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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viajes]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bar-vinos-famoso-mundo-edita-libro-muda-tokio-abre-tienda-deja-punk-pasarse-pop-cat_1_13464449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cb914d7-e736-44af-b2af-132c0e065dda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x904y512.jpg" width="1200" height="675" alt="El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Bar Brutal, en El Born de Barcelona, ha sido durante trece años un faro para los amantes del vino natural. Ahora, con una reputación a prueba de bombas, se expande con la filosofía que ha seguido a rajatabla desde sus inicios: que absolutamente nadie sepa qué viene a continuación</p><p class="subtitle">De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas</p></div><p class="article-text">
        Los hermanos Colombo, Stefano y Max, son una leyenda de la hosteler&iacute;a barcelonesa. Llegaron sin avisar y pillaron a la gastronom&iacute;a de la capital catalana con la guardia baja cuando subieron la persiana del Xemei, un restaurante de ra&iacute;ces venecianas que tard&oacute; poco en convertirse en una parada obligatoria para los amantes de la buena cocina y los fan&aacute;ticos de la pasta y que hasta roz&oacute; el culto cuando Woody Allen lleg&oacute; un buen d&iacute;a tarde a su reserva y le dijeron que ya se pod&iacute;a volver por donde hab&iacute;a venido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no fue hasta que abrieron el Bar Brutal cuando pasaron a la escena global donde son un referente desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Su apuesta por los vinos naturales, lo exclusivo de su cliente, lo osado de su ubicaci&oacute;n y una carta en la que abundan los platillos y se desde&ntilde;a lo pomposo, los ha llevado a la cima, hasta ser considerado el mejor bar de vinos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El negocio se ha multiplicado tanto que ahora los fans del Brutal pueden llevarse un recuerdo en forma de camiseta en la tienda Bazar Brutal que han abierto justo al lado. No es una idea marciana, sino el resultado de una ecuaci&oacute;n que Stefano Colombo quiso resolver: &ldquo;&iquest;Si vendemos 5000 camisetas del bar sin tener un sitio espec&iacute;fico en el que hacerlo, como simple interacci&oacute;n con nuestros clientes despu&eacute;s de comer o cenar o hacernos una visita, no podr&iacute;amos hacerlo incluso mejor abriendo un lugar en el que vendamos justamente eso?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Stefano ejerce de improvisado portavoz mientras que su hermano ha permanecido m&aacute;s cerca de los fogones, pero siempre se atribuyen los m&eacute;ritos al cincuenta por ciento. Brutal fue su segundo local despu&eacute;s del mencionado Xemei. &ldquo;La historia del bar es la historia de nuestra vida&rdquo;, cuenta.
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                Fotografía incluida en el libro del Bar Brutal                            </span>
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        Los hermanos decidieron apostar por el vino natural tras viajar a Copenhague y a Par&iacute;s y ver que all&iacute; estaba explotando una escena que aqu&iacute; no exist&iacute;a o era extremadamente residual. El local es cosa de Joan Valencia, uno de los grandes distribuidores y expertos en vino del pa&iacute;s, que un buen d&iacute;a, en 2012, les dijo que ten&iacute;a a mano una tienda de vinos con m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de trayectoria. La due&ntilde;a quer&iacute;a jubilarse y no sab&iacute;a a qui&eacute;n vend&eacute;rsela. Adem&aacute;s, ten&iacute;a una licencia de bar. &ldquo;Fui al local con Joan y nos enamoramos, pensamos que Barcelona no se pod&iacute;a perder esto&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, cuando abrieron las puertas, las cosas parec&iacute;an funcionar a c&aacute;mara lenta, pero la percepci&oacute;n general no era la misma. &ldquo;Iba a cualquier sitio y me hablaban del Bar Brutal. Iba a ferias, a Copenhague, a Tokio, y me dec&iacute;an 'hostia, el Bar Brutal'&rdquo;, cuenta Colombo. &ldquo;Cuando en cada restaurante o evento ya nos identificaban como los del Brutal, nos mir&aacute;bamos y pens&aacute;bamos 'joder aqu&iacute; est&aacute; pasando algo y lo sabe todo el mundo'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras una pausa, Colombo a&ntilde;ade: &ldquo;Tambi&eacute;n, obviamente, cuando empezaron a llegar las multas del Ayuntamiento. Cuando cada semana hab&iacute;a una multa, era se&ntilde;al de que aquello funcionaba. Si molestas mucho, es porque hay gente (sonr&iacute;e)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Bar Brutal es ahora un templo que llena noche tras noche con una clientela internacional que no olvida a los locales que lo vieron nacer. Probablemente, la mayor dificultad que afronta es ser capaces de huir de su propia reputaci&oacute;n para no quedarse anclados en un concepto que era enormemente singular hace d&eacute;cada y media, pero que ahora han copiado en cada capital de Occidente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El reto es salir de las olas de moda, que ya es complicado, e invertir en el futuro. La gente m&aacute;s joven es fundamental, ahora tenemos un equipo cada vez m&aacute;s joven. Y la otra clave es conectar. En una &eacute;poca en la que todo es pantalla, queremos conectar con nuestra comunidad. Pensamos mucho en ello y en c&oacute;mo hacerlo de una forma org&aacute;nica&rdquo;, asevera Colombo.
    </p><p class="article-text">
        El restaurador defiende que en tiempos en los que incluso los productores de vino est&aacute;n entrando en una nueva era, ellos siguen comprometidos con sus valores y su filosof&iacute;a. Dicho esto, el Brutal ha evolucionado. Colombo compara la evoluci&oacute;n del vino natural con la m&uacute;sica: &ldquo;Al principio era punk. Luego el punk se normaliz&oacute; y lo mismo ha sucedido con el vino natural, que evolucion&oacute; hacia una suerte de pop. Ahora escuchas a The Clash en la radio y no piensas 'Dios m&iacute;o, &iquest;qu&eacute; es esto?'. El vino natural tampoco parece algo escandaloso. No puedes ser punk solo por ser punk&rdquo;.
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                Interior del Bar Brutal                            </span>
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        De momento, el Brutal acaba de aliarse con la ic&oacute;nica revista Apartamento, una de esas publicaciones de culto que ha marcado tendencia desde su fundaci&oacute;n, all&aacute; por 2008, para editar un libro que cuenta la historia del bar con el mismo estilo ca&oacute;tico y con aires de fanzine de grapas que les ha marcado desde el d&iacute;a uno: <em>Bar Brutal: A cookbook of revelations</em>. Y lo hace a trav&eacute;s de la mirada de casi ochenta amigos que han sido testigos directos de la evoluci&oacute;n de un garito que ha roto todos los moldes.
    </p><p class="article-text">
        Con las firmas de m&uacute;sicos como Al Doyle de LCD Soundsystem, Daniel Kessler de Interpol o Stephen Dewaele de 2manydjs; chefs como Rafa Pe&ntilde;a, sumilleres como Francesca Niro o escritores como Matt Goulding, la lista de colaboradores del proyecto es interminable y un imprescindible qui&eacute;n es qui&eacute;n de los grandes referentes del sector en su versi&oacute;n m&aacute;s creativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos hacer algo especial y la verdad es que ha sido muy bonito ver a todos nuestros compa&ntilde;eros de viaje, socios, c&oacute;mplices, amigos y referentes unirse a esta aventura en papel, especialmente ahora en que todo tiene que ser digital y el &eacute;xito parece medirse por los <em>likes</em>. Para nosotros tiene todo el sentido del mundo que puedas sostener la historia del Brutal entre tus manos en lugar de tener que mirar en tu m&oacute;vil un link o un <em>reel</em> de Instagram&rdquo;, reconoce el restaurador.
    </p><p class="article-text">
        Stefano Colombo es una de esas personas que no pueden estar paradas demasiado tiempo y aunque hay veces en que piensa en tomarse una pausa, la cosa nunca acaba fraguando: &ldquo;Es cierto, hay momentos en los que pienso en sentarme en alguna playa y dejar que otros hagan cosas, pero siempre me acaban liando. As&iacute; que este a&ntilde;o, como si no tuviera suficiente, vamos a hacer dos eventos largos, muy grandes. Uno ser&aacute; en Tokio y el otro en otra ciudad que no puedo desvelar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Colombo dice &ldquo;largos&rdquo; se refiere a que viajar&aacute;n hasta la ciudad un tiempo, crear&aacute;n una situaci&oacute;n, vender&aacute;n el libro, realizar&aacute;n productos y llevar&aacute;n la experiencia durante varias semanas. &ldquo;Despu&eacute;s de eso, igual paro unos meses&hellip; o no&rdquo;, concluye entre risas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni García Ramón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 19:53:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El bar de vinos más famoso del mundo edita un libro, se muda a Tokio, abre una tienda y deja el punk para pasarse al pop]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Barcelona,Restauración,Vinos,Vinos naturales,Tokio,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af27ef9f-0695-4198-830d-d7bf5eee2917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta guía, y las novelas en las que está basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de la ciudad nipona</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Aunque el fluir de personas en el cruce de Shibuya es hipn&oacute;tico y fascinante, reducir Tokio a la marabunta de gente cruzando un paso de cebra ser&iacute;a tan absurdo como reducir Londres al cruce de Abbey Road. Cada barrio posee una arquitectura y una atm&oacute;sfera diferentes, con planes espec&iacute;ficos y hasta una gastronom&iacute;a particular que es recomendable descubrir con calma. Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta gu&iacute;a, y las novelas en las que est&aacute; basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de Tokio, desde los m&aacute;s vibrantes como Shinjuku hasta las joyas ocultas como Jimbocho.
    </p><h2 class="article-text">Haruki Murakami y <em>Tokio Blues:</em> Shinjuku</h2><p class="article-text">
        Shinjuku es uno de los distritos m&aacute;s frecuentados de Tokio. Su estaci&oacute;n de metro ostenta el <a href="https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/busiest-station" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;cord Guinness</a> de las m&aacute;s concurridas del planeta, con un tr&aacute;nsito promedio de 2,7 millones de pasajeros al d&iacute;a. Entre la multitud encontramos a los famosos <em>salarymen</em> (oficinistas uniformados) que caminan hacia sus despachos como una flecha; turistas con cara de p&aacute;nico arrastrados por la marea humana; amigas de mediana edad cargadas con bolsas tras una tarde de compras, cada una con un sombrero m&aacute;s <em>chic</em>; j&oacute;venes de pelo platino absortos en sus videojuegos y mujeres j&oacute;venes, paraguas en mano, falda corta y plataformas que se dirigen a una cita. A pesar del gent&iacute;o, el suelo est&aacute; impecable, el olor es neutro (a no ser que pases ante un puesto callejero) y todo funciona con una organizaci&oacute;n milim&eacute;trica.
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                Golden Gai.                            </span>
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        Adem&aacute;s de sus neones, salas de recreativos y puestos de <em>yakitori </em>(brochetas a la parrilla), uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos de este distrito es el <em>Golden Gai. </em>Se trata de un entramado de callejones estrechos repletos de carteles luminosos y bares diminutos con apenas una barra y unos cuantos taburetes para tomar una copa. No todos admiten turistas (conviene fijarse si hay carteles en ingl&eacute;s en la puerta), ya que es uno de los refugios predilectos de los locales para desestresarse lejos del bullicio.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, como el protagonista de <em>Tokio Blues,</em> necesitan una v&iacute;a de escape como esta para huir de la obsesi&oacute;n entre dos mujeres: Naoko, que representa un pasado oscuro, y Midori, que le ofrece un presente luminoso.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Despu&eacute;s de la clase de alem&aacute;n, subimos al autob&uacute;s, fuimos hasta Shinjuku y entramos en un bar llamado DUG situado en uno de los subterr&aacute;neos de detr&aacute;s de la librer&iacute;a Kinokuniya, donde pedimos dos vodkas con t&oacute;nica. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Vengo a veces. Aqu&iacute; no te sientes inc&oacute;moda bebiendo durante el d&iacute;a. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Tienes por costumbre beber durante el d&iacute;a? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;No, solo a veces. &mdash;Hizo tintinear el hielo del vaso&mdash;. A veces, cuando el mundo empieza a angustiarme, me paso por aqu&iacute; y me tomo un vodka con t&oacute;nica&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tokio Blues, Haruki Murakami</em>
    </p><p class="article-text">
        En Shinjuku tambi&eacute;n se encuentran los legendarios templos del jazz. El DUG Jazz Cafe &amp; Bar, esa taberna subterr&aacute;nea que el propio Murakami visitaba de joven y que inmortaliz&oacute; en su novela, hoy funciona como cafeter&iacute;a de d&iacute;a y bar de noche con un ambiente bohemio.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXt4MXelLP6/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si buscas m&uacute;sica en directo, el Shinjuku Pit Inn es el trampol&iacute;n y hogar de los mejores m&uacute;sicos nipones de este g&eacute;nero. Sin embargo, nuestra joya oculta favorita est&aacute; en el <em>Golden Gai</em>: se llama Papa's Dream. Tras subir por unas escaleras empinadas, te recibir&aacute; el amable Nobu-san luciendo una camiseta con el t&iacute;tulo de la novela de Murakami. All&iacute; puedes degustar un buen whisky japon&eacute;s o un <em>vodka tonic </em>mientras escuchas vinilos de John Coltrane y saboreas un cuenco de crujientes <em>kaki-pi</em> (galletas de arroz y cacahuetes).
    </p><h2 class="article-text">Satoshi Yagisawa y <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki:</em> las librer&iacute;as de viejo de Jimbocho</h2><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, </em>de Satoshi Yagisawa, es una carta de amor a Jimbocho, un barrio peque&ntilde;o y coqueto cercano al Palacio Imperial. Al recorrer su calle principal y alrededores, encontramos librer&iacute;as de viejo abarrotadas hasta el techo, con ese reconfortante olor a papel antiguo y clasificadas por tem&aacute;ticas: guiones de teatro, manga, fotograf&iacute;a o literatura cl&aacute;sica. Con m&aacute;s de ciento cincuenta establecimientos, se trata de uno de los oasis literarios m&aacute;s grandes del mundo, muy apreciado por intelectuales desde la era Meiji.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era el rinc&oacute;n de una ciudad donde se respiraba un aire de otros tiempos, ya fuese en las calles principales o en los callejones: con todas esas librer&iacute;as viejas, las cafeter&iacute;as y esos bares de otro mundo, te daban ganas de visitarlo todo. El barrio estaba inmerso en un ambiente &uacute;nico, lento; no hab&iacute;a ni rastro de ese frenes&iacute; del que tanto hab&iacute;a intentado huir.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mis d&iacute;as en la librer&iacute;a Morisaki, Satoshi Yagishawa</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las tiendas, el barrio es conocido por sus cafeter&iacute;as retro<em> </em>(como Passage bis! Books and Cafe) donde disfrutar de una bebida caliente y un postre, quiz&aacute; unas tostadas francesas con ese pan grueso que se deshace como mantequilla y que los japoneses acompa&ntilde;an de helado o miel. Para comer, la especialidad local es el <em>katsu curry</em>, una receta fragante de cerdo empanado sobre arroz ba&ntilde;ado en una salsa densa y especiada.
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                Jimbocho.                            </span>
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        La novela de Satoshi Yagishawa es la forma ideal de conocer el barrio sin moverse del sof&aacute;. Solo hay que seguir los pasos de Takako, quien llega a Jimbocho tras un desenga&ntilde;o amoroso para regentar la librer&iacute;a de su t&iacute;o; es entre esos vol&uacute;menes y la atm&oacute;sfera acogedora de sus calles donde comienza a sanar sus heridas.
    </p><h2 class="article-text">Banana Yoshimoto y Moshi Moshi: Shimokitazawa y sus tiendas de segunda mano </h2><p class="article-text">
        Shimokitazawa es el barrio <em>hipster</em> por excelencia. Se trata de un h&iacute;brido entre el Williamsburg neoyorquino y el Shoreditch londinense, pero con un inconfundible sello nip&oacute;n. Sus calles est&aacute;n atestadas de tiendas de ropa de segunda mano, cafeter&iacute;as de dise&ntilde;o y grafitis. Muchos locales operan dentro de estructuras met&aacute;licas de colores que recuerdan contenedores mar&iacute;timos, ofreciendo propuestas gastron&oacute;micas internacionales y creativas. Y s&iacute;, aqu&iacute; se esconde tambi&eacute;n Shiro-Hige&rsquo;s Cream Puff Factory, la famosa cafeter&iacute;a autorizada que hornea los ic&oacute;nicos bollos de crema con la forma de Totoro (el protagonista de la famosa pel&iacute;cula del Studio Ghibli <em>Mi vecino Totoro).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El desorden de calles y edificios, que parecen haber sido dejados para esparcirse y crecer sin ning&uacute;n pensamiento; a veces parecen muy hermosos, como un p&aacute;jaro comiendo una flor, o un gato saltando con gracia desde una altura. Siento que lo que podr&iacute;a parecer a primera vista descuido y desorden, en realidad expresa las partes m&aacute;s puras de nuestro inconsciente&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Moshi Moshi (Banana Yoshimoto)</em>
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                Shimokitazawa.                            </span>
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        A pesar de la gentrificaci&oacute;n galopante, el barrio conserva cierto encanto. Adorado por japoneses y extranjeros, las colas frente a sus restaurantes de curry son muy largas. Cuesta imaginarse hoy estas calles como el oasis de silencio que describe Yoshimoto para Yoshie y su madre, quienes eligen este rinc&oacute;n para superar el duelo tras la muerte de su padre. Si buscas ese Tokio m&aacute;s residencial y pausado que evoca la novela, ser&iacute;a recomendable tomar un desv&iacute;o hacia el distrito tradicional de Yanaka Ginza.
    </p><h2 class="article-text">Michiko Aoyama y <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio:</em> la cultura cafetera de Tokio en Nakameguro y Kiyosumi</h2><p class="article-text">
        Tokio se ha consolidado como una de las grandes mecas mundiales del caf&eacute; de especialidad. Aqu&iacute;, los baristas preparan la infusi&oacute;n de forma lenta y artesanal, utilizando desde el cl&aacute;sico <em>espresso</em> hasta vistosos sistemas de sif&oacute;n para extraer lo mejor de granos tra&iacute;dos de Etiop&iacute;a, Colombia o Ruanda. Dos barrios destacan para abandonarse a este placer pausado.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un respiro. Respuestas para el coraz&oacute;n. Bajo los cerezos que abrazan el r&iacute;o de Tokio, un peque&ntilde;o caf&eacute; con tres mesas de madera ofrece m&aacute;s que una bebida: es un refugio.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
    </p><p class="article-text">
        El primero es Nakameguro<strong>,</strong> un barrio pegado al r&iacute;o Meguro, especialmente bello en primavera, cuando sus cerezos florecen y el paisaje se ti&ntilde;e de rosa pastel. Sus calles son tranquilas, con tiendas de dulces, restaurantes y cafeter&iacute;as en las que disfrutar de un buen caf&eacute; de especialidad. Cerca de la orilla, Switch Coffee con su atm&oacute;sfera relajada, ofrece buenos<em> espressos</em> y<em> lattes</em> que pedir para llevar antes de seguir el paseo. Para caf&eacute; de sif&oacute;n, Onibus Coffee tiene variedades internacionales y un espacio al aire libre muy agradable para tomarlo con calma.
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                Nakameguro.                            </span>
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        El segundo distrito es Kiyosumi. Tras visitar su precioso jard&iacute;n de la &eacute;poca Edo, dise&ntilde;ado con un cuidado y precisi&oacute;n exquisita, la parada obligatoria es iki Roastery and Eatery, donde el caf&eacute; es tan delicado como su boller&iacute;a francesa. Para los muy cafeteros, Koffee Mameya Kakeru ofrece un men&uacute; degustaci&oacute;n <em>omakase</em> bajo reserva previa, mientras que Rikashitsu Coffee Distillery parece m&aacute;s un laboratorio qu&iacute;mico que un despacho de bebidas: su caf&eacute; se filtra gota a gota a trav&eacute;s de un sistema de cristal en un proceso que llega a tardar ocho horas.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El se&ntilde;or del lunar entr&oacute; en la barra. Gotita a gotita, me hizo un caf&eacute; de sif&oacute;n mientras yo lo observaba fijamente. [...] De la taza, hecha de cer&aacute;mica sin esmaltar, emanaba un aroma exquisito. Di un sorbo y un sabor delicado, pero a su vez intenso, se apoder&oacute; de mi paladar&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los jueves en la cafeter&iacute;a de Tokio, Michiko Aoyama</em>
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                Jardines japoneses en Kiyosumi.                            </span>
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        La novela de Aoyama, que entrelaza doce historias conectadas por la calidez de un caf&eacute; de barrio, es el acompa&ntilde;ante perfecto para esta ruta.
    </p><h2 class="article-text">Sayaka Murata y <em>La dependienta:</em> las tiendas de conveniencia</h2><p class="article-text">
        Las tiendas de conveniencia o <em>konbinis</em>, son una pieza clave en la vida cotidiana de los japoneses. La mayor&iacute;a est&aacute;n abiertos 24 horas, los siete d&iacute;as de la semana y aunque algunos est&aacute;n regentados por particulares, la mayor&iacute;a pertenecen a estas tres multinacionales: 7-Eleven, Family Mart y Lawson.
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                Tienda de conveniencia local.                            </span>
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        Los establecimientos ofrecen una gran selecci&oacute;n de productos pero su punto fuerte son los platos preparados. Desde los cl&aacute;sicos s&aacute;ndwiches de tortilla japonesa (<em>tamago sando)</em> o de cerdo empanado (<em>katsu</em>), ensaladas y sopas instant&aacute;neas, hasta los famosos <em>bentos</em>, cajas con compartimentos que incluyen fideos o arroz, carne o pescado cocinados y alguna verdura cocida o encurtida. Tambi&eacute;n hay onigiris (tri&aacute;ngulos de arroz rellenos de, por ejemplo, at&uacute;n con mayonesa o huevas de pescado), sushi o productos fritos (como pollo o patata) que se pueden solicitar junto a la caja.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Una tienda de conveniencia es un mundo lleno de sonidos. Desde el tintineo del carill&oacute;n que anuncia la entrada de un cliente hasta el pitido del esc&aacute;ner de c&oacute;digos de barras al pasar los productos. Voces que dan la bienvenida, pasos que se alejan, el rumor de los refrigeradores, el crujido de las bolsas de pl&aacute;stico al abrirse... Todos estos est&iacute;mulos auditivos se mezclan y fluyen por la tienda las veinticuatro horas del d&iacute;a, los trescientos sesenta y cinco d&iacute;as del a&ntilde;o, sin detenerse un solo instante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La Dependienta, Sayaka Murata</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada una de estas cadenas produce su propia l&iacute;nea de dulces, con &eacute;xitos de ventas tan claros como el pudin de tofu y el pastel enrollado 'Premium' de <a href="https://www.wamazing.com/media/article/a-495/#:~:text=Made%20with%20rice%20steamed%20in%20a%20rich,dessert%20rankings%20since%20its%20debut%20in%202009." target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawson,</a> los <em>souffl&eacute;s</em> de fresa o los <em>mochis</em> (pasta de arroz rellena de jud&iacute;a roja) de <a href="https://www.planmyjapan.com/familymart-japan-food-drink/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FamilyMart,</a> y el flan de calabaza, las cookies de Matcha o los <em>Warabimochi (dulces de gelatina) </em>de <a href="https://japantravelplanning.com/seven-eleven-japan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">7-Eleven</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una tienda de conveniencia Lawson.                            </span>
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        Para comprender la importancia sociol&oacute;gica de estos lugares, hay que leer la &aacute;cida novela de Sayaka Murata, basada en su propia experiencia como empleada. La historia sigue a Keiko Furukura, una mujer de 36 a&ntilde;os que encuentra en las estrictas normas y uniformidad del <em>konbini</em> un manual de instrucciones para mimetizarse con lo que la sociedad considera &ldquo;una persona normal&rdquo;, desafiando las expectativas de su familia y amigos. Con <em>La dependienta,</em> Murata nos regala una cr&iacute;tica mordaz al capitalismo productivo y las rigideces de la familia tradicional japonesa.
    </p><h2 class="article-text">Bonus: Durian Sukegawa y<em> Dorayaki: </em>d&oacute;nde comer los mejores <em>dorayaki </em>de Tokio</h2><p class="article-text">
        No hace falta desplazarse hasta el perif&eacute;rico barrio de Higashimurayama, como en la novela de Durian Sukegawa, para comer los mejores <em>dorayaki</em> de Tokio. Aunque en aquel distrito hay cierta tradici&oacute;n por los dulces y <em>sobas</em> artesanos, la pasteler&iacute;a del libro es una licencia po&eacute;tica. En su lugar, destacamos tres locales accesibles donde degustar este ic&oacute;nico dulce compuesto por dos tapas redondas hechas de bizcocho, rellenas de una pasta dulce de jud&iacute;as rojas (<em>anko)</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hacer pasta de jud&iacute;as dulces significa pasar tiempo con ellas. Es un proceso de paciencia. Primero, hay que lavarlas con delicadeza, como si estuvi&eacute;ramos ba&ntilde;ando a un beb&eacute;. Luego, cuando se ponen a hervir, no puedes simplemente dejarlas solas; debes observar c&oacute;mo cambia el agua, c&oacute;mo se hinchan. El momento en que se a&ntilde;ade el az&uacute;car es crucial: no se echa todo de golpe, se hace de forma gradual, permitiendo que las jud&iacute;as se acostumbren a la dulzura. Si te apresuras, la piel se rompe y el alma de la jud&iacute;a se pierde&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Dorayaki, Durian Sukewaga</em>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Kamej&#363;, ubicado en el barrio hist&oacute;rico de Asakusa donde se encuentra el templo Senso-ji. En este establecimiento, se ofrecen dos variedades de <em>dorayaki</em>, una con el tradicional relleno de jud&iacute;a roja no muy dulce, que se recomienda maridar con un t&eacute; verde sin az&uacute;car,  y la pasta de jud&iacute;a blanca mucho m&aacute;s empalagosa, no apta para todos los paladares.</li>
                                    <li>Suzumeya, en Ikebukuro, es un peque&ntilde;o puesto cerca de la estaci&oacute;n de metro fundado en 1937 y con una selecci&oacute;n de dulces artesanos que van desde las <em>monakas </em>(pasta de jud&iacute;as emparedada por dos barquillos hechos de mochi), hasta los famosos <em>dorayaki</em>. Es esa combinaci&oacute;n entre la masa esponjosa con la sutil nota de miel y el relleno generoso pero ligero de los dorayaki lo que hace que sus existencias se agoten habitualmente antes del mediod&iacute;a.</li>
                                    <li>Usagiya, en Ueno, es una parada imprescindible antes de visitar el famoso parque, donde los dulces se pueden comprar para llevar. El bizcocho es esponjoso y fragante, pero no demasiado dulce, cedi&eacute;ndole el protagonismo al relleno que, esparcido generosamente, presenta algunas jud&iacute;as enteras.</li>
                            </ul>
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                Usagiya Ueno.                            </span>
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        En el libro, la llegada de la anciana Tokue y su t&eacute;cnica ancestral transforma una anodina tienda que usaba productos industriales en un lugar de peregrinaci&oacute;n. Esa misma reverencia por el producto es la que justifica las colas que hoy se siguen formando en estos tres templos de la reposter&iacute;a tokiota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Murakami a Murata: una guía de Tokio a través de sus novelas contemporáneas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Japón,Tokio,Libros,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89f91325-9f66-4ed6-b600-6fff6fa64c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149600.jpg" width="1398" height="786" alt="¿Qué fue del &#039;couchsurfing&#039;? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ideada hace 23 años, la plataforma Couchsurfing dio nombre a un fenómeno viajero que permitía conocer mundo ahorrando al pernoctar en casa ajena y a gente local con valores similares, pero la imposición de pago en los últimos años ha viciado el concepto</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Lo que hace a&ntilde;os surgi&oacute; como una red solidaria para viajar y proporcionar alojamiento a una comunidad mundial que destilaba buen rollo y acercamiento se ha convertido en un bonito recuerdo al que muchas personas no piensan volver. Ya sea por preferir una cama a un sof&aacute;, por lo viciada que est&aacute; la aplicaci&oacute;n tras pasar a ser de pago o por haber sufrido alguna que otra mala experiencia &ndash;la mayor&iacute;a causadas por anfitriones varones que quieren ligar con las viajeras&ndash;, Couchsurfing ha dejado de ser una opci&oacute;n como lo era antes. Ahora, para usarla, anfitriones y hu&eacute;spedes deben pagar una membres&iacute;a que puede ser mensual, trimestral o anual y ronda los 22,99 euros al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta plataforma vio la luz en 2003. Todo surgi&oacute; cuando Casey Fenton, un joven estadounidense, quiso viajar a Islandia. No ten&iacute;a dinero para alojamiento, por lo que envi&oacute; correos electr&oacute;nicos a 1.500 estudiantes de la ciudad. Que muchos de ellos le abrieran las puertas de sus casas hizo que se le encendiera una bombilla que ha iluminado el camino de decenas de miles de personas en todo el mundo durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Luc&iacute;a Arag&oacute;n, gaditana asentada en Madrid que comenz&oacute; a utilizar Couchsurfing cuando estaba de Erasmus en Francia. &ldquo;As&iacute; nos fuimos a Lyon. Cuando yo me convert&iacute; en <em>host </em>[hospedadora] fue al a&ntilde;o siguiente, cuando viv&iacute; unos meses en Chile. Recuerdo a Sandro. Junto a &eacute;l supe de verdad lo que es dejar tu casa a un extra&ntilde;o, compartir con esa persona y que t&uacute;, como hu&eacute;sped, te llegues a abrir con ella&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o. Luego llegaron las visitas a Argentina y Uruguay, tambi&eacute;n gracias a esta plataforma que acab&oacute; dando nombre a una manera de viajar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vecina de la capital que tiene ahora 29 a&ntilde;os confiesa: &ldquo;No s&eacute; si es porque antes era m&aacute;s inconsciente, pero ahora me asustar&iacute;a m&aacute;s acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas&rdquo;. Como tantas otras personas, dej&oacute; de utilizar la plataforma cuando se volvi&oacute; de pago, justo durante la pandemia. Ahora se ha decantado por Quouch, una aplicaci&oacute;n similar orientada al colectivo LGTBI.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si es porque antes era más inconsciente, pero ahora me asustaría más acoger a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Aragón</span>
                                        <span>—</span> 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hombres y experiencias desagradables</h2><p class="article-text">
        Marta Montojo tambi&eacute;n vive en Madrid, tiene 32 a&ntilde;os y recalca que, pese a haber experimentado una situaci&oacute;n desagradable, no desaconsejar&iacute;a su uso. Era 2016 y realizaba su gran viaje sola por Australia, donde pas&oacute; la peor Nochevieja que recuerda. &ldquo;Me aloj&eacute; en casa de un chico, y tambi&eacute;n hab&iacute;a otra chica. Ella y yo cuadramos genial, pero &eacute;l se puso muy baboso con las dos. Lleg&oacute; a ser realmente inc&oacute;modo&rdquo;, relata. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Es una situaci&oacute;n rara porque no sabes d&oacute;nde ir. Est&aacute;s en casa de un extra&ntilde;o. Nos hicimos fuertes las dos, le pusimos l&iacute;mites y nos fuimos al d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zaida hab&iacute;a conseguido viajar por Rusia e Islandia sin ning&uacute;n tipo de problema con Couchsurfing hasta que lleg&oacute; a Berl&iacute;n. &ldquo;Donde menos te lo esperas, en una capital europea, es donde te llevas el susto&rdquo;, introduce. Esta vecina de Tres Cantos (Madrid) cuenta a sus 40 a&ntilde;os que el se&ntilde;or que la hospedaba &ldquo;no supo entender un no por respuesta y se sobrepas&oacute;&rdquo;. De aquello hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Se sinti&oacute; culpable: &ldquo;Eran otros tiempos y no ten&iacute;amos las cosas tan claras como ahora. Pensaba que yo me hab&iacute;a metido en la boca del lobo y no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente se fue de esa casa.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones siguen ocurriendo. Hace apenas unos d&iacute;as, Ariadna (<a href="https://www.instagram.com/stepsbyari/reels/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@stepsbyari</a>) compart&iacute;a en su Instagram una experiencia similar. Tiene 28 a&ntilde;os y est&aacute; recorriendo el mundo a pie hasta llegar a Nepal. &ldquo;Me he quedado dos d&iacute;as en casa de un chico, pero, la verdad, no estaba nada c&oacute;moda&rdquo;, comienza antes de decir que hay chicos que lo que quieren es ligar. Y sigue: &ldquo;Es un poco inc&oacute;modo cuando est&aacute;s como mujer sola viajando poner l&iacute;mites con esto, porque al final est&aacute;s en casa de esa persona y no quieres violentarla, pero es que t&uacute; tampoco te tienes que violentar. Prefiero volver a mi tienda, prefiero volver a dormir fatal y estar m&aacute;s tranquila, la verdad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ariadna (@stepsbyari)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Alan tambi&eacute;n se vio en un brete parecido. Iba a viajar unos d&iacute;as a Washington y decidi&oacute; utilizar el periodo de prueba de la aplicaci&oacute;n. Un hombre le respondi&oacute;: &ldquo;Le vi con muchas ganas de que yo me hospedara y me trataba demasiado bien, como si tuvi&eacute;ramos confianza, y tras ver rese&ntilde;as de otros hombres diciendo que solo dejaba que se hospedaran hombres para ligar con ellos decid&iacute; cancelarlo&rdquo;. Por aquel entonces, &eacute;l tendr&iacute;a unos 18 a&ntilde;os y el anfitri&oacute;n unos 30.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Montojo recalca que &ldquo;hay un punto ah&iacute; que es una mierda, porque en teor&iacute;a la gente de la plataforma se mueve con unos valores para hacer un favor a la comunidad de viajeros&rdquo;. Para evitar que estas situaciones se repitan, la plataforma da la opci&oacute;n de reportar el perfil del hospedador.
    </p><h2 class="article-text">Atra&iacute;dos por el buen rollo</h2><p class="article-text">
        Couchsurfing llev&oacute; a Sol Acu&ntilde;a a conocer Londres, Par&iacute;s y algunas ciudades de Alemania y Estados Unidos. Adem&aacute;s, ella aloj&oacute; a gente en su casa de Sevilla. A d&iacute;a de hoy, esta costarricense vive entre Costa de Marfil y Espa&ntilde;a. &ldquo;Tuve un peque&ntilde;o trauma en casa de uno, pero fue porque no ten&iacute;a sof&aacute; y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quer&iacute;a ir. Se qued&oacute; dos semanas al final, hasta que le ech&eacute;&rdquo;, rememora. Tambi&eacute;n tuvo un compa&ntilde;ero de piso que era <em>host</em> y que utiliz&oacute; la plataforma para ligar, aunque no expl&iacute;citamente. &ldquo;Solo recib&iacute;a chicas y se li&oacute; con un par de ellas&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuve un pequeño trauma en casa de uno, no tenía sofá y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y el colega no se quería ir. Se quedó dos semanas al final, hasta que le eché</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sol Acuña</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Acu&ntilde;a, que tiene 37 a&ntilde;os, utiliz&oacute; Couchsurfing desde los 18 hasta los 25. Como tantas otras personas, no solo se sinti&oacute; atra&iacute;da por la posibilidad de pernoctar de forma gratuita, sino por el ambiente que se creaba entre el viajero y el anfitri&oacute;n. &ldquo;La dej&eacute; de usar porque prefiero dormir en lugares m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela P&aacute;ramo tambi&eacute;n se decant&oacute; por convertirse en hospedadora por el buen rollo que se creaba. Nunca pens&oacute; que viajar con Couchsurfing pudiera ser peligroso. Ella tiene 33 a&ntilde;os, procede de Bogot&aacute; y vive en la capital espa&ntilde;ola: &ldquo;Puedes ver el perfil de la persona, que tiene fotos y algo de informaci&oacute;n, y comentarios de otras personas&rdquo;. Judit Alonso, barcelonesa asentada en Alemania, a&ntilde;ade que para ella la plataforma era algo m&aacute;s que una forma de conseguir un lugar para dormir: &ldquo;Me ayud&oacute; a conocer gente local y hacer actividades juntos, como p&iacute;cnics o <em>quizzes</em> musicales. Para m&iacute; fue la llave que abri&oacute; la puerta a mi grupo de amigos franceses en Par&iacute;s. Con bastantes de ellos sigo manteniendo contacto a d&iacute;a de hoy&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        La venezolana Claudia Paparelli se decant&oacute; por Couchsurfing cuando tuvo que ir a cubrir la guerra de Ucrania en 2022 como periodista. &ldquo;Llegu&eacute; a una casa en Polonia en la que se supon&iacute;a que viv&iacute;a una familia, pero me recibi&oacute; solo el padre. Me dio algo de miedo, pero fue todo bien y me ayud&oacute; mucho&rdquo;, precisa. En Ucrania, otra familia le arm&oacute; un peque&ntilde;o colch&oacute;n en el suelo. Estuvo con ellos una semana. &ldquo;No la he vuelto a utilizar, pero no la descarto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Altruismo viciado con el pago</h2><p class="article-text">
        Hay muchas personas que tienen la suerte de recordar Couchsurfing como una red en la que nunca han vivido malas experiencias. Una de ellas es Ligia Berrocal, quien a sus 40 a&ntilde;os explica que us&oacute; la aplicaci&oacute;n desde el 2005 hasta el 2012. &ldquo;La gente se mov&iacute;a por puro altruismo y generosidad, por esa cosa tan bonita de compartir tu espacio con el otro&rdquo;, profundiza. Desde su punto de vista, viajar a casas de extra&ntilde;os es <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ultimos-autoestopistas-nadie-viaja-dedo-si-no-pagas-sospechoso_1_12450588.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la misma locura que hacer autostop</a>. &ldquo;Si lo piensas mucho, no lo haces, pero hay que confiar&rdquo;, defiende esta madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las últimas personas que alojé eran turistas que se encerraban en la habitación hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitación por cero euros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zaida</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luis R&iacute;os tambi&eacute;n ha tenido suerte en la plataforma. Este venezolano de 31 a&ntilde;os todav&iacute;a recuerda con cari&ntilde;o una especie de romance, tal y como &eacute;l lo denomina, que tuvo con una viajera brasile&ntilde;a que acogi&oacute;. &ldquo;Dej&eacute; de usar Couchsurfing durante un tiempo. Cuando dej&oacute; de ser algo altruista y ya hab&iacute;a que pagar baj&oacute; much&iacute;simo el ritmo. He visto que han cambiado la interfaz y no me parece cara la membres&iacute;a, as&iacute; que he pagado tres meses a ver qu&eacute; tal va la cosa&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Zaida no piensa as&iacute;. Para ella, la aplicaci&oacute;n se ha ido degradando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo desde que obligaron a pagar por su uso. &ldquo;Hay que pagar hasta para alojar a gente. Yo como me niego a darles ni un euro, tengo secuestrados mis datos, porque tampoco puedo borrar mi cuenta&rdquo;, se queja. A ello se suma que se ha ido perdiendo esa comunidad de valores entre viajeros: &ldquo;Ya no es el mismo esp&iacute;ritu. Las &uacute;ltimas personas que aloj&eacute; eran turistas que se encerraban en la habitaci&oacute;n hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitaci&oacute;n por cero euros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13444894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/aldeias-do-xisto-escapada-desconectar-caminar-comer-interior-portugal-desaparece_1_13424032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8b3517a-5d8f-4004-9974-1be3873144c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las sierras del centro de Portugal, 27 aldeas construidas con esquisto pasaron de estar casi abandonadas a convertirse en uno de los destinos rurales más singulares del país
</p><p class="subtitle">Entre Oporto y Galicia: una guía con 10 paradas para descubrir el norte de Portugal</p></div><p class="article-text">
        Portugal siempre es un buen plan. Y s&iacute;, adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/lisboa-desconocida_1_10552620.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lisboa</a>, Oporto o el Algarve, hay mucha m&aacute;s vida si miramos al interior del pa&iacute;s. En el centro, entre monta&ntilde;as, bosques y carreteras tranquilas, se esconde una red de peque&ntilde;as aldeas construidas con esquisto, una roca parecida a la pizarra que durante siglos se utiliz&oacute; para levantar las casas, las calles y buena parte de los edificios de la zona. &iquest;El resultado? Pueblos que se integran en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Las Aldeias do Xisto son 27 aldeas repartidas entre las sierras de Lous&atilde;, A&ccedil;or, Z&ecirc;zere y Tejo-Ocreza. Todas comparten esa arquitectura de piedra tan caracter&iacute;stica, pero tambi&eacute;n una historia marcada por la despoblaci&oacute;n. A finales del siglo XX muchas de ellas perdieron habitantes y llegaron a quedar casi abandonadas, hasta que un ambicioso proyecto de recuperaci&oacute;n devolvi&oacute; la vida a estos peque&ntilde;os n&uacute;cleos y puso en valor un patrimonio que estuvo cerca de perderse. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy recorrer este territorio es una buena excusa para hacer una escapada de cuatro o cinco d&iacute;as desde Espa&ntilde;a. No hace falta visitar las 27 aldeas para entender qu&eacute; las hace especiales. Basta con pasear por lugares como Talasnal, Cerdeira, Candal o Casal de S&atilde;o Sim&atilde;o, recorrer alguno de sus senderos, darse un ba&ntilde;o en una playa fluvial o probar una cocina muy ligada a las recetas tradicionales para descubrir una de las zonas menos conocidas de Portugal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Janeiro de Cima, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un paisaje marcado por el esquisto</h2><p class="article-text">
        El esquisto est&aacute; presente en todas partes. Es la roca que da nombre a estas aldeas y el material con el que durante siglos se construyeron las viviendas, las calles, los muros y hasta las fuentes. Por eso, al recorrer cualquiera de estos pueblos da la sensaci&oacute;n de que forman parte de la propia monta&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Las 27 aldeas se distribuyen por cuatro zonas diferentes del centro de Portugal: las sierras de Lous&atilde; y A&ccedil;or, el valle del r&iacute;o Z&ecirc;zere y la comarca de Tejo-Ocreza. Aunque cada una tiene su personalidad, todas comparten el mismo entorno de monta&ntilde;as, bosques y r&iacute;os, un paisaje que invita a recorrer la zona sin prisas, enlazando pueblos y haciendo paradas por el camino. 
    </p><p class="article-text">
        El agua tambi&eacute;n tiene un papel importante. R&iacute;os como el Z&ecirc;zere o el Ceira atraviesan este territorio y han dado lugar a numerosas playas fluviales y peque&ntilde;as cascadas, acompa&ntilde;ados de senderos que hacen que la visita vaya mucho m&aacute;s all&aacute; de pasear entre casas de piedra. 
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            <span class="title">
                Cerdeira, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un ejemplo de c&oacute;mo recuperar el mundo rural</h2><p class="article-text">
        Hace apenas unas d&eacute;cadas, muchas de estas aldeas estaban pr&aacute;cticamente vac&iacute;as. La falta de oportunidades hizo que buena parte de sus habitantes se marchara a las ciudades y numerosas viviendas quedaron abandonadas. Como ocurri&oacute; en muchas zonas rurales de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, el futuro no parec&iacute;a demasiado prometedor. 
    </p><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute; con la creaci&oacute;n de la red Aldeias do Xisto, un proyecto que apost&oacute; por restaurar las viviendas tradicionales, conservar la arquitectura popular y dar un nuevo impulso econ&oacute;mico a estos pueblos a trav&eacute;s del turismo y la recuperaci&oacute;n de los oficios y productos locales. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un modelo de recuperaci&oacute;n que ha conseguido atraer visitantes sin perder la identidad del territorio. Hoy es f&aacute;cil encontrar peque&ntilde;os alojamientos, talleres artesanos, actividades culturales y negocios ligados al entorno, pero sin que las aldeas hayan dejado de ser pueblos donde sigue habiendo vida m&aacute;s all&aacute; del turismo.
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            <span class="title">
                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Las aldeas que merece la pena conocer</h2><p class="article-text">
        Aunque la red est&aacute; formada por 27 pueblos, en una escapada de cuatro o cinco d&iacute;as conviene seleccionar algunos y recorrerlos con calma. La mayor&iacute;a se concentran en la Serra da Lous&atilde;, una de las zonas m&aacute;s accesibles y tambi&eacute;n donde se encuentran varias de las aldeas m&aacute;s conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada suele ser Talasnal, la imagen m&aacute;s reconocible de las Aldeias do Xisto. Sus calles estrechas, las casas restauradas con esquisto y el entorno boscoso que la rodea la convierten en una visita imprescindible. Adem&aacute;s, desde aqu&iacute; parten varios senderos que permiten descubrir otros rincones de la sierra. 
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute;n Cerdeira y Candal. La primera destaca por su apuesta por la artesan&iacute;a y los talleres creativos instalados en antiguas viviendas tradicionales. La segunda, situada junto a la carretera que atraviesa la sierra, es una buena parada para pasear entre calles empedradas y disfrutar de algunos de los miradores de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Si quieres salir un poco de la Serra da Lous&atilde;, merece la pena acercarse a Casal de S&atilde;o Sim&atilde;o, una peque&ntilde;a aldea situada junto a las Fragas de S&atilde;o Sim&atilde;o. Adem&aacute;s de pasear por sus calles, es un buen lugar para combinar la visita con un ba&ntilde;o en su playa fluvial o con una caminata por el desfiladero. 
    </p><p class="article-text">
        Otra parada interesante es Janeiro de Cima, a orillas del r&iacute;o Z&ecirc;zere. Aqu&iacute; el protagonismo lo tienen la tradici&oacute;n del lino y los antiguos telares, que todav&iacute;a ayudan a entender c&oacute;mo era la vida en esta parte del interior portugu&eacute;s hace no tantos a&ntilde;os. Si dispones de alg&uacute;n d&iacute;a m&aacute;s, tambi&eacute;n puedes acercarte a Faj&atilde;o, en la Serra do A&ccedil;or, otra de las aldeas m&aacute;s representativas de la red. 
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                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que un recorrido entre pueblos</h2><p class="article-text">
        Aunque las aldeas son el principal reclamo, buena parte del viaje transcurre fuera de ellas. Este es un destino pensado para disfrutar del entorno, as&iacute; que merece la pena reservar tiempo para caminar, acercarse a los r&iacute;os o simplemente recorrer sin prisas las carreteras que conectan unos pueblos con otros.
    </p><p class="article-text">
        Una buena opci&oacute;n son los Caminhos do Xisto, una red de senderos se&ntilde;alizados que atraviesa bosques, monta&ntilde;as y valles, enlazando muchas de las aldeas. Hay rutas de diferentes niveles, por lo que es f&aacute;cil encontrar un recorrido que encaje tanto si buscas un paseo tranquilo como una caminata de varias horas. 
    </p><p class="article-text">
        En verano, las playas fluviales se convierten en otro de los grandes atractivos. Las hay repartidas por todo el territorio y muchas cuentan con zonas de ba&ntilde;o, merenderos o peque&ntilde;os embarcaderos para practicar actividades como el pirag&uuml;ismo. Si prefieres moverte sobre dos ruedas, tambi&eacute;n encontrar&aacute;s rutas de bicicleta de monta&ntilde;a, mientras que los miradores repartidos por las sierras son una buena excusa para hacer paradas durante el recorrido. 
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            <span class="title">
                Casal de São Simão, una de las Aldeias do Xisto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una gastronom&iacute;a muy ligada al territorio</h2><p class="article-text">
        La cocina de las Aldeias do Xisto refleja muy bien el car&aacute;cter de esta regi&oacute;n. Son recetas tradicionales, elaboradas con productos locales y pensadas para aprovechar lo que ofrece el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Entre los platos m&aacute;s conocidos est&aacute; la chanfana, un guiso de cabra cocinado lentamente en vino tinto. Tambi&eacute;n son habituales el maranho, preparado con carne, arroz y embutidos, o el cabrito asado, muy presente en las cartas de los restaurantes de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se suman quesos de cabra y oveja, embutidos, miel, aceite de oliva, pan cocido en horno de le&ntilde;a y dulces tradicionales que siguen elabor&aacute;ndose de forma artesanal. Sentados a la mesa, es una buena manera de comprobar que la recuperaci&oacute;n de estas aldeas no solo ha servido para conservar su arquitectura, sino tambi&eacute;n muchas de las tradiciones que forman parte de su identidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/aldeias-do-xisto-escapada-desconectar-caminar-comer-interior-portugal-desaparece_1_13424032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 19:48:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Portugal,Escapadas,Naturaleza,Pueblos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fc20363-2f9f-4c52-8a52-9a629465b1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kilómetros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitectónicos como la capital británica, que cuenta con una intensísima superposición de épocas, estilos, ambiciones y movimientos</p><p class="subtitle">El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un hombre est&aacute; cansado de Londres, est&aacute; cansado de la vida&rdquo;, escribi&oacute; Samuel Johnson. Pocas ciudades europeas permiten recorrer, en apenas unos kil&oacute;metros, una secuencia tan intensa de lenguajes arquitect&oacute;nicos como Londres. La capital brit&aacute;nica no responde a una &uacute;nica tradici&oacute;n un&iacute;voca sino que es m&aacute;s bien una intens&iacute;sima superposici&oacute;n de &eacute;pocas, estilos, ambiciones y movimientos. En ella conviven la herencia neocl&aacute;sica imperial, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/brutalismo-funcionalidad-antilujo-fiebre-estetica-hormigon_1_11801710.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la radicalidad del brutalismo de posguerra</a>, la exuberancia tecnol&oacute;gica del <em>high-tech</em> y, m&aacute;s recientemente, nuevas formas de experimentar lo cultural y lo productivo con rabiosa contemporaneidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese car&aacute;cter ecl&eacute;ctico no es casual. Londres ha sido, durante d&eacute;cadas, un laboratorio vibrante de arte y de arquitectura, donde la ciudad permite ensayar a gran escala: desde la creaci&oacute;n de la capital de un extenso imperio, la reconstrucci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial hasta las operaciones de regeneraci&oacute;n contempor&aacute;nea vinculadas a los Juegos Ol&iacute;mpicos del 2012 y a las emergentes econom&iacute;as creativas. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas ciudades europeas conviven con tanta naturalidad la obsesi&oacute;n por conservar, la voluntad de reconstruir y el impulso constante por reinventar lo existente. El resultado es un paisaje del todo heterog&eacute;neo, una especie de archivo urbano donde las diferencias y los contrastes conviven en una sorprendente armon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, dentro de esta ruta arquitect&oacute;nica alternativa &ndash;en una ciudad que merecer&iacute;a una lista inacabable de edificios&ndash;, dos de los espacios m&aacute;s sugerentes son, en esencia, dos lugares de almacenamiento. Dos edificios que, separados por m&aacute;s de dos siglos, comparten una misma intuici&oacute;n: que la acumulaci&oacute;n y su exposici&oacute;n puede ser una expresi&oacute;n cultural de lo m&aacute;s elocuente.
    </p><h2 class="article-text">Sir John Soane&rsquo;s Museum: el Di&oacute;genes de lo cl&aacute;sico </h2><p class="article-text">
        En una calle tranquila junto a Lincoln&rsquo;s Inn Fields, la casa de John Soane parece, desde fuera, apenas una vivienda georgiana m&aacute;s. Pero basta cruzar el umbral de esta casa se&ntilde;orial entre medianeras para entender que se trata de algo m&aacute;s que la vivienda de un arquitecto de la &eacute;poca victoriana. 
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto neocl&aacute;sico transform&oacute; su casa en un laboratorio personal donde acumul&oacute;, sin apenas jerarqu&iacute;a, fragmentos arquitect&oacute;nicos, antig&uuml;edades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo. El resultado es un museo con un interior desbordado, donde cada cent&iacute;metro de suelo y de pared est&aacute; ocupado y cada espacio responde a una l&oacute;gica casi obsesiva por almacenar. Un ejercicio sobresaliente de <em>horror vacui</em>.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus estancias se despliega una colecci&oacute;n tan densa como heterog&eacute;nea: m&aacute;s de 30.000 dibujos de arquitectura, pinturas de autores como Turner o Canaletto, maquetas, fragmentos cl&aacute;sicos y antig&uuml;edades egipcias, entre las que destaca el imponente sarc&oacute;fago de Seti I. Uno de los espacios m&aacute;s singulares es la Picture Gallery, cuyas paredes m&oacute;viles permiten multiplicar la superficie expositiva en una especie de ingenioso artefacto dom&eacute;stico. El museo, que se ha conservado pr&aacute;cticamente intacto desde la muerte de Soane en 1837, puede visitarse de forma gratuita, y mantiene esa sensaci&oacute;n de descubrimiento casi &iacute;ntimo, como si el tiempo se hubiera detenido. 
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            <span class="title">
                El arquitecto neoclásico transformó su casa en un laboratorio personal donde acumuló, sin apenas jerarquía, fragmentos arquitectónicos, antigüedades, maquetas, pinturas y objetos de todo tipo.                            </span>
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        Al salir, basta cruzar la plaza de Lincoln&rsquo;s Inn Fields para encontrarse con otro episodio arquitect&oacute;nico recomendable, esta vez contempor&aacute;neo: el Marshall Building de la London School of Economics, obra de Grafton Architects, ganadoras del Premio Pritzker en 2020.
    </p><h2 class="article-text">V&amp;A East Storehouse: el archivo abierto</h2><p class="article-text">
        Dos siglos despu&eacute;s, en el este de Londres, el Victoria &amp; Albert Museum ha decidido llevar esa l&oacute;gica a una escala radicalmente distinta. El V&amp;A East Storehouse no es un museo al uso, sino el propio almac&eacute;n del museo apto para visitantes.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, proyectado por el estudio neoyorquino Diller Scofidio + Renfro en colaboraci&oacute;n con Austin-Smith:Lord, ocupa una antigua nave del centro de prensa de los Juegos Ol&iacute;mpicos de 2012. Lejos de ocultar su pasado, conserva su car&aacute;cter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia. Estanter&iacute;as met&aacute;licas, pasarelas y grandes vac&iacute;os estructuran un recorrido donde la colecci&oacute;n de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de piezas entre objetos, libros y archivos, se muestra sin jerarqu&iacute;as, en su condici&oacute;n m&aacute;s cruda de archivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lejos de ocultar su pasado, V&amp;A East Storehouse conserva su carácter industrial y lo convierte en parte esencial de la experiencia.                            </span>
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        Entre los elementos m&aacute;s singulares destacan algunas piezas de gran escala insertadas directamente en este paisaje log&iacute;stico: desde textiles monumentales y escenograf&iacute;as teatrales hasta fragmentos arquitect&oacute;nicos como una secci&oacute;n de la fachada del desaparecido Robin Hood Gardens, el ic&oacute;nico conjunto brutalista de Alison y Peter Smithson. La presencia de estos objetos introduce una lectura inesperada, donde la arquitectura misma pasa a formar parte del inventario.
    </p><p class="article-text">
        El visitante puede deambular entre piezas de distintas &eacute;pocas y procedencias, observar c&oacute;mo se restauran o incluso solicitar la consulta de objetos concretos. La instituci&oacute;n, tradicionalmente opaca, se vuelve accesible. El resultado es un espacio h&iacute;brido que no exhibe mediante un relato cerrado, sino que hace visible la acumulaci&oacute;n con una transparencia casi radical.
    </p><h2 class="article-text">Barbican: la utop&iacute;a de hormig&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si los dos primeros ejemplos se construyen desde la acumulaci&oacute;n, el brutalismo londinense representa, en cierto modo, el intento de orden. Y ning&uacute;n proyecto lo expresa con tanta claridad como el Barbican.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;ado por el estudio Chamberlin, Powell &amp; Bon y construido entre las d&eacute;cadas de 1960 y 1980, el complejo se levanta sobre un &aacute;rea devastada por la Segunda Guerra Mundial y plantea una idea muy ambiciosa: construir una ciudad autosuficiente en pleno centro financiero. M&aacute;s de 2.000 viviendas, junto a equipamientos culturales, jardines y recorridos peatonales, se organizan en una compleja superposici&oacute;n de niveles, separados del tr&aacute;fico y conectados mediante una red de pasarelas elevadas.
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje es inequ&iacute;vocamente brutalista: hormig&oacute;n visto trabajado con acabado abujardado, grandes pilares, vol&uacute;menes aterrazados y tres torres residenciales de geometr&iacute;a rotunda que erigen sobre todo el conjunto de 14 hect&aacute;reas. Pero m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica, lo interesante del Barbican es su l&oacute;gica urbana intr&iacute;nseca. Las plataformas elevadas <em>(highwalks) </em>configuran un sistema continuo que redefine la relaci&oacute;n entre peat&oacute;n y ciudad, mientras que los bloques escalonados permiten introducir luz, vistas y vegetaci&oacute;n en un tejido denso.
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                    alt="Más allá de la estética, lo interesante del Barbican es su lógica urbana intrínseca."
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            <span class="title">
                Más allá de la estética, lo interesante del Barbican es su lógica urbana intrínseca.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A pesar de su apariencia contundente, el interior alberga l&aacute;minas de agua, jardines y espacios comunitarios que se intercalan entre las masas de hormig&oacute;n, generando una tensi&oacute;n constante entre lo monumental y lo dom&eacute;stico. M&aacute;s que un conjunto de edificios, es un experimento sobre c&oacute;mo vivir juntos. Una utop&iacute;a arquitect&oacute;nica y comunitaria magistralmente materializada en hormig&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">National Theatre: la ciudad como escenario</h2><p class="article-text">
        A pocos minutos a pie, el National Theatre prolonga esa ambici&oacute;n, pero la reformula. Donde el Barbican construye un mundo separado, Denys Lasdun propone una arquitectura que se funde con la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El edificio se organiza en grandes superficies de nuevo con plataformas escalonadas que funcionan como plazas elevadas. Terrazas, escaleras y recorridos convierten el conjunto en un espacio p&uacute;blico continuo, abierto incluso a quienes no asisten a las representaciones. Lasdun hablaba de un &ldquo;cuarto teatro&rdquo;: el lugar donde la gente se re&uacute;ne, observa y es observada. Una idea que se materializa en estas plataformas, donde la vida de la calle se convierte en espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, el edificio fragmenta su volumen en bandas horizontales que dialogan con el entorno del T&aacute;mesis. Durante a&ntilde;os fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios m&aacute;s vivos de Londres. Un lugar donde la arquitectura no se limita a albergar actividad, sino que confunde el espacio p&uacute;blico exterior con sus interiores por donde se puede deambular con total libertad sin ser necesariamente un espectador con entrada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Durante años, el National Theatre fue criticado por su dureza, pero el tiempo lo ha convertido en uno de los espacios más vivos de Londres.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">The Economist: el espacio entre edificios</h2><p class="article-text">
        Proyectado por &ldquo;los padres&rdquo; del brutalismo (Alison Smithson y Peter Smithson) a finales de los a&ntilde;os cincuenta para la sede de la revista The Economist, el conjunto se inserta en el tejido hist&oacute;rico de St James's con una notable precisi&oacute;n urbana. El encargo combinaba oficinas, locales comerciales y viviendas, obligando a articular un programa mixto en una parcela compleja.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta se organiza en tres elegantes vol&uacute;menes de distinta altura, dispuestos alrededor de una peque&ntilde;a plaza peatonal que reproduce la escala y la l&oacute;gica de la ciudad tradicional. M&aacute;s que imponerse al entorno, el proyecto lo reinterpreta a trav&eacute;s de los vac&iacute;os y las relaciones entre edificios en una zona bulliciosa.
    </p><p class="article-text">
        Construido con estructura de hormig&oacute;n y revestido en piedra de Portland, el conjunto mantiene un di&aacute;logo material con su contexto dieciochesco sin recurrir a la imitaci&oacute;n directa. La modernidad aqu&iacute; se expresa de forma contenida, poniendo el acento en la proporci&oacute;n, la modulaci&oacute;n y la calidad del espacio urbano m&aacute;s que en el gesto formal singular. En contraste con otras propuestas de la &eacute;poca, el conjunto demuestra que el legado del movimiento moderno tambi&eacute;n pod&iacute;a adoptar formas m&aacute;s silenciosas. Una lecci&oacute;n de equilibrio y de buena arquitectura que, como virtud, consigue pasar casi desapercibida.
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                    alt="En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas."
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                En contraste con otras propuestas de la época, el complejo The Economist demuestra que el legado del movimiento moderno también podía adoptar formas más silenciosas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lloyd&rsquo;s Building: la arquitectura al rev&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Si el brutalismo buscaba reordenar la vida urbana con contundencia y gran escala, el <em>high-tech</em> londinense, con figuras tan conocidas como Norman Foster, desplaza la atenci&oacute;n hacia el funcionamiento interno de los edificios y la expresi&oacute;n est&eacute;tica de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s puntera. El Lloyd&rsquo;s Building, dise&ntilde;ado por Richard Rogers, arquitecto de otras obras insignes como la T4 de Barajas o el Centro de Arte Pompidou conjuntamente con Renzo Piano, es uno de sus ejemplos m&aacute;s radicales.
    </p><p class="article-text">
        Situado en el coraz&oacute;n financiero de la ciudad, el edificio invierte la l&oacute;gica convencional: todas las instalaciones como ascensores, escaleras o conductos se sit&uacute;an en el exterior, liberando el interior para crear grandes espacios flexibles. El resultado es una arquitectura que se muestra desnuda y desventrada. Estructura y servicios quedan expuestos, configurando una est&eacute;tica industrial que contrasta con el entorno hist&oacute;rico. M&aacute;s que ocultar la t&eacute;cnica, el edificio la convierte en su principal protagonista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación."
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            <span class="title">
                El Lloyd’s no es solo un icono visual, sino una reflexión sobre la obsolescencia y la transformación.                            </span>
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        Esta estrategia responde a una idea clara: permitir que el edificio se adapte con el tiempo sin la necesidad de esconder sus &ldquo;verg&uuml;enzas&rdquo;. El Lloyd&rsquo;s no es solo un icono visual, sino una reflexi&oacute;n sobre la obsolescencia y la transformaci&oacute;n. Una m&aacute;quina pensada para evolucionar.
    </p><h2 class="article-text">Battersea Power Station: de central el&eacute;ctrica a nuevo distrito urbano</h2><p class="article-text">
        Situada al sur del T&aacute;mesis, al otro lado del barrio de Chelsea, la Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilizaci&oacute;n industrial del Londres reciente. Dise&ntilde;ada en los a&ntilde;os treinta por Giles Gilbert Scott, autor tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre cabina telef&oacute;nica roja brit&aacute;nica, la inmensa central el&eacute;ctrica abasteci&oacute; durante d&eacute;cadas buena parte de la ciudad antes de cerrar definitivamente en 1983.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n recupera el edificio original como n&uacute;cleo del proyecto, en una operaci&oacute;n comparable a la transformaci&oacute;n de la Tate Modern: dos gigantes industriales reconvertidos en nuevas piezas culturales y urbanas. Sus cuatro chimeneas monumentales y las enormes salas de turbinas contin&uacute;an dominando el conjunto, ahora convertidas en galer&iacute;as comerciales, restaurantes, oficinas y espacios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de la antigua central ha surgido un nuevo fragmento de ciudad con viviendas, plazas, equipamientos y recorridos peatonales junto al r&iacute;o. La operaci&oacute;n combina restauraci&oacute;n patrimonial y desarrollo inmobiliario contempor&aacute;neo, utilizando la potencia espacial de la arquitectura industrial como escenario para nuevas formas de habitar, trabajar y consumir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Battersea Power Station representa una de las mayores operaciones de reutilización industrial del Londres reciente.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Design District: un laboratorio urbano para las industrias creativas</h2><p class="article-text">
        Junto a la gran c&uacute;pula del The O2 (el antiguo Millennium Dome), en la pen&iacute;nsula de Greenwich, el Design District condensa una de las operaciones urbanas m&aacute;s singulares del Londres reciente. El complejo re&uacute;ne diecis&eacute;is edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto dise&ntilde;&oacute; dos piezas sin conocer el trabajo del resto. El resultado es una composici&oacute;n deliberadamente ecl&eacute;ctica y fragmentaria donde conviven materiales, escalas y lenguajes radicalmente distintos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que buscar una imagen homog&eacute;nea, el proyecto reivindica la diversidad formal como mecanismo urbano. Los edificios se organizan alrededor de plazas y recorridos peatonales, generando una especie de microciudad para estudios creativos, talleres, espacios culturales y peque&ntilde;as empresas vinculadas al dise&ntilde;o y las artes visuales.
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                    alt="El Design District reúne dieciséis edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto diseñó dos piezas sin conocer el trabajo del resto."
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            <span class="title">
                El Design District reúne dieciséis edificios proyectados por ocho estudios distintos bajo una premisa poco habitual: cada arquitecto diseñó dos piezas sin conocer el trabajo del resto.                            </span>
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        Entre los autores destacan los arquitectos espa&ntilde;oles Barozzi Veiga, responsables de uno de los vol&uacute;menes m&aacute;s elegantes, sobrios y compactos del conjunto, y SelgasCano, que firman la c&eacute;lebre cantina del complejo: una estructura ligera de acero revestida con ETFE y paneles transl&uacute;cidos de policarbonato amarillo que introduce una atm&oacute;sfera singular dentro del distrito. El conjunto funciona como una especie de collage arquitect&oacute;nico construido, donde cada edificio mantiene su autonom&iacute;a formal. 
    </p><p class="article-text">
        Si la vida no te cansa, vuelve a Londres. Nunca defrauda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/londres-cansa-guia-visitarlo-siguiendo-arquitectura-eclectica_1_13442732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 21:21:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Arquitectura,Ciudades,Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bbf00d1-9fae-4c6d-bc85-7c05f3a01834_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x303y173.jpg" width="1200" height="675" alt="El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es fácil perder los nervios cuando vas apretujado con un montón de desconocidos y uno de ellos está escuchando música sin auriculares o peleándose contigo por el reposabrazos: estas son las normas que todo el mundo debería respetar</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        El transporte p&uacute;blico puede ser un lugar caluroso, ruidoso, abarrotado y estresante, y eso sin contar con la gente que lleva comida que huele fuerte, con una higiene cuestionable o con mochilas gigantes. La mayor&iacute;a de nosotros conocemos las normas generales &mdash;aunque no todos las cumplimos&mdash; sobre dejar bajar primero a los pasajeros, no poner las bolsas en los asientos, d&oacute;nde colocarse en las escaleras mec&aacute;nicas y ceder el asiento a los mayores. Pero, &iquest;qu&eacute; hay de las convenciones m&aacute;s imprecisas? &iquest;C&oacute;mo evitar a los pasajeros charlatanes? &iquest;O a los que ocupan demasiado espacio con las piernas? &iquest;Est&aacute; bien a veces poner los pies en los asientos? <em>(Spoiler:</em> no lo est&aacute;). Aqu&iacute;, tres expertos en etiqueta nos ense&ntilde;an c&oacute;mo comportarnos correctamente en el transporte p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo utilizar los asientos</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;A qui&eacute;n debo ceder mi asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En principio, la respuesta es sencilla: a cualquiera que lo necesite m&aacute;s que t&uacute;. &ldquo;La realidad es m&aacute;s complicada&rdquo;, afirma Rupert Wesson, director de la consultora sobre protocolo social Debrett&rsquo;s, a la hora de determinar qui&eacute;n podr&iacute;a ser esa persona. Si se trata de un padre o una madre agobiado con un beb&eacute; o un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, est&aacute; claro. Pero, &iquest;esa mujer de all&iacute; est&aacute; realmente embarazada? &iquest;Podr&iacute;a esa persona mayor sentirse ofendida al ser considerada demasiado fr&aacute;gil para estar de pie? &ldquo;Nadie deber&iacute;a ofenderse por que le ofrezcan un asiento &mdash;es un gesto amable&mdash;, pero, no obstante, hay que actuar con cierta cautela&rdquo;, dice Wesson. Val&oacute;ralo bien y ofr&eacute;celo con discreci&oacute;n. &ldquo;No lo conviertas en un espect&aacute;culo; simplemente intenta llamar la atenci&oacute;n de esa persona. Puedes hacerlo sin decir nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no est&aacute;s seguro, &iquest;deber&iacute;as levantarte, como si fueras a bajarte, y esperar a que la persona ocupe tu asiento? &ldquo;El peligro es que alguien que no lo necesite se adelante, as&iacute; que intento ser un poco m&aacute;s selectivo&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Me levanto, pero no me aparto de inmediato, solo para asegurarme de que la persona que pueda necesitarlo se haya fijado en m&iacute; o haya captado mi gesto&rdquo;. La idea de ofrecer el asiento a las mujeres, principalmente por la suposici&oacute;n de que son demasiado delicadas para estar de pie, es &ldquo;un concepto anticuado. Conozco a algunas personas que siempre lo hacen, pero el mundo ya ha dejado atr&aacute;s esa costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el paso m&aacute;s importante para determinar si alguien podr&iacute;a necesitar un asiento es dejar el m&oacute;vil y mirar a tu alrededor, a las personas que te rodean. &laquo;Fijarse en la gente a medida que va subiendo al autob&uacute;s o el tren es lo fundamental&raquo;, afirma Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo poner los pies en el asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ni hablar, afirma Laura Akano, asesora de etiqueta y fundadora de Polished Manners. &ldquo;Es un espacio p&uacute;blico que compartes con otras personas, y realmente deber&iacute;as tratarlo con respeto. &iquest;De verdad crees que est&aacute; bien poner tus zapatos en un asiento en el que se va a sentar otra persona?&rdquo; &iquest;Y si crees que est&aacute;n lo suficientemente limpios? &ldquo;No lo estar&aacute;n porque has estado caminando&rdquo;, afirma Akano, y a&ntilde;ade que es igual de inapropiado que la gente se quite los zapatos y ponga los pies descalzos o con medias en los asientos. &ldquo;No es una extensi&oacute;n de tu sal&oacute;n. Es simplemente un comportamiento inapropiado en un lugar p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme siempre en el asiento del pasillo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero mantente atento y prep&aacute;rate para ceder el sitio y permitir que otra persona ocupe el asiento de la ventana. &ldquo;Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que te sientes en el asiento de la ventana que tener que dejar que la gente se suba por encima de ti&rdquo;, dice Wesson. Pero se&ntilde;ala que, si el autob&uacute;s o el tren no va muy lleno y el trayecto es corto, no hay ning&uacute;n problema en realidad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme en una mesa de cuatro plazas del tren si viajo solo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por supuesto. Pero si sube un grupo, ser&iacute;a un gesto de cortes&iacute;a ofrecerte a cambiarte de sitio. &ldquo;No es obligatorio, pero es un detalle&rdquo;, afirma Wesson. De lo contrario, &ldquo;si necesitas trabajar y tienes el port&aacute;til abierto [sobre la mesa], pues adelante&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo pedirle a alguien que se cambie de sitio para poder sentarme al lado de mi amigo o mi pareja?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Si realmente no puedes vivir sin sentarte a su lado, entonces s&iacute;, estar&iacute;a bien&rdquo;, explica William Hanson, experto en etiqueta y director de The English Manner. &ldquo;Aunque depende de lo lleno que est&eacute; el tren o bus. Tambi&eacute;n debes ser consciente de que pueden decir que no, y est&aacute;n en su derecho&rdquo;. Si te das cuenta de que una pareja est&aacute; separada por tu elecci&oacute;n de asiento, &iquest;deber&iacute;as cambiarte? &ldquo;Si hay un asiento equivalente y te lo piden amablemente, entonces s&iacute;&rdquo;, afirma Hanson. &ldquo;Pero a veces me he encontrado con gente que se acerca y dice: 'Lo siento, quiero sentarme al lado de mi novia', en lugar de: '&iquest;Te importar&iacute;a cambiarte?. Creo que depender&iacute;a de c&oacute;mo lo pidieran&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si estoy sentado en uno de los mejores asientos delanteros, en la parte superior de un autob&uacute;s de dos pisos, &iquest;tengo que cederlo a los ni&ntilde;os?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de generoso te sientes? &ldquo;Si se me acercaran educadamente y me dijeran: '&iquest;Podr&iacute;amos cambiar de asiento contigo?', entonces lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. Pero cuidado con dar cosas por sentadas. &ldquo;No pensar&iacute;a autom&aacute;ticamente: 'Como son ni&ntilde;os, seguro que prefieren sentarse aqu&iacute;'&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es una groser&iacute;a imperdonable alejarse de un desconocido cuando quedan m&aacute;s asientos libres?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Wesson. &ldquo;Resulta un poco extra&ntilde;o cuando un tren se vac&iacute;a de repente y todo el mundo se baja, y entonces solo qued&aacute;is vosotros dos sentados juntos. Siempre es agradable tener m&aacute;s espacio, y no, no hace falta que expliques lo que est&aacute;s haciendo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo reclinar mi asiento en un avi&oacute;n?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si el asiento se reclina, entonces est&aacute; permitido, incluso en un vuelo corto diurno, y aunque la persona que tienes detr&aacute;s est&eacute; echando humo en silencio. Eso s&iacute;, no lo hagas durante el servicio de comida o bebida. Y si lo haces, hazlo despacio. &ldquo;Merece la pena comprobar qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de ti y qu&eacute; est&aacute; pasando antes de reclinar el asiento&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Aseg&uacute;rate de que no vas a derramar las bebidas de alguien sobre su regazo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable ocupar dos asientos en un autob&uacute;s o un tren si llevas una maleta enorme y no hay ning&uacute;n otro sitio donde dejarla?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;A veces no hay m&aacute;s remedio, por desgracia&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Hay que bloquear algo, y o bien es el pasillo o bien es un asiento, as&iacute; que es mejor bloquear un asiento&rdquo;. Pero a&ntilde;ade que esta situaci&oacute;n es poco habitual: normalmente hay alguna soluci&oacute;n y otras personas que pueden ayudarte a subir el equipaje a la rejilla. &middot;&ldquo;Por regla general, encontraremos la manera de arreglar las cosas con un poco de colaboraci&oacute;n y educaci&oacute;n&rdquo;.
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                A veces, un niño en edad preescolar lleno de energía al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chillón confinado en su asiento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar con ni&ntilde;os y animales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Est&aacute; bien dejar que mi perro se siente en un asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Hanson. Podr&iacute;a ser tolerable si el perro se sienta sobre una alfombrilla o una manta colocada en el asiento, pero &ldquo;no en horas punta&rdquo;. Adem&aacute;s, muchas personas, incluidas aquellas con alergias graves, lo considerar&iacute;an inaceptable.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Hasta qu&eacute; punto se debe permitir que los ni&ntilde;os se muevan libremente en un avi&oacute;n o un tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n delicada, afirma Wesson. Hay quien puede pensar que es entra&ntilde;able &ldquo;ver a un ni&ntilde;o ir de un lado a otro hablando con todo el mundo en el vag&oacute;n del tren. Yo lo he visto, y es encantador; saca a todo el mundo del mundo en el que se encuentra&rdquo;. Y a veces, un ni&ntilde;o en edad preescolar lleno de energ&iacute;a al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chill&oacute;n confinado en su asiento. Pero recuerda: nadie piensa que tu hijo sea tan adorable como t&uacute;. &ldquo;La gente suele intentar trabajar o relajarse, as&iacute; que intenta evitar que tu hijo les moleste&rdquo;, dice Wesson. Dar una vuelta de vez en cuando est&aacute; bien, pero ten en cuenta &ldquo;el ruido y el caos que ello conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sobre el espacio personal y otras cuestiones corporales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo recostarme en la barra del autob&uacute;s o del tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;No es muy elegante, pero no pasa nada&rdquo;, afirma Hanson. Eso s&iacute;, siempre que el autob&uacute;s o el tren est&eacute;n relativamente vac&iacute;os; de lo contrario, ap&aacute;rtate para que la gente pueda agarrarse a &eacute;l.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y si, sin querer, entro en contacto f&iacute;sico con un desconocido?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Obviamente, sep&aacute;rate inmediatamente. &ldquo;Pide perd&oacute;n a la persona a la que has tocado sin querer, tanto si la conoces como si no&rdquo;, aconseja Hanson. &iquest;Se puede simplemente ignorarlo? S&iacute;, responde. &ldquo;Si ha sido algo fugaz y no parece que se hayan dado cuenta, creo que probablemente te saldr&iacute;as con la tuya, pero es mejor un simple gesto con la mano para pedir perd&oacute;n que nada&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qui&eacute;n se queda con el reposabrazos?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un avi&oacute;n, la regla general parece ser que la persona que ocupa el asiento del medio de una fila de tres se queda con ambos reposabrazos. En un autob&uacute;s o un tren, Hanson aconseja considerarlo &ldquo;un reposacodos, no un reposabrazos&rdquo;. De esa forma, probablemente ambos pod&aacute;is utilizarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si alguien en el asiento de al lado est&aacute; roncando y me est&aacute; salpicando con la saliva, &iquest;puedo despertarlo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si me est&aacute; babeando, s&iacute;; si est&aacute; roncando, no. Es de esperar que ninguna de las dos cosas sea intencionada, pero solo una te afecta realmente de forma negativa. Hanson aconseja: &ldquo;Le tocar&iacute;a el codo o el hombro y le dir&iacute;a: 'Lo siento mucho, pero me estabas babeando'. Lim&iacute;tate a los hechos. T&oacute;matelo a broma si es necesario. Probablemente se sentir&aacute; absolutamente avergonzado. Di: 'Oh, no pasa nada. Es solo que he pensado en intervenir antes de que me empape'&rdquo;. En cuanto a los ronquidos, dice, &ldquo;no hay mucho que puedas hacer&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Se puede estar demasiado sudado para usar el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mira, no es ilegal, pero hay que tener en cuenta a los dem&aacute;s y el contexto. Todos necesitamos desplazarnos. &iquest;Empapado de sudor despu&eacute;s de una noche de discoteca en un autob&uacute;s nocturno? Probablemente no pase nada, dado el estado en el que pueden encontrarse los dem&aacute;s pasajeros. &iquest;Viajar en hora punta despu&eacute;s de tu sesi&oacute;n matutina de gimnasio? No es lo ideal. &ldquo;Si hay alg&uacute;n lugar donde puedas ducharte o refrescarte antes de subir al transporte p&uacute;blico, creo que es una cuesti&oacute;n de cortes&iacute;a hacia los dem&aacute;s, sobre todo en las horas punta&rdquo;, afirma Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo hacer frente al '<em>manspreading'?</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No respondas con el mismo gesto, aconseja Hanson, &ldquo;porque dos errores no hacen un acierto, seas hombre o te identifiques como quieras. Pero si necesitas ajustarte de forma ligeramente evidente, eso suele surtir efecto&rdquo;. A&ntilde;ade: &ldquo;Obviamente, no uses las manos para tocar la pierna de alguien, pero podr&iacute;as empujarla ligeramente [con la rodilla] si te sientes con valor. Si te sientes lo suficientemente c&oacute;moda, siempre puedes ser bastante pasivo-agresiva y decir algo como: 'Vaya, lo siento mucho, &iquest;estoy ocupando demasiado espacio?'&rdquo;. La regla general sobre la separaci&oacute;n de las piernas es &ldquo;nada m&aacute;s grande que una pelota de tenis entre las rodillas&rdquo;.
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            <span class="title">
                ¿Qué hacemos si nuestro compañero de viaje es un &#039;manspreader&#039;?                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo maquillarme en el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson sol&iacute;a decir que rotundamente no, pero ahora se ha suavizado. Retocarse r&aacute;pidamente el pintalabios o dar una palmadita con unos polvos compactos &ldquo;probablemente est&aacute; bien, pero maquillarse desde cero, yo dir&iacute;a que no &mdash;y esto no es exclusivo de las mujeres&rdquo;. Akano est&aacute; de acuerdo en lo que respecta al maquillaje completo. &ldquo;Lo ideal es que no hacerlo en un espacio p&uacute;blico, ya sea en el transporte p&uacute;blico o en cualquier otro lugar p&uacute;blico&rdquo;, afirma. &ldquo;S&eacute; que algunas personas dicen: 'No tengo tiempo antes de salir de casa&rdquo;. Vale, pero &iquest;por qu&eacute; no te levantas 10 o 15 minutos antes para tener tiempo?&ldquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y peinarme?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; Hanson es tajante: &ldquo;El aseo personal en p&uacute;blico debe reducirse al m&iacute;nimo absoluto, y creo que cepillarse el pelo es demasiado&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo ponerme protector solar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si realmente tienes que hacerlo &mdash;y, aun as&iacute;, deber&iacute;a ser la cantidad m&iacute;nima necesaria y, a ser posible, no una dosis para todo el cuerpo&mdash;. Seg&uacute;n Akano, no hay problema si &ldquo;se trata de una crema o loci&oacute;n de la que solo tienes que poner un poco en las manos, pero si es un espray, lo m&aacute;s probable es que afecte a otras personas. En realidad, como en todo, se trata de ser considerado y consciente de tu entorno y de las personas que te rodean&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo cambiarme de ropa en un vag&oacute;n de tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que no&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson. &ldquo;Puedes quitarte algunas prendas: un gorro, una bufanda, unos guantes o incluso un jersey. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, no. Peque&ntilde;os cambios, vale, pero nada de cambios importantes&rdquo;. Quitarse los zapatos o las sandalias tambi&eacute;n es algo &ldquo;totalmente prohibido&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; debo hacer si creo que estoy a punto de vomitar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        F&aacute;cil (en teor&iacute;a). &ldquo;Ve al ba&ntilde;o lo antes posible&rdquo;, dice Hanson, &ldquo;e intenta no vomitar en ning&uacute;n otro sitio que no sea el ba&ntilde;o&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo agarrarme a la barra o a la correa del techo si llevo una camiseta sin mangas?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de limpias est&aacute;n tus axilas? &ldquo;Si sabes que la higiene no es buena, entonces no es recomendable&rdquo;, dice Akano. Incluso si est&aacute;s impecablemente limpio y perfumado, ver las axilas al descubierto a la altura de los ojos en trenes y autobuses abarrotados no es especialmente agradable, a&ntilde;ade. &ldquo;Si eres bastante alto y hay personas m&aacute;s bajas a tu alrededor, no ser&iacute;a una experiencia agradable para ellas. Si no tienes otra opci&oacute;n, supongo que no hay nada que hacer, porque la seguridad es m&aacute;s importante. Pero no es algo que yo har&iacute;a en cualquier caso&rdquo;.
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                    alt="En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;."
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            <span class="title">
                En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comer y beber</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo beber alcohol, aunque sea discretamente?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Depende, dice Wesson. Hay ciudades en las que est&aacute; prohibido beber alcohol en el transporte p&uacute;blico. &ldquo;Pero hay trenes y aviones en los que pasan con un carrito lleno de bebidas alcoh&oacute;licas&rdquo;. Si vas a disfrutar de tu lata de cerveza o alguna botella peque&ntilde;a de alcohol, aseg&uacute;rate de no molestar a nadie. &ldquo;Ten en cuenta que, si viajas con otra persona y ambos est&aacute;is tomando una copa, es probable que os pong&aacute;is un poco m&aacute;s ruidosos, porque eso es lo que nos pasa a todos cuando bebemos&rdquo;, dice Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo comer?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un tren de cercan&iacute;as abarrotado: &ldquo;Nada m&aacute;s grande que un caramelo&rdquo;, dice Hanson. &ldquo;La mayor&iacute;a del transporte p&uacute;blico est&aacute; plagado de g&eacute;rmenes, as&iacute; que, &iquest;por qu&eacute; querr&iacute;as comer algo en ese entorno?&rdquo;. En un viaje m&aacute;s largo en tren o autob&uacute;s, se acepta comer, pero nada &ldquo;cuyo olor se note hasta la mitad del vag&oacute;n&rdquo;. La comida caliente, y sobre todo los aromas de la comida r&aacute;pida, pueden resultar especialmente molestos, pero tambi&eacute;n lo pueden ser algunos bocadillos o frutas. &ldquo;Una naranja o una mandarina es una de las cosas m&aacute;s antisociales que se pueden comer&rdquo;, conluye Hanson.
