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    <title><![CDATA[elDiario.es - Comics]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La historia, con tinta entra: los cómics rellenan las "grandes carencias de la Educación"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/historia-tinta-entra-comics-rellenan-grandes-carencias-educacion_1_13112556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/578cbbd3-713f-4d10-bf9f-4f4f5acddf24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia, con tinta entra: los cómics rellenan las &quot;grandes carencias de la Educación&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Julián Casanova, experto en la Guerra Civil y el franquismo, se pasa a la novela gráfica con 'España partida en dos'</p><p class="subtitle">Carlota Juncosa investiga en un cómic la escena grafitera de los 2000: “Si eras chica y ponías demasiado rosa, estaba mal visto”
</p></div><p class="article-text">
        Sortear los vericuetos del ensayo para adaptar al c&oacute;mic las investigaciones m&aacute;s avanzadas en torno a la memoria hist&oacute;rica es una empresa en la que cada vez se embarcan m&aacute;s historiadores y dibujantes. Tras el bum de la novela gr&aacute;fica surgido hace ya a&ntilde;os y mantenido en el tiempo, algunos sellos editoriales apuestan por esta amalgama de plumas y pinceles, de texto y de dibujo, para acercar al p&uacute;blico general la historia m&aacute;s reciente de Espa&ntilde;a con un acierto que ya se ha materializado en numerosas traducciones. Este binomio entre historiadores y artistas nos deja un nuevo trabajo: <em>Espa&ntilde;a partida en dos</em> (Cr&iacute;tica y Planeta C&oacute;mic), escrita por Juli&aacute;n Casanova, guionizada por Miguel Casanova e ilustrada por Carlos Esquembre.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/julian-casanova-franco-tuvo-carisma-hitler-mussolini_128_12067088.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juli&aacute;n Casanova</a> es catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad de Zaragoza (Unizar), adem&aacute;s de uno de los investigadores m&aacute;s reconocidos a nivel internacional sobre la Guerra Civil espa&ntilde;ola. El t&iacute;tulo que ahora presenta fue un encargo original orientado a la audiencia anglosajona que vio la luz en 2013. M&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, los trazos de Esquembre han dibujado esta peque&ntilde;a aproximaci&oacute;n para entender la contienda que marc&oacute; el devenir espa&ntilde;ol durante el siglo XX: &ldquo;He visto muchos c&oacute;mics en los que el guionista resum&iacute;a el libro con vi&ntilde;etas, pero dif&iacute;ciles, con mucho texto. Por eso me gusta tanto la versi&oacute;n de Miguel, m&aacute;s parecida a un guion cinematogr&aacute;fico&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        Se refiere al trabajo desempe&ntilde;ado por su hijo, clave para que el t&iacute;tulo tenga cabida en las aulas de bachillerato. &ldquo;Los profesores me dicen que con recursos as&iacute; los estudiantes se interesan m&aacute;s por el tema&rdquo;, a&ntilde;ade. El historiador se muestra &ldquo;contento&rdquo; de haber entrado en este fregado, tal y como lo denomina, sobre todo tras ver el resultado final. &ldquo;Esquembre lo ha hecho genial y ha conseguido que el c&oacute;mic sea una nueva dimensi&oacute;n de mi obra&rdquo;, sostiene Casanova, quien se congratula de que por primera vez en su vida ha podido ver dibujada una de las historias que ha escrito. 
    </p><h2 class="article-text">El c&oacute;mic se hace fuerte en la cultura audiovisual</h2><p class="article-text">
        El propio Esquembre se&ntilde;ala haberse enfrentado a un nuevo reto a la hora de adaptar la investigaci&oacute;n del catedr&aacute;tico de la Unizar. Lejos de otros t&iacute;tulos suyos en Planeta C&oacute;mic como <em>Las tres heridas de Miguel Hern&aacute;ndez</em> (2022), <em>Lorca, un poeta en Nueva York </em>(2023) y <em>Los hermanos Machado </em>(2025), en los que prevalec&iacute;a una ficci&oacute;n proyectada en contextos hist&oacute;ricos altamente documentados, aqu&iacute; el vi&ntilde;etista ha agudizado mucho m&aacute;s el ingenio para respetar el rigor de la obra de Casanova. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/16c3dacb-4627-4123-b949-34e041f5d1cc_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Por ejemplo, el cap&iacute;tulo dedicado a la importancia de la Iglesia y al anticlericalismo en la Espa&ntilde;a de comienzos de siglo, se ha decantado por contarlo a trav&eacute;s de una ceremonia religiosa mientras no reh&uacute;ye mostrar la violencia que suscit&oacute; el poder lev&iacute;tico en aquellos a&ntilde;os. Miguel Casanova, por su parte, ha creado una dupla sinigual con Esquembre a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n de s&iacute;mbolos y met&aacute;foras visuales, una constante en los trabajos del ilustrador.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en un momento donde la cultura audiovisual est&aacute; muy impuesta, sobre todo entre los j&oacute;venes, a trav&eacute;s de la inmediatez, la imagen, el poder y la fuerza de lo visual, y el c&oacute;mic posee una combinaci&oacute;n de todo ello&rdquo;, considera Esquembre. En cuanto al formato, opina que las novelas gr&aacute;ficas no tienen por qu&eacute; ser la puerta de entrada a otras tem&aacute;ticas: &ldquo;El c&oacute;mic ya tiene inter&eacute;s de por s&iacute; y hay muchos trabajos con una carga intelectual elevad&iacute;sima&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un susto para Preston</h2><p class="article-text">
        Jos&eacute; Pablo Garc&iacute;a conoce bien esto de dibujar novelas relacionadas con la historia. Por sus manos han pasado los l&aacute;pices que han dado forma y color a libros como <em>La guerra civil espa&ntilde;ola</em> (2016), <em>La muerte de Guernica</em> (2017) y <em>Franco</em> (2024), todos ellos originales de libros de Paul Preston publicados en Debate, al igual que sucedi&oacute; en 2019 con <em>Soldados de Salamina, </em>adaptaci&oacute;n de la obra de Javier Cercas. &ldquo;Preston estaba muy asustado porque era un hombre completamente ajeno al c&oacute;mic y pensaba que su obra se podr&iacute;a ver trivializada o que sus colegas se podr&iacute;an re&iacute;r de &eacute;l&rdquo;, introduce.
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso sucedi&oacute;. &ldquo;Sacar el primer libro suyo como novela gr&aacute;fica fue muy oportuno, sobre todo sabiendo las grandes carencias que existen en la educaci&oacute;n a la hora de explicar a los j&oacute;venes qu&eacute; fue y lo que supuso la Guerra Civil&rdquo;, se explaya el dibujante. En este caso, Garc&iacute;a tambi&eacute;n es autor del guion: &ldquo;Ha sido una labor de s&iacute;ntesis bastante grande. Mi principal intenci&oacute;n era aportar claridad y amenidad a toda la densidad informativa que hay en esos libros&rdquo;, admite.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Páginas de la versión en novela gráfica del &#039;Franco&#039; de Paul Preston                            </span>
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        El encargo de dibujar varias obras escritas como ensayos y narrativa le lleg&oacute; de forma inesperada. Sin embargo, se vio inmerso en el proyecto desde el primer momento. &ldquo;Cuando se trata la Guerra Civil en el c&oacute;mic, muchas veces se hace a partir de historias peque&ntilde;as, particulares, pero no desde la complejidad de los grandes temas. Fue una responsabilidad muy grande elegir bien qu&eacute; dejar fuera para no recargar la obra y que fuera amena su lectura&rdquo;, desarrolla antes de asegurar que ya trabaja en una nueva adaptaci&oacute;n de un escrito de Preston.
    </p><p class="article-text">
        Novela gr&aacute;fica y memoria hist&oacute;rica hace a&ntilde;os que no se entienden sin un nombre propio: Paco Roca. Autor de c&oacute;mics como <em>El invierno del dibujante</em> (2010) y <em>Los surcos del azar</em> (2013), publicadas con la editorial Astiberri, su &uacute;ltimo gran trabajo ha sido <em>El abismo del olvido</em> (2023), escrito junto al periodista Rodrigo Terrasa y donde cuenta la historia de Leoncio Bad&iacute;a, conocido como el enterrador de Paterna. &ldquo;Quer&iacute;a algo a medio camino entre el reportaje period&iacute;stico, la ficci&oacute;n narrativa y la dramatizaci&oacute;n de los hechos, por eso fue ideal contar con Rodrigo&rdquo;, introduce.
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                Viñetas de &#039;Los surcos del azar&#039;, de Paco Roca                            </span>
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        El tambi&eacute;n Premio Nacional del C&oacute;mic de Espa&ntilde;a en 2008 por <em>Arrugas </em>reconoce que &ldquo;es toda una suerte&rdquo; para los autores poderse salir de la industria habitual que siempre acompa&ntilde;&oacute; al c&oacute;mic, con sus entregas seriadas, trazo determinado y personajes muy marcados: &ldquo;Poder hacer novela gr&aacute;fica es una libertad que apareci&oacute; casi al mismo tiempo que se recuper&oacute; la memoria hist&oacute;rica con la ley de 2007. Por fin, el medio ahora permit&iacute;a contar esas historias con mayor extensi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El c&oacute;mic crea la memoria visual que falta</h2><p class="article-text">
        Bajo su perspectiva, la novela gr&aacute;fica aporta un resorte perdido en la historia de Espa&ntilde;a: la memoria visual. Para Roca, este es &ldquo;uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos con todo el revisionismo y el blanqueamiento continuo de la dictadura&rdquo;. Y agrega: &ldquo;Al no tener im&aacute;genes, y solo el testimonio y trabajo de los investigadores, no podemos &lsquo;ver&rsquo; el horror que supuso la represi&oacute;n durante la posguerra&rdquo;. No se equivoca. Por algo los aliados se esmeraron en documentar la situaci&oacute;n de los campos de exterminio nazi a medida que los liberaban. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir un sentimiento abstracto de dolor y p&eacute;rdida en imagen es lo que hizo Roca cuando public&oacute; <em>El abismo del olvido,</em> que ya ha llegado a pa&iacute;ses como Polonia, Brasil, Italia, Turqu&iacute;a, Estados Unidos, Francia y Alemania. &ldquo;Recrear la memoria de todas las familias con las que hablamos supuso mostrar en dibujo el horror que hab&iacute;an vivido&rdquo;, concede. &Eacute;l es consciente de que trabaja con un tema extremadamente pol&iacute;tico y politizado, por lo que se esfuerza en ser honesto. &ldquo;Siempre hay un respeto y tensi&oacute;n por lo que haces. Es muy importante este maridaje de los &uacute;ltimos tiempos entre autores e historiadores serios para poder contar los relatos con rigor&rdquo;, enfatiza.
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                Páginas de la versión gráfica de &#039;España partida en dos&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Terrasa, periodista de El Mundo y coguionista de <em>El abismo del olvido,</em> public&oacute; la historia de Leoncio Bad&iacute;a en 2013. Entonces ya se hab&iacute;a fraguado una intensa amistad con el dibujante. &ldquo;Yo sab&iacute;a que mi trabajo como periodista estaba al servicio de un c&oacute;mic de Paco Roca, que no era una cosa de iguales, ni pretend&iacute;a imponer mi relato&rdquo;, comenta con humildad.
    </p><p class="article-text">
        El periodista afirma sin titubear que la obra publicada junto a Roca, tras tres a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, ha sido el mejor trabajo period&iacute;stico que ha realizado hasta la fecha. &ldquo;Exige un nivel de rigor muy elevado. Tuvimos que cerciorarnos de c&oacute;mo eran los uniformes de los soldados, c&oacute;mo se cavaba una fosa, c&oacute;mo era un consejo de guerra, y contrastar los bocetos con arque&oacute;logos, historiadores y forenses&rdquo;, ilustra. 
    </p><p class="article-text">
        Acostumbrado al reportaje largo, Terrasa se aleja del discurso apocal&iacute;ptico que en ocasiones copa la profesi&oacute;n period&iacute;stica. &ldquo;He descubierto que hay muchos soportes y plataformas para hacer buen periodismo, y el c&oacute;mic es uno de ellos&rdquo;, finaliza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/historia-tinta-entra-comics-rellenan-grandes-carencias-educacion_1_13112556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia, con tinta entra: los cómics rellenan las "grandes carencias de la Educación"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Novela gráfica,Cómic,Historia,Historia de España,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dibujante Robert Crumb pisa todos los charcos con sus 'Relatos de la paranoia']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-robert-crumb-pisa-charcos-relatos-paranoia_1_13108671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08f66391-e3d9-4f46-94f6-7077aa8ae194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dibujante Robert Crumb pisa todos los charcos con sus &#039;Relatos de la paranoia&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Coincide en España la publicación del nuevo cómic del principal autor del dibujo 'underground' con la traducción de su minuciosa biografía 'Crumb. Vida de historietista'</p><p class="subtitle">Cómo los artistas construyen (o destruyen) su imperio a través de la imagen que proyectan
</p></div><p class="article-text">
        El estadounidense Robert Crumb (Filadelfia, 1943) es uno de los autores vivos m&aacute;s influyentes del c&oacute;mic mundial. No fue solo uno de los m&aacute;s decididos impulsores del <em>comix underground</em> a finales de los a&ntilde;os 60, mientras viv&iacute;a en San Francisco, sino que tambi&eacute;n fue uno de los primeros autores que consider&oacute; que el c&oacute;mic pod&iacute;a ser un medio para la expresi&oacute;n personal y autoral, al margen de las grandes industrias.
    </p><p class="article-text">
        Su influencia en la siguiente generaci&oacute;n de historietistas puede rastrearse en figuras como Phoebe Gloeckner, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/peter-bagge-dibujante-podiamos-hablar-gente-disentiamos-no_128_8995993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peter Bagge</a>,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/muere-joe-matt-grandes-dibujantes-comic-underground_1_10527195.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Joe Matt</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/daniel-clowes-vineta-acabara-instagram-no-puedes_1_10594661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Clowes</a>. Creador de personajes tan ic&oacute;nicos como el Gato Fritz o Mr. Natural, se reinvent&oacute; a los 65 a&ntilde;os con su propia versi&oacute;n del <em>G&eacute;nesis</em>, su primera &mdash;y &uacute;nica&mdash; obra larga. Irreverente, &aacute;cido y autodespreciativo, el trabajo de Crumb constituye un corpus s&oacute;lido y coherente a lo largo de las d&eacute;cadas, caracterizado por la cr&iacute;tica social y la exposici&oacute;n de su propia neurosis, lo que le ha tra&iacute;do no pocos problemas.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, se ha publicado en nuestro pa&iacute;s <em>Crumb. Vida de historietista</em> (Es Pop Ediciones, 2025, trad. &Oacute;scar Palmer), una extensa biograf&iacute;a elaborada por el escritor y cr&iacute;tico de c&oacute;mics Dan Nadel. Se trata no solo de la m&aacute;s completa aproximaci&oacute;n a la figura de Robert Crumb, sino tambi&eacute;n de una de las mejores biograf&iacute;as de autores de c&oacute;mic que se hayan publicado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3bc6c66f-8a82-41ad-978d-84487272212a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Nadel aborda la labor con la intenci&oacute;n de no ocultar ninguna de las muchas aristas del personaje, por deseo expreso del propio Crumb, que le puso esa condici&oacute;n para colaborar. El bi&oacute;grafo no solo realiza interesantes an&aacute;lisis de las obras del dibujante, sino que tambi&eacute;n ha tenido entrevistas con pr&aacute;cticamente cualquier persona que haya sido importante en la vida de Crumb y siguiera con vida en el momento en el que realiz&oacute; el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el viaje arranca desde una infancia y adolescencia marcadas por una familia disfuncional, con un estricto padre exmilitar y una madre con trastornos mentales, adem&aacute;s de sus hermanos, con los que elaboraba sus primeros c&oacute;mics artesanales. Crumb comenz&oacute; su carrera profesional en la empresa de tarjetas de felicitaci&oacute;n de American Greetings, que le proporcion&oacute; sus primeros ingresos m&aacute;s o menos estables.
    </p><p class="article-text">
        La biograf&iacute;a de Nadel nos gu&iacute;a por todas las idas y venidas de Crumb en una &eacute;poca en la que era m&aacute;s f&aacute;cil vivir con lo puesto, saltando de ciudad en ciudad. Fue clave la creaci&oacute;n del Gato Fritz, un &eacute;xito casi instant&aacute;neo que le procur&oacute; uno de sus primeros desenga&ntilde;os, cuando Ralph Bakshi la adapt&oacute; al cine en 1972 &mdash;fue la primera pel&iacute;cula de animaci&oacute;n calificada X&mdash;, con unos resultados que no gustaron nada a Crumb.
    </p><h2 class="article-text">El 'comix underground', la fiesta de las barrabasadas</h2><p class="article-text">
        Ya m&aacute;s o menos asentado en San Francisco, con su primera esposa, Dana Morgan, a quien abandon&oacute; m&aacute;s de una vez en su tendencia a la impulsividad, Crumb entr&oacute; en contacto con dibujantes como Spain Rodriguez, Gilbert Shelton, Clay S. Wilson o Rick Griffin. Con ellos crear&iacute;a <em>Zap Comix</em> en 1968, una de las primeras revistas consideradas <em>underground:</em> publicaciones subversivas que se distribu&iacute;an por canales alternativos y que tuvieron no pocos problemas con las autoridades por sus contenidos violentos y sexuales.
    </p><p class="article-text">
        El <em>comix underground</em>, como bautizaron a esta corriente informal, se inspiraba en autores como Harvey Kurtzman para explorar todo lo que no era posible en el c&oacute;mic comercial, considerado un medio infantil o juvenil, con el objetivo de hablar de su tiempo, de las cosas que conformaban su mundo: drogas psicod&eacute;licas, m&uacute;sica y algunas gotas de cr&iacute;tica social. Lo hac&iacute;an, en ocasiones, con historias violentas, con sexo expl&iacute;cito y todo tipo de barrabasadas. Se trataba de hacer todo lo que estaba prohibido.
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        El <em>underground</em> fue el germen de todo el c&oacute;mic adulto estadounidense que se desarrollar&iacute;a en las d&eacute;cadas siguientes, desde <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/exito-maus-compromiso-trump-documental-reivindica-imprescindible-figura-art-spiegelman_1_12894944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maus </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/exito-maus-compromiso-trump-documental-reivindica-imprescindible-figura-art-spiegelman_1_12894944.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(1980-1991) de Art Spiegelman</a> &mdash;que empez&oacute; su carrera como dibujante <em>underground</em>&mdash; al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/volver-gaza-gracias-periodismo-dibujado-joe-sacco_1_10714221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mic period&iacute;stico de Joe Sacco</a>, pasando por las obras de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/alison-bechdel-medida-mejoran-cosas-colectivo-lgtbi-trabajo-comic-toma-serio_128_8379062.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alison Bechdel</a>.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de Crumb, a pesar de la cadencia irregular de <em>Zap Comix</em>, estuvo en su capacidad de trabajo y su falta de l&iacute;mites. Fue uno de los primeros en usar una versi&oacute;n de s&iacute; mismo para hablar de sus obsesiones y exponer sus propios miedos y parafilias, como bien explica Dan Nadel. Sus historietas breves exploraban, adem&aacute;s, la hipocres&iacute;a de la sociedad burguesa tanto como la de la cultura hippie, con la que no terminaba de casar. Crumb, esc&eacute;ptico hasta el paroxismo, nunca pareci&oacute; querer formar parte de ning&uacute;n movimiento, m&aacute;s all&aacute; de sus colegas de profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Nadel construye un certero retrato de un artista t&iacute;mido, con evidentes dificultades para socializar en su juventud, contradictorio y con tendencia a huir de los problemas, lo cual le trajo, parad&oacute;jicamente, sus mayores problemas. <em>Crumb. Vida de historietista</em> no obvia los acontecimientos m&aacute;s duros de la trayectoria de Crumb, como un mal viaje de &aacute;cido junto a su esposa Dana, de cuyos efectos tard&oacute; en recuperarse m&aacute;s de un a&ntilde;o, su p&eacute;sima paternidad con respecto a su primer hijo, Jesse, o sus problemas econ&oacute;micos motivados por su nula capacidad para los negocios.
    </p><p class="article-text">
        La llegada a su vida de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/aline-kominsky-crumb-pionera-comic-underground-autobiografia-autocomplaciente_1_10063837.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aline Kominsky</a>, su segunda esposa y una de las mejores dibujantes <em>underground</em>, pareci&oacute; salvar a Crumb de una vida desastrosa. Tal y como cuenta Nadel, aport&oacute; orden y estabilidad, adem&aacute;s de una pareja art&iacute;stica con la que public&oacute; muchas p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Convertido en un mito cuyos originales se subastaban por decenas de miles de euros, Crumb se alej&oacute; de la &oacute;rbita del moribundo <em>underground</em> y se embarc&oacute; en nuevos proyectos, como la revista <em>Weirdo</em> (1981-1993). En 1991, la pareja, junto con su hija Sophie, se muda a una casa en un pueblo del sur de Francia &mdash;que Crumb pag&oacute; con el dinero obtenido de la venta de unos cuadernos de dibujos&mdash;, en busca de una vida m&aacute;s tranquila y cercana a la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Crumb sigue dibujando, al tiempo que desarrolla su pasi&oacute;n coleccionista por los discos de pizarra de m&uacute;sica folk tradicional y toca el banjo. En 2009, publicar&iacute;a <em>El libro del G&eacute;nesis</em>, una traslaci&oacute;n literal del primer libro de la Biblia realizada desde su ate&iacute;smo, y su primera obra larga, formato que hab&iacute;a esquivado durante toda su carrera.
    </p><h2 class="article-text">Fractura generacional</h2><p class="article-text">
        En 2019, durante la entrega de los Premios Ignatz &mdash;que reconocen los mejores c&oacute;mics independientes&mdash; en la Small Press Expo, el dibujante afroamericano Ben Passmore motiv&oacute; con sus cr&iacute;ticas al trabajo de Crumb un aplauso cerrado en una sala llena de autores y autoras de c&oacute;mic. El suceso evidenci&oacute; de manera muy gr&aacute;fica la fractura entre la generaci&oacute;n de los <em>underground</em> y las nuevas sensibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, los estereotipos sexuales y raciales que manejaba Crumb resultan hoy inaceptables para mucha gente &mdash;dibujantes feministas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/muere-trina-robbins-primera-dibujante-wonder-woman-85-anos_1_11281056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trina Robbins</a> tambi&eacute;n lo denunciaron en su momento&mdash;, y son claramente ofensivos si se extraen de su contexto. El propio Crumb reconoce abiertamente la misoginia de su juventud, que exhib&iacute;a en historietas donde abundaba su esterotipo favorito: mujeres robustas, m&aacute;s grandes que &eacute;l, a las que dominar sexualmente en todo tipo de tramas extra&ntilde;as y delirantes.
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                &#039;Relatos de la paranoia&#039;                            </span>
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        En su defensa, el dibujante siempre ha dicho que esos trabajos no pretend&iacute;an ser ejemplares ni modelo de conducta, sino, m&aacute;s bien, exploraci&oacute;n de sus propias obsesiones y deseos enfermizos: a trav&eacute;s de su exposici&oacute;n, se&ntilde;alaba los de toda la sociedad estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, la lectura literal malinterpreta historias con un claro tinte sat&iacute;rico, como es el caso de <em>Cuando los negros tomen Am&eacute;rica</em> y <em>Cuando los malditos jud&iacute;os tomen Am&eacute;rica, </em>publicadas ambas en <em>Weirdo</em> en 1993, dos provocativas piezas que mostraban todos los prejuicios racistas y miedos at&aacute;vicos de la sociedad blanca estadounidense, con clara intenci&oacute;n cr&iacute;tica. Sin embargo, las obras generaron una gran pol&eacute;mica y llegaron a ser prohibidas en Canad&aacute;, al considerar que incitaban al odio. Crumb, perplejo, pero tambi&eacute;n acostumbrado a meter la pata, no hizo nada por limpiar su reputaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las paranoias de Crumb</h2><p class="article-text">
        Pocos meses despu&eacute;s de la llegada a las librer&iacute;as de su biograf&iacute;a, lo ha hecho la &uacute;ltima obra de Crumb hasta la fecha: <em>Relatos de la paranoia </em>(La C&uacute;pula, 2026, trad. Hern&aacute;n Migoya). Con la forma de un tebeo de toda la vida de los que le gustaba publicar, con 42 p&aacute;ginas, el padre del <em>underground</em> hace honor a su proverbial capacidad para pisar todos los charcos y expone en varias piezas cortas su espir&iacute;tu cr&iacute;tico y suspicaz, que ha derivado a una paranoia evidente.
    </p><p class="article-text">
        Desconfiado del sistema desde su juventud, Crumb se enreda en sus propias pesquisas sobre las vacunas contra la COVID-19, sin llegar a caer en una posici&oacute;n antivacunas clara, pero s&iacute; cuestionando inquisitivamente el papel de las empresas farmace&uacute;ticas en todo ello. Consciente de su propia deriva y sabiendo que puede haber perdido pie con la realidad, el propio autor siembra la duda en su discurso: en la portada leemos &ldquo;&iquest;Loco de atar o juez objetivo de la realidad? &iquest;Qui&eacute;n sabe?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A sus m&aacute;s de 80 a&ntilde;os, el autor a&uacute;n hace gala de una capacidad incre&iacute;ble para el dibujo, con sus precisas plumillas y su caracter&iacute;stico rayado, y dibuja no solo sus obsesiones paranoicas y su propia visi&oacute;n de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un historieta cuyo guion escribi&oacute; junto a<a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/aline-kominsky-crumb-pionera-comic-underground-autobiografia-autocomplaciente_1_10063837.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Aline Kominsky</a> a&ntilde;os atr&aacute;s, su particular homenaje a la esposa fallecida en 2022, o una reconstrucci&oacute;n de su mal viaje de LSD en 1966. 
    </p><p class="article-text">
        C&iacute;nico, afilado, dotado de su habitual verborrea, Crumb llama al pensamiento cr&iacute;tico e insta a los lectores a no creer a nadie, ni siquiera a &eacute;l. Aunque se pase de frenada, su cr&iacute;tica contra los dogmas y el pensamiento &uacute;nico resulta v&aacute;lida, y coherente con toda una carrera dedicada a demoler tab&uacute;es sociales, para bien y para mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-robert-crumb-pisa-charcos-relatos-paranoia_1_13108671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dibujante Robert Crumb pisa todos los charcos con sus 'Relatos de la paranoia']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cómic,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Juncosa investiga en un cómic la escena grafitera de los 2000: "Si eras chica y ponías demasiado rosa, estaba mal visto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/carlota-juncosa-investiga-comic-escena-grafitera-2000-si-chica-ponias-rosa-mal-visto_1_13095830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d610fc90-689c-4cac-b5d6-1f65b88fad03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlota Juncosa investiga en un cómic la escena grafitera de los 2000: &quot;Si eras chica y ponías demasiado rosa, estaba mal visto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La barcelonesa, autora de la biografía ilustrada de Carmen de Mairena, publica 'Malas ideas', un regreso sin nostalgia a un tiempo del que ella participó y para el que ha realizado entrevistas durante nueve años</p><p class="subtitle">Ulli Lust, la dibujante que desmonta la “imagen deprimente que tenemos de las mujeres del pasado”</p></div><p class="article-text">
        Carlota Juncosa (Barcelona, 1984) no es una autora que se caracterice por tomar el camino f&aacute;cil. Fanzinera, licenciada en Filosof&iacute;a y profesora de dise&ntilde;o, en su primera obra larga se embarc&oacute; en un libro at&iacute;pico, <em>Carmen de Mairena. Una biograf&iacute;a </em>(Blackie Books, 2017). En &eacute;l narraba su encuentro con Carmen de Mairena y su entorno, sin filtros y sin condescendencia con el personaje. Con un estilo inmediato, alejado de lo acad&eacute;mico, y un trazo sint&eacute;tico con el que comunica de forma directa, Juncosa llam&oacute; la atenci&oacute;n de un mercado que ya entonces estaba empezando a acostumbrarse demasiado a ciertas f&oacute;rmulas m&aacute;s c&oacute;modas.
    </p><p class="article-text">
        Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, Carlota Juncosa ha vuelto a publicar un c&oacute;mic (en 2024 public&oacute; el ensayo <em>El motor creativo </em>en la editorial Temas de Hoy). Como en aquella primera obra, vuelve a ponerse a s&iacute; misma en el centro. Porque <em>Malas ideas </em>(Reservoir Books) puede considerarse una obra documental sobre la escena del grafiti en Barcelona a principios de los 2000, pero es tambi&eacute;n un ejercicio de autobiograf&iacute;a: el reencuentro emocional de la dibujante con su adolescencia, a trav&eacute;s de varias entrevistas con grafiteros de su &eacute;poca que, en muchos casos, son sus antiguas amistades, que la conocieron como Lua.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como cuenta Juncosa en conversaci&oacute;n con este medio, no ha sido f&aacute;cil. &ldquo;Ha sido un proceso largo, nueve a&ntilde;os en total, ya que empec&eacute; con las entrevistas despu&eacute;s de publicar <em>Carmen de Mairena</em>. Llegu&eacute; a tener material para trescientas p&aacute;ginas, pero el libro ha acabado teniendo unas 180; tuve que quitar muchas cosas. Algunas las sacar&eacute; pronto en un fanzine para desquitarme&rdquo;, revela la autora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d45a3652-353a-43bc-9b3c-2e4450120bc0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pese a todo, Carlota Juncosa califica el proceso como &ldquo;divertido&rdquo;, y gracias al libro ha podido reevaluar una etapa de su vida de la que se hab&iacute;a desconectado. Cuando comenz&oacute; con las entrevistas, ya no ten&iacute;a contacto con esa escena: &ldquo;Me hab&iacute;a desvinculado completamente. Fue como invocar a fantasmas. Es como cuando ves a una expareja de hace millones de a&ntilde;os&rdquo; explica entre risas. As&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de unas primeras p&aacute;ginas en las que Juncosa evoca las inseguridades y los descubrimientos propios de la primera adolescencia desfilan en sucesivos cap&iacute;tulos viejas amistades: Isis, quien fue su mejor amiga, Vodoo, Slim o El Burto. Gracias a ellos Juncosa explica las claves de diferentes modalidades: pintar metros, <em>street art</em>, tags (la firma de cada <em>escritor)</em>. Pero hay un matiz: &ldquo;Lo que m&aacute;s me sorprendi&oacute; fue c&oacute;mo cada uno de ellos se hab&iacute;a especializado en una pr&aacute;ctica muy concreta, seg&uacute;n su car&aacute;cter, aunque en los primeros a&ntilde;os todos hac&iacute;amos un poco de todo&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Malas ideas</em>, adem&aacute;s, Juncosa expone algunas experiencias desagradables, incluso traum&aacute;ticas, que tienen mucho que ver con su decisi&oacute;n de realizar la obra. &ldquo;No supe por qu&eacute; empec&eacute; este libro hasta que lo termin&eacute;&rdquo;, confiesa la dibujante. &ldquo;Creo que empec&eacute; las entrevistas para saber por qu&eacute; ellos hac&iacute;an grafitis, pero tambi&eacute;n para encontrarme a m&iacute;. De hecho, la escritura se demor&oacute; porque tuve que procesar cosas a nivel emocional que hab&iacute;a dado por zanjadas, pero que si no inclu&iacute;a, y esto tambi&eacute;n supuso un dilema, no habr&iacute;a encontrado el sentido del libro para m&iacute;&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dos página del cómic &#039;Malas ideas&#039; de Carlota Juncosa                            </span>
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        El machismo est&aacute; muy presente en esas experiencias, aunque Juncosa matiza que no hab&iacute;a m&aacute;s en la escena grafitera que en el conjunto de la sociedad. &ldquo;Hoy hay m&aacute;s presencia femenina, porque hay gente que se ha educado con unos valores distintos&rdquo;, afirma. Pero entonces, en los primeros 2000, &ldquo;hab&iacute;a cosas que eran peyorativas. Si eras una chica y pon&iacute;as demasiado rosa o pintabas las letras con formas m&aacute;s redondeadas, estaba mal visto, pero no se dec&iacute;a directamente, se dec&iacute;a a las espaldas [risas]&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, las mujeres eran se&ntilde;aladas por empezar a pintar porque su novio lo hac&iacute;a, o perd&iacute;an su red cuando cortaban con una pareja en cuyo grupo pintaban, tal y como explica la autora. &ldquo;El machismo deriva en ciertos abusos, que tienen unas implicaciones psicol&oacute;gicas fuertes. Y lo que pasa emocionalmente se transmite a nivel art&iacute;stico. As&iacute; que claro que yo necesitaba hacer ciertas cosas y ser temeraria. No estaba muy zen en ese momento, y ten&iacute;a mis razones&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Vandalismo o arte?</h2><p class="article-text">
        Para buena parte de la sociedad, el grafiti no es m&aacute;s que una forma de vandalismo. &ldquo;A veces el grafiti es destructivo, es feo y molesta &mdash;afirma&mdash;. Pero no todos los dibujos son bonitos o tienen que gustar a todo el mundo. Hay algo que dice Santiago Figueroa, que tiene un doctorado sobre grafitis, algo as&iacute; como que decir que todos los grafitis no son v&aacute;lidos es lo mismo que decir que toda la pintura barroca no lo es. Hay que entender que hay una escala de calidad dentro de eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En sus or&iacute;genes, el grafiti fue combatido por las autoridades, a pesar de que cuando empez&oacute; a actuar el pionero del medio, el estadounidense Taki 183, &ldquo;la prensa lo ensalz&oacute; como algo curioso&rdquo;, se&ntilde;ala Juncosa. &ldquo;Pero enseguida el papel de los periodistas cambi&oacute;, con el objetivo de controlar la narrativa. Por eso es importante poder explicar las cosas desde otro lugar, para tener una visi&oacute;n que nos saque del discurso &uacute;nico, limitado e interesado&rdquo;.
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            <span class="title">
                Dos página del cómic &#039;Malas ideas&#039; de Carlota Juncosa                            </span>
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        La autora relaciona la persecuci&oacute;n del grafiti con la necesidad de control: &ldquo;En la &eacute;poca de la Guerra Fr&iacute;a, cuando los grafiteros empezaron a pintar metros, lo primero que hicieron fue reprimirlos con agresividad. Pero tambi&eacute;n hubo un intento, que acab&oacute; r&aacute;pido, de crear una divisi&oacute;n de la polic&iacute;a especializada en grafiteros, que negociaban con ellos y se ganaron su respeto&rdquo;, se&ntilde;ala. Incluso pueden encontrarse ejemplos de integraci&oacute;n del grafiti con aceptaci&oacute;n social, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Diablos_Rojos_(bus)" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">como el caso de Panam&aacute;</a> que relata Juncosa: &ldquo;Estados Unidos cedi&oacute; unos autobuses, que fueron pintados por artistas del grafiti. A la gente le encant&oacute; y se convirtieron en algo emblem&aacute;tico, hasta el punto de que cuando los retiraron se pidi&oacute; que no los destruyeran y los reconvirtieron en bares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su &eacute;poca, nos cuenta, las cosas no eran tan complicadas como hoy, con las calles llenas de c&aacute;maras. &ldquo;Hab&iacute;a restricciones, porque era la &eacute;poca del eslogan &lsquo;Barcelona, ponte guapa&rsquo;, y se persegu&iacute;a mucho pintar las fachadas. Pero no recuerdo que fuera especialmente dif&iacute;cil. Sab&iacute;as los muros que hab&iacute;a, d&oacute;nde pod&iacute;as pintar&rdquo;, explica. Y exist&iacute;a incluso un espacio emblem&aacute;tico, el muro del MACBA: &ldquo;Todo el mundo lo conoc&iacute;a, ven&iacute;a gente de todas partes&hellip; Era muy divertido&rdquo;, recuerda. Pese a ello, el libro muestra los choques con la polic&iacute;a y el trato denigrante que muchos grafiteros sufr&iacute;an en sus manos. &ldquo;Te dabas cuenta de que pod&iacute;an ser todo lo abusadores que quisieran, y eso era brutal&rdquo;, explica la autora, quien lleg&oacute; a entrevistarse con varios polic&iacute;as para un cap&iacute;tulo que finalmente no est&aacute; en el libro. &ldquo;Me dec&iacute;an que ellos solo quer&iacute;an un trabajo seguro, y que cuando hac&iacute;an esas cosas se pon&iacute;an &lsquo;las gafas de madera&rsquo;. Es decir, que miraban para otro lado. Fue muy revelador&rdquo;, desarrolla Juncosa.
