Por qué todo el mundo habla de 'Heated Rivalry': 7 claves que explican el éxito de la serie que llega (al fin) a Movistar Plus+

Hollander y Rozanov, protagonistas de 'Heated Rivalry'

Adrián Ruiz

La espera ha terminado. Movistar Plus+ estrena este jueves 5 de febrero Heated Rivalry, la serie fenómeno de las pasadas Navidades que llega por fin a España de la mano de la plataforma de pago patria, y bajo el título en castellano de Más que rivales. La ficción protagonizada por Hudson Williams y Connor Storrie está desde ya disponible para todos aquellos interesados por el 'boom' que quieran asomarse a verla... si es que no lo han hecho ya.

Y es que, como recordaremos más adelante en este artículo, la producción del streaming canadiense Crave cambió en los últimos compases de 2025 el paradigma de la televisión globalizada actual, con el 'boca oído' internacional llevando a muchos usuarios de todo el planeta a acceder a ella a través de una piratería que ya parecía olvidada.

El revuelo cobró otra dimensión tras su quinta entrega, que hizo historia al igualar un récord que únicamente había sido alcanzado por Breaking Bad. El capítulo, titulado I'll believe in everything, consiguió en los días posteriores a su lanzamiento una perfecta puntuación de 10/10 en el portal IMDB, algo que hasta ahora solo había conseguido el 14º episodio de la quinta temporada (Ozymandias) de la ficción protagonizada por Bryan Cranston. Después de varias semanas, la calificación se asentó en un sobresaliente 9.9, prácticamente la misma nota que se le atribuye al sexto y último de la tanda.

Tras su éxito, y después de que Crave ya haya hecho oficial su renovación por una nueva temporada, Movistar Plus+ trae a España esta serie basada en la segunda de seis novelas de la exitosa saga de culto Game Changers de Rachel Reid. Heated Rivalry cuenta la historia de Shane Hollander e Ilya Rozanov, dos jóvenes estrellas de la liga de hockey sobre hielo unidos por una gran rivalidad deportiva en la pista y por una fuerte atracción sexual que pondrá en jaque sus vidas y sus trayectorias profesionales. Debatiéndose entre lo arollador del deporte de élite y una conexión física que no pueden ignorar, Shane e Ilya deben decidir si hay espacio en su mundo -ferozmente competitivo y heteropatriarcal- para algo tan poderoso como el amor.

La ficción, creada por Jacob Tierney, está protagonizada por los hasta ahora 'desconocidos' Hudson Williams (en la piel de Hollander) y Connor Storrie (en la de Rozanov), dos intérpretes jóvenes de 24 y 25 años, respectivamente, pero con cierta -aunque discreta- trayectoria en cine y televisión. En muy poco tiempo, los dos actores se han convertido ya en estrellas, multiplicando por miles sus seguidores en redes y acaparando rápidamente el foco mediático, con portadas de revistas, entrevistas en prensa y televisión, e incluso siendo elegidos como imagen de los JJOO de Invierno 2026 durante uno de los relevos de la antorcha olímpica en Italia.

Heated Rivalry es el inesperado fenómeno del momento y hay 7 razones (al menos) que lo explican. Te las contamos.

Connor Storrie y Hudson Williams, en una escena de 'Heated Rivalry'

Siete razones que explican el éxito de 'Heated Rivalry'

  • El carisma y la química de sus protagonistas:

La principal clave del éxito de Heated Rivalry, y sin la cual probablemente no funcionarían todas las demás, es su excelente trabajo de casting. La elección de Connor Storrie y Hudson Williams como protagonistas no pudo ser más acertada, ya que ambos lograron integrar a la perfección la personalidad y el arco de transformación de los personajes escritos por Rachel Reid en su novela.

El trabajo interpretativo de los dos actores, y la gran química e intimidad que construyeron entre ellos durante el rodaje, traspasa la pantalla de principio a fin, enganchando a una audiencia que además ha encontrado más allá de la serie a dos estrellas de gran carisma a los que seguir tanto en sus redes sociales como en sus intervenciones mediáticas.

  • Visibilidad LGTBIQ+ en el deporte:

La representación queer en el deporte de élite es otro de los puntos fuertes de la ficción, que rompe tabúes poniendo el foco en una disciplina 'menor' a nivel mundial pero que en Canadá, país que produce la serie y en el que se desarrollan sus tramas, es casi una 'religión' nacional. Es llamativo cómo Heated Rivalry pone sobre la mesa el atraso en materia LGTBIQ+ que en pleno 2026 se vive en el deporte, ámbito que aún está a años luz de la diversidad que se plasma hoy por hoy en otros sectores profesionales expuestos a la esfera pública.

La producción, a través de sus protagonistas, refleja muy bien el conflicto interno del miedo a salir del armario en un entorno hostil y heteropatriarcal, y a perder la carrera deportiva por una cuestión de identidad o condición sexual inherente a cualquier ser humano. Los propios actores de su reparto aseguran haber recibido mensajes anónimos de deportistas que se sienten representados por la historia porque atraviesan un dilema similar al que se les plantea a los personajes. E incluso un jugador estadounidense de hockey sobre hielo llamado Jesse Kortuem se declaró abiertamente gay hace unas semanas, afirmando haberse sentido inspirado por la serie.

