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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ángeles Oliva]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/angeles-oliva/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ángeles Oliva]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cómo me convertí en una escritora peligrosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/converti-escritora-peligrosa_129_12326028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad58f450-7d02-4e23-a162-1400c1f9afa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo me convertí en una escritora peligrosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora, poeta y activista Gloria Fortún ha creado una comunidad feminista en la que escribimos desde la vulnerabilidad y el deseo</p><p class="subtitle">Cristina Rivera Garza: “La amistad es lo único que tenemos frente a la máquina de odio en la que se ha convertido el mundo”</p></div><p class="article-text">
        Es martes, mi d&iacute;a favorito de la semana. A las seis, voy a encontrarme con mi tribu de Peligrosas, un refugio mullido ante las tormentas cotidianas. Un espacio de resistencia feminista y combativa del que salgo energizada, revuelta y muy inspirada. All&iacute; me encuentro todas las semanas con un grupo de mujeres tan ancho como puede serlo la palabra diversidad. Nos juntamos dos horas para escribir, leer, contar historias, darnos calor, escucharnos. Nos llamamos Escritoras Peligrosas, y esto no es un taller de escritura. 
    </p><p class="article-text">
        Es una comunidad que cre&oacute;, hace siete a&ntilde;os, la escritora, poeta, traductora y activista bollera Gloria Fort&uacute;n, que la cuida con una generosidad desbordante. &ldquo;No ense&ntilde;o t&eacute;cnicas de escritura, porque nunca son neutras. En Estados Unidos, en los 50, con el macartismo, se quiso establecer una nueva narrativa dominante, la del hombre blanco, cis, capitalista, y surgieron talleres de escritura como el de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Iowa_Writers%27_Workshop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iowa</a>, que sigue existiendo y es muy famoso, en los que se ense&ntilde;a c&oacute;mo escribir, cu&aacute;l es el lenguaje aceptable, y se dejan fuera los dem&aacute;s. Para m&iacute; Las Peligrosas es un taller disidente de los talleres de escritura normativos&rdquo;, nos dice Gloria en la primera sesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sentada en una butaca de una librer&iacute;a aquel primer d&iacute;a, amedrentada por lo que imaginaba una cuadrilla de escritoras buen&iacute;simas que no eran yo, me asalt&oacute; ese s&iacute;ndrome tan agarrado a las entra&ntilde;as de las mujeres: soy una impostora, yo escribo art&iacute;culos, guiones de radio, pero no soy escritora. Enseguida descubr&iacute; que las mujeres que me rodeaban sent&iacute;an parecido. Gloria espant&oacute; ese miedo lanzando preguntas: &iquest;Qu&eacute; es ser escritora? &iquest;Haber publicado? &iquest;Vender libros?&nbsp;
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                Escritoras Peligrosas, una comunidad feminista disidente                            </span>
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        &ldquo;Todas tenemos heridas creativas. Es un t&eacute;rmino de la escritora <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bren%C3%A9_Brown" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bren&eacute; Brown</a>. Son cosas que te dicen, muchas veces de ni&ntilde;as, que te hacen dejar de crear. Est&aacute;s dibujando, por ejemplo, y tu madre, un profesor o una amiga que admiras, lo menosprecia, y te sume en la verg&uuml;enza. Y dejas de hacer eso que estabas haciendo libre y feliz. Es una manera de ridiculizar para coartar la libertad, cuando la creatividad solo puede fluir en libertad. Esa voz se transforma en la impostora o la censora, y se queda con nosotras para siempre, vive en la raz&oacute;n, y cada vez que escribimos nos dice 'esto es una tonter&iacute;a, o as&iacute; no se escribe'. Pero tambi&eacute;n tenemos dentro otra parte que tampoco se va a ir nunca, que es la creadora, y esa no vive en la raz&oacute;n, vive en el cuerpo&rdquo;, nos anima Gloria, y siento que me impulsa a escribir con un poco menos de miedo al fracaso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Es mentira que haya genios solitarios</strong></h2><p class="article-text">
        Gloria Fort&uacute;n es la profe, la gur&uacute;, la bola de espejos que se pone delante de nosotras, ofrece todo lo que tiene y nos hace brillar. Aqu&iacute; cada una de nosotras tiene un lugar para su voz, su mirada y su escritura. Gloria pone todo su empe&ntilde;o en que Las Peligrosas sea un espacio seguro, una red que nos sostiene. Escribimos desde la vulnerabilidad, y aqu&iacute; no hay juicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es algo que he aprendido gracias a mi militancia feminista y sobre todo gracias a <a href="https://www.instagram.com/fundacionentredos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Entredos</a>. Me parece muy importante nombrarlo, porque nunca nadie venimos de la nada, yo no he nacido con el don de generar comunidades, lo he aprendido gracias a otras mujeres y, en ese sentido, las Peligrosas desmontan el mito del genio solitario, ese escritor que no pertenece a ninguna tradici&oacute;n y es un genio. Eso es mentira, todo el mundo viene de una tradici&oacute;n, de lo que ha le&iacute;do, de la gente con la que ha aprendido&rdquo;, me cuenta Gloria Fort&uacute;n, cuando le digo que voy a escribir este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En cada sesi&oacute;n del taller ella va nombrando a las mujeres que forman nuestra genealog&iacute;a, fuera de los listados de grandes se&ntilde;oros de la literatura. Y yo empiezo a cubrir mi escritorio (porque s&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/franquismo-censuro-orlando-virginia-woolf-80-anos-pp-vox_1_10359356.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia</a> nos lo dijo, necesitamos un espacio propio) con fotos y postales de mis escritoras y creadoras en las categor&iacute;as que Gloria nos propone: amorosas, diosas y peligrosas. Un fuego que caldea mi energ&iacute;a creativa y me impulsa a escribir sobre lo que de verdad deseo contar, sobre lo que me importa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una red de cuidado feminista</strong></h2><p class="article-text">
        El verano pasado atravesamos un momento dur&iacute;simo cuando una de las Peligrosas falleci&oacute; y el dolor nos dej&oacute; arrasadas y nos uni&oacute;, a&uacute;n m&aacute;s. Otras se han quedado sin casa y sin trabajo, o se han puesto enfermas, y hemos montado una red de cuidados en la que una manada de Peligrosas acude con sopas, abrazos, cartas, presencia. Gloria anuda esas redes con rituales que ya se han hecho costumbre para m&iacute;: nos mandamos postales en Navidad, nos regalamos cuadernos, nos entrega un diploma a fin de curso, siempre acompa&ntilde;ada de un elemento terrenal y m&aacute;gico, como ella, en forma de animal tot&eacute;mico, piedra brillante o carta de una baraja conjunta. 
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                Una sesión de Escritoras Peligrosas                            </span>
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        Este tesoro que yo encontr&eacute; el a&ntilde;o pasado llevaba bullendo desde&nbsp;2018, cuando Fort&uacute;n abri&oacute; un taller de escritura en la fundaci&oacute;n Entred&oacute;s en Madrid. La pandemia trajo las videollamadas y se sumaron mujeres de otros sitios. Ahora hay tres grupos en los que participamos m&aacute;s de cien mujeres desde M&eacute;xico, Chile, Alemania, Colombia o B&eacute;lgica. Las Peligrosas han crecido como un &aacute;rbol que extiende sus&nbsp;ramas a un comit&eacute; editorial, que se ha encargado de la publicaci&oacute;n de dos Antolog&iacute;as peligrosas con relatos y poemas, un comit&eacute; que organiza retiros de escritura de fines de semana o el alquiler de una casa para estancias en verano, otro grupo de tertulia po&eacute;tica y uno m&aacute;s de creaci&oacute;n esc&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Somos viejas y j&oacute;venes, mujeres cis y trans, bolleras, bis y heteros, madres y no madres, en paro, empleadas o jubiladas, con diferentes caminos recorridos y mochilas a la espalda. Llegamos, cada semana, con nuestros dolores, nuestros sue&ntilde;os, nuestra pena y nuestra alegr&iacute;a. Gloria nos propone una tarea de escritura y un peligro: una acci&oacute;n que nos lleve a tener una vida de escritoras. Recuerdo el peligro de la primera semana: deja de hacer una cosa obligatoria y escribe. Parec&iacute;a f&aacute;cil, y no fui capaz: poner una lavadora o hacer los deberes con mi hijo me parecieron imprescindibles. Conseguir un rato para escribir, como madre monomarental con padre mayor y varios trabajos, es complicado. El aliento de la comunidad Peligrosa me insufla aire cuando me desanimo o me bloqueo, es un abono para que florezca mi escritura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Adulta funcional</strong></h2><p class="article-text">
        Gloria Fort&uacute;n, adem&aacute;s de la creadora de Las Peligrosas, es autora del poemario <em>Todas mis palabras son azores salvajes,</em> de la novela <em>Roja catedral </em>y del reciente poemario: <em>Adulta funcional</em> (Dos Bigotes), que va por su segunda edici&oacute;n. &ldquo;El t&iacute;tulo viene de todas las veces que yo me he dicho a m&iacute; misma: aqu&iacute; estoy, enamorada o inspirada, y al mismo tiempo tengo que poner lavadoras, hacer la comida o irme a cuidar a mi madre. Con la selva que tengo en mi interior y tener que estar haciendo algo tan mundano. Es esa dualidad&rdquo;, me explica Gloria, que ha reunido poemas escritos en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, en los que le han pasado muchas cosas: ha hecho terapia, ha perdido a su padre, su madre tiene demencia, su hija se ha hecho adolescente y ella tiene casi 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De todo eso hablan sus poemas, y tambi&eacute;n de su identidad atravesada por ser una se&ntilde;ora bollera y gorda. &ldquo;Para m&iacute; siempre ha sido muy importante, y lo reflejo en mis tres libros. Una cosa que digo mucho en las Peligrosas es: &iquest;Qui&eacute;n quieres que sea tu audiencia? Escribe para esa audiencia. Y luego, si te lee m&aacute;s gente, genial. A mi audiencia no la tengo que convencer de que ser bollera no est&aacute; mal y que ser gorda es igual de maravilloso que ser delgada. Siempre he decidido poner esa experiencia en el centro porque est&aacute; superinvisibilizada&rdquo;, me explica Gloria, que hace hablar a su cuerpo gozoso en sus versos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parece revolucionario que una se&ntilde;ora de 40 y muchos a&ntilde;os, gorda y bollera, est&eacute; sintiendo placer y amando a su cuerpo. Me parece un discurso que no es tan f&aacute;cil de encontrar. Por eso, cuando dicen lo de 'ya est&aacute; escrito todo', digo que no, que hay cosas en las que estamos partiendo desde cero, casi sin referentes&rdquo;, concluye Gloria Fort&uacute;n.&nbsp;Sigamos escribiendo, se&ntilde;oras, porque lo nuestro solo lo podemos escribir nosotras.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/converti-escritora-peligrosa_129_12326028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo me convertí en una escritora peligrosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Lectura,Escritores,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diosas precoloniales para desafiar un sistema que lleva al planeta al desastre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/diosas-precoloniales-desafiar-sistema-lleva-planeta-desastre_1_10360686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb37658-1254-4219-b435-880a380da3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diosas precoloniales para desafiar un sistema que lleva al planeta al desastre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista mexicana Naomi Rincón presenta en La Casa Encendida de Madrid su trilogía de video 'Tzitizimime', en la que seres entre lo mitológico y lo futurista, lo humano y lo animal, reivindican la desobediencia, el placer y la resistencia</p><p class="subtitle"> Muere Valeriano Bozal, el maestro de instituto que cambió la mirada de la historia del arte </p></div><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas de Naomi Rinc&oacute;n Gallardo est&aacute;n habitadas por criaturas extra&ntilde;as y coloridas, seres h&iacute;bridos que tejen alianzas frente a un capitalismo que asfixia al planeta y a sus habitantes m&aacute;s pobres. La investigadora y artista coge elementos de los mitos mesoamericanos, los altera y los relaciona con historias contempor&aacute;neas de rebeld&iacute;a, esperanza y organizaci&oacute;n colectiva para lanzar dardos directos al centro de un sistema que se apropia de vidas, territorios y recursos de forma despiadada.
    </p><p class="article-text">
        A la artista, que ha pasado por Madrid para la inauguraci&oacute;n de <a href="https://www.lacasaencendida.es/exposiciones/naomi-rincon-gallardo-trilogia-tzitzimime?eventId=2144" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presentaci&oacute;n de su trabajo en La Casa Encendida</a>, le interesa representar lo que ella llama &ldquo;contramundos&rdquo;: &ldquo;Mi trabajo es una hechura de inframundos y de contramundos porque son mundos que suceden a contrapelo de este presente en el que est&aacute;n renaciendo los fascismos en el planeta. Un presente donde hay una militarizaci&oacute;n y paramilitarizaci&oacute;n en muchos territorios, y estamos presenciando los movimientos desesperados del sistema patriarcal que en su decadencia quiere morir matando&rdquo;, explica la artista. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas l&oacute;gicas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, Naomi Rinc&oacute;n plantea formas alternativas y para ello recupera repertorios ancestrales mesoamericanos: &ldquo;Son las epistemes, las formas de conocimiento, mesoamericanas. Me parece muy inspirador, son formas de entender el cosmos donde hay una relaci&oacute;n rec&iacute;proca entre la vida humana, la vida no humana y la naturaleza. Es una relaci&oacute;n de mutua reciprocidad, donde el humano pide permiso a la naturaleza para actuar sobre ella, para pisarla. Son maneras de entenderse sabiendo que somos parte de algo m&aacute;s grande, c&oacute;smico. Y eso es un contraste con la l&oacute;gica moderna colonial, de apropiaci&oacute;n y cosificaci&oacute;n de la vida&rdquo;, sostiene Rinc&oacute;n, que a&ntilde;ade: &ldquo;Son figuras que hablan de un ensamblaje queer de elementos muy diversos, hablan de entender la vida desde su conectividad, su reciprocidad, desaf&iacute;an las l&oacute;gicas binarias impuestas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&eacute;xico, el lugar de la necropol&iacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        En los trabajos de Naomi Rinc&oacute;n hay siempre una invitaci&oacute;n a los muertos para que se asomen a las historias. &ldquo;Son trabajos producidos desde un territorio espec&iacute;fico, el mexicano, que es muy heterog&eacute;neo pero es un pa&iacute;s que desde hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os ha atravesado un continuo de violencia y de necropol&iacute;tica muy doloroso. As&iacute; que producimos rodeados constantemente de muertos. El artista ya no es un ser gestante, sino alguien que va excavando restos entre los muertos. Pienso que la pr&aacute;ctica que yo hago tiene que ver con esto, con ir desenterrando, tratando de sumergir la cabeza en el inframundo e invitar a voces que han sido enterradas a salir a la superficie a gritar&rdquo;, cuenta la artista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi trabajo es una hechura de inframundos y de contramundos porque son mundos que suceden a contrapelo de este presente en el que están renaciendo los fascismos en el planeta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Naomi Rincón</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esos muertos, y quienes buscan entre ellos, pueden verse en la trilog&iacute;a <em>Tzitzimime.</em> En la mitolog&iacute;a azteca, las Tzitzimime eran deidades femeninas vinculadas a la fertilidad y la lluvia, pero al mismo tiempo temidas por su capacidad para descender a la Tierra y devorar a los seres humanos durante los eclipses solares, cuando se tem&iacute;a que la oscuridad reinara para siempre.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Inframundo, aves carro&ntilde;eras y eclipse</strong></h3><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas de Naomi Rinc&oacute;n no son narraciones lineales, son im&aacute;genes que se repiten. &ldquo;Son juegos c&iacute;clicos o en forma de espiral. Y adem&aacute;s hay diversas temporalidades que se van sobreponiendo. Est&aacute;n las epistemes mesoamericanas enterradas, antiguas, que se reactualizan. Y hay tambi&eacute;n seres y fragmentos de cuerpo que demandan otro futuro&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Soneto de alimañas&#039; se exhibió en la pasada Bienal de Venecia, y explora las criaturas indeseables pero deseantes                            </span>
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        El primer video de la trilog&iacute;a es <em>Versos de porquer&iacute;a</em> (2021). &ldquo;Est&aacute; inspirado en unas diosas descarnadas muertas en combate, el combate en Mesoam&eacute;rica tambi&eacute;n es entendido como el parto. Est&aacute;n relacionadas con la muerte, el inframundo, la noche. Una de ellas se ha vuelto una pepenadora, nosotros le llamamos pepenadores a la gente que busca cosas entre la basura. Entonces, ella se va encontrando residuos de cuerpos y fragmentos de culturas enterradas, y se encuentra con una brigada de zopilotes, ac&aacute; les llaman buitres, estas aves carro&ntilde;eras que purifican el mundo, limpian el hedor de la tierra. Y con ellos hace como una especie de insurrecci&oacute;n de residuos&rdquo;, cuenta Naomi Rinc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo video es <em>Soneto de alima&ntilde;as</em> (2022) que se exhibi&oacute; en la pasada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/sandra-gamarra-encargara-pabellon-espana-bienal-venecia-2024_1_10141193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bienal de Venecia</a>, y explora la idea de que cada vez m&aacute;s criaturas son &ldquo;desechables&rdquo; o &ldquo;matables&rdquo;. &ldquo;Las alima&ntilde;as del t&iacute;tulo son esas criaturas indeseables pero deseantes. Hay una serpiente que va mudando de piel anunciando el cambio de los ciclos, una murci&eacute;laga que es una locutora que transmite frecuencias de ultratumba. Hay unas ranas <em>ni&ntilde;es </em>c&iacute;borg que est&aacute;n aprendiendo a procesar las toxinas, o un gran lagarto que devora todo para llevarlo al inframundo y que eso renazca. La muerte y la fertilidad est&aacute;n interrelacionados en el pensamiento mesoamericano&rdquo;, explica la artista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La artista Naomi Rincón Gallardo investiga en la mitología azteca y crea obras fascinantes que reflexionan sobre el presente"
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            <span class="title">
                La artista Naomi Rincón Gallardo investiga en la mitología azteca y crea obras fascinantes que reflexionan sobre el presente                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El m&aacute;s reciente de los v&iacute;deos es <em>Eclipse, </em>que se estrena en la exposici&oacute;n (comisionada por Baltic Centre for Contemporary Art, con el apoyo de La Casa Encendida, Artes Mundi y La Virreina Centre de la Imatge). Forma parte del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/dominique-white-artista-hay-construir-afrofuturismo-moderno_1_9899382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto curatorial</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/dominique-white-artista-hay-construir-afrofuturismo-moderno_1_9899382.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Reivindicar la resiliencia</em></a><em>,</em> comisariado por Pakui Hardware (Neringa &#268;erniauskait&#279; &amp; Ugnius Gelguda) durante 2023. &ldquo;Los eclipses eran considerados momentos de peligro c&oacute;smico, peligro de que la noche prevaleciera para siempre. Yo creo que estamos en un momento de esos a nivel planetario, de colapso, de procesos irreversibles, de destrucci&oacute;n, y quer&iacute;a dar cuenta de ello&rdquo;, cuenta la investigadora. En el video se ve a mariposas con alas rematadas con cuchillos, una mujer pavo vampiro o un decapitado de cuyo cuello salen serpientes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reivindicar el placer y conspirar juntos</strong></h3><p class="article-text">
        Naomi Rinc&oacute;n quiere amplificar la creaci&oacute;n de mundos alternativos que abracen la presencia de diferentes modos de sentir, amar, pensar, relacionarse con las especies y la vida en el planeta. Y mundos donde el placer sea posible: sus personajes se encuentran para reclamar la supervivencia, la posibilidad de estar juntos y el disfrute. &ldquo;No se trata solo de sobrevivir, es muy importante vivir plenamente y disfrutar. Por ejemplo, en <em>Soneto de alima&ntilde;as, </em>vas a ver a un grupo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ranas c&iacute;borg que habitan un r&iacute;o contaminado y que han aprendido a metabolizar las toxinas y quieren m&aacute;s cianuro. No hay una idea de la reproducci&oacute;n de la vida capitalista del ni&ntilde;o sano y el futuro radiante, son criaturas que se enfrentan a una realidad bien t&oacute;xica y que a pesar de eso, insisten en bailar, en jugar y cantar juntas&rdquo;, reivindica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estamos en un momento a nivel planetario de colapso, de procesos irreversibles, de destrucción, y quería dar cuenta de ello</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Naomí Rincón</span>
                                        <span>—</span> Artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Naomi Rinc&oacute;n invita a ser conspiradoras a personas de otras disciplinas que se suman a sus proyectos. Plantea las colaboraciones como una celebraci&oacute;n y una apertura a procesos inesperados para todas las partes. Para ella trabajar con otros permite poner en pr&aacute;ctica formas de relacionarse guiadas por la vida creativa y el deseo. &ldquo;Es un trabajo que suma muchas energ&iacute;as creativas. Trabajo desde hace muchos a&ntilde;os con un amigo m&uacute;sico compositor que se llama Federico Schmucler, con quien he establecido un di&aacute;logo muy fluido. Yo le doy mis letras, le digo m&aacute;s o menos cu&aacute;l es el rango afectivo que quiero tener con esa canci&oacute;n, le describo c&oacute;mo va a ser la escena y siempre me sorprende con lo que me entrega. Trabajo con muchos y muchas <em>performers,</em> actores, core&oacute;grafos, costureras, hay muchas manos y muchos corazones que son parte del trabajo&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/diosas-precoloniales-desafiar-sistema-lleva-planeta-desastre_1_10360686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 20:03:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diosas precoloniales para desafiar un sistema que lleva al planeta al desastre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Videoarte,La Casa Encendida,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una historia que fantasea sobre todo lo que nunca sabremos del traductor de Salman Rushdie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-fantasea-sabremos-traductor-salman-rushdie_1_10300788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90ac7ad5-97cd-422b-946b-33345d3e8527_16-9-discover-aspect-ratio_default_1075327.jpg" width="3865" height="2174" alt="Una historia que fantasea sobre todo lo que nunca sabremos del traductor de Salman Rushdie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fernando Parra publica una novela en la que bucea entre la realidad y la ficción sobre la misteriosa persona que adaptó al español 'Los versos satánicos', una identidad que se mantuvo en secreto para proteger su vida</p><p class="subtitle"> Salman Rushdie, tres décadas bajo amenaza de muerte </p></div><p class="article-text">
        Cuando Salman Rushdie public&oacute; en 1988 su cuarta novela, <em>Los versos sat&aacute;nicos, </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/salman-rushdie-tres-decadas-amenaza-muerte_1_9242189.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se desataron las protestas de musulmanes en varios pa&iacute;ses</a>. En los meses siguientes hubo disturbios graves con muertos en India y Pakist&aacute;n, amenazas de bomba contra su editorial y quemas del libro en Inglaterra, que hicieron que distintas librer&iacute;as retiraran el libro. En febrero de 1989 Jomeini, el l&iacute;der pol&iacute;tico y religioso de Ir&aacute;n, promulg&oacute; una fetua contra el libro por blasfemia y ofreci&oacute; una recompensa de m&aacute;s de tres millones de d&oacute;lares a quien asesinara a Rushdie. 33 a&ntilde;os despu&eacute;s, Rusdhie sigue sin estar a salvo, como demuestra <a href="https://www.eldiario.es/internacional/escritor-salman-rushdie-atacado-durante-charla-estados-unidos_1_9241408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el atentado que sufri&oacute; en Estados Unidos el pasado agosto</a> y que le ha hecho perder la visi&oacute;n de un ojo y la movilidad de un brazo. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/salman-rushdie-devuelve-punalada-realismo-magico-demuestra-historias_129_9967483.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sigue afrontando la vida con valent&iacute;a</a> aunque con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/salman-rushdie-escribir-ataque_1_9929466.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades para escribir</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La fetua de Jomeini se extendi&oacute; hacia todos aquellos que participasen en la publicaci&oacute;n y difusi&oacute;n del libro. En Espa&ntilde;a, y como respuesta, 18 editoriales asumieron la publicaci&oacute;n conjunta de la novela, en colaboraci&oacute;n con el Ministerio de Cultura. La traducci&oacute;n la firm&oacute; un tal J. L. Miranda, un seud&oacute;nimo para evitar las represalias, como sucedi&oacute; con el traductor al japon&eacute;s y al italiano. Nunca se desvel&oacute; la identidad del espa&ntilde;ol. El escritor Fernando Parra fabula con ella en su nueva novela <em>Las cinco vidas del traductor Miranda </em>(Funambulista, 2022), un libro que combina realidad y ficci&oacute;n para contar los a&ntilde;os m&aacute;s duros de la persecuci&oacute;n a Rushdie mediante tres voces: la del escritor, la del traductor espa&ntilde;ol y la de un joven islamista radicalizado en Londres. Una de las m&uacute;ltiples redes que teja la publicaci&oacute;n de este libro cierra un c&iacute;rculo. El editor de Funambulista es Max Lacruz, hijo de Mario Lacruz, el editor en Seix Barral de <em>Los versos sat&aacute;nicos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Parra, que ha recibido el Premio de la Cr&iacute;tica Literaria Valenciana por la novela, aclara que el libro estaba ya a punto de publicarse cuando se produjo el atentado contra Rushdie el a&ntilde;o pasado. Eso le provoc&oacute; un dilema moral. &ldquo;No sab&iacute;a si publicarlo o no, porque a lo mejor se ve&iacute;a como una cosa muy oportunista. La gente podr&iacute;a pensar que hab&iacute;a hecho una novela sacando tajada literaria de una desgracia ajena. Pero luego me dijeron que m&aacute;s que oportunista era oportuno: es una respuesta, aunque sea desde una editorial peque&ntilde;a y de un escritor poco conocido, pero una respuesta inmediata a lo sucedido&rdquo;, indica el escritor que es adem&aacute;s <a href="http://cesotodoydejemefb.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columnista del Diari de Tarragona</a>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tejer realidad y ficci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Del libro de Fernando Parra es real la persecuci&oacute;n a Rushdie y se ha basado en su propia autobiograf&iacute;a. Es m&aacute;s, utiliza en la novela el seud&oacute;nimo que Rushdie se dio a s&iacute; mismo, Joseph Anton, combinando los nombres de sus escritores favoritos, Joseph Conrad y Anton Chejov. Pero a partir de ah&iacute;, levanta una ficci&oacute;n en lo que respecta a la informaci&oacute;n sobre el traductor espa&ntilde;ol. &ldquo;Siempre lo aclaro porque mucha gente cree que estoy desvelando su identidad. Y no es verdad. He fabulado absolutamente, entre otras cosas porque no ten&iacute;a derecho a desvelar su identidad, teniendo en cuenta que &eacute;l hab&iacute;a tomado tantas medidas para parapetarse tras ese seud&oacute;nimo en una coyuntura tan complicada. Han pasado 33 a&ntilde;os, pero el pasado mes de agosto se demostr&oacute; que el rencor segu&iacute;a vivo&rdquo;, explica el escritor, que a&ntilde;ade que ese personaje de ficci&oacute;n se apoya en datos reales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Salman Rushdie sostiene una edición anglosajona de &#039;Los versos satánicos&#039;                            </span>
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        Un dato que s&iacute; es real y concierne al traductor es la elecci&oacute;n de su sobre nombre. Fue el poeta Pere Gimferrer &ldquo;que en ese momento ostentaba un cargo en Seix Barral&rdquo;, la editorial que public&oacute; <em>Los versos sat&aacute;nicos, </em>&ldquo;quien decidi&oacute; el nombre del traductor, porque al parecer ese Miranda hab&iacute;a sido un represaliado de la Rep&uacute;blica, y esto ten&iacute;a un peso simb&oacute;lico por la defensa de la libertad de expresi&oacute;n&rdquo;, afirma. Lo que no se esperaban es la mala suerte de que ya existiera un traductor con ese nombre, y que la invenci&oacute;n les ocasionar&iacute;a tener que indemnizar al argentino Jos&eacute; Luis Miranda por la coincidencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c3477ea2-567a-4a54-8224-00e854636f74_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Rushdie y Miranda, la tercera voz del libro es un joven musulm&aacute;n residente en Londres, que es reclutado por unos terroristas isl&aacute;micos para perpetrar atentados. El personaje es inventado pero interact&uacute;a con otros reales: &ldquo;Kokabi y Abrinia, los que lo alistan en las filas de los terroristas, existieron de verdad. Kokabi es ahora mismo ministro de Ciencia de Ir&aacute;n. Lleg&oacute; a Londres becado por el gobierno de Jomeini, pero era un subterfugio para colocarlo all&iacute; como topo, una pr&aacute;ctica muy frecuente. Jomeini becaba sobre todo a estudiantes de ingenier&iacute;a para que luego atentaran en Londres. Y este Kokabi ha medrado mucho, de ser aquel estudiante que pon&iacute;a bombas en las librer&iacute;as, a ministro&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Quer&iacute;a bucear en las motivaciones que hacen que un ciudadano normal se radicalice. Sufre un mont&oacute;n de agravios en Londres y encuentra una identidad en esa cruzada que le propone Kokabi&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Conflicto con la identidad</strong></h3><p class="article-text">
        En la novela, Fernando Parra aborda dos de sus obsesiones como escritor, que ya hab&iacute;a tratado en sus dos libros anteriores: la identidad y la culpa. &ldquo;Todos los personajes de la novela tienen una relaci&oacute;n conflictiva con la identidad. El personaje musulm&aacute;n tambi&eacute;n, porque encuentra una identidad al ofrecerse en una cruzada para matar a Rushdie y, por tanto, defender su propia religi&oacute;n. De alguna manera, reivindica una identidad, sentirse algo o alguien por primera vez en su vida, tener una misi&oacute;n&rdquo;, reflexiona el escritor. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso del traductor, el juego de identidades se mueve entre el personaje que Parra ha construido, ese otro J.L. Miranda que aparentemente es solo un nombre, y que luego desvela otras personas detr&aacute;s, y la identidad del traductor real de<em> Los versos sat&aacute;nicos</em> al espa&ntilde;ol, al que nunca conoceremos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fernando Parra imagina la identidad del traductor de Rushdie en &#039;Las cinco vidas del traductor Miranda&#039;                            </span>
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        En el caso real de Salman Rushdie, se le fuerza a cambiar su nombre, a llevar peluca y disfraces, a vivir aislado, en la clandestinidad absoluta, temiendo siempre por su vida. &ldquo;Rushdie tiene un doble origen, es indio pero tambi&eacute;n brit&aacute;nico. Desde la India lo repudian por haber escrito ese libro, y en Londres es el extranjero que da problemas, el d&iacute;scolo que produce un gasto muy oneroso en las arcas p&uacute;blicas para garantizar su seguridad, que si se queman librer&iacute;as y bibliotecas por su culpa&rdquo;, recuerda. El rechazo, tanto de una parte como de otra, le crea un &ldquo;vac&iacute;o identitario&rdquo;. &ldquo;&Eacute;l ha dicho alguna vez que se siente como la coma del t&iacute;tulo de su libro de cuentos <em>Oriente, Occidente;</em> no sabe muy bien d&oacute;nde est&aacute;. La soluci&oacute;n de ese problema conflictivo con la identidad es encontrar otra. En este caso, Rushdie la encuentra en la literatura, que al final es una patria chica que tenemos todos. En el hecho de escribir es donde se siente &eacute;l de verdad, m&aacute;s all&aacute; de las identidades oficiales&rdquo;, sostiene Parra. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La culpa acumulada</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Las cinco vidas del traductor Miranda</em>, Salman Rushdie soporta una culpa abrumadora. No solo por los atentados a librer&iacute;as, los heridos en varios pa&iacute;ses o los gastos brit&aacute;nicos para protegerle. La novela relata hechos reales terribles, como el asesinato, en 1991, del traductor de <em>Los versos sat&aacute;nicos</em> al japon&eacute;s, y el intento, d&iacute;as antes, de asesinato del traductor italiano. Pero adem&aacute;s, hay un momento en que cae sobre Rushdie el peso de la geopol&iacute;tica internacional: que &eacute;l sea acogido por Estados Unidos puede poner en peligro las vidas de los rehenes norteamericanos que permanecen en el L&iacute;bano. 
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                    alt="Varios estudiantes miembros del partido religioso Jamiat Talba-e-Arabia queman una efigie del escritor Salman Rushdie durante una protesta realizada en Multán, Pakistán, el 17 de junio de 2007"
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                Varios estudiantes miembros del partido religioso Jamiat Talba-e-Arabia queman una efigie del escritor Salman Rushdie durante una protesta realizada en Multán, Pakistán, el 17 de junio de 2007                            </span>
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        Mientras tanto, en la novela, el personaje del traductor arrastra una culpa por un suceso que no se explica, se le acusa de algo terrible que no sabemos. &ldquo;Rushdie siente responsable de los disturbios p&uacute;blicos y de las muertes. Esa culpa llega a un momento culminante en el pasaje en el que firma un documento donde parece que se medio retracta de la novela. Y todo el mundo que le ha apoyado, que se pon&iacute;a chapas diciendo &acute;yo tambi&eacute;n soy Rushdie&acute;, las asociaciones culturales que estuvieron de su lado desde el minuto uno, se sienten defraudadas. Y &eacute;l tambi&eacute;n se siente culpable por eso. Es una concesi&oacute;n, pero es que vive una presi&oacute;n terrible. Y al final, ese documento humillante no le sirve para nada&rdquo;, recuerda el autor. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La vida desgastada</strong></h3><p class="article-text">
        <em>Las cinco vidas del traductor Miranda</em> sigue a Salman Rushdie durante los a&ntilde;os m&aacute;s duros de la clandestinidad. Describe una vida en permanente huida, la p&eacute;rdida del sentido del tiempo cuando se est&aacute; escondido, la importancia de lo cotidiano cuando uno no lo tiene. Hay un miedo real a que lo maten, o maten a su hijo, y hay otra muerte lenta en la que se va desgastando poco a poco la vida. &ldquo;Yo creo que cualquier elemento que acabe por minar la cotidianidad de una persona, supone minar tambi&eacute;n su vida y su futuro. Por eso para m&iacute; era muy importante que dentro de esa cotidianidad que &eacute;l ha perdido, encontrase un refugio en algo que le reconciliase con su propia vida, aqu&iacute; la redenci&oacute;n es la propia literatura. &Eacute;l se siente &eacute;l mismo cuando escribe, es su manera de paliar esa cotidianidad maltrecha que ha acabado con su vida&rdquo;, cuenta Fernando Parra. 