    </p><h2 class="article-text">Los a&ntilde;os del Fotolog e IRC</h2><p class="article-text">
        Para la dibujante, una de las cosas m&aacute;s importantes de la cultura del grafiti es c&oacute;mo pone en cuesti&oacute;n una serie de valores que damos por sentados. &ldquo;Cuando algo se sale de la norma y ataca los espacios p&uacute;blicos es donde tenemos el problema &mdash;se&ntilde;ala&mdash;. Pero hay que pararse a pensar para darse cuenta de qu&eacute; es leg&iacute;timo hacer y qu&eacute; no en un espacio p&uacute;blico&rdquo;. Tal y como afirma, eso no deja de ser un constructo, una ficci&oacute;n: &ldquo;La sociedad nos vende la promesa de que vivimos en un espacio seguro donde todo funciona. Pero eso no es as&iacute;: cada grafiti que ocupa un espacio donde no deber&iacute;a estar es un recordatorio de que no hay seguridad ni control&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, se criminaliza el grafiti para evitar hablar de otras cosas, &ldquo;como la falta de derechos, o las cuestiones raciales, que en Estados Unidos ni siquiera hoy se han resuelto&rdquo;. Para Juncosa, hay algo rompedor en estas pr&aacute;cticas. &ldquo;En una &eacute;poca en la que estamos bastante encorsetados, el grafiti es un reducto de la espontaneidad. Y eso es una necesidad humana&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El grafiti vivi&oacute; una transformaci&oacute;n con los <em>smartphones</em> y las redes sociales&rdquo;, explica la autora cuando se le pregunta por la escena de hoy. &ldquo;En aquella &eacute;poca, cuando hac&iacute;amos un grafiti lo sub&iacute;amos al Fotolog, y nos comunic&aacute;bamos por IRC. Ahora se entra en la l&oacute;gica de las redes, est&aacute;s mucho m&aacute;s conectado&rdquo;, afirma Juncosa, que a&ntilde;ade: &ldquo;Internet ha generado una internacionalizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas&rdquo;. Tambi&eacute;n ha puesto mucha informaci&oacute;n a disposici&oacute;n de los j&oacute;venes. &ldquo;Ahora puedes encontrar como hacer las cosas para <em>dummies</em>, y hay m&aacute;s material, rotuladores m&aacute;s grandes&hellip; Pero no veo mi &eacute;poca con nostalgia, para nada. Cada momento es distinto&rdquo;, afirma. &ldquo;Yo ahora debo de estar superdesfasada con lo que se est&aacute; haciendo &mdash;confiesa&mdash;. Pero hay algo, ese esp&iacute;ritu de querer hac&eacute;rtelo t&uacute;, que creo que se mantiene. Darte un lugar. Eso es imperecedero y est&aacute; en cualquier momento de la historia. C&oacute;mo se expresa y qu&eacute; contingencias atraviesa es lo que cambia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Reglas a los chavales</h2><p class="article-text">
        Determinado arte urbano parece haber sufrido un proceso de legitimizaci&oacute;n, que ha llevado a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/banksy-vuelve-exponer-14-anos-despues-museo-moviles-bolsa-precintada_1_10298992.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Banksy a los museos</a> o que hace que muchos ayuntamientos paguen a artistas por decorar fachadas. Juncosa opina que &ldquo;hay que pensar por qu&eacute; uno se integra en lo oficial desde el grafiti, qu&eacute; papel cumple&rdquo;. Y advierte: &ldquo;El grafiti, cuando tira al <em>street art</em>, puede acabar teniendo relaci&oacute;n con la gentrificaci&oacute;n, como sucedi&oacute; en Berl&iacute;n, que era una ciudad muy barata que apost&oacute; por el arte urbano y las casas okupas y hoy es car&iacute;sima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Juncosa no es partidaria de idealizar a la vieja guardia o marcarle el camino a la gente joven. &ldquo;Hay grafiteros que se quejan de los chavales, de que lo tienen m&aacute;s f&aacute;cil, pero es absurdo. El grafiti en s&iacute; mismo consiste en que no hay reglas, &iquest;por qu&eacute; le impones unas reglas a los chavales?&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta a Juncosa qu&eacute; es lo m&aacute;s importante que le ha aportado su experiencia en los grafitis, se toma unos instantes en silencio para contestar. &ldquo;El grafiti me ha permitido desterrar la ficci&oacute;n de identificarme con algo que es est&aacute;tico. Las tradiciones nos aportan seguridad, y nuestro cerebro necesita eso&rdquo;, reflexiona. La autora cree que la popularidad de determinadas creencias no es casual. &ldquo;Estamos en un momento de auge de la astrolog&iacute;a, por ejemplo, que indica que algo nos est&aacute; faltando, algo que antes nos aportaban las religiones. Y el grafiti tiene un poco de eso: es una comunidad, como lo es una religi&oacute;n, hay unas normas, una rutina&hellip; Yo buscaba todo eso en el grafiti, pero con el tiempo me di cuenta de que no es as&iacute;. Ese es el aprendizaje que me llevo: estoy bien dentro de la inestabilidad&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/carlota-juncosa-investiga-comic-escena-grafitera-2000-si-chica-ponias-rosa-mal-visto_1_13095830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Juncosa investiga en un cómic la escena grafitera de los 2000: "Si eras chica y ponías demasiado rosa, estaba mal visto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela gráfica,Cómic,Graffiti,Arte urbano,Barcelona,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cómic que propone un viaje al más allá en el que los muertos temen sus sombras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-propone-viaje-muertos-temen-sombras_1_13072876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1256bff4-2779-466a-b689-4341d59c77e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x81y38.jpg" width="1200" height="675" alt="El cómic que propone un viaje al más allá en el que los muertos temen sus sombras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">David B, autor de ‘Epiléptico’, publica ‘El señor Búho y el País de los Muertos’, en el que su propuesta del inframundo recuerda al París de los años de entreguerras</p><p class="subtitle">Entrevista - Pedro Almodóvar: “Me queda menos tiempo, por eso tengo una necesidad casi histérica de dirigir”
</p></div><p class="article-text">
        El veterano dibujante David Beauchard (Nimes, 1959), conocido bajo el nombre art&iacute;stico de David B., es uno de los <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/70-dibujantes-comic-cruzan-trazos-recaudar-fondos-gaza-venta-colectiva-exposicion_1_11561403.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dibujantes</a> europeos m&aacute;s influyentes de su generaci&oacute;n, que revolucion&oacute; el c&oacute;mic franc&eacute;s, su obra magna, <em>La ascensi&oacute;n del Gran Mal</em> (1996-2003). Ahora publicado como <em>Epil&eacute;ptico</em>, el libro se ha convertido en un <em>longseller</em> que trasciende generaciones. En aquella obra, David B. abordaba su historia familiar, marcada por la epilepsia de su hermano mayor, pero tambi&eacute;n dejaba constancia de su pasi&oacute;n por la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-reivindica-mitologia-partes-oppenheimer-discursos-sanchez_1_10825414.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mitolog&iacute;a</a> y la narraci&oacute;n de historias que marcar&iacute;an su obra posterior. De producci&oacute;n prol&iacute;fica, David B. ha construido un universo propio, entre el follet&iacute;n, el sue&ntilde;o y el mito, en el que destacan t&iacute;tulos como <em>El jard&iacute;n armado y otras historias </em>(2006), <em>Los sucesos de la noche </em>(2015) o <em>Diario de Italia </em>(2019), sin olvidar su particular visi&oacute;n de <em>Las mil y una noches</em>, <em>H&acirc;sib y la reina de las serpientes </em>(2017).
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo c&oacute;mic, David B. ofrece una historia que sintetiza todas sus virtudes como narrador. <em>El se&ntilde;or B&uacute;ho y el Pa&iacute;s de los Muertos </em>(2026), publicado recientemente por Salamandra Graphic con traducci&oacute;n de Julia C. G&oacute;mez S&aacute;ez, propone un sorprendente viaje al m&aacute;s all&aacute;, al mundo en el que moran los muertos, en el que seguimos los pasos de Marie, una mujer a la que da miedo su propia sombra con forma de tigre, y que contar&aacute; con la ayuda de un particular psicopompo, el se&ntilde;or B&uacute;ho, en su b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n en el Pa&iacute;s de los Muertos.
    </p><p class="article-text">
        En su visita a Espa&ntilde;a para promocionar el c&oacute;mic, hemos podido conversar con el autor, que explica que el origen de este se encuentra en un primer relato corto que adaptada un poema de Ren&eacute; Daumal, escritor franc&eacute;s cercano al Surrealismo, que mostr&oacute; una obsesi&oacute;n por la muerte en el transcurso de su corta vida, marcada por su inter&eacute;s en la espiritualidad y el misticismo. &ldquo;En aquel poema de Daumal ya hab&iacute;a elementos como lo de quitarse los ojos y sustituirlos por granos de sal para dormir cuando un vivo visita el Pa&iacute;s de los Muertos&rdquo;, explica el dibujante. &ldquo;Despu&eacute;s de haber hecho este relato corto, que era la trasposici&oacute;n del poema a c&oacute;mic, segu&iacute; trabajando en el concepto y desarroll&eacute; m&aacute;s a los personajes del Se&ntilde;or B&uacute;ho y de Marie, y quise ampliar ese universo a&ntilde;adiendo algo personal, que fuera mi visi&oacute;n del m&aacute;s all&aacute; y del encuentro con la muerte&rdquo;, continua el autor de <em>Epil&eacute;ptico</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/acd8ba5d-4ab5-4097-bdc1-3f9165009098_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ese personaje de Marie, precisamente, se encuentra uno de los elementos m&aacute;s novedosos de la obra, ya que, de forma habitual, sus protagonistas son masculinos, trasuntos, muchas veces, del propio David B. En esta ocasi&oacute;n, el motivo se encuentra en su propia vida. &ldquo;Cuando decid&iacute; hacer una novela gr&aacute;fica sobre este universo, mi pareja de entonces, Marine, me dijo que se sent&iacute;a totalmente identificada con Marie. Me dijo que esa chica que ten&iacute;a miedo de su propia sombra era ella&rdquo;, revela el autor. &ldquo;Inconscientemente, la hab&iacute;a convertido en el personaje. La realidad ha sobrepasado a la ficci&oacute;n, porque ella sufri&oacute; un c&aacute;ncer y falleci&oacute; antes de ver el libro terminado&rdquo;. As&iacute;, de alg&uacute;n modo, el c&oacute;mic se ha convertido en un homenaje a Marine.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conviv&iacute; con mi pareja casi diez a&ntilde;os, eso me permit&iacute;a conocerla bien &mdash;afirma&mdash;. La quise mucho. Era una persona con mucha vitalidad, con mucha energ&iacute;a, con mucho sentido del humor. En el libro he querido transmitir eso. No es un personaje desesperado ni fatalista, sino que lucha. Tiene momentos de baj&oacute;n, claro, pero, al igual que la persona real que yo conoc&iacute;, siempre consigue reaccionar. Recuerdo que cuando estaba enferma tomaba mucha distancia al respecto, nunca se lamentaba. Se re&iacute;a de su enfermedad&rdquo;, recuerda David B.
    </p><h2 class="article-text">Una mitolog&iacute;a personal</h2><p class="article-text">
        En sus obras anteriores, David B. ha cultivado un gusto por la mitolog&iacute;a y las viejas historias que evidencia sus ecl&eacute;cticas influencias, que van desde las religiones del Pr&oacute;ximo Oriente antiguo hasta los mitos cl&aacute;sicos, pasando por las historias tradicionales chinas y japonesas. &ldquo;Tengo influencias diversas, pero procuro desarrollarlas de forma coherente dentro de mi universo&rdquo;, explica el autor, para quien, en<em> El se&ntilde;or B&uacute;ho y el Pa&iacute;s de los Muertos</em>,<em> </em>la clave est&aacute; en que se trata de &ldquo;un mundo de la acumulaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Muchas veces parto de lo gr&aacute;fico, de las cosas que me gusta dibujar &mdash;reconoce&mdash;. En el Pa&iacute;s de los Muertos, cada d&iacute;a llegan nuevos muertos, nuevos objetos y edificios abandonados. Todo lo que muere en la v&iacute;spera desembarca all&iacute;. Quer&iacute;a transmitir esa sensaci&oacute;n ca&oacute;tica, de que no tienes nada a lo que agarrarte, mientras que los que moran en ese mundo siguen anclados en el pasado, repitiendo lo que hac&iacute;an en vida&rdquo;, desarrolla David B.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias viñetas de &#039;El señor Búho y el País de los Muertos&#039;                            </span>
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        La disrupci&oacute;n llega cuando es una persona viva como Marie la que visita ese mundo, en el que tiene que disfrazarse con un vestido especial, hecho de su sombra, para pasar desapercibida y que Cerbero, una criatura que es tres al mismo tiempo, no la pueda oler. &ldquo;Es un falso mundo de vivos, es apariencia&rdquo;, dice el autor. &ldquo;Si est&aacute;s vivo en ese mundo puedes disimularlo con ciertos trucos, que ya estaban en el poema de Daumal, como ponerte una palabra en la frente, taparte la boca con tu propia sombra mientras comes&hellip;&rdquo;. En el proceso de elaboraci&oacute;n de la obra el mundo en el que transcurre la historia se ha ido construyendo poco a poco, como nos explica David B.: &ldquo;Tard&eacute; mucho en escribir el libro. Me quedaba atascado en algunas etapas, no sab&iacute;a por d&oacute;nde avanzar. Quer&iacute;a que Marie encontrara algo, pero no sab&iacute;a qu&eacute;&hellip; todo eso me lo he ido inventando sobre la marcha&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dibujar sue&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        En el proceso de trabajo de David B. la intuici&oacute;n y la improvisaci&oacute;n juegan un papel importante, ya que muchas veces sus historias se desarrollan con la l&oacute;gica on&iacute;rica, algo que ha tenido una gran importancia en su carrera, hasta el punto de dedicar obras enteras a dibujar sus propios sue&ntilde;os. Pero, seg&uacute;n nos explica, resulta dif&iacute;cil trasladar los sue&ntilde;os al papel mediante el dibujo. &ldquo;Cuando intento dibujar los sue&ntilde;os, tengo un recuerdo muy preciso, pero cuando intento concretar, todo se diluye y se borra&rdquo;, comenta. &ldquo;Te das cuenta de que son mucho m&aacute;s impresiones que cosas. Hay detalles de los que te acuerdas, pero todo lo dem&aacute;s es sumamente difuso. El dibujo es preciso, por lo que m&aacute;s bien tienes que hacer una trasposici&oacute;n del sue&ntilde;o. Es muy dif&iacute;cil transcribir un sue&ntilde;o con precisi&oacute;n, y no hay que intentar hacerlo. Los sue&ntilde;os son impresiones, sentimientos&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lo mitológico, muy presente en la obra de David B."
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                Lo mitológico, muy presente en la obra de David B.                            </span>
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        Pese a las dificultades, David B. no podr&iacute;a renunciar a esta estrategia narrativa. &ldquo;Es un ejercicio de dibujo y de adaptaci&oacute;n. Me gusta hacerlo porque me aporta cosas distintas. Lo que veo en sue&ntilde;os son cosas que no podr&iacute;a imaginarme despierto&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        El dibujo puro, el acto en s&iacute; de dibujar, resulta de vital importancia para este autor franc&eacute;s. En un momento en el que gran parte de la profesi&oacute;n recurre a herramientas digitales de diverso tipo, David B. se aferra al l&aacute;piz y a la tinta, que, nos dice, le provocan una alegr&iacute;a especial. &ldquo;Lo &uacute;nico que s&eacute; hacer es dibujar a mano. Intent&eacute; dibujar con el ordenador pero no es lo m&iacute;o. Me gusta sentir c&oacute;mo la pluma rasca el papel&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en sus historias casi siempre parte del dibujo, seg&uacute;n nos relata. &ldquo;En este libro, mi intenci&oacute;n era hacer cosas que fueran peripecias que pudieran integrarse en la historia, pero que, al mismo tiempo, fueran cosas bonitas de dibujar. Hay una cohesi&oacute;n entre ambos&rdquo;, afirma. Y esto es especialmente evidente en el propio escenario, una ciudad bulliciosa, llena de figuras y objetos que cambian de una vi&ntilde;eta a otra, y que recuerdan al Par&iacute;s de los a&ntilde;os de entreguerras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias viñetas del cómic &#039;El Señor Búho y el País de los Muertos&#039; de David B.                            </span>
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        &ldquo;Me encanta Par&iacute;s, he vivido all&iacute; muchos a&ntilde;os&rdquo;, explica David B. &ldquo;Me gusta la est&eacute;tica de las pel&iacute;culas de los a&ntilde;os 20 y 30 que transcurr&iacute;an all&iacute; &mdash;contin&uacute;a&mdash;. Hay referencias a eso en el libro, los restaurantes, los peque&ntilde;os caf&eacute;s. Los polic&iacute;as que ayudan a Cerbero llevan uniformes de esa &eacute;poca. Me interesaba tambi&eacute;n trabajar con la clandestinidad de esos momentos, con c&oacute;mo un personaje puede sobrevivir en un mundo como ese&rdquo;, afirma el autor.
    </p><h2 class="article-text">L&rsquo;Association</h2><p class="article-text">
        <em>El se&ntilde;or B&uacute;ho y el Pa&iacute;s de los Muertos</em> supone el regreso de David B. a L&rsquo;Association, una editorial independiente de la que es miembro fundador desde 1990, y que ha sido referencia para cualquiera que haya querido dibujar c&oacute;mics en Francia al margen de la gran industria. &ldquo;Cuando empezamos con la editorial, llegamos en un momento favorable para una renovaci&oacute;n de la novela gr&aacute;fica&rdquo;, explica el autor. &ldquo;Por eso la editorial creci&oacute; mucho. Tuvimos un gran &eacute;xito con <em>Pers&eacute;polis </em>(2000-2003) de Marjane Satrapi. Luego ha habido una explosi&oacute;n de la edici&oacute;n independiente en Francia. Han aparecido muchas editoriales peque&ntilde;as y eso ha multiplicado las posibilidades de publicar para los j&oacute;venes autores, y hemos dejado de ser la editorial vanguardista que &eacute;ramos. Nos hemos hecho mayores, como todo el mundo&rdquo;, reconoce David B.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n econ&oacute;mica en el sector no es buena, tal y como confirma el dibujante: &ldquo;la verdad es que tenemos muchos aprietos econ&oacute;micos, como todas las editoriales en Francia, porque ha disminuido el n&uacute;mero de lectores, el precio del papel ha subido mucho despu&eacute;s de la pandemia. Las cosas est&aacute;n bastante dif&iacute;ciles, pero intentamos seguir en la brecha&rdquo;. Con 67 a&ntilde;os y dos obras en proceso &mdash;una de ellas, la segunda parte de <em>Epil&eacute;ptico</em>&mdash;, David B. no parece pensar en la retirada. &ldquo;Para mucha gente el libro en papel tiene las horas contadas, pero es lo &uacute;nico que yo s&eacute; hacer&rdquo;, concluye, con una sonrisa serena en la cara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-propone-viaje-muertos-temen-sombras_1_13072876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cómic que propone un viaje al más allá en el que los muertos temen sus sombras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Dibujos,Editoriales,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ulli Lust, la dibujante que desmonta la "imagen deprimente que tenemos de las mujeres del pasado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/ulli-lust-dibujante-desmonta-imagen-deprimente-mujeres-pasado_1_13031329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/566ccd93-f1dc-4c0c-9beb-8c5d4456d466_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137687.jpg" width="5440" height="3060" alt="Ulli Lust, la dibujante que desmonta la &quot;imagen deprimente que tenemos de las mujeres del pasado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Garbuix Books publica 'La mujer como lo humano', un libro sobre el papel de las mujeres en la Edad de Hielo que rompe con los prejuicios de la sociedad</p><p class="subtitle">El cómic que rescata al dibujante perdido de la Transición para mostrar su cara oculta</p></div><p class="article-text">
        Desde que hace d&eacute;cadas comenzara a interesarse por el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-rescata-dibujante-perdido-transicion-mostrar-cara-oculta_1_12858446.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mic documental</a> y los reportajes dibujados, Ulli Lust (Viena, 1967) es una de las autoras de c&oacute;mic m&aacute;s preemientes de la escena alemana. Profesora en la Escuela de Arte de Berl&iacute;n-Weissensee, es tambi&eacute;n autora de dos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/bruma-novela-grafica-posapocaliptica-defiende-criticos-ensenan_1_12673758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novelas gr&aacute;ficas</a> que se cuentan entre lo mejor del g&eacute;nero autobiogr&aacute;fico en Europa: <em>Hoy es el &uacute;ltimo d&iacute;a del resto de tu vida </em>(2011) y <em>C&oacute;mo trat&eacute; de ser una buena persona</em> (2019).
    </p><p class="article-text">
        Su m&aacute;s reciente proyecto es un libro sorprendente, que abandona el terreno de la autobiograf&iacute;a, pero no el de la no ficci&oacute;n. <em>La mujer como lo humano. Al principio de la historia</em> (Garbuix Books, traducci&oacute;n de Marta Armengol) es un ensayo, un estudio acad&eacute;mico fruto de 25 a&ntilde;os de lecturas y documentaci&oacute;n que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/prehistoria-habia-instrumentos-musicales-exposicion-museo-arqueologico-explora-origen-musicalidad-humana_1_6495756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sumerge en la prehistoria</a> para descubrir el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/peliculas-dirigidas-mujeres-cuentan-24-presupuesto_1_12659559.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">papel de las mujeres</a> en las sociedades cazadoras recolectoras, as&iacute; como la funci&oacute;n de las abundantes muestras de arte mueble con forma de figuras femeninas. Con un enfoque abiertamente feminista, como es habitual en sus trabajos, Lust expone las teor&iacute;as m&aacute;s recientes, reflexionando sobre ellas y aportando una impecable narraci&oacute;n visual que, lejos de simplificar la informaci&oacute;n, permite abordarla con mayor profundidad y riqueza. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dirijo a la gente a la que esta tem&aacute;tica le interesa &mdash;afirma Lust, en conversaci&oacute;n con elDiario.es&mdash;, y quiero que el lector piense tambi&eacute;n, que se esfuerce&rdquo;. Frente al didactismo de muchas obras en las que prima la accesibilidad, la dibujante escoge otro camino. &ldquo;Hay un mont&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/si-fueramos-patatas-fritas-caja-bombones-comic-explica-adolescentes-clases-sociales_1_12170125.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mics educativos</a> que tratan a los lectores como alumnado, y esto es algo que he intentado evitar. Aunque la voz narradora es la m&iacute;a y soy yo quien aparece a veces introduciendo los temas, nunca he querido adoptar el rol de profesora explic&aacute;ndote las cosas. Me parece que eso ser&iacute;a muy aburrido&rdquo;, indica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d01e814d-4136-4ff7-9dfe-96e7bd4604de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Habitualmente, la imagen que se ofrece de las mujeres del Paleol&iacute;tico en la cultura de masas &mdash;pero tambi&eacute;n en material educativo y cient&iacute;fico&mdash; est&aacute; mediatizada por los estereotipos configurados en el siglo XIX, como apunta Ulli Lust. &ldquo;Hasta hace poco, las representaciones cient&iacute;ficas de la prehistoria mostraban a las mujeres &uacute;nicamente cuidando a los beb&eacute;s y cosiendo, pero eso responde a los prejuicios de nuestra propia sociedad: el hombre es el proveedor y la mujer es la ama de casa. Pero las sociedades cazadoras recolectoras no funcionan as&iacute;. Las mujeres recog&iacute;an frutos porque necesitaban alimentar constantemente a su prole, y no pod&iacute;an esperar a la caza. Pero no todas las mujeres ten&iacute;an hijos, y muchas cazaban&rdquo;, desarrolla la autora.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, las investigaciones m&aacute;s recientes han roto muchas ideas preconcebidas en torno a los roles de las mujeres en el contexto de las sociedades n&oacute;madas, apoyadas en estudios gen&eacute;ticos. Tal y como explica Lust, &ldquo;se han encontrado muchos esqueletos robustos con armas en sus tumbas, que se pensaban que eran de hombres, pero que los estudios gen&eacute;ticos han revelado que corresponden a mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, <em>La mujer como lo humano</em> intenta desmontar la jerarqu&iacute;a de ocupaciones y se centra en otras claves: si las sociedades cazadoras recolectoras del Paleol&iacute;tico sobrevivieron a circunstancias tan adversas fue gracias a los cuidados y al apoyo mutuo. Lejos del t&oacute;pico de la violencia prehist&oacute;rica, se nos muesta ternura, cooperaci&oacute;n y capacidad para la imaginaci&oacute;n. Para Lust, por tanto, la clave no est&aacute; tanto en demostrar que las mujeres tambi&eacute;n cazaban como estrategia para reivindicar su papel, sino en desmontar esa jerarqu&iacute;a. &ldquo;Otras funciones eran importantes para la supervivencia, no todo giraba en torno a conseguir carne de los animales. Pero parece que si las mujeres no hubieran cazado no habr&iacute;an sido tan importantes como los hombres&rdquo;, advierte.
    </p><h2 class="article-text">Im&aacute;genes de mujeres</h2><p class="article-text">
        El arte juega un papel muy importante en el libro, ya que la manera de representar el cuerpo femenino es clave para entender el papel social de las mujeres. Se ha debatido mucho en torno a las funciones de las estatuillas femeninas &mdash;magn&iacute;ficamente dibujadas por Ulli Lust&mdash;, como la Venus de Willendorf. &ldquo;Hace como veinte a&ntilde;os descubr&iacute; todo el simbolismo de las figuras femeninas de la prehistoria, las cuevas que podr&iacute;an simbolizar &uacute;teros&hellip; estas ideas po&eacute;ticas, met&aacute;foras en las que pensaban nuestros ancentros&rdquo;, cuenta Lust. &ldquo;Debido a nuestra herencia cultural, la idea que tenemos del pasado cuando nos fijamos en las mujeres es deprimente, siempre luchando con las mismas opresiones&rdquo;, critica la autora. &ldquo;Pero estas figuras l&iacute;ticas nos hablan de otra visi&oacute;n, de mujeres que eran respetadas; esas figuras eran importante para ellos. Eran mujeres desnudas, pero no creo que fueran para prop&oacute;sitos sexuales; el desnudo no era erotizado como en nuestra &eacute;poca, ya que en aquellos momentos no era un tab&uacute;&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Ulli Lust, quien tambi&eacute;n cree que esas figurillas eran hechas por las propias mujeres, dedic&oacute; mucho tiempo a documentarse y pensar sobre qu&eacute; aspecto darles en sus p&aacute;ginas, ya que no existe mucha informaci&oacute;n al respecto m&aacute;s all&aacute; de especulaciones. &ldquo;Intent&eacute; reconstruir los rostros a partir de unos pocos esqueletos que se han encontrado. Lo que se conoce como gente croma&ntilde;&oacute;n, los primeros <em>homo sapiens</em>, eran muy grandes, pero hay problemas para determinar el color de la piel, por ejemplo. Yo creo que eran m&aacute;s oscuros. Y el pelo fue un problema, porque no sabemos si lo ten&iacute;an liso o rizado, o si se parec&iacute;a m&aacute;s al pelo de las mujeres africanas, igual que no sabemos si los hombres ten&iacute;an mucha barba, si se la afeitaban&hellip;&rdquo;, desarrolla la dibujante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Página de &#039;La mujer como lo humano&#039;                            </span>
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        En general, la documentaci&oacute;n acad&eacute;mica fue fundamental para la autora, que siempre intent&oacute; ser &ldquo;fiel a la ciencia&rdquo;. &ldquo;Si pod&iacute;a encontrar evidencias, hechos, representaba esos hechos, porque para m&iacute; es importante que la representaci&oacute;n del pasado sea lo m&aacute;s cient&iacute;fica posible&rdquo;, explica. Sin embargo, como sabe cualquier persona que investiga la &eacute;poca prehist&oacute;rica, llega un punto en el que no puede evitarse especular. &ldquo;Muchas veces simplemente no tenemos ni idea de c&oacute;mo era algo, y entonces tuve que hipotetizar sobre los restos arqueol&oacute;gicos. En ese sentido, mi intenci&oacute;n a veces es plantear preguntas acerca de lo que sabemos, y que sean los lectores quienes contin&uacute;en leyendo sobre el tema para encontrar las respuestas&rdquo;, reflexiona Lust.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro de los desaf&iacute;os que se afrontan al estudiar la historia de las primeras comunidades humanas es la velocidad a la que los hallazgos pueden quedar desfasados o cambian las cronolog&iacute;as, algo que oblig&oacute; a Ulli Lust a modificar algunas cosas sobre la marcha. &ldquo;La cronolog&iacute;a es siempre complicada, porque hasta hace 20 a&ntilde;os se pensaba que los m&eacute;todos de dataci&oacute;n eran m&aacute;s precisos, y ahora se asume que puede haber una cierta divergencia, de 5.000 a&ntilde;os, as&iacute; que es complicado datar artefactos o establecer qu&eacute; fue primero&rdquo;, explica la autora, que tambi&eacute;n expone un caso concreto muy revelador: &ldquo;La Venus de Willendorf estaba datada en una fecha que no correspond&iacute;a al estrato en el que apareci&oacute;, mientras que otra supuestamente m&aacute;s moderna, la Venus de Checoslovaquia, aparece en un estrato m&aacute;s antiguo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para intentar resolver esa cuesti&oacute;n, Lust escribi&oacute; al arque&oacute;logo encargado de Willendorf pregunt&aacute;ndole. &ldquo;Su respuesta fue: &lsquo;Hey, chica, &iquest;por qu&eacute; quieres saber eso?&rsquo;. Aparentemente, los viejos arque&oacute;logos no est&aacute;n capacitados para hablarle a una mujer con normalidad. Le escribo en calidad de profesora universitaria, y su respuesta es: &lsquo;&iexcl;Hey, chica!&rsquo;&rdquo;, ironiza Lust. Con los responsables del yacimiento de la Venus de Checoslovaquia tuvo m&aacute;s suerte. &ldquo;Me aclararon que, seg&uacute;n su dataci&oacute;n, esta figura era definitivamente m&aacute;s antigua que la de Willendorf. Pero la gente de la Rep&uacute;blica Checa no es tan buena en las relaciones p&uacute;blicas&rdquo;, bromea.
    </p><h2 class="article-text">Un proceso m&aacute;gico</h2><p class="article-text">
        Organizar todo el material y darle una forma de libro no fue f&aacute;cil, en un proceso creativo que le ha llevado siete a&ntilde;os, en los que ha realizado, en realidad, dos libros: la segunda parte aparecer&aacute; dentro de poco. &ldquo;Estaba casi terminada cuando apareci&oacute; la primera &mdash;cuenta Lust&mdash;. Querr&iacute;a haber hecho un solo libro, pero necesitaba un formato m&aacute;s grande de lo habitual y no funcionaba bien como objeto con tantas p&aacute;ginas. Solo me falta terminar algunas escenas&rdquo;. En esa segunda parte, adem&aacute;s, habr&aacute; mayores dosis de ficci&oacute;n, porque Lust expondr&aacute; sus propias ideas acerca de la funci&oacute;n que cumpl&iacute;an las figuras femeninas. &ldquo;Siempre me he interesado por las leyendas y el folklore austriaco, los cuentos de hadas y esas cosas, y todo esto va a estar mucho m&aacute;s presente en la segunda parte, mientras que la primera es m&aacute;s cient&iacute;fica&rdquo;, adelanta la dibujante vienesa.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta la envergadura de la obra, Lust intent&oacute; ser ordenada desde el comienzo: &ldquo;Mi m&eacute;todo es empezar por el principio. Suena simple, pero sirve para no ser muy ca&oacute;tica. En este proyecto tuve que acabar reorganizando muchas cosas, pero empec&eacute; por el principio, investigando sobre el tema, y pensando en qu&eacute; pueden hacer los c&oacute;mics dentro de ello. Le&iacute;a mucho, intentaba buscar la primera escena de cada cap&iacute;tulo. Es un proceso misterioso, pero que funciona si lleno mi cerebro con informaci&oacute;n. Pero ten&iacute;a una cantidad monstruosa de material. Iba acumulando notas, frases apuntadas en papeles, <em>storyboards</em>&hellip; Y poco a poco se va desarrollando este proceso m&aacute;gico, algunas frases empiezan a &rdquo;brillar&ldquo; por s&iacute; solas y sabes que las incluir&aacute;s. Fui cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo, pero cuando empec&eacute; no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a acabar&rdquo;, detalla Lust.
    </p><p class="article-text">
        <em>La mujer como lo humano </em>tambi&eacute;n ha resultado un reto en lo puramente formal. Muy diferente de sus libros anteriores, surge, en realidad, de la misma idea por parte de su autora. &ldquo;En el c&oacute;mic tienes diferentes herramientas que puedes usar o no en cada obra. La comunicaci&oacute;n visual es un campo muy amplio&hellip; con diferentes estilos de dibujo y todo lo que tiene que ver con el lenguaje en s&iacute;: estructura, ritmo&rdquo;, afirma Ulli Lust. Consciente de que es necesario pensar cada libro como una obra independiente y saber qu&eacute; es lo que puede funcionar, Lust parte de sus primeras lecturas. &ldquo;Yo empec&eacute; a leer c&oacute;mics a trav&eacute;s de obras period&iacute;sticas y documentales, no de fantas&iacute;a. Siempre me ha interesado m&aacute;s el mundo real. Si fui de lo period&iacute;stico a lo autobiogr&aacute;fico fue porque pens&eacute; que en mi propia vida hab&iacute;a un buen material para contar&rdquo;, explica. &ldquo;Es como experimentar en distintas lenguas. Lo que me interesa es encontrar el ritmo, la estructura y el concepto adecuados para cada narraci&oacute;n&rdquo;, contin&uacute;a.
