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    <title><![CDATA[elDiario.es - Peter Pomerantsev]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/peter-pomerantsev/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Peter Pomerantsev]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Qué puede hacer Occidente contra Putin: descarbonizar la economía y regular el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/occidente-putin-descarbonizar-economia-regular-capitalismo_129_10329972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14e76c3d-de97-4691-a263-d6eda908f9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué puede hacer Occidente contra Putin: descarbonizar la economía y regular el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poder de Putin no es un espectáculo llamativo que se desarrolla en un país lejano sin nada que ver con nosotros. Está profundamente relacionado con desafíos generacionales enormes que tenemos que afrontar por nuestro propio interés vital</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Carmen Claudín, experta en Rusia: “El motín de Prigozhin confirma que el régimen de Putin es más débil de lo que parece”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/jefe-wagner-ordena-mercenarios-regresar-bases-evitar-derramamiento-sangre_1_10323922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La frustrada insurrecci&oacute;n de Yevgeny Prigozhin</a> contra Vlad&iacute;mir Putin ha sido un espect&aacute;culo de cine, con giros y sorpresas en las redes sociales, mientras criminales de guerra, dentro de la abundante colecci&oacute;n que tiene Rusia, se desafiaban unos a otros. Era tentador quedarse boquiabierto viendo c&oacute;mo la imagen de &ldquo;gran potencia&rdquo; de Rusia era reducida a la fotograf&iacute;a de un tanque en Rostov del Don, aparentemente atascado en las puertas del circo local. Pero no somos observadores pasivos de este espect&aacute;culo. Cada uno de nosotros tiene influencia en su resultado final.
    </p><p class="article-text">
        Putin parece m&aacute;s d&eacute;bil que nunca y eso no es buena se&ntilde;al para una persona que ha fundamentado su gobierno en proyectar una imagen de fuerza. Para que se desvanezca todav&iacute;a m&aacute;s el aura de invencible de Putin y, en &uacute;ltima instancia, terminar con la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, tenemos que socavar los pilares en los que ha basado su mito de hombre fuerte: la conquista como m&eacute;todo de expansi&oacute;n colonial, el capitalismo no regulado y la falta de acci&oacute;n ante el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se ponga en cuesti&oacute;n su capacidad para gobernar, Putin dir&aacute; que pese a los esfuerzos del malvado &ldquo;Occidente colectivo&rdquo;, la econom&iacute;a rusa podr&aacute; recuperar la estabilidad porque el mundo necesita sus combustibles f&oacute;siles; que Rusia nunca estar&aacute; verdaderamente aislada porque las empresas occidentales seguir&aacute;n necesitando hacer dinero en el pa&iacute;s; y que, pese a todos los errores cometidos en el campo de batalla, todav&iacute;a puede mantener zonas de Ucrania bajo control de Mosc&uacute; y que sus recursos ser&aacute;n repartidos entre los que se benefician del sistema ruso, para los que el riesgo de seguir con Putin seguir&aacute; siendo menor al riesgo de ponerse en contra de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El poder de Putin no es un espect&aacute;culo llamativo que se desarrolla en un pa&iacute;s lejano sin nada que ver con nosotros. Est&aacute; profundamente relacionado con desaf&iacute;os generacionales enormes que tenemos que afrontar por nuestro propio inter&eacute;s vital.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; hacer</h3><p class="article-text">
        En primer lugar, no hay que normalizar la conquista como m&eacute;todo de expansi&oacute;n colonial. Algunos en Occidente instan a Ucrania a &ldquo;negociar&rdquo; con Rusia y ceder territorio para alcanzar la &ldquo;paz&rdquo;, pero lo que est&aacute;n diciendo implica dar luz verde al resto de gobernantes que aspiran a convertirse en potencias imperiales para salir a conquistar y robar.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de eso, hay que asegurar que Ucrania recibe todo el apoyo militar que necesita para liberarse del imperialismo ruso y que obtiene las garant&iacute;as de seguridad imprescindibles para evitar que Rusia vuelva a invadirla. Poner en marcha un tribunal <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/son-crimenes-guerra-pruebas-necesitan-tribunal-juzgar-putin_1_8892301.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que juzgue el crimen de agresi&oacute;n, como propone el abogado Philippe Sands</a>, tambi&eacute;n servir&aacute; como se&ntilde;al de que las invasiones no provocadas no se normalizar&aacute;n, ya sea por parte de Rusia o de cualquier otra potencia.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hacer que las empresas occidentales se vayan de Rusia. Es verdad que al comienzo de la invasi&oacute;n hubo empresas que abandonaron Rusia, pero las que se quedaron son muchas m&aacute;s, entre las que figuran conocidas marcas de lujo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay ejemplos positivos de movimientos iniciados por la sociedad civil, por los trabajadores y por los consumidores para conseguir el cambio. Un ejemplo es el fabricante sueco de vodka Absolut. Cuando se produjeron los llamamientos generalizados al boicot, la marca dej&oacute; de exportarse a Rusia. Una campa&ntilde;a p&uacute;blica posterior hizo que Pernod Ricard, la empresa matriz de Absolut, se retirara por completo del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s grave que el efecto que pueden tener las marcas de consumo es el uso de maquinaria occidental sofisticada y las exportaciones que permiten al ej&eacute;rcito ruso fabricar equipamientos. Empresas como Haas Automation han sido acusadas de seguir enviando maquinaria y piezas a Rusia (la empresa afirma que desde marzo de 2022 no ha enviado ninguna m&aacute;quina desde su f&aacute;brica a Rusia, y que ha cumplido &Iacute;ntegramente con los controles de exportaci&oacute;n fijados por EEUU).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas las empresas tecnol&oacute;gicas deben tener controles para evitar que sus productos se empleen en cr&iacute;menes contra la humanidad. Existen muchos mecanismos para que las tecnol&oacute;gicas se hagan cargo de la responsabilidad que est&aacute;n obligadas a asumir. Empezando por el seguimiento del destino final de sus m&aacute;quinas y pasando por la instalaci&oacute;n de interruptores que les permitan desactivar a distancia sus tecnolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de una o dos empresas sino de cambiar toda una forma de pensar. Los cr&iacute;menes de Putin llevan d&eacute;cadas siendo propiciados por pol&iacute;ticos y empresarios que defend&iacute;an la mayor interconexi&oacute;n econ&oacute;mica con Mosc&uacute; como el camino que conducir&iacute;a a una Rusia m&aacute;s pac&iacute;fica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso despu&eacute;s de 2014, cuando Putin invadi&oacute; y se anexion&oacute; Crimea, las empresas siguieron ampliando sus negocios con Rusia, especialmente las alemanas. Las preocupaciones por los derechos humanos se desoyeron durante d&eacute;cadas. &iquest;Qui&eacute;n necesitaba preocuparse por eso, cuando en &uacute;ltima instancia iba a ser el inter&eacute;s econ&oacute;mico de cada parte el que dictase la pol&iacute;tica oficial?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Luz verde a la agresi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Esta forma de pensar ignor&oacute; el hecho de que el enfoque de <em>laissez-faire </em>era interpretado por el r&eacute;gimen ruso como una luz verde para aumentar la represi&oacute;n y la agresi&oacute;n. Si a Occidente solo le importaban los negocios: &iquest;Por qu&eacute; iba a reaccionar ante una invasi&oacute;n? Esa ideolog&iacute;a, o m&aacute;s bien esa excusa ideol&oacute;gica que justific&oacute; la codicia de corto plazo, ha perdido toda credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que modificar nuestro comportamiento y reconocer que los derechos humanos, la seguridad y los v&iacute;nculos econ&oacute;micos est&aacute;n profundamente entrelazados. Ya est&aacute; bien de venderle a los dictadores la cuerda con la que mandan a la gente a la horca. A nuestros vecinos y, en &uacute;ltima instancia, tambi&eacute;n a nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay un elemento b&aacute;sico en las pretensi&oacute;n de invencibilidad de Putin, que es nuestra dependencia de los combustibles f&oacute;siles. La lucha contra Putin es tambi&eacute;n la lucha contra la crisis clim&aacute;tica. Como escribe el profesor Alexander Etkind en su nuevo libro<em> </em><a href="https://www.wiley.com/en-pk/Russia+Against+Modernity-p-9781509556595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Russia Against Modernity</em></a><a href="https://www.wiley.com/en-pk/Russia+Against+Modernity-p-9781509556595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(Rusia contra la modernidad), hasta dos terceras partes de la econom&iacute;a de Putin ha dependido de las exportaciones de petr&oacute;leo y gas, de manera crucial a trav&eacute;s de oleoductos que pasan por Ucrania y en gran medida hacia Europa.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Etkind, parte de la decisi&oacute;n de invadir Ucrania se explica por el deseo de Putin de controlar ese flujo. Adem&aacute;s, quer&iacute;a desestabilizar a Europa, inund&aacute;ndola de refugiados y sembrando el caos y el miedo para obligar a la UE a desechar su plan de alcanzar una emisi&oacute;n neta de carbono igual a cero en 2050. Como en tantas ocasiones durante esta guerra, Putin consigui&oacute; lo contrario. La invasi&oacute;n ha disminuido la dependencia de la energ&iacute;a rusa en Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aura de invencibilidad de Putin basada en los combustibles f&oacute;siles se ha tambaleado, pero solo hemos recorrido una parte del camino. Acelerar la descarbonizaci&oacute;n no es solo la forma m&aacute;s sostenible de debilitar a Putin. Tambi&eacute;n, la oportunidad de limitar la posibilidad de nuevas guerras agresivas por parte de futuros l&iacute;deres rusos y otros gobernantes autoritarios en pa&iacute;ses con muchos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peter Pomerantsev]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/occidente-putin-descarbonizar-economia-regular-capitalismo_129_10329972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2023 20:54:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La memoria en la era de la impunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/memoria-impunidad_129_9208088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed72e218-95b9-4f7e-b21e-6bfbbb885ec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria en la era de la impunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gran leitmotiv de la propaganda rusa contemporánea (y, ahora, la china también) es que el deseo de libertad y la lucha por los derechos no conducen a la prosperidad sino a la miseria y al derramamiento de sangre</p><p class="subtitle">El periplo de Sviatlana: 8.200 kilómetros y seis meses para huir de Lukashenko a toda costa</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Querido Peter: Llevo mucho tiempo esperando para escribirte, pero las &uacute;ltimas noticias han dejado en claro que permanecer en silencio es, simplemente, peligroso.
    </p><p class="article-text">
        Mis antiguos colegas est&aacute;n en prisi&oacute;n. Durante muchos meses, a mis amigos y a m&iacute; nos ha resultado dif&iacute;cil llamar la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n mundiales. Ahora ha ocurrido algo que ha capturado la atenci&oacute;n de las principales agencias de noticias, pero me pregunto cu&aacute;nto durar&aacute;. &iquest;Hay alguna manera de mantener esta atenci&oacute;n? Me siento como si todos aqu&iacute; fu&eacute;semos rehenes. Y eso da miedo. Ahora todo, cualquier delito, se ha vuelto posible aqu&iacute;&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        El verano pasado, recib&iacute; desde <a href="https://www.eldiario.es/temas/bielorrusia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bielorrusia</a> este mensaje de un amigo, un par de d&iacute;as despu&eacute;s de que el dictador de ese pa&iacute;s, Alexander Lukashenko, utilizara un avi&oacute;n de combate MiG para el aterrizaje forzoso de un vuelo comercial internacional que estaba atravesando &ldquo;su&rdquo; espacio a&eacute;reo y detuviera a un periodista bielorruso y a su novia, que cre&iacute;an estar seguros viviendo en <a href="https://www.eldiario.es/temas/lituania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lituania</a>. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el periodista capturado, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/joven-periodista-bielorruso-detenido-operacion-aerea-precedentes_1_7966927.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roman Protasevich</a>, apareci&oacute; en la televisi&oacute;n estatal con marcas de tortura visibles y confes&oacute; su traici&oacute;n. La escena recordaba a los juicios espect&aacute;culo instigados por el estalinismo.
