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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viajes]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nueve villas marineras del Cantábrico para escapar del calor entre puertos, playas y gastronomía de primera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/nueve-villas-marineras-cantabrico-escapar-calor-puertos-playas-gastronomia-primera_1_13388342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69f91b39-3d50-4d9a-b8e4-c300bce83f61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueve villas marineras del Cantábrico para escapar del calor entre puertos, playas y gastronomía de primera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del colorido de Cudillero al casco histórico de Hondarribia, pasando por Comillas o Lekeitio, estos pueblos de Asturias, Cantabria y Euskadi son perfectos para disfrutar del verano junto al mar
</p><p class="subtitle">Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche</p></div><p class="article-text">
        Las villas marineras tienen algo que las hace diferentes. Conservan el ambiente de los pueblos que crecieron mirando al mar, mantienen vivas muchas de sus tradiciones y siguen encontrando en el puerto el coraz&oacute;n de la vida cotidiana. Recorrerlas es una forma de descubrir otra manera de entender la costa y, adem&aacute;s, son una buena <a href="https://www.eldiario.es/viajes/refugios-climaticos-diez-pueblos-espana-permiten-huir-calor-abrigarse-noche_1_13335912.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escapatoria cuando aprieta el calor</a>.
    </p><p class="article-text">
        La costa cant&aacute;brica re&uacute;ne algunos de los pueblos m&aacute;s atractivos de Espa&ntilde;a para una escapada estival. Son lugares donde el mar marca el ritmo de la vida, las temperaturas suelen ser m&aacute;s suaves incluso en pleno agosto y siempre hay un paseo con vistas, un mirador, un puerto lleno de peque&ntilde;as embarcaciones o una terraza donde disfrutar de la gastronom&iacute;a local. Todo ello acompa&ntilde;ado por un paisaje de acantilados, playas y monta&ntilde;as que cambia constantemente a lo largo del recorrido.
    </p><p class="article-text">
        En esta ruta proponemos nueve paradas repartidas entre Asturias, Cantabria y Euskadi. Desde el anfiteatro de casas de colores de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cudillero-pueblo-bonito-asturias_1_10278583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cudillero</a> hasta el casco hist&oacute;rico de Hondarribia, pasando por pueblos tan conocidos como Comillas, Ribadesella, San Vicente de la Barquera o Lekeitio. Nueve destinos marineros con personalidad propia que invitan a descubrir el Cant&aacute;brico con calma, siempre cerca del mar y con la buena mesa como compa&ntilde;era de viaje.
    </p><h2 class="article-text">Cudillero</h2><p class="article-text">
        Pocos pueblos del Cant&aacute;brico resultan tan reconocibles como Cudillero. Su puerto, protegido entre dos laderas, queda rodeado por un anfiteatro de casas de colores que se ha convertido en una de las im&aacute;genes m&aacute;s ic&oacute;nicas de Asturias. Basta con recorrer sus callejuelas empinadas para descubrir miradores, escaleras y peque&ntilde;as plazas desde las que siempre aparece una nueva perspectiva del pueblo y del mar.
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                Cudillero mirando al mar.                            </span>
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        Aunque hoy es uno de los destinos m&aacute;s visitados de la costa asturiana, Cudillero mantiene una marcada identidad marinera. La tradici&oacute;n pesquera sigue muy presente, igual que su gastronom&iacute;a, donde el pescado y el marisco son los grandes protagonistas. Si el tiempo lo permite, merece la pena acercarse tambi&eacute;n al faro o al cercano Palacio de Selgas, conocido como el &ldquo;Versalles asturiano&rdquo;, antes de seguir la ruta.
    </p><h2 class="article-text">Tazones</h2><p class="article-text">
        Peque&ntilde;o, tranquilo y con mucho encanto, Tazones es uno de esos pueblos que se recorren a paso lento. Sus dos barrios hist&oacute;ricos, San Miguel y San Roque, conservan el aire de esta parroquia pesquera, con casas blancas, balcones llenos de flores y calles estrechas que desembocan en el puerto. Todo invita a caminar sin prisas mientras el ir y venir de las embarcaciones anima las vistas al mar.
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                Tazones, en Asturias.                            </span>
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        Su historia tambi&eacute;n lo hace especial. Aqu&iacute; desembarc&oacute; Carlos V en 1517 durante su primer viaje a la pen&iacute;nsula, un episodio que cada verano revive el pueblo con una popular recreaci&oacute;n hist&oacute;rica a finales de agosto. Adem&aacute;s de disfrutar del ambiente marinero y de la cocina basada en el pescado y el marisco reci&eacute;n llegado a la lonja, merece la pena acercarse hasta el faro o descubrir las huellas de dinosaurio que esconde este tramo de costa.
    </p><h2 class="article-text">Ribadesella</h2><p class="article-text">
        Ribadesella combina como pocos lugares el ambiente de una villa marinera con un importante patrimonio hist&oacute;rico y natural. La desembocadura del r&iacute;o Sella divide el municipio entre el casco antiguo y la playa de Santa Marina, unidos por un agradable paseo que invita a detenerse frente al puerto, recorrer las calles del centro o acercarse hasta la ermita de la Gu&iacute;a para disfrutar de las vistas.
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                Ribadesella desde las alturas.                            </span>
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        Pero si hay dos nombres inseparables de Ribadesella son la cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y el Descenso Internacional del Sella, que se lleva celebrando desde 1930 y tiene lugar el primer s&aacute;bado de agosto. A eso se suma una animada oferta gastron&oacute;mica y un ambiente que convierte a la localidad en una apuesta segura para quienes buscan combinar mar, cultura y naturaleza en una misma escapada.
    </p><h2 class="article-text">Castro Urdiales</h2><p class="article-text">
        Castro Urdiales es una de las grandes referencias de la costa c&aacute;ntabra. La imagen m&aacute;s conocida de la ciudad la forman la iglesia de Santa Mar&iacute;a, el castillo-faro y el puente medieval que une ambos edificios junto al puerto, un conjunto monumental que se ha convertido en uno de los rincones m&aacute;s fotografiados del norte de Espa&ntilde;a. A partir de ah&iacute;, solo queda dejarse llevar por las calles del casco hist&oacute;rico y el ambiente marinero que todav&iacute;a conserva la ciudad.
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                Castillo - Faro de Santa Ana, en Castro Urdiales.                            </span>
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        El puerto sigue siendo el coraz&oacute;n de Castro Urdiales, rodeado de terrazas y restaurantes donde el pescado fresco, el marisco y las famosas anchoas ocupan un lugar destacado. Quien quiera completar la visita puede acercarse tambi&eacute;n a las playas de Brazomar u Ostende o descubrir la huella romana de Flavi&oacute;briga, la antigua colonia sobre la que creci&oacute; la ciudad actual.
    </p><h2 class="article-text">Comillas</h2><p class="article-text">
        Comillas demuestra que una villa marinera tambi&eacute;n puede ser un referente de la arquitectura. Su casco hist&oacute;rico re&uacute;ne algunos de los edificios m&aacute;s singulares de Cantabria, fruto del esplendor que vivi&oacute; la localidad entre finales del siglo XIX y principios del XX gracias al impulso del primer marqu&eacute;s de Comillas. El resultado es un paseo donde conviven la tradici&oacute;n marinera y un patrimonio poco habitual en una localidad de este tama&ntilde;o.
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            <span class="title">
                El Capricho de Gaudí, en Comillas.                            </span>
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        El gran s&iacute;mbolo del pueblo es El Capricho, una de las pocas obras que Antonio Gaud&iacute; construy&oacute; f<a href="https://www.eldiario.es/viajes/gaudi-2026-ruta-legado-fuera-catalunya-centenario-muerte_1_13169944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uera de Catalunya</a>. Muy cerca se encuentran el Palacio de Sobrellano, su capilla-pante&oacute;n y la imponente Universidad Pontificia, mientras que el paseo mar&iacute;timo y la playa recuerdan que el Cant&aacute;brico sigue siendo el gran protagonista. Un destino perfecto para combinar cultura, historia y mar en una misma jornada.
    </p><h2 class="article-text">San Vicente de la Barquera</h2><p class="article-text">
        Rodeado de agua por casi todos sus lados, San Vicente de la Barquera presume de una de las estampas m&aacute;s reconocibles del litoral c&aacute;ntabro. Su casco hist&oacute;rico se alza sobre una colina dominada por el castillo del Rey y la iglesia de Santa Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles, mientras que la r&iacute;a, los puentes y el puerto pesquero completan un paisaje dif&iacute;cil de olvidar.
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                La iglesia de Santa María de los Ángeles.                            </span>
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        Adem&aacute;s de pasear por sus calles y disfrutar del ambiente marinero, la localidad es una excelente puerta de entrada al Parque Natural de Oyambre. Sus playas, las marismas y la silueta de los Picos de Europa en el horizonte forman un escenario privilegiado que se completa con una cocina donde el pescado fresco y el tradicional sorropot&uacute;n, o marmita de bonito, son dos de los grandes reclamos.
    </p><h2 class="article-text">Mundaka</h2><p class="article-text">
        Aunque su nombre est&aacute; ligado al surf, Mundaka es mucho m&aacute;s que una de las olas m&aacute;s famosas de Europa. El peque&ntilde;o puerto de esta anteiglesia, las casas que ascienden por la ladera y el ambiente tranquilo de sus calles conservan un profundo car&aacute;cter marinero. Es un pueblo que invita a caminar sin prisas y a detenerse en cada rinc&oacute;n con vistas a la r&iacute;a de Urdaibai.
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                Mundaka al anochecer.                            </span>
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        Precisamente ese entorno natural, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es uno de sus mayores atractivos. Desde el puerto parten algunos de los mejores paseos para contemplar la costa, mientras que el casco hist&oacute;rico y la gastronom&iacute;a vasca, con el pescado y los pintxos como protagonistas, completan una visita que va mucho m&aacute;s all&aacute; del surf.
    </p><h2 class="article-text">Lekeitio</h2><p class="article-text">
        Lekeitio mantiene una estrecha relaci&oacute;n con el mar desde hace siglos y basta con acercarse a su puerto para comprobarlo. La villa conserva un animado ambiente pesquero y un casco hist&oacute;rico lleno de calles estrechas que desembocan en la bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n, uno de los edificios g&oacute;ticos m&aacute;s destacados de Euskadi.
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                El puerto de Lekeitio.                            </span>
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        Uno de sus mayores atractivos es la isla de San Nicol&aacute;s, a la que se puede acceder caminando cuando baja la marea. Esa imagen, junto con el puerto y las fachadas de colores que miran al Cant&aacute;brico, convierte a Lekeitio en una de las paradas imprescindibles de la costa vizca&iacute;na. Y, como no pod&iacute;a ser de otra manera, la cocina marinera pone el mejor broche a la visita.
    </p><h2 class="article-text">Hondarribia</h2><p class="article-text">
        El viaje termina en Hondarribia, una de las ciudades con m&aacute;s personalidad de todo el Cant&aacute;brico. Su casco hist&oacute;rico, rodeado por murallas y perfectamente conservado, re&uacute;ne plazas, calles empedradas y elegantes casas con balcones de madera que recuerdan su pasado defensivo. Pasear por esta parte de la ciudad es hacerlo entre siglos de historia, siempre pegados al mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Marina, en Hondarribia.                            </span>
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        A pocos minutos aparece el barrio de la Marina, mucho m&aacute;s animado y colorido, donde antiguas casas de pescadores conviven con bares y terrazas famosos por sus pintxos. El puerto, la playa y las vistas sobre la bah&iacute;a de Txingudi, con la costa francesa al otro lado, ponen el punto final a una ruta que demuestra que el Cant&aacute;brico es mucho m&aacute;s que un lugar donde escapar del calor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/nueve-villas-marineras-cantabrico-escapar-calor-puertos-playas-gastronomia-primera_1_13388342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueve villas marineras del Cantábrico para escapar del calor entre puertos, playas y gastronomía de primera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Asturias,Cantabria,País Vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-climaticos-diez-pueblos-espana-permiten-huir-calor-abrigarse-noche_1_13335912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2df1ef40-cb20-4473-afa1-2aee437db93a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras media España busca sombra y ventiladores, todavía quedan rincones donde el verano se vive de otra manera. Pueblos de montaña, rodeados de bosques, embalses o cumbres donde las noches siguen siendo frescas y el calor no ahoga durante el día</p><p class="subtitle">Entre fortalezas imposibles y pueblos medievales: así es la ruta que sigue las huellas de los cátaros en el sur de Francia</p></div><p class="article-text">
        Da la sensaci&oacute;n de que los veranos son cada vez m&aacute;s largos y calurosos, y salir a la calle se vuelve todo un sacrificio. Durante el d&iacute;a el calor es intenso y durante la noche cuesta encontrar alivio incluso con las ventanas abiertas. Es cierto que, cuando eso ocurre, la playa suele ser la primera alternativa que aparece en la mente de muchos. Pero no es la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Hay pueblos de monta&ntilde;a ideales para dormir tapados aunque sea con una s&aacute;bana fina, salir a pasear despu&eacute;s de cenar sin sentir que el aire sigue caliente o aprovechar el d&iacute;a sin tener que refugiarse constantemente en interiores. No es que haga fr&iacute;o, ni mucho menos, pero el calor al menos no lo ocupa todo.
    </p><p class="article-text">
        Repartidos entre Pirineos, Cordillera Cant&aacute;brica, Sistema Central o las monta&ntilde;as gallegas, estos pueblos tienen algo en com&uacute;n: altitud, agua, bosques, sombra o un microclima que ayuda a mantener las temperaturas a raya. Desde Sallent de G&aacute;llego hasta Ria&ntilde;o, pasando por O Cebreiro, Sotres o Espot, son destinos donde las tardes suelen ser m&aacute;s llevaderas y donde, cuando cae el sol, todav&iacute;a hay noches que invitan a sacar una rebequita. Aut&eacute;nticos refugios clim&aacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text">Sallent de G&aacute;llego (Huesca)</h2><p class="article-text">
        Sallent de G&aacute;llego es uno de esos pueblos que parecen pensados para el verano. Situado en pleno Valle de Tena y a m&aacute;s de 1.300 metros de altitud, este rinc&oacute;n del Pirineo oscense combina monta&ntilde;a, agua y sombra para hacer que incluso en julio o agosto las temperaturas se vivan de otra manera. Durante el d&iacute;a rara vez se alcanzan registros extremos y, cuando cae el sol, el ambiente cambia lo suficiente como para volver a disfrutar de una cena al aire libre sin mirar constantemente el term&oacute;metro. A eso ayuda tambi&eacute;n la cercan&iacute;a del embalse de Lanuza, que aporta una sensaci&oacute;n de frescor muy agradecida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “El puente del Paco” sobre el río Aguas Limpias, en Sallent de Gállego.                            </span>
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        Pero Sallent no es solo un lugar donde dormir mejor. Merece la pena perderse por su casco de piedra y tejados de pizarra, cruzar el hist&oacute;rico Puente del Paco sobre el r&iacute;o Aguas Limpias y subir hasta la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n para entender la importancia que tuvo el pueblo siglos atr&aacute;s. Tambi&eacute;n es una buena base para caminar por el entorno, recorrer el camino junto al embalse o acercarse a algunos de los paisajes de alta monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares del Pirineo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ria&ntilde;o (Le&oacute;n)</h2><p class="article-text">
        Rodeado por las monta&ntilde;as de la Cordillera Cant&aacute;brica y situado a unos 1.130 metros de altitud, Ria&ntilde;o es una de esas escapadas donde el verano del interior parece otra cosa. Aqu&iacute; el gran protagonista es el agua. El enorme embalse suaviza el ambiente y las corrientes de aire que bajan de la monta&ntilde;a ayudan a que el calor no llegue a hacerse tan pesado como en otras zonas de la meseta. El paisaje ha hecho que muchos hablen de los llamados &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fiordos-leoneses-riano_1_10980848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiordos leoneses</a>&rdquo;, aunque en realidad se trate de antiguos valles inundados.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El columpio más alto de España, o casi. En Riaño."
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            <span class="title">
                El columpio más alto de España, o casi. En Riaño.                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; del clima, Ria&ntilde;o tiene una historia que acompa&ntilde;a cada paseo. El actual pueblo naci&oacute; despu&eacute;s de que el antiguo quedara sumergido con la construcci&oacute;n del embalse en los a&ntilde;os ochenta, junto a otros n&uacute;cleos del valle. Hoy ese recuerdo convive con una nueva vida ligada al turismo de naturaleza. Se puede recorrer el embalse en barco, buscar vistas desde los miradores del entorno o hacer rutas sencillas entre bosques y monta&ntilde;as, siempre con la sensaci&oacute;n de estar en uno de esos lugares donde el paisaje nos envuelve por los cuatro costados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">O Cebreiro (Lugo)</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar donde el verano todav&iacute;a puede venir acompa&ntilde;ado de niebla, ese es O Cebreiro. Esta peque&ntilde;a aldea lucense, situada a 1.330 metros de altitud y puerta de entrada del Camino de Santiago Franc&eacute;s en Galicia, tiene un clima muy particular gracias a su altura y a la influencia de los vientos atl&aacute;nticos. Incluso en plena can&iacute;cula es habitual encontrarse ma&ntilde;anas frescas y noches que obligan a taparse m&aacute;s de lo esperado.&nbsp;
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                Las pallozas de O Cebreiro.                            </span>
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        Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, muy peque&ntilde;o, pero tiene mucho que ver. El gran s&iacute;mbolo del pueblo son las pallozas, antiguas construcciones circulares con cubierta vegetal que muestran c&oacute;mo se adaptaba la vida al clima de monta&ntilde;a. Tambi&eacute;n merece una visita la iglesia de Santa Mar&iacute;a la Real, vinculada a leyendas y al Camino, adem&aacute;s de los miradores sobre Os Ancares. Y si hay algo que no conviene dejar pasar es probar el queso do Cebreiro y la gastronom&iacute;a local antes de seguir la ruta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Pola de Somiedo (Asturias)</h2><p class="article-text">
        No es el pueblo m&aacute;s alto de esta lista, pero s&iacute; uno de los que mejor demuestra que el frescor no depende &uacute;nicamente de la altitud. Pola de Somiedo, situada a unos 700 metros, est&aacute; rodeada por uno de los paisajes m&aacute;s verdes y mejor conservados del norte peninsular. Bosques, r&iacute;os y relieve cant&aacute;brico crean un microclima que hace que el verano aqu&iacute; tenga poco que ver con el de buena parte del pa&iacute;s.&nbsp;
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            <span class="title">
                El Parque Natural de Somiedo.                            </span>
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        Adem&aacute;s, funciona como puerta de entrada al <a href="https://www.eldiario.es/viajes/parque-natural-somiedo-que-ver_1_10470464.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Natural de Somiedo</a>. El pueblo se puede recorrer con calma, cruzar su puente de piedra sobre el r&iacute;o Somiedo o visitar el centro de interpretaci&oacute;n para entender mejor el territorio. Desde aqu&iacute; salen rutas sencillas entre hayas y robles y tambi&eacute;n se puede visitar la Casa del Oso, uno de los animales m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la Cordillera Cant&aacute;brica. Es un destino c&oacute;modo para quien busca naturaleza sin necesidad de grandes esfuerzos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sotres (Asturias)</h2><p class="article-text">
        En pleno coraz&oacute;n de los Picos de Europa aparece Sotres, considerado uno de los pueblos m&aacute;s altos de Asturias. A unos 1.050 metros de altitud, el verano aqu&iacute; cambia completamente respecto a la costa o a otras zonas del norte. Los d&iacute;as suelen ser suaves y las noches mantienen ese punto fresco que hace que uno vuelva a pensar en la manga larga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Cabrales, buen representante del concejo donde se encuentra Sotres."
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                El Cabrales, buen representante del concejo donde se encuentra Sotres.                            </span>
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        Sotres tiene adem&aacute;s el atractivo de conservar el ambiente de los pueblos de monta&ntilde;a que siguen viviendo a otro ritmo. Es una base habitual para quienes quieren caminar por los Picos de Europa o acercarse al entorno del Picu Urriellu, pero tambi&eacute;n merece la pena simplemente quedarse en el pueblo, pasear al fresco sin prisas y probar el queso Cabrales en el concejo de donde toma su nombre.
    </p><h2 class="article-text">Bronchales (Teruel)</h2><p class="article-text">
        A m&aacute;s de 1.500 metros de altitud, Bronchales lleva d&eacute;cadas siendo una referencia para quienes buscan escapar del calor sin salir del interior peninsular. En la Sierra de Albarrac&iacute;n, este pueblo turolense ha sido tradicionalmente conocido por la calidad de su aire y por sus veranos suaves. Incluso hoy sigue siendo uno de esos lugares donde por la noche una camiseta se queda corta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Panorámica de Bronchales.                            </span>
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        Su gran atractivo est&aacute; alrededor del casco urbano. Los pinares del Puerto forman uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos de la zona y ofrecen rutas sencillas, sombra abundante y rincones donde pasar horas sin mirar el reloj. En el pueblo tambi&eacute;n se puede visitar la iglesia parroquial o subir hasta la ermita de Santa B&aacute;rbara, aunque aqu&iacute; el verdadero plan consiste en caminar, respirar y bajar revoluciones.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Hoyos del Espino (&Aacute;vila)</h2><p class="article-text">
        En la Sierra de Gredos hay varios lugares donde refugiarse del calor, pero Hoyos del Espino es probablemente uno de los m&aacute;s conocidos. Situado a 1.440 metros de altitud, este pueblo abulense se convierte cada verano en campamento base para quienes buscan monta&ntilde;a y temperaturas mucho m&aacute;s amables que las del resto de Castilla.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Santuario de Nuestra Señora del Espino.                            </span>
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        Desde aqu&iacute; parte la carretera que lleva a la Plataforma de Gredos, punto de inicio de algunas de las rutas m&aacute;s conocidas del macizo, como la Laguna Grande o el Almanzor. Pero tambi&eacute;n merece la pena quedarse en el propio pueblo, recorrer sus calles, acercarse a la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora del Espino o pasar por el hist&oacute;rico Puente del Duque junto al r&iacute;o Tormes.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tresviso (Cantabria)</h2><p class="article-text">
        Tresviso tiene algo de destino escondido. Encajado entre monta&ntilde;as y con poco m&aacute;s de 900 metros de altitud, este peque&ntilde;o pueblo c&aacute;ntabro aprovecha la influencia de los Picos de Europa para mantener un verano mucho m&aacute;s llevadero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tresviso entre las nubes.                            </span>
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        Llegar hasta aqu&iacute; ya forma parte de la experiencia. No en vano, es uno de los pueblos m&aacute;s aislados de Cantabria. Una vez arriba, el premio son las vistas, el ambiente tranquilo y esa sensaci&oacute;n de haber encontrado un lugar donde el tiempo va m&aacute;s despacio. Es tambi&eacute;n tierra de tradici&oacute;n quesera, con su D.O. Pic&oacute;n Bejes-Tresviso, y un buen sitio para combinar caminatas cortas con sobremesas largas sin el calor como protagonista.
    </p><h2 class="article-text">Rascafr&iacute;a (Madrid)</h2><p class="article-text">
        A poco m&aacute;s de una hora de la capital, aparece uno de los refugios cl&aacute;sicos del verano madrile&ntilde;o. Rascafr&iacute;a, en el Valle del Lozoya y a m&aacute;s de 1.100 metros de altitud, demuestra que no siempre es necesario huir a la costa para encontrar noches m&aacute;s frescas y temperaturas m&aacute;s suaves.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puente del Perdón, en Rascafría.                            </span>
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        Su combinaci&oacute;n de naturaleza y patrimonio hace que funcione muy bien para una escapada corta. Las Presillas y sus piscinas naturales siguen siendo uno de los lugares m&aacute;s buscados cuando aprieta el calor, mientras que el Monasterio de El Paular aporta el contrapunto hist&oacute;rico. Entre paseos junto al r&iacute;o, sombra y aire de monta&ntilde;a, es f&aacute;cil entender por qu&eacute; tantos vuelven cada verano.
    </p><h2 class="article-text">Espot (Lleida)</h2><p class="article-text">
        Cerrar esta lista en Espot es hacerlo en uno de los grandes cl&aacute;sicos del verano de monta&ntilde;a. Este pueblo del Pallars Sobir&agrave;, situado a unos 1.300 metros de altitud, vive mirando al Parque Nacional de Aig&uuml;estortes i Estany de Sant Maurici y tiene un clima de alta monta&ntilde;a donde el verano suele ser suave y relativamente h&uacute;medo.&nbsp;
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                Parc Nacional d&#039;Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.                            </span>
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        Espot es sobre todo una puerta de entrada a uno de los paisajes m&aacute;s espectaculares del Pirineo. Desde aqu&iacute; salen excursiones hacia el lago de Sant Maurici, rutas entre bosques y <em>estanys</em> y recorridos m&aacute;s exigentes para quienes buscan caminar durante horas. Aunque si el senderismo no va contigo y lo &uacute;nico que quieres es que el calor no condicione constantemente tus planes, Espot tambi&eacute;n es un acierto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-climaticos-diez-pueblos-espana-permiten-huir-calor-abrigarse-noche_1_13335912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Ola de calor,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49eb718e-85c6-4cc5-8a69-6d6bbc77248e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147437.jpg" width="1989" height="1119" alt="Reese Witherspoon como Cheryl Strayed en &#039;Alma Salvaje&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escoger billete y habitación para uno es cada vez más habitual, y poco tiene que ver con la ausencia de un círculo social, sino con la voluntad de hacer algo para uno mismo: las búsquedas de viajes en solitario han crecido un 30% y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compañía</p><p class="subtitle">La escapada de fin de semana se ha vuelto imposible: “Nos salía más barato pasar dos noches en Bélgica que en Sevilla”</p></div><p class="article-text">
        Da igual que se trate de un resort en Bali o un tramo del Camino de Santiago, cuando una persona cuenta que va a hacer un viaje sola siempre se enfrenta a las mismas reacciones: &iquest;Y tu pareja?, &iquest;no le importa que vayas sola?, &iquest;ha pasado algo?, &iquest;nadie te puede acompa&ntilde;ar? Pero el auge del turismo en solitario ya no solo responde a no tener acompa&ntilde;ante, cada vez es m&aacute;s visible el perfil de quienes, a pesar de tener pareja, familia o amigos, eligen viajar por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; el tiempo sola me recarga... Y viajar sola me ayuda a relacionarme de otra manera, a estar con m&aacute;s pausa en los sitios, a ver las cosas de otro modo&rdquo;, explica Helea, de 45 a&ntilde;os. Esa misma personalidad independiente es la que lleva a Beatriz, de 33, a viajar sola como m&iacute;nimo dos veces al a&ntilde;o desde que descubri&oacute;, por azar, esa sensaci&oacute;n de autonom&iacute;a: &ldquo;Cuando ten&iacute;a unos 24 a&ntilde;os compr&eacute; el billete para ir a ver a una amiga que iba a irse a trabajar a Bruselas, al final ella no se fue, pero yo como ten&iacute;a el billete me fui sola y sent&iacute; la aventura de buscarme yo sola los trenes y los hospedajes&rdquo;. Ahora combina esta forma de viajar con las vacaciones con amigos o pareja.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Yo gestiono mis tiempos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Si tradicionalmente el final del verano disparaba los divorcios a causa de la convivencia intensiva durante las vacaciones, quienes optan por el <em>solo trip</em> destacan la sensaci&oacute;n de libertad y soberan&iacute;a a la hora de organizarse, sin discusiones por los horarios o el tipo de turismo. &ldquo;Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos&rdquo;, destaca Beatriz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Me siento libre. Puedo ir a ver lo que quiera a la hora que quiera. Yo me gestiono mis tiempos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> se&ntilde;ala entre los factores psicol&oacute;gicos que activa el viajar solo &ldquo;el silencio relacional&rdquo;: &ldquo;Se crea un espacio de descompresi&oacute;n donde puedes reencontrarte con tus necesidades m&aacute;s primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar o acordar nada, ni complacer a nadie m&aacute;s&rdquo;. Tambi&eacute;n, asegura, se activa la sensaci&oacute;n de autoeficacia, ya que &ldquo;al exponernos a un entorno desconocido sin una red de seguridad nos vemos obligados a resolver problemas por nosotros mismos, lo que eleva la percepci&oacute;n de nuestras propias capacidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El error m&aacute;s com&uacute;n es interpretar la b&uacute;squeda de espacio individual como una huida o una falta de amor&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que insiste en que no se trata de alejarse de otras personas, sino de &ldquo;conectar con partes de la propia identidad que en el d&iacute;a a d&iacute;a es dif&iacute;cil explorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las b&uacute;squedas de viajes en solitario han crecido un 30%, y uno de cada cuatro turistas ya viaja sin compa&ntilde;&iacute;a, seg&uacute;n el cuarto informe <a href="https://trendorhype.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trend or Hype</em></a> del equipo One Strategy de Publicis Groupe Espa&ntilde;a, que informa de que incluso en los restaurantes hay un aumento visible de las reservas de mesa para uno. &ldquo;No hablamos de individualismo sino de individualidad y no es una moda, sino un rasgo de la vida actual&rdquo;, a&ntilde;ade el informe, que analiza que cada vez es m&aacute;s com&uacute;n y est&aacute; m&aacute;s aceptado &ldquo;elegir lo que uno realmente quiere hacer, aunque implique salirse del grupo&rdquo;, como forma de cuidar el bienestar personal, sin necesidad de justificarse. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viajar solo activa &#039;el silencio relacional&#039;, explica la psicóloga Laura Ibarburu: &#039;Se crea un espacio de descompresión donde puedes reencontrarte con tus necesidades más primarias y tus ritmos naturales, sin tener que negociar ni complacer a nadie&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Moda o cambio social?</h2><p class="article-text">
        Para la soci&oacute;loga Raquel Huete, catedr&aacute;tica en la Universidad de Alicante, esta tendencia responde a varios cambios sociales que se entremezclan y parten de &ldquo;un gran proceso social de individualizaci&oacute;n&rdquo;, que afecta a la forma en la que se entienden tanto el ocio como las relaciones. &ldquo;Hay una individualizaci&oacute;n del consumo, y tambi&eacute;n del consumo de ocio. Las ofertas est&aacute;n dirigidas cada vez de manera m&aacute;s personalizada gracias tambi&eacute;n a los algoritmos hipersegmentados que refuerzan gustos y aspiraciones individuales&rdquo;, analiza Huete. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas personas no est&aacute;n dispuestas a renunciar a un viaje por el hecho de que sus familiares, sus amigos o su pareja no puedan o no quieran acompa&ntilde;arlo&rdquo;, comenta la soci&oacute;loga, lo que se suma a que cada vez resulte m&aacute;s dif&iacute;cil encajar gustos tan concretos. &ldquo;Por otra parte, el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra raz&oacute;n important&iacute;sima&rdquo;, establece la soci&oacute;loga, que puntualiza que la experiencia tur&iacute;stica muchas veces va por delante de otros mercados o, incluso, &ldquo;ofrece lo que queremos antes de que nosotros mismos sepamos que lo queremos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de mis sue&ntilde;os es hacer un viaje para ver gorilas en Uganda y me apetece mucho hacerlo sola. Hay cosas que siento que me apetece hacer sola y no es que tenga que ver con que sean destinos m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos, este oto&ntilde;o me fui tres d&iacute;as a Almagro y fue un superplan, de pronto hay una sensaci&oacute;n de que me apetece hacerlo&rdquo;, expresa Helea, con gran experiencia recorriendo el mundo de forma aut&oacute;noma, pero que tambi&eacute;n compagina con otros viajes con pareja, amigos o familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario del amor rom&aacute;ntico tradicional, la pareja perfecta se conceb&iacute;a como un sistema cerrado: dos mitades que se un&iacute;an para formar un todo autosuficiente. Sin embargo, la psicolog&iacute;a cl&iacute;nica actual y el enfoque sist&eacute;mico nos muestran que exigirle a una sola persona que satisfaga todas nuestras necesidades de validaci&oacute;n, aventura, intelecto, pasi&oacute;n y estabilidad lleva de manera inevitable a una forma de asfixia relacional&rdquo;, sostiene Laura Ibarburu. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La socióloga Raquel Huete explica que &#039;el cambio en las propias reglas de juego entre las parejas, entre las familias e incluso con los amigos, es otra razón importantísima&#039; que justifica este viraje</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga, no hay duda de que viajar por separado puede fortalecer la relaci&oacute;n: &ldquo;En este sentido, en su extensa obra sobre el deseo relacional, la psicoterapeuta Esther Perel sostiene una tesis brillante: el deseo necesita espacio. Si no hay distancia, no hay espacio para extra&ntilde;ar, y si no hay espacio para extra&ntilde;ar, el erotismo y la curiosidad se apagan&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, desde el enfoque sist&eacute;mico una persona m&aacute;s plena, realizada y autorregulada siempre ser&aacute; una persona mucho m&aacute;s valiosa y sana para el sistema de pareja, familiar, en sus relaciones laborales y con amigos&rdquo;, concluye Ibarburu. 
    </p><h2 class="article-text">La barrera del prejuicio</h2><p class="article-text">
        A pesar del atractivo de la libertad absoluta, para muchos el viaje individual sigue siendo una asignatura pendiente, aspiracional o, simplemente, una aventura reservada para el cine o los libros. &ldquo;Son varios los miedos que pueden surgir antes de tomar la decisi&oacute;n. El primero y m&aacute;s evidente es el miedo a la seguridad personal, &lsquo;&iquest;y si me pasa algo y estoy solo o sola?&rdquo;, comenta Luc&iacute;a Cam&iacute;n, fundadora del centro de psicolog&iacute;a y psicoterapia <a href="https://alceapsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcea</a>. A esto, la psic&oacute;loga suma el miedo a la soledad, &ldquo;c&oacute;mo encarar esos d&iacute;as o semanas &uacute;nicamente en nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, o el miedo al qu&eacute; dir&aacute;n &ldquo;tanto las personas con las que nos cruzamos, como por nuestro propio entorno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual. &ldquo;Las mujeres tienen que superar m&aacute;s obst&aacute;culos que los hombres cuando deciden viajar solas. Por el mero hecho de ser mujer, est&aacute;n m&aacute;s expuestas a agresiones sexuales, situaciones de acoso o inseguridad, y dependiendo del pa&iacute;s al que viajen, ciertos derechos pueden estar sencillamente desprotegidos. Pero, adem&aacute;s, el juicio del entorno suele ser mayor en su caso debido a las ideas de roles atribuidas socialmente&rdquo;, afirma Cam&iacute;n, que agrega que &ldquo;esa autopercepci&oacute;n de vulnerabilidad intr&iacute;nseca, que suele estar interiorizada desde la infancia en el caso de las mujeres hace que puedan vivir el viaje con mayor temor e hipervigilancia que los hombres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esos temores, desde sufrir un accidente o no saber desenvolverse en un lugar desconocido, a ser etiquetado como raro o solitario, no afectan a todos por igual: &#039;Las mujeres tienen que superar más obstáculos que los hombres cuando deciden viajar solas&#039;, dice la psicóloga Lucía Camín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar del crecimiento en los datos, en el imaginario colectivo contin&uacute;a arraigada la idea de que la mujer que viaja sola se enfrenta a una crisis emocional o espiritual, como Julia Roberts en <em>Come, reza, ama</em>, o necesita superar un duelo y autodescubrirse como Cheryl Strayed en <em>Alma Salvaje</em>. En el caso de los hombres, s&iacute; es m&aacute;s com&uacute;n la asociaci&oacute;n natural con la b&uacute;squeda de la aventura o el mero disfrute. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado, las personas que viajan solas suelen ser percibidas como audaces, valientes y decididas. Pero tambi&eacute;n hay muchas etiquetas negativas, porque generalmente asociamos que la persona viaja sola porque &lsquo;no le queda otra&rsquo;, es com&uacute;n que la sociedad las vea como personas solitarias, incluso raras. Y esto, en mi experiencia, se aleja bastante de la realidad&rdquo;, resume Cam&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s individual y que evoluciona a la hora de entender las relaciones, el <em>solo trip</em> aporta un &ldquo;tercer espacio&rdquo;, seg&uacute;n el informe <em>Trend or Hype,</em> un lugar de baja exigencia en el que no somos el empleado, la pareja o el padre de nadie, solamente nosotros mismos sin etiquetas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/placer-no-negociar-vacaciones-gente-prefiere-viajar-pareja-amigos_1_13379178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de no tener que negociar en vacaciones: la gente que prefiere viajar sin su pareja o amigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chapuzones de interior: diez lugares donde refrescarse este verano sin pisar la playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chapuzones-interior-diez-lugares-refrescarse-verano-pisar-playa_1_13384108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e7b7125-8f70-41b6-975a-8528d6536fa1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chapuzones de interior: diez lugares donde refrescarse este verano sin pisar la playa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ríos, lagos y piscinas naturales repartidos por toda España ofrecen una alternativa para combatir el calor lejos de la costa</p><p class="subtitle">Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche</p></div><p class="article-text">
        Cuando llega el verano y vemos que el term&oacute;metro se dispara, cualquier plan que incluya agua gana protagonismo. La playa suele ser la primera opci&oacute;n que viene a la mente, pero no es la &uacute;nica porque no siempre est&aacute; cerca. En muchos rincones del interior de Espa&ntilde;a hay r&iacute;os, lagos y piscinas naturales donde darse un chapuz&oacute;n rodeado de bosques, monta&ntilde;as y paisajes que poco tienen que envidiar al litoral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ofrecer un respiro frente al calor, estos espacios permiten descubrir otra forma de disfrutar del verano. Algunos sorprenden por el color cristalino de sus aguas, otros por las cascadas que las alimentan o por el entorno natural que los rodea. Eso s&iacute;, cada vez son m&aacute;s los que deben regular su acceso durante los meses de mayor afluencia para proteger su entorno y evitar las masificaciones, por lo que conviene planificar la visita con antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde las aguas heladas de la Cueva del Gato, en M&aacute;laga, hasta el inmenso Lago de Sanabria, pasando por las pozas de Los Pilones, en el valle del Jerte, o las aguas termales de la Fuente de los Ba&ntilde;os, en Montanejos; Espa&ntilde;a re&uacute;ne numerosos lugares donde refrescarse sin pisar la costa. Aqu&iacute; tienes una selecci&oacute;n de diez destinos repartidos por el pa&iacute;s para combatir el calor en plena naturaleza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Cueva del Gato, en Málaga.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cueva del Gato (M&aacute;laga)</h2><p class="article-text">
        A los pies de la sierra de Grazalema, entre los municipios de Benaoj&aacute;n y Ronda, la Cueva del Gato es uno de los lugares m&aacute;s conocidos del interior malague&ntilde;o para combatir el calor. La surgencia del r&iacute;o Gaduares forma una gran poza de aguas cristalinas y de un intenso color azul junto a la entrada de esta espectacular cavidad, declarada Monumento Natural. El ba&ntilde;o, eso s&iacute;, tiene fama de ser solo para valientes, porque el agua se mantiene realmente fr&iacute;a incluso en los d&iacute;as m&aacute;s calurosos del verano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el interior de la cueva solo puede recorrerse con autorizaci&oacute;n y el material adecuado, la poza exterior es accesible a trav&eacute;s de un sencillo paseo y se ha convertido en uno de los grandes reclamos de la zona. Durante los meses de verano suele registrar una elevada afluencia de visitantes y el acceso al &aacute;rea de ba&ntilde;o est&aacute; regulado por la propia zona de aparcamiento, que tiene plazas limitadas y conlleva el pago de una peque&ntilde;a tarifa.
    </p><h2 class="article-text">Pozas de Pou Clar (Valencia)</h2><p class="article-text">
        A pocos minutos de Ontinyent, el r&iacute;o Clariano ha ido excavando la roca caliza hasta crear una sucesi&oacute;n de pozas de aguas transparentes conocidas como Pou Clar. Son varias piscinas naturales enlazadas entre s&iacute;, con peque&ntilde;as cascadas y rincones donde refrescarse rodeado de vegetaci&oacute;n, lo que las convierte en uno de los destinos m&aacute;s populares del interior valenciano cuando aprieta el calor.
    </p><p class="article-text">
        Para proteger este espacio natural, durante los meses de julio y agosto el acceso est&aacute; regulado y <a href="https://reservespouclar.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es necesario reservar previamente</a> para visitarlo. Adem&aacute;s, el &uacute;ltimo tramo debe hacerse a pie o en bicicleta, una medida que ayuda a reducir la presi&oacute;n sobre un paraje que cada verano recibe miles de visitantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Salto de Bierge, en Huesca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Salto de Bierge (Huesca)</h2><p class="article-text">
        En pleno Parque Natural de la Sierra y Ca&ntilde;ones de Guara, el Salto de Bierge es una de las zonas de ba&ntilde;o m&aacute;s conocidas de Arag&oacute;n. Una antigua presa sobre el r&iacute;o Alcanadre crea una amplia l&aacute;mina de agua que desemboca en una gran poza, donde es habitual ver a ba&ntilde;istas compartiendo espacio con quienes terminan aqu&iacute; alguno de los descensos de barrancos m&aacute;s populares de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del ba&ntilde;o, el entorno invita a recorrer senderos y descubrir uno de los paisajes m&aacute;s espectaculares del Prepirineo oscense. En verano, debido a la gran afluencia de visitantes, el acceso est&aacute; regulado y es necesario <a href="https://saltodebierge.info/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar entrada</a> con antelaci&oacute;n para acceder al espacio.
    </p><h2 class="article-text">Lago de Sanabria (Zamora)</h2><p class="article-text">
        El Lago de Sanabria no solo es el mayor lago glaciar de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, sino tambi&eacute;n uno de los mejores lugares para darse un chapuz&oacute;n en el interior de Espa&ntilde;a. Situado en el parque natural que lleva su nombre, ofrece varias playas de arena y piedra que facilitan ba&ntilde;arse en aguas limpias rodeadas de monta&ntilde;as y bosques.
    </p><p class="article-text">
        Entre las zonas m&aacute;s frecuentadas destacan Viquiella o Los Enanos, aunque el lago cuenta con numerosos rincones para disfrutar del agua. Adem&aacute;s del ba&ntilde;o, es posible practicar actividades como pirag&uuml;ismo o recorrer el lago a bordo de un catamar&aacute;n el&eacute;ctrico, una forma diferente de conocer este espacio natural protegido.
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            <span class="title">
                Los Pilones, en la Garganta de los Infiernos (Cáceres)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los Pilones (C&aacute;ceres)</h2><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, en el valle del Jerte, se encuentran Los Pilones, una sucesi&oacute;n de enormes marmitas excavadas durante miles de a&ntilde;os por la fuerza del agua. El resultado es una cadena de piscinas naturales conectadas entre s&iacute; que se ha convertido en uno de los paisajes m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar hasta ellas hay que recorrer un sendero de unos tres kil&oacute;metros que parte del centro de interpretaci&oacute;n de la reserva y atraviesa bosques de casta&ntilde;os, robles y cerezos. Es una ruta sencilla y apta para la mayor&iacute;a de los visitantes, aunque en verano conviene madrugar porque el aparcamiento y los accesos suelen llenarse r&aacute;pidamente.
    </p><h2 class="article-text">Fuente de los Ba&ntilde;os (Montanejos, Castell&oacute;n)</h2><p class="article-text">
        Esta es la opci&oacute;n perfecta para los m&aacute;s frioleros. La Fuente de los Ba&ntilde;os es el gran s&iacute;mbolo de Montanejos y uno de los parajes fluviales m&aacute;s conocidos de la Comunidad Valenciana. En este tramo del r&iacute;o Mijares brota un manantial de aguas termales que mantiene una temperatura cercana a los 25&ordm;C durante todo el a&ntilde;o, algo poco habitual y que se lo pone f&aacute;cil a los que en los r&iacute;os no se atreven a meter m&aacute;s que los pies.
    </p><p class="article-text">
        Las aguas, a las que desde hace siglos se atribuyen propiedades mineromedicinales, discurren entre paredes de roca caliza y han convertido este lugar en una referencia del turismo de naturaleza. Durante la temporada alta el acceso est&aacute; controlado mediante un <a href="https://www.visitmontanejos.com/naturaleza/fuente-de-los-banos-de-montanejos/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de entradas</a> para limitar el aforo y preservar tanto el entorno como la calidad de las aguas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente de los Baños de Montanejos, en Castellón.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pozas de P&iacute;galo (Luesia, Zaragoza)</h2><p class="article-text">
        Escondidas en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, las Pozas de P&iacute;galo son uno de esos lugares que sorprenden por la transparencia de sus aguas. El r&iacute;o Arba de Luesia forma aqu&iacute; varias piscinas naturales rodeadas de bosque, dentro del Paisaje Protegido de la Sierra de Santo Domingo, un entorno especialmente apreciado por senderistas y amantes de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        La poza m&aacute;s conocida es la de P&iacute;galo, aunque siguiendo el cauce pueden encontrarse otras igualmente llamativas, como la de Santa Mar&iacute;a o la del Trampol&iacute;n. En verano el acceso de veh&iacute;culos est&aacute; limitado y es obligatorio <a href="https://www.reservasluesia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar plaza</a> antes de la visita para evitar las masificaciones.
    </p><h2 class="article-text">Olla de San Vicente (Asturias)</h2><p class="article-text">
        El r&iacute;o Dobra forma en la Olla de San Vicente una de las zonas de ba&ntilde;o m&aacute;s populares del oriente asturiano. Rodeada de un paisaje de monta&ntilde;a y de un frondoso bosque de ribera, esta poza natural destaca por la transparencia de sus aguas, aunque tambi&eacute;n por su baja temperatura, incluso en pleno verano. As&iacute; que hay que echarle valor.
    </p><p class="article-text">
        El acceso se realiza a trav&eacute;s de un agradable paseo desde el aparcamiento, lo que ayuda a conservar un entorno que forma parte del &aacute;rea de influencia del Parque Nacional de los Picos de Europa. Durante los meses de mayor afluencia suele regularse el estacionamiento para reducir el impacto sobre este espacio natural.
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                Zona recreativa Río de Bolbaite.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bolbaite (Valencia)</h2><p class="article-text">
        La piscina natural de Bolbaite, formada por el r&iacute;o Sellent, se ha convertido en uno de los principales destinos de ba&ntilde;o del interior valenciano. Sus aguas limpias, el entorno arbolado y las zonas acondicionadas para el descanso hacen que cada verano reciba a numerosos visitantes en busca de una escapada refrescante. Es un entorno c&oacute;modo, y eso se lo pone f&aacute;cil a las familias con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El paraje cuenta con pasarelas, aseos, duchas y un acceso c&oacute;modo, lo que lo convierte en una opci&oacute;n muy popular para pasar el d&iacute;a. Durante la temporada estival el acceso est&aacute; regulado mediante un sistema de control de aforo mediante <a href="https://www.bolbaite.es/rio" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">venta de entradas</a>, por lo que conviene planificar la visita con cierta anticipaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Charco del Aceite (Ja&eacute;n)</h2><p class="article-text">
        En pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el Charco del Aceite ofrece una alternativa perfecta para refrescarse tras recorrer alguno de los senderos de este inmenso espacio protegido. El r&iacute;o Guadalquivir forma aqu&iacute; una amplia piscina natural rodeada de vegetaci&oacute;n y paredes rocosas, muy frecuentada por familias durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Su acceso resulta sencillo y el entorno permite combinar el ba&ntilde;o con otras visitas por el parque natural. A pesar de su popularidad, sigue siendo uno de esos lugares donde es posible disfrutar de un chapuz&oacute;n en plena naturaleza lejos del ambiente de la costa. Tambi&eacute;n es conocido como Charco de la Pringue, pero tranquilo, el agua est&aacute; impoluta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chapuzones-interior-diez-lugares-refrescarse-verano-pisar-playa_1_13384108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chapuzones de interior: diez lugares donde refrescarse este verano sin pisar la playa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,verano,Piscinas,Ríos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje por el diseño de las playas de España: el espacio más democrático de las ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viaje-diseno-playas-espana-espacio-democratico-ciudades_1_13364700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/884ad059-ac4c-489a-a26e-ee6bd369f6c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje por el diseño de las playas de España: el espacio más democrático de las ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paseo marítimo que sirve solo al turismo de verano ha fracasado como espacio público. El espacio litoral democrático es el que sirve también al jubilado que camina en enero, al ciclista que cruza en mayo, al niño que baja a la playa descalzo en agosto y al vecino que lee en un banco en octubre</p><p class="subtitle">Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche</p></div><p class="article-text">
        La playa es quiz&aacute; el &uacute;nico espacio urbano donde los l&iacute;mites entre lo p&uacute;blico y lo privado se disuelven por completo. Tendida sobre la arena, la gente se comporta con la intimidad de quien est&aacute; en casa y con la exposici&oacute;n de quien ocupa una plaza. Esa ambig&uuml;edad en la que lo colectivo es vivido como propio, convierte la playa en el lugar com&uacute;n m&aacute;s radical de la ciudad, un espacio donde la condici&oacute;n p&uacute;blica no se impone sino que se habita sin resistencia. Es una idea que el arquitecto alicantino Alfredo Pay&aacute; expuso en las conversaciones recogidas en el proyecto <em>Lecciones Inesperadas un Paseo por Alacant: conversaciones sobre el espacio p&uacute;blico</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La playa como laboratorio de convivencia, como el territorio donde la ciudad suspende temporalmente su jerarqu&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n otro lugar de la ciudad los cuerpos se ordenan con tanta naturalidad en horizontal. La arquitectura metropolitana se empe&ntilde;a en la altura mientras la playa baja el volumen y extiende un plano continuo donde el suelo funciona como soporte compartido. Esa escena aparentemente banal de gente tumbada, ni&ntilde;os que corren, vendedores que cruzan la arena&hellip; Es el resultado de d&eacute;cadas de decisiones de proyecto. La playa urbana es un artefacto cuidadosamente dise&ntilde;ado, aunque se disfrace de naturaleza domesticada. El mar parece eterno. Lo que cambia es la forma en que la ciudad se acerca a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite como problema de dise&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n urban&iacute;stica contempor&aacute;nea distingue tres grandes modelos de relaci&oacute;n entre la ciudad y su litoral. El primero, el paseo como barrera, una frontera r&iacute;gida, generalmente elevada, que segrega la arena del tejido urbano y privilegia el tr&aacute;fico rodado o la vista desde los establecimientos comerciales. El segundo, el paseo como corredor, y el tercero es el paseo como interfaz permeable, un espacio intermedio con topograf&iacute;a rica, m&uacute;ltiples cotas, usos superpuestos y transiciones graduales entre el pavimento urbano y la arena. 
    </p><p class="article-text">
        Barcelona lo cuenta con una claridad casi did&aacute;ctica. La Barceloneta fue un barrio obrero construido en el siglo XVIII para alojar a los pescadores expulsados por la Ciudadela, levantado sobre un arenal de trazado preciso y vida precaria. Durante d&eacute;cadas, su frente mar&iacute;timo fue una franja industrial y portuaria, un muro de barracas que proteg&iacute;a a la ciudad de su propio mar. Solo a finales del siglo XX, cuando la ciudad se prepara para los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 y el equipo encabezado por Oriol Bohigas junto a Josep Martorell, David Mackay y Albert Puigdom&egrave;nech impulsa la gran operaci&oacute;n de apertura al mar, ese borde opaco se replantea como fachada principal.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un &eacute;xito de conectividad urbana que con el tiempo ha generado sus propias tensiones. Los frentes comerciales del Paseo Mar&iacute;timo de la Barceloneta ocupan el espacio p&uacute;blico con terrazas de hosteler&iacute;a, reduciendo la anchura efectiva del paseo para los peatones no consumidores. La presi&oacute;n tur&iacute;stica ha generado una din&aacute;mica de expulsi&oacute;n de los usos residenciales cotidianos donde los propios vecinos del barrio utilizan el paseo cada vez menos en verano. La saturaci&oacute;n estival concentra densidades de uso incompatibles con el disfrute tranquilo de cualquier grupo socioecon&oacute;mico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la Barceloneta, la presión turística ha generado una dinámica de expulsión de los usos residenciales cotidianos donde los propios vecinos del barrio utilizan el paseo cada vez menos en verano."
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            <span class="title">
                En la Barceloneta, la presión turística ha generado una dinámica de expulsión de los usos residenciales cotidianos donde los propios vecinos del barrio utilizan el paseo cada vez menos en verano.                            </span>
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        Algo parecido, aunque a otra escala y con otra fortuna, sucede en Alicante, donde el Postiguet encaja entre el castillo de Santa B&aacute;rbara y el puerto como una cu&ntilde;a luminosa. Su nombre habla de un postigo, un hueco en la muralla que permit&iacute;a a los pescadores del Raval Roig salir al mar sin rodeos, una puerta humilde que con el tiempo se ha convertido en el acceso m&aacute;s directo al Mediterr&aacute;neo para quien llega caminando desde el casco antiguo. Hoy bastan diez minutos a pie para pasar de una iglesia barroca a la arena, cruzando apenas una avenida y un paseo elevado sobre infraestructuras que antes cortaban el paso.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Alfredo Pay&aacute; en las conversaciones del proyecto antes citado, la playa urbana de calidad no se mide por su longitud o la blancura de su arena, sino por la facilidad con que cualquier persona, independientemente de su movilidad o su poder adquisitivo, puede llegar a ella desde el centro de su ciudad. El ancho de una acera, la posici&oacute;n de un paso de peatones, la rampa que permite a una persona mayor llegar al agua f&aacute;cilmente, esas son las decisiones que ponen el litoral al servicio de la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Si existe un referente en el litoral europeo para este debate, es el Paseo de La Concha en San Sebasti&aacute;n. Sus dimensiones morfol&oacute;gicas son conocidas, aproximadamente 1.400 metros de playa, una anchura media de 40 metros de arena, un paseo que tras la reforma iniciada en 2022 alcanza los seis metros en los tramos reformados, con bidegorri integrado para la coexistencia de peatones y ciclistas. Pero lo que convierte a La Concha en un caso de estudio es su arquitectura de relaciones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La relevancia técnica de la barandilla de la Playa de la Concha trasciende lo ornamental, el diseño calado en hierro forjado con motivos vegetales garantiza permeabilidad visual total desde el paseo hacia la playa y el mar, y desde la playa hacia la ciudad."
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            <span class="title">
                La relevancia técnica de la barandilla de la Playa de la Concha trasciende lo ornamental, el diseño calado en hierro forjado con motivos vegetales garantiza permeabilidad visual total desde el paseo hacia la playa y el mar, y desde la playa hacia la ciudad.                            </span>
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        La barandilla dise&ntilde;ada en 1910 por el arquitecto municipal Juan Rafael Alday e inaugurada oficialmente por Alfonso XIII en 1916 es el elemento m&aacute;s estudiado del conjunto. Su relevancia t&eacute;cnica trasciende lo ornamental, el dise&ntilde;o calado en hierro forjado con motivos vegetales garantiza permeabilidad visual total desde el paseo hacia la playa y el mar, y desde la playa hacia la ciudad. No act&uacute;a como pantalla opaca sino como filtro. La altura de 80 cent&iacute;metros corresponde exactamente a la altura de apoyo ergon&oacute;mico para un adulto, convirtiendo la barandilla en un elemento de contemplaci&oacute;n activa.
    </p><p class="article-text">
        Pero la calidad del paseo no se agota en ese elemento ic&oacute;nico. Los edificios del Ensanche donostiarra que lo flanquean mantienen una altura controlada de entre cinco y seis plantas que no bloquea la luz solar sobre la arena. La Avenida de la Libertad remata en el inicio del paseo sin ruptura de escala. Los accesos perpendiculares desde la trama urbana son frecuentes y accesibles. La combinaci&oacute;n de piedra caliza de Deva, m&aacute;rmol de Carrara y piedra de Motrico establece una paleta de materiales que anclan el paseo en la identidad local sin resultar excluyentes. El resultado es lo que la investigaci&oacute;n urban&iacute;stica llama continuidad org&aacute;nica entre el tejido hist&oacute;rico y el borde mar&iacute;timo. 
    </p><h2 class="article-text">El dise&ntilde;o invisible que lo decide todo</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de ese ensayo hay decisiones de proyecto que casi no se ven y sin embargo lo condicionan todo. De la ingenier&iacute;a costera dependen la forma de los espigones, la estabilidad de la arena, la capacidad de la playa para resistir temporales cada vez m&aacute;s frecuentes. Del urbanismo, la posibilidad de llegar en transporte p&uacute;blico, de cruzar la avenida sin jugarse la vida, de encontrar una fuente de agua potable que no obligue a consumir en un chiringuito. Del dise&ntilde;o de detalle, la facilidad con la que alguien en silla de ruedas puede acercarse a la orilla, la cantidad de sombra gratuita disponible frente al despliegue de hamacas de pago.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores t&eacute;cnicos que miden esa calidad son precisos. Una anchura libre de paseo inferior a cuatro metros es un umbral cr&iacute;tico, por debajo de esa cifra, el cruce fluido en alta afluencia se vuelve imposible. Una relaci&oacute;n entre la altura del edificio y su distancia a la playa superior a uno genera efecto de ca&ntilde;&oacute;n y destruye la percepci&oacute;n de amplitud. Una superficie de sombra en el paseo inferior al 15% a las 13:00 horas en julio, como la que registra la Malvarrosa, convierte el espacio en inhabitable para quienes m&aacute;s lo necesitan. La accesibilidad universal a la arena exige pasarelas con pendiente m&aacute;xima del 8% y anchura m&iacute;nima de metro y medio. Nada de esto es costoso ni t&eacute;cnicamente dif&iacute;cil. La Malvarrosa, en Val&eacute;ncia, ilustra otro tipo de fracaso: el paseo como corredor lineal aut&oacute;nomo desconectado del tejido urbano. Sin arbolado eficaz, con temperaturas superficiales de pavimento que alcanzan valores de disconfort t&eacute;rmico severo en verano, con accesos perpendiculares escasos y discontinuidades en la accesibilidad universal.
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            <span class="title">
                La Malvarrosa, en Valéncia, ilustra otro tipo de fracaso: el paseo como corredor lineal autónomo desconectado del tejido urbano.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La Playa de Levante en Benidorm representa el extremo opuesto.<strong> </strong>Antes de la intervenci&oacute;n de OAB (Office of Architecture in Barcelona), el paseo ten&iacute;a menos de un metro de anchura efectiva para peatones, bordeado por una calzada de tr&aacute;fico con aparcamiento lineal. Las fachadas de rascacielos a escasos metros de la l&iacute;nea de arena generaban efecto de ca&ntilde;&oacute;n y sombra masiva sobre la playa en las horas del mediod&iacute;a de verano. Los pavimentos de m&aacute;rmoles de colores, de aspecto lujoso, resultaban funcionalmente inadecuados.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n de OAB mejor&oacute; la escala del paseo mediante una pasarela de madera a nivel de playa, una doble alineaci&oacute;n de palmeras y una iluminaci&oacute;n nocturna de escala humana. Pero no resolvi&oacute; el problema estructural ya que la densidad edificatoria de las torres permanece, y la democratizaci&oacute;n del espacio sigue siendo limitada porque la oferta hotelera domina el frente y expulsa los usos residenciales cotidianos. 
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz, Santander, M&aacute;laga: variaciones sobre el mismo tema</h2><p class="article-text">
        Si uno sigue la l&iacute;nea de costa hacia el Atl&aacute;ntico, la historia se repite con variaciones. En C&aacute;diz, la playa de la Victoria abre una franja continua de arena frente a la ciudad extramuros de tres kil&oacute;metros de litoral donde el paseo mar&iacute;timo funciona como balc&oacute;n corrido y el mar se convierte en fondo cotidiano de los bloques de viviendas, los bares y los hoteles que colonizaron ese borde a partir de los a&ntilde;os sesenta. La imagen de postal convive con la memoria de una urbanizaci&oacute;n acelerada que ocup&oacute; casi sin transici&oacute;n lo que durante siglos hab&iacute;a sido un territorio inestable de dunas y marismas.
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                Málaga ha convertido la Malagueta en un manual abreviado de cómo una playa urbana puede funcionar como plaza lineal.                            </span>
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        En Santander, el Sardinero recuerda su pasado aristocr&aacute;tico con casinos y hoteles mirando al Cant&aacute;brico. Pero el gran arco de arena y el paseo con barandilla se han convertido con el tiempo en extensi&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a para quienes viven y trabajan en la ciudad. &ldquo;Bajar al Sardinero&rdquo; es bajar a la plaza del pueblo. La memoria de clase sigue inscrita en la arquitectura, pero el uso cotidiano ha ido desbordando esa huella, apropi&aacute;ndose de un paisaje que ya no pertenece a una temporada ni a un grupo social concreto.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo de la pen&iacute;nsula, M&aacute;laga ha convertido la Malagueta en un manual abreviado de c&oacute;mo una playa urbana puede funcionar como plaza lineal.<strong> </strong>Tambi&eacute;n a diez minutos del centro, bajo un paseo de palmeras y un flujo continuo de gente que camina, el valor del lugar est&aacute; en la posibilidad de salir del trabajo en el centro hist&oacute;rico, cruzar apenas dos avenidas y estar tocando el agua en un cuarto de hora.
    </p><h2 class="article-text">La democratizaci&oacute;n del espacio litoral </h2><p class="article-text">
        Los frentes mar&iacute;timos exitosos comparten varias caracter&iacute;sticas estructurales, una relaci&oacute;n de continuidad hist&oacute;rica con el tejido urbano que evita la ruptura de escala, elementos de borde de alta transparencia visual que construyen umbrales, materiales de pavimentaci&oacute;n con identidad local, secciones transversales que permiten la coexistencia de usos y velocidades, y una gesti&oacute;n activa de la sombra que hace el espacio habitable durante todo el a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El paseo mar&iacute;timo que sirve solo al turismo de verano ha fracasado como espacio p&uacute;blico. El que sirve tambi&eacute;n al jubilado que camina en enero, al ciclista que cruza en mayo, al ni&ntilde;o que baja a la playa descalzo en agosto y al vecino que lee en un banco en octubre, es el espacio litoral democr&aacute;tico, y su dise&ntilde;o es posible, demostrable y replicable. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viaje-diseno-playas-espana-espacio-democratico-ciudades_1_13364700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje por el diseño de las playas de España: el espacio más democrático de las ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Playas,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a3b1bb-aa61-46c9-b16a-5054901fc3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la fiebre del &#039;running&#039; está transformando nuestras ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hasta hace relativamente poco podía interpretarse como una práctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fenómeno cotidiano que coloniza el espacio público</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Y, a menudo, las cosas verdaderamente valiosas son aquellas que solo se consiguen mediante tareas y actividades de escasa utilidad&rdquo;. <em>De qu&eacute; hablo cuando hablo de correr</em>, Haruki Murakami.
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable, en cualquier ciudad grande o mediana, haberse topado con una estampida de gente vestida de corto, a menudo con m&uacute;sica y embravecida entre jaleos, corriendo en pelot&oacute;n por calles, avenidas y plazas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hasta hace relativamente poco pod&iacute;a interpretarse como una pr&aacute;ctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fen&oacute;meno cotidiano que coloniza el espacio p&uacute;blico. Correr ha dejado de ser &uacute;nicamente una actividad f&iacute;sica para convertirse en una forma espec&iacute;fica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla.<strong> </strong>Desde el estereotipo primigenio de &lsquo;la soledad del corredor de fondo&rsquo;, la pr&aacute;ctica de correr por el espacio p&uacute;blico ha evolucionado hacia una actividad colectiva y propicia para la sociabilidad. Los conocidos como <em>running clubs</em> han intensificado esta transformaci&oacute;n, desplazando parcialmente aquel momento introspectivo y de soliloquio interno hacia una experiencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de este viraje, lo relevante es que el <em>runner </em>ya no es una figura aislada, sino un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con sus l&oacute;gicas propias de desplazamiento, ocio y producci&oacute;n del espacio (en terminolog&iacute;a lefebvriana). A diferencia del peat&oacute;n o del veh&iacute;culo, el corredor traza recorridos continuos, busca ritmos constantes y necesita unas condiciones espaciales muy concretas para mantener la inercia del movimiento. As&iacute;, la proliferaci&oacute;n de corredores no solo refleja un cambio en los h&aacute;bitos sociales hacia estilos de vida m&aacute;s saludables y activos, sino que introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente. Una capa que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podr&iacute;an llegar a dise&ntilde;arse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Correr ha dejado de ser únicamente una actividad física para convertirse en una forma específica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los <em>running clubs</em> y la creciente afici&oacute;n por correr, resulta necesario preguntarse: &iquest;c&oacute;mo deben adaptarse las ciudades para ser lo que ya se conoce como <em>runner friendly</em>?
    </p><h2 class="article-text">Correr como signo de modernidad</h2><p class="article-text">
        Anta&ntilde;o, correr por la ciudad, en nuestro contexto sociol&oacute;gico cat&oacute;lico de continua vigilancia y juicio del pr&oacute;jimo, pod&iacute;a despertar una cierta extra&ntilde;eza, incluso una mofa soterrada. Mi padre, uno de los mejores maratonianos de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 80, me recuerda a menudo c&oacute;mo era frecuente recibir comentarios de burla de desconocidos cuando sal&iacute;a a correr por la calle: &ldquo;Uno, dos, uno, dos&rdquo;, &ldquo;si te cansas, p&aacute;rate&rdquo;, &ldquo;corre, que se te escapa el bus&rdquo;. Por el contrario, cuando compet&iacute;a en la marat&oacute;n de Nueva York, la actitud de la gente era de entusiasmo y de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        La figura del corredor urbano &mdash;a medio camino entre el atleta y el aficionado que quiere hacer ejercicio de forma barata, con poco material y sin necesidad de instalaciones deportivas&mdash; ha necesitado cierto proceso de integraci&oacute;n dentro del imaginario colectivo. Hoy, sin embargo, correr no solo est&aacute; plenamente normalizado, sino que se ha convertido en todas partes en una pr&aacute;ctica socialmente valorada, asociada a la salud, la disciplina y una cierta idea de autocuidado contempor&aacute;neo.
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                    alt="El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico."
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            <span class="title">
                El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico.                            </span>
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        En este tr&aacute;nsito, el <em>running</em> ha dejado de ser una actividad marginal para consolidarse como un fen&oacute;meno de masas. Se corre por afici&oacute;n, por salud, por est&eacute;tica e incluso con <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objetivos de rendimiento cada vez m&aacute;s exigentes</a>. La ciudad, en consecuencia, ya no es &uacute;nicamente el escenario donde sucede esta pr&aacute;ctica, sino el soporte f&iacute;sico sobre el que se despliega una nueva forma de habitarla.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>running clubs </em>representan la muerte de &eacute;xito de este fen&oacute;meno. En ellos, correr se despoja parcialmente de su dimensi&oacute;n &lsquo;terap&eacute;utica&rsquo; de soledad para reforzar, en cambio, su vertiente social. Frente al ocio tradicional vinculado al bar, el consumo o la nocturnidad, emerge aqu&iacute; una forma alternativa de encuentro que combina actividad f&iacute;sica y sociabilidad. Se especula que los <em>running clubs, </em>en muchos casos, est&aacute;n incluso sustituyendo espacios f&iacute;sicos y virtuales de citas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proliferación de corredores no solo refleja un cambio en los hábitos sociales, introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podrían llegar a diseñarse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cartograf&iacute;as <em>runner:</em> correr para leer la ciudad</h2><p class="article-text">
        Todo corredor traza, consciente o inconscientemente, una cartograf&iacute;a propia de la ciudad. No se corre por cualquier sitio. La elecci&oacute;n de una ruta responde a una lectura muy precisa del espacio urbano: la anchura de las aceras, la calidad del pavimento, la densidad de peatones, la contaminaci&oacute;n del aire, la secuencia de sem&aacute;foros, la presencia de sombra en verano o, incluso, la posibilidad de atravesar ciertos paisajes urbanos m&aacute;s o menos amables.
    </p><p class="article-text">
        Correr implica, en este sentido, una forma espec&iacute;fica de relaci&oacute;n con la ciudad. Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio p&uacute;blico: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba. Esta lectura activa acaba generando recorridos recurrentes, aut&eacute;nticos circuitos informales que se repiten cada d&iacute;a y que, en muchos casos, acaban siendo compartidos por cientos de personas, tal y como muestran apps como Strava. Se trata de infraestructuras reinventadas, no planificadas, pero extraordinariamente estables en el tiempo y en su uso.
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                    alt="En Madrid, el Parque del Retiro opera casi como una república &#039;runner&#039; dentro de la ciudad."
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            <span class="title">
                En Madrid, el Parque del Retiro opera casi como una república &#039;runner&#039; dentro de la ciudad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ciudades que corren</h2><p class="article-text">
        Algunas ciudades han empezado a reconocer, de forma m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, esta nueva capa de uso del espacio p&uacute;blico. En Ciudad de M&eacute;xico, por ejemplo, una ma&ntilde;ana dominical tuve la suerte de ir a dar con el Paseo de la Reforma justo cuando se transforma en una suerte de fiesta atl&eacute;tica espont&aacute;nea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presi&oacute;n del tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En Val&egrave;ncia, observ&eacute; c&oacute;mo el Jard&iacute; del Turia, que sigue el antiguo cauce del r&iacute;o, se ha consolidado como un corredor verde donde la pr&aacute;ctica del <em>running</em> no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante se&ntilde;alizaciones y recorridos reconocibles. Un espacio que, en la pr&aacute;ctica, funciona como una gran infraestructura deportiva lineal en una ciudad que se ha erigido como una de las mecas del atletismo popular. Algo similar ocurre en Madrid, donde el Parque del Retiro opera casi como una rep&uacute;blica<em> runner </em>dentro de la ciudad. En Barcelona, el paseo mar&iacute;timo, la carretera de les Aig&uuml;es o la Diagonal mantienen un flujo continuo de corredores que negocian el espacio entre bicis, patinetes y paseantes.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, los grandes parques urbanos funcionan como centros neur&aacute;lgicos del <em>running</em>. No es extra&ntilde;o encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los <em>Parkruns</em>, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera. Y en Par&iacute;s, es posible recorrer largos tramos junto al Sena en espacios liberados del tr&aacute;fico rodado, donde antiguas infraestructuras como t&uacute;neles para coches se han reconvertido en paseos continuos para corredores y ciclistas.
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                El Jardí del Turia (València) se ha consolidado como un corredor verde donde la práctica del &#039;running&#039; no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante señalizaciones y recorridos reconocibles.                            </span>
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        No todas las ciudades, sin embargo, ofrecen las mismas condiciones. En muchas ciudades italianas, como Florencia o Roma, correr de forma continua resulta especialmente complicado.<strong> </strong>Los pavimentos adoquinados, las calles estrechas de su trama urbana milenaria, la densidad patrimonial, las colinas y la acumulaci&oacute;n de turistas suponen interrupciones constantes. En estos contextos, el<em> running</em> se convierte casi en un ejercicio h&iacute;brido, a medio camino entre el trote y la contemplaci&oacute;n. En Roma, no obstante, han recuperado un sendero estrecho que sigue el curso del T&iacute;ber desde su misma cota deprimida y que permite surcar la ciudad antigua al margen del bullicio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio público: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un caso excepcional</h2><p class="article-text">
        En R&iacute;o de Janeiro, recuerdo haber descubierto la relaci&oacute;n m&aacute;s intensa que jam&aacute;s hab&iacute;a visto entre ciudad y ejercicio f&iacute;sico. A lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasile&ntilde;o Roberto Burle Marx. Las playas se llenan de jugadores de voley, futv&oacute;ley y todo tipo de deportes, mientras que unas marquesinas, que imitan paradas de autob&uacute;s pero que en realidad son estaciones de calistenia, complementan estas pr&aacute;cticas. Todo ello ante el tel&oacute;n de fondo de las playas cariocas y a primera hora de la ma&ntilde;ana, antes del inicio de la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        La gente de R&iacute;o parece apresurarse por exprimir la ciudad en una especie de coreograf&iacute;a colectiva de cuerpos en movimiento, como si existiera un acuerdo t&aacute;cito para activar el espacio p&uacute;blico antes de que el d&iacute;a quede absorbido por las obligaciones. Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos c&oacute;digos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciaci&oacute;n especialmente n&iacute;tida de la identidad de cada lugar.<strong> </strong>A primera hora de la ma&ntilde;ana, en un d&iacute;a laborable o durante el fin de semana, quien corre puede captar el pulso, la vitalidad y el esp&iacute;ritu de la ciudad de una forma dif&iacute;cilmente replicable por otros medios.
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                    alt="En Río de Janeiro, a lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasileño Roberto Burle Marx."
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            <span class="title">
                En Río de Janeiro, a lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasileño Roberto Burle Marx.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Calles para todo</h2><p class="article-text">
        En el ensayo <em>Construir y habitar,</em> del prestigioso soci&oacute;logo y urbanista Richard Sennett, el autor relata c&oacute;mo, tras sufrir un ictus, su relaci&oacute;n con el espacio p&uacute;blico cambi&oacute; de forma sustancial. De repente, ten&iacute;a que caminar por las calles de Berl&iacute;n en contacto con las fachadas, condicionado por sus nuevas limitaciones f&iacute;sicas. Del mismo modo que Sennett modific&oacute;, por necesidad, las gafas con las que le&iacute;a la ciudad, cualquiera que haya transitado con muletas, un carrito o una silla de ruedas ve irremediablemente c&oacute;mo su percepci&oacute;n sobre las virtudes y los defectos del dise&ntilde;o urbano se vuelve m&aacute;s precisa, m&aacute;s exigente y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s consciente de todo aquello que antes pasaba desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        Corriendo, el di&aacute;logo con las calles tambi&eacute;n tiene un lenguaje particular y la expansi&oacute;n del <em>running</em> plantea, inevitablemente, una cuesti&oacute;n de dise&ntilde;o urbano. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, las ciudades han incorporado de forma masiva infraestructuras ciclistas siguiendo una l&oacute;gica de movilidad sostenible irrefutable. Ahora cabe preguntarse si el espacio p&uacute;blico deber&iacute;a empezar a adaptarse tambi&eacute;n a esta nueva forma de desplazamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos códigos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciación especialmente nítida de la identidad de cada lugar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia reciente con los carriles bici ofrece lecciones valiosas. En muchos casos, estas infraestructuras se dimensionaron de forma insuficiente, al no prever ni el crecimiento sostenido del uso de la bicicleta ni la irrupci&oacute;n de las bicis y los patinetes el&eacute;ctricos. Este error de c&aacute;lculo ha dado lugar a carriles demasiado estrechos, donde conviven desplazamientos a velocidades muy dispares sin posibilidad real de adelantamiento. Los modelos m&aacute;s recientes, sin embargo, han empezado a corregir esta limitaci&oacute;n y tienden a integrarse en la calzada, reduciendo la velocidad del tr&aacute;fico motorizado y favoreciendo una convivencia m&aacute;s equilibrada entre usuarios.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, cabe imaginar que parte de estas infraestructuras puedan ser tambi&eacute;n utilizadas o reinterpretadas por los corredores. Espacios donde no sea necesario esquivar peatones, sortear terrazas o disputar la salida en cada sem&aacute;foro. M&aacute;s que dise&ntilde;ar carriles espec&iacute;ficos para correr, quiz&aacute;s se trate de asumir que el<em> runner</em> es ya un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con unas necesidades concretas que pueden y deben ser incorporadas en su planificaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En Londres, en los grandes parques urbanos, no es extraño encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los Parkruns, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad a otra velocidad</h2><p class="article-text">
        Correr introduce una nueva velocidad en la ciudad. Una velocidad intermedia que obliga a repensar la relaci&oacute;n entre los distintos usos del espacio p&uacute;blico y que, al mismo tiempo, revela con especial claridad sus virtudes y sus carencias.
    </p><p class="article-text">
        Correr no es solo una actividad f&iacute;sica. Es tambi&eacute;n una forma de apropiaci&oacute;n, de relaci&oacute;n con la ciudad y, en determinados contextos, incluso un modo de desplazamiento cotidiano. No es casual que muchas oficinas incorporen ya duchas para que sus trabajadores puedan asearse antes de empezar la jornada laboral si se desplazan en bicicleta o corriendo.
    </p><p class="article-text">
        En esta reinterpretaci&oacute;n urbana, cada zancada dibuja una ciudad ligeramente distinta: m&aacute;s vibrante, m&aacute;s densa, m&aacute;s feliz, m&aacute;s pr&oacute;xima a nuestros cuerpos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Running,Deporte,Deportistas,Espacios públicos,Barcelona,Madrid,Valencia,Río de Janeiro,Londres,Roma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0501e42f-2029-4e62-ac6c-35c0c7e969a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137145.jpg" width="1410" height="793" alt="La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, pedir una ca&ntilde;a fue uno de los gestos m&aacute;s autom&aacute;ticos de la vida social espa&ntilde;ola. Tanto que &ldquo;salir de ca&ntilde;as&rdquo; acab&oacute; por convertirse en una actividad que no ten&iacute;a por qu&eacute; estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entend&iacute;a la medida exacta. Un vaso peque&ntilde;o, fr&iacute;o, con la espuma justa,&nbsp;pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese est&aacute;ndar empieza a resquebrajarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada vez m&aacute;s bares, sobre todo en terrazas y zonas c&eacute;ntricas, la ca&ntilde;a ya no es el formato est&aacute;ndar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de ca&ntilde;a ha desaparecido del inventario. No se trata de una ca&iacute;da del consumo de cerveza. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s de barra. Lo que est&aacute; cambiando es la medida.
    </p><h2 class="article-text">Una medida que organizaba el consumo</h2><p class="article-text">
        La ca&ntilde;a no era solo un formato peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n marcaba un ritmo. Permit&iacute;a beber antes de que la cerveza perdiera fr&iacute;o, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la l&oacute;gica del &ldquo;una m&aacute;s y nos vamos&rdquo;. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa din&aacute;mica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversaci&oacute;n y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisi&oacute;n no responde &uacute;nicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones pr&aacute;cticas.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de eficiencia</h2><p class="article-text">
        Para entender el fen&oacute;meno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos m&aacute;s grandes exigen menos personal, algo que para proyectos peque&ntilde;os supone mucho esfuerzo.&nbsp;&ldquo;El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta&rdquo;, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrile&ntilde;o barrio de Prosperidad. &ldquo;Con nada que seas un poco avispado y le saques tambi&eacute;n una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las ca&ntilde;as no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atenci&oacute;n a las mesas quede comprometido. Miguel Garc&iacute;a, propietario del restaurante de comida tradicional La Monta&ntilde;a, lo plantea tambi&eacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos: &ldquo;Una ca&ntilde;a te obliga a hacer muchos m&aacute;s movimientos en la sala e implica m&aacute;s tiempo. Es lo mismo que ocurr&iacute;a antes con el jam&oacute;n. En los bares casi siempre hab&iacute;a una pata y una persona cortando, pero ahora tienes bl&iacute;sters de jam&oacute;n cortado que se adaptan al plato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el jam&oacute;n no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza peque&ntilde;a pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La ca&ntilde;a exige repetici&oacute;n constante. M&aacute;s rondas implican m&aacute;s trabajo para el mismo n&uacute;mero de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el c&aacute;lculo pesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hosteleros insisten cada vez m&aacute;s en que la diferencia no se mide &uacute;nicamente en el margen de beneficio entre una ca&ntilde;a y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energ&iacute;a y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma m&aacute;s amplia. No es solo cu&aacute;nto deja cada consumici&oacute;n, sino cu&aacute;nto tiempo exige servirla, cu&aacute;nta cristaler&iacute;a hay que lavar y cu&aacute;nto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuaci&oacute;n entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene m&aacute;s que ver con la gesti&oacute;n diaria que con unos c&eacute;ntimos m&aacute;s o menos en el precio final.