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        Cuando Ulli Lust habla del tiempo dedicado al proyecto y a la documentaci&oacute;n, siempre puntualiza que es perfectamente consciente de que ella puede hacerlo porque tiene un trabajo fijo en la universidad, pero tambi&eacute;n porque sus anteriores libros funcionaron muy bien y obtuvieron diversos premios. &ldquo;No tengo que probarle nada a nadie, as&iacute; que puedo lanzarme a hacer lo que me gusta. El &uacute;nico riesgo es hacer una mala obra, pero eso siempre est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, reconoce. De hecho, ni siquiera busc&oacute; inicialmente editorial: &ldquo;No quer&iacute;a ninguna presi&oacute;n, porque era un proyecto extra&ntilde;o, y necesitaba mucho tiempo para desarrollarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en las librer&iacute;as, <em>La mujer como lo humano</em> no podr&iacute;a haber empezado mejor: ha obtenido el prestigioso Premio Alem&aacute;n del Libro de No Ficci&oacute;n en 2025, un galard&oacute;n que nunca antes hab&iacute;a ganado un c&oacute;mic. &ldquo;Ni siquiera eran considerados para este premio hasta este a&ntilde;o&rdquo;, afirma Lust. &ldquo;Los alemanes tienen un largo historial en lo de no tomarse las im&aacute;genes muy en serio. Ni siquiera los fotolibros pod&iacute;an optar a este premio. Cuando me nominaron, me emocion&eacute; mucho&rdquo;, confiesa. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el resto de Europa, no hace tanto, el medio era visto como algo infantil, como confirma la creadora: &ldquo;Si tratabas un tema serio en un c&oacute;mic, la gente pensaba que lo estabas devaluando. Pero en estas d&eacute;cadas las novelas gr&aacute;ficas han ido alcanzando una audiencia m&aacute;s amplia, y puedes tratar cualquier tema dirigi&eacute;ndote a personas adultas. El premio demuestra que los c&oacute;mics han entrado en la esfera cultural alemana y se nos toma en serio. Nadie se sorprendi&oacute; de que un c&oacute;mic se haya llevado este premio tan prestigioso; aunque yo s&iacute; lo estaba&rdquo;, comenta mientras r&iacute;e.&nbsp;Pronto, la segunda parte de este ensayo visual ver&aacute; la luz. Pero el proyecto no acaba ah&iacute;, ya que Ulli Lust ya est&aacute; pensando en una tercera parte &ldquo;que ir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la Edad de Hielo&rdquo;, y que cree que le llevar&aacute; &ldquo;unos cinco a&ntilde;os&rdquo;. Lo estaremos esperando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/ulli-lust-dibujante-desmonta-imagen-deprimente-mujeres-pasado_1_13031329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 21:43:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ulli Lust, la dibujante que desmonta la "imagen deprimente que tenemos de las mujeres del pasado"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Arte,Cómic,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cómic que rescata al dibujante perdido de la Transición para mostrar su cara oculta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-rescata-dibujante-perdido-transicion-mostrar-cara-oculta_1_12858446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8957e166-bd89-49d5-90fb-af7db335d288_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cómic que rescata al dibujante perdido de la Transición para mostrar su cara oculta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ángel de la Calle publica ‘La caja de Pandora’, una novela gráfica en la que vuelve a su juventud militante para discutir el relato edulcorado que llega a los jóvenes sobre este periodo</p><p class="subtitle">Los 10 mejores cómics de 2025</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Calle (Molinillo de la Sierra, Salamanca, 1958) es un verso suelto en el c&oacute;mic espa&ntilde;ol. Muy vinculado a la literatura y en la organizaci&oacute;n de la Semana Negra de Gij&oacute;n desde hace a&ntilde;os, se inici&oacute; como dibujante en su juventud, durante los a&ntilde;os 70, en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fanzine-fotocopiado-cambio-siglo-recuerda-bueno-malo-internet_1_12490865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diversos fanzines</a> y revistas <em>underground</em>. En los a&ntilde;os 80 public&oacute; en algunas de las revistas m&aacute;s importantes, como <em>Comix Internacional</em> o <em>Zona 84</em>. Los a&ntilde;os 90 no le fueron muy propicios, pero, ya en el nuevo milenio, suya fue una de las obras que pueden considerarse inaugurales en la etapa de la novela gr&aacute;fica: <em>Modotti. Una mujer del siglo XX </em>(2003-2005), sobre la c&eacute;lebre fot&oacute;grafa, traducida a varios idiomas. 
    </p><p class="article-text">
        A ese c&oacute;mic le sigui&oacute; <em>Pinturas de guerra </em>(2017), que le vali&oacute; el premio a la mejor obra espa&ntilde;ola en el Sal&oacute;n del C&oacute;mic de Barcelona. Esta &ldquo;trilog&iacute;a sobre la cultura espa&ntilde;ola&rdquo;, en palabras del propio autor, se cierra ahora con <em>La caja de Pandora. Vivir y morir en la transici&oacute;n </em>(Garbuix Books, 2025), un c&oacute;mic en el que vuelve la vista a su adolescencia militante en las Juventudes Comunistas y que construye un di&aacute;logo entre presente y pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque son frecuentes las obras que abordan <a href="https://www.eldiario.es/cultura/guerra-civil-jovenes-estudian-fuera-aulas_1_8551803.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Guerra Civil y la dictadura</a>, no resulta habitual encontrar c&oacute;mics sobre la Transici&oacute;n. &Aacute;ngel de la Calle apunta en conversaci&oacute;n con este medio que &ldquo;durante unos a&ntilde;os fue un tema que no interesaba tocar demasiado&rdquo;. &ldquo;Hacen falta editoriales que tengan el valor de publicar este tipo de libros, muy pol&iacute;ticos &mdash;prosigue&mdash;. Pero tambi&eacute;n estamos en un momento en el que el c&oacute;mic tiene una deriva quiz&aacute;s un poco m&aacute;s banal en los temas que trata, probablemente como reflejo de la sociedad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d89ee9d3-27b8-4318-8f82-9155f4cf5835_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        El hilo conductor de la obra es la b&uacute;squeda por parte del &Aacute;ngel de la Calle que protagoniza el c&oacute;mic, en clave autoficcional, de un dibujante perdido de la Transici&oacute;n, Juan &Aacute;ngel. Err&oacute;neamente, el <em>Diccionario del c&oacute;mic espa&ntilde;ol y su uso</em> (2000), coordinado por el escritor y te&oacute;rico Jes&uacute;s Cuadrado, le atribu&iacute;a a &Aacute;ngel de la Calle el nombre de Juan &Aacute;ngel como uno de sus pseud&oacute;nimos, lo cual lo motiv&oacute; a intentar encontrarlo. &ldquo;El error tiene cierto sentido, porque los dos est&aacute;bamos m&aacute;s o menos en la misma &eacute;poca y en Gij&oacute;n. &Eacute;l era tachista y yo puntillista, adem&aacute;s. Yo tambi&eacute;n hac&iacute;a cosas al principio relacionadas con la poes&iacute;a visual y con un tipo de c&oacute;mic m&aacute;s vanguardista para la &eacute;poca, como &eacute;l&rdquo;, explica De la Calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero me qued&eacute; pensando que ah&iacute; hab&iacute;a una historia&rdquo;, a&ntilde;ade. Cuando empez&oacute; a indagar, descubri&oacute; que no hab&iacute;a ninguna informaci&oacute;n en internet, y, al preguntar a gente de la &eacute;poca, nadie sab&iacute;a nada, o pensaban que era el propio &Aacute;ngel de la Calle. &ldquo;Revolv&iacute; entre las cajas que tengo con panfletos y fanzines de esa &eacute;poca y fui detectando las pocas historias que public&oacute;, y me di cuenta de que hab&iacute;a mucho m&aacute;s de lo que parec&iacute;a, ya que reflejaba otra cosa, otra cara de la misma generaci&oacute;n a la que yo pertenec&iacute;a&rdquo;, explica el dibujante. La producci&oacute;n de Juan &Aacute;ngel se limita a un pu&ntilde;ado de historias cortas, pero que aparecen en &ldquo;obras b&aacute;sicas para entender el movimiento <em>underground </em>en Espa&ntilde;a&rdquo;, como la revista <em>Star</em> o <em>Purita</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Relacionado de alg&uacute;n modo con el poeta Haro Ibars, Juan &Aacute;ngel es autor de una obra disidente, de dif&iacute;cil encaje en el tiempo inmediatamente posterior a la Transici&oacute;n. &ldquo;A trav&eacute;s de &eacute;l pod&iacute;a hablar del cambio pol&iacute;tico y social, pero tambi&eacute;n confrontarlo con lo que estaba haciendo yo en esa &eacute;poca&rdquo;, explica el dibujante. As&iacute;, la obra se mueve entre los a&ntilde;os 2010, con un maduro &Aacute;ngel de la Calle indagando sobre el paradero de Juan &Aacute;ngel, y mediados de los a&ntilde;os 70, con su versi&oacute;n adolescente participando en las protestas contra el franquismo, pero a punto de abandonar el c&oacute;mic m&aacute;s comprometido para publicar historias m&aacute;s fant&aacute;sticas en las nuevas revistas que iban a surgir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y as&iacute; llego a la dial&eacute;ctica de apocal&iacute;pticos (Juan &Aacute;ngel) e integrados (yo)&rdquo;, afirma. &ldquo;Es evidente que yo de integrado no tuve nada, porque no alcanc&eacute; el &eacute;xito, pero esto no es un libro de historia, sino una novela&rdquo;, matiza De la Calle. &ldquo;Yo soy tanto personaje como narrador, y como narrador puedo a&ntilde;adir partes de la historia a la que no llega el personaje&rdquo;, a&ntilde;ade. As&iacute;, se introduce una coda en la que muestra el destino de Juan &Aacute;ngel durante los a&ntilde;os 80.
    </p><h2 class="article-text">Cuestionar la Transici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de conmemoraciones por el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/hippies-folkies-crooners-ibericos-cancion-protesta-censura-banda-sonora-muerte-franco_1_12769088.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 aniversario de la muerte de Franco</a>, se reaviva el debate en torno a la Transici&oacute;n y su supuesto car&aacute;cter mod&eacute;lico y pac&iacute;fico. &Aacute;ngel de la Calle cuestiona esa visi&oacute;n al centrarse en la sociedad civil y en la militancia de a pie, precisamente lo que suele olvidar cierto discurso sobre el periodo, que escoge centrarse en unas pocas figuras pol&iacute;ticas. &ldquo;Eso no fue verdad&rdquo;, afirma rotundamente De la Calle. &ldquo;Cuatro o cinco tipos pod&iacute;an ser los que decid&iacute;an, pero hab&iacute;a una ebullici&oacute;n en ese momento en el pa&iacute;s, pidiendo algo diferente. Yo en ese momento solo llevaba un a&ntilde;o en las Juventudes Comunistas, pero los que eran mayores que yo estaban igual. La gente estaba en la calle: si no, habr&iacute;a sido imposible la reforma. Pero, como dice uno de los personajes, la izquierda no ten&iacute;a nada pensado cuando muriera Franco&rdquo;, explica el autor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a ilusi&oacute;n por el cambio, aunque hoy sabemos que Estados Unidos nunca iba a permitir una revoluci&oacute;n de los claveles como en Portugal, y estaba decidido c&oacute;mo iba a ser nuestra Transici&oacute;n&rdquo;, desarrolla De la Calle. Sin embargo, el autor de <em>La caja de Pandora</em> tambi&eacute;n habla del miedo de una generaci&oacute;n marcada por la incertidumbre.&nbsp;&ldquo;La clave es el miedo que ten&iacute;amos todos. Esos fanzines que hac&iacute;amos eran ilegales. Ahora los podr&aacute;n llevar al Reina Sof&iacute;a, pero entonces los llevaron a juicio&rdquo;, ironiza. 
    </p><p class="article-text">
        En ese juego entre la ilusi&oacute;n y el miedo se explica el t&iacute;tulo de la obra: &ldquo;Algunos esperaban que la Transici&oacute;n fuera como la l&aacute;mpara de Aladino, que la frotabas y sal&iacute;a el genio para concederte deseos. Pero lo que pas&oacute; fue m&aacute;s bien la caja de Pandora, que se abri&oacute; y sali&oacute; toda la peste del mundo, y solo qued&oacute; la esperanza. Y cuando tienes esperanza, tienes miedo&rdquo;. El curso de los acontecimientos tras la muerte del dictador y la aplicaci&oacute;n de una reforma pactada y paulatina desanim&oacute; a gran parte de la militancia de izquierdas.
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                    alt="Páginas de &#039;La caja de Pandora&#039;"
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            <span class="title">
                Páginas de &#039;La caja de Pandora&#039;                            </span>
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        La gente cay&oacute; en lo que se ha dado en llamar desencanto, en alusi&oacute;n a la pel&iacute;cula de Jaime Ch&aacute;varri <em>El desencanto </em>(1976) sobre la familia Panero, tal y como se explica en el propio c&oacute;mic, en el que ese proceso tiene un lugar importante, y en el que se muestran diversas conversaciones que sintetizan las diferentes posturas en torno a la estrategia que sigui&oacute; la izquierda. Y, m&aacute;s concretamente, el Partido Comunista, que renunci&oacute; a la bandera republicana y acept&oacute; la monarqu&iacute;a como garante de la democracia. &ldquo;Cuarenta a&ntilde;os vagando por el desierto y al final no hay nada&rdquo;: as&iacute; resume De la Calle la vivencia de toda una generaci&oacute;n de luchadores antifranquistas. &ldquo;Esa es la historia del PCE &mdash;contin&uacute;a&mdash;, pero sin ellos no habr&iacute;a habido ni siquiera la reforma pactada. Entonces el PSOE no era nada, y los dem&aacute;s grupos comunistas orbitaban en torno al propio PCE&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo le explicas t&uacute; a alguien que se ha comido diez a&ntilde;os de c&aacute;rcel para ahora aceptar la bandera de Franco?&rdquo;, se pregunta el autor de <em>Modotti</em>. &ldquo;Yo no lo puedo explicar&rdquo;, confiesa. Se trata de una generaci&oacute;n a la&nbsp;que &ldquo;se le pidi&oacute; que olvidaran demasiadas cosas, hasta olvidarse de ellos mismos&rdquo;, en palabras de De la Calle, que pone de ejemplo a los cantautores antifranquistas. &ldquo;<em>El viaje de &Iacute;taca</em> (1976) de Llu&iacute;s Llach fue el disco m&aacute;s vendido de su a&ntilde;o; pero, poco despu&eacute;s, ya hab&iacute;a pasado de moda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que queda tras esos a&ntilde;os, en opini&oacute;n de &Aacute;ngel de la Calle, es la diversi&oacute;n pura, desideologizada. &ldquo;Cuando <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/documental-muestra-warhol-vijande-crearon-espana-propia-factory-almodovar-alaska_1_12727653.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lleg&oacute; la Movida</a>, solo qued&oacute; la parte que m&aacute;s le interesaba al poder, la diversi&oacute;n, lo brillante. Si ves a los protagonistas de la Movida, salvo Pedro Almod&oacute;var, casi todos han acabado siendo del Partido Popular. Triunfa el color&iacute;n y el oropel, cuando m&aacute;s bien es una etapa absolutamente gris&rdquo;, resume el dibujante. Pero tambi&eacute;n lo hace extensible a la cultura de la propia Transici&oacute;n, que atravesar&iacute;a un gran cambio. &ldquo;V&aacute;zquez Montalb&aacute;n pas&oacute; de ser el gran escritor de izquierdas de la &eacute;poca a hacer libros hablando de comidas. Adquiere m&aacute;s fama como cul&eacute; y gourmet. Eso es lo que va quedando&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        El c&oacute;mic no permaneci&oacute; ajeno a esas din&aacute;micas: tal y como se aprecia en las p&aacute;ginas de <em>La caja de Pandora</em>, las nuevas revistas del bum del c&oacute;mic adulto, salvo excepciones, apostaron por contenidos menos comprometidos pol&iacute;ticamente, y m&aacute;s centrados en la ciencia ficci&oacute;n, la aventura o el terror. Diversi&oacute;n y escapismo a los que los autores como &Aacute;ngel de la Calle tuvieron que adaptarse. &ldquo;Era inevitable que en el c&oacute;mic nos pusi&eacute;ramos a hacer otro tipo de obras, porque era lo que hab&iacute;a&rdquo;, recuerda. &ldquo;Est&aacute;bamos teniendo un retroceso, de hecho. Hasta que apareci&oacute; <em>Maus</em>, de Art Spiegelman, y los autores de L&rsquo;Association en Francia, que reinventaron el c&oacute;mic desde la autobiograf&iacute;a, buscando el realismo desesperadamente&rdquo;, reflexiona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando hablamos de la Transición, de la Guerra Civil o incluso de Felipe V, hablamos de ahora: la historia tiene que estar en el centro de la actualidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel de la Calle</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Aacute;ngel de la Calle es de los pocos autores, junto con Carlos Gim&eacute;nez, Max y algunos m&aacute;s, que contin&uacute;an en activo desde los a&ntilde;os 70. Y eso le da cierta perspectiva: &ldquo;Yo he tenido la suerte de estar en el movimiento <em>underground</em> y en el de la novela gr&aacute;fica, y me parece que aquellos polvos trajeron estos lodos, hay mucha relaci&oacute;n. Pero en medio hab&iacute;a que descomprimir, era necesario, seguramente, ese cambio de rumbo, tras la conciencia de haber sido derrotados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el dibujante defiende la necesidad de discutir el relato edulcorado de la Transici&oacute;n que les llega a los j&oacute;venes &mdash;&ldquo;que es el de <em>Cu&eacute;ntame</em>, la serie que encarg&oacute; Aznar para imponer una sola versi&oacute;n&rdquo;&mdash;, as&iacute; como la necesidad de la historia para entender el presente: &ldquo;Cuando hablamos de la Transici&oacute;n, de la Guerra Civil o incluso de Felipe V, hablamos de ahora: la historia tiene que estar en el centro de la actualidad&rdquo;. Con eso en mente, la lectura de su c&oacute;mic se vuelve un tanto amarga, con todos esos protagonistas que dejan atr&aacute;s la militancia y se integran en el sistema, pero tambi&eacute;n con aquellos que nunca lo hicieron y pagaron el precio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia de la Transici&oacute;n, como dec&iacute;a Haro Ibars, es la historia de una generaci&oacute;n b&iacute;fida: o acababas ministro, o acababas muerto en un portal con una dosis de hero&iacute;na&rdquo;, sentencia De la Calle. Sin embargo, el autor tambi&eacute;n defiende que, tras la llegada de la democracia, siempre se mantuvo un cierto movimiento de resistencia. &ldquo;Aunque no ha tenido voz&rdquo;, matiza. &ldquo;Algunos no nos desencantamos nunca, lo que pasa es que &eacute;ramos conscientes de que &iacute;bamos perdiendo&rdquo;, concluye el dibujante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/comic-rescata-dibujante-perdido-transicion-mostrar-cara-oculta_1_12858446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 21:18:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cómic que rescata al dibujante perdido de la Transición para mostrar su cara oculta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela gráfica,Cómic,Transición,Dictadura,Transición española,Guerra Civil Española,Dibujos,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 10 mejores cómics de 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/10-mejores-comics-2025_1_12849753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3515f344-039c-431c-be74-cc65528ea7ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 10 mejores cómics de 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apostando por el riesgo, la novedad y la originalidad, esta selección de las mejores novelas gráficas de 2025 recorre todo un año repleto de publicaciones</p><p class="subtitle">Resumen del año - Los 20 mejores libros de 2025</p><p class="subtitle">Echando la vista atrás - Lo mejor en el 2025 cultural </p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        No es f&aacute;cil hacer una selecci&oacute;n de lo mejor del a&ntilde;o. Cada uno entiende cosas diferentes por &ldquo;lo mejor&rdquo; y los criterios de cada persona siempre son distintos. Sin embargo, en esta selecci&oacute;n de c&oacute;mics publicados a lo largo de 2025 apostamos por el riesgo, la novedad y la originalidad, tres factores fundamentales que los lectores aprecian a la hora de sumergirse en una buena historia.
    </p><h2 class="article-text">'En vela', de Ana Penyas (Salamandra Graphic)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3947019a-e511-409b-9a0a-d257f3754463_3-4-aspect-ratio_default_1132694.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/ana-penyas-dibujante-veces-cultura-ensimisma-problemas-clase-media-vez-destruida_1_12810332.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ganadora del Premio Nacional de C&oacute;mic Ana Penyas</a> dedica siempre a cada proyecto el tiempo necesario para documentarse, macerar las ideas y ofrecer una visi&oacute;n personal que se aleje de lugares comunes y cosas ya sabidas. Ese es el motivo de que cada obra ofrezca siempre elementos de inter&eacute;s y, como es el caso, se convierta en un imprescindible. &lsquo;En vela&rsquo; es tanto un tratado sobre uno de los males contempor&aacute;neos, los problemas de sue&ntilde;o, como una colecci&oacute;n de historias de personas de la calle, con un especial cuidado en la representaci&oacute;n de diferentes clases y realidades. 
    </p><p class="article-text">
        Convenientemente informada, Penyas despliega su est&eacute;tica de <em>collage</em> para componer un completo cuadro en torno a las causas profundas que est&aacute;n detr&aacute;s de lo que, enga&ntilde;osamente, parece un problema personal: la dificultad para dormir. Cuando la autora rasca la superficie, se comprueba que es la presi&oacute;n del sistema capitalista la que provoca muchos de estos problemas, que hacen que cada vez m&aacute;s poblaci&oacute;n recurra a los barbit&uacute;ricos. Con su lucidez habitual y un enfoque ideol&oacute;gico muy claro, Ana Penyas demuestra una vez m&aacute;s por qu&eacute; es una de las mejores autoras de c&oacute;mic del momento.
    </p><h2 class="article-text">'Consumida', de Alison Bechdel (Reservoir Books, trad. Roc&iacute;o de la Maya)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/02ac09b0-e5d0-4a7d-a843-224ed5e804b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Alison Bechdel es una de las autoras m&aacute;s importantes en la novela gr&aacute;fica estadounidense contempor&aacute;nea, cuya <em>Fun Home</em> (2009) se ha convertido en parte ineludible del canon y uno de los c&oacute;mics m&aacute;s vendidos. En esta nueva obra, una Bechdel madura, retirada en el campo junto a su pareja, recurre a la autoficci&oacute;n para contar su d&iacute;a a d&iacute;a, pero tambi&eacute;n lo que implica la deriva ultra de su pa&iacute;s cuando se forma <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura/canciones-no-mundo-disfrutara-siglo-memoria-lgtb-planes-culturales-diferente_132_12549956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parte de un colectivo como el LGTBIQA+</a>, en el punto de mira del trumpismo, pero tambi&eacute;n como la activista que es.
    </p><p class="article-text">
        Con mucho humor y su habitual cinismo, Bechdel expone tambi&eacute;n las contradicciones de una izquierda que no puede evitar formar parte del sistema contra el que se manifiesta, y las dificultades para lidiar con la fama y el &eacute;xito al tiempo que se sigue siendo productiva&hellip; pero tambi&eacute;n lo problem&aacute;tico que resulta dar valor a la productividad por encima de todo.
    </p><p class="article-text">
        Para los viejos lectores de Bechdel, ser&aacute; una alegr&iacute;a reencontrarse con el plantel de personajes de la tira que realiz&oacute; durante a&ntilde;os &lsquo;Unas bollos de cuidado&rsquo;, que aqu&iacute; aparecen como amistades de Bechdel, en una obra que, pese a todo el pesimismo, tambi&eacute;n muestra un insobornable amor por la vida.
    </p><h2 class="article-text">'Brunilda en La Plata', de Gen&iacute;s Rigol (Apa-Apa)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/89d1a2f9-35e3-4049-aeb5-38e5266681a4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Gen&iacute;s Rigol es animador e ilustrador y, tras algunas historias cortas, por ejemplo, las publicadas en el fanzine <em>Autobullying</em> o en la revista <em>Forn de cal&ccedil;</em>&cedil; debuta en la obra larga con un c&oacute;mic ambicioso y deslumbrante en lo formal. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura/relato-expone-redes-danza-cuerpos-planes-culturales-huir-estereotipos_132_12804911.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Brunilda en La Plata&rsquo; se sit&uacute;a en una at&iacute;pica obra de teatro</a> que no parece tener fin, ya que se representa seg&uacute;n la va escribiendo &ldquo;el dramaturgo&rdquo;. Todo el reparto y los trabajadores de la obra van de un lado para otro, sin saber cu&aacute;ndo terminar&aacute; todo. Mientras, Norman tiene una cita con Brunilda, una de las modistas de la obra. Pero tiene un problema: para salir del recinto, tiene que atravesar el escenario, y eso es imposible mientras la obra no termine.
    </p><p class="article-text">
        Emparentada con el teatro del absurdo de Ionesco o Beckett, esta obra bebe tanto de los pioneros del c&oacute;mic como de la m&aacute;s rabiosa vanguardia, en un grafismo cuidado y expresivo. La excelente edici&oacute;n de Apa-Apa enaltece el color y la l&iacute;nea de Rigol en este c&oacute;mic que es uno de los debuts del a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">'Hotel Abuel', de Marta Altieri (Reservoir Books)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e358b458-8a82-4767-ac22-69845979f95a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; la vejez de la generaci&oacute;n Z? &iquest;Qu&eacute; les importar&aacute; cuando se acerquen al final de sus d&iacute;as, qu&eacute; har&aacute;n para pasar el tiempo? Marta Altieri, creadora del revolucionario webc&oacute;mic &lsquo;Joselito&rsquo;, contesta estas preguntas en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura/libros-atraviesan-canciones-dias-tristes-historietas-black-metal-buenos-planes-finde_132_12171410.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los c&oacute;mics m&aacute;s sorprendentes, originales y frescos</a> de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En &eacute;l, la autora se imagina una residencia en la que los y las residentes se dedican a pasarlo bien. Se enamoran, tienen sexo, y se divierten haciendo lo que les gusta: comen kebabs, hacen <em>streamings</em> y viven intensamente como si cada d&iacute;a pudiera ser el &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        La idea de partida es casi tan ingeniosa como el desarrollo, en esta obra que aborda la vejez desde el humor, pero sin la condescendencia que muy a menudo vemos en las ficciones sobre la tercera edad. Altieri, con su dibujo agil&iacute;simo, despreocupado del acabado t&eacute;cnico y concentrado en transmitir emociones subjetivas, construye un relato de emociones a flor de piel, que desarma con su humanidad y sorprende por su originalidad.
    </p><h2 class="article-text">'La muerte', de Irene M&aacute;rquez (Autsaider C&oacute;mics)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c3b71d99-b1a0-491e-b9ff-cb1b06c3f7e0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        El humor negro puede ser uno de los m&aacute;s arriesgados, pero es tambi&eacute;n uno de los que m&aacute;s satisfacciones da a los lectores sin prejuicios, que no teman explorar este territorio. Irene M&aacute;rquez es una de las autoras de humor m&aacute;s interesantes de la actualidad, y su terreno predilecto es, precisamente, el del humor oscuro, que parece no tener tab&uacute;es de ning&uacute;n tipo, como demuestra mes tras mes en <em>El Jueves</em>.
    </p><p class="article-text">
        En esta nueva obra recopila varias historias breves de todo tipo, relacionadas de un modo u otro con la muerte, un misterio que quiz&aacute;s mediante el humor pueda serlo menos. M&aacute;rquez se maneja en diferentes registros y no se acomoda nunca, y hasta ensaya una suerte de manga adolescente para sumergirse en el terreno de la autobiograf&iacute;a, al menos aparentemente. Las historias de M&aacute;rquez puede que no sean para todo el mundo, pero aquellas personas que conectan con su sensibilidad no podr&aacute;n evitar caer rendidas ante su innegable talento.
    </p><h2 class="article-text">'El Rey Medusa', de Brecht Evens (Astiberri, trad. Rub&eacute;n Lard&iacute;n)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/67dded7a-ceae-4cda-9303-c76e27b467fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Convertido ya en uno de los grandes nombres del c&oacute;mic europeo reciente, el belga Brecht Evens destaca en un primer vistazo por su incre&iacute;ble y &uacute;nico sentido del color, que, en sus manos, lejos de ser una mera herramienta decorativa se adquiere cualidades emocionales, narrativas y hasta sinest&eacute;sicas. Pero en obras como &lsquo;Pantera&rsquo; (2018) o &lsquo;Jolgorio&rsquo; (2022) ya ha demostrado que su ambici&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute; de lo puramente est&eacute;tico, sumergi&eacute;ndose en terrenos ficcionales complejos y nunca c&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;El Rey Medusa 1&rsquo; no es una excepci&oacute;n, m&aacute;s bien al contrario: se trata de la primera entrega de una historia llena de aristas y m&uacute;ltiples lecturas posibles, protagonizada por un padre y su hijo. El padre parece haber descubierto una conspiraci&oacute;n mundial y dice estar en contacto con una orden superior que se enfrenta a ella. Desde su nacimiento, su joven hijo ha sido entrenado y preparado para lo que est&aacute; por venir. Pero &iquest;es todo fruto de una mente delirante, o hay algo de realidad? Como lectores, todo lo vemos filtrado por la mente infantil de un ni&ntilde;o que podr&iacute;a ser un genio o, simplemente, v&iacute;ctima de un padre con problemas mentales. El abrumador despliegue narrativo y visual de Evens, que no para de inventar nuevas soluciones a cada p&aacute;gina, nos hace esperar con ganas la siguiente entrega. 
    </p><h2 class="article-text">'Dibujo del natural', de Jaime Hernandez (La C&uacute;pula, trad. Lorenzo D&iacute;az)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a1908f43-f88b-4485-a5b1-7cc365c439f7_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el secreto para narrar las vidas de los mismos personajes durante m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os y seguir siendo fresco y divertido? No lo sabemos, pero, desde luego, Jaime Hernandez s&iacute;. Este autor clave en el surgimiento del c&oacute;mic alternativo en los a&ntilde;os 80, con la revista &lsquo;Love &amp; Rockets&rsquo; que publicaba junto a sus hermanos Beto y Mario, lleva desde sus comienzos profesionales narrando, a saltos y sin un orden concreto, las vidas de Maggie y Hopey, dos amigas del barrio de Hoppers, punks en su adolescencia y ahora se&ntilde;oras de vuelta de todo.
    </p><p class="article-text">
        Hernandez ha introducido, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, nuevos personajes m&aacute;s j&oacute;venes, entre los que destaca Tonta, con la idea de renovar el plantel y contrastar el car&aacute;cter de las cincuentonas protagonistas con las de adolescentes actuales. El resultado es, como de costumbre, un fresco lleno de vida y verdad, una lectura emocionante y divertida, cargada de significados para los viejos lectores y excelente puerta de entrada al universo de &lsquo;Locas&rsquo; para los nuevos. Por si fuera poco, Jaime Hernandez sigue siendo uno de los mejores dibujantes vivos del c&oacute;mic mundial, con un repertorio de soluciones que parece inagotable.
    </p><h2 class="article-text">'El disturbio eterno', de Joe Sacco (Reservoir Books, trad. Montse Meneses Vilar)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0562f912-de33-4c1a-93b5-819d91fcf992_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Ver a Joe Sacco en las listas de lo mejor del a&ntilde;o puede que se haya convertido ya en un t&oacute;pico, pero es que realmente el malt&eacute;s no baja el nivel. Todo lo contrario. La madurez no ha mitigado su rabia ante las injusticias, pero le ha dado una perspectiva mayor, as&iacute; como una panoplia de recursos m&aacute;s amplia. La experiencia acumulada se nota en esta nueva obra, fruto de una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/joe-sacco-creo-democracia-permitimos-haya-ricos-compran-politicos_1_12764706.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exhaustiva labor de documentaci&oacute;n sobre el terreno</a>, que lleva a Sacco a la India. Concretamente, a la regi&oacute;n de Uttar Pradesh, a donde viaja con la intenci&oacute;n de entender el complejo escenario que se configur&oacute; tras los disturbios de Muzaffanagar, que marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en las relaciones entre la poblaci&oacute;n hind&uacute; y la musulmana.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace Sacco es periodismo de la vieja escuela, cocinado a fuego lento, que se toma todo el tiempo necesario para obtener respuestas y que evita las soluciones sencillas a problemas complejos. Es cierto que exige de sus lectores un grado de atenci&oacute;n y reflexi&oacute;n no siempre sencillo en la era del <em>clickbait</em> y las noticias que se leen en un minuto, pero el autor sabe perfectamente que hay cuestiones que, sencillamente, no pueden abordarse de otra forma.
    </p><h2 class="article-text">'La nueva frontera', de Blutch (Sapristi, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5d3aefb4-bbfd-42c0-b842-d753c0e6d0fd_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Blutch es uno de los grandes nombres asociados a la <em>Nouvelle BD</em>, ese movimiento autoral que, desde comienzos de los a&ntilde;os 90, sacudi&oacute; las normas del encorsetado c&oacute;mic francobelga y abri&oacute; nuevos caminos. Desde entonces, Blutch ha hecho lo que le ha dado la gana. Como uno de los dibujantes mejor dotados de su generaci&oacute;n, puede hacer pr&aacute;cticamente cualquier cosa. Adem&aacute;s, de resituar en el presente a iconos del c&oacute;mic del pasado como Tif y Tondu o Lucky Luke, realiza obras personales, que suelen salirse de los caminos narrativos m&aacute;s convencionales.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de &lsquo;La nueva frontera&rsquo;, que nos presenta al Blutch m&aacute;s libre, en todos los sentidos. Esta historia no lineal es un despliegue visual al alcance de muy pocos, en el que Blutch dibuja todos sus fetiches, pero es tambi&eacute;n una exploraci&oacute;n del deseo sexual, de las pulsiones y de la consumaciones de estas. Blutch lo presenta siguiendo una l&oacute;gica surrealista y psicoanal&iacute;tica, en lo que supone un viaje alucinante para los lectores que se dejen llevar sin prejuicios.
    </p><h2 class="article-text">'Aqu&iacute; donde estoy', de Mar&iacute;a Castro Hern&aacute;ndez y Tyto Alba (Astiberri)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f44b757-2743-42f3-86ac-bb8ec63626d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        La memoria hist&oacute;rica es uno de los grandes temas del c&oacute;mic espa&ntilde;ol de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, especialmente el centrado en la Guerra Civil y la dictadura, y quiz&aacute;s por eso cada vez cueste m&aacute;s encontrar obras verdaderamente innovadoras. Pero esta lo es. La escritora Mar&iacute;a Castro tuvo la suerte de entrar en contacto con Gabriel Le&oacute;n Honrrubia, con casi cien a&ntilde;os en el momento del encuentro, superviviente de la &ldquo;quinta del biber&oacute;n&rdquo; y hombre l&uacute;cido y de buen humor. Sus entrevistas, junto con las cartas que mandaba desde el frente, conservadas durante d&eacute;cadas, son la materia prima de este c&oacute;mic original y aleccionador sin ser artificiosamente did&aacute;ctico.
    </p><p class="article-text">
        Las excelentes acuarelas de Tyto Alba recrean un pasado emocional, los recuerdos de un hombre que, cuando era poco m&aacute;s que un ni&ntilde;o, se enfrent&oacute; a la muerte y al horror de la guerra. Como anciano, puede permitirse un ejercicio de memoria hist&oacute;rica que no deja lugar a la ambivalencia, una denuncia de la guerra que transmite a las nuevas generaciones, encarnadas en el hijo de Mar&iacute;a Castro, con quien Gabriel entabla amistad. Un c&oacute;mic que sin duda ser&aacute; muy &uacute;til en las aulas, pero que cualquier persona interesada en la historia reciente deber&iacute;a leer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/10-mejores-comics-2025_1_12849753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 21:04:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los 10 mejores cómics de 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Cómic,Novela gráfica,Escritores,Editoriales,Dibujos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 cómics para regalar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/20-comics-regalar_1_12834722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed45fd97-ac6c-4c7d-a84a-2e6ea239a911_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 cómics para regalar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si necesitas ideas sobre qué regalar esta Navidad, los cómics son siempre una idea perfecta. Este listado repasa algunas de las mejores obras gráficas con las que sorprender a familiares y amigos </p><p class="subtitle">20 libros de literatura infantil y juvenil para regalar</p></div><p class="article-text">
        Desde historias sobre el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/franquismo-utilizo-cine-propaganda-colonias_1_12070576.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franquismo</a> hasta cl&aacute;sicos ahora ilustrados, las novelas gr&aacute;ficas siempre son una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-libros-ficcion-regalar_1_12829863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buena opci&oacute;n para regalar</a> a familiares y amigos. Ya sea que esa persona frecuente o no con la literatura, los c&oacute;mics son un gran obsequio que nunca pasa desapercibido a la hora de escribir la carta a los Reyes Magos. Si quieres tener una idea sobre el c&oacute;mic perfecto para sorprender esta Navidad, esta lista de t&iacute;tulos te ser&aacute; de gran ayuda. Los comentarios, por supuesto, est&aacute;n abiertos a muchas m&aacute;s recomendaciones.
