'Gran Hermano' vuelve sólo 21 días después: lo que debe hacer 'GH Dúo' para revivir el reality en Telecinco

Jorge Javier Vázquez, presentador de 'GH Dúo' en su cuarta edición

Sergio Soriano

7 de enero de 2026 20:45 h

La cuarta edición de GH Dúo desembarca en Telecinco este jueves, 8 de enero, con la esperanza de experimentar un necesario impulso en audiencias. Con un nutrido plantel de famosos confirmados, el reality show emblema de la cadena regresa sólo 21 días después del precipitado adiós de Gran Hermano 20. El formato presentado por Jorge Javier Vázquez necesita revivir para ser ese titán que antaño capitalizaba la conversación televisiva; sin embargo, es fundamental aprender de los errores y poner en marcha una nueva hoja de ruta que devuelva a la casa el prestigio perdido.

En verTele ponemos en marcha un análisis con las claves para resucitar el formato. La primera variable, como se describe a continuación, es el casting. Por el momento, Mediaset ha confirmado la presencia de grandes nombres dispuestos a convivir en la recién estrenada casa de Tres Cantos: la colaboradora Carmen Borrego, la exparticipante de La isla de las tentaciones Anita Williams, la gipsy queen Raquel Salazar, el bailaor Antonio Canales, la experta Belén Rodríguez, la modelo Cristina Piaget, la cantante Sonia Madoc y el exconcursante de OT Mario Jefferson.

La apuesta por los anónimos en Gran Hermano 20 para nada estuvo a la altura de las expectativas: cerró la edición antes de lo previsto con un 11.3% de cuota y 650.000 espectadores en el tramo principal de las galas de los jueves. Unas audiencias insuficientes que motivaron una despedida apresurada y que Telecinco no podía permitirse. Por ese motivo, la cadena decidió abrir 2026 con su histórico filón: la telerrealidad con famosos, que siempre rindió con nota en el pasado. Ahora, la pregunta es clara: ¿conseguirá GH Dúo levantar el prime time e impulsar a los magacines diarios?

El diagnóstico: ¿por qué falló 'Gran Hermano 20'?

La frase “aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” es vital para GH Dúo. Para entender qué debe cambiar, es necesario aprender de las cicatrices de un pasado demasiado reciente. La última edición de anónimo emitida cerró precipitadamente por unas audiencias insostenibles para Telecinco, sin conseguir siquiera acercarse al fenómeno social que fue años atrás. ¿Los motivos? Una tormenta perfecta de factores que ya analizamos en verTele:

  • La frialdad de la nueva casa: los techos infinitos y su dimensión transmitían una sensación de lo más gélida que acabó con la sensación de hogar.
  • Falta de narrativa: entrar por entrar no es suficiente. Mientras GH 19 vivía de la nostalgia y tenía como revulsivo el regreso del formato original, la última edición careció de una premisa potente con la que enganchar desde el primer minuto.
  • El fantasma de la saturación: Telecinco se olvidó de que el género reality necesitaba un descanso, haciéndolo coincidir con La isla de las tentaciones. También convivió con el OT 2025 de Prime Video, provocando una saturación en el mercado.
  • Un plató anclado en 2015, y un grafismo sin renovar: visualmente, el espectador sentía estar viendo exactamente lo mismo desde hace años. El envoltorio importa, y Gran Hermano debe ser vanguardia.
  • Cambios constantes de programación: si fue un acierto adelantar el inicio de las galas a las 21:45 horas, un gran error fue variar la estrategia de emisión de los espacios satélite. El espectador necesita saber exactamente cuándo disfrutar del formato.
Imagen de la semifinal de 'GH 20'

La hoja de ruta: que vuelva la creatividad y la diversión a 'GH Dúo'

Si GH Dúo quiere ser el revulsivo que Telecinco necesita, debe dejar de ser un programa que parezca improvisado para volver a ser ese titán que obsesionaba a los espectadores. El casting —que de momento cuenta con grandes nombres— es fundamental para atrapar al público y que las audiencias funcionen; sin embargo, hay muchas otras claves fundamentales en esta nueva etapa que enfrenta el programa. La creatividad, las mecánicas, la diversión o la transparencia son solo algunas de ellas.