    </p><p class="article-text">
        El contexto general del sector tambi&eacute;n ayuda a entender el cambio. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes sectoriales, el consumo per c&aacute;pita ronda los <a href="https://cerveceros.org/uploads/Informe_Socioeconomico_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">52 litros por persona al a&ntilde;o</a> y se ha estabilizado en los &uacute;ltimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hosteler&iacute;a contin&uacute;a siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un mapa con acentos propios</h2><p class="article-text">
        La cerveza peque&ntilde;a nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el Pa&iacute;s Vasco se pide zurito; en Arag&oacute;n, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botell&iacute;n peque&ntilde;o. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora se pierde no es solo la terminolog&iacute;a, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: &ldquo;Para m&iacute; la ca&ntilde;a o el botell&iacute;n est&aacute; asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar m&aacute;s lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares&rdquo;. Este contraste entre entornos m&aacute;s peque&ntilde;os y grandes capitales refleja tambi&eacute;n una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es m&aacute;s pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo m&aacute;s controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotaci&oacute;n de mesas m&aacute;s exigente, el doble se impone con mayor facilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín."
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            <span class="title">
                La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir</h2><p class="article-text">
        El cambio de formato tiene tambi&eacute;n consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradici&oacute;n de tapa incluida como Granada, Ja&eacute;n o Almer&iacute;a, durante a&ntilde;os fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de ca&ntilde;as, cada una acompa&ntilde;ada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en funci&oacute;n de la misma. Cuatro o cinco consumiciones pod&iacute;an equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuaci&oacute;n se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco ca&ntilde;as. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez m&aacute;s tensionados bolsillos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la f&oacute;rmula de doble y raci&oacute;n tambi&eacute;n encuentra sus defensores. &ldquo;La medida del doble me resulta perfecta. Una ca&ntilde;a es poco m&aacute;s que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo&rdquo;, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: &ldquo;Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la ca&ntilde;a, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble&rdquo;, comenta. Para ella, la cuesti&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino de elecci&oacute;n. El problema no es pagar m&aacute;s, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato peque&ntilde;o aunque el precio sea id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido tambi&eacute;n a nuevas formas de salir, como el &ldquo;tardeo&rdquo; o el verm&uacute; torero &mdash;empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades peque&ntilde;as y pueblos&mdash;, que han transformado el consumo asociado a los bares. &ldquo;La ca&ntilde;a para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay m&aacute;s cultura de alargar el aperitivo y lo que surja&rdquo;, asegura Sara Calleja, de 34 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                “Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Terrazas, turismo y estandarizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El auge de las terrazas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presi&oacute;n por atender a m&aacute;s clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia tur&iacute;stica, adem&aacute;s, el formato grande resulta m&aacute;s reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La ca&ntilde;a, m&aacute;s localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo m&aacute;s que apunta a la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastrificaci&oacute;n</a> que acusan las principales capitales mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La ca&ntilde;a sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra contin&uacute;a siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco m&aacute;s de treinta a&ntilde;os acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la ca&ntilde;a no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una decisi&oacute;n consciente: &ldquo;La defiendo porque su uso es cada vez m&aacute;s residual. No la tengo especialmente barata &mdash;cuesta 2,20 euros&mdash;, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid&rdquo;, explica. Para &eacute;l, eliminar el formato peque&ntilde;o supone renunciar a una parte de esa identidad. &ldquo;Si pretendemos ser un lugar confortable para el d&iacute;a a d&iacute;a, tiene que haber formatos m&aacute;s peque&ntilde;os para beber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales, que adem&aacute;s es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento t&eacute;cnico en defensa de la medida cl&aacute;sica. &ldquo;Organol&eacute;pticamente, es un tama&ntilde;o perfecto para que la cerveza mantenga la carbonataci&oacute;n, la temperatura y el sabor&rdquo;. Es decir, no se trata solo de tradici&oacute;n o costumbre, sino tambi&eacute;n de condiciones &oacute;ptimas de consumo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Morales</span>
                                        <span>—</span> Hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La ca&ntilde;a quiz&aacute; sea solo un vaso peque&ntilde;o, pero durante d&eacute;cadas organiz&oacute; la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar espa&ntilde;ol no se decida en el tama&ntilde;o del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de c&oacute;mo se vive en las ciudades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Cerveza,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Bares,Consumo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfacaf1d-3d82-4614-8281-9ff20c9a5c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124896.jpg" width="767" height="432" alt="El fenómeno de los &#039;edificios cebra&#039; que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El bloque cebra es la moda arquitectónica que define los edificios de viviendas con fachadas compuestas por franjas blancas y negras que se han diseminado durante la última década por toda la península</p><p class="subtitle">“Minipisos” y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable</p></div><p class="article-text">
        Si uno pasea hoy por cualquier periferia urbana en Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s probable es que acabe frente a un mismo paisaje: hileras de edificios recientes, altos, impersonales, vestidos de franjas blancas y negras. Son los llamados bloques cebra, un t&eacute;rmino popularizado desde la cuenta de Instagram <a href="https://www.instagram.com/bloque_cebra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@bloque_cebra</a>, que ha logrado poner nombre a un fen&oacute;meno que muchos intu&iacute;amos, pero al que nadie se le hab&iacute;a ocurrido bautizar y teorizar. Detr&aacute;s de la iniciativa est&aacute; un grupo de j&oacute;venes arquitectos que, tras dilucidar las bases y la esencia de este malogrado movimiento arquitect&oacute;nico, han decidido compartirlo a trav&eacute;s de Instagram con un punto de iron&iacute;a y con un mapa colaborativo &mdash;tambi&eacute;n llamado safari&mdash; donde ya tienen detectados y ubicados m&aacute;s de mil casos de cebras. 
    </p><p class="article-text">
        A. B., arquitecto de 33 a&ntilde;os que prefiere permanecer en el anonimato, es el gestor de la cuenta y quien decidi&oacute; que todo este fen&oacute;meno no se restringiera a un debate interno con sus colegas de profesi&oacute;n y se pusiera en com&uacute;n con el resto de observadores del paisaje urbano: &ldquo;El concepto lo ten&iacute;amos claro entre nuestro grupo de amigos arquitectos, pero hac&iacute;a falta darle un nombre para que todo el mundo lo relacionara r&aacute;pidamente con esta nueva pandemia arquitect&oacute;nica que todos hemos visto o incluso habitado en alg&uacute;n momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El apelativo ha cuajado hasta el punto de que es la comunidad la que detecta y comparte los ejemplos que van poblando este mapa colectivo de cebras esparcidas por toda la pen&iacute;nsula.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es una cebra?</h2><p class="article-text">
        La definici&oacute;n es sencilla: edificios de vivienda nueva recubiertos de franjas horizontales oscuras, que normalmente agrupan las ventanas, y franjas de color claro opacas, repitiendo una est&eacute;tica monocrom&aacute;tica que se extiende en altura en funci&oacute;n de la dimensi&oacute;n del edificio. No es tanto un estilo como un sistema, seg&uacute;n anuncian: &ldquo;La cebra no se dise&ntilde;a, se tramita&rdquo;. Para comprender el nacimiento de las cebras, A. B. nos habla del papel fundamental del promotor en detrimento del arquitecto: &ldquo;Aqu&iacute; el arquitecto es un bur&oacute;crata, no un proyectista&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones técnicas. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elección, el electrodoméstico inmobiliario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B. </span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El promotor ya sabe de antemano qu&eacute; va a construir; lo &uacute;nico que necesita es alguien que tramite la licencia y garantice una relaci&oacute;n satisfactoria de precio/m2. El trabajo del promotor, resume A. B., es siempre el mismo: buscar la m&aacute;xima rentabilidad y eficiencia en la construcci&oacute;n para que luego se venda bien. El modelo de la cebra ahora mismo encaja a la perfecci&oacute;n y por eso lo repiten hasta la saciedad. Han conseguido desarrollar un producto arquitect&oacute;nico que se basa en su absoluta funcionalidad, sin disquisiciones ni complicaciones est&eacute;ticas o sensibles, solo objetivas y pragm&aacute;ticas.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLr-5RmNyxf/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El arquitecto lo explica con una met&aacute;fora dom&eacute;stica: &ldquo;Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones t&eacute;cnicas: eficiencia energ&eacute;tica, peso, precio... La est&eacute;tica no importa. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elecci&oacute;n, el electrodom&eacute;stico inmobiliario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad como Excel</h2><p class="article-text">
        Para entender el &eacute;xito del modelo cebra hay que mirar c&oacute;mo se legisla el urbanismo en Espa&ntilde;a. Las normas delimitan edificabilidad, alineaciones y alturas, pero rara vez se ocupan del contenido arquitect&oacute;nico ni de la relaci&oacute;n de los edificios con el espacio p&uacute;blico y las plantas bajas. El resultado es que los proyectos se limitan a cumplir varios par&aacute;metros en una tabla de Excel, sin propuestas complejas que atiendan al contexto y la identidad del barrio donde se levantan. &ldquo;En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geom&eacute;trico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia&rdquo;, explica A. B. En contraste, recuerda su experiencia en varios proyectos en Holanda, donde el arquitecto debe defender la propuesta ante comisiones municipales que valoran la calidad arquitect&oacute;nica y la repercusi&oacute;n urbana de la nueva construcci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geométrico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa ausencia de criterios cualitativos en la regulaci&oacute;n espa&ntilde;ola tiene consecuencias visibles: edificios demasiado parecidos entre s&iacute;, independientemente de si se levantan en Bilbao, Sevilla o A Coru&ntilde;a. &ldquo;No es que haya poca normativa, al contrario, pero es tan seca y as&eacute;ptica que lo que acaba determinando un barrio entero puede ser una serie de tecnicidades absurdas&rdquo; dice el arquitecto. La falta de debate sobre dise&ntilde;o urbano abre la puerta a que la cebra se convierta en la opci&oacute;n por defecto: promociones privadas que cumplen el expediente y homogeneizan las ciudades empatando a la baja, renunciando a generar espacios con vitalidad y sentido; la ant&iacute;tesis de lo que ha sido por excelencia el espacio p&uacute;blico de las ciudades mediterr&aacute;neas. 
    </p><h2 class="article-text">El <em>pack</em> cebra</h2><p class="article-text">
        El bloque cebra rara vez viene solo: suele incluir piscina, p&aacute;del y parking. Es un <em>pack</em> de estilo de vida encapsulado. &ldquo;Es casi como una disculpa. Sabemos que el urbanismo no va a funcionar, que las calles estar&aacute;n muertas, porque las plantas bajas no tienen comercio. Entonces se ofrece un <em>pack</em> privado: piscina, garaje, gimnasio, spa. Todo dentro de la valla&rdquo;, critica A. B.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es más que la renuncia al espacio público por ineptitud y desidia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es m&aacute;s que la renuncia al espacio p&uacute;blico por ineptitud y desidia. La consecuencia son barrios est&eacute;riles, sin vida a pie de calle, donde la socializaci&oacute;n se reduce a los encuentros ocasionales entre vecinos que cruzan la verja. Una privatizaci&oacute;n cotidiana que erosiona de forma antinatural la tradici&oacute;n de este pa&iacute;s de plazas, peque&ntilde;os comercios, calles vibrantes, fuentes y encuentros espont&aacute;neos.
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica de cat&aacute;logo</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito de la cebra se basa tambi&eacute;n en su potencia visual. &ldquo;Est&aacute; pensada para ser vendida en una foto de inmobiliaria&rdquo;, admite el arquitecto. C&eacute;sped artificial &mdash;incluso en terrazas y balcones diminutos&mdash;, suelos de PVC imitando madera, revestimientos de cer&aacute;mica imitando m&aacute;rmol, barandillas de vidrio tintado, tiras LED, particiones y falsos techos de yeso laminado&hellip;  Todo reluce en el r&eacute;nder. Luego, la realidad es m&aacute;s pobre: &ldquo;El r&eacute;nder tiene m&aacute;s cualidades materiales que el edificio real, contrariamente a lo que ocurre con el resto de obras arquitect&oacute;nicas, que ganan riqueza de detalles y matices cuando se construyen.&rdquo; Los bloques cebra, de hecho, tambi&eacute;n se podr&iacute;an denominar bloques r&eacute;nder, debido a esa inmediatez y similitud entre el aspecto virtual y el tect&oacute;nico definitivo, y por la capacidad de r&eacute;plica indiferenciada.  
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DL77fHqNfOb/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Su est&eacute;tica exterior, por su parte, es puro maquillaje: la franja negra disimula el tama&ntilde;o de las ventanas, que a menudo son tan peque&ntilde;as como permite la normativa para abaratar los costes. Tambi&eacute;n disimula el defecto compositivo que representa disponer de ventanas simplemente recortando un muro. Para muchos, esa podr&iacute;a ser la descripci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de una ventana, pero si nos fijamos en los proyectos de los buenos arquitectos, observaremos que hay soluciones mucho m&aacute;s complejas y atractivas que hacerle un agujero cuadrado a una pared. Busquen por ejemplo los proyectos de vivienda de Antonio Coderch y ver&aacute;n que queda a las ant&iacute;podas de la cebra. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las bandas horizontales blancas completan las franjas macizas de la fachada, que ser&iacute;an los pa&ntilde;os de pared que hay entre las ventanas de los diferentes pisos. A menudo se consiguen con acabados de fachada ligeros como planchas de aluminio o aplacados prefabricados. En los casos menos sofisticados, encontramos paramentos de hormig&oacute;n con un brochazo de pintura blanca.  
    </p><p class="article-text">
        En un clima tan diverso como el espa&ntilde;ol, este mismo dise&ntilde;o se repite sin criterio t&eacute;rmico alguno, sin incorporar aleros, <em>brise-soleils</em>, toldos, envolventes con doble c&aacute;mara, etc. &ldquo;Es de nuevo la comparaci&oacute;n con la tostadora o la lavadora: blanco y negro, neutro y plano, para que encaje en todas partes&rdquo;, ironiza A. B.
    </p><h2 class="article-text">McDonald&rsquo;s inmobiliario</h2><p class="article-text">
        El paralelismo m&aacute;s claro que propone la cuenta @bloque_cebra es con la comida r&aacute;pida. &ldquo;La cebra es como una franquicia, como los locales de McDonald&rsquo;s: tienes un manual de estilo y lo aplicas igual en Madrid que en Berl&iacute;n. El resultado es siempre el mismo producto, repetible, imitable y ultrarrentable&rdquo;, resume A.B.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLw1B2It7gS/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De la misma manera que la cadena de hamburguesas ofrece una ensalada o patatas <em>gourmet</em> para disimular las carencias de su materia prima principal, las cebras incorporan peque&ntilde;os gestos que dan sensaci&oacute;n de sofisticaci&oacute;n: el c&eacute;sped artificial, la barandilla con vidrio tintado, un revestimiento que imita madera... En @bloque_cebra analizan todos estos atributos seg&uacute;n el &ldquo;cebr&oacute;metro&rdquo;: el baremo que mide cu&aacute;nto se aproxima un edificio al cat&aacute;logo completo de la cebra pura y dura o si introduce variaciones. 
    </p><h2 class="article-text">Una cuesti&oacute;n cultural</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; aceptamos este modelo? Para A. B. la clave es la educaci&oacute;n: &ldquo;Se ha demonizado a los arquitectos y a las industrias creativas desde los a&ntilde;os noventa. Se ignoran los temas blandos como la est&eacute;tica. El comprador no tiene medios para valorar la calidad arquitect&oacute;nica&rdquo;. La consecuencia es que la gente confunde la cebra con algo que es moderno y deseable. Prefieren vivir en bloques cebra porque creen que son la expresi&oacute;n arquitect&oacute;nica de nuestros tiempos y que proponen un estilo de vida y una paleta de materiales &oacute;ptima. Y eso no es verdad: &ldquo;Las barandillas de los balcones, en nuestro clima, funcionan mejor con barrotes, ya que dejan pasar la luz y la ventilaci&oacute;n. Los bloques cebra se conforman a menudo con barandillas de vidrio negro, que entorpece la vista, no deja pasar el aire y se ensucian.&rdquo; La gente los prefiere, aunque parezca incomprensible, como cuando en muchos casos se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/batalla-fachada-fastidio-balcon-cerramiento_1_10825262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cierra el balc&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos olvidando nuestras calidades arquitectónicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre sí mismos, en lugar de abrirse a la calle</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno refleja tambi&eacute;n un cambio cultural. En lugar de reforzar lo mejor de nuestra tradici&oacute;n urbana mediterr&aacute;nea, importamos modelos suburbiales del extranjero. &ldquo;Estamos olvidando nuestras calidades arquitect&oacute;nicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre s&iacute; mismos, en lugar de abrirse a la calle&rdquo;, lamenta A.B.
    </p><h2 class="article-text">Hay alternativa</h2><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que Espa&ntilde;a cuenta con una de las escenas arquitect&oacute;nicas m&aacute;s potentes de Europa: &ldquo;Tenemos universidades buen&iacute;simas, arquitectos con gran talento, publicaciones reconocidas. En Holanda he trabajado con materiales de fachada fabricados por industriales espa&ntilde;oles. El problema no es la falta de calidad y de talento, sino la dejadez del marco urban&iacute;stico y administrativo para imponerlo&rdquo;, sentencia A.B.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/resurgir-patio-corrala-espacio-cambiar-relacion-vecinos_1_11859135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la obra p&uacute;blica</a> todav&iacute;a se encuentran ejemplos admirados internacionalmente, como las recientes promociones, especialmente de Catalunya y Balears, que han sido expuestas en el Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Bienal de Venecia. En esos casos, los concursos p&uacute;blicos promueven y valoran la calidad y la innovaci&oacute;n arquitect&oacute;nica. Contrariamente en la vivienda del mercado privado, la inercia del sistema cebra es mayoritario.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Un paisaje para la posteridad?</h2><p class="article-text">
        El sistema cebra ha colonizado el territorio hasta ocupar aproximadamente el 70% de la vivienda nueva. Su est&eacute;tica monocroma genera paisajes reconocibles que quedar&aacute;n como huella de nuestra &eacute;poca. &ldquo;La cebra puede mutar, pasar del negro a la madera, a&ntilde;adir leds en las barandillas, introducir algunos quiebros en las franjas horizontales... Pero mientras no cambie la forma de legislar la ciudad, seguir&aacute; la proliferaci&oacute;n de este tipo de arquitectura&rdquo;, advierte A. B. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es &iquest;qu&eacute; futuro queremos para nuestras ciudades? &iquest;Seguir replicando franquicias inmobiliarias como quien abre otro McDonald&rsquo;s, o recuperaremos la capacidad de imaginar espacios urbanos vivos, diversos, arraigados a nuestra cultura? La respuesta marcar&aacute; el paisaje de varias generaciones. &iquest;Ser&aacute;n las d&eacute;cadas del 2010 y el 2020 recordadas por la mediocridad del <em>cebrismo</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 20:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Vivienda,Economía,Ciudades,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc044009-43c9-49cf-b45b-704240632fed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3955y3610.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Roca: &quot;Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mayor de los hermanos Roca, chef de El Celler de Can Roca, defiende la educación en cocina para comer mejor, frenar el desperdicio alimentario y para entender qué es y de dónde viene lo que comemos</p><p class="subtitle">Entrevista - María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el futuro de la alimentaci&oacute;n? En un contexto en el que los gigantes de la industria ya empiezan <a href="https://www.eldiario.es/economia/duenos-mercadona-arroz-sos-auguran-hogares-cocinas-dispara-venta-platos-preparados_1_12402543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a dar por muertas las cocinas</a>, hay que preguntarse hacia d&oacute;nde vamos. &iquest;Seguiremos cocinando dentro de diez a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo impactar&aacute;n los ultraprocesados en nuestro estilo de vida? &iquest;Hemos llegado ya a la era de los platos preparados?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se come mejor que antes&rdquo;, dice con cierto optimismo Joan Roca (Girona, 1964) cuando se le pide un diagn&oacute;stico sobre la salud de nuestras cocinas. Aunque ese optimismo desaparece cuando llega el &lsquo;pero&rsquo;. Siempre hay un &lsquo;pero&rsquo;, un reproche. &ldquo;Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos Roca &mdash;Joan, Josep y Jordi&mdash; aprendieron de sus padres el gusto por la cocina. El valor del territorio y la tradici&oacute;n, aunque sin renunciar a la creatividad y a la ciencia. &ldquo;Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia&rdquo;, explica el mayor de los hermanos a elDiario.es por videoconferencia desde El Celler de Can Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien es comer sano y de forma placentera. La comida tiene que ser nutritiva, sabrosa y bonita, pero tambi&eacute;n es importante que nos sintamos bien comiendo. Que nos reconforte. Que los sabores est&eacute;n bien balanceados y que podamos conectar con nuestra memoria. Recuperar aromas que hemos vivido, que hemos comido, que nos llevan a un lugar determinado. El efecto [magdalena de] Proust o, mejor, el efecto Ratatouille. <em>Ratatouille </em>consigui&oacute; explicar de forma muy bonita c&oacute;mo un plato puede ser un billete en el tiempo que nos lleve a nuestra infancia. Comer bien es eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se come mejor que antes. Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria. Est&aacute; muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero tambi&eacute;n es muy importante que cocinemos. Cocinar productos frescos, no todo procesado. Aun as&iacute;, creo que en Espa&ntilde;a se come bien porque hay una cultura gastron&oacute;mica que se mantiene y que se busca. Una cultura de la que tambi&eacute;n se trata de recuperar sabores, como un buen guiso o un buen estofado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hemos perdido ya un poco de nuestra cultura gastron&oacute;mica? Ahora es m&aacute;s complicado, por ejemplo, conocer a gente que controle las temporadas o sepa trabajar un pescado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto. Se ha ido perdiendo por razones diversas, sobre todo porque hay una p&eacute;rdida de contacto con los mercados. All&iacute; es donde podemos encontrarnos con los productos de proximidad y lo que nos de una noci&oacute;n del momento del a&ntilde;o en el que nos encontramos. Los supermercados han ido incorporando productos de otros lugares, de otras latitudes, y no puedes saber si las cerezas de diciembre son de aqu&iacute; o de all&iacute;&hellip; No quiero iniciar una guerra con los supermercados. Ellos hacen su labor y est&aacute; muy bien. Pero la idea del mercado municipal al que llegaban los productos de los agricultores de los alrededores se est&aacute; perdiendo. Se est&aacute; perdiendo la idea del producto de proximidad, lo que hace que tengamos menos conocimiento sobre lo que comemos y de d&oacute;nde viene aquello que comemos. Este es un problema de las ciudades. A medida que crecen pierden la noci&oacute;n de lo que se produce cerca de ellas. Impactar&iacute;amos mucho menos en el medio ambiente si no tuvi&eacute;semos que transportar materias primas de un lado al otro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los due&ntilde;os de Mercadona y Ebro Foods, la compa&ntilde;&iacute;a due&ntilde;a de arroz Sos, Brillante o pastas Garofalo, defienden que las casas del futuro no tendr&aacute;n cocinas. Que el consumo de platos preparados se va a seguir disparando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y tienen raz&oacute;n. Los supermercados y la industria alimentaria van a seguir cocinando para muchas familias, ya lo est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s. La clave va a estar en qu&eacute; medida. Yo no creo que vaya a ser tanto. La actividad de las cocinas se va a mantener porque es algo cultural y algo que tiene mucho que ver con la relaci&oacute;n que tienes con las personas que viven en tu casa. Cocinar es un acto de amor, es transmitir cari&ntilde;o y afecto, y esto se va a preservar. Las cocinas se van a seguir utilizando, quiz&aacute;s menos pero seguir&aacute;n ah&iacute;. Otra cosa es que combinemos el aprovechar algo que nos prepara esa industria, ya sean bases, caldos o alguna otra elaboraci&oacute;n, y lo acabemos y cocinemos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica en exceso la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible. Lo que pasa es que cuando hablamos &lsquo;de la abuela&rsquo; estamos hablando de nuestra memoria. Nadie har&aacute; mejor un plato que te hac&iacute;a tu abuela, por muy buen cocinero que sea o por muchas estrellas [Michelin] que tenga. Nunca lo igualar&aacute; porque el de tu abuela forma parte de tu memoria. Y eso lo tenemos mitificado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Joan Roca posando en el Celler de Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina y nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo firmemente que deber&iacute;amos dedicar nuestros esfuerzos a esto. Es muy importante que los ni&ntilde;os aprendan nutrici&oacute;n, aprendan cocina, y que, a trav&eacute;s de ella, que es una disciplina muy transversal, aprendan qu&eacute; representa el hecho de alimentarse, sobre todo en temas de su salud y de la salud del planeta. Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia. Perfectamente se podr&iacute;a ir a una cocina, como se va a un laboratorio, para ense&ntilde;ar la coagulaci&oacute;n de la prote&iacute;na, los salazones o los encurtidos. Si aprenden a cocinar, aprender&aacute;n cu&aacute;les son los productos de temporada y conocer&aacute;n qu&eacute; se produce cerca de sus casas, la proximidad. Aprender&aacute;n a comprar, a manipular alimentos, a aprovecharlos y a evitar el desperdicio alimentario. Aprender&aacute;n a alimentarse de una forma m&aacute;s racional, m&aacute;s sana y m&aacute;s inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que ser&iacute;a f&aacute;cil incorporarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a f&aacute;cil, s&iacute;, porque la cocina es una ciencia: es qu&iacute;mica. Todas las elaboraciones que se producen en una cocina son transformaciones qu&iacute;micas. Se est&aacute; haciendo ya en muchas escuelas de pa&iacute;ses n&oacute;rdicos o en Jap&oacute;n, en lugares donde la cocina se considera una parte importante de la cultura y entienden que es una forma de preservar el futuro y la salud de las personas y del planeta. Las decisiones que tomemos ahora sobre qu&eacute; compramos, qu&eacute; comemos y c&oacute;mo lo comemos ser&aacute;n determinantes para el futuro del planeta. Por eso es important&iacute;simo que tengamos en cuenta este tipo de conocimiento y esta formaci&oacute;n. Les ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til que mucho conocimiento que se les est&aacute; dando hoy. No quiero decir que el que reciben no sea importante, pero este es imprescindible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos poniendo gran parte de nuestra alimentación en manos de la industria alimentaria. Está muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero también es muy importante que cocinemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces por qu&eacute; no se hace?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;&hellip; Y no soy el &uacute;nico cocinero que lo dice ni la &uacute;nica persona que avala estas tesis. Entiendo que no se hace porque no somos lo suficientemente valientes como para cambiar unos dise&ntilde;os curriculares ya establecidos. No queremos modificar libros de texto ni manuales ni lo que hemos ense&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Es un gran cambio y todos los cambios cuestan, pero debemos insistir en su importancia. Tambi&eacute;n hay una corriente que tiende a denostar la cocina cuando lo primero que deber&iacute;amos entender es que es pura ciencia. Con <em>Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca</em> (Destino, 2021), por ejemplo, intentamos explicar en un libro todas las recetas desde una perspectiva cient&iacute;fica. En un laboratorio se puede cuajar un flan o la prote&iacute;na de un huevo. &iexcl;Caramba, eso es un experimento y una forma de cocinar! Todo este conocimiento puede ser muy, muy, muy &uacute;til para ti y para saber relacionarte con lo que comes y comer&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede frenar el desperdicio alimentario en un mundo de derroche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es evitable, s&iacute;. Todos deber&iacute;amos entender esto y, sobre todo, actuar. No estamos acostumbrados a darle importancia a la comida que tiramos, que es tambi&eacute;n un tema de salud financiera, &iquest;no? Compramos desordenadamente, sin planificar, y no usamos todo lo que compramos&hellip; Se tira much&iacute;sima comida. El 30% de la comida. Deber&iacute;amos tener todos muy presente este tema por una cuesti&oacute;n de responsabilidad. Por lo que veo en mis hijos, parece que los j&oacute;venes lo est&aacute;n entendiendo bien. Ellos est&aacute;n muy preocupados tanto por reciclar adecuadamente como por aprovechar. Quiz&aacute;s debamos ser m&aacute;s insistentes, pero creo que en ese sentido s&iacute; que hay una buena concienciaci&oacute;n. El mensaje cala. Pero creo que en un mundo en el que hay gente que pasa hambre esto no nos lo podemos permitir como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento o ingrediente indispensable de nuestra despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las especias. Me gusta mucho cocinar con ellas porque ofrecen la posibilidad de que haya juego, matices. Tambi&eacute;n las legumbres, que son una parte clave de nuestra dieta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A Joan Roca le pesan los reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los llevo con la m&aacute;xima naturalidad posible, intentando normalizar todo esto y quitarle peso. Que no sean el lastre que podr&iacute;an llegar a ser. Los hermanos [Roca] lo hemos trabajado mucho esto. Hemos intentado que el &eacute;xito no nos hiciera da&ntilde;o, sobre todo en esas etapas en las que todo el mundo te idolatra y puedes llegar a creerte que eres el mejor del mundo en algo. Nos ha venido muy bien seguir viviendo en el barrio en el que crecimos y seguir yendo a Can Roca a comer a mediod&iacute;a. 
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                Los hermanos Roca en la terraza del restaurante Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Suelen comer siempre all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Can Roca comemos el men&uacute; del d&iacute;a, que es muy equilibrado y tiene un gran componente emocional. Comemos hoy lo que com&iacute;amos cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os cada d&iacute;a de la semana. Sabemos que es jueves porque hay arroz a la cazuela; viernes porque hay canelones; mi&eacute;rcoles, estofado con patatas. Es un men&uacute; que nos conecta con nuestra memoria y que, al tiempo, nos permite tener una dieta equilibrada. Siempre intento aplicar algo de sentido com&uacute;n a mi alimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n, seg&uacute;n la edad, voy teniendo en cuenta par&aacute;metros distintos. Es importante prestarle atenci&oacute;n a lo que comemos y a c&oacute;mo lo comemos. Darle tiempo a la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo en el que hay gente que pasa hambre no nos podemos permitir el desperdicio alimentario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Antes no se lo daba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, he estado much&iacute;simos a&ntilde;os comiendo de pie en la cocina de Can Roca. Mi madre lo hac&iacute;a as&iacute; porque a las doce, que era la hora a la que sub&iacute;amos, todo el personal est&aacute; almorzando y ella se quedaba moviendo las cazuelas. Com&iacute;amos de pie porque mi madre estaba de pie. Ahora nos lo tomamos con un poco m&aacute;s de filosof&iacute;a y d&aacute;ndole el tiempo necesario. Una de las cosas que hemos ganado en estos a&ntilde;os es que la gente ya conoce la pir&aacute;mide de los alimentos. Ya sabe lo que conviene comer m&aacute;s y lo que conviene comer menos, qu&eacute; t&eacute;cnicas de cocci&oacute;n son m&aacute;s sanas. Puedes comer fritos, por supuesto, pero no cada d&iacute;a ni muy a menudo. Tienes que comer m&aacute;s pescado, m&aacute;s verduras, m&aacute;s frutas y m&aacute;s prote&iacute;nas que sean f&aacute;ciles de asimilar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Me parece bien en la medida en que los cocineros pueden ayudar con su conocimiento a mejorar esa comida o a la industria alimentaria&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y no desvirt&uacute;a la imagen de la alta gastronom&iacute;a esa diferencia de discurso: que defiendan el comer bien mientras se asocian con este tipo de empresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno debe ser coherente con lo que cree. No quiero polemizar en este sentido... Nosotros, los hermanos Roca, nunca lo hemos hecho, pero respeto lo que cada uno haga. Esto es simplemente una cuesti&oacute;n de que cada uno tiene que ser coherente con lo que hace y ya est&aacute;. No hay m&aacute;s historia. No me parece ni mal ni bien, lo respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2025 10:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Viajes,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición,Hambre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/372f2999-17b9-41c7-8df1-31d11448cec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x408y341.jpg" width="1200" height="675" alt="María Lo, cocinera: &quot;No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera, que acumula cientos de miles de seguidores en redes sociales, defiende la cocina casera para superar "el punto de inflexión tremendo" en el que nos encontramos cuando hablamos de comer</p><p class="subtitle">Entrevista - Gastón Acurio: “¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Antes se com&iacute;a siempre bien, o casi siempre; ahora nos cuesta m&aacute;s&rdquo;, dice Mar&iacute;a Lo (Chiclana de la Frontera, 1989) cuando se le pregunta si est&aacute; perdiendo valor la cocina casera. Explica la cocinera &mdash;ganadora de la d&eacute;cima edici&oacute;n de MasterChef&mdash; que tiene mucho que ver con nuestro estilo de vida, con nuestras prisas, con que hemos olvidado el chup-chup de las lentejas, con las modas y las tendencias.
    </p><p class="article-text">
        Defiende que el lenguaje de la cocina, &ldquo;un lenguaje de amor&rdquo;, tiene que ense&ntilde;arse con paciencia y transmitiendo mucho cari&ntilde;o, como le ense&ntilde;&oacute; su padre, un inmigrante hongkon&eacute;s que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os cincuenta. &ldquo;Falta cari&ntilde;o y mucho amor porque la gente ya no cocina tanto en casa&rdquo;, explica a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. &ldquo;O te vas al s&uacute;per o te compras un t&aacute;per de alguna empresa que produce al por mayor, pero no es lo mismo. No se transmite lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde viene su inter&eacute;s por la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De chiquitilla. En mi casa siempre se ha comido muy bien. Mi familia materna, chiclaneros, hac&iacute;a muy buenos pescados, buenas carnes, grandes productos. A mi padre, que era hongkon&eacute;s, tambi&eacute;n le gustaba much&iacute;simo comer. Cuando fui a China entend&iacute; mucho de su obsesi&oacute;n por la comida y la cocina. Viajando entend&iacute; que le flipaba cocinar, platos de aqu&iacute; y mucho de all&iacute;, porque era una manera de conectar con sus ra&iacute;ces. Me acuerdo mucho de cuando era peque&ntilde;ita y lo ve&iacute;a en la cocina, superminucioso, cortando todo de una forma muy cuadriculada y con mucho cari&ntilde;o. Me viene de ah&iacute;: de todas las emociones que he vivido alrededor de la cocina. La cocina es un lenguaje de amor, por eso me apasiona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe en </strong><em><strong>Coc&iacute;nalo. Recetas con sabor y alma</strong></em><strong> (Grijalbo, 2024)</strong><em><strong> </strong></em><strong>que de su padre aprendi&oacute; que &ldquo;preparar un plato para alguien puede ser un acto de amor&rdquo;. &iquest;Le falta amor a la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que se vuelve moda o tendencia pierde un poquito de pasi&oacute;n. La cocina est&aacute; en el pico de la ola, se nota mucho, sobre todo en redes sociales. &iquest;Qu&eacute; contenido se consume m&aacute;s? Cocina y gatitos. Hay cada vez menos restaurantes con esa aura rom&aacute;ntica en la que se ponen el alma y las ra&iacute;ces. Tendemos a reproducir las tendencias del momento. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los bares y las tascas</a>, por ejemplo, se est&aacute;n poniendo otra vez en valor, pero habr&iacute;a que preguntarse c&oacute;mo se est&aacute; haciendo, con qu&eacute; objetivo me est&aacute;s cocinando las lentejas como mi abuela. S&iacute;, muchas veces es lo que te dicen, pero no saben igual. Eso pasa porque se est&aacute;n enfocando en el 'todo el mundo abre bares de toda la vida, aprovechemos la ola'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se piensa m&aacute;s en el beneficio econ&oacute;mico que en la comida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo entiendo que vivimos en el mundo en que vivimos y el que monta un negocio es para ganar pasta, pero se puede buscar un t&eacute;rmino medio, &iquest;no? Siempre he pecado mucho de ese romanticismo de que me da igual el dinero y de querer hacer cosas que me emocionen, y lo sigo teniendo muy en cuenta. Pero entiendo que hay que bajar los pies a tierra. Aunque esta no sea una profesi&oacute;n f&aacute;cil, vamos a hacerlo lo mejor posible. Por qu&eacute; en vez de reproducir algo que ya existe no le ponemos un poquito de alma a lo que estamos haciendo. Para m&iacute; eso importa. Y hay de todo, es una generalidad, pero, joder, cuanto m&aacute;s de moda m&aacute;s desalmado parece todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; se convierte la tradici&oacute;n en moda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ya no cocinamos en casa y queremos comer bien. Cada vez hay menos ganas de fregar los platos o de esperar unas lentejas... Las lentejas son, literal, 45 minutos de cocci&oacute;n, 20 en olla expr&eacute;s. No hay inter&eacute;s por la cocina ni por parar, poner un poco de conciencia o estar un ratito callado mirando como se hace el chup-chup. Tenemos la gran excusa: que no tenemos tiempo porque trabajamos mucho. Y quiero que se entienda bien. No estoy diciendo que sea mentira o que la gente no trabaje mucho, que por supuest&iacute;simo que s&iacute;, digo que es una excusa. Lo que nos pasa, y a m&iacute; tambi&eacute;n me pasa aunque decir esto sea tirar piedras a mi propio tejado, es que nos llevamos una hora y media metidos en TikTok. En ese rato te podr&iacute;as hacer dos platos, &iquest;sabes? Y puedes estar haciendo un poco de <em>scroll</em> si dejas un chup-chup media hora. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares y las tascas se están poniendo otra vez en valor, pero habría que preguntarse cómo se está haciendo, con qué objetivo me estás cocinando las lentejas como mi abuela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cocina est&aacute;n entrando en esa red de consumir a tope, de ir a un restaurante en vez de hacerte unas patatas a la riojana en casa. Son prioridades y depende de d&oacute;nde quiera gastar cada uno su dinero. Por eso vuelven tambi&eacute;n los bares de toda la vida: porque cada vez estamos m&aacute;s c&oacute;modos, demasiado c&oacute;modos, y queremos hacer menos pero que todo sea mejor, m&aacute;s rico y r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Influyen tambi&eacute;n los factores socioecon&oacute;micos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Comprar en grandes ciudades, ir a un supermercado en Madrid o Barcelona, supone gastarse 60 euros para llenar solo una bolsita de pl&aacute;stico. Tambi&eacute;n te digo que los restaurantes est&aacute;n muy caros y si quieres comer bien fuera de casa, una buena materia prima, son 60 por cabeza. Influyen, claro que influyen. Y todo est&aacute; demasiado caro. Aunque sobre todo afecta, lo repito, el tiempo y la comodidad. A m&iacute; igual, eh, que va a parecer que soy una criticona cuando tambi&eacute;n estoy metida en el sistema. Creo que lo que m&aacute;s influye es d&oacute;nde invertimos nuestro tiempo y que buscamos una comodidad exagerada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Lo cocinando.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, creo que cada vez hay m&aacute;s. Aunque s&iacute; que hay que distinguir a los que se interesan por el comer bien y por el origen de los productos y los que se centran en el aqu&iacute; te pillo aqu&iacute; te mato o en las tendencias. Hay 'bares de toda la vida' que son de verdad de toda la vida, adem&aacute;s son mucho m&aacute;s baratos que esos otros s&uacute;per <em>fancy</em> hechos para sacarte una foto para Instagram. En Sants, por ejemplo, hay un restaurante que lleva 25 a&ntilde;os sirviendo guisos, pero tambi&eacute;n entiendo que haya gente que prefiera ir al sitio moderno, el que est&aacute; preparado para agradar a la cultura de las redes sociales. Lo que a m&iacute; me encanta de los de toda la vida es que ves a gente de 50, 60 o 65 a&ntilde;os que llevan yendo all&iacute; desde siempre porque saben que dan de comer bien y a buen precio. Yo lo que no quiero es pagar veinte euros m&aacute;s por algo que voy a encontrar m&aacute;s barato en otro sitio porque es m&aacute;s bonito o m&aacute;s <em>fancy</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como creadora de contenido en redes sociales, &iquest;no es un poco contradictorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Hay creadores de contenido que hacen las cosas con mucha conciencia y mucho gusto. Gracias a ellos se puede poner en valor la cocina y se puede educar a la gente sobre qu&eacute; es una buena materia prima. Hace unas semanas triunf&eacute; con un v&iacute;deo en el que comparaba la fritura de diferentes variedades de patata. Si haces las cosas para aprender y ense&ntilde;ar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy &uacute;til. Si me vas a hacer un arroz frito solo porque es tendencia... No me interesa.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7486418216034602262"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado definirlo porque es algo muy personal que tiene mucho que ver con las experiencias que hemos tenido. Para m&iacute; es comer como lo hac&iacute;a cuando era peque&ntilde;a, con buena materia prima y platos guisados con tiempo. El umami, por ejemplo, que dicen que est&aacute; de moda, es tiempo, caramelizaci&oacute;n, estar tres horas poniendo el chup-chup poquito a poco y con buenos ingredientes. Comer bien es poner atenci&oacute;n a lo que se hace y elegir con un criterio, es tener conciencia y dedicar tiempo a entender qu&eacute; estamos consumiendo. Y lo bueno no tiene por qu&eacute; ser caro. Mira las sardinas, que en temporada salen a unos tres euros el kilo. Comer bien es eso, saber lo que estamos haciendo en la cocina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se podr&iacute;a comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Madre m&iacute;a! Si lo supiera, me presentar&iacute;a a presidenta gastron&oacute;mica de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a un amigo o amiga que vive en una gran ciudad y le pide ayuda para comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que podr&iacute;amos comer mejor si recibi&eacute;ramos una educaci&oacute;n que nos ayudase a entender qu&eacute; es la comida y qu&eacute; son los productos. Yo voy mucho al mercado y me encanta preguntarle a los carniceros, fruteros, pescaderos y dem&aacute;s c&oacute;mo puedo hacer tal o cual cosa. Es la &uacute;nica manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es complicado ponerse a cocinar sin saber.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Y nadie nos ha ense&ntilde;ado a ir a una carnicer&iacute;a y preguntar cu&aacute;les son mejores para guisar o cu&aacute;l es el mejor corte para hacerlo a la plancha. &iquest;Cu&aacute;l es el pescado m&aacute;s consumido? El salm&oacute;n limpio, fin. &iquest;Qu&eacute; pasa si no tienes informaci&oacute;n? Que un d&iacute;a compras aguja de ternera para hacerla a la plancha y te queda como una pelota de goma; que coges lomo alto, lo cortas chiquitito, lo guisas y se te queda como una piedra. No sabemos que uno tiene col&aacute;geno y el otro no, ni que uno necesita una cocci&oacute;n larga y el otro no.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más de moda más desalmado parece todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar&iacute;a algo de nutrici&oacute;n o cocina en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Todav&iacute;a me acuerdo de las croquetas chungas congeladas que me pon&iacute;an en el comedor... Y aun as&iacute; como bien porque en mi casa era un tema que preocupaba. Pero en colegios y hospitales... Es triste, t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los procesados y los ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo consumo en masa genera un impacto: el no tener tiempo, el comprar sin saber de d&oacute;nde proceden los productos, el no preocuparnos por lo que consumimos porque nos lo dan r&aacute;pido y f&aacute;cil, el comer solo por sobrevivir. Yo abrir una cosa y meterla en&hellip; &iexcl;Me da un infarto! Y hay conservas maravillosas, pero debemos preguntarnos siempre de d&oacute;nde vienen. Hay que saber bien qu&eacute; estamos consumiendo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Lo en el Basque Culinary Center.                            </span>
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        <strong>Para los cocineros es muy importante el producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se sigue consumiendo por temporada es porque, de repente, en redes sociales a tal o cual cocinero le ha dado por usar el esp&aacute;rrago blanco de Navarra o el guisante del Maresme. Es curioso que siempre pasa con productos muy <em>gourmet</em>... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los productos un poquito m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, como la naranja? No se ponen en valor, por eso acaban perdiendo la temporalidad. Fuera de temporada las fresas son aguachirri y los aguacates son fibra y agua, no mantequilla. Tengo la esperanza de que se recupere, pero nos encontramos ante un punto de inflexi&oacute;n tremendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos ser m&aacute;s eficientes en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siendo organizados. Yo me hago unos listados antes de ir al mercado que flipas. Para hacerlo bien primero tienes que saber qu&eacute; vas a cocinar, qu&eacute; quieres, y luego ponerle a todo un poquito de sentido com&uacute;n. Lo del <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ideas-comer-bien-taper_1_10275150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>batch cooking</em></a><em>,</em> por ejemplo, que est&aacute; muy de moda, no lo veo mal. Me parece mejor eso, cocinar un domingo y cascarse ah&iacute; cuatro platos para congelar o dejar en el frigor&iacute;fico, que tirar de cosas preparadas. En la cocina si le pones atenci&oacute;n y conciencia, puedes llegar a aprovecharlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo en una entrevista que le apasionaba la gastronom&iacute;a pero que no estaba dispuesta a pasar 300 horas en un restaurante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Aqu&iacute; me voy a meter en camisa de once varas porque no tengo un restaurante y no puedo hablar de lo que supone, pero es que me parece muy fuerte. Y si en alg&uacute;n momento, por la posici&oacute;n que tengo, puedo hacer las cosas de otra manera para que nadie tenga que estar esclavizado en un restaurante, lo har&eacute;. Ojal&aacute; pudi&eacute;semos trabajar todos de manera m&aacute;s justa en materia de horarios y de conciliaci&oacute;n familiar. Tambi&eacute;n venimos de la premisa de que el cliente tiene la raz&oacute;n y de que hay que adaptarse a &eacute;l, y no. Si montas algo lo tienes que hacer porque quieres que sea tu casa, tu lugar, que cualquiera pueda venir y disfrutar, pero siguiendo tus normas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si haces las cosas para aprender y enseñar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy útil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que hablar m&aacute;s de salud mental en el mundo de la alta cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por Dios, absolutamente!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n tan hartos del agobio de los m&aacute;rgenes de beneficios del restaurante que le viene un contrato millonario y dicen: &ldquo;Pues, bueno, tenemos una vida, vamos a hacerlo&rdquo;. Tambi&eacute;n es verdad que a la gente se le olvida muy r&aacute;pido todo, otra raz&oacute;n para hacerlo y met&eacute;rselo en el bolsillo. Te soy muy sincera, yo siempre intento ser coherente con la publicidad. He hecho alguna cosa con Coca-Cola o con McDonald's, pero porque yo s&iacute; que me como un BigMac, porque me gusta y me recuerda a mi infancia. No todos los d&iacute;as, obviamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso no desvirt&uacute;a el discurso p&uacute;blico del comer bien y sano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien est&eacute; libre de pecado que tire la primera piedra. Todo el mundo hace ese tipo de cosas en el mundo en el que vivimos, aunque es verdad que con una persona p&uacute;blica tiene m&aacute;s impacto. Pero todos tomamos decisiones que en un momento concreto de nuestras vidas nos parecen correctas. Depender&aacute; de lo estresado que est&eacute;s, del tiempo que tengas o de lo bien o mal que te vaya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 20:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/689df7f4-44d8-4678-9010-2a74df408ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123013.jpg" width="1490" height="838" alt="Santi Rivas, divulgador enológico: &quot;Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crítico de vinos que está tras la popular cuenta Colectivo Decantado publica su segundo libro, 'Vinos gentrificados. Por qué ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban'</p><p class="subtitle">Mikel López Iturriaga: “Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio”</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que los datos son claros y la tendencia es imparable: cada vez <a href="https://revistaenologos.es/el-consumo-anual-de-vino-en-espana-cae-por-debajo-de-los-20-litros-per-capita/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se bebe menos vino</a> en Espa&ntilde;a. &ldquo;Hay menos consumidores de vino porque cada vez hay menos consumidores de alcohol&rdquo;, resume Santiago Rivas. Este divulgador y cr&iacute;tico enol&oacute;gico que est&aacute; tras Colectivo Decantado, en Instagram, se ha convertido en el l&iacute;der supremo de los <em>winelovers</em>, esos entusiastas del vino que definen una nueva generaci&oacute;n de bebedores y que est&aacute;n en el centro de un cambio de paradigma del sector. Tras su primer libro, <em>Deja todo o deja el vino, </em>ahora vuelve con <em>Vinos gentrificados. Por qu&eacute; ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban </em>(publicado tambi&eacute;n por Muddy Waters Books) donde, con mucho humor y algo de mala leche, toca de nuevo un g&eacute;nero casi por estrenar: la sociolog&iacute;a del vino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora utilizo la palabra iniciado para que P&eacute;rez Reverte no me diga que utilizo el anglicismo y se enfade&rdquo;, bromea Rivas cuando le preguntamos por ese cambio de uso del <em>&ldquo;winelover&rdquo; </em>entre su comunidad &ndash;tiene 33 mil seguidores en su cuenta&ndash;, por &ldquo;iniciado&rdquo;. En el fondo son lo mismo: &ldquo;Persona que utilizan el vino como un mecanismo de proyecci&oacute;n de su propia personalidad, intelectualidad, conciencia social, ideolog&iacute;a&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y, frente a ellos, lo que denomina civiles. &ldquo;El civil es aquella persona que bebe por beber, o sea, que como un ritual social, empieza con el vermut, luego va a la ca&ntilde;a, luego al vino y luego a los <em>pelotis</em>, los combinados; pero vamos que si por &eacute;l fuera estar&iacute;a bebiendo <em>roncola </em>con el men&uacute; del d&iacute;a. Son mayor&iacute;a, siempre lo han sido, pero cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0f6e2973-ab4c-4fd8-a35d-d6b55bdd0aa4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque una cosa es que el consumo de vino baje y las bodegas centradas en el volumen tengan por delante un futuro complicado y otra que el inter&eacute;s por esta bebida sea m&aacute;s alto que nunca. Algo que se nota en las ventas de sus libros &ndash;&ldquo;dentro de un orden, no nos pasemos, no soy Dan Brown&rdquo;, matiza&ndash; y explica la llegada de este segundo volumen dedicado a lo que denomina vinos gentrificados. &ldquo;El consumidor iniciado est&aacute; creciendo, es militante y no solo compra vino, tambi&eacute;n libros&rdquo;. Empezando por este.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gentrificaci&oacute;n del vino</h2><p class="article-text">
        Capaz de soltar dos titulares por segundo, Rivas sirve otro en bandeja: &ldquo;Sobra vino, punto&rdquo;.  Un problema grave para un sector como el espa&ntilde;ol, hist&oacute;ricamente centrado en volumen y con un precio medio por litro muy bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no estamos hablando de ellos, sino de los vinos realmente interesantes, para los que se dibuja un futuro algo mejor. Porque el consumo de vino bueno o con pretensiones crece, pero &ldquo;ya no es suficiente hacer vino bueno, hay que visibilizarlo, la gente se tiene que enterar de que existe, esa es la gran dificultad&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto es cuando la gentrificaci&oacute;n que arrasa barrios y ciudades se asoma tambi&eacute;n al mundo del vino. Al menos eso es lo que comenta el autor a lo largo de este libro que, advierte, ni celebra ni justifica la escalada de precios de algunas referencias o este fen&oacute;meno <em>enogentrificador , </em>sino que simplemente constata lo que est&aacute; ocurriendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y con cierta resignaci&oacute;n porque hay poco que hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una ramificación más de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificación no deja de ser literalmente que gente con más dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una ramificaci&oacute;n m&aacute;s de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificaci&oacute;n no deja de ser literalmente que gente con m&aacute;s dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio. Estabas acostumbrado a pagar 50 euros por esa botella y ahora cuesta 500, 2.000 euros, o lo que sea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno que, frente a lo que cabr&iacute;a pensar desde fuera de este mundillo, no beneficia a los productores. &ldquo;Todo ocurre a trav&eacute;s de intermediarios que lo que hacen es circular con &eacute;l, no dejan nada a nadie, porque no est&aacute;n enriqueciendo a la bodega, solo a s&iacute; mismos. Es el peor de los capitalismos, ya que no genera una cadena de valor, es un se&ntilde;or que tiene acceso a ese vino por cupos, seguramente, y decide sumarle un 5 o un 30%&rdquo;, explica el autor.
    </p><p class="article-text">
        Algo que afecta tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n, denuncia, porque sencillamente quienes est&aacute;n estudiando sumiller&iacute;a dejan de tener acceso a vinos de referencia que se deber&iacute;an conocer y catar pero que ahora tienen precios imposibles. Hay muchos ejemplos. &ldquo;Un Ch&acirc;teau de Fonsalette en 2012 costaba 60 euros en Lavinia, ahora es muy dif&iacute;cil de conseguir y est&aacute;n entre 300 y 500 euros&rdquo;, detalla entre una larga lista de vinos que andaban por debajo de los 40 euros la botella y ahora son intratables.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o pasado fui a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/asador-vasco-etxebarri-quedado-mejores-restaurantes-mundo-2025_1_12400542.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etxebarri</a> con amigos y, entre ellos, hab&iacute;a parte de la mejor sumiller&iacute;a de Madrid. Tomamos un Corton de la Romane Conti y el 80% de una mesa de unas 14 personas no hab&iacute;an probado nunca nada de esta bodega. No digo que haya que hacerlo para ser mejor sumiller, ni para vacilar, pero si te pierdes los vinos cumbre en ciertos estilos es m&aacute;s complicado valorar los vinos &ndash;digamos&ndash; normales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vino e ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        No es habitual encontrarse con conceptos ideol&oacute;gicos en un libro de vinos, y mucho menos que apunten en una direcci&oacute;n progresista en un sector que, cuando se pronuncia, no suele ser precisamente para pedir la nacionalizaci&oacute;n de la banca. Una imagen que Rivas no compra en su totalidad: &ldquo;Habr&iacute;a que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte s&iacute;, no s&eacute; si la mayoritaria, porque tambi&eacute;n hay gente m&aacute;s de izquierdas en la parte agr&iacute;cola y tambi&eacute;n depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habría que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte sí, no sé si la mayoritaria, porque también hay gente más de izquierdas en la parte agrícola y también depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puestos a hablar de pol&iacute;tica y vino, vamos con todo. &iquest;Significa eso que hay vinos de izquierdas y de derechas? &ldquo;Pues claro. T&uacute; vas a un sal&oacute;n de vinos naturales y ya te digo yo a quienes votan seguramente. Alguien que solo bebe <em>tintazos</em>, e insisto en lo de solo porque siempre se me entiende mal cuando lo digo, tambi&eacute;n te puedo decir a quien vota. Y no porque sea mentalista, es que son ellos mismos los que lo quieren decir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El consumo &ndash;contin&uacute;a&ndash; es ideolog&iacute;a en s&iacute;, as&iacute; que hay vinos que tienen un perfil de derechas como estos<em> tintazos</em> y otros m&aacute;s de izquierdas como los naturales&rdquo;. Esto, pensamos en voz baja, igual dar&iacute;a para otro libro.
    </p><h2 class="article-text">Beber bien y beber mal</h2><p class="article-text">
        Volviendo a la copa de vino y a ese mundo de civiles e iniciados, &iquest;c&oacute;mo se convierte uno en <em>winelover</em>, por usar el t&eacute;rmino original? El supermercado es el punto de compra habitual de vino para la mayor&iacute;a, pero tiene mala fama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que el concepto vino de supermercado es demasiado gen&eacute;rico, porque &iquest;qu&eacute; es un supermercado? Hay grandes superficies o sitios tipo El Corte Ingl&eacute;s que manejan buenas referencias, tienen de todo, pero tambi&eacute;n cosas interesantes&rdquo;, defiende Rivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las cosas más significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar en esto lo mejor es cotillear y ver lo que dicen de los vinos por ah&iacute;, recomienda. Y tener claro que el margen de error est&aacute; muy medido porque, como mucho, vas a perder 10 o 20 euros en una botella que no guste. Y si gusta, a tirar por ese camino, por el perfil que sea.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un vicio caro? No nos enga&ntilde;emos, lo acaba siendo. &ldquo;Una de las cosas m&aacute;s significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos como Zorzal, Albamar...&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, tampoco vamos a enga&ntilde;ar al personal. Cuando esto te va gustando quieres ir ascendiendo en precio porque la vida es as&iacute;. Pero el precio no es un factor ni much&iacute;simo menos diferencial entre civiles e iniciados. Cada uno se tendr&aacute; que adaptar como en todos los sectores de la vida a su poder adquisitivo y a su contexto, pero beber bien y beber mal cuesta lo mismo&rdquo;, insiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 20:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Enología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d01f198-c8bf-4628-8088-4c542aec476e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2415y2219.jpg" width="1200" height="675" alt="Mikel López Iturriaga: &quot;Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de El Comidista reivindica el valor de una cocina tradicional que se adapte a los ritmos, los instrumentos y las necesidades de la sociedad contemporánea</p><p class="subtitle">Entrevista - Carme Ruscalleda: "Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina"</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 2023, Mikel L&oacute;pez Iturriaga (Bilbao, 1967) tuvo dos revelaciones. La primera se produjo en una mesa de trabajo en la que se acumulaban pilas de libros de cocina, gran parte de ellos dedicados a &ldquo;recetarios ex&oacute;ticos&rdquo; y muy pocos centrados en recetas espa&ntilde;olas. La segunda ocurri&oacute; gracias a 'El Comidista', el medio gastron&oacute;mico que dirige, cuando recetas como el <em>matamaridos</em>, la pipirrana, las lentejas o el cojondongo se empezaron a disparar en visualizaciones. &ldquo;Estaba claro que hab&iacute;a una demanda de informaci&oacute;n sobre ese tipo de platos&rdquo;, escribe L&oacute;pez Iturriaga en <em>Cocina de aqu&iacute; para gente de hoy </em>(Salamandra), el libro con el que busca reivindicar &ldquo;esa tradici&oacute;n desde un punto de vista radicalmente contempor&aacute;neo&rdquo;, sin idealizar el pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana&rdquo;, asegura L&oacute;pez Iturriaga a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. Frente a la uniformidad de las cartas de gran parte de los restaurantes y frente a &ldquo;los cocinillas&rdquo; que se rasgan las vestiduras por cualquier novedad en los fogones, el periodista propone una cocina &ldquo;tecnotradicional&rdquo; que se adapte a los cambios y a las necesidades de la sociedad del siglo XXI. &ldquo;Todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional hay que actualizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue interesando el recetario tradicional espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que interesa m&aacute;s de lo que parece. No tengo datos cient&iacute;ficos que demuestren el nivel de inter&eacute;s, pero cuando en 'El Comidista' publicamos recetas tradicionales tienen mucho tir&oacute;n. De hecho, uno de los motivos que me anim&oacute; a escribir el libro fue ver que recetas como la pipirrana, el <em>matamaridos</em> o las lentejas ten&iacute;an mucho &eacute;xito en redes sociales. Creo que s&iacute; que hay un cierto inter&eacute;s, aunque quiz&aacute;s estemos en un momento como de resaca, &iquest;no? Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Noto que hay un cierto ambientillo de retorno a esa cocina m&aacute;s local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que cuando hablamos de cocina tradicional espa&ntilde;ola siempre lo hacemos sobre lo mismo: tortilla y croquetas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene mucho que ver con c&oacute;mo los restaurantes est&aacute;n tendiendo a una <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor uniformidad</a> en todo. Seguramente te hayas dado cuenta de que las cartas de los restaurantes cada vez <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parecen m&aacute;s</a> unas a otras. Se va a lo seguro y hasta cierto punto es comprensible. Si vendes m&aacute;s croquetas o ensaladilla que un plato m&aacute;s raro, es l&oacute;gico que tires por ah&iacute;. Es una pena porque estamos perdiendo cosas que son m&aacute;s originales y m&aacute;s distintivas de cada territorio. La cocina espa&ntilde;ola, la cocina local, apuesta por cuatro o cinco cosas y ya, ah&iacute; queda la tradici&oacute;n. Habr&iacute;a que intentar ampliar un poco el repertorio porque hay un grand&iacute;simo fondo de platos y de recetas que se pueden explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obvio, y a m&iacute; el primero porque hay muchos platos que he descubierto en el proceso de escritura del libro. De alguna manera la uniformidad tambi&eacute;n est&aacute; afectando a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros gustos</a> personales. No s&eacute; si sabemos m&aacute;s o menos de cocina ahora que antes, tampoco nos vamos a poner a mitificar el pasado. No es que antes tuvi&eacute;ramos una grand&iacute;sima cultura gastron&oacute;mica. Era algo que ten&iacute;an cinco o seis privilegiados mientras el resto se dedicaba a comer lo que pod&iacute;a. Lo que s&iacute; hab&iacute;a es un mayor conocimiento de lo m&aacute;s cercano, de las especialidades de cada tierra y de los productos del entorno. Tambi&eacute;n imagino que esto tiene mucho que ver con que cada vez m&aacute;s gente vive en grandes ciudades. En las ciudades la relaci&oacute;n con el terru&ntilde;o, con lo m&aacute;s cercano, se disuelve.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/44057a67-632d-46a1-9ed1-1a11b0366ee3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica demasiado la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es curioso porque de alguna forma no se reconoce como deber&iacute;a el esfuerzo de esas mujeres, el trabajo que hac&iacute;an manteniendo viva la llama de la cocina popular, pero, por otro lado, se mitifica mucho el pasado. Se tiende a pensar que hace 50 o 100 a&ntilde;os todo era bueno y natural. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bonito era cuando la abuela o nuestra madre nos hac&iacute;a esos platos tan maravillosos!&rdquo;. Bueno, no niego que pudiera haber cosas mejores en el pasado, pero hay muchas cosas en las que hemos ido a mejor y que ahora cocinamos mejor: tratamos con mayor respeto determinados alimentos, hemos aprendido mucho sobre el tratamiento de las materias primas y sabemos sacarles m&aacute;s partido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos pretender es cocinar como hace 50 a&ntilde;os porque no tiene ning&uacute;n sentido. La cocina cambia, cambian los aparatos y cambia el entorno. Emperrarnos en hacer las cosas como se hac&iacute;an antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario. &iquest;Hay que conservar ese conocimiento? S&iacute;, evidentemente, hay que defender ese patrimonio y esas f&oacute;rmulas y maneras de hacer, pero hay que adaptarlas al modelo actual. Cocinas de inducci&oacute;n, Thermomix, freidoras de aire y ollas a presi&oacute;n. En definitiva, todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional o popular hay que actualizarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Emperrarnos en hacer las cosas en la cocina como se hacían antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Algunos de los chefs a los que he entrevistado, como </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carme Ruscalleda</strong></a><strong>, hablan del tiempo como la excusa perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues, con todos mis respetos, no estoy nada de acuerdo con esas afirmaciones ni con esa cosa de &ldquo;no tienes tiempo porque lo pierdes con el m&oacute;vil, con las series o en el gimnasio&rdquo;. No. Hay una gran parte de la poblaci&oacute;n que a lo que m&aacute;s tiempo dedica es a trabajar y es absolutamente comprensible que no quieran ponerse a cocinar despu&eacute;s de haber estado todo el d&iacute;a deslom&aacute;ndose a currar. Entiendo que tiren de lo primero que pillen. No s&eacute;&hellip; Me parece que culpabilizar a la gente porque no cocina y reprocharle que es una vaga o que dedica el tiempo a otras cosas solo puede hacerse desde una situaci&oacute;n de un cierto privilegio. No hay que perder nunca la perspectiva. Pensemos por un momento en esa madre que ha estado mat&aacute;ndose a trabajar para mantener a sus hijos. No podemos decirle: &ldquo;Oye, guapa, menos series que la cocina es muy importante&rdquo;. &iexcl;Es normal que se tumbe en el sof&aacute; y que no quiera hacer nada!
    </p><p class="article-text">
        Debemos ser m&aacute;s conscientes de la importancia del entorno en las situaciones de las personas. El entorno juega muy en contra del acto de cocinar en casa para una grand&iacute;sima parte de la poblaci&oacute;n. Ocurre lo mismo con la obesidad, es muy f&aacute;cil decir eso de &ldquo;est&aacute;s gordo porque no haces ejercicio o porque no sabes cerrar la boca cuando comes&rdquo;. Es una manera un poco viejuna de enfrentar los problemas. La crisis de la cocina dom&eacute;stica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuesti&oacute;n de que no nos d&eacute; la gana, seamos vagos o prefiramos dedicar el tiempo a otra cosa; es una cuesti&oacute;n que afecta al sistema en el que vivimos que, de alguna manera, nos empuja a abandonar la cocina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo convencer&iacute;a a alguien de que vale la pena recuperarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero habr&iacute;a que sacarnos de la cabeza algunas ideas preconcebidas: que cocinar es complicado, que exige much&iacute;simo esfuerzo, que solo est&aacute; al alcance de unos pocos o que toda la comida r&aacute;pida es necesariamente insana. Son cosas con las que nos han ido machacando la cabeza durante a&ntilde;os y que ya tenemos incorporadas. &iquest;La cocina requiere un cierto esfuerzo? S&iacute;, es as&iacute;, porque no es solo cocinar, es pensar qu&eacute; vas a hacer, ir a comprar, cocinar y ponerte a limpiar. Aunque hay formas de hacer que este proceso sea m&aacute;s ligero y menos trabajoso, hay much&iacute;simas recetas y f&oacute;rmulas muy sencillas y contamos con la ventaja a&ntilde;adida de contar con cosas que puedes comprar previamente procesadas y que aceleran ciertos procesos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ideas-platos-con-legumbres-cocidas-bote_1_11801207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres de bote</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar que disponemos de aparatos que nos facilitan mucho las cosas y hacen que sean m&aacute;s r&aacute;pidas. Otra idea que habr&iacute;a que desterrar es que cuando cocinamos tiene que quedarnos espectacular y buen&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la cocina doméstica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuestión de que no nos dé la gana; es una cuestión que afecta al sistema en el que vivimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este <em>boom </em>que hemos vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la gastronom&iacute;a nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complej&iacute;simos efectos de presentaci&oacute;n. No, la cocina casera no tiene por qu&eacute; ser eso. No hay que aspirar siempre a la excelencia, que es una cosa que nos han metido en la cabeza muchos grandes cocineros y los programas de cocina. Se pueden hacer cosas buenas, simples, sencillas y ya.
    </p><p class="article-text">
        Hay que defender el acto de cocinar como una cosa placentera y relajante, como una actividad que es trabajosa pero que tambi&eacute;n tiene una parte gratificante, independientemente de que te salga bien o mal. Aunque sea muy b&aacute;sico y un poco ut&oacute;pico, una de las cosas m&aacute;s placenteras es cocinar algo y d&aacute;rselo a otra persona para ver c&oacute;mo lo disfruta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto influye la desinformaci&oacute;n a la hora de no cocinar? Que, por ejemplo, no sepamos la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juega muy en contra. Hace 50 a&ntilde;os hab&iacute;a una persona en casa, una mujer, que se dedicaba a la cocina y que se encargaba de transmitir ese conocimiento culinario. La cadena se rompi&oacute; cuando las mujeres empezaron a trabajar fuera y la figura del ama de casa pr&aacute;cticamente desapareci&oacute;. Lo que percibo es que ahora hay una desinformaci&oacute;n galopante a todos los niveles. No es que la gente ya no sepa c&oacute;mo cocinar, sino que hay un desconocimiento absoluto en cuestiones de seguridad alimentaria y el personal tiene un cacao monumental sobre cuestiones nutricionales, sobre lo que es y no es saludable.
    </p><p class="article-text">
        Esa confusi&oacute;n viene muy favorecida y potenciada por la gran industria alimentaria&hellip; No es un panorama muy alentador. A t&iacute;tulo personal y con mi trabajo en 'El Comidista', intento asistir a esas personas, a esas almas de c&aacute;ntaro descarriadas que no saben nada de cocinar ni de nutrici&oacute;n. Intento darles informaci&oacute;n fiable y ponerle las cosas un poco m&aacute;s f&aacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ayudar&iacute;a incorporar una asignatura de nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo he hablado con gente del mundo de la educaci&oacute;n y dicen que otra asignatura supondr&iacute;a aumentar considerablemente la carga lectiva del alumnado, que ya es muy alta. Pero creo que, de alguna manera, la alimentaci&oacute;n, la cocina y la nutrici&oacute;n deber&iacute;an estar presentes en los colegios. No s&eacute; si como asignatura o de otra forma, no voy a ser yo quien se meta en ese jard&iacute;n porque no soy experto en educaci&oacute;n, pero un conocimiento tan b&aacute;sico y tan importante para nuestra salud deber&iacute;a tratarse.
    </p><p class="article-text">
        La cocina es uno de nuestros patrimonios culturales y algo definitorio de lo que somos; lo mires por donde lo mires es tan importante que s&iacute; creo que se deber&iacute;a formar a la sociedad en estos terrenos. Quiz&aacute;s no ha pasado porque no se le ha dado la importancia que merec&iacute;a por tratarse de algo tan cotidiano. En mi profesi&oacute;n, por ejemplo, tiene m&aacute;s cach&eacute; dedicarse a la cr&iacute;tica de restaurantes que ense&ntilde;ar a hacer recetas. Las recetas son &ldquo;esas cositas de casa&rdquo;, ya sabes, no son tan importantes. Esto te da una idea de la poca consideraci&oacute;n social, del poco aprecio, que le tenemos a un acto tan importante como es el de cocinar en casa.
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            <span class="title">
                Mikel López Iturriaga.                            </span>
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        <strong>&iquest;Despilfarrar se ha convertido en algo inevitable en el mundo contempor&aacute;neo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;simamente. Al despilfarro tambi&eacute;n te empuja el entorno, tiene mucho que ver con la manera en la que compramos hoy en d&iacute;a: el haber pasado de una compra diaria o de la compra cada dos o tres d&iacute;as a una periodicidad semanal, quincenal o mensual. A largo plazo esa manera de comprar lleva inevitablemente a un mayor despilfarro alimentario. Aunque esta es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n muy relacionada con la falta de tiempo. El tiempo nos acaba llevando a esas compras m&aacute;s largas, a una menor organizaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/trucos-hacer-compra-una-sola-persona_1_11812582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planificaci&oacute;n en las comidas</a> y a pensar menos en lo que estamos comprando. Por eso mucho de lo que compramos acaba en la basura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La variedad de productos que podemos encontrar en un supermercado ha mejorado la calidad de nuestra cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy muy seguro de eso&hellip; S&iacute;, evidentemente, ahora disponemos de una despensa mayor y hemos podido mejorar en t&eacute;rminos de variedad, pero en t&eacute;rminos de calidad&hellip; tengo mis dudas. Que en un supermercado, en una tienda o en una fruter&iacute;a te encuentres un mont&oacute;n de productos a los que antes no ten&iacute;amos acceso no supone necesariamente que haya una mayor calidad en nuestra cocina. Para hacer buena cocina, para hacer una cocina de calidad, no necesitas productos raros y cosas ex&oacute;ticas. Con unas patatas, una zanahoria y cuatro verduras de toda la vida puedes hacer una gran cocina, tan buena o mejor que disponiendo de todo un supermercado entero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El boom de los últimos años con la gastronomía nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complejísimos efectos de presentación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando la comida procesada y ultraprocesada a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para mal, para mal. No solo a nuestra cultura gastron&oacute;mica, tambi&eacute;n a nuestra salud, sobre todo los ultraprocesados. Creo que hay productos procesados que s&iacute; nos pueden ayudar a comer bien. No hay que satanizar todo lo que es industrial. Hay cosas industriales y poco procesadas, pienso en las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/verduras-congeladas-cocinar-microondas_1_11746883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verduras congeladas</a> o en las conservas en bote, que no tienen problemas en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n y que es muy l&iacute;cito utilizar. Los cocinillas siempre nos est&aacute;n diciendo que las cosas se tienen que hacer desde cero. Pues, bueno, chica, qu&eacute; suerte tienes de tener tiempo y de poder hacerlo t&uacute; todo, pero hay mucha gente que no lo tiene y que debe tirar de estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los ultraprocesados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es un drama. El porcentaje de calor&iacute;as que consume la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola procedente de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/alimentos-ultraprocesados-son-eliminarlos-dieta-comer-sano_1_10979217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos ultraprocesados</a> est&aacute; subiendo exponencialmente. Hay que ponerse muy serios con este tema porque ya no es una cuesti&oacute;n de que est&eacute;n mejor o peor desde un punto de vista gastron&oacute;mico, es que esto es un problem&oacute;n de salud de primer orden. La relaci&oacute;n entre su alto consumo y muchas enfermedades graves est&aacute; cada vez m&aacute;s clara. Las administraciones p&uacute;blicas deben implementar medidas urgentes para frenar ya su consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida y ultraprocesada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal, mal, mal. No soy de moralizar o de decirle a la gente c&oacute;mo se tiene que ganar la vida, entiendo por qu&eacute; lo hacen y que los negocios de hosteler&iacute;a son muy complicados, sobre todo los de alta cocina, pero lo que diferencia a un cocinero de un famoso cualquiera que hace este tipo de publicidad es que el cocinero es alguien que trabaja con la comida. Se le podr&iacute;a exigir una cierta responsabilidad por patrocinar una alimentaci&oacute;n que es directamente perjudicial para la salud. Cuando los cocineros se ponen a promover estas mierdas &iquest;est&aacute;n pensando en los ni&ntilde;os que lo van a consumir? No s&eacute;, yo pienso mucho en ellos&hellip; Nunca har&iacute;a publicidad de estas cosas porque entrar&iacute;a en un conflicto &eacute;tico personal brutal. Hay marcas y productos en el mundo de la alimentaci&oacute;n con los que te puedes asociar sin tener ese conflicto moral y saber que est&aacute;s promocionando algo cuyos efectos sobre la salud son tan malos como los del tabaco o el alcohol.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que ponerse muy serios con los ultraprocesados porque ya no es una cuestión de que estén mejor o peor, es que son un problemón de salud de primer orden</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la batalla por el buen comer, &iquest;los</strong><em><strong> influencers</strong></em><strong> son un aliado o un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el universo<em> influencer,</em> como en todos los universos, hay gente que lo hace muy bien y hay gente que es un horror. El problema, y yo tambi&eacute;n los sufro como persona que hace contenido en las redes sociales, es que la gente se informa cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de ellos. Y cuando hablo de informarse no hablo solo de cocina, de recetas o de platos nuevos, hablo de todo tipo de informaci&oacute;n. Cada vez menos gente va a los medios tradicionales. &iquest;Qu&eacute; ocurre con esto? Que para tener visibilidad en redes el algoritmo te impone recurrir a una serie de trucos o historias que tienes que hacer. Y no s&eacute; si esto juega muy a favor de la buena cocina&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo suele comer 'El Comidista'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la cocina no me complico la vida, como cosas supersimples. Igual alg&uacute;n fin de semana invito a alguien y s&iacute; que me lo curro m&aacute;s, pero lo que hago en mi d&iacute;a a d&iacute;a es sencillo. Muchas verduras salteadas, al vapor o hechas en la freidora de aire con un ali&ntilde;o muy simple, con unas especias y unos pocos frutos secos picados. Tambi&eacute;n como muchas legumbres, tiro de las ya cocidas, no soy de esos sufridores que lo tienen que hacer todo en casa. Mi dieta se basa en cosas que no me exigen demasiado, pero que est&aacute;n ricas y son buenas, intentando comer la mayor cantidad de productos frescos que puedo. Vigilo que todo sea lo m&aacute;s sano posible y que las cosas est&eacute;n bien hechas, pero no monto grandes despliegues en la cocina.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 21:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdf3a87e-e3ae-4a4f-b9fa-800cc95fb8f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114310.jpg" width="6000" height="3375" alt="Gastón Acurio: &quot;¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef que colocó la cocina peruana en las mesas de todo el mundo asegura que cuando se habla de alimentación hay que hacerlo teniendo en cuenta el estilo de vida y la economía familiar</p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"</p></div><p class="article-text">
        Gast&oacute;n Acurio (Lima, 1967) ha tra&iacute;do La Mar a Madrid. A orillas del 36 de la avenida del General Per&oacute;n, a poco m&aacute;s de cinco minutos del templo del madridismo, el chef que coloc&oacute; la gastronom&iacute;a peruana en las mesas de todo el mundo ha abierto su nueva propuesta: un homenaje a las cevicher&iacute;as del Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quedan apenas 72 horas para quitar el cartel de 'A&uacute;n no estamos abiertos' de la puerta y la sala es un ir y venir constante: todav&iacute;a quedan rincones que pintar y platos por afinar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tengo que probar esto?
    </p><p class="article-text">
        Una olla grande aparece ante el chef, interrumpiendo la entrevista. Acurio se disculpa, hunde una cuchara en el sudao y se la lleva a la boca. Se hace el silencio. El paladar del chef se toma su tiempo. Un segundo. Dos segundos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis segundos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Otra cosa! Ya no est&aacute; en punto de risotto sino en punto de arroz meloso. Tiene menos grasa. &iquest;Le has puesto menos? Ya, pero ponte a pensar: si t&uacute; pones un bogavante entero aqu&iacute;, es dif&iacute;cil de comer&rdquo;. &ldquo;Mira, mira&rdquo;, dice el chef dirigi&eacute;ndose a dos cocineros mientras remueve con la cuchara el contenido de la olla.
    </p><p class="article-text">
        Formado en Le Cordon Bleu de Par&iacute;s, Acurio defiende que cuando se habla de cocinar no hay que perder de vista el contexto socioecon&oacute;mico. &iquest;Por qu&eacute; no siempre comemos productos de temporada? &iquest;Por qu&eacute; los ultraprocesados tienen cada vez m&aacute;s espacio en nuestra mesa? &ldquo;En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay secretos que un libro no te puede explicar&rdquo;, dice cuando se le pregunta por las claves del ceviche, el plato que ya forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. &ldquo;Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo&rdquo;. Eso, dice, solo puede aprenderse en Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En sus memorias, </strong><em><strong>Cocinando historias</strong></em><strong> (Debate, 2025), explica que a usted siempre le gust&oacute; estar en una cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba comer. El momento m&aacute;s importante de la semana era cuando mi padre nos invitaba a comer a un restaurante. Llegar all&iacute; era algo fant&aacute;stico para m&iacute;, como para otro ni&ntilde;o lo sea quiz&aacute;s entrar al estadio de f&uacute;tbol. Coger un men&uacute; era algo muy emocionante. Recuerdo como si fuese ayer esos momentos que viv&iacute;amos en el italiano y en el chifa, que es el restaurante peruano-chino de la &eacute;poca, o al primer restaurante criollo al que me llev&oacute; mi pap&aacute;, las visitas al barrio chino, la primera cevicher&iacute;a&hellip; Era algo natural que quien amaba as&iacute; los restaurantes regresara a casa e intentara hacer todos esos platos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo unos calamares fritos que salieron hechos una bola, todos pegados. Los com&iacute; con mucha dignidad para tratar de pasar la verg&uuml;enza lo mejor posible. Ah&iacute; est&aacute; lo lindo de la cocina, que es prueba y error, prueba y error, hasta que das con una f&oacute;rmula bonita y sabrosa con la que est&aacute;s contento. Cuando era estudiante de Derecho, aqu&iacute; en Madrid, tambi&eacute;n les cocinaba mucho a los chicos con los que viv&iacute;a. Hasta que un d&iacute;a logr&eacute; escapar del yugo de la abogac&iacute;a y pude convertirme en cocinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abandon&oacute; Derecho para matricularse en la escuela de Hosteler&iacute;a, pero estuvo dos a&ntilde;os ocult&aacute;ndoselo a sus padres. &iquest;Se arrepiente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una buena pregunta. Yo&hellip; Sent&iacute;a verg&uuml;enza, esa es la verdad. Verg&uuml;enza de defraudar a mis pap&aacute;s. No es que pensase que ser cocinero no era algo tan digno como ser abogado, era el miedo a defraudar las esperanzas que hab&iacute;an depositado en m&iacute;, o eso cre&iacute;a yo. En realidad, lo que ellos sent&iacute;an era preocupaci&oacute;n. Hasta ese momento, la cocina se asociaba con un oficio para ganarse la vida dignamente cuando uno no hab&iacute;a podido ser m&eacute;dico, abogado o ingeniero. De pronto, que su hijo les dijera que iba a ser cocinero, m&aacute;s que una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n era una gran preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando abr&iacute; mi primer restaurante, Astrid y Gast&oacute;n [junto a su mujer, la chef pastelera Astrid Gutsche], el portero me cont&oacute; que mi pap&aacute; pasaba por all&iacute; todas las noches despu&eacute;s de haber estado contando los carros que hab&iacute;a en los que cre&iacute;a que eran mi competencia. Mis sobrinitos me contaron tiempo despu&eacute;s que era una de sus grandes diversiones. &ldquo;&iexcl;Ya, ni&ntilde;os, vamos a hacer la ruta de los carros!&rdquo;, les dec&iacute;a. Siempre se iba tranquilo sabiendo que yo ten&iacute;a m&aacute;s autos. Ah&iacute; entend&iacute; que su problema, en realidad, no era la decepci&oacute;n ni la preocupaci&oacute;n por el qu&eacute; dir&aacute;n los amigos y todas esas cosas que yo sent&iacute;a. Era una gran preocupaci&oacute;n por su incapacidad para entender lo que luego ya entendi&oacute;: que la cocina podr&iacute;a convertirse para el Per&uacute;, para nuestra cultura y nuestros productos, en una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero usted empez&oacute; haciendo cocina francesa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era estudiante, a finales de los a&ntilde;os ochenta, Francia era la referencia para todo el mundo. Si quer&iacute;a hacer un gran restaurante, ten&iacute;as que ser lo m&aacute;s franc&eacute;s posible. Juan Mari Arzak me cont&oacute; en su momento que los de la nueva cocina vasca tambi&eacute;n iban all&iacute; para inspirarse porque Francia era La Meca. Afortunadamente para la cocina, el mundo cambi&oacute; y se empez&oacute; a ver a Francia no como una fuente de inspiraci&oacute;n para recetas y estilos, sino como un modelo para hacer lo mismo que ellos hac&iacute;an pero con nosotros mismos. Poner en valor el territorio, perseguir la excelencia, buscar la creatividad, reivindicar nuestra cultura, tratar de enamorar al resto del mundo con ella, son valores que llevaron a la cocina francesa a tener una hegemon&iacute;a hist&oacute;rica durante siglos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como peruano es emocionante, estuvimos siempre acostumbrados más bien a que en nuestro entorno haya pizzerías italianas y restaurantes españoles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; produjo el cambio en su cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, volv&iacute; al Per&uacute; con el chip de hacer un restaurante absolutamente afrancesado porque era &ldquo;necesario&rdquo; para tener reconocimiento en el mundo de la alta cocina. Los cambios sociales, con Internet y la democratizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, nos permitieron descubrir nuevos mundos, nuevas culturas, nuevas cocinas. Nos abrimos. De pronto, la cocina peruana vio una oportunidad de expresarse sin tener que abrigarse en el hombro de la cocina francesa. Mi cocina, sin darme cuenta, fue evolucionando.