    </p><h2 class="article-text">El contrato social</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Debo tener a mano mi billete, mi pasaporte o mi medio de pago?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si sabes que el autob&uacute;s est&aacute; a punto de llegar o que est&aacute;s en una cola en la que te van a comprobar el pasaporte, aseg&uacute;rate de tener a mano lo que necesites. &ldquo;De esa forma, no retrasas a la cola de gente&rdquo;, se&ntilde;ala Akano. &ldquo;Llega el autob&uacute;s y es entonces cuando algunas personas empiezan a rebuscar en su bolso para sacar la tarjeta o lo que sea que vayan a utilizar. Lo mismo ocurre con las barreras de las estaciones de tren&rdquo;. Peor a&uacute;n es cuando no te apartas del paso mientras buscas lo que necesitas. &ldquo;Entonces todos nos quedamos ah&iacute; esperando a que termines&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable mantener conversaciones en voz alta por el m&oacute;vil o con el altavoz?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Con el altavoz, rotundamente no&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Nadie tiene por qu&eacute; escuchar a ambas partes de la conversaci&oacute;n&rdquo;. Una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica en voz alta es una falta de consideraci&oacute;n, pero a veces es inevitable. En un tren, dice Wesson, &ldquo;siempre puedes levantarte e ir al pasillo entre vagones si es necesario&rdquo;. Lo ideal es que las llamadas telef&oacute;nicas sean silenciosas y breves.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo abrir la ventana?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero es de buena educaci&oacute;n preguntar primero, dice Wesson. &ldquo;Nueve de cada diez veces, todo el mundo dir&aacute;: 'Menos mal'&rdquo;. Adem&aacute;s, esto crea cierta complicidad, a&ntilde;ade, &ldquo;de modo que, si a alguien le molesta, pueda decir: 'Mirad, me estoy muriendo de calor. &iquest;Ser&iacute;a posible abrirla un rato? &iquest;Qu&eacute; opin&aacute;is los dem&aacute;s?'. As&iacute;, la decisi&oacute;n ya no recae sobre una sola persona&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hacerlo de forma unilateral pocas veces es lo correcto&rdquo;. Lo mismo ocurre con cualquier otra cosa que afecte a los dem&aacute;s, como las cortinas o persianas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo pedirle a alguien que utilice los auriculares?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson tiene una nueva forma de hacerlo que, de momento, solo ha probado una vez. &ldquo;Le dices: 'Disculpa, creo que tus auriculares no est&aacute;n conectados'. Cuando te respondan: 'Oh, no, no tengo auriculares', t&uacute; dices: 'Ah, por eso ser&aacute;'. Es muy pasivo-agresivo, como gran parte de la etiqueta que usan los brit&aacute;nicos&rdquo;. Si lleva auriculares y el volumen sigue siendo tan alto que se oye, quiz&aacute; no te quede m&aacute;s remedio que intentar ignorarlo. &ldquo;Probablemente me cambiar&iacute;a de sitio&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a dar dinero a la gente que pide limosna en el metro o el tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre que no sea ilegal en el pa&iacute;s en el que te encuentres, &ldquo;y si te sientes c&oacute;modo haci&eacute;ndolo y te apetece, entonces s&iacute;&rdquo;, dice Hanson. Si no quieres hacerlo, es de mala educaci&oacute;n fingir que est&aacute;s absorto en tu m&oacute;vil. &ldquo;Sonr&iacute;e, interact&uacute;a. Son seres humanos&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo unirme a los c&aacute;nticos de f&uacute;tbol con un grupo de borrachos? No dir&eacute; palabrotas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A Akano no le gusta este comportamiento. &ldquo;Puede resultar bastante ruidoso, sobre todo si la gente ha estado bebiendo, y se vuelve inc&oacute;modo&rdquo;, afirma. &ldquo;Lo he vivido suficientes veces y, normalmente, cambio de vag&oacute;n o, a veces, he decidido bajarme y esperar a otro metro o tren&rdquo;. Que la gente hable del partido est&aacute; bien, &ldquo;pero en cuanto empiezas a cantar, se genera todo un ambiente de caos y malestar. Me parece inapropiado porque no est&aacute;is solos all&iacute;. Mostrad un poco de consideraci&oacute;n hacia los dem&aacute;s pasajeros&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo echar un vistazo al libro, al peri&oacute;dico o a la pantalla del m&oacute;vil de la persona que tengo al lado?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Eso nunca est&aacute; bien, afirma Wesson. &ldquo;Hoy en d&iacute;a guardamos informaci&oacute;n muy privada en nuestros dispositivos y, adem&aacute;s, podr&iacute;as acabar viendo o leyendo algo que no desear&iacute;as&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; hay de darle a alguien la respuesta al crucigrama que est&aacute; haciendo? Ni hablar, dice Akano. &ldquo;Esa persona est&aacute; ocupada en lo suyo y t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as ocuparte de lo tuyo&rdquo;, afirma. &ldquo;Nunca sabes con qui&eacute;n est&aacute;s tratando. Alguien podr&iacute;a decirte: '&iquest;Te he pedido ayuda?'. Yo har&iacute;a un esfuerzo consciente por no mirar&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mi tren se ha cancelado y todo el mundo se ha quedado tirado. &iquest;Deber&iacute;a ofrecerme a compartir un taxi con otros pasajeros?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ten en cuenta las circunstancias, incluida la tuya propia. &ldquo;Personalmente, yo no lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. &ldquo;Mi opini&oacute;n al respecto tiene que ver con la seguridad, por ser mujer. Me ha pasado antes: me qued&eacute; atrapada, por la noche, y no sab&iacute;amos cu&aacute;ndo se despejar&iacute;an las v&iacute;as. Hab&iacute;a algunas personas intentando reservar taxis, y una o dos me ofrecieron llevarme, pero pens&eacute;: 'No, no conozco a estas personas, son desconocidos', as&iacute; que no acept&eacute;&rdquo;. Sin embargo, depende de la situaci&oacute;n, a&ntilde;ade: si hay alguien con quien te sientas m&aacute;s c&oacute;moda compartiendo el viaje, tal vez una madre con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, la cosa podr&iacute;a ser diferente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a despertar a un desconocido si creo que est&aacute; a punto de pasarse de parada?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto requiere un poco de criterio, afirma Wesson. Pero si est&aacute;s completamente seguro de que es su parada &mdash;por ejemplo, porque hab&eacute;is charlado antes o porque le has o&iacute;do comprar el billete&mdash;, probablemente deber&iacute;as despertarle. &ldquo;Tengo amigos que se quedan dormidos en el tren con bastante frecuencia&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;y el coste de los viajes en taxi es enorme y supera con creces el de los billetes de tren. Creo que mi consejo ser&iacute;a que s&iacute;&rdquo;. Un suave codazo en el momento oportuno deber&iacute;a bastar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y, por &uacute;ltimo, &iquest;c&oacute;mo evito tener que hablar con un desconocido charlat&aacute;n durante un viaje largo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Responde educadamente al principio, aconseja Akano. &ldquo;Despu&eacute;s, si de verdad no quieres conversar, ahora todos tenemos el m&oacute;vil encima, o quiz&aacute; lleves un libro contigo. S&aacute;calo para que vean que ah&iacute; se acaba la conversaci&oacute;n. Creo que, cuando haces eso, la mayor&iacute;a de la gente tiende a dejar de hablar&rdquo;. Si no se dan cuenta de ninguna de las indirectas, quiz&aacute; tengas que fingir que es tu parada y cambiarte a otro vag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Saner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ocio,Trenes,Aviones,Autobuses,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25aa3eb8-df91-433a-b0ff-4f260b660e76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y183.jpg" width="1200" height="675" alt="“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crecer. ¿Cómo es pasar unos días en casa ajena? ¿Y qué se encuentran los anfitriones a la vuelta?</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        <em>Yo a Boston y t&uacute; a California</em> podr&iacute;a ser un buen eslogan con referencia pop para la pr&aacute;ctica de intercambio de casas para viajar. Un m&eacute;todo que comenz&oacute; como un experimento minoritario m&aacute;s parecido a un tabl&oacute;n de anuncios anal&oacute;gico y que se ha profesionalizado, por decirlo de alguna manera, con la aparici&oacute;n de plataformas como Homelink o HomeExchange, la m&aacute;s popular. Seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/economia/intercambio-casas-crece-alternativa-turismo-tradicional-he-podido-viajar-pagar_1_13080635.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del sector</a>, esta &uacute;ltima ha experimentado un crecimiento del 370% desde 2021, con m&aacute;s de 120.000 trueques habitacionales. En general, las experiencias son positivas, lo que explica el aumento m&aacute;s all&aacute; del ahorro de dinero, aunque tambi&eacute;n hay an&eacute;cdotas cuestionables o curiosas.
    </p><p class="article-text">
        Bego&ntilde;a empez&oacute; a intercambiar vivienda para viajar en aquellos tiempos en los que Internet no era una mara&ntilde;a de comentarios en redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rese&ntilde;as y puntuaciones</a>. Era la primera d&eacute;cada de los 2000 y recuerda que esta f&oacute;rmula &ldquo;ten&iacute;a un aspecto un poco m&aacute;s rom&aacute;ntico y tambi&eacute;n la cosa era m&aacute;s arriesgada&rdquo;, aunque siempre le sali&oacute; bien. Por aquel entonces usaba Craigslist, una web que a&uacute;n existe, y que funciona como un tabl&oacute;n de anuncios internacional, donde se pod&iacute;a encontrar casi cualquier cosa: productos, trabajos, coches o alojamiento en el extranjero. &ldquo;Uno de los foros estaba dedicado al intercambio y t&uacute; simplemente pon&iacute;as un mensaje: &rsquo;Hola, soy tal, tengo un piso en Barcelona. Me gustar&iacute;a pasar el verano en Nueva York o Berl&iacute;n o no s&eacute; d&oacute;nde&rsquo; y, a veces pon&iacute;as fotos, pero otras ni eso, estaba totalmente basado en texto&rdquo;, explica. &ldquo;A partir de ah&iacute; pod&iacute;as recibir ofertas, y si alguien m&aacute;s o menos te daba buena espina y os cuadraban las fechas, llegabais a un acuerdo. Simplemente, t&uacute; te plantabas en su casa y esa persona se plantaba en la tuya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca viaj&oacute; tres veces a Nueva York, estuvo en tres domicilios diferentes y en dos de ellos durante temporadas largas, m&iacute;nimo un mes. Recuerda tambi&eacute;n una estancia en Los &Aacute;ngeles, &ldquo;en una casita preciosa en Venice Beach, que jam&aacute;s hubiera podido pagarme. La familia que viv&iacute;a all&iacute; estuvo en mi piso en Barcelona&rdquo;. En aquella ocasi&oacute;n vivi&oacute; una experiencia curiosa: sus anfitriones a&uacute;n estaban cuando llegaron porque se hab&iacute;an equivocado con la fecha en la que ten&iacute;an que coger el avi&oacute;n. &ldquo;La madre era azafata y pod&iacute;an viajar gratis en American Airlines. Era una pareja con dos hijos gemelos y para ir a Europa se plantaban los cuatro en el aeropuerto y cog&iacute;an el siguiente vuelo que hubiese disponible&rdquo;. Cuando vieron a Bego&ntilde;a y su familia, se dieron cuenta de la confusi&oacute;n y les pagaron una noche de hotel. &ldquo;Despu&eacute;s, para la vuelta, yo tuve un problema de cancelaci&oacute;n de vuelo, les llamamos y fueron muy flexibles, nos pudimos quedar m&aacute;s d&iacute;as, as&iacute; que no hubo problema&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres de Mar&iacute;a, que ahora est&aacute; en la treintena, fueron otros pioneros en el m&eacute;todo de intercambio de casas. Ellos viv&iacute;an en Menorca y llegaron a ir a sitios incre&iacute;bles como Suecia, donde los due&ntilde;os de la vivienda les dejaron dos coches para sus trayectos durante su estancia. Ya de adulta volvi&oacute; a recuperar esta costumbre con su chico para evitar el Airbnb, por hacer &ldquo;boicot a toda esa basura&rdquo; y por ahorrar dinero. &ldquo;Me parece un buen recurso, pero creo que hay que valer para ello&rdquo;, sostiene. Hay gente que cuando le explica que viajan de esta manera le pregunta cosas como que si no le preocupa que los visitantes fotograf&iacute;en las fotos de sus hijos o que les roben. &ldquo;A m&iacute; me importa un pepino las cosas que tenemos en casa. O sea, como no tengo cosas de valor que se puedan llevar y si lo hacen me da igual. Lo dejamos todo tal cual, les hacemos un poco de hueco, pero ah&iacute; siguen nuestras braguitas, nuestros calzoncillitos, nuestras fotos d&aacute;ndonos un besito en la nevera, y Santas Pascuas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene la costumbre de dejar, adem&aacute;s de un documento con las normas del alojamiento, un regalito, una pr&aacute;ctica bastante com&uacute;n. Confiesa que ha entrado en &ldquo;un c&iacute;rculo vicioso, ya solo me importa saber qu&eacute; me dejan o qu&eacute; dejarles&rdquo;. A veces le choca el hecho de volver a su residencia y que huela a otra persona, porque ellos no usan perfumes y se nota si alguien se ha echado colonia, por ejemplo. &ldquo;Lo que m&aacute;s me mosquea es que nosotros dejamos nuestras toallas, que son de puta madre, y luego vamos a casas de gente que tiene unas toallas enanas, repugnantes, que te las pones y ya huelen como a perro mojado&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Oihane tiene un piso en el barrio de Poble Sec en Barcelona, un barrio muy goloso porque est&aacute; en el centro de la ciudad y, de momento, es relativamente tranquilo. Ella es muy selecta con la gente que acepta en su residencia. Por ejemplo, hay un perfil que tiene vetado completamente: &ldquo;Los padres y madres que te contactan para las vacaciones de sus hijos. Por un lado porque los j&oacute;venes no suelen cuidar la casa tan bien como los mayores y luego ya por una cuesti&oacute;n de principios: que los padres les busquen las vacaciones a sus hijos me peta la cabeza&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Oihane</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ella viaja desde hace tres a&ntilde;os de esta forma y le gusta porque as&iacute; no va con prisas, no le importa perder el tiempo: &ldquo;La mentalidad es diferente que cuando pagas el alojamiento&rdquo;. Ha estado en 25 sitios aproximadamente y solo ha tenido un par de malas experiencias. Una fue en Par&iacute;s donde &ldquo;no estaba limpio, ol&iacute;a mal, la calefacci&oacute;n no funcionaba y era bastante desastre&rdquo; y en otra ocasi&oacute;n [no especifica el lugar] que &ldquo;los que acog&iacute;an no informaron de que era una habitaci&oacute;n y yo pensaba que era una casa entera. Aqu&iacute; hubo un poco de jaleo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Adi&oacute;s al romanticismo</h2><p class="article-text">
        Como se indica al principio del art&iacute;culo, HomeExchange es la plataforma m&aacute;s popular para el intercambio de casas. Gema empez&oacute; a plantearse viajar de esta forma hace unos a&ntilde;os, pero no se decid&iacute;a porque le daba pereza hacerse un perfil en la aplicaci&oacute;n. Finalmente, se atrevi&oacute; porque quer&iacute;a hacer viajes que no se pod&iacute;a permitir por el coste que supon&iacute;a el alojamiento y consigui&oacute; un piso en Brooklyn para ella sola, lo cual fue &ldquo;superguay&rdquo;. Para utilizar la plataforma tienes que pagar una tasa anual que ronda los 150 euros y luego se ganan puntos por cada noche que dejas tu casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedes hacer intercambio rec&iacute;proco, es decir, que a la vez que t&uacute; vas a casa de una persona, esa persona va la tuya a la vez o no rec&iacute;proco, que es cuando t&uacute; dejas que la persona vaya a tu casa cuando a ti te vaya bien, porque no vas a estar o lo que sea. Despu&eacute;s t&uacute; ganas unos puntos y eliges a d&oacute;nde ir y cu&aacute;ndo&rdquo;, desarrolla. Con el cr&eacute;dito que el usuario haya acumulado puede decidir si invertirlos todos en una sola noche en una casa espectacular o escoger una estancia de una semana en una vivienda m&aacute;s asequible seg&uacute;n las valoraciones de la plataforma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mismo día de su llegada [la huésped] me pidió si podía venir su madre unos días y le dije que sí. Al día siguiente llegaron también su hermano, su cuñada y dos niños pequeños (...) Después incluso vino una amiga suya sin avisar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margarita</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de empresas ofrecen la seguridad que otorga la verificaci&oacute;n de los perfiles y garant&iacute;as sobre da&ntilde;os o cancelaciones a cambio de esa cuota que deben pagar los usuarios. Marta es una experta en el m&eacute;todo del intercambio de viviendas, que ve especialmente atractivo para aquellas personas que viajan con ni&ntilde;os. &ldquo;Nosotros siempre buscamos casas de familias, porque est&aacute;n preparadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Tienen juguetes, est&aacute; adecuada para que no sea peligrosa y no hay cosas hiperdelicadas&rdquo;, afirma &ldquo;Vas a una cocina con lo que cuando llegas ya hay comida, es un lugar donde todo est&aacute; preparado para vivir desde el momento cero. Adem&aacute;s, hay mucha hospitalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ella indica que cuando la gente va a su hogar, se asegura de que haya comida y les indica que pueden coger lo que quieran. Asimismo, les prepara una especie de <em>'pack</em> de bienvenida' con una tarjeta para el transporte p&uacute;blico, una gu&iacute;a de la ciudad, recomendaciones para comer y &ldquo;un detallito t&iacute;pico de Barcelona&rdquo;. No ha tenido ning&uacute;n problema en sus intercambios y se&ntilde;ala que siempre hay mucha comunicaci&oacute;n entre las familias. &ldquo;Quiz&aacute;s destacar&iacute;a que en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el tema del cambio clim&aacute;tico y que la temperatura de Barcelona cada vez es m&aacute;s insostenible en verano, cada vez hay menos demanda de gente que quiera venir a esta costa. Lo he notado much&iacute;simo, pero bueno, de momento siempre hemos encontrado gente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas plataformas sirven para ver muchas de las casuísticas y de la problemática del mercado y del estado de la vivienda. Buscas casas en Grecia y te das cuenta que todos los dueños son estadounidenses, británicos y daneses</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Margarita, que utiliza HomeExchange desde hace dos a&ntilde;os, este trueque se basa en la confianza. Cuando viaja deja su vivienda limpia, ordenada y preparada para que los visitantes se sientan como en casa. &ldquo;Guardo &uacute;nicamente algunas cosas personales o de valor, pero no escondo objetos ni hago pruebas para comprobar si tocan algo&rdquo;, indica. Ella, que vive en Menorca, s&iacute; que tuvo una experiencia curiosa con una chica que iba sola a teletrabajar. &ldquo;El mismo d&iacute;a de su llegada me pidi&oacute; si pod&iacute;a venir su madre unos d&iacute;as y le dije que s&iacute;. Al d&iacute;a siguiente llegaron tambi&eacute;n su hermano, su cu&ntilde;ada y dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. La verdad es que sent&iacute; que se hab&iacute;a sobrepasado el acuerdo inicial&rdquo;, recuerda y prosigue: &ldquo;Adem&aacute;s, rompieron el horno, aunque se hicieron cargo de la reparaci&oacute;n y me dejaron un detalle antes de marcharse. Despu&eacute;s incluso vino una amiga de la hu&eacute;sped unos d&iacute;as sin avisar. Fue la &uacute;nica vez que sent&iacute; que se excedi&oacute; la confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a se ha encontrado con un intento de &lsquo;estafa&rsquo; en esa web y lo denunci&oacute;. &ldquo;Ped&iacute; una casa a una chica que estaba en Mallorca, donde solo hay guiris que tienen dinero para tener segundas residencias, y me quiso cobrar. Eso es superilegal&rdquo;, manifiesta. Bego&ntilde;a se&ntilde;ala que estas plataformas sirven para ver &ldquo;muchas de las casu&iacute;sticas y de la problem&aacute;tica del mercado y del estado de la vivienda&rdquo;. Por ejemplo, es f&aacute;cil detectar c&oacute;mo muchos usuarios ponen a disposici&oacute;n sus viviendas no habituales: &ldquo;Buscas, yo qu&eacute; s&eacute;, casas en Grecia y te das cuenta de que todos los due&ntilde;os son estadounidenses, brit&aacute;nicos y daneses&hellip; vas viendo distintos fen&oacute;menos&rdquo;. Ella estuvo el a&ntilde;o pasado en Londres con su pareja y sus dos hijos y tuvo muy buena experiencia, pero le &ldquo;disgusta un poco la forma moderna&rdquo;, con las puntuaciones o el pago de la tasa anual, aunque ahora sea m&aacute;s seguro. &ldquo;Yo echo un poco de menos los viejos tiempos, cuando se hac&iacute;a de una manera un poco m&aacute;s salvaje&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/echo-forma-salvaje-seis-experiencias-tipo-intercambiando-casa-vacaciones_1_13430175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 19:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo,Tendencias,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0501e42f-2029-4e62-ac6c-35c0c7e969a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137145.jpg" width="1410" height="793" alt="La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, pedir una ca&ntilde;a fue uno de los gestos m&aacute;s autom&aacute;ticos de la vida social espa&ntilde;ola. Tanto que &ldquo;salir de ca&ntilde;as&rdquo; acab&oacute; por convertirse en una actividad que no ten&iacute;a por qu&eacute; estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entend&iacute;a la medida exacta. Un vaso peque&ntilde;o, fr&iacute;o, con la espuma justa,&nbsp;pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese est&aacute;ndar empieza a resquebrajarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada vez m&aacute;s bares, sobre todo en terrazas y zonas c&eacute;ntricas, la ca&ntilde;a ya no es el formato est&aacute;ndar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de ca&ntilde;a ha desaparecido del inventario. No se trata de una ca&iacute;da del consumo de cerveza. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s de barra. Lo que est&aacute; cambiando es la medida.
    </p><h2 class="article-text">Una medida que organizaba el consumo</h2><p class="article-text">
        La ca&ntilde;a no era solo un formato peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n marcaba un ritmo. Permit&iacute;a beber antes de que la cerveza perdiera fr&iacute;o, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la l&oacute;gica del &ldquo;una m&aacute;s y nos vamos&rdquo;. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa din&aacute;mica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversaci&oacute;n y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisi&oacute;n no responde &uacute;nicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones pr&aacute;cticas.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de eficiencia</h2><p class="article-text">
        Para entender el fen&oacute;meno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos m&aacute;s grandes exigen menos personal, algo que para proyectos peque&ntilde;os supone mucho esfuerzo.&nbsp;&ldquo;El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta&rdquo;, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrile&ntilde;o barrio de Prosperidad. &ldquo;Con nada que seas un poco avispado y le saques tambi&eacute;n una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las ca&ntilde;as no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atenci&oacute;n a las mesas quede comprometido. Miguel Garc&iacute;a, propietario del restaurante de comida tradicional La Monta&ntilde;a, lo plantea tambi&eacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos: &ldquo;Una ca&ntilde;a te obliga a hacer muchos m&aacute;s movimientos en la sala e implica m&aacute;s tiempo. Es lo mismo que ocurr&iacute;a antes con el jam&oacute;n. En los bares casi siempre hab&iacute;a una pata y una persona cortando, pero ahora tienes bl&iacute;sters de jam&oacute;n cortado que se adaptan al plato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el jam&oacute;n no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza peque&ntilde;a pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La ca&ntilde;a exige repetici&oacute;n constante. M&aacute;s rondas implican m&aacute;s trabajo para el mismo n&uacute;mero de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el c&aacute;lculo pesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hosteleros insisten cada vez m&aacute;s en que la diferencia no se mide &uacute;nicamente en el margen de beneficio entre una ca&ntilde;a y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energ&iacute;a y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma m&aacute;s amplia. No es solo cu&aacute;nto deja cada consumici&oacute;n, sino cu&aacute;nto tiempo exige servirla, cu&aacute;nta cristaler&iacute;a hay que lavar y cu&aacute;nto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuaci&oacute;n entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene m&aacute;s que ver con la gesti&oacute;n diaria que con unos c&eacute;ntimos m&aacute;s o menos en el precio final.
    </p><p class="article-text">
        El contexto general del sector tambi&eacute;n ayuda a entender el cambio. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes sectoriales, el consumo per c&aacute;pita ronda los <a href="https://cerveceros.org/uploads/Informe_Socioeconomico_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">52 litros por persona al a&ntilde;o</a> y se ha estabilizado en los &uacute;ltimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hosteler&iacute;a contin&uacute;a siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un mapa con acentos propios</h2><p class="article-text">
        La cerveza peque&ntilde;a nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el Pa&iacute;s Vasco se pide zurito; en Arag&oacute;n, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botell&iacute;n peque&ntilde;o. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora se pierde no es solo la terminolog&iacute;a, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: &ldquo;Para m&iacute; la ca&ntilde;a o el botell&iacute;n est&aacute; asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar m&aacute;s lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares&rdquo;. Este contraste entre entornos m&aacute;s peque&ntilde;os y grandes capitales refleja tambi&eacute;n una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es m&aacute;s pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo m&aacute;s controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotaci&oacute;n de mesas m&aacute;s exigente, el doble se impone con mayor facilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir</h2><p class="article-text">
        El cambio de formato tiene tambi&eacute;n consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradici&oacute;n de tapa incluida como Granada, Ja&eacute;n o Almer&iacute;a, durante a&ntilde;os fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de ca&ntilde;as, cada una acompa&ntilde;ada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en funci&oacute;n de la misma. Cuatro o cinco consumiciones pod&iacute;an equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuaci&oacute;n se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco ca&ntilde;as. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez m&aacute;s tensionados bolsillos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la f&oacute;rmula de doble y raci&oacute;n tambi&eacute;n encuentra sus defensores. &ldquo;La medida del doble me resulta perfecta. Una ca&ntilde;a es poco m&aacute;s que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo&rdquo;, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: &ldquo;Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la ca&ntilde;a, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble&rdquo;, comenta. Para ella, la cuesti&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino de elecci&oacute;n. El problema no es pagar m&aacute;s, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato peque&ntilde;o aunque el precio sea id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido tambi&eacute;n a nuevas formas de salir, como el &ldquo;tardeo&rdquo; o el verm&uacute; torero &mdash;empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades peque&ntilde;as y pueblos&mdash;, que han transformado el consumo asociado a los bares. &ldquo;La ca&ntilde;a para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay m&aacute;s cultura de alargar el aperitivo y lo que surja&rdquo;, asegura Sara Calleja, de 34 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza."
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            <span class="title">
                “Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Terrazas, turismo y estandarizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El auge de las terrazas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presi&oacute;n por atender a m&aacute;s clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia tur&iacute;stica, adem&aacute;s, el formato grande resulta m&aacute;s reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La ca&ntilde;a, m&aacute;s localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo m&aacute;s que apunta a la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastrificaci&oacute;n</a> que acusan las principales capitales mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La ca&ntilde;a sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra contin&uacute;a siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco m&aacute;s de treinta a&ntilde;os acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la ca&ntilde;a no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una decisi&oacute;n consciente: &ldquo;La defiendo porque su uso es cada vez m&aacute;s residual. No la tengo especialmente barata &mdash;cuesta 2,20 euros&mdash;, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid&rdquo;, explica. Para &eacute;l, eliminar el formato peque&ntilde;o supone renunciar a una parte de esa identidad. &ldquo;Si pretendemos ser un lugar confortable para el d&iacute;a a d&iacute;a, tiene que haber formatos m&aacute;s peque&ntilde;os para beber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales, que adem&aacute;s es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento t&eacute;cnico en defensa de la medida cl&aacute;sica. &ldquo;Organol&eacute;pticamente, es un tama&ntilde;o perfecto para que la cerveza mantenga la carbonataci&oacute;n, la temperatura y el sabor&rdquo;. Es decir, no se trata solo de tradici&oacute;n o costumbre, sino tambi&eacute;n de condiciones &oacute;ptimas de consumo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Morales</span>
                                        <span>—</span> Hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La ca&ntilde;a quiz&aacute; sea solo un vaso peque&ntilde;o, pero durante d&eacute;cadas organiz&oacute; la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar espa&ntilde;ol no se decida en el tama&ntilde;o del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de c&oacute;mo se vive en las ciudades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Cerveza,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Bares,Consumo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a3b1bb-aa61-46c9-b16a-5054901fc3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la fiebre del &#039;running&#039; está transformando nuestras ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hasta hace relativamente poco podía interpretarse como una práctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fenómeno cotidiano que coloniza el espacio público</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Y, a menudo, las cosas verdaderamente valiosas son aquellas que solo se consiguen mediante tareas y actividades de escasa utilidad&rdquo;. <em>De qu&eacute; hablo cuando hablo de correr</em>, Haruki Murakami.
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable, en cualquier ciudad grande o mediana, haberse topado con una estampida de gente vestida de corto, a menudo con m&uacute;sica y embravecida entre jaleos, corriendo en pelot&oacute;n por calles, avenidas y plazas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hasta hace relativamente poco pod&iacute;a interpretarse como una pr&aacute;ctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fen&oacute;meno cotidiano que coloniza el espacio p&uacute;blico. Correr ha dejado de ser &uacute;nicamente una actividad f&iacute;sica para convertirse en una forma espec&iacute;fica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla.<strong> </strong>Desde el estereotipo primigenio de &lsquo;la soledad del corredor de fondo&rsquo;, la pr&aacute;ctica de correr por el espacio p&uacute;blico ha evolucionado hacia una actividad colectiva y propicia para la sociabilidad. Los conocidos como <em>running clubs</em> han intensificado esta transformaci&oacute;n, desplazando parcialmente aquel momento introspectivo y de soliloquio interno hacia una experiencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de este viraje, lo relevante es que el <em>runner </em>ya no es una figura aislada, sino un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con sus l&oacute;gicas propias de desplazamiento, ocio y producci&oacute;n del espacio (en terminolog&iacute;a lefebvriana). A diferencia del peat&oacute;n o del veh&iacute;culo, el corredor traza recorridos continuos, busca ritmos constantes y necesita unas condiciones espaciales muy concretas para mantener la inercia del movimiento. As&iacute;, la proliferaci&oacute;n de corredores no solo refleja un cambio en los h&aacute;bitos sociales hacia estilos de vida m&aacute;s saludables y activos, sino que introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente. Una capa que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podr&iacute;an llegar a dise&ntilde;arse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Correr ha dejado de ser únicamente una actividad física para convertirse en una forma específica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los <em>running clubs</em> y la creciente afici&oacute;n por correr, resulta necesario preguntarse: &iquest;c&oacute;mo deben adaptarse las ciudades para ser lo que ya se conoce como <em>runner friendly</em>?
    </p><h2 class="article-text">Correr como signo de modernidad</h2><p class="article-text">
        Anta&ntilde;o, correr por la ciudad, en nuestro contexto sociol&oacute;gico cat&oacute;lico de continua vigilancia y juicio del pr&oacute;jimo, pod&iacute;a despertar una cierta extra&ntilde;eza, incluso una mofa soterrada. Mi padre, uno de los mejores maratonianos de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 80, me recuerda a menudo c&oacute;mo era frecuente recibir comentarios de burla de desconocidos cuando sal&iacute;a a correr por la calle: &ldquo;Uno, dos, uno, dos&rdquo;, &ldquo;si te cansas, p&aacute;rate&rdquo;, &ldquo;corre, que se te escapa el bus&rdquo;. Por el contrario, cuando compet&iacute;a en la marat&oacute;n de Nueva York, la actitud de la gente era de entusiasmo y de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        La figura del corredor urbano &mdash;a medio camino entre el atleta y el aficionado que quiere hacer ejercicio de forma barata, con poco material y sin necesidad de instalaciones deportivas&mdash; ha necesitado cierto proceso de integraci&oacute;n dentro del imaginario colectivo. Hoy, sin embargo, correr no solo est&aacute; plenamente normalizado, sino que se ha convertido en todas partes en una pr&aacute;ctica socialmente valorada, asociada a la salud, la disciplina y una cierta idea de autocuidado contempor&aacute;neo.
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                    alt="El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico."
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            <span class="title">
                El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En este tr&aacute;nsito, el <em>running</em> ha dejado de ser una actividad marginal para consolidarse como un fen&oacute;meno de masas. Se corre por afici&oacute;n, por salud, por est&eacute;tica e incluso con <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objetivos de rendimiento cada vez m&aacute;s exigentes</a>. La ciudad, en consecuencia, ya no es &uacute;nicamente el escenario donde sucede esta pr&aacute;ctica, sino el soporte f&iacute;sico sobre el que se despliega una nueva forma de habitarla.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>running clubs </em>representan la muerte de &eacute;xito de este fen&oacute;meno. En ellos, correr se despoja parcialmente de su dimensi&oacute;n &lsquo;terap&eacute;utica&rsquo; de soledad para reforzar, en cambio, su vertiente social. Frente al ocio tradicional vinculado al bar, el consumo o la nocturnidad, emerge aqu&iacute; una forma alternativa de encuentro que combina actividad f&iacute;sica y sociabilidad. Se especula que los <em>running clubs, </em>en muchos casos, est&aacute;n incluso sustituyendo espacios f&iacute;sicos y virtuales de citas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proliferación de corredores no solo refleja un cambio en los hábitos sociales, introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podrían llegar a diseñarse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cartograf&iacute;as <em>runner:</em> correr para leer la ciudad</h2><p class="article-text">
        Todo corredor traza, consciente o inconscientemente, una cartograf&iacute;a propia de la ciudad. No se corre por cualquier sitio. La elecci&oacute;n de una ruta responde a una lectura muy precisa del espacio urbano: la anchura de las aceras, la calidad del pavimento, la densidad de peatones, la contaminaci&oacute;n del aire, la secuencia de sem&aacute;foros, la presencia de sombra en verano o, incluso, la posibilidad de atravesar ciertos paisajes urbanos m&aacute;s o menos amables.
    </p><p class="article-text">
        Correr implica, en este sentido, una forma espec&iacute;fica de relaci&oacute;n con la ciudad. Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio p&uacute;blico: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba. Esta lectura activa acaba generando recorridos recurrentes, aut&eacute;nticos circuitos informales que se repiten cada d&iacute;a y que, en muchos casos, acaban siendo compartidos por cientos de personas, tal y como muestran apps como Strava. Se trata de infraestructuras reinventadas, no planificadas, pero extraordinariamente estables en el tiempo y en su uso.
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                    alt="En Madrid, el Parque del Retiro opera casi como una república &#039;runner&#039; dentro de la ciudad."
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            <span class="title">
                En Madrid, el Parque del Retiro opera casi como una república &#039;runner&#039; dentro de la ciudad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ciudades que corren</h2><p class="article-text">
        Algunas ciudades han empezado a reconocer, de forma m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, esta nueva capa de uso del espacio p&uacute;blico. En Ciudad de M&eacute;xico, por ejemplo, una ma&ntilde;ana dominical tuve la suerte de ir a dar con el Paseo de la Reforma justo cuando se transforma en una suerte de fiesta atl&eacute;tica espont&aacute;nea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presi&oacute;n del tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En Val&egrave;ncia, observ&eacute; c&oacute;mo el Jard&iacute; del Turia, que sigue el antiguo cauce del r&iacute;o, se ha consolidado como un corredor verde donde la pr&aacute;ctica del <em>running</em> no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante se&ntilde;alizaciones y recorridos reconocibles. Un espacio que, en la pr&aacute;ctica, funciona como una gran infraestructura deportiva lineal en una ciudad que se ha erigido como una de las mecas del atletismo popular. Algo similar ocurre en Madrid, donde el Parque del Retiro opera casi como una rep&uacute;blica<em> runner </em>dentro de la ciudad. En Barcelona, el paseo mar&iacute;timo, la carretera de les Aig&uuml;es o la Diagonal mantienen un flujo continuo de corredores que negocian el espacio entre bicis, patinetes y paseantes.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, los grandes parques urbanos funcionan como centros neur&aacute;lgicos del <em>running</em>. No es extra&ntilde;o encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los <em>Parkruns</em>, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera. Y en Par&iacute;s, es posible recorrer largos tramos junto al Sena en espacios liberados del tr&aacute;fico rodado, donde antiguas infraestructuras como t&uacute;neles para coches se han reconvertido en paseos continuos para corredores y ciclistas.
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            <span class="title">
                El Jardí del Turia (València) se ha consolidado como un corredor verde donde la práctica del &#039;running&#039; no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante señalizaciones y recorridos reconocibles.                            </span>
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        No todas las ciudades, sin embargo, ofrecen las mismas condiciones. En muchas ciudades italianas, como Florencia o Roma, correr de forma continua resulta especialmente complicado.<strong> </strong>Los pavimentos adoquinados, las calles estrechas de su trama urbana milenaria, la densidad patrimonial, las colinas y la acumulaci&oacute;n de turistas suponen interrupciones constantes. En estos contextos, el<em> running</em> se convierte casi en un ejercicio h&iacute;brido, a medio camino entre el trote y la contemplaci&oacute;n. En Roma, no obstante, han recuperado un sendero estrecho que sigue el curso del T&iacute;ber desde su misma cota deprimida y que permite surcar la ciudad antigua al margen del bullicio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio público: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un caso excepcional</h2><p class="article-text">
        En R&iacute;o de Janeiro, recuerdo haber descubierto la relaci&oacute;n m&aacute;s intensa que jam&aacute;s hab&iacute;a visto entre ciudad y ejercicio f&iacute;sico. A lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasile&ntilde;o Roberto Burle Marx. Las playas se llenan de jugadores de voley, futv&oacute;ley y todo tipo de deportes, mientras que unas marquesinas, que imitan paradas de autob&uacute;s pero que en realidad son estaciones de calistenia, complementan estas pr&aacute;cticas. Todo ello ante el tel&oacute;n de fondo de las playas cariocas y a primera hora de la ma&ntilde;ana, antes del inicio de la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        La gente de R&iacute;o parece apresurarse por exprimir la ciudad en una especie de coreograf&iacute;a colectiva de cuerpos en movimiento, como si existiera un acuerdo t&aacute;cito para activar el espacio p&uacute;blico antes de que el d&iacute;a quede absorbido por las obligaciones. Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos c&oacute;digos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciaci&oacute;n especialmente n&iacute;tida de la identidad de cada lugar.<strong> </strong>A primera hora de la ma&ntilde;ana, en un d&iacute;a laborable o durante el fin de semana, quien corre puede captar el pulso, la vitalidad y el esp&iacute;ritu de la ciudad de una forma dif&iacute;cilmente replicable por otros medios.
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                    alt="En Río de Janeiro, a lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasileño Roberto Burle Marx."
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            <span class="title">
                En Río de Janeiro, a lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasileño Roberto Burle Marx.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Calles para todo</h2><p class="article-text">
        En el ensayo <em>Construir y habitar,</em> del prestigioso soci&oacute;logo y urbanista Richard Sennett, el autor relata c&oacute;mo, tras sufrir un ictus, su relaci&oacute;n con el espacio p&uacute;blico cambi&oacute; de forma sustancial. De repente, ten&iacute;a que caminar por las calles de Berl&iacute;n en contacto con las fachadas, condicionado por sus nuevas limitaciones f&iacute;sicas. Del mismo modo que Sennett modific&oacute;, por necesidad, las gafas con las que le&iacute;a la ciudad, cualquiera que haya transitado con muletas, un carrito o una silla de ruedas ve irremediablemente c&oacute;mo su percepci&oacute;n sobre las virtudes y los defectos del dise&ntilde;o urbano se vuelve m&aacute;s precisa, m&aacute;s exigente y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s consciente de todo aquello que antes pasaba desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        Corriendo, el di&aacute;logo con las calles tambi&eacute;n tiene un lenguaje particular y la expansi&oacute;n del <em>running</em> plantea, inevitablemente, una cuesti&oacute;n de dise&ntilde;o urbano. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, las ciudades han incorporado de forma masiva infraestructuras ciclistas siguiendo una l&oacute;gica de movilidad sostenible irrefutable. Ahora cabe preguntarse si el espacio p&uacute;blico deber&iacute;a empezar a adaptarse tambi&eacute;n a esta nueva forma de desplazamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos códigos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciación especialmente nítida de la identidad de cada lugar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia reciente con los carriles bici ofrece lecciones valiosas. En muchos casos, estas infraestructuras se dimensionaron de forma insuficiente, al no prever ni el crecimiento sostenido del uso de la bicicleta ni la irrupci&oacute;n de las bicis y los patinetes el&eacute;ctricos. Este error de c&aacute;lculo ha dado lugar a carriles demasiado estrechos, donde conviven desplazamientos a velocidades muy dispares sin posibilidad real de adelantamiento. Los modelos m&aacute;s recientes, sin embargo, han empezado a corregir esta limitaci&oacute;n y tienden a integrarse en la calzada, reduciendo la velocidad del tr&aacute;fico motorizado y favoreciendo una convivencia m&aacute;s equilibrada entre usuarios.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, cabe imaginar que parte de estas infraestructuras puedan ser tambi&eacute;n utilizadas o reinterpretadas por los corredores. Espacios donde no sea necesario esquivar peatones, sortear terrazas o disputar la salida en cada sem&aacute;foro. M&aacute;s que dise&ntilde;ar carriles espec&iacute;ficos para correr, quiz&aacute;s se trate de asumir que el<em> runner</em> es ya un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con unas necesidades concretas que pueden y deben ser incorporadas en su planificaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En Londres, en los grandes parques urbanos, no es extraño encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los Parkruns, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera."
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            <span class="title">
                En Londres, en los grandes parques urbanos, no es extraño encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los Parkruns, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad a otra velocidad</h2><p class="article-text">
        Correr introduce una nueva velocidad en la ciudad. Una velocidad intermedia que obliga a repensar la relaci&oacute;n entre los distintos usos del espacio p&uacute;blico y que, al mismo tiempo, revela con especial claridad sus virtudes y sus carencias.
    </p><p class="article-text">
        Correr no es solo una actividad f&iacute;sica. Es tambi&eacute;n una forma de apropiaci&oacute;n, de relaci&oacute;n con la ciudad y, en determinados contextos, incluso un modo de desplazamiento cotidiano. No es casual que muchas oficinas incorporen ya duchas para que sus trabajadores puedan asearse antes de empezar la jornada laboral si se desplazan en bicicleta o corriendo.
    </p><p class="article-text">
        En esta reinterpretaci&oacute;n urbana, cada zancada dibuja una ciudad ligeramente distinta: m&aacute;s vibrante, m&aacute;s densa, m&aacute;s feliz, m&aacute;s pr&oacute;xima a nuestros cuerpos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Running,Deporte,Deportistas,Espacios públicos,Barcelona,Madrid,Valencia,Río de Janeiro,Londres,Roma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2e2c536-eb0e-4bb6-bd8a-aede069f3024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x552y278.jpg" width="1200" height="675" alt="La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera brasileña defiende una sostenibilidad que sea ambiental, social y económica, rechaza los menús infantiles y reivindica la cocina como una herramienta capaz de transformar las ciudades</p><p class="subtitle">María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil hablar con Manu Buffara &uacute;nicamente de restaurantes. Para la cocinera brasile&ntilde;a, la gastronom&iacute;a comienza en la tierra y termina mucho m&aacute;s all&aacute; del plato: en las condiciones laborales de quienes cocinan, en la relaci&oacute;n con los peque&ntilde;os productores, en la educaci&oacute;n alimentaria de los ni&ntilde;os y en la dignidad con la que una ciudad alimenta a las personas que tienen menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Curitiba, capital del estado de Paran&aacute;, y alejada de los grandes focos gastron&oacute;micos brasile&ntilde;os de S&atilde;o Paulo y R&iacute;o de Janeiro, Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio. Alrededor de su restaurante, Manu ha tejido una red de agricultores, pescadores y productores, adem&aacute;s de participar en iniciativas relacionadas con los huertos urbanos, la protecci&oacute;n de las abejas nativas y la alimentaci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Reconocida en 2022 como mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina por la organizaci&oacute;n 50 Best, Buffara considera que los premios individuales solo tienen sentido cuando sirven para ampliar la conversaci&oacute;n. &ldquo;La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a&rdquo;, asegura. El pr&oacute;ximo noviembre Curitiba ser&aacute; la sede del Consejo Internacional del Basque Culinary Center, del que Buffara ser&aacute; anfitriona. Su objetivo es utilizar ese altavoz para hablar de agricultura, biodiversidad, conciliaci&oacute;n y del derecho de todas las personas a comer mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para ti comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien son muchas cosas juntas. No es solamente la comida, tambi&eacute;n importa con qui&eacute;n est&aacute;s, d&oacute;nde est&aacute;s, la m&uacute;sica, el arte, la decoraci&oacute;n&hellip; Es todo un conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La comida es muy importante, por supuesto, pero tambi&eacute;n lo son las personas con las que compartes la mesa y lo que sucede alrededor. Comer bien es una experiencia completa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; significa comer bien dentro de una casa, lejos de la experiencia de un restaurante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cocinar en casa es una manera de servir a otras personas. Cuando cocinas, todo se conecta. La energ&iacute;a de la casa, la gente y la posibilidad de invitar a quien quieras para compartir la mesa. Es distinto a cocinar en un restaurante, pero el principio es el mismo: la hospitalidad. Cocinar es un acto de servicio y de cuidado hacia la persona que tienes cerca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creciste en una familia vinculada al campo. &iquest;Ha cambiado mucho tu idea de la comida desde entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha cambiado mi cocina, los platos que preparo y la forma en la que investigo, pero no ha cambiado el concepto. En mi familia, lo m&aacute;s importante siempre fue servir a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de la comida.
    </p><p class="article-text">
        Mi estilo gastron&oacute;mico ha evolucionado much&iacute;simo, pero mi forma de entender la hospitalidad sigue siendo la misma. Esa manera de recibir y cuidar a las personas la aprend&iacute; de mis padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Comemos mejor ahora que hace unas d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos m&aacute;s informaci&oacute;n y m&aacute;s educaci&oacute;n, as&iacute; que contamos con una mayor capacidad para escoger qu&eacute; queremos comer. Antes no exist&iacute;a tanto acceso a ese conocimiento. La industria y los productos ultraprocesados han cambiado mucho nuestra alimentaci&oacute;n, pero ahora tambi&eacute;n tenemos m&aacute;s herramientas para entenderlos y decidir. Despu&eacute;s, claro, cada persona debe poder hacer su elecci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un baño. No se trata únicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Desde otras partes del mundo hemos tendido a reducir la gastronom&iacute;a brasile&ntilde;a a la feijoada, el churrasco o el rodizio. &iquest;Brasil sigue siendo v&iacute;ctima de esos estereotipos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brasil se hizo conocido por la comida, pero tambi&eacute;n por el carnaval y por determinadas im&aacute;genes que se repiten mucho. Hay personas que piensan que en Brasil solo comemos carne. Una vez llegaron a preguntarme si ten&iacute;amos pescado, cuando poseemos una costa con miles de kil&oacute;metros. Es una visi&oacute;n muy limitada de un territorio gigantesco. Tenemos mariscos, pescados, langostinos, vegetales y una biodiversidad inmensa. Poco a poco estamos cambiando esa percepci&oacute;n. No solamente yo, tambi&eacute;n muchos cocineros de R&iacute;o, S&atilde;o Paulo y otras regiones del pa&iacute;s. El crecimiento del turismo tambi&eacute;n ayuda. Cuando las personas visitan Brasil descubren que existe una diversidad que no imaginaban. Me hace muy feliz poder llevar a personas de otras partes del mundo a conocer el lugar en el que estamos y los productos con los que trabajamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; distingue a la despensa del sur de Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos mieles de abejas nativas, las meliponas que no tienen aguij&oacute;n, palmitos y una enorme diversidad de productos. La mayor&iacute;a de las conservas de palmito proceden de esta zona, pero aqu&iacute; puedes comprender mucho mejor el producto y su relaci&oacute;n con el territorio. Tambi&eacute;n trabajo mucho con pescados, mariscos y cordero, porque en la regi&oacute;n de la que vengo hay una importante tradici&oacute;n ganadera. Mi cocina est&aacute; muy vinculada a lo que existe a nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; tu trabajo con las abejas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos instalando peque&ntilde;as cajas de abejas en el restaurante. Despu&eacute;s nos vinculamos a un proyecto muy bonito de jardines para abejas que fue creciendo por Curitiba. Hoy pueden encontrarse estas cajas en huertos, calles, comunidades de vecinos y otros espacios de la ciudad. Lo m&aacute;s importante no es producir miel. Muchas veces las abejas est&aacute;n all&iacute; solamente para polinizar y es vital que las personas conozcan su importancia. El proyecto ha servido para informar a la poblaci&oacute;n y hacer que se comprenda mejor a las abejas nativas. Ahora se est&aacute; extendiendo a otras zonas de Paran&aacute; y a ciudades de otros estados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has defendido en varias ocasiones que la alimentaci&oacute;n puede transformar una ciudad. &iquest;C&oacute;mo puede hacerlo exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede cambiarla de muchas maneras.<strong> </strong>En Curitiba se han creado espacios para que las personas que viven en la calle o tienen pocos recursos puedan sentarse a comer, lavarse las manos y utilizar un ba&ntilde;o. No se trata &uacute;nicamente de entregar un plato de comida, sino de ofrecerles un lugar digno.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en Curitiba, est&aacute;n los proyectos de huertos urbanos, que permiten a las personas con dificultades cultivar parte de sus alimentos, comer mejor y acceder a productos org&aacute;nicos. Despu&eacute;s aparece todo el ciclo: las abejas que polinizan, los residuos que se convierten en compost y regresan al huerto, y la gente que aprende a cocinar lo que produce. La ciudad cambia cuando ofrece informaci&oacute;n y educaci&oacute;n y cuando implica a las personas en su propio sistema alimentario. No es solo plantar verduras. Es ayudar a que entiendan la importancia de comer mejor y de tener una mayor seguridad alimentaria.
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                    alt="Desde Curitiba, capital del estado de Paraná, y alejada de los grandes focos gastronómicos brasileños de São Paulo y Río de Janeiro, Manu Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio."
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            <span class="title">
                Desde Curitiba, capital del estado de Paraná, y alejada de los grandes focos gastronómicos brasileños de São Paulo y Río de Janeiro, Manu Buffara ha construido una cocina estrechamente vinculada a su territorio.                            </span>
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        <strong>Algunas iniciativas urbanas de este tipo son muy fotog&eacute;nicas, pero no solucionan los problemas estructurales. &iquest;C&oacute;mo se evita que se conviertan en maquillaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto peque&ntilde;o y aislado puede quedarse en una fotograf&iacute;a. Para que exista un cambio real, tiene que haber una estructura p&uacute;blica detr&aacute;s. Curitiba cuenta con una secretar&iacute;a municipal dedicada a la seguridad alimentaria y nutricional, con un equipo que trabaja espec&iacute;ficamente en los huertos, las abejas y otros programas relacionados con la alimentaci&oacute;n. Cuando existe una parte del Gobierno dedicada a desarrollar y sostener esas pol&iacute;ticas, ya no estamos hablando de una acci&oacute;n peque&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros entramos despu&eacute;s en algunos de esos proyectos para ayudar a conectar a las personas con los alimentos y ense&ntilde;arles por qu&eacute; es importante producir parte de su propia comida, c&oacute;mo cocinarla y c&oacute;mo aprovecharla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sostenibilidad est&aacute; en el discurso de casi todos los restaurantes de alta cocina. &iquest;Se ha vaciado la palabra de significado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una palabra que se utiliza mucho en todos los sectores en general. El problema es que la sostenibilidad no se refiere solamente a la naturaleza o a la biodiversidad. Tiene tres dimensiones: ambiental, social y econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La parte econ&oacute;mica consiste en estimular el crecimiento de una manera responsable, garantizando la viabilidad de la actividad y de la comunidad a largo plazo. La parte social tiene que ver con la calidad de vida, la educaci&oacute;n y la salud de los trabajadores y de las personas que viven alrededor. Despu&eacute;s est&aacute; la parte ambiental, que incluye la biodiversidad, el clima, la naturaleza y la protecci&oacute;n de los recursos.
    </p><p class="article-text">
        Hay restaurantes que dicen ser sostenibles porque trabajan la biodiversidad, pero eso es solo una parte. Aun as&iacute;, me alegra que empiecen por ah&iacute;. Hace diez a&ntilde;os pr&aacute;cticamente no habl&aacute;bamos de nada de esto. Ahora estamos construyendo una sostenibilidad m&aacute;s completa, que tenga en cuenta el medioambiente, el bienestar de la sociedad y el desarrollo econ&oacute;mico de una comunidad. No veremos todo el resultado inmediatamente, pero dentro de diez a&ntilde;os tendremos una realidad diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esa dimensi&oacute;n social, durante el verano redujiste la semana laboral de tu equipo a cuatro d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; supuso para tu negocio? &iquest;Se resinti&oacute; la parte econ&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente trabajamos cinco d&iacute;as, pero durante el verano brasile&ntilde;o lo hacemos cuatro. Para que sea posible, organizamos dos turnos de cenas: uno a las seis y otro a las nueve. Es cierto que esos d&iacute;as trabajamos alguna hora m&aacute;s, pero el equipo prefiere concentrar el trabajo y poder disfrutar de tres d&iacute;as en casa. Para nosotros, cuidar a las personas tambi&eacute;n forma parte importante del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trabajaste en Noma en 2006. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han aparecido </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>denuncias sobre las condiciones laborales</strong></a><strong> en algunos restaurantes de alta cocina. &iquest;C&oacute;mo fue tu experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo solo puedo hablar de mi experiencia y del momento en el que estuve all&iacute;. Era muy joven, aprend&iacute; much&iacute;simo y siempre me trataron con respeto. Incluso me regalaron una bicicleta porque iba caminando al restaurante. Guardo un recuerdo muy feliz de aquella etapa. No puedo hablar de lo que haya sucedido despu&eacute;s porque no estaba all&iacute; y son momentos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres muy cr&iacute;tica con los men&uacute;s infantiles. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy completamente en contra. No tenemos men&uacute;s infantiles en ninguno de mis negocios. La educaci&oacute;n de un hijo tambi&eacute;n incluye la educaci&oacute;n alimentaria. Muchas veces los padres no tienen la paciencia de leerles la carta a sus hijos cuando van a comer fuera. Hace poco estaba cenando con mi hija y me pidi&oacute; que se lo leyera para poder escoger. Tambi&eacute;n es nuestra responsabilidad explicarles qu&eacute; hay, dejar que conozcan los platos y que decidan. Si limitamos siempre a los ni&ntilde;os a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si limitamos siempre a los niños a la pasta, la pizza y unos pocos alimentos simples, estamos limitando su futuro. Los padres tenemos que presentarles distintas posibilidades y ayudarles a construir su propio paladar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Deber&iacute;a trasladarse parte de esa educaci&oacute;n alimentaria a la escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay que ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a construir una relaci&oacute;n saludable con la comida, a respetar el hambre, a comprender la cultura alimentaria de su familia y a descubrir el placer de cocinar y comer. La alimentaci&oacute;n no debe utilizarse para amenazar u obligar. Tampoco como recompensa: &ldquo;Si te comes esto, te doy una galleta o un dulce&rdquo;. No puede funcionar as&iacute;. Comer tiene que ser un placer y tambi&eacute;n una elecci&oacute;n. Los ni&ntilde;os aprenden observando a sus padres, por eso el ejemplo que damos en casa es muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2022 recibiste el premio a la mejor cocinera de Am&eacute;rica Latina. &iquest;Sigue siendo necesaria una categor&iacute;a separada para las mujeres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es un espacio que puede utilizarse para fortalecer a otras mujeres. Cuando recibes un premio de este tipo, te dan un escenario y un micr&oacute;fono. Puedes usarlo de diferentes maneras. Yo intent&eacute; emplearlo para hablar de liderazgo, equilibrio y maternidad, y para mostrar a otras mujeres que tambi&eacute;n pueden hacerlo. Por eso no eliminar&iacute;a el premio. Entiendo la posici&oacute;n de quienes consideran que las cocineras deber&iacute;an competir exactamente en las mismas categor&iacute;as que los hombres, pero creo que este reconocimiento puede convertirse en una herramienta de transformaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        No lo veo solamente como una conquista individual. Tambi&eacute;n permite dar visibilidad a la cultura brasile&ntilde;a, a la agricultura y a los peque&ntilde;os productores. Es un premio para la gente que trabaja conmigo y para la ciudad de Curitiba. Su alcance puede ser mucho m&aacute;s amplio que la gastronom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quienes os dedic&aacute;is a la cocina hab&eacute;is sobredimensionado la importancia de la gastronom&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es muy peque&ntilde;a. Yo puedo ser conocida en mi pa&iacute;s, pero &uacute;nicamente por un porcentaje muy peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n. Existe un mundo enorme fuera de este sector.
    </p><p class="article-text">
        Claro que puedo inspirar a algunas personas, pero quiero llegar a muchas m&aacute;s y ayudarlas a comer mejor, a comprender la totalidad de la gastronom&iacute;a y a cocinar m&aacute;s en casa. Tenemos el poder de hablar de c&oacute;mo la alimentaci&oacute;n puede contribuir a construir una sociedad diferente. No deber&iacute;amos pensar solamente en nuestro restaurante o en nuestra comunidad gastron&oacute;mica. Somos un punto muy peque&ntilde;o dentro de algo mucho mayor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/chef-manu-buffara-alimentacion-no-debe-amenaza-recompensa-comer-placer_1_13396710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 20:24:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La chef Manu Buffara: “La alimentación no debe ser una amenaza ni una recompensa: comer tiene que ser un placer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentación,Chefs,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/372f2999-17b9-41c7-8df1-31d11448cec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x408y341.jpg" width="1200" height="675" alt="María Lo, cocinera: &quot;No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera, que acumula cientos de miles de seguidores en redes sociales, defiende la cocina casera para superar "el punto de inflexión tremendo" en el que nos encontramos cuando hablamos de comer</p><p class="subtitle">Entrevista - Gastón Acurio: “¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Antes se com&iacute;a siempre bien, o casi siempre; ahora nos cuesta m&aacute;s&rdquo;, dice Mar&iacute;a Lo (Chiclana de la Frontera, 1989) cuando se le pregunta si est&aacute; perdiendo valor la cocina casera. Explica la cocinera &mdash;ganadora de la d&eacute;cima edici&oacute;n de MasterChef&mdash; que tiene mucho que ver con nuestro estilo de vida, con nuestras prisas, con que hemos olvidado el chup-chup de las lentejas, con las modas y las tendencias.
    </p><p class="article-text">
        Defiende que el lenguaje de la cocina, &ldquo;un lenguaje de amor&rdquo;, tiene que ense&ntilde;arse con paciencia y transmitiendo mucho cari&ntilde;o, como le ense&ntilde;&oacute; su padre, un inmigrante hongkon&eacute;s que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os cincuenta. &ldquo;Falta cari&ntilde;o y mucho amor porque la gente ya no cocina tanto en casa&rdquo;, explica a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. &ldquo;O te vas al s&uacute;per o te compras un t&aacute;per de alguna empresa que produce al por mayor, pero no es lo mismo. No se transmite lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde viene su inter&eacute;s por la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De chiquitilla. En mi casa siempre se ha comido muy bien. Mi familia materna, chiclaneros, hac&iacute;a muy buenos pescados, buenas carnes, grandes productos. A mi padre, que era hongkon&eacute;s, tambi&eacute;n le gustaba much&iacute;simo comer. Cuando fui a China entend&iacute; mucho de su obsesi&oacute;n por la comida y la cocina. Viajando entend&iacute; que le flipaba cocinar, platos de aqu&iacute; y mucho de all&iacute;, porque era una manera de conectar con sus ra&iacute;ces. Me acuerdo mucho de cuando era peque&ntilde;ita y lo ve&iacute;a en la cocina, superminucioso, cortando todo de una forma muy cuadriculada y con mucho cari&ntilde;o. Me viene de ah&iacute;: de todas las emociones que he vivido alrededor de la cocina. La cocina es un lenguaje de amor, por eso me apasiona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe en </strong><em><strong>Coc&iacute;nalo. Recetas con sabor y alma</strong></em><strong> (Grijalbo, 2024)</strong><em><strong> </strong></em><strong>que de su padre aprendi&oacute; que &ldquo;preparar un plato para alguien puede ser un acto de amor&rdquo;. &iquest;Le falta amor a la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que se vuelve moda o tendencia pierde un poquito de pasi&oacute;n. La cocina est&aacute; en el pico de la ola, se nota mucho, sobre todo en redes sociales. &iquest;Qu&eacute; contenido se consume m&aacute;s? Cocina y gatitos. Hay cada vez menos restaurantes con esa aura rom&aacute;ntica en la que se ponen el alma y las ra&iacute;ces. Tendemos a reproducir las tendencias del momento. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los bares y las tascas</a>, por ejemplo, se est&aacute;n poniendo otra vez en valor, pero habr&iacute;a que preguntarse c&oacute;mo se est&aacute; haciendo, con qu&eacute; objetivo me est&aacute;s cocinando las lentejas como mi abuela. S&iacute;, muchas veces es lo que te dicen, pero no saben igual. Eso pasa porque se est&aacute;n enfocando en el 'todo el mundo abre bares de toda la vida, aprovechemos la ola'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se piensa m&aacute;s en el beneficio econ&oacute;mico que en la comida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo entiendo que vivimos en el mundo en que vivimos y el que monta un negocio es para ganar pasta, pero se puede buscar un t&eacute;rmino medio, &iquest;no? Siempre he pecado mucho de ese romanticismo de que me da igual el dinero y de querer hacer cosas que me emocionen, y lo sigo teniendo muy en cuenta. Pero entiendo que hay que bajar los pies a tierra. Aunque esta no sea una profesi&oacute;n f&aacute;cil, vamos a hacerlo lo mejor posible. Por qu&eacute; en vez de reproducir algo que ya existe no le ponemos un poquito de alma a lo que estamos haciendo. Para m&iacute; eso importa. Y hay de todo, es una generalidad, pero, joder, cuanto m&aacute;s de moda m&aacute;s desalmado parece todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; se convierte la tradici&oacute;n en moda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ya no cocinamos en casa y queremos comer bien. Cada vez hay menos ganas de fregar los platos o de esperar unas lentejas... Las lentejas son, literal, 45 minutos de cocci&oacute;n, 20 en olla expr&eacute;s. No hay inter&eacute;s por la cocina ni por parar, poner un poco de conciencia o estar un ratito callado mirando como se hace el chup-chup. Tenemos la gran excusa: que no tenemos tiempo porque trabajamos mucho. Y quiero que se entienda bien. No estoy diciendo que sea mentira o que la gente no trabaje mucho, que por supuest&iacute;simo que s&iacute;, digo que es una excusa. Lo que nos pasa, y a m&iacute; tambi&eacute;n me pasa aunque decir esto sea tirar piedras a mi propio tejado, es que nos llevamos una hora y media metidos en TikTok. En ese rato te podr&iacute;as hacer dos platos, &iquest;sabes? Y puedes estar haciendo un poco de <em>scroll</em> si dejas un chup-chup media hora. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares y las tascas se están poniendo otra vez en valor, pero habría que preguntarse cómo se está haciendo, con qué objetivo me estás cocinando las lentejas como mi abuela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cocina est&aacute;n entrando en esa red de consumir a tope, de ir a un restaurante en vez de hacerte unas patatas a la riojana en casa. Son prioridades y depende de d&oacute;nde quiera gastar cada uno su dinero. Por eso vuelven tambi&eacute;n los bares de toda la vida: porque cada vez estamos m&aacute;s c&oacute;modos, demasiado c&oacute;modos, y queremos hacer menos pero que todo sea mejor, m&aacute;s rico y r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Influyen tambi&eacute;n los factores socioecon&oacute;micos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Comprar en grandes ciudades, ir a un supermercado en Madrid o Barcelona, supone gastarse 60 euros para llenar solo una bolsita de pl&aacute;stico. Tambi&eacute;n te digo que los restaurantes est&aacute;n muy caros y si quieres comer bien fuera de casa, una buena materia prima, son 60 por cabeza. Influyen, claro que influyen. Y todo est&aacute; demasiado caro. Aunque sobre todo afecta, lo repito, el tiempo y la comodidad. A m&iacute; igual, eh, que va a parecer que soy una criticona cuando tambi&eacute;n estoy metida en el sistema. Creo que lo que m&aacute;s influye es d&oacute;nde invertimos nuestro tiempo y que buscamos una comodidad exagerada. 
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                María Lo cocinando.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, creo que cada vez hay m&aacute;s. Aunque s&iacute; que hay que distinguir a los que se interesan por el comer bien y por el origen de los productos y los que se centran en el aqu&iacute; te pillo aqu&iacute; te mato o en las tendencias. Hay 'bares de toda la vida' que son de verdad de toda la vida, adem&aacute;s son mucho m&aacute;s baratos que esos otros s&uacute;per <em>fancy</em> hechos para sacarte una foto para Instagram. En Sants, por ejemplo, hay un restaurante que lleva 25 a&ntilde;os sirviendo guisos, pero tambi&eacute;n entiendo que haya gente que prefiera ir al sitio moderno, el que est&aacute; preparado para agradar a la cultura de las redes sociales. Lo que a m&iacute; me encanta de los de toda la vida es que ves a gente de 50, 60 o 65 a&ntilde;os que llevan yendo all&iacute; desde siempre porque saben que dan de comer bien y a buen precio. Yo lo que no quiero es pagar veinte euros m&aacute;s por algo que voy a encontrar m&aacute;s barato en otro sitio porque es m&aacute;s bonito o m&aacute;s <em>fancy</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como creadora de contenido en redes sociales, &iquest;no es un poco contradictorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Hay creadores de contenido que hacen las cosas con mucha conciencia y mucho gusto. Gracias a ellos se puede poner en valor la cocina y se puede educar a la gente sobre qu&eacute; es una buena materia prima. Hace unas semanas triunf&eacute; con un v&iacute;deo en el que comparaba la fritura de diferentes variedades de patata. Si haces las cosas para aprender y ense&ntilde;ar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy &uacute;til. Si me vas a hacer un arroz frito solo porque es tendencia... No me interesa.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7486418216034602262"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado definirlo porque es algo muy personal que tiene mucho que ver con las experiencias que hemos tenido. Para m&iacute; es comer como lo hac&iacute;a cuando era peque&ntilde;a, con buena materia prima y platos guisados con tiempo. El umami, por ejemplo, que dicen que est&aacute; de moda, es tiempo, caramelizaci&oacute;n, estar tres horas poniendo el chup-chup poquito a poco y con buenos ingredientes. Comer bien es poner atenci&oacute;n a lo que se hace y elegir con un criterio, es tener conciencia y dedicar tiempo a entender qu&eacute; estamos consumiendo. Y lo bueno no tiene por qu&eacute; ser caro. Mira las sardinas, que en temporada salen a unos tres euros el kilo. Comer bien es eso, saber lo que estamos haciendo en la cocina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se podr&iacute;a comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Madre m&iacute;a! Si lo supiera, me presentar&iacute;a a presidenta gastron&oacute;mica de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a un amigo o amiga que vive en una gran ciudad y le pide ayuda para comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que podr&iacute;amos comer mejor si recibi&eacute;ramos una educaci&oacute;n que nos ayudase a entender qu&eacute; es la comida y qu&eacute; son los productos. Yo voy mucho al mercado y me encanta preguntarle a los carniceros, fruteros, pescaderos y dem&aacute;s c&oacute;mo puedo hacer tal o cual cosa. Es la &uacute;nica manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es complicado ponerse a cocinar sin saber.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Y nadie nos ha ense&ntilde;ado a ir a una carnicer&iacute;a y preguntar cu&aacute;les son mejores para guisar o cu&aacute;l es el mejor corte para hacerlo a la plancha. &iquest;Cu&aacute;l es el pescado m&aacute;s consumido? El salm&oacute;n limpio, fin. &iquest;Qu&eacute; pasa si no tienes informaci&oacute;n? Que un d&iacute;a compras aguja de ternera para hacerla a la plancha y te queda como una pelota de goma; que coges lomo alto, lo cortas chiquitito, lo guisas y se te queda como una piedra. No sabemos que uno tiene col&aacute;geno y el otro no, ni que uno necesita una cocci&oacute;n larga y el otro no.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más de moda más desalmado parece todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar&iacute;a algo de nutrici&oacute;n o cocina en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Todav&iacute;a me acuerdo de las croquetas chungas congeladas que me pon&iacute;an en el comedor... Y aun as&iacute; como bien porque en mi casa era un tema que preocupaba. Pero en colegios y hospitales... Es triste, t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los procesados y los ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo consumo en masa genera un impacto: el no tener tiempo, el comprar sin saber de d&oacute;nde proceden los productos, el no preocuparnos por lo que consumimos porque nos lo dan r&aacute;pido y f&aacute;cil, el comer solo por sobrevivir. Yo abrir una cosa y meterla en&hellip; &iexcl;Me da un infarto! Y hay conservas maravillosas, pero debemos preguntarnos siempre de d&oacute;nde vienen. Hay que saber bien qu&eacute; estamos consumiendo.
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                María Lo en el Basque Culinary Center.                            </span>
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        <strong>Para los cocineros es muy importante el producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se sigue consumiendo por temporada es porque, de repente, en redes sociales a tal o cual cocinero le ha dado por usar el esp&aacute;rrago blanco de Navarra o el guisante del Maresme. Es curioso que siempre pasa con productos muy <em>gourmet</em>... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los productos un poquito m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, como la naranja? No se ponen en valor, por eso acaban perdiendo la temporalidad. Fuera de temporada las fresas son aguachirri y los aguacates son fibra y agua, no mantequilla. Tengo la esperanza de que se recupere, pero nos encontramos ante un punto de inflexi&oacute;n tremendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos ser m&aacute;s eficientes en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siendo organizados. Yo me hago unos listados antes de ir al mercado que flipas. Para hacerlo bien primero tienes que saber qu&eacute; vas a cocinar, qu&eacute; quieres, y luego ponerle a todo un poquito de sentido com&uacute;n. Lo del <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ideas-comer-bien-taper_1_10275150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>batch cooking</em></a><em>,</em> por ejemplo, que est&aacute; muy de moda, no lo veo mal. Me parece mejor eso, cocinar un domingo y cascarse ah&iacute; cuatro platos para congelar o dejar en el frigor&iacute;fico, que tirar de cosas preparadas. En la cocina si le pones atenci&oacute;n y conciencia, puedes llegar a aprovecharlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo en una entrevista que le apasionaba la gastronom&iacute;a pero que no estaba dispuesta a pasar 300 horas en un restaurante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Aqu&iacute; me voy a meter en camisa de once varas porque no tengo un restaurante y no puedo hablar de lo que supone, pero es que me parece muy fuerte. Y si en alg&uacute;n momento, por la posici&oacute;n que tengo, puedo hacer las cosas de otra manera para que nadie tenga que estar esclavizado en un restaurante, lo har&eacute;. Ojal&aacute; pudi&eacute;semos trabajar todos de manera m&aacute;s justa en materia de horarios y de conciliaci&oacute;n familiar. Tambi&eacute;n venimos de la premisa de que el cliente tiene la raz&oacute;n y de que hay que adaptarse a &eacute;l, y no. Si montas algo lo tienes que hacer porque quieres que sea tu casa, tu lugar, que cualquiera pueda venir y disfrutar, pero siguiendo tus normas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si haces las cosas para aprender y enseñar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy útil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que hablar m&aacute;s de salud mental en el mundo de la alta cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por Dios, absolutamente!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n tan hartos del agobio de los m&aacute;rgenes de beneficios del restaurante que le viene un contrato millonario y dicen: &ldquo;Pues, bueno, tenemos una vida, vamos a hacerlo&rdquo;. Tambi&eacute;n es verdad que a la gente se le olvida muy r&aacute;pido todo, otra raz&oacute;n para hacerlo y met&eacute;rselo en el bolsillo. Te soy muy sincera, yo siempre intento ser coherente con la publicidad. He hecho alguna cosa con Coca-Cola o con McDonald's, pero porque yo s&iacute; que me como un BigMac, porque me gusta y me recuerda a mi infancia. No todos los d&iacute;as, obviamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso no desvirt&uacute;a el discurso p&uacute;blico del comer bien y sano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien est&eacute; libre de pecado que tire la primera piedra. Todo el mundo hace ese tipo de cosas en el mundo en el que vivimos, aunque es verdad que con una persona p&uacute;blica tiene m&aacute;s impacto. Pero todos tomamos decisiones que en un momento concreto de nuestras vidas nos parecen correctas. Depender&aacute; de lo estresado que est&eacute;s, del tiempo que tengas o de lo bien o mal que te vaya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 20:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/689df7f4-44d8-4678-9010-2a74df408ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123013.jpg" width="1490" height="838" alt="Santi Rivas, divulgador enológico: &quot;Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crítico de vinos que está tras la popular cuenta Colectivo Decantado publica su segundo libro, 'Vinos gentrificados. Por qué ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban'</p><p class="subtitle">Mikel López Iturriaga: “Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio”</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que los datos son claros y la tendencia es imparable: cada vez <a href="https://revistaenologos.es/el-consumo-anual-de-vino-en-espana-cae-por-debajo-de-los-20-litros-per-capita/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se bebe menos vino</a> en Espa&ntilde;a. &ldquo;Hay menos consumidores de vino porque cada vez hay menos consumidores de alcohol&rdquo;, resume Santiago Rivas. Este divulgador y cr&iacute;tico enol&oacute;gico que est&aacute; tras Colectivo Decantado, en Instagram, se ha convertido en el l&iacute;der supremo de los <em>winelovers</em>, esos entusiastas del vino que definen una nueva generaci&oacute;n de bebedores y que est&aacute;n en el centro de un cambio de paradigma del sector. Tras su primer libro, <em>Deja todo o deja el vino, </em>ahora vuelve con <em>Vinos gentrificados. Por qu&eacute; ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban </em>(publicado tambi&eacute;n por Muddy Waters Books) donde, con mucho humor y algo de mala leche, toca de nuevo un g&eacute;nero casi por estrenar: la sociolog&iacute;a del vino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora utilizo la palabra iniciado para que P&eacute;rez Reverte no me diga que utilizo el anglicismo y se enfade&rdquo;, bromea Rivas cuando le preguntamos por ese cambio de uso del <em>&ldquo;winelover&rdquo; </em>entre su comunidad &ndash;tiene 33 mil seguidores en su cuenta&ndash;, por &ldquo;iniciado&rdquo;. En el fondo son lo mismo: &ldquo;Persona que utilizan el vino como un mecanismo de proyecci&oacute;n de su propia personalidad, intelectualidad, conciencia social, ideolog&iacute;a&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y, frente a ellos, lo que denomina civiles. &ldquo;El civil es aquella persona que bebe por beber, o sea, que como un ritual social, empieza con el vermut, luego va a la ca&ntilde;a, luego al vino y luego a los <em>pelotis</em>, los combinados; pero vamos que si por &eacute;l fuera estar&iacute;a bebiendo <em>roncola </em>con el men&uacute; del d&iacute;a. Son mayor&iacute;a, siempre lo han sido, pero cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0f6e2973-ab4c-4fd8-a35d-d6b55bdd0aa4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque una cosa es que el consumo de vino baje y las bodegas centradas en el volumen tengan por delante un futuro complicado y otra que el inter&eacute;s por esta bebida sea m&aacute;s alto que nunca. Algo que se nota en las ventas de sus libros &ndash;&ldquo;dentro de un orden, no nos pasemos, no soy Dan Brown&rdquo;, matiza&ndash; y explica la llegada de este segundo volumen dedicado a lo que denomina vinos gentrificados. &ldquo;El consumidor iniciado est&aacute; creciendo, es militante y no solo compra vino, tambi&eacute;n libros&rdquo;. Empezando por este.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gentrificaci&oacute;n del vino</h2><p class="article-text">
        Capaz de soltar dos titulares por segundo, Rivas sirve otro en bandeja: &ldquo;Sobra vino, punto&rdquo;.  Un problema grave para un sector como el espa&ntilde;ol, hist&oacute;ricamente centrado en volumen y con un precio medio por litro muy bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no estamos hablando de ellos, sino de los vinos realmente interesantes, para los que se dibuja un futuro algo mejor. Porque el consumo de vino bueno o con pretensiones crece, pero &ldquo;ya no es suficiente hacer vino bueno, hay que visibilizarlo, la gente se tiene que enterar de que existe, esa es la gran dificultad&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto es cuando la gentrificaci&oacute;n que arrasa barrios y ciudades se asoma tambi&eacute;n al mundo del vino. Al menos eso es lo que comenta el autor a lo largo de este libro que, advierte, ni celebra ni justifica la escalada de precios de algunas referencias o este fen&oacute;meno <em>enogentrificador , </em>sino que simplemente constata lo que est&aacute; ocurriendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y con cierta resignaci&oacute;n porque hay poco que hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una ramificación más de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificación no deja de ser literalmente que gente con más dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una ramificaci&oacute;n m&aacute;s de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificaci&oacute;n no deja de ser literalmente que gente con m&aacute;s dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio. Estabas acostumbrado a pagar 50 euros por esa botella y ahora cuesta 500, 2.000 euros, o lo que sea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno que, frente a lo que cabr&iacute;a pensar desde fuera de este mundillo, no beneficia a los productores. &ldquo;Todo ocurre a trav&eacute;s de intermediarios que lo que hacen es circular con &eacute;l, no dejan nada a nadie, porque no est&aacute;n enriqueciendo a la bodega, solo a s&iacute; mismos. Es el peor de los capitalismos, ya que no genera una cadena de valor, es un se&ntilde;or que tiene acceso a ese vino por cupos, seguramente, y decide sumarle un 5 o un 30%&rdquo;, explica el autor.
    </p><p class="article-text">
        Algo que afecta tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n, denuncia, porque sencillamente quienes est&aacute;n estudiando sumiller&iacute;a dejan de tener acceso a vinos de referencia que se deber&iacute;an conocer y catar pero que ahora tienen precios imposibles. Hay muchos ejemplos. &ldquo;Un Ch&acirc;teau de Fonsalette en 2012 costaba 60 euros en Lavinia, ahora es muy dif&iacute;cil de conseguir y est&aacute;n entre 300 y 500 euros&rdquo;, detalla entre una larga lista de vinos que andaban por debajo de los 40 euros la botella y ahora son intratables.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o pasado fui a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/asador-vasco-etxebarri-quedado-mejores-restaurantes-mundo-2025_1_12400542.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etxebarri</a> con amigos y, entre ellos, hab&iacute;a parte de la mejor sumiller&iacute;a de Madrid. Tomamos un Corton de la Romane Conti y el 80% de una mesa de unas 14 personas no hab&iacute;an probado nunca nada de esta bodega. No digo que haya que hacerlo para ser mejor sumiller, ni para vacilar, pero si te pierdes los vinos cumbre en ciertos estilos es m&aacute;s complicado valorar los vinos &ndash;digamos&ndash; normales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vino e ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        No es habitual encontrarse con conceptos ideol&oacute;gicos en un libro de vinos, y mucho menos que apunten en una direcci&oacute;n progresista en un sector que, cuando se pronuncia, no suele ser precisamente para pedir la nacionalizaci&oacute;n de la banca. Una imagen que Rivas no compra en su totalidad: &ldquo;Habr&iacute;a que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte s&iacute;, no s&eacute; si la mayoritaria, porque tambi&eacute;n hay gente m&aacute;s de izquierdas en la parte agr&iacute;cola y tambi&eacute;n depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habría que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte sí, no sé si la mayoritaria, porque también hay gente más de izquierdas en la parte agrícola y también depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puestos a hablar de pol&iacute;tica y vino, vamos con todo. &iquest;Significa eso que hay vinos de izquierdas y de derechas? &ldquo;Pues claro. T&uacute; vas a un sal&oacute;n de vinos naturales y ya te digo yo a quienes votan seguramente. Alguien que solo bebe <em>tintazos</em>, e insisto en lo de solo porque siempre se me entiende mal cuando lo digo, tambi&eacute;n te puedo decir a quien vota. Y no porque sea mentalista, es que son ellos mismos los que lo quieren decir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El consumo &ndash;contin&uacute;a&ndash; es ideolog&iacute;a en s&iacute;, as&iacute; que hay vinos que tienen un perfil de derechas como estos<em> tintazos</em> y otros m&aacute;s de izquierdas como los naturales&rdquo;. Esto, pensamos en voz baja, igual dar&iacute;a para otro libro.
    </p><h2 class="article-text">Beber bien y beber mal</h2><p class="article-text">
        Volviendo a la copa de vino y a ese mundo de civiles e iniciados, &iquest;c&oacute;mo se convierte uno en <em>winelover</em>, por usar el t&eacute;rmino original? El supermercado es el punto de compra habitual de vino para la mayor&iacute;a, pero tiene mala fama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que el concepto vino de supermercado es demasiado gen&eacute;rico, porque &iquest;qu&eacute; es un supermercado? Hay grandes superficies o sitios tipo El Corte Ingl&eacute;s que manejan buenas referencias, tienen de todo, pero tambi&eacute;n cosas interesantes&rdquo;, defiende Rivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las cosas más significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar en esto lo mejor es cotillear y ver lo que dicen de los vinos por ah&iacute;, recomienda. Y tener claro que el margen de error est&aacute; muy medido porque, como mucho, vas a perder 10 o 20 euros en una botella que no guste. Y si gusta, a tirar por ese camino, por el perfil que sea.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un vicio caro? No nos enga&ntilde;emos, lo acaba siendo. &ldquo;Una de las cosas m&aacute;s significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos como Zorzal, Albamar...&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, tampoco vamos a enga&ntilde;ar al personal. Cuando esto te va gustando quieres ir ascendiendo en precio porque la vida es as&iacute;. Pero el precio no es un factor ni much&iacute;simo menos diferencial entre civiles e iniciados. Cada uno se tendr&aacute; que adaptar como en todos los sectores de la vida a su poder adquisitivo y a su contexto, pero beber bien y beber mal cuesta lo mismo&rdquo;, insiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 20:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Enología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d01f198-c8bf-4628-8088-4c542aec476e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2415y2219.jpg" width="1200" height="675" alt="Mikel López Iturriaga: &quot;Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de El Comidista reivindica el valor de una cocina tradicional que se adapte a los ritmos, los instrumentos y las necesidades de la sociedad contemporánea</p><p class="subtitle">Entrevista - Carme Ruscalleda: "Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina"</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 2023, Mikel L&oacute;pez Iturriaga (Bilbao, 1967) tuvo dos revelaciones. La primera se produjo en una mesa de trabajo en la que se acumulaban pilas de libros de cocina, gran parte de ellos dedicados a &ldquo;recetarios ex&oacute;ticos&rdquo; y muy pocos centrados en recetas espa&ntilde;olas. La segunda ocurri&oacute; gracias a 'El Comidista', el medio gastron&oacute;mico que dirige, cuando recetas como el <em>matamaridos</em>, la pipirrana, las lentejas o el cojondongo se empezaron a disparar en visualizaciones. &ldquo;Estaba claro que hab&iacute;a una demanda de informaci&oacute;n sobre ese tipo de platos&rdquo;, escribe L&oacute;pez Iturriaga en <em>Cocina de aqu&iacute; para gente de hoy </em>(Salamandra), el libro con el que busca reivindicar &ldquo;esa tradici&oacute;n desde un punto de vista radicalmente contempor&aacute;neo&rdquo;, sin idealizar el pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana&rdquo;, asegura L&oacute;pez Iturriaga a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. Frente a la uniformidad de las cartas de gran parte de los restaurantes y frente a &ldquo;los cocinillas&rdquo; que se rasgan las vestiduras por cualquier novedad en los fogones, el periodista propone una cocina &ldquo;tecnotradicional&rdquo; que se adapte a los cambios y a las necesidades de la sociedad del siglo XXI. &ldquo;Todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional hay que actualizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue interesando el recetario tradicional espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que interesa m&aacute;s de lo que parece. No tengo datos cient&iacute;ficos que demuestren el nivel de inter&eacute;s, pero cuando en 'El Comidista' publicamos recetas tradicionales tienen mucho tir&oacute;n. De hecho, uno de los motivos que me anim&oacute; a escribir el libro fue ver que recetas como la pipirrana, el <em>matamaridos</em> o las lentejas ten&iacute;an mucho &eacute;xito en redes sociales. Creo que s&iacute; que hay un cierto inter&eacute;s, aunque quiz&aacute;s estemos en un momento como de resaca, &iquest;no? Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Noto que hay un cierto ambientillo de retorno a esa cocina m&aacute;s local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que cuando hablamos de cocina tradicional espa&ntilde;ola siempre lo hacemos sobre lo mismo: tortilla y croquetas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene mucho que ver con c&oacute;mo los restaurantes est&aacute;n tendiendo a una <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor uniformidad</a> en todo. Seguramente te hayas dado cuenta de que las cartas de los restaurantes cada vez <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parecen m&aacute;s</a> unas a otras. Se va a lo seguro y hasta cierto punto es comprensible. Si vendes m&aacute;s croquetas o ensaladilla que un plato m&aacute;s raro, es l&oacute;gico que tires por ah&iacute;. Es una pena porque estamos perdiendo cosas que son m&aacute;s originales y m&aacute;s distintivas de cada territorio. La cocina espa&ntilde;ola, la cocina local, apuesta por cuatro o cinco cosas y ya, ah&iacute; queda la tradici&oacute;n. Habr&iacute;a que intentar ampliar un poco el repertorio porque hay un grand&iacute;simo fondo de platos y de recetas que se pueden explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obvio, y a m&iacute; el primero porque hay muchos platos que he descubierto en el proceso de escritura del libro. De alguna manera la uniformidad tambi&eacute;n est&aacute; afectando a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros gustos</a> personales. No s&eacute; si sabemos m&aacute;s o menos de cocina ahora que antes, tampoco nos vamos a poner a mitificar el pasado. No es que antes tuvi&eacute;ramos una grand&iacute;sima cultura gastron&oacute;mica. Era algo que ten&iacute;an cinco o seis privilegiados mientras el resto se dedicaba a comer lo que pod&iacute;a. Lo que s&iacute; hab&iacute;a es un mayor conocimiento de lo m&aacute;s cercano, de las especialidades de cada tierra y de los productos del entorno. Tambi&eacute;n imagino que esto tiene mucho que ver con que cada vez m&aacute;s gente vive en grandes ciudades. En las ciudades la relaci&oacute;n con el terru&ntilde;o, con lo m&aacute;s cercano, se disuelve.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/44057a67-632d-46a1-9ed1-1a11b0366ee3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica demasiado la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es curioso porque de alguna forma no se reconoce como deber&iacute;a el esfuerzo de esas mujeres, el trabajo que hac&iacute;an manteniendo viva la llama de la cocina popular, pero, por otro lado, se mitifica mucho el pasado. Se tiende a pensar que hace 50 o 100 a&ntilde;os todo era bueno y natural. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bonito era cuando la abuela o nuestra madre nos hac&iacute;a esos platos tan maravillosos!&rdquo;. Bueno, no niego que pudiera haber cosas mejores en el pasado, pero hay muchas cosas en las que hemos ido a mejor y que ahora cocinamos mejor: tratamos con mayor respeto determinados alimentos, hemos aprendido mucho sobre el tratamiento de las materias primas y sabemos sacarles m&aacute;s partido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos pretender es cocinar como hace 50 a&ntilde;os porque no tiene ning&uacute;n sentido. La cocina cambia, cambian los aparatos y cambia el entorno. Emperrarnos en hacer las cosas como se hac&iacute;an antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario. &iquest;Hay que conservar ese conocimiento? S&iacute;, evidentemente, hay que defender ese patrimonio y esas f&oacute;rmulas y maneras de hacer, pero hay que adaptarlas al modelo actual. Cocinas de inducci&oacute;n, Thermomix, freidoras de aire y ollas a presi&oacute;n. En definitiva, todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional o popular hay que actualizarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Emperrarnos en hacer las cosas en la cocina como se hacían antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Algunos de los chefs a los que he entrevistado, como </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carme Ruscalleda</strong></a><strong>, hablan del tiempo como la excusa perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues, con todos mis respetos, no estoy nada de acuerdo con esas afirmaciones ni con esa cosa de &ldquo;no tienes tiempo porque lo pierdes con el m&oacute;vil, con las series o en el gimnasio&rdquo;. No. Hay una gran parte de la poblaci&oacute;n que a lo que m&aacute;s tiempo dedica es a trabajar y es absolutamente comprensible que no quieran ponerse a cocinar despu&eacute;s de haber estado todo el d&iacute;a deslom&aacute;ndose a currar. Entiendo que tiren de lo primero que pillen. No s&eacute;&hellip; Me parece que culpabilizar a la gente porque no cocina y reprocharle que es una vaga o que dedica el tiempo a otras cosas solo puede hacerse desde una situaci&oacute;n de un cierto privilegio. No hay que perder nunca la perspectiva. Pensemos por un momento en esa madre que ha estado mat&aacute;ndose a trabajar para mantener a sus hijos. No podemos decirle: &ldquo;Oye, guapa, menos series que la cocina es muy importante&rdquo;. &iexcl;Es normal que se tumbe en el sof&aacute; y que no quiera hacer nada!