Comenzamos abordando una de las claves que afectan directamente a los concursantes. Más allá de contar con grandes perfiles de interés para el público, la cuarta edición del reality show se enfrenta a un reto: si es una edición de parejas, que lo sea de verdad. Todos deben llegar a la casa con una trama real de impacto —o al menos que se pueda generar de verdad—, y no vincular a personas sin sentido como ocurrió con el trío Javier Mouzo, Vanessa Bouza y Romina Malaspina.

Es importante destacar también la necesidad de que todos los participantes estén dentro de la casa desde la primera gala. La existencia de un Oasis o una Pajarera debe quedar en el pasado. Estos anexos solo sirven para fragmentar la convivencia y diluir la potencia tanto del estreno como de las galas posteriores. El espectador quiere disfrutar del choque de trenes desde el minuto uno, no de una entrada por goteo que enfría el ritmo de la competición y genera una especie de jerarquía entre veteranos y novatos.

La audiencia está agotada del conflicto por el conflicto: es el momento de que vuelva la diversión. Las discusiones por la comida o la complicada convivencia son un clásico que no puede faltar, pero se necesita mucho más para no pestañear. Cuando el espectador se divierte, se emociona y se enamora, se queda pegado al formato. GH Dúo debe recuperar la complicidad con el público, rescatando la esencia icónica de otras ediciones que inundaban de alegría y tensión (positiva) cada una de las galas.

Anita Williams y Raquel Salazar, concursantes de 'GH Dúo'

La mecánica, las nominaciones y las expulsiones son clave

Esta nueva edición necesita como agua de mayo un cambio drástico en lo que respecta a las mecánicas de las galas, que deben estar claras desde el primer momento. La hoja de ruta de cada entrega debe ser visual, interesante y, fundamentalmente, que no deje la cabreante sensación de que carecen de sentido. Durante el primer Debate de GH 20, una prueba consistió en estallar globos con agua cuando, mentalmente, los concursantes calcularon que se había cumplido un minuto y medio de tiempo. Y ocurrió durante varias rondas. Visualmente, lucía pobre; pero además carecía de la épica que necesita un prime time.

Hubo otras épocas en las que jugar cómplicemente con el espectador fue clave. Todavía permanece en el recuerdo aquella mítica prueba semanal de GH VIP 3 llamada 'El Cubo'. Aquel reto no solo ponía a prueba a los concursantes, sino que convertía a los televidentes en confidentes absolutos del engaño del programa. Se lograba ese 'clic' en el que la audiencia sentía que sabía mucho más que todos ellos, participando de un secreto que se desconocía dentro de la casa. Es vital que estos retos generen contenido de calidad, y no se centren únicamente en completar recorridos o encontrar martillos en cajas.

Los espectadores necesitan incentivos reales para permanecer frente a la pantalla, sentir ese ritmo trepidante que impida levantarse del sofá por temor a perderse algo. Y esto es extrapolable a las nominaciones. ¿Es realmente beneficioso cambiar el sistema cada poco tiempo? La forma de seleccionar candidatos a la expulsión es clave en el formato, pero los giros constantes impiden que la estrategia entre en juego. Quizás sea el momento de eliminar las carreras por la casa para encontrar pelotas de inmunidad. ¿Qué proponemos?