    </p><h2 class="article-text">'Santa Carencia', de Cecilia V&aring;rhed&nbsp;(La Granja Editorial, trad. Bego&ntilde;a Mart&iacute;n Lara)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2b22943f-e1a9-433f-acd2-679603b1e342_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Entre el absurdo y el retrato generacional, la joven autora sueca Cecilia V&aring;rhed<strong> </strong>ofrece en este c&oacute;mic un despliegue gr&aacute;fico y tem&aacute;tico sorprendente y muy personal. Amor y su grupo de amigos son miembros de la generaci&oacute;n Z, una pandilla que sufre la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/yawners-sorpresa-rock-espanol-pone-voz-generacion-precaria-no-si-podre-comprar-casa_1_12194464.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precariedad econ&oacute;mica</a> y relacional, y que intentan apuntarse al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/enamorarme-cancion-trinchera-sobrevivir-poliamor_1_1060647.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poliamor</a>, aunque les sale regular. V&aring;rhed es parte de una nueva hornada de dibujantes de Suecia con influencias m&uacute;ltiples y una forma de reflejar la realidad actual del pa&iacute;s entre la resignaci&oacute;n y el humor. Due&ntilde;a de una voz muy personal, la autora no teme mezclar todo tipo de sorpresas en su relato, incluyendo la visita de seres del espacio exterior.
    </p><h2 class="article-text">'Franco', de Paul Preston y Jos&eacute; Pablo Garc&iacute;a (Debate)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4c0da3d9-e3f0-4a47-9c53-08bd693faa2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o del 50&ordm; aniversario de la muerte del dictador, y en plena ola reaccionaria que no teme reivindicar su supuesto legado, necesitamos obras que, desde el rigor y la documentaci&oacute;n, pongan negro sobre blanco lo que supuso el r&eacute;gimen franquista y cu&aacute;l fue el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/victor-monte-canta-historia-amor-lorca-dali-saldar-deuda-gente-vivio-represion_1_12771825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">papel jugado por Franco</a> en la historia de Espa&ntilde;a. Este c&oacute;mic es la m&aacute;s reciente adaptaci&oacute;n realizada por el dibujante Jos&eacute; Pablo Garc&iacute;a sobre un ensayo del historiador Paul Preston. En ella, se traza un exhaustivo recorrido por la vida de Franco, desde su infancia y juventud, pasando por sus primeros pasos en el ej&eacute;rcito y la sublevaci&oacute;n militar que provoc&oacute; una sangrienta guerra civil. Alejado de las falsedades hist&oacute;ricas y la propaganda interesada, la obra supone una excelente oportunidad para contradecir a todos los que pretenden reivindicar el franquismo como una &eacute;poca de paz social o prosperidad, y desvela, al mismo tiempo, las interioridades de un r&eacute;gimen intr&iacute;nsecamente corrupto.
    </p><h2 class="article-text">'La caja de Pandora', de &Aacute;ngel de la Calle (Garbuix Books)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/015c232b-ae24-4f44-a0b6-ea4a7269e818_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tras <em>Modotti. Una mujer del siglo XX</em> y <em>Pinturas de guerra</em>, el veterano &Aacute;ngel de la Calle cierra una trilog&iacute;a oficiosa que explora la historia de la cultura espa&ntilde;ola en el siglo XX. En esta ocasi&oacute;n, aborda el periodo de la transici&oacute;n, desde la autoficci&oacute;n, y con el hilo conductor de la b&uacute;squeda de un dibujante <em>underground</em> hoy olvidado, Juan &Aacute;ngel. De la Calle revisita los a&ntilde;os de juventud y militancia comunista, cuando Franco estaba a punto de morir y estaba a punto de iniciarse un proceso de reforma pactada del franquismo que, muy pronto, sembrar&iacute;a de desencanto a gran parte de la izquierda espa&ntilde;ola. La obra se centra en la sociedad civil y la militancia de base, tan frecuentemente olvidada en las ficciones sobre la transici&oacute;n, m&aacute;s interesadas en los grandes nombres pol&iacute;ticos del periodo.
    </p><h2 class="article-text">'Dolores y Lolo. Fin de fiesta', de Mamen Moreu (Astiberri)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/457b5c0b-045b-4f5f-b130-4f4b4b44a811_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, Dolores y Lolo se han ganado nuestros corazones. Primero con guiones de Iv&aacute;n Batty y luego en solitario, Mamen Moreu ha narrado semana a semana en las p&aacute;ginas de <em>El Jueves</em> las andanzas de estas dos at&iacute;picas compa&ntilde;eras de piso y sus amistades, con un humor divertid&iacute;simo y un plantel de personajes memorable. La serie llega ahora su fin con este volumen que incluye varias p&aacute;ginas in&eacute;ditas que permiten a Moreu cerrar las tramas abiertas, y que supone el broche de oro a una serie que ha tratado a la comunidad LGTBIQA+ desde el respeto, la empat&iacute;a y el conocimiento, pero, sobre todo, sin prejuicios ni estereotipos, lo que demuestra que el humor puede ser una magn&iacute;fica herramienta reivindicativa y que no hay temas tab&uacute;es, sino enfoques rancios y desfasados.
    </p><h2 class="article-text">'Black Metal', de Magius (Autsaider C&oacute;mics)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4d941c1b-b65e-4d03-9e94-6499c5f947a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Magius es uno de los autores espa&ntilde;oles m&aacute;s personales e inclasificables del momento. Ganador del Premio Nacional de C&oacute;mic con <em>Primavera para Madrid</em>, su obra m&aacute;s reciente recupera el tema de sus primeros fanzines y una de sus aficiones: la historia del black metal, ese subg&eacute;nero que surgi&oacute; en Noruega en los a&ntilde;os 90, fruto del trabajo de un pu&ntilde;ado de j&oacute;venes m&uacute;sicos y marcado por la quema de iglesias e incluso los asesinatos. Magius dibuja el relato de esos a&ntilde;os fundacionales y las torcidas relaciones entre los pioneros del black metal, Euronymus, Varg Vikernes y compa&ntilde;&iacute;a, con el acierto de representarlos a todos como ni&ntilde;os peque&ntilde;os caprichosos, tir&aacute;nicos y, en &uacute;ltima instancia, peligrosos. M&aacute;s all&aacute; del conocimiento de los lectores sobre esta tendencia musical, el c&oacute;mic retrata una escena y un momento fascinantes.
    </p><h2 class="article-text">'Astra Nova', de Lisa Blumen (Salamandra Graphic, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ccf34f72-79cd-43f2-ae12-4cdb7b779310_3-4-aspect-ratio_default_1132298.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esta autora alemana ha sorprendido con una historia de ciencia ficci&oacute;n de un futuro no muy lejano, que se centra en las relaciones personales y la intimidad. La protagonista es Nova, una mujer que est&aacute; a punto de embarcarse en un viaje sin retorno al espacio exterior, para el que ha pasado todas las pruebas, excepto la &uacute;ltima: antes de irse, debe tener una reuni&oacute;n con todos sus amigos, tras la cual tiene la &uacute;ltima oportunidad de echarse atr&aacute;s. Nova es una solitaria, pero la agencia espacial para la que trabaja llama a sus antiguos amigos de la adolescencia, con los que pasa una &uacute;ltima noche, en la que salen a la luz emociones y sentimientos reprimidos u olvidados que puede que afecten a la protagonista. De atm&oacute;sfera sutil y dibujo ligero pero preciso, <em>Astra Nova</em> le da una vuelta a la ciencia ficci&oacute;n al uso.
    </p><h2 class="article-text">'Lo sabes aunque no te lo he dicho', de Candela Sierra (Astiberri)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8393a701-ec48-43ed-9e01-4cb854fd6874_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La ganadora del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/candela-sierra-premio-nacional-comic-2025_1_12603892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nacional de C&oacute;mic de 2025</a> ha sido Candela Sierra, una autora aun de corta trayectoria, que cuenta con una novela gr&aacute;fica previa tambi&eacute;n muy interesante, <em>Rotunda</em> (2023), y que ha demostrado sus cualidades en una obra costumbrista, pero, al mismo tiempo, con un tono de humor por momentos absurdo id&oacute;neo para narrar muchos de los males del presente. Sierra encadena an&eacute;cdotas, escenas e historias de gente an&oacute;nima, y se centra en las relaciones emocionales, de todo tipo, para exponer y analizar las dificultades para establecer una comunicaci&oacute;n genuina en la era del narcisismo, el capitalismo de las emociones y la precariedad. Todo ello dibujado con un estilo fresco, en sinton&iacute;a con las corrientes m&aacute;s experimentales del c&oacute;mic actual y un uso del color muy destacable.
    </p><h2 class="article-text">'Una mujer de espaldas', de Yamada Murasaki (Salamandra Graphic, trad. Marc Bernab&eacute;)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/adf58618-e779-4fe0-a4a5-3ce4d762d65b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Publicada originalmente entre 1982 y 1984, esta obra, organizada en cap&iacute;tulos cortos, aborda la vida familiar y conyugal en el contexto de una sociedad machista y netamente patriarcal como es la japonesa. La autora, hasta ahora in&eacute;dita en Espa&ntilde;a, recurre a una suerte de autoficci&oacute;n para abordar no solo su situaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la instituci&oacute;n del matrimonio, con una sinceridad rotunda y desarmante, sin miedo a tocar tab&uacute;es de una sociedad muy tradicional. La protagonista de este manga quiere a sus hijas, pero se siente vac&iacute;a, asfixiada, alienada por un matrimonio sin amor, en el que el marido la trata como a una sirvienta mientras la enga&ntilde;a con otra fuera de casa. Poco a poco, la idea del divorcio va tomando forma en&nbsp;su mente, en una historia de una rara sensibilidad, que sorprender&aacute; tanto a los aficionados al manga como a aquellas personas que no sean lectoras habituales.
    </p><h2 class="article-text">'La guerra de Gaza', de Joe Sacco (Reservoir Books, trad. Montse Meneses Vilar)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/212b356c-05b6-4369-9b74-16e52b62e405_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El m&aacute;ximo representante del c&oacute;mic period&iacute;stico, autor de obras como <em>Palestina </em>(1993) o <em>Notas al pie de Gaza </em>(2009) no pod&iacute;a permanecer ajeno al genocidio que comete Israel con todas las c&aacute;maras del mundo apuntando, y el a&ntilde;o pasado dibuj&oacute; public&oacute; una serie de piezas entre la denuncia rabiosa y la afilada s&aacute;tira pol&iacute;tica, en la que da rienda suelta a su vena estil&iacute;stica m&aacute;s caricaturesca. Aunque Sacco se caracteriza por la realizaci&oacute;n de reportajes de largo alcance, en los que trabaja durante a&ntilde;os, en esta obra m&aacute;s breve demuestra que puede moverse igual de bien en el terreno de la urgencia. Trump, Biden, Netanyahu y la hipocres&iacute;a de las potencias occidentales desfilan por unas p&aacute;ginas sin eufemismos, en las que Sacco no teme decir lo que piensa muy claramente. Aunque es una obra de actualidad, tristemente hoy es tan v&aacute;lida como cuando se public&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">'Paracuellos. Edici&oacute;n Completa', de Carlos Gim&eacute;nez (Reservoir Books)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4f37f5f8-a7ee-4f52-aa64-8fb92c828abb_3-4-aspect-ratio_default_1132301.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        2025 ha sido el a&ntilde;o en el que, por fin, ha visto la luz una edici&oacute;n completa de la obra m&aacute;s importante de Carlos Gim&eacute;nez, uno de los grandes autores de c&oacute;mic de nuestro pa&iacute;s. Es una magn&iacute;fica oportunidad para hacerse con toda la serie de nueve &aacute;lbumes que, durante casi cincuenta a&ntilde;os, ha publicado Gim&eacute;nez para recuperar la memoria de los ni&ntilde;os de los Hogares del Auxilio Social, una instituci&oacute;n franquista, supuestamente educativa, en la que el maltrato y el abuso de los internos, en su gran mayor&iacute;a hijos de republicanos represaliados y hu&eacute;rfanos de guerra, estaban a la orden del d&iacute;a. Pionero del c&oacute;mic de no ficci&oacute;n y del testimonio, Gim&eacute;nez ofrece historias desgarradoras, contadas con una sensibilidad extrema, en las que el universo infantil se va expandiendo en varias dimensiones, para contar tambi&eacute;n lo bueno, el compa&ntilde;erismo, la ilusi&oacute;n, los juegos&hellip; Este volumen permite, adem&aacute;s, observar la evoluci&oacute;n narrativa y visual de la obra a lo largo de cinco d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">'Caf&eacute; Rom&aacute;ntica', de Simon Hanselmann (Fulgencio Pimentel, trad. C&eacute;sar S&aacute;nchez y Alberto Garc&iacute;a Marcos)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/02389f1d-d028-48f4-93bd-6d48b21ceaae_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pocos autores de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han resultado m&aacute;s influyentes que el australiano Simon Hanselmann, cronista de las aventuras de &ldquo;Megg, Mogg y B&uacute;ho&rdquo;, un grupo de amigos disfuncional que reflejan las ansiedades contempor&aacute;neas. Megg es una bruja depresiva, Mogg, un gato, es su pareja, y B&uacute;ho es un pobre diablo que intenta encajar y al que todo le sale mal. El tono de la serie, que transgrede cualquier tab&uacute; y ofrece un humor negro sin ataduras, ha dejado huella en la obra de muchos autores y autoras de la siguiente generaci&oacute;n. En <em>Caf&eacute; Rom&aacute;ntica</em> se recopilan <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/simon-hanselmann-dibujante-indie-disfruta-vida-estando-miserablemente-deprimido-ansioso_1_12166471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas de las piezas m&aacute;s extra&ntilde;as, imaginativas y sorprendentes</a> de Hanselmann, concebido casi como si de un disco recopilatorio de caras b y rarezas se tratase. Incluye fanzines, peque&ntilde;as historias aparecidas en antolog&iacute;as y alguna sorpresa, que har&aacute; las delicias de los fans de la serie pero tambi&eacute;n puede ser una buena puerta de entrada para quienes quieran sumergirse en el universo de Simon Hanselmann.
    </p><h2 class="article-text">'Todo abruma', de Dash Shaw (Apa-Apa y Blackie Books, trad. Txuso Fern&aacute;ndez Abella)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c1a87e4f-fcb2-4d51-b765-b18da3629470_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Uno de los nombres m&aacute;s reputados de la novela gr&aacute;fica estadounidense, autor de obras tan importantes como <em>Ombligo sin fondo </em>(2009) o <em>BodyWorld </em>(2011), vuelve a las librer&iacute;as con un ambicioso proyecto, un libro de quinientas p&aacute;ginas en las que seguimos los avatares de diez personajes cuyas vidas se van entrecruzando en una trama que se fundamenta en las decisiones, acertadas o err&oacute;neas, que toman. Shaw mantiene una composici&oacute;n de cuatro vi&ntilde;etas por p&aacute;gina para establecer un ritmo de lectura r&aacute;pido y claro, en el que destacan los di&aacute;logos y que nos lleva de la mano a trav&eacute;s de vidas comunes, para explorar las ansiedades contempor&aacute;neas en los Estados Unidos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">'Mal olor/Mala olor', de Nadia Hafid (Apa-Apa/Finestres)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5e222d0a-19c6-44c0-a3ae-13fa928c5d07_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La catalana Nadia Hafid es una de las grandes voces del c&oacute;mic contempor&aacute;neo m&aacute;s experimental del momento. Su tercera novela gr&aacute;fica, como las anteriores, aborda problem&aacute;ticas sociales desde puntos de vista novedosos, apoyados en su limp&iacute;simo dibujo, de l&iacute;nea perfecta y colores netamente emocionales. En esta ocasi&oacute;n, Hafid aborda las relaciones laborales y la precariedad del mundo del trabajo, a trav&eacute;s de una mujer racializada que se ve obligada a aceptar normas alienantes en su empleo de oficina. Hasta que, un d&iacute;a, un desagradable olor aparece en el espacio de trabajo, lo que revela la podredumbre que se oculta bajo el oropel de los dise&ntilde;os modernos, la mercadotecnia y, sobre todo, el lenguaje corporativo, los retru&eacute;canos del <em>coaching</em> y todo lo que, en realidad, no sirve sino para blanquear la explotaci&oacute;n deshumanizante del capitalismo tard&iacute;o, que Hafid refleja con suma inteligencia.
    </p><h2 class="article-text">'Miedo. Edici&oacute;n 20.&ordm; aniversario', de David Mu&ntilde;oz, Antonio Trashorras y Javier Rodr&iacute;guez (Astiberri)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e88056ec-2f15-40ef-ac7f-36b3bce4d3e1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La primera edici&oacute;n de <em>Miedo</em>, publicada en 2005, fue un objeto extra&ntilde;o en el panorama del c&oacute;mic espa&ntilde;ol de entonces, en el que no hab&iacute;a demasiadas obras que abordaran nuestra historia reciente. Le&iacute;da hoy, conserva sus virtudes intactas. El guion de Mu&ntilde;oz y Trashorras sit&uacute;a la acci&oacute;n en 1981, en una Espa&ntilde;a en la que la joven democracia no pod&iacute;a evitar la pervivencia de muchos de los usos franquistas. El joven protagonista se enfrenta a una situaci&oacute;n de abuso en su colegio, mientras que, como tel&oacute;n de fondo, el pa&iacute;s est&aacute; a punto de vivir el 23-F. Excelentemente ambientada, la historia juega con las conexiones entre la vivencia personal y el escenario pol&iacute;tico, de un modo muy efectivo. Al dibujo, un por entonces principiante Javier Rodr&iacute;guez hace un notable trabajo, previo a lo que a&ntilde;os despu&eacute;s realizar&iacute;a para el mercado americano, donde, recientemente, ha triunfado con <em>Zatanna. Abajo la sala</em> y <em>Absolute Martian Manhunter</em>.
    </p><h2 class="article-text">'El destripador de pel&iacute;culas', de Juanjo Cuerda (Fandogamia)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4a523d82-0695-412e-a1f6-ad3ec5c1ba89_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si te gusta el cine y no tienes miedo de que le saquen los fallos a tus pel&iacute;culas favoritas, este es tu c&oacute;mic: una recopilaci&oacute;n de la secci&oacute;n que Juanjo Cuerda publica en <em>El Jueves</em>, en la que cada semana pasa por el microscopio una &ldquo;obra maestra&rdquo; del cine. Excelente dibujante humor&iacute;stico, con una gran capacidad para la caricatura, Cuerda no deja t&oacute;tem sin derribar y se atreve con <em>Braveheart</em>, <em>El gran Lebowsky</em>, <em>El caballero oscuro</em>, <em>Top Gun</em> y otras vacas sagradas. Lo peor (o lo mejor) es que detr&aacute;s de los chistes hay cr&iacute;ticas fundadas, y, se est&eacute; o no de acuerdo, supone una lectura no solo divertida, sino tambi&eacute;n desacralizadora de cierta cinefilia un tanto rancia. Para que no todo sean cr&iacute;ticas negativas, Cuerda ofrece junto a cada p&aacute;gina un pu&ntilde;ado de recomendaciones sobre la misma tem&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">'Hijos del fuego', de Fidel Mart&iacute;nez (Norma Editorial)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d69523fd-8c30-417f-83fb-35bdad0be8b2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El nuevo c&oacute;mic de Fidel Mart&iacute;nez contin&uacute;a la senda de la ciencia ficci&oacute;n abierta con <em>Arconte</em> (2022), aunque esta vez el escenario se sit&uacute;a en nuestro planeta, en un futuro cercano, y la trama arranca en el pasado reciente: la zona cero de Chern&oacute;bil, un espacio prohibido, contaminado por el desastre nuclear, y visitado clandestinamente por grupos de <em>stalkers</em> amantes de las emociones fuertes. El elemento fant&aacute;stico que introduce el autor ti&ntilde;e el relato de un fuerte componente ecologista, que, sin moralejas ni mensajes obvios, permite reflexionar sobre el da&ntilde;o irreparable que hacemos al planeta, pero tambi&eacute;n sobre las consecuencias sociales que este tiene. Una s&iacute;ntesis id&oacute;nea de ciencia ficci&oacute;n, historia y mito.
    </p><h2 class="article-text">'Enc&iacute;as quemadas', de Natalia Velarde (Reservoir Books)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/37c2e08a-7ca2-4010-b6bc-9086195f358d_3-4-aspect-ratio_default_1132303.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El impresionante debut en la obra larga de Natalia Velarde ha sido una de las grandes sorpresas de 2025. Un viaje inici&aacute;tico y simb&oacute;lico, narrado con un potente dibujo expresionista, con un derroche de color, en el que Piel de Perro, acompa&ntilde;ada de Cielito, su Pepito Grillo particular, afronta un proceso de duelo mediante un rito de paso en forma de viaje en un escenario posapocal&iacute;ptico. Se trata de una obra que remite al intenso trabajo realizado previamente por su autora en el campo de los fanzines, donde ha creado un esforzado universo propio, po&eacute;tico y visual, en el que ha afinado un modo de contar, alejado del c&oacute;mic cl&aacute;sico, pero muy interesante, que ahora explota en este libro que servir&aacute; para que el gran p&uacute;blico conozca y disfrute con el trabajo de Natalia Velarde.
    </p><h2 class="article-text">'Tensi&oacute;n de rotura', de Antonio Hitos (Aristas Mart&iacute;nez)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d8c6ec1a-aead-493b-bb2c-3dc232f726d6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Antonio Hitos es uno de esos autores que resultan imprescindibles para todas las personas amantes del c&oacute;mic m&aacute;s experimental, que en cada nuevo trabajo profundiza m&aacute;s en un terreno incierto. <em>Tensi&oacute;n de rotura</em> no es una excepci&oacute;n, y los lectores podr&aacute;n encontrar una historia de imagen <em>cartoon</em> y sint&eacute;tica, llena de recursos originales, con texturas quemadas, l&iacute;neas rotas y otras formas de introducir una est&eacute;tica del error y de lo imperfecto, que encaja perfectamente con la historia de explotaci&oacute;n laboral y alienaci&oacute;n que plantea la obra. Siempre desde lo visual, con un componente textual limitado a lo justo y necesario, Hitos exprime a fondo las posibilidades del lenguaje del c&oacute;mic en esta obra que le vali&oacute; el Premio PANG de novela gr&aacute;fica, y que demuestra lo mucho que queda por explorar dentro del lenguaje del c&oacute;mic.
    </p><h2 class="article-text">'Andr&oacute;meda o el largo camino a casa', de Z&eacute; Burnay (Mondo Cane Books)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c69ae1c8-b767-46a4-9cae-05c8cdde863e_9-16-aspect-ratio_default_1132304.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Otra de las m&aacute;s gratas sorpresas que nos ha dado el c&oacute;mic en este 2025 ha sido la obra del portugu&eacute;s Z&eacute; Burnay, un minucioso dibujante de blanco y negro que explora un escenario desolado a trav&eacute;s de un personaje inmerso en una b&uacute;squeda, posiblemente tras una cat&aacute;strofe de alg&uacute;n tipo. Burnay explora un mundo entre lo on&iacute;rico y lo simb&oacute;lico, con una rica imaginer&iacute;a visual, en la que transcurre un viaje en pos de lo oculto, que acaba siendo un viaje al interior de la mente del protagonista, con un equilibrio justo entre lo cr&iacute;ptico y lo expl&iacute;cito, que gustar&aacute; a los amantes de las historias en las que no todo se explica de forma clara.
    </p><h2 class="article-text">'Todo va a estar bien', de Power Paola (Apa-Apa)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8317fcc8-bcc1-4f06-b2d3-085955f2ed15_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una de las mejores autoras latinoamericanas de su generaci&oacute;n, la colombiana ecuatoriana Paola Gaviria, alias Power Paola, ofrece aqu&iacute; una de sus mejores obras, rescatada por Apa-Apa, ya que la edici&oacute;n original tiene una d&eacute;cada. En ella, la autora practica su habitual autobiograf&iacute;a &iacute;ntima y emocional, centrada en viajes y afectos, en relaciones personales de amistad, amor o familia, que se confunden y se revelan como una misma cosa. Con un dibujo personal, tremendamente expresivo, Power Paola nos lleva de la mano en una narraci&oacute;n fluida, sin sobresaltos, prescindiendo de una trama al uso y centr&aacute;ndose en lo m&aacute;s importante: los recuerdos, los sentimientos, lo que queda de cada persona que marca nuestra vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/20-comics-regalar_1_12834722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:33:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 cómics para regalar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Libros,Navidad,Reyes Magos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Penyas, dibujante: “A veces la cultura se ensimisma con los problemas de una clase media cada vez más destruida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/ana-penyas-dibujante-veces-cultura-ensimisma-problemas-clase-media-vez-destruida_1_12810332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ea9eab0-7d2f-4f7a-9423-4105612e5adf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3647y2020.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Penyas, dibujante: “A veces la cultura se ensimisma con los problemas de una clase media cada vez más destruida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ganadora del Premio Nacional en 2018 regresa al cómic con 'En vela', un ensayo gráfico sobre el insomnio que es también una reflexión sobre los problemas y la precariedad de la sociedad</p><p class="subtitle">La rebelión de la monstrua: cuando las artistas se apropiaron del insulto
</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a&nbsp;cada vez<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/isaac-rosa-si-hubiera-politica-publica-ambiciosa-vivienda-gente-dormiria-mejor_1_12580527.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nos cuesta m&aacute;s conciliar el sue&ntilde;o</a>.&nbsp;Es la conclusi&oacute;n de m&uacute;ltiples estudios cient&iacute;ficos, como&nbsp;<a href="https://www.sen.es/noticias-y-actividades/noticias-sen/3411-presentacion-del-estudio-como-duermen-los-jovenes-habitos-y-prevalencia-de-trastornos-del-sueno-en-espana?highlight=WyJzdWVcdTAwZjFvIl0=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el que public&oacute; en 2024 la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a</a>, que indicaba que hasta el 40% de la poblaci&oacute;n adulta tiene s&iacute;ntomas de insomnio, mientras que un 14% tiene insomnio cr&oacute;nico. Las causas no son solo m&eacute;dicas, sino que tienen que ver con las condiciones de vida, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y laboral y la incertidumbre acerca de c&oacute;mo vamos a solucionar nuestros problemas. El inter&eacute;s por todas estas causas,&nbsp;que apuntan al propio sistema&nbsp;capitalista,&nbsp;fue lo que motiv&oacute; a la ilustradora y dibujante de c&oacute;mics Ana&nbsp;Penyas&nbsp;(Valencia, 1987) en su &uacute;ltimo trabajo,&nbsp;<em>En vela</em>&nbsp;(Salamandra&nbsp;Graphic), un ensayo&nbsp;gr&aacute;fico y&nbsp;narrativo en el que explora las vidas de varias personas atravesadas por los problemas para descansar por las noches.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ana&nbsp;Penyas, el enfoque sociol&oacute;gico ha sido una constante desde su celebrado debut,&nbsp;<em>Estamos todas bien</em>&nbsp;(2017), un libro en el que narraba las vidas de sus dos abuelas, que lleva ya m&aacute;s de diez ediciones y que&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/ana-penyas-premio-nacional-comic_1_1886178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue merecedor del Premio Nacional de C&oacute;mic</a>. Su segunda obra fue&nbsp;<em>Todo bajo el sol</em>&nbsp;(2021), una panor&aacute;mica sobre el proceso de gentrificaci&oacute;n y&nbsp;turistificaci&oacute;n&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;Levante, en el que se manifestaba una mirada cr&iacute;tica y activista que tambi&eacute;n estar&iacute;a muy presente en su siguiente proyecto, la exposici&oacute;n&nbsp;del IVAM, en Valencia,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/ana-penyas-premio-nacional-comic-convierte-ivam-reivindicacion-trabajo-domestico_132_9696795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En una casa. Genealog&iacute;a&nbsp;del trabajo en el hogar y los cuidados&nbsp;</em></a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/ana-penyas-premio-nacional-comic-convierte-ivam-reivindicacion-trabajo-domestico_132_9696795.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(2022-2023)</a>, en colaboraci&oacute;n con la antrop&oacute;loga&nbsp;Alba Herrero Garc&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su tercer c&oacute;mic, la autora mantiene el esp&iacute;ritu reivindicativo y aborda las causas sist&eacute;micas de los problemas de sue&ntilde;o que, como una epidemia silenciosa, afectan a cada vez m&aacute;s gente. Y lo hace&nbsp;a trav&eacute;s de las experiencias cruzadas de una joven con un contrato de pr&aacute;cticas, una familia de clase media, un hombre sin hogar, un&nbsp;<em>rider</em>&nbsp;y un trabajador en un almac&eacute;n, entre otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el origen del proyecto, c&oacute;mo se interesa por esta tem&aacute;tica y empieza a investigarla?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os y medio, estaba buscando tema para un nuevo c&oacute;mic, despu&eacute;s de haber hecho la exposici&oacute;n en el IVAM.&nbsp;Y&nbsp;me di cuenta de que&nbsp;la gente estaba hablando cada&nbsp;vez m&aacute;s de sus problemas de sue&ntilde;o.&nbsp;Yo mismo nunca he dormido demasiado bien, aunque no sea una insomne cr&oacute;nica.&nbsp;Pero s&eacute; lo que es que no te apetezca que llegue la noche y desear que sea ya ma&ntilde;ana. Y creo que hay&nbsp;una conversaci&oacute;n abierta en torno a esto, de c&oacute;mo se duerme peor, c&oacute;mo se dispara el&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanidad-prepara-guia-prescripcion-psicofarmacos-alarmante-consumo_1_11290054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumo de ansiol&iacute;ticos</a>&hellip; Se est&aacute; convirtiendo en algo cotidiano, con gente en situaciones dram&aacute;ticas, enganchada, o trapicheando. Tambi&eacute;n me influy&oacute; la relectura de&nbsp;<em>El a&ntilde;o que tampoco hicimos la revoluci&oacute;n&nbsp;</em>(2007) del Colectivo&nbsp;Todoazen, que habla de una &eacute;poca&nbsp;muy concreta, el 2005,&nbsp;desde el&nbsp;<em>collage</em>, de una forma coral. Yo quer&iacute;a hacer eso.&nbsp;Y enseguida me vino la estructura de seis noches y un d&iacute;a para vertebrar la obra.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viñetas de &#039;En vela&#039;, el cómic de Ana Penyas                            </span>
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        <strong>Dentro de esa&nbsp;coralidad, se representa una amplia variedad de clases sociales.&nbsp;Usted&nbsp;muestra que este problema es transversal, que atraviesa cuestiones de clase, g&eacute;nero, etnia&hellip;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso parte de mi manera de ver las cosas. Creo que a veces la cultura se queda ensimismada en los problemas de la clase media, cada vez m&aacute;s destruida. Ten&iacute;a claro desde el principio el enfoque, porque&nbsp;yo&nbsp;me relaciono con todo tipo de gente, y&nbsp;estas cuestiones las hab&iacute;a comentado con personas que est&aacute;n en situaci&oacute;n de pobreza. Tengo una amiga que trabaja con personas sin hogar, y me habla de la cantidad de pastillas que se toma la gente que vive en la calle para dormir. A partir de&nbsp;todo&nbsp;eso, fui buscando los perfiles para mis personajes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que puede haber una cierta burbuja en las profesiones creativas? En&nbsp;los&nbsp;c&oacute;mics, se habla mucho de la precariedad de gente que se dedica a ellas, que&nbsp;es&nbsp;</strong><em><strong>freelance</strong></em><strong>, trabaja en casa y lidia con encargos. Pero no suelen verse los problemas de la gente sin hogar, o de la que trabaja limpiando, o en una cadena de montaje.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que el c&oacute;mic&nbsp;recurre&nbsp;mucho&nbsp;a&nbsp;la experiencia personal y eso hace que est&eacute; sobrerrepresentada la precariedad de nosotras mismas, mientras que otros perfiles est&aacute;n infrarrepresentados o incluso no se representan en absoluto. Creo que, en general, la cultura adolece de esto.&nbsp;Y tambi&eacute;n creo que hay un cierto miedo a hablar de los dem&aacute;s, de lo que uno no conoce&nbsp;de primera mano.&nbsp;Yo quer&iacute;a romper&nbsp;con&nbsp;ese miedo, desde el respeto y desde la escucha, por supuesto. Pero me interesa entender al otro, porque,&nbsp;al final,&nbsp;la sociedad la conformamos todas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En&nbsp;</strong><em><strong>En&nbsp;vela</strong></em><strong>&nbsp;s&iacute; aparece una persona que se dedica al dise&ntilde;o como&nbsp;</strong><em><strong>freelance</strong></em><strong>&hellip;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa fue el personaje que me result&oacute; m&aacute;s f&aacute;cil, claro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un cierto miedo a hablar de los demás, de lo que uno no conoce de primera mano. Yo quería romper con ese miedo, desde el respeto y desde la escucha, por supuesto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Penyas</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero est&aacute; presente como parte de un crisol de una serie de realidades que, al final, acaban teniendo un problema muy similar con la falta de sue&ntilde;o.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Saco mucha informaci&oacute;n de los c&iacute;rculos en los que yo me muevo, de gente muy militante. Y tambi&eacute;n del trabajo previo que hice sobre trabajadoras del hogar y cuidados&nbsp;para la exposici&oacute;n.&nbsp;En ella&nbsp;me atrev&iacute; a salir de un terreno conocido, a trav&eacute;s de las entrevistas con otras personas. Creo que cog&iacute; cierta seguridad, intentando ser coherente y teniendo siempre cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra cosa muy importante en toda su obra en general y en este c&oacute;mic en particular es la est&eacute;tica.&nbsp;Creo que va a contracorriente, no es una est&eacute;tica &ldquo;bonita&rdquo; o agradable, sino que hay una representaci&oacute;n de lo feo, los personajes son muy reales, de la calle. Una investigadora&nbsp;especializada en c&oacute;mic, Hillary Chute, escribi&oacute; que la elecci&oacute;n del estilo de dibujo es una elecci&oacute;n pol&iacute;tica. &iquest;Est&aacute; de acuerdo con esto?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo veo igual. Es un camino que eleg&iacute; a conciencia desde mis inicios profesionales. Yo ve&iacute;a que hab&iacute;a&nbsp;una sobrerrepresentaci&oacute;n de gente guapa, y que&nbsp;desaparec&iacute;an los cuerpos gordos, la gente racializada, la gente mayor, o se dulcificaba&nbsp;mucho&nbsp;su representaci&oacute;n. Desaparece todo lo que yo me encuentro cuando salgo a la calle.&nbsp;Mi estilo es una manera de representar lo que conozco;&nbsp;ni siquiera lo fuerzo. Bajo al s&uacute;per y me fijo en las caras de la gente, en la ropa que lleva, en el cansancio&nbsp;de&nbsp;sus ojeras. Tambi&eacute;n juego&nbsp;a veces&nbsp;a lo grotesco, claro. Pero no creo que est&eacute; distorsionando la realidad; me parece que est&aacute;&nbsp;m&aacute;s distorsionada&nbsp;esa estilizaci&oacute;n&nbsp;de la que hablamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy proliferan los estilos de dibujo en obras autobiogr&aacute;ficas o sociales muy&nbsp;cuquis, dibujando a personas adultas de forma &ldquo;mona&rdquo;. &iquest;Cree que esto tiene una implicaci&oacute;n en lo que se est&aacute; contando?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que toda est&eacute;tica tiene un mensaje.&nbsp;Realmente no se pueden&nbsp;disociar. Creo que hay una cierta est&eacute;tica de lo&nbsp;cuqui&nbsp;que funciona para mucha gente como un refugio, algo que me parece&nbsp;muy&nbsp;l&iacute;cito. Pero creo que a veces falta cierta reflexi&oacute;n est&eacute;tica. Y luego siempre hay tendencias de moda, claro. Yo tom&eacute; ciertas decisiones cuando estudiaba Bellas Artes, al ver que, en el campo de la ilustraci&oacute;n, hab&iacute;a mucha dulcificaci&oacute;n. Enseguida sent&iacute; la necesidad de salir de ah&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cubierta de &#039;En vela&#039;, de Ana Penyas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega en todo esto su uso del&nbsp;</strong><em><strong>collage</strong></em><strong>? He tenido la sensaci&oacute;n de que lo utiliza m&aacute;s que en obras anteriores.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues dir&iacute;a que puede que tenga algo menos de&nbsp;<em>collage</em>&nbsp;fotogr&aacute;fico con respecto a&nbsp;<em>Todo bajo el sol</em>, tiene m&aacute;s dibujo. Pero puede ser que al mezclar diferentes estilos el aspecto general&nbsp;sea&nbsp;muy de&nbsp;<em>collage</em>. La obra me ped&iacute;a esto al haber diferentes personajes, partes hist&oacute;ricas, las partes imaginadas u on&iacute;ricas&hellip; Da esa imagen fragmentada y de copia-pega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creo que esto es coherente con la idea de que el problema de la falta de sue&ntilde;o es multicausal. Y que, en &uacute;ltima instancia,&nbsp;tal y como muestra,&nbsp;todo viene del sistema capitalista.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El insomnio fue la excusa para hablar de ese malestar.&nbsp;Cuando empec&eacute; a investigar, vi que hab&iacute;a casos que eran estrictamente m&eacute;dicos, pero eso no me interesaba tanto para esta obra.&nbsp;Yo quer&iacute;a hablar de qu&eacute; es lo que no est&aacute; quitando&nbsp;el sue&ntilde;o, por eso necesitaba&nbsp;lo coral, para hablar de muchos temas, de los tipos de trabajo, de la carga de los cuidados, de las violencias, de la parte m&aacute;s psicoanal&iacute;tica&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los problemas que se aprecian en&nbsp;</strong><em><strong>En&nbsp;vela</strong></em><strong>&nbsp;es que en las generaciones anteriores hab&iacute;a gente que viv&iacute;a para&nbsp;trabajar, pero, al menos, viv&iacute;a, mientras que la gente joven trabaja todo el d&iacute;a y no le llega para vivir. Se ve en la historia de la ilustradora&nbsp;</strong><em><strong>freelance</strong></em><strong>&nbsp;o en la del&nbsp;</strong><em><strong>rider</strong></em><strong>.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, quer&iacute;a mostrar los tipos de trabajo que tiene la gente joven, que ya no tiene horarios, no se puede organizar vitalmente y est&aacute; todo el rato con el agua al cuello. Pero tambi&eacute;n quer&iacute;a mostrar&nbsp;ocupaciones&nbsp;m&aacute;s estables, porque no toda la gente que tiene insomnio tiene trabajos precarios. Entrevist&eacute; a gente con buenas condiciones materiales, que rumia por la noche cosas diferentes. Por supuesto, luego est&aacute; la biograf&iacute;a de cada cual. Por ejemplo, la carta que se escribe a s&iacute; misma una de las mujeres que aparecen en la obra, intentando entender su insomnio,&nbsp;es real, me la cedi&oacute; su autora. Aunque, efectivamente, la obra se centra m&aacute;s en el mundo del trabajo y en el sistema capitalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n&nbsp;aparecen&nbsp;las redes sociales y el m&oacute;vil como elementos&nbsp;disruptores. &iquest;Qu&eacute; papel cree que juegan en los problemas de insomnio y ansiedad?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un papel importante, desde luego. Por ejemplo, para construir al personaje del&nbsp;<em>rider</em>,&nbsp;un chico joven racializado,&nbsp;dado que no pude entrevistar a ninguno, me cre&eacute; un perfil de&nbsp;TikTok&nbsp;filtr&aacute;ndolo lo m&aacute;ximo posible para&nbsp;enga&ntilde;ar al algoritmo y hacerme pasar por un chico de su edad, y flip&eacute;, porque todo lo que me sal&iacute;a era un bombardeo tremendo, un&nbsp;consumo bul&iacute;mico de im&aacute;genes y v&iacute;deos de mensajes horribles. Luego tambi&eacute;n trato la distorsi&oacute;n de la realidad que se da en Instagram, donde mucha gente intenta dar una imagen feliz y aparentar que todo est&aacute; bien.&nbsp;Pero, ya en general, el mero hecho de estar con la luz del m&oacute;vil antes de dormir no es bueno para evitar el insomnio.&nbsp;Aunque tengo que decir que las redes tambi&eacute;n me han permitido obtener mucha informaci&oacute;n, porque hay gente que cuenta su d&iacute;a a d&iacute;a en v&iacute;deos que me han servido de documentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se plante&oacute; representar cuestiones que no tienen una realidad f&iacute;sica, como la ansiedad o el mismo insomnio?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido muy dif&iacute;cil, la verdad. Es el c&oacute;mic que m&aacute;s he sufrido gr&aacute;ficamente. Hab&iacute;a que darle muchas vueltas a c&oacute;mo representar todo. Yo no s&eacute; c&oacute;mo fluyen los pensamientos en las cabezas de la gente;&nbsp;solo c&oacute;mo lo hacen los m&iacute;os. Intentar traducir esos pensamientos a im&aacute;genes y palabras no es sencillo. Ha sido un reto. He necesitado mucha documentaci&oacute;n, tambi&eacute;n ha habido lecturas muy sugerentes que me llevaban a ciertas soluciones&hellip; pero no ha sido algo fluido, he retocado mucho. Creo que hay que reflexionar sobre c&oacute;mo representamos las cosas, pero es cierto que yo tengo la suerte de poder trabajar con tiempo, sin prisas.&nbsp;Puedo ajustar mis fechas de entrega y hacer una obra cada dos a&ntilde;os y medio, aunque tenga que compaginar con otros trabajos. Pero eso me permite detenerme en esa reflexi&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/ana-penyas-dibujante-veces-cultura-ensimisma-problemas-clase-media-vez-destruida_1_12810332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 21:11:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Penyas, dibujante: “A veces la cultura se ensimisma con los problemas de una clase media cada vez más destruida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Libros,Precariedad,Insomnio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huelga de la Seat en 1971 que acabó con un trabajador muerto y marcó el ritmo sindical de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/huelga-seat-1971-acabo-trabajador-muerto-marco-ritmo-sindical-espana_1_12794519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f4be7c9-fdc7-4148-90b8-1af4e1cd7220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huelga de la Seat en 1971 que acabó con un trabajador muerto y marcó el ritmo sindical de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Barcelona edita un cómic para conmemorar este hito sindical, que fue uno de los más sonados y violentos del franquismo</p><p class="subtitle">Hippies, folkies, 'crooners' ibéricos, canción protesta y mucha censura: la banda sonora de la muerte de Franco</p></div><p class="article-text">
        El 18 de octubre de 1971 de madrugada, se iniciaba un nuevo turno en la f&aacute;brica Seat en la Zona Franca de Barcelona. Sin embargo, aquella jornada no iba a ser como tantas otras en la mayor factor&iacute;a de coches de Espa&ntilde;a y, adem&aacute;s, tras ella las cosas nunca volver&iacute;an a ser lo mismo en la empresa. Como cada inicio de turno, centenares de trabajadores, llegados en autobuses de otros barrios y poblaciones, se agolpaban a las puertas del recinto para acceder a sus puestos de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos, hab&iacute;a camuflados siete trabajadores despedidos por ser enlaces sindicales que se colaron en la factor&iacute;a para organizar un paro total de la actividad con el fin de forzar la readmisi&oacute;n de todos los trabajadores despedidos por motivos pol&iacute;ticos o sindicales, adem&aacute;s de conseguir mejoras en las condiciones laborales. No obstante, y a pesar de que cerca de 6000 trabajadores se unieron a la huelga, declarada cuando los sindicalistas consiguieron acceder al centro, el paro no fue total y el Gobierno Civil orden&oacute; la entrada de la polic&iacute;a en la factor&iacute;a para desarticular la huelga.