    </p><p class="article-text">
        Debemos ser m&aacute;s conscientes de la importancia del entorno en las situaciones de las personas. El entorno juega muy en contra del acto de cocinar en casa para una grand&iacute;sima parte de la poblaci&oacute;n. Ocurre lo mismo con la obesidad, es muy f&aacute;cil decir eso de &ldquo;est&aacute;s gordo porque no haces ejercicio o porque no sabes cerrar la boca cuando comes&rdquo;. Es una manera un poco viejuna de enfrentar los problemas. La crisis de la cocina dom&eacute;stica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuesti&oacute;n de que no nos d&eacute; la gana, seamos vagos o prefiramos dedicar el tiempo a otra cosa; es una cuesti&oacute;n que afecta al sistema en el que vivimos que, de alguna manera, nos empuja a abandonar la cocina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo convencer&iacute;a a alguien de que vale la pena recuperarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero habr&iacute;a que sacarnos de la cabeza algunas ideas preconcebidas: que cocinar es complicado, que exige much&iacute;simo esfuerzo, que solo est&aacute; al alcance de unos pocos o que toda la comida r&aacute;pida es necesariamente insana. Son cosas con las que nos han ido machacando la cabeza durante a&ntilde;os y que ya tenemos incorporadas. &iquest;La cocina requiere un cierto esfuerzo? S&iacute;, es as&iacute;, porque no es solo cocinar, es pensar qu&eacute; vas a hacer, ir a comprar, cocinar y ponerte a limpiar. Aunque hay formas de hacer que este proceso sea m&aacute;s ligero y menos trabajoso, hay much&iacute;simas recetas y f&oacute;rmulas muy sencillas y contamos con la ventaja a&ntilde;adida de contar con cosas que puedes comprar previamente procesadas y que aceleran ciertos procesos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ideas-platos-con-legumbres-cocidas-bote_1_11801207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres de bote</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar que disponemos de aparatos que nos facilitan mucho las cosas y hacen que sean m&aacute;s r&aacute;pidas. Otra idea que habr&iacute;a que desterrar es que cuando cocinamos tiene que quedarnos espectacular y buen&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la cocina doméstica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuestión de que no nos dé la gana; es una cuestión que afecta al sistema en el que vivimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este <em>boom </em>que hemos vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la gastronom&iacute;a nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complej&iacute;simos efectos de presentaci&oacute;n. No, la cocina casera no tiene por qu&eacute; ser eso. No hay que aspirar siempre a la excelencia, que es una cosa que nos han metido en la cabeza muchos grandes cocineros y los programas de cocina. Se pueden hacer cosas buenas, simples, sencillas y ya.
    </p><p class="article-text">
        Hay que defender el acto de cocinar como una cosa placentera y relajante, como una actividad que es trabajosa pero que tambi&eacute;n tiene una parte gratificante, independientemente de que te salga bien o mal. Aunque sea muy b&aacute;sico y un poco ut&oacute;pico, una de las cosas m&aacute;s placenteras es cocinar algo y d&aacute;rselo a otra persona para ver c&oacute;mo lo disfruta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto influye la desinformaci&oacute;n a la hora de no cocinar? Que, por ejemplo, no sepamos la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juega muy en contra. Hace 50 a&ntilde;os hab&iacute;a una persona en casa, una mujer, que se dedicaba a la cocina y que se encargaba de transmitir ese conocimiento culinario. La cadena se rompi&oacute; cuando las mujeres empezaron a trabajar fuera y la figura del ama de casa pr&aacute;cticamente desapareci&oacute;. Lo que percibo es que ahora hay una desinformaci&oacute;n galopante a todos los niveles. No es que la gente ya no sepa c&oacute;mo cocinar, sino que hay un desconocimiento absoluto en cuestiones de seguridad alimentaria y el personal tiene un cacao monumental sobre cuestiones nutricionales, sobre lo que es y no es saludable.
    </p><p class="article-text">
        Esa confusi&oacute;n viene muy favorecida y potenciada por la gran industria alimentaria&hellip; No es un panorama muy alentador. A t&iacute;tulo personal y con mi trabajo en 'El Comidista', intento asistir a esas personas, a esas almas de c&aacute;ntaro descarriadas que no saben nada de cocinar ni de nutrici&oacute;n. Intento darles informaci&oacute;n fiable y ponerle las cosas un poco m&aacute;s f&aacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ayudar&iacute;a incorporar una asignatura de nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo he hablado con gente del mundo de la educaci&oacute;n y dicen que otra asignatura supondr&iacute;a aumentar considerablemente la carga lectiva del alumnado, que ya es muy alta. Pero creo que, de alguna manera, la alimentaci&oacute;n, la cocina y la nutrici&oacute;n deber&iacute;an estar presentes en los colegios. No s&eacute; si como asignatura o de otra forma, no voy a ser yo quien se meta en ese jard&iacute;n porque no soy experto en educaci&oacute;n, pero un conocimiento tan b&aacute;sico y tan importante para nuestra salud deber&iacute;a tratarse.
    </p><p class="article-text">
        La cocina es uno de nuestros patrimonios culturales y algo definitorio de lo que somos; lo mires por donde lo mires es tan importante que s&iacute; creo que se deber&iacute;a formar a la sociedad en estos terrenos. Quiz&aacute;s no ha pasado porque no se le ha dado la importancia que merec&iacute;a por tratarse de algo tan cotidiano. En mi profesi&oacute;n, por ejemplo, tiene m&aacute;s cach&eacute; dedicarse a la cr&iacute;tica de restaurantes que ense&ntilde;ar a hacer recetas. Las recetas son &ldquo;esas cositas de casa&rdquo;, ya sabes, no son tan importantes. Esto te da una idea de la poca consideraci&oacute;n social, del poco aprecio, que le tenemos a un acto tan importante como es el de cocinar en casa.
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            <span class="title">
                Mikel López Iturriaga.                            </span>
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        <strong>&iquest;Despilfarrar se ha convertido en algo inevitable en el mundo contempor&aacute;neo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;simamente. Al despilfarro tambi&eacute;n te empuja el entorno, tiene mucho que ver con la manera en la que compramos hoy en d&iacute;a: el haber pasado de una compra diaria o de la compra cada dos o tres d&iacute;as a una periodicidad semanal, quincenal o mensual. A largo plazo esa manera de comprar lleva inevitablemente a un mayor despilfarro alimentario. Aunque esta es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n muy relacionada con la falta de tiempo. El tiempo nos acaba llevando a esas compras m&aacute;s largas, a una menor organizaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/trucos-hacer-compra-una-sola-persona_1_11812582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planificaci&oacute;n en las comidas</a> y a pensar menos en lo que estamos comprando. Por eso mucho de lo que compramos acaba en la basura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La variedad de productos que podemos encontrar en un supermercado ha mejorado la calidad de nuestra cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy muy seguro de eso&hellip; S&iacute;, evidentemente, ahora disponemos de una despensa mayor y hemos podido mejorar en t&eacute;rminos de variedad, pero en t&eacute;rminos de calidad&hellip; tengo mis dudas. Que en un supermercado, en una tienda o en una fruter&iacute;a te encuentres un mont&oacute;n de productos a los que antes no ten&iacute;amos acceso no supone necesariamente que haya una mayor calidad en nuestra cocina. Para hacer buena cocina, para hacer una cocina de calidad, no necesitas productos raros y cosas ex&oacute;ticas. Con unas patatas, una zanahoria y cuatro verduras de toda la vida puedes hacer una gran cocina, tan buena o mejor que disponiendo de todo un supermercado entero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El boom de los últimos años con la gastronomía nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complejísimos efectos de presentación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando la comida procesada y ultraprocesada a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para mal, para mal. No solo a nuestra cultura gastron&oacute;mica, tambi&eacute;n a nuestra salud, sobre todo los ultraprocesados. Creo que hay productos procesados que s&iacute; nos pueden ayudar a comer bien. No hay que satanizar todo lo que es industrial. Hay cosas industriales y poco procesadas, pienso en las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/verduras-congeladas-cocinar-microondas_1_11746883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verduras congeladas</a> o en las conservas en bote, que no tienen problemas en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n y que es muy l&iacute;cito utilizar. Los cocinillas siempre nos est&aacute;n diciendo que las cosas se tienen que hacer desde cero. Pues, bueno, chica, qu&eacute; suerte tienes de tener tiempo y de poder hacerlo t&uacute; todo, pero hay mucha gente que no lo tiene y que debe tirar de estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los ultraprocesados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es un drama. El porcentaje de calor&iacute;as que consume la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola procedente de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/alimentos-ultraprocesados-son-eliminarlos-dieta-comer-sano_1_10979217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos ultraprocesados</a> est&aacute; subiendo exponencialmente. Hay que ponerse muy serios con este tema porque ya no es una cuesti&oacute;n de que est&eacute;n mejor o peor desde un punto de vista gastron&oacute;mico, es que esto es un problem&oacute;n de salud de primer orden. La relaci&oacute;n entre su alto consumo y muchas enfermedades graves est&aacute; cada vez m&aacute;s clara. Las administraciones p&uacute;blicas deben implementar medidas urgentes para frenar ya su consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida y ultraprocesada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal, mal, mal. No soy de moralizar o de decirle a la gente c&oacute;mo se tiene que ganar la vida, entiendo por qu&eacute; lo hacen y que los negocios de hosteler&iacute;a son muy complicados, sobre todo los de alta cocina, pero lo que diferencia a un cocinero de un famoso cualquiera que hace este tipo de publicidad es que el cocinero es alguien que trabaja con la comida. Se le podr&iacute;a exigir una cierta responsabilidad por patrocinar una alimentaci&oacute;n que es directamente perjudicial para la salud. Cuando los cocineros se ponen a promover estas mierdas &iquest;est&aacute;n pensando en los ni&ntilde;os que lo van a consumir? No s&eacute;, yo pienso mucho en ellos&hellip; Nunca har&iacute;a publicidad de estas cosas porque entrar&iacute;a en un conflicto &eacute;tico personal brutal. Hay marcas y productos en el mundo de la alimentaci&oacute;n con los que te puedes asociar sin tener ese conflicto moral y saber que est&aacute;s promocionando algo cuyos efectos sobre la salud son tan malos como los del tabaco o el alcohol.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que ponerse muy serios con los ultraprocesados porque ya no es una cuestión de que estén mejor o peor, es que son un problemón de salud de primer orden</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la batalla por el buen comer, &iquest;los</strong><em><strong> influencers</strong></em><strong> son un aliado o un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el universo<em> influencer,</em> como en todos los universos, hay gente que lo hace muy bien y hay gente que es un horror. El problema, y yo tambi&eacute;n los sufro como persona que hace contenido en las redes sociales, es que la gente se informa cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de ellos. Y cuando hablo de informarse no hablo solo de cocina, de recetas o de platos nuevos, hablo de todo tipo de informaci&oacute;n. Cada vez menos gente va a los medios tradicionales. &iquest;Qu&eacute; ocurre con esto? Que para tener visibilidad en redes el algoritmo te impone recurrir a una serie de trucos o historias que tienes que hacer. Y no s&eacute; si esto juega muy a favor de la buena cocina&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo suele comer 'El Comidista'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la cocina no me complico la vida, como cosas supersimples. Igual alg&uacute;n fin de semana invito a alguien y s&iacute; que me lo curro m&aacute;s, pero lo que hago en mi d&iacute;a a d&iacute;a es sencillo. Muchas verduras salteadas, al vapor o hechas en la freidora de aire con un ali&ntilde;o muy simple, con unas especias y unos pocos frutos secos picados. Tambi&eacute;n como muchas legumbres, tiro de las ya cocidas, no soy de esos sufridores que lo tienen que hacer todo en casa. Mi dieta se basa en cosas que no me exigen demasiado, pero que est&aacute;n ricas y son buenas, intentando comer la mayor cantidad de productos frescos que puedo. Vigilo que todo sea lo m&aacute;s sano posible y que las cosas est&eacute;n bien hechas, pero no monto grandes despliegues en la cocina.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 21:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdf3a87e-e3ae-4a4f-b9fa-800cc95fb8f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114310.jpg" width="6000" height="3375" alt="Gastón Acurio: &quot;¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef que colocó la cocina peruana en las mesas de todo el mundo asegura que cuando se habla de alimentación hay que hacerlo teniendo en cuenta el estilo de vida y la economía familiar</p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"</p></div><p class="article-text">
        Gast&oacute;n Acurio (Lima, 1967) ha tra&iacute;do La Mar a Madrid. A orillas del 36 de la avenida del General Per&oacute;n, a poco m&aacute;s de cinco minutos del templo del madridismo, el chef que coloc&oacute; la gastronom&iacute;a peruana en las mesas de todo el mundo ha abierto su nueva propuesta: un homenaje a las cevicher&iacute;as del Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quedan apenas 72 horas para quitar el cartel de 'A&uacute;n no estamos abiertos' de la puerta y la sala es un ir y venir constante: todav&iacute;a quedan rincones que pintar y platos por afinar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tengo que probar esto?
    </p><p class="article-text">
        Una olla grande aparece ante el chef, interrumpiendo la entrevista. Acurio se disculpa, hunde una cuchara en el sudao y se la lleva a la boca. Se hace el silencio. El paladar del chef se toma su tiempo. Un segundo. Dos segundos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis segundos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Otra cosa! Ya no est&aacute; en punto de risotto sino en punto de arroz meloso. Tiene menos grasa. &iquest;Le has puesto menos? Ya, pero ponte a pensar: si t&uacute; pones un bogavante entero aqu&iacute;, es dif&iacute;cil de comer&rdquo;. &ldquo;Mira, mira&rdquo;, dice el chef dirigi&eacute;ndose a dos cocineros mientras remueve con la cuchara el contenido de la olla.
    </p><p class="article-text">
        Formado en Le Cordon Bleu de Par&iacute;s, Acurio defiende que cuando se habla de cocinar no hay que perder de vista el contexto socioecon&oacute;mico. &iquest;Por qu&eacute; no siempre comemos productos de temporada? &iquest;Por qu&eacute; los ultraprocesados tienen cada vez m&aacute;s espacio en nuestra mesa? &ldquo;En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay secretos que un libro no te puede explicar&rdquo;, dice cuando se le pregunta por las claves del ceviche, el plato que ya forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. &ldquo;Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo&rdquo;. Eso, dice, solo puede aprenderse en Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En sus memorias, </strong><em><strong>Cocinando historias</strong></em><strong> (Debate, 2025), explica que a usted siempre le gust&oacute; estar en una cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba comer. El momento m&aacute;s importante de la semana era cuando mi padre nos invitaba a comer a un restaurante. Llegar all&iacute; era algo fant&aacute;stico para m&iacute;, como para otro ni&ntilde;o lo sea quiz&aacute;s entrar al estadio de f&uacute;tbol. Coger un men&uacute; era algo muy emocionante. Recuerdo como si fuese ayer esos momentos que viv&iacute;amos en el italiano y en el chifa, que es el restaurante peruano-chino de la &eacute;poca, o al primer restaurante criollo al que me llev&oacute; mi pap&aacute;, las visitas al barrio chino, la primera cevicher&iacute;a&hellip; Era algo natural que quien amaba as&iacute; los restaurantes regresara a casa e intentara hacer todos esos platos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo unos calamares fritos que salieron hechos una bola, todos pegados. Los com&iacute; con mucha dignidad para tratar de pasar la verg&uuml;enza lo mejor posible. Ah&iacute; est&aacute; lo lindo de la cocina, que es prueba y error, prueba y error, hasta que das con una f&oacute;rmula bonita y sabrosa con la que est&aacute;s contento. Cuando era estudiante de Derecho, aqu&iacute; en Madrid, tambi&eacute;n les cocinaba mucho a los chicos con los que viv&iacute;a. Hasta que un d&iacute;a logr&eacute; escapar del yugo de la abogac&iacute;a y pude convertirme en cocinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abandon&oacute; Derecho para matricularse en la escuela de Hosteler&iacute;a, pero estuvo dos a&ntilde;os ocult&aacute;ndoselo a sus padres. &iquest;Se arrepiente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una buena pregunta. Yo&hellip; Sent&iacute;a verg&uuml;enza, esa es la verdad. Verg&uuml;enza de defraudar a mis pap&aacute;s. No es que pensase que ser cocinero no era algo tan digno como ser abogado, era el miedo a defraudar las esperanzas que hab&iacute;an depositado en m&iacute;, o eso cre&iacute;a yo. En realidad, lo que ellos sent&iacute;an era preocupaci&oacute;n. Hasta ese momento, la cocina se asociaba con un oficio para ganarse la vida dignamente cuando uno no hab&iacute;a podido ser m&eacute;dico, abogado o ingeniero. De pronto, que su hijo les dijera que iba a ser cocinero, m&aacute;s que una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n era una gran preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando abr&iacute; mi primer restaurante, Astrid y Gast&oacute;n [junto a su mujer, la chef pastelera Astrid Gutsche], el portero me cont&oacute; que mi pap&aacute; pasaba por all&iacute; todas las noches despu&eacute;s de haber estado contando los carros que hab&iacute;a en los que cre&iacute;a que eran mi competencia. Mis sobrinitos me contaron tiempo despu&eacute;s que era una de sus grandes diversiones. &ldquo;&iexcl;Ya, ni&ntilde;os, vamos a hacer la ruta de los carros!&rdquo;, les dec&iacute;a. Siempre se iba tranquilo sabiendo que yo ten&iacute;a m&aacute;s autos. Ah&iacute; entend&iacute; que su problema, en realidad, no era la decepci&oacute;n ni la preocupaci&oacute;n por el qu&eacute; dir&aacute;n los amigos y todas esas cosas que yo sent&iacute;a. Era una gran preocupaci&oacute;n por su incapacidad para entender lo que luego ya entendi&oacute;: que la cocina podr&iacute;a convertirse para el Per&uacute;, para nuestra cultura y nuestros productos, en una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero usted empez&oacute; haciendo cocina francesa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era estudiante, a finales de los a&ntilde;os ochenta, Francia era la referencia para todo el mundo. Si quer&iacute;a hacer un gran restaurante, ten&iacute;as que ser lo m&aacute;s franc&eacute;s posible. Juan Mari Arzak me cont&oacute; en su momento que los de la nueva cocina vasca tambi&eacute;n iban all&iacute; para inspirarse porque Francia era La Meca. Afortunadamente para la cocina, el mundo cambi&oacute; y se empez&oacute; a ver a Francia no como una fuente de inspiraci&oacute;n para recetas y estilos, sino como un modelo para hacer lo mismo que ellos hac&iacute;an pero con nosotros mismos. Poner en valor el territorio, perseguir la excelencia, buscar la creatividad, reivindicar nuestra cultura, tratar de enamorar al resto del mundo con ella, son valores que llevaron a la cocina francesa a tener una hegemon&iacute;a hist&oacute;rica durante siglos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como peruano es emocionante, estuvimos siempre acostumbrados más bien a que en nuestro entorno haya pizzerías italianas y restaurantes españoles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; produjo el cambio en su cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, volv&iacute; al Per&uacute; con el chip de hacer un restaurante absolutamente afrancesado porque era &ldquo;necesario&rdquo; para tener reconocimiento en el mundo de la alta cocina. Los cambios sociales, con Internet y la democratizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, nos permitieron descubrir nuevos mundos, nuevas culturas, nuevas cocinas. Nos abrimos. De pronto, la cocina peruana vio una oportunidad de expresarse sin tener que abrigarse en el hombro de la cocina francesa. Mi cocina, sin darme cuenta, fue evolucionando.
    </p><p class="article-text">
        Astrid y Gast&oacute;n fue apareciendo en las listas de mejores restaurantes del mundo, cosa que jam&aacute;s habr&iacute;a ocurrido si hubiese seguido haciendo cocina francesa. Estamos ah&iacute; porque supimos ofrecer un lenguaje diferente, hablando de los productos y de las recetas del Per&uacute; desde una mirada contempor&aacute;nea. Ni mejor ni peor, diferente. Nos dimos cuenta entonces de que quiz&aacute;s un d&iacute;a la cocina peruana podr&iacute;a ser reconocida y tan popular como otras cocinas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ha integrado la cocina peruana en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; en esto solo hab&iacute;a tres o cuatro restaurantes de cocina peruana en Espa&ntilde;a. Hoy en d&iacute;a, y vengo de hacer un recorrido de diez d&iacute;as por todo el pa&iacute;s, es f&aacute;cil encontrar un peruano en cualquier pueblo peque&ntilde;o. No en pocos bares en los que he entrado, de cocina espa&ntilde;ola o comida regional, serv&iacute;an tiradito, anticucho, alg&uacute;n plato con aj&iacute; amarillo o rocoto. Como peruano es emocionante eso porque estuvimos siempre acostumbrados m&aacute;s bien a que en nuestro entorno haya pizzer&iacute;as italianas y restaurantes espa&ntilde;oles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No le preocupa que ese cruce pueda poner en peligro las diferentes identidades gastron&oacute;micas o que todo se homogeneice?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Desde su nacimiento la cocina es un constante intercambio, y uno de los grandes ejemplos de ello es la cocina peruana. En su naturaleza est&aacute; la capacidad de <em>peruanizarse </em>con todo aquello que se encuentra a su alrededor y que no forma parte de su cultura en ese momento pero en el camino se convierte, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Los tallarines verdes con papa a la huanca&iacute;na y bist&eacute; apanado para los peruanos es un plato peruan&iacute;simo, pero tiene una explicaci&oacute;n clar&iacute;sima. Cuando llegan los primeros migrantes italianos, principalmente de G&eacute;nova, que es de donde viene el pesto, no encuentran mucha albahaca para poder prepararlo y deciden coger espinacas. Como tampoco hay parmesano, le tienen que poner el primer queso fresco que encontraron; sin <em>pignoli </em>[pi&ntilde;ones], encontraron pecanas peruanas. Pasado el tiempo, los hijos de esos migrantes italianos empezaron a comer papas a la huanca&iacute;na en las casas de sus amiguitos del barrio y se la ponen tambi&eacute;n. La salsa fr&iacute;a de mortero se va sustituyendo por una cocida y caliente. Adem&aacute;s, como ese pesto era un plato humilde, f&aacute;cil de preparar, para demostrar un cierto estatus y que se hab&iacute;a salido adelante en una tierra lejana como el Per&uacute;, se pon&iacute;a un chulet&oacute;n encima.
    </p><p class="article-text">
        Todos los platos de la cocina peruana son fruto de un desarrollo similar. Que el ceviche de mi abuela Genoveva, que se cocinaba durante cuatro horas, se convierta en el que se hace hoy en un mercado, que apenas lleva unos segundos, es uno de los procesos propios de ese intercambio cultural que seguir&aacute; ocurriendo siempre. La tradici&oacute;n, el intercambio y la innovaci&oacute;n son procesos que uno tiene que observar con benepl&aacute;cito m&aacute;s que con terror.
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                    alt="El chef peruano Gastón Acurio posa en su nuevo restaurante en Madrid."
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            <span class="title">
                El chef peruano Gastón Acurio posa en su nuevo restaurante en Madrid.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad. &iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>comer aguacate todo el a&ntilde;o</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando iba al mercado con mi abuela sab&iacute;amos perfectamente que en el verano se com&iacute;an sand&iacute;as, que en el invierno hab&iacute;a m&aacute;s variedades de papas y tub&eacute;rculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, oto&ntilde;o e invierno. Era algo que defin&iacute;a el recetario familiar. Pero los tiempos han cambiado, sin duda. Me pasa que me recriminan mucho que la palta [aguacate] para una receta est&aacute; muy cara. &ldquo;Normal, est&aacute;s intentando comprarla en enero&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Y encima no est&aacute; buena!&rdquo;. &ldquo;Claro, el mejor momento de la palta es el mes de julio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por desconocimiento queremos hacer platos en un momento en el que no deber&iacute;an hacerse. Sobre esto los cocineros tenemos la oportunidad de explicar que lo bonito, lo placentero, lo rico, lo econ&oacute;mico y lo sostenible es seguir las temporadas. Pero estas reivindicaciones tienen que hacerse siempre entendiendo que las personas hoy d&iacute;a viven en un mundo muy distinto, muy aceleradamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se les olvida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que es muy dif&iacute;cil juzgar a alguien por c&oacute;mo realiza una actividad que inexorablemente tenemos que hacer todos: comer. En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir intensamente y r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano. No nos corresponde a nosotros decir si est&aacute; bien o mal hacer lo que uno hace porque cada persona tiene sus propios dilemas y sus propias responsabilidad. &iquest;C&oacute;mo vamos a culpar a alguien por no estar cocinando? Hay que entender las vidas de cada uno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cree que est&aacute;n afectando los productos procesados y ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es un tema que tambi&eacute;n entra dentro del terreno de la econom&iacute;a familiar, &iquest;no? Los cocineros defendemos a muerte los productos naturales, el trabajo del productor y el origen del producto, pero, al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de que no todos pueden pagarlo. No s&eacute;&hellip; Yo, personalmente&hellip; Me siento mal cuando hablamos de lo importante y lo valioso que es apostar por productos naturales y acusamos a quien no lo hace de estar haciendo las cosas mal. De pronto no lo hace porque quiera, sino porque no puede. Hay que tener un poco de respeto sobre todo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el producto indispensable en toda cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El aj&iacute; amarillo, sin duda. Solo podr&aacute;s hacer comida peruana con el aj&iacute; como &uacute;nico ingrediente de sabor. Ceviches, tiraditos, causa lime&ntilde;a, salsa huanca&iacute;na, aj&iacute; de gallina, sudado. Es un ingrediente incre&iacute;ble, que por cotidiano y abundante a&uacute;n no tiene un momento en el Per&uacute;. El aj&iacute; amarillo est&aacute; esperando su momento para convertirse en una estrella mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El elemento clave que necesito para un buen ceviche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Risas] Ir a Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y para los que a&uacute;n no podamos ir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te explico. Hay secretos que un libro no te puede contar, como cuando quieres hacer un curry tailand&eacute;s sin haber ido nunca a Tailandia. Para poder entender el equilibrio de acidez que necesita un ceviche es importante tener la oportunidad de ir a Lima. Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo. Eso es lo que hace de &eacute;l algo m&aacute;gico y no una ensalada o un escabeche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La leche de tigre tambi&eacute;n es importante, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es el jugo del ceviche, el fruto del contacto de la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; con el pescado. Este reacciona antes esos elementos y va dejando un poco de su mar en la salsa. El jugo de mar que bota junto a la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; se convierte en el plato en lo que llamamos leche de tigre. La verdad es que no s&eacute; cu&aacute;l es el origen del nombre&hellip; Hemos querido creer que es porque te sientes como un tigre despu&eacute;s de comerlo, pero, bueno, eso ya queda como algo personal de cada uno. [Risas].
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando iba al mercado con mi abuela sabíamos perfectamente que en el verano se comían sandías, que en el invierno había más variedades de papas y tubérculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, otoño e invierno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Usted habla abiertamente de sus fracasos -como </strong><em><strong>surfer,</strong></em><strong> como corredor de coches, como cantante de rock, como empresario y al elaborar tus primeros platos-. Es algo raro en los chefs de su categor&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que es por verg&uuml;enza, pudor o por el sinsabor que en aquel momento te pudo causar el fracaso. Para m&iacute; han sido lecciones que me han ayudado a ser m&aacute;s fuerte; errores que han sido una celebraci&oacute;n una vez pas&oacute; la tormenta. Recuerdo que el primer restaurante nos fue tan bien que, con la confianza absoluta del &eacute;xito, nos lanzamos a por el segundo. Nos fue fatal: cerramos en cuatro meses. &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute;? Hubo un exceso de confianza y tampoco supimos entender el entorno, que no era ni el momento ni el lugar y que los precios no eran los adecuados. Nos cre&iacute;mos capaces de conquistar cualquier territorio imitando lo que ya hab&iacute;amos conseguido, y no sirvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso es algo que hace que te vuelvas m&aacute;s reflexivo, m&aacute;s sereno y mucho m&aacute;s consciente de tus debilidades. Siempre tuve gran capacidad para aceptar que era un p&eacute;simo cantante, que la banda acab&oacute; siendo exitosa el d&iacute;a que me fui, y lo mismo ha ocurrido con los restaurantes que he tenido. El pragmatismo y el desapego que tengo a las cosas me ha ayudado mucho en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez ha sentido la tentaci&oacute;n de cocinar desde el ego, de dejarse llevar por los premios o pensando en futuros reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza del cocinero es esperar el reconocimiento. Pero esto es bien importante explicarlo: hablo del reconocimiento inmediato de quien come su plato, no del reconocimiento social. El fracaso para un cocinero es que alguien te diga que no le gust&oacute; uno de tus platos. Cuando &eacute;ramos j&oacute;venes y Astrid [Gutsche, su mujer], que tambi&eacute;n es cocinera, me dec&iacute;a: &ldquo;Oye, tu plato&hellip; A esto le falta algo&rdquo;. Para m&iacute; era como una daga en el coraz&oacute;n. Y ah&iacute; hablaba el ego: &ldquo;&iexcl;A mi esposa no le ha gustado mi plato! &iquest;Seguramente lo hace porque tiene envidia?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico reconocimiento que me interesa es saber si logr&eacute; gustarte con mi cocina o te defraud&eacute;. Todo lo dem&aacute;s es peligroso. Cuando te preocupa m&aacute;s que la gente venga a reconocerte a ti y a aplaudirte en vez de a disfrutar de tu cocina, empiezan los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No le voy a preguntar por los eternos rumores sobre su candidatura a las elecciones de Per&uacute;, que ya han quedado m&aacute;s que descartados, pero s&iacute; me interesa saber si su posicionamiento pol&iacute;tico le ha afectado en su carrera como chef.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&hellip; Hubo un momento, de pronto, en que la cocina peruana se convirti&oacute; en una herramienta muy poderosa de promoci&oacute;n del Per&uacute; y en un motivo de orgullo, y eso convirti&oacute; al cocinero en actor pol&iacute;tico. Digo un actor pol&iacute;tico en el sentido de alguien que busca poner en valor lo que produce y la imagen de su pa&iacute;s, no participando de los puestos de la pol&iacute;tica o del debate ideol&oacute;gico. Pero cuando se empez&oacute; a decir que, en realidad, detr&aacute;s de mi discurso hab&iacute;a un inter&eacute;s en incursionar en la pol&iacute;tica&hellip; Mi pap&aacute; era senador, s&eacute; perfectamente de qu&eacute; se trata la pol&iacute;tica. Se activaron mecanismos de ataque&hellip; He tenido que explicar esto m&aacute;s veces de las necesarias para que todo frenase y poder seguir haciendo mi trabajo. S&iacute;, en su momento me afect&oacute;, pero tambi&eacute;n es parte de la vida. Por suerte, ya nadie cree que vaya a ser pol&iacute;tico y eso ha ayudado a que dejasen de verme como una amenaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No voy a entrar a juzgar eso porque yo mismo he sido imagen de un banco, de una cerveza industrial y de una telef&oacute;nica. Lo hice porque me ayudaron a financiar el festival Mistura [el Festival Gastron&oacute;mico Internacional de Lima] y otros proyectos sociales. Recuerdo cuando Massimo Bottura [el chef de Osteria Francescana, uno de los mejores restaurantes del mundo] lleg&oacute; y vio a Coca-Cola como auspiciador del Mistura. En vez de preguntar qu&eacute; hac&iacute;a eso ah&iacute;, dijo: &ldquo;&iexcl;Genios! El diablo est&aacute; pagando todo esto&rdquo;. Depende de c&oacute;mo lo mires. No puedo criticar eso, no puedo, porque la cocina es un trabajo muy duro, muy sacrificado. Uno deber&iacute;a tratar siempre de ponerse en el lugar del otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2025 19:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4d53d55-8c72-4980-861d-d66f4c4c2b77_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099710.jpg" width="5995" height="3372" alt="Diego Guerrero: &quot;En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef de Dstage reivindica el valor de enseñar a comer para ser más conscientes de los productos que consumimos: "No nos hemos preocupado por nuestra dieta"</p><p class="subtitle">Entrevista - Los chefs Sara Peral y Jorge Muñoz: “La gastronomía es una forma de entender cómo funciona la sociedad, la cultura y la política de un país”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;What the fuck is Dstage?&rdquo;. En esta entrevista es la camiseta de Diego Guerrero (Vitoria, 1975) -cocinero, dos Estrellas Michelin, tres Soles Repsol- la que lanza la primera pregunta. &ldquo;Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo&rdquo;, explica el chef sobre su concepto de cocina y su restaurante en el madrile&ntilde;o barrio de Chueca. &ldquo;Podr&iacute;a decirte que es mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guerrero lleg&oacute; a la cocina por descarte, pero le acab&oacute; enganchando poder imaginar todo un mundo y plasmarlo en un plato. &ldquo;Contar cosas a trav&eacute;s de la cocina y de los alimentos&rdquo;, dice &eacute;l. &ldquo;Idealizo mucho la cocina porque en ella encuentro mis pasiones, mis temores y mis odios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la entrevista, el chef, que lleva 30 a&ntilde;os detr&aacute;s de los fogones, elige una mesa desde la que no pueda ver lo que est&aacute; pasando en su cocina. &ldquo;Es que si no, no puedo dejar de mirar&rdquo;, se justifica. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su <em>receta </em>para ser m&aacute;s eficientes en la cocina y reducir el desperdicio alimentario? &ldquo;Sentido com&uacute;n y un bien escaso: tiempo&rdquo;. Tiempo para organizarnos mejor y tiempo para ense&ntilde;ar a comer. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>What the fuck is Dstage?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo. Y cuando hablo de definirlo me refiero a hablar del restaurante como sitio en el que se hace una cocina muy categ&oacute;rica o muy concreta. Dstage es el lugar que hemos construido y donde podemos dar rienda suelta a nuestras inquietudes, nuestros miedos o nuestros deseos. Es el sue&ntilde;o que ten&iacute;a cuando empec&eacute; en esto. Podr&iacute;a decirte que es mi redacci&oacute;n, mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se puede decir con la comida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo, se puede decir y hablar de todo. Pues hablar de instintos, de deseos, de miedos o frustraciones, de disgustos, de alegr&iacute;as y sorpresas. Apelar a las emociones a trav&eacute;s de los sentidos. Tambi&eacute;n puedes hablar de sostenibilidad, de desperdicio [alimentario] y de medio ambiente. Hay miles de formas de comunicar en la cocina. Creo que es porque es una de las pocas disciplinas en las que todos los sentidos entran a jugar. Todos. No se trata solo de lo que vas a poner en un plato, sino de todos los intangibles que creas a su alrededor: espacio, m&uacute;sica, olores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;... Lo que pasa es que esa palabra est&aacute; muy manida y un poco trillada. &iquest;Podr&iacute;amos englobarlo todo en la palabra experiencia? Seguramente s&iacute;, pero habr&iacute;a que saber qu&eacute; significa... La cocina y la comida son una parte fundamental de todo esto, pero f&iacute;jate si la condicionan los intangibles que un pincho de tortilla no te sabe igual en la oficina que en un d&iacute;a de campo. No es igual comerte una tortilla a mediod&iacute;a con tu pareja y tus hijos, escuchando el fluir de un r&iacute;o a lo lejos y con el sol d&aacute;ndote en la cara que hacerlo debajo de un fluorescente con tu jefe dando voces, el tel&eacute;fono sonando y absolutamente pillado de tiempo. Ni te lo vas a comer igual ni te va a saber igual. Todo influye, incluso la compa&ntilde;&iacute;a. Los intangibles, eso que llamamos experiencia, son lo que hacen que algo sea m&aacute;gico. Adem&aacute;s, y esto tambi&eacute;n es importante, ayudan a que te cueste m&aacute;s cansarte de lo que haces. A m&iacute; no me importa decirlo: llevo 30 a&ntilde;os en esto y me canso, me canso de dar de comer y de cenar. Todas estas partes que rodean un plato, que son mucho m&aacute;s inestables que el producto, son a las que nos agarramos y las que nos ayudan a sentirnos mucho m&aacute;s vivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que preguntarse primero desde cu&aacute;ndo no hay una alimentaci&oacute;n basada en temporadas. Igual t&uacute; y yo no la hemos vivido, &iquest;sabes? Hablamos de una &eacute;poca en la que solo hab&iacute;a mercados y en la que no exist&iacute;an las grandes superficies. Es un tema complejo y debemos ser realistas... Creo que siempre podemos aspirar a mejorar, pero no podemos deshacer toda la red de comercios o industrias que hemos tejido. S&iacute;, habr&iacute;a que controlar m&aacute;s los productos, las producciones y sus ciclos, pero no podemos perder de vista el hecho de que el hombre lleva manipulando la naturaleza desde que empez&oacute; a cultivar y a domesticar la tierra. Esto nos ha tra&iacute;do, inevitablemente, muchas cosas buenas y muchas cosas malas. Nos hemos cargado cosas que ya no son recuperables, y si no le ponemos remedio, todo puede irse al garete. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; remedio podr&iacute;amos ponerle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sentido com&uacute;n. Sentido com&uacute;n para comprar, para cocinar y para consumir. Compramos y consumimos de m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s da coger tres aguacates en vez de dos! &iexcl;Qu&eacute; importa llevarse seis cartones de leche cuando solo necesito uno! Nos entra el s&iacute;ndrome del b&uacute;nker, el querer hacer m&aacute;s acopio de todo por si acaso no podemos volver al supermercado. El resultado es que acabamos tirando mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir. A partir de este punto, del organizarnos bien y comprar mejor, si somos capaces de cocinar de una manera m&aacute;s responsable y somos capaces de aprovechar mejor, reduciremos a&uacute;n m&aacute;s el desperdicio [alimentario]. Para esto no hace falta ni una tecnolog&iacute;a concreta, ni una gran inversi&oacute;n, ni tener mucho poder adquisitivo, ni ser el m&aacute;s listo de la clase. Hace falta sentido com&uacute;n y un bien algo escaso: tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque sin tiempo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Compras comida ya preparada. Sin tiempo, olv&iacute;date de dedicarte a cocinar en casa o de aprovecharlo todo. Sin tiempo, abro una naranja, la exprimo y la tiro, cuando podr&iacute;amos hacer una sal para un pescado con esa c&aacute;scara que no has utilizado para un zumo o para una ensalada. Aunque tambi&eacute;n debemos entender c&oacute;mo es la realidad en la que vivimos... Por eso digo que es todo una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n. Y tampoco hace falta dramatizar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira, ni todo est&aacute; fatal ni estamos tan mal. Se trata de conseguir ser un poco m&aacute;s sostenibles cada d&iacute;a. Lo que no podemos es pretender ser los t&iacute;o m&aacute;s sostenibles del planeta de la noche a la ma&ntilde;ana porque nos acabaremos dando cuenta de que no somos capaces de cumplir nuestros objetivos. Acabaremos tirando la toalla y volviendo a lo de antes. Pero si le ponemos buena actitud, sentido com&uacute;n y la intenci&oacute;n de hacerlo un poquito mejor cada d&iacute;a... Digo esto y soy muy consciente de que alguien me dir&aacute;: &ldquo;Claro, Diego, t&uacute; puedes dedicarte a hacer todo esto porque eres tal. Yo tengo tres hijos y un horario que...&rdquo;. S&iacute;, s&iacute;, lo entiendo, por eso digo que cado uno tiene que tratar de ajustar esa conciencia a sus circunstancias vitales. No valen las f&oacute;rmulas universales cuando hablamos, por ejemplo, de aprovechar m&aacute;s o de reducir el consumo de pl&aacute;sticos en casa. Lo que debemos hacer es fijarnos un objetivo individual realista y tener muy claro por qu&eacute; hacemos lo que hacemos. Yo tambi&eacute;n fallo. Hay d&iacute;as que me digo que tengo que reducir a&uacute;n m&aacute;s mi consumo de pl&aacute;sticos o que no lo estoy haciendo todo lo bien que me gustar&iacute;a, pero lo importante es que nunca se me olvide el objetivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiramos mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es posible en restaurantes como Dstage cumplir con esos objetivos de sostenibilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a lo mismo: igual que es dif&iacute;cil cumplirlo al 100%, es muy f&aacute;cil mejorar un poco cada d&iacute;a. Adem&aacute;s, aqu&iacute; no solo depende de m&iacute;. Un restaurante es un reflejo de la sociedad y no puedo ponerme a imponer cierta cosas. Me har&iacute;a falta un vigilante, y ni soy polic&iacute;a ni soy el padre de nadie. Personalmente, intento apelar al sentido com&uacute;n y que se entiendan cu&aacute;les son mis preocupaciones. Unas de las cosas que aplicamos de una manera muy consciente es la pol&iacute;tica de desperdicio cero. Llevamos a&ntilde;os trabajando en base a esto y hemos tenido que adaptar nuestra manera de cocinar, que ha cambiado radicalmente. En Dstage, por ejemplo, elaboramos todos nuestros potenciadores de sabor gracias a los desperdicios: garum, miso, soju, a partir de espinas, de pieles, de recortes de carne. Otro de nuestros objetivos es trabajar la creatividad intentando utilizar todas las partes de un solo producto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es m&aacute;s complicado, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tienes que estudiar muy bien el producto para saber qu&eacute; posibilidades te ofrece. Puedes hacer una cocina que se base en la funcionalidad de los productos y recurrir despu&eacute;s a palancas m&aacute;s cl&aacute;sicas como la memoria gustativa, un viaje, un recuerdo o un sabor. Nosotros partimos siempre de una pregunta: &iquest;de qu&eacute; se compone este producto? El calamar, por ejemplo, es rico en fosfol&iacute;pidos. Lo que tengo que hacer es dejar de pensar en el calamar y centrarme en los fosfol&iacute;pidos. No me interesa hacer unos chipirones en su tinta ni nada por el estilo, aunque luego pueda acabar recorriendo esos caminos. Entonces, &iquest;qu&eacute; pasa? Que si s&eacute; que el calamar es rico en fosfol&iacute;pidos, s&eacute; que tiene una capacidad espumante natural. Cogiendo el calamar en salmuera y tritur&aacute;ndolo a alta velocidad voy a conseguir una especie de espuma o merengue que puedo fre&iacute;r para hacer bu&ntilde;uelos. Con la fritura se ha acabado formando una costra rebozada porque la prote&iacute;na exterior se ha coagulado. Va a parecer un calamar rebozado, pero, en realidad, es solo calamar, sin a&ntilde;adidos. Es un plato apto para las tres principales alergias e intolerancias [alimentarias]: no lleva huevo, no tiene harina y no incluye l&aacute;cteos. Las patas del calamar se pueden asar para hacer alguna salsa. Esto es sostenibilidad y aprovechamiento integral de un producto, y encima est&aacute; rico. No habr&aacute;s comido otra cosa igual. Adem&aacute;s de contar con ese factor sorpresa, cumple los dos par&aacute;metros fundamentales en la cocina: creatividad y sabor. &iquest;Qu&eacute; he tenido que hacer para crear algo as&iacute;? Estudiar el producto y aprovecharlo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El chef Diego Guerrero.                            </span>
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        <strong>&iquest;En las casas hemos perdido esa cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno... [silencio]. Entiendo que en casa es m&aacute;s dif&iacute;cil saber qu&eacute; hacer, por ejemplo, con algunas partes de los pescados que habitualmente no se utilizan. Tambi&eacute;n es verdad que existen cientos de libros [de recetas] para quienes est&eacute;n interesados en aprender e intentarlo. Con las escamas o con la piel es complicado, pero es m&aacute;s f&aacute;cil reutilizar la espina o la cabeza. Es cuesti&oacute;n de organizaci&oacute;n. &iquest;Vas a hacer un lomo de merluza con una salsa? Guarda las espinas para preparar un caldo para el d&iacute;a siguiente. &iquest;Te ha sobrado caldo? Puedes usarlo para hacerte un arroz otro d&iacute;a. Se trata de ir jugando con las cosas que tienes disponibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que nos falta cultura gastron&oacute;mica? &iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina en los colegios para que yo sepa, por ejemplo, c&oacute;mo aprovechar esos restos de pescado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cocineros llevamos toda la vida diciendo que habr&iacute;a que ense&ntilde;ar a comer. Lo hac&iacute;amos mucho antes de que a la sociedad le empezara a preocupar el tema de la sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar a comer m&aacute;s que ense&ntilde;ar a cocinar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, ense&ntilde;ar a comer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te ense&ntilde;an a comer, es cuesti&oacute;n de tiempo que te acabe entrando la inquietud por la cocina. F&iacute;jate en la gente que se preocupa por su dieta, y no te hablo de dietas para adelgazar, sino de gente que quiere seguir una dieta saludable: al final se dan cuenta de que necesitan aprender a cocinar. La infancia es una etapa formativa clave porque es donde vamos conformando el ADN de lo que seremos en el futuro. Cuando somos ni&ntilde;os somos m&aacute;s permeables a todo y absorbemos toda la informaci&oacute;n disponible como esponjas. Si en ese momento nos ense&ntilde;asen a comer bien, cuando crezcamos comeremos como queramos, pero siendo m&aacute;s conscientes de qu&eacute; consumimos cuando compramos un Bollycao. No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni s&eacute; lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene. Acaba pasando lo que pasa... &iquest;Por qu&eacute; vemos a j&oacute;venes desde los 20 a&ntilde;os metidos en un gimnasio? No lo hacen para estar m&aacute;s fuertes o sentirse m&aacute;s sanos, sino para adelgazar porque no se ven bien. Esto ocurre porque no nos hemos preocupado por nuestra dieta. Deber&iacute;amos centrarnos m&aacute;s en comer de todo, en saber qu&eacute; estamos comiendo y en ajustar nuestro ritmo de vida para poder hacer algo de deporte y tener unos niveles de sue&ntilde;o adecuados. &iexcl;Hay que dormir bien! Si somos capaces de integrar todo esto desde la infancia, de conseguir que se convierta en un h&aacute;bito de vida, cuando seamos adultos nos costar&aacute; mucho menos ponerlo en pr&aacute;ctica. Dejaremos de verlo como una obligaci&oacute;n o como una imposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El mundo de los </strong><em><strong>influencers </strong></em><strong>gastron&oacute;micos ayuda a esto o es un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Generalizar siempre es dif&iacute;cil, pero creo que hay... [silencio]. Falta de formaci&oacute;n. Entiendo c&oacute;mo es la realidad en la que nos movemos ahora, pero creo que falta formaci&oacute;n. Es muy f&aacute;cil abrirse un perfil en una red social y empezar a opinar sobre todo. A m&iacute; no me aporta. Adem&aacute;s, las redes sociales son como todo en esta vida: hay uno que piensa y diez que copian. Hay gente que lo est&aacute; haciendo muy bien y una mayor&iacute;a que prefiere quedarse en la superficie para sacar dinero. Es su &uacute;nica ambici&oacute;n. Nosotros utilizamos las redes para explicar c&oacute;mo hacemos nuestros platos, en qu&eacute; estamos trabajando o por qu&eacute; hacemos algo de una determinada manera. Intentamos ser did&aacute;cticos sin ser unos pesados ni unos intensos... Tambi&eacute;n hay que ser consciente de c&oacute;mo funciona todo esto: <em>scroll </em>infinito, no pensar, efecto burbuja, superficialidad, no mirar m&aacute;s all&aacute;. Escribir o leer un post en condiciones requiere tiempo y recursos, siempre es m&aacute;s f&aacute;cil producir contenido como churros... &iquest;Que en general vamos todos al consumo f&aacute;cil? Es verdad. &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s audiencia Telecinco o los documentales de La 2? &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s valor? Estoy convencido de que todo el mundo me dir&aacute; que los documentales, pero, &iquest;los ven? &ldquo;Supervivientes me lo pongo para no pensar, es para desconectar&rdquo;. &iexcl;Joder con el desconectar! Creo que es m&aacute;s bien al rev&eacute;s: nos pasamos la vida desconectados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni sé lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el mundo gastron&oacute;mico, &iquest;se puede redirigir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es c&iacute;clico, todo va y todo viene. Siempre ha habido corrientes y tendencias de masas f&aacute;ciles de consumir. Permanecen un tiempo instaladas por ah&iacute; y se convierten en una preocupaci&oacute;n para los que pelean por crear algo diferente, pero, como en todo en la vida, no se puede vivir sin poes&iacute;a. Aunque t&uacute; no la leas, est&aacute;. Dstage, por ejemplo, ya es algo indie, para minor&iacute;as. &iquest;Por qu&eacute;? Porque puede que la sociedad no nos entienda, pero nos necesita. S&iacute;, se puede redirigir porque es un proceso c&iacute;clico. Probablemente tenga mucho que ver con c&oacute;mo es el ser humano, que se aburre r&aacute;pido de las cosas y va siempre buscando cambios. &iexcl;Cambios, cambios, cambios! Nos aburrimos de una cosa y a por otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los productos ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo mismo, &iquest;te das cuenta? Consumo f&aacute;cil, sin pensar, consumo de masas, sin trabajar demasiado, altamente competitivo en precio, te alimenta. &iquest;Y los efectos [negativos] que puedan tener? Mejor no le demos muchas vueltas. No nos gusta pensar en ello ni nos gusta leer las etiquetas ni nos gusta preguntarnos si es sano estar todos los d&iacute;as comiendo este tipo de productos. No nos gusta darnos cuenta de que no nos costaba nada hacernos una ensalada. Todos preferimos mirar para otro lado, &iquest;sabes? No nos interesa pensar. &iexcl;Vamos r&aacute;pido! &iexcl;Vamos r&aacute;pido!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos cargamos la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo. Volver&aacute;n, volver&aacute;n y volver&aacute;n a irse en nuestro proceso c&iacute;clico. Creo que es todo una cuesti&oacute;n de qu&eacute; &eacute;poca te est&aacute; tocando vivir. Yo llevo 30 a&ntilde;os cocinando, que en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos no es nada, cero, un microbio, una mota, y he visto c&oacute;mo mi profesi&oacute;n se ha transformado completamente. Este mismo restaurante en el que estamos, en diez a&ntilde;os habr&aacute; cambiado tanto que lo que te diga hoy sobre &eacute;l puede que no tenga valor dentro de un a&ntilde;o. Lo importante es estar vigente, y estar vigente supone estar en constante movimiento. Todo lo que hemos ido perdiendo en este proceso volver&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento indispensable de nuestra despensa? Y le voy a limitar un poco la respuesta porque ya tenemos cebolla, ajo, aceite, huevo, grasa de chuleta, pimienta y sal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y no tienes el producto que lleva alimentando a la humanidad desde el principio de los tiempos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;El cereal! Un mont&oacute;n de elaboraciones se hacen a partir del trigo y a partir de la cebada. Pan, bebidas, cervezas, fermentados. &iexcl;Todo! &iquest;Qu&eacute; pasa? Que el trigo est&aacute; demonizado porque el que consumimos ahora, para que fuera mucho m&aacute;s rentable y mucho m&aacute;s productivo, se modific&oacute;. El gluten es malo, pero los trigos antiguos&hellip; El cereal se consume desde la &eacute;poca de los egipcios. El arroz en China&hellip; El origen de sushi. Todas las culturas tienen su cereal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues nadie lo hab&iacute;a elegido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no te estoy diciendo que lo elija yo, lo eligi&oacute; la humanidad. La humanidad no eligi&oacute; la grasa de la chuleta ni eligi&oacute; la cebolla. La cebolla ni exist&iacute;a en Espa&ntilde;a. Los cereales empezaron a producirse en todo el mundo cuando el hombre empez&oacute; a cultivar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se fija usted cuando va un mercado a comprar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En qui&eacute;n compra. En lugar de qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s del puesto y qu&eacute; hay en el mostrador, en qui&eacute;n est&aacute; comprando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta observar a la gente, imaginar sus realidades y encontrarme de repente con una persona joven comprando en un mercado. Ayer fui a por una ventresca de bonito y hab&iacute;a mucha gente joven comprando pescado. Me qued&eacute; dici&eacute;ndome: &ldquo;Pues si este mercado les llama la atenci&oacute;n y est&aacute;n aqu&iacute; invirtiendo su tiempo...&rdquo;. Me gusta mirar donde no mira nadie. Claro que me fijo en el puesto y en el producto, l&oacute;gicamente, pero en lo que m&aacute;s me voy a fijar es en lo que normalmente no mirar&iacute;a: qu&eacute; personas est&aacute;n comprando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted c&oacute;mo suele comer o c&oacute;mo suele organizarse las comidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una de las conclusiones a las que estoy llegando con estas entrevistas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya... Mira, yo no suelo desayunar. Solo me tomo un caf&eacute; porque voy a estar todo el d&iacute;a probando cosas y necesito trabajar con hambre. Necesito tener apetito para que me apetezca probar una salsa, un trozo de pan o alg&uacute;n plato. Obviamente, no puedo probar todos los ingredientes ni todas las elaboraciones, pero para hacerlo necesito tener hambre. Hoy, por ejemplo, para la comida de equipo estamos preparando una lentejas con lengua, una chistorra que nos regal&oacute; [el chef navarro] David Y&aacute;rnoz y una ensalada. Comer&eacute; solo ensalada porque lo otro para m&iacute; es como una comida de fiesta. &iquest;Qu&eacute; pasa? Que, inevitablemente, comemos mal porque no le damos descanso al est&oacute;mago y al sistema digestivo. Estamos todo el d&iacute;a haciendo trabajar al h&iacute;gado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Suele mirar mucho los sitios a los que va a comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, intento no analizar demasiado. Cuando voy a un restaurante, voy a disfrutar. Supongo que hay cosas que inevitablemente no puedo dejar de analizarlas o hacerlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como no sentarse mirando a la cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. No me pongo mirando a la cocina porque me pierdo. Siempre intento ser [personaje] p&uacute;blico cuando hay que ser p&uacute;blico y cliente cuando hay que ser cliente. L&oacute;gicamente, hay cosas que si me llaman la atenci&oacute;n en un restaurante al que voy, las apunto. Me llevo una idea. Puedo preguntar por un plato si no s&eacute; c&oacute;mo est&aacute; hecho, pero como lo har&iacute;a alguien curioso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jul 2024 20:35:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Sostenibilidad,Restaurantes,Restauración,Chefs,Supermercados,Compras,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc044009-43c9-49cf-b45b-704240632fed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3955y3610.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Roca: &quot;Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mayor de los hermanos Roca, chef de El Celler de Can Roca, defiende la educación en cocina para comer mejor, frenar el desperdicio alimentario y para entender qué es y de dónde viene lo que comemos</p><p class="subtitle">Entrevista - María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el futuro de la alimentaci&oacute;n? En un contexto en el que los gigantes de la industria ya empiezan <a href="https://www.eldiario.es/economia/duenos-mercadona-arroz-sos-auguran-hogares-cocinas-dispara-venta-platos-preparados_1_12402543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a dar por muertas las cocinas</a>, hay que preguntarse hacia d&oacute;nde vamos. &iquest;Seguiremos cocinando dentro de diez a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo impactar&aacute;n los ultraprocesados en nuestro estilo de vida? &iquest;Hemos llegado ya a la era de los platos preparados?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se come mejor que antes&rdquo;, dice con cierto optimismo Joan Roca (Girona, 1964) cuando se le pide un diagn&oacute;stico sobre la salud de nuestras cocinas. Aunque ese optimismo desaparece cuando llega el &lsquo;pero&rsquo;. Siempre hay un &lsquo;pero&rsquo;, un reproche. &ldquo;Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos Roca &mdash;Joan, Josep y Jordi&mdash; aprendieron de sus padres el gusto por la cocina. El valor del territorio y la tradici&oacute;n, aunque sin renunciar a la creatividad y a la ciencia. &ldquo;Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia&rdquo;, explica el mayor de los hermanos a elDiario.es por videoconferencia desde El Celler de Can Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien es comer sano y de forma placentera. La comida tiene que ser nutritiva, sabrosa y bonita, pero tambi&eacute;n es importante que nos sintamos bien comiendo. Que nos reconforte. Que los sabores est&eacute;n bien balanceados y que podamos conectar con nuestra memoria. Recuperar aromas que hemos vivido, que hemos comido, que nos llevan a un lugar determinado. El efecto [magdalena de] Proust o, mejor, el efecto Ratatouille. <em>Ratatouille </em>consigui&oacute; explicar de forma muy bonita c&oacute;mo un plato puede ser un billete en el tiempo que nos lleve a nuestra infancia. Comer bien es eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se come mejor que antes. Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria. Est&aacute; muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero tambi&eacute;n es muy importante que cocinemos. Cocinar productos frescos, no todo procesado. Aun as&iacute;, creo que en Espa&ntilde;a se come bien porque hay una cultura gastron&oacute;mica que se mantiene y que se busca. Una cultura de la que tambi&eacute;n se trata de recuperar sabores, como un buen guiso o un buen estofado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hemos perdido ya un poco de nuestra cultura gastron&oacute;mica? Ahora es m&aacute;s complicado, por ejemplo, conocer a gente que controle las temporadas o sepa trabajar un pescado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto. Se ha ido perdiendo por razones diversas, sobre todo porque hay una p&eacute;rdida de contacto con los mercados. All&iacute; es donde podemos encontrarnos con los productos de proximidad y lo que nos de una noci&oacute;n del momento del a&ntilde;o en el que nos encontramos. Los supermercados han ido incorporando productos de otros lugares, de otras latitudes, y no puedes saber si las cerezas de diciembre son de aqu&iacute; o de all&iacute;&hellip; No quiero iniciar una guerra con los supermercados. Ellos hacen su labor y est&aacute; muy bien. Pero la idea del mercado municipal al que llegaban los productos de los agricultores de los alrededores se est&aacute; perdiendo. Se est&aacute; perdiendo la idea del producto de proximidad, lo que hace que tengamos menos conocimiento sobre lo que comemos y de d&oacute;nde viene aquello que comemos. Este es un problema de las ciudades. A medida que crecen pierden la noci&oacute;n de lo que se produce cerca de ellas. Impactar&iacute;amos mucho menos en el medio ambiente si no tuvi&eacute;semos que transportar materias primas de un lado al otro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los due&ntilde;os de Mercadona y Ebro Foods, la compa&ntilde;&iacute;a due&ntilde;a de arroz Sos, Brillante o pastas Garofalo, defienden que las casas del futuro no tendr&aacute;n cocinas. Que el consumo de platos preparados se va a seguir disparando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y tienen raz&oacute;n. Los supermercados y la industria alimentaria van a seguir cocinando para muchas familias, ya lo est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s. La clave va a estar en qu&eacute; medida. Yo no creo que vaya a ser tanto. La actividad de las cocinas se va a mantener porque es algo cultural y algo que tiene mucho que ver con la relaci&oacute;n que tienes con las personas que viven en tu casa. Cocinar es un acto de amor, es transmitir cari&ntilde;o y afecto, y esto se va a preservar. Las cocinas se van a seguir utilizando, quiz&aacute;s menos pero seguir&aacute;n ah&iacute;. Otra cosa es que combinemos el aprovechar algo que nos prepara esa industria, ya sean bases, caldos o alguna otra elaboraci&oacute;n, y lo acabemos y cocinemos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica en exceso la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible. Lo que pasa es que cuando hablamos &lsquo;de la abuela&rsquo; estamos hablando de nuestra memoria. Nadie har&aacute; mejor un plato que te hac&iacute;a tu abuela, por muy buen cocinero que sea o por muchas estrellas [Michelin] que tenga. Nunca lo igualar&aacute; porque el de tu abuela forma parte de tu memoria. Y eso lo tenemos mitificado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Joan Roca posando en el Celler de Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina y nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo firmemente que deber&iacute;amos dedicar nuestros esfuerzos a esto. Es muy importante que los ni&ntilde;os aprendan nutrici&oacute;n, aprendan cocina, y que, a trav&eacute;s de ella, que es una disciplina muy transversal, aprendan qu&eacute; representa el hecho de alimentarse, sobre todo en temas de su salud y de la salud del planeta. Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia. Perfectamente se podr&iacute;a ir a una cocina, como se va a un laboratorio, para ense&ntilde;ar la coagulaci&oacute;n de la prote&iacute;na, los salazones o los encurtidos. Si aprenden a cocinar, aprender&aacute;n cu&aacute;les son los productos de temporada y conocer&aacute;n qu&eacute; se produce cerca de sus casas, la proximidad. Aprender&aacute;n a comprar, a manipular alimentos, a aprovecharlos y a evitar el desperdicio alimentario. Aprender&aacute;n a alimentarse de una forma m&aacute;s racional, m&aacute;s sana y m&aacute;s inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que ser&iacute;a f&aacute;cil incorporarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a f&aacute;cil, s&iacute;, porque la cocina es una ciencia: es qu&iacute;mica. Todas las elaboraciones que se producen en una cocina son transformaciones qu&iacute;micas. Se est&aacute; haciendo ya en muchas escuelas de pa&iacute;ses n&oacute;rdicos o en Jap&oacute;n, en lugares donde la cocina se considera una parte importante de la cultura y entienden que es una forma de preservar el futuro y la salud de las personas y del planeta. Las decisiones que tomemos ahora sobre qu&eacute; compramos, qu&eacute; comemos y c&oacute;mo lo comemos ser&aacute;n determinantes para el futuro del planeta. Por eso es important&iacute;simo que tengamos en cuenta este tipo de conocimiento y esta formaci&oacute;n. Les ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til que mucho conocimiento que se les est&aacute; dando hoy. No quiero decir que el que reciben no sea importante, pero este es imprescindible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos poniendo gran parte de nuestra alimentación en manos de la industria alimentaria. Está muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero también es muy importante que cocinemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces por qu&eacute; no se hace?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;&hellip; Y no soy el &uacute;nico cocinero que lo dice ni la &uacute;nica persona que avala estas tesis. Entiendo que no se hace porque no somos lo suficientemente valientes como para cambiar unos dise&ntilde;os curriculares ya establecidos. No queremos modificar libros de texto ni manuales ni lo que hemos ense&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Es un gran cambio y todos los cambios cuestan, pero debemos insistir en su importancia. Tambi&eacute;n hay una corriente que tiende a denostar la cocina cuando lo primero que deber&iacute;amos entender es que es pura ciencia. Con <em>Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca</em> (Destino, 2021), por ejemplo, intentamos explicar en un libro todas las recetas desde una perspectiva cient&iacute;fica. En un laboratorio se puede cuajar un flan o la prote&iacute;na de un huevo. &iexcl;Caramba, eso es un experimento y una forma de cocinar! Todo este conocimiento puede ser muy, muy, muy &uacute;til para ti y para saber relacionarte con lo que comes y comer&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede frenar el desperdicio alimentario en un mundo de derroche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es evitable, s&iacute;. Todos deber&iacute;amos entender esto y, sobre todo, actuar. No estamos acostumbrados a darle importancia a la comida que tiramos, que es tambi&eacute;n un tema de salud financiera, &iquest;no? Compramos desordenadamente, sin planificar, y no usamos todo lo que compramos&hellip; Se tira much&iacute;sima comida. El 30% de la comida. Deber&iacute;amos tener todos muy presente este tema por una cuesti&oacute;n de responsabilidad. Por lo que veo en mis hijos, parece que los j&oacute;venes lo est&aacute;n entendiendo bien. Ellos est&aacute;n muy preocupados tanto por reciclar adecuadamente como por aprovechar. Quiz&aacute;s debamos ser m&aacute;s insistentes, pero creo que en ese sentido s&iacute; que hay una buena concienciaci&oacute;n. El mensaje cala. Pero creo que en un mundo en el que hay gente que pasa hambre esto no nos lo podemos permitir como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento o ingrediente indispensable de nuestra despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las especias. Me gusta mucho cocinar con ellas porque ofrecen la posibilidad de que haya juego, matices. Tambi&eacute;n las legumbres, que son una parte clave de nuestra dieta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A Joan Roca le pesan los reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los llevo con la m&aacute;xima naturalidad posible, intentando normalizar todo esto y quitarle peso. Que no sean el lastre que podr&iacute;an llegar a ser. Los hermanos [Roca] lo hemos trabajado mucho esto. Hemos intentado que el &eacute;xito no nos hiciera da&ntilde;o, sobre todo en esas etapas en las que todo el mundo te idolatra y puedes llegar a creerte que eres el mejor del mundo en algo. Nos ha venido muy bien seguir viviendo en el barrio en el que crecimos y seguir yendo a Can Roca a comer a mediod&iacute;a. 
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                Los hermanos Roca en la terraza del restaurante Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Suelen comer siempre all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Can Roca comemos el men&uacute; del d&iacute;a, que es muy equilibrado y tiene un gran componente emocional. Comemos hoy lo que com&iacute;amos cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os cada d&iacute;a de la semana. Sabemos que es jueves porque hay arroz a la cazuela; viernes porque hay canelones; mi&eacute;rcoles, estofado con patatas. Es un men&uacute; que nos conecta con nuestra memoria y que, al tiempo, nos permite tener una dieta equilibrada. Siempre intento aplicar algo de sentido com&uacute;n a mi alimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n, seg&uacute;n la edad, voy teniendo en cuenta par&aacute;metros distintos. Es importante prestarle atenci&oacute;n a lo que comemos y a c&oacute;mo lo comemos. Darle tiempo a la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo en el que hay gente que pasa hambre no nos podemos permitir el desperdicio alimentario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Antes no se lo daba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, he estado much&iacute;simos a&ntilde;os comiendo de pie en la cocina de Can Roca. Mi madre lo hac&iacute;a as&iacute; porque a las doce, que era la hora a la que sub&iacute;amos, todo el personal est&aacute; almorzando y ella se quedaba moviendo las cazuelas. Com&iacute;amos de pie porque mi madre estaba de pie. Ahora nos lo tomamos con un poco m&aacute;s de filosof&iacute;a y d&aacute;ndole el tiempo necesario. Una de las cosas que hemos ganado en estos a&ntilde;os es que la gente ya conoce la pir&aacute;mide de los alimentos. Ya sabe lo que conviene comer m&aacute;s y lo que conviene comer menos, qu&eacute; t&eacute;cnicas de cocci&oacute;n son m&aacute;s sanas. Puedes comer fritos, por supuesto, pero no cada d&iacute;a ni muy a menudo. Tienes que comer m&aacute;s pescado, m&aacute;s verduras, m&aacute;s frutas y m&aacute;s prote&iacute;nas que sean f&aacute;ciles de asimilar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Me parece bien en la medida en que los cocineros pueden ayudar con su conocimiento a mejorar esa comida o a la industria alimentaria&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y no desvirt&uacute;a la imagen de la alta gastronom&iacute;a esa diferencia de discurso: que defiendan el comer bien mientras se asocian con este tipo de empresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno debe ser coherente con lo que cree. No quiero polemizar en este sentido... Nosotros, los hermanos Roca, nunca lo hemos hecho, pero respeto lo que cada uno haga. Esto es simplemente una cuesti&oacute;n de que cada uno tiene que ser coherente con lo que hace y ya est&aacute;. No hay m&aacute;s historia. No me parece ni mal ni bien, lo respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2025 10:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Viajes,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición,Hambre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco rutas circulares que hacer en el norte España: de Galicia al Pirineo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cinco-rutas-circulares-norte-espana-galicia-pirineo_1_13434139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2577d274-5de0-4839-85d8-203a9e8ca1be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco rutas circulares que hacer en el norte España: de Galicia al Pirineo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bosques, acantilados y cauces fluviales marcan propuestas con distinta dificultad, pensadas para descubrir paisajes variados y regresar siempre hasta su punto inicial</p><p class="subtitle">Ni Peñalara ni La Pedriza: cinco rutas poco conocidas de la Sierra de Guadarrama</p></div><p class="article-text">
        El norte de Espa&ntilde;a ofrece posibilidades para hacer senderismo sin recorrer demasiados kil&oacute;metros entre un paisaje y otro. Hay rutas junto al mar, caminos que siguen r&iacute;os y recorridos por bosques o zonas de monta&ntilde;a. Entre ellas, los itinerarios circulares tienen una ventaja pr&aacute;ctica: permiten empezar y terminar en el mismo punto. Adem&aacute;s, existen opciones con distancias y dificultades diferentes, desde paseos breves hasta recorridos que ocupan parte del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Antes de elegir una ruta conviene fijarse en aspectos como la longitud, el desnivel, el tipo de terreno y el tiempo previsto para completarla. Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta las condiciones de cada zona y adaptar el recorrido a la experiencia de quienes vayan a hacerlo. Esta selecci&oacute;n re&uacute;ne cinco propuestas circulares repartidas por distintos puntos del norte peninsular, con alternativas en Galicia, Asturias, Cantabria, Navarra y Huesca para conocer paisajes distintos.
    </p><h2 class="article-text">Ca&ntilde;&oacute;n do R&iacute;o Mao, 16 kil&oacute;metros por Ourense</h2><p class="article-text">
        La ruta del Ca&ntilde;&oacute;n do R&iacute;o Mao se encuentra en Parada de Sil y forma un circuito de 16 kil&oacute;metros, con dificultad moderada y unas seis horas de duraci&oacute;n. El punto de inicio habitual est&aacute; en la F&aacute;brica de la Luz, una antigua central hidroel&eacute;ctrica convertida en albergue. Desde all&iacute; comienza una subida pronunciada hacia San Lourenzo de Barxacova, donde se encuentra una necr&oacute;polis medieval con tumbas antropom&oacute;rficas excavadas en la roca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruta del Cañón do Río Mao.                            </span>
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        Tras el ascenso, la senda contin&uacute;a por el ca&ntilde;&oacute;n del Mao y despu&eacute;s atraviesa zonas de pasto y cultivo. El recorrido pasa por Forcas y A Miranda antes de volver hacia San Lourenzo, con vistas al ca&ntilde;&oacute;n del Sil. El descenso lleva al r&iacute;o Mao y conecta con una pasarela de madera que sigue el cauce hasta el punto de partida. Puede hacerse un tramo circular desde San Lourenzo para evitar el tramo de mayor desnivel entre este n&uacute;cleo y la F&aacute;brica de la Luz.
    </p><h2 class="article-text">Cabo Busto, siete kil&oacute;metros por la costa asturiana</h2><p class="article-text">
        En el concejo de Vald&eacute;s, cerca de Luarca, la ruta de Cabo Busto tiene unos siete kil&oacute;metros, dificultad baja y se completa en unas tres horas. Comienza junto a la capilla de San Bartolom&eacute;, en Bustu, y combina caminos agr&iacute;colas, pinares y tramos pr&oacute;ximos a los acantilados. Desde el pueblo pasa por las escuelas, construidas en 1901 y convertidas en biblioteca, antes de continuar hacia el mirador de las Imeas.
    </p><p class="article-text">
        El camino sigue hacia la playa de Bozo y el mirador Monte del Cabo, donde hay una zona de descanso. M&aacute;s adelante llega al &aacute;rea recreativa y al faro de Busto antes de continuar hacia puntos de observaci&oacute;n, como Cabo Busto y Punta de Arenosos. Desde algunos tramos pueden verse peque&ntilde;as playas e islotes. El recorrido termina en Bustu. En zonas, la cercan&iacute;a del sendero al borde de los cortados obliga a caminar con precauci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruta Cabo Busto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Fuente del Franc&eacute;s, junto al r&iacute;o Aguanaz</h2><p class="article-text">
        La ruta de la Fuente del Franc&eacute;s tiene unos dos kil&oacute;metros y se encuentra en Hoznayo, Cantabria. Puede completarse en una hora. El recorrido comienza en el aparcamiento de Aguas de Hoznayo y sigue el curso del r&iacute;o Aguanaz por un camino se&ntilde;alizado. Su distancia y el bajo nivel de dificultad hacen que sea una de las opciones m&aacute;s breves.
    </p><p class="article-text">
        A pocos minutos del inicio aparece un antiguo molino. Despu&eacute;s, el camino llega a una peque&ntilde;a presa y pasa junto a las ruinas de una antigua embotelladora relacionada con el aprovechamiento del agua. Despu&eacute;s se encuentra el antiguo balneario de la Fuente del Franc&eacute;s, junto a un tramo con peque&ntilde;as cascadas. Desde all&iacute; se sigue hasta el Molino del Trancar antes de completar el circuito entre vegetaci&oacute;n de ribera, cauce y construcciones vinculadas al uso del agua.
    </p><h2 class="article-text">Paseo de los Sentidos, entre hayas y abetos de Navarra</h2><p class="article-text">
        El Paseo de los Sentidos, se&ntilde;alizado como SL-NA 61A, tiene aproximadamente dos kil&oacute;metros y empieza y termina junto a la ermita de la Virgen de las Nieves. Se completa en unos 30 minutos y presenta poco desnivel. El recorrido atraviesa un bosque donde predominan hayas y abetos, aunque tambi&eacute;n pueden encontrarse acebos, avellanos, abedules, tilos, arces y tejos.
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                Selva de Irati, Navarra.                            </span>
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        Durante el recorrido se cruza dos veces el r&iacute;o Urtxuria y parte del trazado coincide con el camino conocido como Akerreriko bidea. En la senda hay paneles con informaci&oacute;n sobre elementos naturales y culturales. Tambi&eacute;n aparecen las ruinas de las Casas del Rey, fechadas en el siglo XVIII y situadas por encima de las Casas de Irati. La poca distancia y el perfil del terreno permiten completar el circuito sin afrontar grandes ascensos.
    </p><h2 class="article-text">Gorgas del Alba, una vuelta junto al &Eacute;sera</h2><p class="article-text">
        El sendero bot&aacute;nico de las Gorgas del Alba se encuentra en el valle de Benasque, en Huesca, dentro del entorno del Parque Natural Posets-Maladeta. Tiene unos 2,5 kil&oacute;metros, dificultad baja y una duraci&oacute;n aproximada de una hora. El recorrido comienza en Plan de Turpi, a unos tres kil&oacute;metros de Benasque, y desde all&iacute; el sendero avanza por la margen izquierda del r&iacute;o &Eacute;sera.
    </p><p class="article-text">
        El camino gana altura de manera progresiva entre bosque, roca y vegetaci&oacute;n variada. Durante el recorrido aparecen paneles dedicados a distintas especies de &aacute;rboles y arbustos. El principal punto de inter&eacute;s son las Gorgas del Alba, una zona donde el &Eacute;sera forma cascadas, r&aacute;pidos y peque&ntilde;as pozas entre bloques de piedra. Despu&eacute;s de cruzar un puente, el regreso contin&uacute;a por la margen derecha, pasa por el barranco de Aig&uuml;es Pases y vuelve al Plan de Turpi sin repetir el camino utilizado durante la ida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cinco-rutas-circulares-norte-espana-galicia-pirineo_1_13434139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 11:59:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco rutas circulares que hacer en el norte España: de Galicia al Pirineo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Senderismo,Naturaleza,España,Asturias,Navarra,Huesca,Galicia,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con un lago cristalino en su entrada, esta cueva malagueña de 10 kilómetros ya era habitada en el Paleolítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lago-cristalino-entrada-cueva-malaguena-10-kilometros-habitada-paleolitico-pm_1_13489157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04602c39-85d4-4513-809b-1ba7ea52856e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con un lago cristalino en su entrada, esta cueva malagueña de 10 kilómetros ya era habitada en el Paleolítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se llama Cueva del Gato, está en Málaga y además de ser una joya de la naturaleza está envuelta en mitos de seres fantásticos y leyendas de antiguos contrabandistas</p><p class="subtitle">La ruta gallega en la que podrás ver hasta 600 eucaliptos, algunos considerados de los más altos de Europa</p><p class="subtitle">El nombre de este valle suizo, “fuentes ruidosas”, deja entrever lo que vas a encontrarte: hasta 72 cascadas que lanzan agua por gigantescas paredes verticales</p></div><p class="article-text">
        La <strong>Cueva del Gato</strong>, situada en el municipio malague&ntilde;o de <strong>Benaoj&aacute;n</strong> y dentro del <strong>Parque Natural Sierra de Grazalema</strong>, es considerado como uno de los monumentos naturales m&aacute;s espectaculares de <strong>Andaluc&iacute;a</strong>. Este rinc&oacute;n singular de la geograf&iacute;a malague&ntilde;a, catalogado adem&aacute;s como <strong>Bien de Inter&eacute;s Cultural,</strong> impresiona a locales y visitantes. El enclave, envuelto adem&aacute;s en mitos de seres fant&aacute;sticos y leyendas de antiguos contrabandistas, es en realidad la boca de salida de un inmenso y misterioso sistema de galer&iacute;as subterr&aacute;neas que atraviesan la roca caliza. Su impresionante relieve exterior y su enorme boca de piedra caliza capturan la atenci&oacute;n de excursionistas y amantes de la aventura, consolid&aacute;ndose como una joya de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/naturaleza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">naturaleza</a> pr&aacute;cticamente &uacute;nica en la Serran&iacute;a de Ronda.
    </p><p class="article-text">
        Al pie de su imponente entrada, la cueva recibe a los viajeros con una <strong>poza espectacular</strong> de aguas cristalinas conocida como el <strong>Charco Fr&iacute;o o Laguna del Gato</strong>. Este lago natural se nutre de un manantial constante que brota directamente desde el coraz&oacute;n de la caverna, formando peque&ntilde;as y hermosas cascadas antes de unirse al cauce del r&iacute;o Guadiaro. Durante los calurosos meses de verano, el paraje se convierte en un cotizado punto de encuentro para darse un ba&ntilde;o refrescante, aunque la <strong>baja temperatura</strong> del agua suele cortar la respiraci&oacute;n a los ba&ntilde;istas m&aacute;s intr&eacute;pidos. Para garantizar la preservaci&oacute;n de este fr&aacute;gil ecosistema, el acceso a la zona de ba&ntilde;o durante el periodo estival requiere el pago de una peque&ntilde;a tasa municipal regulada.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta colosal entrada de piedra se despliega el sistema espeleol&oacute;gico denominado <strong>Hundidero-Gato</strong>, una de las redes subterr&aacute;neas m&aacute;s complejas y extensas de todo el territorio andaluz. Con una longitud explorada que supera los <strong>diez kil&oacute;metros</strong>, este complejo de galer&iacute;as conecta la Sima del Hundidero, punto de entrada del r&iacute;o Guadares al norte, con la Cueva del Gato, su punto de drenaje. La cavidad alberga en su interior hasta <strong>diez rutas de espeleolog&iacute;a diferentes</strong>, atrayendo a expertos y deportistas de todo el mundo. Recorrer sus intrincados ca&ntilde;ones, simas y sifones requiere de permisos oficiales y gu&iacute;as especializados debido a la extrema dificultad f&iacute;sica y t&eacute;cnica que presentan sus tramos m&aacute;s profundos.
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                Su impresionante relieve exterior y su enorme boca de piedra caliza capturan la atención de excursionistas y amantes de la aventura                            </span>
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        El valor de este Monumento Natural va m&aacute;s all&aacute; de su espectacular geolog&iacute;a, ya que alberga un <strong>valioso patrimonio arqueol&oacute;gico</strong> que demuestra la presencia humana desde tiempos prehist&oacute;ricos. En 2004, un grupo de arque&oacute;logos descubri&oacute; en sus paredes <strong>pinturas rupestres</strong> que datan de hace al menos catorce mil a&ntilde;os, pertenecientes al Paleol&iacute;tico Superior. Entre estas representaciones destaca la figura de un gran ciervo pintado en ocre de perfil, con una ramificada cuerna, junto a la silueta de un cazador realizada con posterioridad. Estos hallazgos, sumados a restos cer&aacute;micos del Neol&iacute;tico, integran a la Cueva del Gato en el selecto grupo de cavidades que convierten a <a href="https://www.eldiario.es/temas/malaga/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;laga</a> en un referente del arte paleol&iacute;tico mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El interior de la cavidad es un escenario sobrecogedor de <strong>techos alt&iacute;simos</strong> de los que cuelgan coladas de calcita y formaciones calc&aacute;reas de proporciones colosales. Entre sus espacios m&aacute;s c&eacute;lebres sobresale la Plaza de Toros, una gigantesca sala circular que supera los sesenta metros de di&aacute;metro y de altura, posicion&aacute;ndose como una de las cavidades interiores m&aacute;s grandes de la regi&oacute;n. Asimismo, la Sala de los Gours destaca por sus enormes ba&ntilde;eras de piedra formadas por el dep&oacute;sito de caliza, donde pueden caber varias personas a la vez. En las zonas m&aacute;s altas e inaccesibles de la cueva habitan importantes colonias de <strong>murci&eacute;lagos</strong> cavern&iacute;colas, que encuentran en la oscuridad un refugio ideal para la cr&iacute;a y la hibernaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a romana</h2><p class="article-text">
        La mano del ser humano tambi&eacute;n ha dejado su huella en la cueva a trav&eacute;s de una fallida y colosal obra de ingenier&iacute;a civil llevada a cabo en la d&eacute;cada de 1920. La Compa&ntilde;&iacute;a Sevillana de Electricidad intent&oacute; represar las aguas del r&iacute;o Guadares construyendo una gran <strong>presa</strong> cerca de la Sima del Hundidero para embalsar el torrente. La obra result&oacute; ser un absoluto <strong>fracaso</strong> debido a las constantes filtraciones del terreno k&aacute;rstico, que hac&iacute;an que el agua acumulada desapareciera por sumideros subterr&aacute;neos en cuesti&oacute;n de d&iacute;as. A pesar de los esfuerzos por taponar galer&iacute;as con hormig&oacute;n y construir puentes colgantes internos, el agua busc&oacute; nuevos caminos y la colosal infraestructura hidr&aacute;ulica fue abandonada para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Para visitar el entorno de la Cueva del Gato, existe un <strong>sendero se&ntilde;alizado</strong> y de baja dificultad que parte desde la Estaci&oacute;n de Benaoj&aacute;n y discurre junto al r&iacute;o Guadiaro. Este delicioso trayecto de poco m&aacute;s de dos kil&oacute;metros atraviesa zonas de abundante vegetaci&oacute;n de ribera y pasa junto a antiguos molinos de agua, como el de las Cuatro Paradas. El sendero coincide en algunos tramos con una <strong>calzada empedrada medieval</strong> construida sobre una antigua <strong>v&iacute;a romana</strong> que conectaba Carteia con Acinipo. Recientemente, se ha reconstruido el largo puente de madera que cruza el r&iacute;o Guadiaro, el cual hab&iacute;a sido arrasado por una riada, facilitando de nuevo un acceso c&oacute;modo y seguro para contemplar la majestuosidad de este paraje singular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lago-cristalino-entrada-cueva-malaguena-10-kilometros-habitada-paleolitico-pm_1_13489157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 08:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con un lago cristalino en su entrada, esta cueva malagueña de 10 kilómetros ya era habitada en el Paleolítico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Málaga,Cuevas,Naturaleza,Senderismo,Arqueología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta gallega en la que podrás ver hasta 600 eucaliptos, algunos considerados de los más altos de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gallega-podras-ver-600-eucaliptos-considerados-altos-europa-pm_1_13486549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/352f2c68-4194-46ab-bf3a-d471cd51432d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruta gallega en la que podrás ver hasta 600 eucaliptos, algunos considerados de los más altos de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Souto da Retorta, de extraordinario valor botánico, tiene su origen en la segunda mitad del siglo XIX, cuando las primeras semillas de eucalipto llegaron a Lugo desde Australia</p><p class="subtitle">Qué son los bosques verticales, dónde se han instalado los más famosos y qué beneficios medioambientales generan</p><p class="subtitle">Esta laguna es considerada un paraíso ornitológico y uno de los mejores lugares para ver la puesta de sol en Aragón</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Souto da Retorta</strong>, conocido popularmente como el eucaliptal de Chav&iacute;n, es un Monumento Natural protegido de extraordinario valor bot&aacute;nico situado en el t&eacute;rmino de <strong>Viveiro</strong>, en la frondosa provincia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/lugo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lugo</a>. Este paraje, declarado espacio natural de especial protecci&oacute;n, es mundialmente c&eacute;lebre por albergar una impresionante concentraci&oacute;n de casi <strong>600 eucaliptos centenarios</strong>, entre los que destacan algunos de los ejemplares de mayor altura de todo el continente europeo. El paseo por este bosque de colosos ofrece a sus numerosos visitantes un entorno sombr&iacute;o de gran recogimiento, donde la vegetaci&oacute;n aut&oacute;ctona de ribera convive con &aacute;rboles gigantes, creando un ecosistema pac&iacute;fico que parece sacado de un cuento.
    </p><p class="article-text">
        El origen hist&oacute;rico de estos colosos de madera se remonta a la <strong>segunda mitad del siglo XIX</strong>, cuando las primeras <strong>semillas</strong> de eucalipto llegaron a <a href="https://www.eldiario.es/temas/galicia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Galicia</a>. Fueron tra&iacute;das desde las lejanas tierras de <strong>Australia</strong> por el religioso misionero Fray Rosendo Salvado, adapt&aacute;ndose de forma excepcional a las condiciones clim&aacute;ticas del norte peninsular. Los ejemplares del Souto da Retorta fueron plantados a partir de 1860 por iniciativa de un empresario local, quien buscaba drenar los terrenos bajos y proteger sus industrias frente a las frecuentes crecidas e inundaciones del r&iacute;o Landro. Con el tiempo, estos &aacute;rboles crecieron hasta convertirse en verdaderos gigantes de los montes costeros.
    </p><p class="article-text">
        La ruta de <a href="https://www.eldiario.es/temas/senderismo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">senderismo</a> para descubrir este m&aacute;gico bosque es sumamente sencilla, ideal para toda la familia y realizable en cualquier &eacute;poca del a&ntilde;o. Se trata de un recorrido lineal de entre uno y dos kil&oacute;metros de distancia total que comienza formalmente en el lugar de Calvoso y avanza pl&aacute;cidamente por un c&oacute;modo sendero de tierra. Durante el paseo, el caminante avanza flanqueado por el relajante murmullo de las aguas del r&iacute;o Landro a un lado y un canal de drenaje al otro. El camino cruza peque&ntilde;os y <strong>pintorescos puentes de madera</strong> envueltos en una densa <strong>humedad</strong>, proporcionando un agradable paseo sin apenas desniveles.
