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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viajes]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Viajes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/otono-come-siete-productos-tipicos-marcan-sabores-diferentes-rincones-espana_1_13591857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/383549f0-8d3c-41a1-817c-46d0f20ea5ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Castañas, membrillo, azafrán, pimientos del piquillo y otros productos encuentran en el otoño su mejor momento. Viajamos a los lugares donde forman parte de la identidad local
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un verano largo, el oto&ntilde;o se coge con ganas. Ya apetece abrigarse, salir al campo a pisar hojas, ver otros colores y, tambi&eacute;n, disfrutar de otros sabores. Es tiempo de casta&ntilde;as asadas, de salir al monte en busca de setas, de preparar dulces con membrillo y de aprovechar productos que llegan a su mejor momento durante estos meses. Algunos forman parte de la cocina de toda la vida y otros est&aacute;n ligados a tradiciones que se repiten cada a&ntilde;o en distintos rincones de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, detr&aacute;s de muchos de ellos hay mucho m&aacute;s que una receta. El clima, el paisaje y la forma de trabajar el campo han hecho que determinados pueblos y comarcas se asocien a productos muy concretos. Algunos cuentan incluso con denominaciones de origen que protegen su calidad y su v&iacute;nculo con el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, en este recorrido gastron&oacute;mico por Espa&ntilde;a nos vamos a Galicia para hablar de casta&ntilde;as, a los bosques de Soria para buscar setas y a Puente Genil, en C&oacute;rdoba, para conocer la tradici&oacute;n del membrillo. Tambi&eacute;n nos esperan el azafr&aacute;n de Castilla-La Mancha, las granadas de Elche, los pimientos del piquillo de Lodosa y las manzanas de sidra de Villaviciosa. Siete productos muy distintos que nos ayudan a descubrir el oto&ntilde;o a trav&eacute;s de sus sabores y de las costumbres que los rodean.
    </p><h2 class="article-text">Casta&ntilde;as de Galicia, mucho m&aacute;s que un fruto de oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        En Galicia, los casta&ntilde;os forman parte del paisaje desde hace siglos, sobre todo en las zonas del interior de Lugo y Ourense. Sus bosques, conocidos como soutos, han tenido una gran importancia en la vida rural. Durante mucho tiempo, las casta&ntilde;as fueron un alimento b&aacute;sico, hasta el punto de que se las lleg&oacute; a conocer como el pan de los pobres. Tambi&eacute;n se aprovechaba la madera del &aacute;rbol, as&iacute; que su valor iba mucho m&aacute;s all&aacute; de la cosecha oto&ntilde;al.
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                Temporada de castañas.                            </span>
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        La tradici&oacute;n sigue muy presente en el magosto, una celebraci&oacute;n popular en la que las casta&ntilde;as se asan al fuego y se comparten con familia y amigos. En muchas zonas se acompa&ntilde;an de chorizo asado y vino nuevo, en una reuni&oacute;n que sirve para celebrar el final de la cosecha. Ourense es uno de los lugares donde esta costumbre tiene m&aacute;s arraigo, aunque tambi&eacute;n se mantiene en pueblos y comarcas de toda Galicia. Si visitas la regi&oacute;n en oto&ntilde;o, es una buena ocasi&oacute;n para probar las casta&ntilde;as reci&eacute;n asadas y conocer una de sus tradiciones m&aacute;s populares.
    </p><h2 class="article-text">Setas de Soria, una cita con el bosque</h2><p class="article-text">
        Hablar de setas en oto&ntilde;o es hablar de Soria. Sus pinares y otros bosques re&uacute;nen condiciones favorables para la aparici&oacute;n de distintas especies, y la b&uacute;squeda de hongos se ha convertido en un atractivo para quienes disfrutan del campo y la gastronom&iacute;a. Entre los ejemplares m&aacute;s apreciados est&aacute;n el n&iacute;scalo, el boletus y la seta de cardo, que tienen sabores y caracter&iacute;sticas muy diferentes y dan mucho juego en la cocina.
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                Setas en Soria.                            </span>
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        La temporada tambi&eacute;n invita a conocer el entorno natural de la provincia, pero conviene tener en cuenta algunas normas antes de salir con la cesta. La recolecci&oacute;n est&aacute; regulada y puede requerir un permiso seg&uacute;n la zona, por lo que es importante informarse previamente. Y si no tienes experiencia, mejor no fiarse de una identificaci&oacute;n hecha a ojo: hay especies t&oacute;xicas que pueden confundirse con <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/que-setas-son-comestibles-como-identificarlas_1_11687270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras comestibles</a>. Una ruta guiada con alguien que conozca bien la micolog&iacute;a es una buena manera de disfrutar de la actividad con seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Membrillo de Puente Genil, tradici&oacute;n dulce en C&oacute;rdoba</h2><p class="article-text">
        En Puente Genil, al sur de la provincia de C&oacute;rdoba, el membrillo tiene un papel destacado en la econom&iacute;a agr&iacute;cola y en la gastronom&iacute;a local. El cultivo de estos &aacute;rboles forma parte del paisaje de la zona, donde los campos de membrilleros conviven con los olivares. La recolecci&oacute;n se concentra en los meses de oto&ntilde;o y se puede prolongar hasta finales de diciembre, cuando la fruta llega a las cocinas para convertirse en uno de los dulces m&aacute;s conocidos de la localidad.
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                Membrillos y dulce de membrillo.                            </span>
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        La elaboraci&oacute;n m&aacute;s caracter&iacute;stica es la carne de membrillo, una preparaci&oacute;n que se obtiene cocinando la fruta durante bastante tiempo hasta conseguir una textura firme y un sabor concentrado. Su origen est&aacute; ligado a la necesidad de conservar el fruto y aprovecharlo durante m&aacute;s tiempo, pero hoy es habitual encontrarlo como acompa&ntilde;amiento de quesos o como ingrediente en otras recetas. Tambi&eacute;n se utiliza para preparar mermeladas, compotas y confituras. Por lo que no te faltan opciones para llevarte un dulce recuerdo a casa.
    </p><h2 class="article-text">Azafr&aacute;n de Castilla-La Mancha, una cosecha delicada</h2><p class="article-text">
        A finales de octubre, cuando el oto&ntilde;o ya se nota en los campos manchegos, empieza habitualmente la temporada del azafr&aacute;n. La flor, de color violeta, aparece durante un periodo muy breve y debe recogerse a primera hora de la ma&ntilde;ana. No es un trabajo que permita demasiadas distracciones: cada flor se abre para extraer a mano sus tres estigmas, que son las hebras rojas que despu&eacute;s se utilizar&aacute;n como especia.
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                Recogida de azafrán en Castilla-La Mancha.                            </span>
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        Tras la recolecci&oacute;n llega otra fase clave, el tostado que permite deshidratar las hebras y desarrollar su aroma, color y sabor. La Denominaci&oacute;n de Origen Protegida Azafr&aacute;n de La Mancha reconoce la relaci&oacute;n entre este producto, su zona de cultivo y los conocimientos tradicionales necesarios para elaborarlo. En la cocina se utiliza en arroces, guisos, legumbres y muchas otras preparaciones. Su sabor es intenso, as&iacute; que basta con a&ntilde;adir unas pocas hebras para darle su personalidad al plato.
    </p><h2 class="article-text">Granada mollar de Elche, el sabor del Mediterr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        Elche y otras localidades del sur de Alicante son el territorio de la granada mollar, una variedad aut&oacute;ctona que destaca por su dulzor y por tener las semillas tiernas y f&aacute;ciles de comer. Su temporada se extiende de octubre a enero, as&iacute; que el oto&ntilde;o es un buen momento para encontrarla en su mejor etapa. El cultivo del granado est&aacute; muy ligado a la agricultura de esta zona mediterr&aacute;nea y cuenta con una larga historia, como muestran los restos de granadas hallados en el yacimiento arqueol&oacute;gico de La Alcudia, en Elche.
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                Granada mollar de Elche.                            </span>
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        La Granada Mollar de Elche cuenta con Denominaci&oacute;n de Origen Protegida desde 2016 y la distinci&oacute;n ampara su producci&oacute;n en 40 municipios de las comarcas alicantinas del Baix Vinalop&oacute;, la Vega Baja y l&rsquo;Alacant&iacute;. Adem&aacute;s de comerla fresca, la granada se puede a&ntilde;adir a ensaladas y otros platos, en los que aporta un punto dulce y una textura crujiente. Es una fruta muy vinculada al paisaje local y una buena excusa para descubrir la tradici&oacute;n agr&iacute;cola de esta parte de Alicante.
    </p><h2 class="article-text">Pimiento del piquillo de Lodosa, en Navarra</h2><p class="article-text">
        En el suroeste de Navarra, alrededor de Lodosa, el oto&ntilde;o coincide con la recolecci&oacute;n del pimiento del piquillo, que se recoge a mano cuando alcanza su caracter&iacute;stico color rojo intenso. Su nombre no tiene que ver con el picante, como a veces se piensa, sino con la forma puntiaguda y ligeramente curvada del fruto. Es un pimiento dulce, de carne fina, que se ha convertido en uno de los productos m&aacute;s reconocibles de la gastronom&iacute;a navarra.
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                Pimiento del piquillo en Navarra.                            </span>
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        La Denominaci&oacute;n de Origen Protegida ampara los piquillos cultivados y elaborados en ocho municipios de la zona. Sin duda, una de las claves de su preparaci&oacute;n es el asado directo a la llama. Despu&eacute;s se pelan, se les quitan las semillas y se limpian a mano, sin sumergirlos en agua para conservar mejor su aroma y sabor. Lo m&aacute;s habitual es encontrarlos en conserva, enteros o en tiras, y son muy vers&aacute;tiles en la cocina: pueden servirse como guarnici&oacute;n, rellenarse o acompa&ntilde;ar platos de pescado y carne.
    </p><h2 class="article-text">Manzana de sidra de Villaviciosa, tradici&oacute;n asturiana</h2><p class="article-text">
        Villaviciosa, en Asturias, es conocida como la capital manzanera y forma parte de la Comarca de la Sidra. Las plantaciones de manzanos, llamadas <em>pumaradas</em>, dibujan buena parte del paisaje local y est&aacute;n estrechamente relacionadas con una tradici&oacute;n sidrera muy arraigada. El oto&ntilde;o es el momento de la cosecha, cuando las manzanas recogidas en los campos inician el recorrido que las llevar&aacute; a convertirse en sidra.
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                Festival de La Manzana de Villaviciosa.                            </span>
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        La cultura de la manzana se puede conocer tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las actividades y celebraciones populares que se organizan en la localidad, con propuestas gastron&oacute;micas, exposiciones, talleres y catas. Otra forma de acercarse a esta tradici&oacute;n es recorrer la Comarca de la Sidra para conocer las pumaradas y los llagares, los lugares donde se elabora la bebida. Porque en Villaviciosa la manzana no es solo un fruto de temporada, ver&aacute;s que forma parte de la vida cotidiana y de una cultura que se reconoce tanto en el paisaje como en la mesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/otono-come-siete-productos-tipicos-marcan-sabores-diferentes-rincones-espana_1_13591857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Otoño,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-buenas-razones-viajar-otono-seis-destinos-demuestran_1_13540927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d68a79d-afb1-4d2e-a616-4bc1eb18b2c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El otoño tiene unos atractivos muy concretos a la hora de viajar: menos turistas, temperaturas más suaves, precios más ajustados y experiencias que solo tienen sentido en esta época del año. Y si además sabes dónde viajar para sacarles partido, mucho mejor
</p><p class="subtitle">Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua</p></div><p class="article-text">
        Olvid&eacute;monos del verano, que el oto&ntilde;o ya est&aacute; aqu&iacute;. Y aunque la &eacute;poca estival suele concentrar la mayor&iacute;a de los viajes, entramos en una de las mejores estaciones del a&ntilde;o para viajar. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque cambian muchas de las condiciones que entran en juego cuando organizamos una escapada.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, bajan las temperaturas y, en muchos destinos, tambi&eacute;n lo hace la presi&oacute;n tur&iacute;stica. Eso puede traducirse en menos gente, m&aacute;s disponibilidad y, en determinados casos, precios m&aacute;s ajustados. Adem&aacute;s, el oto&ntilde;o trae consigo sus propias experiencias, desde la vendimia y los productos de temporada hasta paisajes que alcanzan ahora un momento especialmente bonito. Y todo ello sin tener que renunciar necesariamente a planes que asociamos con el verano.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que vamos a buscarle al oto&ntilde;o su lado m&aacute;s ventajoso: &iquest;Cu&aacute;ndo podemos ahorrar, d&oacute;nde vamos a encontrar menos gente, qu&eacute; actividades podemos hacer con temperaturas m&aacute;s agradables y qu&eacute; lugares merece especialmente la pena visitar en esta &eacute;poca? Te damos seis razones para sacar partido a estos meses y algunos destinos donde disfrutarlos.
    </p><h2 class="article-text">Viajar puede salir m&aacute;s barato&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Una de las primeras ventajas del oto&ntilde;o tiene que ver con algo tan poco rom&aacute;ntico, pero tan importante, como el presupuesto. Cuando termina la temporada alta, baja la demanda tur&iacute;stica en muchos destinos y eso puede repercutir en el precio del alojamiento y de algunas actividades. No significa que todo sea autom&aacute;ticamente m&aacute;s barato, pero s&iacute; que tenemos m&aacute;s posibilidades de encontrar opciones m&aacute;s econ&oacute;micas que durante los meses de mayor demanda.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, viajar fuera de temporada permite organizar la escapada con algo m&aacute;s de margen. Hay m&aacute;s disponibilidad y podemos comparar diferentes opciones antes de decidir. Para una escapada de pocos d&iacute;as esto puede marcar bastante la diferencia, especialmente si elegimos destinos rurales o lugares que concentran buena parte de sus visitantes durante el verano.
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                Patones, en la Sierra Norte de Madrid.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Sierra Norte de Madrid</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Sierra Norte de Madrid encaja muy bien en esta idea. Es un destino cercano para una escapada de naturaleza, con pueblos, monta&ntilde;as, bosques y rutas para hacer a pie. Al pasar la temporada de verano, las zonas rurales suelen tener menos demanda y es m&aacute;s f&aacute;cil encontrar alojamiento y actividades a precios m&aacute;s ajustados.
    </p><h2 class="article-text">Destinos con menos aglomeraciones</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el oto&ntilde;o tiene una ventaja, y es que hay lugares que reciben tantos visitantes en verano que parte del viaje consiste en hacer cola, buscar aparcamiento, esperar para comer o compartir cada rinc&oacute;n con much&iacute;sima gente. Cuando llega el oto&ntilde;o, esa presi&oacute;n disminuye y el mismo destino puede disfrutarse de una manera m&aacute;s agradable y relajada.
    </p><p class="article-text">
        No es que un lugar sea mejor o peor seg&uacute;n la cantidad de turistas. Es simplemente una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica. Menos visitantes significa m&aacute;s facilidad para moverse, visitar monumentos, recorrer pueblos, entrar en espacios naturales o improvisar un poco los planes. Tambi&eacute;n suele ser m&aacute;s sencillo encontrar alojamiento y organizar determinadas actividades sin tener que llevar cada minuto del viaje reservado desde casa.
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                Costa Brava, mejor en temporada baja.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Costa Brava</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Costa Brava es un buen ejemplo de un destino muy marcado por la temporada alta. Sus calas, pueblos y caminos siguen ah&iacute; cuando termina el verano, pero cambia la experiencia. En oto&ntilde;o podemos recorrer su litoral y combinar paseos por la costa con visitas a pueblos y espacios naturales sin encontrar la alt&iacute;sima concentraci&oacute;n de visitantes de julio y agosto. Y s&iacute;, las calas siguen siendo igual de bonitas.
    </p><h2 class="article-text">Las temperaturas son m&aacute;s agradables</h2><p class="article-text">
        El calor puede ser estupendo si lo que queremos es pasar el d&iacute;a en la playa, pero no tanto cuando tenemos pensado caminar por una ciudad, hacer una ruta de monta&ntilde;a o pasar buena parte del d&iacute;a visitando lugares al aire libre. En verano, las altas temperaturas pueden obligarnos a cambiar horarios, buscar sombra constantemente o renunciar a determinados planes durante las horas centrales del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o cambia las reglas. Las temperaturas son m&aacute;s suaves y eso hace que muchas actividades resulten m&aacute;s c&oacute;modas. Podemos caminar m&aacute;s tiempo, recorrer un sendero, visitar pueblos o pasar varias horas descubriendo un espacio natural sin tener que estar pendientes todo el rato de cu&aacute;nto calor hace. Es una de las razones por las que esta estaci&oacute;n resulta especialmente interesante para el turismo activo y las escapadas de naturaleza.
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                Cerrada de Elías, Río Borosa, Sierra de Cazorla                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Sierra de Cazorla</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Sierra de Cazorla permite entenderlo perfectamente. Aqu&iacute; el paisaje y las actividades al aire libre son parte fundamental del viaje, as&iacute; que contar con temperaturas m&aacute;s llevaderas facilita disfrutar de rutas y excursiones. Los d&iacute;as son m&aacute;s aprovechables porque el calor ya no es un limitante. Adem&aacute;s, el oto&ntilde;o suma el atractivo propio de un entorno natural que empieza a cambiar con la llegada de la nueva estaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Experiencias que cobran sentido en oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Esta es otra diferencia importante. No todo consiste en aprovechar las ventajas que ofrece el oto&ntilde;o frente al verano. Tambi&eacute;n hay viajes que tienen sentido porque ocurren ahora. El calendario cambia y con &eacute;l aparecen actividades, productos y tradiciones que forman parte de esta &eacute;poca concreta del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La vendimia es uno de los mejores ejemplos. Durante estas semanas los vi&ntilde;edos est&aacute;n en plena actividad y el paisaje tambi&eacute;n empieza a transformarse. A esto se suma la gastronom&iacute;a de temporada, con productos como las setas, las casta&ntilde;as o la calabaza, y diferentes celebraciones relacionadas con las cosechas y las tradiciones locales, como el magosto.
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                Los colores de los viñedos en otoño.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: La Rioja</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Rioja es uno de esos lugares donde el oto&ntilde;o forma parte del propio viaje. La vendimia permite acercarse al mundo del vino en un momento especialmente interesante, conocer el paisaje de los vi&ntilde;edos mientras se recoge la uva y descubrir una regi&oacute;n que cambia de aspecto con el avance de la estaci&oacute;n. Aqu&iacute; no viajamos simplemente porque hace menos calor o hay menos gente. Viajamos porque est&aacute; pasando algo.
    </p><h2 class="article-text">El verano no termina cuando llega el oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Si todav&iacute;a quieres playa, tampoco tienes por qu&eacute; guardar el ba&ntilde;ador. El oto&ntilde;o no llega de golpe y hay zonas de Espa&ntilde;a donde las temperaturas pueden seguir siendo agradables incluso bien entrado octubre. Por eso, una escapada oto&ntilde;al no tiene por qu&eacute; significar necesariamente monta&ntilde;a, bosque y chaqueta.
    </p><p class="article-text">
        La costa puede ser incluso una opci&oacute;n especialmente interesante cuando termina el verano. Podemos seguir disfrutando del mar y de los paseos junto a la playa, pero con temperaturas m&aacute;s moderadas y bastante menos presi&oacute;n tur&iacute;stica. Es una forma de alargar el verano, incluso con alg&uacute;n ba&ntilde;o que otro si te animas, sin tener que enfrentarnos a las condiciones de plena temporada alta.
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                El faro de Cabo de Gata, en Almería.                            </span>
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                                    <li>Ejemplo: la costa de Andaluc&iacute;a</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Desde Huelva hasta Almer&iacute;a, la costa andaluza ofrece muchas posibilidades para una escapada cuando el verano ya ha quedado atr&aacute;s. El inter&eacute;s est&aacute; precisamente en esa combinaci&oacute;n de playa y temperaturas m&aacute;s suaves, pero tambi&eacute;n en poder disfrutar del litoral con menos visitantes que durante los meses centrales del verano. Si eres de los que todav&iacute;a no est&aacute;n preparados para despedirse del mar, el oto&ntilde;o te da una pr&oacute;rroga antes de que llegue el invierno.
    </p><h2 class="article-text">Paisajes &uacute;nicos del oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Hay paisajes que cambian de manera evidente cuando llega esta estaci&oacute;n y que merece la pena conocer precisamente durante esas semanas. Los bosques de hoja caduca se transforman, aparecen tonos amarillos, rojizos y ocres, y una ruta que conocemos de otra &eacute;poca puede parecer completamente distinta.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que cada estaci&oacute;n tiene sus propios atractivos, pero es cierto que hay lugares donde el oto&ntilde;o sienta especialmente bien. Lo interesante es que la transformaci&oacute;n del entorno se convierte en parte de la experiencia y nos da una raz&oacute;n concreta para viajar ahora y no dentro de unos meses.
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            <span class="title">
                La Selva de Irati en otoño, en Navarra.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Selva de Irati</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Selva de Irati, en Navarra, es uno de los grandes ejemplos espa&ntilde;oles. Sus bosques adquieren en oto&ntilde;o diferentes tonalidades y las rutas permiten recorrerlos mientras se produce ese cambio. Adem&aacute;s, las temperaturas m&aacute;s suaves hacen que caminar por la zona resulte mucho m&aacute;s c&oacute;modo que en pleno verano. Si buscas un viaje en el que el propio paisaje sea el motivo principal, aqu&iacute; el oto&ntilde;o hace que la visita merezca mucho m&aacute;s la pena que en otros momentos del a&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-buenas-razones-viajar-otono-seis-destinos-demuestran_1_13540927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 20:05:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Otoño,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/48-horas-siguiendo-pasos-federico-garcia-lorca-granada_1_13575785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f01b279-5a1c-4009-820f-4aad1316179b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x456y89.jpg" width="1200" height="675" alt="48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito de 'La bola negra' es una buena excusa para conocer mejor al escritor granadino. Te proponemos una ruta por los lugares que marcaron su vida: desde su casa natal hasta los escenarios de sus últimos días
</p><p class="subtitle">‘La bola negra’, el fenómeno improbable que conecta con los adolescentes: “Lo primero que pensé fue qué ganas de que todo el mundo la vea”</p></div><p class="article-text">
        El &eacute;xito en los cines de<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/temas/la-bola-negra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La bola negra</em></a>, la pel&iacute;cula de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha vuelto a poner a <a href="https://www.eldiario.es/temas/federico-garcia-lorca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a> en boca de todos. Si la has visto, sabr&aacute;s por qu&eacute;. Y si todav&iacute;a no la has visto, no te preocupes, no te la vamos a contar. Pero si saber que est&aacute; relacionada con Lorca te ha despertado curiosidad por conocer mejor al autor de <em>La casa de Bernarda Alba</em>, puede ser un buen momento para organizar una escapada a Granada.
    </p><p class="article-text">
        Lorca naci&oacute; en la provincia de Granada, pas&oacute; buena parte de su vida entre la capital y los pueblos de la Vega y dej&oacute; una huella importante en la vida cultural de la ciudad. Tambi&eacute;n fue all&iacute; donde, en agosto de 1936, lo detuvieron antes de su asesinato. Conocer los lugares relacionados con su vida ayuda a entender mejor de d&oacute;nde ven&iacute;a, con qui&eacute;n se relacionaba y c&oacute;mo era el ambiente en el que desarroll&oacute; buena parte de su obra.
    </p><p class="article-text">
        Para recorrer algunos de esos escenarios no hace falta mucho m&aacute;s que un fin de semana. De modo que, si dispones de 48 horas, con esta ruta podr&aacute;s conocer mejor tanto al autor como a su persona. Pasar&aacute;s por la Huerta de San Vicente, donde escribi&oacute; varias de sus obras m&aacute;s conocidas, y continuar&aacute;s por el centro de Granada antes de salir hacia Fuente Vaqueros y Valderrubio, dos localidades estrechamente ligadas a su infancia y juventud. Si tienes m&aacute;s de dos d&iacute;as, a&ntilde;ade a tu lista otros lugares como la Alhambra, V&iacute;znar o Alfacar. Pero, para no volvernos locos, aqu&iacute; tienes una ruta realista para conocer m&aacute;s de Lorca en un fin de semana.
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                Huerta de San Vicente en Granada, casa de verano de la familia de Federico García Lorca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: la Huerta de San Vicente</h2><p class="article-text">
        Empezamos por la Huerta de San Vicente, la antigua casa de verano de la familia Garc&iacute;a Lorca, hoy convertida en casa-museo dentro del parque que lleva el nombre del poeta. La familia pas&oacute; aqu&iacute; los veranos desde 1926 y Federico encontr&oacute; en esta finca el lugar para trabajar en algunas de sus obras m&aacute;s conocidas, como <em>Yerma</em>, <em>Bodas de sangre</em>, <em>Romancero gitano</em> y <em>As&iacute; que pasen cinco a&ntilde;os</em>.
    </p><p class="article-text">
        En su interior se conservan objetos cotidianos que permiten acercarse a su vida privada, desde el escritorio y el gram&oacute;fono hasta el piano, el div&aacute;n y los enseres de la cocina familiar. No hace falta ser un experto en literatura para disfrutar de la visita, porque en realidad se trata de un viaje en el tiempo. La casa tambi&eacute;n fue el punto de partida de sus &uacute;ltimos d&iacute;as en Granada. Tras varios registros violentos, Lorca sali&oacute; de ella el 9 de agosto de 1936 y busc&oacute; refugio en casa de la familia Rosales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">S&aacute;bado a mediod&iacute;a: el Centro Federico Garc&iacute;a Lorca</h2><p class="article-text">
        Desde la Huerta nos dirigimos al centro de Granada, a la plaza de la Romanilla, donde se encuentra el Centro Federico Garc&iacute;a Lorca. Este espacio cultural y centro de investigaci&oacute;n conserva buena parte del legado art&iacute;stico y documental del escritor, incluidos manuscritos, dibujos, correspondencia, fotograf&iacute;as y otros materiales personales.
    </p><p class="article-text">
        El centro tambi&eacute;n organiza exposiciones y actividades culturales, as&iacute; que conviene consultar la programaci&oacute;n antes de ir. Es una buena forma de completar la visita de la ma&ntilde;ana y descubrir que Lorca no fue solo poeta y dramaturgo, sino tambi&eacute;n dibujante y m&uacute;sico, adem&aacute;s de una figura destacada de la vida cultural de su &eacute;poca.&nbsp;
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                La tertulia de El Rinconcillo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: el Caf&eacute; Alameda y la tertulia de El Rinconcillo</h2><p class="article-text">
        Nuestra siguiente parada est&aacute; en la plaza del Campillo, donde se encontraba el antiguo Caf&eacute; Alameda. El local lo ocupa hoy el restaurante Chikito, pero su importancia para la ruta tiene que ver con lo que suced&iacute;a all&iacute; hace un siglo. El caf&eacute; acog&iacute;a la tertulia de El Rinconcillo, en la que Lorca coincid&iacute;a con escritores, artistas e intelectuales como Melchor Fern&aacute;ndez Almagro y Manuel de Falla.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas reuniones fueron uno de los focos de la vida cultural granadina de principios del siglo XX. De ese ambiente surgieron iniciativas como el Concurso de Cante Jondo de 1922, impulsado por Lorca, Falla y otros artistas para reivindicar el cante tradicional andaluz. El certamen se celebr&oacute; en el Patio de los Aljibes de la Alhambra, de modo que, si vuelves a Granada con m&aacute;s tiempo, ya tienes una buena raz&oacute;n para incluir tambi&eacute;n el monumento en tu recorrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si te apetece a&ntilde;adir una parada breve, puedes acercarte a la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, donde Lorca estudi&oacute;. No era precisamente su vocaci&oacute;n, pero forma parte de su etapa de formaci&oacute;n antes de dedicarse de lleno a la literatura y entrar en contacto con otros creadores.
    </p><h2 class="article-text">S&aacute;bado al final del d&iacute;a: la casa de los Rosales</h2><p class="article-text">
        Terminamos la jornada en la casa de la familia Rosales, donde Lorca se refugi&oacute; despu&eacute;s de abandonar la Huerta de San Vicente. Los Rosales eran amigos del poeta y Federico confi&oacute; en ellos cuando la situaci&oacute;n en Granada se volvi&oacute; peligrosa. Sin embargo, fue detenido all&iacute; el 16 de agosto de 1936 y trasladado al Gobierno Civil antes de ser asesinado dos d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El edificio ya no funciona como casa-museo, es un hotel que mantiene vestigios de la vivienda original, pero sigue siendo un lugar clave para entender los &uacute;ltimos d&iacute;as del escritor. La visita sirve tambi&eacute;n para recordar que su muerte no fue un episodio aislado de su biograf&iacute;a, sino consecuencia de la represi&oacute;n franquista.&nbsp;&nbsp;
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                Fuente Vaqueros, donde nació Lorca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: Fuente Vaqueros, donde naci&oacute; Lorca</h2><p class="article-text">
        El domingo salimos de Granada capital para visitar Fuente Vaqueros, el pueblo donde naci&oacute; Federico en 1898. Su casa natal, convertida en museo, permite conocer el entorno familiar de sus primeros a&ntilde;os y acercarse a una infancia que transcurri&oacute; en la Vega granadina, lejos de la ciudad a la que se trasladar&iacute;a despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La visita es guiada y recorre la vivienda, adem&aacute;s de mostrar objetos y materiales relacionados con su vida y su obra. Merece la pena detenerse en esta etapa porque ayuda a entender la importancia que tuvieron el paisaje rural y las costumbres de la zona en su imaginario. Despu&eacute;s, en 1906, la familia se traslad&oacute; a la cercana Valderrubio, nuestra siguiente parada.
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                Monumento a Lorca en Fuente Vaqueros (Granada).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo a mediod&iacute;a: Valderrubio y <em>La casa de Bernarda Alba</em></h2><p class="article-text">
        La familia Garc&iacute;a Lorca se instal&oacute; en Valderrubio en 1906 por los negocios agr&iacute;colas del padre del poeta. Federico vivi&oacute; all&iacute; de forma permanente hasta que se traslad&oacute; a Granada en 1909, aunque la casa sigui&oacute; siendo la residencia familiar de verano hasta 1926. Hoy puede visitarse como Casa Museo Federico Garc&iacute;a Lorca, una vivienda tradicional de labor que permite hacerse una idea de la vida familiar en el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La localidad guarda otra visita especialmente interesante para los lectores de su obra: la casa vinculada a la familia de Francisca Alba, que inspir&oacute; <em>La casa de Bernarda Alba</em>. La vivienda compart&iacute;a un pozo con la casa de una t&iacute;a de Lorca, lo que le permiti&oacute; conocer de cerca las conversaciones y la vida de las vecinas. A partir de aquel entorno, el escritor construy&oacute; uno de sus dramas m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, tanto la Casa Museo como la Casa de Bernarda Alba requieren <a href="https://valderrubioenlorca.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reserva previa</a>, as&iacute; que es mejor organizar las visitas antes de salir de Granada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/48-horas-siguiendo-pasos-federico-garcia-lorca-granada_1_13575785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Federico García Lorca,La bola negra,Granada,Andalucía,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc4c8a02-7986-44ed-aab7-cc37cd49354e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días dedicarle, cómo moverse o qué llevar en la maleta. Además de algunos consejos prácticos para lidiar con los molestos 'midges'
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Escocia es uno de esos destinos que dan mucho juego a la hora de organizar un viaje. Puedes dedicar unos d&iacute;as a conocer Edimburgo y Glasgow, recorrer castillos con siglos de historia o salir a la carretera para descubrir lagos, monta&ntilde;as, bosques y peque&ntilde;os pueblos. Y si tienes tiempo para adentrarte en las Highlands o llegar hasta la isla de Skye, encontrar&aacute;s algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno es que hay muchas formas de conocer Escocia y no necesitas hacer un viaje largu&iacute;simo para disfrutarlo. Eso s&iacute;, conviene organizar bien la ruta, porque las distancias pueden enga&ntilde;ar y algunas carreteras son m&aacute;s lentas de lo que parecen en el mapa. Tambi&eacute;n hay que contar con un tiempo bastante cambiante, reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en las zonas m&aacute;s visitadas y decidir c&oacute;mo te vas a mover, especialmente si quieres recorrer el pa&iacute;s por tu cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para ayudarte a preparar el viaje, hemos reunido algunos consejos que merece la pena tener en cuenta antes de salir. Veremos cu&aacute;l es la mejor &eacute;poca para ir, cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas, qu&eacute; opciones tienes para moverte y qu&eacute; debes saber si te planteas viajar en autocaravana. Tambi&eacute;n hablaremos de la documentaci&oacute;n, el presupuesto, qu&eacute; llevar en la maleta y c&oacute;mo lidiar con los <em>midges</em>, esos peque&ntilde;os mosquitos que pueden convertirse en una aut&eacute;ntica lata cuando pasas tiempo al aire libre. Con todo esto bajo control, ser&aacute; mucho m&aacute;s f&aacute;cil disfrutar del que sin duda es uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s enamora cuando lo visitas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El viaducto de Glenfinnan y el tren de vapor Jacobite, en Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Escocia</h2><p class="article-text">
        Entre mayo y septiembre encontrar&aacute;s d&iacute;as m&aacute;s largos y m&aacute;s horas de luz para recorrer el pa&iacute;s, algo que se agradece si quieres conocer las Highlands o hacer rutas a pie. Julio y agosto son meses muy concurridos, as&iacute; que el alojamiento puede salir m&aacute;s caro y conviene reservar con tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el oto&ntilde;o tambi&eacute;n son buenas opciones, aunque el tiempo puede cambiar bastante. En invierno hay menos horas de luz y algunos lugares tur&iacute;sticos reducen sus horarios o cierran por temporada. Vayas cuando vayas, lleva ropa impermeable y v&iacute;stete por capas. En Escocia puedes empezar el d&iacute;a con sol y acabar buscando refugio de la lluvia, as&iacute; que mejor no confiarse.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas para conocer Escocia</h2><p class="article-text">
        Con una semana puedes combinar Edimburgo con una primera toma de contacto con las Highlands. Si tienes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escocia-que-ver-10-dias_1_10575811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez d&iacute;as para conocer Escocia</a>, podr&aacute;s plantearte una ruta m&aacute;s completa por Inverness, el lago Ness, Glencoe, el castillo de Eilean Donan y la isla de Skye. Con dos semanas tendr&aacute;s m&aacute;s margen para explorar las Tierras Altas o a&ntilde;adir alguna isla, como Mull o Arran.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es no querer abarcar demasiado. Las distancias enga&ntilde;an y algunas carreteras son estrechas, por lo que un trayecto que parece corto puede llevarte m&aacute;s tiempo del previsto. Calcula bien los desplazamientos y deja hueco para las paradas. Al fin y al cabo, no querr&aacute;s pasarte el viaje mirando el reloj en lugar de disfrutar del paisaje.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Escocia</h2><p class="article-text">
        Si quieres descubrir zonas rurales y parar donde te apetezca, alquilar un coche es una opci&oacute;n muy pr&aacute;ctica. Recuerda que se conduce por la izquierda y que las distancias se indican en millas. En algunas carreteras estrechas de las Highlands encontrar&aacute;s <em>passing places</em>, ensanchamientos que permiten que dos veh&iacute;culos se crucen. Conduce con calma y evita, si puedes, hacer muchos kil&oacute;metros de noche.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes moverte en tren y autob&uacute;s entre ciudades como Edimburgo, Glasgow, Stirling e Inverness. Es una buena alternativa si prefieres no conducir, aunque llegar a algunos castillos y espacios naturales puede requerir conexiones o excursiones organizadas. Para visitar determinadas islas tendr&aacute;s que coger un ferri. En verano, comprueba los horarios y reserva con antelaci&oacute;n si vas a embarcar con tu veh&iacute;culo.
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                Las peludas vacas escocesas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar por Escocia en autocaravana</h2><p class="article-text">
        Si te gusta viajar con la casa a cuestas, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escocia puede ser un destino estupendo para recorrer en autocaravana o c&aacute;mper</a>. Lo m&aacute;s habitual si llegas en avi&oacute;n es alquilarla all&iacute;, pero comprueba d&oacute;nde se recoge porque no siempre est&aacute; cerca del aeropuerto. Antes de salir, pide que te expliquen c&oacute;mo funcionan los dep&oacute;sitos de agua, el vaciado de aguas residuales, la calefacci&oacute;n y el resto del equipamiento. Ten en cuenta que conducir un veh&iacute;culo grande por la izquierda y por carreteras estrechas requiere cierta atenci&oacute;n, especialmente si no tienes experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Y ojo con la pernocta, porque no puedes dar por hecho que est&aacute; permitido dormir en cualquier aparcamiento. Comprueba las normas locales y busca campings o &aacute;reas para autocaravanas, donde adem&aacute;s podr&aacute;s encontrar servicios como agua, electricidad y puntos de vaciado. Aplicaciones como Park4Night o CaraMaps ayudan a localizar lugares para pasar la noche y consultar opiniones de otros viajeros, aunque conviene verificar siempre la informaci&oacute;n. La autocaravana te da libertad, pero tendr&aacute;s que planificar algo m&aacute;s la ruta y los servicios. Para visitar Edimburgo o Glasgow, suele ser m&aacute;s c&oacute;modo dejarla aparcada fuera del centro.
    </p><h2 class="article-text">Los <em>midges</em>, los peque&ntilde;os mosquitos que pueden darte la lata</h2><p class="article-text">
        Si viajas a Escocia entre finales de primavera y comienzos del oto&ntilde;o, hay algo que quiz&aacute; esperar&iacute;as encontrar en un pa&iacute;s m&aacute;s tropical pero no aqu&iacute;: los <em>midges</em>. Son insectos diminutos que pueden aparecer en grandes cantidades y cuyas picaduras resultan bastante molestas. Suelen dar m&aacute;s guerra en zonas h&uacute;medas y resguardadas del viento, as&iacute; que pueden complicarte una caminata o una parada junto a un lago.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es ir preparado. Lleva repelente y utiliza ropa que cubra brazos y piernas. El viento dificulta que vuelen, por lo que los lugares m&aacute;s expuestos suelen ser m&aacute;s agradables que los rincones protegidos. No dejes que te quite las ganas de viajar, pero acu&eacute;rdate de ellos al preparar la mochila.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Para viajar desde Espa&ntilde;a al Reino Unido necesitas un pasaporte en vigor y una autorizaci&oacute;n electr&oacute;nica de viaje conocida como ETA (Electronic Travel Authorisation), obligatoria en Reino Unido desde 2025 y que debes tramitar antes de salir. Comprueba los requisitos actualizados en la <a href="https://www.gov.uk/eta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web oficial del Gobierno brit&aacute;nico</a> y solicita la autorizaci&oacute;n por sus canales oficiales. As&iacute; evitar&aacute;s p&aacute;ginas intermediarias que cobran m&aacute;s por hacer el tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, lleva tu Tarjeta Sanitaria Europea, que permite acceder a la asistencia sanitaria p&uacute;blica necesaria durante una estancia temporal si cumples los requisitos. Eso s&iacute;, no sustituye a un seguro de viaje, que puede cubrir gastos que la tarjeta no contempla, como la repatriaci&oacute;n o incluso problemas con el equipaje.
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                Neist Point, el punto más occidental de la Isla de Skye. En Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda es la libra esterlina y podr&aacute;s pagar con tarjeta en muchos sitios. Antes de viajar, revisa si tu banco aplica comisiones por pagar o sacar dinero en otra moneda. Para hacerte una idea, calcula aproximadamente entre 100 y 180 libras por persona y d&iacute;a para un viaje con alojamiento, comidas, transporte y algunas visitas de pago. Es una estimaci&oacute;n orientativa para organizar las cuentas, ya que el gasto puede variar bastante seg&uacute;n la &eacute;poca, el tipo de alojamiento y si te mueves en transporte p&uacute;blico o alquilas un coche.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse en Escocia</h2><p class="article-text">
        Elige el alojamiento seg&uacute;n la ruta, en lugar de intentar visitar todo el pa&iacute;s desde una sola base. Edimburgo y Glasgow son buenas opciones para unos d&iacute;as de turismo urbano, pero para recorrer las Highlands, te convendr&aacute; repartir las noches entre distintas localidades. En verano reserva con antelaci&oacute;n, especialmente en Skye y otros lugares populares. Si viajas en autocaravana, comprueba tambi&eacute;n d&oacute;nde puedes pernoctar.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Escocia</h2><p class="article-text">
        Aprovecha para probar algunos platos t&iacute;picos, como el <em>haggis</em>, que suele servirse con <em>neeps and tatties</em> (nabo y patata), el <em>Scotch broth</em> o el cl&aacute;sico <em>fish and chips</em>. Para algo dulce, busca el <em>cranachan</em> o prueba el <em>shortbread</em>, unas galletas de mantequilla muy populares.
    </p><p class="article-text">
        Ten en cuenta que se cena bastante antes que en Espa&ntilde;a, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Si terminas una excursi&oacute;n a &uacute;ltima hora, comprueba los horarios para no quedarte sin opciones.
    </p><h2 class="article-text">Internet, m&oacute;vil e idioma</h2><p class="article-text">
        Consulta las condiciones de tu tarifa m&oacute;vil para el Reino Unido, porque el <em>roaming</em> puede no estar incluido como en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. Si los datos salen caros, puedes valorar una eSIM o una tarjeta local. Descarga tambi&eacute;n mapas para utilizarlos sin conexi&oacute;n, sobre todo si vas a recorrer zonas rurales donde la cobertura puede fallar.
    </p><p class="article-text">
        El idioma habitual es el ingl&eacute;s, aunque en algunas zonas tambi&eacute;n se habla ga&eacute;lico escoc&eacute;s. Los acentos pueden costar un poco al principio, pero te acostumbrar&aacute;s. Y si alguna conversaci&oacute;n se te resiste, una aplicaci&oacute;n de traducci&oacute;n siempre puede echarte una mano.
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                Edimburgo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        No te compliques, pero ve preparado para la lluvia. Mete una chaqueta impermeable, ropa de abrigo incluso si viajas en verano y calzado c&oacute;modo, mejor si es resistente al agua. A&ntilde;ade un adaptador para los enchufes brit&aacute;nicos de tipo G y una mochila peque&ntilde;a para las excursiones. Si viajas en los meses de mayor presencia de <em>midges</em>, no te olvides del repelente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; lugares incluir en la ruta</h2><p class="article-text">
        Si es tu primera visita, empieza por Edimburgo, con su castillo, la Royal Mile y el casco hist&oacute;rico. Glasgow merece tambi&eacute;n un hueco si te interesan los museos, la arquitectura y la vida cultural. Fuera de las ciudades, Stirling es una parada interesante por su castillo y su historia, mientras que Glencoe ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de las Highlands.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes tiempo, a&ntilde;ade Inverness y el lago Ness, con las ruinas del castillo de Urquhart a orillas del agua. Y, si puedes alargar el viaje, reserva unos d&iacute;as para la isla de Skye y una parada en el castillo de Eilean Donan. No hace falta verlo todo de una vez, simplemente elige los lugares que mejor encajen con tus d&iacute;as disponibles y disfruta tambi&eacute;n del camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/si-llueve-plena-escapada-planes-b-siete-ciudades-espanolas_1_13574127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/938cf7e6-2878-472d-963c-dea9618f378e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el pronóstico daba sol, pero ha empezado a llover y toca cambiar de plan, aquí tienes propuestas culturales y visitas bajo techo para aprovechar el viaje sin depender del paraguas
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que no puedes controlar cuando viajas es el tiempo. Y eso hace que los planes no siempre salgan como queremos. Llegas a una ciudad con ganas de caminar, descubrir sus plazas, entrar en sus monumentos y sentarte en alguna terraza y, de repente, el cielo se pone en contra y comienza a llover. &iquest;Y ahora qu&eacute;? Porque si solo tienes dos o tres d&iacute;as, esperar a que escampe no es una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, no hace falta pasarse el d&iacute;a corriendo de un portal a otro con el paraguas en la mano. Muchas de las ciudades m&aacute;s tur&iacute;sticas de Espa&ntilde;a tienen suficientes alternativas bajo techo como para seguir haciendo planes apetecibles aunque el tiempo se complique. Palacios, iglesias, edificios hist&oacute;ricos, centros de ciencia, museos o espacios culturales permiten cambiar de planes sin renunciar a conocer la ciudad. Al fin y al cabo, el problema no es la lluvia, el problema es no tener plan B.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hemos buscado algunas de las mejores alternativas para esos d&iacute;as en los que el pron&oacute;stico se empe&ntilde;a en aguarnos la escapada. En Barcelona podemos refugiarnos entre la arquitectura del Palau de la M&uacute;sica o visitar el Museo de la Ciencia CosmoCaixa; en Madrid, recorrer el Palacio Real o la Galer&iacute;a de las Colecciones Reales; en Sevilla, descubrir la Casa de Pilatos; en Granada, entrar en los antiguos ba&ntilde;os del Ba&ntilde;uelo; en Val&egrave;ncia, dedicar varias horas al Oceanogr&agrave;fic; en M&aacute;laga, descubrir coches y moda en su museo del autom&oacute;vil; y en Donostia, descubrir que su Aquarium es mucho m&aacute;s que un lugar donde ver peces.
    </p><h2 class="article-text">Barcelona</h2><p class="article-text">
        Si la lluvia nos obliga a olvidarnos por unas horas de pasear por el Barrio G&oacute;tico o recorrer el paseo de Gr&agrave;cia, Barcelona tiene suficientes alternativas para que el d&iacute;a no se eche a perder. Una de las m&aacute;s evidentes es la Sagrada Familia, cuya espectacularidad se concentra precisamente en su interior, con el juego de luz de sus vidrieras y las formas que cre&oacute; Gaud&iacute;. Y si queremos seguir con el modernismo, podemos acercarnos al Palau de la M&uacute;sica Catalana, obra de Llu&iacute;s Dom&egrave;nech i Montaner y Patrimonio Mundial, que podemos conocer mediante una visita a su interior. El Recinto Modernista de Sant Pau es otra buena alternativa para descubrir la arquitectura de principios del siglo XX sin depender demasiado del tiempo.
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            <span class="title">
                Museo de la Ciencia CosmoCaixa, en Barcelona.                            </span>
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        Para una jornada con ni&ntilde;os, o simplemente para quienes prefieran cambiar los monumentos por algo diferente, el Museo de la Ciencia CosmoCaixa es una apuesta segura. Es un museo pensado para experimentar y entender la ciencia de una forma entretenida, con espacios dedicados al universo, la evoluci&oacute;n, la geolog&iacute;a o el medio ambiente. El Bosque Inundado y la Sala Universo son dos de sus grandes atractivos, pero hay mucho m&aacute;s que ver. Si el aguacero es de los que no dan tregua, aqu&iacute; podemos pasar buena parte del d&iacute;a sin echar demasiado de menos el sol.
    </p><h2 class="article-text">Madrid</h2><p class="article-text">
        En Madrid la lluvia no deber&iacute;a de ser un gran problema, porque buena parte de sus grandes atractivos tur&iacute;sticos est&aacute;n a cubierto y algunos permiten organizar una jornada completa sin apenas sacar el paraguas. El Palacio Real es una de las opciones m&aacute;s claras. Recorrer sus salones, escaleras y dependencias permite conocer uno de los grandes edificios hist&oacute;ricos de la capital. Muy cerca tenemos la Galer&iacute;a de las Colecciones Reales, que ampl&iacute;a el recorrido por la historia de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de sus obras de arte, objetos y piezas hist&oacute;ricas. Son dos visitas que se pueden combinar muy bien cuando el tiempo no acompa&ntilde;a.
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                Galería de las Colecciones Reales, en Madrid.                            </span>
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        Si queremos alejarnos de los grandes museos, Madrid todav&iacute;a guarda unas cuantas alternativas. El Monasterio de las Descalzas Reales, por ejemplo, ocupa un antiguo palacio convertido en convento y conserva una importante colecci&oacute;n art&iacute;stica en sus espacios hist&oacute;ricos. Otra opci&oacute;n es el Teatro Real, que podemos conocer mediante sus visitas al edificio o, si coincide con la programaci&oacute;n, aprovechar para asistir a una representaci&oacute;n. Y si buscamos algo especialmente relacionado con la historia de la ciudad, podemos acercarnos tambi&eacute;n al Monasterio de la Encarnaci&oacute;n. En Madrid, al menos, la lluvia no es una excusa para quedarse en el hotel.
    </p><h2 class="article-text">Sevilla</h2><p class="article-text">
        Se dice que &ldquo;en Sevilla la lluvia es una maravilla&rdquo;, pero puede fastidiarnos el paseo por Santa Cruz, la Plaza de Espa&ntilde;a o las orillas del Guadalquivir. Pero eso s&iacute;, no tiene por qu&eacute; impedirnos conocer sus grandes monumentos. El Real Alc&aacute;zar es uno de los mejores planes para un d&iacute;a as&iacute;. Aunque sus jardines son exteriores, los palacios y buena parte del recorrido se desarrollan a cubierto y permiten descubrir uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s interesantes de la ciudad. La Catedral es otra apuesta evidente, tanto por sus dimensiones como por el patrimonio que conserva en su interior. Eso s&iacute;, si llueve con ganas, piensa que en lo m&aacute;s alto de la Giralda tambi&eacute;n te puedes mojar, y adem&aacute;s las vistas no ser&aacute;n las mejores.
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                Palacio de las Dueñas, en Sevilla.                            </span>
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        La lluvia tambi&eacute;n puede ser una buena excusa para fijarnos en algunos lugares que quiz&aacute; pasar&iacute;amos por alto con buen tiempo. El Archivo de Indias, junto a la Catedral, ocupa la antigua Lonja de Mercaderes y permite acercarse a la historia de la relaci&oacute;n entre Sevilla y Am&eacute;rica. Y si queremos conocer c&oacute;mo viv&iacute;an las grandes familias sevillanas, podemos visitar la Casa de Pilatos, una de las mejores muestras de arquitectura palaciega de la ciudad, o el Palacio de las Due&ntilde;as. Son visitas m&aacute;s tranquilas que las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes atracciones de Sevilla</a> y, sobre todo, nos permiten seguir haciendo turismo sin preocuparnos demasiado por la que est&aacute; cayendo fuera.
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        La Alhambra sigue siendo una buena opci&oacute;n aunque llueva, aunque aqu&iacute; conviene hacer una peque&ntilde;a advertencia: no todo el recorrido es interior. Los Palacios Nazar&iacute;es s&iacute; permiten refugiarse buena parte del tiempo, pero tendremos que salir para conocer otros espacios del conjunto. Si el d&iacute;a est&aacute; complicado, podemos completar la jornada en el centro de Granada con la Catedral y la Capilla Real, dos visitas completamente interiores que, adem&aacute;s, nos permiten conocer otra etapa fundamental de la historia de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Bañuelo, en Granada.                            </span>
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        Y si queremos descubrir la Granada andalus&iacute; sin depender del tiempo, hay alternativas muy interesantes. El Ba&ntilde;uelo conserva unos antiguos ba&ntilde;os &aacute;rabes del siglo XI y es una visita breve pero muy diferente a la de los grandes monumentos de la ciudad. La Casa de Zafra, en el Albaic&iacute;n, es otro peque&ntilde;o tesoro: una vivienda hispanomusulmana de los siglos XIV y XV que conserva elementos originales y funciona tambi&eacute;n como centro de interpretaci&oacute;n del barrio. Para terminar, especialmente si viajamos con ni&ntilde;os, podemos cambiar completamente de registro y pasar unas horas en el Parque de las Ciencias. Sus exposiciones interactivas hacen que la visita sea bastante m&aacute;s participativa que la de un museo convencional y es un buen comod&iacute;n para esos d&iacute;as en los que Granada aparece cubierta de nubes.
    </p><h2 class="article-text">Val&egrave;ncia</h2><p class="article-text">
        Si empieza a llover en Val&egrave;ncia hay un lugar que pr&aacute;cticamente nos permite olvidarnos del problema durante varias horas: la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El Oceanogr&agrave;fic es mucho m&aacute;s que un acuario donde ver peces y animales marinos. El complejo recrea diferentes ecosistemas de los mares y oc&eacute;anos del planeta y combina divulgaci&oacute;n, educaci&oacute;n y conservaci&oacute;n. Adem&aacute;s, su tama&ntilde;o hace que sea uno de esos planes que realmente pueden ocupar una buena parte del d&iacute;a. Si viajamos con ni&ntilde;os, probablemente sea una de las mejores opciones de la ciudad.&nbsp;
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                Museu de les Ciències, en Valencia.                            </span>
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        Podemos aprovechar el desplazamiento para visitar tambi&eacute;n el Museu de les Ci&egrave;ncies, un espacio interactivo dedicado a la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el que est&aacute; permitido tocar, experimentar y participar. Y si todav&iacute;a tenemos tiempo, el Hemisf&egrave;ric ofrece otra alternativa bajo techo con sus proyecciones de cine digital y documentales. Para quienes prefieran la Val&egrave;ncia hist&oacute;rica, podemos volver al centro y visitar la Lonja de la Seda, Patrimonio Mundial, o el Palacio del Marqu&eacute;s de Dos Aguas, cuyo interior merece tanto la pena como su conocida fachada. As&iacute;, incluso con lluvia, podemos combinar ciencia, arquitectura e historia en una misma escapada.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;laga</h2><p class="article-text">
        M&aacute;laga tiene fama de ciudad de sol, pero incluso aqu&iacute; puede tocar un d&iacute;a de paraguas. En ese caso, podemos empezar por la Catedral, uno de los grandes monumentos de la ciudad y un buen lugar para descubrir su arquitectura, sus capillas y su patrimonio art&iacute;stico. Despu&eacute;s podemos acercarnos al Museo Picasso M&aacute;laga, una de las visitas culturales m&aacute;s conocidas de la ciudad y una buena oportunidad para conocer la obra del artista malague&ntilde;o. Adem&aacute;s, el museo ocupa el Palacio de Buenavista, un edificio hist&oacute;rico que merece nuestra atenci&oacute;n por s&iacute; solo.&nbsp;
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                Museo del Automóvil y la Moda de Málaga.                            </span>
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        Si ya conocemos Picasso o simplemente queremos cambiar de registro, M&aacute;laga ofrece opciones bastante menos previsibles. El Centre Pompidou permite acercarse al arte contempor&aacute;neo en un espacio que se ha convertido en uno de los edificios culturales m&aacute;s reconocibles de su paisaje. Y para una visita completamente distinta podemos ir al Museo del Autom&oacute;vil y la Moda, donde una colecci&oacute;n de veh&iacute;culos hist&oacute;ricos se combina con piezas relacionadas con el mundo de la moda. Si viajamos con ni&ntilde;os, otra posibilidad es el Museo Interactivo de la M&uacute;sica de M&aacute;laga, pensado para descubrir la m&uacute;sica de una manera participativa.
    </p><h2 class="article-text">Donostia</h2><p class="article-text">
        En una ciudad tan ligada al mar como Donostia, un d&iacute;a de lluvia puede parecer especialmente inoportuno. Pero precisamente el mar nos da uno de los mejores planes para estas circunstancias: el Aquarium. No estamos hablando simplemente de un lugar al que entrar para ver peces durante un rato, sino de un espacio dedicado a conocer el medio marino, su fauna, su historia y la relaci&oacute;n que la ciudad ha mantenido con el mar. Su recorrido combina acuarios con contenidos divulgativos y elementos relacionados con la tradici&oacute;n mar&iacute;tima. Adem&aacute;s, es una de las opciones m&aacute;s recomendables si viajamos con ni&ntilde;os.
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            <span class="title">
                En el Museo Eureka! de Donostia.                            </span>
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        Otra posibilidad es el Museo San Telmo, instalado en un antiguo convento y dedicado a la sociedad y la cultura vascas. Y para cambiar completamente de registro tenemos Tabakalera, el antiguo edificio de la f&aacute;brica de tabacos convertido en Centro Internacional de Cultura Contempor&aacute;nea, con exposiciones, cine, actividades y propuestas relacionadas con el arte y la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Si viajamos en familia, Eureka! Zientzia Museoa a&ntilde;ade otra alternativa especialmente interesante para los m&aacute;s peque&ntilde;os. Y si la lluvia contin&uacute;a hasta la noche, siempre podemos consultar la programaci&oacute;n del Kursaal o del Teatro Victoria Eugenia. As&iacute;, teniendo un plan B, es m&aacute;s f&aacute;cil ponerle buena cara al mal tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/si-llueve-plena-escapada-planes-b-siete-ciudades-espanolas_1_13574127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,lluvia,Escapadas,Sevilla,Málaga,Donostia,Barcelona,Valencia,Madrid,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paradoja en la cafetería: por qué un té "de bolsita" es casi siempre más caro que un café]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paradoja-cafeteria-bolsita-caro-cafe_1_13501068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f5a7297-80b2-438a-a933-4c85556d323a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paradoja en la cafetería: por qué un té &quot;de bolsita&quot; es casi siempre más caro que un café"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aventurarse en el vaporoso mundo de los tés y tisanas suele ser casi siempre un dolor de cabeza para el bebedor de estas infusiones, ya que tienden a confundirse de bolsita, a hacérsela mal y a cobrársela cara</p><p class="subtitle">La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven</p></div><p class="article-text">
        Un malestar recorre las cafeter&iacute;as espa&ntilde;olas cada vez que alguien desaf&iacute;a la omnipresencia del caf&eacute; para aventurarse en el vaporoso, confuso, insondable mundo de los t&eacute;s y las infusiones. Elecci&oacute;n a priori trivial que, en nuestra hosteler&iacute;a, puede alcanzar la dimensi&oacute;n de haza&ntilde;a hom&eacute;rica. Porque un caf&eacute;, incluso un mal caf&eacute;, aspira a ser siempre un par&eacute;ntesis de placer para un bebedor de caf&eacute;, pero una infusi&oacute;n, incluso una buena infusi&oacute;n, suele ser casi siempre un dolor de cabeza para el bebedor de infusiones, ya que tienden a confundirse de bolsita, a hac&eacute;rsela mal y a cobr&aacute;rsela cara.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales han convertido los desenga&ntilde;os que nublan la experiencia del consumidor herb&aacute;ceo en un g&eacute;nero propio de creciente empoderamiento. Sus quejas empiezan a ara&ntilde;ar la categor&iacute;a de minor&iacute;a oprimida, como prueba la siguiente colecci&oacute;n de <em>flashbacks </em>de Vietnam recolectados para la documentaci&oacute;n de este reportaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o, de 49 a&ntilde;os, admite que ha dejado de pedir t&eacute;s o infusiones en cafeter&iacute;as generalistas. &ldquo;Normalmente, cuando pides t&eacute;, te ponen el agua caliente en una taza, a veces por la mitad, que es agua y es barata. Hombre, &iexcl;echa m&aacute;s! Y la bolsita te la dan fuera, y para cuando la metes en el agua eso ni infusiona ni nada. Cuatro veces contadas me habr&aacute;n puesto el agua en la tetera y lo suficientemente caliente&rdquo;. El arquitecto Jes&uacute;s Cao coincide en eso de &ldquo;tirarme unos minutos mientras presuntamente infusiona y darme cuenta de que me han dado el sobrecito para que lo meta yo&rdquo;, y a&ntilde;ade otras lacras: &ldquo;Precio absurdo, calidad lamentable, agua a 1.800&deg;C, variedad inexistente, &lsquo;&iquest;Earl Grey, eso qu&eacute; es?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de exiliarse a negocios de nicho como refugio rebela a Juanjo, profesor universitario de 36 a&ntilde;os: &ldquo;Me fastidia reconocer que, para tomarte una infusi&oacute;n rica, haya que ir a una cafeter&iacute;a de especialidad, sitios que odio porque detecto una especie de psicopat&iacute;a detr&aacute;s de ese culto al caf&eacute;. Yo quiero un bar donde poder leer el peri&oacute;dico; en las cafeter&iacute;as de especialidad no tienen peri&oacute;dicos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Normalmente, cuando pides té, te ponen el agua caliente en una taza, a veces por la mitad, que es agua y es barata. Hombre, ¡echa más! Y la bolsita te la dan fuera, y para cuando la metes en el agua eso ni infusiona ni nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío, 49 años</span>
                                        <span>—</span> consumidora de té
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El acompa&ntilde;amiento de las infusiones con leche parece ser tambi&eacute;n un nervio sensible en el gremio que nos ocupa. Entre los agravios, &Oacute;scar, inform&aacute;tico de 50 a&ntilde;os, cita &ldquo;pedir un t&eacute; con leche y que me traigan el sobre de t&eacute; y una taza con solo leche calentita: acabas bebi&eacute;ndote una taza de leche con regustillo a t&eacute;&rdquo;. Lola Castell&oacute; va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Ped&iacute; un t&eacute; con leche, me trajeron un vaso corto con agua caliente, bolsa de t&eacute; y para mi sorpresa una generosa dosis de leche condensada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se trata de hostilidad o ignorancia del sector hostelero? El ambient&oacute;logo Miguel Ant&uacute;nez L&oacute;pez, asiduo de estos c&aacute;lidos bebedizos, apuesta por lo segundo. &ldquo;Es habitual percibir cierto desconocimiento sobre c&oacute;mo servir las infusiones o, incluso, la diferencia entre un t&eacute;, una manzanilla o una menta poleo&rdquo;, lamenta. Se da la casualidad de que, mientras se realizaba la entrevista telem&aacute;tica sobre la cuesti&oacute;n, la maldici&oacute;n de su gremio hizo aparici&oacute;n para reforzar la conveniencia de este testimonio. &ldquo;Precisamente ahora mismo he pedido un poleo y me han puesto un t&eacute; verde&rdquo;, escribe Ant&uacute;nez sin demasiada sorpresa.
    </p><h2 class="article-text">Materia prima, preparaci&oacute;n y servicio</h2><p class="article-text">
        El precio es la queja m&aacute;s recurrente. En Espa&ntilde;a hay alrededor de 1.200 embalses, con una capacidad conjunta de unos 56.000 hm&sup3;, cuyo principal cometido es almacenar agua para que, previo paso por una Estaci&oacute;n de Tratamiento &ndash;donde, en funci&oacute;n de su procedencia y calidad, se someter&aacute; a procesos de coagulaci&oacute;n y floculaci&oacute;n y eliminaci&oacute;n de part&iacute;culas, as&iacute; como desinfecci&oacute;n con cloro o derivados&ndash;, &eacute;sta se potabilice y permita a los hosteleros extraer una casi gratuita cantidad de inodoro e incoloro l&iacute;quido del grifo de sus establecimientos, a fin de hervirlo en un recipiente adaptado y echarle una bolsita con hierbas &ndash;de precio oscilante entre los tres y los ocho c&eacute;ntimos de euro por unidad&ndash; cada vez que un cliente pida una infusi&oacute;n o un t&eacute;. Y, sin embargo, los t&eacute;s y las manzanillas y los menta poleo cuestan lo mismo, cuando no m&aacute;s, que un caf&eacute; con leche. &iquest;Por qu&eacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Caroline Heredia, fundadora de la marca <a href="https://blueyellow.co/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blueyellow.co</a>, un peque&ntilde;o proyecto de cultivo y elaboraci&oacute;n de conservas de plantas arom&aacute;ticas situado en Madrid, mantiene que &ldquo;desde el punto de vista de la materia prima, y hablando en t&eacute;rminos generales, no parece que el mayor precio de una infusi&oacute;n en restauraci&oacute;n pueda explicarse simplemente porque producirla sea m&aacute;s caro que producir caf&eacute;. De hecho, en muchos casos ocurre m&aacute;s bien lo contrario&rdquo;. Caroline explica que todas las plantas destinadas a t&eacute;, tisana o caf&eacute; requieren procesos de cultivo, recolecci&oacute;n, procesamiento, secado y envasado, y que, aunque en el caso del t&eacute; estos procesos son m&aacute;s complejos que en los de las infusiones, &ldquo;en el caf&eacute; hay adem&aacute;s una fase posterior fundamental: el tueste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta experta en agroecolog&iacute;a destaca que tanto las plantas del t&eacute; como la del caf&eacute; requieren adem&aacute;s entre tres y cinco a&ntilde;os para poder cosecharlas, &ldquo;frente a muchas plantas arom&aacute;ticas que pueden cosecharse en periodos mucho m&aacute;s cortos y con varios ciclos de aprovechamiento&rdquo;. Por lo tanto, tampoco tendr&iacute;a sentido que una manzanilla nos cueste lo mismo que un t&eacute; o un caf&eacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el punto de vista de la materia prima, y hablando en términos generales, no parece que el mayor precio de una infusión en restauración pueda explicarse simplemente porque producirla sea más caro que producir café. De hecho, en muchos casos ocurre más bien lo contrario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Caroline Heredia</span>
                                        <span>—</span> cultivo y conservación de plantas aromáticas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Caroline a&ntilde;ade otro factor determinante que puede condicionar el precio: el coste y el tiempo de servicio. &ldquo;Preparar y servir un caf&eacute; y preparar y servir una infusi&oacute;n o un t&eacute; no implican necesariamente el mismo trabajo. Una buena infusi&oacute;n o t&eacute; requiere controlar aspectos como la cantidad de planta &ndash;si no viene en bolsitas&ndash;, la temperatura del agua y el tiempo de infusi&oacute;n&rdquo;. En funci&oacute;n del establecimiento, los hay que preparan la bebida en una taza, acompa&ntilde;&aacute;ndola de una tetera, o permiten que el propio cliente haga la infusi&oacute;n y repita el servicio de agua. Sin embargo, los testimonios que encabezaban este reportaje no hablan, precisamente, de una actitud ceremoniosa en la hosteler&iacute;a nacional que justifique el precio del servicio en eso que podr&iacute;amos llamar &ldquo;bar est&aacute;ndar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos, pues, a un bar est&aacute;ndar. Planteamos estas mismas preguntas a Jose, camarero de la cafeter&iacute;a Gaia, en Santiago de Compostela. Se encoge de hombros. &ldquo;No puedo hablar por todos los negocios, porque cada bar tiene su p&uacute;blico y su concepto, pero nosotros somos un bar de barrio y servimos, mayormente, caf&eacute;. La gente aqu&iacute;, por la ma&ntilde;ana, para desayunar, pide caf&eacute;. No s&eacute; cu&aacute;nto porcentaje pueden suponer los clientes que piden infusiones, no tengo las cifras en la mano, pero calculo que no llega ni al 5%. Y en la hosteler&iacute;a, el precio de las infusiones suele estar acompasado al caf&eacute;. Cuando sube el caf&eacute;, suben las infusiones. Eso ha sido as&iacute; toda la vida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Los tés de bolsita contienen los restos de las grandes plantaciones. El brote se separa en las fábricas y con eso es con lo que se hace el té de verdad. Con lo otro se hacen las bolsitas”, dice la productora de té Beatriz Piñeiro."
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            <span class="title">
                &quot;Los tés de bolsita contienen los restos de las grandes plantaciones. El brote se separa en las fábricas y con eso es con lo que se hace el té de verdad. Con lo otro se hacen las bolsitas”, dice la productora de té Beatriz Piñeiro.                            </span>
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        Jose no percibe ninguna tensi&oacute;n entre la clientela disidente del fruto del cafeto. &ldquo;Aqu&iacute; hay negocios para todos. Es igual que lo de los caf&eacute;s de especialidad. El que quiera ese producto, tiene d&oacute;nde buscarlo. En esta ciudad hay varias teter&iacute;as. Aqu&iacute; lo que damos es caf&eacute; normal. Y si quieres una infusi&oacute;n, tambi&eacute;n las hay. Aunque ahora ya no me piden t&eacute;, apenas. Ni manzanillas. El que me pide infusi&oacute;n casi siempre va a por eso moderno que hay ahora, el rooibos. Las frutas del bosque tambi&eacute;n me las han pedido alguna vez&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Bolsitas del s&uacute;per vs. permacultura</h2><p class="article-text">
        Ante la evidente distancia entre el mundo hostelero y la sensibilidad tis&aacute;nica, recurrimos a una experta en la materia. Beatriz Pi&ntilde;eiro Lago es la fundadora del Jard&iacute;n del T&eacute; del Pazo Quinteiro da Cruz, en Ribadumia (Pontevedra). Se define como &ldquo;la primera productora de t&eacute; en Espa&ntilde;a&rdquo; porque en el a&ntilde;o 2008 puso en marcha una plantaci&oacute;n de <em>Camellia sinensis</em> &ndash;&ldquo;es la &uacute;nica planta del t&eacute;&rdquo;, nos aclara, &ldquo;el resto son tisanas y a las cosas hay que llamarlas por su nombre&rdquo;&ndash; en una propiedad familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la hostelería, el precio de las infusiones suele estar acompasado al café. Cuando sube el café, suben las infusiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jose</span>
                                        <span>—</span> camarero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su t&eacute; ecol&oacute;gico, recolectado y procesado de manera artesanal bajo los principios de la econom&iacute;a circular, se sit&uacute;a en la ant&iacute;tesis de lo que puede ofrecerle cualquier cafeter&iacute;a est&aacute;ndar. &ldquo;Nunca pido t&eacute; en un sitio que no est&eacute; especializado, porque te dan t&eacute;s de bolsitas comprados en el supermercado. Los t&eacute;s de bolsita contienen los restos de las grandes plantaciones. Las cosechas se recogen a m&aacute;quina, el brote se separa en las f&aacute;bricas y con esos brotes es con lo que se hace el t&eacute;, el t&eacute; de verdad. Y con lo otro se hacen las bolsitas que compras por ah&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pi&ntilde;eiro aduce tambi&eacute;n prevenciones de salud para evitar este producto de masas. &ldquo;En las bolsitas, el papel va blanqueado con cloro, lleva pegamento y grapa para sujetar el hilito, tambi&eacute;n micropl&aacute;sticos, PFAS... Est&aacute;s tomando algo que en principio crees que te va a beneficiar, pero realmente no te beneficia&rdquo;, dice. Por si fuera poco, el tratamiento que se da al t&eacute; y las tisanas en los bares es tan pedestre que provoca el ahogamiento inmediato en taza del mon&oacute;culo de cualquier experto que, ante la falta de <em>finesse</em> hostelera, se vea abocado a abrir los p&aacute;rpados m&aacute;s de lo debido. &ldquo;No saben hacerlo. T&uacute; no puedes hacer un t&eacute; a 100 &ordm;C porque lo quemas. Y para el t&eacute;, no se debe de utilizar agua con cloro&rdquo;. En cuanto a otras tisanas, asegura que difiere mucho el resultado entre &ldquo;tomar una menta poleo de bolsita o que te sirvan una menta poleo de hierba, o sea, de la propia planta, deshidratada o en fresco: no tiene nada que ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz defiende que &ldquo;en Espa&ntilde;a no hay cultura del t&eacute; ni cultura de la tisana para tomarlas en condiciones, algo especialmente triste si tenemos en cuenta que el t&eacute; es la segunda bebida m&aacute;s consumida del mundo despu&eacute;s del agua.<strong> </strong>En Europa hay bastante m&aacute;s cultura del t&eacute; y las tisanas que en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Caroline Heredia comparte esta opini&oacute;n. &ldquo;El precio de venta no est&aacute; determinado &uacute;nicamente por el coste de materia prima y producci&oacute;n. Tambi&eacute;n responde a la demanda, los h&aacute;bitos de consumo, el posicionamiento del producto y el margen que cada establecimiento considera adecuado. El caf&eacute; es un producto muy consolidado en la restauraci&oacute;n, con un consumo elevado y un precio que, dependiendo del tipo de local, est&aacute; bastante interiorizado por el consumidor. Las infusiones tienen una demanda mucho menor y probablemente existe una referencia de precio menos r&iacute;gida&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El precio de venta no está determinado únicamente por el coste de materia prima y producción. También responde a la demanda, los hábitos de consumo, el posicionamiento del producto y el margen que cada establecimiento considera adecuado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Caroline Heredia</span>
                                        <span>—</span> cultivo y conservación de plantas aromáticas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;la diferencia de precio puede tener m&aacute;s que ver con la estructura comercial y con el margen que las cafeter&iacute;as aplican a cada producto que con el coste real de producir la infusi&oacute;n&rdquo;. En el fondo, frente a cualquier valoraci&oacute;n t&eacute;cnica, en Espa&ntilde;a siempre ha pesado m&aacute;s la tradici&oacute;n que la ciencia. Lo dijo Unamuno cuando dej&oacute; escrito <a href="http://textos.info/miguel-de-unamuno/en-torno-al-casticismo/ebook?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en </a><a href="http://textos.info/miguel-de-unamuno/en-torno-al-casticismo/ebook?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En torno al casticismo</em></a> que &ldquo;la tradici&oacute;n vive en el fondo del presente, es su sustancia; la tradici&oacute;n hace posible la ciencia, mejor dicho, la ciencia misma es tradici&oacute;n&rdquo;; lo dijo tambi&eacute;n Ortega cuando, <a href="https://dokumen.pub/qdownload/obras-completas-de-jose-ortega-y-gasset-tomo-ix-1960-1962-2-edicion.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una conferencia organizada por el British Institute of Management</a> sobre &ldquo;la situaci&oacute;n del gerente en la sociedad actual&rdquo; en 1954, alert&oacute; sobre la condici&oacute;n plomiza de la costumbre al constatar que &ldquo;en todo momento, el individuo, la persona, vive prisionera en la trama inmensa de usos que su contorno humano mec&aacute;nicamente le impone&rdquo;; y lo dijo Jose, del caf&eacute; bar Gaia, en Santiago de Compostela, cuando, preguntado por la inercia at&aacute;vica que acompasa los precios de los t&eacute;s, las tisanas y el caf&eacute;, se encogi&oacute; de hombros y nos record&oacute; a todos que &ldquo;eso ha sido as&iacute; toda la vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paradoja-cafeteria-bolsita-caro-cafe_1_13501068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 19:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paradoja en la cafetería: por qué un té "de bolsita" es casi siempre más caro que un café]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Restauración,Bebidas,Café]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25aa3eb8-df91-433a-b0ff-4f260b660e76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y183.jpg" width="1200" height="675" alt="“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crecer. ¿Cómo es pasar unos días en casa ajena? ¿Y qué se encuentran los anfitriones a la vuelta?</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        <em>Yo a Boston y t&uacute; a California</em> podr&iacute;a ser un buen eslogan con referencia pop para la pr&aacute;ctica de intercambio de casas para viajar. Un m&eacute;todo que comenz&oacute; como un experimento minoritario m&aacute;s parecido a un tabl&oacute;n de anuncios anal&oacute;gico y que se ha profesionalizado, por decirlo de alguna manera, con la aparici&oacute;n de plataformas como Homelink o HomeExchange, la m&aacute;s popular. Seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/economia/intercambio-casas-crece-alternativa-turismo-tradicional-he-podido-viajar-pagar_1_13080635.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del sector</a>, esta &uacute;ltima ha experimentado un crecimiento del 370% desde 2021, con m&aacute;s de 120.000 trueques habitacionales. En general, las experiencias son positivas, lo que explica el aumento m&aacute;s all&aacute; del ahorro de dinero, aunque tambi&eacute;n hay an&eacute;cdotas cuestionables o curiosas.
