'El caballero de los Siete Reinos' busca en su capítulo 4 un héroe para un juicio por combate

Ser Duncan y el príncipe Baelor Targaryen, en una imagen del episodio 4 de 'El caballero de los Siete Reinos'

Sergio Diez

6 de febrero de 2026 10:00 h

¿No hay aquí caballeros de verdad? Ser Duncan el alto

¿Qué significa ser un héroe? ¿Cómo de fina es la línea que separa a una persona valiente de una temeraria? ¿Por qué es tan difícil dar un paso al frente solamente porque es lo correcto, sin más consideraciones? Todas estas preguntas, que ya se exploraban al final del capítulo 3 de El caballero de los Siete Reinos, se retoman todavía con más fuerza en esta nueva entrega, titulada Siete.

Este episodio 4 -que ha adelantado su estreno al viernes, en lugar de la habitual ración semanal de los lunes- nos presenta a Dunk en una situación muy difícil: tiene que pagar las consecuencias de haber plantado cara a un hombre cruel, sí, pero de sangre real. Nos muestra además tensas reuniones de consejos políticos, que eran buena parte de la esencia de la serie original y, sobre todo, nos trae de vuelta los juicios por combate. Por suerte, ser Duncan el alto también encontrará algún que otro inesperado aliado, además de contar con el apoyo incondicional de su escudero Aegon Egg Targaryen que, por mucho que ahora ya lleve la vestimenta que corresponde a un príncipe Targaryen, no está dispuesto a dejar a su amigo en la estacada. Lo que no librará a los protagonistas de vivir giros inesperados y alguna que otra traición.

Baelor, Maekar y Aerion Targaryen reciben a Dunk en una de las salas de audiencias de lord Ashford

En Siete vemos por fin el nuevo emblema de ser Duncan, pintado por la joven Tanselle, en todo su esplendor: un olmo que destaca sobre un atardecer, en un cielo cruzado por una estrella fugaz. Una referencia directa -y muy tierna- a uno de los primeros momentos que vivieron juntos ser Dunk y Egg. Pero si hay algo que destacar de este cuarto episodio es desde luego que tiene un cierre épico, a la altura de los mejores momentos de Juego de tronos.

AVISO SPOILERS: A continuación se revelan detalles relevantes del capítulo 4 de 'El caballero de los Siete Reinos'

Por eso os pregunto de nuevo, ¿cómo de buen caballero sois? Baleor Targaryen

El cuarto episodio comienza con una imagen bella y enigmática: unas luces que, inicialmente, no sabemos identificar bien. ¿Se trata de un cielo estrellado? Solo después de unos segundos reconocemos que es un techo, el de la prisión en la que está encerrado Dunk. Fuera llueve, como el protagonista puede observar a través de los barrotes de la pequeña ventana de su celda. Dunk ve a un ratón, empapado, y se acerca a acariciarlo. De nuevo, la serie refuerza la relación estrecha entre Duncan y los animales. De pronto, la celda se abre, y entra en la celda -junto a sus guardias- Egg (o Aegon), ataviado con ropas elegantes y el rojo y negro de los Targaryen. Le traen comida, y Duncan se abalanza sobre ella.

Dunk está enfadado con el niño por haberlo engañado. Se siente ridículo. Tiene miedo de que lo haya hecho para reírse de él. La conversación es tensa. Egg insiste en que ha intentado interceder en su favor ante su padre, Maekar, pero que no le hace caso. Le explica que él no se rapó la cabeza, sino que fue Daeron, su hermano mayor. Daeron iba al torneo obligado por su familia, pero decidió quedarse en una taberna bebiendo y le cortó el pelo al niño para que no los reconocieran. Egg solo quería ser el escudero de un caballero de verdad en el torneo, y las cosas se le fueron de las manos.

Dunk le cree, y le anima a secarse las lágrimas. Quizá el caballero errante sabe también que al niño le ha hecho falta mucha valentía para revelar su identidad cuando lo que más deseaba en el mundo era pasar desapercibido. Que se la jugó por Duncan a pesar de exponerse a problemas futuros. Porque de eso va este capítulo. Duncan se pregunta qué pasará con él ahora, y Egg le dice que su tío, Baelor Targaryen, heredero al trono, quiere verlo cuando acabe de comer. Dunk se pone en marcha pues, como señala, ya ha golpeado a un príncipe, y no quiere hacer esperar a otro.

