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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Garzón Espinosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_garzon_espinosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Garzón Espinosa]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una frontera alquilada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/frontera-alquilada_129_13429199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bc89697-0ab9-4150-981e-10ac40bfed7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x191y99.jpg" width="1200" height="675" alt="Una frontera alquilada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo de Ceuta es la factura de un modelo de relación que la UE eligió hace justo una década: la externalización fronteriza, esto es, subcontratar el control de sus propios límites a los países vecinos. ¿Qué distancia moral hay entre lamentar hoy 140 ahogados y haber construido durante años el dispositivo que hacía perfectamente previsible que se ahogaran?</p><p class="subtitle">Ceuta: de zombis, invasiones y avalanchas</p></div><p class="article-text">
        En cuanto se supo lo que estaba pasando en Ceuta, la mayor&iacute;a de la derecha espa&ntilde;ola, pol&iacute;tica y medi&aacute;tica, se lanz&oacute; a la yugular del Gobierno. Es ya casi un reflejo, una suerte de resorte autom&aacute;tico que tienen instalado al menos desde que el PP perdi&oacute; la Moncloa en 2018. Cualquiera dir&iacute;a que es rencor, pero me temo que es algo m&aacute;s simple: la arraigada convicci&oacute;n de que gobernar Espa&ntilde;a les corresponde por naturaleza y de que cualquier otro inquilino es una anomal&iacute;a que conviene corregir cuanto antes. Criticar al Gobierno es leg&iacute;timo siempre, pero es muy cuestionable cuando se hace sin haberse formulado antes ni una sola pregunta sobre lo que se tiene delante.
    </p><p class="article-text">
        Nos quejamos mucho de la derecha espa&ntilde;ola, pero es que la derecha europea tampoco quiso levantar la vista. Italia impuso controles temporales a los viajes procedentes de Espa&ntilde;a, varios ministros de interior ordenaron reforzar los pasos de la frontera com&uacute;n y otros cuantos pa&iacute;ses pidieron que se suspendiera la participaci&oacute;n espa&ntilde;ola en Schengen. Todo ello a prop&oacute;sito de un territorio del que los nacionales de terceros pa&iacute;ses no pueden salir hacia la Pen&iacute;nsula &mdash;ni, por tanto, hacia el resto del espacio Schengen&mdash; sin control de identidad y visado. Es decir: se mont&oacute; un gran esc&aacute;ndalo contra un desplazamiento que, por definici&oacute;n, no pod&iacute;a producirse. Realmente absurdo, pero al mismo tiempo sintom&aacute;tico de la profunda herida del proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, lo que s&iacute; ocurri&oacute; fue la entrada de unas 70.000 personas en una ciudad de 83.000 habitantes, algo que s&oacute;lo se produce si detr&aacute;s hay un impulso vital insuperable &mdash;como huir de una guerra&mdash; o una decisi&oacute;n pol&iacute;tica que promueve el movimiento. El flujo continuo existe, desde luego, y lo alimentan miles de personas dispuestas a jugarse la vida para llegar a pa&iacute;ses del Norte Global. Pero la manivela que regula ese caudal no est&aacute; en manos de quien nada, y Marruecos ha demostrado en repetidas ocasiones que sabe abrirla y cerrarla seg&uacute;n le convenga. De modo que la pregunta con la que deb&iacute;a empezar cualquier an&aacute;lisis serio era otra: &iquest;qu&eacute; le est&aacute; pidiendo ahora Marruecos a Espa&ntilde;a y a la Uni&oacute;n Europea?
    </p><p class="article-text">
        A falta de la informaci&oacute;n contrastada propia de los servicios de inteligencia, que p&uacute;blicamente aparecen como notoriamente cuestionados, s&oacute;lo podemos conjeturar. Pero esta conjetura se basa en historia reciente, lo que la hace m&aacute;s s&oacute;lida. Por ejemplo, sabemos que Marruecos lleva medio siglo persiguiendo el reconocimiento internacional de su soberan&iacute;a sobre el S&aacute;hara Occidental, y otro medio siglo comprobando que la presi&oacute;n fronteriza funciona: en mayo de 2021 entraron unas 8.000 personas en Ceuta mientras el l&iacute;der del Frente Polisario estaba hospitalizado en Espa&ntilde;a, y un a&ntilde;o despu&eacute;s el Gobierno espa&ntilde;ol &mdash;el PSOE, en realidad&mdash; acab&oacute; respaldando el plan de autonom&iacute;a marroqu&iacute;. Casualmente, lo de hace unos d&iacute;as ha sucedido pocas semanas despu&eacute;s del viaje de Pedro S&aacute;nchez a Argel. Hay, adem&aacute;s, otros intereses que Marruecos aspira a proteger, como pesqueros, agrarios, geopol&iacute;ticos&hellip; y sabe que lo hace contando con el apoyo pol&iacute;tico de sus aliados de Estados Unidos y de Israel, enfrentados ahora mismo a Espa&ntilde;a (y a la dignidad humana, dicho sea de paso). Sea cual sea la motivaci&oacute;n concreta de esta ocasi&oacute;n, parece claro que Marruecos sabe c&oacute;mo recordar que quiere algo de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, lo de Ceuta es la factura de un modelo de relaci&oacute;n que la Uni&oacute;n Europea eligi&oacute; deliberadamente hace justo una d&eacute;cada: la externalizaci&oacute;n fronteriza, esto es, subcontratar el control de sus propios l&iacute;mites a los pa&iacute;ses vecinos. La l&oacute;gica es que la Uni&oacute;n Europea paga a las polic&iacute;as de Marruecos, Libia, T&uacute;nez o Turqu&iacute;a para que la violencia necesaria para contener a la gente suceda lejos de las c&aacute;maras europeas. Fue en 2016 cuando la Uni&oacute;n Europea firm&oacute; el acuerdo con Turqu&iacute;a que se basaba precisamente en la transferencia de 6.000 millones de euros a cambio de no dejar pasar a los refugiados que hu&iacute;an de la guerra, convenientemente re-etiquetados en el texto como &ldquo;inmigrantes ilegales&rdquo;. Seg&uacute;n <a href="https://www.msf.es/noticia/diez-anos-del-acuerdo-ue-turquia-coste-humano-la-contencion-migratoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha denunciado este mismo a&ntilde;o M&eacute;dicos sin Fronteras</a>, durante esta d&eacute;cada han documentado de forma repetida &ldquo;violencia en las fronteras, campamentos superpoblados, saneamiento inadecuado, acceso limitado a la atenci&oacute;n sanitaria y un grave deterioro de la salud mental entre las personas atrapadas en estas condiciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas consideraciones humanitarias, y de que los pa&iacute;ses miembros no cumplen con los compromisos de solidaridad interna (como hace el PP en el caso de las Comunidades Aut&oacute;nomas), esa estrategia europea se convirti&oacute; en la referencia para acuerdos con otros pa&iacute;ses como T&uacute;nez, Libia, Marruecos o Egipto. Y al hacerlo, otorg&oacute; a esos pa&iacute;ses un poder enorme para chantajear a la Uni&oacute;n Europea con nuevas presiones. Al fin y al cabo, los inmigrantes siguen llegando a las fronteras y s&oacute;lo cambia que lo que antes se hac&iacute;a por una ruta segura ahora se hace por las rutas m&aacute;s letales. En definitiva, Europa pag&oacute; por mirar menos el drama a la cara y por una nueva dependencia geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero la derecha no ataca al gobierno por nada de esto. Por el contrario, casi todas las derechas europeas reaccionaron pensando &uacute;nicamente en rentabilizar electoralmente una situaci&oacute;n que hab&iacute;a estimulado el miedo de sus votantes. Es probable que buena parte de ese electorado no sepa situar Ceuta en un mapa, pero daba igual: bast&oacute; el miedo, amplificado por unas redes cuyos due&ntilde;os tienen intereses pol&iacute;ticos declarados &mdash;Elon Musk compar&oacute; a los migrantes con la turba de zombis de la pel&iacute;cula &lsquo;Guerra Mundial Z&rsquo;&mdash;, para que la medalla se la llevaran la extrema derecha y sus operadores internacionales. Es posible que muchos gobiernos europeos, casi todos de derechas, tuvieran ganas al gobierno espa&ntilde;ol por su liderazgo internacional en cuestiones como la oposici&oacute;n ante el genocidio en Palestina o la guerra en Ir&aacute;n, pero seguro pes&oacute; m&aacute;s su cortoplacismo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, la parte sufriente de la humanidad. Cuando escribo estas l&iacute;neas las cifras oficiales hablan ya de m&aacute;s 140 personas ahogadas entre las decenas de miles que se metieron en el agua para tocar una tierra que representaba para ellas un futuro mejor. La inmensa mayor&iacute;a de supervivientes hab&iacute;a vuelto ya a Marruecos en cuesti&oacute;n de horas tras comprobar que en Ceuta no hab&iacute;a comida ni sitio donde dormir. La operaci&oacute;n se cierra, por tanto, sin que nada sustancial haya cambiado, salvo que hay much&iacute;simas familias buscando y enterrando a seres queridos. Eran gente corriente, parte de esa clase trabajadora mundial que gobernantes y empresarios de aqu&iacute; y de all&iacute; manejan como peones en un tablero, prescindibles por definici&oacute;n porque siempre hay m&aacute;s. Eran personas que, en diferentes circunstancias, podr&iacute;amos haber sido cualquiera de nosotros. &iquest;Por qu&eacute; esa falta de solidaridad y empat&iacute;a entre las instituciones y gobiernos europeos? 
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurren, mientras tanto, otras preguntas que apenas he o&iacute;do estos d&iacute;as. &iquest;Cu&aacute;nto dinero p&uacute;blico europeo ha ido a parar a las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es en la &uacute;ltima d&eacute;cada? &iquest;Por qu&eacute; la firmeza ante el chantaje se ejerce siempre contra quien nada y nunca contra quien firma? &iquest;Y qu&eacute; distancia moral hay entre lamentar hoy 140 ahogados y haber construido durante a&ntilde;os el dispositivo que hac&iacute;a perfectamente previsible que se ahogaran?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/frontera-alquilada_129_13429199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 19:56:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Inmigración,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No basta con abaratar la comida: cómo transformar el sistema alimentario sin dejar a nadie atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/no-basta-abaratar-comida-transformar-sistema-alimentario-nadie_129_13425014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ed6df40-6bc6-4ea8-8c6c-60b6abd93394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No basta con abaratar la comida: cómo transformar el sistema alimentario sin dejar a nadie atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La disyuntiva entre supermercados públicos o seguridad social alimentaria está mal formulada. Las dos son necesarias y, al mismo tiempo, insuficientes: la primera actúa sobre la distribución; la segunda, sobre la demanda, pero ninguna puede transformar por sí sola la forma en que producimos los alimentos. Y ese es uno de los elementos críticos del siglo XXI</p><p class="subtitle">¿Por qué se llega peor a fin de mes si el salario real mejora?</p></div><p class="article-text">
        En pocos meses, dos propuestas que hace apenas unos a&ntilde;os parec&iacute;an extravagantes han entrado en el debate pol&iacute;tico internacional. Por un lado, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdami ha dado un nuevo paso en su proyecto para crear cinco supermercados p&uacute;blicos en la ciudad, con el objetivo declarado de reducir los precios de la cesta de consumo de la clase trabajadora. La iniciativa es eco del socialismo municipal de Milwaukee, ciudad estadounidense que tuvo alcaldes del Partido Socialista durante la mayor&iacute;a del per&iacute;odo entre 1910 y 1960, y que municipaliz&oacute; muchos servicios otrora privados. Como ha recordado recientemente <a href="https://www.laborpolitics.com/p/sewer-socialism-in-wisconsin-and" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el soci&oacute;logo del trabajo Eric Blanc</a>, aquella experiencia hist&oacute;rica es hoy una lecci&oacute;n para construir una alternativa al neoliberalismo dem&oacute;crata y el autoritarismo trumpista en los Estados Unidos. En este caso, la propuesta de supermercados p&uacute;blicos busca garantizar que todo el mundo tiene acceso a los alimentos que necesita.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en Francia se debati&oacute; el a&ntilde;o pasado en la Asamblea nacional otra propuesta con esp&iacute;ritu similar: la creaci&oacute;n de una seguridad social de la alimentaci&oacute;n. Si la sanidad, la educaci&oacute;n y las pensiones son &mdash;en Europa&mdash; derechos consagrados en la constituci&oacute;n y garantizados mediante provisi&oacute;n p&uacute;blica, &iquest;por qu&eacute; no podr&iacute;a serlo tambi&eacute;n la alimentaci&oacute;n? La propuesta no lleg&oacute; a aprobarse por el boicot de los diputados conservadores, pero consiste en un programa de unos 100-150 euros al mes a toda la poblaci&oacute;n para gastar en establecimientos asociados. En Francia, hay varias decenas de proyectos piloto, siendo el m&aacute;s destacado el de Montpellier. Aunque a primera vista parezca una propuesta asistencialista, el programa va mucho m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de combatir el hambre entre las familias con menos recursos. En Espa&ntilde;a hace poco tuvo lugar <a href="https://alimentta.com/alimentta-en-la-tercera-edicion-de-unoconcinco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un debate</a>, promovido por la Fundaci&oacute;n Carasso, en el que adem&aacute;s de debatir la experiencia francesa se present&oacute; una propuesta para Espa&ntilde;a (que ya cuenta con un <a href="https://fondationcarasso.org/es/proyectos/seguridad-social-de-la-alimentacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto piloto en Getafe</a>).
    </p><p class="article-text">
        Esta renovada preocupaci&oacute;n por el derecho a la alimentaci&oacute;n coincide con la resaca del proceso inflacionario desencadenado en 2022 tras la invasi&oacute;n de Ucrania por parte de Rusia y tambi&eacute;n con la guerra en Ir&aacute;n iniciada este febrero de 2026. Como se ve en el siguiente gr&aacute;fico, los precios de los alimentos a nivel mundial se mantuvieron relativamente estables durante la d&eacute;cada de los noventa y principios de siglo, pero han mostrado una gran volatilidad y una tendencia alcista desde la crisis de 2007-08. Adem&aacute;s, en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses los precios de los alimentos han subido mucho m&aacute;s que los salarios, provocando un deterioro preocupante en los presupuestos familiares, especialmente entre las clases trabajadoras (que <a href="https://www.eldiario.es/economia/llega-peor-mes-si-salario-real-mejora_129_13410188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dedican m&aacute;s recursos a la alimentaci&oacute;n</a>). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Los componentes del precio de los alimentos se mueven en direcciones opuestas" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-T1Vi2" src="https://datawrapper.dwcdn.net/T1Vi2/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="656" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        En el debate p&uacute;blico, sin embargo, rara vez se menciona que la inflaci&oacute;n alimentaria no es s&oacute;lo el resultado de episodios coyunturales provocados por guerras, tensiones geopol&iacute;ticas o especulaci&oacute;n financiera. Es tambi&eacute;n el s&iacute;ntoma de un sistema agroalimentario extremadamente dependiente de combustibles f&oacute;siles, cadenas log&iacute;sticas globales y recursos naturales cada vez m&aacute;s escasos, todo ello en <a href="https://www.eldiario.es/economia/ormuz-economia-zombi-pensar-si-recursos-no-acabaran_129_13212232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiempos de nemercantilismo y proteccionismo</a>. En este sentido, a la pregunta de c&oacute;mo conseguimos abaratar los alimentos debe sumarse la idea de c&oacute;mo garantizar que puedan seguir produci&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el crecimiento de los precios de los alimentos ha provocado reacciones pol&iacute;ticas tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a, donde en el a&ntilde;o 2023 el partido <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_10182336_1099216.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Podemos ya propuso la creaci&oacute;n de un supermercado p&uacute;blico</a>; en febrero de este a&ntilde;o 2026, M&aacute;s Madrid present&oacute; en la Asamblea regional una propuesta para crear una red de supermercados p&uacute;blicos &mdash;fue rechazada por la derecha, pero tampoco la apoy&oacute; el Partido Socialista&mdash;; en junio, a propuesta de Sumar, <a href="https://www.congreso.es/public_oficiales/L15/CONG/BOCG/D/BOCG-15-D-547.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Congreso aprob&oacute; una proposici&oacute;n no de ley</a> que insta al gobierno a crear &ldquo;infraestructuras p&uacute;blicas que distribuyan productos saludables, ecol&oacute;gicos y de proximidad&rdquo;; y hace unas semanas Adelante Andaluc&iacute;a anunci&oacute; que propondr&aacute; la creaci&oacute;n de supermercados p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, el debate parece reducirse a una elecci&oacute;n entre dos instrumentos: crear supermercados p&uacute;blicos o implantar una seguridad social alimentaria. Pero, en realidad, como dice <a href="https://newsletter.rajpatel.org/p/food-social-security-an-faq?hide_intro_popup=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el economista pol&iacute;tico de la alimentaci&oacute;n Raj Patel</a>, ambas son m&aacute;s compatibles que antag&oacute;nicas, y s&oacute;lo tienen sentido si se entienden como piezas de una transformaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda del sistema agroalimentario, que actualmente afronta l&iacute;mites econ&oacute;micos, ecol&oacute;gicos y geopol&iacute;ticos cada vez m&aacute;s importantes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Democratizar el acceso a los alimentos</strong></h2><p class="article-text">
        La primera de las propuestas, la de Mamdani, consiste en crear un supermercado p&uacute;blico. Debe recordarse que un supermercado es parte de la infraestructura necesaria para que los alimentos que se producen en el mundo agrario lleguen a los hogares &mdash;que se concentran generalmente en las ciudades&mdash;. La mayor&iacute;a de esa infraestructura es hoy de naturaleza privada, por lo que las redes de producci&oacute;n, transporte, distribuci&oacute;n y comercializaci&oacute;n siguen la l&oacute;gica de la rentabilidad a trav&eacute;s de las se&ntilde;ales del mercado. Esto es importante porque bajo el capitalismo los productores no producen alimentos para nutrir a las poblaciones, sino para ganar dinero. Y todos los agentes de la cadena siguen invariablemente esa l&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucede es que la estructura de esa cadena es muy desigual, y much&iacute;simos productores venden sus productos a un n&uacute;mero muy reducido de grandes empresas de distribuci&oacute;n y comercializaci&oacute;n, que concentran un enorme poder de negociaci&oacute;n. Por ejemplo, en Espa&ntilde;a las cinco principales cadenas de distribuci&oacute;n re&uacute;nen algo m&aacute;s de la mitad del mercado y una sola empresa, Mercadona, concentra en torno al <a href="https://www.marketingnews.es/siteresources/files/1867/46.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">27 % del gasto en distribuci&oacute;n alimentaria</a>. Ese poder se ejerce en toda la cadena: condiciona los precios que reciben agricultores y ganaderos, determina las condiciones de suministro e incluso decide qu&eacute; productos llegan finalmente a los lineales. Tal estructura atrapa a los productores entre la provisi&oacute;n industrial de inputs (semillas, fertilizantes, pesticidas, gasoil, etc.) y la compra de su producci&oacute;n por parte de grandes cadenas.