    </p><p class="article-text">
        En la novela hay un momento en el que parece que las cosas se arreglan un poco. Rushdie puede aparecer p&uacute;blicamente en una librer&iacute;a, sin aviso previo al p&uacute;blico, y se pone a firmar ejemplares con su nombre real, se obsesiona y aprieta de manera exagerada la pluma con su nombre en el papel: &ldquo;Es decir: este soy yo, por fin. Recupero algo de m&iacute;. Pero esa recuperaci&oacute;n es merced siempre a la literatura, no a lo dem&aacute;s, porque lo dem&aacute;s sigue estando roto. Para m&iacute; es un tema importante: la p&eacute;rdida de una vida, pero tambi&eacute;n la manera de recuperarla, en este caso gracias a esa patria chica, la literatura&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-fantasea-sabremos-traductor-salman-rushdie_1_10300788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2023 20:23:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una historia que fantasea sobre todo lo que nunca sabremos del traductor de Salman Rushdie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Fantasía,Ficción,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-falta-articulo-tiempo_1_10264222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a86c02ec-4741-4c29-8ace-c9914f466c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista brasileño Ricardo Viel publica 'Simuladores de vuelo', una colección de conversaciones con novelistas contemporáneos de lengua española o portuguesa con los que ha charlado durante horas; un lujo que el periodismo no se puede permitir</p><p class="subtitle">Entrevista -  Rosa Montero: “La locura es una soledad tan brutal que solo la conoces si has estado ahí” </p></div><p class="article-text">
        El escritor Javier Cercas sostiene que alguien que ha vivido tragedias a trav&eacute;s de la literatura est&aacute; m&aacute;s preparado, no para evitar el dolor, pero s&iacute; para llevarlo mejor. Esa premisa de la ficci&oacute;n como entrenamiento para enfrentar situaciones en la vida hace a Cercas comparar a las novelas con los simuladores de vuelo, y explicar que la buena <a href="https://www.eldiario.es/cultura/olga-merino-literatura-acto-rebeldia-mundo-inmediato_1_10242888.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura </a>te hace m&aacute;s fuerte y m&aacute;s inteligente. La reflexi&oacute;n es parte de una de las conversaciones con escritores y escritoras que recoge el libro del periodista Ricardo Viel y que lleva ese nombre: <em>Simuladores de vuelo</em> (Itineraria, 2023).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gustaba esa met&aacute;fora porque muchas veces cuando he estado agobiado con algo en mi vida, ten&iacute;a el pensamiento m&aacute;gico de que un libro me podr&iacute;a ense&ntilde;ar alg&uacute;n camino. A veces ten&iacute;a un problema, se me estaba cayendo el mundo encima y abr&iacute;a una novela, buscaba su refugio. Quiz&aacute;s la pregunta 'para qu&eacute; sirve la literatura' es un poco obvia y un poco tonta, pero yo trato de hac&eacute;rsela a la gente en el libro, a&uacute;n sabiendo que igual no hay una respuesta. Porque, si lo piensas un poco, el hecho de leer un libro en un mundo en el que todo tiene que tener un sentido muy espec&iacute;fico es est&uacute;pido, &iquest;no? Yo creo que la literatura va muy en contra del mundo en que vivimos&rdquo;, explica Ricardo Viel en conversaci&oacute;n desde Lisboa, donde trabaja como director de Comunicaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n Saramago.
    </p><p class="article-text">
        Viel hab&iacute;a hecho muchas entrevistas en su vida profesional, y sent&iacute;a que la tiran&iacute;a de la brevedad en los medios de comunicaci&oacute;n hac&iacute;a que se perdiera un material valioso atesorado en las charlas con sus entrevistados. &ldquo;En Brasil y despu&eacute;s en Espa&ntilde;a hice muchas entrevistas a escritores, y me sent&iacute;a un poco defraudado porque igual pasaba dos o tres horas con una persona que me contaba muchas cosas y luego yo ten&iacute;a media p&aacute;gina en el peri&oacute;dico para hablar del libro que hab&iacute;a escrito, o el premio que hab&iacute;a ganado esa persona. Y sent&iacute;a que hab&iacute;a cosas mucho m&aacute;s interesantes que me hab&iacute;an contado, o de las que yo hab&iacute;a sido testigo, como que estemos en un caf&eacute; y esa persona empiece a hablar con el due&ntilde;o y a contarle historias. Eso no cabe en una entrevista para un peri&oacute;dico&rdquo;, asegura.
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                Rosa Montero, durante una entrevista en el año 2015                            </span>
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        Entonces empez&oacute; a pensar en hacer un libro de entrevistas. Viel no ten&iacute;a editorial, pero se decidi&oacute; a pedirle a escritores y escritoras que le dedicaran eso tan escaso: tiempo para charlar. &ldquo;Les dec&iacute;a: no tengo prisa, pero necesito tiempo. Y entonces la gente me regalaba horas y d&iacute;as enteros. Por ejemplo, con H&eacute;ctor Abad pas&eacute; dos d&iacute;as en Madrid, con Javier Cercas, me fui a Fla&ccedil;&agrave; y estuve casi un d&iacute;a con &eacute;l, con Rosa Montero estuvimos dos d&iacute;as aqu&iacute; en Cascais, que es donde tiene casa. La &uacute;nica cosa que ped&iacute; a esa gente era tiempo&rdquo;, cuenta el escritor. Para su sorpresa, todos los escritores y escritoras a los que se lo pidi&oacute; le dieron ese lujo, tan alejado de los tiempos que se manejan en el periodismo del siglo XXI. &ldquo;Los periodistas, cuando tenemos media hora con alguien, tenemos suerte. Y as&iacute; es muy dif&iacute;cil intimar con los entrevistados. Les preguntaba '&iquest;qu&eacute; te gusta hacer?' H&eacute;ctor Abad me dijo que le gustaba caminar, y salimos a caminar por Madrid, con Milton Hatoum quedamos para comer y estuvimos horas y horas charlando. Con Mia Couto nos tomamos un caf&eacute; en su casa, y con Javier Cercas salimos a pasear a su perra. Tener tiempo con esa gente es fundamental. A veces hay un silencio y no tienes nada que decir, pero observas. Ese es el sue&ntilde;o de un periodista: pasar un tiempo con la gente&rdquo;, sostiene Ricardo Viel.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un paso m&aacute;s en la evoluci&oacute;n humana </strong></h3><p class="article-text">
        Cuenta en el libro Ricardo Viel que el escritor mexicano Jorge Volpi defiende la tesis de que la capacidad humana de ficcionar es un paso m&aacute;s en la adaptaci&oacute;n del ser humano como especie. Viel hace suya esa idea: la capacidad de la literatura para proporcionar estrategias para sobrevivir en la Tierra, y suscribe la reflexi&oacute;n de Volpi acerca de que al permitir experimentar vidas ajenas y reconocerse en los dem&aacute;s, la ficci&oacute;n permite al ser humano &ldquo;ser los dem&aacute;s&rdquo;. &ldquo;Tom&eacute; clases con Volpi en la Universidad de Salamanca, el curso fue m&aacute;s o menos sobre c&oacute;mo funciona en el cerebro una obra de ficci&oacute;n. Me acuerdo de algo que nos cont&oacute; en clase que era que los cient&iacute;ficos concluyeron que no hay diferencia f&iacute;sica en el cerebro entre vivir una situaci&oacute;n de estr&eacute;s o vivirla viendo una pel&iacute;cula o leyendo un libro. O sea que lo que se activa en tu cerebro es igual. Cuando lees algo o ves una pel&iacute;cula, de alguna manera te transporta a aquel mundo con la seguridad de no estar haciendo eso en vida real&rdquo;. Como dice Cercas, &ldquo;mejor no mates a nadie y lee <em>Macbeth </em>o <em>Crimen y Castigo&rdquo;, </em>recuerda el autor.
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                El escritor mexicano Jorge Volpi fotografiado en Ciudad de México en 2016                            </span>
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        En su conversaci&oacute;n con Ricardo Viel, cuenta Javier Cercas que la literatura sirve para transformar el mundo y no para simplificar la vida, sino para complicarla. Y explica c&oacute;mo &eacute;l cambi&oacute; la religi&oacute;n por la literatura, que es tambi&eacute;n una mentira, pero no esclaviza, sino que libera. &ldquo;A m&iacute; me gusta esa idea, porque al final yo creo que uno se agarra a algo. Puede ser una religi&oacute;n, un equipo de f&uacute;tbol o algo que te d&eacute; sentido en la vida. Hay gente que lo encuentra en la literatura. Estoy convencido de que la literatura te puede hacer mejor persona. No es que sea obligatorio, hay gente que lee mucho, que es muy culta y es mala persona. Porque es un ejercicio de empat&iacute;a, el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, de entender que la vida es mucho m&aacute;s complicada de lo que parece y que, en general, la gente no es ni mala ni buena, las cosas son m&aacute;s complejas&rdquo;, sostiene el periodista. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Galeano, el escritor de viner&iacute;as y caf&eacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        Las entrevistas del libro se hicieron entre 2015 y 2020, excepto la conversaci&oacute;n con Eduardo Galeano en 2004, cuando Ricardo Viel y tres amigos veintea&ntilde;eros se propusieron entrevistar al escritor uruguayo, al que admiraban. Viajaron un d&iacute;a entero en autob&uacute;s de Florian&oacute;polis a Montevideo a reunirse con &eacute;l, nerviosos porque solo uno de ellos hab&iacute;a hecho una entrevista en su vida, y disfrutaron de dos horas de charla con Galeano en el famoso Caf&eacute; Brasilero de la capital uruguaya. Salieron hipnotizados por las historias y la cercan&iacute;a del escritor que hab&iacute;a aceptado hablar con cuatro estudiantes brasile&ntilde;os. 
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                Eduardo Galeano en el Café Brasilero de Montevideo, en 2004                            </span>
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        En esa charla Galeano les cont&oacute; que solo hab&iacute;a hecho un a&ntilde;o de Secundaria, y que su universidad fueron las viner&iacute;as y los caf&eacute;s de Montevideo, y el contacto directo con los grandes narradores orales, sobre todo viejos, que descubri&oacute; en ellos, y que ya han desaparecido. All&iacute;, dice el escritor, se dio para &eacute;l la revelaci&oacute;n del magnetismo del poder de la palabra. &ldquo;Y si te fijas, su literatura tiene mucho de eso, lees a Galeano y es como alguien que te est&aacute; contando una historia. Fue muy especial la manera en la que contaba c&oacute;mo era ese Montevideo. Galeano para nosotros era un referente literario, y tambi&eacute;n pol&iacute;tico, era un momento en el mundo en el que estaban los zapatistas, hab&iacute;amos escuchado a Galeano en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre y, de repente, est&aacute;bamos ah&iacute; delante de &eacute;l y no era una persona intentando dar una lecci&oacute;n a otros, aunque &eacute;ramos mucho m&aacute;s j&oacute;venes. Est&aacute;bamos delante de un &iacute;dolo, pero &eacute;l nos hizo sentir como si estuvi&eacute;semos en un caf&eacute; charlando, y claro, salimos de ah&iacute; encantados, y nos pareci&oacute; que ahora era nuestro amigo y siempre conseguir&iacute;amos encontrarlo otra vez&rdquo;, recuerda el autor. 
    </p><h3 class="article-text">La lecci&oacute;n de Saramago</h3><p class="article-text">
        En sus conversaciones con narradores, Ricardo Viel ha indagado en sus razones para escribir, que basculan entre la necesidad de expresi&oacute;n y la v&iacute;a para sobrevivir. &ldquo;Creo que, en general, la gente que abraza la literatura, ya sea para leer o para escribir, es alguien que no est&aacute; totalmente contento o c&oacute;modo en el mundo. Recuerdo que hay tres o cuatro de ellos que identifican en la adolescencia alg&uacute;n momento muy importante y ellos, de alguna manera, se resguardaron en los libros. Despu&eacute;s hay unos cuantos que intentaron estudiar Derecho y luego se fueron para la literatura. Hay un combate entre lo que la sociedad o tu familia quieren que seas y lo que a ti te gustar&iacute;a hacer. Son autoras y autores muy distintos pero en general todos ellos comulgan con un desasosiego, algo que que les provoca buscar en la literatura quiz&aacute; algo que les falte en la vida&rdquo;, reflexiona Viel. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si el ejercicio de escribir es para estos escritores placentero o produce sufrimiento, el autor lo tiene claro. &ldquo;Creo que la mayor&iacute;a sufre. Escribir es un trabajo. Saramago dec&iacute;a eso, que lo primero que tienes que hacer para escribir es sentarte, y si es en una silla c&oacute;moda, mejor. Creo que esa idea de que escribir es placentero no es real. Quiz&aacute;s romantizamos un poco la escritura, creemos que una persona est&aacute; ah&iacute; esperando la visita de la musa. Pero no es eso, hay que trabajar. T&uacute; puedes tener una buena idea para una historia para un cuento, pero ponte a escribirla y vas a ver que no basta con eso, tienes que tener un m&eacute;todo de trabajo&rdquo;, sostiene el periodista, que es coeditor del reciente libro <em>Saramago. Sus nombres. Un &aacute;lbum biogr&aacute;fico</em>&nbsp;(Alfaguara, 2022).
    </p><p class="article-text">
        Viel admite el privilegio de haber podido observar de cerca las rutinas y procesos de trabajo de los escritores y escritoras que admira. &ldquo;Hay mucha disciplina. Por ejemplo, con Rosa Montero, fui a su casa aqu&iacute; en Cascais y ten&iacute;a en la pared del despacho unas pegatinas con nombres de los personajes, como una l&iacute;nea de tiempo. Hay gente que tiene muy programado todo lo que va a pasar en la novela, y otra gente que va un poco al azar. Mia Couto dice que va conociendo la historia mientras la va escribiendo, que ella no sabe qu&eacute; va a pasar&rdquo;, recuerda.
    </p><h3 class="article-text"><strong>C&oacute;mo romper el caparaz&oacute;n del entrevistado</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Simuladores de vuelo,</em> Rosa Montero cuenta que se pueden hacer entrevistas utilizando la intimidad, como defend&iacute;a Garc&iacute;a M&aacute;rquez, o por la v&iacute;a de la confrontaci&oacute;n, y que las dos sirven para abrir la coraza del entrevistado. Cuenta Ricardo Viel que &eacute;l ha preferido intimar. &ldquo;Lo de la confrontaci&oacute;n me cuesta mucho, funciono m&aacute;s intentando buscar una cercan&iacute;a con la persona. Yo intentaba no tener un guion, no ten&iacute;a una lista de preguntas, dejaba que la conversaci&oacute;n fluyera. Ya los hab&iacute;a le&iacute;do a todos y ten&iacute;a algunas preguntas que me parec&iacute;an importantes, las llevaba en un cuadernito, pero m&aacute;s que nada lo que hac&iacute;a era dejar que la gente hablase&rdquo;, explica Viel, que hizo la selecci&oacute;n de escritores siguiendo sus gustos como lector. &ldquo;Son gente cuyos libros me gustan, me interesan, y con los que ten&iacute;a alguna cercan&iacute;a para pedirles que me regalaran su tiempo. Y yo ten&iacute;a el privilegio de, por ser periodista, poder preguntarles cosas que seguramente la gente que lee sus libros tambi&eacute;n tienen inter&eacute;s&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que me enamor&eacute; un poco de todos ellos porque en realidad ya estaba un poco enamorado de esa gente, de sus libros. Cada uno me ense&ntilde;&oacute; algo, me quedo con una imagen o alguna frase de cada uno que s&eacute; que me sirve. Incluso hoy d&iacute;a, pasado tanto tiempo despu&eacute;s de esas entrevistas, a veces me acuerdo de algo que me contaron. Por ejemplo, estos d&iacute;as yo hab&iacute;a perdido algo importante en la vida, y me acord&eacute; de una frase de Valter Hugo M&aacute;e que dec&iacute;a que en la vida vamos siempre perdiendo, todo el tiempo estamos perdiendo gente, perdiendo salud, perdiendo cosas, y dec&iacute;a que quiz&aacute;s la literatura nos puede ayudar a eso, a enfrentar esas p&eacute;rdidas. Al final creo que casi ha sido un libro de autoayuda para m&iacute;&rdquo;, reflexiona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-le-falta-articulo-tiempo_1_10264222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jun 2023 20:34:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un libro para todo lo que le falta a este artículo: tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Portugal,José Saramago,Escritores,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La química explica la belleza del arte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/quimica-explica-belleza-arte_1_10227899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38760093-214b-4f36-9952-70e7a15a246e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La química explica la belleza del arte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La divulgadora científica Deborah García Bello publica 'La química de lo bello', un relato científico y emocional por la historia del arte a través de sus materiales</p><p class="subtitle"> El rascacielos de Nueva York que estuvo a punto de derrumbarse por un error oculto </p></div><p class="article-text">
        A Deborah Garc&iacute;a Bello le fascina el hormig&oacute;n: &ldquo;Es uno de los materiales m&aacute;s maltratados por la opini&oacute;n de la gente&rdquo;, dice. Garc&iacute;a Bello es qu&iacute;mica, especialista en ciencia de los materiales y escritora. &ldquo;El hormig&oacute;n es la forma que tenemos de hacer piedra a nuestra escala temporal. Porque para que se forme piedra, para que se forme una roca de manera natural, tienen que pasar cientos de a&ntilde;os y de vaivenes termodin&aacute;micos y reacciones qu&iacute;micas. Haciendo hormig&oacute;n, hemos creado un m&eacute;todo con el que conseguimos convertir polvo en piedra en cuesti&oacute;n de d&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los artistas que han utilizado el hormig&oacute;n en su arte, de una manera simb&oacute;lica est&aacute;n marcando &ldquo;un horizonte&rdquo; que separa lo que est&aacute; &ldquo;creado por el ser humano, lo artificial&rdquo; de lo natural, analiza la divulgadora cient&iacute;fica, investigadora en ciencia de materiales aplicados al arte en el Centro de Investigaci&oacute;ns Cient&iacute;ficas Avanzadas (CICA) de la Universidade da Coru&ntilde;a y colaboradora en el programa de televisi&oacute;n de TVE &Oacute;rbita Laika.
    </p><p class="article-text">
        La tesis de Deborah Garc&iacute;a Bello trata sobre la ciencia de materiales aplicada al arte, sobre todo al contempor&aacute;neo. Galardonada por su labor cient&iacute;fica con m&uacute;ltiples premios, ha sido elegida por la revista Forbes como una de los <em>youtubers </em>m&aacute;s influyentes en comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica. Con su &uacute;ltimo libro, <em>La qu&iacute;mica de lo bello</em> (Paid&oacute;s, 2023), la autora parte de recuerdos y vivencias personales para recorrer las bellezas cotidianas que, seg&uacute;n ella cuenta apasionadamente, se disfrutan m&aacute;s sabiendo de ciencia. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le dedica un cap&iacute;tulo a la ara&ntilde;a de Louise Bourgeois, llamada <em>Mam&aacute;,</em> que est&aacute; expuesta en las afueras del Museo Guggenheim de Bilbao. &ldquo;Esta artista es maravillosa, y esa pieza, en concreto, tiene muchos materiales, va desde el bronce a la p&aacute;tina de nitrato de plata, al m&aacute;rmol, al acero. Y cada uno est&aacute; escogido porque representa algo diferente, est&aacute; escogido por una motivaci&oacute;n simb&oacute;lica, no solamente por una cuesti&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;, detalla, y plantea que esta es la intenci&oacute;n m&aacute;s importante de su libro: &ldquo;Quiz&aacute;s sea la parte m&aacute;s original que hay en mi libro, hay muy poca interpretaci&oacute;n de las obras desde ese punto de vista del material&rdquo;.
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                Vista del &#039;Elogio del Horizonte&#039;, una escultura instalada hace más de 30 años en Gijón                            </span>
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        Para seguir hablando del hormig&oacute;n, la investigadora elige a un artista que le gusta especialmente, Eduardo Chillida, que tiene muchas obras construidas en este material, y al que dedica un cap&iacute;tulo del libro. Ella se detiene en la escultura <em>Elogio del horizonte,</em> situada en Gij&oacute;n, hecha totalmente de hormig&oacute;n, un material que cuando Chillida empez&oacute; a usarlo, era todav&iacute;a at&iacute;pico en el arte. &ldquo;Se hizo con un tipo en concreto que se llama hormig&oacute;n aluminoso, que tiene una peculiaridad y es que fragua muy r&aacute;pido. Cuando se descubri&oacute; fue una maravilla. Lo que pasa es que despu&eacute;s se vio que, con el tiempo, se volv&iacute;a un poco quebradizo. A eso se le llam&oacute; aluminosis, la enfermedad del hormig&oacute;n aluminoso, que por eso no se puede utilizar ya en obra civil&rdquo;. La cient&iacute;fica explica que la raz&oacute;n qu&iacute;mica tras este cambio de estructura hace que el hormig&oacute;n se vuelva m&aacute;s poroso y el agua, la humedad, el ox&iacute;geno penetran en el material y alcanzan el esqueleto met&aacute;lico que lleva por dentro. &ldquo;Chillida utiliz&oacute; justo eso a su favor, precisamente para forzar esa oxidaci&oacute;n y que el hormig&oacute;n tuviese ese color como oxidado, para simbolizar el paso del tiempo&rdquo;, revela.
    </p><h3 class="article-text">Un mensaje oculto en la elecci&oacute;n del material</h3><p class="article-text">
        No es lo mismo una escultura de piedra, que de oro o de acero. No solo por la est&eacute;tica o el valor monetario de esos materiales, sino tambi&eacute;n por lo que simbolizan. Deborah Garc&iacute;a Bello analiza qu&eacute; significa que un artista elija un material u otro, y explica c&oacute;mo gracias a la cultura cient&iacute;fica se pueden descifrar los mensajes ocultos en las obras de arte. &ldquo;La elecci&oacute;n de los materiales en general en el arte tiene un sentido, forma parte del lenguaje, ya lo era cuando se eleg&iacute;a el m&aacute;rmol o el oro como s&iacute;mbolo de prestigio en un palacio real o una iglesia. Pero a partir del siglo XX los artistas empiezan a tener una paleta mucho m&aacute;s amplia de colores, de t&eacute;cnicas y materiales y el sentido que se le puede dar a la obra a trav&eacute;s del material, se afina todav&iacute;a m&aacute;s&rdquo;, explica la cient&iacute;fica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/96797850-a5b4-4056-8a7f-124679955a62_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><h3 class="article-text"><strong>Un tubo de aluminio cambi&oacute; la forma de pintar</strong></h3><p class="article-text">
        En<em> La qu&iacute;mica de lo bello</em> se muestra c&oacute;mo los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos han condicionado el sistema del arte. Por ejemplo, el invento de la pintura acr&iacute;lica, permiti&oacute; desarrollar el grafiti, y la fotograf&iacute;a fue un invento cient&iacute;fico que transform&oacute; el arte de manera radical para siempre. &ldquo;Las aportaciones de la ciencia y la tecnolog&iacute;a han acelerado cambios muy radicales en el arte, sobre todo desde finales del siglo XIX. La fotograf&iacute;a no deja de ser una forma de representaci&oacute;n fidedigna de la realidad. Entonces dej&oacute; de tener valor para un pintor hacer un retrato o un bodeg&oacute;n muy realista jugando con la luz, porque eso ya se obten&iacute;a con la fotograf&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esa nueva tecnolog&iacute;a supuso un reto. &ldquo;Los impresionistas fueron los que se fijaron en intentar no captar los objetos, sino captar la luz de los objetos, c&oacute;mo cambia la realidad seg&uacute;n c&oacute;mo la estemos iluminando, y eso reflejarlo en la pintura. No tanto ir al detalle de perfilar el objeto y que parezca m&aacute;s realista, sino pintar la luz, eso cambi&oacute; de forma radical la forma de pintar. Tanto es as&iacute; que 'impresionista' era un insulto. En la primera exposici&oacute;n de impresionistas que se hizo en Par&iacute;s todo el mundo fue muy cr&iacute;tico con ellos, no les dejaron exponer en el Sal&oacute;n de Par&iacute;s, donde exponen los grandes artistas. Tuvieron que buscarse la vida y exponer a su aire. Y un cr&iacute;tico de arte dijo 'estos son unos impresionistas', como un insulto, como diciendo que no saben pintar de forma fidedigna y pintan con estos brochazos y estos colores extra&ntilde;os. Ellos se apropiaron de ese insulto y lo utilizaron para nombrar su propio movimiento, que es algo muy astuto&rdquo;, explica la autora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un hombre pasa delante de &#039;Los bebedores de ajenjo&#039; (1881), de Henri Fantin-Latour                            </span>
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        Un descubrimiento cient&iacute;fico tuvo consecuencias enormes para la historia del arte: el tubo de pintura de aluminio. Antiguamente los artistas solo pintaban en su propio taller porque la pintura, que deb&iacute;an mezclar al instante con pigmentos y un aglutinante, generalmente aceite, se estropeaba en cuesti&oacute;n de horas. &ldquo;Cuando se invent&oacute; el tubo de aluminio, ya pod&iacute;an preparar la pintura, meterla en ese tubo y cerrarlo de forma herm&eacute;tica. Cuando aprietas, sale producto, pero no entra aire, igual que en los cosm&eacute;ticos, para que no se produzcan procesos de oxidaci&oacute;n o no se seque la pintura. Que pudiesen guardar sus pinturas y utilizarlas en cualquier otro momento propici&oacute; que los artistas empezaran a pintar fuera del taller, al aire libre, lo que se conoce como pintura <em>plein air,</em> que es algo que popularizaron de hecho los impresionistas: me voy a una calle o a un r&iacute;o, a un paisaje y lo pinto por la ma&ntilde;ana, luego por la tarde, as&iacute; veo la diferente luz que hay, las diferentes &eacute;pocas del a&ntilde;o&hellip; se llevaban todos sus b&aacute;rtulos al exterior porque pod&iacute;an. Es decir, el hecho de que existiese ese aluminio para hacer los tubos de pintura hizo que a los artistas se les ocurriese una forma diferente de pintar&rdquo;, relata la investigadora.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La dispersi&oacute;n, enemiga de la belleza</strong></h3><p class="article-text">
        A Deborah Garc&iacute;a Bello le preocupa c&oacute;mo la dispersi&oacute;n de la atenci&oacute;n que se sufre en este momento hist&oacute;rico, puede hacer que las personas se pierdan la belleza que les rodea en el d&iacute;a a d&iacute;a. Ella propone que la gente sea turista en su propio barrio, para contemplar y disfrutar un edificio, una flor, un &aacute;rbol, cualquier muestra de belleza. Y elige una imagen para no olvidarlo: colocar un cord&oacute;n de terciopelo rojo alrededor de las parcelas cotidianas y brillantes que hay en nuestro entorno. &ldquo;Fijarme en absolutamente todo es mi forma de vivir, mi forma de estar en el mundo, tengo esa cualidad de pasear con atenci&oacute;n y fijarme en todo lo que me rodea, y en el libro lo quer&iacute;a destacar porque es lo que m&aacute;s feliz me hace en la vida&rdquo;, dice.
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                    alt="La obra &#039;El beso&#039; de Gustav Klimt contiene ocho variedades de pan de oro, que el artista utiliza para hacer una lectura simbólica que separa lo trascendental de lo mundano"
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                La obra &#039;El beso&#039; de Gustav Klimt contiene ocho variedades de pan de oro, que el artista utiliza para hacer una lectura simbólica que separa lo trascendental de lo mundano                            </span>
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        &ldquo;Cuando empiezas a hacerlo es un aprendizaje sin retorno&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Empiezas a observar desde la vegetaci&oacute;n que hay en el barrio hasta el tipo de mobiliario o la arquitectura. Hay que ejercitar eso un poco m&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/importancia-tener-vecinos_1_2700893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">levantar la vista y mirar los edificios que nos rodean</a>. Buscar y aprender de qu&eacute; estilo son o cu&aacute;ndo se construy&oacute; este barrio, y la historia que hay alrededor de ello, si la vegetaci&oacute;n es de aqu&iacute; o de d&oacute;nde vino. Tener curiosidad por todo lo que nos rodea hace que vivamos todo con much&iacute;sima m&aacute;s intensidad. Tengo la necesidad de compartirlo porque creo que es una cosa que puedes ir aprendiendo, ser m&aacute;s consciente de d&oacute;nde est&aacute;s, a pesar de lo despistado o estresado o preocupado que est&eacute;s&rdquo;, reflexiona la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Bello defiende en su libro que la cultura cient&iacute;fica permite saborear la belleza con mayor profundidad. Y que la qu&iacute;mica, adem&aacute;s de explicar una receta de cocina, sirve para ayudar a ver de otra manera el arte. &ldquo;Creo que todas las formas de conocimiento est&aacute;n entrelazadas. Entonces, cuanto m&aacute;s sepas de absolutamente todo, m&aacute;s vas a disfrutar, a veces incluso de disciplinas que cre&iacute;as que estaban muy alejadas. En mi caso, claro, lo defiendo desde la cultura cient&iacute;fica porque a lo mejor en principio podr&iacute;as pensar que la ciencia est&aacute; alejada de las disciplinas como la literatura o el arte. Y en realidad, cuando tienes cultura cient&iacute;fica consigues apreciar algunos matices, sutilezas o formas de construir que no percibir&iacute;as si no tienes esa cultura, lo mismo a la inversa. Ahora se habla mucho de esto de interdisciplinariedad, de mezclar las diferentes formas de conocimiento como forma de enriquecerse. Es algo que en ciencia se lleva trabajando mucho tiempo. Es muy raro que un grupo de investigaci&oacute;n est&eacute; cien por cien formado, por ejemplo, por qu&iacute;micos. Trabajamos qu&iacute;micos con bi&oacute;logos, ingenieros, y cada vez empieza a haber grupos m&aacute;s mixtos en los que puede haber un artista y eso es muy enriquecedor&rdquo;, explica Garc&iacute;a Bello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/quimica-explica-belleza-arte_1_10227899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2023 20:23:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La química explica la belleza del arte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Química,Arte,Pintura,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rascacielos de Nueva York que estuvo a punto de derrumbarse por un error oculto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rascacielos-nueva-york-estuvo-punto-derrumbarse-error-oculto_1_10250827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4e4adab-deed-4342-9843-2cb32bcf1c32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rascacielos de Nueva York que estuvo a punto de derrumbarse por un error oculto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Torrijos publica una ficción sobre la historia real del edificio Citicorp, una mole de acero y cristal que encumbró a un banco y a un arquitecto y que podría haber provocado una catástrofe </p><p class="subtitle"> Nueva York se está hundiendo por el peso de sus rascacielos, según un estudio </p></div><p class="article-text">
        En Manhattan hay un rascacielos que se construy&oacute; en 1977 cometiendo un fallo de c&aacute;lculo. El error, que se ocult&oacute; durante meses, estuvo a punto de destruir barrios enteros y matar a miles de personas. De eso habla la novela de Pedro Torrijos <em>La tormenta de cristal</em> (Ediciones B, 2023) que se basa en dos hechos reales: la construcci&oacute;n del edificio Citicorp y el apag&oacute;n de Nueva York de ese mismo a&ntilde;o, que el autor mezcla y ficciona para escribir un <em>thriller </em>de ritmo trepidante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es real que el rascacielos se construy&oacute; con un error, que una estudiante lo descubri&oacute; y llam&oacute; al estudio del arquitecto para comunicarlo, que lo comprobaron y era cierto, y que se decidi&oacute; ocultarlo aunque hab&iacute;a ciertas posibilidades de que el edificio se derrumbara y matara a miles de personas. Yo he a&ntilde;adido ah&iacute; al hurac&aacute;n Ella, que iba en direcci&oacute;n a Nueva York, aunque no lleg&oacute; a tocarla. He cogido ese hurac&aacute;n, le he cambiado el nombre, y hago que entre en la ciudad, desate un apag&oacute;n y ah&iacute; cojo el gran apag&oacute;n de Nueva York y todos los disturbios y el despliegue policial que provoc&oacute;, para crear un final que es un cl&iacute;max apote&oacute;sico&rdquo;, explica Torrijos, arquitecto y periodista cultural que desde 2013 utiliza su cuenta de Twitter con gran &eacute;xito para contar historias de arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Todos los jueves publica, en forma de hilos, relatos sobre ciudades, edificios o curiosidades urbanas con el <em>hashtag </em><a href="https://twitter.com/Pedro_Torrijos/status/1301591184876412929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#LaBrasaTorrijos.</a> Tiene una comunidad de cientos de miles de seguidores que cada semana siguen sus hilos, que publica a las ocho y media de la tarde y casi siempre en directo. En uno de esos hilos contaba la historia del Citicorp que ahora desarrolla en este <em>thriller</em>, un g&eacute;nero para &eacute;l es &ldquo;el &uacute;nico verdadero&rdquo;. &ldquo;Para m&iacute; todo es un <em>thriller</em>, desde la <em>An&aacute;basis </em>de Jenofonte, hasta las maravillas que hace Aaron Sorkin, que te coge la creaci&oacute;n de Facebook, que a priori no puede haber nada m&aacute;s aburrido que eso y te lo transforma en un <em>thriller </em>fascinante&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h3 class="article-text">Una torre sostenida en cuatro pilares</h3><p class="article-text">
        El Citigroup Center es hoy uno de los rascacielos m&aacute;s reconocibles del <em>skyline </em>de Manhattan. Tiene 279 metros de altura, con una cubierta que tiene un &aacute;ngulo de 45 grados y parece volar a 30 metros del suelo. Es un prodigio arquitect&oacute;nico que el banco m&aacute;s poderoso del momento, Citibank, encarg&oacute; en los a&ntilde;os 70 al arquitecto Hugh Stubbins y el ingeniero Bill LeMessurier, para los que fue un desaf&iacute;o tremendo. Explica Pedro Torrijos que el edificio es muy interesante, no tanto por su cubierta inclinada, sino por su estructura. La torre, de 59 plantas, toma contacto con el suelo a trav&eacute;s de cuatro enormes soportes situados en el centro de cada una de las caras del prisma, algo poco com&uacute;n. Pero adem&aacute;s, esas columnas est&aacute;n en los centros de las caras y no en las esquinas. La raz&oacute;n es que el rascacielos ten&iacute;a que elevarse por encima de una iglesia, que est&aacute; justo debajo y que no pod&iacute;a derribarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un rascacielos la fuerza más peligrosa siempre es el viento, que golpea horizontalmente y al final el rascacielos se comporta como una especie de estaca, de palo que tiene que resistir el esfuerzo horizontal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La inmigraci&oacute;n alemana, a mediados del siglo XIX, construy&oacute; una iglesia luterana en ese solar, y tiempo despu&eacute;s al lado se instal&oacute; la sede central de City Corp. El banco compr&oacute; ese solar, pero los luteranos no quer&iacute;an vender la iglesia de San Pedro. Al final, el banco se qued&oacute; con el solar, derrib&oacute; la iglesia antigua y les construy&oacute; otra nueva. Y as&iacute; el rascacielos no pod&iacute;a llevar los pilares en las esquinas, que ser&iacute;a lo habitual, sino que se tuvieron que colocar en el centro de las caras, y el edificio sobrevuela literalmente la iglesia&rdquo;, detalla Torrijos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El edificio Citicorp visto desde la base                            </span>
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        Esto cre&oacute; una complicaci&oacute;n important&iacute;sima, porque, explica el arquitecto, lo m&aacute;s peligroso para un rascacielos no es el peso ni la gravedad, es el viento: &ldquo;Al no estar esos grandes pilares en las esquinas sino en el centro de las caras, hacen que el edificio reciba m&aacute;s viento de lo que se pensaba. Y en un rascacielos la fuerza m&aacute;s peligrosa siempre es el viento, que golpea horizontalmente y al final el rascacielos se comporta como una especie de estaca, de palo que tiene que resistir el esfuerzo horizontal&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un error, un hurac&aacute;n y un apag&oacute;n en una Nueva York violenta</h3><p class="article-text">
        Los c&aacute;lculos utilizados para anticipar y atenuar los efectos del viento ten&iacute;an un error. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de inaugurarse el Citicorp, una estudiante de Ingenier&iacute;a de la Universidad de Princeton, Diane Hartley, que hac&iacute;a su tesis sobre el rascacielos, se dio cuenta. Llam&oacute; al despacho de LeMessurier y le comunic&oacute; que un c&aacute;lculo mal hecho har&iacute;a que el edificio se cayera si los vientos eran muy fuertes. El ingeniero comprob&oacute; que el error era real y, aunque pens&oacute; que solo una tormenta extrema podr&iacute;a derribar el Citicorp, decidi&oacute; que hab&iacute;a que asegurar inmediatamente el edificio. Cientos de soldadores, a los que hab&iacute;an obligado a firmar un acuerdo de confidencialidad, trabajaron a destajo y a escondidas todas las noches durante dos meses para soldar todas las juntas del edificio.