    </p><p class="article-text">
        Se produjeron entonces largas horas de disturbios en los que &ldquo;los grises&rdquo;, como entonces se conoc&iacute;a a la polic&iacute;a, emplearon una violencia inusitada, provocando numerosos heridos y centenares de detenidos. La culminaci&oacute;n de la violencia policial franquista lleg&oacute; cuando los agentes mataron de varios disparos a un trabajador que ni siquiera era militante: Antonio Ruiz Villalba. Ten&iacute;a en ese momento 33 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la Seat estornudaba, Espa&ntilde;a se constipaba</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c5e27895-5d01-4a1c-8cd9-f74df926c81a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        Finalmente, la huelga fue neutralizada y los sindicalistas detenidos. &ldquo;Regres&oacute; la actividad a la Seat, pero ya nada fue lo mismo; hubo un antes y un despu&eacute;s de aquello en el sentimiento obrero de la factor&iacute;a y en general en toda Espa&ntilde;a; la sensaci&oacute;n de que no se volv&iacute;a volver atr&aacute;s en la lucha obrera&rdquo;, relataba ayer Carles Vallejo durante la presentaci&oacute;n del c&oacute;mic <a href="https://llibreria.diba.cat/es/libro/la-seat-motor-de-la-llibertat_72222" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Seat: motor de la llibertat. Una lluita obrera a la Barcelona antifranquista</em></a>, en la biblioteca Francesc Candel, en el barrio de la Zona Franca, donde se situ&oacute; la primera empresa de la compa&ntilde;&iacute;a automovil&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Vallejo era entonces un joven sindicalista comunista que hab&iacute;a sido detenido, torturado y encarcelado; actualmente presidente de la Asociaci&oacute;n de Expresos Pol&iacute;ticos del Franquismo. Aunque estuvo en el comit&eacute; que planifico la acci&oacute;n, no fue uno de los hombres que se col&oacute; en la f&aacute;brica para evitar un segundo encarcelamiento que tuviera consecuencias m&aacute;s graves. Pero en la presentaci&oacute;n de ayer quiso rememorar la gesta y, sobre todo, darle dimensi&oacute;n hist&oacute;rica a trav&eacute;s del c&oacute;mic, que ha sido financiado por el Ayuntamiento de Barcelona dentro de su serie <a href="https://llibreria.diba.cat/es/editorial/ajuntament-de-barcelona/81/coleccion/barcelona-memoria-en-vinyetes/50" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Barcelona, mem&ograve;ria en vinyetes</em></a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cadena de montaje del Seat 600                            </span>
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        &ldquo;Aunque no en aquel momento, al final conseguimos la amnist&iacute;a laboral, con la readmisi&oacute;n de totas las trabajadoras y trabajadores despedidos por motivos sindicales, pol&iacute;ticos o de credo&rdquo;, record&oacute; Vallejo, que dijo creer que la lucha siempre mereci&oacute; la pena. Cit&oacute; como ejemplo la crisis provocada por la retirada de Fiat del consorcio automovil&iacute;stico, ya en la Transici&oacute;n. &ldquo;Su&aacute;rez se plante&oacute; el cierre de la Seat, porque era mucho m&aacute;s barato que mantenerla abierta, pero el miedo a posibles movilizaciones tras el historial sindical de la factor&iacute;a, hizo que optara por buscar nuevas inversiones para mantenerla abierta&rdquo;, apostill&oacute;. &ldquo;Eran los tiempos en que se dec&iacute;a que cuando la Seat estornudaba, Espa&ntilde;a se resfriaba&rdquo;, remach&oacute; finalmente para explicar la importancia de la factor&iacute;a tanto a nivel econ&oacute;mico como de conflictividad social.
    </p><h2 class="article-text">Ciudad Seat, una colonia laboral vigilada por la polic&iacute;a</h2><p class="article-text">
        <em>La Seat: motor de la llibertat. Una lluita obrera a la Barcelona antifranquista</em>, es la cuarta entrega de la serie <em>Barcelona, mem&ograve;ria en vinyetes</em>, que tuvo una anterior dedicada a la c&aacute;rcel modelo, <a href="https://llibreria.diba.cat/es/libro/histories-de-la-model_67905" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Histories de la model,</em></a> y cont&oacute; con el guion del periodista Jordi de Miguel y las ilustraciones de Susanna  Mart&iacute;n. Para este nuevo volumen, De Miguel repite como guionista, pero las ilustraciones corren a cargo de Cristina Bueno. &ldquo;El encargo me lleg&oacute; del ayuntamiento y reconozco que al principio no conoc&iacute;a el barrio de Zona franca, ya que provengo de Gr&agrave;cia&rdquo;, relata De Miguel en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        El periodista explica que a partir de entonces comenz&oacute; un trabajo de reconocimiento tanto de los protagonistas de aquella huelga como del barrio donde, adem&aacute;s de la factor&iacute;a, se ubic&oacute; la colonia laboral llamada Ciudad Seat, una colonia laboral con construcciones verticales y diferentes servicios que se ofrec&iacute;a a los obreros y sus familias para facilitar tanto la vida de estos como para su control, ya que era la mayor concentraci&oacute;n de trabajadores de Espa&ntilde;a en aquel momento. &ldquo;Ten&iacute;amos economato, un cine, una escuela de padres Marianos y varios servicios m&aacute;s, pero nos faltaban otros como plazas para que jugaran los ni&ntilde;os, asfaltado, etc.&rdquo;, apuntaba ayer en la presentaci&oacute;n del c&oacute;mic Tom&aacute;s Mart&iacute;nez, &ldquo;Sito&rdquo;, vecino nacido en Ciudad Seat y activista vecinal. 
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                La planta de Seat en la Zona Franca                            </span>
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        Mencion&oacute;, junto a estas &ldquo;ventajas&rdquo;, otros elementos no tan agradables como &ldquo;una parroquia donde era obligado acudir los domingos, una comisar&iacute;a y un destacamento de polic&iacute;a armada que vigilaba el barrio las 24 horas&rdquo;. A este respecto, Vallejo apuntaba que &ldquo;el r&eacute;gimen ten&iacute;a p&aacute;nico a las repercusiones de un posible conflicto en una f&aacute;brica con tal concentraci&oacute;n de trabajadores&rdquo;. Adem&aacute;s, cita la presencia de numerosos operarios que eran en realidad esp&iacute;as de r&eacute;gimen dentro de la f&aacute;brica, siempre prestos a denunciar a los trabajadores disconformes o que sospechaban que pod&iacute;an pertenecer a alg&uacute;n sindicato ilegal, que eran todos menos el Vertical. &ldquo;Si te desped&iacute;an, lo perd&iacute;as todo: vivienda, economato, la escuela de tus hijos, etc.&rdquo;, cuenta Sito Mart&iacute;nez para ilustrar los riesgos que se corr&iacute;an
    </p><h2 class="article-text">Un guion con continuos viajes temporales</h2><p class="article-text">
        La citada presencia de esp&iacute;as, as&iacute; como otros elementos represivos del momento, se mencionan en el c&oacute;mic, que est&aacute; estructurado como un viaje de ida y vuelta en el tiempo: desde el hoy de algunos de los testigos que quedan de la lucha de aquellos d&iacute;as, hasta el ayer que rememoran en las entrevistas con De Miguel y los encuentros con otros compa&ntilde;eros, que tambi&eacute;n se reflejan en el libro, donde el n&uacute;cleo principal lo conforma la huelga, pero tambi&eacute;n la memoria de la misma. Adicionalmente, el guionista subraya que &ldquo;hemos querido poner en valor la presencia de mujeres en la factor&iacute;a, que no era mayoritaria, pero aun as&iacute; exist&iacute;an y ten&iacute;an sus demandas concretas y se las suele olvidar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para la ilustradora Cristina Bueno, con experiencia en el abordaje de temas de impacto social como puedan ser los desahucios o los refugiados pol&iacute;ticos, el guion de De Miguel, ya que ella entr&oacute; en el proyecto una vez este estaba detallado, supuso un reto por sus continuos viajes temporales. &ldquo;Me encontr&eacute; con un pasado con tres narradores &ndash;los testigos y protagonistas del c&oacute;mic&ndash; en primera persona que hablaban consecutivamente, y eso hab&iacute;a que hacerlo entender mediante ilustraciones, de modo que quien lo leyera no tuviera que hacer grandes esfuerzos para ubicarse&rdquo;, revela Bueno por tel&eacute;fono. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que lo solvent&oacute; vinculando las vi&ntilde;etas de pasado y presente de un mismo personaje de modo consecutivo. Tambi&eacute;n desvela que no est&aacute; acostumbrada a acciones de tensi&oacute;n como las de esta historia &ndash;donde aparecen golpes, torturas e incluso un asesinato&ndash; pero que ha intentado solventarlo &ldquo;sin caer en el morbo y la espectacularidad de la sangre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy apenas quedan en el paisaje rastros de aquella colonia. &ldquo;Algunos edificios se derruyeron por problemas de aluminosis y, por otro lado, est&aacute;n entrando nuevos habitantes del centro, porque es un barrio muy goloso para gentrificar, ya que est&aacute; relativamente cerca del centro, pero conserva muchos parques y zonas verdes&rdquo;, explica De Miguel. Entre signos de la memoria de aquellos a&ntilde;os de plomo, el periodista destaca el paseo Ruiz Villalba, dedicado al trabajador asesinado por la polic&iacute;a durante la huelga. Relata el guionista del c&oacute;mic que cada 18 de octubre &ldquo;se realiza all&iacute; un homenaje para recordar a Antonio&rdquo;. En la presentaci&oacute;n de ayer estuvieron presentes sus dos sobrinas que, cogidas de la mano, recibieron un emotivo aplauso de los presentes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/huelga-seat-1971-acabo-trabajador-muerto-marco-ritmo-sindical-espana_1_12794519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 13:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huelga de la Seat en 1971 que acabó con un trabajador muerto y marcó el ritmo sindical de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Seat,Franquismo,Memoria Histórica,Comunismo,CCOO - Comisiones Obreras,Barcelona,Huelgas,Cómic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Bruma', una novela gráfica posapocalíptica que defiende "ser críticos con lo que nos enseñan"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/bruma-novela-grafica-posapocaliptica-defiende-criticos-ensenan_1_12673758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd9be520-cfe7-4153-80fd-9cdba0166b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Bruma&#039;, una novela gráfica posapocalíptica que defiende &quot;ser críticos con lo que nos enseñan&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor y autoeditor Martín López Lam, afincado en Valencia, publica una nueva novela gráfica sobre un mundo devastado y la necesidad de cuestionar nuestros valores</p><p class="subtitle">Javier Pérez Andújar y Raquel Gu le dan la vuelta al mito de los vampiros con un homenaje a los viejos tebeos juveniles</p></div><p class="article-text">
        Mart&iacute;n L&oacute;pez Lam (Lima, 1981) es un artista gr&aacute;fico nacido en Per&uacute;, afincado en Valencia desde su adolescencia, al que la etiqueta de dibujante se le queda corta: se trata de una de las voces m&aacute;s activas del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-produccion-cultura-auto-creacion_129_12260366.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">panorama de la autoedici&oacute;n</a> en Espa&ntilde;a, al frente del sello de microedici&oacute;n Ediciones Valientes, donde autopublica algunos de sus trabajos m&aacute;s arriesgados y da a conocer a j&oacute;venes dibujantes de todo el mundo. Pero tambi&eacute;n fue uno de los fundadores de la feria independiente Tenderete, celebrada desde 2011 en Valencia y uno de los primeros encuentros de este tipo que surgieron en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su nutrida producci&oacute;n de fanzines, L&oacute;pez Lam ha publicado con diversos sellos editoriales. Su debut profesional fue <em>Parte de todo esto</em> (De Ponent, 2013), al que siguieron t&iacute;tulos como <em>Sirio</em> (Fulgencio Pimentel, 2016) o <em>Las edades de la rata</em> (Salamandra Graphic, 2019), obra con la que obtuvo el Premio Fnac/Salamandra. Adem&aacute;s, ha sido merecedor de una Ayuda a la Creaci&oacute;n Joven de Injuve y de una beca en la Real Academia de Espa&ntilde;a en Roma, producto de la cual public&oacute; <em>El t&iacute;tulo no corresponde</em> (Ediciones Valientes, 2016). Pocos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/proyecto-une-supervivientes-campos-concentracion-dibujantes-dialogos-incluian-silencios_1_12516203.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dibujantes</a> son tan inquietos y experimentales como L&oacute;pez Lam, que ha cultivado siempre un universo de misterio y simbolog&iacute;a propia, con un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/recomendables-contento-salo-comic-barcelona_1_4014300.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estilo gr&aacute;fico</a> siempre cambiante pero reconocible a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de publicarse su proyecto m&aacute;s reciente, <em>Bruma</em> (Ediciones Valientes y Aristas Mart&iacute;nez, 2025), una historia sobre tres ni&ntilde;os en el contexto de un mundo posapocal&iacute;ptico, observados por una entidad sobrenatural desconocida. En conversaciones con este diario, L&oacute;pez Lam recuerda el origen del libro: &ldquo;El proyecto empez&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s de terminar <em>Las edades de la rata</em>. La idea inicial era mucho m&aacute;s larga y enrevesada, y, cuando me di cuenta de que no iba a poder abarcar esa historia, empec&eacute; a trabajar en otra direcci&oacute;n. <em>Bruma</em> es una hija de esa idea que nunca se hizo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c3c696b9-d4aa-42b8-91bf-0cb91dd52e31_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una vez tuvo claro el cambio de rumbo, el dibujante trabaj&oacute; durante unos dos a&ntilde;os y medio, tras lo cual intent&oacute; buscar un editor, aunque sin mucho &eacute;xito. &ldquo;Acab&eacute; por plantearme la autoedici&oacute;n, pero me interesaba tener el soporte de una editorial con distribuci&oacute;n en librer&iacute;as, as&iacute; que acab&eacute; hablando con Aristas Mart&iacute;nez, que aceptaron participar como coeditores&rdquo;. La colaboraci&oacute;n, sin embargo, acab&oacute; yendo mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Las aportaciones y correcciones de los editores, Sara Herculano y Cisco Bellabestia, fueron esenciales, y estoy muy satisfecho con el resultado final&rdquo;, confiesa L&oacute;pez Lam.
    </p><h2 class="article-text">El pesimismo de la obra</h2><p class="article-text">
        <em>Bruma </em>transcurre envuelta en una atm&oacute;sfera oscura, a lo que contribuye el estilo de dibujo en blanco y negro, que recuerda a maestros del manga adulto &mdash;tal y como recuerda el autor, en un principio pens&oacute; en publicar la obra en un formato similar al del cl&aacute;sico tomo de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/sonoro-despegue-manga-espanol-precario-admirado-japon_1_10903224.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manga</a>&mdash;. Parece haber un cierto pesimismo, una falta de esperanza tras una cat&aacute;strofe que nunca se termina de explicar: &ldquo;Todo eso est&aacute; en el c&oacute;mic, aunque parta de esa idea anterior a la pandemia, porque seguramente entonces ya se ve&iacute;a hacia d&oacute;nde &iacute;bamos. Hay un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/miguel-brieva-creernos-peor-permite-tragar-capitalismo_1_12645139.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pesimismo</a> por la situaci&oacute;n que estamos viviendo, no solo la pandemia, sino tambi&eacute;n los desplazados de todo el mundo. Eso se refleja en la segunda parte de la obra, donde se habla de la gente que emigra a Marte huyendo de la precariedad y la inseguridad, solo para ir a un lugar en el que todo sucede igual. Es un bucle constante&rdquo;, explica el dibujante.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n L&oacute;pez Lam comenta que siempre le gusta partir de elementos propios del misterio y lo sobrenatural: ovnis, fantasmas, historias populares&hellip; Existe, al mismo tiempo, una continuidad con sus obras anteriores. &ldquo;De hecho, el origen de <em>Bruma</em> parte de una p&aacute;gina de <em>Las edades de la rata</em>, donde el protagonista est&aacute; escribiendo un relato posapocal&iacute;ptico de gente que viv&iacute;a en el subsuelo &mdash;afirma el autor&mdash;. Y, de alguna forma, hay mucho de las atm&oacute;sferas, los s&iacute;mbolos y los ritmos de <em>Sirio</em>. No s&eacute; si el lector lo ver&aacute;, pero yo pensaba mucho en esto mientras lo hac&iacute;a&rdquo;.
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                Una página de &#039;Bruma&#039;                            </span>
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        A estas sensaciones contribuye el protagonismo de los tres ni&ntilde;os protagonistas, que est&aacute;n solos, sin saber si sus familias viven o han muerto. La empat&iacute;a que suscitan esos tres ni&ntilde;os es clave, y los adultos pr&aacute;cticamente no aparecen. &ldquo;Es como en <em>Peanuts</em>, los adultos son simples sombras&rdquo;, bromea L&oacute;pez Lam. &ldquo;El protagonismo de los ni&ntilde;os es importante, porque en este libro parto de la idea de que la educaci&oacute;n, en cierto sentido, se puede volver un experimento social, como sucedi&oacute; en Canad&aacute;, en ciertos internados cat&oacute;licos en Canad&aacute;, donde encerraban a los ni&ntilde;os abor&iacute;genes&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Pero hay otra cuesti&oacute;n relacionada con esta que sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n para la experiencia del tr&iacute;o protagonista de <em>Bruma</em>: los ni&ntilde;os que experimentan apariciones marianas. &ldquo;Hay un libro de Carlota Fuentevilla, <em>A trav&eacute;s del tambor. Cuerpo, visiones y pol&iacute;tica</em> (Antipersona, 2023) que aborda el caso de cuatro ni&ntilde;as del pueblo de San Sebasti&aacute;n de Garabandal, en Cantabria, a las que se les apareci&oacute; la virgen y que fueron totalmente instrumentalizadas y utilizadas&rdquo;, desarrolla L&oacute;pez Lam. Los tres ni&ntilde;os de <em>Bruma</em> est&aacute;n en una situaci&oacute;n similar, encerrados y controlados, observados por unas entidades desconocidas. El autor ha trazado un curioso paralelismo: &ldquo;Son como los tres insectos palo que tiene mi hijo, que tenemos en una caja de pl&aacute;stico&hellip; me parece una curiosa coincidencia. Los observados no saben que los estamos observando, viven sus vidas ajenos a eso, pero &iquest;qu&eacute; pasa con los observadores?&rdquo;, se pregunta. 
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                Una página de &#039;Bruma&#039;                            </span>
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        En &uacute;ltima instancia, se trataba, tambi&eacute;n, de defender &ldquo;la necesidad de ser cr&iacute;ticos con lo que nos han ense&ntilde;ado&rdquo;: &ldquo;No estoy hablando de negar que la Tierra sea redonda, sino de poner en cuesti&oacute;n determinadas ideas racistas, clasistas, machistas que forman parte de lo que se ense&ntilde;a en los sistemas educativos&rdquo;. Adem&aacute;s, de <em>Bruma</em> llama la atenci&oacute;n, sobre todo, que est&aacute; dividida en dos partes muy diferentes. La primera es el relato del cautiverio de los tres ni&ntilde;os; la segunda, es una suerte de ep&iacute;logo, un informe en el que parece darse alguna informaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n en el planeta y la posibilidad de emigrar a Marte, en el que L&oacute;pez Lam da rienda suelta a su faceta m&aacute;s experimental y abstracta. 
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que todo surgi&oacute; de una forma muy casual: &ldquo;Surge de una obra con la autora Andrea Ganuza, con la que hablaba un d&iacute;a sobre la extensi&oacute;n que iba a tener mi libro. Le dije que iba a meterle varias p&aacute;ginas m&aacute;s, tomar otra cosa, sumarla a la historia principal y hacer que funcionara, como un reto&rdquo;. A partir de ah&iacute;, el autor recuper&oacute; ideas y conceptos visuales de un fanzine anterior, <em>Jard&iacute;n</em>, &ldquo;en el que recurr&iacute;a mucho al <em>collage</em>, inspirado por la artista neerlandesa Ruth van Beek&rdquo;. &ldquo;Me gust&oacute; mucho c&oacute;mo qued&oacute; ese c&oacute;mic, as&iacute; que utilic&eacute; muchos de sus recursos para este ep&iacute;logo. Y luego ya fui conectando todo con la historia principal, pensando c&oacute;mo podr&iacute;a contarse de otra forma, desde otro punto de vista, modific&aacute;ndola, como una variaci&oacute;n del mismo tema&rdquo;, elabora el dibujante lime&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">Dos partes diferentes en la obra</h2><p class="article-text">
        La manera de unir ambas partes tiene, a su vez, una sorprendente referencia. &ldquo;<em>Blissful Yours</em> (2002), la pel&iacute;cula de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nueve-peliculas-seguir-pista-festival-cannes-2021_1_8004041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apichatpong Weerasethakul</a>, tiene este recurso de unir dos historias para que funcionen como un d&iacute;ptico. Tiene una ruptura en el &uacute;ltimo tercio, incluso apareciendo los cr&eacute;ditos en medio de la pel&iacute;cula. Me pareci&oacute; interesante llevarlo al c&oacute;mic, aunque finalmente descart&eacute; la idea de poner los cr&eacute;ditos en medio de las dos partes, me pareci&oacute; excesivo&rdquo;, explica. Pero lo que s&iacute; se introduce es un cambio de registro en el final de la historia de los ni&ntilde;os, que da pie al ep&iacute;logo, y en el que el color juega un papel esencial. 
    </p><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n, la del color, ha sido trabajada de una forma muy llamativa: &ldquo;Ten&iacute;a que pensar en pliegos de 16 p&aacute;ginas, que me marcaban d&oacute;nde ten&iacute;a que aparecer el color, en t&eacute;rminos de ritmo pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos, intentando ahorrar en impresi&oacute;n en color. Esto ya son cosas muy frikis en las que solo pensamos los editores [risas]&rdquo;.&nbsp;Por otro lado, L&oacute;pez Lam, siempre inquieto, ya tiene otro proyecto entre manos, que ha presentado a las recientes y novedosas Ayudas a la Creaci&oacute;n de C&oacute;mic convocadas este a&ntilde;o por el Ministerio de Cultura, y que intentan paliar la precariedad intr&iacute;nseca a la profesi&oacute;n de dibujante de c&oacute;mics en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez Lam explica que se trata de un proyecto &ldquo;m&aacute;s cerca del ensayo que del c&oacute;mic narrativo, m&aacute;s similar a <em>El t&iacute;tulo no corresponde</em>, con mucha investigaci&oacute;n detr&aacute;s&rdquo;. Se tratar&aacute; de una obra sobre el lenguaje, concretamente, &ldquo;sobre las lenguas pidgin, que surgen en contextos en los que dos comunidades con idiomas diferentes tienen que entenderse, como las lenguas criollas, y que suelen desaparecer r&aacute;pidamente&rdquo;. Esperamos poder pronto este nuevo trabajo del que es uno de los autores m&aacute;s originales y arriesgados del panorama actual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/bruma-novela-grafica-posapocaliptica-defiende-criticos-ensenan_1_12673758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Oct 2025 19:38:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Bruma', una novela gráfica posapocalíptica que defiende "ser críticos con lo que nos enseñan"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela gráfica,Cómic,Editoriales,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Pérez Andújar y Raquel Gu le dan la vuelta al mito de los vampiros con un homenaje a los viejos tebeos juveniles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/javier-perez-andujar-raquel-gu-le-dan-vuelta-mito-vampiros-homenaje-viejos-tebeos-juveniles_1_12666638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58c6a654-461d-4734-995d-3b85f22a5eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Pérez Andújar y Raquel Gu le dan la vuelta al mito de los vampiros con un homenaje a los viejos tebeos juveniles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pareja creativa publica en catalán y castellano 'Margarita contra los vampiros', una historia "de perdedores" con guiños a la cultura pop</p><p class="subtitle">El Reina Sofía hace justicia con Maruja Mallo, la artista pionera que demostró que otra mujer era posible</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-perez-andujar-premio-herralde-bufalo_1_8469202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier P&eacute;rez And&uacute;jar</a> (San Adri&aacute;n de Bes&oacute;s, Barcelona, 1965) es escritor, autor de novelas como <em>La noche fenomenal</em> (Anagrama, 2019) o <em>El a&ntilde;o del b&uacute;falo </em>(Anagrama, 2021). <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/rescate-olvidadas-ciencia-vocaciones-futuras_1_1140931.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Gu</a> (Barcelona, 1972) es dibujante de c&oacute;mics, colaboradora de <em>El Jueves</em> y autora de obras como <em>La edad estupenda </em>(Sapristi, 2023)<em> </em>o <em>&iquest;Es una bruja? Mitos, mentiras y realidad</em> (Garbuix Books, 2025). En 2023, ambos se conocieron cuando P&eacute;rez And&uacute;jar acompa&ntilde;&oacute; a la dibujante en la presentaci&oacute;n de una de sus obras, y la chispa creativa surgi&oacute;. El resultado acaba de aparecer en el mercado, en doble versi&oacute;n: en catal&aacute;n, <em>La senyora Marga i els vampirs</em> (Finestres), y en castellano, <em>Margarita contra los vampiros </em>(Liana Editorial). 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un homenaje a una forma de hacer tebeos en desuso, la de la escuela de c&oacute;mic francobelga, pero es tambi&eacute;n una coctelera de referencias a la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/importancia-fenomeno-fan-impulsor-cultura-popular-prejuicios-machistas-estigmas_1_11435920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura popular</a> muy generacional, que incluye gui&ntilde;os a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/songs-of-lost-world-nuevo-disco-the-cure-senala-camino-apoteosico-final_1_11783204.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Cure</a>, Bela Lugosi, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/bob-dylan-no-existe-contiene-multitudes_130_7980887.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bob Dylan</a>, Herg&eacute;, Raimon o el director de cine Pere Koniec: en una de sus pel&iacute;culas participaron P&eacute;rez And&uacute;jar y Gu en sendos cameos, casualmente. Del origen del proyecto nos hablan los autores en una entrevista con este medio. &ldquo;Cuando nos conocimos en persona nos ca&iacute;mos muy bien y  quedamos otro d&iacute;a para seguir hablando&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        Gu recuerda c&oacute;mo fue P&eacute;rez And&uacute;jar el que se lanz&oacute; para proponerle colaborar: &ldquo;Me propuso hacer una tira juntos, cosa que acept&eacute; encantada, porque yo era lectora de sus novelas, y empezamos a pensar en personajes&rdquo;. El escritor comenta la orientaci&oacute;n que quer&iacute;an darle: &ldquo;Iba a ser como un <em>sitcom</em>, sobre una mujer mayor, Marga, que iba a diario a tomarse una ca&ntilde;a al bar. Luego se nos ocurri&oacute; la expresi&oacute;n &lsquo;Margarita contra los vampiros&rsquo;, aunque tardamos en decidir que eso iba a ser una historia&rdquo;. 
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                Páginas de &#039;Margarita contra los vampiros&#039;                            </span>
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        La realidad del mercado les hizo cambiar de idea. &ldquo;En un ataque de lucidez, nos dimos cuenta de que ning&uacute;n peri&oacute;dico o revista nos iba a publicar con la periodicidad que nosotros necesit&aacute;bamos, que era diaria o casi diaria. En ese momento, decidimos hacer un libro&rdquo;, afirma Raquel Gu. As&iacute; llegaron a una historia de un grupo de amigos que se enfrenta a Virgilio, un trasunto de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-resucita-mito-vampirico-nosferatu-invento-cine-terror_1_11927354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nosferatu</a>, y que viajan por toda Europa conociendo a personajes cada vez m&aacute;s disparatados. &ldquo;Es una historia de perdedores, de gente que est&aacute; sola, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libros-alimentaron-romantico-san-valentin_1_1703406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amor t&oacute;xico</a> &mdash;explica Gu&mdash;. Virgilio es un vampiro que entiende el amor como posesi&oacute;n, &uacute;nicamente. Tambi&eacute;n trata de c&oacute;mo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/amistad-banquete-platonico-nave-madrid-cat_1_12156975.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la amistad</a> y creer en los amigos te ayudan a superar cualquier percance. Pero tambi&eacute;n habla de saber dejar marchar a la gente&rdquo;. &ldquo;Es una historia de gente viva&rdquo;, resume P&eacute;rez And&uacute;jar.