    </p><p class="article-text">
        Esta estructura ayuda tambi&eacute;n a entender una parte importante de la <a href="https://www.eldiario.es/economia/gobierno-alivia-petroleras-no-consumidores_129_13085473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inflaci&oacute;n alimentaria reciente</a>. Como ha se&ntilde;alado la economista Isabella Weber, cuando se produce un shock de oferta &mdash;como ocurri&oacute; tras la invasi&oacute;n de Ucrania o ante las tensiones en el estrecho de Ormuz&mdash; las empresas con poder de mercado pueden trasladar e incluso ampliar esos incrementos de costes para proteger o aumentar sus m&aacute;rgenes de beneficio. Y estos shocks de oferta est&aacute;n afectando al canal de la alimentaci&oacute;n no solo a trav&eacute;s de la energ&iacute;a sino <a href="https://www.eldiario.es/economia/no-petroleo-guerra-iran-afectara-alimentos_129_13052554.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n de los fertilizantes</a>. Al final, el resultado son precios m&aacute;s elevados para los consumidores, mientras los salarios no crecen al mismo ritmo. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la propuesta de crear supermercados p&uacute;blicos pretende introducir un contrapeso a ese poder privado. Al no estar sometido a la l&oacute;gica de maximizar beneficios, un operador p&uacute;blico podr&iacute;a trabajar con m&aacute;rgenes menores y contribuir tanto a abaratar la cesta de la compra como a aumentar la competencia en un mercado muy concentrado. &Eacute;sa es la principal argumentaci&oacute;n econ&oacute;mica de la propuesta, que tambi&eacute;n es aplicable, por ejemplo, al <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesitamos-empresa-energetica-publica_129_12278895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defender una empresa p&uacute;blica de energ&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, las experiencias pasadas nos recuerdan que el proyecto no es en absoluto sencillo. Hay precedentes de supermercados p&uacute;blicos en lugares donde ya no llega la iniciativa privada &mdash;los llamados desiertos alimentarios&mdash;, o creados para competir directamente con ella; y muchos han fracasado. Entre los principales problemas est&aacute; la escala, ya que contar con unos pocos supermercados no es suficiente para servir realmente de contrapeso al poder privado o para negociar precios mayoristas baratos con los productores y distribuidores; pero tambi&eacute;n est&aacute; la problem&aacute;tica de la gesti&oacute;n profesionalizada, la financiaci&oacute;n, la oferta de productos (los supermercados de Mamdani no ofrecer&aacute;n carne ni comida caliente), y la viabilidad pol&iacute;tica a medio y largo plazo, entre otros. La idea es buena y necesaria, pero la mejor forma de conseguir que funcione un supermercado p&uacute;blico es integrarlo dentro de un programa m&aacute;s amplio y ambicioso capaz de transformar realmente el sistema alimentario.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de entrar en ello, conviene subrayar un elemento ciego en esta propuesta. Un supermercado p&uacute;blico nace con un mandato muy claro: vender m&aacute;s barato. Ahora bien, para vender barato hay que comprar barato. &iquest;Y d&oacute;nde se compra barato hoy? En la cadena industrial: producci&oacute;n intensiva, insumos importados de pa&iacute;ses con salarios y recursos baratos, grandes vol&uacute;menes y operaciones a escala, contratos con centrales de compra. Es decir, exactamente en el modelo agroalimentario convencional. En ese sentido, el supermercado p&uacute;blico es una buena pol&iacute;tica de coste de la vida, si bien bajo el ropaje de pol&iacute;tica alimentaria, pero el objetivo deber&iacute;a ser m&aacute;s audaz.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es que vivimos en el contexto de una crisis ecosocial. Usar este concepto significa aceptar que la degradaci&oacute;n ecol&oacute;gica y el deterioro de las condiciones de vida de la mayor&iacute;a no son dos crisis distintas que coinciden por casualidad en el tiempo, sino dos manifestaciones del mismo proceso de acumulaci&oacute;n. Y, sobre todo, que no se pueden jerarquizar. La formulaci&oacute;n habitual de la izquierda es &ldquo;primero garanticemos que la gente coma, y ya despu&eacute;s nos ocuparemos de la sostenibilidad&rdquo;. Pero la realidad es que los dos plazos han acabado coincidiendo, como demuestran los episodios de Ucrania u Ormuz: la inflaci&oacute;n que hoy erosiona el presupuesto de un hogar trabajador tiene entre sus causas el encarecimiento de la energ&iacute;a y los recursos naturales, y ese encarecimiento anticipa la restricci&oacute;n biof&iacute;sica de ma&ntilde;ana. No son dos problemas sino uno. De modo que la pregunta no puede ser s&oacute;lo c&oacute;mo facilitamos a la clase trabajadora el acceso a los alimentos, sino tambi&eacute;n a qu&eacute; alimentos y c&oacute;mo se producen.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estamos comiendo petr&oacute;leo</strong></h2><p class="article-text">
        Cada vez que llenamos el carro de la compra creemos estar comprando alimentos, pero tambi&eacute;n estamos comprando petr&oacute;leo, gas natural y una enorme cantidad de energ&iacute;a f&oacute;sil incorporada en fertilizantes, pesticidas, transporte, refrigeraci&oacute;n y envases. Dec&iacute;a con raz&oacute;n el ec&oacute;logo Howard Odum que una de las caracter&iacute;sticas centrales de las sociedades industriales era que hab&iacute;amos aprendido a comer patatas hechas en parte de petr&oacute;leo. El punto cr&iacute;tico es que, si consideramos toda la energ&iacute;a que gastamos para producir, distribuir y consumir alimentos, teniendo presente toda la cadena, resulta que es muy superior a la energ&iacute;a que obtenemos de esos mismos alimentos: un sistema completamente insostenible porque depende de lo que Joan Mart&iacute;nez Alier y Vaclav Smil llaman subsidio o dopaje f&oacute;sil. Esto es parte de la anomal&iacute;a de la era de los combustibles f&oacute;siles, ya que ninguna sociedad humana anterior pudo mantener durante mucho tiempo (antes de colapsar) rendimientos netos negativos de la energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ese subsidio f&oacute;sil sirve, sobre todo, para remendar una fractura. Marx, leyendo la qu&iacute;mica agr&iacute;cola de su tiempo, describi&oacute; una ruptura en el intercambio de materia entre el ser humano y la tierra: la ciudad consume los nutrientes que el campo produce y no los devuelve, de modo que el ciclo se rompe y hay que reponerlo desde fuera. John Bellamy Foster convirti&oacute; aquella intuici&oacute;n en concepto &mdash;la ruptura metab&oacute;lica&mdash; y Kohei Saito la ha situado en el centro de la lectura ecol&oacute;gica del &uacute;ltimo Marx. Siglo y medio despu&eacute;s la descripci&oacute;n sigue sirviendo, s&oacute;lo que la fractura ha ido creciendo de escala: primero fue entre la ciudad y su campo, despu&eacute;s entre unas comarcas y otras, y hoy es entre pa&iacute;ses enteros. En Espa&ntilde;a se ve con toda claridad en la ganader&iacute;a. Casi una cuarta parte de la biomasa que come nuestra caba&ntilde;a se produce fuera, y con ese pienso entra tambi&eacute;n el nitr&oacute;geno que despu&eacute;s se queda aqu&iacute;. Como el animal est&aacute; donde no est&aacute; el cultivo, los nutrientes hacen un viaje de ida sin vuelta: all&iacute; donde se produce el pienso el suelo se empobrece, y donde se concentra el ganado el nitr&oacute;geno sobra hasta acabar en los acu&iacute;feros, contaminando r&iacute;os y suelos.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tiene enormes implicaciones porque est&aacute; afectado no s&oacute;lo el consumo de una energ&iacute;a no renovable sino tambi&eacute;n porque se sostiene sobre relaciones ecol&oacute;gicas desiguales: por ejemplo, el nivel de consumo alimentario de los pa&iacute;ses del Norte global ser&iacute;a imposible si no fuera por la cantidad de alimentos importados en los pa&iacute;ses del Sur Global y que consumen all&iacute; los recursos naturales, destacadamente la tierra y el agua. Por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/economia/europa-consume-espana-entera-tierras-agricolas-extranjeras_129_13265051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Uni&oacute;n Europea consume una superficie del tama&ntilde;o de Espa&ntilde;a en tierras agr&iacute;colas en otras partes del mundo</a>. Como es evidente, dado que la disponibilidad de tierra en el planeta es finita, no es posible generalizar a todos los pa&iacute;ses este tipo de modelo de abastecimiento alimentario.
    </p><p class="article-text">
        Por estas razones, en un mundo que aspira a vivir sin combustibles f&oacute;siles la producci&oacute;n alimentaria tiene que cambiar radicalmente. Por eso mismo, garantizar el acceso universal a los alimentos dentro de un sistema metab&oacute;licamente insostenible es garantizar el acceso a algo que va a dejar de existir en la forma en que hoy existe. En consecuencia, el objetivo debe ser transformar el modelo productivo agroalimentario y, como inmediatamente se ver&aacute;, los patrones de consumo. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Transformar la demanda a trav&eacute;s de la Seguridad Social Alimentaria</strong></h2><p class="article-text">
        La segunda propuesta, la de Seguridad Social Alimentaria, es un instrumento de pol&iacute;tica p&uacute;blica que trata de modificar la demanda de alimentos a trav&eacute;s de incentivos. El programa concede a cada ciudadano una cantidad determinada de dinero para que se gaste en establecimientos acreditados, lo que permite condicionar a qu&eacute; tipo de gasto se destina. Por esa raz&oacute;n las diferentes formulaciones del programa postulan que el objetivo no es s&oacute;lo inyectar recursos econ&oacute;micos para compra de alimentos, sino tambi&eacute;n estimular la compra de alimentos con caracter&iacute;sticas tales como su sostenibilidad ecol&oacute;gica y su impacto positivo en la salud de los consumidores. 
    </p><p class="article-text">
        El programa de la seguridad social alimentaria no obliga a los ciudadanos a consumir ciertos tipos de alimentos, sino que establece incentivos para que los patrones de consumo cambien progresivamente. Por un lado, porque el programa solo funciona para ciertos productos que han sido declarados previamente. Por otro lado, porque el productor encuentra una demanda estable que le da garant&iacute;as para convertir su producci&oacute;n en agroecol&oacute;gica. Es una forma menos invasiva de orientar el sistema alimentario hacia un nivel sostenible y saludable, lo que quiere decir que es tambi&eacute;n una herramienta de transici&oacute;n ecol&oacute;gica. El reciente <a href="https://www.soberaniaalimentaria.info/images/estudios/Informe_SSA.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la cooperativa El Pa Sencer</a>, por ejemplo, calcula que la propuesta costar&iacute;a 76.800 millones de euros (un 5,7% del PIB espa&ntilde;ol), pero asegura que los costes sanitarios ocultos con el patr&oacute;n de consumo actual son de hasta 23.379 millones de euros anuales debido a las enfermedades asociadas.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de la propuesta es parecida a la que se usa actualmente con la compra p&uacute;blica alimentaria, que afecta a comedores escolares, hospitales, residencias, centros de d&iacute;a, cocinas centrales, etc. Cuando fui ministro de Consumo pusimos en marcha la redacci&oacute;n de nuevos criterios para esas compras, siguiendo gu&iacute;as cient&iacute;ficas, y el ministerio actual, con Pablo Bustinduy al frente, ha continuado y culminado con &eacute;xito varios momentos cr&iacute;ticos de esa hoja de ruta. Se trata de mover un volumen de demanda grande y planificable a varios a&ntilde;os, que es justamente la se&ntilde;al que un agricultor necesita. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la propuesta de seguridad social alimentaria no est&aacute; exenta de dificultades. Desde la definici&oacute;n exacta de &ldquo;producto agroecol&oacute;gico&rdquo; hasta el dise&ntilde;o de sus instituciones de gobierno, que pretenden acercarse a una democracia participativa donde decide la comunidad implicada m&aacute;s que el Estado. Pero tambi&eacute;n ocurre que para que una propuesta como esta sea exitosa y vaya m&aacute;s all&aacute; de los canales cortos (donde el productor vende casi de forma directa) necesitar&aacute; del apoyo de la infraestructura. Un agricultor puede producir estupendamente y no tener d&oacute;nde almacenar, c&oacute;mo enfriar, d&oacute;nde transformar ni c&oacute;mo llegar a un comprador grande. Es un problema de log&iacute;stica. Como en el caso de los supermercados p&uacute;blicos, en Espa&ntilde;a podr&iacute;a utilizarse una infraestructura p&uacute;blica ya existente: la red de Mercas &mdash;los mercados mayoristas de titularidad mixta, estatal y municipal&mdash;, que junto con los mercados municipales de abastos constituyen un sistema de acopio, fr&iacute;o y distribuci&oacute;n mayorista que ya est&aacute; construido, ya est&aacute; amortizado y ya est&aacute; ubicado exactamente donde tiene que estar. 
    </p><p class="article-text">
        En resumen, si los supermercados p&uacute;blicos act&uacute;an sobre la distribuci&oacute;n y la seguridad social alimentaria sobre la demanda, entonces falta necesariamente un tercer elemento: intervenir sobre la propia capacidad de producir alimentos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pol&iacute;tica Industrial para el sector primario</strong></h2><p class="article-text">
        Ya he mencionado que el sistema alimentario actual es ecol&oacute;gicamente insostenible, as&iacute; como internacionalmente desigual e injusto. Ello tambi&eacute;n implica que es vulnerable a los shocks geopol&iacute;ticos o clim&aacute;ticos, en tanto puede quedar comprometida la capacidad de abastecimiento. Transformar este sistema en uno que proporcione alimento suficiente al tiempo que se reducen sus impactos ecol&oacute;gicos debe ser el objetivo principal.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que los combustibles f&oacute;siles son precisamente la varita m&aacute;gica principal que ha permitido la multiplicaci&oacute;n de los rendimientos de las explotaciones agrarias, produciendo muchos m&aacute;s alimentos por superficie. Sin ellos, la capacidad de producci&oacute;n queda comprometida. No obstante, hay un debate muy importante abierto al respecto, ya que hay formas de producci&oacute;n agroecol&oacute;gica que ofrecen rendimientos iguales o m&aacute;s elevados para ciertos productos. Sin embargo, hay otro tipo de productos alimentarios cuya producci&oacute;n no puede de ning&uacute;n modo generalizarse, como es el caso de la carne procedente de grandes explotaciones industriales y altamente dependiente de inputs importados (conocidas como macrogranjas). 
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, no se trata tampoco s&oacute;lo de transformar un sistema agroalimentario basado en combustibles f&oacute;siles en otro basado en pr&aacute;cticas agroecol&oacute;gicas. Para cumplir con los objetivos de sostenibilidad ese desplazamiento exige, adem&aacute;s, un cambio en las dietas o patrones de consumo. S&eacute; que aqu&iacute; entramos en terreno minado, porque es el de la famosa pol&eacute;mica sobre el consumo de carne que tanto me persigui&oacute; &mdash;o que tanto persegu&iacute;, seg&uacute;n se mire&mdash; durante mi etapa pol&iacute;tica. Pero conviene plantearlo bien, porque casi siempre se plantea mal.