    </p><p class="article-text">
        Astrid y Gast&oacute;n fue apareciendo en las listas de mejores restaurantes del mundo, cosa que jam&aacute;s habr&iacute;a ocurrido si hubiese seguido haciendo cocina francesa. Estamos ah&iacute; porque supimos ofrecer un lenguaje diferente, hablando de los productos y de las recetas del Per&uacute; desde una mirada contempor&aacute;nea. Ni mejor ni peor, diferente. Nos dimos cuenta entonces de que quiz&aacute;s un d&iacute;a la cocina peruana podr&iacute;a ser reconocida y tan popular como otras cocinas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ha integrado la cocina peruana en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; en esto solo hab&iacute;a tres o cuatro restaurantes de cocina peruana en Espa&ntilde;a. Hoy en d&iacute;a, y vengo de hacer un recorrido de diez d&iacute;as por todo el pa&iacute;s, es f&aacute;cil encontrar un peruano en cualquier pueblo peque&ntilde;o. No en pocos bares en los que he entrado, de cocina espa&ntilde;ola o comida regional, serv&iacute;an tiradito, anticucho, alg&uacute;n plato con aj&iacute; amarillo o rocoto. Como peruano es emocionante eso porque estuvimos siempre acostumbrados m&aacute;s bien a que en nuestro entorno haya pizzer&iacute;as italianas y restaurantes espa&ntilde;oles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No le preocupa que ese cruce pueda poner en peligro las diferentes identidades gastron&oacute;micas o que todo se homogeneice?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Desde su nacimiento la cocina es un constante intercambio, y uno de los grandes ejemplos de ello es la cocina peruana. En su naturaleza est&aacute; la capacidad de <em>peruanizarse </em>con todo aquello que se encuentra a su alrededor y que no forma parte de su cultura en ese momento pero en el camino se convierte, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Los tallarines verdes con papa a la huanca&iacute;na y bist&eacute; apanado para los peruanos es un plato peruan&iacute;simo, pero tiene una explicaci&oacute;n clar&iacute;sima. Cuando llegan los primeros migrantes italianos, principalmente de G&eacute;nova, que es de donde viene el pesto, no encuentran mucha albahaca para poder prepararlo y deciden coger espinacas. Como tampoco hay parmesano, le tienen que poner el primer queso fresco que encontraron; sin <em>pignoli </em>[pi&ntilde;ones], encontraron pecanas peruanas. Pasado el tiempo, los hijos de esos migrantes italianos empezaron a comer papas a la huanca&iacute;na en las casas de sus amiguitos del barrio y se la ponen tambi&eacute;n. La salsa fr&iacute;a de mortero se va sustituyendo por una cocida y caliente. Adem&aacute;s, como ese pesto era un plato humilde, f&aacute;cil de preparar, para demostrar un cierto estatus y que se hab&iacute;a salido adelante en una tierra lejana como el Per&uacute;, se pon&iacute;a un chulet&oacute;n encima.
    </p><p class="article-text">
        Todos los platos de la cocina peruana son fruto de un desarrollo similar. Que el ceviche de mi abuela Genoveva, que se cocinaba durante cuatro horas, se convierta en el que se hace hoy en un mercado, que apenas lleva unos segundos, es uno de los procesos propios de ese intercambio cultural que seguir&aacute; ocurriendo siempre. La tradici&oacute;n, el intercambio y la innovaci&oacute;n son procesos que uno tiene que observar con benepl&aacute;cito m&aacute;s que con terror.
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                El chef peruano Gastón Acurio posa en su nuevo restaurante en Madrid.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad. &iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>comer aguacate todo el a&ntilde;o</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando iba al mercado con mi abuela sab&iacute;amos perfectamente que en el verano se com&iacute;an sand&iacute;as, que en el invierno hab&iacute;a m&aacute;s variedades de papas y tub&eacute;rculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, oto&ntilde;o e invierno. Era algo que defin&iacute;a el recetario familiar. Pero los tiempos han cambiado, sin duda. Me pasa que me recriminan mucho que la palta [aguacate] para una receta est&aacute; muy cara. &ldquo;Normal, est&aacute;s intentando comprarla en enero&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Y encima no est&aacute; buena!&rdquo;. &ldquo;Claro, el mejor momento de la palta es el mes de julio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por desconocimiento queremos hacer platos en un momento en el que no deber&iacute;an hacerse. Sobre esto los cocineros tenemos la oportunidad de explicar que lo bonito, lo placentero, lo rico, lo econ&oacute;mico y lo sostenible es seguir las temporadas. Pero estas reivindicaciones tienen que hacerse siempre entendiendo que las personas hoy d&iacute;a viven en un mundo muy distinto, muy aceleradamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se les olvida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que es muy dif&iacute;cil juzgar a alguien por c&oacute;mo realiza una actividad que inexorablemente tenemos que hacer todos: comer. En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir intensamente y r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano. No nos corresponde a nosotros decir si est&aacute; bien o mal hacer lo que uno hace porque cada persona tiene sus propios dilemas y sus propias responsabilidad. &iquest;C&oacute;mo vamos a culpar a alguien por no estar cocinando? Hay que entender las vidas de cada uno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cree que est&aacute;n afectando los productos procesados y ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es un tema que tambi&eacute;n entra dentro del terreno de la econom&iacute;a familiar, &iquest;no? Los cocineros defendemos a muerte los productos naturales, el trabajo del productor y el origen del producto, pero, al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de que no todos pueden pagarlo. No s&eacute;&hellip; Yo, personalmente&hellip; Me siento mal cuando hablamos de lo importante y lo valioso que es apostar por productos naturales y acusamos a quien no lo hace de estar haciendo las cosas mal. De pronto no lo hace porque quiera, sino porque no puede. Hay que tener un poco de respeto sobre todo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el producto indispensable en toda cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El aj&iacute; amarillo, sin duda. Solo podr&aacute;s hacer comida peruana con el aj&iacute; como &uacute;nico ingrediente de sabor. Ceviches, tiraditos, causa lime&ntilde;a, salsa huanca&iacute;na, aj&iacute; de gallina, sudado. Es un ingrediente incre&iacute;ble, que por cotidiano y abundante a&uacute;n no tiene un momento en el Per&uacute;. El aj&iacute; amarillo est&aacute; esperando su momento para convertirse en una estrella mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El elemento clave que necesito para un buen ceviche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Risas] Ir a Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y para los que a&uacute;n no podamos ir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te explico. Hay secretos que un libro no te puede contar, como cuando quieres hacer un curry tailand&eacute;s sin haber ido nunca a Tailandia. Para poder entender el equilibrio de acidez que necesita un ceviche es importante tener la oportunidad de ir a Lima. Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo. Eso es lo que hace de &eacute;l algo m&aacute;gico y no una ensalada o un escabeche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La leche de tigre tambi&eacute;n es importante, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es el jugo del ceviche, el fruto del contacto de la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; con el pescado. Este reacciona antes esos elementos y va dejando un poco de su mar en la salsa. El jugo de mar que bota junto a la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; se convierte en el plato en lo que llamamos leche de tigre. La verdad es que no s&eacute; cu&aacute;l es el origen del nombre&hellip; Hemos querido creer que es porque te sientes como un tigre despu&eacute;s de comerlo, pero, bueno, eso ya queda como algo personal de cada uno. [Risas].
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando iba al mercado con mi abuela sabíamos perfectamente que en el verano se comían sandías, que en el invierno había más variedades de papas y tubérculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, otoño e invierno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Usted habla abiertamente de sus fracasos -como </strong><em><strong>surfer,</strong></em><strong> como corredor de coches, como cantante de rock, como empresario y al elaborar tus primeros platos-. Es algo raro en los chefs de su categor&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que es por verg&uuml;enza, pudor o por el sinsabor que en aquel momento te pudo causar el fracaso. Para m&iacute; han sido lecciones que me han ayudado a ser m&aacute;s fuerte; errores que han sido una celebraci&oacute;n una vez pas&oacute; la tormenta. Recuerdo que el primer restaurante nos fue tan bien que, con la confianza absoluta del &eacute;xito, nos lanzamos a por el segundo. Nos fue fatal: cerramos en cuatro meses. &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute;? Hubo un exceso de confianza y tampoco supimos entender el entorno, que no era ni el momento ni el lugar y que los precios no eran los adecuados. Nos cre&iacute;mos capaces de conquistar cualquier territorio imitando lo que ya hab&iacute;amos conseguido, y no sirvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso es algo que hace que te vuelvas m&aacute;s reflexivo, m&aacute;s sereno y mucho m&aacute;s consciente de tus debilidades. Siempre tuve gran capacidad para aceptar que era un p&eacute;simo cantante, que la banda acab&oacute; siendo exitosa el d&iacute;a que me fui, y lo mismo ha ocurrido con los restaurantes que he tenido. El pragmatismo y el desapego que tengo a las cosas me ha ayudado mucho en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez ha sentido la tentaci&oacute;n de cocinar desde el ego, de dejarse llevar por los premios o pensando en futuros reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza del cocinero es esperar el reconocimiento. Pero esto es bien importante explicarlo: hablo del reconocimiento inmediato de quien come su plato, no del reconocimiento social. El fracaso para un cocinero es que alguien te diga que no le gust&oacute; uno de tus platos. Cuando &eacute;ramos j&oacute;venes y Astrid [Gutsche, su mujer], que tambi&eacute;n es cocinera, me dec&iacute;a: &ldquo;Oye, tu plato&hellip; A esto le falta algo&rdquo;. Para m&iacute; era como una daga en el coraz&oacute;n. Y ah&iacute; hablaba el ego: &ldquo;&iexcl;A mi esposa no le ha gustado mi plato! &iquest;Seguramente lo hace porque tiene envidia?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico reconocimiento que me interesa es saber si logr&eacute; gustarte con mi cocina o te defraud&eacute;. Todo lo dem&aacute;s es peligroso. Cuando te preocupa m&aacute;s que la gente venga a reconocerte a ti y a aplaudirte en vez de a disfrutar de tu cocina, empiezan los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No le voy a preguntar por los eternos rumores sobre su candidatura a las elecciones de Per&uacute;, que ya han quedado m&aacute;s que descartados, pero s&iacute; me interesa saber si su posicionamiento pol&iacute;tico le ha afectado en su carrera como chef.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&hellip; Hubo un momento, de pronto, en que la cocina peruana se convirti&oacute; en una herramienta muy poderosa de promoci&oacute;n del Per&uacute; y en un motivo de orgullo, y eso convirti&oacute; al cocinero en actor pol&iacute;tico. Digo un actor pol&iacute;tico en el sentido de alguien que busca poner en valor lo que produce y la imagen de su pa&iacute;s, no participando de los puestos de la pol&iacute;tica o del debate ideol&oacute;gico. Pero cuando se empez&oacute; a decir que, en realidad, detr&aacute;s de mi discurso hab&iacute;a un inter&eacute;s en incursionar en la pol&iacute;tica&hellip; Mi pap&aacute; era senador, s&eacute; perfectamente de qu&eacute; se trata la pol&iacute;tica. Se activaron mecanismos de ataque&hellip; He tenido que explicar esto m&aacute;s veces de las necesarias para que todo frenase y poder seguir haciendo mi trabajo. S&iacute;, en su momento me afect&oacute;, pero tambi&eacute;n es parte de la vida. Por suerte, ya nadie cree que vaya a ser pol&iacute;tico y eso ha ayudado a que dejasen de verme como una amenaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No voy a entrar a juzgar eso porque yo mismo he sido imagen de un banco, de una cerveza industrial y de una telef&oacute;nica. Lo hice porque me ayudaron a financiar el festival Mistura [el Festival Gastron&oacute;mico Internacional de Lima] y otros proyectos sociales. Recuerdo cuando Massimo Bottura [el chef de Osteria Francescana, uno de los mejores restaurantes del mundo] lleg&oacute; y vio a Coca-Cola como auspiciador del Mistura. En vez de preguntar qu&eacute; hac&iacute;a eso ah&iacute;, dijo: &ldquo;&iexcl;Genios! El diablo est&aacute; pagando todo esto&rdquo;. Depende de c&oacute;mo lo mires. No puedo criticar eso, no puedo, porque la cocina es un trabajo muy duro, muy sacrificado. Uno deber&iacute;a tratar siempre de ponerse en el lugar del otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2025 19:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4d53d55-8c72-4980-861d-d66f4c4c2b77_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099710.jpg" width="5995" height="3372" alt="Diego Guerrero: &quot;En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef de Dstage reivindica el valor de enseñar a comer para ser más conscientes de los productos que consumimos: "No nos hemos preocupado por nuestra dieta"</p><p class="subtitle">Entrevista - Los chefs Sara Peral y Jorge Muñoz: “La gastronomía es una forma de entender cómo funciona la sociedad, la cultura y la política de un país”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;What the fuck is Dstage?&rdquo;. En esta entrevista es la camiseta de Diego Guerrero (Vitoria, 1975) -cocinero, dos Estrellas Michelin, tres Soles Repsol- la que lanza la primera pregunta. &ldquo;Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo&rdquo;, explica el chef sobre su concepto de cocina y su restaurante en el madrile&ntilde;o barrio de Chueca. &ldquo;Podr&iacute;a decirte que es mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guerrero lleg&oacute; a la cocina por descarte, pero le acab&oacute; enganchando poder imaginar todo un mundo y plasmarlo en un plato. &ldquo;Contar cosas a trav&eacute;s de la cocina y de los alimentos&rdquo;, dice &eacute;l. &ldquo;Idealizo mucho la cocina porque en ella encuentro mis pasiones, mis temores y mis odios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la entrevista, el chef, que lleva 30 a&ntilde;os detr&aacute;s de los fogones, elige una mesa desde la que no pueda ver lo que est&aacute; pasando en su cocina. &ldquo;Es que si no, no puedo dejar de mirar&rdquo;, se justifica. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su <em>receta </em>para ser m&aacute;s eficientes en la cocina y reducir el desperdicio alimentario? &ldquo;Sentido com&uacute;n y un bien escaso: tiempo&rdquo;. Tiempo para organizarnos mejor y tiempo para ense&ntilde;ar a comer. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>What the fuck is Dstage?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo. Y cuando hablo de definirlo me refiero a hablar del restaurante como sitio en el que se hace una cocina muy categ&oacute;rica o muy concreta. Dstage es el lugar que hemos construido y donde podemos dar rienda suelta a nuestras inquietudes, nuestros miedos o nuestros deseos. Es el sue&ntilde;o que ten&iacute;a cuando empec&eacute; en esto. Podr&iacute;a decirte que es mi redacci&oacute;n, mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se puede decir con la comida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo, se puede decir y hablar de todo. Pues hablar de instintos, de deseos, de miedos o frustraciones, de disgustos, de alegr&iacute;as y sorpresas. Apelar a las emociones a trav&eacute;s de los sentidos. Tambi&eacute;n puedes hablar de sostenibilidad, de desperdicio [alimentario] y de medio ambiente. Hay miles de formas de comunicar en la cocina. Creo que es porque es una de las pocas disciplinas en las que todos los sentidos entran a jugar. Todos. No se trata solo de lo que vas a poner en un plato, sino de todos los intangibles que creas a su alrededor: espacio, m&uacute;sica, olores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;... Lo que pasa es que esa palabra est&aacute; muy manida y un poco trillada. &iquest;Podr&iacute;amos englobarlo todo en la palabra experiencia? Seguramente s&iacute;, pero habr&iacute;a que saber qu&eacute; significa... La cocina y la comida son una parte fundamental de todo esto, pero f&iacute;jate si la condicionan los intangibles que un pincho de tortilla no te sabe igual en la oficina que en un d&iacute;a de campo. No es igual comerte una tortilla a mediod&iacute;a con tu pareja y tus hijos, escuchando el fluir de un r&iacute;o a lo lejos y con el sol d&aacute;ndote en la cara que hacerlo debajo de un fluorescente con tu jefe dando voces, el tel&eacute;fono sonando y absolutamente pillado de tiempo. Ni te lo vas a comer igual ni te va a saber igual. Todo influye, incluso la compa&ntilde;&iacute;a. Los intangibles, eso que llamamos experiencia, son lo que hacen que algo sea m&aacute;gico. Adem&aacute;s, y esto tambi&eacute;n es importante, ayudan a que te cueste m&aacute;s cansarte de lo que haces. A m&iacute; no me importa decirlo: llevo 30 a&ntilde;os en esto y me canso, me canso de dar de comer y de cenar. Todas estas partes que rodean un plato, que son mucho m&aacute;s inestables que el producto, son a las que nos agarramos y las que nos ayudan a sentirnos mucho m&aacute;s vivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que preguntarse primero desde cu&aacute;ndo no hay una alimentaci&oacute;n basada en temporadas. Igual t&uacute; y yo no la hemos vivido, &iquest;sabes? Hablamos de una &eacute;poca en la que solo hab&iacute;a mercados y en la que no exist&iacute;an las grandes superficies. Es un tema complejo y debemos ser realistas... Creo que siempre podemos aspirar a mejorar, pero no podemos deshacer toda la red de comercios o industrias que hemos tejido. S&iacute;, habr&iacute;a que controlar m&aacute;s los productos, las producciones y sus ciclos, pero no podemos perder de vista el hecho de que el hombre lleva manipulando la naturaleza desde que empez&oacute; a cultivar y a domesticar la tierra. Esto nos ha tra&iacute;do, inevitablemente, muchas cosas buenas y muchas cosas malas. Nos hemos cargado cosas que ya no son recuperables, y si no le ponemos remedio, todo puede irse al garete. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; remedio podr&iacute;amos ponerle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sentido com&uacute;n. Sentido com&uacute;n para comprar, para cocinar y para consumir. Compramos y consumimos de m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s da coger tres aguacates en vez de dos! &iexcl;Qu&eacute; importa llevarse seis cartones de leche cuando solo necesito uno! Nos entra el s&iacute;ndrome del b&uacute;nker, el querer hacer m&aacute;s acopio de todo por si acaso no podemos volver al supermercado. El resultado es que acabamos tirando mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir. A partir de este punto, del organizarnos bien y comprar mejor, si somos capaces de cocinar de una manera m&aacute;s responsable y somos capaces de aprovechar mejor, reduciremos a&uacute;n m&aacute;s el desperdicio [alimentario]. Para esto no hace falta ni una tecnolog&iacute;a concreta, ni una gran inversi&oacute;n, ni tener mucho poder adquisitivo, ni ser el m&aacute;s listo de la clase. Hace falta sentido com&uacute;n y un bien algo escaso: tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque sin tiempo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Compras comida ya preparada. Sin tiempo, olv&iacute;date de dedicarte a cocinar en casa o de aprovecharlo todo. Sin tiempo, abro una naranja, la exprimo y la tiro, cuando podr&iacute;amos hacer una sal para un pescado con esa c&aacute;scara que no has utilizado para un zumo o para una ensalada. Aunque tambi&eacute;n debemos entender c&oacute;mo es la realidad en la que vivimos... Por eso digo que es todo una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n. Y tampoco hace falta dramatizar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira, ni todo est&aacute; fatal ni estamos tan mal. Se trata de conseguir ser un poco m&aacute;s sostenibles cada d&iacute;a. Lo que no podemos es pretender ser los t&iacute;o m&aacute;s sostenibles del planeta de la noche a la ma&ntilde;ana porque nos acabaremos dando cuenta de que no somos capaces de cumplir nuestros objetivos. Acabaremos tirando la toalla y volviendo a lo de antes. Pero si le ponemos buena actitud, sentido com&uacute;n y la intenci&oacute;n de hacerlo un poquito mejor cada d&iacute;a... Digo esto y soy muy consciente de que alguien me dir&aacute;: &ldquo;Claro, Diego, t&uacute; puedes dedicarte a hacer todo esto porque eres tal. Yo tengo tres hijos y un horario que...&rdquo;. S&iacute;, s&iacute;, lo entiendo, por eso digo que cado uno tiene que tratar de ajustar esa conciencia a sus circunstancias vitales. No valen las f&oacute;rmulas universales cuando hablamos, por ejemplo, de aprovechar m&aacute;s o de reducir el consumo de pl&aacute;sticos en casa. Lo que debemos hacer es fijarnos un objetivo individual realista y tener muy claro por qu&eacute; hacemos lo que hacemos. Yo tambi&eacute;n fallo. Hay d&iacute;as que me digo que tengo que reducir a&uacute;n m&aacute;s mi consumo de pl&aacute;sticos o que no lo estoy haciendo todo lo bien que me gustar&iacute;a, pero lo importante es que nunca se me olvide el objetivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiramos mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es posible en restaurantes como Dstage cumplir con esos objetivos de sostenibilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a lo mismo: igual que es dif&iacute;cil cumplirlo al 100%, es muy f&aacute;cil mejorar un poco cada d&iacute;a. Adem&aacute;s, aqu&iacute; no solo depende de m&iacute;. Un restaurante es un reflejo de la sociedad y no puedo ponerme a imponer cierta cosas. Me har&iacute;a falta un vigilante, y ni soy polic&iacute;a ni soy el padre de nadie. Personalmente, intento apelar al sentido com&uacute;n y que se entiendan cu&aacute;les son mis preocupaciones. Unas de las cosas que aplicamos de una manera muy consciente es la pol&iacute;tica de desperdicio cero. Llevamos a&ntilde;os trabajando en base a esto y hemos tenido que adaptar nuestra manera de cocinar, que ha cambiado radicalmente. En Dstage, por ejemplo, elaboramos todos nuestros potenciadores de sabor gracias a los desperdicios: garum, miso, soju, a partir de espinas, de pieles, de recortes de carne. Otro de nuestros objetivos es trabajar la creatividad intentando utilizar todas las partes de un solo producto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es m&aacute;s complicado, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tienes que estudiar muy bien el producto para saber qu&eacute; posibilidades te ofrece. Puedes hacer una cocina que se base en la funcionalidad de los productos y recurrir despu&eacute;s a palancas m&aacute;s cl&aacute;sicas como la memoria gustativa, un viaje, un recuerdo o un sabor. Nosotros partimos siempre de una pregunta: &iquest;de qu&eacute; se compone este producto? El calamar, por ejemplo, es rico en fosfol&iacute;pidos. Lo que tengo que hacer es dejar de pensar en el calamar y centrarme en los fosfol&iacute;pidos. No me interesa hacer unos chipirones en su tinta ni nada por el estilo, aunque luego pueda acabar recorriendo esos caminos. Entonces, &iquest;qu&eacute; pasa? Que si s&eacute; que el calamar es rico en fosfol&iacute;pidos, s&eacute; que tiene una capacidad espumante natural. Cogiendo el calamar en salmuera y tritur&aacute;ndolo a alta velocidad voy a conseguir una especie de espuma o merengue que puedo fre&iacute;r para hacer bu&ntilde;uelos. Con la fritura se ha acabado formando una costra rebozada porque la prote&iacute;na exterior se ha coagulado. Va a parecer un calamar rebozado, pero, en realidad, es solo calamar, sin a&ntilde;adidos. Es un plato apto para las tres principales alergias e intolerancias [alimentarias]: no lleva huevo, no tiene harina y no incluye l&aacute;cteos. Las patas del calamar se pueden asar para hacer alguna salsa. Esto es sostenibilidad y aprovechamiento integral de un producto, y encima est&aacute; rico. No habr&aacute;s comido otra cosa igual. Adem&aacute;s de contar con ese factor sorpresa, cumple los dos par&aacute;metros fundamentales en la cocina: creatividad y sabor. &iquest;Qu&eacute; he tenido que hacer para crear algo as&iacute;? Estudiar el producto y aprovecharlo. 
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                El chef Diego Guerrero.                            </span>
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        <strong>&iquest;En las casas hemos perdido esa cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno... [silencio]. Entiendo que en casa es m&aacute;s dif&iacute;cil saber qu&eacute; hacer, por ejemplo, con algunas partes de los pescados que habitualmente no se utilizan. Tambi&eacute;n es verdad que existen cientos de libros [de recetas] para quienes est&eacute;n interesados en aprender e intentarlo. Con las escamas o con la piel es complicado, pero es m&aacute;s f&aacute;cil reutilizar la espina o la cabeza. Es cuesti&oacute;n de organizaci&oacute;n. &iquest;Vas a hacer un lomo de merluza con una salsa? Guarda las espinas para preparar un caldo para el d&iacute;a siguiente. &iquest;Te ha sobrado caldo? Puedes usarlo para hacerte un arroz otro d&iacute;a. Se trata de ir jugando con las cosas que tienes disponibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que nos falta cultura gastron&oacute;mica? &iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina en los colegios para que yo sepa, por ejemplo, c&oacute;mo aprovechar esos restos de pescado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cocineros llevamos toda la vida diciendo que habr&iacute;a que ense&ntilde;ar a comer. Lo hac&iacute;amos mucho antes de que a la sociedad le empezara a preocupar el tema de la sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar a comer m&aacute;s que ense&ntilde;ar a cocinar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, ense&ntilde;ar a comer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te ense&ntilde;an a comer, es cuesti&oacute;n de tiempo que te acabe entrando la inquietud por la cocina. F&iacute;jate en la gente que se preocupa por su dieta, y no te hablo de dietas para adelgazar, sino de gente que quiere seguir una dieta saludable: al final se dan cuenta de que necesitan aprender a cocinar. La infancia es una etapa formativa clave porque es donde vamos conformando el ADN de lo que seremos en el futuro. Cuando somos ni&ntilde;os somos m&aacute;s permeables a todo y absorbemos toda la informaci&oacute;n disponible como esponjas. Si en ese momento nos ense&ntilde;asen a comer bien, cuando crezcamos comeremos como queramos, pero siendo m&aacute;s conscientes de qu&eacute; consumimos cuando compramos un Bollycao. No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni s&eacute; lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene. Acaba pasando lo que pasa... &iquest;Por qu&eacute; vemos a j&oacute;venes desde los 20 a&ntilde;os metidos en un gimnasio? No lo hacen para estar m&aacute;s fuertes o sentirse m&aacute;s sanos, sino para adelgazar porque no se ven bien. Esto ocurre porque no nos hemos preocupado por nuestra dieta. Deber&iacute;amos centrarnos m&aacute;s en comer de todo, en saber qu&eacute; estamos comiendo y en ajustar nuestro ritmo de vida para poder hacer algo de deporte y tener unos niveles de sue&ntilde;o adecuados. &iexcl;Hay que dormir bien! Si somos capaces de integrar todo esto desde la infancia, de conseguir que se convierta en un h&aacute;bito de vida, cuando seamos adultos nos costar&aacute; mucho menos ponerlo en pr&aacute;ctica. Dejaremos de verlo como una obligaci&oacute;n o como una imposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El mundo de los </strong><em><strong>influencers </strong></em><strong>gastron&oacute;micos ayuda a esto o es un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Generalizar siempre es dif&iacute;cil, pero creo que hay... [silencio]. Falta de formaci&oacute;n. Entiendo c&oacute;mo es la realidad en la que nos movemos ahora, pero creo que falta formaci&oacute;n. Es muy f&aacute;cil abrirse un perfil en una red social y empezar a opinar sobre todo. A m&iacute; no me aporta. Adem&aacute;s, las redes sociales son como todo en esta vida: hay uno que piensa y diez que copian. Hay gente que lo est&aacute; haciendo muy bien y una mayor&iacute;a que prefiere quedarse en la superficie para sacar dinero. Es su &uacute;nica ambici&oacute;n. Nosotros utilizamos las redes para explicar c&oacute;mo hacemos nuestros platos, en qu&eacute; estamos trabajando o por qu&eacute; hacemos algo de una determinada manera. Intentamos ser did&aacute;cticos sin ser unos pesados ni unos intensos... Tambi&eacute;n hay que ser consciente de c&oacute;mo funciona todo esto: <em>scroll </em>infinito, no pensar, efecto burbuja, superficialidad, no mirar m&aacute;s all&aacute;. Escribir o leer un post en condiciones requiere tiempo y recursos, siempre es m&aacute;s f&aacute;cil producir contenido como churros... &iquest;Que en general vamos todos al consumo f&aacute;cil? Es verdad. &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s audiencia Telecinco o los documentales de La 2? &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s valor? Estoy convencido de que todo el mundo me dir&aacute; que los documentales, pero, &iquest;los ven? &ldquo;Supervivientes me lo pongo para no pensar, es para desconectar&rdquo;. &iexcl;Joder con el desconectar! Creo que es m&aacute;s bien al rev&eacute;s: nos pasamos la vida desconectados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni sé lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el mundo gastron&oacute;mico, &iquest;se puede redirigir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es c&iacute;clico, todo va y todo viene. Siempre ha habido corrientes y tendencias de masas f&aacute;ciles de consumir. Permanecen un tiempo instaladas por ah&iacute; y se convierten en una preocupaci&oacute;n para los que pelean por crear algo diferente, pero, como en todo en la vida, no se puede vivir sin poes&iacute;a. Aunque t&uacute; no la leas, est&aacute;. Dstage, por ejemplo, ya es algo indie, para minor&iacute;as. &iquest;Por qu&eacute;? Porque puede que la sociedad no nos entienda, pero nos necesita. S&iacute;, se puede redirigir porque es un proceso c&iacute;clico. Probablemente tenga mucho que ver con c&oacute;mo es el ser humano, que se aburre r&aacute;pido de las cosas y va siempre buscando cambios. &iexcl;Cambios, cambios, cambios! Nos aburrimos de una cosa y a por otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los productos ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo mismo, &iquest;te das cuenta? Consumo f&aacute;cil, sin pensar, consumo de masas, sin trabajar demasiado, altamente competitivo en precio, te alimenta. &iquest;Y los efectos [negativos] que puedan tener? Mejor no le demos muchas vueltas. No nos gusta pensar en ello ni nos gusta leer las etiquetas ni nos gusta preguntarnos si es sano estar todos los d&iacute;as comiendo este tipo de productos. No nos gusta darnos cuenta de que no nos costaba nada hacernos una ensalada. Todos preferimos mirar para otro lado, &iquest;sabes? No nos interesa pensar. &iexcl;Vamos r&aacute;pido! &iexcl;Vamos r&aacute;pido!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos cargamos la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo. Volver&aacute;n, volver&aacute;n y volver&aacute;n a irse en nuestro proceso c&iacute;clico. Creo que es todo una cuesti&oacute;n de qu&eacute; &eacute;poca te est&aacute; tocando vivir. Yo llevo 30 a&ntilde;os cocinando, que en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos no es nada, cero, un microbio, una mota, y he visto c&oacute;mo mi profesi&oacute;n se ha transformado completamente. Este mismo restaurante en el que estamos, en diez a&ntilde;os habr&aacute; cambiado tanto que lo que te diga hoy sobre &eacute;l puede que no tenga valor dentro de un a&ntilde;o. Lo importante es estar vigente, y estar vigente supone estar en constante movimiento. Todo lo que hemos ido perdiendo en este proceso volver&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento indispensable de nuestra despensa? Y le voy a limitar un poco la respuesta porque ya tenemos cebolla, ajo, aceite, huevo, grasa de chuleta, pimienta y sal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y no tienes el producto que lleva alimentando a la humanidad desde el principio de los tiempos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;El cereal! Un mont&oacute;n de elaboraciones se hacen a partir del trigo y a partir de la cebada. Pan, bebidas, cervezas, fermentados. &iexcl;Todo! &iquest;Qu&eacute; pasa? Que el trigo est&aacute; demonizado porque el que consumimos ahora, para que fuera mucho m&aacute;s rentable y mucho m&aacute;s productivo, se modific&oacute;. El gluten es malo, pero los trigos antiguos&hellip; El cereal se consume desde la &eacute;poca de los egipcios. El arroz en China&hellip; El origen de sushi. Todas las culturas tienen su cereal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues nadie lo hab&iacute;a elegido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no te estoy diciendo que lo elija yo, lo eligi&oacute; la humanidad. La humanidad no eligi&oacute; la grasa de la chuleta ni eligi&oacute; la cebolla. La cebolla ni exist&iacute;a en Espa&ntilde;a. Los cereales empezaron a producirse en todo el mundo cuando el hombre empez&oacute; a cultivar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se fija usted cuando va un mercado a comprar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En qui&eacute;n compra. En lugar de qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s del puesto y qu&eacute; hay en el mostrador, en qui&eacute;n est&aacute; comprando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta observar a la gente, imaginar sus realidades y encontrarme de repente con una persona joven comprando en un mercado. Ayer fui a por una ventresca de bonito y hab&iacute;a mucha gente joven comprando pescado. Me qued&eacute; dici&eacute;ndome: &ldquo;Pues si este mercado les llama la atenci&oacute;n y est&aacute;n aqu&iacute; invirtiendo su tiempo...&rdquo;. Me gusta mirar donde no mira nadie. Claro que me fijo en el puesto y en el producto, l&oacute;gicamente, pero en lo que m&aacute;s me voy a fijar es en lo que normalmente no mirar&iacute;a: qu&eacute; personas est&aacute;n comprando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted c&oacute;mo suele comer o c&oacute;mo suele organizarse las comidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una de las conclusiones a las que estoy llegando con estas entrevistas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya... Mira, yo no suelo desayunar. Solo me tomo un caf&eacute; porque voy a estar todo el d&iacute;a probando cosas y necesito trabajar con hambre. Necesito tener apetito para que me apetezca probar una salsa, un trozo de pan o alg&uacute;n plato. Obviamente, no puedo probar todos los ingredientes ni todas las elaboraciones, pero para hacerlo necesito tener hambre. Hoy, por ejemplo, para la comida de equipo estamos preparando una lentejas con lengua, una chistorra que nos regal&oacute; [el chef navarro] David Y&aacute;rnoz y una ensalada. Comer&eacute; solo ensalada porque lo otro para m&iacute; es como una comida de fiesta. &iquest;Qu&eacute; pasa? Que, inevitablemente, comemos mal porque no le damos descanso al est&oacute;mago y al sistema digestivo. Estamos todo el d&iacute;a haciendo trabajar al h&iacute;gado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Suele mirar mucho los sitios a los que va a comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, intento no analizar demasiado. Cuando voy a un restaurante, voy a disfrutar. Supongo que hay cosas que inevitablemente no puedo dejar de analizarlas o hacerlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como no sentarse mirando a la cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. No me pongo mirando a la cocina porque me pierdo. Siempre intento ser [personaje] p&uacute;blico cuando hay que ser p&uacute;blico y cliente cuando hay que ser cliente. L&oacute;gicamente, hay cosas que si me llaman la atenci&oacute;n en un restaurante al que voy, las apunto. Me llevo una idea. Puedo preguntar por un plato si no s&eacute; c&oacute;mo est&aacute; hecho, pero como lo har&iacute;a alguien curioso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jul 2024 20:35:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Sostenibilidad,Restaurantes,Restauración,Chefs,Supermercados,Compras,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ce23480-4718-4b65-8342-0f924ca1d12e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2934y1406.jpg" width="1200" height="675" alt="Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La chef catalana asegura que le preocupa el futuro de la cocina en los hogares y hace un llamamiento a la administración pública para ofrecer conocimiento gastronómico a las futuras generaciones</p><p class="subtitle">Entrevista - Los hermanos Torres: “¿Sabes qué es alimentarse bien? Comer cosas que se pudran”</p></div><p class="article-text">
        Dice Carme Ruscalleda (San Pol de Mar, 1952) que le preocupa el futuro de la cocina. Que nos estamos &ldquo;desviando&rdquo; de nuestra cultura gastron&oacute;mica, que cada vez tenemos m&aacute;s excusas y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cierre-tupperware-explica-cambiado-forma-comer_1_11677511.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos inter&eacute;s por cocinar en casa</a>. &ldquo;Falta mucho conocimiento y ganas de ponerse a ello&rdquo;, asegura la chef a elDiario.es en el restaurante Moments de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Ruscalleda, que acaba de celebrar los 15 a&ntilde;os del restaurante que codirige junto a su hijo, el chef Ra&uuml;l Balam, insiste en que es necesario apostar por una educaci&oacute;n centrada en la nutrici&oacute;n y en el buen comer. &ldquo;El sistema falla cuando no se le pone atenci&oacute;n a un aprendizaje que antes se adquir&iacute;a de forma natural&rdquo;, explica. &ldquo;La administraci&oacute;n [del Estado] tiene que ponerse las pilas y ofrecer ese conocimiento a las nuevas generaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina cuando tiene un potencial tan grande?&rdquo;, se pregunta la chef catalana. &iquest;Por los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de quinta gama</a>? &iquest;Por falta de tiempo? &iquest;Por desconocimiento? &iquest;Por influencia de la industria agroalimentaria? &ldquo;Hay quien a&uacute;n cree que todo esto no son m&aacute;s que pamplinas. &iexcl;No son pamplinas, es humanidad!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para los que hemos tenido la suerte de nacer en el primer mundo, comer bien es una cuesti&oacute;n cultural: es seguir la cultura de donde has nacido. La cultura [gastron&oacute;mica] supone que no nos aburramos cuando nos sentamos a una mesa porque nuestra dieta siempre ser&aacute; muy variada. Pero tambi&eacute;n supone dar cuerda al motor econ&oacute;mico que tienes alrededor, que es el origen de esa comida tan din&aacute;mica, tan fresca, tan relacionada con la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a comer muy bien, y se deber&iacute;a comer mejor. Nos estamos desviando de nuestra cultura gastron&oacute;mica. Nos vamos a seguir desviando, sobre todo cuando ya se est&aacute;n proyectando pisos en los que los espacios dedicados a la cocina son cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os. Habr&aacute; robots para calentar y poca cosa m&aacute;s por el impacto que est&aacute; teniendo la quinta gama [alimentos cocinados previamente y envasados para un consumo posterior]. Hemos pasado de consumir solo primera gama [alimentos frescos] a depender de la quinta. Claro que para consumir primera gama hay que tener unos conocimientos previos. La cocina, al final, es la suma de producto y conocimiento. Y si ese conocimiento no se pone en marcha o lo perdemos, perderemos el producto. Ah&iacute; es donde nos estamos quedando todos hu&eacute;rfanos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cocina, al final, es la suma de producto y conocimiento. Y si ese conocimiento no se pone en marcha o lo perdemos, perderemos el producto. Ahí es donde nos estamos quedando todos huérfanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos mejorar nuestra forma de comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mejorar&aacute; si empezamos a ense&ntilde;ar. Lo he pedido siempre, incluso a varios cargos pol&iacute;ticos importantes de nuestro pa&iacute;s, cuando tuve la suerte de ser investida doctora <em>honoris causa</em> [por la Universitat de Barcelona]. Les advert&iacute; de que ya &iacute;bamos tarde, vamos tarde, muy muy tarde. La alimentaci&oacute;n deber&iacute;a ser materia obligatoria en la escuela, que los ni&ntilde;os aprendan aquello que les corresponde, s&iacute;, pero adem&aacute;s cocina y nutrici&oacute;n. Adquirir ese conocimiento es tan importante como saber escribir o aprender matem&aacute;ticas. &iexcl;Tan importante!
    </p><p class="article-text">
        El sistema falla cuando no se le pone atenci&oacute;n a un aprendizaje que antes se adquir&iacute;a de forma natural. Sobre todo cuando ese organigrama en el que se aprend&iacute;a a cocinar se ha transformado: en las familias ahora la mam&aacute; y el pap&aacute; trabajan y los abuelos viajan. Ya no hay nadie en las casas. El que tenga suerte se encontrar&aacute; un t&aacute;per en la nevera; el que no, tendr&aacute; que recurrir a un sobre que acabar&aacute; tom&aacute;ndose solo frente a una pantalla. C&oacute;mo ha cambiado el cuento, &iquest;eh? Hemos abandonado esa comida que se compart&iacute;a y de la que se hablaba en una mesa. Todo ha cambiado tan radicalmente que vamos cortos de conocimiento. &iexcl;Ostras! La administraci&oacute;n [del Estado] tiene que ponerse las pilas y ofrecer ese conocimiento a las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo tendr&iacute;a que ser ese aprendizaje? &iquest;Lo centrar&iacute;a m&aacute;s en la nutrici&oacute;n o en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tienen que ir en paralelo. Tambi&eacute;n es importante que la nutrici&oacute;n no se entienda como el aprendizaje de una dieta limitada y sin placer. La buena nutrici&oacute;n se basa en sentir placer comiendo. Valent&iacute;n Fuster, un cardi&oacute;logo que ha hecho una gran labor en Estados Unidos en pro de la cocina, dice que si con mirar un plato ya te ilusionas, incluso antes de empezar a comer ya te hace provecho. &iexcl;F&iacute;jate si es importante esa ilusi&oacute;n por el qu&eacute; comer&eacute;! Pero todo esto tiene que ir acompa&ntilde;ado de los conocimientos sobre c&oacute;mo manejarse en la cocina porque llegar&aacute; el momento en el que ya no sepamos ni mondar una cebolla. No sabr&aacute;s ni que debajo de sus capas finas hay unas l&aacute;minas de un producto sulfuroso que hace llorar cuando lo cortas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si ese conocimiento es tan importante, &iquest;por qu&eacute; no se incluye?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, no s&eacute; si por intereses [de terceros] o es que no est&aacute;n por el tema. Creo que hemos tocado fondo... Ya somos muchos los que reclamamos que se act&uacute;e en las escuelas. De hecho, y esto hay que aplaudirlo y defenderlo, las escuelas en Catalunya lo trabajan como materia extraescolar. De ah&iacute; surgi&oacute; mi v&iacute;nculo con ellas, de que me llamasen para trabajar con ellas y para compartir conocimiento con los ni&ntilde;os, que muestran un inter&eacute;s tremendo. Fue entonces cuando descubr&iacute; que hab&iacute;a familias que no consum&iacute;an nada fresco. &iexcl;Nada fresco! El ni&ntilde;o que es precursor de buenos h&aacute;bitos, del comer bien, del no fumar y el no beber, lo traslada a su casa. El ni&ntilde;o al que se le ense&ntilde;a lo que es una col, con qu&eacute; se disecciona y se come una col, al que le hemos despertado la curiosidad, transmitir&aacute; todo ese conocimiento. Luego, evidentemente, los que tendr&aacute;n la sart&eacute;n por el mango ser&aacute;n su pap&aacute; y su mam&aacute;, que puede que no se interesen por la col, pero el conocimiento se les quedar&aacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo he pedido siempre, incluso a varios cargos políticos importantes de nuestro país: la alimentación debería ser materia obligatoria en la escuela, que los niños aprendan aquello que les corresponde, sí, pero además cocina y nutrición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambiar&iacute;a nuestra sociedad si ense&ntilde;&aacute;semos a comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar dejar&iacute;amos de ver a los agricultores protestar en las ciudades porque se est&aacute;n hundiendo o porque no pueden vivir del trabajo que aman: darnos bien de comer. Si seguimos as&iacute;, sin valorarles, esas personas van a acabar cambiando de trabajo. Yo ya lo habr&iacute;a hecho, y soy hija de agricultor. Es un tema complejo, pero lo primero que habr&iacute;a que hacer es permitir que un agricultor pueda poner precio a un producto ya cultivado. No puede ser que se lo ponga alguien que trae ese mismo producto de fuera y que hunde los precios para vender por debajo de los costes de producci&oacute;n. Eso no puede ser. Eso es esclavismo, un esclavismo del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las ciudades est&aacute;n olvid&aacute;ndose del campo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos olvidamos entre nosotros. Hace unas semanas celebramos el Foodie Day, un evento en el que nos juntamos los <em>foodies </em>y los profesionales, donde nos hacemos fotograf&iacute;as y probamos unos manjares sublimes. Aprovech&eacute; mi turno de palabra para recordar esos desfiles de tractores y c&oacute;mo gran parte de la sociedad les aplaude, pero &iquest;ya les compras las berenjenas? &iquest;Ya les compras las manzanas? &iquest;Ya les compras las patatas? &iquest;O te crees que esto es como el desfile de los Reyes Magos? Las cosas [en la cocina] deben ser reales. Ocurre lo mismo como los mercados. Tenemos una red de mercados municipales impresionante, pero si vas solo te encuentras a <em>seniors </em>comprando. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el relevo generacional?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los restaurantes gastron&oacute;micos es muy importante el producto de temporada...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Por eso me da mucho m&aacute;s apuro lo que pasa en el mundo privado, en el mundo dom&eacute;stico. El profesional ya sabe y ya defiende al agricultor, al ganadero y al pescador porque si pierde la singularidad de producto, pierde el atractivo. Pero en casa, que es donde se hace el grosor del consumo... Eso s&iacute; que me da apuro.
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            <span class="title">
                Carme Ruscalleda en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Falta. Falta cultura gastron&oacute;mica, que adem&aacute;s es la que m&aacute;s te puede seducir porque es la cultura del placer. Tambi&eacute;n faltan esos conocimientos para sacarle el m&aacute;ximo rendimiento a un pollo, a un pescado o a una lechuga. La gama uno, sobre la que dec&iacute;a que hay que tener mucho conocimiento, es m&aacute;s econ&oacute;mica que el producto que te viene empaquetado, precintado, elaborado y ya listo para consumir. Ah&iacute; est&aacute;s pagando unos c&aacute;nones extra, pero comprando directamente el producto puedes sacarle m&aacute;s rendimiento al dinero. Y ahora no me vengas con que no tienes tiempo...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Era la siguiente pregunta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, el tiempo no me convence. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la excusa perfecta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Encontramos tiempo para ir a correr o al gimnasio, para ver todas las series del mundo, para escuchar m&uacute;sica o leer, que me parece maravilloso, pero en la cocina necesitamos que todo est&eacute; totalmente robotizado. &iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina cuando tiene un potencial tan grande? La cocina es buen rollo, es cari&ntilde;o y tiene un gran poso cultural, de conocimiento. Si aprendemos a valorarlo desde peque&ntilde;os, lo defenderemos siempre. Adem&aacute;s, la cocina dom&eacute;stica tiene una especie de celebraci&oacute;n: un producto especial que solo nos acompa&ntilde;a un par de semanas. Hay quien a&uacute;n cree que todo esto no son m&aacute;s que pamplinas. &iexcl;No son pamplinas, es humanidad! &iquest;Qu&eacute; es lo que nos hace humanos? Somos los &uacute;nicos seres que habitan este planeta que procesan la comida; el resto come lo que pilla o lo que les tiran. Desgraciadamente, estamos empezando a coger lo primero que pillamos y lo que nos tiran.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que la nutrición no se entienda como el aprendizaje de una dieta limitada y sin placer. La buena nutrición se basa en sentir placer comiendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por comodidad. Nos hemos acostumbrado a quedarnos en el sof&aacute; m&aacute;s c&oacute;modo o a viajar en una autopista de cinco carriles en vez de tomar ese caminito que te obliga a ver el paisaje, a olerlo y a catarlo. Las cosas m&aacute;s interesantes son las que cuestan esfuerzo; lo que no cuesta ning&uacute;n esfuerzo no vale para nada. Ahora tenemos equipamiento de fr&iacute;o en casa que nos permite comprar para la semana, pero tenemos que hacer el esfuerzo de aprender e ir al mercado de proximidad. Nuestro bisabuelo com&iacute;a producto de kil&oacute;metro cero y fresco porque no pod&iacute;a conservarlo y ten&iacute;a que comprarlo cada d&iacute;a. Yo a&uacute;n recuerdo cuando lleg&oacute; la nevera a mi casa, y tengo 72 a&ntilde;os. Ahora no podr&iacute;amos vivir sin una nevera ni sin todos esos robots que solo tenemos que programar. &iexcl;Ostras! Hagamos un poco de ejercicio de conciencia sobre d&oacute;nde estamos y qu&eacute; estamos haciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes me dec&iacute;a que ve&iacute;a un futuro &ldquo;bastante negro&rdquo; en todo lo relacionado con la alimentaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y eso que soy una persona muy positiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los productos ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que aparezcan productos nuevos lo veo como una competencia estimulante. Siempre he aceptado la competencia como una forma de ponerme las pilas y preguntarme por qu&eacute; no se me hab&iacute;a ocurrido a m&iacute; antes hacer esto o ponerle aquello. Lo que s&iacute; le pido a esa competencia es que haga las cosas con etiquetas limpias. &iexcl;Por favor, etiquetas limpias! &iquest;Por qu&eacute;? Porque hay cada vez m&aacute;s gente que consume medicamento en vez de alimento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; en peligro la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, depender&aacute; de cada uno de nosotros si la perdemos o no... No ser&aacute; mi caso ni el de las personas que tengo a mi alrededor, a las que procuro convencer cada d&iacute;a de que practiquen todo esto y no tiren nada. No hay que tirar nada, guardadlo todo. Una se&ntilde;ora de mi pueblo me dec&iacute;a hace poco: &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo es la juventud que lo compara todo para no tener que encender el fuego! &iquest;Sabes qu&eacute; van a vender dentro de poco? Macarrones masticados&rdquo;. Y aunque parezca un chiste, no estamos tan lejos de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Damos por perdida ya la cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que para que exista una cultura del aprovechamiento primero necesitamos que haya alguien que tenga algo que aprovechar. Esa cultura supone que no se tire nada fresco, por su valor y porque siempre se puede transformar en otra cosa. Cuando te pones a cocinar y sabes que no vas a agotar todo lo que est&aacute;s preparando, tienes que prever c&oacute;mo vas a transformar en algo placentero las sobras frescas que no te has terminado. Eso es ingenio, es conocimiento y es econom&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos los únicos seres que habitan este planeta que procesan la comida; el resto come lo que pilla o lo que les tiran. Desgraciadamente, estamos empezando a coger lo primero que pillamos y lo que nos tiran</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Los </strong><em><strong>influencers</strong></em><strong> son un caballo de Troya o pueden ayudar en esta batalla por el buen comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los que <a href="https://www.eldiario.es/era/adoro-ver-disfrutas-pizza-fiebre-muk-bang-ver-comer-genera-placer-consecuencias_1_10589502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seducen, sobre todo en Instagram</a>. El d&iacute;a que estuve en lo de los foodies, les ped&iacute; que no solo fotograf&iacute;en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tostadas con aguacate</a> y huevo o esas tapas que echan humo. Fotograf&iacute;en tambi&eacute;n un pollo asado, unas sardinas escabechadas o unos buenos macarrones. Eso tambi&eacute;n tiene que salir en Instagram. Nos parece que es una comida viejuna, pero no. Es una comida que te mantiene en forma, que te hace estar bien y que da dinerito al motor econ&oacute;mico que tenemos a nuestro alrededor, un motor que se est&aacute; hundiendo y est&aacute; quebrando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha dejado de interesar el </strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/siguen-triunfando-libros-cocina-tiempos-internet_1_10233333.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>recetario tradicional</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien parece que est&aacute; fuera de onda. Mira, en cocina lo m&aacute;s dif&iacute;cil es crear un cl&aacute;sico, y la comida tradicional es un cl&aacute;sico. &iquest;A qu&eacute; me refiero? Un cl&aacute;sico es aquello que est&aacute; tan bien elaborado, tan bien creado, que es mejor no tocar. Procura mejorarlo, pero no lo toques y ponlo en valor. A m&iacute; me interesa mucho lo moderno, incluso lo que saca la industria agroalimentaria, porque me motiva la competencia, pero tenemos un patrimonio... No deber&iacute;amos desatenderlo ni despreciarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser nuestro producto indispensable en la despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cocinar-lentejas-legumbres-absorber-mejor-hierro_1_11307946.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres secas: lentejas, garbanzos</a>, alubias blancas o de color. Es algo que deber&iacute;amos tener siempre. Son una prote&iacute;na vegetal san&iacute;sima con las que, acompa&ntilde;&aacute;ndolas de un hueso o un par de rodajas de chorizo, se pueden hacer maravillas. Si ya le a&ntilde;adimos una cebolla, un tomatito y un poco de ajo... Tambi&eacute;n te dir&iacute;a que debemos tener siempre en casa pasta seca y arroz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si conseguimos convencer a alguien de que vaya a un mercado, &iquest;en qu&eacute; deber&iacute;a fijarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, bueno, bueno. Para empezar un mercado seduce, &iexcl;que no me digan lo contrario! Antes los mercados ol&iacute;an, ahora son una maravilla: bien iluminados, bien refrigerados, algunos tienen hasta barras para tomarte una ca&ntilde;a y una tapa con los productos que venden. Seduce. Pero, despu&eacute;s, dir&iacute;a: hazte amigo del que vende verduras, del que vende pescado, del que vende las carnes; p&iacute;dele consejo. Estas personas no van a querer perdernos como cliente, nos aconsejar&aacute;n. Esa ayuda ser&aacute; buena para ti y tendr&aacute;s un c&oacute;mplice para que tu alimentaci&oacute;n no falle.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fotografíen también un pollo asado, unas sardinas escabechadas o unos buenos macarrones. Eso también tiene que salir en Instagram. Nos parece que es una comida viejuna, pero no. Es una comida que te mantiene en forma, que te hace estar bien y que da dinerito al motor económico que tenemos a nuestro alrededor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, eso depende de cada chef... Yo ahora estoy acompa&ntilde;ando a una <em>startup</em> que naci&oacute; con la pandemia. Son unos j&oacute;venes de mi comarca que identificaron un nicho de mercado en una cosa que suelo hacer y decidieron trabajarlo y sacarlo al mercado. &iquest;El qu&eacute;? Pues resulta que en casa siempre tengo bolsitas de una cucharada, de cebolla muy bien sofrita, de puerro muy bien sofrito, de tomate o de pimiento, de cosas que son m&aacute;s lentas de cocinar y que puedes dejar ya preparadas. Es como tener un ret&eacute;n de colores para poder hacerte unos fideos, un arroz o un guiso de patatas, que puedes completar con unas sardinas o un rape. Organiz&aacute;ndome as&iacute; tengo enseguida la comida hecha. Pues f&iacute;jate si el producto que estamos sacando al mercado es limpio que no tiene ni sal ni pimienta. La cebolla es solo eso: cebolla y aceite. Nada m&aacute;s. Hoy en d&iacute;a hay infinitas posibilidades de hacerlo as&iacute;... Lo que pasa es que es m&aacute;s f&aacute;cil hacer las cosas con carga de volumen para vender y meterle un colorante, un estabilizante y un conservante y tira millas. Yo luchar&eacute; para que las cosas se hagan bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que se idealiza el mundo de la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si se idealiza? &iexcl;Ojal&aacute; se hiciera! Se idealiza el mundo del teatro o de la m&uacute;sica, miramos con admiraci&oacute;n a sus artistas. &iexcl;Ojal&aacute; se mirase la cocina con la misma admiraci&oacute;n! A&uacute;n colaboro con radios, con revistas, con televisiones y ahora procuro cuando doy una receta que sea una en la que solo se ensucie un trasto. &iquest;Por qu&eacute;? Porque creo que hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina. As&iacute; nos hemos vuelto... El sof&aacute;, la autopista de tres carriles... &iexcl;Maldita pereza!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2024 21:35:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Sostenibilidad,Restaurantes,Restauración,Chefs,Supermercados,Compras,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2e2c536-eb0e-4bb6-bd8a-aede069f3024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x552y278.jpg" width="1200" height="675" alt="La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera brasileña defiende una sostenibilidad que sea ambiental, social y económica, rechaza los menús infantiles y reivindica la cocina como una herramienta capaz de transformar las ciudades</p><p class="subtitle">María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil hablar con Manu Buffara &uacute;nicamente de restaurantes. Para la cocinera brasile&ntilde;a, la gastronom&iacute;a comienza en la tierra y termina mucho m&aacute;s all&aacute; del plato: en las condiciones laborales de quienes cocinan, en la relaci&oacute;n con los peque&ntilde;os productores, en la educaci&oacute;n alimentaria de los ni&ntilde;os y en la dignidad con la que una ciudad alimenta a las personas que tienen menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Curitiba, capital del estado de Paran&aacute;, y alejada de los grandes focos gastron&oacute;micos brasile&ntilde;os de S&atilde;o Paulo y R&iacute;o de Janeiro, Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio. Alrededor de su restaurante, Manu ha tejido una red de agricultores, pescadores y productores, adem&aacute;s de participar en iniciativas relacionadas con los huertos urbanos, la protecci&oacute;n de las abejas nativas y la alimentaci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Reconocida en 2022 como mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina por la organizaci&oacute;n 50 Best, Buffara considera que los premios individuales solo tienen sentido cuando sirven para ampliar la conversaci&oacute;n. &ldquo;La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a&rdquo;, asegura. El pr&oacute;ximo noviembre Curitiba ser&aacute; la sede del Consejo Internacional del Basque Culinary Center, del que Buffara ser&aacute; anfitriona. Su objetivo es utilizar ese altavoz para hablar de agricultura, biodiversidad, conciliaci&oacute;n y del derecho de todas las personas a comer mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para ti comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien son muchas cosas juntas. No es solamente la comida, tambi&eacute;n importa con qui&eacute;n est&aacute;s, d&oacute;nde est&aacute;s, la m&uacute;sica, el arte, la decoraci&oacute;n&hellip; Es todo un conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La comida es muy importante, por supuesto, pero tambi&eacute;n lo son las personas con las que compartes la mesa y lo que sucede alrededor. Comer bien es una experiencia completa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; significa comer bien dentro de una casa, lejos de la experiencia de un restaurante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cocinar en casa es una manera de servir a otras personas. Cuando cocinas, todo se conecta. La energ&iacute;a de la casa, la gente y la posibilidad de invitar a quien quieras para compartir la mesa. Es distinto a cocinar en un restaurante, pero el principio es el mismo: la hospitalidad. Cocinar es un acto de servicio y de cuidado hacia la persona que tienes cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creciste en una familia vinculada al campo. &iquest;Ha cambiado mucho tu idea de la comida desde entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha cambiado mi cocina, los platos que preparo y la forma en la que investigo, pero no ha cambiado el concepto. En mi familia, lo m&aacute;s importante siempre fue servir a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de la comida.
    </p><p class="article-text">
        Mi estilo gastron&oacute;mico ha evolucionado much&iacute;simo, pero mi forma de entender la hospitalidad sigue siendo la misma. Esa manera de recibir y cuidar a las personas la aprend&iacute; de mis padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Comemos mejor ahora que hace unas d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos m&aacute;s informaci&oacute;n y m&aacute;s educaci&oacute;n, as&iacute; que contamos con una mayor capacidad para escoger qu&eacute; queremos comer. Antes no exist&iacute;a tanto acceso a ese conocimiento. La industria y los productos ultraprocesados han cambiado mucho nuestra alimentaci&oacute;n, pero ahora tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s herramientas para entenderlos y decidir. Despu&eacute;s, claro, cada persona debe poder hacer su elecci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un baño. No se trata únicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Desde otras partes del mundo hemos tendido a reducir la gastronom&iacute;a brasile&ntilde;a a la feijoada, el churrasco o el rodizio. &iquest;Brasil sigue siendo v&iacute;ctima de esos estereotipos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brasil se hizo conocido por la comida, pero tambi&eacute;n por el carnaval y por determinadas im&aacute;genes que se repiten mucho. Hay personas que piensan que en Brasil solo comemos carne. Una vez llegaron a preguntarme si ten&iacute;amos pescado, cuando poseemos una costa con miles de kil&oacute;metros. Es una visi&oacute;n muy limitada de un territorio gigantesco. Tenemos mariscos, pescados, langostinos, vegetales y una biodiversidad inmensa. Poco a poco estamos cambiando esa percepci&oacute;n. No solamente yo, tambi&eacute;n muchos cocineros de R&iacute;o, S&atilde;o Paulo y otras regiones del pa&iacute;s. El crecimiento del turismo tambi&eacute;n ayuda. Cuando las personas visitan Brasil descubren que existe una diversidad que no imaginaban. Me hace muy feliz poder llevar a personas de otras partes del mundo a conocer el lugar en el que estamos y los productos con los que trabajamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; distingue a la despensa del sur de Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos mieles de abejas nativas, las meliponas que no tienen aguij&oacute;n, palmitos y una enorme diversidad de productos. La mayor&iacute;a de las conservas de palmito proceden de esta zona, pero aqu&iacute; puedes comprender mucho mejor el producto y su relaci&oacute;n con el territorio. Tambi&eacute;n trabajo mucho con pescados, mariscos y cordero, porque en la regi&oacute;n de la que vengo hay una importante tradici&oacute;n ganadera. Mi cocina est&aacute; muy vinculada a lo que existe a nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; tu trabajo con las abejas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos instalando peque&ntilde;as cajas de abejas en el restaurante. Despu&eacute;s nos vinculamos a un proyecto muy bonito de jardines para abejas que fue creciendo por Curitiba. Hoy pueden encontrarse estas cajas en huertos, calles, comunidades de vecinos y otros espacios de la ciudad. Lo m&aacute;s importante no es producir miel. Muchas veces las abejas est&aacute;n all&iacute; solamente para polinizar y es vital que las personas conozcan su importancia. El proyecto ha servido para informar a la poblaci&oacute;n y hacer que se comprenda mejor a las abejas nativas. Ahora se est&aacute; extendiendo a otras zonas de Paran&aacute; y a ciudades de otros estados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has defendido en varias ocasiones que la alimentaci&oacute;n puede transformar una ciudad. &iquest;C&oacute;mo puede hacerlo exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede cambiarla de muchas maneras.<strong> </strong>En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un ba&ntilde;o. No se trata &uacute;nicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en Curitiba, est&aacute;n los proyectos de huertos urbanos, que permiten a las personas con dificultades cultivar parte de sus alimentos, comer mejor y acceder a productos org&aacute;nicos. Despu&eacute;s aparece todo el ciclo: las abejas que polinizan, los residuos que se convierten en compost y regresan al huerto, y la gente que aprende a cocinar lo que produce. La ciudad cambia cuando ofrece informaci&oacute;n y educaci&oacute;n y cuando implica a las personas en su propio sistema alimentario. No es solo plantar verduras. Es ayudar a que entiendan la importancia de comer mejor y de tener una mayor seguridad alimentaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desde Curitiba, capital del estado de Paraná, y alejada de los grandes focos gastronómicos brasileños de São Paulo y Río de Janeiro, Manu Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio.                            </span>
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        <strong>Algunas iniciativas urbanas de este tipo son muy fotog&eacute;nicas, pero no solucionan los problemas estructurales. &iquest;C&oacute;mo se evita que se conviertan en maquillaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto peque&ntilde;o y aislado puede quedarse en una fotograf&iacute;a. Para que exista un cambio real, tiene que haber una estructura p&uacute;blica detr&aacute;s. Curitiba cuenta con una secretar&iacute;a municipal dedicada a la seguridad alimentaria y nutricional, con un equipo que trabaja espec&iacute;ficamente en los huertos, las abejas y otros programas relacionados con la alimentaci&oacute;n. Cuando existe una parte del Gobierno dedicada a desarrollar y sostener esas pol&iacute;ticas, ya no estamos hablando de una acci&oacute;n peque&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros entramos despu&eacute;s en algunos de esos proyectos para ayudar a conectar a las personas con los alimentos y ense&ntilde;arles por qu&eacute; es importante producir parte de su propia comida, c&oacute;mo cocinarla y c&oacute;mo aprovecharla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sostenibilidad est&aacute; en el discurso de casi todos los restaurantes de alta cocina. &iquest;Se ha vaciado la palabra de significado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una palabra que se utiliza mucho en todos los sectores en general. El problema es que la sostenibilidad no se refiere solamente a la naturaleza o a la biodiversidad. Tiene tres dimensiones: ambiental, social y econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La parte econ&oacute;mica consiste en estimular el crecimiento de una manera responsable, garantizando la viabilidad de la actividad y de la comunidad a largo plazo. La parte social tiene que ver con la calidad de vida, la educaci&oacute;n y la salud de los trabajadores y de las personas que viven alrededor. Despu&eacute;s est&aacute; la parte ambiental, que incluye la biodiversidad, el clima, la naturaleza y la protecci&oacute;n de los recursos.
    </p><p class="article-text">
        Hay restaurantes que dicen ser sostenibles porque trabajan la biodiversidad, pero eso es solo una parte. Aun as&iacute;, me alegra que empiecen por ah&iacute;. Hace diez a&ntilde;os pr&aacute;cticamente no habl&aacute;bamos de nada de esto. Ahora estamos construyendo una sostenibilidad m&aacute;s completa, que tenga en cuenta el medioambiente, el bienestar de la sociedad y el desarrollo econ&oacute;mico de una comunidad. No veremos todo el resultado inmediatamente, pero dentro de diez a&ntilde;os tendremos una realidad diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esa dimensi&oacute;n social, durante el verano redujiste la semana laboral de tu equipo a cuatro d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; supuso para tu negocio? &iquest;Se resinti&oacute; la parte econ&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente trabajamos cinco d&iacute;as, pero durante el verano brasile&ntilde;o lo hacemos cuatro. Para que sea posible, organizamos dos turnos de cenas: uno a las seis y otro a las nueve. Es cierto que esos d&iacute;as trabajamos alguna hora m&aacute;s, pero el equipo prefiere concentrar el trabajo y poder disfrutar de tres d&iacute;as en casa. Para nosotros, cuidar a las personas tambi&eacute;n forma parte importante del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trabajaste en Noma en 2006. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han aparecido </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>denuncias sobre las condiciones laborales</strong></a><strong> en algunos restaurantes de alta cocina. &iquest;C&oacute;mo fue tu experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo solo puedo hablar de mi experiencia y del momento en el que estuve all&iacute;. Era muy joven, aprend&iacute; much&iacute;simo y siempre me trataron con respeto. Incluso me regalaron una bicicleta porque iba caminando al restaurante. Guardo un recuerdo muy feliz de aquella etapa. No puedo hablar de lo que haya sucedido despu&eacute;s porque no estaba all&iacute; y son momentos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres muy cr&iacute;tica con los men&uacute;s infantiles. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy completamente en contra. No tenemos men&uacute;s infantiles en ninguno de mis negocios. La educaci&oacute;n de un hijo tambi&eacute;n incluye la educaci&oacute;n alimentaria. Muchas veces los padres no tienen la paciencia de leerles la carta a sus hijos cuando van a comer fuera. Hace poco estaba cenando con mi hija y me pidi&oacute; que se lo leyera para poder escoger. Tambi&eacute;n es nuestra responsabilidad explicarles qu&eacute; hay, dejar que conozcan los platos y que decidan. Si limitamos siempre a los ni&ntilde;os a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si limitamos siempre a los niños a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Deber&iacute;a trasladarse parte de esa educaci&oacute;n alimentaria a la escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay que ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a construir una relaci&oacute;n saludable con la comida, a respetar el hambre, a comprender la cultura alimentaria de su familia y a descubrir el placer de cocinar y comer. La alimentaci&oacute;n no debe utilizarse para amenazar u obligar. Tampoco como recompensa: &ldquo;Si te comes esto, te doy una galleta o un dulce&rdquo;. No puede funcionar as&iacute;. Comer tiene que ser un placer y tambi&eacute;n una elecci&oacute;n. Los ni&ntilde;os aprenden observando a sus padres, por eso el ejemplo que damos en casa es muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2022 recibiste el premio a la mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina. &iquest;Sigue siendo necesaria una categor&iacute;a separada para las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es un espacio que puede utilizarse para fortalecer a otras mujeres. Cuando recibes un premio de este tipo, te dan un escenario y un micr&oacute;fono. Puedes usarlo de diferentes maneras. Yo intent&eacute; emplearlo para hablar de liderazgo, equilibrio y maternidad, y para mostrar a otras mujeres que tambi&eacute;n pueden hacerlo. Por eso no eliminar&iacute;a el premio. Entiendo la posici&oacute;n de quienes consideran que las cocineras deber&iacute;an competir exactamente en las mismas categor&iacute;as que los hombres, pero creo que este reconocimiento puede convertirse en una herramienta de transformaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        No lo veo solamente como una conquista individual. Tambi&eacute;n permite dar visibilidad a la cultura brasile&ntilde;a, a la agricultura y a los peque&ntilde;os productores. Es un premio para la gente que trabaja conmigo y para la ciudad de Curitiba. Su alcance puede ser mucho m&aacute;s amplio que la gastronom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quienes os dedic&aacute;is a la cocina hab&eacute;is sobredimensionado la importancia de la gastronom&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a. Yo puedo ser conocida en mi pa&iacute;s, pero &uacute;nicamente por un porcentaje muy peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n. Existe un mundo enorme fuera de este sector.
    </p><p class="article-text">
        Claro que puedo inspirar a algunas personas, pero quiero llegar a muchas m&aacute;s y ayudarlas a comer mejor, a comprender la totalidad de la gastronom&iacute;a y a cocinar m&aacute;s en casa. Tenemos el poder de hablar de c&oacute;mo la alimentaci&oacute;n puede contribuir a construir una sociedad diferente. No deber&iacute;amos pensar solamente en nuestro restaurante o en nuestra comunidad gastron&oacute;mica. Somos un punto muy peque&ntilde;o dentro de algo mucho mayor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 20:24:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentación,Chefs,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta senderista de Aragón para recorrer el cañón formado por un río entre pasarelas de madera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-senderista-aragon-recorrer-canon-formado-rio-pasarelas-madera_1_13397051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dea49ec1-6ea7-46ac-9d6e-2a096234d17f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruta senderista de Aragón para recorrer el cañón formado por un río entre pasarelas de madera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El río Vero ha esculpido uno de los desfiladeros más sorprendentes de Aragón, hoy accesible a través de un espectacular recorrido senderista</p><p class="subtitle">Rodeadas de vegetación y rocas de granito: las pozas naturales de Galicia para disfrutar de un baño en plena naturaleza
</p></div><p class="article-text">
        Alqu&eacute;zar, uno de los pueblos medievales m&aacute;s bellos de Espa&ntilde;a, es tambi&eacute;n la puerta de entrada a un itinerario &uacute;nico en el <a href="https://www.turismodearagon.com/ficha/parque-natural-de-la-sierra-y-canones-de-guara/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Natural de la Sierra y Ca&ntilde;ones de Guara</a>, donde el r&iacute;o Vero ha esculpido durante millones de a&ntilde;os un paisaje de roca, agua y v&eacute;rtigo que hoy puede recorrerse a trav&eacute;s de un espectacular sendero suspendido sobre el ca&ntilde;&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://pasarelasdealquezar.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ruta de las Pasarelas del Vero</a> se ha convertido en uno de los recorridos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Arag&oacute;n. Basta con dar los primeros pasos desde las calles empedradas de Alqu&eacute;zar para comprobar c&oacute;mo el paisaje cambia de registro en apenas unos minutos: del silencio de una villa medieval se pasa al rumor constante del agua y al imponente escenario de un ca&ntilde;&oacute;n que el r&iacute;o Vero lleva millones de a&ntilde;os modelando entre las calizas de la Sierra de Guara.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia comienza incluso antes de alcanzar las pasarelas. Alqu&eacute;zar, asentado sobre un espol&oacute;n rocoso y dominado por la Colegiata de Santa Mar&iacute;a la Mayor, parece vigilar desde las alturas el profundo desfiladero. 
    </p><p class="article-text">
        Declarado uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a y reconocido por ONU Turismo como Best Tourism Village, este enclave oscense resume en unas pocas calles siglos de historia, arquitectura medieval y una estrecha relaci&oacute;n con un entorno natural que ha marcado su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Antes de convertirse en uno de los grandes destinos europeos para el barranquismo y el senderismo, el r&iacute;o Vero ya llevaba millones de a&ntilde;os realizando un paciente trabajo de ingenier&iacute;a natural.
    </p><p class="article-text">
        Su curso fue excavando lentamente la roca caliza hasta crear uno de los sistemas de ca&ntilde;ones m&aacute;s espectaculares de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. El resultado es un paisaje de paredes verticales, cuevas, gargantas y estrechos donde el agua contin&uacute;a moldeando el territorio estaci&oacute;n tras estaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Todo este escenario forma parte del Parque Natural de la Sierra y Ca&ntilde;ones de Guara, un espacio protegido considerado uno de los grandes santuarios europeos de la geolog&iacute;a y la biodiversidad. Sus barrancos, mallos, bosques mediterr&aacute;neos y cortados calizos albergan una extraordinaria riqueza natural que convive con un importante patrimonio hist&oacute;rico y etnogr&aacute;fico.
    </p><h2 class="article-text">Caminar en suspensi&oacute;n sobre el ca&ntilde;&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El gran atractivo del recorrido aparece poco despu&eacute;s de abandonar el casco hist&oacute;rico. Una sucesi&oacute;n de pasarelas de madera perfectamente integradas en el paisaje permite avanzar junto a las paredes del ca&ntilde;&oacute;n mientras el r&iacute;o discurre varios metros m&aacute;s abajo. En algunos tramos el sendero parece quedar suspendido en el vac&iacute;o; en otros, desciende hasta casi rozar el agua antes de volver a elevarse sobre el desfiladero. 
    </p><p class="article-text">
        La ruta, de unos tres kil&oacute;metros y trazado circular, puede completarse en aproximadamente dos horas. Su desnivel es moderado y est&aacute; pensada para que cualquier persona con una condici&oacute;n f&iacute;sica m&iacute;nima pueda disfrutar de una experiencia que, sin llegar a ser una actividad de monta&ntilde;a exigente, transmite la emoci&oacute;n de recorrer un barranco desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        Las pasarelas permiten contemplar rincones que hace apenas unas d&eacute;cadas solo estaban al alcance de barranquistas y monta&ntilde;eros experimentados. El sonido del agua acompa&ntilde;a todo el recorrido mientras las paredes de roca parecen cerrarse sobre el visitante, creando una sensaci&oacute;n constante de inmersi&oacute;n en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el paisaje parece completamente salvaje, el r&iacute;o tambi&eacute;n conserva las se&ntilde;ales del aprovechamiento que sus aguas tuvieron durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del itinerario aparecen antiguas presas, molinos, canales y peque&ntilde;os puentes que recuerdan c&oacute;mo las comunidades locales utilizaron la fuerza hidr&aacute;ulica para moler cereal o abastecer de agua al municipio. Esa convivencia entre patrimonio industrial y naturaleza a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica que enriquece el paseo.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que las pasarelas se hayan dise&ntilde;ado respetando al m&aacute;ximo el entorno. La madera, el acero y los sistemas de anclaje buscan integrarse visualmente en el ca&ntilde;&oacute;n y minimizar el impacto sobre uno de los espacios naturales m&aacute;s valiosos de Arag&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Alqu&eacute;zar, mucho m&aacute;s que el punto de partida</h2><p class="article-text">
        Antes o despu&eacute;s de la caminata merece la pena dedicar varias horas a descubrir una de las villas medievales mejor conservadas del Alto Arag&oacute;n. Sus calles estrechas, soportales, casas de piedra y balcones repletos de flores conducen inevitablemente hasta la Colegiata de Santa Mar&iacute;a la Mayor, cuya silueta domina el pueblo desde el siglo IX.
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                Vista panorámica de Alquézar.                            </span>
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        Desde sus miradores se obtiene una de las mejores panor&aacute;micas del ca&ntilde;&oacute;n del Vero, una vista que ayuda a comprender la magnitud del paisaje que despu&eacute;s se recorrer&aacute; a pie.
