El ‘powership’ de la polémica
El señor Zapata, consejero de Transición Ecológica y Energía, ha acudido una vez más a los apagones como arma de presión para vencer la resistencia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de los distintos agentes de su puerto al atraque de forma permanente de un megabarco turco para producir electricidad en la dársena de la ciudad.
Nuestra sociedad cada vez más electrificada lleva muy mal lo de los apagones, como botón de muestra mírese cómo colea aún el que tuvo lugar hace un año en la Península. Aquellas 12 horas a oscuras del 28 de abril, le podría costar las elecciones al Gobierno de España de haber estado cerca las elecciones. Y el señor Zapata tampoco quiere perder las suyas dentro de un año y es por eso que busca la forma de cumplir por cualquier medio las recomendaciones del operador de más potencia firme en la isla, 100 MW exactamente, añadidos a los dos grupos de emergencia en El Goro. Pero el operador informa, y quien diseña la política energética es el Gobierno canario.
Si no hubiera cambio climático que nos señalara la necesidad de cambiar el modelo energético y desprendernos de los combustibles fósiles, si esta central térmica flotante alimentada por gasoil no contaminara como cualquier otra en tierra, si la situación internacional no nos alertara para evitar en lo posible el uso del diesel y el gas por la incertidumbre del suministro de los mismos y por la variabilidad de sus precios, si instalar un barco de 300 metros de eslora no tuviera ningún coste de oportunidad en el recinto portuario, aquí no habría discusión, atracamos ese barco el tiempo que haga falta. Pero las cosas no son tan simples.
Si nos vemos abocados ahora a hacernos cargo de la difícil elección de apoyar o no el atraque de este powership en la dársena portuaria es porque no ha existido una hoja de ruta solvente desde la Administración en los últimos años para hacer transitar el sistema eléctrico de las islas desde lo fósil a las renovables, el hecho de despilfarrar en Gran Canaria más de un 20% de vertidos de renovables es buena muestra de ello. Todos sabemos que cuando las cosas no se abordan adecuadamente, al final hay que tomar medidas drásticas para que no se agraven, aunque haya damnificados.
Ahora bien, los afectados directamente por las medidas drásticas, como es el caso de los vecinos de Las Palmas y empresarios y trabajadores del puerto, es normal que exijan explicaciones de todo tipo, y quieran saber qué es exactamente lo que se pretende lograr con este barco, si no hay alternativas más limpias, cuánto tiempo durará el atraque del mismo y qué es lo que se va a hacer mientras tanto para que lo abandone lo antes posible. Vamos, la hoja de ruta. Y esto es lo que no presenta la Consejería de Transición a la opinión pública
Es descorazonador el panorama que nos presenta el consejero, mantener ese barco funcionando durante 5 años hasta que sea sustituido por nuevas centrales térmicas que surjan de una nueva convocatoria del proceso de concurrencia competitiva, es decir, que se le vuelve a dar una patada a la transición a las renovables para que en todo caso se lleve a cabo en el futuro por generaciones venideras. Para los que estamos comprometidos con la Transición consideramos una buena noticia la de hace unos meses por la que Unelco-Endesa renuncia a instalar en sus centrales los grupos nuevos que se le adjudicaron y la subsiguiente decisión del MITECO de extender la vida útil de los grupos instalados nos pareció una medida coherente con la transición, por eso lo de plantearnos otro proceso de concurrencia competitiva es algo más que un déjà vu, es una vuelta atrás en toda regla.
Otra fuente de preocupación añadida es no saber a ciencia cierta si ese barco va a ser utilizado de forma temporal, intermitente o continua, con las repercusiones sobre la calidad del aire para el puerto y la ciudad. De las intervenciones del consejero se puede deducir que la consejería no está en situación de poder responder a esta pregunta, lo que añade más incertidumbre a la cuestión.
En transición a las renovables Gran Canaria no parte de cero, todo lo contrario. Tenemos un Cabildo comprometido en esta tarea, que lidera en ratios al resto del archipiélago en implantación de renovables, asesoramiento a la ciudadanía, creación de comunidades energéticas, proyectos en marcha, eólica marina y en centrales de bombeo reversible, entre otras cosas.
La pregunta es si otra hoja de ruta es posible para compatibilizar la transición a las renovables, con la garantía del suministro sin tener que adoptar medidas a todas luces lesivas como el atraque del barco en cuestión. La respuesta tiene que ver especialmente con las decisiones que tomen los actores principales, MITECO y Gobierno de Canarias.
No se entiende que los notables avances en implantación de renovables en Gran Canaria, 440 MW de potencia y la prevista entrada en funcionamiento para 2028 de Salto de Chira no hayan venido acompañados del desarrollo correspondiente de almacenamiento de baterías. En comisión parlamentaria el 9 de abril el consejero informó de negociaciones bilaterales MITECO-Gobierno de Canarias sobre el papel de las baterías stand alone en el sistema eléctrico canario. Estas negociaciones son cruciales, los 130 MW extraordinarios de potencia firme que según el operador necesita Gran Canaria, podrían disminuir drásticamente si de estas reuniones sale el compromiso de fijar la remuneraciones de los operadores de estas baterías, para entrar en funcionamiento. Las empresas interesadas con proyectos en proceso de aprobación se mantienen a la espera de que la administración de el pistoletazo de salida para avanzar en los proyectos. ¿Quién está poniendo impedimentos para que estas negociaciones se aligeren?
Con respecto a la eólica marina, la joya de la corona de las renovables, el Cabildo de Gran Canaria y distintas empresas canarias han exigido al MITECO que se convoque de una vez el concurso para la implantación de esta tecnología en la costa sureste de la isla. También se pide que se empiecen a dar los pasos desde Madrid para una nueva central de bombeo reversible con el depósito superior en la Presa de las Niñas.
Por otro lado, Gran Canaria se mantiene a la espera de que se aprueben las inversiones del operador para el fortalecimiento de las redes insulares, previstas para el periodo 2025-2030 que vienen acompañadas de la instalación junto a la subestación de Arucas de un compensador síncrono. Si se refuerza la red, se instala almacenamiento y se incorpora compensación síncrona, la necesidad de tener térmica funcionando por estabilidad debería bajar. No necesariamente desaparece, pero Red Eléctrica tendría que cuantificar cuánto baja.
Este es el escenario en que se debe tomar la decisión de aprobar o no el atraque del powership en cuestión, permanecemos a la espera de unas explicaciones que no llegan de la Consejería de Transición del Gobierno canario.
Señor Consejero: abandone usted el discurso del miedo que lleva practicando desde que empezó la legislatura, y ponga toda la información sobre la mesa. Mientras tanto, no espere usted que la ciudad de Las Palmas acepte esta imposición forzosa, sin explorar otras alternativas.