    </p><p class="article-text">
        Los costes de la dieta actual no se reparten al azar. Las enfermedades asociadas a malos h&aacute;bitos alimentarios, como el alto consumo de ultraprocesados, presentan un gradiente social inverso a la renta: cuanto menos dinero tienes, m&aacute;s las sufres. Quien peor lo pasa con el patr&oacute;n alimentario dominante es la clase trabajadora. De manera que la transici&oacute;n diet&eacute;tica consiste precisamente en la retirada de una carga que las familias m&aacute;s pobres vienen soportando de forma desproporcionada. Y debemos deshacer un malentendido sobre qu&eacute; dieta estamos hablando. La que prescriben los sanitarios y dibujan los modelos biof&iacute;sicos &mdash;con m&aacute;s peso de la legumbre, cereal, aceite de oliva, hortaliza de temporada y prote&iacute;na animal ocasional y de calidad&mdash; no es un invento de nutricionistas urbanos. Es, b&aacute;sicamente, lo que llamamos dieta mediterr&aacute;nea, y que exportamos como marca pa&iacute;s y celebramos como patrimonio de la humanidad, a pesar de que est&aacute; en franco retroceso. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el sistema alimentario actual est&aacute; profundamente distorsionado, y transformarlo no es sencillo. Por ejemplo, como se ve en el siguiente gr&aacute;fico, en Espa&ntilde;a se importa una gran cantidad de grano para pienso, con el que se alimentan animales cuya carne se exportar&aacute; luego: es el modelo t&iacute;pico de la ganader&iacute;a intensiva, sostenida sobre desequilibrios ecol&oacute;gicos muy serios. Es una din&aacute;mica muy arraigada y de la que viven muchos actores econ&oacute;micos, lo que dificulta la transformaci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La mitad del grano llega de fuera y la mitad de la fruta y hortaliza se va" aria-label="Gráfico de barras" id="datawrapper-chart-ih8MN" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ih8MN/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="672" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, el <a href="https://alimentta.com/hacia-la-transformacion-del-sistema-alimentario-en-espana-situacion-actual-impactos-y-escenarios-futuros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del </a><a href="https://alimentta.com/hacia-la-transformacion-del-sistema-alimentario-en-espana-situacion-actual-impactos-y-escenarios-futuros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>think tank </em></a><a href="https://alimentta.com/hacia-la-transformacion-del-sistema-alimentario-en-espana-situacion-actual-impactos-y-escenarios-futuros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alimentta</a>, publicado a instancias de Greenpeace, sostiene que tal transformaci&oacute;n es perfectamente viable para Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n su modelizaci&oacute;n, Espa&ntilde;a puede llegar a tener un modelo agroalimentario perfectamente sostenible para 2050. En la actualidad, el sistema espa&ntilde;ol emite 107 megatoneladas de di&oacute;xido de carbono, contribuyendo a un cambio clim&aacute;tico que, como recuerda el propio informe, &laquo;producir&aacute; una reducci&oacute;n mayor de la producci&oacute;n nacional&raquo; en el futuro. Esto no es en absoluto desconocido para el sector: hace unos a&ntilde;os COAG present&oacute; su informe &ldquo;<a href="https://drive.google.com/file/d/1hqGrG3ZM-vYUdYTbqRM56j5o9cp8C1Ov/view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Empieza la cuenta atr&aacute;s</a>&rdquo; en el que valoraba el impacto del cambio clim&aacute;tico en la agricultura espa&ntilde;ola. Seg&uacute;n Alimentta, la modelizaci&oacute;n ecol&oacute;gica permite imaginar que en 2050 el sistema alimentario espa&ntilde;ol podr&iacute;a convertirse en sumidero neto, es decir, no emitir di&oacute;xido de carbono, sino absorber 17 megatoneladas anuales. Las condiciones para lograrlo son una enorme transformaci&oacute;n en el tipo de producci&oacute;n y consumo alimentario, acabando con modelos como la ganader&iacute;a intensiva y promoviendo la producci&oacute;n de alimentos t&iacute;picos de la dieta mediterr&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Como se puede ver, todos estos elementos &mdash;supermercado p&uacute;blico, seguridad social alimentaria, cambio del modelo&mdash; est&aacute;n profundamente interrelacionados. Pi&eacute;nsese en que pasar&iacute;a si, siguiendo la pol&iacute;tica de reorientaci&oacute;n de la demanda inducida por la seguridad social alimentaria, de repente entraran miles de millones de euros de nueva demanda de productos ecol&oacute;gicos. En Espa&ntilde;a, actualmente s&oacute;lo el 12% de la superficie cultivada se corresponde con estas caracter&iacute;sticas, un porcentaje del todo insuficiente para abastecer a la poblaci&oacute;n. La consecuencia ser&iacute;a un proceso inflacionario tremendo en ese nicho de mercado, raz&oacute;n por la cual los programas de seguridad social alimentaria aconsejan el gradualismo a la hora de implantarse.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay otra opci&oacute;n: pol&iacute;tica industrial. En la medida en que el sector primario se est&aacute; convirtiendo, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, en un sector cr&iacute;tico y vulnerable, queda justificada la intervenci&oacute;n directa por parte del Estado para planificar su reorientaci&oacute;n. Algo similar a lo que est&aacute; sucediendo en el sector industrial en los <a href="http://doi.org/10.14452/MR-078-03-2026-07_7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos tiempos neomercantilistas</a>, y particularmente en la transici&oacute;n energ&eacute;tica, pero aplicado al sistema que nos da de comer. Esto conllevar&iacute;a la necesidad de programas espec&iacute;ficos que pueden incorporar la compra de tierras, ayudas y subsidios suficientes a la producci&oacute;n agroecol&oacute;gica, creaci&oacute;n y reforzamiento de nuevas infraestructuras p&uacute;blicas (entre ellas, los supermercados), etc. Todo ello destinado a que m&aacute;s temprano que tarde cualquier pa&iacute;s, por ejemplo, Espa&ntilde;a, disponga de un sistema agroalimentario ecol&oacute;gico con el que producir alimentos saludables.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Conclusiones</strong></h2><p class="article-text">
        Volvamos entonces a la pregunta del principio: &iquest;supermercados p&uacute;blicos o seguridad social alimentaria? La respuesta es que la pregunta est&aacute; mal formulada. No porque ambas propuestas sean equivocadas, sino porque las dos son necesarias y, al mismo tiempo, insuficientes. Una act&uacute;a sobre la distribuci&oacute;n; la otra, sobre la demanda, pero ninguna puede transformar por s&iacute; sola la forma en que producimos los alimentos. Y ese es uno de los elementos cr&iacute;ticos del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si de verdad queremos garantizar el derecho a la alimentaci&oacute;n durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, necesitamos una pol&iacute;tica industrial capaz de transformar la producci&oacute;n agraria, una infraestructura p&uacute;blica que permita distribuir esa nueva producci&oacute;n, mecanismos que orienten la demanda hacia alimentos saludables y sostenibles y, finalmente, instrumentos que aseguren que todas las familias puedan acceder a ellos. Pensar cualquiera de estas piezas de forma aislada conduce inevitablemente a frustraciones.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n central de todo este an&aacute;lisis es c&oacute;mo construir un sistema alimentario capaz de alimentar a toda la poblaci&oacute;n dentro de los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos del planeta. Por eso digo que no basta con abaratar la comida. De manera bastante m&aacute;s compleja, se trata de garantizar que siga existiendo, que pueda producirse de forma sostenible y que nadie quede excluido de ella. S&oacute;lo entonces podremos hablar, con propiedad, de un aut&eacute;ntico derecho a la alimentaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/no-basta-abaratar-comida-transformar-sistema-alimentario-nadie_129_13425014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No basta con abaratar la comida: cómo transformar el sistema alimentario sin dejar a nadie atrás]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precios,Alimentos,Supermercados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla por explicar los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/batalla-explicar-incendios_129_13415735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/655d71b4-b5ff-498a-a2ef-7d837fef9c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla por explicar los incendios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda no puede limitarse a denunciar el negacionismo, como si bastara con señalar la supuesta ignorancia de sus adversarios. De manera más ambiciosa, necesita construir un proyecto para el mundo rural capaz de integrar la gestión del territorio, la revitalización económica y la lucha contra el cambio climático</p></div><p class="article-text">
        Otro a&ntilde;o m&aacute;s, Espa&ntilde;a se quema en verano. Esta vez con especial gravedad: la superficie quemada multiplica por seis la registrada por estas fechas el a&ntilde;o pasado y, en el conjunto de la Uni&oacute;n Europea, el n&uacute;mero de incendios duplica ampliamente la media de a&ntilde;os anteriores. Por si fuera poco, el consenso cient&iacute;fico subraya que nos dirigimos hacia un escenario mucho peor para el futuro. Todo esto justificar&iacute;a un pacto de Estado en el que participen todos los partidos, pero es precisamente ante esa posibilidad que ha elevado su voz D&iacute;az Ayuso, al descalificar el marco completo asegurando que se&ntilde;alar la emergencia clim&aacute;tica como causa de los incendios es <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/ayuso-tacha-brocha-gorda-culpar-fuego-emergencia-climatica-aviva-bulo-falta-limpieza-montes_1_13409558.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una soluci&oacute;n de &ldquo;brocha gorda&rdquo;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Esta posici&oacute;n de Ayuso, que ha sido reproducida posteriormente por el resto del PP, ha recibido una contundente respuesta por parte de la izquierda. El mensaje general ha sido el de acusarla de c&oacute;mplice del negacionismo clim&aacute;tico y de difusora de bulos, ya que tambi&eacute;n sugiri&oacute; que uno de los problemas era una inexistente dificultad legal para limpiar los montes. Sin embargo, cuando examinamos con m&aacute;s detalle el discurso de D&iacute;az Ayuso y de otros dirigentes del PP no encontramos un negacionismo clim&aacute;tico descarnado, sino algo mucho m&aacute;s sutil y efectivo. En este sentido, hay que comenzar aceptando que ella tiene raz&oacute;n al se&ntilde;alar que las causas de estos incendios van m&aacute;s all&aacute; del cambio clim&aacute;tico. De hecho, la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica decisiva es c&oacute;mo se ordenan las diferentes causas que conviven a la vez, es decir, qu&eacute; factor se presenta como principal y cu&aacute;les quedan relegados a un papel secundario. En pol&iacute;tica rara vez se discute &uacute;nicamente sobre los hechos; tambi&eacute;n se discute sobre cu&aacute;les de esos hechos deben considerarse decisivos. Es en esa jerarquizaci&oacute;n donde est&aacute;n las verdaderas diferencias entre el discurso de las derechas y de las izquierdas respecto a los incendios. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, hoy existe un consenso cient&iacute;fico muy s&oacute;lido sobre la influencia del cambio clim&aacute;tico en los grandes incendios forestales. El calentamiento no es el actor que enciende la cerilla, pero s&iacute; el que decide c&oacute;mo se comporta el fuego una vez prendido: un aire m&aacute;s c&aacute;lido extrae m&aacute;s humedad del suelo y de la vegetaci&oacute;n, de modo que el combustible forestal llega al verano m&aacute;s seco y lo est&aacute; durante m&aacute;s semanas al a&ntilde;o. De ah&iacute; que los grandes incendios recientes se comporten de un modo distinto y mucho m&aacute;s destructivo que los tradicionales: liberan tanta energ&iacute;a que desbordan cualquier capacidad de extinci&oacute;n. Esa es la frase tan impresionante que hemos escuchado a los bomberos estos d&iacute;as: &laquo;fuera de capacidad de extinci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2025, la organizaci&oacute;n World Weather Attribution estim&oacute; que las condiciones de calor, sequedad y viento que propagaron los incendios de aquel verano en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica son hoy unas cuarenta veces m&aacute;s frecuentes y un 30 % m&aacute;s intensas que en un clima sin calentamiento. La literatura cient&iacute;fica apunta de manera recurrente en la misma direcci&oacute;n. Ahora bien, ese clima act&uacute;a sobre un territorio concreto y hay otras razones que contribuyen a los incendios modernos. Los propios autores de este estudio subrayan que el abandono rural de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha provocado la acumulaci&oacute;n de combustible fino hasta niveles peligrosos, sin las discontinuidades que antes generaban el pastoreo y el mosaico agrario (que operaban como cortafuegos). Ese doble origen de los megaincendios &mdash;el cambio clim&aacute;tico y la transformaci&oacute;n del mundo rural&mdash; explica la estrategia pol&iacute;tica que est&aacute; desplegando la derecha espa&ntilde;ola, basada no tanto en negar los hechos (el cambio clim&aacute;tico, por ejemplo) como en disputar cu&aacute;l de esas causas debe considerarse determinante. 
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia de la derecha espa&ntilde;ola es clara, aunque se mueve en el alambre. Para empezar, la relaci&oacute;n de la derecha sociol&oacute;gica con el cambio clim&aacute;tico hace de este un tema muy inc&oacute;modo para sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Por un lado, son conscientes de que la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles piensa que el cambio clim&aacute;tico es un fen&oacute;meno causado por la actividad econ&oacute;mica del ser humano. Seg&uacute;n los datos del CIS, poco m&aacute;s del 10% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola considera que el cambio clim&aacute;tico actual es un fen&oacute;meno natural o que directamente no existe. Pero, por otro lado, los ciudadanos m&aacute;s negacionistas se encuentran precisamente entre sus votantes: la cifra asciende hasta el 18,6% y el 27,4% de los votantes del PP y Vox respectivamente. Gestionar un electorado dividido obliga a caminar por una l&iacute;nea muy estrecha: negar frontalmente el cambio clim&aacute;tico supondr&iacute;a alejarse de la opini&oacute;n mayoritaria, pero asumir plenamente sus implicaciones podr&iacute;a provocar tensiones con una parte relevante de sus propias bases. La ambig&uuml;edad y la incoherencia de los discursos del PP sobre este punto expresan precisamente esa dificultad para jerarquizar las causas de un modo que resulte aceptable para todos los sectores de su espacio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo se ve con claridad en sus medios afines. Antonio Naranjo, presentador de Telemadrid y columnista en El Debate, lleva d&iacute;as sosteniendo que la &ldquo;emergencia clim&aacute;tica&rdquo; es una excusa. Su tesis consiste en desplazar el foco desde el cambio clim&aacute;tico hacia la pol&iacute;tica forestal, el abandono del mundo rural, el conservacionismo o determinadas pol&iacute;ticas ambientales. Algunos de esos factores son reales y relevantes, pero aparecen presentados como explicaci&oacute;n suficiente del problema, relegando el papel determinante que la evidencia cient&iacute;fica atribuye al calentamiento global. El esquema recuerda al utilizado por el trumpismo, ya que no niega necesariamente los hechos (Naranjo afirma expl&iacute;citamente que el cambio clim&aacute;tico es real), sino que reorganiza su importancia para acomodarlos a un determinado proyecto pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, es importante insistir en que las derechas generalmente no niegan el cambio clim&aacute;tico, sino que construyen una narrativa donde este fen&oacute;meno es de menor importancia. Por supuesto minimizan sus efectos, pero no llegan tan lejos como para negar que las temperaturas medias est&eacute;n subiendo. As&iacute;, a la derecha le basta con presentar al cambio clim&aacute;tico como un factor secundario frente al abandono rural, la pol&iacute;tica forestal o el ecologismo. De ese modo puede construir un relato que interpela a sectores sociales pr&oacute;ximos a su electorado mientras desplaza la responsabilidad hacia los actores que identifica con la izquierda, resumidos bajo la etiqueta de lo &laquo;woke&raquo;. Si lo analizamos con atenci&oacute;n nos daremos cuenta de que el objetivo de la derecha no es refutar el consenso cient&iacute;fico, sino m&aacute;s bien en desplazar el centro de gravedad de la explicaci&oacute;n hacia causas que resultan mucho m&aacute;s compatibles con el imaginario pol&iacute;tico conservador.