Egg -ya vestido como un príncipe Targaryen- visita a ser Duncan, que está encerrado en una celda

Un juicio por combate diferente

El príncipe Baelor los recibe preocupado, con un rostro muy serio. El caballero errante se arrodilla ante él. Baelor reprocha a Egg que involucrase a Duncan en una situación comprometida, y le dice que en su lugar debería haber ido a pedir su ayuda como mano del rey. Dunk no culpa al niño, pues sabe que Egg no le deseaba ningún mal; pero el príncipe heredero insiste en que muchas veces se puede causar un gran a alguien sin tener malas intenciones.

Baelor le explica a Dunk que la situación ha empeorado: Aerion asegura que la función de los titiriteros constituía un acto de traición, al mostrar cómo se mataba a un dragón, símbolo de la casa Targaryen. En los años en los que se desarrolla esta historia ya no quedan dragones vivos, y a los Targaryen parece preocuparles que se cuestione su legitimidad. Algunos, como Baelor, prefieren ganarse el respeto de su súbditos. Otros, como Aerion, apuestan por generar terror. Además, Maekar ha encontrado por fin a Daeron, y este asegura, probablemente para salir del paso, que a Egg lo secuestró un caballero unos días atrás: otra acusación de la familia real que apunta directamente hacia ser Duncan.

Baelor asegura a Dunk que no va a permitir que lo ejecuten, pero que no puede negar a su familia un juicio. Y que la pena por pegar a un príncipe es perder el miembro con el que le ha golpeado. Dunk sostiene que él solo acudió en ayuda de una inocente, y le pregunta a Baelor si él no hubiera actuado del mismo modo para evitar una injusticia. El heredero al trono responde que quizá, pero que él es un miembro de la realeza. Baelor parece genuinamente preocupado por el destino de ser Duncan, y por eso le cuenta la única alternativa que ve posible: le pregunta, de nuevo, cuál es su dominio de las armas. Tras esa pregunta vemos el miedo y la dudas en el rostro de Dunk, y entra en pantalla el título de la serie: El caballero de los Siete Reinos.

En los años en los que se desarrolla esta historia ya no quedan dragones vivos, y a los Targaryen parece preocuparles que se cuestione su legitimidad. Algunos, como Baelor, prefieren ganarse el respeto de su súbditos. Otros, como Aerion, apuestan por generar terror

Después de este prólogo, pasamos a la sala de audiencias del señor de Vado Ceniza, y vemos a ser Duncan reclamar su derecho de tener un juicio por combate: una idea que sabemos que viene de Baelor Targaryen. Confían en que Aerion retire su acusación o que Dunk consiga vencer en caso de que el proceso siga adelante. Pero Aerion, que parece más preocupado en partir nueces con su cuchillo que en atender a Dunk, se niega a un combate singular con el caballero errante: pide en su lugar un juicio de siete.

Maekar parece casi tan desconcertado con la propuesta de Aerion como Dunk. No entiende por qué su hijo no quiere enfrentarse en un combate a solas con un caballero errante. Aerion se justifica diciendo que el desagravio no ha sido solo contra él, sino contra toda su familia, y sostiene que también Daeron debe tener la oportunidad de resarcirse. Maekar se enfada cuando su hijo le habla de honor, y se lo lleva prácticamente a rastras. Parece decepcionado, pero el juicio seguirá adelante. Y Baelor también está disgustado: sabe que ser Duncan sigue ahora en una situación muy delicada: necesita a seis caballeros para combatir a su lado contra la casa del dragón.

Aerion Targaryen tiene en mente un juicio por combate mucho más complejo

Duncan se marcha de allí derrotado, con un ánimo triste y oscuro como la noche lluviosa que le rodea. El caballero se acerca empapado a sus caballos, que se esconden como pueden de la lluvia debajo de un árbol. Les dice que ha cometido posiblemente su última tontería, y que sabe que es muy probable que muera al día siguiente. Solo recupera el ánimo cuando aparece su amigo, Raymun Fossoway, que se acerca para darle un abrazo y le invita de nuevo a su carpa, para que entre en calor, pueda comer algo y le cuente en qué situación se encuentra.

La búsqueda de los campeones

Para sorpresa de todos, es el primo de Raymun, Steffon Fossoway, que hasta ahora había sido desagradable con Duncan, el primero que se ofrece para combatir a su lado. Se compromete, además, a buscar más caballeros para Dunk. Después de marcharse Steffon, es Egg el que entra en la carpa, para alegría de Duncan, que se emociona al verlo allí. Egg sigue empeñado en ser el escudero de Dunk, aunque sea contra su propia familia. Y no viene solo: Daeron, su hermano mayor, con claras tendencias autodestructivas, entra de nuevo en escena.