    </p><h2 class="article-text">De cuatro en cuatro p&aacute;ginas</h2><p class="article-text">
        A pesar de la buena qu&iacute;mica de la pareja creativa, P&eacute;rez And&uacute;jar confiesa sus dudas: &ldquo;A m&iacute; me daba mucha verg&uuml;enza, porque no me considero <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-laverty-guionista-detenido-camiseta-pro-palestina-israel-no-comete-genocidio-burla-mundo-impunidad_1_12568034.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guionista</a>, ni siquiera ahora. Pero vi que nos entend&iacute;amos muy bien, y, en el fondo, me siento muy seguro con Raquel, porque, por mucho que me equivoque, ella lo va a salvar. Me dejaba mucho margen de error&rdquo;. El novelista y ensayista, que ya tuvo una experiencia en el c&oacute;mic junto a Laura P&eacute;rez Vernetti &mdash;<em>El designio</em> (Autsaider C&oacute;mics, 2024)&mdash;, comenta la mec&aacute;nica con la que han trabajado &eacute;l y Gu en este proyecto: &ldquo;Yo lo escrib&iacute; para Raquel con el esp&iacute;ritu de Bruguera: le entregaba de cuatro en cuatro p&aacute;ginas, como se hac&iacute;a en Bruguera, semanalmente. Quer&iacute;a impregnarme de ese tempo, de esa estructura, entregando r&aacute;pido. Luego hicimos trampa y corregimos muchas cosas, claro. Pero el v&eacute;rtigo era el mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la historietista esper&oacute; a tener todo el guion completo antes de ponerse a dibujar. &ldquo;Necesitaba todo el cuadro completo para componer la historia &mdash;afirma&mdash;, aunque iba leyendo las entregas de cuatro p&aacute;ginas y las comentaba con &eacute;l. Despu&eacute;s, una vez que ten&iacute;a las p&aacute;ginas, se las enviaba a Javier, que hac&iacute;a cambios en los di&aacute;logos&rdquo;. Ambos coinciden en la sinton&iacute;a que han tenido y en la fluidez del proceso creativo. &ldquo;Hubo un momento en el que la historia nos abdujo, y los personajes eran tan autores como nosotros, est&aacute;bamos viviendo la historia a la vez. Y cuando terminamos y lo entregamos, nos dio un baj&oacute;n a los dos&rdquo;, comenta P&eacute;rez And&uacute;jar. &ldquo;Ha sido como sacar los juguetes y ponernos a jugar&rdquo;, apunta Raquel Gu. 
    </p><h2 class="article-text">Personajes&nbsp;y homenajes</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s sorprendentes de <em>Margarita contra los vampiros</em> es su plantel de personajes, casi todos inspirados en figuras reales de lo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/sabrina-carpenter-ariana-grande-maquillan-mtv-vma-ano-flojo-musica-pop_1_12584843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pop</a>, lo que convierte a la obra, en palabras de Marta Sanz, en una &ldquo;centrifugadora cultural&rdquo;. Todos esos personajes y homenajes sal&iacute;an de las conversaciones entre los dos autores &ldquo;principalmente por WhatsApp&rdquo;, de una forma muy natural, porque, tal y como reconoce P&eacute;rez And&uacute;jar, a los dos les parec&iacute;a &ldquo;siempre bien&rdquo; lo que propusiera el otro. Raquel Gu desgrana algunos de estos gui&ntilde;os: &ldquo;Marga est&aacute; inspirada en una se&ntilde;ora inglesa que sal&iacute;a en una foto del fot&oacute;grafo Catal&aacute; Roca que encontr&oacute; Javier, Miguel tiene mucho de Walter Brennan&hellip;&rdquo;, desvela. &ldquo;Los vampiros han ido como un juego. Tenemos a uno que es como Robert Smith, otra es un homenaje a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maruja-torres-tres-generaciones-hay-pais-suicida-olvidado-les-paso_1_11656684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maruja Torres</a>, a Ru Paul, Miguel Gila&hellip; Intent&aacute;bamos llamar la atenci&oacute;n, pero todos est&aacute;n ah&iacute; porque los admiramos o han formado parte de nuestras vidas en alg&uacute;n momento&rdquo;, explica la autora. Pero hay muchos m&aacute;s gui&ntilde;os, desgranados todos en las p&aacute;ginas finales del c&oacute;mic. 
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        Respecto a la historia en s&iacute;, ambos reconocen la poderosa influencia del c&oacute;mic francobelga cl&aacute;sico, los Tint&iacute;n, Spirou y muchos otros que forman parte del ADN de P&eacute;rez And&uacute;jar y Gu como lectores, tal y como reconocen. El escrito explica esta cuesti&oacute;n de una forma divertida. &ldquo;Recuerdo el eslogan del whisky DYC: un whisky como los de all&iacute;, hecho aqu&iacute;. Eso es lo que quer&iacute;amos hacer. Es un &aacute;lbum francobelga como los de all&iacute;, pero hecho aqu&iacute;&rdquo;. Pero, para &eacute;l, tambi&eacute;n es un &ldquo;gesto de rebeld&iacute;a art&iacute;stica&rdquo;: &ldquo;Se trata de ir contra la moda y contra el tiempo que nos ha tocado vivir, y ser fiel a tus ra&iacute;ces, ser lo que eres. La escuela francobelga parece haberse quedado obsoleta, as&iacute; que nos atrincheramos ah&iacute; por llevar la contraria&rdquo;, sentencia el autor de <em>Catalanes todos </em>(2014). 
    </p><p class="article-text">
        La otra gran referencia ya se ha citado: la de los tebeos de Bruguera, editorial que, durante un tiempo, precisamente intent&oacute; adoptar el mismo modelo narrativo de los c&oacute;mics francobelgas. En concreto, Gu se declara seguidora de Raf, creador de, entre otros, <em>Sir Tim O&rsquo;Theo</em>. &ldquo;Raf es un autor que siempre me ha gustado mucho, me encanta su trazo&rdquo;, asegura. La dibujante cuenta c&oacute;mo con cada pack de cuatro p&aacute;ginas que le enviaba P&eacute;rez And&uacute;jar este le hac&iacute;a llegar una carpeta con un mont&oacute;n de im&aacute;genes que le pod&iacute;an servir de documentaci&oacute;n, a pesar de lo cual ella reconoce que &ldquo;los fondos tienen una importancia relativa; hay p&aacute;ginas en las que apenas hay, porque nuestra intenci&oacute;n era plantear que la historia de Marga puede ser imaginaria, que tal vez est&eacute; todo en su cabeza&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Páginas de &#039;Margarita contra los vampiros&#039;                            </span>
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        Los densos di&aacute;logos de la obra, adem&aacute;s de remitir al estilo de aquellos tebeos juveniles, est&aacute;n llenos de citas a pel&iacute;culas, canciones y programas televisivos, adem&aacute;s de numerosos juegos de palabras marca de la casa. &ldquo;No los puedo evitar&rdquo;, confiesa el guionista. &ldquo;De hecho, me reprim&iacute;, porque se habr&iacute;a convertido en un absurdo. Es tambi&eacute;n un homenaje al Goscinny [el cocreador de Ast&eacute;rix] que he querido ser y que no he sido&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se les pide hacer balance, ambos se muestran muy contentos con el trabajo realizado, especialmente con la relaci&oacute;n entre ellos. &ldquo;La historia se ha contado sola&rdquo;, dice P&eacute;rez And&uacute;jar, para quien el secreto ha estado en verse a s&iacute; mismo como un acompa&ntilde;ante de Gu. &ldquo;Ella no se tiene que amoldar a mis ideas, sino que soy yo el que se tiene que amoldar a lo que ella haga&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Este lo desarrolla con un eficaz ejemplo. &ldquo;Yo veo la relaci&oacute;n entre guionista y dibujante como la que tienen en el flamenco un cantaor y un guitarrista. El guitarrista tiene que tocar para que se luzca el primero, ir por detr&aacute;s sigui&eacute;ndole el tempo. El guionista tiene que hacer lo mismo, es un acompa&ntilde;ante del dibujante, que va por donde quiere este&rdquo;, dice. La pareja art&iacute;stica ya est&aacute; pensando en futuros proyectos, &ldquo;quiz&aacute; algo menos humor&iacute;stico&rdquo;, como apunta P&eacute;rez And&uacute;jar. &ldquo;Nos lo hemos pasado tan bien&hellip; Pero ahora hay que esperar a ver si a la gente le gusta y entra en nuestra propuesta&rdquo;, concluye Gu. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/javier-perez-andujar-raquel-gu-le-dan-vuelta-mito-vampiros-homenaje-viejos-tebeos-juveniles_1_12666638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 21:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Javier Pérez Andújar y Raquel Gu le dan la vuelta al mito de los vampiros con un homenaje a los viejos tebeos juveniles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cómic,Literatura,Dibujos,Novela gráfica,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Brieva: “Creernos peor de lo que somos permite tragar con el capitalismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/miguel-brieva-creernos-peor-permite-tragar-capitalismo_1_12645139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f559dc7-ad52-4fbd-876f-540957ff9570_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Brieva: “Creernos peor de lo que somos permite tragar con el capitalismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dibujante reedita y actualiza Bienvenido al Mundo, su inquietante clásico que haría a cualquier invasor extraterrestre irse por donde vino
</p><p class="subtitle">Antonio Arias, cantante de Lagartija Nick: “Uno espera la ejecución, pero el verdugo no viene”
</p></div><p class="article-text">
        Las vi&ntilde;etas de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/miguel-brieva-individualismo-existe_1_4312247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Brieva </a>(Sevilla, 1974) son, si nos queda algo de autoestima colectiva, inc&oacute;modas. Casi tanto como excitantes. <em>Bienvenido al Mundo</em>, retrato de la alienaci&oacute;n y delirio de nuestro siglo publicado originalmente en 2007, es uno de los libros m&aacute;s representativos de su obra. Un &aacute;lbum de horrores sist&eacute;micos y toques a la especie de inquietante actualidad que reedita ahora Astiberri con un anexo actualizado de 16 p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es llamativa la vigencia de muchas ideas de </strong><em><strong>Bienvenido al Mundo</strong></em><strong> casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s. Un piropo a su trabajo que no deja en buen lugar nuestra deriva social.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Preferir&iacute;a haberme equivocado y que vivi&eacute;ramos en una realidad distinta, mejor, y reconocer que fui un aguafiestas. Pero creo que, ya sea de manera intuitiva como en mi caso o argumentada, cuando uno entiende la l&oacute;gica de un momento hist&oacute;rico, no son dif&iacute;ciles los ejercicios de anticipaci&oacute;n pesimistas. Con el tiempo he ido siendo consciente de la redundancia de la s&aacute;tira en un mundo que ya va desbocado hacia el abismo. Conforme he visto de qu&eacute; manera tan esperp&eacute;ntica se iban confirmando los peores delirios que se me ocurrieron hace 20 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vivimos en una sociedad literal, con ya poco terreno velado, que dificulta el rol de un humorista gr&aacute;fico cr&iacute;tico?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; era ingenuo pensar que ese tipo de humor iba a provocar un cambio. Las cosas son m&aacute;s complejas, aunque el humor sigue siendo una de las cualidades m&aacute;s profundas del ser humano. Trabajar con ello es un alivio y como herramienta es irrenunciable, pero &iquest;qu&eacute; puedes decir gracioso de Trump? Para m&iacute;, cobra un inter&eacute;s antropol&oacute;gico entender qu&eacute; mecanismos hay, por qu&eacute; consensos muy b&aacute;sicos de hace 30 o 40 a&ntilde;os se desvanecen y la gente se lanza en tromba a lo peor. 
    </p><p class="article-text">
        Como estamos tan atrincherados, una vi&ntilde;eta m&iacute;a que hace 20 a&ntilde;os pod&iacute;a hacerle gracia a alguien conservador, ya ni eso. Hay un descontento general con el sistema. El problema es que un lado trata de responder a eso desde una tradici&oacute;n pol&iacute;tica argumentativa y constructiva y desde el otro lado se apela al miedo, a la envidia, a participar de los sue&ntilde;os del sistema. Son maneras diferentes de hacer un diagn&oacute;stico, pero lo que a m&iacute; me interesa es lo com&uacute;n a todo el mundo. Para m&iacute; ah&iacute; est&aacute; el tu&eacute;tano pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Miguel Brieva revisita &#039;Bienvenido al Mundo&#039;, retrato de la alienación y delirio de nuestro siglo publicado en 2007                            </span>
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        <strong>Es cr&iacute;tico con el concepto de atenci&oacute;n. En su diccionario aparece como moneda de cambio actual. Respecto a las pantallas, habla de una Gran Alucinaci&oacute;n Digital. Pero &iquest;no estaba ya todo bastante torcido de antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en el presentismo y tendemos a hacer lecturas cortoplacistas. Quiz&aacute; desde la Segunda Guerra Mundial estamos en un proceso de desarrollo destructivo imparable. La televisi&oacute;n fue la gran forma de alienaci&oacute;n de los 80, pero no pod&iacute;amos saber que despu&eacute;s habr&iacute;a una maquinaria tecnol&oacute;gica que iba a dejar a la tele como una especie de merienda de intelectuales. El mero hecho de ver juntos lo mismo y comentarlo parece menos alienante que lo de ahora. En un sistema que colapsa, hay gente que tiene la esperanza de salir de algo terrible, y quien ha cre&iacute;do tanto en el sistema que va a muerte. Y eso es muy humano tambi&eacute;n. Durante miles de a&ntilde;os nuestra fortaleza ha sido creer en relatos compartidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre relato, justamente, en el libro leemos lo mucho que se nos ha insistido en que somos lobos con piel de cordero, cuando seguramente seamos m&aacute;s bien lo contrario, corderos con piel de lobo. Seres emp&aacute;ticos tensionados por un mandato externo de endurecernos. Como si nos hubi&eacute;ramos cre&iacute;do que somos peores de lo que somos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. Es un mito profundamente adherido que nos permite tragarnos el capitalismo. Hay que pensar, como [el economista Karl] Polanyi, que ese sistema es la mayor disrupci&oacute;n antropol&oacute;gica y lo que nos genera un estado de malestar constante. Ya nos es muy dif&iacute;cil ver el capitalismo desde fuera como los obreros del XIX. Cuando se habla de libertad como una bandera siempre pienso que los seres humanos no tendemos a ser todos distintos, esa pulsi&oacute;n no siempre ha estado ah&iacute;. Sobre lo de creernos peores, recomiendo el libro <em>Dignos de ser humanos</em>, de Rutger Bregman.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero es como si nos aburriera lo que somos durante casi todo nuestro tiempo y necesit&aacute;semos consumir crimen, desastre, tragedia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre se habla de que en el relato tiene que haber un conflicto, que es una cuesti&oacute;n narrativa muy reciente y creo que ah&iacute; estamos equivocados. Hay un falso canon occidental que dice que si hablas de lo malos que somos los seres humanos y las tinieblas y nuestras oquedades eres un gran artista. Ahora, como hables de algo que se parezca a la realidad de un barrio, eres aburrido o un artista &ldquo;pol&iacute;tico&rdquo;. Somos una sociedad que se dice a s&iacute; misma cosas muy raras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un falso canon occidental que dice que si hablas de lo malos que somos los seres humanos y las tinieblas y nuestras oquedades eres un gran artista</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Brieva</span>
                                        <span>—</span> Dibujante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La palabra genocidio entra en la puesta al d&iacute;a de </strong><em><strong>Bienvenido al Mundo</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho tiempo que no puedo ver esas im&aacute;genes. Tampoco creo que me sirvan, conozco la historia. Previo a esta escalada de locura, el capitalismo es siempre una picadora de carne. El propio Estado de Israel lleva d&eacute;cadas hablando de &ldquo;cortar el c&eacute;sped&rdquo;, un t&eacute;rmino para matar de golpe a muchas personas. Y pienso tambi&eacute;n en la manera interesada en que se ha utilizado el Holocausto por parte de las autoridades mundiales, como si ah&iacute; se hubiera hecho ya todo el mal y todo lo que siguiera fuese mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su discurso se aprecia un giro hacia lo propositivo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito del ecologismo m&aacute;s ambicioso se sabe que estamos en un callej&oacute;n sin salida. Hay una manera de generar esperanza a trav&eacute;s de tomar conciencia de la imagen distorsionada que tenemos de nosotros mismos. Ahora estoy escribiendo el guion de un c&oacute;mic largo y es una historia ecot&oacute;pica. Estamos tan cegados a nivel imaginativo que cuesta. Hacer una distop&iacute;a no es un reto, es soplar con el viento a favor. No te metas en una ecotop&iacute;a para ganar dinero, pero ese es el reto art&iacute;stico y la necesidad social. Lo dec&iacute;a el fil&oacute;sofo Francisco Martorell: cualquier creaci&oacute;n art&iacute;stica actual que no sugiera un modelo alternativo de vivir de alg&uacute;n modo contribuye a perpetuar el estado de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Mantiene la esperanza de un cambio a mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si utilizo la raz&oacute;n, veo que los problemas son de una escala insondable y que tenemos pocos resortes para modificar el rumbo. Si me dejo llevar por los sentimientos y la emoci&oacute;n, por supuesto hay que tener esperanza, que es algo irracional y que te anima a seguir. Creo que tiene raz&oacute;n Jorge Riechmann cuando dice que los occidentales no tenemos derecho a la desesperanza. Lo que pasa en Gaza pone de manifiesto c&oacute;mo Europa ha vivido una fantas&iacute;a de creerse superior a todo cuando en realidad es el germen de gran parte del horror del mundo y a d&iacute;a de hoy ah&iacute; est&aacute; dejando a Netanyahu hacer lo que le da la gana. Para m&iacute;, Gaza ahora mismo es la humanidad: hombres, mujeres, ni&ntilde;os y ancianos sobreviviendo a una situaci&oacute;n ignominiosa apoy&aacute;ndose entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El del humor, su gremio en cierta manera, es uno de los que m&aacute;s abraza eso de que &ldquo;ya no se puede decir nada&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hice una vez una vi&ntilde;eta sobre un humorista diciendo que por qu&eacute; no le preguntan alguna vez a un economista por los l&iacute;mites de la econom&iacute;a. Lo de que ya no se puede decir nada es absurdo. Adem&aacute;s, es un mensaje que se lanza desde grandes medios de comunicaci&oacute;n. Es como si alguien que est&aacute; tumbado en el jard&iacute;n con piscina de un chalet de lujo rodeado de sus criados se pone a gritar que le persiguen. Cualquier cosa que se diga hoy tiene menos relevancia que en otros tiempos. Es tal el ruido que aunque viniera alguien que consiguiera hilvanar las palabras m&aacute;gicas de un conjuro que hiciera que toda la humanidad despertase a la misma luz, probablemente la cacofon&iacute;a impedir&iacute;a que operase el embrujo. Eso s&iacute; podr&iacute;a decirse, pero que haya m&aacute;s censura no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Forma parte del grupo Las Buenas Noches. El paradigma de la m&uacute;sica tambi&eacute;n ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mercantilismo ha destruido la m&uacute;sica hegem&oacute;nica. Hace d&eacute;cadas, esta pod&iacute;a ser comercial y a la vez tener un sustento de inter&eacute;s social, pero ahora es el sue&ntilde;o h&uacute;medo de cualquier capitalista. Es como si de repente hubi&eacute;ramos pasado de un lenguaje de 5.000 palabras a uno de 300.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Pato Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/miguel-brieva-creernos-peor-permite-tragar-capitalismo_1_12645139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Oct 2025 19:59:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Brieva: “Creernos peor de lo que somos permite tragar con el capitalismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Libros,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un proyecto une a supervivientes de los campos de concentración con dibujantes: "Nuestros diálogos incluían muchos silencios"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/proyecto-une-supervivientes-campos-concentracion-dibujantes-dialogos-incluian-silencios_1_12516203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b0a492f-2b64-426c-acd7-5a7d9d6a880f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un proyecto une a supervivientes de los campos de concentración con dibujantes: &quot;Nuestros diálogos incluían muchos silencios&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora alemana Barbara Yelin publica la novela gráfica 'Emmie Arbel. El color de los recuerdos', una memoria sobre una vida marcada por los campos de exterminio</p><p class="subtitle">La obra cumbre de Carlos Giménez sobre el hambre y el maltrato a los niños de la posguerra: “Si no lo cuento, no lo cuenta nadie”
</p></div><p class="article-text">
        Aunque el paso del tiempo es inexorable, a&uacute;n quedan supervivientes directos del Holocausto que pueden dar testimonio del horror de los campos de exterminio nazis. Emmie Arbel, a sus 87 a&ntilde;os, es una de ellas: tras sendas estancias en los campos de Ravensbr&uuml;ck y Bergen-Belsen, y de perder a sus padres y abuelos, Emmie fue liberada y pudo reunirse con sus hermanos. Pero el sufrimiento no terminar&iacute;a ah&iacute;. Hoy, Emmie Arbel vive en Israel, aunque viaja constantemente para impartir charlas sobre su vida, un testimonio que sigue siendo necesario.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que la dibujante y profesora en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena Barbara Yelin (M&uacute;nich, 1977) escogi&oacute; dedicar uno de sus &uacute;ltimos libros a la figura de Arbel. <em>Emmie Arbel. El color de los recuerdos </em>(Garbuix, con traducci&oacute;n de Julia C. G&oacute;mez S&aacute;ez) es el fruto de tres a&ntilde;os de conversaciones y visitas, donde se fueron desgranando las vivencias de una protagonista que se niega a ser etiquetada como una simple v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Yelin, una de las autoras de novela gr&aacute;fica m&aacute;s destacadas de Alemania, especializada en no ficci&oacute;n, no era ajena a la tem&aacute;tica: <em>Irmina</em> (Astiberri, 2019) narraba la vida de una joven alemana que se casa con un oficial de las SS y escoge mirar hacia otro lado ante las atrocidades cometidas por el r&eacute;gimen nazi, como tantos otros alemanes. La cuesti&oacute;n de la culpa sigue muy presente en la sociedad alemana, y la gesti&oacute;n de la memoria del Holocausto no resulta sencilla cuando una parte muy importante de la poblaci&oacute;n tiene en su &aacute;rbol geneal&oacute;gico simpatizantes o miembros del partido nazi.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, tal y como explica la propia Barbara Yelin en respuesta a las preguntas de elDiario.es, es su caso: &ldquo;Parte de mis abuelos fueron miembros del sistema nazi y se beneficiaron del r&eacute;gimen&rdquo;. Para Yelin, es esencial recuperar las voces de las personas como Emmie: &ldquo;Estoy m&aacute;s que agradecida de que Emmie hablara conmigo, y de poder extender el alcance de sus palabras. Ella habla como una superviviente del Holocausto, pero hubo millones de personas que ya no tienen voz porque fueron asesinados por los nazis&rdquo;, lamenta.
    </p><h2 class="article-text">Supervivientes encuentran artistas</h2><p class="article-text">
        En 2019, Barbara Yelin fue contactada por Charlotte Schalli&eacute;, profesora de Derechos Humanos y Estudios del Holocausto en la Universidad de Victoria (Canad&aacute;) y directora del proyecto internacional <a href="https://visualnarratives.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Visual Narratives</a>, que pone en contacto a supervivientes con artistas e investigadores. &ldquo;Me escogieron para este proyecto porque ya hab&iacute;a hecho varias novelas gr&aacute;ficas hist&oacute;ricas o biogr&aacute;ficas, sobre temas conectados con la historia alemana&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Yelin y Arbel entraron en contacto aprovechando una de las charlas de esta &uacute;ltima en el Memorial de Ravensbr&uuml;ck, en el verano de 2019. &ldquo;Fue nuestra primera conversaci&oacute;n, a la que siguieron muchas. Nos encontramos varias veces en los Pa&iacute;ses Bajos, Alemania e Israel, y tambi&eacute;n mantuvimos muchas videollamadas. Emmie me contaba acerca de su vida y, bas&aacute;ndome en sus memorias, cre&eacute; la novela gr&aacute;fica. Por supuesto, al principio no sab&iacute;amos que tardar&iacute;amos tres a&ntilde;os en completar el libro&rdquo;, detalla la dibujante ganadora del prestigioso premio Max &amp; Moritz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una página de &#039;Emmie Arbel. El color de los recuerdos&#039; de Barbara Yellin                            </span>
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        El papel de Yelin en la realizaci&oacute;n del c&oacute;mic no pod&iacute;a ser el mismo que cuando trabajaba &uacute;nicamente con documentaci&oacute;n. La fuerte personalidad de Arbel y los sucesos de su vida, para empezar, la marcaron profundamente. &ldquo;Le agradezco mucho su tiempo y su confianza. Para m&iacute; tambi&eacute;n era una gran responsabilidad entender c&oacute;mo afect&oacute; a la vida de Emmie el Holocausto&rdquo;, confiesa la artista. Tal y como se aprecia en las p&aacute;ginas del libro, hay peque&ntilde;os detalles en el comportamiento de Arbel que delatan el trauma: &ldquo;No le es posible permanecer entre mucha gente en habitaciones cerradas, y siempre necesita saber d&oacute;nde se encuentra la puerta de salida&rdquo;, comenta Yelin.
    </p><h2 class="article-text">Llorar y re&iacute;r juntas</h2><p class="article-text">
        La autora tambi&eacute;n destaca los esfuerzos de su entrevistada por ser precisa e intentar contestar cada pregunta. &ldquo;Me dec&iacute;a cu&aacute;ndo quer&iacute;a un descanso o cu&aacute;ndo no pod&iacute;a contestar a mi pregunta &mdash;matiza Yelin&mdash;. Nuestros di&aacute;logos inclu&iacute;an muchos silencios. Tambi&eacute;n habl&aacute;bamos del presente, y de su vida tras el Holocausto. Hubo momentos en los que ten&iacute;amos que llorar, pero tambi&eacute;n otros en los que nos re&iacute;amos juntas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su vida tras la liberaci&oacute;n de los campos no fue sencilla. Hu&eacute;rfana, fue acogida junto a sus hermanos por una familia holandesa, cuyo padre abus&oacute; sexualmente de ella. &ldquo;La vida de Emmie despu&eacute;s del Holocausto est&aacute; marcada por la continuidad de la violencia y la muerte, pero a pesar de ello se convirti&oacute; en una persona que se niega a aceptar el rol de v&iacute;ctima&rdquo;, afirma Yelin. &ldquo;Es una persona incre&iacute;blemente fuerte que no oculta su fragilidad, al mismo tiempo&rdquo;. En 1949, Emmie se traslad&oacute; a un kibutz en Israel, pa&iacute;s en el que a&uacute;n reside.
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            <span class="title">
                Una página de &#039;Emmie Arbel. El color de los recuerdos&#039; de Barbara Yellin                            </span>
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        Para Barbara Yelin, era esencial reflejar las cosas exactamente como las contaba Emmie Arbel. En las p&aacute;ginas del libro, podemos verla en varias ocasiones reclamando c&oacute;mo quer&iacute;a que la dibujante explicara ciertos sucesos; por ejemplo, tras relatar los abusos sufridos, Arbel le dice: &ldquo;No quiero que describas exactamente lo que pas&oacute; y lo que sent&iacute;. No puede ser lo principal. Solo es una de las cosas dif&iacute;ciles que me han pasado en la vida. Pero es una de muchas. Eso es lo que quiero&rdquo;. Yelin detalla c&oacute;mo le ense&ntilde;aba los bocetos de la novela gr&aacute;fica a Arbel antes de dibujar las p&aacute;ginas definitivas. &ldquo;Emmie ten&iacute;a la &uacute;ltima palabra sobre lo que se contaba en el libro. Es su historia. Pero fue inmensamente generosa con respecto a mi trabajo art&iacute;stico, y acept&oacute; casi todas mis decisiones en este sentido. Hay muchas escenas que est&aacute;n conectadas en un orden no cronol&oacute;gico, saltando entre el presente y sus recuerdos&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Huir del blanco y negro hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        En el proceso creativo, Barbara Yelin reconoce la colaboraci&oacute;n de muchas personas e instituciones que le ayudaron a comprobar todo el relato. Fue necesaria mucha investigaci&oacute;n, aunque &ldquo;a&uacute;n quedan espacios en blanco en la historia&rdquo;, reconoce. Y explica su deseo de completar la memoria visual de los supervivientes: &ldquo;Sabemos que hay muy pocas im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas tomadas por las v&iacute;ctimas de los nazis. La mayor&iacute;a de las que existen responden a la perspectiva de los perpetradores. Y la perspectiva de una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os como Emmie nunca fue registrada. As&iacute; que ahora dibujamos estas im&aacute;genes, para a&ntilde;adir su visi&oacute;n a la historiograf&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en esta operaci&oacute;n, el estilo de dibujo suelto, como si el libro fuera un cuaderno de bocetos, es esencial. &ldquo;Quer&iacute;a un estilo de dibujo vibrante, que reflejara la vida de Emmie y que yo pudiera cambiar, alterar y redibujar a medida que fuera investigando y teniendo m&aacute;s conversaciones con ella&rdquo;, detalla Yelin. El color tambi&eacute;n juega un papel clave, seg&uacute;n argumenta la autora, que quer&iacute;a evitar &ldquo;reproducir la est&eacute;tica en blanco y negro de las im&aacute;genes hist&oacute;ricas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a pesar de ese aspecto de apuntes tomados del natural que tienen sus dibujos, la autora rara vez dibujaba mientras se entrevistaba con Arbel. &ldquo;En esos momentos, escuchaba. Era lo m&aacute;s importante de todo. Y dibujaba despu&eacute;s, en mi estudio, mientras escuchaba las grabaciones de las entrevistas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dar forma al futuro</h2><p class="article-text">
        Son muchas las lecciones que pueden extraerse de la vida de Emmie Arbel, valiosas para el dif&iacute;cil momento que atraviesan Europa y el mundo. No solo es un ejemplo por su constancia en la divulgaci&oacute;n de su testimonio y la conservaci&oacute;n de la memoria del Holocausto, sino tambi&eacute;n por su vida posterior. Tal y como se cuenta en el c&oacute;mic, Arbel no solo ayud&oacute; a familias jud&iacute;as migrantes a establecerse en Israel, sino que tambi&eacute;n particip&oacute; en programas de ayuda a Palestina, acompa&ntilde;ando a ni&ntilde;os para ser atendidos en hospitales israel&iacute;es y acogiendo a una ni&ntilde;a palestina en los a&ntilde;os 90 con la que a&uacute;n mantiene el contacto. Toda una lecci&oacute;n en estos tiempos de radicalismo y odio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vida de Emmie Arbel no es la historia de una hero&iacute;na; es compleja y devastadora&rdquo;, afirma Yelin. &ldquo;Est&aacute; viva en un sentido universal, es alguien que ha hecho un trabajo inimaginable para reflejar el trauma, para encontrar el modo de hablar de &eacute;l, para no aislarse y dialogar con otros. Especialmente ahora, en un momento en el que el fascismo, el racismo y el antisemitismo aumentan en Alemania, en Europa y en el mundo, es especialmente valioso su deseo urgente de alcanzar la paz&rdquo;, contin&uacute;a la dibujante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy, para algunos la historia es algo muy lejano. Pero d&iacute;a a d&iacute;a se demuestra que es justo lo contrario: es el momento de aprender y analizar nuestra historia para entender el presente y ser capaces de dar forma al futuro. Ya va siendo hora&rdquo;, concluye la dibujante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/proyecto-une-supervivientes-campos-concentracion-dibujantes-dialogos-incluian-silencios_1_12516203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 19:44:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un proyecto une a supervivientes de los campos de concentración con dibujantes: "Nuestros diálogos incluían muchos silencios"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Alemania,Israel,Holocausto,Campos de concentración,Arte,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obra cumbre de Carlos Giménez sobre el hambre y el maltrato a los niños de la posguerra: "Si no lo cuento, no lo cuenta nadie"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/obra-cumbre-carlos-gimenez-hambre-maltrato-ninos-posguerra-si-no-cuento-no-cuenta-nadie_1_12491018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bff9f1f-0fd7-460e-81e6-f6946b723bf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122685.jpg" width="1756" height="988" alt="La obra cumbre de Carlos Giménez sobre el hambre y el maltrato a los niños de la posguerra: &quot;Si no lo cuento, no lo cuenta nadie&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Paracuellos' se puede leer ya en un solo tomo de casi 600 páginas, aunque un error editorial ha omitido siete de ellas en la primera impresión, ya agotada</p><p class="subtitle">'Encías quemadas', el cómic que nació para afrontar la muerte de un perro y encontró alivio en el posapocalipsis
</p></div><p class="article-text">
        Pocos c&oacute;mics espa&ntilde;oles hay m&aacute;s importantes que <em>Paracuellos</em>, obra cumbre de Carlos Gim&eacute;nez (Madrid, 1941), un autor que, en su madurez, contin&uacute;a produciendo obras a un ritmo envidiable. Cuando decidi&oacute; dibujar las primeras historietas de <em>Paracuellos</em>, Gim&eacute;nez era un profesional en su treintena que hab&iacute;a pasado por el trabajo de agencia y por encargo, e intentaba establecerse como un autor que dibujara sus propios guiones, y que elaborara obras personales, donde poder volcar sus intereses y preocupaciones. Como pionero que fue, pag&oacute; el precio de la incomprensi&oacute;n del p&uacute;blico y los editores de los primeros a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, en los que el c&oacute;mic todav&iacute;a era visto como algo infantil o un simple entretenimiento humor&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Paracuellos</em>, Gim&eacute;nez se propuso volcar sus recuerdos de su paso por diferentes Hogares del Auxilio Social, una instituci&oacute;n en principio ben&eacute;fica, colegios internos en los que estudiaron hu&eacute;rfanos y ni&ntilde;os de familias sin recursos, en muchos casos hijos de represaliados republicanos que, en los Hogares, ser&iacute;an reeducados en los valores del franquismo. Gim&eacute;nez dio a conocer a sus lectores una realidad hasta entonces silenciada: la del hambre, el maltrato, los castigos y la crueldad que sufri&oacute; en los Hogares del Auxilio Social, a manos de guardesas, curas e instructores falangistas.
    </p><p class="article-text">
        La primera historia de esta serie se public&oacute; en 1976. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/carlos-gimenez-pone-paracuellos-simpatizantes-fascismo-pasarian-mal-dictadura_1_9781990.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gim&eacute;nez la retom&oacute; en varias etapas, hasta 2022</a>, sumando nueve &aacute;lbumes que mostraban su evoluci&oacute;n como artista y mostraban un fresco poli&eacute;drico de la vida en los Hogares del Auxilio Social, que ahora se recopilan en un tomo que, por primera vez, permitir&aacute; leer <em>Paracuellos</em> de forma &iacute;ntegra y en el formato de p&aacute;gina original. El libro, <em>Paracuellos. Edici&oacute;n total</em> (Reservoir Books), fue idea de sus editores, como explica Carlos Gim&eacute;nez en conversaci&oacute;n con este medio, &ldquo;para conmemorar el 50 aniversario de la primera vez que se public&oacute; una historieta de esta serie. Me hace ilusi&oacute;n ver un libro tan gordo, con tantas p&aacute;ginas y tan pesado. Espero que lo de pesado sea en el buen sentido de la palabra&rdquo;, bromea el autor.
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            <span class="title">
                El dibujante Carlos Giménez                            </span>
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        La primera edici&oacute;n del recopilatorio, aparecido en junio, ha sido un &eacute;xito y se ha agotado r&aacute;pidamente, de manera que Reservoir Books ha puesto ya en marcha una reimpresi&oacute;n; sin embargo, hace pocos d&iacute;as, se alertaba de un error: faltaba una de las historias de la serie, debido a un error editorial. <a href="https://www.instagram.com/p/DLrzalsIGA-/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reservoir Books ha emitido un comunicado</a> en el que informa de que el error se subsanar&aacute; en la reimpresi&oacute;n y, en lo que respecta a la primera edici&oacute;n, se distribuir&aacute; en los puntos de venta una separata gratuita con la historia. Un sobresalto que ha empa&ntilde;ado un lanzamiento hist&oacute;rico, pero que no impide reconocer que esta obra, reconocida internacionalmente, al fin tiene una edici&oacute;n recopilatoria a su altura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un comienzo en revistas pseudoer&oacute;ticas</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Paracuellos </em>comenz&oacute; a publicarse en revistas sat&iacute;ricas y pseudoer&oacute;ticas de la &eacute;poca, una en la que a&uacute;n estaba por llegar el c&oacute;mic m&aacute;s adulto. Las p&aacute;ginas de Gim&eacute;nez y sus ni&ntilde;os, de miradas angustiadas, descolocaron a los editores de aquellos semanarios, y pronto dejaron de publicarlas, de modo que el autor tuvo que probar suerte en la francesa <em>Fluide Glacial</em> y, pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ya con un espacio m&aacute;s claro para el c&oacute;mic adulto espa&ntilde;ol, en la revista <em>Comix Internacional</em>.