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                Oficiales de policía detienen al periodista bielorruso Roman Protasevich.                            </span>
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        Hubo cierta indignaci&oacute;n entre lo que nos gusta llamar la comunidad internacional; se utilizaron las palabras &ldquo;secuestro&rdquo; e incluso &ldquo;acto terrorista&rdquo;. Y despu&eacute;s, como tem&iacute;a mi amigo, todo fue olvidado. Lukashenko se enfrent&oacute; a consecuencias leves, como la prohibici&oacute;n de que la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/lideres-ue-cierran-espacio-aereo-bielorrusia-secuestro-avion-ryanair_1_7966975.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aerol&iacute;nea estatal bielorrusa volara a Europa</a>. Su mensaje a cualquiera que se atreviera a oponerse a &eacute;l era m&aacute;s potente: Puedo hacer lo que quiera contigo, dondequiera que est&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me cost&oacute; responder a la petici&oacute;n de mi amigo. Para que un &uacute;nico acontecimiento sea recordado, debe estar sostenido por una historia mayor en la que pueda desembocar. Cualquiera que haya jugado a un juego de memoria sabe que se recuerdan cosas al ponerlas en una secuencia en la que adquieren importancia como parte de un todo mayor. Del mismo modo, en los medios de comunicaci&oacute;n y en la pol&iacute;tica, una escena solo tiene poder cuando forma parte de un relato m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        Pero los escandalosos cr&iacute;menes de Lukashenko no encajan dentro de una cadena de significados m&aacute;s grande. Y no se trata solo de Bielorrusia. De <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quinto-aniversario-masacre-rohinya-urge-poner-foco-infancia_129_8242109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Birmania</a> a <a href="https://www.eldiario.es/temas/guerra-de-siria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siria</a>, de <a href="https://www.eldiario.es/temas/guerra-de-yemen/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yemen</a> a Sri Lanka, tenemos m&aacute;s pruebas que nunca de cr&iacute;menes de lesa humanidad: torturas, ataques qu&iacute;micos, bombardeos con barriles, violaciones, represi&oacute;n y detenciones arbitrarias. Pero a las pruebas se les dificulta captar la atenci&oacute;n, por no hablar de suscitar consecuencias. Tenemos m&aacute;s oportunidades de publicar, no estamos limitados por la geograf&iacute;a, nuestra audiencia es potencialmente global. Sin embargo, la mayor&iacute;a de las revelaciones y de las investigaciones no tienen eco. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><h3 class="article-text">Un relato conectado se rompe</h3><p class="article-text">
        El colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica deber&iacute;a haber estimulado la introspecci&oacute;n y animarnos a no excluir a nadie del relato de los derechos humanos contra la represi&oacute;n pol&iacute;tica. Y, por un momento en la d&eacute;cada de 1990, esto parec&iacute;a posible. Cuando la ola de democratizaci&oacute;n derroc&oacute; tanto a las dictaduras pro-sovi&eacute;ticas como a las pro-estadounidenses en todo el mundo, cuando se cre&oacute; el Tribunal Penal Internacional en La Haya en 1998, cuando las intervenciones humanitarias se llevaron a cabo con &eacute;xito desde los Balcanes occidentales hasta &Aacute;frica oriental, parec&iacute;a que la justicia se impartir&iacute;a m&aacute;s equitativamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces ocurri&oacute; algo diferente. En lugar de dejar entrar a m&aacute;s personajes en el relato de los derechos humanos, todo el entramado se derrumb&oacute;. Una situaci&oacute;n en la que algunas v&iacute;ctimas recib&iacute;an m&aacute;s atenci&oacute;n que otras fue sustituida por una situaci&oacute;n en la que ninguna v&iacute;ctima recib&iacute;a atenci&oacute;n de forma sostenida. Los horrores de la Segunda Guerra Mundial hab&iacute;an obligado al mundo a adoptar la Declaraci&oacute;n de Derechos Humanos de la ONU, al menos en principio. Tras la Guerra Fr&iacute;a, las <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/he-procesado-criminales-guerra-genocidio-srebrenica-siguen-libres_129_6096017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cat&aacute;strofes en Srebrenica</a> y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/genocidio-ruanda-anos-despues_3_4937737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruanda </a>hab&iacute;an fomentado las intervenciones humanitarias y el &ldquo;derecho a proteger&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En anteriores cr&iacute;menes de lesa humanidad, la ignorancia siempre era una excusa. Desde Auschwitz hasta Srebrenica y Ruanda, los dirigentes pod&iacute;an alegar que desconoc&iacute;an los hechos, o que &eacute;stos eran equ&iacute;vocos, o bien que los acontecimientos se hab&iacute;an desarrollado con tanta rapidez que result&oacute; imposible actuar. Pero ahora tenemos acceso medios de comunicaci&oacute;n omniscientes que a menudo nos aportan pruebas abundantes e instant&aacute;neas que, sin embargo, resultan menos significativas que antes. El cuadro de los cr&iacute;menes sigue siendo un desorden de im&aacute;genes rotas.
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                Sede del Tribunal Penal Internacional (TPI) en La Haya, Países Bajos.                            </span>
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        Esto parec&iacute;a diferente en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/guerra-fria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guerra Fr&iacute;a</a>. En aquel entonces, parec&iacute;a haber una conexi&oacute;n entre poner un freno a un &uacute;nico disidente sovi&eacute;tico y una lucha geopol&iacute;tica, institucional, moral, cultural e hist&oacute;rica m&aacute;s amplia. Los medios de comunicaci&oacute;n, los libros y las pel&iacute;culas de la &eacute;poca contaban las historias de discretos presos pol&iacute;ticos y de abusos a los derechos humanos como parte de un relato m&aacute;s abarcativo dentro de la gran batalla de la libertad contra la dictadura, una batalla por el alma de la historia. Y toda esta historia hac&iacute;a que la gente en las democracias se sintiera mejor consigo misma y formara parte de una identidad: estamos del lado de la libertad frente a la tiran&iacute;a. Hab&iacute;a instituciones que apoyaban este mensaje y esta identidad. Los presos pol&iacute;ticos se sent&iacute;an menos vulnerables cuando sus detenciones eran anunciadas en la BBC o en Radio Free Europe, recogidas por Amnist&iacute;a Internacional, anunciadas en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/onu/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU</a> y expuestas por los presidentes de Estados Unidos en cumbres bilaterales con los dirigentes sovi&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, todos estos elementos manten&iacute;an viva la atenci&oacute;n. Y que los propios pecados de Occidente, como el programa de asesinatos encubiertos de la CIA y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/contradicciones-golpe-llaman-democratico_1_5734702.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los golpes de Estado en la d&eacute;cada de 1970</a>, fueran revelados supon&iacute;a la existencia de un marco mediante el cual captar la atenci&oacute;n y la indignaci&oacute;n del p&uacute;blico occidental.
    </p><p class="article-text">
        Exist&iacute;a lo que podr&iacute;amos llamar un &ldquo;gran relato&rdquo; que informaba y envolv&iacute;a todo, desde el comportamiento de los estados hasta la literatura y el arte, pasando por el modo en que la gente se pensaba a s&iacute; misma. Estaba ligado a los ideales ilustrados de &ldquo;progreso&rdquo; y &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo;, donde los hechos y las pruebas eran algo que deb&iacute;a respetarse, confirmarse o refutarse mediante argumentos racionales o pruebas verificables. Incluso el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico se aferr&oacute; a un lenguaje y una visi&oacute;n del mundo en los que los derechos -los derechos de los pueblos colonizados y de los econ&oacute;micamente oprimidos, principalmente- pod&iacute;an importar, al menos en teor&iacute;a. Incluso firmaron compromisos en materia de derechos humanos, lo que permiti&oacute; a los disidentes sovi&eacute;ticos exigir a los dirigentes del Kremlin que &ldquo;obedecieran sus propias leyes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los cheques extendidos en 1945 a las personas más vulnerables del mundo —marcados como ‘derecho internacional humanitario’— están siendo rebotados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este concurso de grandes ideas, en el que cada bando proclamaba sus ideales como superiores, se abri&oacute; un espacio para que los disidentes exigieran a las potencias que estuvieran a la altura de sus propios ideales. En la periferia, estos ideales fueron invocados a la hora exigir el apoyo de los movimientos de liberaci&oacute;n, colonizados por uno u otro bando.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes relatos, por supuesto, ten&iacute;an sus problemas. A menudo privilegiaban a las v&iacute;ctimas de las ideolog&iacute;as rivales y dejaban a su paso puntos ciegos del tama&ntilde;o de un continente. Los sacerdotes asesinados en Polonia por los comunistas recib&iacute;an m&aacute;s atenci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n occidentales que los sacerdotes asesinados por los aliados de Estados Unidos en El Salvador. Las represi&oacute;n a las rebeliones en Budapest y Praga por parte del Ej&eacute;rcito Rojo recibi&oacute; una cobertura infinitamente m&aacute;s intensa que la que mereci&oacute; la violencia ejercida sobre las rebeliones anticoloniales contra la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/agonia-tribunal-acabar-crimenes-humanidad_1_3731627.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocupaci&oacute;n brit&aacute;nica en Kenia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en palabras de David Miliband, exministro de Exteriores brit&aacute;nico y actual director del <a href="https://eu.rescue.org/?_gl=1*we1g9o*_ga*MTg5MzI1MjY1Ni4xNjU5MDIxMzQz*_ga_DDZCWB8N2Y*MTY1OTAyMTM0My4xLjAuMTY1OTAyMTM0My4w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comit&eacute; Internacional de Rescate</a>, &ldquo;los cheques extendidos en 1945 a las personas m&aacute;s vulnerables del mundo &mdash;marcados como &lsquo;derecho internacional humanitario&rsquo;&mdash; est&aacute;n siendo rebotados&rdquo;. Hemos entrado en lo que Miliband llama la &ldquo;era de la impunidad&rdquo;: &ldquo;Una &eacute;poca en la que los militares, las milicias y los mercenarios en los conflictos de todo el mundo creen que pueden salirse con la suya, y como pueden salirse con la suya, hacen de todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En parte, el colapso vino desde dentro. El lenguaje de los derechos y las libertades fue vaciado por l&iacute;deres que lo utilizaron mal, dejando tras de s&iacute; c&aacute;scaras vaciadas de significado. El r&eacute;gimen sovi&eacute;tico destroz&oacute; el lenguaje de la justicia econ&oacute;mica y la igualdad, de modo tal que incluso hoy la mera menci&oacute;n del t&eacute;rmino &ldquo;socialista&rdquo; es un anatema para muchos en el antiguo bloque comunista. En Occidente, el lenguaje altruista que distingu&iacute;a entre libertad y tiran&iacute;a fue puesto al servicio de guerras de agresi&oacute;n y mancillado por las inevitables consecuencias del conflicto b&eacute;lico. 