    </p><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico tambi&eacute;n conserva peque&ntilde;as plazas, restaurantes donde degustar la gastronom&iacute;a del Somontano y establecimientos especializados en actividades de naturaleza, reflejo de la estrecha relaci&oacute;n que mantiene el municipio con el turismo activo desde hace d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">Deportes de aventura y observaci&oacute;n de aves </h2><p class="article-text">
        La <a href="https://sierradeguara.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sierra de Guara</a> es conocida internacionalmente como uno de los mejores destinos europeos para practicar barranquismo, pero su oferta va mucho m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Senderismo, escalada, observaci&oacute;n de aves, rutas BTT o visitas culturales forman parte de una propuesta que permite descubrir un territorio donde naturaleza y patrimonio conviven con absoluta naturalidad.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de Alqu&eacute;zar se encuentra adem&aacute;s el <a href="https://v4.parqueculturalriovero.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Cultural del R&iacute;o Vero</a>, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a la extraordinaria concentraci&oacute;n de abrigos con arte rupestre prehist&oacute;rico. Las pinturas levantinas y esquem&aacute;ticas que se conservan en este territorio convierten la escapada en un aut&eacute;ntico viaje a trav&eacute;s de miles de a&ntilde;os de historia humana.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las impresionantes gargantas del Vero, muy cerca de Alqu&eacute;zar se encuentra el <a href="https://v4.parqueculturalriovero.com/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Cultural del R&iacute;o Vero</a>, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a la extraordinaria concentraci&oacute;n de  arte rupestre prehist&oacute;rico. Las pinturas levantinas y esquem&aacute;ticas que se conservan en este territorio convierten la escapada en un aut&eacute;ntico viaje a trav&eacute;s de miles de a&ntilde;os de historia humana. Creado en 2001, este espacio se extiende por nueve municipios del Somontano y re&uacute;ne algunos de los conjuntos de arte rupestre m&aacute;s importantes de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Integrado en el bien Arte Rupestre del Arco Mediterr&aacute;neo de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, el parque es un aut&eacute;ntico museo al aire libre. A ello se suman iglesias, ermitas, puentes, molinos, yacimientos arqueol&oacute;gicos y una amplia red de senderos interpretativos que permiten descubrir un paisaje donde naturaleza y cultura han evolucionado de la mano durante miles de a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">El mejor momento para recorrer las pasarelas</h2><p class="article-text">
        Aunque el itinerario permanece abierto gran parte del a&ntilde;o, la primavera y el oto&ntilde;o ofrecen probablemente las condiciones m&aacute;s agradables para visitar las pasarelas. Las temperaturas suaves permiten caminar con comodidad y el caudal del r&iacute;o suele realzar la espectacularidad del paisaje. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el verano conviene iniciar la ruta a primera hora de la ma&ntilde;ana o a &uacute;ltima de la tarde para evitar las horas de mayor calor, adem&aacute;s de llevar agua abundante y calzado espec&iacute;fico para monta&ntilde;a, tal y como recomiendan los responsables del recorrido. El acceso est&aacute; regulado y sujeto a normas de conservaci&oacute;n destinadas a proteger tanto la seguridad de los visitantes como el delicado equilibrio del espacio natural.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el sendero regresa a Alqu&eacute;zar y la silueta de la colegiata vuelve a aparecer entre las casas de piedra, el visitante comprende que el verdadero viaje no termina al abandonar las pasarelas. Contin&uacute;a en la memoria, asociado para siempre al sonido del r&iacute;o, al olor del bosque mediterr&aacute;neo y a esa inesperada sensaci&oacute;n de caminar, durante unas horas, entre el cielo y el ca&ntilde;&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Maza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-senderista-aragon-recorrer-canon-formado-rio-pasarelas-madera_1_13397051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 14:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta senderista de Aragón para recorrer el cañón formado por un río entre pasarelas de madera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aragón,Vacaciones,Turismo sostenible,Senderismo,Rutas por montaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde rutas de senderismo a playas para kitesurf: cinco destinos para cinco actividades distintas en la Región de Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rutas-senderismo-playas-kitesurf-cinco-destinos-cinco-actividades-distintas-region-murcia_1_13395798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11ecf71a-eaf8-4456-be70-047c1f04c2a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde rutas de senderismo a playas para kitesurf: cinco destinos para cinco actividades distintas en la Región de Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el calor apretando, todas estas propuestas comparten un mismo hilo conductor: ninguna obliga a alejarse demasiado del agua</p><p class="subtitle">La espectacular playa salvaje de arena dorada y rodeada de acantilados, dunas y perfecta para hacer surf en Portugal</p></div><p class="article-text">
        Con casi 250 kil&oacute;metros de litoral en la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ver-costa-calida-250-kilometros-playas-region-murcia_1_13114186.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Costa C&aacute;lida</a> y un interior salpicado de sierras, ramblas y parques naturales, la <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/escapada-necesitas-nombre-propio-region-murcia_1_12717519.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Regi&oacute;n de Murcia</a> se ha ganado fama de destino todoterreno. No hace falta elegir entre monta&ntilde;a y playa, ni entre adrenalina y desconexi&oacute;n: la oferta cambia de kil&oacute;metro en kil&oacute;metro. Repasamos cinco planes muy distintos para quien busque algo m&aacute;s que tumbarse en la arena este verano.
    </p><p class="article-text">
        Del interior a la costa hay apenas una hora y media de coche, as&iacute; que la combinaci&oacute;n de planes es tan sencilla como variada: una ma&ntilde;ana de senderismo junto a una cascada, una tarde de vela con el viento del Mar Menor o una inmersi&oacute;n entre los restos de un naufragio centenario caben perfectamente en el mismo fin de semana. Con el calor apretando, adem&aacute;s, todas estas propuestas comparten un mismo hilo conductor: ninguna obliga a alejarse demasiado del agua.
    </p><h2 class="article-text">Senderismo con premio de agua fresca: el Salto del Usero, en Bullas</h2><p class="article-text">
        Para quien prefiere combinar caminata y chapuz&oacute;n en el interior de la regi&oacute;n, el Sendero del Salto del Usero es una de las rutas m&aacute;s agradecidas del verano murciano. Se trata de un recorrido circular de poco menos de siete kil&oacute;metros y baja dificultad, que arranca en el Paseo Paco Rabal de Bullas, junto al camping La Rafa, y coincide en varios tramos con el PR-MU 30, el PR-MU 32 y el GR-252. 
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                El Salto del Usero en Bullas                            </span>
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        El desv&iacute;o hacia el salto discurre entre campos de albaricoqueros hasta llegar al ca&ntilde;&oacute;n que el r&iacute;o Mula ha excavado sobre formaciones de travertino, donde una cascada de unos tres metros da paso a una poza de aguas turquesas. El ba&ntilde;o est&aacute; permitido, aunque conviene reservar con antelaci&oacute;n: entre el 1 de junio y el 12 de octubre el acceso a las pozas se limita a 70 personas por turno, con reserva obligatoria a trav&eacute;s de la web del <a href="https://bullas.es/turismo/reservas-salto-del-usero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ayuntamiento de Bullas</a>.
    </p><h2 class="article-text"><em>Kitesurf</em> para todos los niveles: Isla del Ciervo y Pudrimel</h2><p class="article-text">
        El Mar Menor y su vertiente mediterr&aacute;nea en La Manga concentran algunas de las mejores condiciones de Espa&ntilde;a para el <em>kitesurf</em>, con viento constante y aguas poco profundas. Isla del Ciervo, junto al Mar Menor, es el punto de referencia para quien se inicia en este deporte: el oleaje es tranquilo y la profundidad escasa, aunque conviene evitar las zonas m&aacute;s estrechas de la playa y las redes antimedusas que delimitan el &aacute;rea de ba&ntilde;o. 
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                Kitesurf en el Mar Menor                            </span>
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        A escasa distancia, Pudrimel ofrece un salto de nivel para deportistas con experiencia, con una profundidad que no supera los dos metros en los primeros 200 metros de agua antes de aumentar de forma notable. Entre ambos enclaves, la zona cubre pr&aacute;cticamente todo el espectro, desde el primer contacto con la tabla hasta las sesiones m&aacute;s exigentes.
    </p><h2 class="article-text">Buceo entre pecios hist&oacute;ricos: la Reserva Marina de Cabo de Palos</h2><p class="article-text">
        Bajo el agua, Cabo de Palos guarda uno de los mayores atractivos de la Costa C&aacute;lida: la Reserva Marina de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cabos-golfos-peninsula-no-deberias-visitar-turismo-playa-mediterraneo-atlantico-pm_1_12220773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabo de Palos</a>-Islas Hormigas, que llega hasta los 50 metros de profundidad en torno al islote de Las Hormigas. Su superficie protegida, de 1.898 hect&aacute;reas desde su creaci&oacute;n en 1995, se ha ampliado este mismo a&ntilde;o en 168 hect&aacute;reas m&aacute;s de aguas interiores, hasta alcanzar las 2.116 hect&aacute;reas totales. 
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                Cabo de Palos                            </span>
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        Sus fondos combinan zonas rocosas, arenales y praderas de posidonia, adem&aacute;s de una fauna que incluye meros, doradas, morenas y ocasionales cet&aacute;ceos. La reserva tambi&eacute;n concentra varios pecios hist&oacute;ricos, entre ellos los restos del transatl&aacute;ntico Sirio, hundido en 1906 y conocido como el '<em>Titanic</em> del Mediterr&aacute;neo', del que este agosto se cumplen 120 a&ntilde;os. No es casualidad que la zona est&eacute; considerada uno de los mejores destinos de buceo de Europa.
    </p><h2 class="article-text">Observaci&oacute;n de aves y humedales: el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar</h2><p class="article-text">
        Para quienes buscan un plan m&aacute;s pausado, el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar ofrece un ecosistema de dunas, playas v&iacute;rgenes y salinas que act&uacute;a como refugio para aves migratorias, lo que lo convierte en uno de los mejores puntos de la regi&oacute;n para el avistamiento de estos animales. 
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                Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar                            </span>
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        La zona es tambi&eacute;n conocida por sus ba&ntilde;os de lodo, a los que tradicionalmente se atribuyen propiedades terap&eacute;uticas para la piel. Quien prefiera moverse puede completar la visita con el Sendero de las Enca&ntilde;izadas, un recorrido de unos 12 kil&oacute;metros que atraviesa el parque y pasa junto a playas como La Llana o La Mota, con el puerto y las salinas como paisaje constante.
    </p><h2 class="article-text">Pirag&uuml;ismo entre dos mares: La Manga del Mar Menor</h2><p class="article-text">
        Con las temperaturas del interior disparadas en pleno verano, el quinto plan se queda tambi&eacute;n junto al agua, pero con un ritmo mucho m&aacute;s tranquilo que el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/turismo-activo-espana-planes-naturaleza_1_11301004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>kitesurf</em></a> o el buceo. Las aguas c&aacute;lidas y poco profundas del Mar Menor, protegidas del oleaje por el cord&oacute;n de La Manga, son id&oacute;neas para iniciarse en el pirag&uuml;ismo o simplemente para remar sin prisa entre las islas de la laguna, como la Perdiguera o el Bar&oacute;n. 
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            <span class="title">
                Kayak en el Mar Menor                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los m&aacute;s animados pueden completar la experiencia cruzando en <em>kayak</em><a href="https://www.eldiario.es/viajes/3-000-metros-longitud-rio-subterraneo-navegable-europa-provincia-valenciana-pm_1_12395537.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>de un mar a otro, del Mediterr&aacute;neo al Menor, en apenas unos minutos de remada por alguno de los canales que separan los tramos de La Manga. Es un plan apto para toda la familia, sin apenas oleaje ni corrientes, y que adem&aacute;s permite refrescarse constantemente durante el recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Cinco destinos, cinco formas de entender el verano en una regi&oacute;n que rara vez se deja resumir en una sola imagen. Entre el interior, la costa y los humedales, la Regi&oacute;n de Murcia ofrece opciones para quien busca actividad, para quien busca calma y, sobre todo, para quien prefiere no alejarse demasiado del agua mientras dure la ola de calor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rutas-senderismo-playas-kitesurf-cinco-destinos-cinco-actividades-distintas-region-murcia_1_13395798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 13:55:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desde rutas de senderismo a playas para kitesurf: cinco destinos para cinco actividades distintas en la Región de Murcia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Cartagena,Bullas,Los Alcázares,San Javier,San Pedro del Pinatar,Mar Menor,Mediterráneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rodeadas de vegetación y rocas de granito: las pozas naturales de Galicia para disfrutar de un baño en plena naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rodeadas-vegetacion-rocas-granito-pozas-naturales-galicia-disfrutar-bano-plena-naturaleza_1_13395324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d8b17e8-70a2-4ab0-831f-5ef445603789_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rodeadas de vegetación y rocas de granito: las pozas naturales de Galicia para disfrutar de un baño en plena naturaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El río Tamuxe forma junto a Loureza varios remansos de fácil acceso, integrados en el sendero circular que conecta Burgueira con otros enclaves fluviales</p><p class="subtitle">Recorrido por algunas de las mejores pozas de nuestra geografía si quieres refrescarte y la playa te queda muy lejos</p></div><p class="article-text">
        Galicia re&uacute;ne numerosos espacios de ba&ntilde;o alejados de la costa, repartidos entre r&iacute;os, cascadas y peque&ntilde;as cavidades formadas por el paso del agua. En muchos casos, estos enclaves est&aacute;n ubicados en entornos naturales y permiten acercarse a una parte del territorio marcada por los cauces interiores, la vegetaci&oacute;n de ribera y las v&iacute;as que conectan pueblos. Durante el verano funcionan como alternativa para refrescarse, aunque siguen siendo parajes sin las instalaciones propias de zonas acondicionadas, por lo que requieren una visita responsable.
    </p><p class="article-text">
        En el sur de la provincia de Pontevedra, el relieve combina la cercan&iacute;a del Atl&aacute;ntico con las elevaciones de las sierras de Argalo y A Groba. Desde estas zonas nacen varios cursos fluviales que atraviesan valles y terrenos gran&iacute;ticos antes de aproximarse a la desembocadura del Mi&ntilde;o. La acci&oacute;n constante del agua sobre la roca ha dado lugar a saltos, remansos y cavidades de distinta profundidad, configurando un paisaje interior que se repite en distintos puntos del recorrido. La proximidad entre la costa y las &aacute;reas monta&ntilde;osas permite pasar en pocos kil&oacute;metros de los n&uacute;cleos mar&iacute;timos a espacios dominados por el bosque y los r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos enclaves se localiza en el municipio de Oia, dentro de la parroquia de Loureza. All&iacute;, el r&iacute;o Tamuxe forma las Pozas da Bugalleira, un conjunto de piscinas naturales situado a escasa distancia de la costa pontevedresa. El entorno est&aacute; rodeado de bosque y grandes bloques de granito, mientras el agua discurre por un tramo irregular en el que se alternan peque&ntilde;as cascadas con zonas m&aacute;s calmadas. Esta configuraci&oacute;n permite encontrar varios puntos aptos para el ba&ntilde;o a lo largo del cauce, en lugar de una &uacute;nica poza aislada.
    </p><p class="article-text">
        La visita puede plantearse como una parada breve o integrarse dentro de un recorrido m&aacute;s amplio por el valle. El lugar se encuentra pr&oacute;ximo a n&uacute;cleos como Oia, Loureza, Burgueira y O Rosal, en un entorno rural conectado por carreteras locales y senderos. Adem&aacute;s de Bugalleira, el Tamuxe re&uacute;ne otros espacios vinculados al ba&ntilde;o y al paseo, como las Pozas de Loureza o el Pozo do Arco. Todos forman parte de un paisaje fluvial definido por la interacci&oacute;n entre el agua, la roca y la masa forestal. La conexi&oacute;n entre estos puntos permite observar el r&iacute;o en distintos tramos y apreciar c&oacute;mo cambia su recorrido a medida que avanza por el valle. 
    </p><h2 class="article-text">El conjunto de pozas unido por una ruta circular</h2><p class="article-text">
        El Tamuxe, tambi&eacute;n conocido como Carballo o Carballal, nace en la sierra de A Groba y recorre unos 16 kil&oacute;metros antes de desembocar en el Mi&ntilde;o, del que es el &uacute;ltimo afluente. A lo largo de su trayecto, desciende desde las sierras de Argalo y A Groba y atraviesa un terreno de origen gran&iacute;tico. La erosi&oacute;n ha ido modelando el lecho, creando una sucesi&oacute;n de huecos, desniveles y peque&ntilde;os saltos. Las Pozas da Bugalleira ocupan uno de estos tramos, donde el agua queda retenida entre paredes y bloques de piedra antes de continuar valle abajo.
    </p><p class="article-text">
        El espacio mantiene una apariencia natural, sin construcciones vinculadas directamente al ba&ntilde;o. El agua suele ser transparente, aunque su temperatura se mantiene fr&iacute;a incluso en los meses m&aacute;s c&aacute;lidos. La vegetaci&oacute;n cubre buena parte de las orillas y proporciona sombra en distintos puntos, mientras las cascadas conectan unas cavidades con otras. El granito, visible tanto dentro como fuera del cauce, condiciona el acceso, ya que las superficies mojadas pueden resultar resbaladizas. Por ello, se recomienda avanzar con precauci&oacute;n y evitar movimientos bruscos en las zonas donde la roca aparece m&aacute;s pulida por la acci&oacute;n del agua.
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas del enclave es que no requiere una aproximaci&oacute;n larga. El acceso parte de una carretera cercana y el &uacute;ltimo tramo se realiza a pie hasta llegar a las pozas. Esta cercan&iacute;a facilita una visita puntual, sin necesidad de completar toda la ruta del valle. Aun as&iacute;, se trata de un espacio sin servicios ni vigilancia, por lo que es necesario valorar el estado del caudal y actuar con prudencia. Tambi&eacute;n resulta imprescindible recoger cualquier residuo y llevarse todos los objetos utilizados, ya que no existe un &aacute;rea recreativa habilitada para los visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Quienes opten por ampliar el recorrido pueden seguir el sendero circular que conecta las parroquias de Loureza y Burgueira. El itinerario tiene una longitud aproximada de 12 kil&oacute;metros y un desnivel positivo cercano a los 350 metros. La ruta enlaza distintos elementos del patrimonio natural y cultural del valle y atraviesa varias zonas de ba&ntilde;o formadas por el Tamuxe. Entre ellas se encuentran las Pozas da Bugalleira, las de Loureza y el Pozo do Arco. El trazado puede completarse en su totalidad o recorrerse de forma parcial, en funci&oacute;n del tiempo disponible y del nivel de exigencia que se quiera asumir.
    </p><p class="article-text">
        Esta combinaci&oacute;n permite organizar la jornada de diferentes maneras. Una opci&oacute;n es acercarse directamente a Bugalleira para conocer sus remansos y cascadas; otra pasa por recorrer parte del sendero que sigue el curso del r&iacute;o y conecta varios enclaves. En ambos casos, el inter&eacute;s del lugar est&aacute; ligado a la forma en la que el Tamuxe atraviesa el granito y genera sucesivas l&aacute;minas de agua entre la vegetaci&oacute;n. La cercan&iacute;a de peque&ntilde;as localidades del sur de Pontevedra facilita, adem&aacute;s, integrar la visita dentro de un recorrido por el interior de Oia y su entorno, sin alejarse en exceso de la costa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rodeadas-vegetacion-rocas-granito-pozas-naturales-galicia-disfrutar-bano-plena-naturaleza_1_13395324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:03:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rodeadas de vegetación y rocas de granito: las pozas naturales de Galicia para disfrutar de un baño en plena naturaleza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta es la ciudad alemana que demuestra que no todo está perdido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/friburgo-ciudad-alemana-demuestra-no-perdido-kelugares-viajes_1_13371481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/874e8475-c9a2-4bb1-bcb4-9feaf96c6dd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta es la ciudad alemana que demuestra que no todo está perdido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Friburgo y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles viaja a Friburgo. Si alguien te dice que va a llevarte a la ciudad del futuro, probablemente imagines coches voladores, robots camareros y alguna distop&iacute;a donde una tostadora tiene m&aacute;s inteligencia emocional que tu ex. Pues no. La ciudad del futuro existe. Est&aacute; en Alemania. Y lo m&aacute;s revolucionario que ha hecho no es inventar un dron que te lleve al trabajo, sino conseguir que la gente viva bien. Se llama <strong>Friburgo de Brisgovia</strong> (Freiburg im Breisgau para los alemanes, que siempre encuentran una forma m&aacute;s complicada de decir las cosas) y est&aacute; al sur de Alemania, a los pies de la Selva Negra. Y s&iacute;: es probablemente una de las ciudades m&aacute;s sostenibles del planeta. Escucha esta aventura viajera aqu&iacute; y suscr&iacute;bete a Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente episodio: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube </a>
    </p><p class="article-text">
        Cuando alguien dice &ldquo;sostenibilidad&rdquo; todos pensamos autom&aacute;ticamente en una conferencia de ocho horas, una botella reutilizable de 47 euros y un se&ntilde;or explic&aacute;ndote c&oacute;mo cultivar kale en el balc&oacute;n. Friburgo es otra cosa. Aqu&iacute; la sostenibilidad se traduce en calles llenas de gente, bicicletas por todas partes, transporte p&uacute;blico que funciona, barrios sin coches y una calidad de vida tan obscena que resulta ofensiva para cualquiera que haya esperado un autob&uacute;s m&aacute;s de veinte minutos.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde est&aacute; Friburgo y por qu&eacute; deber&iacute;as incluirla en una ruta por la Selva Negra</strong></h2><p class="article-text">
        Friburgo est&aacute; en el estado alem&aacute;n de Baden-Wurtemberg, una regi&oacute;n tan verde que parece dise&ntilde;ada por el departamento de marketing de la naturaleza. La mayor&iacute;a de viajeros llegan aqu&iacute; despu&eacute;s de recorrer la famosa Selva Negra. Por cierto: ni es una selva ni es negra. Lo de &ldquo;Selva Negra&rdquo; viene de una traducci&oacute;n bastante creativa. En alem&aacute;n se llama Schwarzwald, que significa literalmente &ldquo;Bosque Negro&rdquo;. Lo de negro se debe al aspecto oscuro que crean los enormes bosques de con&iacute;feras cuando los observas desde lejos. Y nosotros, que traducimos las cosas con la misma precisi&oacute;n que quien pone pi&ntilde;a a una paella, acabamos llam&aacute;ndola Selva Negra.
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                Freiburger FWTM, Freiburg Motive                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; ver en Friburgo: una ciudad medieval donde la gente sigue usando las calles para vivir</strong></h2><p class="article-text">
        La primera impresi&oacute;n de Friburgo es extra&ntilde;a porque parece una ciudad medieval perfectamente conservada, pero luego descubres que no es un decorado para turistas. Las puertas medievales siguen formando parte del tr&aacute;fico diario, los tranv&iacute;as pasan junto a edificios de siglos de antig&uuml;edad y nadie parece especialmente impresionado por ello.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Sube al Schlossberg para entender la ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        Antes de lanzarte al casco hist&oacute;rico, hazte un favor y sube al monte Schlossberg. Puedes hacerlo caminando o usando el funicular. Desde arriba tendr&aacute;s la postal completa de Friburgo: los tejados rojizos, la catedral g&oacute;tica, las antiguas murallas, los vi&ntilde;edos que se cuelan dentro de la ciudad y el inmenso mar verde de la Selva Negra rode&aacute;ndolo todo. Es el mejor sitio para entender por qu&eacute; esta ciudad parece vivir permanentemente en equilibrio entre naturaleza y urbanismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los Bachle: los riachuelos medievales m&aacute;s adorables de Alemania</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una cosa que llama la atenci&oacute;n nada m&aacute;s llegar. Mires donde mires aparecen peque&ntilde;os canales de agua recorriendo las calles. Se llaman B&auml;chle y son una de las se&ntilde;as de identidad de Friburgo. Estos peque&ntilde;os riachuelos se construyeron en la Edad Media para ayudar a combatir incendios cuando casi todas las casas eran de madera, porque mientras otras ciudades ard&iacute;an a la m&iacute;nima, aqu&iacute; alguien decidi&oacute; que quiz&aacute; tener agua corriendo por las calles no era mala idea. Alemanes siendo alemanes. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Busca los mosaicos medievales escondidos</strong></h2><p class="article-text">
        Otro detalle precioso del casco hist&oacute;rico son los peque&ntilde;os mosaicos incrustados en el suelo. Representan tijeras, libros, animales o herramientas y en la Edad Media serv&iacute;an para indicar qu&eacute; comercio hab&iacute;a en cada edificio cuando gran parte de la poblaci&oacute;n no sab&iacute;a leer. Un Google Maps del siglo XIII, sin anuncios, sin cookies y sin que te persiga un algoritmo durante seis meses despu&eacute;s. B&uacute;scalos en las calles Konviktstra&szlig;e, Herrenstra&szlig;e y las callejuelas que rodean la catedral.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La Catedral de Friburgo y el mercado m&aacute;s famoso de la ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        La gran protagonista del centro hist&oacute;rico es la Catedral de Friburgo. Es enorme, es g&oacute;tica, es roja y parece dise&ntilde;ada espec&iacute;ficamente para que acabes con dolor cervical de tanto mirar hacia arriba. Frente a ella se celebra uno de los mercados m&aacute;s antiguos de Alemania y aqu&iacute; es donde debes probar una instituci&oacute;n local, la Lange Rote, la salchicha m&aacute;s famosa de Friburgo. El <a href="https://museen.freiburg.de/museen/am" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Augustiner</a> merece una parada aunque no seas especialmente de museos. Ocupa una antigua iglesia y monasterio agustino reconvertidos en un espacio espectacular donde se exhiben esculturas originales, vidrieras y tesoros medievales de la catedral de Friburgo. Lo mejor es entrar en la enorme nave principal y encontrarte cara a cara con g&aacute;rgolas y figuras de piedra que llevan siglos observando a la humanidad hacer tonter&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; comer en Friburgo: vino, salchichas y la aut&eacute;ntica tarta Selva Negra</strong></h2><p class="article-text">
        Baden-Wurtemberg es una de las regiones vin&iacute;colas m&aacute;s importantes de Alemania y aqu&iacute; viene otra sorpresa para quien siga pensando que Alemania es &uacute;nicamente cerveza. Se bebe much&iacute;simo vino, especialmente blanco. En verano las bodegas organizan festivales y catas por toda la ciudad y cuando sale el sol media Friburgo aparece m&aacute;gicamente sentada en terrazas, parques y plazas con una copa en la mano. Visita las bodegas <a href="https://www.alte-wache.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alte Wache</strong></a><strong> </strong>para una inmersi&oacute;n en los vinos de la regi&oacute;n. Te recomiendo visitar  <a href="https://www.roter-baeren.de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gasthaus Zum Roten B&auml;ren</a>, la posada m&aacute;s antigua de Alemania.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Probar la aut&eacute;ntica Schwarzw&auml;lder Kirschtorte</strong></h2><p class="article-text">
        La famosa tarta Selva Negra naci&oacute; aqu&iacute; y despu&eacute;s de probar una de verdad entiendes que las versiones industriales que venden por el mundo son poco m&aacute;s que un delito gastron&oacute;mico. La receta tradicional incluye bizcocho de chocolate, nata, cerezas y kirsch, un aguardiente de cereza t&iacute;pico de la regi&oacute;n. Los colores representan el paisaje local: los bosques oscuros, la nieve y los tonos rojizos del traje tradicional. En el restaurante b&iacute;o <a href="https://www.adelhaus.bio/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adelhaus</a> las hacen deliciosas. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DKz16Oco6cJ/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de probar la tarta Selva Negra te queda hueco para seguir pecando, ac&eacute;rcate a <a href="https://www.foerstermax.de/patisserie" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">F&ouml;rster Max - Patisserie &amp; Chocolaterie</a>. Todo se hace a mano, con obsesi&oacute;n por la calidad y una filosof&iacute;a tan cuidada que hasta forman a futuros pasteleros como si fueran los Jedi de la reposter&iacute;a. Te dejo otras recomendaciones gastron&oacute;micas que merece la pena conocer: Gro&szlig;er Meyerhof,  Restaurante Lichtblick,  Restaurante Oberkirchs Weinstuben, la cervecer&iacute;a al aire libre Feierling y el Restaurante Kartoffelhaus. 
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                Freiburger FWTM, Freiburg Motive                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El barrio Vauban: de base militar nazi al barrio m&aacute;s sostenible del mundo</strong></h2><p class="article-text">
        Y ahora s&iacute;. Llegamos al motivo por el que Friburgo aparece constantemente en rankings de urbanismo sostenible. El barrio de Vauban. Lo que hoy parece una utop&iacute;a verde fue durante d&eacute;cadas una base militar. Despu&eacute;s qued&oacute; abandonada y en los a&ntilde;os noventa los vecinos decidieron reconstruirla siguiendo criterios ecol&oacute;gicos y comunitarios. El resultado parece una demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de que las cosas pueden hacerse bien si existe voluntad pol&iacute;tica y social. Aqu&iacute; encontrar&aacute;s casas pasivas pioneras, energ&iacute;a solar por todas partes, huertos urbanos, grandes zonas verdes y calles pensadas para personas y no para coches. Los veh&iacute;culos privados pr&aacute;cticamente desaparecen del paisaje porque se concentran en aparcamientos colectivos situados fuera de las &aacute;reas residenciales. Lo s&eacute;. Parece ciencia ficci&oacute;n. Pero funciona.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Friburgo</strong></h2><p class="article-text">
        Friburgo tiene fama de ser una de las ciudades m&aacute;s soleadas de Alemania. La primavera es perfecta si buscas temperaturas agradables, naturaleza espectacular y menos turistas. El verano trae much&iacute;simo ambiente en terrazas, festivales del vino y vida al aire libre. El oto&ntilde;o regala algunos de los paisajes m&aacute;s bonitos de la Selva Negra gracias a los vi&ntilde;edos y los bosques cambiando de color. Y el invierno convierte la ciudad en una postal navide&ntilde;a bastante m&aacute;s efectiva que cualquier filtro de Instagram.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo moverte</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del transporte p&uacute;blico, puedes recurrir a empresas de alquiler de bicicletas como <a href="https://www.frelo-freiburg.de/de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FRELO</a> con estaciones en Vauban, Estaci&oacute;n Central o la cercana Schwabentor) 
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                Green City Hotel                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde dormir en Friburgo</strong></h2><p class="article-text">
        Si quieres vivir la experiencia completa, lo m&aacute;s interesante es alojarte en Vauban. Una opci&oacute;n especialmente recomendable es el <a href="https://green-city-hotel-vauban.de/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Green City Hotel Vauban</a>. No solo destaca por sus criterios de sostenibilidad, sino tambi&eacute;n por su proyecto social inclusivo, que integra laboralmente a personas con discapacidad. Consulta toda la informaci&oacute;n en la <a href="https://visit.freiburg.de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina de Turismo de Friburgo</a> y no te olvides de suscribirte a Kelugares para recibir m&aacute;s locuras viajeras en formato podcast en <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/friburgo-ciudad-alemana-demuestra-no-perdido-kelugares-viajes_1_13371481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 14:55:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esta es la ciudad alemana que demuestra que no todo está perdido]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8dacae9e-5450-4fe8-a037-b2d4d3c1c4bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Eso está más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Pernambuco y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles nos lleva a Brasil para descubrir de d&oacute;nde viene la expresi&oacute;n &lsquo;estar m&aacute;s lejos que Pernambuco&rsquo;. Un destino fascinante de playas paradis&iacute;acas, arrecifes llenos de vida marina, ciudades hist&oacute;ricas y una cultura propia marcada por ritmos como el frevo y el forr&oacute;. Adem&aacute;s, la reciente pel&iacute;cula oscarizada <em>Agente Secreto</em>, ambientada en Recife, ha vuelto a poner el foco internacional sobre este estado brasile&ntilde;o. Si est&aacute;s pensando en viajar al nordeste del pa&iacute;s, aqu&iacute; encontrar&aacute;s todo lo que necesitas saber para descubrir Pernambuco. Pero antes, suscr&iacute;bete a Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente delirio viajero y podcastero: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a> 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; ver en Pernambuco: mucho m&aacute;s que playas paradis&iacute;acas</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco se encuentra en el nordeste de Brasil, una regi&oacute;n ba&ntilde;ada por el Atl&aacute;ntico que combina paisajes tropicales con una de las historias m&aacute;s fascinantes del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de viajeros llegan atra&iacute;dos por la fama de sus playas, pero quedarse &uacute;nicamente con esa postal ser&iacute;a perderse una parte importante del destino. Aqu&iacute; nacieron movimientos culturales propios, se gestaron algunas de las primeras rebeliones contra el dominio portugu&eacute;s y se desarroll&oacute; una identidad tan fuerte que los pernambucanos la reivindican con orgullo.La mejor forma de descubrir el estado es combinar varios d&iacute;as de playa con visitas a Recife, su capital, y a ciudades hist&oacute;ricas como Olinda.
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                Playa de Carneiros, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Las mejores playas de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La costa pernambucana est&aacute; protegida por extensos arrecifes de coral que dan nombre a su capital, Recife, y crean uno de los fen&oacute;menos naturales m&aacute;s llamativos de la regi&oacute;n: las piscinas naturales. Cuando baja la marea, grandes extensiones de arrecife emergen y forman lagunas de agua transparente donde nadan peces tropicales. Por eso, antes de organizar cualquier excursi&oacute;n, conviene consultar siempre el horario de las mareas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Porto de Galinhas, la playa m&aacute;s famosa de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Si buscas una primera toma de contacto con el litoral pernambucano, <strong>Porto de Galinhas</strong> es una apuesta segura. Sus aguas c&aacute;lidas y transparentes, las piscinas naturales y su ambiente la han convertido en uno de los destinos m&aacute;s populares de Brasil. Pese a su imagen id&iacute;lica, el origen de su nombre tiene una historia mucho menos amable. Durante el siglo XIX, cuando la esclavitud ya estaba prohibida oficialmente, los traficantes utilizaban la expresi&oacute;n &ldquo;hay gallinas en el puerto&rdquo; como c&oacute;digo para anunciar la llegada clandestina de personas esclavizadas procedentes de &Aacute;frica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Playa de Cupe</strong></h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de Porto de Galinhas se encuentra Cupe, una playa menos concurrida. Durante la marea baja se forman piscinas naturales accesibles directamente desde la orilla, sin necesidad de contratar embarcaciones. Es una opci&oacute;n ideal para quienes buscan un entorno m&aacute;s tranquilo sin renunciar a las aguas cristalinas que caracterizan esta parte del litoral.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Praia dos Carneiros</strong></h2><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor el nordeste brasile&ntilde;o que la peque&ntilde;a iglesia blanca de S&atilde;o Benedito levantada sobre la arena de Praia dos Carneiros. All&iacute; encontrar&aacute;s una imagen &uacute;nica de pareo y crucifijo, retablo y bikini, sombrillas y confesionario.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa de Maragogi                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Maragogi para el efecto Mois&eacute;s </strong></h2><p class="article-text">
        Aunque pertenece al vecino estado de Alagoas, Maragogi suele formar parte de cualquier ruta por Pernambuco. Con la bajamar aparecen bancos de arena y piscinas naturales de aguas poco profundas que permiten caminar mar adentro rodeado de peces tropicales. No es casualidad que muchos viajeros la conozcan como el Caribe brasile&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fernando de Noronha</strong></h2><p class="article-text">
        Este archipi&eacute;lago volc&aacute;nico, perteneciente al estado de Pernambuco, limita el n&uacute;mero de visitantes para proteger sus ecosistemas. Sus playas figuran regularmente entre las mejores del mundo y son un referente para el submarinismo y la observaci&oacute;n de fauna marina. Eso s&iacute;: la exclusividad tiene un precio y viajar hasta aqu&iacute; resulta bastante m&aacute;s caro que recorrer el litoral continental.
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                Recife, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Recife, la capital cultural de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de viajeros utilizan Recife como puerta de entrada al estado gracias a su aeropuerto internacional, pero merece mucho m&aacute;s que una simple escala. Con cerca de dos millones de habitantes en su &aacute;rea urbana, Recife combina rascacielos modernos, barrios hist&oacute;ricos, canales y una intensa vida cultural. A menudo se la apoda la &ldquo;Venecia brasile&ntilde;a&rdquo; por los r&iacute;os y puentes que atraviesan la ciudad. Aunque la comparaci&oacute;n sea discutible, lo cierto es que el agua forma parte esencial de su paisaje urbano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; hacer en Recife Antiguo</strong></h2><p class="article-text">
        El mejor punto para comenzar una visita es Recife Antiguo, el casco hist&oacute;rico situado en una de las islas originales donde naci&oacute; la ciudad. Sus calles conservan edificios de inspiraci&oacute;n europea, fruto de la mezcla de influencias portuguesas, holandesas y jud&iacute;as que marcaron el desarrollo del puerto. Entre las visitas imprescindibles destacan: Rua do Bom Jesus y la primera sinagoga de Am&eacute;rica.<strong> </strong>Su existencia recuerda la importancia que tuvo la comunidad jud&iacute;a sefard&iacute; en el Recife del siglo XVII, especialmente durante el periodo de dominio holand&eacute;s.
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                Fotografía de muñecos gigantes que retratan a personalidades nacionales e internacionales durante un desfile hoy, en el Carnaval de Brasil en Olinda, Pernambuco (Brasil). EFE/ Ney Douglas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo de los Mu&ntilde;ecos Gigantes</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las expresiones m&aacute;s singulares del carnaval pernambucano son los enormes mu&ntilde;ecos que representan a personajes hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos, m&uacute;sicos o deportistas. El <a href="https://www.bonecosgigantesdeolinda.com.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo</a> dedicado a estas figuras permite conocer una tradici&oacute;n que forma parte de la identidad popular de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Museo del Frevo</strong></h2><p class="article-text">
        Si hay un ritmo que define Pernambuco, ese es el frevo. Este g&eacute;nero musical naci&oacute; en Recife y se caracteriza por sus desfiles llenos de energ&iacute;a, bailarines acrob&aacute;ticos y peque&ntilde;os paraguas de colores que se han convertido en s&iacute;mbolo del estado.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://pacodofrevo.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Frevo</a> es el mejor lugar para comprender la historia y la evoluci&oacute;n de esta manifestaci&oacute;n cultural declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
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                    alt="Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda"
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                Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo Cais do Sert&atilde;o</strong></h2><p class="article-text">
        Para entender Pernambuco tambi&eacute;n hay que mirar hacia el interior. El Sert&atilde;o, la vasta regi&oacute;n semi&aacute;rida del nordeste brasile&ntilde;o, ha marcado profundamente la cultura local. Su historia, sus migraciones y sus tradiciones se explican de forma brillante en el <a href="https://caisdosertao.pe.gov.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Cais do Sert&atilde;o</a>, uno de los espacios culturales m&aacute;s interesantes de Brasil. Aqu&iacute; se descubre el legado de figuras como Luiz Gonzaga, considerado el gran embajador del forr&oacute;, otro de los g&eacute;neros musicales fundamentales del nordeste.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y Casa da Cultura</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del Recife Antiguo, merece la pena pasear por los alrededores del barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y acercarse a la antigua prisi&oacute;n de la ciudad. Hoy funciona como la <a href="https://www.myguiderecife.com/es/cosas-que-hacer/casa-da-cultura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa da Cultura</a>, un centro de artesan&iacute;a instalado en las antiguas celdas del edificio. Es uno de los mejores lugares para comprar recuerdos y productos elaborados por artesanos locales.
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                    alt="Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro"
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                Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La huella de Brennand</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una persona que ha dejado m&aacute;s huella en Recife que muchos alcaldes juntos: Francisco Brennand. Este escultor, uno de los artistas m&aacute;s importantes de Brasil, llen&oacute; la ciudad de sus obras y de sus obsesiones creativas. Su legado se puede ver en el <a href="https://recentro.recife.pe.gov.br/parque-de-esculturas-francisco-brennand/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque de Esculturas de Brennand</a>, frente al Marco Zero, donde una enorme torre de 32 metros y varias esculturas emergen del agua como si alguien hubiera tenido un sue&ntilde;o muy raro despu&eacute;s de cenar. Pero la visita imprescindible es la <a href="https://oficinafranciscobrennand.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina Brennand</a>, una antigua f&aacute;brica convertida en un universo propio repleto de esculturas, cer&aacute;micas y figuras que se mueven constantemente entre lo fascinante y lo inquietante. Te guste m&aacute;s o menos su estilo, una cosa est&aacute; clara: entender Recife pasa por cruzarte con Brennand unas cuantas veces.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Olinda, la joya colonial de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        A menos de diez kil&oacute;metros de Recife aparece uno de los lugares m&aacute;s bellos de todo Brasil. Olinda fue la antigua capital de Pernambuco y conserva un centro hist&oacute;rico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, sus casas de colores pastel, las iglesias barrocas y las vistas sobre el Atl&aacute;ntico convierten cualquier paseo en una experiencia inolvidable. Adem&aacute;s, durante el carnaval, Olinda se transforma en uno de los escenarios m&aacute;s vibrantes del pa&iacute;s gracias a los desfiles de frevo y a sus famosos mu&ntilde;ecos gigantes.
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                Plato de carne brasileña con queso, yuca, frijoles, arroz y farofa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; comer en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a pernambucana refleja la mezcla de influencias ind&iacute;genas, africanas y europeas que caracteriza al nordeste brasile&ntilde;o. Aunque las churrasquer&iacute;as siguen siendo una instituci&oacute;n nacional, aqu&iacute; conviene ir m&aacute;s all&aacute; de la popular pica&ntilde;a. La farofa acompa&ntilde;a pr&aacute;cticamente cualquier plato y muchos brasile&ntilde;os la consideran tan esencial como el pan en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar la cachaza Pit&uacute;, producida en Pernambuco y utilizada para preparar algunas de las caipiri&ntilde;as m&aacute;s populares de la regi&oacute;n. En Recife abundan los restaurantes por peso, donde el cliente paga seg&uacute;n los gramos de comida servidos. Son una opci&oacute;n econ&oacute;mica y muy pr&aacute;ctica para probar diferentes especialidades locales. 
    </p><p class="article-text">
        En la nueva escena gastron&oacute;mica pernambucana destaca el chef Thiago das Chagas, con una cocina contempor&aacute;nea inspirada en las ra&iacute;ces gastron&oacute;micas de Pernambuco, y con un fuerte protagonismo del producto local y los sabores del mar. En su restaurante <a href="https://www.instagram.com/saopedrorestaurante/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&atilde;o Pedro</a>, en el centro hist&oacute;rico de Recife, destaca por elaboraciones que combinan tradici&oacute;n, t&eacute;cnica y sostenibilidad. Su propuesta ofrece una experiencia aut&eacute;ntica que conecta la cultura regional con una visi&oacute;n culinaria actual.
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                Hotel Village Porto de Galinhas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde alojarse en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Las tradicionales pousadas son una de las opciones m&aacute;s recomendables para quienes buscan establecimientos familiares con encanto. En Porto de Galinhas predominan los peque&ntilde;os hoteles frente al mar y los resorts, uno destacable por su integraci&oacute;n en el perfil costero y por su atenci&oacute;n familiar es <a href="https://villageportodegalinhas.com.br/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Village Porto de Galinhas</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco disfruta de temperaturas c&aacute;lidas durante todo el a&ntilde;o gracias a su ubicaci&oacute;n tropical. Sin embargo, conviene tener en cuenta la diferencia entre estaci&oacute;n seca y estaci&oacute;n lluviosa. Los meses m&aacute;s h&uacute;medos suelen concentrarse entre mayo y julio, cuando son frecuentes los chaparrones tropicales. Para disfrutar de m&aacute;s horas de sol, la mejor &eacute;poca para viajar suele ir de septiembre a marzo. Ahora bien, quienes quieran vivir una de las celebraciones culturales m&aacute;s aut&eacute;nticas del nordeste deber&iacute;an plantearse viajar en junio. Durante las fiestas de San Juan, ciudades como Caruaru se llenan de m&uacute;sica, bailes y celebraciones dedicadas al forr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para enfrascarse del todo en la identidad pernambucana, escucha el recorrido que le dedica Kelu Robles en este episodio del podcast <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kelugares</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 14:55:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Brasil,Playas,Arrecife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/regalos-stalin-bares-leche-capital-europea-sorprendente-viaje-siglo-xx_1_13285019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56245b36-8820-4cd9-8884-85b7e41451d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varsovia, de su torre comunista y su casco histórico ‘fake’ a sus bares de leche
</p><p class="subtitle">Escucha el nuevo episodio de Kelugares sobre Varsovia </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del <strong>podcast Kelugares</strong> trazamos la ruta perfecta para que no te pierdas nada de Varsovia. Desde la torre comunista que Stalin le regal&oacute; a Polonia -s&iacute;, has le&iacute;do bien- hasta sus famosos bares de leche. &iquest;Sab&iacute;as que en Varsovia tambi&eacute;n puedes pasear sobre el tejado de la biblioteca universitaria m&aacute;s bonita del mundo? &iquest;O que la ciudad est&aacute; en el top de los destinos m&aacute;s solicitados entre los estudiantes erasmus espa&ntilde;oles? Por algo ser&aacute;. M&aacute;s all&aacute; de su ambiente nocturno y de los m&aacute;s de 700 tipos de vodka que aguardan en el museo que se dedica a este destilado, claro. Pero Varsovia no es s&oacute;lo esto, la capital de Polonia representa una dura historia de destrucci&oacute;n por los nazis y reconstrucci&oacute;n por sus vecinos. De levantarse tras las heridas que dej&oacute; la II Guerra Mundial y reconstruir un casco hist&oacute;rico tal cual era antes de que llegaran las bombas. La UNESCO lo reconoci&oacute; Patrimonio de la Humanidad en 1980. En Kelugares te contamos todo aderezado con un poco de cultura pop. Porque preparar un viaje no est&aacute; re&ntilde;ido con el entretenimiento. Suscr&iacute;bete al podcast aqu&iacute;: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, <a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>, <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a> y no tomes nota, te dejamos por escrito los consejos pr&aacute;cticos:&nbsp;
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                Plaza del Castillo, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en el casco hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        La <strong>Plaza del Castillo </strong>es el mejor lugar para empezar a descubrir el casco hist&oacute;rico de Varsovia. Presidida por el imponente <strong>Castillo Real </strong>de Varsovia y la famosa <strong>Columna de Segismundo</strong>, este espacio ha sido durante siglos uno de los grandes s&iacute;mbolos de la ciudad. Siempre animada, con m&uacute;sicos callejeros, terrazas y visitantes llegados de todo el mundo, la plaza ofrece una primera imagen inolvidable de la capital polaca. Es tambi&eacute;n el punto donde la Ciudad Vieja y la Ruta Real se encuentran, convirti&eacute;ndola en una parada imprescindible para comprender la historia de Varsovia.
    </p><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor Varsovia que la <strong>Plaza del Mercado</strong> de la Ciudad Vieja. Rodeada de coloridas casas reconstruidas tras la Segunda Guerra Mundial, esta plaza parece sacada de un cuento. En su centro se encuentra la famosa <strong>Sirena</strong> de Varsovia, protectora legendaria de la ciudad y uno de sus s&iacute;mbolos m&aacute;s queridos. Aunque hoy las antiguas casas albergan restaurantes, cafeter&iacute;as y peque&ntilde;as tiendas, el lugar conserva el encanto de cuando era el coraz&oacute;n comercial de la ciudad. Sentarse aqu&iacute; unos minutos y contemplar el ambiente es una de las experiencias m&aacute;s agradables del casco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        A pocos pasos de la Ciudad Vieja aparece el <strong>Barrio Nuevo</strong>, una zona mucho m&aacute;s tranquila que suele pasar desapercibida para muchos viajeros. A pesar de su nombre, sus or&iacute;genes se remontan a la Edad Media. Sus calles menos concurridas permiten descubrir una Varsovia m&aacute;s relajada, lejos de las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas. Aqu&iacute; encontrar&aacute;s iglesias hist&oacute;ricas, plazas apacibles y rincones con mucho encanto que invitan a pasear sin prisas. Es el lugar perfecto para quienes disfrutan explorando los detalles que otros pasan por alto.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Barbacana</strong> es uno de los rincones m&aacute;s fotog&eacute;nicos de todo el casco hist&oacute;rico. Esta fortificaci&oacute;n defensiva de ladrillo rojo formaba parte de las antiguas murallas que proteg&iacute;an Varsovia y conecta la Ciudad Vieja con el Barrio Nuevo. Aunque la estructura original sufri&oacute; graves da&ntilde;os durante la guerra, fue reconstruida siguiendo fielmente los planos hist&oacute;ricos. Caminar junto a sus murallas permite imaginar c&oacute;mo era la ciudad medieval y ofrece una perspectiva diferente de uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s impresionantes de Polonia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Si eres un friki de Chopin&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://muzeum.nifc.pl/pl" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Fryderyk Chopin </a>es el mejor lugar para descubrir su vida y obra a trav&eacute;s de objetos personales, manuscritos y exposiciones interactivas. El Monumento a Chopin del Parque &#321;azienki es uno de los iconos de Varsovia y escenario de conciertos gratuitos al aire libre. La Iglesia de la Santa Cruz alberga el coraz&oacute;n de Chopin. En el casco hist&oacute;rico y en la Ruta Real encontrar&aacute;s los Bancos Musicales de Chopin, que reproducen algunas de sus composiciones m&aacute;s famosas. El Palacio Kazimierz fue la residencia de la familia Chopin durante su infancia. La Ruta Real de Varsovia supone un agradable paseo por las calles que recorri&oacute; Chopin y donde se encuentran varios lugares vinculados a su vida.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> Ruta Real </strong>empieza en la Plaza del Castillo y contin&uacute;a por Krakowskie Przedmie&#347;cie, donde destacan el Palacio Presidencial, la Universidad de Varsovia y la Iglesia de Santa Ana. Si sigues hacia Nowy &#346;wiat, encontrar&aacute;s una elegante avenida llena de palacios, caf&eacute;s con arquitectura cl&aacute;sica. En la zona de Plac Trzech Krzy&#380;y y las Avenidas Ujazdowskie se encuentran las embajadas y los edificios m&aacute;s se&ntilde;oriales. Termina en el Parque y Palacio de &#321;azienki y puede extenderse hasta el Palacio de Wilan&oacute;w, el Versalles polaco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la calle Freta, en el Barrio Nuevo de Varsovia, se encuentra la casa donde naci&oacute; en 1867<strong> Marie Sk&#322;odowska-Curie</strong>, hoy convertida en un <a href="https://go2warsaw.pl/es/museo-de-maria-sklodowska-curie/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peque&ntilde;o museo</a> dedicado a su vida y legado. El espacio re&uacute;ne objetos personales, cartas y documentos que acercan a la figura de la doble premio Nobel desde una perspectiva &iacute;ntima y cotidiana. Su ubicaci&oacute;n, junto a la Barbacana y la Plaza del Mercado, la convierte en una parada f&aacute;cil de incluir en cualquier recorrido por el casco hist&oacute;rico.
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                Playa del río Vístula, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pasarela r&iacute;o V&iacute;stula y sus playas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La pasarela del r&iacute;o V&iacute;stula conecta ambas orillas con modernas estructuras peatonales que abren el paseo de los Bulwary Wi&#347;lane. A sus pies se extienden <strong>playas urbanas </strong>de arena, espacios muy populares en verano para relajarse junto al agua y ver la ciudad desde otra perspectiva. Es una zona muy viva, con gente haciendo deporte, ciclistas, terrazas improvisadas y atardeceres que se han convertido en uno de los grandes planes locales.
    </p><p class="article-text">
        Un rinc&oacute;n donde Varsovia cambia el ritmo hist&oacute;rico por una cara m&aacute;s moderna, natural y veraniega junto al r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>barrio de Praga</strong> es la cara m&aacute;s alternativa y aut&eacute;ntica de la ciudad, al otro lado del r&iacute;o V&iacute;stula. Antiguamente industrial y obrero, hoy mezcla edificios hist&oacute;ricos, arte urbano, galer&iacute;as independientes y una energ&iacute;a creativa en plena expansi&oacute;n. Sus calles conservan una atm&oacute;sfera m&aacute;s cruda y menos reconstruida que el centro, lo que le da un encanto muy especial. Es el lugar perfecto para descubrir una Varsovia diferente, m&aacute;s local y bohemia.
    </p><h2 class="article-text">El centro urbano</h2><p class="article-text">
        En el centro moderno de Varsovia se alza el imponente <a href="https://pkin.pl/en/home/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio de la Cultura y de la Ciencia</a>, un regalo de Stalin que simbolizaba la influencia sovi&eacute;tica en una torre de estilo estalinista con mirador panor&aacute;mico.A sus pies, el <a href="https://artmuseum.pl/en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de Arte Moderno de Varsovia</a> representa la Varsovia contempor&aacute;nea, con una arquitectura minimalista y exposiciones que reflejan el pulso creativo y cambiante de la ciudad tras d&eacute;cadas de reconstrucci&oacute;n. Muy cerca se eleva la <a href="https://highlinewarsaw.com/taras-widokowy/%20highlinewarsaw" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Varso Tower</a> el rascacielos que redefine el perfil urbano con su altura r&eacute;cord y su mirador que abre la ciudad hacia el horizonte. Juntos forman un contraste muy potente: el pasado sovi&eacute;tico, la modernidad cultural y la ambici&oacute;n arquitect&oacute;nica de una Varsovia que no deja de reinventarse.
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                Biblioteca de la Universidad, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&oacute;nde comer</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ufukiera.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">U Fukiera</a>: restaurante hist&oacute;rico en el casco antiguo con cocina polaca cl&aacute;sica (pierogi, carnes, guisos), ambiente elegante y famoso por ser de los m&aacute;s antiguos de la ciudad. Su due&ntilde;a es toda una instituci&oacute;n en polonia, se llama Magda Gessler, y es la ahijada del m&iacute;tico periodista y escritor polaco Richard Kapuscinski, adem&aacute;s de toda una reina de la televisi&oacute;n.&nbsp;<a href="https://restauracjaelixir.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eliksir</a>: restaurante que cuenta con su museo del vodka. No pierdas la opotunidad de hacer una cena maridada con vodka. <a href="https://soulkitchen.pl" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soul Kitchen</a>, ambiente &iacute;ntimo y acogedor, conocido por elevar platos tradicionales a versi&oacute;n gourmet. <a href="https://foodtown.pl/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Norblin Food Hall </a>gran espacio foodie en una antigua f&aacute;brica, ambiente industrial moderno con m&uacute;ltiples puestos internacionales, famoso por variedad y vibra urbana. El <a href="https://www.instagram.com/bar.prasowy/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prasowy</a>: el m&aacute;s representativo de ese ambiente retro. El <a href="https://barbambino.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bambino</a>, uno de los m&aacute;s aut&eacute;nticos que hay en el centro. Y el <a href="https://www.facebook.com/pages/Bar-Mleczny-Rusa%C5%82ka/115329061881225" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rusa&#322;ka</a>, ubicado fuera de los derroteros tur&iacute;sticos.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde dormir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://purohotel.pl/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hotel Puro Stare Miasto</a>, de estilo minimalista y urbano, pero sobre todo, asequible y muy bien ubicado. Ofrece bicis gratis para recorrer la ciudad. Tambi&eacute;n puedes alquilarlas <a href="https://veturilo.waw.pl/mapa-stacji/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Eso s&iacute;, todo el transporte p&uacute;blico, taxis y VTC funcionan perfectamente en la capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tienes m&aacute;s informaci&oacute;n oficial en su <a href="https://go2warsaw.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oficina de turismo</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Suscr&iacute;bete</strong> al podcast Kelugares para no perderte los pr&oacute;ximos episodios viajeros: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, <a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>, <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/regalos-stalin-bares-leche-capital-europea-sorprendente-viaje-siglo-xx_1_13285019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 10:15:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Polonia,Gastronomía,Cultura,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34ff00a9-d99f-461e-930a-d51ee1e6dc30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132883.jpg" width="5184" height="2916" alt="Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ujué, Sepúlveda, Peñalba de Santiago o Pals comparten algo en común: un conjunto histórico sorprendentemente bien conservado y mucho menos conocido de lo que merece</p><p class="subtitle">Erik Harley y la disparatada España de las rotondas: “Hemos decorado nuestras ciudades con demasiada alegría”</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; llena de pueblos que todos tenemos en mente cuando pensamos en un casco antiguo bien cuidado. Lugares que aparecen una y otra vez en listas, recomendaciones y reportajes. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esos nombres tan repetidos y trillados, hay un mont&oacute;n de destinos menos conocidos que tambi&eacute;n conservan un patrimonio incre&iacute;ble y un ambiente que merece ser disfrutado con calma.
    </p><p class="article-text">
        Lugares como Albarrac&iacute;n, La Alberca, Pedraza, A&iacute;nsa, Alqu&eacute;zar, Cudillero, Sig&uuml;enza, Santillana del Mar, Frigiliana o Trujillo no necesitan presentaci&oacute;n. Probablemente has estado ya en alguno de ellos o los tienes anotados para futuras escapadas, porque son valores seguros. Esta vez, sin embargo, queremos alejarnos de esos cl&aacute;sicos para mirar a otros pueblos m&aacute;s discretos, quiz&aacute; menos populares, pero que sorprenden much&iacute;simo cuando los recorres.
    </p><p class="article-text">
        Hoy te traemos siete ejemplos que lo demuestran: Uju&eacute;, Mondo&ntilde;edo, Herv&aacute;s, Sep&uacute;lveda, Morella, Pe&ntilde;alba de Santiago y Pals. Todos tienen en com&uacute;n un conjunto hist&oacute;rico muy bien conservado, personalidad propia y ese encanto que hace que un paseo por sus calles se convierta en la escapada perfecta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uju&eacute; (Navarra)</strong></h2><p class="article-text">
        En lo alto de una atalaya natural se levanta Uju&eacute;, un pueblo que conserva la esencia de su pasado medieval. Su iglesia-fortaleza, mezcla de rom&aacute;nico y g&oacute;tico, domina todo el caser&iacute;o y marca la silueta del lugar. A su alrededor se dibuja un conjunto de calles empinadas y estrechas, flanqueadas por casas de piedra caliza que mantienen una imagen homog&eacute;nea y muy cuidada. Es imposible no fijarse en c&oacute;mo la localidad sigue el perfil de la ladera, creando un entramado que invita a recorrerlo con calma (especialmente cuando la cuesta es hacia arriba).
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                Ujué, uno de los pueblos más bonitos de Navarra.                            </span>
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        A Uju&eacute; no se viene solo por su arquitectura. Tambi&eacute;n por las vistas, que alcanzan desde los Pirineos hasta la Ribera del Ebro. O por su historia, marcada por la leyenda del pastor y la paloma que dio origen al santuario. Y, por supuesto, su gastronom&iacute;a m&aacute;s popular: las migas de pastor que aqu&iacute; se sirven en brasero y que forman parte de la identidad del pueblo. Si te sobra tiempo, la visita a San Mart&iacute;n de Unx es un buen complemento. Por eso se encuenta entre <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-navarra-10-lugares-encanto-cautivan-viajero_1_8964180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Navarra</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mondo&ntilde;edo (Lugo)</strong></h2><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico de Mondo&ntilde;edo bien merece una visita. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, es f&aacute;cil entender por qu&eacute;. La Catedral-Bas&iacute;lica de la Asunci&oacute;n, que mezcla rom&aacute;nico, g&oacute;tico y barroco, es el n&uacute;cleo de todo su urbanismo. A su alrededor se suceden edificios como el palacio episcopal, la Fonte Vella, el Seminario de Santa Catalina, restos de muralla, conventos y plazas donde se nota la huella de siglos de historia. Claramente, pasear por estas calles es viajar atr&aacute;s en el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Catedral de Mondoñedo (Lugo).                            </span>
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        Mondo&ntilde;edo tambi&eacute;n tiene otros motivos para justificar la visita. Es Camino de Santiago, tiene una relaci&oacute;n especial con figuras como el escritor &Aacute;lvaro Cunqueiro y conserva tradiciones muy arraigadas, como su propio pan artesano, que tiene renombre. El barrio de Os Mu&iacute;&ntilde;os, con sus antiguos molinos y canales de agua, es perfecto para salir del centro. A esto se suma su entorno natural, con lugares tan curiosos como la Cova do Rei Cintolo, que puede ser visitada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Herv&aacute;s (C&aacute;ceres)</strong></h2><p class="article-text">
        El barrio jud&iacute;o de Herv&aacute;s es uno de los conjuntos hist&oacute;ricos mejor conservados de Espa&ntilde;a. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, sus casas de adobe con entramados de madera, sus balconadas y sus calles estrechas forman un escenario muy singular. El trazado, lleno de recodos y pendientes, mantiene vivo el recuerdo de las familias jud&iacute;as que vivieron aqu&iacute; antes de su expulsi&oacute;n. Calles como la Sinagoga, Rabilero o Cofrad&iacute;a conservan ese sabor antiguo que tanto llama la atenci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El barrio judío de Hervás.                            </span>
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        Adem&aacute;s de su valor patrimonial, Herv&aacute;s tiene una vida cultural muy activa. Cada verano, el Festival de los Conversos llena el barrio jud&iacute;o de representaciones en las que participa todo el pueblo. La iglesia castillo de Santa Mar&iacute;a, levantada sobre un antiguo castillo templario, ofrece una de las mejores vistas de la localidad. Y si te apetece completar la escapada con naturaleza, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle del Ambroz</a> lo pone f&aacute;cil en cualquier estaci&oacute;n, pero especialmente en oto&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sep&uacute;lveda (Segovia)</strong></h2><p class="article-text">
        Sep&uacute;lveda es sin&oacute;nimo de rom&aacute;nico. Su conjunto hist&oacute;rico, declarado desde 1951, re&uacute;ne algunos de los ejemplos m&aacute;s importantes de este estilo en la provincia. La iglesia de El Salvador, de 1093, preside una zona llena de patrimonio: murallas, puertas medievales, el castillo y la iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Pe&ntilde;a, levantada sobre una de las hoces del Durat&oacute;n. Las calles empedradas, las casas blasonadas y las plazas irregulares terminan de componer un pueblo con mucha personalidad.
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                Sepúlveda iluminada.                            </span>
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        A todo esto se suma un entorno natural espectacular. El Parque Natural de las Hoces del r&iacute;o Durat&oacute;n est&aacute; a un paso y permite combinar historia y paisaje sin moverse demasiado. All&iacute; te esperan la ermita de San Frutos y varios miradores. En el pueblo tambi&eacute;n se encuentran el Museo de los Fueros y rutas que pasan por antiguos barrios como el de la Morer&iacute;a o la zona junto a la Puerta del R&iacute;o. Da para un d&iacute;a entero sin problema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Morella (Castell&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Morella impone desde lejos. Sus murallas rodean todo el casco antiguo y el castillo, en lo alto del pe&ntilde;&oacute;n, deja claro que aqu&iacute; la historia se escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-vertical-pueblos-colgados-ciudades-alto-casas-asoman-vacio_1_12689570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en vertical</a>. El conjunto est&aacute; muy bien conservado y ofrece un recorrido completo por su pasado medieval: la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, con su escalera del coro y su &oacute;rgano monumental; el convento de San Francisco, con la Danza de la Muerte; y las calles del centro, como Blasco de Alag&oacute;n y el barrio de la Juder&iacute;a, llenas de rincones con encanto.
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                Panoramica de Morella.                            </span>
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        Pero Morella no es solo patrimonio. Tiene museos para todos los gustos, desde el de los dinosaurios hasta el de las antiguas c&aacute;rceles o el dedicado al Sexenni, la gran fiesta local. La gastronom&iacute;a es otro punto fuerte, con productos como los <em>flaons</em> o las variedades de queso de la zona. Y si te queda tiempo, a pocos kil&oacute;metros est&aacute;n las pinturas rupestres de Morella la Vella, un buen a&ntilde;adido para la visita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pe&ntilde;alba de Santiago (Le&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;alba es un pueblo peque&ntilde;o, pero su conjunto hist&oacute;rico es de los que se quedan grabados. La arquitectura tradicional berciana est&aacute; perfectamente conservada: casas de piedra y pizarra, corredores de madera y un caser&iacute;o compacto alrededor de la iglesia de Santiago, una joya moz&aacute;rabe del siglo X que da sentido al pueblo. Todo el n&uacute;cleo mantiene una armon&iacute;a que sorprende desde el primer minuto.
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                La arquitectura tradicional de Peñalba de Santiago.                            </span>
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        El entorno es igual de especial. El Valle del Silencio, que hace honor a su nombre, rodea la localidad con monta&ntilde;as y senderos que permiten conocer lugares como la Cueva de San Genadio. Aqu&iacute; han vivido eremitas desde hace siglos y el paisaje ayuda a entender por qu&eacute;. La ruta circular del valle es una de las m&aacute;s recomendables, aunque hay opciones m&aacute;s exigentes para quien busque monta&ntilde;a de verdad. Un destino tranquilo y con mucha historia detr&aacute;s que, sin duda, es uno de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/desconexion-asegurada-15-pueblos-perderse-montanas-leon_1_12054746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Le&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pals (Girona)</strong></h2><p class="article-text">
        Pals es uno de los pueblos medievales mejor conservados del Baix Empord&agrave;. Su recinto g&oacute;tico, levantado sobre una peque&ntilde;a colina, mantiene calles empedradas, arcos de medio punto y casas nobles que dan cohesi&oacute;n a todo el n&uacute;cleo. La Torre de las Horas, el tramo de muralla con sus torres y la iglesia de Sant Pere muestran un patrimonio variado, con elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos que conviven sin perder la unidad est&eacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Panorámica de Pals, en Girona.                            </span>
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        El paseo puede continuar hacia el mirador Josep Pla, desde donde se ven los campos del Ampurd&agrave; y las islas Medes. Ca Pruna, hoy Casa de la Cultura, ayuda a entender mejor la historia local. Y si te apetece ampliar la visita, la playa de Pals est&aacute; muy cerca, igual que los arrozales que han marcado la econom&iacute;a de la zona durante siglos. Aqu&iacute; se come muy bien, as&iacute; que es f&aacute;cil redondear la escapada con un buen arroz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las calles de Pals.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 21:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Patrimonio Histórico,Pueblos bonitos,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/norte-sur-cinco-itinerarios-ciclistas-disfrutar-pedaleando-lejos-trafico_1_12531394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fec9ce6e-bd6f-4276-af8c-eb26ad78f0c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre sierras, canales, túneles o arrozales, aquí la bici se convierte en la mejor aliada para adentrarse en la naturaleza sin el ruido de los motores
</p><p class="subtitle"> Monasterios entre bosques y montañas: refugios frescos para huir del ruido en verano</p></div><p class="article-text">
        En cuanto llegan unos d&iacute;as libres, la idea de salir a la naturaleza se vuelve tentadora. Cambiar el asfalto por la tierra y el ruido de los coches por el sonido del aire en la cara es un plan que nunca falla. No hace falta ser ciclista experto para disfrutarlo: hay recorridos para todos los gustos, desde los que se hacen en unas horas hasta los que invitan a pasar varios d&iacute;as de ruta.
    </p><p class="article-text">
        La bicicleta tiene esa capacidad de acercarnos al entorno al ritmo justo, ni demasiado lento ni demasiado r&aacute;pido, permitiendo parar donde apetezca y descubrir detalles que de otro modo pasar&iacute;an desapercibidos. Adem&aacute;s, cada vez hay m&aacute;s opciones para adaptarla a nuestras necesidades: bicis el&eacute;ctricas para aligerar el esfuerzo, servicios de alquiler y transporte para evitar tramos que no interesen, e incluso rutas pensadas para ir con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estas seis propuestas atraviesan paisajes muy distintos: t&uacute;neles excavados en la roca, antiguas v&iacute;as de tren reconvertidas, arrozales, embalses, valles de monta&ntilde;a o canales hist&oacute;ricos. Todas comparten algo en com&uacute;n: la ausencia de tr&aacute;fico y la combinaci&oacute;n de naturaleza, deporte y, en muchos casos, cultura y gastronom&iacute;a local.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Plazaola (Navarra y Gipuzkoa)</h2><p class="article-text">
        Entre Pamplona y Andoain se extiende esta v&iacute;a verde de 77 kil&oacute;metros que sigue el antiguo trazado ferroviario del Plazaola. El recorrido atraviesa paisajes que cambian con cada pedalada: de la cuenca de Pamplona con sus campos de cereal se pasa a valles estrechos, bosques de hayas y r&iacute;os que acompa&ntilde;an buena parte del camino. Es una ruta variada y muy bien se&ntilde;alizada, con zonas donde el frescor est&aacute; asegurado gracias a la vegetaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Camino Natural Vía Verde del Plazaola.                            </span>
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        Uno de sus puntos m&aacute;s singulares es el t&uacute;nel de Uitzi, con 2,7 kil&oacute;metros de longitud, el m&aacute;s largo de todas las v&iacute;as verdes europeas. Tambi&eacute;n destacan el viaducto de Gulina, el desfiladero de Dos Hermanas y varias antiguas estaciones recuperadas como centros de servicios para ciclistas. La ruta se puede hacer por tramos y enlaza, adem&aacute;s, con otras v&iacute;as verdes como la del Bidasoa, formando parte de la red EuroVelo 1.
    </p><h2 class="article-text">Delta de l'Ebre (Tarragona)</h2><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros de caminos ciclables, el Delta de l'Ebre es un para&iacute;so para quienes buscan pedalear sin cuestas y con vistas siempre cambiantes. Aqu&iacute; el paisaje lo forman los arrozales que se ti&ntilde;en de diferentes colores seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o, lagunas habitadas por aves y largas playas donde el viento sopla casi a diario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Delta de l&#039;Ebre en bicicleta.                            </span>
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        El Parque Natural ofrece rutas circulares y lineales adaptadas a todos los niveles, desde paseos cortos de menos de 7 kil&oacute;metros hasta itinerarios de 45 kil&oacute;metros que permiten recorrer buena parte del delta. El terreno es llano y las distancias son manejables, lo que lo convierte en un destino perfecto para familias o para quienes quieren un plan relajado. Adem&aacute;s, en varios puntos hay empresas que alquilan bicicletas convencionales y el&eacute;ctricas, e incluso organizan rutas guiadas. Si te animas, aqu&iacute; tienes <a href="https://parcsnaturals.gencat.cat/es/xarxa-de-parcs/delta-ebre/gaudeix-del-parc/equipaments-i-itineraris/itineraris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos los itinerarios</a> (con <em>tracks</em> incluidos) que puedes hacer en el Delta de l'Ebre en bicicleta. 
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de Ojos Negros (Teruel &ndash; Castell&oacute;n &ndash; Valencia)</h2><p class="article-text">
        Es la v&iacute;a verde m&aacute;s larga de Espa&ntilde;a, con 184 kil&oacute;metros divididos en dos tramos principales que cruzan tres provincias. Naci&oacute; como ferrocarril minero para transportar el mineral de hierro de Sierra Menera hasta el puerto de Sagunto y estuvo operativo hasta 1972.
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                Via Verde de Ojos Negros.                            </span>
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        El paisaje es muy variado: valles como el del Jiloca y el Palancia, el imponente castillo de Peracense, viaductos como el de Albentosa y barrancos que aparecen cuando menos te lo esperas. Desde Teruel, la ruta comienza con una subida hasta el Puerto de Escand&oacute;n para luego iniciar un descenso casi continuo hacia el Mediterr&aacute;neo, lo que facilita cubrir largas distancias. Hay &aacute;reas de descanso, estaciones rehabilitadas y conexiones ferroviarias en varios puntos para adaptar la ruta al tiempo y las fuerzas de cada uno.
    </p><h2 class="article-text">Camino Natural del Valle del Lozoya (Madrid)</h2><p class="article-text">
        En plena vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, este camino natural recorre 53,2 kil&oacute;metros divididos en una ruta principal y seis ramales que se pueden combinar al gusto de cada uno. Es un itinerario muy vers&aacute;til y hay un poco de todo, con tramos sencillos y accesibles, y otros algo m&aacute;s exigentes que requieren un poco de preparaci&oacute;n f&iacute;sica, aunque todos ofrecen buenas vistas y zonas de sombra.
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                El Camino Natural del Valle del Lozoya.                            </span>
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        El paisaje alterna pinares, prados ganaderos, embalses con ermitas, puentes medievales y el monasterio de El Paular como gran hito cultural de la ruta. Es tambi&eacute;n un buen lugar para observar fauna, con especies como el &aacute;guila imperial ib&eacute;rica o la mariposa Graellsia. Pueblos como Rascafr&iacute;a, Lozoya o Garganta de los Montes invitan a hacer paradas para reponer fuerzas y descubrir su patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de la Sierra (C&aacute;diz y Sevilla)</h2><p class="article-text">
        Entre Olvera y Puerto Serrano, esta v&iacute;a verde de 36,5 kil&oacute;metros discurre por las sierras m&aacute;s meridionales de la pen&iacute;nsula. Su trazado suave, apto para todos los p&uacute;blicos, pasa por viaductos y t&uacute;neles que se alternan con vistas abiertas al campo andaluz.
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            <span class="title">
                Camino Natural Vía Verde de la Sierra.                            </span>
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        Uno de sus puntos m&aacute;s conocidos es el Pe&ntilde;&oacute;n de Zaframag&oacute;n, que alberga una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa y cuenta con un observatorio para verlos de cerca. El recorrido aprovecha el trazado de una l&iacute;nea de tren que nunca lleg&oacute; a inaugurarse y hoy dispone de &aacute;reas de descanso, centros de interpretaci&oacute;n y pueblos cercanos donde la gastronom&iacute;a es otro aliciente m&aacute;s del viaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/norte-sur-cinco-itinerarios-ciclistas-disfrutar-pedaleando-lejos-trafico_1_12531394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 20:04:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ciclismo,Bicicletas,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e8288e1-6fea-4dcd-bc72-dd4301b39d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por toda su geografía, España conserva oficios que han pasado de generación en generación. La cerámica de Talavera, el vidrio soplado de La Granja, el encaje de Camariñas o la cuchillería de Albacete son solo algunos ejemplos de ese patrimonio cultural</p><p class="subtitle">Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón</p></div><p class="article-text">
        La artesan&iacute;a siempre ha estado en el centro de la vida cotidiana. Antes era una cuesti&oacute;n de necesidad: hac&iacute;a falta alguien que fabricara el calzado, la ropa, los cuchillos o las piezas de cer&aacute;mica que se usaban a diario. Con el tiempo, esos oficios fueron pasando de padres a hijos, y muchas de sus t&eacute;cnicas han llegado hasta hoy pr&aacute;cticamente intactas.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo dominado por la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producci&oacute;n en serie</a>, la artesan&iacute;a no lo tiene f&aacute;cil. Pero eso no significa que haya perdido valor, sino al contrario, pues ha tomado fuerza como parte de la identidad de cada regi&oacute;n y se ha convertido en una forma de conectar con el pasado. Visitar un pueblo con tradici&oacute;n artesana no es solo descubrir sus objetos, sino tambi&eacute;n una forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay muchos lugares donde esa herencia sigue viva. La cer&aacute;mica de Talavera de la Reina, el vidrio soplado de La Granja de San Ildefonso, la piel de Ubrique, el encaje de bolillos de Camari&ntilde;as o la cuchiller&iacute;a de Albacete son solo algunos ejemplos. A ellos se suman las jarapas de la Alpujarra, las albarcas c&aacute;ntabras, la cester&iacute;a mallorquina, los bordados de Lagartera o la cer&aacute;mica de La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave;. Y junto a ellos, muchos m&aacute;s, pero todos recuerdan que la artesan&iacute;a no es solo un recuerdo, sino tambi&eacute;n un presente.
    </p><h2 class="article-text">Talavera de la Reina (Toledo) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La cer&aacute;mica de Talavera tiene siglos de historia y es uno de los grandes s&iacute;mbolos artesanos de Espa&ntilde;a. Sus or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca romana, pero fue a partir del Renacimiento cuando alcanz&oacute; fama internacional gracias a sus azulejos y lozas. En 2019 la UNESCO reconoci&oacute; sus t&eacute;cnicas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/talavera-arzobispo-patrimonio-inmaterial-humanidad_1_1193582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad</a>, respaldando la importancia de esta tradici&oacute;n.
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                La cerámica típica de Talavera de la Reina.                            </span>
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        Los motivos vegetales y animales, los tonos azules y amarillos y la habilidad para decorar vajillas y murales han convertido a Talavera en un referente. Hoy sigue siendo posible descubrir el trabajo de los alfareros en talleres y en el Museo Ruiz de Luna, donde se exponen piezas antiguas y contempor&aacute;neas que muestran la evoluci&oacute;n de este arte.
    </p><h2 class="article-text">La Granja de San Ildefonso (Segovia) &mdash; Vidrio soplado</h2><p class="article-text">
        La Real F&aacute;brica de Cristales de La Granja naci&oacute; en el siglo XVIII para suministrar objetos a la corte y pronto se convirti&oacute; en un centro de innovaci&oacute;n. Aqu&iacute; se recuper&oacute; la t&eacute;cnica del vidrio soplado con ca&ntilde;a, que es todo un reto de destreza y precisi&oacute;n.
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                La técnica del vidrio soplado en La Granja de San Ildefonso (Segovia).                            </span>
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        El complejo funciona hoy como Museo Tecnol&oacute;gico del Vidrio, donde se conservan hornos y talleres en los que se realizan demostraciones. Ver c&oacute;mo el cristal incandescente se transforma en copas, l&aacute;mparas o jarrones es una de las mejores maneras de entender la supervivencia de este oficio que combina arte y t&eacute;cnica por igual.
    </p><h2 class="article-text">Ubrique (C&aacute;diz) &mdash; La piel</h2><p class="article-text">
        Ubrique es sin&oacute;nimo de marroquiner&iacute;a. Desde hace siglos, este pueblo de la sierra gaditana trabaja la piel con un nivel de calidad que lo ha situado como referente internacional. Sus petaqueros dieron origen a una industria que hoy sigue viva gracias a talleres y peque&ntilde;as empresas familiares.
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                    alt="Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique."
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                Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique.                            </span>
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        El Museo de la Piel muestra el proceso completo: desde la elecci&oacute;n de las pieles y su curtido hasta la elaboraci&oacute;n de bolsos, carteras o cinturones. La tradici&oacute;n convive con la modernidad, pero lo que permanece es esa precisi&oacute;n tan caracter&iacute;stica de Ubrique en el cosido y acabado de cada pieza.
    </p><h2 class="article-text">Camari&ntilde;as (A Coru&ntilde;a) &mdash; Encaje de bolillos</h2><p class="article-text">
        El encaje de bolillos de Camari&ntilde;as es uno de los trabajos textiles m&aacute;s finos de Galicia. Se cree que su tradici&oacute;n lleg&oacute; desde Flandes hace siglos y se asent&oacute; en esta localidad costera, donde se transmiti&oacute; de madres a hijas. El sonido de los palillos golpeando sobre la almohadilla es parte inseparable de su identidad.
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                Encaje de bolillos en Camariñas.                            </span>
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        Cada primavera, la Mostra do Encaixe re&uacute;ne a palilleiras de distintas generaciones y permite ver c&oacute;mo se elaboran estas piezas &uacute;nicas. El encaje, que adorna desde manteler&iacute;as hasta trajes regionales, se ha convertido en s&iacute;mbolo de creatividad y paciencia, y es un oficio que todav&iacute;a mantiene su arraigo en el d&iacute;a a d&iacute;a de Camari&ntilde;as.
    </p><h2 class="article-text">Albacete &mdash; Cuchiller&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Hablar de Albacete es hablar de cuchillos y navajas. La tradici&oacute;n cuchillera de la ciudad se remonta a la Edad Media y ha acompa&ntilde;ado a generaciones enteras, convirti&eacute;ndose en parte esencial de su econom&iacute;a y de su cultura popular.
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                Museo municipal de la Cuchilleria de Albacete.                            </span>
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        El Museo de la Cuchiller&iacute;a, instalado en un edificio hist&oacute;rico del centro, es el mejor lugar para conocer esta herencia. Re&uacute;ne piezas antiguas, dise&ntilde;os modernos y explica c&oacute;mo se forjan las hojas y se ensamblan los mangos. La feria anual dedicada a este oficio confirma que la cuchiller&iacute;a sigue muy presente en nuestros d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La Alpujarra (Granada) &mdash; Jarapas</h2><p class="article-text">
        Las jarapas son tejidos de colores vivos elaborados en telares tradicionales con restos de tela. Nacieron como una forma pr&aacute;ctica de aprovechar materiales sobrantes y con el tiempo se convirtieron en un elemento decorativo imprescindible en las casas de La Alpujarra.
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                Las típicas jarapas de la Alpujarra granadina.                            </span>
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        En pueblos como Bubi&oacute;n, Pampaneira o Capileira todav&iacute;a es posible ver telares en funcionamiento. Cada jarapa es distinta, fruto de la improvisaci&oacute;n del artesano al combinar los retales. Adem&aacute;s de alfombras o colchas, hoy tambi&eacute;n se utilizan en cortinas y tapices.
    </p><h2 class="article-text">Cantabria &mdash; Albarcas</h2><p class="article-text">
        Las albarcas c&aacute;ntabras son un calzado tallado en una sola pieza de madera, pensado para soportar la humedad y el barro. Durante siglos fueron el zapato de diario en los pueblos rurales, y cada valle desarroll&oacute; su propio estilo.
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                Las albarcas de Cantabria.                            </span>
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        El trabajo del albarquero consist&iacute;a en elegir el tronco adecuado y vaciarlo hasta darle la forma final. Aunque hoy su uso cotidiano ha desaparecido, se siguen fabricando para grupos folcl&oacute;ricos y festividades, y forman parte de la indumentaria tradicional en romer&iacute;as y danzas regionales.