    </p><p class="article-text">
        El gran valor de la obra reside en la falta de referentes previos; nadie hab&iacute;a hecho nada semejante en el tebeo, y Gim&eacute;nez era consciente de la posible falta de inter&eacute;s. Sin embargo, estaba decidido a contar su testimonio. &ldquo;Tuve inter&eacute;s en contarlo porque era consciente de que si no lo contaba yo, posiblemente no lo contar&iacute;a nadie &mdash;afirma Gim&eacute;nez&mdash;. Y si los que lo hab&iacute;amos vivido no lo cont&aacute;bamos ser&iacute;a como si no hubiera existido. Y aunque en t&eacute;rminos generales, para la historia de la posguerra, estos colegios no hubieran sido muy importantes, en t&eacute;rminos particulares, para los que los hab&iacute;amos vivido y sufrido s&iacute; lo eran&rdquo;.
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                Una página de &#039;Paracuellos&#039;, de Carlos Giménez                            </span>
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        <em>Paracuellos</em>, en sus or&iacute;genes, fue tambi&eacute;n un ejercicio de memoria colectiva, ya que, tal y como describe Gim&eacute;nez, muchas de sus historias surgen de conversaciones con otras personas que tambi&eacute;n pasaron por los Hogares en la misma &eacute;poca que el autor. &ldquo;Despu&eacute;s de salir de aquellos colegios yo segu&iacute; vi&eacute;ndome con varios compa&ntilde;eros de entonces, y con algunos todav&iacute;a me veo. Ellos me ayudaron a la hora de escribir los guiones record&aacute;ndome an&eacute;cdotas y nombres de compa&ntilde;eros. Ellos son el marchamo de autenticidad de mis historias&rdquo;, afirma el dibujante.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Por si acaso, a lo importante</strong></h2><p class="article-text">
        En las primeras historietas de <em>Paracuellos</em>, Carlos Gim&eacute;nez hace virtud de la limitaci&oacute;n de espacio &mdash;solo contaba con dos p&aacute;ginas&mdash; y convierte cada relato en un golpe directo a la conciencia, prodigios de narrativa y de expresividad, marcados adem&aacute;s por la urgencia: &ldquo;Cuando empec&eacute; a escribir y dibujar esta serie, no sab&iacute;a cu&aacute;ntos episodios podr&iacute;a llegar a publicar&rdquo;, confiesa Gim&eacute;nez, que era consciente de la suspicacia de los editores. &ldquo;Ante la duda procur&eacute; contar primero lo que m&aacute;s inter&eacute;s ten&iacute;a en denunciar: el hambre, la sed, el fr&iacute;o, la religi&oacute;n, los malos tratos&hellip;&rdquo;, contin&uacute;a. As&iacute;, dio forma a un mosaico de historias, protagonizadas por unos ni&ntilde;os fam&eacute;licos y desamparados ante los abusos, que se convirti&oacute; en el testimonio atemporal de lo peor del r&eacute;gimen franquista, marcado por la moral nacionalcat&oacute;lica y el af&aacute;n de revancha contra los vencidos.
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        Con el paso del tiempo, Gim&eacute;nez logr&oacute; contar con m&aacute;s espacio para las historias breves de <em>Paracuellos</em>. Y a partir de la segunda etapa editorial, a comienzos de los a&ntilde;os 2000, el formato de publicaci&oacute;n de &aacute;lbum permiti&oacute; flexibilizar las narraciones. &ldquo;Cuando ya tuve ocasi&oacute;n de publicar episodios continuados y contando con m&aacute;s papel para hacerlo, pude contar tambi&eacute;n otros temas que consider&eacute; importantes y realizarlos de una forma m&aacute;s matizada y con m&aacute;s detalles&rdquo;, explica el autor. As&iacute;, el tono de denuncia de los primeros relatos se complementar&iacute;a con otro m&aacute;s costumbrista, que diera cuenta de otros aspectos de la vida en los Hogares, con momentos m&aacute;s agradables, personajes no tan negativos y una visi&oacute;n m&aacute;s global y matizada, sin que el compromiso de Gim&eacute;nez flaqueara en ning&uacute;n momento: si algo ha sido una constante en su obra ha sido su posicionamiento pol&iacute;tico y social.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Me doy por satisfecho&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Tras las tres entregas publicadas entre 2016 y 2022, ya bajo el sello editorial de Reservoir Books, Carlos Gim&eacute;nez anunciaba el fin de la serie. No era la primera vez que lo hac&iacute;a, pero ahora, a sus 84 a&ntilde;os, parece resuelto a que esta <em>Edici&oacute;n total</em> sea el broche final de su obra m&aacute;s longeva y conocida. &ldquo;Aunque en algunas ocasiones he dado por terminada esta serie y luego he vuelto a retomarla para contar nuevos episodios, creo que esta vez puedo decir que la doy por concluida. Queda contado en ella la parte m&aacute;s importante, lo que yo ten&iacute;a m&aacute;s inter&eacute;s en que se supiera. Me doy por satisfecho. Adem&aacute;s, la edad que tengo no creo que me permita muchas m&aacute;s aventuras&rdquo;, reconoce el dibujante madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus palabras, lo cierto es que Gim&eacute;nez est&aacute; muy lejos del retiro: cada a&ntilde;o publica al menos dos c&oacute;mics, intercalando obras semiautobiogr&aacute;ficas como <em>El libro del se&ntilde;or Marcos</em> (2025) con adaptaciones de obras literarias como <em>La m&aacute;quina del tiempo </em>(2017) o <em>Cementerio estelar </em>(2023). Nuevas historias que se suman a una trayectoria cuajada de buenas obras, que lo convierten en uno de los autores m&aacute;s importantes de la historia del c&oacute;mic espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/obra-cumbre-carlos-gimenez-hambre-maltrato-ninos-posguerra-si-no-cuento-no-cuenta-nadie_1_12491018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2025 20:20:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La obra cumbre de Carlos Giménez sobre el hambre y el maltrato a los niños de la posguerra: "Si no lo cuento, no lo cuenta nadie"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Cómic,Artistas,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Encías quemadas', el cómic que nació para afrontar la muerte de un perro y encontró alivio en el posapocalipsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/encias-quemadas-comic-nacio-afrontar-muerte-perro-encontro-alivio-posapocalipsis_1_12453993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4657ddf7-e9e8-4795-8010-fda02802892f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Encías quemadas&#039;, el cómic que nació para afrontar la muerte de un perro y encontró alivio en el posapocalipsis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dibujante venezolana afincada en Madrid Natalia Velarde debuta en la historia larga con un ambicioso libro con elementos autobiográficos</p><p class="subtitle">'Otro verano sin pueblo', la novela que se ríe de la desgracia de tener que compartir piso con desconocidos
</p></div><p class="article-text">
        La venezolana afincada en Madrid Natalia Velarde (1994) acaba de publicar <em>Enc&iacute;as quemadas</em>, un ambicioso <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/herve-kempf-explica-ahora-jovenes-ricos-saquean-planeta-directos-violencia_1_12387997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mic</a> al que ha dedicado tres a&ntilde;os y que se ha convertido en uno de los debuts y en la obra larga m&aacute;s contundentes y comentados de 2025. Velarde llevaba a&ntilde;os manteniendo una prol&iacute;fica producci&oacute;n en el campo de los fanzines, con m&uacute;ltiples autopublicaciones en las que hab&iacute;a dado forma a un universo pl&aacute;stico y emocional muy personal, que explota ahora en <em>Enc&iacute;as quemadas</em>, la historia de dos personajes <em>cartoon</em>, Piel de Perro &mdash;trasunto de la propia autora&mdash; y su contrapunto, Cielito, inmersos en un viaje inici&aacute;tico en medio de un escenario posapocal&iacute;ptico. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el origen de la obra, que mereci&oacute; una Ayuda a la Creaci&oacute;n Joven de Injuve en 2021, es muy diferente, seg&uacute;n cuenta la propia Natalia Velarde en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;Trata del duelo por la muerte de mi perro Tap&oacute;n. &Eacute;l estuvo conmigo desde los tres meses hasta los diecisiete a&ntilde;os. Representa todo un mundo para m&iacute;: mi infancia, el paso a la vida adulta&hellip; Su vejez y su muerte representan la mortalidad de mis seres queridos y del mundo. Su muerte era mi mayor miedo, y una certeza absoluta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la historia tambi&eacute;n se nutre de im&aacute;genes y temas que acompa&ntilde;an a la autora desde su adolescencia, fue la vejez de su perro la que termin&oacute; de darle el impulso necesario. &ldquo;Empec&eacute; a estructurar de verdad la historia cuando, una noche, mi chico me empez&oacute; a comentar acerca de qu&eacute; quer&iacute;a hacer yo cuando muriera Tap&oacute;n, que ya ten&iacute;a 17 a&ntilde;os. Me empez&oacute; a hablar de empresas que hacen un collar a partir del cuerpo para que lo lleves siempre contigo, o que lo convierten en abono para que puedas sembrar una planta&hellip; Todo me parec&iacute;a horrible, obsceno&rdquo;, afirma la dibujante. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3cc67a8c-dea5-4227-bf5e-ed95f4974622_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, eso se sumaba a una situaci&oacute;n familiar complicada, con la amenaza de desahucio que Velarde abord&oacute; en el fanzine <em>En cucha ardiendo se duerme a ratos </em>(2022). &ldquo;No ten&iacute;amos dinero para pagar nada de eso, era rid&iacute;culo plantearlo&rdquo;, explica. Pero fue esa noche cuando decidi&oacute; la raz&oacute;n de ser de <em>Enc&iacute;as quemadas</em>: &ldquo;Ah&iacute; es donde iba a estar Tap&oacute;n cuando llegara el final. El libro es un mito en el que guardar a Tap&oacute;n y volver a verlo, o acudir a llorarlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El sinsentido de la vida</strong></h2><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o que el c&oacute;mic tenga un fuerte componente personal. Por ejemplo, las secuencias on&iacute;ricas que aparecen son sue&ntilde;os que tuvo realmente la autora. Y la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida y de desorientaci&oacute;n que tienen los dos protagonistas la mayor parte del tiempo, perdidos en el desierto, es intencionada: &ldquo;Esa sensaci&oacute;n de sinsentido, de no saber qu&eacute; estoy haciendo con mi vida, creo que est&aacute; muy presente en el c&oacute;mic&rdquo;, explica Velarde. Sin embargo, la realizaci&oacute;n del c&oacute;mic tambi&eacute;n ha tenido algo de bals&aacute;mico: &ldquo;Ha sido mi flotador durante estos tres a&ntilde;os, porque me ha pasado de todo, cosas terribles y cosas preciosas. El libro me ha mantenido a flote cuando no hab&iacute;a nada m&aacute;s. La vida es as&iacute;, no tiene sentido, pero sigues adelante porque no sabes qu&eacute; viene despu&eacute;s. Es agarrarse a una mentira hasta que sea verdad&rdquo;.
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                Una de las viñetas de &#039;Encías quemadas&#039;, el cómic de Natalia Velarde                            </span>
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        En origen, recuerda la dibujante, &ldquo;iba a ser un proyecto de un a&ntilde;o, que han acabado siendo tres. Ha sido muy dif&iacute;cil el proceso, muy ca&oacute;tico, aunque lo he disfrutado much&iacute;simo&rdquo;. Y ello, a pesar de los inevitables bloqueos creativos. &ldquo;He tenido much&iacute;simos&rdquo;, reconoce Velarde. &ldquo;Algunas veces, he podido tardar una semana en resolver una doble p&aacute;gina. Otras han salido m&aacute;s f&aacute;cilmente, pero he estado bajo mucha presi&oacute;n. La apuesta editorial ha sido arriesgada, aunque ahora, con el libro terminado, todo tenga sentido&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del fanzine al libro </strong></h2><p class="article-text">
        Muchos de los fanzines de Natalia Velarde son diarios dibujados, en los que vuelca lo que le est&aacute; pasando en esos momentos. Son obras en las que no importa tanto el acabado t&eacute;cnico como lo emocional: &ldquo;Recurro a aquello que me genera m&aacute;s emoci&oacute;n en cada momento, y creo que siempre voy a trabajar as&iacute; porque es donde me siento m&aacute;s sincera y donde m&aacute;s disfruto&rdquo;, confiesa la dibujante. En <em>Enc&iacute;as quemadas</em>, Velarde quer&iacute;a seguir profundizando en motivos como la mujer perro, presente en muchas de sus autopublicaciones, pero tambi&eacute;n quer&iacute;a &ldquo;seguir explorando el diario, seguir experimentando como en los fanzines&rdquo;. &ldquo;Quer&iacute;a ver c&oacute;mo pod&iacute;a fusionar los fanzines con una historia un poco m&aacute;s tradicional, con inicio, nudo y desenlace&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        El formato de libro le permit&iacute;a tener muchas m&aacute;s p&aacute;ginas que en un fanzine, para contar cosas m&aacute;s complejas. La autora reconoce que se siente orgullosa del trabajo realizado. &ldquo;Yo siempre intento dar lo mejor de m&iacute; en cuanto a la gr&aacute;fica, pero, a veces, cuando tienes el <em>deadline </em>encima, haces lo que puedes, y siempre hay cosas con las que no te sientes muy contenta&rdquo;, reconoce. &ldquo;En este nuevo c&oacute;mic, sin embargo, es la primera vez que veo cada p&aacute;gina y siento que es justo como ten&iacute;a que ser&rdquo;.
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                La dibujante Natalia Velarde, autora de &#039;Encías quemadas&#039;                            </span>
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        De este libro sorprende la variedad de t&eacute;cnicas y estilos gr&aacute;ficos que adopta Natalia Velarde, aunque todo se ha llevado a cabo con herramientas digitales. &ldquo;Yo no he hecho estudios de c&oacute;mic, vengo de Bellas Artes, de manera que las t&eacute;cnicas profesionales las he aprendido de forma autodidacta o viendo a colegas&rdquo;, detalla la ilustradora, que asegura que su manera de dibujar es muy pict&oacute;rica. A pesar de ello, tambi&eacute;n ha querido conservar las cualidades del l&aacute;piz en su dibujo: &ldquo;El l&aacute;piz es la cosa m&aacute;s bonita que tiene el dibujante, y la tinta siempre hace que se pierda algo de su car&aacute;cter. A m&iacute; eso siempre me ha obsesionado mucho, y quer&iacute;a preservarlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La importancia del </strong><em><strong>acting</strong></em></h2><p class="article-text">
        En la apuesta decidida que Natalia Velarde hace por las emociones viscerales juega un papel importante c&oacute;mo las representa visualmente, apoy&aacute;ndose en el potencial de la caricatura y la exageraci&oacute;n de las expresiones. &ldquo;Para m&iacute; es muy importante el <em>acting</em> de los personajes &mdash;afirma Velarde&mdash;, que tiene que estar totalmente en sinton&iacute;a como lo que est&aacute;n diciendo. Lo que he aprendido con los fanzines es la necesidad de encontrar exactamente lo que est&aacute; sintiendo el personaje y expresarlo en un solo dibujo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su estilo tambi&eacute;n deja ver las influencias de ciertas series de animaci&oacute;n &mdash;&ldquo;series como <em>Steven Universe</em> u <em>Hora de aventuras </em>expresan sentimientos muy complejos solo con las caras y los cuerpos&rdquo;&mdash;, pero la dibujante nos habla adem&aacute;s de la influencia de su padre y de su madre, profesores de cine e interpretaci&oacute;n. &ldquo;Ellos practican algo parecido al m&eacute;todo actoral, aunque no est&aacute;n de acuerdo con su parte m&aacute;s t&oacute;xica&rdquo;, desarrolla la dibujante. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablo mucho con ellos, y siento que aplico todo lo que he escuchado. Hablan de un tipo de interpretaci&oacute;n org&aacute;nica como forma de conectar con el personaje para tener emociones reales, para lo cual te gu&iacute;as por experiencias propias y cosas m&aacute;s sensoriales. Me bas&eacute; mucho en todo eso para crear ciertas im&aacute;genes, que siento que tienen un componente sinest&eacute;sico. Me sirven para articular emociones que me cuesta mucho expresar con palabras&rdquo;, concluye Velarde.
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                Una de las viñetas de &#039;Encías quemadas&#039;, el cómic de Natalia Velarde                            </span>
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        El balance que hace la autora es muy positivo: &ldquo;He disfrutado este c&oacute;mic como ning&uacute;n otro que haya hecho, porque me he permitido todo. Al mismo tiempo, he aprendido mucho. Ha habido muchas cosas que no hab&iacute;a probado nunca antes&rdquo;. De hecho, <em>Enc&iacute;as quemadas</em> ha sido muy bien recibido por el p&uacute;blico y la cr&iacute;tica. &ldquo;Aunque yo no estaba segura de que la gente fuera a conectar tanto con la historia &mdash;comenta la autora&mdash;, todo el mundo tiene a su propio Tap&oacute;n, y es bonito compartir esto con la gente. Al final los duelos no son tan distintos unos de otros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/encias-quemadas-comic-nacio-afrontar-muerte-perro-encontro-alivio-posapocalipsis_1_12453993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2025 20:14:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Encías quemadas', el cómic que nació para afrontar la muerte de un perro y encontró alivio en el posapocalipsis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Duelo,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hervé Kempf explica, ahora a los más jóvenes, "cómo los ricos saquean el planeta": “El futuro no está escrito"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/herve-kempf-explica-ahora-jovenes-ricos-saquean-planeta-directos-violencia_1_12387997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0b4ba83-3e8b-4d72-b578-735fe9e7a0e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hervé Kempf explica, ahora a los más jóvenes, &quot;cómo los ricos saquean el planeta&quot;: “El futuro no está escrito&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista francés publica en formato cómic una crítica radical al papel de las élites en la crisis medioambiental, dibujado por Juan Mendez, una adaptación de su 'best seller'</p><p class="subtitle">Caitlin Moran: “Los adolescentes varones tienen más probabilidades de tener un iPhone que un padre en casa”
</p></div><p class="article-text">
        A los actos en los que participa Herv&eacute; Kempf (Amiens, 1957) iba sobre todo gente de en torno a 50 a&ntilde;os y ahora eso ha cambiado. Est&aacute; logrando su objetivo de llegar a un p&uacute;blico m&aacute;s joven y la raz&oacute;n la encontramos en el c&oacute;mic <em>C&oacute;mo los ricos saquean el planeta</em> (Garbuix Books, con traducci&oacute;n de Montserrat Terrones), dibujado por Juan Mendez.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la adaptaci&oacute;n en vi&ntilde;etas de un <em>bestseller</em> del prestigioso periodista y escritor clim&aacute;tico franc&eacute;s, publicado en 2007 y traducido a doce idiomas. Despu&eacute;s de casi dos d&eacute;cadas, Kempf asegura que los millonarios no han aprendido ni cambiado nada acerca de su mayor vicio, el de engordar sus cuentas. Al contrario, la voracidad de las &eacute;lites y la desigualdad social que esta genera se han convertido, para el autor, en la mayor amenaza para el planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro es central un concepto tomado del economista estadounidense Thorstein Veblen, &ldquo;rivalidad ostentatoria&rdquo;. La competici&oacute;n sin final en la que cada clase social trata de distinguirse mediante el consumo. Una carrera que en sus escalones superiores est&aacute; marcada por el lujo y el despilfarro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es la clave. Hay una competici&oacute;n simb&oacute;lica, no agresiva, pero que se traduce en demostrarnos los unos a los otros que tenemos buena ropa o tel&eacute;fonos. Se encuentra el prestigio en imitar a la clase superior. Y esta, a su vez, imita a la que tiene por encima. As&iacute; es como se acaba imponiendo el modelo cultural de la clase en lo alto de la jerarqu&iacute;a que empuja al sobreconsumo de recursos de forma global, una de las causas fundamentales de la crisis clim&aacute;tica. Si queremos solucionarla, hay que reducir el consumo mediante el cambio de modelo cultural. La desigualdad es el principal problema ecol&oacute;gico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a79f9181-e9c3-44e8-af7c-0c6514c310a4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Los ricos, como argumenta con cifras en su obra, son de largo quienes m&aacute;s toneladas de di&oacute;xido de carbono emiten. Tradicionalmente contrarios a socializar beneficios, s&iacute; parece interesarles hacerlo con la responsabilidad en el desastre. Escuchamos mucho m&aacute;s que es el ser humano en general, y no la &eacute;lite, quien causa destrucci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, su estrategia es peor que eso. Las clases dominantes hablan de que todos tenemos que hacer algo sobre el cambio clim&aacute;tico, que tiene una parte de verdad, pero no todos tenemos la misma porci&oacute;n de responsabilidad. A ellos les da igual la ecolog&iacute;a, la biodiversidad o la contaminaci&oacute;n qu&iacute;mica. Act&uacute;an como si fuera posible crecer como antes. Y desde hace unos a&ntilde;os ha irrumpido una ideolog&iacute;a que cree que la tecnificaci&oacute;n y la inteligencia artificial ser&aacute;n el siguiente paisaje para la humanidad, una corriente que deja fuera a una gran parte de habitantes del planeta. En definitiva, tenemos a unos muy ricos que se sit&uacute;an al margen del sentido com&uacute;n cuando hablamos de justicia clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su opini&oacute;n, &iquest;los negacionistas creen que realmente el problema no existe o que s&iacute;, pero no quieren reconocerlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ambos casos coexisten. La extrema derecha, por ejemplo, prefiere actuar como si no existiera, focalizando los problemas sobre los extranjeros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una página de &#039;Cómo los ricos saquean el planeta&#039;                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; parece que el desastre clim&aacute;tico no nos alerta lo suficiente como para lograr grandes movilizaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto, dir&iacute;a dos cosas. La primera es que hay encuestas recientes que muestran que una gran mayor&iacute;a de las personas s&iacute; est&aacute;n preocupadas por el cambio clim&aacute;tico. Hay una brecha entre lo que la gente siente y lo que los pol&iacute;ticos est&aacute;n haciendo. En segundo lugar, en mi pa&iacute;s, la mayor&iacute;a de medios de comunicaci&oacute;n son propiedad de millonarios que no quieren que se hable del tema porque eso obligar&iacute;a a hacerlo sobre justicia clim&aacute;tica y sobre cambiar las pol&iacute;ticas neoliberales. No es tanto por qu&eacute; no nos movilizamos nosotros, sino por qu&eacute; nuestros l&iacute;deres no hacen nada. No es f&aacute;cil actuar como sociedad, a veces no hay alternativas sobre el transporte o nos preguntamos si, por ejemplo, no tomar un avi&oacute;n tendr&aacute; alg&uacute;n impacto global. Como individuos, podemos sentir que no tenemos poder al respecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s muy consumidor de carne. </strong><a href="https://www.eldiario.es/economia/alberto-garzon-pide-espanoles-coman-carne-perjudica-salud-planeta_1_8112232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Aqu&iacute; hubo pol&eacute;mica cuando el exministro de Consumo Alberto Garz&oacute;n pidi&oacute; que la reduj&eacute;ramos en nuestra dieta</strong></a><strong>. Desde sectores liberales, se problematizan mensajes as&iacute; como una intromisi&oacute;n gubernamental en la libertad de cada uno. &iquest;Es este liberalismo individualista, tan ajeno a una visi&oacute;n colectiva, un promotor de la crisis clim&aacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este ministro ten&iacute;a raz&oacute;n. Tenemos que reducir el consumo de carne por razones ecol&oacute;gicas, como las emisiones de gases y el terreno que quita esta ganader&iacute;a para otros cultivos como el de cereales. El argumento de la libertad es absurdo en una crisis clim&aacute;tica, y m&aacute;s cuando estemos a&uacute;n peor, cuando haya m&aacute;s sequ&iacute;as o la gente pierda sus trabajos. La libertad est&aacute; en elegir la opci&oacute;n correcta, discuti&eacute;ndola de forma colectiva, para lograr un futuro que sea bueno y libre para todos. Volviendo a la carne, deber&iacute;amos considerar excepcional, a un nivel hist&oacute;rico, consumirla a diario. Debemos cambiar nuestro modo de vida, y esto incluye la comida en pa&iacute;ses donde apreciamos la cocina, como Francia o Espa&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alberto Garzón tenía razón. Tenemos que reducir el consumo de carne por razones ecológicas, como las emisiones de gases y el terreno que quita esta ganadería para otros cultivos como el de cereales. El argumento de la libertad es absurdo en una crisis climática</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La lucha por cambiar el sistema es la lucha por cambiar el deseo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguro. El deseo es un constructo cultural. El capitalismo lo usa para empujarnos a querer m&aacute;s. M&aacute;s viajes en avi&oacute;n, m&aacute;s carne, m&aacute;s tecnolog&iacute;a. Pero podemos cambiar el deseo: en lugar de hacia un coche SUV, a una buena bici, o a convertir en prestigiosas dietas y platos vegetarianos. El mecanismo del capitalismo se construye mediante el deseo individual. Si avanz&aacute;semos hacia sociedades m&aacute;s cooperativas y solidarias, la idea del deseo cambiar&iacute;a, porque querr&iacute;amos estar m&aacute;s cerca, m&aacute;s dentro de la comunidad, pasar m&aacute;s tiempo con los dem&aacute;s en lugar de solos frente a una pantalla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada uno dentro de sus capacidades puede hacer algo. En Francia hay mucha gente joven con ecoansiedad. Creo que, con relación a esto, debemos explicar bien que es posible cambiar, que el futuro no está escrito, que el capitalismo no puede seguir adelante así a no ser que aceptemos que vamos a la guerra, a la violencia, a la competición entre seres humanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estamos a tiempo de frenar el desastre? &iquest;Qu&eacute; medidas concretas ayudar&iacute;an a lograrlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada uno dentro de sus capacidades puede hacer algo. En Francia hay mucha gente joven con ecoansiedad. Creo que, con relaci&oacute;n a esto, debemos explicar bien que es posible cambiar, que el futuro no est&aacute; escrito, que el capitalismo no puede seguir adelante as&iacute; a no ser que aceptemos que vamos a la guerra, a la violencia, a la competici&oacute;n entre seres humanos. Por decirlo de una manera directa, el futuro del capitalismo es lo que el Estado de Israel est&aacute; haciendo estos d&iacute;as. Tenemos que ir en otra direcci&oacute;n y, de hecho, tenemos se&ntilde;ales de que es posible. Est&aacute; bien documentado que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido muchas revueltas. Estamos en conflicto con el capitalismo, que responde controlando los medios o con una polic&iacute;a violenta, como en mi pa&iacute;s. Cada vez m&aacute;s hay m&aacute;s alternativas, y es importante que esos peque&ntilde;os cambios creen una masa cr&iacute;tica.
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                Una página de &#039;Cómo los ricos saquean el planeta&#039;                            </span>
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        <strong>El lema </strong><em><strong>Tax the rich</strong></em><strong>, una fiscalidad firme a grandes fortunas, es una de las batallas de nuestro tiempo. La Nobel de Econom&iacute;a Esther Duflo habla de una deuda moral de Europa y Estados Unidos con los ciudadanos m&aacute;s pobres del mundo que calcula en 518.000 millones de d&oacute;lares. Con impuestos del 2% a las 3.000 personas m&aacute;s ricas se conseguir&iacute;a la mitad de ese dinero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si queremos un escenario pac&iacute;fico, con una biosfera cuidada y una buena vida para la gente, tenemos que reducir la desigualdad. Para ello, se necesita la herramienta de la pol&iacute;tica fiscal. Es una urgencia. Esa ser&iacute;a la tercera pata de la acci&oacute;n, adem&aacute;s de las revueltas y las alternativas: empujar hacia una nueva fiscalidad hacia los ricos, que lo son porque roban de lo colectivo. Tenemos que recuperar ese dinero para invertir en sanidad, en educaci&oacute;n o en nuevas formas de energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; recibimiento ha tenido su c&oacute;mic entre la gente m&aacute;s joven?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a poder hablar a estas nuevas generaciones y est&aacute; funcionando. Mi esperanza es que estos chicos y chicas tengan esperanza. Para tenerla, es necesario encontrar un sentimiento de comunidad, cooperaci&oacute;n y solidaridad que el capitalismo quiere destruir para que seamos meros individuos frente a &eacute;l. Si est&aacute;s o te sientes solo, es muy dif&iacute;cil sobrellevar la situaci&oacute;n, pero juntos tenemos una fuerza colectiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Pato Lorente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/herve-kempf-explica-ahora-jovenes-ricos-saquean-planeta-directos-violencia_1_12387997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Jun 2025 20:38:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hervé Kempf explica, ahora a los más jóvenes, "cómo los ricos saquean el planeta": “El futuro no está escrito"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Ensayos,Capitalismo,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Art Spiegelman y su mensaje censurado contra Trump: el documental sobre el autor de ‘Maus’ llega (íntegro) a Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/art-spiegelman-mensaje-censurado-fascismo-documental-autor-maus-llega-europa_1_12368664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dc53417-4f42-4734-882c-e22909a0d7a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Art Spiegelman y su mensaje censurado contra Trump: el documental sobre el autor de ‘Maus’ llega (íntegro) a Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los comentarios y unas viñetas del dibujante contra el presidente de Estados Unidos fueron eliminados del filme 'Art Spiegelman: Disaster is my Muse' en la televisión pública en lo que la productora denuncia como ‘obediencia por anticipado’
</p><p class="subtitle">El dibujante Art Spiegelman revela que trabaja junto a Joe Sacco en una obra sobre el genocidio palestino</p></div><p class="article-text">
        En un cine del este de Londres, durante el coloquio despu&eacute;s del documental <a href="https://www.artspiegelmandoc.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Art Spiegelman: Disaster is my Muse</em></a><a href="https://www.artspiegelmandoc.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>(&ldquo;Art Spiegelman: el desastre es mi musa&rdquo;), un espectador levanta la mano y pregunta sobre la censura. El filme sobre el dibujante e historietista menciona <a href="https://www.pbs.org/newshour/arts/holocaust-novel-maus-banned-in-tennessee-school-district" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la retirada de bibliotecas y escuelas en Tennessee</a> de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/29000-libro-maus-9788439720713?srsltid=AfmBOopiYm05CPvwv5SEJUhoBzk1fEUMRBm0bOCpG9td-DkOj8Ah0RHt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maus</em></a>, su obra maestra &mdash;<a href="https://www.pulitzer.org/winners/art-spiegelman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Pulitzer en 1992 </a>&mdash; sobre el Holocausto contado a trav&eacute;s de la historia de sus padres en los guetos en Polonia y el campo de exterminio nazi de Auschwitz, adem&aacute;s del trauma transmitido durante generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica en 2022 volvi&oacute; a lanzar <em>Maus </em>a la lista de los m&aacute;s vendidos y despert&oacute; el inter&eacute;s de la televisi&oacute;n p&uacute;blica por el documental, entonces en producci&oacute;n. El filme es tambi&eacute;n un alegato en defensa de la memoria y de la libertad de expresi&oacute;n que enlaza con el presente. 
    </p><p class="article-text">
        Con tono inocente, un espectador brit&aacute;nico en este estreno hace unos d&iacute;as durante la edici&oacute;n en Londres del festival <a href="https://www.sxswlondon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">South by Southwest</a> pregunta por el contexto de la persecuci&oacute;n tambi&eacute;n para el cine durante el Gobierno de Trump: &ldquo;El documental menciona la prohibici&oacute;n del libro. &iquest;Qu&eacute; hay del cine? &iquest;Hay posiciones dif&iacute;ciles?&rdquo;, interroga.
    </p><p class="article-text">
        La productora Alicia Sams, de pie junto a la pareja de directores Molly Bernstein y Philip Dolin, sonr&iacute;e y hace una pausa: &ldquo;Una buena pregunta para m&iacute;&hellip; Bueno&hellip; Si nos buscas en Google, descubrir&aacute;s que la televisi&oacute;n p&uacute;blica PBS cort&oacute; esta pel&iacute;cula antes de emitirla. La parte sobre Trump ha sido eliminada&hellip; por lo que sea&rdquo;, explica Sams mientras la audiencia intercambia varios &ldquo;oh!&rdquo; y otras expresiones de sorpresa. &ldquo;Las condiciones no son muy buenas. Muchos cineastas tienen miedo, no est&aacute;n seguros de qu&eacute; est&aacute; pasando con sus pel&iacute;culas&hellip; Hay un efecto paralizador, sin duda. Y hay lo que llamamos obediencia anticipada por parte de la televisi&oacute;n p&uacute;blica. Eso es simplemente aterrador&rdquo;, explica Sams.
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            </figure><p class="article-text">
        La parte eliminada en la emisi&oacute;n en televisi&oacute;n en Estados Unidos consiste en 90 segundos que s&iacute; est&aacute;n en la versi&oacute;n estrenada la semana pasada en Londres y tambi&eacute;n en la que <a href="https://www.filmin.es/pelicula/art-spiegelman-disaster-is-my-muse" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estar&aacute; disponible en Espa&ntilde;a en Filmin</a> (se presenta en el<a href="https://atlantidafilmfest.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Festival Atl&agrave;ntida</a> de la plataforma a finales de julio y estar&aacute; disponible en la plataforma el 26 de septiembre). Es un peque&ntilde;o pero significativo fragmento de un documental de m&aacute;s de hora y media que hace un retrato completo del artista, con entrevistas a &eacute;l, sus familiares, amigos, editores y expertos en su obra. El filme cuenta c&oacute;mo el historietista gest&oacute; <em>Maus</em>, su impacto como precursor de la novela gr&aacute;fica en todo el mundo, y tambi&eacute;n por qu&eacute; su obra es tan relevante ahora.
    </p><h2 class="article-text">Los 90 segundos</h2><p class="article-text">
        En ese minuto y medio eliminado por la televisi&oacute;n p&uacute;blica en Estados Unidos y emitido ahora en Europa aparece un corte de Spiegelman mientras describe y muestra una historieta de una sola p&aacute;gina contra Trump que &eacute;l, su hija y su esposa, <a href="https://www.newyorker.com/contributors/francoise-mouly" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fran&ccedil;oise Mouly</a>, la directora de arte de la revista <em>The New Yorker</em>, imprimieron en su casa como un fanzine y repartieron en la marcha de las mujeres de 2017 en Washington, despu&eacute;s de la primera toma de posesi&oacute;n de Trump. El v&iacute;deo eliminado sale de un evento sobre la libertad de expresi&oacute;n en 2022 en el que Spiegelman hablaba de las vi&ntilde;etas, que muestran heces en la cabeza del presidente y una esv&aacute;stica. 
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DG3ssJQTyRa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DG3ssJQTyRa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DG3ssJQTyRa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Art Spiegelman: Disaster is My Muse (@artspiegelmandoc)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        En el fragmento eliminado, el dibujante se refiere al actual presidente como &ldquo;un engre&iacute;do y un memo&rdquo;. En ese contexto, <a href="https://cssh.northeastern.edu/faculty/hillary-chute/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hillary Chute</a>, una acad&eacute;mica de la Universidad de Northwestern en Chicago y experta en la obra de Spiegelman, dice: &ldquo;En este momento de Trump y post-Trump, [el historietista] ha reconocido lo &uacute;til que es<em> Maus</em> para personas que reaccionan expl&iacute;citamente contra el fascismo y luchan contra &eacute;l&rdquo;. En la versi&oacute;n de PBS, tambi&eacute;n han desaparecido las palabras de Chute &ldquo;en este momento de Trump y post-Trump&rdquo;.