    </p><p class="article-text">
        En 2003, antes de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/veces-eeuu-anuncio-desastre-irak-encarrilado_1_8175048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la invasi&oacute;n estadounidense de Irak</a>, el presidente George W. Bush vincul&oacute; deliberadamente las batallas de la Guerra Fr&iacute;a con su visi&oacute;n de Oriente Medio, prometiendo que &ldquo;la democracia triunfar&iacute;a&rdquo; y que &ldquo;la libertad puede ser el futuro de cada naci&oacute;n&rdquo;. En lugar de ello, la invasi&oacute;n trajo consigo una guerra civil y cientos de miles de muertos, potenci&oacute; el poder de Ir&aacute;n y convirti&oacute; a Siria en el punto de apoyo de un nuevo eje autoritario. Entre los habitantes de las democracias ricas, engendr&oacute; cinismo y los alej&oacute; de su propia identidad. Aquellas palabras, imbuidas de un poderoso significado en Berl&iacute;n Oriental y Praga, perdieron su prop&oacute;sito en Bagdad. Las im&aacute;genes, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Junto con esta podredumbre interna estaba el ataque externo. El gran leitmotiv de la propaganda rusa contempor&aacute;nea (y, ahora, la china tambi&eacute;n) es que el deseo de libertad y la lucha por los derechos no conducen a la prosperidad sino a la miseria y al derramamiento de sangre. A los canales de propaganda rusos les gusta empalmar tomas de revoluciones impulsadas por el pueblo en Siria o Ucrania con im&aacute;genes de los conflictos subsiguientes en esos pa&iacute;ses, como si la guerra fuera el producto inevitable de las revueltas, en lugar de la respuesta de los reg&iacute;menes dictatoriales para acabar con ellas. A diferencia de la democracia, dice el no tan sutil mensaje, las dictaduras son fuertes y estables.
    </p><h3 class="article-text">Del gran relato a la historia cohesiva</h3><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ee-uu-felicita-maria-ressa-nobel-paz_1_8382857.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de la Paz de 2021</a> fue compartido por dos periodistas: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/maria-ressa-rappler-podrian-clausurarnos_1_1111356.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maria Ressa</a>, directora de <em>Rappler</em>, en Filipinas, y Dmitry Muratov, director de <em>Novaya Gazeta</em>, en Rusia. Y si observamos su trabajo con detenimiento, vemos que surge algo interesante.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Maria Ressa podr&iacute;a haber sido totalmente esot&eacute;rica para el mundo. Es una periodista que sufre ataques por parte del Gobierno filipino por criticar <a href="https://www.eldiario.es/internacional/miedo-represion-muerte-filipinas-duterte_1_8164684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las ejecuciones extrajudiciales cometidas bajo el mandato del presidente Rodrigo Duterte</a>. Los periodistas son atacados a diario en todo el mundo y, en Filipinas, son asesinados con regularidad, sin captar mucha atenci&oacute;n en el extranjero. Incluso los asesinatos masivos de los que inform&oacute; Ressa (que forma parte de la junta directiva de <a href="https://www.codastory.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Coda Story</a>), con miles de muertos a manos de bandas progubernamentales, rara vez merecen un titular mundial. Sin embargo, la historia de Ressa llam&oacute; la atenci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
        Cuando investig&oacute; lo que le estaba sucediendo, Ressa vio que hab&iacute;a algo en la manera de atacar de Duterte &mdash;en su uso de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/demasiado-trolls-pisotear-debate-politico_129_4057442.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ej&eacute;rcitos de trolls y milicias cibern&eacute;ticas</a> para intimidar, difamar y romper a sus oponentes&mdash; que era a la vez nuevo y universal. No se limitaba a imponer la censura, sino que sobrecargaba las redes sociales con ruido, de modo que la verdad quedaba obliterada y la realidad, distorsionada. Mar&iacute;a vio que su historia no se trataba solo sobre Filipinas, sino tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/politica/rsf-denuncia-facebook-permitir-desinformacion-mensajes-odio_1_7336196.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre Facebook</a>, los da&ntilde;os de las redes sociales, la anarqu&iacute;a de la desinformaci&oacute;n digital. Su campa&ntilde;a, y la forma en que cont&oacute; su historia, no solo lleg&oacute; al Palacio Presidencial de Manila, sino tambi&eacute;n a Silicon Valley, a todas las elecciones distorsionadas por la manipulaci&oacute;n en l&iacute;nea, a todos los conflictos alimentados por las campa&ntilde;as digitales de odio, a todas las mujeres o minor&iacute;as intimidadas o acosadas en las redes sociales, a todos los padres preocupados por lo que les ocurre a sus hijos en la internet. Su historia se volvi&oacute; fundamental para cualquier legislador o funcionario que piense en c&oacute;mo regular esta nueva frontera. Actualiz&oacute; la forma de pensar sobre la libertad de expresi&oacute;n en la dimensi&oacute;n digital, lo que oblig&oacute; a las empresas tecnol&oacute;gicas a admitir que las campa&ntilde;as coordinadas no aut&eacute;nticas no son un discurso leg&iacute;timo, sino una forma de censura. Que una persona real diga algo desagradable est&aacute; bien. Pero que un pu&ntilde;ado de <em>trolls</em> se hagan pasar por miles de personas inexistentes que dicen lo mismo es algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Y la investigaci&oacute;n de Ressa uni&oacute; pa&iacute;ses que nunca hab&iacute;an sido puestos en la misma oraci&oacute;n. Nadie hab&iacute;a pensado en Rusia y Filipinas juntos. Los disidentes de un pa&iacute;s no se re&uacute;nen con los del otro. Durante la Guerra Fr&iacute;a, estaban en bandos diferentes. Pero ahora estas dos capitales de la manipulaci&oacute;n <em>online</em> pasaban a formar parte de una historia coherente. Mar&iacute;a se fij&oacute; en las investigaciones de los periodistas rusos para entender lo que ocurr&iacute;a en su propio pa&iacute;s, y empez&oacute; a ver a Rusia y a Filipinas como un &uacute;nico frente del autoritarismo digital.
    </p><p class="article-text">
        Y Rusia fue uno de los lugares donde vio la luz otro asunto aparentemente local que se convirti&oacute; en una historia de alcance global. Cuando los activistas y periodistas rusos intentaron por primera vez contar al mundo, a comienzos de la era Putin, c&oacute;mo su r&eacute;gimen se basaba en robar dinero perteneciente a los activos del Estado para despu&eacute;s blanquearlo en pa&iacute;ses occidentales, la mayor&iacute;a se encogi&oacute; de hombros. &iquest;A qui&eacute;n le importa? Puede que sea malo para Rusia, pero hizo que Londres y Nueva York se enriquecieran, y que el Kremlin se debilitara. Hizo falta una d&eacute;cada de lentos y dolorosos argumentos y de recopilaci&oacute;n de pruebas para demostrar que la corrupci&oacute;n en Rusia, &Aacute;frica, Asia Central y Oriente Medio no era tan solo una tragedia local. Tambi&eacute;n nos afectaba a nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Era una forma de infiltrarse y debilitar las democracias, de comprometer nuestra pol&iacute;tica exterior, de sobornar a los pol&iacute;ticos, de financiar a la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/putin-simbolo-extrema-derecha-estadounidense-clave-supervivencia-blancos_1_8814858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extrema derecha</a>. Creaba una &eacute;lite que utilizaba su poder y su influencia para iniciar guerras y salirse con la suya, porque los pa&iacute;ses de Occidente depend&iacute;an ahora de las inversiones corruptas. Estaba creando un mundo en el que los ricos globales viv&iacute;an bajo otras reglas, libres en todo lugar de los tribunales nacionales, lo que, a su vez, alimentaba la desigualdad y la ira que quebrantaba la confianza de la gente en las instituciones democr&aacute;ticas. Y el enemigo no era &uacute;nicamente el Kremlin, sino tambi&eacute;n los intermediarios y blanqueadores de dinero en respetables oficinas de Nueva York y Londres.