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                    alt="El origen histórico de estos colosos de madera se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el religioso misionero Fray Rosendo Salvado trajo las primeras semillas"
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                El origen histórico de estos colosos de madera se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el religioso misionero Fray Rosendo Salvado trajo las primeras semillas                            </span>
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        Este rinc&oacute;n gallego destaca no solo por su valor paisaj&iacute;stico, sino tambi&eacute;n por su rica biodiversidad. En las <strong>tres hect&aacute;reas protegidas</strong> de este Monumento Natural, los imponentes eucaliptos conviven arm&oacute;nicamente con la vegetaci&oacute;n aut&oacute;ctona de la franja atl&aacute;ntica, incluyendo hermosos ejemplares de <strong>robles</strong>, robustos <strong>casta&ntilde;os</strong> y grandes <strong>helechos</strong> que prosperan gracias a la alta humedad ambiental. Asimismo, el ecosistema fluvial del r&iacute;o Landro alberga especies de gran importancia ecol&oacute;gica, destacando de manera especial el mejill&oacute;n de r&iacute;o, una especie amenazada que se encuentra actualmente bajo estrictos programas de conservaci&oacute;n y en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista indiscutible y s&iacute;mbolo de este asombroso bosque es el famoso <strong>eucalipto</strong> bautizado como <strong>O Av&oacute;</strong>, que en lengua gallega significa <strong>El abuelo</strong>. Este ejemplar fue plantado aproximadamente en 1880 y destaca como uno de los seres vivos m&aacute;s grandes de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Seg&uacute;n diferentes mediciones realizadas a lo largo del tiempo, alcanza una altura que supera los 67 metros y cuenta con un asombroso per&iacute;metro de tronco de m&aacute;s de diez metros. Con m&aacute;s de un siglo de vida, El abuelo sigue alz&aacute;ndose con majestuosidad, asombrando a todos por su imponente envergadura y recto porte.
    </p><h2 class="article-text">Reconocimiento y protecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La extraordinaria relevancia y fragilidad de este eucaliptal motivaron que el Souto da Retorta fuera declarado oficialmente <strong>Monumento Natural</strong>. Adem&aacute;s, el c&eacute;lebre eucalipto <strong>O Av&oacute;</strong> fue incorporado en el prestigioso Cat&aacute;logo Gallego de &Aacute;rboles Singulares para asegurar su preservaci&oacute;n. Debido a la gran afluencia de turistas que acud&iacute;an a abrazar su tronco, compactando el terreno y da&ntilde;ando seriamente sus ra&iacute;ces, las autoridades instalaron un <strong>vallado</strong> de protecci&oacute;n. El departamento de medio ambiente auton&oacute;mico mantiene adem&aacute;s un plan con m&aacute;s de veinte medidas espec&iacute;ficas destinadas a conservar el entorno forestal.
    </p><p class="article-text">
        La excursi&oacute;n a este bosque de gigantes puede complementarse con la visita a otros atractivos naturales de la Mari&ntilde;a Lucense, como las espectaculares cascadas del <strong>Salto do Can</strong> y el <strong>Pozo da Ferida</strong>, situadas a muy poca distancia. Asimismo, se encuentra el hermoso bosque de especies aut&oacute;ctonas de <strong>Val do Naseiro</strong> y la hist&oacute;rica villa de <strong>Viveiro</strong>, donde el visitante puede recorrer su casco antiguo declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, admirar monumentos como la puerta de Carlos V o las iglesias rom&aacute;nicas, disfrutar de playas como <strong>Covas</strong> y degustar la exquisita gastronom&iacute;a marinera basada en excelentes pescados y mariscos de las r&iacute;as gallegas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gallega-podras-ver-600-eucaliptos-considerados-altos-europa-pm_1_13486549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 05:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta gallega en la que podrás ver hasta 600 eucaliptos, algunos considerados de los más altos de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Senderismo,Naturaleza,Biodiversidad,Lugo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ultimo-bano-verano-siete-playas-septiembre-mejor-agosto_1_13484077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48d9d90d-1501-43b0-8478-be31ed229186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gulpiyuri, Aiguablava, Bolonia o Platges de Comte son algunos de los destinos que merece la pena visitar en septiembre, cuando hay menos gente y resulta mucho más fácil disfrutarlos
</p><p class="subtitle">Diez playas del Mediterráneo para descubrir el mundo bajo el agua haciendo esnórquel</p></div><p class="article-text">
        Septiembre suele traer consigo el temido s&iacute;ndrome posvacacional, ese terrible baj&oacute;n an&iacute;mico cuando nos enfrentamos a la vuelta a la rutina. Ese choque de realidad que nos hace pensar que nuestro &uacute;ltimo viaje fue hace siglos, y no solo unos pocos d&iacute;as atr&aacute;s. Pero ojo, porque eso no significa que haya que despedirse de las escapadas de un d&iacute;a para otro. De hecho, hay playas que se disfrutan mejor ahora que en pleno agosto, y de ellas te queremos hablar.
    </p><p class="article-text">
        Nos referimos, sobre todo, a playas peque&ntilde;as o aquellas que durante el verano reciben tal cantidad de visitantes que acceder a ellas, aparcar cerca o simplemente encontrar un sitio para extender la toalla puede convertirse en una misi&oacute;n imposible. En septiembre, cuando la afluencia empieza a bajar, todo resulta bastante m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de lugares como Gulpiyuri, una diminuta playa escondida entre los prados de Asturias, la popular Cala Granadella en J&aacute;vea o la playa de Rodas, en las islas C&iacute;es. Tambi&eacute;n de Papagayo, Aiguablava, Bolonia o las espectaculares Platges de Comte, en Ibiza. Siete playas en las que septiembre puede ser el momento perfecto para darse ese &uacute;ltimo ba&ntilde;o del verano o, qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; el pen&uacute;ltimo.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Gulpiyuri (Asturias)</h2><p class="article-text">
        Empezamos por una de las playas m&aacute;s curiosas de Espa&ntilde;a. Gulpiyuri se encuentra cerca de Naves, en el concejo asturiano de Llanes, pero lo m&aacute;s llamativo es que desde la arena no se ve el mar. Esta peque&ntilde;a playa interior est&aacute; separada del Cant&aacute;brico por unos acantilados y recibe el agua a trav&eacute;s de una cueva que comunica con el mar. Con la pleamar se convierte pr&aacute;cticamente en una piscina natural y cuando comienza a bajar la marea aparece de nuevo la zona arenosa. Todo ello en un espacio de apenas 40 metros de longitud y rodeado de verdes praderas.
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            <span class="title">
                La particular playa de Gulpiyuri.                            </span>
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        Y precisamente sus reducidas dimensiones son una de las razones por las que septiembre es un buen momento para acercarse hasta ella. En pleno verano, un lugar tan peque&ntilde;o puede quedarse r&aacute;pidamente sin espacio cuando se llena de visitantes, mientras que ahora, con una afluencia menor, resulta m&aacute;s sencillo disfrutar del entorno. Eso s&iacute;, hay que tener en cuenta que Gulpiyuri no dispone de servicios y que el acceso es exclusivamente peatonal, bien desde Naves o bien siguiendo la senda costera desde la playa de San Antol&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Rodas (Islas C&iacute;es, Pontevedra)</h2><p class="article-text">
        La playa de Rodas es una de las grandes estrellas de las islas C&iacute;es y no cuesta demasiado entender por qu&eacute;. Se encuentra en pleno Parque Nacional de las Islas Atl&aacute;nticas y une las islas de Monteagudo y Faro mediante un enorme arenal de arena fina y blanca. A un lado est&aacute;n las aguas transparentes de color turquesa y al otro, las dunas y la vegetaci&oacute;n del archipi&eacute;lago. Adem&aacute;s, junto a la playa se encuentra un lago natural comunicado con el mar.
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                La playa de Rodas, en las Islas Cíes.                            </span>
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        Aqu&iacute; septiembre tiene una ventaja bastante clara. Hasta el 15 de septiembre es necesario que el visitante solicite una autorizaci&oacute;n a la Xunta. Pero a partir de esa fecha el tr&aacute;mite se simplifica para el viajero, ya que al contactar directamente con las navieras, ellas se encargan de gestionar el permiso, permitiendo disfrutar de este entorno natural tan exclusivo con bastante menos presi&oacute;n que durante los meses centrales del verano.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Papagayo (Lanzarote)</h2><p class="article-text">
        Papagayo es probablemente una de esas playas que no necesitan demasiada presentaci&oacute;n para quienes conocen Lanzarote. Esta peque&ntilde;a cala del sur de la isla est&aacute; situada dentro del Monumento Natural de Los Ajaches y tiene forma de media luna, arena blanca y unas aguas transparentes de color esmeralda que suelen permanecer muy tranquilas. Es, adem&aacute;s, un lugar especialmente apropiado para practicar esn&oacute;rquel, gracias a la claridad del agua y a la riqueza de sus fondos marinos.
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                Papagayo, una de las islas más deseadas de Lanzarote.                            </span>
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        Pero Papagayo tiene un peque&ntilde;o problema: no es precisamente grande. Sus 120 metros de longitud pueden quedarse bastante justos cuando se juntan numerosos visitantes, algo habitual durante los meses de mayor afluencia. Por eso septiembre es una buena alternativa para conocerla con m&aacute;s tranquilidad, aprovechando adem&aacute;s que el sur de Lanzarote mantiene unas condiciones muy favorables para disfrutar de la playa. El acceso a la zona para veh&iacute;culos motorizados es de pago y hay aparcamiento y zona de acampada en las proximidades.
    </p><h2 class="article-text">Cala Granadella (J&aacute;vea, Alicante)</h2><p class="article-text">
        Cala Granadella es otro ejemplo bastante claro de que una playa espectacular no siempre es una playa c&oacute;moda en agosto. Situada al sur de J&aacute;vea, esta peque&ntilde;a cala apenas alcanza los 160 metros de longitud y combina aguas cristalinas de tonos turquesa y esmeralda con una orilla formada por grava, bolos y rocas. El entorno es especialmente atractivo para practicar snorkel o submarinismo, aunque tambi&eacute;n se pueden realizar otras actividades acu&aacute;ticas como kayak.
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                Cala Granadella, en Javea.                            </span>
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        La diferencia entre agosto y septiembre se entiende todav&iacute;a mejor al hablar del acceso. Durante julio y agosto el acceso en coche est&aacute; restringido para controlar el aforo, de manera que quien quiera asegurarse un hueco tiene que madrugar. Con el final de la temporada alta, la situaci&oacute;n resulta bastante m&aacute;s c&oacute;moda y es m&aacute;s f&aacute;cil plantearse una escapada hasta esta cala sin convertir el acceso en la parte m&aacute;s complicada del d&iacute;a. Y ya que estamos all&iacute;, siempre se puede aprovechar para hacer alguna de las rutas del entorno, como la que lleva hasta el Castillo de Granadella.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Bolonia (Tarifa, C&aacute;diz)</h2><p class="article-text">
        Bolonia es diferente a las anteriores. Aqu&iacute; no hablamos de una peque&ntilde;a cala en la que apenas caben unas cuantas toallas, sino de un enorme arenal de unos cuatro kil&oacute;metros de longitud y alrededor de 70 metros de anchura. Y, aun as&iacute;, septiembre tambi&eacute;n es un buen momento para visitarla. Situada en el entorno del Parque Natural del Estrecho, conserva un aspecto bastante salvaje, con arena clara, aguas transparentes, pinares y la enorme duna que domina la playa.
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                Playa de Bolonia, en a costa de Cádiz.                            </span>
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        La raz&oacute;n para preferir septiembre es sencilla: Bolonia es uno de los grandes reclamos del litoral gaditano y en verano la llegada de visitantes se nota especialmente a la hora de aparcar. Durante esos meses toca madrugar o armarse de paciencia para encontrar sitio. Ahora, con menos gente, es m&aacute;s f&aacute;cil disfrutar de sus cuatro kil&oacute;metros de arena y, adem&aacute;s, dedicar tiempo a conocer todo lo que hay alrededor. La duna de Bolonia, declarada Monumento Natural, y las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia son dos visitas que merece la pena a&ntilde;adir al d&iacute;a de playa.
    </p><h2 class="article-text">Cala Aiguablava (Begur, Girona)</h2><p class="article-text">
        La Costa Brava tampoco se libra de las playas que se ponen complicadas en pleno verano. Aiguablava, en Begur, es una peque&ntilde;a cala de apenas 80 metros de longitud y unos 40 de anchura, rodeada de pinos y acantilados. Sus aguas transparentes y poco profundas son uno de sus grandes atractivos y la playa cuenta adem&aacute;s con servicios como duchas, aseos, vigilancia y accesos adaptados. Tambi&eacute;n forma parte del recorrido del GR-92, por lo que es posible combinar el ba&ntilde;o con un paseo por el camino de ronda.
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                Aiguablava, en la Costa Brava.                            </span>
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        El problema, una vez m&aacute;s, est&aacute; en el tama&ntilde;o. En los meses de verano hay que llegar con tiempo si queremos encontrar un hueco para colocar la toalla, algo que cambia bastante cuando disminuye la afluencia de visitantes. Septiembre permite acercarse a Aiguablava con una idea mucho m&aacute;s relajada del d&iacute;a de playa y aprovechar mejor tanto el arenal como sus aguas tranquilas. Y, si todav&iacute;a quedan ganas de caminar, el entorno ofrece adem&aacute;s la posibilidad de continuar por alguno de los caminos de ronda de esta zona de la Costa Brava.
    </p><h2 class="article-text">Platges de Comte (Ibiza)</h2><p class="article-text">
        Terminamos en Ibiza, en Platges de Comte, tambi&eacute;n conocida como Cala Conta. Es uno de esos lugares que explican por qu&eacute; la isla tiene tanta fama como destino de playa. El agua es transparente y de un intenso color turquesa, la arena es muy fina y la costa se divide en peque&ntilde;as zonas de ba&ntilde;o y rincones rocosos desde los que disfrutar del mar. Frente a la playa se pueden ver varios de los islotes que forman el paisaje de la costa occidental de Ibiza, mientras que sus aguas poco profundas son muy apropiadas para practicar esn&oacute;rquel.
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                Platges de Comte, en Ibiza.                            </span>
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        Todo esto hace que tambi&eacute;n sea una de las playas m&aacute;s populares de la isla y, en temporada alta, el espacio disponible en la arena suele quedarse bastante corto. Septiembre ofrece una buena opci&oacute;n mucho m&aacute;s sencilla para ir sin las prisas de agosto y disfrutar con m&aacute;s tranquilidad de sus aguas, sus diferentes zonas de ba&ntilde;o y las vistas de los islotes. Y, si esperamos hasta el final de la tarde, todav&iacute;a podremos despedir el verano con una de las puestas de sol m&aacute;s famosas de Ibiza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ultimo-bano-verano-siete-playas-septiembre-mejor-agosto_1_13484077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 20:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8dacae9e-5450-4fe8-a037-b2d4d3c1c4bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Eso está más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Pernambuco y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles nos lleva a Brasil para descubrir de d&oacute;nde viene la expresi&oacute;n &lsquo;estar m&aacute;s lejos que Pernambuco&rsquo;. Un destino fascinante de playas paradis&iacute;acas, arrecifes llenos de vida marina, ciudades hist&oacute;ricas y una cultura propia marcada por ritmos como el frevo y el forr&oacute;. Adem&aacute;s, la reciente pel&iacute;cula oscarizada <em>Agente Secreto</em>, ambientada en Recife, ha vuelto a poner el foco internacional sobre este estado brasile&ntilde;o. Si est&aacute;s pensando en viajar al nordeste del pa&iacute;s, aqu&iacute; encontrar&aacute;s todo lo que necesitas saber para descubrir Pernambuco. Pero antes, suscr&iacute;bete a Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente delirio viajero y podcastero: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a> 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; ver en Pernambuco: mucho m&aacute;s que playas paradis&iacute;acas</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco se encuentra en el nordeste de Brasil, una regi&oacute;n ba&ntilde;ada por el Atl&aacute;ntico que combina paisajes tropicales con una de las historias m&aacute;s fascinantes del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de viajeros llegan atra&iacute;dos por la fama de sus playas, pero quedarse &uacute;nicamente con esa postal ser&iacute;a perderse una parte importante del destino. Aqu&iacute; nacieron movimientos culturales propios, se gestaron algunas de las primeras rebeliones contra el dominio portugu&eacute;s y se desarroll&oacute; una identidad tan fuerte que los pernambucanos la reivindican con orgullo.La mejor forma de descubrir el estado es combinar varios d&iacute;as de playa con visitas a Recife, su capital, y a ciudades hist&oacute;ricas como Olinda.
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                Playa de Carneiros, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Las mejores playas de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La costa pernambucana est&aacute; protegida por extensos arrecifes de coral que dan nombre a su capital, Recife, y crean uno de los fen&oacute;menos naturales m&aacute;s llamativos de la regi&oacute;n: las piscinas naturales. Cuando baja la marea, grandes extensiones de arrecife emergen y forman lagunas de agua transparente donde nadan peces tropicales. Por eso, antes de organizar cualquier excursi&oacute;n, conviene consultar siempre el horario de las mareas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Porto de Galinhas, la playa m&aacute;s famosa de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Si buscas una primera toma de contacto con el litoral pernambucano, <strong>Porto de Galinhas</strong> es una apuesta segura. Sus aguas c&aacute;lidas y transparentes, las piscinas naturales y su ambiente la han convertido en uno de los destinos m&aacute;s populares de Brasil. Pese a su imagen id&iacute;lica, el origen de su nombre tiene una historia mucho menos amable. Durante el siglo XIX, cuando la esclavitud ya estaba prohibida oficialmente, los traficantes utilizaban la expresi&oacute;n &ldquo;hay gallinas en el puerto&rdquo; como c&oacute;digo para anunciar la llegada clandestina de personas esclavizadas procedentes de &Aacute;frica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Playa de Cupe</strong></h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de Porto de Galinhas se encuentra Cupe, una playa menos concurrida. Durante la marea baja se forman piscinas naturales accesibles directamente desde la orilla, sin necesidad de contratar embarcaciones. Es una opci&oacute;n ideal para quienes buscan un entorno m&aacute;s tranquilo sin renunciar a las aguas cristalinas que caracterizan esta parte del litoral.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Praia dos Carneiros</strong></h2><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor el nordeste brasile&ntilde;o que la peque&ntilde;a iglesia blanca de S&atilde;o Benedito levantada sobre la arena de Praia dos Carneiros. All&iacute; encontrar&aacute;s una imagen &uacute;nica de pareo y crucifijo, retablo y bikini, sombrillas y confesionario.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa de Maragogi                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Maragogi para el efecto Mois&eacute;s </strong></h2><p class="article-text">
        Aunque pertenece al vecino estado de Alagoas, Maragogi suele formar parte de cualquier ruta por Pernambuco. Con la bajamar aparecen bancos de arena y piscinas naturales de aguas poco profundas que permiten caminar mar adentro rodeado de peces tropicales. No es casualidad que muchos viajeros la conozcan como el Caribe brasile&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fernando de Noronha</strong></h2><p class="article-text">
        Este archipi&eacute;lago volc&aacute;nico, perteneciente al estado de Pernambuco, limita el n&uacute;mero de visitantes para proteger sus ecosistemas. Sus playas figuran regularmente entre las mejores del mundo y son un referente para el submarinismo y la observaci&oacute;n de fauna marina. Eso s&iacute;: la exclusividad tiene un precio y viajar hasta aqu&iacute; resulta bastante m&aacute;s caro que recorrer el litoral continental.
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                Recife, Pernambuco                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Recife, la capital cultural de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de viajeros utilizan Recife como puerta de entrada al estado gracias a su aeropuerto internacional, pero merece mucho m&aacute;s que una simple escala. Con cerca de dos millones de habitantes en su &aacute;rea urbana, Recife combina rascacielos modernos, barrios hist&oacute;ricos, canales y una intensa vida cultural. A menudo se la apoda la &ldquo;Venecia brasile&ntilde;a&rdquo; por los r&iacute;os y puentes que atraviesan la ciudad. Aunque la comparaci&oacute;n sea discutible, lo cierto es que el agua forma parte esencial de su paisaje urbano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; hacer en Recife Antiguo</strong></h2><p class="article-text">
        El mejor punto para comenzar una visita es Recife Antiguo, el casco hist&oacute;rico situado en una de las islas originales donde naci&oacute; la ciudad. Sus calles conservan edificios de inspiraci&oacute;n europea, fruto de la mezcla de influencias portuguesas, holandesas y jud&iacute;as que marcaron el desarrollo del puerto. Entre las visitas imprescindibles destacan: Rua do Bom Jesus y la primera sinagoga de Am&eacute;rica.<strong> </strong>Su existencia recuerda la importancia que tuvo la comunidad jud&iacute;a sefard&iacute; en el Recife del siglo XVII, especialmente durante el periodo de dominio holand&eacute;s.
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                Fotografía de muñecos gigantes que retratan a personalidades nacionales e internacionales durante un desfile hoy, en el Carnaval de Brasil en Olinda, Pernambuco (Brasil). EFE/ Ney Douglas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo de los Mu&ntilde;ecos Gigantes</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las expresiones m&aacute;s singulares del carnaval pernambucano son los enormes mu&ntilde;ecos que representan a personajes hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos, m&uacute;sicos o deportistas. El <a href="https://www.bonecosgigantesdeolinda.com.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo</a> dedicado a estas figuras permite conocer una tradici&oacute;n que forma parte de la identidad popular de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Museo del Frevo</strong></h2><p class="article-text">
        Si hay un ritmo que define Pernambuco, ese es el frevo. Este g&eacute;nero musical naci&oacute; en Recife y se caracteriza por sus desfiles llenos de energ&iacute;a, bailarines acrob&aacute;ticos y peque&ntilde;os paraguas de colores que se han convertido en s&iacute;mbolo del estado.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://pacodofrevo.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Frevo</a> es el mejor lugar para comprender la historia y la evoluci&oacute;n de esta manifestaci&oacute;n cultural declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda"
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                Un hombre con ropa típica de la historia de Pernambuco, apunta una arma falsa durante los festejos de la Fiesta de San Juan, el 10 de junio de 2023 en la región de la ciudad de Caruaru, interior del estado de Pernambuco, noreste de Brasil.. EFE/Antonio Lacerda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Museo Cais do Sert&atilde;o</strong></h2><p class="article-text">
        Para entender Pernambuco tambi&eacute;n hay que mirar hacia el interior. El Sert&atilde;o, la vasta regi&oacute;n semi&aacute;rida del nordeste brasile&ntilde;o, ha marcado profundamente la cultura local. Su historia, sus migraciones y sus tradiciones se explican de forma brillante en el <a href="https://caisdosertao.pe.gov.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Cais do Sert&atilde;o</a>, uno de los espacios culturales m&aacute;s interesantes de Brasil. Aqu&iacute; se descubre el legado de figuras como Luiz Gonzaga, considerado el gran embajador del forr&oacute;, otro de los g&eacute;neros musicales fundamentales del nordeste.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y Casa da Cultura</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del Recife Antiguo, merece la pena pasear por los alrededores del barrio de S&atilde;o Jos&eacute; y acercarse a la antigua prisi&oacute;n de la ciudad. Hoy funciona como la <a href="https://www.myguiderecife.com/es/cosas-que-hacer/casa-da-cultura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa da Cultura</a>, un centro de artesan&iacute;a instalado en las antiguas celdas del edificio. Es uno de los mejores lugares para comprar recuerdos y productos elaborados por artesanos locales.
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                    alt="Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro"
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                Vista parcial del Parque de las Esculturas de Francisco Brennand el 31 de julio de 2020, en la ciudad de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La huella de Brennand</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una persona que ha dejado m&aacute;s huella en Recife que muchos alcaldes juntos: Francisco Brennand. Este escultor, uno de los artistas m&aacute;s importantes de Brasil, llen&oacute; la ciudad de sus obras y de sus obsesiones creativas. Su legado se puede ver en el <a href="https://recentro.recife.pe.gov.br/parque-de-esculturas-francisco-brennand/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque de Esculturas de Brennand</a>, frente al Marco Zero, donde una enorme torre de 32 metros y varias esculturas emergen del agua como si alguien hubiera tenido un sue&ntilde;o muy raro despu&eacute;s de cenar. Pero la visita imprescindible es la <a href="https://oficinafranciscobrennand.org.br/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina Brennand</a>, una antigua f&aacute;brica convertida en un universo propio repleto de esculturas, cer&aacute;micas y figuras que se mueven constantemente entre lo fascinante y lo inquietante. Te guste m&aacute;s o menos su estilo, una cosa est&aacute; clara: entender Recife pasa por cruzarte con Brennand unas cuantas veces.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Olinda, la joya colonial de Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        A menos de diez kil&oacute;metros de Recife aparece uno de los lugares m&aacute;s bellos de todo Brasil. Olinda fue la antigua capital de Pernambuco y conserva un centro hist&oacute;rico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, sus casas de colores pastel, las iglesias barrocas y las vistas sobre el Atl&aacute;ntico convierten cualquier paseo en una experiencia inolvidable. Adem&aacute;s, durante el carnaval, Olinda se transforma en uno de los escenarios m&aacute;s vibrantes del pa&iacute;s gracias a los desfiles de frevo y a sus famosos mu&ntilde;ecos gigantes.
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                Plato de carne brasileña con queso, yuca, frijoles, arroz y farofa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; comer en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a pernambucana refleja la mezcla de influencias ind&iacute;genas, africanas y europeas que caracteriza al nordeste brasile&ntilde;o. Aunque las churrasquer&iacute;as siguen siendo una instituci&oacute;n nacional, aqu&iacute; conviene ir m&aacute;s all&aacute; de la popular pica&ntilde;a. La farofa acompa&ntilde;a pr&aacute;cticamente cualquier plato y muchos brasile&ntilde;os la consideran tan esencial como el pan en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar la cachaza Pit&uacute;, producida en Pernambuco y utilizada para preparar algunas de las caipiri&ntilde;as m&aacute;s populares de la regi&oacute;n. En Recife abundan los restaurantes por peso, donde el cliente paga seg&uacute;n los gramos de comida servidos. Son una opci&oacute;n econ&oacute;mica y muy pr&aacute;ctica para probar diferentes especialidades locales. 
    </p><p class="article-text">
        En la nueva escena gastron&oacute;mica pernambucana destaca el chef Thiago das Chagas, con una cocina contempor&aacute;nea inspirada en las ra&iacute;ces gastron&oacute;micas de Pernambuco, y con un fuerte protagonismo del producto local y los sabores del mar. En su restaurante <a href="https://www.instagram.com/saopedrorestaurante/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&atilde;o Pedro</a>, en el centro hist&oacute;rico de Recife, destaca por elaboraciones que combinan tradici&oacute;n, t&eacute;cnica y sostenibilidad. Su propuesta ofrece una experiencia aut&eacute;ntica que conecta la cultura regional con una visi&oacute;n culinaria actual.
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                Hotel Village Porto de Galinhas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde alojarse en Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Las tradicionales pousadas son una de las opciones m&aacute;s recomendables para quienes buscan establecimientos familiares con encanto. En Porto de Galinhas predominan los peque&ntilde;os hoteles frente al mar y los resorts, uno destacable por su integraci&oacute;n en el perfil costero y por su atenci&oacute;n familiar es <a href="https://villageportodegalinhas.com.br/es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Village Porto de Galinhas</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Pernambuco</strong></h2><p class="article-text">
        Pernambuco disfruta de temperaturas c&aacute;lidas durante todo el a&ntilde;o gracias a su ubicaci&oacute;n tropical. Sin embargo, conviene tener en cuenta la diferencia entre estaci&oacute;n seca y estaci&oacute;n lluviosa. Los meses m&aacute;s h&uacute;medos suelen concentrarse entre mayo y julio, cuando son frecuentes los chaparrones tropicales. Para disfrutar de m&aacute;s horas de sol, la mejor &eacute;poca para viajar suele ir de septiembre a marzo. Ahora bien, quienes quieran vivir una de las celebraciones culturales m&aacute;s aut&eacute;nticas del nordeste deber&iacute;an plantearse viajar en junio. Durante las fiestas de San Juan, ciudades como Caruaru se llenan de m&uacute;sica, bailes y celebraciones dedicadas al forr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para enfrascarse del todo en la identidad pernambucana, escucha el recorrido que le dedica Kelu Robles en este episodio del podcast <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kelugares</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pernambuco-playas-kelugares-brasil_1_13370952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 14:55:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Estar más lejos que Pernambuco’: el paraíso brasileño de playas tropicales, revoluciones y bandoleros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Brasil,Playas,Arrecife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta es la ciudad alemana que demuestra que no todo está perdido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/friburgo-ciudad-alemana-demuestra-no-perdido-kelugares-viajes_1_13371481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/874e8475-c9a2-4bb1-bcb4-9feaf96c6dd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta es la ciudad alemana que demuestra que no todo está perdido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue la ruta sonora de Kelugares para conocer Friburgo y anota toda la info práctica </p><p class="subtitle">Escucha el episodio de Kelugares podcast </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del podcast de viajes Kelugares, Kelu Robles viaja a Friburgo. Si alguien te dice que va a llevarte a la ciudad del futuro, probablemente imagines coches voladores, robots camareros y alguna distop&iacute;a donde una tostadora tiene m&aacute;s inteligencia emocional que tu ex. Pues no. La ciudad del futuro existe. Est&aacute; en Alemania. Y lo m&aacute;s revolucionario que ha hecho no es inventar un dron que te lleve al trabajo, sino conseguir que la gente viva bien. Se llama <strong>Friburgo de Brisgovia</strong> (Freiburg im Breisgau para los alemanes, que siempre encuentran una forma m&aacute;s complicada de decir las cosas) y est&aacute; al sur de Alemania, a los pies de la Selva Negra. Y s&iacute;: es probablemente una de las ciudades m&aacute;s sostenibles del planeta. Escucha esta aventura viajera aqu&iacute; y suscr&iacute;bete a Kelugares para que te llegue autom&aacute;ticamente el siguiente episodio: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube </a>
    </p><p class="article-text">
        Cuando alguien dice &ldquo;sostenibilidad&rdquo; todos pensamos autom&aacute;ticamente en una conferencia de ocho horas, una botella reutilizable de 47 euros y un se&ntilde;or explic&aacute;ndote c&oacute;mo cultivar kale en el balc&oacute;n. Friburgo es otra cosa. Aqu&iacute; la sostenibilidad se traduce en calles llenas de gente, bicicletas por todas partes, transporte p&uacute;blico que funciona, barrios sin coches y una calidad de vida tan obscena que resulta ofensiva para cualquiera que haya esperado un autob&uacute;s m&aacute;s de veinte minutos.
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                Freiburger FWTM, Freiburg Motive                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde est&aacute; Friburgo y por qu&eacute; deber&iacute;as incluirla en una ruta por la Selva Negra</strong></h2><p class="article-text">
        Friburgo est&aacute; en el estado alem&aacute;n de Baden-Wurtemberg, una regi&oacute;n tan verde que parece dise&ntilde;ada por el departamento de marketing de la naturaleza. La mayor&iacute;a de viajeros llegan aqu&iacute; despu&eacute;s de recorrer la famosa Selva Negra. Por cierto: ni es una selva ni es negra. Lo de &ldquo;Selva Negra&rdquo; viene de una traducci&oacute;n bastante creativa. En alem&aacute;n se llama Schwarzwald, que significa literalmente &ldquo;Bosque Negro&rdquo;. Lo de negro se debe al aspecto oscuro que crean los enormes bosques de con&iacute;feras cuando los observas desde lejos. Y nosotros, que traducimos las cosas con la misma precisi&oacute;n que quien pone pi&ntilde;a a una paella, acabamos llam&aacute;ndola Selva Negra.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; ver en Friburgo: una ciudad medieval donde la gente sigue usando las calles para vivir</strong></h2><p class="article-text">
        La primera impresi&oacute;n de Friburgo es extra&ntilde;a porque parece una ciudad medieval perfectamente conservada, pero luego descubres que no es un decorado para turistas. Las puertas medievales siguen formando parte del tr&aacute;fico diario, los tranv&iacute;as pasan junto a edificios de siglos de antig&uuml;edad y nadie parece especialmente impresionado por ello.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Sube al Schlossberg para entender la ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        Antes de lanzarte al casco hist&oacute;rico, hazte un favor y sube al monte Schlossberg. Puedes hacerlo caminando o usando el funicular. Desde arriba tendr&aacute;s la postal completa de Friburgo: los tejados rojizos, la catedral g&oacute;tica, las antiguas murallas, los vi&ntilde;edos que se cuelan dentro de la ciudad y el inmenso mar verde de la Selva Negra rode&aacute;ndolo todo. Es el mejor sitio para entender por qu&eacute; esta ciudad parece vivir permanentemente en equilibrio entre naturaleza y urbanismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los Bachle: los riachuelos medievales m&aacute;s adorables de Alemania</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una cosa que llama la atenci&oacute;n nada m&aacute;s llegar. Mires donde mires aparecen peque&ntilde;os canales de agua recorriendo las calles. Se llaman B&auml;chle y son una de las se&ntilde;as de identidad de Friburgo. Estos peque&ntilde;os riachuelos se construyeron en la Edad Media para ayudar a combatir incendios cuando casi todas las casas eran de madera, porque mientras otras ciudades ard&iacute;an a la m&iacute;nima, aqu&iacute; alguien decidi&oacute; que quiz&aacute; tener agua corriendo por las calles no era mala idea. Alemanes siendo alemanes. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Busca los mosaicos medievales escondidos</strong></h2><p class="article-text">
        Otro detalle precioso del casco hist&oacute;rico son los peque&ntilde;os mosaicos incrustados en el suelo. Representan tijeras, libros, animales o herramientas y en la Edad Media serv&iacute;an para indicar qu&eacute; comercio hab&iacute;a en cada edificio cuando gran parte de la poblaci&oacute;n no sab&iacute;a leer. Un Google Maps del siglo XIII, sin anuncios, sin cookies y sin que te persiga un algoritmo durante seis meses despu&eacute;s. B&uacute;scalos en las calles Konviktstra&szlig;e, Herrenstra&szlig;e y las callejuelas que rodean la catedral.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La Catedral de Friburgo y el mercado m&aacute;s famoso de la ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        La gran protagonista del centro hist&oacute;rico es la Catedral de Friburgo. Es enorme, es g&oacute;tica, es roja y parece dise&ntilde;ada espec&iacute;ficamente para que acabes con dolor cervical de tanto mirar hacia arriba. Frente a ella se celebra uno de los mercados m&aacute;s antiguos de Alemania y aqu&iacute; es donde debes probar una instituci&oacute;n local, la Lange Rote, la salchicha m&aacute;s famosa de Friburgo. El <a href="https://museen.freiburg.de/museen/am" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Augustiner</a> merece una parada aunque no seas especialmente de museos. Ocupa una antigua iglesia y monasterio agustino reconvertidos en un espacio espectacular donde se exhiben esculturas originales, vidrieras y tesoros medievales de la catedral de Friburgo. Lo mejor es entrar en la enorme nave principal y encontrarte cara a cara con g&aacute;rgolas y figuras de piedra que llevan siglos observando a la humanidad hacer tonter&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; comer en Friburgo: vino, salchichas y la aut&eacute;ntica tarta Selva Negra</strong></h2><p class="article-text">
        Baden-Wurtemberg es una de las regiones vin&iacute;colas m&aacute;s importantes de Alemania y aqu&iacute; viene otra sorpresa para quien siga pensando que Alemania es &uacute;nicamente cerveza. Se bebe much&iacute;simo vino, especialmente blanco. En verano las bodegas organizan festivales y catas por toda la ciudad y cuando sale el sol media Friburgo aparece m&aacute;gicamente sentada en terrazas, parques y plazas con una copa en la mano. Visita las bodegas <a href="https://www.alte-wache.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alte Wache</strong></a><strong> </strong>para una inmersi&oacute;n en los vinos de la regi&oacute;n. Te recomiendo visitar  <a href="https://www.roter-baeren.de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gasthaus Zum Roten B&auml;ren</a>, la posada m&aacute;s antigua de Alemania.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Probar la aut&eacute;ntica Schwarzw&auml;lder Kirschtorte</strong></h2><p class="article-text">
        La famosa tarta Selva Negra naci&oacute; aqu&iacute; y despu&eacute;s de probar una de verdad entiendes que las versiones industriales que venden por el mundo son poco m&aacute;s que un delito gastron&oacute;mico. La receta tradicional incluye bizcocho de chocolate, nata, cerezas y kirsch, un aguardiente de cereza t&iacute;pico de la regi&oacute;n. Los colores representan el paisaje local: los bosques oscuros, la nieve y los tonos rojizos del traje tradicional. En el restaurante b&iacute;o <a href="https://www.adelhaus.bio/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adelhaus</a> las hacen deliciosas. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DKz16Oco6cJ/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de probar la tarta Selva Negra te queda hueco para seguir pecando, ac&eacute;rcate a <a href="https://www.foerstermax.de/patisserie" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">F&ouml;rster Max - Patisserie &amp; Chocolaterie</a>. Todo se hace a mano, con obsesi&oacute;n por la calidad y una filosof&iacute;a tan cuidada que hasta forman a futuros pasteleros como si fueran los Jedi de la reposter&iacute;a. Te dejo otras recomendaciones gastron&oacute;micas que merece la pena conocer: Gro&szlig;er Meyerhof,  Restaurante Lichtblick,  Restaurante Oberkirchs Weinstuben, la cervecer&iacute;a al aire libre Feierling y el Restaurante Kartoffelhaus. 
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                Freiburger FWTM, Freiburg Motive                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El barrio Vauban: de base militar nazi al barrio m&aacute;s sostenible del mundo</strong></h2><p class="article-text">
        Y ahora s&iacute;. Llegamos al motivo por el que Friburgo aparece constantemente en rankings de urbanismo sostenible. El barrio de Vauban. Lo que hoy parece una utop&iacute;a verde fue durante d&eacute;cadas una base militar. Despu&eacute;s qued&oacute; abandonada y en los a&ntilde;os noventa los vecinos decidieron reconstruirla siguiendo criterios ecol&oacute;gicos y comunitarios. El resultado parece una demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de que las cosas pueden hacerse bien si existe voluntad pol&iacute;tica y social. Aqu&iacute; encontrar&aacute;s casas pasivas pioneras, energ&iacute;a solar por todas partes, huertos urbanos, grandes zonas verdes y calles pensadas para personas y no para coches. Los veh&iacute;culos privados pr&aacute;cticamente desaparecen del paisaje porque se concentran en aparcamientos colectivos situados fuera de las &aacute;reas residenciales. Lo s&eacute;. Parece ciencia ficci&oacute;n. Pero funciona.
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Friburgo</strong></h2><p class="article-text">
        Friburgo tiene fama de ser una de las ciudades m&aacute;s soleadas de Alemania. La primavera es perfecta si buscas temperaturas agradables, naturaleza espectacular y menos turistas. El verano trae much&iacute;simo ambiente en terrazas, festivales del vino y vida al aire libre. El oto&ntilde;o regala algunos de los paisajes m&aacute;s bonitos de la Selva Negra gracias a los vi&ntilde;edos y los bosques cambiando de color. Y el invierno convierte la ciudad en una postal navide&ntilde;a bastante m&aacute;s efectiva que cualquier filtro de Instagram.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo moverte</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del transporte p&uacute;blico, puedes recurrir a empresas de alquiler de bicicletas como <a href="https://www.frelo-freiburg.de/de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FRELO</a> con estaciones en Vauban, Estaci&oacute;n Central o la cercana Schwabentor) 
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                Green City Hotel                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&oacute;nde dormir en Friburgo</strong></h2><p class="article-text">
        Si quieres vivir la experiencia completa, lo m&aacute;s interesante es alojarte en Vauban. Una opci&oacute;n especialmente recomendable es el <a href="https://green-city-hotel-vauban.de/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Green City Hotel Vauban</a>. No solo destaca por sus criterios de sostenibilidad, sino tambi&eacute;n por su proyecto social inclusivo, que integra laboralmente a personas con discapacidad. Consulta toda la informaci&oacute;n en la <a href="https://visit.freiburg.de/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina de Turismo de Friburgo</a> y no te olvides de suscribirte a Kelugares para recibir m&aacute;s locuras viajeras en formato podcast en <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>,<a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/friburgo-ciudad-alemana-demuestra-no-perdido-kelugares-viajes_1_13371481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 14:55:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Alemania,Sostenibilidad,Turismo,Turismo cultural,Turismo gastronómico,Bicicletas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/regalos-stalin-bares-leche-capital-europea-sorprendente-viaje-siglo-xx_1_13285019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56245b36-8820-4cd9-8884-85b7e41451d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varsovia, de su torre comunista y su casco histórico ‘fake’ a sus bares de leche
</p><p class="subtitle">Escucha el nuevo episodio de Kelugares sobre Varsovia </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En este nuevo episodio del <strong>podcast Kelugares</strong> trazamos la ruta perfecta para que no te pierdas nada de Varsovia. Desde la torre comunista que Stalin le regal&oacute; a Polonia -s&iacute;, has le&iacute;do bien- hasta sus famosos bares de leche. &iquest;Sab&iacute;as que en Varsovia tambi&eacute;n puedes pasear sobre el tejado de la biblioteca universitaria m&aacute;s bonita del mundo? &iquest;O que la ciudad est&aacute; en el top de los destinos m&aacute;s solicitados entre los estudiantes erasmus espa&ntilde;oles? Por algo ser&aacute;. M&aacute;s all&aacute; de su ambiente nocturno y de los m&aacute;s de 700 tipos de vodka que aguardan en el museo que se dedica a este destilado, claro. Pero Varsovia no es s&oacute;lo esto, la capital de Polonia representa una dura historia de destrucci&oacute;n por los nazis y reconstrucci&oacute;n por sus vecinos. De levantarse tras las heridas que dej&oacute; la II Guerra Mundial y reconstruir un casco hist&oacute;rico tal cual era antes de que llegaran las bombas. La UNESCO lo reconoci&oacute; Patrimonio de la Humanidad en 1980. En Kelugares te contamos todo aderezado con un poco de cultura pop. Porque preparar un viaje no est&aacute; re&ntilde;ido con el entretenimiento. Suscr&iacute;bete al podcast aqu&iacute;: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, <a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>, <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a> y no tomes nota, te dejamos por escrito los consejos pr&aacute;cticos:&nbsp;
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                Plaza del Castillo, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver en el casco hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        La <strong>Plaza del Castillo </strong>es el mejor lugar para empezar a descubrir el casco hist&oacute;rico de Varsovia. Presidida por el imponente <strong>Castillo Real </strong>de Varsovia y la famosa <strong>Columna de Segismundo</strong>, este espacio ha sido durante siglos uno de los grandes s&iacute;mbolos de la ciudad. Siempre animada, con m&uacute;sicos callejeros, terrazas y visitantes llegados de todo el mundo, la plaza ofrece una primera imagen inolvidable de la capital polaca. Es tambi&eacute;n el punto donde la Ciudad Vieja y la Ruta Real se encuentran, convirti&eacute;ndola en una parada imprescindible para comprender la historia de Varsovia.
    </p><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor Varsovia que la <strong>Plaza del Mercado</strong> de la Ciudad Vieja. Rodeada de coloridas casas reconstruidas tras la Segunda Guerra Mundial, esta plaza parece sacada de un cuento. En su centro se encuentra la famosa <strong>Sirena</strong> de Varsovia, protectora legendaria de la ciudad y uno de sus s&iacute;mbolos m&aacute;s queridos. Aunque hoy las antiguas casas albergan restaurantes, cafeter&iacute;as y peque&ntilde;as tiendas, el lugar conserva el encanto de cuando era el coraz&oacute;n comercial de la ciudad. Sentarse aqu&iacute; unos minutos y contemplar el ambiente es una de las experiencias m&aacute;s agradables del casco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        A pocos pasos de la Ciudad Vieja aparece el <strong>Barrio Nuevo</strong>, una zona mucho m&aacute;s tranquila que suele pasar desapercibida para muchos viajeros. A pesar de su nombre, sus or&iacute;genes se remontan a la Edad Media. Sus calles menos concurridas permiten descubrir una Varsovia m&aacute;s relajada, lejos de las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas. Aqu&iacute; encontrar&aacute;s iglesias hist&oacute;ricas, plazas apacibles y rincones con mucho encanto que invitan a pasear sin prisas. Es el lugar perfecto para quienes disfrutan explorando los detalles que otros pasan por alto.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Barbacana</strong> es uno de los rincones m&aacute;s fotog&eacute;nicos de todo el casco hist&oacute;rico. Esta fortificaci&oacute;n defensiva de ladrillo rojo formaba parte de las antiguas murallas que proteg&iacute;an Varsovia y conecta la Ciudad Vieja con el Barrio Nuevo. Aunque la estructura original sufri&oacute; graves da&ntilde;os durante la guerra, fue reconstruida siguiendo fielmente los planos hist&oacute;ricos. Caminar junto a sus murallas permite imaginar c&oacute;mo era la ciudad medieval y ofrece una perspectiva diferente de uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s impresionantes de Polonia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Si eres un friki de Chopin&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://muzeum.nifc.pl/pl" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Fryderyk Chopin </a>es el mejor lugar para descubrir su vida y obra a trav&eacute;s de objetos personales, manuscritos y exposiciones interactivas. El Monumento a Chopin del Parque &#321;azienki es uno de los iconos de Varsovia y escenario de conciertos gratuitos al aire libre. La Iglesia de la Santa Cruz alberga el coraz&oacute;n de Chopin. En el casco hist&oacute;rico y en la Ruta Real encontrar&aacute;s los Bancos Musicales de Chopin, que reproducen algunas de sus composiciones m&aacute;s famosas. El Palacio Kazimierz fue la residencia de la familia Chopin durante su infancia. La Ruta Real de Varsovia supone un agradable paseo por las calles que recorri&oacute; Chopin y donde se encuentran varios lugares vinculados a su vida.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> Ruta Real </strong>empieza en la Plaza del Castillo y contin&uacute;a por Krakowskie Przedmie&#347;cie, donde destacan el Palacio Presidencial, la Universidad de Varsovia y la Iglesia de Santa Ana. Si sigues hacia Nowy &#346;wiat, encontrar&aacute;s una elegante avenida llena de palacios, caf&eacute;s con arquitectura cl&aacute;sica. En la zona de Plac Trzech Krzy&#380;y y las Avenidas Ujazdowskie se encuentran las embajadas y los edificios m&aacute;s se&ntilde;oriales. Termina en el Parque y Palacio de &#321;azienki y puede extenderse hasta el Palacio de Wilan&oacute;w, el Versalles polaco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la calle Freta, en el Barrio Nuevo de Varsovia, se encuentra la casa donde naci&oacute; en 1867<strong> Marie Sk&#322;odowska-Curie</strong>, hoy convertida en un <a href="https://go2warsaw.pl/es/museo-de-maria-sklodowska-curie/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peque&ntilde;o museo</a> dedicado a su vida y legado. El espacio re&uacute;ne objetos personales, cartas y documentos que acercan a la figura de la doble premio Nobel desde una perspectiva &iacute;ntima y cotidiana. Su ubicaci&oacute;n, junto a la Barbacana y la Plaza del Mercado, la convierte en una parada f&aacute;cil de incluir en cualquier recorrido por el casco hist&oacute;rico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa del río Vístula, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pasarela r&iacute;o V&iacute;stula y sus playas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La pasarela del r&iacute;o V&iacute;stula conecta ambas orillas con modernas estructuras peatonales que abren el paseo de los Bulwary Wi&#347;lane. A sus pies se extienden <strong>playas urbanas </strong>de arena, espacios muy populares en verano para relajarse junto al agua y ver la ciudad desde otra perspectiva. Es una zona muy viva, con gente haciendo deporte, ciclistas, terrazas improvisadas y atardeceres que se han convertido en uno de los grandes planes locales.
    </p><p class="article-text">
        Un rinc&oacute;n donde Varsovia cambia el ritmo hist&oacute;rico por una cara m&aacute;s moderna, natural y veraniega junto al r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>barrio de Praga</strong> es la cara m&aacute;s alternativa y aut&eacute;ntica de la ciudad, al otro lado del r&iacute;o V&iacute;stula. Antiguamente industrial y obrero, hoy mezcla edificios hist&oacute;ricos, arte urbano, galer&iacute;as independientes y una energ&iacute;a creativa en plena expansi&oacute;n. Sus calles conservan una atm&oacute;sfera m&aacute;s cruda y menos reconstruida que el centro, lo que le da un encanto muy especial. Es el lugar perfecto para descubrir una Varsovia diferente, m&aacute;s local y bohemia.
    </p><h2 class="article-text">El centro urbano</h2><p class="article-text">
        En el centro moderno de Varsovia se alza el imponente <a href="https://pkin.pl/en/home/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio de la Cultura y de la Ciencia</a>, un regalo de Stalin que simbolizaba la influencia sovi&eacute;tica en una torre de estilo estalinista con mirador panor&aacute;mico.A sus pies, el <a href="https://artmuseum.pl/en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de Arte Moderno de Varsovia</a> representa la Varsovia contempor&aacute;nea, con una arquitectura minimalista y exposiciones que reflejan el pulso creativo y cambiante de la ciudad tras d&eacute;cadas de reconstrucci&oacute;n. Muy cerca se eleva la <a href="https://highlinewarsaw.com/taras-widokowy/%20highlinewarsaw" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Varso Tower</a> el rascacielos que redefine el perfil urbano con su altura r&eacute;cord y su mirador que abre la ciudad hacia el horizonte. Juntos forman un contraste muy potente: el pasado sovi&eacute;tico, la modernidad cultural y la ambici&oacute;n arquitect&oacute;nica de una Varsovia que no deja de reinventarse.
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                Biblioteca de la Universidad, Varsovia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&oacute;nde comer</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.ufukiera.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">U Fukiera</a>: restaurante hist&oacute;rico en el casco antiguo con cocina polaca cl&aacute;sica (pierogi, carnes, guisos), ambiente elegante y famoso por ser de los m&aacute;s antiguos de la ciudad. Su due&ntilde;a es toda una instituci&oacute;n en polonia, se llama Magda Gessler, y es la ahijada del m&iacute;tico periodista y escritor polaco Richard Kapuscinski, adem&aacute;s de toda una reina de la televisi&oacute;n.&nbsp;<a href="https://restauracjaelixir.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eliksir</a>: restaurante que cuenta con su museo del vodka. No pierdas la opotunidad de hacer una cena maridada con vodka. <a href="https://soulkitchen.pl" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soul Kitchen</a>, ambiente &iacute;ntimo y acogedor, conocido por elevar platos tradicionales a versi&oacute;n gourmet. <a href="https://foodtown.pl/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Norblin Food Hall </a>gran espacio foodie en una antigua f&aacute;brica, ambiente industrial moderno con m&uacute;ltiples puestos internacionales, famoso por variedad y vibra urbana. El <a href="https://www.instagram.com/bar.prasowy/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prasowy</a>: el m&aacute;s representativo de ese ambiente retro. El <a href="https://barbambino.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bambino</a>, uno de los m&aacute;s aut&eacute;nticos que hay en el centro. Y el <a href="https://www.facebook.com/pages/Bar-Mleczny-Rusa%C5%82ka/115329061881225" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rusa&#322;ka</a>, ubicado fuera de los derroteros tur&iacute;sticos.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde dormir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://purohotel.pl/en/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hotel Puro Stare Miasto</a>, de estilo minimalista y urbano, pero sobre todo, asequible y muy bien ubicado. Ofrece bicis gratis para recorrer la ciudad. Tambi&eacute;n puedes alquilarlas <a href="https://veturilo.waw.pl/mapa-stacji/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Eso s&iacute;, todo el transporte p&uacute;blico, taxis y VTC funcionan perfectamente en la capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tienes m&aacute;s informaci&oacute;n oficial en su <a href="https://go2warsaw.pl/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oficina de turismo</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Suscr&iacute;bete</strong> al podcast Kelugares para no perderte los pr&oacute;ximos episodios viajeros: <a href="https://open.spotify.com/show/033h1IqbVPsgdsUmRnUMdh?si=84050e01bfd84114" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, <a href="https://go.ivoox.com/sq/3168852" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>, <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLTG28Dn-qi_SDwIF2trvh1paGN_QbEQzJ&amp;si=VIvPhEvD7dqHH6Hz" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kelu Robles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/regalos-stalin-bares-leche-capital-europea-sorprendente-viaje-siglo-xx_1_13285019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 10:15:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regalos de Stalin y bares de leche: la capital europea más sorprendente para un viaje al siglo XX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Viajes,Polonia,Gastronomía,Cultura,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-climaticos-diez-pueblos-espana-permiten-huir-calor-abrigarse-noche_1_13335912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2df1ef40-cb20-4473-afa1-2aee437db93a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras media España busca sombra y ventiladores, todavía quedan rincones donde el verano se vive de otra manera. Pueblos de montaña, rodeados de bosques, embalses o cumbres donde las noches siguen siendo frescas y el calor no ahoga durante el día</p><p class="subtitle">Entre fortalezas imposibles y pueblos medievales: así es la ruta que sigue las huellas de los cátaros en el sur de Francia</p></div><p class="article-text">
        Da la sensaci&oacute;n de que los veranos son cada vez m&aacute;s largos y calurosos, y salir a la calle se vuelve todo un sacrificio. Durante el d&iacute;a el calor es intenso y durante la noche cuesta encontrar alivio incluso con las ventanas abiertas. Es cierto que, cuando eso ocurre, la playa suele ser la primera alternativa que aparece en la mente de muchos. Pero no es la &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Hay pueblos de monta&ntilde;a ideales para dormir tapados aunque sea con una s&aacute;bana fina, salir a pasear despu&eacute;s de cenar sin sentir que el aire sigue caliente o aprovechar el d&iacute;a sin tener que refugiarse constantemente en interiores. No es que haga fr&iacute;o, ni mucho menos, pero el calor al menos no lo ocupa todo.
    </p><p class="article-text">
        Repartidos entre Pirineos, Cordillera Cant&aacute;brica, Sistema Central o las monta&ntilde;as gallegas, estos pueblos tienen algo en com&uacute;n: altitud, agua, bosques, sombra o un microclima que ayuda a mantener las temperaturas a raya. Desde Sallent de G&aacute;llego hasta Ria&ntilde;o, pasando por O Cebreiro, Sotres o Espot, son destinos donde las tardes suelen ser m&aacute;s llevaderas y donde, cuando cae el sol, todav&iacute;a hay noches que invitan a sacar una rebequita. Aut&eacute;nticos refugios clim&aacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text">Sallent de G&aacute;llego (Huesca)</h2><p class="article-text">
        Sallent de G&aacute;llego es uno de esos pueblos que parecen pensados para el verano. Situado en pleno Valle de Tena y a m&aacute;s de 1.300 metros de altitud, este rinc&oacute;n del Pirineo oscense combina monta&ntilde;a, agua y sombra para hacer que incluso en julio o agosto las temperaturas se vivan de otra manera. Durante el d&iacute;a rara vez se alcanzan registros extremos y, cuando cae el sol, el ambiente cambia lo suficiente como para volver a disfrutar de una cena al aire libre sin mirar constantemente el term&oacute;metro. A eso ayuda tambi&eacute;n la cercan&iacute;a del embalse de Lanuza, que aporta una sensaci&oacute;n de frescor muy agradecida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “El puente del Paco” sobre el río Aguas Limpias, en Sallent de Gállego.                            </span>
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        Pero Sallent no es solo un lugar donde dormir mejor. Merece la pena perderse por su casco de piedra y tejados de pizarra, cruzar el hist&oacute;rico Puente del Paco sobre el r&iacute;o Aguas Limpias y subir hasta la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n para entender la importancia que tuvo el pueblo siglos atr&aacute;s. Tambi&eacute;n es una buena base para caminar por el entorno, recorrer el camino junto al embalse o acercarse a algunos de los paisajes de alta monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares del Pirineo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ria&ntilde;o (Le&oacute;n)</h2><p class="article-text">
        Rodeado por las monta&ntilde;as de la Cordillera Cant&aacute;brica y situado a unos 1.130 metros de altitud, Ria&ntilde;o es una de esas escapadas donde el verano del interior parece otra cosa. Aqu&iacute; el gran protagonista es el agua. El enorme embalse suaviza el ambiente y las corrientes de aire que bajan de la monta&ntilde;a ayudan a que el calor no llegue a hacerse tan pesado como en otras zonas de la meseta. El paisaje ha hecho que muchos hablen de los llamados &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fiordos-leoneses-riano_1_10980848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiordos leoneses</a>&rdquo;, aunque en realidad se trate de antiguos valles inundados.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El columpio más alto de España, o casi. En Riaño.                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; del clima, Ria&ntilde;o tiene una historia que acompa&ntilde;a cada paseo. El actual pueblo naci&oacute; despu&eacute;s de que el antiguo quedara sumergido con la construcci&oacute;n del embalse en los a&ntilde;os ochenta, junto a otros n&uacute;cleos del valle. Hoy ese recuerdo convive con una nueva vida ligada al turismo de naturaleza. Se puede recorrer el embalse en barco, buscar vistas desde los miradores del entorno o hacer rutas sencillas entre bosques y monta&ntilde;as, siempre con la sensaci&oacute;n de estar en uno de esos lugares donde el paisaje nos envuelve por los cuatro costados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">O Cebreiro (Lugo)</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar donde el verano todav&iacute;a puede venir acompa&ntilde;ado de niebla, ese es O Cebreiro. Esta peque&ntilde;a aldea lucense, situada a 1.330 metros de altitud y puerta de entrada del Camino de Santiago Franc&eacute;s en Galicia, tiene un clima muy particular gracias a su altura y a la influencia de los vientos atl&aacute;nticos. Incluso en plena can&iacute;cula es habitual encontrarse ma&ntilde;anas frescas y noches que obligan a taparse m&aacute;s de lo esperado.&nbsp;
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                Las pallozas de O Cebreiro.                            </span>
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        Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, muy peque&ntilde;o, pero tiene mucho que ver. El gran s&iacute;mbolo del pueblo son las pallozas, antiguas construcciones circulares con cubierta vegetal que muestran c&oacute;mo se adaptaba la vida al clima de monta&ntilde;a. Tambi&eacute;n merece una visita la iglesia de Santa Mar&iacute;a la Real, vinculada a leyendas y al Camino, adem&aacute;s de los miradores sobre Os Ancares. Y si hay algo que no conviene dejar pasar es probar el queso do Cebreiro y la gastronom&iacute;a local antes de seguir la ruta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Pola de Somiedo (Asturias)</h2><p class="article-text">
        No es el pueblo m&aacute;s alto de esta lista, pero s&iacute; uno de los que mejor demuestra que el frescor no depende &uacute;nicamente de la altitud. Pola de Somiedo, situada a unos 700 metros, est&aacute; rodeada por uno de los paisajes m&aacute;s verdes y mejor conservados del norte peninsular. Bosques, r&iacute;os y relieve cant&aacute;brico crean un microclima que hace que el verano aqu&iacute; tenga poco que ver con el de buena parte del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Parque Natural de Somiedo.                            </span>
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        Adem&aacute;s, funciona como puerta de entrada al <a href="https://www.eldiario.es/viajes/parque-natural-somiedo-que-ver_1_10470464.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Natural de Somiedo</a>. El pueblo se puede recorrer con calma, cruzar su puente de piedra sobre el r&iacute;o Somiedo o visitar el centro de interpretaci&oacute;n para entender mejor el territorio. Desde aqu&iacute; salen rutas sencillas entre hayas y robles y tambi&eacute;n se puede visitar la Casa del Oso, uno de los animales m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la Cordillera Cant&aacute;brica. Es un destino c&oacute;modo para quien busca naturaleza sin necesidad de grandes esfuerzos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sotres (Asturias)</h2><p class="article-text">
        En pleno coraz&oacute;n de los Picos de Europa aparece Sotres, considerado uno de los pueblos m&aacute;s altos de Asturias. A unos 1.050 metros de altitud, el verano aqu&iacute; cambia completamente respecto a la costa o a otras zonas del norte. Los d&iacute;as suelen ser suaves y las noches mantienen ese punto fresco que hace que uno vuelva a pensar en la manga larga.&nbsp;
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                El Cabrales, buen representante del concejo donde se encuentra Sotres.                            </span>
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        Sotres tiene adem&aacute;s el atractivo de conservar el ambiente de los pueblos de monta&ntilde;a que siguen viviendo a otro ritmo. Es una base habitual para quienes quieren caminar por los Picos de Europa o acercarse al entorno del Picu Urriellu, pero tambi&eacute;n merece la pena simplemente quedarse en el pueblo, pasear al fresco sin prisas y probar el queso Cabrales en el concejo de donde toma su nombre.
    </p><h2 class="article-text">Bronchales (Teruel)</h2><p class="article-text">
        A m&aacute;s de 1.500 metros de altitud, Bronchales lleva d&eacute;cadas siendo una referencia para quienes buscan escapar del calor sin salir del interior peninsular. En la Sierra de Albarrac&iacute;n, este pueblo turolense ha sido tradicionalmente conocido por la calidad de su aire y por sus veranos suaves. Incluso hoy sigue siendo uno de esos lugares donde por la noche una camiseta se queda corta.&nbsp;
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                Panorámica de Bronchales.                            </span>
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        Su gran atractivo est&aacute; alrededor del casco urbano. Los pinares del Puerto forman uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos de la zona y ofrecen rutas sencillas, sombra abundante y rincones donde pasar horas sin mirar el reloj. En el pueblo tambi&eacute;n se puede visitar la iglesia parroquial o subir hasta la ermita de Santa B&aacute;rbara, aunque aqu&iacute; el verdadero plan consiste en caminar, respirar y bajar revoluciones.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Hoyos del Espino (&Aacute;vila)</h2><p class="article-text">
        En la Sierra de Gredos hay varios lugares donde refugiarse del calor, pero Hoyos del Espino es probablemente uno de los m&aacute;s conocidos. Situado a 1.440 metros de altitud, este pueblo abulense se convierte cada verano en campamento base para quienes buscan monta&ntilde;a y temperaturas mucho m&aacute;s amables que las del resto de Castilla.&nbsp;
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                Santuario de Nuestra Señora del Espino.                            </span>
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        Desde aqu&iacute; parte la carretera que lleva a la Plataforma de Gredos, punto de inicio de algunas de las rutas m&aacute;s conocidas del macizo, como la Laguna Grande o el Almanzor. Pero tambi&eacute;n merece la pena quedarse en el propio pueblo, recorrer sus calles, acercarse a la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora del Espino o pasar por el hist&oacute;rico Puente del Duque junto al r&iacute;o Tormes.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tresviso (Cantabria)</h2><p class="article-text">
        Tresviso tiene algo de destino escondido. Encajado entre monta&ntilde;as y con poco m&aacute;s de 900 metros de altitud, este peque&ntilde;o pueblo c&aacute;ntabro aprovecha la influencia de los Picos de Europa para mantener un verano mucho m&aacute;s llevadero.
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                Tresviso entre las nubes.                            </span>
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        Llegar hasta aqu&iacute; ya forma parte de la experiencia. No en vano, es uno de los pueblos m&aacute;s aislados de Cantabria. Una vez arriba, el premio son las vistas, el ambiente tranquilo y esa sensaci&oacute;n de haber encontrado un lugar donde el tiempo va m&aacute;s despacio. Es tambi&eacute;n tierra de tradici&oacute;n quesera, con su D.O. Pic&oacute;n Bejes-Tresviso, y un buen sitio para combinar caminatas cortas con sobremesas largas sin el calor como protagonista.
    </p><h2 class="article-text">Rascafr&iacute;a (Madrid)</h2><p class="article-text">
        A poco m&aacute;s de una hora de la capital, aparece uno de los refugios cl&aacute;sicos del verano madrile&ntilde;o. Rascafr&iacute;a, en el Valle del Lozoya y a m&aacute;s de 1.100 metros de altitud, demuestra que no siempre es necesario huir a la costa para encontrar noches m&aacute;s frescas y temperaturas m&aacute;s suaves.
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                Puente del Perdón, en Rascafría.                            </span>
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        Su combinaci&oacute;n de naturaleza y patrimonio hace que funcione muy bien para una escapada corta. Las Presillas y sus piscinas naturales siguen siendo uno de los lugares m&aacute;s buscados cuando aprieta el calor, mientras que el Monasterio de El Paular aporta el contrapunto hist&oacute;rico. Entre paseos junto al r&iacute;o, sombra y aire de monta&ntilde;a, es f&aacute;cil entender por qu&eacute; tantos vuelven cada verano.
    </p><h2 class="article-text">Espot (Lleida)</h2><p class="article-text">
        Cerrar esta lista en Espot es hacerlo en uno de los grandes cl&aacute;sicos del verano de monta&ntilde;a. Este pueblo del Pallars Sobir&agrave;, situado a unos 1.300 metros de altitud, vive mirando al Parque Nacional de Aig&uuml;estortes i Estany de Sant Maurici y tiene un clima de alta monta&ntilde;a donde el verano suele ser suave y relativamente h&uacute;medo.&nbsp;
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                Parc Nacional d&#039;Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.                            </span>
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        Espot es sobre todo una puerta de entrada a uno de los paisajes m&aacute;s espectaculares del Pirineo. Desde aqu&iacute; salen excursiones hacia el lago de Sant Maurici, rutas entre bosques y <em>estanys</em> y recorridos m&aacute;s exigentes para quienes buscan caminar durante horas. Aunque si el senderismo no va contigo y lo &uacute;nico que quieres es que el calor no condicione constantemente tus planes, Espot tambi&eacute;n es un acierto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/refugios-climaticos-diez-pueblos-espana-permiten-huir-calor-abrigarse-noche_1_13335912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Ola de calor,Verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34ff00a9-d99f-461e-930a-d51ee1e6dc30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132883.jpg" width="5184" height="2916" alt="Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ujué, Sepúlveda, Peñalba de Santiago o Pals comparten algo en común: un conjunto histórico sorprendentemente bien conservado y mucho menos conocido de lo que merece</p><p class="subtitle">Erik Harley y la disparatada España de las rotondas: “Hemos decorado nuestras ciudades con demasiada alegría”</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; llena de pueblos que todos tenemos en mente cuando pensamos en un casco antiguo bien cuidado. Lugares que aparecen una y otra vez en listas, recomendaciones y reportajes. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esos nombres tan repetidos y trillados, hay un mont&oacute;n de destinos menos conocidos que tambi&eacute;n conservan un patrimonio incre&iacute;ble y un ambiente que merece ser disfrutado con calma.
    </p><p class="article-text">
        Lugares como Albarrac&iacute;n, La Alberca, Pedraza, A&iacute;nsa, Alqu&eacute;zar, Cudillero, Sig&uuml;enza, Santillana del Mar, Frigiliana o Trujillo no necesitan presentaci&oacute;n. Probablemente has estado ya en alguno de ellos o los tienes anotados para futuras escapadas, porque son valores seguros. Esta vez, sin embargo, queremos alejarnos de esos cl&aacute;sicos para mirar a otros pueblos m&aacute;s discretos, quiz&aacute; menos populares, pero que sorprenden much&iacute;simo cuando los recorres.
    </p><p class="article-text">
        Hoy te traemos siete ejemplos que lo demuestran: Uju&eacute;, Mondo&ntilde;edo, Herv&aacute;s, Sep&uacute;lveda, Morella, Pe&ntilde;alba de Santiago y Pals. Todos tienen en com&uacute;n un conjunto hist&oacute;rico muy bien conservado, personalidad propia y ese encanto que hace que un paseo por sus calles se convierta en la escapada perfecta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uju&eacute; (Navarra)</strong></h2><p class="article-text">
        En lo alto de una atalaya natural se levanta Uju&eacute;, un pueblo que conserva la esencia de su pasado medieval. Su iglesia-fortaleza, mezcla de rom&aacute;nico y g&oacute;tico, domina todo el caser&iacute;o y marca la silueta del lugar. A su alrededor se dibuja un conjunto de calles empinadas y estrechas, flanqueadas por casas de piedra caliza que mantienen una imagen homog&eacute;nea y muy cuidada. Es imposible no fijarse en c&oacute;mo la localidad sigue el perfil de la ladera, creando un entramado que invita a recorrerlo con calma (especialmente cuando la cuesta es hacia arriba).
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            <span class="title">
                Ujué, uno de los pueblos más bonitos de Navarra.                            </span>
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        A Uju&eacute; no se viene solo por su arquitectura. Tambi&eacute;n por las vistas, que alcanzan desde los Pirineos hasta la Ribera del Ebro. O por su historia, marcada por la leyenda del pastor y la paloma que dio origen al santuario. Y, por supuesto, su gastronom&iacute;a m&aacute;s popular: las migas de pastor que aqu&iacute; se sirven en brasero y que forman parte de la identidad del pueblo. Si te sobra tiempo, la visita a San Mart&iacute;n de Unx es un buen complemento. Por eso se encuenta entre <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-navarra-10-lugares-encanto-cautivan-viajero_1_8964180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Navarra</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mondo&ntilde;edo (Lugo)</strong></h2><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico de Mondo&ntilde;edo bien merece una visita. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, es f&aacute;cil entender por qu&eacute;. La Catedral-Bas&iacute;lica de la Asunci&oacute;n, que mezcla rom&aacute;nico, g&oacute;tico y barroco, es el n&uacute;cleo de todo su urbanismo. A su alrededor se suceden edificios como el palacio episcopal, la Fonte Vella, el Seminario de Santa Catalina, restos de muralla, conventos y plazas donde se nota la huella de siglos de historia. Claramente, pasear por estas calles es viajar atr&aacute;s en el tiempo.
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                Catedral de Mondoñedo (Lugo).                            </span>
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        Mondo&ntilde;edo tambi&eacute;n tiene otros motivos para justificar la visita. Es Camino de Santiago, tiene una relaci&oacute;n especial con figuras como el escritor &Aacute;lvaro Cunqueiro y conserva tradiciones muy arraigadas, como su propio pan artesano, que tiene renombre. El barrio de Os Mu&iacute;&ntilde;os, con sus antiguos molinos y canales de agua, es perfecto para salir del centro. A esto se suma su entorno natural, con lugares tan curiosos como la Cova do Rei Cintolo, que puede ser visitada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Herv&aacute;s (C&aacute;ceres)</strong></h2><p class="article-text">
        El barrio jud&iacute;o de Herv&aacute;s es uno de los conjuntos hist&oacute;ricos mejor conservados de Espa&ntilde;a. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, sus casas de adobe con entramados de madera, sus balconadas y sus calles estrechas forman un escenario muy singular. El trazado, lleno de recodos y pendientes, mantiene vivo el recuerdo de las familias jud&iacute;as que vivieron aqu&iacute; antes de su expulsi&oacute;n. Calles como la Sinagoga, Rabilero o Cofrad&iacute;a conservan ese sabor antiguo que tanto llama la atenci&oacute;n.
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            <span class="title">
                El barrio judío de Hervás.                            </span>
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        Adem&aacute;s de su valor patrimonial, Herv&aacute;s tiene una vida cultural muy activa. Cada verano, el Festival de los Conversos llena el barrio jud&iacute;o de representaciones en las que participa todo el pueblo. La iglesia castillo de Santa Mar&iacute;a, levantada sobre un antiguo castillo templario, ofrece una de las mejores vistas de la localidad. Y si te apetece completar la escapada con naturaleza, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle del Ambroz</a> lo pone f&aacute;cil en cualquier estaci&oacute;n, pero especialmente en oto&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sep&uacute;lveda (Segovia)</strong></h2><p class="article-text">
        Sep&uacute;lveda es sin&oacute;nimo de rom&aacute;nico. Su conjunto hist&oacute;rico, declarado desde 1951, re&uacute;ne algunos de los ejemplos m&aacute;s importantes de este estilo en la provincia. La iglesia de El Salvador, de 1093, preside una zona llena de patrimonio: murallas, puertas medievales, el castillo y la iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Pe&ntilde;a, levantada sobre una de las hoces del Durat&oacute;n. Las calles empedradas, las casas blasonadas y las plazas irregulares terminan de componer un pueblo con mucha personalidad.
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                Sepúlveda iluminada.                            </span>
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        A todo esto se suma un entorno natural espectacular. El Parque Natural de las Hoces del r&iacute;o Durat&oacute;n est&aacute; a un paso y permite combinar historia y paisaje sin moverse demasiado. All&iacute; te esperan la ermita de San Frutos y varios miradores. En el pueblo tambi&eacute;n se encuentran el Museo de los Fueros y rutas que pasan por antiguos barrios como el de la Morer&iacute;a o la zona junto a la Puerta del R&iacute;o. Da para un d&iacute;a entero sin problema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Morella (Castell&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Morella impone desde lejos. Sus murallas rodean todo el casco antiguo y el castillo, en lo alto del pe&ntilde;&oacute;n, deja claro que aqu&iacute; la historia se escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-vertical-pueblos-colgados-ciudades-alto-casas-asoman-vacio_1_12689570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en vertical</a>. El conjunto est&aacute; muy bien conservado y ofrece un recorrido completo por su pasado medieval: la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, con su escalera del coro y su &oacute;rgano monumental; el convento de San Francisco, con la Danza de la Muerte; y las calles del centro, como Blasco de Alag&oacute;n y el barrio de la Juder&iacute;a, llenas de rincones con encanto.
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                Panoramica de Morella.                            </span>
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        Pero Morella no es solo patrimonio. Tiene museos para todos los gustos, desde el de los dinosaurios hasta el de las antiguas c&aacute;rceles o el dedicado al Sexenni, la gran fiesta local. La gastronom&iacute;a es otro punto fuerte, con productos como los <em>flaons</em> o las variedades de queso de la zona. Y si te queda tiempo, a pocos kil&oacute;metros est&aacute;n las pinturas rupestres de Morella la Vella, un buen a&ntilde;adido para la visita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pe&ntilde;alba de Santiago (Le&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;alba es un pueblo peque&ntilde;o, pero su conjunto hist&oacute;rico es de los que se quedan grabados. La arquitectura tradicional berciana est&aacute; perfectamente conservada: casas de piedra y pizarra, corredores de madera y un caser&iacute;o compacto alrededor de la iglesia de Santiago, una joya moz&aacute;rabe del siglo X que da sentido al pueblo. Todo el n&uacute;cleo mantiene una armon&iacute;a que sorprende desde el primer minuto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La arquitectura tradicional de Peñalba de Santiago.                            </span>
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        El entorno es igual de especial. El Valle del Silencio, que hace honor a su nombre, rodea la localidad con monta&ntilde;as y senderos que permiten conocer lugares como la Cueva de San Genadio. Aqu&iacute; han vivido eremitas desde hace siglos y el paisaje ayuda a entender por qu&eacute;. La ruta circular del valle es una de las m&aacute;s recomendables, aunque hay opciones m&aacute;s exigentes para quien busque monta&ntilde;a de verdad. Un destino tranquilo y con mucha historia detr&aacute;s que, sin duda, es uno de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/desconexion-asegurada-15-pueblos-perderse-montanas-leon_1_12054746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Le&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pals (Girona)</strong></h2><p class="article-text">
        Pals es uno de los pueblos medievales mejor conservados del Baix Empord&agrave;. Su recinto g&oacute;tico, levantado sobre una peque&ntilde;a colina, mantiene calles empedradas, arcos de medio punto y casas nobles que dan cohesi&oacute;n a todo el n&uacute;cleo. La Torre de las Horas, el tramo de muralla con sus torres y la iglesia de Sant Pere muestran un patrimonio variado, con elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos que conviven sin perder la unidad est&eacute;tica.
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                Panorámica de Pals, en Girona.                            </span>
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        El paseo puede continuar hacia el mirador Josep Pla, desde donde se ven los campos del Ampurd&agrave; y las islas Medes. Ca Pruna, hoy Casa de la Cultura, ayuda a entender mejor la historia local. Y si te apetece ampliar la visita, la playa de Pals est&aacute; muy cerca, igual que los arrozales que han marcado la econom&iacute;a de la zona durante siglos. Aqu&iacute; se come muy bien, as&iacute; que es f&aacute;cil redondear la escapada con un buen arroz.
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                Las calles de Pals.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 21:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Patrimonio Histórico,Pueblos bonitos,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e8288e1-6fea-4dcd-bc72-dd4301b39d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por toda su geografía, España conserva oficios que han pasado de generación en generación. La cerámica de Talavera, el vidrio soplado de La Granja, el encaje de Camariñas o la cuchillería de Albacete son solo algunos ejemplos de ese patrimonio cultural</p><p class="subtitle">Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón</p></div><p class="article-text">
        La artesan&iacute;a siempre ha estado en el centro de la vida cotidiana. Antes era una cuesti&oacute;n de necesidad: hac&iacute;a falta alguien que fabricara el calzado, la ropa, los cuchillos o las piezas de cer&aacute;mica que se usaban a diario. Con el tiempo, esos oficios fueron pasando de padres a hijos, y muchas de sus t&eacute;cnicas han llegado hasta hoy pr&aacute;cticamente intactas.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo dominado por la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producci&oacute;n en serie</a>, la artesan&iacute;a no lo tiene f&aacute;cil. Pero eso no significa que haya perdido valor, sino al contrario, pues ha tomado fuerza como parte de la identidad de cada regi&oacute;n y se ha convertido en una forma de conectar con el pasado. Visitar un pueblo con tradici&oacute;n artesana no es solo descubrir sus objetos, sino tambi&eacute;n una forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay muchos lugares donde esa herencia sigue viva. La cer&aacute;mica de Talavera de la Reina, el vidrio soplado de La Granja de San Ildefonso, la piel de Ubrique, el encaje de bolillos de Camari&ntilde;as o la cuchiller&iacute;a de Albacete son solo algunos ejemplos. A ellos se suman las jarapas de la Alpujarra, las albarcas c&aacute;ntabras, la cester&iacute;a mallorquina, los bordados de Lagartera o la cer&aacute;mica de La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave;. Y junto a ellos, muchos m&aacute;s, pero todos recuerdan que la artesan&iacute;a no es solo un recuerdo, sino tambi&eacute;n un presente.
    </p><h2 class="article-text">Talavera de la Reina (Toledo) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La cer&aacute;mica de Talavera tiene siglos de historia y es uno de los grandes s&iacute;mbolos artesanos de Espa&ntilde;a. Sus or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca romana, pero fue a partir del Renacimiento cuando alcanz&oacute; fama internacional gracias a sus azulejos y lozas. En 2019 la UNESCO reconoci&oacute; sus t&eacute;cnicas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/talavera-arzobispo-patrimonio-inmaterial-humanidad_1_1193582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad</a>, respaldando la importancia de esta tradici&oacute;n.
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            <span class="title">
                La cerámica típica de Talavera de la Reina.                            </span>
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        Los motivos vegetales y animales, los tonos azules y amarillos y la habilidad para decorar vajillas y murales han convertido a Talavera en un referente. Hoy sigue siendo posible descubrir el trabajo de los alfareros en talleres y en el Museo Ruiz de Luna, donde se exponen piezas antiguas y contempor&aacute;neas que muestran la evoluci&oacute;n de este arte.
    </p><h2 class="article-text">La Granja de San Ildefonso (Segovia) &mdash; Vidrio soplado</h2><p class="article-text">
        La Real F&aacute;brica de Cristales de La Granja naci&oacute; en el siglo XVIII para suministrar objetos a la corte y pronto se convirti&oacute; en un centro de innovaci&oacute;n. Aqu&iacute; se recuper&oacute; la t&eacute;cnica del vidrio soplado con ca&ntilde;a, que es todo un reto de destreza y precisi&oacute;n.
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                La técnica del vidrio soplado en La Granja de San Ildefonso (Segovia).                            </span>
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        El complejo funciona hoy como Museo Tecnol&oacute;gico del Vidrio, donde se conservan hornos y talleres en los que se realizan demostraciones. Ver c&oacute;mo el cristal incandescente se transforma en copas, l&aacute;mparas o jarrones es una de las mejores maneras de entender la supervivencia de este oficio que combina arte y t&eacute;cnica por igual.
    </p><h2 class="article-text">Ubrique (C&aacute;diz) &mdash; La piel</h2><p class="article-text">
        Ubrique es sin&oacute;nimo de marroquiner&iacute;a. Desde hace siglos, este pueblo de la sierra gaditana trabaja la piel con un nivel de calidad que lo ha situado como referente internacional. Sus petaqueros dieron origen a una industria que hoy sigue viva gracias a talleres y peque&ntilde;as empresas familiares.
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                    alt="Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique."
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                Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique.                            </span>
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        El Museo de la Piel muestra el proceso completo: desde la elecci&oacute;n de las pieles y su curtido hasta la elaboraci&oacute;n de bolsos, carteras o cinturones. La tradici&oacute;n convive con la modernidad, pero lo que permanece es esa precisi&oacute;n tan caracter&iacute;stica de Ubrique en el cosido y acabado de cada pieza.
    </p><h2 class="article-text">Camari&ntilde;as (A Coru&ntilde;a) &mdash; Encaje de bolillos</h2><p class="article-text">
        El encaje de bolillos de Camari&ntilde;as es uno de los trabajos textiles m&aacute;s finos de Galicia. Se cree que su tradici&oacute;n lleg&oacute; desde Flandes hace siglos y se asent&oacute; en esta localidad costera, donde se transmiti&oacute; de madres a hijas. El sonido de los palillos golpeando sobre la almohadilla es parte inseparable de su identidad.
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                Encaje de bolillos en Camariñas.                            </span>
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        Cada primavera, la Mostra do Encaixe re&uacute;ne a palilleiras de distintas generaciones y permite ver c&oacute;mo se elaboran estas piezas &uacute;nicas. El encaje, que adorna desde manteler&iacute;as hasta trajes regionales, se ha convertido en s&iacute;mbolo de creatividad y paciencia, y es un oficio que todav&iacute;a mantiene su arraigo en el d&iacute;a a d&iacute;a de Camari&ntilde;as.
    </p><h2 class="article-text">Albacete &mdash; Cuchiller&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Hablar de Albacete es hablar de cuchillos y navajas. La tradici&oacute;n cuchillera de la ciudad se remonta a la Edad Media y ha acompa&ntilde;ado a generaciones enteras, convirti&eacute;ndose en parte esencial de su econom&iacute;a y de su cultura popular.
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                Museo municipal de la Cuchilleria de Albacete.                            </span>
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        El Museo de la Cuchiller&iacute;a, instalado en un edificio hist&oacute;rico del centro, es el mejor lugar para conocer esta herencia. Re&uacute;ne piezas antiguas, dise&ntilde;os modernos y explica c&oacute;mo se forjan las hojas y se ensamblan los mangos. La feria anual dedicada a este oficio confirma que la cuchiller&iacute;a sigue muy presente en nuestros d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La Alpujarra (Granada) &mdash; Jarapas</h2><p class="article-text">
        Las jarapas son tejidos de colores vivos elaborados en telares tradicionales con restos de tela. Nacieron como una forma pr&aacute;ctica de aprovechar materiales sobrantes y con el tiempo se convirtieron en un elemento decorativo imprescindible en las casas de La Alpujarra.
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                Las típicas jarapas de la Alpujarra granadina.                            </span>
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        En pueblos como Bubi&oacute;n, Pampaneira o Capileira todav&iacute;a es posible ver telares en funcionamiento. Cada jarapa es distinta, fruto de la improvisaci&oacute;n del artesano al combinar los retales. Adem&aacute;s de alfombras o colchas, hoy tambi&eacute;n se utilizan en cortinas y tapices.
    </p><h2 class="article-text">Cantabria &mdash; Albarcas</h2><p class="article-text">
        Las albarcas c&aacute;ntabras son un calzado tallado en una sola pieza de madera, pensado para soportar la humedad y el barro. Durante siglos fueron el zapato de diario en los pueblos rurales, y cada valle desarroll&oacute; su propio estilo.
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                Las albarcas de Cantabria.                            </span>
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        El trabajo del albarquero consist&iacute;a en elegir el tronco adecuado y vaciarlo hasta darle la forma final. Aunque hoy su uso cotidiano ha desaparecido, se siguen fabricando para grupos folcl&oacute;ricos y festividades, y forman parte de la indumentaria tradicional en romer&iacute;as y danzas regionales.
    </p><h2 class="article-text">Mallorca &mdash; Cester&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La cester&iacute;a de palma, conocida como llata, se ha practicado en la isla durante siglos. Se elabora a partir de las hojas de la palmera enana o margall&oacute;, que se secan, blanquean y se trenzan en tiras resistentes. Con ellas se confeccionaban desde capazos hasta sombreros, siempre adaptados a las necesidades de la vida rural.
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                Cestería en Mallorca.                            </span>
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        Hoy se pueden ver en museos y talleres de municipios como Capdepera o Art&agrave;, donde todav&iacute;a se conservan las t&eacute;cnicas tradicionales. La cester&iacute;a mallorquina ha sabido reinventarse y muchas piezas actuales se destinan a la decoraci&oacute;n, sin perder el car&aacute;cter aut&eacute;ntico de este oficio.
    </p><h2 class="article-text">Lagartera (Toledo) &mdash; Bordados</h2><p class="article-text">
        Los bordados de Lagartera son uno de los trabajos textiles m&aacute;s reconocidos de Castilla-La Mancha. Con hilos de colores vivos y t&eacute;cnicas como el deshilado o el dibujo contado, las lagarteranas han creado piezas que forman parte de la indumentaria tradicional y de la ropa de hogar.
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                Los bordados típicos de Lagartera.                            </span>
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        El traje t&iacute;pico bordado es protagonista en fiestas religiosas como el Corpus Christi, donde se exhibe toda la riqueza de esta artesan&iacute;a. Los bordados siguen siendo se&ntilde;a de identidad de Lagartera y un ejemplo de c&oacute;mo la transmisi&oacute;n oral y familiar mantiene viva una t&eacute;cnica de gran complejidad.
    </p><h2 class="article-text">La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; (Girona) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; es uno de los grandes centros cer&aacute;micos de Catalunya. Su tradici&oacute;n se remonta al siglo XVIII y a&uacute;n conserva las chimeneas industriales que recuerdan la importancia de este oficio en la zona.