    </p><p class="article-text">
        Obs&eacute;rvese que, en las &uacute;ltimas elecciones de Castilla y Le&oacute;n, el PP gan&oacute; en 16 de los 23 municipios en los que se originaron los graves incendios de verano de 2025. No ser&iacute;a correcto concluir que todos esos votantes simplemente rechazan la ciencia. Es mucho m&aacute;s sencillo, y mucho m&aacute;s probable, concluir que, para una gran parte de la poblaci&oacute;n, los incendios y el cambio clim&aacute;tico son sencillamente conceptos independientes. El discurso dominante all&iacute; es que el mundo urbano, y en particular la izquierda y los ecologistas, al que se percibe como muy influyente en las decisiones que afectan al campo, ha despreciado al mundo rural y a su forma de vivir; y que los incendios son otro agravio m&aacute;s, producto de los errores de las pol&iacute;ticas aplicadas <em>contra</em> el mundo rural.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una batalla pol&iacute;tica no contra el negacionismo clim&aacute;tico <em>per se</em> sino contra una cosmovisi&oacute;n que es falsa. La transformaci&oacute;n del mundo rural no ha sido producto de las mentes de los ecologistas, sino de un sistema econ&oacute;mico impulsado por la l&oacute;gica de la rentabilidad. All&iacute; donde hab&iacute;a ganader&iacute;a extensiva dirigida por familias, ahora hay macrogranjas propiedad de fondos de inversi&oacute;n y que contaminan los suelos, el agua, la atm&oacute;sfera y adem&aacute;s no prestan los servicios ecosist&eacute;micos que antes realizaba el ganado libre. All&iacute; donde exist&iacute;a un modelo en el que la producci&oacute;n y el consumo eran de cercan&iacute;a, ahora la globalizaci&oacute;n y los tratados de libre comercio impulsados por los combustibles f&oacute;siles han conducido a la multiplicaci&oacute;n del consumo de productos procedentes de sitios a miles de kil&oacute;metros de distancia y que distorsionan radicalmente el mundo rural y sus lazos comunitarios. Y es, parad&oacute;jicamente, una de las expresiones biof&iacute;sicas de ese sistema, la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero, la que crea las condiciones para los megaincendios que ahora arrasan nuestros bosques.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, esta disputa es central y requiere que la izquierda se tome mucho m&aacute;s en serio su presencia en el mundo rural. Eso exige no caricaturizar todos los discursos de la derecha como &ldquo;anticient&iacute;ficos&rdquo;, sino comprender por qu&eacute; esos resultan persuasivos para una parte del mundo rural, identificar qu&eacute; problemas reales consiguen canalizar y ofrecer respuestas m&aacute;s convincentes que las de la derecha. Debemos articular una propuesta que, a nivel de discurso, haga imposible que la derecha pueda esquivar la responsabilidad del cambio clim&aacute;tico en todo lo que est&aacute; sucediendo. Por supuesto, este es un asunto que va mucho m&aacute;s all&aacute; del fen&oacute;meno de los incendios, y que atraviesa todas las dimensiones sociales y econ&oacute;micas: despoblaci&oacute;n, turistificaci&oacute;n, modelos de desarrollo, desigualdad econ&oacute;mica, concentraci&oacute;n empresarial, desempleo, etc.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que los incendios del futuro depender&aacute;n cada vez m&aacute;s de la f&iacute;sica del clima, pero, tambi&eacute;n, que la respuesta colectiva seguir&aacute; dependiendo de la pol&iacute;tica. La batalla decisiva consistir&aacute; en decidir por qu&eacute; arde el territorio, y quien consiga imponer esa explicaci&oacute;n tambi&eacute;n condicionar&aacute; las soluciones que la sociedad considere leg&iacute;timas en el presente y en el futuro. Por eso la izquierda no puede limitarse a denunciar el negacionismo, como si bastara con se&ntilde;alar la supuesta ignorancia de sus adversarios. De manera m&aacute;s ambiciosa, necesita construir un proyecto para el mundo rural capaz de integrar la gesti&oacute;n del territorio, la revitalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Si no consigue disputar ese marco interpretativo, tambi&eacute;n dejar&aacute; en manos de la derecha la definici&oacute;n de las soluciones que la sociedad considere posibles frente a los incendios del siglo XXI. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/batalla-explicar-incendios_129_13415735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 19:52:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La batalla por explicar los incendios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,PP - Partido Popular,Isabel Díaz Ayuso,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué se llega peor a fin de mes si el salario real mejora?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/llega-peor-mes-si-salario-real-mejora_129_13410188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3d9d1aa-7d74-4a2b-9d02-79d362694c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué se llega peor a fin de mes si el salario real mejora?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La subida del precio de alquiler, alimentos y energía provoca que los hogares más pobres tengan que destinar más recursos a estas categorías. Esas subidas son iguales para los hogares más ricos, pero éstos tienen más margen para absorberlas</p><p class="subtitle">Salen las corbatas y entran los aguacates: así ha cambiado la cesta de la compra del INE para adaptarse a los nuevos tiempos</p></div><p class="article-text">
        Una queja recurrente es que el precio de la vida se ha encarecido en el tiempo, es decir, que con nuestro salario no podemos comprar las mismas cosas que antes. Si nuestra percepci&oacute;n es correcta, el salario real &mdash;que mide ese poder de compra&mdash; deber&iacute;a haber ca&iacute;do. Sin embargo, los datos oficiales se&ntilde;alan que el salario real est&aacute; pr&aacute;cticamente <a href="https://www.eldiario.es/economia/debate-equivocado-irpf-no-problema_129_13192595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estancado desde hace dos d&eacute;cadas</a> y que incluso <a href="https://www.eldiario.es/economia/ganamos-perdemos-adquisitivo-datos-contar-historias-distintas_129_13320680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha subido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os</a>. En este an&aacute;lisis, vamos a explicar esta paradoja, y lo haremos profundizando en los componentes del gasto: veremos c&oacute;mo todo depende de nuestra cesta de consumo y que, efectivamente, para una gran parte de la poblaci&oacute;n la capacidad de compra se ha visto seriamente mermada. No es que los datos oficiales est&eacute;n equivocados, sino que describen a un hogar promedio que se parece poco a muchos hogares reales.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que tenemos que se&ntilde;alar es que es muy dif&iacute;cil, si no imposible, medir con precisi&oacute;n tal cosa como &ldquo;el precio de la vida&rdquo;. Lo que hacen las oficinas de estad&iacute;stica es calcular c&oacute;mo evoluciona el precio de una cesta de consumo promedio, es decir, del conjunto de productos y servicios que los ciudadanos de un pa&iacute;s consumen en un cierto per&iacute;odo de tiempo. Pero aqu&iacute; tenemos el primer gran escollo, un habitual de nuestros an&aacute;lisis: la media es un artefacto estad&iacute;stico &uacute;til que, sin embargo, esconde las desigualdades dentro del grupo. Por ejemplo, no todos los precios de los productos y servicios evolucionan igual en el tiempo ni tampoco todas las familias compran las mismas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Usando datos de referencia en 2008, a&ntilde;o en que comenz&oacute; la crisis econ&oacute;mica, podemos ver en el siguiente gr&aacute;fico c&oacute;mo han variado desde entonces y hasta 2024 los precios de diferentes productos y servicios, as&iacute; como del salario nominal medio. Como sabemos que el IPC general ha subido un 33,5% en todo el per&iacute;odo, y que la remuneraci&oacute;n por asalariado ha crecido un 37,5%, podemos concluir que el salario real se ha elevado durante ese periodo. De nuevo, se trata de un promedio para asalariados, y la cosa es distinta para beneficiarios del SMI (sobre todo a partir de 2018) y para perceptores de otras rentas no salariales. Pero eso no afectar&aacute; la idea general que trabajamos aqu&iacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="No todos los precios evolucionan igual" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-O2PNQ" src="https://datawrapper.dwcdn.net/O2PNQ/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="473" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico comprobamos que hay productos cuyos precios han subido mucho m&aacute;s que el IPC general, como el alcohol y el tabaco (88,8%), el alquiler (54%), los alimentos (50,7%) o la energ&iacute;a (41,4%)&mdash;, otros que han subido menos &mdash;como la sanidad (16,2%) o el vestido (10,1%)&mdash; y otros cuyos precios incluso se han reducido &mdash;como el de productos electr&oacute;nicos (-26%)&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos se&ntilde;alan que, si nuestra cesta de consumo estuviera formada &uacute;nicamente por alimentos y el pago del alquiler, nuestra p&eacute;rdida de poder adquisitivo desde 2008 ser&iacute;a notable. Si, por el contrario, nuestra cesta de consumo estuviera formada exclusivamente por vestidos y productos electr&oacute;nicos, entonces nuestro salario real habr&iacute;a subido desde 2008. Lo importante es se&ntilde;alar que los precios de los diferentes productos y bienes evolucionan de manera distinta porque su producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n sigue pautas muy distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, los productos textiles y electr&oacute;nicos son casi todos importados y se producen en pa&iacute;ses con salarios bajos y aprovechando econom&iacute;as de escala que favorecen que el precio de la unidad final sea muy bajo. En el caso de la electr&oacute;nica ocurre adem&aacute;s un fen&oacute;meno peculiar, ya que los institutos estad&iacute;sticos ajustan la mejora de calidad de los productos mediante los llamados precios hed&oacute;nicos: un ordenador actual cuesta parecido al de hace veinte a&ntilde;os, pero ofrece prestaciones enormemente superiores, por lo que estad&iacute;sticamente su precio efectivo se considera menor. Si solo tuvi&eacute;ramos presente el precio de estos productos, ser&iacute;a evidente que nos habr&iacute;amos enriquecido mucho desde 2008 (aunque hay que recordar que su producci&oacute;n depende de <a href="https://www.eldiario.es/economia/ormuz-economia-zombi-pensar-si-recursos-no-acabaran_129_13212232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minerales cr&iacute;ticos y recursos naturales que son objeto de crecientes disputas geopol&iacute;ticas</a>).
    </p><p class="article-text">
        La clave es entender que no existe una &uacute;nica l&oacute;gica detr&aacute;s de la inflaci&oacute;n. Cada mercado responde a mecanismos distintos: la globalizaci&oacute;n abarata la electr&oacute;nica, los impuestos encarecen el tabaco, la regulaci&oacute;n contiene parcialmente servicios p&uacute;blicos como la educaci&oacute;n o la sanidad y mercados como la vivienda o la energ&iacute;a responden adem&aacute;s a fuertes tensiones de oferta y demanda. La capacidad del gobierno para intervenir en los precios de esos productos es muy limitada y desigual.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que sabemos que no todos los precios evolucionan igual, el segundo problema que debemos abordar es que no todos los hogares consumen el mismo tipo de productos. Aunque los precios son iguales para todos los hogares, &eacute;stos no tienen los mismos presupuestos: para muchos hogares una vez pagas alimentos, vivienda y energ&iacute;a tampoco queda mucho margen para consumir algo m&aacute;s. Como se ve el siguiente gr&aacute;fico, los hogares m&aacute;s pobres tienden a dedicar mayor parte de su renta al consumo de bienes b&aacute;sicos tales como alimentos o energ&iacute;a, pero tambi&eacute;n al alquiler de la vivienda porque <a href="https://www.eldiario.es/economia/no-atreven-bajar-precio-vivienda_129_13376005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hogares m&aacute;s pobres son los que menos vivienda en propiedad tienen</a>. Por ejemplo, los hogares m&aacute;s pobres dedican m&aacute;s del 60% de su renta a esos tres conceptos, con una diferencia de hasta 16 puntos respecto a los hogares m&aacute;s ricos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="En qué se va el dinero segú la renta del hogar" aria-label="Gráfico de rangos" id="datawrapper-chart-k7qot" src="https://datawrapper.dwcdn.net/k7qot/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="351" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Por el contrario, los hogares m&aacute;s ricos dedican mayor proporci&oacute;n de su renta a gastos como transporte o restaurante y hoteles. Aqu&iacute; las diferencias se invierten su direcci&oacute;n, pero son tambi&eacute;n muy elevadas: hasta 10 puntos en transporte y 7 puntos en restaurantes y hoteles. En otras categor&iacute;as como sanidad, ense&ntilde;anza o vestido las proporciones son similares.
    </p><p class="article-text">
        Hay que se&ntilde;alar que adem&aacute;s existen otros problemas metodol&oacute;gicos que distorsionan la imagen que obtenemos a partir de datos oficiales. Por ejemplo, el IPC general incluye la evoluci&oacute;n del precio de la vivienda de alquiler, pero debido a las diferentes formas en que se recogen los datos ese indicador es muy distinto del que vemos en otras series que monitorizan el precio en el mercado abierto. Seg&uacute;n el INE, el precio de las viviendas en alquiler ha crecido un 18,7% desde 2008 hasta 2025, pero seg&uacute;n el portal idealista los precios de alquiler han crecido un 70% en ese mismo periodo. Es una diferencia muy grande que supone que, en los datos del INE, se minimice el problema de la vivienda. Un problema que, adem&aacute;s, es a&uacute;n mayor en determinadas zonas geogr&aacute;ficas y que la media estad&iacute;stica no recoge. 
    </p><p class="article-text">
        Conociendo el peso de cada componente de gasto seg&uacute;n grupo de hogar, podemos deducir cu&aacute;l es el impacto de la subida de los precios de ciertos productos sobre el poder de compra de los hogares. Por ejemplo, la subida del precio de alquiler, alimentos y energ&iacute;a provoca que los hogares m&aacute;s pobres tengan que destinar m&aacute;s recursos a estas categor&iacute;as. Esas subidas son iguales para los hogares m&aacute;s ricos, pero &eacute;stos tienen m&aacute;s margen para absorberlas. Por eso decimos que la inflaci&oacute;n no es sim&eacute;trica, sino que implica impactos muy desiguales seg&uacute;n hogares.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las diferencias puedan parecer peque&ntilde;as, de forma acumulada suponen trayectorias del poder de compra muy diferentes. Adem&aacute;s, los hogares m&aacute;s pobres adaptan mucho m&aacute;s sus patrones de consumo para evitar que el poder de compra se deteriore demasiado, lo que se consigue recurriendo a productos m&aacute;s baratos que, por lo general, tambi&eacute;n son de menor calidad. Es decir, los hogares m&aacute;s pobres tienden no s&oacute;lo a perder m&aacute;s poder de compra, sino tambi&eacute;n a perder calidad en su consumo.
    </p><p class="article-text">
        Como dijimos al principio, este an&aacute;lisis muestra que los datos oficiales no est&aacute;n equivocados. Lo que ocurre es que describen una econom&iacute;a promedio que cada vez se parece menos a la experiencia cotidiana de millones de personas, algo acentuado por el aumento de la desigualdad. Cuando las familias destinan una parte creciente de su presupuesto precisamente a los bienes que m&aacute;s se encarecen &mdash;la vivienda, la alimentaci&oacute;n y la energ&iacute;a&mdash;, el salario real medio deja de ser una buena medida de su bienestar. Lo que revelan estos datos es que la desigualdad tambi&eacute;n determina c&oacute;mo vivimos la inflaci&oacute;n y c&oacute;mo evoluciona realmente nuestro nivel de vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/llega-peor-mes-si-salario-real-mejora_129_13410188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué se llega peor a fin de mes si el salario real mejora?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueldos,Salarios,IPC - Índice de Precios de Consumo,Inflación,Precios,Vivienda,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La corrupción de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corrupcion-tiempo_129_13399479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7039147-38f4-4b64-9cd1-ffc4cc984e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1083y327.jpg" width="1200" height="675" alt="La corrupción de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comparten todos estos casos es una misma operación: tratar el poder público como una extensión del interés privado. Milei y Trump lo hacen reescribiendo las reglas para que la apropiación resulte legal; Ábalos y Cerdán, pero también parece que Zapatero, saltándoselas</p></div><p class="article-text">
        Ignoro si Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero acabar&aacute; siendo condenado por los delitos que se le atribuyen, entre ellos el de organizaci&oacute;n criminal, tr&aacute;fico de influencias y blanqueo de capitales. Pero, a medida que avanza la investigaci&oacute;n y algunos de sus antiguos socios buscan aliviar su propia situaci&oacute;n procesal, emulando <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aldama-convirtio-heroe-derecha_129_13329689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estrategia de Aldama</a>, resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil sostener que todo se reduce a una campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, los indicios han permitido que Zapatero aparezca ante el imaginario p&uacute;blico al mismo nivel que &Aacute;balos o Santos Cerd&aacute;n. Es decir, un ex secretario general del PSOE y antiguo presidente del gobierno se encuentra en el mismo tenebroso lugar que dos de los &uacute;ltimos secretarios de organizaci&oacute;n del PSOE, estos &uacute;ltimos acusados &mdash;y condenados parcialmente&mdash; de una riada de delitos. Habr&aacute; quien argumente que el modus operandi de los acusados, as&iacute; como las pr&aacute;cticas juzgadas en ambos casos, son t&eacute;cnica y legalmente muy diferentes. Sin embargo, si la gente las mete todas en el mismo saco es porque comparten alg&uacute;n rasgo elemental. Para entenderlo bien no podemos olvidar que la corrupci&oacute;n es tambi&eacute;n un fen&oacute;meno cultural, una determinada manera de relacionarse con el poder y con lo com&uacute;n; y que esa es una esfera diferente de la meramente legal.