    </p><p class="article-text">
        Era un reto demostrar que la tragedia de un hospital del norte de Rusia, saqueado por bur&oacute;cratas que compraban propiedades en Londres, era tambi&eacute;n algo que deb&iacute;a preocupar a la gente del Pent&aacute;gono. Hoy, la corrupci&oacute;n (o, para ser m&aacute;s precisos, la cleptocracia y el blanqueo de dinero) se ha convertido en una parte central de la agenda de seguridad para la nueva administraci&oacute;n estadounidense. Pero han sido necesarios a&ntilde;os de trabajo para desenterrar los v&iacute;nculos que yacen ocultos bajo el barullo de las noticias y el narcisismo de las redes sociales, y para transformar algo aparentemente secundario en una historia que atraviesa todas nuestras vidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descubrir por qué un problema en Manila también tiene que ver con Silicon Valley y con Moscú y con usted</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces, esa es la tarea: desenterrar los hilos vinculados entre s&iacute;, ra&iacute;ces entrelazadas de los problemas que atraviesan el mundo con m&aacute;s intensidad que nunca, y cuya importancia a gran escala est&aacute; a&uacute;n por descubrirse. Antes, el gran relato de la democracia nos sobrevolaba, como un avi&oacute;n al que se pod&iacute;a subir desde una plataforma llamada &ldquo;derechos humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora es como si trabaj&aacute;ramos con palas. Hurgamos en un mont&iacute;culo que parece una simple anomal&iacute;a en un rinc&oacute;n del jard&iacute;n, pero que al excavar y tirar, sus ra&iacute;ces nos llevan al jard&iacute;n de al lado. Esta es una nueva misi&oacute;n para el periodismo. Descubrir por qu&eacute; un problema en Manila tambi&eacute;n tiene que ver con Silicon Valley y con Mosc&uacute; y con usted. Encontrar la repentina intersecci&oacute;n entre pa&iacute;ses en los que nadie hab&iacute;a pensado antes como parte de un &uacute;nico mapa. Porque estas nuevas l&iacute;neas est&aacute;n ah&iacute;: no hay que crearlas, hay que desenterrarlas. Y entonces un acontecimiento discreto puede resultar significativo para muchos. Un art&iacute;culo de peri&oacute;dico puede resonar a trav&eacute;s de las fronteras. Nuevos p&uacute;blicos, que ni siquiera pensaban que ten&iacute;an algo en com&uacute;n, pueden unirse. Y este nuevo periodismo tiene que hacer algo m&aacute;s que trazar nuevas l&iacute;neas y conectar a nuevos p&uacute;blicos: tiene que establecer un marco para el debate que ofrezca una soluci&oacute;n a los problemas que saca a la luz, ofreciendo a sus audiencias la oportunidad de transformarse de actores pasivos a part&iacute;cipes en la formulaci&oacute;n de un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Porque aunque el viejo relato de las &ldquo;olas de democratizaci&oacute;n&rdquo; y las &ldquo;declaraciones de derechos humanos&rdquo; &mdash;f&aacute;ciles de definir y cercanas a uno&mdash; se haya desvanecido, la gente sigue arriesgando su vida y su sustento para protestar y luchar para&hellip; bueno, &iquest;para qu&eacute;? En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos visto m&aacute;s protestas en todo el mundo que en cualquier otro momento de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. De Hong Kong a Tbilisi, de Sud&aacute;n a Chile. Y, por supuesto, Bielorrusia. Bielorrusia, a la que siempre se crey&oacute; feliz con su dictador depravado, satisfecha con el compromiso entre la estabilidad y el Gobierno de un solo hombre. Y tan repentina como imposiblemente, todo el pa&iacute;s se levant&oacute;. No solo los liberales urbanos, sino tambi&eacute;n los pensionistas y los trabajadores de las f&aacute;bricas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a diferencia de lo ocurrido en 1989, no pensamos en todas estas protestas en conjunto. No las vemos como parte de una Historia inevitable y coherente. Los derechos que reclaman son muy diferentes. Los reg&iacute;menes contra los que luchan no necesariamente se atienen a las viejas distinciones entre democracias y dictaduras. Y sin embargo, algo sigue punzando a la gente. Una especie de impulso subyacente, una necesidad que no puede ser satisfecha. &iquest;Qu&eacute; es lo que conecta a todos estos movimientos diferentes? &iquest;Qu&eacute; encontraremos en nuestro proceso de excavaci&oacute;n? Tal vez haya algo coherente en el fondo. Todos los hilos que conducen a un todo, a algo vivo, enorme, que todo lo recuerda, global, terrible. Algo que est&aacute; prepar&aacute;ndose para dar a los &eacute;picos caudales de pruebas, a los terabytes de datos que registran abusos y cr&iacute;menes contra la humanidad un prop&oacute;sito y un sentido.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo ha sido galardonado con el </em><a href="https://www.europeanpressprize.com/article/memory-in-the-age-of-impunity/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>European Press prize 2022</em></a><em> y fue publicado originalmente por Coda Story. La republicaci&oacute;n de este art&iacute;culo ha sido posible por la generosidad del premio. Visite </em><a href="https://www.europeanpressprize.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>europeanpressprize.com</em></a><em> para m&aacute;s ejemplos de periodismo premiado. El art&iacute;culo ha sido distribuido por el servicio de republicaci&oacute;n </em><a href="https://voxeurop.eu/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Voxeurop</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peter Pomerantsev]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/memoria-impunidad_129_9208088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 19:43:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La memoria en la era de la impunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Libertad de expresión,Libertad de prensa,Derechos Humanos,ONU - Organización de las Naciones Unidas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer para parar a Putin: las ideas de cinco voces expertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/parar-putin-ideas-cinco-voces-expertas_129_8856494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25515f28-2819-4464-ba74-dd15b6ca4001_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer para parar a Putin: las ideas de cinco voces expertas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La invasión de Ucrania por parte del presidente ruso es una amenaza para la seguridad del mundo entero. Autores especializados en historia y política rusa proponen posibles vías de solución.</p><p class="subtitle">El mes de guerra en Ucrania que ha angustiado a Europa</p><p class="subtitle">Delirio y tragedia: el largo viaje de Putin hasta invadir Ucrania</p></div><h3 class="article-text">Tom Burgis</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Para hacer frente a la cleptocracia de Putin, primero debemos dejar de ser c&oacute;mplices de ella&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tom Burgis es corresponsal de investigaci&oacute;n del Financial Times y autor de </em>Kleptopia.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;rase una vez un hombre cuya tierra era rica en petr&oacute;leo y gas, pero que creci&oacute; rodeado de pobreza y a diario ten&iacute;a en mente que las cosas pod&iacute;an desmoronarse, y peri&oacute;dicamente lo hac&iacute;an. Se alist&oacute; en las fuerzas de seguridad y luego entr&oacute; en el servicio p&uacute;blico. &ldquo;Servicio p&uacute;blico&rdquo; es el t&eacute;rmino equivocado: empez&oacute; a participar en el saqueo que es la ocupaci&oacute;n incesante de quienes ocupan cargos p&uacute;blicos en su pa&iacute;s. A eso dedic&oacute; su vida entera, para seguir siendo alguien del<em> establishment</em>, para no cambiar el reducto de la riqueza y la seguridad por el turbulento mundo exterior.
    </p><p class="article-text">
        Se enriqueci&oacute;. Ascendi&oacute;. Se hizo m&aacute;s rico. Tambi&eacute;n lo hicieron aquellos a los que concedi&oacute; sus favores, aquellos a los que dio licencia para saquear. Lo adulaban, hablaban de su grandeza. En cuanto al resto, aquellos en cuyo nombre gobernaba, no hab&iacute;a necesidad de obtener su consentimiento. En cambio, para mantener el control, los alimentaba con miedo mientras les promet&iacute;a el ant&iacute;doto. Que vienen los otros, los que quieren hacernos da&ntilde;o y quieren quitarnos lo que tenemos, pero yo os mantendr&eacute; a salvo. Era una doble vida: era a la vez el ladr&oacute;n y el guardi&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hombre que tengo en mente era el gobernador de un estado <a href="https://www.eldiario.es/temas/nigeria/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nigeriano</a>. Mientras engull&iacute;a petrod&oacute;lares, los pueblos ard&iacute;an en su nombre. Pero este esbozo se aplica, con peque&ntilde;as variaciones, a muchos dirigentes del mundo. Desde la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/republica-democratica-congo-pueblo-anhela-cambio-conflicto-no-cesa_1_7255021.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo (RDC)</a> hasta <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pasando-kazajistan_1_8637854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kazajst&aacute;n</a>, la principal forma de ganar dinero en la econom&iacute;a global es la venta de sus materias primas: combustible, metales preciosos e industriales, ciertas piedras. Los ingresos est&aacute;n a disposici&oacute;n de quien ostenta el poder. Toman lo que quieren, luego contratan banqueros y abogados para que eliminen sus huellas del bot&iacute;n y lo esconden en pa&iacute;ses ricos. No tienen necesidad de recaudar impuestos de su propio pueblo, por lo que &eacute;ste no tiene forma de pedirles que rindan cuentas. La corrupci&oacute;n es lo opuesto al consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        La idoneidad de <a href="https://www.eldiario.es/temas/vladimir-putin/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vlad&iacute;mir Putin</a> para este club de clept&oacute;cratas queda patente en <em>En primera persona</em>, un libro escrito por tres periodistas rusos poco despu&eacute;s de que Putin asumiera la presidencia en 2000, basado en entrevistas con &eacute;l, su mujer y algunos de sus amigos. Al crecer entre ratas y retretes en condiciones deplorables, Putin <a href="https://www.eldiario.es/internacional/delirio-tragedia-viaje-putin-invadir-ucrania_129_8785219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">so&ntilde;aba con un lugar</a> en la clase dirigente del imperio sovi&eacute;tico como oficial de la organizaci&oacute;n que proteg&iacute;a su poder, la KGB. Un d&iacute;a de Pascua, Putin, por entonces un joven recluta, estaba vigilando una procesi&oacute;n religiosa a la salida de una iglesia. &ldquo;Me pregunt&oacute;&rdquo;, recuerda un amigo violonchelista, &ldquo;si quer&iacute;a subir al altar y echar un vistazo. Por supuesto, acept&eacute;. Hab&iacute;a algo tan infantil en su gesto&hellip; &lsquo;Nadie puede ir all&iacute;, pero nosotros s&iacute;&rsquo;&rdquo;. M&aacute;s tarde, un estudiante borracho le pidi&oacute; un cigarrillo. Putin, campe&oacute;n de judo, dijo que no y, acto seguido, tir&oacute; al estudiante al suelo. El poder sirve para conseguir cosas que otros no pueden tener. Si otros piden algo que no quieres dar, responde con violencia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/delirio-tragedia-viaje-putin-invadir-ucrania_129_8785219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enviado a Dresde</a>, Putin pas&oacute; a vivir all&iacute; con su joven familia en un apartamento con servicios incluidos. Hab&iacute;a chofer, buena cerveza y perritos calientes en el campo los fines de semana. Entonces cay&oacute; el Muro de Berl&iacute;n. Multitudes enfurecidas se agolparon frente a la estaci&oacute;n de la KGB. Se puso en contacto con sus mandos y le dijeron: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/delirio-tragedia-viaje-putin-invadir-ucrania_129_8785219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Mosc&uacute; est&aacute; en silencio&rdquo;</a>. El viejo orden hab&iacute;a ca&iacute;do, &eacute;l ten&iacute;a que unirse al nuevo. Regres&oacute; a casa, a San Petersburgo, y se asegur&oacute; un puesto en el Gobierno local con poderes para decidir a qui&eacute;n se le permit&iacute;a ganar dinero haciendo negocios con capitalistas occidentales. Naturalmente, decidi&oacute; que deb&iacute;an ser &eacute;l y sus amigotes. Ascendi&oacute;. Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, era presidente. Se llev&oacute; a su banda de clept&oacute;cratas al Kremlin. Algunos de ellos, como Igor Sechin, hoy est&aacute;n en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dueno-dia-banqueros-militares-nueva-lista-26-oligarcas-rusos-sancionados-ue_1_8790994.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las listas de sanciones</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los gobernantes de Occidente aplicaron con Putin la misma l&oacute;gica que aplicaron con los gobernantes de la RDC o de Kazajist&aacute;n. Quer&iacute;an comprar las mercanc&iacute;as de estos pa&iacute;ses, as&iacute; que fingieron que los clept&oacute;cratas eran l&iacute;deres leg&iacute;timos con los que pod&iacute;an hacer negocios. Siguieron haci&eacute;ndolo cuando Putin asesin&oacute; a disidentes exiliados en el extranjero, cuando invadi&oacute; Osetia del Sur en 2008 y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-reconoce-crimea-independiente_1_4976378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crimea en 2014</a>, todo ello mientras desarrollaba una perorata imperialista tribal con el fin de incitar la lealtad en casa. Despu&eacute;s de 22 a&ntilde;os, Putin evidentemente cree en su propia propaganda seg&uacute;n la cual &eacute;l es un estadista en lugar de un personaje de <em>El Padrino</em>. Mientras <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mes-guerra-ucrania-angustiado-europa_1_8853581.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus fuerzas destruyen Ucrania</a>, le pregunto a un exoficial de inteligencia ruso qu&eacute; quiere Putin. &ldquo;Respeto&rdquo;, dice. &ldquo;Todo es cuesti&oacute;n de respeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de aceptar que lo hemos envalentonado tanto que bien podr&iacute;amos tener que enfrentarnos a &eacute;l en el campo de batalla, para hacer frente a la cleptocracia de Putin, primero debemos dejar de ser c&oacute;mplices de ella. &iquest;Qu&eacute; creemos que pasa con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8854041_1087213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el dinero que pagamos por el gas ruso</a>? &iquest;C&oacute;mo imaginamos que las multinacionales occidentales se aseguran los derechos de perforaci&oacute;n petrol&iacute;fera dispensados por un r&eacute;gimen que sabemos que es corrupto? &iquest;Qui&eacute;n creemos que est&aacute; detr&aacute;s de las empresas de propiedad an&oacute;nima, registradas en lugares como Guernsey, Chipre y las Islas V&iacute;rgenes Brit&aacute;nicas, a las que seguimos permitiendo participar en nuestras econom&iacute;as? <a href="https://www.eldiario.es/temas/los-papeles-de-panama/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Papeles de Panam&aacute; </a>revelaron que uno de los seres humanos detr&aacute;s del camuflaje corporativo era el violonchelista que Putin llev&oacute; a ver un altar prohibido. De alguna manera, amas&oacute; una fortuna millonaria en secreto.