    </p><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a empez&oacute; a intercambiar vivienda para viajar en aquellos tiempos en los que Internet no era una mara&ntilde;a de comentarios en redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rese&ntilde;as y puntuaciones</a>. Era la primera d&eacute;cada de los 2000 y recuerda que esta f&oacute;rmula &ldquo;ten&iacute;a un aspecto un poco m&aacute;s rom&aacute;ntico y tambi&eacute;n la cosa era m&aacute;s arriesgada&rdquo;, aunque siempre le sali&oacute; bien. Por aquel entonces usaba Craigslist, una web que a&uacute;n existe, y que funciona como un tabl&oacute;n de anuncios internacional, donde se pod&iacute;a encontrar casi cualquier cosa: productos, trabajos, coches o alojamiento en el extranjero. &ldquo;Uno de los foros estaba dedicado al intercambio y t&uacute; simplemente pon&iacute;as un mensaje: &rsquo;Hola, soy tal, tengo un piso en Barcelona. Me gustar&iacute;a pasar el verano en Nueva York o Berl&iacute;n o no s&eacute; d&oacute;nde&rsquo; y, a veces pon&iacute;as fotos, pero otras ni eso, estaba totalmente basado en texto&rdquo;, explica. &ldquo;A partir de ah&iacute; pod&iacute;as recibir ofertas, y si alguien m&aacute;s o menos te daba buena espina y os cuadraban las fechas, llegabais a un acuerdo. Simplemente, t&uacute; te plantabas en su casa y esa persona se plantaba en la tuya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca viaj&oacute; tres veces a Nueva York, estuvo en tres domicilios diferentes y en dos de ellos durante temporadas largas, m&iacute;nimo un mes. Recuerda tambi&eacute;n una estancia en Los &Aacute;ngeles, &ldquo;en una casita preciosa en Venice Beach, que jam&aacute;s hubiera podido pagarme. La familia que viv&iacute;a all&iacute; estuvo en mi piso en Barcelona&rdquo;. En aquella ocasi&oacute;n vivi&oacute; una experiencia curiosa: sus anfitriones a&uacute;n estaban cuando llegaron porque se hab&iacute;an equivocado con la fecha en la que ten&iacute;an que coger el avi&oacute;n. &ldquo;La madre era azafata y pod&iacute;an viajar gratis en American Airlines. Era una pareja con dos hijos gemelos y para ir a Europa se plantaban los cuatro en el aeropuerto y cog&iacute;an el siguiente vuelo que hubiese disponible&rdquo;. Cuando vieron a Bego&ntilde;a y su familia, se dieron cuenta de la confusi&oacute;n y les pagaron una noche de hotel. &ldquo;Despu&eacute;s, para la vuelta, yo tuve un problema de cancelaci&oacute;n de vuelo, les llamamos y fueron muy flexibles, nos pudimos quedar m&aacute;s d&iacute;as, as&iacute; que no hubo problema&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres de Mar&iacute;a, que ahora est&aacute; en la treintena, fueron otros pioneros en el m&eacute;todo de intercambio de casas. Ellos viv&iacute;an en Menorca y llegaron a ir a sitios incre&iacute;bles como Suecia, donde los due&ntilde;os de la vivienda les dejaron dos coches para sus trayectos durante su estancia. Ya de adulta volvi&oacute; a recuperar esta costumbre con su chico para evitar el Airbnb, por hacer &ldquo;boicot a toda esa basura&rdquo; y por ahorrar dinero. &ldquo;Me parece un buen recurso, pero creo que hay que valer para ello&rdquo;, sostiene. Hay gente que cuando le explica que viajan de esta manera le pregunta cosas como que si no le preocupa que los visitantes fotograf&iacute;en las fotos de sus hijos o que les roben. &ldquo;A m&iacute; me importa un pepino las cosas que tenemos en casa. O sea, como no tengo cosas de valor que se puedan llevar y si lo hacen me da igual. Lo dejamos todo tal cual, les hacemos un poco de hueco, pero ah&iacute; siguen nuestras braguitas, nuestros calzoncillitos, nuestras fotos d&aacute;ndonos un besito en la nevera, y Santas Pascuas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene la costumbre de dejar, adem&aacute;s de un documento con las normas del alojamiento, un regalito, una pr&aacute;ctica bastante com&uacute;n. Confiesa que ha entrado en &ldquo;un c&iacute;rculo vicioso, ya solo me importa saber qu&eacute; me dejan o qu&eacute; dejarles&rdquo;. A veces le choca el hecho de volver a su residencia y que huela a otra persona, porque ellos no usan perfumes y se nota si alguien se ha echado colonia, por ejemplo. &ldquo;Lo que m&aacute;s me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Oihane tiene un piso en el barrio de Poble Sec en Barcelona, un barrio muy goloso porque est&aacute; en el centro de la ciudad y, de momento, es relativamente tranquilo. Ella es muy selecta con la gente que acepta en su residencia. Por ejemplo, hay un perfil que tiene vetado completamente: &ldquo;Los padres y madres que te contactan para las vacaciones de sus hijos. Por un lado porque los j&oacute;venes no suelen cuidar la casa tan bien como los mayores y luego ya por una cuesti&oacute;n de principios: que los padres les busquen las vacaciones a sus hijos me peta la cabeza&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Oihane</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ella viaja desde hace tres a&ntilde;os de esta forma y le gusta porque as&iacute; no va con prisas, no le importa perder el tiempo: &ldquo;La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento&rdquo;. Ha estado en 25 sitios aproximadamente y solo ha tenido un par de malas experiencias. Una fue en Par&iacute;s donde &ldquo;no estaba limpio, ol&iacute;a mal, la calefacci&oacute;n no funcionaba y era bastante desastre&rdquo; y en otra ocasi&oacute;n [no especifica el lugar] que &ldquo;los que acog&iacute;an no informaron de que era una habitaci&oacute;n y yo pensaba que era una casa entera. Aqu&iacute; hubo un poco de jaleo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Adi&oacute;s al romanticismo</h2><p class="article-text">
        Como se indica al principio del art&iacute;culo, HomeExchange es la plataforma m&aacute;s popular para el intercambio de casas. Gema empez&oacute; a plantearse viajar de esta forma hace unos a&ntilde;os, pero no se decid&iacute;a porque le daba pereza hacerse un perfil en la aplicaci&oacute;n. Finalmente, se atrevi&oacute; porque quer&iacute;a hacer viajes que no se pod&iacute;a permitir por el coste que supon&iacute;a el alojamiento y consigui&oacute; un piso en Brooklyn para ella sola, lo cual fue &ldquo;superguay&rdquo;. Para utilizar la plataforma tienes que pagar una tasa anual que ronda los 150 euros y luego se ganan puntos por cada noche que dejas tu casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedes hacer intercambio rec&iacute;proco, es decir, que a la vez que t&uacute; vas a casa de una persona, esa persona va la tuya a la vez o no rec&iacute;proco, que es cuando t&uacute; dejas que la persona vaya a tu casa cuando a ti te vaya bien, porque no vas a estar o lo que sea. Despu&eacute;s t&uacute; ganas unos puntos y eliges a d&oacute;nde ir y cu&aacute;ndo&rdquo;, desarrolla. Con el cr&eacute;dito que el usuario haya acumulado puede decidir si invertirlos todos en una sola noche en una casa espectacular o escoger una estancia de una semana en una vivienda m&aacute;s asequible seg&uacute;n las valoraciones de la plataforma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mismo día de su llegada [la huésped] me pidió si podía venir su madre unos días y le dije que sí. Al día siguiente llegaron también su hermano, su cuñada y dos niños pequeños (...) Después incluso vino una amiga suya sin avisar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margarita</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de empresas ofrecen la seguridad que otorga la verificaci&oacute;n de los perfiles y garant&iacute;as sobre da&ntilde;os o cancelaciones a cambio de esa cuota que deben pagar los usuarios. Marta es una experta en el m&eacute;todo del intercambio de viviendas, que ve especialmente atractivo para aquellas personas que viajan con ni&ntilde;os. &ldquo;Nosotros siempre buscamos casas de familias, porque est&aacute;n preparadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tienen juguetes, est&aacute; adecuada para que no sea peligrosa y no hay cosas hiperdelicadas&rdquo;, afirma &ldquo;Vas a una cocina con lo que cuando llegas ya hay comida, es un lugar donde todo est&aacute; preparado para vivir desde el momento cero. Adem&aacute;s, hay mucha hospitalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ella indica que cuando la gente va a su hogar, se asegura de que haya comida y les indica que pueden coger lo que quieran. Asimismo, les prepara una especie de <em>'pack</em> de bienvenida' con una tarjeta para el transporte p&uacute;blico, una gu&iacute;a de la ciudad, recomendaciones para comer y &ldquo;un detallito t&iacute;pico de Barcelona&rdquo;. No ha tenido ning&uacute;n problema en sus intercambios y se&ntilde;ala que siempre hay mucha comunicaci&oacute;n entre las familias. &ldquo;Quiz&aacute;s destacar&iacute;a que en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el tema del cambio clim&aacute;tico y que la temperatura de Barcelona cada vez es m&aacute;s insostenible en verano, cada vez hay menos demanda de gente que quiera venir a esta costa. Lo he notado much&iacute;simo, pero bueno, de momento siempre hemos encontrado gente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas plataformas sirven para ver muchas de las casuísticas y de la problemática del mercado y del estado de la vivienda. Buscas casas en Grecia y te das cuenta que todos los dueños son estadounidenses, británicos y daneses</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
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          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Margarita, que utiliza HomeExchange desde hace dos a&ntilde;os, este trueque se basa en la confianza. Cuando viaja deja su vivienda limpia, ordenada y preparada para que los visitantes se sientan como en casa. &ldquo;Guardo &uacute;nicamente algunas cosas personales o de valor, pero no escondo objetos ni hago pruebas para comprobar si tocan algo&rdquo;, indica. Ella, que vive en Menorca, s&iacute; que tuvo una experiencia curiosa con una chica que iba sola a teletrabajar. &ldquo;El mismo d&iacute;a de su llegada me pidi&oacute; si pod&iacute;a venir su madre unos d&iacute;as y le dije que s&iacute;. Al d&iacute;a siguiente llegaron tambi&eacute;n su hermano, su cu&ntilde;ada y dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. La verdad es que sent&iacute; que se hab&iacute;a sobrepasado el acuerdo inicial&rdquo;, recuerda y prosigue: &ldquo;Adem&aacute;s, rompieron el horno, aunque se hicieron cargo de la reparaci&oacute;n y me dejaron un detalle antes de marcharse. Despu&eacute;s incluso vino una amiga de la hu&eacute;sped unos d&iacute;as sin avisar. Fue la &uacute;nica vez que sent&iacute; que se excedi&oacute; la confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a se ha encontrado con un intento de &lsquo;estafa&rsquo; en esa web y lo denunci&oacute;. &ldquo;Ped&iacute; una casa a una chica que estaba en Mallorca, donde solo hay guiris que tienen dinero para tener segundas residencias, y me quiso cobrar. Eso es superilegal&rdquo;, manifiesta. Bego&ntilde;a se&ntilde;ala que estas plataformas sirven para ver &ldquo;muchas de las casu&iacute;sticas y de la problem&aacute;tica del mercado y del estado de la vivienda&rdquo;. Por ejemplo, es f&aacute;cil detectar c&oacute;mo muchos usuarios ponen a disposici&oacute;n sus viviendas no habituales: &ldquo;Buscas, yo qu&eacute; s&eacute;, casas en Grecia y te das cuenta de que todos los due&ntilde;os son estadounidenses, brit&aacute;nicos y daneses&hellip; vas viendo distintos fen&oacute;menos&rdquo;. Ella estuvo el a&ntilde;o pasado en Londres con su pareja y sus dos hijos y tuvo muy buena experiencia, pero le &ldquo;disgusta un poco la forma moderna&rdquo;, con las puntuaciones o el pago de la tasa anual, aunque ahora sea m&aacute;s seguro. &ldquo;Yo echo un poco de menos los viejos tiempos, cuando se hac&iacute;a de una manera un poco m&aacute;s salvaje&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 19:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo,Tendencias,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bar-vinos-famoso-mundo-edita-libro-muda-tokio-abre-tienda-deja-punk-pasarse-pop-cat_1_13464449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cb914d7-e736-44af-b2af-132c0e065dda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x904y512.jpg" width="1200" height="675" alt="El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Bar Brutal, en El Born de Barcelona, ha sido durante trece años un faro para los amantes del vino natural. Ahora, con una reputación a prueba de bombas, se expande con la filosofía que ha seguido a rajatabla desde sus inicios: que absolutamente nadie sepa qué viene a continuación</p><p class="subtitle">De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas</p></div><p class="article-text">
        Los hermanos Colombo, Stefano y Max, son una leyenda de la hosteler&iacute;a barcelonesa. Llegaron sin avisar y pillaron a la gastronom&iacute;a de la capital catalana con la guardia baja cuando subieron la persiana del Xemei, un restaurante de ra&iacute;ces venecianas que tard&oacute; poco en convertirse en una parada obligatoria para los amantes de la buena cocina y los fan&aacute;ticos de la pasta y que hasta roz&oacute; el culto cuando Woody Allen lleg&oacute; un buen d&iacute;a tarde a su reserva y le dijeron que ya se pod&iacute;a volver por donde hab&iacute;a venido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no fue hasta que abrieron el Bar Brutal cuando pasaron a la escena global donde son un referente desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Su apuesta por los vinos naturales, lo exclusivo de su cliente, lo osado de su ubicaci&oacute;n y una carta en la que abundan los platillos y se desde&ntilde;a lo pomposo, los ha llevado a la cima, hasta ser considerado el mejor bar de vinos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El negocio se ha multiplicado tanto que ahora los fans del Brutal pueden llevarse un recuerdo en forma de camiseta en la tienda Bazar Brutal que han abierto justo al lado. No es una idea marciana, sino el resultado de una ecuaci&oacute;n que Stefano Colombo quiso resolver: &ldquo;&iquest;Si vendemos 5000 camisetas del bar sin tener un sitio espec&iacute;fico en el que hacerlo, como simple interacci&oacute;n con nuestros clientes despu&eacute;s de comer o cenar o hacernos una visita, no podr&iacute;amos hacerlo incluso mejor abriendo un lugar en el que vendamos justamente eso?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Stefano ejerce de improvisado portavoz mientras que su hermano ha permanecido m&aacute;s cerca de los fogones, pero siempre se atribuyen los m&eacute;ritos al cincuenta por ciento. Brutal fue su segundo local despu&eacute;s del mencionado Xemei. &ldquo;La historia del bar es la historia de nuestra vida&rdquo;, cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotografía incluida en el libro del Bar Brutal                            </span>
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        Los hermanos decidieron apostar por el vino natural tras viajar a Copenhague y a Par&iacute;s y ver que all&iacute; estaba explotando una escena que aqu&iacute; no exist&iacute;a o era extremadamente residual. El local es cosa de Joan Valencia, uno de los grandes distribuidores y expertos en vino del pa&iacute;s, que un buen d&iacute;a, en 2012, les dijo que ten&iacute;a a mano una tienda de vinos con m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de trayectoria. La due&ntilde;a quer&iacute;a jubilarse y no sab&iacute;a a qui&eacute;n vend&eacute;rsela. Adem&aacute;s, ten&iacute;a una licencia de bar. &ldquo;Fui al local con Joan y nos enamoramos, pensamos que Barcelona no se pod&iacute;a perder esto&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, cuando abrieron las puertas, las cosas parec&iacute;an funcionar a c&aacute;mara lenta, pero la percepci&oacute;n general no era la misma. &ldquo;Iba a cualquier sitio y me hablaban del Bar Brutal. Iba a ferias, a Copenhague, a Tokio, y me dec&iacute;an 'hostia, el Bar Brutal'&rdquo;, cuenta Colombo. &ldquo;Cuando en cada restaurante o evento ya nos identificaban como los del Brutal, nos mir&aacute;bamos y pens&aacute;bamos 'joder aqu&iacute; est&aacute; pasando algo y lo sabe todo el mundo'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras una pausa, Colombo a&ntilde;ade: &ldquo;Tambi&eacute;n, obviamente, cuando empezaron a llegar las multas del Ayuntamiento. Cuando cada semana hab&iacute;a una multa, era se&ntilde;al de que aquello funcionaba. Si molestas mucho, es porque hay gente (sonr&iacute;e)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Bar Brutal es ahora un templo que llena noche tras noche con una clientela internacional que no olvida a los locales que lo vieron nacer. Probablemente, la mayor dificultad que afronta es ser capaces de huir de su propia reputaci&oacute;n para no quedarse anclados en un concepto que era enormemente singular hace d&eacute;cada y media, pero que ahora han copiado en cada capital de Occidente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El reto es salir de las olas de moda, que ya es complicado, e invertir en el futuro. La gente m&aacute;s joven es fundamental, ahora tenemos un equipo cada vez m&aacute;s joven. Y la otra clave es conectar. En una &eacute;poca en la que todo es pantalla, queremos conectar con nuestra comunidad. Pensamos mucho en ello y en c&oacute;mo hacerlo de una forma org&aacute;nica&rdquo;, asevera Colombo.
    </p><p class="article-text">
        El restaurador defiende que en tiempos en los que incluso los productores de vino est&aacute;n entrando en una nueva era, ellos siguen comprometidos con sus valores y su filosof&iacute;a. Dicho esto, el Brutal ha evolucionado. Colombo compara la evoluci&oacute;n del vino natural con la m&uacute;sica: &ldquo;Al principio era punk. Luego el punk se normaliz&oacute; y lo mismo ha sucedido con el vino natural, que evolucion&oacute; hacia una suerte de pop. Ahora escuchas a The Clash en la radio y no piensas 'Dios m&iacute;o, &iquest;qu&eacute; es esto?'. El vino natural tampoco parece algo escandaloso. No puedes ser punk solo por ser punk&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Interior del Bar Brutal                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De momento, el Brutal acaba de aliarse con la ic&oacute;nica revista Apartamento, una de esas publicaciones de culto que ha marcado tendencia desde su fundaci&oacute;n, all&aacute; por 2008, para editar un libro que cuenta la historia del bar con el mismo estilo ca&oacute;tico y con aires de fanzine de grapas que les ha marcado desde el d&iacute;a uno: <em>Bar Brutal: A cookbook of revelations</em>. Y lo hace a trav&eacute;s de la mirada de casi ochenta amigos que han sido testigos directos de la evoluci&oacute;n de un garito que ha roto todos los moldes.
    </p><p class="article-text">
        Con las firmas de m&uacute;sicos como Al Doyle de LCD Soundsystem, Daniel Kessler de Interpol o Stephen Dewaele de 2manydjs; chefs como Rafa Pe&ntilde;a, sumilleres como Francesca Niro o escritores como Matt Goulding, la lista de colaboradores del proyecto es interminable y un imprescindible qui&eacute;n es qui&eacute;n de los grandes referentes del sector en su versi&oacute;n m&aacute;s creativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos hacer algo especial y la verdad es que ha sido muy bonito ver a todos nuestros compa&ntilde;eros de viaje, socios, c&oacute;mplices, amigos y referentes unirse a esta aventura en papel, especialmente ahora en que todo tiene que ser digital y el &eacute;xito parece medirse por los <em>likes</em>. Para nosotros tiene todo el sentido del mundo que puedas sostener la historia del Brutal entre tus manos en lugar de tener que mirar en tu m&oacute;vil un link o un <em>reel</em> de Instagram&rdquo;, reconoce el restaurador.
    </p><p class="article-text">
        Stefano Colombo es una de esas personas que no pueden estar paradas demasiado tiempo y aunque hay veces en que piensa en tomarse una pausa, la cosa nunca acaba fraguando: &ldquo;Es cierto, hay momentos en los que pienso en sentarme en alguna playa y dejar que otros hagan cosas, pero siempre me acaban liando. As&iacute; que este a&ntilde;o, como si no tuviera suficiente, vamos a hacer dos eventos largos, muy grandes. Uno ser&aacute; en Tokio y el otro en otra ciudad que no puedo desvelar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Colombo dice &ldquo;largos&rdquo; se refiere a que viajar&aacute;n hasta la ciudad un tiempo, crear&aacute;n una situaci&oacute;n, vender&aacute;n el libro, realizar&aacute;n productos y llevar&aacute;n la experiencia durante varias semanas. &ldquo;Despu&eacute;s de eso, igual paro unos meses&hellip; o no&rdquo;, concluye entre risas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni García Ramón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bar-vinos-famoso-mundo-edita-libro-muda-tokio-abre-tienda-deja-punk-pasarse-pop-cat_1_13464449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 19:53:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Barcelona,Restauración,Vinos,Vinos naturales,Tokio,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bbf00d1-9fae-4c6d-bc85-7c05f3a01834_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x303y173.jpg" width="1200" height="675" alt="El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es fácil perder los nervios cuando vas apretujado con un montón de desconocidos y uno de ellos está escuchando música sin auriculares o peleándose contigo por el reposabrazos: estas son las normas que todo el mundo debería respetar</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        El transporte p&uacute;blico puede ser un lugar caluroso, ruidoso, abarrotado y estresante, y eso sin contar con la gente que lleva comida que huele fuerte, con una higiene cuestionable o con mochilas gigantes. La mayor&iacute;a de nosotros conocemos las normas generales &mdash;aunque no todos las cumplimos&mdash; sobre dejar bajar primero a los pasajeros, no poner las bolsas en los asientos, d&oacute;nde colocarse en las escaleras mec&aacute;nicas y ceder el asiento a los mayores. Pero, &iquest;qu&eacute; hay de las convenciones m&aacute;s imprecisas? &iquest;C&oacute;mo evitar a los pasajeros charlatanes? &iquest;O a los que ocupan demasiado espacio con las piernas? &iquest;Est&aacute; bien a veces poner los pies en los asientos? <em>(Spoiler:</em> no lo est&aacute;). Aqu&iacute;, tres expertos en etiqueta nos ense&ntilde;an c&oacute;mo comportarnos correctamente en el transporte p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo utilizar los asientos</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;A qui&eacute;n debo ceder mi asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En principio, la respuesta es sencilla: a cualquiera que lo necesite m&aacute;s que t&uacute;. &ldquo;La realidad es m&aacute;s complicada&rdquo;, afirma Rupert Wesson, director de la consultora sobre protocolo social Debrett&rsquo;s, a la hora de determinar qui&eacute;n podr&iacute;a ser esa persona. Si se trata de un padre o una madre agobiado con un beb&eacute; o un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, est&aacute; claro. Pero, &iquest;esa mujer de all&iacute; est&aacute; realmente embarazada? &iquest;Podr&iacute;a esa persona mayor sentirse ofendida al ser considerada demasiado fr&aacute;gil para estar de pie? &ldquo;Nadie deber&iacute;a ofenderse por que le ofrezcan un asiento &mdash;es un gesto amable&mdash;, pero, no obstante, hay que actuar con cierta cautela&rdquo;, dice Wesson. Val&oacute;ralo bien y ofr&eacute;celo con discreci&oacute;n. &ldquo;No lo conviertas en un espect&aacute;culo; simplemente intenta llamar la atenci&oacute;n de esa persona. Puedes hacerlo sin decir nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no est&aacute;s seguro, &iquest;deber&iacute;as levantarte, como si fueras a bajarte, y esperar a que la persona ocupe tu asiento? &ldquo;El peligro es que alguien que no lo necesite se adelante, as&iacute; que intento ser un poco m&aacute;s selectivo&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Me levanto, pero no me aparto de inmediato, solo para asegurarme de que la persona que pueda necesitarlo se haya fijado en m&iacute; o haya captado mi gesto&rdquo;. La idea de ofrecer el asiento a las mujeres, principalmente por la suposici&oacute;n de que son demasiado delicadas para estar de pie, es &ldquo;un concepto anticuado. Conozco a algunas personas que siempre lo hacen, pero el mundo ya ha dejado atr&aacute;s esa costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el paso m&aacute;s importante para determinar si alguien podr&iacute;a necesitar un asiento es dejar el m&oacute;vil y mirar a tu alrededor, a las personas que te rodean. &laquo;Fijarse en la gente a medida que va subiendo al autob&uacute;s o el tren es lo fundamental&raquo;, afirma Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo poner los pies en el asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ni hablar, afirma Laura Akano, asesora de etiqueta y fundadora de Polished Manners. &ldquo;Es un espacio p&uacute;blico que compartes con otras personas, y realmente deber&iacute;as tratarlo con respeto. &iquest;De verdad crees que est&aacute; bien poner tus zapatos en un asiento en el que se va a sentar otra persona?&rdquo; &iquest;Y si crees que est&aacute;n lo suficientemente limpios? &ldquo;No lo estar&aacute;n porque has estado caminando&rdquo;, afirma Akano, y a&ntilde;ade que es igual de inapropiado que la gente se quite los zapatos y ponga los pies descalzos o con medias en los asientos. &ldquo;No es una extensi&oacute;n de tu sal&oacute;n. Es simplemente un comportamiento inapropiado en un lugar p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme siempre en el asiento del pasillo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero mantente atento y prep&aacute;rate para ceder el sitio y permitir que otra persona ocupe el asiento de la ventana. &ldquo;Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que te sientes en el asiento de la ventana que tener que dejar que la gente se suba por encima de ti&rdquo;, dice Wesson. Pero se&ntilde;ala que, si el autob&uacute;s o el tren no va muy lleno y el trayecto es corto, no hay ning&uacute;n problema en realidad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme en una mesa de cuatro plazas del tren si viajo solo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por supuesto. Pero si sube un grupo, ser&iacute;a un gesto de cortes&iacute;a ofrecerte a cambiarte de sitio. &ldquo;No es obligatorio, pero es un detalle&rdquo;, afirma Wesson. De lo contrario, &ldquo;si necesitas trabajar y tienes el port&aacute;til abierto [sobre la mesa], pues adelante&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo pedirle a alguien que se cambie de sitio para poder sentarme al lado de mi amigo o mi pareja?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Si realmente no puedes vivir sin sentarte a su lado, entonces s&iacute;, estar&iacute;a bien&rdquo;, explica William Hanson, experto en etiqueta y director de The English Manner. &ldquo;Aunque depende de lo lleno que est&eacute; el tren o bus. Tambi&eacute;n debes ser consciente de que pueden decir que no, y est&aacute;n en su derecho&rdquo;. Si te das cuenta de que una pareja est&aacute; separada por tu elecci&oacute;n de asiento, &iquest;deber&iacute;as cambiarte? &ldquo;Si hay un asiento equivalente y te lo piden amablemente, entonces s&iacute;&rdquo;, afirma Hanson. &ldquo;Pero a veces me he encontrado con gente que se acerca y dice: 'Lo siento, quiero sentarme al lado de mi novia', en lugar de: '&iquest;Te importar&iacute;a cambiarte?. Creo que depender&iacute;a de c&oacute;mo lo pidieran&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si estoy sentado en uno de los mejores asientos delanteros, en la parte superior de un autob&uacute;s de dos pisos, &iquest;tengo que cederlo a los ni&ntilde;os?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de generoso te sientes? &ldquo;Si se me acercaran educadamente y me dijeran: '&iquest;Podr&iacute;amos cambiar de asiento contigo?', entonces lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. Pero cuidado con dar cosas por sentadas. &ldquo;No pensar&iacute;a autom&aacute;ticamente: 'Como son ni&ntilde;os, seguro que prefieren sentarse aqu&iacute;'&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es una groser&iacute;a imperdonable alejarse de un desconocido cuando quedan m&aacute;s asientos libres?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Wesson. &ldquo;Resulta un poco extra&ntilde;o cuando un tren se vac&iacute;a de repente y todo el mundo se baja, y entonces solo qued&aacute;is vosotros dos sentados juntos. Siempre es agradable tener m&aacute;s espacio, y no, no hace falta que expliques lo que est&aacute;s haciendo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo reclinar mi asiento en un avi&oacute;n?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si el asiento se reclina, entonces est&aacute; permitido, incluso en un vuelo corto diurno, y aunque la persona que tienes detr&aacute;s est&eacute; echando humo en silencio. Eso s&iacute;, no lo hagas durante el servicio de comida o bebida. Y si lo haces, hazlo despacio. &ldquo;Merece la pena comprobar qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de ti y qu&eacute; est&aacute; pasando antes de reclinar el asiento&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Aseg&uacute;rate de que no vas a derramar las bebidas de alguien sobre su regazo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable ocupar dos asientos en un autob&uacute;s o un tren si llevas una maleta enorme y no hay ning&uacute;n otro sitio donde dejarla?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;A veces no hay m&aacute;s remedio, por desgracia&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Hay que bloquear algo, y o bien es el pasillo o bien es un asiento, as&iacute; que es mejor bloquear un asiento&rdquo;. Pero a&ntilde;ade que esta situaci&oacute;n es poco habitual: normalmente hay alguna soluci&oacute;n y otras personas que pueden ayudarte a subir el equipaje a la rejilla. &middot;&ldquo;Por regla general, encontraremos la manera de arreglar las cosas con un poco de colaboraci&oacute;n y educaci&oacute;n&rdquo;.
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            <span class="title">
                A veces, un niño en edad preescolar lleno de energía al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chillón confinado en su asiento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar con ni&ntilde;os y animales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Est&aacute; bien dejar que mi perro se siente en un asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Hanson. Podr&iacute;a ser tolerable si el perro se sienta sobre una alfombrilla o una manta colocada en el asiento, pero &ldquo;no en horas punta&rdquo;. Adem&aacute;s, muchas personas, incluidas aquellas con alergias graves, lo considerar&iacute;an inaceptable.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Hasta qu&eacute; punto se debe permitir que los ni&ntilde;os se muevan libremente en un avi&oacute;n o un tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n delicada, afirma Wesson. Hay quien puede pensar que es entra&ntilde;able &ldquo;ver a un ni&ntilde;o ir de un lado a otro hablando con todo el mundo en el vag&oacute;n del tren. Yo lo he visto, y es encantador; saca a todo el mundo del mundo en el que se encuentra&rdquo;. Y a veces, un ni&ntilde;o en edad preescolar lleno de energ&iacute;a al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chill&oacute;n confinado en su asiento. Pero recuerda: nadie piensa que tu hijo sea tan adorable como t&uacute;. &ldquo;La gente suele intentar trabajar o relajarse, as&iacute; que intenta evitar que tu hijo les moleste&rdquo;, dice Wesson. Dar una vuelta de vez en cuando est&aacute; bien, pero ten en cuenta &ldquo;el ruido y el caos que ello conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sobre el espacio personal y otras cuestiones corporales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo recostarme en la barra del autob&uacute;s o del tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;No es muy elegante, pero no pasa nada&rdquo;, afirma Hanson. Eso s&iacute;, siempre que el autob&uacute;s o el tren est&eacute;n relativamente vac&iacute;os; de lo contrario, ap&aacute;rtate para que la gente pueda agarrarse a &eacute;l.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y si, sin querer, entro en contacto f&iacute;sico con un desconocido?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Obviamente, sep&aacute;rate inmediatamente. &ldquo;Pide perd&oacute;n a la persona a la que has tocado sin querer, tanto si la conoces como si no&rdquo;, aconseja Hanson. &iquest;Se puede simplemente ignorarlo? S&iacute;, responde. &ldquo;Si ha sido algo fugaz y no parece que se hayan dado cuenta, creo que probablemente te saldr&iacute;as con la tuya, pero es mejor un simple gesto con la mano para pedir perd&oacute;n que nada&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qui&eacute;n se queda con el reposabrazos?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un avi&oacute;n, la regla general parece ser que la persona que ocupa el asiento del medio de una fila de tres se queda con ambos reposabrazos. En un autob&uacute;s o un tren, Hanson aconseja considerarlo &ldquo;un reposacodos, no un reposabrazos&rdquo;. De esa forma, probablemente ambos pod&aacute;is utilizarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si alguien en el asiento de al lado est&aacute; roncando y me est&aacute; salpicando con la saliva, &iquest;puedo despertarlo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si me est&aacute; babeando, s&iacute;; si est&aacute; roncando, no. Es de esperar que ninguna de las dos cosas sea intencionada, pero solo una te afecta realmente de forma negativa. Hanson aconseja: &ldquo;Le tocar&iacute;a el codo o el hombro y le dir&iacute;a: 'Lo siento mucho, pero me estabas babeando'. Lim&iacute;tate a los hechos. T&oacute;matelo a broma si es necesario. Probablemente se sentir&aacute; absolutamente avergonzado. Di: 'Oh, no pasa nada. Es solo que he pensado en intervenir antes de que me empape'&rdquo;. En cuanto a los ronquidos, dice, &ldquo;no hay mucho que puedas hacer&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Se puede estar demasiado sudado para usar el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mira, no es ilegal, pero hay que tener en cuenta a los dem&aacute;s y el contexto. Todos necesitamos desplazarnos. &iquest;Empapado de sudor despu&eacute;s de una noche de discoteca en un autob&uacute;s nocturno? Probablemente no pase nada, dado el estado en el que pueden encontrarse los dem&aacute;s pasajeros. &iquest;Viajar en hora punta despu&eacute;s de tu sesi&oacute;n matutina de gimnasio? No es lo ideal. &ldquo;Si hay alg&uacute;n lugar donde puedas ducharte o refrescarte antes de subir al transporte p&uacute;blico, creo que es una cuesti&oacute;n de cortes&iacute;a hacia los dem&aacute;s, sobre todo en las horas punta&rdquo;, afirma Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo hacer frente al '<em>manspreading'?</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No respondas con el mismo gesto, aconseja Hanson, &ldquo;porque dos errores no hacen un acierto, seas hombre o te identifiques como quieras. Pero si necesitas ajustarte de forma ligeramente evidente, eso suele surtir efecto&rdquo;. A&ntilde;ade: &ldquo;Obviamente, no uses las manos para tocar la pierna de alguien, pero podr&iacute;as empujarla ligeramente [con la rodilla] si te sientes con valor. Si te sientes lo suficientemente c&oacute;moda, siempre puedes ser bastante pasivo-agresiva y decir algo como: 'Vaya, lo siento mucho, &iquest;estoy ocupando demasiado espacio?'&rdquo;. La regla general sobre la separaci&oacute;n de las piernas es &ldquo;nada m&aacute;s grande que una pelota de tenis entre las rodillas&rdquo;.
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            <span class="title">
                ¿Qué hacemos si nuestro compañero de viaje es un &#039;manspreader&#039;?                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo maquillarme en el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson sol&iacute;a decir que rotundamente no, pero ahora se ha suavizado. Retocarse r&aacute;pidamente el pintalabios o dar una palmadita con unos polvos compactos &ldquo;probablemente est&aacute; bien, pero maquillarse desde cero, yo dir&iacute;a que no &mdash;y esto no es exclusivo de las mujeres&rdquo;. Akano est&aacute; de acuerdo en lo que respecta al maquillaje completo. &ldquo;Lo ideal es que no hacerlo en un espacio p&uacute;blico, ya sea en el transporte p&uacute;blico o en cualquier otro lugar p&uacute;blico&rdquo;, afirma. &ldquo;S&eacute; que algunas personas dicen: 'No tengo tiempo antes de salir de casa&rdquo;. Vale, pero &iquest;por qu&eacute; no te levantas 10 o 15 minutos antes para tener tiempo?&ldquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y peinarme?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; Hanson es tajante: &ldquo;El aseo personal en p&uacute;blico debe reducirse al m&iacute;nimo absoluto, y creo que cepillarse el pelo es demasiado&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo ponerme protector solar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si realmente tienes que hacerlo &mdash;y, aun as&iacute;, deber&iacute;a ser la cantidad m&iacute;nima necesaria y, a ser posible, no una dosis para todo el cuerpo&mdash;. Seg&uacute;n Akano, no hay problema si &ldquo;se trata de una crema o loci&oacute;n de la que solo tienes que poner un poco en las manos, pero si es un espray, lo m&aacute;s probable es que afecte a otras personas. En realidad, como en todo, se trata de ser considerado y consciente de tu entorno y de las personas que te rodean&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo cambiarme de ropa en un vag&oacute;n de tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que no&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson. &ldquo;Puedes quitarte algunas prendas: un gorro, una bufanda, unos guantes o incluso un jersey. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, no. Peque&ntilde;os cambios, vale, pero nada de cambios importantes&rdquo;. Quitarse los zapatos o las sandalias tambi&eacute;n es algo &ldquo;totalmente prohibido&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; debo hacer si creo que estoy a punto de vomitar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        F&aacute;cil (en teor&iacute;a). &ldquo;Ve al ba&ntilde;o lo antes posible&rdquo;, dice Hanson, &ldquo;e intenta no vomitar en ning&uacute;n otro sitio que no sea el ba&ntilde;o&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo agarrarme a la barra o a la correa del techo si llevo una camiseta sin mangas?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de limpias est&aacute;n tus axilas? &ldquo;Si sabes que la higiene no es buena, entonces no es recomendable&rdquo;, dice Akano. Incluso si est&aacute;s impecablemente limpio y perfumado, ver las axilas al descubierto a la altura de los ojos en trenes y autobuses abarrotados no es especialmente agradable, a&ntilde;ade. &ldquo;Si eres bastante alto y hay personas m&aacute;s bajas a tu alrededor, no ser&iacute;a una experiencia agradable para ellas. Si no tienes otra opci&oacute;n, supongo que no hay nada que hacer, porque la seguridad es m&aacute;s importante. Pero no es algo que yo har&iacute;a en cualquier caso&rdquo;.
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                    alt="En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;."
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            <span class="title">
                En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comer y beber</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo beber alcohol, aunque sea discretamente?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Depende, dice Wesson. Hay ciudades en las que est&aacute; prohibido beber alcohol en el transporte p&uacute;blico. &ldquo;Pero hay trenes y aviones en los que pasan con un carrito lleno de bebidas alcoh&oacute;licas&rdquo;. Si vas a disfrutar de tu lata de cerveza o alguna botella peque&ntilde;a de alcohol, aseg&uacute;rate de no molestar a nadie. &ldquo;Ten en cuenta que, si viajas con otra persona y ambos est&aacute;is tomando una copa, es probable que os pong&aacute;is un poco m&aacute;s ruidosos, porque eso es lo que nos pasa a todos cuando bebemos&rdquo;, dice Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo comer?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un tren de cercan&iacute;as abarrotado: &ldquo;Nada m&aacute;s grande que un caramelo&rdquo;, dice Hanson. &ldquo;La mayor&iacute;a del transporte p&uacute;blico est&aacute; plagado de g&eacute;rmenes, as&iacute; que, &iquest;por qu&eacute; querr&iacute;as comer algo en ese entorno?&rdquo;. En un viaje m&aacute;s largo en tren o autob&uacute;s, se acepta comer, pero nada &ldquo;cuyo olor se note hasta la mitad del vag&oacute;n&rdquo;. La comida caliente, y sobre todo los aromas de la comida r&aacute;pida, pueden resultar especialmente molestos, pero tambi&eacute;n lo pueden ser algunos bocadillos o frutas. &ldquo;Una naranja o una mandarina es una de las cosas m&aacute;s antisociales que se pueden comer&rdquo;, conluye Hanson.
    </p><h2 class="article-text">El contrato social</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Debo tener a mano mi billete, mi pasaporte o mi medio de pago?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si sabes que el autob&uacute;s est&aacute; a punto de llegar o que est&aacute;s en una cola en la que te van a comprobar el pasaporte, aseg&uacute;rate de tener a mano lo que necesites. &ldquo;De esa forma, no retrasas a la cola de gente&rdquo;, se&ntilde;ala Akano. &ldquo;Llega el autob&uacute;s y es entonces cuando algunas personas empiezan a rebuscar en su bolso para sacar la tarjeta o lo que sea que vayan a utilizar. Lo mismo ocurre con las barreras de las estaciones de tren&rdquo;. Peor a&uacute;n es cuando no te apartas del paso mientras buscas lo que necesitas. &ldquo;Entonces todos nos quedamos ah&iacute; esperando a que termines&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable mantener conversaciones en voz alta por el m&oacute;vil o con el altavoz?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Con el altavoz, rotundamente no&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Nadie tiene por qu&eacute; escuchar a ambas partes de la conversaci&oacute;n&rdquo;. Una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica en voz alta es una falta de consideraci&oacute;n, pero a veces es inevitable. En un tren, dice Wesson, &ldquo;siempre puedes levantarte e ir al pasillo entre vagones si es necesario&rdquo;. Lo ideal es que las llamadas telef&oacute;nicas sean silenciosas y breves.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo abrir la ventana?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero es de buena educaci&oacute;n preguntar primero, dice Wesson. &ldquo;Nueve de cada diez veces, todo el mundo dir&aacute;: 'Menos mal'&rdquo;. Adem&aacute;s, esto crea cierta complicidad, a&ntilde;ade, &ldquo;de modo que, si a alguien le molesta, pueda decir: 'Mirad, me estoy muriendo de calor. &iquest;Ser&iacute;a posible abrirla un rato? &iquest;Qu&eacute; opin&aacute;is los dem&aacute;s?'. As&iacute;, la decisi&oacute;n ya no recae sobre una sola persona&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hacerlo de forma unilateral pocas veces es lo correcto&rdquo;. Lo mismo ocurre con cualquier otra cosa que afecte a los dem&aacute;s, como las cortinas o persianas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo pedirle a alguien que utilice los auriculares?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson tiene una nueva forma de hacerlo que, de momento, solo ha probado una vez. &ldquo;Le dices: 'Disculpa, creo que tus auriculares no est&aacute;n conectados'. Cuando te respondan: 'Oh, no, no tengo auriculares', t&uacute; dices: 'Ah, por eso ser&aacute;'. Es muy pasivo-agresivo, como gran parte de la etiqueta que usan los brit&aacute;nicos&rdquo;. Si lleva auriculares y el volumen sigue siendo tan alto que se oye, quiz&aacute; no te quede m&aacute;s remedio que intentar ignorarlo. &ldquo;Probablemente me cambiar&iacute;a de sitio&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a dar dinero a la gente que pide limosna en el metro o el tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre que no sea ilegal en el pa&iacute;s en el que te encuentres, &ldquo;y si te sientes c&oacute;modo haci&eacute;ndolo y te apetece, entonces s&iacute;&rdquo;, dice Hanson. Si no quieres hacerlo, es de mala educaci&oacute;n fingir que est&aacute;s absorto en tu m&oacute;vil. &ldquo;Sonr&iacute;e, interact&uacute;a. Son seres humanos&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo unirme a los c&aacute;nticos de f&uacute;tbol con un grupo de borrachos? No dir&eacute; palabrotas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A Akano no le gusta este comportamiento. &ldquo;Puede resultar bastante ruidoso, sobre todo si la gente ha estado bebiendo, y se vuelve inc&oacute;modo&rdquo;, afirma. &ldquo;Lo he vivido suficientes veces y, normalmente, cambio de vag&oacute;n o, a veces, he decidido bajarme y esperar a otro metro o tren&rdquo;. Que la gente hable del partido est&aacute; bien, &ldquo;pero en cuanto empiezas a cantar, se genera todo un ambiente de caos y malestar. Me parece inapropiado porque no est&aacute;is solos all&iacute;. Mostrad un poco de consideraci&oacute;n hacia los dem&aacute;s pasajeros&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo echar un vistazo al libro, al peri&oacute;dico o a la pantalla del m&oacute;vil de la persona que tengo al lado?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Eso nunca est&aacute; bien, afirma Wesson. &ldquo;Hoy en d&iacute;a guardamos informaci&oacute;n muy privada en nuestros dispositivos y, adem&aacute;s, podr&iacute;as acabar viendo o leyendo algo que no desear&iacute;as&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; hay de darle a alguien la respuesta al crucigrama que est&aacute; haciendo? Ni hablar, dice Akano. &ldquo;Esa persona est&aacute; ocupada en lo suyo y t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as ocuparte de lo tuyo&rdquo;, afirma. &ldquo;Nunca sabes con qui&eacute;n est&aacute;s tratando. Alguien podr&iacute;a decirte: '&iquest;Te he pedido ayuda?'. Yo har&iacute;a un esfuerzo consciente por no mirar&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mi tren se ha cancelado y todo el mundo se ha quedado tirado. &iquest;Deber&iacute;a ofrecerme a compartir un taxi con otros pasajeros?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ten en cuenta las circunstancias, incluida la tuya propia. &ldquo;Personalmente, yo no lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. &ldquo;Mi opini&oacute;n al respecto tiene que ver con la seguridad, por ser mujer. Me ha pasado antes: me qued&eacute; atrapada, por la noche, y no sab&iacute;amos cu&aacute;ndo se despejar&iacute;an las v&iacute;as. Hab&iacute;a algunas personas intentando reservar taxis, y una o dos me ofrecieron llevarme, pero pens&eacute;: 'No, no conozco a estas personas, son desconocidos', as&iacute; que no acept&eacute;&rdquo;. Sin embargo, depende de la situaci&oacute;n, a&ntilde;ade: si hay alguien con quien te sientas m&aacute;s c&oacute;moda compartiendo el viaje, tal vez una madre con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, la cosa podr&iacute;a ser diferente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a despertar a un desconocido si creo que est&aacute; a punto de pasarse de parada?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto requiere un poco de criterio, afirma Wesson. Pero si est&aacute;s completamente seguro de que es su parada &mdash;por ejemplo, porque hab&eacute;is charlado antes o porque le has o&iacute;do comprar el billete&mdash;, probablemente deber&iacute;as despertarle. &ldquo;Tengo amigos que se quedan dormidos en el tren con bastante frecuencia&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;y el coste de los viajes en taxi es enorme y supera con creces el de los billetes de tren. Creo que mi consejo ser&iacute;a que s&iacute;&rdquo;. Un suave codazo en el momento oportuno deber&iacute;a bastar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y, por &uacute;ltimo, &iquest;c&oacute;mo evito tener que hablar con un desconocido charlat&aacute;n durante un viaje largo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Responde educadamente al principio, aconseja Akano. &ldquo;Despu&eacute;s, si de verdad no quieres conversar, ahora todos tenemos el m&oacute;vil encima, o quiz&aacute; lleves un libro contigo. S&aacute;calo para que vean que ah&iacute; se acaba la conversaci&oacute;n. Creo que, cuando haces eso, la mayor&iacute;a de la gente tiende a dejar de hablar&rdquo;. Si no se dan cuenta de ninguna de las indirectas, quiz&aacute; tengas que fingir que es tu parada y cambiarte a otro vag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Saner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ocio,Trenes,Aviones,Autobuses,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad donde caminar es un acto revolucionario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-caminar-acto-revolucionario-pontevedra-galicia-peatones-viajes-turismo-gastronomia_1_13546227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bcb4caa-34f5-435e-8b07-69cd11df535c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad donde caminar es un acto revolucionario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Pontevedra y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Pontevedra decidi&oacute; hacer algo que parece bastante sencillo hasta que lo intentas: quitar coches del centro y devolver la calle a la gente. Empez&oacute; en 1999 y funcion&oacute; hasta el punto de que su modelo de movilidad ha acabado estudi&aacute;ndose y aplic&aacute;ndose como referencia en medio mundo.  Pero Pontevedra no es solo peatonalizaci&oacute;n y paseos junto a la r&iacute;a. Es una ciudad de mareantes, mariscadoras, peregrinos, castros, albari&ntilde;o, h&oacute;rreos frente al mar y luchas vecinales.&nbsp; En este episodio del podcast Kelugares, Kelu Robles recorre Pontevedra y sus alrededores para entender c&oacute;mo una localidad con una historia profundamente ligada al mar termin&oacute; convirtiendo sus calles en uno de los ejemplos m&aacute;s conocidos de recuperaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Suscr&iacute;bete en<a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#8288;Spotify&#8288;&#8288;</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#8288;&#8288; Ivoox&#8288;&#8288;</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&#8288;&#8288; Youtube&#8288;&#8288;</a> para que la presentadora de este podcast pueda tomarse un Albari&ntilde;o &iexcl;de ti depende la supervivencia del proyecto! (Esto se nota que lo he escrito yo de pu&ntilde;o y letra, Kelu Robles).
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                Plaza De O Teucro                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una historia anterior a los coches</strong></h2><p class="article-text">
        Para entender Pontevedra hay que remontarse mucho m&aacute;s atr&aacute;s. En la provincia existen numerosos testimonios arqueol&oacute;gicos de &eacute;poca prehist&oacute;rica y antigua, especialmente castros y petroglifos. En lugares como Poio o Campo Lameiro pueden encontrarse algunos de los ejemplos m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; conviene desmontar una asociaci&oacute;n bastante habitual: Galicia no puede explicarse simplemente diciendo que fue una tierra celta. La identificaci&oacute;n entre Galicia y los celtas forma parte de una construcci&oacute;n hist&oacute;rica compleja y sigue siendo objeto de debate entre especialistas.
    </p><p class="article-text">
        Los castros, en cambio, son una realidad arqueol&oacute;gica perfectamente documentada. Muchos se levantaron en lugares elevados, desde los que era posible controlar visualmente el territorio y mejorar sus condiciones defensivas. La Pontevedra medieval y moderna crecer&iacute;a despu&eacute;s alrededor de otra ventaja: el mar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Peregrinos, marineros y comerciantes</strong></h2><p class="article-text">
        La <strong>iglesia de la Peregrina</strong> es probablemente el edificio m&aacute;s reconocible de la ciudad. Su peculiar planta ovalada y su relaci&oacute;n con el Camino Portugu&eacute;s la han convertido en uno de los grandes s&iacute;mbolos de Pontevedra.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad lleva siglos formando parte de las rutas de peregrinaci&oacute;n hacia Santiago. Y junto a esa actividad se desarroll&oacute; una importante tradici&oacute;n comercial y mar&iacute;tima.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor</strong>, construida en el siglo XVI bajo el impulso del Gremio de Mareantes, es uno de los mejores testimonios de aquella &eacute;poca. Su fachada plateresca refleja el poder econ&oacute;mico que llegaron a alcanzar los sectores vinculados al mar. Muy cerca, se encuentra<strong> A Moureira</strong>, el antiguo barrio de marineros y trabajadores portuarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pertenecen al patrimonio hist&oacute;rico de la ciudad las <a href="https://www.depo.gal/es/-/ruinas-de-santo-domingo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ruinas de Santo Domingo</strong></a>, restos de un antiguo convento g&oacute;tico que estuvieron amenazados por las transformaciones urban&iacute;sticas del siglo XIX y que hoy forman parte de uno de los conjuntos monumentales m&aacute;s reconocibles de Pontevedra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plaza de Leña                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una ciudad de plazas</strong></h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico se articula alrededor de peque&ntilde;as plazas que tuvieron funciones muy concretas. <strong>En la Plaza de la Le&ntilde;a </strong>se vend&iacute;a menaje de madera y elementos para el ganado. Su mayor exponente gastron&oacute;mico se encuentra en <a href="https://oeirado.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eirado da Le&ntilde;a</a>, un restaurante con Estrella Michel&iacute;n. Para no rascarte tanto el bolsillo vete a <a href="https://www.instagram.com/trasmallorestaurante/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">O Trasmallo</a>, un peque&ntilde;o local que est&aacute; muy cerca de esta plaza y que ofrece los cl&aacute;sicos gallegos.&nbsp;En la Plaza de la Verdura se vend&iacute;a, evidentemente, tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Es broma, se vend&iacute;a verdura. Ah&iacute; te recomiendo comer en Los Maristas y tomarte algo en <a href="https://share.google/CNV1MIVTQJlRMHIFH" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Griffon</a>, una cervecer&iacute;a irlandesa de toda la vida.<strong> </strong>M&eacute;zclate con la juventud en la <strong>Plaza de M&eacute;ndez N&uacute;&ntilde;ez</strong> y t&oacute;mate un refrigerio en<strong> </strong><a href="https://www.instagram.com/lagramolapontevedra/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La Gramola</strong></a><strong>. </strong>
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                Ilha das Esculturas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo de Pontevedra y la Illa das Esculturas</strong></h2><p class="article-text">
        El patrimonio no termina en las calles. El <a href="https://museo.depo.gal/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Museo de Pontevedra</strong></a><strong> </strong>ocupa seis edificios hist&oacute;ricos y re&uacute;ne fondos arqueol&oacute;gicos, art&iacute;sticos e hist&oacute;ricos que permiten recorrer distintas etapas de Galicia. Entre sus colecciones aparecen piezas de &eacute;poca castre&ntilde;a, pintura, escultura y objetos relacionados con la vida cotidiana y mar&iacute;tima.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo encontramos un proyecto completamente diferente: la <a href="https://www.visit-pontevedra.com/experiencia/isla-de-las-esculturas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Illa das Esculturas</strong></a>. Creado en 1999 junto al L&eacute;rez, este museo de arte contempor&aacute;neo al aire libre re&uacute;ne doce obras de doce artistas en un espacio donde el granito y el paisaje forman parte de la propia exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y, si lo que buscamos es naturaleza, la <a href="https://vive.eixoatlantico.com/recurso/xunqueira-de-alba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Xunqueira de Alba</strong></a><a href="https://vive.eixoatlantico.com/recurso/xunqueira-de-alba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>est&aacute; pr&aacute;cticamente pegada a la ciudad. Sus unas 67 hect&aacute;reas de humedal forman un espacio de marismas, caminos y pasarelas utilizado tambi&eacute;n para la observaci&oacute;n de aves. Fue el primer Espacio Natural de Inter&eacute;s Local declarado en Galicia.
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                Gastronomía gallega                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La r&iacute;a como agente gastron&oacute;mico </strong></h2><p class="article-text">
        Pontevedra est&aacute; en el coraz&oacute;n de las R&iacute;as Baixas y eso tambi&eacute;n se nota en la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene diferenciar tres conceptos que a menudo se mezclan: Albari&ntilde;o y Godello son variedades de uva; Ribeiro y Valdeorras son denominaciones de origen; y R&iacute;as Baixas es otra denominaci&oacute;n de origen, especialmente asociada al albari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En la gastronom&iacute;a aparecen productos estrechamente ligados a la r&iacute;a: mejillones, navajas, pulpo y tambi&eacute;n volandeiras. Estas &uacute;ltimas no son simplemente vieiras peque&ntilde;as, sino una especie diferente. Puedes comerte unas volandeiras fant&aacute;sticas en&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para terminar el recorrido gastron&oacute;mico, el <a href="https://share.google/z0f6VrHqqajuPaVMx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Caf&eacute; Moderno</strong></a>, en la Plaza de San Jos&eacute;, conserva el ambiente de un establecimiento instalado en un edificio de comienzos del siglo XX, de car&aacute;cter modernista y ecl&eacute;ctico.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>O Regato Pequeno: </strong>se encuentra Fuera de la zona monumental, en el barrio de Donato. </li>
                                    <li><strong>El Mak&iacute; y La Estafeta </strong>para un buen tapeo. Y <strong>Can Tortilla </strong>es como un furancho pero urbano.</li>
                                    <li><strong>Pontetapas y El Pulpeiro. </strong></li>
                                    <li><strong>Galicia 2000 y Bar el Jam&oacute;n </strong></li>
                                    <li><strong>O Ca&ntilde;&oacute;n de Pau:</strong> casa de comidas familiar, abierta desde 1984, con raciones y ambiente de tasca. </li>
                                    <li><strong>Taberna de F&eacute;lix:</strong> peque&ntilde;a taberna tradicional en pleno casco hist&oacute;rico. </li>
                                    <li><strong>Brotes Wine Bar:</strong> vinoteca m&aacute;s moderna, centrada en vinos gallegos y peque&ntilde;as elaboraciones.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text"><strong>Combarro y la presi&oacute;n tur&iacute;stica</strong></h2><p class="article-text">
        Fuera de Pontevedra, la r&iacute;a ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de las R&iacute;as Baixas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Combarro</strong> es probablemente el ejemplo m&aacute;s popular. Sus h&oacute;rreos junto al mar, casas de piedra y cruceiros lo han convertido en uno de los pueblos m&aacute;s visitados de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Pero el &eacute;xito tur&iacute;stico tambi&eacute;n tiene consecuencias. La presi&oacute;n sobre el alojamiento y la transformaci&oacute;n de viviendas en usos tur&iacute;sticos forman parte de los debates que afectan a numerosos municipios de las R&iacute;as Baixas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a Combarro aparece la <strong>isla de Tambo</strong>, situada en la r&iacute;a de Pontevedra. Durante d&eacute;cadas estuvo vinculada al &aacute;mbito militar y tuvo un acceso muy restringido. Actualmente existen visitas organizadas que permiten conocerla.
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                Feira Franca                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una ciudad que celebra la calle</strong></h2><p class="article-text">
        Pontevedra tambi&eacute;n ha construido parte de su identidad contempor&aacute;nea alrededor del espacio p&uacute;blico. La<strong> Feira Franca</strong>, celebrada desde el a&ntilde;o 2000, recrea el mercado libre de impuestos concedido por Enrique IV en 1467. La fiesta transforma durante unos d&iacute;as el centro hist&oacute;rico y recupera simb&oacute;licamente aquella actividad comercial medieval.
    </p><p class="article-text">
        En agosto llegan las <strong>Fiestas de la Peregrina</strong>, con actos religiosos, gigantes y cabezudos, pe&ntilde;as y actividades en las calles. Y fuera del centro, la senda fluvial del L&eacute;rez permite continuar ese recorrido peatonal hasta Monte Porreiro, junto al r&iacute;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La memoria de las mariscadoras</strong></h2><p class="article-text">
        Hay otra historia de Pontevedra que no aparece en las gu&iacute;as monumentales. En Louriz&aacute;n, las mariscadoras se enfrentaron en los a&ntilde;os cincuenta a la instalaci&oacute;n de la f&aacute;brica de celulosa de ENCE. Aquellas mujeres depend&iacute;an de los bancos marisqueros de la zona para mantener a sus familias y protagonizaron protestas contra unas obras que consideraban una amenaza para su actividad.
    </p><p class="article-text">
        En 1958 y 1959 se produjeron distintas acciones contra la construcci&oacute;n. Algunas mariscadoras llegaron a deshacer durante la noche trabajos realizados durante el d&iacute;a. El 10 de febrero de 1959, una de aquellas protestas fue reprimida por la Guardia Civil y efectivos del buque militar Hern&aacute;n Cort&eacute;s. Es una parte de la historia reciente de Pontevedra que ayuda a entender la relaci&oacute;n entre territorio, actividad econ&oacute;mica y movilizaci&oacute;n social que todav&iacute;a caracteriza a la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ciudad que quit&oacute; los coches</strong></h2><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n urbana iniciada a finales de los noventa no puede separarse de todo lo anterior. Pontevedra decidi&oacute; reducir el espacio destinado al autom&oacute;vil y devolver protagonismo a las calles, las plazas y los recorridos peatonales. El resultado fue una ciudad en la que caminar dej&oacute; de ser simplemente una forma de desplazarse para convertirse en una de las caracter&iacute;sticas principales del espacio urbano.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n gener&oacute; debate, como cualquier transformaci&oacute;n de este calibre. Pero convirti&oacute; a Pontevedra en uno de los casos espa&ntilde;oles m&aacute;s conocidos de recuperaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Y quiz&aacute; esa sea la mejor manera de entender A Boa Vila.
    </p><p class="article-text">
        No como una ciudad que haya dejado de tener problemas, ni como un modelo perfecto, sino como una ciudad que lleva d&eacute;cadas discutiendo qu&eacute; quiere hacer con sus calles, con su patrimonio y con su relaci&oacute;n con el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Entre castros y peregrinos, entre mariscadoras y mareantes, entre el L&eacute;rez y la r&iacute;a, entre el granito y las plazas, Pontevedra ha terminado convirtiendo una decisi&oacute;n urban&iacute;stica en parte de su propia identidad.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad que, para parecer m&aacute;s ciudad, decidi&oacute; quitarle espacio a los coches.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-caminar-acto-revolucionario-pontevedra-galicia-peatones-viajes-turismo-gastronomia_1_13546227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 04:05:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad donde caminar es un acto revolucionario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Turismo gastronómico,Galicia,Pontevedra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El palacio emblemático de Santander que se convierte en un pasaje del terror con motivo de Halloween este 30 y 31 de octubre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/palacio-emblematico-santander-convierte-pasaje-terror-motivo-halloween-30-31-octubre_1_13596143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a548a488-f54c-4e2f-bc5c-f473316c3d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El palacio emblemático de Santander que se convierte en un pasaje del terror con motivo de Halloween este 30 y 31 de octubre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Palacio de la Magdalena acogerá ocho pases de 'La llave dorada', una visita infantil con ambientación especial, personajes y un recorrido por distintas estancias</p><p class="subtitle">A pocos kilómetros del centro de Santander: la playa rodeada de naturaleza y acantilados frente al mar Cantábrico</p></div><p class="article-text">
        La llegada de Halloween tambi&eacute;n cambia durante unos d&iacute;as la programaci&oacute;n de algunos espacios culturales. Adem&aacute;s de las actividades organizadas espec&iacute;ficamente para estas fechas, hay edificios abiertos al p&uacute;blico que incorporan visitas diferentes a las habituales. En estos casos, las historias de ficci&oacute;n y la ambientaci&oacute;n sirven para plantear recorridos que se alejan de las explicaciones m&aacute;s tradicionales sobre el patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de iniciativas ofrece otra forma de conocer un edificio hist&oacute;rico, ya que permite recorrer su interior mientras se participa en una historia preparada para una fecha concreta. Las salas cambian temporalmente de aspecto y los personajes que forman parte del argumento acompa&ntilde;an a los asistentes durante la visita. Para las familias con ni&ntilde;os, el formato combina el acceso a un monumento con una narraci&oacute;n en la que los m&aacute;s peque&ntilde;os tambi&eacute;n pueden participar.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que ocurrir&aacute; en Santander el viernes 30 y el s&aacute;bado 31 de octubre. El Palacio de la Magdalena de Santander volver&aacute; a organizar visitas infantiles coincidiendo con Halloween, esta vez bajo el nombre de 'La llave dorada'. Habr&aacute; varios pases durante las dos jornadas y diferentes estancias de la antigua residencia real formar&aacute;n parte de una historia de misterio. Las plazas ser&aacute;n limitadas y habr&aacute; varias condiciones que deber&aacute;n tenerse en cuenta al acudir con menores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ser&aacute;n las visitas de Halloween al Palacio de la Magdalena</h2><p class="article-text">
        El protagonista de 'La llave dorada' ser&aacute; un botones fantasma que, seg&uacute;n la historia preparada para la ocasi&oacute;n, permanece atrapado en el Palacio desde 1920. Este personaje acompa&ntilde;ar&aacute; a los participantes por el interior y servir&aacute; como hilo conductor de los distintos elementos de misterio previstos para esta edici&oacute;n. La referencia a ese a&ntilde;o pertenece &uacute;nicamente a la ficci&oacute;n de Halloween y no corresponde a ning&uacute;n hecho real relacionado con el edificio.
    </p><p class="article-text">
        La ambientaci&oacute;n comenzar&aacute; antes de entrar. El acceso se realizar&aacute; en el denominado 'tren del terror', que durante el resto del a&ntilde;o funciona como veh&iacute;culo tur&iacute;stico bajo el nombre de 'Magdaleno'. Despu&eacute;s de ese trayecto, el grupo continuar&aacute; por varias salas cuya apariencia cambiar&aacute; temporalmente para adaptarse a la historia. La idea es que los ni&ntilde;os intervengan durante el desarrollo de la narraci&oacute;n y no se limiten a seguir una visita convencional.
    </p><p class="article-text">
        Cada sesi&oacute;n durar&aacute; aproximadamente una hora, incluido el desplazamiento en tren. El viernes 30 de octubre habr&aacute; pases a las 18:00, 19:00, 20:30 y 21:30 horas, horarios que se repetir&aacute;n el s&aacute;bado 31. En total se celebrar&aacute;n ocho turnos entre ambos d&iacute;as. Las entradas costar&aacute;n 17 euros por persona y ser&aacute; necesario adquirir una a partir de los dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los menores de dos a&ntilde;os podr&aacute;n asistir gratuitamente, aunque ser&aacute; necesario comunicarlo previamente. Tendr&aacute;n que ir acompa&ntilde;ados por un adulto que s&iacute; disponga de entrada y, por motivos de aforo, solo se admitir&aacute;n cinco ni&ntilde;os de esa edad en cada turno. Por tanto, aunque no necesiten una entrada de pago, su asistencia deber&aacute; quedar registrada antes de la fecha elegida.
    </p><p class="article-text">
        Todos los menores deber&aacute;n acudir acompa&ntilde;ados por una persona adulta. Adem&aacute;s, se establece un m&aacute;ximo de tres ni&ntilde;os por acompa&ntilde;ante, algo que conviene tener en cuenta al organizar la visita en familia. Tanto los peque&ntilde;os como los mayores podr&aacute;n ir disfrazados, aunque no ser&aacute; obligatorio. Las m&aacute;scaras, en cambio, estar&aacute;n permitidas &uacute;nicamente para los ni&ntilde;os. La disponibilidad final depender&aacute; de las plazas que queden libres en cada horario.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dd9gmIEHMep/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El Palacio de la Magdalena, de residencia real a propiedad municipal</h2><p class="article-text">
        Situado en la pen&iacute;nsula de la Magdalena, el Palacio es uno de los edificios m&aacute;s conocidos de Santander y uno de los ejemplos m&aacute;s destacados de arquitectura civil del norte de Espa&ntilde;a. Se encuentra junto a varias playas urbanas, dentro de un entorno natural muy ligado a la imagen de la ciudad. Buena parte de su importancia hist&oacute;rica procede de su etapa como residencia de verano de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de las d&eacute;cadas, el Palacio fue cambiando de uso. Despu&eacute;s de su etapa vinculada a las estancias estivales de los monarcas, se convirti&oacute; en sede de la Universidad Internacional y posteriormente pas&oacute; a ser propiedad municipal. Esa sucesi&oacute;n de funciones oblig&oacute; a adaptar sus espacios a las necesidades de cada momento y a los diferentes usos que fue acogiendo.
    </p><p class="article-text">
        En 1982 fue declarado Monumento Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico de Car&aacute;cter Nacional, un reconocimiento a su valor patrimonial. A&ntilde;os despu&eacute;s se llev&oacute; a cabo una rehabilitaci&oacute;n que termin&oacute; en 1995. Los trabajos permitieron recuperar la entrada de luz natural, reorganizar distintos espacios interiores y mejorar su adaptaci&oacute;n a las actividades que se desarrollaban en el edificio.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el pasado como residencia real convive con los usos culturales y acad&eacute;micos del Palacio. La historia del edificio y las distintas funciones que ha tenido desde entonces siguen formando parte de su identidad. Las jornadas tem&aacute;ticas de finales de octubre se suman a esa programaci&oacute;n y ofrecen durante dos d&iacute;as una forma diferente de recorrer su interior.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/palacio-emblematico-santander-convierte-pasaje-terror-motivo-halloween-30-31-octubre_1_13596143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 09:37:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El palacio emblemático de Santander que se convierte en un pasaje del terror con motivo de Halloween este 30 y 31 de octubre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Santander,Halloween,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jardin-historico-catalunya-construido-siglo-xix-perfecto-pasear-grutas-palmerales-lago-artificial_1_13591535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08be91c2-d156-49eb-92db-db92d96cb240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parc Samà, en Cambrils, nació como residencia de verano del marqués de Marianao y hoy conserva más de 800 palmeras, edificios históricos y varios espacios visitables</p><p class="subtitle">El jardín de inspiración renacentista que se asoma sobre los acantilados y las playas de la Costa Brava</p></div><p class="article-text">
        En Catalunya todav&iacute;a se conservan antiguas fincas que fueron creadas como lugares de descanso para familias con grandes propiedades. Muchas contaban con una vivienda principal y terrenos dedicados al cultivo, pero tambi&eacute;n con jardines donde se reun&iacute;an &aacute;rboles de distintas procedencias, fuentes y construcciones pensadas para el ocio. Con el paso del tiempo, algunos de estos lugares se han abierto al p&uacute;blico y permiten conocer c&oacute;mo se organizaban unas fincas en las que el exterior ten&iacute;a tanta importancia como los propios edificios.
    </p><p class="article-text">
        Una parte de estos jardines se dise&ntilde;&oacute; durante el siglo XIX, cuando el Romanticismo tambi&eacute;n empez&oacute; a influir en la manera de distribuir las zonas verdes. Frente a los trazados completamente sim&eacute;tricos, fueron ganando espacio los caminos irregulares y los rincones pensados para ofrecer una apariencia m&aacute;s natural. Estanques, cascadas y grutas construidas pod&iacute;an convivir con avenidas arboladas y &aacute;reas abiertas, dando lugar a paisajes diferentes dentro de un mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos ejemplos se encuentra en la provincia de Tarragona. Entre Cambrils y Montbri&oacute; del Camp, en la comarca del Baix Camp, est&aacute;&nbsp;Parc Sam&agrave;, un recinto de 14 hect&aacute;reas&nbsp;que combina un jard&iacute;n bot&aacute;nico, una zona de bosque aut&oacute;ctono y espacios relacionados con la antigua colecci&oacute;n de animales de sus propietarios. El conjunto est&aacute; declarado&nbsp;Bien Cultural de Inter&eacute;s Nacional&nbsp;y conserva varios edificios y estructuras que ayudan a conocer su pasado.
    </p><h2 class="article-text">Una residencia inspirada en Cuba</h2><p class="article-text">
        Parc Sam&agrave; comenz&oacute; a construirse en 1881 por iniciativa de Salvador Sam&agrave; i Torrents, marqu&eacute;s de Marianao. Pertenec&iacute;a a una familia catalana de indianos que hab&iacute;a vivido en Cuba y quiso levantar en Catalunya una residencia para pasar los meses de verano. La idea era incorporar algunas referencias de los paisajes que la familia hab&iacute;a conocido en la isla, especialmente a trav&eacute;s de las plantaciones y de la forma de organizar los jardines.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dee-8s7jIsI/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o se encarg&oacute; a Josep Fontser&egrave; i Mestres, que tambi&eacute;n fue responsable de la gran cascada del parque de la Ciutadella de Barcelona. En el proyecto cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de Antoni Gaud&iacute;. El conjunto se plante&oacute; de manera que la vivienda, los elementos decorativos y las zonas exteriores quedaran conectados entre s&iacute;, en lugar de limitarse a rodear la casa principal con un jard&iacute;n independiente.
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros trabajos se plantaron largas filas de pl&aacute;tanos, mandarinos, tilos y casta&ntilde;os de Indias. A estas especies se sumaron palmeras, yucas y plantas acu&aacute;ticas como los nen&uacute;fares. La selecci&oacute;n permit&iacute;a combinar &aacute;rboles habituales en el territorio con otros capaces de dar un aspecto diferente a determinados rincones. Algunos sectores quedaron definidos por alineaciones de ejemplares, mientras que en otros se dej&oacute; crecer una masa vegetal m&aacute;s densa.
    </p><p class="article-text">
        Esta distribuci&oacute;n segu&iacute;a las caracter&iacute;sticas de los jardines rom&aacute;nticos de la &eacute;poca. Los caminos no ten&iacute;an por qu&eacute; mantener siempre una l&iacute;nea recta y las plantas, el agua y las construcciones se utilizaban para crear distintos ambientes durante el paseo. Aunque algunos rincones buscaban parecer espont&aacute;neos, su aspecto respond&iacute;a a una planificaci&oacute;n previa y formaba parte del proyecto general de la finca.
    </p><h2 class="article-text">Un lago con puentes, vegetaci&oacute;n y animales</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s destacados de Parc Sam&agrave; es su lago artificial, rodeado de &aacute;rboles y otras especies vegetales. En esta parte aparecen tambi&eacute;n una cascada, peque&ntilde;as grutas y varios puentes que comunican distintos puntos. Las cuevas, pese a su aspecto, no son formaciones naturales, sino estructuras levantadas expresamente para integrarse en el dise&ntilde;o y cambiar el paisaje a medida que se avanza por el parque.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto arquitect&oacute;nico incluye adem&aacute;s un palacete, el Pabell&oacute;n de los Loros y la Torre del &Aacute;ngulo. Son edificios con funciones diferentes que muestran c&oacute;mo se repart&iacute;an los usos dentro de la finca y c&oacute;mo las construcciones destinadas al ocio conviv&iacute;an con la residencia familiar. Todas ellas aparecen integradas en el paseo y forman parte de la imagen que todav&iacute;a conserva el lugar.
    </p><p class="article-text">
        La vegetaci&oacute;n ocupa buena parte de las 14 hect&aacute;reas. Hay&nbsp;m&aacute;s de 800 palmeras, adem&aacute;s de robles, cedros y pinos repartidos por distintos sectores. Esta variedad hace que el aspecto cambie durante la visita: algunas zonas mantienen las hileras de &aacute;rboles plantadas desde finales del siglo XIX, mientras que otras presentan una masa m&aacute;s cerrada y cercana a la de un bosque. En el lago tambi&eacute;n pueden verse patos y tortugas.
    </p><p class="article-text">
        Los animales forman parte de la historia de Parc Sam&agrave; desde hace d&eacute;cadas. Despu&eacute;s de las primeras plantaciones, el marqu&eacute;s cre&oacute; un zool&oacute;gico privado y prepar&oacute; jaulas y otros recintos para albergar diferentes ejemplares. Ese pasado todav&iacute;a puede reconocerse hoy, cuando es posible ver gamos, pavos reales, guacamayos, faisanes y otras especies. La presencia de fauna se ha mantenido, aunque el lugar ya no funciona como aquel zool&oacute;gico original.
    </p><p class="article-text">
        Parc Sam&agrave; naci&oacute; como un espacio privado, pero actualmente puede recorrerse como parte del patrimonio de Cambrils. La visita permite conocer c&oacute;mo se combinaban en una misma finca la residencia familiar, los jardines, las construcciones de recreo y los espacios destinados a los animales, adem&aacute;s de acercarse a una parte de la historia local que va m&aacute;s all&aacute; del turismo de playa de la Costa Daurada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jardin-historico-catalunya-construido-siglo-xix-perfecto-pasear-grutas-palmerales-lago-artificial_1_13591535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 06:59:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Catalunya,Jardines,Tarragona,Cambrils,BIC - Bien de Interés Cultural,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-circular-disfrutar-colores-otono-parques-naturales-espectaculares-aragon_1_13590148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd8dd845-c215-4329-a9aa-5450c643a930_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sendero S-1 recorre unos 7,5 kilómetros por el hayedo de Peña Roya y pasa junto a antiguas construcciones y zonas de bosque húmedo</p><p class="subtitle">La villa aragonesa que es Bien de Interés Cultural y cuyo castillo medieval se eleva como un navío de piedra sobre el horizonte</p></div><p class="article-text">
        En oto&ntilde;o, los bosques van cambiando de aspecto a medida que avanzan las semanas. Las hojas pierden poco a poco su color verde y aparecen tonos amarillos, naranjas y rojizos antes de caer de las ramas. Este proceso puede apreciarse tanto en las copas de los &aacute;rboles como en los senderos, donde parte del follaje termina acumul&aacute;ndose. El cambio depende de las condiciones meteorol&oacute;gicas y no se produce al mismo tiempo en todos los ejemplares, por lo que un mismo bosque puede mostrar colores diferentes durante una misma jornada.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, algunas rutas de monta&ntilde;a permiten observar esta transformaci&oacute;n sin necesidad de subir hasta las cumbres. En las zonas donde la humedad favorece el crecimiento de hayas, los senderos atraviesan masas forestales en las que conviven distintas especies. Estas excursiones tambi&eacute;n permiten conocer la relaci&oacute;n que durante a&ntilde;os mantuvieron las poblaciones cercanas con el monte, del que obten&iacute;an recursos como madera o carb&oacute;n. Algunos de aquellos usos han dejado restos que todav&iacute;a pueden encontrarse durante el paseo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos lugares se encuentra en el entorno del Moncayo, cerca de Tarazona, en la provincia de Zaragoza. El hayedo de Pe&ntilde;a Roya cuenta con una ruta circular que permite adentrarse entre los &aacute;rboles, observar los cambios propios del oto&ntilde;o y pasar por un paraje donde se conservan antiguas construcciones. El trazado combina senderos se&ntilde;alizados y pistas forestales y permite conocer esta parte de la monta&ntilde;a sin afrontar la subida hasta las cotas m&aacute;s altas.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo es la ruta circular por el hayedo de Pe&ntilde;a Roya</h2><p class="article-text">
        El recorrido, identificado como sendero S-1, tiene aproximadamente&nbsp;7,5 kil&oacute;metros. Puede completarse en unas dos horas y media, aunque la duraci&oacute;n depender&aacute; del ritmo y de las paradas que se hagan durante la marcha. Acumula 280 metros de subida y otros tantos de bajada, un desnivel que conviene tener en cuenta aunque no se trate de una ruta de alta monta&ntilde;a. Tanto el inicio como el final se encuentran en el aparcamiento situado junto a la&nbsp;Fuente de Sacrist&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde este punto se toma el camino que asciende en direcci&oacute;n al santuario de la Virgen del Moncayo. M&aacute;s adelante se llega a una pista cerrada al tr&aacute;fico, donde hay otro aparcamiento auxiliar. A partir de ah&iacute;, la marcha contin&uacute;a por una v&iacute;a forestal que atraviesa el hayedo. El sendero cuenta con se&ntilde;alizaci&oacute;n, incluidas marcas sobre algunos &aacute;rboles, que ayudan a orientarse en los cruces. Durante la subida , la ruta se aproxima varias veces a las curvas de la carretera y la cruza en distintos puntos antes de volver a internarse en el bosque.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se avanza aparecen hayas de diferentes tama&ntilde;os junto a acebos, serbales, brezos y distintas plantas herb&aacute;ceas. La densidad de las copas condiciona la cantidad de luz que llega al suelo y hace que la vegetaci&oacute;n cambie de unos tramos a otros. En oto&ntilde;o, las hojas de las hayas adquieren distintas tonalidades mientras otras especies mantienen el verde. El follaje ca&iacute;do transforma adem&aacute;s el aspecto de los sectores m&aacute;s cerrados y cubre parte del suelo del sendero.
    </p><p class="article-text">
        El hayedo conserva tambi&eacute;n se&ntilde;ales de antiguos aprovechamientos. Durante a&ntilde;os proporcion&oacute; madera para le&ntilde;a y para la elaboraci&oacute;n de carb&oacute;n, dos actividades habituales en estos montes. Estos usos forman parte de la historia del lugar y ayudan a entender la relaci&oacute;n que mantuvieron durante generaciones las poblaciones cercanas con los recursos del bosque.
    </p><p class="article-text">
        La marcha contin&uacute;a por las laderas hasta acercarse de nuevo a la pista que sube hacia el santuario. En este punto hay que seguir en sentido descendente hasta alcanzar el&nbsp;prado de Santa Luc&iacute;a. All&iacute; se conservan las ruinas de una ermita y un antiguo pozo de nieve, dos de los principales puntos de inter&eacute;s del circuito una vez fuera de la parte m&aacute;s cerrada del hayedo. Desde el prado, el camino de regreso vuelve a estar se&ntilde;alizado y conduce de nuevo hasta la Fuente de Sacrist&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En distintos puntos aparecen referencias como Haya Seca y el barranco de Castilla. Tambi&eacute;n existen cruces con otros recorridos, entre ellos el GR 90.1 y el sendero del Barranco del Apio. Para completar la vuelta de Pe&ntilde;a Roya conviene seguir las se&ntilde;ales correspondientes al S-1 y prestar atenci&oacute;n donde coinciden varias pistas. Tambi&eacute;n es recomendable llevar calzado adecuado y consultar la previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica antes de comenzar.