    </p><h2 class="article-text">Mallorca &mdash; Cester&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La cester&iacute;a de palma, conocida como llata, se ha practicado en la isla durante siglos. Se elabora a partir de las hojas de la palmera enana o margall&oacute;, que se secan, blanquean y se trenzan en tiras resistentes. Con ellas se confeccionaban desde capazos hasta sombreros, siempre adaptados a las necesidades de la vida rural.
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                Cestería en Mallorca.                            </span>
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        Hoy se pueden ver en museos y talleres de municipios como Capdepera o Art&agrave;, donde todav&iacute;a se conservan las t&eacute;cnicas tradicionales. La cester&iacute;a mallorquina ha sabido reinventarse y muchas piezas actuales se destinan a la decoraci&oacute;n, sin perder el car&aacute;cter aut&eacute;ntico de este oficio.
    </p><h2 class="article-text">Lagartera (Toledo) &mdash; Bordados</h2><p class="article-text">
        Los bordados de Lagartera son uno de los trabajos textiles m&aacute;s reconocidos de Castilla-La Mancha. Con hilos de colores vivos y t&eacute;cnicas como el deshilado o el dibujo contado, las lagarteranas han creado piezas que forman parte de la indumentaria tradicional y de la ropa de hogar.
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                Los bordados típicos de Lagartera.                            </span>
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        El traje t&iacute;pico bordado es protagonista en fiestas religiosas como el Corpus Christi, donde se exhibe toda la riqueza de esta artesan&iacute;a. Los bordados siguen siendo se&ntilde;a de identidad de Lagartera y un ejemplo de c&oacute;mo la transmisi&oacute;n oral y familiar mantiene viva una t&eacute;cnica de gran complejidad.
    </p><h2 class="article-text">La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; (Girona) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; es uno de los grandes centros cer&aacute;micos de Catalunya. Su tradici&oacute;n se remonta al siglo XVIII y a&uacute;n conserva las chimeneas industriales que recuerdan la importancia de este oficio en la zona.
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            <span class="title">
                Decorando cerámica en La Bisbal d’Empordà.                            </span>
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        El Terracotta Museu explica esta historia y expone una amplia colecci&oacute;n de piezas que van desde la alfarer&iacute;a m&aacute;s sencilla hasta la cer&aacute;mica decorativa y la destinada a la construcci&oacute;n. La visita permite entender por qu&eacute; la ciudad ha sido reconocida como uno de los referentes cer&aacute;micos del Mediterr&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Artesanía,Turismo nacional,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a63614b-f9b5-4946-b7cd-1489934b9a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alpuente, Oseira, Santa Gadea del Cid y Vilanova dos Infantes son los cuatro municipios que, gracias a su valioso patrimonio y cuidada conservación, se incorporan en 2026 a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España
</p><p class="subtitle">Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de pueblos bonitos. Basta con desviarse unos kil&oacute;metros de las grandes carreteras para encontrar plazas tranquilas, cascos hist&oacute;ricos bien conservados o calles que relajan hasta al urbanita m&aacute;s estresado. Pero entre todos ellos hay algunos que destacan no solo por su est&eacute;tica, sino tambi&eacute;n por el cuidado con el que han sabido mantener su patrimonio, su entorno y su forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu naci&oacute; la asociaci&oacute;n de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a, una red que reconoce a aquellas localidades que cumplen con m&aacute;s de 40 requisitos relacionados con la conservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica, la integraci&oacute;n en el paisaje, la calidad urbana o la oferta cultural. No basta con tener un bonito casco hist&oacute;rico, sino que los pueblos deben demostrar un compromiso real y sostenido con su identidad y su entorno, adem&aacute;s de superar auditor&iacute;as peri&oacute;dicas una vez forman parte de la red.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, cuatro nuevas localidades se suman a esta asociaci&oacute;n: Alpuente, en el interior de Valencia; Oseira y Vilanova dos Infantes, en Ourense; y Santa Gadea del Cid, en la provincia de Burgos. Se incorporan as&iacute; a una lista en la que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han entrado pueblos como Comillas, Trujillo, Castrojeriz, Berlanga de Duero o Puentedey, reforzando una red que prioriza la calidad antes que la cantidad.
    </p><h2 class="article-text">Alpuente (Valencia)</h2><p class="article-text">
        Alpuente se encuentra en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Los Serranos, y es uno de esos pueblos que sorprenden desde lejos. Asentado sobre una gran mole de roca y rodeado de paisaje de monta&ntilde;a, conserva un trazado medieval que se recorre sin rumbo fijo. No es casualidad que sea el primer municipio de la provincia de Valencia en incorporarse a la asociaci&oacute;n, pues aqu&iacute; la historia se percibe en las calles, en las fachadas y en c&oacute;mo la arquitectura se adapt&oacute; a la orograf&iacute;a del terreno.&nbsp;
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            <span class="title">
                Alpuente integrado en el paisaje.                            </span>
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        El gran referente patrimonial de Alpuente es su castillo, de origen andalus&iacute;, cuyos restos dominan el casco urbano desde lo alto. A su alrededor se extiende un antiguo recinto amurallado y un entramado de calles estrechas que forman parte de un conjunto declarado Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico. A nuestro paso van apareciendo elementos como la Torre de la Aljama, antiguas casas se&ntilde;oriales, hornos medievales o la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Piedad, reflejo de las distintas etapas hist&oacute;ricas que ha vivido la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero Alpuente no es solo piedra y pasado medieval. Su t&eacute;rmino municipal guarda uno de los conjuntos de huellas de dinosaurio m&aacute;s importantes de la Comunitat Valenciana, adem&aacute;s de un museo paleontol&oacute;gico que ayuda a entender ese legado. A todo ello se suma un entorno natural ideal para el senderismo, antiguos huertos escalonados y un acueducto medieval que sigue marcando el paisaje. Un equilibrio poco com&uacute;n entre patrimonio, naturaleza y vida rural que explica su entrada en la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Oseira (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Oseira es una peque&ntilde;a aldea del interior de Ourense donde el paisaje y la historia van de la mano. Rodeada de montes, bosques y silencio, su nombre est&aacute; ligado de forma inseparable al Monasterio de Santa Mar&iacute;a la Real de Oseira, uno de los grandes conjuntos mon&aacute;sticos de Galicia. El pueblo creci&oacute; a su alrededor y a&uacute;n hoy mantiene ese aire pausado y recogido que invita a recorrerlo sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Fundado en el siglo XII, el monasterio cisterciense es conocido como &ldquo;El Escorial gallego&rdquo; por sus dimensiones y su monumentalidad. Su arquitectura, sobria y s&oacute;lida, combina elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos, con espacios tan destacados como la iglesia abacial, los claustros o la sala capitular. M&aacute;s all&aacute; de los detalles art&iacute;sticos, el conjunto impresiona por la sensaci&oacute;n de equilibrio entre el edificio y el entorno natural que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        La vida en Oseira sigue marcada por ese legado mon&aacute;stico. El ritmo tranquilo, los caminos que parten del monasterio y el paisaje verde que lo envuelve hacen de este lugar un destino ideal para quienes buscan calma y autenticidad. Senderos, antiguos molinos y el discurrir del r&iacute;o completan una experiencia muy ligada a la Galicia interior.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Santa Gadea del Cid (Burgos)</h2><p class="article-text">
        Santa Gadea del Cid es una de esas villas castellanas que conservan intacto su car&aacute;cter medieval. Se encuentra en el norte de la provincia de Burgos, muy cerca del l&iacute;mite con Araba, en un entorno marcado por el valle del Ebro y los Montes Obarenes. Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, pero su patrimonio es importante, y basta cruzar una de sus antiguas puertas para darse cuenta de que aqu&iacute; la historia sigue muy presente.
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            <span class="title">
                Plaza porticada de Santa Gadea del Cid, en Burgos.                            </span>
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        El casco hist&oacute;rico, declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural, mantiene parte de su antiguo sistema defensivo, con restos de muralla y dos puertas medievales que a&uacute;n marcan el acceso a la villa. En el centro destaca la iglesia fortificada de San Pedro, un edificio imponente para las dimensiones del pueblo, que preside una plaza porticada donde tradicionalmente se celebraban los mercados. A pocos pasos, las calles empedradas y las casas de piedra con escudos nobiliarios refuerzan esa sensaci&oacute;n de viaje al pasado.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto del pueblo, las ruinas del castillo recuerdan el papel estrat&eacute;gico que tuvo Santa Gadea del Cid como enclave fronterizo durante la Edad Media. En los alrededores, ermitas, antiguos monasterios y campos abiertos completan un paisaje sereno y muy ligado a la vida rural. Un conjunto bien conservado y respetado que explica su incorporaci&oacute;n a la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a en 2026.
    </p><h2 class="article-text">Vilanova dos Infantes (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Vilanova dos Infantes es un peque&ntilde;o n&uacute;cleo medieval situado en el municipio de Celanova, en el interior de la provincia de Ourense. Antiguamente fue una villa independiente, y ese pasado se percibe todav&iacute;a en la forma del pueblo y en el cuidado de su conjunto hist&oacute;rico. Desde la distancia ya se reconoce su silueta, con las casas de piedra agrupadas en torno a su Torre da Homenaxe.
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            <span class="title">
                El Conjunto Historico de Vilanova dos Infantes, en Ourense.                            </span>
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        La torre es el elemento m&aacute;s destacado del antiguo castillo, &uacute;nico vestigio de la fortaleza que proteg&iacute;a el burgo medieval. Reconstruida y bien conservada, hoy alberga un espacio expositivo dedicado a la historia y la vida de la comarca. A su alrededor se extiende un entramado de calles empedradas, plazas peque&ntilde;as y viviendas tradicionales en las que predominan la piedra, la madera y los h&oacute;rreos, en un ejemplo muy cuidado de conservaci&oacute;n patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La vida cultural y las tradiciones siguen teniendo un peso importante en Vilanova dos Infantes. Fiestas como la romer&iacute;a etnogr&aacute;fica Raigame o la devoci&oacute;n a la Virxe do Cristal mantienen vivo el v&iacute;nculo entre pasado y presente. Todo ello, junto a su entorno rural y su coherencia urbana, han hecho merecer su reconocimiento como uno de los pueblos m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Turismo nacional,Pueblos,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed67b596-2e25-45c7-8712-9509b5017cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pueblos pequeños, casas de pizarra y carreteras que se adentran en la Sierra Norte de Guadalajara. Esta ruta recorre localidades como Tamajón, Campillo de Ranas, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos y propone una escapada tranquila por algunas de las localidades más singulares de la provincia
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        En el norte de la provincia de Guadalajara hay un grupo de pueblos que, por su historia, su arquitectura y su entorno, bien merecen una visita. Son localidades peque&ntilde;as, tranquilas, muy ligadas a la monta&ntilde;a, que forman parte del Parque Natural de la Sierra Norte y se reparten alrededor del pico Ocej&oacute;n. Es una zona claramente rural, con carreteras secundarias y pueblos dispersos, donde todo invita a bajar el ritmo y a recorrerla sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        La pizarra negra es el elemento que une a todos estos pueblos. Con ella se han levantado casas, tejados, muros, calles y todo tipo de construcciones auxiliares, siempre aprovechando el material que ofrec&iacute;a el propio terreno. El resultado es una arquitectura sencilla, muy ligada a la vida ganadera y agr&iacute;cola, pensada para soportar inviernos duros y que, con el paso del tiempo, ha acabado convirti&eacute;ndose en la gran se&ntilde;a de identidad de la zona. No es algo puntual: aqu&iacute; la pizarra lo marca todo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se suele hablar de la Ruta de la Arquitectura Negra como un &uacute;nico recorrido, en la pr&aacute;ctica son dos rutas distintas. Tamaj&oacute;n act&uacute;a como punto de partida y tambi&eacute;n como lugar donde el camino se divide. Hacia un lado, la ladera oeste del Ocej&oacute;n, con pueblos como Retiendas, Campillejo, El Espinar, Roblelacasa, Campillo de Ranas, Robleluengo y Majaelrayo. Hacia el otro, la ladera este, que lleva a Almiruete, Palancares y Valverde de los Arroyos. Dos itinerarios cortos en kil&oacute;metros, f&aacute;ciles de combinar, y que permiten conocer esta parte de Guadalajara con calma y sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.
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                Valverde de los Arroyos, en Guadalajara.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ruta por la ladera oeste del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Desde Tamaj&oacute;n y poniendo rumbo norte, la carretera se adentra hacia la ladera izquierda del Ocej&oacute;n y empieza a mostrar, poco a poco, el paisaje que define esta parte de la Sierra Norte de Guadalajara. El entorno se vuelve m&aacute;s monta&ntilde;oso y la pizarra empieza a aparecer de forma constante en muros, tejados y cercados. Es un recorrido corto en kil&oacute;metros, pero con muchas paradas posibles, porque los pueblos aparecen uno tras otro y cada uno tiene algo que justifica detenerse.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es Retiendas, donde el principal punto de inter&eacute;s est&aacute; a las afueras del casco urbano: las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, fundado en el siglo XII. De la antigua construcci&oacute;n se conserva parte de la iglesia, en un estado que le da un aire muy evocador y que la ha convertido en uno de los lugares m&aacute;s fotografiados de la ruta. El monasterio se encuentra en proceso de rehabilitaci&oacute;n y solo puede visitarse en actividades guiadas, pero incluso desde el exterior merece la pena la parada.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el recorrido enlaza varias peque&ntilde;as pedan&iacute;as que dependen de Campillo de Ranas: Campillejo, El Espinar y Roblelacasa. Son pueblos muy peque&ntilde;os, con una arquitectura negra especialmente homog&eacute;nea, donde la pizarra lo cubre pr&aacute;cticamente todo. Las calles son irregulares y las casas se agrupan sin orden. En Campillejo, adem&aacute;s, llaman la atenci&oacute;n los encalados en puertas y ventanas y algunos detalles decorativos integrados en la propia mamposter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Roblelacasa es uno de los ejemplos m&aacute;s singulares de esta vertiente. El pueblo parece construido al rev&eacute;s, con la entrada por una zona m&aacute;s alta desde la que no se aprecia el conjunto hasta que se empieza a bajar por sus callejuelas. Muchas de sus casas han sido restauradas respetando los materiales y la forma original, y recorrerlo con calma permite entender bien c&oacute;mo era la vida en estos pueblos de monta&ntilde;a, donde la arquitectura estaba pensada para compartir espacio con los animales y adaptarse a una econom&iacute;a de subsistencia.
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                Arquitectura negra, pizarra sobre pizarra.                            </span>
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        El siguiente n&uacute;cleo importante es Campillo de Ranas, que act&uacute;a como centro de la zona y cabeza del concejo. Aqu&iacute; el caser&iacute;o es algo m&aacute;s amplio y se concentran servicios, alojamientos rurales y actividad durante buena parte del a&ntilde;o. La arquitectura mantiene el patr&oacute;n de pizarra, madera y barro, con construcciones de una o dos plantas y cubiertas de lajas superpuestas. La iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a Magdalena y el reloj de sol son algunos de los puntos m&aacute;s reconocibles del pueblo, que tambi&eacute;n se ha hecho conocido por acoger celebraciones y eventos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Campillo de Ranas se contin&uacute;a hacia Robleluengo, otro peque&ntilde;o n&uacute;cleo donde el conjunto de edificios de pizarra conserva una gran coherencia visual, y finalmente se llega a Majaelrayo. Situado a los pies del Ocej&oacute;n, es uno de los pueblos m&aacute;s conocidos de la ruta y uno de los que mejor resume el esp&iacute;ritu de la Arquitectura Negra. Sus casas son algo m&aacute;s grandes, organizadas en manzanas amplias, y el pueblo se ha convertido en punto de partida para la subida al pico Ocej&oacute;n, una ruta de unos 13 kil&oacute;metros y dificultad media (siempre que no haya nieve, claro). Adem&aacute;s de su entorno natural, Majaelrayo conserva tradiciones como las fiestas del Santo Ni&ntilde;o, en septiembre, declaradas de inter&eacute;s tur&iacute;stico regional.
    </p><h2 class="article-text">La ruta por la ladera este del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        De vuelta a Tamaj&oacute;n y mirando al norte, la carretera toma la otra bifurcaci&oacute;n y se dirige hacia la ladera derecha del Ocej&oacute;n. El paisaje cambia ligeramente, con valles algo m&aacute;s abiertos en algunos tramos, pero la pizarra sigue marcando el aspecto de los pueblos. Esta ruta es m&aacute;s corta en n&uacute;mero de localidades, aunque concentra algunos de los lugares m&aacute;s conocidos de la Arquitectura Negra guadalajare&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer pueblo que aparece es Almiruete, una pedan&iacute;a de Tamaj&oacute;n desde la que ya se tienen buenas vistas del Ocej&oacute;n. El caser&iacute;o mantiene el uso de la pizarra en muros y tejados y es conocido, adem&aacute;s, por sus tradiciones populares, especialmente las botargas y mascaritas que recorren sus calles durante el Carnaval, una celebraci&oacute;n muy arraigada en la zona.
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                Botargas y mascaritas en Almiruete.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante se encuentra Palancares, uno de los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os de toda la ruta. Su tama&ntilde;o reducido y su escasa poblaci&oacute;n no le restan inter&eacute;s, al contrario, pues recorrerlo permite apreciar con claridad la arquitectura negra en su versi&oacute;n m&aacute;s sencilla y austera. Es una parada breve, pero muy representativa de c&oacute;mo eran estos asentamientos de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La ruta termina en Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos m&aacute;s visitados de la Sierra Norte de Guadalajara y, para muchos, uno de los m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a. Situado a m&aacute;s de 1.200 metros de altitud, su casco urbano forma un conjunto muy cuidado, con calles empedradas, casas de pizarra bien conservadas y una plaza mayor amplia para lo que es habitual en pueblos de este tama&ntilde;o. Destacan la iglesia de San Ildefonso, construida en pizarra en el siglo XIX, y el museo etnogr&aacute;fico, que ayuda a entender la vida tradicional de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        Desde Valverde de los Arroyos parte una de las excursiones m&aacute;s conocidas de la zona: el sendero hasta las Chorreras de Despe&ntilde;alagua. Se trata de una cascada de m&aacute;s de ochenta metros de altura, cuyo caudal depende de las lluvias, y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos naturales de la ruta. El recorrido es sencillo y, llegados aqu&iacute;, merece mucho la pena darse el paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Valverde de los Arroyos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los pueblos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recorrer los pueblos, la Ruta de la Arquitectura Negra permite disfrutar de un entorno natural muy variado. La zona cuenta con formaciones boscosas diversas, como hayedos, robledales, pinares o encinares, y una fauna en la que destacan aves rapaces como el &aacute;guila real, el buitre leonado o el halc&oacute;n peregrino. Todo ello refuerza la sensaci&oacute;n de estar en un territorio poco alterado, por lo que los aficionados al senderismo tienen a su alcance un paisaje id&iacute;lico en el que estirar las piernas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de la ruta principal se encuentran tambi&eacute;n otros puntos de inter&eacute;s, como el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/hayedo-tejera-negra-reserva_1_10591102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hayedo de Tejera Negra</a>, declarado Patrimonio de la Humanidad, o localidades como Cogolludo, donde merece la pena detenerse para visitar su Palacio Ducal y su plaza mayor. Son complementos que encajan bien en una escapada de uno o dos d&iacute;as por la zona.
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a forma parte tambi&eacute;n de la experiencia. Asados de cabrito o cordero, calderetas, platos de caza o elaboraciones tradicionales a base de productos del cerdo son habituales en la comarca. En oto&ntilde;o, las setas ganan protagonismo, y no faltan los postres elaborados con miel de La Alcarria, que los m&aacute;s golosos sabr&aacute;n que es una de las m&aacute;s reconocidas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta de la Arquitectura Negra de Guadalajara es, en el fondo, una forma sencilla de conocer una parte muy concreta de la provincia, donde todo a&uacute;n sigue pareciendo muy aut&eacute;ntico. Pueblos peque&ntilde;os, arquitectura tradicional y un paisaje boscoso que lo envuelve todo. Dos rutas cortas, f&aacute;ciles de combinar, que sin duda invitan a disfrutar del camino tanto como de cada parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 21:11:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Pueblos bonitos,Guadalajara,Turismo nacional,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d488520c-ba43-4ccc-ad1f-abc18ddb4b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x415y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudad Rodrigo se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona </p><p class="subtitle"> Románico, gótico y mudéjar: viaje por la historia del arte en este pueblo de Extremadura de apenas 1.700 habitantes</p></div><p class="article-text">
        Ataviados con m&aacute;scaras y disfraces en los que se invert&iacute;an los roles tradicionales, y cargados de s&aacute;tira, burla y de excesos, la celebraci&oacute;n colectiva del carnaval hunde sus ra&iacute;ces en las fiestas griegas que recordaban a Dioniso, el dios del vino, y en las saturnales romanas, en las que por unos d&iacute;as no exist&iacute;an las jerarqu&iacute;as sociales y los esclavos pod&iacute;an comportarse como personas libres. Enmarcadas despu&eacute;s en el calendario lit&uacute;rgico cristiano, era una &eacute;poca para comer y beber sin restricciones justo antes del ayuno de la cuaresma. De ah&iacute; hered&oacute; su nombre: 'carna vale', adi&oacute;s a la carne. 
    </p><p class="article-text">
        El carnaval es una fiesta que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y que en cada lugar tiene sus peculiaridades; desde las elegantes m&aacute;scaras de la aristocracia veneciana a la mixtura europeo-atl&aacute;ntica de los carnavales de Canarias, pasando por los pasodobles, cupl&eacute;s y popurr&iacute;s de C&aacute;diz, la samba brasile&ntilde;a o la famosa batalla de naranjas del Carnaval de Ivrea (Italia) que representa el desaf&iacute;o al poder feudal y que est&aacute; considerado como uno de los m&aacute;s antiguos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en Espa&ntilde;a es el Carnaval del Toro, en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca), una poblaci&oacute;n de aire medieval con mucho encanto y alguna que otra peculiaridad: su muralla tiene una curiosa forma de estrella, edificios que respiran historia y un castillo donde puedes quedarte a dormir. Si te est&aacute;s planteando una escapada para disfrutar de un carnaval distinto, apunta bien el nombre de Ciudad Rodrigo, un lugar que no te dejar&aacute; indiferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ciudad Rodrigo, bañada por el Río Águeda y rodeada por su muralla                            </span>
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        Su carnaval, que este a&ntilde;o tendr&aacute; lugar del 28 de febrero al 4 de marzo, empez&oacute; a celebrarse en el siglo XV, al mismo tiempo que se construy&oacute; su casa consistorial y se destin&oacute; el presupuesto para que se pudiera terminar la obra de la catedral. Se tiene constancia de la celebraci&oacute;n de estos carnavales desde 1493, cuando los Reyes Cat&oacute;licos se dirigieron a las autoridades locales para pedirles m&aacute;s contenci&oacute;n en el gasto de las celebraciones: tanto en comida, como en bebida y corridas de toros. Sin embargo, esta fiesta continu&oacute; vivi&eacute;ndose a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta llegar a nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Carnaval aparte, Ciudad Rodrigo &mdash;regada por el r&iacute;o &Aacute;gueda&mdash; tiene mucho que contar, y que visitar. Sus muros, en forma de estrella y con una longitud de 2 kil&oacute;metros, protegen todo el per&iacute;metro del caso antiguo, hasta su Plaza Mayor. Es, a d&iacute;a de hoy, el pueblo mejor amurallado de Castilla y Le&oacute;n. El per&iacute;metro defensivo se comenz&oacute; a construir en el siglo XII, aunque la estructura que vemos en la actualidad data del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo, que est&aacute; localizado muy cerca de la frontera con Portugal, se eleva sobre un mont&iacute;culo y su muralla est&aacute; salpicada por las siete puertas que serv&iacute;an para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras &eacute;pocas albergaron a las familias nobles de la zona. 
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                Una de las puertas de acceso Intramuros                            </span>
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        Para aprender sobre la historia de Ciudad Rodrigo puedes visitar la Casa de la Cultura, que alberga la Casa de Moctezuma. Mientras que en el Diocesano y Catedralicio podr&aacute;s encontrar las huellas del paso de la civilizaci&oacute;n romana o incluso de la &eacute;poca prehist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En su Castillo de Enrique II de Trast&aacute;mara se encuentra en la actualidad un Parador Nacional. El conjunto fue construido en 1372 una vez conquistada la ciudad. De estilo leon&eacute;s, cuenta con una imponente torre del homenaje y almenas. Y desde los a&ntilde;os 30 del siglo pasado ofrece servicios de alojamiento tur&iacute;stico y hosteler&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La huella de la Guerra de la Independencia</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, en un enclave estrat&eacute;gico entre Espa&ntilde;a y Portugal, ha sido testigo de muchas batallas y conatos de conquista. Durante la Guerra de la Independencia su papel fue esencial en la resistencia frente a las tropas de Napole&oacute;n, cuando aguantaron un sitio de 77 d&iacute;as. Si eres un amante de la historia est&aacute;s de enhorabuena porque puedes hacer un repaso a aquella contienda en la Casa de Los &Aacute;guila, palacio que se levant&oacute; entre los siglos XVI y XVII, y en la que podemos contemplar 82 grabados de Goya de la serie de Los Desastres de la Guerra, as&iacute; como la m&aacute;scara mortuoria de Napole&oacute;n, maquetas de la ciudad y armas utilizadas durante la batalla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no son las &uacute;nicas se&ntilde;ales que han quedado del paso de los combatientes de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo: si visitas su catedral no dejes de buscar los ca&ntilde;onazos de los proyectiles que han dejado huellas en su fachada, las cicatrices de la dureza de la contienda La Catedral de Santa Ana, que empez&oacute; a construirse en el siglo XII, es de estilo rom&aacute;nico tard&iacute;o, aunque con partes tambi&eacute;n de g&oacute;tico. Su P&oacute;rtico de Perd&oacute;n, que qued&oacute; intacto tras las guerras de primeros del siglo XIX, es toda una joya arquitect&oacute;nica del siglo XIII.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no encontrar&aacute;s retablos en esta catedral. Lo curioso es que se encontr&oacute; en la Universidad de Tuxon (Arizona, Estados Unidos). Al parecer, durante una de las restauraciones de la catedral se almacen&oacute; y nunca m&aacute;s se volvi&oacute; a montar. Interesado por la pieza, lo adquiri&oacute; un coleccionista brit&aacute;nico y finalmente cruz&oacute; el charco y apareci&oacute; en la universidad en una exposici&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Una obra del Prado, el museo del orinal y arte paleol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        La Capilla de Cerralbo, un pante&oacute;n, se construy&oacute; en el siglo XVI con la intenci&oacute;n de dar sombra a la catedral. El interior de su catedral atesora una obra de Museo del Prado:&nbsp;<em>El Ap&oacute;stol Santiago a caballo, </em>de Francisco Camilo. Esta pr&aacute;ctica, conocida como El Prado disperso, tiene el objetivo de llevar algunas de las piezas de la pinacoteca a otros lugares para dar a conocer la pintura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El Seminario Diocesano de San Cayetano, en Ciudad Rodrigo, acoge una exposici&oacute;n privada muy peculiar: un recorrido a lo largo de la historia centrado en los orinales, uno de los artefactos dom&eacute;sticos m&aacute;s utilizados en la antig&uuml;edad. La colecci&oacute;n cuenta con 1.300 orinales de m&aacute;s de 25 pa&iacute;ses, hechos con materiales diversos. Entre ellos, est&aacute; expuesto uno que data del siglo XII, el m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo hecho con metal, o el que ide&oacute; Gaud&iacute; para un marqu&eacute;s.
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            <span class="title">
                Muestra del yacimiento                            </span>
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        Al aire libre, y a unos 15 kil&oacute;metros de Ciudad Rodrigo, se puede visitar el <a href="https://siegaverde.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yacimiento Arqueol&oacute;gico de la Siega Verde</a>, Patrimonio Mundial de la Unesco y en la que podemos encontrar un conjunto de 645 figuras de hace m&aacute;s de 20.000 a&ntilde;os. El yacimiento no se descubri&oacute; hasta 1988, confundidas en parte hasta ese momento con arte pastoril. Sin embargo, se ha convertido hasta la fecha en una de las mayores muestras de arte paleol&iacute;tico (representan animales como ciervos o caballos, adem&aacute;s de signos y figuras antropom&oacute;rficas) al aire libre.
    </p><h2 class="article-text">Un pueblo con mucho teatro y una gastronom&iacute;a de lujo</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, adem&aacute;s de por su carnaval (declarado Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional), es muy conocida por albergar la Feria de Teatro de Castilla y Le&oacute;n, que se celebra cada mes de agosto y re&uacute;ne todo tipo de formatos en espect&aacute;culos en escenarios cerrados y al aire libre. As&iacute; que si piensas acercarte en verano, ya sabes que tienes una cita con la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        No puedes marcharte de Ciudad Rodrigo sin probar la carne de vaca morucha, originaria de esta zona, o el farinato. Se trata de un embutido que se prepara con pan, harina, manteca, piment&oacute;n, cebolla, aguardiente y an&iacute;s, y que se suele acompa&ntilde;ar de huevos fritos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 12:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dd5c321-e55c-4c01-9a38-a2a665026f5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La clave está en saber dónde ir: de Granada a León, pasando por Cádiz u Oviedo, estos siete destinos nacionales demuestran que la cuesta de enero no siempre tiene que frenar las ganas de cambiar de aires</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado

</p></div><p class="article-text">
        Enero no tiene por qu&eacute; ser el mes del sof&aacute; y la manta. Viajar despu&eacute;s de Navidad no es f&aacute;cil, hay muchos gastos acumulados y el comienzo del a&ntilde;o se hace cuesta arriba, pero si quieres viajar siempre hay opciones que lo ponen un poco m&aacute;s f&aacute;cil que otras. Ciudades donde el plan principal es caminar, mirar y sentarse a comer cosas ricas y aut&eacute;nticas sin arruinarse.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia est&aacute; en elegir bien. Hay lugares que funcionan especialmente bien en invierno porque no obligan a pagar entradas para disfrutar de lo esencial, porque se recorren andando y porque su oferta m&aacute;s interesante est&aacute; en la calle. En esos destinos, el dinero dura m&aacute;s y la cuesta de enero se lleva mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en este manual de resistencia viajera dejamos fuera ciudades donde el coche es imprescindible, donde &lsquo;ver lo importante&rsquo; implica encadenar visitas de pago o donde los precios no bajan ni fuera de temporada. En su lugar, proponemos siete escapadas nacionales que en enero juegan a favor del viajero: Granada, Le&oacute;n, Lugo, C&aacute;diz, &Aacute;vila, &Uacute;beda y Baeza, y Oviedo. Destinos distintos que no exigen un gran desembolso para ser disfrutados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        Granada es uno de esos destinos donde el viaje se disfruta caminando. Desde el centro hist&oacute;rico se sube al Albaic&iacute;n casi sin darse cuenta, enlazando cuestas, placetas y miradores como el de San Nicol&aacute;s o el de la Vereda de Enmedio del Sacromonte, donde la vista es el premio y no hace falta pagar nada. En enero, adem&aacute;s, el ritmo es m&aacute;s tranquilo y se puede recorrer la ciudad sin agobios tur&iacute;sticos.
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                Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada.                            </span>
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        El resto del d&iacute;a se completa bajando hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el r&iacute;o Darro y perdi&eacute;ndose por las calles del centro. Comer no exige sentarse en restaurantes caros, la tradici&oacute;n granadina de acompa&ntilde;ar la bebida con tapas permite ir enlazando paradas y alargar la jornada sin disparar el presupuesto. Granada funciona en enero porque no exige grandes planes y puedes dejar la visita a la Alhambra para otra ocasi&oacute;n si no da tiempo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Le&oacute;n es una escapada ideal para enero porque concentra mucho en muy poco espacio. El casco hist&oacute;rico se recorre a pie en unas horas, y en ese recorrido aparecen algunos de sus puntos m&aacute;s reconocibles: la catedral, que impone incluso desde fuera, o la Casa Botines, que se disfruta incluso sin necesidad de entrar. No hace falta organizar visitas ni reservar nada para sentir que el viaje merece la pena.
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                La Catedral de León.                            </span>
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        La clave est&aacute; en el Barrio H&uacute;medo y sus alrededores, donde salir a tomar algo suele implicar comer mucho y bien. El sistema de &lsquo;bebida + tapa&rsquo; permite recorrer la zona a base de peque&ntilde;as paradas, sin sentarse a una comida formal ni gastar de m&aacute;s. Entre paseo y paseo, vamos pasando por calles hist&oacute;ricas, rincones con encanto como la Plaza del Grano, bares llenos de vida y una ciudad que en invierno se muestra m&aacute;s tranquila y accesible. Eso s&iacute;, que no se te olvide tu mejor ropa de abrigo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lugo</h2><p class="article-text">
        Lugo es un destino que encaja muy bien en enero porque su gran atractivo no requiere entradas ni planificaci&oacute;n. La muralla romana se puede recorrer entera caminando, con vistas distintas a cada tramo, y funciona casi como un paseo circular de m&aacute;s de 2 km. Es patrimonio de primer nivel, con 17 siglos a sus espaldas, pero integrado en la ciudad y en la vida cotidiana.
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                Lugo y su muralla.                            </span>
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        A los pies de la muralla, el casco hist&oacute;rico permite disfrutar sin gastar. Calles tranquilas, plazas peque&ntilde;as y bares donde las tapas gratis suelen acompa&ntilde;ar a la bebida hacen que comer sea sencillo y sin sobresaltos. No hay grandes reclamos tur&iacute;sticos que encarezcan la experiencia ni zonas pensadas solo para visitantes. La catedral, el parque de Rosal&iacute;a de Castro, la Plaza Mayor&hellip; Lugo es una buena opci&oacute;n para caminar, comer bien y gastar poco.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz</h2><p class="article-text">
        C&aacute;diz es uno de esos destinos que en verano pueden resultar caros, pero que en enero juegan a favor del viajero. El clima permite pasar mucho tiempo en la calle, y la ciudad se disfruta caminando de un extremo a otro sin necesidad de transporte. Aqu&iacute; el plan no es hacer cosas, sino simplemente estar para disfrutar de su ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a.
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                Cádiz y sus colores.                            </span>
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        Un paseo por la Caleta, una vuelta por el Campo del Sur, su catedral o perderse por el barrio del P&oacute;pulo ya llenan buena parte del d&iacute;a. El mercado central es otro punto clave para comer algo sin precios elevados. Y en invierno, C&aacute;diz se muestra m&aacute;s local, menos saturada y mucho m&aacute;s accesible. Es una escapada donde el dinero cunde porque el entorno lo pone f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">&Aacute;vila</h2><p class="article-text">
        &Aacute;vila es perfecta para una escapada breve en enero porque se adapta bien a un presupuesto ajustado. Es una ciudad peque&ntilde;a, muy manejable, que se recorre andando sin prisas. El fr&iacute;o reduce el turismo y deja una sensaci&oacute;n de calma que encaja bien con un viaje sencillo. Eso s&iacute;, como en Le&oacute;n, no olvides ni el gorro ni la bufanda.
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                Panorámica de Ávila.                            </span>
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        La muralla es la gran protagonista, y no hace falta pagar entrada para disfrutarla. El recorrido exterior permite verla desde todos los &aacute;ngulos y marcar la ruta de tu visita. El resto del tiempo se reparte entre calles tranquilas, miradores como el Humilladero de los cuatro postes, y paradas para comer platos contundentes a un m&oacute;dico precio. Otros puntos de inter&eacute;s como la Puerta del Alc&aacute;zar, la iglesia de San Pedro Ap&oacute;stol, el Real Monasterio de Santo Tom&aacute;s o la Bas&iacute;lica de San Vicente tambi&eacute;n ofrecen mucho sin tener que gastar.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;beda y Baeza</h2><p class="article-text">
        &Uacute;beda y Baeza van en un mismo<em> pack</em>, se entienden mejor juntas, aunque haya que desplazarse de una a la otra. Son ciudades peque&ntilde;as y muy f&aacute;ciles de recorrer a pie, donde el patrimonio est&aacute; a la vista en cada plaza y en cada calle. No hace falta entrar en todos los edificios para sentir que se est&aacute; en un lugar especial. Aqu&iacute; el Renacimiento est&aacute; al alcance de la mano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Baeza monumental.                            </span>
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        Pasear por la plaza V&aacute;zquez de Molina en &Uacute;beda o por el centro hist&oacute;rico de Baeza es suficiente para entender el valor del conjunto. En invierno, adem&aacute;s, el ambiente es tranquilo y los precios se mantienen lejos de los picos tur&iacute;sticos. Comer bien es sencillo y sin men&uacute;s pensados solo para visitantes. Son destinos ideales para quien busca historia, calma y un viaje sin sobresaltos econ&oacute;micos.
    </p><h2 class="article-text">Oviedo</h2><p class="article-text">
        Oviedo es una ciudad muy agradecida para viajar en enero porque todo est&aacute; cerca y todo es bastante sencillo. El casco antiguo se recorre en poco tiempo, y a partir de ah&iacute; el plan va tomando forma poco a poco: paseos, sidrer&iacute;as, mercados y calles con vida durante todo el a&ntilde;o.
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                La catedral de Oviedo.                            </span>
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        La zona vieja, con la catedral como referencia, concentra buena parte del paseo, pero lo interesante est&aacute; en ir enlazando barrios y paradas como la Plaza de Alfonso II El Casto, la Plaza de Trascorrales, la Plaza de la Constituci&oacute;n, la Plaza del Font&aacute;n o el&nbsp;Campo de San Francisco. Comer no requiere grandes decisiones ni reservas, y moverse no supone ning&uacute;n gasto extra. Oviedo es una escapada c&oacute;moda y f&aacute;cil, perfecta para viajar cuando el presupuesto pone los l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Escapadas,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6d2f68-b7b8-4bbd-a402-2a787ddb3ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta años después de su llegada a la ciudad, es posible seguir sus pasos por ella a partir de sus propios textos</p><p class="subtitle">Por qué Patti Smith sigue siendo una inspiración para Rosalía y la generación Z</p></div><p class="article-text">
        Patti Smith lleg&oacute; a Nueva York cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os: una ciudad sucia, peligrosa, dif&iacute;cil, pero tambi&eacute;n llena de oportunidades para j&oacute;venes artistas que, como ella, no ten&iacute;an miedo al riesgo, al hambre o a confiar en la suerte. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ambas han seguido vidas paralelas. Nueva York, una ciudad resiliente, dispuesta a renacer y transformarse, se presenta con calles m&aacute;s limpias y seguras, pero siempre ofreciendo su cara m&aacute;s hostil a cualquiera que decida apostar all&iacute; todas sus cartas. Y en cuanto a Patti, ella es ahora la madrina del <em>punk</em>, una prol&iacute;fica escritora, un s&iacute;mbolo de lucha contra las injusticias, una superviviente de dolorosas p&eacute;rdidas, un haz de luz y esperanza para las nuevas generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A los veinte a&ntilde;os, sub&iacute; al autob&uacute;s. Llevaba mi peto, un su&eacute;ter de cuello alto negro y la vieja gabardina gris que hab&iacute;a comprado en Camden. Mi peque&ntilde;a maleta, de cuadros amarillos y rojos, conten&iacute;a algunos l&aacute;pices de dibujo, un cuaderno, Iluminaciones [de su autor favorito, Arthur Rimbaud], pocas prendas de vestir y fotos de mis hermanos. Yo era supersticiosa. Hoy era lunes; nac&iacute; un lunes. Era un buen d&iacute;a para llegar a la ciudad de Nueva York. Nadie me esperaba. Todo me aguardaba&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A sus setenta y ocho a&ntilde;os, Patti Smith contin&uacute;a como un torbellino, dispuesta a evocar los recuerdos en blanco y negro de otras &eacute;pocas y a iluminar con su optimismo el futuro. Lo hace con su gira internacional, celebrando el medio siglo de su primer &aacute;lbum <em>Horses</em> y con su nuevo texto <em>Pan de &Aacute;ngeles </em>(Lumen), su cuarto libro de memorias tras <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os,</em> <em>M Train</em> y<em> El a&ntilde;o del mono.</em> Estas obras constituyen un mapa riguroso para conocer la ciudad de Nueva York en d&eacute;cadas pasadas. Si seguimos su rastro a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas, podemos encontrar numerosos lugares que todav&iacute;a siguen en pie tras el paso del tiempo. Y es que la Nueva York de Patti Smith est&aacute; m&aacute;s viva que nunca.
    </p><h2 class="article-text">La Nueva York de los 70</h2><p class="article-text">
        <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os</em> cuenta la historia de amor y eterna amistad entre Patti Smith y el fot&oacute;grafo Robert Mapplethorpe en los 70, el comienzo de su carrera como artistas y el nacimiento del &aacute;lbum <em>Horses,</em> que cumpli&oacute; su cincuenta aniversario el pasado noviembre. Termina con la muerte de Robert, a quien dedica este libro como homenaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tompkins Square Park</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque Patti y Robert ya se hab&iacute;an encontrado un par de veces antes, el episodio en Tompkins Park, en el East Village, marc&oacute; su relaci&oacute;n para siempre. Ella, hambrienta y con la noticia de que no recibir&iacute;a su salario hasta la semana siguiente, se vio obligada a aceptar una invitaci&oacute;n a cenar con un desconocido. Al salir del restaurante, la pareja fue a dar un paseo por Tompkins Park y &eacute;l intent&oacute; convencerla de ir a tomar algo a su piso. En ese momento, Patti reconoci&oacute; a Robert cruzando el parque, se acerc&oacute; con urgencia y le suplic&oacute; hacerse pasar por su novio para despu&eacute;s abandonar a aquel extra&ntilde;o de dudosas intenciones. A partir de entonces comenz&oacute; su relaci&oacute;n, primero como pareja y despu&eacute;s como artistas y amigos inseparables. A&uacute;n hoy, Tompkins Park sigue ofreciendo un refugio a parejas, m&uacute;sicos callejeros y <em>skaters.</em>
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            <span class="title">
                Tompkins Square Park, Nueva York.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El hotel Chelsea y el restaurante El Quijote</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti y Robert vivieron precariamente en dos pisos del East Village hasta que se mudaron al Hotel Chelsea, conviviendo con una comunidad de j&oacute;venes artistas emergentes. All&iacute; se codearon con los poetas de la Generaci&oacute;n Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso; escritores como William S. Burroughs y Arthur C. Clarke; el dramaturgo, guionista y posterior pareja de Patti, Sam Shepard; el cineasta Sandy Daley y el pintor Salvador Dal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Observando el tr&aacute;fico que circulaba por el lobby, en el cual hab&iacute;a arte mediocre colgado de sus paredes. Piezas grandes e invasivas entregadas a Stanley Bard [co-propietario y manager del hotel Chelsea] a cambio del alquiler. El hotel es un refugio en&eacute;rgico y desesperado para montones de ni&ntilde;os con gran talento y buscavidas de toda condici&oacute;n social. Vagos con guitarra y bellezas drogadas con vestidos victorianos. Poetas yonquis, dramaturgos, cineastas arruinados y actores franceses. Todos los que pasan por aqu&iacute; son alguien, aunque no lo sean en el mundo exterior&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El Quijote, el restaurante anexo al hotel, acog&iacute;a a m&uacute;sicos c&eacute;lebres que Patti describe ocupando mesas repletas de gambas con salsa verde, paella, jarras de sangr&iacute;a y botellas de tequila. All&iacute; coincidi&oacute; con Janis Joplin, Jimi Hendrix y Andy Warhol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras una profunda remodelaci&oacute;n, el hotel y el restaurante han perdido el aire decadente que describ&iacute;a Patti, luciendo ahora una decoraci&oacute;n lujosa. Aun as&iacute;, siguen funcionando, y todav&iacute;a se pueden encontrar algunas personas famosas que siguen el rastro de aquellos iconos del arte que una vez tambi&eacute;n comieron y descansaron aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hotel Chelsea.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Coney Island</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Coney Island era uno de los destinos favoritos de Robert y Patti. All&iacute; acud&iacute;an todos los a&ntilde;os para celebrar su aniversario cuando a&uacute;n eran pareja y despu&eacute;s, solo para pasar un buen rato, caminar por el paseo mar&iacute;timo, tomar un perrito caliente y hacerse la foto de rigor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Saint Mark's Church</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Saint Mark's Church, la iglesia episcopaliana del Bowery con m&aacute;s de 350 a&ntilde;os de historia, fue el primer lugar donde Patti ley&oacute; sus poemas en p&uacute;blico. Ocurri&oacute; el 10 de febrero de 1971, como telonera para el poeta Gerard Malanga. Animada por Robert y acompa&ntilde;ada por su amigo y guitarrista Lenny Kaye decidi&oacute; hacer un recital transgresor. Acompa&ntilde;ada de m&uacute;sica, comenz&oacute; con su famosa frase: &ldquo;Jes&uacute;s muri&oacute; por los pecados de otra persona, pero no por los m&iacute;os.&rdquo; Y termin&oacute; con el sonido de la guitarra simulando un accidente de tr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel hito es considerado como la primera<em> performance</em> de <em>rock and roll</em> con poes&iacute;a en la historia, un cruce de g&eacute;neros que la definir&iacute;a como artista. En la actualidad, restaurada tras el incendio del 78, la iglesia acoge recitales de poes&iacute;a gracias al Poetry Project. All&iacute; se dan cursos, se celebran memoriales y sus puertas siempre est&aacute;n abiertas a cualquiera que quiera compartir su arte, tal como hizo en su d&iacute;a una Patti Smith que, pese a la timidez inicial, cosech&oacute; un gran &eacute;xito con aquella primera actuaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El club CBGB</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su debut en Saint Mark's Church, Patti form&oacute; The Patti Smith Group con su amigo el guitarrista Lenny Kaye y juntos comenzaron a tocar en el legendario club CBGB. Hoy d&iacute;a es una tienda de ropa cara, con el suelo impecable y los productos expuestos de forma exquisita. Pero el local sigue siendo el mismo: conserva su diminuto escenario, un <em>pinball,</em> pero lo m&aacute;s llamativo son sus paredes, una reliquia visual con millones de carteles y pegatinas ro&ntilde;osas que anuncian conciertos de rock de bandas clave del punk neoyorquino, como Los Ramones, Blondie o Television, por nombrar solo algunos.
    </p><p class="article-text">
        A Bob Dylan ya lo admiraba, pero lo conoci&oacute; una noche tocando en el CBGB:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La noche, como se suele decir, fue la joya de la corona. Tocamos al un&iacute;sono, y el ritmo y la intensidad de la banda nos elevaron a otra dimensi&oacute;n. A pesar de todo aquel remolino, pude sentir otra presencia tan certeramente como el conejo percibe al sabueso. &Eacute;l estaba all&iacute;. De repente comprend&iacute; la naturaleza del aire el&eacute;ctrico. Bob Dylan hab&iacute;a entrado en el club. Esto tuvo un efecto extra&ntilde;o en m&iacute;. En lugar de sentirme intimidada, sent&iacute; un poder, quiz&aacute;s el suyo; pero tambi&eacute;n sent&iacute; mi propio valor y el valor de mi banda. Para m&iacute;, aquella fue una noche de iniciaci&oacute;n, donde ten&iacute;a que convertirme plenamente en m&iacute; misma en presencia de aquel a quien hab&iacute;a tomado como modelo&rdquo;.</em>
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            <span class="title">
                La tienda John Varvatos, antiguo club CBGB.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Los estudios de m&uacute;sica Electric Lady</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los estudios Electric Lady, fundados por Jimi Hendrix, fueron el lugar donde The Patti Smith Group grab&oacute; su primer disco, <em>Horses.</em> A&ntilde;os atr&aacute;s, Patti tuvo la suerte de intercambiar unas palabras con su fundador, a quien siempre ha profesado gran respeto y devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pas&oacute; un rato conmigo en las escaleras y me cont&oacute; su visi&oacute;n de lo que quer&iacute;a hacer con el estudio. So&ntilde;aba con reunir a m&uacute;sicos de todo el mundo en Woodstock y se sentar&iacute;an en un campo en c&iacute;rculo a tocar y tocar. No importaba qu&eacute; tonalidad, qu&eacute; ritmo o qu&eacute; melod&iacute;a, seguir&iacute;an tocando a trav&eacute;s de su disonancia hasta que encontraran un lenguaje com&uacute;n. Finalmente grabar&iacute;an este lenguaje abstracto universal de la m&uacute;sica en su nuevo estudio. 'El lenguaje de la paz. &iquest;Lo pillas?' Lo pill&eacute;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de Electric Lady, adem&aacute;s de Patti Smith, tambi&eacute;n grabaron The Kiss, Led Zeppelin, Stevie Wonder o David Bowie. Tras sus disuasorias puertas de espejo a&uacute;n hoy se graban muchos de los &aacute;lbumes de los artistas actuales m&aacute;s famosos como Kendrick Lamar, Rosal&iacute;a, Bad Bunny, Taylor Swift o Lana del Rey.
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                Los estudios Electric Lady fundados por Jimi Hendrix.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Greenwich Village a su <em>bungalow</em> en Rockaway</h2><p class="article-text">
        <em>M Train</em>&nbsp;es una colecci&oacute;n de historias sobre la vida de Patti Smith en el Greenwich Village, tras la muerte de su marido Fred <em>Sonic </em>Smith as&iacute; como recuerdos de su vida com&uacute;n en Detroit. El libro tambi&eacute;n habla del <em>bungalow</em> que se compr&oacute; en la playa de Rockaway y sus viajes a Islandia, M&eacute;xico, Espa&ntilde;a o Jap&oacute;n. Las Polaroid de Patti se entrelazan con el relato de sus recuerdos y de sus sue&ntilde;os. Ocurre de forma fluida, como un tren que nunca pierde ritmo a pesar de sus numerosas paradas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Greenwich Village</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti Smith es supersticiosa, cree en talismanes y rituales. Pero por encima de todo, cree en la rutina que repite cada ma&ntilde;ana en <em>M train</em>: levantarse, dar de comer a los gatos, ir a la cafeter&iacute;a &lsquo;Ino a tomar su caf&eacute; negro, sentarse en la mesa de la ventana y escribir sin descanso ni interrupciones. Aunque el caf&eacute; es ahora un restaurante italiano de puerta roja, flores y lucecitas en la fachada, podemos imaginarnos a Patti escribiendo en su lugar favorito, mirando el ajetreo de la calle a trav&eacute;s del cristal.
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            <span class="title">
                Restaurante Cotenna, el antiguo Café ‘Ino en Greenwich Village.                            </span>
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        Para los d&iacute;as en los que su mesa no estaba disponible, la escritora ten&iacute;a un plan B, el Caf&eacute; Dante, que hoy es una bulliciosa cocteler&iacute;a que tambi&eacute;n ofrece comida italiana. Ambos se encuentran en Greenwich Village, el barrio que en su momento acogi&oacute; a tantos artistas y que hoy est&aacute; gentrificado a causa de los turistas, n&oacute;madas digitales y neoyorquinos de clase alta.
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                Café Dante, en Greenwich Village.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El <em>bungalow</em> en la playa de Rockaway</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En una de sus visitas a la playa de Rockaway, en Queens, Patti se enamora del paseo mar&iacute;timo, al que ella misma califica como uno de los m&aacute;s bellos del mundo. Y en un impulso, decide comprarse un<em> bungalow </em>cerca del mar, un lugar tranquilo donde escribir y centrarse en sus proyectos. Este <em>bungalow</em> se convertir&aacute; en un s&iacute;mbolo de resiliencia, como la misma Patti Smith, capaz de aguantar en pie tras el hurac&aacute;n Sandy, que arrasar&aacute; con su precioso paseo mar&iacute;timo y muchas de las viviendas de alrededor.&nbsp;
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de This is Patti Smith (@thisispattismith)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">La escritura como forma de salvaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de las dolorosas p&eacute;rdidas sufridas en un corto espacio de tiempo &mdash;su mejor amigo Robert Mapplethorpe, su marido Fred y su hermano Todd&mdash; Patti Smith consigue recomponer su vida y salir de la tristeza gracias a la escritura. Sus tres libros de memorias, incluyendo el reciente <em>Pan de &Aacute;ngeles,</em> funcionan como un mapa emocional que traza su dolor y su recuperaci&oacute;n, convirtiendo el acto de escribir en un ritual ineludible.
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            <span class="title">
                La literatura de Patti Smith en Strand, una de las librerías en las que trabajó en los 70.                            </span>
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        Al seguir su rastro a trav&eacute;s de sus tres obras &mdash;desde el Tompkins Square Park de su juventud hasta su refugio en Rockaway&mdash;, comprobamos que los lugares que definieron a Patti Smith siguen en pie, y su legado est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca.
    </p><p class="article-text">
        El lanzamiento de su &uacute;ltimo libro coincidi&oacute; con un momento de gran simbolismo. La presentaci&oacute;n de <em>Pan de &Aacute;ngeles</em> fue el 4 de noviembre, fecha que conmemora el cumplea&ntilde;os de Robert Mapplethorpe y el aniversario de la muerte de su marido Fred, adem&aacute;s de ser el 50 aniversario de <em>Horses.</em> Y, como no pod&iacute;a ser de otra forma, la presentaci&oacute;n tuvo lugar en su querida Nueva York donde ahora reside, una ciudad que se reescribe continuamente y sigue resistiendo a los embates del tiempo, igual que la indomable y esperanzadora figura de Patti Smith.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 21:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Literatura,Artistas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6db6d69-b73c-46c3-b5da-58b111e319e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante décadas resurge hoy al servicio del turismo</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        La Roma del C&eacute;sar, la Atenas de S&oacute;crates, el Dubl&iacute;n de Joyce o la Praga de Franz Kafka. Hay ciudades que parecen haber estado siempre unidas a sus personajes m&aacute;s ic&oacute;nicos y, sin embargo, la capital checa no siempre fue as&iacute;. Hasta el 2000, ninguna calle de Praga llevaba el nombre del checo m&aacute;s famoso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajamos hasta all&iacute; para recorrer sus pasos pero tambi&eacute;n su olvido. Para entender en qu&eacute; se ha convertido la Praga de los laberintos kafkianos y en qu&eacute; se ha transformado el Kafka de este enclave tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hab&eacute;is caminado alguna vez por el centro de Praga, por sus callejuelas medievales de piedra oscura, sabr&eacute;is que puede llegar a parecer un laberinto sombr&iacute;o&rdquo;, dice Javier Pe&ntilde;a en <a href="https://podscan.fm/podcasts/grandes-infelices/episodes/27-franz-kafka-grandes-infelices-luces-y-sombras-de-grandes-novelistas" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este genial episodio de Grandes Infelices</a>. Un siglo despu&eacute;s, cuesta reconocer la Praga asfixiante y claustrof&oacute;bica en sus calles bulliciosas con aroma a manzana asada. Hoy, las tiendas de cannabis y cucuruchos de sabores se mezclan con otras de matrioskas donde Messi comparte balda con Putin y Netanyahu.
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            <span class="title">
                Plaza de la Ciudad Vieja.                            </span>
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        En cada esquina, locales de masaje tailand&eacute;s se integran en edificios modernistas bajo las quejas de sus habitantes al ver la ciudad imperial devorada por la mano que les da de comer: la del turismo.
    </p><h2 class="article-text">Praga, el laberinto</h2><p class="article-text">
        Para experimentar la claustrofobia kafkiana, har&aacute; falta alejarse de los circuitos principales. Entrada la noche, nos dirigimos a la parte alta de la ciudad guiados por la silueta afilada del castillo: la luz tenue de las farolas &ndash;muchas a&uacute;n de gas&ndash; y torres g&oacute;ticas que parecen vigilarnos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antiguas escaleras del castillo.                            </span>
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        Es entonces cuando empezamos a experimentar la angustia de su atm&oacute;sfera atrapante. Como si nos adentr&aacute;semos en una pel&iacute;cula de Dr&aacute;cula o si Jack el Destripador nos esperase agazapado tras la esquina. La belleza de la Praga imperial puede resultar tenebrosa. Bajo la niebla, la ciudad desaparece tras el &uacute;ltimo puente que alcanza la vista y el mundo parece no existir m&aacute;s all&aacute; de su castillo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, aunque Kafka no concretaba los lugares de sus historias para convertirlos en universales, este castillo inspir&oacute; su novela hom&oacute;nima. Tras pasar el puente Carlos, tambi&eacute;n presente en sus cartas y relatos, llegamos al castillo &ndash;en uso&ndash; m&aacute;s antiguo del mundo. Un verdadero s&iacute;mbolo del poder que ha funcionado como sede de emperadores y presidentes, omnipresente a lo largo de la ciudad donde se impone con su presencia dominante.
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                Castillo de Bohemia en Praga.                            </span>
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        En la historia de este complejo monumental &ndash;al que volvemos al d&iacute;a siguiente&ndash; la ciudad parece encontrarse con el autor en una b&uacute;squeda constante de identidad negada por un poder que, a pesar de su grandeza, no le concedi&oacute; el lugar que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A escasos minutos, encontramos el denominado &lsquo;Callej&oacute;n del oro&rsquo; desde que un rey envi&oacute; all&iacute; a los mejores alquimistas para buscar la f&oacute;rmula de ese metal precioso. Entre sus diminutos apartamentos, hoy recreados con muebles de la &eacute;poca, encontramos hogares de orfebres y costureras junto a la librer&iacute;a donde Kafka se refugi&oacute; del ruido de la ciudad para escribir algunos de sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas paradojas de este viaje esta ser&aacute; la primera. Y es que, de tantas casas que habit&oacute;, la &uacute;nica que es posible visitar ser&aacute; en la que solo pas&oacute; algunas tardes, hoy convertida en comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Número 22 del Callejón del oro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El c&iacute;rculo kafkiano</h2><p class="article-text">
        Volvemos a la parte baja para recorrer los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja: el punto conc&eacute;ntrico que Kafka llam&oacute; &ldquo;el c&iacute;rculo&rdquo; donde transcurri&oacute; casi toda su vida &ndash;algo que, sin duda, aument&oacute; su sensaci&oacute;n de aprisionamiento. La Casa del Minuto, la Casa Oppelt o el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; secundaria y su padre tuvo una mercer&iacute;a, forman hoy parte del tejido urbano m&aacute;s transitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de esta plaza, locales y visitantes se cruzan entre edificios g&oacute;ticos y modernistas ocupados por comercios de est&eacute;tica <em>kitsch, </em>tiendas de lujo y tours guiados con paraguas llamativos. Una ciudad viva, boyante y bien conservada que, sin embargo, roza el sacrilegio.
    </p><p class="article-text">
        A escasos pasos de la plaza, llegamos a la casa natal del escritor en la esquina que marcaba el l&iacute;mite del barrio jud&iacute;o. Josefov hab&iacute;a dejado de ser un gueto para empezar a convertirse en el barrio de edificios <em>art nouveau </em>que hoy aloja las tiendas m&aacute;s caras de la Rep&uacute;blica Checa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Casa natal de Franz Kafka, destruida posteriormente en un incendio.                            </span>
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        Entre sinagogas, un cementerio, tiendas <em>kosher</em> y lujosos edificios, surge otra paradoja. Tras las deportaciones y exterminios &ndash;entre ellos, los de la familia de Kafka&ndash; apenas doscientos jud&iacute;os viven hoy en este barrio desbordado de turistas.
    </p><h2 class="article-text">El hogar de los intelectuales</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a en la capital, desayunamos en uno de sus cl&aacute;sicos caf&eacute;s. A diferencia de sus vecinos vieneses, los caf&eacute;s de Praga tuvieron un aire m&aacute;s bohemio, frecuentados por c&iacute;rculos muy reducidos de intelectuales germanoparlantes. Ese ambiente, intensamente intelectual, termin&oacute; de situar a Kafka en lo que en literatura se conoce como el <a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>triple ghetto</em></a><a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ser<em> </em>un jud&iacute;o que hablaba alem&aacute;n y escrib&iacute;a textos al alcance de muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        El Caf&eacute; Louvre, con techos altos y camareros con chaleco que sirven desayunos generosos &ndash;huevo pochado, panecillos de an&iacute;s y queso de untar&ndash; muestra en la entrada fotograf&iacute;as de sus antiguos contertulios: Einstein, Freud y Kafka.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Café Louvre, Praga.                            </span>
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        Menos elegante y cerrado a disposici&oacute;n del Ministerio de Interior encontraremos otro de los caf&eacute;s favoritos del autor. El Caf&eacute; Arco, hoy con aire desangelado, ser&iacute;a considerado la sede intelectual del <em>triple ghetto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a llamarnos la atenci&oacute;n lo reducido del c&iacute;rculo en el que se movi&oacute; el autor al descubrir que este caf&eacute; se encuentra a dos manzanas de la oficina donde trabaj&oacute; casi toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta elegante fachada modernista, hoy convertida en hotel, germinar&aacute; el elemento m&aacute;s reconocible entre los <em>leitmotivs</em> de Kafka: el aparato burocr&aacute;tico. En la Praga del Imperio austroh&uacute;ngaro, que administraba la multitud de pueblos y lenguas que la compon&iacute;an con procesos extremadamente jer&aacute;rquicos, lentos y excesivos, el epicentro kafkiano del sinsentido y la burocracia se situ&oacute; en los no menos burocr&aacute;ticos procesos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros donde trabaj&oacute; durante catorce a&ntilde;os.
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                Antigua sede de la Compañía de Seguros en Na Porci 7.                            </span>
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        Kafka hab&iacute;a conseguido un horario de ma&ntilde;ana para dedicar sus tardes a escribir y un sueldo que le permiti&oacute; alquilar un apartamento en uno de los palacios m&aacute;s hermosos de la ciudad, Sch&ouml;nborn. Sin embargo, su felicidad no durar&iacute;a mucho. Ese mismo a&ntilde;o, descubrir&aacute; que padece tuberculosis y dejar&aacute; su apartamento para volver a casa de sus padres y al peque&ntilde;o c&iacute;rculo que encerr&oacute; su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 1924, Kafka morir&iacute;a sin saber que pasar&iacute;a el resto de sus d&iacute;as junto a su padre, el hombre a quien culp&oacute; de todas sus desgracias. Hoy es posible visitar la tumba familiar en el Nuevo cementerio jud&iacute;o, esta vez s&iacute;, alejado del c&iacute;rculo.
    </p><h2 class="article-text">Kafka y la Praga comunista</h2><p class="article-text">
        Nos trasladamos a la zona de la ciudad nueva, con avenidas m&aacute;s amplias que mezclan iglesias barrocas con bloques de estilo comunista. Junto a la Plaza de Wenceslao, el Museo de la Guerra Fr&iacute;a es tan dif&iacute;cil de localizar que pensaremos que estamos en el sitio equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escondido bajo el Jalta Hotel, este refugio nuclear permit&iacute;a espiar a los hu&eacute;spedes occidentales. En el subsuelo del hotel, que sigue en funcionamiento, el aire se vuelve m&aacute;s espeso. All&iacute;, es posible introducirse por el t&uacute;nel de salida, ver aparatos y armamento de la &eacute;poca, o aprender sobre estrategia militar e historia del pa&iacute;s en este laberinto subterr&aacute;neo tan oculto como lo estuvo el escritor durante a&ntilde;os.
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                Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada.                            </span>
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        Bajo el r&eacute;gimen comunista, el espacio literario qued&oacute; reducido al realismo socialista, lejos de un Kafka catalogado de burgu&eacute;s y decadente. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, sus textos ser&aacute;n reinterpretados como una cr&iacute;tica al aparato estatal y reivindicados por marxistas, pero esto no durar&iacute;a demasiado. La invasi&oacute;n de la URSS un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a colocar a Kafka como una lectura demasiado ambigua para un r&eacute;gimen que decidir&aacute; no celebrarlo.
    </p><h2 class="article-text">Del olvido al homenaje</h2><p class="article-text">
        Si algo ha llamado la atenci&oacute;n de esa prolongada ausencia de Kafka en su ciudad es el periodo posterior al comunismo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; tras 1989? &iquest;Por qu&eacute; tardar&iacute;an m&aacute;s de quince a&ntilde;os en honrar su nombre? En 1990, la Sociedad Franz Kafka se abre con la intenci&oacute;n de que el autor pasase a ser considerado parte del contexto cultural checo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n pasar&iacute;an trece a&ntilde;os hasta la primera escultura que reconoce figura y obra. El motivo de este olvido: casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto el <em>triple ghetto</em> todav&iacute;a no le hab&iacute;a abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaba a Praga el Museo Kafka, sin una clara fecha de t&eacute;rmino. Hab&iacute;a nacido como exposici&oacute;n temporal en Barcelona, lo que da lugar a una propuesta m&aacute;s pl&aacute;stica que documental donde pasillos con archivadores se cruzan con proyecciones de la ciudad, influencias o prometidas del autor en salas oscuras de techos bajos y luces c&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este extra&ntilde;o edificio dise&ntilde;ado como un laberinto circular sin ventanas donde se pierde la orientaci&oacute;n, toda la existencia de Kafka parece girar en torno a su relaci&oacute;n con la figura autoritaria del patriarca&rdquo;, escribe Vanessa Springora en<em> El nombre del padre,</em> una novela hipn&oacute;tica sobre un viaje en busca de sus or&iacute;genes, su patria y su propia arquitectura de la autoridad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Interior del Museo Kafka.                            </span>
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        El resultado es un juego de luces y sombras que nos devuelve a Kafka a trav&eacute;s de un estado emocional. La escasez de objetos personales conservados, m&aacute;s all&aacute; de primeras ediciones, correspondencia, dibujos y documentos del autor hacen que cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, este persista como &uacute;nico lugar de la ciudad donde es posible profundizar sobre su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la etiqueta &ldquo;Kafka&rdquo; esconde hoy m&aacute;s trampas para turistas que homenaje a su figura. Junto a la casa donde naci&oacute;, una exhibici&oacute;n que nada tiene que ver con el autor confunde al visitante bajo el nombre de &lsquo;World of Franz Kafka&rsquo;, lo que le ha supuesto cientos de cr&iacute;ticas de gu&iacute;as y turistas estafados.
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                Tienda de souvenirs.                            </span>
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        Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante d&eacute;cadas resurge hoy al servicio del turismo. Un cambio de paradigma que se hace a&uacute;n m&aacute;s visible con el estreno del biopic <em>Franz, </em>de Agnieszka Holland, que llegar&aacute; a finales de enero a las pantallas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as por la capital checa son suficientes para entender que su nombre es hoy el reclamo perfecto para caf&eacute;s y tiendas de <em>souvenirs. </em>El autor del <em>triple ghetto</em> luce en postales, imanes de nevera y camisetas que, lejos de hablar de su obra, le han convertido en un hombre devorado por su met&aacute;fora. Una silueta que pasea por una ciudad donde, hasta hace poco, no era m&aacute;s que un invitado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República Checa,Literatura,Kafka,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cbd1c27-cbf5-4505-9105-680f58e7afef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo parques, en colinas o junto al mar, los búnkeres de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial siguen ahí
</p><p class="subtitle">Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas</p></div><p class="article-text">
        Un b&uacute;nker es, en esencia, una construcci&oacute;n defensiva dise&ntilde;ada para resistir ataques, especialmente bombardeos. Levantados en hormig&oacute;n y, en muchos casos, parcialmente enterrados o camuflados, estos espacios formaban parte de sistemas militares pensados para proteger tropas, controlar el territorio o mantener posiciones estrat&eacute;gicas. En Espa&ntilde;a, la Guerra Civil dej&oacute; infinidad de estas estructuras repartidas por todo el pa&iacute;s, a las que se sumaron otras levantadas durante los a&ntilde;os posteriores, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial y el temor a una posible invasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los que se conservan hoy poco tienen que ver con su funci&oacute;n original. Ya no son instalaciones operativas ni espacios restringidos, sino restos hist&oacute;ricos en distintos estados de conservaci&oacute;n: algunos restaurados y se&ntilde;alizados, otros integrados en rutas o directamente abandonados en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todos permiten acercarse de forma bastante directa a c&oacute;mo se organizaba la defensa en aquellos a&ntilde;os, lejos de los b&uacute;nkeres actuales que siguen activos, como el de La Moncloa o la Base A&eacute;rea de Torrej&oacute;n de Ardoz, que, por motivos evidentes, no se pueden visitar.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hay ejemplos muy conocidos, como el b&uacute;nker de El Capricho, en Madrid, el Blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo, el del Carmel o el de Santa Susanna en Barcelona, o el de Santa &Uacute;rsula, en Tenerife. A partir de ah&iacute;, la lista crece con casos como los b&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P. en los Pirineos, los de Los Molinos, tambi&eacute;n en Madrid, los del Campo de Gibraltar, en C&aacute;diz, los del Alamillo, en C&oacute;rdoba, o el del Z&uacute;jar, en Badajoz. Y aunque parezcan muchos, son solo una parte de un conjunto mucho m&aacute;s amplio, repartido por pr&aacute;cticamente todo el territorio nacional.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Capricho (Madrid)</h2><p class="article-text">
        Enterrado a 15 metros de profundidad bajo el Parque de El Capricho, este b&uacute;nker fue uno de los centros neur&aacute;lgicos del mando republicano durante la Guerra Civil. Su construcci&oacute;n comenz&oacute; en 1937, cuando se decidi&oacute; trasladar el Cuartel General del Ej&eacute;rcito del Centro fuera del n&uacute;cleo urbano de Madrid, buscando un emplazamiento m&aacute;s seguro y mejor protegido frente a los bombardeos. All&iacute; se instalaron el general Jos&eacute; Miaja y, posteriormente, el coronel Segismundo Casado.
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            <span class="title">
                Interior del búnker de El Capricho, en Madrid.                            </span>
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        El complejo, de unos 2.000 metros cuadrados, estaba preparado para albergar a unas 200 personas y contaba con sistemas aut&oacute;nomos de ventilaci&oacute;n, suministro de agua, generaci&oacute;n el&eacute;ctrica y evacuaci&oacute;n de residuos. Dise&ntilde;ado incluso para resistir ataques con gas, llama la atenci&oacute;n por su buen estado de conservaci&oacute;n. Hoy se puede visitar mediante <a href="https://patrimonioypaisaje.madrid.es/portales/monumenta/es/En-portada/Pasea-Madrid-2026/?vgnextfmt=default&amp;vgnextoid=8f472b1f16ba3910VgnVCM2000001f4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=e89c3cb702aa4510VgnVCM1000008a4a900aRCRD" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas guiadas gratuitas</a>, lo que permite recorrer un espacio que apenas ha cambiado desde su construcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Blockhaus 13 (Colmenar del Arroyo, Madrid)</h2><p class="article-text">
        A unos dos kil&oacute;metros del casco urbano de Colmenar del Arroyo se encuentra el Blockhaus 13, una fortificaci&oacute;n de hormig&oacute;n armado construida en 1938 por el bando sublevado. Formaba parte de un plan m&aacute;s amplio para reforzar la defensa de las carreteras en la zona, ante la posibilidad de una ofensiva republicana en el frente central. De los 18 fortines proyectados, este fue el &uacute;nico que lleg&oacute; a completarse.
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            <span class="title">
                El Blockhaus 13, en Colmenar del Arroyo (Madrid)                            </span>
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        La estructura, de unos 10 metros de di&aacute;metro, se organiza en torno a un cuerpo principal conectado con otros cuatro nidos de menor tama&ntilde;o, todos ellos con troneras que permiten cubrir el terreno en todas direcciones. Su dise&ntilde;o responde a una l&oacute;gica defensiva muy clara: resistir impactos y mantener la posici&oacute;n con el menor n&uacute;mero posible de efectivos. Hoy est&aacute; protegido como Bien de Inter&eacute;s Cultural y es uno de los ejemplos m&aacute;s representativos de arquitectura militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Carmel (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        Aunque popularmente se conocen como &ldquo;b&uacute;nkeres&rdquo;, en la cima del Tur&oacute; de la Rovira no hubo un b&uacute;nker como tal, sino una bater&iacute;a antia&eacute;rea construida en 1938 para defender Barcelona de los bombardeos. Desde este punto, a 262 metros de altitud, se instalaron cuatro ca&ntilde;ones que permit&iacute;an cubrir buena parte del cielo de la ciudad, en un momento en el que la aviaci&oacute;n italiana castigaba la capital catalana con ataques constantes.
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                Barcelona desde el Mirador del Carmel.                            </span>
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        Tras la guerra, la zona qued&oacute; abandonada y acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un asentamiento de barracas que se mantuvo durante d&eacute;cadas. No fue hasta los a&ntilde;os previos a los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 cuando se desmantel&oacute; ese n&uacute;cleo y el espacio empez&oacute; a transformarse. Hoy, los restos de aquellas instalaciones militares conviven con uno de los miradores m&aacute;s frecuentados de Barcelona, con vistas completas sobre el entramado urbano y el litoral.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa Susanna (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        En la playa de les Dunes, en Santa Susanna, se conserva uno de los b&uacute;nkeres construidos en la costa del Maresme durante la Guerra Civil. Formaba parte de una red de fortificaciones impulsada por la Rep&uacute;blica para vigilar el litoral y protegerse de los bombardeos que part&iacute;an desde Mallorca, as&iacute; como de posibles desembarcos.
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                Búnker de Santa Susanna.                            </span>
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        Levantado en 1938 en hormig&oacute;n armado, el b&uacute;nker cuenta con varias aberturas orientadas hacia el mar para el uso de ametralladoras y observaci&oacute;n. Tras la guerra, fue reutilizado como punto de vigilancia y, m&aacute;s tarde, incluso como vivienda. Con el paso del tiempo qued&oacute; abandonado hasta que fue restaurado y se&ntilde;alizado, convirti&eacute;ndose en uno de los ejemplos mejor conservados de esta l&iacute;nea defensiva y en un elemento visitable dentro del patrimonio local.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa &Uacute;rsula (Tenerife)</h2><p class="article-text">
        En la urbanizaci&oacute;n de La Quinta, en el municipio de Santa &Uacute;rsula, se levanta este b&uacute;nker construido en 1942, ya en plena Segunda Guerra Mundial. Aunque Espa&ntilde;a se manten&iacute;a oficialmente neutral, el r&eacute;gimen franquista impuls&oacute; la construcci&oacute;n de defensas en puntos estrat&eacute;gicos, como la costa norte de Tenerife, ante la posibilidad de una invasi&oacute;n aliada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Búnker de Santa Úrsula, en Tenerife.                            </span>
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        La estructura, m&aacute;s peque&ntilde;a que otras de la isla, cuenta con dos accesos y varios nidos de ametralladora orientados hacia el mar. Nunca lleg&oacute; a entrar en combate y, con el paso de las d&eacute;cadas, qued&oacute; en desuso y en un estado de deterioro notable. En la actualidad, existen planes para recuperarlo y convertirlo en un mirador p&uacute;blico, lo que permitir&iacute;a poner en valor tanto su historia como su ubicaci&oacute;n, con vistas sobre los acantilados de la costa de Acentejo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P (Pirineos)</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los Pirineos se extiende una de las mayores redes de fortificaci&oacute;n de Europa occidental: la conocida como L&iacute;nea P. Impulsada en la d&eacute;cada de 1940, contemplaba la construcci&oacute;n de miles de b&uacute;nkeres a lo largo de los m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros de frontera con Francia, desde el Mediterr&aacute;neo hasta el Pa&iacute;s Vasco.
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                Los Pirineos desde el interior de un búnker de la Línea P.                            </span>
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        El objetivo era preparar una defensa ante una posible invasi&oacute;n tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y de paso controlar infiltraciones del maquis. Aunque se proyectaron m&aacute;s de 10.000 estructuras, se llegaron a construir entre 6.000 y 8.000, muchas de ellas sin llegar a completarse del todo. Inclu&iacute;an casamatas, refugios subterr&aacute;neos, t&uacute;neles y puestos de observaci&oacute;n conectados por caminos militares. Hoy, muchos de estos b&uacute;nkeres permanecen dispersos por las monta&ntilde;as de Catalunya, Arag&oacute;n, Navarra y Pa&iacute;s Vasco, y los puedes encontrar en municipios como Canfranc, Jaca, Biescas, Ribes de Freser, Camprodon, Valle de Roncal, Puerto de Izpegi, Oiartzun o Ir&uacute;n, a menudo integrados en rutas de senderismo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de Los Molinos (Madrid)</h2><p class="article-text">
        En la Sierra de Guadarrama, el municipio de Los Molinos conserva un conjunto de fortificaciones vinculadas al frente que se mantuvo pr&aacute;cticamente estable durante toda la Guerra Civil. En esta zona se construy&oacute; una segunda l&iacute;nea defensiva republicana que, al no entrar en combate directo, ha llegado en buen estado hasta nuestros d&iacute;as.
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                Uno de los búnkeres de Los Molinos, en Madrid.                            </span>
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        La ruta permite recorrer hasta diez casamatas levantadas entre 1937 y 1939, construidas en hormig&oacute;n armado y reforzadas con piedra para facilitar su camuflaje. Estas estructuras cuentan con troneras orientadas al frente, accesos a trav&eacute;s de trincheras y elementos dise&ntilde;ados para resistir impactos. Hoy forman parte de un itinerario se&ntilde;alizado que combina paisaje de monta&ntilde;a y memoria hist&oacute;rica, con paneles informativos que explican su funci&oacute;n original.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Campo de Gibraltar (C&aacute;diz)</h2><p class="article-text">
        En el litoral gaditano, entre San Roque y Conil, se despliega la conocida como Muralla del Estrecho, un sistema defensivo formado por m&aacute;s de 500 b&uacute;nkeres construidos a partir de 1939. Su funci&oacute;n era proteger la costa ante un posible ataque aliado, especialmente desde Gibraltar, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres de Campos de Gibraltar.                            </span>
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        Estas estructuras, que incluyen nidos de ametralladoras, fortines y casamatas, fueron levantadas en gran parte por presos republicanos. Hoy se reparten por distintos puntos del Campo de Gibraltar, desde Tarifa hasta Algeciras, muchas veces integradas en el paisaje o visibles en playas y zonas naturales. Algunas asociaciones organizan visitas guiadas, como la Asociaci&oacute;n Cultural Ruta de los B&uacute;nkeres, para dar a conocer este conjunto.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Alamillo (C&oacute;rdoba)</h2><p class="article-text">
        En el t&eacute;rmino municipal de Luque, junto a la actual V&iacute;a Verde del Aceite, se encuentra un conjunto de fortificaciones levantadas a finales de la Guerra Civil para controlar este sector del frente. Se trata de un complejo formado por casamatas, trincheras, galer&iacute;as subterr&aacute;neas y puestos de observaci&oacute;n, situado en un cerro rodeado de olivares.
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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres del Alamillo, en la provincia de Córdoba.                            </span>
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        Estas estructuras respond&iacute;an a la necesidad de vigilar las comunicaciones entre C&oacute;rdoba y Ja&eacute;n, en una zona especialmente sensible durante el conflicto. Hoy, el enclave ha sido recuperado como ruta visitable, con paneles interpretativos que explican tanto el contexto hist&oacute;rico como las caracter&iacute;sticas de cada elemento.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Z&uacute;jar (Badajoz)</h2><p class="article-text">
        En la comarca de La Serena, cerca del r&iacute;o Z&uacute;jar, se conserva este b&uacute;nker construido en 1938 por el bando sublevado para proteger una l&iacute;nea clave de suministros. Su dise&ntilde;o, con planta lobulada, permit&iacute;a ampliar los &aacute;ngulos de tiro de las ametralladoras y cubrir mejor el terreno circundante.
