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    <title><![CDATA[elDiario.es - Viajes]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días pueden dar mucho de sí si se elige bien el destino. Desde recorrer miradores y subir a tranvías en Lisboa hasta perderse entre zocos en Marrakech
</p><p class="subtitle">Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada</p></div><p class="article-text">
        El puente de mayo es un momento perfecto para aprovechar y hacer un peque&ntilde;o viaje. Tres d&iacute;as bien aprovechados dan para mucho m&aacute;s de lo que parece, sobre todo en primavera, cuando las temperaturas acompa&ntilde;an y los d&iacute;as son largos. Adem&aacute;s, con vuelos de menos de tres horas desde Espa&ntilde;a, hay destinos que permiten exprimir el tiempo al m&aacute;ximo. Y como ver&aacute;s, las posibilidades son muchas y muy variadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en organizarse bien. Por eso, te proponemos escapadas pensadas d&iacute;a a d&iacute;a, con planes concretos para cada jornada. La idea no es verlo todo, sino seleccionar bien y encajar visitas, paseos y alguna que otra experiencia para que el viaje cunda sin ir con la sensaci&oacute;n de estar corriendo de un sitio a otro. Si los planteamos bien, tres d&iacute;as pueden ser m&aacute;s que suficientes para hacerse una buena idea de un destino.
    </p><p class="article-text">
        Entre las propuestas hay ciudades que se recorren casi sin darte cuenta, como Lisboa, enlazando miradores, tranv&iacute;as y una escapada a Sintra, y otras que suponen un cambio total de registro, como Marrakech, donde perderse por la medina, recorrer los zocos o terminar el d&iacute;a en Jemaa el-Fna forman parte del plan. Tambi&eacute;n hay hueco para Burdeos, ideal para combinar su elegante centro con una excursi&oacute;n entre vi&ntilde;edos. Para N&aacute;poles, intensa y ca&oacute;tica a partes iguales. Y para Bruselas, perfecta para alternar la Grand Place, museos y una escapada a ciudades cercanas como Brujas o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante</a>. Cinco destinos muy diferentes, pero muy interesantes si queremos aprovechar el puente de mayo para romper con la rutina.
    </p><h2 class="article-text">Lisboa</h2><p class="article-text">
        Lisboa es uno de esos destinos que encajan especialmente bien en una escapada de tres d&iacute;as: cercana, manejable y con muchos planes a poca distancia entre s&iacute;. El primer d&iacute;a puedes empezar por Alfama, dej&aacute;ndote llevar por sus calles hasta miradores como Portas do Sol. Desde ah&iacute;, puedes bajar hacia la catedral y continuar hasta la Baixa, pasando por la Plaza del Comercio. Por la tarde, ac&eacute;rcate a Bel&eacute;m para ver el Monasterio de los Jer&oacute;nimos y la Torre de Bel&eacute;m, y termina el d&iacute;a con un paseo junto al Tajo.
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            <span class="title">
                La Torre de Belém, en Lisboa.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a seguir explorando otras partes de la ciudad. Una buena idea es subir al Castillo de San Jorge a primera hora y, despu&eacute;s, ir enlazando miradores como el de Santa Justa o S&atilde;o Pedro de Alc&acirc;ntara. Tambi&eacute;n puedes moverte en el tranv&iacute;a 28; no hay cosa m&aacute;s t&iacute;pica en Lisboa. A lo largo del d&iacute;a, alterna paseos por Chiado con una parada en el Convento do Carmo. Por la noche, una cena con fado ser&iacute;a la guinda perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es salir de la ciudad. La excursi&oacute;n a Sintra es casi imprescindible, con paradas en el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira. Si prefieres algo m&aacute;s tranquilo, puedes acercarte a Cascais y pasear por su centro y su paseo mar&iacute;timo. En ambos casos, la idea es aprovechar la ma&ntilde;ana y volver con tiempo suficiente para ir al aeropuerto esa tarde.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Marrakech</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/marrakech-principiantes-ver-consejos-utiles_1_1352541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marrakech</a> es un destino cercano, pero que nos lleva muy lejos porque el contraste es tremendo. El primer d&iacute;a puedes dedicarlo a una toma de contacto con la medina. Empieza por la mezquita Koutoubia y contin&uacute;a hacia el Palacio de la Bah&iacute;a y las Tumbas Saad&iacute;es. Despu&eacute;s, pi&eacute;rdete por las calles hasta llegar a Jemaa el-Fna, que al caer la tarde se transforma por completo. Una buena idea es cenar en alguno de sus puestos o subir a una terraza para ver el ambiente desde arriba.
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            <span class="title">
                La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes organizar con m&aacute;s calma. Empieza en el Jard&iacute;n Majorelle y el Museo Yves Saint Laurent, y despu&eacute;s ac&eacute;rcate a la madrasa Ben Youssef, uno de los rincones m&aacute;s bonitos de la ciudad. A partir de ah&iacute;, dedica tiempo a recorrer los zocos con calma, entrando en talleres y peque&ntilde;as tiendas. Cuando te des cuenta, estar&aacute;s regateando por algo que ni siquiera quer&iacute;as. Por la tarde, un hammam tradicional es una buena forma de parar y descansar antes de cenar en alg&uacute;n riad.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con lugares como el Palacio El Badi o el Museo de Marrakech, y dar un &uacute;ltimo paseo por la medina para compras de &uacute;ltima hora. Tambi&eacute;n es buena idea volver a Jemaa el-Fna para verlo con otra luz. Despu&eacute;s, comida tranquila y regreso con tiempo al alojamiento para recoger el equipaje antes del vuelo.
    </p><h2 class="article-text">Burdeos</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/burdeos-dias-ver-si-vas-escapada-capital-aquitania_1_12913185.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burdeos</a> es una ciudad elegante y muy c&oacute;moda de recorrer, perfecta para una escapada corta. El primer d&iacute;a puedes centrarte en su centro hist&oacute;rico, empezando por la plaza de la Bolsa y el espejo de agua, y continuando por la calle Sainte-Catherine hasta la catedral de Saint-Andr&eacute;. Desde ah&iacute;, puedes subir a la Torre Pey-Berland para tener vistas de la ciudad y seguir paseando por el casco antiguo. Por la tarde, ac&eacute;rcate al barrio de Chartrons y termina el d&iacute;a junto al r&iacute;o Garona.
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                Place de la Bourse, en Burdeos.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a es perfecto para una excursi&oacute;n. Una de las m&aacute;s interesantes es a Saint-&Eacute;milion, donde puedes recorrer su casco medieval, entrar en su iglesia monol&iacute;tica y visitar alguna bodega de los alrededores. Otra opci&oacute;n es la Duna de Pilat, donde puedes subir hasta la cima y disfrutar de las vistas del Atl&aacute;ntico. Son dos planes muy diferentes, pero ambos encajan muy bien en una jornada completa.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes dedicar la ma&ntilde;ana a conocer la Cit&eacute; du Vin, uno de los espacios m&aacute;s interesantes de la ciudad, o pasear por los muelles del Garona en bici o a pie. Tambi&eacute;n puedes volver al centro para una &uacute;ltima comida en alguna terraza antes de dirigirte al aeropuerto con tiempo.
    </p><h2 class="article-text">N&aacute;poles</h2><p class="article-text">
        N&aacute;poles es intensa, directa y a veces ca&oacute;tica, pero precisamente por eso resulta tan interesante. El primer d&iacute;a puedes empezar por su centro hist&oacute;rico, recorriendo Spaccanapoli y entrando en lugares como la iglesia del Ges&ugrave; Nuovo o el Duomo de San Gennaro. A medida que avanzas, ir&aacute;s enlazando plazas, iglesias y peque&ntilde;as tiendas. Por la tarde, puedes acercarte a la zona del paseo mar&iacute;timo y el Castel dell&rsquo;Ovo, con el Vesubio siempre de fondo.
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                El Parque Arqueológico de Pompeya.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a una excursi&oacute;n a Pompeya, donde merece la pena recorrer con calma las ruinas y hacerse una idea de c&oacute;mo era la ciudad. Si prefieres, tambi&eacute;n puedes combinarlo con una parada r&aacute;pida en Herculano. Es un d&iacute;a m&aacute;s intenso, pero muy diferente al anterior.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional, que ayuda a entender mejor lo visto en Pompeya, y subir al mirador del Castel Sant&rsquo;Elmo para tener una vista panor&aacute;mica de la ciudad. Despu&eacute;s, un &uacute;ltimo paseo por el centro, aprovecha para probar la <em>pizza fritta </em>si no lo has hecho ya, y pon rumbo al aeropuerto.
    </p><h2 class="article-text">Bruselas</h2><p class="article-text">
        Bruselas es una ciudad perfecta para combinar visitas urbanas con alguna escapada cercana. El primer d&iacute;a puedes empezar en la Grand Place y recorrer sus alrededores, pasando por las Galer&iacute;as Saint Hubert y el Manneken Pis. A partir de ah&iacute;, puedes seguir hacia el Mont des Arts y visitar el Museo Magritte o los Museos Reales de Bellas Artes. Entre medias, siempre hay tiempo para parar a probar gofres o chocolate.
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            <span class="title">
                La Grand Place de Bruselas.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a explorar otras zonas de la ciudad. Una buena idea es acercarte al Atomium y pasear por el parque de Laeken, donde tambi&eacute;n est&aacute; el Palacio Real. Despu&eacute;s, puedes dirigirte al barrio europeo y visitar el Parlamentarium, que explica de forma muy clara c&oacute;mo funciona la Uni&oacute;n Europea. Si prefieres un plan m&aacute;s especial, ac&eacute;rcate a los Invernaderos Reales de Laeken, que solo abren unas semanas entre abril y mayo, y es una buena oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es hacer una excursi&oacute;n a Brujas o Gante. En Brujas puedes recorrer sus canales y plazas medievales, y en Gante, visitar el castillo de los Condes de Flandes y su centro hist&oacute;rico. En ambos casos, saliendo temprano en tren tendr&aacute;s tiempo suficiente para volver a Bruselas, recoger el equipaje y dirigirte a tu vuelo de vuelta a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Destinos 'dupe': la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/destinos-dupe-alternativa-cercana-economica-clasicos-populares_1_13143849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b057a00-9cb5-4e98-9661-b14337854926_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Destinos &#039;dupe&#039;: la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si por tiempo o presupuesto no puedes viajar a lugares como Noruega, Turquía o Australia, no pasa nada: en España hay alternativas que, a su manera, recuerdan a algunos de los paisajes más icónicos del mundo
</p><p class="subtitle">Las torres miradores de Cádiz: la historia del comercio con América contada desde las alturas</p></div><p class="article-text">
        Viajar a sitios como Santorini, los fiordos noruegos o la Capadocia turca suena muy bien sobre el papel, pero en la pr&aacute;ctica implica vuelos largos, presupuestos elevados y, en muchos casos, bastante gente. Son destinos tentadores, pero que no siempre encajan en una escapada de pocos d&iacute;as ni en todos los bolsillos.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde entra en juego el concepto <em>&ldquo;dupe&rdquo;</em>, esa idea de encontrar una alternativa que, sin ser exactamente lo mismo, ofrece una experiencia parecida. Aplicado a los viajes, se traduce en buscar lugares m&aacute;s cercanos, m&aacute;s asequibles y tambi&eacute;n m&aacute;s tranquilos, pero con un aire que puede resultar similar.
    </p><p class="article-text">
        Y lo interesante es que no hace falta salir de Espa&ntilde;a para encontrarlos. De pueblos blancos que recuerdan a las islas griegas a paisajes que evocan fiordos o desiertos de pel&iacute;cula, hay opciones que pueden sorprender bastante. Salvando las distancias, claro, pero con argumentos suficientes como para merecer una buena visita.
    </p><h2 class="article-text">Altea (Alicante) en lugar de Santorini (Grecia)</h2><p class="article-text">
        Altea, en la provincia de Alicante, es uno de esos lugares que entran por los ojos desde el primer momento. Su casco antiguo, con calles empedradas y fachadas encaladas, concentra buena parte del encanto. Lo ideal es recorrerlo sin prisa, empezando por accesos como el Portal Vell y avanzando entre miradores, casas tradicionales y rincones llenos de detalles hasta llegar a la plaza de la iglesia. All&iacute; aparece uno de sus grandes iconos: la parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora del Consuelo, con su c&uacute;pula de tejas azules y blancas.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el plan puede continuar bajando hacia el mar, donde esperan playas de grava como El Mascarat o La Olla, o incluso adentr&aacute;ndose en el entorno natural de la Serra Gelada o la sierra de Bernia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Altea, en blanco y azul.                            </span>
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        El parecido con Santorini es bastante evidente. El blanco dominante, los toques de azul y esa luz mediterr&aacute;nea tan caracter&iacute;stica construyen una imagen que recuerda r&aacute;pidamente a las islas griegas. No hay calderas volc&aacute;nicas ni pueblos colgados sobre acantilados, pero s&iacute; una est&eacute;tica muy reconocible y una forma muy particular de asomarse al mar. Aunque para muchos no sea tan espectacular, Altea se convierte en una versi&oacute;n cercana y mucho m&aacute;s accesible que Santorini.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empuriabrava (Girona) en lugar de &Aacute;msterdam (Pa&iacute;ses Bajos)</h2><p class="article-text">
        Ver un mapa o una imagen a&eacute;rea de Empuriabrava es suficiente para entender qu&eacute; la hace especial. Esta localidad del Alt Empord&agrave; est&aacute; atravesada por una red de m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros de canales navegables, lo que la convierte en una de las marinas residenciales m&aacute;s grandes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Muchas viviendas tienen su propio amarre y moverse en barco forma parte del d&iacute;a a d&iacute;a. A eso se suma una amplia oferta de actividades: desde deportes n&aacute;uticos en la bah&iacute;a de Roses hasta propuestas m&aacute;s singulares como el paracaidismo, porque solo as&iacute; se consiguen las mejores vistas. Y, adem&aacute;s, est&aacute; rodeada por espacios naturales como el Parque Natural de los Aiguamolls de L&rsquo;Empord&agrave;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Empuriabrava y sus canales.                            </span>
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        El parecido con &Aacute;msterdam est&aacute; en esa forma de organizar la vida en torno al agua. Canales, embarcaciones y la posibilidad de desplazarse navegando entre casas crean una imagen que recuerda inevitablemente a la capital neerlandesa. Aqu&iacute; no hay siglos de historia ni grandes edificios monumentales, pero s&iacute; una estructura urbana muy reconocible y una manera distinta de relacionarse con el entorno. A su manera, Empuriabrava ofrece una versi&oacute;n m&aacute;s relajada y mediterr&aacute;nea de ese mismo concepto.
    </p><h2 class="article-text">El Matarra&ntilde;a (Teruel) en lugar de la Toscana (Italia)</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/viajes/matarrana-secreto-guardado-teruel-aragon-rural_1_6477594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matarra&ntilde;a</a>, en el noreste de la provincia de Teruel, es una comarca que combina paisaje y patrimonio con bastante naturalidad. Sus pueblos conservan un marcado car&aacute;cter medieval y renacentista, con calles de piedra, plazas porticadas y edificios hist&oacute;ricos bien integrados en el entorno. Localidades como Valderrobres, con su castillo y su iglesia, o Calaceite, declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, son solo algunos ejemplos. A esto se suman otros n&uacute;cleos de aire tranquilo como Beceite, La Fresneda o Cretas.
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                La Plaza Mayor de Cretas                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; de los pueblos, el paisaje tambi&eacute;n juega un papel importante, al m&aacute;s puro estilo toscano. Colinas suaves, r&iacute;os de aguas claras y espacios naturales como el Parrizal de Beceite o el Salt de la Portellada completan un conjunto que se presta tanto al senderismo como a una escapada m&aacute;s relajada. El parecido con la Toscana est&aacute; en esa combinaci&oacute;n de naturaleza, arquitectura y ritmo pausado. Aqu&iacute; no faltan los olivares, los caminos entre pueblos ni la sensaci&oacute;n de estar en un entorno cuidado y aut&eacute;ntico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ria&ntilde;o (Le&oacute;n) en lugar de los fiordos noruegos</h2><p class="article-text">
        Al noreste de la provincia de Le&oacute;n, el entorno de Ria&ntilde;o ofrece un paisaje que sorprende m&aacute;s de lo esperado. El embalse, rodeado de monta&ntilde;as calizas, crea una imagen imponente, con picos que se reflejan en el agua y una sensaci&oacute;n de amplitud que efectivamente nos puede recordar a los fiordos noruegos. Todo forma parte del Parque Regional Monta&ntilde;a de Ria&ntilde;o y Mampodre, un espacio natural que se puede recorrer tanto a pie como sobre el agua. Hay rutas de senderismo de distintos niveles, paseos tranquilos junto al embalse y tambi&eacute;n opciones para recorrerlo en barco o practicar actividades acu&aacute;ticas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los &#039;fiordos&#039; se pueden recorrer cómodamente en barco.                            </span>
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        El parecido con los fiordos noruegos est&aacute; en esa relaci&oacute;n entre monta&ntilde;a y agua, en la verticalidad del paisaje y en el impacto visual. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fiordos-leoneses-riano_1_10980848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiordos leoneses</a> no son fiordos en sentido estricto, ya que aqu&iacute; el origen es un embalse de interior y no un valle glaciar invadido por el mar, pero la imagen es similar. Adem&aacute;s, el lugar tiene un componente hist&oacute;rico importante, marcado por la construcci&oacute;n de la presa y la desaparici&oacute;n de varios pueblos bajo el agua. A su modo, Ria&ntilde;o ofrece una versi&oacute;n cercana de ese paisaje del norte de Europa.
    </p><h2 class="article-text">Cudillero (Asturias) en lugar de Cinque Terre (Italia)</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cudillero-pueblo-bonito-asturias_1_10278583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cudillero</a> es uno de los pueblos m&aacute;s reconocibles de la costa asturiana, aunque durante mucho tiempo se le haya conocido como &ldquo;el pueblo invisible&rdquo;. Est&aacute; escondido en un recodo natural y se organiza en forma de anfiteatro, con casas de colores que se superponen unas sobre otras hasta llegar al puerto. Recorrer su casco antiguo implica subir y bajar escaleras, asomarse a miradores y perderse entre callejones estrechos en los que el ambiente marinero est&aacute; siempre presente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cudillero mirando al mar.                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; del n&uacute;cleo principal, el entorno completa la visita. El faro, los acantilados del Cabo Vidio o playas como la del Silencio o la Concha de Artedo permiten entender mejor el paisaje en el que se integra el pueblo. El parecido con Cinque Terre est&aacute; en esa imagen de casas de colores que parecen colgar de la monta&ntilde;a frente al mar. La escala es distinta y el contexto tambi&eacute;n, pero la estampa resulta familiar, y est&aacute; mucho m&aacute;s cerca.
    </p><h2 class="article-text">Playa de las Catedrales (Lugo) en lugar de los Twelve Apostles (Australia)</h2><p class="article-text">
        La playa de las Catedrales, en la costa de Lugo, es uno de los espacios naturales m&aacute;s llamativos del norte peninsular. Su principal atractivo est&aacute; en las formaciones rocosas que el mar ha ido esculpiendo con el paso del tiempo: arcos de m&aacute;s de 30 metros de altura, cuevas y pasadizos que solo se pueden recorrer cuando baja la marea. Es entonces cuando se puede caminar entre estas estructuras y entender mejor su escala. Eso s&iacute;, en determinadas &eacute;pocas del a&ntilde;o, como verano o Semana Santa, es necesario <a href="https://ascatedrais.xunta.gal/monatr/inicio?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar</a> para acceder debido a la afluencia de visitantes.
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                La playa de las Catedrales con marea baja.                            </span>
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        El parecido con los Twelve Apostles australianos est&aacute; en esa monumentalidad de la erosi&oacute;n marina. En ambos casos, el mar y el viento han dado forma a estructuras de gran tama&ntilde;o que generan una sensaci&oacute;n casi arquitect&oacute;nica. En Australia son grandes pilares aislados frente al oc&eacute;ano, y en Galicia arcos y galer&iacute;as que se recorren a pie. Sin necesidad de ir al otro extremo del planeta, aqu&iacute; podemos conseguir una experiencia visual similar.
    </p><h2 class="article-text">Bardenas Reales (Navarra) en lugar de la Capadocia (Turqu&iacute;a)</h2><p class="article-text">
        En el sur de Navarra, cerca de Tudela, las Bardenas Reales dibujan un paisaje completamente distinto a lo que se suele asociar con el norte de Espa&ntilde;a. Se trata de un entorno semi&aacute;rido, con tonos ocres y rojizos, en el que la erosi&oacute;n ha ido modelando cabezos, barrancos y caprichosas formaciones. Es un Parque Natural de gran extensi&oacute;n, declarado Reserva de la Biosfera, que se puede recorrer en coche, a pie o en bicicleta a trav&eacute;s de distintas rutas se&ntilde;alizadas.
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                Las Bardenas Reales y sus formaciones.                            </span>
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        El parecido con la Capadocia est&aacute; en esas formas geol&oacute;gicas fruto de la erosi&oacute;n. Las chimeneas de hadas turcas encuentran aqu&iacute; un equivalente en los relieves erosionados de arcilla y yeso, que crean un paisaje muy particular. No hay globos aerost&aacute;ticos ni ciudades excavadas en la roca, pero s&iacute; una sensaci&oacute;n de estar en un entorno poco habitual dentro de la pen&iacute;nsula. De manera que, vayas alg&uacute;n d&iacute;a a Turqu&iacute;a o no, las Bardenas Reales son una buena alternativa para ir abriendo boca. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/destinos-dupe-alternativa-cercana-economica-clasicos-populares_1_13143849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Destinos 'dupe': la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1aaa6e4-8170-4e1b-880d-7f9050e589c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocineros españoles de distintas generaciones reflexionan sobre cómo la alta cocina sostuvo durante años una cultura de la dureza y qué retos afronta ahora quienes intentan cambiarla sin haberla construido</p><p class="subtitle">Análisis - Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos</p></div><p class="article-text">
        Las denuncias de abuso contra <a href="https://www.eldiario.es/economia/dimite-rene-redzepi-chef-fundador-restaurante-noma-denuncias-abuso-laboral_1_13061322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Redzepi</a> y Noma, impulsadas primero por los testimonios que el extrabajador Jas&oacute;n Ignacio White recogi&oacute; y public&oacute; en Instagram a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://www.instagram.com/microbes_vibes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@microbes_vibes</a> y despu&eacute;s por <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje</a> que la periodista Julia Moskin, premio Pulitzer, firm&oacute; en The New York Times a partir de 35 relatos de antiguos empleados, han puesto en cuesti&oacute;n uno de los grandes s&iacute;mbolos de la alta cocina contempor&aacute;nea. Noma, elegido cinco veces mejor restaurante del mundo por The World&rsquo;s 50 Best Restaurants, construy&oacute; buena parte de su prestigio internacional alrededor de una cultura de exigencia extrema que, seg&uacute;n decenas de antiguos trabajadores, incluy&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia f&iacute;sica y verbal, humillaci&oacute;n y miedo</a>, y cuyos excesos el propio Redzepi ha asumido al reconocer p&uacute;blicamente el da&ntilde;o causado en el pasado. El caso no solo afecta al chef que convirti&oacute; su restaurante en una referencia internacional. Tambi&eacute;n ha dejado un poso inc&oacute;modo en la alta cocina. Una conversaci&oacute;n sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; ciertas formas de violencia se sostuvieron durante a&ntilde;os en nombre de la exigencia, y sobre qu&eacute; le toca ahora a la generaci&oacute;n que intenta desmontarlas sin haberlas construido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa conversaci&oacute;n no resulta ajena. Aunque no todas las cocinas han funcionado del mismo modo, varios profesionales reconocen patrones conocidos. La alta cocina ha convivido durante a&ntilde;os con una idea de autoridad muy concreta. El jefe que aprieta, la jerarqu&iacute;a que no se discute, el error vivido como una amenaza y una cierta &eacute;pica del aguante que convert&iacute;a el sufrimiento en parte del aprendizaje. La cuesti&oacute;n que deja Noma no es solo si eso existi&oacute;, sino c&oacute;mo pudo sostenerse tanto tiempo sin que apenas se discutiera en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves aparece en casi todos los testimonios. En una cocina no solo se aprenden t&eacute;cnicas. Tambi&eacute;n se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarqu&iacute;a y de tratar al equipo. Durante demasiado tiempo, en demasiadas casas, esa transmisi&oacute;n del oficio incluy&oacute; broncas, humillaciones y formas de violencia que se asumieron como parte natural del aprendizaje. Aitor L&oacute;pez, cocinero al frente de Citrus del Tancat, lo resume con una frase sencilla: &ldquo;Igual que adquieres t&eacute;cnicas, adquieres otras cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Aitor López, cocinero al frente de Citrus del Tancat.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una cocina no solo se aprenden técnicas. También se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarquía y de tratar al equipo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alta cocina convirti&oacute; durante a&ntilde;os el sacrificio en una prueba de acceso. Se extendi&oacute; la idea de que, para llegar lejos, hab&iacute;a que pasar por determinadas casas y aguantar lo que hiciera falta para poder a&ntilde;adir esa l&iacute;nea al curr&iacute;culum. No era solo una etapa de formaci&oacute;n. Era un rito de paso. Haber &lsquo;aguantado&rsquo; en cierto restaurante funcionaba como credencial, como se&ntilde;al de resistencia y como forma de legitimaci&oacute;n dentro del sector y, de alguna manera, abr&iacute;a puertas de otras cocinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En much&iacute;simos restaurantes de este pa&iacute;s &mdash;y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta&mdash; se ha maltratado psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente a trabajadores durante a&ntilde;os&rdquo;, sostiene L&oacute;pez. A su juicio, el prestigio funcion&oacute; como escudo. Cuanto m&aacute;s codiciado era un restaurante, m&aacute;s f&aacute;cil resultaba imponer una disciplina basada en el miedo a una cantera de <em>stagiaires</em> y j&oacute;venes cocineros dispuestos a soportarlo casi todo con tal de aprender y progresar. &ldquo;Eso deber&iacute;a haber estado prohibido hace mucho tiempo&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        La clave estaba ah&iacute;. Mientras hubiera aspirantes haciendo cola en la puerta, dispuestos a aceptar jornadas extremas, malos modos o una jerarqu&iacute;a casi militar a cambio de una promesa de futuro, el poder dentro de algunas cocinas era casi absoluto. El maltrato no siempre se nombraba como tal. A menudo se presentaba como parte del precio a pagar por aprender en una gran casa. Como un peaje profesional que luego pod&iacute;a convertirse en capital simb&oacute;lico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchísimos restaurantes de este país —y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta— se ha maltratado psicológica y físicamente a trabajadores durante años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aitor López</span>
                                        <span>—</span> cocinero al frente de Citrus del Tancat
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a del trabajo lleva a&ntilde;os describiendo ese mecanismo. La <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1755436/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del aprendizaje</a> social, formulada por Albert Bandura, sostiene que las personas aprenden observando qu&eacute; conductas se premian, se toleran o se castigan en su entorno. En el trabajo, eso significa que un empleado no solo interioriza procedimientos o formas de hacer, sino tambi&eacute;n qu&eacute; tipo de trato se considera aceptable dentro de una estructura. Un estudio reciente publicado en <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.1002277/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frontiers in Psychology</a> resume esa idea de forma muy clara al se&ntilde;alar que los trabajadores aprenden qu&eacute; conductas son aceptables observando c&oacute;mo los supervisores tratan a otros empleados. Dicho de otro modo, igual que se hereda una manera de organizar un pase o de sacar una partida, tambi&eacute;n puede heredarse una forma de corregir, de presionar y de castigar el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese aprendizaje ayuda a explicar por qu&eacute; determinadas pr&aacute;cticas pueden sobrevivir incluso cuando nadie las justifica abiertamente. Si alguien se forma en un entorno donde la bronca se interpreta como m&eacute;todo y donde la dureza se confunde con liderazgo, es m&aacute;s f&aacute;cil que termine incorporando esa l&oacute;gica como parte del oficio. No porque la comparta del todo, sino porque la ha visto funcionar como norma. Lo que en otro sector se nombrar&iacute;a como abuso, en algunas cocinas se disfraz&oacute; durante a&ntilde;os como exigencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”.                            </span>
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        Ese modelo empez&oacute; a resquebrajarse antes del caso Noma, aunque el esc&aacute;ndalo lo haya acelerado y lo haya hecho visible. No necesariamente porque el sector haya hecho una gran autocr&iacute;tica, sino porque el contexto ya no es el mismo. Los trabajadores y aspirantes conocen mejor sus derechos, identifican con m&aacute;s claridad d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites y est&aacute;n menos dispuestos a aceptar que determinadas pr&aacute;cticas formen parte de la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha cambiado el mercado laboral. La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/generacion-z-no-quiere-trabajar-hosteleria-condiciones-laborales-conciliacion-lastran-renovacion_1_13080349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de personal</a> en la restauraci&oacute;n ha reducido el margen de impunidad de muchas cocinas. Donde antes hab&iacute;a una cantera casi inagotable, ahora hay m&aacute;s capacidad para marcharse y poner l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Cristina C&aacute;novas, de Palod&uacute; (M&aacute;laga), lo cuenta desde un lugar muy concreto. &ldquo;Recuerdo que hab&iacute;a veces que iba al trabajo pensando: &lsquo;Espero no fallar hoy en nada&rsquo;. Era una peque&ntilde;a ansiedad diaria para que no te dijesen nada&rdquo;. No habla de un gran episodio aislado, sino de algo m&aacute;s reconocible y quiz&aacute; m&aacute;s extendido. Esa suma de broncas, tensi&oacute;n y miedo al error que, con el tiempo, &ldquo;te va minando poco a poco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que había veces que iba al trabajo pensando: ‘Espero no fallar hoy en nada’. Era una pequeña ansiedad diaria para que no te dijesen nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Cánovas</span>
                                        <span>—</span> Palodú (Málaga)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su caso, esa memoria es precisamente lo que marca una l&iacute;nea roja. &ldquo;Cuando decidimos emprender, lo ten&iacute;amos claro. No quer&iacute;amos que la gente que trabajase con nosotros se sintiera como nosotros nos sentimos en el pasado&rdquo;, explica. &ldquo;Se puede ense&ntilde;ar desde el cari&ntilde;o y desde la humildad&rdquo;<strong>.</strong> En Palod&uacute;, esa decisi&oacute;n no se queda en el discurso. Se traduce en una organizaci&oacute;n distinta del trabajo, con tres d&iacute;as libres, atenci&oacute;n al descanso y una voluntad expl&iacute;cita de que el equipo pueda conciliar. Puede parecer una obviedad, pero en la restauraci&oacute;n espa&ntilde;ola no lo ha sido durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio apunta a otra cuesti&oacute;n importante. El problema no era solo la gran escena de violencia o la an&eacute;cdota extrema. Tambi&eacute;n era esa ansiedad cotidiana, m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar, que convert&iacute;a la jornada en una anticipaci&oacute;n constante del error. Ah&iacute; se sostuvo buena parte de la cultura de la dureza. No solo en los episodios m&aacute;s graves, sino en una atm&oacute;sfera donde equivocarse parec&iacute;a inaceptable y donde el miedo se incorporaba como una forma de orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils."
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            <span class="title">
                &quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece el segundo gran asunto que deja el caso Noma en Espa&ntilde;a. No solo c&oacute;mo se sostuvo durante tanto tiempo un sistema abusivo, sino qui&eacute;n tiene ahora que desmontarlo. &ldquo;No hemos heredado solo una profesi&oacute;n, sino un sistema casi agotado&rdquo;, resume Bruno Jord&aacute;n, jefe de sala del restaurante Ansils, en Anciles, en el Valle de Benasque. Su diagn&oacute;stico no apunta solo a los abusos del pasado, sino al modelo entero que los sostuvo. Jornadas inasumibles, estructuras apoyadas en trabajo precario, una normalizaci&oacute;n del sacrificio que durante a&ntilde;os se confundi&oacute; con genialidad y una &eacute;pica del aguante que hoy ya no encuentra el mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vivimos ese auge, pero s&iacute; pagamos sus consecuencias&rdquo;, dice Jord&aacute;n. Buena parte de la generaci&oacute;n que hoy intenta sostener proyectos propios no particip&oacute; de la edad dorada que convirti&oacute; a ciertas casas en templos del prestigio, pero s&iacute; hereda ahora sus contradicciones. &ldquo;Ahora el talento joven ya no acepta lo que antes se vend&iacute;a como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue dise&ntilde;ada para funcionar bajo aquellas condiciones. Se nos exige mantener el nivel, la creatividad y la excelencia, pero sin las herramientas humanas y econ&oacute;micas que hicieron posible ese modelo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El talento joven ya no acepta lo que antes se vendía como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue diseñada para funcionar bajo aquellas condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Jordán</span>
                                        <span>—</span> jefe de sala del restaurante Ansils (Anciles, Valle de Benasque)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su reflexi&oacute;n desplaza el foco de una manera &uacute;til. Se&ntilde;alar los abusos del pasado es necesario, pero no basta. Tambi&eacute;n hay que mirar las condiciones que hicieron posible esa cultura y las dificultades de quienes intentan ahora trabajar de otra manera. Cambiar un sistema no consiste solo en denunciar sus excesos. Tambi&eacute;n exige construir una alternativa en un sector con m&aacute;rgenes estrechos, plantillas inestables y una presi&oacute;n constante por seguir ofreciendo experiencias de alto nivel. La generaci&oacute;n que quiere romper con la cultura del miedo no es la que la levant&oacute;, pero s&iacute; la que tiene que asumir el coste de transformarla.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, probablemente, el verdadero poso que deja el esc&aacute;ndalo de Noma en Espa&ntilde;a. No solo la ca&iacute;da de un gran nombre ni la constataci&oacute;n de que la alta cocina tambi&eacute;n ha producido entornos t&oacute;xicos. Lo que deja es una revisi&oacute;n de la herencia. La pregunta por las condiciones que permitieron durante a&ntilde;os que la violencia se confundiera con exigencia, que el silencio se premiara con prestigio y que el miedo pudiera presentarse como m&eacute;todo de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la dureza no ha sido universal ni, sobre todo, inevitable. &ldquo;Yo he estado (trabajando) en el que para m&iacute; es uno de los mejores restaurantes de Espa&ntilde;a, que es Ricard Camarena, y a m&iacute; nunca me han levantado la voz, ni nunca me han tratado mal. Puede haber momentos de tensi&oacute;n, puede haber momentos de m&aacute;s presi&oacute;n, pero a m&iacute; nunca se me ha faltado al respeto.&nbsp;Nunca se me ha chillado, ni se me ha hostigado para mantener la exigencia&rdquo; asegura Aitor L&oacute;pez. Parte del sector empieza ahora a decir en voz alta lo que antes se comentaba en privado. Que la excelencia no necesita humillaci&oacute;n. Que un equipo agotado o asustado no aprende mejor por sufrir m&aacute;s. Y que la gran ruptura no consiste en rebajar la exigencia, sino en dejar de confundirla con el sufrimiento. El caso Noma no ha abierto esa conversaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir esquiv&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Gastronomía,Cocineros,Cocina,Abusos,Trabajo,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bath, historia romana y arquitectura georgiana en una de las ciudades más singulares de Inglaterra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bath-historia-romana-arquitectura-georgiana-ciudades-singulares-inglaterra_1_13112100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9530a983-a8d8-4d9b-8bb0-dbc9a234ab38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bath, historia romana y arquitectura georgiana en una de las ciudades más singulares de Inglaterra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Famosa por sus termas y su esplendor durante el siglo XVIII, Bath es una ciudad pequeña, ordenada, fácil de recorrer y, además, Patrimonio de la Humanidad. Su historia, ligada al agua y a la vida social de la época, sigue muy presente</p><p class="subtitle">Londres imprescindible: 20 consejos de un viajero para visitar por primera vez la capital inglesa</p></div><p class="article-text">
        Bath es una de esas ciudades que podr&iacute;an pasar desapercibidas, pero que sin embargo se merecen una buena visita. Es peque&ntilde;a, ordenada y f&aacute;cil de recorrer, y se encuentra en el suroeste de Inglaterra, a un paso de Br&iacute;stol. Es un lugar cargado de historia, y con un aire elegante que se repite en calles, plazas y fachadas. No es una ciudad monumental al uso, ni tampoco una capital con grandes iconos. Pero tiene mucho que ofrecer, y todo crea un conjunto acogedor e interesante.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de esa sensaci&oacute;n tiene que ver con su historia. Bath es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, en realidad, lo es por partida doble: por su pasado romano y por la ciudad georgiana que se levant&oacute; siglos despu&eacute;s. Primero fueron las aguas termales, que ya utilizaban los romanos hace casi dos mil a&ntilde;os. Luego lleg&oacute; el siglo XVIII y con &eacute;l la transformaci&oacute;n en uno de los grandes destinos de ocio y salud de la Inglaterra de la &eacute;poca. Lo mejor es que ambas capas siguen muy presentes hoy, y es muy f&aacute;cil percibirlas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, m&aacute;s que ir saltando de un punto a otro, lo que apetece aqu&iacute; es entender c&oacute;mo se ha construido la ciudad y qu&eacute; queda de cada etapa. Desde el complejo termal que lo empez&oacute; todo hasta los grandes conjuntos residenciales del XVIII, pasando por iglesias, puentes y algunos lugares con historia propia que ayudan a completar esa imagen de armon&iacute;a que desprende.
    </p><h2 class="article-text">Una ciudad construida alrededor del agua</h2><p class="article-text">
        Para entender Bath hay que empezar por el agua. Mucho antes de que existiera la ciudad, este lugar ya era conocido por sus manantiales de aguas calientes. Los celtas los consideraban sagrados, y no es dif&iacute;cil imaginar por qu&eacute;. En un entorno fr&iacute;o y h&uacute;medo, esa agua que brota caliente de la tierra ten&iacute;a algo especial.
    </p><p class="article-text">
        Fueron los romanos quienes desarrollaron el lugar. Construyeron aqu&iacute; un complejo termal y un templo dedicado a Sulis Minerva, y la ciudad pas&oacute; a llamarse Aquae Sulis. No era solo un espacio para el ba&ntilde;o, sino tambi&eacute;n un punto de encuentro con cierto peso social, donde se mezclaban ocio, religi&oacute;n y vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Tras la ca&iacute;da del Imperio romano, Bath perdi&oacute; protagonismo y qued&oacute; durante siglos en un segundo plano. No fue hasta el siglo XVIII cuando volvi&oacute; a cobrar importancia, convertida en destino de moda para la aristocracia brit&aacute;nica. Ese momento marc&oacute; su desarrollo urbano, con una planificaci&oacute;n muy cuidada, y explica en gran medida la imagen que conserva hoy.
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            <span class="title">
                La abadía de Bath.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El coraz&oacute;n de Bath: donde empez&oacute; todo</h2><p class="article-text">
        El entorno de las termas romanas es el mejor lugar para empezar. Aqu&iacute; se concentra el origen de la ciudad y uno de sus espacios m&aacute;s visitados.
    </p><p class="article-text">
        El complejo permite entender c&oacute;mo funcionaban estos ba&ntilde;os en &eacute;poca romana. El Gran Ba&ntilde;o es la imagen m&aacute;s reconocible, con ese vapor constante sobre el agua, pero alrededor hay distintas salas que formaban parte del recorrido, adem&aacute;s de restos del templo y piezas originales que ayudan a completar la visita. El conjunto est&aacute; bien explicado y no se limita a ser un espacio arqueol&oacute;gico m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Justo al lado est&aacute; la abad&iacute;a de Bath. El edificio actual, de estilo g&oacute;tico, destaca por su altura y por la luz de sus vidrieras, adem&aacute;s de por una fachada bastante caracter&iacute;stica que la hace f&aacute;cilmente reconocible. M&aacute;s all&aacute; de su valor hist&oacute;rico, aporta una imagen monumental, porque sin duda su envergadura impone.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Royal Crescent de Bath.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Bath georgiana: elegancia en piedra</h2><p class="article-text">
        Al alejarse del n&uacute;cleo m&aacute;s antiguo aparece la Bath del siglo XVIII, que es la que define su imagen actual. De hecho, &iquest;te suena la serie de &eacute;poca <em>Los Bridgerton</em>? Pues no es casualidad que haya utilizado esta ciudad como escenario.
    </p><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico se recorre con facilidad. Calles proporcionadas, plazas bien integradas y una continuidad en la piedra que le da mucha coherencia al conjunto. Lugares como Abbey Green o Queen Square reflejan bien esa planificaci&oacute;n, pensada para crear una ciudad ordenada y atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos m&aacute;s claros de esta etapa son el Royal Crescent y The Circus. El primero es una gran fachada en forma de media luna abierta a una zona verde. El segundo, una plaza circular inspirada en modelos cl&aacute;sicos. Ambos responden a una misma idea de orden, proporci&oacute;n y cierta puesta en escena.
    </p><p class="article-text">
        En el Royal Crescent, adem&aacute;s, se puede visitar la Casa N.&ordm; 1, una vivienda convertida en museo que nos hace viajar en el tiempo. Una manera perfecta de completar la visita a&ntilde;adiendo contexto sobre c&oacute;mo se viv&iacute;a en aquella &eacute;poca.
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                Pulteney Bridge, en Bath.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Entre puentes, jardines y paseos</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los puntos principales, Bath tambi&eacute;n se disfruta cuando vas de un lado a otro por sus calles.
    </p><p class="article-text">
        El puente de Pulteney es uno de los lugares que tienes que marcar en tu mapa. Es un puente con edificios a ambos lados, algo poco habitual, y en su interior hay peque&ntilde;as tiendas. Desde la zona del r&iacute;o Avon se obtiene una de las vistas m&aacute;s conocidas, especialmente por la peque&ntilde;a presa, con ca&iacute;da en cascadas, que se forma justo debajo.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el r&iacute;o, aparecen espacios como los Parade Gardens. Con zonas abiertas y bien cuidadas, que sirven para cambiar de ritmo durante el recorrido y ver la ciudad desde otra perspectiva, m&aacute;s verde y a&uacute;n m&aacute;s relajada.
    </p><p class="article-text">
        En este mismo paseo encaja una parada en Sally Lunn&rsquo;s, donde puedes tomar un t&eacute; y un <em>Bath bun</em>, una especie de bollito de leche que es todo un cl&aacute;sico. Se considera la casa m&aacute;s antigua de Bath, con or&iacute;genes en el siglo XV, y es interesante de visitar por su historia y su continuidad en el tiempo. Es uno de esos lugares que ayudan a entender que la ciudad no es solo un conjunto bonito bien conservado, sino tambi&eacute;n un sitio muy vivo y vivido.
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                Parade Gardens, en Bath.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bath literaria: la ciudad de Jane Austen (y algo m&aacute;s)</h2><p class="article-text">
        Bath tambi&eacute;n tiene su lado literario. Jane Austen, autora de obras como <em>Orgullo y Prejuicio</em>, <em>Emma</em> o <em>Sentido y sensibilidad,</em> vivi&oacute; aqu&iacute; durante cinco a&ntilde;os, y la ciudad aparece en algunas de sus novelas, especialmente como escenario social. Su relaci&oacute;n no fue especialmente entusiasta, pero su presencia forma parte de la historia local.
    </p><p class="article-text">
        Hoy existe un centro dedicado a su figura que ayuda a entender mejor ese contexto y la sociedad en la que se mov&iacute;a. Para muchos amantes de la literatura, el Jane Austen Centre supone una visita del todo imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s, porque tambi&eacute;n Mary Shelley, autora de Frankenstein, pas&oacute; por Bath, y aunque su v&iacute;nculo es m&aacute;s breve, tambi&eacute;n cuenta con su propio centro: el Mary Shelley&rsquo;s House of Frankenstein. Adem&aacute;s, est&aacute; pr&aacute;cticamente pegado al de Jane Austen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                The Jane Austen Centre.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un poco de informaci&oacute;n pr&aacute;ctica para visitar Bath</h2><p class="article-text">
        Llegar a Bath es sencillo. El aeropuerto m&aacute;s cercano es el de Br&iacute;stol, bien conectado con la ciudad. Tambi&eacute;n se puede llegar f&aacute;cilmente desde Londres en tren, en un trayecto de aproximadamente una hora y media, con bastante frecuencia de servicios.
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es moverse a pie. Es una ciudad compacta y las distancias son cortas, por lo que no hace falta recurrir al transporte para moverse entre los principales puntos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al tiempo, un d&iacute;a permite ver lo principal, aunque lo recomendable es dedicarle algo m&aacute;s para recorrerla con calma, entrar en las termas y visitar alguno de los espacios interiores sin estar pendiente del reloj. Que, en definitiva, es como mejor se visita una ciudad como Bath, donde constantemente tienes la sensaci&oacute;n de estar viajando a &eacute;pocas en las que no exist&iacute;an las prisas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bath-historia-romana-arquitectura-georgiana-ciudades-singulares-inglaterra_1_13112100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bath, historia romana y arquitectura georgiana en una de las ciudades más singulares de Inglaterra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inglaterra,Reino Unido,Imperio Romano,Arquitectura,Arqueología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0501e42f-2029-4e62-ac6c-35c0c7e969a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137145.jpg" width="1410" height="793" alt="La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, pedir una ca&ntilde;a fue uno de los gestos m&aacute;s autom&aacute;ticos de la vida social espa&ntilde;ola. Tanto que &ldquo;salir de ca&ntilde;as&rdquo; acab&oacute; por convertirse en una actividad que no ten&iacute;a por qu&eacute; estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entend&iacute;a la medida exacta. Un vaso peque&ntilde;o, fr&iacute;o, con la espuma justa,&nbsp;pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese est&aacute;ndar empieza a resquebrajarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada vez m&aacute;s bares, sobre todo en terrazas y zonas c&eacute;ntricas, la ca&ntilde;a ya no es el formato est&aacute;ndar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de ca&ntilde;a ha desaparecido del inventario. No se trata de una ca&iacute;da del consumo de cerveza. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s de barra. Lo que est&aacute; cambiando es la medida.
    </p><h2 class="article-text">Una medida que organizaba el consumo</h2><p class="article-text">
        La ca&ntilde;a no era solo un formato peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n marcaba un ritmo. Permit&iacute;a beber antes de que la cerveza perdiera fr&iacute;o, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la l&oacute;gica del &ldquo;una m&aacute;s y nos vamos&rdquo;. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa din&aacute;mica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversaci&oacute;n y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisi&oacute;n no responde &uacute;nicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones pr&aacute;cticas.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de eficiencia</h2><p class="article-text">
        Para entender el fen&oacute;meno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos m&aacute;s grandes exigen menos personal, algo que para proyectos peque&ntilde;os supone mucho esfuerzo.&nbsp;&ldquo;El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta&rdquo;, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrile&ntilde;o barrio de Prosperidad. &ldquo;Con nada que seas un poco avispado y le saques tambi&eacute;n una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las ca&ntilde;as no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atenci&oacute;n a las mesas quede comprometido. Miguel Garc&iacute;a, propietario del restaurante de comida tradicional La Monta&ntilde;a, lo plantea tambi&eacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos: &ldquo;Una ca&ntilde;a te obliga a hacer muchos m&aacute;s movimientos en la sala e implica m&aacute;s tiempo. Es lo mismo que ocurr&iacute;a antes con el jam&oacute;n. En los bares casi siempre hab&iacute;a una pata y una persona cortando, pero ahora tienes bl&iacute;sters de jam&oacute;n cortado que se adaptan al plato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el jam&oacute;n no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza peque&ntilde;a pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La ca&ntilde;a exige repetici&oacute;n constante. M&aacute;s rondas implican m&aacute;s trabajo para el mismo n&uacute;mero de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el c&aacute;lculo pesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hosteleros insisten cada vez m&aacute;s en que la diferencia no se mide &uacute;nicamente en el margen de beneficio entre una ca&ntilde;a y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energ&iacute;a y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma m&aacute;s amplia. No es solo cu&aacute;nto deja cada consumici&oacute;n, sino cu&aacute;nto tiempo exige servirla, cu&aacute;nta cristaler&iacute;a hay que lavar y cu&aacute;nto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuaci&oacute;n entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene m&aacute;s que ver con la gesti&oacute;n diaria que con unos c&eacute;ntimos m&aacute;s o menos en el precio final.
    </p><p class="article-text">
        El contexto general del sector tambi&eacute;n ayuda a entender el cambio. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes sectoriales, el consumo per c&aacute;pita ronda los <a href="https://cerveceros.org/uploads/Informe_Socioeconomico_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">52 litros por persona al a&ntilde;o</a> y se ha estabilizado en los &uacute;ltimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hosteler&iacute;a contin&uacute;a siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un mapa con acentos propios</h2><p class="article-text">
        La cerveza peque&ntilde;a nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el Pa&iacute;s Vasco se pide zurito; en Arag&oacute;n, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botell&iacute;n peque&ntilde;o. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora se pierde no es solo la terminolog&iacute;a, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: &ldquo;Para m&iacute; la ca&ntilde;a o el botell&iacute;n est&aacute; asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar m&aacute;s lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares&rdquo;. Este contraste entre entornos m&aacute;s peque&ntilde;os y grandes capitales refleja tambi&eacute;n una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es m&aacute;s pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo m&aacute;s controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotaci&oacute;n de mesas m&aacute;s exigente, el doble se impone con mayor facilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín."
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            <span class="title">
                La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir</h2><p class="article-text">
        El cambio de formato tiene tambi&eacute;n consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradici&oacute;n de tapa incluida como Granada, Ja&eacute;n o Almer&iacute;a, durante a&ntilde;os fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de ca&ntilde;as, cada una acompa&ntilde;ada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en funci&oacute;n de la misma. Cuatro o cinco consumiciones pod&iacute;an equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuaci&oacute;n se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco ca&ntilde;as. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez m&aacute;s tensionados bolsillos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la f&oacute;rmula de doble y raci&oacute;n tambi&eacute;n encuentra sus defensores. &ldquo;La medida del doble me resulta perfecta. Una ca&ntilde;a es poco m&aacute;s que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo&rdquo;, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: &ldquo;Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la ca&ntilde;a, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble&rdquo;, comenta. Para ella, la cuesti&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino de elecci&oacute;n. El problema no es pagar m&aacute;s, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato peque&ntilde;o aunque el precio sea id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido tambi&eacute;n a nuevas formas de salir, como el &ldquo;tardeo&rdquo; o el verm&uacute; torero &mdash;empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades peque&ntilde;as y pueblos&mdash;, que han transformado el consumo asociado a los bares. &ldquo;La ca&ntilde;a para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay m&aacute;s cultura de alargar el aperitivo y lo que surja&rdquo;, asegura Sara Calleja, de 34 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza."
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            <span class="title">
                “Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Terrazas, turismo y estandarizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El auge de las terrazas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presi&oacute;n por atender a m&aacute;s clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia tur&iacute;stica, adem&aacute;s, el formato grande resulta m&aacute;s reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La ca&ntilde;a, m&aacute;s localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo m&aacute;s que apunta a la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastrificaci&oacute;n</a> que acusan las principales capitales mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La ca&ntilde;a sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra contin&uacute;a siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco m&aacute;s de treinta a&ntilde;os acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la ca&ntilde;a no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una decisi&oacute;n consciente: &ldquo;La defiendo porque su uso es cada vez m&aacute;s residual. No la tengo especialmente barata &mdash;cuesta 2,20 euros&mdash;, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid&rdquo;, explica. Para &eacute;l, eliminar el formato peque&ntilde;o supone renunciar a una parte de esa identidad. &ldquo;Si pretendemos ser un lugar confortable para el d&iacute;a a d&iacute;a, tiene que haber formatos m&aacute;s peque&ntilde;os para beber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales, que adem&aacute;s es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento t&eacute;cnico en defensa de la medida cl&aacute;sica. &ldquo;Organol&eacute;pticamente, es un tama&ntilde;o perfecto para que la cerveza mantenga la carbonataci&oacute;n, la temperatura y el sabor&rdquo;. Es decir, no se trata solo de tradici&oacute;n o costumbre, sino tambi&eacute;n de condiciones &oacute;ptimas de consumo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Morales</span>
                                        <span>—</span> Hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La ca&ntilde;a quiz&aacute; sea solo un vaso peque&ntilde;o, pero durante d&eacute;cadas organiz&oacute; la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar espa&ntilde;ol no se decida en el tama&ntilde;o del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de c&oacute;mo se vive en las ciudades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Cerveza,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Bares,Consumo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/itinerario-hormigon-guia-entender-ciudades-construidas-pleno-desarrollismo_1_13033985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f30f9703-8ad6-4a26-a35c-c9579a14848d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La construcción de la arquitectura residencial de aquellos años, con el hormigón como protagonista, se estructuró en torno a sistemas industrializados que permitían erigir miles de viviendas en tiempo récord. Pero más allá de su materialidad, estos polígonos son mapas ideológicos</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Las ciudades espa&ntilde;olas conservan en sus periferias y ensanches tard&iacute;os un tejido de otra &eacute;poca: los pol&iacute;gonos residenciales del desarrollismo, esos conjuntos de bloques repetidos, avenidas desproporcionadas y plazas inh&oacute;spitas que se levantaron entre finales de los a&ntilde;os cincuenta y principios de los setenta.
    </p><p class="article-text">
        Estos fueron en su momento la respuesta a una urgencia demogr&aacute;fica en la que millones de personas abandonaron el campo para habitar las ciudades industriales. La arquitectura y el urbanismo se presentaron entonces como portadores de la modernidad compuesta por vivienda higi&eacute;nica, equipamientos colectivos y una nueva forma de vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy podemos leer en esos tejidos es un campo de experimentaci&oacute;n donde se ensay&oacute; la separaci&oacute;n radical entre peat&oacute;n y autom&oacute;vil, se apost&oacute; por densidades extremas y donde lo comunitario qued&oacute; relegado a un futuro que nunca se concret&oacute;. Son, en definitiva, fragmentos de ciudad que condensan una ideolog&iacute;a urbana, la del funcionalismo.
    </p><h2 class="article-text">Paisajes de hormig&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El desarrollismo espa&ntilde;ol arranc&oacute; con el Plan de Estabilizaci&oacute;n de 1959. En apenas una d&eacute;cada, ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o Val&egrave;ncia duplicaron su poblaci&oacute;n. La respuesta fue la construcci&oacute;n de pol&iacute;gonos residenciales enormes, algunos de m&aacute;s de 300 hect&aacute;reas, levantados en los extrarradios, sin conexi&oacute;n con la trama urbana existente y con muchas carencias en equipamientos escolares, comerciales y zonas verdes que, aunque prescritos por la Ley del Suelo, se relegaban a fases posteriores.
    </p><p class="article-text">
        El hormig&oacute;n fue el material estrella. La construcci&oacute;n de la arquitectura residencial de aquellos a&ntilde;os se estructur&oacute; en torno a sistemas industrializados que permit&iacute;an erigir miles de viviendas en tiempo r&eacute;cord.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su materialidad, estos pol&iacute;gonos son mapas ideol&oacute;gicos. Luis Fern&aacute;ndez-Galiano, doctor arquitecto y catedr&aacute;tico de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid, ha analizado c&oacute;mo el desarrollismo dej&oacute; una huella indeleble en el territorio ocupando este con construcciones que buscaban expresar la renovaci&oacute;n t&eacute;cnica y formal del pa&iacute;s, pero que a menudo priorizaban la cantidad sobre la calidad.
    </p><p class="article-text">
        Torres Blancas (1961-1968), dise&ntilde;ada por Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza, es quiz&aacute; el icono m&aacute;s elocuente, se trata de un rascacielos residencial de hormig&oacute;n en una de las entradas a Madrid, con vol&uacute;menes escult&oacute;ricos que pretend&iacute;an reconciliar la vivienda en altura con la casa-jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero Torres Blancas es la excepci&oacute;n. Lo habitual fueron bloques en H, en Y o lineales, dispuestos sobre un suelo que atendi&oacute; m&aacute;s a las necesidades del coche que del peat&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, esas tipolog&iacute;as arquitect&oacute;nicas muestran profundos desajustes con las necesidades contempor&aacute;neas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Torres Blancas, de Sáenz de Oiza, en Madrid.                            </span>
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      <p class="quote-text">El desarrollismo dejó una huella indeleble en el territorio ocupando este con construcciones que buscaban expresar la renovación técnica y formal del país, pero que a menudo priorizaban la cantidad sobre la calidad</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El atlas dom&eacute;stico del desarrollismo</h2><p class="article-text">
        Los tipos edificatorios ensayados en estos a&ntilde;os; bloques lineales de doble cruj&iacute;a, bloques en H, bloques en T, torres de 15 plantas&hellip;responden todos a la obsesi&oacute;n por obtener el m&iacute;nimo existencial capaz de garantizar habitabilidad bajo par&aacute;metros econ&oacute;micos eficientes. Cada planta es un ejercicio de tetris dom&eacute;stico formado generalmente por tres dormitorios dobles en menos de 50 metros cuadrados, cocinas que ventilan a patinillos y estancias principales que son a la vez comedor, sala de estar y distribuidor.
    </p><p class="article-text">
        La superficie media de estas viviendas se situ&oacute; en torno a los 64 metros cuadrados construidos. Un dormitorio principal de 10 metros cuadrados, dos secundarios de 6 a 8, una sala de estar de 14, cocina independiente de 5, un &uacute;nico aseo de 3 metros y terraza lavadero. Las zonas de distribuci&oacute;n se reduc&iacute;an a un vest&iacute;bulo de entrada y, dependiendo del tipo, un distribuidor o pasillo en la zona de noche que la normativa imped&iacute;a suprimir del todo.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza y Antonio V&aacute;zquez de Castro lideraron la construcci&oacute;n definitiva de un lenguaje moderno en la arquitectura espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de estos experimentos tipol&oacute;gicos. En el poblado de absorci&oacute;n de Fuencarral A en 1956, Oiza defini&oacute; un modelo m&iacute;nimo y racional de vivienda con patio, mientras que en Entrev&iacute;as, barrio construido entre 1956 y 1959 ensay&oacute; bloques lineales. V&aacute;zquez de Castro, por su parte, desarroll&oacute; en Ca&ntilde;o Roto y Orcasitas en su construcci&oacute;n entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas.
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                    alt="Antonio Vázquez de Castro desarrolló en Caño Roto y Orcasitas (Madrid), en su construcción entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas."
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            <span class="title">
                Antonio Vázquez de Castro desarrolló en Caño Roto y Orcasitas (Madrid), en su construcción entre 1957 y 1966, distribuciones que buscaban mejorar las condiciones de uso en viviendas de dimensiones muy limitadas.                            </span>
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        Rafael de la Hoz explor&oacute; en C&oacute;rdoba una inteligente variante que disolv&iacute;a la estricta geometr&iacute;a del paralelep&iacute;pedo para desplazar los dormitorios a una posici&oacute;n m&aacute;s favorable, configurando a la vez una imagen de fachada variada.
    </p><p class="article-text">
        La profundidad condicionaba de manera absoluta la distribuci&oacute;n: a partir de 8 metros las viviendas tend&iacute;an a adoptar esquemas fijos, con el ba&ntilde;o en medianera para evitar dormitorios excesivamente alargados. La anchura m&aacute;s repetida fue la de 15 metros, dimensi&oacute;n que permit&iacute;a disponer seis dormitorios de tres metros de forma consecutiva.
    </p><p class="article-text">
        Estas viviendas, proyectadas para familias obreras de los a&ntilde;os sesenta, resultan hoy obsoletas para otras formas de habitar. La heterogeneidad de los grupos familiares, la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de personas por hogar, la ca&iacute;da de la natalidad, y la creciente importancia del teletrabajo cuestionan la validez actual de aquellas distribuciones. Pero constituyen un archivo material de c&oacute;mo se pensaba la vida dom&eacute;stica en aquel momento en el que hab&iacute;a una marcada separaci&oacute;n entre zona de d&iacute;a y zona de noche.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas viviendas, proyectadas para familias obreras de los años sesenta, resultan hoy obsoletas para otras formas de habitar</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Itinerario por el desarrollismo espa&ntilde;ol</h2><p class="article-text">
        Estos barrios pueden leerse como paisajes donde la ideolog&iacute;a se hace materia. A continuaci&oacute;n, un recorrido por algunas de estas geograf&iacute;as del hormig&oacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Madrid: Orcasitas, Palomeras, San Blas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Orcasitas nace promovido por el Instituto Nacional de la Vivienda y proyectado por Rafael Leoz de la Fuente y Joaqu&iacute;n Ruiz Herv&aacute;s, dentro del programa de poblados dirigidos de los a&ntilde;os sesenta. El poblado original sufre pronto graves patolog&iacute;as constructivas, esto activa uno de los movimientos vecinales m&aacute;s potentes de Madrid, articulado en torno a la Asociaci&oacute;n de Vecinos Guetaria. Un ejemplo temprano de urbanismo negociado, donde el trazado final del barrio condensa la fuerza organizativa de su movimiento vecinal.
    </p><p class="article-text">
        Durante el desarrollismo, Palomeras se configura como uno de los grandes poblados marginales del sureste madrile&ntilde;o, producto directo de las pol&iacute;ticas de vivienda y del crecimiento econ&oacute;mico de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta. El barrio crece como &ldquo;suburbial&rdquo; confeccionado de chabolas levantadas por trabajadores reci&eacute;n llegados, servicios improvisados, caminos de tierra y una segregaci&oacute;n clara respecto a la ciudad consolidada. Esa condici&oacute;n de margen, unida al compromiso vecinal y pol&iacute;tico que documenta la historiograf&iacute;a de Vallecas, prepara el terreno que logra que a finales de los setenta, Palomeras se convierta en uno de los escenarios principales de los Barrios en Remodelaci&oacute;n, convirtiendo su paisaje en uno de bloques y torres de vivienda social que hoy leemos como archivo construido del desarrollismo.
    </p><p class="article-text">
        San Blas como hoy lo conocemos es el barrio que se construye entre finales de los cincuenta y mediados de los setenta. Cuenta con alrededor de 15.000 viviendas en bloques abiertos de cuatro y cinco plantas, torres y poblados de absorci&oacute;n. En conjunto es un cat&aacute;logo de soluciones oficiales al alojamiento obrero del desarrollismo. Situado junto a nuevos ejes viarios y zonas industriales como Juli&aacute;n Camarillo, San Blas cristaliza el modelo funcionalista de barrio dormitorio con un fuerte componente residencial&#8209;industrial, movilidad pendular y un espacio p&uacute;blico inicialmente sobredimensionado pero pobremente equipado, que s&oacute;lo d&eacute;cadas despu&eacute;s se equilibra mediante procesos de rehabilitaci&oacute;n y renovaci&oacute;n urbana.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Barcelona: Sudoeste del Bes&ograve;s, Bellvitge</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El pol&iacute;gono del Sudoeste del Bes&ograve;s, en Sant Mart&iacute;, se levant&oacute; entre 1959 y principios de los setenta con una alta densidad de viviendas de protecci&oacute;n oficial. Proyectado por el equipo de Guillermo Gir&aacute;ldez, Pedro L&oacute;pez &Iacute;&ntilde;igo y Javier Sub&iacute;as, se organiza mediante grandes bloques concebidos como unidades de habitaci&oacute;n que reformulan la manzana Cerd&agrave; en clave perif&eacute;rica. El plan parcial combina econom&iacute;a de urbanizaci&oacute;n y fuerte presencia de espacio colectivo, articulando vol&uacute;menes exentos y supermanzanas como nueva puerta de entrada a Barcelona. Hoy puede leerse como uno de los ejemplos m&aacute;s n&iacute;tidos de c&oacute;mo el desarrollismo barcelon&eacute;s utiliz&oacute; la vivienda protegida en altura para consolidar su frente litoral industrial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bellvitge, en L'Hospitalet, fue uno de los mayores pol&iacute;gonos de vivienda popular, con cerca de 4.863 viviendas construidas a ritmo acelerado para absorber la inmigraci&oacute;n del resto de Espa&ntilde;a. Un paisaje de bloques lineales y torres prefabricadas que convirti&oacute; los antiguos campos del delta del Llobregat en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la periferia vertical del desarrollismo.
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            <span class="title">
                Bellvitge, en L&#039;Hospitalet (Barcelona).                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Val&egrave;ncia: Orriols, Torrefiel</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Barrios perif&eacute;ricos del norte de la ciudad, surgidos de la ocupaci&oacute;n desarrollista de la huerta, sin espacios libres ni dotaciones adecuadas. Orriols<strong> </strong>perdi&oacute; su identidad de municipio independiente al ser anexionado por Val&egrave;ncia a finales del siglo XIX, y la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica de los sesenta consolid&oacute; su car&aacute;cter de barrio obrero densificado.
    </p><p class="article-text">
        Torrefiel, vinculado hist&oacute;ricamente al monasterio de San Miguel de los Reyes y a los grandes propietarios agr&iacute;colas, sigue una trayectoria paralela: de barrio de casas bajas y uso agrario a &aacute;rea de expansi&oacute;n de viviendas econ&oacute;micas y realojos tras la riada de 1957, con un planeamiento de los sesenta que multiplica la edificaci&oacute;n sin reservar apenas suelo para zonas verdes, hasta convertirlo en uno de los tejidos m&aacute;s densos de Val&egrave;ncia.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Bilbao: Otxarkoaga, Txurdinaga</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otxarkoaga y Txurdinaga conforman el distrito 3 de Bilbao, en la margen derecha del Ibaiz&aacute;bal, pero representan dos modelos urbanos muy distintos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otxarkoaga nace en los a&ntilde;os sesenta como gran poblado dirigido para realojar a la poblaci&oacute;n que viv&iacute;a en el &ldquo;cintur&oacute;n de hojalata&rdquo;, en un paisaje de laderas y calles estrechas. Su trazado denso y la repetici&oacute;n de bloques de vivienda social condensan las l&oacute;gicas del desarrollismo y las urgencias del Plan de Urgencia Social. Txurdinaga, en cambio, se planifica como nuevo ensanche desde los a&ntilde;os sesenta y setenta, con torres residenciales, manzanas abiertas y un gran parque urbano, apoyado en nuevas infraestructuras viarias y de transporte p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras Otxarkoaga concentra el debate sobre vulnerabilidad y regeneraci&oacute;n de pol&iacute;gonos perif&eacute;ricos, Txurdinaga encarna la ciudad verde y bien conectada. Juntos, ambos barrios ofrecen un laboratorio privilegiado para la reflexi&oacute;n arquitect&oacute;nica sobre vivienda social, morfolog&iacute;a urbana y pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sevilla: Pol&iacute;gono Sur, Parque Alcosa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Sevilla, el Pol&iacute;gono Sur que agrupa barrios como Murillo, Mart&iacute;nez Monta&ntilde;&eacute;s, La Oliva o Paz y Amistad, pone de manifiesto c&oacute;mo el desarrollismo concentr&oacute; poblaci&oacute;n empobrecida en pol&iacute;gonos perif&eacute;ricos de vivienda social. Proyectado desde el Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de 1962 como respuesta al &eacute;xodo rural y a la crisis de la infravivienda, se construy&oacute; principalmente entre los a&ntilde;os sesenta y setenta para acoger a familias procedentes de barrios hist&oacute;ricos degradados y asentamientos informales. La combinaci&oacute;n de viviendas m&iacute;nimas, aislamiento urbano y desatenci&oacute;n administrativa prolongada explica que hoy sea se&ntilde;alado como uno de los territorios con mayores niveles de desigualdad urbana del pa&iacute;s.
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            <span class="title">
                Edificio de Parque Alcosa (Sevilla).                            </span>
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        Tambi&eacute;n en Sevilla, el Parque Alcosa, cuyo origen residencial se sit&uacute;a en la primera mitad de los a&ntilde;os setenta, ejemplifica la ocupaci&oacute;n de antiguos suelos agr&iacute;colas e industriales tras la canalizaci&oacute;n de arroyos como el Tamarguillo, en un contexto de gran falta de vivienda que impuls&oacute; nuevas barriadas obreras como San Pablo, Pino Montano o el Pol&iacute;gono Norte.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&oacute;rdoba: Sector Sur, Barrio del Guadalquivir, Las Moreras, Las Palmeras</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, el desarrollismo se lee con claridad en el Distrito Sur, donde el Sector Sur y el Barrio del Guadalquivir nacieron como grandes conjuntos de vivienda promovidos al otro lado del r&iacute;o para alojar poblaci&oacute;n obrera en crecimiento. Estas barriadas, levantadas a partir de los a&ntilde;os sesenta y setenta, concentran hoy algunos de los &iacute;ndices de renta m&aacute;s bajos de la ciudad y arrastran d&eacute;ficits hist&oacute;ricos de equipamientos, zonas verdes y mantenimiento urbano. A ellos se suman otras promociones p&uacute;blicas como Las Moreras y Las Palmeras, que comparten origen y figuran en los diagn&oacute;sticos municipales como espacios vulnerables, marcados por la precariedad edificatoria y la falta de oportunidades.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A Coru&ntilde;a: Agra del Orz&aacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En A Coru&ntilde;a, el barrio del Agra del Orz&aacute;n es hoy uno de los &aacute;mbitos con mayor densidad de poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y de Europa: en menos de medio kil&oacute;metro cuadrado se concentran alrededor de 29.000 habitantes, en un tejido de bloques de vivienda econ&oacute;mica levantado sobre antiguas tierras agr&iacute;colas en la periferia oriental de la ciudad. Su origen est&aacute; ligado a la llegada de poblaci&oacute;n for&aacute;nea, primero vecinos de la Costa da Morte atra&iacute;dos por las conexiones hacia Berganti&ntilde;os y, a partir de los a&ntilde;os sesenta, oleadas de trabajadores empujados por el crecimiento del empleo industrial que el Plan General de 1967 quiso alojar mediante una fuerte intensificaci&oacute;n edificatoria. El trazado actual de sus calles se fija en el Plan de Alineaciones de 1948 y, desde entonces, el barrio se ha ido densificando hasta quedar colocado entre grandes v&iacute;as, la Ronda de Nelle y Outeiro al este y oeste, Vila de Negreira al norte y avenida de Fisterra al sur, con una presencia m&iacute;nima de espacios abiertos y zonas verdes.
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                Edificios de Agra del Orzán, A Coruña.                            </span>
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        La llegada masiva del autom&oacute;vil oblig&oacute; a reorganizar la trama viaria y supuso la desaparici&oacute;n de elementos rurales como los antiguos molinos de viento del Agra, desmontados y conservados a la espera de una posible reinstalaci&oacute;n futura. Al mismo tiempo, la peatonalizaci&oacute;n de la calle Barcelona en los a&ntilde;os noventa situ&oacute; al barrio en la vanguardia del comercio de proximidad, consolidando una intensa vida a pie de calle que hoy se alimenta de la diversidad de su poblaci&oacute;n: de un barrio ligado a la Costa da Morte ha pasado a convertirse en uno de los principales hogares de las comunidades africanas y latinoamericanas de la ciudad. Las demandas actuales se centran en ganar espacios libres y naturalizados, el proyecto largamente debatido del parque del Observatorio o la reforma de la plaza de As Conchi&ntilde;as, en un espacio donde la sociabilidad densa y multicultural intenta compensar la escasez f&iacute;sica de suelo y verde heredada del desarrollismo.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos barrios, el desarrollismo dej&oacute; algo m&aacute;s que una huella de hormig&oacute;n: un mapa para leer c&oacute;mo se imagin&oacute; la vida urbana en Espa&ntilde;a y c&oacute;mo, medio siglo despu&eacute;s, seguimos habitando esa promesa incompleta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/itinerario-hormigon-guia-entender-ciudades-construidas-pleno-desarrollismo_1_13033985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un itinerario de hormigón: guía para entender las ciudades construidas en pleno desarrollismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Urbanismo,Ciudades,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79e35bbe-e645-4c16-bdd0-4b10f3a357a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Menos turística que Brujas pero con más encanto que Bruselas, Gante es una de las ciudades más agradables de Flandes. Sabiendo cuándo ir, cómo moverte, qué ver, qué comer y qué hacer, puedes conseguir que se convierta en la escapada perfecta
</p><p class="subtitle">Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera</p></div><p class="article-text">
        Gante suele vivir a la sombra de Brujas y Bruselas, pero basta con poner un pie en su centro hist&oacute;rico para entender que merece una visita por s&iacute; sola. Canales, fachadas medievales, iglesias imponentes y un aire tranquilo que hace de ella una ciudad agradable, amigable y f&aacute;cil de disfrutar. Gante es manejable y c&oacute;moda, y ofrece un interesante equilibrio entre lo monumental y lo cotidiano, al mismo tiempo que esconde rincones de aut&eacute;ntico cuento.
    </p><p class="article-text">
        Su ubicaci&oacute;n, adem&aacute;s, la convierte en una parada casi perfecta. Est&aacute; a medio camino entre Bruselas y Brujas, y bien conectada por tren. Por eso tambi&eacute;n muchos viajeros la eligen no solo como visita, sino como base desde la que explorar Flandes. A eso se suma su car&aacute;cter universitario, que le da vida durante todo el a&ntilde;o y la aleja de esa sensaci&oacute;n de parque tem&aacute;tico que puedes tener en Brujas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, m&aacute;s all&aacute; de lo que hay que ver, la clave est&aacute; en c&oacute;mo organizar la visita. Cu&aacute;nto tiempo dedicarle, c&oacute;mo moverse, por d&oacute;nde pasear, qu&eacute; platos probar o qu&eacute; detalles conviene tener en cuenta para no llevarse sorpresas. Porque Gante es f&aacute;cil, s&iacute;, pero con algunos matices. Y ah&iacute; es donde entran en juego estos consejos, pensados para aprovechar mejor el viaje y disfrutar la ciudad al m&aacute;ximo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo viajar a Gante</strong></h2><p class="article-text">
        B&eacute;lgica es un destino bastante agradecido en cualquier &eacute;poca, pero hay detalles que conviene tener en cuenta. Julio y agosto concentran m&aacute;s viajeros, con d&iacute;as largos y mejor clima. Mayo, junio y septiembre suelen ser el mejor equilibrio entre buen tiempo y menor masificaci&oacute;n. Y el invierno, aunque m&aacute;s fr&iacute;o y lluvioso, tiene el atractivo de los mercados navide&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Al elegir cu&aacute;ndo viajar a Gante tambi&eacute;n hay que tener en cuenta un factor clave: las Gentse Feesten. Durante diez d&iacute;as de julio, la ciudad se transforma con conciertos, actividades y un ambiente que lo cubre todo. Es una experiencia &uacute;nica, pero conviene saberlo de antemano. Si buscas tranquilidad, mejor evitar esas fechas. Si quieres vivir una gran fiesta urbana, ese es el momento.
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                Con un paseo en barco descubrirás la ciudad desde otra perspectiva.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar a Gante?</h2><p class="article-text">
        Si lo que buscas es encajar Gante en un viaje m&aacute;s completo por Flandes es cierto que la podr&iacute;as ver en un d&iacute;a,&nbsp;pero se quedar&iacute;a muy corto. Merece mucho la pena hacer, al menos, una noche. Pero lo ideal ser&iacute;a dedicarle dos. Eso te permite recorrer el centro con calma, entrar en alg&uacute;n museo o monumento sin mirar el reloj y, sobre todo, disfrutar de la ciudad cuando cambia el ritmo, llega la noche y la ciudad se ilumina. Algo que nos perder&iacute;amos si solo vamos de paso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse: las mejores zonas para dormir</h2><p class="article-text">
        Gante no es una ciudad grande, as&iacute; que elegir bien la zona puede marcar la diferencia. El centro hist&oacute;rico, especialmente alrededor de Graslei y Korenlei, es la mejor opci&oacute;n. Est&aacute;s cerca de casi todo y puedes moverte caminando sin depender de transporte. Es m&aacute;s caro, s&iacute;, pero puede compensar.
    </p><p class="article-text">
        La zona de la estaci&oacute;n (Gent-Sint-Pieters) es pr&aacute;ctica si vas a hacer muchas excursiones en tren, aunque pierdes algo de ambiente. Y barrios como Ledeberg pueden ser una alternativa m&aacute;s econ&oacute;mica, bien conectada y cada vez m&aacute;s animada. En cualquier caso, reservar con antelaci&oacute;n es importante, sobre todo en fines de semana y temporada alta.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad cambia cuando cae el sol</h2><p class="article-text">
        Gante es una ciudad en la que merece mucho la pena retrasar un poco la hora de irse a dormir. Su plan de iluminaci&oacute;n, <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/la-noche-magica-de-gante#read-more" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocido internacionalmente</a>, no se limita a encender las farolas de las calles y ya. Es un proyecto pensado para resaltar edificios, plazas y canales con una iluminaci&oacute;n cuidada y meticulosa, que transforma por completo el centro hist&oacute;rico. Todo est&aacute; medido para crear contrastes, guiar el paseo y conocer la ciudad desde otra perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un ambiente tranquilo, elegante y muy fotog&eacute;nico. Caminar por los muelles de Graslei y Korenlei al anochecer, cuando las fachadas se reflejan en el agua, es una de esas experiencias que justifican por s&iacute; solas el viaje.