    </p><p class="article-text">
        Entonces es cuando en la novela aparece la amenaza del hurac&aacute;n Ella con vientos de hasta 200 kil&oacute;metros por hora, que pueden derribar el grandes edificios y las autoridades de Nueva York, bomberos y polic&iacute;a establecen un protocolo de emergencia por el peligro de derrumbe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El divulgador Pedro Torrijos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En medio de esa ficci&oacute;n, Pedro Torrijos ha querido contar el contexto social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de Nueva York a finales de los a&ntilde;os 70. &ldquo;La ciudad estaba inmersa en una crisis econ&oacute;mica brutal. Por un lado, porque el dinero del pa&iacute;s estaba yendo hacia la guerra de Vietnam y por otro, porque la propia ciudad era un foco de criminalidad como nunca se ha visto en Estados Unidos y en casi ning&uacute;n pa&iacute;s occidental. Era casi una ciudad sin ley. Ahora Nueva York es una ciudad muy limpia y muy sofisticada, como dicen en ingl&eacute;s, pero en ese momento era una ciudad muy sucia, muy peligrosa, con 200 robos y 40 asesinatos a la semana. De ah&iacute; son todas esas pel&iacute;culas del Nueva York sucio que hemos visto, como <em>Taxi Driver&rdquo;,</em> cuenta el escritor, que a&ntilde;ade que en medio de esa crisis econ&oacute;mica, el banco no quer&iacute;a hacer alarde de derroche. &ldquo;El otro edificio emblem&aacute;tico de la &eacute;poca son las Torres Gemelas, pero digamos que pertenecen a la ciudad, a la Autoridad Portuaria Mayor, mientras que este un rascacielos enteramente privado y el banco, que s&eacute; que tiene mucho dinero, intenta hacer el rascacielos m&aacute;s ecol&oacute;gicamente sostenible. Estamos en la &eacute;poca de las primeras crisis del petr&oacute;leo y ecol&oacute;gica. Todo esto hace que el ingeniero reciba el encargo de hacer el rascacielos m&aacute;s barato posible&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">Los egos de la arquitectura</h3><p class="article-text">
        Dos de los protagonistas del libro son el ingeniero LeMessurier y el arquitecto Stubbins, que tienen unos egos desmedidos y quieren tallar sus nombres en la Historia con la construcci&oacute;n del Citicorp. Pedro Torrijos cree que hoy ya no es tiempo de grandes arquitectos de edificios emblem&aacute;ticos. &ldquo;Haberlos <em>haylos,</em> pero ojal&aacute; no los hubiera. Despu&eacute;s de la crisis inmobiliaria y financiera de 2008, el mundo de la arquitectura ha cambiado en el mundo occidental. El famoso 'queremos un Calatrava', ya no est&aacute; a la orden del d&iacute;a, ya no existe tanto esa obsesi&oacute;n por tener un edificio emblem&aacute;tico, que era lo que dominaba el mundo en los 90 y principios de los 2000. Todo el mundo quer&iacute;a tener un edificio emblem&aacute;tico, es algo que tambi&eacute;n quer&iacute;a reflejar en la novela&rdquo;, sostiene el arquitecto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es urbanísticamente una aberración que en el centro de Madrid haya un estadio del tamaño del Bernabéu, más ahora que acaban de reformarlo para hacerlo más grande</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Torrijos</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y contador de historias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Torrijos no descarta que esos intereses vuelvan: &ldquo;Est&aacute; m&aacute;s diluido, por suerte, pero algo queda, y no s&eacute; si volver&aacute; a resurgir. Desafortunadamente, al gran p&uacute;blico le siguen gustando mucho las catedrales. Y cuando hablo de catedrales, es porque los rascacielos y los estadios siguen siendo catedrales y a veces no se paran a pensar lo que significa hacer un rascacielos o un estadio, lo que significa en t&eacute;rminos de dinero, de &eacute;tica, de molestias, de infraestructura&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y pone un caso concreto. &ldquo;Yo entiendo que el Real Madrid probablemente sea la entidad deportiva m&aacute;s importante del mundo, y entiendo que la masa social del Real Madrid jam&aacute;s pensar&iacute;a sacar su estadio del centro. Pero es, urban&iacute;sticamente, una aberraci&oacute;n que en el centro de Madrid haya un estadio del tama&ntilde;o del Bernab&eacute;u, m&aacute;s ahora que acaban de reformarlo para hacer un estadio m&aacute;s grande. Desde el punto de vista urban&iacute;stico, es una locura pero al final a la mayor parte de la gente le gusta eso y, desde las esferas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, se va a intentar que siga haci&eacute;ndose. Pero desde luego ya no est&aacute; tan ferviente y tan febril la cosa, porque el dinero es m&aacute;s escaso que hace 20 a&ntilde;os&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Explica Pedro Torrijos que, si bien la arquitectura es una disciplina endog&aacute;mica que, a menudo, habla para s&iacute; misma, &eacute;l no pretende formar a la gente, sino contar historias, ya sea en formato podcast, como el que ha hecho para el Museo ICO, en hilos de Twitter o en una novela. &ldquo;No considero que haya unos conocimientos elevados, que haya que acercar al mundo. Lo que a m&iacute; me gusta es hacer corrillo, es decir, contar una historia y que a la gente le guste y pase un rato divertido. Yo de lo que m&aacute;s s&eacute; es de cine, luego de m&uacute;sica, y luego de arquitectura. Si hablo de esto es porque estudi&eacute; arquitectura y es un lugar del cual se habla menos, pero yo no describo edificios. Yo no quiero escribir divulgaci&oacute;n y menos divulgaci&oacute;n seria, aunque cuando cuento algo y entro en cuestiones t&eacute;cnicas, voy a intentar que sea lo m&aacute;s preciso posible, las cifras que aparecen en el libro, si no son exactas, son casi exactas. Pero lo que yo quiero es contar una historia divertida y que la gente se lo pase bien&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/rascacielos-nueva-york-estuvo-punto-derrumbarse-error-oculto_1_10250827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 May 2023 20:55:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rascacielos de Nueva York que estuvo a punto de derrumbarse por un error oculto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Nueva York,Literatura,Construcción,Edificios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriel Mamani, escritor: “En sociedades con mentalidad colonial, el horizonte es la blanquitud”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gabriel-mamani-escritor-sociedades-mentalidad-colonial-horizonte-blanquitud_1_10140940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdb1afe3-740a-4fa8-bcda-d8d90971c993_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriel Mamani, escritor: “En sociedades con mentalidad colonial, el horizonte es la blanquitud”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor boliviano, residente en Brasil, dibuja un relato de despertar adolescente atravesado por el racismo, el sentimiento de extrañeza y el k-pop con la dimisión de Evo Morales de fondo</p></div><p class="article-text">
        Dos primos adolescentes patean los barrios de La Paz subidos en una curiosidad vibrante y desubicados en su propio pa&iacute;s. Mientras experimentan con el sexo, las drogas, y el k-pop, sufren el racismo cosido a una sociedad que huye de si misma. Ellos, sin saberlo, le plantan cara al sistema con lo que tienen: uno abandona el servicio militar, el otro deja el bachillerato. Ese recorrido narra en su novela Gabriel Mamani, profesor universitario y traductor boliviano que reside en Brasil.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Se&uacute;l, S&atilde;o Paulo</em> (Perif&eacute;rica, 2023) planea la cuesti&oacute;n de la pertenencia a una comunidad, la construcci&oacute;n de una identidad: la bolivianidad. Los personajes parecen buscarla y rechazarla, meterse en ella y salir corriendo. &ldquo;Las identidades son negociables, movedizas. Ciertos rasgos identitarios pueden tener un valor simb&oacute;lico determinado en un lugar y uno muy diferente en otro. M&aacute;s all&aacute; de buscar una bolivianidad, creo que los personajes experimentan, atraviesan y padecen una idea vetusta y al mismo tiempo vigente de lo boliviano, un imaginario construido sobre los cimientos del racismo y otras exclusiones sistem&aacute;ticas&rdquo;, explica Gabriel Mamani desde Brasil.
    </p><p class="article-text">
        El escritor dice desconfiar de la palabra &ldquo;mestizo&rdquo;, afirma que las &eacute;lites que dominan el pa&iacute;s han querido esconder tras ella la discriminaci&oacute;n racial, y la poblaci&oacute;n ha crecido negando su parte india. &ldquo;El mestizaje es un espejismo en Bolivia. En sociedades con mentalidades coloniales como las latinoamericanas, el horizonte es la blanquitud. Al verse imposibilitados de llegar a esa meta, muchos se conforman con el mestizaje, que ser&iacute;a algo as&iacute; como el punto m&aacute;s alejado de la ra&iacute;z india al que pueden aspirar. El discurso del mestizaje sirve como maquillaje que funciona para sacar a relucir la riqueza de las culturas ancestrales y, al mismo tiempo, para fingir que no existen violencias hacia los herederos de esas culturas&rdquo;, afirma el autor. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El racismo interiorizado</strong></h3><p class="article-text">
        Tayson, uno de los protagonistas, es un chico boliviano que ha crecido en un barrio de inmigrantes en S&acirc;o Paulo. Su blanquitud le permit&iacute;a all&iacute; ayudar al negocio familiar, haci&eacute;ndose pasar por brasile&ntilde;o en los negocios de ropa, vedados a los bolivianos, y poder as&iacute; comprar prendas y copiar los modelos. En un momento determinado es descubierto y expulsado: cuando &eacute;l es visto como el boliviano que es, el negocio se va a pique y a la familia le toca volver a Bolivia. All&iacute;, &eacute;l y su primo se dan cuenta del lugar que ocupan socialmente por su color de piel.&nbsp;&ldquo;Entender el lugar que te corresponde dentro de una determinada sociedad es un descubrimiento lento y punzante. Esto se da, sobre todo, en la adolescencia. Hablo de la experiencia boliviana, en espec&iacute;fico de la andina. Como dice el cronista peruano Marco Avil&eacute;s, llega un momento en el que aprendemos a leernos las pieles. El torbellino identitario comienza cuando hemos agarrado la habilidad para interpretar los diferentes tipos de pigmento&rdquo;, reflexiona Mamani.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b33964ac-b6b0-4d09-8be0-4df703f70dc1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En la novela la lengua es una herramienta m&aacute;s para poner distancia y marcar fronteras con los otros. Cuando est&aacute;n m&aacute;s tensos, Tayson habla en portugu&eacute;s. La abuela blasfema en aymara con la familia, &ldquo;Todos putean. En otra lengua. Desde otro coraz&oacute;n&rdquo;, dice el protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada idioma es un universo en el que se mueve una historia con sus propios sonidos, sabores y silencios. Algo que me gusta mucho de la migraci&oacute;n boliviana en Brasil es esa intersecci&oacute;n entre lenguas que se da involuntariamente. Hay intercambios, olvidos y rescates. Hace una semana nom&aacute;s, ac&aacute; en Brasil, hablando con un amigo colombiano me di cuenta de que, cuando charlamos en espa&ntilde;ol, uso sin querer palabras en portugu&eacute;s y otras en aymara. Era natural que los personajes del libro estuvieran atravesados por esas experiencias ling&uuml;&iacute;sticas&rdquo;, explica el escritor. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La peque&ntilde;a Bolivia de S</strong>&atilde;<strong>o Paulo</strong></h3><p class="article-text">
        Gabriel Mamani cuenta que la idea de la novela surgi&oacute; mientras estudiaba en R&iacute;o de Janeiro y visit&oacute; S&atilde;o Paulo, la ciudad con m&aacute;s bolivianos en Brasil y vio c&oacute;mo parec&iacute;a una embajada de la cultura popular boliviana. &ldquo;Fue una experiencia que me marc&oacute; mucho. Si bien ya hab&iacute;a visto la fuerza de la cultura boliviana en varios barrios de Buenos Aires, experimentar lo aymara en un ambiente de habla portuguesa me ayud&oacute; a entender un mont&oacute;n de cosas. Me gust&oacute; mucho esa apropiaci&oacute;n del espacio por parte de los bolivianos. Al menos en mi regi&oacute;n, en La Paz, la relaci&oacute;n con el suelo es muy fuerte. Las cosas que me contaron en esa visita fueron oro para el nacimiento de la novela: Piglia ten&iacute;a raz&oacute;n al decir que, as&iacute; como intercambiamos cosas, tambi&eacute;n traficamos historias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la novela se narra el servicio militar que hacen los dos primos, las humillaciones que sufren por parte de los oficiales. Hay un discurso belicista en los instructores, y tambi&eacute;n en los padres o los t&iacute;os, que hablan a los chicos de defender un pa&iacute;s que ellos solo conocen en los mapas. &ldquo;La historia oficial, al menos esa que me lleg&oacute; desde la escuela y mi entorno, siempre tuvo un tinte b&eacute;lico: desde la independencia, pasando por guerras perdidas hasta dictadores sangrientos, la cronolog&iacute;a de Bolivia como pa&iacute;s est&aacute; marcada por el autoritarismo. No se puede entender la idea de patria sin imaginar a un tipo gritando y amenazando a alguien&rdquo;, explica Gabriel Mamani.
    </p><p class="article-text">
        Los dos adolescentes comparten links de porno, visitan burdeles, fuman marihuana y uno de ellos se hace un apasionado del k-pop, el pop coreano, un fen&oacute;meno ex&oacute;tico en la cultura andina que acumula fan&aacute;ticos en medio mundo. &ldquo;El tema del k-pop siempre me ha interesado como fen&oacute;meno cultural. Yo vengo de una adolescencia en la que la &uacute;nica idea de cultura de masas leg&iacute;tima era la que ven&iacute;a de Estados Unidos. Si no era anglo, no contaba. La irrupci&oacute;n del k-pop, al igual que las telenovelas o pel&iacute;culas coreanas, mueve un poco la aguja de la br&uacute;jula cultural latinoamericana y, aunque de una forma sutil, agita la hegemon&iacute;a gringa. Algo que me encant&oacute; cuando realizaba la investigaci&oacute;n previa a la escritura de&nbsp;<em>Se&uacute;l, S&atilde;o Paulo</em>&nbsp;fue la pasi&oacute;n con la que los fan&aacute;ticos del k-pop hablaban de sus &iacute;dolos&rdquo;, recuerda el escritor. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Bolivia es un intento fallido de no ser Bolivia</strong></h3><p class="article-text">
        Al final, los dos primos son disidentes, uno deja el servicio militar, el otro deja el bachillerato&hellip; parecen estar intentando entender a Bolivia. &ldquo;Una vez, en un bar de R&iacute;o de Janeiro, una amiga espa&ntilde;ola que analizaba su paso por la ciudad me dijo: &rdquo;Brasil parece ser el intento fallido de ser Estados Unidos&ldquo;. La frase se me qued&oacute; en la mente. Por bastante tiempo, Bolivia ha escapado de su ra&iacute;z ind&iacute;gena, ha corrido como ha podido, pero jam&aacute;s ha podido llegar a ese horizonte blanco. Quiz&aacute;, en su propia autonegaci&oacute;n, el pa&iacute;s encuentra alg&uacute;n rasgo de su propia identidad. Mirarnos al espejo duele, pero solo en ese dolor pueden hallarse respuestas&rdquo;, afirma Mamani.
    </p><p class="article-text">
        Como tel&oacute;n de fondo durante la novela est&aacute;n las elecciones, y la dimisi&oacute;n del presidente Evo Morales. La historia de un pa&iacute;s que los protagonistas dicen no conocer, no se sienten parte de ella. &ldquo;Creo que ese no es un asunto solo de ellos dos, sino de la sociedad boliviana en general. En 1997, se eligi&oacute; democr&aacute;ticamente a Hugo B&aacute;nzer, un hombre que en los a&ntilde;os 70 hab&iacute;a hecho un golpe de Estado. Si a eso sumamos el hecho de que, muchas veces, no entendemos la historia porque esta no nos salpica, entonces tenemos a un par de adolescentes que no conocen ni siquiera la historia reciente. Sus luchas son otras. As&iacute; como para la gente de mi generaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil imaginar una vida con milicos imponiendo un toque de queda, tal como pas&oacute; con las dictaduras que padecieron mis padres, para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como la de los personajes de&nbsp;<em>Se&uacute;l, S&atilde;o Paulo</em>, los dilemas de la generaci&oacute;n anterior pueden ser incomprensibles&rdquo;, reflexiona el escritor. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las mujeres no tienen voz</strong></h3><p class="article-text">
        En la novela las mujeres o son la madre de los protagonistas o son los objetos de deseo sexual idealizadas e inalcanzables. Cuando se relata la vida de los miembros de la familia son solo los t&iacute;os varones los que aparecen, ellas son personajes secundarios sin dibujar, algo que Gabriel Mamani afirma que fue totalmente deliberado: &ldquo;Quer&iacute;a que los personajes, entre ellos el narrador, fueran congruentes con la Bolivia que conozco. El universo familiar de la obra, que se basa en muchos universos reales que he visto, es violento, autoritario, pat&eacute;tico, machista. Si a este hecho le agregamos el tufo militar de la historia, &iquest;qu&eacute; tenemos? Una falocracia que se ahoga en su propia miseria, lo cual puede generar tantos an&aacute;lisis sociol&oacute;gicos como carcajadas. Intent&eacute; no darles concesiones a los personajes ni a su universo. Quer&iacute;a que se hundieran en el barranco de su misoginia, de su racismo, de su patriotismo barato. Nadie se salva. La salvaci&oacute;n ir&iacute;a por el camino de la autocr&iacute;tica, la reflexi&oacute;n, la intenci&oacute;n m&iacute;nima de cambio. Pero ninguno de los personajes, ni ninguna de las personas en las que me he basado para crear a los personajes, tiene, ni tendr&aacute; jam&aacute;s, la intenci&oacute;n de cambiar algo&rdquo;, concluye el autor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gabriel-mamani-escritor-sociedades-mentalidad-colonial-horizonte-blanquitud_1_10140940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2023 20:10:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriel Mamani, escritor: “En sociedades con mentalidad colonial, el horizonte es la blanquitud”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Brasil,Bolivia,Colonialismo,Corea del Sur,Evo Morales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elia Barceló: “La ciencia ficción sirve para enfrentarnos con dilemas éticos que no creíamos que fueran posibles”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-ciencia-ficcion-sirve-enfrentarnos-dilemas-eticos-no-creiamos-fueran-posibles_1_10119935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13564522-26b0-4adc-a4c6-732a5bed1298_16-9-discover-aspect-ratio_default_1070885.jpg" width="2399" height="1350" alt="Elia Barceló: “La ciencia ficción sirve para enfrentarnos con dilemas éticos que no creíamos que fueran posibles”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora, considerada una de las voces femeninas más importantes en la novela negra y también de la ficción especulativa, publica una historia de mujeres fuertes, cuadros expresionistas y asesinatos, situada en un lugar utópico del Mediterráneo</p><p class="subtitle">Rafael Chirbes y la libertad del que debe lo justo </p></div><p class="article-text">
        Santa Rita no es el escenario de una novela, es un personaje m&aacute;s. Antiguo balneario de talasoterapia en el siglo XIX, despu&eacute;s se convirti&oacute; un manicomio donde las familias ricas encerraban a las mujeres d&iacute;scolas. La &uacute;ltima de la familia en heredarlo es Sof&iacute;a, una anciana escritora de novelas polic&iacute;acas y rom&aacute;nticas que lo ha transformado en una comunidad intergeneracional donde viven cuarenta personas, de edades y perfiles muy distintos, que comparten el amor por el lugar, una finca con un edificio enorme rodeado de jardines, palmeras y buganvillas, frente al mar, junto a un pueblo inventado del Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Santa Rita es el para&iacute;so que ha creado Elia Barcel&oacute; para situar sus tramas criminales. &ldquo;Hay muchas lectoras y lectores que me han dicho, oye, &iquest;d&oacute;nde se reserva la habitaci&oacute;n?, quieren venirse a vivir&rdquo;, cuenta la autora, entre risas. &ldquo;Yo tambi&eacute;n querr&iacute;a vivir en Santa Rita, donde hay un grupo de gente de toda la gama de edades que ha elegido vivir all&iacute;, que tienen su independencia pero todos colaboran en la casa, la cocina o el jard&iacute;n, hacen paellas, fiestas&hellip; son como una especie de gran familia, cada uno con sus ideas religiosas o pol&iacute;ticas&rdquo;, explica la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Ese lugar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-stephen-king-gran-realista-americano-galdos_128_8956352.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dio nombre a su novela anterior</a>, <em>Muerte en Santa Rita, </em>en la que los habitantes del lugar desentra&ntilde;an un crimen, y es el escenario de su nueva obra. Barcel&oacute; tiene una prol&iacute;fica carrera literaria en la que ha publicado 30 novelas con las que alterna literatura hist&oacute;rica, realista o criminal. Fue la primera mujer en obtener el Premio UPC, con <em>El mundo de Yarek,</em> el m&aacute;s importante de Espa&ntilde;a en ciencia ficci&oacute;n, y en 2020 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/injusto-si-tienes-anos-ocurra-no-sea-digno-aparecer-novela_1_6448197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gan&oacute; el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil</a> por <em>El efecto Frankenstein.</em>
    </p><p class="article-text">
        En su saga sobre Santa Rita, Barcel&oacute; ha construido palmo a palmo una comunidad ut&oacute;pica en medio de la sociedad capitalista e individualista del siglo XXI, en la que tienen una presencia importante unas cuantas mujeres fuertes, que han tomado decisiones para romper con unas vidas que no les hac&iacute;an felices. La escritora lleva toda la vida eligiendo a mujeres para sus papeles protagonistas: &ldquo;Para m&iacute; es muy importante, ya con 30 a&ntilde;os pensaba en la verg&uuml;enza que supone que las mujeres no est&eacute;n representadas en el arte a partir del momento en que m&aacute;s o menos dejan de resultar sexualmente atractivas a los hombres. O sea, en cuanto una mujer entra en la menopausia, no est&aacute; en las novelas, no est&aacute; en las obras de teatro, no est&aacute; en las pel&iacute;culas. Si a una mujer le quedan estad&iacute;sticamente 30 o 35 a&ntilde;os de vida, &iquest;es que ya no le va a pasar nada importante, ya no vale la pena hablar de ella? Eso de que las mujeres siempre tengamos que ser personajes secundarios en la vida de un se&ntilde;or no puede ser, nosotras somos protagonistas de nuestra propia vida y mis personajes lo son&rdquo;, reivindica la escritora. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Eso de que las mujeres siempre tengamos que ser personajes secundarios en la vida de un señor no puede ser, nosotras somos protagonistas de nuestra propia vida y mis personajes lo son</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre ellas, en su nueva novela <em>Amores que matan </em>(Roca, 2023) destacan las mujeres mayores, de mediana edad o incluso ancianas, como Sof&iacute;a, la due&ntilde;a de Santa Rita, que tiene 93, y una vida activa. &ldquo;A m&iacute; me parece que es muy importante que la literatura ofrezca caminos, modelos, la posibilidad de identificarte con tu situaci&oacute;n actual. Es un fastidio que a todas las mujeres, que son la mayor parte de la masa lectora, se nos obligue a identificarnos con mujeres de entre 24 y 42 a&ntilde;os. Cuando voy a clubes de lectura o sesiones de firmas, hay montones de mujeres de todas las edades que me dan las gracias por ofrecerles una posibilidad de identificarse de verdad con alguien que ya no es jovencita&rdquo;, cuenta la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas mujeres de la novela es un personaje real, la pintora Marianne von Werefkin, perteneciente a la aristocracia rusa, que en su juventud, a finales del siglo XIX, fue conocida como &ldquo;la joven Rembrandt&rdquo;. Fue mentora y despu&eacute;s amante del tambi&eacute;n pintor ruso Jawlensky y durante a&ntilde;os abandon&oacute; su carrera por potenciar la de &eacute;l. Ambos se trasladaron a Munich, donde Werefkin conoci&oacute; a Kandinsky, y de sus charlas surgi&oacute; la idea de la abstracci&oacute;n, de la que Kandinsky se apropi&oacute; como exclusivamente suya. Cuando su marido la abandon&oacute;, Marianne renaci&oacute;, se fue a Suiza, volvi&oacute; a pintar y obtuvo un reconocimiento importante. 
    </p><p class="article-text">
        Elia Barcel&oacute; ha querido que en alg&uacute;n momento de su vida Marianne von Werefkin se cruzara con Santa Rita, donde aparecen escondidos cuadros suyos, de Jawlensky y hasta un Kandinsky desconocido. La pintora es una de esas mujeres que se han plantado frente a las circunstancias que les condicionaban la vida. &ldquo;Y se han dado cuenta de que hay relaciones venenosas que te destruyen y que es mejor dejarlas, y que hay otras relaciones positivas y muy agradables que pueden ser estupendas sin el componente, por ejemplo, del sexo, de la explotaci&oacute;n o la humillaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Barcel&oacute;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Memoria, amor, muerte</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Amores que matan</em> flota la cuesti&oacute;n de la memoria, en la que se pierde a veces la anciana due&ntilde;a de Santa Rita, o en la que bucea su sobrina para reconstruir la historia familiar. &ldquo;Ese es uno de los temas centrales para m&iacute; desde que empec&eacute; a escribir: la memoria, la narraci&oacute;n del pasado. Lo que me interesa es c&oacute;mo mantenemos el pasado a trav&eacute;s de las palabras. Las palabras son manipulables, t&uacute; recuerdas unas cosas y otras cosas las fabulas. Siempre hay agujeros donde no hay recuerdo, y para que las cosas se unan tienes que fabular lo que queda en medio. Y una vez que lo has contado dos o tres veces, la historia es as&iacute; y t&uacute; ya no eres consciente de que has estado fabulando, crees que fue as&iacute;. A m&iacute; eso me interesa mucho: el pasado, la memoria, la fabulaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los grandes temas que atraviesan la escritura de la alicantina es el amor en todas sus variantes. &ldquo;El amor es la gran fuerza del universo. F&iacute;jate lo que pasa en el mundo en general, todo lo que hacen los seres humanos lo hacen por amor o por desamor, no amor en plan rom&aacute;ntico, de mirarse a los ojos y las estrellitas y tal, sino amor como afecto, cercan&iacute;a, lejan&iacute;a, envidias, odios. Todo surge por amor o por falta de amor. Para m&iacute; el amor es como la gravedad, no se trata de que lo creas o no lo creas, est&aacute; ah&iacute;. Las cosas caen para abajo, tanto si crees en la gravedad como si no crees. Y el amor te mueve y te afecta, tanto si te lo crees como si no te lo crees. Es de las pocas cosas que tengo claras&rdquo;, asegura Barcel&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora considera a la muerte como el tercer elemento sobre el que pilotan sus novelas, y la celebraci&oacute;n de la vida como excepci&oacute;n a la muerte. &ldquo;Para m&iacute; la muerte es a veces terrible, pero a veces es una liberaci&oacute;n, y a veces es una inmensa curiosidad por lo que viene despu&eacute;s. Por eso me viene muy bien que Sof&iacute;a tenga 93 a&ntilde;os, porque reflexiona mucho sobre la muerte y no lo hace de manera terrible ni tr&aacute;gica. Sabe que cada cosa que ve, toca, o huele, posiblemente sea por &uacute;ltima vez y lo aprecia enormemente&rdquo;, cuenta Barcel&oacute;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mediterr&aacute;nea y centroeuropea a la vez </strong></h3><p class="article-text">
        En <em>Amores que matan, </em>Barcel&oacute; narra una escena de gozo compartida por tres mujeres que, por primera vez en sus vidas, se ba&ntilde;an en el mar, en los a&ntilde;os 30 del siglo pasado, sabiendo que no lo podr&aacute;n repetir nunca. Esa playa de pinos, la luz, el sabor de la sal, el tacto de la arena caliente y el agua col&aacute;ndose entre los pliegues de sus enaguas, conforman uno de los homenajes al paisaje Mediterr&aacute;neo en el que Barcel&oacute; ha nacido, aunque vive desde hace 40 a&ntilde;os en Austria. &ldquo;Soy mediterr&aacute;nea y tambi&eacute;n soy austriaca, tambi&eacute;n soy centroeuropea. Me gusta mucho el paisaje de los Alpes, pero cada vez que vuelvo y veo ese azul del cielo con las buganvillas y las palmeras, quiero compartirlo. Adem&aacute;s, me cans&eacute; much&iacute;simo de tantas novelas negras con nieblas y fr&iacute;os, con gente depresiva y alcoh&oacute;lica. En el Mediterr&aacute;neo lo del crimen se lleva de otra manera, con otra alegr&iacute;a, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;, cuenta entre risas la escritora. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me cansé de tantas novelas negras con nieblas y fríos, con gente depresiva y alcohólica. En el Mediterráneo lo del crimen se lleva de otra manera, con otra alegría, ¿por qué no?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa dualidad entre Mediterr&aacute;neo y centroeuropa est&aacute; en sus obras, en las que quiere reivindicar la novela europea y alejarse de la omnipresente identidad estadounidense. &ldquo;Yo soy una europe&iacute;sta convencida, quiero que seamos Europa. Quiero darle un impulso a esa conciencia de que somos europeos y tambi&eacute;n a que las lenguas son riqueza. Una cosa que siempre me ha molestado de los escritores anglosajones es que dan por hecho que todo el mundo habla ingl&eacute;s y todo el mundo entiende ingl&eacute;s. Y ellos en sus novelas ponen un se&ntilde;or o una se&ntilde;ora que viene de donde sea y, oye, habla ingl&eacute;s. Viene un extraterrestre y resulta que, misteriosamente, tambi&eacute;n habla ingl&eacute;s. Y la realidad no es as&iacute;. En mis novelas hay gente que habla otras lenguas, o que no entiende la lengua en que se est&aacute; hablando, porque esa es la realidad&rdquo;, explica la autora. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ciencia ficci&oacute;n cuestiona la realidad</strong></h3><p class="article-text">
        Elia Barcel&oacute; empez&oacute; escribiendo ciencia ficci&oacute;n, y sigue altern&aacute;ndola con otros g&eacute;neros. Aclara que para ella este g&eacute;nero es una forma de an&aacute;lisis sociol&oacute;gico: &ldquo;Una de las l&iacute;neas de mi ciencia ficci&oacute;n es la prospecci&oacute;n inmediata, o sea, hacer historias con lo que ahora ya empieza a ser posible t&eacute;cnicamente, pregunt&aacute;ndome a d&oacute;nde nos va a llevar. Hago historias en las que estiro un poco lo que a&uacute;n no se puede hacer, pero casi, y ver qu&eacute; pasa. Por ejemplo, una de las historias que he escrito que m&aacute;s &eacute;xito ha tenido se llama <em>Mil euros por tu vida, </em>de la que hicieron incluso una pel&iacute;cula llamada <em>Transfer. </em>En ella es posible transferir la personalidad y la memoria completa de un individuo a otro, y hay personas que ceden su cuerpo para que sea habitado por los se&ntilde;ores que se lo pueden permitir. Te puedes imaginar que los que ceden su cuerpo son todos africanos que han llegado al l&iacute;mite extremo de la pobreza y para que sus familias puedan sobrevivir, ceden su cuerpo durante 20 horas al d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una distop&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/paradoja-black-mirror-netflix-bandersnatch_1_1699909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>recuerda a series como Black Mirror</em></a><em>.</em><em> </em>&ldquo;Solo que yo lo escrib&iacute; mucho antes de <em>Black Mirror.</em> Para eso sirve la ciencia ficci&oacute;n, para inquietar, para hacer pensar, para que te enfrentes con dilemas &eacute;ticos que t&uacute; pensabas que no iban a suceder. En los a&ntilde;os 60 ya se empez&oacute; a hablar en ciencia ficci&oacute;n de cu&aacute;ndo ser&iacute;a posible implantar un &oacute;vulo fecundado en el vientre de una mujer y qui&eacute;n ser&iacute;a la madre. Nosotros ya le&iacute;amos esas cosas y todo el mundo dec&iacute;a: se os va la olla, &iexcl;qu&eacute; tonter&iacute;a m&aacute;s grande! Y mira d&oacute;nde estamos ahora&rdquo;, reflexiona Barcel&oacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Omnivorismo literario</strong></h3><p class="article-text">
        Elia Barcel&oacute;, que adem&aacute;s es <a href="https://www.eldiario.es/autores/elia-barcelo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaboradora de la secci&oacute;n de Opini&oacute;n de elDiario.es</a>, se considera una persona literariamente inquieta y omn&iacute;vora. Sit&uacute;a en el primer lugar de su jerarqu&iacute;a el g&eacute;nero fant&aacute;stico, pero afirma tener muchos amores en la literatura. &ldquo;La narraci&oacute;n es narraci&oacute;n, tu f&aacute;bula es igual cuando hablas del sufrimiento vital de un minero en Gales que cuando hablas del sufrimiento de un fantasma que no consigue pasar al otro mundo. Es hablar de seres humanos en circunstancias m&aacute;s o menos extraordinarias, que es lo que a m&iacute; me gusta. Yo me enamoro de mis historias y cada vez me enamoro de un tipo de historia y la cuento&rdquo;, explica la autora. 