    </p><h2 class="article-text">El Parque Natural del Moncayo, en la provincia de Zaragoza</h2><p class="article-text">
        El&nbsp;Parque Natural del Moncayo&nbsp;ocupa unas 11.144 hect&aacute;reas repartidas entre nueve municipios: Tarazona, San Mart&iacute;n de la Virgen del Moncayo, Litu&eacute;nigo, Litago, Trasmoz, A&ntilde;&oacute;n de Moncayo, Talamantes, Calcena y Purujosa. Los seis primeros pertenecen a la comarca de Tarazona y el Moncayo; Talamantes, a la del Campo de Borja; y Calcena y Purujosa, a la del Aranda. Su punto m&aacute;s alto es el pico de San Miguel, con 2.315 metros, que constituye adem&aacute;s la m&aacute;xima elevaci&oacute;n del Sistema Ib&eacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        La altura y la orientaci&oacute;n hacen que el aspecto del parque cambie de unas zonas a otras. En la vertiente norte, donde se encuentra Pe&ntilde;a Roya, aparecen bosques favorecidos por unas condiciones m&aacute;s h&uacute;medas, mientras que en otros sectores predominan especies propias de ambientes mediterr&aacute;neos. Esta variedad explica que una ruta como la del S-1 permita recorrer un hayedo sin necesidad de alcanzar las zonas m&aacute;s elevadas del Moncayo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-circular-disfrutar-colores-otono-parques-naturales-espectaculares-aragon_1_13590148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 10:34:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aragón,Rutas,Otoño,Parques naturales,Zaragoza,Senderismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0501e42f-2029-4e62-ac6c-35c0c7e969a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137145.jpg" width="1410" height="793" alt="La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, pedir una ca&ntilde;a fue uno de los gestos m&aacute;s autom&aacute;ticos de la vida social espa&ntilde;ola. Tanto que &ldquo;salir de ca&ntilde;as&rdquo; acab&oacute; por convertirse en una actividad que no ten&iacute;a por qu&eacute; estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entend&iacute;a la medida exacta. Un vaso peque&ntilde;o, fr&iacute;o, con la espuma justa,&nbsp;pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese est&aacute;ndar empieza a resquebrajarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada vez m&aacute;s bares, sobre todo en terrazas y zonas c&eacute;ntricas, la ca&ntilde;a ya no es el formato est&aacute;ndar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de ca&ntilde;a ha desaparecido del inventario. No se trata de una ca&iacute;da del consumo de cerveza. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s de barra. Lo que est&aacute; cambiando es la medida.
    </p><h2 class="article-text">Una medida que organizaba el consumo</h2><p class="article-text">
        La ca&ntilde;a no era solo un formato peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n marcaba un ritmo. Permit&iacute;a beber antes de que la cerveza perdiera fr&iacute;o, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la l&oacute;gica del &ldquo;una m&aacute;s y nos vamos&rdquo;. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa din&aacute;mica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversaci&oacute;n y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisi&oacute;n no responde &uacute;nicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones pr&aacute;cticas.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de eficiencia</h2><p class="article-text">
        Para entender el fen&oacute;meno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos m&aacute;s grandes exigen menos personal, algo que para proyectos peque&ntilde;os supone mucho esfuerzo.&nbsp;&ldquo;El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta&rdquo;, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrile&ntilde;o barrio de Prosperidad. &ldquo;Con nada que seas un poco avispado y le saques tambi&eacute;n una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las ca&ntilde;as no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atenci&oacute;n a las mesas quede comprometido. Miguel Garc&iacute;a, propietario del restaurante de comida tradicional La Monta&ntilde;a, lo plantea tambi&eacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos: &ldquo;Una ca&ntilde;a te obliga a hacer muchos m&aacute;s movimientos en la sala e implica m&aacute;s tiempo. Es lo mismo que ocurr&iacute;a antes con el jam&oacute;n. En los bares casi siempre hab&iacute;a una pata y una persona cortando, pero ahora tienes bl&iacute;sters de jam&oacute;n cortado que se adaptan al plato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el jam&oacute;n no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza peque&ntilde;a pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La ca&ntilde;a exige repetici&oacute;n constante. M&aacute;s rondas implican m&aacute;s trabajo para el mismo n&uacute;mero de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el c&aacute;lculo pesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hosteleros insisten cada vez m&aacute;s en que la diferencia no se mide &uacute;nicamente en el margen de beneficio entre una ca&ntilde;a y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energ&iacute;a y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma m&aacute;s amplia. No es solo cu&aacute;nto deja cada consumici&oacute;n, sino cu&aacute;nto tiempo exige servirla, cu&aacute;nta cristaler&iacute;a hay que lavar y cu&aacute;nto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuaci&oacute;n entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene m&aacute;s que ver con la gesti&oacute;n diaria que con unos c&eacute;ntimos m&aacute;s o menos en el precio final.
    </p><p class="article-text">
        El contexto general del sector tambi&eacute;n ayuda a entender el cambio. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes sectoriales, el consumo per c&aacute;pita ronda los <a href="https://cerveceros.org/uploads/Informe_Socioeconomico_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">52 litros por persona al a&ntilde;o</a> y se ha estabilizado en los &uacute;ltimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hosteler&iacute;a contin&uacute;a siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un mapa con acentos propios</h2><p class="article-text">
        La cerveza peque&ntilde;a nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el Pa&iacute;s Vasco se pide zurito; en Arag&oacute;n, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botell&iacute;n peque&ntilde;o. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora se pierde no es solo la terminolog&iacute;a, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: &ldquo;Para m&iacute; la ca&ntilde;a o el botell&iacute;n est&aacute; asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar m&aacute;s lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares&rdquo;. Este contraste entre entornos m&aacute;s peque&ntilde;os y grandes capitales refleja tambi&eacute;n una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es m&aacute;s pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo m&aacute;s controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotaci&oacute;n de mesas m&aacute;s exigente, el doble se impone con mayor facilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín."
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            <span class="title">
                La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir</h2><p class="article-text">
        El cambio de formato tiene tambi&eacute;n consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradici&oacute;n de tapa incluida como Granada, Ja&eacute;n o Almer&iacute;a, durante a&ntilde;os fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de ca&ntilde;as, cada una acompa&ntilde;ada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en funci&oacute;n de la misma. Cuatro o cinco consumiciones pod&iacute;an equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuaci&oacute;n se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco ca&ntilde;as. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez m&aacute;s tensionados bolsillos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la f&oacute;rmula de doble y raci&oacute;n tambi&eacute;n encuentra sus defensores. &ldquo;La medida del doble me resulta perfecta. Una ca&ntilde;a es poco m&aacute;s que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo&rdquo;, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: &ldquo;Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la ca&ntilde;a, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble&rdquo;, comenta. Para ella, la cuesti&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino de elecci&oacute;n. El problema no es pagar m&aacute;s, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato peque&ntilde;o aunque el precio sea id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido tambi&eacute;n a nuevas formas de salir, como el &ldquo;tardeo&rdquo; o el verm&uacute; torero &mdash;empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades peque&ntilde;as y pueblos&mdash;, que han transformado el consumo asociado a los bares. &ldquo;La ca&ntilde;a para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay m&aacute;s cultura de alargar el aperitivo y lo que surja&rdquo;, asegura Sara Calleja, de 34 a&ntilde;os.&nbsp;
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                    alt="“Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza."
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                “Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Terrazas, turismo y estandarizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El auge de las terrazas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presi&oacute;n por atender a m&aacute;s clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia tur&iacute;stica, adem&aacute;s, el formato grande resulta m&aacute;s reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La ca&ntilde;a, m&aacute;s localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo m&aacute;s que apunta a la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastrificaci&oacute;n</a> que acusan las principales capitales mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La ca&ntilde;a sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra contin&uacute;a siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco m&aacute;s de treinta a&ntilde;os acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la ca&ntilde;a no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una decisi&oacute;n consciente: &ldquo;La defiendo porque su uso es cada vez m&aacute;s residual. No la tengo especialmente barata &mdash;cuesta 2,20 euros&mdash;, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid&rdquo;, explica. Para &eacute;l, eliminar el formato peque&ntilde;o supone renunciar a una parte de esa identidad. &ldquo;Si pretendemos ser un lugar confortable para el d&iacute;a a d&iacute;a, tiene que haber formatos m&aacute;s peque&ntilde;os para beber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales, que adem&aacute;s es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento t&eacute;cnico en defensa de la medida cl&aacute;sica. &ldquo;Organol&eacute;pticamente, es un tama&ntilde;o perfecto para que la cerveza mantenga la carbonataci&oacute;n, la temperatura y el sabor&rdquo;. Es decir, no se trata solo de tradici&oacute;n o costumbre, sino tambi&eacute;n de condiciones &oacute;ptimas de consumo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Morales</span>
                                        <span>—</span> Hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La ca&ntilde;a quiz&aacute; sea solo un vaso peque&ntilde;o, pero durante d&eacute;cadas organiz&oacute; la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar espa&ntilde;ol no se decida en el tama&ntilde;o del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de c&oacute;mo se vive en las ciudades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Cerveza,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Bares,Consumo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mesa-dificil-comer-viaja_1_13467438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9482379-233c-47cc-9bf9-b4c0e7101a5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x205y155.jpg" width="1200" height="675" alt="Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país adicto a sintetizar su gastronomía en la unidad de la miniatura, bien sea bajo la forma de tapa o ración, se da la paradoja de que el viajero solitario se encuentra cada vez con más obstáculos para, en fin: comer</p><p class="subtitle">La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven</p></div><p class="article-text">
        Sabemos bien que Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s para caminarlo e ir comiendo. Lo dice as&iacute; nuestra historia, marcada por la hospitalidad quijotesca de quien acoge al trotamundos solitario &ndash;tradici&oacute;n continuada por todas esas barrigas andantes que han descubierto el pa&iacute;s a golpe de mesonada, de Cela a Echanove pasando por Pla, Cunqueiro o Labordeta&ndash;, y lo dice tambi&eacute;n la estad&iacute;stica, que atribuye ya a <a href="https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&amp;cid=1254736176990&amp;menu=ultiDatos&amp;idp=1254735576863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 12% de los viajes</a> realizados dentro de Espa&ntilde;a a personas que emprenden solas su camino, seg&uacute;n el INE. Pero, en un pa&iacute;s adicto a sintetizar su gastronom&iacute;a en la unidad de la miniatura, bien sea bajo la forma de tapa o raci&oacute;n, se da la paradoja de que el viajero solitario se encuentra cada vez con m&aacute;s obst&aacute;culos para, en fin: comer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuesta entenderse con los hosteleros cuando viajas sola&rdquo;, lamenta &Aacute;ngeles, de 42 a&ntilde;os. &ldquo;Muchas cartas no est&aacute;n adaptadas a todos los tipos de cliente. El hecho de que gran parte de nuestra gastronom&iacute;a se distribuya en raciones a priori podr&iacute;a ser interesante para los que viajamos solos, pero acaba siendo problem&aacute;tico porque son enormes, sobre todo en el norte. Si pides tres raciones de algo t&iacute;pico en Galicia, Asturias o Cantabria, acabas gastando mucho y dejando la mitad en el plato, porque sola no puedes con todo. Al final, acabas vi&eacute;ndote obligada a comprometerte con una sola raci&oacute;n mientras fantaseas con lo mucho que podr&iacute;as haber disfrutado de un men&uacute; m&aacute;s variado. En ese sentido, creo que Andaluc&iacute;a es m&aacute;s agradecida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pilar de 36 a&ntilde;os, comparte este pesar. &ldquo;Yo he recorrido el pa&iacute;s por trabajo y me he llevado varias decepciones por culpa de afrontar mis viajes sola. En Bilbao, por ejemplo, pens&eacute; que no iba a ser tan conflictivo gracias a la cultura del pintxo, y me fui igualmente con la sensaci&oacute;n de que no acab&eacute; abarcando la parte m&aacute;s interesante de su gastronom&iacute;a. Yo, cuando viajaba por trabajo, entend&iacute;a el momento de ir a comer como mi oportunidad para desconectar y comer algo rico, tranquila, pero me encontraba con que eso no pod&iacute;a ser, porque &lsquo;algo rico&rsquo; no es comerte un plato de una sola cosa, sino probar varios platos, o al menos un plato fuerte y varios acompa&ntilde;antes. En Portugal y Reino Unido es lo que se hace, hay una serie de platos fuertes y luego varios acompa&ntilde;antes. Aqu&iacute; eso no existe: todo son platos fuertes y tienes que elegir uno si no quieres acabar con ardor de est&oacute;mago&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me marché de Valladolid con pena de no probar los torreznos porque era imposible pedir un plato que no fuera excesivo para una sola persona. Las raciones están diseñadas para compartir entre varios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar</span>
                                        <span>—</span> 36 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El dolor an&iacute;mico suple al dolor intestinal, y Pilar recuerda con especial pellizco la renuncia que tuvo que hacer en su visita a Valladolid. &ldquo;Coincidi&oacute; en la &eacute;poca del furor por &lsquo;Paquita Salas&rsquo; y me march&eacute; con pena de no probar los torreznos porque era imposible pedir un plato que no fuera excesivo para una sola persona. Las raciones est&aacute;n dise&ntilde;adas para compartir entre varios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de 43 a&ntilde;os, a&ntilde;ade un obst&aacute;culo m&aacute;s a este desaguisado: encontrar mesa para uno. &ldquo;Me ha pasado varias veces el ir a un restaurante sola y que no te den mesa o lo hagan con recelo. Me ha fastidiado porque yo sola me puedo gastar m&aacute;s dinero que una pareja que no pide vino y solo quiere algo para compartir&rdquo;. Lleva diez a&ntilde;os viajando sola por nuestro pa&iacute;s, Portugal, Reino Unido, Dinamarca, Francia&hellip; &ldquo;Y todas las veces que me ha pasado lo de que no me den mesa habiendo libre ha sido en Espa&ntilde;a&rdquo;, protesta. A la pregunta de por qu&eacute; cree que lo hacen, tira de experiencia, pues ella misma ha trabajado en hosteler&iacute;a: &ldquo;Piensan que no es rentable, que voy a gastar menos que si entran dos. Y yo te digo que eso no es verdad porque hay parejas que van justas de dinero y no consumen mucho&rdquo;. Mar&iacute;a asume ya que viajar sola implica hacer estas renuncias y va afinando sus estrategias. &ldquo;Lo que suelo hacer es preguntar si hay medias raciones. Si aun as&iacute; acaba sobrando comida, la pido para llevar y me la tomo al d&iacute;a siguiente. Y si es algo que se puede comer sin calentar y no se estropea, se lo he dado a otras personas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La respuesta del sector hostelero</h2><p class="article-text">
        El sector hostelero es consciente de que nos encontramos ante un cambio de paradigma, pero no todos parecen compartir diagn&oacute;stico ni soluci&oacute;n. Samuel fue socio de un bar de comidas en Vigo que se vio abocado a cerrar tras la pandemia. &ldquo;Quiz&aacute;s habr&iacute;a que ver el problema desde la otra perspectiva. &iquest;Qu&eacute; haces ante los clientes que te piden cambiar el modelo de las raciones? Porque los restauradores, especialmente los m&aacute;s peque&ntilde;os, necesitamos hacer un c&aacute;lculo, una previsi&oacute;n de lo que vamos a ofrecer. Si una raci&oacute;n lleva seis langostinos, y un cliente nos pide tres, o incluso dos, no pasa nada, pero si lo hacen cinco clientes al d&iacute;a, eso acaba teniendo una repercusi&oacute;n econ&oacute;mica sobre nuestra propia planificaci&oacute;n. Al final, es lo de siempre: esa flexibilidad se la puede permitir una gran cadena, no los negocios humildes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Me ha pasado varias veces el ir a un restaurante sola y que no te den mesa o lo hagan con recelo. Me ha fastidiado porque yo sola me puedo gastar más dinero que una pareja que no pide vino y solo quiere algo para compartir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> 43 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Opina lo mismo sobre el declive de las tapas gratis: &ldquo;La gente se queja mucho de que ya no haya tantas como antes, pero hay que recordar que la tapa es una cortes&iacute;a, no una obligaci&oacute;n. Su supuesta desaparici&oacute;n, y digo supuesta porque siguen siendo gratuitas en muchos establecimientos, tiene que ver con el aumento de costes. Ahora mismo s&oacute;lo los bares que funcionan como un tiro llueva o nieve pueden permit&iacute;rselas. Si est&aacute;s empezando, pones tapas y despu&eacute;s de dos meses malos dejas de hacerlo, eso te hunde de cara al cliente, pero es que tres meses a p&eacute;rdidas te obligan directamente a cerrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana Londo&ntilde;o, directora de operaciones del grupo Barcelona Foods &ndash;marca bajo la que se cobijan las franquicias Paeller&iacute;a y Dalirium&ndash;, constata que han percibido el incremento de este tipo de cliente, especialmente en sus restaurantes ubicados en zonas tur&iacute;sticas. &ldquo;Cada vez recibimos m&aacute;s viajeros que comen solos, algo que antes era mucho menos habitual. El cliente individual, que hace unos a&ntilde;os era pr&aacute;cticamente residual, con menos del 2% de nuestros tiques, puede llegar a representar actualmente entre un 8% y un 10% del volumen total de tiques en temporada alta. Ya no hablamos de una excepci&oacute;n, sino de un perfil cada vez m&aacute;s habitual en la restauraci&oacute;n y con un peso creciente en determinados momentos del a&ntilde;o&rdquo;. Admite que la principal dificultad de absorber las preferencias del individuo frente al grupo est&aacute; en el modelo tradicional de las raciones grandes. &ldquo;Si una raci&oacute;n de croquetas trae cuatro unidades y los calamares son abundantes, una persona sola puede quedar satisfecha con dos platos y, sin embargo, perderse buena parte de la variedad que ofrece nuestra gastronom&iacute;a&rdquo;, reconoce. La soluci&oacute;n que han abordado en sus negocios es &ldquo;ofrecer paellas individuales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los restauradores, especialmente los más pequeños, necesitamos hacer un cálculo, una previsión de lo que vamos a ofrecer (...) Al final, es lo de siempre: esa flexibilidad se la puede permitir una gran cadena, no los negocios humildes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Samuel</span>
                                        <span>—</span> hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Se trata esta <em>funkopopizaci&oacute;n</em> de la paella de una pu&ntilde;alada capitalista a nuestra gastronom&iacute;a o una medida necesaria para flexibilizar la tradici&oacute;n al gusto del viajero contempor&aacute;neo? Quiz&aacute;s, ni una cosa ni la otra: s&oacute;lo negocio. Londo&ntilde;o da la raz&oacute;n a Mar&iacute;a &ndash;la excamarera reconvertida en <em>solo traveller</em> enemiga de los restaurantes que la dejan sin mesa por prejuicios&ndash; en cuanto al gasto que el comensal solitario suele hacer en comparaci&oacute;n con los grupos. &ldquo;En algunos casos, el tique medio por persona puede ser entre un 15% y un 20% superior al de un comensal que viene en grupo. Cuando encuentra un buen producto y una experiencia que considera excelente, muchas veces no repara tanto en el precio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Londo&ntilde;o opina que &ldquo;el sector tiene que adaptarse a esta realidad sin perder de vista la rentabilidad&rdquo;. Para ello, propone incorporar &ldquo;medias raciones, formatos individuales y propuestas m&aacute;s adaptadas a distintos tipos de clientes&rdquo;, pero tambi&eacute;n repensar los espacios. &ldquo;No tiene sentido que una persona que come sola ocupe siempre una mesa pensada para cuatro comensales. Contar con barras, mesas altas o zonas para uno o dos clientes permite ofrecer una mejor experiencia y aprovechar de forma m&aacute;s eficiente la capacidad del restaurante&rdquo;, plantea.
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                    alt="“Tiro mucho de japonés, por ejemplo, que en cuestión de precio son los chinos de allí, son económicos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa”, cuenta el escritor Rubén Lardín sobre sus viajes a París."
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                “Tiro mucho de japonés, por ejemplo, que en cuestión de precio son los chinos de allí, son económicos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa”, cuenta el escritor Rubén Lardín sobre sus viajes a París.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos de un comensal solitario</h2><p class="article-text">
        Si hablamos de una tendencia al alza, &iquest;por qu&eacute; seguimos viendo al viajero que va a su aire con ojos entrecerrados por la sospecha? Viajar y comer fuera es algo que se hace en d&uacute;o o en grupo: nos lo ha ense&ntilde;ado as&iacute; la vida, entendiendo &ldquo;vida&rdquo; por eso que llamamos &ldquo;sociedad&rdquo; o &ldquo;cultura&rdquo;, y ni todas las estad&iacute;sticas de los <em>clusters</em> hoteleros o las agencias vacacionales pueden acabar de volver moldeable barro lo que ya es roca sedimentada por el af&aacute;n de los siglos. 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera hace falta introducir el viaje en la ecuaci&oacute;n: basta con hablar del comer. Pensemos en el cine, que es a su vez lo que nos piensa a todos nosotros. Jesse y Celine viajan solos para encontrarse, aunque ellos &ndash;al principio de la pel&iacute;cula&ndash; no lo sepan: viajan para poder terracear y filosofar <em>con alguien</em>; y el negativo de esa dama y ese vagabundo que encuentran sus labios al final de un espagueti, o de ese Wallace y ese Andr&eacute; que se pelean con el sentido de la vida a los postres, es Jack Nicholson con Trastorno Obsesivo Compulsivo llev&aacute;ndose los cubiertos de casa. Hollywood no ha hecho sexy comer solo: hasta los sicarios de Melville y Fincher comen deprisa y con m&aacute;s funcionalidad que placer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: comer sin necesidad de negocio alguno con la alteridad tiene tambi&eacute;n su propia m&uacute;sica. As&iacute; lo ve el escritor Rub&eacute;n Lard&iacute;n, c&eacute;lebre <em>fl&acirc;neur </em>que preconiza el encanto asceta de la soledad. &ldquo;Algunas cosas buenas, y esto sonar&aacute; hosco y te dir&aacute;n que no, pero yo creo que s&iacute;, son preferibles a solas. Una pel&iacute;cula, mirar, el desamor, comer bien... Cualquier cosa buena espec&iacute;fica se amortigua en compa&ntilde;&iacute;a, o al menos se convierte en otra cosa. Yo, si puedo, elijo las dos opciones, o al menos reivindico la primera porque tiene mala fama, a menudo viene tocada de circunstancia, de orfandad, se la teme como a un agujero negro. Y no. Se est&aacute; bien. Se come bien&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te marean con los turnos, si no te quieren servir una caña, solo un doble, pues te levantas y te vas. Esto último, por ejemplo, son modales que Madrid le viene copiando a Barcelona, cosas de la codicia a las que hay que resistirse (...) Es algo que se hace muy bien solo, el irse de los sitios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén Lardín</span>
                                        <span>—</span> escritor y autor de &#039;Maldito Éclair&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Natural de Barcelona y afincado desde hace unos a&ntilde;os en Madrid, Lard&iacute;n viene de publicar un librito luminoso sobre sus visitas a Par&iacute;s que no se parece a ning&uacute;n libro de viajes, <a href="https://libritosjenkins.bigcartel.com/product/maldito-%C3%A9clair-de-rub%C3%A9n-lard%C3%ADn" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maldito &Eacute;clair</em></a> (editado por Libritos Jenkins y cuyo origen, por cierto, est&aacute; en unas cr&oacute;nicas aparecidas precisamente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paris-si-quiero-si_129_9235606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este diario</a>). En todas estas ciudades, Barcelona, Madrid y Par&iacute;s, Lard&iacute;n ha aprendido a cultivar un criterio a prueba de toda clase de hostilidades urbanas. &ldquo;Est&aacute;n los m&iacute;nimos de siempre: si la carta est&aacute; en ingl&eacute;s, pues no entras. Si te marean con los turnos, a cagar a la playa, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si no te quieren servir una ca&ntilde;a, solo un doble</a>, pues te levantas y te vas. Esto &uacute;ltimo, por ejemplo, son modales que Madrid le viene copiando a Barcelona, cosas de la codicia a las que hay que resistirse. No hay que aceptar nunca, bajo ning&uacute;n concepto, porque las consecuencias ser&aacute;n cat&aacute;stroficas para el barrio, para la ciudad, para las personas humanas. Te levantas y te vas. Y esto es algo que se hace muy bien solo, el irse de los sitios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las diferencias entre las dos grandes ciudades de nuestro pa&iacute;s, apunta que Barcelona &ldquo;es una tragedia, hay que ir informado, saber de antemano d&oacute;nde comemos, porque en general la restauraci&oacute;n ya no existe, solo se quiere hacer caja&rdquo;, mientras que en Madrid &ldquo;todav&iacute;a no me he encontrado una mala cara por ser un comensal solitario, ni en los barrios ni junto al Congreso, y esto supongo que es porque todav&iacute;a hay vanidad en la hosteler&iacute;a, les gusta festejarte, que te vayas contento, est&aacute;s en su casa&rdquo;. En cualquier caso, &eacute;l no es partidario de reservar: &ldquo;Eso es de <em>pollopera</em>. Hay que caminar y hacer hambre y el truco es no sentarse nunca en un restaurante donde el due&ntilde;o no est&eacute; tambi&eacute;n sirviendo mesas o al menos cant&aacute;ndote el men&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De Par&iacute;s, Lard&iacute;n dice conocer &ldquo;cuatro sitios&rdquo; e ir a pi&ntilde;&oacute;n fijo por razones horarias (&ldquo;a las dos ya es tarde para ellos&rdquo;) y monetarias (&ldquo;es muy caro para un espa&ntilde;ol, al menos para un espa&ntilde;ol pobre como yo, hay que ir asesorado&rdquo;). Por esta raz&oacute;n, no le veremos tanto degustando platos cocinados a la mantequilla como en restaurantes ex&oacute;ticos bien escogidos. &ldquo;Tiro mucho de japon&eacute;s, por ejemplo, que en cuesti&oacute;n de precio son los chinos de all&iacute;, son econ&oacute;micos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa&rdquo;. De nuevo, la maldici&oacute;n: viajar solo impide penetrar la capa profunda de la cultura local; pero &iquest;y si ese orillarnos hacia lo posible, que no lo ideal, fuera otra forma de viajar mucho m&aacute;s honesta que la <em>hubris</em> tur&iacute;stica de quien aspira a desentra&ntilde;ar una cultura entera a golpe de tenedor entre <em>ryanairs,</em> Google Maps y caminatas con Hoka? 
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                    alt="Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podríamos probar, pero también nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colección de cromos."
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                Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podríamos probar, pero también nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colección de cromos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Jap&oacute;n, dice Lard&iacute;n. &ldquo;Conocen la soledad del alma y no tienen prisa&rdquo;. Bien: hag&aacute;mosle caso y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vayamos a Jap&oacute;n</a>. Gor&#333; Inogashira es un comercial japon&eacute;s que viaja por todo su pa&iacute;s cerrando ventas, manteniendo reuniones, haciendo esa vida tan gris como operativa que se presupone a los llamados &ldquo;viajantes&rdquo;, hasta que la tripa ruge y llega el momento de hacer un alto en la inercia laboral para despertar ese olfato y ese o&iacute;do que s&oacute;lo la calle entonan y elegir un restaurante donde comer solo y dejar al vendedor en la puerta y convertirse en un sensual Proust de la experiencia gastron&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Gor&#333; Inogashira no es, por desgracia, la &uacute;ltima y decisiva fuente de este reportaje que a continuaci&oacute;n pasar&aacute; a narrarnos su estilo de vida con ilustrativos entrecomillados, sino el personaje de ficci&oacute;n que protagoniza <em>El gourmet solitario,</em> manga escrito por Masayuki Kusumi y dibujado por Jiro Taniguchi donde el rito de comer solo mientras se viaja florece ante nosotros como una delicada magnolia de hoja perenne. Las historietas ideadas por Kusumi son aconflictivas, casi antinarrativas en su placidez: no hay h&eacute;roes ni enemigos ni objetivos ni obst&aacute;culos: hay sushis y r&aacute;menes y pizzas que nuestro protagonista, simplemente, se sienta a degustar y a pensar y a vincular con sus recuerdos y sus temores y pensamientos y cosas. Esa ceremonia preciosa, que conoce el que ha estado ah&iacute;, el que deambula y come solo por calles inh&oacute;spitas, se vuelve l&iacute;rica en manos de un japon&eacute;s, si bien tiene cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil traslado a la econom&iacute;a social de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Puede que el verdadero lujo de viajar solo consista precisamente en dejar de aspirar a conocerlo todo y aceptar que una gastronom&iacute;a no se agota en sus platos m&aacute;s c&eacute;lebres, del mismo modo que una ciudad no se conquista por haber seguido durante tres d&iacute;as las recomendaciones de Google Maps (o peor: de ChatGPT). Al fin y al cabo, tambi&eacute;n hay algo perversamente tur&iacute;stico en convertir cada comida en un safari culinario donde ir haciendo <em>checks</em> a cada especie avistada o degustada. Inogashira no pretende desentra&ntilde;ar Jap&oacute;n: el t&iacute;o observa, escucha, tantea, elige, se sienta; despu&eacute;s come, piensa un poco y sigue su camino. No hay en ello ninguna &eacute;pica de la experiencia ni voluntad de apropiarse del lugar, sino algo m&aacute;s modesto y quiz&aacute; placentero: estar all&iacute;. Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podr&iacute;amos probar, pero tambi&eacute;n nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colecci&oacute;n de cromos. A veces conocer menos es una forma bastante digna de disfrutar m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mesa-dificil-comer-viaja_1_13467438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 19:09:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico,Restauración,Viajeros,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/tiramisu-postre-arrasa-revela-nostalgia-decadencia_1_13503265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c532b6c-1c9d-4f4c-8a92-a1c444be92bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pudin de café y mascarpone siempre ha sido muy popular. Pero ahora ha inspirado innumerables productos, desde bebidas hasta helados y bollos. ¿Qué hay detrás de este gran fenómeno cultural?</p><p class="subtitle">Paradoja en la cafetería: por qué un té “de bolsita” es casi siempre más caro que un café</p></div><p class="article-text">
        Cuando Giancarlo Fanigliulo abri&oacute; Marrone, una cafeter&iacute;a dedicada al tiramis&uacute; en el Soho londinense en agosto, no se esperaba que se agotara todo en dos horas y media. &ldquo;Esperaba que hubiera expectaci&oacute;n, pero no que <a href="https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se formaran colas</a> que dieran la vuelta a la esquina&rdquo;, me cuenta. &ldquo;Fue una locura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de entusiasmo por el postre italiano no es un caso aislado: al parecer, vivimos en una era de &ldquo;tiramis&uacute;man&iacute;a&rdquo;. Casi todas las cadenas de cafeter&iacute;as han ofrecido alg&uacute;n tipo de caf&eacute; de tiramis&uacute; como especial de temporada (en EEUU, Dunkin&rsquo; tiene actualmente cuatro bebidas diferentes con sabor a tiramis&uacute; en su carta). Por su parte, Haagen-Dazs y Carte D&rsquo;or venden ahora helado de tiramis&uacute;, la cadena londinense Buns from Home ofrece un bollo de masa de croissant con sabor a tiramis&uacute; y las redes sociales est&aacute;n repletas de recetas de tiramis&uacute; y v&iacute;deos de &ldquo;cajones de tiramis&uacute;&rdquo; &mdash;bandejas con el postre listas para servir desde los cajones de las cocinas de los chefs&mdash;, tal y como populariz&oacute; el v&iacute;deo viral del restaurante de pasta de Manchester Onda.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Cw7rtOEtykE/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Marrone no es el primer local especializado &ldquo;solo en tiramis&uacute;&rdquo; que ha surgido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el <a href="https://tasteparadiso.co.uk/?srsltid=AfmBOorvXhf8R4Gq7dsy0hi8UEKArgcvC2bsxxidxFul1uown1PiWHo0" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paradiso</a> de Sheffield &mdash;que, adem&aacute;s del tiramis&uacute; cl&aacute;sico, te ofrece un &ldquo;latte-mis&ugrave;&rdquo; (un caf&eacute; helado coronado con una porci&oacute;n de tiramis&uacute;)&mdash; abri&oacute; sus puertas en 2023; mientras que el <a href="https://www.tiktok.com/@_secretlayers" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Secret Layers, que se hizo viral en TikTok,</a> donde se puede comprar el postre en una peque&ntilde;a ventanilla en la pared, abri&oacute; en Paddington, Londres, el a&ntilde;o pasado. En marzo se bati&oacute; el r&eacute;cord mundial Guinness del tiramis&uacute; m&aacute;s largo del mundo cuando unos chefs prepararon una porci&oacute;n de 440,6 metros de este postre (aunque hubo cierta pol&eacute;mica, al menos entre mis amigos, sobre si realmente deb&iacute;a considerarse el m&aacute;s largo, ya que parec&iacute;a una serie de porciones m&aacute;s peque&ntilde;as de tiramis&uacute; unidas entre s&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Los supermercados tambi&eacute;n est&aacute;n notando un repunte en las compras de tiramis&uacute;. &ldquo;Las ventas de nuestra gama de tiramis&uacute; de marca propia han crecido un 5 % durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, y nuestro postre Tesco Finest Coffee &amp; Amaretto Tiramisu ha resultado especialmente popular, con un aumento de las ventas de casi un 10 %&rdquo;, afirma Peter Wood, responsable de compras de la categor&iacute;a de postres de Tesco. M&amp;S, que actualmente tiene en stock &ldquo;brownies cremosos de tiramis&uacute;&rdquo; y que en Semana Santa vendi&oacute; bollos de tiramis&uacute; con cruz, afirma que las ventas de tiramis&uacute; han aumentado un 27% en comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o pasado. [En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se cuela entre los refrigerados del s&uacute;per y las novedades de las cartas de los restaurantes-tendencia].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El tiramisú &quot;más largo del mundo&quot;, en el Chelsea Old Town Hall, Londres.                            </span>
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        La moda del tiramis&uacute; tambi&eacute;n ha llegado a las bodas, a veces como sustituto de la tarta nupcial. Este postre &ldquo;es probablemente una de las principales tendencias de 2026&rdquo;, afirma el organizador de bodas Oliver Stanton, afincado en los Cotswolds; cuando hablamos con &eacute;l, acaba de terminar de trabajar en una boda en la que se sirvi&oacute; tiramis&uacute;. &ldquo;Muchas parejas piden que se sirva el tiramis&uacute; en copas de champ&aacute;n y se disponga en forma de torre, como se har&iacute;a con una torre de champ&aacute;n. Sirve tanto como postre para los invitados como para crear una oportunidad fotogr&aacute;fica adicional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tiramis&uacute; siempre ha sido un postre muy querido, pero Lisa Harris, cofundadora de la consultor&iacute;a de alimentaci&oacute;n y bebidas Harris and Hayes, entiende por qu&eacute; est&aacute; experimentando un repunte de popularidad en este momento: los algoritmos de las redes sociales premian la nostalgia y todo aquello que simbolice la decadencia, y el tiramis&uacute; cumple ambos requisitos. &ldquo;Un buen tiramis&uacute; es, en realidad, un ejercicio de equilibrio entre el caf&eacute;, la crema y el bizcocho. En realidad, no tiene mucho misterio&rdquo;, afirma Harris. &ldquo;Y, sin embargo, tambi&eacute;n es sin&oacute;nimo de placer&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DdD5TvKJ-oP/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La proliferaci&oacute;n de productos con sabor a tiramis&uacute;, a&ntilde;ade, se debe probablemente en parte a la propia palabra &ldquo;tiramis&uacute;&rdquo;: &ldquo;Transmite elegancia sin necesidad de esforzarse demasiado&rdquo;. Tambi&eacute;n es una forma sencilla de describir un perfil de sabor espec&iacute;fico: &ldquo;Podr&iacute;a decir 'caf&eacute; con leche de tiramis&uacute;', 'galleta de tiramis&uacute;' o 'donut de tiramis&uacute;', y sabr&iacute;as que me refiero a que lleva crema y caf&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de la &ldquo;cultura de los peque&ntilde;os caprichos&rdquo; &mdash;el concepto de darse peque&ntilde;as recompensas en medio de tiempos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos dif&iacute;ciles&mdash; tambi&eacute;n ha contribuido al &eacute;xito del tiramis&uacute; y de los productos con sabor a tiramis&uacute;. En un momento &ldquo;en el que la gente quiz&aacute; sale menos a comer fuera, dada la situaci&oacute;n econ&oacute;mica actual&rdquo;, darse un capricho se vuelve m&aacute;s codiciado. El simple hecho de que alguien &ldquo;se plantee qu&eacute; postre va a tomar&rdquo; cobra mayor importancia, afirma Harris.
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                Casi todas las cadenas de cafeterías han ofrecido algún tipo de café de tiramisú como especial de temporada.                            </span>
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        En parte fue precisamente porque el tiramis&uacute; se ha convertido en &ldquo;todo un fen&oacute;meno cultural&rdquo; por lo que Fanigliulo decidi&oacute; abrir Marrone. Este joven de 30 a&ntilde;os no tiene experiencia en el sector de la hosteler&iacute;a &mdash;antes trabajaba en ventas de tecnolog&iacute;a&mdash;, pero le llam&oacute; la atenci&oacute;n que &ldquo;cuando piensas en el tiramis&uacute;, nunca ha habido una marca asociada a &eacute;l&rdquo;. Su familia es italiana por parte de padre, y su tiramis&uacute; se inspira en la receta de su abuela. Los tres tiramis&uacute;s del men&uacute; de Marrone (el cl&aacute;sico original, el de chocolate negro y sal marina, y el de pistacho, cada uno a 10 libras el vaso) tienen un estilo ligero y brillante &mdash;a diferencia de un bloque que conserva su forma al cortarlo&mdash;, que es como a Fanigliulo le gusta el tiramis&uacute;. Espera que Marrone se convierta en un lugar de referencia para quienes busquen este estilo de tiramis&uacute; (que, puedo confirmar, est&aacute; absolutamente delicioso).
    </p><p class="article-text">
        El entusiasmo de Fanigliulo por un buen tiramis&uacute; es contagioso y me recuerda que, de verdad, me encanta este postre tan bonito, cremoso y lleno de cafe&iacute;na y alcohol. Y estoy totalmente a favor de que haya m&aacute;s sitios donde tomar un buen tiramis&uacute;. Pero cada vez que veo una nueva versi&oacute;n de este maravilloso postre convertida en otra bebida o aperitivo m&aacute;s, no puedo evitar pensar que quiz&aacute; nos estamos pasando un poco. &iquest;Quiz&aacute; sea hora de decir <em>&ldquo;tirami-stop&rdquo;</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucy Knight]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/tiramisu-postre-arrasa-revela-nostalgia-decadencia_1_13503265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Tendencias,Postres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/septiembre-vinedos-cinco-escapadas-vivir-vendimia_1_13488455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2af19dd-ab3b-4afb-a481-4683fcdb32b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1306y567.jpg" width="1200" height="675" alt="Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del paisaje de la Ribeira Sacra a los viñedos de La Rioja, Rueda, Rías Baixas y Ribera del Duero, estas cinco escapadas permiten conocer de cerca la vendimia, participar en algunas de sus tareas y descubrir el origen de algunos de los mejores vinos de España
</p><p class="subtitle">Una escapada a Ávila para viajar a la Edad Media entre murallas, palacios, juglares y caballeros</p></div><p class="article-text">
        Septiembre es, tradicionalmente, uno de los mejores meses para acercarse a las grandes regiones vitivin&iacute;colas de Espa&ntilde;a. Es tiempo de vendimia, de vi&ntilde;edos llenos de actividad y de bodegas que empiezan a recibir la uva de una nueva cosecha. Tambi&eacute;n es una buena oportunidad para conocer de cerca todo lo que hay detr&aacute;s de un vino, desde el trabajo en el campo hasta los primeros mostos y las catas.
    </p><p class="article-text">
        Pero este a&ntilde;o toca hacer una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n en los planes. Las altas temperaturas han adelantado la vendimia en buena parte del pa&iacute;s y algunas denominaciones han comenzado a recoger la uva hasta dos semanas antes de lo habitual. Rueda, por ejemplo, dio el pistoletazo de salida a mediados de agosto y R&iacute;as Baixas inici&oacute; la campa&ntilde;a de forma similar, en la vendimia m&aacute;s temprana de su historia. Eso no significa, sin embargo, que en septiembre se haya terminado todo: la recogida no comienza al mismo tiempo en todos los vi&ntilde;edos y depende de factores como la variedad, la maduraci&oacute;n o las condiciones de cada parcela.
    </p><p class="article-text">
        Por eso todav&iacute;a estamos a tiempo de acercarnos a algunos de los grandes territorios del vino y conocer c&oacute;mo se vive la vendimia desde dentro. Viajamos a la Ribeira Sacra, La Rioja, Rueda, R&iacute;as Baixas y Ribera del Duero para descubrir experiencias entre vi&ntilde;edos y bodegas, probar uvas y mostos, comprender algunas labores de la cosecha y, en determinados casos, disfrutar tambi&eacute;n de las fiestas que todav&iacute;a quedan por delante.
    </p><h2 class="article-text">Ribeira Sacra: vendimiar a mano entre los ca&ntilde;ones del Sil y el Mi&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar donde la vendimia permite entender hasta qu&eacute; punto el vino est&aacute; ligado al territorio, ese es la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-ribeira-sacra-ver-excursion-dia_1_11453697.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ribeira Sacra</a>. Los vi&ntilde;edos se extienden por las escarpadas laderas de los ca&ntilde;ones del Sil y el Mi&ntilde;o, organizados en bancales que hacen imposible la mecanizaci&oacute;n. Aqu&iacute; la llamada &ldquo;viticultura heroica&rdquo; obliga a realizar la vendimia a mano, una tradici&oacute;n que se remonta a tiempos de los romanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pisado de uvas en Ribeira Sacra.                            </span>
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        Este septiembre hay adem&aacute;s una oportunidad especialmente interesante para conocerla desde dentro. El <a href="https://turismo.ribeirasacra.org/noticias/vinobus-vendimia-2026" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vi&ntilde;ob&uacute;s Vendima 2026</a> propone cinco jornadas, los d&iacute;as 6, 12, 13, 19 y 20 de septiembre, para acercarse al trabajo que se desarrolla durante estas semanas en las vi&ntilde;as y las bodegas. La actividad comienza con un paseo por los vi&ntilde;edos para conocer las variedades, el suelo y las particularidades del cultivo en pendiente. Despu&eacute;s llega el momento de participar en la vendimia, cortando y recogiendo racimos, y de probar el tradicional pisado de la uva.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia se completa con una cata de uvas, mostos y vinos y con una comida. Una propuesta especialmente completa para quienes quieran vivir la vendimia de una forma participativa y no limitarse a contemplarla desde fuera.
    </p><h2 class="article-text">La Rioja: cuando la vendimia tambi&eacute;n se vive en la calle</h2><p class="article-text">
        En La Rioja, el vino forma parte de la vida cotidiana y septiembre es un buen momento para comprobarlo. Este a&ntilde;o, adem&aacute;s, la campa&ntilde;a ha sido especialmente temprana: la DOCa Rioja autoriz&oacute; la recogida el 6 de agosto, la fecha m&aacute;s temprana de su historia. Mientras las distintas zonas y vi&ntilde;edos siguen su propio calendario, Logro&ntilde;o se prepara para celebrar una de las grandes citas del mes.
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                Vendimia en La Rioja Alavesa.                            </span>
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        Las Fiestas de San Mateo y la Vendimia Riojana se celebrar&aacute;n del 19 al 25 de septiembre y tienen en la uva y el vino uno de sus grandes protagonistas. El momento m&aacute;s tradicional llega con el pisado de la uva y la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera, dentro de un programa que incluye tambi&eacute;n desfiles, m&uacute;sica, gastronom&iacute;a y actividades populares.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n queda por delante la Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa, que se celebrar&aacute; el 13 de septiembre en Kripan, con catas de vinos locales, demostraciones de labores tradicionales y actividades para todos los p&uacute;blicos. Es una forma diferente de acercarse a la vendimia, no tanto desde el trabajo en la vi&ntilde;a como desde la celebraci&oacute;n de una nueva cosecha.
    </p><h2 class="article-text">Rueda: una vendimia que contin&uacute;a despu&eacute;s del adelanto</h2><p class="article-text">
        Rueda es otro de los ejemplos m&aacute;s claros de que este a&ntilde;o vamos con el calendario adelantado. La vendimia comenz&oacute; unos diez d&iacute;as antes de lo habitual, durante la noche del 12 al 13 de agosto, y despu&eacute;s se fueron incorporando progresivamente m&aacute;s bodegas hasta extender la recogida por las 20.750 hect&aacute;reas de la denominaci&oacute;n.
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                Vendimia nocturna de uva blanca en la Denominación de Origen Rueda.                            </span>
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        Eso no significa que septiembre haya dejado de ser un buen momento para visitar la zona. La Ruta del Vino de Rueda ofrece durante estas semanas distintas experiencias relacionadas con la cosecha. Algunas permiten acompa&ntilde;ar una vendimia nocturna, conocer la llegada de la uva a la bodega y probar el primer mosto. Otras proponen comparar uvas reci&eacute;n vendimiadas con los vinos elaborados a partir de ellas para descubrir c&oacute;mo cambia su sabor durante el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay propuestas que permiten recorrer el vi&ntilde;edo y la bodega, probar el primer mosto de la cosecha y acercarse al Verdejo desde su origen. Algunas, programadas para los d&iacute;as 5, 12, 13, 19 y 20 de septiembre, permiten incluso vendimiar distintas variedades, probar las propias uvas junto a los vinos elaborados con ellas y terminar con un almuerzo de vendimia.
    </p><p class="article-text">
        Y si la escapada puede esperar unas semanas m&aacute;s, Rueda celebrar&aacute; del 9 al 11 de octubre su Fiesta de la Vendimia, con feria del vino, artesan&iacute;a, gastronom&iacute;a, m&uacute;sica y actividades relacionadas con la nueva a&ntilde;ada.
    </p><h2 class="article-text">R&iacute;as Baixas: conocer una vendimia completamente manual</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en R&iacute;as Baixas toca hablar de un adelanto excepcional. La denominaci&oacute;n inici&oacute; la vendimia el 14 de agosto, la fecha m&aacute;s temprana de su historia, debido a las condiciones meteorol&oacute;gicas.
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                Vendimia en las Rías Baixas.                            </span>
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        Aun as&iacute;, septiembre sigue siendo un buen momento para acercarse a este territorio y conocer c&oacute;mo se trabaja la vi&ntilde;a. Una de sus principales particularidades es que la vendimia se realiza exclusivamente de forma manual. Algunas bodegas abren durante estas semanas sus puertas a los visitantes que quieren participar en la recogida, normalmente a primera hora y acompa&ntilde;ados por los viticultores, que explican el trabajo que hay detr&aacute;s de cada racimo.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes prefieran una experiencia m&aacute;s relajada, tambi&eacute;n es posible visitar bodegas y conocer el proceso de elaboraci&oacute;n. La escapada puede completarse con paseos en bicicleta, visitas guiadas o catas y, en algunos casos, con alojamiento entre vi&ntilde;edos en antiguas casas de labranza rehabilitadas.
    </p><h2 class="article-text">Ribera del Duero: del racimo al mosto</h2><p class="article-text">
        En Ribera del Duero tenemos una buena ventaja para viajar en septiembre, y es que aqu&iacute; el calendario de la vendimia es amplio. Habitualmente comienza a finales de agosto o principios de septiembre con las variedades m&aacute;s tempranas y puede prolongarse hasta bien entrado octubre. Este a&ntilde;o se ha adelantado, se inici&oacute; el 18 de agosto, pero con buenas expectativas de calidad.
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                Tradicional pisado de uva en Ribera del Duero.                            </span>
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        Las posibilidades para el visitante son variadas. Algunas experiencias permiten entrar en una bodega durante la recogida para conocer c&oacute;mo se recibe y selecciona la uva, probar mostos reci&eacute;n extra&iacute;dos o acercarse a las primeras fases de elaboraci&oacute;n. Otras permiten participar directamente en la vendimia, recogiendo uvas en el vi&ntilde;edo y pis&aacute;ndolas despu&eacute;s, o realizar talleres para conocer c&oacute;mo se hac&iacute;a tradicionalmente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay propuestas centradas en probar la materia prima antes de que se convierta en vino, con catas de uvas, mostos y fermentaciones, o conocer distintas variedades y aprender a analizar su grado alcoh&oacute;lico. Son distintas formas de acercarse a un proceso que normalmente solo conocemos cuando el vino ya est&aacute; en la copa.
    </p><p class="article-text">
        Y si queremos prolongar la escapada, Pe&ntilde;afiel celebrar&aacute; los d&iacute;as 2 y 3 de octubre su Fiesta de la Vendimia y Riberjoven, con vino, gastronom&iacute;a, m&uacute;sica y actividades en sus calles y plazas. En octubre tambi&eacute;n habr&aacute; otras celebraciones vinculadas a la cosecha en localidades como Quintanilla de On&eacute;simo o Langa de Duero. Por lo que sobran los motivos para regalarnos alguna escapada enotur&iacute;stica esta temporada, sea cual sea el destino elegido
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/septiembre-vinedos-cinco-escapadas-vivir-vendimia_1_13488455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 19:46:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Vinos,Turismo,Enoturismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34ff00a9-d99f-461e-930a-d51ee1e6dc30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132883.jpg" width="5184" height="2916" alt="Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ujué, Sepúlveda, Peñalba de Santiago o Pals comparten algo en común: un conjunto histórico sorprendentemente bien conservado y mucho menos conocido de lo que merece</p><p class="subtitle">Erik Harley y la disparatada España de las rotondas: “Hemos decorado nuestras ciudades con demasiada alegría”</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; llena de pueblos que todos tenemos en mente cuando pensamos en un casco antiguo bien cuidado. Lugares que aparecen una y otra vez en listas, recomendaciones y reportajes. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esos nombres tan repetidos y trillados, hay un mont&oacute;n de destinos menos conocidos que tambi&eacute;n conservan un patrimonio incre&iacute;ble y un ambiente que merece ser disfrutado con calma.
    </p><p class="article-text">
        Lugares como Albarrac&iacute;n, La Alberca, Pedraza, A&iacute;nsa, Alqu&eacute;zar, Cudillero, Sig&uuml;enza, Santillana del Mar, Frigiliana o Trujillo no necesitan presentaci&oacute;n. Probablemente has estado ya en alguno de ellos o los tienes anotados para futuras escapadas, porque son valores seguros. Esta vez, sin embargo, queremos alejarnos de esos cl&aacute;sicos para mirar a otros pueblos m&aacute;s discretos, quiz&aacute; menos populares, pero que sorprenden much&iacute;simo cuando los recorres.
    </p><p class="article-text">
        Hoy te traemos siete ejemplos que lo demuestran: Uju&eacute;, Mondo&ntilde;edo, Herv&aacute;s, Sep&uacute;lveda, Morella, Pe&ntilde;alba de Santiago y Pals. Todos tienen en com&uacute;n un conjunto hist&oacute;rico muy bien conservado, personalidad propia y ese encanto que hace que un paseo por sus calles se convierta en la escapada perfecta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uju&eacute; (Navarra)</strong></h2><p class="article-text">
        En lo alto de una atalaya natural se levanta Uju&eacute;, un pueblo que conserva la esencia de su pasado medieval. Su iglesia-fortaleza, mezcla de rom&aacute;nico y g&oacute;tico, domina todo el caser&iacute;o y marca la silueta del lugar. A su alrededor se dibuja un conjunto de calles empinadas y estrechas, flanqueadas por casas de piedra caliza que mantienen una imagen homog&eacute;nea y muy cuidada. Es imposible no fijarse en c&oacute;mo la localidad sigue el perfil de la ladera, creando un entramado que invita a recorrerlo con calma (especialmente cuando la cuesta es hacia arriba).
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                Ujué, uno de los pueblos más bonitos de Navarra.                            </span>
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        A Uju&eacute; no se viene solo por su arquitectura. Tambi&eacute;n por las vistas, que alcanzan desde los Pirineos hasta la Ribera del Ebro. O por su historia, marcada por la leyenda del pastor y la paloma que dio origen al santuario. Y, por supuesto, su gastronom&iacute;a m&aacute;s popular: las migas de pastor que aqu&iacute; se sirven en brasero y que forman parte de la identidad del pueblo. Si te sobra tiempo, la visita a San Mart&iacute;n de Unx es un buen complemento. Por eso se encuenta entre <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-navarra-10-lugares-encanto-cautivan-viajero_1_8964180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Navarra</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mondo&ntilde;edo (Lugo)</strong></h2><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico de Mondo&ntilde;edo bien merece una visita. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, es f&aacute;cil entender por qu&eacute;. La Catedral-Bas&iacute;lica de la Asunci&oacute;n, que mezcla rom&aacute;nico, g&oacute;tico y barroco, es el n&uacute;cleo de todo su urbanismo. A su alrededor se suceden edificios como el palacio episcopal, la Fonte Vella, el Seminario de Santa Catalina, restos de muralla, conventos y plazas donde se nota la huella de siglos de historia. Claramente, pasear por estas calles es viajar atr&aacute;s en el tiempo.
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                Catedral de Mondoñedo (Lugo).                            </span>
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        Mondo&ntilde;edo tambi&eacute;n tiene otros motivos para justificar la visita. Es Camino de Santiago, tiene una relaci&oacute;n especial con figuras como el escritor &Aacute;lvaro Cunqueiro y conserva tradiciones muy arraigadas, como su propio pan artesano, que tiene renombre. El barrio de Os Mu&iacute;&ntilde;os, con sus antiguos molinos y canales de agua, es perfecto para salir del centro. A esto se suma su entorno natural, con lugares tan curiosos como la Cova do Rei Cintolo, que puede ser visitada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Herv&aacute;s (C&aacute;ceres)</strong></h2><p class="article-text">
        El barrio jud&iacute;o de Herv&aacute;s es uno de los conjuntos hist&oacute;ricos mejor conservados de Espa&ntilde;a. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, sus casas de adobe con entramados de madera, sus balconadas y sus calles estrechas forman un escenario muy singular. El trazado, lleno de recodos y pendientes, mantiene vivo el recuerdo de las familias jud&iacute;as que vivieron aqu&iacute; antes de su expulsi&oacute;n. Calles como la Sinagoga, Rabilero o Cofrad&iacute;a conservan ese sabor antiguo que tanto llama la atenci&oacute;n.
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                El barrio judío de Hervás.                            </span>
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        Adem&aacute;s de su valor patrimonial, Herv&aacute;s tiene una vida cultural muy activa. Cada verano, el Festival de los Conversos llena el barrio jud&iacute;o de representaciones en las que participa todo el pueblo. La iglesia castillo de Santa Mar&iacute;a, levantada sobre un antiguo castillo templario, ofrece una de las mejores vistas de la localidad. Y si te apetece completar la escapada con naturaleza, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle del Ambroz</a> lo pone f&aacute;cil en cualquier estaci&oacute;n, pero especialmente en oto&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sep&uacute;lveda (Segovia)</strong></h2><p class="article-text">
        Sep&uacute;lveda es sin&oacute;nimo de rom&aacute;nico. Su conjunto hist&oacute;rico, declarado desde 1951, re&uacute;ne algunos de los ejemplos m&aacute;s importantes de este estilo en la provincia. La iglesia de El Salvador, de 1093, preside una zona llena de patrimonio: murallas, puertas medievales, el castillo y la iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Pe&ntilde;a, levantada sobre una de las hoces del Durat&oacute;n. Las calles empedradas, las casas blasonadas y las plazas irregulares terminan de componer un pueblo con mucha personalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sepúlveda iluminada.                            </span>
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        A todo esto se suma un entorno natural espectacular. El Parque Natural de las Hoces del r&iacute;o Durat&oacute;n est&aacute; a un paso y permite combinar historia y paisaje sin moverse demasiado. All&iacute; te esperan la ermita de San Frutos y varios miradores. En el pueblo tambi&eacute;n se encuentran el Museo de los Fueros y rutas que pasan por antiguos barrios como el de la Morer&iacute;a o la zona junto a la Puerta del R&iacute;o. Da para un d&iacute;a entero sin problema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Morella (Castell&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Morella impone desde lejos. Sus murallas rodean todo el casco antiguo y el castillo, en lo alto del pe&ntilde;&oacute;n, deja claro que aqu&iacute; la historia se escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-vertical-pueblos-colgados-ciudades-alto-casas-asoman-vacio_1_12689570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en vertical</a>. El conjunto est&aacute; muy bien conservado y ofrece un recorrido completo por su pasado medieval: la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, con su escalera del coro y su &oacute;rgano monumental; el convento de San Francisco, con la Danza de la Muerte; y las calles del centro, como Blasco de Alag&oacute;n y el barrio de la Juder&iacute;a, llenas de rincones con encanto.
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                Panoramica de Morella.                            </span>
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        Pero Morella no es solo patrimonio. Tiene museos para todos los gustos, desde el de los dinosaurios hasta el de las antiguas c&aacute;rceles o el dedicado al Sexenni, la gran fiesta local. La gastronom&iacute;a es otro punto fuerte, con productos como los <em>flaons</em> o las variedades de queso de la zona. Y si te queda tiempo, a pocos kil&oacute;metros est&aacute;n las pinturas rupestres de Morella la Vella, un buen a&ntilde;adido para la visita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pe&ntilde;alba de Santiago (Le&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;alba es un pueblo peque&ntilde;o, pero su conjunto hist&oacute;rico es de los que se quedan grabados. La arquitectura tradicional berciana est&aacute; perfectamente conservada: casas de piedra y pizarra, corredores de madera y un caser&iacute;o compacto alrededor de la iglesia de Santiago, una joya moz&aacute;rabe del siglo X que da sentido al pueblo. Todo el n&uacute;cleo mantiene una armon&iacute;a que sorprende desde el primer minuto.
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                La arquitectura tradicional de Peñalba de Santiago.                            </span>
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        El entorno es igual de especial. El Valle del Silencio, que hace honor a su nombre, rodea la localidad con monta&ntilde;as y senderos que permiten conocer lugares como la Cueva de San Genadio. Aqu&iacute; han vivido eremitas desde hace siglos y el paisaje ayuda a entender por qu&eacute;. La ruta circular del valle es una de las m&aacute;s recomendables, aunque hay opciones m&aacute;s exigentes para quien busque monta&ntilde;a de verdad. Un destino tranquilo y con mucha historia detr&aacute;s que, sin duda, es uno de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/desconexion-asegurada-15-pueblos-perderse-montanas-leon_1_12054746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Le&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pals (Girona)</strong></h2><p class="article-text">
        Pals es uno de los pueblos medievales mejor conservados del Baix Empord&agrave;. Su recinto g&oacute;tico, levantado sobre una peque&ntilde;a colina, mantiene calles empedradas, arcos de medio punto y casas nobles que dan cohesi&oacute;n a todo el n&uacute;cleo. La Torre de las Horas, el tramo de muralla con sus torres y la iglesia de Sant Pere muestran un patrimonio variado, con elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos que conviven sin perder la unidad est&eacute;tica.
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                Panorámica de Pals, en Girona.                            </span>
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        El paseo puede continuar hacia el mirador Josep Pla, desde donde se ven los campos del Ampurd&agrave; y las islas Medes. Ca Pruna, hoy Casa de la Cultura, ayuda a entender mejor la historia local. Y si te apetece ampliar la visita, la playa de Pals est&aacute; muy cerca, igual que los arrozales que han marcado la econom&iacute;a de la zona durante siglos. Aqu&iacute; se come muy bien, as&iacute; que es f&aacute;cil redondear la escapada con un buen arroz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las calles de Pals.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 21:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Patrimonio Histórico,Pueblos bonitos,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e8288e1-6fea-4dcd-bc72-dd4301b39d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por toda su geografía, España conserva oficios que han pasado de generación en generación. La cerámica de Talavera, el vidrio soplado de La Granja, el encaje de Camariñas o la cuchillería de Albacete son solo algunos ejemplos de ese patrimonio cultural</p><p class="subtitle">Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón</p></div><p class="article-text">
        La artesan&iacute;a siempre ha estado en el centro de la vida cotidiana. Antes era una cuesti&oacute;n de necesidad: hac&iacute;a falta alguien que fabricara el calzado, la ropa, los cuchillos o las piezas de cer&aacute;mica que se usaban a diario. Con el tiempo, esos oficios fueron pasando de padres a hijos, y muchas de sus t&eacute;cnicas han llegado hasta hoy pr&aacute;cticamente intactas.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo dominado por la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producci&oacute;n en serie</a>, la artesan&iacute;a no lo tiene f&aacute;cil. Pero eso no significa que haya perdido valor, sino al contrario, pues ha tomado fuerza como parte de la identidad de cada regi&oacute;n y se ha convertido en una forma de conectar con el pasado. Visitar un pueblo con tradici&oacute;n artesana no es solo descubrir sus objetos, sino tambi&eacute;n una forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay muchos lugares donde esa herencia sigue viva. La cer&aacute;mica de Talavera de la Reina, el vidrio soplado de La Granja de San Ildefonso, la piel de Ubrique, el encaje de bolillos de Camari&ntilde;as o la cuchiller&iacute;a de Albacete son solo algunos ejemplos. A ellos se suman las jarapas de la Alpujarra, las albarcas c&aacute;ntabras, la cester&iacute;a mallorquina, los bordados de Lagartera o la cer&aacute;mica de La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave;. Y junto a ellos, muchos m&aacute;s, pero todos recuerdan que la artesan&iacute;a no es solo un recuerdo, sino tambi&eacute;n un presente.
    </p><h2 class="article-text">Talavera de la Reina (Toledo) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La cer&aacute;mica de Talavera tiene siglos de historia y es uno de los grandes s&iacute;mbolos artesanos de Espa&ntilde;a. Sus or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca romana, pero fue a partir del Renacimiento cuando alcanz&oacute; fama internacional gracias a sus azulejos y lozas. En 2019 la UNESCO reconoci&oacute; sus t&eacute;cnicas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/talavera-arzobispo-patrimonio-inmaterial-humanidad_1_1193582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad</a>, respaldando la importancia de esta tradici&oacute;n.
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                La cerámica típica de Talavera de la Reina.                            </span>
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        Los motivos vegetales y animales, los tonos azules y amarillos y la habilidad para decorar vajillas y murales han convertido a Talavera en un referente. Hoy sigue siendo posible descubrir el trabajo de los alfareros en talleres y en el Museo Ruiz de Luna, donde se exponen piezas antiguas y contempor&aacute;neas que muestran la evoluci&oacute;n de este arte.
    </p><h2 class="article-text">La Granja de San Ildefonso (Segovia) &mdash; Vidrio soplado</h2><p class="article-text">
        La Real F&aacute;brica de Cristales de La Granja naci&oacute; en el siglo XVIII para suministrar objetos a la corte y pronto se convirti&oacute; en un centro de innovaci&oacute;n. Aqu&iacute; se recuper&oacute; la t&eacute;cnica del vidrio soplado con ca&ntilde;a, que es todo un reto de destreza y precisi&oacute;n.
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                La técnica del vidrio soplado en La Granja de San Ildefonso (Segovia).                            </span>
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        El complejo funciona hoy como Museo Tecnol&oacute;gico del Vidrio, donde se conservan hornos y talleres en los que se realizan demostraciones. Ver c&oacute;mo el cristal incandescente se transforma en copas, l&aacute;mparas o jarrones es una de las mejores maneras de entender la supervivencia de este oficio que combina arte y t&eacute;cnica por igual.
    </p><h2 class="article-text">Ubrique (C&aacute;diz) &mdash; La piel</h2><p class="article-text">
        Ubrique es sin&oacute;nimo de marroquiner&iacute;a. Desde hace siglos, este pueblo de la sierra gaditana trabaja la piel con un nivel de calidad que lo ha situado como referente internacional. Sus petaqueros dieron origen a una industria que hoy sigue viva gracias a talleres y peque&ntilde;as empresas familiares.
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                    alt="Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique."
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                Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique.                            </span>
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        El Museo de la Piel muestra el proceso completo: desde la elecci&oacute;n de las pieles y su curtido hasta la elaboraci&oacute;n de bolsos, carteras o cinturones. La tradici&oacute;n convive con la modernidad, pero lo que permanece es esa precisi&oacute;n tan caracter&iacute;stica de Ubrique en el cosido y acabado de cada pieza.
    </p><h2 class="article-text">Camari&ntilde;as (A Coru&ntilde;a) &mdash; Encaje de bolillos</h2><p class="article-text">
        El encaje de bolillos de Camari&ntilde;as es uno de los trabajos textiles m&aacute;s finos de Galicia. Se cree que su tradici&oacute;n lleg&oacute; desde Flandes hace siglos y se asent&oacute; en esta localidad costera, donde se transmiti&oacute; de madres a hijas. El sonido de los palillos golpeando sobre la almohadilla es parte inseparable de su identidad.
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                Encaje de bolillos en Camariñas.                            </span>
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        Cada primavera, la Mostra do Encaixe re&uacute;ne a palilleiras de distintas generaciones y permite ver c&oacute;mo se elaboran estas piezas &uacute;nicas. El encaje, que adorna desde manteler&iacute;as hasta trajes regionales, se ha convertido en s&iacute;mbolo de creatividad y paciencia, y es un oficio que todav&iacute;a mantiene su arraigo en el d&iacute;a a d&iacute;a de Camari&ntilde;as.
    </p><h2 class="article-text">Albacete &mdash; Cuchiller&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Hablar de Albacete es hablar de cuchillos y navajas. La tradici&oacute;n cuchillera de la ciudad se remonta a la Edad Media y ha acompa&ntilde;ado a generaciones enteras, convirti&eacute;ndose en parte esencial de su econom&iacute;a y de su cultura popular.
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                Museo municipal de la Cuchilleria de Albacete.                            </span>
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        El Museo de la Cuchiller&iacute;a, instalado en un edificio hist&oacute;rico del centro, es el mejor lugar para conocer esta herencia. Re&uacute;ne piezas antiguas, dise&ntilde;os modernos y explica c&oacute;mo se forjan las hojas y se ensamblan los mangos. La feria anual dedicada a este oficio confirma que la cuchiller&iacute;a sigue muy presente en nuestros d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La Alpujarra (Granada) &mdash; Jarapas</h2><p class="article-text">
        Las jarapas son tejidos de colores vivos elaborados en telares tradicionales con restos de tela. Nacieron como una forma pr&aacute;ctica de aprovechar materiales sobrantes y con el tiempo se convirtieron en un elemento decorativo imprescindible en las casas de La Alpujarra.
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                Las típicas jarapas de la Alpujarra granadina.                            </span>
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        En pueblos como Bubi&oacute;n, Pampaneira o Capileira todav&iacute;a es posible ver telares en funcionamiento. Cada jarapa es distinta, fruto de la improvisaci&oacute;n del artesano al combinar los retales. Adem&aacute;s de alfombras o colchas, hoy tambi&eacute;n se utilizan en cortinas y tapices.
    </p><h2 class="article-text">Cantabria &mdash; Albarcas</h2><p class="article-text">
        Las albarcas c&aacute;ntabras son un calzado tallado en una sola pieza de madera, pensado para soportar la humedad y el barro. Durante siglos fueron el zapato de diario en los pueblos rurales, y cada valle desarroll&oacute; su propio estilo.
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                Las albarcas de Cantabria.                            </span>
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        El trabajo del albarquero consist&iacute;a en elegir el tronco adecuado y vaciarlo hasta darle la forma final. Aunque hoy su uso cotidiano ha desaparecido, se siguen fabricando para grupos folcl&oacute;ricos y festividades, y forman parte de la indumentaria tradicional en romer&iacute;as y danzas regionales.
    </p><h2 class="article-text">Mallorca &mdash; Cester&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La cester&iacute;a de palma, conocida como llata, se ha practicado en la isla durante siglos. Se elabora a partir de las hojas de la palmera enana o margall&oacute;, que se secan, blanquean y se trenzan en tiras resistentes. Con ellas se confeccionaban desde capazos hasta sombreros, siempre adaptados a las necesidades de la vida rural.
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                Cestería en Mallorca.                            </span>
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        Hoy se pueden ver en museos y talleres de municipios como Capdepera o Art&agrave;, donde todav&iacute;a se conservan las t&eacute;cnicas tradicionales. La cester&iacute;a mallorquina ha sabido reinventarse y muchas piezas actuales se destinan a la decoraci&oacute;n, sin perder el car&aacute;cter aut&eacute;ntico de este oficio.
    </p><h2 class="article-text">Lagartera (Toledo) &mdash; Bordados</h2><p class="article-text">
        Los bordados de Lagartera son uno de los trabajos textiles m&aacute;s reconocidos de Castilla-La Mancha. Con hilos de colores vivos y t&eacute;cnicas como el deshilado o el dibujo contado, las lagarteranas han creado piezas que forman parte de la indumentaria tradicional y de la ropa de hogar.
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                Los bordados típicos de Lagartera.                            </span>
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        El traje t&iacute;pico bordado es protagonista en fiestas religiosas como el Corpus Christi, donde se exhibe toda la riqueza de esta artesan&iacute;a. Los bordados siguen siendo se&ntilde;a de identidad de Lagartera y un ejemplo de c&oacute;mo la transmisi&oacute;n oral y familiar mantiene viva una t&eacute;cnica de gran complejidad.
    </p><h2 class="article-text">La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; (Girona) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; es uno de los grandes centros cer&aacute;micos de Catalunya. Su tradici&oacute;n se remonta al siglo XVIII y a&uacute;n conserva las chimeneas industriales que recuerdan la importancia de este oficio en la zona.
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            <span class="title">
                Decorando cerámica en La Bisbal d’Empordà.                            </span>
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        El Terracotta Museu explica esta historia y expone una amplia colecci&oacute;n de piezas que van desde la alfarer&iacute;a m&aacute;s sencilla hasta la cer&aacute;mica decorativa y la destinada a la construcci&oacute;n. La visita permite entender por qu&eacute; la ciudad ha sido reconocida como uno de los referentes cer&aacute;micos del Mediterr&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Artesanía,Turismo nacional,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a63614b-f9b5-4946-b7cd-1489934b9a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alpuente, Oseira, Santa Gadea del Cid y Vilanova dos Infantes son los cuatro municipios que, gracias a su valioso patrimonio y cuidada conservación, se incorporan en 2026 a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España
</p><p class="subtitle">Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de pueblos bonitos. Basta con desviarse unos kil&oacute;metros de las grandes carreteras para encontrar plazas tranquilas, cascos hist&oacute;ricos bien conservados o calles que relajan hasta al urbanita m&aacute;s estresado. Pero entre todos ellos hay algunos que destacan no solo por su est&eacute;tica, sino tambi&eacute;n por el cuidado con el que han sabido mantener su patrimonio, su entorno y su forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu naci&oacute; la asociaci&oacute;n de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a, una red que reconoce a aquellas localidades que cumplen con m&aacute;s de 40 requisitos relacionados con la conservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica, la integraci&oacute;n en el paisaje, la calidad urbana o la oferta cultural. No basta con tener un bonito casco hist&oacute;rico, sino que los pueblos deben demostrar un compromiso real y sostenido con su identidad y su entorno, adem&aacute;s de superar auditor&iacute;as peri&oacute;dicas una vez forman parte de la red.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, cuatro nuevas localidades se suman a esta asociaci&oacute;n: Alpuente, en el interior de Valencia; Oseira y Vilanova dos Infantes, en Ourense; y Santa Gadea del Cid, en la provincia de Burgos. Se incorporan as&iacute; a una lista en la que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han entrado pueblos como Comillas, Trujillo, Castrojeriz, Berlanga de Duero o Puentedey, reforzando una red que prioriza la calidad antes que la cantidad.
    </p><h2 class="article-text">Alpuente (Valencia)</h2><p class="article-text">
        Alpuente se encuentra en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Los Serranos, y es uno de esos pueblos que sorprenden desde lejos. Asentado sobre una gran mole de roca y rodeado de paisaje de monta&ntilde;a, conserva un trazado medieval que se recorre sin rumbo fijo. No es casualidad que sea el primer municipio de la provincia de Valencia en incorporarse a la asociaci&oacute;n, pues aqu&iacute; la historia se percibe en las calles, en las fachadas y en c&oacute;mo la arquitectura se adapt&oacute; a la orograf&iacute;a del terreno.&nbsp;
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            <span class="title">
                Alpuente integrado en el paisaje.                            </span>
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        El gran referente patrimonial de Alpuente es su castillo, de origen andalus&iacute;, cuyos restos dominan el casco urbano desde lo alto. A su alrededor se extiende un antiguo recinto amurallado y un entramado de calles estrechas que forman parte de un conjunto declarado Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico. A nuestro paso van apareciendo elementos como la Torre de la Aljama, antiguas casas se&ntilde;oriales, hornos medievales o la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Piedad, reflejo de las distintas etapas hist&oacute;ricas que ha vivido la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero Alpuente no es solo piedra y pasado medieval. Su t&eacute;rmino municipal guarda uno de los conjuntos de huellas de dinosaurio m&aacute;s importantes de la Comunitat Valenciana, adem&aacute;s de un museo paleontol&oacute;gico que ayuda a entender ese legado. A todo ello se suma un entorno natural ideal para el senderismo, antiguos huertos escalonados y un acueducto medieval que sigue marcando el paisaje. Un equilibrio poco com&uacute;n entre patrimonio, naturaleza y vida rural que explica su entrada en la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Oseira (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Oseira es una peque&ntilde;a aldea del interior de Ourense donde el paisaje y la historia van de la mano. Rodeada de montes, bosques y silencio, su nombre est&aacute; ligado de forma inseparable al Monasterio de Santa Mar&iacute;a la Real de Oseira, uno de los grandes conjuntos mon&aacute;sticos de Galicia. El pueblo creci&oacute; a su alrededor y a&uacute;n hoy mantiene ese aire pausado y recogido que invita a recorrerlo sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Fundado en el siglo XII, el monasterio cisterciense es conocido como &ldquo;El Escorial gallego&rdquo; por sus dimensiones y su monumentalidad. Su arquitectura, sobria y s&oacute;lida, combina elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos, con espacios tan destacados como la iglesia abacial, los claustros o la sala capitular. M&aacute;s all&aacute; de los detalles art&iacute;sticos, el conjunto impresiona por la sensaci&oacute;n de equilibrio entre el edificio y el entorno natural que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        La vida en Oseira sigue marcada por ese legado mon&aacute;stico. El ritmo tranquilo, los caminos que parten del monasterio y el paisaje verde que lo envuelve hacen de este lugar un destino ideal para quienes buscan calma y autenticidad. Senderos, antiguos molinos y el discurrir del r&iacute;o completan una experiencia muy ligada a la Galicia interior.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Santa Gadea del Cid (Burgos)</h2><p class="article-text">
        Santa Gadea del Cid es una de esas villas castellanas que conservan intacto su car&aacute;cter medieval. Se encuentra en el norte de la provincia de Burgos, muy cerca del l&iacute;mite con Araba, en un entorno marcado por el valle del Ebro y los Montes Obarenes. Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, pero su patrimonio es importante, y basta cruzar una de sus antiguas puertas para darse cuenta de que aqu&iacute; la historia sigue muy presente.
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            <span class="title">
                Plaza porticada de Santa Gadea del Cid, en Burgos.                            </span>
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        El casco hist&oacute;rico, declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural, mantiene parte de su antiguo sistema defensivo, con restos de muralla y dos puertas medievales que a&uacute;n marcan el acceso a la villa. En el centro destaca la iglesia fortificada de San Pedro, un edificio imponente para las dimensiones del pueblo, que preside una plaza porticada donde tradicionalmente se celebraban los mercados. A pocos pasos, las calles empedradas y las casas de piedra con escudos nobiliarios refuerzan esa sensaci&oacute;n de viaje al pasado.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto del pueblo, las ruinas del castillo recuerdan el papel estrat&eacute;gico que tuvo Santa Gadea del Cid como enclave fronterizo durante la Edad Media. En los alrededores, ermitas, antiguos monasterios y campos abiertos completan un paisaje sereno y muy ligado a la vida rural. Un conjunto bien conservado y respetado que explica su incorporaci&oacute;n a la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a en 2026.
    </p><h2 class="article-text">Vilanova dos Infantes (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Vilanova dos Infantes es un peque&ntilde;o n&uacute;cleo medieval situado en el municipio de Celanova, en el interior de la provincia de Ourense. Antiguamente fue una villa independiente, y ese pasado se percibe todav&iacute;a en la forma del pueblo y en el cuidado de su conjunto hist&oacute;rico. Desde la distancia ya se reconoce su silueta, con las casas de piedra agrupadas en torno a su Torre da Homenaxe.