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                El puente de San Miguel al anochecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Gante</h2><p class="article-text">
        Moverse por Gante es sencillo. El centro hist&oacute;rico es compacto y se recorre perfectamente a pie, que es adem&aacute;s la mejor forma de descubrirla porque lo m&aacute;s seguro es que quieras parar a cada momento a contemplar alg&uacute;n detalle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tranv&iacute;a funciona bien y puede ser &uacute;til si te alojas algo m&aacute;s lejos o quieres ahorrar tiempo en alg&uacute;n desplazamiento puntual. Y la bicicleta es una opci&oacute;n muy habitual, aunque conviene valorar si realmente la necesitas, pues las distancias son cortas y, a no ser que tengas claro que te vas a desplazar por los alrededores, en el centro no es necesaria.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El coche, mejor evitarlo</h2><p class="article-text">
        Si est&aacute;s pensando en alquilar coche, hay un detalle importante: el centro cuenta con una Zona de Bajas Emisiones (LEZ) y, adem&aacute;s, Gante presume de tener la zona peatonal m&aacute;s grande de Flandes.
    </p><p class="article-text">
        Esto implica que no puedes circular libremente y que, en algunos casos, es necesario registrar el veh&iacute;culo previamente. Si no lo haces, la multa llegar&aacute; despu&eacute;s. Y no suele ser precisamente baja.
    </p><p class="article-text">
        En el centro mandan los peatones y los ciclistas, de manera que si llegas a Gante en coche por estar haciendo un viaje a tu aire entre varias ciudades, lo mejor es dejarlo aparcarlo en un lugar adecuado y prescindir de &eacute;l hasta tu marcha.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Idioma: peque&ntilde;o gesto, gran diferencia</h2><p class="article-text">
        En Gante se habla neerland&eacute;s (flamenco). Y aunque la mayor&iacute;a de gente entiende franc&eacute;s, no es la opci&oacute;n m&aacute;s recomendable. Es mejor recurrir al ingl&eacute;s, que funciona perfectamente y suele ser la mejor elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender una palabra b&aacute;sica como <em>&ldquo;dank je&rdquo; </em>(gracias) siempre suma alg&uacute;n punto a tu favor. Es un detalle peque&ntilde;o, pero se nota en el trato y la gente lo agradece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cuberdons, el dulce más típico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comer en Gante: qu&eacute; probar</h2><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a belga es otro de los grandes alicientes del viaje. No es que sea mundialmente reconocida precisamente, pero hay algunos platos que no deber&iacute;as pasar por alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las patatas fritas est&aacute;n por todas partes y son el t&iacute;pico tentempi&eacute; que encaja en cualquier momento. Los mejillones con patatas fritas, la carne cocinada con cerveza o los gofres son algunos de los cl&aacute;sicos que conviene probar. El dulce m&aacute;s t&iacute;pico son los <em>cuberdons,</em> unos conos rellenos de sirope. Y obviamente tambi&eacute;n el chocolate, claro.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a horarios, son m&aacute;s tempranos que en Espa&ntilde;a, as&iacute; que conviene adaptarse un poco para evitar sorpresas.
    </p><h2 class="article-text">Una ciudad con alma vegetariana</h2><p class="article-text">
        Gante tiene una faceta no muy conocida que suele sorprender bastante a los viajeros, y es que defiende una firme apuesta por la gastronom&iacute;a vegetariana.
    </p><p class="article-text">
        En 2009 puso en marcha los llamados &ldquo;jueves vegetarianos&rdquo;, una iniciativa que anima a no consumir carne ni pescado un d&iacute;a a la semana. Con el tiempo, esto ha generado una oferta muy amplia y variada, hasta el punto de que la ciudad presume de ostentar el t&iacute;tulo de capital vegetariana de Europa. De modo que, aunque no seas vegetariano, es un buen sitio para probar algo diferente.
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                El castillo de Gante desde el agua.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gante desde el agua</h2><p class="article-text">
        En cuanto empieces a recorrer el casco hist&oacute;rico de Gante ver&aacute;s que el agua tiene un papel protagonista, con numerosos canales que nacen de la confluencia de los r&iacute;os Lys y Escalda. Recorrerlos en barco siempre es una experiencia agradable, descubriendo rincones que a pie pasan desapercibidos y aprendiendo m&aacute;s sobre la ciudad gracias a los comentarios de los gu&iacute;as. Suelen durar unos 40 minutos y salen desde la zona de Graslei y Korenlei.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas algo m&aacute;s activo, tambi&eacute;n existe la opci&oacute;n de alquilar un kayak y recorrer los canales a tu ritmo. Es otra forma de ver la ciudad, m&aacute;s tranquila y bastante diferente.
    </p><h2 class="article-text"><em>El Cordero M&iacute;stico:</em> organiza la visita</h2><p class="article-text">
        <em>La Adoraci&oacute;n del Cordero M&iacute;stico</em>, de los hermanos Van Eyck, es una de las obras m&aacute;s importantes del arte occidental y est&aacute; en la catedral de San Bav&oacute;n. De modo que, si viajas a Gante, posiblemente sea algo que no te querr&aacute;s perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es una de las visitas m&aacute;s demandadas de la ciudad, el consejo es claro: <a href="https://visit.gent.be/es/ver-y-hacer/el-cordero-mistico" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compra tu entrada</a> con toda la antelaci&oacute;n posible. De lo contrario, es muy probable que no puedas entrar. Adem&aacute;s, la visita incluye una experiencia en la cripta con realidad virtual que ayuda a entender mejor la obra antes de verla.
    </p><h2 class="article-text">Imprescindibles de Gante: una selecci&oacute;n para no perderse</h2><p class="article-text">
        En Gante apetece pasear sin un rumbo demasiado fijo, pero hay lugares que conviene tener claros desde el principio para no pasarlos por alto.
    </p><p class="article-text">
        Los muelles de Graslei y Korenlei son la imagen m&aacute;s reconocible de la ciudad y merece la pena verlos tanto de d&iacute;a como de noche. El campanario Belfort ofrece una de las mejores vistas del centro hist&oacute;rico y ayuda a situarse. El Castillo de los Condes de Gante es una visita muy completa, y un buen aliciente si adem&aacute;s viajas por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-belgica-con-ninos_1_11803724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante con ni&ntilde;os</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena fijarse en el Stadshal, cuya estructura moderna contrasta en pleno centro hist&oacute;rico, entrar en la iglesia de San Nicol&aacute;s, que est&aacute; a solo unos metros, atravesar la calle Werregarenstraatje, famosa por sus grafitis, o dedicarle un rato al puente de San Miguel, que est&aacute; rodeado por la zona m&aacute;s monumental de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Stadshal, o pabellón municipal, contrastando en el casco histórico de Gante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos pr&aacute;cticos que tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Teniendo todo esto en mente, vamos a lo pr&aacute;ctico. El clima en B&eacute;lgica es cambiante, as&iacute; que llevar algo de abrigo o un chubasquero siempre es buena idea, incluso en verano. El calzado c&oacute;modo es casi obligatorio, las calles adoquinadas e irregulares est&aacute;n por todas partes y eso se nota al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si viajas en temporada alta, reservar con antelaci&oacute;n tanto alojamiento como la visita al <em>Cordero M&iacute;stico</em> te permitir&aacute; viajar con m&aacute;s tranquilidad. Y en cuanto a documentaci&oacute;n, si viajas desde Espa&ntilde;a basta con el DNI ,y adem&aacute;s tendr&aacute;s cobertura sanitaria gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Enchufes? Los mismos. &iquest;Moneda? La misma. &iquest;Tarifas de tel&eacute;fono? Las mismas gracias al <em>roaming </em>europeo. As&iacute; que una vez all&iacute;, todo resulta realmente f&aacute;cil. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:16:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bélgica,Escapadas,Ciudades,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfacaf1d-3d82-4614-8281-9ff20c9a5c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124896.jpg" width="767" height="432" alt="El fenómeno de los &#039;edificios cebra&#039; que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El bloque cebra es la moda arquitectónica que define los edificios de viviendas con fachadas compuestas por franjas blancas y negras que se han diseminado durante la última década por toda la península</p><p class="subtitle">“Minipisos” y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable</p></div><p class="article-text">
        Si uno pasea hoy por cualquier periferia urbana en Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s probable es que acabe frente a un mismo paisaje: hileras de edificios recientes, altos, impersonales, vestidos de franjas blancas y negras. Son los llamados bloques cebra, un t&eacute;rmino popularizado desde la cuenta de Instagram <a href="https://www.instagram.com/bloque_cebra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@bloque_cebra</a>, que ha logrado poner nombre a un fen&oacute;meno que muchos intu&iacute;amos, pero al que nadie se le hab&iacute;a ocurrido bautizar y teorizar. Detr&aacute;s de la iniciativa est&aacute; un grupo de j&oacute;venes arquitectos que, tras dilucidar las bases y la esencia de este malogrado movimiento arquitect&oacute;nico, han decidido compartirlo a trav&eacute;s de Instagram con un punto de iron&iacute;a y con un mapa colaborativo &mdash;tambi&eacute;n llamado safari&mdash; donde ya tienen detectados y ubicados m&aacute;s de mil casos de cebras. 
    </p><p class="article-text">
        A. B., arquitecto de 33 a&ntilde;os que prefiere permanecer en el anonimato, es el gestor de la cuenta y quien decidi&oacute; que todo este fen&oacute;meno no se restringiera a un debate interno con sus colegas de profesi&oacute;n y se pusiera en com&uacute;n con el resto de observadores del paisaje urbano: &ldquo;El concepto lo ten&iacute;amos claro entre nuestro grupo de amigos arquitectos, pero hac&iacute;a falta darle un nombre para que todo el mundo lo relacionara r&aacute;pidamente con esta nueva pandemia arquitect&oacute;nica que todos hemos visto o incluso habitado en alg&uacute;n momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El apelativo ha cuajado hasta el punto de que es la comunidad la que detecta y comparte los ejemplos que van poblando este mapa colectivo de cebras esparcidas por toda la pen&iacute;nsula.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es una cebra?</h2><p class="article-text">
        La definici&oacute;n es sencilla: edificios de vivienda nueva recubiertos de franjas horizontales oscuras, que normalmente agrupan las ventanas, y franjas de color claro opacas, repitiendo una est&eacute;tica monocrom&aacute;tica que se extiende en altura en funci&oacute;n de la dimensi&oacute;n del edificio. No es tanto un estilo como un sistema, seg&uacute;n anuncian: &ldquo;La cebra no se dise&ntilde;a, se tramita&rdquo;. Para comprender el nacimiento de las cebras, A. B. nos habla del papel fundamental del promotor en detrimento del arquitecto: &ldquo;Aqu&iacute; el arquitecto es un bur&oacute;crata, no un proyectista&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones técnicas. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elección, el electrodoméstico inmobiliario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B. </span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El promotor ya sabe de antemano qu&eacute; va a construir; lo &uacute;nico que necesita es alguien que tramite la licencia y garantice una relaci&oacute;n satisfactoria de precio/m2. El trabajo del promotor, resume A. B., es siempre el mismo: buscar la m&aacute;xima rentabilidad y eficiencia en la construcci&oacute;n para que luego se venda bien. El modelo de la cebra ahora mismo encaja a la perfecci&oacute;n y por eso lo repiten hasta la saciedad. Han conseguido desarrollar un producto arquitect&oacute;nico que se basa en su absoluta funcionalidad, sin disquisiciones ni complicaciones est&eacute;ticas o sensibles, solo objetivas y pragm&aacute;ticas.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLr-5RmNyxf/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El arquitecto lo explica con una met&aacute;fora dom&eacute;stica: &ldquo;Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones t&eacute;cnicas: eficiencia energ&eacute;tica, peso, precio... La est&eacute;tica no importa. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elecci&oacute;n, el electrodom&eacute;stico inmobiliario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad como Excel</h2><p class="article-text">
        Para entender el &eacute;xito del modelo cebra hay que mirar c&oacute;mo se legisla el urbanismo en Espa&ntilde;a. Las normas delimitan edificabilidad, alineaciones y alturas, pero rara vez se ocupan del contenido arquitect&oacute;nico ni de la relaci&oacute;n de los edificios con el espacio p&uacute;blico y las plantas bajas. El resultado es que los proyectos se limitan a cumplir varios par&aacute;metros en una tabla de Excel, sin propuestas complejas que atiendan al contexto y la identidad del barrio donde se levantan. &ldquo;En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geom&eacute;trico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia&rdquo;, explica A. B. En contraste, recuerda su experiencia en varios proyectos en Holanda, donde el arquitecto debe defender la propuesta ante comisiones municipales que valoran la calidad arquitect&oacute;nica y la repercusi&oacute;n urbana de la nueva construcci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geométrico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa ausencia de criterios cualitativos en la regulaci&oacute;n espa&ntilde;ola tiene consecuencias visibles: edificios demasiado parecidos entre s&iacute;, independientemente de si se levantan en Bilbao, Sevilla o A Coru&ntilde;a. &ldquo;No es que haya poca normativa, al contrario, pero es tan seca y as&eacute;ptica que lo que acaba determinando un barrio entero puede ser una serie de tecnicidades absurdas&rdquo; dice el arquitecto. La falta de debate sobre dise&ntilde;o urbano abre la puerta a que la cebra se convierta en la opci&oacute;n por defecto: promociones privadas que cumplen el expediente y homogeneizan las ciudades empatando a la baja, renunciando a generar espacios con vitalidad y sentido; la ant&iacute;tesis de lo que ha sido por excelencia el espacio p&uacute;blico de las ciudades mediterr&aacute;neas. 
    </p><h2 class="article-text">El <em>pack</em> cebra</h2><p class="article-text">
        El bloque cebra rara vez viene solo: suele incluir piscina, p&aacute;del y parking. Es un <em>pack</em> de estilo de vida encapsulado. &ldquo;Es casi como una disculpa. Sabemos que el urbanismo no va a funcionar, que las calles estar&aacute;n muertas, porque las plantas bajas no tienen comercio. Entonces se ofrece un <em>pack</em> privado: piscina, garaje, gimnasio, spa. Todo dentro de la valla&rdquo;, critica A. B.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es más que la renuncia al espacio público por ineptitud y desidia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es m&aacute;s que la renuncia al espacio p&uacute;blico por ineptitud y desidia. La consecuencia son barrios est&eacute;riles, sin vida a pie de calle, donde la socializaci&oacute;n se reduce a los encuentros ocasionales entre vecinos que cruzan la verja. Una privatizaci&oacute;n cotidiana que erosiona de forma antinatural la tradici&oacute;n de este pa&iacute;s de plazas, peque&ntilde;os comercios, calles vibrantes, fuentes y encuentros espont&aacute;neos.
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica de cat&aacute;logo</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito de la cebra se basa tambi&eacute;n en su potencia visual. &ldquo;Est&aacute; pensada para ser vendida en una foto de inmobiliaria&rdquo;, admite el arquitecto. C&eacute;sped artificial &mdash;incluso en terrazas y balcones diminutos&mdash;, suelos de PVC imitando madera, revestimientos de cer&aacute;mica imitando m&aacute;rmol, barandillas de vidrio tintado, tiras LED, particiones y falsos techos de yeso laminado&hellip;  Todo reluce en el r&eacute;nder. Luego, la realidad es m&aacute;s pobre: &ldquo;El r&eacute;nder tiene m&aacute;s cualidades materiales que el edificio real, contrariamente a lo que ocurre con el resto de obras arquitect&oacute;nicas, que ganan riqueza de detalles y matices cuando se construyen.&rdquo; Los bloques cebra, de hecho, tambi&eacute;n se podr&iacute;an denominar bloques r&eacute;nder, debido a esa inmediatez y similitud entre el aspecto virtual y el tect&oacute;nico definitivo, y por la capacidad de r&eacute;plica indiferenciada.  
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DL77fHqNfOb/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Su est&eacute;tica exterior, por su parte, es puro maquillaje: la franja negra disimula el tama&ntilde;o de las ventanas, que a menudo son tan peque&ntilde;as como permite la normativa para abaratar los costes. Tambi&eacute;n disimula el defecto compositivo que representa disponer de ventanas simplemente recortando un muro. Para muchos, esa podr&iacute;a ser la descripci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de una ventana, pero si nos fijamos en los proyectos de los buenos arquitectos, observaremos que hay soluciones mucho m&aacute;s complejas y atractivas que hacerle un agujero cuadrado a una pared. Busquen por ejemplo los proyectos de vivienda de Antonio Coderch y ver&aacute;n que queda a las ant&iacute;podas de la cebra. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las bandas horizontales blancas completan las franjas macizas de la fachada, que ser&iacute;an los pa&ntilde;os de pared que hay entre las ventanas de los diferentes pisos. A menudo se consiguen con acabados de fachada ligeros como planchas de aluminio o aplacados prefabricados. En los casos menos sofisticados, encontramos paramentos de hormig&oacute;n con un brochazo de pintura blanca.  
    </p><p class="article-text">
        En un clima tan diverso como el espa&ntilde;ol, este mismo dise&ntilde;o se repite sin criterio t&eacute;rmico alguno, sin incorporar aleros, <em>brise-soleils</em>, toldos, envolventes con doble c&aacute;mara, etc. &ldquo;Es de nuevo la comparaci&oacute;n con la tostadora o la lavadora: blanco y negro, neutro y plano, para que encaje en todas partes&rdquo;, ironiza A. B.
    </p><h2 class="article-text">McDonald&rsquo;s inmobiliario</h2><p class="article-text">
        El paralelismo m&aacute;s claro que propone la cuenta @bloque_cebra es con la comida r&aacute;pida. &ldquo;La cebra es como una franquicia, como los locales de McDonald&rsquo;s: tienes un manual de estilo y lo aplicas igual en Madrid que en Berl&iacute;n. El resultado es siempre el mismo producto, repetible, imitable y ultrarrentable&rdquo;, resume A.B.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLw1B2It7gS/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De la misma manera que la cadena de hamburguesas ofrece una ensalada o patatas <em>gourmet</em> para disimular las carencias de su materia prima principal, las cebras incorporan peque&ntilde;os gestos que dan sensaci&oacute;n de sofisticaci&oacute;n: el c&eacute;sped artificial, la barandilla con vidrio tintado, un revestimiento que imita madera... En @bloque_cebra analizan todos estos atributos seg&uacute;n el &ldquo;cebr&oacute;metro&rdquo;: el baremo que mide cu&aacute;nto se aproxima un edificio al cat&aacute;logo completo de la cebra pura y dura o si introduce variaciones. 
    </p><h2 class="article-text">Una cuesti&oacute;n cultural</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; aceptamos este modelo? Para A. B. la clave es la educaci&oacute;n: &ldquo;Se ha demonizado a los arquitectos y a las industrias creativas desde los a&ntilde;os noventa. Se ignoran los temas blandos como la est&eacute;tica. El comprador no tiene medios para valorar la calidad arquitect&oacute;nica&rdquo;. La consecuencia es que la gente confunde la cebra con algo que es moderno y deseable. Prefieren vivir en bloques cebra porque creen que son la expresi&oacute;n arquitect&oacute;nica de nuestros tiempos y que proponen un estilo de vida y una paleta de materiales &oacute;ptima. Y eso no es verdad: &ldquo;Las barandillas de los balcones, en nuestro clima, funcionan mejor con barrotes, ya que dejan pasar la luz y la ventilaci&oacute;n. Los bloques cebra se conforman a menudo con barandillas de vidrio negro, que entorpece la vista, no deja pasar el aire y se ensucian.&rdquo; La gente los prefiere, aunque parezca incomprensible, como cuando en muchos casos se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/batalla-fachada-fastidio-balcon-cerramiento_1_10825262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cierra el balc&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos olvidando nuestras calidades arquitectónicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre sí mismos, en lugar de abrirse a la calle</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno refleja tambi&eacute;n un cambio cultural. En lugar de reforzar lo mejor de nuestra tradici&oacute;n urbana mediterr&aacute;nea, importamos modelos suburbiales del extranjero. &ldquo;Estamos olvidando nuestras calidades arquitect&oacute;nicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre s&iacute; mismos, en lugar de abrirse a la calle&rdquo;, lamenta A.B.
    </p><h2 class="article-text">Hay alternativa</h2><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que Espa&ntilde;a cuenta con una de las escenas arquitect&oacute;nicas m&aacute;s potentes de Europa: &ldquo;Tenemos universidades buen&iacute;simas, arquitectos con gran talento, publicaciones reconocidas. En Holanda he trabajado con materiales de fachada fabricados por industriales espa&ntilde;oles. El problema no es la falta de calidad y de talento, sino la dejadez del marco urban&iacute;stico y administrativo para imponerlo&rdquo;, sentencia A.B.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/resurgir-patio-corrala-espacio-cambiar-relacion-vecinos_1_11859135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la obra p&uacute;blica</a> todav&iacute;a se encuentran ejemplos admirados internacionalmente, como las recientes promociones, especialmente de Catalunya y Balears, que han sido expuestas en el Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Bienal de Venecia. En esos casos, los concursos p&uacute;blicos promueven y valoran la calidad y la innovaci&oacute;n arquitect&oacute;nica. Contrariamente en la vivienda del mercado privado, la inercia del sistema cebra es mayoritario.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Un paisaje para la posteridad?</h2><p class="article-text">
        El sistema cebra ha colonizado el territorio hasta ocupar aproximadamente el 70% de la vivienda nueva. Su est&eacute;tica monocroma genera paisajes reconocibles que quedar&aacute;n como huella de nuestra &eacute;poca. &ldquo;La cebra puede mutar, pasar del negro a la madera, a&ntilde;adir leds en las barandillas, introducir algunos quiebros en las franjas horizontales... Pero mientras no cambie la forma de legislar la ciudad, seguir&aacute; la proliferaci&oacute;n de este tipo de arquitectura&rdquo;, advierte A. B. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es &iquest;qu&eacute; futuro queremos para nuestras ciudades? &iquest;Seguir replicando franquicias inmobiliarias como quien abre otro McDonald&rsquo;s, o recuperaremos la capacidad de imaginar espacios urbanos vivos, diversos, arraigados a nuestra cultura? La respuesta marcar&aacute; el paisaje de varias generaciones. &iquest;Ser&aacute;n las d&eacute;cadas del 2010 y el 2020 recordadas por la mediocridad del <em>cebrismo</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 20:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Vivienda,Economía,Ciudades,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc044009-43c9-49cf-b45b-704240632fed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3955y3610.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Roca: &quot;Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mayor de los hermanos Roca, chef de El Celler de Can Roca, defiende la educación en cocina para comer mejor, frenar el desperdicio alimentario y para entender qué es y de dónde viene lo que comemos</p><p class="subtitle">Entrevista - María Lo: “No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el futuro de la alimentaci&oacute;n? En un contexto en el que los gigantes de la industria ya empiezan <a href="https://www.eldiario.es/economia/duenos-mercadona-arroz-sos-auguran-hogares-cocinas-dispara-venta-platos-preparados_1_12402543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a dar por muertas las cocinas</a>, hay que preguntarse hacia d&oacute;nde vamos. &iquest;Seguiremos cocinando dentro de diez a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo impactar&aacute;n los ultraprocesados en nuestro estilo de vida? &iquest;Hemos llegado ya a la era de los platos preparados?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se come mejor que antes&rdquo;, dice con cierto optimismo Joan Roca (Girona, 1964) cuando se le pide un diagn&oacute;stico sobre la salud de nuestras cocinas. Aunque ese optimismo desaparece cuando llega el &lsquo;pero&rsquo;. Siempre hay un &lsquo;pero&rsquo;, un reproche. &ldquo;Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos Roca &mdash;Joan, Josep y Jordi&mdash; aprendieron de sus padres el gusto por la cocina. El valor del territorio y la tradici&oacute;n, aunque sin renunciar a la creatividad y a la ciencia. &ldquo;Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia&rdquo;, explica el mayor de los hermanos a elDiario.es por videoconferencia desde El Celler de Can Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comer bien es comer sano y de forma placentera. La comida tiene que ser nutritiva, sabrosa y bonita, pero tambi&eacute;n es importante que nos sintamos bien comiendo. Que nos reconforte. Que los sabores est&eacute;n bien balanceados y que podamos conectar con nuestra memoria. Recuperar aromas que hemos vivido, que hemos comido, que nos llevan a un lugar determinado. El efecto [magdalena de] Proust o, mejor, el efecto Ratatouille. <em>Ratatouille </em>consigui&oacute; explicar de forma muy bonita c&oacute;mo un plato puede ser un billete en el tiempo que nos lleve a nuestra infancia. Comer bien es eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se come mejor que antes. Quiz&aacute;s el &uacute;nico reparo es que estamos poniendo gran parte de nuestra alimentaci&oacute;n en manos de la industria alimentaria. Est&aacute; muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero tambi&eacute;n es muy importante que cocinemos. Cocinar productos frescos, no todo procesado. Aun as&iacute;, creo que en Espa&ntilde;a se come bien porque hay una cultura gastron&oacute;mica que se mantiene y que se busca. Una cultura de la que tambi&eacute;n se trata de recuperar sabores, como un buen guiso o un buen estofado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hemos perdido ya un poco de nuestra cultura gastron&oacute;mica? Ahora es m&aacute;s complicado, por ejemplo, conocer a gente que controle las temporadas o sepa trabajar un pescado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto. Se ha ido perdiendo por razones diversas, sobre todo porque hay una p&eacute;rdida de contacto con los mercados. All&iacute; es donde podemos encontrarnos con los productos de proximidad y lo que nos de una noci&oacute;n del momento del a&ntilde;o en el que nos encontramos. Los supermercados han ido incorporando productos de otros lugares, de otras latitudes, y no puedes saber si las cerezas de diciembre son de aqu&iacute; o de all&iacute;&hellip; No quiero iniciar una guerra con los supermercados. Ellos hacen su labor y est&aacute; muy bien. Pero la idea del mercado municipal al que llegaban los productos de los agricultores de los alrededores se est&aacute; perdiendo. Se est&aacute; perdiendo la idea del producto de proximidad, lo que hace que tengamos menos conocimiento sobre lo que comemos y de d&oacute;nde viene aquello que comemos. Este es un problema de las ciudades. A medida que crecen pierden la noci&oacute;n de lo que se produce cerca de ellas. Impactar&iacute;amos mucho menos en el medio ambiente si no tuvi&eacute;semos que transportar materias primas de un lado al otro del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los due&ntilde;os de Mercadona y Ebro Foods, la compa&ntilde;&iacute;a due&ntilde;a de arroz Sos, Brillante o pastas Garofalo, defienden que las casas del futuro no tendr&aacute;n cocinas. Que el consumo de platos preparados se va a seguir disparando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y tienen raz&oacute;n. Los supermercados y la industria alimentaria van a seguir cocinando para muchas familias, ya lo est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s. La clave va a estar en qu&eacute; medida. Yo no creo que vaya a ser tanto. La actividad de las cocinas se va a mantener porque es algo cultural y algo que tiene mucho que ver con la relaci&oacute;n que tienes con las personas que viven en tu casa. Cocinar es un acto de amor, es transmitir cari&ntilde;o y afecto, y esto se va a preservar. Las cocinas se van a seguir utilizando, quiz&aacute;s menos pero seguir&aacute;n ah&iacute;. Otra cosa es que combinemos el aprovechar algo que nos prepara esa industria, ya sean bases, caldos o alguna otra elaboraci&oacute;n, y lo acabemos y cocinemos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica en exceso la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible. Lo que pasa es que cuando hablamos &lsquo;de la abuela&rsquo; estamos hablando de nuestra memoria. Nadie har&aacute; mejor un plato que te hac&iacute;a tu abuela, por muy buen cocinero que sea o por muchas estrellas [Michelin] que tenga. Nunca lo igualar&aacute; porque el de tu abuela forma parte de tu memoria. Y eso lo tenemos mitificado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Joan Roca posando en el Celler de Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina y nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo firmemente que deber&iacute;amos dedicar nuestros esfuerzos a esto. Es muy importante que los ni&ntilde;os aprendan nutrici&oacute;n, aprendan cocina, y que, a trav&eacute;s de ella, que es una disciplina muy transversal, aprendan qu&eacute; representa el hecho de alimentarse, sobre todo en temas de su salud y de la salud del planeta. Debemos entender la alimentaci&oacute;n como un concepto y la cocina como una manera de transformar una serie de productos desde la ciencia. Perfectamente se podr&iacute;a ir a una cocina, como se va a un laboratorio, para ense&ntilde;ar la coagulaci&oacute;n de la prote&iacute;na, los salazones o los encurtidos. Si aprenden a cocinar, aprender&aacute;n cu&aacute;les son los productos de temporada y conocer&aacute;n qu&eacute; se produce cerca de sus casas, la proximidad. Aprender&aacute;n a comprar, a manipular alimentos, a aprovecharlos y a evitar el desperdicio alimentario. Aprender&aacute;n a alimentarse de una forma m&aacute;s racional, m&aacute;s sana y m&aacute;s inteligente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que ser&iacute;a f&aacute;cil incorporarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a f&aacute;cil, s&iacute;, porque la cocina es una ciencia: es qu&iacute;mica. Todas las elaboraciones que se producen en una cocina son transformaciones qu&iacute;micas. Se est&aacute; haciendo ya en muchas escuelas de pa&iacute;ses n&oacute;rdicos o en Jap&oacute;n, en lugares donde la cocina se considera una parte importante de la cultura y entienden que es una forma de preservar el futuro y la salud de las personas y del planeta. Las decisiones que tomemos ahora sobre qu&eacute; compramos, qu&eacute; comemos y c&oacute;mo lo comemos ser&aacute;n determinantes para el futuro del planeta. Por eso es important&iacute;simo que tengamos en cuenta este tipo de conocimiento y esta formaci&oacute;n. Les ser&aacute; m&aacute;s &uacute;til que mucho conocimiento que se les est&aacute; dando hoy. No quiero decir que el que reciben no sea importante, pero este es imprescindible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos poniendo gran parte de nuestra alimentación en manos de la industria alimentaria. Está muy bien que esa industria exista y que nos ayude a preparar un caldo o una base, pero también es muy importante que cocinemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces por qu&eacute; no se hace?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;&hellip; Y no soy el &uacute;nico cocinero que lo dice ni la &uacute;nica persona que avala estas tesis. Entiendo que no se hace porque no somos lo suficientemente valientes como para cambiar unos dise&ntilde;os curriculares ya establecidos. No queremos modificar libros de texto ni manuales ni lo que hemos ense&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Es un gran cambio y todos los cambios cuestan, pero debemos insistir en su importancia. Tambi&eacute;n hay una corriente que tiende a denostar la cocina cuando lo primero que deber&iacute;amos entender es que es pura ciencia. Con <em>Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca</em> (Destino, 2021), por ejemplo, intentamos explicar en un libro todas las recetas desde una perspectiva cient&iacute;fica. En un laboratorio se puede cuajar un flan o la prote&iacute;na de un huevo. &iexcl;Caramba, eso es un experimento y una forma de cocinar! Todo este conocimiento puede ser muy, muy, muy &uacute;til para ti y para saber relacionarte con lo que comes y comer&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede frenar el desperdicio alimentario en un mundo de derroche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es evitable, s&iacute;. Todos deber&iacute;amos entender esto y, sobre todo, actuar. No estamos acostumbrados a darle importancia a la comida que tiramos, que es tambi&eacute;n un tema de salud financiera, &iquest;no? Compramos desordenadamente, sin planificar, y no usamos todo lo que compramos&hellip; Se tira much&iacute;sima comida. El 30% de la comida. Deber&iacute;amos tener todos muy presente este tema por una cuesti&oacute;n de responsabilidad. Por lo que veo en mis hijos, parece que los j&oacute;venes lo est&aacute;n entendiendo bien. Ellos est&aacute;n muy preocupados tanto por reciclar adecuadamente como por aprovechar. Quiz&aacute;s debamos ser m&aacute;s insistentes, pero creo que en ese sentido s&iacute; que hay una buena concienciaci&oacute;n. El mensaje cala. Pero creo que en un mundo en el que hay gente que pasa hambre esto no nos lo podemos permitir como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento o ingrediente indispensable de nuestra despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las especias. Me gusta mucho cocinar con ellas porque ofrecen la posibilidad de que haya juego, matices. Tambi&eacute;n las legumbres, que son una parte clave de nuestra dieta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A Joan Roca le pesan los reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los llevo con la m&aacute;xima naturalidad posible, intentando normalizar todo esto y quitarle peso. Que no sean el lastre que podr&iacute;an llegar a ser. Los hermanos [Roca] lo hemos trabajado mucho esto. Hemos intentado que el &eacute;xito no nos hiciera da&ntilde;o, sobre todo en esas etapas en las que todo el mundo te idolatra y puedes llegar a creerte que eres el mejor del mundo en algo. Nos ha venido muy bien seguir viviendo en el barrio en el que crecimos y seguir yendo a Can Roca a comer a mediod&iacute;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los hermanos Roca en la terraza del restaurante Can Roca.                            </span>
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        <strong>&iquest;Suelen comer siempre all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Can Roca comemos el men&uacute; del d&iacute;a, que es muy equilibrado y tiene un gran componente emocional. Comemos hoy lo que com&iacute;amos cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os cada d&iacute;a de la semana. Sabemos que es jueves porque hay arroz a la cazuela; viernes porque hay canelones; mi&eacute;rcoles, estofado con patatas. Es un men&uacute; que nos conecta con nuestra memoria y que, al tiempo, nos permite tener una dieta equilibrada. Siempre intento aplicar algo de sentido com&uacute;n a mi alimentaci&oacute;n. Tambi&eacute;n, seg&uacute;n la edad, voy teniendo en cuenta par&aacute;metros distintos. Es importante prestarle atenci&oacute;n a lo que comemos y a c&oacute;mo lo comemos. Darle tiempo a la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo en el que hay gente que pasa hambre no nos podemos permitir el desperdicio alimentario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Antes no se lo daba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, he estado much&iacute;simos a&ntilde;os comiendo de pie en la cocina de Can Roca. Mi madre lo hac&iacute;a as&iacute; porque a las doce, que era la hora a la que sub&iacute;amos, todo el personal est&aacute; almorzando y ella se quedaba moviendo las cazuelas. Com&iacute;amos de pie porque mi madre estaba de pie. Ahora nos lo tomamos con un poco m&aacute;s de filosof&iacute;a y d&aacute;ndole el tiempo necesario. Una de las cosas que hemos ganado en estos a&ntilde;os es que la gente ya conoce la pir&aacute;mide de los alimentos. Ya sabe lo que conviene comer m&aacute;s y lo que conviene comer menos, qu&eacute; t&eacute;cnicas de cocci&oacute;n son m&aacute;s sanas. Puedes comer fritos, por supuesto, pero no cada d&iacute;a ni muy a menudo. Tienes que comer m&aacute;s pescado, m&aacute;s verduras, m&aacute;s frutas y m&aacute;s prote&iacute;nas que sean f&aacute;ciles de asimilar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Me parece bien en la medida en que los cocineros pueden ayudar con su conocimiento a mejorar esa comida o a la industria alimentaria&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y no desvirt&uacute;a la imagen de la alta gastronom&iacute;a esa diferencia de discurso: que defiendan el comer bien mientras se asocian con este tipo de empresas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno debe ser coherente con lo que cree. No quiero polemizar en este sentido... Nosotros, los hermanos Roca, nunca lo hemos hecho, pero respeto lo que cada uno haga. Esto es simplemente una cuesti&oacute;n de que cada uno tiene que ser coherente con lo que hace y ya est&aacute;. No hay m&aacute;s historia. No me parece ni mal ni bien, lo respeto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/joan-roca-decisiones-tomemos-ahora-comemos-seran-determinantes-futuro-planeta_128_12519586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2025 10:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Roca: "Las decisiones que tomemos ahora sobre qué y cómo comemos serán determinantes para el futuro del planeta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Viajes,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición,Hambre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/372f2999-17b9-41c7-8df1-31d11448cec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x408y341.jpg" width="1200" height="675" alt="María Lo, cocinera: &quot;No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cocinera, que acumula cientos de miles de seguidores en redes sociales, defiende la cocina casera para superar "el punto de inflexión tremendo" en el que nos encontramos cuando hablamos de comer</p><p class="subtitle">Entrevista - Gastón Acurio: “¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Antes se com&iacute;a siempre bien, o casi siempre; ahora nos cuesta m&aacute;s&rdquo;, dice Mar&iacute;a Lo (Chiclana de la Frontera, 1989) cuando se le pregunta si est&aacute; perdiendo valor la cocina casera. Explica la cocinera &mdash;ganadora de la d&eacute;cima edici&oacute;n de MasterChef&mdash; que tiene mucho que ver con nuestro estilo de vida, con nuestras prisas, con que hemos olvidado el chup-chup de las lentejas, con las modas y las tendencias.
    </p><p class="article-text">
        Defiende que el lenguaje de la cocina, &ldquo;un lenguaje de amor&rdquo;, tiene que ense&ntilde;arse con paciencia y transmitiendo mucho cari&ntilde;o, como le ense&ntilde;&oacute; su padre, un inmigrante hongkon&eacute;s que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os cincuenta. &ldquo;Falta cari&ntilde;o y mucho amor porque la gente ya no cocina tanto en casa&rdquo;, explica a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. &ldquo;O te vas al s&uacute;per o te compras un t&aacute;per de alguna empresa que produce al por mayor, pero no es lo mismo. No se transmite lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde viene su inter&eacute;s por la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De chiquitilla. En mi casa siempre se ha comido muy bien. Mi familia materna, chiclaneros, hac&iacute;a muy buenos pescados, buenas carnes, grandes productos. A mi padre, que era hongkon&eacute;s, tambi&eacute;n le gustaba much&iacute;simo comer. Cuando fui a China entend&iacute; mucho de su obsesi&oacute;n por la comida y la cocina. Viajando entend&iacute; que le flipaba cocinar, platos de aqu&iacute; y mucho de all&iacute;, porque era una manera de conectar con sus ra&iacute;ces. Me acuerdo mucho de cuando era peque&ntilde;ita y lo ve&iacute;a en la cocina, superminucioso, cortando todo de una forma muy cuadriculada y con mucho cari&ntilde;o. Me viene de ah&iacute;: de todas las emociones que he vivido alrededor de la cocina. La cocina es un lenguaje de amor, por eso me apasiona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe en </strong><em><strong>Coc&iacute;nalo. Recetas con sabor y alma</strong></em><strong> (Grijalbo, 2024)</strong><em><strong> </strong></em><strong>que de su padre aprendi&oacute; que &ldquo;preparar un plato para alguien puede ser un acto de amor&rdquo;. &iquest;Le falta amor a la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que se vuelve moda o tendencia pierde un poquito de pasi&oacute;n. La cocina est&aacute; en el pico de la ola, se nota mucho, sobre todo en redes sociales. &iquest;Qu&eacute; contenido se consume m&aacute;s? Cocina y gatitos. Hay cada vez menos restaurantes con esa aura rom&aacute;ntica en la que se ponen el alma y las ra&iacute;ces. Tendemos a reproducir las tendencias del momento. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los bares y las tascas</a>, por ejemplo, se est&aacute;n poniendo otra vez en valor, pero habr&iacute;a que preguntarse c&oacute;mo se est&aacute; haciendo, con qu&eacute; objetivo me est&aacute;s cocinando las lentejas como mi abuela. S&iacute;, muchas veces es lo que te dicen, pero no saben igual. Eso pasa porque se est&aacute;n enfocando en el 'todo el mundo abre bares de toda la vida, aprovechemos la ola'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se piensa m&aacute;s en el beneficio econ&oacute;mico que en la comida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo entiendo que vivimos en el mundo en que vivimos y el que monta un negocio es para ganar pasta, pero se puede buscar un t&eacute;rmino medio, &iquest;no? Siempre he pecado mucho de ese romanticismo de que me da igual el dinero y de querer hacer cosas que me emocionen, y lo sigo teniendo muy en cuenta. Pero entiendo que hay que bajar los pies a tierra. Aunque esta no sea una profesi&oacute;n f&aacute;cil, vamos a hacerlo lo mejor posible. Por qu&eacute; en vez de reproducir algo que ya existe no le ponemos un poquito de alma a lo que estamos haciendo. Para m&iacute; eso importa. Y hay de todo, es una generalidad, pero, joder, cuanto m&aacute;s de moda m&aacute;s desalmado parece todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; se convierte la tradici&oacute;n en moda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ya no cocinamos en casa y queremos comer bien. Cada vez hay menos ganas de fregar los platos o de esperar unas lentejas... Las lentejas son, literal, 45 minutos de cocci&oacute;n, 20 en olla expr&eacute;s. No hay inter&eacute;s por la cocina ni por parar, poner un poco de conciencia o estar un ratito callado mirando como se hace el chup-chup. Tenemos la gran excusa: que no tenemos tiempo porque trabajamos mucho. Y quiero que se entienda bien. No estoy diciendo que sea mentira o que la gente no trabaje mucho, que por supuest&iacute;simo que s&iacute;, digo que es una excusa. Lo que nos pasa, y a m&iacute; tambi&eacute;n me pasa aunque decir esto sea tirar piedras a mi propio tejado, es que nos llevamos una hora y media metidos en TikTok. En ese rato te podr&iacute;as hacer dos platos, &iquest;sabes? Y puedes estar haciendo un poco de <em>scroll</em> si dejas un chup-chup media hora. Es una cuesti&oacute;n de prioridades.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares y las tascas se están poniendo otra vez en valor, pero habría que preguntarse cómo se está haciendo, con qué objetivo me estás cocinando las lentejas como mi abuela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cocina est&aacute;n entrando en esa red de consumir a tope, de ir a un restaurante en vez de hacerte unas patatas a la riojana en casa. Son prioridades y depende de d&oacute;nde quiera gastar cada uno su dinero. Por eso vuelven tambi&eacute;n los bares de toda la vida: porque cada vez estamos m&aacute;s c&oacute;modos, demasiado c&oacute;modos, y queremos hacer menos pero que todo sea mejor, m&aacute;s rico y r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Influyen tambi&eacute;n los factores socioecon&oacute;micos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Comprar en grandes ciudades, ir a un supermercado en Madrid o Barcelona, supone gastarse 60 euros para llenar solo una bolsita de pl&aacute;stico. Tambi&eacute;n te digo que los restaurantes est&aacute;n muy caros y si quieres comer bien fuera de casa, una buena materia prima, son 60 por cabeza. Influyen, claro que influyen. Y todo est&aacute; demasiado caro. Aunque sobre todo afecta, lo repito, el tiempo y la comodidad. A m&iacute; igual, eh, que va a parecer que soy una criticona cuando tambi&eacute;n estoy metida en el sistema. Creo que lo que m&aacute;s influye es d&oacute;nde invertimos nuestro tiempo y que buscamos una comodidad exagerada. 
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                María Lo cocinando.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, creo que cada vez hay m&aacute;s. Aunque s&iacute; que hay que distinguir a los que se interesan por el comer bien y por el origen de los productos y los que se centran en el aqu&iacute; te pillo aqu&iacute; te mato o en las tendencias. Hay 'bares de toda la vida' que son de verdad de toda la vida, adem&aacute;s son mucho m&aacute;s baratos que esos otros s&uacute;per <em>fancy</em> hechos para sacarte una foto para Instagram. En Sants, por ejemplo, hay un restaurante que lleva 25 a&ntilde;os sirviendo guisos, pero tambi&eacute;n entiendo que haya gente que prefiera ir al sitio moderno, el que est&aacute; preparado para agradar a la cultura de las redes sociales. Lo que a m&iacute; me encanta de los de toda la vida es que ves a gente de 50, 60 o 65 a&ntilde;os que llevan yendo all&iacute; desde siempre porque saben que dan de comer bien y a buen precio. Yo lo que no quiero es pagar veinte euros m&aacute;s por algo que voy a encontrar m&aacute;s barato en otro sitio porque es m&aacute;s bonito o m&aacute;s <em>fancy</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como creadora de contenido en redes sociales, &iquest;no es un poco contradictorio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Hay creadores de contenido que hacen las cosas con mucha conciencia y mucho gusto. Gracias a ellos se puede poner en valor la cocina y se puede educar a la gente sobre qu&eacute; es una buena materia prima. Hace unas semanas triunf&eacute; con un v&iacute;deo en el que comparaba la fritura de diferentes variedades de patata. Si haces las cosas para aprender y ense&ntilde;ar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy &uacute;til. Si me vas a hacer un arroz frito solo porque es tendencia... No me interesa.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7486418216034602262"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado definirlo porque es algo muy personal que tiene mucho que ver con las experiencias que hemos tenido. Para m&iacute; es comer como lo hac&iacute;a cuando era peque&ntilde;a, con buena materia prima y platos guisados con tiempo. El umami, por ejemplo, que dicen que est&aacute; de moda, es tiempo, caramelizaci&oacute;n, estar tres horas poniendo el chup-chup poquito a poco y con buenos ingredientes. Comer bien es poner atenci&oacute;n a lo que se hace y elegir con un criterio, es tener conciencia y dedicar tiempo a entender qu&eacute; estamos consumiendo. Y lo bueno no tiene por qu&eacute; ser caro. Mira las sardinas, que en temporada salen a unos tres euros el kilo. Comer bien es eso, saber lo que estamos haciendo en la cocina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se podr&iacute;a comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Madre m&iacute;a! Si lo supiera, me presentar&iacute;a a presidenta gastron&oacute;mica de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a un amigo o amiga que vive en una gran ciudad y le pide ayuda para comer mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que podr&iacute;amos comer mejor si recibi&eacute;ramos una educaci&oacute;n que nos ayudase a entender qu&eacute; es la comida y qu&eacute; son los productos. Yo voy mucho al mercado y me encanta preguntarle a los carniceros, fruteros, pescaderos y dem&aacute;s c&oacute;mo puedo hacer tal o cual cosa. Es la &uacute;nica manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es complicado ponerse a cocinar sin saber.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Y nadie nos ha ense&ntilde;ado a ir a una carnicer&iacute;a y preguntar cu&aacute;les son mejores para guisar o cu&aacute;l es el mejor corte para hacerlo a la plancha. &iquest;Cu&aacute;l es el pescado m&aacute;s consumido? El salm&oacute;n limpio, fin. &iquest;Qu&eacute; pasa si no tienes informaci&oacute;n? Que un d&iacute;a compras aguja de ternera para hacerla a la plancha y te queda como una pelota de goma; que coges lomo alto, lo cortas chiquitito, lo guisas y se te queda como una piedra. No sabemos que uno tiene col&aacute;geno y el otro no, ni que uno necesita una cocci&oacute;n larga y el otro no.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más de moda más desalmado parece todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar&iacute;a algo de nutrici&oacute;n o cocina en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Todav&iacute;a me acuerdo de las croquetas chungas congeladas que me pon&iacute;an en el comedor... Y aun as&iacute; como bien porque en mi casa era un tema que preocupaba. Pero en colegios y hospitales... Es triste, t&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los procesados y los ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo consumo en masa genera un impacto: el no tener tiempo, el comprar sin saber de d&oacute;nde proceden los productos, el no preocuparnos por lo que consumimos porque nos lo dan r&aacute;pido y f&aacute;cil, el comer solo por sobrevivir. Yo abrir una cosa y meterla en&hellip; &iexcl;Me da un infarto! Y hay conservas maravillosas, pero debemos preguntarnos siempre de d&oacute;nde vienen. Hay que saber bien qu&eacute; estamos consumiendo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María Lo en el Basque Culinary Center.                            </span>
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        <strong>Para los cocineros es muy importante el producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se sigue consumiendo por temporada es porque, de repente, en redes sociales a tal o cual cocinero le ha dado por usar el esp&aacute;rrago blanco de Navarra o el guisante del Maresme. Es curioso que siempre pasa con productos muy <em>gourmet</em>... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los productos un poquito m&aacute;s del d&iacute;a a d&iacute;a, como la naranja? No se ponen en valor, por eso acaban perdiendo la temporalidad. Fuera de temporada las fresas son aguachirri y los aguacates son fibra y agua, no mantequilla. Tengo la esperanza de que se recupere, pero nos encontramos ante un punto de inflexi&oacute;n tremendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podemos ser m&aacute;s eficientes en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siendo organizados. Yo me hago unos listados antes de ir al mercado que flipas. Para hacerlo bien primero tienes que saber qu&eacute; vas a cocinar, qu&eacute; quieres, y luego ponerle a todo un poquito de sentido com&uacute;n. Lo del <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ideas-comer-bien-taper_1_10275150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>batch cooking</em></a><em>,</em> por ejemplo, que est&aacute; muy de moda, no lo veo mal. Me parece mejor eso, cocinar un domingo y cascarse ah&iacute; cuatro platos para congelar o dejar en el frigor&iacute;fico, que tirar de cosas preparadas. En la cocina si le pones atenci&oacute;n y conciencia, puedes llegar a aprovecharlo todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo en una entrevista que le apasionaba la gastronom&iacute;a pero que no estaba dispuesta a pasar 300 horas en un restaurante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Aqu&iacute; me voy a meter en camisa de once varas porque no tengo un restaurante y no puedo hablar de lo que supone, pero es que me parece muy fuerte. Y si en alg&uacute;n momento, por la posici&oacute;n que tengo, puedo hacer las cosas de otra manera para que nadie tenga que estar esclavizado en un restaurante, lo har&eacute;. Ojal&aacute; pudi&eacute;semos trabajar todos de manera m&aacute;s justa en materia de horarios y de conciliaci&oacute;n familiar. Tambi&eacute;n venimos de la premisa de que el cliente tiene la raz&oacute;n y de que hay que adaptarse a &eacute;l, y no. Si montas algo lo tienes que hacer porque quieres que sea tu casa, tu lugar, que cualquiera pueda venir y disfrutar, pero siguiendo tus normas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si haces las cosas para aprender y enseñar desde la propia experiencia, no desde el consumo, puede ser algo muy bonito y muy útil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que hablar m&aacute;s de salud mental en el mundo de la alta cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por Dios, absolutamente!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n tan hartos del agobio de los m&aacute;rgenes de beneficios del restaurante que le viene un contrato millonario y dicen: &ldquo;Pues, bueno, tenemos una vida, vamos a hacerlo&rdquo;. Tambi&eacute;n es verdad que a la gente se le olvida muy r&aacute;pido todo, otra raz&oacute;n para hacerlo y met&eacute;rselo en el bolsillo. Te soy muy sincera, yo siempre intento ser coherente con la publicidad. He hecho alguna cosa con Coca-Cola o con McDonald's, pero porque yo s&iacute; que me como un BigMac, porque me gusta y me recuerda a mi infancia. No todos los d&iacute;as, obviamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y eso no desvirt&uacute;a el discurso p&uacute;blico del comer bien y sano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien est&eacute; libre de pecado que tire la primera piedra. Todo el mundo hace ese tipo de cosas en el mundo en el que vivimos, aunque es verdad que con una persona p&uacute;blica tiene m&aacute;s impacto. Pero todos tomamos decisiones que en un momento concreto de nuestras vidas nos parecen correctas. Depender&aacute; de lo estresado que est&eacute;s, del tiempo que tengas o de lo bien o mal que te vaya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/maria-no-quiero-pagar-veinte-euros-restaurante-sea-bonito-fancy_128_12368141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 20:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Lo, cocinera: "No quiero pagar veinte euros más en un restaurante solo porque sea más bonito o esté hecho para la foto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible,Nutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/689df7f4-44d8-4678-9010-2a74df408ae7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123013.jpg" width="1490" height="838" alt="Santi Rivas, divulgador enológico: &quot;Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crítico de vinos que está tras la popular cuenta Colectivo Decantado publica su segundo libro, 'Vinos gentrificados. Por qué ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban'</p><p class="subtitle">Mikel López Iturriaga: “Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio”</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que los datos son claros y la tendencia es imparable: cada vez <a href="https://revistaenologos.es/el-consumo-anual-de-vino-en-espana-cae-por-debajo-de-los-20-litros-per-capita/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se bebe menos vino</a> en Espa&ntilde;a. &ldquo;Hay menos consumidores de vino porque cada vez hay menos consumidores de alcohol&rdquo;, resume Santiago Rivas. Este divulgador y cr&iacute;tico enol&oacute;gico que est&aacute; tras Colectivo Decantado, en Instagram, se ha convertido en el l&iacute;der supremo de los <em>winelovers</em>, esos entusiastas del vino que definen una nueva generaci&oacute;n de bebedores y que est&aacute;n en el centro de un cambio de paradigma del sector. Tras su primer libro, <em>Deja todo o deja el vino, </em>ahora vuelve con <em>Vinos gentrificados. Por qu&eacute; ya no vas a poder pagar esas botellas que tanto te gustaban </em>(publicado tambi&eacute;n por Muddy Waters Books) donde, con mucho humor y algo de mala leche, toca de nuevo un g&eacute;nero casi por estrenar: la sociolog&iacute;a del vino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora utilizo la palabra iniciado para que P&eacute;rez Reverte no me diga que utilizo el anglicismo y se enfade&rdquo;, bromea Rivas cuando le preguntamos por ese cambio de uso del <em>&ldquo;winelover&rdquo; </em>entre su comunidad &ndash;tiene 33 mil seguidores en su cuenta&ndash;, por &ldquo;iniciado&rdquo;. En el fondo son lo mismo: &ldquo;Persona que utilizan el vino como un mecanismo de proyecci&oacute;n de su propia personalidad, intelectualidad, conciencia social, ideolog&iacute;a&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y, frente a ellos, lo que denomina civiles. &ldquo;El civil es aquella persona que bebe por beber, o sea, que como un ritual social, empieza con el vermut, luego va a la ca&ntilde;a, luego al vino y luego a los <em>pelotis</em>, los combinados; pero vamos que si por &eacute;l fuera estar&iacute;a bebiendo <em>roncola </em>con el men&uacute; del d&iacute;a. Son mayor&iacute;a, siempre lo han sido, pero cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0f6e2973-ab4c-4fd8-a35d-d6b55bdd0aa4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque una cosa es que el consumo de vino baje y las bodegas centradas en el volumen tengan por delante un futuro complicado y otra que el inter&eacute;s por esta bebida sea m&aacute;s alto que nunca. Algo que se nota en las ventas de sus libros &ndash;&ldquo;dentro de un orden, no nos pasemos, no soy Dan Brown&rdquo;, matiza&ndash; y explica la llegada de este segundo volumen dedicado a lo que denomina vinos gentrificados. &ldquo;El consumidor iniciado est&aacute; creciendo, es militante y no solo compra vino, tambi&eacute;n libros&rdquo;. Empezando por este.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es mayor el porcentaje de quienes quieren beber menos, pero mejor</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gentrificaci&oacute;n del vino</h2><p class="article-text">
        Capaz de soltar dos titulares por segundo, Rivas sirve otro en bandeja: &ldquo;Sobra vino, punto&rdquo;.  Un problema grave para un sector como el espa&ntilde;ol, hist&oacute;ricamente centrado en volumen y con un precio medio por litro muy bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no estamos hablando de ellos, sino de los vinos realmente interesantes, para los que se dibuja un futuro algo mejor. Porque el consumo de vino bueno o con pretensiones crece, pero &ldquo;ya no es suficiente hacer vino bueno, hay que visibilizarlo, la gente se tiene que enterar de que existe, esa es la gran dificultad&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto es cuando la gentrificaci&oacute;n que arrasa barrios y ciudades se asoma tambi&eacute;n al mundo del vino. Al menos eso es lo que comenta el autor a lo largo de este libro que, advierte, ni celebra ni justifica la escalada de precios de algunas referencias o este fen&oacute;meno <em>enogentrificador , </em>sino que simplemente constata lo que est&aacute; ocurriendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y con cierta resignaci&oacute;n porque hay poco que hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una ramificación más de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificación no deja de ser literalmente que gente con más dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una ramificaci&oacute;n m&aacute;s de conceptos turbocapitalistas porque la gentrificaci&oacute;n no deja de ser literalmente que gente con m&aacute;s dinero te echa de tu vino, como te echa de tu barrio. Estabas acostumbrado a pagar 50 euros por esa botella y ahora cuesta 500, 2.000 euros, o lo que sea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un fen&oacute;meno que, frente a lo que cabr&iacute;a pensar desde fuera de este mundillo, no beneficia a los productores. &ldquo;Todo ocurre a trav&eacute;s de intermediarios que lo que hacen es circular con &eacute;l, no dejan nada a nadie, porque no est&aacute;n enriqueciendo a la bodega, solo a s&iacute; mismos. Es el peor de los capitalismos, ya que no genera una cadena de valor, es un se&ntilde;or que tiene acceso a ese vino por cupos, seguramente, y decide sumarle un 5 o un 30%&rdquo;, explica el autor.
    </p><p class="article-text">
        Algo que afecta tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n, denuncia, porque sencillamente quienes est&aacute;n estudiando sumiller&iacute;a dejan de tener acceso a vinos de referencia que se deber&iacute;an conocer y catar pero que ahora tienen precios imposibles. Hay muchos ejemplos. &ldquo;Un Ch&acirc;teau de Fonsalette en 2012 costaba 60 euros en Lavinia, ahora es muy dif&iacute;cil de conseguir y est&aacute;n entre 300 y 500 euros&rdquo;, detalla entre una larga lista de vinos que andaban por debajo de los 40 euros la botella y ahora son intratables.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El a&ntilde;o pasado fui a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/asador-vasco-etxebarri-quedado-mejores-restaurantes-mundo-2025_1_12400542.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Etxebarri</a> con amigos y, entre ellos, hab&iacute;a parte de la mejor sumiller&iacute;a de Madrid. Tomamos un Corton de la Romane Conti y el 80% de una mesa de unas 14 personas no hab&iacute;an probado nunca nada de esta bodega. No digo que haya que hacerlo para ser mejor sumiller, ni para vacilar, pero si te pierdes los vinos cumbre en ciertos estilos es m&aacute;s complicado valorar los vinos &ndash;digamos&ndash; normales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vino e ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        No es habitual encontrarse con conceptos ideol&oacute;gicos en un libro de vinos, y mucho menos que apunten en una direcci&oacute;n progresista en un sector que, cuando se pronuncia, no suele ser precisamente para pedir la nacionalizaci&oacute;n de la banca. Una imagen que Rivas no compra en su totalidad: &ldquo;Habr&iacute;a que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte s&iacute;, no s&eacute; si la mayoritaria, porque tambi&eacute;n hay gente m&aacute;s de izquierdas en la parte agr&iacute;cola y tambi&eacute;n depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Habría que ver si el sector de vino es de derechas. Puede que una parte sí, no sé si la mayoritaria, porque también hay gente más de izquierdas en la parte agrícola y también depende mucho de regiones e incluso del vino que hagas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puestos a hablar de pol&iacute;tica y vino, vamos con todo. &iquest;Significa eso que hay vinos de izquierdas y de derechas? &ldquo;Pues claro. T&uacute; vas a un sal&oacute;n de vinos naturales y ya te digo yo a quienes votan seguramente. Alguien que solo bebe <em>tintazos</em>, e insisto en lo de solo porque siempre se me entiende mal cuando lo digo, tambi&eacute;n te puedo decir a quien vota. Y no porque sea mentalista, es que son ellos mismos los que lo quieren decir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El consumo &ndash;contin&uacute;a&ndash; es ideolog&iacute;a en s&iacute;, as&iacute; que hay vinos que tienen un perfil de derechas como estos<em> tintazos</em> y otros m&aacute;s de izquierdas como los naturales&rdquo;. Esto, pensamos en voz baja, igual dar&iacute;a para otro libro.
    </p><h2 class="article-text">Beber bien y beber mal</h2><p class="article-text">
        Volviendo a la copa de vino y a ese mundo de civiles e iniciados, &iquest;c&oacute;mo se convierte uno en <em>winelover</em>, por usar el t&eacute;rmino original? El supermercado es el punto de compra habitual de vino para la mayor&iacute;a, pero tiene mala fama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que el concepto vino de supermercado es demasiado gen&eacute;rico, porque &iquest;qu&eacute; es un supermercado? Hay grandes superficies o sitios tipo El Corte Ingl&eacute;s que manejan buenas referencias, tienen de todo, pero tambi&eacute;n cosas interesantes&rdquo;, defiende Rivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una de las cosas más significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar en esto lo mejor es cotillear y ver lo que dicen de los vinos por ah&iacute;, recomienda. Y tener claro que el margen de error est&aacute; muy medido porque, como mucho, vas a perder 10 o 20 euros en una botella que no guste. Y si gusta, a tirar por ese camino, por el perfil que sea.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un vicio caro? No nos enga&ntilde;emos, lo acaba siendo. &ldquo;Una de las cosas m&aacute;s significativas es que dentro de un orden y al principio, beber bien o beber mal cuesta lo mismo. Hay bodegas que son absoluta intrascendencia y mediocridad, pero siguen costando 15, 20 o 25 euros, y por ese precio hay muy buenos vinos como Zorzal, Albamar...&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, tampoco vamos a enga&ntilde;ar al personal. Cuando esto te va gustando quieres ir ascendiendo en precio porque la vida es as&iacute;. Pero el precio no es un factor ni much&iacute;simo menos diferencial entre civiles e iniciados. Cada uno se tendr&aacute; que adaptar como en todos los sectores de la vida a su poder adquisitivo y a su contexto, pero beber bien y beber mal cuesta lo mismo&rdquo;, insiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/santi-rivas-divulgador-enologico-claro-hay-vinos-derechas-izquierdas_1_12502761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 20:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santi Rivas, divulgador enológico: "Claro que hay vinos de derechas y de izquierdas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Enología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d01f198-c8bf-4628-8088-4c542aec476e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2415y2219.jpg" width="1200" height="675" alt="Mikel López Iturriaga: &quot;Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de El Comidista reivindica el valor de una cocina tradicional que se adapte a los ritmos, los instrumentos y las necesidades de la sociedad contemporánea</p><p class="subtitle">Entrevista - Carme Ruscalleda: "Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina"</p></div><p class="article-text">
        En la primavera de 2023, Mikel L&oacute;pez Iturriaga (Bilbao, 1967) tuvo dos revelaciones. La primera se produjo en una mesa de trabajo en la que se acumulaban pilas de libros de cocina, gran parte de ellos dedicados a &ldquo;recetarios ex&oacute;ticos&rdquo; y muy pocos centrados en recetas espa&ntilde;olas. La segunda ocurri&oacute; gracias a 'El Comidista', el medio gastron&oacute;mico que dirige, cuando recetas como el <em>matamaridos</em>, la pipirrana, las lentejas o el cojondongo se empezaron a disparar en visualizaciones. &ldquo;Estaba claro que hab&iacute;a una demanda de informaci&oacute;n sobre ese tipo de platos&rdquo;, escribe L&oacute;pez Iturriaga en <em>Cocina de aqu&iacute; para gente de hoy </em>(Salamandra), el libro con el que busca reivindicar &ldquo;esa tradici&oacute;n desde un punto de vista radicalmente contempor&aacute;neo&rdquo;, sin idealizar el pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana&rdquo;, asegura L&oacute;pez Iturriaga a elDiario.es por videoconferencia desde Barcelona. Frente a la uniformidad de las cartas de gran parte de los restaurantes y frente a &ldquo;los cocinillas&rdquo; que se rasgan las vestiduras por cualquier novedad en los fogones, el periodista propone una cocina &ldquo;tecnotradicional&rdquo; que se adapte a los cambios y a las necesidades de la sociedad del siglo XXI. &ldquo;Todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional hay que actualizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue interesando el recetario tradicional espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que interesa m&aacute;s de lo que parece. No tengo datos cient&iacute;ficos que demuestren el nivel de inter&eacute;s, pero cuando en 'El Comidista' publicamos recetas tradicionales tienen mucho tir&oacute;n. De hecho, uno de los motivos que me anim&oacute; a escribir el libro fue ver que recetas como la pipirrana, el <em>matamaridos</em> o las lentejas ten&iacute;an mucho &eacute;xito en redes sociales. Creo que s&iacute; que hay un cierto inter&eacute;s, aunque quiz&aacute;s estemos en un momento como de resaca, &iquest;no? Despu&eacute;s de una &eacute;poca de mucha cocina ex&oacute;tica, con gran penetraci&oacute;n de la asi&aacute;tica y del <em>fast food </em>estadounidense, parece que vuelve a interesarnos la cocina m&aacute;s cercana, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Noto que hay un cierto ambientillo de retorno a esa cocina m&aacute;s local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que cuando hablamos de cocina tradicional espa&ntilde;ola siempre lo hacemos sobre lo mismo: tortilla y croquetas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene mucho que ver con c&oacute;mo los restaurantes est&aacute;n tendiendo a una <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor uniformidad</a> en todo. Seguramente te hayas dado cuenta de que las cartas de los restaurantes cada vez <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parecen m&aacute;s</a> unas a otras. Se va a lo seguro y hasta cierto punto es comprensible. Si vendes m&aacute;s croquetas o ensaladilla que un plato m&aacute;s raro, es l&oacute;gico que tires por ah&iacute;. Es una pena porque estamos perdiendo cosas que son m&aacute;s originales y m&aacute;s distintivas de cada territorio. La cocina espa&ntilde;ola, la cocina local, apuesta por cuatro o cinco cosas y ya, ah&iacute; queda la tradici&oacute;n. Habr&iacute;a que intentar ampliar un poco el repertorio porque hay un grand&iacute;simo fondo de platos y de recetas que se pueden explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obvio, y a m&iacute; el primero porque hay muchos platos que he descubierto en el proceso de escritura del libro. De alguna manera la uniformidad tambi&eacute;n est&aacute; afectando a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestros gustos</a> personales. No s&eacute; si sabemos m&aacute;s o menos de cocina ahora que antes, tampoco nos vamos a poner a mitificar el pasado. No es que antes tuvi&eacute;ramos una grand&iacute;sima cultura gastron&oacute;mica. Era algo que ten&iacute;an cinco o seis privilegiados mientras el resto se dedicaba a comer lo que pod&iacute;a. Lo que s&iacute; hab&iacute;a es un mayor conocimiento de lo m&aacute;s cercano, de las especialidades de cada tierra y de los productos del entorno. Tambi&eacute;n imagino que esto tiene mucho que ver con que cada vez m&aacute;s gente vive en grandes ciudades. En las ciudades la relaci&oacute;n con el terru&ntilde;o, con lo m&aacute;s cercano, se disuelve.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/44057a67-632d-46a1-9ed1-1a11b0366ee3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mitifica demasiado la cocina de la abuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es curioso porque de alguna forma no se reconoce como deber&iacute;a el esfuerzo de esas mujeres, el trabajo que hac&iacute;an manteniendo viva la llama de la cocina popular, pero, por otro lado, se mitifica mucho el pasado. Se tiende a pensar que hace 50 o 100 a&ntilde;os todo era bueno y natural. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bonito era cuando la abuela o nuestra madre nos hac&iacute;a esos platos tan maravillosos!&rdquo;. Bueno, no niego que pudiera haber cosas mejores en el pasado, pero hay muchas cosas en las que hemos ido a mejor y que ahora cocinamos mejor: tratamos con mayor respeto determinados alimentos, hemos aprendido mucho sobre el tratamiento de las materias primas y sabemos sacarles m&aacute;s partido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos pretender es cocinar como hace 50 a&ntilde;os porque no tiene ning&uacute;n sentido. La cocina cambia, cambian los aparatos y cambia el entorno. Emperrarnos en hacer las cosas como se hac&iacute;an antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario. &iquest;Hay que conservar ese conocimiento? S&iacute;, evidentemente, hay que defender ese patrimonio y esas f&oacute;rmulas y maneras de hacer, pero hay que adaptarlas al modelo actual. Cocinas de inducci&oacute;n, Thermomix, freidoras de aire y ollas a presi&oacute;n. En definitiva, todo se tiene que adaptar a la escasez de tiempo, que es lo que marca la gran crisis de la cocina dom&eacute;stica. Para defender la cocina tradicional o popular hay que actualizarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Emperrarnos en hacer las cosas en la cocina como se hacían antes no es la mejor forma de defender nuestro patrimonio culinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Algunos de los chefs a los que he entrevistado, como </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Carme Ruscalleda</strong></a><strong>, hablan del tiempo como la excusa perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues, con todos mis respetos, no estoy nada de acuerdo con esas afirmaciones ni con esa cosa de &ldquo;no tienes tiempo porque lo pierdes con el m&oacute;vil, con las series o en el gimnasio&rdquo;. No. Hay una gran parte de la poblaci&oacute;n que a lo que m&aacute;s tiempo dedica es a trabajar y es absolutamente comprensible que no quieran ponerse a cocinar despu&eacute;s de haber estado todo el d&iacute;a deslom&aacute;ndose a currar. Entiendo que tiren de lo primero que pillen. No s&eacute;&hellip; Me parece que culpabilizar a la gente porque no cocina y reprocharle que es una vaga o que dedica el tiempo a otras cosas solo puede hacerse desde una situaci&oacute;n de un cierto privilegio. No hay que perder nunca la perspectiva. Pensemos por un momento en esa madre que ha estado mat&aacute;ndose a trabajar para mantener a sus hijos. No podemos decirle: &ldquo;Oye, guapa, menos series que la cocina es muy importante&rdquo;. &iexcl;Es normal que se tumbe en el sof&aacute; y que no quiera hacer nada!
    </p><p class="article-text">
        Debemos ser m&aacute;s conscientes de la importancia del entorno en las situaciones de las personas. El entorno juega muy en contra del acto de cocinar en casa para una grand&iacute;sima parte de la poblaci&oacute;n. Ocurre lo mismo con la obesidad, es muy f&aacute;cil decir eso de &ldquo;est&aacute;s gordo porque no haces ejercicio o porque no sabes cerrar la boca cuando comes&rdquo;. Es una manera un poco viejuna de enfrentar los problemas. La crisis de la cocina dom&eacute;stica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuesti&oacute;n de que no nos d&eacute; la gana, seamos vagos o prefiramos dedicar el tiempo a otra cosa; es una cuesti&oacute;n que afecta al sistema en el que vivimos que, de alguna manera, nos empuja a abandonar la cocina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo convencer&iacute;a a alguien de que vale la pena recuperarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero habr&iacute;a que sacarnos de la cabeza algunas ideas preconcebidas: que cocinar es complicado, que exige much&iacute;simo esfuerzo, que solo est&aacute; al alcance de unos pocos o que toda la comida r&aacute;pida es necesariamente insana. Son cosas con las que nos han ido machacando la cabeza durante a&ntilde;os y que ya tenemos incorporadas. &iquest;La cocina requiere un cierto esfuerzo? S&iacute;, es as&iacute;, porque no es solo cocinar, es pensar qu&eacute; vas a hacer, ir a comprar, cocinar y ponerte a limpiar. Aunque hay formas de hacer que este proceso sea m&aacute;s ligero y menos trabajoso, hay much&iacute;simas recetas y f&oacute;rmulas muy sencillas y contamos con la ventaja a&ntilde;adida de contar con cosas que puedes comprar previamente procesadas y que aceleran ciertos procesos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ideas-platos-con-legumbres-cocidas-bote_1_11801207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres de bote</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar que disponemos de aparatos que nos facilitan mucho las cosas y hacen que sean m&aacute;s r&aacute;pidas. Otra idea que habr&iacute;a que desterrar es que cuando cocinamos tiene que quedarnos espectacular y buen&iacute;simo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la cocina doméstica y el hecho de dejar de cocinar no es solo una cuestión de que no nos dé la gana; es una cuestión que afecta al sistema en el que vivimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este <em>boom </em>que hemos vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con la gastronom&iacute;a nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complej&iacute;simos efectos de presentaci&oacute;n. No, la cocina casera no tiene por qu&eacute; ser eso. No hay que aspirar siempre a la excelencia, que es una cosa que nos han metido en la cabeza muchos grandes cocineros y los programas de cocina. Se pueden hacer cosas buenas, simples, sencillas y ya.
    </p><p class="article-text">
        Hay que defender el acto de cocinar como una cosa placentera y relajante, como una actividad que es trabajosa pero que tambi&eacute;n tiene una parte gratificante, independientemente de que te salga bien o mal. Aunque sea muy b&aacute;sico y un poco ut&oacute;pico, una de las cosas m&aacute;s placenteras es cocinar algo y d&aacute;rselo a otra persona para ver c&oacute;mo lo disfruta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto influye la desinformaci&oacute;n a la hora de no cocinar? Que, por ejemplo, no sepamos la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juega muy en contra. Hace 50 a&ntilde;os hab&iacute;a una persona en casa, una mujer, que se dedicaba a la cocina y que se encargaba de transmitir ese conocimiento culinario. La cadena se rompi&oacute; cuando las mujeres empezaron a trabajar fuera y la figura del ama de casa pr&aacute;cticamente desapareci&oacute;. Lo que percibo es que ahora hay una desinformaci&oacute;n galopante a todos los niveles. No es que la gente ya no sepa c&oacute;mo cocinar, sino que hay un desconocimiento absoluto en cuestiones de seguridad alimentaria y el personal tiene un cacao monumental sobre cuestiones nutricionales, sobre lo que es y no es saludable.
    </p><p class="article-text">
        Esa confusi&oacute;n viene muy favorecida y potenciada por la gran industria alimentaria&hellip; No es un panorama muy alentador. A t&iacute;tulo personal y con mi trabajo en 'El Comidista', intento asistir a esas personas, a esas almas de c&aacute;ntaro descarriadas que no saben nada de cocinar ni de nutrici&oacute;n. Intento darles informaci&oacute;n fiable y ponerle las cosas un poco m&aacute;s f&aacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ayudar&iacute;a incorporar una asignatura de nutrici&oacute;n en los colegios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo he hablado con gente del mundo de la educaci&oacute;n y dicen que otra asignatura supondr&iacute;a aumentar considerablemente la carga lectiva del alumnado, que ya es muy alta. Pero creo que, de alguna manera, la alimentaci&oacute;n, la cocina y la nutrici&oacute;n deber&iacute;an estar presentes en los colegios. No s&eacute; si como asignatura o de otra forma, no voy a ser yo quien se meta en ese jard&iacute;n porque no soy experto en educaci&oacute;n, pero un conocimiento tan b&aacute;sico y tan importante para nuestra salud deber&iacute;a tratarse.
    </p><p class="article-text">
        La cocina es uno de nuestros patrimonios culturales y algo definitorio de lo que somos; lo mires por donde lo mires es tan importante que s&iacute; creo que se deber&iacute;a formar a la sociedad en estos terrenos. Quiz&aacute;s no ha pasado porque no se le ha dado la importancia que merec&iacute;a por tratarse de algo tan cotidiano. En mi profesi&oacute;n, por ejemplo, tiene m&aacute;s cach&eacute; dedicarse a la cr&iacute;tica de restaurantes que ense&ntilde;ar a hacer recetas. Las recetas son &ldquo;esas cositas de casa&rdquo;, ya sabes, no son tan importantes. Esto te da una idea de la poca consideraci&oacute;n social, del poco aprecio, que le tenemos a un acto tan importante como es el de cocinar en casa.