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                El historietista Art Spiegelman durante una entrevista del documental &#039;Disaster is My Muse&#039;                              </span>
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        La televisi&oacute;n p&uacute;blica de Estados Unidos, que recibe dinero del Gobierno federal pero cuyo presupuesto depende sobre todo de donaciones filantr&oacute;picas, financi&oacute; parte del documental y firm&oacute; un contrato para emitirlo en abril dentro de su serie especial <em>American Masters</em>, producida por WNET, la emisora en Nueva York en la red de la cadena p&uacute;blica nacional. Como es habitual, el documental pas&oacute; por un proceso de revisi&oacute;n seg&uacute;n los est&aacute;ndares de la televisi&oacute;n y, por ejemplo, se acord&oacute; emitir a las 10 de la noche en lugar de a las ocho por su contenido no apto para un p&uacute;blico infantil. Justo antes de la emisi&oacute;n, lleg&oacute; la petici&oacute;n inesperada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Poco menos de dos semanas antes de la emisi&oacute;n, tras la revisi&oacute;n de las normas y pr&aacute;cticas de PBS, nos informaron de que quer&iacute;an retirar la caricatura de Trump, algo a lo que ten&iacute;an derecho por contrato. Pero es inusual que hagan cambios editoriales de ese tipo; normalmente se hacen cambios por cuestiones de horario o la conformidad con la Comisi&oacute;n Federal de Comunicaciones (FCC)&rdquo;, explica Alicia Sams, la productora, a elDiario.es. &ldquo;Pero tuvimos que aceptarlo, ya que no pod&iacute;amos permitirnos recomprar los derechos de la pel&iacute;cula, y quer&iacute;amos que se emitiera en PBS. <em>American Masters</em> se encarg&oacute; de la edici&oacute;n, lo que implic&oacute; eliminar cualquier menci&oacute;n a Trump&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El encargado de la emisora de la televisi&oacute;n p&uacute;blica en Nueva York WNET dijo <a href="https://www.nytimes.com/2025/05/23/arts/television/art-spiegelman-documentary-edited.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al</a><a href="https://www.nytimes.com/2025/05/23/arts/television/art-spiegelman-documentary-edited.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> New York Times</em></a><em> </em>que el problema era la vi&ntilde;eta de Spiegelman que muestra heces por su &ldquo;falta de decoro&rdquo;, aunque en realidad habr&iacute;a sido posible difuminar la imagen como la televisi&oacute;n ya hace, por ejemplo, con im&aacute;genes de genitales. 
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n en <a href="https://www.theatlantic.com/culture/archive/2025/05/pbs-art-spiegelman-documentary/682874/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra declaraci&oacute;n del director de marketing de la cadena a la revista </a><a href="https://www.theatlantic.com/culture/archive/2025/05/pbs-art-spiegelman-documentary/682874/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Atlantic</em></a><a href="https://www.theatlantic.com/culture/archive/2025/05/pbs-art-spiegelman-documentary/682874/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>dec&iacute;a, en cambio, que &ldquo;una secci&oacute;n del filme fue editada de la versi&oacute;n del cine porque ya no est&aacute; en el contexto de hoy. El cambio se hizo para mantener la integridad y la pertinencia del contenido para su emisi&oacute;n en este momento&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">Aviso a navegantes </h2><p class="article-text">
        Decir que esa parte m&aacute;s pegada al presente est&aacute; obsoleta es una justificaci&oacute;n especialmente sorprendente para Sams, que recuerda c&oacute;mo la actualidad del mensaje subyacente en la vida y la obra de Spiegelman es lo que volvi&oacute; a lanzar a <em>Maus </em>y tambi&eacute;n el inter&eacute;s en su documental. &ldquo;Como dice Art, este es un aviso a navegantes sobre el fascismo. Por eso les interes&oacute;&rdquo;, explica la productora, con una larga carrera a sus espaldas en la producci&oacute;n de pel&iacute;culas y documentales, tambi&eacute;n en colaboraci&oacute;n con la televisi&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Sams, en todo caso, cree que &ldquo;la decisi&oacute;n vino de Washington&rdquo; aunque los neoyorquinos aceptaron cargar con las culpas. &ldquo;No nos dijeron expl&iacute;citamente que el cambio estaba motivado por pol&iacute;tica, pero el momento, poco despu&eacute;s de las audiencias ante el Congreso sobre PBS, nos lleva a sospechar con bastante l&oacute;gica que s&iacute; lo fue, sobre todo al enterarnos de las dem&aacute;s medidas que PBS ha tomado&rdquo;, explica Sams. Se refiere en particular a la decisi&oacute;n de la televisi&oacute;n p&uacute;blica de posponer la emisi&oacute;n de <em>Break the Game</em>, un documental sobre una c&eacute;lebre jugadora de videojuegos que es trans, o eliminar programas de diversidad para cumplir con las &oacute;rdenes de Trump.
    </p><p class="article-text">
        La productora explica que, aunque la menci&oacute;n a Trump era breve, el instinto de la televisi&oacute;n p&uacute;blica fue &ldquo;no molestar para no tentar a la suerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una carta dirigida a la cadena y a la que luego se a&ntilde;adi&oacute; Spiegelman, Sams y los directores, recalcan que &ldquo;el acto de obediencia anticipada&rdquo; de la televisi&oacute;n p&uacute;blica &ldquo;simboliza todo sobre lo que advierte la pel&iacute;cula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si PBS no puede proteger la libertad de expresi&oacute;n de sus creadores de contenido y temas sin temor a represalias por parte de miembros del Gobierno que puedan considerar sus opiniones desagradables, &iquest;c&oacute;mo podr&aacute; fortalecer la salud social, democr&aacute;tica y cultural del pueblo estadounidense?&rdquo;, escriben citando la misi&oacute;n declarada de la televisi&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Sus acciones tendr&aacute;n un efecto disuasorio en la libertad de expresi&oacute;n de artistas, cineastas y periodistas que consideran los medios p&uacute;blicos como una plataforma para todos los estadounidenses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Spiegelman a&ntilde;ade en su propio comentario: &ldquo;Es tr&aacute;gico e indignante que PBS y WNET est&eacute;n dispuestas a convertirse en colaboradoras de las fuerzas siniestras que intentan amordazar la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trump contra la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica</h2><p class="article-text">
        A principios de mayo, <a href="https://www.pbs.org/newshour/politics/trump-signs-executive-order-directing-federal-funding-cuts-to-pbs-and-npr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente Donald Trump firm&oacute; un decreto</a> para eliminar la financiaci&oacute;n del Gobierno federal y sus agencias para la televisi&oacute;n y la radio p&uacute;blicas. <a href="https://ballotpedia.org/PBS" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cerca del 15% de su presupuesto</a> depende de fondos p&uacute;blicos, pero este recorte tiene especial impacto en las emisoras locales m&aacute;s peque&ntilde;as, que reciben menos donaciones privadas que las de las grandes ciudades como Nueva York. El presupuesto p&uacute;blico va sobre todo a los documentales de historia y la programaci&oacute;n educativa infantil, como <em>Barrio S&eacute;samo</em>.  
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                    alt="Un grupo de personas participa en una protesta en defensa de la televisión y la radio públicas en Washington el 26 de marzo de 2025."
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            <span class="title">
                Un grupo de personas participa en una protesta en defensa de la televisión y la radio públicas en Washington el 26 de marzo de 2025.                            </span>
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        <a href="https://www.npr.org/2025/06/03/nx-s1-5418080/pbs-npr-trump-rescission-public-broadcasting" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este mes, Trump ha enviado su propuesta de eliminaci&oacute;n casi total de las subvenciones ante el Congreso</a>, el encargado, en realidad, de autorizar o eliminar la financiaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.npr.org/2025/05/30/nx-s1-5418084/pbs-and-minnesota-public-tv-station-sue-trump-white-house" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La televisi&oacute;n PBS</a> y <a href="https://www.npr.org/2025/05/27/nx-s1-5413094/npr-public-radio-lawsuit-trump-funding-ban" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la radio NPR</a> han denunciado ante los tribunales el decreto de Trump ampar&aacute;ndose en la Primera Enmienda, la que protege en la Constituci&oacute;n la libertad de expresi&oacute;n y la libertad de prensa en Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el decreto de Trump, el Departamento de Educaci&oacute;n ya ha cancelado una ayuda para los programas educativos de 31 millones de d&oacute;lares anuales (27 millones de euros). Pero lo que Trump pide al Congreso es mucho m&aacute;s, con la eliminaci&oacute;n casi total de la financiaci&oacute;n para la empresa que gestiona los fondos para la tele y la radio p&uacute;blicas, la Corporaci&oacute;n para la Radiodifusi&oacute;n P&uacute;blica, cerca de 1.100 millones de d&oacute;lares (m&aacute;s de 960 millones de euros) en los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os, con s&oacute;lo una reserva para las comunicaciones de emergencia como los avisos por radio.
    </p><p class="article-text">
        En un mensaje en may&uacute;sculas en redes sociales el presidente asegur&oacute; que la televisi&oacute;n y la radio p&uacute;blicas son &ldquo;monstruos radicales de izquierdas que han da&ntilde;ado mucho&rdquo; el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El decreto de Trump, seg&uacute;n la denuncia presentada por la televisi&oacute;n p&uacute;blica, &ldquo;no intenta esconder el hecho de que est&aacute; cortando la financiaci&oacute;n de PBS por el contenido de la programaci&oacute;n y su deseo de alterarlo&rdquo; en lo que constituye &ldquo;discriminaci&oacute;n por el punto de vista y una violaci&oacute;n del criterio editorial&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/art-spiegelman-mensaje-censurado-fascismo-documental-autor-maus-llega-europa_1_12368664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jun 2025 20:09:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Art Spiegelman y su mensaje censurado contra Trump: el documental sobre el autor de ‘Maus’ llega (íntegro) a Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Documentales,Novela gráfica,Donald Trump,Libertad de expresión,Libertad de prensa,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Roca defiende con una exposición la memoria histórica contra los “discursos políticos que blanquean la dictadura”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-paco-roca-defiende-memoria-historica-combatir-discursos-politicos-blanquea-dictadura_1_12359737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61eb39be-d77b-4ee9-a6dc-d9e7b70882f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119276.jpg" width="2926" height="1646" alt="Paco Roca defiende con una exposición la memoria histórica contra los “discursos políticos que blanquean la dictadura”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dibujante homenajea su obra a través de una muestra en el Instituto Cervantes de Madrid que sirve como "forma de hacer justicia" a la memoria democrática</p><p class="subtitle">Paco Roca recurre al periodismo para dibujar la historia de las fosas comunes de la represión franquista</p></div><p class="article-text">
        La memoria hist&oacute;rica es un pilar fundamental para entender el presente y construir, a partir del pasado, un futuro m&aacute;s justo. Permite rescatar voces silenciadas y reivindicar derechos vulnerados, poniendo de nuevo en el mapa aquellos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/exposicion-recupera-nombres-ayuntamiento-almeida-arranco-memorial-victimas-franquismo_1_12091997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nombres que han sido borrados</a> y que merecen existir. En el arte, la memoria democr&aacute;tica se refleja de una manera especial: logra acercar estas voces desde lo &iacute;ntimo, desde lo cotidiano, desde lo humano. Convirtiendo el c&oacute;mic en un espacio de reflexi&oacute;n, denuncia y homenaje, el dibujante Paco Roca (Valencia, 1969) siempre ha sabido canalizar estas inquietudes con sensibilidad y rigor. Sus obras, adem&aacute;s de entretener, invitan a mirar atr&aacute;s con conciencia cr&iacute;tica, a comprender la importancia del pasado en la identidad de una sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Empaparse de las vi&ntilde;etas de Paco Roca no solo ayuda a empatizar con las experiencias de quienes han sido callados, sino que les trae de vuelta a la vida. Es precisamente por ello que la nueva exposici&oacute;n que inaugura el Instituto Cervantes, <em>La memoria. Viaje emocional por los c&oacute;mics de Paco Roca</em>, supone un valioso recorrido a trav&eacute;s de m&aacute;s de 70 obras del autor tanto para &ldquo;vencer el olvido&rdquo; como para &ldquo;rescatar los recuerdos familiares, los testimonios de los silenciados por el franquismo y crear una memoria visual del pasado&rdquo;. La muestra, comisariada por el propio Roca y coorganizada junto al Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica, se podr&aacute; visitar gratuitamente hasta el 28 de septiembre en la sede madrile&ntilde;a de la instituci&oacute;n e incluye cuatro murales con dibujos in&eacute;ditos.
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de la exposici&oacute;n reside en que, como apunta Paco Roca, &ldquo;el arte y los c&oacute;mics tienen el poder de reivindicar determinados temas y reflexionar sobre asuntos que son importantes&rdquo;. El dibujante encuentra en el l&aacute;piz y la literatura una &ldquo;forma de hacer justicia&rdquo; a aquellos temas sociales que definen las sociedades de hoy, impulsado por su inter&eacute;s por &ldquo;rescatar personas del olvido&rdquo;. A partir de ah&iacute;, la muestra se divide en tres partes: memoria hist&oacute;rica, identidad y memoria familiar. &ldquo;Las democracias siempre son fr&aacute;giles y la memoria, si la descuidas, se puede manipular y utilizar como una herramienta pol&iacute;tica&rdquo;, cuenta Roca a elDiario.es, por lo que, &ldquo;cuando haya discursos pol&iacute;ticos en los que se blanquea la dictadura&rdquo;, el autor llama a la necesidad de &ldquo;sentir empat&iacute;a&rdquo;.
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            <span class="title">
                Parte de la muestra de Paco Roca                            </span>
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        El novelista gr&aacute;fico, que aprovecha la exposici&oacute;n para destacar la funci&oacute;n de los historiadores, tambi&eacute;n indica que el trabajo de los mismos no llega f&aacute;cilmente al p&uacute;blico general, por lo que el &ldquo;hueco que le queda&rdquo; a la literatura, a los c&oacute;mics y al cine es el de &ldquo;reflexionar y hacer que la gente se de cuenta de lo que supone, por ejemplo, una dictadura&rdquo;. &ldquo;Se dice que la dictadura franquista fue una &eacute;poca de progreso, que aquello no fue tan cruel. Es bueno que podamos sentir la empat&iacute;a de que eso no es as&iacute;, de que hay historias de gente que sufri&oacute; por su ideolog&iacute;a, por sus creencias sexuales, por sus creencias religiosas&rdquo;, se&ntilde;ala el autor, enfatizando que el &ldquo;gran poder de la narrativa&rdquo; es el de &ldquo;poder empatizar&rdquo;, algo que &ldquo;ahora es m&aacute;s necesario que nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ganador del premio Nacional de C&oacute;mic 2008 por <em>Arrugas</em> (2007), una novela que ahonda en la tercera edad a trav&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paco-roca-dejaban-dibujar-ancianos_1_4831493.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una historia de alzh&eacute;imer en una residencia geri&aacute;trica</a>, estuvo acompa&ntilde;ado en el acto de inauguraci&oacute;n de la muestra por el director del Instituto Cervantes, Luis Garc&iacute;a Montero. Este destaca de la obra de Paco Roca su &ldquo;profunda vocaci&oacute;n humanista&rdquo; y resalta que, &ldquo;en esta sociedad de supersticiones modernas en la que vivimos, tomarse en serio el envejecimiento es una tarea fundamental si queremos reivindicar el conocimiento humano y la convivencia&rdquo;. Lo hace, adem&aacute;s, con dardo a Isabel D&iacute;az Ayuso: &ldquo;Hay quien condena a muerte a los ancianos de una residencia porque considera que ya no merece la pena que sean tratados con medicamentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Garc&iacute;a Montero declar&oacute; en la presentaci&oacute;n que, &ldquo;con un trazo sereno y comprometido, Paco Roca pone rostro a quienes fueron condenados al silencio&rdquo;, haciendo as&iacute; del c&oacute;mic un &ldquo;espacio de dignificaci&oacute;n y justicia&rdquo;. Sus palabras se sumaron a las de Fernando Mart&iacute;nez, secretario de Estado de Memoria Democr&aacute;tica, que considera el arte de Roca un &ldquo;espacio de resistencia&rdquo; en &ldquo;estos momentos en los que hay tanta mentira, tanto revisionismo de la historia, tanto ruido que trata de silenciar los ecos del pasado&rdquo;: &ldquo;Recordar o hacer memoria no es una cuesti&oacute;n pasiva, es una responsabilidad&rdquo;. Mart&iacute;nez menciona el c&oacute;mic <em>Los surcos del azar</em> (2013), una historia sobre los primeros republicanos espa&ntilde;oles que entraron a Francia a liberar el pa&iacute;s. &ldquo;Es una lecci&oacute;n de memoria pedag&oacute;gica, en Espa&ntilde;a todav&iacute;a se conoce poco lo que supuso aquello y en cualquier otro pa&iacute;s ser&iacute;an grandes h&eacute;roes&rdquo;, subraya.
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                Paco Roca, Luis García Montero y Fernando Martínez, en la inauguración                            </span>
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        Paco Roca expone que la muestra consiste en un recorrido por las p&aacute;ginas de algunos de sus c&oacute;mics que tienen la memoria como protagonista, algo que caracteriza su bibliograf&iacute;a por completo. &ldquo;Ese combate estoico de la memoria contra el olvido es el tema que me ha llevado a dibujar buena parte de mis c&oacute;mics&rdquo;, comenta en uno de los murales expuestos. Entre los c&oacute;mics que resurgen en el Instituto Cervantes, <em>El invierno del dibujante</em> (2010): &ldquo;Me interesaba la iniciativa de aquellos dibujantes de la editorial Bruguera que, en plena dictadura, decidieron marcharse y montar su propia revista, y as&iacute; tener m&aacute;s libertad y controlar sus creaciones&rdquo;. Otro de los t&iacute;tulos que tienen su lugar es <em>Mujer Vida Libertad </em>(2023), obra coordinada por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ilustradora-cineasta-marjane-satrapi-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2024_1_11330543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la historietista iran&iacute; Marjane Satrapi</a>: &ldquo;Me impact&oacute; la lucha de las mujeres iran&iacute;es por su libertad, que a veces con peque&ntilde;os gestos cargados de simbolismo se juegan sus vidas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Construcci&oacute;n de un &ldquo;archivo emocional de nuestro tiempo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Sin duda, su homenaje a la memoria democr&aacute;tica es el gran atractivo de la muestra. &ldquo;Mi inter&eacute;s por la memoria hist&oacute;rica viene de la curiosidad y de la inquietud por saber de una etapa de nuestro pa&iacute;s silenciada durante m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os&rdquo;, alega el autor, que destaca en la exposici&oacute;n obras como <em>El faro</em> (2009) o <em>El abismo del olvido</em> (2023), &ldquo;c&oacute;mics que tratan de rescatar del olvido la vida de los que sufrieron la Guerra Civil y la dictadura franquista&rdquo;. El viaje sobre estos libros se hace tomando como apoyo un mapa, que Paco Roca describe como &ldquo;recuerdos&rdquo;, pues la exposici&oacute;n supone un conjunto de mapas que crean un &ldquo;itinerario emocional&rdquo; por los que transita el dibujante y los lectores.  
    </p><p class="article-text">
        Este itinerario forma parte de un mismo proyecto al que alude Luis Garc&iacute;a Montero: construir desde la gr&aacute;fica un &ldquo;archivo emocional de nuestro tiempo&rdquo; nos recuerda que &ldquo;la memoria no es solo el pasado que recordamos, sino el futuro que nos decidimos a no olvidar&rdquo;. El director declara que, &ldquo;si en la creaci&oacute;n se nos permite comprender que debajo de un h&eacute;roe hay un ser humano que sufre, ama y tiene inquietud, eso nos ayuda tambi&eacute;n a comprender que debajo de cualquier persona an&oacute;nima, de cualquier ser modesto que nos cruzamos por la calle, est&aacute; la dignidad humana&rdquo;. Paco Roca, adem&aacute;s, dice que &ldquo;la memoria hist&oacute;rica va de humanidad, de que podamos respetar a las v&iacute;ctimas y hacer una reparaci&oacute;n de todo ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dibujante contribuye a la causa, seg&uacute;n narra a este peri&oacute;dico, &ldquo;a partir de testimonios e investigaciones&rdquo;, que ayudan a &ldquo;poder reconstruir determinadas cosas para que tengan el impacto que tendr&iacute;a una fotograf&iacute;a hecha en su momento, el impacto de la imagen para demostrar el horror de determinadas situaciones&rdquo;. Paco Roca defiende el &ldquo;lenguaje del c&oacute;mic&rdquo; para utilizarlo para la &ldquo;reconstrucci&oacute;n del pasado&rdquo;, un lenguaje que declara &ldquo;tan v&aacute;lido como la escritura&rdquo; y que &ldquo;es capaz de contar lo mismo y, adem&aacute;s, de forma diferente, aprovechando el poder del dibujo&rdquo;. La exposici&oacute;n en el Instituto Cervantes representa para &eacute;l &ldquo;la aceptaci&oacute;n y la normalizaci&oacute;n de un medio dentro de lo que es la lengua espa&ntilde;ola&rdquo;. Un medio, como el c&oacute;mic, con el poder de combatir con visibilidad a quienes atacan invisibilizando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-paco-roca-defiende-memoria-historica-combatir-discursos-politicos-blanquea-dictadura_1_12359737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 20:11:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Roca defiende con una exposición la memoria histórica contra los “discursos políticos que blanquean la dictadura”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Instituto Cervantes,Paco Roca,Cultura,Cómic,Novela gráfica,Libros,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Héctor Germán Oesterheld, el desafiante creador de 'El eternauta' asesinado por la dictadura de Videla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/hector-german-oesterheld-desafiante-creador-eternauta-asesinado-dictadura-videla_1_12282493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/286cf27f-1dc4-48f9-b249-48d809b7d8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Héctor Germán Oesterheld, el desafiante creador de &#039;El eternauta&#039; asesinado por la dictadura de Videla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estreno de la adaptación audiovisual del cómic que narró una invasión extraterrestre que comenzaba en Buenos Aires y que se convirtió en un símbolo de resistencia, pone de actualidad la figura del guionista y el compromiso político de sus obras</p><p class="subtitle">Ignacio Valenzuela, novelista: “Mi marido y yo tenemos una maleta preparada por si hay que salir pitando de Estados Unidos”
</p></div><p class="article-text">
        El c&oacute;mic argentino m&aacute;s importante de la historia vuelve a estar de actualidad, gracias a la <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/el-eternauta-netflix-serie-estreno-arranca-apagon-adapta-hito-ciencia-ficcion-hispanoamericana-argentina-ricardo-darin_1_12256281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exitosa adaptaci&oacute;n de Netflix</a> dirigida por Bruno Stagnaro, con Ricardo Dar&iacute;n en el papel del protagonista, Juan Salvo. Su creador literario, H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld, un escritor y guionista de historietas de gran influencia, fue una inmensa figura sin el cual no puede entenderse el c&oacute;mic argentino, y cuyo compromiso pol&iacute;tico acab&oacute; cost&aacute;ndole la vida.
    </p><p class="article-text">
        Oesterheld naci&oacute; en Buenos Aires en 1919. Aunque se licenci&oacute; en la carrera de Geolog&iacute;a en la universidad, siempre sinti&oacute; pasi&oacute;n por la escritura, y particip&oacute; en muchas de las revistas de la &eacute;poca, con un marcado car&aacute;cter <em>pulp</em>, pero tambi&eacute;n en revistas infantiles. Su debut en el c&oacute;mic llegar&iacute;a a comienzos de los a&ntilde;os 50 con algunos guiones para la revista<em> Cinemisterio</em>. Su primera serie de importancia fue <em>Sargento Kirk</em>, iniciada en 1953 en la revista <em>Misterix</em>, nada menos que con Hugo Pratt, creador de Corto Malt&eacute;s, como dibujante. 
    </p><p class="article-text">
        Desde esos momentos, Oesterheld muestra dos cosas: la intenci&oacute;n de dirigirse a un p&uacute;blico que no sea &uacute;nicamente infantil, y la necesidad de imprimirle a las historias un sabor local que se despegue de la influencia narrativa e ideol&oacute;gica del c&oacute;mic estadounidense. De hecho, <em>Sargento Kirk</em> habr&iacute;a estado ambientado en la pampa argentina si el editor de la revista no hubiera impuesto el escenario can&oacute;nico de los w&eacute;stern americanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ricardo Darín sostiene una figura del Eternauta durante el preestreno de la serie argentina en Buenos Aires"
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                Ricardo Darín sostiene una figura del Eternauta durante el preestreno de la serie argentina en Buenos Aires                            </span>
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        Qui&eacute;n sabe si por evitar esas injerencias en su trabajo, o si fue m&aacute;s bien un asunto econ&oacute;mico, Oesterheld fundar&iacute;a en 1956 la Editorial Frontera, junto a su hermano Jorge. Publicaron novelas de ciencia ficci&oacute;n y otros g&eacute;neros, pero tambi&eacute;n revistas de c&oacute;mic como <em>Hora Cero</em> (1957-1963). Fue en esa &eacute;poca en la que Oesterheld asentar&iacute;a su popularidad y prestigio entre el p&uacute;blico y alcanzar&iacute;a la madurez como guionista, continuando <em>Sargento Kirk</em> con Pratt y lanzando la serie b&eacute;lica <em>Ernie Pike</em>, en 1957 y de nuevo con el dibujante italiano.
    </p><p class="article-text">
        En esas obras se aprecia la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica del autor, pero de una forma a&uacute;n un tanto vaga, y subordinada al entretenimiento. Las historias de <em>Sargento Kirk</em> o <em>Ernie Pike</em> hablan de las desigualdades, de las injusticias, de los abusos de los poderosos, con un car&aacute;cter antibelicista y antimperialista. Ya entonces era, como lo ha denominado el te&oacute;rico argentino Pablo Turnes, un &ldquo;humanista socialista&rdquo;. Aunque en su trabajo no hab&iacute;a a&uacute;n un discurso pol&iacute;tico expl&iacute;cito y plenamente articulado, no puede obviarse que estas obras son contempor&aacute;neas de la dictadura que sigui&oacute; al golpe de Estado que expuls&oacute; a Juan Domingo Per&oacute;n del poder, por quien Oesterheld sent&iacute;a mucha simpat&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Una nevada mortal</h2><p class="article-text">
        Para entonces, Oesterheld ya hab&iacute;a iniciado su obra m&aacute;s importante y universal: <em>El eternauta</em> (1957-1959), con l&aacute;pices de Francisco Solano L&oacute;pez. Publicada por entregas en la revista <em>Hora Cero Semanal</em>, la serie narraba una invasi&oacute;n extraterrestre, inspirada por <em>La guerra de los mundos</em> de H.G. Wells, pero que ten&iacute;a la novedad de ubicarse en Buenos Aires. Semana a semana, los lectores argentinos pudieron leer el desarrollo de la guerra contra los invasores reconociendo cada uno de los emplazamientos en los que suced&iacute;a. Comenzando por la ic&oacute;nica nevada mortal, Oesterheld va introduciendo enemigos cada vez m&aacute;s crueles e inalcanzables, centrando la atenci&oacute;n en el protagonista, Juan Salvo, que cuenta toda la historia en primera persona al propio guionista, gracias al recurso del viaje en el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una página de &#039;El Eternauta 1969&#039;, dibujada por Alberto Breccia, en su edición en inglés                            </span>
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        El enfoque de los autores es decididamente m&aacute;s adulto y sofisticado que el habitual en el c&oacute;mic de su &eacute;poca, y supieron dotar a sus personajes de una profundidad in&eacute;dita. La historia, oscura y fatalista, siempre se ve alumbrada por el esp&iacute;ritu de lucha de los resistentes contra el invasor. A pesar de que en momentos posteriores de mayor conciencia pol&iacute;tica Oesterheld afirm&oacute; que el protagonista de la historia era colectivo, la verdad es que, como se&ntilde;ala Laura Cristina Fern&aacute;ndez en su ensayo <em>Historieta y resistencia. Arte y pol&iacute;tica en Oesterheld (1968-1978)</em>, el peso de la trama lo lleva siempre Juan Salvo.
    </p><p class="article-text">
        La serie se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno de masas, y el icono de Juan Salvo ataviado con el traje de buzo es bien conocido en Argentina y m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras. Hasta el punto de que la izquierda peronista se lo apropi&oacute;, en 2009, cuando cre&oacute; la figura del &ldquo;N&eacute;stornauta&rdquo; para promocionar la carrera pol&iacute;tica de N&eacute;stor Kirchner y canonizar su figura, tras su muerte en 2010.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que la lectura ideol&oacute;gica de <em>El eternauta </em>debe m&aacute;s a las posteriores versiones y continuaciones de la obra y a la propia trayectoria vital de Oesterheld. De hecho, la publicaci&oacute;n original no tuvo ning&uacute;n problema con el Gobierno militar ni con la censura. En 1961, H&eacute;ctor Germ&aacute;n y Jorge Oesterheld cerraron la Editorial Frontera. El guionista volvi&oacute; a trabajar entonces por encargo, durante toda la d&eacute;cada, dando forma a obras como la interesante <em>Mort Cinder </em>(1962-1964), una de sus primeras colaboraciones con Alberto Breccia, dibujante heterodoxo de influencias expresionistas y considerado uno de los mejores artistas del c&oacute;mic argentino.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5fa91087-cecc-4c89-839c-6dee34a9e52c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En 1966, un nuevo golpe de Estado pon&iacute;a de nuevo en pausa el desarrollo democr&aacute;tico de Argentina. A diferencia de las anteriores, la dictadura c&iacute;vico militar presidida en primera instancia por Ongan&iacute;a pretend&iacute;a no ser temporal, e inici&oacute; la represi&oacute;n de cualquier oposici&oacute;n pol&iacute;tica. Y fue en ese contexto en el que Oesterheld fue virando hacia posiciones m&aacute;s izquierdistas y abiertamente combativas. As&iacute;, realizar&iacute;a obras de un claro car&aacute;cter propagand&iacute;stico, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/lapiz-venerado-oesterheld-asesinado-dictadura-argentina-convirtio-che-eva-peron-mito_1_11804910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vida del Che </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/lapiz-venerado-oesterheld-asesinado-dictadura-argentina-convirtio-che-eva-peron-mito_1_11804910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(1968) y </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/lapiz-venerado-oesterheld-asesinado-dictadura-argentina-convirtio-che-eva-peron-mito_1_11804910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Evita, vida y obra de Eva Per&oacute;n</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/lapiz-venerado-oesterheld-asesinado-dictadura-argentina-convirtio-che-eva-peron-mito_1_11804910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (1970)</a>, junto a Alberto Breccia. La primera fue secuestrada por la dictadura, y la segunda no ver&iacute;a la luz hasta muchos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 1969, la misma dupla creativa abord&oacute; la realizaci&oacute;n de un <em>remake</em> de <em>El eternauta </em>&mdash;recientemente reeditado en Espa&ntilde;a&mdash;, m&aacute;s pol&iacute;tico y con referencias m&aacute;s directas al imperialismo y la opresi&oacute;n ejercida por los grandes poderes, que se aliaban con los extraterrestres y pactaban con ellos la invasi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina a cambio de dejar en paz al Primer Mundo. La obra se top&oacute; con la incomprensi&oacute;n de lectores y editor ante el experimental trabajo de Breccia, y tuvo que finalizarse de forma precipitada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Militancia montonera</strong></h2><p class="article-text">
        La d&eacute;cada de los 70 fue la de la definitiva radicalizaci&oacute;n de las ideas pol&iacute;ticas de Oesterheld, que acabar&iacute;a militando en la organizaci&oacute;n guerrillera Montoneros, fundada en 1970, bajo ideario peronista y revolucionario. El ya veterano guionista segu&iacute;a el camino iniciado por sus cuatro hijas, Diana, Beatriz, Marina y Estela, que ingresaron en la organizaci&oacute;n antes que &eacute;l. En un contexto de violencia pol&iacute;tica, el ef&iacute;mero gobierno democr&aacute;tico de la viuda de Per&oacute;n fue derrocado por el en&eacute;simo golpe militar, en 1976, que llevar&iacute;a al poder al general Videla. La sistem&aacute;tica purga de los opositores forz&oacute; a las hijas de Oesterheld a pasar a la clandestinidad, decisi&oacute;n que tom&oacute; el escritor, situaci&oacute;n desde la que proseguir&iacute;a con su &uacute;ltimo proyecto: la segunda parte de <em>El eternauta</em>, junto con el dibujante de la original, Solano L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Esta secuela, en la que Oesterheld se incluye a s&iacute; mismo como coprotagonista, resulta, como el <em>remake</em>, mucho m&aacute;s combativa, y en ella se justifica la violencia revolucionaria y los sacrificios que la l&oacute;gica militante impone, con argumentos que no pueden desligarse de la dur&iacute;sima situaci&oacute;n personal: durante 1977, sus cuatro hijas fueron secuestradas por la dictadura y asesinadas tras ser torturadas.
    </p><p class="article-text">
        Oesterheld sigui&oacute; entregando los guiones de la serie desde la clandestinidad a la editorial, que luego se los transmit&iacute;a por tel&eacute;fono a Solano L&oacute;pez, exiliado en Europa para proteger a su hijo, militante de izquierdas. Los &uacute;ltimos cap&iacute;tulos se publicaron una vez Oesterheld hab&iacute;a sido ya secuestrado, &ldquo;desaparecido&rdquo;, como sus cuatro hijas. Sucedi&oacute; en noviembre de 1977, y se sabe que, sometido a brutales torturas, permaneci&oacute; en el centro de detenci&oacute;n ilegal &ldquo;El Vesubio&rdquo; hasta que, en alg&uacute;n momento de enero de 1978, fue finalmente asesinado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotografía de un cartel de la serie &#039;El Eternauta&#039; intervenido por organizaciones de derechos humanos este miércoles, en Buenos Aires"
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                Fotografía de un cartel de la serie &#039;El Eternauta&#039; intervenido por organizaciones de derechos humanos este miércoles, en Buenos Aires                            </span>
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        Dada su fama, la figura de Oesterheld se convirti&oacute; muy pronto en un s&iacute;mbolo contra la dictadura, pero tambi&eacute;n de la reinvidicaci&oacute;n de justicia tras la restituci&oacute;n democr&aacute;tica, al grito de &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Oesterheld?&rdquo;. Los homenajes y las reivindicaciones de su obra y su pensamiento han sido constantes, as&iacute; como la de su viuda, Elsa S&aacute;nchez, protagonista del documental <em>La mujer del eternauta </em>(2011), que indaga en la desaparici&oacute;n de sus cuatro hijas y su marido. A tenor de su destino, toda su obra se ha resignificado y convertido igualmente en s&iacute;mbolo de resistencia y de dignidad.
    </p><p class="article-text">
        El estreno de la serie de Netflix parece reactualizar una vez m&aacute;s el mito de <em>El eternauta, </em>y ha sido aprovechado por la asociaci&oacute;n HIJOS (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) para reivindicar la b&uacute;squeda de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que la dictadura rob&oacute; tras asesinar a sus madres. Han intervenido carteles callejeros de la serie, superponiendo otros que recuerdan a las cuatro hijas de Oesterheld, y han lanzado una campa&ntilde;a para intentar contactar con los hijos o hijas de Diana y Marina, embarazadas en el momento de su secuestro, y de los que no hay ning&uacute;n rastro. Mientras, la obra de Oesterheld y su compromiso constituyen su legado imperecedero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Vilches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/hector-german-oesterheld-desafiante-creador-eternauta-asesinado-dictadura-videla_1_12282493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 May 2025 20:39:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Héctor Germán Oesterheld, el desafiante creador de 'El eternauta' asesinado por la dictadura de Videla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Dictadura argentina,Argentina,Desaparecidos,Series,Series de televisión]]></media:keywords>
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