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                Decorando cerámica en La Bisbal d’Empordà.                            </span>
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        El Terracotta Museu explica esta historia y expone una amplia colecci&oacute;n de piezas que van desde la alfarer&iacute;a m&aacute;s sencilla hasta la cer&aacute;mica decorativa y la destinada a la construcci&oacute;n. La visita permite entender por qu&eacute; la ciudad ha sido reconocida como uno de los referentes cer&aacute;micos del Mediterr&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Artesanía,Turismo nacional,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a63614b-f9b5-4946-b7cd-1489934b9a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alpuente, Oseira, Santa Gadea del Cid y Vilanova dos Infantes son los cuatro municipios que, gracias a su valioso patrimonio y cuidada conservación, se incorporan en 2026 a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España
</p><p class="subtitle">Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de pueblos bonitos. Basta con desviarse unos kil&oacute;metros de las grandes carreteras para encontrar plazas tranquilas, cascos hist&oacute;ricos bien conservados o calles que relajan hasta al urbanita m&aacute;s estresado. Pero entre todos ellos hay algunos que destacan no solo por su est&eacute;tica, sino tambi&eacute;n por el cuidado con el que han sabido mantener su patrimonio, su entorno y su forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu naci&oacute; la asociaci&oacute;n de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a, una red que reconoce a aquellas localidades que cumplen con m&aacute;s de 40 requisitos relacionados con la conservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica, la integraci&oacute;n en el paisaje, la calidad urbana o la oferta cultural. No basta con tener un bonito casco hist&oacute;rico, sino que los pueblos deben demostrar un compromiso real y sostenido con su identidad y su entorno, adem&aacute;s de superar auditor&iacute;as peri&oacute;dicas una vez forman parte de la red.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, cuatro nuevas localidades se suman a esta asociaci&oacute;n: Alpuente, en el interior de Valencia; Oseira y Vilanova dos Infantes, en Ourense; y Santa Gadea del Cid, en la provincia de Burgos. Se incorporan as&iacute; a una lista en la que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han entrado pueblos como Comillas, Trujillo, Castrojeriz, Berlanga de Duero o Puentedey, reforzando una red que prioriza la calidad antes que la cantidad.
    </p><h2 class="article-text">Alpuente (Valencia)</h2><p class="article-text">
        Alpuente se encuentra en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Los Serranos, y es uno de esos pueblos que sorprenden desde lejos. Asentado sobre una gran mole de roca y rodeado de paisaje de monta&ntilde;a, conserva un trazado medieval que se recorre sin rumbo fijo. No es casualidad que sea el primer municipio de la provincia de Valencia en incorporarse a la asociaci&oacute;n, pues aqu&iacute; la historia se percibe en las calles, en las fachadas y en c&oacute;mo la arquitectura se adapt&oacute; a la orograf&iacute;a del terreno.&nbsp;
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                Alpuente integrado en el paisaje.                            </span>
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        El gran referente patrimonial de Alpuente es su castillo, de origen andalus&iacute;, cuyos restos dominan el casco urbano desde lo alto. A su alrededor se extiende un antiguo recinto amurallado y un entramado de calles estrechas que forman parte de un conjunto declarado Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico. A nuestro paso van apareciendo elementos como la Torre de la Aljama, antiguas casas se&ntilde;oriales, hornos medievales o la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Piedad, reflejo de las distintas etapas hist&oacute;ricas que ha vivido la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero Alpuente no es solo piedra y pasado medieval. Su t&eacute;rmino municipal guarda uno de los conjuntos de huellas de dinosaurio m&aacute;s importantes de la Comunitat Valenciana, adem&aacute;s de un museo paleontol&oacute;gico que ayuda a entender ese legado. A todo ello se suma un entorno natural ideal para el senderismo, antiguos huertos escalonados y un acueducto medieval que sigue marcando el paisaje. Un equilibrio poco com&uacute;n entre patrimonio, naturaleza y vida rural que explica su entrada en la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Oseira (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Oseira es una peque&ntilde;a aldea del interior de Ourense donde el paisaje y la historia van de la mano. Rodeada de montes, bosques y silencio, su nombre est&aacute; ligado de forma inseparable al Monasterio de Santa Mar&iacute;a la Real de Oseira, uno de los grandes conjuntos mon&aacute;sticos de Galicia. El pueblo creci&oacute; a su alrededor y a&uacute;n hoy mantiene ese aire pausado y recogido que invita a recorrerlo sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Fundado en el siglo XII, el monasterio cisterciense es conocido como &ldquo;El Escorial gallego&rdquo; por sus dimensiones y su monumentalidad. Su arquitectura, sobria y s&oacute;lida, combina elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos, con espacios tan destacados como la iglesia abacial, los claustros o la sala capitular. M&aacute;s all&aacute; de los detalles art&iacute;sticos, el conjunto impresiona por la sensaci&oacute;n de equilibrio entre el edificio y el entorno natural que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        La vida en Oseira sigue marcada por ese legado mon&aacute;stico. El ritmo tranquilo, los caminos que parten del monasterio y el paisaje verde que lo envuelve hacen de este lugar un destino ideal para quienes buscan calma y autenticidad. Senderos, antiguos molinos y el discurrir del r&iacute;o completan una experiencia muy ligada a la Galicia interior.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Santa Gadea del Cid (Burgos)</h2><p class="article-text">
        Santa Gadea del Cid es una de esas villas castellanas que conservan intacto su car&aacute;cter medieval. Se encuentra en el norte de la provincia de Burgos, muy cerca del l&iacute;mite con Araba, en un entorno marcado por el valle del Ebro y los Montes Obarenes. Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, pero su patrimonio es importante, y basta cruzar una de sus antiguas puertas para darse cuenta de que aqu&iacute; la historia sigue muy presente.
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            <span class="title">
                Plaza porticada de Santa Gadea del Cid, en Burgos.                            </span>
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        El casco hist&oacute;rico, declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural, mantiene parte de su antiguo sistema defensivo, con restos de muralla y dos puertas medievales que a&uacute;n marcan el acceso a la villa. En el centro destaca la iglesia fortificada de San Pedro, un edificio imponente para las dimensiones del pueblo, que preside una plaza porticada donde tradicionalmente se celebraban los mercados. A pocos pasos, las calles empedradas y las casas de piedra con escudos nobiliarios refuerzan esa sensaci&oacute;n de viaje al pasado.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto del pueblo, las ruinas del castillo recuerdan el papel estrat&eacute;gico que tuvo Santa Gadea del Cid como enclave fronterizo durante la Edad Media. En los alrededores, ermitas, antiguos monasterios y campos abiertos completan un paisaje sereno y muy ligado a la vida rural. Un conjunto bien conservado y respetado que explica su incorporaci&oacute;n a la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a en 2026.
    </p><h2 class="article-text">Vilanova dos Infantes (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Vilanova dos Infantes es un peque&ntilde;o n&uacute;cleo medieval situado en el municipio de Celanova, en el interior de la provincia de Ourense. Antiguamente fue una villa independiente, y ese pasado se percibe todav&iacute;a en la forma del pueblo y en el cuidado de su conjunto hist&oacute;rico. Desde la distancia ya se reconoce su silueta, con las casas de piedra agrupadas en torno a su Torre da Homenaxe.
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                El Conjunto Historico de Vilanova dos Infantes, en Ourense.                            </span>
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        La torre es el elemento m&aacute;s destacado del antiguo castillo, &uacute;nico vestigio de la fortaleza que proteg&iacute;a el burgo medieval. Reconstruida y bien conservada, hoy alberga un espacio expositivo dedicado a la historia y la vida de la comarca. A su alrededor se extiende un entramado de calles empedradas, plazas peque&ntilde;as y viviendas tradicionales en las que predominan la piedra, la madera y los h&oacute;rreos, en un ejemplo muy cuidado de conservaci&oacute;n patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La vida cultural y las tradiciones siguen teniendo un peso importante en Vilanova dos Infantes. Fiestas como la romer&iacute;a etnogr&aacute;fica Raigame o la devoci&oacute;n a la Virxe do Cristal mantienen vivo el v&iacute;nculo entre pasado y presente. Todo ello, junto a su entorno rural y su coherencia urbana, han hecho merecer su reconocimiento como uno de los pueblos m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Turismo nacional,Pueblos,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed67b596-2e25-45c7-8712-9509b5017cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pueblos pequeños, casas de pizarra y carreteras que se adentran en la Sierra Norte de Guadalajara. Esta ruta recorre localidades como Tamajón, Campillo de Ranas, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos y propone una escapada tranquila por algunas de las localidades más singulares de la provincia
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        En el norte de la provincia de Guadalajara hay un grupo de pueblos que, por su historia, su arquitectura y su entorno, bien merecen una visita. Son localidades peque&ntilde;as, tranquilas, muy ligadas a la monta&ntilde;a, que forman parte del Parque Natural de la Sierra Norte y se reparten alrededor del pico Ocej&oacute;n. Es una zona claramente rural, con carreteras secundarias y pueblos dispersos, donde todo invita a bajar el ritmo y a recorrerla sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        La pizarra negra es el elemento que une a todos estos pueblos. Con ella se han levantado casas, tejados, muros, calles y todo tipo de construcciones auxiliares, siempre aprovechando el material que ofrec&iacute;a el propio terreno. El resultado es una arquitectura sencilla, muy ligada a la vida ganadera y agr&iacute;cola, pensada para soportar inviernos duros y que, con el paso del tiempo, ha acabado convirti&eacute;ndose en la gran se&ntilde;a de identidad de la zona. No es algo puntual: aqu&iacute; la pizarra lo marca todo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se suele hablar de la Ruta de la Arquitectura Negra como un &uacute;nico recorrido, en la pr&aacute;ctica son dos rutas distintas. Tamaj&oacute;n act&uacute;a como punto de partida y tambi&eacute;n como lugar donde el camino se divide. Hacia un lado, la ladera oeste del Ocej&oacute;n, con pueblos como Retiendas, Campillejo, El Espinar, Roblelacasa, Campillo de Ranas, Robleluengo y Majaelrayo. Hacia el otro, la ladera este, que lleva a Almiruete, Palancares y Valverde de los Arroyos. Dos itinerarios cortos en kil&oacute;metros, f&aacute;ciles de combinar, y que permiten conocer esta parte de Guadalajara con calma y sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.
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            <span class="title">
                Valverde de los Arroyos, en Guadalajara.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ruta por la ladera oeste del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Desde Tamaj&oacute;n y poniendo rumbo norte, la carretera se adentra hacia la ladera izquierda del Ocej&oacute;n y empieza a mostrar, poco a poco, el paisaje que define esta parte de la Sierra Norte de Guadalajara. El entorno se vuelve m&aacute;s monta&ntilde;oso y la pizarra empieza a aparecer de forma constante en muros, tejados y cercados. Es un recorrido corto en kil&oacute;metros, pero con muchas paradas posibles, porque los pueblos aparecen uno tras otro y cada uno tiene algo que justifica detenerse.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es Retiendas, donde el principal punto de inter&eacute;s est&aacute; a las afueras del casco urbano: las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, fundado en el siglo XII. De la antigua construcci&oacute;n se conserva parte de la iglesia, en un estado que le da un aire muy evocador y que la ha convertido en uno de los lugares m&aacute;s fotografiados de la ruta. El monasterio se encuentra en proceso de rehabilitaci&oacute;n y solo puede visitarse en actividades guiadas, pero incluso desde el exterior merece la pena la parada.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el recorrido enlaza varias peque&ntilde;as pedan&iacute;as que dependen de Campillo de Ranas: Campillejo, El Espinar y Roblelacasa. Son pueblos muy peque&ntilde;os, con una arquitectura negra especialmente homog&eacute;nea, donde la pizarra lo cubre pr&aacute;cticamente todo. Las calles son irregulares y las casas se agrupan sin orden. En Campillejo, adem&aacute;s, llaman la atenci&oacute;n los encalados en puertas y ventanas y algunos detalles decorativos integrados en la propia mamposter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Roblelacasa es uno de los ejemplos m&aacute;s singulares de esta vertiente. El pueblo parece construido al rev&eacute;s, con la entrada por una zona m&aacute;s alta desde la que no se aprecia el conjunto hasta que se empieza a bajar por sus callejuelas. Muchas de sus casas han sido restauradas respetando los materiales y la forma original, y recorrerlo con calma permite entender bien c&oacute;mo era la vida en estos pueblos de monta&ntilde;a, donde la arquitectura estaba pensada para compartir espacio con los animales y adaptarse a una econom&iacute;a de subsistencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arquitectura negra, pizarra sobre pizarra.                            </span>
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        El siguiente n&uacute;cleo importante es Campillo de Ranas, que act&uacute;a como centro de la zona y cabeza del concejo. Aqu&iacute; el caser&iacute;o es algo m&aacute;s amplio y se concentran servicios, alojamientos rurales y actividad durante buena parte del a&ntilde;o. La arquitectura mantiene el patr&oacute;n de pizarra, madera y barro, con construcciones de una o dos plantas y cubiertas de lajas superpuestas. La iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a Magdalena y el reloj de sol son algunos de los puntos m&aacute;s reconocibles del pueblo, que tambi&eacute;n se ha hecho conocido por acoger celebraciones y eventos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Campillo de Ranas se contin&uacute;a hacia Robleluengo, otro peque&ntilde;o n&uacute;cleo donde el conjunto de edificios de pizarra conserva una gran coherencia visual, y finalmente se llega a Majaelrayo. Situado a los pies del Ocej&oacute;n, es uno de los pueblos m&aacute;s conocidos de la ruta y uno de los que mejor resume el esp&iacute;ritu de la Arquitectura Negra. Sus casas son algo m&aacute;s grandes, organizadas en manzanas amplias, y el pueblo se ha convertido en punto de partida para la subida al pico Ocej&oacute;n, una ruta de unos 13 kil&oacute;metros y dificultad media (siempre que no haya nieve, claro). Adem&aacute;s de su entorno natural, Majaelrayo conserva tradiciones como las fiestas del Santo Ni&ntilde;o, en septiembre, declaradas de inter&eacute;s tur&iacute;stico regional.
    </p><h2 class="article-text">La ruta por la ladera este del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        De vuelta a Tamaj&oacute;n y mirando al norte, la carretera toma la otra bifurcaci&oacute;n y se dirige hacia la ladera derecha del Ocej&oacute;n. El paisaje cambia ligeramente, con valles algo m&aacute;s abiertos en algunos tramos, pero la pizarra sigue marcando el aspecto de los pueblos. Esta ruta es m&aacute;s corta en n&uacute;mero de localidades, aunque concentra algunos de los lugares m&aacute;s conocidos de la Arquitectura Negra guadalajare&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer pueblo que aparece es Almiruete, una pedan&iacute;a de Tamaj&oacute;n desde la que ya se tienen buenas vistas del Ocej&oacute;n. El caser&iacute;o mantiene el uso de la pizarra en muros y tejados y es conocido, adem&aacute;s, por sus tradiciones populares, especialmente las botargas y mascaritas que recorren sus calles durante el Carnaval, una celebraci&oacute;n muy arraigada en la zona.
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                Botargas y mascaritas en Almiruete.                            </span>
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        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante se encuentra Palancares, uno de los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os de toda la ruta. Su tama&ntilde;o reducido y su escasa poblaci&oacute;n no le restan inter&eacute;s, al contrario, pues recorrerlo permite apreciar con claridad la arquitectura negra en su versi&oacute;n m&aacute;s sencilla y austera. Es una parada breve, pero muy representativa de c&oacute;mo eran estos asentamientos de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La ruta termina en Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos m&aacute;s visitados de la Sierra Norte de Guadalajara y, para muchos, uno de los m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a. Situado a m&aacute;s de 1.200 metros de altitud, su casco urbano forma un conjunto muy cuidado, con calles empedradas, casas de pizarra bien conservadas y una plaza mayor amplia para lo que es habitual en pueblos de este tama&ntilde;o. Destacan la iglesia de San Ildefonso, construida en pizarra en el siglo XIX, y el museo etnogr&aacute;fico, que ayuda a entender la vida tradicional de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        Desde Valverde de los Arroyos parte una de las excursiones m&aacute;s conocidas de la zona: el sendero hasta las Chorreras de Despe&ntilde;alagua. Se trata de una cascada de m&aacute;s de ochenta metros de altura, cuyo caudal depende de las lluvias, y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos naturales de la ruta. El recorrido es sencillo y, llegados aqu&iacute;, merece mucho la pena darse el paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Valverde de los Arroyos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los pueblos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recorrer los pueblos, la Ruta de la Arquitectura Negra permite disfrutar de un entorno natural muy variado. La zona cuenta con formaciones boscosas diversas, como hayedos, robledales, pinares o encinares, y una fauna en la que destacan aves rapaces como el &aacute;guila real, el buitre leonado o el halc&oacute;n peregrino. Todo ello refuerza la sensaci&oacute;n de estar en un territorio poco alterado, por lo que los aficionados al senderismo tienen a su alcance un paisaje id&iacute;lico en el que estirar las piernas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de la ruta principal se encuentran tambi&eacute;n otros puntos de inter&eacute;s, como el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/hayedo-tejera-negra-reserva_1_10591102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hayedo de Tejera Negra</a>, declarado Patrimonio de la Humanidad, o localidades como Cogolludo, donde merece la pena detenerse para visitar su Palacio Ducal y su plaza mayor. Son complementos que encajan bien en una escapada de uno o dos d&iacute;as por la zona.
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a forma parte tambi&eacute;n de la experiencia. Asados de cabrito o cordero, calderetas, platos de caza o elaboraciones tradicionales a base de productos del cerdo son habituales en la comarca. En oto&ntilde;o, las setas ganan protagonismo, y no faltan los postres elaborados con miel de La Alcarria, que los m&aacute;s golosos sabr&aacute;n que es una de las m&aacute;s reconocidas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta de la Arquitectura Negra de Guadalajara es, en el fondo, una forma sencilla de conocer una parte muy concreta de la provincia, donde todo a&uacute;n sigue pareciendo muy aut&eacute;ntico. Pueblos peque&ntilde;os, arquitectura tradicional y un paisaje boscoso que lo envuelve todo. Dos rutas cortas, f&aacute;ciles de combinar, que sin duda invitan a disfrutar del camino tanto como de cada parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 21:11:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Pueblos bonitos,Guadalajara,Turismo nacional,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d488520c-ba43-4ccc-ad1f-abc18ddb4b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x415y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudad Rodrigo se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona </p><p class="subtitle"> Románico, gótico y mudéjar: viaje por la historia del arte en este pueblo de Extremadura de apenas 1.700 habitantes</p></div><p class="article-text">
        Ataviados con m&aacute;scaras y disfraces en los que se invert&iacute;an los roles tradicionales, y cargados de s&aacute;tira, burla y de excesos, la celebraci&oacute;n colectiva del carnaval hunde sus ra&iacute;ces en las fiestas griegas que recordaban a Dioniso, el dios del vino, y en las saturnales romanas, en las que por unos d&iacute;as no exist&iacute;an las jerarqu&iacute;as sociales y los esclavos pod&iacute;an comportarse como personas libres. Enmarcadas despu&eacute;s en el calendario lit&uacute;rgico cristiano, era una &eacute;poca para comer y beber sin restricciones justo antes del ayuno de la cuaresma. De ah&iacute; hered&oacute; su nombre: 'carna vale', adi&oacute;s a la carne. 
    </p><p class="article-text">
        El carnaval es una fiesta que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y que en cada lugar tiene sus peculiaridades; desde las elegantes m&aacute;scaras de la aristocracia veneciana a la mixtura europeo-atl&aacute;ntica de los carnavales de Canarias, pasando por los pasodobles, cupl&eacute;s y popurr&iacute;s de C&aacute;diz, la samba brasile&ntilde;a o la famosa batalla de naranjas del Carnaval de Ivrea (Italia) que representa el desaf&iacute;o al poder feudal y que est&aacute; considerado como uno de los m&aacute;s antiguos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en Espa&ntilde;a es el Carnaval del Toro, en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca), una poblaci&oacute;n de aire medieval con mucho encanto y alguna que otra peculiaridad: su muralla tiene una curiosa forma de estrella, edificios que respiran historia y un castillo donde puedes quedarte a dormir. Si te est&aacute;s planteando una escapada para disfrutar de un carnaval distinto, apunta bien el nombre de Ciudad Rodrigo, un lugar que no te dejar&aacute; indiferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ciudad Rodrigo, bañada por el Río Águeda y rodeada por su muralla                            </span>
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        Su carnaval, que este a&ntilde;o tendr&aacute; lugar del 28 de febrero al 4 de marzo, empez&oacute; a celebrarse en el siglo XV, al mismo tiempo que se construy&oacute; su casa consistorial y se destin&oacute; el presupuesto para que se pudiera terminar la obra de la catedral. Se tiene constancia de la celebraci&oacute;n de estos carnavales desde 1493, cuando los Reyes Cat&oacute;licos se dirigieron a las autoridades locales para pedirles m&aacute;s contenci&oacute;n en el gasto de las celebraciones: tanto en comida, como en bebida y corridas de toros. Sin embargo, esta fiesta continu&oacute; vivi&eacute;ndose a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta llegar a nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Carnaval aparte, Ciudad Rodrigo &mdash;regada por el r&iacute;o &Aacute;gueda&mdash; tiene mucho que contar, y que visitar. Sus muros, en forma de estrella y con una longitud de 2 kil&oacute;metros, protegen todo el per&iacute;metro del caso antiguo, hasta su Plaza Mayor. Es, a d&iacute;a de hoy, el pueblo mejor amurallado de Castilla y Le&oacute;n. El per&iacute;metro defensivo se comenz&oacute; a construir en el siglo XII, aunque la estructura que vemos en la actualidad data del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo, que est&aacute; localizado muy cerca de la frontera con Portugal, se eleva sobre un mont&iacute;culo y su muralla est&aacute; salpicada por las siete puertas que serv&iacute;an para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras &eacute;pocas albergaron a las familias nobles de la zona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una de las puertas de acceso Intramuros                            </span>
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        Para aprender sobre la historia de Ciudad Rodrigo puedes visitar la Casa de la Cultura, que alberga la Casa de Moctezuma. Mientras que en el Diocesano y Catedralicio podr&aacute;s encontrar las huellas del paso de la civilizaci&oacute;n romana o incluso de la &eacute;poca prehist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En su Castillo de Enrique II de Trast&aacute;mara se encuentra en la actualidad un Parador Nacional. El conjunto fue construido en 1372 una vez conquistada la ciudad. De estilo leon&eacute;s, cuenta con una imponente torre del homenaje y almenas. Y desde los a&ntilde;os 30 del siglo pasado ofrece servicios de alojamiento tur&iacute;stico y hosteler&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La huella de la Guerra de la Independencia</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, en un enclave estrat&eacute;gico entre Espa&ntilde;a y Portugal, ha sido testigo de muchas batallas y conatos de conquista. Durante la Guerra de la Independencia su papel fue esencial en la resistencia frente a las tropas de Napole&oacute;n, cuando aguantaron un sitio de 77 d&iacute;as. Si eres un amante de la historia est&aacute;s de enhorabuena porque puedes hacer un repaso a aquella contienda en la Casa de Los &Aacute;guila, palacio que se levant&oacute; entre los siglos XVI y XVII, y en la que podemos contemplar 82 grabados de Goya de la serie de Los Desastres de la Guerra, as&iacute; como la m&aacute;scara mortuoria de Napole&oacute;n, maquetas de la ciudad y armas utilizadas durante la batalla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no son las &uacute;nicas se&ntilde;ales que han quedado del paso de los combatientes de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo: si visitas su catedral no dejes de buscar los ca&ntilde;onazos de los proyectiles que han dejado huellas en su fachada, las cicatrices de la dureza de la contienda La Catedral de Santa Ana, que empez&oacute; a construirse en el siglo XII, es de estilo rom&aacute;nico tard&iacute;o, aunque con partes tambi&eacute;n de g&oacute;tico. Su P&oacute;rtico de Perd&oacute;n, que qued&oacute; intacto tras las guerras de primeros del siglo XIX, es toda una joya arquitect&oacute;nica del siglo XIII.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no encontrar&aacute;s retablos en esta catedral. Lo curioso es que se encontr&oacute; en la Universidad de Tuxon (Arizona, Estados Unidos). Al parecer, durante una de las restauraciones de la catedral se almacen&oacute; y nunca m&aacute;s se volvi&oacute; a montar. Interesado por la pieza, lo adquiri&oacute; un coleccionista brit&aacute;nico y finalmente cruz&oacute; el charco y apareci&oacute; en la universidad en una exposici&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Una obra del Prado, el museo del orinal y arte paleol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        La Capilla de Cerralbo, un pante&oacute;n, se construy&oacute; en el siglo XVI con la intenci&oacute;n de dar sombra a la catedral. El interior de su catedral atesora una obra de Museo del Prado:&nbsp;<em>El Ap&oacute;stol Santiago a caballo, </em>de Francisco Camilo. Esta pr&aacute;ctica, conocida como El Prado disperso, tiene el objetivo de llevar algunas de las piezas de la pinacoteca a otros lugares para dar a conocer la pintura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El Seminario Diocesano de San Cayetano, en Ciudad Rodrigo, acoge una exposici&oacute;n privada muy peculiar: un recorrido a lo largo de la historia centrado en los orinales, uno de los artefactos dom&eacute;sticos m&aacute;s utilizados en la antig&uuml;edad. La colecci&oacute;n cuenta con 1.300 orinales de m&aacute;s de 25 pa&iacute;ses, hechos con materiales diversos. Entre ellos, est&aacute; expuesto uno que data del siglo XII, el m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo hecho con metal, o el que ide&oacute; Gaud&iacute; para un marqu&eacute;s.
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                Muestra del yacimiento                            </span>
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        Al aire libre, y a unos 15 kil&oacute;metros de Ciudad Rodrigo, se puede visitar el <a href="https://siegaverde.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yacimiento Arqueol&oacute;gico de la Siega Verde</a>, Patrimonio Mundial de la Unesco y en la que podemos encontrar un conjunto de 645 figuras de hace m&aacute;s de 20.000 a&ntilde;os. El yacimiento no se descubri&oacute; hasta 1988, confundidas en parte hasta ese momento con arte pastoril. Sin embargo, se ha convertido hasta la fecha en una de las mayores muestras de arte paleol&iacute;tico (representan animales como ciervos o caballos, adem&aacute;s de signos y figuras antropom&oacute;rficas) al aire libre.
    </p><h2 class="article-text">Un pueblo con mucho teatro y una gastronom&iacute;a de lujo</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, adem&aacute;s de por su carnaval (declarado Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional), es muy conocida por albergar la Feria de Teatro de Castilla y Le&oacute;n, que se celebra cada mes de agosto y re&uacute;ne todo tipo de formatos en espect&aacute;culos en escenarios cerrados y al aire libre. As&iacute; que si piensas acercarte en verano, ya sabes que tienes una cita con la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        No puedes marcharte de Ciudad Rodrigo sin probar la carne de vaca morucha, originaria de esta zona, o el farinato. Se trata de un embutido que se prepara con pan, harina, manteca, piment&oacute;n, cebolla, aguardiente y an&iacute;s, y que se suele acompa&ntilde;ar de huevos fritos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 12:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dd5c321-e55c-4c01-9a38-a2a665026f5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La clave está en saber dónde ir: de Granada a León, pasando por Cádiz u Oviedo, estos siete destinos nacionales demuestran que la cuesta de enero no siempre tiene que frenar las ganas de cambiar de aires</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado

</p></div><p class="article-text">
        Enero no tiene por qu&eacute; ser el mes del sof&aacute; y la manta. Viajar despu&eacute;s de Navidad no es f&aacute;cil, hay muchos gastos acumulados y el comienzo del a&ntilde;o se hace cuesta arriba, pero si quieres viajar siempre hay opciones que lo ponen un poco m&aacute;s f&aacute;cil que otras. Ciudades donde el plan principal es caminar, mirar y sentarse a comer cosas ricas y aut&eacute;nticas sin arruinarse.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia est&aacute; en elegir bien. Hay lugares que funcionan especialmente bien en invierno porque no obligan a pagar entradas para disfrutar de lo esencial, porque se recorren andando y porque su oferta m&aacute;s interesante est&aacute; en la calle. En esos destinos, el dinero dura m&aacute;s y la cuesta de enero se lleva mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en este manual de resistencia viajera dejamos fuera ciudades donde el coche es imprescindible, donde &lsquo;ver lo importante&rsquo; implica encadenar visitas de pago o donde los precios no bajan ni fuera de temporada. En su lugar, proponemos siete escapadas nacionales que en enero juegan a favor del viajero: Granada, Le&oacute;n, Lugo, C&aacute;diz, &Aacute;vila, &Uacute;beda y Baeza, y Oviedo. Destinos distintos que no exigen un gran desembolso para ser disfrutados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        Granada es uno de esos destinos donde el viaje se disfruta caminando. Desde el centro hist&oacute;rico se sube al Albaic&iacute;n casi sin darse cuenta, enlazando cuestas, placetas y miradores como el de San Nicol&aacute;s o el de la Vereda de Enmedio del Sacromonte, donde la vista es el premio y no hace falta pagar nada. En enero, adem&aacute;s, el ritmo es m&aacute;s tranquilo y se puede recorrer la ciudad sin agobios tur&iacute;sticos.
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                    alt="Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada."
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                Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada.                            </span>
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        El resto del d&iacute;a se completa bajando hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el r&iacute;o Darro y perdi&eacute;ndose por las calles del centro. Comer no exige sentarse en restaurantes caros, la tradici&oacute;n granadina de acompa&ntilde;ar la bebida con tapas permite ir enlazando paradas y alargar la jornada sin disparar el presupuesto. Granada funciona en enero porque no exige grandes planes y puedes dejar la visita a la Alhambra para otra ocasi&oacute;n si no da tiempo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Le&oacute;n es una escapada ideal para enero porque concentra mucho en muy poco espacio. El casco hist&oacute;rico se recorre a pie en unas horas, y en ese recorrido aparecen algunos de sus puntos m&aacute;s reconocibles: la catedral, que impone incluso desde fuera, o la Casa Botines, que se disfruta incluso sin necesidad de entrar. No hace falta organizar visitas ni reservar nada para sentir que el viaje merece la pena.
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                La Catedral de León.                            </span>
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        La clave est&aacute; en el Barrio H&uacute;medo y sus alrededores, donde salir a tomar algo suele implicar comer mucho y bien. El sistema de &lsquo;bebida + tapa&rsquo; permite recorrer la zona a base de peque&ntilde;as paradas, sin sentarse a una comida formal ni gastar de m&aacute;s. Entre paseo y paseo, vamos pasando por calles hist&oacute;ricas, rincones con encanto como la Plaza del Grano, bares llenos de vida y una ciudad que en invierno se muestra m&aacute;s tranquila y accesible. Eso s&iacute;, que no se te olvide tu mejor ropa de abrigo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lugo</h2><p class="article-text">
        Lugo es un destino que encaja muy bien en enero porque su gran atractivo no requiere entradas ni planificaci&oacute;n. La muralla romana se puede recorrer entera caminando, con vistas distintas a cada tramo, y funciona casi como un paseo circular de m&aacute;s de 2 km. Es patrimonio de primer nivel, con 17 siglos a sus espaldas, pero integrado en la ciudad y en la vida cotidiana.
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                Lugo y su muralla.                            </span>
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        A los pies de la muralla, el casco hist&oacute;rico permite disfrutar sin gastar. Calles tranquilas, plazas peque&ntilde;as y bares donde las tapas gratis suelen acompa&ntilde;ar a la bebida hacen que comer sea sencillo y sin sobresaltos. No hay grandes reclamos tur&iacute;sticos que encarezcan la experiencia ni zonas pensadas solo para visitantes. La catedral, el parque de Rosal&iacute;a de Castro, la Plaza Mayor&hellip; Lugo es una buena opci&oacute;n para caminar, comer bien y gastar poco.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz</h2><p class="article-text">
        C&aacute;diz es uno de esos destinos que en verano pueden resultar caros, pero que en enero juegan a favor del viajero. El clima permite pasar mucho tiempo en la calle, y la ciudad se disfruta caminando de un extremo a otro sin necesidad de transporte. Aqu&iacute; el plan no es hacer cosas, sino simplemente estar para disfrutar de su ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a.
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                Cádiz y sus colores.                            </span>
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        Un paseo por la Caleta, una vuelta por el Campo del Sur, su catedral o perderse por el barrio del P&oacute;pulo ya llenan buena parte del d&iacute;a. El mercado central es otro punto clave para comer algo sin precios elevados. Y en invierno, C&aacute;diz se muestra m&aacute;s local, menos saturada y mucho m&aacute;s accesible. Es una escapada donde el dinero cunde porque el entorno lo pone f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">&Aacute;vila</h2><p class="article-text">
        &Aacute;vila es perfecta para una escapada breve en enero porque se adapta bien a un presupuesto ajustado. Es una ciudad peque&ntilde;a, muy manejable, que se recorre andando sin prisas. El fr&iacute;o reduce el turismo y deja una sensaci&oacute;n de calma que encaja bien con un viaje sencillo. Eso s&iacute;, como en Le&oacute;n, no olvides ni el gorro ni la bufanda.
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                Panorámica de Ávila.                            </span>
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        La muralla es la gran protagonista, y no hace falta pagar entrada para disfrutarla. El recorrido exterior permite verla desde todos los &aacute;ngulos y marcar la ruta de tu visita. El resto del tiempo se reparte entre calles tranquilas, miradores como el Humilladero de los cuatro postes, y paradas para comer platos contundentes a un m&oacute;dico precio. Otros puntos de inter&eacute;s como la Puerta del Alc&aacute;zar, la iglesia de San Pedro Ap&oacute;stol, el Real Monasterio de Santo Tom&aacute;s o la Bas&iacute;lica de San Vicente tambi&eacute;n ofrecen mucho sin tener que gastar.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;beda y Baeza</h2><p class="article-text">
        &Uacute;beda y Baeza van en un mismo<em> pack</em>, se entienden mejor juntas, aunque haya que desplazarse de una a la otra. Son ciudades peque&ntilde;as y muy f&aacute;ciles de recorrer a pie, donde el patrimonio est&aacute; a la vista en cada plaza y en cada calle. No hace falta entrar en todos los edificios para sentir que se est&aacute; en un lugar especial. Aqu&iacute; el Renacimiento est&aacute; al alcance de la mano.
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                Baeza monumental.                            </span>
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        Pasear por la plaza V&aacute;zquez de Molina en &Uacute;beda o por el centro hist&oacute;rico de Baeza es suficiente para entender el valor del conjunto. En invierno, adem&aacute;s, el ambiente es tranquilo y los precios se mantienen lejos de los picos tur&iacute;sticos. Comer bien es sencillo y sin men&uacute;s pensados solo para visitantes. Son destinos ideales para quien busca historia, calma y un viaje sin sobresaltos econ&oacute;micos.
    </p><h2 class="article-text">Oviedo</h2><p class="article-text">
        Oviedo es una ciudad muy agradecida para viajar en enero porque todo est&aacute; cerca y todo es bastante sencillo. El casco antiguo se recorre en poco tiempo, y a partir de ah&iacute; el plan va tomando forma poco a poco: paseos, sidrer&iacute;as, mercados y calles con vida durante todo el a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La catedral de Oviedo.                            </span>
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        La zona vieja, con la catedral como referencia, concentra buena parte del paseo, pero lo interesante est&aacute; en ir enlazando barrios y paradas como la Plaza de Alfonso II El Casto, la Plaza de Trascorrales, la Plaza de la Constituci&oacute;n, la Plaza del Font&aacute;n o el&nbsp;Campo de San Francisco. Comer no requiere grandes decisiones ni reservas, y moverse no supone ning&uacute;n gasto extra. Oviedo es una escapada c&oacute;moda y f&aacute;cil, perfecta para viajar cuando el presupuesto pone los l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Escapadas,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6d2f68-b7b8-4bbd-a402-2a787ddb3ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta años después de su llegada a la ciudad, es posible seguir sus pasos por ella a partir de sus propios textos</p><p class="subtitle">Por qué Patti Smith sigue siendo una inspiración para Rosalía y la generación Z</p></div><p class="article-text">
        Patti Smith lleg&oacute; a Nueva York cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os: una ciudad sucia, peligrosa, dif&iacute;cil, pero tambi&eacute;n llena de oportunidades para j&oacute;venes artistas que, como ella, no ten&iacute;an miedo al riesgo, al hambre o a confiar en la suerte. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ambas han seguido vidas paralelas. Nueva York, una ciudad resiliente, dispuesta a renacer y transformarse, se presenta con calles m&aacute;s limpias y seguras, pero siempre ofreciendo su cara m&aacute;s hostil a cualquiera que decida apostar all&iacute; todas sus cartas. Y en cuanto a Patti, ella es ahora la madrina del <em>punk</em>, una prol&iacute;fica escritora, un s&iacute;mbolo de lucha contra las injusticias, una superviviente de dolorosas p&eacute;rdidas, un haz de luz y esperanza para las nuevas generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A los veinte a&ntilde;os, sub&iacute; al autob&uacute;s. Llevaba mi peto, un su&eacute;ter de cuello alto negro y la vieja gabardina gris que hab&iacute;a comprado en Camden. Mi peque&ntilde;a maleta, de cuadros amarillos y rojos, conten&iacute;a algunos l&aacute;pices de dibujo, un cuaderno, Iluminaciones [de su autor favorito, Arthur Rimbaud], pocas prendas de vestir y fotos de mis hermanos. Yo era supersticiosa. Hoy era lunes; nac&iacute; un lunes. Era un buen d&iacute;a para llegar a la ciudad de Nueva York. Nadie me esperaba. Todo me aguardaba&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A sus setenta y ocho a&ntilde;os, Patti Smith contin&uacute;a como un torbellino, dispuesta a evocar los recuerdos en blanco y negro de otras &eacute;pocas y a iluminar con su optimismo el futuro. Lo hace con su gira internacional, celebrando el medio siglo de su primer &aacute;lbum <em>Horses</em> y con su nuevo texto <em>Pan de &Aacute;ngeles </em>(Lumen), su cuarto libro de memorias tras <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os,</em> <em>M Train</em> y<em> El a&ntilde;o del mono.</em> Estas obras constituyen un mapa riguroso para conocer la ciudad de Nueva York en d&eacute;cadas pasadas. Si seguimos su rastro a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas, podemos encontrar numerosos lugares que todav&iacute;a siguen en pie tras el paso del tiempo. Y es que la Nueva York de Patti Smith est&aacute; m&aacute;s viva que nunca.
    </p><h2 class="article-text">La Nueva York de los 70</h2><p class="article-text">
        <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os</em> cuenta la historia de amor y eterna amistad entre Patti Smith y el fot&oacute;grafo Robert Mapplethorpe en los 70, el comienzo de su carrera como artistas y el nacimiento del &aacute;lbum <em>Horses,</em> que cumpli&oacute; su cincuenta aniversario el pasado noviembre. Termina con la muerte de Robert, a quien dedica este libro como homenaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tompkins Square Park</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque Patti y Robert ya se hab&iacute;an encontrado un par de veces antes, el episodio en Tompkins Park, en el East Village, marc&oacute; su relaci&oacute;n para siempre. Ella, hambrienta y con la noticia de que no recibir&iacute;a su salario hasta la semana siguiente, se vio obligada a aceptar una invitaci&oacute;n a cenar con un desconocido. Al salir del restaurante, la pareja fue a dar un paseo por Tompkins Park y &eacute;l intent&oacute; convencerla de ir a tomar algo a su piso. En ese momento, Patti reconoci&oacute; a Robert cruzando el parque, se acerc&oacute; con urgencia y le suplic&oacute; hacerse pasar por su novio para despu&eacute;s abandonar a aquel extra&ntilde;o de dudosas intenciones. A partir de entonces comenz&oacute; su relaci&oacute;n, primero como pareja y despu&eacute;s como artistas y amigos inseparables. A&uacute;n hoy, Tompkins Park sigue ofreciendo un refugio a parejas, m&uacute;sicos callejeros y <em>skaters.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tompkins Square Park, Nueva York.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El hotel Chelsea y el restaurante El Quijote</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti y Robert vivieron precariamente en dos pisos del East Village hasta que se mudaron al Hotel Chelsea, conviviendo con una comunidad de j&oacute;venes artistas emergentes. All&iacute; se codearon con los poetas de la Generaci&oacute;n Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso; escritores como William S. Burroughs y Arthur C. Clarke; el dramaturgo, guionista y posterior pareja de Patti, Sam Shepard; el cineasta Sandy Daley y el pintor Salvador Dal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Observando el tr&aacute;fico que circulaba por el lobby, en el cual hab&iacute;a arte mediocre colgado de sus paredes. Piezas grandes e invasivas entregadas a Stanley Bard [co-propietario y manager del hotel Chelsea] a cambio del alquiler. El hotel es un refugio en&eacute;rgico y desesperado para montones de ni&ntilde;os con gran talento y buscavidas de toda condici&oacute;n social. Vagos con guitarra y bellezas drogadas con vestidos victorianos. Poetas yonquis, dramaturgos, cineastas arruinados y actores franceses. Todos los que pasan por aqu&iacute; son alguien, aunque no lo sean en el mundo exterior&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El Quijote, el restaurante anexo al hotel, acog&iacute;a a m&uacute;sicos c&eacute;lebres que Patti describe ocupando mesas repletas de gambas con salsa verde, paella, jarras de sangr&iacute;a y botellas de tequila. All&iacute; coincidi&oacute; con Janis Joplin, Jimi Hendrix y Andy Warhol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras una profunda remodelaci&oacute;n, el hotel y el restaurante han perdido el aire decadente que describ&iacute;a Patti, luciendo ahora una decoraci&oacute;n lujosa. Aun as&iacute;, siguen funcionando, y todav&iacute;a se pueden encontrar algunas personas famosas que siguen el rastro de aquellos iconos del arte que una vez tambi&eacute;n comieron y descansaron aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Hotel Chelsea.                            </span>
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                                    <li>Coney Island</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Coney Island era uno de los destinos favoritos de Robert y Patti. All&iacute; acud&iacute;an todos los a&ntilde;os para celebrar su aniversario cuando a&uacute;n eran pareja y despu&eacute;s, solo para pasar un buen rato, caminar por el paseo mar&iacute;timo, tomar un perrito caliente y hacerse la foto de rigor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Saint Mark's Church</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Saint Mark's Church, la iglesia episcopaliana del Bowery con m&aacute;s de 350 a&ntilde;os de historia, fue el primer lugar donde Patti ley&oacute; sus poemas en p&uacute;blico. Ocurri&oacute; el 10 de febrero de 1971, como telonera para el poeta Gerard Malanga. Animada por Robert y acompa&ntilde;ada por su amigo y guitarrista Lenny Kaye decidi&oacute; hacer un recital transgresor. Acompa&ntilde;ada de m&uacute;sica, comenz&oacute; con su famosa frase: &ldquo;Jes&uacute;s muri&oacute; por los pecados de otra persona, pero no por los m&iacute;os.&rdquo; Y termin&oacute; con el sonido de la guitarra simulando un accidente de tr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel hito es considerado como la primera<em> performance</em> de <em>rock and roll</em> con poes&iacute;a en la historia, un cruce de g&eacute;neros que la definir&iacute;a como artista. En la actualidad, restaurada tras el incendio del 78, la iglesia acoge recitales de poes&iacute;a gracias al Poetry Project. All&iacute; se dan cursos, se celebran memoriales y sus puertas siempre est&aacute;n abiertas a cualquiera que quiera compartir su arte, tal como hizo en su d&iacute;a una Patti Smith que, pese a la timidez inicial, cosech&oacute; un gran &eacute;xito con aquella primera actuaci&oacute;n.
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                    alt="Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;."
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            <span class="title">
                Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;.                            </span>
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                                    <li>El club CBGB</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su debut en Saint Mark's Church, Patti form&oacute; The Patti Smith Group con su amigo el guitarrista Lenny Kaye y juntos comenzaron a tocar en el legendario club CBGB. Hoy d&iacute;a es una tienda de ropa cara, con el suelo impecable y los productos expuestos de forma exquisita. Pero el local sigue siendo el mismo: conserva su diminuto escenario, un <em>pinball,</em> pero lo m&aacute;s llamativo son sus paredes, una reliquia visual con millones de carteles y pegatinas ro&ntilde;osas que anuncian conciertos de rock de bandas clave del punk neoyorquino, como Los Ramones, Blondie o Television, por nombrar solo algunos.
    </p><p class="article-text">
        A Bob Dylan ya lo admiraba, pero lo conoci&oacute; una noche tocando en el CBGB:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La noche, como se suele decir, fue la joya de la corona. Tocamos al un&iacute;sono, y el ritmo y la intensidad de la banda nos elevaron a otra dimensi&oacute;n. A pesar de todo aquel remolino, pude sentir otra presencia tan certeramente como el conejo percibe al sabueso. &Eacute;l estaba all&iacute;. De repente comprend&iacute; la naturaleza del aire el&eacute;ctrico. Bob Dylan hab&iacute;a entrado en el club. Esto tuvo un efecto extra&ntilde;o en m&iacute;. En lugar de sentirme intimidada, sent&iacute; un poder, quiz&aacute;s el suyo; pero tambi&eacute;n sent&iacute; mi propio valor y el valor de mi banda. Para m&iacute;, aquella fue una noche de iniciaci&oacute;n, donde ten&iacute;a que convertirme plenamente en m&iacute; misma en presencia de aquel a quien hab&iacute;a tomado como modelo&rdquo;.</em>
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            <span class="title">
                La tienda John Varvatos, antiguo club CBGB.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Los estudios de m&uacute;sica Electric Lady</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los estudios Electric Lady, fundados por Jimi Hendrix, fueron el lugar donde The Patti Smith Group grab&oacute; su primer disco, <em>Horses.</em> A&ntilde;os atr&aacute;s, Patti tuvo la suerte de intercambiar unas palabras con su fundador, a quien siempre ha profesado gran respeto y devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pas&oacute; un rato conmigo en las escaleras y me cont&oacute; su visi&oacute;n de lo que quer&iacute;a hacer con el estudio. So&ntilde;aba con reunir a m&uacute;sicos de todo el mundo en Woodstock y se sentar&iacute;an en un campo en c&iacute;rculo a tocar y tocar. No importaba qu&eacute; tonalidad, qu&eacute; ritmo o qu&eacute; melod&iacute;a, seguir&iacute;an tocando a trav&eacute;s de su disonancia hasta que encontraran un lenguaje com&uacute;n. Finalmente grabar&iacute;an este lenguaje abstracto universal de la m&uacute;sica en su nuevo estudio. 'El lenguaje de la paz. &iquest;Lo pillas?' Lo pill&eacute;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de Electric Lady, adem&aacute;s de Patti Smith, tambi&eacute;n grabaron The Kiss, Led Zeppelin, Stevie Wonder o David Bowie. Tras sus disuasorias puertas de espejo a&uacute;n hoy se graban muchos de los &aacute;lbumes de los artistas actuales m&aacute;s famosos como Kendrick Lamar, Rosal&iacute;a, Bad Bunny, Taylor Swift o Lana del Rey.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los estudios Electric Lady fundados por Jimi Hendrix.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Greenwich Village a su <em>bungalow</em> en Rockaway</h2><p class="article-text">
        <em>M Train</em>&nbsp;es una colecci&oacute;n de historias sobre la vida de Patti Smith en el Greenwich Village, tras la muerte de su marido Fred <em>Sonic </em>Smith as&iacute; como recuerdos de su vida com&uacute;n en Detroit. El libro tambi&eacute;n habla del <em>bungalow</em> que se compr&oacute; en la playa de Rockaway y sus viajes a Islandia, M&eacute;xico, Espa&ntilde;a o Jap&oacute;n. Las Polaroid de Patti se entrelazan con el relato de sus recuerdos y de sus sue&ntilde;os. Ocurre de forma fluida, como un tren que nunca pierde ritmo a pesar de sus numerosas paradas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Greenwich Village</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti Smith es supersticiosa, cree en talismanes y rituales. Pero por encima de todo, cree en la rutina que repite cada ma&ntilde;ana en <em>M train</em>: levantarse, dar de comer a los gatos, ir a la cafeter&iacute;a &lsquo;Ino a tomar su caf&eacute; negro, sentarse en la mesa de la ventana y escribir sin descanso ni interrupciones. Aunque el caf&eacute; es ahora un restaurante italiano de puerta roja, flores y lucecitas en la fachada, podemos imaginarnos a Patti escribiendo en su lugar favorito, mirando el ajetreo de la calle a trav&eacute;s del cristal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Restaurante Cotenna, el antiguo Café ‘Ino en Greenwich Village.                            </span>
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        Para los d&iacute;as en los que su mesa no estaba disponible, la escritora ten&iacute;a un plan B, el Caf&eacute; Dante, que hoy es una bulliciosa cocteler&iacute;a que tambi&eacute;n ofrece comida italiana. Ambos se encuentran en Greenwich Village, el barrio que en su momento acogi&oacute; a tantos artistas y que hoy est&aacute; gentrificado a causa de los turistas, n&oacute;madas digitales y neoyorquinos de clase alta.
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                Café Dante, en Greenwich Village.                            </span>
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                                    <li>El <em>bungalow</em> en la playa de Rockaway</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En una de sus visitas a la playa de Rockaway, en Queens, Patti se enamora del paseo mar&iacute;timo, al que ella misma califica como uno de los m&aacute;s bellos del mundo. Y en un impulso, decide comprarse un<em> bungalow </em>cerca del mar, un lugar tranquilo donde escribir y centrarse en sus proyectos. Este <em>bungalow</em> se convertir&aacute; en un s&iacute;mbolo de resiliencia, como la misma Patti Smith, capaz de aguantar en pie tras el hurac&aacute;n Sandy, que arrasar&aacute; con su precioso paseo mar&iacute;timo y muchas de las viviendas de alrededor.&nbsp;
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; 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font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de This is Patti Smith (@thisispattismith)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">La escritura como forma de salvaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de las dolorosas p&eacute;rdidas sufridas en un corto espacio de tiempo &mdash;su mejor amigo Robert Mapplethorpe, su marido Fred y su hermano Todd&mdash; Patti Smith consigue recomponer su vida y salir de la tristeza gracias a la escritura. Sus tres libros de memorias, incluyendo el reciente <em>Pan de &Aacute;ngeles,</em> funcionan como un mapa emocional que traza su dolor y su recuperaci&oacute;n, convirtiendo el acto de escribir en un ritual ineludible.
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            <span class="title">
                La literatura de Patti Smith en Strand, una de las librerías en las que trabajó en los 70.                            </span>
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        Al seguir su rastro a trav&eacute;s de sus tres obras &mdash;desde el Tompkins Square Park de su juventud hasta su refugio en Rockaway&mdash;, comprobamos que los lugares que definieron a Patti Smith siguen en pie, y su legado est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca.
    </p><p class="article-text">
        El lanzamiento de su &uacute;ltimo libro coincidi&oacute; con un momento de gran simbolismo. La presentaci&oacute;n de <em>Pan de &Aacute;ngeles</em> fue el 4 de noviembre, fecha que conmemora el cumplea&ntilde;os de Robert Mapplethorpe y el aniversario de la muerte de su marido Fred, adem&aacute;s de ser el 50 aniversario de <em>Horses.</em> Y, como no pod&iacute;a ser de otra forma, la presentaci&oacute;n tuvo lugar en su querida Nueva York donde ahora reside, una ciudad que se reescribe continuamente y sigue resistiendo a los embates del tiempo, igual que la indomable y esperanzadora figura de Patti Smith.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 21:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Literatura,Artistas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6db6d69-b73c-46c3-b5da-58b111e319e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante décadas resurge hoy al servicio del turismo</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        La Roma del C&eacute;sar, la Atenas de S&oacute;crates, el Dubl&iacute;n de Joyce o la Praga de Franz Kafka. Hay ciudades que parecen haber estado siempre unidas a sus personajes m&aacute;s ic&oacute;nicos y, sin embargo, la capital checa no siempre fue as&iacute;. Hasta el 2000, ninguna calle de Praga llevaba el nombre del checo m&aacute;s famoso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajamos hasta all&iacute; para recorrer sus pasos pero tambi&eacute;n su olvido. Para entender en qu&eacute; se ha convertido la Praga de los laberintos kafkianos y en qu&eacute; se ha transformado el Kafka de este enclave tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hab&eacute;is caminado alguna vez por el centro de Praga, por sus callejuelas medievales de piedra oscura, sabr&eacute;is que puede llegar a parecer un laberinto sombr&iacute;o&rdquo;, dice Javier Pe&ntilde;a en <a href="https://podscan.fm/podcasts/grandes-infelices/episodes/27-franz-kafka-grandes-infelices-luces-y-sombras-de-grandes-novelistas" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este genial episodio de Grandes Infelices</a>. Un siglo despu&eacute;s, cuesta reconocer la Praga asfixiante y claustrof&oacute;bica en sus calles bulliciosas con aroma a manzana asada. Hoy, las tiendas de cannabis y cucuruchos de sabores se mezclan con otras de matrioskas donde Messi comparte balda con Putin y Netanyahu.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Plaza de la Ciudad Vieja.                            </span>
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        En cada esquina, locales de masaje tailand&eacute;s se integran en edificios modernistas bajo las quejas de sus habitantes al ver la ciudad imperial devorada por la mano que les da de comer: la del turismo.
    </p><h2 class="article-text">Praga, el laberinto</h2><p class="article-text">
        Para experimentar la claustrofobia kafkiana, har&aacute; falta alejarse de los circuitos principales. Entrada la noche, nos dirigimos a la parte alta de la ciudad guiados por la silueta afilada del castillo: la luz tenue de las farolas &ndash;muchas a&uacute;n de gas&ndash; y torres g&oacute;ticas que parecen vigilarnos.
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            <span class="title">
                Antiguas escaleras del castillo.                            </span>
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        Es entonces cuando empezamos a experimentar la angustia de su atm&oacute;sfera atrapante. Como si nos adentr&aacute;semos en una pel&iacute;cula de Dr&aacute;cula o si Jack el Destripador nos esperase agazapado tras la esquina. La belleza de la Praga imperial puede resultar tenebrosa. Bajo la niebla, la ciudad desaparece tras el &uacute;ltimo puente que alcanza la vista y el mundo parece no existir m&aacute;s all&aacute; de su castillo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, aunque Kafka no concretaba los lugares de sus historias para convertirlos en universales, este castillo inspir&oacute; su novela hom&oacute;nima. Tras pasar el puente Carlos, tambi&eacute;n presente en sus cartas y relatos, llegamos al castillo &ndash;en uso&ndash; m&aacute;s antiguo del mundo. Un verdadero s&iacute;mbolo del poder que ha funcionado como sede de emperadores y presidentes, omnipresente a lo largo de la ciudad donde se impone con su presencia dominante.
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                Castillo de Bohemia en Praga.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la historia de este complejo monumental &ndash;al que volvemos al d&iacute;a siguiente&ndash; la ciudad parece encontrarse con el autor en una b&uacute;squeda constante de identidad negada por un poder que, a pesar de su grandeza, no le concedi&oacute; el lugar que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A escasos minutos, encontramos el denominado &lsquo;Callej&oacute;n del oro&rsquo; desde que un rey envi&oacute; all&iacute; a los mejores alquimistas para buscar la f&oacute;rmula de ese metal precioso. Entre sus diminutos apartamentos, hoy recreados con muebles de la &eacute;poca, encontramos hogares de orfebres y costureras junto a la librer&iacute;a donde Kafka se refugi&oacute; del ruido de la ciudad para escribir algunos de sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas paradojas de este viaje esta ser&aacute; la primera. Y es que, de tantas casas que habit&oacute;, la &uacute;nica que es posible visitar ser&aacute; en la que solo pas&oacute; algunas tardes, hoy convertida en comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Número 22 del Callejón del oro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El c&iacute;rculo kafkiano</h2><p class="article-text">
        Volvemos a la parte baja para recorrer los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja: el punto conc&eacute;ntrico que Kafka llam&oacute; &ldquo;el c&iacute;rculo&rdquo; donde transcurri&oacute; casi toda su vida &ndash;algo que, sin duda, aument&oacute; su sensaci&oacute;n de aprisionamiento. La Casa del Minuto, la Casa Oppelt o el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; secundaria y su padre tuvo una mercer&iacute;a, forman hoy parte del tejido urbano m&aacute;s transitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de esta plaza, locales y visitantes se cruzan entre edificios g&oacute;ticos y modernistas ocupados por comercios de est&eacute;tica <em>kitsch, </em>tiendas de lujo y tours guiados con paraguas llamativos. Una ciudad viva, boyante y bien conservada que, sin embargo, roza el sacrilegio.
    </p><p class="article-text">
        A escasos pasos de la plaza, llegamos a la casa natal del escritor en la esquina que marcaba el l&iacute;mite del barrio jud&iacute;o. Josefov hab&iacute;a dejado de ser un gueto para empezar a convertirse en el barrio de edificios <em>art nouveau </em>que hoy aloja las tiendas m&aacute;s caras de la Rep&uacute;blica Checa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Casa natal de Franz Kafka, destruida posteriormente en un incendio.                            </span>
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        Entre sinagogas, un cementerio, tiendas <em>kosher</em> y lujosos edificios, surge otra paradoja. Tras las deportaciones y exterminios &ndash;entre ellos, los de la familia de Kafka&ndash; apenas doscientos jud&iacute;os viven hoy en este barrio desbordado de turistas.
    </p><h2 class="article-text">El hogar de los intelectuales</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a en la capital, desayunamos en uno de sus cl&aacute;sicos caf&eacute;s. A diferencia de sus vecinos vieneses, los caf&eacute;s de Praga tuvieron un aire m&aacute;s bohemio, frecuentados por c&iacute;rculos muy reducidos de intelectuales germanoparlantes. Ese ambiente, intensamente intelectual, termin&oacute; de situar a Kafka en lo que en literatura se conoce como el <a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>triple ghetto</em></a><a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ser<em> </em>un jud&iacute;o que hablaba alem&aacute;n y escrib&iacute;a textos al alcance de muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        El Caf&eacute; Louvre, con techos altos y camareros con chaleco que sirven desayunos generosos &ndash;huevo pochado, panecillos de an&iacute;s y queso de untar&ndash; muestra en la entrada fotograf&iacute;as de sus antiguos contertulios: Einstein, Freud y Kafka.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Café Louvre, Praga.                            </span>
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        Menos elegante y cerrado a disposici&oacute;n del Ministerio de Interior encontraremos otro de los caf&eacute;s favoritos del autor. El Caf&eacute; Arco, hoy con aire desangelado, ser&iacute;a considerado la sede intelectual del <em>triple ghetto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a llamarnos la atenci&oacute;n lo reducido del c&iacute;rculo en el que se movi&oacute; el autor al descubrir que este caf&eacute; se encuentra a dos manzanas de la oficina donde trabaj&oacute; casi toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta elegante fachada modernista, hoy convertida en hotel, germinar&aacute; el elemento m&aacute;s reconocible entre los <em>leitmotivs</em> de Kafka: el aparato burocr&aacute;tico. En la Praga del Imperio austroh&uacute;ngaro, que administraba la multitud de pueblos y lenguas que la compon&iacute;an con procesos extremadamente jer&aacute;rquicos, lentos y excesivos, el epicentro kafkiano del sinsentido y la burocracia se situ&oacute; en los no menos burocr&aacute;ticos procesos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros donde trabaj&oacute; durante catorce a&ntilde;os.
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                Antigua sede de la Compañía de Seguros en Na Porci 7.                            </span>
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        Kafka hab&iacute;a conseguido un horario de ma&ntilde;ana para dedicar sus tardes a escribir y un sueldo que le permiti&oacute; alquilar un apartamento en uno de los palacios m&aacute;s hermosos de la ciudad, Sch&ouml;nborn. Sin embargo, su felicidad no durar&iacute;a mucho. Ese mismo a&ntilde;o, descubrir&aacute; que padece tuberculosis y dejar&aacute; su apartamento para volver a casa de sus padres y al peque&ntilde;o c&iacute;rculo que encerr&oacute; su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 1924, Kafka morir&iacute;a sin saber que pasar&iacute;a el resto de sus d&iacute;as junto a su padre, el hombre a quien culp&oacute; de todas sus desgracias. Hoy es posible visitar la tumba familiar en el Nuevo cementerio jud&iacute;o, esta vez s&iacute;, alejado del c&iacute;rculo.
    </p><h2 class="article-text">Kafka y la Praga comunista</h2><p class="article-text">
        Nos trasladamos a la zona de la ciudad nueva, con avenidas m&aacute;s amplias que mezclan iglesias barrocas con bloques de estilo comunista. Junto a la Plaza de Wenceslao, el Museo de la Guerra Fr&iacute;a es tan dif&iacute;cil de localizar que pensaremos que estamos en el sitio equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escondido bajo el Jalta Hotel, este refugio nuclear permit&iacute;a espiar a los hu&eacute;spedes occidentales. En el subsuelo del hotel, que sigue en funcionamiento, el aire se vuelve m&aacute;s espeso. All&iacute;, es posible introducirse por el t&uacute;nel de salida, ver aparatos y armamento de la &eacute;poca, o aprender sobre estrategia militar e historia del pa&iacute;s en este laberinto subterr&aacute;neo tan oculto como lo estuvo el escritor durante a&ntilde;os.
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                    alt="Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada."
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            <span class="title">
                Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada.                            </span>
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        Bajo el r&eacute;gimen comunista, el espacio literario qued&oacute; reducido al realismo socialista, lejos de un Kafka catalogado de burgu&eacute;s y decadente. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, sus textos ser&aacute;n reinterpretados como una cr&iacute;tica al aparato estatal y reivindicados por marxistas, pero esto no durar&iacute;a demasiado. La invasi&oacute;n de la URSS un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a colocar a Kafka como una lectura demasiado ambigua para un r&eacute;gimen que decidir&aacute; no celebrarlo.
    </p><h2 class="article-text">Del olvido al homenaje</h2><p class="article-text">
        Si algo ha llamado la atenci&oacute;n de esa prolongada ausencia de Kafka en su ciudad es el periodo posterior al comunismo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; tras 1989? &iquest;Por qu&eacute; tardar&iacute;an m&aacute;s de quince a&ntilde;os en honrar su nombre? En 1990, la Sociedad Franz Kafka se abre con la intenci&oacute;n de que el autor pasase a ser considerado parte del contexto cultural checo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n pasar&iacute;an trece a&ntilde;os hasta la primera escultura que reconoce figura y obra. El motivo de este olvido: casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto el <em>triple ghetto</em> todav&iacute;a no le hab&iacute;a abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaba a Praga el Museo Kafka, sin una clara fecha de t&eacute;rmino. Hab&iacute;a nacido como exposici&oacute;n temporal en Barcelona, lo que da lugar a una propuesta m&aacute;s pl&aacute;stica que documental donde pasillos con archivadores se cruzan con proyecciones de la ciudad, influencias o prometidas del autor en salas oscuras de techos bajos y luces c&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este extra&ntilde;o edificio dise&ntilde;ado como un laberinto circular sin ventanas donde se pierde la orientaci&oacute;n, toda la existencia de Kafka parece girar en torno a su relaci&oacute;n con la figura autoritaria del patriarca&rdquo;, escribe Vanessa Springora en<em> El nombre del padre,</em> una novela hipn&oacute;tica sobre un viaje en busca de sus or&iacute;genes, su patria y su propia arquitectura de la autoridad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Interior del Museo Kafka.                            </span>
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        El resultado es un juego de luces y sombras que nos devuelve a Kafka a trav&eacute;s de un estado emocional. La escasez de objetos personales conservados, m&aacute;s all&aacute; de primeras ediciones, correspondencia, dibujos y documentos del autor hacen que cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, este persista como &uacute;nico lugar de la ciudad donde es posible profundizar sobre su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la etiqueta &ldquo;Kafka&rdquo; esconde hoy m&aacute;s trampas para turistas que homenaje a su figura. Junto a la casa donde naci&oacute;, una exhibici&oacute;n que nada tiene que ver con el autor confunde al visitante bajo el nombre de &lsquo;World of Franz Kafka&rsquo;, lo que le ha supuesto cientos de cr&iacute;ticas de gu&iacute;as y turistas estafados.
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                Tienda de souvenirs.                            </span>
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        Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante d&eacute;cadas resurge hoy al servicio del turismo. Un cambio de paradigma que se hace a&uacute;n m&aacute;s visible con el estreno del biopic <em>Franz, </em>de Agnieszka Holland, que llegar&aacute; a finales de enero a las pantallas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as por la capital checa son suficientes para entender que su nombre es hoy el reclamo perfecto para caf&eacute;s y tiendas de <em>souvenirs. </em>El autor del <em>triple ghetto</em> luce en postales, imanes de nevera y camisetas que, lejos de hablar de su obra, le han convertido en un hombre devorado por su met&aacute;fora. Una silueta que pasea por una ciudad donde, hasta hace poco, no era m&aacute;s que un invitado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República Checa,Literatura,Kafka,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cbd1c27-cbf5-4505-9105-680f58e7afef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo parques, en colinas o junto al mar, los búnkeres de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial siguen ahí
</p><p class="subtitle">Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas</p></div><p class="article-text">
        Un b&uacute;nker es, en esencia, una construcci&oacute;n defensiva dise&ntilde;ada para resistir ataques, especialmente bombardeos. Levantados en hormig&oacute;n y, en muchos casos, parcialmente enterrados o camuflados, estos espacios formaban parte de sistemas militares pensados para proteger tropas, controlar el territorio o mantener posiciones estrat&eacute;gicas. En Espa&ntilde;a, la Guerra Civil dej&oacute; infinidad de estas estructuras repartidas por todo el pa&iacute;s, a las que se sumaron otras levantadas durante los a&ntilde;os posteriores, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial y el temor a una posible invasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los que se conservan hoy poco tienen que ver con su funci&oacute;n original. Ya no son instalaciones operativas ni espacios restringidos, sino restos hist&oacute;ricos en distintos estados de conservaci&oacute;n: algunos restaurados y se&ntilde;alizados, otros integrados en rutas o directamente abandonados en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todos permiten acercarse de forma bastante directa a c&oacute;mo se organizaba la defensa en aquellos a&ntilde;os, lejos de los b&uacute;nkeres actuales que siguen activos, como el de La Moncloa o la Base A&eacute;rea de Torrej&oacute;n de Ardoz, que, por motivos evidentes, no se pueden visitar.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hay ejemplos muy conocidos, como el b&uacute;nker de El Capricho, en Madrid, el Blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo, el del Carmel o el de Santa Susanna en Barcelona, o el de Santa &Uacute;rsula, en Tenerife. A partir de ah&iacute;, la lista crece con casos como los b&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P. en los Pirineos, los de Los Molinos, tambi&eacute;n en Madrid, los del Campo de Gibraltar, en C&aacute;diz, los del Alamillo, en C&oacute;rdoba, o el del Z&uacute;jar, en Badajoz. Y aunque parezcan muchos, son solo una parte de un conjunto mucho m&aacute;s amplio, repartido por pr&aacute;cticamente todo el territorio nacional.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Capricho (Madrid)</h2><p class="article-text">
        Enterrado a 15 metros de profundidad bajo el Parque de El Capricho, este b&uacute;nker fue uno de los centros neur&aacute;lgicos del mando republicano durante la Guerra Civil. Su construcci&oacute;n comenz&oacute; en 1937, cuando se decidi&oacute; trasladar el Cuartel General del Ej&eacute;rcito del Centro fuera del n&uacute;cleo urbano de Madrid, buscando un emplazamiento m&aacute;s seguro y mejor protegido frente a los bombardeos. All&iacute; se instalaron el general Jos&eacute; Miaja y, posteriormente, el coronel Segismundo Casado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Interior del búnker de El Capricho, en Madrid.                            </span>
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        El complejo, de unos 2.000 metros cuadrados, estaba preparado para albergar a unas 200 personas y contaba con sistemas aut&oacute;nomos de ventilaci&oacute;n, suministro de agua, generaci&oacute;n el&eacute;ctrica y evacuaci&oacute;n de residuos. Dise&ntilde;ado incluso para resistir ataques con gas, llama la atenci&oacute;n por su buen estado de conservaci&oacute;n. Hoy se puede visitar mediante <a href="https://patrimonioypaisaje.madrid.es/portales/monumenta/es/En-portada/Pasea-Madrid-2026/?vgnextfmt=default&amp;vgnextoid=8f472b1f16ba3910VgnVCM2000001f4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=e89c3cb702aa4510VgnVCM1000008a4a900aRCRD" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas guiadas gratuitas</a>, lo que permite recorrer un espacio que apenas ha cambiado desde su construcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Blockhaus 13 (Colmenar del Arroyo, Madrid)</h2><p class="article-text">
        A unos dos kil&oacute;metros del casco urbano de Colmenar del Arroyo se encuentra el Blockhaus 13, una fortificaci&oacute;n de hormig&oacute;n armado construida en 1938 por el bando sublevado. Formaba parte de un plan m&aacute;s amplio para reforzar la defensa de las carreteras en la zona, ante la posibilidad de una ofensiva republicana en el frente central. De los 18 fortines proyectados, este fue el &uacute;nico que lleg&oacute; a completarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Blockhaus 13, en Colmenar del Arroyo (Madrid)                            </span>
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        La estructura, de unos 10 metros de di&aacute;metro, se organiza en torno a un cuerpo principal conectado con otros cuatro nidos de menor tama&ntilde;o, todos ellos con troneras que permiten cubrir el terreno en todas direcciones. Su dise&ntilde;o responde a una l&oacute;gica defensiva muy clara: resistir impactos y mantener la posici&oacute;n con el menor n&uacute;mero posible de efectivos. Hoy est&aacute; protegido como Bien de Inter&eacute;s Cultural y es uno de los ejemplos m&aacute;s representativos de arquitectura militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Carmel (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        Aunque popularmente se conocen como &ldquo;b&uacute;nkeres&rdquo;, en la cima del Tur&oacute; de la Rovira no hubo un b&uacute;nker como tal, sino una bater&iacute;a antia&eacute;rea construida en 1938 para defender Barcelona de los bombardeos. Desde este punto, a 262 metros de altitud, se instalaron cuatro ca&ntilde;ones que permit&iacute;an cubrir buena parte del cielo de la ciudad, en un momento en el que la aviaci&oacute;n italiana castigaba la capital catalana con ataques constantes.
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            <span class="title">
                Barcelona desde el Mirador del Carmel.                            </span>
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        Tras la guerra, la zona qued&oacute; abandonada y acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un asentamiento de barracas que se mantuvo durante d&eacute;cadas. No fue hasta los a&ntilde;os previos a los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 cuando se desmantel&oacute; ese n&uacute;cleo y el espacio empez&oacute; a transformarse. Hoy, los restos de aquellas instalaciones militares conviven con uno de los miradores m&aacute;s frecuentados de Barcelona, con vistas completas sobre el entramado urbano y el litoral.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa Susanna (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        En la playa de les Dunes, en Santa Susanna, se conserva uno de los b&uacute;nkeres construidos en la costa del Maresme durante la Guerra Civil. Formaba parte de una red de fortificaciones impulsada por la Rep&uacute;blica para vigilar el litoral y protegerse de los bombardeos que part&iacute;an desde Mallorca, as&iacute; como de posibles desembarcos.
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                Búnker de Santa Susanna.                            </span>
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        Levantado en 1938 en hormig&oacute;n armado, el b&uacute;nker cuenta con varias aberturas orientadas hacia el mar para el uso de ametralladoras y observaci&oacute;n. Tras la guerra, fue reutilizado como punto de vigilancia y, m&aacute;s tarde, incluso como vivienda. Con el paso del tiempo qued&oacute; abandonado hasta que fue restaurado y se&ntilde;alizado, convirti&eacute;ndose en uno de los ejemplos mejor conservados de esta l&iacute;nea defensiva y en un elemento visitable dentro del patrimonio local.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa &Uacute;rsula (Tenerife)</h2><p class="article-text">
        En la urbanizaci&oacute;n de La Quinta, en el municipio de Santa &Uacute;rsula, se levanta este b&uacute;nker construido en 1942, ya en plena Segunda Guerra Mundial. Aunque Espa&ntilde;a se manten&iacute;a oficialmente neutral, el r&eacute;gimen franquista impuls&oacute; la construcci&oacute;n de defensas en puntos estrat&eacute;gicos, como la costa norte de Tenerife, ante la posibilidad de una invasi&oacute;n aliada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Búnker de Santa Úrsula, en Tenerife.                            </span>
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        La estructura, m&aacute;s peque&ntilde;a que otras de la isla, cuenta con dos accesos y varios nidos de ametralladora orientados hacia el mar. Nunca lleg&oacute; a entrar en combate y, con el paso de las d&eacute;cadas, qued&oacute; en desuso y en un estado de deterioro notable. En la actualidad, existen planes para recuperarlo y convertirlo en un mirador p&uacute;blico, lo que permitir&iacute;a poner en valor tanto su historia como su ubicaci&oacute;n, con vistas sobre los acantilados de la costa de Acentejo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P (Pirineos)</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los Pirineos se extiende una de las mayores redes de fortificaci&oacute;n de Europa occidental: la conocida como L&iacute;nea P. Impulsada en la d&eacute;cada de 1940, contemplaba la construcci&oacute;n de miles de b&uacute;nkeres a lo largo de los m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros de frontera con Francia, desde el Mediterr&aacute;neo hasta el Pa&iacute;s Vasco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los Pirineos desde el interior de un búnker de la Línea P.                            </span>
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        El objetivo era preparar una defensa ante una posible invasi&oacute;n tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y de paso controlar infiltraciones del maquis. Aunque se proyectaron m&aacute;s de 10.000 estructuras, se llegaron a construir entre 6.000 y 8.000, muchas de ellas sin llegar a completarse del todo. Inclu&iacute;an casamatas, refugios subterr&aacute;neos, t&uacute;neles y puestos de observaci&oacute;n conectados por caminos militares. Hoy, muchos de estos b&uacute;nkeres permanecen dispersos por las monta&ntilde;as de Catalunya, Arag&oacute;n, Navarra y Pa&iacute;s Vasco, y los puedes encontrar en municipios como Canfranc, Jaca, Biescas, Ribes de Freser, Camprodon, Valle de Roncal, Puerto de Izpegi, Oiartzun o Ir&uacute;n, a menudo integrados en rutas de senderismo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de Los Molinos (Madrid)</h2><p class="article-text">
        En la Sierra de Guadarrama, el municipio de Los Molinos conserva un conjunto de fortificaciones vinculadas al frente que se mantuvo pr&aacute;cticamente estable durante toda la Guerra Civil. En esta zona se construy&oacute; una segunda l&iacute;nea defensiva republicana que, al no entrar en combate directo, ha llegado en buen estado hasta nuestros d&iacute;as.
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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres de Los Molinos, en Madrid.                            </span>
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        La ruta permite recorrer hasta diez casamatas levantadas entre 1937 y 1939, construidas en hormig&oacute;n armado y reforzadas con piedra para facilitar su camuflaje. Estas estructuras cuentan con troneras orientadas al frente, accesos a trav&eacute;s de trincheras y elementos dise&ntilde;ados para resistir impactos. Hoy forman parte de un itinerario se&ntilde;alizado que combina paisaje de monta&ntilde;a y memoria hist&oacute;rica, con paneles informativos que explican su funci&oacute;n original.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Campo de Gibraltar (C&aacute;diz)</h2><p class="article-text">
        En el litoral gaditano, entre San Roque y Conil, se despliega la conocida como Muralla del Estrecho, un sistema defensivo formado por m&aacute;s de 500 b&uacute;nkeres construidos a partir de 1939. Su funci&oacute;n era proteger la costa ante un posible ataque aliado, especialmente desde Gibraltar, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
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                Uno de los búnkeres de Campos de Gibraltar.                            </span>
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        Estas estructuras, que incluyen nidos de ametralladoras, fortines y casamatas, fueron levantadas en gran parte por presos republicanos. Hoy se reparten por distintos puntos del Campo de Gibraltar, desde Tarifa hasta Algeciras, muchas veces integradas en el paisaje o visibles en playas y zonas naturales. Algunas asociaciones organizan visitas guiadas, como la Asociaci&oacute;n Cultural Ruta de los B&uacute;nkeres, para dar a conocer este conjunto.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Alamillo (C&oacute;rdoba)</h2><p class="article-text">
        En el t&eacute;rmino municipal de Luque, junto a la actual V&iacute;a Verde del Aceite, se encuentra un conjunto de fortificaciones levantadas a finales de la Guerra Civil para controlar este sector del frente. Se trata de un complejo formado por casamatas, trincheras, galer&iacute;as subterr&aacute;neas y puestos de observaci&oacute;n, situado en un cerro rodeado de olivares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres del Alamillo, en la provincia de Córdoba.                            </span>
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        Estas estructuras respond&iacute;an a la necesidad de vigilar las comunicaciones entre C&oacute;rdoba y Ja&eacute;n, en una zona especialmente sensible durante el conflicto. Hoy, el enclave ha sido recuperado como ruta visitable, con paneles interpretativos que explican tanto el contexto hist&oacute;rico como las caracter&iacute;sticas de cada elemento.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Z&uacute;jar (Badajoz)</h2><p class="article-text">
        En la comarca de La Serena, cerca del r&iacute;o Z&uacute;jar, se conserva este b&uacute;nker construido en 1938 por el bando sublevado para proteger una l&iacute;nea clave de suministros. Su dise&ntilde;o, con planta lobulada, permit&iacute;a ampliar los &aacute;ngulos de tiro de las ametralladoras y cubrir mejor el terreno circundante.
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            <span class="title">
                El búnker del Zújar, en Badajoz.                            </span>
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        Levantado en hormig&oacute;n armado y camuflado originalmente con tierra para dificultar su detecci&oacute;n desde el aire, formaba parte de un sistema defensivo vinculado a las operaciones en esta zona durante la guerra. En la actualidad, se puede acceder a sus inmediaciones a trav&eacute;s de una ruta se&ntilde;alizada que combina el inter&eacute;s hist&oacute;rico con el entorno natural del valle del Z&uacute;jar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Historia,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b6c06d-ebd1-4f58-87e4-3d2d0d51d6fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay destinos que ganan mucho si se visitan en el momento adecuado, ya sea por el clima, por un evento concreto o por algo que solo ocurre una vez al año. Este calendario viajero propone doce lugares pensados para disfrutarlos justo cuando toca
</p><p class="subtitle">20 regalos prácticos e infalibles para gente a la que le gusta viajar</p></div><p class="article-text">
        Un viaje puede cambiar mucho dependiendo de cu&aacute;ndo lo hagamos. Hay ciudades que en pleno verano resultan agotadoras. Paisajes que solo muestran su mejor cara durante unas pocas semanas. Y hay destinos que, si se hacen fuera de su momento, pierden buena parte de su sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, planificar con el calendario en la mano suele ser una buena idea. No se trata solo de evitar multitudes o buscar mejores temperaturas, sino de llegar cuando realmente pasa algo. Un festival, una celebraci&oacute;n hist&oacute;rica, un fen&oacute;meno natural o, simplemente, ese tiempo en el que el destino ofrece todo su potencial.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, adem&aacute;s, hay razones de peso para afinar bien la elecci&oacute;n. El pr&oacute;ximo a&ntilde;o viene cargado de aniversarios, grandes eventos internacionales y citas muy concretas que convierten ciertos meses en el mejor momento posible para viajar a determinados lugares. Desde el norte de Europa hasta &Aacute;frica, pasando por pa&iacute;ses vecinos o la propia Espa&ntilde;a, este calendario propone doce viajes con una l&oacute;gica clara: ir cuando m&aacute;s merece la pena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tromsø bajo las auroras boreales, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Enero &ndash; Troms&oslash;, Noruega</h2><p class="article-text">
        Enero es el mejor mes para viajar al norte de Noruega si el objetivo es ver <a href="https://www.eldiario.es/viajes/auroras-boreales-guia-encontrar-luces-norte_1_11726336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auroras boreales</a>. El invierno est&aacute; en su punto m&aacute;s favorable, con noches largas y cielos que ofrecen m&aacute;s opciones de disfrutar de este fen&oacute;meno que en otros momentos del a&ntilde;o. Adem&aacute;s, es una &eacute;poca clave para el avistamiento de ballenas, que se acercan a la costa siguiendo a los bancos de arenque, algo que convierte la experiencia en doblemente especial.
    </p><p class="article-text">
        Troms&oslash; es la base perfecta para vivir todo esto en un solo viaje. Desde la ciudad salen excursiones para buscar auroras, navegar por los fiordos o adentrarse en paisajes &aacute;rticos cubiertos de nieve. A pesar de su tama&ntilde;o, cuenta con una buena oferta cultural y gastron&oacute;mica, y un ambiente animado incluso en pleno invierno. Un destino que en enero tiene todo el sentido del mundo.
    </p><h2 class="article-text">Febrero &ndash; Dolomitas / Cortina d&rsquo;Ampezzo, Italia</h2><p class="article-text">
        Febrero de 2026 sit&uacute;a a los Dolomitas en el centro del mapa gracias a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno. Cortina d&rsquo;Ampezzo ser&aacute; uno de los grandes escenarios y la regi&oacute;n vivir&aacute; un ambiente especial, incluso para quienes no tengan intenci&oacute;n de esquiar. Es un mes marcado por la celebraci&oacute;n deportiva, el estreno de nuevas infraestructuras y una energ&iacute;a alpina cargada de nieve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del deporte, los Dolomitas ofrecen algunos de los paisajes de monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares de Europa. Pueblos cuidados al detalle, carreteras panor&aacute;micas y una gastronom&iacute;a que mezcla tradici&oacute;n italiana y sabores de alta monta&ntilde;a. En febrero, con nieve asegurada y el foco internacional puesto en la zona, el viaje adquiere un atractivo extra.
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                El Gran Museo Egipcio, uno de los nuevos atractivos de Egipto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Marzo &ndash; Giza y El Cairo, Egipto</h2><p class="article-text">
        Marzo es uno de los mejores meses para viajar a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-a-egipto_1_11266399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Egipto</a>. Las temperaturas son suaves, los d&iacute;as largos y las visitas se hacen sin el calor extremo que llega m&aacute;s adelante. Adem&aacute;s, en 2026 el Gran Museo Egipcio funcionar&aacute; ya a pleno rendimiento, lejos del efecto novedad de los primeros meses.
    </p><p class="article-text">
        Giza y El Cairo concentran algunos de los grandes iconos del pa&iacute;s: las pir&aacute;mides, la Esfinge, el antiguo Museo Egipcio y el nuevo GEM, que permite entender el Antiguo Egipto con una mirada mucho m&aacute;s completa. Un viaje intenso, pero muy agradecido en marzo, cuando el clima acompa&ntilde;a y el ritmo es m&aacute;s llevadero.
    </p><h2 class="article-text">Abril &ndash; &Aacute;msterdam, Pa&iacute;ses Bajos</h2><p class="article-text">
        Abril es el mes en el que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amsterdam-48-horas-que-ver_1_11318613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;msterdam</a> se llena de color. Los campos de tulipanes alcanzan su mejor momento y el parque de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-keukenhof-espectacular-parque-tulipanes-amsterdam_1_12210690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keukenhof</a> se convierte en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la primavera europea. A esto se suma el Koningsdag, el D&iacute;a del Rey (27 de abril), que transforma la ciudad en una gran fiesta de color naranja al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos eventos, abril es un mes c&oacute;modo para recorrer la ciudad, con temperaturas suaves y d&iacute;as largos. Canales, museos y barrios se disfrutan sin el exceso de visitantes del verano, lo que hace que &Aacute;msterdam funcione especialmente bien en esta &eacute;poca.
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                La &#039;Festa da Flor&#039; de Madeira, en Portugal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mayo &ndash; Madeira, Portugal</h2><p class="article-text">
        Mayo es sin&oacute;nimo de primavera en Madeira y tambi&eacute;n de la Fiesta de la Flor, el evento m&aacute;s emblem&aacute;tico de la isla. Del 30 de abril al 24 de mayo de 2026, calles y plazas se llenan de desfiles, alfombras florales y celebraciones que refuerzan la identidad del archipi&eacute;lago y su v&iacute;nculo con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del festival, mayo es un momento ideal para recorrer la isla. El clima es estable, el paisaje est&aacute; en su punto m&aacute;s verde y los senderos por las levadas permiten descubrir el interior sin calor excesivo. Un destino cercano que en primavera muestra su cara m&aacute;s vistosa.
    </p><h2 class="article-text">Junio &ndash; Eslovenia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Junio marca el inicio del verano en Eslovenia, pero todav&iacute;a sin las aglomeraciones de los meses centrales. Es cuando los Alpes Julianos lucen verdes, las cascadas bajan con fuerza tras el deshielo y los lagos alcanzan un nivel y un color espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        El lago Bled, los valles alpinos y los parques naturales invitan a caminar, pedalear o remar en kayak con temperaturas muy agradables. Un viaje perfecto para quienes buscan naturaleza activa y paisajes cuidados, aprovechando un mes que suele pasar m&aacute;s desapercibido.
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                Lucha en la celebración del Naadam, en Mongolia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Julio &ndash; Mongolia</h2><p class="article-text">
        Julio es el mes clave para viajar a Mongolia, sobre todo por el Naadam, el festival nacional que se celebra del 11 al 13 de julio. Durante esos d&iacute;as, el pa&iacute;s se paraliza para celebrar sus tradiciones con competiciones de lucha, tiro con arco y carreras de caballos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del festival, julio ofrece las mejores condiciones para recorrer las estepas, dormir en yurtas y moverse por un territorio inmenso y poco poblado. Mongolia es la propuesta m&aacute;s extrema del calendario, pensada para quienes buscan desconexi&oacute;n total y una experiencia muy distinta a lo habitual.
    </p><h2 class="article-text">Agosto &ndash; Norte de Espa&ntilde;a&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/queda-justo-ano-gran-eclipse-solar-peninsula-necesitas-prepararte_1_12529716.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 de agosto de 2026</a> tendr&aacute; lugar uno de los fen&oacute;menos astron&oacute;micos m&aacute;s esperados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: un eclipse solar total que cruzar&aacute; el norte de Espa&ntilde;a. Ser&aacute; el primero visible como total en la pen&iacute;nsula desde 1905, y uno de los pocos que podr&aacute;n observarse sin salir del pa&iacute;s en varias generaciones. Durante unos minutos, el d&iacute;a se convertir&aacute; en noche y el cielo ofrecer&aacute; una imagen tan poco habitual como dif&iacute;cil de olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La franja de totalidad de este eclipse recorrer&aacute; Espa&ntilde;a de oeste a este y pasar&aacute; por numerosas poblaciones desde A Coru&ntilde;a hasta Palma, incluyendo Oviedo, Le&oacute;n, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Agosto, adem&aacute;s, garantiza d&iacute;as largos y una mayor probabilidad de cielos despejados, un factor clave en este tipo de eventos. Un motivo de viaje muy concreto, marcado por una fecha exacta.