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                Mikel López Iturriaga.                            </span>
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        <strong>&iquest;Despilfarrar se ha convertido en algo inevitable en el mundo contempor&aacute;neo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;simamente. Al despilfarro tambi&eacute;n te empuja el entorno, tiene mucho que ver con la manera en la que compramos hoy en d&iacute;a: el haber pasado de una compra diaria o de la compra cada dos o tres d&iacute;as a una periodicidad semanal, quincenal o mensual. A largo plazo esa manera de comprar lleva inevitablemente a un mayor despilfarro alimentario. Aunque esta es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n muy relacionada con la falta de tiempo. El tiempo nos acaba llevando a esas compras m&aacute;s largas, a una menor organizaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/trucos-hacer-compra-una-sola-persona_1_11812582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planificaci&oacute;n en las comidas</a> y a pensar menos en lo que estamos comprando. Por eso mucho de lo que compramos acaba en la basura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La variedad de productos que podemos encontrar en un supermercado ha mejorado la calidad de nuestra cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estoy muy seguro de eso&hellip; S&iacute;, evidentemente, ahora disponemos de una despensa mayor y hemos podido mejorar en t&eacute;rminos de variedad, pero en t&eacute;rminos de calidad&hellip; tengo mis dudas. Que en un supermercado, en una tienda o en una fruter&iacute;a te encuentres un mont&oacute;n de productos a los que antes no ten&iacute;amos acceso no supone necesariamente que haya una mayor calidad en nuestra cocina. Para hacer buena cocina, para hacer una cocina de calidad, no necesitas productos raros y cosas ex&oacute;ticas. Con unas patatas, una zanahoria y cuatro verduras de toda la vida puedes hacer una gran cocina, tan buena o mejor que disponiendo de todo un supermercado entero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El boom de los últimos años con la gastronomía nos ha llevado a pensar que todo lo que hacemos tiene que ser perfecto, maravilloso y con complejísimos efectos de presentación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando la comida procesada y ultraprocesada a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para mal, para mal. No solo a nuestra cultura gastron&oacute;mica, tambi&eacute;n a nuestra salud, sobre todo los ultraprocesados. Creo que hay productos procesados que s&iacute; nos pueden ayudar a comer bien. No hay que satanizar todo lo que es industrial. Hay cosas industriales y poco procesadas, pienso en las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/verduras-congeladas-cocinar-microondas_1_11746883.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verduras congeladas</a> o en las conservas en bote, que no tienen problemas en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n y que es muy l&iacute;cito utilizar. Los cocinillas siempre nos est&aacute;n diciendo que las cosas se tienen que hacer desde cero. Pues, bueno, chica, qu&eacute; suerte tienes de tener tiempo y de poder hacerlo t&uacute; todo, pero hay mucha gente que no lo tiene y que debe tirar de estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los ultraprocesados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es un drama. El porcentaje de calor&iacute;as que consume la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola procedente de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/alimentos-ultraprocesados-son-eliminarlos-dieta-comer-sano_1_10979217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos ultraprocesados</a> est&aacute; subiendo exponencialmente. Hay que ponerse muy serios con este tema porque ya no es una cuesti&oacute;n de que est&eacute;n mejor o peor desde un punto de vista gastron&oacute;mico, es que esto es un problem&oacute;n de salud de primer orden. La relaci&oacute;n entre su alto consumo y muchas enfermedades graves est&aacute; cada vez m&aacute;s clara. Las administraciones p&uacute;blicas deben implementar medidas urgentes para frenar ya su consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida y ultraprocesada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal, mal, mal. No soy de moralizar o de decirle a la gente c&oacute;mo se tiene que ganar la vida, entiendo por qu&eacute; lo hacen y que los negocios de hosteler&iacute;a son muy complicados, sobre todo los de alta cocina, pero lo que diferencia a un cocinero de un famoso cualquiera que hace este tipo de publicidad es que el cocinero es alguien que trabaja con la comida. Se le podr&iacute;a exigir una cierta responsabilidad por patrocinar una alimentaci&oacute;n que es directamente perjudicial para la salud. Cuando los cocineros se ponen a promover estas mierdas &iquest;est&aacute;n pensando en los ni&ntilde;os que lo van a consumir? No s&eacute;, yo pienso mucho en ellos&hellip; Nunca har&iacute;a publicidad de estas cosas porque entrar&iacute;a en un conflicto &eacute;tico personal brutal. Hay marcas y productos en el mundo de la alimentaci&oacute;n con los que te puedes asociar sin tener ese conflicto moral y saber que est&aacute;s promocionando algo cuyos efectos sobre la salud son tan malos como los del tabaco o el alcohol.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que ponerse muy serios con los ultraprocesados porque ya no es una cuestión de que estén mejor o peor, es que son un problemón de salud de primer orden</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la batalla por el buen comer, &iquest;los</strong><em><strong> influencers</strong></em><strong> son un aliado o un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el universo<em> influencer,</em> como en todos los universos, hay gente que lo hace muy bien y hay gente que es un horror. El problema, y yo tambi&eacute;n los sufro como persona que hace contenido en las redes sociales, es que la gente se informa cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de ellos. Y cuando hablo de informarse no hablo solo de cocina, de recetas o de platos nuevos, hablo de todo tipo de informaci&oacute;n. Cada vez menos gente va a los medios tradicionales. &iquest;Qu&eacute; ocurre con esto? Que para tener visibilidad en redes el algoritmo te impone recurrir a una serie de trucos o historias que tienes que hacer. Y no s&eacute; si esto juega muy a favor de la buena cocina&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo suele comer 'El Comidista'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la cocina no me complico la vida, como cosas supersimples. Igual alg&uacute;n fin de semana invito a alguien y s&iacute; que me lo curro m&aacute;s, pero lo que hago en mi d&iacute;a a d&iacute;a es sencillo. Muchas verduras salteadas, al vapor o hechas en la freidora de aire con un ali&ntilde;o muy simple, con unas especias y unos pocos frutos secos picados. Tambi&eacute;n como muchas legumbres, tiro de las ya cocidas, no soy de esos sufridores que lo tienen que hacer todo en casa. Mi dieta se basa en cosas que no me exigen demasiado, pero que est&aacute;n ricas y son buenas, intentando comer la mayor cantidad de productos frescos que puedo. Vigilo que todo sea lo m&aacute;s sano posible y que las cosas est&eacute;n bien hechas, pero no monto grandes despliegues en la cocina.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mikel-lopez-iturriaga-llamar-gente-vaga-no-cocina-hacerse-privilegio_128_11996038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2025 21:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdf3a87e-e3ae-4a4f-b9fa-800cc95fb8f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114310.jpg" width="6000" height="3375" alt="Gastón Acurio: &quot;¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef que colocó la cocina peruana en las mesas de todo el mundo asegura que cuando se habla de alimentación hay que hacerlo teniendo en cuenta el estilo de vida y la economía familiar</p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"</p></div><p class="article-text">
        Gast&oacute;n Acurio (Lima, 1967) ha tra&iacute;do La Mar a Madrid. A orillas del 36 de la avenida del General Per&oacute;n, a poco m&aacute;s de cinco minutos del templo del madridismo, el chef que coloc&oacute; la gastronom&iacute;a peruana en las mesas de todo el mundo ha abierto su nueva propuesta: un homenaje a las cevicher&iacute;as del Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quedan apenas 72 horas para quitar el cartel de 'A&uacute;n no estamos abiertos' de la puerta y la sala es un ir y venir constante: todav&iacute;a quedan rincones que pintar y platos por afinar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tengo que probar esto?
    </p><p class="article-text">
        Una olla grande aparece ante el chef, interrumpiendo la entrevista. Acurio se disculpa, hunde una cuchara en el sudao y se la lleva a la boca. Se hace el silencio. El paladar del chef se toma su tiempo. Un segundo. Dos segundos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis segundos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Otra cosa! Ya no est&aacute; en punto de risotto sino en punto de arroz meloso. Tiene menos grasa. &iquest;Le has puesto menos? Ya, pero ponte a pensar: si t&uacute; pones un bogavante entero aqu&iacute;, es dif&iacute;cil de comer&rdquo;. &ldquo;Mira, mira&rdquo;, dice el chef dirigi&eacute;ndose a dos cocineros mientras remueve con la cuchara el contenido de la olla.
    </p><p class="article-text">
        Formado en Le Cordon Bleu de Par&iacute;s, Acurio defiende que cuando se habla de cocinar no hay que perder de vista el contexto socioecon&oacute;mico. &iquest;Por qu&eacute; no siempre comemos productos de temporada? &iquest;Por qu&eacute; los ultraprocesados tienen cada vez m&aacute;s espacio en nuestra mesa? &ldquo;En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay secretos que un libro no te puede explicar&rdquo;, dice cuando se le pregunta por las claves del ceviche, el plato que ya forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. &ldquo;Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo&rdquo;. Eso, dice, solo puede aprenderse en Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En sus memorias, </strong><em><strong>Cocinando historias</strong></em><strong> (Debate, 2025), explica que a usted siempre le gust&oacute; estar en una cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba comer. El momento m&aacute;s importante de la semana era cuando mi padre nos invitaba a comer a un restaurante. Llegar all&iacute; era algo fant&aacute;stico para m&iacute;, como para otro ni&ntilde;o lo sea quiz&aacute;s entrar al estadio de f&uacute;tbol. Coger un men&uacute; era algo muy emocionante. Recuerdo como si fuese ayer esos momentos que viv&iacute;amos en el italiano y en el chifa, que es el restaurante peruano-chino de la &eacute;poca, o al primer restaurante criollo al que me llev&oacute; mi pap&aacute;, las visitas al barrio chino, la primera cevicher&iacute;a&hellip; Era algo natural que quien amaba as&iacute; los restaurantes regresara a casa e intentara hacer todos esos platos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo unos calamares fritos que salieron hechos una bola, todos pegados. Los com&iacute; con mucha dignidad para tratar de pasar la verg&uuml;enza lo mejor posible. Ah&iacute; est&aacute; lo lindo de la cocina, que es prueba y error, prueba y error, hasta que das con una f&oacute;rmula bonita y sabrosa con la que est&aacute;s contento. Cuando era estudiante de Derecho, aqu&iacute; en Madrid, tambi&eacute;n les cocinaba mucho a los chicos con los que viv&iacute;a. Hasta que un d&iacute;a logr&eacute; escapar del yugo de la abogac&iacute;a y pude convertirme en cocinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abandon&oacute; Derecho para matricularse en la escuela de Hosteler&iacute;a, pero estuvo dos a&ntilde;os ocult&aacute;ndoselo a sus padres. &iquest;Se arrepiente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una buena pregunta. Yo&hellip; Sent&iacute;a verg&uuml;enza, esa es la verdad. Verg&uuml;enza de defraudar a mis pap&aacute;s. No es que pensase que ser cocinero no era algo tan digno como ser abogado, era el miedo a defraudar las esperanzas que hab&iacute;an depositado en m&iacute;, o eso cre&iacute;a yo. En realidad, lo que ellos sent&iacute;an era preocupaci&oacute;n. Hasta ese momento, la cocina se asociaba con un oficio para ganarse la vida dignamente cuando uno no hab&iacute;a podido ser m&eacute;dico, abogado o ingeniero. De pronto, que su hijo les dijera que iba a ser cocinero, m&aacute;s que una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n era una gran preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando abr&iacute; mi primer restaurante, Astrid y Gast&oacute;n [junto a su mujer, la chef pastelera Astrid Gutsche], el portero me cont&oacute; que mi pap&aacute; pasaba por all&iacute; todas las noches despu&eacute;s de haber estado contando los carros que hab&iacute;a en los que cre&iacute;a que eran mi competencia. Mis sobrinitos me contaron tiempo despu&eacute;s que era una de sus grandes diversiones. &ldquo;&iexcl;Ya, ni&ntilde;os, vamos a hacer la ruta de los carros!&rdquo;, les dec&iacute;a. Siempre se iba tranquilo sabiendo que yo ten&iacute;a m&aacute;s autos. Ah&iacute; entend&iacute; que su problema, en realidad, no era la decepci&oacute;n ni la preocupaci&oacute;n por el qu&eacute; dir&aacute;n los amigos y todas esas cosas que yo sent&iacute;a. Era una gran preocupaci&oacute;n por su incapacidad para entender lo que luego ya entendi&oacute;: que la cocina podr&iacute;a convertirse para el Per&uacute;, para nuestra cultura y nuestros productos, en una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero usted empez&oacute; haciendo cocina francesa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era estudiante, a finales de los a&ntilde;os ochenta, Francia era la referencia para todo el mundo. Si quer&iacute;a hacer un gran restaurante, ten&iacute;as que ser lo m&aacute;s franc&eacute;s posible. Juan Mari Arzak me cont&oacute; en su momento que los de la nueva cocina vasca tambi&eacute;n iban all&iacute; para inspirarse porque Francia era La Meca. Afortunadamente para la cocina, el mundo cambi&oacute; y se empez&oacute; a ver a Francia no como una fuente de inspiraci&oacute;n para recetas y estilos, sino como un modelo para hacer lo mismo que ellos hac&iacute;an pero con nosotros mismos. Poner en valor el territorio, perseguir la excelencia, buscar la creatividad, reivindicar nuestra cultura, tratar de enamorar al resto del mundo con ella, son valores que llevaron a la cocina francesa a tener una hegemon&iacute;a hist&oacute;rica durante siglos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como peruano es emocionante, estuvimos siempre acostumbrados más bien a que en nuestro entorno haya pizzerías italianas y restaurantes españoles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; produjo el cambio en su cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, volv&iacute; al Per&uacute; con el chip de hacer un restaurante absolutamente afrancesado porque era &ldquo;necesario&rdquo; para tener reconocimiento en el mundo de la alta cocina. Los cambios sociales, con Internet y la democratizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, nos permitieron descubrir nuevos mundos, nuevas culturas, nuevas cocinas. Nos abrimos. De pronto, la cocina peruana vio una oportunidad de expresarse sin tener que abrigarse en el hombro de la cocina francesa. Mi cocina, sin darme cuenta, fue evolucionando.
    </p><p class="article-text">
        Astrid y Gast&oacute;n fue apareciendo en las listas de mejores restaurantes del mundo, cosa que jam&aacute;s habr&iacute;a ocurrido si hubiese seguido haciendo cocina francesa. Estamos ah&iacute; porque supimos ofrecer un lenguaje diferente, hablando de los productos y de las recetas del Per&uacute; desde una mirada contempor&aacute;nea. Ni mejor ni peor, diferente. Nos dimos cuenta entonces de que quiz&aacute;s un d&iacute;a la cocina peruana podr&iacute;a ser reconocida y tan popular como otras cocinas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se ha integrado la cocina peruana en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; en esto solo hab&iacute;a tres o cuatro restaurantes de cocina peruana en Espa&ntilde;a. Hoy en d&iacute;a, y vengo de hacer un recorrido de diez d&iacute;as por todo el pa&iacute;s, es f&aacute;cil encontrar un peruano en cualquier pueblo peque&ntilde;o. No en pocos bares en los que he entrado, de cocina espa&ntilde;ola o comida regional, serv&iacute;an tiradito, anticucho, alg&uacute;n plato con aj&iacute; amarillo o rocoto. Como peruano es emocionante eso porque estuvimos siempre acostumbrados m&aacute;s bien a que en nuestro entorno haya pizzer&iacute;as italianas y restaurantes espa&ntilde;oles, pero no a encontrar nuestra cultura fuera del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No le preocupa que ese cruce pueda poner en peligro las diferentes identidades gastron&oacute;micas o que todo se homogeneice?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Desde su nacimiento la cocina es un constante intercambio, y uno de los grandes ejemplos de ello es la cocina peruana. En su naturaleza est&aacute; la capacidad de <em>peruanizarse </em>con todo aquello que se encuentra a su alrededor y que no forma parte de su cultura en ese momento pero en el camino se convierte, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Los tallarines verdes con papa a la huanca&iacute;na y bist&eacute; apanado para los peruanos es un plato peruan&iacute;simo, pero tiene una explicaci&oacute;n clar&iacute;sima. Cuando llegan los primeros migrantes italianos, principalmente de G&eacute;nova, que es de donde viene el pesto, no encuentran mucha albahaca para poder prepararlo y deciden coger espinacas. Como tampoco hay parmesano, le tienen que poner el primer queso fresco que encontraron; sin <em>pignoli </em>[pi&ntilde;ones], encontraron pecanas peruanas. Pasado el tiempo, los hijos de esos migrantes italianos empezaron a comer papas a la huanca&iacute;na en las casas de sus amiguitos del barrio y se la ponen tambi&eacute;n. La salsa fr&iacute;a de mortero se va sustituyendo por una cocida y caliente. Adem&aacute;s, como ese pesto era un plato humilde, f&aacute;cil de preparar, para demostrar un cierto estatus y que se hab&iacute;a salido adelante en una tierra lejana como el Per&uacute;, se pon&iacute;a un chulet&oacute;n encima.
    </p><p class="article-text">
        Todos los platos de la cocina peruana son fruto de un desarrollo similar. Que el ceviche de mi abuela Genoveva, que se cocinaba durante cuatro horas, se convierta en el que se hace hoy en un mercado, que apenas lleva unos segundos, es uno de los procesos propios de ese intercambio cultural que seguir&aacute; ocurriendo siempre. La tradici&oacute;n, el intercambio y la innovaci&oacute;n son procesos que uno tiene que observar con benepl&aacute;cito m&aacute;s que con terror.
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                    alt="El chef peruano Gastón Acurio posa en su nuevo restaurante en Madrid."
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            <span class="title">
                El chef peruano Gastón Acurio posa en su nuevo restaurante en Madrid.                            </span>
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        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad. &iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>comer aguacate todo el a&ntilde;o</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando iba al mercado con mi abuela sab&iacute;amos perfectamente que en el verano se com&iacute;an sand&iacute;as, que en el invierno hab&iacute;a m&aacute;s variedades de papas y tub&eacute;rculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, oto&ntilde;o e invierno. Era algo que defin&iacute;a el recetario familiar. Pero los tiempos han cambiado, sin duda. Me pasa que me recriminan mucho que la palta [aguacate] para una receta est&aacute; muy cara. &ldquo;Normal, est&aacute;s intentando comprarla en enero&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Y encima no est&aacute; buena!&rdquo;. &ldquo;Claro, el mejor momento de la palta es el mes de julio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por desconocimiento queremos hacer platos en un momento en el que no deber&iacute;an hacerse. Sobre esto los cocineros tenemos la oportunidad de explicar que lo bonito, lo placentero, lo rico, lo econ&oacute;mico y lo sostenible es seguir las temporadas. Pero estas reivindicaciones tienen que hacerse siempre entendiendo que las personas hoy d&iacute;a viven en un mundo muy distinto, muy aceleradamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se les olvida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que es muy dif&iacute;cil juzgar a alguien por c&oacute;mo realiza una actividad que inexorablemente tenemos que hacer todos: comer. En un mundo con una presi&oacute;n social tan fuerte por el reconocimiento y por la necesidad de vivir intensamente y r&aacute;pidamente, es comprensible que la cocina pase a un segundo plano. No nos corresponde a nosotros decir si est&aacute; bien o mal hacer lo que uno hace porque cada persona tiene sus propios dilemas y sus propias responsabilidad. &iquest;C&oacute;mo vamos a culpar a alguien por no estar cocinando? Hay que entender las vidas de cada uno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cree que est&aacute;n afectando los productos procesados y ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es un tema que tambi&eacute;n entra dentro del terreno de la econom&iacute;a familiar, &iquest;no? Los cocineros defendemos a muerte los productos naturales, el trabajo del productor y el origen del producto, pero, al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de que no todos pueden pagarlo. No s&eacute;&hellip; Yo, personalmente&hellip; Me siento mal cuando hablamos de lo importante y lo valioso que es apostar por productos naturales y acusamos a quien no lo hace de estar haciendo las cosas mal. De pronto no lo hace porque quiera, sino porque no puede. Hay que tener un poco de respeto sobre todo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el producto indispensable en toda cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El aj&iacute; amarillo, sin duda. Solo podr&aacute;s hacer comida peruana con el aj&iacute; como &uacute;nico ingrediente de sabor. Ceviches, tiraditos, causa lime&ntilde;a, salsa huanca&iacute;na, aj&iacute; de gallina, sudado. Es un ingrediente incre&iacute;ble, que por cotidiano y abundante a&uacute;n no tiene un momento en el Per&uacute;. El aj&iacute; amarillo est&aacute; esperando su momento para convertirse en una estrella mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El elemento clave que necesito para un buen ceviche?</strong>
    </p><p class="article-text">
        [Risas] Ir a Lima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y para los que a&uacute;n no podamos ir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Te explico. Hay secretos que un libro no te puede contar, como cuando quieres hacer un curry tailand&eacute;s sin haber ido nunca a Tailandia. Para poder entender el equilibrio de acidez que necesita un ceviche es importante tener la oportunidad de ir a Lima. Sal, lim&oacute;n y aj&iacute; tienen que tener un equilibrio, un balance de acidez, para que acabe apareciendo un nuevo sabor, una suerte de umami natural que a pesar de ser c&iacute;trico se vuelve medio adictivo. Eso es lo que hace de &eacute;l algo m&aacute;gico y no una ensalada o un escabeche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La leche de tigre tambi&eacute;n es importante, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es el jugo del ceviche, el fruto del contacto de la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; con el pescado. Este reacciona antes esos elementos y va dejando un poco de su mar en la salsa. El jugo de mar que bota junto a la sal, el lim&oacute;n y el aj&iacute; se convierte en el plato en lo que llamamos leche de tigre. La verdad es que no s&eacute; cu&aacute;l es el origen del nombre&hellip; Hemos querido creer que es porque te sientes como un tigre despu&eacute;s de comerlo, pero, bueno, eso ya queda como algo personal de cada uno. [Risas].
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando iba al mercado con mi abuela sabíamos perfectamente que en el verano se comían sandías, que en el invierno había más variedades de papas y tubérculos y el pescado cambiaba en verano, primavera, otoño e invierno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Usted habla abiertamente de sus fracasos -como </strong><em><strong>surfer,</strong></em><strong> como corredor de coches, como cantante de rock, como empresario y al elaborar tus primeros platos-. Es algo raro en los chefs de su categor&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que es por verg&uuml;enza, pudor o por el sinsabor que en aquel momento te pudo causar el fracaso. Para m&iacute; han sido lecciones que me han ayudado a ser m&aacute;s fuerte; errores que han sido una celebraci&oacute;n una vez pas&oacute; la tormenta. Recuerdo que el primer restaurante nos fue tan bien que, con la confianza absoluta del &eacute;xito, nos lanzamos a por el segundo. Nos fue fatal: cerramos en cuatro meses. &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute;? Hubo un exceso de confianza y tampoco supimos entender el entorno, que no era ni el momento ni el lugar y que los precios no eran los adecuados. Nos cre&iacute;mos capaces de conquistar cualquier territorio imitando lo que ya hab&iacute;amos conseguido, y no sirvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso es algo que hace que te vuelvas m&aacute;s reflexivo, m&aacute;s sereno y mucho m&aacute;s consciente de tus debilidades. Siempre tuve gran capacidad para aceptar que era un p&eacute;simo cantante, que la banda acab&oacute; siendo exitosa el d&iacute;a que me fui, y lo mismo ha ocurrido con los restaurantes que he tenido. El pragmatismo y el desapego que tengo a las cosas me ha ayudado mucho en la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez ha sentido la tentaci&oacute;n de cocinar desde el ego, de dejarse llevar por los premios o pensando en futuros reconocimientos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza del cocinero es esperar el reconocimiento. Pero esto es bien importante explicarlo: hablo del reconocimiento inmediato de quien come su plato, no del reconocimiento social. El fracaso para un cocinero es que alguien te diga que no le gust&oacute; uno de tus platos. Cuando &eacute;ramos j&oacute;venes y Astrid [Gutsche, su mujer], que tambi&eacute;n es cocinera, me dec&iacute;a: &ldquo;Oye, tu plato&hellip; A esto le falta algo&rdquo;. Para m&iacute; era como una daga en el coraz&oacute;n. Y ah&iacute; hablaba el ego: &ldquo;&iexcl;A mi esposa no le ha gustado mi plato! &iquest;Seguramente lo hace porque tiene envidia?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico reconocimiento que me interesa es saber si logr&eacute; gustarte con mi cocina o te defraud&eacute;. Todo lo dem&aacute;s es peligroso. Cuando te preocupa m&aacute;s que la gente venga a reconocerte a ti y a aplaudirte en vez de a disfrutar de tu cocina, empiezan los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No le voy a preguntar por los eternos rumores sobre su candidatura a las elecciones de Per&uacute;, que ya han quedado m&aacute;s que descartados, pero s&iacute; me interesa saber si su posicionamiento pol&iacute;tico le ha afectado en su carrera como chef.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&hellip; Hubo un momento, de pronto, en que la cocina peruana se convirti&oacute; en una herramienta muy poderosa de promoci&oacute;n del Per&uacute; y en un motivo de orgullo, y eso convirti&oacute; al cocinero en actor pol&iacute;tico. Digo un actor pol&iacute;tico en el sentido de alguien que busca poner en valor lo que produce y la imagen de su pa&iacute;s, no participando de los puestos de la pol&iacute;tica o del debate ideol&oacute;gico. Pero cuando se empez&oacute; a decir que, en realidad, detr&aacute;s de mi discurso hab&iacute;a un inter&eacute;s en incursionar en la pol&iacute;tica&hellip; Mi pap&aacute; era senador, s&eacute; perfectamente de qu&eacute; se trata la pol&iacute;tica. Se activaron mecanismos de ataque&hellip; He tenido que explicar esto m&aacute;s veces de las necesarias para que todo frenase y poder seguir haciendo mi trabajo. S&iacute;, en su momento me afect&oacute;, pero tambi&eacute;n es parte de la vida. Por suerte, ya nadie cree que vaya a ser pol&iacute;tico y eso ha ayudado a que dejasen de verme como una amenaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No voy a entrar a juzgar eso porque yo mismo he sido imagen de un banco, de una cerveza industrial y de una telef&oacute;nica. Lo hice porque me ayudaron a financiar el festival Mistura [el Festival Gastron&oacute;mico Internacional de Lima] y otros proyectos sociales. Recuerdo cuando Massimo Bottura [el chef de Osteria Francescana, uno de los mejores restaurantes del mundo] lleg&oacute; y vio a Coca-Cola como auspiciador del Mistura. En vez de preguntar qu&eacute; hac&iacute;a eso ah&iacute;, dijo: &ldquo;&iexcl;Genios! El diablo est&aacute; pagando todo esto&rdquo;. Depende de c&oacute;mo lo mires. No puedo criticar eso, no puedo, porque la cocina es un trabajo muy duro, muy sacrificado. Uno deber&iacute;a tratar siempre de ponerse en el lugar del otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaston-acurio-culpar-alguien-no-cocinar-hay-entender-circunstancias_128_12164243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2025 19:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gastón Acurio: "¿Cómo vamos a culpar a alguien por no querer cocinar? Hay que entender las circunstancias de cada uno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Supermercados,Compras,Chefs,Consumo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4d53d55-8c72-4980-861d-d66f4c4c2b77_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099710.jpg" width="5995" height="3372" alt="Diego Guerrero: &quot;En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef de Dstage reivindica el valor de enseñar a comer para ser más conscientes de los productos que consumimos: "No nos hemos preocupado por nuestra dieta"</p><p class="subtitle">Entrevista - Los chefs Sara Peral y Jorge Muñoz: “La gastronomía es una forma de entender cómo funciona la sociedad, la cultura y la política de un país”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;What the fuck is Dstage?&rdquo;. En esta entrevista es la camiseta de Diego Guerrero (Vitoria, 1975) -cocinero, dos Estrellas Michelin, tres Soles Repsol- la que lanza la primera pregunta. &ldquo;Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo&rdquo;, explica el chef sobre su concepto de cocina y su restaurante en el madrile&ntilde;o barrio de Chueca. &ldquo;Podr&iacute;a decirte que es mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guerrero lleg&oacute; a la cocina por descarte, pero le acab&oacute; enganchando poder imaginar todo un mundo y plasmarlo en un plato. &ldquo;Contar cosas a trav&eacute;s de la cocina y de los alimentos&rdquo;, dice &eacute;l. &ldquo;Idealizo mucho la cocina porque en ella encuentro mis pasiones, mis temores y mis odios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la entrevista, el chef, que lleva 30 a&ntilde;os detr&aacute;s de los fogones, elige una mesa desde la que no pueda ver lo que est&aacute; pasando en su cocina. &ldquo;Es que si no, no puedo dejar de mirar&rdquo;, se justifica. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su <em>receta </em>para ser m&aacute;s eficientes en la cocina y reducir el desperdicio alimentario? &ldquo;Sentido com&uacute;n y un bien escaso: tiempo&rdquo;. Tiempo para organizarnos mejor y tiempo para ense&ntilde;ar a comer. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>What the fuck is Dstage?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s a&uacute;n me cuesta definirlo. Y cuando hablo de definirlo me refiero a hablar del restaurante como sitio en el que se hace una cocina muy categ&oacute;rica o muy concreta. Dstage es el lugar que hemos construido y donde podemos dar rienda suelta a nuestras inquietudes, nuestros miedos o nuestros deseos. Es el sue&ntilde;o que ten&iacute;a cuando empec&eacute; en esto. Podr&iacute;a decirte que es mi redacci&oacute;n, mi escenario, mi taller de pintura. Es el lugar donde al final he conseguido expresarme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se puede decir con la comida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo, se puede decir y hablar de todo. Pues hablar de instintos, de deseos, de miedos o frustraciones, de disgustos, de alegr&iacute;as y sorpresas. Apelar a las emociones a trav&eacute;s de los sentidos. Tambi&eacute;n puedes hablar de sostenibilidad, de desperdicio [alimentario] y de medio ambiente. Hay miles de formas de comunicar en la cocina. Creo que es porque es una de las pocas disciplinas en las que todos los sentidos entran a jugar. Todos. No se trata solo de lo que vas a poner en un plato, sino de todos los intangibles que creas a su alrededor: espacio, m&uacute;sica, olores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;... Lo que pasa es que esa palabra est&aacute; muy manida y un poco trillada. &iquest;Podr&iacute;amos englobarlo todo en la palabra experiencia? Seguramente s&iacute;, pero habr&iacute;a que saber qu&eacute; significa... La cocina y la comida son una parte fundamental de todo esto, pero f&iacute;jate si la condicionan los intangibles que un pincho de tortilla no te sabe igual en la oficina que en un d&iacute;a de campo. No es igual comerte una tortilla a mediod&iacute;a con tu pareja y tus hijos, escuchando el fluir de un r&iacute;o a lo lejos y con el sol d&aacute;ndote en la cara que hacerlo debajo de un fluorescente con tu jefe dando voces, el tel&eacute;fono sonando y absolutamente pillado de tiempo. Ni te lo vas a comer igual ni te va a saber igual. Todo influye, incluso la compa&ntilde;&iacute;a. Los intangibles, eso que llamamos experiencia, son lo que hacen que algo sea m&aacute;gico. Adem&aacute;s, y esto tambi&eacute;n es importante, ayudan a que te cueste m&aacute;s cansarte de lo que haces. A m&iacute; no me importa decirlo: llevo 30 a&ntilde;os en esto y me canso, me canso de dar de comer y de cenar. Todas estas partes que rodean un plato, que son mucho m&aacute;s inestables que el producto, son a las que nos agarramos y las que nos ayudan a sentirnos mucho m&aacute;s vivos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cocina depende mucho del producto de temporada, pero en los supermercados se respeta cada vez menos la estacionalidad alimentaria. </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;Por qu&eacute; hemos normalizado, por ejemplo, comer aguacate de enero a diciembre?</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que preguntarse primero desde cu&aacute;ndo no hay una alimentaci&oacute;n basada en temporadas. Igual t&uacute; y yo no la hemos vivido, &iquest;sabes? Hablamos de una &eacute;poca en la que solo hab&iacute;a mercados y en la que no exist&iacute;an las grandes superficies. Es un tema complejo y debemos ser realistas... Creo que siempre podemos aspirar a mejorar, pero no podemos deshacer toda la red de comercios o industrias que hemos tejido. S&iacute;, habr&iacute;a que controlar m&aacute;s los productos, las producciones y sus ciclos, pero no podemos perder de vista el hecho de que el hombre lleva manipulando la naturaleza desde que empez&oacute; a cultivar y a domesticar la tierra. Esto nos ha tra&iacute;do, inevitablemente, muchas cosas buenas y muchas cosas malas. Nos hemos cargado cosas que ya no son recuperables, y si no le ponemos remedio, todo puede irse al garete. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; remedio podr&iacute;amos ponerle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sentido com&uacute;n. Sentido com&uacute;n para comprar, para cocinar y para consumir. Compramos y consumimos de m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s da coger tres aguacates en vez de dos! &iexcl;Qu&eacute; importa llevarse seis cartones de leche cuando solo necesito uno! Nos entra el s&iacute;ndrome del b&uacute;nker, el querer hacer m&aacute;s acopio de todo por si acaso no podemos volver al supermercado. El resultado es que acabamos tirando mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir. A partir de este punto, del organizarnos bien y comprar mejor, si somos capaces de cocinar de una manera m&aacute;s responsable y somos capaces de aprovechar mejor, reduciremos a&uacute;n m&aacute;s el desperdicio [alimentario]. Para esto no hace falta ni una tecnolog&iacute;a concreta, ni una gran inversi&oacute;n, ni tener mucho poder adquisitivo, ni ser el m&aacute;s listo de la clase. Hace falta sentido com&uacute;n y un bien algo escaso: tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque sin tiempo...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Compras comida ya preparada. Sin tiempo, olv&iacute;date de dedicarte a cocinar en casa o de aprovecharlo todo. Sin tiempo, abro una naranja, la exprimo y la tiro, cuando podr&iacute;amos hacer una sal para un pescado con esa c&aacute;scara que no has utilizado para un zumo o para una ensalada. Aunque tambi&eacute;n debemos entender c&oacute;mo es la realidad en la que vivimos... Por eso digo que es todo una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n. Y tampoco hace falta dramatizar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira, ni todo est&aacute; fatal ni estamos tan mal. Se trata de conseguir ser un poco m&aacute;s sostenibles cada d&iacute;a. Lo que no podemos es pretender ser los t&iacute;o m&aacute;s sostenibles del planeta de la noche a la ma&ntilde;ana porque nos acabaremos dando cuenta de que no somos capaces de cumplir nuestros objetivos. Acabaremos tirando la toalla y volviendo a lo de antes. Pero si le ponemos buena actitud, sentido com&uacute;n y la intenci&oacute;n de hacerlo un poquito mejor cada d&iacute;a... Digo esto y soy muy consciente de que alguien me dir&aacute;: &ldquo;Claro, Diego, t&uacute; puedes dedicarte a hacer todo esto porque eres tal. Yo tengo tres hijos y un horario que...&rdquo;. S&iacute;, s&iacute;, lo entiendo, por eso digo que cado uno tiene que tratar de ajustar esa conciencia a sus circunstancias vitales. No valen las f&oacute;rmulas universales cuando hablamos, por ejemplo, de aprovechar m&aacute;s o de reducir el consumo de pl&aacute;sticos en casa. Lo que debemos hacer es fijarnos un objetivo individual realista y tener muy claro por qu&eacute; hacemos lo que hacemos. Yo tambi&eacute;n fallo. Hay d&iacute;as que me digo que tengo que reducir a&uacute;n m&aacute;s mi consumo de pl&aacute;sticos o que no lo estoy haciendo todo lo bien que me gustar&iacute;a, pero lo importante es que nunca se me olvide el objetivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiramos mucha comida. Tenemos que medir bien y comprar lo que vamos a consumir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es posible en restaurantes como Dstage cumplir con esos objetivos de sostenibilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a lo mismo: igual que es dif&iacute;cil cumplirlo al 100%, es muy f&aacute;cil mejorar un poco cada d&iacute;a. Adem&aacute;s, aqu&iacute; no solo depende de m&iacute;. Un restaurante es un reflejo de la sociedad y no puedo ponerme a imponer cierta cosas. Me har&iacute;a falta un vigilante, y ni soy polic&iacute;a ni soy el padre de nadie. Personalmente, intento apelar al sentido com&uacute;n y que se entiendan cu&aacute;les son mis preocupaciones. Unas de las cosas que aplicamos de una manera muy consciente es la pol&iacute;tica de desperdicio cero. Llevamos a&ntilde;os trabajando en base a esto y hemos tenido que adaptar nuestra manera de cocinar, que ha cambiado radicalmente. En Dstage, por ejemplo, elaboramos todos nuestros potenciadores de sabor gracias a los desperdicios: garum, miso, soju, a partir de espinas, de pieles, de recortes de carne. Otro de nuestros objetivos es trabajar la creatividad intentando utilizar todas las partes de un solo producto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es m&aacute;s complicado, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tienes que estudiar muy bien el producto para saber qu&eacute; posibilidades te ofrece. Puedes hacer una cocina que se base en la funcionalidad de los productos y recurrir despu&eacute;s a palancas m&aacute;s cl&aacute;sicas como la memoria gustativa, un viaje, un recuerdo o un sabor. Nosotros partimos siempre de una pregunta: &iquest;de qu&eacute; se compone este producto? El calamar, por ejemplo, es rico en fosfol&iacute;pidos. Lo que tengo que hacer es dejar de pensar en el calamar y centrarme en los fosfol&iacute;pidos. No me interesa hacer unos chipirones en su tinta ni nada por el estilo, aunque luego pueda acabar recorriendo esos caminos. Entonces, &iquest;qu&eacute; pasa? Que si s&eacute; que el calamar es rico en fosfol&iacute;pidos, s&eacute; que tiene una capacidad espumante natural. Cogiendo el calamar en salmuera y tritur&aacute;ndolo a alta velocidad voy a conseguir una especie de espuma o merengue que puedo fre&iacute;r para hacer bu&ntilde;uelos. Con la fritura se ha acabado formando una costra rebozada porque la prote&iacute;na exterior se ha coagulado. Va a parecer un calamar rebozado, pero, en realidad, es solo calamar, sin a&ntilde;adidos. Es un plato apto para las tres principales alergias e intolerancias [alimentarias]: no lleva huevo, no tiene harina y no incluye l&aacute;cteos. Las patas del calamar se pueden asar para hacer alguna salsa. Esto es sostenibilidad y aprovechamiento integral de un producto, y encima est&aacute; rico. No habr&aacute;s comido otra cosa igual. Adem&aacute;s de contar con ese factor sorpresa, cumple los dos par&aacute;metros fundamentales en la cocina: creatividad y sabor. &iquest;Qu&eacute; he tenido que hacer para crear algo as&iacute;? Estudiar el producto y aprovecharlo. 
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                El chef Diego Guerrero.                            </span>
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        <strong>&iquest;En las casas hemos perdido esa cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno... [silencio]. Entiendo que en casa es m&aacute;s dif&iacute;cil saber qu&eacute; hacer, por ejemplo, con algunas partes de los pescados que habitualmente no se utilizan. Tambi&eacute;n es verdad que existen cientos de libros [de recetas] para quienes est&eacute;n interesados en aprender e intentarlo. Con las escamas o con la piel es complicado, pero es m&aacute;s f&aacute;cil reutilizar la espina o la cabeza. Es cuesti&oacute;n de organizaci&oacute;n. &iquest;Vas a hacer un lomo de merluza con una salsa? Guarda las espinas para preparar un caldo para el d&iacute;a siguiente. &iquest;Te ha sobrado caldo? Puedes usarlo para hacerte un arroz otro d&iacute;a. Se trata de ir jugando con las cosas que tienes disponibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que nos falta cultura gastron&oacute;mica? &iquest;Habr&iacute;a que incorporar alguna asignatura de cocina en los colegios para que yo sepa, por ejemplo, c&oacute;mo aprovechar esos restos de pescado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cocineros llevamos toda la vida diciendo que habr&iacute;a que ense&ntilde;ar a comer. Lo hac&iacute;amos mucho antes de que a la sociedad le empezara a preocupar el tema de la sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ense&ntilde;ar a comer m&aacute;s que ense&ntilde;ar a cocinar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, ense&ntilde;ar a comer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te ense&ntilde;an a comer, es cuesti&oacute;n de tiempo que te acabe entrando la inquietud por la cocina. F&iacute;jate en la gente que se preocupa por su dieta, y no te hablo de dietas para adelgazar, sino de gente que quiere seguir una dieta saludable: al final se dan cuenta de que necesitan aprender a cocinar. La infancia es una etapa formativa clave porque es donde vamos conformando el ADN de lo que seremos en el futuro. Cuando somos ni&ntilde;os somos m&aacute;s permeables a todo y absorbemos toda la informaci&oacute;n disponible como esponjas. Si en ese momento nos ense&ntilde;asen a comer bien, cuando crezcamos comeremos como queramos, pero siendo m&aacute;s conscientes de qu&eacute; consumimos cuando compramos un Bollycao. No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni s&eacute; lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene. Acaba pasando lo que pasa... &iquest;Por qu&eacute; vemos a j&oacute;venes desde los 20 a&ntilde;os metidos en un gimnasio? No lo hacen para estar m&aacute;s fuertes o sentirse m&aacute;s sanos, sino para adelgazar porque no se ven bien. Esto ocurre porque no nos hemos preocupado por nuestra dieta. Deber&iacute;amos centrarnos m&aacute;s en comer de todo, en saber qu&eacute; estamos comiendo y en ajustar nuestro ritmo de vida para poder hacer algo de deporte y tener unos niveles de sue&ntilde;o adecuados. &iexcl;Hay que dormir bien! Si somos capaces de integrar todo esto desde la infancia, de conseguir que se convierta en un h&aacute;bito de vida, cuando seamos adultos nos costar&aacute; mucho menos ponerlo en pr&aacute;ctica. Dejaremos de verlo como una obligaci&oacute;n o como una imposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El mundo de los </strong><em><strong>influencers </strong></em><strong>gastron&oacute;micos ayuda a esto o es un caballo de Troya?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Generalizar siempre es dif&iacute;cil, pero creo que hay... [silencio]. Falta de formaci&oacute;n. Entiendo c&oacute;mo es la realidad en la que nos movemos ahora, pero creo que falta formaci&oacute;n. Es muy f&aacute;cil abrirse un perfil en una red social y empezar a opinar sobre todo. A m&iacute; no me aporta. Adem&aacute;s, las redes sociales son como todo en esta vida: hay uno que piensa y diez que copian. Hay gente que lo est&aacute; haciendo muy bien y una mayor&iacute;a que prefiere quedarse en la superficie para sacar dinero. Es su &uacute;nica ambici&oacute;n. Nosotros utilizamos las redes para explicar c&oacute;mo hacemos nuestros platos, en qu&eacute; estamos trabajando o por qu&eacute; hacemos algo de una determinada manera. Intentamos ser did&aacute;cticos sin ser unos pesados ni unos intensos... Tambi&eacute;n hay que ser consciente de c&oacute;mo funciona todo esto: <em>scroll </em>infinito, no pensar, efecto burbuja, superficialidad, no mirar m&aacute;s all&aacute;. Escribir o leer un post en condiciones requiere tiempo y recursos, siempre es m&aacute;s f&aacute;cil producir contenido como churros... &iquest;Que en general vamos todos al consumo f&aacute;cil? Es verdad. &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s audiencia Telecinco o los documentales de La 2? &iquest;Qu&eacute; tiene m&aacute;s valor? Estoy convencido de que todo el mundo me dir&aacute; que los documentales, pero, &iquest;los ven? &ldquo;Supervivientes me lo pongo para no pensar, es para desconectar&rdquo;. &iexcl;Joder con el desconectar! Creo que es m&aacute;s bien al rev&eacute;s: nos pasamos la vida desconectados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya que demonizar un producto u otro, pero es importante que seamos conscientes de lo que comemos. El problema surge cuando ni sé lo que me estoy comiendo ni soy consciente de las consecuencias que tiene</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el mundo gastron&oacute;mico, &iquest;se puede redirigir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es c&iacute;clico, todo va y todo viene. Siempre ha habido corrientes y tendencias de masas f&aacute;ciles de consumir. Permanecen un tiempo instaladas por ah&iacute; y se convierten en una preocupaci&oacute;n para los que pelean por crear algo diferente, pero, como en todo en la vida, no se puede vivir sin poes&iacute;a. Aunque t&uacute; no la leas, est&aacute;. Dstage, por ejemplo, ya es algo indie, para minor&iacute;as. &iquest;Por qu&eacute;? Porque puede que la sociedad no nos entienda, pero nos necesita. S&iacute;, se puede redirigir porque es un proceso c&iacute;clico. Probablemente tenga mucho que ver con c&oacute;mo es el ser humano, que se aburre r&aacute;pido de las cosas y va siempre buscando cambios. &iexcl;Cambios, cambios, cambios! Nos aburrimos de una cosa y a por otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los productos ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo mismo, &iquest;te das cuenta? Consumo f&aacute;cil, sin pensar, consumo de masas, sin trabajar demasiado, altamente competitivo en precio, te alimenta. &iquest;Y los efectos [negativos] que puedan tener? Mejor no le demos muchas vueltas. No nos gusta pensar en ello ni nos gusta leer las etiquetas ni nos gusta preguntarnos si es sano estar todos los d&iacute;as comiendo este tipo de productos. No nos gusta darnos cuenta de que no nos costaba nada hacernos una ensalada. Todos preferimos mirar para otro lado, &iquest;sabes? No nos interesa pensar. &iexcl;Vamos r&aacute;pido! &iexcl;Vamos r&aacute;pido!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos cargamos la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No creo. Volver&aacute;n, volver&aacute;n y volver&aacute;n a irse en nuestro proceso c&iacute;clico. Creo que es todo una cuesti&oacute;n de qu&eacute; &eacute;poca te est&aacute; tocando vivir. Yo llevo 30 a&ntilde;os cocinando, que en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos no es nada, cero, un microbio, una mota, y he visto c&oacute;mo mi profesi&oacute;n se ha transformado completamente. Este mismo restaurante en el que estamos, en diez a&ntilde;os habr&aacute; cambiado tanto que lo que te diga hoy sobre &eacute;l puede que no tenga valor dentro de un a&ntilde;o. Lo importante es estar vigente, y estar vigente supone estar en constante movimiento. Todo lo que hemos ido perdiendo en este proceso volver&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el alimento indispensable de nuestra despensa? Y le voy a limitar un poco la respuesta porque ya tenemos cebolla, ajo, aceite, huevo, grasa de chuleta, pimienta y sal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y no tienes el producto que lleva alimentando a la humanidad desde el principio de los tiempos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;El cereal! Un mont&oacute;n de elaboraciones se hacen a partir del trigo y a partir de la cebada. Pan, bebidas, cervezas, fermentados. &iexcl;Todo! &iquest;Qu&eacute; pasa? Que el trigo est&aacute; demonizado porque el que consumimos ahora, para que fuera mucho m&aacute;s rentable y mucho m&aacute;s productivo, se modific&oacute;. El gluten es malo, pero los trigos antiguos&hellip; El cereal se consume desde la &eacute;poca de los egipcios. El arroz en China&hellip; El origen de sushi. Todas las culturas tienen su cereal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues nadie lo hab&iacute;a elegido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no te estoy diciendo que lo elija yo, lo eligi&oacute; la humanidad. La humanidad no eligi&oacute; la grasa de la chuleta ni eligi&oacute; la cebolla. La cebolla ni exist&iacute;a en Espa&ntilde;a. Los cereales empezaron a producirse en todo el mundo cuando el hombre empez&oacute; a cultivar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; se fija usted cuando va un mercado a comprar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En qui&eacute;n compra. En lugar de qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s del puesto y qu&eacute; hay en el mostrador, en qui&eacute;n est&aacute; comprando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta observar a la gente, imaginar sus realidades y encontrarme de repente con una persona joven comprando en un mercado. Ayer fui a por una ventresca de bonito y hab&iacute;a mucha gente joven comprando pescado. Me qued&eacute; dici&eacute;ndome: &ldquo;Pues si este mercado les llama la atenci&oacute;n y est&aacute;n aqu&iacute; invirtiendo su tiempo...&rdquo;. Me gusta mirar donde no mira nadie. Claro que me fijo en el puesto y en el producto, l&oacute;gicamente, pero en lo que m&aacute;s me voy a fijar es en lo que normalmente no mirar&iacute;a: qu&eacute; personas est&aacute;n comprando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted c&oacute;mo suele comer o c&oacute;mo suele organizarse las comidas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mal [risas].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una de las conclusiones a las que estoy llegando con estas entrevistas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya... Mira, yo no suelo desayunar. Solo me tomo un caf&eacute; porque voy a estar todo el d&iacute;a probando cosas y necesito trabajar con hambre. Necesito tener apetito para que me apetezca probar una salsa, un trozo de pan o alg&uacute;n plato. Obviamente, no puedo probar todos los ingredientes ni todas las elaboraciones, pero para hacerlo necesito tener hambre. Hoy, por ejemplo, para la comida de equipo estamos preparando una lentejas con lengua, una chistorra que nos regal&oacute; [el chef navarro] David Y&aacute;rnoz y una ensalada. Comer&eacute; solo ensalada porque lo otro para m&iacute; es como una comida de fiesta. &iquest;Qu&eacute; pasa? Que, inevitablemente, comemos mal porque no le damos descanso al est&oacute;mago y al sistema digestivo. Estamos todo el d&iacute;a haciendo trabajar al h&iacute;gado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Suele mirar mucho los sitios a los que va a comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, intento no analizar demasiado. Cuando voy a un restaurante, voy a disfrutar. Supongo que hay cosas que inevitablemente no puedo dejar de analizarlas o hacerlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como no sentarse mirando a la cocina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. No me pongo mirando a la cocina porque me pierdo. Siempre intento ser [personaje] p&uacute;blico cuando hay que ser p&uacute;blico y cliente cuando hay que ser cliente. L&oacute;gicamente, hay cosas que si me llaman la atenci&oacute;n en un restaurante al que voy, las apunto. Me llevo una idea. Puedo preguntar por un plato si no s&eacute; c&oacute;mo est&aacute; hecho, pero como lo har&iacute;a alguien curioso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/diego-guerrero-cocina-falta-sentido-comun-comprar-cocinar-consumir_1_11555721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jul 2024 20:35:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Guerrero: "En la cocina hace falta sentido común: para comprar, para cocinar y para consumir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Sostenibilidad,Restaurantes,Restauración,Chefs,Supermercados,Compras,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ce23480-4718-4b65-8342-0f924ca1d12e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2934y1406.jpg" width="1200" height="675" alt="Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La chef catalana asegura que le preocupa el futuro de la cocina en los hogares y hace un llamamiento a la administración pública para ofrecer conocimiento gastronómico a las futuras generaciones</p><p class="subtitle">Entrevista - Los hermanos Torres: “¿Sabes qué es alimentarse bien? Comer cosas que se pudran”</p></div><p class="article-text">
        Dice Carme Ruscalleda (San Pol de Mar, 1952) que le preocupa el futuro de la cocina. Que nos estamos &ldquo;desviando&rdquo; de nuestra cultura gastron&oacute;mica, que cada vez tenemos m&aacute;s excusas y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cierre-tupperware-explica-cambiado-forma-comer_1_11677511.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos inter&eacute;s por cocinar en casa</a>. &ldquo;Falta mucho conocimiento y ganas de ponerse a ello&rdquo;, asegura la chef a elDiario.es en el restaurante Moments de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Ruscalleda, que acaba de celebrar los 15 a&ntilde;os del restaurante que codirige junto a su hijo, el chef Ra&uuml;l Balam, insiste en que es necesario apostar por una educaci&oacute;n centrada en la nutrici&oacute;n y en el buen comer. &ldquo;El sistema falla cuando no se le pone atenci&oacute;n a un aprendizaje que antes se adquir&iacute;a de forma natural&rdquo;, explica. &ldquo;La administraci&oacute;n [del Estado] tiene que ponerse las pilas y ofrecer ese conocimiento a las nuevas generaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina cuando tiene un potencial tan grande?&rdquo;, se pregunta la chef catalana. &iquest;Por los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de quinta gama</a>? &iquest;Por falta de tiempo? &iquest;Por desconocimiento? &iquest;Por influencia de la industria agroalimentaria? &ldquo;Hay quien a&uacute;n cree que todo esto no son m&aacute;s que pamplinas. &iexcl;No son pamplinas, es humanidad!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para los que hemos tenido la suerte de nacer en el primer mundo, comer bien es una cuesti&oacute;n cultural: es seguir la cultura de donde has nacido. La cultura [gastron&oacute;mica] supone que no nos aburramos cuando nos sentamos a una mesa porque nuestra dieta siempre ser&aacute; muy variada. Pero tambi&eacute;n supone dar cuerda al motor econ&oacute;mico que tienes alrededor, que es el origen de esa comida tan din&aacute;mica, tan fresca, tan relacionada con la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se come bien en las casas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a comer muy bien, y se deber&iacute;a comer mejor. Nos estamos desviando de nuestra cultura gastron&oacute;mica. Nos vamos a seguir desviando, sobre todo cuando ya se est&aacute;n proyectando pisos en los que los espacios dedicados a la cocina son cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os. Habr&aacute; robots para calentar y poca cosa m&aacute;s por el impacto que est&aacute; teniendo la quinta gama [alimentos cocinados previamente y envasados para un consumo posterior]. Hemos pasado de consumir solo primera gama [alimentos frescos] a depender de la quinta. Claro que para consumir primera gama hay que tener unos conocimientos previos. La cocina, al final, es la suma de producto y conocimiento. Y si ese conocimiento no se pone en marcha o lo perdemos, perderemos el producto. Ah&iacute; es donde nos estamos quedando todos hu&eacute;rfanos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cocina, al final, es la suma de producto y conocimiento. Y si ese conocimiento no se pone en marcha o lo perdemos, perderemos el producto. Ahí es donde nos estamos quedando todos huérfanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos mejorar nuestra forma de comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mejorar&aacute; si empezamos a ense&ntilde;ar. Lo he pedido siempre, incluso a varios cargos pol&iacute;ticos importantes de nuestro pa&iacute;s, cuando tuve la suerte de ser investida doctora <em>honoris causa</em> [por la Universitat de Barcelona]. Les advert&iacute; de que ya &iacute;bamos tarde, vamos tarde, muy muy tarde. La alimentaci&oacute;n deber&iacute;a ser materia obligatoria en la escuela, que los ni&ntilde;os aprendan aquello que les corresponde, s&iacute;, pero adem&aacute;s cocina y nutrici&oacute;n. Adquirir ese conocimiento es tan importante como saber escribir o aprender matem&aacute;ticas. &iexcl;Tan importante!
    </p><p class="article-text">
        El sistema falla cuando no se le pone atenci&oacute;n a un aprendizaje que antes se adquir&iacute;a de forma natural. Sobre todo cuando ese organigrama en el que se aprend&iacute;a a cocinar se ha transformado: en las familias ahora la mam&aacute; y el pap&aacute; trabajan y los abuelos viajan. Ya no hay nadie en las casas. El que tenga suerte se encontrar&aacute; un t&aacute;per en la nevera; el que no, tendr&aacute; que recurrir a un sobre que acabar&aacute; tom&aacute;ndose solo frente a una pantalla. C&oacute;mo ha cambiado el cuento, &iquest;eh? Hemos abandonado esa comida que se compart&iacute;a y de la que se hablaba en una mesa. Todo ha cambiado tan radicalmente que vamos cortos de conocimiento. &iexcl;Ostras! La administraci&oacute;n [del Estado] tiene que ponerse las pilas y ofrecer ese conocimiento a las nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo tendr&iacute;a que ser ese aprendizaje? &iquest;Lo centrar&iacute;a m&aacute;s en la nutrici&oacute;n o en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tienen que ir en paralelo. Tambi&eacute;n es importante que la nutrici&oacute;n no se entienda como el aprendizaje de una dieta limitada y sin placer. La buena nutrici&oacute;n se basa en sentir placer comiendo. Valent&iacute;n Fuster, un cardi&oacute;logo que ha hecho una gran labor en Estados Unidos en pro de la cocina, dice que si con mirar un plato ya te ilusionas, incluso antes de empezar a comer ya te hace provecho. &iexcl;F&iacute;jate si es importante esa ilusi&oacute;n por el qu&eacute; comer&eacute;! Pero todo esto tiene que ir acompa&ntilde;ado de los conocimientos sobre c&oacute;mo manejarse en la cocina porque llegar&aacute; el momento en el que ya no sepamos ni mondar una cebolla. No sabr&aacute;s ni que debajo de sus capas finas hay unas l&aacute;minas de un producto sulfuroso que hace llorar cuando lo cortas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si ese conocimiento es tan importante, &iquest;por qu&eacute; no se incluye?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, no s&eacute; si por intereses [de terceros] o es que no est&aacute;n por el tema. Creo que hemos tocado fondo... Ya somos muchos los que reclamamos que se act&uacute;e en las escuelas. De hecho, y esto hay que aplaudirlo y defenderlo, las escuelas en Catalunya lo trabajan como materia extraescolar. De ah&iacute; surgi&oacute; mi v&iacute;nculo con ellas, de que me llamasen para trabajar con ellas y para compartir conocimiento con los ni&ntilde;os, que muestran un inter&eacute;s tremendo. Fue entonces cuando descubr&iacute; que hab&iacute;a familias que no consum&iacute;an nada fresco. &iexcl;Nada fresco! El ni&ntilde;o que es precursor de buenos h&aacute;bitos, del comer bien, del no fumar y el no beber, lo traslada a su casa. El ni&ntilde;o al que se le ense&ntilde;a lo que es una col, con qu&eacute; se disecciona y se come una col, al que le hemos despertado la curiosidad, transmitir&aacute; todo ese conocimiento. Luego, evidentemente, los que tendr&aacute;n la sart&eacute;n por el mango ser&aacute;n su pap&aacute; y su mam&aacute;, que puede que no se interesen por la col, pero el conocimiento se les quedar&aacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo he pedido siempre, incluso a varios cargos políticos importantes de nuestro país: la alimentación debería ser materia obligatoria en la escuela, que los niños aprendan aquello que les corresponde, sí, pero además cocina y nutrición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambiar&iacute;a nuestra sociedad si ense&ntilde;&aacute;semos a comer bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para empezar dejar&iacute;amos de ver a los agricultores protestar en las ciudades porque se est&aacute;n hundiendo o porque no pueden vivir del trabajo que aman: darnos bien de comer. Si seguimos as&iacute;, sin valorarles, esas personas van a acabar cambiando de trabajo. Yo ya lo habr&iacute;a hecho, y soy hija de agricultor. Es un tema complejo, pero lo primero que habr&iacute;a que hacer es permitir que un agricultor pueda poner precio a un producto ya cultivado. No puede ser que se lo ponga alguien que trae ese mismo producto de fuera y que hunde los precios para vender por debajo de los costes de producci&oacute;n. Eso no puede ser. Eso es esclavismo, un esclavismo del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las ciudades est&aacute;n olvid&aacute;ndose del campo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos olvidamos entre nosotros. Hace unas semanas celebramos el Foodie Day, un evento en el que nos juntamos los <em>foodies </em>y los profesionales, donde nos hacemos fotograf&iacute;as y probamos unos manjares sublimes. Aprovech&eacute; mi turno de palabra para recordar esos desfiles de tractores y c&oacute;mo gran parte de la sociedad les aplaude, pero &iquest;ya les compras las berenjenas? &iquest;Ya les compras las manzanas? &iquest;Ya les compras las patatas? &iquest;O te crees que esto es como el desfile de los Reyes Magos? Las cosas [en la cocina] deben ser reales. Ocurre lo mismo como los mercados. Tenemos una red de mercados municipales impresionante, pero si vas solo te encuentras a <em>seniors </em>comprando. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el relevo generacional?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los restaurantes gastron&oacute;micos es muy importante el producto de temporada...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Por eso me da mucho m&aacute;s apuro lo que pasa en el mundo privado, en el mundo dom&eacute;stico. El profesional ya sabe y ya defiende al agricultor, al ganadero y al pescador porque si pierde la singularidad de producto, pierde el atractivo. Pero en casa, que es donde se hace el grosor del consumo... Eso s&iacute; que me da apuro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carme Ruscalleda en un momento de la entrevista."
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                Carme Ruscalleda en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>&iquest;Nos falta cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Falta. Falta cultura gastron&oacute;mica, que adem&aacute;s es la que m&aacute;s te puede seducir porque es la cultura del placer. Tambi&eacute;n faltan esos conocimientos para sacarle el m&aacute;ximo rendimiento a un pollo, a un pescado o a una lechuga. La gama uno, sobre la que dec&iacute;a que hay que tener mucho conocimiento, es m&aacute;s econ&oacute;mica que el producto que te viene empaquetado, precintado, elaborado y ya listo para consumir. Ah&iacute; est&aacute;s pagando unos c&aacute;nones extra, pero comprando directamente el producto puedes sacarle m&aacute;s rendimiento al dinero. Y ahora no me vengas con que no tienes tiempo...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Era la siguiente pregunta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, el tiempo no me convence. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la excusa perfecta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Encontramos tiempo para ir a correr o al gimnasio, para ver todas las series del mundo, para escuchar m&uacute;sica o leer, que me parece maravilloso, pero en la cocina necesitamos que todo est&eacute; totalmente robotizado. &iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina cuando tiene un potencial tan grande? La cocina es buen rollo, es cari&ntilde;o y tiene un gran poso cultural, de conocimiento. Si aprendemos a valorarlo desde peque&ntilde;os, lo defenderemos siempre. Adem&aacute;s, la cocina dom&eacute;stica tiene una especie de celebraci&oacute;n: un producto especial que solo nos acompa&ntilde;a un par de semanas. Hay quien a&uacute;n cree que todo esto no son m&aacute;s que pamplinas. &iexcl;No son pamplinas, es humanidad! &iquest;Qu&eacute; es lo que nos hace humanos? Somos los &uacute;nicos seres que habitan este planeta que procesan la comida; el resto come lo que pilla o lo que les tiran. Desgraciadamente, estamos empezando a coger lo primero que pillamos y lo que nos tiran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante que la nutrición no se entienda como el aprendizaje de una dieta limitada y sin placer. La buena nutrición se basa en sentir placer comiendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha perdido valor la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por comodidad. Nos hemos acostumbrado a quedarnos en el sof&aacute; m&aacute;s c&oacute;modo o a viajar en una autopista de cinco carriles en vez de tomar ese caminito que te obliga a ver el paisaje, a olerlo y a catarlo. Las cosas m&aacute;s interesantes son las que cuestan esfuerzo; lo que no cuesta ning&uacute;n esfuerzo no vale para nada. Ahora tenemos equipamiento de fr&iacute;o en casa que nos permite comprar para la semana, pero tenemos que hacer el esfuerzo de aprender e ir al mercado de proximidad. Nuestro bisabuelo com&iacute;a producto de kil&oacute;metro cero y fresco porque no pod&iacute;a conservarlo y ten&iacute;a que comprarlo cada d&iacute;a. Yo a&uacute;n recuerdo cuando lleg&oacute; la nevera a mi casa, y tengo 72 a&ntilde;os. Ahora no podr&iacute;amos vivir sin una nevera ni sin todos esos robots que solo tenemos que programar. &iexcl;Ostras! Hagamos un poco de ejercicio de conciencia sobre d&oacute;nde estamos y qu&eacute; estamos haciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes me dec&iacute;a que ve&iacute;a un futuro &ldquo;bastante negro&rdquo; en todo lo relacionado con la alimentaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y eso que soy una persona muy positiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n afectando los productos ultraprocesados a nuestra cultura gastron&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que aparezcan productos nuevos lo veo como una competencia estimulante. Siempre he aceptado la competencia como una forma de ponerme las pilas y preguntarme por qu&eacute; no se me hab&iacute;a ocurrido a m&iacute; antes hacer esto o ponerle aquello. Lo que s&iacute; le pido a esa competencia es que haga las cosas con etiquetas limpias. &iexcl;Por favor, etiquetas limpias! &iquest;Por qu&eacute;? Porque hay cada vez m&aacute;s gente que consume medicamento en vez de alimento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; en peligro la cocina casera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, depender&aacute; de cada uno de nosotros si la perdemos o no... No ser&aacute; mi caso ni el de las personas que tengo a mi alrededor, a las que procuro convencer cada d&iacute;a de que practiquen todo esto y no tiren nada. No hay que tirar nada, guardadlo todo. Una se&ntilde;ora de mi pueblo me dec&iacute;a hace poco: &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo es la juventud que lo compara todo para no tener que encender el fuego! &iquest;Sabes qu&eacute; van a vender dentro de poco? Macarrones masticados&rdquo;. Y aunque parezca un chiste, no estamos tan lejos de eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Damos por perdida ya la cultura del aprovechamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que para que exista una cultura del aprovechamiento primero necesitamos que haya alguien que tenga algo que aprovechar. Esa cultura supone que no se tire nada fresco, por su valor y porque siempre se puede transformar en otra cosa. Cuando te pones a cocinar y sabes que no vas a agotar todo lo que est&aacute;s preparando, tienes que prever c&oacute;mo vas a transformar en algo placentero las sobras frescas que no te has terminado. Eso es ingenio, es conocimiento y es econom&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos los únicos seres que habitan este planeta que procesan la comida; el resto come lo que pilla o lo que les tiran. Desgraciadamente, estamos empezando a coger lo primero que pillamos y lo que nos tiran</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Los </strong><em><strong>influencers</strong></em><strong> son un caballo de Troya o pueden ayudar en esta batalla por el buen comer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los que <a href="https://www.eldiario.es/era/adoro-ver-disfrutas-pizza-fiebre-muk-bang-ver-comer-genera-placer-consecuencias_1_10589502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seducen, sobre todo en Instagram</a>. El d&iacute;a que estuve en lo de los foodies, les ped&iacute; que no solo fotograf&iacute;en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tostadas con aguacate</a> y huevo o esas tapas que echan humo. Fotograf&iacute;en tambi&eacute;n un pollo asado, unas sardinas escabechadas o unos buenos macarrones. Eso tambi&eacute;n tiene que salir en Instagram. Nos parece que es una comida viejuna, pero no. Es una comida que te mantiene en forma, que te hace estar bien y que da dinerito al motor econ&oacute;mico que tenemos a nuestro alrededor, un motor que se est&aacute; hundiendo y est&aacute; quebrando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha dejado de interesar el </strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/siguen-triunfando-libros-cocina-tiempos-internet_1_10233333.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>recetario tradicional</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien parece que est&aacute; fuera de onda. Mira, en cocina lo m&aacute;s dif&iacute;cil es crear un cl&aacute;sico, y la comida tradicional es un cl&aacute;sico. &iquest;A qu&eacute; me refiero? Un cl&aacute;sico es aquello que est&aacute; tan bien elaborado, tan bien creado, que es mejor no tocar. Procura mejorarlo, pero no lo toques y ponlo en valor. A m&iacute; me interesa mucho lo moderno, incluso lo que saca la industria agroalimentaria, porque me motiva la competencia, pero tenemos un patrimonio... No deber&iacute;amos desatenderlo ni despreciarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser nuestro producto indispensable en la despensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cocinar-lentejas-legumbres-absorber-mejor-hierro_1_11307946.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legumbres secas: lentejas, garbanzos</a>, alubias blancas o de color. Es algo que deber&iacute;amos tener siempre. Son una prote&iacute;na vegetal san&iacute;sima con las que, acompa&ntilde;&aacute;ndolas de un hueso o un par de rodajas de chorizo, se pueden hacer maravillas. Si ya le a&ntilde;adimos una cebolla, un tomatito y un poco de ajo... Tambi&eacute;n te dir&iacute;a que debemos tener siempre en casa pasta seca y arroz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si conseguimos convencer a alguien de que vaya a un mercado, &iquest;en qu&eacute; deber&iacute;a fijarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, bueno, bueno. Para empezar un mercado seduce, &iexcl;que no me digan lo contrario! Antes los mercados ol&iacute;an, ahora son una maravilla: bien iluminados, bien refrigerados, algunos tienen hasta barras para tomarte una ca&ntilde;a y una tapa con los productos que venden. Seduce. Pero, despu&eacute;s, dir&iacute;a: hazte amigo del que vende verduras, del que vende pescado, del que vende las carnes; p&iacute;dele consejo. Estas personas no van a querer perdernos como cliente, nos aconsejar&aacute;n. Esa ayuda ser&aacute; buena para ti y tendr&aacute;s un c&oacute;mplice para que tu alimentaci&oacute;n no falle.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fotografíen también un pollo asado, unas sardinas escabechadas o unos buenos macarrones. Eso también tiene que salir en Instagram. Nos parece que es una comida viejuna, pero no. Es una comida que te mantiene en forma, que te hace estar bien y que da dinerito al motor económico que tenemos a nuestro alrededor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve las asociaciones de grandes chefs con empresas de comida r&aacute;pida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, eso depende de cada chef... Yo ahora estoy acompa&ntilde;ando a una <em>startup</em> que naci&oacute; con la pandemia. Son unos j&oacute;venes de mi comarca que identificaron un nicho de mercado en una cosa que suelo hacer y decidieron trabajarlo y sacarlo al mercado. &iquest;El qu&eacute;? Pues resulta que en casa siempre tengo bolsitas de una cucharada, de cebolla muy bien sofrita, de puerro muy bien sofrito, de tomate o de pimiento, de cosas que son m&aacute;s lentas de cocinar y que puedes dejar ya preparadas. Es como tener un ret&eacute;n de colores para poder hacerte unos fideos, un arroz o un guiso de patatas, que puedes completar con unas sardinas o un rape. Organiz&aacute;ndome as&iacute; tengo enseguida la comida hecha. Pues f&iacute;jate si el producto que estamos sacando al mercado es limpio que no tiene ni sal ni pimienta. La cebolla es solo eso: cebolla y aceite. Nada m&aacute;s. Hoy en d&iacute;a hay infinitas posibilidades de hacerlo as&iacute;... Lo que pasa es que es m&aacute;s f&aacute;cil hacer las cosas con carga de volumen para vender y meterle un colorante, un estabilizante y un conservante y tira millas. Yo luchar&eacute; para que las cosas se hagan bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que se idealiza el mundo de la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si se idealiza? &iexcl;Ojal&aacute; se hiciera! Se idealiza el mundo del teatro o de la m&uacute;sica, miramos con admiraci&oacute;n a sus artistas. &iexcl;Ojal&aacute; se mirase la cocina con la misma admiraci&oacute;n! A&uacute;n colaboro con radios, con revistas, con televisiones y ahora procuro cuando doy una receta que sea una en la que solo se ensucie un trasto. &iquest;Por qu&eacute;? Porque creo que hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina. As&iacute; nos hemos vuelto... El sof&aacute;, la autopista de tres carriles... &iexcl;Maldita pereza!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías de Diego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/carme-ruscalleda-consume-vez-medicamento-vez-alimento_128_11828574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2024 21:35:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carme Ruscalleda: “Hay gente que ya no se hace ni un huevo frito para no manchar la cocina”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Sostenibilidad,Restaurantes,Restauración,Chefs,Supermercados,Compras,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paseo marítimo de Andalucía que fue diseñado como un jardín elevado sobre el Atlántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-maritimo-andalucia-disenado-jardin-elevado-atlantico_1_13159849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/476a54cb-1223-4800-aa6d-820ec6e84056_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141320.jpg" width="800" height="450" alt="El paseo marítimo de Andalucía que fue diseñado como un jardín elevado sobre el Atlántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Alameda Apodaca es un jardín histórico que combina vistas al océano, patrimonio escultórico y siglos de evolución urbana</p><p class="subtitle">El pueblo gaditano con ocho kilómetros de playas frente al Atlántico y un castillo declarado Bien de Interés Cultural</p></div><p class="article-text">
        Paralelo al bullicio soleado del centro hist&oacute;rico de C&aacute;diz, postrado sobre las murallas que delimitan la ciudad, se abre paso junto al mar un refugio para los paseantes acalorados: la Alameda Apodaca. Se trata de un conjunto de jardines arbolados, caminos de mosaicos y plazoletas con estatuas que miran hacia el Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        En este paseo mar&iacute;timo, la sombra de sus &aacute;rboles y el verdor de sus jardines generan una sensaci&oacute;n de frescura que no tiene precio en un d&iacute;a de calor gaditano. Recorrerlo al completo no suele llevar m&aacute;s de media hora a un ritmo calmado, pero hay quienes se quedan durante horas a disfrutar de sus vistas, su microclima y su calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El jard&iacute;n fue declarado como Bien de Inter&eacute;s Cultural y se encuentra incluido en el Cat&aacute;logo General del Patrimonio Hist&oacute;rico de Andaluc&iacute;a. La Alameda Apodaca tiene sus or&iacute;genes en el siglo XVII y desde entonces ha pasado por diversas modificaciones. Su configuraci&oacute;n actual de estilo regionalista, con verjas y azulejos, se debe a la reforma realizada en 1929 por el arquitecto Juan Talavera y Heredia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una ubicaci&oacute;n &uacute;nica para los jardines</h2><p class="article-text">
        La configuraci&oacute;n de estos jardines sobre la muralla no es meramente ornamental, sino que responde a la historia defensiva de una ciudad que fue baluarte del Atl&aacute;ntico. Si bien hoy en d&iacute;a sus muros no contienen m&aacute;s que olas, su trazado recuerda su funci&oacute;n original: proteger la ciudad y la entrada al puerto de incursiones hostiles. Las garitas, troneras y ca&ntilde;ones que a&uacute;n se pueden observar en el paseo son el testimonio f&iacute;sico de una &eacute;poca en la que la amenaza no era el mar, sino las escuadras de corsarios argelinos o el asedio de la flota inglesa.
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                El jardín fue declarado como Bien de Interés Cultural.                            </span>
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        En la Alameda Apodaca, las vistas azules hacia el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico son sin duda el mayor atractivo, pero no el &uacute;nico. El enclave tambi&eacute;n destaca por su frondosa vegetaci&oacute;n y su riqueza art&iacute;stica. Entre sus especies monumentales sobresalen centenarios ficus australianos, enormes dragos, laureles de Indias, omb&uacute;s, &aacute;rboles frutales y diversas palmeras que ya pasan los 100 a&ntilde;os de vida. El dise&ntilde;o regionalista del arquitecto Juan Talavera se ve claramente en los mosaicos de cer&aacute;mica vidriada de Triana que adornan bancos, fuentes y plazas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El patrimonio escult&oacute;rico lo encabeza el Monumento al Marqu&eacute;s de Comillas, un conjunto de piedra azulada con forma de barco, naves hist&oacute;ricas y un &aacute;ngel con una cruz. Adem&aacute;s, el jard&iacute;n funciona como un &lsquo;Balc&oacute;n Americano&rsquo;, ya que alberga numerosas esculturas de figuras iberoamericanas como Jos&eacute; Mart&iacute;, Rub&eacute;n Dar&iacute;o o Jos&eacute; Rizal. Finalmente, destaca la estatua en bronce de Carlos Edmundo de Ory, situada a ras de suelo.
    </p><p class="article-text">
        El espacio est&aacute; constituido por una serie de parterres de distintas formas que van delimitando plazoletas que se distribuyen con una cierta simetr&iacute;a respecto a lo que se podr&iacute;a considerar el centro del recinto, una placita ocupada por un gran monumento al Marqu&eacute;s de Comillas, fundador de la Compa&ntilde;&iacute;a Trasatl&aacute;ntica Espa&ntilde;ola, bajo la cual existi&oacute; durante un tiempo una biblioteca.
    </p><h2 class="article-text">De muralla defensiva a galer&iacute;a al aire libre</h2><p class="article-text">
        La alameda que hoy se camina es la cara m&aacute;s nueva de un enclave que ha sido objeto de constante cambio desde sus inicios hace cuatro siglos. Su origen, lejos de ser pensado como un ornamento de la ciudad, fue utilitario y defensivo. En 1617, el espacio se delimit&oacute; para proteger los pozos de agua que abastec&iacute;an a la ciudad. Fueron esos los a&ntilde;os en los que naci&oacute; el primer paseo arbolado sobre lo que en aquel entonces eran acantilados.
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            <span class="title">
                La Alameda Apodaca tiene sus orígenes en el siglo XVII.                            </span>
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        As&iacute; permaneci&oacute; durante m&aacute;s de un siglo, hasta que a mediados del siglo XVIII lleg&oacute; el verdadero impulso urban&iacute;stico de lo que hoy se conoce como la Alameda Apodaca. El proyecto estuvo a cargo del teniente general Juan de Villalva, quien prohibi&oacute; construir casas frente al mar para regular los bordes de la ciudad y orden&oacute; plantar hileras de olmos para refrescar las tardes gaditanas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor opulencia que vivi&oacute; el enclave fue a mediados del siglo XIX, bajo el reinado de Isabel II. En esos a&ntilde;os, los arquitectos Manuel Bayo y Juan de la Vega convirtieron el paseo en un refinado sal&oacute;n verde dividido en dos grandes espacios de lujoso m&aacute;rmol: el Sal&oacute;n Bajo y el Sal&oacute;n Alto de Mar&iacute;a Cristina. Aquella era una alameda cerrada por verjas verdes, pensada &uacute;nicamente para la clase burguesa de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o que hoy en d&iacute;a persiste es fruto de una crisis y una exposici&oacute;n. Entre los a&ntilde;os 1893 y 1895 se derribaron los salones de m&aacute;rmol para crear un jard&iacute;n al estilo de los ingleses. Esta obra p&uacute;blica naci&oacute; de la necesidad del gobierno de dar empleo a una clase obrera que por aquellos a&ntilde;os estaba muy golpeada por la recesi&oacute;n econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no ser&iacute;a hasta 1926, bajo la batuta del arquitecto sevillano Juan Talavera y Heredia, cuando la Alameda adquiri&oacute; su identidad regionalista definitiva. Influenciado por la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, Talavera introdujo estatuas de hierro y la cer&aacute;mica vidriada de Triana para los detalles de los jardines.