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            <span class="title">
                El búnker del Zújar, en Badajoz.                            </span>
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        Levantado en hormig&oacute;n armado y camuflado originalmente con tierra para dificultar su detecci&oacute;n desde el aire, formaba parte de un sistema defensivo vinculado a las operaciones en esta zona durante la guerra. En la actualidad, se puede acceder a sus inmediaciones a trav&eacute;s de una ruta se&ntilde;alizada que combina el inter&eacute;s hist&oacute;rico con el entorno natural del valle del Z&uacute;jar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Historia,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b6c06d-ebd1-4f58-87e4-3d2d0d51d6fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay destinos que ganan mucho si se visitan en el momento adecuado, ya sea por el clima, por un evento concreto o por algo que solo ocurre una vez al año. Este calendario viajero propone doce lugares pensados para disfrutarlos justo cuando toca
</p><p class="subtitle">20 regalos prácticos e infalibles para gente a la que le gusta viajar</p></div><p class="article-text">
        Un viaje puede cambiar mucho dependiendo de cu&aacute;ndo lo hagamos. Hay ciudades que en pleno verano resultan agotadoras. Paisajes que solo muestran su mejor cara durante unas pocas semanas. Y hay destinos que, si se hacen fuera de su momento, pierden buena parte de su sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, planificar con el calendario en la mano suele ser una buena idea. No se trata solo de evitar multitudes o buscar mejores temperaturas, sino de llegar cuando realmente pasa algo. Un festival, una celebraci&oacute;n hist&oacute;rica, un fen&oacute;meno natural o, simplemente, ese tiempo en el que el destino ofrece todo su potencial.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, adem&aacute;s, hay razones de peso para afinar bien la elecci&oacute;n. El pr&oacute;ximo a&ntilde;o viene cargado de aniversarios, grandes eventos internacionales y citas muy concretas que convierten ciertos meses en el mejor momento posible para viajar a determinados lugares. Desde el norte de Europa hasta &Aacute;frica, pasando por pa&iacute;ses vecinos o la propia Espa&ntilde;a, este calendario propone doce viajes con una l&oacute;gica clara: ir cuando m&aacute;s merece la pena.
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                Tromsø bajo las auroras boreales, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Enero &ndash; Troms&oslash;, Noruega</h2><p class="article-text">
        Enero es el mejor mes para viajar al norte de Noruega si el objetivo es ver <a href="https://www.eldiario.es/viajes/auroras-boreales-guia-encontrar-luces-norte_1_11726336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auroras boreales</a>. El invierno est&aacute; en su punto m&aacute;s favorable, con noches largas y cielos que ofrecen m&aacute;s opciones de disfrutar de este fen&oacute;meno que en otros momentos del a&ntilde;o. Adem&aacute;s, es una &eacute;poca clave para el avistamiento de ballenas, que se acercan a la costa siguiendo a los bancos de arenque, algo que convierte la experiencia en doblemente especial.
    </p><p class="article-text">
        Troms&oslash; es la base perfecta para vivir todo esto en un solo viaje. Desde la ciudad salen excursiones para buscar auroras, navegar por los fiordos o adentrarse en paisajes &aacute;rticos cubiertos de nieve. A pesar de su tama&ntilde;o, cuenta con una buena oferta cultural y gastron&oacute;mica, y un ambiente animado incluso en pleno invierno. Un destino que en enero tiene todo el sentido del mundo.
    </p><h2 class="article-text">Febrero &ndash; Dolomitas / Cortina d&rsquo;Ampezzo, Italia</h2><p class="article-text">
        Febrero de 2026 sit&uacute;a a los Dolomitas en el centro del mapa gracias a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno. Cortina d&rsquo;Ampezzo ser&aacute; uno de los grandes escenarios y la regi&oacute;n vivir&aacute; un ambiente especial, incluso para quienes no tengan intenci&oacute;n de esquiar. Es un mes marcado por la celebraci&oacute;n deportiva, el estreno de nuevas infraestructuras y una energ&iacute;a alpina cargada de nieve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del deporte, los Dolomitas ofrecen algunos de los paisajes de monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares de Europa. Pueblos cuidados al detalle, carreteras panor&aacute;micas y una gastronom&iacute;a que mezcla tradici&oacute;n italiana y sabores de alta monta&ntilde;a. En febrero, con nieve asegurada y el foco internacional puesto en la zona, el viaje adquiere un atractivo extra.
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            <span class="title">
                El Gran Museo Egipcio, uno de los nuevos atractivos de Egipto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Marzo &ndash; Giza y El Cairo, Egipto</h2><p class="article-text">
        Marzo es uno de los mejores meses para viajar a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-a-egipto_1_11266399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Egipto</a>. Las temperaturas son suaves, los d&iacute;as largos y las visitas se hacen sin el calor extremo que llega m&aacute;s adelante. Adem&aacute;s, en 2026 el Gran Museo Egipcio funcionar&aacute; ya a pleno rendimiento, lejos del efecto novedad de los primeros meses.
    </p><p class="article-text">
        Giza y El Cairo concentran algunos de los grandes iconos del pa&iacute;s: las pir&aacute;mides, la Esfinge, el antiguo Museo Egipcio y el nuevo GEM, que permite entender el Antiguo Egipto con una mirada mucho m&aacute;s completa. Un viaje intenso, pero muy agradecido en marzo, cuando el clima acompa&ntilde;a y el ritmo es m&aacute;s llevadero.
    </p><h2 class="article-text">Abril &ndash; &Aacute;msterdam, Pa&iacute;ses Bajos</h2><p class="article-text">
        Abril es el mes en el que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amsterdam-48-horas-que-ver_1_11318613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;msterdam</a> se llena de color. Los campos de tulipanes alcanzan su mejor momento y el parque de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-keukenhof-espectacular-parque-tulipanes-amsterdam_1_12210690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keukenhof</a> se convierte en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la primavera europea. A esto se suma el Koningsdag, el D&iacute;a del Rey (27 de abril), que transforma la ciudad en una gran fiesta de color naranja al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos eventos, abril es un mes c&oacute;modo para recorrer la ciudad, con temperaturas suaves y d&iacute;as largos. Canales, museos y barrios se disfrutan sin el exceso de visitantes del verano, lo que hace que &Aacute;msterdam funcione especialmente bien en esta &eacute;poca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La &#039;Festa da Flor&#039; de Madeira, en Portugal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mayo &ndash; Madeira, Portugal</h2><p class="article-text">
        Mayo es sin&oacute;nimo de primavera en Madeira y tambi&eacute;n de la Fiesta de la Flor, el evento m&aacute;s emblem&aacute;tico de la isla. Del 30 de abril al 24 de mayo de 2026, calles y plazas se llenan de desfiles, alfombras florales y celebraciones que refuerzan la identidad del archipi&eacute;lago y su v&iacute;nculo con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del festival, mayo es un momento ideal para recorrer la isla. El clima es estable, el paisaje est&aacute; en su punto m&aacute;s verde y los senderos por las levadas permiten descubrir el interior sin calor excesivo. Un destino cercano que en primavera muestra su cara m&aacute;s vistosa.
    </p><h2 class="article-text">Junio &ndash; Eslovenia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Junio marca el inicio del verano en Eslovenia, pero todav&iacute;a sin las aglomeraciones de los meses centrales. Es cuando los Alpes Julianos lucen verdes, las cascadas bajan con fuerza tras el deshielo y los lagos alcanzan un nivel y un color espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        El lago Bled, los valles alpinos y los parques naturales invitan a caminar, pedalear o remar en kayak con temperaturas muy agradables. Un viaje perfecto para quienes buscan naturaleza activa y paisajes cuidados, aprovechando un mes que suele pasar m&aacute;s desapercibido.
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                Lucha en la celebración del Naadam, en Mongolia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Julio &ndash; Mongolia</h2><p class="article-text">
        Julio es el mes clave para viajar a Mongolia, sobre todo por el Naadam, el festival nacional que se celebra del 11 al 13 de julio. Durante esos d&iacute;as, el pa&iacute;s se paraliza para celebrar sus tradiciones con competiciones de lucha, tiro con arco y carreras de caballos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del festival, julio ofrece las mejores condiciones para recorrer las estepas, dormir en yurtas y moverse por un territorio inmenso y poco poblado. Mongolia es la propuesta m&aacute;s extrema del calendario, pensada para quienes buscan desconexi&oacute;n total y una experiencia muy distinta a lo habitual.
    </p><h2 class="article-text">Agosto &ndash; Norte de Espa&ntilde;a&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/queda-justo-ano-gran-eclipse-solar-peninsula-necesitas-prepararte_1_12529716.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 de agosto de 2026</a> tendr&aacute; lugar uno de los fen&oacute;menos astron&oacute;micos m&aacute;s esperados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: un eclipse solar total que cruzar&aacute; el norte de Espa&ntilde;a. Ser&aacute; el primero visible como total en la pen&iacute;nsula desde 1905, y uno de los pocos que podr&aacute;n observarse sin salir del pa&iacute;s en varias generaciones. Durante unos minutos, el d&iacute;a se convertir&aacute; en noche y el cielo ofrecer&aacute; una imagen tan poco habitual como dif&iacute;cil de olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La franja de totalidad de este eclipse recorrer&aacute; Espa&ntilde;a de oeste a este y pasar&aacute; por numerosas poblaciones desde A Coru&ntilde;a hasta Palma, incluyendo Oviedo, Le&oacute;n, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Agosto, adem&aacute;s, garantiza d&iacute;as largos y una mayor probabilidad de cielos despejados, un factor clave en este tipo de eventos. Un motivo de viaje muy concreto, marcado por una fecha exacta.
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                Eclipse total de sol que se podrá presenciar en España en 2026.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Septiembre &ndash; Barcelona</h2><p class="article-text">
        Septiembre es uno de los mejores meses para visitar Barcelona y en 2026 hay adem&aacute;s motivos de peso. Se celebra el A&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gaudi-viaje-modernismo-catalan_1_1938816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaud&iacute;</a>, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, y la ciudad prepara exposiciones y actividades especiales en torno a su figura. Sobre todo en espacios como la Sagrada Familia o la Casa Batll&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se a&ntilde;ade la Merc&egrave;, la fiesta mayor de la ciudad que se celebra alrededor del 24 de septiembre, y un clima mucho m&aacute;s amable que en pleno verano. Con menos calor y un panorama cultural que se reactiva tras las vacaciones, Barcelona recupera su ritmo habitual en un a&ntilde;o especialmente significativo.
    </p><h2 class="article-text">Octubre &ndash; Parque Kruger, Sud&aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Octubre marca el final de la estaci&oacute;n seca en el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-visitar-parque-nacional-kruger_1_2167309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Kruger</a>, el mejor momento para los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/primer-safari-guia-disfrutarlo-maximo_1_1801456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">safaris</a>. La vegetaci&oacute;n es m&aacute;s baja y los animales se concentran alrededor de los puntos de agua, lo que facilita los avistamientos de los llamados cinco grandes: el le&oacute;n, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el b&uacute;falo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las temperaturas siguen siendo asumibles y las lluvias a&uacute;n son t&iacute;midas. Un mes ideal para recorrer una de las reservas m&aacute;s importantes de &Aacute;frica y vivir la experiencia m&aacute;s parecida a adentrarte en un documental de fauna salvaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Ruta 66 cumple cien años.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Noviembre &ndash; Ruta 66, Estados Unidos</h2><p class="article-text">
        Noviembre de 2026 coincide con el centenario de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/14-dias-haciendo-ruta-66-paradas-imprescindibles-chicago-angeles_1_10159156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta 66</a>, que se cumple oficialmente el d&iacute;a 11. A lo largo del a&ntilde;o habr&aacute; distintas celebraciones, pero ese mes concentra actos y eventos especiales en varios de los estados que atraviesa: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta 66 es un viaje cultural y paisaj&iacute;stico, una forma de entender la historia reciente de Estados Unidos a trav&eacute;s de moteles, pueblos y carreteras m&iacute;ticas, con momentos cargados de nostalgia cin&eacute;fila. En noviembre, adem&aacute;s, las temperaturas son m&aacute;s suaves en muchos tramos, lo que hace el recorrido m&aacute;s agradable.
    </p><h2 class="article-text">Diciembre &ndash; Viena, Austria</h2><p class="article-text">
        Diciembre convierte a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viena-austria-semana-no-puedes-perder-capital_1_10595437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viena</a> en uno de los grandes cl&aacute;sicos del invierno europeo. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mercados-navidad-viena-tradicion-magia-seis-enclaves-unicos_1_9766155.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercadillos de Navidad</a> llenan plazas y palacios, y la ciudad refuerza su v&iacute;nculo con la m&uacute;sica cl&aacute;sica y las tradiciones navide&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Con sus caf&eacute;s hist&oacute;ricos, conciertos y calles iluminadas, Viena ofrece una estampa muy reconocible en estas fechas. Un destino que en diciembre encaja a la perfecci&oacute;n para cerrar el a&ntilde;o viajero a lo grande, con altas dosis de cultura y ambiente invernal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Turismo nacional,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a91af2b-44fe-48cf-a8a9-2cd0f7471e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre montañas, puentes y reflejos en el agua, Lucerna combina historia y encanto suizo a orillas del lago de los Cuatro Cantones. Un destino perfecto para una escapada rápida con sabor a queso y chocolate
</p><p class="subtitle">Qué ver en Gijón en 48 horas: un fin de semana entre sidra, mar y calles llenas de vida</p></div><p class="article-text">
        Lucerna, capital del cant&oacute;n del mismo nombre, creci&oacute; junto al lago de los Cuatro Cantones y el r&iacute;o Reuss. Su ubicaci&oacute;n la convirti&oacute; desde la Edad Media en un punto clave de comercio entre el norte y el sur del pa&iacute;s. Hoy mantiene su trazado antiguo, sus puentes cubiertos y su aire tranquilo. Y, adem&aacute;s, tiene el tama&ntilde;o perfecto para disfrutarla en un fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Llegar es muy sencillo: basta con volar a Z&uacute;rich y tomar un tren directo que, en apenas 40 minutos, nos deja en pleno centro. Desde all&iacute; todo est&aacute; cerca: el lago, las murallas, las plazas y las monta&ntilde;as que se asoman al fondo. Estamos en Suiza y eso ya nos avisa de que los precios no van a ser precisamente bajos, pero la calidad de los servicios, la belleza del entorno y lo pintoresco del lugar, hacen que la experiencia lo valga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kapellbrücke y Wasserturm, auténticos símbolos de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes por la tarde: primeras vistas junto al r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Lo primero es dejar la maleta en el alojamiento. Dormir en el centro hist&oacute;rico es lo m&aacute;s c&oacute;modo, pero si el presupuesto es ajustado, los barrios de las afueras funcionan muy bien gracias a una red impecable de autobuses y trolebuses.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la idea es salir sin rumbo fijo y dejarse llevar por el r&iacute;o Reuss. All&iacute; espera el Puente de la Capilla (Kapellbr&uuml;cke, del siglo XIV), el gran s&iacute;mbolo de Lucerna, con sus vigas de madera y sus pinturas del siglo XVII que narran escenas de la ciudad. A su lado, la Torre del Agua (Wasserturm, construida alrededor de 1300), que sirvi&oacute; como prisi&oacute;n, archivo y torre de defensa. El conjunto, sobre todo al atardecer, es el mejor retrato de Lucerna.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo ideal es hacerlo en alguno de los restaurantes del Rathausquai o la M&uuml;hlenplatz, con vistas al agua. Es buen momento para probar una <em>fondue</em> de queso, servida en el cl&aacute;sico <em>caquelon</em> de cer&aacute;mica, con pan y encurtidos, o una<em> raclette,</em> otro plato t&iacute;pico donde el queso fundido se acompa&ntilde;a de patatas cocidas y cebollitas en vinagre. Y de postre, por supuesto, cualquier cosa que implique chocolate suizo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La muralla de Musegg, en Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: el coraz&oacute;n medieval</h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico de Lucerna es peque&ntilde;o y perfecto para recorrer a pie. Calles empedradas, fuentes de agua potable, fachadas pintadas y plazas llenas de historia. En Weinmarkt, Hirschenplatz o Kornmarkt las casas parecen reci&eacute;n salidas de un cuento. En el Ayuntamiento (Rathaus), de piedra y madera, se concentran muchos curiosos, igual que en el puente Spreuerbr&uuml;cke, m&aacute;s corto y menos concurrido que el de la Capilla, pero igual de fotog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre paseo y paseo, un caf&eacute; o una parada para ver escaparates ayudan a saborear el ambiente de la ciudad. Lucerna no tiene el ritmo fren&eacute;tico de otras urbes europeas, y eso es parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Antes del mediod&iacute;a, la M&uuml;hlenplatz vuelve a ser una buena opci&oacute;n para comer algo r&aacute;pido, ahora con luz. Un r&ouml;sti, esa especie de tortilla crujiente de patata, o una porci&oacute;n de &Auml;lplermagronen, un gratinado de pasta, patata, queso y cebolla muy t&iacute;pico de la Suiza Central, son elecciones acertadas.
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                Monumento del león moribundo de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: museos y murallas</h2><p class="article-text">
        El Museo del Transporte de Suiza (Verkehrshaus) merece toda una tarde, pero de camino desde el centro es fundamental aprovechar y desviarse a conocer el monumento al le&oacute;n moribundo, tallado en la roca en recuerdo de los guardias suizos ca&iacute;dos durante la Revoluci&oacute;n Francesa en 1792. Tras una r&aacute;pida parada, ver&aacute;s que el Verkehrshaus es uno de los m&aacute;s completos de Europa: trenes, telef&eacute;ricos, coches, aviones, barcos, simuladores y hasta una zona dedicada al espacio. Lo ideal es comer pronto para tener tiempo, porque cierra a las 17h y es f&aacute;cil perder la noci&oacute;n de las horas dentro. Si viajas con ni&ntilde;os ver&aacute;s que es perfecto, pues se puede tocar, jugar y aprender sin parar en cada uno de sus espacios
    </p><p class="article-text">
        Cuando el museo cierra ya es casi de noche, y es buen momento para acercarse a las murallas de Musegg, que rodean parte del casco hist&oacute;rico. Se conservan nueve torres, cuatro de ellas visitables entre abril y noviembre. Desde lo alto, las vistas del lago y los tejados son magn&iacute;ficas, pero aunque no puedas subir el paseo exterior vale igualmente la pena porque la iluminaci&oacute;n se cuida con mimo.
    </p><p class="article-text">
        Para la cena, de nuevo el r&iacute;o es el mejor aliado. En la zona de Rathausquai junto al Kapellbr&uuml;cke se encuentran locales acogedores donde probar especialidades suizas. El Luzerner Ch&uuml;gelipastete, un volov&aacute;n relleno de carne en salsa blanca, es t&iacute;pico de la ciudad. Tambi&eacute;n los quesos de la regi&oacute;n, como el Sbrinz, fuerte y arom&aacute;tico, o el Bratk&auml;se, que se puede servir caliente y ligeramente tostado.
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            <span class="title">
                El Museo de Transportes de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: entre iglesias y monta&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        El domingo puede ofrecer dos planes muy distintos, ambos igual de tentadores.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 1: ciudad y lago</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana puede empezar con la visita a la iglesia de San Leodegario, una de las m&aacute;s representativas del Renacimiento suizo, o la de los Jesuitas, junto al r&iacute;o. Despu&eacute;s, un paseo nos puede llevar al Jard&iacute;n de los Glaciares, donde se pueden ver formaciones rocosas talladas por el hielo hace miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, toca acercarse al lago de los Cuatro Cantones: sus paseos est&aacute;n llenos de bancos, cisnes y vistas perfectas para las fotos. Si el tiempo acompa&ntilde;a, hay antiguos barcos de vapor que nos pueden llevar a conocer la ciudad desde el agua.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 2: el monte Pilatus</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La alternativa es pasar la jornada en las alturas. Desde Lucerna se puede tomar un barco temprano hasta Alpnachstad, donde comienza el tren cremallera m&aacute;s inclinado del mundo, con un 48% de pendiente. En media hora alcanza los 2.132 metros del Monte Pilatus. Arriba hay miradores, rutas se&ntilde;alizadas y un tobog&aacute;n alpino a mitad de bajada de 1.350 metros de longitud. Las vistas del lago y de los Alpes suizos son espectaculares. El regreso se hace en el Dragon Ride, un telef&eacute;rico panor&aacute;mico que baja hasta Kriens, y despu&eacute;s en bus hasta Lucerna. Si el vuelo de regreso a casa nos deja margen, este ser&iacute;a sin duda el plan perfecto para este d&iacute;a. Aunque si se busca una alternativa m&aacute;s tranquila, el Monte Rigi es otra excelente opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si decidimos quedarnos en la ciudad, el Rathausquai vuelve a ser el sitio ideal para comer. Si optamos por las monta&ntilde;as, podemos comer en un restaurante en las alturas o llevarnos el p&iacute;cnic en la mochila.&nbsp;
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                La iglesia de los Jesuitas, a orillas del río Reuss.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la tarde: despedida&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo justo antes de regresar a Z&uacute;rich, a&uacute;n podemos dar un &uacute;ltimo paseo por el casco antiguo o hacer una parada en alguna tienda local para llevar chocolate o queso de recuerdo. Los trenes hacia Z&uacute;rich salen cada poco, as&iacute; que la vuelta es sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de decir adi&oacute;s, ver&aacute;s que Lucerna se despide igual que nos recibi&oacute;: tranquila, elegante y con el rumor del r&iacute;o de fondo. Un fin de semana basta para conocerla, pero siempre deja la sensaci&oacute;n de que a&uacute;n queda mucho por descubrir, y disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 20:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suiza,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e804a2-57ee-4029-9fa0-a2610484a464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al interior de un cuadro: un &#039;road trip&#039; de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera experiencia inmersiva de Van Gogh sigue viva en la Provenza. Viajamos al sur de Francia tras los pasos de los maestros de la pintura postimpresionista para descubrir los rincones donde nació una nueva forma de mirar y de pintar: la luz y el color que originaron las vanguardias del siglo XX</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Era la segunda mitad del XIX y dicen que, al conocerse, se despreciaron mutuamente. Van Gogh entend&iacute;a el arte como herramienta para expresar sus sentimientos. C&eacute;zanne como un acto meramente cerebral: forma y materia. Pero, aunque ellos nunca lo sabr&iacute;an, el destino les unir&iacute;a bajo la etiqueta de &ldquo;postimpresionistas&rdquo;, a pesar de que su &uacute;nico punto en com&uacute;n era el rechazo a las limitaciones que les preced&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o causalidad, esas dos visiones tan opuestas fueron ba&ntilde;adas por la misma luz que da color a los paisajes de la Provenza francesa. Ponemos rumbo al norte para viajar hasta el interior de sus cuadros y visitar los lugares retratados por los maestros de la pintura moderna.
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                Olivar a la afueras de Saint-Rémy-de-Provence pintado por Van Gogh.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arl&eacute;s: la ciudad donde Van Gogh encontr&oacute; el color</h2><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de un siglo, algunos de los motivos capturados por Van Gogh han desaparecido por completo. La mayor&iacute;a, devorados por el hombre: bombardeados por la guerra o engullidos por edificaciones con demasiada prisa por alzarse sobre la historia del arte.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, son a&uacute;n reconocibles. Paisajes donde se pueden identificar algunos &aacute;rboles, apenas un palmo m&aacute;s grandes, bajo la luz que trajo al holand&eacute;s hasta la Provenza. Aqu&iacute; cambiar&iacute;a para siempre su paleta de colores &ndash;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_comedores_de_patatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta entonces m&aacute;s sombr&iacute;a</a>&ndash; y pintar&iacute;a sus cuadros m&aacute;s famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Arlés.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nos adentramos en esta ciudad reposada y con un toque decadente, a la que Van Gogh lleg&oacute; huyendo del bullicio parisino. En la capital, hab&iacute;a descubierto a los impresionistas y trabado amistad con Gaugin pero, a sus treinta y cuatro a&ntilde;os, era su hermano Theo qui&eacute;n lo manten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las calles empedradas, las casas bajas con contraventanas de madera y sus fachadas de colores dan comienzo a un viaje en el tiempo, como si acab&aacute;semos de subir al escenario de una obra de teatro, una de un Victor Hugo m&aacute;s alegre. En Arl&eacute;s la esencia del pasado permanece y, a diferencia de la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fascinante-exposicion-madrid-traido-vida-gogh-pm_1_12547153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia inmersiva&rdquo; de Van Gogh</a>, hasta aqu&iacute; no llegan hordas de turistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ‘Terraza de café por la noche’ y Café Van Gogh en Place du Forum.                            </span>
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        Es posible elegir mesa para cenar frente al Caf&eacute; Van Gogh, en pleno centro, que recuerda a uno de los cuadros m&aacute;s famosos del pintor. Pero el local, que cerr&oacute; tras la bancarrota de su due&ntilde;o, nunca estuvo exento de pol&eacute;mica. Los <a href="https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2024/04/07/a-arles-les-mauvais-comptes-de-la-fausse-brasserie-van-gogh_6226479_4500055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comerciantes locales aseguraban en Le Monde</a> que se trataba de una farsa pues su localizaci&oacute;n habr&iacute;a estado en la plaza de Lamartine, bombardeada en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en fuentes tan poco sospechosas de querer convertirlo en una trampa para turistas como <a href="https://krollermuller.nl/en/vincent-van-gogh-terrace-of-a-cafe-at-night-place-du-forum-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el museo que lo alberga</a> descubriremos que el t&iacute;tulo completo es <em>Terraza del caf&eacute; de noche (Place du Forum)</em>: la plaza misma donde el Caf&eacute; Van Gogh ech&oacute; el cierre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘La casa amarilla’ en Place Lamartine.                            </span>
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        La confusi&oacute;n podr&iacute;a venir de <a href="https://vggallery.com/painting/p_0463.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este otro cuadro</a> del interior de un bar situado en la plaza Lamartine. Hoy apenas reconocible tras bombardeos y reconstrucciones, en esa plaza estuvo tambi&eacute;n <em>La casa amarilla</em> a la que Van Gogh se mud&oacute; con el af&aacute;n de convertirla en residencia para artistas.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; pintar&iacute;a <em>Los girasoles</em>, <em>La habitaci&oacute;n</em> o <em>La silla</em> y vivir&iacute;a dos meses con Gauguin hasta que el holand&eacute;s decidi&oacute; cortarse la oreja tras confrontar a su amigo. Al d&iacute;a siguiente, Van Gogh fue hospitalizado y Gauguin y &eacute;l nunca volver&iacute;an a verse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Patio del Hotel-de-Dieu donde Van Gogh fue ingresado.                            </span>
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        En el antiguo hospital, hoy rodeado de tiendas de <em>souvenirs</em> llenas de noches estrelladas, es donde percibo por primera vez esa sensaci&oacute;n extra&ntilde;a al comparar motivo y obra. Y es que &aacute;rbol, arcos y fuente nos llevan a una b&uacute;squeda imposible por encontrar el punto exacto desde el que fue pintado. Tardar&eacute; en darme cuenta de que esa perspectiva exagerada e imposible se aleja de la realidad para llevarnos hasta su estado de &aacute;nimo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Puente Van Gogh reconstruido en base a los dibujos del pintor.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Saint-R&eacute;my-de-Provence: el lugar donde Van Gogh intent&oacute; sanar</h2><p class="article-text">
        A media hora en coche desde Arl&eacute;s, encontraremos este pueblo tranquilo donde el pintor decidi&oacute; internarse en 1889 en un antiguo monasterio. Aqu&iacute; pintar&iacute;a ciento cincuenta cuadros en su pen&uacute;ltimo a&ntilde;o de vida.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaremos en el centro, siguiendo las tachuelas met&aacute;licas que nos invitan a recorrer el Saint-Remy de Van Gogh desde la avenida que toma el nombre del pintor. Ser&aacute;n ellas las que nos gu&iacute;en desde muros de cemento construidos sobre campos de trigo hasta una oficina de turismo sobre la vista de <em>La noche estrellada</em> que Van Gogh pint&oacute; desde el monasterio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Diecinueve reproducciones señalan lugares retratados por el pintor en Saint-Rémy.                            </span>
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        La esencia que en Arl&eacute;s encontramos casi a cada paso se disuelve en este pueblo que parece haber cambiado tanto hasta que, antes de perder la esperanza, la naturaleza se abre paso en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Entonces s&iacute;, empieza el juego. El de intentar reconocer las ramas torcidas de los pinos o calcular cu&aacute;nto crecen los olivos en cien a&ntilde;os. Cambiar de acera para buscar la disposici&oacute;n de los cipreses o caminar hasta desenmascarar los Alpilles &ndash;peque&ntilde;os Alpes&ndash; tras los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Cruzar la l&iacute;nea imaginaria que separa la mirada del pintor de caminar dentro de un cuadro.&nbsp;Oler sus &aacute;rboles, escuchar el silencio con el que intent&oacute; calmarse, pisar sus campos y entender por qu&eacute; fue aqu&iacute;, bajo esta luz donde el amarillo resulta m&aacute;s amarillo &ndash;c&oacute;mo es posible&ndash; y cada hora muestra un paisaje diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="‘Pinos sobre el cielo de la tarde’, en el camino al sanatorio."
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            <span class="title">
                ‘Pinos sobre el cielo de la tarde’, en el camino al sanatorio.                            </span>
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        Seg&uacute;n nos acercamos al sanatorio, reaparece esa visi&oacute;n distorsionada al contraponer cuadro y motivo. Las formas estiradas de los &aacute;rboles &ndash;que parecen hechas desde un punto m&aacute;s elevado&ndash; hacen pensar que el holand&eacute;s debi&oacute; ser un hombre muy alto y sin embargo sus <a href="https://vggallery.com/visitors/major/navarro/03.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descripciones</a> hablan de un hombre de mediana o incluso escasa estatura: su perspectiva distorsionada es otro elemento intencional precursor del expresionismo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al antiguo monasterio de Saint Paul de Mausole, un oasis de paz donde es posible visitar el cuarto del pintor, el claustro o el patio de lirios. Desde un estudio habilitado para &eacute;l, Van Gogh pintar&iacute;a muchos de sus cuadros m&aacute;s famosos en periodos de reclusi&oacute;n tras ingerir sus pinturas en un intento de suicidio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Monasterio de Saint-Paul de Mausole.                            </span>
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        Parte del edificio funciona a&uacute;n como psiqui&aacute;trico y el resto se ha convertido en un lugar de peregrinaje que Van Gogh dif&iacute;cilmente pudo imaginar. Rechazado por los impresionistas debido a su excentricidad y su falta de academicismo, solo vender&iacute;a un cuadro en vida.
    </p><p class="article-text">
        Ese ser&aacute; uno de los motivos por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s, tras trasladarse al norte de Par&iacute;s, cerca de su hermano Theo, y descubrir la mala salud de su sobrino, se sentir&aacute; responsable de su ruina y se pegar&aacute; un tiro en el pecho. Su hermano morir&aacute; meses despu&eacute;s, tras un ataque de locura.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;zanne: el arte de lo inexplicable</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho se ha escrito acerca del secreto del arte de C&eacute;zanne; se han sugerido explicaciones de todas suertes acerca de lo que se propuso y lo que consigui&oacute;. Pero estas explicaciones siguen siendo incompletas; incluso a veces parecen contradecirse&rdquo;, dice Gombrich en <em>La historia del arte</em>: &ldquo;El mejor consejo es ir y contemplar las obras en el original&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le haremos caso. Seguiremos camino hasta Aix-en-Provence, su ciudad natal, a apenas una hora de Arl&eacute;s. M&aacute;s bulliciosa y se&ntilde;orial pero te&ntilde;ida por la misma luz de la Provenza. Empezaremos en esta casa de campo &ndash;antes situada a las afueras, hoy en pleno centro&ndash; que el padre de C&eacute;zanne compr&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a veinte a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Bastide Jas de Bouffan en Aix-en-Provence acaba de reabrirse al público.                            </span>
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        Hab&iacute;an rechazado su solicitud en la escuela de Bellas Artes y su padre le consigui&oacute; un trabajo en su banco, pero C&eacute;zanne quer&iacute;a convencerle de que ten&iacute;a futuro en la pintura y pint&oacute; doce murales en las paredes del sal&oacute;n que, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ser&iacute;an arrancados al vender la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en 2018, el ayuntamiento compr&oacute; la casa y empez&oacute; a restaurarla descubrieron una pintura oculta bajo el yeso. No sabemos si fue entonces cuando se dieron cuenta de que la fama de exc&eacute;ntrico y malhumorado del pintor hab&iacute;a eclipsado su talento durante demasiados a&ntilde;os y decidieron traer a la ciudad 130 de sus obras <a href="https://arsmagazine.com/la-retrospectiva-que-aix-en-provence-le-debio-siempre-a-cezanne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para compensar su olvido</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Murales extraídos de Jas de Bouffan en el museo Granet.                            </span>
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        Reabierta desde este verano &ndash;<a href="https://reservation.aixenprovencetourism.com/reserver-bastide-jas-de-bouffan.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de momento hasta noviembre</a>&ndash;, la iniciativa se acompa&ntilde;a de la Exposici&oacute;n C&eacute;zanne2025 en el Museo Granet donde es posible pasear desde sus primeras copias y su acercamiento a los impresionistas, junto a quienes fue catalogado de fraude, hasta bodegones llenos de manzanas &ndash;su fruta favorita por ser la que m&aacute;s tarda en madurar y su lentitud pintando.
    </p><p class="article-text">
        Retratos de su padre &ndash;quien le mantuvo toda la vida y a quien ocult&oacute; haber tenido un hijo fuera del matrimonio con la &uacute;nica modelo capaz de posar durante d&iacute;as para &eacute;l&ndash;, <em>Los jugadores de cartas</em> o un retrato de &Eacute;mile Zola, con qui&eacute;n terminar&iacute;a su amistad tras descubrir que se hab&iacute;a inspirado en &eacute;l para el artista fracasado que protagoniza <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/la-obra_68" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La obra</em></a><em>,</em> se pueden ver en esta exposici&oacute;n cuyo nombre hace honor a la casa familiar que el pintor llevar&iacute;a para siempre en las entra&ntilde;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre.                            </span>
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        Tanto es as&iacute; que, tras la venta de Jas de Bouffan, cuando C&eacute;zanne decide construirse un estudio en las alturas de la ciudad &ndash;el Atelier del Lauves&ndash; elige una casa en medio de la naturaleza con una escalinata muy similar, con las mismas baldosas hexagonales de terracota mezcladas con madera, con grandes ventanales y el mismo color en las paredes.
    </p><p class="article-text">
        Obsesionado con capturar la luz del sol, caminar&iacute;a cada madrugada para pintar los tonos del amanecer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas."
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            <span class="title">
                Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas.                            </span>
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        Ahora, el que fue su taller durante sus &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os de vida, ha sido restaurado tal y como lo dej&oacute; el pintor: con algunos de sus utensilios, su caballete o el maniqu&iacute; que, dada su lentitud, us&oacute; como modelo para &lsquo;<em>Las grandes ba&ntilde;istas&rsquo;:</em> la obra que inspir&oacute; <em>Las se&ntilde;oritas de Avignon</em> de Picasso.
    </p><p class="article-text">
        En estos jardines, donde esparc&iacute;a los trozos de la tela de los cuadros que no le gustaban, retrat&oacute; a su jardinero. Un hombre al que, sin saberlo, dedicar&iacute;a el &uacute;ltimo cuadro de su vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Retrato del jardinero de Cézanne en el Atelier des Lauves.                            </span>
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        Aqu&iacute; termina nuestro viaje tras cinco d&iacute;as en coche por la Provenza, pero las huellas de la historia de la pintura siguen extendi&eacute;ndose por el sur de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ninguno de estos pintores pudo mantenerse con sus obras, inspirar&iacute;an las corrientes que cambiaron para siempre el mundo de la pintura. C&eacute;zanne como precursor del cubismo y Van Gogh del expresionismo, convirtiendo el sur de Francia en la cuna de la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        El rastro de sus sucesores los visitaremos en el camino de vuelta, en un recorrido del fauvismo por Colliure con Matisse y Derain. Otra opci&oacute;n es extender el viaje rumbo a Niza para visitar las huellas de Picasso, Signac o Renoir, o ir hasta Albi para ver el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-sur-francia_1_10690442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo de Toulouse-Lautrec</a>, pero ya se me acaba el papel de este cuaderno, estoy cansada y estos viajes hace falta tiempo para poder paladearlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 20:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Pintura,Historia,Van Gogh,Arte,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Betanzos a Ribadeo: una ruta por las Rías Altas para conocer la otra costa gallega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/betanzos-ribadeo-ruta-rias-altas-conocer-costa-gallega_1_13344093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85862215-7a7a-4b5d-ac42-a73c3fbcc742_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ría de Ferrol."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acantilados, playas abiertas, bosques atlánticos y pueblos marineros. Esta ruta por las Rías Altas recorre la Costa Ártabra y la Mariña Lucense para enlazar lugares como Betanzos, Fragas do Eume, Santo André de Teixido, Estaca de Bares, Viveiro o Ribadeo
</p><p class="subtitle">Vacaciones en autocaravana para principiantes: todo lo que necesitas saber antes de lanzarte a tu primera ruta por España</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de viajar por la costa gallega, muchas veces son las R&iacute;as Baixas las que protagonizan la conversaci&oacute;n. Son conocidas, f&aacute;ciles de identificar y tambi&eacute;n las m&aacute;s explotadas, pues son las que m&aacute;s visitantes reciben cada verano. Pero si buscas otra forma de recorrer Galicia, mira al norte. All&iacute; te espera una costa de r&iacute;as abiertas, acantilados, pueblos marineros y carreteras que obligan a viajar despacio. Las R&iacute;as Altas no compiten con el sur ni buscan parecerse a &eacute;l, simplemente ofrecen una experiencia distinta.
    </p><p class="article-text">
        Delimitar las R&iacute;as Altas no siempre es sencillo. Hay rutas que incluyen tambi&eacute;n la Costa da Morte, pero en este viaje vamos a centrarnos en dos zonas que concentran buena parte de la esencia del norte gallego: la Costa &Aacute;rtabra y la Mari&ntilde;a Lucense, entre Betanzos y Ribadeo. La Costa da Morte se queda fuera, no por falta de argumentos, sino precisamente porque merece un viaje independiente. Y aunque para muchos viajeros A Coru&ntilde;a ser&aacute; el punto natural de llegada en tren o avi&oacute;n, aqu&iacute; la usaremos como puerta de entrada y no como parada principal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la silueta de la Torre de H&eacute;rcules marque el comienzo geogr&aacute;fico y log&iacute;stico para muchos viajeros, nuestro recorrido empieza realmente unos kil&oacute;metros m&aacute;s all&aacute;, en la r&iacute;a de Betanzos. Desde all&iacute; iremos enlazando algunas de las paradas m&aacute;s interesantes del norte gallego: el casco hist&oacute;rico de Betanzos, las Fragas do Eume, Ferrol y su r&iacute;a, Cedeira, Santo Andr&eacute; de Teixido, Cabo Ortegal, Ortigueira, Estaca de Bares, Viveiro y Ribadeo. Un recorrido para entender en primera persona c&oacute;mo son las R&iacute;as Altas gallegas.
    </p><h2 class="article-text">Costa &Aacute;rtabra: entre villas hist&oacute;ricas y bosques atl&aacute;nticos</h2><p class="article-text">
        La primera parada del viaje es Betanzos. Situada al fondo de la r&iacute;a y atravesada por los r&iacute;os Mandeo y Mendo, fue una de las antiguas capitales del Reino de Galicia y conserva uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s interesantes de esta parte del norte gallego. Merece la pena entrar sin prisa en el casco antiguo para recorrer plazas y calles estrechas. Tambi&eacute;n es una buena ocasi&oacute;n para conocer el parque de O Pasatempo, un lugar dif&iacute;cil de clasificar que mezcla jard&iacute;n hist&oacute;rico, arquitectura y referencias tra&iacute;das por la emigraci&oacute;n gallega. Y s&iacute;, para muchos visitantes ser&aacute; inevitable aprovechar la parada para probar la tortilla que ha dado fama gastron&oacute;mica a la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde Betanzos la carretera sigue el trazado de la r&iacute;a hasta llegar a Pontedeume, una villa que suele hacer de puerta de entrada a uno de los grandes espacios naturales del norte gallego: las Fragas do Eume. El casco hist&oacute;rico de Pontedeume merece una vuelta tranquila antes de desviarse hacia el interior, donde el paisaje cambia por completo. Durante unas horas el viaje deja atr&aacute;s el oc&eacute;ano para entrar en uno de los bosques atl&aacute;nticos mejor conservados de Europa. Senderos entre vegetaci&oacute;n densa, puentes, desniveles suaves y lugares como el monasterio de Caaveiro convierten esta parada en una de las m&aacute;s distintas del recorrido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fragas do Eume                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El siguiente tramo conduce hacia Ferrol. Durante a&ntilde;os la ciudad qued&oacute; fuera de muchos itinerarios tur&iacute;sticos, pero sigue siendo una parada interesante para entender la relaci&oacute;n hist&oacute;rica entre Galicia y el mar. Su pasado naval aparece en lugares como el barrio de A Magdalena, con su trazado propio de la Ilustraci&oacute;n y sus galer&iacute;as acristaladas, pero tambi&eacute;n en el paisaje de fortificaciones que rodea la r&iacute;a, como el Castelo de San Felipe.
    </p><p class="article-text">
        Dejando atr&aacute;s Ferrol comienza uno de los cambios m&aacute;s evidentes del recorrido. Aparecen playas abiertas, m&aacute;s viento y una costa cada vez m&aacute;s expuesta al oc&eacute;ano. Doni&ntilde;os, Valdovi&ntilde;o o Santa Comba son algunas de las paradas m&aacute;s conocidas y ayudan a entender por qu&eacute; esta parte del litoral gallego se ha convertido en referencia para quienes buscan naturaleza y surf m&aacute;s que playa urbana. En Santa Comba, adem&aacute;s, el peque&ntilde;o islote con su ermita a&ntilde;ade una imagen muy reconocible del paisaje costero gallego, siempre pendiente de las mareas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casco histórico de Betanzos.                            </span>
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        La llegada a Cedeira marca uno de los momentos m&aacute;s agradecidos del viaje. Esta villa marinera conserva un tama&ntilde;o manejable incluso en verano y funciona muy bien como base para explorar los alrededores. El paseo junto al puerto, las fachadas con galer&iacute;as y el ambiente tranquilo invitan a bajar el ritmo antes de afrontar uno de los tramos m&aacute;s espectaculares del recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; la carretera se dirige hacia Santo Andr&eacute; de Teixido. El camino forma parte de la experiencia, con curvas, miradores y vistas continuas sobre el litoral. El santuario, situado entre acantilados y mirando al Atl&aacute;ntico, lleva siglos ligado a peregrinaciones y tradiciones populares que siguen muy presentes. Pero dejando a un lado la parte religiosa, el entorno justifica la visita.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Castelo de San Felipe, en Ferrol.                            </span>
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        Muy cerca aparecen algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de las R&iacute;as Altas. Los miradores de la sierra de A Capelada permiten contemplar la costa desde la altura y acercarse a los acantilados de Vix&iacute;a de Herbeira, considerados entre los m&aacute;s altos de Europa continental. No hace falta hacer grandes rutas para disfrutarlos, muchas veces basta con parar, caminar unos minutos y observar c&oacute;mo cambia el paisaje con la niebla, el viento o la luz.
    </p><p class="article-text">
        La ruta contin&uacute;a hasta Cabo Ortegal, otro de los puntos imprescindibles del norte gallego. El faro es la referencia visual, pero el inter&eacute;s est&aacute; tambi&eacute;n en el entorno y en las vistas hacia los Aguill&oacute;ns, las formaciones rocosas que emergen frente a la costa. Un poco m&aacute;s adelante aparece Ortigueira, con una de las r&iacute;as m&aacute;s amplias de Galicia, la playa de Morouzos y un ambiente tranquilo donde querr&aacute;s olvidar las prisas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cabo Ortegal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mari&ntilde;a Lucense: de camino a la desembocadura del Eo</h2><p class="article-text">
        A partir de Ortigueira el paisaje empieza a cambiar poco a poco. La costa sigue siendo protagonista, pero aparecen m&aacute;s playas (m&aacute;s largas), pueblos abiertos al Cant&aacute;brico y la sensaci&oacute;n de estar llegando a una Galicia distinta.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los lugares que mejor representan ese cambio es Estaca de Bares. Adem&aacute;s de ser el punto m&aacute;s septentrional de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, es una parada que suele impresionar por el entorno. Aqu&iacute; el viaje ya no gira tanto alrededor de pueblos o monumentos como del propio paisaje. El faro, los acantilados y la sensaci&oacute;n de estar en uno de los extremos del mapa hacen que merezca detenerse m&aacute;s all&aacute; de la foto r&aacute;pida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cabo de Estaca de Bares.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Muy cerca aparece O Barqueiro, una de esas localidades que mantienen una escala peque&ntilde;a incluso en temporada alta. El puente sobre la r&iacute;a, el puerto y las casas mirando al agua hacen que sea una parada sencilla pero agradable, donde apetece pasear.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo hacia el este se llega a Viveiro, una de las grandes paradas del recorrido y probablemente una de las localidades m&aacute;s completas de las R&iacute;as Altas. La ciudad conserva un centro hist&oacute;rico con origen medieval y mantiene una relaci&oacute;n muy estrecha con el mar. Merece la pena recorrer las puertas hist&oacute;ricas que todav&iacute;a se conservan, pasear por el casco urbano y acercarse hasta el puerto de Celeiro para ver el movimiento pesquero que sigue marcando el d&iacute;a a d&iacute;a de la zona. Si el tiempo acompa&ntilde;a, las playas cercanas permiten alargar la parada unas horas m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Punta de Fucino do Porco.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este tramo tambi&eacute;n aparecen algunos desv&iacute;os interesantes. Uno de los m&aacute;s conocidos es Fuci&ntilde;o do Porco, una ruta corta que avanza sobre pasarelas junto al mar y que se ha convertido en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la costa lucense. M&aacute;s all&aacute; de las fotos, el recorrido merece la pena por las vistas sobre los acantilados. Cerca de aqu&iacute; tambi&eacute;n se puede hacer una parada en Sargadelos o desviarse hacia San Marti&ntilde;o de Mondo&ntilde;edo para a&ntilde;adir un contexto m&aacute;s hist&oacute;rico al viaje.
    </p><p class="article-text">
        La recta final conduce hacia Ribadeo. Antes de llegar conviene hacer una parada en la playa de As Catedrais, probablemente el lugar m&aacute;s conocido de las R&iacute;as Altas. Sus arcos y formaciones rocosas explican buena parte de su fama, aunque para disfrutarla merece la pena revisar las mareas y, sobre todo, tener en cuenta que en temporada alta<a href="https://ascatedrais.xunta.gal/monatr/inicio?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> es necesario reservar la visita</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Praia das Catedrais.                            </span>
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        Y finalmente llegamos a Ribadeo. La villa combina puerto, casco hist&oacute;rico y herencia indiana en un final de ruta perfecto para despedirse del viaje. Pasear por sus calles o acercarse hasta el entorno del faro de Illa Pancha permite cerrar el recorrido por todo lo alto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/betanzos-ribadeo-ruta-rias-altas-conocer-costa-gallega_1_13344093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 19:34:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Betanzos a Ribadeo: una ruta por las Rías Altas para conocer la otra costa gallega]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aefc16b-aa7e-4a61-8a3b-476bc8c9628b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el Alentejo y el Algarve se esconden más de 700 kilómetros de senderos, pueblos pesqueros, playas casi vírgenes y algunos de los paisajes más espectaculares del litoral atlántico</p><p class="subtitle">Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez</p></div><p class="article-text">
        La Ruta Vicentina, o <em>Rota Vicentina</em> en portugu&eacute;s, es uno de esos planes que permiten descubrir una cara muy distinta del pa&iacute;s vecino. Recorre la costa suroeste portuguesa entre Sines y el Cabo de San Vicente, atravesando algunos de los paisajes m&aacute;s llamativos del litoral atl&aacute;ntico. A lo largo del camino aparecen playas tranquilas, acantilados, peque&ntilde;os pueblos pesqueros y grandes espacios naturales donde el mar sigue marcando el ritmo de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente la conoce por sus senderos. Y no es para menos. La Ruta Vicentina se ha convertido en uno de los grandes destinos europeos para caminar junto al mar. Pero limitarla al senderismo ser&iacute;a quedarse corto. Tambi&eacute;n puede recorrerse en coche, enlazando pueblos, miradores, playas y faros a trav&eacute;s de carreteras que avanzan muy cerca de la costa. Es una propuesta que lo mismo cautiva a quienes quieren completar etapas a pie como a quienes prefieren viajar tras el volante y detenerse donde les apetezca.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el recorrido permite conocer dos regiones muy diferentes entre s&iacute;, pero igual de interesantes: el Alentejo y el Algarve. En pocos kil&oacute;metros se pasa de amplios arenales casi vac&iacute;os a localidades encaramadas sobre los acantilados, siempre con el Atl&aacute;ntico como tel&oacute;n de fondo. Y entre parada y parada tampoco faltan buenos motivos para sentarse a la mesa: pescado fresco, marisco, recetas tradicionales y platos con intenso sabor a mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una ruta con vistas al Atlántico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s de 700 kil&oacute;metros de senderos entre el Alentejo y el Algarve</h2><p class="article-text">
        La Ruta Vicentina es una de las redes de senderismo m&aacute;s importantes de Portugal. En total suma m&aacute;s de 700 kil&oacute;metros se&ntilde;alizados que recorren el suroeste del pa&iacute;s entre el Alentejo y el Algarve, combinando itinerarios de larga distancia con rutas de menor recorrido. Su dise&ntilde;o permite tanto emprender una traves&iacute;a de varios d&iacute;as como realizar etapas sueltas adaptadas al tiempo disponible y a la condici&oacute;n f&iacute;sica de cada viajero, y hay que tener en cuenta que la red se articula principalmente en torno a dos grandes recorridos: el Camino Hist&oacute;rico y el Sendero de los Pescadores.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Camino Hist&oacute;rico</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El Camino Hist&oacute;rico es un itinerario de 263 kil&oacute;metros que une Santiago do Cac&eacute;m con el Cabo de San Vicente. Se divide en trece etapas y atraviesa algunos de los paisajes rurales m&aacute;s caracter&iacute;sticos del sur de Portugal. A diferencia de otros senderos costeros, aqu&iacute; el protagonismo recae en caminos forestales, campos agr&iacute;colas, aldeas y peque&ntilde;as localidades con siglos de historia. Adem&aacute;s, puede recorrerse tanto a pie como en bicicleta, una opci&oacute;n cada vez m&aacute;s popular entre quienes buscan abarcar m&aacute;s kil&oacute;metros en menos tiempo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Sendero de los Pescadores</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El segundo gran eje es el Sendero de los Pescadores, o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/trilho-pescadores-portugal-pie-costa-sendero_1_7911661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trilho dos Pescadores </em></a>en portugu&eacute;s. Se trata del recorrido m&aacute;s famoso de toda la Ruta Vicentina y tambi&eacute;n el que concentra buena parte de la atenci&oacute;n internacional. A lo largo de 226,5 kil&oacute;metros sigue antiguos caminos utilizados por pescadores para acceder a playas, acantilados y zonas de pesca, manteni&eacute;ndose siempre muy cerca del oc&eacute;ano. El itinerario, tambi&eacute;n dividido en 13 etapas, arranca en S&atilde;o Torpes y finaliza en Lagos, no sin antes pasar por el Cabo de San Vicente.
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                    alt="Trilho dos Pescadores, o Sendero de los Pescadores, en Portugal."
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            <span class="title">
                Trilho dos Pescadores, o Sendero de los Pescadores, en Portugal.                            </span>
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        Aunque su distancia total es algo menor que la del Camino Hist&oacute;rico, muchos senderistas lo consideran m&aacute;s exigente. La raz&oacute;n es sencilla: buena parte del recorrido discurre sobre terrenos arenosos, senderos estrechos y zonas expuestas al viento atl&aacute;ntico. Por ese motivo est&aacute; concebido exclusivamente para realizarse a pie. Ninguna de sus etapas supera los 22,5 kil&oacute;metros y todas est&aacute;n pensadas para completarse en una sola jornada, por lo que puedes organizar el itinerario a tu medida y seleccionar &uacute;nicamente los tramos que m&aacute;s te interesen.
    </p><p class="article-text">
        A estos dos grandes recorridos se suman otras 24 rutas circulares que en total suman cerca de 265 km, localizados entre Santiago de Cac&eacute;m y Lagos. Son itinerarios m&aacute;s cortos que permiten descubrir algunos de los paisajes m&aacute;s representativos de la regi&oacute;n sin necesidad de afrontar una traves&iacute;a de varios d&iacute;as. Muchas de ellas resultan ideales para quienes se alojan en una localidad concreta y quieren dedicar una ma&ntilde;ana o una jornada a recorrer los alrededores antes de continuar el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes atractivos de la Ruta Vicentina es precisamente esa flexibilidad. Hay senderistas que emplean varias semanas en completar uno de los grandes recorridos de principio a fin, mientras que otros optan por caminar &uacute;nicamente algunas etapas. En todos los casos, el camino permite descubrir una costa donde todav&iacute;a mandan los espacios naturales, los peque&ntilde;os n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n y una forma de vida estrechamente vinculada al mar. Si deseas ampliar informaci&oacute;n, siempre puedes consultar la web de&nbsp;<a href="https://rotavicentina.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rota Vicentina</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cigüeñas en &quot;primera fila&quot; de acantilado.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Ruta Vicentina en coche: playas, pueblos y acantilados frente al Atl&aacute;ntico</h2><p class="article-text">
        No hace falta recorrer cientos de kil&oacute;metros a pie para disfrutar de la Ruta Vicentina. Si lo prefieres, tambi&eacute;n puedes descubrir esta parte de Portugal en coche, enlazando algunos de sus pueblos m&aacute;s interesantes y deteni&eacute;ndote en playas, miradores y faros a lo largo del camino.
    </p><p class="article-text">
        La ruta puede hacerse en ambos sentidos, aunque uno de los itinerarios m&aacute;s habituales parte de Sines y desciende hacia el sur hasta alcanzar el Cabo de San Vicente. Son poco m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros de costa en los que el paisaje cambia constantemente, pero sin perder nunca la presencia del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Si comienzas en el extremo norte, ver&aacute;s que Sines es una ciudad ligada para siempre a la figura de Vasco da Gama. Su castillo, el casco hist&oacute;rico y el ambiente marinero ofrecen una primera toma de contacto con la costa alentejana antes de iniciar el recorrido hacia el sur.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada habitual es Porto Covo. Sus calles tranquilas, las casas encaladas y la cercan&iacute;a de la isla de Pessegueiro la convierten en una de las localidades con m&aacute;s encanto de toda la ruta. Desde aqu&iacute; comienzan a aparecer algunos de los paisajes que caracterizan la costa vicentina: acantilados, peque&ntilde;as calas y amplias panor&aacute;micas sobre el oc&eacute;ano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diferentes programas de voluntariado conservan la señalización y la limpieza de la ruta."
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            <span class="title">
                Diferentes programas de voluntariado conservan la señalización y la limpieza de la ruta.                            </span>
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        Siguiendo la carretera se llega a Vila Nova de Milfontes, situada junto a la desembocadura del r&iacute;o Mira. Es uno de los n&uacute;cleos tur&iacute;sticos m&aacute;s importantes de la zona, aunque mantiene una escala muy diferente a la de otros destinos m&aacute;s masificados del Algarve. Su fortaleza, las playas y el agradable ambiente de sus calles justifican una parada con calma.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al sur aparecen algunos de los tramos m&aacute;s salvajes del recorrido. Lugares como Cabo do Sard&atilde;o permiten contemplar impresionantes acantilados donde anidan numerosas aves, mientras que localidades como Zambujeira do Mar conservan un marcado car&aacute;cter atl&aacute;ntico. Sus casas blancas asomadas al oc&eacute;ano y la playa situada al pie del pueblo forman una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de esta costa.
    </p><p class="article-text">
        La ruta contin&uacute;a hacia Odeceixe, uno de los lugares m&aacute;s especiales del recorrido. Aqu&iacute; el r&iacute;o Seixe desemboca en el Atl&aacute;ntico creando un paisaje singular en el que conviven playa fluvial y playa mar&iacute;tima. Adem&aacute;s, esta localidad marca la transici&oacute;n entre el Alentejo y el Algarve, dos regiones con personalidad propia pero estrechamente conectadas por la Ruta Vicentina.
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            <span class="title">
                La playa de Odeceixe, en la Ruta Vicentina.                            </span>
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        Ya en territorio algarv&iacute;o, ver&aacute;s que Aljezur es una parada imprescindible. Su castillo de origen &aacute;rabe domina un entorno de colinas y valles que contrasta con la imagen m&aacute;s habitual del Algarve tur&iacute;stico. Muy cerca se encuentran algunas de las playas m&aacute;s conocidas de la costa occidental portuguesa, como Amoreira o Arrifana, muy apreciadas tanto por los surfistas como por quienes simplemente buscan paisajes aislados y menos urbanizados.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el viaje se acerca a su final, el protagonismo recae cada vez m&aacute;s en los acantilados y en la sensaci&oacute;n de encontrarse en uno de los extremos de Europa. Sagres constituye la &uacute;ltima gran parada antes de alcanzar el Cabo de San Vicente. Durante siglos este lugar fue considerado el fin del mundo conocido y todav&iacute;a hoy conserva una atm&oacute;sfera muy particular, marcada por el viento, el oc&eacute;ano y la inmensidad del paisaje.
    </p><p class="article-text">
        El faro y los acantilados del cabo ponen el broche final a un recorrido que demuestra que el sur de Portugal es mucho m&aacute;s que las zonas m&aacute;s conocidas del Algarve. Ya sea caminando por sus senderos o recorriendo la costa en coche, la Ruta Vicentina ofrece una forma diferente de acercarse al Atl&aacute;ntico, descubrir pueblos con personalidad propia y disfrutar de algunos de los paisajes m&aacute;s aut&eacute;nticos de Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:13:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11f80ae5-5285-440c-a410-f2b89f67ce64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre Burdeos y el País Vasco francés, las Landas despliegan más de cien kilómetros de playas atlánticas, pinares interminables y pequeños pueblos donde el surf, la bicicleta y la vida al aire libre marcan el ritmo del viaje
</p><p class="subtitle">Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania</p></div><p class="article-text">
        Las Landas ocupan una amplia franja del suroeste de Francia, en la regi&oacute;n de Nueva Aquitania, entre el Atl&aacute;ntico y el interior de Gascu&ntilde;a. Es decir, un poquito m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos. Y aunque hoy se asocian sobre todo a las playas, el surf y el bosque de pino mar&iacute;timo, durante siglos este territorio fue una enorme extensi&oacute;n de marismas, dunas y terrenos pantanosos poco habitados.
    </p><p class="article-text">
        El gran cambio lleg&oacute; en el siglo XIX, cuando Napole&oacute;n III impuls&oacute; una plantaci&oacute;n masiva de pinos para desecar el terreno y hacerlo productivo. Aquel proyecto acab&oacute; transformando por completo el paisaje y dio lugar al inmenso bosque que hoy define la regi&oacute;n, uno de los mayores de Europa Occidental. El resultado es una costa muy distinta a la de otras zonas tur&iacute;sticas francesas, menos urbanizada, m&aacute;s abierta y con el bosque y el oc&eacute;ano como principales protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Esa combinaci&oacute;n marca tambi&eacute;n la forma de viajar por las Landas. Lo normal es pasar de una playa atl&aacute;ntica con olas y escuelas de surf a una ruta ciclista entre pinares, a un lago de aguas tranquilas o a un peque&ntilde;o mercado local en apenas unos kil&oacute;metros. Por lo que m&aacute;s que un destino de grandes monumentos o ciudades hist&oacute;ricas, las Landas nos acogen como un territorio hecho para moverse despacio y pasar tiempo al aire libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las playas de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La costa atl&aacute;ntica: playas, surf y pueblos junto al mar</h2><p class="article-text">
        Su paisaje desde luego cautiva. Su costa se extiende durante m&aacute;s de cien kil&oacute;metros frente al Atl&aacute;ntico y est&aacute; formada por una sucesi&oacute;n de playas abiertas, dunas y pinares. De hecho, en muchos casos las localidades quedan separadas del mar por peque&ntilde;as franjas de bosque y el acceso a la playa se hace a trav&eacute;s de pasarelas o senderos entre pinos. Por lo que se consigue una sensaci&oacute;n de naturaleza poco habitual en otros destinos costeros europeos.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo sur aparece Capbreton, el &uacute;nico puerto pesquero de las Landas. El ambiente aqu&iacute; sigue muy ligado al mar, especialmente alrededor del puerto y la lonja, donde todav&iacute;a llegan barcos de pesca. Uno de los lugares m&aacute;s reconocibles es la Estacade, una larga pasarela de madera que se adentra en el oc&eacute;ano y desde la que se ve bien el car&aacute;cter de esta costa, con playas amplias, oleaje constante y un Atl&aacute;ntico mucho m&aacute;s intenso que el pac&iacute;fico Mediterr&aacute;neo.
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            <span class="title">
                La costa de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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        A pocos kil&oacute;metros est&aacute;n Hossegor y Seignosse, dos de las localidades m&aacute;s vinculadas al surf en Europa. Hossegor combina playas muy conocidas entre surfistas con un ambiente animado de terrazas, cafeter&iacute;as y tiendas especializadas. Muchas de las villas construidas a comienzos del siglo XX mantienen adem&aacute;s la arquitectura vasco-landesa t&iacute;pica de la zona, as&iacute; que merece la pena detenerse a echar un ojo.
    </p><p class="article-text">
        El surf forma parte aqu&iacute; de la vida cotidiana. Hay escuelas pr&aacute;cticamente en cada playa y durante buena parte del a&ntilde;o el paisaje est&aacute; lleno de tablas, neoprenos y furgonetas aparcadas junto al oc&eacute;ano. Incluso para quienes no practican este deporte, el ambiente termina marcando el viaje, se busque o no.
    </p><p class="article-text">
        Hossegor tiene adem&aacute;s otro de los espacios m&aacute;s agradables de la zona: su lago marino, conectado con el Atl&aacute;ntico por un canal. Alrededor aparecen paseos tranquilos, peque&ntilde;as playas interiores y caba&ntilde;as ostr&iacute;colas donde probar uno de los productos m&aacute;s t&iacute;picos de la costa landesa. Si te gustan las ostras, est&aacute;s en el lugar indicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La playa des Bourdaines, en Seignosse.                            </span>
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        Muy cerca, Seignosse mantiene un perfil algo m&aacute;s natural y tranquilo. Sus playas abiertas, como Le Penon o Les Estagnots, est&aacute;n rodeadas por dunas y pinares atravesados por carriles bici y senderos. Tambi&eacute;n aqu&iacute; se encuentra la Reserva Natural del &Eacute;tang Noir, un peque&ntilde;o humedal protegido que se recorre por pasarelas de madera.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al norte, el ambiente cambia ligeramente en localidades como Vieux-Boucau, Mimizan o Biscarrosse. Siguen estando presentes las grandes playas atl&aacute;nticas, pero aparecen tambi&eacute;n lagos de aguas m&aacute;s calmadas y un turismo m&aacute;s familiar. Son lugares donde resulta f&aacute;cil alternar una ma&ntilde;ana de playa con rutas en bicicleta, deportes acu&aacute;ticos o paseos junto al agua.
    </p><p class="article-text">
        Si te gusta pedalear, en esta parte de las Landas se entiende especialmente bien por qu&eacute; la bicicleta es uno de los mejores medios para moverse por la regi&oacute;n. Muchas playas, lagos y pueblos est&aacute;n conectados por v&iacute;as ciclistas que atraviesan pinares y permiten hacer trayectos largos sin apenas tr&aacute;fico ni desnivel.
    </p><h2 class="article-text">Bosques, lagos y espacios naturales</h2><p class="article-text">
        Aunque la costa es la imagen m&aacute;s conocida de las Landas, el bosque ocupa gran parte del territorio y condiciona completamente el paisaje. Kil&oacute;metros de pino mar&iacute;timo cubren el interior de la regi&oacute;n y crean una red continua de caminos forestales, senderos y carriles bici.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te mueves por esta zona consigues descubrir una cara mucho m&aacute;s tranquila (y mira que las playas son tranquilas&hellip;), especialmente alrededor de lagos y humedales. Uno de los espacios naturales m&aacute;s conocidos es el Courant d&rsquo;Huchet, un corredor de agua que conecta el lago de L&eacute;on con el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico atravesando zonas pantanosas y bosques. Tanto es as&iacute;, que el lugar suele compararse con una peque&ntilde;a Amazonia por la densidad de su vegetaci&oacute;n. Adem&aacute;s, puede recorrerse tanto a pie como en embarcaciones tradicionales.
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                El paraíso de los ciclistas.                            </span>
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        Otro espacio importante es la Marisma de Orx, uno de los grandes humedales de la costa atl&aacute;ntica francesa y un lugar muy frecuentado por aves migratorias. Sus senderos y observatorios permiten recorrer un paisaje completamente distinto al de las playas abiertas del litoral, y adem&aacute;s suele haber visitas guiadas.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos que los lagos son otro de los grandes protagonistas del viaje. Los de Soustons, L&eacute;on o Biscarrosse se utilizan para practicar kayak,<em> paddle surf</em> o simplemente para pasar el d&iacute;a junto al agua. Y en verano, muchas familias combinan las playas atl&aacute;nticas con estos espacios m&aacute;s tranquilos y resguardados del viento y las olas. As&iacute; que tambi&eacute;n son el plan familiar perfecto.
    </p><h2 class="article-text">El interior land&eacute;s: termas, pueblos y tradiciones</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la costa, el interior de las Landas conserva un ambiente rural muy ligado a las tradiciones de Gascu&ntilde;a. Aqu&iacute; aparecen peque&ntilde;as localidades, plazas porticadas y ciudades termales que muestran una parte menos conocida de la regi&oacute;n, pero igualmente pintoresca.
    </p><p class="article-text">
        Dax es probablemente la m&aacute;s famosa. Sus aguas termales ya eran conocidas en &eacute;poca romana y todav&iacute;a hoy la ciudad mantiene una importante actividad vinculada al termalismo. En el centro destacan la <em>Fontaine Chaude</em>, donde el agua brota a gran temperatura, varios restos romanos y edificios de estilo art d&eacute;co construidos durante el auge termal de comienzos del siglo XX.
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                La Fontaine Chaude de Dax, en las Landas.                            </span>
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        La capital del departamento, Mont-de-Marsan, tiene un ritmo mucho m&aacute;s cotidiano y menos tur&iacute;stico. Su casco hist&oacute;rico y sus mercados ayudan a entender mejor la vida del interior land&eacute;s, lejos del ambiente surfero de la costa. Por lo que es un buen lugar para empaparse de un ambiente m&aacute;s local. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n merece la pena detenerse en pueblos como Labastide-d&rsquo;Armagnac o Saint-Justin, donde todav&iacute;a se conservan plazas medievales y casas tradicionales del sudoeste franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a y una forma tranquila de viajar</h2><p class="article-text">
        Llegamos a otro de los grandes atractivos de las Landas: su gastronom&iacute;a. Ver&aacute;s que cambia bastante entre la costa y el interior,&nbsp;pues en las zonas rurales siguen siendo habituales productos como el pato, el <em>foie gras,</em> los esp&aacute;rragos o el <em>armagnac, </em>mientras que junto al Atl&aacute;ntico predominan los pescados, el marisco y, como decimos, sus famosas ostras, especialmente alrededor de Hossegor y Capbreton.
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                Las ostras, un imprescindible en las Landas.                            </span>
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        Los mercados locales, las terrazas frente a los lagos y los peque&ntilde;os restaurantes especializados en cocina regional forman parte del viaje. Aqu&iacute; la comida suele estar muy vinculada al producto local y a una forma sencilla de comer, sin artificios, muchas veces al aire libre y sin demasiada prisa. As&iacute; que ve pensando en darte alg&uacute;n que otro homenaje, porque la experiencia merece la pena.
    </p><p class="article-text">
        Los planes son sencillos y poco exigentes. Las Landas no es un destino de grandes monumentos, ni de prisas ni de horarios. Sino de disfrutar dej&aacute;ndonos llevar por su ritmo. &iquest;Qu&eacute; apetece playa? Ah&iacute; la tienes. &iquest;Qu&eacute; preferimos movernos en bicicleta entre pinares? Tienes kil&oacute;metros y kil&oacute;metros. &iquest;Que tienes antojo de algo rico con vistas a un lago? Adelante. Piensa que a las Landas se va a disfrutar del momento, y que en ellas cada momento parece dilatarse en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Bosques,Playas,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c423c96-6e32-4451-b325-363a2d96ddf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cierre de cualquier bar, más allá del impacto sentimental para sus habituales, supone también un mazazo sobre la vida en común de los barrios</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Aurora echa de menos las patatas asadas del Ca&ntilde;izo que, como el Jesuso con su plancha infatigable, cerr&oacute; hace un par de a&ntilde;os en el barrio de Santa Eulalia, m&aacute;s conocido en Murcia &mdash;no sabemos por cu&aacute;nto tiempo&mdash; como &ldquo;las Tascas&rdquo;. Juan Luis, que vive en Oporto, se queja de que en aquella ciudad ya no quedan caf&eacute;s como los de antes, donde se pod&iacute;a trabajar tranquilo: ahora todos esos locales se han transformado en un escenario as&eacute;ptico sobre el que los <em>expats</em> gritan en ingl&eacute;s a trav&eacute;s de sus auriculares inal&aacute;mbricos. Nuria bromea para sobrellevar su duelo: dentro de lo malo, al menos su madre no lleg&oacute; a ver su terraza favorita de Laredo cerrar este &uacute;ltimo verano, porque eso s&iacute; que habr&iacute;a sido un disgusto. E Inma se queja de que ya nunca m&aacute;s podr&aacute; entrar en el Bar Rosa, frente al Circo Prize de Madrid, y pedir la mejor tortilla de la zona; en este caso, el cierre fue por jubilaci&oacute;n. Ya lo cantaban Astrud en <em>Acordarnos</em>: todos tenemos un bar y puede que su desaparici&oacute;n, llegado el momento, &ldquo;nos d&eacute; igual&rdquo;, pero luego pasan los a&ntilde;os, ponen un Starbucks y &ldquo;nos da tanta rabia que parece nostalgia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el INE, entre 2010 y 2024, en Espa&ntilde;a abandonaron su actividad unos 40.000 bares. Suponiendo a veinte parroquianos con recuerdos significativos por cada uno, podemos imaginar casi un mill&oacute;n de novelas que estar&iacute;an por escribir. Pero el cierre de cualquier bar, m&aacute;s all&aacute; del impacto sentimental para sus habituales, supone tambi&eacute;n un mazazo sobre la vida en com&uacute;n de los barrios. &ldquo;Los bares son espacios de sociabilidad semip&uacute;blica&rdquo;, explica a elDiario.es el antrop&oacute;logo Manuel Delgado. &ldquo;Aquellos a los que <em>se va</em> corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio. <em>Se baja</em> a ciertos bares que est&aacute;n a la puerta de casa o cerca y que son prolongaciones del propio domicilio&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Delgado coinciden algunos arquitectos y urbanistas como Paula Olea, Andr&eacute;s Jaque o (ya desde los ochenta) Toyo Ito, que han escrito sobre la &ldquo;domesticaci&oacute;n de lo urbano&rdquo;, es decir, sobre c&oacute;mo a medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad (sucede en los pisos compartidos), muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas dom&eacute;sticas. Eso s&iacute;, este fen&oacute;meno ya se dio en otras &eacute;pocas, y es que el fr&iacute;o (y no solo las tertulias) tambi&eacute;n empujaba a los vecinos de las ciudades de finales del s. XIX hacia las concurridas mesas de caf&eacute;s y tabernas. Hoy la novedad consiste en que es el mismo mecanismo &mdash;la especulaci&oacute;n inmobiliaria&mdash; que fuerza a los ciudadanos a salir de sus <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casas insuficientes</a> el que tambi&eacute;n obliga a cerrar a muchos de los establecimientos que estaban acogi&eacute;ndolos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares son espacios de sociabilidad semipública. Aquellos a los que se va corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel Delgado</span>
                                        <span>—</span> antropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una pieza fundamental de las ciudades</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.diariodesevilla.es/opinion/articulos/mejor_0_2003761887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo reciente</a>, la escritora Carmen Camacho lamentaba la desaparici&oacute;n del Bar Goma. Situado junto al cementerio de San Fernando, en Sevilla, all&iacute; los sobres de az&uacute;car no daban &ldquo;gracias por venir&rdquo;, sino que indicaban que &ldquo;aqu&iacute; se est&aacute; mejor que all&iacute;&rdquo;; no se sabe si refiri&eacute;ndose al propio bar, bastante desali&ntilde;ado seg&uacute;n cuentan, o al mundo de los vivos frente a otras posibles dimensiones. &ldquo;Donde antes se abr&iacute;a un bar cualquiera, con su est&eacute;tica normalmente fortuita, sus due&ntilde;os malajes y sus parroquianos dispuestos a perder todo el tiempo que les fuera posible, ahora se emplazan, sustituy&eacute;ndolos, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">locales de nadie</a>, de vasos de cart&oacute;n y est&eacute;tica quir&uacute;rgica&rdquo;, se&ntilde;ala Camacho en su texto, dando voz a todos esos vecinos que lamentan del cierre de un bar conocido y su transformaci&oacute;n en algo que les resulta extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A casi nadie le importa que los locales m&aacute;s nuevos, reci&eacute;n inaugurados o reformados tengan mejor aspecto que aquellos a los que sustituyen. El bar habitual no tiene por qu&eacute; ser un establecimiento impecable con una decoraci&oacute;n exquisita porque, muchas veces, es precisamente la dejadez en ciertos detalles la que sugiere unos precios asequibles o buena disposici&oacute;n para hacer favores. O lo que es lo mismo: resulta m&aacute;s f&aacute;cil que quien lleva a&ntilde;os atendi&eacute;ndote y est&aacute; al frente de su propio negocio te dedique un rato y te saque de un apuro a que lo haga el camarero que apenas ha trabajado durante un par de meses en una franquicia y que no tiene ning&uacute;n margen para apartarse un segundo de su puesto o de sus funciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Rodr&iacute;guez L&oacute;pez es hijo de tabernero y lleva varias d&eacute;cadas regentando el Restaurante Miguel &Aacute;ngel, en el distrito de Hortaleza (Madrid). Rodr&iacute;guez recuerda haber hecho &ldquo;muchos favores extra&ntilde;os a sus clientes&rdquo;, por ejemplo, &ldquo;firmar salvoconductos para que sus familias, cuando llegasen a sus casas, supieran a qu&eacute; hora hab&iacute;an salido del bar exactamente; o esconder a algunos en la cocina porque ven&iacute;an busc&aacute;ndolos&rdquo;. &ldquo;Series como <em>Cheers</em> o <em>Los ladrones van a la oficina </em>me parecen una tonter&iacute;a comparadas con lo que vivo a diario en el bar&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez insiste en que lo fundamental es que &ldquo;en un bar te sientas como en casa&rdquo;, y eso incluye ofrecer a los clientes aquello que &mdash;porque viven solos o porque su entorno no es el m&aacute;s acogedor&mdash; no encuentran en su hogar, apoyo emocional incluido. &ldquo;De un cliente fiel conozco su estado de &aacute;nimo en cuanto aparece por la puerta&rdquo;, asegura el hostelero. &ldquo;Si est&aacute; mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si est&aacute; bien, intento mantenerlo. De quien simplemente pasa por aqu&iacute; tambi&eacute;n s&eacute; su estado de &aacute;nimo, pero no intento cambiarlo&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De un cliente fiel conozco su estado de ánimo en cuanto aparece por la puerta. Si está mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si está bien, intento mantenerlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Rodríguez López</span>
                                        <span>—</span> hostelero (restaurante Miguel Ángel, Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Moncho Fern&aacute;ndez es un documentalista vigu&eacute;s que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha vivido entre Malasa&ntilde;a (Madrid) y Gr&agrave;cia (Barcelona), as&iacute; que ha asistido en primera fila a intensos procesos de gentrificaci&oacute;n y a la invasi&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decoraci&oacute;n algor&iacute;tmica</a>. Por su parte, &eacute;l se resiste a entrar en los locales m&aacute;s vistosos: &ldquo;Cuando digo que un bar me gusta y es emblem&aacute;tico, quiero decir, por supuesto, cutre y ro&ntilde;oso&rdquo;, afirma el gallego. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es posible que cuando usamos adjetivos como emblem&aacute;tico o pintoresco para referirnos a estos bares no se trate m&aacute;s que de eufemismos para definir una mezcla de ruidoso, heterog&eacute;neo y seguramente antihigi&eacute;nico que, lejos de ser un defecto, supone la garant&iacute;a de estar alejado del concurrido circuito <em>mainstream</em> que aglutina turistas, modernos con &iacute;nfulas y dem&aacute;s fauna arribista que puebla otros locales en los que ciertamente no queremos estar y en los que de todos modos tendr&iacute;amos que pelearnos absurdamente para que nos dejasen entrar&rdquo;, relata Fern&aacute;ndez, que admite que pone en pr&aacute;ctica &ldquo;una especie de elitismo invertido&rdquo; detectable en muchos j&oacute;venes de su generaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad, muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas domésticas."