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                Eclipse total de sol que se podrá presenciar en España en 2026.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Septiembre &ndash; Barcelona</h2><p class="article-text">
        Septiembre es uno de los mejores meses para visitar Barcelona y en 2026 hay adem&aacute;s motivos de peso. Se celebra el A&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gaudi-viaje-modernismo-catalan_1_1938816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaud&iacute;</a>, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, y la ciudad prepara exposiciones y actividades especiales en torno a su figura. Sobre todo en espacios como la Sagrada Familia o la Casa Batll&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se a&ntilde;ade la Merc&egrave;, la fiesta mayor de la ciudad que se celebra alrededor del 24 de septiembre, y un clima mucho m&aacute;s amable que en pleno verano. Con menos calor y un panorama cultural que se reactiva tras las vacaciones, Barcelona recupera su ritmo habitual en un a&ntilde;o especialmente significativo.
    </p><h2 class="article-text">Octubre &ndash; Parque Kruger, Sud&aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Octubre marca el final de la estaci&oacute;n seca en el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-visitar-parque-nacional-kruger_1_2167309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Kruger</a>, el mejor momento para los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/primer-safari-guia-disfrutarlo-maximo_1_1801456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">safaris</a>. La vegetaci&oacute;n es m&aacute;s baja y los animales se concentran alrededor de los puntos de agua, lo que facilita los avistamientos de los llamados cinco grandes: el le&oacute;n, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el b&uacute;falo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las temperaturas siguen siendo asumibles y las lluvias a&uacute;n son t&iacute;midas. Un mes ideal para recorrer una de las reservas m&aacute;s importantes de &Aacute;frica y vivir la experiencia m&aacute;s parecida a adentrarte en un documental de fauna salvaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Ruta 66 cumple cien años.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Noviembre &ndash; Ruta 66, Estados Unidos</h2><p class="article-text">
        Noviembre de 2026 coincide con el centenario de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/14-dias-haciendo-ruta-66-paradas-imprescindibles-chicago-angeles_1_10159156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta 66</a>, que se cumple oficialmente el d&iacute;a 11. A lo largo del a&ntilde;o habr&aacute; distintas celebraciones, pero ese mes concentra actos y eventos especiales en varios de los estados que atraviesa: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta 66 es un viaje cultural y paisaj&iacute;stico, una forma de entender la historia reciente de Estados Unidos a trav&eacute;s de moteles, pueblos y carreteras m&iacute;ticas, con momentos cargados de nostalgia cin&eacute;fila. En noviembre, adem&aacute;s, las temperaturas son m&aacute;s suaves en muchos tramos, lo que hace el recorrido m&aacute;s agradable.
    </p><h2 class="article-text">Diciembre &ndash; Viena, Austria</h2><p class="article-text">
        Diciembre convierte a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viena-austria-semana-no-puedes-perder-capital_1_10595437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viena</a> en uno de los grandes cl&aacute;sicos del invierno europeo. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mercados-navidad-viena-tradicion-magia-seis-enclaves-unicos_1_9766155.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercadillos de Navidad</a> llenan plazas y palacios, y la ciudad refuerza su v&iacute;nculo con la m&uacute;sica cl&aacute;sica y las tradiciones navide&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Con sus caf&eacute;s hist&oacute;ricos, conciertos y calles iluminadas, Viena ofrece una estampa muy reconocible en estas fechas. Un destino que en diciembre encaja a la perfecci&oacute;n para cerrar el a&ntilde;o viajero a lo grande, con altas dosis de cultura y ambiente invernal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Turismo nacional,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a91af2b-44fe-48cf-a8a9-2cd0f7471e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre montañas, puentes y reflejos en el agua, Lucerna combina historia y encanto suizo a orillas del lago de los Cuatro Cantones. Un destino perfecto para una escapada rápida con sabor a queso y chocolate
</p><p class="subtitle">Qué ver en Gijón en 48 horas: un fin de semana entre sidra, mar y calles llenas de vida</p></div><p class="article-text">
        Lucerna, capital del cant&oacute;n del mismo nombre, creci&oacute; junto al lago de los Cuatro Cantones y el r&iacute;o Reuss. Su ubicaci&oacute;n la convirti&oacute; desde la Edad Media en un punto clave de comercio entre el norte y el sur del pa&iacute;s. Hoy mantiene su trazado antiguo, sus puentes cubiertos y su aire tranquilo. Y, adem&aacute;s, tiene el tama&ntilde;o perfecto para disfrutarla en un fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Llegar es muy sencillo: basta con volar a Z&uacute;rich y tomar un tren directo que, en apenas 40 minutos, nos deja en pleno centro. Desde all&iacute; todo est&aacute; cerca: el lago, las murallas, las plazas y las monta&ntilde;as que se asoman al fondo. Estamos en Suiza y eso ya nos avisa de que los precios no van a ser precisamente bajos, pero la calidad de los servicios, la belleza del entorno y lo pintoresco del lugar, hacen que la experiencia lo valga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kapellbrücke y Wasserturm, auténticos símbolos de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes por la tarde: primeras vistas junto al r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Lo primero es dejar la maleta en el alojamiento. Dormir en el centro hist&oacute;rico es lo m&aacute;s c&oacute;modo, pero si el presupuesto es ajustado, los barrios de las afueras funcionan muy bien gracias a una red impecable de autobuses y trolebuses.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la idea es salir sin rumbo fijo y dejarse llevar por el r&iacute;o Reuss. All&iacute; espera el Puente de la Capilla (Kapellbr&uuml;cke, del siglo XIV), el gran s&iacute;mbolo de Lucerna, con sus vigas de madera y sus pinturas del siglo XVII que narran escenas de la ciudad. A su lado, la Torre del Agua (Wasserturm, construida alrededor de 1300), que sirvi&oacute; como prisi&oacute;n, archivo y torre de defensa. El conjunto, sobre todo al atardecer, es el mejor retrato de Lucerna.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo ideal es hacerlo en alguno de los restaurantes del Rathausquai o la M&uuml;hlenplatz, con vistas al agua. Es buen momento para probar una <em>fondue</em> de queso, servida en el cl&aacute;sico <em>caquelon</em> de cer&aacute;mica, con pan y encurtidos, o una<em> raclette,</em> otro plato t&iacute;pico donde el queso fundido se acompa&ntilde;a de patatas cocidas y cebollitas en vinagre. Y de postre, por supuesto, cualquier cosa que implique chocolate suizo.
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                La muralla de Musegg, en Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: el coraz&oacute;n medieval</h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico de Lucerna es peque&ntilde;o y perfecto para recorrer a pie. Calles empedradas, fuentes de agua potable, fachadas pintadas y plazas llenas de historia. En Weinmarkt, Hirschenplatz o Kornmarkt las casas parecen reci&eacute;n salidas de un cuento. En el Ayuntamiento (Rathaus), de piedra y madera, se concentran muchos curiosos, igual que en el puente Spreuerbr&uuml;cke, m&aacute;s corto y menos concurrido que el de la Capilla, pero igual de fotog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre paseo y paseo, un caf&eacute; o una parada para ver escaparates ayudan a saborear el ambiente de la ciudad. Lucerna no tiene el ritmo fren&eacute;tico de otras urbes europeas, y eso es parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Antes del mediod&iacute;a, la M&uuml;hlenplatz vuelve a ser una buena opci&oacute;n para comer algo r&aacute;pido, ahora con luz. Un r&ouml;sti, esa especie de tortilla crujiente de patata, o una porci&oacute;n de &Auml;lplermagronen, un gratinado de pasta, patata, queso y cebolla muy t&iacute;pico de la Suiza Central, son elecciones acertadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monumento del león moribundo de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: museos y murallas</h2><p class="article-text">
        El Museo del Transporte de Suiza (Verkehrshaus) merece toda una tarde, pero de camino desde el centro es fundamental aprovechar y desviarse a conocer el monumento al le&oacute;n moribundo, tallado en la roca en recuerdo de los guardias suizos ca&iacute;dos durante la Revoluci&oacute;n Francesa en 1792. Tras una r&aacute;pida parada, ver&aacute;s que el Verkehrshaus es uno de los m&aacute;s completos de Europa: trenes, telef&eacute;ricos, coches, aviones, barcos, simuladores y hasta una zona dedicada al espacio. Lo ideal es comer pronto para tener tiempo, porque cierra a las 17h y es f&aacute;cil perder la noci&oacute;n de las horas dentro. Si viajas con ni&ntilde;os ver&aacute;s que es perfecto, pues se puede tocar, jugar y aprender sin parar en cada uno de sus espacios
    </p><p class="article-text">
        Cuando el museo cierra ya es casi de noche, y es buen momento para acercarse a las murallas de Musegg, que rodean parte del casco hist&oacute;rico. Se conservan nueve torres, cuatro de ellas visitables entre abril y noviembre. Desde lo alto, las vistas del lago y los tejados son magn&iacute;ficas, pero aunque no puedas subir el paseo exterior vale igualmente la pena porque la iluminaci&oacute;n se cuida con mimo.
    </p><p class="article-text">
        Para la cena, de nuevo el r&iacute;o es el mejor aliado. En la zona de Rathausquai junto al Kapellbr&uuml;cke se encuentran locales acogedores donde probar especialidades suizas. El Luzerner Ch&uuml;gelipastete, un volov&aacute;n relleno de carne en salsa blanca, es t&iacute;pico de la ciudad. Tambi&eacute;n los quesos de la regi&oacute;n, como el Sbrinz, fuerte y arom&aacute;tico, o el Bratk&auml;se, que se puede servir caliente y ligeramente tostado.
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                El Museo de Transportes de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: entre iglesias y monta&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        El domingo puede ofrecer dos planes muy distintos, ambos igual de tentadores.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 1: ciudad y lago</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana puede empezar con la visita a la iglesia de San Leodegario, una de las m&aacute;s representativas del Renacimiento suizo, o la de los Jesuitas, junto al r&iacute;o. Despu&eacute;s, un paseo nos puede llevar al Jard&iacute;n de los Glaciares, donde se pueden ver formaciones rocosas talladas por el hielo hace miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, toca acercarse al lago de los Cuatro Cantones: sus paseos est&aacute;n llenos de bancos, cisnes y vistas perfectas para las fotos. Si el tiempo acompa&ntilde;a, hay antiguos barcos de vapor que nos pueden llevar a conocer la ciudad desde el agua.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 2: el monte Pilatus</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La alternativa es pasar la jornada en las alturas. Desde Lucerna se puede tomar un barco temprano hasta Alpnachstad, donde comienza el tren cremallera m&aacute;s inclinado del mundo, con un 48% de pendiente. En media hora alcanza los 2.132 metros del Monte Pilatus. Arriba hay miradores, rutas se&ntilde;alizadas y un tobog&aacute;n alpino a mitad de bajada de 1.350 metros de longitud. Las vistas del lago y de los Alpes suizos son espectaculares. El regreso se hace en el Dragon Ride, un telef&eacute;rico panor&aacute;mico que baja hasta Kriens, y despu&eacute;s en bus hasta Lucerna. Si el vuelo de regreso a casa nos deja margen, este ser&iacute;a sin duda el plan perfecto para este d&iacute;a. Aunque si se busca una alternativa m&aacute;s tranquila, el Monte Rigi es otra excelente opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si decidimos quedarnos en la ciudad, el Rathausquai vuelve a ser el sitio ideal para comer. Si optamos por las monta&ntilde;as, podemos comer en un restaurante en las alturas o llevarnos el p&iacute;cnic en la mochila.&nbsp;
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                La iglesia de los Jesuitas, a orillas del río Reuss.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la tarde: despedida&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo justo antes de regresar a Z&uacute;rich, a&uacute;n podemos dar un &uacute;ltimo paseo por el casco antiguo o hacer una parada en alguna tienda local para llevar chocolate o queso de recuerdo. Los trenes hacia Z&uacute;rich salen cada poco, as&iacute; que la vuelta es sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de decir adi&oacute;s, ver&aacute;s que Lucerna se despide igual que nos recibi&oacute;: tranquila, elegante y con el rumor del r&iacute;o de fondo. Un fin de semana basta para conocerla, pero siempre deja la sensaci&oacute;n de que a&uacute;n queda mucho por descubrir, y disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 20:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suiza,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e804a2-57ee-4029-9fa0-a2610484a464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al interior de un cuadro: un &#039;road trip&#039; de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera experiencia inmersiva de Van Gogh sigue viva en la Provenza. Viajamos al sur de Francia tras los pasos de los maestros de la pintura postimpresionista para descubrir los rincones donde nació una nueva forma de mirar y de pintar: la luz y el color que originaron las vanguardias del siglo XX</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Era la segunda mitad del XIX y dicen que, al conocerse, se despreciaron mutuamente. Van Gogh entend&iacute;a el arte como herramienta para expresar sus sentimientos. C&eacute;zanne como un acto meramente cerebral: forma y materia. Pero, aunque ellos nunca lo sabr&iacute;an, el destino les unir&iacute;a bajo la etiqueta de &ldquo;postimpresionistas&rdquo;, a pesar de que su &uacute;nico punto en com&uacute;n era el rechazo a las limitaciones que les preced&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o causalidad, esas dos visiones tan opuestas fueron ba&ntilde;adas por la misma luz que da color a los paisajes de la Provenza francesa. Ponemos rumbo al norte para viajar hasta el interior de sus cuadros y visitar los lugares retratados por los maestros de la pintura moderna.
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                Olivar a la afueras de Saint-Rémy-de-Provence pintado por Van Gogh.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arl&eacute;s: la ciudad donde Van Gogh encontr&oacute; el color</h2><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de un siglo, algunos de los motivos capturados por Van Gogh han desaparecido por completo. La mayor&iacute;a, devorados por el hombre: bombardeados por la guerra o engullidos por edificaciones con demasiada prisa por alzarse sobre la historia del arte.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, son a&uacute;n reconocibles. Paisajes donde se pueden identificar algunos &aacute;rboles, apenas un palmo m&aacute;s grandes, bajo la luz que trajo al holand&eacute;s hasta la Provenza. Aqu&iacute; cambiar&iacute;a para siempre su paleta de colores &ndash;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_comedores_de_patatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta entonces m&aacute;s sombr&iacute;a</a>&ndash; y pintar&iacute;a sus cuadros m&aacute;s famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arlés.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nos adentramos en esta ciudad reposada y con un toque decadente, a la que Van Gogh lleg&oacute; huyendo del bullicio parisino. En la capital, hab&iacute;a descubierto a los impresionistas y trabado amistad con Gaugin pero, a sus treinta y cuatro a&ntilde;os, era su hermano Theo qui&eacute;n lo manten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las calles empedradas, las casas bajas con contraventanas de madera y sus fachadas de colores dan comienzo a un viaje en el tiempo, como si acab&aacute;semos de subir al escenario de una obra de teatro, una de un Victor Hugo m&aacute;s alegre. En Arl&eacute;s la esencia del pasado permanece y, a diferencia de la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fascinante-exposicion-madrid-traido-vida-gogh-pm_1_12547153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia inmersiva&rdquo; de Van Gogh</a>, hasta aqu&iacute; no llegan hordas de turistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ‘Terraza de café por la noche’ y Café Van Gogh en Place du Forum.                            </span>
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        Es posible elegir mesa para cenar frente al Caf&eacute; Van Gogh, en pleno centro, que recuerda a uno de los cuadros m&aacute;s famosos del pintor. Pero el local, que cerr&oacute; tras la bancarrota de su due&ntilde;o, nunca estuvo exento de pol&eacute;mica. Los <a href="https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2024/04/07/a-arles-les-mauvais-comptes-de-la-fausse-brasserie-van-gogh_6226479_4500055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comerciantes locales aseguraban en Le Monde</a> que se trataba de una farsa pues su localizaci&oacute;n habr&iacute;a estado en la plaza de Lamartine, bombardeada en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en fuentes tan poco sospechosas de querer convertirlo en una trampa para turistas como <a href="https://krollermuller.nl/en/vincent-van-gogh-terrace-of-a-cafe-at-night-place-du-forum-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el museo que lo alberga</a> descubriremos que el t&iacute;tulo completo es <em>Terraza del caf&eacute; de noche (Place du Forum)</em>: la plaza misma donde el Caf&eacute; Van Gogh ech&oacute; el cierre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘La casa amarilla’ en Place Lamartine.                            </span>
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        La confusi&oacute;n podr&iacute;a venir de <a href="https://vggallery.com/painting/p_0463.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este otro cuadro</a> del interior de un bar situado en la plaza Lamartine. Hoy apenas reconocible tras bombardeos y reconstrucciones, en esa plaza estuvo tambi&eacute;n <em>La casa amarilla</em> a la que Van Gogh se mud&oacute; con el af&aacute;n de convertirla en residencia para artistas.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; pintar&iacute;a <em>Los girasoles</em>, <em>La habitaci&oacute;n</em> o <em>La silla</em> y vivir&iacute;a dos meses con Gauguin hasta que el holand&eacute;s decidi&oacute; cortarse la oreja tras confrontar a su amigo. Al d&iacute;a siguiente, Van Gogh fue hospitalizado y Gauguin y &eacute;l nunca volver&iacute;an a verse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Patio del Hotel-de-Dieu donde Van Gogh fue ingresado.                            </span>
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        En el antiguo hospital, hoy rodeado de tiendas de <em>souvenirs</em> llenas de noches estrelladas, es donde percibo por primera vez esa sensaci&oacute;n extra&ntilde;a al comparar motivo y obra. Y es que &aacute;rbol, arcos y fuente nos llevan a una b&uacute;squeda imposible por encontrar el punto exacto desde el que fue pintado. Tardar&eacute; en darme cuenta de que esa perspectiva exagerada e imposible se aleja de la realidad para llevarnos hasta su estado de &aacute;nimo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Puente Van Gogh reconstruido en base a los dibujos del pintor.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Saint-R&eacute;my-de-Provence: el lugar donde Van Gogh intent&oacute; sanar</h2><p class="article-text">
        A media hora en coche desde Arl&eacute;s, encontraremos este pueblo tranquilo donde el pintor decidi&oacute; internarse en 1889 en un antiguo monasterio. Aqu&iacute; pintar&iacute;a ciento cincuenta cuadros en su pen&uacute;ltimo a&ntilde;o de vida.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaremos en el centro, siguiendo las tachuelas met&aacute;licas que nos invitan a recorrer el Saint-Remy de Van Gogh desde la avenida que toma el nombre del pintor. Ser&aacute;n ellas las que nos gu&iacute;en desde muros de cemento construidos sobre campos de trigo hasta una oficina de turismo sobre la vista de <em>La noche estrellada</em> que Van Gogh pint&oacute; desde el monasterio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Diecinueve reproducciones señalan lugares retratados por el pintor en Saint-Rémy.                            </span>
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        La esencia que en Arl&eacute;s encontramos casi a cada paso se disuelve en este pueblo que parece haber cambiado tanto hasta que, antes de perder la esperanza, la naturaleza se abre paso en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Entonces s&iacute;, empieza el juego. El de intentar reconocer las ramas torcidas de los pinos o calcular cu&aacute;nto crecen los olivos en cien a&ntilde;os. Cambiar de acera para buscar la disposici&oacute;n de los cipreses o caminar hasta desenmascarar los Alpilles &ndash;peque&ntilde;os Alpes&ndash; tras los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Cruzar la l&iacute;nea imaginaria que separa la mirada del pintor de caminar dentro de un cuadro.&nbsp;Oler sus &aacute;rboles, escuchar el silencio con el que intent&oacute; calmarse, pisar sus campos y entender por qu&eacute; fue aqu&iacute;, bajo esta luz donde el amarillo resulta m&aacute;s amarillo &ndash;c&oacute;mo es posible&ndash; y cada hora muestra un paisaje diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘Pinos sobre el cielo de la tarde’, en el camino al sanatorio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n nos acercamos al sanatorio, reaparece esa visi&oacute;n distorsionada al contraponer cuadro y motivo. Las formas estiradas de los &aacute;rboles &ndash;que parecen hechas desde un punto m&aacute;s elevado&ndash; hacen pensar que el holand&eacute;s debi&oacute; ser un hombre muy alto y sin embargo sus <a href="https://vggallery.com/visitors/major/navarro/03.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descripciones</a> hablan de un hombre de mediana o incluso escasa estatura: su perspectiva distorsionada es otro elemento intencional precursor del expresionismo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al antiguo monasterio de Saint Paul de Mausole, un oasis de paz donde es posible visitar el cuarto del pintor, el claustro o el patio de lirios. Desde un estudio habilitado para &eacute;l, Van Gogh pintar&iacute;a muchos de sus cuadros m&aacute;s famosos en periodos de reclusi&oacute;n tras ingerir sus pinturas en un intento de suicidio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monasterio de Saint-Paul de Mausole.                            </span>
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        Parte del edificio funciona a&uacute;n como psiqui&aacute;trico y el resto se ha convertido en un lugar de peregrinaje que Van Gogh dif&iacute;cilmente pudo imaginar. Rechazado por los impresionistas debido a su excentricidad y su falta de academicismo, solo vender&iacute;a un cuadro en vida.
    </p><p class="article-text">
        Ese ser&aacute; uno de los motivos por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s, tras trasladarse al norte de Par&iacute;s, cerca de su hermano Theo, y descubrir la mala salud de su sobrino, se sentir&aacute; responsable de su ruina y se pegar&aacute; un tiro en el pecho. Su hermano morir&aacute; meses despu&eacute;s, tras un ataque de locura.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;zanne: el arte de lo inexplicable</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho se ha escrito acerca del secreto del arte de C&eacute;zanne; se han sugerido explicaciones de todas suertes acerca de lo que se propuso y lo que consigui&oacute;. Pero estas explicaciones siguen siendo incompletas; incluso a veces parecen contradecirse&rdquo;, dice Gombrich en <em>La historia del arte</em>: &ldquo;El mejor consejo es ir y contemplar las obras en el original&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le haremos caso. Seguiremos camino hasta Aix-en-Provence, su ciudad natal, a apenas una hora de Arl&eacute;s. M&aacute;s bulliciosa y se&ntilde;orial pero te&ntilde;ida por la misma luz de la Provenza. Empezaremos en esta casa de campo &ndash;antes situada a las afueras, hoy en pleno centro&ndash; que el padre de C&eacute;zanne compr&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a veinte a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Bastide Jas de Bouffan en Aix-en-Provence acaba de reabrirse al público.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hab&iacute;an rechazado su solicitud en la escuela de Bellas Artes y su padre le consigui&oacute; un trabajo en su banco, pero C&eacute;zanne quer&iacute;a convencerle de que ten&iacute;a futuro en la pintura y pint&oacute; doce murales en las paredes del sal&oacute;n que, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ser&iacute;an arrancados al vender la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en 2018, el ayuntamiento compr&oacute; la casa y empez&oacute; a restaurarla descubrieron una pintura oculta bajo el yeso. No sabemos si fue entonces cuando se dieron cuenta de que la fama de exc&eacute;ntrico y malhumorado del pintor hab&iacute;a eclipsado su talento durante demasiados a&ntilde;os y decidieron traer a la ciudad 130 de sus obras <a href="https://arsmagazine.com/la-retrospectiva-que-aix-en-provence-le-debio-siempre-a-cezanne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para compensar su olvido</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Murales extraídos de Jas de Bouffan en el museo Granet.                            </span>
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        Reabierta desde este verano &ndash;<a href="https://reservation.aixenprovencetourism.com/reserver-bastide-jas-de-bouffan.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de momento hasta noviembre</a>&ndash;, la iniciativa se acompa&ntilde;a de la Exposici&oacute;n C&eacute;zanne2025 en el Museo Granet donde es posible pasear desde sus primeras copias y su acercamiento a los impresionistas, junto a quienes fue catalogado de fraude, hasta bodegones llenos de manzanas &ndash;su fruta favorita por ser la que m&aacute;s tarda en madurar y su lentitud pintando.
    </p><p class="article-text">
        Retratos de su padre &ndash;quien le mantuvo toda la vida y a quien ocult&oacute; haber tenido un hijo fuera del matrimonio con la &uacute;nica modelo capaz de posar durante d&iacute;as para &eacute;l&ndash;, <em>Los jugadores de cartas</em> o un retrato de &Eacute;mile Zola, con qui&eacute;n terminar&iacute;a su amistad tras descubrir que se hab&iacute;a inspirado en &eacute;l para el artista fracasado que protagoniza <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/la-obra_68" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La obra</em></a><em>,</em> se pueden ver en esta exposici&oacute;n cuyo nombre hace honor a la casa familiar que el pintor llevar&iacute;a para siempre en las entra&ntilde;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre."
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                Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre.                            </span>
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        Tanto es as&iacute; que, tras la venta de Jas de Bouffan, cuando C&eacute;zanne decide construirse un estudio en las alturas de la ciudad &ndash;el Atelier del Lauves&ndash; elige una casa en medio de la naturaleza con una escalinata muy similar, con las mismas baldosas hexagonales de terracota mezcladas con madera, con grandes ventanales y el mismo color en las paredes.
    </p><p class="article-text">
        Obsesionado con capturar la luz del sol, caminar&iacute;a cada madrugada para pintar los tonos del amanecer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas."
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            <span class="title">
                Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas.                            </span>
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        Ahora, el que fue su taller durante sus &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os de vida, ha sido restaurado tal y como lo dej&oacute; el pintor: con algunos de sus utensilios, su caballete o el maniqu&iacute; que, dada su lentitud, us&oacute; como modelo para &lsquo;<em>Las grandes ba&ntilde;istas&rsquo;:</em> la obra que inspir&oacute; <em>Las se&ntilde;oritas de Avignon</em> de Picasso.
    </p><p class="article-text">
        En estos jardines, donde esparc&iacute;a los trozos de la tela de los cuadros que no le gustaban, retrat&oacute; a su jardinero. Un hombre al que, sin saberlo, dedicar&iacute;a el &uacute;ltimo cuadro de su vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Retrato del jardinero de Cézanne en el Atelier des Lauves.                            </span>
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        Aqu&iacute; termina nuestro viaje tras cinco d&iacute;as en coche por la Provenza, pero las huellas de la historia de la pintura siguen extendi&eacute;ndose por el sur de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ninguno de estos pintores pudo mantenerse con sus obras, inspirar&iacute;an las corrientes que cambiaron para siempre el mundo de la pintura. C&eacute;zanne como precursor del cubismo y Van Gogh del expresionismo, convirtiendo el sur de Francia en la cuna de la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        El rastro de sus sucesores los visitaremos en el camino de vuelta, en un recorrido del fauvismo por Colliure con Matisse y Derain. Otra opci&oacute;n es extender el viaje rumbo a Niza para visitar las huellas de Picasso, Signac o Renoir, o ir hasta Albi para ver el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-sur-francia_1_10690442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo de Toulouse-Lautrec</a>, pero ya se me acaba el papel de este cuaderno, estoy cansada y estos viajes hace falta tiempo para poder paladearlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 20:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Pintura,Historia,Van Gogh,Arte,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sella-noguera-pallaresa-diez-rios-espana-descender-haciendo-kayak-rafting_1_13416972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/731c01ee-35f4-40a2-a85e-ff1608814781_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1143y403.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde aguas tranquilas entre cañones hasta rápidos de montaña, estos son algunos de los mejores ríos de España para disfrutar del agua, la naturaleza y un poco de aventura
</p><p class="subtitle">Nueve villas marineras del Cantábrico para escapar del calor entre puertos, playas y gastronomía de primera</p></div><p class="article-text">
        Hay muchas formas de combatir el calor en verano, pero pocas tan refrescantes como meterse directamente en un r&iacute;o. El kayak y el rafting permiten hacerlo mientras descubres paisajes desde una perspectiva diferente y, adem&aacute;s, no hace falta ser un experto para probarlos. Hay descensos tranquilos, pensados para disfrutar del entorno y pasar un buen rato, y otros en los que los r&aacute;pidos ponen un poco m&aacute;s de emoci&oacute;n al recorrido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a tienes un poco de todo. Hay r&iacute;os de aguas calmadas, perfectos para una primera toma de contacto, y otros con tramos de aguas bravas en los que conviene tener experiencia o contar con un gu&iacute;a. Entre unos y otros encontramos todo un abanico de posibilidades, con recorridos de diferente longitud y dificultad que atraviesan ca&ntilde;ones, bosques, paisajes de monta&ntilde;a o valles mediterr&aacute;neos. Y esa variedad hace que no sea necesario ir siempre al mismo sitio para disfrutar de un buen descenso.
    </p><p class="article-text">
        Del Sella asturiano al Noguera Pallaresa de Lleida, pasando por las Hoces del Durat&oacute;n, el Alto Tajo, el Cabriel o el G&aacute;llego, repasamos algunos de los r&iacute;os espa&ntilde;oles donde este verano puedes cambiar la toalla y la sombrilla por un kayak o una balsa de rafting. Diez propuestas muy diferentes entre s&iacute; para disfrutar del agua, hacer algo de deporte y descubrir nuevos paisajes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El río Sella, en Asturias.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Sella, Asturias</h2><p class="article-text">
        Si hay un r&iacute;o que se ha convertido en sin&oacute;nimo de descenso en piragua en Espa&ntilde;a, ese es el Sella. El recorrido m&aacute;s popular parte de Arriondas y permite llegar hasta Llovio o, en los recorridos m&aacute;s cortos, hasta Tora&ntilde;o. Son trayectos de entre 8 y 15 kil&oacute;metros en los que se alternan corrientes suaves, peque&ntilde;os r&aacute;pidos y playas fluviales donde hacer una parada.
    </p><p class="article-text">
        Es una opci&oacute;n especialmente interesante para quienes se estrenan en este deporte, aunque tambi&eacute;n tiene un componente festivo que lo hace diferente a otros descensos, ya que en &eacute;l cada mes de agosto se celebra La Fiesta de las Piraguas, o Descenso Internacional del Sella. Y si buscas una alternativa algo menos concurrida, el r&iacute;o Deva, en el l&iacute;mite entre Asturias y Cantabria, puede ser una buena opci&oacute;n. Sus cerca de 12 kil&oacute;metros entre Panes y Unquera incluyen varios r&aacute;pidos, pero soportan bastante menos afluencia que el Sella.
    </p><h2 class="article-text">Noguera Pallaresa, Lleida</h2><p class="article-text">
        En el Pirineo de Lleida encontramos una propuesta muy distinta. El Noguera Pallaresa es uno de los grandes referentes espa&ntilde;oles para disfrutar de las aguas bravas y cuenta con unos 60 kil&oacute;metros navegables en kayak. Uno de sus tramos m&aacute;s conocidos parte de Llavors&iacute; y recorre unos nueve kil&oacute;metros en los que la intensidad aumenta progresivamente, con r&aacute;pidos como el de Sirga o el salto del &Aacute;ngel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es uno de los r&iacute;os m&aacute;s populares para hacer rafting. El recorrido entre Llavors&iacute; y Rialp, de unos 14 kil&oacute;metros, concentra algunos de los tramos m&aacute;s emocionantes y permite disfrutar de la experiencia en grupo. Aqu&iacute; el r&iacute;o pide algo m&aacute;s de atenci&oacute;n que en los descensos tranquilos, pero precisamente ah&iacute; est&aacute; buena parte de su atractivo.
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                Rafting en las aguas del río Gállego.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">G&aacute;llego, Huesca</h2><p class="article-text">
        El r&iacute;o G&aacute;llego re&uacute;ne dos ingredientes llenos de aventura. Por un lado, sus aguas permiten practicar rafting y kayak, y por otro, el recorrido discurre bajo las impresionantes paredes rocosas de los Mallos de Riglos. El tramo entre Riglos, Murillo de G&aacute;llego y Santa Eulalia es uno de los m&aacute;s conocidos para rafting y cuenta con r&aacute;pidos de niveles III y IV.
    </p><p class="article-text">
        El descenso comienza despu&eacute;s de la presa del Pantano de la Pe&ntilde;a y supera los 11 kil&oacute;metros. Entre sus pasos destaca El Embudo, uno de los puntos que aportan m&aacute;s emoci&oacute;n al recorrido. Es, por tanto, una opci&oacute;n m&aacute;s orientada a quienes buscan aguas bravas que a quienes simplemente quieren pasar unas horas remando tranquilamente.
    </p><h2 class="article-text">Cabriel, Valencia y Cuenca</h2><p class="article-text">
        El Cabriel demuestra que no hace falta irse al Pirineo para encontrar un r&iacute;o con opciones tanto de kayak como de rafting. Sus aguas claras atraviesan las Hoces del Cabriel, entre las provincias de Valencia y Cuenca, en un entorno de paredes de roca y vegetaci&oacute;n que acompa&ntilde;a todo el descenso. Adem&aacute;s, sus tramos m&aacute;s tranquilos lo convierten en una buena alternativa para quienes se acercan por primera vez al rafting.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes prefieran remar, el r&iacute;o ofrece varios recorridos. Los Cuchillos, el Valle de la Fonseca y las Hoces del Cabriel son los tres tramos navegables comercialmente, dentro de un recorrido de unos 25 kil&oacute;metros entre la presa de Contreras y el puente romano de Vadoca&ntilde;as. El tramo estrella de las Hoces se puede recorrer durante gran parte del a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rafting en el Alto Tajo, una alternativa menos conocida.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Alto Tajo, Guadalajara</h2><p class="article-text">
        El Alto Tajo es otra buena muestra de que un descenso en r&iacute;o no tiene por qu&eacute; significar pasar el d&iacute;a sorteando r&aacute;pidos. En el entorno de Trillo hay recorridos de diferentes niveles, desde zonas de aguas tranquilas hasta otros tramos con mayor dificultad. Los tramos habituales rondan los siete o diez kil&oacute;metros y permiten navegar entre los ca&ntilde;ones calizos y los pinares del Parque Natural del Alto Tajo.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, las actividades pueden comenzar en la presa de Aza&ntilde;&oacute;n y finalizar en Trillo. Es una opci&oacute;n interesante para quienes quieren iniciarse o mejorar poco a poco, ya que encontramos desde tramos f&aacute;ciles de clase I-II hasta otros de nivel II-III. Es una opci&oacute;n diferente, alejada de los r&iacute;os m&aacute;s populares, donde atravesamos bosques sobre las aguas.
    </p><h2 class="article-text">Ulla, Galicia</h2><p class="article-text">
        El Ulla aporta una de las propuestas m&aacute;s variadas del listado. En sus aguas encontramos tanto zonas tranquilas para disfrutar del paisaje como tramos con r&aacute;pidos, de manera que la experiencia cambia bastante seg&uacute;n el recorrido que se elija. En rafting encontramos tramos interesantes, como el que une el puente de Sinde con Herb&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay recorridos m&aacute;s intensos para quienes buscan aguas bravas. En uno de ellos aparece el r&aacute;pido de El Lapido, mientras que en el cercano r&iacute;o Deza, afluente del Ulla, encontramos pasos de mayor dificultad. Para el visitante que no busca emociones fuertes, en cambio, basta con elegir los tramos m&aacute;s tranquilos y disfrutar del r&iacute;o desde el kayak.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruta en kayak en el río Segura, en Murcia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Segura, Murcia</h2><p class="article-text">
        El Segura pone el contrapunto mediterr&aacute;neo a los grandes r&iacute;os del norte. Uno de los recorridos m&aacute;s populares para practicar kayak une Cieza y Blanca, con m&aacute;s de diez kil&oacute;metros de navegaci&oacute;n y unas tres horas de duraci&oacute;n. Las aguas suelen ser tranquilas en verano, por lo que no hace falta enfrentarse a grandes dificultades t&eacute;cnicas para disfrutar de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje tambi&eacute;n cambia por completo respecto a los r&iacute;os de monta&ntilde;a. El descenso atraviesa el entorno del Valle de Ricote, entre huertas y formaciones rocosas, y permite combinar la actividad deportiva con una forma diferente de descubrir uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos del interior de Murcia.
    </p><h2 class="article-text">Hoces del Durat&oacute;n, Segovia</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tenemos una opci&oacute;n especialmente calmada. Las aguas del Durat&oacute;n permiten navegar en kayak por un paisaje de paredes rocosas, vegetaci&oacute;n y grandes cortados, y la tranquilidad del r&iacute;o hace que sea una actividad apta para todos los niveles. Es uno de esos descensos en los que el paisaje tiene tanto protagonismo como la propia navegaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las zonas habituales se encuentra entre los puentes de Talcano y Villaseca, en el entorno de Sep&uacute;lveda, aunque tambi&eacute;n hay recorridos pr&oacute;ximos al embalse de Burgomillodo. Las traves&iacute;as pueden durar entre dos y cuatro horas y durante el recorrido es habitual encontrar buitres leonados sobrevolando las hoces.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kayak en el río Genil, en Málaga.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Genil, M&aacute;laga</h2><p class="article-text">
        El Genil demuestra que el rafting y el kayak tambi&eacute;n tienen su sitio en Andaluc&iacute;a. En la comarca nororiental de M&aacute;laga, el caudal regulado por el embalse de Izn&aacute;jar permite practicar kayak durante buena parte del a&ntilde;o y, en verano, los desembalses destinados al riego mantienen niveles adecuados para el descenso.
    </p><p class="article-text">
        El tramo m&aacute;s popular une Cuevas de San Marcos y Cuevas Bajas y supera los 14 kil&oacute;metros. El recorrido atraviesa un bosque de ribera bien conservado y cuenta con puntos intermedios de descanso. Adem&aacute;s, en esta zona se organizan tanto actividades de pirag&uuml;ismo como de rafting, por lo que es una buena opci&oacute;n independientemente de la opci&oacute;n que prefiramos.
    </p><h2 class="article-text">Bidasoa, Navarra y Gipuzkoa</h2><p class="article-text">
        El Bidasoa propone un descenso mucho m&aacute;s tranquilo, perfecto para quienes quieren disfrutar del kayak sin que los r&aacute;pidos sean el principal atractivo. El r&iacute;o nace en Navarra, donde recibe el nombre de Bazt&aacute;n, y para cuando llega a Gipuzkoa ya lleva el nombre de Bidasoa, antes de desembocar en la bah&iacute;a de Txingudi, entre Hondarribia y Hendaia.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido m&aacute;s popular tiene unos 10,5 kil&oacute;metros y puede hacerse en unas tres horas. M&aacute;s que buscar emoci&oacute;n, la propuesta consiste en navegar rodeado de naturaleza y descubrir desde el agua este r&iacute;o que, en buena parte de su recorrido final, marca la frontera entre Espa&ntilde;a y Francia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sella-noguera-pallaresa-diez-rios-espana-descender-haciendo-kayak-rafting_1_13416972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del Sella al Noguera Pallaresa: diez ríos de España para descender haciendo kayak o rafting]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ríos,Deportes acuáticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: cinco escapadas de ida y vuelta con vistas privilegiadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-eclipse-solar-12-agosto-cinco-escapadas-ida-vuelta-vistas-privilegiadas_1_13429077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8826ffb8-ecfb-4cb3-b7a9-567b0e938bb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: cinco escapadas de ida y vuelta con vistas privilegiadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde un cabo frente al mar hasta un puerto de montaña o un paisaje casi desértico, estos cinco destinos reúnen las condiciones ideales para disfrutar del eclipse total de sol sin alejarte demasiado de la ciudad
</p><p class="subtitle">MAPA | Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 12 de agosto no ser&aacute; una tarde cualquiera. Espa&ntilde;a se convertir&aacute; en uno de los mejores lugares del mundo para contemplar el esperad&iacute;simo eclipse total de sol que tanto da que hablar estos d&iacute;as, un fen&oacute;meno excepcional que atraer&aacute; a miles de personas dispuestas a recorrer unos cuantos kil&oacute;metros con tal de vivir ese peque&ntilde;o espacio de tiempo en el que el d&iacute;a se transforma en noche. 
    </p><p class="article-text">
        Pero para disfrutarlo de verdad no basta con estar dentro de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-ver-eclipse-solar-12-agosto-recorrido-visibilidad-municipio-minuto-minuto_1_13414276.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franja de totalidad</a>. Tambi&eacute;n hay que elegir bien el lugar desde el que verlo. Como el eclipse alcanzar&aacute; su punto &aacute;lgido poco antes de la puesta de sol, en torno a las 20:30 h, con peque&ntilde;as variaciones seg&uacute;n la ubicaci&oacute;n, ser&aacute; imprescindible buscar un horizonte completamente despejado hacia el oeste, sin monta&ntilde;as, edificios o bosques que oculten los &uacute;ltimos momentos del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso, esa tarde habr&aacute; mucho movimiento en las carreteras. Los puntos m&aacute;s conocidos para observar el eclipse recibir&aacute;n una gran afluencia de visitantes, pero incluso lugares menos populares podr&iacute;an llenarse antes de lo previsto. La recomendaci&oacute;n es clara: llegar con varias horas de antelaci&oacute;n, asumir que habr&aacute; tr&aacute;fico y no confiarse porque el destino parezca poco frecuentado. Por tanto, adem&aacute;s de unas <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/si-gafas-ver-eclipse-homologadas_1_13393532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gafas homologadas para ver el eclipse</a>, en la mochila deberemos meter tambi&eacute;n grandes dosis de paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes prefieran disfrutar de la experiencia sin embarcarse en un gran viaje, hemos seleccionado cinco escapadas de ida y vuelta desde Madrid, Oviedo, Gij&oacute;n, Santander, Pamplona, A Coru&ntilde;a y Lugo. Lugares que, adem&aacute;s de ser buenas opciones para contemplar el eclipse con un horizonte despejado, merecen la visita por el paisaje, el entorno o los planes que permiten completar un d&iacute;a muy especial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las Bardenas Reales, en Navarra.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bardenas Reales, desde Pamplona</h2><p class="article-text">
        Si hubiera que dise&ntilde;ar sobre un mapa un lugar perfecto para contemplar un eclipse al atardecer, probablemente se parecer&iacute;a bastante a las Bardenas Reales. Este inmenso paisaje semides&eacute;rtico, situado a poco m&aacute;s de una hora de Pamplona, re&uacute;ne tres ventajas dif&iacute;ciles de igualar: un horizonte de pr&aacute;cticamente 360&ordm;, la ausencia de grandes relieves que oculten el sol y una amplia red de pistas que permite repartir a los visitantes por distintos puntos, reduciendo la sensaci&oacute;n de masificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero las Bardenas son mucho m&aacute;s que un buen observatorio astron&oacute;mico. Declaradas Reserva de la Biosfera, sus m&aacute;s de 42.000 hect&aacute;reas esconden un paisaje moldeado durante miles de a&ntilde;os por el viento y el agua, donde destacan formaciones tan conocidas como Castildetierra. Recorrer alguna de las rutas autorizadas antes de que empiece el eclipse es una buena forma de completar la excursi&oacute;n, siempre respetando las normas del espacio protegido y evitando salir de los caminos se&ntilde;alizados. 
    </p><h2 class="article-text">Mirador del Puerto de la Puebla, desde Madrid</h2><p class="article-text">
        Aunque muchos aficionados tienen la vista puesta en la Sierra de Guadarrama, existen alternativas mucho m&aacute;s tranquilas para disfrutar del eclipse. Una de ellas es el Mirador del Puerto de la Puebla, en la Sierra Norte de Madrid, una de las pocas zonas de la comunidad donde el eclipse ser&aacute; total. Situado aproximadamente a una hora y media de la capital, ofrece una panor&aacute;mica muy abierta hacia el oeste y apenas tiene vegetaci&oacute;n alta que pueda entorpecer la visi&oacute;n del sol cuando est&eacute; cerca de ocultarse. Eso s&iacute;, como el aparcamiento es reducido, conviene llegar con mucha antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si el mirador termina llen&aacute;ndose, tampoco ser&aacute; necesario dar media vuelta. Toda esta zona de la Sierra Norte cuenta con otros altos y puertos desde los que tambi&eacute;n se puede seguir el eclipse en buenas condiciones, como Somosierra, Navafr&iacute;a o Pe&ntilde;a Quemada. Adem&aacute;s, la escapada permite descubrir algunos de los pueblos m&aacute;s agradables de la comarca, como Puebla de la Sierra o La Hiruela, dos destinos perfectos para completar la experiencia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mirador del Puerto de la Puebla, en Madrid.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cabo Vidio, desde Oviedo o Gij&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Cuando el eclipse coincide con el atardecer, pocos escenarios ofrecen tantas garant&iacute;as como el mar. Cabo Vidio, a unos 50 minutos de Oviedo y unos 45 de Gij&oacute;n, mira directamente al Cant&aacute;brico y proporciona un horizonte completamente limpio hacia el oeste, sin monta&ntilde;as que oculten los &uacute;ltimos rayos de sol. Adem&aacute;s, aunque sus acantilados son cada vez m&aacute;s conocidos, sigue siendo un lugar menos concurrido que otros puntos emblem&aacute;ticos de la costa asturiana. El propio faro o el cercano mirador del Sabl&oacute;n son dos excelentes opciones para instalarse con tiempo y disfrutar del espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La excursi&oacute;n merece la pena incluso si no hubiera eclipse. Los acantilados, que superan en algunos puntos los 90 metros de altura, ofrecen algunas de las vistas m&aacute;s impresionantes del litoral asturiano, mientras que un sencillo paseo permite recorrer los alrededores del faro y acercarse a varios miradores naturales desde los que contemplar la costa. Conviene extremar la precauci&oacute;n, ya que en algunas zonas no existen vallas de protecci&oacute;n, especialmente si se viaja con ni&ntilde;os. Y, si sobra algo de tiempo, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cudillero-pueblo-bonito-asturias_1_10278583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cudillero</a> queda a apenas unos minutos en coche. 
    </p><h2 class="article-text">Mirador del Monte Cincho, desde Santander</h2><p class="article-text">
        Muchos visitantes pensar&aacute;n autom&aacute;ticamente en Santillana del Mar para pasar la tarde del eclipse. Sin embargo, quienes busquen mejores vistas y algo m&aacute;s de tranquilidad tienen una alternativa muy interesante a apenas 40 minutos de Santander. El Mirador del Monte Cincho domina el terreno desde una posici&oacute;n elevada, con un horizonte despejado hacia el mar que resulta ideal para seguir el ocaso. Si aun as&iacute; prefieres asegurarte un horizonte completamente limpio, siempre queda la opci&oacute;n de acercarse al cercano y colorido Faro de Ajo.
    </p><p class="article-text">
        El acceso al Mirador del Monte Cincho requiere caminar unos dos kil&oacute;metros por una pista forestal de subida moderada, un peque&ntilde;o esfuerzo que ayuda a mantener este lugar lejos de las grandes aglomeraciones. Desde lo m&aacute;s alto del mirador, ya por encima de las copas de los &aacute;rboles, la panor&aacute;mica de 360&ordm; nos deja marismas, playas, monta&ntilde;as y mar abierto, en un entorno muy poco alterado. No hay servicios ni fuentes, as&iacute; que conviene llevar agua, algo de comida y calzado c&oacute;modo para afrontar la caminata sin prisas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cabo de Estaca de Bares.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Estaca de Bares, desde A Coru&ntilde;a o Lugo</h2><p class="article-text">
        Pocos lugares pueden presumir de una ubicaci&oacute;n tan privilegiada como Estaca de Bares. Situado en el punto m&aacute;s septentrional de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, este gran cabo se adentra en el mar separando las aguas del Atl&aacute;ntico y el Cant&aacute;brico y ofrece un horizonte completamente abierto hacia el oeste, una condici&oacute;n ideal para seguir un eclipse que llegar&aacute; cuando el sol casi toque el horizonte. Desde A Coru&ntilde;a o Lugo se tarda alrededor de una hora y cuarenta minutos, aunque conviene tener en cuenta que los &uacute;ltimos kil&oacute;metros discurren por una carretera estrecha, por lo que es recomendable salir con margen.
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, la espera resulta cualquier cosa menos aburrida. El faro, los acantilados y los miradores convierten este rinc&oacute;n en uno de los paisajes costeros m&aacute;s espectaculares del norte de Espa&ntilde;a. Adem&aacute;s, Estaca de Bares es uno de los principales observatorios de aves de Europa y muy cerca se encuentran lugares como Porto do Barqueiro o la desembocadura del r&iacute;o Sor, perfectos para completar una jornada en la que el d&iacute;a tendr&aacute; dos noches.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    document.dispatchEvent(new Event("eclipse-engine-ready"));
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<div id="div-container-mapa-eclipse">

<h4 class="eclipse-title">El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026</h4>
    <p class="eclipse-subtitle">
        Por dónde pasará la sombra de la Luna y cómo se verá el eclipse en cada punto de España
    </p>

    <div id="container-mapa-eclipse"></div>

    <p class="eclipse-source">
        Fuente: elDiario.es. Trayectoria, franja de totalidad, sombra y circunstancias al hacer
        clic calculadas con un motor besseliano propio sobre los elementos del eclipse de la
        NASA/GSFC (F. Espenak). El «% de nubes previstas» es la cobertura nubosa total (fracción
        del cielo que se prevé cubierta por nubes) según el modelo de ECMWF para esa hora; son
        estimaciones a varios días vista. La capa «Sin visibilidad» señala dónde el relieve del terreno
        tapará el Sol sobre el horizonte en el instante del eclipse (que ocurre al atardecer), calculada
        con un modelo digital de elevaciones (Copernicus GLO-90). Hora peninsular de verano (CEST).
    </p>
</div>

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    EclipseMap.init();
</script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-eclipse-solar-12-agosto-cinco-escapadas-ida-vuelta-vistas-privilegiadas_1_13429077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: cinco escapadas de ida y vuelta con vistas privilegiadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escapadas,Eclipse]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trece pueblos con encanto desde los que disfrutar del eclipse solar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trece-pueblos-encanto-disfrutar-eclipse-solar_1_13400850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f21923f-4e2f-492f-98b1-626800d2175a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Castillo de Miravet."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del puerto de Luarca al castillo de Morella, pasando por la ciudad de Sigüenza o los viñedos de Laguardia, estos destinos son perfectos para disfrutar del eclipse total del 12 de agosto mientras descubres algunos de los pueblos más bonitos de España
</p><p class="subtitle">Mapa - Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto</p></div><p class="article-text">
        Si tienes una fecha marcada en el calendario desde hace tiempo, probablemente sea el 12 de agosto de 2026. Ese d&iacute;a tendr&aacute; lugar el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-ver-eclipse-solar-12-agosto-recorrido-visibilidad-municipio-minuto-minuto_1_13398019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer eclipse total de sol visible desde la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica en m&aacute;s de un siglo</a>, un fen&oacute;meno que atraer&aacute; a miles de aficionados a la astronom&iacute;a, fot&oacute;grafos y viajeros. Si t&uacute; tambi&eacute;n quieres vivirlo, hay una forma perfecta de hacerlo para descubrir alguno de los pueblos con m&aacute;s encanto del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La franja de totalidad cruzar&aacute; Espa&ntilde;a de oeste a este durante el atardecer, por lo que el eclipse podr&aacute; verse al 100% en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y Le&oacute;n, Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja, Euskadi, Navarra, Comunitat Valenciana, Arag&oacute;n, Catalunya y Balears, mientras que en buena parte del resto del pa&iacute;s se observar&aacute; como parcial. Como el sol estar&aacute; muy bajo sobre el horizonte, conviene elegir un lugar con buena visibilidad hacia el oeste. A cambio, las condiciones ser&aacute;n ideales para contemplar un espect&aacute;culo &uacute;nico y tambi&eacute;n para conseguir fotograf&iacute;as espectaculares con castillos, iglesias, monta&ntilde;as o cascos hist&oacute;ricos como tel&oacute;n de fondo.
    </p><p class="article-text">
        Hemos seleccionado trece localidades, una por cada comunidad aut&oacute;noma en la que el eclipse alcanzar&aacute; la totalidad, para que esa tarde sea tambi&eacute;n una escapada con muchos otros alicientes. Desde Mondo&ntilde;edo hasta Valldemossa, pasando por Luarca, Santillana del Mar, Pedraza, la hist&oacute;rica ciudad de Sig&uuml;enza, Laguardia o Morella, todos estos destinos ofrecen un escenario diferente para disfrutar de uno de los grandes acontecimientos astron&oacute;micos de las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">Mondo&ntilde;edo (Lugo, Galicia)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.30 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.27 h</li>
                                    <li>Fin: 21.22 h</li>
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                La catedral de Mondoñedo.                            </span>
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        El eclipse llegar&aacute; primero a Galicia, y Mondo&ntilde;edo ser&aacute; uno de los mejores lugares para vivirlo. La localidad ha preparado una <a href="https://xn--catedralmondoedo-jub.com/lux-et-umbra-2026/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programaci&oacute;n especial</a> con motivo de la cita astron&oacute;mica, que incluye actividades culturales y una experiencia de observaci&oacute;n en torno a la catedral. Un buen plan para disfrutar del fen&oacute;meno en un escenario con siglos de historia.
    </p><p class="article-text">
        Declarada conjunto hist&oacute;rico-art&iacute;stico, Mondo&ntilde;edo invita a pasear por su casco antiguo, descubrir su imponente catedral, recorrer sus plazas y visitar lugares como la Cova do Rei Cintolo, la mayor cueva de Galicia. Una escapada que combina patrimonio, naturaleza y uno de los acontecimientos astron&oacute;micos m&aacute;s esperados del a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Luarca (Asturias)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.30 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.27 h</li>
                                    <li>Fin: 21.21 h</li>
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            <span class="title">
                Una villa que mira a su puerto.                            </span>
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        La conocida como Villa Blanca de la Costa Verde ofrece un escenario privilegiado para contemplar el eclipse junto al Cant&aacute;brico. Sus miradores, como los de la Atalaya o el Chano, permiten disfrutar de amplias vistas hacia el horizonte, un detalle especialmente importante en un eclipse que tendr&aacute; lugar con el sol muy bajo antes del atardecer.
    </p><p class="article-text">
        Antes o despu&eacute;s del espect&aacute;culo merece la pena perderse por el puerto pesquero de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/busca-frescor-veraniego-luarca-valdes-encantos-asturias_1_8053525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luarca</a>, recorrer las calles del casco hist&oacute;rico, seguir los pasos del Nobel Severo Ochoa o acercarse al Bosque-Jard&iacute;n de la Fonte Baxa. Tambi&eacute;n es una buena base para descubrir la costa occidental asturiana y algunos de sus acantilados y playas m&aacute;s espectaculares.
    </p><h2 class="article-text">Santillana del Mar (Cantabria)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.31 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.28 h</li>
                                    <li>Fin: 21.21 h</li>
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                Plaza del Mercado, Santillana del Mar                            </span>
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        Pocos escenarios resultan tan especiales para vivir el eclipse como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/santillana-mar-capital-nacional-turismo_1_1330678.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santillana del Mar</a>. Coincidiendo con la cita astron&oacute;mica, el entorno del Museo Nacional y Centro de Investigaci&oacute;n de Altamira ha organizado <a href="https://www.cultura.gob.es/mnaltamira/que-hacer/para-mas-18/eclipse.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades divulgativas</a> para acercar el fen&oacute;meno al p&uacute;blico y convertir la jornada en una aut&eacute;ntica fiesta de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del eclipse, esta villa medieval es una de las visitas imprescindibles de Cantabria. Sus calles empedradas, la colegiata de Santa Juliana y la cercan&iacute;a de la cueva de Altamira convierten la escapada en un plan perfecto para combinar patrimonio, historia y astronom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Pedraza (Segovia, Castilla y Le&oacute;n)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.32 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.29 h</li>
                                    <li>Fin: 21.20 h</li>
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                La Plaza Mayor de Pedraza, en Segovia.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pedraza-pueblo-medieval-mejor-conservado-track_1_11516377.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedraza</a> siempre es un plan llamativo. Su recinto amurallado, pr&aacute;cticamente intacto, ofrece un ambiente &uacute;nico para contemplar el eclipse mientras el sol comienza a esconderse. Un escenario medieval que har&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s especial uno de los grandes acontecimientos astron&oacute;micos del &uacute;ltimo siglo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s solo queda recorrer con calma una de las villas medievales mejor conservadas de Espa&ntilde;a. El castillo, la Plaza Mayor y sus calles empedradas justifican por s&iacute; solos la visita, a la que se pueden sumar rutas por el entorno natural de la Sierra de Guadarrama.
    </p><h2 class="article-text">Buitrago del Lozoya (Comunidad de Madrid)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.32 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.29 h</li>
                                    <li>Fin: 21.20 h</li>
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            <span class="title">
                Castillo de Buitrago de Lozoya                            </span>
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        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/buitrago-lozoya-ver-pueblo-hora-madrid-perfecto-visita-navidad_1_11892027.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buitrago del Lozoya</a> quiere convertir el eclipse en una aut&eacute;ntica celebraci&oacute;n con un <a href="https://buitrago.org/inicio/actualidad-de-buitrago/2351-llega-el-festival-del-eclipse-2026-a-buitrago-del-lozoya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">festival astron&oacute;mico</a> que reunir&aacute; observaciones, actividades divulgativas y propuestas para todos los p&uacute;blicos. Si todav&iacute;a quedan plazas disponibles, puede ser una de las mejores opciones para quienes quieran disfrutar del fen&oacute;meno acompa&ntilde;ados por especialistas.
    </p><p class="article-text">
        La villa, completamente rodeada por una de las murallas medievales mejor conservadas de la Comunidad de Madrid, tambi&eacute;n invita a descubrir su castillo, el Museo Picasso y las agradables rutas que siguen el curso del r&iacute;o Lozoya. Una escapada muy completa a menos de una hora de la capital.
    </p><h2 class="article-text">Sig&uuml;enza (Guadalajara, Castilla-La Mancha)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.33 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.29 h</li>
                                    <li>Fin: 21.20 h</li>
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            <span class="title">
                El castillo y Parador de Sigüenza, en Guadalajara                            </span>
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        Aunque en esta selecci&oacute;n predominan los pueblos, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viaje-tiempo-villa-guadalajara-disfrutar-arquitectura-historia-gastronomia-unica_1_13210922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sig&uuml;enza</a> es una ciudad, y adem&aacute;s una de las grandes joyas monumentales de Castilla-La Mancha. Su impresionante patrimonio hist&oacute;rico la convierte en un lugar excepcional para contemplar el eclipse y aprovechar la jornada para descubrir siglos de historia.
    </p><p class="article-text">
        La catedral, el castillo convertido en Parador, la Plaza Mayor o la famosa escultura del Doncel forman parte de un conjunto hist&oacute;rico que merece una visita sin prisas. Si buscas combinar astronom&iacute;a y patrimonio monumental, pocas opciones resultan tan completas como esta.
    </p><h2 class="article-text">Briones (La Rioja)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.34 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.30 h</li>
                                    <li>Fin: 21.19 h</li>
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            <span class="title">
                Briones, en La Rioja Alta.                            </span>
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        En pleno coraz&oacute;n de La Rioja, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/estilo-medieval-pequeno-apacible-pueblo-riojano-alberga-casas-piedra-sillar-bodegas-excavadas-suelo-pm_1_13181288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Briones</a> ofrece la posibilidad de vivir el eclipse rodeado de vi&ntilde;edos. Adem&aacute;s, varias bodegas de la zona han preparado actividades especiales para esa jornada, por lo que puede ser una magn&iacute;fica ocasi&oacute;n para unir astronom&iacute;a y enoturismo en una misma escapada.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo conserva un magn&iacute;fico casco hist&oacute;rico de origen medieval, con calles estrechas, edificios se&ntilde;oriales y excelentes miradores sobre el valle del Ebro. Despu&eacute;s del eclipse, nada mejor que recorrer la localidad con calma y descubrir por qu&eacute; es uno de los pueblos con m&aacute;s encanto de La Rioja.
    </p><h2 class="article-text">Laguardia (Araba, Euskadi)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.34 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.30 h</li>
                                    <li>Fin: 21.18 h</li>
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            <span class="title">
                El pórtico de la iglesia de Santa María de los Reyes, en Laguardia.                            </span>
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        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/murallas-dolmenes-rodeados-campo-pueblo-rioja-alavesa-perfecto-visitar-invierno_1_12961470.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laguardia</a> se prepara para vivir el eclipse por todo lo alto. El Ayuntamiento <a href="https://www.instagram.com/reels/Da-Temsuj0Z/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repartir&aacute; gafas homologadas</a> y ha organizado distintas actividades para que vecinos y visitantes puedan disfrutar del fen&oacute;meno con todas las garant&iacute;as. Un buen motivo para acercarse a una de las villas medievales m&aacute;s bonitas de la Rioja Alavesa.
    </p><p class="article-text">
        Rodeada de vi&ntilde;edos y protegida por sus murallas, Laguardia invita a recorrer sus calles peatonales, descubrir sus iglesias y aprovechar la amplia oferta enotur&iacute;stica de la comarca. Sobre todo, no te pierdas el espectacular p&oacute;rtico de piedra policromado de la iglesia de Santa Mar&iacute;a de los Reyes. Un plan perfecto para combinar el eclipse con una escapada entre patrimonio, vino y algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos del norte peninsular.
    </p><h2 class="article-text">Uju&eacute; (Navarra)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.35 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.30 h</li>
                                    <li>Fin: 21.17 h</li>
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                Ujué, uno de los pueblos más bonitos de Navarra.                            </span>
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        Situado en lo alto de una colina, Uju&eacute; ofrece unas magn&iacute;ficas vistas del paisaje navarro y un horizonte despejado hacia el oeste, dos ingredientes que lo convierten en un lugar especialmente atractivo para seguir el eclipse. Su silueta medieval har&aacute; a&uacute;n m&aacute;s especial una tarde en penumbra. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s merece la pena recorrer sin prisas sus estrechas calles empedradas hasta llegar a la iglesia-fortaleza de Santa Mar&iacute;a, uno de los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-navarra-10-lugares-encanto-cautivan-viajero_1_8964180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes s&iacute;mbolos de Navarra</a>. Las panor&aacute;micas sobre los campos que rodean la localidad terminan de completar una escapada en la que patrimonio y naturaleza van de la mano.
    </p><h2 class="article-text">Morella (Castell&oacute;, Comunitat Valenciana)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.36 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.31 h</li>
                                    <li>Fin: 21.16 h</li>
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                Panoramica de Morella.                            </span>
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        Pocas im&aacute;genes pueden resultar tan espectaculares como contemplar el eclipse con el castillo de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/morella-pueblo-bonito-castellon-comunitat-valenciana_1_11435891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morella</a> dominando el horizonte. Su perfil fortificado convierte a esta localidad castellonense en uno de esos lugares donde el fen&oacute;meno astron&oacute;mico puede disfrutarse con un escenario dif&iacute;cil de igualar.
    </p><p class="article-text">
        Considerado por muchos como uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a, Morella conserva m&aacute;s de dos kil&oacute;metros de murallas, un casco hist&oacute;rico lleno de encanto y un importante patrimonio monumental. Un destino ideal para unir el eclipse con una visita a una de las grandes joyas del interior de la Comunitat Valenciana.
    </p><h2 class="article-text">Valderrobres (Teruel, Arag&oacute;n)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.36 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.31 h</li>
                                    <li>Fin: 21.16 h</li>
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            <span class="title">
                Entrando en Valderrobres                            </span>
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        En pleno coraz&oacute;n de la comarca del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/matarrana-secreto-guardado-teruel-aragon-rural_1_6477594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matarra&ntilde;a</a>, Valderrobres ofrece una combinaci&oacute;n perfecta para una escapada, con un precioso casco medieval y un entorno natural ideal para despedir la tarde contemplando el eclipse. Una buena oportunidad para descubrir una de las localidades m&aacute;s bonitas de Arag&oacute;n mientras el Sol desaparece tras el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Su puente de piedra, el castillo-palacio, la iglesia de Santa Mar&iacute;a la Mayor y las calles del centro hist&oacute;rico justifican por s&iacute; solos la visita. Si dispones de m&aacute;s tiempo, tambi&eacute;n es una excelente base para recorrer otros pueblos y paisajes del Matarra&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Miravet (Tarragona, Catalunya)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.37 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.31 h</li>
                                    <li>Fin: 21.15 h</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Asomado al r&iacute;o Ebro y coronado por un impresionante <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-diez-castillos-templarios-importantes-espana_1_12297012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">castillo templario</a>, Miravet ofrece uno de los escenarios m&aacute;s fotog&eacute;nicos para contemplar el eclipse. La baja altura del sol durante el fen&oacute;meno permitir&aacute; captar im&aacute;genes con la fortaleza recort&aacute;ndose sobre el cielo del atardecer.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del castillo, merece la pena pasear por las calles del casco antiguo, acercarse a la orilla del Ebro y conocer la tradici&oacute;n alfarera que todav&iacute;a se mantiene viva en la localidad. Un destino perfecto para combinar historia, paisaje y astronom&iacute;a en una misma escapada.
    </p><h2 class="article-text">Valldemossa (Mallorca, Illes Balears)</h2><p class="article-text">
        Horario del eclipse
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inicio: 19.39 h</li>
                                    <li>M&aacute;ximo: 20.32 h</li>
                                    <li>Fin: 21.13 h</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Valldemossa, en Mallorca.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El eclipse terminar&aacute; su recorrido por Espa&ntilde;a en Baleares, y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ver-pueblo-montana-mallorca-cuya-historia-vinculada-vida-chopin_1_13353938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valldemossa</a> ser&aacute; uno de los mejores lugares para despedirlo. Situado en plena Serra de Tramuntana, este pueblo mallorqu&iacute;n ofrece un entorno privilegiado para disfrutar del fen&oacute;meno en una de las &uacute;ltimas localidades donde la totalidad ser&aacute; visible.
    </p><p class="article-text">
        Sus calles empedradas, las casas de piedra y la Cartuja de Valldemossa convierten cualquier visita en una apuesta segura. Despu&eacute;s del eclipse, siempre queda tiempo para recorrer la sierra, disfrutar de sus miradores o seguir descubriendo uno de los pueblos con m&aacute;s encanto de Mallorca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    import * as EclipseEngine from "https://datos.eldiario.es/proyectos/2026/2606-eclipse/eclipse_engine.min.js";
    window.EclipseEngine = EclipseEngine;
    document.dispatchEvent(new Event("eclipse-engine-ready"));
</script>

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<div id="div-container-mapa-eclipse">

<h4 class="eclipse-title">El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026</h4>
    <p class="eclipse-subtitle">
        Por dónde pasará la sombra de la Luna y cómo se verá el eclipse en cada punto de España
    </p>

    <div id="container-mapa-eclipse"></div>

    <p class="eclipse-source">
        Fuente: elDiario.es. Trayectoria, franja de totalidad, sombra y circunstancias al hacer
        clic calculadas con un motor besseliano propio sobre los elementos del eclipse de la
        NASA/GSFC (F. Espenak). El «% de nubes previstas» es la cobertura nubosa total (fracción
        del cielo que se prevé cubierta por nubes) según el modelo de ECMWF para esa hora; son
        estimaciones a varios días vista. La capa «Sin visibilidad» señala dónde el relieve del terreno
        tapará el Sol sobre el horizonte en el instante del eclipse (que ocurre al atardecer), calculada
        con un modelo digital de elevaciones (Copernicus GLO-90). Hora peninsular de verano (CEST).
    </p>
</div>

<script>
    EclipseMap.init();
</script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trece-pueblos-encanto-disfrutar-eclipse-solar_1_13400850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trece pueblos con encanto desde los que disfrutar del eclipse solar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Pueblos bonitos,Eclipse,Zonas rurales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c423c96-6e32-4451-b325-363a2d96ddf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cierre de cualquier bar, más allá del impacto sentimental para sus habituales, supone también un mazazo sobre la vida en común de los barrios</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Aurora echa de menos las patatas asadas del Ca&ntilde;izo que, como el Jesuso con su plancha infatigable, cerr&oacute; hace un par de a&ntilde;os en el barrio de Santa Eulalia, m&aacute;s conocido en Murcia &mdash;no sabemos por cu&aacute;nto tiempo&mdash; como &ldquo;las Tascas&rdquo;. Juan Luis, que vive en Oporto, se queja de que en aquella ciudad ya no quedan caf&eacute;s como los de antes, donde se pod&iacute;a trabajar tranquilo: ahora todos esos locales se han transformado en un escenario as&eacute;ptico sobre el que los <em>expats</em> gritan en ingl&eacute;s a trav&eacute;s de sus auriculares inal&aacute;mbricos. Nuria bromea para sobrellevar su duelo: dentro de lo malo, al menos su madre no lleg&oacute; a ver su terraza favorita de Laredo cerrar este &uacute;ltimo verano, porque eso s&iacute; que habr&iacute;a sido un disgusto. E Inma se queja de que ya nunca m&aacute;s podr&aacute; entrar en el Bar Rosa, frente al Circo Prize de Madrid, y pedir la mejor tortilla de la zona; en este caso, el cierre fue por jubilaci&oacute;n. Ya lo cantaban Astrud en <em>Acordarnos</em>: todos tenemos un bar y puede que su desaparici&oacute;n, llegado el momento, &ldquo;nos d&eacute; igual&rdquo;, pero luego pasan los a&ntilde;os, ponen un Starbucks y &ldquo;nos da tanta rabia que parece nostalgia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el INE, entre 2010 y 2024, en Espa&ntilde;a abandonaron su actividad unos 40.000 bares. Suponiendo a veinte parroquianos con recuerdos significativos por cada uno, podemos imaginar casi un mill&oacute;n de novelas que estar&iacute;an por escribir. Pero el cierre de cualquier bar, m&aacute;s all&aacute; del impacto sentimental para sus habituales, supone tambi&eacute;n un mazazo sobre la vida en com&uacute;n de los barrios. &ldquo;Los bares son espacios de sociabilidad semip&uacute;blica&rdquo;, explica a elDiario.es el antrop&oacute;logo Manuel Delgado. &ldquo;Aquellos a los que <em>se va</em> corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio. <em>Se baja</em> a ciertos bares que est&aacute;n a la puerta de casa o cerca y que son prolongaciones del propio domicilio&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Delgado coinciden algunos arquitectos y urbanistas como Paula Olea, Andr&eacute;s Jaque o (ya desde los ochenta) Toyo Ito, que han escrito sobre la &ldquo;domesticaci&oacute;n de lo urbano&rdquo;, es decir, sobre c&oacute;mo a medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad (sucede en los pisos compartidos), muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas dom&eacute;sticas. Eso s&iacute;, este fen&oacute;meno ya se dio en otras &eacute;pocas, y es que el fr&iacute;o (y no solo las tertulias) tambi&eacute;n empujaba a los vecinos de las ciudades de finales del s. XIX hacia las concurridas mesas de caf&eacute;s y tabernas. Hoy la novedad consiste en que es el mismo mecanismo &mdash;la especulaci&oacute;n inmobiliaria&mdash; que fuerza a los ciudadanos a salir de sus <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casas insuficientes</a> el que tambi&eacute;n obliga a cerrar a muchos de los establecimientos que estaban acogi&eacute;ndolos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares son espacios de sociabilidad semipública. Aquellos a los que se va corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel Delgado</span>
                                        <span>—</span> antropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una pieza fundamental de las ciudades</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.diariodesevilla.es/opinion/articulos/mejor_0_2003761887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo reciente</a>, la escritora Carmen Camacho lamentaba la desaparici&oacute;n del Bar Goma. Situado junto al cementerio de San Fernando, en Sevilla, all&iacute; los sobres de az&uacute;car no daban &ldquo;gracias por venir&rdquo;, sino que indicaban que &ldquo;aqu&iacute; se est&aacute; mejor que all&iacute;&rdquo;; no se sabe si refiri&eacute;ndose al propio bar, bastante desali&ntilde;ado seg&uacute;n cuentan, o al mundo de los vivos frente a otras posibles dimensiones. &ldquo;Donde antes se abr&iacute;a un bar cualquiera, con su est&eacute;tica normalmente fortuita, sus due&ntilde;os malajes y sus parroquianos dispuestos a perder todo el tiempo que les fuera posible, ahora se emplazan, sustituy&eacute;ndolos, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">locales de nadie</a>, de vasos de cart&oacute;n y est&eacute;tica quir&uacute;rgica&rdquo;, se&ntilde;ala Camacho en su texto, dando voz a todos esos vecinos que lamentan del cierre de un bar conocido y su transformaci&oacute;n en algo que les resulta extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A casi nadie le importa que los locales m&aacute;s nuevos, reci&eacute;n inaugurados o reformados tengan mejor aspecto que aquellos a los que sustituyen. El bar habitual no tiene por qu&eacute; ser un establecimiento impecable con una decoraci&oacute;n exquisita porque, muchas veces, es precisamente la dejadez en ciertos detalles la que sugiere unos precios asequibles o buena disposici&oacute;n para hacer favores. O lo que es lo mismo: resulta m&aacute;s f&aacute;cil que quien lleva a&ntilde;os atendi&eacute;ndote y est&aacute; al frente de su propio negocio te dedique un rato y te saque de un apuro a que lo haga el camarero que apenas ha trabajado durante un par de meses en una franquicia y que no tiene ning&uacute;n margen para apartarse un segundo de su puesto o de sus funciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Rodr&iacute;guez L&oacute;pez es hijo de tabernero y lleva varias d&eacute;cadas regentando el Restaurante Miguel &Aacute;ngel, en el distrito de Hortaleza (Madrid). Rodr&iacute;guez recuerda haber hecho &ldquo;muchos favores extra&ntilde;os a sus clientes&rdquo;, por ejemplo, &ldquo;firmar salvoconductos para que sus familias, cuando llegasen a sus casas, supieran a qu&eacute; hora hab&iacute;an salido del bar exactamente; o esconder a algunos en la cocina porque ven&iacute;an busc&aacute;ndolos&rdquo;. &ldquo;Series como <em>Cheers</em> o <em>Los ladrones van a la oficina </em>me parecen una tonter&iacute;a comparadas con lo que vivo a diario en el bar&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez insiste en que lo fundamental es que &ldquo;en un bar te sientas como en casa&rdquo;, y eso incluye ofrecer a los clientes aquello que &mdash;porque viven solos o porque su entorno no es el m&aacute;s acogedor&mdash; no encuentran en su hogar, apoyo emocional incluido. &ldquo;De un cliente fiel conozco su estado de &aacute;nimo en cuanto aparece por la puerta&rdquo;, asegura el hostelero. &ldquo;Si est&aacute; mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si est&aacute; bien, intento mantenerlo. De quien simplemente pasa por aqu&iacute; tambi&eacute;n s&eacute; su estado de &aacute;nimo, pero no intento cambiarlo&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De un cliente fiel conozco su estado de ánimo en cuanto aparece por la puerta. Si está mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si está bien, intento mantenerlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Rodríguez López</span>
                                        <span>—</span> hostelero (restaurante Miguel Ángel, Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Moncho Fern&aacute;ndez es un documentalista vigu&eacute;s que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha vivido entre Malasa&ntilde;a (Madrid) y Gr&agrave;cia (Barcelona), as&iacute; que ha asistido en primera fila a intensos procesos de gentrificaci&oacute;n y a la invasi&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decoraci&oacute;n algor&iacute;tmica</a>. Por su parte, &eacute;l se resiste a entrar en los locales m&aacute;s vistosos: &ldquo;Cuando digo que un bar me gusta y es emblem&aacute;tico, quiero decir, por supuesto, cutre y ro&ntilde;oso&rdquo;, afirma el gallego. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es posible que cuando usamos adjetivos como emblem&aacute;tico o pintoresco para referirnos a estos bares no se trate m&aacute;s que de eufemismos para definir una mezcla de ruidoso, heterog&eacute;neo y seguramente antihigi&eacute;nico que, lejos de ser un defecto, supone la garant&iacute;a de estar alejado del concurrido circuito <em>mainstream</em> que aglutina turistas, modernos con &iacute;nfulas y dem&aacute;s fauna arribista que puebla otros locales en los que ciertamente no queremos estar y en los que de todos modos tendr&iacute;amos que pelearnos absurdamente para que nos dejasen entrar&rdquo;, relata Fern&aacute;ndez, que admite que pone en pr&aacute;ctica &ldquo;una especie de elitismo invertido&rdquo; detectable en muchos j&oacute;venes de su generaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                A medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad, muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas domésticas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pol&iacute;ticas de &ldquo;borramiento&rdquo; y garitos</h2><p class="article-text">
        <em>El hombre de la multitud</em>, quiz&aacute; el relato m&aacute;s famoso de Edgar Allan Poe, comienza con su narrador y protagonista contemplando el trasiego de las calles de Londres tras los ventanales de un caf&eacute;. La mirada de este personaje, tal y como han se&ntilde;alado autores como Baudelaire, es la primera del llamado &ldquo;sujeto moderno&rdquo; y se despliega, no por casualidad, desde un local semip&uacute;blico que resulta ideal para ver sin ser visto. Aunque los caf&eacute;s fueron el h&aacute;bitat de artistas y bohemios, que aprovechaban sus peque&ntilde;as mesas para concentrarse en sus tareas solitarias, hoy las diferencias entre estos establecimientos y los bares (m&aacute;s castizos) o las tabernas (m&aacute;s proletarias: con mesa corrida) son min&uacute;sculas. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como demuestra Google N&rsquo;Gram, la palabra &ldquo;bar&rdquo; se populariza a partir de los a&ntilde;os noventa del s.XX casi como comod&iacute;n, y no se encuentra, por ejemplo, en la obra de P&iacute;o Baroja, que en sus novelas llama &ldquo;tabernas&rdquo; o &ldquo;cafetines&rdquo; a todos los establecimientos donde se serv&iacute;an bebidas en el Madrid de principios del s.XX. Otra palabra que despega durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os es &ldquo;garito&rdquo;, cuya segunda acepci&oacute;n seg&uacute;n la RAE (&ldquo;establecimiento de diversi&oacute;n, especialmente el de mala fama&rdquo;) es hoy la m&aacute;s usada.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;garito&rdquo; es un bar con peor fama porque resulta escandaloso para algunos y fundamental para la socializaci&oacute;n de otros. Donde hay o hubo un garito suele haber una historia de resistencia como las que la profesora y activista Alba G&aacute;lvez est&aacute; recogiendo en su proyecto <em>Mapeo Queer</em>. En este caso, G&aacute;lvez y sus colaboradores est&aacute;n trazando una geograf&iacute;a <em>queer </em>de la ciudad de Murcia (un proceso similar se podr&iacute;a llevar a cabo sobre cualquier otra capital espa&ntilde;ola); algo as&iacute; como un registro de los lugares que son o han sido importantes para el colectivo. Ana Gim&eacute;nez particip&oacute; en la primera sesi&oacute;n de trabajo y recuerda que all&iacute; se habl&oacute;, sobre todo, de bares (o garitos) que forman parte de una memoria compartida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el centro de la ciudad hab&iacute;a muchos bares que hicieron comunidad <em>queer</em> y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por <em>pol&iacute;ticas de borramiento</em>, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia. Con la excusa de los ruidos se ha castigado especialmente a los bares <em>queer</em>&rdquo;, explica Gim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Si en las ciudades contempor&aacute;neas cualquier bar peque&ntilde;o lo tiene dif&iacute;cil, la situaci&oacute;n es incluso peor para los espacios disidentes. &ldquo;Hace unos veinte a&ntilde;os hab&iacute;a mucha oferta; mientras que ahora hay mucha demanda, con un colectivo muy amplio y muy diverso, pero menos oferta, porque ya no existe ning&uacute;n un espacio que se autodetermine <em>de ambiente</em>. Existen espacios <em>gay friendly</em>, pero all&iacute; hemos visto de todo: hasta delitos de odio. En los noventa hab&iacute;a m&aacute;s espacios y m&aacute;s combativos. Y en los dosmiles, cuando aparecieron las aplicaciones y las citas por Internet, hubo un repunte, con cafeter&iacute;as que se utilizaban para quedar en un entorno seguro con quienes conoc&iacute;as en los chats&rdquo;, recuerda la murciana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el centro de la ciudad había muchos bares que hicieron comunidad queer y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por políticas de borramiento, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Giménez</span>
                                        <span>—</span> partipante en el proyecto &#039;Mapeo Queer&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; que el cierre de un bar puede suponer un disgusto &iacute;ntimo (como cuando se rompe una pareja y un mont&oacute;n de rutinas, gestos y palabras se esfuman), pero tambi&eacute;n un retroceso enorme para toda una comunidad. Si la vida urbana, tal y como afirma Richard Sennet en <em>Construir y habitar</em>, est&aacute; hecha de relaciones informales, casualidades y espontaneidad entre personas que no se conocen, el bar ser&iacute;a uno de sus centros de gravedad: el lugar donde los extra&ntilde;os se encuentran, charlan y piensan en com&uacute;n. Pero si, como prefieren verla otros, la vida de las ciudades consiste en las costumbres de cada vecino, las redes de apoyo y los v&iacute;nculos forjados con el tiempo, el bar (especialmente el de barrio) seguir&iacute;a teniendo un papel protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que los bares son los &uacute;nicos lugares en los que se puede no ser nadie para la persona que acaba de entrar y, sin embargo, conservar tu nombre y tu apellido (o quiz&aacute; un apodo cari&ntilde;oso) ante el camarero que te atiende cada ma&ntilde;ana. El antrop&oacute;logo Delgado tiene claro que donde acaban los bares termina tambi&eacute;n la vida, y zanja: &ldquo;Cuantos m&aacute;s bares, m&aacute;s vida social; cuanta m&aacute;s vida social, m&aacute;s bares. Hay lugares donde no hay bares, como por ejemplo ciertos complejos urbanos en los que la gente suele salir poco o nada. O en bloques o urbanizaciones en los que la vida social se limita a espacios interiores cerrados al exterior. Lo mejor ser&iacute;a decir que all&iacute;, donde no hay bares, sencillamente, no hay vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2025 20:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Gentrificación,Turismo,Vivienda,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1336c77-82ca-4e41-96d9-5f2f4e0e2f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crujiente por fuera, jugoso por dentro y con un relleno a base de jamón, ternera y queso que te gana desde el primer bocado. En esta tierra, donde la buena comida es casi religión, recorremos los sitios donde probar algunos de los mejores cachopos</p><p class="subtitle">Siete destinos españoles que es mejor visitar en primavera</p></div><p class="article-text">
        En Asturias se come bien. Muy bien. Pero lo mejor de todo es que se come con calma, con ganas y con cari&ntilde;o. Aqu&iacute;, la comida es excusa para reunirse, para charlar largo y tendido, y para compartir momentos. Entre tantos platos ricos que tiene esta tierra, el cachopo se ha convertido en uno de los grandes favoritos. Y no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que naci&oacute; en Oviedo all&aacute; por los a&ntilde;os cuarenta, en el Bar Pelayo, de la mano de Olvido &Aacute;lvarez Fern&aacute;ndez. Y aunque en aquel momento era un plato humilde, pensado para saciar con poco, ha ido creciendo hasta convertirse en toda una estrella. Ahora lo encuentras en casi cualquier restaurante asturiano, cada uno con su estilo, su toque, su versi&oacute;n. Pero todos con algo en com&uacute;n: el placer de compartirlo y disfrutarlo como se merece, porque pocas veces tan pocos ingredientes consiguen un plato tan apetecible.
    </p><h2 class="article-text">Una fiesta en el plato</h2><p class="article-text">
        El cachopo es de esos platos que es dif&iacute;cil dejar pasar cuando lo ves en la carta. Para que nos entendamos: se trata de dos filetes bien grandes de ternera, preferiblemente asturiana, rellenos de jam&oacute;n serrano y queso, empanados y fritos hasta quedar dorados y crujientes por fuera, con el queso fundido haciendo de las suyas por dentro. &iquest;Suena bien? Pues sabe a&uacute;n mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pero ojo, que no todo es ternera, jam&oacute;n y queso. Con el tiempo, el cachopo ha dado rienda suelta a la creatividad de muchos cocineros. Hoy en d&iacute;a puedes encontrar versiones de pollo, cerdo, incluso cachopos de merluza o de setas, pensados para quienes prefieren alternativas diferentes o no toman carne. Tambi&eacute;n cambian los rellenos: queso azul, cecina, setas, esp&aacute;rragos, marisco, foie&hellip; Hay opciones para todos los gustos, desde las m&aacute;s cl&aacute;sicas hasta las m&aacute;s atrevidas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no cambia es su esp&iacute;ritu: un plato generoso, sabroso y hecho para compartir. Porque lo mejor del cachopo es sentarse a la mesa con hambre y con alguien al lado para comentar lo bueno que est&aacute;. Aunque te advertimos una cosa: lo m&aacute;s probable es que quieras repetir.
    </p><h2 class="article-text">Diez de los mejores restaurantes para probar cachopos en Asturias</h2><p class="article-text">
        Asturias est&aacute; llena de rincones donde comer de maravilla, pero si lo tuyo son los cachopos, apunta bien estos nombres, porque aqu&iacute; van diez restaurantes que saben muy bien lo que hacen y lo demuestran en cada bocado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Sifoner&iacute;a (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pocos metros del emblem&aacute;tico puente romano de Cangas de On&iacute;s se encuentra La Sifoner&iacute;a, un lugar que respira tradici&oacute;n y el ambiente de la cultura canguesa. Este bar sidrer&iacute;a fusiona con maestr&iacute;a la pasi&oacute;n por la sidra asturiana y la comida casera, sirviendo un cachopo que destaca por su jugosidad, elaborado con entrecot de ternera. &iquest;El secreto? Su relleno, una combinaci&oacute;n ganadora de jam&oacute;n ib&eacute;rico, queso y pimientos, coronado con un empanado de pan panko que aporta una textura ligera y crujiente. Adem&aacute;s, el ambiente familiar y la calidez de su gente te hacen sentir que est&aacute;s entre amigos.