    </p><p class="article-text">
        La idea de la corrupci&oacute;n como forma cultural aparece formulada con especial claridad en <em>Metamorfosis</em>, el magn&iacute;fico &uacute;ltimo libro de Yayo Herrero, donde la autora nos recuerda que la palabra corrupci&oacute;n proviene del lat&iacute;n cl&aacute;sico de donde nacen dos sentidos &mdash;la degradaci&oacute;n de algo y la compra deshonesta de voluntades&mdash; que le permiten concluir que hoy &laquo;estamos ante la alteraci&oacute;n y degradaci&oacute;n y tergiversaci&oacute;n del mundo que conoc&iacute;amos y ante nuestros ojos se produce un proceso de seducci&oacute;n y compra de voluntades global que desemboca en una impotencia e indiferencia ante el mal&raquo;. Ella tiene el foco puesto en algo mucho m&aacute;s amplio, ya que nos habla de la corrupci&oacute;n de la consistencia humana estimulada por un sistema econ&oacute;mico que no atiende a cosa distinta que no sea la maximizaci&oacute;n de la ganancia privada, pero esa imagen tambi&eacute;n est&aacute; constituida por una multitud de peque&ntilde;os casos locales e, incluso, mundanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda vivimos tiempos de corrupci&oacute;n. Donald Trump representa hoy la materializaci&oacute;n de muchos de los temores de Thomas Jefferson. El redactor de la Declaraci&oacute;n de Independencia advirti&oacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n durante el siglo XVIII que el sistema pol&iacute;tico estadounidense pod&iacute;a degenerar en <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estados-unidos-republica-vocacion-oligarquica_129_11984463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una oligarqu&iacute;a donde los intereses privados terminaran imponi&eacute;ndose sobre el bien com&uacute;n</a>. Trump ha llevado esa confusi&oacute;n entre intereses p&uacute;blicos e intereses privados hasta un extremo dif&iacute;cil de imaginar hace apenas unas d&eacute;cadas. No es simplemente un empresario gobernando con mentalidad empresarial sino una persona que entiende el ejercicio del poder como una prolongaci&oacute;n natural de sus negocios. Quienes lo rodean han aprendido r&aacute;pidamente la lecci&oacute;n. Y por eso se multiplican los casos de enriquecimiento debidos a informaci&oacute;n privilegiada, como ocurri&oacute; durante las primeras semanas de la guerra contra Ir&aacute;n o como acaba de conocerse tras descubrirse que uno de los redactores de sus discursos se embols&oacute; 100.000 d&oacute;lares apostando sobre las palabras que el presidente iba a pronunciar; y que &eacute;l conoc&iacute;a mejor que nadie. Por no hablar de proyectos pol&iacute;tico-empresariales como el <em>Gaza Resort</em>, que condensa todo lo que est&aacute; mal en esta forma de ver las cosas.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Trump no est&aacute; solo. Javier Milei, en Argentina, tambi&eacute;n ha convertido en discurso p&uacute;blico lo que antes era una caricatura en los c&iacute;rculos de filosof&iacute;a pol&iacute;tica y teor&iacute;a econ&oacute;mica; su insistencia dogm&aacute;tica en las interpretaciones extremas del liberalismo lo lleva a sostener que la defensa del inter&eacute;s privado basta, por s&iacute; sola, para producir el mayor bienestar general. En ese camino desaparecen todos los matices presentes en Adam Smith, quien populariz&oacute; la met&aacute;fora de la mano invisible, pero nunca dej&oacute; de reconocer numerosas situaciones en las que el mercado necesitaba l&iacute;mites, regulaci&oacute;n o intervenci&oacute;n p&uacute;blica. Normalizada esta interpretaci&oacute;n, ya pocos se preguntan por las formas en las que los millonarios amasaron sus fortunas; al contrario, estos se han convertido en los nuevos semi-dioses que todo el mundo desea imitar. La frontera entre lo privado y lo p&uacute;blico se ha difuminado, quedando s&oacute;lo una despiadada legitimaci&oacute;n de la invasi&oacute;n de lo p&uacute;blico a manos del poder privado, esto es, de la corrupci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En esto no est&aacute; claro si fue antes el huevo o la gallina, pero que las democracias est&eacute;n languideciendo en todas partes est&aacute; sucediendo al mismo tiempo que la legitimaci&oacute;n de estos discursos. El &eacute;xito cultural del fen&oacute;meno &ldquo;crypto-bro&rdquo; revela hasta qu&eacute; punto la especulaci&oacute;n ha sustituido al trabajo como ideal de ascenso social para una parte de la juventud. Lo mismo ocurre con quienes conciben la vivienda o las finanzas exclusivamente como instrumentos para enriquecerse a costa del esfuerzo ajeno. La l&oacute;gica dominante es la del &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;: acumular hoy todos los recursos posibles porque nadie conf&iacute;a ya en que exista un futuro compartido. Y lo que rige entre individuos rige tambi&eacute;n entre Estados: la misma l&oacute;gica de acaparamiento explica la carrera de las grandes potencias por asegurarse la energ&iacute;a, los minerales y las cadenas de suministro que garanticen su supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente grave, sin embargo, no es que Trump o Milei se comporten del modo arriba descrito. Al fin y al cabo, de ellos ya no se espera otra cosa. Lo realmente grave para nosotros es que esa misma l&oacute;gica haya terminado contaminando a quienes deb&iacute;an ser su ant&iacute;tesis. Porque es en ese contexto de auge reaccionario y de trumpismo internacional en el que el n&uacute;mero dos del PSOE decidi&oacute; organizar una trama de corrupci&oacute;n aprovechando su privilegiada posici&oacute;n en el partido y en el ministerio. No le import&oacute; que fuera durante la pandemia y desde dentro del primer gobierno de coalici&oacute;n desde la recuperaci&oacute;n de la democracia; ni que millones de personas hubieran depositado sus esperanzas en este proyecto. La investigaci&oacute;n describe una trama de mordidas, contrataci&oacute;n irregular, favores personales, prostituci&oacute;n, gastos sufragados con dinero ajeno y un entramado de beneficios privados incompatible con el ejercicio de responsabilidades p&uacute;blicas. &iquest;Qu&eacute; queremos que piense la clase trabajadora si, en un mundo donde ya casi nadie cree en la pol&iacute;tica, quienes orquestan estas tramas son l&iacute;deres que se dicen de izquierdas?
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que, desde el punto de vista jur&iacute;dico, las causas de &Aacute;balos y Cerd&aacute;n no sean equiparables a la de Zapatero. El da&ntilde;o pol&iacute;tico pertenece a otro plano. Cualitativamente, todas estas causas son primas hermanas, porque transmiten la misma idea: que el acceso al poder puede convertirse en una v&iacute;a de enriquecimiento personal a costa de lo que es de todos. Y as&iacute; es como es visto por la inmensa mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles, quienes han sufrido un enorme mazazo con estos casos. Para el votante conservador, esta es la demostraci&oacute;n de que &ldquo;todos son iguales&rdquo; (de corruptos, de ser gente que aprovecha la m&iacute;nima oportunidad para llevarse al bolsillo propio lo que es de todos); para el votante progresista, esta es la claudicaci&oacute;n moral ante la ofensiva reaccionaria: &iquest;qu&eacute; sostendr&aacute; de ahora en adelante la confianza en nuestros l&iacute;deres, aquellos votados para preservar y ampliar las conquistas sociales?
    </p><p class="article-text">
        Se puede objetar que buena parte de lo que hacen Trump o Milei es perfectamente legal, mientras que a &Aacute;balos, a Cerd&aacute;n y a Zapatero se les acusa de delitos. Pero la corrupci&oacute;n, entendida como forma cultural, no se mide solo por la frontera de la ley. Lo que comparten todos estos casos es una misma operaci&oacute;n: tratar el poder p&uacute;blico como una extensi&oacute;n del inter&eacute;s privado. Milei y Trump lo hacen reescribiendo las reglas para que la apropiaci&oacute;n resulte legal; &Aacute;balos y Cerd&aacute;n, pero tambi&eacute;n parece que Zapatero, salt&aacute;ndoselas. Sin embargo, la l&oacute;gica es id&eacute;ntica, y es esa l&oacute;gica &mdash;no su encaje penal&mdash; la que corroe la idea de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la corrupci&oacute;n resulta hoy especialmente grave. No solo consiste en desviar dinero p&uacute;blico o infringir la ley; expresa una transformaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda, a saber, la desaparici&oacute;n de la frontera entre lo que pertenece a todos y lo que puede ponerse al servicio del inter&eacute;s particular. Al desvanecerse tal distinci&oacute;n, la corrupci&oacute;n pasa a convertirse en una forma de entender la pol&iacute;tica. Trump y Milei representan esa transformaci&oacute;n cultural, y ellos no reivindican abiertamente la corrupci&oacute;n, pero s&iacute; una concepci&oacute;n del poder en la que el inter&eacute;s privado deja de encontrar l&iacute;mites. La izquierda, por el contrario, solo puede defender lo p&uacute;blico si preserva una autoridad moral coherente con ese objetivo. Cuando algunos de sus dirigentes se enriquecen aprovechando las instituciones, tambi&eacute;n est&aacute;n debilitando la legitimidad del propio proyecto pol&iacute;tico. Democracia y Estado social nacieron precisamente para someter el poder econ&oacute;mico al inter&eacute;s general. Si esa frontera desaparece, tampoco deber&iacute;a sorprendernos que acaben debilit&aacute;ndose las libertades y los derechos que depend&iacute;an de ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corrupcion-tiempo_129_13399479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:26:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La corrupción de nuestro tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivimos más, pero ¿podemos trabajar más?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/vivimos-trabajar_129_13394062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecb9fa93-ac07-4210-ac9d-49549d012660_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x499y144.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivimos más, pero ¿podemos trabajar más?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de de retrasar la jubilación descansa sobre una premisa que rara vez se cuestiona: que los años adicionales de vida son también años adicionales de buena salud. Y una parte muy considerable de la longevidad ganada no se disfruta en plenitud, sino con enfermedades y limitaciones</p><p class="subtitle">¿Es muy generoso nuestro sistema de pensiones?</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos de Eurostat difundidos hace unos d&iacute;as, la carrera laboral de los espa&ntilde;oles sigue alarg&aacute;ndose. Un trabajador promedio que comience ahora a trabajar seguir&aacute; haci&eacute;ndolo durante 36,8 a&ntilde;os, una cifra casi dos a&ntilde;os superior a la de quien comenz&oacute; hace una d&eacute;cada. Hay varias razones que lo explican, pero una de las m&aacute;s relevantes es la reforma de las pensiones de 2011 que elev&oacute; la edad de jubilaci&oacute;n a los 67 a&ntilde;os. Aquella reforma, que se aplica gradualmente hasta 2027, obliga a los espa&ntilde;oles a trabajar durante m&aacute;s tiempo de su vida para, seg&uacute;n se argument&oacute; cuando se aprob&oacute;, mejorar la sostenibilidad de las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Hace menos de un mes, <a href="https://www.eldiario.es/economia/alemania-pretende-aumentar-edad-jubilacion-70-anos-establecer-pension-privada-obligatoria_1_13327007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gobierno conservador de Alemania propuso que sus ciudadanos se jubilen a los 70 a&ntilde;os</a>, una cifra que te&oacute;ricamente est&aacute; vinculada al incremento de la esperanza de vida. La idea es que, ya que vivimos durante m&aacute;s tiempo gracias a los avances m&eacute;dicos y sociales, tambi&eacute;n &ldquo;debemos&rdquo; trabajar durante m&aacute;s tiempo; y, de paso, as&iacute; evitamos gastar tanto en pensiones. Ese argumento es tambi&eacute;n el que se us&oacute; para la reforma espa&ntilde;ola, y est&aacute; presente siempre en los debates sobre &ldquo;generosidad de las pensiones&rdquo;. De hecho, tambi&eacute;n lo us&oacute; el think-tank C&iacute;rculo de Empresarios cuando en 2023 propuso elevar la edad de jubilaci&oacute;n hasta los 72 a&ntilde;os y, aunque sin cuantificar, es habitual leerlo en los informes del Banco de Espa&ntilde;a, CEOE o de instituciones privadas como FEDEA.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo este razonamiento, que sirve para justificar un ahorro econ&oacute;mico del sistema, descansa sobre una premisa que rara vez se cuestiona, a saber, que los a&ntilde;os adicionales de vida son tambi&eacute;n a&ntilde;os adicionales de buena salud. Y esa premisa es, como veremos en este an&aacute;lisis, discutible.
    </p><p class="article-text">
        Hay que partir de que si se repite tanto es porque es un argumento que contiene elementos de verdad. Como se puede ver en el gr&aacute;fico siguiente, la esperanza de vida al nacer en Espa&ntilde;a se ha multiplicado a lo largo del &uacute;ltimo siglo y medio, pasando de los 30 a&ntilde;os a finales del siglo XIX hasta superar los 80 a&ntilde;os en la actualidad. Su crecimiento sigue produci&eacute;ndose de manera estable, si bien salpicado por fen&oacute;menos como la pandemia del COVID. Pero no cabe duda de que vivimos durante m&aacute;s tiempo, y que ello es consecuencia de m&uacute;ltiples factores propios del desarrollo econ&oacute;mico y social: atenci&oacute;n m&eacute;dica, reducci&oacute;n de los riesgos laborales, patrones nutricionales, tecnolog&iacute;a en general, etc. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La esperanza de vida al nacer es más del doble que hace   un siglo" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-XqFd9" src="https://datawrapper.dwcdn.net/XqFd9/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="550" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        En todo caso, que en el siglo XIX el indicador de esperanza de vida al nacer registrara una cifra como 30 a&ntilde;os no significa que la gente muriera generalmente en torno a esa edad. Lo que ocurre es que las altas tasas de mortalidad registradas en la &eacute;poca tiraban hacia abajo el indicador de esperanza de vida al nacer; del mismo modo que la reducci&oacute;n de esas mismas tasas de mortalidad ha elevado autom&aacute;ticamente la esperanza de vida desde entonces. Por eso cuando hablamos de pensiones tenemos que centrarnos m&aacute;s adecuadamente en un indicador distinto: la esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os, es decir, los a&ntilde;os promedio que restan a alguien que tiene 65 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, la esperanza de vida a los 65 a&ntilde;os ha crecido tambi&eacute;n durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Actualmente, un ciudadano de 65 a&ntilde;os tiende a vivir en promedio casi 22 a&ntilde;os m&aacute;s, siendo esa cifra superior para las mujeres que para los hombres. Como se trata de a&ntilde;os que los jubilados est&aacute;n cobrando una pensi&oacute;n, este alargamiento de la vida supone una presi&oacute;n adicional para el sistema de pensiones; la l&oacute;gica se entiende bien si suponemos que todos los trabajadores se mueren a los 65 a&ntilde;os, pues en ese caso no habr&iacute;a ning&uacute;n gasto en pensiones de jubilaci&oacute;n y el sistema ser&iacute;a plenamente sostenible (incluso innecesario).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="La esperanza de vida a los 65 años, en máximos" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-dxy75" src="https://datawrapper.dwcdn.net/dxy75/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="523" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Estos son los datos en los que se apoyan los argumentos para elevar la edad legal de jubilaci&oacute;n, atendiendo al criterio econ&oacute;mico antes expresado, es decir, buscando la finalidad del ahorro en pensiones. Ahora bien, toca hacerse la pregunta clave: &iquest;qu&eacute; caracter&iacute;sticas tienen esos a&ntilde;os ganados &mdash;en promedio&mdash; de vida?
    </p><p class="article-text">
        Resulta que vivir m&aacute;s a&ntilde;os no implica necesariamente vivir mejor en t&eacute;rminos de salud. La extensi&oacute;n de una vida biol&oacute;gica no conlleva de manera autom&aacute;tica que las enfermedades y las discapacidades no nos sigan abordando como siempre. La segunda ley de la termodin&aacute;mica es un hueso duro de roer, y nuestros cuerpos necesariamente envejecen y se desgastan, y finalmente fallan sin que podamos evitarlo. En suma, no es lo mismo vivir 20 a&ntilde;os m&aacute;s en aproximadamente las mismas condiciones f&iacute;sicas que ten&iacute;amos con sesenta a&ntilde;os, que hacerlo en condiciones de alta morbilidad, es decir, con enfermedades que lastran nuestra capacidad de disfrute pleno de la vida. Los a&ntilde;os de esperanza de vida saludable ser&aacute;n, por definici&oacute;n, inferiores a los a&ntilde;os de esperanza de vida biol&oacute;gica; en el siguiente gr&aacute;fico vemos la comparaci&oacute;n usando datos de Eurostat.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="A los 65, la mitad de lo que resta se vive con limitaciones" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-AMiAp" src="https://datawrapper.dwcdn.net/AMiAp/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="540" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de esperanza de vida saludable han crecido menos y de forma mucho m&aacute;s err&aacute;tica que la esperanza de vida biol&oacute;gica. El dato del &uacute;ltimo a&ntilde;o hay que tomarlo con cautela y observar la tendencia general, ya que es un indicador procedente de encuestas &mdash;con rupturas metodol&oacute;gicas incluidas&mdash; que oscila a&ntilde;o a a&ntilde;o entre los nueve y los doce y medio, sin una tendencia clara y sostenida al alza, mientras la esperanza de vida a los 65 ha subido de forma sostenida. En todo caso, queda claro que una parte muy considerable de la longevidad ganada tras la jubilaci&oacute;n no se disfruta en plenitud, sino con enfermedades y limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, si acudimos a otra fuente como la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, que utiliza otra metodolog&iacute;a &mdash;adem&aacute;s, calculada a partir de 60 a&ntilde;os&mdash;, esta conclusi&oacute;n se refuerza. Seg&uacute;n estos datos, durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os la esperanza de vida biol&oacute;gica ha crecido m&aacute;s que la esperanza de vida saludable: alargamos la vida, pero no tanto la que se disfruta en mejores condiciones. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="A los 60, los años con salud crecen más despacio" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-D2DuT" src="https://datawrapper.dwcdn.net/D2DuT/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="541" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
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    </figure><p class="article-text">
        En general, podemos concluir que el avance tecnol&oacute;gico y social de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no ha permitido retrasar el desgaste al mismo ritmo al que alarga la vida. Volviendo a los datos de Eurostat, de los aproximadamente 22 a&ntilde;os que de media restan a los 65, alrededor de la mitad se viven con alguna limitaci&oacute;n f&iacute;sica relevante: seg&uacute;n el a&ntilde;o de la encuesta, la esperanza de vida saludable a esa edad se mueve entre los nueve y los doce a&ntilde;os. En el mejor de los casos, poco m&aacute;s de la mitad de la jubilaci&oacute;n transcurre en buena salud; en muchos a&ntilde;os, menos de la mitad. Y se trata de un promedio, ya que la situaci&oacute;n es sensiblemente peor para aquellos trabajadores que hayan desempe&ntilde;ado durante su vida laboral tareas f&iacute;sicamente intensivas, puesto que all&iacute; los a&ntilde;os que restan en condiciones de salud son muy inferiores.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de las pensiones de 2011 agrav&oacute; este problema, porque al aumentar la edad de jubilaci&oacute;n hasta los 67 a&ntilde;os extrajo dos a&ntilde;os de buena salud. Como dictan las leyes de la biolog&iacute;a, los a&ntilde;os m&aacute;s tard&iacute;os son aquellos en los que el cuerpo expresa m&aacute;s envejecimiento y enfermedades, de manera que mantener al trabajador en activo durante algunos a&ntilde;os m&aacute;s significa recortarle a&ntilde;os de jubilaci&oacute;n sana. Es decir, dejando una proporci&oacute;n mayor de a&ntilde;os de jubilaci&oacute;n con enfermedades y dificultades. Una l&oacute;gica que es peor seg&uacute;n se aumente m&aacute;s a&ntilde;os la edad legal de jubilaci&oacute;n: mala para los espa&ntilde;oles (67 a&ntilde;os), peor para los alemanes de un futuro inmediato (70 a&ntilde;os) y mucho peor para los trabajadores de la distop&iacute;a empresarial del C&iacute;rculo de Empresarios (72 a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        Lo que este an&aacute;lisis realza es que no estamos ante un mero problema contable sobre el que haya que incidir para ahorrar m&aacute;s cantidad de euros. Esos son los &aacute;rboles que nos impiden ver el bosque. Se trata de algo mucho m&aacute;s profundo que tiene que ver con la manera en la que destinamos los recursos de una comunidad para el cuidado de nuestros mayores, que son quienes han levantado la econom&iacute;a presente. Es un problema abordado por todas las civilizaciones y tipos de sociedades humanas. Parad&oacute;jicamente, la soluci&oacute;n economicista que se plantea en la actualidad se encuentra probablemente entre las m&aacute;s crueles: tender a mantener a nuestros mayores trabajando cuanto m&aacute;s tiempo sea posible a fin de que generen el menor gasto posible y aunque sepamos que su &ldquo;descanso&rdquo; no va a ser tal.