    </p><p class="article-text">
        A la hora de escribir, Barcel&oacute; se plantea qui&eacute;n abrir&aacute; las p&aacute;ginas de su libro, afirma que siempre se dirige a un p&uacute;blico con criterio: &ldquo;Suena muy elitista y muy est&uacute;pido cuando lo digo, pero es que es as&iacute;. Yo escribo para gente inteligente, para gente que quiere colaborar conmigo, poner su propia experiencia, sus propios recuerdos y entre los dos creamos un mundo m&aacute;s grande, no quiero darlo todo absolutamente masticado. Por eso hay muchos momentos en mis novelas en que tienes la sensaci&oacute;n de que tienes que esforzarte un poco para saber de qui&eacute;n estoy hablando o de qu&eacute; estoy hablando. A m&iacute; me parece que siempre hay una colaboraci&oacute;n entre quien escribe y quien lee, por eso yo siempre pienso en los lectores. El texto, si est&aacute; entre las dos tapas del libro est&aacute; muerto, no sirve para nada si no hay alguien que lo lea. Las estanter&iacute;as de las bibliotecas est&aacute;n llenas de muertos, de libros que no han sido sacados durante d&eacute;cadas y est&aacute;n muertos, pobrecillos, hasta que alguien los abre y de repente vuelven a vivir&rdquo;, concluye la escritora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-ciencia-ficcion-sirve-enfrentarnos-dilemas-eticos-no-creiamos-fueran-posibles_1_10119935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2023 20:46:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elia Barceló: “La ciencia ficción sirve para enfrentarnos con dilemas éticos que no creíamos que fueran posibles”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela negra,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luisa Castro, la poeta que no puede eludir la novela y que escribe "para no enloquecer"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/luisa-castro-poeta-no-eludir-novela-escribe-no-enloquecer_1_10038350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/478ea55f-0dd3-4e5e-85a2-dfba8e8dc942_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068901.jpg" width="1724" height="970" alt="Luisa Castro, la poeta que no puede eludir la novela y que escribe &quot;para no enloquecer&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora gallega publica 'Sangre de horchata', una narrativa con luchas de poder, traición, búsqueda de amor y una red de secretos familiares</p><p class="subtitle"> Rebecca Solnit: “La cultura de la cancelación es un concepto que nos idiotiza” </p></div><p class="article-text">
        Con 15 a&ntilde;os, Luisa Castro (Foz, Lugo,1966) gan&oacute; el premio de libreros de Galicia de narraciones cortas. El certamen obligaba a gastar las 5.000 pesetas del premio en literatura gallega, y as&iacute; llegaron a sus manos autores como Castelao, Celso Emilio Ferreiro o <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/rosalia-de-castro-una-gallega-en-malasana_1_6423814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a de Castro</a>. Durante su vida ha pasado de la poes&iacute;a a la narrativa, gan&oacute; el Premio Hiperi&oacute;n de poes&iacute;a en 1986 y el de Narrativa Breve en 2006. Ha sido directora del Instituto Cervantes en N&aacute;poles, Burdeos y ahora en Dubl&iacute;n, y vuelve a publicar una novela despu&eacute;s de diez a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Sangre de horchata</em> (Alfaguara, 2023) est&aacute; narrada por una chica de 16 a&ntilde;os que recorre una adolescencia rocambolesca con una madre ausente, un padre controlador y enigm&aacute;tico, un hermano que pasa los d&iacute;as fuera de casa y distintos tutores que asesoran al padre y pilotan su vida a distancia. Todos ocultan secretos sobre accidentes, internamientos psiqui&aacute;tricos, herencias y amantes. Una cadena de giros inesperados va mostrando una telara&ntilde;a de relaciones familiares en la que ella busca estrategias para no asfixiarse. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como un <em>thriller </em>de lo cotidiano. Pero es una cotidianeidad, creo yo, no tan extra&ntilde;a. Yo creo que todos nos hemos sentido alguna vez coaccionados o intimidados por nuestro entorno para no tratar a esta persona o a la otra, o para ser leal a unos frente a otros. Ella nace en un contexto donde la vida est&aacute; polarizada, es o conmigo o fuera de aqu&iacute;. Hay ese planteamiento de entrada: est&aacute;s aqu&iacute; bajo mis reglas y mis normas, bajo mis afectos, mimos y cuidados, y si te vas ya no existes para m&iacute; nunca m&aacute;s. Esta especie de divisi&oacute;n en la que vive la joven, a la que le dicen que 'a tu madre, ni agua', pero sin dec&iacute;rselo, de modo muy sibilino, yo creo que lo hemos vivido todos en la familia pr&oacute;xima y tambi&eacute;n en el mundo de las amistades. Ese es uno de los temas de los que habla la novela&rdquo;, explica Luisa Castro.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Escribir para sobrevivir a la gincana cotidiana</strong></h3><p class="article-text">
        Bel&eacute;n, la joven protagonista de <em>Sangre de horchata,</em> ha crecido sin saber por qu&eacute; su madre se march&oacute;. Escucha su voz en llamadas de tel&eacute;fono breves y espor&aacute;dicas, mientras su padre delega su autoridad en asesores y abogados que gestionan un patrimonio venido a menos. La casa familiar, en otro tiempo una mansi&oacute;n modernista, tiene la fachada llena de grietas producidas por accidentes que no se acaban de aclarar. Igual que las relaciones entre quienes la habitan o la frecuentan, llenas de cicatrices cuyas heridas no salen a la luz, aunque algunas empiezan a desvelarse poco a poco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora gallega Luisa Castro                            </span>
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        A Luisa Castro le divierte haber dibujado una trama en la que vivir se va haciendo cada vez m&aacute;s complicado. &ldquo;Como si la vida fuera un gimnasio en el que te subes a un aparato y cada d&iacute;a es subir un poquito el nivel de dificultad. Pero una cosa que est&aacute; desde el principio en la novela es la salvaci&oacute;n a trav&eacute;s de la escritura, porque la chica es capaz de escribir su historia y re&iacute;rse de ella. Eso es un &eacute;xito, un peque&ntilde;o triunfo sobre las cosas&rdquo;, reflexiona la autora.
    </p><p class="article-text">
        Castro relaciona su personaje con su propio proceso de escritura: &ldquo;No la he escrito para montar una trama y divertir o entristecer a los lectores. Lo he hecho porque lo he necesitado, porque necesitaba tener yo ese cara a cara con las situaciones que atraviesa la joven. Y quiz&aacute;s tambi&eacute;n porque es un modo de lidiar con nuestra ansiedad, con nuestros miedos o con los miedos de aquellos a quienes queremos y que no siempre podemos ayudar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que est&aacute; respondiendo entrevistas es cuando empieza a analizar la novela. &ldquo;No s&eacute; del todo muy bien ni lo que he hecho, ni de qu&eacute; he escrito. Solo s&eacute; que de pronto se ponen en marcha una serie de cosas y de personajes. Aunque hay desde el principio esa b&uacute;squeda de amor de la joven y de alguien que le cuide, esa es otra de las l&iacute;neas que marcan la deriva del personaje&rdquo;, analiza. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Saltar de la poes&iacute;a a la novela</strong></h3><p class="article-text">
        Para Luisa Castro, como para la protagonista de<em> Sangre de horchata,</em> escribir es un acto de supervivencia. &ldquo;A veces pienso que las novelas las escribo en parte para no enloquecer. Solo en muy contadas ocasiones me inspiran los momentos de beatitud o de contemplaci&oacute;n, la poes&iacute;a participa m&aacute;s de ese mundo contemplativo. Pero la novela es una necesidad que llevo puesta desde muy joven. A m&iacute; el escribir me ayuda a vivir, a sostenerme en la vida, donde muchas veces estamos sostenidos por alfileres, vamos como a tientas, como pisando huevos sobre una realidad que a veces es explosiva, y otras veces aburrid&iacute;sima y tediosa. Y luego en esa vida cada uno lleva su propia mochila, sus propios fantasmas, su propia historia y a m&iacute;, cuando esa mochila tiene un peso determinado, necesito aligerar y de ah&iacute; suelen salir mis novelas&rdquo;, explica Castro.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/galicia/luisa-castro-poesia-belleza-quincalla-escribo-lengua-extrana-extranjera_128_9770627.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luisa Castro ha publicado dos libros de poes&iacute;a</a>, <em>Actores vestidos de calle </em>y<em> Un amor antiguo</em>. Ella cuenta que pasa de la poes&iacute;a a la narrativa sin esfuerzo, y piensa que los compartimentos de los g&eacute;neros en los que se empe&ntilde;a la prensa cultural, son empobrecedores. &ldquo;Hace mucho que no escrib&iacute;a novela, pero realmente no fuerzo la m&aacute;quina en ese sentido. Hay mil cosas y mil historias que me gustar&iacute;a escribir y contar, pero al final solo progresan aquellas que de alguna manera nos vinculan a algo real, material, de nuestras vidas, de nuestros miedos y que de pronto me abordan y veo ah&iacute; un material que verdaderamente est&aacute; vivo para mi y necesito purgarlo, hacer esa catarsis&rdquo;, indica la escritora. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La impostura de la perfecci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Los personajes de Luisa Castro no son modelos de coherencia, son complejos y tienen muchas voces. Cuenta que esa especie de ventriloqu&iacute;a le sale de forma natural y se pone en marcha de forma autom&aacute;tica cuando empieza a escribir. &ldquo;Eso en esta novela se nota mucho. Cuando hablan los personajes, creo yo, hablan no solo respondiendo a su car&aacute;cter o su saber, sino que son el eco de muchas otras voces que resuenan dentro de ellos. No son una persona que se comporta de una forma y tiene unos h&aacute;bitos y esas cosas convencionales. En mis novelas los personajes son trasuntos de vida que emergen de muchos pozos distintos a la vez&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un mismo personaje puede tener cosas que parece que no le cuadran y sin embargo, si lo piensas, nuestra vida es as&iacute;, es una continua incoherencia. Lo que es sorprendente es que nos creamos que todos somos la perfecci&oacute;n y la correcci&oacute;n en persona. Eso es un traje que uno se pone por las ma&ntilde;anas y luego por la noche, cuando te acuestas y te desnudas, te quedas a solas con tus contradicciones, tus temores, tus vanidades o tu belleza&rdquo;, reflexiona la escritora. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un mismo personaje puede tener cosas que parece que no le cuadran y sin embargo, si lo piensas, nuestra vida es así, es una continua incoherencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luisa Castro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus personajes no quieren ser prototipos de nada. &ldquo;Son estados m&uacute;ltiples de vida que se manifiestan a trav&eacute;s de seres de ficci&oacute;n. En todos hay un elenco de cosas que aparecen porque me surgen as&iacute;, yo no los perfilo ni los defino a priori, ni digo 'este va a ser el traidor o aquel va a ser el salvador'&rdquo;, aclara la autora.
    </p><p class="article-text">
        La ganadora del premio Biblioteca Breve en 2006 afirma que siente el proceso de escritura de una novela como el viaje por una monta&ntilde;a rusa emocional. &ldquo;Mi novela sale como despu&eacute;s de un viaje por el tren de la bruja. Sales de ese tren de la bruja, has dado una vuelta en la c&aacute;mara de los horrores y cuando terminas la novela dices qu&eacute; bien, que alivio. Esa es la sensaci&oacute;n que tengo. Y tienes esa necesidad de vivir ese viaje por esos t&uacute;neles acompa&ntilde;ando a esa joven atravesando esos escenarios, porque de ese modo tambi&eacute;n te liberas de tus miedos&rdquo;, explica Castro. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Para enfrentar la adversidad </strong></h3><p class="article-text">
        En distintos momentos del libro, los adultos de la familia le recuerdan a la protagonista que tiene que mantener la cabeza fr&iacute;a, la 'sangre de horchata' ante los conflictos y complicaciones vitales. &ldquo;La horchata es algo muy t&iacute;pico en Catalunya y esa es la bebida que trae siempre el padre, y el amigo de la familia a los hijos. Y la expresi&oacute;n remite a cierta manera de enfrentar las adversidades, tener sangre de horchata es tener sangre fr&iacute;a, y la sangre fr&iacute;a es necesaria para hacer algo criminal o feo. Es que no te importe mucho nada y eso es lo que se le transmite a esta ni&ntilde;a, que eso es necesario para vivir. Y ella lo va aprendiendo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        En la novela hay un tono juguet&oacute;n que va mano a mano de una tristeza contenida, y un contraste entre el ambiente de casa antigua y las maneras de otra &eacute;poca de un padre orgulloso de su estirpe, y los ritmos y vivencias de una joven del siglo XXI. &ldquo;Es algo que a m&iacute; me gusta de la novela, que tenga este aroma anticuado, que tiene que ver con el pedigr&iacute; del que la familia presume, un aroma un poco rancio y que choca con los tiempos y la juventud de la protagonista. Para m&iacute; fue una manera de poner en el mismo nivel tiempos distintos, el tiempo de la enso&ntilde;aci&oacute;n del pasado, de los pasados heroicos, de las grandes familias y el de la gente que est&aacute; despertando y descubriendo la vida&rdquo;, cuenta la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Luisa Castro empez&oacute; a publicar en gallego cuando era muy joven, esa es su lengua materna. Con 19 a&ntilde;os, se fue a Madrid a estudiar una carrera y eso le llev&oacute; a escribir en castellano. Despu&eacute;s ha vivido en Barcelona, Italia, Francia y ahora en Irlanda, y no se sit&uacute;a en una &uacute;nica tradici&oacute;n literaria. &ldquo;Ni en mi vida ni en mi experiencia como escritora me puedo suscribir a un solo patr&oacute;n ling&uuml;&iacute;stico. No creo que lo pueda hacer nadie en este pa&iacute;s, adem&aacute;s, porque somos un pa&iacute;s con una fortuna incre&iacute;ble, tenemos una buena parte de nuestra poblaci&oacute;n que tiene dos lenguas; eso es muy enriquecedor, a m&iacute; me enriquece. Ni se me ocurrir&iacute;a renunciar al gallego, que es imposible, ni al castellano tampoco&rdquo;, sostiene. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/luisa-castro-poeta-no-eludir-novela-escribe-no-enloquecer_1_10038350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Mar 2023 22:13:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luisa Castro, la poeta que no puede eludir la novela y que escribe "para no enloquecer"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Escritores,Novela,Cultura]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tito Ramírez, el enmascarado del chachachá psicodélico: "El barrio es el que manda y la multinacional va detrás"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/tito-ramirez-enmascarado-chachacha-psicodelico-barrio-manda-multinacional-detras_1_10028966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c35b205f-3890-4fab-aaf0-a1464c71409f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068667.jpg" width="3117" height="1753" alt="Tito Ramírez, el enmascarado del chachachá psicodélico: &quot;El barrio es el que manda y la multinacional va detrás&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico español, que no revela su identidad y se esconde tras un antifaz, publica su segundo disco, un cóctel de mambo y boogaloo con garaje y psicodelia que presenta con una gira de conciertos</p><p class="subtitle">Las puertas que no terminó de abrir Gata Cattana en el rap </p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;an que se hab&iacute;an encontrado unas cintas perdidas que proven&iacute;an de los a&ntilde;os 60. Las firmaba un tal Tito Ram&iacute;rez. Las edit&oacute;, en formato single, el sello Discos Antifaz en 2016. Este conten&iacute;a dos canciones tituladas <a href="https://www.youtube.com/watch?v=aBwBsf-OjfE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Be My Girl (S&eacute; mi chica)</em></a> y <em>Lonely Man. </em>Sonaban a un combinado de boogaloo, mambo y ritmos latinos, algo ciertamente de otro tiempo. La mayor&iacute;a del p&uacute;blico que lo escuch&oacute; pens&oacute; que se trataba de las grabaciones de un puertorrique&ntilde;o, registradas en la &eacute;poca dorada del boogaloo (1963-1969). As&iacute;, sin mayor informaci&oacute;n, el single se agot&oacute; en tres d&iacute;as, subi&oacute; much&iacute;simo de precio en la reventa de los coleccionistas y lleg&oacute; a venderse por 300 libras en eBay. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia era falsa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La intenci&oacute;n, entre otras cosas, era que no hubiese informaci&oacute;n a&ntilde;adida, sino que la gente tuviese solo la m&uacute;sica para juzgar, que sea la m&uacute;sica la que manda. Comenzaron las especulaciones y el p&uacute;blico pens&oacute; que detr&aacute;s hab&iacute;a un se&ntilde;or de 60 a&ntilde;os. Cuando meses m&aacute;s tarde hice la primera actuaci&oacute;n, nadie hab&iacute;a visto el rostro del tal Tito Ram&iacute;rez. Cuando aparec&iacute; en el escenario, algunos debieron pensar lo bien que se conserva este se&ntilde;or&rdquo;, cuenta, entre risas, Tito Ram&iacute;rez, que sigue sin revelar su verdadera identidad y que sin duda no se acerca, ni de lejos, a los 60 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El artista se presenta en las fotos y en los conciertos rodeado de misterio, vistiendo un antifaz o gafas de sol. Explica que para &eacute;l esos elementos suponen una armadura, un escudo que le protege: &ldquo;Son una imagen tras la cual puedo proyectar un concepto, una idea, sin que mi yo real se vea expuesto. Quiero que mi m&uacute;sica llegue y guste a cuanta m&aacute;s gente mejor, y para eso es necesaria cierta exposici&oacute;n&rdquo;, dice, y revela que Ram&iacute;rez s&iacute; es su apellido real, como tambi&eacute;n lo es lo que cuenta en las canciones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tito Ramírez presenta &#039;El prince&#039;, su nuevo disco                            </span>
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        Aquel <em>single </em>de un autor desconocido enseguida son&oacute; en clubes de <em>soul </em>y <em>rhythm and blues</em> de Inglaterra, Alemania o B&eacute;lgica. Despu&eacute;s, lleg&oacute; el primer &aacute;lbum, <em>The Kink Of Mambo </em>(2019).  Para la grabaci&oacute;n utiliz&oacute; t&eacute;cnicas &ldquo;de los 50 o los 60 para recoger el sonido&rdquo;, lo que le da &ldquo;un car&aacute;cter especial&rdquo;. Se retiraron a una casa de campo y all&iacute; utilizaron con grabadoras de cinta y microfon&iacute;a antigua, aprovechando las reverberaciones naturales que ten&iacute;an los pasillos y las escaleras. Adem&aacute;s, grabaron las pistas procurando que tocaran a la vez el mayor n&uacute;mero de m&uacute;sicos, para conseguir m&aacute;s naturalidad en la interpretaci&oacute;n. La producci&oacute;n corri&oacute; a cargo de <a href="https://www.instagram.com/oscarmartos_/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&Oacute;scar Martos</a>, ingeniero al frente del estudio madrile&ntilde;o Greenville Records, que se define a s&iacute; mismo como &ldquo;amante de las m&uacute;sicas con alma&rdquo; y que a finales de marzo publica <a href="https://rocafortrecords.bandcamp.com/album/so-lonely-b-w-mi-vida?fbclid=PAAaaC3R-Qu79ieDLWqiE11gk1Qf0ubP6jsRDoRhI8KWjp-lEdbUFxsoPY0rI" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">su primer single para su propio nombre</a>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>L&iacute;mites bastardos</strong></h3><p class="article-text">
        El <em>boogaloo, </em>o bugal&uacute;, es un ritmo latino que naci&oacute; de la fusi&oacute;n de ritmos afrocubanos y del <em>soul </em>estadounidense. Se populariz&oacute; en Estados Unidos en los a&ntilde;os 60 y se extendi&oacute; fuera de all&iacute; con m&uacute;sicos de origen puertorrique&ntilde;o como Joe Cuba y Richie Ray, conocido como 'El Rey de la salsa', o la cantante cubana La Lupe. Tito Ram&iacute;rez bebe de ah&iacute; y combina los sonidos caribe&ntilde;os con otros m&aacute;s angl&oacute;filos como el garaje o la psicodelia. &ldquo;Mis gustos musicales son amplios y dentro de ese arco, van apareciendo todo ese tipo de referencias sin plante&aacute;rmelo mucho y dejando que fluyan igualmente los l&iacute;mites de los estilos, que a veces no est&aacute;n tan claros, esos estilos llegan a tocarse unos con otros. La psicodelia puede ser latina, lo latino puede ser garaje, el rock and roll puede ser latino. En esos l&iacute;mites bastardos me muevo yo&rdquo;, cuenta Ram&iacute;rez.
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            </figure><p class="article-text">
        Uno de los temas de ese disco, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=J9VESm21DZk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mambo n&ordm;666,</em></a> ha sido remezclado por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/camilo-lara-musico-mexicano-pista-baile-politica-democratica-puedes-vez_1_9300194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camilo Lara, del Instituto Mexicano del Sonido</a>, m&uacute;sico y productor mexicano que ha colaborado con Lee Scratch Perry, Beck o Graham Coxon, de Blur, y ha remezclando a Beastie Boys, Placebo o Interpol.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El barrio manda</strong></h3><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se presenta el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6hLdSBSDcKg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo &aacute;lbum</a> de Tito Ram&iacute;rez, titulado <em>El prince.</em> Con el nombre vuelve a jugar a la confusi&oacute;n, le gusta mezclar las lenguas y usar el <em>spanglish; </em>&eacute;l prefiere pronunciarlo tal como suena en espa&ntilde;ol y no en ingl&eacute;s. Los sonidos siguen siendo un crisol de m&uacute;sica latina combinada con ritmos afroamericanos y anglosajones, un viaje por sus influencias.
    </p><p class="article-text">
        Una muy importante para &eacute;l es <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/elvis-presley-perez-prado-peret_128_1637012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&eacute;rez Prado</a>, el m&uacute;sico cubano que encumbr&oacute; al mambo en los a&ntilde;os 50. &ldquo;P&eacute;rez Prado es uno de mis m&uacute;sicos de referencia, me gusta desde muy joven. Y, en cierto modo, tambi&eacute;n es el artista en que m&aacute;s he buceado. A partir de &eacute;l, indagu&eacute; y entr&eacute; en el mundo del mambo y despu&eacute;s en el de la m&uacute;sica latina&rdquo;, asegura Ram&iacute;rez, que tiene como otra de sus referencias a James Brown, especialmente con sus baladas. &ldquo;Lo tengo siempre presente como m&uacute;sico revolucionario. Su m&uacute;sica era muy salvaje, no se parec&iacute;a a ning&uacute;n otro artista de blues de aquella &eacute;poca y su sentido del espect&aacute;culo tambi&eacute;n es un gran referente para m&iacute;&rdquo;, explica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En un momento en que en el n&uacute;mero de escuchas a nivel global est&aacute; liderado por m&uacute;sicos que no son anglosajones y que est&aacute;n haciendo sonar cumbia, reguet&oacute;n y otros ritmos caribe&ntilde;os, Ram&iacute;rez recuerda que esto ya ha ocurrido en otros momentos en la historia. &ldquo;Ha habido ocasiones en los que m&uacute;sicos latinos tambi&eacute;n han sido primeras espadas, el mismo P&eacute;rez Prado fue una estrella mundial, y Xavier Cugat tambi&eacute;n. Es cierto que la m&uacute;sica latina a d&iacute;a de hoy parece que est&aacute; en lo m&aacute;s alto de la pir&aacute;mide y yo me alegro por ello, no se puede luchar contra la corriente de un r&iacute;o, la m&uacute;sica est&aacute; viva. Por mucho que las multinacionales quieran dirigir el camino, al final la gente y el gusto del barrio es el que manda y la multinacional siempre va detr&aacute;s de lo que el barrio crea&rdquo;, sostiene Ram&iacute;rez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Al nirvana bailando</strong></h3><p class="article-text">
        En su nuevo disco, Tito Ram&iacute;rez trae de vuelta ritmos de mitad del siglo pasado con canciones que parecen salidas de otra &eacute;poca, pero que suenan muy actuales. Sus letras encierran mensajes escondidos sobre el amor, el sexo, las distintas sustancias, la venganza o el poder. &ldquo;S&iacute;, b&aacute;sicamente lo que viene siendo la vida&rdquo;, dice Tito Ram&iacute;rez entre risas. &ldquo;Efectivamente, esos son un poco los temas de las canciones, pero no siempre el mensaje est&aacute; claro o es literal, sino que quiz&aacute; la poes&iacute;a esconde significados ocultos, y yo invito al oyente a descubrirlos&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        En su nuevo disco se presenta como &ldquo;el heredero del reino de Perversia&rdquo;, y con una banda de siete m&uacute;sicos, promete unos directos &ldquo;de sonido orquestal, con percusi&oacute;n latina&rdquo;, en los que no parar de bailar, algo que le parece una de las mejores experiencias de la vida: &ldquo;Yo a la pista de baile le doy mucha importancia porque algunos de los mejores momentos que he pasado en mi vida han sucedido ah&iacute;, bailando la m&uacute;sica que me gusta o aprendiendo de lo que el dj est&aacute; poniendo. Vivir ese viaje y disfrutar de la m&uacute;sica que a uno le gusta, a un buen volumen, con una compa&ntilde;&iacute;a agradable, para m&iacute; es como llegar al nirvana&rdquo;. Para recoger el fruto de las promesas de Tito Ram&iacute;rez, se encontrara con su p&uacute;blico el 25 de marzo en la sala Cop&eacute;rnico de Madrid y el 21 de abril en la sala Upload de Barcelona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/tito-ramirez-enmascarado-chachacha-psicodelico-barrio-manda-multinacional-detras_1_10028966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Mar 2023 21:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tito Ramírez, el enmascarado del chachachá psicodélico: "El barrio es el que manda y la multinacional va detrás"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Latinoamérica,Artistas,Arte,Industria musical]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La artista que cultiva la cultura del campesinado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/artista-cultiva-cultura-campesino_1_10008756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/369eb935-f2af-43ac-8e12-fa30cb765418_16-9-discover-aspect-ratio_default_1068076.jpg" width="1552" height="873" alt="La artista que cultiva la cultura del campesinado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Asunción Molinos Gordo, cuya obra ha sido comprada en ARCO por el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Madrid, alerta de una cultura agraria en vías de extinción, de la privatización del agua y de la insolidaridad del capitalismo frente a la enseñanza de las bacterias en las heces humanas, que sobreviven gracias al apoyo mutuo</p><p class="subtitle">Las artistas estallan de indignación en el primer día de ARCO </p></div><p class="article-text">
        Asunci&oacute;n Molinos es de campo, y eso ha marcado toda su obra. Se cri&oacute; en Guzm&aacute;n, un peque&ntilde;o pueblo de la cuenca del Duero (Burgos). Toda su familia se dedica a la agricultura y ella es la primera que hace una carrera universitaria. Desde peque&ntilde;a, supo que esa forma de vida iba a desaparecer: &ldquo;Venir de un pueblo de 90 habitantes, tener conciencia de pertenecer a una cultura interrumpida, tener una conciencia muy temprana de que esa cultura forma parte de un ecosistema social que tiene los d&iacute;as contados, estar rodeada de otros pueblos que ya estaban vac&iacute;os, ha situado mi trabajo&rdquo;, explica en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en 1979, Molinos es investigadora y artista visual. Dos de sus obras acaban de ser adquiridas por dos instituciones p&uacute;blicas durante la pasada edici&oacute;n de ARCO: el Ministerio de Cultura para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a, y el Ayuntamiento de Madrid para el Museo de Arte Contempor&aacute;neo (que expone solo una peque&ntilde;a parte de su colecci&oacute;n en Conde Duque y en la Serrer&iacute;a Belga). Una coincidencia poco habitual.
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo pone el foco en el campesinado contempor&aacute;neo y se asienta en los propios or&iacute;genes de la artista. &ldquo;Siempre, en todas las historias familiares y en todas las conversaciones se habla de esos tiempos en los que hab&iacute;a mucha m&aacute;s gente, esos tiempos en los que en el pueblo hab&iacute;a vida, hab&iacute;a dos bares, hab&iacute;a un baile, hab&iacute;a esto, hab&iacute;a lo otro, y que eso se hab&iacute;a extinguido. Enseguida entend&iacute; que era un fen&oacute;meno imparable. Tener esa conciencia tan temprana de pertenecer a una cultura en v&iacute;as de extinci&oacute;n, hizo que me preocupara muy pronto por qu&eacute; va a pasar con las formas de hacer que nosotros tenemos&rdquo;, dice. 
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                    alt="En la pieza de video &#039;Barruntaremos&#039;, Asunción Molinos indaga en cómo interpretar el paisaje a través de la voz de un pastor segoviano que conoce una forma tradicional de predicción meteorológica"
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                En la pieza de video &#039;Barruntaremos&#039;, Asunción Molinos indaga en cómo interpretar el paisaje a través de la voz de un pastor segoviano que conoce una forma tradicional de predicción meteorológica                            </span>
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        Asunci&oacute;n Molinos Gordo explica que en su pueblo la diversidad de cultivos ha menguado enormemente y solo se cultivan semillas homologadas y estandarizadas. En Espa&ntilde;a, los agricultores que quieren salir de esa situaci&oacute;n se enfrentan a muchas trampas burocr&aacute;ticas en la pol&iacute;tica agr&iacute;cola de ayudas de la Uni&oacute;n Europea. Ella se llev&oacute; a los tres agricultores j&oacute;venes que quedan en Guzm&aacute;n a la XIII Bienal de La Habana (en 2019), muestra de arte a la que acudi&oacute; en representaci&oacute;n de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.asuncionmolinos.com/proyectos/de-campesino-a-campesino" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">para compartir experiencias con los agricultores cubanos</a> y c&oacute;mo se enfrentaron a las dificultades del per&iacute;odo especial, la crisis econ&oacute;mica que sufri&oacute; la isla durante los a&ntilde;os 90. La artista identifica la forma de vida de su pueblo con la que muestra <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alcarras-obra-maestra-intima-politica-historia-cine_129_8952000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pel&iacute;cula </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alcarras-obra-maestra-intima-politica-historia-cine_129_8952000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alcarr&agrave;s </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alcarras-obra-maestra-intima-politica-historia-cine_129_8952000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el rural catal&aacute;n.</a>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cultivar ideas</strong></h3><p class="article-text">
        Molinos utiliza cer&aacute;mica, video, fotograf&iacute;a o instalaci&oacute;n para hablar de los peque&ntilde;os agricultores y agricultoras en pa&iacute;ses de las orillas del Mediterr&aacute;neo. &ldquo;En mi obra siempre he dado un tratamiento a los agricultores como intelectuales, como productores de conocimiento, no solo como productores de patatas, de cereal o de legumbre, sino como productores de ideas. Lo que yo ten&iacute;a claro era que siempre va a haber formas de producir la comida, pero las formas de vida y toda la producci&oacute;n de conocimiento asociada a eso est&aacute;n en peligro. Las formas en las que nos relacionamos con el paisaje, con el territorio, con nuestros propios vecinos y con la econom&iacute;a, la forma en la que se entiende el dinero en los pueblos, o una cosa bastante particular: la idea de familia, que es distinta en los pueblos que en las ciudades. Enseguida me di cuenta de que todo eso tiene mucho valor y que est&aacute; infravalorado y estigmatizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Con 16 a&ntilde;os se fue a vivir a Madrid y all&iacute; se convirti&oacute; en &ldquo;la pueblerina&rdquo;: &ldquo;De pronto era la que nadie toma en serio porque tengo un acento en concreto o porque hablo utilizando ciertos localismos o modismos, y ten&iacute;a que estar en lucha. Pens&eacute; que nosotros tenemos un tesoro a nivel cultural pero el mundo de fuera piensa que lo nuestro es in&uacute;til, obsoleto, caduco y que lo mejor que puede ocurrir con las culturas del agro es que se extingan, para que realmente pasemos a esa superavanzada modernidad donde todo est&aacute; basado en la tecnolog&iacute;a y en la digitalizaci&oacute;n&rdquo;, analiza Molinos. 
    </p><p class="article-text">
        Con el deseo de compartir la riqueza de la cultura campesina, y sacarla de un lugar marginal, la artista ha creado obras que reflexionan sobre el uso de la tierra, la arquitectura n&oacute;mada, las huelgas de los campesinos, la transformaci&oacute;n del trabajo rural, la biotecnolog&iacute;a o el comercio internacional de alimentos. 
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                    alt="Asunción Molinos (segunda por la derecha) presenta de la instalación itinerante museística &#039;WAM, Museo Agrícola Mundial&#039;, en la Fundación Sierra Pambley, en León, en 2015. La obra trata la introducción de biotecnología en la producción de alimentos"
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                Asunción Molinos (segunda por la derecha) presenta de la instalación itinerante museística &#039;WAM, Museo Agrícola Mundial&#039;, en la Fundación Sierra Pambley, en León, en 2015. La obra trata la introducción de biotecnología en la producción de alimentos                            </span>
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                    alt="Otra vista de la misma instalación,  &#039;WAM, Museo Agrícola Mundial&#039;, esta vez en la Bienal de Sharjah (Emiratos Árabes) en 2015"
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            <span class="title">
                Otra vista de la misma instalación,  &#039;WAM, Museo Agrícola Mundial&#039;, esta vez en la Bienal de Sharjah (Emiratos Árabes) en 2015                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En su proceso de indagaci&oacute;n, la artista se fue a vivir a Egipto en 2010, a conocer a una de las sociedades agr&iacute;colas m&aacute;s antiguas del mundo. &ldquo;Los egipcios llevan 5.000 a&ntilde;os de agricultura, si no m&aacute;s. Ah&iacute; encontr&eacute; un mont&oacute;n de formas de trabajar y de pensar que eran de alguna manera similares a la forma de hacer de Guzm&aacute;n, salvando las diferencias. No compart&iacute;amos ni religi&oacute;n ni idioma ni modos de producci&oacute;n ni formas de econom&iacute;a, &eacute;ramos todos de or&iacute;genes mixtos, pero lo que s&iacute; que se compart&iacute;a era una identidad vinculada a la actividad agraria. El hecho de ser labradores tra&iacute;a una identidad asociada a eso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Molinos se llev&oacute; a su padre a Egipto, como parte de una investigaci&oacute;n. &ldquo;Estuvimos reunidos con unos agricultores de un pueblito de Luxor. Mi padre y ellos se entendieron enseguida, muy bien, a pesar de que &eacute;l no hablara &aacute;rabe ni ellos castellano. Lo hac&iacute;an con gestos, tocando la tierra, yendo a sitios, se&ntilde;alando cosas. Se entendieron a un nivel superior, creo que cualquier antrop&oacute;logo estar&iacute;a celoso de la complicidad que se estableci&oacute; entre ellos&rdquo;, explica Molinos, que se considera m&aacute;s investigadora que artista y utiliza en su trabajo herramientas de la antropolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a o los estudios culturales. 