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                El cineasta Vitaly Mansky siguiendo a Putin con la cámara, en marzo del 2000.                            </span>
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        Hace tiempo que sabemos las respuestas a estas preguntas, pero era demasiado lucrativo decirnos que no las conoc&iacute;amos. Dos fuentes de dinero sostienen a Putin y a sus colegas clept&oacute;cratas. Una lleva el dinero occidental a las cleptocracias para pagar por los recursos naturales; la otra lleva el dinero de vuelta, despu&eacute;s de haber sido robado, para preservarlo en los mercados inmobiliarios, las universidades y los partidos pol&iacute;ticos de Occidente. Si queremos debilitarlo a &eacute;l y a su sistema de poder corrupto, debemos interrumpir ambas fuentes. Eso significa incrementar y mantener la reducci&oacute;n de nuestro consumo de petr&oacute;leo y gas ruso. Si no queremos simplemente pasar de apoyar a una cleptocracia a apoyar otra, debemos sustituir este suministro energ&eacute;tico por algo distinto a los combustibles f&oacute;siles que son el sustento de los clept&oacute;cratas de todo el mundo. En cuanto a la segunda fuente, las declaraciones en Reino Unido de que lo estamos desactivando &mdash;que, como dijo <a href="https://www.eldiario.es/temas/boris-johnson/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boris Johnson</a>, &ldquo;no hay lugar para el dinero sucio en Reino Unido&rdquo;&mdash; son risibles. Unos cuantos nombres en las listas de sanciones y algunas reformas con lagunas jur&iacute;dicas de las leyes sobre delitos econ&oacute;micos que no cuenten con el respaldo presupuestario para aplicarlas son pr&aacute;cticamente insignificantes mientras sigamos permitiendo el secretismo financiero. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el peligro es que, al expulsar a m&aacute;s y m&aacute;s personas de la econom&iacute;a global, aceleramos la creaci&oacute;n de una econom&iacute;a en la sombra. Los acuerdos que violan las sanciones internacionales pactados entre <a href="https://www.eldiario.es/temas/iran/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ir&aacute;n</a>, <a href="https://www.eldiario.es/temas/venezuela/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venezuela</a> y <a href="https://www.eldiario.es/temas/rusia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rusia</a> &mdash;cleptocracias con m&aacute;scara islamista, socialista e imperialista, respectivamente&mdash; revelan que esta alternativa ya est&aacute; tomando forma. Los l&iacute;deres de <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/pinta-china-conflicto_132_8855665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cleptocracia china</a> aprovechar&aacute;n esta oportunidad para reafirmar su posici&oacute;n a la cabeza de este nuevo orden.
    </p><p class="article-text">
        Estamos asistiendo al surgimiento de lo que he dado a llamar &ldquo;cleptop&iacute;a&rdquo;. Una guerra no declarada y no convencional entre la cleptocracia y la democracia ha estado en marcha desde mucho antes de que las tropas de Putin entraran en Ucrania. Los dos bandos no est&aacute;n determinados por mera geograf&iacute;a. Los clept&oacute;cratas tienen muchos aliados en Occidente, desde los abogados que cubren sus saqueos hasta los pol&iacute;ticos que promueven su influencia en los gobiernos democr&aacute;ticos. Sus v&iacute;ctimas son tanto los civiles ucranianos como los reclutas rusos. &iquest;De qu&eacute; lado estamos?
    </p><h3 class="article-text">Catriona Kelly</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Debemos intentar comprender la compleja historia del imperialismo ruso&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Catriona Kelly es profesora honoraria de cultura rusa y sovi&eacute;tica e investigadora senior en el Trinity College de Cambridge y autora de </em>St Petersburg: Shadows of the Past<em> (San Petesburgo: Sombras del pasado).</em>
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; de San Petersburgo el pasado 22 de febrero y llegu&eacute; a Londres apenas 27 horas antes de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/videos-muestran-comienzo-invasion-tropas-rusas_1_8777168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tropas rusas cruzaran la frontera con Ucrania</a>. Hac&iacute;a d&iacute;as que estaba segura de que la invasi&oacute;n se producir&iacute;a. La cuesti&oacute;n era a qu&eacute; escala. Hab&iacute;a le&iacute;do especulaciones en la prensa rusa sobre la intenci&oacute;n de ocupar todo el pa&iacute;s. Seguramente aquello era imposible&hellip; De todos modos, con mis amigos en Petersburgo brindamos con el viejo brindis sovi&eacute;tico &ldquo;&iexcl;Por la paz!&rdquo;, aunque dicho en voz baja.
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido desde ese momento ha destruido la esperanza y ha confirmado el miedo. Este ataque no provocado, brutal y chapucero contra un vecino cercano ha sido el peor desastre de la pol&iacute;tica exterior rusa en d&eacute;cadas. Para los que conocemos y amamos Ucrania, pero tambi&eacute;n Rusia, es una tragedia tan personal como humana. Un gran n&uacute;mero de rusos no apoya la guerra, que tambi&eacute;n es un ataque a la independencia de Rusia. Muchos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8806174_1086110.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huyen de su patria</a>, cada vez m&aacute;s hostil, hacia donde a&uacute;n haya vuelos y las fronteras est&eacute;n abiertas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque comparto el escepticismo de Tolstoi sobre el impacto del individuo en la historia, en gran medida esta guerra es de Vlad&iacute;mir Putin. Decidido a revertir la entrop&iacute;a de la que culpa a Gorbachov, Putin cree en la unidad transhist&oacute;rica de la Gran Rusia, la Peque&ntilde;a Rusia y la Rusia Blanca. Ucrania como tal no existe.
    </p><p class="article-text">
        En el mejor de los casos, &ldquo;Peque&ntilde;a Rusia&rdquo; es una provincia que tiene derecho a sus propias tradiciones pintorescas. Pero autonom&iacute;a equivale a deslealtad. Los que la buscan son <a href="https://www.eldiario.es/internacional/no-ucrania-no-pais-nazi-mentiras-putin-justificar-invasion_1_8816912.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;nazis&rdquo;</a>. El t&eacute;rmino asimila a los defensores de la independencia ucraniana con los invasores derrotados por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (l&eacute;ase, Rusia) en la gran guerra patri&oacute;tica entre 1941 y 1945. Al mismo tiempo, borra de la historia la contribuci&oacute;n crucial de los propios ucranianos para la victoria en esa guerra. Solo un olvido tan intencionado podr&iacute;a permitir a Putin, nacido en la antigua Leningrado, infligir a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/rusia-intensifica-bombardeos-jarkov-mata-decenas-civiles_1_8791080.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J&aacute;rkov</a>, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mariupol-importante-fuerzas-rusas_1_8852316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mari&uacute;pol</a>, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/resistencia-quedan-kiev-tulipanes-cafes-barricadas_1_8847237.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kiev</a> y Mykolaiv un asedio como el que devast&oacute; su lugar de nacimiento en 1941-1944.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 1991, los pol&iacute;ticos rusos aprendieron r&aacute;pidamente de Occidente c&oacute;mo gobernar mediante la propaganda. La campa&ntilde;a de 2012 para restablecer los &ldquo;lazos espirituales&rdquo;, de la que se burlaban los sofisticados de las grandes ciudades, estaba tan orientada a los grupos clave seg&uacute;n las encuestas como cualquier cosa ideada por el estratega pol&iacute;tico brit&aacute;nico y art&iacute;fice del Brexit Dominic Cummings. Se dirig&iacute;a a quienes sent&iacute;an que la globalizaci&oacute;n les hab&iacute;a dejado atr&aacute;s, cuando incluso los productos fabricados en Rusia proced&iacute;an a menudo de f&aacute;bricas propiedad de empresas internacionales: Danone, Ford, Ikea, Heineken.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Putin empez&oacute; a hablar de la unidad hist&oacute;rica de Rusia y Ucrania en la primavera de 2014, esto tambi&eacute;n pareci&oacute; un recurso oportuno, un intento de justificar <em>post factum</em> la improvisada anexi&oacute;n de Crimea. Una vez pasado el primer aniversario de la anexi&oacute;n, la ret&oacute;rica fue apag&aacute;ndose. Pero en el verano de 2021, el discurso de Putin sobre la &ldquo;unidad hist&oacute;rica&rdquo; resurgi&oacute; muy en serio. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/bielorrusia-vuelve-calles-exigir-renuncia-lukashenko-reaparece-fusil-chaleco-antibalas_1_6178311.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las protestas electorales de 2020 en Bielorrusia</a> parecen haber sido un factor determinante. Si eso pudo ocurrir en un pa&iacute;s cuya lealtad a Rusia parec&iacute;a absoluta, &iquest;d&oacute;nde podr&iacute;an operar despu&eacute;s los &ldquo;poderes externos&rdquo; (Putin no cree en la disidencia sin ellos)?
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                    alt="Ataque a un hospital materno infantil en Mariúpol."
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            <span class="title">
                Ataque a un hospital materno infantil en Mariúpol.                            </span>
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        La primera dificultad para resolver &ldquo;el problema Putin&rdquo; es, pues, que &eacute;ste est&aacute; decidido a derrotar y purgar a la Ucrania independiente. Las conversaciones de paz han sido una iteraci&oacute;n de certezas por parte de los delegados rusos, fijados en su posici&oacute;n de no compromiso. Un ejemplo de ello es Vlad&iacute;mir Medinski, que fue ministro de Cultura y es un ide&oacute;logo del supremacismo ruso apoyado en la distorsi&oacute;n de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Es tentador pensar que si Putin y sus aliados desaparecieran habr&iacute;a una soluci&oacute;n racional. Sin embargo, grandes sectores de la poblaci&oacute;n siguen apoyando a Putin: los que comparten sus prejuicios sobre Ucrania, los que est&aacute;n convencidos de que Occidente busca destruir a Rusia, aquellos para los que las cosas han mejorado desde 1991, los que temen que las cosas puedan empeorar.
    </p><p class="article-text">
        Putin no es un problema de f&aacute;cil soluci&oacute;n. Pero concentr&eacute;monos en lo que podr&iacute;amos lograr. He aqu&iacute; una lista breve e imperfecta:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Impulsar conversaciones de paz adecuadas, acompa&ntilde;adas de un alto el fuego total, y con la participaci&oacute;n de observadores de confianza para ambas partes. A medida que la guerra se prolonga, las bajas aumentan y los costes econ&oacute;micos empiezan a hacerse notar, podr&iacute;a haber un cambio de opini&oacute;n en el lado ruso. Incluso ahora ya hay algunas se&ntilde;ales de desuni&oacute;n en la c&uacute;pula del poder.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Escuchar a las voces de la regi&oacute;n. Un buen punto de partida es el ensayo del activista e historiador ucraniano Taras Bilous, <em>A Letter to the Western Left from Kyiv</em> (Una carta desde Kiev a la izquierda de Occidente), <a href="https://www.opendemocracy.net/en/odr/a-letter-to-the-western-left-from-kyiv/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">publicado recientemente en el medio progresista openDemocracy</a>, que corrige muchos de los clich&eacute;s presentes en los medios de comunicaci&oacute;n brit&aacute;nicos sobre las insuperables divisiones ling&uuml;&iacute;sticas, culturales, hist&oacute;ricas y geogr&aacute;ficas y la influencia de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Reconocer los esfuerzos, con su gran coste personal, de los rusos que se oponen a la guerra: los manifestantes expuestos a la violencia policial, los artistas y administradores que renuncian a sus puestos de trabajo, los sacerdotes que hablan en sus sermones cuando la jerarqu&iacute;a calla, algunos miembros de la &eacute;lite empresarial. No organizar boicots generalizados tomando la nacionalidad como criterio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tampoco organizar boicots por lugar de origen. En lugar de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/artistas-rusos-pagar-invasion-putin_1_8791544.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenar al ostracismo las obras de arte</a>, intentar comprender la compleja historia del imperialismo ruso. La obra de Pushkin <em>Calumniadores de Rusia</em> (1831) dec&iacute;a a los cr&iacute;ticos occidentales que la represi&oacute;n rusa a Polonia era un asunto de familia. Pero <em>Matrimonio forzado</em> (1845) de Evdokiya Rostopchina presentaba a Rusia como un marido abusivo y a Polonia una esposa desafiante, lo que provoc&oacute; la indignaci&oacute;n de Nicol&aacute;s I.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mantener la notable efusi&oacute;n de apoyo a Ucrania. Asegurarse de que las caravanas medi&aacute;ticas no pasen lo m&aacute;s r&aacute;pido posible a la siguiente noticia. Despu&eacute;s de la campa&ntilde;a por la &ldquo;paz con honor&rdquo;, debe haber una ayuda generosa de Occidente para ayudar a los ucranianos a reconstruir sus ciudades destrozadas y la democracia que tanto luchan por preservar.