    </p><p class="article-text">
        El nombre del paseo es un tributo a la historia naval: el Almirante Apodaca, h&eacute;roe contra la flota francesa y gestor del puerto franco para la ciudad, da nombre a este &lsquo;balc&oacute;n al Atl&aacute;ntico&rsquo;. As&iacute;, cada baldosa, cada &aacute;rbol y cada planta de la Alameda cuenta la historia de una ciudad que supo transformar sus muros de guerra en un refugio de paz y cultura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-maritimo-andalucia-disenado-jardin-elevado-atlantico_1_13159849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 12:26:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El paseo marítimo de Andalucía que fue diseñado como un jardín elevado sobre el Atlántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Andalucía,Cádiz,Historia,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La antigua ciudad romana que constituye el yacimiento arqueológico más importante de la Comunidad de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/antigua-ciudad-romana-constituye-yacimiento-arqueologico-importante-comunidad-madrid_1_13159426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/195e4ea6-cc40-4d83-a3d4-27c73929a497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La antigua ciudad romana que constituye el yacimiento arqueológico más importante de la Comunidad de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este enclave junto al Henares se conserva el trazado completo de un núcleo imperial, clave para entender el nacimiento y desarrollo histórico de Alcalá actual</p><p class="subtitle">Entretenimiento, gastronomía y cultura en uno de los paseos marítimos más ricos en historia frente al Mediterráneo</p></div><p class="article-text">
        En Alcal&aacute; de Henares, a poco m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros de&nbsp;Madrid, se conserva uno de los principales enclaves arqueol&oacute;gicos del centro peninsular. Se trata de&nbsp;Complutum, un espacio que permite recorrer los restos de una ciudad romana levantada junto a las vegas del r&iacute;o Henares. Su ubicaci&oacute;n, en una zona llana y bien comunicada, explica en parte su desarrollo como n&uacute;cleo urbano relevante en &eacute;poca antigua.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento est&aacute; considerado Bien de Inter&eacute;s Cultural en la categor&iacute;a de Zona Arqueol&oacute;gica y constituye el enclave visitable m&aacute;s destacado de la Comunidad de Madrid en lo que respecta a restos de &eacute;poca romana. A trav&eacute;s de sus estructuras, es posible entender c&oacute;mo se organizaba una ciudad en el interior de Hispania y c&oacute;mo se articulaba la vida cotidiana de sus habitantes hace casi dos mil a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Complutum no solo es importante por la conservaci&oacute;n de sus restos, sino tambi&eacute;n porque se considera el origen de la actual Alcal&aacute; de Henares, declarada Patrimonio Mundial en 1998. La continuidad hist&oacute;rica entre ambos n&uacute;cleos permite trazar una l&iacute;nea que conecta el pasado romano con el desarrollo posterior de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Un modelo urbano romano conservado en la vega del Henares</h2><p class="article-text">
        El origen de Complutum se sit&uacute;a en el siglo I a.C., aunque fue durante el periodo del emperador Augusto cuando se planific&oacute; y construy&oacute; la ciudad en su emplazamiento definitivo en el llano. Este nuevo n&uacute;cleo se dise&ntilde;&oacute; siguiendo los principios del urbanismo romano, con una organizaci&oacute;n en cuadr&iacute;cula basada en calles rectas y manzanas regulares. La estructura se articulaba a partir de dos ejes principales, el cardo y el decumano, que defin&iacute;an la disposici&oacute;n del resto de v&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Casa de los Grifos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El &aacute;rea urbana lleg&oacute; a ocupar m&aacute;s de 50 hect&aacute;reas, delimitadas de forma natural por la confluencia de los r&iacute;os Henares y Camarmilla. En este espacio se desarroll&oacute; una ciudad con infraestructuras p&uacute;blicas, viviendas privadas y zonas perif&eacute;ricas que completaban el conjunto. La planificaci&oacute;n inclu&iacute;a calles porticadas, sistemas de saneamiento y edificios destinados a la administraci&oacute;n y al ocio.
    </p><p class="article-text">
        El foro constitu&iacute;a el centro de la vida p&uacute;blica. En torno a este espacio se concentraban las principales funciones administrativas, comerciales y sociales. Muy cerca se levantaba un gran edificio institucional presidido por una bas&iacute;lica civil, utilizada para actividades judiciales y de gobierno. Este complejo fue construido en el siglo III d.C. sobre estructuras anteriores, lo que refleja la evoluci&oacute;n del espacio urbano a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los edificios p&uacute;blicos, el yacimiento conserva varias viviendas de car&aacute;cter se&ntilde;orial. Estas<em> domus </em>estaban organizadas en torno a patios interiores y contaban con distintas estancias decoradas. Entre ellas destaca la Casa de los Grifos, situada en las proximidades del foro. Este edificio conserva restos de pintura mural que forman parte de una de las colecciones m&aacute;s relevantes de este tipo en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. La vivienda sigue en proceso de estudio y est&aacute; protegida para garantizar su conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Junto a esta casa, se han documentado otras residencias como las denominadas casas de Marte, del Atrio o de la Lucerna de la M&aacute;scara Teatral, adem&aacute;s de otras identificadas en diferentes fases de excavaci&oacute;n. Estas construcciones permiten conocer el nivel de vida de determinados sectores sociales y ofrecen informaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n de los espacios dom&eacute;sticos en &eacute;poca romana.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad tambi&eacute;n contaba con instalaciones destinadas al uso p&uacute;blico, como termas, as&iacute; como con una red de abastecimiento y evacuaci&oacute;n de agua. Estos elementos indican que Complutum dispon&iacute;a de servicios urbanos propios de una comunidad consolidada dentro del Imperio. Su desarrollo se mantuvo durante varios siglos, hasta que comenz&oacute; un proceso de abandono entre finales del siglo IV y comienzos del V d.C.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el lugar era conocido desde el siglo XVI, su recuperaci&oacute;n arqueol&oacute;gica moderna se inici&oacute; en la d&eacute;cada de 1970, tras verse afectado parcialmente por construcciones contempor&aacute;neas. A partir de ese momento, las excavaciones han permitido documentar la extensi&oacute;n del asentamiento y su estructura, confirmando su relevancia dentro del patrimonio hist&oacute;rico regional.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el Parque Arqueol&oacute;gico de Complutum est&aacute; acondicionado para la visita. Dispone de recorridos que permiten acceder a distintas zonas del yacimiento y comprender la organizaci&oacute;n de la ciudad. La mayor parte del recinto puede visitarse de forma libre, lo que facilita el acceso a este espacio patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La proximidad al casco hist&oacute;rico de Alcal&aacute; de Henares convierte a Complutum en un complemento habitual dentro de las visitas a la ciudad. Su integraci&oacute;n en la oferta cultural permite conectar distintas etapas hist&oacute;ricas y entender el origen del actual n&uacute;cleo urbano.
    </p><p class="article-text">
        El valor del yacimiento reside en su capacidad para mostrar de forma directa la estructura de una ciudad romana en el interior de la pen&iacute;nsula. A trav&eacute;s de sus calles, edificios p&uacute;blicos y viviendas, Complutum ofrece una visi&oacute;n concreta de c&oacute;mo se organizaba la vida urbana en ese periodo. La continuidad de las investigaciones arqueol&oacute;gicas sigue aportando nuevos datos y contribuye a la conservaci&oacute;n de este enclave como uno de los principales referentes del patrimonio hist&oacute;rico de la Comunidad de Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/antigua-ciudad-romana-constituye-yacimiento-arqueologico-importante-comunidad-madrid_1_13159426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 11:13:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La antigua ciudad romana que constituye el yacimiento arqueológico más importante de la Comunidad de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Alcalá de Henares,Yacimientos arqueológicos,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entretenimiento, gastronomía y cultura en uno de los paseos marítimos más ricos en historia frente al Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/entretenimiento-gastronomia-cultura-paseos-maritimos-ricos-historia-frente-mediterraneo_1_13156290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee46400e-d43f-4e12-af76-7e3e81a489cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entretenimiento, gastronomía y cultura en uno de los paseos marítimos más ricos en historia frente al Mediterráneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Paseo Marítimo es el entorno perfecto para disfrutar de la gastronomía de Palma: a lo largo de la Avenida Gabriel Roca han surgido numerosos restaurantes en los que es posible disfrutar de una estupenda paella o pescado local con vistas al puerto</p><p class="subtitle">Cinco destinos en Córdoba con rutas para descubrir el proceso de producción de aceite de oliva</p></div><p class="article-text">
        Se dice que, en la ciudad de Palma, todos los caminos conducen a la avenida Gabriel Roca. Conocida popularmente como Passeig Mar&iacute;tim, podr&iacute;amos situar a la arteria de la ciudad de Palma en este paseo mar&iacute;timo. Esta v&iacute;a, que discurre junto al Mediterr&aacute;neo a lo largo de cinco kil&oacute;metros, articula buena parte de la l&iacute;nea de costa de la capital de Palma de Mallorca. Se trata de una amplia avenida con un generoso paseo peatonal y numerosos carriles bici, lo que facilita el tr&aacute;nsito de turistas y residentes locales. A ambas orillas del paseo Mar&iacute;timo descansa, por un lado, parte del tr&aacute;fico mar&iacute;timo de Palma, y por otro, ya en tierra, una parte copiosa del patrimonio hist&oacute;rico y cultural de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ver junto al Paseo Mar&iacute;timo de Palma</h2><p class="article-text">
        La Avenida Gabriel Roca articula la l&iacute;nea de costa de la ciudad de Palma. En la capital de la isla el patrimonio y la cultura se han ido desarrollando a lo largo de los siglos a orillas del mar, conviviendo junto al paseo mar&iacute;timo. Es por ello que buena parte de la oferta tur&iacute;stica y del legado de Palma se encuentre a pocos metros de esta avenida:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Catedral de Palma: conocida como la Seu de Palma, este impresionante edificio g&oacute;tico del siglo XIV es considerado por muchos como el m&aacute;s emblem&aacute;tico de la ciudad. Se encuentra tras el Parc de la Mar, un lago artificial que fluye junto al paseo mar&iacute;timo. Se trata de toda una proeza de la arquitectura religiosa, presidida por el roset&oacute;n m&aacute;s grande del periodo g&oacute;tico en todo el mundo. Conocido como 'El ojo del g&oacute;tico', este inmenso vano de casi 14 metros de di&aacute;metro est&aacute; vestido por una vidriera de 1.115 vidrios, 197 amarillos, 216 azules, 462 rojos y 240 verdes.</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                La Catedral de Palma                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>La Lonja de Palma: tambi&eacute;n de estilo g&oacute;tico, este edificio civil del siglo XV fue anta&ntilde;o sede del gobierno insular. Destaca por su interior, con una b&oacute;veda de crucer&iacute;a de l&iacute;neas limpias, apoyada por unas caracter&iacute;sticas columnas helicoidales, que parecen retorcerse en s&iacute; mismas gracias a su dise&ntilde;o en espiral. Un jard&iacute;n separa este edificio de la actual sede del gobierno auton&oacute;mico, el Consulado del Mar.</li>
                                    <li>Palacio Real de la Almudaina: junto a la Seu est&aacute; instalado este palacio del siglo XIV, que ejerce de residencia oficial de los Reyes de Espa&ntilde;a durante sus estancias en Mallorca. El espacio est&aacute; compuesto por un torre&oacute;n rectangular que albergaba el Palacio del Rey, el Palacio de la Reina, una sala denominada Tinell (que anta&ntilde;o estaba destinada a audiencias reales), la Capilla Real y los patios. En estos momentos no es posible visitar el interior del edificio, puesto que se encuentra en obras hasta verano.</li>
                                    <li>Es Baluard: el Museo de Arte Moderno y Contempor&aacute;neo de Palma es una ventana a la escena cultural de la isla, donde exponen tanto artistas locales como aquellos de reconocimiento internacional. En su interior permanecen expuestas piezas de autores como Gauguin, Picasso, Mir&oacute; o Barcel&oacute;, adem&aacute;s de una muestra de obras de autores que han estado relacionados con las Islas Baleares, como Santiago Rusi&ntilde;ol, Anglada-Camarasa o Gelabert. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El Paseo Mar&iacute;timo es tambi&eacute;n el entorno perfecto para disfrutar de la gastronom&iacute;a de Palma. A lo largo de la Avenida Gabriel Roca han surgido numerosos restaurantes en los que es posible disfrutar de una estupenda paella o pescado local con vistas al puerto.
    </p><h2 class="article-text">Historia del Paseo Mar&iacute;timo de Palma</h2><p class="article-text">
        Este paseo mar&iacute;timo debe su nombre al que fue ingeniero jefe del puerto de Palma entre 1940 y 1962, Gabriel Roca, quien impuls&oacute; la planificaci&oacute;n y creaci&oacute;n de este emblem&aacute;tico paseo mar&iacute;timo, adem&aacute;s de presidir durante siete a&ntilde;os el patronato de turismo de Mallorca. El paisaje pintado por este paseo mar&iacute;timo ha ido evolucionando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Inicialmente, las olas lam&iacute;an las murallas que rodean la catedral de La Seu. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, alrededor de la d&eacute;cada de los 70, la articulaci&oacute;n del tr&aacute;fico urbano junto al paseo mar&iacute;timo empujaron el mar hacia afuera. Con la intenci&oacute;n de no perder el efecto est&eacute;tico que el mar incid&iacute;a sobre la catedral, se construy&oacute; un lago artificial a los pies de la muralla del edificio, bautizado como Parc de la Mar. Con los a&ntilde;os, este entorno se ha convertido en escenario para conciertos, cine al aire libre y ferias artesanales.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el paseo mar&iacute;timo ha pasado por una reforma, que ha ampliado en un 20% el espacio de tr&aacute;nsito de los peatones. Hasta el pasado a&ntilde;o, seis carriles de circulaci&oacute;n de veh&iacute;culos compon&iacute;an una barrera entre la l&iacute;nea de costa y el resto de la ciudad. Ahora, se ha eliminado un carril por sentido y pintado m&aacute;s de veinte nuevos pasos de cebra. Adem&aacute;s, durante este tiempo se ha procedido a la demolici&oacute;n de un puente elevado y una pasarela, con la intenci&oacute;n de unificar el paseo en superficie.
    </p><p class="article-text">
        Tras las obras, atravesar el paseo mar&iacute;timo y dirigirse a las zonas tur&iacute;sticas de inter&eacute;s repartidas por el centro se ha convertido en un proceso sencillo. Tambi&eacute;n se han ampliado las zonas verdes, que ya ocupan el 70% de esta &aacute;rea. En total, el paseo cuenta en la actualidad con 3.100 &aacute;rboles y palmeras de 21 especies diferentes, de los cuales m&aacute;s de 2.300 son de nueva plantaci&oacute;n. Adem&aacute;s, se han creado 37.000 metros cuadrados de parterres para arbustos y plantas aut&oacute;ctonas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/entretenimiento-gastronomia-cultura-paseos-maritimos-ricos-historia-frente-mediterraneo_1_13156290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 14:02:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entretenimiento, gastronomía y cultura en uno de los paseos marítimos más ricos en historia frente al Mediterráneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palma,Mallorca,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La isla de Portugal con una playa de 9 kilómetros y rodeada de paisajes volcánicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/isla-portugal-playa-9-kilometros-rodeada-paisajes-volcanicos_1_13155788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3823289-618d-4274-94aa-1ce364d5c4d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La isla de Portugal con una playa de 9 kilómetros y rodeada de paisajes volcánicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porto Santo, en el archipiélago de Madeira, ofrece un paisaje atípico: aguas de cristal, arena fina y una geología imponente</p><p class="subtitle">La villa de Portugal que es un museo del azulejo al aire libre, junto al Atlántico y llena de capillas del siglo XVIII</p></div><p class="article-text">
        Escondida en medio del Atl&aacute;ntico, Porto Santo destaca por su belleza &aacute;rida y sus paisajes volc&aacute;nicos rodeados por el azul intenso del mar. Son apenas once kil&oacute;metros de largo y seis de ancho: una isla de un tama&ntilde;o que permite conocerla a fondo en poco tiempo. Su fuerza natural, sin embargo, es superlativa. Su mayor distintivo es una playa larga, muy larga, y que a pesar de no ser tan conocida, se cuela todos los a&ntilde;os en los listados de las mejores playas de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        La Playa de Porto Santo se extiende m&aacute;s all&aacute; de lo que la vista alcanza: nueve kil&oacute;metros de arenas brillantes y aguas turquesa. Esta inmensa franja costera es la raz&oacute;n fundamental por la cual el archipi&eacute;lago recibe el sobrenombre de 'Isla Dorada'. Cuando el sol se postra sobre la costa, el reflejo crea un efecto visual de oro brillante que consolida la identidad geogr&aacute;fica y tur&iacute;stica de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        Porto Santo es parte del archipi&eacute;lago portugu&eacute;s de Madeira, se encuentra a unos 40 kil&oacute;metros al noreste de su 'hermana mayor': la isla de Madeira, mundialmente reconocida por su abrupta orograf&iacute;a y su vegetaci&oacute;n tropical exuberante. En este sentido, la geolog&iacute;a y naturaleza de la 'Isla Dorada' emergen como un contrapunto radical: un territorio con relieve m&aacute;s bien suave y clima semides&eacute;rtico. A pesar de su proximidad con el bullicio de Funchal &mdash;capital de Madeira&mdash;, Porto Santo ha logrado preservar una atm&oacute;sfera de aislamiento privilegiado.
    </p><p class="article-text">
        Es un destino perfecto principalmente para dos tipos de viajeros: quienes buscan relajarse y a quienes les gusta explorar. Paisajes para caminar y contemplar. Moverse por la isla es bastante sencillo. Alojarte cerca de la playa no te aleja de los espectaculares senderos que conducen a los picos volc&aacute;nicos que la coronan. Es as&iacute; que la isla ofrece el entorno perfecto para combinar ba&ntilde;os de sol y de mar con rutas cuyas vistas cautivan a cualquiera. 
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente que viaja a Madeira aprovecha su cercan&iacute;a con Porto Santo para conocerla en una excursi&oacute;n de un d&iacute;a, que si bien es realizable, no es lo ideal. Principalmente, para quienes quieren desconectar y realmente disfrutar de sus playas, piscinas naturales o senderos, un d&iacute;a no es suficiente. 
    </p><p class="article-text">
        Porto Santo es el resultado de un proceso geol&oacute;gico de millones de a&ntilde;os. Su actividad volc&aacute;nica ces&oacute; hace m&aacute;s de ocho millones de a&ntilde;os, por lo que en la actualidad la isla ocupa apenas un tercio de su extensi&oacute;n inicial. La superficie de la isla est&aacute; mayormente aplanada, con picos altos en sus extremos que se alzan con fuerza. Este contraste es perfecto para obtener perspectivas diferentes de la isla. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Porto Santo, Madeira                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los imperdibles de Porto Santo</h2><p class="article-text">
        <strong>La playa Dorada</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mayor atractivo de la isla. Nueve kil&oacute;metros de arena clara y delgada, ba&ntilde;ada diariamente por aguas turquesa cuyas temperaturas var&iacute;an entre los 17 y los 20 grados cent&iacute;grados seg&uacute;n qu&eacute; &eacute;poca del a&ntilde;o. Sus aguas y arenas son ricas en yodo, calcio y magnesio, lo que las hace muy beneficiosas para el tratamiento del reumatismo y de las dolencias &oacute;seas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Fenda de Dona Beja</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una estrecha fractura entre enormes formaciones rocosas producida por la actividad volc&aacute;nica y los movimientos tect&oacute;nicos a lo largo de la historia. Seg&uacute;n la tradici&oacute;n local, el nombre evoca historias de refugio y misterio. Se accede por un sendero rocoso desde Porto dos Frades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pico de Ana Ferreira: El &lsquo;piano&rsquo; de basalto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es, sin duda, el monumento geol&oacute;gico m&aacute;s espectacular de la isla. Uno de esos lugares en los que la naturaleza se comport&oacute; como dise&ntilde;adora &ndash;aunque m&aacute;s bien es al rev&eacute;s. Una serie de columnas verticales en forma de prisma formadas con el enfriamiento del magma hace millones de a&ntilde;os. Se les conoce como el &lsquo;piano&rsquo; debido a su gran parecido con un teclado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Zimbralinho</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o de los amantes del mundo submarino. Una peque&ntilde;a cala de cantos rodados y aguas de brillo el&eacute;ctrico con una visibilidad transparente. Bajo la superficie, las formaciones rocosas esconden una amplia biodiversidad observable. Eso s&iacute;, la llegada no es f&aacute;cil: Zimbralinho est&aacute; flanqueada por altos acantilados que la protegen del viento, por esto mismo, para acceder hay que seguir un sendero serpenteante y retador que no es para cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ilh&eacute;u de Cima</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este islote, situado al sureste de la isla principal, es una reserva natural con acceso restringido, santuario para aves marinas y flora end&eacute;mica. Se puede apreciar desde diferentes senderos y picos de Porto Santo, desde donde su silueta domina el horizonte. El islote se identifica con facilidad por su faro, punto de referencia para las embarcaciones que llegan de la Europa continental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miradouros: Flores y Portela</strong>
    </p><p class="article-text">
        La isla se entiende mejor desde las alturas, y estos dos miradores ofrecen perspectivas complementarias. Por un lado, el Miradouro das Flores est&aacute; situado al oeste de la isla, es el balc&oacute;n privilegiado para contemplar los islotes (Ilh&eacute;u de Ferro, de Baixo y de Cima) y la inmensidad del oc&eacute;ano. Es el lugar perfecto para ver los atardeceres morados sobre el Atl&aacute;ntico. Por otro, el miradouro da Portela es famoso por sus ic&oacute;nicos molinos de viento de madera y ofrece la postal m&aacute;s cl&aacute;sica de la isla: una vista panor&aacute;mica de los nueve kil&oacute;metros de playa dorada contrastando con el azul turquesa del mar y el puerto de abrigo al fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/isla-portugal-playa-9-kilometros-rodeada-paisajes-volcanicos_1_13155788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 12:21:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La isla de Portugal con una playa de 9 kilómetros y rodeada de paisajes volcánicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Madeira,Viajes,Naturaleza,Playas,Volcanes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34ff00a9-d99f-461e-930a-d51ee1e6dc30_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132883.jpg" width="5184" height="2916" alt="Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ujué, Sepúlveda, Peñalba de Santiago o Pals comparten algo en común: un conjunto histórico sorprendentemente bien conservado y mucho menos conocido de lo que merece</p><p class="subtitle">Erik Harley y la disparatada España de las rotondas: “Hemos decorado nuestras ciudades con demasiada alegría”</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; llena de pueblos que todos tenemos en mente cuando pensamos en un casco antiguo bien cuidado. Lugares que aparecen una y otra vez en listas, recomendaciones y reportajes. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esos nombres tan repetidos y trillados, hay un mont&oacute;n de destinos menos conocidos que tambi&eacute;n conservan un patrimonio incre&iacute;ble y un ambiente que merece ser disfrutado con calma.
    </p><p class="article-text">
        Lugares como Albarrac&iacute;n, La Alberca, Pedraza, A&iacute;nsa, Alqu&eacute;zar, Cudillero, Sig&uuml;enza, Santillana del Mar, Frigiliana o Trujillo no necesitan presentaci&oacute;n. Probablemente has estado ya en alguno de ellos o los tienes anotados para futuras escapadas, porque son valores seguros. Esta vez, sin embargo, queremos alejarnos de esos cl&aacute;sicos para mirar a otros pueblos m&aacute;s discretos, quiz&aacute; menos populares, pero que sorprenden much&iacute;simo cuando los recorres.
    </p><p class="article-text">
        Hoy te traemos siete ejemplos que lo demuestran: Uju&eacute;, Mondo&ntilde;edo, Herv&aacute;s, Sep&uacute;lveda, Morella, Pe&ntilde;alba de Santiago y Pals. Todos tienen en com&uacute;n un conjunto hist&oacute;rico muy bien conservado, personalidad propia y ese encanto que hace que un paseo por sus calles se convierta en la escapada perfecta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uju&eacute; (Navarra)</strong></h2><p class="article-text">
        En lo alto de una atalaya natural se levanta Uju&eacute;, un pueblo que conserva la esencia de su pasado medieval. Su iglesia-fortaleza, mezcla de rom&aacute;nico y g&oacute;tico, domina todo el caser&iacute;o y marca la silueta del lugar. A su alrededor se dibuja un conjunto de calles empinadas y estrechas, flanqueadas por casas de piedra caliza que mantienen una imagen homog&eacute;nea y muy cuidada. Es imposible no fijarse en c&oacute;mo la localidad sigue el perfil de la ladera, creando un entramado que invita a recorrerlo con calma (especialmente cuando la cuesta es hacia arriba).
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                Ujué, uno de los pueblos más bonitos de Navarra.                            </span>
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        A Uju&eacute; no se viene solo por su arquitectura. Tambi&eacute;n por las vistas, que alcanzan desde los Pirineos hasta la Ribera del Ebro. O por su historia, marcada por la leyenda del pastor y la paloma que dio origen al santuario. Y, por supuesto, su gastronom&iacute;a m&aacute;s popular: las migas de pastor que aqu&iacute; se sirven en brasero y que forman parte de la identidad del pueblo. Si te sobra tiempo, la visita a San Mart&iacute;n de Unx es un buen complemento. Por eso se encuenta entre <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-navarra-10-lugares-encanto-cautivan-viajero_1_8964180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Navarra</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mondo&ntilde;edo (Lugo)</strong></h2><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico de Mondo&ntilde;edo bien merece una visita. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, es f&aacute;cil entender por qu&eacute;. La Catedral-Bas&iacute;lica de la Asunci&oacute;n, que mezcla rom&aacute;nico, g&oacute;tico y barroco, es el n&uacute;cleo de todo su urbanismo. A su alrededor se suceden edificios como el palacio episcopal, la Fonte Vella, el Seminario de Santa Catalina, restos de muralla, conventos y plazas donde se nota la huella de siglos de historia. Claramente, pasear por estas calles es viajar atr&aacute;s en el tiempo.
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                Catedral de Mondoñedo (Lugo).                            </span>
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        Mondo&ntilde;edo tambi&eacute;n tiene otros motivos para justificar la visita. Es Camino de Santiago, tiene una relaci&oacute;n especial con figuras como el escritor &Aacute;lvaro Cunqueiro y conserva tradiciones muy arraigadas, como su propio pan artesano, que tiene renombre. El barrio de Os Mu&iacute;&ntilde;os, con sus antiguos molinos y canales de agua, es perfecto para salir del centro. A esto se suma su entorno natural, con lugares tan curiosos como la Cova do Rei Cintolo, que puede ser visitada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Herv&aacute;s (C&aacute;ceres)</strong></h2><p class="article-text">
        El barrio jud&iacute;o de Herv&aacute;s es uno de los conjuntos hist&oacute;ricos mejor conservados de Espa&ntilde;a. Declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, sus casas de adobe con entramados de madera, sus balconadas y sus calles estrechas forman un escenario muy singular. El trazado, lleno de recodos y pendientes, mantiene vivo el recuerdo de las familias jud&iacute;as que vivieron aqu&iacute; antes de su expulsi&oacute;n. Calles como la Sinagoga, Rabilero o Cofrad&iacute;a conservan ese sabor antiguo que tanto llama la atenci&oacute;n.
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                El barrio judío de Hervás.                            </span>
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        Adem&aacute;s de su valor patrimonial, Herv&aacute;s tiene una vida cultural muy activa. Cada verano, el Festival de los Conversos llena el barrio jud&iacute;o de representaciones en las que participa todo el pueblo. La iglesia castillo de Santa Mar&iacute;a, levantada sobre un antiguo castillo templario, ofrece una de las mejores vistas de la localidad. Y si te apetece completar la escapada con naturaleza, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle del Ambroz</a> lo pone f&aacute;cil en cualquier estaci&oacute;n, pero especialmente en oto&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sep&uacute;lveda (Segovia)</strong></h2><p class="article-text">
        Sep&uacute;lveda es sin&oacute;nimo de rom&aacute;nico. Su conjunto hist&oacute;rico, declarado desde 1951, re&uacute;ne algunos de los ejemplos m&aacute;s importantes de este estilo en la provincia. La iglesia de El Salvador, de 1093, preside una zona llena de patrimonio: murallas, puertas medievales, el castillo y la iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Pe&ntilde;a, levantada sobre una de las hoces del Durat&oacute;n. Las calles empedradas, las casas blasonadas y las plazas irregulares terminan de componer un pueblo con mucha personalidad.
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                Sepúlveda iluminada.                            </span>
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        A todo esto se suma un entorno natural espectacular. El Parque Natural de las Hoces del r&iacute;o Durat&oacute;n est&aacute; a un paso y permite combinar historia y paisaje sin moverse demasiado. All&iacute; te esperan la ermita de San Frutos y varios miradores. En el pueblo tambi&eacute;n se encuentran el Museo de los Fueros y rutas que pasan por antiguos barrios como el de la Morer&iacute;a o la zona junto a la Puerta del R&iacute;o. Da para un d&iacute;a entero sin problema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Morella (Castell&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Morella impone desde lejos. Sus murallas rodean todo el casco antiguo y el castillo, en lo alto del pe&ntilde;&oacute;n, deja claro que aqu&iacute; la historia se escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-vertical-pueblos-colgados-ciudades-alto-casas-asoman-vacio_1_12689570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en vertical</a>. El conjunto est&aacute; muy bien conservado y ofrece un recorrido completo por su pasado medieval: la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, con su escalera del coro y su &oacute;rgano monumental; el convento de San Francisco, con la Danza de la Muerte; y las calles del centro, como Blasco de Alag&oacute;n y el barrio de la Juder&iacute;a, llenas de rincones con encanto.
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                Panoramica de Morella.                            </span>
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        Pero Morella no es solo patrimonio. Tiene museos para todos los gustos, desde el de los dinosaurios hasta el de las antiguas c&aacute;rceles o el dedicado al Sexenni, la gran fiesta local. La gastronom&iacute;a es otro punto fuerte, con productos como los <em>flaons</em> o las variedades de queso de la zona. Y si te queda tiempo, a pocos kil&oacute;metros est&aacute;n las pinturas rupestres de Morella la Vella, un buen a&ntilde;adido para la visita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pe&ntilde;alba de Santiago (Le&oacute;n)</strong></h2><p class="article-text">
        Pe&ntilde;alba es un pueblo peque&ntilde;o, pero su conjunto hist&oacute;rico es de los que se quedan grabados. La arquitectura tradicional berciana est&aacute; perfectamente conservada: casas de piedra y pizarra, corredores de madera y un caser&iacute;o compacto alrededor de la iglesia de Santiago, una joya moz&aacute;rabe del siglo X que da sentido al pueblo. Todo el n&uacute;cleo mantiene una armon&iacute;a que sorprende desde el primer minuto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La arquitectura tradicional de Peñalba de Santiago.                            </span>
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        El entorno es igual de especial. El Valle del Silencio, que hace honor a su nombre, rodea la localidad con monta&ntilde;as y senderos que permiten conocer lugares como la Cueva de San Genadio. Aqu&iacute; han vivido eremitas desde hace siglos y el paisaje ayuda a entender por qu&eacute;. La ruta circular del valle es una de las m&aacute;s recomendables, aunque hay opciones m&aacute;s exigentes para quien busque monta&ntilde;a de verdad. Un destino tranquilo y con mucha historia detr&aacute;s que, sin duda, es uno de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/desconexion-asegurada-15-pueblos-perderse-montanas-leon_1_12054746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pueblos m&aacute;s bonitos de Le&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pals (Girona)</strong></h2><p class="article-text">
        Pals es uno de los pueblos medievales mejor conservados del Baix Empord&agrave;. Su recinto g&oacute;tico, levantado sobre una peque&ntilde;a colina, mantiene calles empedradas, arcos de medio punto y casas nobles que dan cohesi&oacute;n a todo el n&uacute;cleo. La Torre de las Horas, el tramo de muralla con sus torres y la iglesia de Sant Pere muestran un patrimonio variado, con elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos que conviven sin perder la unidad est&eacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Panorámica de Pals, en Girona.                            </span>
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        El paseo puede continuar hacia el mirador Josep Pla, desde donde se ven los campos del Ampurd&agrave; y las islas Medes. Ca Pruna, hoy Casa de la Cultura, ayuda a entender mejor la historia local. Y si te apetece ampliar la visita, la playa de Pals est&aacute; muy cerca, igual que los arrozales que han marcado la econom&iacute;a de la zona durante siglos. Aqu&iacute; se come muy bien, as&iacute; que es f&aacute;cil redondear la escapada con un buen arroz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las calles de Pals.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-pueblos-bonitos-historia-viajero-experto-recomienda-escapada-no-son-tipicos_1_12841594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 21:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Patrimonio Histórico,Pueblos bonitos,Turismo nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/norte-sur-cinco-itinerarios-ciclistas-disfrutar-pedaleando-lejos-trafico_1_12531394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fec9ce6e-bd6f-4276-af8c-eb26ad78f0c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre sierras, canales, túneles o arrozales, aquí la bici se convierte en la mejor aliada para adentrarse en la naturaleza sin el ruido de los motores
</p><p class="subtitle"> Monasterios entre bosques y montañas: refugios frescos para huir del ruido en verano</p></div><p class="article-text">
        En cuanto llegan unos d&iacute;as libres, la idea de salir a la naturaleza se vuelve tentadora. Cambiar el asfalto por la tierra y el ruido de los coches por el sonido del aire en la cara es un plan que nunca falla. No hace falta ser ciclista experto para disfrutarlo: hay recorridos para todos los gustos, desde los que se hacen en unas horas hasta los que invitan a pasar varios d&iacute;as de ruta.
    </p><p class="article-text">
        La bicicleta tiene esa capacidad de acercarnos al entorno al ritmo justo, ni demasiado lento ni demasiado r&aacute;pido, permitiendo parar donde apetezca y descubrir detalles que de otro modo pasar&iacute;an desapercibidos. Adem&aacute;s, cada vez hay m&aacute;s opciones para adaptarla a nuestras necesidades: bicis el&eacute;ctricas para aligerar el esfuerzo, servicios de alquiler y transporte para evitar tramos que no interesen, e incluso rutas pensadas para ir con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estas seis propuestas atraviesan paisajes muy distintos: t&uacute;neles excavados en la roca, antiguas v&iacute;as de tren reconvertidas, arrozales, embalses, valles de monta&ntilde;a o canales hist&oacute;ricos. Todas comparten algo en com&uacute;n: la ausencia de tr&aacute;fico y la combinaci&oacute;n de naturaleza, deporte y, en muchos casos, cultura y gastronom&iacute;a local.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Plazaola (Navarra y Gipuzkoa)</h2><p class="article-text">
        Entre Pamplona y Andoain se extiende esta v&iacute;a verde de 77 kil&oacute;metros que sigue el antiguo trazado ferroviario del Plazaola. El recorrido atraviesa paisajes que cambian con cada pedalada: de la cuenca de Pamplona con sus campos de cereal se pasa a valles estrechos, bosques de hayas y r&iacute;os que acompa&ntilde;an buena parte del camino. Es una ruta variada y muy bien se&ntilde;alizada, con zonas donde el frescor est&aacute; asegurado gracias a la vegetaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Camino Natural Vía Verde del Plazaola.                            </span>
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        Uno de sus puntos m&aacute;s singulares es el t&uacute;nel de Uitzi, con 2,7 kil&oacute;metros de longitud, el m&aacute;s largo de todas las v&iacute;as verdes europeas. Tambi&eacute;n destacan el viaducto de Gulina, el desfiladero de Dos Hermanas y varias antiguas estaciones recuperadas como centros de servicios para ciclistas. La ruta se puede hacer por tramos y enlaza, adem&aacute;s, con otras v&iacute;as verdes como la del Bidasoa, formando parte de la red EuroVelo 1.
    </p><h2 class="article-text">Delta de l'Ebre (Tarragona)</h2><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros de caminos ciclables, el Delta de l'Ebre es un para&iacute;so para quienes buscan pedalear sin cuestas y con vistas siempre cambiantes. Aqu&iacute; el paisaje lo forman los arrozales que se ti&ntilde;en de diferentes colores seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o, lagunas habitadas por aves y largas playas donde el viento sopla casi a diario.
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                El Delta de l&#039;Ebre en bicicleta.                            </span>
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        El Parque Natural ofrece rutas circulares y lineales adaptadas a todos los niveles, desde paseos cortos de menos de 7 kil&oacute;metros hasta itinerarios de 45 kil&oacute;metros que permiten recorrer buena parte del delta. El terreno es llano y las distancias son manejables, lo que lo convierte en un destino perfecto para familias o para quienes quieren un plan relajado. Adem&aacute;s, en varios puntos hay empresas que alquilan bicicletas convencionales y el&eacute;ctricas, e incluso organizan rutas guiadas. Si te animas, aqu&iacute; tienes <a href="https://parcsnaturals.gencat.cat/es/xarxa-de-parcs/delta-ebre/gaudeix-del-parc/equipaments-i-itineraris/itineraris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos los itinerarios</a> (con <em>tracks</em> incluidos) que puedes hacer en el Delta de l'Ebre en bicicleta. 
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de Ojos Negros (Teruel &ndash; Castell&oacute;n &ndash; Valencia)</h2><p class="article-text">
        Es la v&iacute;a verde m&aacute;s larga de Espa&ntilde;a, con 184 kil&oacute;metros divididos en dos tramos principales que cruzan tres provincias. Naci&oacute; como ferrocarril minero para transportar el mineral de hierro de Sierra Menera hasta el puerto de Sagunto y estuvo operativo hasta 1972.
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                Via Verde de Ojos Negros.                            </span>
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        El paisaje es muy variado: valles como el del Jiloca y el Palancia, el imponente castillo de Peracense, viaductos como el de Albentosa y barrancos que aparecen cuando menos te lo esperas. Desde Teruel, la ruta comienza con una subida hasta el Puerto de Escand&oacute;n para luego iniciar un descenso casi continuo hacia el Mediterr&aacute;neo, lo que facilita cubrir largas distancias. Hay &aacute;reas de descanso, estaciones rehabilitadas y conexiones ferroviarias en varios puntos para adaptar la ruta al tiempo y las fuerzas de cada uno.
    </p><h2 class="article-text">Camino Natural del Valle del Lozoya (Madrid)</h2><p class="article-text">
        En plena vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, este camino natural recorre 53,2 kil&oacute;metros divididos en una ruta principal y seis ramales que se pueden combinar al gusto de cada uno. Es un itinerario muy vers&aacute;til y hay un poco de todo, con tramos sencillos y accesibles, y otros algo m&aacute;s exigentes que requieren un poco de preparaci&oacute;n f&iacute;sica, aunque todos ofrecen buenas vistas y zonas de sombra.
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                El Camino Natural del Valle del Lozoya.                            </span>
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        El paisaje alterna pinares, prados ganaderos, embalses con ermitas, puentes medievales y el monasterio de El Paular como gran hito cultural de la ruta. Es tambi&eacute;n un buen lugar para observar fauna, con especies como el &aacute;guila imperial ib&eacute;rica o la mariposa Graellsia. Pueblos como Rascafr&iacute;a, Lozoya o Garganta de los Montes invitan a hacer paradas para reponer fuerzas y descubrir su patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de la Sierra (C&aacute;diz y Sevilla)</h2><p class="article-text">
        Entre Olvera y Puerto Serrano, esta v&iacute;a verde de 36,5 kil&oacute;metros discurre por las sierras m&aacute;s meridionales de la pen&iacute;nsula. Su trazado suave, apto para todos los p&uacute;blicos, pasa por viaductos y t&uacute;neles que se alternan con vistas abiertas al campo andaluz.
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                Camino Natural Vía Verde de la Sierra.                            </span>
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        Uno de sus puntos m&aacute;s conocidos es el Pe&ntilde;&oacute;n de Zaframag&oacute;n, que alberga una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa y cuenta con un observatorio para verlos de cerca. El recorrido aprovecha el trazado de una l&iacute;nea de tren que nunca lleg&oacute; a inaugurarse y hoy dispone de &aacute;reas de descanso, centros de interpretaci&oacute;n y pueblos cercanos donde la gastronom&iacute;a es otro aliciente m&aacute;s del viaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/norte-sur-cinco-itinerarios-ciclistas-disfrutar-pedaleando-lejos-trafico_1_12531394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 20:04:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ciclismo,Bicicletas,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e8288e1-6fea-4dcd-bc72-dd4301b39d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por toda su geografía, España conserva oficios que han pasado de generación en generación. La cerámica de Talavera, el vidrio soplado de La Granja, el encaje de Camariñas o la cuchillería de Albacete son solo algunos ejemplos de ese patrimonio cultural</p><p class="subtitle">Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón</p></div><p class="article-text">
        La artesan&iacute;a siempre ha estado en el centro de la vida cotidiana. Antes era una cuesti&oacute;n de necesidad: hac&iacute;a falta alguien que fabricara el calzado, la ropa, los cuchillos o las piezas de cer&aacute;mica que se usaban a diario. Con el tiempo, esos oficios fueron pasando de padres a hijos, y muchas de sus t&eacute;cnicas han llegado hasta hoy pr&aacute;cticamente intactas.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo dominado por la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producci&oacute;n en serie</a>, la artesan&iacute;a no lo tiene f&aacute;cil. Pero eso no significa que haya perdido valor, sino al contrario, pues ha tomado fuerza como parte de la identidad de cada regi&oacute;n y se ha convertido en una forma de conectar con el pasado. Visitar un pueblo con tradici&oacute;n artesana no es solo descubrir sus objetos, sino tambi&eacute;n una forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay muchos lugares donde esa herencia sigue viva. La cer&aacute;mica de Talavera de la Reina, el vidrio soplado de La Granja de San Ildefonso, la piel de Ubrique, el encaje de bolillos de Camari&ntilde;as o la cuchiller&iacute;a de Albacete son solo algunos ejemplos. A ellos se suman las jarapas de la Alpujarra, las albarcas c&aacute;ntabras, la cester&iacute;a mallorquina, los bordados de Lagartera o la cer&aacute;mica de La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave;. Y junto a ellos, muchos m&aacute;s, pero todos recuerdan que la artesan&iacute;a no es solo un recuerdo, sino tambi&eacute;n un presente.
    </p><h2 class="article-text">Talavera de la Reina (Toledo) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La cer&aacute;mica de Talavera tiene siglos de historia y es uno de los grandes s&iacute;mbolos artesanos de Espa&ntilde;a. Sus or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca romana, pero fue a partir del Renacimiento cuando alcanz&oacute; fama internacional gracias a sus azulejos y lozas. En 2019 la UNESCO reconoci&oacute; sus t&eacute;cnicas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/talavera-arzobispo-patrimonio-inmaterial-humanidad_1_1193582.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad</a>, respaldando la importancia de esta tradici&oacute;n.
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            <span class="title">
                La cerámica típica de Talavera de la Reina.                            </span>
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        Los motivos vegetales y animales, los tonos azules y amarillos y la habilidad para decorar vajillas y murales han convertido a Talavera en un referente. Hoy sigue siendo posible descubrir el trabajo de los alfareros en talleres y en el Museo Ruiz de Luna, donde se exponen piezas antiguas y contempor&aacute;neas que muestran la evoluci&oacute;n de este arte.
    </p><h2 class="article-text">La Granja de San Ildefonso (Segovia) &mdash; Vidrio soplado</h2><p class="article-text">
        La Real F&aacute;brica de Cristales de La Granja naci&oacute; en el siglo XVIII para suministrar objetos a la corte y pronto se convirti&oacute; en un centro de innovaci&oacute;n. Aqu&iacute; se recuper&oacute; la t&eacute;cnica del vidrio soplado con ca&ntilde;a, que es todo un reto de destreza y precisi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La técnica del vidrio soplado en La Granja de San Ildefonso (Segovia)."
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                La técnica del vidrio soplado en La Granja de San Ildefonso (Segovia).                            </span>
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        El complejo funciona hoy como Museo Tecnol&oacute;gico del Vidrio, donde se conservan hornos y talleres en los que se realizan demostraciones. Ver c&oacute;mo el cristal incandescente se transforma en copas, l&aacute;mparas o jarrones es una de las mejores maneras de entender la supervivencia de este oficio que combina arte y t&eacute;cnica por igual.
    </p><h2 class="article-text">Ubrique (C&aacute;diz) &mdash; La piel</h2><p class="article-text">
        Ubrique es sin&oacute;nimo de marroquiner&iacute;a. Desde hace siglos, este pueblo de la sierra gaditana trabaja la piel con un nivel de calidad que lo ha situado como referente internacional. Sus petaqueros dieron origen a una industria que hoy sigue viva gracias a talleres y peque&ntilde;as empresas familiares.
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                    alt="Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique."
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                Las tiendas de marroquinería son un importante motor económico en Ubrique.                            </span>
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        El Museo de la Piel muestra el proceso completo: desde la elecci&oacute;n de las pieles y su curtido hasta la elaboraci&oacute;n de bolsos, carteras o cinturones. La tradici&oacute;n convive con la modernidad, pero lo que permanece es esa precisi&oacute;n tan caracter&iacute;stica de Ubrique en el cosido y acabado de cada pieza.
    </p><h2 class="article-text">Camari&ntilde;as (A Coru&ntilde;a) &mdash; Encaje de bolillos</h2><p class="article-text">
        El encaje de bolillos de Camari&ntilde;as es uno de los trabajos textiles m&aacute;s finos de Galicia. Se cree que su tradici&oacute;n lleg&oacute; desde Flandes hace siglos y se asent&oacute; en esta localidad costera, donde se transmiti&oacute; de madres a hijas. El sonido de los palillos golpeando sobre la almohadilla es parte inseparable de su identidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Encaje de bolillos en Camariñas.                            </span>
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        Cada primavera, la Mostra do Encaixe re&uacute;ne a palilleiras de distintas generaciones y permite ver c&oacute;mo se elaboran estas piezas &uacute;nicas. El encaje, que adorna desde manteler&iacute;as hasta trajes regionales, se ha convertido en s&iacute;mbolo de creatividad y paciencia, y es un oficio que todav&iacute;a mantiene su arraigo en el d&iacute;a a d&iacute;a de Camari&ntilde;as.
    </p><h2 class="article-text">Albacete &mdash; Cuchiller&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Hablar de Albacete es hablar de cuchillos y navajas. La tradici&oacute;n cuchillera de la ciudad se remonta a la Edad Media y ha acompa&ntilde;ado a generaciones enteras, convirti&eacute;ndose en parte esencial de su econom&iacute;a y de su cultura popular.
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                Museo municipal de la Cuchilleria de Albacete.                            </span>
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        El Museo de la Cuchiller&iacute;a, instalado en un edificio hist&oacute;rico del centro, es el mejor lugar para conocer esta herencia. Re&uacute;ne piezas antiguas, dise&ntilde;os modernos y explica c&oacute;mo se forjan las hojas y se ensamblan los mangos. La feria anual dedicada a este oficio confirma que la cuchiller&iacute;a sigue muy presente en nuestros d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La Alpujarra (Granada) &mdash; Jarapas</h2><p class="article-text">
        Las jarapas son tejidos de colores vivos elaborados en telares tradicionales con restos de tela. Nacieron como una forma pr&aacute;ctica de aprovechar materiales sobrantes y con el tiempo se convirtieron en un elemento decorativo imprescindible en las casas de La Alpujarra.
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                Las típicas jarapas de la Alpujarra granadina.                            </span>
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        En pueblos como Bubi&oacute;n, Pampaneira o Capileira todav&iacute;a es posible ver telares en funcionamiento. Cada jarapa es distinta, fruto de la improvisaci&oacute;n del artesano al combinar los retales. Adem&aacute;s de alfombras o colchas, hoy tambi&eacute;n se utilizan en cortinas y tapices.
    </p><h2 class="article-text">Cantabria &mdash; Albarcas</h2><p class="article-text">
        Las albarcas c&aacute;ntabras son un calzado tallado en una sola pieza de madera, pensado para soportar la humedad y el barro. Durante siglos fueron el zapato de diario en los pueblos rurales, y cada valle desarroll&oacute; su propio estilo.
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                Las albarcas de Cantabria.                            </span>
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        El trabajo del albarquero consist&iacute;a en elegir el tronco adecuado y vaciarlo hasta darle la forma final. Aunque hoy su uso cotidiano ha desaparecido, se siguen fabricando para grupos folcl&oacute;ricos y festividades, y forman parte de la indumentaria tradicional en romer&iacute;as y danzas regionales.
    </p><h2 class="article-text">Mallorca &mdash; Cester&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La cester&iacute;a de palma, conocida como llata, se ha practicado en la isla durante siglos. Se elabora a partir de las hojas de la palmera enana o margall&oacute;, que se secan, blanquean y se trenzan en tiras resistentes. Con ellas se confeccionaban desde capazos hasta sombreros, siempre adaptados a las necesidades de la vida rural.
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                Cestería en Mallorca.                            </span>
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        Hoy se pueden ver en museos y talleres de municipios como Capdepera o Art&agrave;, donde todav&iacute;a se conservan las t&eacute;cnicas tradicionales. La cester&iacute;a mallorquina ha sabido reinventarse y muchas piezas actuales se destinan a la decoraci&oacute;n, sin perder el car&aacute;cter aut&eacute;ntico de este oficio.
    </p><h2 class="article-text">Lagartera (Toledo) &mdash; Bordados</h2><p class="article-text">
        Los bordados de Lagartera son uno de los trabajos textiles m&aacute;s reconocidos de Castilla-La Mancha. Con hilos de colores vivos y t&eacute;cnicas como el deshilado o el dibujo contado, las lagarteranas han creado piezas que forman parte de la indumentaria tradicional y de la ropa de hogar.
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                Los bordados típicos de Lagartera.                            </span>
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        El traje t&iacute;pico bordado es protagonista en fiestas religiosas como el Corpus Christi, donde se exhibe toda la riqueza de esta artesan&iacute;a. Los bordados siguen siendo se&ntilde;a de identidad de Lagartera y un ejemplo de c&oacute;mo la transmisi&oacute;n oral y familiar mantiene viva una t&eacute;cnica de gran complejidad.
    </p><h2 class="article-text">La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; (Girona) &mdash; Cer&aacute;mica</h2><p class="article-text">
        La Bisbal d&rsquo;Empord&agrave; es uno de los grandes centros cer&aacute;micos de Catalunya. Su tradici&oacute;n se remonta al siglo XVIII y a&uacute;n conserva las chimeneas industriales que recuerdan la importancia de este oficio en la zona.
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                    alt="Decorando cerámica en La Bisbal d’Empordà."
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            <span class="title">
                Decorando cerámica en La Bisbal d’Empordà.                            </span>
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        El Terracotta Museu explica esta historia y expone una amplia colecci&oacute;n de piezas que van desde la alfarer&iacute;a m&aacute;s sencilla hasta la cer&aacute;mica decorativa y la destinada a la construcci&oacute;n. La visita permite entender por qu&eacute; la ciudad ha sido reconocida como uno de los referentes cer&aacute;micos del Mediterr&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ceramica-vidrio-jarapas-diez-destinos-conocer-espana-traves-artesania_1_12615248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cerámica, vidrio o jarapas: diez destinos para conocer España a través de su artesanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Artesanía,Turismo nacional,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a63614b-f9b5-4946-b7cd-1489934b9a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alpuente, Oseira, Santa Gadea del Cid y Vilanova dos Infantes son los cuatro municipios que, gracias a su valioso patrimonio y cuidada conservación, se incorporan en 2026 a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España
</p><p class="subtitle">Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de pueblos bonitos. Basta con desviarse unos kil&oacute;metros de las grandes carreteras para encontrar plazas tranquilas, cascos hist&oacute;ricos bien conservados o calles que relajan hasta al urbanita m&aacute;s estresado. Pero entre todos ellos hay algunos que destacan no solo por su est&eacute;tica, sino tambi&eacute;n por el cuidado con el que han sabido mantener su patrimonio, su entorno y su forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu naci&oacute; la asociaci&oacute;n de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a, una red que reconoce a aquellas localidades que cumplen con m&aacute;s de 40 requisitos relacionados con la conservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica, la integraci&oacute;n en el paisaje, la calidad urbana o la oferta cultural. No basta con tener un bonito casco hist&oacute;rico, sino que los pueblos deben demostrar un compromiso real y sostenido con su identidad y su entorno, adem&aacute;s de superar auditor&iacute;as peri&oacute;dicas una vez forman parte de la red.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, cuatro nuevas localidades se suman a esta asociaci&oacute;n: Alpuente, en el interior de Valencia; Oseira y Vilanova dos Infantes, en Ourense; y Santa Gadea del Cid, en la provincia de Burgos. Se incorporan as&iacute; a una lista en la que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han entrado pueblos como Comillas, Trujillo, Castrojeriz, Berlanga de Duero o Puentedey, reforzando una red que prioriza la calidad antes que la cantidad.
    </p><h2 class="article-text">Alpuente (Valencia)</h2><p class="article-text">
        Alpuente se encuentra en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Los Serranos, y es uno de esos pueblos que sorprenden desde lejos. Asentado sobre una gran mole de roca y rodeado de paisaje de monta&ntilde;a, conserva un trazado medieval que se recorre sin rumbo fijo. No es casualidad que sea el primer municipio de la provincia de Valencia en incorporarse a la asociaci&oacute;n, pues aqu&iacute; la historia se percibe en las calles, en las fachadas y en c&oacute;mo la arquitectura se adapt&oacute; a la orograf&iacute;a del terreno.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alpuente integrado en el paisaje.                            </span>
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        El gran referente patrimonial de Alpuente es su castillo, de origen andalus&iacute;, cuyos restos dominan el casco urbano desde lo alto. A su alrededor se extiende un antiguo recinto amurallado y un entramado de calles estrechas que forman parte de un conjunto declarado Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico. A nuestro paso van apareciendo elementos como la Torre de la Aljama, antiguas casas se&ntilde;oriales, hornos medievales o la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Piedad, reflejo de las distintas etapas hist&oacute;ricas que ha vivido la localidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero Alpuente no es solo piedra y pasado medieval. Su t&eacute;rmino municipal guarda uno de los conjuntos de huellas de dinosaurio m&aacute;s importantes de la Comunitat Valenciana, adem&aacute;s de un museo paleontol&oacute;gico que ayuda a entender ese legado. A todo ello se suma un entorno natural ideal para el senderismo, antiguos huertos escalonados y un acueducto medieval que sigue marcando el paisaje. Un equilibrio poco com&uacute;n entre patrimonio, naturaleza y vida rural que explica su entrada en la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Oseira (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Oseira es una peque&ntilde;a aldea del interior de Ourense donde el paisaje y la historia van de la mano. Rodeada de montes, bosques y silencio, su nombre est&aacute; ligado de forma inseparable al Monasterio de Santa Mar&iacute;a la Real de Oseira, uno de los grandes conjuntos mon&aacute;sticos de Galicia. El pueblo creci&oacute; a su alrededor y a&uacute;n hoy mantiene ese aire pausado y recogido que invita a recorrerlo sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        Fundado en el siglo XII, el monasterio cisterciense es conocido como &ldquo;El Escorial gallego&rdquo; por sus dimensiones y su monumentalidad. Su arquitectura, sobria y s&oacute;lida, combina elementos rom&aacute;nicos, g&oacute;ticos y barrocos, con espacios tan destacados como la iglesia abacial, los claustros o la sala capitular. M&aacute;s all&aacute; de los detalles art&iacute;sticos, el conjunto impresiona por la sensaci&oacute;n de equilibrio entre el edificio y el entorno natural que lo rodea.
    </p><p class="article-text">
        La vida en Oseira sigue marcada por ese legado mon&aacute;stico. El ritmo tranquilo, los caminos que parten del monasterio y el paisaje verde que lo envuelve hacen de este lugar un destino ideal para quienes buscan calma y autenticidad. Senderos, antiguos molinos y el discurrir del r&iacute;o completan una experiencia muy ligada a la Galicia interior.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Santa Gadea del Cid (Burgos)</h2><p class="article-text">
        Santa Gadea del Cid es una de esas villas castellanas que conservan intacto su car&aacute;cter medieval. Se encuentra en el norte de la provincia de Burgos, muy cerca del l&iacute;mite con Araba, en un entorno marcado por el valle del Ebro y los Montes Obarenes. Su tama&ntilde;o es peque&ntilde;o, pero su patrimonio es importante, y basta cruzar una de sus antiguas puertas para darse cuenta de que aqu&iacute; la historia sigue muy presente.
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                Plaza porticada de Santa Gadea del Cid, en Burgos.                            </span>
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        El casco hist&oacute;rico, declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural, mantiene parte de su antiguo sistema defensivo, con restos de muralla y dos puertas medievales que a&uacute;n marcan el acceso a la villa. En el centro destaca la iglesia fortificada de San Pedro, un edificio imponente para las dimensiones del pueblo, que preside una plaza porticada donde tradicionalmente se celebraban los mercados. A pocos pasos, las calles empedradas y las casas de piedra con escudos nobiliarios refuerzan esa sensaci&oacute;n de viaje al pasado.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto del pueblo, las ruinas del castillo recuerdan el papel estrat&eacute;gico que tuvo Santa Gadea del Cid como enclave fronterizo durante la Edad Media. En los alrededores, ermitas, antiguos monasterios y campos abiertos completan un paisaje sereno y muy ligado a la vida rural. Un conjunto bien conservado y respetado que explica su incorporaci&oacute;n a la red de Los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a en 2026.
    </p><h2 class="article-text">Vilanova dos Infantes (Ourense)</h2><p class="article-text">
        Vilanova dos Infantes es un peque&ntilde;o n&uacute;cleo medieval situado en el municipio de Celanova, en el interior de la provincia de Ourense. Antiguamente fue una villa independiente, y ese pasado se percibe todav&iacute;a en la forma del pueblo y en el cuidado de su conjunto hist&oacute;rico. Desde la distancia ya se reconoce su silueta, con las casas de piedra agrupadas en torno a su Torre da Homenaxe.
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            <span class="title">
                El Conjunto Historico de Vilanova dos Infantes, en Ourense.                            </span>
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        La torre es el elemento m&aacute;s destacado del antiguo castillo, &uacute;nico vestigio de la fortaleza que proteg&iacute;a el burgo medieval. Reconstruida y bien conservada, hoy alberga un espacio expositivo dedicado a la historia y la vida de la comarca. A su alrededor se extiende un entramado de calles empedradas, plazas peque&ntilde;as y viviendas tradicionales en las que predominan la piedra, la madera y los h&oacute;rreos, en un ejemplo muy cuidado de conservaci&oacute;n patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La vida cultural y las tradiciones siguen teniendo un peso importante en Vilanova dos Infantes. Fiestas como la romer&iacute;a etnogr&aacute;fica Raigame o la devoci&oacute;n a la Virxe do Cristal mantienen vivo el v&iacute;nculo entre pasado y presente. Todo ello, junto a su entorno rural y su coherencia urbana, han hecho merecer su reconocimiento como uno de los pueblos m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-nuevos-pueblos-bonitos-espana_1_12928492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos bonitos,Turismo nacional,Pueblos,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed67b596-2e25-45c7-8712-9509b5017cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pueblos pequeños, casas de pizarra y carreteras que se adentran en la Sierra Norte de Guadalajara. Esta ruta recorre localidades como Tamajón, Campillo de Ranas, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos y propone una escapada tranquila por algunas de las localidades más singulares de la provincia
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        En el norte de la provincia de Guadalajara hay un grupo de pueblos que, por su historia, su arquitectura y su entorno, bien merecen una visita. Son localidades peque&ntilde;as, tranquilas, muy ligadas a la monta&ntilde;a, que forman parte del Parque Natural de la Sierra Norte y se reparten alrededor del pico Ocej&oacute;n. Es una zona claramente rural, con carreteras secundarias y pueblos dispersos, donde todo invita a bajar el ritmo y a recorrerla sin prisas.
    </p><p class="article-text">
        La pizarra negra es el elemento que une a todos estos pueblos. Con ella se han levantado casas, tejados, muros, calles y todo tipo de construcciones auxiliares, siempre aprovechando el material que ofrec&iacute;a el propio terreno. El resultado es una arquitectura sencilla, muy ligada a la vida ganadera y agr&iacute;cola, pensada para soportar inviernos duros y que, con el paso del tiempo, ha acabado convirti&eacute;ndose en la gran se&ntilde;a de identidad de la zona. No es algo puntual: aqu&iacute; la pizarra lo marca todo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se suele hablar de la Ruta de la Arquitectura Negra como un &uacute;nico recorrido, en la pr&aacute;ctica son dos rutas distintas. Tamaj&oacute;n act&uacute;a como punto de partida y tambi&eacute;n como lugar donde el camino se divide. Hacia un lado, la ladera oeste del Ocej&oacute;n, con pueblos como Retiendas, Campillejo, El Espinar, Roblelacasa, Campillo de Ranas, Robleluengo y Majaelrayo. Hacia el otro, la ladera este, que lleva a Almiruete, Palancares y Valverde de los Arroyos. Dos itinerarios cortos en kil&oacute;metros, f&aacute;ciles de combinar, y que permiten conocer esta parte de Guadalajara con calma y sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.
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            <span class="title">
                Valverde de los Arroyos, en Guadalajara.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ruta por la ladera oeste del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Desde Tamaj&oacute;n y poniendo rumbo norte, la carretera se adentra hacia la ladera izquierda del Ocej&oacute;n y empieza a mostrar, poco a poco, el paisaje que define esta parte de la Sierra Norte de Guadalajara. El entorno se vuelve m&aacute;s monta&ntilde;oso y la pizarra empieza a aparecer de forma constante en muros, tejados y cercados. Es un recorrido corto en kil&oacute;metros, pero con muchas paradas posibles, porque los pueblos aparecen uno tras otro y cada uno tiene algo que justifica detenerse.
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es Retiendas, donde el principal punto de inter&eacute;s est&aacute; a las afueras del casco urbano: las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, fundado en el siglo XII. De la antigua construcci&oacute;n se conserva parte de la iglesia, en un estado que le da un aire muy evocador y que la ha convertido en uno de los lugares m&aacute;s fotografiados de la ruta. El monasterio se encuentra en proceso de rehabilitaci&oacute;n y solo puede visitarse en actividades guiadas, pero incluso desde el exterior merece la pena la parada.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el recorrido enlaza varias peque&ntilde;as pedan&iacute;as que dependen de Campillo de Ranas: Campillejo, El Espinar y Roblelacasa. Son pueblos muy peque&ntilde;os, con una arquitectura negra especialmente homog&eacute;nea, donde la pizarra lo cubre pr&aacute;cticamente todo. Las calles son irregulares y las casas se agrupan sin orden. En Campillejo, adem&aacute;s, llaman la atenci&oacute;n los encalados en puertas y ventanas y algunos detalles decorativos integrados en la propia mamposter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Roblelacasa es uno de los ejemplos m&aacute;s singulares de esta vertiente. El pueblo parece construido al rev&eacute;s, con la entrada por una zona m&aacute;s alta desde la que no se aprecia el conjunto hasta que se empieza a bajar por sus callejuelas. Muchas de sus casas han sido restauradas respetando los materiales y la forma original, y recorrerlo con calma permite entender bien c&oacute;mo era la vida en estos pueblos de monta&ntilde;a, donde la arquitectura estaba pensada para compartir espacio con los animales y adaptarse a una econom&iacute;a de subsistencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arquitectura negra, pizarra sobre pizarra.                            </span>
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        El siguiente n&uacute;cleo importante es Campillo de Ranas, que act&uacute;a como centro de la zona y cabeza del concejo. Aqu&iacute; el caser&iacute;o es algo m&aacute;s amplio y se concentran servicios, alojamientos rurales y actividad durante buena parte del a&ntilde;o. La arquitectura mantiene el patr&oacute;n de pizarra, madera y barro, con construcciones de una o dos plantas y cubiertas de lajas superpuestas. La iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a Magdalena y el reloj de sol son algunos de los puntos m&aacute;s reconocibles del pueblo, que tambi&eacute;n se ha hecho conocido por acoger celebraciones y eventos.
    </p><p class="article-text">
        Desde Campillo de Ranas se contin&uacute;a hacia Robleluengo, otro peque&ntilde;o n&uacute;cleo donde el conjunto de edificios de pizarra conserva una gran coherencia visual, y finalmente se llega a Majaelrayo. Situado a los pies del Ocej&oacute;n, es uno de los pueblos m&aacute;s conocidos de la ruta y uno de los que mejor resume el esp&iacute;ritu de la Arquitectura Negra. Sus casas son algo m&aacute;s grandes, organizadas en manzanas amplias, y el pueblo se ha convertido en punto de partida para la subida al pico Ocej&oacute;n, una ruta de unos 13 kil&oacute;metros y dificultad media (siempre que no haya nieve, claro). Adem&aacute;s de su entorno natural, Majaelrayo conserva tradiciones como las fiestas del Santo Ni&ntilde;o, en septiembre, declaradas de inter&eacute;s tur&iacute;stico regional.
    </p><h2 class="article-text">La ruta por la ladera este del pico Ocej&oacute;n</h2><p class="article-text">
        De vuelta a Tamaj&oacute;n y mirando al norte, la carretera toma la otra bifurcaci&oacute;n y se dirige hacia la ladera derecha del Ocej&oacute;n. El paisaje cambia ligeramente, con valles algo m&aacute;s abiertos en algunos tramos, pero la pizarra sigue marcando el aspecto de los pueblos. Esta ruta es m&aacute;s corta en n&uacute;mero de localidades, aunque concentra algunos de los lugares m&aacute;s conocidos de la Arquitectura Negra guadalajare&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer pueblo que aparece es Almiruete, una pedan&iacute;a de Tamaj&oacute;n desde la que ya se tienen buenas vistas del Ocej&oacute;n. El caser&iacute;o mantiene el uso de la pizarra en muros y tejados y es conocido, adem&aacute;s, por sus tradiciones populares, especialmente las botargas y mascaritas que recorren sus calles durante el Carnaval, una celebraci&oacute;n muy arraigada en la zona.
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                Botargas y mascaritas en Almiruete.                            </span>
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        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante se encuentra Palancares, uno de los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os de toda la ruta. Su tama&ntilde;o reducido y su escasa poblaci&oacute;n no le restan inter&eacute;s, al contrario, pues recorrerlo permite apreciar con claridad la arquitectura negra en su versi&oacute;n m&aacute;s sencilla y austera. Es una parada breve, pero muy representativa de c&oacute;mo eran estos asentamientos de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La ruta termina en Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos m&aacute;s visitados de la Sierra Norte de Guadalajara y, para muchos, uno de los m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a. Situado a m&aacute;s de 1.200 metros de altitud, su casco urbano forma un conjunto muy cuidado, con calles empedradas, casas de pizarra bien conservadas y una plaza mayor amplia para lo que es habitual en pueblos de este tama&ntilde;o. Destacan la iglesia de San Ildefonso, construida en pizarra en el siglo XIX, y el museo etnogr&aacute;fico, que ayuda a entender la vida tradicional de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        Desde Valverde de los Arroyos parte una de las excursiones m&aacute;s conocidas de la zona: el sendero hasta las Chorreras de Despe&ntilde;alagua. Se trata de una cascada de m&aacute;s de ochenta metros de altura, cuyo caudal depende de las lluvias, y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos naturales de la ruta. El recorrido es sencillo y, llegados aqu&iacute;, merece mucho la pena darse el paseo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Valverde de los Arroyos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de los pueblos</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de recorrer los pueblos, la Ruta de la Arquitectura Negra permite disfrutar de un entorno natural muy variado. La zona cuenta con formaciones boscosas diversas, como hayedos, robledales, pinares o encinares, y una fauna en la que destacan aves rapaces como el &aacute;guila real, el buitre leonado o el halc&oacute;n peregrino. Todo ello refuerza la sensaci&oacute;n de estar en un territorio poco alterado, por lo que los aficionados al senderismo tienen a su alcance un paisaje id&iacute;lico en el que estirar las piernas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de la ruta principal se encuentran tambi&eacute;n otros puntos de inter&eacute;s, como el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/hayedo-tejera-negra-reserva_1_10591102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hayedo de Tejera Negra</a>, declarado Patrimonio de la Humanidad, o localidades como Cogolludo, donde merece la pena detenerse para visitar su Palacio Ducal y su plaza mayor. Son complementos que encajan bien en una escapada de uno o dos d&iacute;as por la zona.
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a forma parte tambi&eacute;n de la experiencia. Asados de cabrito o cordero, calderetas, platos de caza o elaboraciones tradicionales a base de productos del cerdo son habituales en la comarca. En oto&ntilde;o, las setas ganan protagonismo, y no faltan los postres elaborados con miel de La Alcarria, que los m&aacute;s golosos sabr&aacute;n que es una de las m&aacute;s reconocidas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta de la Arquitectura Negra de Guadalajara es, en el fondo, una forma sencilla de conocer una parte muy concreta de la provincia, donde todo a&uacute;n sigue pareciendo muy aut&eacute;ntico. Pueblos peque&ntilde;os, arquitectura tradicional y un paisaje boscoso que lo envuelve todo. Dos rutas cortas, f&aacute;ciles de combinar, que sin duda invitan a disfrutar del camino tanto como de cada parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 21:11:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pueblos de la Arquitectura Negra: una ruta por la Sierra Norte de Guadalajara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Pueblos bonitos,Guadalajara,Turismo nacional,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d488520c-ba43-4ccc-ad1f-abc18ddb4b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x415y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudad Rodrigo se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona </p><p class="subtitle"> Románico, gótico y mudéjar: viaje por la historia del arte en este pueblo de Extremadura de apenas 1.700 habitantes</p></div><p class="article-text">
        Ataviados con m&aacute;scaras y disfraces en los que se invert&iacute;an los roles tradicionales, y cargados de s&aacute;tira, burla y de excesos, la celebraci&oacute;n colectiva del carnaval hunde sus ra&iacute;ces en las fiestas griegas que recordaban a Dioniso, el dios del vino, y en las saturnales romanas, en las que por unos d&iacute;as no exist&iacute;an las jerarqu&iacute;as sociales y los esclavos pod&iacute;an comportarse como personas libres. Enmarcadas despu&eacute;s en el calendario lit&uacute;rgico cristiano, era una &eacute;poca para comer y beber sin restricciones justo antes del ayuno de la cuaresma. De ah&iacute; hered&oacute; su nombre: 'carna vale', adi&oacute;s a la carne. 
    </p><p class="article-text">
        El carnaval es una fiesta que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y que en cada lugar tiene sus peculiaridades; desde las elegantes m&aacute;scaras de la aristocracia veneciana a la mixtura europeo-atl&aacute;ntica de los carnavales de Canarias, pasando por los pasodobles, cupl&eacute;s y popurr&iacute;s de C&aacute;diz, la samba brasile&ntilde;a o la famosa batalla de naranjas del Carnaval de Ivrea (Italia) que representa el desaf&iacute;o al poder feudal y que est&aacute; considerado como uno de los m&aacute;s antiguos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en Espa&ntilde;a es el Carnaval del Toro, en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca), una poblaci&oacute;n de aire medieval con mucho encanto y alguna que otra peculiaridad: su muralla tiene una curiosa forma de estrella, edificios que respiran historia y un castillo donde puedes quedarte a dormir. Si te est&aacute;s planteando una escapada para disfrutar de un carnaval distinto, apunta bien el nombre de Ciudad Rodrigo, un lugar que no te dejar&aacute; indiferente.
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                Ciudad Rodrigo, bañada por el Río Águeda y rodeada por su muralla                            </span>
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        Su carnaval, que este a&ntilde;o tendr&aacute; lugar del 28 de febrero al 4 de marzo, empez&oacute; a celebrarse en el siglo XV, al mismo tiempo que se construy&oacute; su casa consistorial y se destin&oacute; el presupuesto para que se pudiera terminar la obra de la catedral. Se tiene constancia de la celebraci&oacute;n de estos carnavales desde 1493, cuando los Reyes Cat&oacute;licos se dirigieron a las autoridades locales para pedirles m&aacute;s contenci&oacute;n en el gasto de las celebraciones: tanto en comida, como en bebida y corridas de toros. Sin embargo, esta fiesta continu&oacute; vivi&eacute;ndose a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta llegar a nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Carnaval aparte, Ciudad Rodrigo &mdash;regada por el r&iacute;o &Aacute;gueda&mdash; tiene mucho que contar, y que visitar. Sus muros, en forma de estrella y con una longitud de 2 kil&oacute;metros, protegen todo el per&iacute;metro del caso antiguo, hasta su Plaza Mayor. Es, a d&iacute;a de hoy, el pueblo mejor amurallado de Castilla y Le&oacute;n. El per&iacute;metro defensivo se comenz&oacute; a construir en el siglo XII, aunque la estructura que vemos en la actualidad data del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo, que est&aacute; localizado muy cerca de la frontera con Portugal, se eleva sobre un mont&iacute;culo y su muralla est&aacute; salpicada por las siete puertas que serv&iacute;an para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras &eacute;pocas albergaron a las familias nobles de la zona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una de las puertas de acceso Intramuros                            </span>
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        Para aprender sobre la historia de Ciudad Rodrigo puedes visitar la Casa de la Cultura, que alberga la Casa de Moctezuma. Mientras que en el Diocesano y Catedralicio podr&aacute;s encontrar las huellas del paso de la civilizaci&oacute;n romana o incluso de la &eacute;poca prehist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En su Castillo de Enrique II de Trast&aacute;mara se encuentra en la actualidad un Parador Nacional. El conjunto fue construido en 1372 una vez conquistada la ciudad. De estilo leon&eacute;s, cuenta con una imponente torre del homenaje y almenas. Y desde los a&ntilde;os 30 del siglo pasado ofrece servicios de alojamiento tur&iacute;stico y hosteler&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La huella de la Guerra de la Independencia</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, en un enclave estrat&eacute;gico entre Espa&ntilde;a y Portugal, ha sido testigo de muchas batallas y conatos de conquista. Durante la Guerra de la Independencia su papel fue esencial en la resistencia frente a las tropas de Napole&oacute;n, cuando aguantaron un sitio de 77 d&iacute;as. Si eres un amante de la historia est&aacute;s de enhorabuena porque puedes hacer un repaso a aquella contienda en la Casa de Los &Aacute;guila, palacio que se levant&oacute; entre los siglos XVI y XVII, y en la que podemos contemplar 82 grabados de Goya de la serie de Los Desastres de la Guerra, as&iacute; como la m&aacute;scara mortuoria de Napole&oacute;n, maquetas de la ciudad y armas utilizadas durante la batalla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no son las &uacute;nicas se&ntilde;ales que han quedado del paso de los combatientes de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo: si visitas su catedral no dejes de buscar los ca&ntilde;onazos de los proyectiles que han dejado huellas en su fachada, las cicatrices de la dureza de la contienda La Catedral de Santa Ana, que empez&oacute; a construirse en el siglo XII, es de estilo rom&aacute;nico tard&iacute;o, aunque con partes tambi&eacute;n de g&oacute;tico. Su P&oacute;rtico de Perd&oacute;n, que qued&oacute; intacto tras las guerras de primeros del siglo XIX, es toda una joya arquitect&oacute;nica del siglo XIII.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no encontrar&aacute;s retablos en esta catedral. Lo curioso es que se encontr&oacute; en la Universidad de Tuxon (Arizona, Estados Unidos). Al parecer, durante una de las restauraciones de la catedral se almacen&oacute; y nunca m&aacute;s se volvi&oacute; a montar. Interesado por la pieza, lo adquiri&oacute; un coleccionista brit&aacute;nico y finalmente cruz&oacute; el charco y apareci&oacute; en la universidad en una exposici&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Una obra del Prado, el museo del orinal y arte paleol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        La Capilla de Cerralbo, un pante&oacute;n, se construy&oacute; en el siglo XVI con la intenci&oacute;n de dar sombra a la catedral. El interior de su catedral atesora una obra de Museo del Prado:&nbsp;<em>El Ap&oacute;stol Santiago a caballo, </em>de Francisco Camilo. Esta pr&aacute;ctica, conocida como El Prado disperso, tiene el objetivo de llevar algunas de las piezas de la pinacoteca a otros lugares para dar a conocer la pintura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El Seminario Diocesano de San Cayetano, en Ciudad Rodrigo, acoge una exposici&oacute;n privada muy peculiar: un recorrido a lo largo de la historia centrado en los orinales, uno de los artefactos dom&eacute;sticos m&aacute;s utilizados en la antig&uuml;edad. La colecci&oacute;n cuenta con 1.300 orinales de m&aacute;s de 25 pa&iacute;ses, hechos con materiales diversos. Entre ellos, est&aacute; expuesto uno que data del siglo XII, el m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo hecho con metal, o el que ide&oacute; Gaud&iacute; para un marqu&eacute;s.
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                Muestra del yacimiento                            </span>
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        Al aire libre, y a unos 15 kil&oacute;metros de Ciudad Rodrigo, se puede visitar el <a href="https://siegaverde.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yacimiento Arqueol&oacute;gico de la Siega Verde</a>, Patrimonio Mundial de la Unesco y en la que podemos encontrar un conjunto de 645 figuras de hace m&aacute;s de 20.000 a&ntilde;os. El yacimiento no se descubri&oacute; hasta 1988, confundidas en parte hasta ese momento con arte pastoril. Sin embargo, se ha convertido hasta la fecha en una de las mayores muestras de arte paleol&iacute;tico (representan animales como ciervos o caballos, adem&aacute;s de signos y figuras antropom&oacute;rficas) al aire libre.