    </p><p class="article-text">
        Esto obliga a preguntarnos cu&aacute;l debe ser realmente el objetivo de un sistema de pensiones. Si &uacute;nicamente buscamos minimizar el gasto, retrasar la jubilaci&oacute;n parece l&oacute;gico. Pero si pretendemos garantizar una etapa de descanso digno tras d&eacute;cadas de trabajo, el criterio cambia por completo.
    </p><p class="article-text">
        Los hebreos llamaron &ldquo;jubileo&rdquo; a un episodio que ten&iacute;a lugar cada cincuenta a&ntilde;os y en el que, como en los a&ntilde;os sab&aacute;ticos, se dejaba descansar la tierra, que era la fuente de riqueza principal y que necesitaba recuperar nutrientes para mantener la fertilidad; tambi&eacute;n se liberaban esclavos e incluso se perdonaban deudas, como nos record&oacute; David Graeber en su libro &ldquo;Debt&rdquo;. Los cristianos resignificaron aquel evento en t&eacute;rminos de festividad, y el descanso pas&oacute; a ser gozoso. Posteriormente, la jubilaci&oacute;n pas&oacute; a referirse al retiro del trabajo de ciertos sectores, tales como funcionarios o profesores; se trataba del justo y gozoso descanso de ese factor productivo que, como la tierra antes que &eacute;l, hab&iacute;a proporcionado la riqueza. Las conquistas del movimiento obrero hicieron extensivo y generalizable el sistema a todo el conjunto de la clase trabajadora, tambi&eacute;n para aquellos obreros industriales que mor&iacute;an trabajando y enfermos. Nuestro presente es heredero de ese sistema.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a medida que avanza el desmontaje del Estado social, impulsado por una l&oacute;gica cada vez m&aacute;s productivista y mercantil, la jubilaci&oacute;n &mdash;como tantas otras conquistas sociales&mdash; se aleja de aquel ideal de descanso merecido. Cada vez m&aacute;s somos tratados como recursos humanos destinados a maximizar la rentabilidad econ&oacute;mica, y cada vez menos como personas cuya vida es necesariamente finita. Por eso el verdadero debate consiste en responder a una pregunta que va m&aacute;s all&aacute; de las cuentas nacionales: &iquest;para qu&eacute; organizamos la econom&iacute;a y a qui&eacute;n debe servir? La respuesta, tambi&eacute;n aqu&iacute;, no es t&eacute;cnica. Es pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/vivimos-trabajar_129_13394062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivimos más, pero ¿podemos trabajar más?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rajoy y la nación del color de piel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rajoy-nacion-color-piel_129_13383271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2be0a19e-264f-4f6d-9719-0be50d83b643_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x712y647.jpg" width="1200" height="675" alt="Rajoy y la nación del color de piel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Precisamente porque no parece un discurso cuidadosamente elaborado, sino una ocurrencia espontánea, resulta más revelador. No estamos ante un razonamiento construido para convencer, sino ante un prejuicio que aflora sin filtros. Es racismo en estado bruto</p></div><p class="article-text">
        Mariano Rajoy ha sugerido que los franceses negros que juegan en la selecci&oacute;n no son franceses de verdad. Lo verdaderamente preocupante es que ha verbalizado una idea que circula cada vez con m&aacute;s naturalidad en determinados sectores pol&iacute;ticos y sociales, lo que merece una consideraci&oacute;n particular. El expresidente espa&ntilde;ol pasa por ser una persona del ala moderada del PP &mdash;de ese PP de Galicia que incluso asume la diversidad de un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a&mdash;, pero esta vez ha sido el portavoz de una concepci&oacute;n profundamente reaccionaria de la naci&oacute;n. El portavoz del partido, Borja S&eacute;mper, con id&eacute;ntica fama de moderado pero que no deja de justificar las barbaridades de sus compa&ntilde;eros m&aacute;s radicales, ha disculpado a Rajoy diciendo que sus comentarios fueron una muestra de sarcasmo y que no ten&iacute;an mala intenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No lo han entendido as&iacute; los l&iacute;deres pol&iacute;ticos franceses, ni siquiera los de extrema derecha. C&oacute;mo ser&aacute; la derecha espa&ntilde;ola para que el partido fundado por Le Pen haya salido a denunciar las palabras de Rajoy como racistas. Y es que, a pesar de los intentos de S&eacute;mper y otros l&iacute;deres del PP, las palabras de Rajoy son meridianas: lo que muestran es una concepci&oacute;n etnicista de qui&eacute;n es miembro de un pa&iacute;s o de una naci&oacute;n. Con ese criterio, Rajoy podr&iacute;a reconocer qui&eacute;n es ciudadano de un pa&iacute;s solo mir&aacute;ndole a los ojos, o m&aacute;s concretamente a la piel. 
    </p><p class="article-text">
        Para no ser injustos, tenemos que contextualizar el mensaje de nuestro expresidente. Lo cierto es que sus columnas sobre f&uacute;tbol no se caracterizan por su profundidad, y en ellas nos ha dejado reflexiones como aquella de &laquo;Espa&ntilde;a fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibi&oacute; ninguno y, por eso, el resultado fue de 0-0&raquo;. Sus columnas son sobre f&uacute;tbol, no sobre pol&iacute;tica; y uno encuentra en ellas el sabor t&iacute;pico de las frases soltadas a vuelapluma. Precisamente porque no parece un discurso cuidadosamente elaborado, sino una ocurrencia espont&aacute;nea, resulta m&aacute;s revelador. No estamos ante un razonamiento construido para convencer, sino ante un prejuicio que aflora sin filtros. Es racismo en estado bruto; es su pensamiento latente, fuera de los cuidados y la atenci&oacute;n a los que sometemos nuestro pensamiento al hacerlo p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, lo que Mariano Rajoy est&aacute; sugiriendo es que una persona negra dif&iacute;cilmente puede ser plenamente francesa. Que existe una identidad nacional aut&eacute;ntica asociada a un determinado origen &eacute;tnico y que quienes no encajan en ese molde pertenecen, en cierto modo, a otra comunidad. Es un mensaje que, en el mundo futbol&iacute;stico, lleva extendi&eacute;ndose muchos a&ntilde;os: la idea de que las selecciones europeas han perdido su identidad porque han dejado de ser blancas. Aunque claro, como explic&oacute; Stuart Hall, las categor&iacute;as raciales no son naturales sino hist&oacute;ricas: lo que en un pa&iacute;s se considera &ldquo;blanco&rdquo; deja de serlo en otro. Alguien deber&iacute;a explicarle a Abascal que dif&iacute;cilmente un redneck estadounidense seguidor de Trump lo considerar&iacute;a blanco a &eacute;l. Pero dejando al margen esas contradicciones dentro del pensamiento racista occidental, lo que encontramos aqu&iacute; es una forma de pensar que reduce la identidad de un pa&iacute;s a su composici&oacute;n &eacute;tnica. Y esto, desgraciadamente, tiene cada vez mayor predicamento.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n durante el Mundial se ha hecho famosa una entrevista en la que un reportero espa&ntilde;ol se aproxima a un aficionado con la camiseta del Betis y le pregunta en ingl&eacute;s si habla espa&ntilde;ol; al o&iacute;rle responder con un acento totalmente sevillano, se lo hace ver como si hubiera descubierto una rareza. El aficionado, lleno de amabilidad, le explica que uno de sus progenitores naci&oacute; en Espa&ntilde;a y el otro en Senegal, pero que &eacute;l lleva en Sevilla toda la vida. El punto es bastante sencillo: hay espa&ntilde;oles negros, aunque para algunos sean todav&iacute;a un misterio por resolver.
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n una paradoja: los racistas occidentales tienden a glorificar el pasado imperial de sus naciones, que en gran medida es el responsable de las primeras grandes mezclas &mdash;forzadas&mdash; entre diferentes etnias. La presencia de jugadores profesionales con ascendientes de muy diferentes nacionalidades no es solo un resultado de la globalizaci&oacute;n, y en particular de los flujos humanos que van de la pobreza hacia la riqueza, sino tambi&eacute;n del viejo imperialismo. De manera paradigm&aacute;tica, el racista t&iacute;pico de Estados Unidos deber&iacute;a saber que las personas negras actuales son, en su mayor&iacute;a, descendientes de los esclavos que nunca quisieron salir de su territorio sino que fueron capturados, maltratados y vendidos por traficantes portugueses, ingleses y espa&ntilde;oles, para disfrute de los emprendedores de plantaciones esclavistas &mdash;incluyendo a Thomas Jefferson y otros dirigentes revolucionarios&mdash;. Como no puede ser de otra forma, la composici&oacute;n &eacute;tnica de una naci&oacute;n occidental es tambi&eacute;n el producto de la huella del imperialismo. Lo mismo ocurre en Inglaterra, en Francia o incluso en Espa&ntilde;a. Y a ello cabe sumar, claro est&aacute;, las din&aacute;micas de movilidad internacional m&aacute;s recientes.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no es un caso aparte de esta l&oacute;gica. De acuerdo con los datos del historiador Juan Antonio Piqueras, todav&iacute;a en el siglo XVIII un 15% de la poblaci&oacute;n de C&aacute;diz era esclava: el 80% eran negros, el 11% berberiscos y el 5% mulatos. En los hospicios, uno de cada tres ni&ntilde;os era descrito como moreno. Es conocida la historia de Juan Latino, negro de piel y antiguo esclavo en la casa de los Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba, la familia del Gran Capit&aacute;n. Estudi&oacute; en la universidad, fue manumitido y se convirti&oacute; en un extraordinario poeta. Se cas&oacute; con una mujer blanqu&iacute;sima, tuvieron hijos mulatos y, a su muerte, fue enterrado en una iglesia. Los registros de la Iglesia est&aacute;n llenos de pruebas de este mestizaje de todas las clases sociales. La historia de Espa&ntilde;a es, tambi&eacute;n, una m&aacute;s de ese mestizaje; causado por diversas circunstancias, pero mestizaje al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        El problema de las palabras de Rajoy no es solo que sean racistas. A todos nos han ense&ntilde;ado a detestar el racismo, aunque les moleste a algunos. El problema es que presentan como sentido com&uacute;n una idea profundamente peligrosa, a saber, que la naci&oacute;n no la forman los ciudadanos, sino la sangre, el origen o el color de la piel. No olvidemos que esa es precisamente la vieja idea contra la que las democracias liberales y constitucionales llevan d&eacute;cadas intentando construir una ciudadan&iacute;a basada en la igualdad de derechos. As&iacute; que cuando esa concepci&oacute;n vuelve a expresarse con naturalidad desde quienes han ocupado las m&aacute;s altas responsabilidades del Estado, es inteligente escucharla con atenci&oacute;n. Sobre todo porque, aunque sea sin refinar, delata un clima cultural que empieza a dejar de avergonzarse de s&iacute; mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rajoy-nacion-color-piel_129_13383271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rajoy y la nación del color de piel]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no se atreven a bajar el precio de la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/no-atreven-bajar-precio-vivienda_129_13376005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e95f7b2-a548-4682-bcf9-6e85b671535d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no se atreven a bajar el precio de la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como ocurrió con el “capitalismo popular” de Thatcher, el rentismo se ha convertido para mucha gente en un mecanismo sustitutivo de salarios dignos y que funciona como garantía de que, a pesar de los bajos salarios, sus condiciones de vida no se deterioran</p><p class="subtitle">El diferencial que lo explica todo: por qué el dinero va al ladrillo</p></div><p class="article-text">
        Todos los partidos est&aacute;n de acuerdo en que la vivienda es el primer problema del pa&iacute;s, reafirmando lo que los espa&ntilde;oles se&ntilde;alan en las encuestas. Por eso llama la atenci&oacute;n el poco entusiasmo que se pone para resolverlo. Si todos reconocen el diagn&oacute;stico, &iquest;por qu&eacute; resulta tan dif&iacute;cil aplicar pol&iacute;ticas capaces de abaratar de forma significativa el precio de la vivienda? La respuesta tiene menos que ver con la falta de propuestas que con los intereses materiales que se han construido durante d&eacute;cadas alrededor del mercado inmobiliario. Y para entenderlo hay que retroceder varias d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1957, el r&eacute;gimen franquista cre&oacute; el Ministerio de Vivienda y puso al frente a Jos&eacute; Luis Arrese, un filonazi que durante la Segunda Guerra Mundial hab&iacute;a llegado a entrevistarse con Hitler. Como ministro, Arrese impuls&oacute; un giro hacia un modelo basado en la promoci&oacute;n privada y la extensi&oacute;n de la propiedad. Adelant&aacute;ndose varias d&eacute;cadas a Margaret Thatcher, en <a href="https://www.march.es/es/coleccion/archivo-linz-transicion-espanola/ficha/no-queremos-espana-proletarios-sino-propietarios--linz:R-73814" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una conferencia de 1959</a>, Arrese resumi&oacute; su pol&iacute;tica afirmando que &laquo;no queremos una Espa&ntilde;a de proletarios sino de propietarios&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta, Thatcher populariz&oacute; la idea del &ldquo;capitalismo popular&rdquo;, seg&uacute;n la cual toda la sociedad pod&iacute;a convertirse en capitalista, es decir, en propietaria de activos financieros tales como acciones, fondos de inversi&oacute;n y otros t&iacute;tulos que representaban derechos &mdash;por lo general de magnitud insignificante&mdash; sobre la propiedad de las empresas. El asalariado de toda la vida asum&iacute;a as&iacute; tambi&eacute;n las funciones de un inversor capitalista. Todo el programa neoliberal giraba en torno a este proyecto de reorganizaci&oacute;n social, y aunque hubo una transferencia de riqueza muy notable y clara &mdash;un reparto del bot&iacute;n de lo p&uacute;blico entre los agentes privados, como sucedi&oacute; durante las privatizaciones&mdash; tambi&eacute;n y principalmente era una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica: bajo el &ldquo;capitalismo popular&rdquo; se alineaban los intereses de ciertos segmentos de la clase trabajadora con los de la elite capitalista, ya que, si las empresas obten&iacute;an m&aacute;s beneficio, tambi&eacute;n los inversores recibir&iacute;an una parte. El asalariado com&uacute;n no dejaba de ser un trabajador por cuenta ajena, pero ahora dispon&iacute;a de complementos econ&oacute;micos en forma de dividendos, intereses y otros r&eacute;ditos financieros que, por lo com&uacute;n, monitorizaba como si fuera George Soros. 
    </p><p class="article-text">
        Este modelo de &ldquo;capitalismo popular&rdquo; nunca fue generalizado ni siquiera en el Reino Unido, pero fragment&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a la clase trabajadora &mdash;que sufr&iacute;a entonces los duros golpes de la globalizaci&oacute;n: el retroceso en derechos laborales y salarios, la desindustrializaci&oacute;n y la p&eacute;rdida de horizontes de futuro, es decir, mayor precariedad y vulnerabilidad&mdash;. Lo sorprendente es que aquel &ldquo;triunfo&rdquo; del neoliberalismo de Thatcher nunca ser&iacute;a puesto en cuesti&oacute;n por sus sucesores, mucho menos por Tony Blair, pero tampoco por los dem&aacute;s partidos socialdem&oacute;cratas europeos: se normaliz&oacute; la idea de que los trabajadores pod&iacute;an e incluso deb&iacute;an complementar sus magros salarios con fuentes de inversi&oacute;n financiera.