    </p><p class="article-text">
        En un escrito dirigido al pa&iacute;s, la Uni&oacute;n Rusa de Rectores describi&oacute; la decisi&oacute;n de Putin de embarcarse en la &ldquo;operaci&oacute;n militar&rdquo; como &ldquo;nacida del sufrimiento&rdquo;. Cuando pienso en el sufrimiento, no veo a un hombre peque&ntilde;o sentado solo al final de una larga mesa. Veo a personas refugiadas en s&oacute;tanos y estaciones de metro, separadas de sus seres queridos y de sus amigos, o huyendo de sus casas bajo los disparos.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga ucraniana, cr&iacute;tica literaria de gran talento, cogi&oacute; un libro antes de huir de Kiev junto a su marido. M&aacute;s tarde descubri&oacute; que se trataba de <em>El ruido y la furia</em>. No podr&iacute;a ir mejor con el estado de &aacute;nimo de los opositores a la guerra, que son elocuentes en su indignaci&oacute;n. Tal vez Tolstoi ten&iacute;a raz&oacute;n despu&eacute;s de todo: son los aparentemente poderosos los que carecen de una humanidad plena y no aquellos a quienes intentan da&ntilde;ar.
    </p><h3 class="article-text">Oliver Bullough</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Podemos privarles a &eacute;l y a sus compinches del acceso a su riqueza&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Oliver Bullough es el autor de </em>Moneyland: Why Thieves and Crooks Now Rule the World and How to Take It Back<em>. (Moneyland: Por qu&eacute; los ladrones y delincuentes dominan el mundo hoy y c&oacute;mo recuperarlo). Su nuevo libro es </em>Butler to the World<em> (Mayordomo del mundo).</em>
    </p><p class="article-text">
        Todo el horror que Putin est&aacute; desatando &mdash;la muerte, las mentiras, la violencia, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/mapa-refugiados-guerra-ucrania-son-23-de-marzo_1_8800804.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los refugiados</a> que atraviesan a duras penas los paisajes deste&ntilde;idos por la nieve y la artiller&iacute;a&mdash; recuerda a los a&ntilde;os 40. El propio Putin llama nazis a los ucranianos, como si esta agresi&oacute;n no provocada fuera de alguna manera una repetici&oacute;n de la autodefensa del pueblo sovi&eacute;tico en la Segunda Guerra Mundial. Esa acusaci&oacute;n es repugnante, pero m&aacute;s dif&iacute;cil es desatender los paralelismos entre el propio comportamiento de Putin y los dictadores de mediados del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Una lectura perversa y err&oacute;nea de la historia es lo que da impulso a Putin para negar la humanidad de sus vecinos. Los funcionarios y pol&iacute;ticos rusos son agresivos en su patriotismo. La medalla con una cinta a rayas naranjas y negras se convirti&oacute; en el s&iacute;mbolo nacionalista cuando Putin invadi&oacute; Ucrania en 2014 y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-letra-z-que-significa-guerra-putin_1_8808742.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &ldquo;Z&rdquo; se ha transformado r&aacute;pidamente</a> en su equivalente para esta nueva guerra. Putin es un mat&oacute;n que invade a sus vecinos y mata a sus cr&iacute;ticos, y cuyo Gobierno <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/debemos-enfrentarnos-propaganda-rusa-viene-personas-respetamos_129_8799894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miente compulsivamente</a>, incluso sobre hechos que son tan evidentemente ciertos que negarlos parece un gesto de autodestrucci&oacute;n. Est&aacute; llevando sus tanques a trav&eacute;s de Ucrania, el principal campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Dadas las circunstancias, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos comprender a Putin si no es a trav&eacute;s del tamiz de la historia del siglo XX? Y, por supuesto, esa &eacute;poca tiene lecciones para nosotros sobre la inutilidad del apaciguamiento y sobre el hero&iacute;smo de los seres humanos ordinarios atrapados en la inhumanidad. Pero Putin no es Hitler ni Mussolini, ni siquiera es Stalin. Es un problema moderno y resolver un problema como &eacute;l requiere nuevas habilidades, nuevos sacrificios y nuevas leyes.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el patriotismo y las posturas antioccidentales de la &eacute;lite rusa son una pantomima. El activista anticorrupci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-declara-culpable-estafa-gran-cuantia-opositor-navalni_1_8850549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alex&eacute;i Navalni</a> se ha dedicado a revelar c&oacute;mo funcionarios de alto rango o propagandistas del r&eacute;gimen tienen propiedades en pa&iacute;ses que son el supuesto enemigo. Despu&eacute;s de una dura semana de hacer campa&ntilde;a contra el malvado Occidente, que est&aacute; socavando la civilizaci&oacute;n cristiana al permitir que los homosexuales se casen, pueden volar a sus villas en Italia o a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/convirtio-londres-capital-oligarcas-putin_1_8809762.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus mansiones en Londres</a>. Puede que piensen que creen en lo que dicen, pero sus acciones les desmienten: la ideolog&iacute;a es solo una cantinela para confundir a los extranjeros y mantener a los rusos a raya.
    </p><p class="article-text">
        Rusia es un pa&iacute;s asombrosamente desigual, en el que la &eacute;lite es due&ntilde;a de una parte de la riqueza tan grande como, si no mayor, la que pose&iacute;an los arist&oacute;cratas prerrevolucionarios. Estos clept&oacute;cratas se aprovecharon de sus contactos en el Gobierno para conseguir lucrativos contratos o propiedades estatales, pero no conf&iacute;an en el sistema legal, que ha permitido esta monstruosa oleada de robos, como tampoco lo hace ning&uacute;n otro ruso. Por eso han trasladado al menos la mitad de su riqueza fuera de Rusia y la han gastado en casas, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-montenegro-rutas-oligarcas-rusos-esconder-superyates_1_8835051.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yates</a>, <a href="https://www.eldiario.es/economia/guerra-ucrania-convierte-dinero-ruso-problema-futbol-haberlo-revolucionado-20-anos_1_8801769.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clubes de f&uacute;tbol</a>, obras de arte y mucho m&aacute;s. Los gestores de sus inversiones han estado en Londres, Luxemburgo y Nueva York, y son un complemento para las habilidades m&aacute;s duras que los oligarcas aprendieron en el clima comercial ruso.
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                Vista del yate Valerie, de Sergey Chemezov, atracado en el Puerto de Barcelona                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de Rusia sin estos servicios <em>offshore</em> o extraterritoriales? Ser&iacute;a una potencia en decadencia, con una poblaci&oacute;n en declive, dirigida por una clase pol&iacute;tica envejecida y leal a un imperio muerto. Sus &uacute;nicos activos de categor&iacute;a mundial son sus recursos de petr&oacute;leo, gas y minerales, muchos de los cuales ser&aacute;n irrelevantes en <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/descarbonizacion-transporte-impacto-mercado-energetico_129_8586751.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo descarbonizado</a> hacia el que nos dirigimos. El poder blando de la URSS fue en su d&iacute;a enorme, con su ideolog&iacute;a comunista, sus sublimes compa&ntilde;&iacute;as de ballet, sus directores de cine y sus m&uacute;sicos. &iquest;Pero con qu&eacute; cuenta ahora el Kremlin? Con una maquinaria de desinformaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/relacion-china-rusia-posicion-pekin-ucrania_1_8839677.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una alianza desigual con una &eacute;lite china</a> que debe estar mirando al bot&iacute;n de Rusia y relami&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Putin afirma estar defendiendo los derechos de los rusoparlantes en todo el mundo. Sin embargo, durante la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/record-casos-covid-rusia-ucrania-complica-planes-militares_1_8719944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pandemia</a>, Rusia tuvo la peor tasa de exceso de mortalidad a nivel mundial: una tasa dos veces peor que la de Estados Unidos y tres veces peor que la de Reino Unido. Si realmente se preocupara por el pa&iacute;s al que sirve, se concentrar&iacute;a en la cat&aacute;strofe sanitaria de Rusia en lugar de enviar a sus hijos a morir a Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        No podemos resolver el problema Putin. Solo los rusos pueden hacerlo. Pero podemos dejar de ayudarle a ser un problema mayor del que tiene que ser. El primer paso es privarle a &eacute;l y a sus compinches de su acceso a nuestro sistema financiero. Poder enterrar sus fortunas en nuestras econom&iacute;as ha permitido a los gobernantes rusos esquivar las consecuencias de su propia codicia: sus hijos han estudiado en colegios ingleses, su riqueza se ha invertido en fondos occidentales, sus yates construidos en Alemania navegan bajo las banderas de los para&iacute;sos fiscales brit&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        La manera de hacerlo es despoj&aacute;ndolos del escudo que consiguen mediante sus sospechosas empresas fantasma. Los para&iacute;sos fiscales brit&aacute;nicos venden secretismo a cualquiera que pueda permit&iacute;rselo, mientras que Companies House, el registro mercantil de Reino Unido, ha dado cobertura a cientos de miles de millones de libras de riqueza robada que ha salido de Rusia. Una vez levantado el escudo sobre los activos, debemos dar a nuestras fuerzas del orden los recursos que necesitan para investigar la procedencia de los activos y confiscar todo lo que tenga un origen delictivo.
    </p><p class="article-text">
        Despojados de su acceso al sistema financiero internacional y de sus fortunas robadas, los oligarcas de Putin no ser&aacute;n plut&oacute;cratas sino mafiosos. Privados de sus escondrijos, se ver&aacute;n obligados a mejorar Rusia para todos los que viven en ella, o ser&aacute;n barridos del poder.