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            <span class="title">
                El Conjunto Historico de Vilanova dos Infantes, en Ourense.                            </span>
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        La torre es el elemento m&aacute;s destacado del antiguo castillo, &uacute;nico vestigio de la fortaleza que proteg&iacute;a el burgo medieval. Reconstruida y bien conservada, hoy alberga un espacio expositivo dedicado a la historia y la vida de la comarca. A su alrededor se extiende un entramado de calles empedradas, plazas peque&ntilde;as y viviendas tradicionales en las que predominan la piedra, la madera y los h&oacute;rreos, en un ejemplo muy cuidado de conservaci&oacute;n patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La vida cultural y las tradiciones siguen teniendo un peso importante en Vilanova dos Infantes. Fiestas como la romer&iacute;a etnogr&aacute;fica Raigame o la devoci&oacute;n a la Virxe do Cristal mantienen vivo el v&iacute;nculo entre pasado y presente. Todo ello, junto a su entorno rural y su coherencia urbana, han hecho merecer su reconocimiento como uno de los pueblos m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Turismo nacional,Pueblos,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed67b596-2e25-45c7-8712-9509b5017cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pueblos pequeños, casas de pizarra y carreteras que se adentran en la Sierra Norte de Guadalajara. Esta ruta recorre localidades como Tamajón, Campillo de Ranas, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos y propone una escapada tranquila por algunas de las localidades más singulares de la provincia
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        En el norte de la provincia de Guadalajara hay un grupo de pueblos que, por su historia, su arquitectura y su entorno, bien merecen una visita. Son localidades peque&ntilde;as, tranquilas, muy ligadas a la monta&ntilde;a, que forman parte del Parque Natural de la Sierra Norte y se reparten alrededor del pico Ocej&oacute;n. Es una zona claramente rural, con carreteras secundarias y pueblos dispersos, donde todo invita a bajar el ritmo y a recorrerla sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        La pizarra negra es el elemento que une a todos estos pueblos. Con ella se han levantado casas, tejados, muros, calles y todo tipo de construcciones auxiliares, siempre aprovechando el material que ofrec&iacute;a el propio terreno. El resultado es una arquitectura sencilla, muy ligada a la vida ganadera y agr&iacute;cola, pensada para soportar inviernos duros y que, con el paso del tiempo, ha acabado convirti&eacute;ndose en la gran se&ntilde;a de identidad de la zona. No es algo puntual: aqu&iacute; la pizarra lo marca todo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se suele hablar de la Ruta de la Arquitectura Negra como un &uacute;nico recorrido, en la pr&aacute;ctica son dos rutas distintas. Tamaj&oacute;n act&uacute;a como punto de partida y tambi&eacute;n como lugar donde el camino se divide. Hacia un lado, la ladera oeste del Ocej&oacute;n, con pueblos como Retiendas, Campillejo, El Espinar, Roblelacasa, Campillo de Ranas, Robleluengo y Majaelrayo. Hacia el otro, la ladera este, que lleva a Almiruete, Palancares y Valverde de los Arroyos. Dos itinerarios cortos en kil&oacute;metros, f&aacute;ciles de combinar, y que permiten conocer esta parte de Guadalajara con calma y sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.
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                Valverde de los Arroyos, en Guadalajara.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ruta por la ladera oeste del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Desde Tamaj&oacute;n y poniendo rumbo norte, la carretera se adentra hacia la ladera izquierda del Ocej&oacute;n y empieza a mostrar, poco a poco, el paisaje que define esta parte de la Sierra Norte de Guadalajara. El entorno se vuelve m&aacute;s monta&ntilde;oso y la pizarra empieza a aparecer de forma constante en muros, tejados y cercados. Es un recorrido corto en kil&oacute;metros, pero con muchas paradas posibles, porque los pueblos aparecen uno tras otro y cada uno tiene algo que justifica detenerse.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es Retiendas, donde el principal punto de inter&eacute;s est&aacute; a las afueras del casco urbano: las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, fundado en el siglo XII. De la antigua construcci&oacute;n se conserva parte de la iglesia, en un estado que le da un aire muy evocador y que la ha convertido en uno de los lugares m&aacute;s fotografiados de la ruta. El monasterio se encuentra en proceso de rehabilitaci&oacute;n y solo puede visitarse en actividades guiadas, pero incluso desde el exterior merece la pena la parada.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el recorrido enlaza varias peque&ntilde;as pedan&iacute;as que dependen de Campillo de Ranas: Campillejo, El Espinar y Roblelacasa. Son pueblos muy peque&ntilde;os, con una arquitectura negra especialmente homog&eacute;nea, donde la pizarra lo cubre pr&aacute;cticamente todo. Las calles son irregulares y las casas se agrupan sin orden. En Campillejo, adem&aacute;s, llaman la atenci&oacute;n los encalados en puertas y ventanas y algunos detalles decorativos integrados en la propia mamposter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Roblelacasa es uno de los ejemplos m&aacute;s singulares de esta vertiente. El pueblo parece construido al rev&eacute;s, con la entrada por una zona m&aacute;s alta desde la que no se aprecia el conjunto hasta que se empieza a bajar por sus callejuelas. Muchas de sus casas han sido restauradas respetando los materiales y la forma original, y recorrerlo con calma permite entender bien c&oacute;mo era la vida en estos pueblos de monta&ntilde;a, donde la arquitectura estaba pensada para compartir espacio con los animales y adaptarse a una econom&iacute;a de subsistencia.
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                Arquitectura negra, pizarra sobre pizarra.                            </span>
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        El siguiente n&uacute;cleo importante es Campillo de Ranas, que act&uacute;a como centro de la zona y cabeza del concejo. Aqu&iacute; el caser&iacute;o es algo m&aacute;s amplio y se concentran servicios, alojamientos rurales y actividad durante buena parte del a&ntilde;o. La arquitectura mantiene el patr&oacute;n de pizarra, madera y barro, con construcciones de una o dos plantas y cubiertas de lajas superpuestas. La iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a Magdalena y el reloj de sol son algunos de los puntos m&aacute;s reconocibles del pueblo, que tambi&eacute;n se ha hecho conocido por acoger celebraciones y eventos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Campillo de Ranas se contin&uacute;a hacia Robleluengo, otro peque&ntilde;o n&uacute;cleo donde el conjunto de edificios de pizarra conserva una gran coherencia visual, y finalmente se llega a Majaelrayo. Situado a los pies del Ocej&oacute;n, es uno de los pueblos m&aacute;s conocidos de la ruta y uno de los que mejor resume el esp&iacute;ritu de la Arquitectura Negra. Sus casas son algo m&aacute;s grandes, organizadas en manzanas amplias, y el pueblo se ha convertido en punto de partida para la subida al pico Ocej&oacute;n, una ruta de unos 13 kil&oacute;metros y dificultad media (siempre que no haya nieve, claro). Adem&aacute;s de su entorno natural, Majaelrayo conserva tradiciones como las fiestas del Santo Ni&ntilde;o, en septiembre, declaradas de inter&eacute;s tur&iacute;stico regional.
    </p><h2 class="article-text">La ruta por la ladera este del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        De vuelta a Tamaj&oacute;n y mirando al norte, la carretera toma la otra bifurcaci&oacute;n y se dirige hacia la ladera derecha del Ocej&oacute;n. El paisaje cambia ligeramente, con valles algo m&aacute;s abiertos en algunos tramos, pero la pizarra sigue marcando el aspecto de los pueblos. Esta ruta es m&aacute;s corta en n&uacute;mero de localidades, aunque concentra algunos de los lugares m&aacute;s conocidos de la Arquitectura Negra guadalajare&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer pueblo que aparece es Almiruete, una pedan&iacute;a de Tamaj&oacute;n desde la que ya se tienen buenas vistas del Ocej&oacute;n. El caser&iacute;o mantiene el uso de la pizarra en muros y tejados y es conocido, adem&aacute;s, por sus tradiciones populares, especialmente las botargas y mascaritas que recorren sus calles durante el Carnaval, una celebraci&oacute;n muy arraigada en la zona.
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                Botargas y mascaritas en Almiruete.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante se encuentra Palancares, uno de los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os de toda la ruta. Su tama&ntilde;o reducido y su escasa poblaci&oacute;n no le restan inter&eacute;s, al contrario, pues recorrerlo permite apreciar con claridad la arquitectura negra en su versi&oacute;n m&aacute;s sencilla y austera. Es una parada breve, pero muy representativa de c&oacute;mo eran estos asentamientos de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La ruta termina en Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos m&aacute;s visitados de la Sierra Norte de Guadalajara y, para muchos, uno de los m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a. Situado a m&aacute;s de 1.200 metros de altitud, su casco urbano forma un conjunto muy cuidado, con calles empedradas, casas de pizarra bien conservadas y una plaza mayor amplia para lo que es habitual en pueblos de este tama&ntilde;o. Destacan la iglesia de San Ildefonso, construida en pizarra en el siglo XIX, y el museo etnogr&aacute;fico, que ayuda a entender la vida tradicional de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        Desde Valverde de los Arroyos parte una de las excursiones m&aacute;s conocidas de la zona: el sendero hasta las Chorreras de Despe&ntilde;alagua. Se trata de una cascada de m&aacute;s de ochenta metros de altura, cuyo caudal depende de las lluvias, y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos naturales de la ruta. El recorrido es sencillo y, llegados aqu&iacute;, merece mucho la pena darse el paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Valverde de los Arroyos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los pueblos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recorrer los pueblos, la Ruta de la Arquitectura Negra permite disfrutar de un entorno natural muy variado. La zona cuenta con formaciones boscosas diversas, como hayedos, robledales, pinares o encinares, y una fauna en la que destacan aves rapaces como el &aacute;guila real, el buitre leonado o el halc&oacute;n peregrino. Todo ello refuerza la sensaci&oacute;n de estar en un territorio poco alterado, por lo que los aficionados al senderismo tienen a su alcance un paisaje id&iacute;lico en el que estirar las piernas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de la ruta principal se encuentran tambi&eacute;n otros puntos de inter&eacute;s, como el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/hayedo-tejera-negra-reserva_1_10591102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hayedo de Tejera Negra</a>, declarado Patrimonio de la Humanidad, o localidades como Cogolludo, donde merece la pena detenerse para visitar su Palacio Ducal y su plaza mayor. Son complementos que encajan bien en una escapada de uno o dos d&iacute;as por la zona.
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a forma parte tambi&eacute;n de la experiencia. Asados de cabrito o cordero, calderetas, platos de caza o elaboraciones tradicionales a base de productos del cerdo son habituales en la comarca. En oto&ntilde;o, las setas ganan protagonismo, y no faltan los postres elaborados con miel de La Alcarria, que los m&aacute;s golosos sabr&aacute;n que es una de las m&aacute;s reconocidas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta de la Arquitectura Negra de Guadalajara es, en el fondo, una forma sencilla de conocer una parte muy concreta de la provincia, donde todo a&uacute;n sigue pareciendo muy aut&eacute;ntico. Pueblos peque&ntilde;os, arquitectura tradicional y un paisaje boscoso que lo envuelve todo. Dos rutas cortas, f&aacute;ciles de combinar, que sin duda invitan a disfrutar del camino tanto como de cada parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 21:11:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Pueblos bonitos,Guadalajara,Turismo nacional,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d488520c-ba43-4ccc-ad1f-abc18ddb4b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x415y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudad Rodrigo se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona </p><p class="subtitle"> Románico, gótico y mudéjar: viaje por la historia del arte en este pueblo de Extremadura de apenas 1.700 habitantes</p></div><p class="article-text">
        Ataviados con m&aacute;scaras y disfraces en los que se invert&iacute;an los roles tradicionales, y cargados de s&aacute;tira, burla y de excesos, la celebraci&oacute;n colectiva del carnaval hunde sus ra&iacute;ces en las fiestas griegas que recordaban a Dioniso, el dios del vino, y en las saturnales romanas, en las que por unos d&iacute;as no exist&iacute;an las jerarqu&iacute;as sociales y los esclavos pod&iacute;an comportarse como personas libres. Enmarcadas despu&eacute;s en el calendario lit&uacute;rgico cristiano, era una &eacute;poca para comer y beber sin restricciones justo antes del ayuno de la cuaresma. De ah&iacute; hered&oacute; su nombre: 'carna vale', adi&oacute;s a la carne. 
    </p><p class="article-text">
        El carnaval es una fiesta que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y que en cada lugar tiene sus peculiaridades; desde las elegantes m&aacute;scaras de la aristocracia veneciana a la mixtura europeo-atl&aacute;ntica de los carnavales de Canarias, pasando por los pasodobles, cupl&eacute;s y popurr&iacute;s de C&aacute;diz, la samba brasile&ntilde;a o la famosa batalla de naranjas del Carnaval de Ivrea (Italia) que representa el desaf&iacute;o al poder feudal y que est&aacute; considerado como uno de los m&aacute;s antiguos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en Espa&ntilde;a es el Carnaval del Toro, en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca), una poblaci&oacute;n de aire medieval con mucho encanto y alguna que otra peculiaridad: su muralla tiene una curiosa forma de estrella, edificios que respiran historia y un castillo donde puedes quedarte a dormir. Si te est&aacute;s planteando una escapada para disfrutar de un carnaval distinto, apunta bien el nombre de Ciudad Rodrigo, un lugar que no te dejar&aacute; indiferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ciudad Rodrigo, bañada por el Río Águeda y rodeada por su muralla                            </span>
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        Su carnaval, que este a&ntilde;o tendr&aacute; lugar del 28 de febrero al 4 de marzo, empez&oacute; a celebrarse en el siglo XV, al mismo tiempo que se construy&oacute; su casa consistorial y se destin&oacute; el presupuesto para que se pudiera terminar la obra de la catedral. Se tiene constancia de la celebraci&oacute;n de estos carnavales desde 1493, cuando los Reyes Cat&oacute;licos se dirigieron a las autoridades locales para pedirles m&aacute;s contenci&oacute;n en el gasto de las celebraciones: tanto en comida, como en bebida y corridas de toros. Sin embargo, esta fiesta continu&oacute; vivi&eacute;ndose a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta llegar a nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Carnaval aparte, Ciudad Rodrigo &mdash;regada por el r&iacute;o &Aacute;gueda&mdash; tiene mucho que contar, y que visitar. Sus muros, en forma de estrella y con una longitud de 2 kil&oacute;metros, protegen todo el per&iacute;metro del caso antiguo, hasta su Plaza Mayor. Es, a d&iacute;a de hoy, el pueblo mejor amurallado de Castilla y Le&oacute;n. El per&iacute;metro defensivo se comenz&oacute; a construir en el siglo XII, aunque la estructura que vemos en la actualidad data del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo, que est&aacute; localizado muy cerca de la frontera con Portugal, se eleva sobre un mont&iacute;culo y su muralla est&aacute; salpicada por las siete puertas que serv&iacute;an para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras &eacute;pocas albergaron a las familias nobles de la zona. 
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                Una de las puertas de acceso Intramuros                            </span>
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        Para aprender sobre la historia de Ciudad Rodrigo puedes visitar la Casa de la Cultura, que alberga la Casa de Moctezuma. Mientras que en el Diocesano y Catedralicio podr&aacute;s encontrar las huellas del paso de la civilizaci&oacute;n romana o incluso de la &eacute;poca prehist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En su Castillo de Enrique II de Trast&aacute;mara se encuentra en la actualidad un Parador Nacional. El conjunto fue construido en 1372 una vez conquistada la ciudad. De estilo leon&eacute;s, cuenta con una imponente torre del homenaje y almenas. Y desde los a&ntilde;os 30 del siglo pasado ofrece servicios de alojamiento tur&iacute;stico y hosteler&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La huella de la Guerra de la Independencia</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, en un enclave estrat&eacute;gico entre Espa&ntilde;a y Portugal, ha sido testigo de muchas batallas y conatos de conquista. Durante la Guerra de la Independencia su papel fue esencial en la resistencia frente a las tropas de Napole&oacute;n, cuando aguantaron un sitio de 77 d&iacute;as. Si eres un amante de la historia est&aacute;s de enhorabuena porque puedes hacer un repaso a aquella contienda en la Casa de Los &Aacute;guila, palacio que se levant&oacute; entre los siglos XVI y XVII, y en la que podemos contemplar 82 grabados de Goya de la serie de Los Desastres de la Guerra, as&iacute; como la m&aacute;scara mortuoria de Napole&oacute;n, maquetas de la ciudad y armas utilizadas durante la batalla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no son las &uacute;nicas se&ntilde;ales que han quedado del paso de los combatientes de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo: si visitas su catedral no dejes de buscar los ca&ntilde;onazos de los proyectiles que han dejado huellas en su fachada, las cicatrices de la dureza de la contienda La Catedral de Santa Ana, que empez&oacute; a construirse en el siglo XII, es de estilo rom&aacute;nico tard&iacute;o, aunque con partes tambi&eacute;n de g&oacute;tico. Su P&oacute;rtico de Perd&oacute;n, que qued&oacute; intacto tras las guerras de primeros del siglo XIX, es toda una joya arquitect&oacute;nica del siglo XIII.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no encontrar&aacute;s retablos en esta catedral. Lo curioso es que se encontr&oacute; en la Universidad de Tuxon (Arizona, Estados Unidos). Al parecer, durante una de las restauraciones de la catedral se almacen&oacute; y nunca m&aacute;s se volvi&oacute; a montar. Interesado por la pieza, lo adquiri&oacute; un coleccionista brit&aacute;nico y finalmente cruz&oacute; el charco y apareci&oacute; en la universidad en una exposici&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Una obra del Prado, el museo del orinal y arte paleol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        La Capilla de Cerralbo, un pante&oacute;n, se construy&oacute; en el siglo XVI con la intenci&oacute;n de dar sombra a la catedral. El interior de su catedral atesora una obra de Museo del Prado:&nbsp;<em>El Ap&oacute;stol Santiago a caballo, </em>de Francisco Camilo. Esta pr&aacute;ctica, conocida como El Prado disperso, tiene el objetivo de llevar algunas de las piezas de la pinacoteca a otros lugares para dar a conocer la pintura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El Seminario Diocesano de San Cayetano, en Ciudad Rodrigo, acoge una exposici&oacute;n privada muy peculiar: un recorrido a lo largo de la historia centrado en los orinales, uno de los artefactos dom&eacute;sticos m&aacute;s utilizados en la antig&uuml;edad. La colecci&oacute;n cuenta con 1.300 orinales de m&aacute;s de 25 pa&iacute;ses, hechos con materiales diversos. Entre ellos, est&aacute; expuesto uno que data del siglo XII, el m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo hecho con metal, o el que ide&oacute; Gaud&iacute; para un marqu&eacute;s.
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            <span class="title">
                Muestra del yacimiento                            </span>
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        Al aire libre, y a unos 15 kil&oacute;metros de Ciudad Rodrigo, se puede visitar el <a href="https://siegaverde.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yacimiento Arqueol&oacute;gico de la Siega Verde</a>, Patrimonio Mundial de la Unesco y en la que podemos encontrar un conjunto de 645 figuras de hace m&aacute;s de 20.000 a&ntilde;os. El yacimiento no se descubri&oacute; hasta 1988, confundidas en parte hasta ese momento con arte pastoril. Sin embargo, se ha convertido hasta la fecha en una de las mayores muestras de arte paleol&iacute;tico (representan animales como ciervos o caballos, adem&aacute;s de signos y figuras antropom&oacute;rficas) al aire libre.
    </p><h2 class="article-text">Un pueblo con mucho teatro y una gastronom&iacute;a de lujo</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, adem&aacute;s de por su carnaval (declarado Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional), es muy conocida por albergar la Feria de Teatro de Castilla y Le&oacute;n, que se celebra cada mes de agosto y re&uacute;ne todo tipo de formatos en espect&aacute;culos en escenarios cerrados y al aire libre. As&iacute; que si piensas acercarte en verano, ya sabes que tienes una cita con la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        No puedes marcharte de Ciudad Rodrigo sin probar la carne de vaca morucha, originaria de esta zona, o el farinato. Se trata de un embutido que se prepara con pan, harina, manteca, piment&oacute;n, cebolla, aguardiente y an&iacute;s, y que se suele acompa&ntilde;ar de huevos fritos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 12:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dd5c321-e55c-4c01-9a38-a2a665026f5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La clave está en saber dónde ir: de Granada a León, pasando por Cádiz u Oviedo, estos siete destinos nacionales demuestran que la cuesta de enero no siempre tiene que frenar las ganas de cambiar de aires</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado

</p></div><p class="article-text">
        Enero no tiene por qu&eacute; ser el mes del sof&aacute; y la manta. Viajar despu&eacute;s de Navidad no es f&aacute;cil, hay muchos gastos acumulados y el comienzo del a&ntilde;o se hace cuesta arriba, pero si quieres viajar siempre hay opciones que lo ponen un poco m&aacute;s f&aacute;cil que otras. Ciudades donde el plan principal es caminar, mirar y sentarse a comer cosas ricas y aut&eacute;nticas sin arruinarse.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia est&aacute; en elegir bien. Hay lugares que funcionan especialmente bien en invierno porque no obligan a pagar entradas para disfrutar de lo esencial, porque se recorren andando y porque su oferta m&aacute;s interesante est&aacute; en la calle. En esos destinos, el dinero dura m&aacute;s y la cuesta de enero se lleva mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en este manual de resistencia viajera dejamos fuera ciudades donde el coche es imprescindible, donde &lsquo;ver lo importante&rsquo; implica encadenar visitas de pago o donde los precios no bajan ni fuera de temporada. En su lugar, proponemos siete escapadas nacionales que en enero juegan a favor del viajero: Granada, Le&oacute;n, Lugo, C&aacute;diz, &Aacute;vila, &Uacute;beda y Baeza, y Oviedo. Destinos distintos que no exigen un gran desembolso para ser disfrutados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        Granada es uno de esos destinos donde el viaje se disfruta caminando. Desde el centro hist&oacute;rico se sube al Albaic&iacute;n casi sin darse cuenta, enlazando cuestas, placetas y miradores como el de San Nicol&aacute;s o el de la Vereda de Enmedio del Sacromonte, donde la vista es el premio y no hace falta pagar nada. En enero, adem&aacute;s, el ritmo es m&aacute;s tranquilo y se puede recorrer la ciudad sin agobios tur&iacute;sticos.
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                Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada.                            </span>
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        El resto del d&iacute;a se completa bajando hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el r&iacute;o Darro y perdi&eacute;ndose por las calles del centro. Comer no exige sentarse en restaurantes caros, la tradici&oacute;n granadina de acompa&ntilde;ar la bebida con tapas permite ir enlazando paradas y alargar la jornada sin disparar el presupuesto. Granada funciona en enero porque no exige grandes planes y puedes dejar la visita a la Alhambra para otra ocasi&oacute;n si no da tiempo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Le&oacute;n es una escapada ideal para enero porque concentra mucho en muy poco espacio. El casco hist&oacute;rico se recorre a pie en unas horas, y en ese recorrido aparecen algunos de sus puntos m&aacute;s reconocibles: la catedral, que impone incluso desde fuera, o la Casa Botines, que se disfruta incluso sin necesidad de entrar. No hace falta organizar visitas ni reservar nada para sentir que el viaje merece la pena.
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                La Catedral de León.                            </span>
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        La clave est&aacute; en el Barrio H&uacute;medo y sus alrededores, donde salir a tomar algo suele implicar comer mucho y bien. El sistema de &lsquo;bebida + tapa&rsquo; permite recorrer la zona a base de peque&ntilde;as paradas, sin sentarse a una comida formal ni gastar de m&aacute;s. Entre paseo y paseo, vamos pasando por calles hist&oacute;ricas, rincones con encanto como la Plaza del Grano, bares llenos de vida y una ciudad que en invierno se muestra m&aacute;s tranquila y accesible. Eso s&iacute;, que no se te olvide tu mejor ropa de abrigo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lugo</h2><p class="article-text">
        Lugo es un destino que encaja muy bien en enero porque su gran atractivo no requiere entradas ni planificaci&oacute;n. La muralla romana se puede recorrer entera caminando, con vistas distintas a cada tramo, y funciona casi como un paseo circular de m&aacute;s de 2 km. Es patrimonio de primer nivel, con 17 siglos a sus espaldas, pero integrado en la ciudad y en la vida cotidiana.
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                Lugo y su muralla.                            </span>
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        A los pies de la muralla, el casco hist&oacute;rico permite disfrutar sin gastar. Calles tranquilas, plazas peque&ntilde;as y bares donde las tapas gratis suelen acompa&ntilde;ar a la bebida hacen que comer sea sencillo y sin sobresaltos. No hay grandes reclamos tur&iacute;sticos que encarezcan la experiencia ni zonas pensadas solo para visitantes. La catedral, el parque de Rosal&iacute;a de Castro, la Plaza Mayor&hellip; Lugo es una buena opci&oacute;n para caminar, comer bien y gastar poco.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz</h2><p class="article-text">
        C&aacute;diz es uno de esos destinos que en verano pueden resultar caros, pero que en enero juegan a favor del viajero. El clima permite pasar mucho tiempo en la calle, y la ciudad se disfruta caminando de un extremo a otro sin necesidad de transporte. Aqu&iacute; el plan no es hacer cosas, sino simplemente estar para disfrutar de su ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a.
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                Cádiz y sus colores.                            </span>
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        Un paseo por la Caleta, una vuelta por el Campo del Sur, su catedral o perderse por el barrio del P&oacute;pulo ya llenan buena parte del d&iacute;a. El mercado central es otro punto clave para comer algo sin precios elevados. Y en invierno, C&aacute;diz se muestra m&aacute;s local, menos saturada y mucho m&aacute;s accesible. Es una escapada donde el dinero cunde porque el entorno lo pone f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">&Aacute;vila</h2><p class="article-text">
        &Aacute;vila es perfecta para una escapada breve en enero porque se adapta bien a un presupuesto ajustado. Es una ciudad peque&ntilde;a, muy manejable, que se recorre andando sin prisas. El fr&iacute;o reduce el turismo y deja una sensaci&oacute;n de calma que encaja bien con un viaje sencillo. Eso s&iacute;, como en Le&oacute;n, no olvides ni el gorro ni la bufanda.
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                Panorámica de Ávila.                            </span>
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        La muralla es la gran protagonista, y no hace falta pagar entrada para disfrutarla. El recorrido exterior permite verla desde todos los &aacute;ngulos y marcar la ruta de tu visita. El resto del tiempo se reparte entre calles tranquilas, miradores como el Humilladero de los cuatro postes, y paradas para comer platos contundentes a un m&oacute;dico precio. Otros puntos de inter&eacute;s como la Puerta del Alc&aacute;zar, la iglesia de San Pedro Ap&oacute;stol, el Real Monasterio de Santo Tom&aacute;s o la Bas&iacute;lica de San Vicente tambi&eacute;n ofrecen mucho sin tener que gastar.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;beda y Baeza</h2><p class="article-text">
        &Uacute;beda y Baeza van en un mismo<em> pack</em>, se entienden mejor juntas, aunque haya que desplazarse de una a la otra. Son ciudades peque&ntilde;as y muy f&aacute;ciles de recorrer a pie, donde el patrimonio est&aacute; a la vista en cada plaza y en cada calle. No hace falta entrar en todos los edificios para sentir que se est&aacute; en un lugar especial. Aqu&iacute; el Renacimiento est&aacute; al alcance de la mano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Baeza monumental.                            </span>
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        Pasear por la plaza V&aacute;zquez de Molina en &Uacute;beda o por el centro hist&oacute;rico de Baeza es suficiente para entender el valor del conjunto. En invierno, adem&aacute;s, el ambiente es tranquilo y los precios se mantienen lejos de los picos tur&iacute;sticos. Comer bien es sencillo y sin men&uacute;s pensados solo para visitantes. Son destinos ideales para quien busca historia, calma y un viaje sin sobresaltos econ&oacute;micos.
    </p><h2 class="article-text">Oviedo</h2><p class="article-text">
        Oviedo es una ciudad muy agradecida para viajar en enero porque todo est&aacute; cerca y todo es bastante sencillo. El casco antiguo se recorre en poco tiempo, y a partir de ah&iacute; el plan va tomando forma poco a poco: paseos, sidrer&iacute;as, mercados y calles con vida durante todo el a&ntilde;o.
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                La catedral de Oviedo.                            </span>
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        La zona vieja, con la catedral como referencia, concentra buena parte del paseo, pero lo interesante est&aacute; en ir enlazando barrios y paradas como la Plaza de Alfonso II El Casto, la Plaza de Trascorrales, la Plaza de la Constituci&oacute;n, la Plaza del Font&aacute;n o el&nbsp;Campo de San Francisco. Comer no requiere grandes decisiones ni reservas, y moverse no supone ning&uacute;n gasto extra. Oviedo es una escapada c&oacute;moda y f&aacute;cil, perfecta para viajar cuando el presupuesto pone los l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Escapadas,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af27ef9f-0695-4198-830d-d7bf5eee2917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta guía, y las novelas en las que está basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de la ciudad nipona</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Aunque el fluir de personas en el cruce de Shibuya es hipn&oacute;tico y fascinante, reducir Tokio a la marabunta de gente cruzando un paso de cebra ser&iacute;a tan absurdo como reducir Londres al cruce de Abbey Road. Cada barrio posee una arquitectura y una atm&oacute;sfera diferentes, con planes espec&iacute;ficos y hasta una gastronom&iacute;a particular que es recomendable descubrir con calma. Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta gu&iacute;a, y las novelas en las que est&aacute; basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de Tokio, desde los m&aacute;s vibrantes como Shinjuku hasta las joyas ocultas como Jimbocho.
    </p><h2 class="article-text">Haruki Murakami y <em>Tokio Blues:</em> Shinjuku</h2><p class="article-text">
        Shinjuku es uno de los distritos m&aacute;s frecuentados de Tokio. Su estaci&oacute;n de metro ostenta el <a href="https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/busiest-station" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;cord Guinness</a> de las m&aacute;s concurridas del planeta, con un tr&aacute;nsito promedio de 2,7 millones de pasajeros al d&iacute;a. Entre la multitud encontramos a los famosos <em>salarymen</em> (oficinistas uniformados) que caminan hacia sus despachos como una flecha; turistas con cara de p&aacute;nico arrastrados por la marea humana; amigas de mediana edad cargadas con bolsas tras una tarde de compras, cada una con un sombrero m&aacute;s <em>chic</em>; j&oacute;venes de pelo platino absortos en sus videojuegos y mujeres j&oacute;venes, paraguas en mano, falda corta y plataformas que se dirigen a una cita. A pesar del gent&iacute;o, el suelo est&aacute; impecable, el olor es neutro (a no ser que pases ante un puesto callejero) y todo funciona con una organizaci&oacute;n milim&eacute;trica.
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                Golden Gai.                            </span>
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        Adem&aacute;s de sus neones, salas de recreativos y puestos de <em>yakitori </em>(brochetas a la parrilla), uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos de este distrito es el <em>Golden Gai. </em>Se trata de un entramado de callejones estrechos repletos de carteles luminosos y bares diminutos con apenas una barra y unos cuantos taburetes para tomar una copa. No todos admiten turistas (conviene fijarse si hay carteles en ingl&eacute;s en la puerta), ya que es uno de los refugios predilectos de los locales para desestresarse lejos del bullicio.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, como el protagonista de <em>Tokio Blues,</em> necesitan una v&iacute;a de escape como esta para huir de la obsesi&oacute;n entre dos mujeres: Naoko, que representa un pasado oscuro, y Midori, que le ofrece un presente luminoso.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Despu&eacute;s de la clase de alem&aacute;n, subimos al autob&uacute;s, fuimos hasta Shinjuku y entramos en un bar llamado DUG situado en uno de los subterr&aacute;neos de detr&aacute;s de la librer&iacute;a Kinokuniya, donde pedimos dos vodkas con t&oacute;nica. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Vengo a veces. Aqu&iacute; no te sientes inc&oacute;moda bebiendo durante el d&iacute;a. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Tienes por costumbre beber durante el d&iacute;a? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No, solo a veces. &mdash;Hizo tintinear el hielo del vaso&mdash;. A veces, cuando el mundo empieza a angustiarme, me paso por aqu&iacute; y me tomo un vodka con t&oacute;nica&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tokio Blues, Haruki Murakami</em>
    </p><p class="article-text">
        En Shinjuku tambi&eacute;n se encuentran los legendarios templos del jazz. El DUG Jazz Cafe &amp; Bar, esa taberna subterr&aacute;nea que el propio Murakami visitaba de joven y que inmortaliz&oacute; en su novela, hoy funciona como cafeter&iacute;a de d&iacute;a y bar de noche con un ambiente bohemio.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXt4MXelLP6/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si buscas m&uacute;sica en directo, el Shinjuku Pit Inn es el trampol&iacute;n y hogar de los mejores m&uacute;sicos nipones de este g&eacute;nero. Sin embargo, nuestra joya oculta favorita est&aacute; en el <em>Golden Gai</em>: se llama Papa's Dream. Tras subir por unas escaleras empinadas, te recibir&aacute; el amable Nobu-san luciendo una camiseta con el t&iacute;tulo de la novela de Murakami. All&iacute; puedes degustar un buen whisky japon&eacute;s o un <em>vodka tonic </em>mientras escuchas vinilos de John Coltrane y saboreas un cuenco de crujientes <em>kaki-pi</em> (galletas de arroz y cacahuetes).
    </p><h2 class="article-text">Satoshi Yagisawa y <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki:</em> las librer&iacute;as de viejo de Jimbocho</h2><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, </em>de Satoshi Yagisawa, es una carta de amor a Jimbocho, un barrio peque&ntilde;o y coqueto cercano al Palacio Imperial. Al recorrer su calle principal y alrededores, encontramos librer&iacute;as de viejo abarrotadas hasta el techo, con ese reconfortante olor a papel antiguo y clasificadas por tem&aacute;ticas: guiones de teatro, manga, fotograf&iacute;a o literatura cl&aacute;sica. Con m&aacute;s de ciento cincuenta establecimientos, se trata de uno de los oasis literarios m&aacute;s grandes del mundo, muy apreciado por intelectuales desde la era Meiji.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era el rinc&oacute;n de una ciudad donde se respiraba un aire de otros tiempos, ya fuese en las calles principales o en los callejones: con todas esas librer&iacute;as viejas, las cafeter&iacute;as y esos bares de otro mundo, te daban ganas de visitarlo todo. El barrio estaba inmerso en un ambiente &uacute;nico, lento; no hab&iacute;a ni rastro de ese frenes&iacute; del que tanto hab&iacute;a intentado huir.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, Satoshi Yagishawa</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las tiendas, el barrio es conocido por sus cafeter&iacute;as retro<em> </em>(como Passage bis! Books and Cafe) donde disfrutar de una bebida caliente y un postre, quiz&aacute; unas tostadas francesas con ese pan grueso que se deshace como mantequilla y que los japoneses acompa&ntilde;an de helado o miel. Para comer, la especialidad local es el <em>katsu curry</em>, una receta fragante de cerdo empanado sobre arroz ba&ntilde;ado en una salsa densa y especiada.
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                Jimbocho.                            </span>
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        La novela de Satoshi Yagishawa es la forma ideal de conocer el barrio sin moverse del sof&aacute;. Solo hay que seguir los pasos de Takako, quien llega a Jimbocho tras un desenga&ntilde;o amoroso para regentar la librer&iacute;a de su t&iacute;o; es entre esos vol&uacute;menes y la atm&oacute;sfera acogedora de sus calles donde comienza a sanar sus heridas.
    </p><h2 class="article-text">Banana Yoshimoto y Moshi Moshi: Shimokitazawa y sus tiendas de segunda mano </h2><p class="article-text">
        Shimokitazawa es el barrio <em>hipster</em> por excelencia. Se trata de un h&iacute;brido entre el Williamsburg neoyorquino y el Shoreditch londinense, pero con un inconfundible sello nip&oacute;n. Sus calles est&aacute;n atestadas de tiendas de ropa de segunda mano, cafeter&iacute;as de dise&ntilde;o y grafitis. Muchos locales operan dentro de estructuras met&aacute;licas de colores que recuerdan contenedores mar&iacute;timos, ofreciendo propuestas gastron&oacute;micas internacionales y creativas. Y s&iacute;, aqu&iacute; se esconde tambi&eacute;n Shiro-Hige&rsquo;s Cream Puff Factory, la famosa cafeter&iacute;a autorizada que hornea los ic&oacute;nicos bollos de crema con la forma de Totoro (el protagonista de la famosa pel&iacute;cula del Studio Ghibli <em>Mi vecino Totoro).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El desorden de calles y edificios, que parecen haber sido dejados para esparcirse y crecer sin ning&uacute;n pensamiento; a veces parecen muy hermosos, como un p&aacute;jaro comiendo una flor, o un gato saltando con gracia desde una altura. Siento que lo que podr&iacute;a parecer a primera vista descuido y desorden, en realidad expresa las partes m&aacute;s puras de nuestro inconsciente&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Moshi Moshi (Banana Yoshimoto)</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Shimokitazawa.                            </span>
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        A pesar de la gentrificaci&oacute;n galopante, el barrio conserva cierto encanto. Adorado por japoneses y extranjeros, las colas frente a sus restaurantes de curry son muy largas. Cuesta imaginarse hoy estas calles como el oasis de silencio que describe Yoshimoto para Yoshie y su madre, quienes eligen este rinc&oacute;n para superar el duelo tras la muerte de su padre. Si buscas ese Tokio m&aacute;s residencial y pausado que evoca la novela, ser&iacute;a recomendable tomar un desv&iacute;o hacia el distrito tradicional de Yanaka Ginza.
    </p><h2 class="article-text">Michiko Aoyama y <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio:</em> la cultura cafetera de Tokio en Nakameguro y Kiyosumi</h2><p class="article-text">
        Tokio se ha consolidado como una de las grandes mecas mundiales del caf&eacute; de especialidad. Aqu&iacute;, los baristas preparan la infusi&oacute;n de forma lenta y artesanal, utilizando desde el cl&aacute;sico <em>espresso</em> hasta vistosos sistemas de sif&oacute;n para extraer lo mejor de granos tra&iacute;dos de Etiop&iacute;a, Colombia o Ruanda. Dos barrios destacan para abandonarse a este placer pausado.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un respiro. Respuestas para el coraz&oacute;n. Bajo los cerezos que abrazan el r&iacute;o de Tokio, un peque&ntilde;o caf&eacute; con tres mesas de madera ofrece m&aacute;s que una bebida: es un refugio.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
    </p><p class="article-text">
        El primero es Nakameguro<strong>,</strong> un barrio pegado al r&iacute;o Meguro, especialmente bello en primavera, cuando sus cerezos florecen y el paisaje se ti&ntilde;e de rosa pastel. Sus calles son tranquilas, con tiendas de dulces, restaurantes y cafeter&iacute;as en las que disfrutar de un buen caf&eacute; de especialidad. Cerca de la orilla, Switch Coffee con su atm&oacute;sfera relajada, ofrece buenos<em> espressos</em> y<em> lattes</em> que pedir para llevar antes de seguir el paseo. Para caf&eacute; de sif&oacute;n, Onibus Coffee tiene variedades internacionales y un espacio al aire libre muy agradable para tomarlo con calma.
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                Nakameguro.                            </span>
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        El segundo distrito es Kiyosumi. Tras visitar su precioso jard&iacute;n de la &eacute;poca Edo, dise&ntilde;ado con un cuidado y precisi&oacute;n exquisita, la parada obligatoria es iki Roastery and Eatery, donde el caf&eacute; es tan delicado como su boller&iacute;a francesa. Para los muy cafeteros, Koffee Mameya Kakeru ofrece un men&uacute; degustaci&oacute;n <em>omakase</em> bajo reserva previa, mientras que Rikashitsu Coffee Distillery parece m&aacute;s un laboratorio qu&iacute;mico que un despacho de bebidas: su caf&eacute; se filtra gota a gota a trav&eacute;s de un sistema de cristal en un proceso que llega a tardar ocho horas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El se&ntilde;or del lunar entr&oacute; en la barra. Gotita a gotita, me hizo un caf&eacute; de sif&oacute;n mientras yo lo observaba fijamente. [...] De la taza, hecha de cer&aacute;mica sin esmaltar, emanaba un aroma exquisito. Di un sorbo y un sabor delicado, pero a su vez intenso, se apoder&oacute; de mi paladar&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
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                Jardines japoneses en Kiyosumi.                            </span>
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        La novela de Aoyama, que entrelaza doce historias conectadas por la calidez de un caf&eacute; de barrio, es el acompa&ntilde;ante perfecto para esta ruta.
    </p><h2 class="article-text">Sayaka Murata y <em>La dependienta:</em> las tiendas de conveniencia</h2><p class="article-text">
        Las tiendas de conveniencia o <em>konbinis</em>, son una pieza clave en la vida cotidiana de los japoneses. La mayor&iacute;a est&aacute;n abiertos 24 horas, los siete d&iacute;as de la semana y aunque algunos est&aacute;n regentados por particulares, la mayor&iacute;a pertenecen a estas tres multinacionales: 7-Eleven, Family Mart y Lawson.
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            <span class="title">
                Tienda de conveniencia local.                            </span>
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        Los establecimientos ofrecen una gran selecci&oacute;n de productos pero su punto fuerte son los platos preparados. Desde los cl&aacute;sicos s&aacute;ndwiches de tortilla japonesa (<em>tamago sando)</em> o de cerdo empanado (<em>katsu</em>), ensaladas y sopas instant&aacute;neas, hasta los famosos <em>bentos</em>, cajas con compartimentos que incluyen fideos o arroz, carne o pescado cocinados y alguna verdura cocida o encurtida. Tambi&eacute;n hay onigiris (tri&aacute;ngulos de arroz rellenos de, por ejemplo, at&uacute;n con mayonesa o huevas de pescado), sushi o productos fritos (como pollo o patata) que se pueden solicitar junto a la caja.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Una tienda de conveniencia es un mundo lleno de sonidos. Desde el tintineo del carill&oacute;n que anuncia la entrada de un cliente hasta el pitido del esc&aacute;ner de c&oacute;digos de barras al pasar los productos. Voces que dan la bienvenida, pasos que se alejan, el rumor de los refrigeradores, el crujido de las bolsas de pl&aacute;stico al abrirse... Todos estos est&iacute;mulos auditivos se mezclan y fluyen por la tienda las veinticuatro horas del d&iacute;a, los trescientos sesenta y cinco d&iacute;as del a&ntilde;o, sin detenerse un solo instante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La Dependienta, Sayaka Murata</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada una de estas cadenas produce su propia l&iacute;nea de dulces, con &eacute;xitos de ventas tan claros como el pudin de tofu y el pastel enrollado 'Premium' de <a href="https://www.wamazing.com/media/article/a-495/#:~:text=Made%20with%20rice%20steamed%20in%20a%20rich,dessert%20rankings%20since%20its%20debut%20in%202009." target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawson,</a> los <em>souffl&eacute;s</em> de fresa o los <em>mochis</em> (pasta de arroz rellena de jud&iacute;a roja) de <a href="https://www.planmyjapan.com/familymart-japan-food-drink/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FamilyMart,</a> y el flan de calabaza, las cookies de Matcha o los <em>Warabimochi (dulces de gelatina) </em>de <a href="https://japantravelplanning.com/seven-eleven-japan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7-Eleven</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una tienda de conveniencia Lawson."
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            <span class="title">
                Una tienda de conveniencia Lawson.                            </span>
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        Para comprender la importancia sociol&oacute;gica de estos lugares, hay que leer la &aacute;cida novela de Sayaka Murata, basada en su propia experiencia como empleada. La historia sigue a Keiko Furukura, una mujer de 36 a&ntilde;os que encuentra en las estrictas normas y uniformidad del <em>konbini</em> un manual de instrucciones para mimetizarse con lo que la sociedad considera &ldquo;una persona normal&rdquo;, desafiando las expectativas de su familia y amigos. Con <em>La dependienta,</em> Murata nos regala una cr&iacute;tica mordaz al capitalismo productivo y las rigideces de la familia tradicional japonesa.
    </p><h2 class="article-text">Bonus: Durian Sukegawa y<em> Dorayaki: </em>d&oacute;nde comer los mejores <em>dorayaki </em>de Tokio</h2><p class="article-text">
        No hace falta desplazarse hasta el perif&eacute;rico barrio de Higashimurayama, como en la novela de Durian Sukegawa, para comer los mejores <em>dorayaki</em> de Tokio. Aunque en aquel distrito hay cierta tradici&oacute;n por los dulces y <em>sobas</em> artesanos, la pasteler&iacute;a del libro es una licencia po&eacute;tica. En su lugar, destacamos tres locales accesibles donde degustar este ic&oacute;nico dulce compuesto por dos tapas redondas hechas de bizcocho, rellenas de una pasta dulce de jud&iacute;as rojas (<em>anko)</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hacer pasta de jud&iacute;as dulces significa pasar tiempo con ellas. Es un proceso de paciencia. Primero, hay que lavarlas con delicadeza, como si estuvi&eacute;ramos ba&ntilde;ando a un beb&eacute;. Luego, cuando se ponen a hervir, no puedes simplemente dejarlas solas; debes observar c&oacute;mo cambia el agua, c&oacute;mo se hinchan. El momento en que se a&ntilde;ade el az&uacute;car es crucial: no se echa todo de golpe, se hace de forma gradual, permitiendo que las jud&iacute;as se acostumbren a la dulzura. Si te apresuras, la piel se rompe y el alma de la jud&iacute;a se pierde&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Dorayaki, Durian Sukewaga</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Kamej&#363;, ubicado en el barrio hist&oacute;rico de Asakusa donde se encuentra el templo Senso-ji. En este establecimiento, se ofrecen dos variedades de <em>dorayaki</em>, una con el tradicional relleno de jud&iacute;a roja no muy dulce, que se recomienda maridar con un t&eacute; verde sin az&uacute;car,  y la pasta de jud&iacute;a blanca mucho m&aacute;s empalagosa, no apta para todos los paladares.</li>
                                    <li>Suzumeya, en Ikebukuro, es un peque&ntilde;o puesto cerca de la estaci&oacute;n de metro fundado en 1937 y con una selecci&oacute;n de dulces artesanos que van desde las <em>monakas </em>(pasta de jud&iacute;as emparedada por dos barquillos hechos de mochi), hasta los famosos <em>dorayaki</em>. Es esa combinaci&oacute;n entre la masa esponjosa con la sutil nota de miel y el relleno generoso pero ligero de los dorayaki lo que hace que sus existencias se agoten habitualmente antes del mediod&iacute;a.</li>
                                    <li>Usagiya, en Ueno, es una parada imprescindible antes de visitar el famoso parque, donde los dulces se pueden comprar para llevar. El bizcocho es esponjoso y fragante, pero no demasiado dulce, cedi&eacute;ndole el protagonismo al relleno que, esparcido generosamente, presenta algunas jud&iacute;as enteras.</li>
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            <span class="title">
                Usagiya Ueno.                            </span>
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        En el libro, la llegada de la anciana Tokue y su t&eacute;cnica ancestral transforma una anodina tienda que usaba productos industriales en un lugar de peregrinaci&oacute;n. Esa misma reverencia por el producto es la que justifica las colas que hoy se siguen formando en estos tres templos de la reposter&iacute;a tokiota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Japón,Tokio,Libros,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6db6d69-b73c-46c3-b5da-58b111e319e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante décadas resurge hoy al servicio del turismo</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        La Roma del C&eacute;sar, la Atenas de S&oacute;crates, el Dubl&iacute;n de Joyce o la Praga de Franz Kafka. Hay ciudades que parecen haber estado siempre unidas a sus personajes m&aacute;s ic&oacute;nicos y, sin embargo, la capital checa no siempre fue as&iacute;. Hasta el 2000, ninguna calle de Praga llevaba el nombre del checo m&aacute;s famoso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajamos hasta all&iacute; para recorrer sus pasos pero tambi&eacute;n su olvido. Para entender en qu&eacute; se ha convertido la Praga de los laberintos kafkianos y en qu&eacute; se ha transformado el Kafka de este enclave tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hab&eacute;is caminado alguna vez por el centro de Praga, por sus callejuelas medievales de piedra oscura, sabr&eacute;is que puede llegar a parecer un laberinto sombr&iacute;o&rdquo;, dice Javier Pe&ntilde;a en <a href="https://podscan.fm/podcasts/grandes-infelices/episodes/27-franz-kafka-grandes-infelices-luces-y-sombras-de-grandes-novelistas" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este genial episodio de Grandes Infelices</a>. Un siglo despu&eacute;s, cuesta reconocer la Praga asfixiante y claustrof&oacute;bica en sus calles bulliciosas con aroma a manzana asada. Hoy, las tiendas de cannabis y cucuruchos de sabores se mezclan con otras de matrioskas donde Messi comparte balda con Putin y Netanyahu.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Plaza de la Ciudad Vieja.                            </span>
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        En cada esquina, locales de masaje tailand&eacute;s se integran en edificios modernistas bajo las quejas de sus habitantes al ver la ciudad imperial devorada por la mano que les da de comer: la del turismo.
    </p><h2 class="article-text">Praga, el laberinto</h2><p class="article-text">
        Para experimentar la claustrofobia kafkiana, har&aacute; falta alejarse de los circuitos principales. Entrada la noche, nos dirigimos a la parte alta de la ciudad guiados por la silueta afilada del castillo: la luz tenue de las farolas &ndash;muchas a&uacute;n de gas&ndash; y torres g&oacute;ticas que parecen vigilarnos.
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                Antiguas escaleras del castillo.                            </span>
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        Es entonces cuando empezamos a experimentar la angustia de su atm&oacute;sfera atrapante. Como si nos adentr&aacute;semos en una pel&iacute;cula de Dr&aacute;cula o si Jack el Destripador nos esperase agazapado tras la esquina. La belleza de la Praga imperial puede resultar tenebrosa. Bajo la niebla, la ciudad desaparece tras el &uacute;ltimo puente que alcanza la vista y el mundo parece no existir m&aacute;s all&aacute; de su castillo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, aunque Kafka no concretaba los lugares de sus historias para convertirlos en universales, este castillo inspir&oacute; su novela hom&oacute;nima. Tras pasar el puente Carlos, tambi&eacute;n presente en sus cartas y relatos, llegamos al castillo &ndash;en uso&ndash; m&aacute;s antiguo del mundo. Un verdadero s&iacute;mbolo del poder que ha funcionado como sede de emperadores y presidentes, omnipresente a lo largo de la ciudad donde se impone con su presencia dominante.
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                Castillo de Bohemia en Praga.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la historia de este complejo monumental &ndash;al que volvemos al d&iacute;a siguiente&ndash; la ciudad parece encontrarse con el autor en una b&uacute;squeda constante de identidad negada por un poder que, a pesar de su grandeza, no le concedi&oacute; el lugar que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A escasos minutos, encontramos el denominado &lsquo;Callej&oacute;n del oro&rsquo; desde que un rey envi&oacute; all&iacute; a los mejores alquimistas para buscar la f&oacute;rmula de ese metal precioso. Entre sus diminutos apartamentos, hoy recreados con muebles de la &eacute;poca, encontramos hogares de orfebres y costureras junto a la librer&iacute;a donde Kafka se refugi&oacute; del ruido de la ciudad para escribir algunos de sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas paradojas de este viaje esta ser&aacute; la primera. Y es que, de tantas casas que habit&oacute;, la &uacute;nica que es posible visitar ser&aacute; en la que solo pas&oacute; algunas tardes, hoy convertida en comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Número 22 del Callejón del oro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El c&iacute;rculo kafkiano</h2><p class="article-text">
        Volvemos a la parte baja para recorrer los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja: el punto conc&eacute;ntrico que Kafka llam&oacute; &ldquo;el c&iacute;rculo&rdquo; donde transcurri&oacute; casi toda su vida &ndash;algo que, sin duda, aument&oacute; su sensaci&oacute;n de aprisionamiento. La Casa del Minuto, la Casa Oppelt o el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; secundaria y su padre tuvo una mercer&iacute;a, forman hoy parte del tejido urbano m&aacute;s transitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de esta plaza, locales y visitantes se cruzan entre edificios g&oacute;ticos y modernistas ocupados por comercios de est&eacute;tica <em>kitsch, </em>tiendas de lujo y tours guiados con paraguas llamativos. Una ciudad viva, boyante y bien conservada que, sin embargo, roza el sacrilegio.
    </p><p class="article-text">
        A escasos pasos de la plaza, llegamos a la casa natal del escritor en la esquina que marcaba el l&iacute;mite del barrio jud&iacute;o. Josefov hab&iacute;a dejado de ser un gueto para empezar a convertirse en el barrio de edificios <em>art nouveau </em>que hoy aloja las tiendas m&aacute;s caras de la Rep&uacute;blica Checa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa natal de Franz Kafka, destruida posteriormente en un incendio.                            </span>
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        Entre sinagogas, un cementerio, tiendas <em>kosher</em> y lujosos edificios, surge otra paradoja. Tras las deportaciones y exterminios &ndash;entre ellos, los de la familia de Kafka&ndash; apenas doscientos jud&iacute;os viven hoy en este barrio desbordado de turistas.
    </p><h2 class="article-text">El hogar de los intelectuales</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a en la capital, desayunamos en uno de sus cl&aacute;sicos caf&eacute;s. A diferencia de sus vecinos vieneses, los caf&eacute;s de Praga tuvieron un aire m&aacute;s bohemio, frecuentados por c&iacute;rculos muy reducidos de intelectuales germanoparlantes. Ese ambiente, intensamente intelectual, termin&oacute; de situar a Kafka en lo que en literatura se conoce como el <a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>triple ghetto</em></a><a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ser<em> </em>un jud&iacute;o que hablaba alem&aacute;n y escrib&iacute;a textos al alcance de muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        El Caf&eacute; Louvre, con techos altos y camareros con chaleco que sirven desayunos generosos &ndash;huevo pochado, panecillos de an&iacute;s y queso de untar&ndash; muestra en la entrada fotograf&iacute;as de sus antiguos contertulios: Einstein, Freud y Kafka.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Café Louvre, Praga.                            </span>
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        Menos elegante y cerrado a disposici&oacute;n del Ministerio de Interior encontraremos otro de los caf&eacute;s favoritos del autor. El Caf&eacute; Arco, hoy con aire desangelado, ser&iacute;a considerado la sede intelectual del <em>triple ghetto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a llamarnos la atenci&oacute;n lo reducido del c&iacute;rculo en el que se movi&oacute; el autor al descubrir que este caf&eacute; se encuentra a dos manzanas de la oficina donde trabaj&oacute; casi toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta elegante fachada modernista, hoy convertida en hotel, germinar&aacute; el elemento m&aacute;s reconocible entre los <em>leitmotivs</em> de Kafka: el aparato burocr&aacute;tico. En la Praga del Imperio austroh&uacute;ngaro, que administraba la multitud de pueblos y lenguas que la compon&iacute;an con procesos extremadamente jer&aacute;rquicos, lentos y excesivos, el epicentro kafkiano del sinsentido y la burocracia se situ&oacute; en los no menos burocr&aacute;ticos procesos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros donde trabaj&oacute; durante catorce a&ntilde;os.
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                Antigua sede de la Compañía de Seguros en Na Porci 7.                            </span>
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        Kafka hab&iacute;a conseguido un horario de ma&ntilde;ana para dedicar sus tardes a escribir y un sueldo que le permiti&oacute; alquilar un apartamento en uno de los palacios m&aacute;s hermosos de la ciudad, Sch&ouml;nborn. Sin embargo, su felicidad no durar&iacute;a mucho. Ese mismo a&ntilde;o, descubrir&aacute; que padece tuberculosis y dejar&aacute; su apartamento para volver a casa de sus padres y al peque&ntilde;o c&iacute;rculo que encerr&oacute; su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 1924, Kafka morir&iacute;a sin saber que pasar&iacute;a el resto de sus d&iacute;as junto a su padre, el hombre a quien culp&oacute; de todas sus desgracias. Hoy es posible visitar la tumba familiar en el Nuevo cementerio jud&iacute;o, esta vez s&iacute;, alejado del c&iacute;rculo.
    </p><h2 class="article-text">Kafka y la Praga comunista</h2><p class="article-text">
        Nos trasladamos a la zona de la ciudad nueva, con avenidas m&aacute;s amplias que mezclan iglesias barrocas con bloques de estilo comunista. Junto a la Plaza de Wenceslao, el Museo de la Guerra Fr&iacute;a es tan dif&iacute;cil de localizar que pensaremos que estamos en el sitio equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escondido bajo el Jalta Hotel, este refugio nuclear permit&iacute;a espiar a los hu&eacute;spedes occidentales. En el subsuelo del hotel, que sigue en funcionamiento, el aire se vuelve m&aacute;s espeso. All&iacute;, es posible introducirse por el t&uacute;nel de salida, ver aparatos y armamento de la &eacute;poca, o aprender sobre estrategia militar e historia del pa&iacute;s en este laberinto subterr&aacute;neo tan oculto como lo estuvo el escritor durante a&ntilde;os.
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            <span class="title">
                Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada.                            </span>
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        Bajo el r&eacute;gimen comunista, el espacio literario qued&oacute; reducido al realismo socialista, lejos de un Kafka catalogado de burgu&eacute;s y decadente. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, sus textos ser&aacute;n reinterpretados como una cr&iacute;tica al aparato estatal y reivindicados por marxistas, pero esto no durar&iacute;a demasiado. La invasi&oacute;n de la URSS un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a colocar a Kafka como una lectura demasiado ambigua para un r&eacute;gimen que decidir&aacute; no celebrarlo.
    </p><h2 class="article-text">Del olvido al homenaje</h2><p class="article-text">
        Si algo ha llamado la atenci&oacute;n de esa prolongada ausencia de Kafka en su ciudad es el periodo posterior al comunismo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; tras 1989? &iquest;Por qu&eacute; tardar&iacute;an m&aacute;s de quince a&ntilde;os en honrar su nombre? En 1990, la Sociedad Franz Kafka se abre con la intenci&oacute;n de que el autor pasase a ser considerado parte del contexto cultural checo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n pasar&iacute;an trece a&ntilde;os hasta la primera escultura que reconoce figura y obra. El motivo de este olvido: casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto el <em>triple ghetto</em> todav&iacute;a no le hab&iacute;a abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaba a Praga el Museo Kafka, sin una clara fecha de t&eacute;rmino. Hab&iacute;a nacido como exposici&oacute;n temporal en Barcelona, lo que da lugar a una propuesta m&aacute;s pl&aacute;stica que documental donde pasillos con archivadores se cruzan con proyecciones de la ciudad, influencias o prometidas del autor en salas oscuras de techos bajos y luces c&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este extra&ntilde;o edificio dise&ntilde;ado como un laberinto circular sin ventanas donde se pierde la orientaci&oacute;n, toda la existencia de Kafka parece girar en torno a su relaci&oacute;n con la figura autoritaria del patriarca&rdquo;, escribe Vanessa Springora en<em> El nombre del padre,</em> una novela hipn&oacute;tica sobre un viaje en busca de sus or&iacute;genes, su patria y su propia arquitectura de la autoridad.
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                Interior del Museo Kafka.                            </span>
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        El resultado es un juego de luces y sombras que nos devuelve a Kafka a trav&eacute;s de un estado emocional. La escasez de objetos personales conservados, m&aacute;s all&aacute; de primeras ediciones, correspondencia, dibujos y documentos del autor hacen que cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, este persista como &uacute;nico lugar de la ciudad donde es posible profundizar sobre su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la etiqueta &ldquo;Kafka&rdquo; esconde hoy m&aacute;s trampas para turistas que homenaje a su figura. Junto a la casa donde naci&oacute;, una exhibici&oacute;n que nada tiene que ver con el autor confunde al visitante bajo el nombre de &lsquo;World of Franz Kafka&rsquo;, lo que le ha supuesto cientos de cr&iacute;ticas de gu&iacute;as y turistas estafados.
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                Tienda de souvenirs.                            </span>
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        Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante d&eacute;cadas resurge hoy al servicio del turismo. Un cambio de paradigma que se hace a&uacute;n m&aacute;s visible con el estreno del biopic <em>Franz, </em>de Agnieszka Holland, que llegar&aacute; a finales de enero a las pantallas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as por la capital checa son suficientes para entender que su nombre es hoy el reclamo perfecto para caf&eacute;s y tiendas de <em>souvenirs. </em>El autor del <em>triple ghetto</em> luce en postales, imanes de nevera y camisetas que, lejos de hablar de su obra, le han convertido en un hombre devorado por su met&aacute;fora. Una silueta que pasea por una ciudad donde, hasta hace poco, no era m&aacute;s que un invitado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República Checa,Literatura,Kafka,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6d2f68-b7b8-4bbd-a402-2a787ddb3ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta años después de su llegada a la ciudad, es posible seguir sus pasos por ella a partir de sus propios textos</p><p class="subtitle">Por qué Patti Smith sigue siendo una inspiración para Rosalía y la generación Z</p></div><p class="article-text">
        Patti Smith lleg&oacute; a Nueva York cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os: una ciudad sucia, peligrosa, dif&iacute;cil, pero tambi&eacute;n llena de oportunidades para j&oacute;venes artistas que, como ella, no ten&iacute;an miedo al riesgo, al hambre o a confiar en la suerte. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ambas han seguido vidas paralelas. Nueva York, una ciudad resiliente, dispuesta a renacer y transformarse, se presenta con calles m&aacute;s limpias y seguras, pero siempre ofreciendo su cara m&aacute;s hostil a cualquiera que decida apostar all&iacute; todas sus cartas. Y en cuanto a Patti, ella es ahora la madrina del <em>punk</em>, una prol&iacute;fica escritora, un s&iacute;mbolo de lucha contra las injusticias, una superviviente de dolorosas p&eacute;rdidas, un haz de luz y esperanza para las nuevas generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A los veinte a&ntilde;os, sub&iacute; al autob&uacute;s. Llevaba mi peto, un su&eacute;ter de cuello alto negro y la vieja gabardina gris que hab&iacute;a comprado en Camden. Mi peque&ntilde;a maleta, de cuadros amarillos y rojos, conten&iacute;a algunos l&aacute;pices de dibujo, un cuaderno, Iluminaciones [de su autor favorito, Arthur Rimbaud], pocas prendas de vestir y fotos de mis hermanos. Yo era supersticiosa. Hoy era lunes; nac&iacute; un lunes. Era un buen d&iacute;a para llegar a la ciudad de Nueva York. Nadie me esperaba. Todo me aguardaba&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A sus setenta y ocho a&ntilde;os, Patti Smith contin&uacute;a como un torbellino, dispuesta a evocar los recuerdos en blanco y negro de otras &eacute;pocas y a iluminar con su optimismo el futuro. Lo hace con su gira internacional, celebrando el medio siglo de su primer &aacute;lbum <em>Horses</em> y con su nuevo texto <em>Pan de &Aacute;ngeles </em>(Lumen), su cuarto libro de memorias tras <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os,</em> <em>M Train</em> y<em> El a&ntilde;o del mono.</em> Estas obras constituyen un mapa riguroso para conocer la ciudad de Nueva York en d&eacute;cadas pasadas. Si seguimos su rastro a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas, podemos encontrar numerosos lugares que todav&iacute;a siguen en pie tras el paso del tiempo. Y es que la Nueva York de Patti Smith est&aacute; m&aacute;s viva que nunca.
    </p><h2 class="article-text">La Nueva York de los 70</h2><p class="article-text">
        <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os</em> cuenta la historia de amor y eterna amistad entre Patti Smith y el fot&oacute;grafo Robert Mapplethorpe en los 70, el comienzo de su carrera como artistas y el nacimiento del &aacute;lbum <em>Horses,</em> que cumpli&oacute; su cincuenta aniversario el pasado noviembre. Termina con la muerte de Robert, a quien dedica este libro como homenaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tompkins Square Park</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque Patti y Robert ya se hab&iacute;an encontrado un par de veces antes, el episodio en Tompkins Park, en el East Village, marc&oacute; su relaci&oacute;n para siempre. Ella, hambrienta y con la noticia de que no recibir&iacute;a su salario hasta la semana siguiente, se vio obligada a aceptar una invitaci&oacute;n a cenar con un desconocido. Al salir del restaurante, la pareja fue a dar un paseo por Tompkins Park y &eacute;l intent&oacute; convencerla de ir a tomar algo a su piso. En ese momento, Patti reconoci&oacute; a Robert cruzando el parque, se acerc&oacute; con urgencia y le suplic&oacute; hacerse pasar por su novio para despu&eacute;s abandonar a aquel extra&ntilde;o de dudosas intenciones. A partir de entonces comenz&oacute; su relaci&oacute;n, primero como pareja y despu&eacute;s como artistas y amigos inseparables. A&uacute;n hoy, Tompkins Park sigue ofreciendo un refugio a parejas, m&uacute;sicos callejeros y <em>skaters.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tompkins Square Park, Nueva York.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El hotel Chelsea y el restaurante El Quijote</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti y Robert vivieron precariamente en dos pisos del East Village hasta que se mudaron al Hotel Chelsea, conviviendo con una comunidad de j&oacute;venes artistas emergentes. All&iacute; se codearon con los poetas de la Generaci&oacute;n Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso; escritores como William S. Burroughs y Arthur C. Clarke; el dramaturgo, guionista y posterior pareja de Patti, Sam Shepard; el cineasta Sandy Daley y el pintor Salvador Dal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Observando el tr&aacute;fico que circulaba por el lobby, en el cual hab&iacute;a arte mediocre colgado de sus paredes. Piezas grandes e invasivas entregadas a Stanley Bard [co-propietario y manager del hotel Chelsea] a cambio del alquiler. El hotel es un refugio en&eacute;rgico y desesperado para montones de ni&ntilde;os con gran talento y buscavidas de toda condici&oacute;n social. Vagos con guitarra y bellezas drogadas con vestidos victorianos. Poetas yonquis, dramaturgos, cineastas arruinados y actores franceses. Todos los que pasan por aqu&iacute; son alguien, aunque no lo sean en el mundo exterior&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El Quijote, el restaurante anexo al hotel, acog&iacute;a a m&uacute;sicos c&eacute;lebres que Patti describe ocupando mesas repletas de gambas con salsa verde, paella, jarras de sangr&iacute;a y botellas de tequila. All&iacute; coincidi&oacute; con Janis Joplin, Jimi Hendrix y Andy Warhol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras una profunda remodelaci&oacute;n, el hotel y el restaurante han perdido el aire decadente que describ&iacute;a Patti, luciendo ahora una decoraci&oacute;n lujosa. Aun as&iacute;, siguen funcionando, y todav&iacute;a se pueden encontrar algunas personas famosas que siguen el rastro de aquellos iconos del arte que una vez tambi&eacute;n comieron y descansaron aqu&iacute;.
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                Hotel Chelsea.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Coney Island</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Coney Island era uno de los destinos favoritos de Robert y Patti. All&iacute; acud&iacute;an todos los a&ntilde;os para celebrar su aniversario cuando a&uacute;n eran pareja y despu&eacute;s, solo para pasar un buen rato, caminar por el paseo mar&iacute;timo, tomar un perrito caliente y hacerse la foto de rigor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Saint Mark's Church</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Saint Mark's Church, la iglesia episcopaliana del Bowery con m&aacute;s de 350 a&ntilde;os de historia, fue el primer lugar donde Patti ley&oacute; sus poemas en p&uacute;blico. Ocurri&oacute; el 10 de febrero de 1971, como telonera para el poeta Gerard Malanga. Animada por Robert y acompa&ntilde;ada por su amigo y guitarrista Lenny Kaye decidi&oacute; hacer un recital transgresor. Acompa&ntilde;ada de m&uacute;sica, comenz&oacute; con su famosa frase: &ldquo;Jes&uacute;s muri&oacute; por los pecados de otra persona, pero no por los m&iacute;os.&rdquo; Y termin&oacute; con el sonido de la guitarra simulando un accidente de tr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel hito es considerado como la primera<em> performance</em> de <em>rock and roll</em> con poes&iacute;a en la historia, un cruce de g&eacute;neros que la definir&iacute;a como artista. En la actualidad, restaurada tras el incendio del 78, la iglesia acoge recitales de poes&iacute;a gracias al Poetry Project. All&iacute; se dan cursos, se celebran memoriales y sus puertas siempre est&aacute;n abiertas a cualquiera que quiera compartir su arte, tal como hizo en su d&iacute;a una Patti Smith que, pese a la timidez inicial, cosech&oacute; un gran &eacute;xito con aquella primera actuaci&oacute;n.
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                    alt="Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;."
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            <span class="title">
                Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El club CBGB</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su debut en Saint Mark's Church, Patti form&oacute; The Patti Smith Group con su amigo el guitarrista Lenny Kaye y juntos comenzaron a tocar en el legendario club CBGB. Hoy d&iacute;a es una tienda de ropa cara, con el suelo impecable y los productos expuestos de forma exquisita. Pero el local sigue siendo el mismo: conserva su diminuto escenario, un <em>pinball,</em> pero lo m&aacute;s llamativo son sus paredes, una reliquia visual con millones de carteles y pegatinas ro&ntilde;osas que anuncian conciertos de rock de bandas clave del punk neoyorquino, como Los Ramones, Blondie o Television, por nombrar solo algunos.
    </p><p class="article-text">
        A Bob Dylan ya lo admiraba, pero lo conoci&oacute; una noche tocando en el CBGB:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La noche, como se suele decir, fue la joya de la corona. Tocamos al un&iacute;sono, y el ritmo y la intensidad de la banda nos elevaron a otra dimensi&oacute;n. A pesar de todo aquel remolino, pude sentir otra presencia tan certeramente como el conejo percibe al sabueso. &Eacute;l estaba all&iacute;. De repente comprend&iacute; la naturaleza del aire el&eacute;ctrico. Bob Dylan hab&iacute;a entrado en el club. Esto tuvo un efecto extra&ntilde;o en m&iacute;. En lugar de sentirme intimidada, sent&iacute; un poder, quiz&aacute;s el suyo; pero tambi&eacute;n sent&iacute; mi propio valor y el valor de mi banda. Para m&iacute;, aquella fue una noche de iniciaci&oacute;n, donde ten&iacute;a que convertirme plenamente en m&iacute; misma en presencia de aquel a quien hab&iacute;a tomado como modelo&rdquo;.</em>
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            <span class="title">
                La tienda John Varvatos, antiguo club CBGB.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Los estudios de m&uacute;sica Electric Lady</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los estudios Electric Lady, fundados por Jimi Hendrix, fueron el lugar donde The Patti Smith Group grab&oacute; su primer disco, <em>Horses.</em> A&ntilde;os atr&aacute;s, Patti tuvo la suerte de intercambiar unas palabras con su fundador, a quien siempre ha profesado gran respeto y devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pas&oacute; un rato conmigo en las escaleras y me cont&oacute; su visi&oacute;n de lo que quer&iacute;a hacer con el estudio. So&ntilde;aba con reunir a m&uacute;sicos de todo el mundo en Woodstock y se sentar&iacute;an en un campo en c&iacute;rculo a tocar y tocar. No importaba qu&eacute; tonalidad, qu&eacute; ritmo o qu&eacute; melod&iacute;a, seguir&iacute;an tocando a trav&eacute;s de su disonancia hasta que encontraran un lenguaje com&uacute;n. Finalmente grabar&iacute;an este lenguaje abstracto universal de la m&uacute;sica en su nuevo estudio. 'El lenguaje de la paz. &iquest;Lo pillas?' Lo pill&eacute;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de Electric Lady, adem&aacute;s de Patti Smith, tambi&eacute;n grabaron The Kiss, Led Zeppelin, Stevie Wonder o David Bowie. Tras sus disuasorias puertas de espejo a&uacute;n hoy se graban muchos de los &aacute;lbumes de los artistas actuales m&aacute;s famosos como Kendrick Lamar, Rosal&iacute;a, Bad Bunny, Taylor Swift o Lana del Rey.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los estudios Electric Lady fundados por Jimi Hendrix.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Greenwich Village a su <em>bungalow</em> en Rockaway</h2><p class="article-text">
        <em>M Train</em>&nbsp;es una colecci&oacute;n de historias sobre la vida de Patti Smith en el Greenwich Village, tras la muerte de su marido Fred <em>Sonic </em>Smith as&iacute; como recuerdos de su vida com&uacute;n en Detroit. El libro tambi&eacute;n habla del <em>bungalow</em> que se compr&oacute; en la playa de Rockaway y sus viajes a Islandia, M&eacute;xico, Espa&ntilde;a o Jap&oacute;n. Las Polaroid de Patti se entrelazan con el relato de sus recuerdos y de sus sue&ntilde;os. Ocurre de forma fluida, como un tren que nunca pierde ritmo a pesar de sus numerosas paradas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Greenwich Village</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti Smith es supersticiosa, cree en talismanes y rituales. Pero por encima de todo, cree en la rutina que repite cada ma&ntilde;ana en <em>M train</em>: levantarse, dar de comer a los gatos, ir a la cafeter&iacute;a &lsquo;Ino a tomar su caf&eacute; negro, sentarse en la mesa de la ventana y escribir sin descanso ni interrupciones. Aunque el caf&eacute; es ahora un restaurante italiano de puerta roja, flores y lucecitas en la fachada, podemos imaginarnos a Patti escribiendo en su lugar favorito, mirando el ajetreo de la calle a trav&eacute;s del cristal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Restaurante Cotenna, el antiguo Café ‘Ino en Greenwich Village.                            </span>
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        Para los d&iacute;as en los que su mesa no estaba disponible, la escritora ten&iacute;a un plan B, el Caf&eacute; Dante, que hoy es una bulliciosa cocteler&iacute;a que tambi&eacute;n ofrece comida italiana. Ambos se encuentran en Greenwich Village, el barrio que en su momento acogi&oacute; a tantos artistas y que hoy est&aacute; gentrificado a causa de los turistas, n&oacute;madas digitales y neoyorquinos de clase alta.
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            <span class="title">
                Café Dante, en Greenwich Village.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El <em>bungalow</em> en la playa de Rockaway</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En una de sus visitas a la playa de Rockaway, en Queens, Patti se enamora del paseo mar&iacute;timo, al que ella misma califica como uno de los m&aacute;s bellos del mundo. Y en un impulso, decide comprarse un<em> bungalow </em>cerca del mar, un lugar tranquilo donde escribir y centrarse en sus proyectos. Este <em>bungalow</em> se convertir&aacute; en un s&iacute;mbolo de resiliencia, como la misma Patti Smith, capaz de aguantar en pie tras el hurac&aacute;n Sandy, que arrasar&aacute; con su precioso paseo mar&iacute;timo y muchas de las viviendas de alrededor.&nbsp;
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de This is Patti Smith (@thisispattismith)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">La escritura como forma de salvaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de las dolorosas p&eacute;rdidas sufridas en un corto espacio de tiempo &mdash;su mejor amigo Robert Mapplethorpe, su marido Fred y su hermano Todd&mdash; Patti Smith consigue recomponer su vida y salir de la tristeza gracias a la escritura. Sus tres libros de memorias, incluyendo el reciente <em>Pan de &Aacute;ngeles,</em> funcionan como un mapa emocional que traza su dolor y su recuperaci&oacute;n, convirtiendo el acto de escribir en un ritual ineludible.
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            <span class="title">
                La literatura de Patti Smith en Strand, una de las librerías en las que trabajó en los 70.                            </span>
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        Al seguir su rastro a trav&eacute;s de sus tres obras &mdash;desde el Tompkins Square Park de su juventud hasta su refugio en Rockaway&mdash;, comprobamos que los lugares que definieron a Patti Smith siguen en pie, y su legado est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca.