    </p><p class="article-text">
        Sigui&oacute; viviendo en El Cairo hasta el estallido de la Primavera &Aacute;rabe en 2012. Despu&eacute;s viaj&oacute; a Palestina, Jordania, Turqu&iacute;a, Ecuador y M&eacute;xico, y volvi&oacute; a ver esas conexiones. &ldquo;A partir de ah&iacute; empec&eacute; a trabajar esta idea del pensamiento campesino, que es el eje principal de mi pr&aacute;ctica. Esa producci&oacute;n de ideas que se da vinculada a las comunidades campesinas y que de alguna manera es com&uacute;n, al margen de que nos separen oc&eacute;anos, monta&ntilde;as, deudas del FMI o barreras geogr&aacute;ficas y pol&iacute;ticas&rdquo;. Y es en la cultura rural donde Molinos encuentra rupturas con un &ldquo;capitalismo feroz&rdquo;: &ldquo;Hay una forma de habitar el mundo que es muy responsable y que tiene que ver con la idea de perpetuar la vida, de asegurarse de que las pr&aacute;cticas que se llevan a cabo la garantizan. Por ejemplo, hay agricultores que est&aacute;n plantando &aacute;rboles y no van a cosechar nunca sus frutos ni su madera, sino que los est&aacute;n dejando para la siguiente generaci&oacute;n. Es una responsabilidad intergeneracional con respecto al territorio&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Bacterias que se ayudan</strong></h3><p class="article-text">
        La obra que ha adquirido el Ayuntamiento de Madrid lleva por t&iacute;tulo <em>Quorum Sensing,</em> una peque&ntilde;a escultura de vidrio soplado que forma parte de una investigaci&oacute;n que la artista hizo sobre las aguas fecales de la ciudad de Dub&aacute;i. Junto a la bi&oacute;loga Ruqaiyyah Siddiqui, analiz&oacute; c&oacute;mo es la vida social de las bacterias cuando abandonan los cuerpos humanos y llegan a una planta de tratamiento de aguas residuales. &ldquo;Las bacterias que salen de nuestros cuerpos son altamente diversas, quer&iacute;a ver c&oacute;mo se las arreglan para sobrevivir. Vimos que el patr&oacute;n de comportamiento m&aacute;s com&uacute;n era el del mutualismo: gracias a proveerse de ayuda mutua, las bacterias consegu&iacute;an perpetuar su vida. Lo fascinante del proyecto era ver c&oacute;mo esas formas de vida tan primitivas hab&iacute;an llegado a ese tipo de conclusi&oacute;n hace mucho tiempo. Y nosotros, que nos autoadjudicamos el nombre de evolucionados y del ser inteligente de la creaci&oacute;n, todav&iacute;a no hemos sacado esa conclusi&oacute;n&rdquo;, reflexiona. 
    </p><p class="article-text">
        Esta obra est&aacute; vinculada a otro proyecto m&aacute;s grande, <a href="https://www.asuncionmolinos.com/proyectos/en-transito-botanica-de-un-viaje" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>En transito (Bot&aacute;nica de un viaje)</em></a><em>, </em>que combina arte, ciencia y ecolog&iacute;a, y con el que Molinos ha creado un huerto a partir de semillas que sobreviven al tr&aacute;nsito intestinal humano, como el tomate o la berenjena, que no pueden ser descompuestas por las enzimas digestivas, por lo que se excretan intactas y siguen siendo capaces de germinar. <strong>&ldquo;</strong>Recolect&eacute;, junto con el equipo de la planta de tratamiento de aguas residuales de Dub&aacute;i, dos metros c&uacute;bicos de heces fecales humanas. Las llevamos a un invernadero y empezamos a echar agua. Germinaron much&iacute;simas plantas que ven&iacute;an contenidas en las heces. Una locura. Apareci&oacute; amaranto, muchos tipos de chiles, tomates, calabazas, mostaza&hellip; infinidad de cultivos. Hicimos una selecci&oacute;n de las plantas y las llevamos a exponer al Art Jameel de Dub&aacute;i, un centro de arte que <a href="https://jameelartscentre.org/whats-on/artists-garden-by-asuncion-molinos-gordo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">me invit&oacute; a hacer el jard&iacute;n</a>&rdquo;.
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                Tres imágenes de la obra de Asunción Molinos &#039;Quorum Sensing&#039;                            </span>
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        La elecci&oacute;n de Dub&aacute;i no fue casualidad. En ese momento, antes de la pandemia, el aeropuerto de la ciudad era el m&aacute;s transitado del mundo, un lugar puente entre el Este y el Oeste del planeta. Adem&aacute;s, el 85% de su poblaci&oacute;n es internacional, con lo que en la ciudad est&aacute; representada una parte importante de los h&aacute;bitos culinarios a nivel global, y todos esos alimentos hacen el mismo viaje del plato a las plantas de tratamiento de aguas grises de la ciudad, con lo que la diversidad est&aacute; asegurada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los pasajeros internacionales que ven&iacute;an de todo el globo en aquel momento y ten&iacute;an la necesidad de usar el ba&ntilde;o, dejaban depositadas en sus heces una colecci&oacute;n muy diversa de su geograf&iacute;a. Del lugar m&aacute;s s&oacute;rdido sale ese tipo de belleza sublime. Por eso era importante que la pieza <em>Quorum Semsing</em> fuese extremadamente bella. Necesitaba crear cosas que fuesen cercanas a la joyer&iacute;a, las piezas est&aacute;n hechas con vidrio soplado en un taller de El Cairo con Yasser, un soplador tradicional que recicla las botellas de la ciudad para trabajar con vidrio. La escultura es una especie de joya, tesoro o piedra preciosa, porque ahora la microbiota intestinal est&aacute; en auge. Hay gente que son ya donantes de heces porque tienen unos intestinos supersanos con unas colonias microbacterianas importantes y se pueden regenerar otros intestinos a trav&eacute;s de la introducci&oacute;n, por ejemplo, de un supositorio de heces fecales de esta otra persona&rdquo;, explica Molinos.
    </p><h3 class="article-text">La injusticia del agua</h3><p class="article-text">
        Por su parte, la pieza que ha comprado el Museo Reina Sof&iacute;a es una escultura-t&oacute;tem de cer&aacute;mica que forma parte de un proyecto llamado <em>&iexcl;Cu&aacute;nto r&iacute;o all&aacute; arriba!,</em> en torno a la cer&aacute;mica de la alfarer&iacute;a del agua y que pudo verse expuesta en la galer&iacute;a Traves&iacute;a Cuatro de Madrid, en 2021. &ldquo;Empez&oacute; con una investigaci&oacute;n en la huerta valenciana sobre los sistemas de riego de acequias, en la que vi c&oacute;mo las comunidades campesinas musulmanas que se asentaron en la Vega del Turia en aquella &eacute;poca ten&iacute;an muy claro que no pod&iacute;an pegarse por el agua, no pod&iacute;an perder recursos y crearon un sistema de reparto de aguas superequitativo&rdquo;, explica la artista.
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                &#039;¡Cuánto río allá arriba!&#039;                            </span>
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        Cuando comenz&oacute; a investigar sobre la alfarer&iacute;a del agua, descubri&oacute; que tanto las comunidades ceramistas como las campesinas estaban obsesionadas en ser eficientes en el reparto equitativo del agua. &ldquo;Todas las canteras, alcantarillas, jarras o botijos de novia que crean, son altamente eficientes en que el agua llegue a todos los sitios&rdquo;, explica. Molinos estudia y compara los periodos del X y XI con el final del XX, cuando el agua entra a cotizar en bolsa. &ldquo;Para m&iacute; eso es un <em>shock </em>a muchos niveles, pero especialmente a nivel tecnol&oacute;gico. En el siglo XI una parte de la tecnolog&iacute;a en las comunidades campesinas se est&aacute; poniendo al servicio de garantizar el acceso continuo y seguro, hay una idea muy fuerte de justicia del agua, mientras que ahora, en la &eacute;poca en la que nos encontramos, con toda esa tecnolog&iacute;a tan sofisticada que tenemos, los mercados financieros se ponen precisamente en contra del acceso y a favor de la privatizaci&oacute;n, la regulaci&oacute;n y el control desproporcionado y nada equitativo del agua&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Molinos es una de las diez artistas cuya obra ha comprado el Museo Reina Sof&iacute;a este a&ntilde;o en ARCO. Los colectivos de mujeres artistas han criticado la desigualdad en la pol&iacute;tica de compras del Ministerio de Cultura y la poca representaci&oacute;n de mujeres en ellas. Para ella, la pertinencia y necesidad del feminismo est&aacute; fuera de discusi&oacute;n: &ldquo; No hay ninguna estructura en la que no sea necesario el feminismo. En la del arte, la ciencia, la familia, en el sistema m&eacute;dico, en todas las esferas de las relaciones humanas. Es important&iacute;simo el pensamiento feminista y todo lo que se est&aacute; aportando desde ah&iacute;&rdquo;. Sobre si su pr&aacute;ctica art&iacute;stica tiene una intenci&oacute;n pol&iacute;tica, afirma que la cultura rural est&aacute; oculta y su trabajo es una manera de luchar para hacerla visible: &ldquo;La ruralidad es otra forma de subalternidad, igual que pueden ser los movimientos LGTBIQ o cualquier movimiento antirracista. Yo no trato de representar a nadie, pero s&iacute; de poner a disposici&oacute;n del p&uacute;blico una serie de informaciones que est&aacute;n ocultas, sesgadas o totalmente distorsionadas. Esa es mi pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, poner en la mesa temas, acontecimientos hist&oacute;ricos o hechos que, por pertenecer a entornos subalternos, se han ocultado. Esa es la aportaci&oacute;n que yo puedo hacer&rdquo;, concluye Asunci&oacute;n Molinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/artista-cultiva-cultura-campesino_1_10008756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Mar 2023 21:08:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La artista que cultiva la cultura del campesinado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desarrollo rural,Zonas rurales,Despoblación rural,Egipto,Emiratos Árabes Unidos,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lea Lublin, la artista que expuso a su bebé en el Museo durante el Mayo del 68 en París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/lea-lublin-artista-expuso-bebe-museo-durante-mayo-68-paris_1_9993498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7162651-d76a-4cde-8b94-87591db629cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lea Lublin, la artista que expuso a su bebé en el Museo durante el Mayo del 68 en París"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Museo Reina Sofía compra obra de la artista en ARCO y recupera así la figura poco reconocida de una artista que puso el feminismo en el centro de su trabajo y cuestionó el sistema del arte</p><p class="subtitle">Las artistas estallan de indignación en el primer día de ARCO </p></div><p class="article-text">
        En 1968 invitaron a Lea Lublin a participar en el Sal&oacute;n de Mayo de Par&iacute;s. La artista ten&iacute;a un hijo de siete meses y decidi&oacute; exponer <em>esa </em>obra: se llev&oacute; al beb&eacute; al Museo de Arte Moderno y all&iacute; cre&oacute; una especie de retrato con la cuna del ni&ntilde;o, la ba&ntilde;era, sus juguetes y todo lo necesario para cuidarlo. Durante los d&iacute;as de la muestra, <a href="http://www.lealublin.com/mon-fils" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ba&ntilde;&oacute;, dio de comer, cambi&oacute; los pa&ntilde;ales y jug&oacute; con su hijo Nicol&aacute;s</a>. Mientras tanto, habl&oacute; con el p&uacute;blico que la observaba acerca de cu&aacute;l deber&iacute;a ser la relaci&oacute;n entre el arte y la vida. Con su acci&oacute;n,<em> Mon fils,</em> romp&iacute;a con el dispositivo del museo, cuestionaba qu&eacute; era el arte y visibilizaba socialmente c&oacute;mo las mujeres se encargan de los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez, historiadora y comisaria de arte contempor&aacute;neo que lucha por la igualdad en los museos y en el mundo del arte, cree que acciones como la de Lea Lublin (1929-1999), de quien <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/reina-sofia-compra-ano-arco-obra-artistas-mayoritariamente-mujeres-espanolas-vivas_1_9982717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Estado espa&ntilde;ol acaba de comprar obra</a>, hoy ser&iacute;an pol&eacute;micas. &ldquo;Pienso que las cosas verdaderamente radicales, en el sentido de ir a la ra&iacute;z, de cuestionar de verdad el sistema del arte, se hicieron m&aacute;s en los 60 y los 70 que ahora. Creo que esa misma <em>performance </em>hoy generar&iacute;a mucho debate, si hace unos a&ntilde;os <a href="https://www.eldiario.es/politica/carolina-bescansa-defiendo-madres-quieran_1_4242284.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Congreso llevaron a un beb&eacute;</a> y le dieron de amamantar, y aquello <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/debate-carolina-bescansa-bebe-congreso_1_4243490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirti&oacute; en el debate nacional</a>... Hacer eso en los 60 era absolutamente novedoso, porque nadie pon&iacute;a sobre la mesa las tareas de los cuidados y lo que supon&iacute;a el maternaje y ser artista y tener hijos. Hoy en d&iacute;a seguir&iacute;a siendo igual de radical, porque no se ha continuado con la reflexi&oacute;n sobre las violencias estructurales que se sufren dentro del sistema del arte, sobre la precariedad que, en el caso de las artistas, las hace desaparecer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La comisaria cita cifras de una investigaci&oacute;n reciente de la Universidad Complutense de Madrid, sobre <a href="https://revistas.ucm.es/index.php/ARIS/article/view/62314" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mujeres artistas y precariedad laboral en Espa&ntilde;a</a>: &ldquo;Entre los 23 y los 65 a&ntilde;os, es decir, desde que acabas tu formaci&oacute;n hasta que te jubilas, el 60% de las artistas abandonan. Y sobre todo es entre los 35 y los 40, la edad en la que muchas tienen que dedicarse a la crianza&rdquo; explica Gonz&aacute;lez, que a&ntilde;ade: &ldquo;Es muy interesante lo que estas artistas plantearon en los 60, Lea Lublin incluida, aunque no fuera de las m&aacute;s conocidas, porque entroncan con una problem&aacute;tica que es absolutamente presente&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Estar fuera del mapa</strong></h3><p class="article-text">
        Lea Lublin naci&oacute; en 1929 en Polonia, y siendo ni&ntilde;a emigr&oacute; con su familia a Argentina. All&iacute; creci&oacute; y se licenci&oacute; en Bellas Artes. La represi&oacute;n de las continuas dictaduras militares y sus pol&iacute;ticas culturales le hicieron instalarse definitivamente en Par&iacute;s en 1972, una ciudad en la que ya hab&iacute;a pasado periodos largos. Por entonces ya hab&iacute;a dejado la pintura y empezaba a expresarse con otros lenguajes. Esos a&ntilde;os coincidieron con la segunda ola del feminismo y con el estallido del arte social. Las instalaciones o las <em>performances </em>serv&iacute;an para transmitir valores al p&uacute;blico de manera m&aacute;s directa y buscaban su participaci&oacute;n en la obra de arte. 
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                &#039;Interrogations sur l&#039;art&#039; (1974), la pieza que el Ministerio de Cultura ha adquirido de Lea Lublin en ARCO para el Reina Sofía                            </span>
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        Lublin empez&oacute; a utilizar esos lenguajes, igual que otras artistas feministas que han pasado a la historia del arte contempor&aacute;neo con m&aacute;s luz que ella. &ldquo;No todas eran estadounidenses y, si no eras americana, el mercado no te trataba igual de bien y consecuentemente no ten&iacute;as la misma relevancia. Es como Esther Ferrer, de la misma &eacute;poca, que en Espa&ntilde;a es una artista de primera l&iacute;nea pero fuera ha costado m&aacute;s que se la reconozca. El centro neur&aacute;lgico donde se mov&iacute;a el arte era b&aacute;sicamente Nueva York&rdquo;, explica Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez, a quien le parece importante que el Museo Reina Sof&iacute;a haya comprado su obra <a href="http://www.lealublin.com/new-page" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Interrogations sur l'art.</em></a>
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                &#039;Interrogaciones sobre el arte. Discurso sobre el arte&#039; (1974) de Lea Lublin                            </span>
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        &ldquo;Realmente es muy interesante su figura, porque sin ser uno de los grandes nombres, y por eso es interesante que la hayan comprado, ten&iacute;a todas esas referencias, beb&iacute;a totalmente del psicoan&aacute;lisis y del feminismo. Yo soy la primera que trabajando mucho en torno a los 60 y los 70 y el feminismo de la segunda ola, no la conoc&iacute;a tanto. Y, sin embargo, cuando me he puesto a ver todo su trabajo, veo que no solo en c&oacute;mo lo formalizaba, sino en los m&eacute;todos de an&aacute;lisis que utilizaba en su trabajo investigativo, era una vanguardista totalmente. Y, con estas compras, hay una recuperaci&oacute;n de su figura&rdquo;, explica la comisaria. No son muchas las oportunidades que ha habido de acercarse a la obra de Lublin pero fue gracias al Centro Andaluz de Arte Contempor&aacute;neo que se pudo visitar en 2018 una importante retrospectiva comisariada por Juan Vicente Aliaga. &ldquo;El caso de una artista que analiza, que inquiere, que rebusca en los cajones de la historia del arte tanto la del pasado como la de la modernidad. Siempre despierta, inteligente, as&iacute; permanece su obra con el ojo alerta&rdquo;, escribe Aliaga en el cat&aacute;logo de la exposici&oacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Romper las normas del museo</strong></h3><p class="article-text">
        En 1965 Lublin ya hab&iacute;a creado <a href="http://www.lealublin.com/voir-clair" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Ver claro</em></a><em>,</em> una pieza con la que la artista cuestionaba la supuesta verdad de las im&aacute;genes. Mont&oacute; entre l&aacute;minas de vidrio im&aacute;genes ic&oacute;nicas de Fidel Castro, Che Guevara o La Gioconda, y les coloc&oacute; unos limpiaparabrisas. Invitaba al p&uacute;blico a echar agua sobre la pintura, que enseguida se limpiaba con los limpiaparabrisas. Era un aviso frente al dogmatismo que suelen encerrar los mitos sociales, incluidos los art&iacute;sticos, una invitaci&oacute;n a no dejarse enga&ntilde;ar. Y, desde el punto de vista de Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez, con ello Lublin hablaba de algo m&aacute;s. &ldquo;Creo que hay una reivindicaci&oacute;n de las tareas de la limpieza y del cuidado. De todas aquellas figuras que forman parte de un museo y que no son solo los departamentos educativos, contables y de conservaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n el sector servicios que hace que todos los d&iacute;as el museo se abra y est&eacute; limpio. Yo creo que en este trabajo hay tambi&eacute;n una lectura de esa labor oculta en torno a las obras de arte&rdquo;, plantea Gonz&aacute;lez. 
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                La obra de Lea Lublin &#039;Ver claro. La Gioconda de los limpiaparabrisas&#039; (1965)                            </span>
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                    alt="Obra proyectada sobre cortinas en la exposición &#039;Lea Lublin&#039; del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en 2018"
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                Obra proyectada sobre cortinas en la exposición &#039;Lea Lublin&#039; del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en 2018                            </span>
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        En 1974, Lublin crea<em> En P&eacute;n&eacute;tration d&rsquo;Images, </em>un trabajo en el que proyectaba en una cortina obras famosas de Matisse, Mir&oacute;, C&eacute;zanne o Picasso, e invitaba al p&uacute;blico a cruzar la cortina y con ello a romper de alguna forma las obras y, de paso, la distancia impuesta por el museo. Planteaba as&iacute;, adem&aacute;s, la necesidad de abandonar la actitud puramente contemplativa ante el arte. &ldquo;Yo creo que tambi&eacute;n por eso es interesante su figura, por romper el dispositivo museo y la propia obra de arte que estaba tan cargada de patrones y estereotipos patriarcales. Es algo que otras artistas estaban ya haciendo, como Ana Mendieta: intentar plantearse el disfrute de la obra desde otro lugar m&aacute;s org&aacute;nico. Tambi&eacute;n es un momento en el cual las artistas feministas se est&aacute;n contraponiendo al minimalismo, que es de la misma &eacute;poca, y era fr&iacute;o, hac&iacute;an esculturas de metal, algo bastante alejado del espectador. Todos los <em>minimal </em>eran un grupo muy masculino, as&iacute; que ellas respond&iacute;an a esa frialdad y planteaban todo lo contrario: tocar las obras, mancharse, ensuciarse. Y, por otro lado, cuestionaban el propio dispositivo de la historia del arte, atreverse a acercarse a la obra desde otros lugares&rdquo;, sostiene la comisaria. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Antes de las Guerilla Girls</strong></h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os siguientes Lea Lublin prefiri&oacute; presentar su trabajo en p&uacute;blico en lugar de dentro de los museos. En 1978, realiz&oacute; una <em>performance </em>por las calles de Par&iacute;s, acompa&ntilde;ada de un grupo de mujeres. Se llam&oacute; <em>Disoluci&oacute;n en el agua. Pont Marie, 17 horas</em>. El grupo llevaba una gran pancarta llena de interrogaciones: &ldquo;&iquest;La mujer es una v&iacute;ctima sexual? &iquest;Es una imagen inmaculada, una puta, un saco de esperma? &iquest;Es la mujer la proletaria del sexo?&rdquo;. Acababan lanzando la pancarta al Sena, dejando que las preguntas se disolvieran en el agua. En opini&oacute;n de Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez, esta acci&oacute;n anticipaba otras obras feministas que vinieron despu&eacute;s. &ldquo;Cuando empezaron a trabajar las Guerrilla Girls, entre el 85 y el 90, utilizaron las frases, las palabras, como contrapunto y reclamo al sistema del arte. Su obra ic&oacute;nica <em>Las ventajas de ser mujer artista</em>, viene a decir algo parecido, habla de la maternidad, de los cuidados, de la precariedad, del sexismo. Y, sin embargo, esta obra de Lea Lublin es anterior m&aacute;s de 10 a&ntilde;os anterior a la de Guerrilla Girls&rdquo;, reflexiona la historiadora del arte.
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                &#039;R.S.I., Durero, del Sarto, Parmigianino&#039; (1983) de Lea Lublin                            </span>
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        A partir de 1980, Lublin investiga sobre la sexualidad oculta en la representaci&oacute;n de la relaci&oacute;n aparentemente inocente entre la virgen y el ni&ntilde;o en pinturas renacentistas. Analiz&oacute; distintos cuadros de madonnas y los deconstruy&oacute; quitando al ni&ntilde;o de los cuadros. Segu&iacute;a patrones del psicoan&aacute;lisis para plantear que, al destacar los genitales del ni&ntilde;o y la actitud de la madre, el Renacimiento mostraba en su pintura un deseo incestuoso, y lo ocultaba al mismo tiempo. Y con ello, sosten&iacute;a Lublin, se reafirmaba el dominio del var&oacute;n &mdash;ya fuera el pintor o el espectador&mdash; en la sociedad patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima etapa de su vida, Lea Lublin pas&oacute; un tiempo en Buenos Aires y quiso buscar las huellas de Marcel Duchamp, que hab&iacute;a vivido en la ciudad cuando se neg&oacute; a participar en la Primera Guerra Mundial. Estuvo en su casa, analiz&oacute; su trabajo y sus referencias y cre&oacute; una pieza en la que reinterpreta el m&aacute;s c&eacute;lebre de los <em>ready-made</em> de Duchamp, <em>La fuente</em> (un urinario invertido). Se titul&oacute; <em>Le corps amer (&agrave; m&egrave;re), l&rsquo;objet perdu de M.D</em>., y se expuso en Par&iacute;s. Consist&iacute;a en una falda grande y transparente, con est&oacute;mago y pechos, con un urinario en el interior. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;L&#039;oeil alerte&#039;, una obra en neón de Lea Lublin perteneciente a &#039;l&#039;œil alerte — le présent suspendu&#039;, siguiendo los pasos de Duchamp, en la exposición del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo"
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                &#039;L&#039;oeil alerte&#039;, una obra en neón de Lea Lublin perteneciente a &#039;l&#039;œil alerte — le présent suspendu&#039;, siguiendo los pasos de Duchamp, en la exposición del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo                            </span>
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        &ldquo;Lo interesante de esta figura es c&oacute;mo conecta muchas de las cosas que siguen siendo actualmente interesantes en el mundo del arte. Por ejemplo, el cuestionamiento de la figura de Duchamp. Todo el debate que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pone sobre la mesa que la supuesta autor&iacute;a del urinario no era de Duchamp, sino que era de la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven. Yo interpreto la obra de Lea como el retomar a Duchamp porque, como dec&iacute;a Picasso, matar al padre no significa no haber tenido padre, o sea, que una responda a los maestros que le inspiraron no significa que no le hayan influido, pero llev&aacute;ndolo a otro lugar, en este caso al cuerpo de las mujeres, a una corporalidad femenina&rdquo;, explica la comisaria.
    </p><p class="article-text">
        Sem&iacute;ramis Gonz&aacute;lez considera esencial la mirada feminista en el mundo del arte: &ldquo;Sobre todo porque nos permite ver las cosas que normalmente no se nos dejan ver. Cuando un museo dice que intenta ser neutral, eso no es verdad, ninguna posici&oacute;n es neutral, ninguna obra de arte es neutral, siempre tiene un punto de vista. El feminismo nos permite ver m&aacute;s all&aacute;, tener unas lecturas m&aacute;s profundas y m&aacute;s interesantes y, sobre todo en el caso de lo que reivindicaban estas artistas, poner sobre la mesa lo que le interesaba a la mitad de la poblaci&oacute;n, que no es poco. O sea, ya ni siquiera desde el feminismo, desde un punto de vista democr&aacute;tico, era olvidarse del 51% de la poblaci&oacute;n&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/lea-lublin-artista-expuso-bebe-museo-durante-mayo-68-paris_1_9993498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Mar 2023 21:57:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lea Lublin, la artista que expuso a su bebé en el Museo durante el Mayo del 68 en París]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museo Reina Sofía,Feminismo,Arte contemporáneo,ARCO - Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Muñoz, el escultor que borró los límites entre realidad y ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/juan-munoz-escultor-borro-limites-realidad-ficcion_1_9952967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5771e8b-63fe-49d1-872f-bd29593c4f97_16-9-discover-aspect-ratio_default_1066633.jpg" width="3744" height="2106" alt="Juan Muñoz, el escultor que borró los límites entre realidad y ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista que anticipó los caminos del arte contemporáneo se hizo célebre por sus grupos de figuras humanas que parecen hablar sin poder comunicarse; su trabajo vuelve al presente a lo largo de 2023 en dos exposiciones</p><p class="subtitle"> El Thyssen oculta al Lucian Freud misógino porque “eso está anticuado” </p></div><p class="article-text">
        Lo primero que encuentra el visitante de sala <a href="https://www.eldiario.es/cultura/alcala-31-acoge-exposicion-irreversible-escultora-bene-bergado_1_7976772.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alcal&aacute; 31</a> (Madrid) son dos figuras oscuras recortadas, como de teatro de sombras, colocadas sobre un suelo de dibujos geom&eacute;tricos que crea una ilusi&oacute;n &oacute;ptica. Son dos centinelas, uno con el arma preparada, el otro la tiene en el suelo. Juan Mu&ntilde;oz est&aacute; proponiendo con ellas un relato, una historia a completar. 
    </p><p class="article-text">
        El artista, como explica el comisario de la muestra, Manuel Segade, en una visita guiada este martes, introdujo la ficci&oacute;n en sus obras, llenas de juegos visuales, trucos, espejos, im&aacute;genes dobles y una gran teatralidad.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mu&ntilde;oz fue uno de los artistas m&aacute;s destacados de su generaci&oacute;n y, aunque viv&iacute;a en Madrid, realiz&oacute; la mayor parte de su trabajo fuera de Espa&ntilde;a. Muri&oacute; en 2001, con 48 a&ntilde;os, por un aneurisma durante unas vacaciones en Ibiza. Su &uacute;ltimo trabajo fue el encargo de la Tate Modern de Londres para su sala de turbinas: la impresionante <em>Double bind</em>, una gran instalaci&oacute;n en la que se unen todos los temas que preocupaban al artista, que hab&iacute;a expuesto ya en la Documenta de Kassel o en la Bienal de Venecia. 
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                Dos centinelas sobre suelo óptico, de Juan Muñoz                            </span>
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        La exposici&oacute;n de Alcal&aacute; 31 se llama <em>Todo lo que veo me sobrevivir&aacute;,</em> una cita de la poeta rusa Anna Ajm&aacute;tova que Mu&ntilde;oz ten&iacute;a anotada en un <em>post-it</em> sobre un p&oacute;ster de Scarface en el que se ve a Al Pacino disparando, y que estaba en su habitaci&oacute;n de Londres mientras preparaba la exposici&oacute;n de la Tate. La muestra, que recoge la producci&oacute;n de Mu&ntilde;oz en los a&ntilde;os 90, es la primera parte de un proyecto m&aacute;s amplio que contin&uacute;a con otra exposici&oacute;n en el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de M&oacute;stoles (Madrid) entre junio y noviembre. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sin l&iacute;mites entre realidad y ficci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Juan Mu&ntilde;oz entra en la historia del arte contempor&aacute;neo internacional porque en los 80 es uno de los artistas que m&aacute;s incide en el di&aacute;logo entre el teatro y la representaci&oacute;n. Hace que no haya distancia entre lo que es expositivo y lo que es real en un espacio. En el momento que entras en una instalaci&oacute;n, todo lo que hay alrededor se ha convertido en una obra de arte. Juan trabajaba en ese lugar en el que los espectadores se convierten en protagonistas de la propia obra de arte, en el que hemos aceptado ser parte del espect&aacute;culo&rdquo;, explica Manuel Segade, director del CA2M. Y a&ntilde;ade c&oacute;mo, con ello, Mu&ntilde;oz fue un precursor de lo que ocurri&oacute; a partir de 2001 con la cultura contempor&aacute;nea, cuando empezaron a borrarse los l&iacute;mites entre ficci&oacute;n y realidad, y cita a la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-escritora-convirtio-vida-cuerpo-arma-politica_1_9602703.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Nobel Annie Ernaux</a>, que hace autoficci&oacute;n. &ldquo;Juan no solo estaba trabajando sobre eso, sino que tambi&eacute;n anunciaba ya la fatalidad que significa confundir ficci&oacute;n con realidad, cu&aacute;les eran los peligros de manipulaci&oacute;n cuando la ficci&oacute;n lo hubiera abarcado todo&rdquo;, asegura el comisario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan Muñoz protagonizará dos exposiciones a lo largo de 2023, el año en el que hubiera cumplido 70 años"
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                Juan Muñoz protagonizará dos exposiciones a lo largo de 2023, el año en el que hubiera cumplido 70 años                            </span>
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        En el recorrido pasamos a una de las primeras figuras de enanos que realiz&oacute; Mu&ntilde;oz. En este caso es una mujer, Sara, una de las pocas figuras femeninas de su trayectoria. Junto a otro enano, Jorge &mdash;cuya escultura tambi&eacute;n est&aacute; en la exposici&oacute;n&mdash; trabajaron con Mu&ntilde;oz en su estudio de Madrid. Segade explica c&oacute;mo los cuerpos no normativos est&aacute;n en el trabajo de Mu&ntilde;oz. &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que cuando te encontrabas a un enano, por ejemplo, en un paso de cebra, sent&iacute;as una sensaci&oacute;n de culpabilidad extra&ntilde;a, de tener la culpa de que alguien sea distinto a m&iacute;. Y esa sensaci&oacute;n de alteridad es lo que &eacute;l trabaj&oacute; psicol&oacute;gicamente a lo largo de sus obras&rdquo;, cuenta el comisario. Este a&ntilde;ade otro motivo por el que Juan Mu&ntilde;oz tiene un peso tan importante en el arte del siglo XX: &ldquo;Lo que se repite como un mantra a lo largo de toda su biograf&iacute;a es que es uno de los escultores que a finales del siglo XX recupera la figuraci&oacute;n como algo fundamental. &Eacute;l parte de un lugar fr&iacute;o, conceptual y distante pero genera un trabajo hiperemocional, que afecta emocionalmente al espectador, por eso tal vez puede llegar a un gran p&uacute;blico, a diferencia de otros artistas&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>27 figuras que conversan entre s&iacute;</strong></h3><p class="article-text">
        En la parte central de la sala est&aacute; una de las piezas ic&oacute;nicas de Mu&ntilde;oz: <em>La plaza, </em>un conjunto de 27 figuras humanas, todas masculinas, con rasgos chinos, que parecen interactuar entre ellas, y en la que se ve la teatralidad que atraviesa el trabajo del artista. Juan Mu&ntilde;oz la hizo expresamente para el Palacio de Vel&aacute;zquez de Madrid, donde se expuso en 1996 como parte de la primera retrospectiva organizada por el Museo Reina Sof&iacute;a. Fue comprada por dos coleccionistas alemanes, y nunca hab&iacute;a vuelto a Espa&ntilde;a. Las figuras son un poco m&aacute;s peque&ntilde;as que el tama&ntilde;o de una persona, algo que el artista hac&iacute;a en todas sus figuras humanas. El espectador no puede mezclarse con ellas, solo contemplarlas en la distancia, tal como quiso el autor. 