    </p><h3 class="article-text">Ruth Deyermond</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Cerrar todo contacto no har&aacute; m&aacute;s que confirmar la narrativa de Putin de que Occidente quiere destruir a Rusia&rdquo;</strong><em><strong> </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ruth Deyermond es profesora titular de seguridad postsovi&eacute;tica en el Departamento de Estudios de Guerra del King's College de Londres</em>
    </p><p class="article-text">
        Aunque la guerra de Rusia contra Ucrania comenz&oacute; hace un mes, el debate sobre lo que vendr&aacute; despu&eacute;s ya ha llegado.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la guerra <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mes-guerra-salida-clara_129_8857148.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parece estar yendo muy mal para Rusia</a>. Sus suposiciones sobre el pa&iacute;s que eligi&oacute; invadir han quedado expuestas como fatalmente err&oacute;neas; a&ntilde;os de costosas reformas militares no han logrado producir un ej&eacute;rcito capaz de luchar eficazmente en una guerra elegida; y ha tenido que negar haber <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8827787_1086596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pedido al Gobierno chino</a> que alimente y arme a sus tropas.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esta letan&iacute;a de humillaciones, la fuerza relativa de las fuerzas armadas rusas hace que no se pueda descartar que Rusia consiga la victoria militar. Probablemente habr&aacute; una resistencia sostenida, lo que obligar&iacute;a a Rusia a elegir entre agotar su econom&iacute;a y sus capacidades militares, catastr&oacute;ficamente da&ntilde;adas, en una ocupaci&oacute;n de extensi&oacute;n indefinida, o retirarse. A menos que se levanten las sanciones, sus relaciones comerciales y diplom&aacute;ticas m&aacute;s importantes &mdash;sobre todo, con China&mdash; se inclinar&aacute;n a favor de sus socios, que podr&aacute;n tratar con Rusia en condiciones mucho m&aacute;s favorables que en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase en Ucrania, parece probable que Putin siga en el poder en el futuro pr&oacute;ximo. Nada en su comportamiento a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada ha indicado que est&eacute; dispuesto a abandonar el poder por voluntad propia, y parece poco probable que quienes est&aacute;n en la mejor posici&oacute;n para destituirlo lo hagan, entre otras cosas porque ellos mismos est&aacute;n estrechamente vinculados a Putin y sus cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Esto plantea la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo responden los Estados occidentales a una Rusia dirigida por Putin y c&oacute;mo organizan sus relaciones entre s&iacute;. En primer lugar, la UE, Reino Unido y Estados Unidos deben reconocer que no hay vuelta atr&aacute;s al mundo anterior a febrero de 2022. En cuestiones de estabilidad estrat&eacute;gica, cooperaci&oacute;n, seguridad energ&eacute;tica e indulgencia hacia el dinero de los oligarcas que ha corrompido su pol&iacute;tica, tiene que haber compromiso con un cambio para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Algo de esto ya est&aacute; ocurriendo, pero habr&aacute; presiones de otros gobiernos, de lobistas de diversa &iacute;ndole y de la opini&oacute;n p&uacute;blica en una &eacute;poca donde <a href="https://www.eldiario.es/economia/gobierno-busca-acuerdo-transportistas-ayudas-0-30-euros-litro-gasoleo_1_8858851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coste de vida va en aumento</a>, para deshacer muchos de los cambios recientes lo antes posible, en especial en lo que a las <a href="https://www.eldiario.es/economia/rusia-abismo-impago-deuda-dolares-sanciones-internacionales_1_8835021.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sanciones</a> se refiere. Esto ser&iacute;a un error, entre otras cosas porque es probable que Putin lo vea como una confirmaci&oacute;n m&aacute;s de la debilidad y la desuni&oacute;n de Occidente, un supuesto de larga data en su pol&iacute;tica exterior y uno de los factores que parece haberlo conducido a su enorme error de c&aacute;lculo en Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados occidentales tambi&eacute;n tienen que reconocer sus propios errores de juicio tanto en lo respectivo a su relaci&oacute;n con Rusia como a la importancia internacional de las relaciones de Rusia con sus vecinos postsovi&eacute;ticos. En los 30 a&ntilde;os transcurridos desde el colapso de la URSS, Estados Unidos, Reino Unido y otros pa&iacute;ses han tratado a Rusia como poco m&aacute;s que un irritante obst&aacute;culo para seguir adelante con asuntos m&aacute;s serios de la pol&iacute;tica mundial en <a href="https://www.eldiario.es/temas/oriente-medio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oriente Medio</a> o <a href="https://www.eldiario.es/temas/asia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asia oriental</a>. A su vez, algunos Estados europeos han dado clara prioridad a las relaciones energ&eacute;ticas con Rusia por encima de los interrogantes sobre el rumbo de la pol&iacute;tica exterior rusa.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, y debido a la vergonzosa idea de que lo que estaba ocurriendo en Ucrania, Bielorrusia o el C&aacute;ucaso Meridional no resultaba una preocupaci&oacute;n importante para Europa ni para Estados Unidos, no respondieron adecuadamente a la primera oleada de agresiones rusas contra Ucrania en 2014, ni pensaron con suficiente seriedad en las implicaciones para la seguridad europea en general.
    </p><p class="article-text">
        Esas implicaciones no deben ser subestimadas. La reacci&oacute;n a la guerra en Ucrania ha demostrado que, a pesar de las repetidas afirmaciones de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, solo ahora se ha trazado un verdadero l&iacute;mite en la era post-Guerra Fr&iacute;a. Por primera vez desde finales de la d&eacute;cada de los 80, los Estados occidentales se ven obligados a enfrentarse al hecho de que una guerra europea de mayor alcance es posible (aunque todav&iacute;a poco probable) y que implicar&iacute;a un conflicto entre Estados con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/operador-misiles-nucleares-habido-accidentes-mundo-conoce_129_8820950.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">armas nucleares</a>.
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                Una mujer con su gato cruza un puente destruido en la ciudad de Irpín, cerca de Kiev.                            </span>
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        La gravedad de estos riesgos implica la necesidad de volver a comprometerse cuanto antes con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/otan-emplaza-china-abstenerse-apoyar-putin-invasion-ucrania_1_8858080.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OTAN</a> como alianza militar defensiva, lo que incluye el compromiso de todos los miembros de cumplir con sus obligaciones en materia de gastos destinados a la defensa. Aquellos Estados europeos que no se han adherido, en particular los que est&aacute;n cerca de Rusia, deben decidir si quieren o no permanecer fuera del bloque en una &eacute;poca despojada de las reglas relativamente estables de la Guerra Fr&iacute;a y en la que la ambig&uuml;edad de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os es un lujo que ha desaparecido. La neutralidad est&aacute;, en gran medida, en los ojos de quien mira, y si el Kremlin considera a estos pa&iacute;ses como aliados de facto de Estados Unidos, es poco probable que su no pertenencia a la OTAN les proteja de cualquier forma de agresi&oacute;n de la que Rusia sea capaz despu&eacute;s de Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de las relaciones con los dem&aacute;s Estados europeos de la antigua Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica tambi&eacute;n debe tratarse como una prioridad. Uno de los desencadenantes de la agresi&oacute;n rusa contra Ucrania parece haber sido las se&ntilde;ales contradictorias sobre la pertenencia de Ucrania a la OTAN, que no estaba ni descartada ni firmemente establecida. Tanto la OTAN como la UE tienen que decidir, y comunicar con claridad, si tienen pensado admitir a los restantes Estados postsovi&eacute;ticos que quieren ser miembros y c&oacute;mo ser&aacute; la relaci&oacute;n con ellos en caso de que no lo deseen.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, por m&aacute;s dif&iacute;cil de aceptar que sea hablar de ello ahora, tambi&eacute;n ser&aacute; necesario un compromiso con el Gobierno ruso en algunos aspectos, como lo hubo entre Occidente y la URSS incluso en per&iacute;odos oscuros de la Guerra Fr&iacute;a y como sucedi&oacute; a principios de la d&eacute;cada de los 80.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, el aspecto m&aacute;s importante sea el control de las armas nucleares. El debate occidental sobre <a href="https://www.eldiario.es/internacional/zona-exclusion-aerea-ucrania-forma-acercar-mundo-guerra-nuclear_1_8803678.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una zona de exclusi&oacute;n a&eacute;rea</a> y las incendiarias, aunque vagas, amenazas del Gobierno ruso sobre las armas nucleares son un alarmante recordatorio de la amenaza de escalada entre las superpotencias nucleares; una amenaza que muchos parec&iacute;an haber olvidado o desestimado. Por muy hostiles que sean las relaciones entre Rusia y Occidente, es necesario mantener el di&aacute;logo sobre cuestiones nucleares.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, un cierto nivel de contacto diplom&aacute;tico continuo de militar a militar para discutir otras cuestiones seguir&aacute; siendo importante. M&aacute;s importante, de hecho, de lo que ha sido en per&iacute;odos de mejores relaciones. Los canales de comunicaci&oacute;n entre militares son importantes para reducir el riesgo de errores de c&aacute;lculo, incluso cuando es poco probable que construyan mucha confianza entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Occidente tendr&aacute; que reflexionar sobre c&oacute;mo intenta relacionarse con la sociedad rusa. Cerrar todo contacto no har&aacute; m&aacute;s que confirmar la narrativa de Putin de que Occidente quiere destruir a Rusia. Los Estados deben mantener sus puertas abiertas a los rusos que quieran estudiar o visitar, as&iacute; como a los que escapan de la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto ser&aacute; f&aacute;cil, y gran parte de ello puede chocar con las presiones internas, los anhelos y las divisiones dentro de la UE y la OTAN. Pero la seguridad futura de Europa y Estados Unidos depende de que reconozcamos que nos encontramos en un momento de grave peligro y que estamos todos juntos en esto.
    </p><h3 class="article-text">Peter Pomerantsev</h3><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Resolver el problema implica enfrentarse al control psicol&oacute;gico que Putin ejerce sobre la gente&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Peter Pomerantsev es el autor de </em>Nothing Is True and Everything Is Possible: The Surreal Heart of the New Russia<em> (Nada es verdad y todo es posible: El coraz&oacute;n surrealista de la nueva Rusia) y </em>This Is Not Propaganda: Adventures in the War Against Reality<em> (Esto no es propaganda: Aventuras en la guerra contra la realidad).</em>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, una productora del informativo ruso en horario central entr&oacute; en el plat&oacute; durante la transmisi&oacute;n en directo y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8827787_1086660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agit&oacute; una pancarta en la que protestaba</a> contra la invasi&oacute;n rusa en Ucrania y animaba a la audiencia a no creer en la propaganda de su propio canal. R&aacute;pidamente la sacaron del plat&oacute; y estuvo dos d&iacute;as desaparecida <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paradero-desconocido-periodista-rusa-irrumpio-directo-cartel-guerra_1_8831057.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bajo custodia policial</a>. Describi&oacute; su acto como un intento desesperado de limpiar su conciencia por haber &ldquo;zombificado&rdquo; al pueblo ruso.