    </p><p class="article-text">
        Puede decirse que el proyecto de Thatcher era &ldquo;primo hermano&rdquo; del de Arrese, ya que tambi&eacute;n consist&iacute;a en ampliar la propiedad inmobiliaria. La venta masiva de vivienda p&uacute;blica a sus inquilinos &mdash;que puso en marcha la &ldquo;dama de hierro&rdquo; en los ochenta&mdash; respond&iacute;a exactamente a la misma l&oacute;gica, es decir, a convertir a millones de trabajadores en propietarios para vincular sus intereses materiales a la evoluci&oacute;n del valor de sus activos.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia con Espa&ntilde;a es que aqu&iacute; solo arraig&oacute; plenamente una de esas dos dimensiones. Aunque hubo procesos de privatizaci&oacute;n que ampliaron parcialmente el accionariado popular, nunca alcanzaron la relevancia econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural que tuvieron en el Reino Unido. De hecho, en Espa&ntilde;a sucede que la inversi&oacute;n inmobiliaria es tan atractiva que incluso los ricos poseen la mayor parte de su riqueza en forma de viviendas y no tanto de activos financieros; lo que ya nos alerta del extraordinario atractivo de la vivienda como inversi&oacute;n en nuestro pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La crisis de la Espa&ntilde;a de propietarios</strong></h2><p class="article-text">
        Se calcula que en la d&eacute;cada de 1950 menos de la mitad de los hogares eran propietarios de una vivienda, porcentaje que se reduc&iacute;a por debajo del 10% en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona. La pol&iacute;tica franquista posterior consigui&oacute; elevar esas cifras, creando una clase de peque&ntilde;os propietarios que ve&iacute;an c&oacute;mo su riqueza (el valor de sus viviendas) depend&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico &mdash;en particular, del inmobiliario&mdash;. Con el tiempo, aquellos propietarios que consegu&iacute;an acumular otras viviendas pod&iacute;an usarlas tambi&eacute;n como activos de inversi&oacute;n &mdash;como cualquier otro activo financiero&mdash;, vendi&eacute;ndolas m&aacute;s caras o poni&eacute;ndolas en alquiler para recibir complementos a sus ingresos. Fueron muy pocos los que cuestionaron este sistema, y el acceso a la vivienda v&iacute;a propiedad y la posibilidad de que cualquiera pudiera convertirse en casero de una o m&aacute;s viviendas fue interpretado como signo de prosperidad.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este orden de las cosas est&aacute; deshaci&eacute;ndose. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, a principios de siglo el porcentaje de propietarios superaba el 80%, mientras que actualmente est&aacute; en el entorno del 70%. Ese dato oculta, sin embargo, que el impacto es muy desigual. Los hogares m&aacute;s ricos apenas han visto cambiar el r&eacute;gimen de tenencia del hogar, pero entre los hogares m&aacute;s pobres se ha desplomado veinte puntos. Hace veinte a&ntilde;os casi el 74% de los hogares m&aacute;s pobres eran propietarios de una vivienda, mientras que ahora apenas superan el 50%. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="La sociedad de propietarios se deshace por abajo" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-oZjbD" src="https://datawrapper.dwcdn.net/oZjbD/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="523" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        Es decir, hay una parte creciente de la sociedad &mdash;la m&aacute;s pobre&mdash;  que se queda fuera del mercado de la vivienda en propiedad. Actualmente, hablamos de un 30% de las familias, siendo aproximadamente dos tercios los hogares que est&aacute;n viviendo en alquiler y otro tercio hogares que viven bajo otros reg&iacute;menes tales como viviendas en cesi&oacute;n gratuita por familiares, por la empresa, etc. Para estos no propietarios el acceso a la vivienda se ha convertido en un reto casi imposible. Seg&uacute;n el Banco de Espa&ntilde;a, el 32,5% de los hogares viviendo en alquiler tienen que dedicar m&aacute;s del 30% de sus ingresos como pago; en algunas ciudades como M&aacute;laga o Sevilla este porcentaje supera el 46,5%. Estos hogares, que son un 20% del total, est&aacute;n viviendo en la cuerda floja y son los m&aacute;s desasistidos por las pol&iacute;ticas de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el foco habitual del debate est&aacute; puesto en el otro lado del trazo: en c&oacute;mo se reparten las viviendas entre quienes s&iacute; tienen propiedades. Seg&uacute;n el Banco de Espa&ntilde;a, el 45,3% de los hogares espa&ntilde;oles posee alg&uacute;n inmueble adem&aacute;s de la casa en la que vive, y un 33,7% posee espec&iacute;ficamente otra vivienda. Eso significa que uno de cada tres hogares del pa&iacute;s tiene una casa que no habita, y que puede poner en alquiler, lo que quiere decir que la multipropiedad es un fen&oacute;meno con considerable fuerza pol&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La gran transferencia</strong></h2><p class="article-text">
        El punto central es entender lo que <a href="https://www.eldiario.es/economia/gran-transferencia-paga-recibe-28-000-millones-euros-alquileres-ano-espana_1_13336879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje de Ainhoa D&iacute;ez y Ra&uacute;l S&aacute;nchez</a> llama &ldquo;la gran transferencia&rdquo;. Cada mes millones de hogares que viven de alquiler transfieren una parte de sus ingresos a los hogares propietarios que arriendan viviendas. En conjunto, ese flujo asciende a unos 28.000 millones de euros anuales. De esa cantidad, el 10% m&aacute;s rico de los caseros concentra el 44,7% de los ingresos, m&aacute;s de 12.400 millones de euros. No es sorprendente: quienes acumulan m&aacute;s patrimonio inmobiliario son tambi&eacute;n quienes capturan una mayor parte de las rentas del alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;por qu&eacute; iban los hogares m&aacute;s ricos a acumular m&aacute;s viviendas en propiedad? Pues sencillamente porque la rentabilidad total de la vivienda es superior a la mayor&iacute;a de las alternativas financieras de inversi&oacute;n, como <a href="https://www.eldiario.es/economia/diferencial-explica-dinero-ladrillo_129_13121259.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expliqu&eacute; en este art&iacute;culo</a>. Para estos agentes con &ldquo;capital sobrante&rdquo;, la vivienda no est&aacute; concebida como un lugar donde vivir, sino como una fuente adicional de riqueza y renta. Al igual que ocurre con las rentas financieras, las rentas inmobiliarias se han naturalizado hasta el punto de que no resulta problem&aacute;tico aceptar que hay quien gana dinero por el mero hecho de ser propietario, es decir, que su cuenta crece &ldquo;mientras el propietario duerme&rdquo;: el rentismo ha sido completamente normalizado.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurri&oacute; con el &ldquo;capitalismo popular&rdquo; de Thatcher, parte de la explicaci&oacute;n de su naturalizaci&oacute;n tiene que ver con el hecho de que estas rentas inmobiliarias son para mucha gente verdaderos complementos a sus modestos ingresos regulares. La imagen de una familia jubilada que cobra una pensi&oacute;n y que la complementa con la remuneraci&oacute;n por alquiler de su segunda vivienda no es irreal. El rentismo se ha convertido para mucha gente en un mecanismo sustitutivo de salarios dignos y que funciona como garant&iacute;a de que, a pesar de los bajos salarios, sus condiciones de vida no se deterioran. Por eso la izquierda encuentra tanta dificultad al hablar de los rentistas: porque dentro de esa categor&iacute;a no s&oacute;lo hay fondos de inversi&oacute;n dirigidos por multinacionales de dudosa moralidad, sino tambi&eacute;n una gran cantidad de &ldquo;gente normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n fiscal arroja algo de luz acerca de c&oacute;mo se distribuyen las viviendas en alquiler y qui&eacute;nes se benefician de ello. Seg&uacute;n estos datos, el 76% de las personas que declaran ingresos por alquiler solo tiene una vivienda en esa circunstancia, lo que permite al Banco de Espa&ntilde;a concluir que el mercado de alquiler est&aacute; muy atomizado y poco concentrado. Pero si hablamos de viviendas alquiladas, el 50% pertenece a caseros con m&aacute;s de una vivienda, lo que lleva al informe del CSIC para el Ministerio de Derechos Sociales a concluir que el mercado de alquiler est&aacute; muy concentrado y dominado por multiarrendadores. Los datos son los mismos, pero las interpretaciones difieren y son ciertas al mismo tiempo: la mayor&iacute;a de los arrendadores solo alquilan una vivienda, pero los multiarrendadores tienen tantas viviendas como para cubrir casi la mitad del mercado. Hay rentistas profesionales que se enriquecen a manos llenas con el mercado del alquiler, pero tambi&eacute;n hay rentistas tradicionales que &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; obtienen peque&ntilde;as aportaciones extra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El capitalismo popular inmobiliario</strong></h2><p class="article-text">
        Estas reglas del juego han terminado configurando cuatro posiciones sociales &mdash;aunque las fronteras entre ellas a veces son difusas&mdash; y cada una responde de manera distinta a una pregunta muy sencilla: &iquest;a qui&eacute;n le conviene que baje el precio de la vivienda? 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego les interesa a los no propietarios, que como he dicho hoy suponen el 30% de los hogares y no tienen nada que perder. Un desplome de los precios sencillamente facilitar&iacute;a mucho su capacidad de acceso a una vivienda. A los propietarios de una sola vivienda, en cambio, no les conviene. Cuando los precios suben, sus casas se revalorizan, aunque sea una riqueza que no pueden tocar: no van a vender &mdash;tienen que vivir en alg&uacute;n sitio&mdash; ni pueden permitirse comprar otra. No son rentistas sino rehenes.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo es especialmente cierto para los hogares m&aacute;s pobres, donde la vivienda llega a suponer hasta el 85,3% de toda su riqueza. Es algo esperable en una distribuci&oacute;n de este tipo, ya que los hogares m&aacute;s ricos diversifican su &ldquo;cartera&rdquo; con otro tipo de activos (empresariales, financieros, etc.) de modo que su riqueza no es tan vulnerable al ciclo inmobiliario como en el caso de los hogares m&aacute;s pobres.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar de nuestras posiciones sociales est&aacute;n los multipropietarios modestos, aquellos que complementan una pensi&oacute;n o salario escaso con los ingresos por alquiler procedentes de una segunda vivienda heredada o comprada con hipoteca; aqu&iacute; tenemos a ese &ldquo;capitalismo popular&rdquo; hecho carne, y es mucha gente que se reconoce a s&iacute; misma como clase trabajadora. Y por supuesto, menos a&uacute;n interesa a los multipropietarios que ya han superado la barrera de entrada y pueden comprar incluso sin financiaci&oacute;n bancaria. Para ellos, la vivienda es un activo de inversi&oacute;n m&aacute;s, probablemente el mejor. Recordemos que, en el a&ntilde;o 2025, <a href="https://www.observatoriodavivenda.gal/es/actualidade/las-compras-de-vivienda-sin-financiacion-bancario-en-el-ano-2025-representan-el-30-del" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 30% de las compraventas se compraron al contado</a>. 
    </p><p class="article-text">
        De estas cuatro posiciones, tres tienen razones materiales para oponerse a que la vivienda baje de precio, y solo una &mdash;la m&aacute;s joven, la peor organizada, la que menos vota&mdash; tiene razones para desearlo. Ah&iacute; est&aacute; una parte importante de la respuesta a la pregunta con la que abr&iacute;amos este an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el dilema de los gobiernos tiene un aspecto estructural. Abaratar la vivienda facilita el acceso de los que est&aacute;n fuera, pero ataca el patrimonio de los que est&aacute;n dentro, que son mayor&iacute;a y votan m&aacute;s. Adem&aacute;s, en una parte importante tienen raz&oacute;n al defenderlo: mientras la vivienda sea la garant&iacute;a para sostener una vida decente, proteger su precio es una forma de prudencia. En este sentido, la resistencia del peque&ntilde;o propietario es una lectura correcta de sus incentivos en un pa&iacute;s en el que se decidi&oacute; que la seguridad material se compra con vivienda en propiedad. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la verdadera pregunta que tenemos que hacernos es por qu&eacute; hemos construido una sociedad en la que millones de personas sienten que no pueden permitirse que baje el precio de la vivienda. Mientras la casa siga siendo (casi) lo &uacute;nico que la gente tiene, la gente la defender&aacute;, y con ella defender&aacute; tambi&eacute;n el negocio que se enriquece a su costa. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a la conclusi&oacute;n m&aacute;s inc&oacute;moda, sobre todo para la izquierda: no se puede desmontar el rentismo sin reconstruir antes aquello que el rentismo moderno vino a sustituir. No hay pol&iacute;tica de vivienda viable sin pensiones suficientes, sin salarios que permitan ahorrar y sin un parque p&uacute;blico que d&eacute; seguridad sin necesidad de propiedad. Thatcher entendi&oacute; que para transformar la econom&iacute;a hab&iacute;a que transformar antes los intereses materiales de la gente corriente: dijo una vez que la econom&iacute;a era el m&eacute;todo, y el objetivo era el alma. Quien quiera revertir aquel proyecto tendr&aacute; que empezar entendiendo por qu&eacute; actu&oacute; as&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/no-atreven-bajar-precio-vivienda_129_13376005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no se atreven a bajar el precio de la vivienda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Precios,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco años llamando dictador a Sánchez tienen consecuencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cinco-anos-llamando-dictador-sanchez-consecuencias_129_13365125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46fc92b9-bdcb-4873-829c-567d55684313_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146844.jpg" width="4184" height="2353" alt="Cinco años llamando dictador a Sánchez tienen consecuencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cabe reprochar a la izquierda muchas cosas, pero no haber construido una estrategia sistemática de deslegitimación del sistema constitucional ni de los gobiernos salidos de él. La derecha, en cambio, lleva un lustro haciéndolo, ¡y en nombre de la propia democracia!</p></div><p class="article-text">
        Si durante cinco a&ntilde;os un dirigente pol&iacute;tico repite que el Gobierno est&aacute; destruyendo la democracia, las consecuencias no son &uacute;nicamente ret&oacute;ricas. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso, ha vuelto a denunciar que Espa&ntilde;a atraviesa un proceso de &ldquo;puro autoritarismo y descomposici&oacute;n&rdquo; por culpa de Pedro S&aacute;nchez. No es la primera vez, claro. Durante la pandemia afirm&oacute; que &ldquo;estamos ante el gobierno m&aacute;s autoritario que hemos conocido en democracia&rdquo;, mientras que en 2022 fue a m&aacute;s al decir que &ldquo;vamos camino de una dictadura sometidos por un tirano que pone en peligro el Estado de Derecho&rdquo;. Desde entonces, es habitual escucharla repetir las mismas ideas mediante diferentes f&oacute;rmulas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se acumulan cinco a&ntilde;os insinuando el advenimiento de una dictadura autoritaria de izquierdas no podemos decir que se trate de un despiste, de frases sacadas de contexto o de excesos producto de la emoci&oacute;n del momento. Debemos concluir que se trata de una estrategia pol&iacute;tica deliberada. Una que persigue, al menos, dos cosas. La primera, criminalizar al gobierno al presentarlo ante una parte de la ciudadan&iacute;a como ileg&iacute;timo. Al fin y al cabo, si se trata de un gobierno que aspira a derrocar la democracia cualquiera puede concluir que su legitimidad de origen no otorga protecci&oacute;n suficiente. En segundo lugar, este discurso genera en una parte de la sociedad la sensaci&oacute;n de que ante tama&ntilde;o riesgo todo lo que se pueda hacer para acabar con el gobierno es poco. Aznar lo resumi&oacute; bien: &ldquo;quien pueda hacer, que haga&rdquo;. De hecho, hay quien puede ir m&aacute;s all&aacute; y pensar que, dada la gravedad de la acusaci&oacute;n contra el gobierno, la reacci&oacute;n necesaria no debe tener en cuenta la frontera de la legalidad; es decir, que la causa mayor bien merece la subversi&oacute;n de ciertas normas.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de todo esto es f&aacute;cil de ver. Es verdad que las acusaciones de Isabel D&iacute;az Ayuso son infundadas y fantasiosas, y que probablemente tienen m&aacute;s que ver con la necesidad de ocupar un espacio pol&iacute;tico de derecha radical &mdash;en competencia con VOX&mdash; que en una observaci&oacute;n as&eacute;ptica de los procesos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a. Pero las consecuencias de su discurso son totalmente reales, porque sus seguidores creen ciertamente en la veracidad de las acusaciones y piensan y act&uacute;an consecuentemente. Cabe reprochar a la izquierda muchas cosas, pero no haber construido una estrategia sistem&aacute;tica de deslegitimaci&oacute;n del sistema constitucional ni de los gobiernos salidos de &eacute;l. La derecha, en cambio, lleva un lustro haci&eacute;ndolo &mdash;&iexcl;y en nombre de la propia democracia! &mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Se puede objetar que tambi&eacute;n la izquierda ha cuestionado la legitimidad del sistema: el &ldquo;no nos representan&rdquo;, la cr&iacute;tica al r&eacute;gimen del 78, el republicanismo. Yo mismo he participado activamente en esos procesos. Pero aqu&iacute; la diferencia es doble. Aquella cr&iacute;tica apuntaba a un marco institucional que se propon&iacute;a reformar por v&iacute;as democr&aacute;ticas, no a la legitimidad de origen de un gobierno concreto salido de las urnas. Y, sobre todo, aquella cr&iacute;tica no ven&iacute;a acompa&ntilde;ada de una preferencia por el autoritarismo, ya que cuestionar c&oacute;mo funciona la democracia realmente existente no es lo mismo que estar dispuesto a cambiarla por un sistema autoritario. Y, como veremos, para mucha gente en Espa&ntilde;a este discurso de Ayuso y VOX desemboca precisamente en ese punto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lo que algunos vemos como un peligro &mdash;una derecha dispuesta a pr&aacute;cticamente todo para hacer caer a un gobierno democr&aacute;ticamente elegido&mdash;, ese sector radicalizado lo ve como un pensamiento coherente y l&oacute;gico. Tras tantos a&ntilde;os escuchando que Pedro S&aacute;nchez es un autoritario mal&eacute;volo y que el gobierno de coalici&oacute;n tiene en realidad el prop&oacute;sito de instaurar una dictadura socialcomunista, es normal que los supuestos salvadores crezcan como champi&ntilde;ones. Pero no lo hacen de manera espont&aacute;nea, sino instigados por dirigentes pol&iacute;ticos que sacan provecho de ese estado de las cosas. Por eso tanto VOX como Ayuso han convertido esta l&iacute;nea discursiva en un eje central de su estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que parte importante de la derecha espa&ntilde;ola mantiene una relaci&oacute;n hist&oacute;rica mucho m&aacute;s ambivalente con la democracia, resultado del proceso hist&oacute;rico reciente. La dictadura franquista fue un proceso combatido fundamentalmente por la izquierda, y muy particularmente por el movimiento obrero y el Partido Comunista. En este sentido, para la izquierda las nociones de democracia, desarrollo y libertad se solapan y confunden. Para las derechas esto no es as&iacute;, y la democracia, desarrollo y libertad pueden caminar independientemente: la dictadura franquista, para muchos de sus defensores, fue sin&oacute;nimo de enriquecimiento, libertad (libertad econ&oacute;mica para determinados sectores y libertad para expresar un pensamiento af&iacute;n al r&eacute;gimen) e incluso de desarrollo moderno (como durante el tardofranquismo). Por no hablar de la nostalgia reaccionaria de ver en los tiempos de la dictadura la verdadera esencia del pueblo espa&ntilde;ol, con su modelo de obediencia laboral, sus &ldquo;barrios con toldos verdes&rdquo; &mdash;expresi&oacute;n melanc&oacute;lica de un diputado actual de extrema derecha&mdash;, su gran homogeneidad &eacute;tnica y, sobre todo, por su &ldquo;sistema de control&rdquo; para los excesos (represi&oacute;n ideol&oacute;gica).