Ylia Rozanov y Shane Hollander, en 'Heated Rivalry'
  • La mirada desprejuiciada del sexo gay:

Más allá del recurso narrativo del 'enemies to lovers' [de enemigos a amantes] que tan bien suele funcionar, y que aquí se refleja en esa atracción que surge entre los dos mejores jugadores de equipos rivales, resulta interesante en Heated Rivalry la construcción de una relación romántica a partir del sexo. Estamos acostumbrados a que el sexo sea habitualmente consecuencia y no detonante de cualquier relación amorosa planteada en gran parte de los títulos de ficción. En este caso, y potenciado por un contexto que dificulta el desarrollo de un vínculo emocional entre los protagonistas, se realiza un camino inverso que también atrapa y engancha al espectador.

Además, Heated Rivalry ofrece una mirada cruda, explícita y desprejuiciada sobre el sexo gay [en este caso entre un chico gay y otro bisexual] que prácticamente escasea entre las series y películas más comerciales del audiovisual. Y en la que, probablemente, gran parte de la responsabilidad la tenga el hecho de que la historia original haya sido escrita por una mujer. Al abordar los encuentros sexuales entre los protagonistas, el foco no se pone sólo en la acción en sí, sino en lo que sienten y piensan los personajes tanto antes (tensión, deseo, duda), como en el durante (placer, conexión, inseguridades) y el después (consecuencias emocionales o afectivas). Esa otra perspectiva sobre el sexo es la que ha podido atraer la atención de tantas y tantas mujeres, también heterosexuales, desatando otro fenómeno que requeriría de otro análisis particular, como el publicado hace unos días en El País.

  • Un rodaje convertido en milagro:

Parte del encanto de Heated Rivalry también reside en que su producción destila ingenuidad. La ficción fue desarrollada sin pretensiones, sin expectativas, sin la consciencia de que iba a llegar a un público tan masivo. Y eso, con muchos pros y algún que otro contra, la hizo más libre. La serie, que contó con un ajustadísimo presupuesto, fue rodada en Canadá en apenas 36 o 37 días.

Durante la grabación, para ahorrar costes, se hizo uso de un plató con pantalla gigante -a modo de croma- en el que se recrearon muchas de sus localizaciones exteriores. Tal y como ha mostrado en redes la cuenta oficial de Heated Rivalry, muchas de las escenas fueron filmadas en un estudio, empleando trucos de iluminación y de colocación de la cámara que dotaron de un certero realismo a la construcción de los espacios. La falta de recursos disparó la creatividad de sus realizadores, tirando de imaginación para solventar con astucia algunas complicaciones del rodaje.

  • Su ritmo y estrategia de programación:

Heated Rivalry fue lanzada el pasado 28 de noviembre con dos capítulos de estreno de un ritmo trepidante. Y aunque es cierto que los saltos temporales empiezan descolocando un poco a los espectadores -dando un acelerón inicial, a modo de prólogo, hasta ubicar las tramas en el punto de la historia que se precisa-, esa celeridad dota a la ficción de un tono rompedor que se apodera de sus miradas. Desde el arranque, la serie postra a la audiencia ante algo, en fondo y forma, ciertamente fresco y novedoso.

La cosa se 'detiene' en su tercer episodio, cambiando acertadamente el foco a otros personajes que serán los encargados de dar contexto a las motivaciones de los protagonistas en sus tres siguientes y últimos capítulos de la tanda. El hecho de que Crave optase tras su estreno por una estrategia de programación de emisión semanal -evitando los maratones que desvenecen antes el 'boom'- provocó un efecto 'bola de nieve' que fue poco a poco disparando la conversación en redes sociales.

  • El fenómeno 'boca a oreja':

El hito de Heated Rivalry es aún mayor si se tiene en cuenta que coincidió en emisión con el lanzamiento de la temporada final de Stranger Things. A finales de 2025, el coloso nostálgico y fantasioso de Netflix se despedía para siempre -en tres fechas clave-, con millones de fans a los dos lados del globo esperando desde hacía más de tres años por descubrir cómo terminaba la historia de los hermanos Duffer.

Y aunque la serie del gigante americano pulverizó todos los récords de consumo con su quinta y última entrega, la conversación social en redes pareció que poco a poco iba siendo conquistada por las vicisitudes del romance entre Ylia Rozanov y Shane Hollander. Semana a semana, Internet se iba llenando de 'memes' [bromas gráficas], 'edits' [vídeos y fotos hechos por fans] y clips de declaraciones de sus actores, que poco a poco iban emergiendo en los medios. Un 'boca a oreja' espontáneo que fue fundamental para que cada vez más curiosos se asomaran a este producto, cuya promoción oficial -a la vista de su modesta premiere- fue bastante limitada.