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                &#039;La plaza&#039;, de Juan Muñoz, donde 27 hombres conversan entre sí                            </span>
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        Manuel Segade explica c&oacute;mo la obra interpela a quien la mira: &ldquo;Los chinos est&aacute;n todos ri&eacute;ndose por algo, parece que ha ocurrido una an&eacute;cdota que no conocemos, es una narrativa de la que estamos absolutamente excluidos. Es m&aacute;s, incluso parece que los chinos pudiesen estar ri&eacute;ndose de nosotros. Originalmente, Juan hab&iacute;a puesto otro chino en el medio, que era la an&eacute;cdota central. Pero cuando estaban montando la exposici&oacute;n, decidi&oacute; que no estuviera y eso es lo que hicieron, lo retiraron y as&iacute; es como se expuso. El crear ese espacio de silencio, de vac&iacute;o es lo que hace que la pieza sea magistral&rdquo;, reflexiona el comisario, que explica que todas las cabezas son la misma, las veintisiete se basan en una cabeza del siglo XIX arrugada, encontrada en un anticuario, una cabeza que Mu&ntilde;oz duplica y cambia de escala. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Balcones vac&iacute;os, figuras que r&iacute;en a carcajadas</strong></h3><p class="article-text">
        Al subir al piso de arriba, hay que cruzar dos columnas con dos esculturas de fuego de bronce, como si se cruzara un umbral, para encontrarse con una escultura formada por dos figuras humanas, &ldquo;Dos sentados en el muro&rdquo;, siguiendo la cadena de pares o dobles que recorre el trabajo de Mu&ntilde;oz. Estas dos est&aacute;n sentadas en dos sillas al borde de la pared, colgando, parecen a punto de caerse. R&iacute;en a carcajadas y, otra vez, estamos fuera de la historia, no sabemos el motivo de su risa. &ldquo;Hay un realismo, un hiperrealismo incluso, en las caras. Pero luego est&aacute; la distancia de ese color gris. Juan era dalt&oacute;nico, por cierto, y por eso hay poco color en sus piezas. Con la t&eacute;cnica de resina que se ve en varias piezas, al empapar los tejidos con la resina consigue solidificarlos, transformarlos en otra cosa. Y en las manos hay otra vez la renuncia a la representaci&oacute;n fidedigna, las manos son guantes llenos de resina que se han solidificado y se convierten en una cosa como de mu&ntilde;eco, como humanoide. Eso es parte de esa distancia siniestra, de esa grima que quiere dar, parece que hay una cercan&iacute;a y de repente, ves algo que te dice no, esto no es humano y no es como yo. Y eso es parte de un juego con la representaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Manuel Segade.
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                Juan Muñoz, &#039;Nîmes Balcony&#039; (1994)                            </span>
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        Las primeras obras de Juan Mu&ntilde;oz fueron instalaciones con elementos arquitect&oacute;nicos como balcones, pasamanos, suelos o escaleras, que aparec&iacute;an aislados y vac&iacute;os, como una especie de escenarios a los que parece que est&aacute;n a punto de llegar los actores, alguno de los cuales puede verse en la exposici&oacute;n. M&aacute;s tarde empez&oacute; a crear figuras humanas que al principio eran personajes aislados como ventr&iacute;locuos, sin nadie que les ponga voz o apuntadores de teatro en un escenario vac&iacute;o, sin nadie a quien hablar. En los a&ntilde;os 90 esas esculturas empezaron a ser menos est&aacute;ticas y a relacionarse entre ellas, hasta llegar a los grupos de figuras humanas que juntas consiguen crear un espacio, una escena teatral. Son sus <em>Conversation pieces</em>, como la obra <em>La plaza</em> de la exposici&oacute;n, con esas figuras de pie colocadas cuidadosamente en grupos que invitan a quien las mira a interaccionar con ellas. Con ellas Mu&ntilde;oz ironiza sobre la incomunicaci&oacute;n. Son figuras que parecen conversar entre s&iacute;, sin conseguirlo. El silencio, el sonido o la ausencia son cuestiones que siempre interesaron a Mu&ntilde;oz. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El silencio, el sonido y la incomunicaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En 1997 Juan Mu&ntilde;oz empez&oacute; a crear figuras que ten&iacute;an que instalarse colgadas del techo. En la exposici&oacute;n est&aacute; suspendida una de ellas, <em>Con la cuerda en la boca,</em> con la que el artista rinde homenaje a la pintura de <em>Degas Miss La La, </em>una trapecista del siglo XIX en Par&iacute;s que hab&iacute;a cautivado al p&uacute;blico al elevarse del suelo sujetando su cuerpo a una anilla con la boca. De nuevo, el silencio: si la figura habla, se cae y muere. &ldquo;Juan parte de unas teor&iacute;as de los a&ntilde;os 80 que plantean que una obra de arte no solo te est&aacute; hablando del tema del que trate, sino que la forma de verla y el c&oacute;mo la interpretas es el propio tema de la obra de arte. Digamos que aqu&iacute; no solo es un personaje colgado, sino que los que estamos colgados somos nosotros ante la representaci&oacute;n. Esa cosa de dejarte suspendido que es algo que es continuo en su trabajo, como en sus mu&ntilde;ecos de ventr&iacute;locuo de los 80, que est&aacute;n esperando a que los hagas hablar, pero son de bronce y no van a hablar nunca&rdquo;, explica el comisario de la exposici&oacute;n. 
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                Exposición de Juan Muñoz en Alcalá 31                            </span>
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        La exposici&oacute;n de la sala Alcal&aacute; 31 tendr&aacute; su segunda parte en el Centro de Arte 2 de Mayo de M&oacute;stoles a partir del 17 de junio, el d&iacute;a en que el artista habr&iacute;a cumplido 70 a&ntilde;os. En esa exposici&oacute;n, llamada <em>En la hora violeta,</em> en referencia a un poema de T. S. Eliot, se mostrar&aacute;n los trabajos de la primera etapa del artista. &ldquo;No es que haya otro Juan Mu&ntilde;oz pero va a enriquecer much&iacute;simo la visi&oacute;n de su trabajo porque est&aacute;n esos titubeos del principio, cosas que no son el lenguaje al que estamos acostumbrados ahora. Veremos a un artista todav&iacute;a en parte por hacer&rdquo;, concluye Manuel Segade. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/juan-munoz-escultor-borro-limites-realidad-ficcion_1_9952967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2023 21:12:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Muñoz, el escultor que borró los límites entre realidad y ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Esculturas,Arte,Artistas,Ficción,Cultura,Agenda cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con mi hijo en el museo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hijo-museo_129_9916978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2cb74f9-bd25-4c41-a96f-349a685657aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con mi hijo en el museo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fui a visitar tres museos nacionales con mi hijo de siete años. En nuestra visita, buscamos animales en los cuadros, jugamos con cometas, videos y esculturas, y aprendimos lo que no se puede hacer en un museo</p><p class="subtitle">Contar el 'Guernica' en la lengua wólof </p></div><p class="article-text">
        Mi hijo conoce el Reina desde peque&ntilde;o, hemos estado en el museo muchas veces para ver exposiciones, conciertos y performances, hemos participado en talleres para familias muy creativos, y estuvimos hace poco en uno con el colegio que fue una delicia. Durante a&ntilde;os vivimos muy cerca y cuando era un beb&eacute; le di muchas veces de mamar en su jard&iacute;n, cuando ya andaba entr&aacute;bamos en &eacute;l a jugar o nos refugiamos en su cafeter&iacute;a en alguna tarde de lluvia. As&iacute; que resulta f&aacute;cil proponerle hoy la visita. Entramos por el edificio Nouvel, la zona nueva, y, aunque mi idea era ir a otra exposici&oacute;n, al pasar a &eacute;l le interesa una especie de cometas-pancartas que cuelgan en la sala dedicada a &ldquo;La plaza. La potencia de lo colectivo&rdquo;, en la que hay s&iacute;mbolos del 15M y otras luchas, y cuelgan unos cartones con mensajes escritos. Da un salto para tocar una en la que dice &ldquo;Nos fuimos para volver&rdquo;, roza las tiras doradas que cuelgan y empieza a hacer giros sobre s&iacute; mismo. La vigilante de sala acude presurosa, nos recuerda que las obras no se pueden tocar, y me advierte de que tengo que tener cuidado con el ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los museos y las instituciones no acogen a la infancia, sino que la infancia tiene que adaptarse a esos espacios, cuando, en realidad, las infancias y su hacer principal, que es el juego, es un acto en s&iacute; mismo que debe ser mirado. Incluso es algo en lo que deber&iacute;amos poder fijarnos las adultas e ir hacia ah&iacute;&rdquo;, dice Camena Camacho Cordovez, desarrolladora junto a Carolina Bustamante Guti&eacute;rrez del proyecto Savia en el departamento de educaci&oacute;n del Museo Reina Sof&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras decimos que el juego es pol&iacute;tico, que hay que cambiar la estructura de este tipo de espacios institucionales, para que se mire hacia el juego y hacia las infancias como otras formas de participar, como formas reales de ser y estar en el museo, y no como seres que deben limitarse o cambiar para poder ser parte de &eacute;l&rdquo;, explica.
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                ¡Cuidado! Las obras no se tocan                            </span>
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                    alt="Se produce un salto desde la contemplación al pensamiento abstracto"
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                Se produce un salto desde la contemplación al pensamiento abstracto                            </span>
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        Camena y Carolina conforman La Parcer&iacute;a Infancia y Familia. Se definen como madres migrantes, creadoras y mediadoras art&iacute;sticas y culturales en torno a dos l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que les atraviesan afectivamente: la cr&iacute;tica anticolonial y el antirracismo; y la maternidad, la infancia y el juego desde una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y p&uacute;blica. &ldquo;El juego es un acto que en realidad las adultas pierden. Los espacios institucionales son adultocentristas, es muy dif&iacute;cil volver a tener en ellos espacios de juego, y en realidad el museo es un lugar donde justo se podr&iacute;a abrir un campo a eso. Los adultos que llegan al museo lo siguen haciendo desde la <em>performance </em>o la creaci&oacute;n, es un lugar en el que poder volver a cambiar algunos c&oacute;digos de la fantas&iacute;a, pero se sigue pensando que la infancia es una etapa inacabada, y que la adulta es el modelo al que la infancia debe llegar, la adulta debe moldear a la infancia&rdquo;, explica Camacho.
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                Hay una conexión con el hogar                            </span>
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                A ver qué echan                            </span>
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        Despu&eacute;s de las cometas, seguimos recorriendo las salas del llamado Episodio 8: &ldquo;&Eacute;xodo y vida en com&uacute;n&rdquo;. Mi hijo se va directo a todos los videos y se pone los auriculares, se sienta a escucharlos unos minutos y de ah&iacute; se va a observar un panel de fotos que cubre una pared o la instalaci&oacute;n de una especie de armario con pantallas e im&aacute;genes que hablan de los desahucios. De pronto, necesita ir al ba&ntilde;o que, por suerte, es accesible para &eacute;l. Veo esos bancos met&aacute;licos de dise&ntilde;o y sin respaldo en los que me sent&iacute;a tan inc&oacute;moda cuando intentaba sostener a un beb&eacute; y darle de mamar en los d&iacute;as fr&iacute;os, sin nada en lo que apoyarme, y pienso en lo poco que son tenidas en cuenta las personas que cr&iacute;an, tambi&eacute;n en los museos. A la vuelta del ba&ntilde;o pasamos por delante del jard&iacute;n y &eacute;l quiere salir. Y sin que me d&eacute; tiempo a impedirlo, se ha trepado al P&aacute;jaro Lunar, una escultura de Mir&oacute;. Me pregunto si se puede hacer algo as&iacute;, si esas esculturas en el exterior pueden ser tocadas, o incluso exploradas, de esa forma por un cr&iacute;o. M&aacute;s tarde sabr&eacute; que no, no se pueden tocar y mucho menos, trepar a ellas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le pido que se baje se va corriendo a una obra que tiene espejos que deforman la imagen, es el Pabell&oacute;n Daca, de Dan Graham, frente a ella juega a poner posturas y enseguida se lanza hacia la fuente, sin agua, que hay en un lado del patio, y se mete dentro, da saltos, se estira. Recuerdo lo que cuenta Camena: necesita jugar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Todo es arte                            </span>
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        &ldquo;Hay una construcci&oacute;n biopol&iacute;tica en toda la forma en la que se presentan las obras, en el mobiliario, que no incluye a la infancia. Tampoco las narrativas, la forma de contarlo, los tiene en cuenta. Se trata de volver a poner a la infancia y al juego en el centro, y eso implica un cambio estructural en much&iacute;simas cosas de la instituci&oacute;n tal como es ahora mismo&rdquo;, sostiene la educadora cultural. 
    </p><p class="article-text">
        Camena Camacho ha trabajado, igual que otras artistas y educadoras, en distintos proyectos para el departamento de educaci&oacute;n del Museo Reina Sof&iacute;a, que ha hecho un esfuerzo importante desde 2018 por acercar e incluir a la infancia y las familias en el museo, a trav&eacute;s de sus talleres, acciones y encuentros con una mirada abierta y horizontal. Y tambi&eacute;n con un trabajo interno de sensibilizaci&oacute;n hacia los distintos departamentos del museo, desde conservaci&oacute;n a seguridad, una tarea invisible y fundamental para flexibilizar los l&iacute;mites de una instituci&oacute;n tan compleja como un museo de arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte al salir del jard&iacute;n damos con una exposici&oacute;n en la que podemos dar cuerda a unas cajas de m&uacute;sica y en la que unas alfombras tienen el dibujo de una partitura musical. La vigilante nos explica que podemos descalzarnos y caminar sobre ellas, o, como ha decidido hacer mi hijo, tumbarnos y rodar por ellas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ahora sí                            </span>
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        El domingo siguiente nos vamos al Prado. Ya hemos estado algunas veces en el museo, antes de venir buscaba en casa unas pocas obras para ir a tiro hecho y que mi hijo no se agotara enseguida. Aunque no los hemos usado, s&eacute; que el museo tiene un itinerario infantil que se puede seguir con una audiogu&iacute;a o viendo videos en los que voces de ni&ntilde;os o ni&ntilde;as explican obras concretas. Esta vez, nos dejamos llevar. Empezamos en la sala de El Bosco, y se queda un buen rato delante de <em>El jard&iacute;n de las delicias: </em>busca criaturas extra&ntilde;as, animales, me dice que hay una especie de Triceratops. Pasea por la sala y le llaman la atenci&oacute;n una cara que sale de la ventana de una casa y un p&aacute;jaro volador en <em>Las Tentaciones de San Antonio Abad. </em>Saco la botella del agua y enseguida una vigilante me advierte de que no puedo abrirla ah&iacute;, le pregunto qu&eacute; hacemos si tenemos sed, y me pide que busque salas con bancos centrales donde poder hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/museo-bellas-artes-amberes-ensena-traer-siglo-museo-xix_1_9568530.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de Bellas Artes de Amberes</a> que ha estado once a&ntilde;os cerrado para realizar una remodelaci&oacute;n arquitect&oacute;nica importante. En su apertura ha incluido diez instalaciones escult&oacute;ricas del artista visual Christophe Coppens para llamar la atenci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre seis y doce a&ntilde;os. Cada una est&aacute; hecha a partir de detalles de los cuadros expuestos en las salas. En una hay unos dromedarios, a los que se pueden subir los ni&ntilde;os, inspirados en los que aparecen en <em>La adoraci&oacute;n de los reyes magos</em> de Rubens que est&aacute; en la misma sala. Otras son una mosca gigante, una mano m&oacute;vil enorme, o una calavera. Intentos por atrapar la atenci&oacute;n de los m&aacute;s peque&ntilde;os y, tal vez, de contenerlos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las vistas al jardín son las espaldas de otros visitantes                            </span>
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        &ldquo;A m&iacute; me parece que es necesaria cualquier acci&oacute;n que acerque a la infancia, pero seguimos asociando la infancia con personas a las que tenemos que darles una especie de atracci&oacute;n, casi siempre se asocia que hay que hacer algo relacionado con el cuerpo, con el movimiento. La infancia sigue siendo ese colectivo que grita, que se mueve mucho y lamentablemente terminamos haciendo cosas que se acercan m&aacute;s a un parque de atracciones&rdquo;, reflexiona Camena Camacho. &ldquo;Creo que suele haber este tipo de acciones porque se entiende a la infancia y a lo l&uacute;dico muy desde el correr, gritar y desde el cuerpo de una forma muy expresiva que rompe con el espacio. Y se pueden plantear otras propuestas que no supongan desconectarnos con el cuerpo, como por otra parte s&iacute; hemos hecho las adultas, y que al mismo tiempo inviten a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as m&aacute;s a la reflexi&oacute;n, a la meditaci&oacute;n, al encuentro con el otro. Eso pasa por entender a la infancia con sus infinitas posibilidades, con un pensamiento cr&iacute;tico muy profundo y una capacidad de escucha, de presencia y de entrega muy fuerte. Otro tipo de propuestas deben ir de la mano de programas que investiguen un poco m&aacute;s a la infancia como esa cosa infinita que es&rdquo;, a&ntilde;ade Camacho. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Animales en el Prado</strong></h3><p class="article-text">
        El Museo del Prado tiene un programa de actividades para p&uacute;blico infantil y familiar, con talleres, juegos de pistas para seguir un plano por las salas, o un videojuego dise&ntilde;ado por adolescentes en el que la aventura es viajar en el tiempo para conocer a artistas y conseguir obras con las que montar una exposici&oacute;n en el museo.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra visita a la pinacoteca, despu&eacute;s de El Bosco, mi hijo se ha quedado impactado con la imagen de Jesucristo en la cruz, y me pregunta por qu&eacute; est&aacute; as&iacute;, dice que no le gusta. Subimos a la primera planta y se queda clavado ante la cabeza decapitada de San Juan Bautista. Esas im&aacute;genes sufrientes, de hombres crucificados o masacrados le perturban. Salimos a la galer&iacute;a central, y entonces se alegra cuando reconoce las mesas gemelas enormes de alabastro, m&aacute;rmol y lapisl&aacute;zuli que parecen llenas de piedras preciosas, las ha visto otras veces. Lo que a &eacute;l le gusta son los cuatro leones que tienen debajo y que apoyan sus patas en bolas de m&aacute;rmol. Leo la cartela y le cuento que Vel&aacute;zquez, un pintor importante, encarg&oacute; 12 leones de bronce en un viaje a Roma hace cientos de a&ntilde;os. A mi hijo le apasionan los animales y en El Prado va busc&aacute;ndolos: se fija en un guacamayo y en un mono que coge frutas en un cuadro de Rubens, en una escultura con varias &aacute;guilas o en una obra de Tiziano en la que el gigante Ticio est&aacute; siendo devorado por dos buitres. Le gusta el San Jorge aplastando a un drag&oacute;n, y las esculturas romanas de un toro y de un jabal&iacute; en la galer&iacute;a de cristal. 
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                Ojo, hay leones en el Prado (este es de Rosa Bonheur)                            </span>
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                ¡Y delfines en el Reina!                            </span>
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        &ldquo;Yo creo que los ni&ntilde;os tienen que tener una experiencia mucho m&aacute;s directa sobre lo que es la corporeidad de la obra de arte&rdquo;, afirma Jose Mar&iacute;a Lassalle, director del Foro de Humanismo Tecnol&oacute;gico en ESADE y profesor de Filosof&iacute;a del Derecho en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_Pontificia_Comillas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Pontificia de Comillas</a>. Lasalle reflexiona sobre la necesaria reinvenci&oacute;n de los museos para ir m&aacute;s all&aacute; de los departamentos de educaci&oacute;n. &ldquo;Hay que compensar la tensi&oacute;n que provocan las pantallas con la aproximaci&oacute;n al cuadro como una nueva experiencia que le haga recuperar la fuerza de esa sensibilidad conectada con lo corp&oacute;reo. Y eso implica un replanteamiento de los espacios de los museos, de c&oacute;mo los ni&ntilde;os deben convivir con la obra de arte&rdquo;, explica.
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                El museo es un safari                            </span>
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        En nuestro periplo por el Prado hemos llegado a la sala de <em>Las Meninas, </em>que siempre me produce tensi&oacute;n porque siento que quienes vigilan la sala no nos quitan ojo. Animo a mi hijo, que ya quiere irse del museo, a elegir un caballo entre todos los cuadros, y se decide enseguida por el que monta un ni&ntilde;o, el Pr&iacute;ncipe Baltasar Carlos. Las Meninas no le interesan mucho, le propongo buscar qu&eacute; est&aacute; pintando el pintor, nos fijamos en las ni&ntilde;as, el perro&hellip;y entonces una vigilante se acerca r&aacute;pidamente con aspavientos para llamar la atenci&oacute;n a un ni&ntilde;o que agita una chaqueta vaquera en el aire, a tres metros del cuadro.
    </p><p class="article-text">
        Me hace recordar aquella vez, cuando mi hijo ten&iacute;a apenas tres a&ntilde;os, que fuimos al Reina Sof&iacute;a a ver una <em>performance </em>de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/puedo-vivir-espana-viendo-mismas_128_1941153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Ribot</a> programada en las salas del museo. La core&oacute;grafa se apoyaba en la pared, desnuda, con un cartel en el pecho que dec&iacute;a &ldquo;Se vende&rdquo;. Un grupo de unas cuarenta personas observ&aacute;bamos alrededor, en c&iacute;rculo, en silencio. Mi hijo caminaba despacio por la sala. Vi c&oacute;mo el vigilante buscaba a una adulta responsable, yo me hice la loca y entonces &eacute;l rompi&oacute; el silencio de la <em>performance </em>y dijo en voz alta: &ldquo;A ver, este ni&ntilde;o, que est&aacute; molestando&rdquo;. La Ribot, inm&oacute;vil en la pared, contest&oacute;: &ldquo;El ni&ntilde;o no molesta, molesta usted&rdquo;. La reacci&oacute;n de la artista me pareci&oacute; una maravilla, pero nos fuimos enseguida del museo y, una vez m&aacute;s, me sent&iacute; expulsada de una instituci&oacute;n cultural por ir con un ni&ntilde;o, que es visto como una amenaza en lugar de una persona que tiene derecho a estar en ese espacio. Pude curar esa sensaci&oacute;n de no ser bienvenida unos a&ntilde;os despu&eacute;s, en las actividades que organiz&oacute; el Reina para familias diversas, en las que se nos abri&oacute; la posibilidad real de participar y sentirnos parte del museo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ve al peque como ese ser sin l&iacute;mites que va a ir corriendo y tirando todo. Y yo creo que m&aacute;s bien es porque el mundo no est&aacute; construido ni est&aacute; mirando a su altura, por lo que a veces, s&iacute;, se tienen que subir a una mesa y entonces tiran un vaso de caf&eacute; sin querer porque les queda muy grande todo. Por tanto, no se trata tanto de hacer esos proyectos donde se les sigue encasillando, se les ofrece una sala en la que vas a jugar, subir, bajar, tirarte, hacer ruido, en esta sala te lo permito, y fuera no. Sino realmente mirar a la infancia con todas sus posibilidades, como casi un referente art&iacute;stico&rdquo;, explica la educadora Camena Camacho.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, Jos&eacute; Mar&iacute;a Lassalle, ex secretario de Estado de Cultura con el Partido Popular, habla de revisar c&oacute;mo se presentan las obras a la infancia: &ldquo;Los museos deben ser experiencias vinculadas al mundo de los cuidados y de la hospitalidad c&iacute;vica y, por lo tanto, deben aproximarse no tanto al ocio vinculado al turismo, sino m&aacute;s a la festividad o la experiencia de lo que representa un mundo hospitalario. Con festividad me refiero a fiesta, a una vivencia experiencial distinta, donde el ni&ntilde;o es el protagonista. Hace falta ir revisitando esa l&oacute;gica de desplegar todo el museo a trav&eacute;s de las paredes&rdquo;, explica Lassalle. 
    </p><h3 class="article-text">Nubes debajo del techo</h3><p class="article-text">
        Completamos nuestro mes de los museos con una visita al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Aqu&iacute; hay que dejar la botella de agua en el guardarropa y mi hijo me pide &ldquo;beber el &uacute;ltimo trago&rdquo; como si fu&eacute;ramos a adentrarnos en el desierto. Enseguida va directo hacia un cuadro enorme al fondo del vest&iacute;bulo. &ldquo;Son dioses&rdquo;, me dice, &ldquo;est&aacute;n en las nubes, viven ah&iacute;&rdquo;. Tiene raz&oacute;n: es <em>El para&iacute;so,</em> de Tintoretto. 
    </p><p class="article-text">
        El Thyssen tiene un programa educativo con visitas y talleres para familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, en los que se acercan a las obras del museo desde el sonido, los objetos cotidianos o la naturaleza. Nosotros hemos venido por libre, y sin preguntarle nada, la trabajadora que nos pide la entrada nos recomienda muy amablemente ir a la primera planta, piensa que el arte del siglo XX le puede resultar m&aacute;s atractivo a un ni&ntilde;o. Y acierta. Las obras de Chagall, Juan Gris, L&eacute;ger, Dal&iacute; o Picasso atrapan su atenci&oacute;n, se explaya explic&aacute;ndolas y me pide que les haga fotos para verlas luego en el bus (algo que en el Thyssen s&iacute; podemos, en el Prado no).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los museos se hacen accesibles (en la foto, el Thyssen) pero la relación con la infancia hay que pensarla de una manera radical"
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                Los museos se hacen accesibles (en la foto, el Thyssen) pero la relación con la infancia hay que pensarla de una manera radical                            </span>
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        En las salas vuelve a buscar animales: en un Kandinsky llamado <em>Tres manchas, </em>&eacute;l ve claramente una tortuga. Las naturalezas muertas, para &eacute;l, son un mont&oacute;n de tesoros, que as&iacute; es como llama a las m&uacute;ltiples cosas que recoge cada d&iacute;a por la calle, y va guardando en los bolsillos: piedras, trozos de pl&aacute;stico, casta&ntilde;as, gomas&hellip; necesita vincular lo que ve, con su experiencia, con su construcci&oacute;n del mundo.
    </p><h3 class="article-text">No hay relax sino tensi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Para ir a visitar un museo con un ni&ntilde;o de 7 a&ntilde;os hay que tener energ&iacute;a, ganas y paciencia. Yo necesito haberlo hablado antes con &eacute;l, para que sepa a lo que va. En mi plan quim&eacute;rico de ser una madre estupenda me propongo guiar, pero no imponer, hacer preguntas, y escuchar. Aunque a ratos me puede la tensi&oacute;n y me enfada su cansancio. Adem&aacute;s de todo eso tengo que vigilar a quien nos vigila, adelantarme para que no nos llamen la atenci&oacute;n, para que la visita no se quede en un corte de rollo. Acabo agotada, sobre todo en El Prado, donde no s&eacute; si es el espacio, la cantidad de gente, la ac&uacute;stica o el tipo de obras, o todo a la vez, hacen que desde que entramos, &eacute;l est&eacute; pensando en salir.
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                A este, vuelve                            </span>
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        De la infancia se puede escuchar perfectamente &ldquo;que no entren ni&ntilde;os&rdquo;, dice Camena Camacho, &ldquo;pero nunca escuchar&iacute;as decir 'que no entren personas en sillas de ruedas', porque hay pol&iacute;ticas que cambian la instituci&oacute;n para que todos los cuerpos puedan acceder&rdquo;, afirma. &ldquo;No se trata de darle un espacio a las infancias cerrado donde ellas y las adultas que acompa&ntilde;amos seguimos estando fuera de un lugar intelectual y social, sino cambiar esos centros de creaci&oacute;n donde la vida deber&iacute;a estar presente en todas sus facetas. Si realmente se quiere incluir a las infancias y a las adultas que cr&iacute;an como participantes activos, tiene que haber un cambio estructural. Empezar por una peque&ntilde;a cosa, como una sala donde los cuadros est&eacute;n un poquito m&aacute;s abajo o donde haya menos obras, esos ser&iacute;an peque&ntilde;os gestos que dialogan con otras formas de visitar ese espacio del museo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa vamos viendo los cuadros del Thyssen en el m&oacute;vil en el bus. Yo voy pensando en el sof&aacute; y mi hijo me cuenta que ese museo le ha gustado, &ldquo;porque tiene cuadros extra&ntilde;os, que no hab&iacute;a visto nunca, como el de la mujer que abrazaba a un p&aacute;jaro y ese de mucha gente desde arriba&rdquo;. El Prado, me dice &ldquo;no me gusta tanto porque es demasiado grande&rdquo;. En cambio, &ldquo;el Reina Sof&iacute;a es m&aacute;s peque&ntilde;o, a ese quiero volver otro d&iacute;a, a tumbarme en las alfombras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hijo-museo_129_9916978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2023 21:04:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con mi hijo en el museo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Museo Thyssen-Bornemisza,Museo Reina Sofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jon Mikel Euba, artista plástico: “Los museos tienen necesidad de espectáculo, como las iglesias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/jon-mikel-euba-artista-plastico-museos-necesidad-espectaculo-iglesias_1_9881200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93eabc9e-207a-41d6-8d34-ef57c7aca9c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1064710.jpg" width="2192" height="1233" alt="Jon Mikel Euba, artista plástico: “Los museos tienen necesidad de espectáculo, como las iglesias”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El creador vasco presenta en Madrid una exposición que enfrenta las complejidades del edificio del museo</p><p class="subtitle"> El reto del Museo Reina Sofía del futuro: recuperar un equipo propio de conservadores </p></div><p class="article-text">
        El artista Jon Mikel Euba (Amorebieta, 1967) ha adaptado una cita de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/david-foster-wallace-vuelve-vida_1_8796211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Foster Wallace</a> para titular su exposici&oacute;n en el Centro de Arte Dos de Mayo, en M&oacute;stoles (Madrid): &ldquo;De ni&ntilde;o me contaron que el sistema que se utilizaba antiguamente para crear caminos transitables en una ladera consist&iacute;a en cargar un burro con mucho peso y soltarlo en direcci&oacute;n a la cumbre. El burro, un animal que economiza de manera extrema la energ&iacute;a invertida, siempre describir&aacute; pendientes lo m&aacute;s horizontales posibles, que en zigzag le llevar&aacute;n a la cumbre invirtiendo el m&iacute;nimo esfuerzo en relaci&oacute;n a la carga soportada&rdquo;. Euba aplica esa idea a la exposici&oacute;n, que ha llamado <em>Animales que aguantan el peso de cargas misteriosas en entornos creados por fuerzas en oposici&oacute;n</em>, para referirse a las fuerzas encontradas que tiene el edificio del CA2M donde expone. 
    </p><p class="article-text">
        Jon Mikel Euba se expresa a trav&eacute;s del dibujo, la escultura, la <em>performance</em>, el v&iacute;deo o la fotograf&iacute;a. Sus obras forman parte de las colecciones del Museo Reina Sof&iacute;a, el MACBA de Barcelona, el MUSAC de Le&oacute;n, el MUDAM de Luxemburgo o el FRAC Poitou-Charentes de Francia. El director del CA2M, Manuel Segade, le hab&iacute;a propuesto exponer hace a&ntilde;os, y Euba siempre dec&iacute;a que no, por las dificultades del edificio. &ldquo;Este museo, al igual que todos los museos hechos desde hace 15 o 20 a&ntilde;os, tiene una necesidad de espect&aacute;culo, como las iglesias; hay un conflicto particularmente angustioso en ellos, y es que generalmente necesitan tener una sobrerrepresentaci&oacute;n como edificios. Este es un ejemplo de lo peor, porque tiene una fachada gigante que da al Este para no ver nada, solamente para significarse. Y esa fachada es un cristal, con lo cual t&uacute; ah&iacute; no puedes ni colgar ni exponer, no existe como espacio expositivo&rdquo;, explica.
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                Fachada del CA2M en Móstoles (Madrid)                            </span>
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        &ldquo;Pero encima, el edificio se construy&oacute; dejando en el interior una casona antigua que hab&iacute;a antes aqu&iacute;, y todas las plantas eran abiertas hacia el centro, como miradores a los que asomarse. Es decir, que la idea del proyecto arquitect&oacute;nico es un cuerpo absolutamente inhabilitado para la producci&oacute;n o la exhibici&oacute;n de arte&rdquo;, a&ntilde;ade. Y explica c&oacute;mo hay una dificultad a&ntilde;adida y es que los museos, que en otra &eacute;poca estaban pensados para detenerse y observar las obras, en los &uacute;ltimos tiempos est&aacute;n dise&ntilde;ados para caminar por ellos, y eso les da demasiada velocidad. &ldquo;Esto les pasa a muchos museos, como el MACBA, el Guggenheim o el MUSAC, que el arquitecto o arquitecta piensa que la experiencia muse&iacute;stica es caminar por el edificio y ver la ciudad a trav&eacute;s de &eacute;l. Los recorridos est&aacute;n hechos para pasear, para el movimiento, y no para la contemplaci&oacute;n, y eso ya en s&iacute; mismo es un problema&rdquo;, sostiene.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El museo como edificio o como instituci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Los museos contempor&aacute;neos tienen que enfrentarse a esas limitaciones arquitect&oacute;nicas para poder exponer la obra de los artistas y, en muchas ocasiones, eso pasa por hacer cambios en los edificios. En el caso del CA2M, ha supuesto tabicar porque necesitaba paredes, y derruir la casona original que se hab&iacute;a mantenido en el interior. Para Jon Mike Euba, esto produce una tensi&oacute;n que se nota al visitar el museo. &ldquo;Al entrar percibimos de inmediato una incomodidad producto de tensiones generadas por fuerzas ocultas en oposici&oacute;n que act&uacute;an en el espacio. Por un lado, operan las fuerzas provenientes del proyecto arquitect&oacute;nico original. Por otro, las reactivas de la instituci&oacute;n art&iacute;stica que, en un intento por corregir el planteamiento arquitect&oacute;nico, adecu&aacute;ndolo a sus usos y en su af&aacute;n por crear espacio expositivo, trata de solventar sus deficiencias produciendo cerramientos masivos de cada una de las plantas, creando extra&ntilde;os espacios residuales&rdquo;, cuenta Euba.