    </p><p class="article-text">
        El lanzamiento de su &uacute;ltimo libro coincidi&oacute; con un momento de gran simbolismo. La presentaci&oacute;n de <em>Pan de &Aacute;ngeles</em> fue el 4 de noviembre, fecha que conmemora el cumplea&ntilde;os de Robert Mapplethorpe y el aniversario de la muerte de su marido Fred, adem&aacute;s de ser el 50 aniversario de <em>Horses.</em> Y, como no pod&iacute;a ser de otra forma, la presentaci&oacute;n tuvo lugar en su querida Nueva York donde ahora reside, una ciudad que se reescribe continuamente y sigue resistiendo a los embates del tiempo, igual que la indomable y esperanzadora figura de Patti Smith.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 21:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Literatura,Artistas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2e2c536-eb0e-4bb6-bd8a-aede069f3024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x552y278.jpg" width="1200" height="675" alt="La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera brasileña defiende una sostenibilidad que sea ambiental, social y económica, rechaza los menús infantiles y reivindica la cocina como una herramienta capaz de transformar las ciudades</p><p class="subtitle">María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil hablar con Manu Buffara &uacute;nicamente de restaurantes. Para la cocinera brasile&ntilde;a, la gastronom&iacute;a comienza en la tierra y termina mucho m&aacute;s all&aacute; del plato: en las condiciones laborales de quienes cocinan, en la relaci&oacute;n con los peque&ntilde;os productores, en la educaci&oacute;n alimentaria de los ni&ntilde;os y en la dignidad con la que una ciudad alimenta a las personas que tienen menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Curitiba, capital del estado de Paran&aacute;, y alejada de los grandes focos gastron&oacute;micos brasile&ntilde;os de S&atilde;o Paulo y R&iacute;o de Janeiro, Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio. Alrededor de su restaurante, Manu ha tejido una red de agricultores, pescadores y productores, adem&aacute;s de participar en iniciativas relacionadas con los huertos urbanos, la protecci&oacute;n de las abejas nativas y la alimentaci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Reconocida en 2022 como mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina por la organizaci&oacute;n 50 Best, Buffara considera que los premios individuales solo tienen sentido cuando sirven para ampliar la conversaci&oacute;n. &ldquo;La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a&rdquo;, asegura. El pr&oacute;ximo noviembre Curitiba ser&aacute; la sede del Consejo Internacional del Basque Culinary Center, del que Buffara ser&aacute; anfitriona. Su objetivo es utilizar ese altavoz para hablar de agricultura, biodiversidad, conciliaci&oacute;n y del derecho de todas las personas a comer mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para ti comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien son muchas cosas juntas. No es solamente la comida, tambi&eacute;n importa con qui&eacute;n est&aacute;s, d&oacute;nde est&aacute;s, la m&uacute;sica, el arte, la decoraci&oacute;n&hellip; Es todo un conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La comida es muy importante, por supuesto, pero tambi&eacute;n lo son las personas con las que compartes la mesa y lo que sucede alrededor. Comer bien es una experiencia completa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; significa comer bien dentro de una casa, lejos de la experiencia de un restaurante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cocinar en casa es una manera de servir a otras personas. Cuando cocinas, todo se conecta. La energ&iacute;a de la casa, la gente y la posibilidad de invitar a quien quieras para compartir la mesa. Es distinto a cocinar en un restaurante, pero el principio es el mismo: la hospitalidad. Cocinar es un acto de servicio y de cuidado hacia la persona que tienes cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creciste en una familia vinculada al campo. &iquest;Ha cambiado mucho tu idea de la comida desde entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha cambiado mi cocina, los platos que preparo y la forma en la que investigo, pero no ha cambiado el concepto. En mi familia, lo m&aacute;s importante siempre fue servir a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de la comida.
    </p><p class="article-text">
        Mi estilo gastron&oacute;mico ha evolucionado much&iacute;simo, pero mi forma de entender la hospitalidad sigue siendo la misma. Esa manera de recibir y cuidar a las personas la aprend&iacute; de mis padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Comemos mejor ahora que hace unas d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos m&aacute;s informaci&oacute;n y m&aacute;s educaci&oacute;n, as&iacute; que contamos con una mayor capacidad para escoger qu&eacute; queremos comer. Antes no exist&iacute;a tanto acceso a ese conocimiento. La industria y los productos ultraprocesados han cambiado mucho nuestra alimentaci&oacute;n, pero ahora tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s herramientas para entenderlos y decidir. Despu&eacute;s, claro, cada persona debe poder hacer su elecci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un baño. No se trata únicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Desde otras partes del mundo hemos tendido a reducir la gastronom&iacute;a brasile&ntilde;a a la feijoada, el churrasco o el rodizio. &iquest;Brasil sigue siendo v&iacute;ctima de esos estereotipos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brasil se hizo conocido por la comida, pero tambi&eacute;n por el carnaval y por determinadas im&aacute;genes que se repiten mucho. Hay personas que piensan que en Brasil solo comemos carne. Una vez llegaron a preguntarme si ten&iacute;amos pescado, cuando poseemos una costa con miles de kil&oacute;metros. Es una visi&oacute;n muy limitada de un territorio gigantesco. Tenemos mariscos, pescados, langostinos, vegetales y una biodiversidad inmensa. Poco a poco estamos cambiando esa percepci&oacute;n. No solamente yo, tambi&eacute;n muchos cocineros de R&iacute;o, S&atilde;o Paulo y otras regiones del pa&iacute;s. El crecimiento del turismo tambi&eacute;n ayuda. Cuando las personas visitan Brasil descubren que existe una diversidad que no imaginaban. Me hace muy feliz poder llevar a personas de otras partes del mundo a conocer el lugar en el que estamos y los productos con los que trabajamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; distingue a la despensa del sur de Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos mieles de abejas nativas, las meliponas que no tienen aguij&oacute;n, palmitos y una enorme diversidad de productos. La mayor&iacute;a de las conservas de palmito proceden de esta zona, pero aqu&iacute; puedes comprender mucho mejor el producto y su relaci&oacute;n con el territorio. Tambi&eacute;n trabajo mucho con pescados, mariscos y cordero, porque en la regi&oacute;n de la que vengo hay una importante tradici&oacute;n ganadera. Mi cocina est&aacute; muy vinculada a lo que existe a nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; tu trabajo con las abejas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos instalando peque&ntilde;as cajas de abejas en el restaurante. Despu&eacute;s nos vinculamos a un proyecto muy bonito de jardines para abejas que fue creciendo por Curitiba. Hoy pueden encontrarse estas cajas en huertos, calles, comunidades de vecinos y otros espacios de la ciudad. Lo m&aacute;s importante no es producir miel. Muchas veces las abejas est&aacute;n all&iacute; solamente para polinizar y es vital que las personas conozcan su importancia. El proyecto ha servido para informar a la poblaci&oacute;n y hacer que se comprenda mejor a las abejas nativas. Ahora se est&aacute; extendiendo a otras zonas de Paran&aacute; y a ciudades de otros estados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has defendido en varias ocasiones que la alimentaci&oacute;n puede transformar una ciudad. &iquest;C&oacute;mo puede hacerlo exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede cambiarla de muchas maneras.<strong> </strong>En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un ba&ntilde;o. No se trata &uacute;nicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en Curitiba, est&aacute;n los proyectos de huertos urbanos, que permiten a las personas con dificultades cultivar parte de sus alimentos, comer mejor y acceder a productos org&aacute;nicos. Despu&eacute;s aparece todo el ciclo: las abejas que polinizan, los residuos que se convierten en compost y regresan al huerto, y la gente que aprende a cocinar lo que produce. La ciudad cambia cuando ofrece informaci&oacute;n y educaci&oacute;n y cuando implica a las personas en su propio sistema alimentario. No es solo plantar verduras. Es ayudar a que entiendan la importancia de comer mejor y de tener una mayor seguridad alimentaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desde Curitiba, capital del estado de Paraná, y alejada de los grandes focos gastronómicos brasileños de São Paulo y Río de Janeiro, Manu Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio.                            </span>
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        <strong>Algunas iniciativas urbanas de este tipo son muy fotog&eacute;nicas, pero no solucionan los problemas estructurales. &iquest;C&oacute;mo se evita que se conviertan en maquillaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto peque&ntilde;o y aislado puede quedarse en una fotograf&iacute;a. Para que exista un cambio real, tiene que haber una estructura p&uacute;blica detr&aacute;s. Curitiba cuenta con una secretar&iacute;a municipal dedicada a la seguridad alimentaria y nutricional, con un equipo que trabaja espec&iacute;ficamente en los huertos, las abejas y otros programas relacionados con la alimentaci&oacute;n. Cuando existe una parte del Gobierno dedicada a desarrollar y sostener esas pol&iacute;ticas, ya no estamos hablando de una acci&oacute;n peque&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros entramos despu&eacute;s en algunos de esos proyectos para ayudar a conectar a las personas con los alimentos y ense&ntilde;arles por qu&eacute; es importante producir parte de su propia comida, c&oacute;mo cocinarla y c&oacute;mo aprovecharla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sostenibilidad est&aacute; en el discurso de casi todos los restaurantes de alta cocina. &iquest;Se ha vaciado la palabra de significado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una palabra que se utiliza mucho en todos los sectores en general. El problema es que la sostenibilidad no se refiere solamente a la naturaleza o a la biodiversidad. Tiene tres dimensiones: ambiental, social y econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La parte econ&oacute;mica consiste en estimular el crecimiento de una manera responsable, garantizando la viabilidad de la actividad y de la comunidad a largo plazo. La parte social tiene que ver con la calidad de vida, la educaci&oacute;n y la salud de los trabajadores y de las personas que viven alrededor. Despu&eacute;s est&aacute; la parte ambiental, que incluye la biodiversidad, el clima, la naturaleza y la protecci&oacute;n de los recursos.
    </p><p class="article-text">
        Hay restaurantes que dicen ser sostenibles porque trabajan la biodiversidad, pero eso es solo una parte. Aun as&iacute;, me alegra que empiecen por ah&iacute;. Hace diez a&ntilde;os pr&aacute;cticamente no habl&aacute;bamos de nada de esto. Ahora estamos construyendo una sostenibilidad m&aacute;s completa, que tenga en cuenta el medioambiente, el bienestar de la sociedad y el desarrollo econ&oacute;mico de una comunidad. No veremos todo el resultado inmediatamente, pero dentro de diez a&ntilde;os tendremos una realidad diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esa dimensi&oacute;n social, durante el verano redujiste la semana laboral de tu equipo a cuatro d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; supuso para tu negocio? &iquest;Se resinti&oacute; la parte econ&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente trabajamos cinco d&iacute;as, pero durante el verano brasile&ntilde;o lo hacemos cuatro. Para que sea posible, organizamos dos turnos de cenas: uno a las seis y otro a las nueve. Es cierto que esos d&iacute;as trabajamos alguna hora m&aacute;s, pero el equipo prefiere concentrar el trabajo y poder disfrutar de tres d&iacute;as en casa. Para nosotros, cuidar a las personas tambi&eacute;n forma parte importante del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trabajaste en Noma en 2006. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han aparecido </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>denuncias sobre las condiciones laborales</strong></a><strong> en algunos restaurantes de alta cocina. &iquest;C&oacute;mo fue tu experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo solo puedo hablar de mi experiencia y del momento en el que estuve all&iacute;. Era muy joven, aprend&iacute; much&iacute;simo y siempre me trataron con respeto. Incluso me regalaron una bicicleta porque iba caminando al restaurante. Guardo un recuerdo muy feliz de aquella etapa. No puedo hablar de lo que haya sucedido despu&eacute;s porque no estaba all&iacute; y son momentos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres muy cr&iacute;tica con los men&uacute;s infantiles. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy completamente en contra. No tenemos men&uacute;s infantiles en ninguno de mis negocios. La educaci&oacute;n de un hijo tambi&eacute;n incluye la educaci&oacute;n alimentaria. Muchas veces los padres no tienen la paciencia de leerles la carta a sus hijos cuando van a comer fuera. Hace poco estaba cenando con mi hija y me pidi&oacute; que se lo leyera para poder escoger. Tambi&eacute;n es nuestra responsabilidad explicarles qu&eacute; hay, dejar que conozcan los platos y que decidan. Si limitamos siempre a los ni&ntilde;os a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si limitamos siempre a los niños a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Deber&iacute;a trasladarse parte de esa educaci&oacute;n alimentaria a la escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay que ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a construir una relaci&oacute;n saludable con la comida, a respetar el hambre, a comprender la cultura alimentaria de su familia y a descubrir el placer de cocinar y comer. La alimentaci&oacute;n no debe utilizarse para amenazar u obligar. Tampoco como recompensa: &ldquo;Si te comes esto, te doy una galleta o un dulce&rdquo;. No puede funcionar as&iacute;. Comer tiene que ser un placer y tambi&eacute;n una elecci&oacute;n. Los ni&ntilde;os aprenden observando a sus padres, por eso el ejemplo que damos en casa es muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2022 recibiste el premio a la mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina. &iquest;Sigue siendo necesaria una categor&iacute;a separada para las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es un espacio que puede utilizarse para fortalecer a otras mujeres. Cuando recibes un premio de este tipo, te dan un escenario y un micr&oacute;fono. Puedes usarlo de diferentes maneras. Yo intent&eacute; emplearlo para hablar de liderazgo, equilibrio y maternidad, y para mostrar a otras mujeres que tambi&eacute;n pueden hacerlo. Por eso no eliminar&iacute;a el premio. Entiendo la posici&oacute;n de quienes consideran que las cocineras deber&iacute;an competir exactamente en las mismas categor&iacute;as que los hombres, pero creo que este reconocimiento puede convertirse en una herramienta de transformaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        No lo veo solamente como una conquista individual. Tambi&eacute;n permite dar visibilidad a la cultura brasile&ntilde;a, a la agricultura y a los peque&ntilde;os productores. Es un premio para la gente que trabaja conmigo y para la ciudad de Curitiba. Su alcance puede ser mucho m&aacute;s amplio que la gastronom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quienes os dedic&aacute;is a la cocina hab&eacute;is sobredimensionado la importancia de la gastronom&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a. Yo puedo ser conocida en mi pa&iacute;s, pero &uacute;nicamente por un porcentaje muy peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n. Existe un mundo enorme fuera de este sector.
    </p><p class="article-text">
        Claro que puedo inspirar a algunas personas, pero quiero llegar a muchas m&aacute;s y ayudarlas a comer mejor, a comprender la totalidad de la gastronom&iacute;a y a cocinar m&aacute;s en casa. Tenemos el poder de hablar de c&oacute;mo la alimentaci&oacute;n puede contribuir a construir una sociedad diferente. No deber&iacute;amos pensar solamente en nuestro restaurante o en nuestra comunidad gastron&oacute;mica. Somos un punto muy peque&ntilde;o dentro de algo mucho mayor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 20:24:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentación,Chefs,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/372f2999-17b9-41c7-8df1-31d11448cec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x408y341.jpg" width="1200" height="675" alt="María Lo, cocinera: &quot;No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera, que acumula cientos de miles de seguidores en redes sociales, defiende la cocina casera para superar "el punto de inflexión tremendo" en el que nos encontramos cuando hablamos de comer</p><p class="subtitle">Entrevista - Gastón Acurio: “¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Antes se com&iacute;a siempre bien, o casi siempre; ahora nos cuesta m&aacute;s&rdquo;, dice Mar&iacute;a Lo (Chiclana de la Frontera, 1989) cuando se le pregunta si est&aacute; perdiendo valor la cocina casera. Explica la cocinera &mdash;ganadora de la d&eacute;cima edici&oacute;n de MasterChef&mdash; que tiene mucho que ver con nuestro estilo de vida, con nuestras prisas, con que hemos olvidado el chup-chup de las lentejas, con las modas y las tendencias.
    </p><p class="article-text">
        Defiende que el lenguaje de la cocina, &ldquo;un lenguaje de amor&rdquo;, tiene que ense&ntilde;arse con paciencia y transmitiendo mucho cari&ntilde;o, como le ense&ntilde;&oacute; su padre, un inmigrante hongkon&eacute;s que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os cincuenta. &ldquo;Falta cari&ntilde;o y mucho amor porque la gente ya no cocina tanto en casa&rdquo;, explica a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. &ldquo;O te vas al s&uacute;per o te compras un t&aacute;per de alguna empresa que produce al por mayor, pero no es lo mismo. No se transmite lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde viene su inter&eacute;s por la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De chiquitilla. En mi casa siempre se ha comido muy bien. Mi familia materna, chiclaneros, hac&iacute;a muy buenos pescados, buenas carnes, grandes productos. A mi padre, que era hongkon&eacute;s, tambi&eacute;n le gustaba much&iacute;simo comer. Cuando fui a China entend&iacute; mucho de su obsesi&oacute;n por la comida y la cocina. Viajando entend&iacute; que le flipaba cocinar, platos de aqu&iacute; y mucho de all&iacute;, porque era una manera de conectar con sus ra&iacute;ces. Me acuerdo mucho de cuando era peque&ntilde;ita y lo ve&iacute;a en la cocina, superminucioso, cortando todo de una forma muy cuadriculada y con mucho cari&ntilde;o. Me viene de ah&iacute;: de todas las emociones que he vivido alrededor de la cocina. La cocina es un lenguaje de amor, por eso me apasiona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe en </strong><em><strong>Coc&iacute;nalo. Recetas con sabor y alma</strong></em><strong> (Grijalbo, 2024)</strong><em><strong> </strong></em><strong>que de su padre aprendi&oacute; que &ldquo;preparar un plato para alguien puede ser un acto de amor&rdquo;. &iquest;Le falta amor a la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que se vuelve moda o tendencia pierde un poquito de pasi&oacute;n. La cocina est&aacute; en el pico de la ola, se nota mucho, sobre todo en redes sociales. &iquest;Qu&eacute; contenido se consume m&aacute;s? Cocina y gatitos. Hay cada vez menos restaurantes con esa aura rom&aacute;ntica en la que se ponen el alma y las ra&iacute;ces. Tendemos a reproducir las tendencias del momento. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los bares y las tascas</a>, por ejemplo, se est&aacute;n poniendo otra vez en valor, pero habr&iacute;a que preguntarse c&oacute;mo se est&aacute; haciendo, con qu&eacute; objetivo me est&aacute;s cocinando las lentejas como mi abuela. S&iacute;, muchas veces es lo que te dicen, pero no saben igual. Eso pasa porque se est&aacute;n enfocando en el 'todo el mundo abre bares de toda la vida, aprovechemos la ola'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se piensa m&aacute;s en el beneficio econ&oacute;mico que en la comida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo entiendo que vivimos en el mundo en que vivimos y el que monta un negocio es para ganar pasta, pero se puede buscar un t&eacute;rmino medio, &iquest;no? Siempre he pecado mucho de ese romanticismo de que me da igual el dinero y de querer hacer cosas que me emocionen, y lo sigo teniendo muy en cuenta. Pero entiendo que hay que bajar los pies a tierra. Aunque esta no sea una profesi&oacute;n f&aacute;cil, vamos a hacerlo lo mejor posible. Por qu&eacute; en vez de reproducir algo que ya existe no le ponemos un poquito de alma a lo que estamos haciendo. Para m&iacute; eso importa. Y hay de todo, es una generalidad, pero, joder, cuanto m&aacute;s de moda m&aacute;s desalmado parece todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; se convierte la tradici&oacute;n en moda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ya no cocinamos en casa y queremos comer bien. Cada vez hay menos ganas de fregar los platos o de esperar unas lentejas... Las lentejas son, literal, 45 minutos de cocci&oacute;n, 20 en olla expr&eacute;s. No hay inter&eacute;s por la cocina ni por parar, poner un poco de conciencia o estar un ratito callado mirando como se hace el chup-chup. Tenemos la gran excusa: que no tenemos tiempo porque trabajamos mucho. Y quiero que se entienda bien. No estoy diciendo que sea mentira o que la gente no trabaje mucho, que por supuest&iacute;simo que s&iacute;, digo que es una excusa. Lo que nos pasa, y a m&iacute; tambi&eacute;n me pasa aunque decir esto sea tirar piedras a mi propio tejado, es que nos llevamos una hora y media metidos en TikTok. En ese rato te podr&iacute;as hacer dos platos, &iquest;sabes? Y puedes estar haciendo un poco de <em>scroll</em> si dejas un chup-chup media hora. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares y las tascas se están poniendo otra vez en valor, pero habría que preguntarse cómo se está haciendo, con qué objetivo me estás cocinando las lentejas como mi abuela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cocina est&aacute;n entrando en esa red de consumir a tope, de ir a un restaurante en vez de hacerte unas patatas a la riojana en casa. Son prioridades y depende de d&oacute;nde quiera gastar cada uno su dinero. Por eso vuelven tambi&eacute;n los bares de toda la vida: porque cada vez estamos m&aacute;s c&oacute;modos, demasiado c&oacute;modos, y queremos hacer menos pero que todo sea mejor, m&aacute;s rico y r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Influyen tambi&eacute;n los factores socioecon&oacute;micos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Comprar en grandes ciudades, ir a un supermercado en Madrid o Barcelona, supone gastarse 60 euros para llenar solo una bolsita de pl&aacute;stico. Tambi&eacute;n te digo que los restaurantes est&aacute;n muy caros y si quieres comer bien fuera de casa, una buena materia prima, son 60 por cabeza. Influyen, claro que influyen. Y todo est&aacute; demasiado caro. Aunque sobre todo afecta, lo repito, el tiempo y la comodidad. A m&iacute; igual, eh, que va a parecer que soy una criticona cuando tambi&eacute;n estoy metida en el sistema. Creo que lo que m&aacute;s influye es d&oacute;nde invertimos nuestro tiempo y que buscamos una comodidad exagerada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Lo cocinando.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, creo que cada vez hay m&aacute;s. Aunque s&iacute; que hay que distinguir a los que se interesan por el comer bien y por el origen de los productos y los que se centran en el aqu&iacute; te pillo aqu&iacute; te mato o en las tendencias. Hay 'bares de toda la vida' que son de verdad de toda la vida, adem&aacute;s son mucho m&aacute;s baratos que esos otros s&uacute;per <em>fancy</em> hechos para sacarte una foto para Instagram. En Sants, por ejemplo, hay un restaurante que lleva 25 a&ntilde;os sirviendo guisos, pero tambi&eacute;n entiendo que haya gente que prefiera ir al sitio moderno, el que est&aacute; preparado para agradar a la cultura de las redes sociales. Lo que a m&iacute; me encanta de los de toda la vida es que ves a gente de 50, 60 o 65 a&ntilde;os que llevan yendo all&iacute; desde siempre porque saben que dan de comer bien y a buen precio. Yo lo que no quiero es pagar veinte euros m&aacute;s por algo que voy a encontrar m&aacute;s barato en otro sitio porque es m&aacute;s bonito o m&aacute;s <em>fancy</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como creadora de contenido en redes sociales, &iquest;no es un poco contradictorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Hay creadores de contenido que hacen las cosas con mucha conciencia y mucho gusto. Gracias a ellos se puede poner en valor la cocina y se puede educar a la gente sobre qu&eacute; es una buena materia prima. Hace unas semanas triunf&eacute; con un v&iacute;deo en el que comparaba la fritura de diferentes variedades de patata. Si haces las cosas para aprender y ense&ntilde;ar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy &uacute;til. Si me vas a hacer un arroz frito solo porque es tendencia... No me interesa.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7486418216034602262"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado definirlo porque es algo muy personal que tiene mucho que ver con las experiencias que hemos tenido. Para m&iacute; es comer como lo hac&iacute;a cuando era peque&ntilde;a, con buena materia prima y platos guisados con tiempo. El umami, por ejemplo, que dicen que est&aacute; de moda, es tiempo, caramelizaci&oacute;n, estar tres horas poniendo el chup-chup poquito a poco y con buenos ingredientes. Comer bien es poner atenci&oacute;n a lo que se hace y elegir con un criterio, es tener conciencia y dedicar tiempo a entender qu&eacute; estamos consumiendo. Y lo bueno no tiene por qu&eacute; ser caro. Mira las sardinas, que en temporada salen a unos tres euros el kilo. Comer bien es eso, saber lo que estamos haciendo en la cocina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se podr&iacute;a comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Madre m&iacute;a! Si lo supiera, me presentar&iacute;a a presidenta gastron&oacute;mica de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a un amigo o amiga que vive en una gran ciudad y le pide ayuda para comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que podr&iacute;amos comer mejor si recibi&eacute;ramos una educaci&oacute;n que nos ayudase a entender qu&eacute; es la comida y qu&eacute; son los productos. Yo voy mucho al mercado y me encanta preguntarle a los carniceros, fruteros, pescaderos y dem&aacute;s c&oacute;mo puedo hacer tal o cual cosa. Es la &uacute;nica manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es complicado ponerse a cocinar sin saber.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Y nadie nos ha ense&ntilde;ado a ir a una carnicer&iacute;a y preguntar cu&aacute;les son mejores para guisar o cu&aacute;l es el mejor corte para hacerlo a la plancha. &iquest;Cu&aacute;l es el pescado m&aacute;s consumido? El salm&oacute;n limpio, fin. &iquest;Qu&eacute; pasa si no tienes informaci&oacute;n? Que un d&iacute;a compras aguja de ternera para hacerla a la plancha y te queda como una pelota de goma; que coges lomo alto, lo cortas chiquitito, lo guisas y se te queda como una piedra. No sabemos que uno tiene col&aacute;geno y el otro no, ni que uno necesita una cocci&oacute;n larga y el otro no.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más de moda más desalmado parece todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar&iacute;a algo de nutrici&oacute;n o cocina en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Todav&iacute;a me acuerdo de las croquetas chungas congeladas que me pon&iacute;an en el comedor... Y aun as&iacute; como bien porque en mi casa era un tema que preocupaba. Pero en colegios y hospitales... Es triste, t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los procesados y los ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo consumo en masa genera un impacto: el no tener tiempo, el comprar sin saber de d&oacute;nde proceden los productos, el no preocuparnos por lo que consumimos porque nos lo dan r&aacute;pido y f&aacute;cil, el comer solo por sobrevivir. Yo abrir una cosa y meterla en&hellip; &iexcl;Me da un infarto! Y hay conservas maravillosas, pero debemos preguntarnos siempre de d&oacute;nde vienen. Hay que saber bien qu&eacute; estamos consumiendo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Lo en el Basque Culinary Center.                            </span>
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        <strong>Para los cocineros es muy importante el producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se sigue consumiendo por temporada es porque, de repente, en redes sociales a tal o cual cocinero le ha dado por usar el esp&aacute;rrago blanco de Navarra o el guisante del Maresme. Es curioso que siempre pasa con productos muy <em>gourmet</em>... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los productos un poquito m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, como la naranja? No se ponen en valor, por eso acaban perdiendo la temporalidad. Fuera de temporada las fresas son aguachirri y los aguacates son fibra y agua, no mantequilla. Tengo la esperanza de que se recupere, pero nos encontramos ante un punto de inflexi&oacute;n tremendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos ser m&aacute;s eficientes en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siendo organizados. Yo me hago unos listados antes de ir al mercado que flipas. Para hacerlo bien primero tienes que saber qu&eacute; vas a cocinar, qu&eacute; quieres, y luego ponerle a todo un poquito de sentido com&uacute;n. Lo del <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ideas-comer-bien-taper_1_10275150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>batch cooking</em></a><em>,</em> por ejemplo, que est&aacute; muy de moda, no lo veo mal. Me parece mejor eso, cocinar un domingo y cascarse ah&iacute; cuatro platos para congelar o dejar en el frigor&iacute;fico, que tirar de cosas preparadas. En la cocina si le pones atenci&oacute;n y conciencia, puedes llegar a aprovecharlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo en una entrevista que le apasionaba la gastronom&iacute;a pero que no estaba dispuesta a pasar 300 horas en un restaurante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Aqu&iacute; me voy a meter en camisa de once varas porque no tengo un restaurante y no puedo hablar de lo que supone, pero es que me parece muy fuerte. Y si en alg&uacute;n momento, por la posici&oacute;n que tengo, puedo hacer las cosas de otra manera para que nadie tenga que estar esclavizado en un restaurante, lo har&eacute;. Ojal&aacute; pudi&eacute;semos trabajar todos de manera m&aacute;s justa en materia de horarios y de conciliaci&oacute;n familiar. Tambi&eacute;n venimos de la premisa de que el cliente tiene la raz&oacute;n y de que hay que adaptarse a &eacute;l, y no. Si montas algo lo tienes que hacer porque quieres que sea tu casa, tu lugar, que cualquiera pueda venir y disfrutar, pero siguiendo tus normas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si haces las cosas para aprender y enseñar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy útil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que hablar m&aacute;s de salud mental en el mundo de la alta cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por Dios, absolutamente!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n tan hartos del agobio de los m&aacute;rgenes de beneficios del restaurante que le viene un contrato millonario y dicen: &ldquo;Pues, bueno, tenemos una vida, vamos a hacerlo&rdquo;. Tambi&eacute;n es verdad que a la gente se le olvida muy r&aacute;pido todo, otra raz&oacute;n para hacerlo y met&eacute;rselo en el bolsillo. Te soy muy sincera, yo siempre intento ser coherente con la publicidad. He hecho alguna cosa con Coca-Cola o con McDonald's, pero porque yo s&iacute; que me como un BigMac, porque me gusta y me recuerda a mi infancia. No todos los d&iacute;as, obviamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso no desvirt&uacute;a el discurso p&uacute;blico del comer bien y sano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien est&eacute; libre de pecado que tire la primera piedra. Todo el mundo hace ese tipo de cosas en el mundo en el que vivimos, aunque es verdad que con una persona p&uacute;blica tiene m&aacute;s impacto. Pero todos tomamos decisiones que en un momento concreto de nuestras vidas nos parecen correctas. Depender&aacute; de lo estresado que est&eacute;s, del tiempo que tengas o de lo bien o mal que te vaya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 20:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/689df7f4-44d8-4678-9010-2a74df408ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123013.jpg" width="1490" height="838" alt="Santi Rivas, divulgador enológico: &quot;Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crítico de vinos que está tras la popular cuenta Colectivo Decantado publica su segundo libro, 'Vinos gentrificados. Por qué ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban'</p><p class="subtitle">Mikel López Iturriaga: “Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio”</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que los datos son claros y la tendencia es imparable: cada vez <a href="https://revistaenologos.es/el-consumo-anual-de-vino-en-espana-cae-por-debajo-de-los-20-litros-per-capita/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se bebe menos vino</a> en Espa&ntilde;a. &ldquo;Hay menos consumidores de vino porque cada vez hay menos consumidores de alcohol&rdquo;, resume Santiago Rivas. Este divulgador y cr&iacute;tico enol&oacute;gico que est&aacute; tras Colectivo Decantado, en Instagram, se ha convertido en el l&iacute;der supremo de los <em>winelovers</em>, esos entusiastas del vino que definen una nueva generaci&oacute;n de bebedores y que est&aacute;n en el centro de un cambio de paradigma del sector. Tras su primer libro, <em>Deja todo o deja el vino, </em>ahora vuelve con <em>Vinos gentrificados. Por qu&eacute; ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban </em>(publicado tambi&eacute;n por Muddy Waters Books) donde, con mucho humor y algo de mala leche, toca de nuevo un g&eacute;nero casi por estrenar: la sociolog&iacute;a del vino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora utilizo la palabra iniciado para que P&eacute;rez Reverte no me diga que utilizo el anglicismo y se enfade&rdquo;, bromea Rivas cuando le preguntamos por ese cambio de uso del <em>&ldquo;winelover&rdquo; </em>entre su comunidad &ndash;tiene 33 mil seguidores en su cuenta&ndash;, por &ldquo;iniciado&rdquo;. En el fondo son lo mismo: &ldquo;Persona que utilizan el vino como un mecanismo de proyecci&oacute;n de su propia personalidad, intelectualidad, conciencia social, ideolog&iacute;a&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y, frente a ellos, lo que denomina civiles. &ldquo;El civil es aquella persona que bebe por beber, o sea, que como un ritual social, empieza con el vermut, luego va a la ca&ntilde;a, luego al vino y luego a los <em>pelotis</em>, los combinados; pero vamos que si por &eacute;l fuera estar&iacute;a bebiendo <em>roncola </em>con el men&uacute; del d&iacute;a. Son mayor&iacute;a, siempre lo han sido, pero cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0f6e2973-ab4c-4fd8-a35d-d6b55bdd0aa4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque una cosa es que el consumo de vino baje y las bodegas centradas en el volumen tengan por delante un futuro complicado y otra que el inter&eacute;s por esta bebida sea m&aacute;s alto que nunca. Algo que se nota en las ventas de sus libros &ndash;&ldquo;dentro de un orden, no nos pasemos, no soy Dan Brown&rdquo;, matiza&ndash; y explica la llegada de este segundo volumen dedicado a lo que denomina vinos gentrificados. &ldquo;El consumidor iniciado est&aacute; creciendo, es militante y no solo compra vino, tambi&eacute;n libros&rdquo;. Empezando por este.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gentrificaci&oacute;n del vino</h2><p class="article-text">
        Capaz de soltar dos titulares por segundo, Rivas sirve otro en bandeja: &ldquo;Sobra vino, punto&rdquo;.  Un problema grave para un sector como el espa&ntilde;ol, hist&oacute;ricamente centrado en volumen y con un precio medio por litro muy bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no estamos hablando de ellos, sino de los vinos realmente interesantes, para los que se dibuja un futuro algo mejor. Porque el consumo de vino bueno o con pretensiones crece, pero &ldquo;ya no es suficiente hacer vino bueno, hay que visibilizarlo, la gente se tiene que enterar de que existe, esa es la gran dificultad&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto es cuando la gentrificaci&oacute;n que arrasa barrios y ciudades se asoma tambi&eacute;n al mundo del vino. Al menos eso es lo que comenta el autor a lo largo de este libro que, advierte, ni celebra ni justifica la escalada de precios de algunas referencias o este fen&oacute;meno <em>enogentrificador , </em>sino que simplemente constata lo que est&aacute; ocurriendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y con cierta resignaci&oacute;n porque hay poco que hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una ramificación más de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificación no deja de ser literalmente que gente con más dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una ramificaci&oacute;n m&aacute;s de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificaci&oacute;n no deja de ser literalmente que gente con m&aacute;s dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio. Estabas acostumbrado a pagar 50 euros por esa botella y ahora cuesta 500, 2.000 euros, o lo que sea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno que, frente a lo que cabr&iacute;a pensar desde fuera de este mundillo, no beneficia a los productores. &ldquo;Todo ocurre a trav&eacute;s de intermediarios que lo que hacen es circular con &eacute;l, no dejan nada a nadie, porque no est&aacute;n enriqueciendo a la bodega, solo a s&iacute; mismos. Es el peor de los capitalismos, ya que no genera una cadena de valor, es un se&ntilde;or que tiene acceso a ese vino por cupos, seguramente, y decide sumarle un 5 o un 30%&rdquo;, explica el autor.
    </p><p class="article-text">
        Algo que afecta tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n, denuncia, porque sencillamente quienes est&aacute;n estudiando sumiller&iacute;a dejan de tener acceso a vinos de referencia que se deber&iacute;an conocer y catar pero que ahora tienen precios imposibles. Hay muchos ejemplos. &ldquo;Un Ch&acirc;teau de Fonsalette en 2012 costaba 60 euros en Lavinia, ahora es muy dif&iacute;cil de conseguir y est&aacute;n entre 300 y 500 euros&rdquo;, detalla entre una larga lista de vinos que andaban por debajo de los 40 euros la botella y ahora son intratables.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o pasado fui a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/asador-vasco-etxebarri-quedado-mejores-restaurantes-mundo-2025_1_12400542.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etxebarri</a> con amigos y, entre ellos, hab&iacute;a parte de la mejor sumiller&iacute;a de Madrid. Tomamos un Corton de la Romane Conti y el 80% de una mesa de unas 14 personas no hab&iacute;an probado nunca nada de esta bodega. No digo que haya que hacerlo para ser mejor sumiller, ni para vacilar, pero si te pierdes los vinos cumbre en ciertos estilos es m&aacute;s complicado valorar los vinos &ndash;digamos&ndash; normales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vino e ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        No es habitual encontrarse con conceptos ideol&oacute;gicos en un libro de vinos, y mucho menos que apunten en una direcci&oacute;n progresista en un sector que, cuando se pronuncia, no suele ser precisamente para pedir la nacionalizaci&oacute;n de la banca. Una imagen que Rivas no compra en su totalidad: &ldquo;Habr&iacute;a que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte s&iacute;, no s&eacute; si la mayoritaria, porque tambi&eacute;n hay gente m&aacute;s de izquierdas en la parte agr&iacute;cola y tambi&eacute;n depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habría que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte sí, no sé si la mayoritaria, porque también hay gente más de izquierdas en la parte agrícola y también depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puestos a hablar de pol&iacute;tica y vino, vamos con todo. &iquest;Significa eso que hay vinos de izquierdas y de derechas? &ldquo;Pues claro. T&uacute; vas a un sal&oacute;n de vinos naturales y ya te digo yo a quienes votan seguramente. Alguien que solo bebe <em>tintazos</em>, e insisto en lo de solo porque siempre se me entiende mal cuando lo digo, tambi&eacute;n te puedo decir a quien vota. Y no porque sea mentalista, es que son ellos mismos los que lo quieren decir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El consumo &ndash;contin&uacute;a&ndash; es ideolog&iacute;a en s&iacute;, as&iacute; que hay vinos que tienen un perfil de derechas como estos<em> tintazos</em> y otros m&aacute;s de izquierdas como los naturales&rdquo;. Esto, pensamos en voz baja, igual dar&iacute;a para otro libro.
    </p><h2 class="article-text">Beber bien y beber mal</h2><p class="article-text">
        Volviendo a la copa de vino y a ese mundo de civiles e iniciados, &iquest;c&oacute;mo se convierte uno en <em>winelover</em>, por usar el t&eacute;rmino original? El supermercado es el punto de compra habitual de vino para la mayor&iacute;a, pero tiene mala fama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que el concepto vino de supermercado es demasiado gen&eacute;rico, porque &iquest;qu&eacute; es un supermercado? Hay grandes superficies o sitios tipo El Corte Ingl&eacute;s que manejan buenas referencias, tienen de todo, pero tambi&eacute;n cosas interesantes&rdquo;, defiende Rivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las cosas más significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar en esto lo mejor es cotillear y ver lo que dicen de los vinos por ah&iacute;, recomienda. Y tener claro que el margen de error est&aacute; muy medido porque, como mucho, vas a perder 10 o 20 euros en una botella que no guste. Y si gusta, a tirar por ese camino, por el perfil que sea.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un vicio caro? No nos enga&ntilde;emos, lo acaba siendo. &ldquo;Una de las cosas m&aacute;s significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos como Zorzal, Albamar...&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, tampoco vamos a enga&ntilde;ar al personal. Cuando esto te va gustando quieres ir ascendiendo en precio porque la vida es as&iacute;. Pero el precio no es un factor ni much&iacute;simo menos diferencial entre civiles e iniciados. Cada uno se tendr&aacute; que adaptar como en todos los sectores de la vida a su poder adquisitivo y a su contexto, pero beber bien y beber mal cuesta lo mismo&rdquo;, insiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 20:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Enología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d01f198-c8bf-4628-8088-4c542aec476e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2415y2219.jpg" width="1200" height="675" alt="Mikel López Iturriaga: &quot;Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de El Comidista reivindica el valor de una cocina tradicional que se adapte a los ritmos, los instrumentos y las necesidades de la sociedad contemporánea</p><p class="subtitle">Entrevista - Carme Ruscalleda: "Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina"</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 2023, Mikel L&oacute;pez Iturriaga (Bilbao, 1967) tuvo dos revelaciones. La primera se produjo en una mesa de trabajo en la que se acumulaban pilas de libros de cocina, gran parte de ellos dedicados a &ldquo;recetarios ex&oacute;ticos&rdquo; y muy pocos centrados en recetas espa&ntilde;olas. La segunda ocurri&oacute; gracias a 'El Comidista', el medio gastron&oacute;mico que dirige, cuando recetas como el <em>matamaridos</em>, la pipirrana, las lentejas o el cojondongo se empezaron a disparar en visualizaciones. &ldquo;Estaba claro que hab&iacute;a una demanda de informaci&oacute;n sobre ese tipo de platos&rdquo;, escribe L&oacute;pez Iturriaga en <em>Cocina de aqu&iacute; para gente de hoy </em>(Salamandra), el libro con el que busca reivindicar &ldquo;esa tradici&oacute;n desde un punto de vista radicalmente contempor&aacute;neo&rdquo;, sin idealizar el pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana&rdquo;, asegura L&oacute;pez Iturriaga a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. Frente a la uniformidad de las cartas de gran parte de los restaurantes y frente a &ldquo;los cocinillas&rdquo; que se rasgan las vestiduras por cualquier novedad en los fogones, el periodista propone una cocina &ldquo;tecnotradicional&rdquo; que se adapte a los cambios y a las necesidades de la sociedad del siglo XXI. &ldquo;Todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional hay que actualizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue interesando el recetario tradicional espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que interesa m&aacute;s de lo que parece. No tengo datos cient&iacute;ficos que demuestren el nivel de inter&eacute;s, pero cuando en 'El Comidista' publicamos recetas tradicionales tienen mucho tir&oacute;n. De hecho, uno de los motivos que me anim&oacute; a escribir el libro fue ver que recetas como la pipirrana, el <em>matamaridos</em> o las lentejas ten&iacute;an mucho &eacute;xito en redes sociales. Creo que s&iacute; que hay un cierto inter&eacute;s, aunque quiz&aacute;s estemos en un momento como de resaca, &iquest;no? Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Noto que hay un cierto ambientillo de retorno a esa cocina m&aacute;s local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que cuando hablamos de cocina tradicional espa&ntilde;ola siempre lo hacemos sobre lo mismo: tortilla y croquetas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene mucho que ver con c&oacute;mo los restaurantes est&aacute;n tendiendo a una <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor uniformidad</a> en todo. Seguramente te hayas dado cuenta de que las cartas de los restaurantes cada vez <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parecen m&aacute;s</a> unas a otras. Se va a lo seguro y hasta cierto punto es comprensible. Si vendes m&aacute;s croquetas o ensaladilla que un plato m&aacute;s raro, es l&oacute;gico que tires por ah&iacute;. Es una pena porque estamos perdiendo cosas que son m&aacute;s originales y m&aacute;s distintivas de cada territorio. La cocina espa&ntilde;ola, la cocina local, apuesta por cuatro o cinco cosas y ya, ah&iacute; queda la tradici&oacute;n. Habr&iacute;a que intentar ampliar un poco el repertorio porque hay un grand&iacute;simo fondo de platos y de recetas que se pueden explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obvio, y a m&iacute; el primero porque hay muchos platos que he descubierto en el proceso de escritura del libro. De alguna manera la uniformidad tambi&eacute;n est&aacute; afectando a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros gustos</a> personales. No s&eacute; si sabemos m&aacute;s o menos de cocina ahora que antes, tampoco nos vamos a poner a mitificar el pasado. No es que antes tuvi&eacute;ramos una grand&iacute;sima cultura gastron&oacute;mica. Era algo que ten&iacute;an cinco o seis privilegiados mientras el resto se dedicaba a comer lo que pod&iacute;a. Lo que s&iacute; hab&iacute;a es un mayor conocimiento de lo m&aacute;s cercano, de las especialidades de cada tierra y de los productos del entorno. Tambi&eacute;n imagino que esto tiene mucho que ver con que cada vez m&aacute;s gente vive en grandes ciudades. En las ciudades la relaci&oacute;n con el terru&ntilde;o, con lo m&aacute;s cercano, se disuelve.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/44057a67-632d-46a1-9ed1-1a11b0366ee3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica demasiado la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es curioso porque de alguna forma no se reconoce como deber&iacute;a el esfuerzo de esas mujeres, el trabajo que hac&iacute;an manteniendo viva la llama de la cocina popular, pero, por otro lado, se mitifica mucho el pasado. Se tiende a pensar que hace 50 o 100 a&ntilde;os todo era bueno y natural. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bonito era cuando la abuela o nuestra madre nos hac&iacute;a esos platos tan maravillosos!&rdquo;. Bueno, no niego que pudiera haber cosas mejores en el pasado, pero hay muchas cosas en las que hemos ido a mejor y que ahora cocinamos mejor: tratamos con mayor respeto determinados alimentos, hemos aprendido mucho sobre el tratamiento de las materias primas y sabemos sacarles m&aacute;s partido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos pretender es cocinar como hace 50 a&ntilde;os porque no tiene ning&uacute;n sentido. La cocina cambia, cambian los aparatos y cambia el entorno. Emperrarnos en hacer las cosas como se hac&iacute;an antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario. &iquest;Hay que conservar ese conocimiento? S&iacute;, evidentemente, hay que defender ese patrimonio y esas f&oacute;rmulas y maneras de hacer, pero hay que adaptarlas al modelo actual. Cocinas de inducci&oacute;n, Thermomix, freidoras de aire y ollas a presi&oacute;n. En definitiva, todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional o popular hay que actualizarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Emperrarnos en hacer las cosas en la cocina como se hacían antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Algunos de los chefs a los que he entrevistado, como </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carme Ruscalleda</strong></a><strong>, hablan del tiempo como la excusa perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues, con todos mis respetos, no estoy nada de acuerdo con esas afirmaciones ni con esa cosa de &ldquo;no tienes tiempo porque lo pierdes con el m&oacute;vil, con las series o en el gimnasio&rdquo;. No. Hay una gran parte de la poblaci&oacute;n que a lo que m&aacute;s tiempo dedica es a trabajar y es absolutamente comprensible que no quieran ponerse a cocinar despu&eacute;s de haber estado todo el d&iacute;a deslom&aacute;ndose a currar. Entiendo que tiren de lo primero que pillen. No s&eacute;&hellip; Me parece que culpabilizar a la gente porque no cocina y reprocharle que es una vaga o que dedica el tiempo a otras cosas solo puede hacerse desde una situaci&oacute;n de un cierto privilegio. No hay que perder nunca la perspectiva. Pensemos por un momento en esa madre que ha estado mat&aacute;ndose a trabajar para mantener a sus hijos. No podemos decirle: &ldquo;Oye, guapa, menos series que la cocina es muy importante&rdquo;. &iexcl;Es normal que se tumbe en el sof&aacute; y que no quiera hacer nada!
    </p><p class="article-text">
        Debemos ser m&aacute;s conscientes de la importancia del entorno en las situaciones de las personas. El entorno juega muy en contra del acto de cocinar en casa para una grand&iacute;sima parte de la poblaci&oacute;n. Ocurre lo mismo con la obesidad, es muy f&aacute;cil decir eso de &ldquo;est&aacute;s gordo porque no haces ejercicio o porque no sabes cerrar la boca cuando comes&rdquo;. Es una manera un poco viejuna de enfrentar los problemas. La crisis de la cocina dom&eacute;stica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuesti&oacute;n de que no nos d&eacute; la gana, seamos vagos o prefiramos dedicar el tiempo a otra cosa; es una cuesti&oacute;n que afecta al sistema en el que vivimos que, de alguna manera, nos empuja a abandonar la cocina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo convencer&iacute;a a alguien de que vale la pena recuperarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero habr&iacute;a que sacarnos de la cabeza algunas ideas preconcebidas: que cocinar es complicado, que exige much&iacute;simo esfuerzo, que solo est&aacute; al alcance de unos pocos o que toda la comida r&aacute;pida es necesariamente insana. Son cosas con las que nos han ido machacando la cabeza durante a&ntilde;os y que ya tenemos incorporadas. &iquest;La cocina requiere un cierto esfuerzo? S&iacute;, es as&iacute;, porque no es solo cocinar, es pensar qu&eacute; vas a hacer, ir a comprar, cocinar y ponerte a limpiar. Aunque hay formas de hacer que este proceso sea m&aacute;s ligero y menos trabajoso, hay much&iacute;simas recetas y f&oacute;rmulas muy sencillas y contamos con la ventaja a&ntilde;adida de contar con cosas que puedes comprar previamente procesadas y que aceleran ciertos procesos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ideas-platos-con-legumbres-cocidas-bote_1_11801207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres de bote</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar que disponemos de aparatos que nos facilitan mucho las cosas y hacen que sean m&aacute;s r&aacute;pidas. Otra idea que habr&iacute;a que desterrar es que cuando cocinamos tiene que quedarnos espectacular y buen&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la cocina doméstica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuestión de que no nos dé la gana; es una cuestión que afecta al sistema en el que vivimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este <em>boom </em>que hemos vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la gastronom&iacute;a nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complej&iacute;simos efectos de presentaci&oacute;n. No, la cocina casera no tiene por qu&eacute; ser eso. No hay que aspirar siempre a la excelencia, que es una cosa que nos han metido en la cabeza muchos grandes cocineros y los programas de cocina. Se pueden hacer cosas buenas, simples, sencillas y ya.
    </p><p class="article-text">
        Hay que defender el acto de cocinar como una cosa placentera y relajante, como una actividad que es trabajosa pero que tambi&eacute;n tiene una parte gratificante, independientemente de que te salga bien o mal. Aunque sea muy b&aacute;sico y un poco ut&oacute;pico, una de las cosas m&aacute;s placenteras es cocinar algo y d&aacute;rselo a otra persona para ver c&oacute;mo lo disfruta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto influye la desinformaci&oacute;n a la hora de no cocinar? Que, por ejemplo, no sepamos la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juega muy en contra. Hace 50 a&ntilde;os hab&iacute;a una persona en casa, una mujer, que se dedicaba a la cocina y que se encargaba de transmitir ese conocimiento culinario. La cadena se rompi&oacute; cuando las mujeres empezaron a trabajar fuera y la figura del ama de casa pr&aacute;cticamente desapareci&oacute;. Lo que percibo es que ahora hay una desinformaci&oacute;n galopante a todos los niveles. No es que la gente ya no sepa c&oacute;mo cocinar, sino que hay un desconocimiento absoluto en cuestiones de seguridad alimentaria y el personal tiene un cacao monumental sobre cuestiones nutricionales, sobre lo que es y no es saludable.
    </p><p class="article-text">
        Esa confusi&oacute;n viene muy favorecida y potenciada por la gran industria alimentaria&hellip; No es un panorama muy alentador. A t&iacute;tulo personal y con mi trabajo en 'El Comidista', intento asistir a esas personas, a esas almas de c&aacute;ntaro descarriadas que no saben nada de cocinar ni de nutrici&oacute;n. Intento darles informaci&oacute;n fiable y ponerle las cosas un poco m&aacute;s f&aacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ayudar&iacute;a incorporar una asignatura de nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo he hablado con gente del mundo de la educaci&oacute;n y dicen que otra asignatura supondr&iacute;a aumentar considerablemente la carga lectiva del alumnado, que ya es muy alta. Pero creo que, de alguna manera, la alimentaci&oacute;n, la cocina y la nutrici&oacute;n deber&iacute;an estar presentes en los colegios. No s&eacute; si como asignatura o de otra forma, no voy a ser yo quien se meta en ese jard&iacute;n porque no soy experto en educaci&oacute;n, pero un conocimiento tan b&aacute;sico y tan importante para nuestra salud deber&iacute;a tratarse.
    </p><p class="article-text">
        La cocina es uno de nuestros patrimonios culturales y algo definitorio de lo que somos; lo mires por donde lo mires es tan importante que s&iacute; creo que se deber&iacute;a formar a la sociedad en estos terrenos. Quiz&aacute;s no ha pasado porque no se le ha dado la importancia que merec&iacute;a por tratarse de algo tan cotidiano. En mi profesi&oacute;n, por ejemplo, tiene m&aacute;s cach&eacute; dedicarse a la cr&iacute;tica de restaurantes que ense&ntilde;ar a hacer recetas. Las recetas son &ldquo;esas cositas de casa&rdquo;, ya sabes, no son tan importantes. Esto te da una idea de la poca consideraci&oacute;n social, del poco aprecio, que le tenemos a un acto tan importante como es el de cocinar en casa.
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                Mikel López Iturriaga.                            </span>
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        <strong>&iquest;Despilfarrar se ha convertido en algo inevitable en el mundo contempor&aacute;neo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;simamente. Al despilfarro tambi&eacute;n te empuja el entorno, tiene mucho que ver con la manera en la que compramos hoy en d&iacute;a: el haber pasado de una compra diaria o de la compra cada dos o tres d&iacute;as a una periodicidad semanal, quincenal o mensual. A largo plazo esa manera de comprar lleva inevitablemente a un mayor despilfarro alimentario. Aunque esta es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n muy relacionada con la falta de tiempo. El tiempo nos acaba llevando a esas compras m&aacute;s largas, a una menor organizaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/trucos-hacer-compra-una-sola-persona_1_11812582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planificaci&oacute;n en las comidas</a> y a pensar menos en lo que estamos comprando. Por eso mucho de lo que compramos acaba en la basura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La variedad de productos que podemos encontrar en un supermercado ha mejorado la calidad de nuestra cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy muy seguro de eso&hellip; S&iacute;, evidentemente, ahora disponemos de una despensa mayor y hemos podido mejorar en t&eacute;rminos de variedad, pero en t&eacute;rminos de calidad&hellip; tengo mis dudas. Que en un supermercado, en una tienda o en una fruter&iacute;a te encuentres un mont&oacute;n de productos a los que antes no ten&iacute;amos acceso no supone necesariamente que haya una mayor calidad en nuestra cocina. Para hacer buena cocina, para hacer una cocina de calidad, no necesitas productos raros y cosas ex&oacute;ticas. Con unas patatas, una zanahoria y cuatro verduras de toda la vida puedes hacer una gran cocina, tan buena o mejor que disponiendo de todo un supermercado entero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El boom de los últimos años con la gastronomía nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complejísimos efectos de presentación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando la comida procesada y ultraprocesada a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para mal, para mal. No solo a nuestra cultura gastron&oacute;mica, tambi&eacute;n a nuestra salud, sobre todo los ultraprocesados. Creo que hay productos procesados que s&iacute; nos pueden ayudar a comer bien. No hay que satanizar todo lo que es industrial. Hay cosas industriales y poco procesadas, pienso en las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/verduras-congeladas-cocinar-microondas_1_11746883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verduras congeladas</a> o en las conservas en bote, que no tienen problemas en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n y que es muy l&iacute;cito utilizar. Los cocinillas siempre nos est&aacute;n diciendo que las cosas se tienen que hacer desde cero. Pues, bueno, chica, qu&eacute; suerte tienes de tener tiempo y de poder hacerlo t&uacute; todo, pero hay mucha gente que no lo tiene y que debe tirar de estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los ultraprocesados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es un drama. El porcentaje de calor&iacute;as que consume la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola procedente de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/alimentos-ultraprocesados-son-eliminarlos-dieta-comer-sano_1_10979217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos ultraprocesados</a> est&aacute; subiendo exponencialmente. Hay que ponerse muy serios con este tema porque ya no es una cuesti&oacute;n de que est&eacute;n mejor o peor desde un punto de vista gastron&oacute;mico, es que esto es un problem&oacute;n de salud de primer orden. La relaci&oacute;n entre su alto consumo y muchas enfermedades graves est&aacute; cada vez m&aacute;s clara. Las administraciones p&uacute;blicas deben implementar medidas urgentes para frenar ya su consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida y ultraprocesada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal, mal, mal. No soy de moralizar o de decirle a la gente c&oacute;mo se tiene que ganar la vida, entiendo por qu&eacute; lo hacen y que los negocios de hosteler&iacute;a son muy complicados, sobre todo los de alta cocina, pero lo que diferencia a un cocinero de un famoso cualquiera que hace este tipo de publicidad es que el cocinero es alguien que trabaja con la comida. Se le podr&iacute;a exigir una cierta responsabilidad por patrocinar una alimentaci&oacute;n que es directamente perjudicial para la salud. Cuando los cocineros se ponen a promover estas mierdas &iquest;est&aacute;n pensando en los ni&ntilde;os que lo van a consumir? No s&eacute;, yo pienso mucho en ellos&hellip; Nunca har&iacute;a publicidad de estas cosas porque entrar&iacute;a en un conflicto &eacute;tico personal brutal. Hay marcas y productos en el mundo de la alimentaci&oacute;n con los que te puedes asociar sin tener ese conflicto moral y saber que est&aacute;s promocionando algo cuyos efectos sobre la salud son tan malos como los del tabaco o el alcohol.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que ponerse muy serios con los ultraprocesados porque ya no es una cuestión de que estén mejor o peor, es que son un problemón de salud de primer orden</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la batalla por el buen comer, &iquest;los</strong><em><strong> influencers</strong></em><strong> son un aliado o un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el universo<em> influencer,</em> como en todos los universos, hay gente que lo hace muy bien y hay gente que es un horror. El problema, y yo tambi&eacute;n los sufro como persona que hace contenido en las redes sociales, es que la gente se informa cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de ellos. Y cuando hablo de informarse no hablo solo de cocina, de recetas o de platos nuevos, hablo de todo tipo de informaci&oacute;n. Cada vez menos gente va a los medios tradicionales. &iquest;Qu&eacute; ocurre con esto? Que para tener visibilidad en redes el algoritmo te impone recurrir a una serie de trucos o historias que tienes que hacer. Y no s&eacute; si esto juega muy a favor de la buena cocina&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo suele comer 'El Comidista'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la cocina no me complico la vida, como cosas supersimples. Igual alg&uacute;n fin de semana invito a alguien y s&iacute; que me lo curro m&aacute;s, pero lo que hago en mi d&iacute;a a d&iacute;a es sencillo. Muchas verduras salteadas, al vapor o hechas en la freidora de aire con un ali&ntilde;o muy simple, con unas especias y unos pocos frutos secos picados. Tambi&eacute;n como muchas legumbres, tiro de las ya cocidas, no soy de esos sufridores que lo tienen que hacer todo en casa. Mi dieta se basa en cosas que no me exigen demasiado, pero que est&aacute;n ricas y son buenas, intentando comer la mayor cantidad de productos frescos que puedo. Vigilo que todo sea lo m&aacute;s sano posible y que las cosas est&eacute;n bien hechas, pero no monto grandes despliegues en la cocina.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 21:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del rocódromo a la roca: qué debes tener en cuenta si vas a dar el salto a la escalada en exteriores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rocodromo-roca-guia-practica-iniciarse-escalada-montana-forma-segura_1_13569810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86960b08-646d-46d1-aa99-5560d52aee1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152892.jpg" width="1021" height="574" alt="Del rocódromo a la roca: qué debes tener en cuenta si vas a dar el salto a la escalada en exteriores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escalar en la naturaleza ofrece sensaciones únicas, pero exige conocimientos y precauciones distintos a los del rocódromo. Descubre qué material necesitas, qué zonas elegir para empezar y cómo evitar los errores más habituales</p><p class="subtitle">¿Es la escalada la versión menos tóxica del gimnasio?</p></div><p class="article-text">
        El crecimiento exponencial de los roc&oacute;dromos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os nos lleva de forma inevitable a hablar de uno de los pasos m&aacute;s esperados en la evoluci&oacute;n de cualquier escalador: el salto a la roca. El impacto de la pandemia y el gran impulso medi&aacute;tico de esta disciplina tras el &eacute;xito espa&ntilde;ol en los <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/joven-extremeno-alberto-gines-18-anos-medalla-oro-escalada-deportiva-olimpiada-tokio_1_8199176.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juegos Ol&iacute;mpicos de Tokio</a> ha hecho que las salas de escalada se hayan masificado y profesionalizado. Para miles de personas, el plaf&oacute;n se ha convertido en una <a href="https://www.eldiario.es/era/gimnasio-escalada-cuerpo-bienestar-salud-mental_1_12098066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alternativa al gimnasio tradicional</a>. Sin embargo, tarde o temprano surge el deseo de probar el medio natural, a menudo animado por los compa&ntilde;eros y por el fuerte componente social de este deporte. 
    </p><p class="article-text">
        Como bien indica Jaume Oliveras, Director de Operaciones de EP Centers (referente en el mundo de la escalada), &ldquo;salir a roca representa el paso final dentro del proceso de aprendizaje que comienza en el roc&oacute;dromo&rdquo;. No obstante, aclara que &ldquo;cada escalador puede tener una visi&oacute;n diferente sobre este proceso y sobre el momento adecuado para dar el salto al medio natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esta transici&oacute;n se suma un fen&oacute;meno reciente: las nuevas generaciones valoran cada vez m&aacute;s el confort, la climatizaci&oacute;n y el entorno controlado del roc&oacute;dromo frente a las exigencias e incertidumbres del monte. Lejos de ser algo perjudicial, Oliveras matiza que esta din&aacute;mica es positiva: &ldquo;Esta evoluci&oacute;n no tiene por qu&eacute; ser negativa para el medio natural; de hecho, puede contribuir a su conservaci&oacute;n&rdquo;, al evitar la masificaci&oacute;n desmedida de las paredes naturales.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes en mente salir a la monta&ntilde;a pero no sabes por d&oacute;nde empezar, estos son los elementos clave para que la transici&oacute;n sea fluida, emocionante y, sobre todo, segura. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;l es el momento 'perfecto' para la transici&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        No existe un periodo m&iacute;nimo de pr&aacute;ctica en roc&oacute;dromos, ni un nivel espec&iacute;fico grabado en piedra. El momento adecuado llega cuando el escalador cuenta con formaci&oacute;n suficiente a nivel t&eacute;cnico, f&iacute;sico y mental, y dispone de los conocimientos necesarios para desenvolverse con autonom&iacute;a y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Para Kiko Pe&ntilde;a, Director del Centro de Escalada Climbat X-Madrid, lo ideal es dar el paso &ldquo;una vez tengas las t&eacute;cnicas b&aacute;sicas asimiladas, ya sea t&eacute;cnica gestual o de movimientos&rdquo;. Pero a&ntilde;ade una advertencia fundamental: &ldquo;Debes escalar de acuerdo a tus conocimientos, ya que en la escalada, y m&aacute;s en roca, el riesgo siempre nos acompa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La principal diferencia entre el rocódromo y la pared natural es la lectura de la roca, del terreno.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Preparaci&oacute;n t&eacute;cnica</h2><p class="article-text">
        La principal diferencia entre el roc&oacute;dromo y la pared natural es la lectura de la roca, del terreno. En el roc&oacute;dromo las v&iacute;as est&aacute;n marcadas por presas de colores chillones; en la naturaleza, la roca no tiene flechas que te marcan el camino. Tendr&aacute;s que aprender a descifrar el camino. Averiguar d&oacute;nde y c&oacute;mo colocar los pies &mdash;a veces en lugares donde parece no haber nada&mdash; y acostumbrar la vista a la textura de la piedra.
    </p><h2 class="article-text">Material extra imprescindible seg&uacute;n la modalidad</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el tipo de escalada que se quiera practicar el material cambiar&aacute;. La escalada deportiva y el bloque son las dos disciplinas m&aacute;s seguras a la hora de dar este paso, ya que la escalada cl&aacute;sica, por ejemplo, requiere muchos m&aacute;s conocimientos t&eacute;cnicos al implicar la colocaci&oacute;n de los seguros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para escalada deportiva: en el roc&oacute;dromo las cintas expr&eacute;s suelen estar ya emplazadas en la pared. Sin embargo, en roca deber&aacute;s llevar tu propio juego de cintas expr&eacute;s (y un asegurador), adem&aacute;s de tener bien aprendidos los nudos y maniobras.
    </p><p class="article-text">
        Para bloque: el suelo no es una colchoneta gigante y continua. En el monte necesitar&aacute;s tu propio <em>crashpad,</em> o colchoneta individual y, obviamente, saber ubicarla estrat&eacute;gicamente en el terreno para amortiguar la ca&iacute;da.
    </p><h2 class="article-text">Errores comunes que debes evitar</h2><p class="article-text">
        Uno de los fallos m&aacute;s habituales en escalada deportiva es confiarse o incurrir en malas praxis de aseguramiento. Kiko Pe&ntilde;a advierte de dos descuidos cl&aacute;sicos: &ldquo;Soltar la cuerda inactiva o la no utilizaci&oacute;n del casco son errores muy frecuentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la modalidad de bloque, Pe&ntilde;a resalta que el peligro viene por el sobreesfuerzo y la mala gesti&oacute;n de las ca&iacute;das: &ldquo;El bloque en roca es bastante m&aacute;s explosivo y lesivo. Si no tenemos claros los l&iacute;mites de nuestro cuerpo, la consecuencia es la lesi&oacute;n. Adem&aacute;s, es clave el porteo y la correcta colocaci&oacute;n de los <em>crashpads</em> para evitar que el compa&ntilde;ero se haga da&ntilde;o al caer&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La colocación de la colchoneta es fundamental en el bloque."
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                La colocación de la colchoneta es fundamental en el bloque.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;amiento y formaci&oacute;n: &iquest;con qui&eacute;n dar los primeros pasos?</h2><p class="article-text">
        Aprender de forma autodidacta o confiar a ciegas en un amigo que dice &ldquo;saber lo que hace&rdquo; puede salir muy caro. La recomendaci&oacute;n de los profesionales es contundente: las primeras experiencias deben realizarse bajo la supervisi&oacute;n de t&eacute;cnicos cualificados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La escalada es un deporte que implica riesgos y que, si no se practica correctamente, puede tener consecuencias graves. &iquest;Merece la pena asumir ese riesgo para ahorrarnos el coste de un t&eacute;cnico? En nuestra opini&oacute;n, no&rdquo;, afirma Jaume Oliveras. &ldquo;El coste de un profesional debe entenderse como una inversi&oacute;n en seguridad, aprendizaje y calidad de la experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kiko Pe&ntilde;a coincide plenamente al se&ntilde;alar que ir acompa&ntilde;ado de alguien experto o titulado es &ldquo;imprescindible&rdquo; para evitar maniobras de riesgo innecesarias y vicios peligrosos desde el primer d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Consejos pr&aacute;cticos para el primer d&iacute;a en el monte</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Rebaja tus expectativas de grado: un 6a de roc&oacute;dromo no equivale a un 6a en roca. La tensi&oacute;n, el paisaje y la distancia entre seguros hacen que la exigencia mental sea mucho mayor. Lo ideal es comenzar en v&iacute;as o bloques asequibles, por debajo de tu nivel habitual.</li>
                                    <li>Gestiona los nervios y la respiraci&oacute;n: acost&uacute;mbrate a la altura y a la distancia entre chapa y chapa. Mant&eacute;n el foco en tu respiraci&oacute;n para controlar la fatiga y, sobre todo, los nervios.</li>
                                    <li>Consulta la meteorolog&iacute;a: mirar el tiempo es fundamental. Si te quedas atrapado por la lluvia o la niebla, un d&iacute;a divertido puede convertirse en un momento ag&oacute;nico o una situaci&oacute;n que implique un rescate.</li>
                                    <li>Controla la log&iacute;stica b&aacute;sica: recuerda llevar agua y comida abundante. Como apunta Kiko Pe&ntilde;a: &ldquo;&iexcl;En la monta&ntilde;a no siempre hay un bar cerca!&rdquo;.</li>
                                    <li>Respeta el medio ambiente: recoge la basura, respeta la flora y la fauna local y minimiza el impacto sobre el entorno.</li>
                            </ul>
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                Ambiente en el sector de Quebrantaherraduras (La Pedriza).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Zonas donde iniciarse en la escalada en roca</h2><p class="article-text">
        Si vives cerca de las dos grandes capitales est&aacute;s de suerte, ya que Madrid y Barcelona ofrecen fant&aacute;sticas zonas a un paso de la propia urbe.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de Madrid: La Pedriza es la meca indiscutible (tanto para deportiva como para bloque). Como se&ntilde;ala Pe&ntilde;a, &ldquo;se suele decir que en La Pedriza se escala como en ning&uacute;n otro lado&rdquo;. Otras opciones fant&aacute;sticas en la zona son La Cabrera, Patones, El Vell&oacute;n, Torrelodones o Zarzalejo.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de Barcelona: Montserrat es la visita obligada por excelencia, una escuela llena de magia y tradici&oacute;n... Y perfecta para dar esos primeros pasos con seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Oliveras lo resume a la perfecci&oacute;n: &ldquo;Para un escalador, tener estos lugares a nuestro alcance y no aprovecharlos ser&iacute;a casi como estar en Haw&aacute;i y no hacer surf. Es una oportunidad para descubrir la relaci&oacute;n con la naturaleza y la monta&ntilde;a. Ser&iacute;a casi un pecado no hacerlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El equilibrio perfecto entre la roca y el roc&oacute;dromo</h2><p class="article-text">
        Es importante destacar, seg&uacute;n se&ntilde;alan ambos expertos, que &ldquo;dar el paso a la roca no debe provocar el abandono del roc&oacute;dromo&rdquo;. La combinaci&oacute;n de ambos escenarios es uno de los secretos para mantener la progresi&oacute;n sin perder la motivaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La rutina ideal para la mayor&iacute;a de escaladores, cuyo trabajo diario les consume muchas horas, consiste en entrenar en la sala durante la semana aprovechando sus facilidades horarias, y reservar las escapadas a la roca para los fines de semana. El roc&oacute;dromo te dar&aacute; la fuerza, el volumen de entrenamiento y la t&eacute;cnica; la monta&ntilde;a te regalar&aacute; la desconexi&oacute;n y la aventura.
    </p><p class="article-text">
        Como apunta Jaume Oliveras: &ldquo;Hay que disfrutar del aprendizaje y no obsesionarse con el grado. Buscar escaladas que nos hagan disfrutar, progresar poco a poco y ganar experiencia. No hay prisa, la roca siempre estar&aacute; ah&iacute;. El mejor escalador no es el que m&aacute;s grado escala, sino el que m&aacute;s feliz es escalando&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Galán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/rocodromo-roca-guia-practica-iniciarse-escalada-montana-forma-segura_1_13569810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 22:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del rocódromo a la roca: qué debes tener en cuenta si vas a dar el salto a la escalada en exteriores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escalada,Guía de Montaña,Deporte,Ejercicio físico,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/aldeias-do-xisto-escapada-desconectar-caminar-comer-interior-portugal-desaparece_1_13424032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8b3517a-5d8f-4004-9974-1be3873144c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las sierras del centro de Portugal, 27 aldeas construidas con esquisto pasaron de estar casi abandonadas a convertirse en uno de los destinos rurales más singulares del país
</p><p class="subtitle">Entre Oporto y Galicia: una guía con 10 paradas para descubrir el norte de Portugal</p></div><p class="article-text">
        Portugal siempre es un buen plan. Y s&iacute;, adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/lisboa-desconocida_1_10552620.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lisboa</a>, Oporto o el Algarve, hay mucha m&aacute;s vida si miramos al interior del pa&iacute;s. En el centro, entre monta&ntilde;as, bosques y carreteras tranquilas, se esconde una red de peque&ntilde;as aldeas construidas con esquisto, una roca parecida a la pizarra que durante siglos se utiliz&oacute; para levantar las casas, las calles y buena parte de los edificios de la zona. &iquest;El resultado? Pueblos que se integran en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Las Aldeias do Xisto son 27 aldeas repartidas entre las sierras de Lous&atilde;, A&ccedil;or, Z&ecirc;zere y Tejo-Ocreza. Todas comparten esa arquitectura de piedra tan caracter&iacute;stica, pero tambi&eacute;n una historia marcada por la despoblaci&oacute;n. A finales del siglo XX muchas de ellas perdieron habitantes y llegaron a quedar casi abandonadas, hasta que un ambicioso proyecto de recuperaci&oacute;n devolvi&oacute; la vida a estos peque&ntilde;os n&uacute;cleos y puso en valor un patrimonio que estuvo cerca de perderse. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy recorrer este territorio es una buena excusa para hacer una escapada de cuatro o cinco d&iacute;as desde Espa&ntilde;a. No hace falta visitar las 27 aldeas para entender qu&eacute; las hace especiales. Basta con pasear por lugares como Talasnal, Cerdeira, Candal o Casal de S&atilde;o Sim&atilde;o, recorrer alguno de sus senderos, darse un ba&ntilde;o en una playa fluvial o probar una cocina muy ligada a las recetas tradicionales para descubrir una de las zonas menos conocidas de Portugal.
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            <span class="title">
                Janeiro de Cima, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un paisaje marcado por el esquisto</h2><p class="article-text">
        El esquisto est&aacute; presente en todas partes. Es la roca que da nombre a estas aldeas y el material con el que durante siglos se construyeron las viviendas, las calles, los muros y hasta las fuentes. Por eso, al recorrer cualquiera de estos pueblos da la sensaci&oacute;n de que forman parte de la propia monta&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Las 27 aldeas se distribuyen por cuatro zonas diferentes del centro de Portugal: las sierras de Lous&atilde; y A&ccedil;or, el valle del r&iacute;o Z&ecirc;zere y la comarca de Tejo-Ocreza. Aunque cada una tiene su personalidad, todas comparten el mismo entorno de monta&ntilde;as, bosques y r&iacute;os, un paisaje que invita a recorrer la zona sin prisas, enlazando pueblos y haciendo paradas por el camino. 
    </p><p class="article-text">
        El agua tambi&eacute;n tiene un papel importante. R&iacute;os como el Z&ecirc;zere o el Ceira atraviesan este territorio y han dado lugar a numerosas playas fluviales y peque&ntilde;as cascadas, acompa&ntilde;ados de senderos que hacen que la visita vaya mucho m&aacute;s all&aacute; de pasear entre casas de piedra. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cerdeira, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un ejemplo de c&oacute;mo recuperar el mundo rural</h2><p class="article-text">
        Hace apenas unas d&eacute;cadas, muchas de estas aldeas estaban pr&aacute;cticamente vac&iacute;as. La falta de oportunidades hizo que buena parte de sus habitantes se marchara a las ciudades y numerosas viviendas quedaron abandonadas. Como ocurri&oacute; en muchas zonas rurales de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, el futuro no parec&iacute;a demasiado prometedor. 
    </p><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute; con la creaci&oacute;n de la red Aldeias do Xisto, un proyecto que apost&oacute; por restaurar las viviendas tradicionales, conservar la arquitectura popular y dar un nuevo impulso econ&oacute;mico a estos pueblos a trav&eacute;s del turismo y la recuperaci&oacute;n de los oficios y productos locales. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un modelo de recuperaci&oacute;n que ha conseguido atraer visitantes sin perder la identidad del territorio. Hoy es f&aacute;cil encontrar peque&ntilde;os alojamientos, talleres artesanos, actividades culturales y negocios ligados al entorno, pero sin que las aldeas hayan dejado de ser pueblos donde sigue habiendo vida m&aacute;s all&aacute; del turismo.
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            <span class="title">
                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Las aldeas que merece la pena conocer</h2><p class="article-text">
        Aunque la red est&aacute; formada por 27 pueblos, en una escapada de cuatro o cinco d&iacute;as conviene seleccionar algunos y recorrerlos con calma. La mayor&iacute;a se concentran en la Serra da Lous&atilde;, una de las zonas m&aacute;s accesibles y tambi&eacute;n donde se encuentran varias de las aldeas m&aacute;s conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada suele ser Talasnal, la imagen m&aacute;s reconocible de las Aldeias do Xisto. Sus calles estrechas, las casas restauradas con esquisto y el entorno boscoso que la rodea la convierten en una visita imprescindible. Adem&aacute;s, desde aqu&iacute; parten varios senderos que permiten descubrir otros rincones de la sierra. 
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute;n Cerdeira y Candal. La primera destaca por su apuesta por la artesan&iacute;a y los talleres creativos instalados en antiguas viviendas tradicionales. La segunda, situada junto a la carretera que atraviesa la sierra, es una buena parada para pasear entre calles empedradas y disfrutar de algunos de los miradores de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Si quieres salir un poco de la Serra da Lous&atilde;, merece la pena acercarse a Casal de S&atilde;o Sim&atilde;o, una peque&ntilde;a aldea situada junto a las Fragas de S&atilde;o Sim&atilde;o. Adem&aacute;s de pasear por sus calles, es un buen lugar para combinar la visita con un ba&ntilde;o en su playa fluvial o con una caminata por el desfiladero. 
    </p><p class="article-text">
        Otra parada interesante es Janeiro de Cima, a orillas del r&iacute;o Z&ecirc;zere. Aqu&iacute; el protagonismo lo tienen la tradici&oacute;n del lino y los antiguos telares, que todav&iacute;a ayudan a entender c&oacute;mo era la vida en esta parte del interior portugu&eacute;s hace no tantos a&ntilde;os. Si dispones de alg&uacute;n d&iacute;a m&aacute;s, tambi&eacute;n puedes acercarte a Faj&atilde;o, en la Serra do A&ccedil;or, otra de las aldeas m&aacute;s representativas de la red. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que un recorrido entre pueblos</h2><p class="article-text">
        Aunque las aldeas son el principal reclamo, buena parte del viaje transcurre fuera de ellas. Este es un destino pensado para disfrutar del entorno, as&iacute; que merece la pena reservar tiempo para caminar, acercarse a los r&iacute;os o simplemente recorrer sin prisas las carreteras que conectan unos pueblos con otros.
    </p><p class="article-text">
        Una buena opci&oacute;n son los Caminhos do Xisto, una red de senderos se&ntilde;alizados que atraviesa bosques, monta&ntilde;as y valles, enlazando muchas de las aldeas. Hay rutas de diferentes niveles, por lo que es f&aacute;cil encontrar un recorrido que encaje tanto si buscas un paseo tranquilo como una caminata de varias horas. 
    </p><p class="article-text">
        En verano, las playas fluviales se convierten en otro de los grandes atractivos. Las hay repartidas por todo el territorio y muchas cuentan con zonas de ba&ntilde;o, merenderos o peque&ntilde;os embarcaderos para practicar actividades como el pirag&uuml;ismo. Si prefieres moverte sobre dos ruedas, tambi&eacute;n encontrar&aacute;s rutas de bicicleta de monta&ntilde;a, mientras que los miradores repartidos por las sierras son una buena excusa para hacer paradas durante el recorrido. 