  • Nominaciones cerradas, pero con cierto margen para fomentar la competencia: mantener la esencia de GH para no generar confusión en los espectadores, aderezándola con cierto caos en alguna ocasión especial para favorecer el guion.
  • Cambios en el sistema de expulsión: el voto gratuito —necesario— ha hecho que el reality sea predecible, e incluir un incentivo podría beneficiar al formato. Para generar urgencia y premiar lo que sucede en plató, GH podría abrir una ventana de votación en directo que compute el 50% de los votos semanales.
Antonio Canales y Belén Rodríguez, concursantes de 'GH Dúo'

Las galas necesitan ritmo, impacto, modernización e identidad

Los puntos hasta ahora citados son de suma importancia, pero carecerían de sentido si GH Dúo no inunda sus galas con ritmo, impacto y transparencia. Toda la industria es consciente de que la audiencia no perdona los tiempos muertos: las entregas deben ser un impacto constante con más acción desde el primer segundo. No basta con cebar constantemente bombazos que no se desvelan hasta la medianoche. El espectador necesita honestidad, también durante la emisión 24 horas: deben desaparecer los cortes y los primeros planos de plantas. Es fundamental que la audiencia recupere la confianza en el formato.

Asimismo, GH Dúo tiene una asignatura pendiente relacionada con la modernización. No podemos seguir viendo el mismo envoltorio visual desde hace mucho tiempo. El público necesita sentir que entra en una nueva era, y no en una eterna reposición. Un cambio radical en los grafismos es fundamental para transmitir esa novedad que tanto necesita el formato; renovación profunda que también debe aplicarse a un plató que lleva años sufriendo reformas cosméticas insuficientes. Es hora de que el diseño y la tecnología jueguen a favor del espectáculo.

Por último, pero no menos importante, la audiencia reclama que El Debate vuelva a tener esa identidad que tantas alegrías dio a Telecinco en el pasado. De hecho, una de las peticiones más repetidas en las últimas ediciones tiene que ver con que vuelva su esencia. La dominical se ha convertido en una gala satélite, un contenedor de “novedades” y dinámicas que carecen de peso específico. Hace tiempo, esta cita era contenido en estado puro gracias a unos colaboradores que no temían mojarse y dar espectáculo.

Imagen del plató de 'GH Dúo'

La eterna pregunta: ¿deben regresar el visionado de imágenes dentro de la casa?

Antes de finalizar el análisis, es interesante plantear una cuestión ampliamente debatida entre los fieles seguidores de Gran Hermano: ¿deben regresar los visionados de imágenes dentro de la casa? El aislamiento es inherente a la esencia del formato, sin embargo, Telecinco incluyó una variante al estilo Supervivientes que funcionó a las mil maravillas en ediciones anteriores. Por un lado, es cierto que proyectar a los concursantes lo que opinan sus compañeros genera toneladas de reacciones. Por el otro, destapa movimientos estratégicos dentro de la casa.

El riesgo de romper ese aislamiento es convertir la casa en otro plató más de televisión, donde los concursantes actúen condicionados tanto por los vídeos como por las reacciones del público presente en plató. No obstante, si la variante Dúo tiene las cuentas pendientes como hilo conductor, el uso de imágenes puede hacer las veces de bisturí necesario para abrir tramas que permanecen cerradas. La clave reside, una vez más, en el equilibrio: utilizar ese visionado como arma en momentos críticos, y no como un recurso fácil para rellenar horas de televisión.

Imagen del salón en la anterior edición de 'GH Dúo'

Es el momento de apostar contundentemente por la vida en directo

En conclusión, la marca Gran Hermano siempre fue garantía de éxito para Telecinco. Sin embargo, tanto el cambio de hábitos en el espectador como el desgaste tras haberse emitido tantísimas ediciones obliga a que cadena y productora pongan toda la carne en el asador. Solo de ese modo GH Dúo volverá a brillar en esta cuarta edición que se estrena el jueves 8 de enero. Es fundamental que la organización escuche a la audiencia e implemente cambios en aspectos clave para dotar de mayor impacto todas y cada una de sus emisiones.

La hoja de ruta con el nuevo plantel de famosos es clara. El casting descubierto —de momento aprobado con nota por los espectadores— debe ser el centro de una edición plagada de creatividad, diversión, mecánicas claramente establecidas y pruebas semanales que aporten a la convivencia. Si las galas vuelven a estar inundadas por el ritmo, el impacto y la modernización, la apuesta avanzará con el rendimiento esperado a ambos lados de nuestra pequeña pantalla. Es el momento de que vuelva la vida en directo.

Etiquetas
stats