    </p><h2 class="article-text">Un pueblo con mucho teatro y una gastronom&iacute;a de lujo</h2><p class="article-text">
        Ciudad Rodrigo, adem&aacute;s de por su carnaval (declarado Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional), es muy conocida por albergar la Feria de Teatro de Castilla y Le&oacute;n, que se celebra cada mes de agosto y re&uacute;ne todo tipo de formatos en espect&aacute;culos en escenarios cerrados y al aire libre. As&iacute; que si piensas acercarte en verano, ya sabes que tienes una cita con la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        No puedes marcharte de Ciudad Rodrigo sin probar la carne de vaca morucha, originaria de esta zona, o el farinato. Se trata de un embutido que se prepara con pan, harina, manteca, piment&oacute;n, cebolla, aguardiente y an&iacute;s, y que se suele acompa&ntilde;ar de huevos fritos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Segura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/llena-historia-rodeada-muralla-forma-estrella-ciudad-carnaval-antiguo-espana_1_12912207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 12:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dd5c321-e55c-4c01-9a38-a2a665026f5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La clave está en saber dónde ir: de Granada a León, pasando por Cádiz u Oviedo, estos siete destinos nacionales demuestran que la cuesta de enero no siempre tiene que frenar las ganas de cambiar de aires</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado

</p></div><p class="article-text">
        Enero no tiene por qu&eacute; ser el mes del sof&aacute; y la manta. Viajar despu&eacute;s de Navidad no es f&aacute;cil, hay muchos gastos acumulados y el comienzo del a&ntilde;o se hace cuesta arriba, pero si quieres viajar siempre hay opciones que lo ponen un poco m&aacute;s f&aacute;cil que otras. Ciudades donde el plan principal es caminar, mirar y sentarse a comer cosas ricas y aut&eacute;nticas sin arruinarse.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia est&aacute; en elegir bien. Hay lugares que funcionan especialmente bien en invierno porque no obligan a pagar entradas para disfrutar de lo esencial, porque se recorren andando y porque su oferta m&aacute;s interesante est&aacute; en la calle. En esos destinos, el dinero dura m&aacute;s y la cuesta de enero se lleva mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en este manual de resistencia viajera dejamos fuera ciudades donde el coche es imprescindible, donde &lsquo;ver lo importante&rsquo; implica encadenar visitas de pago o donde los precios no bajan ni fuera de temporada. En su lugar, proponemos siete escapadas nacionales que en enero juegan a favor del viajero: Granada, Le&oacute;n, Lugo, C&aacute;diz, &Aacute;vila, &Uacute;beda y Baeza, y Oviedo. Destinos distintos que no exigen un gran desembolso para ser disfrutados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        Granada es uno de esos destinos donde el viaje se disfruta caminando. Desde el centro hist&oacute;rico se sube al Albaic&iacute;n casi sin darse cuenta, enlazando cuestas, placetas y miradores como el de San Nicol&aacute;s o el de la Vereda de Enmedio del Sacromonte, donde la vista es el premio y no hace falta pagar nada. En enero, adem&aacute;s, el ritmo es m&aacute;s tranquilo y se puede recorrer la ciudad sin agobios tur&iacute;sticos.
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                Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada.                            </span>
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        El resto del d&iacute;a se completa bajando hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el r&iacute;o Darro y perdi&eacute;ndose por las calles del centro. Comer no exige sentarse en restaurantes caros, la tradici&oacute;n granadina de acompa&ntilde;ar la bebida con tapas permite ir enlazando paradas y alargar la jornada sin disparar el presupuesto. Granada funciona en enero porque no exige grandes planes y puedes dejar la visita a la Alhambra para otra ocasi&oacute;n si no da tiempo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Le&oacute;n es una escapada ideal para enero porque concentra mucho en muy poco espacio. El casco hist&oacute;rico se recorre a pie en unas horas, y en ese recorrido aparecen algunos de sus puntos m&aacute;s reconocibles: la catedral, que impone incluso desde fuera, o la Casa Botines, que se disfruta incluso sin necesidad de entrar. No hace falta organizar visitas ni reservar nada para sentir que el viaje merece la pena.
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                La Catedral de León.                            </span>
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        La clave est&aacute; en el Barrio H&uacute;medo y sus alrededores, donde salir a tomar algo suele implicar comer mucho y bien. El sistema de &lsquo;bebida + tapa&rsquo; permite recorrer la zona a base de peque&ntilde;as paradas, sin sentarse a una comida formal ni gastar de m&aacute;s. Entre paseo y paseo, vamos pasando por calles hist&oacute;ricas, rincones con encanto como la Plaza del Grano, bares llenos de vida y una ciudad que en invierno se muestra m&aacute;s tranquila y accesible. Eso s&iacute;, que no se te olvide tu mejor ropa de abrigo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lugo</h2><p class="article-text">
        Lugo es un destino que encaja muy bien en enero porque su gran atractivo no requiere entradas ni planificaci&oacute;n. La muralla romana se puede recorrer entera caminando, con vistas distintas a cada tramo, y funciona casi como un paseo circular de m&aacute;s de 2 km. Es patrimonio de primer nivel, con 17 siglos a sus espaldas, pero integrado en la ciudad y en la vida cotidiana.
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                Lugo y su muralla.                            </span>
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        A los pies de la muralla, el casco hist&oacute;rico permite disfrutar sin gastar. Calles tranquilas, plazas peque&ntilde;as y bares donde las tapas gratis suelen acompa&ntilde;ar a la bebida hacen que comer sea sencillo y sin sobresaltos. No hay grandes reclamos tur&iacute;sticos que encarezcan la experiencia ni zonas pensadas solo para visitantes. La catedral, el parque de Rosal&iacute;a de Castro, la Plaza Mayor&hellip; Lugo es una buena opci&oacute;n para caminar, comer bien y gastar poco.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz</h2><p class="article-text">
        C&aacute;diz es uno de esos destinos que en verano pueden resultar caros, pero que en enero juegan a favor del viajero. El clima permite pasar mucho tiempo en la calle, y la ciudad se disfruta caminando de un extremo a otro sin necesidad de transporte. Aqu&iacute; el plan no es hacer cosas, sino simplemente estar para disfrutar de su ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a.
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                Cádiz y sus colores.                            </span>
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        Un paseo por la Caleta, una vuelta por el Campo del Sur, su catedral o perderse por el barrio del P&oacute;pulo ya llenan buena parte del d&iacute;a. El mercado central es otro punto clave para comer algo sin precios elevados. Y en invierno, C&aacute;diz se muestra m&aacute;s local, menos saturada y mucho m&aacute;s accesible. Es una escapada donde el dinero cunde porque el entorno lo pone f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">&Aacute;vila</h2><p class="article-text">
        &Aacute;vila es perfecta para una escapada breve en enero porque se adapta bien a un presupuesto ajustado. Es una ciudad peque&ntilde;a, muy manejable, que se recorre andando sin prisas. El fr&iacute;o reduce el turismo y deja una sensaci&oacute;n de calma que encaja bien con un viaje sencillo. Eso s&iacute;, como en Le&oacute;n, no olvides ni el gorro ni la bufanda.
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                Panorámica de Ávila.                            </span>
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        La muralla es la gran protagonista, y no hace falta pagar entrada para disfrutarla. El recorrido exterior permite verla desde todos los &aacute;ngulos y marcar la ruta de tu visita. El resto del tiempo se reparte entre calles tranquilas, miradores como el Humilladero de los cuatro postes, y paradas para comer platos contundentes a un m&oacute;dico precio. Otros puntos de inter&eacute;s como la Puerta del Alc&aacute;zar, la iglesia de San Pedro Ap&oacute;stol, el Real Monasterio de Santo Tom&aacute;s o la Bas&iacute;lica de San Vicente tambi&eacute;n ofrecen mucho sin tener que gastar.
    </p><h2 class="article-text">&Uacute;beda y Baeza</h2><p class="article-text">
        &Uacute;beda y Baeza van en un mismo<em> pack</em>, se entienden mejor juntas, aunque haya que desplazarse de una a la otra. Son ciudades peque&ntilde;as y muy f&aacute;ciles de recorrer a pie, donde el patrimonio est&aacute; a la vista en cada plaza y en cada calle. No hace falta entrar en todos los edificios para sentir que se est&aacute; en un lugar especial. Aqu&iacute; el Renacimiento est&aacute; al alcance de la mano.
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                Baeza monumental.                            </span>
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        Pasear por la plaza V&aacute;zquez de Molina en &Uacute;beda o por el centro hist&oacute;rico de Baeza es suficiente para entender el valor del conjunto. En invierno, adem&aacute;s, el ambiente es tranquilo y los precios se mantienen lejos de los picos tur&iacute;sticos. Comer bien es sencillo y sin men&uacute;s pensados solo para visitantes. Son destinos ideales para quien busca historia, calma y un viaje sin sobresaltos econ&oacute;micos.
    </p><h2 class="article-text">Oviedo</h2><p class="article-text">
        Oviedo es una ciudad muy agradecida para viajar en enero porque todo est&aacute; cerca y todo es bastante sencillo. El casco antiguo se recorre en poco tiempo, y a partir de ah&iacute; el plan va tomando forma poco a poco: paseos, sidrer&iacute;as, mercados y calles con vida durante todo el a&ntilde;o.
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            <span class="title">
                La catedral de Oviedo.                            </span>
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        La zona vieja, con la catedral como referencia, concentra buena parte del paseo, pero lo interesante est&aacute; en ir enlazando barrios y paradas como la Plaza de Alfonso II El Casto, la Plaza de Trascorrales, la Plaza de la Constituci&oacute;n, la Plaza del Font&aacute;n o el&nbsp;Campo de San Francisco. Comer no requiere grandes decisiones ni reservas, y moverse no supone ning&uacute;n gasto extra. Oviedo es una escapada c&oacute;moda y f&aacute;cil, perfecta para viajar cuando el presupuesto pone los l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/siete-escapadas-semana-presupuesto-ajustado_1_12896268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Escapadas,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6d2f68-b7b8-4bbd-a402-2a787ddb3ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cincuenta años después de su llegada a la ciudad, es posible seguir sus pasos por ella a partir de sus propios textos</p><p class="subtitle">Por qué Patti Smith sigue siendo una inspiración para Rosalía y la generación Z</p></div><p class="article-text">
        Patti Smith lleg&oacute; a Nueva York cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os: una ciudad sucia, peligrosa, dif&iacute;cil, pero tambi&eacute;n llena de oportunidades para j&oacute;venes artistas que, como ella, no ten&iacute;an miedo al riesgo, al hambre o a confiar en la suerte. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ambas han seguido vidas paralelas. Nueva York, una ciudad resiliente, dispuesta a renacer y transformarse, se presenta con calles m&aacute;s limpias y seguras, pero siempre ofreciendo su cara m&aacute;s hostil a cualquiera que decida apostar all&iacute; todas sus cartas. Y en cuanto a Patti, ella es ahora la madrina del <em>punk</em>, una prol&iacute;fica escritora, un s&iacute;mbolo de lucha contra las injusticias, una superviviente de dolorosas p&eacute;rdidas, un haz de luz y esperanza para las nuevas generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A los veinte a&ntilde;os, sub&iacute; al autob&uacute;s. Llevaba mi peto, un su&eacute;ter de cuello alto negro y la vieja gabardina gris que hab&iacute;a comprado en Camden. Mi peque&ntilde;a maleta, de cuadros amarillos y rojos, conten&iacute;a algunos l&aacute;pices de dibujo, un cuaderno, Iluminaciones [de su autor favorito, Arthur Rimbaud], pocas prendas de vestir y fotos de mis hermanos. Yo era supersticiosa. Hoy era lunes; nac&iacute; un lunes. Era un buen d&iacute;a para llegar a la ciudad de Nueva York. Nadie me esperaba. Todo me aguardaba&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        A sus setenta y ocho a&ntilde;os, Patti Smith contin&uacute;a como un torbellino, dispuesta a evocar los recuerdos en blanco y negro de otras &eacute;pocas y a iluminar con su optimismo el futuro. Lo hace con su gira internacional, celebrando el medio siglo de su primer &aacute;lbum <em>Horses</em> y con su nuevo texto <em>Pan de &Aacute;ngeles </em>(Lumen), su cuarto libro de memorias tras <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os,</em> <em>M Train</em> y<em> El a&ntilde;o del mono.</em> Estas obras constituyen un mapa riguroso para conocer la ciudad de Nueva York en d&eacute;cadas pasadas. Si seguimos su rastro a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas, podemos encontrar numerosos lugares que todav&iacute;a siguen en pie tras el paso del tiempo. Y es que la Nueva York de Patti Smith est&aacute; m&aacute;s viva que nunca.
    </p><h2 class="article-text">La Nueva York de los 70</h2><p class="article-text">
        <em>&Eacute;ramos unos ni&ntilde;os</em> cuenta la historia de amor y eterna amistad entre Patti Smith y el fot&oacute;grafo Robert Mapplethorpe en los 70, el comienzo de su carrera como artistas y el nacimiento del &aacute;lbum <em>Horses,</em> que cumpli&oacute; su cincuenta aniversario el pasado noviembre. Termina con la muerte de Robert, a quien dedica este libro como homenaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tompkins Square Park</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque Patti y Robert ya se hab&iacute;an encontrado un par de veces antes, el episodio en Tompkins Park, en el East Village, marc&oacute; su relaci&oacute;n para siempre. Ella, hambrienta y con la noticia de que no recibir&iacute;a su salario hasta la semana siguiente, se vio obligada a aceptar una invitaci&oacute;n a cenar con un desconocido. Al salir del restaurante, la pareja fue a dar un paseo por Tompkins Park y &eacute;l intent&oacute; convencerla de ir a tomar algo a su piso. En ese momento, Patti reconoci&oacute; a Robert cruzando el parque, se acerc&oacute; con urgencia y le suplic&oacute; hacerse pasar por su novio para despu&eacute;s abandonar a aquel extra&ntilde;o de dudosas intenciones. A partir de entonces comenz&oacute; su relaci&oacute;n, primero como pareja y despu&eacute;s como artistas y amigos inseparables. A&uacute;n hoy, Tompkins Park sigue ofreciendo un refugio a parejas, m&uacute;sicos callejeros y <em>skaters.</em>
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            <span class="title">
                Tompkins Square Park, Nueva York.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El hotel Chelsea y el restaurante El Quijote</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti y Robert vivieron precariamente en dos pisos del East Village hasta que se mudaron al Hotel Chelsea, conviviendo con una comunidad de j&oacute;venes artistas emergentes. All&iacute; se codearon con los poetas de la Generaci&oacute;n Beat, como Allen Ginsberg y Gregory Corso; escritores como William S. Burroughs y Arthur C. Clarke; el dramaturgo, guionista y posterior pareja de Patti, Sam Shepard; el cineasta Sandy Daley y el pintor Salvador Dal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Observando el tr&aacute;fico que circulaba por el lobby, en el cual hab&iacute;a arte mediocre colgado de sus paredes. Piezas grandes e invasivas entregadas a Stanley Bard [co-propietario y manager del hotel Chelsea] a cambio del alquiler. El hotel es un refugio en&eacute;rgico y desesperado para montones de ni&ntilde;os con gran talento y buscavidas de toda condici&oacute;n social. Vagos con guitarra y bellezas drogadas con vestidos victorianos. Poetas yonquis, dramaturgos, cineastas arruinados y actores franceses. Todos los que pasan por aqu&iacute; son alguien, aunque no lo sean en el mundo exterior&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El Quijote, el restaurante anexo al hotel, acog&iacute;a a m&uacute;sicos c&eacute;lebres que Patti describe ocupando mesas repletas de gambas con salsa verde, paella, jarras de sangr&iacute;a y botellas de tequila. All&iacute; coincidi&oacute; con Janis Joplin, Jimi Hendrix y Andy Warhol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras una profunda remodelaci&oacute;n, el hotel y el restaurante han perdido el aire decadente que describ&iacute;a Patti, luciendo ahora una decoraci&oacute;n lujosa. Aun as&iacute;, siguen funcionando, y todav&iacute;a se pueden encontrar algunas personas famosas que siguen el rastro de aquellos iconos del arte que una vez tambi&eacute;n comieron y descansaron aqu&iacute;.
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            <span class="title">
                Hotel Chelsea.                            </span>
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                                    <li>Coney Island</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Coney Island era uno de los destinos favoritos de Robert y Patti. All&iacute; acud&iacute;an todos los a&ntilde;os para celebrar su aniversario cuando a&uacute;n eran pareja y despu&eacute;s, solo para pasar un buen rato, caminar por el paseo mar&iacute;timo, tomar un perrito caliente y hacerse la foto de rigor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Saint Mark's Church</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Saint Mark's Church, la iglesia episcopaliana del Bowery con m&aacute;s de 350 a&ntilde;os de historia, fue el primer lugar donde Patti ley&oacute; sus poemas en p&uacute;blico. Ocurri&oacute; el 10 de febrero de 1971, como telonera para el poeta Gerard Malanga. Animada por Robert y acompa&ntilde;ada por su amigo y guitarrista Lenny Kaye decidi&oacute; hacer un recital transgresor. Acompa&ntilde;ada de m&uacute;sica, comenz&oacute; con su famosa frase: &ldquo;Jes&uacute;s muri&oacute; por los pecados de otra persona, pero no por los m&iacute;os.&rdquo; Y termin&oacute; con el sonido de la guitarra simulando un accidente de tr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel hito es considerado como la primera<em> performance</em> de <em>rock and roll</em> con poes&iacute;a en la historia, un cruce de g&eacute;neros que la definir&iacute;a como artista. En la actualidad, restaurada tras el incendio del 78, la iglesia acoge recitales de poes&iacute;a gracias al Poetry Project. All&iacute; se dan cursos, se celebran memoriales y sus puertas siempre est&aacute;n abiertas a cualquiera que quiera compartir su arte, tal como hizo en su d&iacute;a una Patti Smith que, pese a la timidez inicial, cosech&oacute; un gran &eacute;xito con aquella primera actuaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Patti Smith y Robert Mapplethorpe en Coney Island, en la portada de &#039;Éramos unos niños&#039;.                            </span>
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                                    <li>El club CBGB</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su debut en Saint Mark's Church, Patti form&oacute; The Patti Smith Group con su amigo el guitarrista Lenny Kaye y juntos comenzaron a tocar en el legendario club CBGB. Hoy d&iacute;a es una tienda de ropa cara, con el suelo impecable y los productos expuestos de forma exquisita. Pero el local sigue siendo el mismo: conserva su diminuto escenario, un <em>pinball,</em> pero lo m&aacute;s llamativo son sus paredes, una reliquia visual con millones de carteles y pegatinas ro&ntilde;osas que anuncian conciertos de rock de bandas clave del punk neoyorquino, como Los Ramones, Blondie o Television, por nombrar solo algunos.
    </p><p class="article-text">
        A Bob Dylan ya lo admiraba, pero lo conoci&oacute; una noche tocando en el CBGB:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La noche, como se suele decir, fue la joya de la corona. Tocamos al un&iacute;sono, y el ritmo y la intensidad de la banda nos elevaron a otra dimensi&oacute;n. A pesar de todo aquel remolino, pude sentir otra presencia tan certeramente como el conejo percibe al sabueso. &Eacute;l estaba all&iacute;. De repente comprend&iacute; la naturaleza del aire el&eacute;ctrico. Bob Dylan hab&iacute;a entrado en el club. Esto tuvo un efecto extra&ntilde;o en m&iacute;. En lugar de sentirme intimidada, sent&iacute; un poder, quiz&aacute;s el suyo; pero tambi&eacute;n sent&iacute; mi propio valor y el valor de mi banda. Para m&iacute;, aquella fue una noche de iniciaci&oacute;n, donde ten&iacute;a que convertirme plenamente en m&iacute; misma en presencia de aquel a quien hab&iacute;a tomado como modelo&rdquo;.</em>
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            <span class="title">
                La tienda John Varvatos, antiguo club CBGB.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Los estudios de m&uacute;sica Electric Lady</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los estudios Electric Lady, fundados por Jimi Hendrix, fueron el lugar donde The Patti Smith Group grab&oacute; su primer disco, <em>Horses.</em> A&ntilde;os atr&aacute;s, Patti tuvo la suerte de intercambiar unas palabras con su fundador, a quien siempre ha profesado gran respeto y devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pas&oacute; un rato conmigo en las escaleras y me cont&oacute; su visi&oacute;n de lo que quer&iacute;a hacer con el estudio. So&ntilde;aba con reunir a m&uacute;sicos de todo el mundo en Woodstock y se sentar&iacute;an en un campo en c&iacute;rculo a tocar y tocar. No importaba qu&eacute; tonalidad, qu&eacute; ritmo o qu&eacute; melod&iacute;a, seguir&iacute;an tocando a trav&eacute;s de su disonancia hasta que encontraran un lenguaje com&uacute;n. Finalmente grabar&iacute;an este lenguaje abstracto universal de la m&uacute;sica en su nuevo estudio. 'El lenguaje de la paz. &iquest;Lo pillas?' Lo pill&eacute;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En los estudios de Electric Lady, adem&aacute;s de Patti Smith, tambi&eacute;n grabaron The Kiss, Led Zeppelin, Stevie Wonder o David Bowie. Tras sus disuasorias puertas de espejo a&uacute;n hoy se graban muchos de los &aacute;lbumes de los artistas actuales m&aacute;s famosos como Kendrick Lamar, Rosal&iacute;a, Bad Bunny, Taylor Swift o Lana del Rey.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los estudios Electric Lady fundados por Jimi Hendrix.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Greenwich Village a su <em>bungalow</em> en Rockaway</h2><p class="article-text">
        <em>M Train</em>&nbsp;es una colecci&oacute;n de historias sobre la vida de Patti Smith en el Greenwich Village, tras la muerte de su marido Fred <em>Sonic </em>Smith as&iacute; como recuerdos de su vida com&uacute;n en Detroit. El libro tambi&eacute;n habla del <em>bungalow</em> que se compr&oacute; en la playa de Rockaway y sus viajes a Islandia, M&eacute;xico, Espa&ntilde;a o Jap&oacute;n. Las Polaroid de Patti se entrelazan con el relato de sus recuerdos y de sus sue&ntilde;os. Ocurre de forma fluida, como un tren que nunca pierde ritmo a pesar de sus numerosas paradas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Greenwich Village</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Patti Smith es supersticiosa, cree en talismanes y rituales. Pero por encima de todo, cree en la rutina que repite cada ma&ntilde;ana en <em>M train</em>: levantarse, dar de comer a los gatos, ir a la cafeter&iacute;a &lsquo;Ino a tomar su caf&eacute; negro, sentarse en la mesa de la ventana y escribir sin descanso ni interrupciones. Aunque el caf&eacute; es ahora un restaurante italiano de puerta roja, flores y lucecitas en la fachada, podemos imaginarnos a Patti escribiendo en su lugar favorito, mirando el ajetreo de la calle a trav&eacute;s del cristal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Restaurante Cotenna, el antiguo Café ‘Ino en Greenwich Village.                            </span>
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        Para los d&iacute;as en los que su mesa no estaba disponible, la escritora ten&iacute;a un plan B, el Caf&eacute; Dante, que hoy es una bulliciosa cocteler&iacute;a que tambi&eacute;n ofrece comida italiana. Ambos se encuentran en Greenwich Village, el barrio que en su momento acogi&oacute; a tantos artistas y que hoy est&aacute; gentrificado a causa de los turistas, n&oacute;madas digitales y neoyorquinos de clase alta.
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            <span class="title">
                Café Dante, en Greenwich Village.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El <em>bungalow</em> en la playa de Rockaway</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En una de sus visitas a la playa de Rockaway, en Queens, Patti se enamora del paseo mar&iacute;timo, al que ella misma califica como uno de los m&aacute;s bellos del mundo. Y en un impulso, decide comprarse un<em> bungalow </em>cerca del mar, un lugar tranquilo donde escribir y centrarse en sus proyectos. Este <em>bungalow</em> se convertir&aacute; en un s&iacute;mbolo de resiliencia, como la misma Patti Smith, capaz de aguantar en pie tras el hurac&aacute;n Sandy, que arrasar&aacute; con su precioso paseo mar&iacute;timo y muchas de las viviendas de alrededor.&nbsp;
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CZ48W3iJlBZ/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de This is Patti Smith (@thisispattismith)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">La escritura como forma de salvaci&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A pesar de las dolorosas p&eacute;rdidas sufridas en un corto espacio de tiempo &mdash;su mejor amigo Robert Mapplethorpe, su marido Fred y su hermano Todd&mdash; Patti Smith consigue recomponer su vida y salir de la tristeza gracias a la escritura. Sus tres libros de memorias, incluyendo el reciente <em>Pan de &Aacute;ngeles,</em> funcionan como un mapa emocional que traza su dolor y su recuperaci&oacute;n, convirtiendo el acto de escribir en un ritual ineludible.
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            <span class="title">
                La literatura de Patti Smith en Strand, una de las librerías en las que trabajó en los 70.                            </span>
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        Al seguir su rastro a trav&eacute;s de sus tres obras &mdash;desde el Tompkins Square Park de su juventud hasta su refugio en Rockaway&mdash;, comprobamos que los lugares que definieron a Patti Smith siguen en pie, y su legado est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca.
    </p><p class="article-text">
        El lanzamiento de su &uacute;ltimo libro coincidi&oacute; con un momento de gran simbolismo. La presentaci&oacute;n de <em>Pan de &Aacute;ngeles</em> fue el 4 de noviembre, fecha que conmemora el cumplea&ntilde;os de Robert Mapplethorpe y el aniversario de la muerte de su marido Fred, adem&aacute;s de ser el 50 aniversario de <em>Horses.</em> Y, como no pod&iacute;a ser de otra forma, la presentaci&oacute;n tuvo lugar en su querida Nueva York donde ahora reside, una ciudad que se reescribe continuamente y sigue resistiendo a los embates del tiempo, igual que la indomable y esperanzadora figura de Patti Smith.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Álvarez Manzano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/paseo-nueva-york-patti-smith-memorias-libros_1_12967523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 21:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del hotel Chelsea a su refugio de escritura en Rockaway: un paseo por la Nueva York de Patti Smith a través de sus memorias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Literatura,Artistas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6db6d69-b73c-46c3-b5da-58b111e319e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante décadas resurge hoy al servicio del turismo</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        La Roma del C&eacute;sar, la Atenas de S&oacute;crates, el Dubl&iacute;n de Joyce o la Praga de Franz Kafka. Hay ciudades que parecen haber estado siempre unidas a sus personajes m&aacute;s ic&oacute;nicos y, sin embargo, la capital checa no siempre fue as&iacute;. Hasta el 2000, ninguna calle de Praga llevaba el nombre del checo m&aacute;s famoso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajamos hasta all&iacute; para recorrer sus pasos pero tambi&eacute;n su olvido. Para entender en qu&eacute; se ha convertido la Praga de los laberintos kafkianos y en qu&eacute; se ha transformado el Kafka de este enclave tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hab&eacute;is caminado alguna vez por el centro de Praga, por sus callejuelas medievales de piedra oscura, sabr&eacute;is que puede llegar a parecer un laberinto sombr&iacute;o&rdquo;, dice Javier Pe&ntilde;a en <a href="https://podscan.fm/podcasts/grandes-infelices/episodes/27-franz-kafka-grandes-infelices-luces-y-sombras-de-grandes-novelistas" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este genial episodio de Grandes Infelices</a>. Un siglo despu&eacute;s, cuesta reconocer la Praga asfixiante y claustrof&oacute;bica en sus calles bulliciosas con aroma a manzana asada. Hoy, las tiendas de cannabis y cucuruchos de sabores se mezclan con otras de matrioskas donde Messi comparte balda con Putin y Netanyahu.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Plaza de la Ciudad Vieja.                            </span>
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        En cada esquina, locales de masaje tailand&eacute;s se integran en edificios modernistas bajo las quejas de sus habitantes al ver la ciudad imperial devorada por la mano que les da de comer: la del turismo.
    </p><h2 class="article-text">Praga, el laberinto</h2><p class="article-text">
        Para experimentar la claustrofobia kafkiana, har&aacute; falta alejarse de los circuitos principales. Entrada la noche, nos dirigimos a la parte alta de la ciudad guiados por la silueta afilada del castillo: la luz tenue de las farolas &ndash;muchas a&uacute;n de gas&ndash; y torres g&oacute;ticas que parecen vigilarnos.
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                Antiguas escaleras del castillo.                            </span>
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        Es entonces cuando empezamos a experimentar la angustia de su atm&oacute;sfera atrapante. Como si nos adentr&aacute;semos en una pel&iacute;cula de Dr&aacute;cula o si Jack el Destripador nos esperase agazapado tras la esquina. La belleza de la Praga imperial puede resultar tenebrosa. Bajo la niebla, la ciudad desaparece tras el &uacute;ltimo puente que alcanza la vista y el mundo parece no existir m&aacute;s all&aacute; de su castillo.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, aunque Kafka no concretaba los lugares de sus historias para convertirlos en universales, este castillo inspir&oacute; su novela hom&oacute;nima. Tras pasar el puente Carlos, tambi&eacute;n presente en sus cartas y relatos, llegamos al castillo &ndash;en uso&ndash; m&aacute;s antiguo del mundo. Un verdadero s&iacute;mbolo del poder que ha funcionado como sede de emperadores y presidentes, omnipresente a lo largo de la ciudad donde se impone con su presencia dominante.
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                Castillo de Bohemia en Praga.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la historia de este complejo monumental &ndash;al que volvemos al d&iacute;a siguiente&ndash; la ciudad parece encontrarse con el autor en una b&uacute;squeda constante de identidad negada por un poder que, a pesar de su grandeza, no le concedi&oacute; el lugar que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A escasos minutos, encontramos el denominado &lsquo;Callej&oacute;n del oro&rsquo; desde que un rey envi&oacute; all&iacute; a los mejores alquimistas para buscar la f&oacute;rmula de ese metal precioso. Entre sus diminutos apartamentos, hoy recreados con muebles de la &eacute;poca, encontramos hogares de orfebres y costureras junto a la librer&iacute;a donde Kafka se refugi&oacute; del ruido de la ciudad para escribir algunos de sus relatos.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas paradojas de este viaje esta ser&aacute; la primera. Y es que, de tantas casas que habit&oacute;, la &uacute;nica que es posible visitar ser&aacute; en la que solo pas&oacute; algunas tardes, hoy convertida en comercio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Número 22 del Callejón del oro.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El c&iacute;rculo kafkiano</h2><p class="article-text">
        Volvemos a la parte baja para recorrer los alrededores de la Plaza de la Ciudad Vieja: el punto conc&eacute;ntrico que Kafka llam&oacute; &ldquo;el c&iacute;rculo&rdquo; donde transcurri&oacute; casi toda su vida &ndash;algo que, sin duda, aument&oacute; su sensaci&oacute;n de aprisionamiento. La Casa del Minuto, la Casa Oppelt o el Palacio Kinsky, donde estudi&oacute; secundaria y su padre tuvo una mercer&iacute;a, forman hoy parte del tejido urbano m&aacute;s transitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de esta plaza, locales y visitantes se cruzan entre edificios g&oacute;ticos y modernistas ocupados por comercios de est&eacute;tica <em>kitsch, </em>tiendas de lujo y tours guiados con paraguas llamativos. Una ciudad viva, boyante y bien conservada que, sin embargo, roza el sacrilegio.
    </p><p class="article-text">
        A escasos pasos de la plaza, llegamos a la casa natal del escritor en la esquina que marcaba el l&iacute;mite del barrio jud&iacute;o. Josefov hab&iacute;a dejado de ser un gueto para empezar a convertirse en el barrio de edificios <em>art nouveau </em>que hoy aloja las tiendas m&aacute;s caras de la Rep&uacute;blica Checa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa natal de Franz Kafka, destruida posteriormente en un incendio.                            </span>
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        Entre sinagogas, un cementerio, tiendas <em>kosher</em> y lujosos edificios, surge otra paradoja. Tras las deportaciones y exterminios &ndash;entre ellos, los de la familia de Kafka&ndash; apenas doscientos jud&iacute;os viven hoy en este barrio desbordado de turistas.
    </p><h2 class="article-text">El hogar de los intelectuales</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a en la capital, desayunamos en uno de sus cl&aacute;sicos caf&eacute;s. A diferencia de sus vecinos vieneses, los caf&eacute;s de Praga tuvieron un aire m&aacute;s bohemio, frecuentados por c&iacute;rculos muy reducidos de intelectuales germanoparlantes. Ese ambiente, intensamente intelectual, termin&oacute; de situar a Kafka en lo que en literatura se conoce como el <a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>triple ghetto</em></a><a href="https://brill.com/view/journals/jwl/2/4/article-p433_3.xml" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ser<em> </em>un jud&iacute;o que hablaba alem&aacute;n y escrib&iacute;a textos al alcance de muy pocos.
    </p><p class="article-text">
        El Caf&eacute; Louvre, con techos altos y camareros con chaleco que sirven desayunos generosos &ndash;huevo pochado, panecillos de an&iacute;s y queso de untar&ndash; muestra en la entrada fotograf&iacute;as de sus antiguos contertulios: Einstein, Freud y Kafka.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Café Louvre, Praga.                            </span>
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        Menos elegante y cerrado a disposici&oacute;n del Ministerio de Interior encontraremos otro de los caf&eacute;s favoritos del autor. El Caf&eacute; Arco, hoy con aire desangelado, ser&iacute;a considerado la sede intelectual del <em>triple ghetto.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a llamarnos la atenci&oacute;n lo reducido del c&iacute;rculo en el que se movi&oacute; el autor al descubrir que este caf&eacute; se encuentra a dos manzanas de la oficina donde trabaj&oacute; casi toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta elegante fachada modernista, hoy convertida en hotel, germinar&aacute; el elemento m&aacute;s reconocible entre los <em>leitmotivs</em> de Kafka: el aparato burocr&aacute;tico. En la Praga del Imperio austroh&uacute;ngaro, que administraba la multitud de pueblos y lenguas que la compon&iacute;an con procesos extremadamente jer&aacute;rquicos, lentos y excesivos, el epicentro kafkiano del sinsentido y la burocracia se situ&oacute; en los no menos burocr&aacute;ticos procesos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Seguros donde trabaj&oacute; durante catorce a&ntilde;os.
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                Antigua sede de la Compañía de Seguros en Na Porci 7.                            </span>
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        Kafka hab&iacute;a conseguido un horario de ma&ntilde;ana para dedicar sus tardes a escribir y un sueldo que le permiti&oacute; alquilar un apartamento en uno de los palacios m&aacute;s hermosos de la ciudad, Sch&ouml;nborn. Sin embargo, su felicidad no durar&iacute;a mucho. Ese mismo a&ntilde;o, descubrir&aacute; que padece tuberculosis y dejar&aacute; su apartamento para volver a casa de sus padres y al peque&ntilde;o c&iacute;rculo que encerr&oacute; su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 1924, Kafka morir&iacute;a sin saber que pasar&iacute;a el resto de sus d&iacute;as junto a su padre, el hombre a quien culp&oacute; de todas sus desgracias. Hoy es posible visitar la tumba familiar en el Nuevo cementerio jud&iacute;o, esta vez s&iacute;, alejado del c&iacute;rculo.
    </p><h2 class="article-text">Kafka y la Praga comunista</h2><p class="article-text">
        Nos trasladamos a la zona de la ciudad nueva, con avenidas m&aacute;s amplias que mezclan iglesias barrocas con bloques de estilo comunista. Junto a la Plaza de Wenceslao, el Museo de la Guerra Fr&iacute;a es tan dif&iacute;cil de localizar que pensaremos que estamos en el sitio equivocado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escondido bajo el Jalta Hotel, este refugio nuclear permit&iacute;a espiar a los hu&eacute;spedes occidentales. En el subsuelo del hotel, que sigue en funcionamiento, el aire se vuelve m&aacute;s espeso. All&iacute;, es posible introducirse por el t&uacute;nel de salida, ver aparatos y armamento de la &eacute;poca, o aprender sobre estrategia militar e historia del pa&iacute;s en este laberinto subterr&aacute;neo tan oculto como lo estuvo el escritor durante a&ntilde;os.
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            <span class="title">
                Sistema de espionaje telefónico que identificaba occidentales o aliados según el color de la habitación asignada.                            </span>
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        Bajo el r&eacute;gimen comunista, el espacio literario qued&oacute; reducido al realismo socialista, lejos de un Kafka catalogado de burgu&eacute;s y decadente. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, sus textos ser&aacute;n reinterpretados como una cr&iacute;tica al aparato estatal y reivindicados por marxistas, pero esto no durar&iacute;a demasiado. La invasi&oacute;n de la URSS un a&ntilde;o despu&eacute;s volvi&oacute; a colocar a Kafka como una lectura demasiado ambigua para un r&eacute;gimen que decidir&aacute; no celebrarlo.
    </p><h2 class="article-text">Del olvido al homenaje</h2><p class="article-text">
        Si algo ha llamado la atenci&oacute;n de esa prolongada ausencia de Kafka en su ciudad es el periodo posterior al comunismo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; tras 1989? &iquest;Por qu&eacute; tardar&iacute;an m&aacute;s de quince a&ntilde;os en honrar su nombre? En 1990, la Sociedad Franz Kafka se abre con la intenci&oacute;n de que el autor pasase a ser considerado parte del contexto cultural checo.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n pasar&iacute;an trece a&ntilde;os hasta la primera escultura que reconoce figura y obra. El motivo de este olvido: casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de muerto el <em>triple ghetto</em> todav&iacute;a no le hab&iacute;a abandonado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaba a Praga el Museo Kafka, sin una clara fecha de t&eacute;rmino. Hab&iacute;a nacido como exposici&oacute;n temporal en Barcelona, lo que da lugar a una propuesta m&aacute;s pl&aacute;stica que documental donde pasillos con archivadores se cruzan con proyecciones de la ciudad, influencias o prometidas del autor en salas oscuras de techos bajos y luces c&aacute;lidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este extra&ntilde;o edificio dise&ntilde;ado como un laberinto circular sin ventanas donde se pierde la orientaci&oacute;n, toda la existencia de Kafka parece girar en torno a su relaci&oacute;n con la figura autoritaria del patriarca&rdquo;, escribe Vanessa Springora en<em> El nombre del padre,</em> una novela hipn&oacute;tica sobre un viaje en busca de sus or&iacute;genes, su patria y su propia arquitectura de la autoridad.
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            <span class="title">
                Interior del Museo Kafka.                            </span>
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        El resultado es un juego de luces y sombras que nos devuelve a Kafka a trav&eacute;s de un estado emocional. La escasez de objetos personales conservados, m&aacute;s all&aacute; de primeras ediciones, correspondencia, dibujos y documentos del autor hacen que cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, este persista como &uacute;nico lugar de la ciudad donde es posible profundizar sobre su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la etiqueta &ldquo;Kafka&rdquo; esconde hoy m&aacute;s trampas para turistas que homenaje a su figura. Junto a la casa donde naci&oacute;, una exhibici&oacute;n que nada tiene que ver con el autor confunde al visitante bajo el nombre de &lsquo;World of Franz Kafka&rsquo;, lo que le ha supuesto cientos de cr&iacute;ticas de gu&iacute;as y turistas estafados.
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                Tienda de souvenirs.                            </span>
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        Como si se tratase de una novela kafkiana donde el sistema ha devorado al individuo, el autor olvidado durante d&eacute;cadas resurge hoy al servicio del turismo. Un cambio de paradigma que se hace a&uacute;n m&aacute;s visible con el estreno del biopic <em>Franz, </em>de Agnieszka Holland, que llegar&aacute; a finales de enero a las pantallas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as por la capital checa son suficientes para entender que su nombre es hoy el reclamo perfecto para caf&eacute;s y tiendas de <em>souvenirs. </em>El autor del <em>triple ghetto</em> luce en postales, imanes de nevera y camisetas que, lejos de hablar de su obra, le han convertido en un hombre devorado por su met&aacute;fora. Una silueta que pasea por una ciudad donde, hasta hace poco, no era m&aacute;s que un invitado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/praga-tres-dias-recorrido-ciudad-reinvento-kafka_1_12886002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Praga en tres días: un recorrido por la ciudad que reinventó a Kafka]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[República Checa,Literatura,Kafka,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ruta por el legado indiano en Asturias: las casas coloridas que cuentan parte de su historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-legado-indiano-asturias-casas-coloridas-cuentan-parte-historia_1_13046075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deddd114-90d9-43e1-b634-c26d1626bebf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las casas indianas de Asturias: el rastro de los emigrantes que volvieron de América / las casas coloridas que cuentan parte de la historia asturiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palmeras en el jardín, fachadas coloridas y torres que sobresalen entre las casas tradicionales. Las viviendas levantadas por los indianos cuentan una historia de emigración y regreso que todavía puede seguirse por varios pueblos asturianos
</p><p class="subtitle">Murallas, monasterios y calles donde el tiempo se detuvo: así son los cuatro ‘nuevos’ pueblos más bonitos de España</p></div><p class="article-text">
        Si viajas por <a href="https://www.eldiario.es/temas/asturias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asturias</a> y te fijas en algunas de sus casas m&aacute;s llamativas, es posible que te encuentres con fachadas de colores vivos, palmeras en el jard&iacute;n, galer&iacute;as acristaladas y una arquitectura que no termina de encajar con la tradici&oacute;n rural asturiana. No es casualidad. Son las llamadas casas indianas, viviendas levantadas por emigrantes que hicieron fortuna en Am&eacute;rica, que regresaron a su tierra con la idea de empezar una nueva vida y, ya puestos, mostrar lo bien que les hab&iacute;a ido.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, miles de asturianos cruzaron el Atl&aacute;ntico buscando oportunidades en lugares como Cuba, M&eacute;xico o Argentina. Algunos volvieron. Y cuando lo hicieron, dejaron una huella muy visible en pueblos y villas de toda la regi&oacute;n. No solo a nivel particular, sino municipal tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, recorrer Asturias siguiendo el rastro de estas construcciones es tambi&eacute;n una forma distinta de entender su historia. De Somao a Colombres, pasando por otras peque&ntilde;as localidades del norte, las casas indianas dibujan una ruta llena de an&eacute;cdotas, arquitectura singular y memoria emigrante. Un viaje corto en kil&oacute;metros, pero largo en historias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Quinta Guadalupe, actual Museo de la Emigración en Asturias, en Colombres.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los indianos y el viaje que cambi&oacute; Asturias</h2><p class="article-text">
        Entre mediados del siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del XX, miles de asturianos emigraron a Am&eacute;rica. La falta de oportunidades, la presi&oacute;n demogr&aacute;fica en el campo o simplemente el deseo de prosperar empujaron a muchos j&oacute;venes a cruzar el Atl&aacute;ntico. Cuba, M&eacute;xico, Argentina o Puerto Rico fueron algunos de los destinos m&aacute;s habituales.
    </p><p class="article-text">
        No todos tuvieron &eacute;xito. Pero algunos s&iacute; lo lograron. Comerciantes, empresarios, propietarios de negocios o profesionales que, tras a&ntilde;os (o d&eacute;cadas) de trabajo, decidieron regresar a su tierra natal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volv&iacute;an, lo hac&iacute;an con dinero, con nuevas ideas y con una forma distinta de ver el mundo. Y eso se not&oacute; en la arquitectura. Las casas que construyeron en sus pueblos no se parec&iacute;an precisamente a las viviendas tradicionales asturianas. Eran m&aacute;s grandes, m&aacute;s luminosas y, en muchos casos, estaban rodeadas de jardines donde no faltaban palmeras, magnolios o especies tra&iacute;das de Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Las fachadas sol&iacute;an ser coloridas, con torres, galer&iacute;as acristaladas, balcones ornamentados y una clara vocaci&oacute;n de destacar. No se trataba solo de construir una vivienda c&oacute;moda. Tambi&eacute;n era una forma de mostrar el &eacute;xito alcanzado tras a&ntilde;os de trabajo en el extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Pero la huella de los indianos no se qued&oacute; solo en sus casas. Muchos financiaron escuelas, hospitales, casinos, lavaderos p&uacute;blicos o infraestructuras para sus pueblos. Una forma de devolver a su lugar de origen parte de lo que hab&iacute;an conseguido lejos de casa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, muchas de estas construcciones siguen en pie y forman parte de algunos de los paisajes m&aacute;s llamativos de Asturias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Marciel, en Somao.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una ruta por las casas indianas de Asturias</h2><p class="article-text">
        Las casas indianas aparecen repartidas por buena parte del territorio asturiano, aunque hay zonas donde la concentraci&oacute;n es especialmente alta. El oriente de la regi&oacute;n, muy vinculado hist&oacute;ricamente con la emigraci&oacute;n a Am&eacute;rica, es uno de los mejores lugares para empezar a buscarlas.
    </p><p class="article-text">
        En Llanes, por ejemplo, todav&iacute;a se pueden ver varios ejemplos de este tipo de arquitectura en sus alrededores. Lo mismo ocurre en Ribadesella o en localidades cercanas como Villaviciosa, donde algunas villas destacan entre las construcciones tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Una menci&oacute;n aparte merece Somao. Un peque&ntilde;o pueblo del concejo de Pravia que est&aacute; considerado uno de los conjuntos indianos mejor conservados de Asturias.
    </p><p class="article-text">
        Situado en lo alto de una colina con vistas al valle del r&iacute;o Nal&oacute;n, Somao lleg&oacute; a tener una importante comunidad de emigrantes que hicieron fortuna en Cuba y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica. A su regreso levantaron aqu&iacute; llamativas casas en las que destacaban torres, galer&iacute;as acristaladas, miradores, jardines y fachadas de colores suaves.
    </p><p class="article-text">
        Entre los edificios m&aacute;s conocidos est&aacute;n El Marciel y la Casa de La Torre o Casa Amarilla. Muchas de estas viviendas siguen siendo privadas, pero el conjunto del pueblo permite hacerse una buena idea de c&oacute;mo era ese mundo de ida y vuelta entre Asturias y Am&eacute;rica. Pero si hay un lugar donde esta historia se entiende especialmente bien, ese es Colombres.
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            <span class="title">
                La Casona, en Somao (Asturias).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Colombres, capital de la arquitectura indiana</h2><p class="article-text">
        En el extremo oriental de Asturias, muy cerca de la frontera con Cantabria, se encuentra Colombres. Esta peque&ntilde;a localidad es considerada uno de los grandes referentes de la arquitectura indiana en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es sencilla. Aqu&iacute; se concentra un n&uacute;mero muy elevado de casas construidas por emigrantes que regresaron de Am&eacute;rica con fortuna. Y muchas de ellas se conservan en muy buen estado.
    </p><p class="article-text">
        Una de las m&aacute;s conocidas es la Quinta Guadalupe, un espectacular edificio rodeado de jardines que hoy alberga el Museo de la Emigraci&oacute;n en Asturias. Un espacio que explica de forma clara y cercana c&oacute;mo fue el fen&oacute;meno migratorio asturiano hacia Am&eacute;rica, qu&eacute; llev&oacute; a tantas personas a marcharse y c&oacute;mo influy&oacute; ese movimiento en la sociedad asturiana.
    </p><p class="article-text">
        Pero la ruta por Colombres no termina ah&iacute;. Basta con pasear por sus calles para ir encontrando algunas de las villas indianas m&aacute;s llamativas del norte de Espa&ntilde;a. El actual Ayuntamiento de Ribadedeva ocupa tambi&eacute;n un edificio de origen indiano. Muy cerca se encuentran construcciones como la Mansi&oacute;n del Abuelo, la Casa Roja o la Casa de Piedra, hoy Casa de Cultura, formando tres ejemplos muy diferentes entre s&iacute; pero igualmente representativos de esta arquitectura.
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                La Casa de Piedra, en Colombres.                            </span>
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        A ellas se suman otras villas destacadas como la Casona de &Iacute;&ntilde;igo Noriega, La Solana, la Casa de los Leones o Las Palmeras. Tambi&eacute;n aparecen edificios como Quinta Buenavista, las Casas Gemelas o la finca Las Raucas, cada una con su propia historia ligada a diferentes familias. Incluso hay peque&ntilde;as sorpresas como El Cantu, que hoy hace de albergue para j&oacute;venes y escolares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su arquitectura, Colombres mantiene muy viva esta herencia. Cada verano, en el mes de julio, la localidad celebra la Feria de Indianos, una fiesta que rinde homenaje a la cultura vinculada a la emigraci&oacute;n hacia Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Durante un fin de semana, el pueblo se transforma. Vecinos y visitantes se visten de &eacute;poca, aparecen mercados, m&uacute;sica, gastronom&iacute;a y todo tipo de actividades relacionadas con el mundo indiano. Es una forma festiva de recordar un fen&oacute;meno hist&oacute;rico que marc&oacute; profundamente a esta parte de Asturias. De hecho, no es casualidad que Colombres fuera reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2015, un honor que tambi&eacute;n recibi&oacute; Somao en 2020. Su arquitectura, su historia y la forma en que ha sabido conservar ese legado lo convierten en uno de los lugares m&aacute;s interesantes para entender el v&iacute;nculo entre Asturias y (la no tan lejana) Am&eacute;rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-legado-indiano-asturias-casas-coloridas-cuentan-parte-historia_1_13046075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ruta por el legado indiano en Asturias: las casas coloridas que cuentan parte de su historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Asturias,Arquitectura,Emigración,Construcción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b6c06d-ebd1-4f58-87e4-3d2d0d51d6fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay destinos que ganan mucho si se visitan en el momento adecuado, ya sea por el clima, por un evento concreto o por algo que solo ocurre una vez al año. Este calendario viajero propone doce lugares pensados para disfrutarlos justo cuando toca
</p><p class="subtitle">20 regalos prácticos e infalibles para gente a la que le gusta viajar</p></div><p class="article-text">
        Un viaje puede cambiar mucho dependiendo de cu&aacute;ndo lo hagamos. Hay ciudades que en pleno verano resultan agotadoras. Paisajes que solo muestran su mejor cara durante unas pocas semanas. Y hay destinos que, si se hacen fuera de su momento, pierden buena parte de su sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, planificar con el calendario en la mano suele ser una buena idea. No se trata solo de evitar multitudes o buscar mejores temperaturas, sino de llegar cuando realmente pasa algo. Un festival, una celebraci&oacute;n hist&oacute;rica, un fen&oacute;meno natural o, simplemente, ese tiempo en el que el destino ofrece todo su potencial.
    </p><p class="article-text">
        En 2026, adem&aacute;s, hay razones de peso para afinar bien la elecci&oacute;n. El pr&oacute;ximo a&ntilde;o viene cargado de aniversarios, grandes eventos internacionales y citas muy concretas que convierten ciertos meses en el mejor momento posible para viajar a determinados lugares. Desde el norte de Europa hasta &Aacute;frica, pasando por pa&iacute;ses vecinos o la propia Espa&ntilde;a, este calendario propone doce viajes con una l&oacute;gica clara: ir cuando m&aacute;s merece la pena.
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                Tromsø bajo las auroras boreales, en Noruega.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Enero &ndash; Troms&oslash;, Noruega</h2><p class="article-text">
        Enero es el mejor mes para viajar al norte de Noruega si el objetivo es ver <a href="https://www.eldiario.es/viajes/auroras-boreales-guia-encontrar-luces-norte_1_11726336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auroras boreales</a>. El invierno est&aacute; en su punto m&aacute;s favorable, con noches largas y cielos que ofrecen m&aacute;s opciones de disfrutar de este fen&oacute;meno que en otros momentos del a&ntilde;o. Adem&aacute;s, es una &eacute;poca clave para el avistamiento de ballenas, que se acercan a la costa siguiendo a los bancos de arenque, algo que convierte la experiencia en doblemente especial.
    </p><p class="article-text">
        Troms&oslash; es la base perfecta para vivir todo esto en un solo viaje. Desde la ciudad salen excursiones para buscar auroras, navegar por los fiordos o adentrarse en paisajes &aacute;rticos cubiertos de nieve. A pesar de su tama&ntilde;o, cuenta con una buena oferta cultural y gastron&oacute;mica, y un ambiente animado incluso en pleno invierno. Un destino que en enero tiene todo el sentido del mundo.
    </p><h2 class="article-text">Febrero &ndash; Dolomitas / Cortina d&rsquo;Ampezzo, Italia</h2><p class="article-text">
        Febrero de 2026 sit&uacute;a a los Dolomitas en el centro del mapa gracias a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno. Cortina d&rsquo;Ampezzo ser&aacute; uno de los grandes escenarios y la regi&oacute;n vivir&aacute; un ambiente especial, incluso para quienes no tengan intenci&oacute;n de esquiar. Es un mes marcado por la celebraci&oacute;n deportiva, el estreno de nuevas infraestructuras y una energ&iacute;a alpina cargada de nieve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del deporte, los Dolomitas ofrecen algunos de los paisajes de monta&ntilde;a m&aacute;s espectaculares de Europa. Pueblos cuidados al detalle, carreteras panor&aacute;micas y una gastronom&iacute;a que mezcla tradici&oacute;n italiana y sabores de alta monta&ntilde;a. En febrero, con nieve asegurada y el foco internacional puesto en la zona, el viaje adquiere un atractivo extra.
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                El Gran Museo Egipcio, uno de los nuevos atractivos de Egipto.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Marzo &ndash; Giza y El Cairo, Egipto</h2><p class="article-text">
        Marzo es uno de los mejores meses para viajar a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-a-egipto_1_11266399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Egipto</a>. Las temperaturas son suaves, los d&iacute;as largos y las visitas se hacen sin el calor extremo que llega m&aacute;s adelante. Adem&aacute;s, en 2026 el Gran Museo Egipcio funcionar&aacute; ya a pleno rendimiento, lejos del efecto novedad de los primeros meses.
    </p><p class="article-text">
        Giza y El Cairo concentran algunos de los grandes iconos del pa&iacute;s: las pir&aacute;mides, la Esfinge, el antiguo Museo Egipcio y el nuevo GEM, que permite entender el Antiguo Egipto con una mirada mucho m&aacute;s completa. Un viaje intenso, pero muy agradecido en marzo, cuando el clima acompa&ntilde;a y el ritmo es m&aacute;s llevadero.
    </p><h2 class="article-text">Abril &ndash; &Aacute;msterdam, Pa&iacute;ses Bajos</h2><p class="article-text">
        Abril es el mes en el que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amsterdam-48-horas-que-ver_1_11318613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;msterdam</a> se llena de color. Los campos de tulipanes alcanzan su mejor momento y el parque de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-keukenhof-espectacular-parque-tulipanes-amsterdam_1_12210690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keukenhof</a> se convierte en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la primavera europea. A esto se suma el Koningsdag, el D&iacute;a del Rey (27 de abril), que transforma la ciudad en una gran fiesta de color naranja al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos eventos, abril es un mes c&oacute;modo para recorrer la ciudad, con temperaturas suaves y d&iacute;as largos. Canales, museos y barrios se disfrutan sin el exceso de visitantes del verano, lo que hace que &Aacute;msterdam funcione especialmente bien en esta &eacute;poca.
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                La &#039;Festa da Flor&#039; de Madeira, en Portugal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mayo &ndash; Madeira, Portugal</h2><p class="article-text">
        Mayo es sin&oacute;nimo de primavera en Madeira y tambi&eacute;n de la Fiesta de la Flor, el evento m&aacute;s emblem&aacute;tico de la isla. Del 30 de abril al 24 de mayo de 2026, calles y plazas se llenan de desfiles, alfombras florales y celebraciones que refuerzan la identidad del archipi&eacute;lago y su v&iacute;nculo con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del festival, mayo es un momento ideal para recorrer la isla. El clima es estable, el paisaje est&aacute; en su punto m&aacute;s verde y los senderos por las levadas permiten descubrir el interior sin calor excesivo. Un destino cercano que en primavera muestra su cara m&aacute;s vistosa.
    </p><h2 class="article-text">Junio &ndash; Eslovenia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Junio marca el inicio del verano en Eslovenia, pero todav&iacute;a sin las aglomeraciones de los meses centrales. Es cuando los Alpes Julianos lucen verdes, las cascadas bajan con fuerza tras el deshielo y los lagos alcanzan un nivel y un color espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        El lago Bled, los valles alpinos y los parques naturales invitan a caminar, pedalear o remar en kayak con temperaturas muy agradables. Un viaje perfecto para quienes buscan naturaleza activa y paisajes cuidados, aprovechando un mes que suele pasar m&aacute;s desapercibido.
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                    alt="Lucha en la celebración del Naadam, en Mongolia."
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                Lucha en la celebración del Naadam, en Mongolia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Julio &ndash; Mongolia</h2><p class="article-text">
        Julio es el mes clave para viajar a Mongolia, sobre todo por el Naadam, el festival nacional que se celebra del 11 al 13 de julio. Durante esos d&iacute;as, el pa&iacute;s se paraliza para celebrar sus tradiciones con competiciones de lucha, tiro con arco y carreras de caballos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del festival, julio ofrece las mejores condiciones para recorrer las estepas, dormir en yurtas y moverse por un territorio inmenso y poco poblado. Mongolia es la propuesta m&aacute;s extrema del calendario, pensada para quienes buscan desconexi&oacute;n total y una experiencia muy distinta a lo habitual.
    </p><h2 class="article-text">Agosto &ndash; Norte de Espa&ntilde;a&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/queda-justo-ano-gran-eclipse-solar-peninsula-necesitas-prepararte_1_12529716.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 de agosto de 2026</a> tendr&aacute; lugar uno de los fen&oacute;menos astron&oacute;micos m&aacute;s esperados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: un eclipse solar total que cruzar&aacute; el norte de Espa&ntilde;a. Ser&aacute; el primero visible como total en la pen&iacute;nsula desde 1905, y uno de los pocos que podr&aacute;n observarse sin salir del pa&iacute;s en varias generaciones. Durante unos minutos, el d&iacute;a se convertir&aacute; en noche y el cielo ofrecer&aacute; una imagen tan poco habitual como dif&iacute;cil de olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La franja de totalidad de este eclipse recorrer&aacute; Espa&ntilde;a de oeste a este y pasar&aacute; por numerosas poblaciones desde A Coru&ntilde;a hasta Palma, incluyendo Oviedo, Le&oacute;n, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Agosto, adem&aacute;s, garantiza d&iacute;as largos y una mayor probabilidad de cielos despejados, un factor clave en este tipo de eventos. Un motivo de viaje muy concreto, marcado por una fecha exacta.
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                Eclipse total de sol que se podrá presenciar en España en 2026.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Septiembre &ndash; Barcelona</h2><p class="article-text">
        Septiembre es uno de los mejores meses para visitar Barcelona y en 2026 hay adem&aacute;s motivos de peso. Se celebra el A&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-gaudi-viaje-modernismo-catalan_1_1938816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaud&iacute;</a>, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, y la ciudad prepara exposiciones y actividades especiales en torno a su figura. Sobre todo en espacios como la Sagrada Familia o la Casa Batll&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se a&ntilde;ade la Merc&egrave;, la fiesta mayor de la ciudad que se celebra alrededor del 24 de septiembre, y un clima mucho m&aacute;s amable que en pleno verano. Con menos calor y un panorama cultural que se reactiva tras las vacaciones, Barcelona recupera su ritmo habitual en un a&ntilde;o especialmente significativo.
    </p><h2 class="article-text">Octubre &ndash; Parque Kruger, Sud&aacute;frica</h2><p class="article-text">
        Octubre marca el final de la estaci&oacute;n seca en el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-visitar-parque-nacional-kruger_1_2167309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Kruger</a>, el mejor momento para los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/primer-safari-guia-disfrutarlo-maximo_1_1801456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">safaris</a>. La vegetaci&oacute;n es m&aacute;s baja y los animales se concentran alrededor de los puntos de agua, lo que facilita los avistamientos de los llamados cinco grandes: el le&oacute;n, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el b&uacute;falo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las temperaturas siguen siendo asumibles y las lluvias a&uacute;n son t&iacute;midas. Un mes ideal para recorrer una de las reservas m&aacute;s importantes de &Aacute;frica y vivir la experiencia m&aacute;s parecida a adentrarte en un documental de fauna salvaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Ruta 66 cumple cien años.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Noviembre &ndash; Ruta 66, Estados Unidos</h2><p class="article-text">
        Noviembre de 2026 coincide con el centenario de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/14-dias-haciendo-ruta-66-paradas-imprescindibles-chicago-angeles_1_10159156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta 66</a>, que se cumple oficialmente el d&iacute;a 11. A lo largo del a&ntilde;o habr&aacute; distintas celebraciones, pero ese mes concentra actos y eventos especiales en varios de los estados que atraviesa: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California.
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la Ruta 66 es un viaje cultural y paisaj&iacute;stico, una forma de entender la historia reciente de Estados Unidos a trav&eacute;s de moteles, pueblos y carreteras m&iacute;ticas, con momentos cargados de nostalgia cin&eacute;fila. En noviembre, adem&aacute;s, las temperaturas son m&aacute;s suaves en muchos tramos, lo que hace el recorrido m&aacute;s agradable.
    </p><h2 class="article-text">Diciembre &ndash; Viena, Austria</h2><p class="article-text">
        Diciembre convierte a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viena-austria-semana-no-puedes-perder-capital_1_10595437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viena</a> en uno de los grandes cl&aacute;sicos del invierno europeo. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mercados-navidad-viena-tradicion-magia-seis-enclaves-unicos_1_9766155.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercadillos de Navidad</a> llenan plazas y palacios, y la ciudad refuerza su v&iacute;nculo con la m&uacute;sica cl&aacute;sica y las tradiciones navide&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Con sus caf&eacute;s hist&oacute;ricos, conciertos y calles iluminadas, Viena ofrece una estampa muy reconocible en estas fechas. Un destino que en diciembre encaja a la perfecci&oacute;n para cerrar el a&ntilde;o viajero a lo grande, con altas dosis de cultura y ambiente invernal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/12-meses-12-destinos-mejores-sitios-visitar-2026-viajero-experimentado_1_12874347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guías Turísticos,Turismo nacional,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a91af2b-44fe-48cf-a8a9-2cd0f7471e18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre montañas, puentes y reflejos en el agua, Lucerna combina historia y encanto suizo a orillas del lago de los Cuatro Cantones. Un destino perfecto para una escapada rápida con sabor a queso y chocolate
</p><p class="subtitle">Qué ver en Gijón en 48 horas: un fin de semana entre sidra, mar y calles llenas de vida</p></div><p class="article-text">
        Lucerna, capital del cant&oacute;n del mismo nombre, creci&oacute; junto al lago de los Cuatro Cantones y el r&iacute;o Reuss. Su ubicaci&oacute;n la convirti&oacute; desde la Edad Media en un punto clave de comercio entre el norte y el sur del pa&iacute;s. Hoy mantiene su trazado antiguo, sus puentes cubiertos y su aire tranquilo. Y, adem&aacute;s, tiene el tama&ntilde;o perfecto para disfrutarla en un fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Llegar es muy sencillo: basta con volar a Z&uacute;rich y tomar un tren directo que, en apenas 40 minutos, nos deja en pleno centro. Desde all&iacute; todo est&aacute; cerca: el lago, las murallas, las plazas y las monta&ntilde;as que se asoman al fondo. Estamos en Suiza y eso ya nos avisa de que los precios no van a ser precisamente bajos, pero la calidad de los servicios, la belleza del entorno y lo pintoresco del lugar, hacen que la experiencia lo valga.&nbsp;
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                Kapellbrücke y Wasserturm, auténticos símbolos de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes por la tarde: primeras vistas junto al r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Lo primero es dejar la maleta en el alojamiento. Dormir en el centro hist&oacute;rico es lo m&aacute;s c&oacute;modo, pero si el presupuesto es ajustado, los barrios de las afueras funcionan muy bien gracias a una red impecable de autobuses y trolebuses.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la idea es salir sin rumbo fijo y dejarse llevar por el r&iacute;o Reuss. All&iacute; espera el Puente de la Capilla (Kapellbr&uuml;cke, del siglo XIV), el gran s&iacute;mbolo de Lucerna, con sus vigas de madera y sus pinturas del siglo XVII que narran escenas de la ciudad. A su lado, la Torre del Agua (Wasserturm, construida alrededor de 1300), que sirvi&oacute; como prisi&oacute;n, archivo y torre de defensa. El conjunto, sobre todo al atardecer, es el mejor retrato de Lucerna.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo ideal es hacerlo en alguno de los restaurantes del Rathausquai o la M&uuml;hlenplatz, con vistas al agua. Es buen momento para probar una <em>fondue</em> de queso, servida en el cl&aacute;sico <em>caquelon</em> de cer&aacute;mica, con pan y encurtidos, o una<em> raclette,</em> otro plato t&iacute;pico donde el queso fundido se acompa&ntilde;a de patatas cocidas y cebollitas en vinagre. Y de postre, por supuesto, cualquier cosa que implique chocolate suizo.
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            <span class="title">
                La muralla de Musegg, en Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: el coraz&oacute;n medieval</h2><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico de Lucerna es peque&ntilde;o y perfecto para recorrer a pie. Calles empedradas, fuentes de agua potable, fachadas pintadas y plazas llenas de historia. En Weinmarkt, Hirschenplatz o Kornmarkt las casas parecen reci&eacute;n salidas de un cuento. En el Ayuntamiento (Rathaus), de piedra y madera, se concentran muchos curiosos, igual que en el puente Spreuerbr&uuml;cke, m&aacute;s corto y menos concurrido que el de la Capilla, pero igual de fotog&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre paseo y paseo, un caf&eacute; o una parada para ver escaparates ayudan a saborear el ambiente de la ciudad. Lucerna no tiene el ritmo fren&eacute;tico de otras urbes europeas, y eso es parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Antes del mediod&iacute;a, la M&uuml;hlenplatz vuelve a ser una buena opci&oacute;n para comer algo r&aacute;pido, ahora con luz. Un r&ouml;sti, esa especie de tortilla crujiente de patata, o una porci&oacute;n de &Auml;lplermagronen, un gratinado de pasta, patata, queso y cebolla muy t&iacute;pico de la Suiza Central, son elecciones acertadas.
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            <span class="title">
                Monumento del león moribundo de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: museos y murallas</h2><p class="article-text">
        El Museo del Transporte de Suiza (Verkehrshaus) merece toda una tarde, pero de camino desde el centro es fundamental aprovechar y desviarse a conocer el monumento al le&oacute;n moribundo, tallado en la roca en recuerdo de los guardias suizos ca&iacute;dos durante la Revoluci&oacute;n Francesa en 1792. Tras una r&aacute;pida parada, ver&aacute;s que el Verkehrshaus es uno de los m&aacute;s completos de Europa: trenes, telef&eacute;ricos, coches, aviones, barcos, simuladores y hasta una zona dedicada al espacio. Lo ideal es comer pronto para tener tiempo, porque cierra a las 17h y es f&aacute;cil perder la noci&oacute;n de las horas dentro. Si viajas con ni&ntilde;os ver&aacute;s que es perfecto, pues se puede tocar, jugar y aprender sin parar en cada uno de sus espacios
    </p><p class="article-text">
        Cuando el museo cierra ya es casi de noche, y es buen momento para acercarse a las murallas de Musegg, que rodean parte del casco hist&oacute;rico. Se conservan nueve torres, cuatro de ellas visitables entre abril y noviembre. Desde lo alto, las vistas del lago y los tejados son magn&iacute;ficas, pero aunque no puedas subir el paseo exterior vale igualmente la pena porque la iluminaci&oacute;n se cuida con mimo.
    </p><p class="article-text">
        Para la cena, de nuevo el r&iacute;o es el mejor aliado. En la zona de Rathausquai junto al Kapellbr&uuml;cke se encuentran locales acogedores donde probar especialidades suizas. El Luzerner Ch&uuml;gelipastete, un volov&aacute;n relleno de carne en salsa blanca, es t&iacute;pico de la ciudad. Tambi&eacute;n los quesos de la regi&oacute;n, como el Sbrinz, fuerte y arom&aacute;tico, o el Bratk&auml;se, que se puede servir caliente y ligeramente tostado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Museo de Transportes de Lucerna.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: entre iglesias y monta&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        El domingo puede ofrecer dos planes muy distintos, ambos igual de tentadores.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 1: ciudad y lago</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana puede empezar con la visita a la iglesia de San Leodegario, una de las m&aacute;s representativas del Renacimiento suizo, o la de los Jesuitas, junto al r&iacute;o. Despu&eacute;s, un paseo nos puede llevar al Jard&iacute;n de los Glaciares, donde se pueden ver formaciones rocosas talladas por el hielo hace miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, toca acercarse al lago de los Cuatro Cantones: sus paseos est&aacute;n llenos de bancos, cisnes y vistas perfectas para las fotos. Si el tiempo acompa&ntilde;a, hay antiguos barcos de vapor que nos pueden llevar a conocer la ciudad desde el agua.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Opci&oacute;n 2: el monte Pilatus</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La alternativa es pasar la jornada en las alturas. Desde Lucerna se puede tomar un barco temprano hasta Alpnachstad, donde comienza el tren cremallera m&aacute;s inclinado del mundo, con un 48% de pendiente. En media hora alcanza los 2.132 metros del Monte Pilatus. Arriba hay miradores, rutas se&ntilde;alizadas y un tobog&aacute;n alpino a mitad de bajada de 1.350 metros de longitud. Las vistas del lago y de los Alpes suizos son espectaculares. El regreso se hace en el Dragon Ride, un telef&eacute;rico panor&aacute;mico que baja hasta Kriens, y despu&eacute;s en bus hasta Lucerna. Si el vuelo de regreso a casa nos deja margen, este ser&iacute;a sin duda el plan perfecto para este d&iacute;a. Aunque si se busca una alternativa m&aacute;s tranquila, el Monte Rigi es otra excelente opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si decidimos quedarnos en la ciudad, el Rathausquai vuelve a ser el sitio ideal para comer. Si optamos por las monta&ntilde;as, podemos comer en un restaurante en las alturas o llevarnos el p&iacute;cnic en la mochila.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La iglesia de los Jesuitas, a orillas del río Reuss.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la tarde: despedida&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo justo antes de regresar a Z&uacute;rich, a&uacute;n podemos dar un &uacute;ltimo paseo por el casco antiguo o hacer una parada en alguna tienda local para llevar chocolate o queso de recuerdo. Los trenes hacia Z&uacute;rich salen cada poco, as&iacute; que la vuelta es sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega el momento de decir adi&oacute;s, ver&aacute;s que Lucerna se despide igual que nos recibi&oacute;: tranquila, elegante y con el rumor del r&iacute;o de fondo. Un fin de semana basta para conocerla, pero siempre deja la sensaci&oacute;n de que a&uacute;n queda mucho por descubrir, y disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/lucerna-48-horas-guia-descubrir-ciudades-bonitas-suiza-semana_1_12747442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 20:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucerna en 48 horas: guía para descubrir una de las ciudades más bonitas de Suiza en un fin de semana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suiza,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e804a2-57ee-4029-9fa0-a2610484a464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al interior de un cuadro: un &#039;road trip&#039; de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera experiencia inmersiva de Van Gogh sigue viva en la Provenza. Viajamos al sur de Francia tras los pasos de los maestros de la pintura postimpresionista para descubrir los rincones donde nació una nueva forma de mirar y de pintar: la luz y el color que originaron las vanguardias del siglo XX</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        Era la segunda mitad del XIX y dicen que, al conocerse, se despreciaron mutuamente. Van Gogh entend&iacute;a el arte como herramienta para expresar sus sentimientos. C&eacute;zanne como un acto meramente cerebral: forma y materia. Pero, aunque ellos nunca lo sabr&iacute;an, el destino les unir&iacute;a bajo la etiqueta de &ldquo;postimpresionistas&rdquo;, a pesar de que su &uacute;nico punto en com&uacute;n era el rechazo a las limitaciones que les preced&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o causalidad, esas dos visiones tan opuestas fueron ba&ntilde;adas por la misma luz que da color a los paisajes de la Provenza francesa. Ponemos rumbo al norte para viajar hasta el interior de sus cuadros y visitar los lugares retratados por los maestros de la pintura moderna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Olivar a la afueras de Saint-Rémy-de-Provence pintado por Van Gogh."
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                Olivar a la afueras de Saint-Rémy-de-Provence pintado por Van Gogh.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arl&eacute;s: la ciudad donde Van Gogh encontr&oacute; el color</h2><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de un siglo, algunos de los motivos capturados por Van Gogh han desaparecido por completo. La mayor&iacute;a, devorados por el hombre: bombardeados por la guerra o engullidos por edificaciones con demasiada prisa por alzarse sobre la historia del arte.
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, son a&uacute;n reconocibles. Paisajes donde se pueden identificar algunos &aacute;rboles, apenas un palmo m&aacute;s grandes, bajo la luz que trajo al holand&eacute;s hasta la Provenza. Aqu&iacute; cambiar&iacute;a para siempre su paleta de colores &ndash;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_comedores_de_patatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta entonces m&aacute;s sombr&iacute;a</a>&ndash; y pintar&iacute;a sus cuadros m&aacute;s famosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Arlés.                            </span>
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        Nos adentramos en esta ciudad reposada y con un toque decadente, a la que Van Gogh lleg&oacute; huyendo del bullicio parisino. En la capital, hab&iacute;a descubierto a los impresionistas y trabado amistad con Gaugin pero, a sus treinta y cuatro a&ntilde;os, era su hermano Theo qui&eacute;n lo manten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las calles empedradas, las casas bajas con contraventanas de madera y sus fachadas de colores dan comienzo a un viaje en el tiempo, como si acab&aacute;semos de subir al escenario de una obra de teatro, una de un Victor Hugo m&aacute;s alegre. En Arl&eacute;s la esencia del pasado permanece y, a diferencia de la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/viajes/fascinante-exposicion-madrid-traido-vida-gogh-pm_1_12547153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experiencia inmersiva&rdquo; de Van Gogh</a>, hasta aqu&iacute; no llegan hordas de turistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘Terraza de café por la noche’ y Café Van Gogh en Place du Forum.                            </span>
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        Es posible elegir mesa para cenar frente al Caf&eacute; Van Gogh, en pleno centro, que recuerda a uno de los cuadros m&aacute;s famosos del pintor. Pero el local, que cerr&oacute; tras la bancarrota de su due&ntilde;o, nunca estuvo exento de pol&eacute;mica. Los <a href="https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2024/04/07/a-arles-les-mauvais-comptes-de-la-fausse-brasserie-van-gogh_6226479_4500055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comerciantes locales aseguraban en Le Monde</a> que se trataba de una farsa pues su localizaci&oacute;n habr&iacute;a estado en la plaza de Lamartine, bombardeada en la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en fuentes tan poco sospechosas de querer convertirlo en una trampa para turistas como <a href="https://krollermuller.nl/en/vincent-van-gogh-terrace-of-a-cafe-at-night-place-du-forum-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el museo que lo alberga</a> descubriremos que el t&iacute;tulo completo es <em>Terraza del caf&eacute; de noche (Place du Forum)</em>: la plaza misma donde el Caf&eacute; Van Gogh ech&oacute; el cierre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                ‘La casa amarilla’ en Place Lamartine.                            </span>
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        La confusi&oacute;n podr&iacute;a venir de <a href="https://vggallery.com/painting/p_0463.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este otro cuadro</a> del interior de un bar situado en la plaza Lamartine. Hoy apenas reconocible tras bombardeos y reconstrucciones, en esa plaza estuvo tambi&eacute;n <em>La casa amarilla</em> a la que Van Gogh se mud&oacute; con el af&aacute;n de convertirla en residencia para artistas.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; pintar&iacute;a <em>Los girasoles</em>, <em>La habitaci&oacute;n</em> o <em>La silla</em> y vivir&iacute;a dos meses con Gauguin hasta que el holand&eacute;s decidi&oacute; cortarse la oreja tras confrontar a su amigo. Al d&iacute;a siguiente, Van Gogh fue hospitalizado y Gauguin y &eacute;l nunca volver&iacute;an a verse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Patio del Hotel-de-Dieu donde Van Gogh fue ingresado.                            </span>
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        En el antiguo hospital, hoy rodeado de tiendas de <em>souvenirs</em> llenas de noches estrelladas, es donde percibo por primera vez esa sensaci&oacute;n extra&ntilde;a al comparar motivo y obra. Y es que &aacute;rbol, arcos y fuente nos llevan a una b&uacute;squeda imposible por encontrar el punto exacto desde el que fue pintado. Tardar&eacute; en darme cuenta de que esa perspectiva exagerada e imposible se aleja de la realidad para llevarnos hasta su estado de &aacute;nimo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Puente Van Gogh reconstruido en base a los dibujos del pintor.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Saint-R&eacute;my-de-Provence: el lugar donde Van Gogh intent&oacute; sanar</h2><p class="article-text">
        A media hora en coche desde Arl&eacute;s, encontraremos este pueblo tranquilo donde el pintor decidi&oacute; internarse en 1889 en un antiguo monasterio. Aqu&iacute; pintar&iacute;a ciento cincuenta cuadros en su pen&uacute;ltimo a&ntilde;o de vida.