    </p><p class="article-text">
        Por esas complejidades del espacio no quiso exponer Euba durante a&ntilde;os en el CA2M, y ahora ha partido de esas mismas tensiones para trabajar en &eacute;l. Lleg&oacute; hace meses y se reuni&oacute; con todos los departamentos del museo: educaci&oacute;n, administraci&oacute;n o econom&iacute;a y les habl&oacute; de su propuesta, en la que analiza c&oacute;mo poder sobrevivir entre esas fuerzas opuestas. &ldquo;Cuanto m&aacute;s tabiques, m&aacute;s generas espacios residuales, que ya eran defectuosos de inicio. En este edificio no hay ning&uacute;n &aacute;ngulo de noventa grados, es una locura para cualquier cosa. El Centro tiene un proyecto para paliar eso que se llama acupuntura, donde llevan a&ntilde;os tratando de solventarlo poco a poco. Lo que pasa es que yo creo que aqu&iacute; m&aacute;s que acupuntura hace falta osteopat&iacute;a&rdquo;, dice Euba entre risas. Lo que &eacute;l ha aportado es una propuesta &ldquo;colaboracionista&rdquo; en la cual va a estar &ldquo;del lado de la instituci&oacute;n&rdquo; y va a &ldquo;cerrar todo lo que todav&iacute;a no se han atrevido a cerrar&rdquo;, explica. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Piezas para intensificar o ralentizar las fuerzas del edificio </strong></h3><p class="article-text">
        En el recorrido por la exposici&oacute;n con elDiario.es, Jon Mikel Euba va explicando las intervenciones en las salas y recalca que la muestra va dirigida directamente al cuerpo, que todos los objetos, ya sean planos o tridimensionales, tienen medidas en relaci&oacute;n a un cuerpo, y todos los elementos expuestos articulan las problem&aacute;ticas del edificio. Por un lado, est&aacute;n lo que &eacute;l ha llamado &ldquo;Intensificadores&rdquo;, que se&ntilde;alan puntos del edificio cerrados que se abrir&iacute;an incrustando en ellas una especie de gateras a escala humana que llama &ldquo;personeras&rdquo; y permitir&iacute;an atravesarlo f&iacute;sicamente. Aunque al principio quer&iacute;a hacer un mont&oacute;n de perforaciones en el muro, al final solo lo ha hecho en una pieza, y en el resto ha situado maquetas de lo que se podr&iacute;a hacer, o patrones bas&aacute;ndose en los patrones de moda, de papel o de aluminio. 
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                Collage de Jon Mikel Euba titulado &#039;400 movimiento para esquivar predecible&#039; (2021)                            </span>
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        Por otro lado, en las paredes hay piezas de papel con perforaciones que tienen que ver con las medidas del cuerpo. Y acopladas en distintos &aacute;ngulos de salas y pilares est&aacute;n lo que Euba ha llamado &ldquo;ralentizadores&rdquo;. &ldquo;Son piezas escult&oacute;ricas que son dispositivos que quieren limitar o ralentizan los flujos de energ&iacute;a o los canalizan, como cuando en Jap&oacute;n hacen feng shui y en una esquina meten un elemento curvo&rdquo;, describe el artista. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estos objetos, hay una serie de v&iacute;deos que interact&uacute;an con las obras. En ellos aparecen muchos cuerpos, tanto humanos como animales. &ldquo;Las proyecciones tienen que ver con toda la construcci&oacute;n imaginaria que me ha llevado a hacer las esculturas, de manera que t&uacute; puedes ver lo que he hecho, pero tambi&eacute;n casi el proceso de c&oacute;mo las he pensado hasta que las ves hechas. Si una exposici&oacute;n fuera un restaurante, esto va a parecer m&aacute;s una cocina, pero no porque vas a ver algo sin hacerse, sino porque podr&iacute;as hacer todo el recorrido, desde el producto hasta la elaboraci&oacute;n y el plato&rdquo;, cuenta. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ya no importa pintar mal, importa no parecer est&uacute;pidos</strong></h3><p class="article-text">
        Hace 10 a&ntilde;os Jon Mikel Euba hizo una <em>performance </em>en la que invitaba a la gente a que se tumbara y escuchara una serie de preguntas sobre la pr&aacute;ctica de la escritura y las cosas que uno se autoimpone para escribir: si les gustaba estar sentadas o caminar despu&eacute;s de escribir, por ejemplo. Realiz&oacute; la <em>performance </em>en muchos lugares y en todos ellos, la gente sal&iacute;a sorprendida por haber entendido las claves sobre su propia escritura. Esto dio lugar a una pieza que Euba ya ha presentado en Viena y en Bilbao, y que est&aacute; en el origen de la exposici&oacute;n en el CA2M. Observ&oacute; que cuando las preguntas apelaban a la raz&oacute;n, la persona se perd&iacute;a en querer contestar de manera inteligente pero s&iacute;, en cambio, hac&iacute;a preguntas desde la emoci&oacute;n, la cosa cambiaba. &ldquo;Si yo pregunto &iquest;qu&eacute; te da m&aacute;s miedo, escribir mal o pensar mal?, es una pregunta que va a la raz&oacute;n, y hace que te despistes, que te puedas confundir y perder el tiempo. En mi experiencia como profesor, veo que a mis alumnas y alumnos no les importa pintar mal, o escribir mal, ese es un concepto que ya no existe, solo tienen miedo de parecer est&uacute;pidos. La mayor debilidad es que la gente quiere siempre aparentar ser inteligente. Pero si te pregunto &rdquo;&iquest;qu&eacute; te da m&aacute;s verg&uuml;enza?&ldquo;, eso no va al cerebro, va directo a la emoci&oacute;n. Con ella asumo que tienes verg&uuml;enza, atravieso tu espacio &iacute;ntimo y entonces te puede venir la respuesta&rdquo;, explica. 
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                    alt="Obra titulada &#039;Most Wanted C (La caja West; caso cerrado). Convex corner piece&#039;, realizada en acero inoxidable. Dimensiones: 182 x 75 x 72,5 cm (2021)"
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            <span class="title">
                Obra titulada &#039;Most Wanted C (La caja West; caso cerrado). Convex corner piece&#039;, realizada en acero inoxidable. Dimensiones: 182 x 75 x 72,5 cm (2021)                            </span>
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        Muchas de las esculturas que forman parte de la exposici&oacute;n provienen de esas <em>performances</em>. &ldquo;Son esculturas que yo dise&ntilde;&eacute; para que la gente se tumbara en esa <em>performance </em>sobre ellas, o al lado de ellas, o dentro de ellas. As&iacute; que creo que se nota que adem&aacute;s de ser una exposici&oacute;n, podr&iacute;a pasar algo ah&iacute;, hay una idea de acci&oacute;n muy fuerte, sobre todo en los objetos como est&aacute;n expuestos&rdquo;, afirma el artista, que est&aacute; dispuesto a realizar la <em>performance </em>en el CA2M y entonces hacer que la gente se tumbe dentro, encima o debajo de las piezas. 
    </p><p class="article-text">
        Jon Mikel Euba cuenta que su exposici&oacute;n no es un lugar de representaci&oacute;n, sino de producci&oacute;n. Por eso en las salas se han quedado los materiales de embalaje, las cajas que han transportado las esculturas, o los elementos de construcci&oacute;n. &ldquo;En realidad, a m&iacute; no me interesa hacer una exposici&oacute;n, me gusta que se produzca una exposici&oacute;n. La diferencia es que yo no vengo con una cosa hecha que luego decido d&oacute;nde la voy a colocar, sino que aqu&iacute; traigo piezas separadas que ensamblo en funci&oacute;n de por d&oacute;nde entra la luz; casi todo lo que se ve est&aacute; hecho en el lugar&rdquo;, explica Euba, que vuelve a recurrir a la comparaci&oacute;n animal con la imagen de un tipo de ara&ntilde;a que, al no tener est&oacute;mago, paraliza con veneno a sus presas y les inyecta jugos que producen una digesti&oacute;n externa del animal para despu&eacute;s ir sorbiendo la papilla resultante<em>. </em>&ldquo;Lo m&aacute;s importante para m&iacute; era no hacer una exposici&oacute;n de salitas, sino que fuera un proyecto muy grande, como un cuerpo muy grande, que tenga diferentes est&oacute;magos. Esta exposici&oacute;n es el resultado de una larga digesti&oacute;n a la vista de todos&rdquo;, concluye el artista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/jon-mikel-euba-artista-plastico-museos-necesidad-espectaculo-iglesias_1_9881200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jan 2023 22:07:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jon Mikel Euba, artista plástico: “Los museos tienen necesidad de espectáculo, como las iglesias”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Móstoles,Comunidad de Madrid,Arte contemporáneo,Iglesia,Espectáculos,Arte,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullosas de estar locas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/orgullosas-locas_1_9807114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be2be426-ac5f-44e2-b844-977f0d49bacb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullosas de estar locas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo LOCUS* utiliza el arte y la cultura como herramientas para entender los malestares, colectivizar el sufrimiento y gritarle al sistema que su locura es resultado de una sociedad enferma. </p><p class="subtitle">Este reportaje forma parte de la revista de elDiario.es ‘La emergencia de la salud mental’: hazte socia o socio antes del 7 de enero y te la enviamos a casa
</p></div><p class="article-text">
        Hace dos navidades Ana CSC atravesaba un pico de sufrimiento mental que la sum&iacute;a en el dolor y la depresi&oacute;n. Justo entonces empez&oacute; a ver la serie &lsquo;Brassic&rsquo;, cuyo protagonista es un chico que tiene bipolaridad. Al ver la sensibilidad y el humor con que se trataba la salud mental en sus cap&iacute;tulos, investig&oacute; y descubri&oacute; que el actor era adem&aacute;s el creador, y ten&iacute;a bipolaridad en el mundo real. Ana reaccion&oacute; &ldquo;de una manera man&iacute;aca, empec&eacute; a sentirme parte del mundo que ve&iacute;a en la serie, y llegu&eacute; a pensar que me iba a casar con el protagonista. Eso se tradujo en que me compr&eacute; unas zapatillas chul&iacute;simas, como el protagonista, que siempre llevaba zapas muy chulas, y me gast&eacute; el dinero en unas Nike plateadas brillantes&rdquo;, cuenta. Y explica que fue la locura lo que le hizo sobrevivir al sufrimiento de ese momento, cuando su mente se fue a un mundo de fantas&iacute;a agarr&aacute;ndose a una serie, un producto cultural con el que pudo disfrutar. &ldquo;Era una serie contada en primera persona, y eso te permite re&iacute;rte de ti misma, ser compasiva contigo y divertirte con tu propia locura, y eso es una maravilla&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ana CSC es una de las fundadoras del proyecto LOCUS*, que se enmarca en la llamada &ldquo;cultura loca&rdquo;, un concepto con el que son pioneras en Espa&ntilde;a, aunque en el mundo anglosaj&oacute;n s&iacute; se utiliza el t&eacute;rmino &lsquo;mad culture&rsquo;<em>. </em>Ella y sus compa&ntilde;eras, Iris Hern&aacute;ndez y Francesca Alessandro, se autodenominan locas o convivientes con sufrimiento ps&iacute;quico. Con LOCUS* proponen utilizar la creaci&oacute;n art&iacute;stica como una herramienta para la autogesti&oacute;n de la salud mental y le plantan cara a la psiquiatr&iacute;a oficial: &ldquo;La psiquiatr&iacute;a se&ntilde;ala los problemas de salud mental como casos individuales de vulnerabilidad, censurables y reprimibles, pero la salud mental es un drama social, y tiene que ver con las numerosas hostilidades y opresiones del sistema capitalista, especialmente en este momento hist&oacute;rico&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El orgullo de estar locas</h3><p class="article-text">
        Ana, Iris y Francesca montaron LOCUS* hace tres a&ntilde;os en el barrio de Puente de Vallecas de Madrid, uno de los m&aacute;s empobrecidos de la ciudad, para crear &ldquo;espacios de seguridad de y para lokes, lunatikes, majaras, chalades y atolondrades&rdquo;. Quieren darle la vuelta al concepto &lsquo;lugar de seguridad&rsquo;, que existe en psiquiatr&iacute;a, y que se asocia a espacios de contenci&oacute;n policial y a ingresos hospitalarios. Frente a eso ellas utilizan el t&eacute;rmino &ldquo;espacio seguro&rdquo;, que nace del activismo. &ldquo;Cada actividad cultural que hacemos tiene la intenci&oacute;n de generar un espacio donde sentirnos seguras. Un taller o un cinef&oacute;rum son un lugar de seguridad porque ese rato juntes compartiendo herramientas creativas y generando un sentimiento comunitario es lo que es realmente un lugar de seguridad, y no lo que dice la psiquiatr&iacute;a hegem&oacute;nica&rdquo;, explica Fran.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese lugar seguro me ayud&oacute; a poner nombre a cosas que me hab&iacute;an estado atormentando toda la vida. No sab&iacute;a que hab&iacute;a una forma de aceptarlas, verbalizarlas y no avergonzarme de ellas. Encontr&eacute; un espacio donde poder expresar las vulnerabilidades sin que eso suponga romperse completamente. Ha sido gracias al proceso de&nbsp;empoderamiento majara, sin la fuerza del colectivo no habr&iacute;a sido capaz de aceptar lo que me pasa como algo normal, y adem&aacute;s politizarlo&rdquo;, cuenta, emocionada, cuando recuerda los primeros encuentros de LOCUS*.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El arte como v&iacute;a para entender los malestares</h3><p class="article-text">
        LOCUS* utiliza en su trabajo las herramientas culturales. Para ellas, el lenguaje art&iacute;stico es una excusa o un puente, no les interesa tanto el resultado final como todo lo que sucede alrededor del proceso de creaci&oacute;n, donde se generan los v&iacute;nculos y la confianza. &ldquo;Hacemos amuletos, por ejemplo, en los que volcar el malestar, que puedes tocar en momentos de sufrimiento. A trav&eacute;s de hacer una carta de tarot o un bordado te permites expresar y, a veces, cicatrizar tus heridas, supone poner en un objeto material tus malestares&rdquo;, explica Ana.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han organizado distintos talleres art&iacute;sticos para personas con enfermedad mental que son espacios de encuentro donde reconocerse y tejer alianzas, expresar la vulnerabilidad sin miedo y construir comunidad.&nbsp; Son talleres de memes, amuletos o &lsquo;performance&rsquo;, en los que cuentan con artistas y educadoras. Para quienes los hacen suponen poner en pr&aacute;ctica el enorgullecimiento majara; y, hacia el exterior, buscan visibilizar el sufrimiento ps&iacute;quico y el dolor, y gritarle al mundo que las personas locas sobreviven en las grietas del sistema y est&aacute;n dispuestas a prender la mecha de sus deseos.&nbsp;
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            <span class="title">
                Las fundadoras de LOCUS* en Madrid.                            </span>
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        Hicieron un taller de tarot para jugar con lo m&aacute;gico y crear una baraja que ayude a visualizar, canalizar y colectivizar la convivencia con la locura o el sufrimiento ps&iacute;quico. &ldquo;El tarot tiene una vertiente que conecta con la magia y la capacidad de darle a un objeto unas caracter&iacute;sticas que nos hacen sentir seguras, crear un amuleto que nos permite imaginar otro estado. La intenci&oacute;n es volcar en esta carta del tarot lo que supone para nosotras la idea de seguridad. Y, a nivel colectivo, la baraja es una caja de herramientas que se puede usar en grupo&rdquo;, explica Fran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es vital escuchar sin juzgar, y expresarse desde un lugar creativo porque es lo que permite conectar con la parte m&aacute;s abstracta del cerebro, que es donde se ubica la locura. No podemos expresar con palabras lo que no entendemos, pero con otros lenguajes, s&iacute;&rdquo;, explica Iris.
    </p><p class="article-text">
        Cuando surgi&oacute; LOCUS*, ella decidi&oacute; participar en sus actividades porque estaba pasando por una etapa muy dura &ldquo;Yo ten&iacute;a un diagn&oacute;stico &ndash;recuerda&ndash;, estaba en una terapia a la que iba dos veces a la semana, dur&iacute;sima. Los mensajes que me llegaban eran: eres una v&iacute;ctima, est&aacute;s loca, tienes un problema... y estar en ese taller y ver a personas que hab&iacute;an reflexionado m&aacute;s sobre sus malestares me hizo ver que no era algo definitivo ni que me definiera como persona, sino una etapa, y me hizo confiar en que en un futuro tendr&eacute; las herramientas para gestionarlo. Hasta entonces, mi objetivo era curarme, y en LOCUS* pude pensar que igual no me curaba, pero s&iacute; pod&iacute;a encontrar herramientas para gestionarlo y habitar un sitio donde poder vivir mejor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las componentes de LOCUS* utilizan lo art&iacute;stico como herramienta de trabajo y tienen una formaci&oacute;n cultural, pero no quieren romantizar el arte; creen que es un mundo capacitista, violento, y que no est&aacute; abierto a personas con sufrimientos mentales. &ldquo;Es un sector competitivo que forma parte de un sistema capitalista neoliberal con unas exigencias muy claras de competitividad y de expectativas&rdquo;, afirman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mundo art&iacute;stico impone sus ritmos de productividad y competitividad, y no estar en determinados lugares condena a estar en la lista de &lsquo;outsiders&rsquo;. &ldquo; No todas las personas tienen las capacidades materiales para poder acceder a esos espacios ni los momentos emocionales para vivir o disfrutar de la cultura a ese ritmo brutal&rdquo;', cuenta Ana.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Adolescentes y medicaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Durante el a&ntilde;o pasado, y junto con el centro de salud mental del distrito, el equipo de LOCUS* trabaj&oacute; con 300 adolescentes de dos institutos de secundaria de Vallecas. Quisieron crear un espacio de escucha, donde chicos y chicas tuvieran referencias, pudieran expresar sus malestares y entender qu&eacute; les estaba sucediendo. &ldquo;Una de las cosas que m&aacute;s sorprendi&oacute; al profesorado y al equipo m&eacute;dico es cu&aacute;nta gente nos contaba en privado lo mal que lo estaban pasando, pero que no se hab&iacute;an atrevido a dec&iacute;rselo a nadie &ndash;cuenta Ana&ndash;. Lo que est&aacute;n diciendo los adolescentes es que nadie les pregunta qu&eacute; tal est&aacute;n, ni en casa ni en el instituto, nadie les da herramientas para poder reflexionar sobre la salud mental. Y cuando alguien demuestra sufrimiento mental, las &uacute;nicas pautas de seguridad que recibe son espacios de contenci&oacute;n: un ingreso psiqui&aacute;trico, una medicaci&oacute;n, un grupo que est&eacute; pendiente de ti a todas horas en el instituto, y te conviertes &uacute;nicamente en eso. Tu identidad pasa a ser solo la locura en su acepci&oacute;n social, es decir, totalmente estigmatizada, como algo que da miedo y asusta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la idea de que la pandemia ha disparado los casos de enfermedad y sufrimiento mental en adolescentes, ellas creen que el malestar se arrastraba desde hace mucho tiempo y estos dos a&ntilde;os de convivencia con el coronavirus han visibilizado cuestiones que ya exist&iacute;an. &ldquo;El confinamiento y la pandemia han hecho que los adultos est&eacute;n en un estado mental tan alterado que quiz&aacute;s la empat&iacute;a hacia el resto les ha hecho reparar un poco m&aacute;s en lo que ya suced&iacute;a en las aulas y en los institutos, en particular&rdquo;, explica Iris. Admiten, sin embargo, que el hecho de que la vida social y el contacto con sus pares se haya paralizado ha afectado profundamente a los adolescentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una v&iacute;a para paliar el sufrimiento es que los chicos y chicas entiendan lo que les est&aacute; ocurriendo con una perspectiva politizada. &ldquo;Les mostramos datos: el propio hecho de ser personas que habitan Puente de Vallecas, el barrio m&aacute;s vulnerable de Madrid, hace que la posibilidad de que pases por sufrimiento ps&iacute;quico se multiplique respecto a barrios con m&aacute;s capital &ndash;cuenta Fran&ndash;. &rdquo;Hacemos mucho hincapi&eacute; en instar a compartir y expresar con grupos de amigos, a colectivizar el sufrimiento. Los adolescentes no necesitan m&aacute;s medicaci&oacute;n, ni m&aacute;s m&eacute;dicos, ni m&aacute;s psic&oacute;logos. Necesitan sentirse a gusto en los propios espacios que habitan, reforzar su autoestima y generar v&iacute;nculos con otras personas que est&aacute;n pasando por situaciones parecidas a las suyas&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del discurso prosalud mental de las instituciones, y pese a que profesorado, personal m&eacute;dico y alumnado les han pedido que no se trate de una actividad anecd&oacute;tica y tenga continuidad, el organismo Madrid Salud, del Ayuntamiento de Madrid, que financi&oacute; el proyecto, no ha renovado financiaci&oacute;n a LOCUS* para continuarlo el curso que viene.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Lo importante no es el diagn&oacute;stico</h3><p class="article-text">
        Para LOCUS*, el diagn&oacute;stico que pone nombre a una enfermedad mental no es lo m&aacute;s importante. &ldquo;No conocemos a casi nadie que haya vivido el diagn&oacute;stico como algo liberador. Te puede ayudar a nombrar partes de ti, y eso est&aacute; bien, pero el problema es cuando el diagn&oacute;stico se convierte en una c&aacute;rcel porque eso es lo &uacute;nico que eres&rdquo;, explica Ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y recuerda lo reduccionista que es el DSM, el &lsquo;Manual de diagn&oacute;stico de los trastornos mentales&rsquo;, de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a, que contiene descripciones y s&iacute;ntomas para diagnosticar trastornos mentales. &ldquo;Cualquier cosa que hagas en tu vida est&aacute; relacionada con unas patolog&iacute;as que se inventaron unos se&ntilde;ores blancos en un sentido capitalista. El DSM cada a&ntilde;o crece m&aacute;s. Se patologiza el sufrimiento de la vida cotidiana&rdquo;, cuenta. Los malestares que provocan las sociedades capitalistas pasan a tener nombres de trastornos, a provocar culpa y estigmatizaci&oacute;n y a ocultarse. &ldquo;El sufrimiento que sentimos al vivir en las sociedades que nos acogen no est&aacute; bien visto&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas no piden nunca el diagn&oacute;stico a las personas que se acercan a participar en las actividades que organizan. &ldquo;Si se nombra el diagn&oacute;stico nos parece bien, pero no es lo m&aacute;s relevante. Si se trata solo de poner una etiqueta sin sumarle comprensi&oacute;n y acompa&ntilde;amiento, no sirve para nada. Lo que necesitan las personas con sufrimiento mental es conocer a pares que est&eacute;n viviendo lo mismo&rdquo;, explica Ana.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Disfrutar de la locura</h3><p class="article-text">
        La locura puede ser entendida como un espacio que se puede disfrutar y que permite ver el mundo desde otra mirada. &ldquo;Cuando hablamos del derecho al disfrute de la locura, queremos reivindicar nuestra forma de estar, sentir y afectar al mundo. La locura es un estado emocional metaf&oacute;rico que nos cuenta cosas sobre nosotros mismos. Desde la locura se llega a reflexiones que no benefician al sistema, y poder disfrutar esa parte de nuestro abanico de emociones es liberador, cuando siempre ha estado oculto y vapuleado&rdquo;, dice Ana.
    </p><p class="article-text">
        No olvidan el sufrimiento que supone la locura y explican que sus s&iacute;ntomas y vivencias est&aacute;n ligados al lugar y al entorno cultural donde viven. &ldquo;Se han visto diferencias en la gente que escucha voces. En Estados Unidos la mayor&iacute;a de las voces est&aacute;n superalteradas, son violentas; sin embargo, en India las voces son relajadas, muy espirituales. En un pa&iacute;s hay una tradici&oacute;n que incita a vivir con consciencia la parte m&aacute;s espiritual de la vida, y en el otro el valor de la persona lo miden la productividad y los ritmos fren&eacute;ticos&rdquo;, explica Ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade que &ldquo;el sufrimiento es un s&iacute;ntoma resultado de una sociedad enferma. Poder reconciliarse con ese malestar, abrazarlo, agradecerle lo que te ense&ntilde;a y compartirlo con otros, igual que si hablaras del tiempo, lo suaviza; y suavizarlo, sin medicina de por medio, lo politiza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda su crisis de hace dos a&ntilde;os &ldquo;Cuando me compr&eacute; aquellas zapatillas plateadas pensando que me casar&iacute;a con el protagonista de &lsquo;Brassic&rsquo; se lo cont&eacute; a mis amigas de LOCUS* y sab&iacute;a que lo iban a acoger con cierto humor y sin sobrepreocupaci&oacute;n. No iban a convertir ese momento de locura en una emergencia en la que llamar a mis padres o a mi m&eacute;dico, sino que iban a entender que esa es una parte de mi personalidad&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Poder contar las experiencias vividas sin miedo ni verg&uuml;enza es una liberaci&oacute;n que conduce al disfrute de una misma en toda su esencia&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/orgullosas-locas_1_9807114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2023 21:24:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Orgullosas de estar locas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Salud,Enfermedades mentales,Cultura,La emergencia de la salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Renunciar a las navidades familiares como acto personal revolucionario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/renunciar-navidades-familiares-acto-personal-revolucionario_1_9825637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c26a04-d40b-474b-840b-773bc306447b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Renunciar a las navidades familiares como acto personal revolucionario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Niños Gratis publica 'Esos días a finales de aquel año', primera novela de Álvaro Llamas, en la que la renuncia a celebrar las navidades en familia acaba dibujando la ola de tristeza que inunda el siglo XXI 
</p><p class="subtitle">Annie Ernaux, la escritora que convirtió su vida y su cuerpo en un arma política
</p></div><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cuentos-navidad-pesadilla-puedes-caracteres_1_1774101.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antes de Navidad </a>un tipo cuarenta&ntilde;ero, sin pareja y sin hijos, decide no ir a pasar las fiestas con su familia y quedarse en casa, sin celebraciones ni vida social. Se ha peleado con su hermano, no tiene dinero, y arrastra una especie de depresi&oacute;n latente que le impide tener la vida que quiere. Planea convertir su encierro en un acto personal revolucionario y durante d&iacute;as va charlando con amistades, que lo visitan o a quienes llama por tel&eacute;fono. Es el arranque de <em>Esos d&iacute;as a finales de aquel a&ntilde;o</em> (Ed Ni&ntilde;os gratis), primera novela de &Aacute;lvaro Llamas que, con una colecci&oacute;n de conversaciones entre el protagonista y sus amigos, va perfilando un dibujo de la oleada de tristeza y des&aacute;nimo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libro-millenials-anne-helen-petersen_1_8378114.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la que se ba&ntilde;a una generaci&oacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El narrador de la novela se encuentra en un impasse vital y en un periodo del a&ntilde;o en el que todo el mundo tiende a reunirse y volver a casa, &eacute;l decide ir en sentido contrario al resto, aprovechar para replantearse much&iacute;simas cosas y adem&aacute;s escribir una novela pendiente, siempre postergada. Ese es su principal objetivo en esos d&iacute;as de encierro. Pero al final se va topando con amigos que lo llaman o aparecen por Madrid en ese momento y no se pone a escribirla. Ese es un tema muy presente en toda la novela: qu&eacute; hacemos, vivir o escribir. Y entre la escritura y la vida, el protagonista opta por la vida&rdquo;, explica Llamas desde sus navidades familiares en Jerez.
    </p><p class="article-text">
        El autor confirma que el libro es autoficci&oacute;n: &ldquo;S&iacute;, el narrador es un sosias, un trasunto m&iacute;o. A los escritores no profesionales como yo, nos coge m&aacute;s a mano nuestra propia vida y la vida de la gente que tenemos cerca. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, a m&iacute; como lector me gusta mucho la autoficci&oacute;n, desde siempre, incluso los diarios y todo este tipo de escritura del yo&rdquo;. Y reivindica el potencial colectivo de la autoficci&oacute;n, siguiendo la consigna feminista. &ldquo;Lo personal es pol&iacute;tico. Creo que un autor que coge su vida y la expone, ayuda mucho a entender nuestro mundo y nuestras inquietudes m&aacute;s personales. Y en ello siempre habr&aacute; rasgos de ficci&oacute;n, lo hay hasta en un diario &iacute;ntimo&rdquo;, cuenta el escritor.&nbsp;
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                Alvaro LLamas ha publicado su primera novela, &#039;Esos días a finales de aquel año&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Nostalgia por la loca juventud</h3><p class="article-text">
        Los amigos que van apareciendo en la novela tienen un perfil parecido: en torno a los cuarenta, sin hijos, parecen tener miedo a la madurez. Todos desprenden cierta nostalgia por los a&ntilde;os ligeros y despreocupados de la juventud, cuando parec&iacute;a que la vida iba a mantener siempre una estela fulgurante. &ldquo;El protagonista est&aacute; en un momento de la vida en el que echas la vista atr&aacute;s, te acuerdas de tu juventud y tambi&eacute;n de las oportunidades perdidas, y ves que la mitad del camino est&aacute; hecho, que hay cosas que ya no vas a poder conseguir o que son m&aacute;s dif&iacute;ciles. Y claro, hay un tono melanc&oacute;lico en todo el libro, y cierta sensaci&oacute;n de orfandad. Los protagonistas son gente que, por diversas razones, no han tenido hijos y, aunque parezca parad&oacute;jico, se sienten de alguna manera hu&eacute;rfanos, por no haber generado esta cosa de la herencia y de criar a hijos que yo creo que es una manera de sentirse en sinton&iacute;a con la vida. Y, por otra parte,se sienten tambi&eacute;n hu&eacute;rfanos de cierto cambio cultural que se ha efectuado: son hijos de finales del siglo XX que est&aacute;n tratando de adaptarse a este mundo en continuo cambio y con continuas sorpresas, al siglo XXI con todas las crisis econ&oacute;micas que hemos tenido, crisis culturales, de valores, la aparici&oacute;n de las redes sociales. Quienes fuimos j&oacute;venes a finales del siglo XX, hemos vivido otro mundo muy distinto a este&rdquo;, reflexiona &Aacute;lvaro Llamas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Con poco dinero y aislados del exterior</h3><p class="article-text">
        El protagonista va andando por la calle con los auriculares puestos, &ldquo;viendo como si no le vieran, como si fuera en coche&rdquo;. Siente que la m&uacute;sica que lleva incrustada dicta la pauta de la realidad y le predispone a tener un v&iacute;nculo determinado con el mundo. &ldquo;El libro habla de c&oacute;mo nos hemos ido aislando, individualizando, y de esa sensaci&oacute;n de aislamiento que tenemos gracias a los peque&ntilde;os dispositivos de los que nos ayudamos para vivir d&iacute;a a d&iacute;a. Creo que es muy f&aacute;cil sentirse aislado, la pandemia lo ha puesto muy claro, y eso que este libro se empez&oacute; a escribir antes de la pandemia. Vivimos casi m&aacute;s en el mundo virtual que en el mundo real. Todos estos cambios que parecen min&uacute;sculos o que muchas veces hemos integrado de una manera muy natural, en el fondo han hecho que cambien mucho las relaciones entre nosotros&rdquo;, explica el autor, que cuenta c&oacute;mo la precariedad laboral, las deudas y el funambulismo para mantener la propia vida, recorre y sombrea toda la novela. &ldquo;No quer&iacute;a hablar sobre la precariedad laboral en s&iacute;, de manera evidente, quer&iacute;a hablar m&aacute;s sobre sus efectos en todos los personajes. Ese es el mundo en el que nos ha tocado vivir, a m&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que un autor que coge su vida y la expone, ayuda mucho a entender nuestro mundo y nuestras inquietudes más personales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro Llamas</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Explica Llamas que esa precariedad que &eacute;l tambi&eacute;n sufre ha estado presente en la creaci&oacute;n de la novela: ha tenido que hacer equilibrios para restar horas a su trabajo &ldquo;alimenticio&rdquo; como traductor, y poder escribir. El esfuerzo fue tanto que quer&iacute;a dejar constancia de &eacute;l en el libro de alguna manera, y se le ocurri&oacute; incluir una especie de interludio en mitad de la novela, en el que recoge citas y extractos de libros que ha le&iacute;do durante el proceso creativo. &ldquo;Siendo yo traductor, dedic&aacute;ndome a otras cosas que no son la escritura propiamente dicha, siempre le ten&iacute;a que robar tiempo a la vida para ponerme a escribir. Decid&iacute; que ten&iacute;a que escribir algo en medio que fuera una especie de memoria laboral del esfuerzo que me ha costado escribir el libro, y he vertido ah&iacute; todas las notas de libros que hab&iacute;a le&iacute;do en paralelo a escribirla, casi todos libros filos&oacute;ficos, quer&iacute;a que quedase huella de ellos&rdquo;, asegura el escritor.