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                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una gastronom&iacute;a muy ligada al territorio</h2><p class="article-text">
        La cocina de las Aldeias do Xisto refleja muy bien el car&aacute;cter de esta regi&oacute;n. Son recetas tradicionales, elaboradas con productos locales y pensadas para aprovechar lo que ofrece el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Entre los platos m&aacute;s conocidos est&aacute; la chanfana, un guiso de cabra cocinado lentamente en vino tinto. Tambi&eacute;n son habituales el maranho, preparado con carne, arroz y embutidos, o el cabrito asado, muy presente en las cartas de los restaurantes de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se suman quesos de cabra y oveja, embutidos, miel, aceite de oliva, pan cocido en horno de le&ntilde;a y dulces tradicionales que siguen elabor&aacute;ndose de forma artesanal. Sentados a la mesa, es una buena manera de comprobar que la recuperaci&oacute;n de estas aldeas no solo ha servido para conservar su arquitectura, sino tambi&eacute;n muchas de las tradiciones que forman parte de su identidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/aldeias-do-xisto-escapada-desconectar-caminar-comer-interior-portugal-desaparece_1_13424032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 19:48:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Portugal,Escapadas,Naturaleza,Pueblos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sella-noguera-pallaresa-diez-rios-espana-descender-haciendo-kayak-rafting_1_13416972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/731c01ee-35f4-40a2-a85e-ff1608814781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1143y403.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde aguas tranquilas entre cañones hasta rápidos de montaña, estos son algunos de los mejores ríos de España para disfrutar del agua, la naturaleza y un poco de aventura
</p><p class="subtitle">Nueve villas marineras del Cantábrico para escapar del calor entre puertos, playas y gastronomía de primera</p></div><p class="article-text">
        Hay muchas formas de combatir el calor en verano, pero pocas tan refrescantes como meterse directamente en un r&iacute;o. El kayak y el rafting permiten hacerlo mientras descubres paisajes desde una perspectiva diferente y, adem&aacute;s, no hace falta ser un experto para probarlos. Hay descensos tranquilos, pensados para disfrutar del entorno y pasar un buen rato, y otros en los que los r&aacute;pidos ponen un poco m&aacute;s de emoci&oacute;n al recorrido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a tienes un poco de todo. Hay r&iacute;os de aguas calmadas, perfectos para una primera toma de contacto, y otros con tramos de aguas bravas en los que conviene tener experiencia o contar con un gu&iacute;a. Entre unos y otros encontramos todo un abanico de posibilidades, con recorridos de diferente longitud y dificultad que atraviesan ca&ntilde;ones, bosques, paisajes de monta&ntilde;a o valles mediterr&aacute;neos. Y esa variedad hace que no sea necesario ir siempre al mismo sitio para disfrutar de un buen descenso.
    </p><p class="article-text">
        Del Sella asturiano al Noguera Pallaresa de Lleida, pasando por las Hoces del Durat&oacute;n, el Alto Tajo, el Cabriel o el G&aacute;llego, repasamos algunos de los r&iacute;os espa&ntilde;oles donde este verano puedes cambiar la toalla y la sombrilla por un kayak o una balsa de rafting. Diez propuestas muy diferentes entre s&iacute; para disfrutar del agua, hacer algo de deporte y descubrir nuevos paisajes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El río Sella, en Asturias.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Sella, Asturias</h2><p class="article-text">
        Si hay un r&iacute;o que se ha convertido en sin&oacute;nimo de descenso en piragua en Espa&ntilde;a, ese es el Sella. El recorrido m&aacute;s popular parte de Arriondas y permite llegar hasta Llovio o, en los recorridos m&aacute;s cortos, hasta Tora&ntilde;o. Son trayectos de entre 8 y 15 kil&oacute;metros en los que se alternan corrientes suaves, peque&ntilde;os r&aacute;pidos y playas fluviales donde hacer una parada.
    </p><p class="article-text">
        Es una opci&oacute;n especialmente interesante para quienes se estrenan en este deporte, aunque tambi&eacute;n tiene un componente festivo que lo hace diferente a otros descensos, ya que en &eacute;l cada mes de agosto se celebra La Fiesta de las Piraguas, o Descenso Internacional del Sella. Y si buscas una alternativa algo menos concurrida, el r&iacute;o Deva, en el l&iacute;mite entre Asturias y Cantabria, puede ser una buena opci&oacute;n. Sus cerca de 12 kil&oacute;metros entre Panes y Unquera incluyen varios r&aacute;pidos, pero soportan bastante menos afluencia que el Sella.
    </p><h2 class="article-text">Noguera Pallaresa, Lleida</h2><p class="article-text">
        En el Pirineo de Lleida encontramos una propuesta muy distinta. El Noguera Pallaresa es uno de los grandes referentes espa&ntilde;oles para disfrutar de las aguas bravas y cuenta con unos 60 kil&oacute;metros navegables en kayak. Uno de sus tramos m&aacute;s conocidos parte de Llavors&iacute; y recorre unos nueve kil&oacute;metros en los que la intensidad aumenta progresivamente, con r&aacute;pidos como el de Sirga o el salto del &Aacute;ngel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es uno de los r&iacute;os m&aacute;s populares para hacer rafting. El recorrido entre Llavors&iacute; y Rialp, de unos 14 kil&oacute;metros, concentra algunos de los tramos m&aacute;s emocionantes y permite disfrutar de la experiencia en grupo. Aqu&iacute; el r&iacute;o pide algo m&aacute;s de atenci&oacute;n que en los descensos tranquilos, pero precisamente ah&iacute; est&aacute; buena parte de su atractivo.
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                Rafting en las aguas del río Gállego.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">G&aacute;llego, Huesca</h2><p class="article-text">
        El r&iacute;o G&aacute;llego re&uacute;ne dos ingredientes llenos de aventura. Por un lado, sus aguas permiten practicar rafting y kayak, y por otro, el recorrido discurre bajo las impresionantes paredes rocosas de los Mallos de Riglos. El tramo entre Riglos, Murillo de G&aacute;llego y Santa Eulalia es uno de los m&aacute;s conocidos para rafting y cuenta con r&aacute;pidos de niveles III y IV.
    </p><p class="article-text">
        El descenso comienza despu&eacute;s de la presa del Pantano de la Pe&ntilde;a y supera los 11 kil&oacute;metros. Entre sus pasos destaca El Embudo, uno de los puntos que aportan m&aacute;s emoci&oacute;n al recorrido. Es, por tanto, una opci&oacute;n m&aacute;s orientada a quienes buscan aguas bravas que a quienes simplemente quieren pasar unas horas remando tranquilamente.
    </p><h2 class="article-text">Cabriel, Valencia y Cuenca</h2><p class="article-text">
        El Cabriel demuestra que no hace falta irse al Pirineo para encontrar un r&iacute;o con opciones tanto de kayak como de rafting. Sus aguas claras atraviesan las Hoces del Cabriel, entre las provincias de Valencia y Cuenca, en un entorno de paredes de roca y vegetaci&oacute;n que acompa&ntilde;a todo el descenso. Adem&aacute;s, sus tramos m&aacute;s tranquilos lo convierten en una buena alternativa para quienes se acercan por primera vez al rafting.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes prefieran remar, el r&iacute;o ofrece varios recorridos. Los Cuchillos, el Valle de la Fonseca y las Hoces del Cabriel son los tres tramos navegables comercialmente, dentro de un recorrido de unos 25 kil&oacute;metros entre la presa de Contreras y el puente romano de Vadoca&ntilde;as. El tramo estrella de las Hoces se puede recorrer durante gran parte del a&ntilde;o.
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            <span class="title">
                Rafting en el Alto Tajo, una alternativa menos conocida.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Alto Tajo, Guadalajara</h2><p class="article-text">
        El Alto Tajo es otra buena muestra de que un descenso en r&iacute;o no tiene por qu&eacute; significar pasar el d&iacute;a sorteando r&aacute;pidos. En el entorno de Trillo hay recorridos de diferentes niveles, desde zonas de aguas tranquilas hasta otros tramos con mayor dificultad. Los tramos habituales rondan los siete o diez kil&oacute;metros y permiten navegar entre los ca&ntilde;ones calizos y los pinares del Parque Natural del Alto Tajo.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, las actividades pueden comenzar en la presa de Aza&ntilde;&oacute;n y finalizar en Trillo. Es una opci&oacute;n interesante para quienes quieren iniciarse o mejorar poco a poco, ya que encontramos desde tramos f&aacute;ciles de clase I-II hasta otros de nivel II-III. Es una opci&oacute;n diferente, alejada de los r&iacute;os m&aacute;s populares, donde atravesamos bosques sobre las aguas.
    </p><h2 class="article-text">Ulla, Galicia</h2><p class="article-text">
        El Ulla aporta una de las propuestas m&aacute;s variadas del listado. En sus aguas encontramos tanto zonas tranquilas para disfrutar del paisaje como tramos con r&aacute;pidos, de manera que la experiencia cambia bastante seg&uacute;n el recorrido que se elija. En rafting encontramos tramos interesantes, como el que une el puente de Sinde con Herb&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay recorridos m&aacute;s intensos para quienes buscan aguas bravas. En uno de ellos aparece el r&aacute;pido de El Lapido, mientras que en el cercano r&iacute;o Deza, afluente del Ulla, encontramos pasos de mayor dificultad. Para el visitante que no busca emociones fuertes, en cambio, basta con elegir los tramos m&aacute;s tranquilos y disfrutar del r&iacute;o desde el kayak.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ruta en kayak en el río Segura, en Murcia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Segura, Murcia</h2><p class="article-text">
        El Segura pone el contrapunto mediterr&aacute;neo a los grandes r&iacute;os del norte. Uno de los recorridos m&aacute;s populares para practicar kayak une Cieza y Blanca, con m&aacute;s de diez kil&oacute;metros de navegaci&oacute;n y unas tres horas de duraci&oacute;n. Las aguas suelen ser tranquilas en verano, por lo que no hace falta enfrentarse a grandes dificultades t&eacute;cnicas para disfrutar de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje tambi&eacute;n cambia por completo respecto a los r&iacute;os de monta&ntilde;a. El descenso atraviesa el entorno del Valle de Ricote, entre huertas y formaciones rocosas, y permite combinar la actividad deportiva con una forma diferente de descubrir uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos del interior de Murcia.
    </p><h2 class="article-text">Hoces del Durat&oacute;n, Segovia</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tenemos una opci&oacute;n especialmente calmada. Las aguas del Durat&oacute;n permiten navegar en kayak por un paisaje de paredes rocosas, vegetaci&oacute;n y grandes cortados, y la tranquilidad del r&iacute;o hace que sea una actividad apta para todos los niveles. Es uno de esos descensos en los que el paisaje tiene tanto protagonismo como la propia navegaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las zonas habituales se encuentra entre los puentes de Talcano y Villaseca, en el entorno de Sep&uacute;lveda, aunque tambi&eacute;n hay recorridos pr&oacute;ximos al embalse de Burgomillodo. Las traves&iacute;as pueden durar entre dos y cuatro horas y durante el recorrido es habitual encontrar buitres leonados sobrevolando las hoces.
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                Kayak en el río Genil, en Málaga.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Genil, M&aacute;laga</h2><p class="article-text">
        El Genil demuestra que el rafting y el kayak tambi&eacute;n tienen su sitio en Andaluc&iacute;a. En la comarca nororiental de M&aacute;laga, el caudal regulado por el embalse de Izn&aacute;jar permite practicar kayak durante buena parte del a&ntilde;o y, en verano, los desembalses destinados al riego mantienen niveles adecuados para el descenso.
    </p><p class="article-text">
        El tramo m&aacute;s popular une Cuevas de San Marcos y Cuevas Bajas y supera los 14 kil&oacute;metros. El recorrido atraviesa un bosque de ribera bien conservado y cuenta con puntos intermedios de descanso. Adem&aacute;s, en esta zona se organizan tanto actividades de pirag&uuml;ismo como de rafting, por lo que es una buena opci&oacute;n independientemente de la opci&oacute;n que prefiramos.
    </p><h2 class="article-text">Bidasoa, Navarra y Gipuzkoa</h2><p class="article-text">
        El Bidasoa propone un descenso mucho m&aacute;s tranquilo, perfecto para quienes quieren disfrutar del kayak sin que los r&aacute;pidos sean el principal atractivo. El r&iacute;o nace en Navarra, donde recibe el nombre de Bazt&aacute;n, y para cuando llega a Gipuzkoa ya lleva el nombre de Bidasoa, antes de desembocar en la bah&iacute;a de Txingudi, entre Hondarribia y Hendaia.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido m&aacute;s popular tiene unos 10,5 kil&oacute;metros y puede hacerse en unas tres horas. M&aacute;s que buscar emoci&oacute;n, la propuesta consiste en navegar rodeado de naturaleza y descubrir desde el agua este r&iacute;o que, en buena parte de su recorrido final, marca la frontera entre Espa&ntilde;a y Francia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sella-noguera-pallaresa-diez-rios-espana-descender-haciendo-kayak-rafting_1_13416972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ríos,Deportes acuáticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b6c06d-ebd1-4f58-87e4-3d2d0d51d6fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay destinos que ganan mucho si se visitan en el momento adecuado, ya sea por el clima, por un evento concreto o por algo que solo ocurre una vez al año. Este calendario viajero propone doce lugares pensados para disfrutarlos justo cuando toca
</p><p class="subtitle">20 regalos prácticos e infalibles para gente a la que le gusta viajar</p></div><p class="article-text">
        Un viaje puede cambiar mucho dependiendo de cu&aacute;ndo lo hagamos. Hay ciudades que en pleno verano resultan agotadoras. Paisajes que solo muestran su mejor cara durante unas pocas semanas. Y hay destinos que, si se hacen fuera de su momento, pierden buena parte de su sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, planificar con el calendario en la mano suele ser una buena idea. No se trata solo de evitar multitudes o buscar mejores temperaturas, sino de llegar cuando realmente pasa algo. Un festival, una celebraci&oacute;n hist&oacute;rica, un fen&oacute;meno natural o, simplemente, ese tiempo en el que el destino ofrece todo su potencial.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, adem&aacute;s, hay razones de peso para afinar bien la elecci&oacute;n. El pr&oacute;ximo a&ntilde;o viene cargado de aniversarios, grandes eventos internacionales y citas muy concretas que convierten ciertos meses en el mejor momento posible para viajar a determinados lugares. Desde el norte de Europa hasta &Aacute;frica, pasando por pa&iacute;ses vecinos o la propia Espa&ntilde;a, este calendario propone doce viajes con una l&oacute;gica clara: ir cuando m&aacute;s merece la pena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tromsø bajo las auroras boreales, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Enero &ndash; Troms&oslash;, Noruega</h2><p class="article-text">
        Enero es el mejor mes para viajar al norte de Noruega si el objetivo es ver <a href="https://www.eldiario.es/viajes/auroras-boreales-guia-encontrar-luces-norte_1_11726336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auroras boreales</a>. El invierno est&aacute; en su punto m&aacute;s favorable, con noches largas y cielos que ofrecen m&aacute;s opciones de disfrutar de este fen&oacute;meno que en otros momentos del a&ntilde;o. Adem&aacute;s, es una &eacute;poca clave para el avistamiento de ballenas, que se acercan a la costa siguiendo a los bancos de arenque, algo que convierte la experiencia en doblemente especial.
    </p><p class="article-text">
        Troms&oslash; es la base perfecta para vivir todo esto en un solo viaje. Desde la ciudad salen excursiones para buscar auroras, navegar por los fiordos o adentrarse en paisajes &aacute;rticos cubiertos de nieve. A pesar de su tama&ntilde;o, cuenta con una buena oferta cultural y gastron&oacute;mica, y un ambiente animado incluso en pleno invierno. Un destino que en enero tiene todo el sentido del mundo.
    </p><h2 class="article-text">Febrero &ndash; Dolomitas / Cortina d&rsquo;Ampezzo, Italia</h2><p class="article-text">
        Febrero de 2026 sit&uacute;a a los Dolomitas en el centro del mapa gracias a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno. Cortina d&rsquo;Ampezzo ser&aacute; uno de los grandes escenarios y la regi&oacute;n vivir&aacute; un ambiente especial, incluso para quienes no tengan intenci&oacute;n de esquiar. Es un mes marcado por la celebraci&oacute;n deportiva, el estreno de nuevas infraestructuras y una energ&iacute;a alpina cargada de nieve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del deporte, los Dolomitas ofrecen algunos de los paisajes de monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares de Europa. Pueblos cuidados al detalle, carreteras panor&aacute;micas y una gastronom&iacute;a que mezcla tradici&oacute;n italiana y sabores de alta monta&ntilde;a. En febrero, con nieve asegurada y el foco internacional puesto en la zona, el viaje adquiere un atractivo extra.
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                El Gran Museo Egipcio, uno de los nuevos atractivos de Egipto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Marzo &ndash; Giza y El Cairo, Egipto</h2><p class="article-text">
        Marzo es uno de los mejores meses para viajar a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-a-egipto_1_11266399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Egipto</a>. Las temperaturas son suaves, los d&iacute;as largos y las visitas se hacen sin el calor extremo que llega m&aacute;s adelante. Adem&aacute;s, en 2026 el Gran Museo Egipcio funcionar&aacute; ya a pleno rendimiento, lejos del efecto novedad de los primeros meses.
    </p><p class="article-text">
        Giza y El Cairo concentran algunos de los grandes iconos del pa&iacute;s: las pir&aacute;mides, la Esfinge, el antiguo Museo Egipcio y el nuevo GEM, que permite entender el Antiguo Egipto con una mirada mucho m&aacute;s completa. Un viaje intenso, pero muy agradecido en marzo, cuando el clima acompa&ntilde;a y el ritmo es m&aacute;s llevadero.
    </p><h2 class="article-text">Abril &ndash; &Aacute;msterdam, Pa&iacute;ses Bajos</h2><p class="article-text">
        Abril es el mes en el que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amsterdam-48-horas-que-ver_1_11318613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;msterdam</a> se llena de color. Los campos de tulipanes alcanzan su mejor momento y el parque de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-keukenhof-espectacular-parque-tulipanes-amsterdam_1_12210690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keukenhof</a> se convierte en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la primavera europea. A esto se suma el Koningsdag, el D&iacute;a del Rey (27 de abril), que transforma la ciudad en una gran fiesta de color naranja al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos eventos, abril es un mes c&oacute;modo para recorrer la ciudad, con temperaturas suaves y d&iacute;as largos. Canales, museos y barrios se disfrutan sin el exceso de visitantes del verano, lo que hace que &Aacute;msterdam funcione especialmente bien en esta &eacute;poca.
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                La &#039;Festa da Flor&#039; de Madeira, en Portugal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mayo &ndash; Madeira, Portugal</h2><p class="article-text">
        Mayo es sin&oacute;nimo de primavera en Madeira y tambi&eacute;n de la Fiesta de la Flor, el evento m&aacute;s emblem&aacute;tico de la isla. Del 30 de abril al 24 de mayo de 2026, calles y plazas se llenan de desfiles, alfombras florales y celebraciones que refuerzan la identidad del archipi&eacute;lago y su v&iacute;nculo con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del festival, mayo es un momento ideal para recorrer la isla. El clima es estable, el paisaje est&aacute; en su punto m&aacute;s verde y los senderos por las levadas permiten descubrir el interior sin calor excesivo. Un destino cercano que en primavera muestra su cara m&aacute;s vistosa.
    </p><h2 class="article-text">Junio &ndash; Eslovenia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Junio marca el inicio del verano en Eslovenia, pero todav&iacute;a sin las aglomeraciones de los meses centrales. Es cuando los Alpes Julianos lucen verdes, las cascadas bajan con fuerza tras el deshielo y los lagos alcanzan un nivel y un color espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        El lago Bled, los valles alpinos y los parques naturales invitan a caminar, pedalear o remar en kayak con temperaturas muy agradables. Un viaje perfecto para quienes buscan naturaleza activa y paisajes cuidados, aprovechando un mes que suele pasar m&aacute;s desapercibido.
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                Lucha en la celebración del Naadam, en Mongolia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Julio &ndash; Mongolia</h2><p class="article-text">
        Julio es el mes clave para viajar a Mongolia, sobre todo por el Naadam, el festival nacional que se celebra del 11 al 13 de julio. Durante esos d&iacute;as, el pa&iacute;s se paraliza para celebrar sus tradiciones con competiciones de lucha, tiro con arco y carreras de caballos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del festival, julio ofrece las mejores condiciones para recorrer las estepas, dormir en yurtas y moverse por un territorio inmenso y poco poblado. Mongolia es la propuesta m&aacute;s extrema del calendario, pensada para quienes buscan desconexi&oacute;n total y una experiencia muy distinta a lo habitual.
    </p><h2 class="article-text">Agosto &ndash; Norte de Espa&ntilde;a&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/queda-justo-ano-gran-eclipse-solar-peninsula-necesitas-prepararte_1_12529716.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 de agosto de 2026</a> tendr&aacute; lugar uno de los fen&oacute;menos astron&oacute;micos m&aacute;s esperados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: un eclipse solar total que cruzar&aacute; el norte de Espa&ntilde;a. Ser&aacute; el primero visible como total en la pen&iacute;nsula desde 1905, y uno de los pocos que podr&aacute;n observarse sin salir del pa&iacute;s en varias generaciones. Durante unos minutos, el d&iacute;a se convertir&aacute; en noche y el cielo ofrecer&aacute; una imagen tan poco habitual como dif&iacute;cil de olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La franja de totalidad de este eclipse recorrer&aacute; Espa&ntilde;a de oeste a este y pasar&aacute; por numerosas poblaciones desde A Coru&ntilde;a hasta Palma, incluyendo Oviedo, Le&oacute;n, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Agosto, adem&aacute;s, garantiza d&iacute;as largos y una mayor probabilidad de cielos despejados, un factor clave en este tipo de eventos. Un motivo de viaje muy concreto, marcado por una fecha exacta.
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                Eclipse total de sol que se podrá presenciar en España en 2026.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Septiembre &ndash; Barcelona</h2><p class="article-text">
        Septiembre es uno de los mejores meses para visitar Barcelona y en 2026 hay adem&aacute;s motivos de peso. Se celebra el A&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gaudi-viaje-modernismo-catalan_1_1938816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaud&iacute;</a>, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, y la ciudad prepara exposiciones y actividades especiales en torno a su figura. Sobre todo en espacios como la Sagrada Familia o la Casa Batll&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se a&ntilde;ade la Merc&egrave;, la fiesta mayor de la ciudad que se celebra alrededor del 24 de septiembre, y un clima mucho m&aacute;s amable que en pleno verano. Con menos calor y un panorama cultural que se reactiva tras las vacaciones, Barcelona recupera su ritmo habitual en un a&ntilde;o especialmente significativo.
    </p><h2 class="article-text">Octubre &ndash; Parque Kruger, Sud&aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Octubre marca el final de la estaci&oacute;n seca en el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-visitar-parque-nacional-kruger_1_2167309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Kruger</a>, el mejor momento para los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/primer-safari-guia-disfrutarlo-maximo_1_1801456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">safaris</a>. La vegetaci&oacute;n es m&aacute;s baja y los animales se concentran alrededor de los puntos de agua, lo que facilita los avistamientos de los llamados cinco grandes: el le&oacute;n, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el b&uacute;falo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las temperaturas siguen siendo asumibles y las lluvias a&uacute;n son t&iacute;midas. Un mes ideal para recorrer una de las reservas m&aacute;s importantes de &Aacute;frica y vivir la experiencia m&aacute;s parecida a adentrarte en un documental de fauna salvaje.
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                La Ruta 66 cumple cien años.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Noviembre &ndash; Ruta 66, Estados Unidos</h2><p class="article-text">
        Noviembre de 2026 coincide con el centenario de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/14-dias-haciendo-ruta-66-paradas-imprescindibles-chicago-angeles_1_10159156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta 66</a>, que se cumple oficialmente el d&iacute;a 11. A lo largo del a&ntilde;o habr&aacute; distintas celebraciones, pero ese mes concentra actos y eventos especiales en varios de los estados que atraviesa: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta 66 es un viaje cultural y paisaj&iacute;stico, una forma de entender la historia reciente de Estados Unidos a trav&eacute;s de moteles, pueblos y carreteras m&iacute;ticas, con momentos cargados de nostalgia cin&eacute;fila. En noviembre, adem&aacute;s, las temperaturas son m&aacute;s suaves en muchos tramos, lo que hace el recorrido m&aacute;s agradable.
    </p><h2 class="article-text">Diciembre &ndash; Viena, Austria</h2><p class="article-text">
        Diciembre convierte a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viena-austria-semana-no-puedes-perder-capital_1_10595437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viena</a> en uno de los grandes cl&aacute;sicos del invierno europeo. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mercados-navidad-viena-tradicion-magia-seis-enclaves-unicos_1_9766155.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercadillos de Navidad</a> llenan plazas y palacios, y la ciudad refuerza su v&iacute;nculo con la m&uacute;sica cl&aacute;sica y las tradiciones navide&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Con sus caf&eacute;s hist&oacute;ricos, conciertos y calles iluminadas, Viena ofrece una estampa muy reconocible en estas fechas. Un destino que en diciembre encaja a la perfecci&oacute;n para cerrar el a&ntilde;o viajero a lo grande, con altas dosis de cultura y ambiente invernal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Turismo nacional,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a91af2b-44fe-48cf-a8a9-2cd0f7471e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre montañas, puentes y reflejos en el agua, Lucerna combina historia y encanto suizo a orillas del lago de los Cuatro Cantones. Un destino perfecto para una escapada rápida con sabor a queso y chocolate
</p><p class="subtitle">Qué ver en Gijón en 48 horas: un fin de semana entre sidra, mar y calles llenas de vida</p></div><p class="article-text">
        Lucerna, capital del cant&oacute;n del mismo nombre, creci&oacute; junto al lago de los Cuatro Cantones y el r&iacute;o Reuss. Su ubicaci&oacute;n la convirti&oacute; desde la Edad Media en un punto clave de comercio entre el norte y el sur del pa&iacute;s. Hoy mantiene su trazado antiguo, sus puentes cubiertos y su aire tranquilo. Y, adem&aacute;s, tiene el tama&ntilde;o perfecto para disfrutarla en un fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Llegar es muy sencillo: basta con volar a Z&uacute;rich y tomar un tren directo que, en apenas 40 minutos, nos deja en pleno centro. Desde all&iacute; todo est&aacute; cerca: el lago, las murallas, las plazas y las monta&ntilde;as que se asoman al fondo. Estamos en Suiza y eso ya nos avisa de que los precios no van a ser precisamente bajos, pero la calidad de los servicios, la belleza del entorno y lo pintoresco del lugar, hacen que la experiencia lo valga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kapellbrücke y Wasserturm, auténticos símbolos de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes por la tarde: primeras vistas junto al r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Lo primero es dejar la maleta en el alojamiento. Dormir en el centro hist&oacute;rico es lo m&aacute;s c&oacute;modo, pero si el presupuesto es ajustado, los barrios de las afueras funcionan muy bien gracias a una red impecable de autobuses y trolebuses.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la idea es salir sin rumbo fijo y dejarse llevar por el r&iacute;o Reuss. All&iacute; espera el Puente de la Capilla (Kapellbr&uuml;cke, del siglo XIV), el gran s&iacute;mbolo de Lucerna, con sus vigas de madera y sus pinturas del siglo XVII que narran escenas de la ciudad. A su lado, la Torre del Agua (Wasserturm, construida alrededor de 1300), que sirvi&oacute; como prisi&oacute;n, archivo y torre de defensa. El conjunto, sobre todo al atardecer, es el mejor retrato de Lucerna.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo ideal es hacerlo en alguno de los restaurantes del Rathausquai o la M&uuml;hlenplatz, con vistas al agua. Es buen momento para probar una <em>fondue</em> de queso, servida en el cl&aacute;sico <em>caquelon</em> de cer&aacute;mica, con pan y encurtidos, o una<em> raclette,</em> otro plato t&iacute;pico donde el queso fundido se acompa&ntilde;a de patatas cocidas y cebollitas en vinagre. Y de postre, por supuesto, cualquier cosa que implique chocolate suizo.
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                La muralla de Musegg, en Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: el coraz&oacute;n medieval</h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico de Lucerna es peque&ntilde;o y perfecto para recorrer a pie. Calles empedradas, fuentes de agua potable, fachadas pintadas y plazas llenas de historia. En Weinmarkt, Hirschenplatz o Kornmarkt las casas parecen reci&eacute;n salidas de un cuento. En el Ayuntamiento (Rathaus), de piedra y madera, se concentran muchos curiosos, igual que en el puente Spreuerbr&uuml;cke, m&aacute;s corto y menos concurrido que el de la Capilla, pero igual de fotog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre paseo y paseo, un caf&eacute; o una parada para ver escaparates ayudan a saborear el ambiente de la ciudad. Lucerna no tiene el ritmo fren&eacute;tico de otras urbes europeas, y eso es parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Antes del mediod&iacute;a, la M&uuml;hlenplatz vuelve a ser una buena opci&oacute;n para comer algo r&aacute;pido, ahora con luz. Un r&ouml;sti, esa especie de tortilla crujiente de patata, o una porci&oacute;n de &Auml;lplermagronen, un gratinado de pasta, patata, queso y cebolla muy t&iacute;pico de la Suiza Central, son elecciones acertadas.
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                Monumento del león moribundo de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: museos y murallas</h2><p class="article-text">
        El Museo del Transporte de Suiza (Verkehrshaus) merece toda una tarde, pero de camino desde el centro es fundamental aprovechar y desviarse a conocer el monumento al le&oacute;n moribundo, tallado en la roca en recuerdo de los guardias suizos ca&iacute;dos durante la Revoluci&oacute;n Francesa en 1792. Tras una r&aacute;pida parada, ver&aacute;s que el Verkehrshaus es uno de los m&aacute;s completos de Europa: trenes, telef&eacute;ricos, coches, aviones, barcos, simuladores y hasta una zona dedicada al espacio. Lo ideal es comer pronto para tener tiempo, porque cierra a las 17h y es f&aacute;cil perder la noci&oacute;n de las horas dentro. Si viajas con ni&ntilde;os ver&aacute;s que es perfecto, pues se puede tocar, jugar y aprender sin parar en cada uno de sus espacios
    </p><p class="article-text">
        Cuando el museo cierra ya es casi de noche, y es buen momento para acercarse a las murallas de Musegg, que rodean parte del casco hist&oacute;rico. Se conservan nueve torres, cuatro de ellas visitables entre abril y noviembre. Desde lo alto, las vistas del lago y los tejados son magn&iacute;ficas, pero aunque no puedas subir el paseo exterior vale igualmente la pena porque la iluminaci&oacute;n se cuida con mimo.
    </p><p class="article-text">
        Para la cena, de nuevo el r&iacute;o es el mejor aliado. En la zona de Rathausquai junto al Kapellbr&uuml;cke se encuentran locales acogedores donde probar especialidades suizas. El Luzerner Ch&uuml;gelipastete, un volov&aacute;n relleno de carne en salsa blanca, es t&iacute;pico de la ciudad. Tambi&eacute;n los quesos de la regi&oacute;n, como el Sbrinz, fuerte y arom&aacute;tico, o el Bratk&auml;se, que se puede servir caliente y ligeramente tostado.
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            <span class="title">
                El Museo de Transportes de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: entre iglesias y monta&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        El domingo puede ofrecer dos planes muy distintos, ambos igual de tentadores.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 1: ciudad y lago</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana puede empezar con la visita a la iglesia de San Leodegario, una de las m&aacute;s representativas del Renacimiento suizo, o la de los Jesuitas, junto al r&iacute;o. Despu&eacute;s, un paseo nos puede llevar al Jard&iacute;n de los Glaciares, donde se pueden ver formaciones rocosas talladas por el hielo hace miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, toca acercarse al lago de los Cuatro Cantones: sus paseos est&aacute;n llenos de bancos, cisnes y vistas perfectas para las fotos. Si el tiempo acompa&ntilde;a, hay antiguos barcos de vapor que nos pueden llevar a conocer la ciudad desde el agua.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 2: el monte Pilatus</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La alternativa es pasar la jornada en las alturas. Desde Lucerna se puede tomar un barco temprano hasta Alpnachstad, donde comienza el tren cremallera m&aacute;s inclinado del mundo, con un 48% de pendiente. En media hora alcanza los 2.132 metros del Monte Pilatus. Arriba hay miradores, rutas se&ntilde;alizadas y un tobog&aacute;n alpino a mitad de bajada de 1.350 metros de longitud. Las vistas del lago y de los Alpes suizos son espectaculares. El regreso se hace en el Dragon Ride, un telef&eacute;rico panor&aacute;mico que baja hasta Kriens, y despu&eacute;s en bus hasta Lucerna. Si el vuelo de regreso a casa nos deja margen, este ser&iacute;a sin duda el plan perfecto para este d&iacute;a. Aunque si se busca una alternativa m&aacute;s tranquila, el Monte Rigi es otra excelente opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si decidimos quedarnos en la ciudad, el Rathausquai vuelve a ser el sitio ideal para comer. Si optamos por las monta&ntilde;as, podemos comer en un restaurante en las alturas o llevarnos el p&iacute;cnic en la mochila.&nbsp;
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                La iglesia de los Jesuitas, a orillas del río Reuss.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la tarde: despedida&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo justo antes de regresar a Z&uacute;rich, a&uacute;n podemos dar un &uacute;ltimo paseo por el casco antiguo o hacer una parada en alguna tienda local para llevar chocolate o queso de recuerdo. Los trenes hacia Z&uacute;rich salen cada poco, as&iacute; que la vuelta es sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de decir adi&oacute;s, ver&aacute;s que Lucerna se despide igual que nos recibi&oacute;: tranquila, elegante y con el rumor del r&iacute;o de fondo. Un fin de semana basta para conocerla, pero siempre deja la sensaci&oacute;n de que a&uacute;n queda mucho por descubrir, y disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 20:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suiza,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e804a2-57ee-4029-9fa0-a2610484a464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al interior de un cuadro: un &#039;road trip&#039; de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera experiencia inmersiva de Van Gogh sigue viva en la Provenza. Viajamos al sur de Francia tras los pasos de los maestros de la pintura postimpresionista para descubrir los rincones donde nació una nueva forma de mirar y de pintar: la luz y el color que originaron las vanguardias del siglo XX</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Era la segunda mitad del XIX y dicen que, al conocerse, se despreciaron mutuamente. Van Gogh entend&iacute;a el arte como herramienta para expresar sus sentimientos. C&eacute;zanne como un acto meramente cerebral: forma y materia. Pero, aunque ellos nunca lo sabr&iacute;an, el destino les unir&iacute;a bajo la etiqueta de &ldquo;postimpresionistas&rdquo;, a pesar de que su &uacute;nico punto en com&uacute;n era el rechazo a las limitaciones que les preced&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o causalidad, esas dos visiones tan opuestas fueron ba&ntilde;adas por la misma luz que da color a los paisajes de la Provenza francesa. Ponemos rumbo al norte para viajar hasta el interior de sus cuadros y visitar los lugares retratados por los maestros de la pintura moderna.
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                Olivar a la afueras de Saint-Rémy-de-Provence pintado por Van Gogh.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arl&eacute;s: la ciudad donde Van Gogh encontr&oacute; el color</h2><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de un siglo, algunos de los motivos capturados por Van Gogh han desaparecido por completo. La mayor&iacute;a, devorados por el hombre: bombardeados por la guerra o engullidos por edificaciones con demasiada prisa por alzarse sobre la historia del arte.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, son a&uacute;n reconocibles. Paisajes donde se pueden identificar algunos &aacute;rboles, apenas un palmo m&aacute;s grandes, bajo la luz que trajo al holand&eacute;s hasta la Provenza. Aqu&iacute; cambiar&iacute;a para siempre su paleta de colores &ndash;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_comedores_de_patatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta entonces m&aacute;s sombr&iacute;a</a>&ndash; y pintar&iacute;a sus cuadros m&aacute;s famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Arlés.                            </span>
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        Nos adentramos en esta ciudad reposada y con un toque decadente, a la que Van Gogh lleg&oacute; huyendo del bullicio parisino. En la capital, hab&iacute;a descubierto a los impresionistas y trabado amistad con Gaugin pero, a sus treinta y cuatro a&ntilde;os, era su hermano Theo qui&eacute;n lo manten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las calles empedradas, las casas bajas con contraventanas de madera y sus fachadas de colores dan comienzo a un viaje en el tiempo, como si acab&aacute;semos de subir al escenario de una obra de teatro, una de un Victor Hugo m&aacute;s alegre. En Arl&eacute;s la esencia del pasado permanece y, a diferencia de la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fascinante-exposicion-madrid-traido-vida-gogh-pm_1_12547153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia inmersiva&rdquo; de Van Gogh</a>, hasta aqu&iacute; no llegan hordas de turistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘Terraza de café por la noche’ y Café Van Gogh en Place du Forum.                            </span>
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        Es posible elegir mesa para cenar frente al Caf&eacute; Van Gogh, en pleno centro, que recuerda a uno de los cuadros m&aacute;s famosos del pintor. Pero el local, que cerr&oacute; tras la bancarrota de su due&ntilde;o, nunca estuvo exento de pol&eacute;mica. Los <a href="https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2024/04/07/a-arles-les-mauvais-comptes-de-la-fausse-brasserie-van-gogh_6226479_4500055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comerciantes locales aseguraban en Le Monde</a> que se trataba de una farsa pues su localizaci&oacute;n habr&iacute;a estado en la plaza de Lamartine, bombardeada en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en fuentes tan poco sospechosas de querer convertirlo en una trampa para turistas como <a href="https://krollermuller.nl/en/vincent-van-gogh-terrace-of-a-cafe-at-night-place-du-forum-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el museo que lo alberga</a> descubriremos que el t&iacute;tulo completo es <em>Terraza del caf&eacute; de noche (Place du Forum)</em>: la plaza misma donde el Caf&eacute; Van Gogh ech&oacute; el cierre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘La casa amarilla’ en Place Lamartine.                            </span>
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        La confusi&oacute;n podr&iacute;a venir de <a href="https://vggallery.com/painting/p_0463.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este otro cuadro</a> del interior de un bar situado en la plaza Lamartine. Hoy apenas reconocible tras bombardeos y reconstrucciones, en esa plaza estuvo tambi&eacute;n <em>La casa amarilla</em> a la que Van Gogh se mud&oacute; con el af&aacute;n de convertirla en residencia para artistas.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; pintar&iacute;a <em>Los girasoles</em>, <em>La habitaci&oacute;n</em> o <em>La silla</em> y vivir&iacute;a dos meses con Gauguin hasta que el holand&eacute;s decidi&oacute; cortarse la oreja tras confrontar a su amigo. Al d&iacute;a siguiente, Van Gogh fue hospitalizado y Gauguin y &eacute;l nunca volver&iacute;an a verse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Patio del Hotel-de-Dieu donde Van Gogh fue ingresado.                            </span>
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        En el antiguo hospital, hoy rodeado de tiendas de <em>souvenirs</em> llenas de noches estrelladas, es donde percibo por primera vez esa sensaci&oacute;n extra&ntilde;a al comparar motivo y obra. Y es que &aacute;rbol, arcos y fuente nos llevan a una b&uacute;squeda imposible por encontrar el punto exacto desde el que fue pintado. Tardar&eacute; en darme cuenta de que esa perspectiva exagerada e imposible se aleja de la realidad para llevarnos hasta su estado de &aacute;nimo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Puente Van Gogh reconstruido en base a los dibujos del pintor.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Saint-R&eacute;my-de-Provence: el lugar donde Van Gogh intent&oacute; sanar</h2><p class="article-text">
        A media hora en coche desde Arl&eacute;s, encontraremos este pueblo tranquilo donde el pintor decidi&oacute; internarse en 1889 en un antiguo monasterio. Aqu&iacute; pintar&iacute;a ciento cincuenta cuadros en su pen&uacute;ltimo a&ntilde;o de vida.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaremos en el centro, siguiendo las tachuelas met&aacute;licas que nos invitan a recorrer el Saint-Remy de Van Gogh desde la avenida que toma el nombre del pintor. Ser&aacute;n ellas las que nos gu&iacute;en desde muros de cemento construidos sobre campos de trigo hasta una oficina de turismo sobre la vista de <em>La noche estrellada</em> que Van Gogh pint&oacute; desde el monasterio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Diecinueve reproducciones señalan lugares retratados por el pintor en Saint-Rémy.                            </span>
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        La esencia que en Arl&eacute;s encontramos casi a cada paso se disuelve en este pueblo que parece haber cambiado tanto hasta que, antes de perder la esperanza, la naturaleza se abre paso en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Entonces s&iacute;, empieza el juego. El de intentar reconocer las ramas torcidas de los pinos o calcular cu&aacute;nto crecen los olivos en cien a&ntilde;os. Cambiar de acera para buscar la disposici&oacute;n de los cipreses o caminar hasta desenmascarar los Alpilles &ndash;peque&ntilde;os Alpes&ndash; tras los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Cruzar la l&iacute;nea imaginaria que separa la mirada del pintor de caminar dentro de un cuadro.&nbsp;Oler sus &aacute;rboles, escuchar el silencio con el que intent&oacute; calmarse, pisar sus campos y entender por qu&eacute; fue aqu&iacute;, bajo esta luz donde el amarillo resulta m&aacute;s amarillo &ndash;c&oacute;mo es posible&ndash; y cada hora muestra un paisaje diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘Pinos sobre el cielo de la tarde’, en el camino al sanatorio.                            </span>
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        Seg&uacute;n nos acercamos al sanatorio, reaparece esa visi&oacute;n distorsionada al contraponer cuadro y motivo. Las formas estiradas de los &aacute;rboles &ndash;que parecen hechas desde un punto m&aacute;s elevado&ndash; hacen pensar que el holand&eacute;s debi&oacute; ser un hombre muy alto y sin embargo sus <a href="https://vggallery.com/visitors/major/navarro/03.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descripciones</a> hablan de un hombre de mediana o incluso escasa estatura: su perspectiva distorsionada es otro elemento intencional precursor del expresionismo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al antiguo monasterio de Saint Paul de Mausole, un oasis de paz donde es posible visitar el cuarto del pintor, el claustro o el patio de lirios. Desde un estudio habilitado para &eacute;l, Van Gogh pintar&iacute;a muchos de sus cuadros m&aacute;s famosos en periodos de reclusi&oacute;n tras ingerir sus pinturas en un intento de suicidio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Monasterio de Saint-Paul de Mausole.                            </span>
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        Parte del edificio funciona a&uacute;n como psiqui&aacute;trico y el resto se ha convertido en un lugar de peregrinaje que Van Gogh dif&iacute;cilmente pudo imaginar. Rechazado por los impresionistas debido a su excentricidad y su falta de academicismo, solo vender&iacute;a un cuadro en vida.
    </p><p class="article-text">
        Ese ser&aacute; uno de los motivos por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s, tras trasladarse al norte de Par&iacute;s, cerca de su hermano Theo, y descubrir la mala salud de su sobrino, se sentir&aacute; responsable de su ruina y se pegar&aacute; un tiro en el pecho. Su hermano morir&aacute; meses despu&eacute;s, tras un ataque de locura.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;zanne: el arte de lo inexplicable</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho se ha escrito acerca del secreto del arte de C&eacute;zanne; se han sugerido explicaciones de todas suertes acerca de lo que se propuso y lo que consigui&oacute;. Pero estas explicaciones siguen siendo incompletas; incluso a veces parecen contradecirse&rdquo;, dice Gombrich en <em>La historia del arte</em>: &ldquo;El mejor consejo es ir y contemplar las obras en el original&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le haremos caso. Seguiremos camino hasta Aix-en-Provence, su ciudad natal, a apenas una hora de Arl&eacute;s. M&aacute;s bulliciosa y se&ntilde;orial pero te&ntilde;ida por la misma luz de la Provenza. Empezaremos en esta casa de campo &ndash;antes situada a las afueras, hoy en pleno centro&ndash; que el padre de C&eacute;zanne compr&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a veinte a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Bastide Jas de Bouffan en Aix-en-Provence acaba de reabrirse al público."
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            <span class="title">
                La Bastide Jas de Bouffan en Aix-en-Provence acaba de reabrirse al público.                            </span>
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        Hab&iacute;an rechazado su solicitud en la escuela de Bellas Artes y su padre le consigui&oacute; un trabajo en su banco, pero C&eacute;zanne quer&iacute;a convencerle de que ten&iacute;a futuro en la pintura y pint&oacute; doce murales en las paredes del sal&oacute;n que, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ser&iacute;an arrancados al vender la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en 2018, el ayuntamiento compr&oacute; la casa y empez&oacute; a restaurarla descubrieron una pintura oculta bajo el yeso. No sabemos si fue entonces cuando se dieron cuenta de que la fama de exc&eacute;ntrico y malhumorado del pintor hab&iacute;a eclipsado su talento durante demasiados a&ntilde;os y decidieron traer a la ciudad 130 de sus obras <a href="https://arsmagazine.com/la-retrospectiva-que-aix-en-provence-le-debio-siempre-a-cezanne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para compensar su olvido</a>.
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                Murales extraídos de Jas de Bouffan en el museo Granet.                            </span>
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        Reabierta desde este verano &ndash;<a href="https://reservation.aixenprovencetourism.com/reserver-bastide-jas-de-bouffan.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de momento hasta noviembre</a>&ndash;, la iniciativa se acompa&ntilde;a de la Exposici&oacute;n C&eacute;zanne2025 en el Museo Granet donde es posible pasear desde sus primeras copias y su acercamiento a los impresionistas, junto a quienes fue catalogado de fraude, hasta bodegones llenos de manzanas &ndash;su fruta favorita por ser la que m&aacute;s tarda en madurar y su lentitud pintando.
    </p><p class="article-text">
        Retratos de su padre &ndash;quien le mantuvo toda la vida y a quien ocult&oacute; haber tenido un hijo fuera del matrimonio con la &uacute;nica modelo capaz de posar durante d&iacute;as para &eacute;l&ndash;, <em>Los jugadores de cartas</em> o un retrato de &Eacute;mile Zola, con qui&eacute;n terminar&iacute;a su amistad tras descubrir que se hab&iacute;a inspirado en &eacute;l para el artista fracasado que protagoniza <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/la-obra_68" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La obra</em></a><em>,</em> se pueden ver en esta exposici&oacute;n cuyo nombre hace honor a la casa familiar que el pintor llevar&iacute;a para siempre en las entra&ntilde;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre.                            </span>
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        Tanto es as&iacute; que, tras la venta de Jas de Bouffan, cuando C&eacute;zanne decide construirse un estudio en las alturas de la ciudad &ndash;el Atelier del Lauves&ndash; elige una casa en medio de la naturaleza con una escalinata muy similar, con las mismas baldosas hexagonales de terracota mezcladas con madera, con grandes ventanales y el mismo color en las paredes.
    </p><p class="article-text">
        Obsesionado con capturar la luz del sol, caminar&iacute;a cada madrugada para pintar los tonos del amanecer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas."
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            <span class="title">
                Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas.                            </span>
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        Ahora, el que fue su taller durante sus &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os de vida, ha sido restaurado tal y como lo dej&oacute; el pintor: con algunos de sus utensilios, su caballete o el maniqu&iacute; que, dada su lentitud, us&oacute; como modelo para &lsquo;<em>Las grandes ba&ntilde;istas&rsquo;:</em> la obra que inspir&oacute; <em>Las se&ntilde;oritas de Avignon</em> de Picasso.
    </p><p class="article-text">
        En estos jardines, donde esparc&iacute;a los trozos de la tela de los cuadros que no le gustaban, retrat&oacute; a su jardinero. Un hombre al que, sin saberlo, dedicar&iacute;a el &uacute;ltimo cuadro de su vida.
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            <span class="title">
                Retrato del jardinero de Cézanne en el Atelier des Lauves.                            </span>
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        Aqu&iacute; termina nuestro viaje tras cinco d&iacute;as en coche por la Provenza, pero las huellas de la historia de la pintura siguen extendi&eacute;ndose por el sur de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ninguno de estos pintores pudo mantenerse con sus obras, inspirar&iacute;an las corrientes que cambiaron para siempre el mundo de la pintura. C&eacute;zanne como precursor del cubismo y Van Gogh del expresionismo, convirtiendo el sur de Francia en la cuna de la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        El rastro de sus sucesores los visitaremos en el camino de vuelta, en un recorrido del fauvismo por Colliure con Matisse y Derain. Otra opci&oacute;n es extender el viaje rumbo a Niza para visitar las huellas de Picasso, Signac o Renoir, o ir hasta Albi para ver el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-sur-francia_1_10690442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo de Toulouse-Lautrec</a>, pero ya se me acaba el papel de este cuaderno, estoy cansada y estos viajes hace falta tiempo para poder paladearlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 20:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Pintura,Historia,Van Gogh,Arte,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad que sobrevivió al asedio más largo de Europa y aún conserva sus cicatrices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajes-bosnia-herzegovina-asedio-guerra-sarajevo_1_13511231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/783a9cc1-8e9d-4bf7-8321-8b868affb94d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad que sobrevivió al asedio más largo de Europa y aún conserva sus cicatrices"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Sarajevo y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles viaja a Sarajevo. La capital bosnia sobrevivi&oacute; a casi cuatro a&ntilde;os de asedio y a una guerra que dej&oacute; sus calles llenas de cicatrices. Hoy, las huellas del conflicto conviven con mezquitas, iglesias y sinagogas, restos de la Yugoslavia de Tito, arquitectura austroh&uacute;ngara y uno de los bazares otomanos mejor conservados de los Balcanes. Recorrerla es atravesar en pocos kil&oacute;metros buena parte de la historia europea del &uacute;ltimo siglo: desde el atentado que desencaden&oacute; la Primera Guerra Mundial hasta los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1984 y la guerra de Bosnia. En este podcast Kelugares, te contamos su historia y todo lo que no te puedes perder en un viaje a Sarajevo. Suscr&iacute;bete para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente episodio: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube&nbsp;</a>
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                Corazón del Mercado Otomano de Sarajevo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El T&uacute;nel de la Esperanza: 800 metros para sobrevivir</strong></h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.mcsarajevo.ba/tunel-spasa" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T&uacute;nel de la Esperanza</a> es uno de los lugares fundamentales para entender el asedio. Fue excavado en 1993 bajo el aeropuerto de Sarajevo para conectar la ciudad con el territorio controlado por las fuerzas bosnias.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a unos 800 metros y por &eacute;l entraban alimentos, medicamentos, combustible y otros suministros. Tambi&eacute;n permiti&oacute; evacuar heridos y mantener una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n con el exterior cuando las carreteras estaban bloqueadas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se conserva un tramo del t&uacute;nel que puede visitarse. Es una visita corta pero fundamental para comprender las condiciones en las que vivieron los habitantes de Sarajevo durante casi cuatro a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pilones de madera en el Túnel de la Esperanza. Este pasadizo se convirtió en el único nexo de Sarajevo con el exterior durante el sitio de la Guerra de Yugoslavia."
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            <span class="title">
                Pilones de madera en el Túnel de la Esperanza. Este pasadizo se convirtió en el único nexo de Sarajevo con el exterior durante el sitio de la Guerra de Yugoslavia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La Avenida de los Francotiradores</strong></h2><p class="article-text">
        El asedio comenz&oacute; el <strong>5 de abril de 1992</strong> y termin&oacute; el <strong>29 de febrero de 1996</strong>. Las fuerzas serbobosnias rodearon la ciudad y ocuparon las monta&ntilde;as que la rodean, desde donde bombardearon y dispararon contra la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La actual <strong>Zmaja od Bosne</strong>, conocida como Avenida de los Francotiradores, fue uno de los principales escenarios de aquellos ataques. Cruzarla pod&iacute;a significar exponerse al fuego de los francotiradores.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto dej&oacute; miles de muertos en Sarajevo y m&aacute;s de 100.000 v&iacute;ctimas mortales en el conjunto de la guerra de Bosnia y Herzegovina. Hoy por la avenida circulan tranv&iacute;as y coches, aunque todav&iacute;a pueden encontrarse edificios que conservan las huellas de los bombardeos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija: el barrio que conserva la Sarajevo otomana</strong></h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico de Sarajevo tiene un aspecto completamente diferente. <strong>Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija</strong> conserva el antiguo bazar otomano, con calles estrechas, talleres, tiendas, restaurantes y caf&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Uno de sus edificios m&aacute;s importantes es la <strong>mezquita Gazi Husrev-beg</strong>, construida en el siglo XVI.
    </p><p class="article-text">
        Esta zona es tambi&eacute;n el mejor lugar para probar algunos de los cl&aacute;sicos de la cocina bosnia: <strong>cevapi</strong>, peque&ntilde;as piezas de carne picada servidas normalmente con pan y cebolla, y <strong>burek</strong>, una masa fina rellena tradicionalmente de carne: <a href="https://maps.app.goo.gl/hADH94TdiXV1pdk1A" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buregd&#382;inica Saraj Bosna</a> y <a href="https://maps.app.goo.gl/F1XJRSPm9YEgx67g9" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buregd&#382;inica Sa&#269;</a> son un cl&aacute;sico donde puedes probarlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para disfrutar de unos cevapis por el barrio otomano: <a href="https://maps.app.goo.gl/Ht8LLVeDnjmXVw7g6" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ASD&#381; A&scaron;&#269;inica</a>, <a href="https://maps.app.goo.gl/zsgdAt3nJYrVGvyh8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">D&#382;enita&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Y hay otra instituci&oacute;n local: el caf&eacute;. El caf&eacute; bosnio se prepara en una peque&ntilde;a cafetera de cobre llamada <em>d&#382;ezva</em> y se toma con calma. Aqu&iacute; sentarse a tomar un caf&eacute; puede convertirse f&aacute;cilmente en una actividad de varias horas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cevapi típico                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Sarajevo, la Jerusal&eacute;n de Europa</strong></h2><p class="article-text">
        Sarajevo recibe el sobrenombre de <strong>Jerusal&eacute;n de Europa</strong> por la convivencia hist&oacute;rica de diferentes comunidades religiosas.
    </p><p class="article-text">
        En el centro pueden encontrarse mezquitas, una catedral cat&oacute;lica, una iglesia ortodoxa y una sinagoga a poca distancia unas de otras.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n est&aacute; en la propia historia de la ciudad. Sarajevo fue durante siglos parte del Imperio otomano y posteriormente pas&oacute; a estar bajo administraci&oacute;n austroh&uacute;ngara. Cada periodo dej&oacute; su arquitectura, sus edificios religiosos y sus costumbres.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una ciudad en la que se puede pasar de un bazar otomano a una calle de aspecto centroeuropeo en cuesti&oacute;n de minutos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Biblioteca Nacional de Sarajevo. Esta preciosa construcción neomudéjar de principios del siglo XX es uno de los símbolos de la Guerra de Yugoslavia."
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            <span class="title">
                Biblioteca Nacional de Sarajevo. Esta preciosa construcción neomudéjar de principios del siglo XX es uno de los símbolos de la Guerra de Yugoslavia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El barrio austroh&uacute;ngaro y el Puente Latino</strong></h2><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX lleg&oacute; otra transformaci&oacute;n. Austria-Hungr&iacute;a ocup&oacute; y administr&oacute; Bosnia desde 1878 y la anex&oacute; formalmente en 1908.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura cambi&oacute; radicalmente y aparecieron edificios inspirados en los modelos centroeuropeos. El contraste con Ba&scaron;&#269;ar&scaron;ija se aprecia especialmente alrededor del r&iacute;o <strong>Miljacka</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Y junto al r&iacute;o est&aacute; uno de los lugares m&aacute;s famosos de Sarajevo: el <strong>Puente Latino</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En sus inmediaciones, el 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip asesin&oacute; al archiduque Francisco Fernando de Austria y a su esposa, Sof&iacute;a. El atentado desencaden&oacute; la crisis que acabar&iacute;a llevando a Europa a la Primera Guerra Mundial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las Rosas de Sarajevo</strong></h2><p class="article-text">
        Otra forma de encontrar la guerra es mirar al suelo.
    </p><p class="article-text">
        Las llamadas <strong>Rosas de Sarajevo</strong> son marcas provocadas por impactos de proyectiles de mortero que posteriormente fueron rellenadas con resina roja. Se&ntilde;alan algunos de los lugares donde murieron personas durante los bombardeos.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute;n en museos ni detr&aacute;s de vitrinas. Forman parte de las calles por las que hoy pasan peatones, coches y tranv&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Es una de las caracter&iacute;sticas de Sarajevo: el pasado no est&aacute; separado de la vida cotidiana, sino mezclado con ella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cementerio Kovači, en Sarajevo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cementerios y miradores</strong></h2><p class="article-text">
        Los cementerios musulmanes ocupan buena parte de las colinas que rodean el centro. Sus caracter&iacute;sticas l&aacute;pidas blancas forman parte del paisaje de Sarajevo y recuerdan a las v&iacute;ctimas de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;s conocidos es el <strong>cementerio de Kova&#269;i</strong>. Desde all&iacute; se puede subir hasta el <strong>Basti&oacute;n Amarillo</strong>, una antigua fortificaci&oacute;n otomana que ofrece una de las mejores vistas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n una buena manera de entender por qu&eacute; las monta&ntilde;as tuvieron tanta importancia durante el asedio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sarajevo tambi&eacute;n fue ol&iacute;mpica</strong></h2><p class="article-text">
        Antes de la guerra, Sarajevo fue escenario de uno de los grandes acontecimientos deportivos de la Yugoslavia socialista: los <strong>Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno de 1984</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a pueden visitarse algunas de sus antiguas instalaciones en el monte Trebevi&#263;. Entre ellas est&aacute; la pista de <strong>bobsleigh</strong>, actualmente cubierta de grafitis y marcada por los da&ntilde;os sufridos durante la guerra.
    </p><p class="article-text">
        El telef&eacute;rico permite subir hasta la monta&ntilde;a y disfrutar de las vistas sobre la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Sarajevo de Tito</strong></h2><p class="article-text">
        La arquitectura socialista tambi&eacute;n forma parte del paisaje. Grandes bloques de viviendas y barrios como <strong>Ciglane </strong>recuerdan la &eacute;poca de Josip Broz Tito, que gobern&oacute; Yugoslavia desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte en 1980.
    </p><p class="article-text">
        Para entender Sarajevo hay que tener en cuenta esas tres grandes capas: la ciudad otomana, la transformaci&oacute;n austroh&uacute;ngara y la Yugoslavia socialista. La guerra de los a&ntilde;os noventa es la &uacute;ltima y m&aacute;s traum&aacute;tica de ellas, pero no la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        No te pierdas el surrealista <a href="https://www.instagram.com/cafe.tito.sarajevo/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caf&eacute; Tito</a>
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;D&oacute;nde salir por la noche?</strong></h2><p class="article-text">
        La Sarajevo actual tiene una vida nocturna bastante m&aacute;s animada de lo que podr&iacute;a imaginar alguien que solo conoce la ciudad por las im&aacute;genes de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        La zona de <strong>Ferhadija</strong> y sus alrededores concentra bares, pubs y terrazas. Tambi&eacute;n es interesante recorrerla de noche porque se encuentra precisamente en la transici&oacute;n entre la Sarajevo otomana y la austroh&uacute;ngara.
    </p><p class="article-text">
        Y una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica: que Bosnia sea un pa&iacute;s de mayor&iacute;a musulmana no significa que toda la poblaci&oacute;n sea practicante. La sociedad es diversa y la vida cotidiana, bastante m&aacute;s laica y compleja de lo que sugieren las etiquetas religiosas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Merece la pena visitar Sarajevo?</strong></h2><p class="article-text">
        S&iacute;, pero conviene ir preparado para una ciudad en la que el pasado est&aacute; muy presente.
    </p><p class="article-text">
        El T&uacute;nel de la Esperanza, las Rosas de Sarajevo, los cementerios y los edificios da&ntilde;ados permiten entender la guerra sin convertirla en un espect&aacute;culo. Al mismo tiempo, los caf&eacute;s, los mercados, la gastronom&iacute;a, la arquitectura otomana y austroh&uacute;ngara, los tranv&iacute;as y las monta&ntilde;as muestran una ciudad que ha seguido adelante.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, el &uacute;nico vuelo que existe directo desde Espa&ntilde;a es desde el aeropuerto de Girona, pero consulta otras opciones como hacer transbordo breve en Belgrano, en Italia. Es otra ciudad que merece much&iacute;simo la pena visitar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y no te olvides de suscribirte al podcast Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente episodio! <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ivoox,</a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajes-bosnia-herzegovina-asedio-guerra-sarajevo_1_13511231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 06:21:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad que sobrevivió al asedio más largo de Europa y aún conserva sus cicatrices]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Bosnia,Sarajevo,Guerras,Historia,Turismo gastronómico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Asturias minera e industrial que no muestran los influencers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/asturias-kelugares-mieres_1_13477212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/426e5952-7799-4c5f-8e3e-ea97b745b255_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Asturias minera e industrial que no te muestran los influencers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares por Mieres del Camín y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ya lo dice <a href="https://www.instagram.com/celimonde_/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celimonde</a>: <strong>&ldquo;el norte como concepto&rdquo;</strong>. Se refiere a ese norte que cada verano aparece en las publicaciones de las influencers de moda, enfundadas en botas Hunter y gabardinas muy <em>British</em>, y que obvia una cara important&iacute;sima de &ldquo;el norte&rdquo; (sic): la obrera, industrial y minera. La que se aleja de las buc&oacute;licas playas y se mete directamente en las entra&ntilde;as de la tierra. El norte de Instagram es as&iacute;: <strong>buc&oacute;lico, verde, chic y sospechosamente limpio</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Estación del Vasco. Foto Alonso, ca.196?                            </span>
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        Pero existe otro norte. Uno donde durante m&aacute;s de un siglo se trabaj&oacute; a cientos de metros bajo tierra, donde las huelgas llegaron a paralizar valles enteros y donde el carb&oacute;n convirti&oacute; estas monta&ntilde;as en uno de los grandes motores industriales de Espa&ntilde;a. Para conocer un pedacito de &eacute;l hay que detenerse en <strong>Mieres del Cam&iacute;n</strong>, donde el carb&oacute;n aliment&oacute; f&aacute;bricas, ferrocarriles y centrales el&eacute;ctricas y atrajo a miles de trabajadores. El resultado es una colecci&oacute;n extraordinaria de patrimonio industrial que todav&iacute;a hoy aparece entre las monta&ntilde;as: pozos, castilletes, bocaminas, estaciones, viviendas obreras, escuelas, sanatorios y antiguos trazados ferroviarios convertidos en sendas verdes. <strong>Porque s&iacute;: la Asturias minera, obrera y sindical tambi&eacute;n puede ser un destino tur&iacute;stico.</strong>  Y para comprobarlo, <a href="https://www.instagram.com/kelurobles/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Kelu Robles</strong></a><strong> se ha ido hasta Mieres</strong>, ha grabado sus sonidos sobre el terreno y se ha metido de lleno en su historia minera y obrera. Todo, por supuesto, con su habitual raci&oacute;n de <strong>cultura pop, frikismo y cachondeo</strong>, en un nuevo episodio de Kelugares. Suscr&iacute;bete para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente episodio en <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a>
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Plaza de Requejo: sidra y arquitectura minera</strong></h2><p class="article-text">
        La <strong>Plaza de Requejo</strong> es uno de los centros sociales de Mieres y un buen punto de partida para conocer la ciudad. Est&aacute; rodeada de antiguas viviendas con galer&iacute;as acristaladas, una soluci&oacute;n arquitect&oacute;nica especialmente &uacute;til en un clima h&uacute;medo y en una ciudad marcada por la actividad industrial. En el centro se encuentra el <strong>Monumento al Escanciador</strong>.
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                Requexu y escultura &quot;El Escanciador de Sidra&quot;, obra de José Manuel Félix Magdalena                            </span>
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        Aqu&iacute; toca probar la sidra y aprender qu&eacute; es un <em>cul&iacute;n</em>: la peque&ntilde;a cantidad que se sirve y se bebe de inmediato despu&eacute;s de escanciarla. Si no dominas la t&eacute;cnica, puedes pedir un <em>isidr&iacute;n</em>, el dispositivo que facilita el servicio. Para comer, apunta <a href="https://tc28.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TC28 Beber y Comer</a>, en la calle Teodoro Cuesta, con una cocina que combina producto asturiano y propuestas contempor&aacute;neas, y <a href="https://www.facebook.com/sidreriacascayu/?locale=es_ES" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sidrer&iacute;a El Cascayu</a>, donde probar tortos de ma&iacute;z con picadillo y escalopines al Cabrales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El valle de Tur&oacute;n: la huella de la miner&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de Mieres, el <strong>valle de Tur&oacute;n</strong> conserva uno de los conjuntos de patrimonio industrial minero m&aacute;s interesantes de Asturias. La antigua infraestructura ferroviaria se ha recuperado como v&iacute;a verde y permite recorrer el valle entre antiguos pozos, instalaciones mineras y paisaje de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Entre los principales enclaves est&aacute;n el <strong>Pozu Espinos</strong>, el <strong>Pozu Fortuna</strong>, el Pozo San Jos&eacute; y el <a href="https://www.mieres.es/turismo/patrimonio/patrimonio-industrial/pozu-santa-barbara/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pozo Santa B&aacute;rbara</a>, adem&aacute;s de otros elementos vinculados al antiguo ferrocarril minero.
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                Senda Verde Valle de Turón                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Pozo Santa B&aacute;rbara: memoria minera</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>Pozo Santa B&aacute;rbara</strong>, en La Rebaldana, fue construido entre 1913 y 1920 y alcanz&oacute; m&aacute;s de 500 metros de profundidad. Funcion&oacute; hasta 1995 y conserva buena parte de sus instalaciones originales. En 2008 fue declarado <strong>Bien de Inter&eacute;s Cultural</strong>, convirti&eacute;ndose en uno de los grandes referentes del patrimonio minero asturiano.
    </p><p class="article-text">
        Hoy sus instalaciones se han recuperado para la divulgaci&oacute;n de la historia minera y del movimiento obrero, con espacios expositivos y recursos audiovisuales. Alrededor del pozo tambi&eacute;n se conservan edificios vinculados a la vida de los trabajadores, como el antiguo <strong>economato</strong> y las viviendas de ingenieros.
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                Pozu Santa Bárbara (La Rebaldana, Valle de Turón)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Reto Territorio Minero, conservar la memoria a trav&eacute;s del deporte </strong></h2><p class="article-text">
        El <a href="https://retoterritoriominero.mieres.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reto Territorio Minero </a>propone descubrir Mieres a golpe de bicicleta de monta&ntilde;a. Son dos rutas por los montes Llosorio y Polio, unos 70 kil&oacute;metros y 2.600 metros de desnivel que puedes completar tantas veces como quieras para mejorar tu tiempo. Una manera bastante sudorosa &mdash;pero tambi&eacute;n muy divertida&mdash; de conocer el paisaje de la antigua cuenca minera.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bustiello: una colonia minera perfectamente planificada</strong></h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros se encuentra <strong>Bustiello</strong>, construido por la Sociedad Hullera Espa&ntilde;ola entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. El poblado reun&iacute;a viviendas para trabajadores e ingenieros, iglesia, escuela, casino y sanatorio, siguiendo un modelo de organizaci&oacute;n social muy habitual en las grandes empresas industriales de la &eacute;poca.
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                Poblado Minero de Bustiello, en Mieres.                            </span>
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        El conjunto, declarado <strong>Bien de Inter&eacute;s Cultural</strong>, es uno de los mejores ejemplos de <strong>paternalismo industrial</strong> en Espa&ntilde;a: la empresa proporcionaba buena parte de los servicios necesarios para la vida cotidiana, pero tambi&eacute;n ejerc&iacute;a un importante control sobre la comunidad. La visita al Centro de Interpretaci&oacute;n permite conocer la organizaci&oacute;n del poblado y las diferencias entre las viviendas de obreros e ingenieros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mieres y la Revoluci&oacute;n de 1934</strong></h2><p class="article-text">
        La historia minera de Mieres est&aacute; estrechamente ligada al movimiento obrero. Las cuencas asturianas fueron uno de los principales escenarios de la <strong>Revoluci&oacute;n de Octubre de 1934</strong>, cuando miles de mineros socialistas, comunistas y anarquistas se levantaron contra el Gobierno de la Rep&uacute;blica y llegaron a controlar durante varios d&iacute;as buena parte de las cuencas.
    </p><p class="article-text">
        Pozos, f&aacute;bricas y cuarteles se convirtieron entonces en escenarios de la insurrecci&oacute;n. Aquella tradici&oacute;n sindical y reivindicativa sigue formando parte de la identidad de las comarcas mineras asturianas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres y la mina</strong></h2><p class="article-text">
        Las mujeres tambi&eacute;n formaron parte de la historia del carb&oacute;n, aunque durante d&eacute;cadas tuvieron prohibido trabajar en el interior de las explotaciones. Muchas trabajaron en la selecci&oacute;n y lavado del mineral y en otras tareas vinculadas a la industria.
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        Una de las figuras fundamentales fue <strong>Concepci&oacute;n Rodr&iacute;guez Valencia</strong>, que consigui&oacute; una plaza de minera en HUNOSA en 1985 y tuvo que recurrir a los tribunales para poder acceder al interior de la mina. En 1992-93, el Tribunal Constitucional reconoci&oacute; finalmente su derecho.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bajar a una mina: Pozo Sot&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        En la cercana cuenca del Nal&oacute;n, el <a href="https://www.pozosoton.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pozo Sot&oacute;n</a> ofrece una de las experiencias de turismo industrial m&aacute;s singulares de Asturias: descender a una mina real acompa&ntilde;ado por antiguos mineros y recorrer sus galer&iacute;as a cientos de metros bajo tierra.
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                Interior del Pozo Sotón                            </span>
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        La visita alcanza casi <strong>600 metros de profundidad</strong>, una cifra que ayuda a imaginar la dimensi&oacute;n del descenso: la Torre Eiffel mide 330. Antes de entrar se realiza una formaci&oacute;n de seguridad y cada visitante lleva un autorrescatador. Para quienes no quieran bajar, el complejo tambi&eacute;n conserva instalaciones exteriores y espacios dedicados a la historia de la miner&iacute;a y al papel de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Puedes ampliar informaci&oacute;n sobre visitas, rutas y actividades en la <a href="https://www.turismoasturias.es/es/organiza-tu-viaje/oficinas-de-turismo/oficina-de-turismo-de-mieres" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina de Turismo de Mieres</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/asturias-kelugares-mieres_1_13477212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 05:25:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Asturias,Minería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8dacae9e-5450-4fe8-a037-b2d4d3c1c4bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Eso está más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Pernambuco y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles nos lleva a Brasil para descubrir de d&oacute;nde viene la expresi&oacute;n &lsquo;estar m&aacute;s lejos que Pernambuco&rsquo;. Un destino fascinante de playas paradis&iacute;acas, arrecifes llenos de vida marina, ciudades hist&oacute;ricas y una cultura propia marcada por ritmos como el frevo y el forr&oacute;. Adem&aacute;s, la reciente pel&iacute;cula oscarizada <em>Agente Secreto</em>, ambientada en Recife, ha vuelto a poner el foco internacional sobre este estado brasile&ntilde;o. Si est&aacute;s pensando en viajar al nordeste del pa&iacute;s, aqu&iacute; encontrar&aacute;s todo lo que necesitas saber para descubrir Pernambuco. Pero antes, suscr&iacute;bete a Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente delirio viajero y podcastero: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a> 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; ver en Pernambuco: mucho m&aacute;s que playas paradis&iacute;acas</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco se encuentra en el nordeste de Brasil, una regi&oacute;n ba&ntilde;ada por el Atl&aacute;ntico que combina paisajes tropicales con una de las historias m&aacute;s fascinantes del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de viajeros llegan atra&iacute;dos por la fama de sus playas, pero quedarse &uacute;nicamente con esa postal ser&iacute;a perderse una parte importante del destino. Aqu&iacute; nacieron movimientos culturales propios, se gestaron algunas de las primeras rebeliones contra el dominio portugu&eacute;s y se desarroll&oacute; una identidad tan fuerte que los pernambucanos la reivindican con orgullo.La mejor forma de descubrir el estado es combinar varios d&iacute;as de playa con visitas a Recife, su capital, y a ciudades hist&oacute;ricas como Olinda.
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                Playa de Carneiros, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Las mejores playas de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La costa pernambucana est&aacute; protegida por extensos arrecifes de coral que dan nombre a su capital, Recife, y crean uno de los fen&oacute;menos naturales m&aacute;s llamativos de la regi&oacute;n: las piscinas naturales. Cuando baja la marea, grandes extensiones de arrecife emergen y forman lagunas de agua transparente donde nadan peces tropicales. Por eso, antes de organizar cualquier excursi&oacute;n, conviene consultar siempre el horario de las mareas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Porto de Galinhas, la playa m&aacute;s famosa de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Si buscas una primera toma de contacto con el litoral pernambucano, <strong>Porto de Galinhas</strong> es una apuesta segura. Sus aguas c&aacute;lidas y transparentes, las piscinas naturales y su ambiente la han convertido en uno de los destinos m&aacute;s populares de Brasil. Pese a su imagen id&iacute;lica, el origen de su nombre tiene una historia mucho menos amable. Durante el siglo XIX, cuando la esclavitud ya estaba prohibida oficialmente, los traficantes utilizaban la expresi&oacute;n &ldquo;hay gallinas en el puerto&rdquo; como c&oacute;digo para anunciar la llegada clandestina de personas esclavizadas procedentes de &Aacute;frica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Playa de Cupe</strong></h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de Porto de Galinhas se encuentra Cupe, una playa menos concurrida. Durante la marea baja se forman piscinas naturales accesibles directamente desde la orilla, sin necesidad de contratar embarcaciones. Es una opci&oacute;n ideal para quienes buscan un entorno m&aacute;s tranquilo sin renunciar a las aguas cristalinas que caracterizan esta parte del litoral.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Praia dos Carneiros</strong></h2><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor el nordeste brasile&ntilde;o que la peque&ntilde;a iglesia blanca de S&atilde;o Benedito levantada sobre la arena de Praia dos Carneiros. All&iacute; encontrar&aacute;s una imagen &uacute;nica de pareo y crucifijo, retablo y bikini, sombrillas y confesionario.  
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                Playa de Maragogi                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Maragogi para el efecto Mois&eacute;s </strong></h2><p class="article-text">
        Aunque pertenece al vecino estado de Alagoas, Maragogi suele formar parte de cualquier ruta por Pernambuco. Con la bajamar aparecen bancos de arena y piscinas naturales de aguas poco profundas que permiten caminar mar adentro rodeado de peces tropicales. No es casualidad que muchos viajeros la conozcan como el Caribe brasile&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fernando de Noronha</strong></h2><p class="article-text">
        Este archipi&eacute;lago volc&aacute;nico, perteneciente al estado de Pernambuco, limita el n&uacute;mero de visitantes para proteger sus ecosistemas. Sus playas figuran regularmente entre las mejores del mundo y son un referente para el submarinismo y la observaci&oacute;n de fauna marina. Eso s&iacute;: la exclusividad tiene un precio y viajar hasta aqu&iacute; resulta bastante m&aacute;s caro que recorrer el litoral continental.
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                Recife, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Recife, la capital cultural de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de viajeros utilizan Recife como puerta de entrada al estado gracias a su aeropuerto internacional, pero merece mucho m&aacute;s que una simple escala. Con cerca de dos millones de habitantes en su &aacute;rea urbana, Recife combina rascacielos modernos, barrios hist&oacute;ricos, canales y una intensa vida cultural. A menudo se la apoda la &ldquo;Venecia brasile&ntilde;a&rdquo; por los r&iacute;os y puentes que atraviesan la ciudad. Aunque la comparaci&oacute;n sea discutible, lo cierto es que el agua forma parte esencial de su paisaje urbano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; hacer en Recife Antiguo</strong></h2><p class="article-text">
        El mejor punto para comenzar una visita es Recife Antiguo, el casco hist&oacute;rico situado en una de las islas originales donde naci&oacute; la ciudad. Sus calles conservan edificios de inspiraci&oacute;n europea, fruto de la mezcla de influencias portuguesas, holandesas y jud&iacute;as que marcaron el desarrollo del puerto. Entre las visitas imprescindibles destacan: Rua do Bom Jesus y la primera sinagoga de Am&eacute;rica.<strong> </strong>Su existencia recuerda la importancia que tuvo la comunidad jud&iacute;a sefard&iacute; en el Recife del siglo XVII, especialmente durante el periodo de dominio holand&eacute;s.