    </p><p class="article-text">
        Comenzaremos en el centro, siguiendo las tachuelas met&aacute;licas que nos invitan a recorrer el Saint-Remy de Van Gogh desde la avenida que toma el nombre del pintor. Ser&aacute;n ellas las que nos gu&iacute;en desde muros de cemento construidos sobre campos de trigo hasta una oficina de turismo sobre la vista de <em>La noche estrellada</em> que Van Gogh pint&oacute; desde el monasterio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Diecinueve reproducciones señalan lugares retratados por el pintor en Saint-Rémy.                            </span>
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        La esencia que en Arl&eacute;s encontramos casi a cada paso se disuelve en este pueblo que parece haber cambiado tanto hasta que, antes de perder la esperanza, la naturaleza se abre paso en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Entonces s&iacute;, empieza el juego. El de intentar reconocer las ramas torcidas de los pinos o calcular cu&aacute;nto crecen los olivos en cien a&ntilde;os. Cambiar de acera para buscar la disposici&oacute;n de los cipreses o caminar hasta desenmascarar los Alpilles &ndash;peque&ntilde;os Alpes&ndash; tras los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Cruzar la l&iacute;nea imaginaria que separa la mirada del pintor de caminar dentro de un cuadro.&nbsp;Oler sus &aacute;rboles, escuchar el silencio con el que intent&oacute; calmarse, pisar sus campos y entender por qu&eacute; fue aqu&iacute;, bajo esta luz donde el amarillo resulta m&aacute;s amarillo &ndash;c&oacute;mo es posible&ndash; y cada hora muestra un paisaje diferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ‘Pinos sobre el cielo de la tarde’, en el camino al sanatorio.                            </span>
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        Seg&uacute;n nos acercamos al sanatorio, reaparece esa visi&oacute;n distorsionada al contraponer cuadro y motivo. Las formas estiradas de los &aacute;rboles &ndash;que parecen hechas desde un punto m&aacute;s elevado&ndash; hacen pensar que el holand&eacute;s debi&oacute; ser un hombre muy alto y sin embargo sus <a href="https://vggallery.com/visitors/major/navarro/03.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descripciones</a> hablan de un hombre de mediana o incluso escasa estatura: su perspectiva distorsionada es otro elemento intencional precursor del expresionismo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al antiguo monasterio de Saint Paul de Mausole, un oasis de paz donde es posible visitar el cuarto del pintor, el claustro o el patio de lirios. Desde un estudio habilitado para &eacute;l, Van Gogh pintar&iacute;a muchos de sus cuadros m&aacute;s famosos en periodos de reclusi&oacute;n tras ingerir sus pinturas en un intento de suicidio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monasterio de Saint-Paul de Mausole.                            </span>
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        Parte del edificio funciona a&uacute;n como psiqui&aacute;trico y el resto se ha convertido en un lugar de peregrinaje que Van Gogh dif&iacute;cilmente pudo imaginar. Rechazado por los impresionistas debido a su excentricidad y su falta de academicismo, solo vender&iacute;a un cuadro en vida.
    </p><p class="article-text">
        Ese ser&aacute; uno de los motivos por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s, tras trasladarse al norte de Par&iacute;s, cerca de su hermano Theo, y descubrir la mala salud de su sobrino, se sentir&aacute; responsable de su ruina y se pegar&aacute; un tiro en el pecho. Su hermano morir&aacute; meses despu&eacute;s, tras un ataque de locura.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;zanne: el arte de lo inexplicable</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mucho se ha escrito acerca del secreto del arte de C&eacute;zanne; se han sugerido explicaciones de todas suertes acerca de lo que se propuso y lo que consigui&oacute;. Pero estas explicaciones siguen siendo incompletas; incluso a veces parecen contradecirse&rdquo;, dice Gombrich en <em>La historia del arte</em>: &ldquo;El mejor consejo es ir y contemplar las obras en el original&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le haremos caso. Seguiremos camino hasta Aix-en-Provence, su ciudad natal, a apenas una hora de Arl&eacute;s. M&aacute;s bulliciosa y se&ntilde;orial pero te&ntilde;ida por la misma luz de la Provenza. Empezaremos en esta casa de campo &ndash;antes situada a las afueras, hoy en pleno centro&ndash; que el padre de C&eacute;zanne compr&oacute; cuando &eacute;l ten&iacute;a veinte a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Bastide Jas de Bouffan en Aix-en-Provence acaba de reabrirse al público.                            </span>
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        Hab&iacute;an rechazado su solicitud en la escuela de Bellas Artes y su padre le consigui&oacute; un trabajo en su banco, pero C&eacute;zanne quer&iacute;a convencerle de que ten&iacute;a futuro en la pintura y pint&oacute; doce murales en las paredes del sal&oacute;n que, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, ser&iacute;an arrancados al vender la propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en 2018, el ayuntamiento compr&oacute; la casa y empez&oacute; a restaurarla descubrieron una pintura oculta bajo el yeso. No sabemos si fue entonces cuando se dieron cuenta de que la fama de exc&eacute;ntrico y malhumorado del pintor hab&iacute;a eclipsado su talento durante demasiados a&ntilde;os y decidieron traer a la ciudad 130 de sus obras <a href="https://arsmagazine.com/la-retrospectiva-que-aix-en-provence-le-debio-siempre-a-cezanne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para compensar su olvido</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Murales extraídos de Jas de Bouffan en el museo Granet.                            </span>
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        Reabierta desde este verano &ndash;<a href="https://reservation.aixenprovencetourism.com/reserver-bastide-jas-de-bouffan.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de momento hasta noviembre</a>&ndash;, la iniciativa se acompa&ntilde;a de la Exposici&oacute;n C&eacute;zanne2025 en el Museo Granet donde es posible pasear desde sus primeras copias y su acercamiento a los impresionistas, junto a quienes fue catalogado de fraude, hasta bodegones llenos de manzanas &ndash;su fruta favorita por ser la que m&aacute;s tarda en madurar y su lentitud pintando.
    </p><p class="article-text">
        Retratos de su padre &ndash;quien le mantuvo toda la vida y a quien ocult&oacute; haber tenido un hijo fuera del matrimonio con la &uacute;nica modelo capaz de posar durante d&iacute;as para &eacute;l&ndash;, <em>Los jugadores de cartas</em> o un retrato de &Eacute;mile Zola, con qui&eacute;n terminar&iacute;a su amistad tras descubrir que se hab&iacute;a inspirado en &eacute;l para el artista fracasado que protagoniza <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/la-obra_68" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La obra</em></a><em>,</em> se pueden ver en esta exposici&oacute;n cuyo nombre hace honor a la casa familiar que el pintor llevar&iacute;a para siempre en las entra&ntilde;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre."
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            <span class="title">
                Exposición en el Museo Granet abierta hasta el 12 de octubre.                            </span>
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        Tanto es as&iacute; que, tras la venta de Jas de Bouffan, cuando C&eacute;zanne decide construirse un estudio en las alturas de la ciudad &ndash;el Atelier del Lauves&ndash; elige una casa en medio de la naturaleza con una escalinata muy similar, con las mismas baldosas hexagonales de terracota mezcladas con madera, con grandes ventanales y el mismo color en las paredes.
    </p><p class="article-text">
        Obsesionado con capturar la luz del sol, caminar&iacute;a cada madrugada para pintar los tonos del amanecer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Atelier des Lauves, en Aix-en-Provence, reabierto en 2025 tras años de reformas.                            </span>
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        Ahora, el que fue su taller durante sus &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os de vida, ha sido restaurado tal y como lo dej&oacute; el pintor: con algunos de sus utensilios, su caballete o el maniqu&iacute; que, dada su lentitud, us&oacute; como modelo para &lsquo;<em>Las grandes ba&ntilde;istas&rsquo;:</em> la obra que inspir&oacute; <em>Las se&ntilde;oritas de Avignon</em> de Picasso.
    </p><p class="article-text">
        En estos jardines, donde esparc&iacute;a los trozos de la tela de los cuadros que no le gustaban, retrat&oacute; a su jardinero. Un hombre al que, sin saberlo, dedicar&iacute;a el &uacute;ltimo cuadro de su vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Retrato del jardinero de Cézanne en el Atelier des Lauves.                            </span>
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        Aqu&iacute; termina nuestro viaje tras cinco d&iacute;as en coche por la Provenza, pero las huellas de la historia de la pintura siguen extendi&eacute;ndose por el sur de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ninguno de estos pintores pudo mantenerse con sus obras, inspirar&iacute;an las corrientes que cambiaron para siempre el mundo de la pintura. C&eacute;zanne como precursor del cubismo y Van Gogh del expresionismo, convirtiendo el sur de Francia en la cuna de la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        El rastro de sus sucesores los visitaremos en el camino de vuelta, en un recorrido del fauvismo por Colliure con Matisse y Derain. Otra opci&oacute;n es extender el viaje rumbo a Niza para visitar las huellas de Picasso, Signac o Renoir, o ir hasta Albi para ver el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-sur-francia_1_10690442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo de Toulouse-Lautrec</a>, pero ya se me acaba el papel de este cuaderno, estoy cansada y estos viajes hace falta tiempo para poder paladearlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Rodríguez Hernáiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/road-trip-cinco-dias-provenza-francesa-van-gogh_1_12577678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 20:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje al interior de un cuadro: un 'road trip' de cinco días por los paisajes que inspiraron la pintura moderna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Pintura,Historia,Van Gogh,Arte,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ruta de los Siete Valles Colgantes: guía completa por el sendero más bonito del Algarve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-siete-valles-colgantes-guia-completa-sendero-bonito-algarve_1_13099715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60946d88-a6a2-4f32-b155-949d6f0fce0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ruta de los Siete Valles Colgantes: guía completa por el sendero más bonito del Algarve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la Praia da Marinha y Vale Centeanes se extiende uno de los senderos más sorprendentes del sur de Portugal. Son apenas seis kilómetros, pero concentran acantilados, cuevas y playas que convierten esta ruta en una de las más completas del Algarve
</p><p class="subtitle">La ruta de senderismo en Galicia que es perfecta para disfrutar de un paseo por el bosque en Semana Santa</p></div><p class="article-text">
        Si buscas una ruta de esas en las que se contempla m&aacute;s de lo que se camina, seguramente acertar&aacute;s con esta. En la ruta de los Siete Valles Colgantes, en el Algarve, el sendero avanza pegado a los acantilados, siempre con el Atl&aacute;ntico a la vista, enlazando miradores naturales desde los que cuesta no pararse cada pocos minutos. Aqu&iacute; no hay grandes desniveles ni pasos complicados, lo que realmente engancha es el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        El nombre no es casual. Los llamados valles colgantes son antiguas salidas de agua hacia el mar, cada valle colgante estaba asociado a la desembocadura de un arroyo, y con el paso del tiempo, quedaron suspendidas sobre la l&iacute;nea de costa por la erosi&oacute;n. Ese proceso ha ido modelando un relieve muy reconocible, con paredes de roca caliza, arcos naturales, cuevas y peque&ntilde;as calas encajadas entre acantilados. Es un terreno cambiante, donde en pocos minutos se pasa de zonas m&aacute;s verdes a tramos de roca desnuda, casi blanquecina.
    </p><p class="article-text">
        La ruta, de unos 6 kil&oacute;metros entre la Praia da Marinha y la de Vale Centeanes (el doble si se hace ida y vuelta), se puede completar en unas tres horas sin contar paradas. Pero lo normal es alargarla bastante m&aacute;s. Entre fotos, desv&iacute;os hacia las playas y alg&uacute;n ba&ntilde;o, acaba siendo una experiencia tranquila para todo el d&iacute;a. Adem&aacute;s, el recorrido es sencillo y bien marcado, lo que la convierte en una opci&oacute;n accesible para casi cualquiera que tenga ganas de caminar sin prisa y con buenas vistas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Praia da Marinha, el punto de inicio.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tramo 1. Praia da Marinha, el arranque entre arcos de roca</h2><p class="article-text">
        Empezar en la Praia da Marinha es hacerlo por todo lo alto. No solo porque es una de las playas m&aacute;s conocidas del Algarve, sino porque aqu&iacute; el paisaje ya deja claro a qu&eacute; has venido. Antes incluso de caminar, las vistas desde arriba anticipan lo que vendr&aacute; despu&eacute;s: roca ocre, agua turquesa y formaciones naturales que parecen esculpidas a prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        El sendero arranca bordeando los acantilados y, en pocos minutos, aparecen los primeros arcos naturales. Son uno de los iconos de esta zona y tambi&eacute;n uno de los puntos m&aacute;s fotografiados. A partir de aqu&iacute;, veremos que la din&aacute;mica de la ruta consiste en avanzar unos metros, parar, mirar, seguir, volver a parar, volver a mirar, y as&iacute; una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Este primer tramo es c&oacute;modo y muy agradecido. No exige demasiado, pero ofrece mucho desde el inicio. Es, probablemente, el mejor lugar para entender el ritmo de la ruta, pues pronto comprender&aacute;s que, si ven&iacute;as a caminar, las vistas en realidad te van a pedir detenerte m&aacute;s de lo previsto. 
    </p><h2 class="article-text">Tramo 2. Benagil y la cueva m&aacute;s famosa del Algarve</h2><p class="article-text">
        A medida que se avanza, el sendero sigue fiel a la l&iacute;nea de acantilados. El mar queda siempre cerca, pero lo que cambia es el tipo de formaciones que van apareciendo. Empiezan a ser m&aacute;s frecuentes las cavidades en la roca, los llamados algares. Esas aberturas que conectan la superficie con el interior de las cuevas, como si de claraboyas naturales se trataran.
    </p><p class="article-text">
        El punto m&aacute;s conocido de este tramo es, sin duda, Benagil. Primero aparece la playa, m&aacute;s abierta y con ambiente casi siempre animado, y poco despu&eacute;s, uno de los grandes iconos del Algarve: su famosa cueva. Desde el camino se puede ver la abertura superior, pero el interior queda oculto desde arriba.
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de esos lugares donde apetece parar un rato, ya sea para descansar, acercarse a la playa o simplemente asomarse a los miradores. Tambi&eacute;n es un buen punto intermedio si no quieres hacer la ruta completa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La cueva de Benagil, uno de los puntos más espectaculares de la ruta."
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            <span class="title">
                La cueva de Benagil, uno de los puntos más espectaculares de la ruta.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tramo 3. Praia do Carvalho, la cala escondida</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Benagil, el recorrido sigue enlazando peque&ntilde;as calas y tramos de acantilado hasta llegar a uno de los rincones m&aacute;s especiales de la ruta: la Praia do Carvalho. Aqu&iacute; el paisaje cambia ligeramente de escala y se vuelve m&aacute;s recogido.
    </p><p class="article-text">
        Parte de su encanto est&aacute; en el acceso. Para llegar a la arena hay que atravesar un t&uacute;nel excavado en la roca, con escaleras incluidas, que desemboca directamente en la playa. Es un paso corto, pero lo suficientemente llamativo como para convertir la llegada en algo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Una vez abajo, el entorno queda protegido por paredes de roca bastante verticales, lo que crea una sensaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima que en otras playas del recorrido. Es un buen sitio para parar, descansar o darse un ba&ntilde;o si el d&iacute;a acompa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Tramo 4. Del paisaje lunar al Faro de Alfanzina</h2><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tramo, el paisaje vuelve a cambiar. La vegetaci&oacute;n pierde protagonismo y la roca aparece m&aacute;s desnuda, m&aacute;s clara, creando una sensaci&oacute;n casi lunar en algunos puntos. Es un terreno m&aacute;s abierto, donde las formas del relieve se aprecian con m&aacute;s claridad.
    </p><p class="article-text">
        En esta zona se encuentra el entorno del Faro de Alfanzina, uno de los puntos de referencia de la ruta. Desde aqu&iacute;, las vistas vuelven a abrirse hacia el Atl&aacute;ntico y permiten ver bien c&oacute;mo la costa se fragmenta en entrantes y salientes.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de este tramo tambi&eacute;n circula una leyenda local, la de una princesa mora que, seg&uacute;n cuentan, llor&oacute; la muerte de su amado sobre la roca del Leix&atilde;o do Ladr&atilde;o hasta que sus l&aacute;grimas quedaron marcadas en la piedra. La verdad es que el paisaje se presta a f&aacute;bulas y mitos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desde el agua, todo se ve diferente.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ver los Siete Valles desde el agua: el plan que lo completa todo</h2><p class="article-text">
        La ruta est&aacute; pensada para hacerse a pie, pero verla tambi&eacute;n desde el mar completa a la perfecci&oacute;n la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Desde abajo, todo cambia. Los acantilados ganan altura, las cuevas se entienden mejor y los arcos naturales se ven en perspectiva. Lugares como la cueva de Benagil solo se pueden visitar por agua, ya sea en kayak o en barco, as&iacute; que es una buena manera de a&ntilde;adir algo distinto al recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Si crees que esta opci&oacute;n te cuadra, se puede reservar una excursi&oacute;n corta o alquilar un kayak en zonas como Benagil o alrededores. Si encaja en el plan, sin duda es un extra que marca la diferencia entre una ruta muy buena y una experiencia mucho m&aacute;s completa.
    </p><h2 class="article-text">Gu&iacute;a pr&aacute;ctica para recorrer la Ruta de los Siete Valles Colgantes</h2><p class="article-text">
        La ruta discurre entre la Praia da Marinha y la Praia de Vale Centeanes, en la zona central del Algarve. Es un recorrido lineal, as&iacute; que lo m&aacute;s habitual es hacer ida y vuelta por el mismo camino, aunque tambi&eacute;n se puede organizar con dos coches o volver en taxi desde uno de los extremos.
    </p><p class="article-text">
        En total son unos 6 kil&oacute;metros por sentido, con una duraci&oacute;n aproximada de tres horas solo ida. Aun as&iacute;, como decimos, lo normal es tardar m&aacute;s. Entre paradas, fotos y alg&uacute;n ba&ntilde;o, es f&aacute;cil que se alargue hasta medio d&iacute;a o incluso una jornada completa.
    </p><p class="article-text">
        El terreno es sencillo, con caminos de tierra y algunos tramos algo pedregosos, pero sin complicaciones t&eacute;cnicas. Eso s&iacute;, conviene llevar calzado cerrado y c&oacute;modo, porque hay subidas y bajadas constantes, aunque no muy exigentes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los puntos clave a tener en cuenta es el clima. Apenas hay sombra en todo el recorrido, as&iacute; que es importante evitar las horas centrales del d&iacute;a, sobre todo en verano. Llevar agua, protecci&oacute;n solar y gorra no es opcional aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena plantearse a qu&eacute; hora empezar. A primera hora de la ma&ntilde;ana o por la tarde la luz es m&aacute;s suave, hay menos gente y la caminata se hace m&aacute;s llevadera. Y si la idea es parar en alguna playa, conviene tener en cuenta las mareas, ya que algunas calas reducen bastante su espacio cuando sube el nivel del mar.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aunque el sendero est&aacute; bien marcado y no tiene p&eacute;rdida, hay que moverse con sentido com&uacute;n. Se camina muy cerca de acantilados y zonas abiertas, as&iacute; que es fundamental respetar las se&ntilde;ales y evitar salirse del camino, especialmente en los miradores m&aacute;s expuestos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-siete-valles-colgantes-guia-completa-sendero-bonito-algarve_1_13099715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ruta de los Siete Valles Colgantes: guía completa por el sendero más bonito del Algarve]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Senderismo,Playas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[185 kilómetros junto al mar: el Camí de Cavalls, la gran ruta senderista que rodea Menorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/185-kilometros-mar-cami-cavalls-gran-ruta-senderista-rodea-menorca_1_13095779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c001be51-f2ab-4cd6-bd68-990f31323ae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="185 kilómetros junto al mar: el Camí de Cavalls, la gran ruta senderista que rodea Menorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rodear Menorca a pie es posible gracias a este recorrido circular que conecta calas de agua cristalina, tramos con paisajes salvajes y caminos cargados de historia. Un itinerario pensado para disfrutar al aire libre y conocer la isla de primera mano
</p><p class="subtitle">Semana Santa sin procesiones: siete refugios nacionales para desconectar entre naturaleza</p></div><p class="article-text">
        Menorca se puede recorrer de muchas maneras, pero pocas tan completas, y tan aut&eacute;nticas, como siguiendo el Cam&iacute; de Cavalls. Este sendero hist&oacute;rico rodea toda la isla a lo largo de unos 185 kil&oacute;metros pegados al mar, enlazando calas escondidas, acantilados, bosques mediterr&aacute;neos y algunos de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos del Mediterr&aacute;neo. En definitiva, una forma de entender Menorca con nuestros propios pasos.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta hacerlo entero para apreciarlo. Basta con calzarse unas zapatillas de senderismo y elegir un tramo para descubrir c&oacute;mo cambia el paisaje en cuesti&oacute;n de kil&oacute;metros: del norte m&aacute;s salvaje y ventoso al sur de aguas turquesas y arena blanca, pasando por humedales, barrancos o antiguos caminos rurales. Cada parte tiene su propio car&aacute;cter, y ah&iacute; est&aacute; parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Con origen medieval y recuperado para el senderismo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el Cam&iacute; de Cavalls es hoy mucho m&aacute;s que una ruta. Si te animas, ver&aacute;s que es una manera distinta de viajar por la isla, m&aacute;s pausada, m&aacute;s cercana y, sobre todo, m&aacute;s conectada con su entorno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una ruta llena de contrastes.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Caballos armados para vigilar la costa</h2><p class="article-text">
        El Cam&iacute; de Cavalls no naci&oacute; como una ruta de senderismo. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando el rey Jaime II orden&oacute; que los habitantes de la isla mantuvieran caballos armados para vigilar la costa. Aquel sistema defensivo dio lugar a un camino perimetral que permit&iacute;a recorrer Menorca a caballo y controlar posibles ataques desde el mar.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el trazado sigui&oacute; teniendo un uso estrat&eacute;gico. Durante las dominaciones brit&aacute;nica y francesa, el camino se mantuvo y reforz&oacute; como v&iacute;a de comunicaci&oacute;n entre torres de vigilancia, bater&iacute;as y fortificaciones. Pero, como suele ocurrir, la p&eacute;rdida de su funci&oacute;n original acab&oacute; llev&aacute;ndolo al abandono durante buena parte del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        La historia podr&iacute;a haber terminado ah&iacute;, pero no fue as&iacute;. A partir de finales de los a&ntilde;os noventa, diferentes iniciativas impulsaron su recuperaci&oacute;n hasta que, gracias a la ley aprobada en el a&ntilde;o 2000, el Cam&iacute; de Cavalls volvi&oacute; a abrirse al p&uacute;blico. Desde 2010 se puede recorrer de forma &iacute;ntegra, convertido en el sendero GR-223 y en uno de los grandes itinerarios de naturaleza del pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una ruta de senderismo que se asoma al mar.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo es la ruta y c&oacute;mo recorrerla</h2><p class="article-text">
        El Cam&iacute; de Cavalls es un recorrido circular de unos 185 kil&oacute;metros que da la vuelta completa a Menorca siguiendo, en la medida de lo posible, su litoral. Est&aacute; dividido en 20 tramos oficiales, aunque conviene aclarar algo importante: esos tramos no son etapas en s&iacute; mismas. Son divisiones t&eacute;cnicas, pensadas para organizar el recorrido, pero en la pr&aacute;ctica cada viajero adapta las jornadas a su ritmo.
    </p><p class="article-text">
        A pie, lo habitual es completar la ruta en unas 10 etapas, agrupando varios tramos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n es perfectamente v&aacute;lido hacer solo una parte, como una excursi&oacute;n de medio d&iacute;a o de jornada completa. De hecho, es la opci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n para quienes visitan la isla sin plantearse la vuelta entera.
    </p><p class="article-text">
        En bicicleta, el planteamiento cambia. El recorrido completo suele dividirse en cuatro o cinco d&iacute;as, aunque hay tramos m&aacute;s t&eacute;cnicos en los que toca bajarse y empujar. Tambi&eacute;n se puede hacer a caballo, en homenaje a su origen, aunque es una opci&oacute;n m&aacute;s minoritaria.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes atractivos del Cam&iacute; de Cavalls es su variedad constante. La costa norte, entre Ma&oacute; y Ciutadella, es m&aacute;s agreste, con paisajes abiertos, roca oscura y la presencia casi permanente del viento. Aqu&iacute; aparecen faros como el de Fav&agrave;ritx o Cavalleria, calas m&aacute;s abruptas y zonas de gran valor natural. En cambio, la costa sur es m&aacute;s amable, con calas de arena blanca, aguas tranquilas, barrancos que desembocan en el mar y pinares que llegan pr&aacute;cticamente hasta la playa.
    </p><p class="article-text">
        En el camino tambi&eacute;n hay espacio para la historia. Torres defensivas, faros, restos talay&oacute;ticos o antiguos sistemas agr&iacute;colas aparecen cuando menos te lo esperas. Todo ello en una isla declarada Reserva de la Biosfera, donde el equilibrio entre paisaje y actividad humana sigue siendo una de sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Camí de Cavalls a pie o en bici, como prefieras.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los 20 tramos del Cam&iacute; de Cavalls</h2><p class="article-text">
        El recorrido oficial se divide en 20 tramos que, combinados, permiten dise&ntilde;ar etapas a medida. Estos son, uno a uno:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Sa Mesquida &ndash; Es Grau</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,21 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Arranca junto a la playa de Sa Mesquida, marcada por el viento y la sal, y avanza entre dunas, zonas h&uacute;medas y campos de cultivo. Un primer contacto suave pero muy representativo del paisaje menorqu&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Es Grau &ndash; Fav&agrave;ritx</strong>
    </p><p class="article-text">
        8,53 km &ndash; 6 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Se adentra en el Parque Natural de s&rsquo;Albufera des Grau, el gran tesoro ecol&oacute;gico de la isla, antes de alcanzar el paisaje casi lunar del cabo de Fav&agrave;ritx.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Fav&agrave;ritx &ndash; Puerto de Addaia</strong>
    </p><p class="article-text">
        7,74 km &ndash; 5 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Uno de los tramos m&aacute;s variados, donde se alternan zonas agr&iacute;colas, costa rocosa y humedales como el puerto de Addaia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 - Son Saura &ndash; Ses Salines de Fornells</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,88 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Recorrido c&oacute;modo y sin grandes desniveles, con buenas vistas y presencia de sistemas dunares y zonas h&uacute;medas. El pueblo de pescadores de Fornells es parada obligatoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Cala Tirant &ndash; Binimel&middot;l&agrave;</strong>
    </p><p class="article-text">
        8,43 km &ndash; 6 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Territorio bien conservado, con playas v&iacute;rgenes, dunas y una notable riqueza geol&oacute;gica y ornitol&oacute;gica. El entorno del faro de Cavalleria nos deja unas vistas privilegiadas del mar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Binimel&middot;l&agrave; &ndash; Cala Pilar</strong>
    </p><p class="article-text">
        8,91 km &ndash; 6 h &ndash; Dificultad: alta
    </p><p class="article-text">
        Uno de los tramos m&aacute;s exigentes y espectaculares, con relieve abrupto y calas remotas como Pregonda o el propio Pilar. Ojo en este tramo a sus llamativos sistemas dunares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Cala Pilar &ndash; Algaiarens</strong>
    </p><p class="article-text">
        8,22 km &ndash; 6 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Paisajes cambiantes, entre bosques, arenales y zonas de gran biodiversidad vegetal. Aqu&iacute;, Cala del Pilar es una de las playas v&iacute;rgenes de la costa norte con mayor grado de conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Algaiarens &ndash; Cala Morell</strong>
    </p><p class="article-text">
        3,97 km &ndash; 2 h 30 min &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Transici&oacute;n entre la Menorca m&aacute;s verde y la m&aacute;s seca, con final en Cala Morell y su necr&oacute;polis prehist&oacute;rica de &eacute;poca talay&oacute;tica (1500-300 a.C.).
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Cala Morell &ndash; Punta Nati</strong>
    </p><p class="article-text">
        6,84 km &ndash; 4 h 30 min &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Paisaje abierto y casi des&eacute;rtico, moldeado por el viento, con el faro de Punta Nati como referencia. Aqu&iacute; llaman la atenci&oacute;n las diferentes construcciones tradicionales, como los muros de pared seca o las barracas, donde el ganado se refugia de las inclemencias del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10 - Punta Nati &ndash; Calespiques</strong>
    </p><p class="article-text">
        5,17 km &ndash; 4 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Tramo rocoso pero accesible, con formaciones naturales como el Pont d&rsquo;en Gil, un puente de roca natural formado por las oscilaciones del mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El faro Favàritx, uno de los puntos de interés del Camí de Cavalls.                            </span>
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        <strong>11. Cala Blanca &ndash; Cap d&rsquo;Artrutx</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,10 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Entrada en la costa sur, m&aacute;s suave, con playas accesibles y vegetaci&oacute;n mediterr&aacute;nea. En este tramo, si nos alejamos un poco del sendero original, podemos llegar a la Naveta des Tudons, uno de los monumentos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la prehistoria menorquina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. Son Xoriguer &ndash; Cala en Turqueta</strong>
    </p><p class="article-text">
        8,89 km &ndash; 6 h &ndash; Dificultad: media
    </p><p class="article-text">
        Uno de los tramos m&aacute;s atractivos del sur, enlazando algunas de las calas m&aacute;s conocidas de la isla. Son Saura, Turqueta y Es Talaier cautivan con sus aguas cristalinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>13. Cala en Turqueta &ndash; Cala Galdana</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,38 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Ruta entre barrancos y pinares, con desv&iacute;os a Macarella y Macarelleta, dos de las calas m&aacute;s famosas de la isla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>14. Cala Galdana &ndash; Santo Tom&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        9,97 km &ndash; 7 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        La llamada ruta de los barrancos, por pasar por el d&rsquo;Algendar, Trebal&uacute;ger y Albranca, con algunos de los paisajes m&aacute;s espectaculares del sur.
    </p><p class="article-text">
        <strong>15. Santo Tom&aacute;s &ndash; Son Bou</strong>
    </p><p class="article-text">
        2,93 km &ndash; 2 h 30 min &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Tramo corto y sencillo, junto a la playa de Son Bou, la m&aacute;s larga de Menorca, que llama la atenci&oacute;n adem&aacute;s por su vegetaci&oacute;n dunar propia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>16. Son Bou &ndash; Cala en Porter</strong>
    </p><p class="article-text">
        7,80 km &ndash; 5 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Recorrido entre grandes barrancos y zonas h&uacute;medas, con buena muestra de biodiversidad. A poca distancia del sendero tenemos la Torre d&rsquo;en Galm&eacute;s, el poblado talay&oacute;tico m&aacute;s grande de la isla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>17. Cala en Porter &ndash; Es Canutells</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,75 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Alterna tramos de barrancos con zonas m&aacute;s abiertas y agr&iacute;colas. Calascoves es posiblemente uno de los puntos de mayor inter&eacute;s de este tramo gracias a su necr&oacute;polis de &eacute;poca talay&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>18. Es Canutells &ndash; Cap d&rsquo;en Font</strong>
    </p><p class="article-text">
        3,73 km &ndash; 2 h 30 min &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Terreno llano, f&aacute;cil de recorrer, con peque&ntilde;as calas muy bien conservadas. Las de Binib&egrave;quer o Binissaf&uacute;ller son m&aacute;s familiares, y las de Binidal&iacute;, Biniparratx o el cal&oacute; Blanc, m&aacute;s peque&ntilde;as y bonitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19. Punta Prima &ndash; Alcalfar</strong>
    </p><p class="article-text">
        2,26 km &ndash; 1 h 30 min &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Tramo costero muy accesible, siempre en contacto con el mar. Nos llamar&aacute; la atenci&oacute;n tanto la isla de l&rsquo;Aire, un peque&ntilde;o islote con faro y de gran valor ecol&oacute;gico, como la torre de defensa que se levanta en Alcalfar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>20. Alcalfar &ndash; Cala Sant Esteve</strong>
    </p><p class="article-text">
        4,17 km &ndash; 3 h &ndash; Dificultad: f&aacute;cil
    </p><p class="article-text">
        Final tranquilo, algo m&aacute;s interior, con llegada al entorno del puerto de Ma&oacute; y sus fortificaciones, como la fortaleza del Fort de Marlborough o la hist&oacute;rica Torre de defensa d'en Penjat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los hitos que marcan el Camí de Cavalls.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos y recomendaciones</h2><p class="article-text">
        Antes de lanzarse a recorrer el Cam&iacute; de Cavalls conviene planificar bien la ruta. No tanto por su dificultad, que en general es asumible, como por la log&iacute;stica. Tenemos que tener claro d&oacute;nde empezar, c&oacute;mo nos moveremos entre tramos o d&oacute;nde dormir si se plantea en varias jornadas.
    </p><p class="article-text">
        El clima es otro factor clave. En Menorca, el viento marca mucho la experiencia. Si sopla del norte, puede ser buena idea optar por tramos del sur, y viceversa. Tambi&eacute;n ayuda caminar de este a oeste para evitar el sol de frente, especialmente en los meses m&aacute;s calurosos.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al equipamiento, no hay grandes secretos. Lleva calzado c&oacute;modo y con buen agarre, agua suficiente (porque no hay fuentes), algo de comida y protecci&oacute;n solar. En verano, gorra y ba&ntilde;ador son casi obligatorios, mientras que en meses m&aacute;s fr&iacute;os, mejor a&ntilde;adir algo de abrigo ligero y cortavientos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, una cuesti&oacute;n b&aacute;sica que nunca est&aacute; de m&aacute;s recordar: respetar el entorno. El camino atraviesa fincas privadas, zonas protegidas y espacios de gran valor ecol&oacute;gico. Seguir la se&ntilde;alizaci&oacute;n, no salirse del trazado y llevarse la basura es parte del viaje. Porque recorrer el Cam&iacute; de Cavalls no es solo caminar, tambi&eacute;n es entender el lugar por el que se pasa siendo conscientes de su valor natural e hist&oacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/185-kilometros-mar-cami-cavalls-gran-ruta-senderista-rodea-menorca_1_13095779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[185 kilómetros junto al mar: el Camí de Cavalls, la gran ruta senderista que rodea Menorca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menorca,Senderismo,Naturaleza,Ciclismo,Baleares,Islas Baleares,Caballos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primavera sobre ruedas: siete Vías Verdes para descubrir España en bici]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/primavera-ruedas-siete-vias-verdes-descubrir-espana-bici_1_13055732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05f7d5d3-c28f-43df-a473-842ca42a994b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primavera sobre ruedas: siete Vías Verdes para descubrir España en bici"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del antiguo ferrocarril del Val de Zafán a los paisajes atlánticos del Plazaola o la popular ruta del Carrilet, estos itinerarios combinan naturaleza, historia ferroviaria y recorridos tranquilos para volver a disfrutar de la bicicleta
</p><p class="subtitle">De norte a sur: cinco itinerarios ciclistas para disfrutar pedaleando lejos del tráfico</p></div><p class="article-text">
        Cada primavera se repite la misma escena: suben las temperaturas, los d&iacute;as se alargan, entran ganas de disfrutar al aire libre y las bicicletas vuelven a reclamar con fuerza nuestra atenci&oacute;n. Pero no siempre es f&aacute;cil encontrar rutas tranquilas, seguras y accesibles para volver a pedalear a nuestro aire. Ah&iacute; es donde entran en juego las V&iacute;as Verdes, una de las mejores opciones para disfrutar del cicloturismo con calma.
    </p><p class="article-text">
        Las V&iacute;as Verdes son antiguos trazados ferroviarios que, tras el abandono de muchas l&iacute;neas de tren, han sido recuperados como itinerarios para ciclistas y senderistas. Gracias a su origen ferroviario, suelen tener pendientes suaves, recorridos amplios y ausencia total de tr&aacute;fico motorizado, lo que las convierte en rutas ideales para todo tipo de p&uacute;blico. Desde que el programa de recuperaci&oacute;n comenz&oacute; en 1993, Espa&ntilde;a ha transformado m&aacute;s de 3.600 kil&oacute;metros de antiguas v&iacute;as en caminos que atraviesan paisajes naturales, t&uacute;neles, viaductos y peque&ntilde;as estaciones que gozan de una nueva vida.
    </p><p class="article-text">
        Hoy forman una extensa red que recorre buena parte del pa&iacute;s y que se ha convertido en una referencia del cicloturismo europeo. Para aprovechar la llegada del buen tiempo, hemos seleccionado siete V&iacute;as Verdes especialmente recomendables para disfrutar de la bicicleta esta primavera, repartidas por distintos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola y con recorridos que combinan naturaleza, historia ferroviaria y trayectos muy agradables para pedalear.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Val de Zaf&aacute;n</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde del Val de Zaf&aacute;n sigue el trazado de una antigua l&iacute;nea ferroviaria proyectada a finales del siglo XIX para conectar Arag&oacute;n con el Mediterr&aacute;neo. El objetivo era unir La Puebla de H&iacute;jar, en Teruel, con el puerto de Sant Carles de la R&agrave;pita, pero el proyecto nunca lleg&oacute; a completarse. Tras d&eacute;cadas de funcionamiento irregular, la l&iacute;nea acab&oacute; clausur&aacute;ndose en el siglo XX. Hoy parte de aquel trazado se ha recuperado como una de las v&iacute;as verdes m&aacute;s espectaculares del interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vía Verde de la Val de Zafán.                            </span>
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        El recorrido atraviesa el paisaje monta&ntilde;oso del Matarra&ntilde;a y contin&uacute;a hacia las tierras del Baix Ebre, entre antiguos t&uacute;neles ferroviarios, viaductos y estaciones rehabilitadas. Uno de los tramos m&aacute;s populares parte de Valdealgorfa y avanza hacia el este en un itinerario de pendientes suaves, ideal para pedalear mientras que el paisaje nos lleva por sierras, barrancos y campos mediterr&aacute;neos
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Plazaola</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde del Plazaola recupera el antiguo trazado del ferrocarril que un&iacute;a Pamplona con San Sebasti&aacute;n y que estuvo en funcionamiento entre comienzos del siglo XX y la d&eacute;cada de 1950. Conocido popularmente como el &ldquo;tren del Plazaola&rdquo;, aquel peque&ntilde;o ferrocarril de v&iacute;a estrecha transportaba sobre todo mineral de hierro desde las minas de Navarra hasta la costa guipuzcoana. Con el tiempo, la l&iacute;nea qued&oacute; en desuso y parte de su recorrido fue transformado en v&iacute;a verde.
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                Vía Verde del Plazaola.                            </span>
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        El trazado atraviesa algunos de los paisajes m&aacute;s verdes del norte peninsular, entre valles, bosques y peque&ntilde;as localidades rurales. Uno de los tramos m&aacute;s utilizados discurre entre Lekunberri y Andoain, con t&uacute;neles excavados en la roca, antiguos puentes ferroviarios y un entorno natural que invita a pedalear entre monta&ntilde;as y prados atl&aacute;nticos.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Carrilet</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde del Carrilet sigue el antiguo recorrido del tren de v&iacute;a estrecha que durante d&eacute;cadas conect&oacute; la ciudad de Girona con la Costa Brava y, m&aacute;s tarde, con Olot, en pleno interior volc&aacute;nico de la provincia. Este peque&ntilde;o ferrocarril, conocido popularmente como &ldquo;el carrilet&rdquo;, funcion&oacute; desde finales del siglo XIX hasta su cierre definitivo en la d&eacute;cada de 1960, cuando el transporte por carretera acab&oacute; imponi&eacute;ndose.
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                Vía Verde del Carrilet.                            </span>
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        Hoy su trazado se ha convertido en una de las v&iacute;as verdes m&aacute;s conocidas de Catalunya. Se divide en dos: entre Girona y Sant Feliu de Gu&iacute;xols, y entre Olot y Girona. A su paso el recorrido atraviesa paisajes muy variados: desde los valles volc&aacute;nicos de la Garrotxa hasta las llanuras agr&iacute;colas del Giron&egrave;s y el Baix Empord&agrave;. El firme c&oacute;modo y las pendientes suaves hacen que sea una ruta especialmente agradable para recorrer en bicicleta durante varios tramos.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de la Plata</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde de la Plata aprovecha parte del antiguo ferrocarril que conectaba Plasencia con Astorga, una l&iacute;nea inaugurada a finales del siglo XIX para facilitar el transporte de mercanc&iacute;as y viajeros a lo largo del oeste peninsular. Durante d&eacute;cadas fue una infraestructura clave para la comunicaci&oacute;n entre Extremadura y el noroeste, hasta que la l&iacute;nea fue cerrada al tr&aacute;fico ferroviario en la d&eacute;cada de 1980.
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                Vía Verde Ruta de la Plata.                            </span>
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        Hoy algunos de sus tramos han sido recuperados como v&iacute;a verde, ofreciendo recorridos tranquilos por paisajes rurales de gran amplitud. Uno de los segmentos m&aacute;s conocidos discurre por el norte de la provincia de C&aacute;ceres, entre Plasencia y B&eacute;jar, atravesando el valle del Ambroz y peque&ntilde;as localidades como Aldeanueva del Camino o Herv&aacute;s, en un itinerario c&oacute;modo y muy apropiado para pedalear sin grandes desniveles.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Oja</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde del Oja recupera el trazado del antiguo ferrocarril que un&iacute;a Haro con Ezcaray, en La Rioja. Esta peque&ntilde;a l&iacute;nea, inaugurada a comienzos del siglo XX, ten&iacute;a como principal objetivo transportar madera desde los bosques de la sierra hacia el valle del Ebro, adem&aacute;s de facilitar los desplazamientos entre las localidades del valle del r&iacute;o Oja. El tren dej&oacute; de circular en los a&ntilde;os sesenta y el trazado qued&oacute; abandonado durante d&eacute;cadas.
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                Vía Verde del Río Oja.                            </span>
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        Hoy el antiguo corredor ferroviario se ha transformado en un agradable itinerario ciclista que sigue el curso del r&iacute;o Oja entre campos de cultivo y paisajes serranos. El recorrido es pr&aacute;cticamente llano y discurre entre vi&ntilde;edos, huertas y peque&ntilde;os pueblos riojanos, lo que lo convierte en una ruta muy accesible y perfecta para pedalear a nuestro ritmo.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde de la Sierra Morena de Sevilla</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde de la Sierra Morena de Sevilla ocupa el trazado de una antigua l&iacute;nea minera construida a finales del siglo XIX para transportar hierro desde las explotaciones de Cerro del Hierro hasta el valle del Guadalquivir. Durante d&eacute;cadas, este peque&ntilde;o ferrocarril industrial fue clave para la actividad minera de la zona, hasta que el declive del sector provoc&oacute; su abandono en el siglo XX.
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                Vía Verde de la Sierra Morena de Sevilla.                            </span>
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        Hoy el antiguo corredor ferroviario se ha convertido en una ruta ciclista que atraviesa el paisaje caracter&iacute;stico de la Sierra Norte sevillana. El recorrido pasa por dehesas, encinares y antiguas infraestructuras mineras, con t&uacute;neles y viaductos que recuerdan el pasado industrial de la zona mientras el camino avanza entre parajes naturales de gran tranquilidad. Adem&aacute;s, nos lleva hasta enclaves naturales de gran inter&eacute;s, como el nacimiento del r&iacute;o Hu&eacute;znar.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;a Verde del Renacimiento (Sierra de Alcaraz)</h2><p class="article-text">
        La V&iacute;a Verde de la Sierra de Alcaraz sigue el trazado de una l&iacute;nea ferroviaria que comenz&oacute; a construirse a finales del siglo XIX con la intenci&oacute;n de conectar Baeza con Utiel. Las obras avanzaron durante d&eacute;cadas, pero el proyecto nunca lleg&oacute; a completarse y muchos de sus tramos jam&aacute;s vieron circular un tren. Con el paso del tiempo, parte de esta infraestructura inconclusa fue recuperada como v&iacute;a verde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vía Verde del Renacimiento (Sierra de Alcaraz)                            </span>
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        El itinerario discurre por paisajes serranos del sur de Castilla-La Mancha, muy cerca de localidades como Alcaraz o Bienservida, entre campos de cultivo, montes y peque&ntilde;as poblaciones rurales. El recorrido conserva numerosos elementos ferroviarios, como t&uacute;neles y grandes viaductos, que aportan car&aacute;cter a una ruta tranquila y poco masificada, perfecta para pedalear con calma en plena naturaleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/primavera-ruedas-siete-vias-verdes-descubrir-espana-bici_1_13055732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primavera sobre ruedas: siete Vías Verdes para descubrir España en bici]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciclismo,Bicicletas,Catalunya,Euskadi,Castilla y León,Extremadura,Andalucía,Aragón,Navarra,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c423c96-6e32-4451-b325-363a2d96ddf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cierre de cualquier bar, más allá del impacto sentimental para sus habituales, supone también un mazazo sobre la vida en común de los barrios</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Aurora echa de menos las patatas asadas del Ca&ntilde;izo que, como el Jesuso con su plancha infatigable, cerr&oacute; hace un par de a&ntilde;os en el barrio de Santa Eulalia, m&aacute;s conocido en Murcia &mdash;no sabemos por cu&aacute;nto tiempo&mdash; como &ldquo;las Tascas&rdquo;. Juan Luis, que vive en Oporto, se queja de que en aquella ciudad ya no quedan caf&eacute;s como los de antes, donde se pod&iacute;a trabajar tranquilo: ahora todos esos locales se han transformado en un escenario as&eacute;ptico sobre el que los <em>expats</em> gritan en ingl&eacute;s a trav&eacute;s de sus auriculares inal&aacute;mbricos. Nuria bromea para sobrellevar su duelo: dentro de lo malo, al menos su madre no lleg&oacute; a ver su terraza favorita de Laredo cerrar este &uacute;ltimo verano, porque eso s&iacute; que habr&iacute;a sido un disgusto. E Inma se queja de que ya nunca m&aacute;s podr&aacute; entrar en el Bar Rosa, frente al Circo Prize de Madrid, y pedir la mejor tortilla de la zona; en este caso, el cierre fue por jubilaci&oacute;n. Ya lo cantaban Astrud en <em>Acordarnos</em>: todos tenemos un bar y puede que su desaparici&oacute;n, llegado el momento, &ldquo;nos d&eacute; igual&rdquo;, pero luego pasan los a&ntilde;os, ponen un Starbucks y &ldquo;nos da tanta rabia que parece nostalgia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el INE, entre 2010 y 2024, en Espa&ntilde;a abandonaron su actividad unos 40.000 bares. Suponiendo a veinte parroquianos con recuerdos significativos por cada uno, podemos imaginar casi un mill&oacute;n de novelas que estar&iacute;an por escribir. Pero el cierre de cualquier bar, m&aacute;s all&aacute; del impacto sentimental para sus habituales, supone tambi&eacute;n un mazazo sobre la vida en com&uacute;n de los barrios. &ldquo;Los bares son espacios de sociabilidad semip&uacute;blica&rdquo;, explica a elDiario.es el antrop&oacute;logo Manuel Delgado. &ldquo;Aquellos a los que <em>se va</em> corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio. <em>Se baja</em> a ciertos bares que est&aacute;n a la puerta de casa o cerca y que son prolongaciones del propio domicilio&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Delgado coinciden algunos arquitectos y urbanistas como Paula Olea, Andr&eacute;s Jaque o (ya desde los ochenta) Toyo Ito, que han escrito sobre la &ldquo;domesticaci&oacute;n de lo urbano&rdquo;, es decir, sobre c&oacute;mo a medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad (sucede en los pisos compartidos), muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas dom&eacute;sticas. Eso s&iacute;, este fen&oacute;meno ya se dio en otras &eacute;pocas, y es que el fr&iacute;o (y no solo las tertulias) tambi&eacute;n empujaba a los vecinos de las ciudades de finales del s. XIX hacia las concurridas mesas de caf&eacute;s y tabernas. Hoy la novedad consiste en que es el mismo mecanismo &mdash;la especulaci&oacute;n inmobiliaria&mdash; que fuerza a los ciudadanos a salir de sus <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casas insuficientes</a> el que tambi&eacute;n obliga a cerrar a muchos de los establecimientos que estaban acogi&eacute;ndolos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares son espacios de sociabilidad semipública. Aquellos a los que se va corresponden a una vida social de proximidad, asociable a lo que llamamos vida de barrio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel Delgado</span>
                                        <span>—</span> antropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una pieza fundamental de las ciudades</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.diariodesevilla.es/opinion/articulos/mejor_0_2003761887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo reciente</a>, la escritora Carmen Camacho lamentaba la desaparici&oacute;n del Bar Goma. Situado junto al cementerio de San Fernando, en Sevilla, all&iacute; los sobres de az&uacute;car no daban &ldquo;gracias por venir&rdquo;, sino que indicaban que &ldquo;aqu&iacute; se est&aacute; mejor que all&iacute;&rdquo;; no se sabe si refiri&eacute;ndose al propio bar, bastante desali&ntilde;ado seg&uacute;n cuentan, o al mundo de los vivos frente a otras posibles dimensiones. &ldquo;Donde antes se abr&iacute;a un bar cualquiera, con su est&eacute;tica normalmente fortuita, sus due&ntilde;os malajes y sus parroquianos dispuestos a perder todo el tiempo que les fuera posible, ahora se emplazan, sustituy&eacute;ndolos, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">locales de nadie</a>, de vasos de cart&oacute;n y est&eacute;tica quir&uacute;rgica&rdquo;, se&ntilde;ala Camacho en su texto, dando voz a todos esos vecinos que lamentan del cierre de un bar conocido y su transformaci&oacute;n en algo que les resulta extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A casi nadie le importa que los locales m&aacute;s nuevos, reci&eacute;n inaugurados o reformados tengan mejor aspecto que aquellos a los que sustituyen. El bar habitual no tiene por qu&eacute; ser un establecimiento impecable con una decoraci&oacute;n exquisita porque, muchas veces, es precisamente la dejadez en ciertos detalles la que sugiere unos precios asequibles o buena disposici&oacute;n para hacer favores. O lo que es lo mismo: resulta m&aacute;s f&aacute;cil que quien lleva a&ntilde;os atendi&eacute;ndote y est&aacute; al frente de su propio negocio te dedique un rato y te saque de un apuro a que lo haga el camarero que apenas ha trabajado durante un par de meses en una franquicia y que no tiene ning&uacute;n margen para apartarse un segundo de su puesto o de sus funciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Rodr&iacute;guez L&oacute;pez es hijo de tabernero y lleva varias d&eacute;cadas regentando el Restaurante Miguel &Aacute;ngel, en el distrito de Hortaleza (Madrid). Rodr&iacute;guez recuerda haber hecho &ldquo;muchos favores extra&ntilde;os a sus clientes&rdquo;, por ejemplo, &ldquo;firmar salvoconductos para que sus familias, cuando llegasen a sus casas, supieran a qu&eacute; hora hab&iacute;an salido del bar exactamente; o esconder a algunos en la cocina porque ven&iacute;an busc&aacute;ndolos&rdquo;. &ldquo;Series como <em>Cheers</em> o <em>Los ladrones van a la oficina </em>me parecen una tonter&iacute;a comparadas con lo que vivo a diario en el bar&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez insiste en que lo fundamental es que &ldquo;en un bar te sientas como en casa&rdquo;, y eso incluye ofrecer a los clientes aquello que &mdash;porque viven solos o porque su entorno no es el m&aacute;s acogedor&mdash; no encuentran en su hogar, apoyo emocional incluido. &ldquo;De un cliente fiel conozco su estado de &aacute;nimo en cuanto aparece por la puerta&rdquo;, asegura el hostelero. &ldquo;Si est&aacute; mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si est&aacute; bien, intento mantenerlo. De quien simplemente pasa por aqu&iacute; tambi&eacute;n s&eacute; su estado de &aacute;nimo, pero no intento cambiarlo&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De un cliente fiel conozco su estado de ánimo en cuanto aparece por la puerta. Si está mal intento mejorarlo o cambiarlo; y si está bien, intento mantenerlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Rodríguez López</span>
                                        <span>—</span> hostelero (restaurante Miguel Ángel, Madrid)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Moncho Fern&aacute;ndez es un documentalista vigu&eacute;s que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha vivido entre Malasa&ntilde;a (Madrid) y Gr&agrave;cia (Barcelona), as&iacute; que ha asistido en primera fila a intensos procesos de gentrificaci&oacute;n y a la invasi&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decoraci&oacute;n algor&iacute;tmica</a>. Por su parte, &eacute;l se resiste a entrar en los locales m&aacute;s vistosos: &ldquo;Cuando digo que un bar me gusta y es emblem&aacute;tico, quiero decir, por supuesto, cutre y ro&ntilde;oso&rdquo;, afirma el gallego. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es posible que cuando usamos adjetivos como emblem&aacute;tico o pintoresco para referirnos a estos bares no se trate m&aacute;s que de eufemismos para definir una mezcla de ruidoso, heterog&eacute;neo y seguramente antihigi&eacute;nico que, lejos de ser un defecto, supone la garant&iacute;a de estar alejado del concurrido circuito <em>mainstream</em> que aglutina turistas, modernos con &iacute;nfulas y dem&aacute;s fauna arribista que puebla otros locales en los que ciertamente no queremos estar y en los que de todos modos tendr&iacute;amos que pelearnos absurdamente para que nos dejasen entrar&rdquo;, relata Fern&aacute;ndez, que admite que pone en pr&aacute;ctica &ldquo;una especie de elitismo invertido&rdquo; detectable en muchos j&oacute;venes de su generaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad, muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas domésticas."
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            <span class="title">
                A medida que las viviendas ofrecen menos comodidades o intimidad, muchos inquilinos incorporan espacios como los propios bares, gimnasios y bibliotecas a sus rutinas domésticas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pol&iacute;ticas de &ldquo;borramiento&rdquo; y garitos</h2><p class="article-text">
        <em>El hombre de la multitud</em>, quiz&aacute; el relato m&aacute;s famoso de Edgar Allan Poe, comienza con su narrador y protagonista contemplando el trasiego de las calles de Londres tras los ventanales de un caf&eacute;. La mirada de este personaje, tal y como han se&ntilde;alado autores como Baudelaire, es la primera del llamado &ldquo;sujeto moderno&rdquo; y se despliega, no por casualidad, desde un local semip&uacute;blico que resulta ideal para ver sin ser visto. Aunque los caf&eacute;s fueron el h&aacute;bitat de artistas y bohemios, que aprovechaban sus peque&ntilde;as mesas para concentrarse en sus tareas solitarias, hoy las diferencias entre estos establecimientos y los bares (m&aacute;s castizos) o las tabernas (m&aacute;s proletarias: con mesa corrida) son min&uacute;sculas. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como demuestra Google N&rsquo;Gram, la palabra &ldquo;bar&rdquo; se populariza a partir de los a&ntilde;os noventa del s.XX casi como comod&iacute;n, y no se encuentra, por ejemplo, en la obra de P&iacute;o Baroja, que en sus novelas llama &ldquo;tabernas&rdquo; o &ldquo;cafetines&rdquo; a todos los establecimientos donde se serv&iacute;an bebidas en el Madrid de principios del s.XX. Otra palabra que despega durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os es &ldquo;garito&rdquo;, cuya segunda acepci&oacute;n seg&uacute;n la RAE (&ldquo;establecimiento de diversi&oacute;n, especialmente el de mala fama&rdquo;) es hoy la m&aacute;s usada.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;garito&rdquo; es un bar con peor fama porque resulta escandaloso para algunos y fundamental para la socializaci&oacute;n de otros. Donde hay o hubo un garito suele haber una historia de resistencia como las que la profesora y activista Alba G&aacute;lvez est&aacute; recogiendo en su proyecto <em>Mapeo Queer</em>. En este caso, G&aacute;lvez y sus colaboradores est&aacute;n trazando una geograf&iacute;a <em>queer </em>de la ciudad de Murcia (un proceso similar se podr&iacute;a llevar a cabo sobre cualquier otra capital espa&ntilde;ola); algo as&iacute; como un registro de los lugares que son o han sido importantes para el colectivo. Ana Gim&eacute;nez particip&oacute; en la primera sesi&oacute;n de trabajo y recuerda que all&iacute; se habl&oacute;, sobre todo, de bares (o garitos) que forman parte de una memoria compartida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el centro de la ciudad hab&iacute;a muchos bares que hicieron comunidad <em>queer</em> y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por <em>pol&iacute;ticas de borramiento</em>, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia. Con la excusa de los ruidos se ha castigado especialmente a los bares <em>queer</em>&rdquo;, explica Gim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Si en las ciudades contempor&aacute;neas cualquier bar peque&ntilde;o lo tiene dif&iacute;cil, la situaci&oacute;n es incluso peor para los espacios disidentes. &ldquo;Hace unos veinte a&ntilde;os hab&iacute;a mucha oferta; mientras que ahora hay mucha demanda, con un colectivo muy amplio y muy diverso, pero menos oferta, porque ya no existe ning&uacute;n un espacio que se autodetermine <em>de ambiente</em>. Existen espacios <em>gay friendly</em>, pero all&iacute; hemos visto de todo: hasta delitos de odio. En los noventa hab&iacute;a m&aacute;s espacios y m&aacute;s combativos. Y en los dosmiles, cuando aparecieron las aplicaciones y las citas por Internet, hubo un repunte, con cafeter&iacute;as que se utilizaban para quedar en un entorno seguro con quienes conoc&iacute;as en los chats&rdquo;, recuerda la murciana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el centro de la ciudad había muchos bares que hicieron comunidad queer y que han desaparecido. Algunos cerraron por circunstancias variadas, pero otros lo hicieron por políticas de borramiento, porque, por ejemplo, no les renovaron la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Giménez</span>
                                        <span>—</span> partipante en el proyecto &#039;Mapeo Queer&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; que el cierre de un bar puede suponer un disgusto &iacute;ntimo (como cuando se rompe una pareja y un mont&oacute;n de rutinas, gestos y palabras se esfuman), pero tambi&eacute;n un retroceso enorme para toda una comunidad. Si la vida urbana, tal y como afirma Richard Sennet en <em>Construir y habitar</em>, est&aacute; hecha de relaciones informales, casualidades y espontaneidad entre personas que no se conocen, el bar ser&iacute;a uno de sus centros de gravedad: el lugar donde los extra&ntilde;os se encuentran, charlan y piensan en com&uacute;n. Pero si, como prefieren verla otros, la vida de las ciudades consiste en las costumbres de cada vecino, las redes de apoyo y los v&iacute;nculos forjados con el tiempo, el bar (especialmente el de barrio) seguir&iacute;a teniendo un papel protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que los bares son los &uacute;nicos lugares en los que se puede no ser nadie para la persona que acaba de entrar y, sin embargo, conservar tu nombre y tu apellido (o quiz&aacute; un apodo cari&ntilde;oso) ante el camarero que te atiende cada ma&ntilde;ana. El antrop&oacute;logo Delgado tiene claro que donde acaban los bares termina tambi&eacute;n la vida, y zanja: &ldquo;Cuantos m&aacute;s bares, m&aacute;s vida social; cuanta m&aacute;s vida social, m&aacute;s bares. Hay lugares donde no hay bares, como por ejemplo ciertos complejos urbanos en los que la gente suele salir poco o nada. O en bloques o urbanizaciones en los que la vida social se limita a espacios interiores cerrados al exterior. Lo mejor ser&iacute;a decir que all&iacute;, donde no hay bares, sencillamente, no hay vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/drama-intimo-golpe-comunidad-cierra-bar-confianza_1_12297411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2025 20:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Gentrificación,Turismo,Vivienda,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1336c77-82ca-4e41-96d9-5f2f4e0e2f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crujiente por fuera, jugoso por dentro y con un relleno a base de jamón, ternera y queso que te gana desde el primer bocado. En esta tierra, donde la buena comida es casi religión, recorremos los sitios donde probar algunos de los mejores cachopos</p><p class="subtitle">Siete destinos españoles que es mejor visitar en primavera</p></div><p class="article-text">
        En Asturias se come bien. Muy bien. Pero lo mejor de todo es que se come con calma, con ganas y con cari&ntilde;o. Aqu&iacute;, la comida es excusa para reunirse, para charlar largo y tendido, y para compartir momentos. Entre tantos platos ricos que tiene esta tierra, el cachopo se ha convertido en uno de los grandes favoritos. Y no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que naci&oacute; en Oviedo all&aacute; por los a&ntilde;os cuarenta, en el Bar Pelayo, de la mano de Olvido &Aacute;lvarez Fern&aacute;ndez. Y aunque en aquel momento era un plato humilde, pensado para saciar con poco, ha ido creciendo hasta convertirse en toda una estrella. Ahora lo encuentras en casi cualquier restaurante asturiano, cada uno con su estilo, su toque, su versi&oacute;n. Pero todos con algo en com&uacute;n: el placer de compartirlo y disfrutarlo como se merece, porque pocas veces tan pocos ingredientes consiguen un plato tan apetecible.
    </p><h2 class="article-text">Una fiesta en el plato</h2><p class="article-text">
        El cachopo es de esos platos que es dif&iacute;cil dejar pasar cuando lo ves en la carta. Para que nos entendamos: se trata de dos filetes bien grandes de ternera, preferiblemente asturiana, rellenos de jam&oacute;n serrano y queso, empanados y fritos hasta quedar dorados y crujientes por fuera, con el queso fundido haciendo de las suyas por dentro. &iquest;Suena bien? Pues sabe a&uacute;n mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pero ojo, que no todo es ternera, jam&oacute;n y queso. Con el tiempo, el cachopo ha dado rienda suelta a la creatividad de muchos cocineros. Hoy en d&iacute;a puedes encontrar versiones de pollo, cerdo, incluso cachopos de merluza o de setas, pensados para quienes prefieren alternativas diferentes o no toman carne. Tambi&eacute;n cambian los rellenos: queso azul, cecina, setas, esp&aacute;rragos, marisco, foie&hellip; Hay opciones para todos los gustos, desde las m&aacute;s cl&aacute;sicas hasta las m&aacute;s atrevidas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no cambia es su esp&iacute;ritu: un plato generoso, sabroso y hecho para compartir. Porque lo mejor del cachopo es sentarse a la mesa con hambre y con alguien al lado para comentar lo bueno que est&aacute;. Aunque te advertimos una cosa: lo m&aacute;s probable es que quieras repetir.
    </p><h2 class="article-text">Diez de los mejores restaurantes para probar cachopos en Asturias</h2><p class="article-text">
        Asturias est&aacute; llena de rincones donde comer de maravilla, pero si lo tuyo son los cachopos, apunta bien estos nombres, porque aqu&iacute; van diez restaurantes que saben muy bien lo que hacen y lo demuestran en cada bocado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Sifoner&iacute;a (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pocos metros del emblem&aacute;tico puente romano de Cangas de On&iacute;s se encuentra La Sifoner&iacute;a, un lugar que respira tradici&oacute;n y el ambiente de la cultura canguesa. Este bar sidrer&iacute;a fusiona con maestr&iacute;a la pasi&oacute;n por la sidra asturiana y la comida casera, sirviendo un cachopo que destaca por su jugosidad, elaborado con entrecot de ternera. &iquest;El secreto? Su relleno, una combinaci&oacute;n ganadora de jam&oacute;n ib&eacute;rico, queso y pimientos, coronado con un empanado de pan panko que aporta una textura ligera y crujiente. Adem&aacute;s, el ambiente familiar y la calidez de su gente te hacen sentir que est&aacute;s entre amigos.
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            <span class="title">
                Cachopo clásico de Río Astur Sidrería.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li><strong>R&iacute;o Astur (Gij&oacute;n)</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En pleno coraz&oacute;n del Barrio de la Sidra de Gij&oacute;n se halla R&iacute;o Astur, una sidrer&iacute;a con alma y sabor sin complicaciones. Aqu&iacute; el cachopo rinde homenaje a la ternera asturiana, present&aacute;ndose en una gran l&aacute;mina de carne que esconde en su interior un relleno intenso de jam&oacute;n y queso asturiano Franx&oacute;n, todo cubierto con una capa de queso fundido y decorado con finas lascas de ib&eacute;rico. Este plato, contundente pero con un sabor adictivo, ha conquistado tanto a locales como a visitantes. La atm&oacute;sfera c&aacute;lida y acogedora del lugar invita a compartir una comida entre amigos dejando correr la sidra.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los Arcos (Cangas de On&iacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Situado en Cangas de On&iacute;s y con el prestigio de haber ganado en el concurso nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2024, Los Arcos se ha hecho un hueco especial en el paladar de los asturianos. Con el chef Carlos Peruyera al mando, este restaurante apuesta por una receta aut&eacute;ntica y bien ejecutada: solomillo de ternera, paletilla ib&eacute;rica y una cuidada selecci&oacute;n de quesos, como el ahumado de Pr&iacute;a y el de los Beyos, empanados con pan panko. Una deliciosa salsa de angula de monte cierra este plato en un ambiente relajado que invita a disfrutar sin pretensiones.
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            <span class="title">
                El cuidado cachopo de Los Arcos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Sidrer&iacute;a Narcea (Cangas del Narcea)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la zona occidental del Principado, Sidrer&iacute;a Narcea se ha ganado el cari&ntilde;o de los comensales por su cocina genuinamente asturiana. Aqu&iacute; apuestan fuerte por el cachopo tradicional, elaborado con un empanado cl&aacute;sico de pan rallado y un relleno sencillo pero irresistible de jam&oacute;n y queso. La generosidad de sus raciones y el ambiente distendido lo convierten en el lugar perfecto para una comida en familia o con amigos. Y, por supuesto, la sidra, siempre presente, realza cada bocado, haciendo que cada visita se sienta como una aut&eacute;ntica celebraci&oacute;n de la tradici&oacute;n asturiana.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Repinaldo (Cand&aacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el pintoresco pueblo de Cand&aacute;s, Casa Repinaldo ha sabido hacerse un lugar en la escena gastron&oacute;mica tras ganar la VIII edici&oacute;n del Concurso Nacional En busca del mejor cachopo con Ternera I.G.P. Asturiana en 2025. Este restaurante prepara su cachopo con tapa de ternera, jam&oacute;n de Tineo y queso asturiano en lonchas y en crema, ambos de Oscos, d&aacute;ndole un toque extra crujiente con nueces junto a los quesos, a lo que ayuda un exterior de copos de trigo y ma&iacute;z. Dise&ntilde;ado para compartir entre dos personas, cada plato transmite la pasi&oacute;n y el cari&ntilde;o puestos en su elaboraci&oacute;n. El ambiente es acogedor, como suele ocurrir en Asturias, ideal para una comida relajada y familiar.
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            <span class="title">
                Un cachopo ganador.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El Duernu (Luarca, Vald&eacute;s)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si te atreves a probar algo con personalidad, El Duernu en Luarca es para ti. Este restaurante, que sorprendi&oacute; al quedar muy bien en el Concurso del Mejor Cachopo del Mundo 2024 en su primera participaci&oacute;n, prepara un cachopo que siempre llama la atenci&oacute;n. Relleno de jam&oacute;n gran reserva y queso Tres Oscos, y con un rebozado hecho con una mezcla especial de semolina y pan panko, este plato se acompa&ntilde;a de crujientes patatas fritas que redondean la experiencia. Su decoraci&oacute;n sencilla y el ambiente cercano hacen que nos sintamos como en casa.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Casa Col&oacute; (Ceceda)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el encantador pueblo de Ceceda, Casa Col&oacute; es sin&oacute;nimo de tradici&oacute;n y encanto. Con unos ventanales que enmarcan la majestuosa sierra de Pe&ntilde;amayor, este restaurante rescata la vieja escuela de la cocina asturiana a trav&eacute;s de su famoso filete al queso, una variante ligera del cachopo. Aunque en este caso se utiliza un solo filete, el queso fundido en abundancia lo convierte en una opci&oacute;n irresistible para quienes buscan algo distinto pero igual de sabroso. El ambiente es r&uacute;stico, lejos del bullicio tur&iacute;stico, perfecto para disfrutar de una comida sin prisas.
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            <span class="title">
                El cachopo minero de La Taberna Asturiana.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>La Taberna Asturiana (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Gij&oacute;n, La Taberna Asturiana se ha ganado fama como un templo de la cocina tradicional con un toque moderno. Este local ofrece el cachopo en tres versiones que van desde la cl&aacute;sica, con jam&oacute;n y queso Cabrales D.O.P., hasta el atrevido burgerchopo, una hamburguesa rellena de esos mismos ingredientes, pasando por su &lsquo;cachopo minero&rsquo;, que gracias a la tinta de sepia luce una apariencia oscura, como las minas de carb&oacute;n. En La Taberna Asturiana se respira un ambiente familiar mientras que sobre las mesas se sirve una experiencia culinaria donde la tradici&oacute;n se mezcla con la innovaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Lavaderu (Gij&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si visitas Gij&oacute;n, El Lavaderu es una parada obligatoria para los amantes del buen comer. Situado en el barrio de Cimadevilla, este popular mes&oacute;n combina a la perfecci&oacute;n la tradici&oacute;n asturiana y ambiente de barrio. Con 18 a&ntilde;os de trayectoria, su cachopo (que abarca desde la versi&oacute;n cl&aacute;sica hasta combinaciones originales con cecina y queso de la Peral) se prepara con mucha dedicaci&oacute;n y amor por lo local. La sidra y las tapas, siempre presentes, completan la experiencia, haciendo de cada comida un momento para recordar la esencia m&aacute;s pura de la ciudad.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un cachopo acompañado de piquillos.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Las Tablas del Campill&iacute;n (Oviedo)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en Oviedo encontramos Las Tablas del Campill&iacute;n, la casa del cachopo por excelencia. Este restaurante ha sido pionero en elevar al cachopo a la categor&iacute;a de protagonista gastron&oacute;mico, participando en numerosos concursos y celebrando anualmente el CachopoDay. Su propuesta se basa en un filete de ternera empanado, relleno de jam&oacute;n y queso en abundancia, que se distingue por un empanado crujiente y ligero, y su acompa&ntilde;amiento de patatas fritas y piquillos confitados. En definitiva, tanto cachopo como restaurante son todo un homenaje a la tradici&oacute;n asturiana, perfecta para que los locales conecten con sus ra&iacute;ces y los for&aacute;neos descubran los sabores aut&eacute;nticos del Principado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/templos-cachopo-asturias-diez-buenos-restaurantes-disfrutar-bocado-tradicional_1_12203106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 20:26:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los templos del cachopo en Asturias: diez buenos restaurantes para disfrutar este bocado tradicional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Gastronomía,Turismo gastronómico,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d6aaddb-a19a-41dd-86af-0d1c6b84c3cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque funcionan para darse a conocer, el fenómeno de 'instagramificación' gastronómica está alterando la manera en que experimentamos la comida, e incluso matando su autenticidad: "La rentabilidad se ha cargado la diversidad" </p><p class="subtitle">Entrevista - Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"
</p></div><p class="article-text">
        A toda esa ilusi&oacute;n que depositamos al guardar un <em>reel</em> de un nuevo restaurante prometedor con platos apetecibles, le sigue el (inmediatamente) posterior descubrimiento de otro restaurante prometedor y (no tan) secreto que derivar&aacute; en alg&uacute;n otro v&iacute;deo parecido y el consecuente empacho de oferta gastron&oacute;mica. Son tantos los posibles lugares en los que comer, y tan parecidos entre s&iacute;, que justamente por eso los acabas olvidando. Es cierto que as&iacute; es como hoy en d&iacute;a descubrimos aquellos bares de gildas virales, los <em>croissants</em> rellenos del tan poco visto pistacho o la<em><strong> </strong></em><em>gelateria</em><em><strong> </strong></em>&ldquo;m&aacute;s aut&eacute;ntica&rdquo; de Chamber&iacute;. Sin embargo, la paradoja que surge en las redes sociales sobre la amplia gama de locales de comida '&uacute;nicos' es que, al explotar precisamente esa unicidad, terminan perdi&eacute;ndola.