    </p><p class="article-text">
        Algunos la califican de hero&iacute;na, otros dicen que su gesto fue demasiado poco y lleg&oacute; demasiado tarde. Pero, en cualquier caso, resolver el problema de Putin y crear un cambio en Rusia implica, b&aacute;sicamente, enfrentarse al control psicol&oacute;gico que Putin ejerce sobre su propio pueblo. El modelo mental del putinismo, la visi&oacute;n del mundo que construye con propaganda de palabra y de obra para mantener a los rusos bajo control, se basa en varios fundamentos: apela a la nostalgia, proyecta una perspectiva de conspiraci&oacute;n e insiste en que Putin puede salirse con la suya, que no hay alternativa a Putin. Cuando los rusos que piensan lo opuesto, los medios de comunicaci&oacute;n pro-democr&aacute;ticos, los activistas de la sociedad civil y los diplom&aacute;ticos p&uacute;blicos de Occidente tratan de involucrar al pueblo ruso, deben tener en cuenta los puntos fuertes y d&eacute;biles de estos fundamentos. Aunque Putin consiga <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8806174_1086088.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limitar a&uacute;n m&aacute;s la Internet rusa</a> (ya ha cerrado Instagram, Facebook, Twitter y las &uacute;ltimas emisoras de radio y televisi&oacute;n online independientes), siempre habr&aacute; formas de llegar al pueblo ruso, desde las redes virtuales privadas hasta la televisi&oacute;n por sat&eacute;lite. La cuesti&oacute;n es de qu&eacute; hablar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, la mayor&iacute;a de los rusos apoyan la guerra y las razones de Putin para embarcarse en ella. Es dif&iacute;cil confiar en las encuestas en una dictadura en la que te pueden caer 12 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por mencionar la palabra &ldquo;guerra&rdquo;. Adem&aacute;s, siempre es c&oacute;modo esconderse detr&aacute;s de la propaganda: fingir que no se sabe lo que est&aacute; ocurriendo permite evitar la responsabilidad y tomar cualquier decisi&oacute;n dif&iacute;cil o peligrosa. Pero incluso si estos sesgos cognitivos, miedos y motivaciones para esquivar la realidad no cambian de inmediato, ya existen vulnerabilidades en las principales estrategias propagand&iacute;sticas de Putin.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el uso que Putin hace de la nostalgia. Su misi&oacute;n siempre ha sido &ldquo;que Rusia deje de estar de rodillas&rdquo;, la versi&oacute;n del Kremlin del <em>Make America Great Again </em>de Trump. Esto ha llegado a un punto &aacute;lgido: en su incoherente discurso hist&oacute;rico para justificar la invasi&oacute;n de Ucrania, invoc&oacute; su misi&oacute;n de restaurar el imperio ruso, y present&oacute; su guerra como una Segunda Guerra Mundial renovada para luchar contra los (totalmente inventados) nazis.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x892fm9" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del placer de regodearse en glorias pasadas y a menudo ficticias, esta propaganda de la nostalgia tambi&eacute;n es psicol&oacute;gicamente eficaz de otras maneras. Plantea que el gran pueblo ruso ha sido humillado por malignas potencias externas y que ahora Putin est&aacute; restaurando el orgullo. 
    </p><p class="article-text">
        La humillaci&oacute;n m&aacute;s importante que sufren los rusos, tanto hist&oacute;ricamente como en la actualidad, es por supuesto interna. Pero la narrativa de la nostalgia permite al Kremlin transferir su propia brutalidad a un sombr&iacute;o &ldquo;enemigo&rdquo; exterior, para despu&eacute;s ayudar a la gente a aliviar su ira contenida a trav&eacute;s de la agresi&oacute;n. El tono agresivo y s&aacute;dico de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/putin-reclama-purificacion-rusia-discurso-siniestro_1_8838488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los discursos de Putin</a> y de sus principales propagandistas televisivos, como Vlad&iacute;mir Soloviov, ofrece a la gente una v&iacute;a emocional para articular y validar sus sentimientos m&aacute;s oscuros y violentos. Esta propaganda implica que ser despiadado y mezquino est&aacute; bien, que es todo culpa de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta propaganda de la nostalgia tambi&eacute;n existe para encubrir el gran tal&oacute;n de Aquiles de Putin: su falta de visi&oacute;n de futuro. El futuro hace tiempo que desapareci&oacute; del discurso pol&iacute;tico ruso. Pensar en el futuro significa concentrarse en las reformas pol&iacute;ticas, en la limpieza de los tribunales, en la abolici&oacute;n de la corrupci&oacute;n. Cosas que Putin no puede conseguir, ya que pondr&iacute;an en peligro su propio sistema. Con la nueva realidad econ&oacute;mica posterior a la invasi&oacute;n, cualquier esperanza de futuro ha sido erradicada por completo. Pero la gente seguir&aacute; pensando en ello. &iquest;Qu&eacute; significan las sanciones, que a&uacute;n no han entrado por completo en vigor, para el futuro de sus hijos?
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n con el pueblo ruso deben centrarse en estas preguntas sobre el futuro. Tanto en el plano personal como en el nacional. &iquest;Cu&aacute;l debe ser, en definitiva, el papel de Rusia en el mundo del futuro? Una de las frases que m&aacute;s resuenan en los medios de comunicaci&oacute;n rusos es: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene el mundo si no hay lugar para Rusia en &eacute;l?&rdquo;. La &ldquo;Rusia&rdquo; que esta idea invoca es imperial, con una identidad ligada a aplastar a los dem&aacute;s. &iquest;Existe otro camino?
    </p><p class="article-text">
        Para seguir abriendo estos interrogantes, un grupo de acad&eacute;micos rusos dirigidos por el historiador Alexander Etkind propone crear una universidad en el B&aacute;ltico que re&uacute;na a estudiantes de Rusia y sus vecinos para trabajar en desaf&iacute;os comunes, como el <a href="https://www.eldiario.es/temas/medio-ambiente/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio ambiente</a>. Proyectos como este son, por supuesto, objetivos a largo plazo, pero sin el lenguaje y las ideas con los que hablar del futuro no podemos siquiera empezar a emprender el camino hacia &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de una Rusia futura tiene que desarrollarse en colaboraci&oacute;n con sus vecinos, de tal modo que equilibre las necesidades de todos ellos y escape a la visi&oacute;n conspirativa y de suma cero del mundo que promueve la propaganda de Putin. 
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento basado en las conspiraciones es otra de las bases en el manual de estrategia de Putin. Sirve para muchas cosas. Ayuda a solidificar la comunidad, promoviendo un sentido de &ldquo;nosotros&rdquo; atacados por &ldquo;ellos&rdquo;. Ayuda a explicar un mundo confuso. Tambi&eacute;n elimina cualquier sentido de responsabilidad. Nuevos y grandes carteles alrededor de Mosc&uacute; dicen que Rusia &ldquo;no tuvo otra opci&oacute;n&rdquo; que empezar la guerra, lo que da a entender que todo es culpa de las potencias enemigas. En &uacute;ltima instancia, el pensamiento conspirativo tambi&eacute;n difunde la sensaci&oacute;n de que la gente es impotente para cambiar algo en el mundo, lo que a su vez siembra la pasividad. Esto a menudo puede ser beneficioso para el Kremlin, que quiere un pa&iacute;s d&oacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Pero este tipo de pensamiento tambi&eacute;n puede ser perjudicial para el Gobierno. Fomenta una cultura de sospecha y desconfianza. Esto explica por qu&eacute; pese a la epidemia de COVID los rusos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/manel-alias-periodista-putin-erigiendo-modelo-paises-lideres-autoritarios-ue_128_8540872.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han negado a recibir la vacuna del Kremlin</a> entre sospechas de que el propio Gobierno estaba tramando algo maligno contra ellos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que las sanciones surtan efecto, y si el pueblo se vuelve dolorosamente consciente de que su experiencia es mucho m&aacute;s ardua que la de las &eacute;lites, podr&iacute;a producirse una crisis en la motivaci&oacute;n. El sistema de Putin siempre ha motivado a la gente d&aacute;ndole un trozo del pastel de la corrupci&oacute;n cotidiana: desde el polic&iacute;a de tr&aacute;fico hasta el ministro. Siempre y cuando mostraras tu lealtad de vez en cuando, eras libre de perseguir tus propios objetivos financieros. Ahora esa motivaci&oacute;n ha desaparecido y pretenden que hagas grandes sacrificios por una pseudoideolog&iacute;a conspirativa. La gente podr&iacute;a renunciar a mantener el sistema en marcha. Esto es lo que ocurri&oacute; al final de la URSS, cuando mucha gente simplemente dej&oacute; de cumplir con sus responsabilidades profesionales. No se trata tanto de una huelga como de falta de motivaci&oacute;n y des&aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Revelar esta disparidad entre las &eacute;lites y la gente normal requerir&aacute; un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/presentador-noticias-ruso-delante-prensa-libre-murio-pais_129_8816531.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodismo ruso independiente y de investigaci&oacute;n</a>. Sin embargo, desde que inici&oacute; la guerra, gran parte de este periodismo <a href="https://www.eldiario.es/internacional/medio-independiente-ruso-meduza-denuncia-censura-putin-no-silenciarnos_1_8798840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se halla en el extranjero</a>. Los periodistas tendr&aacute;n que basarse en el rastreo de documentos y en investigaciones de fuente abierta. Necesitaremos una nueva iteraci&oacute;n de lo que el periodista y editor ruso Roman Badanin, fundador del medio de investigaci&oacute;n<em> Agentstvo</em>, denomina &ldquo;periodismo en el extranjero&rdquo;: medios de comunicaci&oacute;n en el exilio que utilizan herramientas modernas para mantenerse lo m&aacute;s cerca posible de su pa&iacute;s de origen.
    </p><p class="article-text">
        A medida que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica empeore y la propaganda se debilite, Putin recurrir&aacute; a los ministerios m&aacute;s poderosos para emplear la opresi&oacute;n en lugar de las ideas. Este ha sido siempre su argumento definitivo: que puede llevar a cabo cualquier crimen en su pa&iacute;s, cualquier invasi&oacute;n en el extranjero, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/putin-historial-atrocidades-llegar-ucrania_129_8802839.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualquier crimen de guerra desde Grozni hasta Alepo</a>, y salirse con la suya. En Ucrania, Putin est&aacute; atacando intencionalmente los corredores humanitarios, bombardeando a los refugiados y los hospitales para quebrantar la voluntad del pueblo. Es un mensaje para el mundo: todas las declaraciones sobre los valores humanitarios, la &ldquo;responsabilidad de proteger&rdquo; de la ONU y las &ldquo;zonas seguras&rdquo; son una tonter&iacute;a. Su argumento es que el poder tiene la raz&oacute;n y que en el nuevo mundo sin futuro prosperar&aacute;n los m&aacute;s despiadados, desde Pek&iacute;n hasta Riad y Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un primer paso que, aunque peque&ntilde;o, esperamos que importante, fue dado por el abogado de derechos humanos y escritor Philippe Sands, que est&aacute; tratando de crear un tribunal al estilo de Nuremberg para los que comenzaron esta guerra. No solo por sus cr&iacute;menes de guerra, sino tambi&eacute;n por haber iniciado una invasi&oacute;n no provocada en primer lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, sin embargo, hay una broma que circula por los c&iacute;rculos pro-Putin dentro de Rusia:
    </p><p class="article-text">
        Dos soldados rusos est&aacute;n bebiendo champ&aacute;n en una Par&iacute;s ocupada por los rusos. Toda Europa ha sido conquistada. &ldquo;&iquest;Te has enterado?&rdquo;, le dice sonriendo uno al otro. &ldquo;Hemos perdido la guerra de informaci&oacute;n&rdquo;. Este humor es en s&iacute; mismo una forma de propaganda: ayuda a alejar a los rusos de la idea de que la &ldquo;operaci&oacute;n especial&rdquo; no est&aacute; saliendo como se hab&iacute;a planeado. Pero pone de manifiesto una verdad m&aacute;s profunda: en tiempos de guerra, la propaganda de las obras supera a la de las palabras.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tom Burgis, Catriona Kelly, Oliver Bullough, Ruth Deyermond, Peter Pomerantsev]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/parar-putin-ideas-cinco-voces-expertas_129_8856494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Mar 2022 21:12:33 +0000]]></pubDate>
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