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            <span class="title">
                Cachopo clásico de Río Astur Sidrería.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li><strong>R&iacute;o Astur (Gij&oacute;n)</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En pleno coraz&oacute;n del Barrio de la Sidra de Gij&oacute;n se halla R&iacute;o Astur, una sidrer&iacute;a con alma y sabor sin complicaciones. Aqu&iacute; el cachopo rinde homenaje a la ternera asturiana, present&aacute;ndose en una gran l&aacute;mina de carne que esconde en su interior un relleno intenso de jam&oacute;n y queso asturiano Franx&oacute;n, todo cubierto con una capa de queso fundido y decorado con finas lascas de ib&eacute;rico. Este plato, contundente pero con un sabor adictivo, ha conquistado tanto a locales como a visitantes. La atm&oacute;sfera c&aacute;lida y acogedora del lugar invita a compartir una comida entre amigos dejando correr la sidra.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los Arcos (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Situado en Cangas de On&iacute;s y con el prestigio de haber ganado en el concurso nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2024, Los Arcos se ha hecho un hueco especial en el paladar de los asturianos. Con el chef Carlos Peruyera al mando, este restaurante apuesta por una receta aut&eacute;ntica y bien ejecutada: solomillo de ternera, paletilla ib&eacute;rica y una cuidada selecci&oacute;n de quesos, como el ahumado de Pr&iacute;a y el de los Beyos, empanados con pan panko. Una deliciosa salsa de angula de monte cierra este plato en un ambiente relajado que invita a disfrutar sin pretensiones.
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            <span class="title">
                El cuidado cachopo de Los Arcos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Sidrer&iacute;a Narcea (Cangas del Narcea)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la zona occidental del Principado, Sidrer&iacute;a Narcea se ha ganado el cari&ntilde;o de los comensales por su cocina genuinamente asturiana. Aqu&iacute; apuestan fuerte por el cachopo tradicional, elaborado con un empanado cl&aacute;sico de pan rallado y un relleno sencillo pero irresistible de jam&oacute;n y queso. La generosidad de sus raciones y el ambiente distendido lo convierten en el lugar perfecto para una comida en familia o con amigos. Y, por supuesto, la sidra, siempre presente, realza cada bocado, haciendo que cada visita se sienta como una aut&eacute;ntica celebraci&oacute;n de la tradici&oacute;n asturiana.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Repinaldo (Cand&aacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el pintoresco pueblo de Cand&aacute;s, Casa Repinaldo ha sabido hacerse un lugar en la escena gastron&oacute;mica tras ganar la VIII edici&oacute;n del Concurso Nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2025. Este restaurante prepara su cachopo con tapa de ternera, jam&oacute;n de Tineo y queso asturiano en lonchas y en crema, ambos de Oscos, d&aacute;ndole un toque extra crujiente con nueces junto a los quesos, a lo que ayuda un exterior de copos de trigo y ma&iacute;z. Dise&ntilde;ado para compartir entre dos personas, cada plato transmite la pasi&oacute;n y el cari&ntilde;o puestos en su elaboraci&oacute;n. El ambiente es acogedor, como suele ocurrir en Asturias, ideal para una comida relajada y familiar.
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            <span class="title">
                Un cachopo ganador.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El Duernu (Luarca, Vald&eacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si te atreves a probar algo con personalidad, El Duernu en Luarca es para ti. Este restaurante, que sorprendi&oacute; al quedar muy bien en el Concurso del Mejor Cachopo del Mundo 2024 en su primera participaci&oacute;n, prepara un cachopo que siempre llama la atenci&oacute;n. Relleno de jam&oacute;n gran reserva y queso Tres Oscos, y con un rebozado hecho con una mezcla especial de semolina y pan panko, este plato se acompa&ntilde;a de crujientes patatas fritas que redondean la experiencia. Su decoraci&oacute;n sencilla y el ambiente cercano hacen que nos sintamos como en casa.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Col&oacute; (Ceceda)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el encantador pueblo de Ceceda, Casa Col&oacute; es sin&oacute;nimo de tradici&oacute;n y encanto. Con unos ventanales que enmarcan la majestuosa sierra de Pe&ntilde;amayor, este restaurante rescata la vieja escuela de la cocina asturiana a trav&eacute;s de su famoso filete al queso, una variante ligera del cachopo. Aunque en este caso se utiliza un solo filete, el queso fundido en abundancia lo convierte en una opci&oacute;n irresistible para quienes buscan algo distinto pero igual de sabroso. El ambiente es r&uacute;stico, lejos del bullicio tur&iacute;stico, perfecto para disfrutar de una comida sin prisas.
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            <span class="title">
                El cachopo minero de La Taberna Asturiana.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>La Taberna Asturiana (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Gij&oacute;n, La Taberna Asturiana se ha ganado fama como un templo de la cocina tradicional con un toque moderno. Este local ofrece el cachopo en tres versiones que van desde la cl&aacute;sica, con jam&oacute;n y queso Cabrales D.O.P., hasta el atrevido burgerchopo, una hamburguesa rellena de esos mismos ingredientes, pasando por su &lsquo;cachopo minero&rsquo;, que gracias a la tinta de sepia luce una apariencia oscura, como las minas de carb&oacute;n. En La Taberna Asturiana se respira un ambiente familiar mientras que sobre las mesas se sirve una experiencia culinaria donde la tradici&oacute;n se mezcla con la innovaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Lavaderu (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si visitas Gij&oacute;n, El Lavaderu es una parada obligatoria para los amantes del buen comer. Situado en el barrio de Cimadevilla, este popular mes&oacute;n combina a la perfecci&oacute;n la tradici&oacute;n asturiana y ambiente de barrio. Con 18 a&ntilde;os de trayectoria, su cachopo (que abarca desde la versi&oacute;n cl&aacute;sica hasta combinaciones originales con cecina y queso de la Peral) se prepara con mucha dedicaci&oacute;n y amor por lo local. La sidra y las tapas, siempre presentes, completan la experiencia, haciendo de cada comida un momento para recordar la esencia m&aacute;s pura de la ciudad.&nbsp;
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                    alt="Un cachopo acompañado de piquillos."
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            <span class="title">
                Un cachopo acompañado de piquillos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Las Tablas del Campill&iacute;n (Oviedo)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en Oviedo encontramos Las Tablas del Campill&iacute;n, la casa del cachopo por excelencia. Este restaurante ha sido pionero en elevar al cachopo a la categor&iacute;a de protagonista gastron&oacute;mico, participando en numerosos concursos y celebrando anualmente el CachopoDay. Su propuesta se basa en un filete de ternera empanado, relleno de jam&oacute;n y queso en abundancia, que se distingue por un empanado crujiente y ligero, y su acompa&ntilde;amiento de patatas fritas y piquillos confitados. En definitiva, tanto cachopo como restaurante son todo un homenaje a la tradici&oacute;n asturiana, perfecta para que los locales conecten con sus ra&iacute;ces y los for&aacute;neos descubran los sabores aut&eacute;nticos del Principado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 20:26:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Turismo gastronómico,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d6aaddb-a19a-41dd-86af-0d1c6b84c3cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque funcionan para darse a conocer, el fenómeno de 'instagramificación' gastronómica está alterando la manera en que experimentamos la comida, e incluso matando su autenticidad: "La rentabilidad se ha cargado la diversidad" </p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"
</p></div><p class="article-text">
        A toda esa ilusi&oacute;n que depositamos al guardar un <em>reel</em> de un nuevo restaurante prometedor con platos apetecibles, le sigue el (inmediatamente) posterior descubrimiento de otro restaurante prometedor y (no tan) secreto que derivar&aacute; en alg&uacute;n otro v&iacute;deo parecido y el consecuente empacho de oferta gastron&oacute;mica. Son tantos los posibles lugares en los que comer, y tan parecidos entre s&iacute;, que justamente por eso los acabas olvidando. Es cierto que as&iacute; es como hoy en d&iacute;a descubrimos aquellos bares de gildas virales, los <em>croissants</em> rellenos del tan poco visto pistacho o la<em><strong> </strong></em><em>gelateria</em><em><strong> </strong></em>&ldquo;m&aacute;s aut&eacute;ntica&rdquo; de Chamber&iacute;. Sin embargo, la paradoja que surge en las redes sociales sobre la amplia gama de locales de comida '&uacute;nicos' es que, al explotar precisamente esa unicidad, terminan perdi&eacute;ndola.
    </p><h2 class="article-text">La experiencia empieza en la pantalla</h2><p class="article-text">
        Las redes sociales han transformado de manera significativa el panorama culinario en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Mientras que antes la atracci&oacute;n hacia los restaurantes depend&iacute;a principalmente de la cr&iacute;tica especializada o del tradicional<em> boca a boca</em>, hoy el contenido de plataformas como Instagram y TikTok juega un papel fundamental. En un sentido general, podemos afirmar que este nuevo panorama est&aacute; alterando la manera en la que el comensal se acerca a la gastronom&iacute;a: un peque&ntilde;o <a href="https://iddigitalschool.com/wp-content/uploads/2021/10/MEM_EXT_23653-AITOR_INFANTE_FERNANDEZ.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre interacci&oacute;n en Instagram centrado en hosteler&iacute;a y realizado por la Universidad Camilo Jos&eacute; Cela del Pa&iacute;s Vasco, los alimentos visualmente atractivos y novedosos tienen una mayor probabilidad de hacerse virales.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, al que podemos denominar <em>instagramificaci&oacute;n,</em> es ampliamente debatido en el periodismo gastron&oacute;mico y el marketing y consiste en priorizar la est&eacute;tica visual y la fotograf&iacute;a dentro de un espacio o actividad con el objetivo de compartir la experiencia en Instagram. En el &aacute;mbito gastron&oacute;mico, ha llevado a los restaurantes a centrarse en la creaci&oacute;n de espacios y platos visualmente impactantes como estrategia de promoci&oacute;n.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455378692387179808"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que el problema de estas plataformas, tal y como afirma la escritora gastron&oacute;mica y editora de Col&amp;Col Lakshmi Aguirre, es que &ldquo;han estandarizado nuestros gustos, casi sin darnos cuenta y estamos atrapados en su algoritmo&rdquo;. Han llevado a una homogeneizaci&oacute;n, a una amalgama de homogeneidad y productividad (y reproductividad) fren&eacute;tica que hace perder la identidad gastron&oacute;mica: &ldquo;Los men&uacute;s pueden ser id&eacute;nticos aqu&iacute;, en Reino Unido o en Jap&oacute;n, al igual que la decoraci&oacute;n de los restaurantes, que se convierten en <em>no-lugares</em>, sin personalidad, historia ni arraigo. Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &rdquo;yo he estado aqu&iacute;&ldquo;, pero, encima, uno m&aacute;s caro. Lo uno lleva a lo otro y viceversa, lo que est&aacute; generado un c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de romper en el que la rentabilidad se ha cargado la diversidad&rdquo;, advierte Aguirre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &#039;yo he estado aquí&#039;, pero, encima, uno más caro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lakshmi Aguirre</span>
                                        <span>—</span> Escritora gastronómica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Diego Olmedilla, CEO de Aplus Gastromarketing y director general de FACYRE (Federaci&oacute;n de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de Espa&ntilde;a), esta <em>instagramificaci&oacute;n</em> de los platos &ldquo;no es ni buena ni mala por s&iacute; misma, sino simplemente una evoluci&oacute;n natural del marketing gastron&oacute;mico. Hoy en d&iacute;a la experiencia del cliente no empieza cuando prueba un plato, sino cuando lo ve en redes sociales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un estudio de <a href="https://sevenrooms.com/research/2024-au-restaurant-diner-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seven Rooms</a> realizado en Australia en 2024, descubri&oacute; que casi la mitad de los consumidores visitaron un restaurante solo porque se hizo viral en redes sociales, y un 31% s&oacute;lo opt&oacute; por lugares considerados <em>instagramables.</em> Se pudo comprobar tambi&eacute;n por medio de los resultados que la generaci&oacute;n zeta est&aacute; muy influenciada por lo que ve en las redes a la hora de elegir lugares de comida e incluso est&aacute;n dispuestos a viajar para visitar lugares populares en redes y gastar m&aacute;s en restaurantes que se han vuelto virales. Seg&uacute;n otra encuesta en Estados Unidos, en este caso de <a href="https://restaurantmarketing.mghus.com/blog/tiktoks-major-influence-on-todays-dining-behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MGH</a>, el 53% de los <em>millennials</em> han visitado o pedido comida a un restaurante tras verlo en TikTok, frente al 38% de usuarios de todas las edades, lo que representa aproximadamente 51,8 millones de comensales. Adem&aacute;s, el 78% de los restaurantes promocionados en esta red social reportaron un retorno positivo de inversi&oacute;n en los primeros seis meses.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7485085088393219350"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">&iquest;Cr&iacute;tica gastron&oacute;mica en 30 segundos?</h2><p class="article-text">
        No solo el algoritmo de estas plataformas viraliza los lugares de comida, sino que puede llegar a beneficiar tambi&eacute;n a los creadores que publican contenido en forma de rese&ntilde;as<em> </em>gastron&oacute;micas. En ambas redes sociales abundan las cuentas de <em>influencers</em> aficionados a la comida <em>(foodies)</em> que crean grandes audiencias con un formato repetitivo, pero claramente efectivo: rese&ntilde;as de 30 segundos m&iacute;nimo y un minuto m&aacute;ximo en las que hacen un rapid&iacute;simo resumen sobre el men&uacute; del local, el ambiente y precio por comensal. Luego, las descripciones suelen ir acompa&ntilde;adas de alg&uacute;n comentario como &ldquo;comparte con alguien con quien quieras ir&rdquo;&nbsp;o &ldquo;gu&aacute;rdate este sitio&rdquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que este tipo de rese&ntilde;as generen a menudo miles y millones de visitas potencia la actual dicotom&iacute;a entre la difusi&oacute;n gastron&oacute;mica tradicional y la vol&aacute;til: &ldquo;Nos cuesta mucho concentrarnos en leer, por ejemplo, una cr&iacute;tica que a lo mejor va a estar escrita, que va a detallar mucho m&aacute;s, a lo mejor otros aspectos de la experiencia que haya tenido esa persona en el restaurante que no es tan visual, que es un poco m&aacute;s reflexiva&rdquo;, opina Roc&iacute;o Benito, sumiller y divulgadora vin&iacute;cola que colabora en el podcast La Picaeta. Adem&aacute;s, tal y como cuenta el gastroconsultor Lluis Nel Estrada, hoy en d&iacute;a la opini&oacute;n de estos creadores de contenido, sea m&aacute;s o menos cualificada, se valora m&aacute;s por su rapidez que por su profundidad: &ldquo;Antes, un cr&iacute;tico gastron&oacute;mico ten&iacute;a un conocimiento amplio y detallado, pero ahora su opini&oacute;n queda en un segundo plano&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455994115289894177"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Lo interesante, tambi&eacute;n, es que estos usuarios &mdash;que no necesariamente son <em>influencers&mdash;</em>, al contar una experiencia propia, pueden estar promocionando un negocio, incluso sin pretenderlo: &ldquo;Creo que todo el mundo est&aacute; capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opini&oacute;n sobre si le gusta o no, pero creernos cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante. No todo el mundo est&aacute; capacitado para hacer una cr&iacute;tica gastron&oacute;mica&rdquo;, opina Benito. Y es que estas cr&iacute;ticas, si bien en su mayor&iacute;a son positivas y con el objetivo de recomendar el lugar, pueden jugar un efecto contrario si el difusor de contenido no aprueba alg&uacute;n aspecto o, simplemente, no le gusta un plato: &ldquo;Al final estamos jugando con que si a ti, por lo que sea, no te ha gustado la experiencia y lo cuelgas en Internet en un v&iacute;deo de TikTok, puedes acabar haciendo mucho da&ntilde;o a un restaurante que igual en ese momento est&aacute; empezando&rdquo;, dice Benito.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que todo el mundo está capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opinión sobre si le gusta o no, pero creernos críticos gastronómicos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Benito</span>
                                        <span>—</span> sumiller y divulgadora vinícola
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Cuando la viralidad pasa factura</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto de redes sociales, que se centran principalmente en lo visual y, por ende, en la espectacularidad, la viralidad de un lugar se convierte en un factor determinante para que las personas decidan visitarlo. Pero el problema, seg&uacute;n afirma la sumiller y divulgadora Roc&iacute;o Benito, es que &ldquo;esto hace que los restaurantes sean mucho m&aacute;s ef&iacute;meros, abren y cierran, cambian espacio&rdquo;. Para el usuario, el resultado es una sensaci&oacute;n de sobreestimulaci&oacute;n de bares y restaurantes &ldquo;que sobran&rdquo;. Dicho de otra forma, &ldquo;no hay tanta gente para tantos restaurantes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lakshmi Aguirre coincide en que se nos ha impuesto un ritmo fren&eacute;tico de consumo de informaci&oacute;n (y tambi&eacute;n de producci&oacute;n), pero que es un sistema que se va a agotar a s&iacute; mismo: &ldquo;Comemos lo mismo en todas partes&rdquo;, pero tambi&eacute;n tenemos la opci&oacute;n de elegir no hacerlo, aunque hoy en d&iacute;a las posibilidades para esa elecci&oacute;n sean m&aacute;s limitadas. Sin embargo, asegura que esto no disminuye el hecho de que estemos ante un fen&oacute;meno real que est&aacute; transformando la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad culinaria de las ciudades espa&ntilde;olas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nel Estrada une este fen&oacute;meno en la gastronom&iacute;a a otro: <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de la gentrificaci&oacute;n o turistificaci&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, afirma que cuanto m&aacute;s r&aacute;pida e inmediata es la comunicaci&oacute;n, m&aacute;s influye en la desnaturalizaci&oacute;n de la forma en que consumimos, ya que esa rapidez tambi&eacute;n afecta a lo que buscamos como consumidores: &ldquo;El concepto de inmediatez tur&iacute;stica ilustra esto: antes viaj&aacute;bamos con calma, disfrutando de lo que ve&iacute;amos y ol&iacute;amos, pero ahora buscamos la foto m&aacute;s impactante, como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/comida-lubricada-restaurantes-han-llenado-platos-chorrean_1_12015770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hamburguesa m&aacute;s jugosa</a> o el cachopo m&aacute;s grande para subirla a Instagram. Comemos primero con los ojos, antes que con el gusto&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nieves Felipo (@nievesfelipo)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, Estrada es de los que defiende que la comida es mucho m&aacute;s que una imagen o un v&iacute;deo. &ldquo;Lo realmente importante es lo que comemos, c&oacute;mo lo saboreamos y de d&oacute;nde vienen los productos&rdquo;. Y es que, al final, &ldquo;no se trata de rechazar platos como una hamburguesa, gyozas o sushi, ya que la gastronom&iacute;a evoluciona con nuestra realidad y los h&aacute;bitos cambian&rdquo;. Sin embargo, opina que es esencial no perder de vista los referentes tradicionales y reconocer la importancia de consumir productos locales: &ldquo;Comer productos locales, como una hamburguesa con carne, queso o lechuga de la regi&oacute;n, nos conecta con la tradici&oacute;n de un territorio y ayuda a mantener el medio rural&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes viajábamos con calma, disfrutando de lo que veíamos y olíamos, pero ahora buscamos la foto más impactante, como la hamburguesa más jugosa o el cachopo más grande para subirla a Instagram</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lluis Nel Estrada</span>
                                        <span>—</span> gastroconsultor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante todo esto, nos queda comprender el concepto gen&eacute;rico de que en la industria gastron&oacute;mica espa&ntilde;ola, la adaptaci&oacute;n a las redes sociales y los valores tradicionales &ldquo;no son conceptos incompatibles&rdquo;, tal y como afirma Diego Olmedilla, de FACYRE: &ldquo;Espa&ntilde;a tiene una riqueza gastron&oacute;mica que es perfectamente comunicable a trav&eacute;s de redes sociales sin perder autenticidad. No se trata de forzar una imagen artificial para ganar<em> likes,</em> sino de utilizar las plataformas digitales para dar a conocer el valor de nuestra cocina de forma genuina. Si un restaurante basa su propuesta &uacute;nicamente en la est&eacute;tica, sin un producto o experiencia gastron&oacute;mica que lo respalde, ser&aacute; una moda pasajera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de demonizar a las redes sociales, ya que gracias a ellas muchos restaurantes han sobrevivido o crecido. Seg&uacute;n afirma la comunicadora gastron&oacute;mica Lakshmi Aguirre, se trata de cuestionarnos el uso que les queremos dar: &ldquo;Imaginemos a una persona de clase media que quiere abrir un restaurante y se enfrenta a un alquiler exorbitante en cualquier calle de la ciudad, producto de la gentrificaci&oacute;n. Para sobrevivir, a menudo tiene que adaptarse a los esquemas dominantes y al algoritmo, aunque eso no significa que su cocina o servicio sean malos, que es lo que deber&iacute;a ser siempre el enfoque principal. Si lo que ofrece es de calidad, el restaurante podr&aacute; mantenerse con el tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si un restaurante basa su propuesta únicamente en la estética, sin un producto o experiencia gastronómica que lo respalde, será una moda pasajera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Olmedilla</span>
                                        <span>—</span> Director general de FACYRE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a la fren&eacute;tica divulgaci&oacute;n gastron&oacute;mica, no todo es relevante. La clave y, a la vez, el desaf&iacute;o, es encontrar un equilibrio, un sentido com&uacute;n, donde la gastronom&iacute;a evolucione sin perder la conexi&oacute;n con sus ra&iacute;ces. Y, aunque vivimos en una cultura de inmediatez, no debemos olvidar que lo importante es tener una relaci&oacute;n consciente con lo que comemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Aguirre, la longevidad de un proyecto depende del car&aacute;cter &uacute;nico del lugar, de una cocina aut&eacute;ntica y de un recetario con identidad, aunque se adapte a ciertos cambios. As&iacute;, aquellos proyectos que carezcan de estos elementos est&aacute;n destinados a desaparecer, sin importar qui&eacute;n los haya creado: &ldquo;Tienen una vida limitada que coincide con la duraci&oacute;n de la tendencia de turno&rdquo;.<strong> </strong>Lo realmente esencial, asegura, est&aacute; en mirar m&aacute;s all&aacute; de las tendencias populares y fijarse en lo que est&aacute; en los m&aacute;rgenes, donde a menudo se pierden historias importantes, precisamente por falta de espacio. Es una cuesti&oacute;n de enfoque y de mirar lo que est&aacute; fuera de las corrientes principales: &ldquo;No se debe olvidar que la gastronom&iacute;a va m&aacute;s all&aacute; de los chefs y los restaurantes y que la comida es una forma de explicar el mundo porque, al final, &iquest;no se trata de eso? &iquest;De darle sentido a la realidad?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 21:21:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Chefs,Consumo sostenible,Redes sociales,Comida,Tendencias,Virales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mesa-dificil-comer-viaja_1_13467438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9482379-233c-47cc-9bf9-b4c0e7101a5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x205y155.jpg" width="1200" height="675" alt="Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país adicto a sintetizar su gastronomía en la unidad de la miniatura, bien sea bajo la forma de tapa o ración, se da la paradoja de que el viajero solitario se encuentra cada vez con más obstáculos para, en fin: comer</p><p class="subtitle">La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven</p></div><p class="article-text">
        Sabemos bien que Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s para caminarlo e ir comiendo. Lo dice as&iacute; nuestra historia, marcada por la hospitalidad quijotesca de quien acoge al trotamundos solitario &ndash;tradici&oacute;n continuada por todas esas barrigas andantes que han descubierto el pa&iacute;s a golpe de mesonada, de Cela a Echanove pasando por Pla, Cunqueiro o Labordeta&ndash;, y lo dice tambi&eacute;n la estad&iacute;stica, que atribuye ya a <a href="https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&amp;cid=1254736176990&amp;menu=ultiDatos&amp;idp=1254735576863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 12% de los viajes</a> realizados dentro de Espa&ntilde;a a personas que emprenden solas su camino, seg&uacute;n el INE. Pero, en un pa&iacute;s adicto a sintetizar su gastronom&iacute;a en la unidad de la miniatura, bien sea bajo la forma de tapa o raci&oacute;n, se da la paradoja de que el viajero solitario se encuentra cada vez con m&aacute;s obst&aacute;culos para, en fin: comer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuesta entenderse con los hosteleros cuando viajas sola&rdquo;, lamenta &Aacute;ngeles, de 42 a&ntilde;os. &ldquo;Muchas cartas no est&aacute;n adaptadas a todos los tipos de cliente. El hecho de que gran parte de nuestra gastronom&iacute;a se distribuya en raciones a priori podr&iacute;a ser interesante para los que viajamos solos, pero acaba siendo problem&aacute;tico porque son enormes, sobre todo en el norte. Si pides tres raciones de algo t&iacute;pico en Galicia, Asturias o Cantabria, acabas gastando mucho y dejando la mitad en el plato, porque sola no puedes con todo. Al final, acabas vi&eacute;ndote obligada a comprometerte con una sola raci&oacute;n mientras fantaseas con lo mucho que podr&iacute;as haber disfrutado de un men&uacute; m&aacute;s variado. En ese sentido, creo que Andaluc&iacute;a es m&aacute;s agradecida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pilar de 36 a&ntilde;os, comparte este pesar. &ldquo;Yo he recorrido el pa&iacute;s por trabajo y me he llevado varias decepciones por culpa de afrontar mis viajes sola. En Bilbao, por ejemplo, pens&eacute; que no iba a ser tan conflictivo gracias a la cultura del pintxo, y me fui igualmente con la sensaci&oacute;n de que no acab&eacute; abarcando la parte m&aacute;s interesante de su gastronom&iacute;a. Yo, cuando viajaba por trabajo, entend&iacute;a el momento de ir a comer como mi oportunidad para desconectar y comer algo rico, tranquila, pero me encontraba con que eso no pod&iacute;a ser, porque &lsquo;algo rico&rsquo; no es comerte un plato de una sola cosa, sino probar varios platos, o al menos un plato fuerte y varios acompa&ntilde;antes. En Portugal y Reino Unido es lo que se hace, hay una serie de platos fuertes y luego varios acompa&ntilde;antes. Aqu&iacute; eso no existe: todo son platos fuertes y tienes que elegir uno si no quieres acabar con ardor de est&oacute;mago&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me marché de Valladolid con pena de no probar los torreznos porque era imposible pedir un plato que no fuera excesivo para una sola persona. Las raciones están diseñadas para compartir entre varios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar</span>
                                        <span>—</span> 36 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El dolor an&iacute;mico suple al dolor intestinal, y Pilar recuerda con especial pellizco la renuncia que tuvo que hacer en su visita a Valladolid. &ldquo;Coincidi&oacute; en la &eacute;poca del furor por &lsquo;Paquita Salas&rsquo; y me march&eacute; con pena de no probar los torreznos porque era imposible pedir un plato que no fuera excesivo para una sola persona. Las raciones est&aacute;n dise&ntilde;adas para compartir entre varios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de 43 a&ntilde;os, a&ntilde;ade un obst&aacute;culo m&aacute;s a este desaguisado: encontrar mesa para uno. &ldquo;Me ha pasado varias veces el ir a un restaurante sola y que no te den mesa o lo hagan con recelo. Me ha fastidiado porque yo sola me puedo gastar m&aacute;s dinero que una pareja que no pide vino y solo quiere algo para compartir&rdquo;. Lleva diez a&ntilde;os viajando sola por nuestro pa&iacute;s, Portugal, Reino Unido, Dinamarca, Francia&hellip; &ldquo;Y todas las veces que me ha pasado lo de que no me den mesa habiendo libre ha sido en Espa&ntilde;a&rdquo;, protesta. A la pregunta de por qu&eacute; cree que lo hacen, tira de experiencia, pues ella misma ha trabajado en hosteler&iacute;a: &ldquo;Piensan que no es rentable, que voy a gastar menos que si entran dos. Y yo te digo que eso no es verdad porque hay parejas que van justas de dinero y no consumen mucho&rdquo;. Mar&iacute;a asume ya que viajar sola implica hacer estas renuncias y va afinando sus estrategias. &ldquo;Lo que suelo hacer es preguntar si hay medias raciones. Si aun as&iacute; acaba sobrando comida, la pido para llevar y me la tomo al d&iacute;a siguiente. Y si es algo que se puede comer sin calentar y no se estropea, se lo he dado a otras personas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La respuesta del sector hostelero</h2><p class="article-text">
        El sector hostelero es consciente de que nos encontramos ante un cambio de paradigma, pero no todos parecen compartir diagn&oacute;stico ni soluci&oacute;n. Samuel fue socio de un bar de comidas en Vigo que se vio abocado a cerrar tras la pandemia. &ldquo;Quiz&aacute;s habr&iacute;a que ver el problema desde la otra perspectiva. &iquest;Qu&eacute; haces ante los clientes que te piden cambiar el modelo de las raciones? Porque los restauradores, especialmente los m&aacute;s peque&ntilde;os, necesitamos hacer un c&aacute;lculo, una previsi&oacute;n de lo que vamos a ofrecer. Si una raci&oacute;n lleva seis langostinos, y un cliente nos pide tres, o incluso dos, no pasa nada, pero si lo hacen cinco clientes al d&iacute;a, eso acaba teniendo una repercusi&oacute;n econ&oacute;mica sobre nuestra propia planificaci&oacute;n. Al final, es lo de siempre: esa flexibilidad se la puede permitir una gran cadena, no los negocios humildes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Me ha pasado varias veces el ir a un restaurante sola y que no te den mesa o lo hagan con recelo. Me ha fastidiado porque yo sola me puedo gastar más dinero que una pareja que no pide vino y solo quiere algo para compartir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> 43 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Opina lo mismo sobre el declive de las tapas gratis: &ldquo;La gente se queja mucho de que ya no haya tantas como antes, pero hay que recordar que la tapa es una cortes&iacute;a, no una obligaci&oacute;n. Su supuesta desaparici&oacute;n, y digo supuesta porque siguen siendo gratuitas en muchos establecimientos, tiene que ver con el aumento de costes. Ahora mismo s&oacute;lo los bares que funcionan como un tiro llueva o nieve pueden permit&iacute;rselas. Si est&aacute;s empezando, pones tapas y despu&eacute;s de dos meses malos dejas de hacerlo, eso te hunde de cara al cliente, pero es que tres meses a p&eacute;rdidas te obligan directamente a cerrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana Londo&ntilde;o, directora de operaciones del grupo Barcelona Foods &ndash;marca bajo la que se cobijan las franquicias Paeller&iacute;a y Dalirium&ndash;, constata que han percibido el incremento de este tipo de cliente, especialmente en sus restaurantes ubicados en zonas tur&iacute;sticas. &ldquo;Cada vez recibimos m&aacute;s viajeros que comen solos, algo que antes era mucho menos habitual. El cliente individual, que hace unos a&ntilde;os era pr&aacute;cticamente residual, con menos del 2% de nuestros tiques, puede llegar a representar actualmente entre un 8% y un 10% del volumen total de tiques en temporada alta. Ya no hablamos de una excepci&oacute;n, sino de un perfil cada vez m&aacute;s habitual en la restauraci&oacute;n y con un peso creciente en determinados momentos del a&ntilde;o&rdquo;. Admite que la principal dificultad de absorber las preferencias del individuo frente al grupo est&aacute; en el modelo tradicional de las raciones grandes. &ldquo;Si una raci&oacute;n de croquetas trae cuatro unidades y los calamares son abundantes, una persona sola puede quedar satisfecha con dos platos y, sin embargo, perderse buena parte de la variedad que ofrece nuestra gastronom&iacute;a&rdquo;, reconoce. La soluci&oacute;n que han abordado en sus negocios es &ldquo;ofrecer paellas individuales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los restauradores, especialmente los más pequeños, necesitamos hacer un cálculo, una previsión de lo que vamos a ofrecer (...) Al final, es lo de siempre: esa flexibilidad se la puede permitir una gran cadena, no los negocios humildes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Samuel</span>
                                        <span>—</span> hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Se trata esta <em>funkopopizaci&oacute;n</em> de la paella de una pu&ntilde;alada capitalista a nuestra gastronom&iacute;a o una medida necesaria para flexibilizar la tradici&oacute;n al gusto del viajero contempor&aacute;neo? Quiz&aacute;s, ni una cosa ni la otra: s&oacute;lo negocio. Londo&ntilde;o da la raz&oacute;n a Mar&iacute;a &ndash;la excamarera reconvertida en <em>solo traveller</em> enemiga de los restaurantes que la dejan sin mesa por prejuicios&ndash; en cuanto al gasto que el comensal solitario suele hacer en comparaci&oacute;n con los grupos. &ldquo;En algunos casos, el tique medio por persona puede ser entre un 15% y un 20% superior al de un comensal que viene en grupo. Cuando encuentra un buen producto y una experiencia que considera excelente, muchas veces no repara tanto en el precio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Londo&ntilde;o opina que &ldquo;el sector tiene que adaptarse a esta realidad sin perder de vista la rentabilidad&rdquo;. Para ello, propone incorporar &ldquo;medias raciones, formatos individuales y propuestas m&aacute;s adaptadas a distintos tipos de clientes&rdquo;, pero tambi&eacute;n repensar los espacios. &ldquo;No tiene sentido que una persona que come sola ocupe siempre una mesa pensada para cuatro comensales. Contar con barras, mesas altas o zonas para uno o dos clientes permite ofrecer una mejor experiencia y aprovechar de forma m&aacute;s eficiente la capacidad del restaurante&rdquo;, plantea.
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                    alt="“Tiro mucho de japonés, por ejemplo, que en cuestión de precio son los chinos de allí, son económicos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa”, cuenta el escritor Rubén Lardín sobre sus viajes a París."
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            <span class="title">
                “Tiro mucho de japonés, por ejemplo, que en cuestión de precio son los chinos de allí, son económicos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa”, cuenta el escritor Rubén Lardín sobre sus viajes a París.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos de un comensal solitario</h2><p class="article-text">
        Si hablamos de una tendencia al alza, &iquest;por qu&eacute; seguimos viendo al viajero que va a su aire con ojos entrecerrados por la sospecha? Viajar y comer fuera es algo que se hace en d&uacute;o o en grupo: nos lo ha ense&ntilde;ado as&iacute; la vida, entendiendo &ldquo;vida&rdquo; por eso que llamamos &ldquo;sociedad&rdquo; o &ldquo;cultura&rdquo;, y ni todas las estad&iacute;sticas de los <em>clusters</em> hoteleros o las agencias vacacionales pueden acabar de volver moldeable barro lo que ya es roca sedimentada por el af&aacute;n de los siglos. 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera hace falta introducir el viaje en la ecuaci&oacute;n: basta con hablar del comer. Pensemos en el cine, que es a su vez lo que nos piensa a todos nosotros. Jesse y Celine viajan solos para encontrarse, aunque ellos &ndash;al principio de la pel&iacute;cula&ndash; no lo sepan: viajan para poder terracear y filosofar <em>con alguien</em>; y el negativo de esa dama y ese vagabundo que encuentran sus labios al final de un espagueti, o de ese Wallace y ese Andr&eacute; que se pelean con el sentido de la vida a los postres, es Jack Nicholson con Trastorno Obsesivo Compulsivo llev&aacute;ndose los cubiertos de casa. Hollywood no ha hecho sexy comer solo: hasta los sicarios de Melville y Fincher comen deprisa y con m&aacute;s funcionalidad que placer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: comer sin necesidad de negocio alguno con la alteridad tiene tambi&eacute;n su propia m&uacute;sica. As&iacute; lo ve el escritor Rub&eacute;n Lard&iacute;n, c&eacute;lebre <em>fl&acirc;neur </em>que preconiza el encanto asceta de la soledad. &ldquo;Algunas cosas buenas, y esto sonar&aacute; hosco y te dir&aacute;n que no, pero yo creo que s&iacute;, son preferibles a solas. Una pel&iacute;cula, mirar, el desamor, comer bien... Cualquier cosa buena espec&iacute;fica se amortigua en compa&ntilde;&iacute;a, o al menos se convierte en otra cosa. Yo, si puedo, elijo las dos opciones, o al menos reivindico la primera porque tiene mala fama, a menudo viene tocada de circunstancia, de orfandad, se la teme como a un agujero negro. Y no. Se est&aacute; bien. Se come bien&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te marean con los turnos, si no te quieren servir una caña, solo un doble, pues te levantas y te vas. Esto último, por ejemplo, son modales que Madrid le viene copiando a Barcelona, cosas de la codicia a las que hay que resistirse (...) Es algo que se hace muy bien solo, el irse de los sitios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén Lardín</span>
                                        <span>—</span> escritor y autor de &#039;Maldito Éclair&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Natural de Barcelona y afincado desde hace unos a&ntilde;os en Madrid, Lard&iacute;n viene de publicar un librito luminoso sobre sus visitas a Par&iacute;s que no se parece a ning&uacute;n libro de viajes, <a href="https://libritosjenkins.bigcartel.com/product/maldito-%C3%A9clair-de-rub%C3%A9n-lard%C3%ADn" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maldito &Eacute;clair</em></a> (editado por Libritos Jenkins y cuyo origen, por cierto, est&aacute; en unas cr&oacute;nicas aparecidas precisamente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paris-si-quiero-si_129_9235606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este diario</a>). En todas estas ciudades, Barcelona, Madrid y Par&iacute;s, Lard&iacute;n ha aprendido a cultivar un criterio a prueba de toda clase de hostilidades urbanas. &ldquo;Est&aacute;n los m&iacute;nimos de siempre: si la carta est&aacute; en ingl&eacute;s, pues no entras. Si te marean con los turnos, a cagar a la playa, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si no te quieren servir una ca&ntilde;a, solo un doble</a>, pues te levantas y te vas. Esto &uacute;ltimo, por ejemplo, son modales que Madrid le viene copiando a Barcelona, cosas de la codicia a las que hay que resistirse. No hay que aceptar nunca, bajo ning&uacute;n concepto, porque las consecuencias ser&aacute;n cat&aacute;stroficas para el barrio, para la ciudad, para las personas humanas. Te levantas y te vas. Y esto es algo que se hace muy bien solo, el irse de los sitios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las diferencias entre las dos grandes ciudades de nuestro pa&iacute;s, apunta que Barcelona &ldquo;es una tragedia, hay que ir informado, saber de antemano d&oacute;nde comemos, porque en general la restauraci&oacute;n ya no existe, solo se quiere hacer caja&rdquo;, mientras que en Madrid &ldquo;todav&iacute;a no me he encontrado una mala cara por ser un comensal solitario, ni en los barrios ni junto al Congreso, y esto supongo que es porque todav&iacute;a hay vanidad en la hosteler&iacute;a, les gusta festejarte, que te vayas contento, est&aacute;s en su casa&rdquo;. En cualquier caso, &eacute;l no es partidario de reservar: &ldquo;Eso es de <em>pollopera</em>. Hay que caminar y hacer hambre y el truco es no sentarse nunca en un restaurante donde el due&ntilde;o no est&eacute; tambi&eacute;n sirviendo mesas o al menos cant&aacute;ndote el men&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De Par&iacute;s, Lard&iacute;n dice conocer &ldquo;cuatro sitios&rdquo; e ir a pi&ntilde;&oacute;n fijo por razones horarias (&ldquo;a las dos ya es tarde para ellos&rdquo;) y monetarias (&ldquo;es muy caro para un espa&ntilde;ol, al menos para un espa&ntilde;ol pobre como yo, hay que ir asesorado&rdquo;). Por esta raz&oacute;n, no le veremos tanto degustando platos cocinados a la mantequilla como en restaurantes ex&oacute;ticos bien escogidos. &ldquo;Tiro mucho de japon&eacute;s, por ejemplo, que en cuesti&oacute;n de precio son los chinos de all&iacute;, son econ&oacute;micos y no te juzgan, les parece bien, conocen la soledad del alma y no tienen prisa&rdquo;. De nuevo, la maldici&oacute;n: viajar solo impide penetrar la capa profunda de la cultura local; pero &iquest;y si ese orillarnos hacia lo posible, que no lo ideal, fuera otra forma de viajar mucho m&aacute;s honesta que la <em>hubris</em> tur&iacute;stica de quien aspira a desentra&ntilde;ar una cultura entera a golpe de tenedor entre <em>ryanairs,</em> Google Maps y caminatas con Hoka? 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podríamos probar, pero también nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colección de cromos."
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                Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podríamos probar, pero también nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colección de cromos.                            </span>
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        Jap&oacute;n, dice Lard&iacute;n. &ldquo;Conocen la soledad del alma y no tienen prisa&rdquo;. Bien: hag&aacute;mosle caso y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/murakami-murata-guia-tokio-traves-novelas-contemporaneas_1_13461373.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vayamos a Jap&oacute;n</a>. Gor&#333; Inogashira es un comercial japon&eacute;s que viaja por todo su pa&iacute;s cerrando ventas, manteniendo reuniones, haciendo esa vida tan gris como operativa que se presupone a los llamados &ldquo;viajantes&rdquo;, hasta que la tripa ruge y llega el momento de hacer un alto en la inercia laboral para despertar ese olfato y ese o&iacute;do que s&oacute;lo la calle entonan y elegir un restaurante donde comer solo y dejar al vendedor en la puerta y convertirse en un sensual Proust de la experiencia gastron&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Gor&#333; Inogashira no es, por desgracia, la &uacute;ltima y decisiva fuente de este reportaje que a continuaci&oacute;n pasar&aacute; a narrarnos su estilo de vida con ilustrativos entrecomillados, sino el personaje de ficci&oacute;n que protagoniza <em>El gourmet solitario,</em> manga escrito por Masayuki Kusumi y dibujado por Jiro Taniguchi donde el rito de comer solo mientras se viaja florece ante nosotros como una delicada magnolia de hoja perenne. Las historietas ideadas por Kusumi son aconflictivas, casi antinarrativas en su placidez: no hay h&eacute;roes ni enemigos ni objetivos ni obst&aacute;culos: hay sushis y r&aacute;menes y pizzas que nuestro protagonista, simplemente, se sienta a degustar y a pensar y a vincular con sus recuerdos y sus temores y pensamientos y cosas. Esa ceremonia preciosa, que conoce el que ha estado ah&iacute;, el que deambula y come solo por calles inh&oacute;spitas, se vuelve l&iacute;rica en manos de un japon&eacute;s, si bien tiene cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil traslado a la econom&iacute;a social de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Puede que el verdadero lujo de viajar solo consista precisamente en dejar de aspirar a conocerlo todo y aceptar que una gastronom&iacute;a no se agota en sus platos m&aacute;s c&eacute;lebres, del mismo modo que una ciudad no se conquista por haber seguido durante tres d&iacute;as las recomendaciones de Google Maps (o peor: de ChatGPT). Al fin y al cabo, tambi&eacute;n hay algo perversamente tur&iacute;stico en convertir cada comida en un safari culinario donde ir haciendo <em>checks</em> a cada especie avistada o degustada. Inogashira no pretende desentra&ntilde;ar Jap&oacute;n: el t&iacute;o observa, escucha, tantea, elige, se sienta; despu&eacute;s come, piensa un poco y sigue su camino. No hay en ello ninguna &eacute;pica de la experiencia ni voluntad de apropiarse del lugar, sino algo m&aacute;s modesto y quiz&aacute; placentero: estar all&iacute;. Viajar solos nos obliga a menudo a renunciar a una parte de lo que podr&iacute;amos probar, pero tambi&eacute;n nos concede la posibilidad de dejar de perseguir folclore alimenticio como quien completa una colecci&oacute;n de cromos. A veces conocer menos es una forma bastante digna de disfrutar m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mesa-dificil-comer-viaja_1_13467438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 19:09:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mesa para uno: por qué es tan difícil comer bien cuando se viaja solo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico,Restauración,Viajeros,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1aaa6e4-8170-4e1b-880d-7f9050e589c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocineros españoles de distintas generaciones reflexionan sobre cómo la alta cocina sostuvo durante años una cultura de la dureza y qué retos afronta ahora quienes intentan cambiarla sin haberla construido</p><p class="subtitle">Análisis - Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos</p></div><p class="article-text">
        Las denuncias de abuso contra <a href="https://www.eldiario.es/economia/dimite-rene-redzepi-chef-fundador-restaurante-noma-denuncias-abuso-laboral_1_13061322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Redzepi</a> y Noma, impulsadas primero por los testimonios que el extrabajador Jas&oacute;n Ignacio White recogi&oacute; y public&oacute; en Instagram a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://www.instagram.com/microbes_vibes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@microbes_vibes</a> y despu&eacute;s por <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje</a> que la periodista Julia Moskin, premio Pulitzer, firm&oacute; en The New York Times a partir de 35 relatos de antiguos empleados, han puesto en cuesti&oacute;n uno de los grandes s&iacute;mbolos de la alta cocina contempor&aacute;nea. Noma, elegido cinco veces mejor restaurante del mundo por The World&rsquo;s 50 Best Restaurants, construy&oacute; buena parte de su prestigio internacional alrededor de una cultura de exigencia extrema que, seg&uacute;n decenas de antiguos trabajadores, incluy&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia f&iacute;sica y verbal, humillaci&oacute;n y miedo</a>, y cuyos excesos el propio Redzepi ha asumido al reconocer p&uacute;blicamente el da&ntilde;o causado en el pasado. El caso no solo afecta al chef que convirti&oacute; su restaurante en una referencia internacional. Tambi&eacute;n ha dejado un poso inc&oacute;modo en la alta cocina. Una conversaci&oacute;n sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; ciertas formas de violencia se sostuvieron durante a&ntilde;os en nombre de la exigencia, y sobre qu&eacute; le toca ahora a la generaci&oacute;n que intenta desmontarlas sin haberlas construido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa conversaci&oacute;n no resulta ajena. Aunque no todas las cocinas han funcionado del mismo modo, varios profesionales reconocen patrones conocidos. La alta cocina ha convivido durante a&ntilde;os con una idea de autoridad muy concreta. El jefe que aprieta, la jerarqu&iacute;a que no se discute, el error vivido como una amenaza y una cierta &eacute;pica del aguante que convert&iacute;a el sufrimiento en parte del aprendizaje. La cuesti&oacute;n que deja Noma no es solo si eso existi&oacute;, sino c&oacute;mo pudo sostenerse tanto tiempo sin que apenas se discutiera en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves aparece en casi todos los testimonios. En una cocina no solo se aprenden t&eacute;cnicas. Tambi&eacute;n se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarqu&iacute;a y de tratar al equipo. Durante demasiado tiempo, en demasiadas casas, esa transmisi&oacute;n del oficio incluy&oacute; broncas, humillaciones y formas de violencia que se asumieron como parte natural del aprendizaje. Aitor L&oacute;pez, cocinero al frente de Citrus del Tancat, lo resume con una frase sencilla: &ldquo;Igual que adquieres t&eacute;cnicas, adquieres otras cosas&rdquo;.
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            <span class="title">
                Aitor López, cocinero al frente de Citrus del Tancat.                            </span>
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    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una cocina no solo se aprenden técnicas. También se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarquía y de tratar al equipo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alta cocina convirti&oacute; durante a&ntilde;os el sacrificio en una prueba de acceso. Se extendi&oacute; la idea de que, para llegar lejos, hab&iacute;a que pasar por determinadas casas y aguantar lo que hiciera falta para poder a&ntilde;adir esa l&iacute;nea al curr&iacute;culum. No era solo una etapa de formaci&oacute;n. Era un rito de paso. Haber &lsquo;aguantado&rsquo; en cierto restaurante funcionaba como credencial, como se&ntilde;al de resistencia y como forma de legitimaci&oacute;n dentro del sector y, de alguna manera, abr&iacute;a puertas de otras cocinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En much&iacute;simos restaurantes de este pa&iacute;s &mdash;y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta&mdash; se ha maltratado psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente a trabajadores durante a&ntilde;os&rdquo;, sostiene L&oacute;pez. A su juicio, el prestigio funcion&oacute; como escudo. Cuanto m&aacute;s codiciado era un restaurante, m&aacute;s f&aacute;cil resultaba imponer una disciplina basada en el miedo a una cantera de <em>stagiaires</em> y j&oacute;venes cocineros dispuestos a soportarlo casi todo con tal de aprender y progresar. &ldquo;Eso deber&iacute;a haber estado prohibido hace mucho tiempo&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        La clave estaba ah&iacute;. Mientras hubiera aspirantes haciendo cola en la puerta, dispuestos a aceptar jornadas extremas, malos modos o una jerarqu&iacute;a casi militar a cambio de una promesa de futuro, el poder dentro de algunas cocinas era casi absoluto. El maltrato no siempre se nombraba como tal. A menudo se presentaba como parte del precio a pagar por aprender en una gran casa. Como un peaje profesional que luego pod&iacute;a convertirse en capital simb&oacute;lico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchísimos restaurantes de este país —y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta— se ha maltratado psicológica y físicamente a trabajadores durante años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aitor López</span>
                                        <span>—</span> cocinero al frente de Citrus del Tancat
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a del trabajo lleva a&ntilde;os describiendo ese mecanismo. La <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1755436/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del aprendizaje</a> social, formulada por Albert Bandura, sostiene que las personas aprenden observando qu&eacute; conductas se premian, se toleran o se castigan en su entorno. En el trabajo, eso significa que un empleado no solo interioriza procedimientos o formas de hacer, sino tambi&eacute;n qu&eacute; tipo de trato se considera aceptable dentro de una estructura. Un estudio reciente publicado en <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.1002277/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frontiers in Psychology</a> resume esa idea de forma muy clara al se&ntilde;alar que los trabajadores aprenden qu&eacute; conductas son aceptables observando c&oacute;mo los supervisores tratan a otros empleados. Dicho de otro modo, igual que se hereda una manera de organizar un pase o de sacar una partida, tambi&eacute;n puede heredarse una forma de corregir, de presionar y de castigar el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese aprendizaje ayuda a explicar por qu&eacute; determinadas pr&aacute;cticas pueden sobrevivir incluso cuando nadie las justifica abiertamente. Si alguien se forma en un entorno donde la bronca se interpreta como m&eacute;todo y donde la dureza se confunde con liderazgo, es m&aacute;s f&aacute;cil que termine incorporando esa l&oacute;gica como parte del oficio. No porque la comparta del todo, sino porque la ha visto funcionar como norma. Lo que en otro sector se nombrar&iacute;a como abuso, en algunas cocinas se disfraz&oacute; durante a&ntilde;os como exigencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”."
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            <span class="title">
                Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”.                            </span>
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        Ese modelo empez&oacute; a resquebrajarse antes del caso Noma, aunque el esc&aacute;ndalo lo haya acelerado y lo haya hecho visible. No necesariamente porque el sector haya hecho una gran autocr&iacute;tica, sino porque el contexto ya no es el mismo. Los trabajadores y aspirantes conocen mejor sus derechos, identifican con m&aacute;s claridad d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites y est&aacute;n menos dispuestos a aceptar que determinadas pr&aacute;cticas formen parte de la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha cambiado el mercado laboral. La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/generacion-z-no-quiere-trabajar-hosteleria-condiciones-laborales-conciliacion-lastran-renovacion_1_13080349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de personal</a> en la restauraci&oacute;n ha reducido el margen de impunidad de muchas cocinas. Donde antes hab&iacute;a una cantera casi inagotable, ahora hay m&aacute;s capacidad para marcharse y poner l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Cristina C&aacute;novas, de Palod&uacute; (M&aacute;laga), lo cuenta desde un lugar muy concreto. &ldquo;Recuerdo que hab&iacute;a veces que iba al trabajo pensando: &lsquo;Espero no fallar hoy en nada&rsquo;. Era una peque&ntilde;a ansiedad diaria para que no te dijesen nada&rdquo;. No habla de un gran episodio aislado, sino de algo m&aacute;s reconocible y quiz&aacute; m&aacute;s extendido. Esa suma de broncas, tensi&oacute;n y miedo al error que, con el tiempo, &ldquo;te va minando poco a poco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que había veces que iba al trabajo pensando: ‘Espero no fallar hoy en nada’. Era una pequeña ansiedad diaria para que no te dijesen nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Cánovas</span>
                                        <span>—</span> Palodú (Málaga)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su caso, esa memoria es precisamente lo que marca una l&iacute;nea roja. &ldquo;Cuando decidimos emprender, lo ten&iacute;amos claro. No quer&iacute;amos que la gente que trabajase con nosotros se sintiera como nosotros nos sentimos en el pasado&rdquo;, explica. &ldquo;Se puede ense&ntilde;ar desde el cari&ntilde;o y desde la humildad&rdquo;<strong>.</strong> En Palod&uacute;, esa decisi&oacute;n no se queda en el discurso. Se traduce en una organizaci&oacute;n distinta del trabajo, con tres d&iacute;as libres, atenci&oacute;n al descanso y una voluntad expl&iacute;cita de que el equipo pueda conciliar. Puede parecer una obviedad, pero en la restauraci&oacute;n espa&ntilde;ola no lo ha sido durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio apunta a otra cuesti&oacute;n importante. El problema no era solo la gran escena de violencia o la an&eacute;cdota extrema. Tambi&eacute;n era esa ansiedad cotidiana, m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar, que convert&iacute;a la jornada en una anticipaci&oacute;n constante del error. Ah&iacute; se sostuvo buena parte de la cultura de la dureza. No solo en los episodios m&aacute;s graves, sino en una atm&oacute;sfera donde equivocarse parec&iacute;a inaceptable y donde el miedo se incorporaba como una forma de orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils.                            </span>
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        Ah&iacute; aparece el segundo gran asunto que deja el caso Noma en Espa&ntilde;a. No solo c&oacute;mo se sostuvo durante tanto tiempo un sistema abusivo, sino qui&eacute;n tiene ahora que desmontarlo. &ldquo;No hemos heredado solo una profesi&oacute;n, sino un sistema casi agotado&rdquo;, resume Bruno Jord&aacute;n, jefe de sala del restaurante Ansils, en Anciles, en el Valle de Benasque. Su diagn&oacute;stico no apunta solo a los abusos del pasado, sino al modelo entero que los sostuvo. Jornadas inasumibles, estructuras apoyadas en trabajo precario, una normalizaci&oacute;n del sacrificio que durante a&ntilde;os se confundi&oacute; con genialidad y una &eacute;pica del aguante que hoy ya no encuentra el mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vivimos ese auge, pero s&iacute; pagamos sus consecuencias&rdquo;, dice Jord&aacute;n. Buena parte de la generaci&oacute;n que hoy intenta sostener proyectos propios no particip&oacute; de la edad dorada que convirti&oacute; a ciertas casas en templos del prestigio, pero s&iacute; hereda ahora sus contradicciones. &ldquo;Ahora el talento joven ya no acepta lo que antes se vend&iacute;a como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue dise&ntilde;ada para funcionar bajo aquellas condiciones. Se nos exige mantener el nivel, la creatividad y la excelencia, pero sin las herramientas humanas y econ&oacute;micas que hicieron posible ese modelo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El talento joven ya no acepta lo que antes se vendía como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue diseñada para funcionar bajo aquellas condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Jordán</span>
                                        <span>—</span> jefe de sala del restaurante Ansils (Anciles, Valle de Benasque)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su reflexi&oacute;n desplaza el foco de una manera &uacute;til. Se&ntilde;alar los abusos del pasado es necesario, pero no basta. Tambi&eacute;n hay que mirar las condiciones que hicieron posible esa cultura y las dificultades de quienes intentan ahora trabajar de otra manera. Cambiar un sistema no consiste solo en denunciar sus excesos. Tambi&eacute;n exige construir una alternativa en un sector con m&aacute;rgenes estrechos, plantillas inestables y una presi&oacute;n constante por seguir ofreciendo experiencias de alto nivel. La generaci&oacute;n que quiere romper con la cultura del miedo no es la que la levant&oacute;, pero s&iacute; la que tiene que asumir el coste de transformarla.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, probablemente, el verdadero poso que deja el esc&aacute;ndalo de Noma en Espa&ntilde;a. No solo la ca&iacute;da de un gran nombre ni la constataci&oacute;n de que la alta cocina tambi&eacute;n ha producido entornos t&oacute;xicos. Lo que deja es una revisi&oacute;n de la herencia. La pregunta por las condiciones que permitieron durante a&ntilde;os que la violencia se confundiera con exigencia, que el silencio se premiara con prestigio y que el miedo pudiera presentarse como m&eacute;todo de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la dureza no ha sido universal ni, sobre todo, inevitable. &ldquo;Yo he estado (trabajando) en el que para m&iacute; es uno de los mejores restaurantes de Espa&ntilde;a, que es Ricard Camarena, y a m&iacute; nunca me han levantado la voz, ni nunca me han tratado mal. Puede haber momentos de tensi&oacute;n, puede haber momentos de m&aacute;s presi&oacute;n, pero a m&iacute; nunca se me ha faltado al respeto.&nbsp;Nunca se me ha chillado, ni se me ha hostigado para mantener la exigencia&rdquo; asegura Aitor L&oacute;pez. Parte del sector empieza ahora a decir en voz alta lo que antes se comentaba en privado. Que la excelencia no necesita humillaci&oacute;n. Que un equipo agotado o asustado no aprende mejor por sufrir m&aacute;s. Y que la gran ruptura no consiste en rebajar la exigencia, sino en dejar de confundirla con el sufrimiento. El caso Noma no ha abierto esa conversaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir esquiv&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Gastronomía,Cocineros,Cocina,Abusos,Trabajo,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a9fc88-3379-415c-8555-d07641d95d04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef René Redzepi ha dimitido tras las últimas denuncias por abuso laboral y agresiones en su restaurante </p><p class="subtitle">Dimite René Redzepi, chef y fundador del restaurante Noma, tras denuncias por agresiones y abuso laboral</p></div><p class="article-text">
        En enero de 2023, el supuestamente mejor restaurante del mundo &ndash;si se cree en listas y distinciones subjetivas&ndash; anunci&oacute; a bombo y platillo su cierre repentino debido a una raz&oacute;n muy peculiar: si pagaba un sueldo a todos sus empleados, incluyendo los estudiantes en pr&aacute;cticas conocidos como <em>stagiers,</em> el negocio no era rentable. Pasado un tiempo razonable, se descubri&oacute; que ese punto y final no era tal, ya que Noma se acab&oacute; transformado en una especie de restaurante n&oacute;mada con eventos especiales a 1.500 d&oacute;lares el cubierto. A priori, la jugada de Ren&eacute; Redzepi, el famoso chef de Noma, era maestra: &iquest;por qu&eacute; deslomarte a diario en tu propio restaurante cuando hay clientes adinerados por todo el mundo dispuestos a pagar la fiesta?
    </p><p class="article-text">
        La madre del cordero se descubri&oacute; al resolver la equis de la ecuaci&oacute;n. La inc&oacute;gnita que hac&iacute;a saltar todo por los aires. S&iacute;, Noma era el mejor restaurante del mundo de puertas afuera, pero se convert&iacute;a en la casa de los horrores de puertas adentro, con vejaciones, castigos y agresiones del chef a su joven equipo. Atrocidades tan salvajes como pinchar con un tenedor a sus empleados por debajo de la cintura durante el servicio porque la cocina abierta a la vista de la clientela no destapara la brutalidad del monstruo.
    </p><p class="article-text">
        Con la publicaci&oacute;n del reportaje en <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>, firmado por la ganadora del premio Pulitzer Julia Moskin con 35 testimonios en primera persona, los acontecimientos se han desencadenado a un ritmo fren&eacute;tico. Extrabajadores se han manifestado en las calles, patrocinadores millonarios han cerrado el grifo, una carta legal de One Fair Wage amenaza con acciones penales por su legado directo vinculado a la esclavitud y, como colof&oacute;n, Ren&eacute; Redzepi se ha visto acorralado y obligado a dar un paso atr&aacute;s abandonando su puesto de mando en primera l&iacute;nea y pidiendo perd&oacute;n en un v&iacute;deo publicado en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es de vital importancia el c&oacute;mo. Las im&aacute;genes, con multic&aacute;mara de alta calidad y con planos cortos de sus trabajadores &ndash;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; el consentimiento?&ndash; que presagia un futuro documental de Netflix, muestran un cocinero entonando el <em>mea culpa</em> desde un plural mayest&aacute;tico m&aacute;s que discutible: &ldquo;Superaremos esto&rdquo;, se repite hasta tres veces, y una frase en particular resuena en los t&iacute;mpanos: &ldquo;No es lo que somos ahora&rdquo;, dice con el mensaje estudiado al mil&iacute;metro. El perd&oacute;n a las v&iacute;ctimas se diluye como un azucarillo y toma fuerza la redenci&oacute;n personal para resurgir de las cenizas buscando el aplauso del sujeto arrepentido, del sujeto deconstruido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la raíz de un problema de mayor calibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con estos modos discutibles, la disculpa se embarra en un intento desesperado de salvar lo inevitable: Noma est&aacute; herido de muerte. Es m&aacute;s, Noma ya ha muerto porque Noma no tiene futuro. Noma es &ndash;ahora s&iacute;&ndash; historia de la alta cocina guiada por un cocinero que jug&oacute; a ser dios con nuestro benepl&aacute;cito. As&iacute; es como deber&iacute;a convertirse en caso pr&aacute;ctico de <em>mala praxis</em> en las escuelas de cocina del mundo para que ning&uacute;n joven con aspiraciones cometa el mismo error de bulto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una vez resumida la trama ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensar que esta historia pertenece a las &eacute;lites, que no incumbe a la mayor&iacute;a de mortales que no pueden pagar estas morteradas para sentarse en la mesa, que poco o nada tienen en com&uacute;n el nicho de restaurantes con tres estrellas Michelin, o de la lista The World 50 Best Restaurants, con los restaurantes de gama media y las casas de comida de barrio o de pueblo con men&uacute; de mediod&iacute;a que luchan por sobrevivir. Pues bien, ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensarlo y, a la vez, ser&iacute;a un error flagrante porque lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la ra&iacute;z de un problema de mayor calibre que nos ata&ntilde;e a todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;."
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                &quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La denuncia de malos tratos dentro de una cocina no debería sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas han aplaudido las nueve temporadas con 116 episodios de &#039;Pesadilla en la cocina&#039; de Alberto Chicote, entre otros programas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar, la denuncia de malos tratos dentro de una cocina no deber&iacute;a sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas millonarias han aplaudido las 24 temporadas con 373 episodios de Gordon Ramsay en <em>La Cocina del Infierno </em>o las nueve temporadas con 116 episodios de <em>Pesadilla en la cocina</em> de Alberto Chicote. Hemos cenado en el sof&aacute; del hogar visualizando los pu&ntilde;etazos, los golpes y los gritos que tanto han escandalizado a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el caso de Noma sin que nos produjera acidez en el est&oacute;mago. Ni antes era ciencia ficci&oacute;n ni ahora es un caso aislado. Incluso el propio Ren&eacute; Redzepi hab&iacute;a reconocido a&ntilde;os atr&aacute;s que hab&iacute;a sido un <em>bully</em> durante gran parte de su carrera y la gente segu&iacute;a llenando su comedor<strong> </strong>sin remordimiento alguno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el tema tiene mayor alcance de lo que aparenta porque son muchos los j&oacute;venes que realizan pr&aacute;cticas en restaurantes de renombre. Claro est&aacute;, nada que no suceda en otros sectores laborales. El matiz que lo cambia todo es que en este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el m&aacute;ximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas j&oacute;venes promesas sin contrato laboral profesional. Es decir, yo mismo hice pr&aacute;cticas en los servicios informativos de una cadena de televisi&oacute;n p&uacute;blica, pero el telediario se emit&iacute;a sin ning&uacute;n problema sin mi intervenci&oacute;n. Aqu&iacute; radica el matiz que lo cambia todo. Estos <em>stagiers</em> sienten un extra de presi&oacute;n en el cogote y, adem&aacute;s, desean con todas sus fuerzas no fallar a sus &iacute;dolos ni entrar en listas negras que les impedir&aacute; seguir labrando un futuro prometedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el máximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas jóvenes promesas sin contrato laboral profesional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hablamos de perfiles de j&oacute;venes en pr&aacute;cticas durante tres meses que, en muchas ocasiones, han logrado ese puesto con la competencia de centenares de perfiles similares, que han llegado hasta la puerta del restaurante gracias al patrocinio de los ahorros familiares o que desconocen la lengua local e incluso el marco legal ante cualquier zancadilla. Eso los deja autom&aacute;ticamente en una posici&oacute;n extremadamente vulnerable que hay que llenar de cuidados ante posiciones de poder. &ldquo;Si todo eso es cierto, &iquest;por qu&eacute; no se iban?&rdquo;, ha dicho m&aacute;s de un cocinero de relumbr&oacute;n. Se&ntilde;ores, no se marchan a ninguna parte porque no saben d&oacute;nde ir, porque no vamos a descubrir ahora el s&iacute;ndrome de Estocolmo y porque poner el acento en la v&iacute;ctima, y no en el acosador, es suspender la asignatura de primero de maltrato en 2026.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer y &uacute;ltimo lugar, existe un tema menos conocido que se podr&iacute;a definir como <em>doping </em>gubernamental. &ldquo;El movimiento New Nordic Cuisine no es tan solo un movimiento culinario, sino tambi&eacute;n estrategia tur&iacute;stica estatal con participaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional. Noma y Redzepi no son simplemente una empresa privada sino que se han convertido en infraestructuras equiparables a un Mundial de F&uacute;tbol, la F&oacute;rmula 1, Eurovisi&oacute;n o el Festival de Cannes; todos ellos acontecimientos privados instrumentalizados por el sector p&uacute;blico&rdquo;, escribe la cocinera Mar&iacute;a Nicolau. La proyecci&oacute;n estrat&eacute;gica de Noma interesaba a los pol&iacute;ticos daneses y no deber&iacute;a extra&ntilde;ar el blindaje sistem&aacute;tico de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoci&oacute;n indirecta de marca de pa&iacute;s. Esto es, criticar a Noma y a Ren&eacute; Redzepi era aceptar el fallo de las pol&iacute;ticas nacionales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proyección estratégica de Noma interesaba a los políticos daneses y no debería extrañar el blindaje sistemático de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoción indirecta de marca de país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante este panorama, demoler la figura del chef superestrella no fue, es ni ser&aacute; una tarea sencilla. El genio en la cocina nace del esquema <em>escoffierano </em>de cocinas divididas en partidas replicando el modelo militar, un modelo que se amplific&oacute; hasta lo insospechado cuando en Estados Unidos decidieron emular el fen&oacute;meno de las estrellas de rock. Militares y rock stars vinculados a un oficio artesanal, discreto y vocacional. Y hay un t&eacute;rmino medio entre el t&oacute;pico del pasado del cocinero sucio, grasiento, alcoh&oacute;lico y reci&eacute;n salido de la c&aacute;rcel que se ocultaba en un cuarto oscuro llamado cocina a deidades intocables por encima del bien y del mal que parece que elaboran un men&uacute; degustaci&oacute;n de veinte platos por arte de magia. Rellenar de mitolog&iacute;a lo humano ha servido para construir algo as&iacute; como una autopista macabra hasta un cielo inexistente de estrellas apagadas que est&aacute; dejando a demasiados profesionales valiosos en la cuneta. Porque si incluso los guionistas de Hollywood han descubierto que un cocinero puede ser el personaje m&aacute;s malvado de una pel&iacute;cula o de una serie (<em>The Bear</em>,<em> The Menu</em>, <em>Boiling Point</em>, etc.) es que algo ha fermentado tan mal que ya es irreconocible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de Noma es inadmisible. Es absolutamente inadmisible. Si el precio a pagar por la excelencia ha de ser este no lo queremos. Si todos lo tenemos claro ser&aacute; muy positivo&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/reels/DVy5FgPlE8G/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> Oriol Ivern, cocinero catal&aacute;n del restaurante Hisop de Barcelona. &ldquo;Que salga a la luz es ejemplificante para que no se le ocurra hacerlo a ning&uacute;n otro chef. Y quien tenga problemas psicol&oacute;gicos que se trate antes de que acarree consecuencias en un equipo de trabajo&rdquo;. Palabras sensatas de un cocinero sensato. Por eso, la soluci&oacute;n de Noma no est&aacute; en Noma, la soluci&oacute;n ya no depende de chefs superestrella que todos conocemos. La puerta abierta hacia el gran cambio depende del comensal cuando elige un restaurante y descarta otro, pero sobre todo depende de esos j&oacute;venes que un d&iacute;a fueron <em>stagiers</em> y ahora ya son jefes de cocina o est&aacute;n a punto de abrir su propio restaurante y deciden no replicar el modelo que sufrieron en sus propias carnes. Para que nunca m&aacute;s nadie pueda decir que el maltratado dentro de una cocina del presente es el maltratador de la cocina del futuro en un c&iacute;rculo vicioso que hay que erradicar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Casanovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Chefs,Acoso laboral,Abusos,Restauración,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddfc76eb-ec9b-48c8-a253-9031bf7e5abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trufiturismo: un viaje al origen de la trufa negra entre Teruel y Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los meses de invierno, la trufa negra marca el ritmo en muchas zonas rurales de Teruel y Soria. Salir al campo con perros truferos, aprender cómo se recolecta y probarla en la cocina local forma parte de una experiencia que une turismo rural y gastronomía de temporada
</p><p class="subtitle">Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)</p></div><p class="article-text">
        La trufa negra es uno de los productos m&aacute;s apreciados de la gastronom&iacute;a europea, pero pocas veces se piensa en ella como un motivo para viajar. Detr&aacute;s de ese aroma tan reconocible hay campo, invierno y muchas horas de trabajo. Cada a&ntilde;o, entre noviembre y marzo, provincias como Teruel y Soria se convierten en el escenario de un tipo de viaje que va ganando cada vez m&aacute;s seguidores: el trufiturismo, una forma de turismo gastron&oacute;mico que invita a conocer la trufa desde su origen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es sencilla y, a la vez, muy completa. Durante la temporada de recolecci&oacute;n, es posible acercarse al medio rural para ver c&oacute;mo se busca la trufa bajo tierra con la ayuda de perros entrenados, aprender por qu&eacute; solo se recoge en invierno y comprobar c&oacute;mo este producto marca la cocina local durante estos meses. A todo ello se suman ferias, jornadas gastron&oacute;micas y actividades pensadas para acercar la trufa negra tanto a curiosos como a aficionados a la gastronom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El trufiturismo y sus actividades</h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es, b&aacute;sicamente, una forma de turismo gastron&oacute;mico que gira en torno a la trufa negra y a todo lo que la rodea. No se trata solo de comerla, sino de entender c&oacute;mo se cultiva, c&oacute;mo se recolecta y por qu&eacute; es un producto tan especial. En este sentido, podemos hablar de un tipo de turismo vivencial, con experiencias que permiten al visitante participar y aprender, sin limitarse a ser un mero espectador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las actividades que rodean al trufiturismo son variadas y suelen adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Las m&aacute;s habituales incluyen salidas al campo acompa&ntilde;adas por truficultores, visitas a plantaciones de encinas micorrizadas, demostraciones de b&uacute;squeda con perros truferos y peque&ntilde;as catas para aprender a reconocer el aroma y el grado de maduraci&oacute;n de la trufa. En muchos casos, la experiencia se completa con degustaciones o men&uacute;s en los que la trufa negra es la protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de turismo ha encontrado su lugar en zonas rurales donde la trufa forma parte de la cultura y de la econom&iacute;a local, convirti&eacute;ndose en una manera diferente de conocer el territorio.
    </p><h2 class="article-text">La trufa negra: un producto tan apreciado como complejo</h2><p class="article-text">
        La trufa negra, conocida cient&iacute;ficamente como <em>Tuber melanosporum</em>, es un hongo subterr&aacute;neo que crece en simbiosis con las ra&iacute;ces de determinados &aacute;rboles, como encinas, robles o avellanos. No se ve a simple vista y suele encontrarse a varios cent&iacute;metros bajo tierra, lo que explica por qu&eacute; su localizaci&oacute;n depende del olfato de animales entrenados.
    </p><p class="article-text">
        Su valor gastron&oacute;mico se debe, sobre todo, a su intenso y caracter&iacute;stico aroma, que alcanza su punto &oacute;ptimo durante los meses fr&iacute;os. La temporada de recolecci&oacute;n va de mediados de noviembre a marzo, pero enero y febrero suelen ser los meses fuertes. A diferencia de otros cultivos, la trufa no se &lsquo;planta&rsquo; de forma directa. Lo que se hace es crear el entorno adecuado, con &aacute;rboles micorrizados, suelos calizos y determinadas condiciones de humedad y temperatura, para despu&eacute;s a&ntilde;adir esporas de trufa alrededor de las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. Es un proceso largo, que requiere paciencia y conocimientos espec&iacute;ficos, y que explica en parte por qu&eacute; se trata de un producto tan exclusivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Salir al campo: la experiencia de &lsquo;cazar&rsquo; trufas</h2><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s esperados del trufiturismo es la salida al campo para buscar trufas. Es una actividad que suele realizarse en peque&ntilde;os grupos y siempre acompa&ntilde;ados por truficultores experimentados. El verdadero protagonista es el perro trufero, entrenado para detectar el aroma de la trufa bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        La escena sucede entre &aacute;rboles: el perro avanza entre ellos, olfatea el suelo y, cuando localiza una trufa, se detiene y marca el punto. A partir de ah&iacute;, es el trufero quien, con un machete estrecho y plano, extrae la pieza con cuidado, procurando da&ntilde;ar lo menos posible el terreno y las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. No es una b&uacute;squeda apresurada ni masiva, sino un trabajo preciso y respetuoso con el entorno, en el que hacen falta grandes dosis de paciencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desenterrando trufas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Teruel y Soria: dos territorios unidos por la trufa</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de trufa negra en Espa&ntilde;a, Teruel y Soria aparecen siempre como referencias imprescindibles. Ambas provincias re&uacute;nen las condiciones naturales necesarias para su desarrollo y llevan d&eacute;cadas vinculadas a la truficultura, tanto en su vertiente silvestre como en plantaciones controladas.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel, la trufa negra se ha convertido en una aut&eacute;ntica se&ntilde;a de identidad. Zonas como Sarri&oacute;n y su entorno destacan por sus encinares, sus suelos calizos y una tradici&oacute;n trufera que ha ido creciendo con los a&ntilde;os. A principios de diciembre se celebra la Feria Monogr&aacute;fica de la Trufa Negra de Sarr&iacute;on (FITRUF), un evento que ya ha celebrado XXIV ediciones y que marca el inicio de la temporada, reuniendo productores, profesionales de la gastronom&iacute;a y visitantes interesados en conocer m&aacute;s sobre este producto.
    </p><p class="article-text">
        Soria, por su parte, ofrece un paisaje diferente, dominado por pinares y robledales, pero igual de ligado a la trufa negra. Localidades como Abejar son conocidas por sus jornadas gastron&oacute;micas y por un enfoque muy divulgativo del trufiturismo, con actividades pensadas para acercar el producto tanto al p&uacute;blico local como a quienes llegan de fuera. En Abejar, de hecho, cada a&ntilde;o se celebra la Feria de la Trufa de Soria, de la que ya se han celebrado XXII ediciones. Durante el invierno, mercados especializados y platos donde la trufa es la protagonista completan la oferta, reforzando la conexi&oacute;n entre monte, cocina y turismo.
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                Trufa laminada al detalle.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De la tierra a la mesa: la trufa en la gastronom&iacute;a local</h2><p class="article-text">
        Obviamente, el trufiturismo no estar&iacute;a completo si no fuera acompa&ntilde;ado por la gastronom&iacute;a. Durante la temporada, la trufa negra se incorpora a la cocina local de diversa forma, desde platos sencillos hasta propuestas m&aacute;s elaboradas. Siempre, claro, con el objetivo de respetar su aroma y no enmascararlo. Huevos, pastas, arroces, carnes o pescados sirven como base para un ingrediente que se utiliza con moderaci&oacute;n, pero con un protagonismo que lo cambia todo.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel y Soria, el invierno es tambi&eacute;n el momento de las jornadas gastron&oacute;micas dedicadas a la trufa negra, por lo que es una buena oportunidad para probarla en distintos formatos y comprobar c&oacute;mo un mismo producto puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes. En la provincia aragonesa, las jornadas se celebran entre mediados de febrero y mediados de marzo, y los establecimientos que se suman a ellas ofrecen tapas desde 3&euro;, platos principales desde 7&euro; y men&uacute;s degustaci&oacute;n desde 30&euro;. Mientras que en la provincia castellanoleonesa, las jornadas se celebran igualmente en febrero y marzo, y a ellas se unen restaurantes de toda la provincia con men&uacute;s dedicados a la <em>Tuber Melanosporum</em>.
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                La trufa como protagonista de la gastronomía de temporada.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un buen plan para viajar en invierno</strong></h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es una buena manera de unir turismo rural y gastronom&iacute;a en invierno. Al ambiente tranquilo de los pueblos y del campo se suma una cocina muy ligada a la temporada, en la que la trufa negra marca la diferencia por su aroma, su sabor y porque solo se disfruta durante unos pocos meses al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Conocer el recorrido de la trufa, desde que se busca bajo tierra hasta que llega al plato, ayuda a valorar mejor el producto y todo lo que hay detr&aacute;s. Teruel y Soria han sabido convertir esa singularidad en una propuesta que invita a viajar sin prisas y a disfrutar de un ingrediente tan especial como ef&iacute;mero, muy ligado al territorio y a su ritmo natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11f80ae5-5285-440c-a410-f2b89f67ce64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre Burdeos y el País Vasco francés, las Landas despliegan más de cien kilómetros de playas atlánticas, pinares interminables y pequeños pueblos donde el surf, la bicicleta y la vida al aire libre marcan el ritmo del viaje
</p><p class="subtitle">Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania</p></div><p class="article-text">
        Las Landas ocupan una amplia franja del suroeste de Francia, en la regi&oacute;n de Nueva Aquitania, entre el Atl&aacute;ntico y el interior de Gascu&ntilde;a. Es decir, un poquito m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos. Y aunque hoy se asocian sobre todo a las playas, el surf y el bosque de pino mar&iacute;timo, durante siglos este territorio fue una enorme extensi&oacute;n de marismas, dunas y terrenos pantanosos poco habitados.
    </p><p class="article-text">
        El gran cambio lleg&oacute; en el siglo XIX, cuando Napole&oacute;n III impuls&oacute; una plantaci&oacute;n masiva de pinos para desecar el terreno y hacerlo productivo. Aquel proyecto acab&oacute; transformando por completo el paisaje y dio lugar al inmenso bosque que hoy define la regi&oacute;n, uno de los mayores de Europa Occidental. El resultado es una costa muy distinta a la de otras zonas tur&iacute;sticas francesas, menos urbanizada, m&aacute;s abierta y con el bosque y el oc&eacute;ano como principales protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Esa combinaci&oacute;n marca tambi&eacute;n la forma de viajar por las Landas. Lo normal es pasar de una playa atl&aacute;ntica con olas y escuelas de surf a una ruta ciclista entre pinares, a un lago de aguas tranquilas o a un peque&ntilde;o mercado local en apenas unos kil&oacute;metros. Por lo que m&aacute;s que un destino de grandes monumentos o ciudades hist&oacute;ricas, las Landas nos acogen como un territorio hecho para moverse despacio y pasar tiempo al aire libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las playas de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La costa atl&aacute;ntica: playas, surf y pueblos junto al mar</h2><p class="article-text">
        Su paisaje desde luego cautiva. Su costa se extiende durante m&aacute;s de cien kil&oacute;metros frente al Atl&aacute;ntico y est&aacute; formada por una sucesi&oacute;n de playas abiertas, dunas y pinares. De hecho, en muchos casos las localidades quedan separadas del mar por peque&ntilde;as franjas de bosque y el acceso a la playa se hace a trav&eacute;s de pasarelas o senderos entre pinos. Por lo que se consigue una sensaci&oacute;n de naturaleza poco habitual en otros destinos costeros europeos.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo sur aparece Capbreton, el &uacute;nico puerto pesquero de las Landas. El ambiente aqu&iacute; sigue muy ligado al mar, especialmente alrededor del puerto y la lonja, donde todav&iacute;a llegan barcos de pesca. Uno de los lugares m&aacute;s reconocibles es la Estacade, una larga pasarela de madera que se adentra en el oc&eacute;ano y desde la que se ve bien el car&aacute;cter de esta costa, con playas amplias, oleaje constante y un Atl&aacute;ntico mucho m&aacute;s intenso que el pac&iacute;fico Mediterr&aacute;neo.
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            <span class="title">
                La costa de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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        A pocos kil&oacute;metros est&aacute;n Hossegor y Seignosse, dos de las localidades m&aacute;s vinculadas al surf en Europa. Hossegor combina playas muy conocidas entre surfistas con un ambiente animado de terrazas, cafeter&iacute;as y tiendas especializadas. Muchas de las villas construidas a comienzos del siglo XX mantienen adem&aacute;s la arquitectura vasco-landesa t&iacute;pica de la zona, as&iacute; que merece la pena detenerse a echar un ojo.
    </p><p class="article-text">
        El surf forma parte aqu&iacute; de la vida cotidiana. Hay escuelas pr&aacute;cticamente en cada playa y durante buena parte del a&ntilde;o el paisaje est&aacute; lleno de tablas, neoprenos y furgonetas aparcadas junto al oc&eacute;ano. Incluso para quienes no practican este deporte, el ambiente termina marcando el viaje, se busque o no.
    </p><p class="article-text">
        Hossegor tiene adem&aacute;s otro de los espacios m&aacute;s agradables de la zona: su lago marino, conectado con el Atl&aacute;ntico por un canal. Alrededor aparecen paseos tranquilos, peque&ntilde;as playas interiores y caba&ntilde;as ostr&iacute;colas donde probar uno de los productos m&aacute;s t&iacute;picos de la costa landesa. Si te gustan las ostras, est&aacute;s en el lugar indicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La playa des Bourdaines, en Seignosse.                            </span>
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        Muy cerca, Seignosse mantiene un perfil algo m&aacute;s natural y tranquilo. Sus playas abiertas, como Le Penon o Les Estagnots, est&aacute;n rodeadas por dunas y pinares atravesados por carriles bici y senderos. Tambi&eacute;n aqu&iacute; se encuentra la Reserva Natural del &Eacute;tang Noir, un peque&ntilde;o humedal protegido que se recorre por pasarelas de madera.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al norte, el ambiente cambia ligeramente en localidades como Vieux-Boucau, Mimizan o Biscarrosse. Siguen estando presentes las grandes playas atl&aacute;nticas, pero aparecen tambi&eacute;n lagos de aguas m&aacute;s calmadas y un turismo m&aacute;s familiar. Son lugares donde resulta f&aacute;cil alternar una ma&ntilde;ana de playa con rutas en bicicleta, deportes acu&aacute;ticos o paseos junto al agua.
    </p><p class="article-text">
        Si te gusta pedalear, en esta parte de las Landas se entiende especialmente bien por qu&eacute; la bicicleta es uno de los mejores medios para moverse por la regi&oacute;n. Muchas playas, lagos y pueblos est&aacute;n conectados por v&iacute;as ciclistas que atraviesan pinares y permiten hacer trayectos largos sin apenas tr&aacute;fico ni desnivel.
    </p><h2 class="article-text">Bosques, lagos y espacios naturales</h2><p class="article-text">
        Aunque la costa es la imagen m&aacute;s conocida de las Landas, el bosque ocupa gran parte del territorio y condiciona completamente el paisaje. Kil&oacute;metros de pino mar&iacute;timo cubren el interior de la regi&oacute;n y crean una red continua de caminos forestales, senderos y carriles bici.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te mueves por esta zona consigues descubrir una cara mucho m&aacute;s tranquila (y mira que las playas son tranquilas&hellip;), especialmente alrededor de lagos y humedales. Uno de los espacios naturales m&aacute;s conocidos es el Courant d&rsquo;Huchet, un corredor de agua que conecta el lago de L&eacute;on con el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico atravesando zonas pantanosas y bosques. Tanto es as&iacute;, que el lugar suele compararse con una peque&ntilde;a Amazonia por la densidad de su vegetaci&oacute;n. Adem&aacute;s, puede recorrerse tanto a pie como en embarcaciones tradicionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El paraíso de los ciclistas.                            </span>
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        Otro espacio importante es la Marisma de Orx, uno de los grandes humedales de la costa atl&aacute;ntica francesa y un lugar muy frecuentado por aves migratorias. Sus senderos y observatorios permiten recorrer un paisaje completamente distinto al de las playas abiertas del litoral, y adem&aacute;s suele haber visitas guiadas.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos que los lagos son otro de los grandes protagonistas del viaje. Los de Soustons, L&eacute;on o Biscarrosse se utilizan para practicar kayak,<em> paddle surf</em> o simplemente para pasar el d&iacute;a junto al agua. Y en verano, muchas familias combinan las playas atl&aacute;nticas con estos espacios m&aacute;s tranquilos y resguardados del viento y las olas. As&iacute; que tambi&eacute;n son el plan familiar perfecto.
    </p><h2 class="article-text">El interior land&eacute;s: termas, pueblos y tradiciones</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la costa, el interior de las Landas conserva un ambiente rural muy ligado a las tradiciones de Gascu&ntilde;a. Aqu&iacute; aparecen peque&ntilde;as localidades, plazas porticadas y ciudades termales que muestran una parte menos conocida de la regi&oacute;n, pero igualmente pintoresca.
    </p><p class="article-text">
        Dax es probablemente la m&aacute;s famosa. Sus aguas termales ya eran conocidas en &eacute;poca romana y todav&iacute;a hoy la ciudad mantiene una importante actividad vinculada al termalismo. En el centro destacan la <em>Fontaine Chaude</em>, donde el agua brota a gran temperatura, varios restos romanos y edificios de estilo art d&eacute;co construidos durante el auge termal de comienzos del siglo XX.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Fontaine Chaude de Dax, en las Landas.                            </span>
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        La capital del departamento, Mont-de-Marsan, tiene un ritmo mucho m&aacute;s cotidiano y menos tur&iacute;stico. Su casco hist&oacute;rico y sus mercados ayudan a entender mejor la vida del interior land&eacute;s, lejos del ambiente surfero de la costa. Por lo que es un buen lugar para empaparse de un ambiente m&aacute;s local. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n merece la pena detenerse en pueblos como Labastide-d&rsquo;Armagnac o Saint-Justin, donde todav&iacute;a se conservan plazas medievales y casas tradicionales del sudoeste franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a y una forma tranquila de viajar</h2><p class="article-text">
        Llegamos a otro de los grandes atractivos de las Landas: su gastronom&iacute;a. Ver&aacute;s que cambia bastante entre la costa y el interior,&nbsp;pues en las zonas rurales siguen siendo habituales productos como el pato, el <em>foie gras,</em> los esp&aacute;rragos o el <em>armagnac, </em>mientras que junto al Atl&aacute;ntico predominan los pescados, el marisco y, como decimos, sus famosas ostras, especialmente alrededor de Hossegor y Capbreton.