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                    alt="Fotografía de muñecos gigantes que retratan a personalidades nacionales e internacionales durante un desfile hoy, en el Carnaval de Brasil en Olinda, Pernambuco (Brasil). EFE/ Ney Douglas"
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                Fotografía de muñecos gigantes que retratan a personalidades nacionales e internacionales durante un desfile hoy, en el Carnaval de Brasil en Olinda, Pernambuco (Brasil). EFE/ Ney Douglas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo de los Mu&ntilde;ecos Gigantes</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las expresiones m&aacute;s singulares del carnaval pernambucano son los enormes mu&ntilde;ecos que representan a personajes hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos, m&uacute;sicos o deportistas. El <a href="https://www.bonecosgigantesdeolinda.com.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo</a> dedicado a estas figuras permite conocer una tradici&oacute;n que forma parte de la identidad popular de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Museo del Frevo</strong></h2><p class="article-text">
        Si hay un ritmo que define Pernambuco, ese es el frevo. Este g&eacute;nero musical naci&oacute; en Recife y se caracteriza por sus desfiles llenos de energ&iacute;a, bailarines acrob&aacute;ticos y peque&ntilde;os paraguas de colores que se han convertido en s&iacute;mbolo del estado.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://pacodofrevo.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Frevo</a> es el mejor lugar para comprender la historia y la evoluci&oacute;n de esta manifestaci&oacute;n cultural declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
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                    alt="Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda"
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                Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo Cais do Sert&atilde;o</strong></h2><p class="article-text">
        Para entender Pernambuco tambi&eacute;n hay que mirar hacia el interior. El Sert&atilde;o, la vasta regi&oacute;n semi&aacute;rida del nordeste brasile&ntilde;o, ha marcado profundamente la cultura local. Su historia, sus migraciones y sus tradiciones se explican de forma brillante en el <a href="https://caisdosertao.pe.gov.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Cais do Sert&atilde;o</a>, uno de los espacios culturales m&aacute;s interesantes de Brasil. Aqu&iacute; se descubre el legado de figuras como Luiz Gonzaga, considerado el gran embajador del forr&oacute;, otro de los g&eacute;neros musicales fundamentales del nordeste.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y Casa da Cultura</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del Recife Antiguo, merece la pena pasear por los alrededores del barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y acercarse a la antigua prisi&oacute;n de la ciudad. Hoy funciona como la <a href="https://www.myguiderecife.com/es/cosas-que-hacer/casa-da-cultura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa da Cultura</a>, un centro de artesan&iacute;a instalado en las antiguas celdas del edificio. Es uno de los mejores lugares para comprar recuerdos y productos elaborados por artesanos locales.
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                    alt="Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro"
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                Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La huella de Brennand</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una persona que ha dejado m&aacute;s huella en Recife que muchos alcaldes juntos: Francisco Brennand. Este escultor, uno de los artistas m&aacute;s importantes de Brasil, llen&oacute; la ciudad de sus obras y de sus obsesiones creativas. Su legado se puede ver en el <a href="https://recentro.recife.pe.gov.br/parque-de-esculturas-francisco-brennand/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque de Esculturas de Brennand</a>, frente al Marco Zero, donde una enorme torre de 32 metros y varias esculturas emergen del agua como si alguien hubiera tenido un sue&ntilde;o muy raro despu&eacute;s de cenar. Pero la visita imprescindible es la <a href="https://oficinafranciscobrennand.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina Brennand</a>, una antigua f&aacute;brica convertida en un universo propio repleto de esculturas, cer&aacute;micas y figuras que se mueven constantemente entre lo fascinante y lo inquietante. Te guste m&aacute;s o menos su estilo, una cosa est&aacute; clara: entender Recife pasa por cruzarte con Brennand unas cuantas veces.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Olinda, la joya colonial de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        A menos de diez kil&oacute;metros de Recife aparece uno de los lugares m&aacute;s bellos de todo Brasil. Olinda fue la antigua capital de Pernambuco y conserva un centro hist&oacute;rico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, sus casas de colores pastel, las iglesias barrocas y las vistas sobre el Atl&aacute;ntico convierten cualquier paseo en una experiencia inolvidable. Adem&aacute;s, durante el carnaval, Olinda se transforma en uno de los escenarios m&aacute;s vibrantes del pa&iacute;s gracias a los desfiles de frevo y a sus famosos mu&ntilde;ecos gigantes.
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                Plato de carne brasileña con queso, yuca, frijoles, arroz y farofa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; comer en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a pernambucana refleja la mezcla de influencias ind&iacute;genas, africanas y europeas que caracteriza al nordeste brasile&ntilde;o. Aunque las churrasquer&iacute;as siguen siendo una instituci&oacute;n nacional, aqu&iacute; conviene ir m&aacute;s all&aacute; de la popular pica&ntilde;a. La farofa acompa&ntilde;a pr&aacute;cticamente cualquier plato y muchos brasile&ntilde;os la consideran tan esencial como el pan en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar la cachaza Pit&uacute;, producida en Pernambuco y utilizada para preparar algunas de las caipiri&ntilde;as m&aacute;s populares de la regi&oacute;n. En Recife abundan los restaurantes por peso, donde el cliente paga seg&uacute;n los gramos de comida servidos. Son una opci&oacute;n econ&oacute;mica y muy pr&aacute;ctica para probar diferentes especialidades locales. 
    </p><p class="article-text">
        En la nueva escena gastron&oacute;mica pernambucana destaca el chef Thiago das Chagas, con una cocina contempor&aacute;nea inspirada en las ra&iacute;ces gastron&oacute;micas de Pernambuco, y con un fuerte protagonismo del producto local y los sabores del mar. En su restaurante <a href="https://www.instagram.com/saopedrorestaurante/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&atilde;o Pedro</a>, en el centro hist&oacute;rico de Recife, destaca por elaboraciones que combinan tradici&oacute;n, t&eacute;cnica y sostenibilidad. Su propuesta ofrece una experiencia aut&eacute;ntica que conecta la cultura regional con una visi&oacute;n culinaria actual.
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                Hotel Village Porto de Galinhas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde alojarse en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Las tradicionales pousadas son una de las opciones m&aacute;s recomendables para quienes buscan establecimientos familiares con encanto. En Porto de Galinhas predominan los peque&ntilde;os hoteles frente al mar y los resorts, uno destacable por su integraci&oacute;n en el perfil costero y por su atenci&oacute;n familiar es <a href="https://villageportodegalinhas.com.br/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Village Porto de Galinhas</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco disfruta de temperaturas c&aacute;lidas durante todo el a&ntilde;o gracias a su ubicaci&oacute;n tropical. Sin embargo, conviene tener en cuenta la diferencia entre estaci&oacute;n seca y estaci&oacute;n lluviosa. Los meses m&aacute;s h&uacute;medos suelen concentrarse entre mayo y julio, cuando son frecuentes los chaparrones tropicales. Para disfrutar de m&aacute;s horas de sol, la mejor &eacute;poca para viajar suele ir de septiembre a marzo. Ahora bien, quienes quieran vivir una de las celebraciones culturales m&aacute;s aut&eacute;nticas del nordeste deber&iacute;an plantearse viajar en junio. Durante las fiestas de San Juan, ciudades como Caruaru se llenan de m&uacute;sica, bailes y celebraciones dedicadas al forr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para enfrascarse del todo en la identidad pernambucana, escucha el recorrido que le dedica Kelu Robles en este episodio del podcast <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kelugares</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 14:55:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Brasil,Playas,Arrecife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos cosechas y cien kilómetros: una ruta por Valladolid siguiendo la uva y la aceituna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cosechas-cien-kilometros-ruta-valladolid-siguiendo-uva-aceituna_1_13504307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5e86277-f5fb-4fa4-b204-311fcbf80f60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos cosechas y cien kilómetros: una ruta por Valladolid siguiendo la uva y la aceituna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ruta por Rueda, Ribera del Duero y Tierra de Campos para descubrir una provincia que cambia al ritmo del campo</p><p class="subtitle">El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop</p></div><p class="article-text">
        A finales de agosto, las carreteras del sur de Valladolid empiezan a llenarse de camiones cargados de uva. En las bodegas de Rueda y Ribera del Duero se trabaja contrarreloj: llegan los racimos, se llenan los dep&oacute;sitos y el vi&ntilde;edo va perdiendo, poco a poco, el fruto que ha cuidado durante meses. Unas semanas despu&eacute;s, el color cambia. El verde de las cepas da paso a los ocres del oto&ntilde;o y, m&aacute;s al norte, en la Tierra de Campos vallisoletana, las protagonistas son otras: las aceitunas.
    </p><p class="article-text">
        Entre una escena y otra pasan apenas dos meses y menos de cien kil&oacute;metros. Es tiempo y distancia suficientes para recorrer la misma provincia siguiendo dos cosechas distintas y comprobar algo que no es evidente a simple vista: Valladolid ya no se explica solo por el vino. El aceite de oliva virgen extra, un producto asociado durante generaciones a latitudes m&aacute;s meridionales, se ha abierto un hueco en una comarca cuyo paisaje ha estado tradicionalmente ligado al cereal.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, el calendario se ha adelantado. Las primeras parcelas de Rueda comenzaron a vendimiarse en torno al 17 de agosto, casi una semana antes que en la campa&ntilde;a anterior. No es un dato menor: este tipo de anticipaci&oacute;n se ha convertido en un fen&oacute;meno recurrente en buena parte de las denominaciones de origen espa&ntilde;olas en la &uacute;ltima d&eacute;cada, asociado al aumento de las temperaturas estivales, y Rueda no es una excepci&oacute;n. El orden de la ruta &mdash;vendimia primero, aceituna despu&eacute;s&mdash; es el mismo de siempre; lo que cambia, a&ntilde;o a a&ntilde;o, es el pulso exacto con el que la tierra marca el inicio de cada cosecha.
    </p><h2 class="article-text">Rueda, cuando el paisaje se llena de uva</h2><p class="article-text">
        El recorrido arranca en Rueda con las vi&ntilde;as llegando al final de su ciclo y los primeros racimos a punto de dejar la cepa. La denominaci&oacute;n de origen atraviesa, seg&uacute;n Carlos Yllera, presidente de la DO y director general de Yllera Bodegas y Vi&ntilde;edos, &ldquo;una etapa de consolidaci&oacute;n&rdquo;: han llegado nuevos proyectos, se ha invertido en investigaci&oacute;n y los vinos han ganado presencia en mercados exteriores.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de la vendimia se concentra en los primeros d&iacute;as de septiembre, y es entonces cuando resulta m&aacute;s evidente todo lo que hay detr&aacute;s de una botella de verdejo: tractores, vendimiadores, camiones, dep&oacute;sitos y jornadas que se alargan mientras dure la campa&ntilde;a. Durante esas semanas, el trabajo en las bodegas deja ver la cara menos visible del vino, la que no llega a la copa.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcI_ESMl8IB/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Rueda tambi&eacute;n guarda memoria bajo tierra. La familia Yllera conserva una bodega hist&oacute;rica formada por m&aacute;s de un kil&oacute;metro y medio de galer&iacute;as mud&eacute;jares, excavadas a mano en el siglo XV, cuando el vino se elaboraba y se conservaba en espacios cavados bajo los pueblos. La visita recorre pasillos estrechos de piedra con una temperatura que apenas var&iacute;a a lo largo del a&ntilde;o y explica, mejor que cualquier dato t&eacute;cnico, por qu&eacute; estas galer&iacute;as siguieron us&aacute;ndose durante siglos: el frescor constante conservaba el vino sin necesidad de otra tecnolog&iacute;a que la propia profundidad del subsuelo. Para Carlos Yllera, ese trayecto es tambi&eacute;n una forma de asomarse a la historia del territorio<em>: </em>&ldquo;Quien recorre esas galer&iacute;as no solo visita una bodega: atraviesa un patrimonio subterr&aacute;neo que explica c&oacute;mo se construy&oacute; la cultura del vino en esta zona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ribera del Duero, otra forma de leer el terreno</h2><p class="article-text">
        Desde Rueda, la ruta se dirige hacia el sureste, a Ribera del Duero, donde la tempranillo &mdash;tinto fino o tinta del pa&iacute;s, seg&uacute;n la zona&mdash; domina buena parte de las parcelas. Aqu&iacute; la altitud es determinante: algunos vi&ntilde;edos superan los 900 metros, y esa cota, combinada con la diversidad de suelos de la denominaci&oacute;n, ayuda a explicar el car&aacute;cter de sus vinos.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, junto a las grandes bodegas hist&oacute;ricas, ha crecido una generaci&oacute;n de proyectos familiares m&aacute;s peque&ntilde;os. Uno de ellos es Finca Rodma, puesta en marcha por la familia Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez a finales de 2022 en la llamada Milla de Oro de la denominaci&oacute;n. Su propuesta de enoturismo apuesta por grupos reducidos y por el contacto directo con el vi&ntilde;edo: recorrer las parcelas, observar c&oacute;mo cambia el suelo de una a otra y terminar la visita con una cata que relaciona cada vino con el paisaje del que procede. &ldquo;Abrimos nuestra casa para que cada persona descubra el paisaje, la historia y la cultura de Ribera del Duero&rdquo;, resume Sof&iacute;a Alc&aacute;zar, responsable de enoturismo de la bodega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pinos y viñedos en la zona vinícola de la Ribera del Duero, Valladolid,.                            </span>
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        Septiembre a&ntilde;ade aqu&iacute; un elemento que no existe el resto del a&ntilde;o: las bodegas reciben la uva de la nueva cosecha y todo el proceso de elaboraci&oacute;n pasa a ocupar el centro de la actividad. Pe&ntilde;afiel completa esta parte de la ruta. Su castillo y el Museo Provincial del Vino recuerdan que la viticultura, en esta comarca, ha dejado de ser solo una actividad agr&iacute;cola para convertirse tambi&eacute;n en una forma de recorrer y entender el territorio.
    </p><h2 class="article-text">Tierra de Campos, cuando llega la aceituna</h2><p class="article-text">
        La vendimia queda atr&aacute;s y el paisaje empieza a cambiar. En Tierra de Campos, donde el cereal ha dominado hist&oacute;ricamente los campos, el verdejo da paso al olivo, un cultivo poco habitual en el imaginario de Castilla y Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Medina de Rioseco se encuentra Pago de Valdecuevas, un proyecto que arranc&oacute; en 2008 con la plantaci&oacute;n de olivos de arbequina a 850 metros de altitud &mdash;una cota inusualmente alta para este cultivo&mdash; y que tres a&ntilde;os despu&eacute;s puso en marcha su propia almazara, integrada en la finca y dise&ntilde;ada para que la aceituna pase del &aacute;rbol a la molturaci&oacute;n en cuesti&oacute;n de horas.
    </p><p class="article-text">
        La imagen rompe con la asociaci&oacute;n inmediata entre olivar y sur de Espa&ntilde;a, y es precisamente esa localizaci&oacute;n at&iacute;pica lo que da al proyecto su personalidad: una plantaci&oacute;n que ha introducido un cultivo distinto en una comarca vinculada durante generaciones a los cereales, y que ha contribuido, con el tiempo, a situar a Valladolid en el mapa &mdash;todav&iacute;a minoritario&mdash; de la producci&oacute;n espa&ntilde;ola de aceite de oliva virgen extra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La visita guiada comienza en el olivar y contin&uacute;a en la almazara, donde durante la campa&ntilde;a se puede seguir el proceso completo: la aceituna que llega directamente del campo, el lavado, la molienda y el momento en que empieza a salir el aceite. Ese recorrido ayuda a entender c&oacute;mo se transforma la aceituna en aceite y qu&eacute; importancia tiene cada paso. &ldquo;El oleoturismo nos permite acercar al visitante a la cultura del aceite de oliva virgen extra y mostrarle todo el proceso, desde que la aceituna est&aacute; en el campo hasta que se convierte en aceite&rdquo;, explica Chelo Mi&ntilde;ana, directora general del Grupo Valdecuevas. Para quien nunca ha pisado una almazara, seguir cada fase resulta especialmente revelador: descubrir que, antes de llegar a una botella, el aceite nace de un trabajo r&aacute;pido y preciso que sucede a pocos metros del olivo.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DaiooRoDayH/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La recogida arranca en noviembre, cuando el vi&ntilde;edo ya ha dejado atr&aacute;s su momento de mayor actividad. El paisaje vuelve a cambiar y la aceituna ocupa el lugar que, unas semanas antes, correspond&iacute;a a la uva. No se trata solo de sustituir una cosecha por otra: es la prueba de que un cultivo asociado tradicionalmente a otras latitudes ha encontrado, tambi&eacute;n aqu&iacute;, su propio espacio.
    </p><h2 class="article-text">Una ruta, dos calendarios</h2><p class="article-text">
        La distancia entre los tres puntos permite plantear el recorrido como una misma ruta, aunque no como un &uacute;nico viaje. Rueda y Pe&ntilde;afiel est&aacute;n a poco m&aacute;s de media hora en coche, y Medina de Rioseco queda a una hora de cualquiera de los dos. Pero la clave no est&aacute; en el mapa, sino en el calendario: en septiembre, el protagonista es el vino; en noviembre, el aceite. No hace falta elegir entre una experiencia y otra &mdash;se puede volver a la provincia en momentos distintos del a&ntilde;o y encontrar, cada vez, un territorio diferente
    </p><p class="article-text">
        Para quien quiera convertir el itinerario en un viaje concreto, conviene tener en cuenta que cada bodega y almazara fija sus propias condiciones de visita, precios y disponibilidad seg&uacute;n la temporada, por lo que es recomendable confirmarlos antes de planificar la ruta.
    </p><p class="article-text">
        Seguir ese calendario agr&iacute;cola permite observar c&oacute;mo dos cultivos, uno arraigado desde hace siglos y otro todav&iacute;a en expansi&oacute;n, moldean el paisaje de una misma provincia y construyen, cada uno a su ritmo, una forma distinta de contar su gastronom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Chao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cosechas-cien-kilometros-ruta-valladolid-siguiendo-uva-aceituna_1_13504307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos cosechas y cien kilómetros: una ruta por Valladolid siguiendo la uva y la aceituna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Vendimia,Valladolid,Bodegas,Aceituna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1aaa6e4-8170-4e1b-880d-7f9050e589c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocineros españoles de distintas generaciones reflexionan sobre cómo la alta cocina sostuvo durante años una cultura de la dureza y qué retos afronta ahora quienes intentan cambiarla sin haberla construido</p><p class="subtitle">Análisis - Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos</p></div><p class="article-text">
        Las denuncias de abuso contra <a href="https://www.eldiario.es/economia/dimite-rene-redzepi-chef-fundador-restaurante-noma-denuncias-abuso-laboral_1_13061322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Redzepi</a> y Noma, impulsadas primero por los testimonios que el extrabajador Jas&oacute;n Ignacio White recogi&oacute; y public&oacute; en Instagram a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://www.instagram.com/microbes_vibes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@microbes_vibes</a> y despu&eacute;s por <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje</a> que la periodista Julia Moskin, premio Pulitzer, firm&oacute; en The New York Times a partir de 35 relatos de antiguos empleados, han puesto en cuesti&oacute;n uno de los grandes s&iacute;mbolos de la alta cocina contempor&aacute;nea. Noma, elegido cinco veces mejor restaurante del mundo por The World&rsquo;s 50 Best Restaurants, construy&oacute; buena parte de su prestigio internacional alrededor de una cultura de exigencia extrema que, seg&uacute;n decenas de antiguos trabajadores, incluy&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia f&iacute;sica y verbal, humillaci&oacute;n y miedo</a>, y cuyos excesos el propio Redzepi ha asumido al reconocer p&uacute;blicamente el da&ntilde;o causado en el pasado. El caso no solo afecta al chef que convirti&oacute; su restaurante en una referencia internacional. Tambi&eacute;n ha dejado un poso inc&oacute;modo en la alta cocina. Una conversaci&oacute;n sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; ciertas formas de violencia se sostuvieron durante a&ntilde;os en nombre de la exigencia, y sobre qu&eacute; le toca ahora a la generaci&oacute;n que intenta desmontarlas sin haberlas construido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa conversaci&oacute;n no resulta ajena. Aunque no todas las cocinas han funcionado del mismo modo, varios profesionales reconocen patrones conocidos. La alta cocina ha convivido durante a&ntilde;os con una idea de autoridad muy concreta. El jefe que aprieta, la jerarqu&iacute;a que no se discute, el error vivido como una amenaza y una cierta &eacute;pica del aguante que convert&iacute;a el sufrimiento en parte del aprendizaje. La cuesti&oacute;n que deja Noma no es solo si eso existi&oacute;, sino c&oacute;mo pudo sostenerse tanto tiempo sin que apenas se discutiera en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves aparece en casi todos los testimonios. En una cocina no solo se aprenden t&eacute;cnicas. Tambi&eacute;n se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarqu&iacute;a y de tratar al equipo. Durante demasiado tiempo, en demasiadas casas, esa transmisi&oacute;n del oficio incluy&oacute; broncas, humillaciones y formas de violencia que se asumieron como parte natural del aprendizaje. Aitor L&oacute;pez, cocinero al frente de Citrus del Tancat, lo resume con una frase sencilla: &ldquo;Igual que adquieres t&eacute;cnicas, adquieres otras cosas&rdquo;.
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                Aitor López, cocinero al frente de Citrus del Tancat.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una cocina no solo se aprenden técnicas. También se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarquía y de tratar al equipo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alta cocina convirti&oacute; durante a&ntilde;os el sacrificio en una prueba de acceso. Se extendi&oacute; la idea de que, para llegar lejos, hab&iacute;a que pasar por determinadas casas y aguantar lo que hiciera falta para poder a&ntilde;adir esa l&iacute;nea al curr&iacute;culum. No era solo una etapa de formaci&oacute;n. Era un rito de paso. Haber &lsquo;aguantado&rsquo; en cierto restaurante funcionaba como credencial, como se&ntilde;al de resistencia y como forma de legitimaci&oacute;n dentro del sector y, de alguna manera, abr&iacute;a puertas de otras cocinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En much&iacute;simos restaurantes de este pa&iacute;s &mdash;y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta&mdash; se ha maltratado psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente a trabajadores durante a&ntilde;os&rdquo;, sostiene L&oacute;pez. A su juicio, el prestigio funcion&oacute; como escudo. Cuanto m&aacute;s codiciado era un restaurante, m&aacute;s f&aacute;cil resultaba imponer una disciplina basada en el miedo a una cantera de <em>stagiaires</em> y j&oacute;venes cocineros dispuestos a soportarlo casi todo con tal de aprender y progresar. &ldquo;Eso deber&iacute;a haber estado prohibido hace mucho tiempo&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        La clave estaba ah&iacute;. Mientras hubiera aspirantes haciendo cola en la puerta, dispuestos a aceptar jornadas extremas, malos modos o una jerarqu&iacute;a casi militar a cambio de una promesa de futuro, el poder dentro de algunas cocinas era casi absoluto. El maltrato no siempre se nombraba como tal. A menudo se presentaba como parte del precio a pagar por aprender en una gran casa. Como un peaje profesional que luego pod&iacute;a convertirse en capital simb&oacute;lico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchísimos restaurantes de este país —y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta— se ha maltratado psicológica y físicamente a trabajadores durante años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aitor López</span>
                                        <span>—</span> cocinero al frente de Citrus del Tancat
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a del trabajo lleva a&ntilde;os describiendo ese mecanismo. La <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1755436/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del aprendizaje</a> social, formulada por Albert Bandura, sostiene que las personas aprenden observando qu&eacute; conductas se premian, se toleran o se castigan en su entorno. En el trabajo, eso significa que un empleado no solo interioriza procedimientos o formas de hacer, sino tambi&eacute;n qu&eacute; tipo de trato se considera aceptable dentro de una estructura. Un estudio reciente publicado en <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.1002277/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frontiers in Psychology</a> resume esa idea de forma muy clara al se&ntilde;alar que los trabajadores aprenden qu&eacute; conductas son aceptables observando c&oacute;mo los supervisores tratan a otros empleados. Dicho de otro modo, igual que se hereda una manera de organizar un pase o de sacar una partida, tambi&eacute;n puede heredarse una forma de corregir, de presionar y de castigar el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese aprendizaje ayuda a explicar por qu&eacute; determinadas pr&aacute;cticas pueden sobrevivir incluso cuando nadie las justifica abiertamente. Si alguien se forma en un entorno donde la bronca se interpreta como m&eacute;todo y donde la dureza se confunde con liderazgo, es m&aacute;s f&aacute;cil que termine incorporando esa l&oacute;gica como parte del oficio. No porque la comparta del todo, sino porque la ha visto funcionar como norma. Lo que en otro sector se nombrar&iacute;a como abuso, en algunas cocinas se disfraz&oacute; durante a&ntilde;os como exigencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”."
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            <span class="title">
                Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”.                            </span>
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        Ese modelo empez&oacute; a resquebrajarse antes del caso Noma, aunque el esc&aacute;ndalo lo haya acelerado y lo haya hecho visible. No necesariamente porque el sector haya hecho una gran autocr&iacute;tica, sino porque el contexto ya no es el mismo. Los trabajadores y aspirantes conocen mejor sus derechos, identifican con m&aacute;s claridad d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites y est&aacute;n menos dispuestos a aceptar que determinadas pr&aacute;cticas formen parte de la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha cambiado el mercado laboral. La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/generacion-z-no-quiere-trabajar-hosteleria-condiciones-laborales-conciliacion-lastran-renovacion_1_13080349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de personal</a> en la restauraci&oacute;n ha reducido el margen de impunidad de muchas cocinas. Donde antes hab&iacute;a una cantera casi inagotable, ahora hay m&aacute;s capacidad para marcharse y poner l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Cristina C&aacute;novas, de Palod&uacute; (M&aacute;laga), lo cuenta desde un lugar muy concreto. &ldquo;Recuerdo que hab&iacute;a veces que iba al trabajo pensando: &lsquo;Espero no fallar hoy en nada&rsquo;. Era una peque&ntilde;a ansiedad diaria para que no te dijesen nada&rdquo;. No habla de un gran episodio aislado, sino de algo m&aacute;s reconocible y quiz&aacute; m&aacute;s extendido. Esa suma de broncas, tensi&oacute;n y miedo al error que, con el tiempo, &ldquo;te va minando poco a poco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que había veces que iba al trabajo pensando: ‘Espero no fallar hoy en nada’. Era una pequeña ansiedad diaria para que no te dijesen nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Cánovas</span>
                                        <span>—</span> Palodú (Málaga)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su caso, esa memoria es precisamente lo que marca una l&iacute;nea roja. &ldquo;Cuando decidimos emprender, lo ten&iacute;amos claro. No quer&iacute;amos que la gente que trabajase con nosotros se sintiera como nosotros nos sentimos en el pasado&rdquo;, explica. &ldquo;Se puede ense&ntilde;ar desde el cari&ntilde;o y desde la humildad&rdquo;<strong>.</strong> En Palod&uacute;, esa decisi&oacute;n no se queda en el discurso. Se traduce en una organizaci&oacute;n distinta del trabajo, con tres d&iacute;as libres, atenci&oacute;n al descanso y una voluntad expl&iacute;cita de que el equipo pueda conciliar. Puede parecer una obviedad, pero en la restauraci&oacute;n espa&ntilde;ola no lo ha sido durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio apunta a otra cuesti&oacute;n importante. El problema no era solo la gran escena de violencia o la an&eacute;cdota extrema. Tambi&eacute;n era esa ansiedad cotidiana, m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar, que convert&iacute;a la jornada en una anticipaci&oacute;n constante del error. Ah&iacute; se sostuvo buena parte de la cultura de la dureza. No solo en los episodios m&aacute;s graves, sino en una atm&oacute;sfera donde equivocarse parec&iacute;a inaceptable y donde el miedo se incorporaba como una forma de orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils.                            </span>
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        Ah&iacute; aparece el segundo gran asunto que deja el caso Noma en Espa&ntilde;a. No solo c&oacute;mo se sostuvo durante tanto tiempo un sistema abusivo, sino qui&eacute;n tiene ahora que desmontarlo. &ldquo;No hemos heredado solo una profesi&oacute;n, sino un sistema casi agotado&rdquo;, resume Bruno Jord&aacute;n, jefe de sala del restaurante Ansils, en Anciles, en el Valle de Benasque. Su diagn&oacute;stico no apunta solo a los abusos del pasado, sino al modelo entero que los sostuvo. Jornadas inasumibles, estructuras apoyadas en trabajo precario, una normalizaci&oacute;n del sacrificio que durante a&ntilde;os se confundi&oacute; con genialidad y una &eacute;pica del aguante que hoy ya no encuentra el mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vivimos ese auge, pero s&iacute; pagamos sus consecuencias&rdquo;, dice Jord&aacute;n. Buena parte de la generaci&oacute;n que hoy intenta sostener proyectos propios no particip&oacute; de la edad dorada que convirti&oacute; a ciertas casas en templos del prestigio, pero s&iacute; hereda ahora sus contradicciones. &ldquo;Ahora el talento joven ya no acepta lo que antes se vend&iacute;a como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue dise&ntilde;ada para funcionar bajo aquellas condiciones. Se nos exige mantener el nivel, la creatividad y la excelencia, pero sin las herramientas humanas y econ&oacute;micas que hicieron posible ese modelo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El talento joven ya no acepta lo que antes se vendía como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue diseñada para funcionar bajo aquellas condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Jordán</span>
                                        <span>—</span> jefe de sala del restaurante Ansils (Anciles, Valle de Benasque)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su reflexi&oacute;n desplaza el foco de una manera &uacute;til. Se&ntilde;alar los abusos del pasado es necesario, pero no basta. Tambi&eacute;n hay que mirar las condiciones que hicieron posible esa cultura y las dificultades de quienes intentan ahora trabajar de otra manera. Cambiar un sistema no consiste solo en denunciar sus excesos. Tambi&eacute;n exige construir una alternativa en un sector con m&aacute;rgenes estrechos, plantillas inestables y una presi&oacute;n constante por seguir ofreciendo experiencias de alto nivel. La generaci&oacute;n que quiere romper con la cultura del miedo no es la que la levant&oacute;, pero s&iacute; la que tiene que asumir el coste de transformarla.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, probablemente, el verdadero poso que deja el esc&aacute;ndalo de Noma en Espa&ntilde;a. No solo la ca&iacute;da de un gran nombre ni la constataci&oacute;n de que la alta cocina tambi&eacute;n ha producido entornos t&oacute;xicos. Lo que deja es una revisi&oacute;n de la herencia. La pregunta por las condiciones que permitieron durante a&ntilde;os que la violencia se confundiera con exigencia, que el silencio se premiara con prestigio y que el miedo pudiera presentarse como m&eacute;todo de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la dureza no ha sido universal ni, sobre todo, inevitable. &ldquo;Yo he estado (trabajando) en el que para m&iacute; es uno de los mejores restaurantes de Espa&ntilde;a, que es Ricard Camarena, y a m&iacute; nunca me han levantado la voz, ni nunca me han tratado mal. Puede haber momentos de tensi&oacute;n, puede haber momentos de m&aacute;s presi&oacute;n, pero a m&iacute; nunca se me ha faltado al respeto.&nbsp;Nunca se me ha chillado, ni se me ha hostigado para mantener la exigencia&rdquo; asegura Aitor L&oacute;pez. Parte del sector empieza ahora a decir en voz alta lo que antes se comentaba en privado. Que la excelencia no necesita humillaci&oacute;n. Que un equipo agotado o asustado no aprende mejor por sufrir m&aacute;s. Y que la gran ruptura no consiste en rebajar la exigencia, sino en dejar de confundirla con el sufrimiento. El caso Noma no ha abierto esa conversaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir esquiv&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Gastronomía,Cocineros,Cocina,Abusos,Trabajo,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a9fc88-3379-415c-8555-d07641d95d04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef René Redzepi ha dimitido tras las últimas denuncias por abuso laboral y agresiones en su restaurante </p><p class="subtitle">Dimite René Redzepi, chef y fundador del restaurante Noma, tras denuncias por agresiones y abuso laboral</p></div><p class="article-text">
        En enero de 2023, el supuestamente mejor restaurante del mundo &ndash;si se cree en listas y distinciones subjetivas&ndash; anunci&oacute; a bombo y platillo su cierre repentino debido a una raz&oacute;n muy peculiar: si pagaba un sueldo a todos sus empleados, incluyendo los estudiantes en pr&aacute;cticas conocidos como <em>stagiers,</em> el negocio no era rentable. Pasado un tiempo razonable, se descubri&oacute; que ese punto y final no era tal, ya que Noma se acab&oacute; transformado en una especie de restaurante n&oacute;mada con eventos especiales a 1.500 d&oacute;lares el cubierto. A priori, la jugada de Ren&eacute; Redzepi, el famoso chef de Noma, era maestra: &iquest;por qu&eacute; deslomarte a diario en tu propio restaurante cuando hay clientes adinerados por todo el mundo dispuestos a pagar la fiesta?
    </p><p class="article-text">
        La madre del cordero se descubri&oacute; al resolver la equis de la ecuaci&oacute;n. La inc&oacute;gnita que hac&iacute;a saltar todo por los aires. S&iacute;, Noma era el mejor restaurante del mundo de puertas afuera, pero se convert&iacute;a en la casa de los horrores de puertas adentro, con vejaciones, castigos y agresiones del chef a su joven equipo. Atrocidades tan salvajes como pinchar con un tenedor a sus empleados por debajo de la cintura durante el servicio porque la cocina abierta a la vista de la clientela no destapara la brutalidad del monstruo.
    </p><p class="article-text">
        Con la publicaci&oacute;n del reportaje en <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>, firmado por la ganadora del premio Pulitzer Julia Moskin con 35 testimonios en primera persona, los acontecimientos se han desencadenado a un ritmo fren&eacute;tico. Extrabajadores se han manifestado en las calles, patrocinadores millonarios han cerrado el grifo, una carta legal de One Fair Wage amenaza con acciones penales por su legado directo vinculado a la esclavitud y, como colof&oacute;n, Ren&eacute; Redzepi se ha visto acorralado y obligado a dar un paso atr&aacute;s abandonando su puesto de mando en primera l&iacute;nea y pidiendo perd&oacute;n en un v&iacute;deo publicado en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es de vital importancia el c&oacute;mo. Las im&aacute;genes, con multic&aacute;mara de alta calidad y con planos cortos de sus trabajadores &ndash;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; el consentimiento?&ndash; que presagia un futuro documental de Netflix, muestran un cocinero entonando el <em>mea culpa</em> desde un plural mayest&aacute;tico m&aacute;s que discutible: &ldquo;Superaremos esto&rdquo;, se repite hasta tres veces, y una frase en particular resuena en los t&iacute;mpanos: &ldquo;No es lo que somos ahora&rdquo;, dice con el mensaje estudiado al mil&iacute;metro. El perd&oacute;n a las v&iacute;ctimas se diluye como un azucarillo y toma fuerza la redenci&oacute;n personal para resurgir de las cenizas buscando el aplauso del sujeto arrepentido, del sujeto deconstruido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la raíz de un problema de mayor calibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con estos modos discutibles, la disculpa se embarra en un intento desesperado de salvar lo inevitable: Noma est&aacute; herido de muerte. Es m&aacute;s, Noma ya ha muerto porque Noma no tiene futuro. Noma es &ndash;ahora s&iacute;&ndash; historia de la alta cocina guiada por un cocinero que jug&oacute; a ser dios con nuestro benepl&aacute;cito. As&iacute; es como deber&iacute;a convertirse en caso pr&aacute;ctico de <em>mala praxis</em> en las escuelas de cocina del mundo para que ning&uacute;n joven con aspiraciones cometa el mismo error de bulto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una vez resumida la trama ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensar que esta historia pertenece a las &eacute;lites, que no incumbe a la mayor&iacute;a de mortales que no pueden pagar estas morteradas para sentarse en la mesa, que poco o nada tienen en com&uacute;n el nicho de restaurantes con tres estrellas Michelin, o de la lista The World 50 Best Restaurants, con los restaurantes de gama media y las casas de comida de barrio o de pueblo con men&uacute; de mediod&iacute;a que luchan por sobrevivir. Pues bien, ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensarlo y, a la vez, ser&iacute;a un error flagrante porque lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la ra&iacute;z de un problema de mayor calibre que nos ata&ntilde;e a todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;."
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                &quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La denuncia de malos tratos dentro de una cocina no debería sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas han aplaudido las nueve temporadas con 116 episodios de &#039;Pesadilla en la cocina&#039; de Alberto Chicote, entre otros programas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar, la denuncia de malos tratos dentro de una cocina no deber&iacute;a sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas millonarias han aplaudido las 24 temporadas con 373 episodios de Gordon Ramsay en <em>La Cocina del Infierno </em>o las nueve temporadas con 116 episodios de <em>Pesadilla en la cocina</em> de Alberto Chicote. Hemos cenado en el sof&aacute; del hogar visualizando los pu&ntilde;etazos, los golpes y los gritos que tanto han escandalizado a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el caso de Noma sin que nos produjera acidez en el est&oacute;mago. Ni antes era ciencia ficci&oacute;n ni ahora es un caso aislado. Incluso el propio Ren&eacute; Redzepi hab&iacute;a reconocido a&ntilde;os atr&aacute;s que hab&iacute;a sido un <em>bully</em> durante gran parte de su carrera y la gente segu&iacute;a llenando su comedor<strong> </strong>sin remordimiento alguno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el tema tiene mayor alcance de lo que aparenta porque son muchos los j&oacute;venes que realizan pr&aacute;cticas en restaurantes de renombre. Claro est&aacute;, nada que no suceda en otros sectores laborales. El matiz que lo cambia todo es que en este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el m&aacute;ximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas j&oacute;venes promesas sin contrato laboral profesional. Es decir, yo mismo hice pr&aacute;cticas en los servicios informativos de una cadena de televisi&oacute;n p&uacute;blica, pero el telediario se emit&iacute;a sin ning&uacute;n problema sin mi intervenci&oacute;n. Aqu&iacute; radica el matiz que lo cambia todo. Estos <em>stagiers</em> sienten un extra de presi&oacute;n en el cogote y, adem&aacute;s, desean con todas sus fuerzas no fallar a sus &iacute;dolos ni entrar en listas negras que les impedir&aacute; seguir labrando un futuro prometedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el máximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas jóvenes promesas sin contrato laboral profesional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hablamos de perfiles de j&oacute;venes en pr&aacute;cticas durante tres meses que, en muchas ocasiones, han logrado ese puesto con la competencia de centenares de perfiles similares, que han llegado hasta la puerta del restaurante gracias al patrocinio de los ahorros familiares o que desconocen la lengua local e incluso el marco legal ante cualquier zancadilla. Eso los deja autom&aacute;ticamente en una posici&oacute;n extremadamente vulnerable que hay que llenar de cuidados ante posiciones de poder. &ldquo;Si todo eso es cierto, &iquest;por qu&eacute; no se iban?&rdquo;, ha dicho m&aacute;s de un cocinero de relumbr&oacute;n. Se&ntilde;ores, no se marchan a ninguna parte porque no saben d&oacute;nde ir, porque no vamos a descubrir ahora el s&iacute;ndrome de Estocolmo y porque poner el acento en la v&iacute;ctima, y no en el acosador, es suspender la asignatura de primero de maltrato en 2026.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer y &uacute;ltimo lugar, existe un tema menos conocido que se podr&iacute;a definir como <em>doping </em>gubernamental. &ldquo;El movimiento New Nordic Cuisine no es tan solo un movimiento culinario, sino tambi&eacute;n estrategia tur&iacute;stica estatal con participaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional. Noma y Redzepi no son simplemente una empresa privada sino que se han convertido en infraestructuras equiparables a un Mundial de F&uacute;tbol, la F&oacute;rmula 1, Eurovisi&oacute;n o el Festival de Cannes; todos ellos acontecimientos privados instrumentalizados por el sector p&uacute;blico&rdquo;, escribe la cocinera Mar&iacute;a Nicolau. La proyecci&oacute;n estrat&eacute;gica de Noma interesaba a los pol&iacute;ticos daneses y no deber&iacute;a extra&ntilde;ar el blindaje sistem&aacute;tico de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoci&oacute;n indirecta de marca de pa&iacute;s. Esto es, criticar a Noma y a Ren&eacute; Redzepi era aceptar el fallo de las pol&iacute;ticas nacionales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proyección estratégica de Noma interesaba a los políticos daneses y no debería extrañar el blindaje sistemático de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoción indirecta de marca de país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante este panorama, demoler la figura del chef superestrella no fue, es ni ser&aacute; una tarea sencilla. El genio en la cocina nace del esquema <em>escoffierano </em>de cocinas divididas en partidas replicando el modelo militar, un modelo que se amplific&oacute; hasta lo insospechado cuando en Estados Unidos decidieron emular el fen&oacute;meno de las estrellas de rock. Militares y rock stars vinculados a un oficio artesanal, discreto y vocacional. Y hay un t&eacute;rmino medio entre el t&oacute;pico del pasado del cocinero sucio, grasiento, alcoh&oacute;lico y reci&eacute;n salido de la c&aacute;rcel que se ocultaba en un cuarto oscuro llamado cocina a deidades intocables por encima del bien y del mal que parece que elaboran un men&uacute; degustaci&oacute;n de veinte platos por arte de magia. Rellenar de mitolog&iacute;a lo humano ha servido para construir algo as&iacute; como una autopista macabra hasta un cielo inexistente de estrellas apagadas que est&aacute; dejando a demasiados profesionales valiosos en la cuneta. Porque si incluso los guionistas de Hollywood han descubierto que un cocinero puede ser el personaje m&aacute;s malvado de una pel&iacute;cula o de una serie (<em>The Bear</em>,<em> The Menu</em>, <em>Boiling Point</em>, etc.) es que algo ha fermentado tan mal que ya es irreconocible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de Noma es inadmisible. Es absolutamente inadmisible. Si el precio a pagar por la excelencia ha de ser este no lo queremos. Si todos lo tenemos claro ser&aacute; muy positivo&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/reels/DVy5FgPlE8G/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> Oriol Ivern, cocinero catal&aacute;n del restaurante Hisop de Barcelona. &ldquo;Que salga a la luz es ejemplificante para que no se le ocurra hacerlo a ning&uacute;n otro chef. Y quien tenga problemas psicol&oacute;gicos que se trate antes de que acarree consecuencias en un equipo de trabajo&rdquo;. Palabras sensatas de un cocinero sensato. Por eso, la soluci&oacute;n de Noma no est&aacute; en Noma, la soluci&oacute;n ya no depende de chefs superestrella que todos conocemos. La puerta abierta hacia el gran cambio depende del comensal cuando elige un restaurante y descarta otro, pero sobre todo depende de esos j&oacute;venes que un d&iacute;a fueron <em>stagiers</em> y ahora ya son jefes de cocina o est&aacute;n a punto de abrir su propio restaurante y deciden no replicar el modelo que sufrieron en sus propias carnes. Para que nunca m&aacute;s nadie pueda decir que el maltratado dentro de una cocina del presente es el maltratador de la cocina del futuro en un c&iacute;rculo vicioso que hay que erradicar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Casanovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Chefs,Acoso laboral,Abusos,Restauración,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddfc76eb-ec9b-48c8-a253-9031bf7e5abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trufiturismo: un viaje al origen de la trufa negra entre Teruel y Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los meses de invierno, la trufa negra marca el ritmo en muchas zonas rurales de Teruel y Soria. Salir al campo con perros truferos, aprender cómo se recolecta y probarla en la cocina local forma parte de una experiencia que une turismo rural y gastronomía de temporada
</p><p class="subtitle">Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)</p></div><p class="article-text">
        La trufa negra es uno de los productos m&aacute;s apreciados de la gastronom&iacute;a europea, pero pocas veces se piensa en ella como un motivo para viajar. Detr&aacute;s de ese aroma tan reconocible hay campo, invierno y muchas horas de trabajo. Cada a&ntilde;o, entre noviembre y marzo, provincias como Teruel y Soria se convierten en el escenario de un tipo de viaje que va ganando cada vez m&aacute;s seguidores: el trufiturismo, una forma de turismo gastron&oacute;mico que invita a conocer la trufa desde su origen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es sencilla y, a la vez, muy completa. Durante la temporada de recolecci&oacute;n, es posible acercarse al medio rural para ver c&oacute;mo se busca la trufa bajo tierra con la ayuda de perros entrenados, aprender por qu&eacute; solo se recoge en invierno y comprobar c&oacute;mo este producto marca la cocina local durante estos meses. A todo ello se suman ferias, jornadas gastron&oacute;micas y actividades pensadas para acercar la trufa negra tanto a curiosos como a aficionados a la gastronom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El trufiturismo y sus actividades</h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es, b&aacute;sicamente, una forma de turismo gastron&oacute;mico que gira en torno a la trufa negra y a todo lo que la rodea. No se trata solo de comerla, sino de entender c&oacute;mo se cultiva, c&oacute;mo se recolecta y por qu&eacute; es un producto tan especial. En este sentido, podemos hablar de un tipo de turismo vivencial, con experiencias que permiten al visitante participar y aprender, sin limitarse a ser un mero espectador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las actividades que rodean al trufiturismo son variadas y suelen adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Las m&aacute;s habituales incluyen salidas al campo acompa&ntilde;adas por truficultores, visitas a plantaciones de encinas micorrizadas, demostraciones de b&uacute;squeda con perros truferos y peque&ntilde;as catas para aprender a reconocer el aroma y el grado de maduraci&oacute;n de la trufa. En muchos casos, la experiencia se completa con degustaciones o men&uacute;s en los que la trufa negra es la protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de turismo ha encontrado su lugar en zonas rurales donde la trufa forma parte de la cultura y de la econom&iacute;a local, convirti&eacute;ndose en una manera diferente de conocer el territorio.
    </p><h2 class="article-text">La trufa negra: un producto tan apreciado como complejo</h2><p class="article-text">
        La trufa negra, conocida cient&iacute;ficamente como <em>Tuber melanosporum</em>, es un hongo subterr&aacute;neo que crece en simbiosis con las ra&iacute;ces de determinados &aacute;rboles, como encinas, robles o avellanos. No se ve a simple vista y suele encontrarse a varios cent&iacute;metros bajo tierra, lo que explica por qu&eacute; su localizaci&oacute;n depende del olfato de animales entrenados.
    </p><p class="article-text">
        Su valor gastron&oacute;mico se debe, sobre todo, a su intenso y caracter&iacute;stico aroma, que alcanza su punto &oacute;ptimo durante los meses fr&iacute;os. La temporada de recolecci&oacute;n va de mediados de noviembre a marzo, pero enero y febrero suelen ser los meses fuertes. A diferencia de otros cultivos, la trufa no se &lsquo;planta&rsquo; de forma directa. Lo que se hace es crear el entorno adecuado, con &aacute;rboles micorrizados, suelos calizos y determinadas condiciones de humedad y temperatura, para despu&eacute;s a&ntilde;adir esporas de trufa alrededor de las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. Es un proceso largo, que requiere paciencia y conocimientos espec&iacute;ficos, y que explica en parte por qu&eacute; se trata de un producto tan exclusivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Salir al campo: la experiencia de &lsquo;cazar&rsquo; trufas</h2><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s esperados del trufiturismo es la salida al campo para buscar trufas. Es una actividad que suele realizarse en peque&ntilde;os grupos y siempre acompa&ntilde;ados por truficultores experimentados. El verdadero protagonista es el perro trufero, entrenado para detectar el aroma de la trufa bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        La escena sucede entre &aacute;rboles: el perro avanza entre ellos, olfatea el suelo y, cuando localiza una trufa, se detiene y marca el punto. A partir de ah&iacute;, es el trufero quien, con un machete estrecho y plano, extrae la pieza con cuidado, procurando da&ntilde;ar lo menos posible el terreno y las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. No es una b&uacute;squeda apresurada ni masiva, sino un trabajo preciso y respetuoso con el entorno, en el que hacen falta grandes dosis de paciencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desenterrando trufas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Teruel y Soria: dos territorios unidos por la trufa</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de trufa negra en Espa&ntilde;a, Teruel y Soria aparecen siempre como referencias imprescindibles. Ambas provincias re&uacute;nen las condiciones naturales necesarias para su desarrollo y llevan d&eacute;cadas vinculadas a la truficultura, tanto en su vertiente silvestre como en plantaciones controladas.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel, la trufa negra se ha convertido en una aut&eacute;ntica se&ntilde;a de identidad. Zonas como Sarri&oacute;n y su entorno destacan por sus encinares, sus suelos calizos y una tradici&oacute;n trufera que ha ido creciendo con los a&ntilde;os. A principios de diciembre se celebra la Feria Monogr&aacute;fica de la Trufa Negra de Sarr&iacute;on (FITRUF), un evento que ya ha celebrado XXIV ediciones y que marca el inicio de la temporada, reuniendo productores, profesionales de la gastronom&iacute;a y visitantes interesados en conocer m&aacute;s sobre este producto.
    </p><p class="article-text">
        Soria, por su parte, ofrece un paisaje diferente, dominado por pinares y robledales, pero igual de ligado a la trufa negra. Localidades como Abejar son conocidas por sus jornadas gastron&oacute;micas y por un enfoque muy divulgativo del trufiturismo, con actividades pensadas para acercar el producto tanto al p&uacute;blico local como a quienes llegan de fuera. En Abejar, de hecho, cada a&ntilde;o se celebra la Feria de la Trufa de Soria, de la que ya se han celebrado XXII ediciones. Durante el invierno, mercados especializados y platos donde la trufa es la protagonista completan la oferta, reforzando la conexi&oacute;n entre monte, cocina y turismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Trufa laminada al detalle.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De la tierra a la mesa: la trufa en la gastronom&iacute;a local</h2><p class="article-text">
        Obviamente, el trufiturismo no estar&iacute;a completo si no fuera acompa&ntilde;ado por la gastronom&iacute;a. Durante la temporada, la trufa negra se incorpora a la cocina local de diversa forma, desde platos sencillos hasta propuestas m&aacute;s elaboradas. Siempre, claro, con el objetivo de respetar su aroma y no enmascararlo. Huevos, pastas, arroces, carnes o pescados sirven como base para un ingrediente que se utiliza con moderaci&oacute;n, pero con un protagonismo que lo cambia todo.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel y Soria, el invierno es tambi&eacute;n el momento de las jornadas gastron&oacute;micas dedicadas a la trufa negra, por lo que es una buena oportunidad para probarla en distintos formatos y comprobar c&oacute;mo un mismo producto puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes. En la provincia aragonesa, las jornadas se celebran entre mediados de febrero y mediados de marzo, y los establecimientos que se suman a ellas ofrecen tapas desde 3&euro;, platos principales desde 7&euro; y men&uacute;s degustaci&oacute;n desde 30&euro;. Mientras que en la provincia castellanoleonesa, las jornadas se celebran igualmente en febrero y marzo, y a ellas se unen restaurantes de toda la provincia con men&uacute;s dedicados a la <em>Tuber Melanosporum</em>.
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                La trufa como protagonista de la gastronomía de temporada.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un buen plan para viajar en invierno</strong></h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es una buena manera de unir turismo rural y gastronom&iacute;a en invierno. Al ambiente tranquilo de los pueblos y del campo se suma una cocina muy ligada a la temporada, en la que la trufa negra marca la diferencia por su aroma, su sabor y porque solo se disfruta durante unos pocos meses al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Conocer el recorrido de la trufa, desde que se busca bajo tierra hasta que llega al plato, ayuda a valorar mejor el producto y todo lo que hay detr&aacute;s. Teruel y Soria han sabido convertir esa singularidad en una propuesta que invita a viajar sin prisas y a disfrutar de un ingrediente tan especial como ef&iacute;mero, muy ligado al territorio y a su ritmo natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fc20363-2f9f-4c52-8a52-9a629465b1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kilómetros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitectónicos como la capital británica, que cuenta con una intensísima superposición de épocas, estilos, ambiciones y movimientos</p><p class="subtitle">El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un hombre est&aacute; cansado de Londres, est&aacute; cansado de la vida&rdquo;, escribi&oacute; Samuel Johnson. Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kil&oacute;metros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitect&oacute;nicos como Londres. La capital brit&aacute;nica no responde a una &uacute;nica tradici&oacute;n un&iacute;voca sino que es m&aacute;s bien una intens&iacute;sima superposici&oacute;n de &eacute;pocas, estilos, ambiciones y movimientos. En ella conviven la herencia neocl&aacute;sica imperial, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/brutalismo-funcionalidad-antilujo-fiebre-estetica-hormigon_1_11801710.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la radicalidad del brutalismo de posguerra</a>, la exuberancia tecnol&oacute;gica del <em>high-tech</em> y, m&aacute;s recientemente, nuevas formas de experimentar lo cultural y lo productivo con rabiosa contemporaneidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese car&aacute;cter ecl&eacute;ctico no es casual. Londres ha sido, durante d&eacute;cadas, un laboratorio vibrante de arte y de arquitectura, donde la ciudad permite ensayar a gran escala: desde la creaci&oacute;n de la capital de un extenso imperio, la reconstrucci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial hasta las operaciones de regeneraci&oacute;n contempor&aacute;nea vinculadas a los Juegos Ol&iacute;mpicos del 2012 y a las emergentes econom&iacute;as creativas. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas ciudades europeas conviven con tanta naturalidad la obsesi&oacute;n por conservar, la voluntad de reconstruir y el impulso constante por reinventar lo existente. El resultado es un paisaje del todo heterog&eacute;neo, una especie de archivo urbano donde las diferencias y los contrastes conviven en una sorprendente armon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, dentro de esta ruta arquitect&oacute;nica alternativa &ndash;en una ciudad que merecer&iacute;a una lista inacabable de edificios&ndash;, dos de los espacios m&aacute;s sugerentes son, en esencia, dos lugares de almacenamiento. Dos edificios que, separados por m&aacute;s de dos siglos, comparten una misma intuici&oacute;n: que la acumulaci&oacute;n y su exposici&oacute;n puede ser una expresi&oacute;n cultural de lo m&aacute;s elocuente.
    </p><h2 class="article-text">Sir John Soane&rsquo;s Museum: el Di&oacute;genes de lo cl&aacute;sico </h2><p class="article-text">
        En una calle tranquila junto a Lincoln&rsquo;s Inn Fields, la casa de John Soane parece, desde fuera, apenas una vivienda georgiana m&aacute;s. Pero basta cruzar el umbral de esta casa se&ntilde;orial entre medianeras para entender que se trata de algo m&aacute;s que la vivienda de un arquitecto de la &eacute;poca victoriana. 
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto neocl&aacute;sico transform&oacute; su casa en un laboratorio personal donde acumul&oacute;, sin apenas jerarqu&iacute;a, fragmentos arquitect&oacute;nicos, antig&uuml;edades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo. El resultado es un museo con un interior desbordado, donde cada cent&iacute;metro de suelo y de pared est&aacute; ocupado y cada espacio responde a una l&oacute;gica casi obsesiva por almacenar. Un ejercicio sobresaliente de <em>horror vacui</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus estancias se despliega una colecci&oacute;n tan densa como heterog&eacute;nea: m&aacute;s de 30.000 dibujos de arquitectura, pinturas de autores como Turner o Canaletto, maquetas, fragmentos cl&aacute;sicos y antig&uuml;edades egipcias, entre las que destaca el imponente sarc&oacute;fago de Seti I. Uno de los espacios m&aacute;s singulares es la Picture Gallery, cuyas paredes m&oacute;viles permiten multiplicar la superficie expositiva en una especie de ingenioso artefacto dom&eacute;stico. El museo, que se ha conservado pr&aacute;cticamente intacto desde la muerte de Soane en 1837, puede visitarse de forma gratuita, y mantiene esa sensaci&oacute;n de descubrimiento casi &iacute;ntimo, como si el tiempo se hubiera detenido. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El arquitecto neoclásico transformó su casa en un laboratorio personal donde acumuló, sin apenas jerarquía, fragmentos arquitectónicos, antigüedades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo.                            </span>
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        Al salir, basta cruzar la plaza de Lincoln&rsquo;s Inn Fields para encontrarse con otro episodio arquitect&oacute;nico recomendable, esta vez contempor&aacute;neo: el Marshall Building de la London School of Economics, obra de Grafton Architects, ganadoras del Premio Pritzker en 2020.
    </p><h2 class="article-text">V&amp;A East Storehouse: el archivo abierto</h2><p class="article-text">
        Dos siglos despu&eacute;s, en el este de Londres, el Victoria &amp; Albert Museum ha decidido llevar esa l&oacute;gica a una escala radicalmente distinta. El V&amp;A East Storehouse no es un museo al uso, sino el propio almac&eacute;n del museo apto para visitantes.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, proyectado por el estudio neoyorquino Diller Scofidio + Renfro en colaboraci&oacute;n con Austin-Smith:Lord, ocupa una antigua nave del centro de prensa de los Juegos Ol&iacute;mpicos de 2012. Lejos de ocultar su pasado, conserva su car&aacute;cter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia. Estanter&iacute;as met&aacute;licas, pasarelas y grandes vac&iacute;os estructuran un recorrido donde la colecci&oacute;n de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de piezas entre objetos, libros y archivos, se muestra sin jerarqu&iacute;as, en su condici&oacute;n m&aacute;s cruda de archivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lejos de ocultar su pasado, V&amp;A East Storehouse conserva su carácter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia."
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            <span class="title">
                Lejos de ocultar su pasado, V&amp;A East Storehouse conserva su carácter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia.                            </span>
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        Entre los elementos m&aacute;s singulares destacan algunas piezas de gran escala insertadas directamente en este paisaje log&iacute;stico: desde textiles monumentales y escenograf&iacute;as teatrales hasta fragmentos arquitect&oacute;nicos como una secci&oacute;n de la fachada del desaparecido Robin Hood Gardens, el ic&oacute;nico conjunto brutalista de Alison y Peter Smithson. La presencia de estos objetos introduce una lectura inesperada, donde la arquitectura misma pasa a formar parte del inventario.
    </p><p class="article-text">
        El visitante puede deambular entre piezas de distintas &eacute;pocas y procedencias, observar c&oacute;mo se restauran o incluso solicitar la consulta de objetos concretos. La instituci&oacute;n, tradicionalmente opaca, se vuelve accesible. El resultado es un espacio h&iacute;brido que no exhibe mediante un relato cerrado, sino que hace visible la acumulaci&oacute;n con una transparencia casi radical.
    </p><h2 class="article-text">Barbican: la utop&iacute;a de hormig&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si los dos primeros ejemplos se construyen desde la acumulaci&oacute;n, el brutalismo londinense representa, en cierto modo, el intento de orden. Y ning&uacute;n proyecto lo expresa con tanta claridad como el Barbican.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;ado por el estudio Chamberlin, Powell &amp; Bon y construido entre las d&eacute;cadas de 1960 y 1980, el complejo se levanta sobre un &aacute;rea devastada por la Segunda Guerra Mundial y plantea una idea muy ambiciosa: construir una ciudad autosuficiente en pleno centro financiero. M&aacute;s de 2.000 viviendas, junto a equipamientos culturales, jardines y recorridos peatonales, se organizan en una compleja superposici&oacute;n de niveles, separados del tr&aacute;fico y conectados mediante una red de pasarelas elevadas.
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje es inequ&iacute;vocamente brutalista: hormig&oacute;n visto trabajado con acabado abujardado, grandes pilares, vol&uacute;menes aterrazados y tres torres residenciales de geometr&iacute;a rotunda que erigen sobre todo el conjunto de 14 hect&aacute;reas. Pero m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica, lo interesante del Barbican es su l&oacute;gica urbana intr&iacute;nseca. Las plataformas elevadas <em>(highwalks) </em>configuran un sistema continuo que redefine la relaci&oacute;n entre peat&oacute;n y ciudad, mientras que los bloques escalonados permiten introducir luz, vistas y vegetaci&oacute;n en un tejido denso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Más allá de la estética, lo interesante del Barbican es su lógica urbana intrínseca.                            </span>
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        A pesar de su apariencia contundente, el interior alberga l&aacute;minas de agua, jardines y espacios comunitarios que se intercalan entre las masas de hormig&oacute;n, generando una tensi&oacute;n constante entre lo monumental y lo dom&eacute;stico. M&aacute;s que un conjunto de edificios, es un experimento sobre c&oacute;mo vivir juntos. Una utop&iacute;a arquitect&oacute;nica y comunitaria magistralmente materializada en hormig&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">National Theatre: la ciudad como escenario</h2><p class="article-text">
        A pocos minutos a pie, el National Theatre prolonga esa ambici&oacute;n, pero la reformula. Donde el Barbican construye un mundo separado, Denys Lasdun propone una arquitectura que se funde con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El edificio se organiza en grandes superficies de nuevo con plataformas escalonadas que funcionan como plazas elevadas. Terrazas, escaleras y recorridos convierten el conjunto en un espacio p&uacute;blico continuo, abierto incluso a quienes no asisten a las representaciones. Lasdun hablaba de un &ldquo;cuarto teatro&rdquo;: el lugar donde la gente se re&uacute;ne, observa y es observada. Una idea que se materializa en estas plataformas, donde la vida de la calle se convierte en espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, el edificio fragmenta su volumen en bandas horizontales que dialogan con el entorno del T&aacute;mesis. Durante a&ntilde;os fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios m&aacute;s vivos de Londres. Un lugar donde la arquitectura no se limita a albergar actividad, sino que confunde el espacio p&uacute;blico exterior con sus interiores por donde se puede deambular con total libertad sin ser necesariamente un espectador con entrada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Durante años, el National Theatre fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios más vivos de Londres."
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            <span class="title">
                Durante años, el National Theatre fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios más vivos de Londres.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">The Economist: el espacio entre edificios</h2><p class="article-text">
        Proyectado por &ldquo;los padres&rdquo; del brutalismo (Alison Smithson y Peter Smithson) a finales de los a&ntilde;os cincuenta para la sede de la revista The Economist, el conjunto se inserta en el tejido hist&oacute;rico de St James's con una notable precisi&oacute;n urbana. El encargo combinaba oficinas, locales comerciales y viviendas, obligando a articular un programa mixto en una parcela compleja.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta se organiza en tres elegantes vol&uacute;menes de distinta altura, dispuestos alrededor de una peque&ntilde;a plaza peatonal que reproduce la escala y la l&oacute;gica de la ciudad tradicional. M&aacute;s que imponerse al entorno, el proyecto lo reinterpreta a trav&eacute;s de los vac&iacute;os y las relaciones entre edificios en una zona bulliciosa.
    </p><p class="article-text">
        Construido con estructura de hormig&oacute;n y revestido en piedra de Portland, el conjunto mantiene un di&aacute;logo material con su contexto dieciochesco sin recurrir a la imitaci&oacute;n directa. La modernidad aqu&iacute; se expresa de forma contenida, poniendo el acento en la proporci&oacute;n, la modulaci&oacute;n y la calidad del espacio urbano m&aacute;s que en el gesto formal singular. En contraste con otras propuestas de la &eacute;poca, el conjunto demuestra que el legado del movimiento moderno tambi&eacute;n pod&iacute;a adoptar formas m&aacute;s silenciosas. Una lecci&oacute;n de equilibrio y de buena arquitectura que, como virtud, consigue pasar casi desapercibida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas."
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                En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lloyd&rsquo;s Building: la arquitectura al rev&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Si el brutalismo buscaba reordenar la vida urbana con contundencia y gran escala, el <em>high-tech</em> londinense, con figuras tan conocidas como Norman Foster, desplaza la atenci&oacute;n hacia el funcionamiento interno de los edificios y la expresi&oacute;n est&eacute;tica de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s puntera. El Lloyd&rsquo;s Building, dise&ntilde;ado por Richard Rogers, arquitecto de otras obras insignes como la T4 de Barajas o el Centro de Arte Pompidou conjuntamente con Renzo Piano, es uno de sus ejemplos m&aacute;s radicales.
    </p><p class="article-text">
        Situado en el coraz&oacute;n financiero de la ciudad, el edificio invierte la l&oacute;gica convencional: todas las instalaciones como ascensores, escaleras o conductos se sit&uacute;an en el exterior, liberando el interior para crear grandes espacios flexibles. El resultado es una arquitectura que se muestra desnuda y desventrada. Estructura y servicios quedan expuestos, configurando una est&eacute;tica industrial que contrasta con el entorno hist&oacute;rico. M&aacute;s que ocultar la t&eacute;cnica, el edificio la convierte en su principal protagonista.
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                    alt="El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación."
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                El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación.                            </span>
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        Esta estrategia responde a una idea clara: permitir que el edificio se adapte con el tiempo sin la necesidad de esconder sus &ldquo;verg&uuml;enzas&rdquo;. El Lloyd&rsquo;s no es solo un icono visual, sino una reflexi&oacute;n sobre la obsolescencia y la transformaci&oacute;n. Una m&aacute;quina pensada para evolucionar.
    </p><h2 class="article-text">Battersea Power Station: de central el&eacute;ctrica a nuevo distrito urbano</h2><p class="article-text">
        Situada al sur del T&aacute;mesis, al otro lado del barrio de Chelsea, la Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilizaci&oacute;n industrial del Londres reciente. Dise&ntilde;ada en los a&ntilde;os treinta por Giles Gilbert Scott, autor tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre cabina telef&oacute;nica roja brit&aacute;nica, la inmensa central el&eacute;ctrica abasteci&oacute; durante d&eacute;cadas buena parte de la ciudad antes de cerrar definitivamente en 1983.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n recupera el edificio original como n&uacute;cleo del proyecto, en una operaci&oacute;n comparable a la transformaci&oacute;n de la Tate Modern: dos gigantes industriales reconvertidos en nuevas piezas culturales y urbanas. Sus cuatro chimeneas monumentales y las enormes salas de turbinas contin&uacute;an dominando el conjunto, ahora convertidas en galer&iacute;as comerciales, restaurantes, oficinas y espacios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la antigua central ha surgido un nuevo fragmento de ciudad con viviendas, plazas, equipamientos y recorridos peatonales junto al r&iacute;o. La operaci&oacute;n combina restauraci&oacute;n patrimonial y desarrollo inmobiliario contempor&aacute;neo, utilizando la potencia espacial de la arquitectura industrial como escenario para nuevas formas de habitar, trabajar y consumir.
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                La Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilización industrial del Londres reciente.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Design District: un laboratorio urbano para las industrias creativas</h2><p class="article-text">
        Junto a la gran c&uacute;pula del The O2 (el antiguo Millennium Dome), en la pen&iacute;nsula de Greenwich, el Design District condensa una de las operaciones urbanas m&aacute;s singulares del Londres reciente. El complejo re&uacute;ne diecis&eacute;is edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto dise&ntilde;&oacute; dos piezas sin conocer el trabajo del resto. El resultado es una composici&oacute;n deliberadamente ecl&eacute;ctica y fragmentaria donde conviven materiales, escalas y lenguajes radicalmente distintos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que buscar una imagen homog&eacute;nea, el proyecto reivindica la diversidad formal como mecanismo urbano. Los edificios se organizan alrededor de plazas y recorridos peatonales, generando una especie de microciudad para estudios creativos, talleres, espacios culturales y peque&ntilde;as empresas vinculadas al dise&ntilde;o y las artes visuales.
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                El Design District reúne dieciséis edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto diseñó dos piezas sin conocer el trabajo del resto.                            </span>
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        Entre los autores destacan los arquitectos espa&ntilde;oles Barozzi Veiga, responsables de uno de los vol&uacute;menes m&aacute;s elegantes, sobrios y compactos del conjunto, y SelgasCano, que firman la c&eacute;lebre cantina del complejo: una estructura ligera de acero revestida con ETFE y paneles transl&uacute;cidos de policarbonato amarillo que introduce una atm&oacute;sfera singular dentro del distrito. El conjunto funciona como una especie de collage arquitect&oacute;nico construido, donde cada edificio mantiene su autonom&iacute;a formal. 
    </p><p class="article-text">
        Si la vida no te cansa, vuelve a Londres. Nunca defrauda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 21:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Arquitectura,Ciudades,Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9f1f86c-5f30-4718-a220-b29ae0bd1b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emprender un viaje de manera independiente tiene mucho de libertad, algo de vértigo y bastante de descubrimiento. Con sus cosas buenas y las que no lo son tanto, a veces basta con intentarlo una vez para desear repetir pronto
</p><p class="subtitle">Bolonia, la gran desconocida italiana: más genuina que Florencia, menos turística que Roma</p></div><p class="article-text">
        Emprender un viaje en solitario puede responder a muchos motivos: la necesidad de desconectar, la dificultad de cuadrar agendas con otras personas o, simplemente, las ganas de hacer las cosas a otro ritmo y por cuenta propia. Sea cual sea la raz&oacute;n, lo cierto es que esta forma de viajar ofrece una libertad poco habitual, esa sensaci&oacute;n de poder decidir en todo momento qu&eacute; hacer, a d&oacute;nde ir y c&oacute;mo aprovechar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, lo que empieza como una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica o un peque&ntilde;o reto personal acaba convirti&eacute;ndose, para muchos, en una experiencia transformadora. Viajar solo me ha permitido descubrir lugares con una mirada distinta, conectar m&aacute;s con el entorno, conocerme mejor a m&iacute; mismo y, tambi&eacute;n, descubrir a otros viajeros. Y cuando se eligen destinos que combinan los atractivos suficientes y los requisitos necesarios, todo fluye con una naturalidad que, normalmente, anima a repetir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viajando en solitario la toma de decisiones es solo tuya.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ventajas de viajar solo</h2><p class="article-text">
        Viajando en solitario se aprenden muchas lecciones. Vas a poder dise&ntilde;ar tu itinerario sin ataduras, viajar a tu ritmo y comprobar c&oacute;mo peque&ntilde;os imprevistos llegan a convertirse en verdaderas aventuras. Pero tambi&eacute;n es posible que te encuentres con ciertos retos que te pedir&aacute;n una preparaci&oacute;n y una mentalidad especial. Porque como todo, viajar en solitario tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, por lo que no est&aacute; de m&aacute;s tener en cuenta algunos <a href="https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajar-solitario_1_2778015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos pr&aacute;cticos</a>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La libertad de decidirlo todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay algo muy liberador en no tener que consultar cada plan. Si un lugar te atrapa, te quedas. Si no te dice nada, te vas. No hay discusiones ni votaciones. Esa autonom&iacute;a convierte el viaje en algo mucho m&aacute;s personal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cosas que uno descubre de s&iacute; mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando no hay nadie m&aacute;s que resuelva los imprevistos, uno se ve obligado a reaccionar. Lo que al principio puede parecer un problema, a menudo se convierte en una an&eacute;cdota que contar. Y ah&iacute; es cuando te puedes dar cuenta de que te manejas mejor de lo que cre&iacute;as.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El entorno entra con m&aacute;s fuerza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sin conversaciones constantes ni decisiones compartidas, se agudiza la atenci&oacute;n. Se mira m&aacute;s, se escucha m&aacute;s y se huele m&aacute;s. Las ciudades, los paisajes y la gente dejan una huella distinta cuando se viaja en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Presupuesto y tiempo a tu manera</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en los que apetecen planes sencillos y baratos, y otros en los que el cuerpo pide un capricho. Viajar solo permite jugar con eso sin tener que explicar nada. Lo mismo con los horarios, ya sea para comer, para moverte o, incluso, para dormir.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo pasa por uno mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La independencia en la toma de decisiones suele ser total. Desde qu&eacute; transporte elegir hasta c&oacute;mo organizar una ruta, todo depende de lo que prefieras hacer y lo que mejor te venga. Puede ser agotador a ratos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;a a confiar en el propio criterio.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Momentos para estar a solas, de verdad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay trayectos infinitos, atardeceres que se alargan o simples caf&eacute;s en los que apetece estar en silencio. Y en ese espacio es donde surgen ideas, reflexiones y preguntas. Es un tipo de conversaci&oacute;n que solo se da cuando uno est&aacute; solo, y m&aacute;s a&uacute;n cuando es de viaje y tu mente est&aacute; m&aacute;s liberada y piensa desde otra perspectiva.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se habla m&aacute;s con otros</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Curiosamente, viajar sin compa&ntilde;&iacute;a hace que uno se vuelva m&aacute;s sociable. Se busca m&aacute;s el contacto, se agradece una charla espont&aacute;nea, se rompen ciertas barreras. Y en ese cruce de caminos aparecen personas que, aunque pasajeras, suelen dejar una impresi&oacute;n duradera.
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            <span class="title">
                Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Lo que no siempre es tan f&aacute;cil</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuando falta alguien con quien compartir lo bonito</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay momentos que impresionan. Un paisaje, una comida incre&iacute;ble, una historia que emociona. Y a veces se echa en falta poder mirar a alguien y decirle: &ldquo;&iquest;Has visto esto? &iquest;No es maravilloso?&rdquo;. No pasa nada por estar solo, pero hay instantes en los que una compa&ntilde;&iacute;a no estar&iacute;a de m&aacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tomar todas las decisiones cansa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Elegir d&oacute;nde dormir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; hacer o incluso tener que regatear. A veces es un gusto y otras veces termina agotando. Especialmente despu&eacute;s de un d&iacute;a largo o cuando las cosas no salen como esperabas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las fotos no salen igual</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede no parecer importante, pero no tener a alguien que te saque una foto natural, sin posar, se nota. Entre el tr&iacute;pode, los selfis y los favores a desconocidos, se pierde un poco la frescura del momento, y tambi&eacute;n del recuerdo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Toca estar m&aacute;s pendiente de todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando se viaja solo hay que estar m&aacute;s alerta. Desde d&oacute;nde se deja la mochila hasta qu&eacute; zona es mejor evitar de noche. No es vivir con miedo, pero s&iacute; con un extra de atenci&oacute;n que te acompa&ntilde;a durante todo el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo el peso log&iacute;stico recae en ti</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Reservas, billetes, mapas, traducciones&hellip; Si se olvida algo, no hay una red de seguridad que evite una metedura de pata. Puede ser estimulante, claro, pero tambi&eacute;n cansa y puede llegar a asustar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si algo va mal, se nota m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un resfriado, una p&eacute;rdida de equipaje, un malentendido o un transporte que falla. En compa&ntilde;&iacute;a se sobrelleva mejor. Solo, toca improvisar soluciones sin ese apoyo inmediato que a veces tanto se agradece. Cuando todo deja de ir bien es cuando eres realmente consciente de que est&aacute;s viajando en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y s&iacute;, a veces sale m&aacute;s caro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Porque no se comparten habitaciones, ni taxis, ni comida, ni excursiones o actividades. El coste por persona sube, y aunque se puede compensar con otras decisiones, es un factor que siempre est&aacute; ah&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza."
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            <span class="title">
                La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Algunos destinos que hacen que viajar solo sea m&aacute;s f&aacute;cil</h2><p class="article-text">
        Hay lugares que, por su ambiente, su infraestructura o simplemente por c&oacute;mo est&aacute; organizada la vida all&iacute;, facilitan mucho la experiencia en solitario. Sitios en los que la seguridad no es una preocupaci&oacute;n constante y donde uno puede disfrutar sin complicaciones. La lista de lugares recomendados podr&iacute;a ser larga, largu&iacute;sima, pero aqu&iacute; tienes cinco opciones que nunca fallan.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&aacute;diz</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si quieres lanzarte a viajar en solitario por primera vez, quiz&aacute; la mejor idea es empezar por un destino nacional, cercano, accesible y asequible, como C&aacute;diz. Una ciudad acogedora, manejable a pie y con una vida local muy latente. Puedes perderte por su casco hist&oacute;rico sin rumbo, sentarte en cualquier terraza sin sentirte 'solo' y disfrutar del mar, la historia y la gastronom&iacute;a sin prisas. Y si en vez de playa prefieres monta&ntilde;a, tienes un buen n&uacute;mero de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-blancos-andalucia-bonitos_1_11283667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueblos Blancos</a> al alcance de la mano si te apetece aventurarte m&aacute;s all&aacute; de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Portugal</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Portugal est&aacute; lo suficientemente cerca como para que te sientas en casa. Es un destino perfecto para un primer viaje en solitario, pues te costar&aacute; poco desenvolverte y ser uno m&aacute;s. Su gente hace que uno se sienta bien, incluso cuando no pasa gran cosa. Adem&aacute;s, hay buena comida, paisajes variados y la sensaci&oacute;n de estar en un sitio donde nada puede salir mal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tailandia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para muchos, el primer gran viaje en solitario empieza aqu&iacute;. Ser&aacute; por lo acogedor del ambiente, lo bien conectado que est&aacute; todo o por esa combinaci&oacute;n de templos, mercados, playas, gastronom&iacute;a y naturaleza. Tailandia es ex&oacute;tica pero f&aacute;cil. Hay lugares tranquilos para quien busca desconexi&oacute;n y tambi&eacute;n rincones llenos de vida para quien no quiere parar. Todo sin complicarse demasiado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Malta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una isla peque&ntilde;a, luminosa, con historia en cada piedra y mucha gente joven. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-medieval-mdina-viaje-tiempo-corazon-malta_1_12221639.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mdina, con su silencio e historia medieval, invita a pasear sin rumbo</a>. Valletta, algo m&aacute;s bulliciosa, es igualmente disfrutable. Es f&aacute;cil sentirse c&oacute;modo, moverse sin prisa y dejar que el d&iacute;a se organice solo. Adem&aacute;s, la gente tiene esa mezcla de calma y amabilidad que hace que todo parezca sencillo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jap&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si hay un sitio donde se respira organizaci&oacute;n y respeto, es este. Viajar solo en Jap&oacute;n es sin&oacute;nimo de eficiencia, seguridad y fascinaci&oacute;n constante. Todo funciona, la gente es amable (aunque reservada), y cada rinc&oacute;n sorprende. No hace falta un plan muy elaborado, con que te dejes llevar un poco, todo encajar&aacute;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Suiza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede que no sea el destino m&aacute;s barato, pero pocos pa&iacute;ses ofrecen una experiencia tan tranquila. Todo est&aacute; cuidado al detalle: los trenes, las calles, los alojamientos. El paisaje es de absoluta postal entre lagos, monta&ntilde;as y pueblos que parecen de cuento. Para quien busca naturaleza y una experiencia sin mucho sobresalto, Suiza siempre es una apuesta segura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 20:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5d512eb-7ec7-4d5d-80d0-ea8f42544e8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Planear un viaje por Escocia en autocaravana o furgoneta puede despertar muchas dudas, desde el propio alquiler del vehículo hasta la normativa escocesa que regula los espacios permitidos para acampar y pernoctar. Te echamos una mano para que disfrutes al máximo de este viaje espectacular</p><p class="subtitle">Ni Picos de Europa ni Pirineos: la zona más verde de España que es perfecta para una escapada de verano</p></div><p class="article-text">
        Recorrer Escocia en autocaravana es el sue&ntilde;o de muchos. Sus paisajes y su naturaleza m&aacute;s pura son ideales para descubrir el pa&iacute;s a nuestro aire, manteni&eacute;ndonos en constante contacto con el entorno. Una autocaravana o una c&aacute;mper se puede convertir en la mejor opci&oacute;n para llegar a las zonas m&aacute;s rurales, y disfrutar as&iacute; de la Escocia m&aacute;s verde y aut&eacute;ntica, rodeados de monta&ntilde;as, bosques, lagos y castillos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos, por experiencia, que organizar un viaje por Escocia en autocaravana hace surgir muchas dudas, sobre todo si va a ser la primera vez que viajemos en este tipo de veh&iacute;culo. Para intentar aclararlas y pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, vamos a explicar aspectos tan importantes como el alquiler de la autocaravana, c&oacute;mo circular con ella, d&oacute;nde se puede pernoctar y c&oacute;mo localizar los puntos en los que se facilitan los servicios necesarios para darnos autonom&iacute;a a lo largo de nuestro viaje. Toma nota, que hay mucha informaci&oacute;n por delante.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alquilar una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si tienes autocaravana nada te impide llegar hasta Escocia con ella. Puedes llegar a la isla brit&aacute;nica tanto en ferry como a trav&eacute;s del Eurot&uacute;nel, pero es cierto que la inmensa mayor&iacute;a de los viajeros que quieren recorrer Escocia con este modo de transporte optan por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-acertar-alquilar-autocaravana_1_2069209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alquilar la autocaravana</a> directamente all&iacute;. Ya sea una gran autocaravana para varios ocupantes o una peque&ntilde;a furgoneta camperizada, en el pa&iacute;s de las Highlands hay oferta de sobra para encontrar lo que necesitas.