A Duncan le cuesta contenerse, pues sabe que Daeron es culpable de haber empeorado la situación con sus mentiras. Sin embargo, el mayor de los hijos de Maekar no tiene ningún deseo de combatir: mantendrá lo que pueda el honor en la primera carga, y luego se dejará derribar. Como Egg, Daeron tampoco parece tenerle mucho aprecio a Aerion: los dos saben que es cruel y mezquino. Los dos hermanos reconocen que han venido a la carpa de los Fossoway también porque traen más malas noticias: tres capas blancas de la guardia real, excelentes con las armas, combatirán en el juicio del lado de los Targaryen.

Ser Duncan en una carpa con los primos Fossoway

Daeron pide además hablar a solas con Dunk: entonces le confía que tiene sueños proféticos, una habilidad extraordinaria para un hombre totalmente ordinario. Le cuenta que ha soñado que un enorme dragón moría, que sus alas cubrían todo el prado, y que ser Duncan quedaba victorioso sobre él. Evidentemente, como Targaryen, Daeron tiene miedo de su sueño, a pesar de que Duncan parece que lo interpreta como un posible presagio de su victoria sobre Aerion. Y todo esto lo hablan mientras se escucha aullar a un zorro a lo lejos (es genial lo cuidado que está el sonido en esta serie, y cómo usan los segundos planos sonoros para contarnos cosas, como cuando en el episodio anterior se oía a Duncan vomitar por los nervios). Duncan recoge también su escudo, que Tanselle dejó a Pate el herrero antes de huir. El hombre también le entrega una buena armadura por la que no le cobra apenas nada.

Y así llega el día del combate, con un Vado Ceniza envuelto en niebla. Ser Duncan descubre que hay otros cuatro hombres que están dispuestos a jugarse el pellejo por él, por motivos diferentes. Ser Humfrey Hardying es el caballero que justó contra Aerion y que sufrió sus trampas, y como tiene una pierna destrozada por ello, quiere venganza. No puede caminar, pero a caballo sabe defenderse. También está allí ser Robyn Rhysling, el caballero tuerto, temerario y muy religioso al que conocimos al inicio del episodio 3: “Ser Robin moriría como fiel servidor de su rey; pero cuando la corona va contra los dioses, ser Robin va contra la corona”. Y no se presenta, pero Humfrey Beesbury también ha acudido a pelear.

Pero, por supuesto, también vemos allí, listo para combatir, a Lyonel Baratheon, también conocido como Tormentalegre, que ha tenido bastante protagonismo desde que compartiera con Dunk comida, bebida, bailes y anécdotas al inicio de la serie. Lyonel no podía perderse el primer juicio de siete en 100 años, ni la oportunidad de medirse a los capas blancas. Los cuatro caballeros han acudido en ayuda de ser Duncan gracias a Egg.

Aegon 'Egg' Targaryen junto a Lyonel Baratheon

Un doble giro en los acontecimientos

Cuando entra en la arena el bando rival, se sorprenden al ver que solo son seis hombres: el príncipe Maekar, Aerion, Daeron y los tres caballeros de la guardia real. Es entonces cuando aparece en escena Steffon Fossoway, que no solo llega sin el refuerzo que le había prometido a Duncan, sino que se ha pasado al bando de los príncipes. Raymun Fossoway, disgustado por la actitud de su primo, renuncia a ser su escudero, y suplica a Dunk que le nombre caballero, y así podrá luchar a su lado. Duncan parece visiblemente incómodo, y aunque insiste en que no puede cargar con la responsabilidad de poner en riesgo la vida del joven en el combate, empezamos a intuir de nuevo la verdad. Por suerte, Lyonel Baratheon también se da cuenta y le ofrece a Dunk una salida honorable: le dice que se vaya, pues lord Ashford lo está llamando, y él se encargará de nombrar a Raymun caballero.

El montaje contrapone los planos de Raymun, de rodillas, que escucha el juramento de ser Lyonel, con aquellos en los que Dunk se imagina en esa misma situación, esperando su turno para ser nombrado caballero: pero entonces ser Arlan no dice nada, solo sonríe y levanta los hombros como diciendo: “lo siento, qué le vamos a hacer”. No es la primera vez que se nos insinúa que Duncan no ha sido nunca nombrado caballero, pero sí es quizá la más clara. He aquí la gran paradoja del personaje: este hombre honesto, leal y valiente, protector de los débiles frente a las injusticias, mintió sobre su condición para salir adelante. A George R. R. Martin le gustan estos contrastes, pues quienes mejor encarnan en sus libros el ideal de un caballero son dos personajes que en realidad no lo son: Brienne de Tarth y ser Duncan el alto.

