Porsche quiere resurgir tras los recortes y recuperar rentabilidad con menos ventas

Porsche quiere dejar atrás cuanto antes uno de los peores momentos de su historia reciente con una receta que pasa por vender menos coches, pero hacerlos mucho más rentables tras una primera fase centrada en despidos, recortes y ventas de filiales. El fabricante alemán de deportivos ha presentado su nueva hoja de ruta, denominada Fábrica de deportivos 35, con la que aspira a recuperar un margen operativo de entre el 10% y el 15% a medio plazo, frente al raquítico 1,1% registrado en 2025. A largo plazo, la compañía del Grupo Volkswagen mantiene el objetivo de alcanzar un margen del 15%.

La estrategia presentada por el consejero delegado de Porsche, Michael Leiters, durante un encuentro con inversores celebrado en el centro de desarrollo de Weissach, cerca de Stuttgart, supone un giro hacia una marca más exclusiva y con una estructura preparada para funcionar con volúmenes inferiores. Porsche considera que podrá ser rentable incluso con unas ventas por debajo de las 200.000 unidades anuales, muy lejos de las 279.449 entregas que registró en 2025.

El plan contempla alcanzar una facturación de entre 41.000 y 45.000 millones de euros y se apoya en cuatro pilares: reducción de costes, una gama más concentrada, mayor peso de los vehículos de alto margen y una subida de precios en los modelos más exclusivos.

Un 20% más caros los Porsche de gama alta

Uno de los principales cambios será elevar el precio medio de venta de los vehículos alrededor de un 20%, especialmente en la parte más alta de la gama. Porsche quiere incrementar el valor de sus aproximadamente 10.000 unidades más exclusivas, cuyos precios rondan actualmente los 300.000 euros, para acercar todavía más su posicionamiento al de los fabricantes de lujo.

“Queremos consolidar a Porsche como el fabricante de coches deportivos más deseado del mundo”, señaló Leiters, que pretende reforzar el atractivo de modelos como el 911 y aumentar el peso de los vehículos de lujo deportivo y deportivo de gama alta.

La compañía quiere además reducir un 20% los costes de desarrollo, recortar en otro 20% el número de variantes de sus modelos y elevar alrededor de un 30% el volumen de ventas por cada variante. El objetivo es simplificar una gama que se ha hecho más compleja y costosa en los últimos años.

La reducción de costes se extenderá también a la estructura industrial y comercial. Porsche prevé rebajar hasta un 30% los costes de personal en fabricación, un 20% los costes de venta y distribución y un 10% los costes de materiales. La compañía también quiere aprovechar en mayor medida el intercambio de plataformas con Audi, otra de las marcas del Grupo Volkswagen.

9.000 empleos menos y vuelta al negocio principal

La reducción de costes tendrá una consecuencia directa sobre la plantilla. Porsche ha pactado con los representantes de los trabajadores la eliminación de unos 9.000 puestos de trabajo hasta 2035, aproximadamente una quinta parte de su plantilla, aunque el acuerdo incluye garantías de empleo hasta ese año.

“Actualmente, la prioridad es reducir costes y reforzar la solidez financiera de la compañía”, explicó Leiters. El nuevo máximo responsable de Porsche, que asumió el cargo a comienzos de año en sustitución de Oliver Blume (CEO del grupo VW), ha recibido el encargo de enderezar las cuentas de una compañía que ha sufrido el desplome de la demanda en China, los aranceles estadounidenses y los elevados costes derivados de su transición hacia el coche eléctrico.

El giro también implica desprenderse de actividades consideradas alejadas del negocio principal. Porsche ha vendido por unos 1.000 millones de euros sus participaciones en Bugatti Rimac y Rimac y se ha deshecho de la filial de consultoría MHP, las actividades de baterías de Cellforce, Porsche eBike Performance y la compañía de software Cetitec.

La nueva Porsche también asume que China ya no volverá a ser, al menos por ahora, el motor de crecimiento que fue durante la pasada década. El mercado chino podría representar menos del 10% de las ventas mundiales en los próximos años, frente al 35% que llegó a suponer a comienzos de la década. “La recuperación de China no entra en nuestros planes ahora mismo”, afirmó Leiters.

Un nuevo modelo cada año hasta 2030

La recuperación de la rentabilidad también dependerá de una renovación de producto orientada hacia los segmentos con mayor margen. Porsche prevé lanzar al menos un nuevo producto cada año hasta 2030 y aumentar en un 45% el peso de los modelos de los segmentos D y E, donde concentra sus vehículos de mayor rentabilidad.

Entre los lanzamientos más relevantes estarán los nuevos 718 Boxster y Cayman eléctricos, que deberían impulsar las ventas a partir de 2028, su primer ejercicio completo de producción. Ese mismo año llegará además un nuevo SUV del segmento B que convivirá con el Macan eléctrico. Este modelo contará con versiones de combustión e híbridas enchufables y Porsche espera que aporte una contribución significativa a los ingresos y al beneficio a partir de 2029.

El fabricante apuesta así por mantener una oferta tecnológica más flexible, con eléctricos, híbridos enchufables y motores de combustión, al tiempo que concentra sus recursos en los productos capaces de generar mayores márgenes.

De casi 20% de margen al 1,1%

El desafío es considerable. Porsche cerró 2025 con unos 36.270 millones de euros de facturación, un 9,5% menos que un año antes, y un beneficio operativo de apenas 413 millones, un 92,7% inferior al de 2024. El margen operativo se hundió hasta el 1,1%, frente al 14,1% del ejercicio anterior y muy lejos de los niveles cercanos al 20% que la marca llegó a registrar tras su salida a bolsa en 2022.

La compañía atribuye buena parte del desplome a unos 3.900 millones de euros en gastos extraordinarios. De ellos, unos 2.400 millones están relacionados con el cambio de estrategia de producto y el abandono de determinados proyectos eléctricos, unos 700 millones con sus actividades de baterías y otros 700 millones con los aranceles estadounidenses.

“Mediante esta estrategia sentamos las bases para lograr que Porsche sea considerablemente más eficiente, productiva y rentable”, resumió Leiters. La transformación será profunda: de una Porsche que buscaba crecer en volumen a una marca que pretende recuperar la rentabilidad mediante el lujo, la exclusividad y una estructura mucho más pequeña.