El conflicto familiar de Mónica Pont tuvo este fin de semana doble capítulo en Fiesta. Si el sábado fue el turno de su madre y su hermana, a la que Emma García mandó “a la mierda” en directo, el domingo fue la modelo y colaboradora televisiva la que vivió un mal trago al tener que enfrentarse a una situación complicada en el plató, por lo que pidió permiso para abandonarlo “para ir a devolver”.
Tras las declaraciones de sus familiares horas antes, Pont fue la protagonista del magacín en su apertura para responder a unas durísimas acusaciones. Afirmaciones como que es “una sinvergüenza”, “una monstrua” y “una maltratadora” que Mónica vio y escuchó en las pantallas del plató, y ante las que se descompuso.
“Esto a mí me supera. Emma, se me corta el cuerpo y tengo ganas de devolver. ¿Me puedo ir del plató, por favor, y luego ya hablamos?”, pidió con la voz entrecortada, comunicándose desde la soledad del centro del plató con una Emma García que estaba en otro espacio. “Ahora tengo el cuerpo cortado. Tengo que ir a devolver. ¿Puedo salir un momento de plató y luego hablamos tranquilamente?”, repitió Pont, ante lo que la presentadora accedió.
Fiesta se centró en conocer la opinión de sus colaboradores hasta que pasadas dos horas volvió a recibir a la protagonista para abordar el asunto. “Yo no había querido ver esas imágenes porque me afecta”, aseguró, explicando así el golpe emocional que había recibido al inicio del programa.