    </p><h2 class="article-text">La experiencia empieza en la pantalla</h2><p class="article-text">
        Las redes sociales han transformado de manera significativa el panorama culinario en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Mientras que antes la atracci&oacute;n hacia los restaurantes depend&iacute;a principalmente de la cr&iacute;tica especializada o del tradicional<em> boca a boca</em>, hoy el contenido de plataformas como Instagram y TikTok juega un papel fundamental. En un sentido general, podemos afirmar que este nuevo panorama est&aacute; alterando la manera en la que el comensal se acerca a la gastronom&iacute;a: un peque&ntilde;o <a href="https://iddigitalschool.com/wp-content/uploads/2021/10/MEM_EXT_23653-AITOR_INFANTE_FERNANDEZ.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre interacci&oacute;n en Instagram centrado en hosteler&iacute;a y realizado por la Universidad Camilo Jos&eacute; Cela del Pa&iacute;s Vasco, los alimentos visualmente atractivos y novedosos tienen una mayor probabilidad de hacerse virales.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, al que podemos denominar <em>instagramificaci&oacute;n,</em> es ampliamente debatido en el periodismo gastron&oacute;mico y el marketing y consiste en priorizar la est&eacute;tica visual y la fotograf&iacute;a dentro de un espacio o actividad con el objetivo de compartir la experiencia en Instagram. En el &aacute;mbito gastron&oacute;mico, ha llevado a los restaurantes a centrarse en la creaci&oacute;n de espacios y platos visualmente impactantes como estrategia de promoci&oacute;n.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455378692387179808"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que el problema de estas plataformas, tal y como afirma la escritora gastron&oacute;mica y editora de Col&amp;Col Lakshmi Aguirre, es que &ldquo;han estandarizado nuestros gustos, casi sin darnos cuenta y estamos atrapados en su algoritmo&rdquo;. Han llevado a una homogeneizaci&oacute;n, a una amalgama de homogeneidad y productividad (y reproductividad) fren&eacute;tica que hace perder la identidad gastron&oacute;mica: &ldquo;Los men&uacute;s pueden ser id&eacute;nticos aqu&iacute;, en Reino Unido o en Jap&oacute;n, al igual que la decoraci&oacute;n de los restaurantes, que se convierten en <em>no-lugares</em>, sin personalidad, historia ni arraigo. Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &rdquo;yo he estado aqu&iacute;&ldquo;, pero, encima, uno m&aacute;s caro. Lo uno lleva a lo otro y viceversa, lo que est&aacute; generado un c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de romper en el que la rentabilidad se ha cargado la diversidad&rdquo;, advierte Aguirre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo peor es cuando comer en ellos se convierte en un simulacro, un simple &#039;yo he estado aquí&#039;, pero, encima, uno más caro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lakshmi Aguirre</span>
                                        <span>—</span> Escritora gastronómica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Diego Olmedilla, CEO de Aplus Gastromarketing y director general de FACYRE (Federaci&oacute;n de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de Espa&ntilde;a), esta <em>instagramificaci&oacute;n</em> de los platos &ldquo;no es ni buena ni mala por s&iacute; misma, sino simplemente una evoluci&oacute;n natural del marketing gastron&oacute;mico. Hoy en d&iacute;a la experiencia del cliente no empieza cuando prueba un plato, sino cuando lo ve en redes sociales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un estudio de <a href="https://sevenrooms.com/research/2024-au-restaurant-diner-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seven Rooms</a> realizado en Australia en 2024, descubri&oacute; que casi la mitad de los consumidores visitaron un restaurante solo porque se hizo viral en redes sociales, y un 31% s&oacute;lo opt&oacute; por lugares considerados <em>instagramables.</em> Se pudo comprobar tambi&eacute;n por medio de los resultados que la generaci&oacute;n zeta est&aacute; muy influenciada por lo que ve en las redes a la hora de elegir lugares de comida e incluso est&aacute;n dispuestos a viajar para visitar lugares populares en redes y gastar m&aacute;s en restaurantes que se han vuelto virales. Seg&uacute;n otra encuesta en Estados Unidos, en este caso de <a href="https://restaurantmarketing.mghus.com/blog/tiktoks-major-influence-on-todays-dining-behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MGH</a>, el 53% de los <em>millennials</em> han visitado o pedido comida a un restaurante tras verlo en TikTok, frente al 38% de usuarios de todas las edades, lo que representa aproximadamente 51,8 millones de comensales. Adem&aacute;s, el 78% de los restaurantes promocionados en esta red social reportaron un retorno positivo de inversi&oacute;n en los primeros seis meses.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7485085088393219350"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">&iquest;Cr&iacute;tica gastron&oacute;mica en 30 segundos?</h2><p class="article-text">
        No solo el algoritmo de estas plataformas viraliza los lugares de comida, sino que puede llegar a beneficiar tambi&eacute;n a los creadores que publican contenido en forma de rese&ntilde;as<em> </em>gastron&oacute;micas. En ambas redes sociales abundan las cuentas de <em>influencers</em> aficionados a la comida <em>(foodies)</em> que crean grandes audiencias con un formato repetitivo, pero claramente efectivo: rese&ntilde;as de 30 segundos m&iacute;nimo y un minuto m&aacute;ximo en las que hacen un rapid&iacute;simo resumen sobre el men&uacute; del local, el ambiente y precio por comensal. Luego, las descripciones suelen ir acompa&ntilde;adas de alg&uacute;n comentario como &ldquo;comparte con alguien con quien quieras ir&rdquo;&nbsp;o &ldquo;gu&aacute;rdate este sitio&rdquo;.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que este tipo de rese&ntilde;as generen a menudo miles y millones de visitas potencia la actual dicotom&iacute;a entre la difusi&oacute;n gastron&oacute;mica tradicional y la vol&aacute;til: &ldquo;Nos cuesta mucho concentrarnos en leer, por ejemplo, una cr&iacute;tica que a lo mejor va a estar escrita, que va a detallar mucho m&aacute;s, a lo mejor otros aspectos de la experiencia que haya tenido esa persona en el restaurante que no es tan visual, que es un poco m&aacute;s reflexiva&rdquo;, opina Roc&iacute;o Benito, sumiller y divulgadora vin&iacute;cola que colabora en el podcast La Picaeta. Adem&aacute;s, tal y como cuenta el gastroconsultor Lluis Nel Estrada, hoy en d&iacute;a la opini&oacute;n de estos creadores de contenido, sea m&aacute;s o menos cualificada, se valora m&aacute;s por su rapidez que por su profundidad: &ldquo;Antes, un cr&iacute;tico gastron&oacute;mico ten&iacute;a un conocimiento amplio y detallado, pero ahora su opini&oacute;n queda en un segundo plano&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455994115289894177"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Lo interesante, tambi&eacute;n, es que estos usuarios &mdash;que no necesariamente son <em>influencers&mdash;</em>, al contar una experiencia propia, pueden estar promocionando un negocio, incluso sin pretenderlo: &ldquo;Creo que todo el mundo est&aacute; capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opini&oacute;n sobre si le gusta o no, pero creernos cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante. No todo el mundo est&aacute; capacitado para hacer una cr&iacute;tica gastron&oacute;mica&rdquo;, opina Benito. Y es que estas cr&iacute;ticas, si bien en su mayor&iacute;a son positivas y con el objetivo de recomendar el lugar, pueden jugar un efecto contrario si el difusor de contenido no aprueba alg&uacute;n aspecto o, simplemente, no le gusta un plato: &ldquo;Al final estamos jugando con que si a ti, por lo que sea, no te ha gustado la experiencia y lo cuelgas en Internet en un v&iacute;deo de TikTok, puedes acabar haciendo mucho da&ntilde;o a un restaurante que igual en ese momento est&aacute; empezando&rdquo;, dice Benito.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que todo el mundo está capacitado para ir a un restaurante, comer y dar su opinión sobre si le gusta o no, pero creernos críticos gastronómicos puede ser peligroso, sobre todo para el restaurante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Benito</span>
                                        <span>—</span> sumiller y divulgadora vinícola
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Cuando la viralidad pasa factura</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto de redes sociales, que se centran principalmente en lo visual y, por ende, en la espectacularidad, la viralidad de un lugar se convierte en un factor determinante para que las personas decidan visitarlo. Pero el problema, seg&uacute;n afirma la sumiller y divulgadora Roc&iacute;o Benito, es que &ldquo;esto hace que los restaurantes sean mucho m&aacute;s ef&iacute;meros, abren y cierran, cambian espacio&rdquo;. Para el usuario, el resultado es una sensaci&oacute;n de sobreestimulaci&oacute;n de bares y restaurantes &ldquo;que sobran&rdquo;. Dicho de otra forma, &ldquo;no hay tanta gente para tantos restaurantes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lakshmi Aguirre coincide en que se nos ha impuesto un ritmo fren&eacute;tico de consumo de informaci&oacute;n (y tambi&eacute;n de producci&oacute;n), pero que es un sistema que se va a agotar a s&iacute; mismo: &ldquo;Comemos lo mismo en todas partes&rdquo;, pero tambi&eacute;n tenemos la opci&oacute;n de elegir no hacerlo, aunque hoy en d&iacute;a las posibilidades para esa elecci&oacute;n sean m&aacute;s limitadas. Sin embargo, asegura que esto no disminuye el hecho de que estemos ante un fen&oacute;meno real que est&aacute; transformando la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad culinaria de las ciudades espa&ntilde;olas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nel Estrada une este fen&oacute;meno en la gastronom&iacute;a a otro: <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de la gentrificaci&oacute;n o turistificaci&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, afirma que cuanto m&aacute;s r&aacute;pida e inmediata es la comunicaci&oacute;n, m&aacute;s influye en la desnaturalizaci&oacute;n de la forma en que consumimos, ya que esa rapidez tambi&eacute;n afecta a lo que buscamos como consumidores: &ldquo;El concepto de inmediatez tur&iacute;stica ilustra esto: antes viaj&aacute;bamos con calma, disfrutando de lo que ve&iacute;amos y ol&iacute;amos, pero ahora buscamos la foto m&aacute;s impactante, como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/comida-lubricada-restaurantes-han-llenado-platos-chorrean_1_12015770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hamburguesa m&aacute;s jugosa</a> o el cachopo m&aacute;s grande para subirla a Instagram. Comemos primero con los ojos, antes que con el gusto&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DHfu32st5XB/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nieves Felipo (@nievesfelipo)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, Estrada es de los que defiende que la comida es mucho m&aacute;s que una imagen o un v&iacute;deo. &ldquo;Lo realmente importante es lo que comemos, c&oacute;mo lo saboreamos y de d&oacute;nde vienen los productos&rdquo;. Y es que, al final, &ldquo;no se trata de rechazar platos como una hamburguesa, gyozas o sushi, ya que la gastronom&iacute;a evoluciona con nuestra realidad y los h&aacute;bitos cambian&rdquo;. Sin embargo, opina que es esencial no perder de vista los referentes tradicionales y reconocer la importancia de consumir productos locales: &ldquo;Comer productos locales, como una hamburguesa con carne, queso o lechuga de la regi&oacute;n, nos conecta con la tradici&oacute;n de un territorio y ayuda a mantener el medio rural&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes viajábamos con calma, disfrutando de lo que veíamos y olíamos, pero ahora buscamos la foto más impactante, como la hamburguesa más jugosa o el cachopo más grande para subirla a Instagram</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lluis Nel Estrada</span>
                                        <span>—</span> gastroconsultor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante todo esto, nos queda comprender el concepto gen&eacute;rico de que en la industria gastron&oacute;mica espa&ntilde;ola, la adaptaci&oacute;n a las redes sociales y los valores tradicionales &ldquo;no son conceptos incompatibles&rdquo;, tal y como afirma Diego Olmedilla, de FACYRE: &ldquo;Espa&ntilde;a tiene una riqueza gastron&oacute;mica que es perfectamente comunicable a trav&eacute;s de redes sociales sin perder autenticidad. No se trata de forzar una imagen artificial para ganar<em> likes,</em> sino de utilizar las plataformas digitales para dar a conocer el valor de nuestra cocina de forma genuina. Si un restaurante basa su propuesta &uacute;nicamente en la est&eacute;tica, sin un producto o experiencia gastron&oacute;mica que lo respalde, ser&aacute; una moda pasajera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de demonizar a las redes sociales, ya que gracias a ellas muchos restaurantes han sobrevivido o crecido. Seg&uacute;n afirma la comunicadora gastron&oacute;mica Lakshmi Aguirre, se trata de cuestionarnos el uso que les queremos dar: &ldquo;Imaginemos a una persona de clase media que quiere abrir un restaurante y se enfrenta a un alquiler exorbitante en cualquier calle de la ciudad, producto de la gentrificaci&oacute;n. Para sobrevivir, a menudo tiene que adaptarse a los esquemas dominantes y al algoritmo, aunque eso no significa que su cocina o servicio sean malos, que es lo que deber&iacute;a ser siempre el enfoque principal. Si lo que ofrece es de calidad, el restaurante podr&aacute; mantenerse con el tiempo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si un restaurante basa su propuesta únicamente en la estética, sin un producto o experiencia gastronómica que lo respalde, será una moda pasajera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Olmedilla</span>
                                        <span>—</span> Director general de FACYRE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a la fren&eacute;tica divulgaci&oacute;n gastron&oacute;mica, no todo es relevante. La clave y, a la vez, el desaf&iacute;o, es encontrar un equilibrio, un sentido com&uacute;n, donde la gastronom&iacute;a evolucione sin perder la conexi&oacute;n con sus ra&iacute;ces. Y, aunque vivimos en una cultura de inmediatez, no debemos olvidar que lo importante es tener una relaci&oacute;n consciente con lo que comemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Aguirre, la longevidad de un proyecto depende del car&aacute;cter &uacute;nico del lugar, de una cocina aut&eacute;ntica y de un recetario con identidad, aunque se adapte a ciertos cambios. As&iacute;, aquellos proyectos que carezcan de estos elementos est&aacute;n destinados a desaparecer, sin importar qui&eacute;n los haya creado: &ldquo;Tienen una vida limitada que coincide con la duraci&oacute;n de la tendencia de turno&rdquo;.<strong> </strong>Lo realmente esencial, asegura, est&aacute; en mirar m&aacute;s all&aacute; de las tendencias populares y fijarse en lo que est&aacute; en los m&aacute;rgenes, donde a menudo se pierden historias importantes, precisamente por falta de espacio. Es una cuesti&oacute;n de enfoque y de mirar lo que est&aacute; fuera de las corrientes principales: &ldquo;No se debe olvidar que la gastronom&iacute;a va m&aacute;s all&aacute; de los chefs y los restaurantes y que la comida es una forma de explicar el mundo porque, al final, &iquest;no se trata de eso? &iquest;De darle sentido a la realidad?&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Del Peso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 21:21:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esos vídeos de restaurantes que te enganchan tienen la culpa de que comas lo mismo en todas partes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentos,Alimentación,Restaurantes,Restauración,Chefs,Consumo sostenible,Redes sociales,Comida,Tendencias,Virales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a9fc88-3379-415c-8555-d07641d95d04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chef René Redzepi ha dimitido tras las últimas denuncias por abuso laboral y agresiones en su restaurante </p><p class="subtitle">Dimite René Redzepi, chef y fundador del restaurante Noma, tras denuncias por agresiones y abuso laboral</p></div><p class="article-text">
        En enero de 2023, el supuestamente mejor restaurante del mundo &ndash;si se cree en listas y distinciones subjetivas&ndash; anunci&oacute; a bombo y platillo su cierre repentino debido a una raz&oacute;n muy peculiar: si pagaba un sueldo a todos sus empleados, incluyendo los estudiantes en pr&aacute;cticas conocidos como <em>stagiers,</em> el negocio no era rentable. Pasado un tiempo razonable, se descubri&oacute; que ese punto y final no era tal, ya que Noma se acab&oacute; transformado en una especie de restaurante n&oacute;mada con eventos especiales a 1.500 d&oacute;lares el cubierto. A priori, la jugada de Ren&eacute; Redzepi, el famoso chef de Noma, era maestra: &iquest;por qu&eacute; deslomarte a diario en tu propio restaurante cuando hay clientes adinerados por todo el mundo dispuestos a pagar la fiesta?
    </p><p class="article-text">
        La madre del cordero se descubri&oacute; al resolver la equis de la ecuaci&oacute;n. La inc&oacute;gnita que hac&iacute;a saltar todo por los aires. S&iacute;, Noma era el mejor restaurante del mundo de puertas afuera, pero se convert&iacute;a en la casa de los horrores de puertas adentro, con vejaciones, castigos y agresiones del chef a su joven equipo. Atrocidades tan salvajes como pinchar con un tenedor a sus empleados por debajo de la cintura durante el servicio porque la cocina abierta a la vista de la clientela no destapara la brutalidad del monstruo.
    </p><p class="article-text">
        Con la publicaci&oacute;n del reportaje en <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>, firmado por la ganadora del premio Pulitzer Julia Moskin con 35 testimonios en primera persona, los acontecimientos se han desencadenado a un ritmo fren&eacute;tico. Extrabajadores se han manifestado en las calles, patrocinadores millonarios han cerrado el grifo, una carta legal de One Fair Wage amenaza con acciones penales por su legado directo vinculado a la esclavitud y, como colof&oacute;n, Ren&eacute; Redzepi se ha visto acorralado y obligado a dar un paso atr&aacute;s abandonando su puesto de mando en primera l&iacute;nea y pidiendo perd&oacute;n en un v&iacute;deo publicado en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es de vital importancia el c&oacute;mo. Las im&aacute;genes, con multic&aacute;mara de alta calidad y con planos cortos de sus trabajadores &ndash;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; el consentimiento?&ndash; que presagia un futuro documental de Netflix, muestran un cocinero entonando el <em>mea culpa</em> desde un plural mayest&aacute;tico m&aacute;s que discutible: &ldquo;Superaremos esto&rdquo;, se repite hasta tres veces, y una frase en particular resuena en los t&iacute;mpanos: &ldquo;No es lo que somos ahora&rdquo;, dice con el mensaje estudiado al mil&iacute;metro. El perd&oacute;n a las v&iacute;ctimas se diluye como un azucarillo y toma fuerza la redenci&oacute;n personal para resurgir de las cenizas buscando el aplauso del sujeto arrepentido, del sujeto deconstruido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la raíz de un problema de mayor calibre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con estos modos discutibles, la disculpa se embarra en un intento desesperado de salvar lo inevitable: Noma est&aacute; herido de muerte. Es m&aacute;s, Noma ya ha muerto porque Noma no tiene futuro. Noma es &ndash;ahora s&iacute;&ndash; historia de la alta cocina guiada por un cocinero que jug&oacute; a ser dios con nuestro benepl&aacute;cito. As&iacute; es como deber&iacute;a convertirse en caso pr&aacute;ctico de <em>mala praxis</em> en las escuelas de cocina del mundo para que ning&uacute;n joven con aspiraciones cometa el mismo error de bulto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una vez resumida la trama ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensar que esta historia pertenece a las &eacute;lites, que no incumbe a la mayor&iacute;a de mortales que no pueden pagar estas morteradas para sentarse en la mesa, que poco o nada tienen en com&uacute;n el nicho de restaurantes con tres estrellas Michelin, o de la lista The World 50 Best Restaurants, con los restaurantes de gama media y las casas de comida de barrio o de pueblo con men&uacute; de mediod&iacute;a que luchan por sobrevivir. Pues bien, ser&iacute;a tremendamente l&oacute;gico pensarlo y, a la vez, ser&iacute;a un error flagrante porque lo sucedido en Noma es tan solo la punta del iceberg que no deja ver en la superficie la ra&iacute;z de un problema de mayor calibre que nos ata&ntilde;e a todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;."
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                &quot;El propio René Redzepi había reconocido años atrás que había sido un &#039;bully&#039; durante gran parte de su carrera y la gente seguía llenando su comedor&quot;.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La denuncia de malos tratos dentro de una cocina no debería sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas han aplaudido las nueve temporadas con 116 episodios de &#039;Pesadilla en la cocina&#039; de Alberto Chicote, entre otros programas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para empezar, la denuncia de malos tratos dentro de una cocina no deber&iacute;a sorprender a nadie porque lo hemos convertido casi en cultura pop. Las audiencias televisivas millonarias han aplaudido las 24 temporadas con 373 episodios de Gordon Ramsay en <em>La Cocina del Infierno </em>o las nueve temporadas con 116 episodios de <em>Pesadilla en la cocina</em> de Alberto Chicote. Hemos cenado en el sof&aacute; del hogar visualizando los pu&ntilde;etazos, los golpes y los gritos que tanto han escandalizado a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el caso de Noma sin que nos produjera acidez en el est&oacute;mago. Ni antes era ciencia ficci&oacute;n ni ahora es un caso aislado. Incluso el propio Ren&eacute; Redzepi hab&iacute;a reconocido a&ntilde;os atr&aacute;s que hab&iacute;a sido un <em>bully</em> durante gran parte de su carrera y la gente segu&iacute;a llenando su comedor<strong> </strong>sin remordimiento alguno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el tema tiene mayor alcance de lo que aparenta porque son muchos los j&oacute;venes que realizan pr&aacute;cticas en restaurantes de renombre. Claro est&aacute;, nada que no suceda en otros sectores laborales. El matiz que lo cambia todo es que en este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el m&aacute;ximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas j&oacute;venes promesas sin contrato laboral profesional. Es decir, yo mismo hice pr&aacute;cticas en los servicios informativos de una cadena de televisi&oacute;n p&uacute;blica, pero el telediario se emit&iacute;a sin ning&uacute;n problema sin mi intervenci&oacute;n. Aqu&iacute; radica el matiz que lo cambia todo. Estos <em>stagiers</em> sienten un extra de presi&oacute;n en el cogote y, adem&aacute;s, desean con todas sus fuerzas no fallar a sus &iacute;dolos ni entrar en listas negras que les impedir&aacute; seguir labrando un futuro prometedor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este tipo de restaurantes que aspiran a todos los premios y el máximo reconocimiento, el servicio no llega a la mesa sin el trabajo de estas jóvenes promesas sin contrato laboral profesional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hablamos de perfiles de j&oacute;venes en pr&aacute;cticas durante tres meses que, en muchas ocasiones, han logrado ese puesto con la competencia de centenares de perfiles similares, que han llegado hasta la puerta del restaurante gracias al patrocinio de los ahorros familiares o que desconocen la lengua local e incluso el marco legal ante cualquier zancadilla. Eso los deja autom&aacute;ticamente en una posici&oacute;n extremadamente vulnerable que hay que llenar de cuidados ante posiciones de poder. &ldquo;Si todo eso es cierto, &iquest;por qu&eacute; no se iban?&rdquo;, ha dicho m&aacute;s de un cocinero de relumbr&oacute;n. Se&ntilde;ores, no se marchan a ninguna parte porque no saben d&oacute;nde ir, porque no vamos a descubrir ahora el s&iacute;ndrome de Estocolmo y porque poner el acento en la v&iacute;ctima, y no en el acosador, es suspender la asignatura de primero de maltrato en 2026.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer y &uacute;ltimo lugar, existe un tema menos conocido que se podr&iacute;a definir como <em>doping </em>gubernamental. &ldquo;El movimiento New Nordic Cuisine no es tan solo un movimiento culinario, sino tambi&eacute;n estrategia tur&iacute;stica estatal con participaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional. Noma y Redzepi no son simplemente una empresa privada sino que se han convertido en infraestructuras equiparables a un Mundial de F&uacute;tbol, la F&oacute;rmula 1, Eurovisi&oacute;n o el Festival de Cannes; todos ellos acontecimientos privados instrumentalizados por el sector p&uacute;blico&rdquo;, escribe la cocinera Mar&iacute;a Nicolau. La proyecci&oacute;n estrat&eacute;gica de Noma interesaba a los pol&iacute;ticos daneses y no deber&iacute;a extra&ntilde;ar el blindaje sistem&aacute;tico de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoci&oacute;n indirecta de marca de pa&iacute;s. Esto es, criticar a Noma y a Ren&eacute; Redzepi era aceptar el fallo de las pol&iacute;ticas nacionales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La proyección estratégica de Noma interesaba a los políticos daneses y no debería extrañar el blindaje sistemático de su protegido al que se le inyectaban millones de coronas danesas en promoción indirecta de marca de país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante este panorama, demoler la figura del chef superestrella no fue, es ni ser&aacute; una tarea sencilla. El genio en la cocina nace del esquema <em>escoffierano </em>de cocinas divididas en partidas replicando el modelo militar, un modelo que se amplific&oacute; hasta lo insospechado cuando en Estados Unidos decidieron emular el fen&oacute;meno de las estrellas de rock. Militares y rock stars vinculados a un oficio artesanal, discreto y vocacional. Y hay un t&eacute;rmino medio entre el t&oacute;pico del pasado del cocinero sucio, grasiento, alcoh&oacute;lico y reci&eacute;n salido de la c&aacute;rcel que se ocultaba en un cuarto oscuro llamado cocina a deidades intocables por encima del bien y del mal que parece que elaboran un men&uacute; degustaci&oacute;n de veinte platos por arte de magia. Rellenar de mitolog&iacute;a lo humano ha servido para construir algo as&iacute; como una autopista macabra hasta un cielo inexistente de estrellas apagadas que est&aacute; dejando a demasiados profesionales valiosos en la cuneta. Porque si incluso los guionistas de Hollywood han descubierto que un cocinero puede ser el personaje m&aacute;s malvado de una pel&iacute;cula o de una serie (<em>The Bear</em>,<em> The Menu</em>, <em>Boiling Point</em>, etc.) es que algo ha fermentado tan mal que ya es irreconocible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de Noma es inadmisible. Es absolutamente inadmisible. Si el precio a pagar por la excelencia ha de ser este no lo queremos. Si todos lo tenemos claro ser&aacute; muy positivo&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/reels/DVy5FgPlE8G/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> Oriol Ivern, cocinero catal&aacute;n del restaurante Hisop de Barcelona. &ldquo;Que salga a la luz es ejemplificante para que no se le ocurra hacerlo a ning&uacute;n otro chef. Y quien tenga problemas psicol&oacute;gicos que se trate antes de que acarree consecuencias en un equipo de trabajo&rdquo;. Palabras sensatas de un cocinero sensato. Por eso, la soluci&oacute;n de Noma no est&aacute; en Noma, la soluci&oacute;n ya no depende de chefs superestrella que todos conocemos. La puerta abierta hacia el gran cambio depende del comensal cuando elige un restaurante y descarta otro, pero sobre todo depende de esos j&oacute;venes que un d&iacute;a fueron <em>stagiers</em> y ahora ya son jefes de cocina o est&aacute;n a punto de abrir su propio restaurante y deciden no replicar el modelo que sufrieron en sus propias carnes. Para que nunca m&aacute;s nadie pueda decir que el maltratado dentro de una cocina del presente es el maltratador de la cocina del futuro en un c&iacute;rculo vicioso que hay que erradicar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Casanovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Chefs,Acoso laboral,Abusos,Restauración,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddfc76eb-ec9b-48c8-a253-9031bf7e5abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trufiturismo: un viaje al origen de la trufa negra entre Teruel y Soria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los meses de invierno, la trufa negra marca el ritmo en muchas zonas rurales de Teruel y Soria. Salir al campo con perros truferos, aprender cómo se recolecta y probarla en la cocina local forma parte de una experiencia que une turismo rural y gastronomía de temporada
</p><p class="subtitle">Los siete pueblos bonitos y con historia que un viajero experto recomienda para una escapada (y no son los típicos)</p></div><p class="article-text">
        La trufa negra es uno de los productos m&aacute;s apreciados de la gastronom&iacute;a europea, pero pocas veces se piensa en ella como un motivo para viajar. Detr&aacute;s de ese aroma tan reconocible hay campo, invierno y muchas horas de trabajo. Cada a&ntilde;o, entre noviembre y marzo, provincias como Teruel y Soria se convierten en el escenario de un tipo de viaje que va ganando cada vez m&aacute;s seguidores: el trufiturismo, una forma de turismo gastron&oacute;mico que invita a conocer la trufa desde su origen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es sencilla y, a la vez, muy completa. Durante la temporada de recolecci&oacute;n, es posible acercarse al medio rural para ver c&oacute;mo se busca la trufa bajo tierra con la ayuda de perros entrenados, aprender por qu&eacute; solo se recoge en invierno y comprobar c&oacute;mo este producto marca la cocina local durante estos meses. A todo ello se suman ferias, jornadas gastron&oacute;micas y actividades pensadas para acercar la trufa negra tanto a curiosos como a aficionados a la gastronom&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El trufiturismo y sus actividades</h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es, b&aacute;sicamente, una forma de turismo gastron&oacute;mico que gira en torno a la trufa negra y a todo lo que la rodea. No se trata solo de comerla, sino de entender c&oacute;mo se cultiva, c&oacute;mo se recolecta y por qu&eacute; es un producto tan especial. En este sentido, podemos hablar de un tipo de turismo vivencial, con experiencias que permiten al visitante participar y aprender, sin limitarse a ser un mero espectador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las actividades que rodean al trufiturismo son variadas y suelen adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Las m&aacute;s habituales incluyen salidas al campo acompa&ntilde;adas por truficultores, visitas a plantaciones de encinas micorrizadas, demostraciones de b&uacute;squeda con perros truferos y peque&ntilde;as catas para aprender a reconocer el aroma y el grado de maduraci&oacute;n de la trufa. En muchos casos, la experiencia se completa con degustaciones o men&uacute;s en los que la trufa negra es la protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de turismo ha encontrado su lugar en zonas rurales donde la trufa forma parte de la cultura y de la econom&iacute;a local, convirti&eacute;ndose en una manera diferente de conocer el territorio.
    </p><h2 class="article-text">La trufa negra: un producto tan apreciado como complejo</h2><p class="article-text">
        La trufa negra, conocida cient&iacute;ficamente como <em>Tuber melanosporum</em>, es un hongo subterr&aacute;neo que crece en simbiosis con las ra&iacute;ces de determinados &aacute;rboles, como encinas, robles o avellanos. No se ve a simple vista y suele encontrarse a varios cent&iacute;metros bajo tierra, lo que explica por qu&eacute; su localizaci&oacute;n depende del olfato de animales entrenados.
    </p><p class="article-text">
        Su valor gastron&oacute;mico se debe, sobre todo, a su intenso y caracter&iacute;stico aroma, que alcanza su punto &oacute;ptimo durante los meses fr&iacute;os. La temporada de recolecci&oacute;n va de mediados de noviembre a marzo, pero enero y febrero suelen ser los meses fuertes. A diferencia de otros cultivos, la trufa no se &lsquo;planta&rsquo; de forma directa. Lo que se hace es crear el entorno adecuado, con &aacute;rboles micorrizados, suelos calizos y determinadas condiciones de humedad y temperatura, para despu&eacute;s a&ntilde;adir esporas de trufa alrededor de las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. Es un proceso largo, que requiere paciencia y conocimientos espec&iacute;ficos, y que explica en parte por qu&eacute; se trata de un producto tan exclusivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Salir al campo: la experiencia de &lsquo;cazar&rsquo; trufas</h2><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s esperados del trufiturismo es la salida al campo para buscar trufas. Es una actividad que suele realizarse en peque&ntilde;os grupos y siempre acompa&ntilde;ados por truficultores experimentados. El verdadero protagonista es el perro trufero, entrenado para detectar el aroma de la trufa bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        La escena sucede entre &aacute;rboles: el perro avanza entre ellos, olfatea el suelo y, cuando localiza una trufa, se detiene y marca el punto. A partir de ah&iacute;, es el trufero quien, con un machete estrecho y plano, extrae la pieza con cuidado, procurando da&ntilde;ar lo menos posible el terreno y las ra&iacute;ces del &aacute;rbol. No es una b&uacute;squeda apresurada ni masiva, sino un trabajo preciso y respetuoso con el entorno, en el que hacen falta grandes dosis de paciencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desenterrando trufas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Teruel y Soria: dos territorios unidos por la trufa</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando se habla de trufa negra en Espa&ntilde;a, Teruel y Soria aparecen siempre como referencias imprescindibles. Ambas provincias re&uacute;nen las condiciones naturales necesarias para su desarrollo y llevan d&eacute;cadas vinculadas a la truficultura, tanto en su vertiente silvestre como en plantaciones controladas.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel, la trufa negra se ha convertido en una aut&eacute;ntica se&ntilde;a de identidad. Zonas como Sarri&oacute;n y su entorno destacan por sus encinares, sus suelos calizos y una tradici&oacute;n trufera que ha ido creciendo con los a&ntilde;os. A principios de diciembre se celebra la Feria Monogr&aacute;fica de la Trufa Negra de Sarr&iacute;on (FITRUF), un evento que ya ha celebrado XXIV ediciones y que marca el inicio de la temporada, reuniendo productores, profesionales de la gastronom&iacute;a y visitantes interesados en conocer m&aacute;s sobre este producto.
    </p><p class="article-text">
        Soria, por su parte, ofrece un paisaje diferente, dominado por pinares y robledales, pero igual de ligado a la trufa negra. Localidades como Abejar son conocidas por sus jornadas gastron&oacute;micas y por un enfoque muy divulgativo del trufiturismo, con actividades pensadas para acercar el producto tanto al p&uacute;blico local como a quienes llegan de fuera. En Abejar, de hecho, cada a&ntilde;o se celebra la Feria de la Trufa de Soria, de la que ya se han celebrado XXII ediciones. Durante el invierno, mercados especializados y platos donde la trufa es la protagonista completan la oferta, reforzando la conexi&oacute;n entre monte, cocina y turismo.
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                Trufa laminada al detalle.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De la tierra a la mesa: la trufa en la gastronom&iacute;a local</h2><p class="article-text">
        Obviamente, el trufiturismo no estar&iacute;a completo si no fuera acompa&ntilde;ado por la gastronom&iacute;a. Durante la temporada, la trufa negra se incorpora a la cocina local de diversa forma, desde platos sencillos hasta propuestas m&aacute;s elaboradas. Siempre, claro, con el objetivo de respetar su aroma y no enmascararlo. Huevos, pastas, arroces, carnes o pescados sirven como base para un ingrediente que se utiliza con moderaci&oacute;n, pero con un protagonismo que lo cambia todo.
    </p><p class="article-text">
        En Teruel y Soria, el invierno es tambi&eacute;n el momento de las jornadas gastron&oacute;micas dedicadas a la trufa negra, por lo que es una buena oportunidad para probarla en distintos formatos y comprobar c&oacute;mo un mismo producto puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes. En la provincia aragonesa, las jornadas se celebran entre mediados de febrero y mediados de marzo, y los establecimientos que se suman a ellas ofrecen tapas desde 3&euro;, platos principales desde 7&euro; y men&uacute;s degustaci&oacute;n desde 30&euro;. Mientras que en la provincia castellanoleonesa, las jornadas se celebran igualmente en febrero y marzo, y a ellas se unen restaurantes de toda la provincia con men&uacute;s dedicados a la <em>Tuber Melanosporum</em>.
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                La trufa como protagonista de la gastronomía de temporada.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un buen plan para viajar en invierno</strong></h2><p class="article-text">
        El trufiturismo es una buena manera de unir turismo rural y gastronom&iacute;a en invierno. Al ambiente tranquilo de los pueblos y del campo se suma una cocina muy ligada a la temporada, en la que la trufa negra marca la diferencia por su aroma, su sabor y porque solo se disfruta durante unos pocos meses al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Conocer el recorrido de la trufa, desde que se busca bajo tierra hasta que llega al plato, ayuda a valorar mejor el producto y todo lo que hay detr&aacute;s. Teruel y Soria han sabido convertir esa singularidad en una propuesta que invita a viajar sin prisas y a disfrutar de un ingrediente tan especial como ef&iacute;mero, muy ligado al territorio y a su ritmo natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/trufiturismo-viaje-descubrir-trufa-negra-teruel-soria_1_12859603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trufiturismo: un viaje para descubrir la trufa negra entre Teruel y Soria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Turismo gastronómico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ad26923-fe0b-4ef6-817e-b1a9aab63b6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132805.jpg" width="1020" height="574" alt="Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Jerez haya sido reconocida como la capital de la gastronomía, toda la región del Marco ofrece una experiencia completa: vinos y platos con personalidad propia así como ciudades que conservan su historia y encanto</p><p class="subtitle">Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón
</p></div><p class="article-text">
        Jerez es infinito. Es un pa&iacute;s de patrias chicas donde cada bota habla un lenguaje que suena familiar, aunque tenga sus matices. Aqu&iacute; las fronteras son de hierro de cancelas y de duelas de madera que guardan vinos generosos nacidos para soportar las inclemencias de los largos viajes. La historia de esos vinos &mdash;y la cocina que creci&oacute; alrededor de ellos&mdash; explica que Jerez de la Frontera haya sido nombrada Capital Espa&ntilde;ola de la Gastronom&iacute;a 2026.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin esto no ser&iacute;amos nada&rdquo;, repite C&eacute;sar Salda&ntilde;a, presidente de la D.O. Vinos de Jerez, mientras sostiene un fragmento de albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos. Esta tierra, compuesta por exoesqueletos de animales compactados hace treinta millones de a&ntilde;os, est&aacute; llena de microcanales capaces de absorber y retener el agua de unas lluvias que aqu&iacute; caen cuando quieren. El Marco (el tri&aacute;ngulo comprendido entre Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Mar&iacute;a y Sanl&uacute;car de Barrameda) se sit&uacute;a muy pr&oacute;ximo a la Sierra de Grazalema, el lugar con m&aacute;s precipitaciones de Espa&ntilde;a. Llegan en invierno, cuando la vid descansa, pero la albariza guarda lo necesario para despertar la planta en primavera.
    </p><p class="article-text">
        La historia del vino en la zona es antigua. Lo demuestran las excavaciones en el yacimiento de Do&ntilde;a Blanca, un asentamiento fenicio &mdash;a unos quince minutos de Jerez&mdash; donde se han hallado un lagar comunitario, un cocedero de mostos y una zona de bodegas del siglo VIII a.C. Entonces, el mar llegaba hasta el borde del asentamiento, lo que permit&iacute;a controlar rutas mar&iacute;timas, fluviales y terrestres. Con el tiempo, el puerto se desplaz&oacute; hacia Santa Mar&iacute;a y Do&ntilde;a Blanca fue perdiendo peso. Aunque estos vinos ya gozaban de fama en &eacute;poca romana, fue en la Edad Moderna cuando se consolid&oacute; el m&eacute;todo de elaboraci&oacute;n que ha llegado hasta hoy.
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                Albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; son exactamente los vinos de Jerez?</h2><p class="article-text">
        La necesidad de que los vinos soportaran los trayectos hacia los territorios coloniales llev&oacute; a los comerciantes a fortificarlos. &ldquo;Nuestros vinos siempre han sido vinos viajeros. El objetivo era que llegasen a buen puerto y en buen estado&rdquo;, comenta Pepe Ferrer, periodista y experto en jereces. Ese gusto por los vinos fortificados ha terminado creando un paladar propio. Por encima de los 15 o 16 grados alcoh&oacute;licos, las bacterias ac&eacute;ticas que transforman el vino en vinagre dejan de actuar, de ah&iacute; la fortificaci&oacute;n. Ese proceso molde&oacute; un estilo singular y propici&oacute; el nacimiento del velo de flor, la capa de levaduras que protege el vino del aire y le da personalidad. La vida microsc&oacute;pica de cada bodega aporta matices distintos.
    </p><p class="article-text">
        No existe un &uacute;nico vino de Jerez. Bajo este ep&iacute;grafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro xim&eacute;nez, finos, palo cortado y manzanilla. Tampoco hay un &uacute;nico territorio. El Marco lo forman nueve municipios, aunque los sistemas de criaderas y soleras &mdash;su m&eacute;todo tradicional de envejecimiento&mdash; est&aacute;n presentes sobre todo en Jerez, Sanl&uacute;car y El Puerto. En una solera, el vino m&aacute;s viejo se extrae de las botas inferiores y se repone con vino m&aacute;s joven de la fila superior. El resultado es un envejecimiento continuo que mantiene un estilo estable durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es, precisamente, en El Puerto de Santa Mar&iacute;a donde asoman algunas de las bodegas m&aacute;s antiguas del territorio. Osborne, con una de las mayores colecciones de vinos hist&oacute;ricos, o Guti&eacute;rrez Colos&iacute;a, instalada sobre una antigua ermita dedicada a la Virgen de Gu&iacute;a, forman parte del paisaje portuense. Por all&iacute; desfilaron navegantes como Col&oacute;n, que se encomendaban a la virgen para librarse de los peligros del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        La huella de esos viajes de ida y vuelta sigue presente en las jacarandas, hibiscos y magnolios que decoran calles y plazas de la localidad. Y tambi&eacute;n en su cocina. En las tabernas del Puerto aparecen nombres que enga&ntilde;an: la ensaladilla de chicharrones (una panceta ali&ntilde;ada con piment&oacute;n, ajo y especias) del Lengue; el caldillo de perro, la sopa de pescado de El Faro; o las casta&ntilde;itas, las peque&ntilde;as sepias del Bar Arturo. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se rinde culto al at&uacute;n rojo de almadraba, heredado de la tradici&oacute;n fenicia, ya sea en forma de salazones o en cortes frescos.
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                    alt="No existe un único vino de Jerez. Bajo este epígrafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro ximénez, finos, palo cortado y manzanilla."
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            <span class="title">
                No existe un único vino de Jerez. Bajo este epígrafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro ximénez, finos, palo cortado y manzanilla.                            </span>
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        Basta cruzar unos kil&oacute;metros hacia el interior para que el paisaje cambie. En Jerez de la Frontera la luz se vuelve a&uacute;n m&aacute;s blanca y se cuela por calles que se ensanchan entre palacios se&ntilde;oriales y bares donde el vino se apunta a tiza sobre la barra. En la capital conviven tipolog&iacute;as hosteleras muy distintas.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, est&aacute;n las tabernas cl&aacute;sicas, como La Gloria, donde sirven una ensaladilla impecable y molletes cuyo relleno cambia con frecuencia. Entre las propuestas m&aacute;s contempor&aacute;neas aparece el Bar &Aacute;je, con su terraza, sus escabeches y sus tapas servidas en bandejas met&aacute;licas, adem&aacute;s de un verm&uacute; que merece la pena pedir.
    </p><p class="article-text">
        Los tabancos, en cambio, conservan una identidad propia. Nacieron como tiendas donde se despachaba vino a granel, pero tambi&eacute;n se compraba tabaco, se arreglaban asuntos y se tomaba algo para matar el hambre. Hoy mantienen esa mezcla de despacho de vino, tapas y conversaci&oacute;n, con un fondo de m&uacute;sica flamenca que parece brotar de las paredes. Un ejemplo es el tabanco Las Banderillas, donde el trago de vino se puede acompa&ntilde;ar con chicharrones de Jerez &mdash;m&aacute;s cercanos a un torrezno que a los gaditanos&mdash; y con una tapa de queso <em>emborrao </em>en aceite. Entre los platos que destacaba la iniciativa jerezana en su postulaci&oacute;n como capital gastron&oacute;mica, destacaban los ri&ntilde;ones al jerez, la berza y la cola de toro, que tambi&eacute;n se sirven en esta casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera un punto de evoluci&oacute;n natural de aquellos viejos tabancos ser&iacute;a Albariza en las venas, el bar de vinos de Roc&iacute;o Benito y Juan Carlos Carrasco. Dos j&oacute;venes que han convertido la divulgaci&oacute;n del vino en un acto social, consiguiendo que artistas, elaboradores y curiosos compartan barra. Adem&aacute;s de contar con una amplia variedad de vinos por copas, sirven encurtidos caseros, divertidas patatas fantas&iacute;a &mdash;<em>chips</em> con salsa de mejillones en escabeche&mdash; y s&aacute;ndwiches de pan de masa madre como el cubano o el caballa <em>melt, </em>su versi&oacute;n del cl&aacute;sico americano de pescado azul con cheddar y mayonesa de oxygarum.
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            <span class="title">
                La mesa en Albariza en las venas.                            </span>
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        La alta gastronom&iacute;a, por su parte, tiene dos grandes nombres: Mant&uacute;a, de Israel Ramos, y L&uacute;, Cocina y Alma, de Juanlu Fern&aacute;ndez, ambos con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/nuevos-restaurantes-estrella-michelin-2025-comer-menos-100-euros_1_11855040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrella Michelin</a>. Fern&aacute;ndez cuenta adem&aacute;s con un concepto m&aacute;s asequible, Bina Bar, que trabaja una cocina andaluza reconocible, con producto muy cuidado y algunos toques de sofisticaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s una de las cosas m&aacute;s inesperadas que el visitante puede encontrar en Jerez de la Frontera &mdash;al margen de su impresionante catedral&mdash; es una colecci&oacute;n de pintura entre botas de crianza. Bodegas Tradici&oacute;n cuenta con pinacoteca en pleno casco antiguo que alberga m&aacute;s de 300 obras de pintura espa&ntilde;ola desde el siglo XIV hasta el XIX, con maestros como Goya, Vel&aacute;zquez, Murillo o El Greco, que se pueden admirar &mdash;previo pago de entrada&mdash; mientras se degusta una copa de alguna de sus referencias. Adem&aacute;s, la bodega conserva un archivo hist&oacute;rico con documentos y fotograf&iacute;as que muestran c&oacute;mo evolucion&oacute; el Marco de Jerez: rutas comerciales, m&eacute;todos de crianza y la vida cotidiana de quienes hicieron de este territorio un referente mundial del vino.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSVMv2hjV7q/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Al cruzar hacia la desembocadura del Guadalquivir, los aromas cambian y se mezclan con la brisa atl&aacute;ntica y el paisaje anuncia que la tierra dicta otro car&aacute;cter. Aqu&iacute; nace la manzanilla, un vino &uacute;nico cuya personalidad depende de un microclima que no puede reproducirse en ning&uacute;n otro lugar. La cercan&iacute;a del oc&eacute;ano, las brisas marinas y la humedad constante favorecen un velo de flor m&aacute;s grueso y m&aacute;s estable que en el resto del Marco. Esa capa de levadura natural protege el vino y le confiere su car&aacute;cter m&aacute;s punzante, ligero y ligeramente salino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sanl&uacute;car vive alrededor de sus bodegas, muchas de ellas repartidas entre los barrios de Bajo de Gu&iacute;a, asomado al estuario, y el Barrio Alto, donde se alinean nombres hist&oacute;ricos como Barbadillo, La Cigarrera o Arg&uuml;eso. En estas naves altas, donde no existen los cristales, se conserva un vino que no se entiende sin su entorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Sanl&uacute;car no es solo manzanilla, es tambi&eacute;n cocina marinera en estado puro. Aqu&iacute; reinan los langostinos de Sanl&uacute;car, sus ortiguillas y los guisos marineros que acompa&ntilde;an igual de bien a una manzanilla fina que a una pasada (con al menos siete a&ntilde;os de crianza). Esta ciudad tambi&eacute;n fue capital gastron&oacute;mica en 2022, momento desde el cual la ciudad vive un renacimiento en sus barras. Desde los bares cl&aacute;sicos como Casa Balbino, hasta propuestas m&aacute;s modernas e inesperadas como Daiba, una taberna japonesa al estilo omakase liderada por Jos&eacute; Manuel &Aacute;vila, un cocinero autodidacta que, a pesar de no haber pisado Jap&oacute;n, es capaz de transportar a los comensales hasta all&iacute; a trav&eacute;s de sus nigiris, sus sopas y sus cortes de pescado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Jerez se haya llevado la capitalidad gastron&oacute;mica, todo el Marco ofrece un recorrido que une vinos irrepetibles, cocina con identidad propia y ciudades que preservan su car&aacute;cter. Bodegas hist&oacute;ricas, nuevas barras, tabancos, restaurantes y paisajes moldeados por la albariza y el Atl&aacute;ntico, conforman un territorio diverso y coherente a la vez.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Jerez,Gastronomía,Viajes,Paisajes,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una escapada gastronómica a uno de los mejores pueblos de Segovia donde disfrutar del lechazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-gastronomica-mejores-pueblos-segovia-disfrutar-lechazo_1_12727124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5ed85cf-5ab8-4c4f-8d54-b9993e41b287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1985y2435.jpg" width="1200" height="675" alt="Una escapada gastronómica a uno de los mejores pueblos de Segovia donde disfrutar del lechazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descubrir la arquitectura medieval bien conservada, disfrutar de plazas y castillos históricos, y probar platos tradicionales de horno de leña define la experiencia en Pedraza</p><p class="subtitle">Una de las ciudades romanas mejor conservadas de Hispania está a una hora de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Cuando nos adentramos en el oto&ntilde;o y empezamos a notar el descenso de temperaturas, tambi&eacute;n apetece cambiar las escapadas rurales por aquellas con oferta gastron&oacute;mica con la que reponernos del fr&iacute;o. As&iacute;, destinos como <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-bonitos-espana-perfecto-escapada-segovia-hora-media-madrid-pedraza_1_11874403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedraza</a>, donde podemos desconectar rodeados de naturaleza y disfrutar de una peque&ntilde;a villa considerada como una de las m&aacute;s bonitas de Espa&ntilde;a, se presentan como uno de los destinos id&oacute;neos para una visita en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Pedraza ha sido considerada uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de nuestro pa&iacute;s. Desde 2014 forma parte de la Asociaci&oacute;n de los Pueblos M&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a, una entidad que agrupa localidades con valor patrimonial y cultural destacado. Adem&aacute;s, en 2019 fue elegida Pueblo M&aacute;s Bello de Castilla y Le&oacute;n. Estos logros han reforzado su atractivo tur&iacute;stico y han contribuido a que la villa se posicione como un destino habitual dentro de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Su n&uacute;cleo urbano mantiene la estructura defensiva original, con calles empedradas y edificaciones de piedra, lo que refleja la organizaci&oacute;n t&iacute;pica de las villas castellanas de la Edad Media. La conservaci&oacute;n de estos elementos permite que Pedraza mantenga su trazado y arquitectura originales, aspectos reconocidos oficialmente por las autoridades culturales de Castilla y Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Patrimonio monumental de Pedraza </h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plaza Mayor de Pedraza.                            </span>
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        El acceso a Pedraza se realiza a trav&eacute;s de la Puerta de la Villa, que desde la Edad Media constituye el &uacute;nico paso hacia el recinto amurallado. Este arco de piedra presenta detalles de estilo moz&aacute;rabe y est&aacute; unido al torre&oacute;n que controlaba la entrada. En el mismo conjunto se encuentra el edificio que alberg&oacute; la c&aacute;rcel en el siglo XVI, donde se conservan a&uacute;n las dependencias originales empleadas para los encierros.
    </p><p class="article-text">
        Al cruzar la puerta, la Calle Real conduce al centro del n&uacute;cleo urbano. Esta v&iacute;a principal ha mantenido su trazado y su nombre durante siglos, funcionando como eje de comunicaci&oacute;n y punto de encuentro del pueblo. El recorrido desemboca en la Plaza Mayor, un espacio amplio en proporci&oacute;n al tama&ntilde;o de la villa, rodeado de fachadas porticadas y construcciones de piedra. Antiguamente, la plaza acog&iacute;a mercados y celebraciones; hoy concentra gran parte de la actividad tur&iacute;stica y gastron&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los extremos de la plaza se levanta la iglesia de San Juan Bautista, un templo de origen rom&aacute;nico que conserva la torre y varios elementos originales, junto con a&ntilde;adidos barrocos de siglos posteriores. Desde all&iacute;, la Calle Mayor conduce hasta el castillo-fortaleza de Pedraza. Construido en el siglo XIII y reformado en el XV tras la Reconquista, destaca por su torre del homenaje y la conservaci&oacute;n general de sus muros. En la actualidad, pertenece a los herederos del pintor Ignacio Zuloaga y puede visitarse mediante recorrido guiado.
    </p><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de murallas, calles empedradas y edificios de piedra mantiene el car&aacute;cter medieval del n&uacute;cleo urbano. Por ello, Pedraza est&aacute; protegida como Bien de Inter&eacute;s Cultural y forma parte del patrimonio hist&oacute;rico de Castilla y Le&oacute;n, siendo un ejemplo destacado de conservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica dentro de la provincia.
    </p><h2 class="article-text">El lechazo como emblema gastron&oacute;mico de Pedraza</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista aérea de Pedraza, Segovia.                            </span>
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        La gastronom&iacute;a es uno de los principales motivos por los que los visitantes se acercan a Pedraza. En esta villa, el cochinillo asado se ha convertido en el plato m&aacute;s representativo de la tradici&oacute;n culinaria local. Este producto, caracter&iacute;stico de las provincias de Segovia, Valladolid y Burgos, se elabora siguiendo m&eacute;todos transmitidos de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y forma parte de la identidad gastron&oacute;mica de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        El cochinillo se cocina en horno de le&ntilde;a, sazonado &uacute;nicamente con sal, y se asa lentamente durante tres o cuatro horas. Esta cocci&oacute;n pausada permite que el calor se distribuya de manera uniforme, conservando los jugos naturales y logrando una textura tierna. La preparaci&oacute;n sigue un rito tradicional que ha cambiado muy poco con el paso del tiempo, y que refleja directamente la cocina castellana de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Pedraza, los restaurantes especializados contin&uacute;an utilizando hornos de le&ntilde;a propios para mantener la autenticidad del proceso. Tanto el cordero lechal como el cochinillo son los protagonistas de la oferta gastron&oacute;mica local, y constituyen un atractivo que complementa la visita al patrimonio hist&oacute;rico. Para muchos visitantes, la degustaci&oacute;n de estos platos se ha convertido en uno de los principales motivos para viajar hasta esta villa segoviana, combinando historia, tradici&oacute;n y gastronom&iacute;a en un mismo recorrido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-gastronomica-mejores-pueblos-segovia-disfrutar-lechazo_1_12727124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 10:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una escapada gastronómica a uno de los mejores pueblos de Segovia donde disfrutar del lechazo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segovia,Escapadas,Gastronomía,Pueblos,Comida,Castilla y León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vacaciones sin notificaciones: cómo viajar desconectando (de verdad) del móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vacaciones-notificaciones-viajar-desconectando-movil_1_12394132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54850da6-b362-4c25-9fe0-88d1f8b526e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vacaciones sin notificaciones: cómo viajar desconectando (de verdad) del móvil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las vacaciones son para desconectar. Pero si el móvil no descansa, nosotros tampoco. Quizá ha llegado el momento de poner el ‘modo avión’ antes de despegar y no quitarlo hasta la vuelta
</p><p class="subtitle">Por qué cada vez más gente paga para hacer planes sin teléfono móvil: “El primer día sientes que te falta un brazo” </p></div><p class="article-text">
        Durante el a&ntilde;o, el tel&eacute;fono nos acompa&ntilde;a a todas partes. A veces parece que no hay momento que no pase por su filtro: trabajo, agenda, fotos, mensajes, redes, v&iacute;deos, noticias, pagos, mapas, clima, opiniones... Incluso lo consultamos sin darnos cuenta, como si no mirar la pantalla durante un rato fuese una especie de vac&iacute;o que hay que llenar.
    </p><p class="article-text">
        Y luego llegan las vacaciones, pero el m&oacute;vil sigue ah&iacute;. A veces m&aacute;s activo que nunca. Lo llevamos a la playa, a los museos, a la monta&ntilde;a e incluso a esos pueblos que presumen de desconexi&oacute;n y autenticidad. Lo usamos para orientarnos, para compartir lo que vemos, para leer comentarios de otros y para estar disponibles incluso cuando queremos desaparecer. Por eso cada vez m&aacute;s viajeros optan por hacer justo lo contrario: no dejar el m&oacute;vil en casa, pero s&iacute; dejarlo fuera del viaje. Usarlo solo para lo esencial. Y vivir el viaje con m&aacute;s atenci&oacute;n, con m&aacute;s tiempo y con menos distracciones. 
    </p><h2 class="article-text">Volver a viajar como antes</h2><p class="article-text">
        Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que no llev&aacute;bamos m&oacute;viles. Viaj&aacute;bamos igual, con ganas de descubrir sitios nuevos y sin notificaciones. Si nos perd&iacute;amos, despu&eacute;s nos encontr&aacute;bamos. Si quer&iacute;amos saber d&oacute;nde comer, lo pregunt&aacute;bamos. Si algo no sal&iacute;a como esper&aacute;bamos, lo resolv&iacute;amos. Y a menudo era justo en esos momentos donde pasaban las cosas que luego recordamos, porque, al no llevarlo todo en la palma de la mano, aumenta nuestra capacidad de sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Viajar sin depender del m&oacute;vil es una forma de recuperar ese esp&iacute;ritu. No como una renuncia radical, sino como una manera de estar m&aacute;s presentes. De escuchar m&aacute;s y mejor lo que hay alrededor. Y de no vivir todo a trav&eacute;s de una pantalla. Practicar la desconexi&oacute;n digital aunque sea durante unos d&iacute;as de relax, que suficiente dependencia tenemos ya el resto del a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Antes de salir, pon l&iacute;mites</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Hacer fotos sin necesidad de compartirlas al instante.                            </span>
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        La idea no es irse sin tel&eacute;fono, sino decidir para qu&eacute; lo vamos a usar. Mapa, reservas, una llamada puntual... y poco m&aacute;s. Si se deja en modo avi&oacute;n gran parte del d&iacute;a, mejor. Si se eliminan apps como redes sociales o correo, a&uacute;n mejor. Y si se desactivan todas las notificaciones, es casi perfecto. Otra posibilidad es instalar extensiones que bloquean aplicaciones durante un tiempo preestablecido.
    </p><p class="article-text">
        Y hay otra opci&oacute;n: llevar un m&oacute;vil b&aacute;sico, de los de antes. Ese que seguramente sigue guardado en alg&uacute;n caj&oacute;n de casa, con bater&iacute;a eterna y sin tentaciones. Puede servir para emergencias, para llamar al alojamiento o mandar un SMS si hace falta. Y ah&iacute; s&iacute;, todo lo dem&aacute;s queda fuera.
    </p><p class="article-text">
        Antes de salir, vale la pena anotar los datos esenciales: direcci&oacute;n del hotel, n&uacute;mero de vuelo, reservas, n&uacute;meros de emergencia... Y olvidarse un poco de la costumbre de buscarlo todo en el momento. Tambi&eacute;n solemos usar el m&oacute;vil para llevar los billetes de los transportes, pero podemos usar billetes y tarjetas de embarque en papel para no tener que sacar el tel&eacute;fono del bolsillo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si me pierdo? Pues pasa lo que pasaba antes</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La memoria funciona diferente cuando no hay un GPS que lo controle todo.                            </span>
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        Hoy en d&iacute;a, si no sabemos d&oacute;nde est&aacute; algo, lo buscamos en el mapa del m&oacute;vil. Pero eso tambi&eacute;n tiene un precio: no miramos. No nos fijamos en el entorno. No preguntamos. Lo resolvemos con un gesto autom&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Volver al mapa f&iacute;sico, al preguntar a la gente del barrio y al seguir indicaciones verbales, tiene su encanto. Puede que demos un rodeo, que nos confundamos de calle, que tardemos m&aacute;s. Pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil que acabemos descubriendo algo que no estaba previsto o que encontremos algo que se sale de las recomendaciones de internet, donde despu&eacute;s coinciden todos los turistas. 
    </p><p class="article-text">
        Caminar sin rumbo claro, orientarse poco a poco y perderse un poco a prop&oacute;sito. Todo eso forma parte del viaje. Y la memoria funciona diferente cuando no hay un GPS que lo controle todo, y parece tener mayor capacidad de retenci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Dormir mejor, despertar distinto</h2><p class="article-text">
        Dormir con el m&oacute;vil al lado ya es cosa de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Pero basta con dejarlo en otra habitaci&oacute;n para que la noche cambie. No hay luz de pantalla, no hay <em>scroll</em> antes de dormir, no hay alarma que haga empezar el d&iacute;a con una nueva notificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En vacaciones, vale la pena probar a dormir sin m&oacute;vil. Usar un despertador, o dejar que el cuerpo marque la hora. Despertarse sin mirar una pantalla es una de esas peque&ntilde;as cosas que marcan la diferencia. En lugar de ver qu&eacute; ha pasado fuera, ver qu&eacute; pasa ah&iacute; donde est&aacute;s, prestando m&aacute;s atenci&oacute;n a lo que te rodea.
    </p><h2 class="article-text">Viajar sin retransmitirlo todo</h2><p class="article-text">
        La dependencia del m&oacute;vil y las redes sociales nos ha llevado a realizar viajes que parecen vivirse para ser contados. Fotos, v&iacute;deos, <em>stories</em>... Una parte de nosotros se queda pendiente de c&oacute;mo se ver&aacute; todo eso desde fuera, en vez de vivir el momento y buscar la foto que realmente queremos para nuestro recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando no hay red social a la que subir una imagen, ni mensaje que responder, ni comentarios que revisar, el viaje se vive distinto. Las fotos se hacen con m&aacute;s intenci&oacute;n. O no se hacen. Se puede llevar una c&aacute;mara de fotos, como antes, o s&iacute; usar el m&oacute;vil como c&aacute;mara, pero sin salir del modo avi&oacute;n. 
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                Cuando no hay red social a la que subir una imagen, ni mensaje que responder, el viaje se vive distinto.                            </span>
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        Disfrutar de las vacaciones pensando en nosotros mismos tambi&eacute;n implica no subir nada en directo, dejando atr&aacute;s esa necesidad que nos persigue de tener que contarlo todo, a todo el mundo y al instante, en vez de compartirlo mejor con quien nos acompa&ntilde;a. 
    </p><h2 class="article-text">El aburrimiento tambi&eacute;n forma parte del plan</h2><p class="article-text">
        Hay momentos en los viajes en los que no pasa nada. Se espera un tren, se toma un caf&eacute; o se descansa en una plaza. Y en esos huecos, el gesto es autom&aacute;tico: mano al bolsillo, m&oacute;vil en la mano, pantalla encendida. A veces ni sabemos por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esos ratos son perfectos para no hacer nada. Para observar a la gente, para leer unas p&aacute;ginas de un libro, para escribir unas l&iacute;neas o para conocer m&aacute;s sobre tu destino recurriendo a una gu&iacute;a en papel. O simplemente para dejar un poco de tiempo para pensar, dando margen a esas ideas que a veces no tienen espacio en la rutina.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende ver cu&aacute;ntas veces se echa mano al m&oacute;vil solo por inercia. No porque lo necesitemos. Y eso, en un viaje donde el mayor de los regalos es descubrir cosas nuevas, puede ser nuestro peor enemigo. 
    </p><h2 class="article-text">Viajar as&iacute; no es una rareza, es una elecci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s gente opta por este tipo de viajes. Algunos lo llaman &ldquo;detox digital&rdquo;, otros lo ven como una forma de reconectar. En realidad, se trata de dejar fuera lo que no es necesario, para volver a mirar de verdad. De hacer las cosas sin compartirlas en directo y de dar espacio a lo inesperado.
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo, de recordar que las vacaciones no son solo un destino. Son tambi&eacute;n una forma distinta de estar, de desconectar y de dedicarnos un poco de tiempo a nosotros mismos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vacaciones-notificaciones-viajar-desconectando-movil_1_12394132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 20:23:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vacaciones sin notificaciones: cómo viajar desconectando (de verdad) del móvil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Desconexión,Móviles,Consumo digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9f1f86c-5f30-4718-a220-b29ae0bd1b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emprender un viaje de manera independiente tiene mucho de libertad, algo de vértigo y bastante de descubrimiento. Con sus cosas buenas y las que no lo son tanto, a veces basta con intentarlo una vez para desear repetir pronto
</p><p class="subtitle">Bolonia, la gran desconocida italiana: más genuina que Florencia, menos turística que Roma</p></div><p class="article-text">
        Emprender un viaje en solitario puede responder a muchos motivos: la necesidad de desconectar, la dificultad de cuadrar agendas con otras personas o, simplemente, las ganas de hacer las cosas a otro ritmo y por cuenta propia. Sea cual sea la raz&oacute;n, lo cierto es que esta forma de viajar ofrece una libertad poco habitual, esa sensaci&oacute;n de poder decidir en todo momento qu&eacute; hacer, a d&oacute;nde ir y c&oacute;mo aprovechar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, lo que empieza como una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica o un peque&ntilde;o reto personal acaba convirti&eacute;ndose, para muchos, en una experiencia transformadora. Viajar solo me ha permitido descubrir lugares con una mirada distinta, conectar m&aacute;s con el entorno, conocerme mejor a m&iacute; mismo y, tambi&eacute;n, descubrir a otros viajeros. Y cuando se eligen destinos que combinan los atractivos suficientes y los requisitos necesarios, todo fluye con una naturalidad que, normalmente, anima a repetir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Viajando en solitario la toma de decisiones es solo tuya.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ventajas de viajar solo</h2><p class="article-text">
        Viajando en solitario se aprenden muchas lecciones. Vas a poder dise&ntilde;ar tu itinerario sin ataduras, viajar a tu ritmo y comprobar c&oacute;mo peque&ntilde;os imprevistos llegan a convertirse en verdaderas aventuras. Pero tambi&eacute;n es posible que te encuentres con ciertos retos que te pedir&aacute;n una preparaci&oacute;n y una mentalidad especial. Porque como todo, viajar en solitario tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, por lo que no est&aacute; de m&aacute;s tener en cuenta algunos <a href="https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajar-solitario_1_2778015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos pr&aacute;cticos</a>.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La libertad de decidirlo todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay algo muy liberador en no tener que consultar cada plan. Si un lugar te atrapa, te quedas. Si no te dice nada, te vas. No hay discusiones ni votaciones. Esa autonom&iacute;a convierte el viaje en algo mucho m&aacute;s personal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cosas que uno descubre de s&iacute; mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando no hay nadie m&aacute;s que resuelva los imprevistos, uno se ve obligado a reaccionar. Lo que al principio puede parecer un problema, a menudo se convierte en una an&eacute;cdota que contar. Y ah&iacute; es cuando te puedes dar cuenta de que te manejas mejor de lo que cre&iacute;as.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El entorno entra con m&aacute;s fuerza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sin conversaciones constantes ni decisiones compartidas, se agudiza la atenci&oacute;n. Se mira m&aacute;s, se escucha m&aacute;s y se huele m&aacute;s. Las ciudades, los paisajes y la gente dejan una huella distinta cuando se viaja en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Presupuesto y tiempo a tu manera</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay d&iacute;as en los que apetecen planes sencillos y baratos, y otros en los que el cuerpo pide un capricho. Viajar solo permite jugar con eso sin tener que explicar nada. Lo mismo con los horarios, ya sea para comer, para moverte o, incluso, para dormir.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo pasa por uno mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La independencia en la toma de decisiones suele ser total. Desde qu&eacute; transporte elegir hasta c&oacute;mo organizar una ruta, todo depende de lo que prefieras hacer y lo que mejor te venga. Puede ser agotador a ratos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;a a confiar en el propio criterio.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Momentos para estar a solas, de verdad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay trayectos infinitos, atardeceres que se alargan o simples caf&eacute;s en los que apetece estar en silencio. Y en ese espacio es donde surgen ideas, reflexiones y preguntas. Es un tipo de conversaci&oacute;n que solo se da cuando uno est&aacute; solo, y m&aacute;s a&uacute;n cuando es de viaje y tu mente est&aacute; m&aacute;s liberada y piensa desde otra perspectiva.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se habla m&aacute;s con otros</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Curiosamente, viajar sin compa&ntilde;&iacute;a hace que uno se vuelva m&aacute;s sociable. Se busca m&aacute;s el contacto, se agradece una charla espont&aacute;nea, se rompen ciertas barreras. Y en ese cruce de caminos aparecen personas que, aunque pasajeras, suelen dejar una impresi&oacute;n duradera.
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                    alt="Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable."
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            <span class="title">
                Curiosamente, viajar sin compañía hace que uno se vuelva más sociable.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Lo que no siempre es tan f&aacute;cil</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuando falta alguien con quien compartir lo bonito</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay momentos que impresionan. Un paisaje, una comida incre&iacute;ble, una historia que emociona. Y a veces se echa en falta poder mirar a alguien y decirle: &ldquo;&iquest;Has visto esto? &iquest;No es maravilloso?&rdquo;. No pasa nada por estar solo, pero hay instantes en los que una compa&ntilde;&iacute;a no estar&iacute;a de m&aacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tomar todas las decisiones cansa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Elegir d&oacute;nde dormir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; hacer o incluso tener que regatear. A veces es un gusto y otras veces termina agotando. Especialmente despu&eacute;s de un d&iacute;a largo o cuando las cosas no salen como esperabas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las fotos no salen igual</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede no parecer importante, pero no tener a alguien que te saque una foto natural, sin posar, se nota. Entre el tr&iacute;pode, los selfis y los favores a desconocidos, se pierde un poco la frescura del momento, y tambi&eacute;n del recuerdo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Toca estar m&aacute;s pendiente de todo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando se viaja solo hay que estar m&aacute;s alerta. Desde d&oacute;nde se deja la mochila hasta qu&eacute; zona es mejor evitar de noche. No es vivir con miedo, pero s&iacute; con un extra de atenci&oacute;n que te acompa&ntilde;a durante todo el viaje.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Todo el peso log&iacute;stico recae en ti</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Reservas, billetes, mapas, traducciones&hellip; Si se olvida algo, no hay una red de seguridad que evite una metedura de pata. Puede ser estimulante, claro, pero tambi&eacute;n cansa y puede llegar a asustar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si algo va mal, se nota m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un resfriado, una p&eacute;rdida de equipaje, un malentendido o un transporte que falla. En compa&ntilde;&iacute;a se sobrelleva mejor. Solo, toca improvisar soluciones sin ese apoyo inmediato que a veces tanto se agradece. Cuando todo deja de ir bien es cuando eres realmente consciente de que est&aacute;s viajando en solitario.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y s&iacute;, a veces sale m&aacute;s caro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Porque no se comparten habitaciones, ni taxis, ni comida, ni excursiones o actividades. El coste por persona sube, y aunque se puede compensar con otras decisiones, es un factor que siempre est&aacute; ah&iacute;.
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                    alt="La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza."
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            <span class="title">
                La experiencia de viajar en solitario en la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Algunos destinos que hacen que viajar solo sea m&aacute;s f&aacute;cil</h2><p class="article-text">
        Hay lugares que, por su ambiente, su infraestructura o simplemente por c&oacute;mo est&aacute; organizada la vida all&iacute;, facilitan mucho la experiencia en solitario. Sitios en los que la seguridad no es una preocupaci&oacute;n constante y donde uno puede disfrutar sin complicaciones. La lista de lugares recomendados podr&iacute;a ser larga, largu&iacute;sima, pero aqu&iacute; tienes cinco opciones que nunca fallan.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>C&aacute;diz</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si quieres lanzarte a viajar en solitario por primera vez, quiz&aacute; la mejor idea es empezar por un destino nacional, cercano, accesible y asequible, como C&aacute;diz. Una ciudad acogedora, manejable a pie y con una vida local muy latente. Puedes perderte por su casco hist&oacute;rico sin rumbo, sentarte en cualquier terraza sin sentirte 'solo' y disfrutar del mar, la historia y la gastronom&iacute;a sin prisas. Y si en vez de playa prefieres monta&ntilde;a, tienes un buen n&uacute;mero de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-blancos-andalucia-bonitos_1_11283667.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pueblos Blancos</a> al alcance de la mano si te apetece aventurarte m&aacute;s all&aacute; de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Portugal</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Portugal est&aacute; lo suficientemente cerca como para que te sientas en casa. Es un destino perfecto para un primer viaje en solitario, pues te costar&aacute; poco desenvolverte y ser uno m&aacute;s. Su gente hace que uno se sienta bien, incluso cuando no pasa gran cosa. Adem&aacute;s, hay buena comida, paisajes variados y la sensaci&oacute;n de estar en un sitio donde nada puede salir mal.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tailandia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para muchos, el primer gran viaje en solitario empieza aqu&iacute;. Ser&aacute; por lo acogedor del ambiente, lo bien conectado que est&aacute; todo o por esa combinaci&oacute;n de templos, mercados, playas, gastronom&iacute;a y naturaleza. Tailandia es ex&oacute;tica pero f&aacute;cil. Hay lugares tranquilos para quien busca desconexi&oacute;n y tambi&eacute;n rincones llenos de vida para quien no quiere parar. Todo sin complicarse demasiado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Malta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una isla peque&ntilde;a, luminosa, con historia en cada piedra y mucha gente joven. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ciudad-medieval-mdina-viaje-tiempo-corazon-malta_1_12221639.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mdina, con su silencio e historia medieval, invita a pasear sin rumbo</a>. Valletta, algo m&aacute;s bulliciosa, es igualmente disfrutable. Es f&aacute;cil sentirse c&oacute;modo, moverse sin prisa y dejar que el d&iacute;a se organice solo. Adem&aacute;s, la gente tiene esa mezcla de calma y amabilidad que hace que todo parezca sencillo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Jap&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si hay un sitio donde se respira organizaci&oacute;n y respeto, es este. Viajar solo en Jap&oacute;n es sin&oacute;nimo de eficiencia, seguridad y fascinaci&oacute;n constante. Todo funciona, la gente es amable (aunque reservada), y cada rinc&oacute;n sorprende. No hace falta un plan muy elaborado, con que te dejes llevar un poco, todo encajar&aacute;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Suiza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede que no sea el destino m&aacute;s barato, pero pocos pa&iacute;ses ofrecen una experiencia tan tranquila. Todo est&aacute; cuidado al detalle: los trenes, las calles, los alojamientos. El paisaje es de absoluta postal entre lagos, monta&ntilde;as y pueblos que parecen de cuento. Para quien busca naturaleza y una experiencia sin mucho sobresalto, Suiza siempre es una apuesta segura. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-ventajas-inconvenientes-destinos-ideales-recomienda-viajero-experimentado_1_12224818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 20:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viajar solo: las ventajas, inconvenientes y destinos ideales que recomienda un viajero experimentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5d512eb-7ec7-4d5d-80d0-ea8f42544e8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Planear un viaje por Escocia en autocaravana o furgoneta puede despertar muchas dudas, desde el propio alquiler del vehículo hasta la normativa escocesa que regula los espacios permitidos para acampar y pernoctar. Te echamos una mano para que disfrutes al máximo de este viaje espectacular</p><p class="subtitle">Ni Picos de Europa ni Pirineos: la zona más verde de España que es perfecta para una escapada de verano</p></div><p class="article-text">
        Recorrer Escocia en autocaravana es el sue&ntilde;o de muchos. Sus paisajes y su naturaleza m&aacute;s pura son ideales para descubrir el pa&iacute;s a nuestro aire, manteni&eacute;ndonos en constante contacto con el entorno. Una autocaravana o una c&aacute;mper se puede convertir en la mejor opci&oacute;n para llegar a las zonas m&aacute;s rurales, y disfrutar as&iacute; de la Escocia m&aacute;s verde y aut&eacute;ntica, rodeados de monta&ntilde;as, bosques, lagos y castillos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos, por experiencia, que organizar un viaje por Escocia en autocaravana hace surgir muchas dudas, sobre todo si va a ser la primera vez que viajemos en este tipo de veh&iacute;culo. Para intentar aclararlas y pon&eacute;rtelo m&aacute;s f&aacute;cil, vamos a explicar aspectos tan importantes como el alquiler de la autocaravana, c&oacute;mo circular con ella, d&oacute;nde se puede pernoctar y c&oacute;mo localizar los puntos en los que se facilitan los servicios necesarios para darnos autonom&iacute;a a lo largo de nuestro viaje. Toma nota, que hay mucha informaci&oacute;n por delante.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alquilar una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si tienes autocaravana nada te impide llegar hasta Escocia con ella. Puedes llegar a la isla brit&aacute;nica tanto en ferry como a trav&eacute;s del Eurot&uacute;nel, pero es cierto que la inmensa mayor&iacute;a de los viajeros que quieren recorrer Escocia con este modo de transporte optan por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/claves-acertar-alquilar-autocaravana_1_2069209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alquilar la autocaravana</a> directamente all&iacute;. Ya sea una gran autocaravana para varios ocupantes o una peque&ntilde;a furgoneta camperizada, en el pa&iacute;s de las Highlands hay oferta de sobra para encontrar lo que necesitas.
    </p><p class="article-text">
        Puedes contactar con empresas locales, recurrir a buscadores globales o incluso a plataformas que ponen en contacto a usuarios privados que alquilan sus autocaravanas. Las opciones son diversas. Simplemente ten en cuenta que si vuelas hasta Edimburgo o Glasgow tendr&aacute;s que desplazarte hasta el lugar donde se encuentre la autocaravana, y a veces no est&aacute;n en lugares cercanos a los aeropuertos, como s&iacute; ocurre con los coches de alquiler. Algunas compa&ntilde;&iacute;as pueden ofrecer servicios de transporte desde y hasta el aeropuerto, cons&uacute;ltalo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta que el carnet de conducir espa&ntilde;ol es perfectamente v&aacute;lido para alquilar una autocaravana en Escocia y circular con ella por el pa&iacute;s, por lo que no necesitar&aacute;s ninguna documentaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Circular con una autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez que ya tienes tu autocaravana llega el momento de lanzarse a la carretera, pero antes de hacerlo dedica unos minutos a comprobar que todo est&aacute; en orden. Si no tienes mucha experiencia con este tipo de veh&iacute;culos pide que te lo expliquen al detalle, que te muestren c&oacute;mo se comprueban y vac&iacute;an las aguas grises y negras, c&oacute;mo se rellena el agua limpia y d&oacute;nde se encuentra el gas. C&oacute;mo funciona la calefacci&oacute;n, el agua caliente y c&oacute;mo se comprueba la bater&iacute;a auxiliar. Echa un ojo al garaje, que es como se llama al maletero de las autocaravanas, y comprueba que viene equipada con calzos, porque posiblemente los necesitar&aacute;s para nivelar el veh&iacute;culo. En definitiva, todos los entresijos de estas casas rodantes.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, como es un veh&iacute;culo de Reino Unido, el volante est&aacute; a la derecha y deber&aacute;s circular por la izquierda. Y s&iacute;, en tu viaje te enfrentar&aacute;s a no pocas rotondas en las que tendr&aacute;s que girar al rev&eacute;s de como sueles hacerlo en el resto de Europa. Pero calma, si no lo has hecho nunca ver&aacute;s que poco a poco ir&aacute;s se le coge el truco. A todo esto has de sumar que las distancias no se miden en kil&oacute;metros, sino en millas, y la velocidad en millas por hora (mph).
    </p><p class="article-text">
        En Escocia hay todo tipo de carreteras, desde r&aacute;pidas y anchas autopistas hasta carreteras secundarias de un solo carril. Las nacionales convencionales no son especialmente anchas, y eso cuando conduces una autocaravana de gran tama&ntilde;o puede imponer un poco. Aunque te pegues a la l&iacute;nea central de la carretera no pierdas de vista la rueda delantera izquierda, no vaya a ser que la anchura del veh&iacute;culo te juegue alguna mala pasada.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a algunos de los lugares m&aacute;s bonitos del pa&iacute;s tendr&aacute;s que circular por estrechas carreteras de un solo carril, y por esa v&iacute;a pasar&aacute;n tambi&eacute;n los otros veh&iacute;culos que vengan de frente. Por lo general, los dem&aacute;s conductores ser&aacute;n bastante comprensivos y respetuosos con las autocaravanas, pero eso no quita que facilitemos el paso todo lo posible y que ajustemos nuestra velocidad. En este tipo de carreteras iremos encontrando a nuestro paso diferentes <em>passing places</em>, en los que la carretera se ensancha para que dos veh&iacute;culos puedan cruzarse. Si a lo lejos ves que viene otro veh&iacute;culo de frente y encuentras uno de estos lugares de paso ni lo dudes, detente en &eacute;l antes de que que ambos os encontr&eacute;is en un punto estrecho de la carretera.