Ser Duncan el alto busca la ayuda de un caballero en Vado Ceniza. De fondo, Aerion Targaryen

Pero en Vado Ceniza, a ojos de todos, Dunk es un caballero errante que espera su destino. Lord Ashford le advierte de que siendo solo seis no podrá celebrarse el juicio por combate, y que por tanto se le declarará culpable. Duncan pide un momento para intentar lograr que alguien más se ponga de su parte, y el señor de Vado Ceniza se lo concede. Duncan se dirige entonces a los señores que se han congregado a ver el juicio por combate como si se tratara de un gran espectáculo. “Un caballero defiende a los inocentes defiende. Fue lo único que hice. ¿Quién dará un paso al frente y peleará a mi lado?”. Un hombre, enorme e imponente, se levanta entre las gradas. Parece que puede ser el campeón que ser Duncan necesita… Pero no, es solo otro de los chistes de la serie.

A George R. R. Martin le gustan estos contrastes, pues quienes mejor encarnan en sus libros el ideal de un caballero son dos personajes que en realidad no lo son: Brienne de Tarth y ser Duncan el alto

Muchos señores se ríen mezquinamente del humor grueso de aquel que se ha levantado de su asiento solo para burlarse, mientras algunos personajes del pueblo llano, como la prostituta del primer capítulo, parecen avergonzados y tristes con la situación. Duncan se pregunta a gritos, desesperado: “¡¿No hay aquí caballeros de verdad?!”. Parece que no hay esperanza... pero justo en ese momento las puertas se abren, y entra en el campo de justas un caballero vestido de negro, que pronto descubrimos que lleva el escudo de armas de los Targaryen. Cuando se quita el yelmo, vemos que se trata de Baelor Targaryen, el príncipe de Rocadragón, heredero al trono, mano del rey. Y dice, tranquilo, sin tampoco darse demasiada importancia: “Yo lucharé en el bando de ser Duncan”.

Buena parte del público se pone en pie y algunos, como nosotros, no pueden evitar emocionarse. Y es entonces cuando, esta vez sí, podemos escuchar por fin en todo su esplendor una variación de la melodía principal de Juego de tronos: esa que popularizó la serie original y que también utilizó La casa del dragón. Una composición musical de la que El caballero de los Siete Reinos había querido alejarse para dejar claro que esta narración se iba a centrar más en el pueblo llano, y que iba a tener un tono más ligero y pegado a tierra. Pero si las otras dos series mostraban en su lugar principalmente las luchas de poder de grandes señores, parece también justo recuperar esa melodía cuando aquí se nos muestra, por primera vez en pantalla, a un noble caballero digno de tal nombre, a un príncipe Targaryen con poco que ganar y mucho que perder por ayudar a ser Duncan, que baja al barro simplemente porque es lo correcto.

Baelor y Maekar Targaryen, vestidos para el combate: dos hermanos que lucharán en bandos rivales durante el juicio de siete

Baelor Targaryen, un héroe para los fans de la saga

Bertie Carvel, el actor que encarna a Baelor Targaryen, ha comentado en una entrevista que es “agradable ver cómo hay líderes a los que la verdad importa”, una cualidad que cree “heroica también en nuestro tiempo”. “Cada uno de nosotros tiene que decidir de un momento para otro cómo se va a comportar. Eso es lo que da a nuestras decisiones una dimensión moral: que pueden ir tanto en un sentido como en otro. Quien elige hacer lo correcto nos emociona precisamente porque podría elegir no hacerlo”.

Cada uno de nosotros tiene que decidir de un momento para otro cómo se va a comportar. Eso es lo que da a nuestras decisiones una dimensión moral: que pueden ir tanto en un sentido como en otro. Quien elige hacer lo correcto nos emociona precisamente porque podría elegir no hacerlo

Bertie Carvel Actor que interpreta a Baelor Targaryen

Baelor ya había intercedido antes para que Duncan pudiera inscribirse en el torneo, pero al tomar esta nueva decisión se convierte por derecho propio en uno de los personajes más admirables y queridos de los que ha creado George R. R. Martin. Cuando su hermano Maekar le reprocha ir en contra de su familia, Baelor tiene muy clara su respuesta: “Este hombre protegió a los débiles, como es el deber de cualquier caballero que se precie. Que decidan los dioses si tuvo razón o no”. Los dioses dirán su parte, pero nosotros lo tenemos claro: la suerte de ser Duncan, que cabalga detrás de su nuevo compañero, ha cambiado. Y quizá todavía no somos conscientes de todo lo que supone.

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