    </p><h3 class="article-text">Muchas voces que se pasan la palabra</h3><p class="article-text">
        Las navidades van transcurriendo, y en el libro de &Aacute;lvaro Llamas se van sucediendo encuentros y conversaciones entre el protagonista y sus amistades que van conformando una especie de coro, de suma de voces que son una y son muchas a la vez, gentes que se van pasando la palabra unos a otros. &ldquo;Yo llevo escribiendo desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, y al final casi todos los manuscritos que empezaba los acababa tirando a la papelera porque no estaba contento con lo que estaba haciendo, o se me hab&iacute;a ido la historia, pero sobre todo era por la voz. Creo que es muy importante porque cuando encuentras a la voz de la novela es como si encontrases el tono. Y lo que ten&iacute;a claro desde un principio, aunque fuese autoficci&oacute;n, es que quer&iacute;a dar protagonismo a otra mucha gente. Aunque fuese yo el que contase la historia, no quer&iacute;a estar hablando todo el rato de m&iacute;, eso lo encontraba muy tedioso. Quer&iacute;a prestar mi palabra, que es la que al final est&aacute; escrita, pasarles el testigo a otros, aunque la voz de los otros se confundiese un poco con la m&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala el autor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llamas utiliza en su novela las ideas de horizontalidad y verticalidad para explicar c&oacute;mo se organiza la vida en las sociedades contempor&aacute;neas. &ldquo;Por horizontal entiendo el mundo en un sentido f&iacute;sico horizontal, es decir, el mundo en el que no tenemos responsabilidades, en el que podemos tumbarnos, descansar, aburrirnos, incluso. Y tambi&eacute;n est&aacute;n todas las relaciones que son horizontales como las de amistad, que no tienen la verticalidad de la familia, donde hay toda una serie de &oacute;rdenes estamentales desde el principio, o las relaciones laborales, que son tambi&eacute;n muy verticales. Podr&iacute;amos decir que el mundo de la horizontalidad es el mundo del ocio, del gozo, de la falta de responsabilidades, hedonista. Y el mundo de la verticalidad es ese mundo adulto o que nos han hecho creer que es el mundo adulto, que es el mundo de las responsabilidades, del trabajo, de la familia y todas esas obligaciones, que son las que hacen que sintamos que estamos madurando en la vida&rdquo;, reflexiona Llamas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/renunciar-navidades-familiares-acto-personal-revolucionario_1_9825637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Dec 2022 21:32:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Renunciar a las navidades familiares como acto personal revolucionario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Navidad,Fiestas,familias,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fernando Buide del Real, compositor: “Nunca hemos escuchado la música con tan poca atención”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fernando-buide-real-compositor-hemos-escuchado-musica-atencion_1_9820360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1805f9d3-7c29-4274-a1e4-ddc61b0384d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fernando Buide del Real, compositor: “Nunca hemos escuchado la música con tan poca atención”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creador de óperas y obras para orquestas sinfónicas, de cámara, a solo o vocal, presenta en Estados Unidos un trabajo sobre textos clásicos chinos en los que, en cambio, resuenan los sentimientos de la pandemia: ausencia, pérdida, aislamiento</p><p class="subtitle">Desigualdad en la música española: sin directoras en las orquestas sinfónicas </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En un mundo tan autorreferencial, en el que estamos tan centrados en nosotros mismos y consumimos cultura en gran medida de manera aislada, individual, yo creo que una de las cosas m&aacute;s bonitas que nos aporta la m&uacute;sica es el poder re&iacute;r, poder emocionarnos, poder, tal vez, llorar o pasar un duelo, en com&uacute;n&rdquo;, afirma Fernando Buide del Real. <a href="http://fernandobuide.com/es/obras/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Compositor, pianista y organista</a>, este gallego nacido en 1980 es doctor por la Universidad de Yale, ha pasado por la Universidad de Pittsburgh y por los conservatorios de Oviedo y Santiago de Compostela, donde es profesor. La m&uacute;sica de Buide ha sido programada por gran parte de las principales orquestas espa&ntilde;olas y otras extranjeras. Dentro de dos semanas <a href="https://www.philorch.org/about-us/contact-us/press-room/news-releases/echoes-of-ancient-tang-poems--in-celebration-of-lunar-new-year/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">presentar&aacute; en Nueva York, con la Orquesta de Filadelfia</a>, una obra basada en el texto de un poeta chino del siglo VII. Lo har&aacute; en el marco de la celebraci&oacute;n del A&ntilde;o Nuevo chino y del 50 aniversario de una gira de esta orquesta por el gran pa&iacute;s asi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El compositor cree que la m&uacute;sica sirve para crear comunidad, tanto con los int&eacute;rpretes como con el p&uacute;blico, aunque est&aacute; instaurada la idea de que un concierto es casi un hecho trascendental que tenemos que escuchar en silencio y centrados en nosotros mismos, sin molestar al de al lado: &ldquo;Esa noci&oacute;n, del siglo XIX, est&aacute; muy metida en el mundo de la m&uacute;sica, pero yo creo que en muchos niveles diferentes la m&uacute;sica consigue que empaticemos con las emociones del que tenemos al lado y que vivamos esos sentires humanos en com&uacute;n, desde las alegr&iacute;as hasta las ansiedades y temores vitales&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Buide del Real acaba de terminar de escribir una cantata por encargo de la Orquesta Sinf&oacute;nica de Galicia, con textos de <a href="https://www.eldiario.es/Kafka/silencio-poeta_1_5649019.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente</a> y del poeta nicarag&uuml;ense <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ernesto-cardenal-adios-poeta-arrodillar_1_1047303.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Cardenal</a>. Explica que para &eacute;l componer es rumiar la propia realidad, volver a contar lo vivido, y que las obras siempre acaban mostrando las vivencias y los sentimientos experimentados. &ldquo;Uno cuando escribe m&uacute;sica lo hace de manera muy intuitiva, se reflexiona sobre la propia t&eacute;cnica, pero no tanto sobre lo que te motiva o lo que te empuja a hacerlo&rdquo;, afirma. &ldquo;Mirando retrospectivamente obras que hice y sobre las que va pasando el tiempo, me doy cuenta de lo personales que realmente eran. Incluso obras que pueden parecer muy abstractas, veo que transmiten momentos vitales muy concretos. Yo creo que tanto individualmente como socialmente, todo lo que recibimos al final, lo rumiamos y lo transformamos en m&uacute;sica, o en otra expresi&oacute;n art&iacute;stica&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h3 class="article-text">Un puente de 14 siglos</h3><p class="article-text">
        La experiencia de la pandemia se ha colado en sus composiciones a&uacute;n sin ser consciente de ello. El t&iacute;tulo de la obra que presentar&aacute; en Nueva York, para soprano y orquesta, se podr&iacute;a traducir por &ldquo;despedida&rdquo; y musicaliza un texto chino de Wang Bo, un poeta del siglo VII, y que Buide del Real escribi&oacute; en el inicio de la pandemia. &ldquo;Es una obra que compuse durante los meses m&aacute;s duros del confinamiento. Primero se present&oacute; en China. Curiosamente, es una obra que habla sobre el valor de la amistad y los v&iacute;nculos humanos en momentos de ausencia y de p&eacute;rdida. Fue un encargo: mi labor era poner m&uacute;sica a las palabras de Wang Bo. Empec&eacute; a estudiar algo de chino para tener un conocimiento m&iacute;nimo de la fon&eacute;tica y me di cuenta de que ese texto resonaba mucho con lo que estaba pasando. Me apropi&eacute; de ese texto que habla de la ausencia, de la p&eacute;rdida, del aislamiento. Y al final lo transform&eacute; en mi manera de expresar la pandemia&rdquo;, explica el compositor.
    </p><p class="article-text">
        Buide vuelve as&iacute;, moment&aacute;neamente, a Estados Unidos, donde vivi&oacute; durante cuatro a&ntilde;os. En aquel pa&iacute;s siente que no pesa tanto como en Europa el deber casi moral de mantener una tradici&oacute;n art&iacute;stica. <strong>&ldquo;</strong>La relaci&oacute;n con la tradici&oacute;n es muy diferente a Europa&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Yo creo que no hay tanto respeto solemne por lo que se pueda entender por canon o por tradici&oacute;n. Y como, en cierta manera, es una sociedad joven, formada con personas de muchos lugares del mundo, no hay esa ansiedad por demostrar qui&eacute;n eres art&iacute;sticamente o cu&aacute;l es tu genealog&iacute;a. Eso s&iacute; es algo que yo not&eacute;, a pesar de que hay un respeto enorme por la tradici&oacute;n y un conocimiento profundo de los grandes autores. En cierta manera, el acercamiento al arte es m&aacute;s espont&aacute;neo, no pesa tanto la ansiedad de insertarse en una tradici&oacute;n o en una especie de l&iacute;nea hist&oacute;rica de la que yo tomo el testigo y tengo que continuar&rdquo;, explica el m&uacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Buide del Real considera necesario estar abierto a otras disciplinas art&iacute;sticas para ensanchar su trabajo como compositor. En su primera &oacute;pera, <a href="http://www.crtvg.es/tvg/a-carta/a-amnesia-de-cl-o-4413689?t=0" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>A amnesia de Cl&iacute;o</em></a><em> </em>(2019), trabaj&oacute; con el libretista, el dramaturgo y la directora de escena. &ldquo;Fue muy enriquecedor porque la manera en que escucha un director de escena o un dramaturgo la m&uacute;sica es diferente a como la puedo concebir yo como compositor. La &oacute;pera es ante todo teatro. Y yo, como compositor, aunque me centre en organizar el sonido, nunca puedo perder la dimensi&oacute;n teatral, la dimensi&oacute;n de la narrativa dram&aacute;tica de la obra. Aunque sea una obra que va a ser escuchada, una &oacute;pera en el fondo va a ser escuchada transmitiendo un texto que hay debajo&rdquo;, concluye Buide, que m&aacute;s que compositor, organista o pianista, prefiere definirse como m&uacute;sico.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La atenci&oacute;n perdida</strong></h3><p class="article-text">
        En la era digital los h&aacute;bitos de escucha est&aacute;n cambiando enormemente. La mayor parte de las veces la m&uacute;sica se escucha de manera fragmentaria y muchas veces durante un corto espacio de tiempo. Cada vez menos se realiza una escucha prolongada y atenta. &ldquo;Hay la paradoja de que nunca hemos tenido acceso a tanta m&uacute;sica tan diferente geogr&aacute;fica y cronol&oacute;gicamente, de cualquier &eacute;poca, pero nunca escuchamos con menos atenci&oacute;n y una capacidad de focalizar tan corta&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escuchamos segmentos de m&uacute;sica muy, muy r&aacute;pidos, consumimos de una manera casi como epid&eacute;rmica la m&uacute;sica. Acaba llegando a nosotros aquello que nos causa un impacto m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s inmediato, y estamos dejando de descubrir toda la riqueza sonora que nos puede proporcionar en una escucha m&aacute;s atenta&rdquo;, reflexiona el m&uacute;sico, que a&ntilde;ade: &ldquo;Yo creo que estamos perdiendo un poco la capacidad de saborear y de disfrutar la m&uacute;sica en detalle. Este es el diagn&oacute;stico, no s&eacute; cu&aacute;les son las soluciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, s&iacute; lanza una propuesta sobre la que trabajar: &ldquo;Creo que en la educaci&oacute;n la m&uacute;sica deber&iacute;a tener un papel m&aacute;s importante, abierta a cualquier tipo de estilo y de realidad musical geogr&aacute;fica, pero sobre todo ense&ntilde;ando y aprendiendo a escuchar con detalle. Igual que sabemos que tenemos un patrimonio pict&oacute;rico impresionante y que para ir al Museo del Prado no se trata simplemente de llegar all&iacute; y ver, sino que tenemos que tener una preparaci&oacute;n y unos conocimientos para poder percibir la grandeza de esas obras, eso mismo hay que aplicarlo a la m&uacute;sica. Tenemos que proporcionar unas herramientas a la sociedad para que no se pierda ese patrimonio, porque ser&iacute;a una pena que como sociedad nos muri&eacute;semos sin descubrir tanta riqueza que tiene la m&uacute;sica&rdquo;, sostiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/fernando-buide-real-compositor-hemos-escuchado-musica-atencion_1_9820360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Dec 2022 20:54:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fernando Buide del Real, compositor: “Nunca hemos escuchado la música con tan poca atención”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ópera,China,Música clásica,Santiago de Compostela,Galicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hidrogenesse, los populistas del tecnopop: "No entendemos los cantantes que todo lo que hacen es triste"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/hidrogenesse-populistas-tecnopop-no-entendemos-cantantes-triste_1_9818806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9913e447-5674-4d53-bd70-581eab7e3835_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hidrogenesse, los populistas del tecnopop: &quot;No entendemos los cantantes que todo lo que hacen es triste&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dúo de pop electrónico reedita diez años después 'Un dígito binario dudoso', el disco-homenaje al padre de la computación, Alan Turing, con el que encabezaron las listas de lo mejor de 2012</p><p class="subtitle">Cometieron seis errores: los fallos garrafales del biopic de Alan Turing </p></div><p class="article-text">
        Los componentes de Hidrogenesse se autodefinen como compositores de canciones pop populistas, productores de mantras rom&aacute;ntico-sexuales, autores de llenapistas situacionistas e int&eacute;rpretes del g&eacute;nero m&iacute;stico-c&oacute;mico. Son Carlos Ballesteros y Gen&iacute;s Segarra, juntos desde finales de los 90 y con el humor como estandarte, lanzan su manera de ver el mundo en sus canciones y en unos directos que ellos llaman &ldquo;teatro malo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un d&iacute;gito binario dudoso</em> fue un disco que el d&uacute;o edit&oacute; hace una d&eacute;cada, dedicado al matem&aacute;tico ingl&eacute;s Alan Turing, precursor de la inteligencia artificial y condecorado por descifrar los c&oacute;digos encriptados de los nazis, contribuyendo a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Turing fue sometido a castraci&oacute;n qu&iacute;mica por su homosexualidad y se cree que acab&oacute; con su vida mordiendo una manzana con cianuro, como Blancanieves. En el disco de Hidrogenesse, que empieza con un mordisco a una manzana, todas las canciones hablan de pasajes de la vida del cient&iacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;lbum fue elegido Mejor disco nacional de 2012 por la revista Rockdelux. Ahora se reedita en ced&eacute; y por primera vez se publica en vinilo. El origen est&aacute; en una exposici&oacute;n que se iba a celebrar en Sevilla en el centenario del nacimiento de <a href="https://www.eldiario.es/temas/alan-turing/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alan Turing</a>, a la que les invitaron a participar. &ldquo;Pensamos hacer una especie de sintetizador-m&aacute;quina que fuese generando canciones, una cosa de Inteligencia Artificial&rdquo;, recuerdan ambos m&uacute;sicos a d&uacute;o. &ldquo;Quer&iacute;amos hacer unas canciones muy binarias, todo el rato el cero y el uno. Cuando ten&iacute;amos pensado el proyecto, la exposici&oacute;n se cancel&oacute;. Nos quedamos con las ideas en la cabeza y con una melod&iacute;a ya avanzada y dijimos: esto es chul&iacute;simo. Hab&iacute;amos le&iacute;do mucho y est&aacute;bamos muy metidos, yas&iacute; que decidimos hacer un disco. Como nos parec&iacute;a un tema desconocido y dif&iacute;cil, se nos ocurri&oacute; ir explicando las canciones a medida que &iacute;bamos haci&eacute;ndolas. &Iacute;bamos publicando unos peque&ntilde;os post en nuestra web, como un diario del proceso de creaci&oacute;n&rdquo;. 
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            </figure><p class="article-text">
        Esos informes, que llamaron <a href="https://www.austrohungaro.com/hidrogenesse/turing/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Turing bits</em></a><em>, </em>permanecen en su sitio web y cuentan, por ejemplo, que a Alan Turing se le muri&oacute; su mejor amigo del colegio y eso le hizo pensar, siendo ni&ntilde;o, si con las matem&aacute;ticas habr&iacute;a una manera de reproducir a su compa&ntilde;ero artificialmente para poder hablar con &eacute;l. &ldquo;Turing escribi&oacute; estas ideas en cartas que le mand&oacute; a la madre de su amigo, quer&iacute;a poder conversar con &eacute;l una &uacute;ltima vez, ya que le conoc&iacute;a tan bien. Sin querer, estaba imaginando cosas que no exist&iacute;an y puede que ahora existan. Nosotros junt&aacute;bamos esto con cosas pop, como un subg&eacute;nero muy bizarro de canciones que hab&iacute;a en los 50 y los 60, en el que una persona habla con un muerto y el muerto se comunica con el vivo. Hay una que se hizo superfamosa en Inglaterra en la que hace una ouija para hablar con su novia muerta y en mitad de la canci&oacute;n la novia le contesta. John Waters es muy fan de esas canciones&rdquo;, explican Carlos y Gen&iacute;s. Ahora, con la reedici&oacute;n del disco, han decidido imprimir la web en un facs&iacute;mil en papel para que se conserve cuando desaparezca internet. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hidrogenesse, como el gel</strong></h3><p class="article-text">
        Carlos y Gen&iacute;s recuerdan como el nombre del grupo es fruto de una confusi&oacute;n que llevaron hasta el final: a Carlos una amiga le habl&oacute; de un tipo muy guay que hac&iacute;a grupos con todo el mundo y se llamaba Gen&iacute;s. Carlos ten&iacute;a un gel de ba&ntilde;o en casa llamado Hidrogenesse y pens&oacute; que el nombre del chico se escribir&iacute;a as&iacute;: Genesse. Cuando se aclar&oacute; el malentendido, el nombre art&iacute;stico se qued&oacute;. &ldquo;Yo no sab&iacute;a si era un apodo o un nombre catal&aacute;n poco com&uacute;n. Dec&iacute;amos que nosotros dos juntos &eacute;ramos Hidrogenesse y desde entonces arrastramos el nombre&rdquo;, explica Carlos.
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                Genis, Alan y Carlos, un trío no binario                            </span>
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        Hidrogenesse tiene el humor como br&uacute;jula. Ambos desconf&iacute;an de la gente que no se r&iacute;e. Aunque no se consideran humoristas ni les interesa ese lenguaje, utilizan la iron&iacute;a y el surrealismo en sus letras y en sus puestas en escena; a veces, desternillantes, otras, tragic&oacute;micas, &ldquo;como la vida&rdquo;. &ldquo;Nosotros nos enfrentamos en el d&iacute;a a d&iacute;a a cosas muy divertidas y a cosas muy pat&eacute;ticas, y eso en las canciones sale. No entendemos que haya cantantes que solo est&eacute;n como desesperados, que solo hablen del desamor o solo hablen desde la gravedad, porque eso es mentira, lo natural es combinarlo todo, todos nos re&iacute;mos y todos tenemos sentido del humor. Cuando veo una persona que siempre que se presenta en p&uacute;blico est&aacute; serio, que no deja nunca salir su sentido del humor, que toda su producci&oacute;n es triste o dram&aacute;tica o reivindicativa, me hace sospechar. Es raro, todos nos re&iacute;mos de todo, hasta de lo triste, hasta de nosotros mismos, nos podemos re&iacute;r de nuestros &iacute;dolos tambi&eacute;n, no pasa nada. A nosotros nos encantan los artistas, los escritores o los cineastas que usan el humor de la manera que sea, para aligerar, para hacerte re&iacute;r o para criticar&rdquo;, explica Gen&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos enfrentamos en el día a día a cosas muy divertidas y a cosas muy patéticas, y eso en las canciones sale</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Genís Segarra</span>
                                        <span>—</span> Músico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los directos de Hidrogenesse se acercan a la <em>performance,</em> con un cuidado de la est&eacute;tica, la ropa y la coreograf&iacute;a. Carlos y Gen&iacute;s a menudo se visten y se peinan igual y juegan al equ&iacute;voco de qui&eacute;n es qui&eacute;n. &ldquo;Somos un grupo electr&oacute;nico, no nos dedicamos a dominar un instrumento y con eso dar un recital. Lo que hacemos nosotros es representar las canciones m&aacute;s que interpretarlas y, a veces, exagerar los gestos. Somos una compa&ntilde;&iacute;a de teatro malo, tambi&eacute;n muy precaria. Es teatro malo porque no ensayamos, no controlamos nuestro cuerpo al nivel de un actor o un bailar&iacute;n. Lo nuestro es el teatro malo, que es disfrutable tambi&eacute;n y que nos sale bien&rdquo;, cuentan a d&uacute;o los dos m&uacute;sicos. Y a&ntilde;aden que quieren hacer feliz a la gente con su trabajo: &ldquo;El mal ya est&aacute;, eso se lo le&iacute;a a &Aacute;lvaro Pombo hace poco. Y hay que ser originales, porque el mal est&aacute; demasiado presente, es lo que m&aacute;s se hace&rdquo; , coinciden ambos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La reacci&oacute;n al S&oacute;nar</strong></h3><p class="article-text">
        La carrera de Hidrogenesse comenz&oacute; en los 90, cuando en Barcelona la escena musical estaba copada por la electr&oacute;nica de dj&acute;s y el S&oacute;nar era un evento tan brillante que amenazaba con eclipsar todo lo dem&aacute;s. Gen&iacute;s y Carlos empezaron a hacer m&uacute;sica como reacci&oacute;n a ello, desconfiando sistem&aacute;ticamente de lo moderno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era el momento del auge de la electr&oacute;nica instrumental, con el S&oacute;nar, que era algo supermoderno, superinteresante, &uacute;nico a nivel europeo... y se comi&oacute; Barcelona. Parec&iacute;a que todo el mundo quer&iacute;a imitar al S&oacute;nar, las fiestas ten&iacute;an que parecerse al S&oacute;nar, todos los grupos quer&iacute;an parecerse a los grupos que tocaban en el S&oacute;nar. Nosotros dec&iacute;amos: todo no puede ser as&iacute;, esto es muy aburrido. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los grupos que cantan? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las canciones que tienen letras? Solo hab&iacute;a una persona detr&aacute;s de una mesa, todo oscuro y un ordenador. Y siempre eran hombres&rdquo;, recuerdan los dos m&uacute;sicos. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa incipiente y pujante escena, montaron el Sonajero en 1997, un peque&ntilde;o festival alternativo al S&oacute;nar en el que se junt&oacute; mucha gente que quer&iacute;a hacer canciones electr&oacute;nicas. Ah&iacute; estaba Hidrogenesse, Les Biscuits Sal&eacute;s, Nautilus o Astrud (d&uacute;o en el que tambi&eacute;n tocaba Gen&iacute;s Segarra). Eran fiestas en las que el p&uacute;blico pod&iacute;a traer sus propios discos para que fueran pinchados y en lugar de discjockeys habr&iacute;a grupos tocando. Pero como no conoc&iacute;an a grupos as&iacute;, los formaron. &ldquo;Era el rollo del <em>do it yourself </em>. Esa es la revoluci&oacute;n de la electr&oacute;nica, que cada uno pueda mont&aacute;rselo todo en su casa, un grupo de tecno, de reggae, de pop sesentero o de baladas italianas, lo que a ti te guste, los <em>samplers </em>te permit&iacute;an crear lo que ten&iacute;as en la imaginaci&oacute;n. Nos invent&aacute;bamos grupos para tocar en esas fiestas, no ten&iacute;amos ni discos ni nada pero hac&iacute;amos canciones. Sonajero era eso&rdquo;, rememoran Gen&iacute;s y Carlos. 
    </p><p class="article-text">
        En la edici&oacute;n de Sonajero de 1998, son&oacute; <em>No hay nada m&aacute;s triste que lo tuyo,</em> el primer tema parecido a un <em>hit</em> de Hidrogenesse, en el que hablaban de las tiendas de animales, de los caballitos ponys o de la dureza de una cadena de montaje, recogiendo la experiencia de Carlos trabajando en una f&aacute;brica. &ldquo;Cada a&ntilde;o en Sonajero hab&iacute;a repertorio nuevo. <em>No hay nada m&aacute;s triste</em> naci&oacute; para cantarla en ese Sonajero, aunque no la grabamos hasta cuatro o cinco a&ntilde;os despu&eacute;s. Las cosas son muy lentas&rdquo;, explican entre risas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/hidrogenesse-populistas-tecnopop-no-entendemos-cantantes-triste_1_9818806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2022 21:36:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hidrogenesse, los populistas del tecnopop: "No entendemos los cantantes que todo lo que hacen es triste"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música electrónica,Pop,Sónar,Alan Turing]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miss Raisa, rapera feminista: “Me he sentido un saco de boxeo entre la cultura musulmana y la española”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/miss-raisa-rapera-feminista-he-sentido-saco-boxeo-cultura-musulmana-espanola_1_9801888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac6f6d41-7665-41e7-bf1c-6973bc4be787_16-9-discover-aspect-ratio_default_1062647.jpg" width="5496" height="3092" alt="Miss Raisa, rapera feminista: “Me he sentido un saco de boxeo entre la cultura musulmana y la española”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En sus canciones visibiliza cuestiones que le afectan: el racismo, la religión, el género, la libertad de expresión o la etiqueta de la integración, y tiene protección policial por acoso en las redes sociales, donde acumula más de medio millón de seguidores</p><p class="subtitle">Los Chikos del Maíz: “El pesimismo es hegemónico, para ser revolucionario hay que tener esperanza”</p></div><p class="article-text">
        Imane Raissali no piensa en ella misma como inmigrante, ni como mujer musulmana, ni como rapera. Piensa en ella como Raisa, dice que ha roto la caja de prejuicios que sent&iacute;a hacia ella misma, cuando se encerraba sola en su propia jaula de miedos y verg&uuml;enzas. &ldquo;Pienso en m&iacute; como ser humano, con sentimientos, pensamientos, prioridades, sue&ntilde;os, objetivos. No me pongo etiquetas. Yo no me veo como una mujer inmigrante, ni como madre, soy muchas cosas, tantas que si me pongo etiquetas me estar&iacute;a limitando much&iacute;simo. Yo puedo ser y fluir lo que me d&eacute; la gana y realmente he vivido tanto tiempo con tantas exigencias y tantas etiquetas impuestas que estoy muy cansada de eso. Y si el resto del mundo me ve como una inmigrante, con todas las connotaciones que eso conlleva, yo a m&iacute; misma no, porque yo tengo sue&ntilde;o, tengo hambre, voy al ba&ntilde;o, tengo miedo&hellip; al igual que cualquier otro ser humano, y creo que todas las personas somos inmigrantes de alguna forma u otra. Yo me veo como un ser humano simple, con sus luces y sus sombras&rdquo;, sostiene la cantante, que 2021 recibi&oacute; el premio TikTok de Diversidad e Inclusi&oacute;n y ahora publica el libro <em>Porque me da la gana. Una vida contra los prejuicios </em>(Lunwerg Ediciones, 2022)<em>,</em> un canto al orgullo de ser quien uno o una es. 
    </p><p class="article-text">
        La artista cuestiona en sus canciones qu&eacute; es eso llamado integraci&oacute;n. Ella lleg&oacute; con su familia desde T&aacute;nger a Barcelona con ocho a&ntilde;os y siente que se integr&oacute; desde el momento en que puso los pies en la nueva ciudad, y puso todo su empe&ntilde;o en convivir con su nuevo entorno, aprender nuevas lenguas y relacionarse con sus nuevos compa&ntilde;eros de sociedad. Dice que son los dem&aacute;s los que hacen que no se sienta integrada: &ldquo;No me conocen. Para muchas mentes ignorantes integraci&oacute;n significa olvidar los or&iacute;genes, la esencia y los valores con los que te construiste como persona. Para mi eso es una riqueza cultural, y hay quienes quieren borrarlo de un plumazo. Quieren que tengas una apariencia parecida a la suya, que ya no hables otros idiomas excepto el suyo. Y me pregunto por qu&eacute; tengo que renegar de un conocimiento, unas vivencias, unos idiomas, una manera de hacer, unos valores que tambi&eacute;n me han formado y que forman parte de mi ser&rdquo;, explica Raisa. 
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade: &ldquo;Desde que llegu&eacute; a Barcelona, con ocho a&ntilde;os, me esforc&eacute; much&iacute;simo para estar al mismo nivel acad&eacute;mico que mis compa&ntilde;eros, para hablar catal&aacute;n o castellano. Hac&iacute;a deberes extra para poder aprender lo m&aacute;ximo y lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, para que no me vieran como 'ay, pobrecita, no sabe. Ay, pobrecita, es una inmigrante que acaba de llegar'. A m&iacute; esa mirada de pena nunca me ha gustado, que me consideren una v&iacute;ctima. Yo quiero que me vean como una igual, como una persona, con sus objetivos y que tiene ganas de prosperar y evolucionar en la vida&rdquo;, explica la rapera, que cuenta en su libro c&oacute;mo al llegar a Barcelona pas&oacute; a pertenecer a una familia extranjera, &ldquo;una familia de moros o de putos moros, seg&uacute;n el interlocutor y el momento concreto en el que se dirigen a ellos&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un saco de boxeo entre dos culturas</strong></h3><p class="article-text">
        Con 12 a&ntilde;os, Imane decidi&oacute; ponerse el velo. Fue algo irreflexivo: su madre y sus t&iacute;as lo llevaban, algunas chicas del barrio, tambi&eacute;n. Cuenta que fue aprendizaje por imitaci&oacute;n. Cuando en 2019, con 23 a&ntilde;os, empez&oacute; su carrera musical, recibi&oacute; cr&iacute;ticas y ataques en redes sociales desde todos lados. Desde algunos sectores se le atacaba por llevar el <em>hiyab </em>y no adaptarse a las costumbres espa&ntilde;olas, algunos sectores musulmanes le criticaban por hacer m&uacute;sica, que consideran <em>haram </em>(pecado, en &aacute;rabe), algunas voces dec&iacute;an que era una musulmana <em>cool.</em> Ella canta que no se le plantea lo mismo a ning&uacute;n artista masculino musulm&aacute;n. &ldquo;Al final te sientes un poco un saco de boxeo. Porque est&aacute;s en medio de dos comunidades, de dos culturas o dos pa&iacute;ses que te exigen mucho, ambos. Y es muy complicado construir tu identidad. Hay personas muy malas y quiero hablar de personas, no voy a poner etiquetas, porque a m&iacute; me han atacado de diferentes sitios, gente musulmana y gente no musulmana, gente dici&eacute;ndome que soy una verg&uuml;enza para el Islam y luego otros dici&eacute;ndome que me vaya a mi pa&iacute;s por no s&eacute; qu&eacute; y te das cuenta que hay que ir con mucho cuidado porque un paso en falso te puede costar la salud mental, que a m&iacute; me cost&oacute; un poco, eso es cierto&rdquo;, cuenta Imane. 
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            </figure><p class="article-text">
        Con 18 a&ntilde;os su madre intent&oacute; que se casara con un vecino de m&aacute;s de 30 que la conoc&iacute;a de verla por la calle y le hab&iacute;a pedido permiso para iniciar una relaci&oacute;n con Imane. Al ver el des&aacute;nimo de su hija ante esa posibilidad, su madre renunci&oacute; a la idea, pero entonces fue su hermano el que quiso que se casara con un amigo suyo, m&aacute;s joven y muy conectado con la cultura marroqu&iacute;. Sin apenas conocerse, celebraron una boda en Marruecos que ella recuerda triste, y sin m&uacute;sica porque su marido la consideraba pecado. Imane tuvo una hija con &eacute;l, y enseguida su marido comenz&oacute; a controlar su forma de vestir, su tel&eacute;fono y quiso que dejara su trabajo como administrativa porque en la empresa trabajaban hombres. Ella decidi&oacute; separarse, a pesar de que en la cultura marroqu&iacute; una mujer divorciada es se&ntilde;alada por todo el mundo. Cuenta que en ese momento &ldquo;muri&oacute; Imane y naci&oacute; Raisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hizo una lista de cosas que quer&iacute;a recuperar: volver a jugar al f&uacute;tbol, que le apasionaba, salir a correr, volver a tener amistades y reconectar con el hip hop. &ldquo;La m&uacute;sica apareci&oacute; con 14 a&ntilde;os como una v&iacute;a de escape. Un compa&ntilde;ero del instituto, &Aacute;lex, me empez&oacute; a hablar de hip hop, de rap, de m&uacute;sica, y me motiv&oacute; a escribir mi primera letra. Nunca en la vida me hubiera imaginado que me acabar&iacute;a dedicando a ello. Pero fue una manera de expresarme muy aut&eacute;ntica, sin filtros, y revolucionaria. Desde el primer momento me sent&iacute; muy bien, me sent&iacute; muy liberada despu&eacute;s de componer letras y sacar todas las preocupaciones que ten&iacute;a dentro&rdquo;, explica la rapera.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Amenazas de muerte </strong></h3><p class="article-text">
        Miss Raisa tiene m&aacute;s de medio mill&oacute;n de seguidores en sus redes sociales. En ellas public&oacute; el verano pasado un video en el que mostraba su apoyo al colectivo LGTBIQ+. Recibi&oacute; amenazas y una fue especialmente grave: un chico contaba en un video de siete minutos c&oacute;mo iba a decapitarla. &ldquo;En el video lanc&eacute; un grito a la libertad individual y personal de cada uno, de ser y existir en libertad y armon&iacute;a con la libertad de los dem&aacute;s, apoy&eacute; abiertamente a cualquier persona que vive su vida de manera libre. Y me cayeron amenazas de muerte. La sexualidad en general es un tema bastante tab&uacute; en la comunidad musulmana, se habla muy poco de ello y, al igual que en el resto de las religiones, la homosexualidad es pecado. La homosexualidad se castiga socialmente de muchas maneras diferentes, algunas muy violentas y otras que ejercen presi&oacute;n sobre ti hasta que te acabas haciendo da&ntilde;o a ti mismo. Verme a m&iacute; como mujer musulmana con velo, hablando de apoyar la libertad de otras personas para vivir su sexualidad de manera libre, provoc&oacute; un linchamiento, una campa&ntilde;a de odio en mi contra. Y hubo un chico que me amenaz&oacute; de muerte, fue uno y eso no le quita gravedad. He tenido protecci&oacute;n policial, he tenido que cambiar rutinas, cambiar a mi hija del colegio, porque recib&iacute;a much&iacute;simo acoso&rdquo;, explica la cantante. 
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s de aquello, Imane decidi&oacute; quitarse el velo. Durante a&ntilde;os el <em>hiyab </em>fue una herramienta para romper con estereotipos machistas y racistas. Sent&iacute;a que pod&iacute;a ayudar as&iacute; a muchas chicas con velo que se sent&iacute;an inseguras y vulnerables. Despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os decidi&oacute; que el velo ya no le representaba y lo comunic&oacute; en sus redes sociales con un video para explicar c&oacute;mo el velo le hab&iacute;a supuesto una fuerte presi&oacute;n social por la exigencia de representar a toda la comunidad musulmana. &ldquo;Me lo he quitado para desvincularme completamente de representar a nadie, porque uno de los problemas, seg&uacute;n esta gente, es que yo salgo con velo hablando de la homosexualidad y diciendo que yo la apoyo. Dicen que como musulmanes no debemos de apoyar algo que es pecado, como la homosexualidad, como si no existiera la homosexualidad dentro de la propia comunidad&rdquo;, reflexiona Miss Raisa, que a&ntilde;ade: &ldquo;La mayor parte de mi vida he reprimido mis opiniones. Y no quiero representar a nadie, ni a esta comunidad ni a la otra. Me represento a mi misma: esta soy yo y esas son mis ideas. Quien las comparta, genial, y quien no, tambi&eacute;n genial, mientras sea con respeto. La violencia que se ha ejercido contra mi por pensar diferente, por pensar con criterio propio, ha sido terrible&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Raisa se pregunta hasta cu&aacute;ndo ser&aacute; considerada una inmigrante, si existe un plazo de tiempo tras el que por fin se le considerar&aacute; ciudadana espa&ntilde;ola. &ldquo;Para m&iacute; integraci&oacute;n es hacer del espacio y del lugar donde t&uacute; est&eacute;s algo tuyo, fomentar la participaci&oacute;n ciudadana para que seas un activo en tu sociedad, que hagas cosas, que aportes. Para m&iacute; eso es una persona integrada, me importa un bledo si lleva equis cosa de vestimenta o no, porque eso entra en la libertad individual de cada uno. Hay gente que lleva rastas, hay un mont&oacute;n de gente que se tat&uacute;a todo el cuerpo, hay gente que lleva un velo o lleva otras cosas, y mola que haya tanta diversidad, porque eso es algo muy enriquecedor para todos, el saber, la perspectiva y la historia de vida que hay detr&aacute;s de cada uno de nosotros&rdquo;, sostiene Imane Raissali.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Oliva]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 21:39:33 +0000]]></pubDate>
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