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                Colinas de Torridon (Escocia).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Dormir con una autocaravana en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Vamos a uno de los puntos que mayores dudas suele generar al viajar en autocaravana &iquest;D&oacute;nde podemos aparcar para dormir? Aqu&iacute; hay mucho que explicar, as&iacute; que iremos punto por punto.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar diremos que la acampada libre est&aacute; legalmente permitida en Escocia en los lugares p&uacute;blicos y no cercados. Es decir, en toda zona que no sea privada o que no est&eacute; vallada, aunque realmente cada municipio puede tener su regulaci&oacute;n. Es importante informarse bien, pero por lo general, si en un lugar no est&aacute; expresamente prohibido acampar con la autocaravana, es que s&iacute; podemos hacerlo. Si no est&aacute; permitido se nos informar&aacute; con una se&ntilde;al de 'No Overnight Parking', y esto lo encontraremos en multitud de estacionamientos; ya sean aparcamientos de espacios naturales, de monumentos o de establecimientos privados. La gran afluencia de autocaravanas que desat&oacute; la pandemia de covid provoc&oacute; que se pasara a prohibir la pernocta en la mayor&iacute;a de los parkings de municipios o lugares de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que no podemos pernoctar en ning&uacute;n lado libremente? Para nada, pues aunque no sean muchos, siempre podemos encontrar espacios p&uacute;blicos en los que pasar la noche de manera gratuita. Normalmente ser&aacute;n zonas de aparcamiento en las que no haya ninguna prohibici&oacute;n y para encontrarlas lo mejor es recurrir a alguna de las <em>apps </em>de las que te hablamos m&aacute;s adelante. Ten en cuenta que pr&aacute;cticamente todos los parkings de Escocia son de pago y que tendr&aacute;s que pagar tanto si vas a visitar un castillo, una cascada o cualquier lugar de inter&eacute;s. Lo bueno es que algunos de ellos tambi&eacute;n tienen tarifas nocturnas para pasar la noche con la autocaravana.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta segura son los campings, que est&aacute;n perfectamente acondicionados, suelen estar en entornos de gran belleza y ofrecen todos los servicios que podemos necesitar al viajar en autocaravana, como agua, electricidad y puntos de vaciado de aguas grises y negras. La cultura campista en Escocia est&aacute; muy desarrollada y suelen ser siempre espacios familiares y tranquilos. El precio para este tipo de veh&iacute;culo suele rondar los 40&euro; por noche, dependiendo del n&uacute;mero de ocupantes y el tama&ntilde;o del veh&iacute;culo, pero es importante tener en cuenta que muchos cierran sus puertas relativamente pronto, sobre las 20.00 horas o incluso las 18.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        Una alternativa a los campings son las &aacute;reas para autocaravanas. No hay muchas, alrededor de una decena en todo el pa&iacute;s, todas son privadas y suelen tener un precio que ronda las 10 libras (12 euros)&nbsp;por noche, aunque s&iacute; suelen ofrecer todos los servicios. La mayor&iacute;a pertenecen a granjas, h&iacute;picas o fincas agr&iacute;colas. Son tranquilas y, para todo lo que ofrecen, econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Como una opci&oacute;n m&aacute;s, conviene saber que en el Reino Unido existe una gu&iacute;a llamada Brit Stops a la que se acogen diferentes tipos de establecimientos como granjas, destiler&iacute;as o pubs, que ponen a disposici&oacute;n de los viajeros en autocaravana &aacute;reas para pernoctar. Para disfrutar de esta posibilidad es necesario adquirir la gu&iacute;a y solicitar en su web una pegatina que deber&aacute;s lucir en el parabrisas de tu veh&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Acceso a los servicios para autocaravanas en Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando viajamos en autocaravana, sea donde sea, dependemos de una serie de servicios que nos dan la independencia suficiente para ser aut&oacute;nomos durante unos d&iacute;as si lo deseamos. Es decir, necesitamos poder llenar el dep&oacute;sito de agua limpia, vaciar los de aguas grises y aguas negras o conectarnos a la red el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        En Escocia los campings ofrecen todos estos servicios, mientras que las &aacute;reas de autocaravanas aseguran al menos los llenados y vaciados de aguas. Si necesitamos reponer la botella de gas lo podremos hacer en las gasolineras. Pero m&aacute;s all&aacute; de los campings podemos encontrar sitios espec&iacute;ficos que ofrecen estos servicios, o al menos algunos de ellos. La mayor&iacute;a ser&aacute;n de pago, pero nos pueden sacar de un buen apuro si no queremos recurrir a un camping. Para localizarlos lo mejor es recurrir a una <em>app</em> espec&iacute;fica para autocaravanas, como de las que te hablamos m&aacute;s abajo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ventajas e inconvenientes de viajar en autocaravana por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si a&uacute;n nos estamos planteando si emprender este viaje por Escocia en autocaravana o no, puede ser interesante tener en cuenta unas cuantas ventajas y algunos inconvenientes que ayuden a decidirse. La parte positiva: diremos que viajar en autocaravana nos dar&aacute; libertad y flexibilidad, podemos cambiar la ruta f&aacute;cilmente y llegar a sitios m&aacute;s remotos y menos tur&iacute;sticos. Alquilar una autocaravana no es barato, pero en su precio llevamos incluido el alojamiento, el transporte y la cocina, por lo que la inversi&oacute;n se compensa. Nos acerca plenamente a la naturaleza, permiti&eacute;ndonos pernoctar lejos de la civilizaci&oacute;n y amanecer en entornos naturales espectaculares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en su parte negativa hemos de tener en cuenta que una autocaravana es un veh&iacute;culo muy voluminoso, y que no es f&aacute;cil acceder con &eacute;l a seg&uacute;n qu&eacute; sitios. De hecho, visitar el centro de grandes ciudades como Edimburgo o Glasgow se complica, y deberemos dejarla aparcada a gran distancia de los cascos urbanos. Tampoco olvidemos que las restricciones de pernocta son numerosas y que es importante planear bien la ruta para no terminar el d&iacute;a en alg&uacute;n lugar donde no podamos pasar la noche. Algunas carreteras especialmente estrechas pueden suponer un peque&ntilde;o desaf&iacute;o a los menos experimentados y tambi&eacute;n hay que planear bien el llenado y vaciado de aguas, pues los puntos preparados para ello tampoco son muy numerosos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consejos pr&aacute;cticos para viajar por Escocia</strong></h3><p class="article-text">
        Si vas a viajar por Escocia en autocaravana por primera vez, quiz&aacute; hay algunos consejos pr&aacute;cticos que te puede venir bien tener en cuenta para disfrutar al m&aacute;ximo tu experiencia. Lo primero y m&aacute;s importante, organiza bien tu ruta por Escocia para no perderte sus atractivos m&aacute;s famosos e interesantes. Las Highlands son imprescindibles, as&iacute; como el lago Ness, Inverness y Culloden. Tambi&eacute;n castillos como los de Urquhart, Eilean Donan o Stirling. Y si tienes tiempo, no dudes en incluir la isla de Skye. Acceder a las grandes ciudades con autocaravana no es f&aacute;cil, pero Edimburgo y Glasgow tienen much&iacute;simo que ofrecer. Si quieres, quiz&aacute;, las puedes dejar para otro viaje m&aacute;s urbano y aprovechar la autocaravana para disfrutar de zonas m&aacute;s rurales.
    </p><p class="article-text">
        Como sabes, Escocia es naturaleza en estado puro, est&aacute; plagada de monta&ntilde;as, valles, bosques, r&iacute;os y lagos. En ella todo es verde. De manera que si viajas en autocaravana, aprovecha para llegar hasta los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos. Si encuentras un lugar para pernoctar all&iacute; donde no hay nadie, y solo unas cuantas ovejas, unas vacas peludas de las Highlands o una familia de ciervos te dan los buenos d&iacute;as a trav&eacute;s de la ventanilla al amanecer, podr&aacute;s decir que est&aacute;s en la Escocia m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Para localizar lugares en los que pernoctar y los servicios necesarios, como llenado y vaciado de aguas, utiliza aplicaciones m&oacute;viles como CaraMaps o Park4Night. Son aplicaciones colaborativas y podemos ver los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios y puntuaciones de otros usuarios</a>, lo que siempre es de gran ayuda. Podemos consultar qu&eacute; servicios tienen los campings o las &aacute;reas para autocaravanas, cu&aacute;les son sus precios, as&iacute; como d&oacute;nde hay y c&oacute;mo son los lugares de pernocta repartidos por el pa&iacute;s, si son gratuitos o de pago, y si ofrecen alg&uacute;n servicio. Ten en cuenta que en lugares remotos puede no haber cobertura m&oacute;vil, por lo que conviene planificar con cierta anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo para viajar a Escocia, tanto con autocaravana como sin ella, es llevar ropa impermeable; tanto chubasquero como pantalones o calzado. Los paraguas no son muy &uacute;tiles, porque la lluvia puede ser fina y con viento, as&iacute; que es mejor ir cubierto de pies a cabeza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alquileres, circulación y pernocta: guía completa para viajar por Escocia en autocaravana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Furgoneta,Caravanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a21d96-2f72-4ecd-9be1-3d330840e16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: &quot;Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica un alegato que propugna superar los tiempos frenéticos de la vida en las urbes para dejar que el ruralismo impregne el día a día de las ciudades y así conseguir la verdadera independencia que sí es sinónimo de libertad</p><p class="subtitle">Los siete amigos que rehabilitan refugios de montaña para devolverles su dignidad: “Pasamos de una cuadra a un hotel”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Y si la libertad fuera no depender de nada m&aacute;s que de la comunidad en lugar de poder tenerlo todo a cambio de dinero? &iquest;Y si ruralizar no solo significara acercar el campo a la ciudad, sino todo un cambio de paradigma que se materialice en sociedades m&aacute;s resilientes e independientes a la vez que alejadas del capitalismo? &iquest;Y si cuidamos los saberes ancestrales perdidos por la despoblaci&oacute;n? La respuesta a esos condicionantes vertebra <em>Ruralismo. La lucha por una vida mejor</em> (Errata Naturae, 2025), donde Vanesa Freixa Riba (Rialp, Lleida, 1977) ahonda en su propia experiencia para dar una salida a un mundo fren&eacute;tico que nos aleja de nuestra propia naturaleza. Nunca estuvimos tan lejos de procurarnos a nosotros mismos los alimentos, el agua, las curas y el abrigo que necesitamos para sobrevivir. Retornar a lo local puede ser la salvaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Freixa fue directora de la Escuela de Pastores de Catalunya entre 2009 y 2016, la tercera que se cre&oacute; en Espa&ntilde;a. Enmara&ntilde;ada en compartir y transmitir sus conocimientos, se percat&oacute; de que estaba inmersa en ese mundo porque, en el fondo, era algo que ella tambi&eacute;n quer&iacute;a ser. Tras un proceso lento y pausado de escucha interior, dio el paso. &ldquo;Me vine a vivir a la comarca de El Pallars Sobir&aacute;, en el Pirineo catal&aacute;n, y aqu&iacute; intento ser autosuficiente junto a mi comunidad&rdquo;, comienza su relato.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, esas &uacute;ltimas cinco palabras que Freixa remarca una y otra vez en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es son el eje en torno al cual gira su vida actual, pero tambi&eacute;n su apuesta por el futuro, una apuesta que engloba a la sociedad. Esa es su particular lucha frente a lo que en el libro afirma: &ldquo;Nos hemos dejado llevar, y seguimos haci&eacute;ndolo, por culturas que se han impuesto como predominantes muy lejos de aqu&iacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Del colapso a la esperanza</h2><p class="article-text">
        Volver a lo local, lo rural y lo comunitario se torna imprescindible para, de nuevo, llegar a tener una libertad que Freixa entiende como &ldquo;el hecho de no depender de casi nada que no sea esencial para alimentar el cuerpo y el alma sin perjudicar la supervivencia y la vida de los dem&aacute;s&rdquo;, y no tanto &ldquo;la posibilidad de tenerlo todo a cambio de dinero&rdquo;. Ella, que se describe como &ldquo;una persona rural que ha iniciado un proceso irreversible de asalvajamiento&rdquo;, y que tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba, sabe bien que el debate est&aacute; entre el colapso y la esperanza.
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                    alt="Vanesa tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba."
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                Vanesa tiene a su cargo siete ovejas porque era lo que la comunidad necesitaba.                            </span>
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      <p class="quote-text">Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos negar que el cambio clim&aacute;tico se acrecienta cada vez m&aacute;s junto a sus efectos destructores, y que la maquinaria capitalista tiene mucha fuerza, pero no debemos menospreciar el cambio individual y la capacidad de inspiraci&oacute;n para otras personas&rdquo;, comenta al respecto. Y eso es lo que intenta, y consigue, con <em>Ruralismo, </em>publicado en catal&aacute;n en 2023, donde la autora visibiliza que el primer paso para lograr el tan ansiado cambio es pensar que las cosas son posibles. 
    </p><p class="article-text">
        Freixa materializ&oacute; sus anhelos en esta comarca del Pirineo catal&aacute;n despu&eacute;s de ver c&oacute;mo &ldquo;vivir de manera sencilla a d&iacute;a de hoy es car&iacute;simo&rdquo;, seg&uacute;n reconoce. &ldquo;Es un contrasentido muy grande, pero hemos llegado a tal punto que la mayor parte de nuestra alimentaci&oacute;n no est&aacute; vinculada a lo local, en parte por la dificultad de la gente de poderse dedicar a la agricultura o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiado-vida-propia-huerta-urbana_1_12323714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultivar un peque&ntilde;o huerto</a> si no tiene tradici&oacute;n campesina&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Frente a la mentalidad urbana, ruralismo</h2><p class="article-text">
        Ruralizar el planeta, agrarizar la vida, como defiende Freixas, pasa tambi&eacute;n por romper con la frontera invisible pero en ocasiones inexpugnable que se ha levantado, con el paso de los a&ntilde;os, entre el mundo rural y el urbano. &ldquo;El urbanismo ha colonizado cualquier espacio, en el sentido de que nos hemos alejado de nuestra propia naturaleza&rdquo;, concede. As&iacute;, las cosas no se dirimen entre el campo y la ciudad, sino entre formas de entender el mundo y la vida. &ldquo;Es dif&iacute;cil que en el momento en el que estamos, con tantas interrupciones constantes, sepamos cu&aacute;les son nuestras labores esenciales y nuestro papel para garantizarlas y potenciarlas en comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos totalmente dependientes de muchísimos factores que nos hacen frágiles. Nos consideramos muy libres pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relación a la soberanía alimentaria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La libertad entendida como la piensa Freixa lleva a un camino de conocimientos en el que no todo son buenas se&ntilde;ales. &ldquo;Somos totalmente dependientes de much&iacute;simos factores que nos hacen fr&aacute;giles. Nos consideramos muy libres, pero, si lo piensas, tenemos menos libertad que nunca en relaci&oacute;n a la soberan&iacute;a alimentaria&rdquo;, ejemplifica la escritora. Adem&aacute;s, esos conocimientos y saberes ancestrales que siempre consiguieron proporcionar alimento y cobijo a la comunidad se est&aacute;n perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica en el libro, el fen&oacute;meno de la despoblaci&oacute;n rural hacia las grandes urbes supuso autom&aacute;ticamente un desprestigio del conocimiento de estas comunidades. &ldquo;Se los consider&oacute; prescindibles, no se les ve&iacute;a como progreso. Ahora vemos c&oacute;mo una generaci&oacute;n no sabe unos conocimientos que supuestamente, por el lugar en el que vive, s&iacute; tendr&iacute;a que saber. Esos conocimientos son los que proporcionan la autonom&iacute;a a la persona propia que hemos perdido&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;La desconexión del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la montaña nos ha hecho más individualistas&quot;.                            </span>
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        Por otro lado, la sociedad ha vilipendiado e ignorado los saberes de las personas m&aacute;s mayores, vistas como elementos no productivos para el sistema. Y no solo eso: &ldquo;La desconexi&oacute;n del mundo rural, de la vida y de los valores del campo y la monta&ntilde;a nos ha hecho m&aacute;s individualistas. Con el debilitamiento de las redes de colaboraci&oacute;n, las comunidades se marchitan o directamente desaparecen&rdquo;<em>.</em>
    </p><h2 class="article-text">Hacia la subversi&oacute;n del modelo econ&oacute;mico y social</h2><p class="article-text">
        Hemos dejado de trabajar con elementos tan b&aacute;sicos como nuestro pensamiento y nuestras manos, a&ntilde;ade Freixa. &ldquo;Es la trampa perfecta que nos ha tra&iacute;do el capital. Somos individuos consumidores de bienes y servicios totalmente ajenos a nosotros que nos hacen ser totalmente vulnerables a cualquier m&iacute;nima cosa que pueda desestabilizar&rdquo; una cadena de producci&oacute;n ajena a la comunidad, dice al hilo de lo que expone en <em>Ruralismo</em>: &ldquo;Bajo el pretexto de la m&aacute;xima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relata en la monograf&iacute;a publicada por Errata Naturae, para contrarrestar esta realidad tambi&eacute;n es necesario un proceso de autoconsciencia: &ldquo;Carecemos de una mirada cr&iacute;tica para reconocer y escapar de un sistema que nos ha esclavizado hasta el punto de cegarnos ante usurpaciones descaradas que hemos naturalizado. Sin embargo, s&iacute; tenemos la capacidad de rebelarnos ante esas colonizaciones y de subvertir un modelo econ&oacute;mico y social que nos conduce a la barbarie&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bajo el pretexto de la máxima productividad, el capitalismo nos ha arrebatado el tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Puede parecer lejano, pero hace apenas seis d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a todav&iacute;a exist&iacute;an pueblos casi aut&aacute;rquicos, que se manten&iacute;an mediante el intercambio de bienes con otros. &ldquo;Ahora lo vemos imposible y, sin embargo, somos capaces de volver a adquirir esa soberan&iacute;a y fortalecimiento de los territorios&rdquo;, sostiene la misma Freixa. Para llegar a eso, la autora propugna una especie de sobriedad alejada de la idea de pobreza. &ldquo;Hay que saber bien qu&eacute; necesitas y de qu&eacute; puedes prescindir, pero tambi&eacute;n necesitamos adquirir cierta cultura sobre lo que es estar vinculados a la naturaleza que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica a la tala desaforada de &aacute;rboles en algunas ciudades frente a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas emprendidas en otros lugares que apuestan por la creaci&oacute;n de espacios verdes y resilientes, Freixa aboga por la introducci&oacute;n del campesinado en la ciudad. &ldquo;No es que nos convirtamos en consumidores del campo, sino que seamos personas responsables que sepamos que con nuestras acciones protegemos o destruimos el entorno que nos protege a nosotros mismos&rdquo;, reitera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Estamos en tal domesticación de la vida humana que nos hemos apartado del sentido más natural y salvaje”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;En beneficio de todas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esas heridas que hacemos a la naturaleza, indefectiblemente son ataques contra nosotros mismos. Freixa prosigue: &ldquo;Estamos en tal domesticaci&oacute;n de la vida humana que nos hemos apartado del sentido m&aacute;s natural y salvaje&rdquo;. Ese salvajismo y &ldquo;animalidad &eacute;tica&rdquo; que expone en su libro hunde sus ra&iacute;ces en la idea de que &ldquo;lo esencial e intuitivo nos proporciona el conocimiento necesario para sostenernos&rdquo;, en sus propias palabras. Es aqu&iacute; donde la autora subraya que todo debe venir acompa&ntilde;ado de justicia social, en donde las personas se unan para conseguir un objetivo com&uacute;n sin importar raza, sexo o condici&oacute;n social alguna. Pero lo material no ser&iacute;a suficiente para una supervivencia digna. Para conseguir esa vida sensible tambi&eacute;n es necesario el amor entre iguales y la cultura como elemento catalizador de uni&oacute;n entre diferentes personas.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute;, dice esta vecina de El Pallars Sobir&aacute; que reh&uacute;ye ser considerada pastora, conseguiremos estar preparados para la vida que vendr&aacute;. Tal y como refleja en su libro, &ldquo;llegar&aacute; eso tan bonito de echar ra&iacute;ces. Y cuando echamos ra&iacute;ces, ejercemos un cuidado. Y cuando cuidamos algo, nos implicamos en un lugar y lo defendemos frente a cualquier amenaza. El cambio se inicia con un sentimiento de comunidad, m&aacute;s all&aacute; de nosotras, en beneficio de todas. Es necesario, pues, dar impulso al esp&iacute;ritu rural&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/vanesa-freixa-defensa-ruralismo-vida-mejor-vivir-manera-sencilla-dia-hoy-carisimo_1_12707521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vanesa Freixa y la defensa del ruralismo por una vida mejor: "Vivir de manera sencilla a día de hoy es carísimo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Medio ambiente,Consumo responsable,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/marruecos-semana-santa-ruta-nueve-dias-medinas-desiertos-montanas_1_13042609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ea06a9-e4c4-441b-84d6-0584f1a40bcf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un viaje que arranca entre los zocos de Marrakech, cruza el Alto Atlas hacia Ait Ben Haddou y Ouarzazate, se adentra en las gargantas del Dades y del Todra y llega hasta las dunas de Merzouga, antes de poner rumbo a Fez, Chefchaouen y Tánger
</p><p class="subtitle">Semana Santa sin procesiones: siete refugios nacionales para desconectar entre naturaleza</p></div><p class="article-text">
        Semana Santa es, posiblemente, uno de los mejores momentos del a&ntilde;o para viajar a Marruecos. No hace el calor extremo del verano, y aunque las noches en el desierto son frescas y las monta&ntilde;as del Atlas pueden conservar algo de nieve en las cumbres, los d&iacute;as son lo suficientemente largos y las temperaturas agradables. Adem&aacute;s, si sumas los fines de semana, es relativamente f&aacute;cil disponer de ocho o nueve d&iacute;as reales, el tiempo justo para hacer una ruta completa sin ir a la carrera.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-viajar-marruecos-consejos-de-un-viajero_1_11680495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viajar a Marruecos</a> la clave est&aacute; en plantear bien el recorrido y decidir el medio de transporte. Podemos cruzar con nuestro propio veh&iacute;culo en ferri, pero si queremos llegar a Marrakech y al desierto de Merzouga tendr&iacute;amos que hacer una ruta circular que, aun siendo viable, implicar&iacute;a un importante atrac&oacute;n de kil&oacute;metros y visitas demasiado r&aacute;pidas. As&iacute; que te vamos a proponer otra opci&oacute;n: volar a Marrakech, alquilar all&iacute; un coche, y hacer un viaje lineal hasta terminar en T&aacute;nger, desde donde volver&iacute;amos en avi&oacute;n a casa. Devolver el coche en un lugar diferente al de recogida conllevar&aacute; un extra econ&oacute;mico, pero suele merecer la pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta seguir&iacute;a la siguiente ruta: empezar en Marrakech, cruzar el Atlas hacia el sur, dormir en el desierto, enlazar con Fez tras una gran jornada de carretera y terminar en el norte, en Chefchaouen y T&aacute;nger. Una ruta lineal, sin deshacer camino, que en poco m&aacute;s de una semana te llevar&aacute; de las medinas bulliciosas a las gargantas de roca, de los palmerales infinitos a las dunas, y de ah&iacute; a bosques de cedros y ciudades imperiales. Todo en un pa&iacute;s al alcance de la mano, tan cercano como lleno de contrastes.&nbsp;
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                La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 1 y 2: Marrakech</h2><p class="article-text">
        La ruta comienza en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/marrakech-principiantes-ver-consejos-utiles_1_1352541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marrakech</a>, que para muchos viajeros es la puerta de entrada a Marruecos y, probablemente, la ciudad m&aacute;s famosa del pa&iacute;s. Nada m&aacute;s llegar, lo mejor es tomarse el primer d&iacute;a con calma, dedicarlo a dar un paseo por la medina, empezar a orientarse entre callejuelas y terminar la jornada cenando en la animada plaza de Jemaa el-Fna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a es el momento de dedicar tiempo a descubrir la ciudad con m&aacute;s profundidad. Marrakech es una ciudad muy viva, que est&aacute; en movimiento desde primera hora de la ma&ntilde;ana hasta bien entrada la noche. Gran parte de los lugares imprescindibles se concentran dentro de la medina, donde puedes visitar espacios como la madrasa Ben Youssef, el Palacio de la Bah&iacute;a o las Tumbas Saad&iacute;es, adem&aacute;s de perderte por los zocos llenos de especias, telas y talleres artesanos. Y s&iacute;, lo de &lsquo;perderte&rsquo; en muchas ocasiones es literal.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las visitas concretas, una de las mejores formas de conocer Marrakech es simplemente pasear sin rumbo por la medina. Tarde o temprano acabar&aacute;s en alguno de sus mercados o en alguna peque&ntilde;a plaza llena de colores y olores, de esas que no aparecen en las gu&iacute;as.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Marrakech &ndash; Ait Ben Haddou &ndash; Ouarzazate</h2><p class="article-text">
        El tercer d&iacute;a comienza realmente el viaje por carretera, as&iacute; que no interesa coger el coche de alquiler hasta entonces; en Marrakech no lo querr&aacute;s para nada. Al salir de la ciudad pondr&aacute;s rumbo al sur cruzando el Alto Atlas por el puerto de monta&ntilde;a de Tizi n&rsquo;Tichka, a m&aacute;s de 2.200 metros de altura, uno de los pasos m&aacute;s espectaculares de esta cordillera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras atravesar el Atlas llegar&aacute;s a uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos del sur de Marruecos: Ait Ben Haddou. Este antiguo <em>ksar, </em>algo as&iacute; como un poblado fortificado de adobe, parece detenido en el tiempo, con torres almenadas y callejuelas de tierra que suben hasta la parte alta de la colina. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, tambi&eacute;n es conocido por haber sido escenario de pel&iacute;culas y series como <em>Gladiator</em> o <em>Juego de Tronos</em>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recorrerlo con calma, la ruta contin&uacute;a hacia Ouarzazate. Esta ciudad es famosa por su relaci&oacute;n con el cine y por construcciones como la kasbah de Taourirt, una antigua fortaleza que permite hacerse una idea de c&oacute;mo eran las residencias de los gobernadores de la regi&oacute;n. Aqu&iacute; puedes hacer noche antes de continuar hacia el desierto al d&iacute;a siguiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La garganta del Dades, en Marruecos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 4: Ouarzazate &ndash; Gargantas del Dades &ndash; Gargantas del Todra &ndash; Erfoud</h2><p class="article-text">
        La jornada comienza siguiendo la llamada Ruta de las Mil Kasbahs, una zona donde se suceden pueblos bereberes, palmerales y fortalezas de adobe que forman uno de los paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos del sur del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parada importante del d&iacute;a son las Gargantas del Dades. La carretera que recorre este valle es conocida por sus curvas y por las curiosas formaciones rocosas de la zona, entre ellas las llamadas &ldquo;dedos de mono&rdquo;. Adem&aacute;s del paisaje, el propio recorrido por el valle es una de las partes m&aacute;s interesantes de esta etapa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante aparecen las Gargantas del Todra, probablemente el ca&ntilde;&oacute;n m&aacute;s famoso del sur de Marruecos. En algunos tramos, las paredes de roca alcanzan hasta 300 metros de altura, creando un paisaje espectacular que se ha convertido en una de las paradas cl&aacute;sicas de cualquier ruta por esta regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute;, la ruta contin&uacute;a hacia el sureste atravesando palmerales y peque&ntilde;os pueblos hasta llegar a Erfoud, una localidad conocida por sus f&oacute;siles y m&aacute;rmoles. Podr&iacute;amos llegar hasta Merzouga, pero para entonces ya llevaremos un buen n&uacute;mero de kil&oacute;metros en el cuerpo y Erfoud es buen sitio para hacer noche antes de entrar definitivamente en el desierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Erg Chebbi, en Merzouga.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 5: Erfoud &ndash; Merzouga</h2><p class="article-text">
        El quinto d&iacute;a el destino est&aacute; claro: el desierto. Desde Erfoud apenas queda un peque&ntilde;o tramo de carretera hasta llegar a Merzouga, la puerta de entrada al desierto de Erg Chebbi. Sus dunas dan lugar uno de los paisajes m&aacute;s ic&oacute;nicos del pa&iacute;s. Algunas alcanzan hasta 150 metros de altura y forman un mar de arena dorada que cambia de color seg&uacute;n avanza el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s recomendable es llevar reservado un alojamiento (los hay de todo tipo y presupuesto) al que podamos llegar con nuestro coche, y desde ah&iacute; ser transportados hasta un campamento en medio de las dunas. All&iacute; probablemente te recibir&aacute;n con el tradicional t&eacute; bereber antes de la cena y, por la noche, dormir&aacute;s en una jaima bajo el cielo estrellado del desierto. Para muchos este es uno de los momentos m&aacute;s memorables de toda la ruta, pero ten en cuenta que en el desierto, al ponerse el sol, las temperaturas caen en picado.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 6: Merzouga &ndash; Fez</h2><p class="article-text">
        Tras despertar temprano en medio del desierto es momento de ponerse en marcha. Este va a ser el d&iacute;a m&aacute;s largo de la ruta, pero tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s interesantes desde el punto de vista paisaj&iacute;stico. Una vez ya de nuevo en tu veh&iacute;culo, la carretera gira hacia el norte para cruzar el Medio Atlas rumbo a Fez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por delante tenemos muchos kil&oacute;metros, unos 460, pero merecer&aacute; la pena el atrac&oacute;n. Durante el trayecto puedes hacer algunas paradas, por ejemplo en Rissani, antigua capital de Tafilalt y ciudad con una gran importancia hist&oacute;rica, o en alguno de los miradores del Valle del Ziz, desde donde se contemplan extensos palmerales que acompa&ntilde;an el curso del r&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante el paisaje vuelve a cambiar al entrar en las zonas monta&ntilde;osas del Atlas, donde incluso es posible pasar por localidades como Azrou o Ifrane, cuyas casas con tejados a dos aguas nos recuerdan m&aacute;s a Suiza que a Marruecos, pero no sin antes haber atravesado un espectacular bosque de cedros. Despu&eacute;s, por fin, llegaremos a Fez, donde pasaremos dos noches.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La curtiduría Chouwara de Fez.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 7: Fez</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tantos kil&oacute;metros, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fez-inmersion-corazon-marruecos_1_1575104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fez</a> merece una jornada completa. Su medina es enorme y est&aacute; declarada Patrimonio de la Humanidad, un aut&eacute;ntico laberinto de calles donde talleres, mercados y mezquitas forman uno de los centros hist&oacute;ricos m&aacute;s fascinantes del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los lugares m&aacute;s conocidos est&aacute;n la puerta de Bab Boujeloud, la madrasa Bou Inania o la mezquita Karaouine. Pero si hay un lugar que se ha convertido en s&iacute;mbolo de la ciudad es la Curtidur&iacute;a Chouwara, donde se siguen trabajando las pieles de forma tradicional y que se ha convertido en uno de los puntos m&aacute;s fotografiados de Fez. Ojo con los olores, que son de los que no se olvidan jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dedicar un d&iacute;a completo a recorrer su medina es casi imprescindible para entender la ciudad. El reto, casi imposible de cumplir, es no perderse, porque se sabe por d&oacute;nde se entra pero no por d&oacute;nde se sale. Para ello, un consejo: para moverte por las medinas descarga mapas <em>offline </em>o usa aplicaciones como Maps.me, que suelen ser m&aacute;s precisas que Google Maps entre muros de piedra.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 8: Fez &ndash; Chefchaouen</h2><p class="article-text">
        Amanecemos por segundo d&iacute;a en Fez y la ruta contin&uacute;a hacia el norte, en direcci&oacute;n a las monta&ntilde;as del Rif. Tras unas cuatro horas de carretera se llega a Chefchaouen, una de las ciudades m&aacute;s bonitas y llamativas del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conocida como &ldquo;la perla azul&rdquo;, su medina es famosa por las casas y callejuelas pintadas en distintos tonos de azul. Pasear por ellas, descubrir peque&ntilde;as plazas o subir a alguno de sus miradores forma parte de la experiencia de visitar esta peque&ntilde;a localidad. Ver&aacute;s que aqu&iacute; el ritmo es otro, m&aacute;s calmado y relajado, algo que no viene nada mal tras la fren&eacute;tica Fez.&nbsp;
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                Las calles azules de Chefchaouen.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 9: Chefchaouen &ndash; T&aacute;nger</h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo d&iacute;a solo queda un &uacute;ltimo trayecto por carretera hasta <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tanger-semana-ver-fuera-medina-marruecos_1_10054316.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T&aacute;nger</a>, a unas dos horas de distancia. Desde aqu&iacute; puedes regresar a Espa&ntilde;a en ferri hacia puertos como Algeciras o Tarifa, o tomar un vuelo de vuelta desde el aeropuerto de la ciudad. Es el final l&oacute;gico de una ruta que, en poco m&aacute;s de una semana, conecta algunas de las ciudades m&aacute;s interesantes de Marruecos con paisajes tan distintos como el Atlas, los valles del sur o las dunas de Merzouga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/marruecos-semana-santa-ruta-nueve-dias-medinas-desiertos-montanas_1_13042609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos en Semana Santa: una ruta de nueve días entre medinas, desiertos y montañas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Guías Turísticos,Semana Santa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sicilia-completo-ruta-coche-recorrer-isla-punta-punta_1_13065507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a64189a-664e-4675-bab9-cee51847dfee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siracusa, el Valle de los Templos de Agrigento, Palermo, el Etna o Taormina. En esta ruta circular de 15 días recorremos Sicilia para empaparnos de historia, patrimonio y naturaleza sin dejar fuera ninguno de sus principales atractivos
</p><p class="subtitle">Viajar por Europa no tiene que ser caro: siete ciudades sorprendentes que visitar esta primavera</p></div><p class="article-text">
        Sicilia es uno de esos destinos que tarde o temprano acaba apareciendo en la lista de cualquier viajero. Y no es dif&iacute;cil entender por qu&eacute;. En una sola isla se concentran ciudades cargadas de historia, espectaculares templos griegos, pueblos colgados en lo alto de las colinas, playas de agua cristalina y un volc&aacute;n que siempre es el gran protagonista. La mejor forma de descubrirla es en coche y a nuestro aire, enlazando etapas por carretera y dejando que el viaje nos vaya sorprendiendo a nuestro paso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es justo lo que te proponemos: recorrer Sicilia al completo con una ruta circular de 15 d&iacute;as, empezando y terminando en Catania y avanzando, por ejemplo, en el sentido de las agujas del reloj. La isla es grande y est&aacute; llena de paradas interesantes, as&iacute; que dos semanas permiten conocer muchos de sus rincones. Se podr&iacute;a hacer en menos tiempo, claro, pero entonces tocar&iacute;a correr m&aacute;s o renunciar a algunos de los lugares que incluimos en este itinerario.
    </p><p class="article-text">
        La idea es alquilar un coche y usar varias ciudades como base para dormir m&aacute;s de una noche en cada sitio, para as&iacute; no cambiar tanto de alojamiento e ir haciendo excursiones por los alrededores. Entre ciudades hist&oacute;ricas, yacimientos arqueol&oacute;gicos, pueblos con mucho car&aacute;cter y tramos de costa muy distintos entre s&iacute;, la ruta nos va dejando una Sicilia llena de contrastes. Siempre, claro est&aacute;, buscando cualquier excusa para sentarse a la mesa, porque a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/que-comer-en-sicilia_1_10671475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la gastronom&iacute;a siciliana</a> la podr&iacute;amos considerar uno de los principales monumentos del viaje.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 1. Llegada a Catania y traslado a Siracusa</h2><p class="article-text">
        El viaje empieza en Catania, una de las principales puertas de entrada a Sicilia gracias a su aeropuerto internacional. Tras recoger el coche de alquiler, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es poner rumbo directamente hacia Siracusa, a poco m&aacute;s de una hora por carretera.
    </p><p class="article-text">
        Es una buena forma de empezar el itinerario en el extremo sureste de la isla y dejar Catania para el final del viaje, cuando ya estemos regresando de nuevo hacia el aeropuerto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ragusa, una excursión desde Siracusa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 2 y 3. Siracusa, Noto y Ragusa</h2><p class="article-text">
        Siracusa fue una de las ciudades m&aacute;s poderosas del mundo griego y todav&iacute;a conserva muchos vestigios de aquel pasado. El primer acercamiento suele ser el Parque Arqueol&oacute;gico de Ne&aacute;polis, donde se encuentran el teatro griego, el anfiteatro romano y la famosa Oreja de Dionisio, una cueva con una ac&uacute;stica sorprendente.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llega el turno de Ortigia, la peque&ntilde;a isla que forma el casco antiguo de Siracusa. Aqu&iacute; lo m&aacute;s apetecible es simplemente pasear, cruzar la Piazza del Duomo, acercarse a la Fuente de Aretusa y perderse por calles estrechas que acaban casi siempre junto al mar.
    </p><p class="article-text">
        Desde Siracusa es f&aacute;cil organizar una excursi&oacute;n por el sureste barroco de Sicilia. Noto es la primera parada l&oacute;gica. Tras el terremoto de 1693 la ciudad fue reconstruida casi por completo y hoy es uno de los mejores ejemplos del barroco siciliano, con iglesias y palacios alineados a lo largo de una elegante avenida.
    </p><p class="article-text">
        La ruta puede continuar hasta Ragusa, cuyo casco hist&oacute;rico, Ragusa Ibla, se extiende sobre una colina llena de escalinatas, plazas y palacios de piedra dorada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 4. Villa Romana del Casale camino de Agrigento</h2><p class="article-text">
        El cuarto d&iacute;a toca dejar la costa para cruzar el interior de Sicilia y poner rumbo a Agrigento. En el camino merece mucho la pena detenerse en la Villa Romana del Casale, cerca de Piazza Armerina.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una lujosa residencia romana construida entre los siglos III y IV, muy famosa por sus mosaicos. M&aacute;s de tres mil metros cuadrados de escenas perfectamente conservadas que representan desde escenas de caza hasta escenas mitol&oacute;gicas o la famosa &ldquo;sala de las chicas en bikini&rdquo;, uno de los mosaicos m&aacute;s curiosos del conjunto.
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                El templo de Hera, en el Valle de los Templos de Agrigento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 5. Valle de los Templos y Scala dei Turchi</h2><p class="article-text">
        Agrigento alberga uno de los conjuntos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s impresionantes del Mediterr&aacute;neo: el Valle de los Templos. A lo largo de una cresta se alinean varios templos d&oacute;ricos construidos entre los siglos VI y V a.C., cuando la antigua Akragas era una de las ciudades m&aacute;s importantes de la Magna Grecia.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s famoso es el templo de la Concordia, que se mantiene casi intacto y se puede considerar uno de los templos griegos mejor conservados del mundo. Pero el recorrido incluye tambi&eacute;n otros templos importantes, como el de Hera, el de Heracles o los restos del gigantesco templo de Zeus Ol&iacute;mpico. La visita se hace caminando por un largo parque arqueol&oacute;gico y conviene dedicarle varias horas.
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de all&iacute; se encuentra la Scala dei Turchi, otro de los paisajes m&aacute;s curiosos de Sicilia. Un acantilado de roca caliza blanca que desciende hacia el mar formando una especie de escalera natural. La alta afluencia de turistas ha hecho que, como medida de protecci&oacute;n, el acceso est&eacute; regulado, de modo que es necesario <a href="https://www.i-ticket.it/groups/scala-dei-turchi-biglietteria-online" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar la visita</a> con antelaci&oacute;n y comprobar si est&aacute; abierta al p&uacute;blico, ya que en determinados periodos puede permanecer cerrada.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 6. Rumbo a la costa oeste</h2><p class="article-text">
        Tras recorrer la costa sur, la ruta contin&uacute;a hacia el oeste de Sicilia. Es una etapa m&aacute;s tranquila que sirve para desplazarse hasta una nueva base desde la que explorar esta parte de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Zonas como Castellammare del Golfo, Scopello o Balestrate funcionan bien como punto intermedio, con peque&ntilde;os puertos, playas cercanas y un ambiente bastante relajado. La idea es alojarse por aqu&iacute; para dedicar los d&iacute;as siguientes a excursiones cercanas.
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                Erice desde las alturas, en Sicilia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 7 y 8. Segesta, Erice y San Vito lo Capo</h2><p class="article-text">
        Uno de los lugares m&aacute;s sorprendentes del oeste siciliano es Segesta, donde un templo d&oacute;rico perfectamente conservado aparece en mitad del paisaje, rodeado de colinas. A poca distancia, en lo alto de la monta&ntilde;a, tambi&eacute;n se encuentra un antiguo teatro griego desde el que se obtienen buenas vistas del valle.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute; Erice, uno de los pueblos medievales m&aacute;s bonitos de Sicilia. Se encuentra en lo alto de una monta&ntilde;a, dominando toda la costa de Trapani. Sus calles empedradas, las murallas y los peque&ntilde;os patios interiores hacen que el paseo sea especialmente agradable. Quien prefiera evitar la carretera de curvas puede llegar hasta aqu&iacute; en el funicular que conecta Trapani con Erice, una forma bastante c&oacute;moda y panor&aacute;mica de subir.
    </p><p class="article-text">
        Para completar la jornada, nada mejor que acercarse a San Vito lo Capo, un pueblo marinero con una de las playas m&aacute;s famosas de Sicilia. Arena clara, aguas tranquilas y un ambiente muy relajado que ayuda a tomarse la tarde con calma.
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                Cefalú, una visita desde Palermo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 9, 10 y 11. Palermo, Monreale y Cefal&uacute;</h2><p class="article-text">
        La siguiente gran parada del viaje es Palermo, la capital de Sicilia. Es una ciudad intensa, a veces ca&oacute;tica, pero tambi&eacute;n llena de vida y con una mezcla cultural muy marcada por civilizaciones como la fenicia, la &aacute;rabe, la normanda o la espa&ntilde;ola que han pasado por la isla.
    </p><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico concentra muchos de los lugares m&aacute;s interesantes: la catedral, el Teatro Massimo o la curiosa plaza de Quattro Canti. Tambi&eacute;n merece la pena acercarse a alguno de los mercados tradicionales, como Ballar&ograve; o Vucciria, donde el ambiente y la comida callejera forman parte de su encanto.
    </p><p class="article-text">
        Desde Palermo se pueden hacer dos excursiones muy sencillas. La primera es Monreale, apenas a diez kil&oacute;metros. Su catedral normanda es uno de los templos m&aacute;s impresionantes de Sicilia, famosa por sus enormes mosaicos dorados que cubren pr&aacute;cticamente todo el interior y que representan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.
    </p><p class="article-text">
        La otra excursi&oacute;n cl&aacute;sica es Cefal&uacute;, una ciudad costera situada aproximadamente a una hora de Palermo. Su casco antiguo se despliega entre callejuelas medievales que conducen a la catedral normanda, mientras que justo al lado se abre una larga playa que suele estar bastante animada durante pr&aacute;cticamente todo el a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 12. Parada en el interior, Calascibetta o Enna</h2><p class="article-text">
        Desde Palermo ponemos rumbo a la coesta este, pero de camino merece la pena hacer una parada en el interior de Sicilia. Pueblos como Calascibetta o la cercana Enna permiten descubrir una cara muy distinta de la isla, lejos de la costa y del turismo m&aacute;s habitual. Desde aqu&iacute;, dada la elevaci&oacute;n, se obtienen buenas vistas del paisaje monta&ntilde;oso del centro de Sicilia.
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                El teatro grecorromano de Taormina, con el Etna al fondo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;as 13, 14 y 15. Catania, el Etna y Taormina</h2><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa del viaje vuelve a la costa este, donde se encuentra Catania, una ciudad muy marcada por la presencia del Etna. Gran parte de su arquitectura barroca est&aacute; construida con piedra volc&aacute;nica oscura, lo que le da un aspecto muy particular.
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n de la ciudad es la Piazza del Duomo, donde se encuentra la catedral y la famosa fuente del Elefante, uno de los s&iacute;mbolos de Catania. Muy cerca est&aacute; el animado mercado de la Pescheria, un buen lugar para ver el ambiente cotidiano de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; es f&aacute;cil acercarse al gran protagonista natural de Sicilia: el Etna, el volc&aacute;n activo m&aacute;s alto de Europa. Sus paisajes volc&aacute;nicos, los campos de lava y las pistas que ascienden por la monta&ntilde;a permiten hacerse una buena idea de la fuerza geol&oacute;gica que ha marcado la isla durante siglos. Eso s&iacute;, conviene informarse bien antes de la visita. El Etna es un volc&aacute;n muy activo y, dependiendo de c&oacute;mo est&eacute;, puede haber restricciones de acceso o cambios en las rutas permitidas.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima excursi&oacute;n del viaje suele ser Taormina, situada a unos 50 kil&oacute;metros de Catania. Una ciudad elegante como pocas, colgada sobre el mar, y famosa por su teatro grecorromano, uno de los escenarios arqueol&oacute;gicos m&aacute;s espectaculares de la isla, con el Etna elev&aacute;ndose al fondo en los d&iacute;as despejados. No es mal sitio para dar por terminado este viaje que nos ha llevado por gran parte de Sicilia. Lo que no haya dado tiempo, ya sabes, para la pr&oacute;xima, as&iacute; siempre hay un motivo m&aacute;s para volver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sicilia-completo-ruta-coche-recorrer-isla-punta-punta_1_13065507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sicilia al completo: una ruta en coche para recorrer la isla de punta a punta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Sicilia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/florencia-dias-ver-escapada-redonda-viernes-domingo_1_12999858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e79e563e-f612-4883-8ad9-c93a9aa499cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitar la catedral de Santa Maria del Fiore, la Galería Uffizi, el Ponte Vecchio o el imponente David de Miguel Ángel en solo un fin de semana requiere organización. Con esta guía descubrirás Florencia, con sus principales monumentos y sus sabores más típicos, aprovechando al máximo tu tiempo 
</p><p class="subtitle">En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días</p></div><p class="article-text">
        Florencia es un destino perfecto para una escapada de fin de semana, pero conviene saber a qu&eacute; nos enfrentamos. Capital de la Toscana y cuna del Renacimiento, su centro hist&oacute;rico concentra algunas de las iglesias, palacios y museos m&aacute;s importantes de Europa, hasta el punto de que basta caminar unas pocas calles para encontrarse con lugares que forman parte de la historia del arte. Adem&aacute;s, todo est&aacute; relativamente cerca y se puede recorrer a pie sin grandes desplazamientos, lo que facilita mucho las cosas cuando el tiempo es limitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, cuando proponemos gu&iacute;as para descubrir una ciudad en dos o tres d&iacute;as, intentamos que los planes sean relajados y con margen para improvisar. Pero en Florencia hay much&iacute;simo que ver y, si es tu primera vez, lo m&aacute;s probable es que quieras visitar sus grandes iconos, entrar en alguno de sus museos y pasear por sus plazas m&aacute;s conocidas. Eso significa que, esta vez, toca organizarse bien, ajustar los horarios y reservar con antelaci&oacute;n algunas visitas para no perder tiempo en colas y aprovechar el fin de semana al completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que el esfuerzo compensa. En solo dos d&iacute;as puedes llevarte una imagen bastante completa de la ciudad, descubrir sus monumentos m&aacute;s importantes, cruzar sus puentes m&aacute;s famosos y, entre visita y visita, sentarte a comer y comprobar que aqu&iacute; la gastronom&iacute;a es tambi&eacute;n parte fundamental del viaje. Para sacar el m&aacute;ximo partido a tu visita, este es el plan, paso a paso, desde el viernes por la tarde hasta el domingo antes de volver a casa.
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            <span class="title">
                El Palazzo Vecchio, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viernes tarde: primeras plazas, primer paseo y primera cena</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de llegar, lo primero ser&aacute; dejar las maletas en el alojamiento. Para una escapada corta, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es buscarlo en el entorno de Santa Maria Novella, la zona de la estaci&oacute;n. Est&aacute; muy bien situada y permite empezar a recorrer el centro a pie desde el primer momento. Tambi&eacute;n puedes alojarte directamente en el casco hist&oacute;rico, cerca del Duomo o de la Piazza della Signoria, donde estar&aacute;s a pocos minutos de casi todo. Y si prefieres un ambiente algo m&aacute;s tranquilo, el barrio de Oltrarno, al otro lado del r&iacute;o, tiene un car&aacute;cter m&aacute;s local y menos tur&iacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con las maletas ya en el hotel, toca salir a pasear. Una buena forma de empezar es dirigirse hacia la Piazza del Duomo, donde se concentran algunos de los grandes iconos de la ciudad, como la catedral de Santa Maria del Fiore, el baptisterio y el campanario. Es uno de esos lugares que probablemente has visto mil veces en fotos, pero que impresiona igualmente cuando lo tienes delante.
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                La catedral de Santa Maria del Fiore, en Florencia.                            </span>
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        Desde all&iacute;, en apenas unos minutos llegar&aacute;s a la Piazza della Signoria, una de las plazas m&aacute;s importantes y animadas, presidida por el Palazzo Vecchio y llena de esculturas y edificios hist&oacute;ricos. Y siguiendo hacia el r&iacute;o, el paseo puede terminar en el Ponte Vecchio, el puente m&aacute;s famoso de la ciudad y uno de sus s&iacute;mbolos, especialmente animado al caer la tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, lo m&aacute;s recomendable es quedarse por el centro hist&oacute;rico. Es el momento de empezar a descubrir la cocina local, con platos muy ligados a la tradici&oacute;n toscana, como la <em>ribollita</em>, una sopa de verduras y pan, o alguna pasta fresca, siempre acompa&ntilde;ada de un buen vino toscano. Despu&eacute;s, si te apetece, puedes acercarte a la Fontana del Porcellino, ya que, seg&uacute;n la leyenda, hay que tocarle el hocico al jabal&iacute; de bronce para volver a la ciudad. El s&aacute;bado ser&aacute; el d&iacute;a m&aacute;s intenso del viaje, as&iacute; que no conviene trasnochar.
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                El Ponte Vecchio, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado: el Duomo, los grandes museos y el atardecer m&aacute;s famoso de Florencia</h2><p class="article-text">
        Toca madrugar un poco. El s&aacute;bado es el d&iacute;a clave del viaje y conviene empezarlo temprano, dirigi&eacute;ndose de nuevo a la Piazza del Duomo, esta vez para entrar y visitar con calma todo el conjunto. La catedral de Santa Maria del Fiore es el gran s&iacute;mbolo de la ciudad, y junto a ella est&aacute;n tambi&eacute;n, como dec&iacute;amos, el baptisterio y el campanario, que forman uno de los conjuntos monumentales m&aacute;s importantes de Italia. Si quieres subir a la c&uacute;pula o al campanario, es fundamental haber reservado con antelaci&oacute;n, ya que el acceso es limitado y es una de las visitas m&aacute;s demandadas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta primera visita, puedes seguir paseando por las calles del centro hist&oacute;rico. Una buena idea es hacer una pausa a media ma&ntilde;ana en alguna cafeter&iacute;a o pasteler&iacute;a para tomar un caf&eacute; acompa&ntilde;ado de algo t&iacute;pico, como las <em>cantucci</em>, unas galletas de almendra aut&eacute;nticamente toscanas que encontrar&aacute;s f&aacute;cilmente en panader&iacute;as y cafeter&iacute;as de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Para comer, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es quedarse por el centro. En esta zona encontrar&aacute;s desde peque&ntilde;os locales informales hasta mercados donde probar algunas de las especialidades m&aacute;s conocidas, como la <em>panzanella</em>, una ensalada fresca elaborada con pan, tomate y verduras, o los <em>panini</em> rellenos de <em>lampredotto</em>, uno de los bocadillos m&aacute;s tradicionales de Florencia. Es una comida perfecta para no perder demasiado tiempo y seguir con el plan.
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            <span class="title">
                La Galería Uffizi, en Florencia.                            </span>
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        La tarde est&aacute; reservada para una de las visitas imprescindibles del viaje: la Galer&iacute;a Uffizi. Es uno de los museos m&aacute;s importantes de Italia y conserva algunas de las obras m&aacute;s conocidas del Renacimiento, por lo que tambi&eacute;n es muy recomendable comprar la entrada con antelaci&oacute;n para evitar largas esperas. La visita puede llevar varias horas, as&iacute; que conviene tom&aacute;rsela con calma y centrarse en lo que m&aacute;s te interese.
    </p><p class="article-text">
        Al salir, puedes aprovechar para cruzar el Ponte Vecchio y entrar en el barrio de Oltrarno, una zona con un ambiente algo m&aacute;s tranquilo, llena de talleres artesanos y calles donde es f&aacute;cil alejarse por un momento de las multitudes. Desde aqu&iacute;, si a&uacute;n tienes energ&iacute;a, merece la pena subir hasta el Piazzale Michelangelo, el mirador m&aacute;s famoso de la ciudad, desde donde tendr&aacute;s una vista panor&aacute;mica de Florencia, especialmente bonita al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para cenar, puedes quedarte en esta zona o volver al centro. Es un buen momento para sentarse con m&aacute;s calma y seguir explorando la cocina local, con platos de pasta fresca, estofados tradicionales o simplemente una buena pizza al horno de le&ntilde;a, que aqu&iacute; tambi&eacute;n forma parte del d&iacute;a a d&iacute;a. Si te gusta la carne y quieres algo m&aacute;s contundente, pide la <em>bistecca alla fiorentina</em>. Despu&eacute;s de un d&iacute;a largo y completo, toca descansar, que el domingo tambi&eacute;n incluye algunas visitas importantes.
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                La basílica de Santa Croce, en Florencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo: el David, las &uacute;ltimas visitas y el adi&oacute;s a la ciudad</h2><p class="article-text">
        El domingo sigue habiendo mucho que ver, as&iacute; que conviene empezar pronto el d&iacute;a. La primera parada es la Galer&iacute;a de la Academia, donde nos espera el David de Miguel &Aacute;ngel, sin duda una de las esculturas m&aacute;s famosas del mundo. Es una visita imprescindible en una primera vez en Florencia y, como ocurre con otros grandes museos de la ciudad, es muy recomendable reservar la entrada con antelaci&oacute;n para evitar esperas que nos hagan perder el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Al salir, puedes dedicar el resto de la ma&ntilde;ana a seguir paseando por el centro hist&oacute;rico. Es un buen momento para acercarse a lugares como la bas&iacute;lica de Santa Croce, uno de los templos m&aacute;s importantes de la ciudad, s&iacute;mbolo del arte florentino y lugar de enterramiento de figuras hist&oacute;ricas como Miguel &Aacute;ngel, Galileo y Maquiavelo. Es una visita imprescindible y adem&aacute;s puedes aprovechar para recorrer las calles cercanas y disfrutar del ambiente por &uacute;ltima vez antes de marcharte.&nbsp;
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                El David de Miguel Ángel, en Florencia.                            </span>
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        Para comer, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es quedarse de nuevo por el centro. Puedes aprovechar para probar alguno de los platos que te hayan quedado pendientes, como la <em>sopa di farro</em>, elaborada con este cereal t&iacute;pico de la regi&oacute;n, o repetir con alg&uacute;n plato de pasta fresca. Son comidas sencillas, pero muy representativas de la cocina local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todav&iacute;a tienes algo de tiempo antes de ir al aeropuerto, puedes dedicarlo a una &uacute;ltima visita, como el Palazzo Pitti y los jardines de Boboli, que fueron residencia de la familia M&eacute;dici y se encuentran muy cerca del r&iacute;o. Con esto, comprobar&aacute;s que gran parte de Florencia se puede ver en un fin de semana, pero ser&aacute; imposible evitar esa sensaci&oacute;n de necesitar volver en alguna otra ocasi&oacute;n para retomarlo donde lo dejaste. Al menos, en dos d&iacute;as habr&aacute;s conocido sus grandes iconos y, sobre todo, habr&aacute;s entendido a la perfecci&oacute;n por qu&eacute; sigue siendo uno de los destinos m&aacute;s especiales de Italia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/florencia-dias-ver-escapada-redonda-viernes-domingo_1_12999858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 21:26:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Florencia en dos días: qué ver y hacer en una escapada redonda de viernes a domingo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cultura gratis: cuándo visitar museos de Madrid, Barcelona, València, Sevilla o Zaragoza sin pagar entrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cultura-gratis-visitar-museos-madrid-barcelona-valencia-sevilla-zaragoza-pagar-entrada_1_12893943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6abafbb2-1f08-44ea-9438-f43ec29b0d9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura gratis: cuándo visitar museos de Madrid, Barcelona, València, Sevilla o Zaragoza sin pagar entrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ver grandes obras de arte, colecciones científicas o exposiciones contemporáneas sin pagar entrada es posible en distintas capitales españolas. Muchos museos abren gratis en días y franjas horarias concretas, solo hay que saber cuándo ir
</p><p class="subtitle">12 meses, 12 destinos: los mejores sitios que visitar este 2026 según un viajero experimentado</p></div><p class="article-text">
        Disfrutar de museos de primer nivel sin gastar ni un euro es m&aacute;s f&aacute;cil de lo que parece. En varias de las principales ciudades de Espa&ntilde;a, la oferta cultural incluye museos nacionales, pinacotecas, centros de arte contempor&aacute;neo y espacios dedicados a la ciencia o a la divulgaci&oacute;n que abren sus puertas gratis de forma regular. No se trata solo de d&iacute;as excepcionales, sino que, en muchos casos, la gratuidad forma parte de su horario habitual.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, cada museo tiene sus propias reglas. Algunos permiten la entrada libre siempre, otros en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a, otros reservan la gratuidad a determinados d&iacute;as de la semana o a fechas se&ntilde;aladas del calendario. Conocer bien estos detalles es lo que marca la diferencia entre pagar entrada o acceder gratuitamente a sus colecciones.
    </p><p class="article-text">
        En este recorrido reunimos museos destacados de Madrid, Barcelona, Val&egrave;ncia, Sevilla y Zaragoza, y te contamos cu&aacute;ndo se pueden visitar gratis. Desde el Museo del Prado de Madrid hasta el Museo de Bellas Artes de Sevilla, pasando por el Museu Picasso de Barcelona, el Paleontol&ograve;gic de Val&egrave;ncia o el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza, aqu&iacute; tienes horarios concretos y datos &uacute;tiles para organizar la visita sin gastar ni un euro.
    </p><h2 class="article-text">Museos de Madrid</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo del Prado</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? Las dos &uacute;ltimas horas de cada d&iacute;a de lunes a s&aacute;bado, de 18.00 a 20.00 h, y domingos y festivos, de 17.00 a 19.00 h. Adem&aacute;s, el primer s&aacute;bado de cada mes abre gratis en horario nocturno, de 20.30 a 23.30 h.
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                Una de las múltiples salas del Museo del Prado.                            </span>
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        El Museo del Prado es uno de los grandes pilares culturales de Madrid y uno de los museos m&aacute;s visitados del mundo. Ubicado en pleno Paseo del Arte, alberga una colecci&oacute;n que abarca desde el siglo XI hasta finales del XIX, con especial peso de la pintura espa&ntilde;ola, italiana y flamenca. Sus fondos superan los 8.600 cuadros y las 700 esculturas, por lo que conviene ir con una idea clara de qu&eacute; se quiere ver, especialmente si se aprovechan las horas gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido permite entender la evoluci&oacute;n de la pintura espa&ntilde;ola desde los murales moz&aacute;rabes de San Baudelio de Berlanga hasta Sorolla, pasando por figuras clave como El Greco, Ribera, Zurbar&aacute;n o Murillo. Vel&aacute;zquez ocupa un lugar central, con obras como <em>Las meninas</em> o <em>Las hilanderas</em>, y Goya tiene salas propias que recorren desde los cartones para tapices hasta las inquietantes Pinturas Negras. A todo ello se suman joyas de la pintura italiana, con nombres como Fra Angelico, Botticelli, Rafael, Tiziano o Caravaggio, y de la escuela flamenca, donde destacan El Bosco, Van der Weyden o Rubens.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo Reina Sof&iacute;a</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? Lunes y de mi&eacute;rcoles a s&aacute;bado, de 19.00 a 21.00 h, y domingos, de 12.30 a 14.30 h.
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            <span class="title">
                Guernica, de Pablo Picasso.                            </span>
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        El Reina Sof&iacute;a completa el tri&aacute;ngulo del Paseo del Arte con una colecci&oacute;n centrada en el arte moderno y contempor&aacute;neo, especialmente espa&ntilde;ol. Su obra m&aacute;s conocida es el <em>Guernica</em> de Picasso, una pieza imprescindible para entender el siglo XX, pero el museo va mucho m&aacute;s all&aacute; de este icono.
    </p><p class="article-text">
        En sus salas conviven obras de Dal&iacute;, Mir&oacute;, Juan Gris, Maruja Mallo o &Aacute;ngeles Santos con piezas de artistas internacionales como Francis Bacon, Louise Bourgeois, Richard Serra o Lucio Fontana. Tambi&eacute;n hay espacio para colectivos y movimientos art&iacute;sticos clave, desde el grupo El Paso hasta el Arte Povera o el neoconcretismo brasile&ntilde;o. El museo se distribuye entre el edificio Sabatini y la ampliaci&oacute;n de Jean Nouvel, y cuenta adem&aacute;s con dos sedes en el Retiro: el Palacio de Cristal y el Palacio de Vel&aacute;zquez, dedicados a exposiciones temporales e instalaciones espec&iacute;ficas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo Nacional Thyssen-Bornemisza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? Lunes todo el d&iacute;a y s&aacute;bados de 21.00 a 23.00 h.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Interior del museo Thyssen.                            </span>
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        El Thyssen ofrece una visi&oacute;n continua de la historia de la pintura europea desde la Edad Media hasta finales del siglo XX, cubriendo lagunas que no aparecen con tanta profundidad en el Prado o el Reina Sof&iacute;a. Su colecci&oacute;n permanente re&uacute;ne m&aacute;s de mil obras y permite recorrer estilos y movimientos con bastante claridad.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus puntos fuertes est&aacute;n la pintura tardomedieval, con obras de Duccio o los primitivos flamencos, el retrato renacentista, el paisaje holand&eacute;s, el impresionismo y las vanguardias. Monet, Degas, Van Gogh, Kandinsky, Dal&iacute;, Hopper o Lichtenstein conviven en un recorrido que se reparte entre la primera y la segunda planta del Palacio de Villahermosa. A esto se suma la colecci&oacute;n Carmen Thyssen, instalada en la planta baja, que ampl&iacute;a la visita con obras que van del siglo XVII al XX.
    </p><h2 class="article-text">Museos de Barcelona</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museu Picasso de Barcelona</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis?<strong> </strong>El primer domingo de cada mes. Los jueves de 16.00 a 19.00 h (del 14 de octubre al 13 de abril). Los jueves, viernes y s&aacute;bados de 19.00 a 21.00 h (del 15 de abril al 12 de octubre). Adem&aacute;s, el 12 de febrero (Santa Eul&agrave;lia), el 18 de mayo (D&iacute;a Internacional de los Museos) y el 24 de septiembre (La Merc&egrave;). Las visitas en d&iacute;as gratuitos han de ser reservadas con cuatro d&iacute;as de anticipaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Una de las salas del Museu Picasso de Barcelona.                            </span>
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        El Museu Picasso ocupa cinco palacios g&oacute;ticos de la calle Montcada, en pleno barrio de la Ribera, uno de los conjuntos urbanos con m&aacute;s historia de Barcelona. Su colecci&oacute;n permanente, formada por m&aacute;s de 4.200 obras, es clave para entender los a&ntilde;os de formaci&oacute;n y juventud de Pablo Picasso, una etapa decisiva en la que la ciudad tuvo un papel fundamental. Aqu&iacute; se puede seguir la evoluci&oacute;n del artista desde sus primeros trabajos acad&eacute;micos hasta el inicio de su lenguaje personal.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre Picasso y Barcelona atraviesa todo el museo. Fue en la ciudad donde estudi&oacute; en la Llotja, frecuent&oacute; el ambiente art&iacute;stico de Els Quatre Gats y empez&oacute; a abrirse camino como pintor. Por deseo expreso del propio artista, el museo re&uacute;ne obras esenciales de este periodo, incluida la c&eacute;lebre serie de <em>Las Meninas</em>, reinterpretaci&oacute;n personal del cuadro de Vel&aacute;zquez. El recorrido se completa con el valor arquitect&oacute;nico de los palacios medievales que lo albergan, que por s&iacute; solos justifican la visita.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museu Nacional d&rsquo;Art de Catalunya (MNAC)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis?<strong> </strong>El primer domingo de cada mes, de 10.00 a 15.00 h, y todos los s&aacute;bados a partir de las 15.00 h.
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            <span class="title">
                El MNAC de Barcelona.                            </span>
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        El MNAC ofrece uno de los recorridos m&aacute;s completos por la historia del arte en Catalunya, desde el siglo X hasta el XX. Sus colecciones permanentes permiten seguir la evoluci&oacute;n art&iacute;stica a lo largo de mil a&ntilde;os, con especial atenci&oacute;n al patrimonio religioso y a su transformaci&oacute;n con el paso del tiempo. El museo re&uacute;ne arte rom&aacute;nico y g&oacute;tico, Renacimiento y Barroco, arte moderno, adem&aacute;s de fotograf&iacute;a, dibujos, grabados, carteles y el Gabinete Numism&aacute;tico de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Uno de sus grandes puntos fuertes es la colecci&oacute;n de pintura mural rom&aacute;nica, considerada &uacute;nica en su g&eacute;nero tanto por cantidad como por calidad. Los &aacute;bsides reconstruidos permiten ver las pinturas en un contexto muy cercano al original. A esto se suman obras de artistas como El Greco, Vel&aacute;zquez, Zurbar&aacute;n o Rubens, y un amplio fondo dedicado al Modernismo, el Noucentisme y las vanguardias catalanas. Todo ello en el imponente Palacio Nacional de Montju&iuml;c, que a&ntilde;ade un plus de inter&eacute;s arquitect&oacute;nico a la visita.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museu d&rsquo;Art Contemporani de Barcelona (MACBA)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis?<strong> </strong>Los s&aacute;bados, de 16.00 a 20.00 h.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El MACBA de Barcelona                            </span>
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        El MACBA es uno de los grandes referentes del arte contempor&aacute;neo en Barcelona. Inaugurado en 1995, se encuentra en el barrio del Raval y alberga una colecci&oacute;n centrada en la creaci&oacute;n art&iacute;stica de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI, con presencia de artistas locales, nacionales e internacionales. Su edificio, obra del arquitecto Richard Meier, destaca por su arquitectura blanca, luminosa y funcional, y se ha convertido en una imagen reconocible de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n permanente incluye obras de artistas como Joan Mir&oacute;, Eduardo Chillida o Antoni T&agrave;pies, cuya pieza Rinzen preside uno de los espacios m&aacute;s visibles del museo. Adem&aacute;s de las salas expositivas, el MACBA cuenta con una intensa programaci&oacute;n cultural que incluye exposiciones temporales, actividades educativas, talleres, conferencias y una biblioteca especializada en arte contempor&aacute;neo, lo que lo convierte en un espacio muy activo dentro del panorama cultural barcelon&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Museos en Val&egrave;ncia</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museu de Belles Arts de Val&egrave;ncia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis?<strong> </strong>La entrada es gratuita todos los d&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sala sobre el Renacimiento en el MuBAV.                            </span>
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        El Museu de Belles Arts de Val&egrave;ncia es uno de los grandes museos de arte de Espa&ntilde;a y el principal de la Comunitat Valenciana. Est&aacute; ubicado en el antiguo Colegio Seminario de San P&iacute;o V y alberga una colecci&oacute;n que recorre la historia del arte desde la Edad Media hasta el siglo XX, con especial atenci&oacute;n a la pintura valenciana. Su acceso gratuito permanente lo convierte en una visita f&aacute;cil de encajar en cualquier plan por la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus fondos destacan obras de artistas como Joaqu&iacute;n Sorolla, Ignacio Pinazo, Ribalta o Jos&eacute; de Ribera, adem&aacute;s de una importante colecci&oacute;n de pintura g&oacute;tica valenciana. El museo tambi&eacute;n conserva piezas de Vel&aacute;zquez, Goya, Murillo o El Greco, repartidas en un recorrido amplio y bien ordenado. A ello se suma un interesante conjunto de esculturas, dibujos y grabados que completan una interesante visita sin coste alguno.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>MuVIM &ndash; Museu Valenci&agrave; de la Il&middot;lustraci&oacute; i de la Modernitat</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? La entrada es gratuita todos los d&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El MuVIM de Valencia.                            </span>
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        El MuVIM es un museo singular dentro de la oferta cultural valenciana, ya que no se centra en una colecci&oacute;n art&iacute;stica tradicional sino en la divulgaci&oacute;n de las ideas, el pensamiento y los cambios sociales desde la Ilustraci&oacute;n hasta la actualidad. Situado junto al antiguo Hospital de Val&egrave;ncia, plantea un recorrido conceptual que combina historia, ciencia, comunicaci&oacute;n y cultura visual.
    </p><p class="article-text">
        El museo articula su discurso a trav&eacute;s de exposiciones permanentes y temporales, con un fuerte apoyo en recursos audiovisuales e interactivos. Su exposici&oacute;n sobre la Ilustraci&oacute;n es uno de los ejes principales, pero el MuVIM tambi&eacute;n acoge muestras dedicadas a la fotograf&iacute;a, el dise&ntilde;o gr&aacute;fico, la cultura urbana o los medios de comunicaci&oacute;n. Es un espacio pensado para visitar sin prisas y con una mirada m&aacute;s reflexiva, diferente a la de otros museos de la ciudad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Paleontol&ograve;gic - Museo de Ciencias Naturales</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? Entrada gratuita domingos y festivos a partir de las 15.00 h.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Paleontològic de Valencia.                            </span>
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        Este museo se encuentra en los Jardines del Real y est&aacute; dedicado principalmente a la paleontolog&iacute;a y la evoluci&oacute;n de la vida en la Tierra. Su origen est&aacute; ligado a la colecci&oacute;n del ingeniero Rodrigo Botet, cuyos f&oacute;siles forman el n&uacute;cleo principal del museo y permiten recorrer millones de a&ntilde;os de historia natural.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido se centra especialmente en los grandes mam&iacute;feros del Cuaternario, con esqueletos completos de especies como el megaterio o el mamut, adem&aacute;s de restos f&oacute;siles hallados en distintos puntos de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. El museo combina la exposici&oacute;n de piezas originales con paneles explicativos claros y did&aacute;cticos, lo que lo convierte en una visita accesible y muy adecuada tanto para adultos como para ni&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Museos en Sevilla</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo de Bellas Artes de Sevilla</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? La entrada es gratuita para ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea. Resto de pa&iacute;ses: 1,5&#8239;&euro;. Tambi&eacute;n son gratis los d&iacute;as 28 de febrero (D&iacute;a de Andaluc&iacute;a), 18 de mayo (D&iacute;a Internacional de los Museos), 27 de septiembre (D&iacute;a Mundial del Turismo), 4 de diciembre (D&iacute;a de la Bandera Andaluza) y el que se celebren las Jornadas Europeas del Patrimonio.
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            <span class="title">
                La fachada del Museo de Bellas Artes de Sevilla.                            </span>
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        El Museo de Bellas Artes de Sevilla es uno de los grandes museos de pintura de Espa&ntilde;a y una referencia imprescindible para entender el arte barroco andaluz. Est&aacute; ubicado en el antiguo Convento de la Merced Calzada, un edificio del siglo XVII que por s&iacute; solo ya merece la visita. Sus salas recorren la historia del arte desde la Edad Media hasta comienzos del siglo XX, con especial protagonismo de la escuela sevillana.
    </p><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n destaca por obras de Murillo, Zurbar&aacute;n y Vald&eacute;s Leal, adem&aacute;s de piezas de otros artistas clave del Barroco espa&ntilde;ol. A lo largo del recorrido tambi&eacute;n aparecen autores como El Greco, Pacheco o Herrera el Viejo, junto a pintura andaluza del siglo XIX. La disposici&oacute;n de las salas, organizadas en torno a patios y antiguos espacios conventuales, hace que la visita sea especialmente agradable.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Centro Andaluz de Arte Contempor&aacute;neo (CAAC)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? De martes a viernes, de 19.00 a 21.00 h, y los s&aacute;bados, de 11.00 a 21:00 h.
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                    alt="Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en la Cartuja."
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            <span class="title">
                Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en la Cartuja.                            </span>
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        El CAAC est&aacute; situado en el Monasterio de la Cartuja, un conjunto monumental con una historia muy ligada a la ciudad. A lo largo de los siglos fue monasterio, f&aacute;brica de loza y uno de los espacios clave de la Exposici&oacute;n Universal de 1992. Hoy acoge uno de los centros de arte contempor&aacute;neo m&aacute;s importantes del sur de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Su programaci&oacute;n combina exposiciones temporales de artistas nacionales e internacionales con una colecci&oacute;n permanente centrada en el arte contempor&aacute;neo andaluz y espa&ntilde;ol. Adem&aacute;s de las salas expositivas, el propio entorno del monasterio, con sus patios, jardines y espacios industriales reconvertidos, forma parte de la experiencia y permite recorrer el lugar con bastante libertad durante los horarios gratuitos.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo de Artes y Costumbres Populares</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? La entrada es gratuita para ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea. Otros pa&iacute;ses: 1,5&#8239;&euro;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla en el Pabellón Mudéjar de la Exposición Iberoamericana de 1929.                            </span>
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        Ubicado en el Pabell&oacute;n Mud&eacute;jar de la Plaza de Am&eacute;rica, en el Parque de Mar&iacute;a Luisa, este museo est&aacute; dedicado a la etnograf&iacute;a y a las tradiciones populares de Andaluc&iacute;a. El edificio, construido para la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929 y obra de An&iacute;bal Gonz&aacute;lez, es uno de los ejemplos m&aacute;s destacados de arquitectura regionalista de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Las colecciones muestran la vida cotidiana andaluza a trav&eacute;s de objetos relacionados con oficios tradicionales, fiestas, indumentaria, cer&aacute;mica, herramientas agr&iacute;colas o artesan&iacute;a. El recorrido permite entender c&oacute;mo se organizaba la vida rural y urbana en distintas zonas de Andaluc&iacute;a, con especial atenci&oacute;n a las costumbres y modos de vida que han ido desapareciendo con el tiempo. Adem&aacute;s, el Ayuntamiento de Sevilla tiene depositada en el museo su colecci&oacute;n de originales de carteles de las fiestas primaverales de Sevilla.
    </p><h2 class="article-text">Museos en Zaragoza</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? La entrada al museo es siempre libre y gratuita. No requiere compra de entradas ni cita previa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Colección permanente del Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza.                            </span>
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        El Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza se encuentra en el interior del Antiguo Paraninfo de la Universidad, un edificio de finales del siglo XIX que merece una visita por s&iacute; mismo. El acceso al museo se sit&uacute;a al final del pasillo principal del edificio, a ambos lados de las escaleras centrales que conducen al sal&oacute;n de actos. Antes o despu&eacute;s de la visita, conviene recorrer sus pasillos, donde habitualmente se organizan exposiciones temporales.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n permanente se distribuye en tres grandes &aacute;reas que recorren la historia de la vida desde sus or&iacute;genes hasta la actualidad. La Colecci&oacute;n de Paleontolog&iacute;a, con m&aacute;s de 250 f&oacute;siles, permite seguir la evoluci&oacute;n de los seres vivos desde el Prec&aacute;mbrico hasta el Cuaternario, con especial presencia de dinosaurios, trilobites y grandes mam&iacute;feros como el mamut. A trav&eacute;s del Pasillo de la Evoluci&oacute;n se explican los procesos clave que han dado lugar a la diversidad biol&oacute;gica, mientras que la Colecci&oacute;n Longinos Nav&aacute;s re&uacute;ne m&aacute;s de 400 piezas entre f&oacute;siles, insectos, herbarios, animales naturalizados y conchas, que recrean el trabajo de un gabinete naturalista del siglo XIX.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>IAACC &ndash; Pablo Serrano&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? La entrada es siempre gratuita.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Colección Permanente de Pablo Serrano.                            </span>
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        El IAACC Pablo Serrano (Instituto Aragon&eacute;s de Arte y Cultura Contempor&aacute;neos) es uno de los grandes espacios dedicados al arte contempor&aacute;neo en Arag&oacute;n y rinde homenaje a uno de los escultores espa&ntilde;oles m&aacute;s importantes del siglo XX. El museo conserva m&aacute;s de 1.500 obras de Pablo Serrano, entre esculturas, dibujos, grabados y collages, que permiten seguir su evoluci&oacute;n creativa desde la figuraci&oacute;n hasta sus etapas m&aacute;s abstractas y experimentales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del fondo dedicado a Serrano, el museo alberga obras de otros artistas aragoneses, espa&ntilde;oles e internacionales, as&iacute; como una destacada presencia de piezas de Juana Franc&eacute;s. El edificio, resultado de la ampliaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n de un antiguo conjunto industrial, es uno de sus grandes atractivos: vol&uacute;menes geom&eacute;tricos, metal, cristal y hormig&oacute;n definen una arquitectura f&aacute;cilmente reconocible. Sus m&aacute;s de 3.000 metros cuadrados permiten exposiciones temporales y actividades culturales.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Museo del Fuego y de los Bomberos</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo es gratis? Entrada gratuita el primer domingo de cada mes, as&iacute; como los d&iacute;as 29 de enero (San Valero), 8 de marzo (Patr&oacute;n del Cuerpo de Bomberos), 23 de abril (San Jorge), 18 de mayo (D&iacute;a Internacional de los Museos) y 12 de octubre (D&iacute;a del Pilar).
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            <span class="title">
                Camiones en el Museo del Fuego y de los Bomberos.                            </span>
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        El Museo del Fuego y de los Bomberos de Zaragoza se ubica en el antiguo Convento de M&iacute;nimos de la Victoria, un edificio del siglo XVII que hoy comparte espacio con el parque de bomberos n.&ordm; 22 de la ciudad. El museo est&aacute; pensado para todo tipo de p&uacute;blicos y el personal, formado por bomberos, acompa&ntilde;a la visita explicando cada sala y resolviendo dudas a lo largo del recorrido.
    </p><p class="article-text">
        El itinerario se organiza en nueve espacios que combinan historia, divulgaci&oacute;n y experiencias interactivas. Hay salas dedicadas a exposiciones temporales, audiovisuales educativos sobre los peligros del fuego, la historia del propio edificio y la evoluci&oacute;n del cuerpo de bomberos de Zaragoza. El recorrido incluye maquetas de emergencias, antiguos uniformes, equipos de salvamento, herramientas de extinci&oacute;n, veh&iacute;culos hist&oacute;ricos y espacios especialmente pensados para los m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cultura-gratis-visitar-museos-madrid-barcelona-valencia-sevilla-zaragoza-pagar-entrada_1_12893943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 21:20:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Cultura,Viajes,Barcelona,Madrid,Sevilla,Valencia,Zaragoza]]></media:keywords>
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