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                Las ostras, un imprescindible en las Landas.                            </span>
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        Los mercados locales, las terrazas frente a los lagos y los peque&ntilde;os restaurantes especializados en cocina regional forman parte del viaje. Aqu&iacute; la comida suele estar muy vinculada al producto local y a una forma sencilla de comer, sin artificios, muchas veces al aire libre y sin demasiada prisa. As&iacute; que ve pensando en darte alg&uacute;n que otro homenaje, porque la experiencia merece la pena.
    </p><p class="article-text">
        Los planes son sencillos y poco exigentes. Las Landas no es un destino de grandes monumentos, ni de prisas ni de horarios. Sino de disfrutar dej&aacute;ndonos llevar por su ritmo. &iquest;Qu&eacute; apetece playa? Ah&iacute; la tienes. &iquest;Qu&eacute; preferimos movernos en bicicleta entre pinares? Tienes kil&oacute;metros y kil&oacute;metros. &iquest;Que tienes antojo de algo rico con vistas a un lago? Adelante. Piensa que a las Landas se va a disfrutar del momento, y que en ellas cada momento parece dilatarse en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Bosques,Playas,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9f1f86c-5f30-4718-a220-b29ae0bd1b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emprender un viaje de manera independiente tiene mucho de libertad, algo de vértigo y bastante de descubrimiento. Con sus cosas buenas y las que no lo son tanto, a veces basta con intentarlo una vez para desear repetir pronto
</p><p class="subtitle">Bolonia, la gran desconocida italiana: más genuina que Florencia, menos turística que Roma</p></div><p class="article-text">
        Emprender un viaje en solitario puede responder a muchos motivos: la necesidad de desconectar, la dificultad de cuadrar agendas con otras personas o, simplemente, las ganas de hacer las cosas a otro ritmo y por cuenta propia. Sea cual sea la raz&oacute;n, lo cierto es que esta forma de viajar ofrece una libertad poco habitual, esa sensaci&oacute;n de poder decidir en todo momento qu&eacute; hacer, a d&oacute;nde ir y c&oacute;mo aprovechar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, lo que empieza como una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica o un peque&ntilde;o reto personal acaba convirti&eacute;ndose, para muchos, en una experiencia transformadora. Viajar solo me ha permitido descubrir lugares con una mirada distinta, conectar m&aacute;s con el entorno, conocerme mejor a m&iacute; mismo y, tambi&eacute;n, descubrir a otros viajeros. Y cuando se eligen destinos que combinan los atractivos suficientes y los requisitos necesarios, todo fluye con una naturalidad que, normalmente, anima a repetir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Viajando en solitario la toma de decisiones es solo tuya."
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            <span class="title">
                Viajando en solitario la toma de decisiones es solo tuya.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ventajas de viajar solo</h2><p class="article-text">
        Viajando en solitario se aprenden muchas lecciones. Vas a poder dise&ntilde;ar tu itinerario sin ataduras, viajar a tu ritmo y comprobar c&oacute;mo peque&ntilde;os imprevistos llegan a convertirse en verdaderas aventuras. Pero tambi&eacute;n es posible que te encuentres con ciertos retos que te pedir&aacute;n una preparaci&oacute;n y una mentalidad especial. Porque como todo, viajar en solitario tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, por lo que no est&aacute; de m&aacute;s tener en cuenta algunos <a href="https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajar-solitario_1_2778015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos pr&aacute;cticos</a>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La libertad de decidirlo todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay algo muy liberador en no tener que consultar cada plan. Si un lugar te atrapa, te quedas. Si no te dice nada, te vas. No hay discusiones ni votaciones. Esa autonom&iacute;a convierte el viaje en algo mucho m&aacute;s personal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cosas que uno descubre de s&iacute; mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando no hay nadie m&aacute;s que resuelva los imprevistos, uno se ve obligado a reaccionar. Lo que al principio puede parecer un problema, a menudo se convierte en una an&eacute;cdota que contar. Y ah&iacute; es cuando te puedes dar cuenta de que te manejas mejor de lo que cre&iacute;as.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El entorno entra con m&aacute;s fuerza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sin conversaciones constantes ni decisiones compartidas, se agudiza la atenci&oacute;n. Se mira m&aacute;s, se escucha m&aacute;s y se huele m&aacute;s. Las ciudades, los paisajes y la gente dejan una huella distinta cuando se viaja en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Presupuesto y tiempo a tu manera</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en los que apetecen planes sencillos y baratos, y otros en los que el cuerpo pide un capricho. Viajar solo permite jugar con eso sin tener que explicar nada. Lo mismo con los horarios, ya sea para comer, para moverte o, incluso, para dormir.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo pasa por uno mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La independencia en la toma de decisiones suele ser total. Desde qu&eacute; transporte elegir hasta c&oacute;mo organizar una ruta, todo depende de lo que prefieras hacer y lo que mejor te venga. Puede ser agotador a ratos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;a a confiar en el propio criterio.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Momentos para estar a solas, de verdad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay trayectos infinitos, atardeceres que se alargan o simples caf&eacute;s en los que apetece estar en silencio. Y en ese espacio es donde surgen ideas, reflexiones y preguntas. Es un tipo de conversaci&oacute;n que solo se da cuando uno est&aacute; solo, y m&aacute;s a&uacute;n cuando es de viaje y tu mente est&aacute; m&aacute;s liberada y piensa desde otra perspectiva.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se habla m&aacute;s con otros</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Curiosamente, viajar sin compa&ntilde;&iacute;a hace que uno se vuelva m&aacute;s sociable. Se busca m&aacute;s el contacto, se agradece una charla espont&aacute;nea, se rompen ciertas barreras. Y en ese cruce de caminos aparecen personas que, aunque pasajeras, suelen dejar una impresi&oacute;n duradera.
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                    alt="Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable."
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                Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Lo que no siempre es tan f&aacute;cil</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuando falta alguien con quien compartir lo bonito</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay momentos que impresionan. Un paisaje, una comida incre&iacute;ble, una historia que emociona. Y a veces se echa en falta poder mirar a alguien y decirle: &ldquo;&iquest;Has visto esto? &iquest;No es maravilloso?&rdquo;. No pasa nada por estar solo, pero hay instantes en los que una compa&ntilde;&iacute;a no estar&iacute;a de m&aacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tomar todas las decisiones cansa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Elegir d&oacute;nde dormir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; hacer o incluso tener que regatear. A veces es un gusto y otras veces termina agotando. Especialmente despu&eacute;s de un d&iacute;a largo o cuando las cosas no salen como esperabas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las fotos no salen igual</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede no parecer importante, pero no tener a alguien que te saque una foto natural, sin posar, se nota. Entre el tr&iacute;pode, los selfis y los favores a desconocidos, se pierde un poco la frescura del momento, y tambi&eacute;n del recuerdo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Toca estar m&aacute;s pendiente de todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando se viaja solo hay que estar m&aacute;s alerta. Desde d&oacute;nde se deja la mochila hasta qu&eacute; zona es mejor evitar de noche. No es vivir con miedo, pero s&iacute; con un extra de atenci&oacute;n que te acompa&ntilde;a durante todo el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo el peso log&iacute;stico recae en ti</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Reservas, billetes, mapas, traducciones&hellip; Si se olvida algo, no hay una red de seguridad que evite una metedura de pata. Puede ser estimulante, claro, pero tambi&eacute;n cansa y puede llegar a asustar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si algo va mal, se nota m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un resfriado, una p&eacute;rdida de equipaje, un malentendido o un transporte que falla. En compa&ntilde;&iacute;a se sobrelleva mejor. Solo, toca improvisar soluciones sin ese apoyo inmediato que a veces tanto se agradece. Cuando todo deja de ir bien es cuando eres realmente consciente de que est&aacute;s viajando en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y s&iacute;, a veces sale m&aacute;s caro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Porque no se comparten habitaciones, ni taxis, ni comida, ni excursiones o actividades. El coste por persona sube, y aunque se puede compensar con otras decisiones, es un factor que siempre est&aacute; ah&iacute;.
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                    alt="La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza."
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            <span class="title">
                La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Algunos destinos que hacen que viajar solo sea m&aacute;s f&aacute;cil</h2><p class="article-text">
        Hay lugares que, por su ambiente, su infraestructura o simplemente por c&oacute;mo est&aacute; organizada la vida all&iacute;, facilitan mucho la experiencia en solitario. Sitios en los que la seguridad no es una preocupaci&oacute;n constante y donde uno puede disfrutar sin complicaciones. La lista de lugares recomendados podr&iacute;a ser larga, largu&iacute;sima, pero aqu&iacute; tienes cinco opciones que nunca fallan.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&aacute;diz</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si quieres lanzarte a viajar en solitario por primera vez, quiz&aacute; la mejor idea es empezar por un destino nacional, cercano, accesible y asequible, como C&aacute;diz. Una ciudad acogedora, manejable a pie y con una vida local muy latente. Puedes perderte por su casco hist&oacute;rico sin rumbo, sentarte en cualquier terraza sin sentirte 'solo' y disfrutar del mar, la historia y la gastronom&iacute;a sin prisas. Y si en vez de playa prefieres monta&ntilde;a, tienes un buen n&uacute;mero de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-blancos-andalucia-bonitos_1_11283667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueblos Blancos</a> al alcance de la mano si te apetece aventurarte m&aacute;s all&aacute; de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Portugal</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Portugal est&aacute; lo suficientemente cerca como para que te sientas en casa. Es un destino perfecto para un primer viaje en solitario, pues te costar&aacute; poco desenvolverte y ser uno m&aacute;s. Su gente hace que uno se sienta bien, incluso cuando no pasa gran cosa. Adem&aacute;s, hay buena comida, paisajes variados y la sensaci&oacute;n de estar en un sitio donde nada puede salir mal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tailandia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para muchos, el primer gran viaje en solitario empieza aqu&iacute;. Ser&aacute; por lo acogedor del ambiente, lo bien conectado que est&aacute; todo o por esa combinaci&oacute;n de templos, mercados, playas, gastronom&iacute;a y naturaleza. Tailandia es ex&oacute;tica pero f&aacute;cil. Hay lugares tranquilos para quien busca desconexi&oacute;n y tambi&eacute;n rincones llenos de vida para quien no quiere parar. Todo sin complicarse demasiado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Malta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una isla peque&ntilde;a, luminosa, con historia en cada piedra y mucha gente joven. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-medieval-mdina-viaje-tiempo-corazon-malta_1_12221639.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mdina, con su silencio e historia medieval, invita a pasear sin rumbo</a>. Valletta, algo m&aacute;s bulliciosa, es igualmente disfrutable. Es f&aacute;cil sentirse c&oacute;modo, moverse sin prisa y dejar que el d&iacute;a se organice solo. Adem&aacute;s, la gente tiene esa mezcla de calma y amabilidad que hace que todo parezca sencillo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jap&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si hay un sitio donde se respira organizaci&oacute;n y respeto, es este. Viajar solo en Jap&oacute;n es sin&oacute;nimo de eficiencia, seguridad y fascinaci&oacute;n constante. Todo funciona, la gente es amable (aunque reservada), y cada rinc&oacute;n sorprende. No hace falta un plan muy elaborado, con que te dejes llevar un poco, todo encajar&aacute;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Suiza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede que no sea el destino m&aacute;s barato, pero pocos pa&iacute;ses ofrecen una experiencia tan tranquila. Todo est&aacute; cuidado al detalle: los trenes, las calles, los alojamientos. El paisaje es de absoluta postal entre lagos, monta&ntilde;as y pueblos que parecen de cuento. Para quien busca naturaleza y una experiencia sin mucho sobresalto, Suiza siempre es una apuesta segura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 20:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5d512eb-7ec7-4d5d-80d0-ea8f42544e8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Planear un viaje por Escocia en autocaravana o furgoneta puede despertar muchas dudas, desde el propio alquiler del vehículo hasta la normativa escocesa que regula los espacios permitidos para acampar y pernoctar. Te echamos una mano para que disfrutes al máximo de este viaje espectacular</p><p class="subtitle">Ni Picos de Europa ni Pirineos: la zona más verde de España que es perfecta para una escapada de verano</p></div><p class="article-text">
        Recorrer Escocia en autocaravana es el sue&ntilde;o de muchos. Sus paisajes y su naturaleza m&aacute;s pura son ideales para descubrir el pa&iacute;s a nuestro aire, manteni&eacute;ndonos en constante contacto con el entorno. Una autocaravana o una c&aacute;mper se puede convertir en la mejor opci&oacute;n para llegar a las zonas m&aacute;s rurales, y disfrutar as&iacute; de la Escocia m&aacute;s verde y aut&eacute;ntica, rodeados de monta&ntilde;as, bosques, lagos y castillos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos, por experiencia, que organizar un viaje por Escocia en autocaravana hace surgir muchas dudas, sobre todo si va a ser la primera vez que viajemos en este tipo de veh&iacute;culo. Para intentar aclararlas y pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, vamos a explicar aspectos tan importantes como el alquiler de la autocaravana, c&oacute;mo circular con ella, d&oacute;nde se puede pernoctar y c&oacute;mo localizar los puntos en los que se facilitan los servicios necesarios para darnos autonom&iacute;a a lo largo de nuestro viaje. Toma nota, que hay mucha informaci&oacute;n por delante.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alquilar una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si tienes autocaravana nada te impide llegar hasta Escocia con ella. Puedes llegar a la isla brit&aacute;nica tanto en ferry como a trav&eacute;s del Eurot&uacute;nel, pero es cierto que la inmensa mayor&iacute;a de los viajeros que quieren recorrer Escocia con este modo de transporte optan por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-acertar-alquilar-autocaravana_1_2069209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alquilar la autocaravana</a> directamente all&iacute;. Ya sea una gran autocaravana para varios ocupantes o una peque&ntilde;a furgoneta camperizada, en el pa&iacute;s de las Highlands hay oferta de sobra para encontrar lo que necesitas.
    </p><p class="article-text">
        Puedes contactar con empresas locales, recurrir a buscadores globales o incluso a plataformas que ponen en contacto a usuarios privados que alquilan sus autocaravanas. Las opciones son diversas. Simplemente ten en cuenta que si vuelas hasta Edimburgo o Glasgow tendr&aacute;s que desplazarte hasta el lugar donde se encuentre la autocaravana, y a veces no est&aacute;n en lugares cercanos a los aeropuertos, como s&iacute; ocurre con los coches de alquiler. Algunas compa&ntilde;&iacute;as pueden ofrecer servicios de transporte desde y hasta el aeropuerto, cons&uacute;ltalo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta que el carnet de conducir espa&ntilde;ol es perfectamente v&aacute;lido para alquilar una autocaravana en Escocia y circular con ella por el pa&iacute;s, por lo que no necesitar&aacute;s ninguna documentaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Circular con una autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez que ya tienes tu autocaravana llega el momento de lanzarse a la carretera, pero antes de hacerlo dedica unos minutos a comprobar que todo est&aacute; en orden. Si no tienes mucha experiencia con este tipo de veh&iacute;culos pide que te lo expliquen al detalle, que te muestren c&oacute;mo se comprueban y vac&iacute;an las aguas grises y negras, c&oacute;mo se rellena el agua limpia y d&oacute;nde se encuentra el gas. C&oacute;mo funciona la calefacci&oacute;n, el agua caliente y c&oacute;mo se comprueba la bater&iacute;a auxiliar. Echa un ojo al garaje, que es como se llama al maletero de las autocaravanas, y comprueba que viene equipada con calzos, porque posiblemente los necesitar&aacute;s para nivelar el veh&iacute;culo. En definitiva, todos los entresijos de estas casas rodantes.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, como es un veh&iacute;culo de Reino Unido, el volante est&aacute; a la derecha y deber&aacute;s circular por la izquierda. Y s&iacute;, en tu viaje te enfrentar&aacute;s a no pocas rotondas en las que tendr&aacute;s que girar al rev&eacute;s de como sueles hacerlo en el resto de Europa. Pero calma, si no lo has hecho nunca ver&aacute;s que poco a poco ir&aacute;s se le coge el truco. A todo esto has de sumar que las distancias no se miden en kil&oacute;metros, sino en millas, y la velocidad en millas por hora (mph).
    </p><p class="article-text">
        En Escocia hay todo tipo de carreteras, desde r&aacute;pidas y anchas autopistas hasta carreteras secundarias de un solo carril. Las nacionales convencionales no son especialmente anchas, y eso cuando conduces una autocaravana de gran tama&ntilde;o puede imponer un poco. Aunque te pegues a la l&iacute;nea central de la carretera no pierdas de vista la rueda delantera izquierda, no vaya a ser que la anchura del veh&iacute;culo te juegue alguna mala pasada.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a algunos de los lugares m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s tendr&aacute;s que circular por estrechas carreteras de un solo carril, y por esa v&iacute;a pasar&aacute;n tambi&eacute;n los otros veh&iacute;culos que vengan de frente. Por lo general, los dem&aacute;s conductores ser&aacute;n bastante comprensivos y respetuosos con las autocaravanas, pero eso no quita que facilitemos el paso todo lo posible y que ajustemos nuestra velocidad. En este tipo de carreteras iremos encontrando a nuestro paso diferentes <em>passing places</em>, en los que la carretera se ensancha para que dos veh&iacute;culos puedan cruzarse. Si a lo lejos ves que viene otro veh&iacute;culo de frente y encuentras uno de estos lugares de paso ni lo dudes, detente en &eacute;l antes de que que ambos os encontr&eacute;is en un punto estrecho de la carretera.
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            <span class="title">
                Colinas de Torridon (Escocia).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Dormir con una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Vamos a uno de los puntos que mayores dudas suele generar al viajar en autocaravana &iquest;D&oacute;nde podemos aparcar para dormir? Aqu&iacute; hay mucho que explicar, as&iacute; que iremos punto por punto.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar diremos que la acampada libre est&aacute; legalmente permitida en Escocia en los lugares p&uacute;blicos y no cercados. Es decir, en toda zona que no sea privada o que no est&eacute; vallada, aunque realmente cada municipio puede tener su regulaci&oacute;n. Es importante informarse bien, pero por lo general, si en un lugar no est&aacute; expresamente prohibido acampar con la autocaravana, es que s&iacute; podemos hacerlo. Si no est&aacute; permitido se nos informar&aacute; con una se&ntilde;al de 'No Overnight Parking', y esto lo encontraremos en multitud de estacionamientos; ya sean aparcamientos de espacios naturales, de monumentos o de establecimientos privados. La gran afluencia de autocaravanas que desat&oacute; la pandemia de covid provoc&oacute; que se pasara a prohibir la pernocta en la mayor&iacute;a de los parkings de municipios o lugares de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que no podemos pernoctar en ning&uacute;n lado libremente? Para nada, pues aunque no sean muchos, siempre podemos encontrar espacios p&uacute;blicos en los que pasar la noche de manera gratuita. Normalmente ser&aacute;n zonas de aparcamiento en las que no haya ninguna prohibici&oacute;n y para encontrarlas lo mejor es recurrir a alguna de las <em>apps </em>de las que te hablamos m&aacute;s adelante. Ten en cuenta que pr&aacute;cticamente todos los parkings de Escocia son de pago y que tendr&aacute;s que pagar tanto si vas a visitar un castillo, una cascada o cualquier lugar de inter&eacute;s. Lo bueno es que algunos de ellos tambi&eacute;n tienen tarifas nocturnas para pasar la noche con la autocaravana.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta segura son los campings, que est&aacute;n perfectamente acondicionados, suelen estar en entornos de gran belleza y ofrecen todos los servicios que podemos necesitar al viajar en autocaravana, como agua, electricidad y puntos de vaciado de aguas grises y negras. La cultura campista en Escocia est&aacute; muy desarrollada y suelen ser siempre espacios familiares y tranquilos. El precio para este tipo de veh&iacute;culo suele rondar los 40&euro; por noche, dependiendo del n&uacute;mero de ocupantes y el tama&ntilde;o del veh&iacute;culo, pero es importante tener en cuenta que muchos cierran sus puertas relativamente pronto, sobre las 20.00 horas o incluso las 18.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        Una alternativa a los campings son las &aacute;reas para autocaravanas. No hay muchas, alrededor de una decena en todo el pa&iacute;s, todas son privadas y suelen tener un precio que ronda las 10 libras (12 euros)&nbsp;por noche, aunque s&iacute; suelen ofrecer todos los servicios. La mayor&iacute;a pertenecen a granjas, h&iacute;picas o fincas agr&iacute;colas. Son tranquilas y, para todo lo que ofrecen, econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Como una opci&oacute;n m&aacute;s, conviene saber que en el Reino Unido existe una gu&iacute;a llamada Brit Stops a la que se acogen diferentes tipos de establecimientos como granjas, destiler&iacute;as o pubs, que ponen a disposici&oacute;n de los viajeros en autocaravana &aacute;reas para pernoctar. Para disfrutar de esta posibilidad es necesario adquirir la gu&iacute;a y solicitar en su web una pegatina que deber&aacute;s lucir en el parabrisas de tu veh&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Acceso a los servicios para autocaravanas en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando viajamos en autocaravana, sea donde sea, dependemos de una serie de servicios que nos dan la independencia suficiente para ser aut&oacute;nomos durante unos d&iacute;as si lo deseamos. Es decir, necesitamos poder llenar el dep&oacute;sito de agua limpia, vaciar los de aguas grises y aguas negras o conectarnos a la red el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        En Escocia los campings ofrecen todos estos servicios, mientras que las &aacute;reas de autocaravanas aseguran al menos los llenados y vaciados de aguas. Si necesitamos reponer la botella de gas lo podremos hacer en las gasolineras. Pero m&aacute;s all&aacute; de los campings podemos encontrar sitios espec&iacute;ficos que ofrecen estos servicios, o al menos algunos de ellos. La mayor&iacute;a ser&aacute;n de pago, pero nos pueden sacar de un buen apuro si no queremos recurrir a un camping. Para localizarlos lo mejor es recurrir a una <em>app</em> espec&iacute;fica para autocaravanas, como de las que te hablamos m&aacute;s abajo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ventajas e inconvenientes de viajar en autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si a&uacute;n nos estamos planteando si emprender este viaje por Escocia en autocaravana o no, puede ser interesante tener en cuenta unas cuantas ventajas y algunos inconvenientes que ayuden a decidirse. La parte positiva: diremos que viajar en autocaravana nos dar&aacute; libertad y flexibilidad, podemos cambiar la ruta f&aacute;cilmente y llegar a sitios m&aacute;s remotos y menos tur&iacute;sticos. Alquilar una autocaravana no es barato, pero en su precio llevamos incluido el alojamiento, el transporte y la cocina, por lo que la inversi&oacute;n se compensa. Nos acerca plenamente a la naturaleza, permiti&eacute;ndonos pernoctar lejos de la civilizaci&oacute;n y amanecer en entornos naturales espectaculares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en su parte negativa hemos de tener en cuenta que una autocaravana es un veh&iacute;culo muy voluminoso, y que no es f&aacute;cil acceder con &eacute;l a seg&uacute;n qu&eacute; sitios. De hecho, visitar el centro de grandes ciudades como Edimburgo o Glasgow se complica, y deberemos dejarla aparcada a gran distancia de los cascos urbanos. Tampoco olvidemos que las restricciones de pernocta son numerosas y que es importante planear bien la ruta para no terminar el d&iacute;a en alg&uacute;n lugar donde no podamos pasar la noche. Algunas carreteras especialmente estrechas pueden suponer un peque&ntilde;o desaf&iacute;o a los menos experimentados y tambi&eacute;n hay que planear bien el llenado y vaciado de aguas, pues los puntos preparados para ello tampoco son muy numerosos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consejos pr&aacute;cticos para viajar por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si vas a viajar por Escocia en autocaravana por primera vez, quiz&aacute; hay algunos consejos pr&aacute;cticos que te puede venir bien tener en cuenta para disfrutar al m&aacute;ximo tu experiencia. Lo primero y m&aacute;s importante, organiza bien tu ruta por Escocia para no perderte sus atractivos m&aacute;s famosos e interesantes. Las Highlands son imprescindibles, as&iacute; como el lago Ness, Inverness y Culloden. Tambi&eacute;n castillos como los de Urquhart, Eilean Donan o Stirling. Y si tienes tiempo, no dudes en incluir la isla de Skye. Acceder a las grandes ciudades con autocaravana no es f&aacute;cil, pero Edimburgo y Glasgow tienen much&iacute;simo que ofrecer. Si quieres, quiz&aacute;, las puedes dejar para otro viaje m&aacute;s urbano y aprovechar la autocaravana para disfrutar de zonas m&aacute;s rurales.
    </p><p class="article-text">
        Como sabes, Escocia es naturaleza en estado puro, est&aacute; plagada de monta&ntilde;as, valles, bosques, r&iacute;os y lagos. En ella todo es verde. De manera que si viajas en autocaravana, aprovecha para llegar hasta los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos. Si encuentras un lugar para pernoctar all&iacute; donde no hay nadie, y solo unas cuantas ovejas, unas vacas peludas de las Highlands o una familia de ciervos te dan los buenos d&iacute;as a trav&eacute;s de la ventanilla al amanecer, podr&aacute;s decir que est&aacute;s en la Escocia m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Para localizar lugares en los que pernoctar y los servicios necesarios, como llenado y vaciado de aguas, utiliza aplicaciones m&oacute;viles como CaraMaps o Park4Night. Son aplicaciones colaborativas y podemos ver los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios y puntuaciones de otros usuarios</a>, lo que siempre es de gran ayuda. Podemos consultar qu&eacute; servicios tienen los campings o las &aacute;reas para autocaravanas, cu&aacute;les son sus precios, as&iacute; como d&oacute;nde hay y c&oacute;mo son los lugares de pernocta repartidos por el pa&iacute;s, si son gratuitos o de pago, y si ofrecen alg&uacute;n servicio. Ten en cuenta que en lugares remotos puede no haber cobertura m&oacute;vil, por lo que conviene planificar con cierta anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo para viajar a Escocia, tanto con autocaravana como sin ella, es llevar ropa impermeable; tanto chubasquero como pantalones o calzado. Los paraguas no son muy &uacute;tiles, porque la lluvia puede ser fina y con viento, as&iacute; que es mejor ir cubierto de pies a cabeza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Furgoneta,Caravanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a21d96-2f72-4ecd-9be1-3d330840e16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: &quot;Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica un alegato que propugna superar los tiempos frenéticos de la vida en las urbes para dejar que el ruralismo impregne el día a día de las ciudades y así conseguir la verdadera independencia que sí es sinónimo de libertad</p><p class="subtitle">Los siete amigos que rehabilitan refugios de montaña para devolverles su dignidad: “Pasamos de una cuadra a un hotel”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si la libertad fuera no depender de nada m&aacute;s que de la comunidad en lugar de poder tenerlo todo a cambio de dinero? &iquest;Y si ruralizar no solo significara acercar el campo a la ciudad, sino todo un cambio de paradigma que se materialice en sociedades m&aacute;s resilientes e independientes a la vez que alejadas del capitalismo? &iquest;Y si cuidamos los saberes ancestrales perdidos por la despoblaci&oacute;n? La respuesta a esos condicionantes vertebra <em>Ruralismo. La lucha por una vida mejor</em> (Errata Naturae, 2025), donde Vanesa Freixa Riba (Rialp, Lleida, 1977) ahonda en su propia experiencia para dar una salida a un mundo fren&eacute;tico que nos aleja de nuestra propia naturaleza. Nunca estuvimos tan lejos de procurarnos a nosotros mismos los alimentos, el agua, las curas y el abrigo que necesitamos para sobrevivir. Retornar a lo local puede ser la salvaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Freixa fue directora de la Escuela de Pastores de Catalunya entre 2009 y 2016, la tercera que se cre&oacute; en Espa&ntilde;a. Enmara&ntilde;ada en compartir y transmitir sus conocimientos, se percat&oacute; de que estaba inmersa en ese mundo porque, en el fondo, era algo que ella tambi&eacute;n quer&iacute;a ser. Tras un proceso lento y pausado de escucha interior, dio el paso. &ldquo;Me vine a vivir a la comarca de El Pallars Sobir&aacute;, en el Pirineo catal&aacute;n, y aqu&iacute; intento ser autosuficiente junto a mi comunidad&rdquo;, comienza su relato.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, esas &uacute;ltimas cinco palabras que Freixa remarca una y otra vez en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es son el eje en torno al cual gira su vida actual, pero tambi&eacute;n su apuesta por el futuro, una apuesta que engloba a la sociedad. Esa es su particular lucha frente a lo que en el libro afirma: &ldquo;Nos hemos dejado llevar, y seguimos haci&eacute;ndolo, por culturas que se han impuesto como predominantes muy lejos de aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Del colapso a la esperanza</h2><p class="article-text">
        Volver a lo local, lo rural y lo comunitario se torna imprescindible para, de nuevo, llegar a tener una libertad que Freixa entiende como &ldquo;el hecho de no depender de casi nada que no sea esencial para alimentar el cuerpo y el alma sin perjudicar la supervivencia y la vida de los dem&aacute;s&rdquo;, y no tanto &ldquo;la posibilidad de tenerlo todo a cambio de dinero&rdquo;. Ella, que se describe como &ldquo;una persona rural que ha iniciado un proceso irreversible de asalvajamiento&rdquo;, y que tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba, sabe bien que el debate est&aacute; entre el colapso y la esperanza.
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                Vanesa tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos negar que el cambio clim&aacute;tico se acrecienta cada vez m&aacute;s junto a sus efectos destructores, y que la maquinaria capitalista tiene mucha fuerza, pero no debemos menospreciar el cambio individual y la capacidad de inspiraci&oacute;n para otras personas&rdquo;, comenta al respecto. Y eso es lo que intenta, y consigue, con <em>Ruralismo, </em>publicado en catal&aacute;n en 2023, donde la autora visibiliza que el primer paso para lograr el tan ansiado cambio es pensar que las cosas son posibles. 
    </p><p class="article-text">
        Freixa materializ&oacute; sus anhelos en esta comarca del Pirineo catal&aacute;n despu&eacute;s de ver c&oacute;mo &ldquo;vivir de manera sencilla a d&iacute;a de hoy es car&iacute;simo&rdquo;, seg&uacute;n reconoce. &ldquo;Es un contrasentido muy grande, pero hemos llegado a tal punto que la mayor parte de nuestra alimentaci&oacute;n no est&aacute; vinculada a lo local, en parte por la dificultad de la gente de poderse dedicar a la agricultura o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiado-vida-propia-huerta-urbana_1_12323714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultivar un peque&ntilde;o huerto</a> si no tiene tradici&oacute;n campesina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Frente a la mentalidad urbana, ruralismo</h2><p class="article-text">
        Ruralizar el planeta, agrarizar la vida, como defiende Freixas, pasa tambi&eacute;n por romper con la frontera invisible pero en ocasiones inexpugnable que se ha levantado, con el paso de los a&ntilde;os, entre el mundo rural y el urbano. &ldquo;El urbanismo ha colonizado cualquier espacio, en el sentido de que nos hemos alejado de nuestra propia naturaleza&rdquo;, concede. As&iacute;, las cosas no se dirimen entre el campo y la ciudad, sino entre formas de entender el mundo y la vida. &ldquo;Es dif&iacute;cil que en el momento en el que estamos, con tantas interrupciones constantes, sepamos cu&aacute;les son nuestras labores esenciales y nuestro papel para garantizarlas y potenciarlas en comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos totalmente dependientes de muchísimos factores que nos hacen frágiles. Nos consideramos muy libres pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relación a la soberanía alimentaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La libertad entendida como la piensa Freixa lleva a un camino de conocimientos en el que no todo son buenas se&ntilde;ales. &ldquo;Somos totalmente dependientes de much&iacute;simos factores que nos hacen fr&aacute;giles. Nos consideramos muy libres, pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relaci&oacute;n a la soberan&iacute;a alimentaria&rdquo;, ejemplifica la escritora. Adem&aacute;s, esos conocimientos y saberes ancestrales que siempre consiguieron proporcionar alimento y cobijo a la comunidad se est&aacute;n perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica en el libro, el fen&oacute;meno de la despoblaci&oacute;n rural hacia las grandes urbes supuso autom&aacute;ticamente un desprestigio del conocimiento de estas comunidades. &ldquo;Se los consider&oacute; prescindibles, no se les ve&iacute;a como progreso. Ahora vemos c&oacute;mo una generaci&oacute;n no sabe unos conocimientos que supuestamente, por el lugar en el que vive, s&iacute; tendr&iacute;a que saber. Esos conocimientos son los que proporcionan la autonom&iacute;a a la persona propia que hemos perdido&rdquo;.
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                    alt="&quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;."
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                &quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;.                            </span>
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        Por otro lado, la sociedad ha vilipendiado e ignorado los saberes de las personas m&aacute;s mayores, vistas como elementos no productivos para el sistema. Y no solo eso: &ldquo;La desconexi&oacute;n del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la monta&ntilde;a nos ha hecho m&aacute;s individualistas. Con el debilitamiento de las redes de colaboraci&oacute;n, las comunidades se marchitan o directamente desaparecen&rdquo;<em>.</em>
    </p><h2 class="article-text">Hacia la subversi&oacute;n del modelo econ&oacute;mico y social</h2><p class="article-text">
        Hemos dejado de trabajar con elementos tan b&aacute;sicos como nuestro pensamiento y nuestras manos, a&ntilde;ade Freixa. &ldquo;Es la trampa perfecta que nos ha tra&iacute;do el capital. Somos individuos consumidores de bienes y servicios totalmente ajenos a nosotros que nos hacen ser totalmente vulnerables a cualquier m&iacute;nima cosa que pueda desestabilizar&rdquo; una cadena de producci&oacute;n ajena a la comunidad, dice al hilo de lo que expone en <em>Ruralismo</em>: &ldquo;Bajo el pretexto de la m&aacute;xima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relata en la monograf&iacute;a publicada por Errata Naturae, para contrarrestar esta realidad tambi&eacute;n es necesario un proceso de autoconsciencia: &ldquo;Carecemos de una mirada cr&iacute;tica para reconocer y escapar de un sistema que nos ha esclavizado hasta el punto de cegarnos ante usurpaciones descaradas que hemos naturalizado. Sin embargo, s&iacute; tenemos la capacidad de rebelarnos ante esas colonizaciones y de subvertir un modelo econ&oacute;mico y social que nos conduce a la barbarie&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el pretexto de la máxima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puede parecer lejano, pero hace apenas seis d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a todav&iacute;a exist&iacute;an pueblos casi aut&aacute;rquicos, que se manten&iacute;an mediante el intercambio de bienes con otros. &ldquo;Ahora lo vemos imposible y, sin embargo, somos capaces de volver a adquirir esa soberan&iacute;a y fortalecimiento de los territorios&rdquo;, sostiene la misma Freixa. Para llegar a eso, la autora propugna una especie de sobriedad alejada de la idea de pobreza. &ldquo;Hay que saber bien qu&eacute; necesitas y de qu&eacute; puedes prescindir, pero tambi&eacute;n necesitamos adquirir cierta cultura sobre lo que es estar vinculados a la naturaleza que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica a la tala desaforada de &aacute;rboles en algunas ciudades frente a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas emprendidas en otros lugares que apuestan por la creaci&oacute;n de espacios verdes y resilientes, Freixa aboga por la introducci&oacute;n del campesinado en la ciudad. &ldquo;No es que nos convirtamos en consumidores del campo, sino que seamos personas responsables que sepamos que con nuestras acciones protegemos o destruimos el entorno que nos protege a nosotros mismos&rdquo;, reitera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Estamos en tal domesticación de la vida humana que nos hemos apartado del sentido más natural y salvaje”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;En beneficio de todas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esas heridas que hacemos a la naturaleza, indefectiblemente son ataques contra nosotros mismos. Freixa prosigue: &ldquo;Estamos en tal domesticaci&oacute;n de la vida humana que nos hemos apartado del sentido m&aacute;s natural y salvaje&rdquo;. Ese salvajismo y &ldquo;animalidad &eacute;tica&rdquo; que expone en su libro hunde sus ra&iacute;ces en la idea de que &ldquo;lo esencial e intuitivo nos proporciona el conocimiento necesario para sostenernos&rdquo;, en sus propias palabras. Es aqu&iacute; donde la autora subraya que todo debe venir acompa&ntilde;ado de justicia social, en donde las personas se unan para conseguir un objetivo com&uacute;n sin importar raza, sexo o condici&oacute;n social alguna. Pero lo material no ser&iacute;a suficiente para una supervivencia digna. Para conseguir esa vida sensible tambi&eacute;n es necesario el amor entre iguales y la cultura como elemento catalizador de uni&oacute;n entre diferentes personas.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute;, dice esta vecina de El Pallars Sobir&aacute; que reh&uacute;ye ser considerada pastora, conseguiremos estar preparados para la vida que vendr&aacute;. Tal y como refleja en su libro, &ldquo;llegar&aacute; eso tan bonito de echar ra&iacute;ces. Y cuando echamos ra&iacute;ces, ejercemos un cuidado. Y cuando cuidamos algo, nos implicamos en un lugar y lo defendemos frente a cualquier amenaza. El cambio se inicia con un sentimiento de comunidad, m&aacute;s all&aacute; de nosotras, en beneficio de todas. Es necesario, pues, dar impulso al esp&iacute;ritu rural&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Medio ambiente,Consumo responsable,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-animales-guia-desplazarte-perro-gato-forma-segura-imprevistos_1_13375972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69d9134c-20a3-4cf1-b3b5-586ffcc52bf9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el microchip y las vacunas, hasta las normas de cada medio de transporte o la elección del alojamiento. Estas son las claves para que tu mejor amigo también disfrute del viaje</p><p class="subtitle">Las mejores playas caninas españolas para darte un baño con tu perro</p></div><p class="article-text">
        Muchas personas no se plantean ir de vacaciones sin su perro o su gato. Igual que se busca un destino concreto, se prepara la maleta o se organiza el viaje, tambi&eacute;n hay quien reserva un sitio para el comedero, el transport&iacute;n o la correa porque tiene claro que su compa&ntilde;ero de cuatro patas tambi&eacute;n va a formar parte de la escapada.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, viajar con un animal requiere cierta organizaci&oacute;n. Encontrar un alojamiento donde sea bienvenida es solo una parte del proceso. Tambi&eacute;n hay que revisar la documentaci&oacute;n, conocer las normas del medio de transporte, preparar su equipaje y tener en cuenta algunos detalles para que el viaje sea lo m&aacute;s c&oacute;modo para todos, sin caer en posibles imprevistos.
    </p><p class="article-text">
        Para pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, hemos reunido todo lo que conviene revisar antes de salir de casa y los principales consejos para desplazarte con tu animal de forma segura, instalaros en el destino con buen pie y disfrutar de las vacaciones con la tranquilidad de saber que est&aacute; todo bajo control.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Para muchos, la compañía de su animal es parte del viaje."
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                Para muchos, la compañía de su animal es parte del viaje.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Antes de salir: documentaci&oacute;n, salud y planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una buena parte de los problemas que pueden surgir durante unas vacaciones con animales se evitan mucho antes de salir de casa. Dedicar un poco de tiempo a preparar el viaje con antelaci&oacute;n permite salir con mucha m&aacute;s tranquilidad y evitar sorpresas de &uacute;ltima hora.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es comprobar que el animal tiene toda la documentaci&oacute;n en regla. En Espa&ntilde;a es obligatorio que perros, gatos y hurones est&eacute;n identificados mediante microchip, y conviene asegurarse de que los datos asociados siguen siendo correctos por si fuera necesario localizar al propietario. Tambi&eacute;n hay que revisar que las vacunas est&eacute;n al d&iacute;a, especialmente la de la rabia, obligatoria en la mayor&iacute;a de comunidades aut&oacute;nomas y necesaria para viajar por numerosos pa&iacute;ses europeos. Si el destino est&aacute; dentro de la Uni&oacute;n Europea, adem&aacute;s, ser&aacute; imprescindible llevar el Pasaporte Europeo para Animales de Compa&ntilde;&iacute;a, que expide un veterinario autorizado.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, una visita al veterinario antes de salir nunca est&aacute; de m&aacute;s, especialmente si el viaje va a ser largo o el destino presenta riesgos sanitarios diferentes a los habituales. El profesional podr&aacute; comprobar que el animal est&aacute; en buenas condiciones para viajar, recomendar tratamientos preventivos frente a par&aacute;sitos o enfermedades presentes en la zona y resolver cualquier duda relacionada con el desplazamiento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena dedicar unos minutos a investigar las normas del lugar de destino. En Espa&ntilde;a, no todos los municipios permiten el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/playas-perros-espana_1_10419565.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acceso de animales a playas</a>, parques o espacios naturales, y algunos pa&iacute;ses exigen tr&aacute;mites adicionales antes de cruzar la frontera. Aprovechar esa planificaci&oacute;n para localizar una cl&iacute;nica veterinaria de urgencias cerca del alojamiento puede venir muy bien si de pronto necesitamos recurrir a una.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El transporte de animales en tren puede variar según la compañía ferroviaria.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La maleta del peludo: todo lo que conviene llevar</h2><p class="article-text">
        Si tu maleta se prepara pensando en todo lo que puedes necesitar durante las vacaciones, la de tu animal merece exactamente la misma atenci&oacute;n. Llevar lo imprescindible evitar&aacute; compras de &uacute;ltima hora y ayudar&aacute; a que el animal se adapte mejor a un entorno que, para &eacute;l, ser&aacute; completamente nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante es no modificar su alimentaci&oacute;n durante el viaje si no es necesario. Llevar pienso suficiente para toda la estancia, junto con su comedero y un bebedero port&aacute;til o plegable, ayudar&aacute; a evitar cambios bruscos de dieta que puedan provocar molestias digestivas.
    </p><p class="article-text">
        Tan importante como la comida es que encuentre algo familiar cuando llegue al destino. Su cama, una manta o alguno de sus juguetes favoritos conservan olores conocidos que pueden ayudar a reducir el estr&eacute;s y facilitar la adaptaci&oacute;n durante los primeros d&iacute;as. Es un gesto sencillo pero muy &uacute;til, sobre todo en animales poco acostumbrados a viajar.
    </p><p class="article-text">
        En la maleta tampoco deber&iacute;a faltar el collar o arn&eacute;s, la correa, una chapa identificativa con un tel&eacute;fono de contacto, bolsas para recoger excrementos y algunas toallitas limpiadoras. Junto a todo ello conviene guardar la cartilla sanitaria, el pasaporte europeo si fuera necesario y un peque&ntilde;o botiqu&iacute;n con gasas, un desinfectante apto para animales, pinzas para <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/si-encuentras-animal-peligroso-biologo-atencion-prestar-garrapata-xp_1_13396548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retirar garrapatas</a> y cualquier medicaci&oacute;n que tome de forma habitual. Incluso puede ser buena idea llevar una fotograf&iacute;a reciente del animal, ya que puede facilitar su identificaci&oacute;n en caso de p&eacute;rdida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un gato viajando en su mochila.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo viajar con tu animal seg&uacute;n el medio de transporte</h2><p class="article-text">
        Una vez elegido el destino y preparado todo lo necesario, llega el momento de pensar en el trayecto. Aunque las normas var&iacute;an seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a y el tipo de servicio, hay una recomendaci&oacute;n que siempre conviene seguir: consultar las condiciones antes de comprar los billetes. As&iacute; evitar&aacute;s sorpresas de &uacute;ltima hora y podr&aacute;s organizar el viaje con tiempo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En coche</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El coche sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda para muchas familias, ya que permite hacer paradas cuando sea necesario y adaptar el ritmo del viaje a las necesidades del animal. Eso s&iacute;, la seguridad debe ser una prioridad. La normativa obliga a que el animal viaje correctamente sujeto para que no interfiera con la conducci&oacute;n, ya sea mediante un arn&eacute;s homologado anclado al cintur&oacute;n de seguridad, un transport&iacute;n adecuado o un sistema de separaci&oacute;n entre el habit&aacute;culo y el maletero.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, en el caso de los perros, es recomendable hacer una parada cada dos horas aproximadamente para que pueda beber, estirar las patas y hacer sus necesidades. Durante el trayecto conviene mantener una buena ventilaci&oacute;n, pero sin permitir que saquen la cabeza por la ventanilla, una pr&aacute;ctica tan habitual como desaconsejada por el riesgo de lesiones. Y, por supuesto, nunca deben quedarse solos dentro del veh&iacute;culo estacionado, especialmente en verano, ya que la temperatura en el interior puede aumentar en pocos minutos y provocar un golpe de calor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En tren</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Viajar en tren suele ser una alternativa c&oacute;moda, aunque las condiciones cambian seg&uacute;n el operador y el tipo de servicio. En algunos trayectos existen l&iacute;mites de peso o es obligatorio que el animal viaje dentro de un transport&iacute;n, mientras que en otros pueden viajar con correa y, si corresponde, con bozal. En Renfe, por ejemplo, en determinados trenes AVE pueden viajar perros de hasta 40 kilos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, antes de reservar conviene consultar las normas espec&iacute;ficas de la compa&ntilde;&iacute;a, comprobar si es necesario adquirir un billete para el animal y confirmar si existe un n&uacute;mero m&aacute;ximo de animales permitido por tren, que tambi&eacute;n puede ocurrir.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En avi&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El avi&oacute;n suele exigir una planificaci&oacute;n mayor. Las aerol&iacute;neas establecen sus propias condiciones y el n&uacute;mero de animales que pueden viajar en cada vuelo suele ser limitado, por lo que es recomendable hacer la reserva con suficiente antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo habitual es que los animales peque&ntilde;os puedan viajar en cabina dentro de un transport&iacute;n homologado, siempre que no superen el peso m&aacute;ximo permitido por la compa&ntilde;&iacute;a, mientras que los de mayor tama&ntilde;o deben hacerlo en la bodega, tambi&eacute;n dentro de un transport&iacute;n que cumpla la normativa. Los veterinarios, adem&aacute;s, suelen desaconsejar sedar a los animales antes del vuelo salvo que exista una indicaci&oacute;n m&eacute;dica expresa, ya que los sedantes pueden aumentar el riesgo de complicaciones respiratorias o cardiovasculares durante el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En barco</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las condiciones tambi&eacute;n var&iacute;an entre navieras. Algunas disponen de zonas espec&iacute;ficas para animales e incluso camarotes adaptados, mientras que en otras los animales deben permanecer en espacios reservados durante la traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si el trayecto va a ser largo y el animal es propenso al mareo, conviene consultar previamente al veterinario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El perro, un viajero más.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ya en destino: alojamiento, rutinas y actividades</h2><p class="article-text">
        Encontrar un alojamiento que admita animales es solo el primer paso. Antes de confirmar la reserva, conviene consultar sus condiciones, ya que algunos establecimientos limitan el tama&ntilde;o o el n&uacute;mero de animales, aplican suplementos o no permiten dejarlos solos en la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vez instalado, preparar un rinc&oacute;n con su cama y sus juguetes ayudar&aacute; a que el animal se adapte antes al nuevo entorno. E igual que dec&iacute;amos que es buena idea localizar una cl&iacute;nica veterinaria cercana, tambi&eacute;n conviene conocer las zonas de paseo, parques o playas caninas, si las hubiera.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sabemos que no es f&aacute;cil, durante las vacaciones conviene mantener sus rutinas habituales. Respetar los horarios de comida y paseo, evitar las horas de m&aacute;s calor y procurar que siempre tenga agua disponible le ayudar&aacute; a disfrutar del viaje igual que el resto de la familia. Si vais a hacer excursiones, comprueba antes que los animales est&aacute;n permitidos y elige recorridos acordes a su edad y condici&oacute;n f&iacute;sica.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si no puede venir?</h2><p class="article-text">
        Aunque viajar con un gato o perro es cada vez m&aacute;s sencillo, no todo el mundo est&aacute; dispuesto a ello. Hay destinos, actividades o desplazamientos demasiado largos que pueden resultar estresantes para algunos animales y, en esos casos, lo m&aacute;s responsable es dejarlos al cuidado de otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Puedes recurrir a familiares o amigos de confianza, cuidadores profesionales o residencias autorizadas. Sea cual sea la opci&oacute;n elegida, conviene asegurarse de que el animal estar&aacute; bien atendido y mantendr&aacute;, en la medida de lo posible, sus horarios y rutinas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante recordar que la nueva <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ley-bienestar-animal-2023_1_10366433.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Bienestar Animal</a> establece l&iacute;mites al tiempo que pueden permanecer solos sin supervisi&oacute;n: en el caso de los perros, no m&aacute;s de 24 horas consecutivas, y en el de los gatos, un m&aacute;ximo de tres d&iacute;as. En definitiva, unas buenas vacaciones solo son posibles si sabes que ellos tambi&eacute;n est&aacute;n bien, tanto si viajan contigo como si esperan tu regreso a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-animales-guia-desplazarte-perro-gato-forma-segura-imprevistos_1_13375972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Perros,Gatos,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/camping-refugio-montana-vivac-guia-planificar-vacaciones-ninos-naturaleza_1_13354053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ed91f41-2581-4398-8562-b969f63739cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x962y537.jpg" width="1200" height="675" alt="Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más familias cambian el hotel por unos días en plena naturaleza, pero no todas las formas de disfrutarla son iguales. Te contamos qué ofrece cada modalidad y cómo elegir la más adecuada para cada viaje
</p><p class="subtitle">Refugios climáticos: diez pueblos de España que permiten huir del calor y abrigarse por la noche</p></div><p class="article-text">
        Hay vacaciones en las que el mejor recuerdo acaba siendo una piscina o un buf&eacute;. Y hay otras en las que los ni&ntilde;os vuelven hablando del zorro que vieron al atardecer, de la lluvia golpeando la tienda de campa&ntilde;a o de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/estrellas-perseidas-cielos-limpios-espana-noche-observacion_1_12506991.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las estrellas</a> que descubrieron lejos de cualquier ciudad. Cada vez m&aacute;s familias buscan ese tipo de experiencias, aunque no siempre tienen claro cu&aacute;l es la mejor manera de vivirlas. Porque dormir en un camping, pasar la noche en un refugio de monta&ntilde;a o hacerlo en plena naturaleza no son lo mismo y cada opci&oacute;n ofrece una experiencia muy diferente.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n depende de muchos factores: la edad de los ni&ntilde;os, la experiencia de la familia, el tipo de aventura que se busca o el nivel de comodidad al que nos podemos amoldar. Lo que para unos puede ser una escapada inolvidable, para otros puede convertirse en una experiencia demasiado exigente si no se ha planificado bien. Por eso, antes de preparar la mochila, conviene dedicar unos minutos a decidir cu&aacute;l es la modalidad que mejor encaja con cada viaje.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que no hace falta ser un monta&ntilde;ero experimentado para disfrutar de unas vacaciones en la naturaleza. Empezar por un camping con todos los servicios, pasar despu&eacute;s a un refugio o plantearse una noche de vivac cuando ya se tiene algo m&aacute;s de experiencia es una forma l&oacute;gica de ir ganando confianza. Al final, no se trata de llegar m&aacute;s lejos ni de buscar la aventura m&aacute;s exigente, sino de elegir una opci&oacute;n que permita disfrutar del entorno y conseguir que toda la familia termine el viaje con ganas de repetir.
    </p><h2 class="article-text">Camping: la forma m&aacute;s sencilla de iniciarse</h2><p class="article-text">
        Si es la primera vez que la familia se plantea unas vacaciones en plena naturaleza, el camping es sin duda la puerta de entrada m&aacute;s c&oacute;moda. Permite disfrutar del aire libre y dormir rodeados de bosque, monta&ntilde;a o playa, pero sin renunciar a servicios como duchas, ba&ntilde;os, electricidad o un peque&ntilde;o supermercado. Esa combinaci&oacute;n de naturaleza y comodidad hace que sea una opci&oacute;n especialmente recomendable cuando se viaja con ni&ntilde;os peque&ntilde;os o simplemente cuando todav&iacute;a no se tiene experiencia durmiendo al aire libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Preparando la ruta en el camping."
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                Preparando la ruta en el camping.                            </span>
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        Elegir bien el camping tambi&eacute;n es fundamental. No todos ofrecen el mismo ambiente ni est&aacute;n pensados para el mismo tipo de viajero. Algunas familias buscan piscinas, parques infantiles y actividades organizadas, mientras que otras prefieren lugares tranquilos desde los que salir a caminar o recorrer el entorno. Tambi&eacute;n es importante fijarse en aspectos como la ubicaci&oacute;n de la parcela, si tiene sombra, si el suelo es duro o pedregoso, o si est&aacute; razonablemente cerca de los ba&ntilde;os, algo que siempre hay que tener en cuenta cuando viajamos con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otra ventaja del camping es que permite aprender sin demasiada presi&oacute;n. Si algo se olvida en casa o el tiempo cambia de repente, resulta mucho m&aacute;s sencillo adaptarse que en otros espacios naturales. Adem&aacute;s, al disponer de un lugar fijo donde regresar cada tarde, puede convertirse en un excelente campo base para hacer peque&ntilde;as excursiones durante el d&iacute;a, recorrer senderos o visitar lugares de inter&eacute;s cercanos sin necesidad de cargar continuamente con todo el equipaje.
    </p><h2 class="article-text">Refugios de monta&ntilde;a: una aventura con techo</h2><p class="article-text">
        Dormir en un refugio de monta&ntilde;a permite acercarse un poco m&aacute;s a la experiencia monta&ntilde;era sin tener que cargar con una tienda de campa&ntilde;a, ni con todo el material necesario para pasar la noche al aire libre. Muchos refugios guardados ofrecen literas, mantas, servicio de comidas e incluso informaci&oacute;n sobre el estado de las rutas, por lo que resultan una opci&oacute;n muy interesante para familias que ya disfrutan del senderismo y quieren vivir una escapada diferente.
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                Refugio de Vegabaño, en el Macizo Occidental de los Picos de Europa.                            </span>
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        La clave est&aacute; en no fijarse &uacute;nicamente en c&oacute;mo es el refugio, sino tambi&eacute;n en d&oacute;nde est&aacute; y c&oacute;mo se llega hasta &eacute;l. Hay refugios a los que se accede en menos de una hora por un sendero sencillo y otros que exigen recorridos largos, con bastante desnivel o terreno m&aacute;s t&eacute;cnico. Antes de reservar conviene estudiar bien el itinerario, calcular los tiempos con margen y tener presente que caminar con ni&ntilde;os suele implicar muchas m&aacute;s paradas de las que aparecen en cualquier gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es recomendable informarse sobre el funcionamiento del refugio. En muchos casos es necesario reservar con bastante antelaci&oacute;n, especialmente durante el verano, y existen unas normas de convivencia que forman parte de la experiencia, como compartir habitaci&oacute;n con otros monta&ntilde;eros, respetar los horarios de descanso o preparar la mochila para llevar &uacute;nicamente lo imprescindible. Lejos de ser un inconveniente, todo ello suele convertirse en una buena oportunidad para que los ni&ntilde;os descubran otra forma de viajar, m&aacute;s sencilla, colaborativa y conectada con la monta&ntilde;a. 
    </p><h2 class="article-text">Vivac, pernocta y acampada: la opci&oacute;n m&aacute;s aventurera tambi&eacute;n exige la mayor planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pasar la noche en plena naturaleza es, probablemente, la experiencia m&aacute;s intensa de las tres, pero tambi&eacute;n la que requiere una mejor preparaci&oacute;n. Antes de plante&aacute;rsela, adem&aacute;s, conviene aclarar algunos conceptos que a menudo se utilizan como si fueran sin&oacute;nimos y que, desde el punto de vista legal, no significan lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        La acampada libre consiste, de forma general, en instalar una tienda de campa&ntilde;a u otro elemento de cobijo con intenci&oacute;n de permanecer en un lugar, una pr&aacute;ctica que est&aacute; prohibida con car&aacute;cter general en Espa&ntilde;a salvo en las zonas donde est&eacute; expresamente autorizada. El vivac, por su parte, hace referencia a dormir al aire libre sin montar una tienda convencional, utilizando &uacute;nicamente un saco de dormir. Entre ambos conceptos se sit&uacute;a la pernocta, que suele permitir montar una tienda ligera &uacute;nicamente durante la noche, desmont&aacute;ndola al amanecer y siempre bajo las condiciones que establezca la normativa de cada lugar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ah&iacute; est&aacute; una de las claves. No existe una &uacute;nica regulaci&oacute;n v&aacute;lida para todo el pa&iacute;s. Cada comunidad aut&oacute;noma cuenta con su propia normativa y, adem&aacute;s, muchos parques nacionales, parques naturales y otros espacios protegidos establecen reglas espec&iacute;ficas que pueden ser diferentes incluso dentro de una misma regi&oacute;n. Por eso, antes de preparar la ruta, lo m&aacute;s recomendable es consultar siempre la regulaci&oacute;n concreta del espacio natural que se va a visitar. Solo si ese lugar no cuenta con una normativa propia tendr&aacute; sentido acudir a la legislaci&oacute;n general de la comunidad aut&oacute;noma correspondiente.
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                El vivac consiste, en definitiva, en dormir al raso, sin usar tienda de campaña.                            </span>
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        Una vez que tenemos claro el aspecto legal, llega la planificaci&oacute;n. A diferencia de un camping o un refugio, aqu&iacute; todo depende de lo que cada uno lleve en la mochila. Agua, comida, ropa de abrigo y una ruta bien estudiada dejan de ser simples recomendaciones para convertirse en cuestiones de seguridad. Cuando adem&aacute;s se viaja con ni&ntilde;os, conviene ser todav&iacute;a m&aacute;s prudente, eligiendo recorridos sencillos, teniendo previstas alternativas si la meteorolog&iacute;a empeora y asumiendo que el objetivo no es llegar m&aacute;s lejos, sino disfrutar del camino sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea la modalidad elegida, hay una norma que nunca cambia: dejar el lugar exactamente igual que se encontr&oacute;. Recoger todos los residuos, evitar alterar el entorno y ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a respetar la naturaleza forma parte de la aventura. Como se suele decir: &ldquo;ll&eacute;vate &uacute;nicamente recuerdos y deja solo tus huellas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consejos &uacute;tiles para cualquier escapada</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de elegir entre camping, refugio o vivac, hay algunos consejos que ayudan a que cualquier escapada resulte mucho m&aacute;s c&oacute;moda y sencilla. El primero es no subestimar el tiempo. En la monta&ntilde;a, el calor del d&iacute;a puede dar paso a noches sorprendentemente frescas incluso en pleno verano, por lo que vestir por capas y llevar ropa de abrigo de sobra suele ser una decisi&oacute;n acertada. Si se va a dormir en un refugio, tambi&eacute;n conviene informarse previamente sobre el material recomendado. En muchos casos se utiliza una s&aacute;bana saco por higiene, pero dependiendo de la altitud, la &eacute;poca del a&ntilde;o o las condiciones del refugio puede ser aconsejable llevar adem&aacute;s un saco de dormir que abrigue algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si hay una regla b&aacute;sica cuando se viaja con ni&ntilde;os es aceptar que el ritmo lo marcan ellos. Habr&aacute; d&iacute;as en los que una excursi&oacute;n avance despacio porque alguien ha decidido observar un escarabajo durante diez minutos o entretenerse media hora lanzando piedras a un r&iacute;o. No pensemos que es tiempo perdido, suelen ser esos peque&ntilde;os momentos los que terminan convirti&eacute;ndose en el mejor recuerdo del viaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La acampada libre está prohibida con carácter general en España, salvo en las zonas donde esté expresamente autorizada."
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                La acampada libre está prohibida con carácter general en España, salvo en las zonas donde esté expresamente autorizada.                            </span>
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        Tampoco conviene estrenar material importante durante el viaje. Montar una tienda por primera vez cuando ya est&aacute; anocheciendo o descubrir que una mochila resulta inc&oacute;moda despu&eacute;s de varios kil&oacute;metros es un claro error de falta de previsi&oacute;n. Lo mismo ocurre con la comida y el agua, siempre es preferible llevar algo de m&aacute;s que quedarse corto, especialmente cuando los peque&ntilde;os gastan m&aacute;s energ&iacute;a de la prevista. Y, por supuesto, no olvides confirmar cu&aacute;ndo y d&oacute;nde se puede usar fuego, y cu&aacute;ndo y d&oacute;nde no.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, nunca est&aacute; de m&aacute;s contar con un plan alternativo. La previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica puede cambiar, un sendero puede resultar m&aacute;s exigente de lo esperado o simplemente puede haber un d&iacute;a en el que los ni&ntilde;os no tengan ganas de caminar. Al final, el verdadero &eacute;xito de unas vacaciones en familia en la naturaleza no es tachar rutas del mapa ni dormir en el lugar m&aacute;s remoto. Es volver a casa con la sensaci&oacute;n de haber disfrutado de la experiencia y con los ni&ntilde;os preguntando cu&aacute;ndo ser&aacute; la pr&oacute;xima escapada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/camping-refugio-montana-vivac-guia-planificar-vacaciones-ninos-naturaleza_1_13354053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camping, refugio de montaña o vivac: guía para planificar unas vacaciones con niños en la naturaleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Naturaleza,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d9fb71a-406c-4e21-ba7c-53164e693068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grecia es mucho más que Santorini y la Acrópolis. Si estás preparando tu primera escapada, esta guía te ayudará a planificar el viaje, evitar errores frecuentes y descubrir algunos consejos útiles antes de hacer la maleta
</p><p class="subtitle">Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes</p></div><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos destinos que parecen reunir varios viajes en uno. En un mismo recorrido es posible pasear entre templos que marcaron la historia de Occidente, perderse por pueblos blancos frente al mar Egeo, recorrer carreteras que atraviesan monta&ntilde;as y descubrir algunas de las playas m&aacute;s espectaculares del Mediterr&aacute;neo. Pocos pa&iacute;ses combinan de una forma tan natural patrimonio hist&oacute;rico, paisajes, gastronom&iacute;a y vida al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los viajeros llegan atra&iacute;dos por lugares tan conocidos como Atenas, la isla de Santorini o la Acr&oacute;polis, pero el pa&iacute;s heleno va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus im&aacute;genes m&aacute;s famosas. Desde los monasterios suspendidos sobre las rocas de Meteora hasta las calas escondidas de Creta, pasando por los yacimientos arqueol&oacute;gicos del Peloponeso o las peque&ntilde;as islas donde desconectar de todo lo dem&aacute;s, Grecia ofrece suficientes razones como para querer volver incluso antes de haber terminado el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para disfrutarla al m&aacute;ximo conviene planificar algunos aspectos con antelaci&oacute;n. Elegir bien la &eacute;poca del a&ntilde;o, decidir cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje, entender c&oacute;mo funcionan los ferris entre islas, calcular un presupuesto realista o saber qu&eacute; lugares merece la pena incluir en una primera ruta son detalles que pueden marcar la diferencia. Si vas a viajar a Grecia por primera vez, estos consejos te ayudar&aacute;n a preparar el viaje y a aprovecharlo mucho mejor.
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            <span class="title">
                La Acrópolis de Atenas al atardecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Grecia</h2><p class="article-text">
        Si puedes elegir fechas, la primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ofrecer el mejor equilibrio entre buen tiempo, precios razonables y menor afluencia de visitantes. Entre mayo y junio, as&iacute; como durante septiembre, las temperaturas son agradables para recorrer ciudades, visitar yacimientos arqueol&oacute;gicos y disfrutar de las playas sin el calor intenso del verano.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son los meses m&aacute;s concurridos. El ambiente es magn&iacute;fico, las conexiones mar&iacute;timas funcionan a pleno rendimiento y todas las islas est&aacute;n en plena actividad, pero tambi&eacute;n es cuando los precios alcanzan sus m&aacute;ximos y cuando resulta m&aacute;s dif&iacute;cil escapar de las aglomeraciones en lugares muy populares.
    </p><p class="article-text">
        El invierno, por su parte, puede ser una buena opci&oacute;n para descubrir Atenas o algunas regiones continentales, aunque muchas rutas entre islas reducen frecuencias y algunos establecimientos tur&iacute;sticos cierran durante la temporada baja.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje</h2><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos pa&iacute;ses que enga&ntilde;an sobre el mapa. Las distancias no parecen grandes, pero los desplazamientos entre ferris o carreteras de monta&ntilde;a suelen requerir m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><p class="article-text">
        Para una primera toma de contacto, una semana permite conocer algunos de sus lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Con diez d&iacute;as el viaje gana mucha profundidad y dos semanas ofrecen ya la posibilidad de combinar historia, ciudades, playas e islas sin sensaci&oacute;n de ir corriendo de un sitio a otro.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ruta elegir seg&uacute;n los d&iacute;as disponibles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes una semana</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las opciones m&aacute;s equilibradas es combinar la capital con una o dos islas cercanas. Tambi&eacute;n funciona muy bien dedicar <a href="https://www.eldiario.es/viajes/atenas-que-ver-en-2-dias_1_10481601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos d&iacute;as a Atenas</a> y continuar hacia el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/peloponeso-viaje-historia-grecia-arqueologia-yacimientos-corinto-micenas-epidauro-olimpia_1_8571918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peloponeso</a> para descubrir algunos de los grandes escenarios de la Grecia cl&aacute;sica.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes diez d&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya es posible construir una ruta bastante completa. Una buena opci&oacute;n es combinar Atenas, el Peloponeso y algunas islas de las C&iacute;cladas. Otra alternativa muy interesante consiste en unir Atenas, el Peloponeso y Creta, una de las islas con m&aacute;s personalidad y diversidad de todo el pa&iacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes dos semanas o m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/grecia-15-dias-viaje-imprescindible-conocer-pais-heleno_1_9116850.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 d&iacute;as en Grecia</a> se puede realizar un recorrido mucho m&aacute;s amplio que incluya Atenas, el Peloponeso, los monasterios de Meteora y una gran isla como Creta. Es una f&oacute;rmula que permite conocer algunos de los lugares m&aacute;s representativos de Grecia sin limitarse &uacute;nicamente a los destinos m&aacute;s conocidos.
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                Los monasterios de Meteora, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Grecia</h2><p class="article-text">
        La forma de desplazarse depender&aacute; mucho de la ruta elegida. Para moverse entre islas, el ferry sigue siendo el gran protagonista. Existen numerosas conexiones, especialmente durante los meses de verano, aunque conviene reservar con antelaci&oacute;n en temporada alta.
    </p><p class="article-text">
        Si el itinerario incluye largas distancias, los vuelos internos pueden ahorrar bastante tiempo. Son especialmente &uacute;tiles para conectar Atenas con islas como Creta o con algunas regiones m&aacute;s alejadas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la Grecia continental, la red de autobuses permite llegar a muchos destinos, pero si el plan incluye explorar regiones como el Peloponeso o recorrer Creta con libertad, alquilar un coche suele ser la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda. Adem&aacute;s de ahorrar tiempo, permite detenerse en pueblos, miradores y playas que quedan fuera de las rutas habituales.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Los ciudadanos espa&ntilde;oles pueden viajar a Grecia utilizando el DNI o el pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar ning&uacute;n visado.
    </p><p class="article-text">
        En materia sanitaria, la Tarjeta Sanitaria Europea permite recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica en la red p&uacute;blica griega en las mismas condiciones que los ciudadanos del pa&iacute;s. Aun as&iacute;, para una mayor tranquilidad, resulta recomendable viajar con un seguro que ampl&iacute;e las coberturas m&eacute;dicas y ofrezca protecci&oacute;n frente a incidencias como cancelaciones, retrasos o p&eacute;rdida de equipaje.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los aspectos pr&aacute;cticos, no hay grandes diferencias respecto a Espa&ntilde;a. La moneda es el euro y los enchufes son los mismos, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Conviene recordar &uacute;nicamente que Grecia tiene una hora m&aacute;s que la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Para los viajeros procedentes de la Uni&oacute;n Europea, utilizar el tel&eacute;fono m&oacute;vil en Grecia es tan sencillo como hacerlo en Espa&ntilde;a. Las tarifas de llamadas y datos funcionan dentro del sistema de itinerancia europea, por lo que no suele ser necesario contratar servicios adicionales.
    </p><p class="article-text">
        La cobertura es buena en la mayor parte del pa&iacute;s, especialmente en ciudades, zonas tur&iacute;sticas y las principales islas. Solo en algunas &aacute;reas m&aacute;s remotas o monta&ntilde;osas pueden aparecer peque&ntilde;as limitaciones puntuales.
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                El teatro de Epidauro, en el Peloponeso.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        Aunque la percepci&oacute;n general suele ser que Grecia puede ser un destino caro, la realidad hay que matizarla. Todo depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o y de los lugares elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Atenas, Santorini o Mykonos concentran algunos de los precios m&aacute;s elevados del pa&iacute;s durante el verano. Sin embargo, muchas otras islas y regiones continentales ofrecen una relaci&oacute;n calidad-precio muy atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Para un viaje de presupuesto medio, Grecia suele resultar algo m&aacute;s econ&oacute;mica que otros destinos mediterr&aacute;neos populares. Comer en tabernas locales (los restaurantes tradicionales griegos), utilizar ferris convencionales y reservar alojamiento con cierta antelaci&oacute;n ayuda a mantener el gasto bajo control.
    </p><p class="article-text">
        El pago con tarjeta est&aacute; ampliamente extendido, aunque siempre resulta &uacute;til llevar algo de efectivo para peque&ntilde;as compras o establecimientos de localidades menos tur&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Grecia?</h2><p class="article-text">
        Grecia es, en t&eacute;rminos generales, un destino muy seguro para el viajero. Tanto las grandes ciudades como las zonas tur&iacute;sticas e insulares suelen transmitir una sensaci&oacute;n de tranquilidad elevada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en cualquier destino con gran afluencia de visitantes, conviene prestar atenci&oacute;n a las pertenencias en estaciones, puertos, transporte p&uacute;blico o lugares especialmente concurridos. M&aacute;s all&aacute; de esas precauciones habituales que tendr&iacute;as en cualquier sitio, no suele haber motivos de preocupaci&oacute;n. Como siempre, el sentido com&uacute;n manda.
    </p><h2 class="article-text">A tener en cuenta al elegir el alojamiento</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales en una primera visita consiste en reservar &uacute;nicamente por las fotograf&iacute;as. En Grecia merece la pena dedicar unos minutos a revisar bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo si no cuentas con coche de alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a depender del transporte p&uacute;blico o de los ferris, resulta pr&aacute;ctico alojarse cerca de puertos, estaciones o zonas bien comunicadas. En las islas, adem&aacute;s, no siempre compensa buscar alojamiento en el pueblo m&aacute;s famoso o fotografiado. En muchas ocasiones, alojarse a pocos kil&oacute;metros permite disfrutar de precios m&aacute;s razonables y de un ambiente mucho m&aacute;s tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje es en julio o agosto, reservar con antelaci&oacute;n es casi obligatorio, especialmente en los destinos m&aacute;s populares.
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            <span class="title">
                Santorini, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a griega: mucho m&aacute;s que la ensalada y el yogur</h2><p class="article-text">
        La cocina griega es una de las grandes sorpresas para muchos viajeros. Basada en ingredientes sencillos y productos frescos, combina influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas en platos que suelen resultar familiares y muy f&aacute;ciles de disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especialidades m&aacute;s populares hay algunas que deber&iacute;as probar s&iacute; o s&iacute;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Moussaka</em>, elaborada con capas de berenjena y carne.</li>
                                    <li><em>Gyros</em>, una de las comidas r&aacute;pidas m&aacute;s populares del pa&iacute;s.</li>
                                    <li><em>Souvlaki</em>, brochetas de carne acompa&ntilde;adas habitualmente de pan de pita.</li>
                                    <li><em>Tzatziki</em>, salsa de yogur, pepino y ajo.</li>
                                    <li>Ensalada griega, con tomate, pepino, aceitunas y queso feta.</li>
                                    <li><em>Dolmades</em>, hojas de parra rellenas.</li>
                                    <li><em>Gemist&aacute;</em>, verduras rellenas de arroz y otros ingredientes.</li>
                                    <li>Feta al horno, muy habitual en numerosas tabernas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el apartado dulce destacan propuestas como los <em>loukoumades,</em> peque&ntilde;as masas fritas cubiertas con miel, o el <em>baklava,</em> uno de los postres m&aacute;s conocidos de la regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es, obviamente, el griego. Y no, no es f&aacute;cil. Para empezar, porque su alfabeto puede resultar desconcertante durante los primeros d&iacute;as. Afortunadamente, las principales se&ntilde;ales, carreteras, estaciones y lugares tur&iacute;sticos suelen incorporar transliteraciones al alfabeto latino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ingl&eacute;s est&aacute; muy extendido en hoteles, restaurantes, museos y empresas tur&iacute;sticas, por lo que la comunicaci&oacute;n rara vez supone un problema.
    </p><p class="article-text">
        Aprender unas pocas palabras siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Kalimera</em>: buenos d&iacute;as.</li>
                                    <li><em>Kalispera</em>: buenas tardes.</li>
                                    <li><em>Efjarist&oacute;</em>: gracias.</li>
                                    <li><em>Ne</em>: s&iacute;.</li>
                                    <li><em>Oji</em>: no.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        La lista depender&aacute; de la &eacute;poca del a&ntilde;o, pero hay algunos elementos que casi siempre resultan &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Un calzado c&oacute;modo es imprescindible para recorrer lugares como la Acr&oacute;polis, Delfos, Olimpia o las calles empedradas de muchas islas. Tambi&eacute;n conviene incluir protecci&oacute;n solar, gafas de sol, gorra o sombrero y por supuesto ba&ntilde;ador, especialmente durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje incluye monasterios o espacios religiosos, es recomendable llevar alguna prenda que permita cubrir hombros y rodillas. Y aunque los d&iacute;as sean muy c&aacute;lidos, una chaqueta ligera puede venir bien para trayectos nocturnos en ferri o para algunas zonas costeras expuestas al viento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El colorido barrio de Psiri, en Atenas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita</h2><p class="article-text">
        Cada viajero termina construyendo su propia Grecia, pero hay algunos lugares que suelen justificar por s&iacute; solos el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Atenas y la Acr&oacute;polis son una parada obligatoria para comprender la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica del pa&iacute;s. Los monasterios de Meteora ofrecen uno de los paisajes m&aacute;s sorprendentes de Europa. El Peloponeso concentra algunos de los yacimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s importantes, mientras que islas como Creta permiten descubrir una versi&oacute;n m&aacute;s diversa y aut&eacute;ntica del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, merece la pena reservar tiempo para algo tan sencillo como sentarse tranquilamente en una taberna frente al mar, pedir varios platos para compartir y dejar que la tarde avance sin estr&eacute;s, y sin pensar que tienes que salir corriendo a visitar lo que sea que toque visitar. Esa experiencia, en Grecia, forma parte del viaje tanto como cualquier monumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Europa,Viajes,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09721b25-e695-43dd-9ce8-85faf8daa63e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días, qué islas elegir, cómo moverse y qué llevar en la maleta. Las recomendaciones que necesitabas para conocer las Azores por tu cuenta</p><p class="subtitle">Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto</p></div><p class="article-text">
        Para no estar tan lejos, las Azores tienen la sorprendente capacidad de hacernos sentir en un lugar remoto, sin realmente serlo. Nueve islas volc&aacute;nicas en mitad del Atl&aacute;ntico donde el paisaje cambia constantemente entre lagunas, bosques h&uacute;medos, cascadas, carreteras rodeadas de hortensias y miradores que aparecen y desaparecen entre la niebla. En definitiva, un lugar perfecto para quienes disfrutan viajando despacio y pasando m&aacute;s tiempo en la naturaleza que en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las Azores pertenezcan a Portugal y no est&eacute;n tan apartadas del continente, s&iacute; conviene ir preparado. El tiempo cambia constantemente, moverse entre islas requiere cierta planificaci&oacute;n y hay algunos detalles que pueden hacer que la experiencia cambie por completo: &iquest;Cu&aacute;ndo es mejor ir? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo necesito? &iquest;Qu&eacute; meto en la maleta? En Azores no basta con reservar un vuelo y llegar, es mucho m&aacute;s recomendable saber a d&oacute;nde vamos y qu&eacute; debemos tener en cuenta antes de ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar, qu&eacute; islas elegir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; comer, qu&eacute; ropa llevar o cu&aacute;les son los lugares imprescindibles que no deber&iacute;as perderte. En esta gu&iacute;a reunimos los consejos m&aacute;s &uacute;tiles para organizar un viaje a Azores con calma y aprovechar al m&aacute;ximo uno de los grandes para&iacute;sos naturales del Atl&aacute;ntico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Furnas, en la isla de São Miguel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Azores (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima de Azores es probablemente una de las cosas m&aacute;s importantes que conviene entender antes del viaje. Aqu&iacute; el tiempo cambia constantemente y es perfectamente normal vivir sol, niebla y lluvia en el mismo d&iacute;a, especialmente en las zonas altas y en algunos miradores.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, hay &eacute;pocas claramente m&aacute;s recomendables. Entre junio y septiembre suele llegar el tiempo m&aacute;s estable, con temperaturas agradables, menos lluvia y mejores condiciones para disfrutar de senderos, piscinas naturales o excursiones en barco. Pero claro, tambi&eacute;n es la temporada alta y cuando m&aacute;s suben los precios.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ser el punto m&aacute;s equilibrado: menos turistas, paisajes especialmente verdes y un clima todav&iacute;a bastante agradable. Entre septiembre y octubre, de hecho, es uno de los momentos favoritos de muchos viajeros habituales del archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        En invierno las Azores siguen siendo visitables, pero conviene asumir m&aacute;s lluvia, viento y posibles cancelaciones de ferris o actividades mar&iacute;timas.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo a tener muy en cuenta cuando ya est&eacute;s all&iacute;: para saber el tiempo que hace en la zona a la que vas a ir, en Azores funcionan mejor las webcams en directo que muchas aplicaciones meteorol&oacute;gicas.
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                Isla Corvo, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales es intentar ver demasiadas islas en pocos d&iacute;as. Aunque sobre el mapa parezcan cercanas, los desplazamientos consumen tiempo y dependen mucho del estado del mar y del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para un primer viaje, entre cinco y siete d&iacute;as suelen ser suficientes para recorrer S&atilde;o Miguel con calma. Es la isla m&aacute;s grande y tambi&eacute;n la m&aacute;s completa, con lagunas volc&aacute;nicas, termas, senderos, miradores, cascadas, plantaciones de t&eacute; y pueblos tranquilos repartidos por toda la isla.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje dura entre diez y quince d&iacute;as ya merece la pena combinar varias islas. Algunas de las opciones m&aacute;s habituales son Terceira, con un ambiente m&aacute;s hist&oacute;rico y cultural; Pico, perfecta para senderismo y paisajes volc&aacute;nicos; y Flores, mucho m&aacute;s salvaje y centrada en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, quien mucho abarca, poco aprieta, por lo que la mejor recomendaci&oacute;n est&aacute; clara: menos islas y m&aacute;s tiempo en cada una. Azores es uno de esos destinos que se disfrutan mucho m&aacute;s sin prisas.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Azores</h2><p class="article-text">
        La principal puerta de entrada al archipi&eacute;lago es Ponta Delgada, en la isla de S&atilde;o Miguel. Desde Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s habitual sigue siendo volar v&iacute;a Lisboa u Oporto, aunque en verano pueden aparecer algunas conexiones directas desde ciudades como Madrid o Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen vuelos a otras islas como Terceira o Faial, aunque suelen ser menos frecuentes y dependen bastante de la temporada.
    </p><p class="article-text">
        Al organizar la ruta merece la pena revisar los billetes multidestino. En algunos casos puede ser m&aacute;s pr&aacute;ctico entrar por una isla y regresar desde otra distinta, evitando desplazamientos internos innecesarios.
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            <span class="title">
                Angra do Heroismo, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Azores</h2><p class="article-text">
        Si hay algo realmente recomendable en Azores es alquilar coche. Gran parte de los miradores, senderos, termas o piscinas naturales est&aacute;n alejados de las ciudades y el transporte p&uacute;blico tiene frecuencias bastante limitadas. Adem&aacute;s, conducir aqu&iacute; forma parte del viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, conviene reservar el coche con bastante antelaci&oacute;n, especialmente en verano y en las islas peque&ntilde;as, donde la oferta es mucho m&aacute;s limitada.
    </p><p class="article-text">
        Para moverte entre islas puedes recurrir a dos opciones: el avi&oacute;n, m&aacute;s r&aacute;pido y pr&aacute;ctico; y el ferri, especialmente &uacute;til en el grupo de islas centrales. En ambos casos conviene dejar margen en el itinerario, porque el tiempo puede provocar retrasos o cancelaciones.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Para viajar a Azores desde Espa&ntilde;a basta con llevar el DNI o el pasaporte en vigor. No hace falta visado y la moneda es el euro. Aunque haya que ir en avi&oacute;n, a efectos pr&aacute;cticos es como cruzar a la vecina Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al huso horario, ten en cuenta que son dos horas menos que en la Espa&ntilde;a peninsular, algo que no podemos olvidar al organizar vuelos o excursiones.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, la Tarjeta Sanitaria Europea funciona con normalidad, aunque contratar un seguro de viaje sigue siendo recomendable, sobre todo por posibles retrasos o cancelaciones.
    </p><p class="article-text">
        Otro detalle pr&aacute;ctico importante es que el <em>roaming </em>funciona igual que en Portugal continental, por lo que se puede usar el m&oacute;vil normalmente con la mayor&iacute;a de tarifas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, los enchufes son los mismos que en Espa&ntilde;a. As&iacute; que Azores, por muy pintoresco que sea, es un destino especialmente c&oacute;modo en muchos sentidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Senderismo en Fajã do Santo Cristo, en la isla de São Jorge (Azores)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Azores no es un destino de grandes<em> resorts</em> ni de turismo masivo. Lo m&aacute;s habitual son peque&ntilde;os hoteles, apartamentos, alojamientos rurales o casas integradas en plena naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel, muchos viajeros utilizan Ponta Delgada como base para recorrer la isla c&oacute;modamente. En Terceira suele ocurrir algo parecido alrededor de Angra do Hero&iacute;smo.
    </p><p class="article-text">
        Las islas peque&ntilde;as, en cambio, tienen una oferta mucho m&aacute;s limitada. En lugares como Flores, Pico o S&atilde;o Jorge merece la pena reservar alojamiento con bastante antelaci&oacute;n durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele ser mejor evitar cambiar constantemente de hotel. Las distancias no son enormes y explorar cada isla desde una o dos bases tranquilas suele resultar mucho m&aacute;s c&oacute;modo.
    </p><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        En general, viajar por Azores tiene precios bastante similares a los de Portugal continental. Comer fuera suele ser razonable y muchas de las mejores experiencias del viaje, como los miradores, senderos, piscinas naturales o rutas panor&aacute;micas, son completamente gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s puede encarecer el presupuesto es el coche de alquiler, los vuelos internos y los alojamientos en temporada alta. Por eso merece la pena reservar con tiempo, especialmente si se viaja entre junio y septiembre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Avistamiento de cetáceos en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el portugu&eacute;s, aunque en muchas zonas tur&iacute;sticas es relativamente f&aacute;cil comunicarse en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender algunas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buenos d&iacute;as: <em>bom dia</em></li>
                                    <li>Gracias: <em>obrigado / obrigada</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>por favor</em></li>
                                    <li>&iquest;Cu&aacute;nto cuesta?: <em>quanto custa?</em>: </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Azores</h2><p class="article-text">
        La cocina azoriana es sencilla, contundente y muy ligada al producto local. Aqu&iacute; el pescado, la carne y los quesos tienen mucho protagonismo, con platos bastante distintos a los que muchos viajeros esperan encontrar en Portugal continental.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;s famosos es el <em>cozido das Furnas</em>, cocinado lentamente bajo tierra gracias al calor volc&aacute;nico de S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar los quesos artesanales, especialmente el de S&atilde;o Jorge; el at&uacute;n y el pulpo; las lapas y otros mariscos atl&aacute;nticos; o las pi&ntilde;as cultivadas en S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, en Azores tambi&eacute;n hay t&eacute;. De hecho, las islas albergan las plantaciones de t&eacute; m&aacute;s antiguas de Europa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Isla Flores, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        Hacer la maleta para Azores implica asumir que probablemente vas a vivir varias estaciones en un mismo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque viajes en verano, hay algunas cosas que conviene llevar siempre:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Chubasquero impermeable</li>
                                    <li>Cortavientos</li>
                                    <li>Ropa por capas</li>
                                    <li>Calzado c&oacute;modo o de senderismo (si es impermeable, mejor)</li>
                                    <li>Ba&ntilde;ador</li>
                                    <li>Una peque&ntilde;a mochila para excursiones</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena descargar mapas<em> offline</em> antes del viaje, especialmente si se van a recorrer zonas rurales o senderos con poca cobertura.
    </p><p class="article-text">
        Y un detalle curioso que muchos viajeros descubren demasiado tarde: algunas aguas termales pueden te&ntilde;ir los ba&ntilde;adores claros debido al hierro, como las del Parque Terra Nostra, en S&atilde;o Miguel.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Geoturismo en Algar do Carvão, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Cada isla tiene su propia personalidad, pero hay algunos lugares y experiencias que suelen aparecer en casi cualquier ruta por Azores.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel destacan lugares como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sete Cidades</li>
                                    <li>Lagoa do Fogo</li>
                                    <li>Furnas y sus fumarolas</li>
                                    <li>Caldeira Velha</li>
                                    <li>Las plantaciones de t&eacute;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En otras islas, algunos de los grandes imprescindibles son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Subir al volc&aacute;n Pico</li>
                                    <li>Recorrer los senderos de S&atilde;o Jorge</li>
                                    <li>Descubrir las cascadas de Flores</li>
                                    <li>Pasear por Angra do Hero&iacute;smo, en Terceira</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de los nombres concretos, parte del encanto de Azores est&aacute; en todo lo dem&aacute;s. Conducir entre hortensias gigantes, detenerse en un mirador junto a la carretera, ba&ntilde;arse frente al Atl&aacute;ntico o salir al oc&eacute;ano en busca de ballenas y delfines. Porque si algo tienen las Azores es precisamente esa capacidad de hacer que el viaje no dependa solo de los lugares, sino tambi&eacute;n de la manera de recorrerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Azores,Portugal]]></media:keywords>
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