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            <span class="title">
                A medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad, muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas domésticas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pol&iacute;ticas de &ldquo;borramiento&rdquo; y garitos</h2><p class="article-text">
        <em>El hombre de la multitud</em>, quiz&aacute; el relato m&aacute;s famoso de Edgar Allan Poe, comienza con su narrador y protagonista contemplando el trasiego de las calles de Londres tras los ventanales de un caf&eacute;. La mirada de este personaje, tal y como han se&ntilde;alado autores como Baudelaire, es la primera del llamado &ldquo;sujeto moderno&rdquo; y se despliega, no por casualidad, desde un local semip&uacute;blico que resulta ideal para ver sin ser visto. Aunque los caf&eacute;s fueron el h&aacute;bitat de artistas y bohemios, que aprovechaban sus peque&ntilde;as mesas para concentrarse en sus tareas solitarias, hoy las diferencias entre estos establecimientos y los bares (m&aacute;s castizos) o las tabernas (m&aacute;s proletarias: con mesa corrida) son min&uacute;sculas. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como demuestra Google N&rsquo;Gram, la palabra &ldquo;bar&rdquo; se populariza a partir de los a&ntilde;os noventa del s.XX casi como comod&iacute;n, y no se encuentra, por ejemplo, en la obra de P&iacute;o Baroja, que en sus novelas llama &ldquo;tabernas&rdquo; o &ldquo;cafetines&rdquo; a todos los establecimientos donde se serv&iacute;an bebidas en el Madrid de principios del s.XX. Otra palabra que despega durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os es &ldquo;garito&rdquo;, cuya segunda acepci&oacute;n seg&uacute;n la RAE (&ldquo;establecimiento de diversi&oacute;n, especialmente el de mala fama&rdquo;) es hoy la m&aacute;s usada.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;garito&rdquo; es un bar con peor fama porque resulta escandaloso para algunos y fundamental para la socializaci&oacute;n de otros. Donde hay o hubo un garito suele haber una historia de resistencia como las que la profesora y activista Alba G&aacute;lvez est&aacute; recogiendo en su proyecto <em>Mapeo Queer</em>. En este caso, G&aacute;lvez y sus colaboradores est&aacute;n trazando una geograf&iacute;a <em>queer </em>de la ciudad de Murcia (un proceso similar se podr&iacute;a llevar a cabo sobre cualquier otra capital espa&ntilde;ola); algo as&iacute; como un registro de los lugares que son o han sido importantes para el colectivo. Ana Gim&eacute;nez particip&oacute; en la primera sesi&oacute;n de trabajo y recuerda que all&iacute; se habl&oacute;, sobre todo, de bares (o garitos) que forman parte de una memoria compartida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el centro de la ciudad hab&iacute;a muchos bares que hicieron comunidad <em>queer</em> y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por <em>pol&iacute;ticas de borramiento</em>, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia. Con la excusa de los ruidos se ha castigado especialmente a los bares <em>queer</em>&rdquo;, explica Gim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Si en las ciudades contempor&aacute;neas cualquier bar peque&ntilde;o lo tiene dif&iacute;cil, la situaci&oacute;n es incluso peor para los espacios disidentes. &ldquo;Hace unos veinte a&ntilde;os hab&iacute;a mucha oferta; mientras que ahora hay mucha demanda, con un colectivo muy amplio y muy diverso, pero menos oferta, porque ya no existe ning&uacute;n un espacio que se autodetermine <em>de ambiente</em>. Existen espacios <em>gay friendly</em>, pero all&iacute; hemos visto de todo: hasta delitos de odio. En los noventa hab&iacute;a m&aacute;s espacios y m&aacute;s combativos. Y en los dosmiles, cuando aparecieron las aplicaciones y las citas por Internet, hubo un repunte, con cafeter&iacute;as que se utilizaban para quedar en un entorno seguro con quienes conoc&iacute;as en los chats&rdquo;, recuerda la murciana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el centro de la ciudad había muchos bares que hicieron comunidad queer y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por políticas de borramiento, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Giménez</span>
                                        <span>—</span> partipante en el proyecto &#039;Mapeo Queer&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; que el cierre de un bar puede suponer un disgusto &iacute;ntimo (como cuando se rompe una pareja y un mont&oacute;n de rutinas, gestos y palabras se esfuman), pero tambi&eacute;n un retroceso enorme para toda una comunidad. Si la vida urbana, tal y como afirma Richard Sennet en <em>Construir y habitar</em>, est&aacute; hecha de relaciones informales, casualidades y espontaneidad entre personas que no se conocen, el bar ser&iacute;a uno de sus centros de gravedad: el lugar donde los extra&ntilde;os se encuentran, charlan y piensan en com&uacute;n. Pero si, como prefieren verla otros, la vida de las ciudades consiste en las costumbres de cada vecino, las redes de apoyo y los v&iacute;nculos forjados con el tiempo, el bar (especialmente el de barrio) seguir&iacute;a teniendo un papel protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que los bares son los &uacute;nicos lugares en los que se puede no ser nadie para la persona que acaba de entrar y, sin embargo, conservar tu nombre y tu apellido (o quiz&aacute; un apodo cari&ntilde;oso) ante el camarero que te atiende cada ma&ntilde;ana. El antrop&oacute;logo Delgado tiene claro que donde acaban los bares termina tambi&eacute;n la vida, y zanja: &ldquo;Cuantos m&aacute;s bares, m&aacute;s vida social; cuanta m&aacute;s vida social, m&aacute;s bares. Hay lugares donde no hay bares, como por ejemplo ciertos complejos urbanos en los que la gente suele salir poco o nada. O en bloques o urbanizaciones en los que la vida social se limita a espacios interiores cerrados al exterior. Lo mejor ser&iacute;a decir que all&iacute;, donde no hay bares, sencillamente, no hay vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2025 20:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Gentrificación,Turismo,Vivienda,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1336c77-82ca-4e41-96d9-5f2f4e0e2f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crujiente por fuera, jugoso por dentro y con un relleno a base de jamón, ternera y queso que te gana desde el primer bocado. En esta tierra, donde la buena comida es casi religión, recorremos los sitios donde probar algunos de los mejores cachopos</p><p class="subtitle">Siete destinos españoles que es mejor visitar en primavera</p></div><p class="article-text">
        En Asturias se come bien. Muy bien. Pero lo mejor de todo es que se come con calma, con ganas y con cari&ntilde;o. Aqu&iacute;, la comida es excusa para reunirse, para charlar largo y tendido, y para compartir momentos. Entre tantos platos ricos que tiene esta tierra, el cachopo se ha convertido en uno de los grandes favoritos. Y no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que naci&oacute; en Oviedo all&aacute; por los a&ntilde;os cuarenta, en el Bar Pelayo, de la mano de Olvido &Aacute;lvarez Fern&aacute;ndez. Y aunque en aquel momento era un plato humilde, pensado para saciar con poco, ha ido creciendo hasta convertirse en toda una estrella. Ahora lo encuentras en casi cualquier restaurante asturiano, cada uno con su estilo, su toque, su versi&oacute;n. Pero todos con algo en com&uacute;n: el placer de compartirlo y disfrutarlo como se merece, porque pocas veces tan pocos ingredientes consiguen un plato tan apetecible.
    </p><h2 class="article-text">Una fiesta en el plato</h2><p class="article-text">
        El cachopo es de esos platos que es dif&iacute;cil dejar pasar cuando lo ves en la carta. Para que nos entendamos: se trata de dos filetes bien grandes de ternera, preferiblemente asturiana, rellenos de jam&oacute;n serrano y queso, empanados y fritos hasta quedar dorados y crujientes por fuera, con el queso fundido haciendo de las suyas por dentro. &iquest;Suena bien? Pues sabe a&uacute;n mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pero ojo, que no todo es ternera, jam&oacute;n y queso. Con el tiempo, el cachopo ha dado rienda suelta a la creatividad de muchos cocineros. Hoy en d&iacute;a puedes encontrar versiones de pollo, cerdo, incluso cachopos de merluza o de setas, pensados para quienes prefieren alternativas diferentes o no toman carne. Tambi&eacute;n cambian los rellenos: queso azul, cecina, setas, esp&aacute;rragos, marisco, foie&hellip; Hay opciones para todos los gustos, desde las m&aacute;s cl&aacute;sicas hasta las m&aacute;s atrevidas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no cambia es su esp&iacute;ritu: un plato generoso, sabroso y hecho para compartir. Porque lo mejor del cachopo es sentarse a la mesa con hambre y con alguien al lado para comentar lo bueno que est&aacute;. Aunque te advertimos una cosa: lo m&aacute;s probable es que quieras repetir.
    </p><h2 class="article-text">Diez de los mejores restaurantes para probar cachopos en Asturias</h2><p class="article-text">
        Asturias est&aacute; llena de rincones donde comer de maravilla, pero si lo tuyo son los cachopos, apunta bien estos nombres, porque aqu&iacute; van diez restaurantes que saben muy bien lo que hacen y lo demuestran en cada bocado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Sifoner&iacute;a (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pocos metros del emblem&aacute;tico puente romano de Cangas de On&iacute;s se encuentra La Sifoner&iacute;a, un lugar que respira tradici&oacute;n y el ambiente de la cultura canguesa. Este bar sidrer&iacute;a fusiona con maestr&iacute;a la pasi&oacute;n por la sidra asturiana y la comida casera, sirviendo un cachopo que destaca por su jugosidad, elaborado con entrecot de ternera. &iquest;El secreto? Su relleno, una combinaci&oacute;n ganadora de jam&oacute;n ib&eacute;rico, queso y pimientos, coronado con un empanado de pan panko que aporta una textura ligera y crujiente. Adem&aacute;s, el ambiente familiar y la calidez de su gente te hacen sentir que est&aacute;s entre amigos.
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                Cachopo clásico de Río Astur Sidrería.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li><strong>R&iacute;o Astur (Gij&oacute;n)</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En pleno coraz&oacute;n del Barrio de la Sidra de Gij&oacute;n se halla R&iacute;o Astur, una sidrer&iacute;a con alma y sabor sin complicaciones. Aqu&iacute; el cachopo rinde homenaje a la ternera asturiana, present&aacute;ndose en una gran l&aacute;mina de carne que esconde en su interior un relleno intenso de jam&oacute;n y queso asturiano Franx&oacute;n, todo cubierto con una capa de queso fundido y decorado con finas lascas de ib&eacute;rico. Este plato, contundente pero con un sabor adictivo, ha conquistado tanto a locales como a visitantes. La atm&oacute;sfera c&aacute;lida y acogedora del lugar invita a compartir una comida entre amigos dejando correr la sidra.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los Arcos (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Situado en Cangas de On&iacute;s y con el prestigio de haber ganado en el concurso nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2024, Los Arcos se ha hecho un hueco especial en el paladar de los asturianos. Con el chef Carlos Peruyera al mando, este restaurante apuesta por una receta aut&eacute;ntica y bien ejecutada: solomillo de ternera, paletilla ib&eacute;rica y una cuidada selecci&oacute;n de quesos, como el ahumado de Pr&iacute;a y el de los Beyos, empanados con pan panko. Una deliciosa salsa de angula de monte cierra este plato en un ambiente relajado que invita a disfrutar sin pretensiones.
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                El cuidado cachopo de Los Arcos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Sidrer&iacute;a Narcea (Cangas del Narcea)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la zona occidental del Principado, Sidrer&iacute;a Narcea se ha ganado el cari&ntilde;o de los comensales por su cocina genuinamente asturiana. Aqu&iacute; apuestan fuerte por el cachopo tradicional, elaborado con un empanado cl&aacute;sico de pan rallado y un relleno sencillo pero irresistible de jam&oacute;n y queso. La generosidad de sus raciones y el ambiente distendido lo convierten en el lugar perfecto para una comida en familia o con amigos. Y, por supuesto, la sidra, siempre presente, realza cada bocado, haciendo que cada visita se sienta como una aut&eacute;ntica celebraci&oacute;n de la tradici&oacute;n asturiana.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Repinaldo (Cand&aacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el pintoresco pueblo de Cand&aacute;s, Casa Repinaldo ha sabido hacerse un lugar en la escena gastron&oacute;mica tras ganar la VIII edici&oacute;n del Concurso Nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2025. Este restaurante prepara su cachopo con tapa de ternera, jam&oacute;n de Tineo y queso asturiano en lonchas y en crema, ambos de Oscos, d&aacute;ndole un toque extra crujiente con nueces junto a los quesos, a lo que ayuda un exterior de copos de trigo y ma&iacute;z. Dise&ntilde;ado para compartir entre dos personas, cada plato transmite la pasi&oacute;n y el cari&ntilde;o puestos en su elaboraci&oacute;n. El ambiente es acogedor, como suele ocurrir en Asturias, ideal para una comida relajada y familiar.
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            <span class="title">
                Un cachopo ganador.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El Duernu (Luarca, Vald&eacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si te atreves a probar algo con personalidad, El Duernu en Luarca es para ti. Este restaurante, que sorprendi&oacute; al quedar muy bien en el Concurso del Mejor Cachopo del Mundo 2024 en su primera participaci&oacute;n, prepara un cachopo que siempre llama la atenci&oacute;n. Relleno de jam&oacute;n gran reserva y queso Tres Oscos, y con un rebozado hecho con una mezcla especial de semolina y pan panko, este plato se acompa&ntilde;a de crujientes patatas fritas que redondean la experiencia. Su decoraci&oacute;n sencilla y el ambiente cercano hacen que nos sintamos como en casa.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Col&oacute; (Ceceda)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el encantador pueblo de Ceceda, Casa Col&oacute; es sin&oacute;nimo de tradici&oacute;n y encanto. Con unos ventanales que enmarcan la majestuosa sierra de Pe&ntilde;amayor, este restaurante rescata la vieja escuela de la cocina asturiana a trav&eacute;s de su famoso filete al queso, una variante ligera del cachopo. Aunque en este caso se utiliza un solo filete, el queso fundido en abundancia lo convierte en una opci&oacute;n irresistible para quienes buscan algo distinto pero igual de sabroso. El ambiente es r&uacute;stico, lejos del bullicio tur&iacute;stico, perfecto para disfrutar de una comida sin prisas.
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            <span class="title">
                El cachopo minero de La Taberna Asturiana.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>La Taberna Asturiana (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Gij&oacute;n, La Taberna Asturiana se ha ganado fama como un templo de la cocina tradicional con un toque moderno. Este local ofrece el cachopo en tres versiones que van desde la cl&aacute;sica, con jam&oacute;n y queso Cabrales D.O.P., hasta el atrevido burgerchopo, una hamburguesa rellena de esos mismos ingredientes, pasando por su &lsquo;cachopo minero&rsquo;, que gracias a la tinta de sepia luce una apariencia oscura, como las minas de carb&oacute;n. En La Taberna Asturiana se respira un ambiente familiar mientras que sobre las mesas se sirve una experiencia culinaria donde la tradici&oacute;n se mezcla con la innovaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Lavaderu (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si visitas Gij&oacute;n, El Lavaderu es una parada obligatoria para los amantes del buen comer. Situado en el barrio de Cimadevilla, este popular mes&oacute;n combina a la perfecci&oacute;n la tradici&oacute;n asturiana y ambiente de barrio. Con 18 a&ntilde;os de trayectoria, su cachopo (que abarca desde la versi&oacute;n cl&aacute;sica hasta combinaciones originales con cecina y queso de la Peral) se prepara con mucha dedicaci&oacute;n y amor por lo local. La sidra y las tapas, siempre presentes, completan la experiencia, haciendo de cada comida un momento para recordar la esencia m&aacute;s pura de la ciudad.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un cachopo acompañado de piquillos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Las Tablas del Campill&iacute;n (Oviedo)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en Oviedo encontramos Las Tablas del Campill&iacute;n, la casa del cachopo por excelencia. Este restaurante ha sido pionero en elevar al cachopo a la categor&iacute;a de protagonista gastron&oacute;mico, participando en numerosos concursos y celebrando anualmente el CachopoDay. Su propuesta se basa en un filete de ternera empanado, relleno de jam&oacute;n y queso en abundancia, que se distingue por un empanado crujiente y ligero, y su acompa&ntilde;amiento de patatas fritas y piquillos confitados. En definitiva, tanto cachopo como restaurante son todo un homenaje a la tradici&oacute;n asturiana, perfecta para que los locales conecten con sus ra&iacute;ces y los for&aacute;neos descubran los sabores aut&eacute;nticos del Principado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 20:26:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Turismo gastronómico,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d6aaddb-a19a-41dd-86af-0d1c6b84c3cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque funcionan para darse a conocer, el fenómeno de 'instagramificación' gastronómica está alterando la manera en que experimentamos la comida, e incluso matando su autenticidad: "La rentabilidad se ha cargado la diversidad" </p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"
</p></div><p class="article-text">
        A toda esa ilusi&oacute;n que depositamos al guardar un <em>reel</em> de un nuevo restaurante prometedor con platos apetecibles, le sigue el (inmediatamente) posterior descubrimiento de otro restaurante prometedor y (no tan) secreto que derivar&aacute; en alg&uacute;n otro v&iacute;deo parecido y el consecuente empacho de oferta gastron&oacute;mica. Son tantos los posibles lugares en los que comer, y tan parecidos entre s&iacute;, que justamente por eso los acabas olvidando. Es cierto que as&iacute; es como hoy en d&iacute;a descubrimos aquellos bares de gildas virales, los <em>croissants</em> rellenos del tan poco visto pistacho o la<em><strong> </strong></em><em>gelateria</em><em><strong> </strong></em>&ldquo;m&aacute;s aut&eacute;ntica&rdquo; de Chamber&iacute;. Sin embargo, la paradoja que surge en las redes sociales sobre la amplia gama de locales de comida '&uacute;nicos' es que, al explotar precisamente esa unicidad, terminan perdi&eacute;ndola.
    </p><h2 class="article-text">La experiencia empieza en la pantalla</h2><p class="article-text">
        Las redes sociales han transformado de manera significativa el panorama culinario en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Mientras que antes la atracci&oacute;n hacia los restaurantes depend&iacute;a principalmente de la cr&iacute;tica especializada o del tradicional<em> boca a boca</em>, hoy el contenido de plataformas como Instagram y TikTok juega un papel fundamental. En un sentido general, podemos afirmar que este nuevo panorama est&aacute; alterando la manera en la que el comensal se acerca a la gastronom&iacute;a: un peque&ntilde;o <a href="https://iddigitalschool.com/wp-content/uploads/2021/10/MEM_EXT_23653-AITOR_INFANTE_FERNANDEZ.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre interacci&oacute;n en Instagram centrado en hosteler&iacute;a y realizado por la Universidad Camilo Jos&eacute; Cela del Pa&iacute;s Vasco, los alimentos visualmente atractivos y novedosos tienen una mayor probabilidad de hacerse virales.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, al que podemos denominar <em>instagramificaci&oacute;n,</em> es ampliamente debatido en el periodismo gastron&oacute;mico y el marketing y consiste en priorizar la est&eacute;tica visual y la fotograf&iacute;a dentro de un espacio o actividad con el objetivo de compartir la experiencia en Instagram. En el &aacute;mbito gastron&oacute;mico, ha llevado a los restaurantes a centrarse en la creaci&oacute;n de espacios y platos visualmente impactantes como estrategia de promoci&oacute;n.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455378692387179808"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que el problema de estas plataformas, tal y como afirma la escritora gastron&oacute;mica y editora de Col&amp;Col Lakshmi Aguirre, es que &ldquo;han estandarizado nuestros gustos, casi sin darnos cuenta y estamos atrapados en su algoritmo&rdquo;. Han llevado a una homogeneizaci&oacute;n, a una amalgama de homogeneidad y productividad (y reproductividad) fren&eacute;tica que hace perder la identidad gastron&oacute;mica: &ldquo;Los men&uacute;s pueden ser id&eacute;nticos aqu&iacute;, en Reino Unido o en Jap&oacute;n, al igual que la decoraci&oacute;n de los restaurantes, que se convierten en <em>no-lugares</em>, sin personalidad, historia ni arraigo. Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &rdquo;yo he estado aqu&iacute;&ldquo;, pero, encima, uno m&aacute;s caro. Lo uno lleva a lo otro y viceversa, lo que est&aacute; generado un c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de romper en el que la rentabilidad se ha cargado la diversidad&rdquo;, advierte Aguirre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &#039;yo he estado aquí&#039;, pero, encima, uno más caro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lakshmi Aguirre</span>
                                        <span>—</span> Escritora gastronómica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Diego Olmedilla, CEO de Aplus Gastromarketing y director general de FACYRE (Federaci&oacute;n de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de Espa&ntilde;a), esta <em>instagramificaci&oacute;n</em> de los platos &ldquo;no es ni buena ni mala por s&iacute; misma, sino simplemente una evoluci&oacute;n natural del marketing gastron&oacute;mico. Hoy en d&iacute;a la experiencia del cliente no empieza cuando prueba un plato, sino cuando lo ve en redes sociales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un estudio de <a href="https://sevenrooms.com/research/2024-au-restaurant-diner-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seven Rooms</a> realizado en Australia en 2024, descubri&oacute; que casi la mitad de los consumidores visitaron un restaurante solo porque se hizo viral en redes sociales, y un 31% s&oacute;lo opt&oacute; por lugares considerados <em>instagramables.</em> Se pudo comprobar tambi&eacute;n por medio de los resultados que la generaci&oacute;n zeta est&aacute; muy influenciada por lo que ve en las redes a la hora de elegir lugares de comida e incluso est&aacute;n dispuestos a viajar para visitar lugares populares en redes y gastar m&aacute;s en restaurantes que se han vuelto virales. Seg&uacute;n otra encuesta en Estados Unidos, en este caso de <a href="https://restaurantmarketing.mghus.com/blog/tiktoks-major-influence-on-todays-dining-behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MGH</a>, el 53% de los <em>millennials</em> han visitado o pedido comida a un restaurante tras verlo en TikTok, frente al 38% de usuarios de todas las edades, lo que representa aproximadamente 51,8 millones de comensales. Adem&aacute;s, el 78% de los restaurantes promocionados en esta red social reportaron un retorno positivo de inversi&oacute;n en los primeros seis meses.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7485085088393219350"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">&iquest;Cr&iacute;tica gastron&oacute;mica en 30 segundos?</h2><p class="article-text">
        No solo el algoritmo de estas plataformas viraliza los lugares de comida, sino que puede llegar a beneficiar tambi&eacute;n a los creadores que publican contenido en forma de rese&ntilde;as<em> </em>gastron&oacute;micas. En ambas redes sociales abundan las cuentas de <em>influencers</em> aficionados a la comida <em>(foodies)</em> que crean grandes audiencias con un formato repetitivo, pero claramente efectivo: rese&ntilde;as de 30 segundos m&iacute;nimo y un minuto m&aacute;ximo en las que hacen un rapid&iacute;simo resumen sobre el men&uacute; del local, el ambiente y precio por comensal. Luego, las descripciones suelen ir acompa&ntilde;adas de alg&uacute;n comentario como &ldquo;comparte con alguien con quien quieras ir&rdquo;&nbsp;o &ldquo;gu&aacute;rdate este sitio&rdquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que este tipo de rese&ntilde;as generen a menudo miles y millones de visitas potencia la actual dicotom&iacute;a entre la difusi&oacute;n gastron&oacute;mica tradicional y la vol&aacute;til: &ldquo;Nos cuesta mucho concentrarnos en leer, por ejemplo, una cr&iacute;tica que a lo mejor va a estar escrita, que va a detallar mucho m&aacute;s, a lo mejor otros aspectos de la experiencia que haya tenido esa persona en el restaurante que no es tan visual, que es un poco m&aacute;s reflexiva&rdquo;, opina Roc&iacute;o Benito, sumiller y divulgadora vin&iacute;cola que colabora en el podcast La Picaeta. Adem&aacute;s, tal y como cuenta el gastroconsultor Lluis Nel Estrada, hoy en d&iacute;a la opini&oacute;n de estos creadores de contenido, sea m&aacute;s o menos cualificada, se valora m&aacute;s por su rapidez que por su profundidad: &ldquo;Antes, un cr&iacute;tico gastron&oacute;mico ten&iacute;a un conocimiento amplio y detallado, pero ahora su opini&oacute;n queda en un segundo plano&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455994115289894177"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Lo interesante, tambi&eacute;n, es que estos usuarios &mdash;que no necesariamente son <em>influencers&mdash;</em>, al contar una experiencia propia, pueden estar promocionando un negocio, incluso sin pretenderlo: &ldquo;Creo que todo el mundo est&aacute; capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opini&oacute;n sobre si le gusta o no, pero creernos cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante. No todo el mundo est&aacute; capacitado para hacer una cr&iacute;tica gastron&oacute;mica&rdquo;, opina Benito. Y es que estas cr&iacute;ticas, si bien en su mayor&iacute;a son positivas y con el objetivo de recomendar el lugar, pueden jugar un efecto contrario si el difusor de contenido no aprueba alg&uacute;n aspecto o, simplemente, no le gusta un plato: &ldquo;Al final estamos jugando con que si a ti, por lo que sea, no te ha gustado la experiencia y lo cuelgas en Internet en un v&iacute;deo de TikTok, puedes acabar haciendo mucho da&ntilde;o a un restaurante que igual en ese momento est&aacute; empezando&rdquo;, dice Benito.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que todo el mundo está capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opinión sobre si le gusta o no, pero creernos críticos gastronómicos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Benito</span>
                                        <span>—</span> sumiller y divulgadora vinícola
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Cuando la viralidad pasa factura</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto de redes sociales, que se centran principalmente en lo visual y, por ende, en la espectacularidad, la viralidad de un lugar se convierte en un factor determinante para que las personas decidan visitarlo. Pero el problema, seg&uacute;n afirma la sumiller y divulgadora Roc&iacute;o Benito, es que &ldquo;esto hace que los restaurantes sean mucho m&aacute;s ef&iacute;meros, abren y cierran, cambian espacio&rdquo;. Para el usuario, el resultado es una sensaci&oacute;n de sobreestimulaci&oacute;n de bares y restaurantes &ldquo;que sobran&rdquo;. Dicho de otra forma, &ldquo;no hay tanta gente para tantos restaurantes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lakshmi Aguirre coincide en que se nos ha impuesto un ritmo fren&eacute;tico de consumo de informaci&oacute;n (y tambi&eacute;n de producci&oacute;n), pero que es un sistema que se va a agotar a s&iacute; mismo: &ldquo;Comemos lo mismo en todas partes&rdquo;, pero tambi&eacute;n tenemos la opci&oacute;n de elegir no hacerlo, aunque hoy en d&iacute;a las posibilidades para esa elecci&oacute;n sean m&aacute;s limitadas. Sin embargo, asegura que esto no disminuye el hecho de que estemos ante un fen&oacute;meno real que est&aacute; transformando la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad culinaria de las ciudades espa&ntilde;olas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nel Estrada une este fen&oacute;meno en la gastronom&iacute;a a otro: <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de la gentrificaci&oacute;n o turistificaci&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, afirma que cuanto m&aacute;s r&aacute;pida e inmediata es la comunicaci&oacute;n, m&aacute;s influye en la desnaturalizaci&oacute;n de la forma en que consumimos, ya que esa rapidez tambi&eacute;n afecta a lo que buscamos como consumidores: &ldquo;El concepto de inmediatez tur&iacute;stica ilustra esto: antes viaj&aacute;bamos con calma, disfrutando de lo que ve&iacute;amos y ol&iacute;amos, pero ahora buscamos la foto m&aacute;s impactante, como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/comida-lubricada-restaurantes-han-llenado-platos-chorrean_1_12015770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hamburguesa m&aacute;s jugosa</a> o el cachopo m&aacute;s grande para subirla a Instagram. Comemos primero con los ojos, antes que con el gusto&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nieves Felipo (@nievesfelipo)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, Estrada es de los que defiende que la comida es mucho m&aacute;s que una imagen o un v&iacute;deo. &ldquo;Lo realmente importante es lo que comemos, c&oacute;mo lo saboreamos y de d&oacute;nde vienen los productos&rdquo;. Y es que, al final, &ldquo;no se trata de rechazar platos como una hamburguesa, gyozas o sushi, ya que la gastronom&iacute;a evoluciona con nuestra realidad y los h&aacute;bitos cambian&rdquo;. Sin embargo, opina que es esencial no perder de vista los referentes tradicionales y reconocer la importancia de consumir productos locales: &ldquo;Comer productos locales, como una hamburguesa con carne, queso o lechuga de la regi&oacute;n, nos conecta con la tradici&oacute;n de un territorio y ayuda a mantener el medio rural&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes viajábamos con calma, disfrutando de lo que veíamos y olíamos, pero ahora buscamos la foto más impactante, como la hamburguesa más jugosa o el cachopo más grande para subirla a Instagram</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lluis Nel Estrada</span>
                                        <span>—</span> gastroconsultor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante todo esto, nos queda comprender el concepto gen&eacute;rico de que en la industria gastron&oacute;mica espa&ntilde;ola, la adaptaci&oacute;n a las redes sociales y los valores tradicionales &ldquo;no son conceptos incompatibles&rdquo;, tal y como afirma Diego Olmedilla, de FACYRE: &ldquo;Espa&ntilde;a tiene una riqueza gastron&oacute;mica que es perfectamente comunicable a trav&eacute;s de redes sociales sin perder autenticidad. No se trata de forzar una imagen artificial para ganar<em> likes,</em> sino de utilizar las plataformas digitales para dar a conocer el valor de nuestra cocina de forma genuina. Si un restaurante basa su propuesta &uacute;nicamente en la est&eacute;tica, sin un producto o experiencia gastron&oacute;mica que lo respalde, ser&aacute; una moda pasajera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de demonizar a las redes sociales, ya que gracias a ellas muchos restaurantes han sobrevivido o crecido. Seg&uacute;n afirma la comunicadora gastron&oacute;mica Lakshmi Aguirre, se trata de cuestionarnos el uso que les queremos dar: &ldquo;Imaginemos a una persona de clase media que quiere abrir un restaurante y se enfrenta a un alquiler exorbitante en cualquier calle de la ciudad, producto de la gentrificaci&oacute;n. Para sobrevivir, a menudo tiene que adaptarse a los esquemas dominantes y al algoritmo, aunque eso no significa que su cocina o servicio sean malos, que es lo que deber&iacute;a ser siempre el enfoque principal. Si lo que ofrece es de calidad, el restaurante podr&aacute; mantenerse con el tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si un restaurante basa su propuesta únicamente en la estética, sin un producto o experiencia gastronómica que lo respalde, será una moda pasajera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Olmedilla</span>
                                        <span>—</span> Director general de FACYRE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a la fren&eacute;tica divulgaci&oacute;n gastron&oacute;mica, no todo es relevante. La clave y, a la vez, el desaf&iacute;o, es encontrar un equilibrio, un sentido com&uacute;n, donde la gastronom&iacute;a evolucione sin perder la conexi&oacute;n con sus ra&iacute;ces. Y, aunque vivimos en una cultura de inmediatez, no debemos olvidar que lo importante es tener una relaci&oacute;n consciente con lo que comemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Aguirre, la longevidad de un proyecto depende del car&aacute;cter &uacute;nico del lugar, de una cocina aut&eacute;ntica y de un recetario con identidad, aunque se adapte a ciertos cambios. As&iacute;, aquellos proyectos que carezcan de estos elementos est&aacute;n destinados a desaparecer, sin importar qui&eacute;n los haya creado: &ldquo;Tienen una vida limitada que coincide con la duraci&oacute;n de la tendencia de turno&rdquo;.<strong> </strong>Lo realmente esencial, asegura, est&aacute; en mirar m&aacute;s all&aacute; de las tendencias populares y fijarse en lo que est&aacute; en los m&aacute;rgenes, donde a menudo se pierden historias importantes, precisamente por falta de espacio. Es una cuesti&oacute;n de enfoque y de mirar lo que est&aacute; fuera de las corrientes principales: &ldquo;No se debe olvidar que la gastronom&iacute;a va m&aacute;s all&aacute; de los chefs y los restaurantes y que la comida es una forma de explicar el mundo porque, al final, &iquest;no se trata de eso? &iquest;De darle sentido a la realidad?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 21:21:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Chefs,Consumo sostenible,Redes sociales,Comida,Tendencias,Virales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1aaa6e4-8170-4e1b-880d-7f9050e589c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocineros españoles de distintas generaciones reflexionan sobre cómo la alta cocina sostuvo durante años una cultura de la dureza y qué retos afronta ahora quienes intentan cambiarla sin haberla construido</p><p class="subtitle">Análisis - Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos</p></div><p class="article-text">
        Las denuncias de abuso contra <a href="https://www.eldiario.es/economia/dimite-rene-redzepi-chef-fundador-restaurante-noma-denuncias-abuso-laboral_1_13061322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Redzepi</a> y Noma, impulsadas primero por los testimonios que el extrabajador Jas&oacute;n Ignacio White recogi&oacute; y public&oacute; en Instagram a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://www.instagram.com/microbes_vibes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@microbes_vibes</a> y despu&eacute;s por <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje</a> que la periodista Julia Moskin, premio Pulitzer, firm&oacute; en The New York Times a partir de 35 relatos de antiguos empleados, han puesto en cuesti&oacute;n uno de los grandes s&iacute;mbolos de la alta cocina contempor&aacute;nea. Noma, elegido cinco veces mejor restaurante del mundo por The World&rsquo;s 50 Best Restaurants, construy&oacute; buena parte de su prestigio internacional alrededor de una cultura de exigencia extrema que, seg&uacute;n decenas de antiguos trabajadores, incluy&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia f&iacute;sica y verbal, humillaci&oacute;n y miedo</a>, y cuyos excesos el propio Redzepi ha asumido al reconocer p&uacute;blicamente el da&ntilde;o causado en el pasado. El caso no solo afecta al chef que convirti&oacute; su restaurante en una referencia internacional. Tambi&eacute;n ha dejado un poso inc&oacute;modo en la alta cocina. Una conversaci&oacute;n sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; ciertas formas de violencia se sostuvieron durante a&ntilde;os en nombre de la exigencia, y sobre qu&eacute; le toca ahora a la generaci&oacute;n que intenta desmontarlas sin haberlas construido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa conversaci&oacute;n no resulta ajena. Aunque no todas las cocinas han funcionado del mismo modo, varios profesionales reconocen patrones conocidos. La alta cocina ha convivido durante a&ntilde;os con una idea de autoridad muy concreta. El jefe que aprieta, la jerarqu&iacute;a que no se discute, el error vivido como una amenaza y una cierta &eacute;pica del aguante que convert&iacute;a el sufrimiento en parte del aprendizaje. La cuesti&oacute;n que deja Noma no es solo si eso existi&oacute;, sino c&oacute;mo pudo sostenerse tanto tiempo sin que apenas se discutiera en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves aparece en casi todos los testimonios. En una cocina no solo se aprenden t&eacute;cnicas. Tambi&eacute;n se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarqu&iacute;a y de tratar al equipo. Durante demasiado tiempo, en demasiadas casas, esa transmisi&oacute;n del oficio incluy&oacute; broncas, humillaciones y formas de violencia que se asumieron como parte natural del aprendizaje. Aitor L&oacute;pez, cocinero al frente de Citrus del Tancat, lo resume con una frase sencilla: &ldquo;Igual que adquieres t&eacute;cnicas, adquieres otras cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Aitor López, cocinero al frente de Citrus del Tancat.                            </span>
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      <p class="quote-text">En una cocina no solo se aprenden técnicas. También se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarquía y de tratar al equipo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alta cocina convirti&oacute; durante a&ntilde;os el sacrificio en una prueba de acceso. Se extendi&oacute; la idea de que, para llegar lejos, hab&iacute;a que pasar por determinadas casas y aguantar lo que hiciera falta para poder a&ntilde;adir esa l&iacute;nea al curr&iacute;culum. No era solo una etapa de formaci&oacute;n. Era un rito de paso. Haber &lsquo;aguantado&rsquo; en cierto restaurante funcionaba como credencial, como se&ntilde;al de resistencia y como forma de legitimaci&oacute;n dentro del sector y, de alguna manera, abr&iacute;a puertas de otras cocinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En much&iacute;simos restaurantes de este pa&iacute;s &mdash;y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta&mdash; se ha maltratado psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente a trabajadores durante a&ntilde;os&rdquo;, sostiene L&oacute;pez. A su juicio, el prestigio funcion&oacute; como escudo. Cuanto m&aacute;s codiciado era un restaurante, m&aacute;s f&aacute;cil resultaba imponer una disciplina basada en el miedo a una cantera de <em>stagiaires</em> y j&oacute;venes cocineros dispuestos a soportarlo casi todo con tal de aprender y progresar. &ldquo;Eso deber&iacute;a haber estado prohibido hace mucho tiempo&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        La clave estaba ah&iacute;. Mientras hubiera aspirantes haciendo cola en la puerta, dispuestos a aceptar jornadas extremas, malos modos o una jerarqu&iacute;a casi militar a cambio de una promesa de futuro, el poder dentro de algunas cocinas era casi absoluto. El maltrato no siempre se nombraba como tal. A menudo se presentaba como parte del precio a pagar por aprender en una gran casa. Como un peaje profesional que luego pod&iacute;a convertirse en capital simb&oacute;lico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchísimos restaurantes de este país —y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta— se ha maltratado psicológica y físicamente a trabajadores durante años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aitor López</span>
                                        <span>—</span> cocinero al frente de Citrus del Tancat
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a del trabajo lleva a&ntilde;os describiendo ese mecanismo. La <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1755436/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del aprendizaje</a> social, formulada por Albert Bandura, sostiene que las personas aprenden observando qu&eacute; conductas se premian, se toleran o se castigan en su entorno. En el trabajo, eso significa que un empleado no solo interioriza procedimientos o formas de hacer, sino tambi&eacute;n qu&eacute; tipo de trato se considera aceptable dentro de una estructura. Un estudio reciente publicado en <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.1002277/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frontiers in Psychology</a> resume esa idea de forma muy clara al se&ntilde;alar que los trabajadores aprenden qu&eacute; conductas son aceptables observando c&oacute;mo los supervisores tratan a otros empleados. Dicho de otro modo, igual que se hereda una manera de organizar un pase o de sacar una partida, tambi&eacute;n puede heredarse una forma de corregir, de presionar y de castigar el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese aprendizaje ayuda a explicar por qu&eacute; determinadas pr&aacute;cticas pueden sobrevivir incluso cuando nadie las justifica abiertamente. Si alguien se forma en un entorno donde la bronca se interpreta como m&eacute;todo y donde la dureza se confunde con liderazgo, es m&aacute;s f&aacute;cil que termine incorporando esa l&oacute;gica como parte del oficio. No porque la comparta del todo, sino porque la ha visto funcionar como norma. Lo que en otro sector se nombrar&iacute;a como abuso, en algunas cocinas se disfraz&oacute; durante a&ntilde;os como exigencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”.                            </span>
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        Ese modelo empez&oacute; a resquebrajarse antes del caso Noma, aunque el esc&aacute;ndalo lo haya acelerado y lo haya hecho visible. No necesariamente porque el sector haya hecho una gran autocr&iacute;tica, sino porque el contexto ya no es el mismo. Los trabajadores y aspirantes conocen mejor sus derechos, identifican con m&aacute;s claridad d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites y est&aacute;n menos dispuestos a aceptar que determinadas pr&aacute;cticas formen parte de la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha cambiado el mercado laboral. La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/generacion-z-no-quiere-trabajar-hosteleria-condiciones-laborales-conciliacion-lastran-renovacion_1_13080349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de personal</a> en la restauraci&oacute;n ha reducido el margen de impunidad de muchas cocinas. Donde antes hab&iacute;a una cantera casi inagotable, ahora hay m&aacute;s capacidad para marcharse y poner l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Cristina C&aacute;novas, de Palod&uacute; (M&aacute;laga), lo cuenta desde un lugar muy concreto. &ldquo;Recuerdo que hab&iacute;a veces que iba al trabajo pensando: &lsquo;Espero no fallar hoy en nada&rsquo;. Era una peque&ntilde;a ansiedad diaria para que no te dijesen nada&rdquo;. No habla de un gran episodio aislado, sino de algo m&aacute;s reconocible y quiz&aacute; m&aacute;s extendido. Esa suma de broncas, tensi&oacute;n y miedo al error que, con el tiempo, &ldquo;te va minando poco a poco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que había veces que iba al trabajo pensando: ‘Espero no fallar hoy en nada’. Era una pequeña ansiedad diaria para que no te dijesen nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Cánovas</span>
                                        <span>—</span> Palodú (Málaga)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su caso, esa memoria es precisamente lo que marca una l&iacute;nea roja. &ldquo;Cuando decidimos emprender, lo ten&iacute;amos claro. No quer&iacute;amos que la gente que trabajase con nosotros se sintiera como nosotros nos sentimos en el pasado&rdquo;, explica. &ldquo;Se puede ense&ntilde;ar desde el cari&ntilde;o y desde la humildad&rdquo;<strong>.</strong> En Palod&uacute;, esa decisi&oacute;n no se queda en el discurso. Se traduce en una organizaci&oacute;n distinta del trabajo, con tres d&iacute;as libres, atenci&oacute;n al descanso y una voluntad expl&iacute;cita de que el equipo pueda conciliar. Puede parecer una obviedad, pero en la restauraci&oacute;n espa&ntilde;ola no lo ha sido durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio apunta a otra cuesti&oacute;n importante. El problema no era solo la gran escena de violencia o la an&eacute;cdota extrema. Tambi&eacute;n era esa ansiedad cotidiana, m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar, que convert&iacute;a la jornada en una anticipaci&oacute;n constante del error. Ah&iacute; se sostuvo buena parte de la cultura de la dureza. No solo en los episodios m&aacute;s graves, sino en una atm&oacute;sfera donde equivocarse parec&iacute;a inaceptable y donde el miedo se incorporaba como una forma de orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils."
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            <span class="title">
                &quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece el segundo gran asunto que deja el caso Noma en Espa&ntilde;a. No solo c&oacute;mo se sostuvo durante tanto tiempo un sistema abusivo, sino qui&eacute;n tiene ahora que desmontarlo. &ldquo;No hemos heredado solo una profesi&oacute;n, sino un sistema casi agotado&rdquo;, resume Bruno Jord&aacute;n, jefe de sala del restaurante Ansils, en Anciles, en el Valle de Benasque. Su diagn&oacute;stico no apunta solo a los abusos del pasado, sino al modelo entero que los sostuvo. Jornadas inasumibles, estructuras apoyadas en trabajo precario, una normalizaci&oacute;n del sacrificio que durante a&ntilde;os se confundi&oacute; con genialidad y una &eacute;pica del aguante que hoy ya no encuentra el mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vivimos ese auge, pero s&iacute; pagamos sus consecuencias&rdquo;, dice Jord&aacute;n. Buena parte de la generaci&oacute;n que hoy intenta sostener proyectos propios no particip&oacute; de la edad dorada que convirti&oacute; a ciertas casas en templos del prestigio, pero s&iacute; hereda ahora sus contradicciones. &ldquo;Ahora el talento joven ya no acepta lo que antes se vend&iacute;a como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue dise&ntilde;ada para funcionar bajo aquellas condiciones. Se nos exige mantener el nivel, la creatividad y la excelencia, pero sin las herramientas humanas y econ&oacute;micas que hicieron posible ese modelo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El talento joven ya no acepta lo que antes se vendía como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue diseñada para funcionar bajo aquellas condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Jordán</span>
                                        <span>—</span> jefe de sala del restaurante Ansils (Anciles, Valle de Benasque)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su reflexi&oacute;n desplaza el foco de una manera &uacute;til. Se&ntilde;alar los abusos del pasado es necesario, pero no basta. Tambi&eacute;n hay que mirar las condiciones que hicieron posible esa cultura y las dificultades de quienes intentan ahora trabajar de otra manera. Cambiar un sistema no consiste solo en denunciar sus excesos. Tambi&eacute;n exige construir una alternativa en un sector con m&aacute;rgenes estrechos, plantillas inestables y una presi&oacute;n constante por seguir ofreciendo experiencias de alto nivel. La generaci&oacute;n que quiere romper con la cultura del miedo no es la que la levant&oacute;, pero s&iacute; la que tiene que asumir el coste de transformarla.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, probablemente, el verdadero poso que deja el esc&aacute;ndalo de Noma en Espa&ntilde;a. No solo la ca&iacute;da de un gran nombre ni la constataci&oacute;n de que la alta cocina tambi&eacute;n ha producido entornos t&oacute;xicos. Lo que deja es una revisi&oacute;n de la herencia. La pregunta por las condiciones que permitieron durante a&ntilde;os que la violencia se confundiera con exigencia, que el silencio se premiara con prestigio y que el miedo pudiera presentarse como m&eacute;todo de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la dureza no ha sido universal ni, sobre todo, inevitable. &ldquo;Yo he estado (trabajando) en el que para m&iacute; es uno de los mejores restaurantes de Espa&ntilde;a, que es Ricard Camarena, y a m&iacute; nunca me han levantado la voz, ni nunca me han tratado mal. Puede haber momentos de tensi&oacute;n, puede haber momentos de m&aacute;s presi&oacute;n, pero a m&iacute; nunca se me ha faltado al respeto.&nbsp;Nunca se me ha chillado, ni se me ha hostigado para mantener la exigencia&rdquo; asegura Aitor L&oacute;pez. Parte del sector empieza ahora a decir en voz alta lo que antes se comentaba en privado. Que la excelencia no necesita humillaci&oacute;n. Que un equipo agotado o asustado no aprende mejor por sufrir m&aacute;s. Y que la gran ruptura no consiste en rebajar la exigencia, sino en dejar de confundirla con el sufrimiento. El caso Noma no ha abierto esa conversaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir esquiv&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Gastronomía,Cocineros,Cocina,Abusos,Trabajo,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a9fc88-3379-415c-8555-d07641d95d04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef René Redzepi ha dimitido tras las últimas denuncias por abuso laboral y agresiones en su restaurante </p><p class="subtitle">Dimite René Redzepi, chef y fundador del restaurante Noma, tras denuncias por agresiones y abuso laboral</p></div><p class="article-text">
        En enero de 2023, el supuestamente mejor restaurante del mundo &ndash;si se cree en listas y distinciones subjetivas&ndash; anunci&oacute; a bombo y platillo su cierre repentino debido a una raz&oacute;n muy peculiar: si pagaba un sueldo a todos sus empleados, incluyendo los estudiantes en pr&aacute;cticas conocidos como <em>stagiers,</em> el negocio no era rentable. Pasado un tiempo razonable, se descubri&oacute; que ese punto y final no era tal, ya que Noma se acab&oacute; transformado en una especie de restaurante n&oacute;mada con eventos especiales a 1.500 d&oacute;lares el cubierto. A priori, la jugada de Ren&eacute; Redzepi, el famoso chef de Noma, era maestra: &iquest;por qu&eacute; deslomarte a diario en tu propio restaurante cuando hay clientes adinerados por todo el mundo dispuestos a pagar la fiesta?
    </p><p class="article-text">
        La madre del cordero se descubri&oacute; al resolver la equis de la ecuaci&oacute;n. La inc&oacute;gnita que hac&iacute;a saltar todo por los aires. S&iacute;, Noma era el mejor restaurante del mundo de puertas afuera, pero se convert&iacute;a en la casa de los horrores de puertas adentro, con vejaciones, castigos y agresiones del chef a su joven equipo. Atrocidades tan salvajes como pinchar con un tenedor a sus empleados por debajo de la cintura durante el servicio porque la cocina abierta a la vista de la clientela no destapara la brutalidad del monstruo.
    </p><p class="article-text">
        Con la publicaci&oacute;n del reportaje en <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>, firmado por la ganadora del premio Pulitzer Julia Moskin con 35 testimonios en primera persona, los acontecimientos se han desencadenado a un ritmo fren&eacute;tico. Extrabajadores se han manifestado en las calles, patrocinadores millonarios han cerrado el grifo, una carta legal de One Fair Wage amenaza con acciones penales por su legado directo vinculado a la esclavitud y, como colof&oacute;n, Ren&eacute; Redzepi se ha visto acorralado y obligado a dar un paso atr&aacute;s abandonando su puesto de mando en primera l&iacute;nea y pidiendo perd&oacute;n en un v&iacute;deo publicado en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es de vital importancia el c&oacute;mo. Las im&aacute;genes, con multic&aacute;mara de alta calidad y con planos cortos de sus trabajadores &ndash;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; el consentimiento?&ndash; que presagia un futuro documental de Netflix, muestran un cocinero entonando el <em>mea culpa</em> desde un plural mayest&aacute;tico m&aacute;s que discutible: &ldquo;Superaremos esto&rdquo;, se repite hasta tres veces, y una frase en particular resuena en los t&iacute;mpanos: &ldquo;No es lo que somos ahora&rdquo;, dice con el mensaje estudiado al mil&iacute;metro. El perd&oacute;n a las v&iacute;ctimas se diluye como un azucarillo y toma fuerza la redenci&oacute;n personal para resurgir de las cenizas buscando el aplauso del sujeto arrepentido, del sujeto deconstruido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la raíz de un problema de mayor calibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con estos modos discutibles, la disculpa se embarra en un intento desesperado de salvar lo inevitable: Noma est&aacute; herido de muerte. Es m&aacute;s, Noma ya ha muerto porque Noma no tiene futuro. Noma es &ndash;ahora s&iacute;&ndash; historia de la alta cocina guiada por un cocinero que jug&oacute; a ser dios con nuestro benepl&aacute;cito. As&iacute; es como deber&iacute;a convertirse en caso pr&aacute;ctico de <em>mala praxis</em> en las escuelas de cocina del mundo para que ning&uacute;n joven con aspiraciones cometa el mismo error de bulto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una vez resumida la trama ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensar que esta historia pertenece a las &eacute;lites, que no incumbe a la mayor&iacute;a de mortales que no pueden pagar estas morteradas para sentarse en la mesa, que poco o nada tienen en com&uacute;n el nicho de restaurantes con tres estrellas Michelin, o de la lista The World 50 Best Restaurants, con los restaurantes de gama media y las casas de comida de barrio o de pueblo con men&uacute; de mediod&iacute;a que luchan por sobrevivir. Pues bien, ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensarlo y, a la vez, ser&iacute;a un error flagrante porque lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la ra&iacute;z de un problema de mayor calibre que nos ata&ntilde;e a todos.
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                    alt="&quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;."
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                &quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;.                            </span>
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    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La denuncia de malos tratos dentro de una cocina no debería sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas han aplaudido las nueve temporadas con 116 episodios de &#039;Pesadilla en la cocina&#039; de Alberto Chicote, entre otros programas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar, la denuncia de malos tratos dentro de una cocina no deber&iacute;a sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas millonarias han aplaudido las 24 temporadas con 373 episodios de Gordon Ramsay en <em>La Cocina del Infierno </em>o las nueve temporadas con 116 episodios de <em>Pesadilla en la cocina</em> de Alberto Chicote. Hemos cenado en el sof&aacute; del hogar visualizando los pu&ntilde;etazos, los golpes y los gritos que tanto han escandalizado a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el caso de Noma sin que nos produjera acidez en el est&oacute;mago. Ni antes era ciencia ficci&oacute;n ni ahora es un caso aislado. Incluso el propio Ren&eacute; Redzepi hab&iacute;a reconocido a&ntilde;os atr&aacute;s que hab&iacute;a sido un <em>bully</em> durante gran parte de su carrera y la gente segu&iacute;a llenando su comedor<strong> </strong>sin remordimiento alguno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el tema tiene mayor alcance de lo que aparenta porque son muchos los j&oacute;venes que realizan pr&aacute;cticas en restaurantes de renombre. Claro est&aacute;, nada que no suceda en otros sectores laborales. El matiz que lo cambia todo es que en este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el m&aacute;ximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas j&oacute;venes promesas sin contrato laboral profesional. Es decir, yo mismo hice pr&aacute;cticas en los servicios informativos de una cadena de televisi&oacute;n p&uacute;blica, pero el telediario se emit&iacute;a sin ning&uacute;n problema sin mi intervenci&oacute;n. Aqu&iacute; radica el matiz que lo cambia todo. Estos <em>stagiers</em> sienten un extra de presi&oacute;n en el cogote y, adem&aacute;s, desean con todas sus fuerzas no fallar a sus &iacute;dolos ni entrar en listas negras que les impedir&aacute; seguir labrando un futuro prometedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el máximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas jóvenes promesas sin contrato laboral profesional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hablamos de perfiles de j&oacute;venes en pr&aacute;cticas durante tres meses que, en muchas ocasiones, han logrado ese puesto con la competencia de centenares de perfiles similares, que han llegado hasta la puerta del restaurante gracias al patrocinio de los ahorros familiares o que desconocen la lengua local e incluso el marco legal ante cualquier zancadilla. Eso los deja autom&aacute;ticamente en una posici&oacute;n extremadamente vulnerable que hay que llenar de cuidados ante posiciones de poder. &ldquo;Si todo eso es cierto, &iquest;por qu&eacute; no se iban?&rdquo;, ha dicho m&aacute;s de un cocinero de relumbr&oacute;n. Se&ntilde;ores, no se marchan a ninguna parte porque no saben d&oacute;nde ir, porque no vamos a descubrir ahora el s&iacute;ndrome de Estocolmo y porque poner el acento en la v&iacute;ctima, y no en el acosador, es suspender la asignatura de primero de maltrato en 2026.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer y &uacute;ltimo lugar, existe un tema menos conocido que se podr&iacute;a definir como <em>doping </em>gubernamental. &ldquo;El movimiento New Nordic Cuisine no es tan solo un movimiento culinario, sino tambi&eacute;n estrategia tur&iacute;stica estatal con participaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional. Noma y Redzepi no son simplemente una empresa privada sino que se han convertido en infraestructuras equiparables a un Mundial de F&uacute;tbol, la F&oacute;rmula 1, Eurovisi&oacute;n o el Festival de Cannes; todos ellos acontecimientos privados instrumentalizados por el sector p&uacute;blico&rdquo;, escribe la cocinera Mar&iacute;a Nicolau. La proyecci&oacute;n estrat&eacute;gica de Noma interesaba a los pol&iacute;ticos daneses y no deber&iacute;a extra&ntilde;ar el blindaje sistem&aacute;tico de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoci&oacute;n indirecta de marca de pa&iacute;s. Esto es, criticar a Noma y a Ren&eacute; Redzepi era aceptar el fallo de las pol&iacute;ticas nacionales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proyección estratégica de Noma interesaba a los políticos daneses y no debería extrañar el blindaje sistemático de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoción indirecta de marca de país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante este panorama, demoler la figura del chef superestrella no fue, es ni ser&aacute; una tarea sencilla. El genio en la cocina nace del esquema <em>escoffierano </em>de cocinas divididas en partidas replicando el modelo militar, un modelo que se amplific&oacute; hasta lo insospechado cuando en Estados Unidos decidieron emular el fen&oacute;meno de las estrellas de rock. Militares y rock stars vinculados a un oficio artesanal, discreto y vocacional. Y hay un t&eacute;rmino medio entre el t&oacute;pico del pasado del cocinero sucio, grasiento, alcoh&oacute;lico y reci&eacute;n salido de la c&aacute;rcel que se ocultaba en un cuarto oscuro llamado cocina a deidades intocables por encima del bien y del mal que parece que elaboran un men&uacute; degustaci&oacute;n de veinte platos por arte de magia. Rellenar de mitolog&iacute;a lo humano ha servido para construir algo as&iacute; como una autopista macabra hasta un cielo inexistente de estrellas apagadas que est&aacute; dejando a demasiados profesionales valiosos en la cuneta. Porque si incluso los guionistas de Hollywood han descubierto que un cocinero puede ser el personaje m&aacute;s malvado de una pel&iacute;cula o de una serie (<em>The Bear</em>,<em> The Menu</em>, <em>Boiling Point</em>, etc.) es que algo ha fermentado tan mal que ya es irreconocible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de Noma es inadmisible. Es absolutamente inadmisible. Si el precio a pagar por la excelencia ha de ser este no lo queremos. Si todos lo tenemos claro ser&aacute; muy positivo&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/reels/DVy5FgPlE8G/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> Oriol Ivern, cocinero catal&aacute;n del restaurante Hisop de Barcelona. &ldquo;Que salga a la luz es ejemplificante para que no se le ocurra hacerlo a ning&uacute;n otro chef. Y quien tenga problemas psicol&oacute;gicos que se trate antes de que acarree consecuencias en un equipo de trabajo&rdquo;. Palabras sensatas de un cocinero sensato. Por eso, la soluci&oacute;n de Noma no est&aacute; en Noma, la soluci&oacute;n ya no depende de chefs superestrella que todos conocemos. La puerta abierta hacia el gran cambio depende del comensal cuando elige un restaurante y descarta otro, pero sobre todo depende de esos j&oacute;venes que un d&iacute;a fueron <em>stagiers</em> y ahora ya son jefes de cocina o est&aacute;n a punto de abrir su propio restaurante y deciden no replicar el modelo que sufrieron en sus propias carnes. Para que nunca m&aacute;s nadie pueda decir que el maltratado dentro de una cocina del presente es el maltratador de la cocina del futuro en un c&iacute;rculo vicioso que hay que erradicar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Casanovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Chefs,Acoso laboral,Abusos,Restauración,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddfc76eb-ec9b-48c8-a253-9031bf7e5abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trufiturismo: un viaje al origen de la trufa negra entre Teruel y Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los meses de invierno, la trufa negra marca el ritmo en muchas zonas rurales de Teruel y Soria. Salir al campo con perros truferos, aprender cómo se recolecta y probarla en la cocina local forma parte de una experiencia que une turismo rural y gastronomía de temporada
</p><p class="subtitle">Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)</p></div><p class="article-text">
        La trufa negra es uno de los productos m&aacute;s apreciados de la gastronom&iacute;a europea, pero pocas veces se piensa en ella como un motivo para viajar. Detr&aacute;s de ese aroma tan reconocible hay campo, invierno y muchas horas de trabajo. Cada a&ntilde;o, entre noviembre y marzo, provincias como Teruel y Soria se convierten en el escenario de un tipo de viaje que va ganando cada vez m&aacute;s seguidores: el trufiturismo, una forma de turismo gastron&oacute;mico que invita a conocer la trufa desde su origen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es sencilla y, a la vez, muy completa. Durante la temporada de recolecci&oacute;n, es posible acercarse al medio rural para ver c&oacute;mo se busca la trufa bajo tierra con la ayuda de perros entrenados, aprender por qu&eacute; solo se recoge en invierno y comprobar c&oacute;mo este producto marca la cocina local durante estos meses. A todo ello se suman ferias, jornadas gastron&oacute;micas y actividades pensadas para acercar la trufa negra tanto a curiosos como a aficionados a la gastronom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El trufiturismo y sus actividades</h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es, b&aacute;sicamente, una forma de turismo gastron&oacute;mico que gira en torno a la trufa negra y a todo lo que la rodea. No se trata solo de comerla, sino de entender c&oacute;mo se cultiva, c&oacute;mo se recolecta y por qu&eacute; es un producto tan especial. En este sentido, podemos hablar de un tipo de turismo vivencial, con experiencias que permiten al visitante participar y aprender, sin limitarse a ser un mero espectador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las actividades que rodean al trufiturismo son variadas y suelen adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Las m&aacute;s habituales incluyen salidas al campo acompa&ntilde;adas por truficultores, visitas a plantaciones de encinas micorrizadas, demostraciones de b&uacute;squeda con perros truferos y peque&ntilde;as catas para aprender a reconocer el aroma y el grado de maduraci&oacute;n de la trufa. En muchos casos, la experiencia se completa con degustaciones o men&uacute;s en los que la trufa negra es la protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de turismo ha encontrado su lugar en zonas rurales donde la trufa forma parte de la cultura y de la econom&iacute;a local, convirti&eacute;ndose en una manera diferente de conocer el territorio.
    </p><h2 class="article-text">La trufa negra: un producto tan apreciado como complejo</h2><p class="article-text">
        La trufa negra, conocida cient&iacute;ficamente como <em>Tuber melanosporum</em>, es un hongo subterr&aacute;neo que crece en simbiosis con las ra&iacute;ces de determinados &aacute;rboles, como encinas, robles o avellanos. No se ve a simple vista y suele encontrarse a varios cent&iacute;metros bajo tierra, lo que explica por qu&eacute; su localizaci&oacute;n depende del olfato de animales entrenados.
    </p><p class="article-text">
        Su valor gastron&oacute;mico se debe, sobre todo, a su intenso y caracter&iacute;stico aroma, que alcanza su punto &oacute;ptimo durante los meses fr&iacute;os. La temporada de recolecci&oacute;n va de mediados de noviembre a marzo, pero enero y febrero suelen ser los meses fuertes. A diferencia de otros cultivos, la trufa no se &lsquo;planta&rsquo; de forma directa. Lo que se hace es crear el entorno adecuado, con &aacute;rboles micorrizados, suelos calizos y determinadas condiciones de humedad y temperatura, para despu&eacute;s a&ntilde;adir esporas de trufa alrededor de las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. Es un proceso largo, que requiere paciencia y conocimientos espec&iacute;ficos, y que explica en parte por qu&eacute; se trata de un producto tan exclusivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Salir al campo: la experiencia de &lsquo;cazar&rsquo; trufas</h2><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s esperados del trufiturismo es la salida al campo para buscar trufas. Es una actividad que suele realizarse en peque&ntilde;os grupos y siempre acompa&ntilde;ados por truficultores experimentados. El verdadero protagonista es el perro trufero, entrenado para detectar el aroma de la trufa bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        La escena sucede entre &aacute;rboles: el perro avanza entre ellos, olfatea el suelo y, cuando localiza una trufa, se detiene y marca el punto. A partir de ah&iacute;, es el trufero quien, con un machete estrecho y plano, extrae la pieza con cuidado, procurando da&ntilde;ar lo menos posible el terreno y las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. No es una b&uacute;squeda apresurada ni masiva, sino un trabajo preciso y respetuoso con el entorno, en el que hacen falta grandes dosis de paciencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desenterrando trufas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Teruel y Soria: dos territorios unidos por la trufa</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de trufa negra en Espa&ntilde;a, Teruel y Soria aparecen siempre como referencias imprescindibles. Ambas provincias re&uacute;nen las condiciones naturales necesarias para su desarrollo y llevan d&eacute;cadas vinculadas a la truficultura, tanto en su vertiente silvestre como en plantaciones controladas.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel, la trufa negra se ha convertido en una aut&eacute;ntica se&ntilde;a de identidad. Zonas como Sarri&oacute;n y su entorno destacan por sus encinares, sus suelos calizos y una tradici&oacute;n trufera que ha ido creciendo con los a&ntilde;os. A principios de diciembre se celebra la Feria Monogr&aacute;fica de la Trufa Negra de Sarr&iacute;on (FITRUF), un evento que ya ha celebrado XXIV ediciones y que marca el inicio de la temporada, reuniendo productores, profesionales de la gastronom&iacute;a y visitantes interesados en conocer m&aacute;s sobre este producto.
    </p><p class="article-text">
        Soria, por su parte, ofrece un paisaje diferente, dominado por pinares y robledales, pero igual de ligado a la trufa negra. Localidades como Abejar son conocidas por sus jornadas gastron&oacute;micas y por un enfoque muy divulgativo del trufiturismo, con actividades pensadas para acercar el producto tanto al p&uacute;blico local como a quienes llegan de fuera. En Abejar, de hecho, cada a&ntilde;o se celebra la Feria de la Trufa de Soria, de la que ya se han celebrado XXII ediciones. Durante el invierno, mercados especializados y platos donde la trufa es la protagonista completan la oferta, reforzando la conexi&oacute;n entre monte, cocina y turismo.
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                Trufa laminada al detalle.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De la tierra a la mesa: la trufa en la gastronom&iacute;a local</h2><p class="article-text">
        Obviamente, el trufiturismo no estar&iacute;a completo si no fuera acompa&ntilde;ado por la gastronom&iacute;a. Durante la temporada, la trufa negra se incorpora a la cocina local de diversa forma, desde platos sencillos hasta propuestas m&aacute;s elaboradas. Siempre, claro, con el objetivo de respetar su aroma y no enmascararlo. Huevos, pastas, arroces, carnes o pescados sirven como base para un ingrediente que se utiliza con moderaci&oacute;n, pero con un protagonismo que lo cambia todo.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel y Soria, el invierno es tambi&eacute;n el momento de las jornadas gastron&oacute;micas dedicadas a la trufa negra, por lo que es una buena oportunidad para probarla en distintos formatos y comprobar c&oacute;mo un mismo producto puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes. En la provincia aragonesa, las jornadas se celebran entre mediados de febrero y mediados de marzo, y los establecimientos que se suman a ellas ofrecen tapas desde 3&euro;, platos principales desde 7&euro; y men&uacute;s degustaci&oacute;n desde 30&euro;. Mientras que en la provincia castellanoleonesa, las jornadas se celebran igualmente en febrero y marzo, y a ellas se unen restaurantes de toda la provincia con men&uacute;s dedicados a la <em>Tuber Melanosporum</em>.
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                La trufa como protagonista de la gastronomía de temporada.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un buen plan para viajar en invierno</strong></h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es una buena manera de unir turismo rural y gastronom&iacute;a en invierno. Al ambiente tranquilo de los pueblos y del campo se suma una cocina muy ligada a la temporada, en la que la trufa negra marca la diferencia por su aroma, su sabor y porque solo se disfruta durante unos pocos meses al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Conocer el recorrido de la trufa, desde que se busca bajo tierra hasta que llega al plato, ayuda a valorar mejor el producto y todo lo que hay detr&aacute;s. Teruel y Soria han sabido convertir esa singularidad en una propuesta que invita a viajar sin prisas y a disfrutar de un ingrediente tan especial como ef&iacute;mero, muy ligado al territorio y a su ritmo natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ad26923-fe0b-4ef6-817e-b1a9aab63b6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132805.jpg" width="1020" height="574" alt="Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Jerez haya sido reconocida como la capital de la gastronomía, toda la región del Marco ofrece una experiencia completa: vinos y platos con personalidad propia así como ciudades que conservan su historia y encanto</p><p class="subtitle">Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón
</p></div><p class="article-text">
        Jerez es infinito. Es un pa&iacute;s de patrias chicas donde cada bota habla un lenguaje que suena familiar, aunque tenga sus matices. Aqu&iacute; las fronteras son de hierro de cancelas y de duelas de madera que guardan vinos generosos nacidos para soportar las inclemencias de los largos viajes. La historia de esos vinos &mdash;y la cocina que creci&oacute; alrededor de ellos&mdash; explica que Jerez de la Frontera haya sido nombrada Capital Espa&ntilde;ola de la Gastronom&iacute;a 2026.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin esto no ser&iacute;amos nada&rdquo;, repite C&eacute;sar Salda&ntilde;a, presidente de la D.O. Vinos de Jerez, mientras sostiene un fragmento de albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos. Esta tierra, compuesta por exoesqueletos de animales compactados hace treinta millones de a&ntilde;os, est&aacute; llena de microcanales capaces de absorber y retener el agua de unas lluvias que aqu&iacute; caen cuando quieren. El Marco (el tri&aacute;ngulo comprendido entre Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Mar&iacute;a y Sanl&uacute;car de Barrameda) se sit&uacute;a muy pr&oacute;ximo a la Sierra de Grazalema, el lugar con m&aacute;s precipitaciones de Espa&ntilde;a. Llegan en invierno, cuando la vid descansa, pero la albariza guarda lo necesario para despertar la planta en primavera.
    </p><p class="article-text">
        La historia del vino en la zona es antigua. Lo demuestran las excavaciones en el yacimiento de Do&ntilde;a Blanca, un asentamiento fenicio &mdash;a unos quince minutos de Jerez&mdash; donde se han hallado un lagar comunitario, un cocedero de mostos y una zona de bodegas del siglo VIII a.C. Entonces, el mar llegaba hasta el borde del asentamiento, lo que permit&iacute;a controlar rutas mar&iacute;timas, fluviales y terrestres. Con el tiempo, el puerto se desplaz&oacute; hacia Santa Mar&iacute;a y Do&ntilde;a Blanca fue perdiendo peso. Aunque estos vinos ya gozaban de fama en &eacute;poca romana, fue en la Edad Moderna cuando se consolid&oacute; el m&eacute;todo de elaboraci&oacute;n que ha llegado hasta hoy.
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                Albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; son exactamente los vinos de Jerez?</h2><p class="article-text">
        La necesidad de que los vinos soportaran los trayectos hacia los territorios coloniales llev&oacute; a los comerciantes a fortificarlos. &ldquo;Nuestros vinos siempre han sido vinos viajeros. El objetivo era que llegasen a buen puerto y en buen estado&rdquo;, comenta Pepe Ferrer, periodista y experto en jereces. Ese gusto por los vinos fortificados ha terminado creando un paladar propio. Por encima de los 15 o 16 grados alcoh&oacute;licos, las bacterias ac&eacute;ticas que transforman el vino en vinagre dejan de actuar, de ah&iacute; la fortificaci&oacute;n. Ese proceso molde&oacute; un estilo singular y propici&oacute; el nacimiento del velo de flor, la capa de levaduras que protege el vino del aire y le da personalidad. La vida microsc&oacute;pica de cada bodega aporta matices distintos.
    </p><p class="article-text">
        No existe un &uacute;nico vino de Jerez. Bajo este ep&iacute;grafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro xim&eacute;nez, finos, palo cortado y manzanilla. Tampoco hay un &uacute;nico territorio. El Marco lo forman nueve municipios, aunque los sistemas de criaderas y soleras &mdash;su m&eacute;todo tradicional de envejecimiento&mdash; est&aacute;n presentes sobre todo en Jerez, Sanl&uacute;car y El Puerto. En una solera, el vino m&aacute;s viejo se extrae de las botas inferiores y se repone con vino m&aacute;s joven de la fila superior. El resultado es un envejecimiento continuo que mantiene un estilo estable durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es, precisamente, en El Puerto de Santa Mar&iacute;a donde asoman algunas de las bodegas m&aacute;s antiguas del territorio. Osborne, con una de las mayores colecciones de vinos hist&oacute;ricos, o Guti&eacute;rrez Colos&iacute;a, instalada sobre una antigua ermita dedicada a la Virgen de Gu&iacute;a, forman parte del paisaje portuense. Por all&iacute; desfilaron navegantes como Col&oacute;n, que se encomendaban a la virgen para librarse de los peligros del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        La huella de esos viajes de ida y vuelta sigue presente en las jacarandas, hibiscos y magnolios que decoran calles y plazas de la localidad. Y tambi&eacute;n en su cocina. En las tabernas del Puerto aparecen nombres que enga&ntilde;an: la ensaladilla de chicharrones (una panceta ali&ntilde;ada con piment&oacute;n, ajo y especias) del Lengue; el caldillo de perro, la sopa de pescado de El Faro; o las casta&ntilde;itas, las peque&ntilde;as sepias del Bar Arturo. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se rinde culto al at&uacute;n rojo de almadraba, heredado de la tradici&oacute;n fenicia, ya sea en forma de salazones o en cortes frescos.
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                No existe un único vino de Jerez. Bajo este epígrafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro ximénez, finos, palo cortado y manzanilla.                            </span>
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        Basta cruzar unos kil&oacute;metros hacia el interior para que el paisaje cambie. En Jerez de la Frontera la luz se vuelve a&uacute;n m&aacute;s blanca y se cuela por calles que se ensanchan entre palacios se&ntilde;oriales y bares donde el vino se apunta a tiza sobre la barra. En la capital conviven tipolog&iacute;as hosteleras muy distintas.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, est&aacute;n las tabernas cl&aacute;sicas, como La Gloria, donde sirven una ensaladilla impecable y molletes cuyo relleno cambia con frecuencia. Entre las propuestas m&aacute;s contempor&aacute;neas aparece el Bar &Aacute;je, con su terraza, sus escabeches y sus tapas servidas en bandejas met&aacute;licas, adem&aacute;s de un verm&uacute; que merece la pena pedir.
    </p><p class="article-text">
        Los tabancos, en cambio, conservan una identidad propia. Nacieron como tiendas donde se despachaba vino a granel, pero tambi&eacute;n se compraba tabaco, se arreglaban asuntos y se tomaba algo para matar el hambre. Hoy mantienen esa mezcla de despacho de vino, tapas y conversaci&oacute;n, con un fondo de m&uacute;sica flamenca que parece brotar de las paredes. Un ejemplo es el tabanco Las Banderillas, donde el trago de vino se puede acompa&ntilde;ar con chicharrones de Jerez &mdash;m&aacute;s cercanos a un torrezno que a los gaditanos&mdash; y con una tapa de queso <em>emborrao </em>en aceite. Entre los platos que destacaba la iniciativa jerezana en su postulaci&oacute;n como capital gastron&oacute;mica, destacaban los ri&ntilde;ones al jerez, la berza y la cola de toro, que tambi&eacute;n se sirven en esta casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera un punto de evoluci&oacute;n natural de aquellos viejos tabancos ser&iacute;a Albariza en las venas, el bar de vinos de Roc&iacute;o Benito y Juan Carlos Carrasco. Dos j&oacute;venes que han convertido la divulgaci&oacute;n del vino en un acto social, consiguiendo que artistas, elaboradores y curiosos compartan barra. Adem&aacute;s de contar con una amplia variedad de vinos por copas, sirven encurtidos caseros, divertidas patatas fantas&iacute;a &mdash;<em>chips</em> con salsa de mejillones en escabeche&mdash; y s&aacute;ndwiches de pan de masa madre como el cubano o el caballa <em>melt, </em>su versi&oacute;n del cl&aacute;sico americano de pescado azul con cheddar y mayonesa de oxygarum.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La mesa en Albariza en las venas.                            </span>
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        La alta gastronom&iacute;a, por su parte, tiene dos grandes nombres: Mant&uacute;a, de Israel Ramos, y L&uacute;, Cocina y Alma, de Juanlu Fern&aacute;ndez, ambos con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/nuevos-restaurantes-estrella-michelin-2025-comer-menos-100-euros_1_11855040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrella Michelin</a>. Fern&aacute;ndez cuenta adem&aacute;s con un concepto m&aacute;s asequible, Bina Bar, que trabaja una cocina andaluza reconocible, con producto muy cuidado y algunos toques de sofisticaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s una de las cosas m&aacute;s inesperadas que el visitante puede encontrar en Jerez de la Frontera &mdash;al margen de su impresionante catedral&mdash; es una colecci&oacute;n de pintura entre botas de crianza. Bodegas Tradici&oacute;n cuenta con pinacoteca en pleno casco antiguo que alberga m&aacute;s de 300 obras de pintura espa&ntilde;ola desde el siglo XIV hasta el XIX, con maestros como Goya, Vel&aacute;zquez, Murillo o El Greco, que se pueden admirar &mdash;previo pago de entrada&mdash; mientras se degusta una copa de alguna de sus referencias. Adem&aacute;s, la bodega conserva un archivo hist&oacute;rico con documentos y fotograf&iacute;as que muestran c&oacute;mo evolucion&oacute; el Marco de Jerez: rutas comerciales, m&eacute;todos de crianza y la vida cotidiana de quienes hicieron de este territorio un referente mundial del vino.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSVMv2hjV7q/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Al cruzar hacia la desembocadura del Guadalquivir, los aromas cambian y se mezclan con la brisa atl&aacute;ntica y el paisaje anuncia que la tierra dicta otro car&aacute;cter. Aqu&iacute; nace la manzanilla, un vino &uacute;nico cuya personalidad depende de un microclima que no puede reproducirse en ning&uacute;n otro lugar. La cercan&iacute;a del oc&eacute;ano, las brisas marinas y la humedad constante favorecen un velo de flor m&aacute;s grueso y m&aacute;s estable que en el resto del Marco. Esa capa de levadura natural protege el vino y le confiere su car&aacute;cter m&aacute;s punzante, ligero y ligeramente salino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sanl&uacute;car vive alrededor de sus bodegas, muchas de ellas repartidas entre los barrios de Bajo de Gu&iacute;a, asomado al estuario, y el Barrio Alto, donde se alinean nombres hist&oacute;ricos como Barbadillo, La Cigarrera o Arg&uuml;eso. En estas naves altas, donde no existen los cristales, se conserva un vino que no se entiende sin su entorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Sanl&uacute;car no es solo manzanilla, es tambi&eacute;n cocina marinera en estado puro. Aqu&iacute; reinan los langostinos de Sanl&uacute;car, sus ortiguillas y los guisos marineros que acompa&ntilde;an igual de bien a una manzanilla fina que a una pasada (con al menos siete a&ntilde;os de crianza). Esta ciudad tambi&eacute;n fue capital gastron&oacute;mica en 2022, momento desde el cual la ciudad vive un renacimiento en sus barras. Desde los bares cl&aacute;sicos como Casa Balbino, hasta propuestas m&aacute;s modernas e inesperadas como Daiba, una taberna japonesa al estilo omakase liderada por Jos&eacute; Manuel &Aacute;vila, un cocinero autodidacta que, a pesar de no haber pisado Jap&oacute;n, es capaz de transportar a los comensales hasta all&iacute; a trav&eacute;s de sus nigiris, sus sopas y sus cortes de pescado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Jerez se haya llevado la capitalidad gastron&oacute;mica, todo el Marco ofrece un recorrido que une vinos irrepetibles, cocina con identidad propia y ciudades que preservan su car&aacute;cter. Bodegas hist&oacute;ricas, nuevas barras, tabancos, restaurantes y paisajes moldeados por la albariza y el Atl&aacute;ntico, conforman un territorio diverso y coherente a la vez.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Jerez,Gastronomía,Viajes,Paisajes,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9f1f86c-5f30-4718-a220-b29ae0bd1b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emprender un viaje de manera independiente tiene mucho de libertad, algo de vértigo y bastante de descubrimiento. Con sus cosas buenas y las que no lo son tanto, a veces basta con intentarlo una vez para desear repetir pronto
</p><p class="subtitle">Bolonia, la gran desconocida italiana: más genuina que Florencia, menos turística que Roma</p></div><p class="article-text">
        Emprender un viaje en solitario puede responder a muchos motivos: la necesidad de desconectar, la dificultad de cuadrar agendas con otras personas o, simplemente, las ganas de hacer las cosas a otro ritmo y por cuenta propia. Sea cual sea la raz&oacute;n, lo cierto es que esta forma de viajar ofrece una libertad poco habitual, esa sensaci&oacute;n de poder decidir en todo momento qu&eacute; hacer, a d&oacute;nde ir y c&oacute;mo aprovechar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, lo que empieza como una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica o un peque&ntilde;o reto personal acaba convirti&eacute;ndose, para muchos, en una experiencia transformadora. Viajar solo me ha permitido descubrir lugares con una mirada distinta, conectar m&aacute;s con el entorno, conocerme mejor a m&iacute; mismo y, tambi&eacute;n, descubrir a otros viajeros. Y cuando se eligen destinos que combinan los atractivos suficientes y los requisitos necesarios, todo fluye con una naturalidad que, normalmente, anima a repetir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viajando en solitario la toma de decisiones es solo tuya.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ventajas de viajar solo</h2><p class="article-text">
        Viajando en solitario se aprenden muchas lecciones. Vas a poder dise&ntilde;ar tu itinerario sin ataduras, viajar a tu ritmo y comprobar c&oacute;mo peque&ntilde;os imprevistos llegan a convertirse en verdaderas aventuras. Pero tambi&eacute;n es posible que te encuentres con ciertos retos que te pedir&aacute;n una preparaci&oacute;n y una mentalidad especial. Porque como todo, viajar en solitario tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, por lo que no est&aacute; de m&aacute;s tener en cuenta algunos <a href="https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajar-solitario_1_2778015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos pr&aacute;cticos</a>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La libertad de decidirlo todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay algo muy liberador en no tener que consultar cada plan. Si un lugar te atrapa, te quedas. Si no te dice nada, te vas. No hay discusiones ni votaciones. Esa autonom&iacute;a convierte el viaje en algo mucho m&aacute;s personal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cosas que uno descubre de s&iacute; mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando no hay nadie m&aacute;s que resuelva los imprevistos, uno se ve obligado a reaccionar. Lo que al principio puede parecer un problema, a menudo se convierte en una an&eacute;cdota que contar. Y ah&iacute; es cuando te puedes dar cuenta de que te manejas mejor de lo que cre&iacute;as.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El entorno entra con m&aacute;s fuerza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sin conversaciones constantes ni decisiones compartidas, se agudiza la atenci&oacute;n. Se mira m&aacute;s, se escucha m&aacute;s y se huele m&aacute;s. Las ciudades, los paisajes y la gente dejan una huella distinta cuando se viaja en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Presupuesto y tiempo a tu manera</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en los que apetecen planes sencillos y baratos, y otros en los que el cuerpo pide un capricho. Viajar solo permite jugar con eso sin tener que explicar nada. Lo mismo con los horarios, ya sea para comer, para moverte o, incluso, para dormir.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo pasa por uno mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La independencia en la toma de decisiones suele ser total. Desde qu&eacute; transporte elegir hasta c&oacute;mo organizar una ruta, todo depende de lo que prefieras hacer y lo que mejor te venga. Puede ser agotador a ratos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;a a confiar en el propio criterio.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Momentos para estar a solas, de verdad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay trayectos infinitos, atardeceres que se alargan o simples caf&eacute;s en los que apetece estar en silencio. Y en ese espacio es donde surgen ideas, reflexiones y preguntas. Es un tipo de conversaci&oacute;n que solo se da cuando uno est&aacute; solo, y m&aacute;s a&uacute;n cuando es de viaje y tu mente est&aacute; m&aacute;s liberada y piensa desde otra perspectiva.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se habla m&aacute;s con otros</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Curiosamente, viajar sin compa&ntilde;&iacute;a hace que uno se vuelva m&aacute;s sociable. Se busca m&aacute;s el contacto, se agradece una charla espont&aacute;nea, se rompen ciertas barreras. Y en ese cruce de caminos aparecen personas que, aunque pasajeras, suelen dejar una impresi&oacute;n duradera.
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                    alt="Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable."