  • Sus posibilidades de convertirse en saga:

Lo mejor de Heated Rivalry, para gozo de sus seguidores, es que la primera temporada aborda 'sólo' el segundo libro [homónimo] de los seis que conforman, de momento, la saga Game Changers. Y decimos 'de momento' porque el séptimo volumen está en camino, previsto para lanzarse en septiembre de este 2026. El sexto tomo (The Long Game) y ese mencionado séptimo (Unrivaled) estarán también centrados en la historia de Ilya y Shane, mientras que el resto de entregas pone el foco en otros personajes.

Personajes como, por ejemplo, Scott Hunter y Kip Grady, secundarios de esta temporada que, curiosamente, protagonizan la primera novela (Game Changer) y cuyo romance se resume en el tercer capítulo de la serie televisiva. La pareja se ha ganado también el cariño de muchos fans, a los que su presencia en el metraje se les ha hecho demasiado escasa. De esta manera, Crave tiene en su poder una inesperada 'gallina de los huevos de oro', ya que podrá explotar la adaptación audiovisual de la saga literaria en varias temporadas en las que abordar las relaciones de los personajes que protagonizan cada uno de los libros que la conforman.

Scott Hunter y Kip Grady, en una escena de 'Heated Rivalry'

'Heated Rivalry', la serie que ha roto el paradigma

Todo el mundo ha hablado durante los últimos meses de Heated Rivalry, pero 'muy pocos' han podido verla... legalmente. Como mencionábamos, Heated Rivalry vio la luz el pasado 28 de noviembre en Canadá con un doble capítulo de estreno a través del mencionado servicio de Crave, un canal de streaming que cuenta actualmente con poco más de 4 millones de suscriptores, tal y como informó Bell Media -el conglomerado audiovisual al que pertenece- en sus resultados del tercer trimestre del año. Ese mismo día, la ficción fue lanzada simultáneamente también en Estados Unidos y Australia gracias a HBO Max, compañía que se hizo con sus derechos en los días previos tras una campaña impulsada por los fans de la mencionada saga de libros en la que se basa.

En pocos días, las redes sociales, especialmente TikTok y X, se inundaron de fotos, clips, memes y alusiones a la serie, desatando un 'boca a oreja' -en este caso 'dedos a ojos'- que, unidos a esa novedosa y llamativa premisa que da representación a la homosexualidad en el deporte, fueron atrayendo a cada vez más público de todo el globo. Sin embargo, el 'coto' para poder verla cercado a Norteamérica y Australia obligó a muchos a tirar de métodos alternativos, en un renacer de la 'piratería' con el que nadie contaba a estas alturas de 2025.

Y es que, probablemente, ni en Crave se esperaban que la repercusión de Heated Rivalry la haría correr de forma ilegal, con sus capítulos semanales dando rápidamente la vuelta a Internet (en buena calidad y con subtítulos al español incluidos), tanto a través de links irregulares en la red social X, como de canales de fans de la serie en Telegram o de los míticos torrents de descarga que tuvieron su 'boom' en los 2000 y que ya creíamos extintos. En un mundo completamente globalizado, y con decenas de plataformas internacionales de vídeo bajo demanda a un lado y al otro del océano, nadie contaba con que una serie de modesta producción cambiara el paradigma, impulsando a muchos espectadores a una romantizada 'clandestinidad' en la que, tal vez, se encuentre también parte de su éxito.

Ilya Rozanov, en 'Heated Rivalry'

En las últimas semanas, algunas de esas plataformas fueron confirmando la llegada de la ficción a otros países. Por ejemplo, tras desembarcar en Filipinas a través de HBO Max y en Nueva Zelanda en el servicio Neon de Sky TV, Heated Rivalry se estrenó en Reino Unido e Irlanda el 10 de enero en los canales de streaming de Sky y Now TV, respectivamente. Ahora, este jueves 5 de febrero, también desembarca en España gracias a Movistar Plus+. Lo curioso es que, probablemente, la mayoría de los que se hayan interesado en acercarse a la serie ya la hayan visto mediante las fórmulas irregulares antes descritas, algo sobre lo que la propia plataforma de Telefónica ha llegado a bromear en sus redes sociales.

Movistar Plus+ será, por tanto, el operador que ofrezca Heated Rivalry en España, adelantándose al resto de competidores, incluida a la propia HBO que sí que la emite en algunos países. Cabe destacar que, aunque pasó desapercibido, Movistar Plus+ anunció en redes la adquisición de la ficción el 21 de noviembre, una semana antes de su estreno a nivel local y de su posterior 'boom' a nivel mundial. Con el crecimiento de la popularidad de la serie, el streamer ha ido incrementando su promoción en redes, subiéndose a la ola del fenómeno.

Preguntados por verTele sobre el motivo por el que la serie tardó tanto en cruzar el charco, fuentes de Movistar Plus+ confirmaron a este medio que no era una cuestión relacionada con sus derechos ni su contrato de adquisición, sino que es debido a los plazos del proceso de recepción de materiales, incluyendo su ingesta en la plataforma y la elaboración de su doblaje y subtítulos en español.

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