    </p><p class="article-text">
        Puedes contactar con empresas locales, recurrir a buscadores globales o incluso a plataformas que ponen en contacto a usuarios privados que alquilan sus autocaravanas. Las opciones son diversas. Simplemente ten en cuenta que si vuelas hasta Edimburgo o Glasgow tendr&aacute;s que desplazarte hasta el lugar donde se encuentre la autocaravana, y a veces no est&aacute;n en lugares cercanos a los aeropuertos, como s&iacute; ocurre con los coches de alquiler. Algunas compa&ntilde;&iacute;as pueden ofrecer servicios de transporte desde y hasta el aeropuerto, cons&uacute;ltalo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta que el carnet de conducir espa&ntilde;ol es perfectamente v&aacute;lido para alquilar una autocaravana en Escocia y circular con ella por el pa&iacute;s, por lo que no necesitar&aacute;s ninguna documentaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Circular con una autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez que ya tienes tu autocaravana llega el momento de lanzarse a la carretera, pero antes de hacerlo dedica unos minutos a comprobar que todo est&aacute; en orden. Si no tienes mucha experiencia con este tipo de veh&iacute;culos pide que te lo expliquen al detalle, que te muestren c&oacute;mo se comprueban y vac&iacute;an las aguas grises y negras, c&oacute;mo se rellena el agua limpia y d&oacute;nde se encuentra el gas. C&oacute;mo funciona la calefacci&oacute;n, el agua caliente y c&oacute;mo se comprueba la bater&iacute;a auxiliar. Echa un ojo al garaje, que es como se llama al maletero de las autocaravanas, y comprueba que viene equipada con calzos, porque posiblemente los necesitar&aacute;s para nivelar el veh&iacute;culo. En definitiva, todos los entresijos de estas casas rodantes.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, como es un veh&iacute;culo de Reino Unido, el volante est&aacute; a la derecha y deber&aacute;s circular por la izquierda. Y s&iacute;, en tu viaje te enfrentar&aacute;s a no pocas rotondas en las que tendr&aacute;s que girar al rev&eacute;s de como sueles hacerlo en el resto de Europa. Pero calma, si no lo has hecho nunca ver&aacute;s que poco a poco ir&aacute;s se le coge el truco. A todo esto has de sumar que las distancias no se miden en kil&oacute;metros, sino en millas, y la velocidad en millas por hora (mph).
    </p><p class="article-text">
        En Escocia hay todo tipo de carreteras, desde r&aacute;pidas y anchas autopistas hasta carreteras secundarias de un solo carril. Las nacionales convencionales no son especialmente anchas, y eso cuando conduces una autocaravana de gran tama&ntilde;o puede imponer un poco. Aunque te pegues a la l&iacute;nea central de la carretera no pierdas de vista la rueda delantera izquierda, no vaya a ser que la anchura del veh&iacute;culo te juegue alguna mala pasada.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a algunos de los lugares m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s tendr&aacute;s que circular por estrechas carreteras de un solo carril, y por esa v&iacute;a pasar&aacute;n tambi&eacute;n los otros veh&iacute;culos que vengan de frente. Por lo general, los dem&aacute;s conductores ser&aacute;n bastante comprensivos y respetuosos con las autocaravanas, pero eso no quita que facilitemos el paso todo lo posible y que ajustemos nuestra velocidad. En este tipo de carreteras iremos encontrando a nuestro paso diferentes <em>passing places</em>, en los que la carretera se ensancha para que dos veh&iacute;culos puedan cruzarse. Si a lo lejos ves que viene otro veh&iacute;culo de frente y encuentras uno de estos lugares de paso ni lo dudes, detente en &eacute;l antes de que que ambos os encontr&eacute;is en un punto estrecho de la carretera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Colinas de Torridon (Escocia).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Dormir con una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Vamos a uno de los puntos que mayores dudas suele generar al viajar en autocaravana &iquest;D&oacute;nde podemos aparcar para dormir? Aqu&iacute; hay mucho que explicar, as&iacute; que iremos punto por punto.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar diremos que la acampada libre est&aacute; legalmente permitida en Escocia en los lugares p&uacute;blicos y no cercados. Es decir, en toda zona que no sea privada o que no est&eacute; vallada, aunque realmente cada municipio puede tener su regulaci&oacute;n. Es importante informarse bien, pero por lo general, si en un lugar no est&aacute; expresamente prohibido acampar con la autocaravana, es que s&iacute; podemos hacerlo. Si no est&aacute; permitido se nos informar&aacute; con una se&ntilde;al de 'No Overnight Parking', y esto lo encontraremos en multitud de estacionamientos; ya sean aparcamientos de espacios naturales, de monumentos o de establecimientos privados. La gran afluencia de autocaravanas que desat&oacute; la pandemia de covid provoc&oacute; que se pasara a prohibir la pernocta en la mayor&iacute;a de los parkings de municipios o lugares de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que no podemos pernoctar en ning&uacute;n lado libremente? Para nada, pues aunque no sean muchos, siempre podemos encontrar espacios p&uacute;blicos en los que pasar la noche de manera gratuita. Normalmente ser&aacute;n zonas de aparcamiento en las que no haya ninguna prohibici&oacute;n y para encontrarlas lo mejor es recurrir a alguna de las <em>apps </em>de las que te hablamos m&aacute;s adelante. Ten en cuenta que pr&aacute;cticamente todos los parkings de Escocia son de pago y que tendr&aacute;s que pagar tanto si vas a visitar un castillo, una cascada o cualquier lugar de inter&eacute;s. Lo bueno es que algunos de ellos tambi&eacute;n tienen tarifas nocturnas para pasar la noche con la autocaravana.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta segura son los campings, que est&aacute;n perfectamente acondicionados, suelen estar en entornos de gran belleza y ofrecen todos los servicios que podemos necesitar al viajar en autocaravana, como agua, electricidad y puntos de vaciado de aguas grises y negras. La cultura campista en Escocia est&aacute; muy desarrollada y suelen ser siempre espacios familiares y tranquilos. El precio para este tipo de veh&iacute;culo suele rondar los 40&euro; por noche, dependiendo del n&uacute;mero de ocupantes y el tama&ntilde;o del veh&iacute;culo, pero es importante tener en cuenta que muchos cierran sus puertas relativamente pronto, sobre las 20.00 horas o incluso las 18.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        Una alternativa a los campings son las &aacute;reas para autocaravanas. No hay muchas, alrededor de una decena en todo el pa&iacute;s, todas son privadas y suelen tener un precio que ronda las 10 libras (12 euros)&nbsp;por noche, aunque s&iacute; suelen ofrecer todos los servicios. La mayor&iacute;a pertenecen a granjas, h&iacute;picas o fincas agr&iacute;colas. Son tranquilas y, para todo lo que ofrecen, econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Como una opci&oacute;n m&aacute;s, conviene saber que en el Reino Unido existe una gu&iacute;a llamada Brit Stops a la que se acogen diferentes tipos de establecimientos como granjas, destiler&iacute;as o pubs, que ponen a disposici&oacute;n de los viajeros en autocaravana &aacute;reas para pernoctar. Para disfrutar de esta posibilidad es necesario adquirir la gu&iacute;a y solicitar en su web una pegatina que deber&aacute;s lucir en el parabrisas de tu veh&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Acceso a los servicios para autocaravanas en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando viajamos en autocaravana, sea donde sea, dependemos de una serie de servicios que nos dan la independencia suficiente para ser aut&oacute;nomos durante unos d&iacute;as si lo deseamos. Es decir, necesitamos poder llenar el dep&oacute;sito de agua limpia, vaciar los de aguas grises y aguas negras o conectarnos a la red el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        En Escocia los campings ofrecen todos estos servicios, mientras que las &aacute;reas de autocaravanas aseguran al menos los llenados y vaciados de aguas. Si necesitamos reponer la botella de gas lo podremos hacer en las gasolineras. Pero m&aacute;s all&aacute; de los campings podemos encontrar sitios espec&iacute;ficos que ofrecen estos servicios, o al menos algunos de ellos. La mayor&iacute;a ser&aacute;n de pago, pero nos pueden sacar de un buen apuro si no queremos recurrir a un camping. Para localizarlos lo mejor es recurrir a una <em>app</em> espec&iacute;fica para autocaravanas, como de las que te hablamos m&aacute;s abajo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ventajas e inconvenientes de viajar en autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si a&uacute;n nos estamos planteando si emprender este viaje por Escocia en autocaravana o no, puede ser interesante tener en cuenta unas cuantas ventajas y algunos inconvenientes que ayuden a decidirse. La parte positiva: diremos que viajar en autocaravana nos dar&aacute; libertad y flexibilidad, podemos cambiar la ruta f&aacute;cilmente y llegar a sitios m&aacute;s remotos y menos tur&iacute;sticos. Alquilar una autocaravana no es barato, pero en su precio llevamos incluido el alojamiento, el transporte y la cocina, por lo que la inversi&oacute;n se compensa. Nos acerca plenamente a la naturaleza, permiti&eacute;ndonos pernoctar lejos de la civilizaci&oacute;n y amanecer en entornos naturales espectaculares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en su parte negativa hemos de tener en cuenta que una autocaravana es un veh&iacute;culo muy voluminoso, y que no es f&aacute;cil acceder con &eacute;l a seg&uacute;n qu&eacute; sitios. De hecho, visitar el centro de grandes ciudades como Edimburgo o Glasgow se complica, y deberemos dejarla aparcada a gran distancia de los cascos urbanos. Tampoco olvidemos que las restricciones de pernocta son numerosas y que es importante planear bien la ruta para no terminar el d&iacute;a en alg&uacute;n lugar donde no podamos pasar la noche. Algunas carreteras especialmente estrechas pueden suponer un peque&ntilde;o desaf&iacute;o a los menos experimentados y tambi&eacute;n hay que planear bien el llenado y vaciado de aguas, pues los puntos preparados para ello tampoco son muy numerosos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consejos pr&aacute;cticos para viajar por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si vas a viajar por Escocia en autocaravana por primera vez, quiz&aacute; hay algunos consejos pr&aacute;cticos que te puede venir bien tener en cuenta para disfrutar al m&aacute;ximo tu experiencia. Lo primero y m&aacute;s importante, organiza bien tu ruta por Escocia para no perderte sus atractivos m&aacute;s famosos e interesantes. Las Highlands son imprescindibles, as&iacute; como el lago Ness, Inverness y Culloden. Tambi&eacute;n castillos como los de Urquhart, Eilean Donan o Stirling. Y si tienes tiempo, no dudes en incluir la isla de Skye. Acceder a las grandes ciudades con autocaravana no es f&aacute;cil, pero Edimburgo y Glasgow tienen much&iacute;simo que ofrecer. Si quieres, quiz&aacute;, las puedes dejar para otro viaje m&aacute;s urbano y aprovechar la autocaravana para disfrutar de zonas m&aacute;s rurales.
    </p><p class="article-text">
        Como sabes, Escocia es naturaleza en estado puro, est&aacute; plagada de monta&ntilde;as, valles, bosques, r&iacute;os y lagos. En ella todo es verde. De manera que si viajas en autocaravana, aprovecha para llegar hasta los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos. Si encuentras un lugar para pernoctar all&iacute; donde no hay nadie, y solo unas cuantas ovejas, unas vacas peludas de las Highlands o una familia de ciervos te dan los buenos d&iacute;as a trav&eacute;s de la ventanilla al amanecer, podr&aacute;s decir que est&aacute;s en la Escocia m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Para localizar lugares en los que pernoctar y los servicios necesarios, como llenado y vaciado de aguas, utiliza aplicaciones m&oacute;viles como CaraMaps o Park4Night. Son aplicaciones colaborativas y podemos ver los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios y puntuaciones de otros usuarios</a>, lo que siempre es de gran ayuda. Podemos consultar qu&eacute; servicios tienen los campings o las &aacute;reas para autocaravanas, cu&aacute;les son sus precios, as&iacute; como d&oacute;nde hay y c&oacute;mo son los lugares de pernocta repartidos por el pa&iacute;s, si son gratuitos o de pago, y si ofrecen alg&uacute;n servicio. Ten en cuenta que en lugares remotos puede no haber cobertura m&oacute;vil, por lo que conviene planificar con cierta anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo para viajar a Escocia, tanto con autocaravana como sin ella, es llevar ropa impermeable; tanto chubasquero como pantalones o calzado. Los paraguas no son muy &uacute;tiles, porque la lluvia puede ser fina y con viento, as&iacute; que es mejor ir cubierto de pies a cabeza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Furgoneta,Caravanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a21d96-2f72-4ecd-9be1-3d330840e16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: &quot;Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica un alegato que propugna superar los tiempos frenéticos de la vida en las urbes para dejar que el ruralismo impregne el día a día de las ciudades y así conseguir la verdadera independencia que sí es sinónimo de libertad</p><p class="subtitle">Los siete amigos que rehabilitan refugios de montaña para devolverles su dignidad: “Pasamos de una cuadra a un hotel”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si la libertad fuera no depender de nada m&aacute;s que de la comunidad en lugar de poder tenerlo todo a cambio de dinero? &iquest;Y si ruralizar no solo significara acercar el campo a la ciudad, sino todo un cambio de paradigma que se materialice en sociedades m&aacute;s resilientes e independientes a la vez que alejadas del capitalismo? &iquest;Y si cuidamos los saberes ancestrales perdidos por la despoblaci&oacute;n? La respuesta a esos condicionantes vertebra <em>Ruralismo. La lucha por una vida mejor</em> (Errata Naturae, 2025), donde Vanesa Freixa Riba (Rialp, Lleida, 1977) ahonda en su propia experiencia para dar una salida a un mundo fren&eacute;tico que nos aleja de nuestra propia naturaleza. Nunca estuvimos tan lejos de procurarnos a nosotros mismos los alimentos, el agua, las curas y el abrigo que necesitamos para sobrevivir. Retornar a lo local puede ser la salvaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Freixa fue directora de la Escuela de Pastores de Catalunya entre 2009 y 2016, la tercera que se cre&oacute; en Espa&ntilde;a. Enmara&ntilde;ada en compartir y transmitir sus conocimientos, se percat&oacute; de que estaba inmersa en ese mundo porque, en el fondo, era algo que ella tambi&eacute;n quer&iacute;a ser. Tras un proceso lento y pausado de escucha interior, dio el paso. &ldquo;Me vine a vivir a la comarca de El Pallars Sobir&aacute;, en el Pirineo catal&aacute;n, y aqu&iacute; intento ser autosuficiente junto a mi comunidad&rdquo;, comienza su relato.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, esas &uacute;ltimas cinco palabras que Freixa remarca una y otra vez en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es son el eje en torno al cual gira su vida actual, pero tambi&eacute;n su apuesta por el futuro, una apuesta que engloba a la sociedad. Esa es su particular lucha frente a lo que en el libro afirma: &ldquo;Nos hemos dejado llevar, y seguimos haci&eacute;ndolo, por culturas que se han impuesto como predominantes muy lejos de aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Del colapso a la esperanza</h2><p class="article-text">
        Volver a lo local, lo rural y lo comunitario se torna imprescindible para, de nuevo, llegar a tener una libertad que Freixa entiende como &ldquo;el hecho de no depender de casi nada que no sea esencial para alimentar el cuerpo y el alma sin perjudicar la supervivencia y la vida de los dem&aacute;s&rdquo;, y no tanto &ldquo;la posibilidad de tenerlo todo a cambio de dinero&rdquo;. Ella, que se describe como &ldquo;una persona rural que ha iniciado un proceso irreversible de asalvajamiento&rdquo;, y que tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba, sabe bien que el debate est&aacute; entre el colapso y la esperanza.
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            <span class="title">
                Vanesa tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba.                            </span>
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      <p class="quote-text">Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos negar que el cambio clim&aacute;tico se acrecienta cada vez m&aacute;s junto a sus efectos destructores, y que la maquinaria capitalista tiene mucha fuerza, pero no debemos menospreciar el cambio individual y la capacidad de inspiraci&oacute;n para otras personas&rdquo;, comenta al respecto. Y eso es lo que intenta, y consigue, con <em>Ruralismo, </em>publicado en catal&aacute;n en 2023, donde la autora visibiliza que el primer paso para lograr el tan ansiado cambio es pensar que las cosas son posibles. 
    </p><p class="article-text">
        Freixa materializ&oacute; sus anhelos en esta comarca del Pirineo catal&aacute;n despu&eacute;s de ver c&oacute;mo &ldquo;vivir de manera sencilla a d&iacute;a de hoy es car&iacute;simo&rdquo;, seg&uacute;n reconoce. &ldquo;Es un contrasentido muy grande, pero hemos llegado a tal punto que la mayor parte de nuestra alimentaci&oacute;n no est&aacute; vinculada a lo local, en parte por la dificultad de la gente de poderse dedicar a la agricultura o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiado-vida-propia-huerta-urbana_1_12323714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultivar un peque&ntilde;o huerto</a> si no tiene tradici&oacute;n campesina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Frente a la mentalidad urbana, ruralismo</h2><p class="article-text">
        Ruralizar el planeta, agrarizar la vida, como defiende Freixas, pasa tambi&eacute;n por romper con la frontera invisible pero en ocasiones inexpugnable que se ha levantado, con el paso de los a&ntilde;os, entre el mundo rural y el urbano. &ldquo;El urbanismo ha colonizado cualquier espacio, en el sentido de que nos hemos alejado de nuestra propia naturaleza&rdquo;, concede. As&iacute;, las cosas no se dirimen entre el campo y la ciudad, sino entre formas de entender el mundo y la vida. &ldquo;Es dif&iacute;cil que en el momento en el que estamos, con tantas interrupciones constantes, sepamos cu&aacute;les son nuestras labores esenciales y nuestro papel para garantizarlas y potenciarlas en comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos totalmente dependientes de muchísimos factores que nos hacen frágiles. Nos consideramos muy libres pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relación a la soberanía alimentaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La libertad entendida como la piensa Freixa lleva a un camino de conocimientos en el que no todo son buenas se&ntilde;ales. &ldquo;Somos totalmente dependientes de much&iacute;simos factores que nos hacen fr&aacute;giles. Nos consideramos muy libres, pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relaci&oacute;n a la soberan&iacute;a alimentaria&rdquo;, ejemplifica la escritora. Adem&aacute;s, esos conocimientos y saberes ancestrales que siempre consiguieron proporcionar alimento y cobijo a la comunidad se est&aacute;n perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica en el libro, el fen&oacute;meno de la despoblaci&oacute;n rural hacia las grandes urbes supuso autom&aacute;ticamente un desprestigio del conocimiento de estas comunidades. &ldquo;Se los consider&oacute; prescindibles, no se les ve&iacute;a como progreso. Ahora vemos c&oacute;mo una generaci&oacute;n no sabe unos conocimientos que supuestamente, por el lugar en el que vive, s&iacute; tendr&iacute;a que saber. Esos conocimientos son los que proporcionan la autonom&iacute;a a la persona propia que hemos perdido&rdquo;.
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                    alt="&quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;."
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                &quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;.                            </span>
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        Por otro lado, la sociedad ha vilipendiado e ignorado los saberes de las personas m&aacute;s mayores, vistas como elementos no productivos para el sistema. Y no solo eso: &ldquo;La desconexi&oacute;n del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la monta&ntilde;a nos ha hecho m&aacute;s individualistas. Con el debilitamiento de las redes de colaboraci&oacute;n, las comunidades se marchitan o directamente desaparecen&rdquo;<em>.</em>
    </p><h2 class="article-text">Hacia la subversi&oacute;n del modelo econ&oacute;mico y social</h2><p class="article-text">
        Hemos dejado de trabajar con elementos tan b&aacute;sicos como nuestro pensamiento y nuestras manos, a&ntilde;ade Freixa. &ldquo;Es la trampa perfecta que nos ha tra&iacute;do el capital. Somos individuos consumidores de bienes y servicios totalmente ajenos a nosotros que nos hacen ser totalmente vulnerables a cualquier m&iacute;nima cosa que pueda desestabilizar&rdquo; una cadena de producci&oacute;n ajena a la comunidad, dice al hilo de lo que expone en <em>Ruralismo</em>: &ldquo;Bajo el pretexto de la m&aacute;xima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relata en la monograf&iacute;a publicada por Errata Naturae, para contrarrestar esta realidad tambi&eacute;n es necesario un proceso de autoconsciencia: &ldquo;Carecemos de una mirada cr&iacute;tica para reconocer y escapar de un sistema que nos ha esclavizado hasta el punto de cegarnos ante usurpaciones descaradas que hemos naturalizado. Sin embargo, s&iacute; tenemos la capacidad de rebelarnos ante esas colonizaciones y de subvertir un modelo econ&oacute;mico y social que nos conduce a la barbarie&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el pretexto de la máxima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puede parecer lejano, pero hace apenas seis d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a todav&iacute;a exist&iacute;an pueblos casi aut&aacute;rquicos, que se manten&iacute;an mediante el intercambio de bienes con otros. &ldquo;Ahora lo vemos imposible y, sin embargo, somos capaces de volver a adquirir esa soberan&iacute;a y fortalecimiento de los territorios&rdquo;, sostiene la misma Freixa. Para llegar a eso, la autora propugna una especie de sobriedad alejada de la idea de pobreza. &ldquo;Hay que saber bien qu&eacute; necesitas y de qu&eacute; puedes prescindir, pero tambi&eacute;n necesitamos adquirir cierta cultura sobre lo que es estar vinculados a la naturaleza que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica a la tala desaforada de &aacute;rboles en algunas ciudades frente a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas emprendidas en otros lugares que apuestan por la creaci&oacute;n de espacios verdes y resilientes, Freixa aboga por la introducci&oacute;n del campesinado en la ciudad. &ldquo;No es que nos convirtamos en consumidores del campo, sino que seamos personas responsables que sepamos que con nuestras acciones protegemos o destruimos el entorno que nos protege a nosotros mismos&rdquo;, reitera.
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                “Estamos en tal domesticación de la vida humana que nos hemos apartado del sentido más natural y salvaje”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;En beneficio de todas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esas heridas que hacemos a la naturaleza, indefectiblemente son ataques contra nosotros mismos. Freixa prosigue: &ldquo;Estamos en tal domesticaci&oacute;n de la vida humana que nos hemos apartado del sentido m&aacute;s natural y salvaje&rdquo;. Ese salvajismo y &ldquo;animalidad &eacute;tica&rdquo; que expone en su libro hunde sus ra&iacute;ces en la idea de que &ldquo;lo esencial e intuitivo nos proporciona el conocimiento necesario para sostenernos&rdquo;, en sus propias palabras. Es aqu&iacute; donde la autora subraya que todo debe venir acompa&ntilde;ado de justicia social, en donde las personas se unan para conseguir un objetivo com&uacute;n sin importar raza, sexo o condici&oacute;n social alguna. Pero lo material no ser&iacute;a suficiente para una supervivencia digna. Para conseguir esa vida sensible tambi&eacute;n es necesario el amor entre iguales y la cultura como elemento catalizador de uni&oacute;n entre diferentes personas.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute;, dice esta vecina de El Pallars Sobir&aacute; que reh&uacute;ye ser considerada pastora, conseguiremos estar preparados para la vida que vendr&aacute;. Tal y como refleja en su libro, &ldquo;llegar&aacute; eso tan bonito de echar ra&iacute;ces. Y cuando echamos ra&iacute;ces, ejercemos un cuidado. Y cuando cuidamos algo, nos implicamos en un lugar y lo defendemos frente a cualquier amenaza. El cambio se inicia con un sentimiento de comunidad, m&aacute;s all&aacute; de nosotras, en beneficio de todas. Es necesario, pues, dar impulso al esp&iacute;ritu rural&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Medio ambiente,Consumo responsable,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89ac52b9-ea2c-4745-8049-744c3d71eae8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días dan para mucho en Sevilla. Esta es mi ruta para conocer el Alcázar, las Setas, la Giralda, el Parque de María Luisa, Triana y algunos de los grandes clásicos de su gastronomía</p><p class="subtitle">Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Hay dos momentos especialmente buenos para visitar Sevilla. Uno, en primavera, cuando entre marzo y abril los naranjos de las calles se llenan de azahar y su aroma embriaga y enamora a cualquiera que pone los pies en ella. Y otro, cuando por fin se va el sofocante calor del verano, entre finales de septiembre y comienzos de octubre, y la ciudad vuelve a respirar y a pedir calle. Por eso, si est&aacute;s pensando en dedicarle una escapada a Sevilla de dos o tres d&iacute;as, este es uno de esos momentos perfectos.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;s que Sevilla es una ciudad f&aacute;cil de disfrutar, y te voy a contar por qu&eacute;. Tiene fama de ser una de las capitales m&aacute;s bonitas de Espa&ntilde;a, pero esa conclusi&oacute;n es mejor que la saques t&uacute; cuando la recorras con calma. Para eso no necesitar&aacute;s m&aacute;s que tus pies, porque caminando podr&aacute;s recorrer su centro hist&oacute;rico, entrar en algunos de sus grandes monumentos, perderte por Santa Cruz, cruzar el Guadalquivir hasta Triana, descubrir plazas, parques y palacios, y terminar el d&iacute;a, entre tapas, en alguna terraza donde ya se agradece el tan ansiado fresquito.
    </p><p class="article-text">
        Con 72 horas vas bien para conocer la mayor&iacute;a de sus atractivos m&aacute;s imprescindibles. Yo te recomendar&iacute;a al menos un d&iacute;a m&aacute;s, aunque sea para apretar menos la agenda y vivir la ciudad con m&aacute;s calma, con m&aacute;s tiempo para pararte a mirar sin prisas. Pero si es tu primera vez, con tres d&iacute;as tienes suficiente para irte de Sevilla con ganas de volver en cuanto puedas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las Setas con la Giralda al fondo, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: la Sevilla de los grandes monumentos</h2><p class="article-text">
        Yo empezar&iacute;a el viaje por el coraz&oacute;n monumental de Sevilla, y lo har&iacute;a temprano. El Real Alc&aacute;zar es una de esas visitas que merece la pena disfrutar sin tener todav&iacute;a medio d&iacute;a de caminata encima, as&iacute; que reservar&iacute;a buena parte de la ma&ntilde;ana para recorrer sus palacios, patios y jardines. Es uno de los grandes imprescindibles de la ciudad y, si es tu primera vez en Sevilla, aqu&iacute; tienes una de esas visitas que no conviene pasar por alto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si tu escapada coincide con estas semanas de finales de septiembre y octubre, se pueden hacer <a href="https://www.eldiario.es/viajes/seis-monumentos-visitas-nocturnas-disfrutar-noches-septiembre_1_13513896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas teatralizadas nocturnas al Alc&aacute;zar</a>. Una forma diferente de conocer el monumento y, sobre todo, de aprovechar esas temperaturas que ya permiten volver a disfrutar de Sevilla al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Al salir del Alc&aacute;zar tenemos a pocos pasos otro de los grandes iconos de la ciudad, la Catedral y la Giralda. Yo dedicar&iacute;a tiempo a las dos. La Catedral sorprende por sus dimensiones y por todo lo que conserva en su interior, como la tumba de Col&oacute;n, mientras que subir a la Giralda permite cambiar completamente de perspectiva y ver desde arriba buena parte del centro hist&oacute;rico. Mide casi 95 metros de altura, pero tranquilo, para llegar a sus campanas solo tendr&aacute;s que subir 17 escalones.
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                El Real Alcázar de Sevilla.                            </span>
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        Despu&eacute;s toca bajar el ritmo. Desde aqu&iacute; podemos entrar en Santa Cruz y simplemente dejarnos llevar por sus calles, plazas y peque&ntilde;os rincones. No es dif&iacute;cil perderse. El Callej&oacute;n del Agua, la Plaza de Santa Cruz, la Plaza de los Venerables o los Jardines de Murillo nos permiten conocer esta parte de la ciudad sin necesidad de seguir una ruta definida. Aqu&iacute; se agradece caminar sin rumbo fijo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la catedral, pasar&aacute;s s&iacute; o s&iacute; junto al Archivo de Indias, que puede ser muy interesante para quienes quieran conocer la relaci&oacute;n de Sevilla con la historia de Am&eacute;rica. Desde all&iacute; podemos continuar hacia la Plaza del Cabildo &ndash;tendr&aacute;s que buscarla bien porque est&aacute; bastante escondida&ndash; y despu&eacute;s ya estar&aacute;s a un paso del Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla es una ciudad que mira a su r&iacute;o, no se entender&iacute;a la ciudad sin &eacute;l, y la Torre del Oro, el paseo junto al Guadalquivir y los alrededores de la Maestranza nos ofrecen otra cara de Sevilla, m&aacute;s abierta y menos laber&iacute;ntica que la del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Pabellón Mudéjar de la Plaza de América de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: Plaza de Espa&ntilde;a, palacios y el centro de Sevilla</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a cambiar&iacute;a completamente de escenario y empezar&iacute;a en el Parque de Mar&iacute;a Luisa. De nuevo, te recomiendo tom&aacute;rtelo con cierta calma. Para entenderlo viajamos en el tiempo, hasta la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, ya que aqu&iacute; vamos a encontrar algunos de sus pabellones m&aacute;s espectaculares, como el Pabell&oacute;n Mud&eacute;jar, el Pabell&oacute;n de Bellas Artes o el Pabell&oacute;n Real, todos obra del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-anibal-gonzalez-ruta-edificios-emblematicos_1_8271759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitecto sevillano An&iacute;bal Gonz&aacute;lez</a>, al igual que lo es la Plaza de Espa&ntilde;a: la que va a ser la gran protagonista de tu d&iacute;a. Esta plaza es posiblemente el monumento m&aacute;s representativo de la ciudad, y cuando la veas en persona entender&aacute;s por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; podemos regresar hacia el centro caminando y dedicar la siguiente parte del d&iacute;a a unas de las particularidades de Sevilla que mejor se esconden: sus palacios. Casa de Pilatos, el Palacio de la Condesa de Lebrija y el Palacio de las Due&ntilde;as son tres opciones sorprendentes, sin duda, pero no intentar&iacute;a visitarlos todos en una misma escapada. Elegir&iacute;a uno de ellos en funci&oacute;n de lo que m&aacute;s te interese y dedicar&iacute;a tiempo a disfrutarlo. Cualquiera de ellos permite descubrir esa Sevilla de patios, azulejos, jardines y arquitectura palaciega que muchas veces queda en segundo plano frente a los grandes monumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A &uacute;ltima hora de la tarde nos acercaremos hacia la Plaza del Salvador. Es un sitio perfecto para hacer una parada r&aacute;pida y tomarnos algo de pie, en la propia plaza, cuando ya no da el sol. Pero nuestro objetivo realmente es llegar a las Setas, cuyo nombre oficial es Metropol Parasol. Esta enorme estructura de madera se ha convertido con los a&ntilde;os en uno de los s&iacute;mbolos de la Sevilla contempor&aacute;nea y desde su mirador tenemos otra panor&aacute;mica interesante del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las Setas de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Triana y la Sevilla que est&aacute; al otro lado del r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a cruzar&iacute;a el Guadalquivir y me ir&iacute;a a Triana. Aqu&iacute; el objetivo no es encadenar monumentos, sino pasear y entender un barrio que tiene una personalidad muy marcada. Podemos empezar por el Puente de Isabel II, el popular Puente de Triana, y desde all&iacute; recorrer algunas de sus calles m&aacute;s conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La calle Betis es la m&aacute;s evidente, en paralelo al r&iacute;o, pero merece la pena entrar tambi&eacute;n hacia el interior y caminar por Pureza, Alfarer&iacute;a o los alrededores de la iglesia de Santa Ana. Triana conserva buena parte de esa mezcla de tradici&oacute;n, comercios, cer&aacute;mica y vida de barrio que lo hace diferente al centro hist&oacute;rico. El Mercado de Triana es otro punto que podemos incorporar al paseo, especialmente si queremos ver el barrio en uno de sus espacios m&aacute;s cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; dejar&iacute;a que el d&iacute;a avance sin demasiadas prisas ni un listado interminable de visitas, que suficiente hemos tenido ya los dos d&iacute;as anteriores. Una de las mejores cosas que tiene Triana es precisamente que se disfruta caminando, entrando por una calle, saliendo por otra y acerc&aacute;ndonos de vez en cuando al r&iacute;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Puente de Triana, en Sevilla.                            </span>
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        En un momento dado incluso puede surgirnos un plan para cenar por la calle Betis, pegados al Guadalquivir. Pocas cenas pueden tener mejores vistas en Sevilla, con el r&iacute;o delante, la Torre del Oro detr&aacute;s y la Giralda al fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si queremos seguir viendo ciudad, siempre podemos volver hacia el centro cruzando de nuevo el r&iacute;o y continuar el paseo por el entorno del Arenal y el r&iacute;o. Si todav&iacute;a tenemos ganas de seguir caminando, podemos acercarnos hasta la zona de la San Lorenzo o la Alameda, donde tampoco faltar&aacute; ambiente para terminar el d&iacute;a tomando algo.
    </p><p class="article-text">
        Si todo esto durante tres d&iacute;as te ha sabido a poco, apunta dos cosas m&aacute;s. Una: el Museo de Bellas Artes, que bien merece una visita para completar la escapada con una de las pinacotecas m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Y otra: subir hasta lo m&aacute;s alto de Torre Sevilla, popularmente conocida como &ldquo;La Pelli&rdquo; (porque su arquitecto fue C&eacute;sar Pelli). Desde all&iacute; la ciudad queda literalmente a nuestros pies.
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                La Torre del Oro, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Once tapas imprescindibles de Sevilla</h2><p class="article-text">
        No podemos terminar este recorrido por la capital hispalense sin mencionar algunos de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tapas-haran-quieras-ir-sevilla_1_2969141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus templos gastron&oacute;micos</a>, para que t&uacute; elijas el que m&aacute;s te llame en el momento que mejor te venga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla hay bares donde el camarero puede gritar &ldquo;&iexcl;dame una!&rdquo; y en cocina ya saben perfectamente qu&eacute; tiene que salir, sin necesidad de especificar nada m&aacute;s. Para una primera toma de contacto con el tapeo sevillano, yo me apuntar&iacute;a estos nombres, que nunca fallan: El Rinconcillo y sus espinacas con garbanzos, que presume de ser el bar m&aacute;s antiguo de Sevilla, aunque hoy el turismo se haya hecho con &eacute;l; La Barbiana y sus tortillitas de camarones, crujientes y esponjosas al mismo tiempo que te acercan a Sanl&uacute;car de Barrameda en Sevilla; Las Columnas y el montadito de pring&aacute;, donde si eres capaz de alcanzar la barra para pedir ya puedes considerarte un sevillano m&aacute;s; Blanco Cerrillo y los boquerones en adobo, hasta donde te llevar&aacute; tu olfato; y Casa Ricardo y sus croquetas de jam&oacute;n, posiblemente las m&aacute;s cremosas que hayas probado jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones contin&uacute;an con la ensaladilla del Donald, con la patata y la mayonesa en su punto; el jam&oacute;n de Las Teresas, de ese que se funde en el paladar; y la tarta vegetal del Patio San Eloy, que, si lo quieres hacer bien, has de ir al de la calle San Eloy para sentarte en sus escalones de azulejos. Y, si cruzamos el r&iacute;o hasta Triana, hay otras dos paradas que tampoco dejar&iacute;a fuera: la punta de solomillo de Las Golondrinas, donde tampoco pasar&iacute;a por alto sus champi&ntilde;ones; y el solomillo con ajo de Sol y Sombra, de t&iacute;pica ambientaci&oacute;n taurina. El bonus lo dejo para El Tremendo, porque en Sevilla tambi&eacute;n hay bares famosos simplemente por c&oacute;mo tiran la cerveza: bien fr&iacute;a y con la espuma perfecta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 20:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Sevilla,Andalucía,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/hemos-cinco-anos-viajando-mundo-hijas-pequenas-hemos-organizado_1_13426562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c16f9ddd-3be0-45fb-b9bc-fb321b97b7af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1055y326.jpg" width="1200" height="675" alt="Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener niños no tiene por qué significar dejar de viajar. Hemos pasado los últimos cinco años en ruta, disfrutándolas 24/7 y mirando atrás pensamos que ha sido la mejor decisión de nuestras vidas</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Somos Gloria y Jose y los viajes son el elemento que m&aacute;s nos ha unido como pareja desde el primer d&iacute;a. Desde una escapada a Menorca que reservamos a los quince d&iacute;as de conocernos hasta los cinco meses en autocaravana por el norte de Europa de los que acabamos de regresar en compa&ntilde;&iacute;a de nuestras hijas, Candela y Lola.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hab&iacute;amos viajado aprovechando vacaciones y puentes; solo en un par de ocasiones hab&iacute;amos logrado hacer viajes de m&aacute;s de dos meses. Durante el embarazo de nuestra hija mayor, nos dimos cuenta de que surg&iacute;a la oportunidad de poder hacerlo a tiempo completo y llevamos cinco a&ntilde;os de un lado para otro.
    </p><p class="article-text">
        Esta es nuestra historia: los pa&iacute;ses que hemos visitado, c&oacute;mo nos organizamos y educamos a las ni&ntilde;as, qu&eacute; hemos aprendido por el camino y &mdash;lo primero que nos suelen preguntar cuando volvemos a casa entre viaje y viaje&mdash; c&oacute;mo financiamos esta aventura.
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            <span class="title">
                En Montenegro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cinco a&ntilde;os, cinco continentes</h2><p class="article-text">
        Nuestra hija mayor naci&oacute; en abril de 2021. Pasamos su primer verano por el norte de Espa&ntilde;a en autocaravana, el mes de octubre en un apartamento en Roma y tras un par de escapadas m&aacute;s, nos sentimos preparados para pasar seis semanas en Marruecos cuando ten&iacute;a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Una beb&eacute; europea dando sus primeros pasos por las medinas llama la atenci&oacute;n. La cog&iacute;an en brazos y le daban dos besos &mdash;pensamos que en Marruecos es habitual&mdash;, sin mediar palabra con nosotros antes de regalarle alguna chucher&iacute;a. Era mayo de 2022, est&aacute;bamos saliendo del Covid y costaba aceptarlo sin m&aacute;s. Pero volvimos a casa con la idea de que viajar con nuestra hija abr&iacute;a un sinf&iacute;n de posibilidades a la hora de relacionarse con la gente local.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente viaje fue de tres meses por M&eacute;xico y Cuba, pa&iacute;s al que llegamos con bastante miedo a que se pusiese mala. Cuba es sin duda el lugar en el que mejor nos han tratado gracias a ir con nuestra hija. Alquilamos un coche y lo recorrimos desde La Habana a Baracoa, aloj&aacute;ndonos en casas de particulares y podemos decir que tiene un buen pu&ntilde;ado de abuelas y abuelos &mdash;Oda en La Habana, Eusebio en Vi&ntilde;ales, Jorge en Cienfuegos, etc.&mdash; repartidos por la isla.
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                Oda, con quien nos quedamos en La Habana, y con quien aún mantenemos el contacto.                            </span>
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        Luego vinieron tres semanas en Egipto y cinco meses por Turqu&iacute;a, Grecia, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viaje-fin-socialismo-albania-libre-lea-ypi_1_11614655.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albania</a> y Montenegro en autocaravana, con Gloria embarazada. En Turqu&iacute;a nos invitaron a t&eacute; varias veces para conversar con nosotros mediante el traductor del m&oacute;vil y casi en cada mercado en el que hac&iacute;amos la compra, nuestra hija se iba con una pieza de fruta en la mano.
    </p><p class="article-text">
        Ya siendo cuatro, empezamos por irnos cinco semanas a Suiza en autocaravana. La log&iacute;stica se complicaba, pero nos sirvi&oacute; para darnos cuenta de que viajar segu&iacute;a siendo lo que nos apetec&iacute;a hacer. Nada m&aacute;s volver nos decidimos a dar el gran salto: un viaje de nueve meses por Asia &mdash;Singapur, Malasia, Filipinas, Indonesia, Brun&eacute;i, Camboya y Tailandia&mdash; con un salto de casi dos meses a Australia que nuestra hija menor empez&oacute; con un a&ntilde;o reci&eacute;n cumplido.
    </p><p class="article-text">
        De ese viaje, nos encanta recordar que una de sus primeras palabras fue 'rambut&aacute;n', una fruta tropical con la c&aacute;scara roja muy abundante en Malasia e Indonesia. Tambi&eacute;n como le fuimos ense&ntilde;ando a decir &ldquo;hola&rdquo; en el idioma de cada pa&iacute;s y las sonrisas que le echaban cada vez que saludaba.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo nos ha llevado cinco meses por el norte de Europa, en los que nos hemos centrado en Noruega y Dinamarca, pa&iacute;ses muy diferentes. Tienen parques infantiles incre&iacute;bles, bibliotecas espectaculares llenas de recursos l&uacute;dicos, museos con salas para la infancia y parques de atracciones como Legoland.
    </p><p class="article-text">
        Los hemos disfrutado mucho, pero si los comparamos con Asia o Latinoam&eacute;rica sus sociedades son m&aacute;s individualistas y nos ha faltado esa parte social que tanto hemos disfrutado en otros lugares del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Candela, a sus cinco a&ntilde;os, ha pisado los cinco continentes y siempre dice que su pa&iacute;s favorito es Australia por la cantidad de animales ex&oacute;ticos en libertad que vio all&iacute;. Lola, con tan solo dos, ha viajado por m&aacute;s de quince pa&iacute;ses y, aunque no va a recordar gran cosa, pensamos que viajar desde tan peque&ntilde;a ya se nota en su personalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En Suiza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo nos financiamos? La pregunta del mill&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Gloria es profesora y se ha pedido una excedencia por cuidado de menor de tres a&ntilde;os con cada una de ellas. Jose es aut&oacute;nomo y trabaja en <a href="https://elviajemehizoami.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El viaje me hizo a m&iacute;</em></a><em>, </em>nuestro blog de viajes. Nuestra fuente principal de ingresos es la web, pero tambi&eacute;n nos ayuda el alquiler de nuestro piso.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en un viaje largo el ritmo es bajo y se gasta mucho menos dinero que si te vas unos d&iacute;as. Tambi&eacute;n hemos combinado pa&iacute;ses que tienen un nivel de vida alto con otros m&aacute;s econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en los nueve meses por Asia y Australia hicimos una media de unos 125 &euro; al d&iacute;a, aunque l&oacute;gicamente el gasto en unos pa&iacute;ses fue mucho m&aacute;s alto que en otros. Fueron un total de 6.425 &euro; en vuelos; 7.204 &euro; en alojamientos; 8.370 &euro; en comidas y cenas; 4.357 &euro; en actividades, museos, excursiones, buceo y planes con las ni&ntilde;as; 2.859 &euro; en otros transportes y 2.592 &euro; en peque&ntilde;os gastos como caf&eacute;s, cervezas, fruta para las peques, lavander&iacute;a, ropa, s&uacute;per, caprichos e imprevistos.
    </p><p class="article-text">
        El alojamiento es lo que m&aacute;s encarece un viaje. Nos hemos tenido que apa&ntilde;ar con sitios sencillos y en los pa&iacute;ses m&aacute;s caros hemos usado el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intercambio de casas</a> o hemos ido en la autocaravana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gloria, Jose, Candela y Lola en Noruega,                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Criar a tiempo completo (y conciliar sobre la marcha)</h2><p class="article-text">
        Nuestras hijas pasan el cien por cien del tiempo con nosotros. Sin el cole de por medio, la crianza y el trabajo deben convivir a todas horas y es imprescindible organizarse y buscar cierta rutina, exactamente igual que en casa.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro d&iacute;a a d&iacute;a nos levantamos sobre las 6:30 horas y tenemos dos o tres horas para trabajar en el blog y las redes sociales o hacer cualquier gesti&oacute;n administrativa. Cuando las ni&ntilde;as se despiertan sobre las 9:00 horas, empezamos realmente el d&iacute;a desayunando en familia.
    </p><p class="article-text">
        Si toca actividad o excursi&oacute;n, nos preparamos y a disfrutar, pero si hace falta dedicarle m&aacute;s tiempo al trabajo no nos movemos hasta la hora de comer. Jose est&aacute; toda la ma&ntilde;ana con el ordenador y Gloria <em>hace cole</em> o se va a visitar alg&uacute;n sitio con las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Algunas tardes es al rev&eacute;s. Al regresar de la actividad del d&iacute;a, es Gloria la que se queda resolviendo las tareas pendientes mientras Jose se las lleva al parque, a darse un chapuz&oacute;n en la playa o simplemente a dar un paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Día de biblioteca en Oslo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El cole lo hacemos nosotros</h2><p class="article-text">
        Nuestras hijas est&aacute;n fuera de la edad en la que la ense&ntilde;anza es obligatoria y por ahora nos hemos encargado de su educaci&oacute;n nosotros mismos con una mezcla entre <em>homeschooling</em> &mdash;m&aacute;s centrado en el c&oacute;mo&mdash; y <em>worldschooling</em> &mdash;donde lo importante es el d&oacute;nde y de qu&eacute; manera se aprende&mdash; a la que simplemente llamamos <em>cole en ruta</em>.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos con nosotros algunos materiales que nos proporcionan situaciones de aprendizaje, pero realmente es el viaje el que nos da todo lo que necesitamos, ya que al estar en continuo movimiento los est&iacute;mulos son infinitos.
    </p><p class="article-text">
        Nos apoyamos en tres ejes: el contacto con la naturaleza, las visitas tur&iacute;sticas &mdash;museos, bibliotecas, templos de cualquier religi&oacute;n, etc.&mdash; y la interacci&oacute;n con las personas locales, que es lo mejor para acercarte a su cultura y costumbres.
    </p><p class="article-text">
        Les hemos podido explicar qu&eacute; es un glaciar justo delante de uno en Noruega. En Malaca, una ciudad de Malasia, aprendieron que hay diferentes tipos de religiones despu&eacute;s de visitar en un mismo d&iacute;a una iglesia cat&oacute;lica, una mezquita, un templo budista y uno hinduista.
    </p><p class="article-text">
        Candela, con cinco a&ntilde;os, sabe leer y escribir bastante bien y no la hemos obligado: surgi&oacute; de su propio inter&eacute;s. A partir de ah&iacute; empezamos a identificar letras en los carteles que ve&iacute;amos por la calle, a hacerlas con plastilina, a escribirlas sobre la arena o a buscar palabras escondidas.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje termina siendo diferente al de cualquier peque que vaya al cole, pero pensamos que a esas edades es igualmente efectivo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Haciendo cole&quot; en un camping de Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Miedos e incertidumbres</h2><p class="article-text">
        Nuestro mayor miedo ha sido que nuestras hijas se pusieran malas y la mayor sorpresa que apenas ha pasado. En estos a&ntilde;os solo han tenido varias otitis y una ca&iacute;da en Bali con puntos incluidos. Sorprendentemente, los peores virus nos han pillado al volver de cada viaje, cuando hemos pasado varias semanas en las casas de las abuelas, en Ciudad Real y Mondo&ntilde;edo, un pueblo de Lugo. 
    </p><p class="article-text">
        Las videollamadas ayudan, pero ten&iacute;amos claro que volver a menudo era importante para que no perdieran el contacto con las familias. Nosotros vivimos en M&aacute;laga, por lo que probablemente hemos estado con ellas casi el mismo tiempo que si no hubi&eacute;semos estado de viaje.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil fue qu&eacute; hacer ante el segundo embarazo de Gloria, del que nos enteramos de camino a Turqu&iacute;a. En lugar de dar media vuelta, decidimos continuar el viaje hasta el sexto mes de embarazo e hicimos la primera ecograf&iacute;a en Turqu&iacute;a y la segunda en Albania.
    </p><p class="article-text">
        Hay buenos hospitales y profesionales sanitarios bien preparados en casi todos los pa&iacute;ses. Lo &uacute;nico imprescindible es llevar un seguro de viaje con gastos m&eacute;dicos altos &mdash;fuera de Europa, un m&iacute;nimo de un mill&oacute;n de euros&mdash; y que incluya la repatriaci&oacute;n. Se encuentran desde unos 100 &euro; al mes por persona.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las cosas que m&aacute;s nos ha costado gestionar es el tema del dulce. Logramos que Candela apenas lo probase hasta casi los dos a&ntilde;os cuando un gu&iacute;a de Egipto le plant&oacute; un helado de chocolate en la boca sin preguntarnos. Pero en el viaje por Asia hemos tenido que ser mucho m&aacute;s tolerantes en ese sentido de lo que lo hubi&eacute;semos sido de no estar viajando.
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                En &quot;el fiordo de los sueños&quot;, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lo que se aprende viajando en familia</h2><p class="article-text">
        Viajar con nuestras hijas ha cambiado nuestra manera de hacerlo: ahora el ritmo lo marcan ellas. No pretendemos ver mil cosas en un d&iacute;a ni nos apetece. Es suficiente con hacer un plan diario &mdash;una actividad, un museo, un d&iacute;a en la playa&mdash; y muy rara vez encadenamos otro.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto que no todo es bonito. Las ni&ntilde;as echan de menos a la familia m&aacute;s de lo que parece y cuando llegan contratiempos o hay que pasar momentos duros &mdash;como enfermedad grave o fallecimiento de un familiar&mdash; est&aacute;s lejos, sin posibilidad real de volver a casa a tiempo y sin tu red de apoyo cerca. Nos pas&oacute; estando en M&eacute;xico y fueron unos d&iacute;as complicados y dif&iacute;ciles de gestionar.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s cercano no se sorprendi&oacute; con nuestra decisi&oacute;n; otros conocidos nos hac&iacute;an muchas preguntas, sobre todo acerca del colegio. Hoy por hoy les encanta ver que nuestras hijas son muy sociables y empiezan a hablar con cualquiera desde el primer momento. Nos dicen a menudo que se les nota todo lo que han viajado y a nosotros nos encanta.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o nuestra hija mayor ha pedido varias veces ir al cole como sus primos y amigos del pueblo, por lo que hemos decidido aparcar por un tiempo la vida n&oacute;mada y adaptarnos a sus necesidades. Este septiembre las ni&ntilde;as empiezan a ir al colegio p&uacute;blico en M&aacute;laga, Gloria se reincorpora a su trabajo y Jose seguir&aacute; trabajando en el blog desde casa.
    </p><p class="article-text">
        Estos a&ntilde;os hemos aprendido que hay muchas formas de educar y no descartamos ninguna de ellas en un futuro. Pero despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os en movimiento necesitamos probar un tiempo con un tipo de vida m&aacute;s usual.
    </p><p class="article-text">
        Ya a punto de volver a casa nos damos cuenta de todo lo que ha significado haber pasado cinco a&ntilde;os viajando con ellas. Un mont&oacute;n de experiencias vividas y de tiempo de calidad en familia que ya nunca nos podr&aacute; quitar nadie.
    </p><p class="article-text">
        Tener hijas nos ha liberado y nos ha empujado a construir el proyecto de vida que queremos. Hemos logrado vivir sin prisas en un mundo donde <a href="https://www.eldiario.es/era/robo-placer-rascarnos-ombligo_129_13455754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tener tiempo</a> parece haberse convertido en la norma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Lanchas y Jose López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/hemos-cinco-anos-viajando-mundo-hijas-pequenas-hemos-organizado_1_13426562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 20:45:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Guías Turísticos,familias,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89f91325-9f66-4ed6-b600-6fff6fa64c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149600.jpg" width="1398" height="786" alt="¿Qué fue del &#039;couchsurfing&#039;? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ideada hace 23 años, la plataforma Couchsurfing dio nombre a un fenómeno viajero que permitía conocer mundo ahorrando al pernoctar en casa ajena y a gente local con valores similares, pero la imposición de pago en los últimos años ha viciado el concepto</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Lo que hace a&ntilde;os surgi&oacute; como una red solidaria para viajar y proporcionar alojamiento a una comunidad mundial que destilaba buen rollo y acercamiento se ha convertido en un bonito recuerdo al que muchas personas no piensan volver. Ya sea por preferir una cama a un sof&aacute;, por lo viciada que est&aacute; la aplicaci&oacute;n tras pasar a ser de pago o por haber sufrido alguna que otra mala experiencia &ndash;la mayor&iacute;a causadas por anfitriones varones que quieren ligar con las viajeras&ndash;, Couchsurfing ha dejado de ser una opci&oacute;n como lo era antes. Ahora, para usarla, anfitriones y hu&eacute;spedes deben pagar una membres&iacute;a que puede ser mensual, trimestral o anual y ronda los 22,99 euros al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta plataforma vio la luz en 2003. Todo surgi&oacute; cuando Casey Fenton, un joven estadounidense, quiso viajar a Islandia. No ten&iacute;a dinero para alojamiento, por lo que envi&oacute; correos electr&oacute;nicos a 1.500 estudiantes de la ciudad. Que muchos de ellos le abrieran las puertas de sus casas hizo que se le encendiera una bombilla que ha iluminado el camino de decenas de miles de personas en todo el mundo durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Luc&iacute;a Arag&oacute;n, gaditana asentada en Madrid que comenz&oacute; a utilizar Couchsurfing cuando estaba de Erasmus en Francia. &ldquo;As&iacute; nos fuimos a Lyon. Cuando yo me convert&iacute; en <em>host </em>[hospedadora] fue al a&ntilde;o siguiente, cuando viv&iacute; unos meses en Chile. Recuerdo a Sandro. Junto a &eacute;l supe de verdad lo que es dejar tu casa a un extra&ntilde;o, compartir con esa persona y que t&uacute;, como hu&eacute;sped, te llegues a abrir con ella&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o. Luego llegaron las visitas a Argentina y Uruguay, tambi&eacute;n gracias a esta plataforma que acab&oacute; dando nombre a una manera de viajar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vecina de la capital que tiene ahora 29 a&ntilde;os confiesa: &ldquo;No s&eacute; si es porque antes era m&aacute;s inconsciente, pero ahora me asustar&iacute;a m&aacute;s acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas&rdquo;. Como tantas otras personas, dej&oacute; de utilizar la plataforma cuando se volvi&oacute; de pago, justo durante la pandemia. Ahora se ha decantado por Quouch, una aplicaci&oacute;n similar orientada al colectivo LGTBI.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si es porque antes era más inconsciente, pero ahora me asustaría más acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Aragón</span>
                                        <span>—</span> 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hombres y experiencias desagradables</h2><p class="article-text">
        Marta Montojo tambi&eacute;n vive en Madrid, tiene 32 a&ntilde;os y recalca que, pese a haber experimentado una situaci&oacute;n desagradable, no desaconsejar&iacute;a su uso. Era 2016 y realizaba su gran viaje sola por Australia, donde pas&oacute; la peor Nochevieja que recuerda. &ldquo;Me aloj&eacute; en casa de un chico, y tambi&eacute;n hab&iacute;a otra chica. Ella y yo cuadramos genial, pero &eacute;l se puso muy baboso con las dos. Lleg&oacute; a ser realmente inc&oacute;modo&rdquo;, relata. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Es una situaci&oacute;n rara porque no sabes d&oacute;nde ir. Est&aacute;s en casa de un extra&ntilde;o. Nos hicimos fuertes las dos, le pusimos l&iacute;mites y nos fuimos al d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zaida hab&iacute;a conseguido viajar por Rusia e Islandia sin ning&uacute;n tipo de problema con Couchsurfing hasta que lleg&oacute; a Berl&iacute;n. &ldquo;Donde menos te lo esperas, en una capital europea, es donde te llevas el susto&rdquo;, introduce. Esta vecina de Tres Cantos (Madrid) cuenta a sus 40 a&ntilde;os que el se&ntilde;or que la hospedaba &ldquo;no supo entender un no por respuesta y se sobrepas&oacute;&rdquo;. De aquello hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Se sinti&oacute; culpable: &ldquo;Eran otros tiempos y no ten&iacute;amos las cosas tan claras como ahora. Pensaba que yo me hab&iacute;a metido en la boca del lobo y no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente se fue de esa casa.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones siguen ocurriendo. Hace apenas unos d&iacute;as, Ariadna (<a href="https://www.instagram.com/stepsbyari/reels/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@stepsbyari</a>) compart&iacute;a en su Instagram una experiencia similar. Tiene 28 a&ntilde;os y est&aacute; recorriendo el mundo a pie hasta llegar a Nepal. &ldquo;Me he quedado dos d&iacute;as en casa de un chico, pero, la verdad, no estaba nada c&oacute;moda&rdquo;, comienza antes de decir que hay chicos que lo que quieren es ligar. Y sigue: &ldquo;Es un poco inc&oacute;modo cuando est&aacute;s como mujer sola viajando poner l&iacute;mites con esto, porque al final est&aacute;s en casa de esa persona y no quieres violentarla, pero es que t&uacute; tampoco te tienes que violentar. Prefiero volver a mi tienda, prefiero volver a dormir fatal y estar m&aacute;s tranquila, la verdad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ariadna (@stepsbyari)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Alan tambi&eacute;n se vio en un brete parecido. Iba a viajar unos d&iacute;as a Washington y decidi&oacute; utilizar el periodo de prueba de la aplicaci&oacute;n. Un hombre le respondi&oacute;: &ldquo;Le vi con muchas ganas de que yo me hospedara y me trataba demasiado bien, como si tuvi&eacute;ramos confianza, y tras ver rese&ntilde;as de otros hombres diciendo que solo dejaba que se hospedaran hombres para ligar con ellos decid&iacute; cancelarlo&rdquo;. Por aquel entonces, &eacute;l tendr&iacute;a unos 18 a&ntilde;os y el anfitri&oacute;n unos 30.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Montojo recalca que &ldquo;hay un punto ah&iacute; que es una mierda, porque en teor&iacute;a la gente de la plataforma se mueve con unos valores para hacer un favor a la comunidad de viajeros&rdquo;. Para evitar que estas situaciones se repitan, la plataforma da la opci&oacute;n de reportar el perfil del hospedador.
    </p><h2 class="article-text">Atra&iacute;dos por el buen rollo</h2><p class="article-text">
        Couchsurfing llev&oacute; a Sol Acu&ntilde;a a conocer Londres, Par&iacute;s y algunas ciudades de Alemania y Estados Unidos. Adem&aacute;s, ella aloj&oacute; a gente en su casa de Sevilla. A d&iacute;a de hoy, esta costarricense vive entre Costa de Marfil y Espa&ntilde;a. &ldquo;Tuve un peque&ntilde;o trauma en casa de uno, pero fue porque no ten&iacute;a sof&aacute; y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quer&iacute;a ir. Se qued&oacute; dos semanas al final, hasta que le ech&eacute;&rdquo;, rememora. Tambi&eacute;n tuvo un compa&ntilde;ero de piso que era <em>host</em> y que utiliz&oacute; la plataforma para ligar, aunque no expl&iacute;citamente. &ldquo;Solo recib&iacute;a chicas y se li&oacute; con un par de ellas&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuve un pequeño trauma en casa de uno, no tenía sofá y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quería ir. Se quedó dos semanas al final, hasta que le eché</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sol Acuña</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Acu&ntilde;a, que tiene 37 a&ntilde;os, utiliz&oacute; Couchsurfing desde los 18 hasta los 25. Como tantas otras personas, no solo se sinti&oacute; atra&iacute;da por la posibilidad de pernoctar de forma gratuita, sino por el ambiente que se creaba entre el viajero y el anfitri&oacute;n. &ldquo;La dej&eacute; de usar porque prefiero dormir en lugares m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela P&aacute;ramo tambi&eacute;n se decant&oacute; por convertirse en hospedadora por el buen rollo que se creaba. Nunca pens&oacute; que viajar con Couchsurfing pudiera ser peligroso. Ella tiene 33 a&ntilde;os, procede de Bogot&aacute; y vive en la capital espa&ntilde;ola: &ldquo;Puedes ver el perfil de la persona, que tiene fotos y algo de informaci&oacute;n, y comentarios de otras personas&rdquo;. Judit Alonso, barcelonesa asentada en Alemania, a&ntilde;ade que para ella la plataforma era algo m&aacute;s que una forma de conseguir un lugar para dormir: &ldquo;Me ayud&oacute; a conocer gente local y hacer actividades juntos, como p&iacute;cnics o <em>quizzes</em> musicales. Para m&iacute; fue la llave que abri&oacute; la puerta a mi grupo de amigos franceses en Par&iacute;s. Con bastantes de ellos sigo manteniendo contacto a d&iacute;a de hoy&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        La venezolana Claudia Paparelli se decant&oacute; por Couchsurfing cuando tuvo que ir a cubrir la guerra de Ucrania en 2022 como periodista. &ldquo;Llegu&eacute; a una casa en Polonia en la que se supon&iacute;a que viv&iacute;a una familia, pero me recibi&oacute; solo el padre. Me dio algo de miedo, pero fue todo bien y me ayud&oacute; mucho&rdquo;, precisa. En Ucrania, otra familia le arm&oacute; un peque&ntilde;o colch&oacute;n en el suelo. Estuvo con ellos una semana. &ldquo;No la he vuelto a utilizar, pero no la descarto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Altruismo viciado con el pago</h2><p class="article-text">
        Hay muchas personas que tienen la suerte de recordar Couchsurfing como una red en la que nunca han vivido malas experiencias. Una de ellas es Ligia Berrocal, quien a sus 40 a&ntilde;os explica que us&oacute; la aplicaci&oacute;n desde el 2005 hasta el 2012. &ldquo;La gente se mov&iacute;a por puro altruismo y generosidad, por esa cosa tan bonita de compartir tu espacio con el otro&rdquo;, profundiza. Desde su punto de vista, viajar a casas de extra&ntilde;os es <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ultimos-autoestopistas-nadie-viaja-dedo-si-no-pagas-sospechoso_1_12450588.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la misma locura que hacer autostop</a>. &ldquo;Si lo piensas mucho, no lo haces, pero hay que confiar&rdquo;, defiende esta madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las últimas personas que alojé eran turistas que se encerraban en la habitación hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitación por cero euros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zaida</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luis R&iacute;os tambi&eacute;n ha tenido suerte en la plataforma. Este venezolano de 31 a&ntilde;os todav&iacute;a recuerda con cari&ntilde;o una especie de romance, tal y como &eacute;l lo denomina, que tuvo con una viajera brasile&ntilde;a que acogi&oacute;. &ldquo;Dej&eacute; de usar Couchsurfing durante un tiempo. Cuando dej&oacute; de ser algo altruista y ya hab&iacute;a que pagar baj&oacute; much&iacute;simo el ritmo. He visto que han cambiado la interfaz y no me parece cara la membres&iacute;a, as&iacute; que he pagado tres meses a ver qu&eacute; tal va la cosa&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Zaida no piensa as&iacute;. Para ella, la aplicaci&oacute;n se ha ido degradando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo desde que obligaron a pagar por su uso. &ldquo;Hay que pagar hasta para alojar a gente. Yo como me niego a darles ni un euro, tengo secuestrados mis datos, porque tampoco puedo borrar mi cuenta&rdquo;, se queja. A ello se suma que se ha ido perdiendo esa comunidad de valores entre viajeros: &ldquo;Ya no es el mismo esp&iacute;ritu. Las &uacute;ltimas personas que aloj&eacute; eran turistas que se encerraban en la habitaci&oacute;n hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitaci&oacute;n por cero euros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-animales-guia-desplazarte-perro-gato-forma-segura-imprevistos_1_13375972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69d9134c-20a3-4cf1-b3b5-586ffcc52bf9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el microchip y las vacunas, hasta las normas de cada medio de transporte o la elección del alojamiento. Estas son las claves para que tu mejor amigo también disfrute del viaje</p><p class="subtitle">Las mejores playas caninas españolas para darte un baño con tu perro</p></div><p class="article-text">
        Muchas personas no se plantean ir de vacaciones sin su perro o su gato. Igual que se busca un destino concreto, se prepara la maleta o se organiza el viaje, tambi&eacute;n hay quien reserva un sitio para el comedero, el transport&iacute;n o la correa porque tiene claro que su compa&ntilde;ero de cuatro patas tambi&eacute;n va a formar parte de la escapada.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, viajar con un animal requiere cierta organizaci&oacute;n. Encontrar un alojamiento donde sea bienvenida es solo una parte del proceso. Tambi&eacute;n hay que revisar la documentaci&oacute;n, conocer las normas del medio de transporte, preparar su equipaje y tener en cuenta algunos detalles para que el viaje sea lo m&aacute;s c&oacute;modo para todos, sin caer en posibles imprevistos.
    </p><p class="article-text">
        Para pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, hemos reunido todo lo que conviene revisar antes de salir de casa y los principales consejos para desplazarte con tu animal de forma segura, instalaros en el destino con buen pie y disfrutar de las vacaciones con la tranquilidad de saber que est&aacute; todo bajo control.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Para muchos, la compañía de su animal es parte del viaje.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Antes de salir: documentaci&oacute;n, salud y planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una buena parte de los problemas que pueden surgir durante unas vacaciones con animales se evitan mucho antes de salir de casa. Dedicar un poco de tiempo a preparar el viaje con antelaci&oacute;n permite salir con mucha m&aacute;s tranquilidad y evitar sorpresas de &uacute;ltima hora.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es comprobar que el animal tiene toda la documentaci&oacute;n en regla. En Espa&ntilde;a es obligatorio que perros, gatos y hurones est&eacute;n identificados mediante microchip, y conviene asegurarse de que los datos asociados siguen siendo correctos por si fuera necesario localizar al propietario. Tambi&eacute;n hay que revisar que las vacunas est&eacute;n al d&iacute;a, especialmente la de la rabia, obligatoria en la mayor&iacute;a de comunidades aut&oacute;nomas y necesaria para viajar por numerosos pa&iacute;ses europeos. Si el destino est&aacute; dentro de la Uni&oacute;n Europea, adem&aacute;s, ser&aacute; imprescindible llevar el Pasaporte Europeo para Animales de Compa&ntilde;&iacute;a, que expide un veterinario autorizado.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, una visita al veterinario antes de salir nunca est&aacute; de m&aacute;s, especialmente si el viaje va a ser largo o el destino presenta riesgos sanitarios diferentes a los habituales. El profesional podr&aacute; comprobar que el animal est&aacute; en buenas condiciones para viajar, recomendar tratamientos preventivos frente a par&aacute;sitos o enfermedades presentes en la zona y resolver cualquier duda relacionada con el desplazamiento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena dedicar unos minutos a investigar las normas del lugar de destino. En Espa&ntilde;a, no todos los municipios permiten el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/playas-perros-espana_1_10419565.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acceso de animales a playas</a>, parques o espacios naturales, y algunos pa&iacute;ses exigen tr&aacute;mites adicionales antes de cruzar la frontera. Aprovechar esa planificaci&oacute;n para localizar una cl&iacute;nica veterinaria de urgencias cerca del alojamiento puede venir muy bien si de pronto necesitamos recurrir a una.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El transporte de animales en tren puede variar según la compañía ferroviaria."
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            <span class="title">
                El transporte de animales en tren puede variar según la compañía ferroviaria.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La maleta del peludo: todo lo que conviene llevar</h2><p class="article-text">
        Si tu maleta se prepara pensando en todo lo que puedes necesitar durante las vacaciones, la de tu animal merece exactamente la misma atenci&oacute;n. Llevar lo imprescindible evitar&aacute; compras de &uacute;ltima hora y ayudar&aacute; a que el animal se adapte mejor a un entorno que, para &eacute;l, ser&aacute; completamente nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante es no modificar su alimentaci&oacute;n durante el viaje si no es necesario. Llevar pienso suficiente para toda la estancia, junto con su comedero y un bebedero port&aacute;til o plegable, ayudar&aacute; a evitar cambios bruscos de dieta que puedan provocar molestias digestivas.
    </p><p class="article-text">
        Tan importante como la comida es que encuentre algo familiar cuando llegue al destino. Su cama, una manta o alguno de sus juguetes favoritos conservan olores conocidos que pueden ayudar a reducir el estr&eacute;s y facilitar la adaptaci&oacute;n durante los primeros d&iacute;as. Es un gesto sencillo pero muy &uacute;til, sobre todo en animales poco acostumbrados a viajar.
    </p><p class="article-text">
        En la maleta tampoco deber&iacute;a faltar el collar o arn&eacute;s, la correa, una chapa identificativa con un tel&eacute;fono de contacto, bolsas para recoger excrementos y algunas toallitas limpiadoras. Junto a todo ello conviene guardar la cartilla sanitaria, el pasaporte europeo si fuera necesario y un peque&ntilde;o botiqu&iacute;n con gasas, un desinfectante apto para animales, pinzas para <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/si-encuentras-animal-peligroso-biologo-atencion-prestar-garrapata-xp_1_13396548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retirar garrapatas</a> y cualquier medicaci&oacute;n que tome de forma habitual. Incluso puede ser buena idea llevar una fotograf&iacute;a reciente del animal, ya que puede facilitar su identificaci&oacute;n en caso de p&eacute;rdida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un gato viajando en su mochila.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo viajar con tu animal seg&uacute;n el medio de transporte</h2><p class="article-text">
        Una vez elegido el destino y preparado todo lo necesario, llega el momento de pensar en el trayecto. Aunque las normas var&iacute;an seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a y el tipo de servicio, hay una recomendaci&oacute;n que siempre conviene seguir: consultar las condiciones antes de comprar los billetes. As&iacute; evitar&aacute;s sorpresas de &uacute;ltima hora y podr&aacute;s organizar el viaje con tiempo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En coche</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El coche sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda para muchas familias, ya que permite hacer paradas cuando sea necesario y adaptar el ritmo del viaje a las necesidades del animal. Eso s&iacute;, la seguridad debe ser una prioridad. La normativa obliga a que el animal viaje correctamente sujeto para que no interfiera con la conducci&oacute;n, ya sea mediante un arn&eacute;s homologado anclado al cintur&oacute;n de seguridad, un transport&iacute;n adecuado o un sistema de separaci&oacute;n entre el habit&aacute;culo y el maletero.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en el caso de los perros, es recomendable hacer una parada cada dos horas aproximadamente para que pueda beber, estirar las patas y hacer sus necesidades. Durante el trayecto conviene mantener una buena ventilaci&oacute;n, pero sin permitir que saquen la cabeza por la ventanilla, una pr&aacute;ctica tan habitual como desaconsejada por el riesgo de lesiones. Y, por supuesto, nunca deben quedarse solos dentro del veh&iacute;culo estacionado, especialmente en verano, ya que la temperatura en el interior puede aumentar en pocos minutos y provocar un golpe de calor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En tren</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Viajar en tren suele ser una alternativa c&oacute;moda, aunque las condiciones cambian seg&uacute;n el operador y el tipo de servicio. En algunos trayectos existen l&iacute;mites de peso o es obligatorio que el animal viaje dentro de un transport&iacute;n, mientras que en otros pueden viajar con correa y, si corresponde, con bozal. En Renfe, por ejemplo, en determinados trenes AVE pueden viajar perros de hasta 40 kilos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, antes de reservar conviene consultar las normas espec&iacute;ficas de la compa&ntilde;&iacute;a, comprobar si es necesario adquirir un billete para el animal y confirmar si existe un n&uacute;mero m&aacute;ximo de animales permitido por tren, que tambi&eacute;n puede ocurrir.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En avi&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El avi&oacute;n suele exigir una planificaci&oacute;n mayor. Las aerol&iacute;neas establecen sus propias condiciones y el n&uacute;mero de animales que pueden viajar en cada vuelo suele ser limitado, por lo que es recomendable hacer la reserva con suficiente antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo habitual es que los animales peque&ntilde;os puedan viajar en cabina dentro de un transport&iacute;n homologado, siempre que no superen el peso m&aacute;ximo permitido por la compa&ntilde;&iacute;a, mientras que los de mayor tama&ntilde;o deben hacerlo en la bodega, tambi&eacute;n dentro de un transport&iacute;n que cumpla la normativa. Los veterinarios, adem&aacute;s, suelen desaconsejar sedar a los animales antes del vuelo salvo que exista una indicaci&oacute;n m&eacute;dica expresa, ya que los sedantes pueden aumentar el riesgo de complicaciones respiratorias o cardiovasculares durante el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En barco</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las condiciones tambi&eacute;n var&iacute;an entre navieras. Algunas disponen de zonas espec&iacute;ficas para animales e incluso camarotes adaptados, mientras que en otras los animales deben permanecer en espacios reservados durante la traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si el trayecto va a ser largo y el animal es propenso al mareo, conviene consultar previamente al veterinario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El perro, un viajero más.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ya en destino: alojamiento, rutinas y actividades</h2><p class="article-text">
        Encontrar un alojamiento que admita animales es solo el primer paso. Antes de confirmar la reserva, conviene consultar sus condiciones, ya que algunos establecimientos limitan el tama&ntilde;o o el n&uacute;mero de animales, aplican suplementos o no permiten dejarlos solos en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vez instalado, preparar un rinc&oacute;n con su cama y sus juguetes ayudar&aacute; a que el animal se adapte antes al nuevo entorno. E igual que dec&iacute;amos que es buena idea localizar una cl&iacute;nica veterinaria cercana, tambi&eacute;n conviene conocer las zonas de paseo, parques o playas caninas, si las hubiera.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sabemos que no es f&aacute;cil, durante las vacaciones conviene mantener sus rutinas habituales. Respetar los horarios de comida y paseo, evitar las horas de m&aacute;s calor y procurar que siempre tenga agua disponible le ayudar&aacute; a disfrutar del viaje igual que el resto de la familia. Si vais a hacer excursiones, comprueba antes que los animales est&aacute;n permitidos y elige recorridos acordes a su edad y condici&oacute;n f&iacute;sica.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si no puede venir?</h2><p class="article-text">
        Aunque viajar con un gato o perro es cada vez m&aacute;s sencillo, no todo el mundo est&aacute; dispuesto a ello. Hay destinos, actividades o desplazamientos demasiado largos que pueden resultar estresantes para algunos animales y, en esos casos, lo m&aacute;s responsable es dejarlos al cuidado de otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Puedes recurrir a familiares o amigos de confianza, cuidadores profesionales o residencias autorizadas. Sea cual sea la opci&oacute;n elegida, conviene asegurarse de que el animal estar&aacute; bien atendido y mantendr&aacute;, en la medida de lo posible, sus horarios y rutinas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante recordar que la nueva <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ley-bienestar-animal-2023_1_10366433.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Bienestar Animal</a> establece l&iacute;mites al tiempo que pueden permanecer solos sin supervisi&oacute;n: en el caso de los perros, no m&aacute;s de 24 horas consecutivas, y en el de los gatos, un m&aacute;ximo de tres d&iacute;as. En definitiva, unas buenas vacaciones solo son posibles si sabes que ellos tambi&eacute;n est&aacute;n bien, tanto si viajan contigo como si esperan tu regreso a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-animales-guia-desplazarte-perro-gato-forma-segura-imprevistos_1_13375972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Perros,Gatos,Animales]]></media:keywords>
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