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            <span class="title">
                Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Lo que no siempre es tan f&aacute;cil</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuando falta alguien con quien compartir lo bonito</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay momentos que impresionan. Un paisaje, una comida incre&iacute;ble, una historia que emociona. Y a veces se echa en falta poder mirar a alguien y decirle: &ldquo;&iquest;Has visto esto? &iquest;No es maravilloso?&rdquo;. No pasa nada por estar solo, pero hay instantes en los que una compa&ntilde;&iacute;a no estar&iacute;a de m&aacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tomar todas las decisiones cansa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Elegir d&oacute;nde dormir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; hacer o incluso tener que regatear. A veces es un gusto y otras veces termina agotando. Especialmente despu&eacute;s de un d&iacute;a largo o cuando las cosas no salen como esperabas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las fotos no salen igual</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede no parecer importante, pero no tener a alguien que te saque una foto natural, sin posar, se nota. Entre el tr&iacute;pode, los selfis y los favores a desconocidos, se pierde un poco la frescura del momento, y tambi&eacute;n del recuerdo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Toca estar m&aacute;s pendiente de todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando se viaja solo hay que estar m&aacute;s alerta. Desde d&oacute;nde se deja la mochila hasta qu&eacute; zona es mejor evitar de noche. No es vivir con miedo, pero s&iacute; con un extra de atenci&oacute;n que te acompa&ntilde;a durante todo el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo el peso log&iacute;stico recae en ti</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Reservas, billetes, mapas, traducciones&hellip; Si se olvida algo, no hay una red de seguridad que evite una metedura de pata. Puede ser estimulante, claro, pero tambi&eacute;n cansa y puede llegar a asustar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si algo va mal, se nota m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un resfriado, una p&eacute;rdida de equipaje, un malentendido o un transporte que falla. En compa&ntilde;&iacute;a se sobrelleva mejor. Solo, toca improvisar soluciones sin ese apoyo inmediato que a veces tanto se agradece. Cuando todo deja de ir bien es cuando eres realmente consciente de que est&aacute;s viajando en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y s&iacute;, a veces sale m&aacute;s caro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Porque no se comparten habitaciones, ni taxis, ni comida, ni excursiones o actividades. El coste por persona sube, y aunque se puede compensar con otras decisiones, es un factor que siempre est&aacute; ah&iacute;.
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            <span class="title">
                La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Algunos destinos que hacen que viajar solo sea m&aacute;s f&aacute;cil</h2><p class="article-text">
        Hay lugares que, por su ambiente, su infraestructura o simplemente por c&oacute;mo est&aacute; organizada la vida all&iacute;, facilitan mucho la experiencia en solitario. Sitios en los que la seguridad no es una preocupaci&oacute;n constante y donde uno puede disfrutar sin complicaciones. La lista de lugares recomendados podr&iacute;a ser larga, largu&iacute;sima, pero aqu&iacute; tienes cinco opciones que nunca fallan.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&aacute;diz</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si quieres lanzarte a viajar en solitario por primera vez, quiz&aacute; la mejor idea es empezar por un destino nacional, cercano, accesible y asequible, como C&aacute;diz. Una ciudad acogedora, manejable a pie y con una vida local muy latente. Puedes perderte por su casco hist&oacute;rico sin rumbo, sentarte en cualquier terraza sin sentirte 'solo' y disfrutar del mar, la historia y la gastronom&iacute;a sin prisas. Y si en vez de playa prefieres monta&ntilde;a, tienes un buen n&uacute;mero de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-blancos-andalucia-bonitos_1_11283667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueblos Blancos</a> al alcance de la mano si te apetece aventurarte m&aacute;s all&aacute; de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Portugal</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Portugal est&aacute; lo suficientemente cerca como para que te sientas en casa. Es un destino perfecto para un primer viaje en solitario, pues te costar&aacute; poco desenvolverte y ser uno m&aacute;s. Su gente hace que uno se sienta bien, incluso cuando no pasa gran cosa. Adem&aacute;s, hay buena comida, paisajes variados y la sensaci&oacute;n de estar en un sitio donde nada puede salir mal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tailandia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para muchos, el primer gran viaje en solitario empieza aqu&iacute;. Ser&aacute; por lo acogedor del ambiente, lo bien conectado que est&aacute; todo o por esa combinaci&oacute;n de templos, mercados, playas, gastronom&iacute;a y naturaleza. Tailandia es ex&oacute;tica pero f&aacute;cil. Hay lugares tranquilos para quien busca desconexi&oacute;n y tambi&eacute;n rincones llenos de vida para quien no quiere parar. Todo sin complicarse demasiado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Malta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una isla peque&ntilde;a, luminosa, con historia en cada piedra y mucha gente joven. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-medieval-mdina-viaje-tiempo-corazon-malta_1_12221639.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mdina, con su silencio e historia medieval, invita a pasear sin rumbo</a>. Valletta, algo m&aacute;s bulliciosa, es igualmente disfrutable. Es f&aacute;cil sentirse c&oacute;modo, moverse sin prisa y dejar que el d&iacute;a se organice solo. Adem&aacute;s, la gente tiene esa mezcla de calma y amabilidad que hace que todo parezca sencillo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jap&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si hay un sitio donde se respira organizaci&oacute;n y respeto, es este. Viajar solo en Jap&oacute;n es sin&oacute;nimo de eficiencia, seguridad y fascinaci&oacute;n constante. Todo funciona, la gente es amable (aunque reservada), y cada rinc&oacute;n sorprende. No hace falta un plan muy elaborado, con que te dejes llevar un poco, todo encajar&aacute;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Suiza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede que no sea el destino m&aacute;s barato, pero pocos pa&iacute;ses ofrecen una experiencia tan tranquila. Todo est&aacute; cuidado al detalle: los trenes, las calles, los alojamientos. El paisaje es de absoluta postal entre lagos, monta&ntilde;as y pueblos que parecen de cuento. Para quien busca naturaleza y una experiencia sin mucho sobresalto, Suiza siempre es una apuesta segura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 20:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5d512eb-7ec7-4d5d-80d0-ea8f42544e8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Planear un viaje por Escocia en autocaravana o furgoneta puede despertar muchas dudas, desde el propio alquiler del vehículo hasta la normativa escocesa que regula los espacios permitidos para acampar y pernoctar. Te echamos una mano para que disfrutes al máximo de este viaje espectacular</p><p class="subtitle">Ni Picos de Europa ni Pirineos: la zona más verde de España que es perfecta para una escapada de verano</p></div><p class="article-text">
        Recorrer Escocia en autocaravana es el sue&ntilde;o de muchos. Sus paisajes y su naturaleza m&aacute;s pura son ideales para descubrir el pa&iacute;s a nuestro aire, manteni&eacute;ndonos en constante contacto con el entorno. Una autocaravana o una c&aacute;mper se puede convertir en la mejor opci&oacute;n para llegar a las zonas m&aacute;s rurales, y disfrutar as&iacute; de la Escocia m&aacute;s verde y aut&eacute;ntica, rodeados de monta&ntilde;as, bosques, lagos y castillos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos, por experiencia, que organizar un viaje por Escocia en autocaravana hace surgir muchas dudas, sobre todo si va a ser la primera vez que viajemos en este tipo de veh&iacute;culo. Para intentar aclararlas y pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, vamos a explicar aspectos tan importantes como el alquiler de la autocaravana, c&oacute;mo circular con ella, d&oacute;nde se puede pernoctar y c&oacute;mo localizar los puntos en los que se facilitan los servicios necesarios para darnos autonom&iacute;a a lo largo de nuestro viaje. Toma nota, que hay mucha informaci&oacute;n por delante.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alquilar una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si tienes autocaravana nada te impide llegar hasta Escocia con ella. Puedes llegar a la isla brit&aacute;nica tanto en ferry como a trav&eacute;s del Eurot&uacute;nel, pero es cierto que la inmensa mayor&iacute;a de los viajeros que quieren recorrer Escocia con este modo de transporte optan por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-acertar-alquilar-autocaravana_1_2069209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alquilar la autocaravana</a> directamente all&iacute;. Ya sea una gran autocaravana para varios ocupantes o una peque&ntilde;a furgoneta camperizada, en el pa&iacute;s de las Highlands hay oferta de sobra para encontrar lo que necesitas.
    </p><p class="article-text">
        Puedes contactar con empresas locales, recurrir a buscadores globales o incluso a plataformas que ponen en contacto a usuarios privados que alquilan sus autocaravanas. Las opciones son diversas. Simplemente ten en cuenta que si vuelas hasta Edimburgo o Glasgow tendr&aacute;s que desplazarte hasta el lugar donde se encuentre la autocaravana, y a veces no est&aacute;n en lugares cercanos a los aeropuertos, como s&iacute; ocurre con los coches de alquiler. Algunas compa&ntilde;&iacute;as pueden ofrecer servicios de transporte desde y hasta el aeropuerto, cons&uacute;ltalo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta que el carnet de conducir espa&ntilde;ol es perfectamente v&aacute;lido para alquilar una autocaravana en Escocia y circular con ella por el pa&iacute;s, por lo que no necesitar&aacute;s ninguna documentaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Circular con una autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez que ya tienes tu autocaravana llega el momento de lanzarse a la carretera, pero antes de hacerlo dedica unos minutos a comprobar que todo est&aacute; en orden. Si no tienes mucha experiencia con este tipo de veh&iacute;culos pide que te lo expliquen al detalle, que te muestren c&oacute;mo se comprueban y vac&iacute;an las aguas grises y negras, c&oacute;mo se rellena el agua limpia y d&oacute;nde se encuentra el gas. C&oacute;mo funciona la calefacci&oacute;n, el agua caliente y c&oacute;mo se comprueba la bater&iacute;a auxiliar. Echa un ojo al garaje, que es como se llama al maletero de las autocaravanas, y comprueba que viene equipada con calzos, porque posiblemente los necesitar&aacute;s para nivelar el veh&iacute;culo. En definitiva, todos los entresijos de estas casas rodantes.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, como es un veh&iacute;culo de Reino Unido, el volante est&aacute; a la derecha y deber&aacute;s circular por la izquierda. Y s&iacute;, en tu viaje te enfrentar&aacute;s a no pocas rotondas en las que tendr&aacute;s que girar al rev&eacute;s de como sueles hacerlo en el resto de Europa. Pero calma, si no lo has hecho nunca ver&aacute;s que poco a poco ir&aacute;s se le coge el truco. A todo esto has de sumar que las distancias no se miden en kil&oacute;metros, sino en millas, y la velocidad en millas por hora (mph).
    </p><p class="article-text">
        En Escocia hay todo tipo de carreteras, desde r&aacute;pidas y anchas autopistas hasta carreteras secundarias de un solo carril. Las nacionales convencionales no son especialmente anchas, y eso cuando conduces una autocaravana de gran tama&ntilde;o puede imponer un poco. Aunque te pegues a la l&iacute;nea central de la carretera no pierdas de vista la rueda delantera izquierda, no vaya a ser que la anchura del veh&iacute;culo te juegue alguna mala pasada.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a algunos de los lugares m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s tendr&aacute;s que circular por estrechas carreteras de un solo carril, y por esa v&iacute;a pasar&aacute;n tambi&eacute;n los otros veh&iacute;culos que vengan de frente. Por lo general, los dem&aacute;s conductores ser&aacute;n bastante comprensivos y respetuosos con las autocaravanas, pero eso no quita que facilitemos el paso todo lo posible y que ajustemos nuestra velocidad. En este tipo de carreteras iremos encontrando a nuestro paso diferentes <em>passing places</em>, en los que la carretera se ensancha para que dos veh&iacute;culos puedan cruzarse. Si a lo lejos ves que viene otro veh&iacute;culo de frente y encuentras uno de estos lugares de paso ni lo dudes, detente en &eacute;l antes de que que ambos os encontr&eacute;is en un punto estrecho de la carretera.
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                Colinas de Torridon (Escocia).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Dormir con una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Vamos a uno de los puntos que mayores dudas suele generar al viajar en autocaravana &iquest;D&oacute;nde podemos aparcar para dormir? Aqu&iacute; hay mucho que explicar, as&iacute; que iremos punto por punto.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar diremos que la acampada libre est&aacute; legalmente permitida en Escocia en los lugares p&uacute;blicos y no cercados. Es decir, en toda zona que no sea privada o que no est&eacute; vallada, aunque realmente cada municipio puede tener su regulaci&oacute;n. Es importante informarse bien, pero por lo general, si en un lugar no est&aacute; expresamente prohibido acampar con la autocaravana, es que s&iacute; podemos hacerlo. Si no est&aacute; permitido se nos informar&aacute; con una se&ntilde;al de 'No Overnight Parking', y esto lo encontraremos en multitud de estacionamientos; ya sean aparcamientos de espacios naturales, de monumentos o de establecimientos privados. La gran afluencia de autocaravanas que desat&oacute; la pandemia de covid provoc&oacute; que se pasara a prohibir la pernocta en la mayor&iacute;a de los parkings de municipios o lugares de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que no podemos pernoctar en ning&uacute;n lado libremente? Para nada, pues aunque no sean muchos, siempre podemos encontrar espacios p&uacute;blicos en los que pasar la noche de manera gratuita. Normalmente ser&aacute;n zonas de aparcamiento en las que no haya ninguna prohibici&oacute;n y para encontrarlas lo mejor es recurrir a alguna de las <em>apps </em>de las que te hablamos m&aacute;s adelante. Ten en cuenta que pr&aacute;cticamente todos los parkings de Escocia son de pago y que tendr&aacute;s que pagar tanto si vas a visitar un castillo, una cascada o cualquier lugar de inter&eacute;s. Lo bueno es que algunos de ellos tambi&eacute;n tienen tarifas nocturnas para pasar la noche con la autocaravana.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta segura son los campings, que est&aacute;n perfectamente acondicionados, suelen estar en entornos de gran belleza y ofrecen todos los servicios que podemos necesitar al viajar en autocaravana, como agua, electricidad y puntos de vaciado de aguas grises y negras. La cultura campista en Escocia est&aacute; muy desarrollada y suelen ser siempre espacios familiares y tranquilos. El precio para este tipo de veh&iacute;culo suele rondar los 40&euro; por noche, dependiendo del n&uacute;mero de ocupantes y el tama&ntilde;o del veh&iacute;culo, pero es importante tener en cuenta que muchos cierran sus puertas relativamente pronto, sobre las 20.00 horas o incluso las 18.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        Una alternativa a los campings son las &aacute;reas para autocaravanas. No hay muchas, alrededor de una decena en todo el pa&iacute;s, todas son privadas y suelen tener un precio que ronda las 10 libras (12 euros)&nbsp;por noche, aunque s&iacute; suelen ofrecer todos los servicios. La mayor&iacute;a pertenecen a granjas, h&iacute;picas o fincas agr&iacute;colas. Son tranquilas y, para todo lo que ofrecen, econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Como una opci&oacute;n m&aacute;s, conviene saber que en el Reino Unido existe una gu&iacute;a llamada Brit Stops a la que se acogen diferentes tipos de establecimientos como granjas, destiler&iacute;as o pubs, que ponen a disposici&oacute;n de los viajeros en autocaravana &aacute;reas para pernoctar. Para disfrutar de esta posibilidad es necesario adquirir la gu&iacute;a y solicitar en su web una pegatina que deber&aacute;s lucir en el parabrisas de tu veh&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Acceso a los servicios para autocaravanas en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando viajamos en autocaravana, sea donde sea, dependemos de una serie de servicios que nos dan la independencia suficiente para ser aut&oacute;nomos durante unos d&iacute;as si lo deseamos. Es decir, necesitamos poder llenar el dep&oacute;sito de agua limpia, vaciar los de aguas grises y aguas negras o conectarnos a la red el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        En Escocia los campings ofrecen todos estos servicios, mientras que las &aacute;reas de autocaravanas aseguran al menos los llenados y vaciados de aguas. Si necesitamos reponer la botella de gas lo podremos hacer en las gasolineras. Pero m&aacute;s all&aacute; de los campings podemos encontrar sitios espec&iacute;ficos que ofrecen estos servicios, o al menos algunos de ellos. La mayor&iacute;a ser&aacute;n de pago, pero nos pueden sacar de un buen apuro si no queremos recurrir a un camping. Para localizarlos lo mejor es recurrir a una <em>app</em> espec&iacute;fica para autocaravanas, como de las que te hablamos m&aacute;s abajo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ventajas e inconvenientes de viajar en autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si a&uacute;n nos estamos planteando si emprender este viaje por Escocia en autocaravana o no, puede ser interesante tener en cuenta unas cuantas ventajas y algunos inconvenientes que ayuden a decidirse. La parte positiva: diremos que viajar en autocaravana nos dar&aacute; libertad y flexibilidad, podemos cambiar la ruta f&aacute;cilmente y llegar a sitios m&aacute;s remotos y menos tur&iacute;sticos. Alquilar una autocaravana no es barato, pero en su precio llevamos incluido el alojamiento, el transporte y la cocina, por lo que la inversi&oacute;n se compensa. Nos acerca plenamente a la naturaleza, permiti&eacute;ndonos pernoctar lejos de la civilizaci&oacute;n y amanecer en entornos naturales espectaculares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en su parte negativa hemos de tener en cuenta que una autocaravana es un veh&iacute;culo muy voluminoso, y que no es f&aacute;cil acceder con &eacute;l a seg&uacute;n qu&eacute; sitios. De hecho, visitar el centro de grandes ciudades como Edimburgo o Glasgow se complica, y deberemos dejarla aparcada a gran distancia de los cascos urbanos. Tampoco olvidemos que las restricciones de pernocta son numerosas y que es importante planear bien la ruta para no terminar el d&iacute;a en alg&uacute;n lugar donde no podamos pasar la noche. Algunas carreteras especialmente estrechas pueden suponer un peque&ntilde;o desaf&iacute;o a los menos experimentados y tambi&eacute;n hay que planear bien el llenado y vaciado de aguas, pues los puntos preparados para ello tampoco son muy numerosos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consejos pr&aacute;cticos para viajar por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si vas a viajar por Escocia en autocaravana por primera vez, quiz&aacute; hay algunos consejos pr&aacute;cticos que te puede venir bien tener en cuenta para disfrutar al m&aacute;ximo tu experiencia. Lo primero y m&aacute;s importante, organiza bien tu ruta por Escocia para no perderte sus atractivos m&aacute;s famosos e interesantes. Las Highlands son imprescindibles, as&iacute; como el lago Ness, Inverness y Culloden. Tambi&eacute;n castillos como los de Urquhart, Eilean Donan o Stirling. Y si tienes tiempo, no dudes en incluir la isla de Skye. Acceder a las grandes ciudades con autocaravana no es f&aacute;cil, pero Edimburgo y Glasgow tienen much&iacute;simo que ofrecer. Si quieres, quiz&aacute;, las puedes dejar para otro viaje m&aacute;s urbano y aprovechar la autocaravana para disfrutar de zonas m&aacute;s rurales.
    </p><p class="article-text">
        Como sabes, Escocia es naturaleza en estado puro, est&aacute; plagada de monta&ntilde;as, valles, bosques, r&iacute;os y lagos. En ella todo es verde. De manera que si viajas en autocaravana, aprovecha para llegar hasta los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos. Si encuentras un lugar para pernoctar all&iacute; donde no hay nadie, y solo unas cuantas ovejas, unas vacas peludas de las Highlands o una familia de ciervos te dan los buenos d&iacute;as a trav&eacute;s de la ventanilla al amanecer, podr&aacute;s decir que est&aacute;s en la Escocia m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Para localizar lugares en los que pernoctar y los servicios necesarios, como llenado y vaciado de aguas, utiliza aplicaciones m&oacute;viles como CaraMaps o Park4Night. Son aplicaciones colaborativas y podemos ver los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios y puntuaciones de otros usuarios</a>, lo que siempre es de gran ayuda. Podemos consultar qu&eacute; servicios tienen los campings o las &aacute;reas para autocaravanas, cu&aacute;les son sus precios, as&iacute; como d&oacute;nde hay y c&oacute;mo son los lugares de pernocta repartidos por el pa&iacute;s, si son gratuitos o de pago, y si ofrecen alg&uacute;n servicio. Ten en cuenta que en lugares remotos puede no haber cobertura m&oacute;vil, por lo que conviene planificar con cierta anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo para viajar a Escocia, tanto con autocaravana como sin ella, es llevar ropa impermeable; tanto chubasquero como pantalones o calzado. Los paraguas no son muy &uacute;tiles, porque la lluvia puede ser fina y con viento, as&iacute; que es mejor ir cubierto de pies a cabeza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Furgoneta,Caravanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a21d96-2f72-4ecd-9be1-3d330840e16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: &quot;Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica un alegato que propugna superar los tiempos frenéticos de la vida en las urbes para dejar que el ruralismo impregne el día a día de las ciudades y así conseguir la verdadera independencia que sí es sinónimo de libertad</p><p class="subtitle">Los siete amigos que rehabilitan refugios de montaña para devolverles su dignidad: “Pasamos de una cuadra a un hotel”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si la libertad fuera no depender de nada m&aacute;s que de la comunidad en lugar de poder tenerlo todo a cambio de dinero? &iquest;Y si ruralizar no solo significara acercar el campo a la ciudad, sino todo un cambio de paradigma que se materialice en sociedades m&aacute;s resilientes e independientes a la vez que alejadas del capitalismo? &iquest;Y si cuidamos los saberes ancestrales perdidos por la despoblaci&oacute;n? La respuesta a esos condicionantes vertebra <em>Ruralismo. La lucha por una vida mejor</em> (Errata Naturae, 2025), donde Vanesa Freixa Riba (Rialp, Lleida, 1977) ahonda en su propia experiencia para dar una salida a un mundo fren&eacute;tico que nos aleja de nuestra propia naturaleza. Nunca estuvimos tan lejos de procurarnos a nosotros mismos los alimentos, el agua, las curas y el abrigo que necesitamos para sobrevivir. Retornar a lo local puede ser la salvaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Freixa fue directora de la Escuela de Pastores de Catalunya entre 2009 y 2016, la tercera que se cre&oacute; en Espa&ntilde;a. Enmara&ntilde;ada en compartir y transmitir sus conocimientos, se percat&oacute; de que estaba inmersa en ese mundo porque, en el fondo, era algo que ella tambi&eacute;n quer&iacute;a ser. Tras un proceso lento y pausado de escucha interior, dio el paso. &ldquo;Me vine a vivir a la comarca de El Pallars Sobir&aacute;, en el Pirineo catal&aacute;n, y aqu&iacute; intento ser autosuficiente junto a mi comunidad&rdquo;, comienza su relato.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, esas &uacute;ltimas cinco palabras que Freixa remarca una y otra vez en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es son el eje en torno al cual gira su vida actual, pero tambi&eacute;n su apuesta por el futuro, una apuesta que engloba a la sociedad. Esa es su particular lucha frente a lo que en el libro afirma: &ldquo;Nos hemos dejado llevar, y seguimos haci&eacute;ndolo, por culturas que se han impuesto como predominantes muy lejos de aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Del colapso a la esperanza</h2><p class="article-text">
        Volver a lo local, lo rural y lo comunitario se torna imprescindible para, de nuevo, llegar a tener una libertad que Freixa entiende como &ldquo;el hecho de no depender de casi nada que no sea esencial para alimentar el cuerpo y el alma sin perjudicar la supervivencia y la vida de los dem&aacute;s&rdquo;, y no tanto &ldquo;la posibilidad de tenerlo todo a cambio de dinero&rdquo;. Ella, que se describe como &ldquo;una persona rural que ha iniciado un proceso irreversible de asalvajamiento&rdquo;, y que tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba, sabe bien que el debate est&aacute; entre el colapso y la esperanza.
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                Vanesa tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba.                            </span>
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      <p class="quote-text">Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos negar que el cambio clim&aacute;tico se acrecienta cada vez m&aacute;s junto a sus efectos destructores, y que la maquinaria capitalista tiene mucha fuerza, pero no debemos menospreciar el cambio individual y la capacidad de inspiraci&oacute;n para otras personas&rdquo;, comenta al respecto. Y eso es lo que intenta, y consigue, con <em>Ruralismo, </em>publicado en catal&aacute;n en 2023, donde la autora visibiliza que el primer paso para lograr el tan ansiado cambio es pensar que las cosas son posibles. 
    </p><p class="article-text">
        Freixa materializ&oacute; sus anhelos en esta comarca del Pirineo catal&aacute;n despu&eacute;s de ver c&oacute;mo &ldquo;vivir de manera sencilla a d&iacute;a de hoy es car&iacute;simo&rdquo;, seg&uacute;n reconoce. &ldquo;Es un contrasentido muy grande, pero hemos llegado a tal punto que la mayor parte de nuestra alimentaci&oacute;n no est&aacute; vinculada a lo local, en parte por la dificultad de la gente de poderse dedicar a la agricultura o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiado-vida-propia-huerta-urbana_1_12323714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultivar un peque&ntilde;o huerto</a> si no tiene tradici&oacute;n campesina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Frente a la mentalidad urbana, ruralismo</h2><p class="article-text">
        Ruralizar el planeta, agrarizar la vida, como defiende Freixas, pasa tambi&eacute;n por romper con la frontera invisible pero en ocasiones inexpugnable que se ha levantado, con el paso de los a&ntilde;os, entre el mundo rural y el urbano. &ldquo;El urbanismo ha colonizado cualquier espacio, en el sentido de que nos hemos alejado de nuestra propia naturaleza&rdquo;, concede. As&iacute;, las cosas no se dirimen entre el campo y la ciudad, sino entre formas de entender el mundo y la vida. &ldquo;Es dif&iacute;cil que en el momento en el que estamos, con tantas interrupciones constantes, sepamos cu&aacute;les son nuestras labores esenciales y nuestro papel para garantizarlas y potenciarlas en comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos totalmente dependientes de muchísimos factores que nos hacen frágiles. Nos consideramos muy libres pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relación a la soberanía alimentaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La libertad entendida como la piensa Freixa lleva a un camino de conocimientos en el que no todo son buenas se&ntilde;ales. &ldquo;Somos totalmente dependientes de much&iacute;simos factores que nos hacen fr&aacute;giles. Nos consideramos muy libres, pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relaci&oacute;n a la soberan&iacute;a alimentaria&rdquo;, ejemplifica la escritora. Adem&aacute;s, esos conocimientos y saberes ancestrales que siempre consiguieron proporcionar alimento y cobijo a la comunidad se est&aacute;n perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica en el libro, el fen&oacute;meno de la despoblaci&oacute;n rural hacia las grandes urbes supuso autom&aacute;ticamente un desprestigio del conocimiento de estas comunidades. &ldquo;Se los consider&oacute; prescindibles, no se les ve&iacute;a como progreso. Ahora vemos c&oacute;mo una generaci&oacute;n no sabe unos conocimientos que supuestamente, por el lugar en el que vive, s&iacute; tendr&iacute;a que saber. Esos conocimientos son los que proporcionan la autonom&iacute;a a la persona propia que hemos perdido&rdquo;.
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                &quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;.                            </span>
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        Por otro lado, la sociedad ha vilipendiado e ignorado los saberes de las personas m&aacute;s mayores, vistas como elementos no productivos para el sistema. Y no solo eso: &ldquo;La desconexi&oacute;n del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la monta&ntilde;a nos ha hecho m&aacute;s individualistas. Con el debilitamiento de las redes de colaboraci&oacute;n, las comunidades se marchitan o directamente desaparecen&rdquo;<em>.</em>
    </p><h2 class="article-text">Hacia la subversi&oacute;n del modelo econ&oacute;mico y social</h2><p class="article-text">
        Hemos dejado de trabajar con elementos tan b&aacute;sicos como nuestro pensamiento y nuestras manos, a&ntilde;ade Freixa. &ldquo;Es la trampa perfecta que nos ha tra&iacute;do el capital. Somos individuos consumidores de bienes y servicios totalmente ajenos a nosotros que nos hacen ser totalmente vulnerables a cualquier m&iacute;nima cosa que pueda desestabilizar&rdquo; una cadena de producci&oacute;n ajena a la comunidad, dice al hilo de lo que expone en <em>Ruralismo</em>: &ldquo;Bajo el pretexto de la m&aacute;xima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relata en la monograf&iacute;a publicada por Errata Naturae, para contrarrestar esta realidad tambi&eacute;n es necesario un proceso de autoconsciencia: &ldquo;Carecemos de una mirada cr&iacute;tica para reconocer y escapar de un sistema que nos ha esclavizado hasta el punto de cegarnos ante usurpaciones descaradas que hemos naturalizado. Sin embargo, s&iacute; tenemos la capacidad de rebelarnos ante esas colonizaciones y de subvertir un modelo econ&oacute;mico y social que nos conduce a la barbarie&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el pretexto de la máxima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puede parecer lejano, pero hace apenas seis d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a todav&iacute;a exist&iacute;an pueblos casi aut&aacute;rquicos, que se manten&iacute;an mediante el intercambio de bienes con otros. &ldquo;Ahora lo vemos imposible y, sin embargo, somos capaces de volver a adquirir esa soberan&iacute;a y fortalecimiento de los territorios&rdquo;, sostiene la misma Freixa. Para llegar a eso, la autora propugna una especie de sobriedad alejada de la idea de pobreza. &ldquo;Hay que saber bien qu&eacute; necesitas y de qu&eacute; puedes prescindir, pero tambi&eacute;n necesitamos adquirir cierta cultura sobre lo que es estar vinculados a la naturaleza que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica a la tala desaforada de &aacute;rboles en algunas ciudades frente a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas emprendidas en otros lugares que apuestan por la creaci&oacute;n de espacios verdes y resilientes, Freixa aboga por la introducci&oacute;n del campesinado en la ciudad. &ldquo;No es que nos convirtamos en consumidores del campo, sino que seamos personas responsables que sepamos que con nuestras acciones protegemos o destruimos el entorno que nos protege a nosotros mismos&rdquo;, reitera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Estamos en tal domesticación de la vida humana que nos hemos apartado del sentido más natural y salvaje”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;En beneficio de todas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esas heridas que hacemos a la naturaleza, indefectiblemente son ataques contra nosotros mismos. Freixa prosigue: &ldquo;Estamos en tal domesticaci&oacute;n de la vida humana que nos hemos apartado del sentido m&aacute;s natural y salvaje&rdquo;. Ese salvajismo y &ldquo;animalidad &eacute;tica&rdquo; que expone en su libro hunde sus ra&iacute;ces en la idea de que &ldquo;lo esencial e intuitivo nos proporciona el conocimiento necesario para sostenernos&rdquo;, en sus propias palabras. Es aqu&iacute; donde la autora subraya que todo debe venir acompa&ntilde;ado de justicia social, en donde las personas se unan para conseguir un objetivo com&uacute;n sin importar raza, sexo o condici&oacute;n social alguna. Pero lo material no ser&iacute;a suficiente para una supervivencia digna. Para conseguir esa vida sensible tambi&eacute;n es necesario el amor entre iguales y la cultura como elemento catalizador de uni&oacute;n entre diferentes personas.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute;, dice esta vecina de El Pallars Sobir&aacute; que reh&uacute;ye ser considerada pastora, conseguiremos estar preparados para la vida que vendr&aacute;. Tal y como refleja en su libro, &ldquo;llegar&aacute; eso tan bonito de echar ra&iacute;ces. Y cuando echamos ra&iacute;ces, ejercemos un cuidado. Y cuando cuidamos algo, nos implicamos en un lugar y lo defendemos frente a cualquier amenaza. El cambio se inicia con un sentimiento de comunidad, m&aacute;s all&aacute; de nosotras, en beneficio de todas. Es necesario, pues, dar impulso al esp&iacute;ritu rural&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Medio ambiente,Consumo responsable,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/camping-refugio-montana-vivac-guia-planificar-vacaciones-ninos-naturaleza_1_13354053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ed91f41-2581-4398-8562-b969f63739cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x962y537.jpg" width="1200" height="675" alt="Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más familias cambian el hotel por unos días en plena naturaleza, pero no todas las formas de disfrutarla son iguales. Te contamos qué ofrece cada modalidad y cómo elegir la más adecuada para cada viaje
</p><p class="subtitle">Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche</p></div><p class="article-text">
        Hay vacaciones en las que el mejor recuerdo acaba siendo una piscina o un buf&eacute;. Y hay otras en las que los ni&ntilde;os vuelven hablando del zorro que vieron al atardecer, de la lluvia golpeando la tienda de campa&ntilde;a o de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/estrellas-perseidas-cielos-limpios-espana-noche-observacion_1_12506991.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estrellas</a> que descubrieron lejos de cualquier ciudad. Cada vez m&aacute;s familias buscan ese tipo de experiencias, aunque no siempre tienen claro cu&aacute;l es la mejor manera de vivirlas. Porque dormir en un camping, pasar la noche en un refugio de monta&ntilde;a o hacerlo en plena naturaleza no son lo mismo y cada opci&oacute;n ofrece una experiencia muy diferente.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n depende de muchos factores: la edad de los ni&ntilde;os, la experiencia de la familia, el tipo de aventura que se busca o el nivel de comodidad al que nos podemos amoldar. Lo que para unos puede ser una escapada inolvidable, para otros puede convertirse en una experiencia demasiado exigente si no se ha planificado bien. Por eso, antes de preparar la mochila, conviene dedicar unos minutos a decidir cu&aacute;l es la modalidad que mejor encaja con cada viaje.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que no hace falta ser un monta&ntilde;ero experimentado para disfrutar de unas vacaciones en la naturaleza. Empezar por un camping con todos los servicios, pasar despu&eacute;s a un refugio o plantearse una noche de vivac cuando ya se tiene algo m&aacute;s de experiencia es una forma l&oacute;gica de ir ganando confianza. Al final, no se trata de llegar m&aacute;s lejos ni de buscar la aventura m&aacute;s exigente, sino de elegir una opci&oacute;n que permita disfrutar del entorno y conseguir que toda la familia termine el viaje con ganas de repetir.
    </p><h2 class="article-text">Camping: la forma m&aacute;s sencilla de iniciarse</h2><p class="article-text">
        Si es la primera vez que la familia se plantea unas vacaciones en plena naturaleza, el camping es sin duda la puerta de entrada m&aacute;s c&oacute;moda. Permite disfrutar del aire libre y dormir rodeados de bosque, monta&ntilde;a o playa, pero sin renunciar a servicios como duchas, ba&ntilde;os, electricidad o un peque&ntilde;o supermercado. Esa combinaci&oacute;n de naturaleza y comodidad hace que sea una opci&oacute;n especialmente recomendable cuando se viaja con ni&ntilde;os peque&ntilde;os o simplemente cuando todav&iacute;a no se tiene experiencia durmiendo al aire libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Preparando la ruta en el camping.                            </span>
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        Elegir bien el camping tambi&eacute;n es fundamental. No todos ofrecen el mismo ambiente ni est&aacute;n pensados para el mismo tipo de viajero. Algunas familias buscan piscinas, parques infantiles y actividades organizadas, mientras que otras prefieren lugares tranquilos desde los que salir a caminar o recorrer el entorno. Tambi&eacute;n es importante fijarse en aspectos como la ubicaci&oacute;n de la parcela, si tiene sombra, si el suelo es duro o pedregoso, o si est&aacute; razonablemente cerca de los ba&ntilde;os, algo que siempre hay que tener en cuenta cuando viajamos con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otra ventaja del camping es que permite aprender sin demasiada presi&oacute;n. Si algo se olvida en casa o el tiempo cambia de repente, resulta mucho m&aacute;s sencillo adaptarse que en otros espacios naturales. Adem&aacute;s, al disponer de un lugar fijo donde regresar cada tarde, puede convertirse en un excelente campo base para hacer peque&ntilde;as excursiones durante el d&iacute;a, recorrer senderos o visitar lugares de inter&eacute;s cercanos sin necesidad de cargar continuamente con todo el equipaje.
    </p><h2 class="article-text">Refugios de monta&ntilde;a: una aventura con techo</h2><p class="article-text">
        Dormir en un refugio de monta&ntilde;a permite acercarse un poco m&aacute;s a la experiencia monta&ntilde;era sin tener que cargar con una tienda de campa&ntilde;a, ni con todo el material necesario para pasar la noche al aire libre. Muchos refugios guardados ofrecen literas, mantas, servicio de comidas e incluso informaci&oacute;n sobre el estado de las rutas, por lo que resultan una opci&oacute;n muy interesante para familias que ya disfrutan del senderismo y quieren vivir una escapada diferente.
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                Refugio de Vegabaño, en el Macizo Occidental de los Picos de Europa.                            </span>
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        La clave est&aacute; en no fijarse &uacute;nicamente en c&oacute;mo es el refugio, sino tambi&eacute;n en d&oacute;nde est&aacute; y c&oacute;mo se llega hasta &eacute;l. Hay refugios a los que se accede en menos de una hora por un sendero sencillo y otros que exigen recorridos largos, con bastante desnivel o terreno m&aacute;s t&eacute;cnico. Antes de reservar conviene estudiar bien el itinerario, calcular los tiempos con margen y tener presente que caminar con ni&ntilde;os suele implicar muchas m&aacute;s paradas de las que aparecen en cualquier gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es recomendable informarse sobre el funcionamiento del refugio. En muchos casos es necesario reservar con bastante antelaci&oacute;n, especialmente durante el verano, y existen unas normas de convivencia que forman parte de la experiencia, como compartir habitaci&oacute;n con otros monta&ntilde;eros, respetar los horarios de descanso o preparar la mochila para llevar &uacute;nicamente lo imprescindible. Lejos de ser un inconveniente, todo ello suele convertirse en una buena oportunidad para que los ni&ntilde;os descubran otra forma de viajar, m&aacute;s sencilla, colaborativa y conectada con la monta&ntilde;a. 
    </p><h2 class="article-text">Vivac, pernocta y acampada: la opci&oacute;n m&aacute;s aventurera tambi&eacute;n exige la mayor planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pasar la noche en plena naturaleza es, probablemente, la experiencia m&aacute;s intensa de las tres, pero tambi&eacute;n la que requiere una mejor preparaci&oacute;n. Antes de plante&aacute;rsela, adem&aacute;s, conviene aclarar algunos conceptos que a menudo se utilizan como si fueran sin&oacute;nimos y que, desde el punto de vista legal, no significan lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        La acampada libre consiste, de forma general, en instalar una tienda de campa&ntilde;a u otro elemento de cobijo con intenci&oacute;n de permanecer en un lugar, una pr&aacute;ctica que est&aacute; prohibida con car&aacute;cter general en Espa&ntilde;a salvo en las zonas donde est&eacute; expresamente autorizada. El vivac, por su parte, hace referencia a dormir al aire libre sin montar una tienda convencional, utilizando &uacute;nicamente un saco de dormir. Entre ambos conceptos se sit&uacute;a la pernocta, que suele permitir montar una tienda ligera &uacute;nicamente durante la noche, desmont&aacute;ndola al amanecer y siempre bajo las condiciones que establezca la normativa de cada lugar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ah&iacute; est&aacute; una de las claves. No existe una &uacute;nica regulaci&oacute;n v&aacute;lida para todo el pa&iacute;s. Cada comunidad aut&oacute;noma cuenta con su propia normativa y, adem&aacute;s, muchos parques nacionales, parques naturales y otros espacios protegidos establecen reglas espec&iacute;ficas que pueden ser diferentes incluso dentro de una misma regi&oacute;n. Por eso, antes de preparar la ruta, lo m&aacute;s recomendable es consultar siempre la regulaci&oacute;n concreta del espacio natural que se va a visitar. Solo si ese lugar no cuenta con una normativa propia tendr&aacute; sentido acudir a la legislaci&oacute;n general de la comunidad aut&oacute;noma correspondiente.
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                El vivac consiste, en definitiva, en dormir al raso, sin usar tienda de campaña.                            </span>
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        Una vez que tenemos claro el aspecto legal, llega la planificaci&oacute;n. A diferencia de un camping o un refugio, aqu&iacute; todo depende de lo que cada uno lleve en la mochila. Agua, comida, ropa de abrigo y una ruta bien estudiada dejan de ser simples recomendaciones para convertirse en cuestiones de seguridad. Cuando adem&aacute;s se viaja con ni&ntilde;os, conviene ser todav&iacute;a m&aacute;s prudente, eligiendo recorridos sencillos, teniendo previstas alternativas si la meteorolog&iacute;a empeora y asumiendo que el objetivo no es llegar m&aacute;s lejos, sino disfrutar del camino sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea la modalidad elegida, hay una norma que nunca cambia: dejar el lugar exactamente igual que se encontr&oacute;. Recoger todos los residuos, evitar alterar el entorno y ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a respetar la naturaleza forma parte de la aventura. Como se suele decir: &ldquo;ll&eacute;vate &uacute;nicamente recuerdos y deja solo tus huellas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consejos &uacute;tiles para cualquier escapada</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de elegir entre camping, refugio o vivac, hay algunos consejos que ayudan a que cualquier escapada resulte mucho m&aacute;s c&oacute;moda y sencilla. El primero es no subestimar el tiempo. En la monta&ntilde;a, el calor del d&iacute;a puede dar paso a noches sorprendentemente frescas incluso en pleno verano, por lo que vestir por capas y llevar ropa de abrigo de sobra suele ser una decisi&oacute;n acertada. Si se va a dormir en un refugio, tambi&eacute;n conviene informarse previamente sobre el material recomendado. En muchos casos se utiliza una s&aacute;bana saco por higiene, pero dependiendo de la altitud, la &eacute;poca del a&ntilde;o o las condiciones del refugio puede ser aconsejable llevar adem&aacute;s un saco de dormir que abrigue algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si hay una regla b&aacute;sica cuando se viaja con ni&ntilde;os es aceptar que el ritmo lo marcan ellos. Habr&aacute; d&iacute;as en los que una excursi&oacute;n avance despacio porque alguien ha decidido observar un escarabajo durante diez minutos o entretenerse media hora lanzando piedras a un r&iacute;o. No pensemos que es tiempo perdido, suelen ser esos peque&ntilde;os momentos los que terminan convirti&eacute;ndose en el mejor recuerdo del viaje.
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                La acampada libre está prohibida con carácter general en España, salvo en las zonas donde esté expresamente autorizada.                            </span>
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        Tampoco conviene estrenar material importante durante el viaje. Montar una tienda por primera vez cuando ya est&aacute; anocheciendo o descubrir que una mochila resulta inc&oacute;moda despu&eacute;s de varios kil&oacute;metros es un claro error de falta de previsi&oacute;n. Lo mismo ocurre con la comida y el agua, siempre es preferible llevar algo de m&aacute;s que quedarse corto, especialmente cuando los peque&ntilde;os gastan m&aacute;s energ&iacute;a de la prevista. Y, por supuesto, no olvides confirmar cu&aacute;ndo y d&oacute;nde se puede usar fuego, y cu&aacute;ndo y d&oacute;nde no.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, nunca est&aacute; de m&aacute;s contar con un plan alternativo. La previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica puede cambiar, un sendero puede resultar m&aacute;s exigente de lo esperado o simplemente puede haber un d&iacute;a en el que los ni&ntilde;os no tengan ganas de caminar. Al final, el verdadero &eacute;xito de unas vacaciones en familia en la naturaleza no es tachar rutas del mapa ni dormir en el lugar m&aacute;s remoto. Es volver a casa con la sensaci&oacute;n de haber disfrutado de la experiencia y con los ni&ntilde;os preguntando cu&aacute;ndo ser&aacute; la pr&oacute;xima escapada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/camping-refugio-montana-vivac-guia-planificar-vacaciones-ninos-naturaleza_1_13354053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Naturaleza,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d9fb71a-406c-4e21-ba7c-53164e693068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grecia es mucho más que Santorini y la Acrópolis. Si estás preparando tu primera escapada, esta guía te ayudará a planificar el viaje, evitar errores frecuentes y descubrir algunos consejos útiles antes de hacer la maleta
</p><p class="subtitle">Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes</p></div><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos destinos que parecen reunir varios viajes en uno. En un mismo recorrido es posible pasear entre templos que marcaron la historia de Occidente, perderse por pueblos blancos frente al mar Egeo, recorrer carreteras que atraviesan monta&ntilde;as y descubrir algunas de las playas m&aacute;s espectaculares del Mediterr&aacute;neo. Pocos pa&iacute;ses combinan de una forma tan natural patrimonio hist&oacute;rico, paisajes, gastronom&iacute;a y vida al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los viajeros llegan atra&iacute;dos por lugares tan conocidos como Atenas, la isla de Santorini o la Acr&oacute;polis, pero el pa&iacute;s heleno va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus im&aacute;genes m&aacute;s famosas. Desde los monasterios suspendidos sobre las rocas de Meteora hasta las calas escondidas de Creta, pasando por los yacimientos arqueol&oacute;gicos del Peloponeso o las peque&ntilde;as islas donde desconectar de todo lo dem&aacute;s, Grecia ofrece suficientes razones como para querer volver incluso antes de haber terminado el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para disfrutarla al m&aacute;ximo conviene planificar algunos aspectos con antelaci&oacute;n. Elegir bien la &eacute;poca del a&ntilde;o, decidir cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje, entender c&oacute;mo funcionan los ferris entre islas, calcular un presupuesto realista o saber qu&eacute; lugares merece la pena incluir en una primera ruta son detalles que pueden marcar la diferencia. Si vas a viajar a Grecia por primera vez, estos consejos te ayudar&aacute;n a preparar el viaje y a aprovecharlo mucho mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Acrópolis de Atenas al atardecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Grecia</h2><p class="article-text">
        Si puedes elegir fechas, la primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ofrecer el mejor equilibrio entre buen tiempo, precios razonables y menor afluencia de visitantes. Entre mayo y junio, as&iacute; como durante septiembre, las temperaturas son agradables para recorrer ciudades, visitar yacimientos arqueol&oacute;gicos y disfrutar de las playas sin el calor intenso del verano.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son los meses m&aacute;s concurridos. El ambiente es magn&iacute;fico, las conexiones mar&iacute;timas funcionan a pleno rendimiento y todas las islas est&aacute;n en plena actividad, pero tambi&eacute;n es cuando los precios alcanzan sus m&aacute;ximos y cuando resulta m&aacute;s dif&iacute;cil escapar de las aglomeraciones en lugares muy populares.
    </p><p class="article-text">
        El invierno, por su parte, puede ser una buena opci&oacute;n para descubrir Atenas o algunas regiones continentales, aunque muchas rutas entre islas reducen frecuencias y algunos establecimientos tur&iacute;sticos cierran durante la temporada baja.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje</h2><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos pa&iacute;ses que enga&ntilde;an sobre el mapa. Las distancias no parecen grandes, pero los desplazamientos entre ferris o carreteras de monta&ntilde;a suelen requerir m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><p class="article-text">
        Para una primera toma de contacto, una semana permite conocer algunos de sus lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Con diez d&iacute;as el viaje gana mucha profundidad y dos semanas ofrecen ya la posibilidad de combinar historia, ciudades, playas e islas sin sensaci&oacute;n de ir corriendo de un sitio a otro.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ruta elegir seg&uacute;n los d&iacute;as disponibles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes una semana</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las opciones m&aacute;s equilibradas es combinar la capital con una o dos islas cercanas. Tambi&eacute;n funciona muy bien dedicar <a href="https://www.eldiario.es/viajes/atenas-que-ver-en-2-dias_1_10481601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos d&iacute;as a Atenas</a> y continuar hacia el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/peloponeso-viaje-historia-grecia-arqueologia-yacimientos-corinto-micenas-epidauro-olimpia_1_8571918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peloponeso</a> para descubrir algunos de los grandes escenarios de la Grecia cl&aacute;sica.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes diez d&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya es posible construir una ruta bastante completa. Una buena opci&oacute;n es combinar Atenas, el Peloponeso y algunas islas de las C&iacute;cladas. Otra alternativa muy interesante consiste en unir Atenas, el Peloponeso y Creta, una de las islas con m&aacute;s personalidad y diversidad de todo el pa&iacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes dos semanas o m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/grecia-15-dias-viaje-imprescindible-conocer-pais-heleno_1_9116850.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 d&iacute;as en Grecia</a> se puede realizar un recorrido mucho m&aacute;s amplio que incluya Atenas, el Peloponeso, los monasterios de Meteora y una gran isla como Creta. Es una f&oacute;rmula que permite conocer algunos de los lugares m&aacute;s representativos de Grecia sin limitarse &uacute;nicamente a los destinos m&aacute;s conocidos.
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                Los monasterios de Meteora, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Grecia</h2><p class="article-text">
        La forma de desplazarse depender&aacute; mucho de la ruta elegida. Para moverse entre islas, el ferry sigue siendo el gran protagonista. Existen numerosas conexiones, especialmente durante los meses de verano, aunque conviene reservar con antelaci&oacute;n en temporada alta.
    </p><p class="article-text">
        Si el itinerario incluye largas distancias, los vuelos internos pueden ahorrar bastante tiempo. Son especialmente &uacute;tiles para conectar Atenas con islas como Creta o con algunas regiones m&aacute;s alejadas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la Grecia continental, la red de autobuses permite llegar a muchos destinos, pero si el plan incluye explorar regiones como el Peloponeso o recorrer Creta con libertad, alquilar un coche suele ser la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda. Adem&aacute;s de ahorrar tiempo, permite detenerse en pueblos, miradores y playas que quedan fuera de las rutas habituales.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Los ciudadanos espa&ntilde;oles pueden viajar a Grecia utilizando el DNI o el pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar ning&uacute;n visado.
    </p><p class="article-text">
        En materia sanitaria, la Tarjeta Sanitaria Europea permite recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica en la red p&uacute;blica griega en las mismas condiciones que los ciudadanos del pa&iacute;s. Aun as&iacute;, para una mayor tranquilidad, resulta recomendable viajar con un seguro que ampl&iacute;e las coberturas m&eacute;dicas y ofrezca protecci&oacute;n frente a incidencias como cancelaciones, retrasos o p&eacute;rdida de equipaje.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los aspectos pr&aacute;cticos, no hay grandes diferencias respecto a Espa&ntilde;a. La moneda es el euro y los enchufes son los mismos, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Conviene recordar &uacute;nicamente que Grecia tiene una hora m&aacute;s que la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Para los viajeros procedentes de la Uni&oacute;n Europea, utilizar el tel&eacute;fono m&oacute;vil en Grecia es tan sencillo como hacerlo en Espa&ntilde;a. Las tarifas de llamadas y datos funcionan dentro del sistema de itinerancia europea, por lo que no suele ser necesario contratar servicios adicionales.
    </p><p class="article-text">
        La cobertura es buena en la mayor parte del pa&iacute;s, especialmente en ciudades, zonas tur&iacute;sticas y las principales islas. Solo en algunas &aacute;reas m&aacute;s remotas o monta&ntilde;osas pueden aparecer peque&ntilde;as limitaciones puntuales.
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            <span class="title">
                El teatro de Epidauro, en el Peloponeso.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        Aunque la percepci&oacute;n general suele ser que Grecia puede ser un destino caro, la realidad hay que matizarla. Todo depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o y de los lugares elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Atenas, Santorini o Mykonos concentran algunos de los precios m&aacute;s elevados del pa&iacute;s durante el verano. Sin embargo, muchas otras islas y regiones continentales ofrecen una relaci&oacute;n calidad-precio muy atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Para un viaje de presupuesto medio, Grecia suele resultar algo m&aacute;s econ&oacute;mica que otros destinos mediterr&aacute;neos populares. Comer en tabernas locales (los restaurantes tradicionales griegos), utilizar ferris convencionales y reservar alojamiento con cierta antelaci&oacute;n ayuda a mantener el gasto bajo control.
    </p><p class="article-text">
        El pago con tarjeta est&aacute; ampliamente extendido, aunque siempre resulta &uacute;til llevar algo de efectivo para peque&ntilde;as compras o establecimientos de localidades menos tur&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Grecia?</h2><p class="article-text">
        Grecia es, en t&eacute;rminos generales, un destino muy seguro para el viajero. Tanto las grandes ciudades como las zonas tur&iacute;sticas e insulares suelen transmitir una sensaci&oacute;n de tranquilidad elevada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en cualquier destino con gran afluencia de visitantes, conviene prestar atenci&oacute;n a las pertenencias en estaciones, puertos, transporte p&uacute;blico o lugares especialmente concurridos. M&aacute;s all&aacute; de esas precauciones habituales que tendr&iacute;as en cualquier sitio, no suele haber motivos de preocupaci&oacute;n. Como siempre, el sentido com&uacute;n manda.
    </p><h2 class="article-text">A tener en cuenta al elegir el alojamiento</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales en una primera visita consiste en reservar &uacute;nicamente por las fotograf&iacute;as. En Grecia merece la pena dedicar unos minutos a revisar bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo si no cuentas con coche de alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a depender del transporte p&uacute;blico o de los ferris, resulta pr&aacute;ctico alojarse cerca de puertos, estaciones o zonas bien comunicadas. En las islas, adem&aacute;s, no siempre compensa buscar alojamiento en el pueblo m&aacute;s famoso o fotografiado. En muchas ocasiones, alojarse a pocos kil&oacute;metros permite disfrutar de precios m&aacute;s razonables y de un ambiente mucho m&aacute;s tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje es en julio o agosto, reservar con antelaci&oacute;n es casi obligatorio, especialmente en los destinos m&aacute;s populares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Santorini, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a griega: mucho m&aacute;s que la ensalada y el yogur</h2><p class="article-text">
        La cocina griega es una de las grandes sorpresas para muchos viajeros. Basada en ingredientes sencillos y productos frescos, combina influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas en platos que suelen resultar familiares y muy f&aacute;ciles de disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especialidades m&aacute;s populares hay algunas que deber&iacute;as probar s&iacute; o s&iacute;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Moussaka</em>, elaborada con capas de berenjena y carne.</li>
                                    <li><em>Gyros</em>, una de las comidas r&aacute;pidas m&aacute;s populares del pa&iacute;s.</li>
                                    <li><em>Souvlaki</em>, brochetas de carne acompa&ntilde;adas habitualmente de pan de pita.</li>
                                    <li><em>Tzatziki</em>, salsa de yogur, pepino y ajo.</li>
                                    <li>Ensalada griega, con tomate, pepino, aceitunas y queso feta.</li>
                                    <li><em>Dolmades</em>, hojas de parra rellenas.</li>
                                    <li><em>Gemist&aacute;</em>, verduras rellenas de arroz y otros ingredientes.</li>
                                    <li>Feta al horno, muy habitual en numerosas tabernas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el apartado dulce destacan propuestas como los <em>loukoumades,</em> peque&ntilde;as masas fritas cubiertas con miel, o el <em>baklava,</em> uno de los postres m&aacute;s conocidos de la regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es, obviamente, el griego. Y no, no es f&aacute;cil. Para empezar, porque su alfabeto puede resultar desconcertante durante los primeros d&iacute;as. Afortunadamente, las principales se&ntilde;ales, carreteras, estaciones y lugares tur&iacute;sticos suelen incorporar transliteraciones al alfabeto latino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ingl&eacute;s est&aacute; muy extendido en hoteles, restaurantes, museos y empresas tur&iacute;sticas, por lo que la comunicaci&oacute;n rara vez supone un problema.
    </p><p class="article-text">
        Aprender unas pocas palabras siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Kalimera</em>: buenos d&iacute;as.</li>
                                    <li><em>Kalispera</em>: buenas tardes.</li>
                                    <li><em>Efjarist&oacute;</em>: gracias.</li>
                                    <li><em>Ne</em>: s&iacute;.</li>
                                    <li><em>Oji</em>: no.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        La lista depender&aacute; de la &eacute;poca del a&ntilde;o, pero hay algunos elementos que casi siempre resultan &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Un calzado c&oacute;modo es imprescindible para recorrer lugares como la Acr&oacute;polis, Delfos, Olimpia o las calles empedradas de muchas islas. Tambi&eacute;n conviene incluir protecci&oacute;n solar, gafas de sol, gorra o sombrero y por supuesto ba&ntilde;ador, especialmente durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje incluye monasterios o espacios religiosos, es recomendable llevar alguna prenda que permita cubrir hombros y rodillas. Y aunque los d&iacute;as sean muy c&aacute;lidos, una chaqueta ligera puede venir bien para trayectos nocturnos en ferri o para algunas zonas costeras expuestas al viento.
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            <span class="title">
                El colorido barrio de Psiri, en Atenas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita</h2><p class="article-text">
        Cada viajero termina construyendo su propia Grecia, pero hay algunos lugares que suelen justificar por s&iacute; solos el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Atenas y la Acr&oacute;polis son una parada obligatoria para comprender la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica del pa&iacute;s. Los monasterios de Meteora ofrecen uno de los paisajes m&aacute;s sorprendentes de Europa. El Peloponeso concentra algunos de los yacimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s importantes, mientras que islas como Creta permiten descubrir una versi&oacute;n m&aacute;s diversa y aut&eacute;ntica del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, merece la pena reservar tiempo para algo tan sencillo como sentarse tranquilamente en una taberna frente al mar, pedir varios platos para compartir y dejar que la tarde avance sin estr&eacute;s, y sin pensar que tienes que salir corriendo a visitar lo que sea que toque visitar. Esa experiencia, en Grecia, forma parte del viaje tanto como cualquier monumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Europa,Viajes,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09721b25-e695-43dd-9ce8-85faf8daa63e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días, qué islas elegir, cómo moverse y qué llevar en la maleta. Las recomendaciones que necesitabas para conocer las Azores por tu cuenta</p><p class="subtitle">Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto</p></div><p class="article-text">
        Para no estar tan lejos, las Azores tienen la sorprendente capacidad de hacernos sentir en un lugar remoto, sin realmente serlo. Nueve islas volc&aacute;nicas en mitad del Atl&aacute;ntico donde el paisaje cambia constantemente entre lagunas, bosques h&uacute;medos, cascadas, carreteras rodeadas de hortensias y miradores que aparecen y desaparecen entre la niebla. En definitiva, un lugar perfecto para quienes disfrutan viajando despacio y pasando m&aacute;s tiempo en la naturaleza que en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las Azores pertenezcan a Portugal y no est&eacute;n tan apartadas del continente, s&iacute; conviene ir preparado. El tiempo cambia constantemente, moverse entre islas requiere cierta planificaci&oacute;n y hay algunos detalles que pueden hacer que la experiencia cambie por completo: &iquest;Cu&aacute;ndo es mejor ir? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo necesito? &iquest;Qu&eacute; meto en la maleta? En Azores no basta con reservar un vuelo y llegar, es mucho m&aacute;s recomendable saber a d&oacute;nde vamos y qu&eacute; debemos tener en cuenta antes de ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar, qu&eacute; islas elegir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; comer, qu&eacute; ropa llevar o cu&aacute;les son los lugares imprescindibles que no deber&iacute;as perderte. En esta gu&iacute;a reunimos los consejos m&aacute;s &uacute;tiles para organizar un viaje a Azores con calma y aprovechar al m&aacute;ximo uno de los grandes para&iacute;sos naturales del Atl&aacute;ntico.
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                Furnas, en la isla de São Miguel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Azores (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima de Azores es probablemente una de las cosas m&aacute;s importantes que conviene entender antes del viaje. Aqu&iacute; el tiempo cambia constantemente y es perfectamente normal vivir sol, niebla y lluvia en el mismo d&iacute;a, especialmente en las zonas altas y en algunos miradores.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, hay &eacute;pocas claramente m&aacute;s recomendables. Entre junio y septiembre suele llegar el tiempo m&aacute;s estable, con temperaturas agradables, menos lluvia y mejores condiciones para disfrutar de senderos, piscinas naturales o excursiones en barco. Pero claro, tambi&eacute;n es la temporada alta y cuando m&aacute;s suben los precios.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ser el punto m&aacute;s equilibrado: menos turistas, paisajes especialmente verdes y un clima todav&iacute;a bastante agradable. Entre septiembre y octubre, de hecho, es uno de los momentos favoritos de muchos viajeros habituales del archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        En invierno las Azores siguen siendo visitables, pero conviene asumir m&aacute;s lluvia, viento y posibles cancelaciones de ferris o actividades mar&iacute;timas.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo a tener muy en cuenta cuando ya est&eacute;s all&iacute;: para saber el tiempo que hace en la zona a la que vas a ir, en Azores funcionan mejor las webcams en directo que muchas aplicaciones meteorol&oacute;gicas.
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                Isla Corvo, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales es intentar ver demasiadas islas en pocos d&iacute;as. Aunque sobre el mapa parezcan cercanas, los desplazamientos consumen tiempo y dependen mucho del estado del mar y del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para un primer viaje, entre cinco y siete d&iacute;as suelen ser suficientes para recorrer S&atilde;o Miguel con calma. Es la isla m&aacute;s grande y tambi&eacute;n la m&aacute;s completa, con lagunas volc&aacute;nicas, termas, senderos, miradores, cascadas, plantaciones de t&eacute; y pueblos tranquilos repartidos por toda la isla.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje dura entre diez y quince d&iacute;as ya merece la pena combinar varias islas. Algunas de las opciones m&aacute;s habituales son Terceira, con un ambiente m&aacute;s hist&oacute;rico y cultural; Pico, perfecta para senderismo y paisajes volc&aacute;nicos; y Flores, mucho m&aacute;s salvaje y centrada en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, quien mucho abarca, poco aprieta, por lo que la mejor recomendaci&oacute;n est&aacute; clara: menos islas y m&aacute;s tiempo en cada una. Azores es uno de esos destinos que se disfrutan mucho m&aacute;s sin prisas.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Azores</h2><p class="article-text">
        La principal puerta de entrada al archipi&eacute;lago es Ponta Delgada, en la isla de S&atilde;o Miguel. Desde Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s habitual sigue siendo volar v&iacute;a Lisboa u Oporto, aunque en verano pueden aparecer algunas conexiones directas desde ciudades como Madrid o Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen vuelos a otras islas como Terceira o Faial, aunque suelen ser menos frecuentes y dependen bastante de la temporada.
    </p><p class="article-text">
        Al organizar la ruta merece la pena revisar los billetes multidestino. En algunos casos puede ser m&aacute;s pr&aacute;ctico entrar por una isla y regresar desde otra distinta, evitando desplazamientos internos innecesarios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Angra do Heroismo, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Azores</h2><p class="article-text">
        Si hay algo realmente recomendable en Azores es alquilar coche. Gran parte de los miradores, senderos, termas o piscinas naturales est&aacute;n alejados de las ciudades y el transporte p&uacute;blico tiene frecuencias bastante limitadas. Adem&aacute;s, conducir aqu&iacute; forma parte del viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, conviene reservar el coche con bastante antelaci&oacute;n, especialmente en verano y en las islas peque&ntilde;as, donde la oferta es mucho m&aacute;s limitada.
    </p><p class="article-text">
        Para moverte entre islas puedes recurrir a dos opciones: el avi&oacute;n, m&aacute;s r&aacute;pido y pr&aacute;ctico; y el ferri, especialmente &uacute;til en el grupo de islas centrales. En ambos casos conviene dejar margen en el itinerario, porque el tiempo puede provocar retrasos o cancelaciones.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Para viajar a Azores desde Espa&ntilde;a basta con llevar el DNI o el pasaporte en vigor. No hace falta visado y la moneda es el euro. Aunque haya que ir en avi&oacute;n, a efectos pr&aacute;cticos es como cruzar a la vecina Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al huso horario, ten en cuenta que son dos horas menos que en la Espa&ntilde;a peninsular, algo que no podemos olvidar al organizar vuelos o excursiones.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, la Tarjeta Sanitaria Europea funciona con normalidad, aunque contratar un seguro de viaje sigue siendo recomendable, sobre todo por posibles retrasos o cancelaciones.
    </p><p class="article-text">
        Otro detalle pr&aacute;ctico importante es que el <em>roaming </em>funciona igual que en Portugal continental, por lo que se puede usar el m&oacute;vil normalmente con la mayor&iacute;a de tarifas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, los enchufes son los mismos que en Espa&ntilde;a. As&iacute; que Azores, por muy pintoresco que sea, es un destino especialmente c&oacute;modo en muchos sentidos.
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            <span class="title">
                Senderismo en Fajã do Santo Cristo, en la isla de São Jorge (Azores)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Azores no es un destino de grandes<em> resorts</em> ni de turismo masivo. Lo m&aacute;s habitual son peque&ntilde;os hoteles, apartamentos, alojamientos rurales o casas integradas en plena naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel, muchos viajeros utilizan Ponta Delgada como base para recorrer la isla c&oacute;modamente. En Terceira suele ocurrir algo parecido alrededor de Angra do Hero&iacute;smo.
    </p><p class="article-text">
        Las islas peque&ntilde;as, en cambio, tienen una oferta mucho m&aacute;s limitada. En lugares como Flores, Pico o S&atilde;o Jorge merece la pena reservar alojamiento con bastante antelaci&oacute;n durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele ser mejor evitar cambiar constantemente de hotel. Las distancias no son enormes y explorar cada isla desde una o dos bases tranquilas suele resultar mucho m&aacute;s c&oacute;modo.
    </p><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        En general, viajar por Azores tiene precios bastante similares a los de Portugal continental. Comer fuera suele ser razonable y muchas de las mejores experiencias del viaje, como los miradores, senderos, piscinas naturales o rutas panor&aacute;micas, son completamente gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s puede encarecer el presupuesto es el coche de alquiler, los vuelos internos y los alojamientos en temporada alta. Por eso merece la pena reservar con tiempo, especialmente si se viaja entre junio y septiembre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Avistamiento de cetáceos en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el portugu&eacute;s, aunque en muchas zonas tur&iacute;sticas es relativamente f&aacute;cil comunicarse en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender algunas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buenos d&iacute;as: <em>bom dia</em></li>
                                    <li>Gracias: <em>obrigado / obrigada</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>por favor</em></li>
                                    <li>&iquest;Cu&aacute;nto cuesta?: <em>quanto custa?</em>: </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Azores</h2><p class="article-text">
        La cocina azoriana es sencilla, contundente y muy ligada al producto local. Aqu&iacute; el pescado, la carne y los quesos tienen mucho protagonismo, con platos bastante distintos a los que muchos viajeros esperan encontrar en Portugal continental.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;s famosos es el <em>cozido das Furnas</em>, cocinado lentamente bajo tierra gracias al calor volc&aacute;nico de S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar los quesos artesanales, especialmente el de S&atilde;o Jorge; el at&uacute;n y el pulpo; las lapas y otros mariscos atl&aacute;nticos; o las pi&ntilde;as cultivadas en S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, en Azores tambi&eacute;n hay t&eacute;. De hecho, las islas albergan las plantaciones de t&eacute; m&aacute;s antiguas de Europa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Isla Flores, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        Hacer la maleta para Azores implica asumir que probablemente vas a vivir varias estaciones en un mismo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque viajes en verano, hay algunas cosas que conviene llevar siempre:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Chubasquero impermeable</li>
                                    <li>Cortavientos</li>
                                    <li>Ropa por capas</li>
                                    <li>Calzado c&oacute;modo o de senderismo (si es impermeable, mejor)</li>
                                    <li>Ba&ntilde;ador</li>
                                    <li>Una peque&ntilde;a mochila para excursiones</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena descargar mapas<em> offline</em> antes del viaje, especialmente si se van a recorrer zonas rurales o senderos con poca cobertura.
    </p><p class="article-text">
        Y un detalle curioso que muchos viajeros descubren demasiado tarde: algunas aguas termales pueden te&ntilde;ir los ba&ntilde;adores claros debido al hierro, como las del Parque Terra Nostra, en S&atilde;o Miguel.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Geoturismo en Algar do Carvão, en la isla de Terceira (Azores)."
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            <span class="title">
                Geoturismo en Algar do Carvão, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Cada isla tiene su propia personalidad, pero hay algunos lugares y experiencias que suelen aparecer en casi cualquier ruta por Azores.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel destacan lugares como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sete Cidades</li>
                                    <li>Lagoa do Fogo</li>
                                    <li>Furnas y sus fumarolas</li>
                                    <li>Caldeira Velha</li>
                                    <li>Las plantaciones de t&eacute;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En otras islas, algunos de los grandes imprescindibles son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Subir al volc&aacute;n Pico</li>
                                    <li>Recorrer los senderos de S&atilde;o Jorge</li>
                                    <li>Descubrir las cascadas de Flores</li>
                                    <li>Pasear por Angra do Hero&iacute;smo, en Terceira</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de los nombres concretos, parte del encanto de Azores est&aacute; en todo lo dem&aacute;s. Conducir entre hortensias gigantes, detenerse en un mirador junto a la carretera, ba&ntilde;arse frente al Atl&aacute;ntico o salir al oc&eacute;ano en busca de ballenas y delfines. Porque si algo tienen las Azores es precisamente esa capacidad de hacer que el viaje no dependa solo de los lugares, sino tambi&eacute;n de la manera de recorrerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Azores,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66da20df-c4f5-4805-a15e-435d4966e574_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si vas a viajar a Albania y quieres aprovecharlo bien, hay varios detalles que conviene tener claros: cuándo ir, cómo moverse, qué presupuesto necesitas, qué debes probar o qué lugares no deberías perderte. Esta guía práctica te ayudará a organizar el viaje de principio a fin
</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Hace no muchos a&ntilde;os, Albania era un destino poco conocido y un poco olvidado, que apenas aparec&iacute;a en los mapas tur&iacute;sticos de Europa. Pero la cosa est&aacute; cambiando. En los &uacute;ltimos tiempos Albania ha empezado a ganar fama gracias a su combinaci&oacute;n de playas de aguas transparentes, ciudades hist&oacute;ricas y paisajes de monta&ntilde;a que todav&iacute;a conservan un punto salvaje. Y s&iacute;, sigue siendo m&aacute;s asequible que muchos de sus vecinos, pero cada temporada llegan m&aacute;s viajeros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es un pa&iacute;s en plena transformaci&oacute;n. Las infraestructuras mejoran, el turismo crece y algunos lugares empiezan a cambiar r&aacute;pido. Por eso, si te ronda la idea por la cabeza, quiz&aacute; este sea un buen momento para ir. Todav&iacute;a mantiene ese equilibrio entre lo aut&eacute;ntico y lo accesible que cuesta encontrar en otros destinos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Si va a ser tu primera vez en Albania, aqu&iacute; tienes una gu&iacute;a pr&aacute;ctica con todo lo que necesitas saber antes de viajar: desde cu&aacute;ndo ir o c&oacute;mo moverte, hasta trucos concretos que te evitar&aacute;n errores bastante habituales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La arquitectura de Berat, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n y requisitos de entrada</h2><p class="article-text">
        Si viajas desde Espa&ntilde;a, puedes entrar en Albania con DNI o pasaporte en vigor, sin necesidad de visado para estancias tur&iacute;sticas de hasta 90 d&iacute;as. Aun as&iacute;, lo m&aacute;s recomendable es llevar ambos documentos y asegurarte de que tengan al menos tres meses de validez.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que Albania no forma parte del espacio Schengen. Y si tienes pensado alquilar coche, necesitar&aacute;s el carnet de conducir internacional, ya que el espa&ntilde;ol no est&aacute; reconocido por las autoridades.
    </p><h2 class="article-text">Sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene no jug&aacute;rsela: la Tarjeta Sanitaria Europea no es v&aacute;lida en Albania. Eso significa que cualquier asistencia m&eacute;dica tendr&aacute;s que pagarla o cubrirla con un seguro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el nivel sanitario no es comparable al de otros pa&iacute;ses europeos, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Por eso, viajar con seguro no es opcional, es pr&aacute;cticamente imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Si tomas medicaci&oacute;n habitual es mejor llevarla desde casa, porque no siempre encontrar&aacute;s equivalentes all&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Albania?</h2><p class="article-text">
        S&iacute;, viajar a Albania es seguro. La sensaci&oacute;n sobre el terreno es de tranquilidad, incluso en ciudades grandes como Tirana.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas habituales son los mismos que en cualquier destino, como peque&ntilde;os descuidos o situaciones puntuales. Nada especialmente preocupante si viajamos con sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; conviene prestar m&aacute;s atenci&oacute;n es al volante. La conducci&oacute;n puede ser algo ca&oacute;tica y las normas no siempre se respetan como esperar&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Butrinto, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Albania (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima cambia bastante seg&uacute;n la zona. En la costa encontrar&aacute;s temperaturas t&iacute;picamente mediterr&aacute;neas, con veranos muy calurosos e inviernos suaves. En el interior y en las monta&ntilde;as, el invierno puede ser fr&iacute;o y con nieve.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas el mejor momento, la respuesta es clara: finales de primavera (mayo-junio) y principios de oto&ntilde;o (septiembre). Tendr&aacute;s buen tiempo, menos gente y precios m&aacute;s contenidos.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son otra historia. El calor es intenso, hay m&aacute;s turismo y tambi&eacute;n subida de precios, sobre todo en la Riviera Albanesa. Se puede viajar, pero conviene adaptarse madrugando m&aacute;s, evitando las horas centrales y reservando con m&aacute;s antelaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Albania no es grande, pero moverse lleva m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>M&iacute;nimo recomendable: siete d&iacute;as</li>
                                    <li>Ideal: 10 d&iacute;as</li>
                                    <li>Perfecto: dos semanas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con una semana puedes ver lo esencial: Tirana, Berat, Gjirokast&euml;r y algo de costa. Con 10 d&iacute;as ya puedes a&ntilde;adir la Riviera Albanesa con calma. Y si tienes dos semanas, merece la pena subir a los Alpes Albaneses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando comiences a organizar el viaje, hay cuatro decisiones clave que te van a facilitar todo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Elegir bien la &eacute;poca: condiciona totalmente la experiencia.</li>
                                    <li>Definir una ruta b&aacute;sica: aunque luego improvises, evita p&eacute;rdidas de tiempo. Algo equilibrado contemplar&iacute;a el interior hist&oacute;rico (Berat y Gjirokast&euml;r), algo de sur y playas (Ksamil, Himar&euml;) y tambi&eacute;n con monta&ntilde;a (Theth o Valbona).</li>
                                    <li>Reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en verano, sobre todo en la costa.</li>
                                    <li>Valorar alquilar coche desde el inicio, ya que cambia por completo el viaje.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Albania</h2><p class="article-text">
        La puerta de entrada habitual es el aeropuerto de Tirana, con vuelos directos desde Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes plantearte alternativas, como volar a Dubrovnik (Croacia) y entrar por carretera o llegar en ferri desde Italia o Grecia si est&aacute;s haciendo una ruta m&aacute;s amplia.
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            <span class="title">
                Gjirokasrër, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Albania</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Alquilar coche (la mejor opci&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es la forma m&aacute;s c&oacute;moda de recorrer el pa&iacute;s. Te da libertad total y te permite llegar a lugares donde el transporte p&uacute;blico no llega o lo hace mal.
    </p><p class="article-text">
        Las carreteras han mejorado mucho, pero siguen siendo lentas en muchos tramos. No necesitas 4x4, pero s&iacute; paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo clave: revisa siempre la ruta antes de salir. El GPS a veces propone carreteras secundarias poco pr&aacute;cticas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Transporte p&uacute;blico</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Existe y es barato, pero no es especialmente fiable. Funciona con autobuses y furgonetas compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Las furgonetas <em>(furgons)</em> son muy habituales, no tienen horarios fijos y salen cuando se llenan. Son una forma interesante de moverse, pero requieren flexibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En Tirana, adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que las rutas se organizan por zonas (sur y norte) dentro de la misma terminal, lo que puede resultar confuso al principio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te vayas a mover, calcula siempre m&aacute;s tiempo del que indica Google Maps, pregunta a locales si tienes dudas con rutas o estaciones, y evita planificar trayectos demasiado ajustados.
    </p><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Hay opciones para todos los presupuestos: hoteles, apartamentos y peque&ntilde;as casas familiares (<em>bujtinas</em>), que suelen ser de lo m&aacute;s interesante del viaje.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; van unos cuantos consejos pr&aacute;cticos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Revisa bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo en ciudades hist&oacute;ricas.</li>
                                    <li>Si viajas en coche, aseg&uacute;rate de que hay aparcamiento.</li>
                                    <li>En la Riviera Albanesa, reserva con antelaci&oacute;n en verano, porque lo bueno vuela r&aacute;pido.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda oficial es el <em>lek</em> alban&eacute;s (ALL). Aunque en zonas tur&iacute;sticas aceptan euros, el cambio no suele ser favorable. Por lo que si pagas siempre en euros, acabar&aacute;s perdiendo dinero.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es pagar en efectivo en moneda local. Las tarjetas no siempre se aceptan, especialmente fuera de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a precios, Albania sigue siendo un destino econ&oacute;mico:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Comer en restaurante: 5&ndash;10&euro;</li>
                                    <li>Caf&eacute;: alrededor de 1&euro;</li>
                                    <li>Alojamiento medio: 30&ndash;60&euro;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por lo que si calculamos un presupuesto orientativo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ajustado: 30&ndash;40&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>Medio: 50&ndash;70&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>M&aacute;s c&oacute;modo: 80&euro; en adelante</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Valbonë, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay que tenerlo claro: no hay <em>roaming</em> europeo. Usar tu tarifa espa&ntilde;ola puede salir caro, o muy caro. De modo que las opciones recomendadas ser&iacute;an hacerte con una eSIM antes de viajar, que es lo m&aacute;s c&oacute;modo, o con una SIM local una vez all&iacute;, preferiblemente en la ciudad, ya que ser&aacute; m&aacute;s barata que en el aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay wifi en muchos alojamientos y restaurantes, pero no siempre fiable para moverte o usar mapas.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el alban&eacute;s, y no, no es f&aacute;cil. La buena noticia es que cada vez m&aacute;s gente habla ingl&eacute;s, sobre todo en zonas tur&iacute;sticas. Aun as&iacute;, aprender unas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hola: <em>p&euml;rsh&euml;ndetje</em></li>
                                    <li>Gracias:<em> faleminderit</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>t&euml; lutem</em></li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Comida t&iacute;pica: qu&eacute; probar s&iacute; o s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La cocina albanesa es sencilla, sabrosa y basada en producto local. Se nota la mezcla de influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas, y eso suele hacer que terminemos chup&aacute;ndonos los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Apunta cuatro platos que siempre merece la pena probar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Byrek</em>: empanada rellena, con variedad de opciones, perfecta para cualquier momento.</li>
                                    <li><em>Tav&euml; Kosi</em>: cordero con yogur al horno, es el plato nacional.</li>
                                    <li><em>F&euml;rges&euml;:</em> cazuela con carne (o h&iacute;gado), pimientos, tomate y queso.</li>
                                    <li><em>Qofte</em>: alb&oacute;ndigas de carne especiada a la parrilla.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Comer fuera es barato y las raciones suelen ser generosas. Eso s&iacute;, si eres vegetariano o vegano, tendr&aacute;s menos opciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Korça, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Albania combina varios tipos de viaje en uno:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ciudades hist&oacute;ricas: Berat y Gjirokast&euml;r.</li>
                                    <li>Capital: Tirana, ca&oacute;tica pero interesante.</li>
                                    <li>Costa: Riviera Albanesa, con playas espectaculares.</li>
                                    <li>Naturaleza: Alpes Albaneses, ideales para senderismo.</li>
                                    <li>Curiosidades: el Blue Eye, un manantial de color intenso.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La clave si quieres conseguir un viaje equilibrado es combinar al menos dos o tres de estos bloques.
    </p><h2 class="article-text">Electricidad y enchufes</h2><p class="article-text">
        Sin problemas: mismos enchufes que en Espa&ntilde;a (tipo C y F) y voltaje de 230V. No necesitas adaptador.
    </p><h2 class="article-text">Recapitulando consejos pr&aacute;cticos finales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Calcula m&aacute;s tiempo del que dice Google Maps.</li>
                                    <li>Lleva siempre algo de efectivo.</li>
                                    <li>Descarga mapas <em>offline</em> antes de salir.</li>
                                    <li>Evita beber agua del grifo.</li>
                                    <li>Ten paciencia: aqu&iacute; las cosas funcionan a otro ritmo.</li>
                                    <li>Habla con la gente local: es parte del viaje.</li>
                                    <li>Y por &uacute;ltimo: ve con la mente abierta. Albania no es un destino muy tur&iacute;stico y eso hace que no sea el destino ideal para todos, pero precisamente ah&iacute; est&aacute; gran parte de su encanto.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:09:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albania,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
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