    </p><p class="article-text">
        Cuando sumamos ambas cosas, esto es, un v&iacute;nculo m&aacute;s d&eacute;bil con las instituciones democr&aacute;ticas y una disposici&oacute;n mayor a subvertirlas a fin de lograr una causa mayor, entendemos mejor los resultados de la &uacute;ltima encuesta sobre calidad democr&aacute;tica (del CIS). Publicada esta misma semana, recoge que el porcentaje de ciudadanos que considera &ldquo;en algunas circunstancias&rdquo; preferible un gobierno autoritario a un sistema democr&aacute;tico se dispara entre los votantes de derechas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque entre el conjunto de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola este porcentaje es de un 8,8%, entre los votantes de VOX asciende al 29,4%; entre los votantes del PP al 10,8%; y entre los votantes de otros partidos de derechas &mdash;Junts, UPN, PNV&mdash; al 10%. Por el contrario, entre los votantes de izquierdas esa opci&oacute;n de preferir un gobierno autoritario es marginal: 2,5% en PSOE y 1,3% entre otros partidos de izquierdas. 
    </p><p class="article-text">
        Una precisi&oacute;n importante: no estoy diciendo que podamos inferir que estos datos sean el resultado de la estrategia discursiva de la extrema derecha y de Ayuso. Pero s&iacute; podemos afirmar que todo el proceso de deslegitimaci&oacute;n del gobierno llevado a cabo por ellos conduce al mismo punto: al descr&eacute;dito de la propia idea de la democracia. Desde el punto de vista de una mente conservadora, si la democracia supone &ldquo;algo&rdquo; tan peligroso &mdash;para su noci&oacute;n de Espa&ntilde;a&mdash; como Pedro S&aacute;nchez, el gobierno de coalici&oacute;n y sus pol&iacute;ticas sociales, es f&aacute;cil desmerecer a la propia democracia. Cuanto m&aacute;s peligroso parece S&aacute;nchez a las derechas, menos valor tiene para ellos la democracia que le permiti&oacute; ser presidente. Por eso es coherente que hasta el 90% de los votantes de VOX y el 67% de los del PP se declaren poco o nada satisfechos con la democracia. Se dir&aacute;, con raz&oacute;n, que parte de esa insatisfacci&oacute;n es la que produce estar en la oposici&oacute;n, y que las cifras de la izquierda tampoco son bajas (50% en SUMAR, 38% en PSOE). Pero la insatisfacci&oacute;n con el funcionamiento de la democracia no equivale a la disposici&oacute;n a prescindir de ella. Ese contraste es el que deja de admitir explicaciones benignas: repito, un 29,4% de los votantes de VOX prefiere, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario, frente al 2,5% de los votantes del PSOE y 1,3% de otras izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Cabe insistir en que la mayor amenaza para una democracia no siempre consiste en que alguien la derogue de un d&iacute;a para otro. El proceso de deterioro es m&aacute;s sutil, y a menudo comienza cuando una parte creciente de la sociedad deja de considerarla digna de ser defendida. Si durante a&ntilde;os se convence a millones de ciudadanos de que el Gobierno surgido de las urnas es en realidad un r&eacute;gimen ileg&iacute;timo, autoritario o incluso dictatorial, el problema ya no es solo la falsedad de esa acusaci&oacute;n. El problema es que, llegado el momento, cualquier respuesta contra ese supuesto enemigo parecer&aacute; justificada. La deslegitimaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la democracia acaba erosionando la propia cultura democr&aacute;tica, y reconstruir esa confianza resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que destruirla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cinco-anos-llamando-dictador-sanchez-consecuencias_129_13365125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco años llamando dictador a Sánchez tienen consecuencias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo contra el derecho a enfermar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feijoo-derecho-enfermar_129_13363566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/052f88f8-ae06-4330-82ad-46b37dc99db0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x839y635.jpg" width="1200" height="675" alt="Feijóo contra el derecho a enfermar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando Feijóo llama “cáncer” al hecho de que un trabajador enfermo cobre su salario está anunciando qué mundo tiene en la cabeza. Es un aviso a navegantes en España, ante la hipotética llegada de un gobierno de la derecha y la extrema derecha</p></div><p class="article-text">
        Ante el C&iacute;rculo de Empresarios Vascos, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o ha afirmado que el absentismo laboral es &ldquo;un c&aacute;ncer&rdquo; que cuesta 30.000 millones de euros, y ha prometido que, gobierne con o sin acuerdo con los sindicatos, tomar&aacute; una decisi&oacute;n. La decisi&oacute;n, traducida, consiste en recortar sueldo y prestaciones a quien no acude a trabajar, sea por una baja m&eacute;dica, un permiso o cualquier otra ausencia que ni se molesta en desagregar. Feij&oacute;o no innova, ya que es la en&eacute;sima expresi&oacute;n de un ideario que recorre toda Europa y que persigue deshacer, una a una, las conquistas del Estado social.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por lo que Feij&oacute;o prefiere no mirar. Las bajas laborales se concentran de forma abrumadora en los trabajos manuales, esos que castigan el cuerpo: cargar cajas, limpiar, repartir, aguantar jornadas f&iacute;sicamente extenuantes. Es en esas condiciones duras donde florece mayoritariamente el &ldquo;absentismo&rdquo; &mdash;aunque en los trabajos no manuales hay otro tipo de consecuencias sanitarias&mdash;. Eso ya lo dice casi todo: las bajas son el reflejo directo de esas condiciones f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Si mejorasen, el n&uacute;mero de bajas caer&iacute;a de manera considerable. Cualquiera que hable con profesionales de la sanidad se encuentra el mismo cuadro una y otra vez: bajas producto de la presi&oacute;n, de la precariedad y, en el fondo, de la dificultad del cuerpo humano para adaptarse sin romperse al criterio de la rentabilidad econ&oacute;mica que exigen los empresarios.
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, un factor que Feij&oacute;o tiene todav&iacute;a menos inter&eacute;s en nombrar, porque se&ntilde;ala directamente a los gobiernos de su propio partido. Si muchas bajas se prolongan m&aacute;s de lo necesario es, en buena medida, por los recortes en la sanidad p&uacute;blica por parte de las comunidades aut&oacute;nomas. Cuando se estrangula la atenci&oacute;n primaria y se disparan las listas de espera, un trabajador que necesita una prueba, una consulta con el especialista o una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica puede pasar semanas o meses en el limbo, sin poder reincorporarse porque el sistema que deber&iacute;a curarlo lo hace esperar. La derecha deteriora primero la sanidad p&uacute;blica y despu&eacute;s se escandaliza por las consecuencias de ese deterioro. Primero provoca la enfermedad del sistema y luego la presenta como prueba de que sobran derechos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; el n&uacute;cleo del asunto, como he se&ntilde;alado otras veces. Para los empresarios a los que hablaba Feij&oacute;o, esto es un problema de &ldquo;recursos humanos&rdquo; que no &ldquo;rinden&rdquo; lo suficiente. No por casualidad &ldquo;recursos humanos&rdquo; es como se llama en las facultades de econom&iacute;a y los departamentos empresariales a la t&eacute;cnica de &ldquo;gestionar&rdquo; a las personas en el seno de la maquinaria extractora de plusval&iacute;a. La expresi&oacute;n lo dice todo: el trabajador situado al mismo nivel que un martillo o un tornillo, una herramienta que, cuando se desgasta y deja de rendir beneficio, se descarta. Frente a esa l&oacute;gica hay que recordar algo elemental, a saber, que las personas somos seres humanos, no engranajes, y no estamos hechas para consumirnos subordinadas al ciclo del capital, a las horas extenuantes y a la disponibilidad permanente.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto significa negar que existan casos de abuso, de trabajadores que estiran una baja m&aacute;s de lo debido. Existen, claro. Pero conviene recordar dos cosas. La primera, que los profesionales sanitarios ya cuentan con mecanismos de control para detectarlos y revisarlos, especialmente a partir de los 365 d&iacute;as, cuando la gesti&oacute;n pasa al Instituto Nacional de la Seguridad Social; mecanismos que sin duda pueden mejorarse, pero que existen. La segunda, y m&aacute;s importante, que esos casos son marginales. La derecha los agita como si fueran la norma porque le sirven de coartada: convierte la excepci&oacute;n en argumento para su verdadero objetivo, que es recortar el derecho de todos.
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, un dato hist&oacute;rico que quisiera destacar. Las bajas laborales de las que se queja Feij&oacute;o no exist&iacute;an en el siglo XIX, que parece ser el verdadero modelo de referencia del PP y de las derechas europeas. Aquel era un mundo sin conquistas del trabajo, en el que se encadenaban jornadas de doce, trece o catorce horas sin prestaci&oacute;n ni indemnizaci&oacute;n, sin responsabilidad alguna del empresario, que ten&iacute;a a su completa merced la vida del trabajador y la de su familia. Frente a esas condiciones se levant&oacute; el movimiento obrero, que trajo no solo la democracia como procedimiento formal de votar cada cuatro a&ntilde;os, sino precisamente todas estas conquistas sociales que ahora las derechas europeas quieren desarmar. Quejarse de las bajas es, en el fondo, a&ntilde;orar un tiempo en que el cuerpo del trabajador no ten&iacute;a derecho a enfermar y en el que los abusos de los empresarios no enfrentaban l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&aacute; objetar que exagero, que la derecha no aspira a tanto, que solo propone ajustes graduales. Pero conviene no enga&ntilde;arse: ese gradualismo es el m&eacute;todo. La derecha no privatiza de golpe los servicios p&uacute;blicos ni deroga de un plumazo los derechos sociales; los deteriora poco a poco, estrangulando su financiaci&oacute;n y debilitando su capacidad de protecci&oacute;n, y espera a que la degradaci&oacute;n resultante justifique el desmantelamiento definitivo. En toda Europa la excusa es lo de menos, como hemos visto al canciller alem&aacute;n apelar a la crisis energ&eacute;tica o a la competencia de China para recortar un Estado del bienestar con el que estas derechas nunca se sintieron c&oacute;modas. No olvidemos que el cuerpo humano tiene l&iacute;mites pero que el mercado, por s&iacute; solo, no los reconoce: precisamente por eso existen los derechos laborales. Pero tenemos dirigentes conservadores que no est&aacute;n ya comprometidos con el pacto social de posguerra que dio lugar a la construcci&oacute;n de instituciones como el Estado social; en su lugar piensan que todo esto es un obst&aacute;culo para el crecimiento econ&oacute;mico de las empresas (y de los bolsillos de sus propietarios).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, cuando Feij&oacute;o llama &ldquo;c&aacute;ncer&rdquo; al hecho de que un trabajador enfermo cobre su salario est&aacute; anunciando qu&eacute; mundo tiene en la cabeza. Es un aviso a navegantes en Espa&ntilde;a, ante la hipot&eacute;tica llegada de un gobierno de la derecha y la extrema derecha. Ojal&aacute; estemos a tiempo de que no llegue a construirlo. La ventaja de este tipo de discursos es que ponen muchas cartas sobre la mesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feijoo-derecho-enfermar_129_13363566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feijóo contra el derecho a enfermar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Empresarios,Reforma laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89eb5abc-f0fd-4c03-980b-edeb45ba1baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitectura económica que organizó Europa durante las últimas tres décadas está dejando de existir. Durante muchos años se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alemán era la referencia indiscutible, y ese modelo está en crisis porque ahora hay competidores aún más feroces, como China</p><p class="subtitle">Alberto Garzón: “El sistema nos oprime hasta tal punto que captura nuestro tiempo”</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Administraci&oacute;n de Volkswagen debatir&aacute; esta semana el <a href="https://www.eldiario.es/motor/sector_y_mercado/grupo-volkswagen-planea-ampliar-recorte-plantilla-100-000-empleos_1_13336226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciado despido de 100.000 trabajadores en todo el mundo</a>, junto con el cierre de hasta cuatro plantas de fabricaci&oacute;n de veh&iacute;culos en Alemania (tres de Volkswagen y una de Audi). Se trata de un nuevo episodio de la profunda reestructuraci&oacute;n que atraviesa la industria alemana tras varios a&ntilde;os de estancamiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el canciller conservador Merz atribuye esta situaci&oacute;n a la burocracia y a la supuesta generosidad del Estado del bienestar, la crisis alemana no puede entenderse sin la creciente competencia internacional, especialmente la <a href="https://www.eldiario.es/economia/coches-chinos-inundan-europa-guia-no-perderse-mapa-marcas_1_13314515.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procedente de China</a>. M&aacute;s a&uacute;n, constituye uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del cambio que est&aacute; experimentando la divisi&oacute;n internacional del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que la divisi&oacute;n internacional del trabajo es una noci&oacute;n que representa la forma en la que se &ldquo;ordena&rdquo; la econom&iacute;a-mundo, y nunca es est&aacute;tica: expresa una jerarqu&iacute;a productiva donde algunos pa&iacute;ses concentran las actividades tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s complejas y otros quedan especializados en tareas de menor valor a&ntilde;adido. Ello tiene implicaciones de desigualdad econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica, pero lo relevante aqu&iacute; es que esa jerarqu&iacute;a est&aacute; cambiando. El ascenso industrial de China y el giro proteccionista de Estados Unidos est&aacute;n erosionando el modelo exportador que convirti&oacute; a Alemania en la gran potencia econ&oacute;mica europea.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de un problema no solo alem&aacute;n, sino tambi&eacute;n europeo. Las actuales instituciones europeas y su integraci&oacute;n econ&oacute;mica no pueden entenderse sin el papel central que han jugado hist&oacute;ricamente tanto Francia como Alemania, especialmente esta &uacute;ltima desde la reunificaci&oacute;n. En efecto, desde los a&ntilde;os noventa Alemania ha sido la potencia econ&oacute;mica indiscutible de Europa, cuya influencia sobre las dem&aacute;s es visible en el esp&iacute;ritu ordoliberal &mdash;un neoliberalismo mercantilista&mdash; que domina una instituci&oacute;n como el Banco Central Europeo y las normas y regulaciones europeas. Durante la crisis de 2008-2010 y la crisis del euro posterior los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos sufrimos en gran medida las consecuencias de esta visi&oacute;n econ&oacute;mica conservadora, profundamente arraigada en el imaginario econ&oacute;mico alem&aacute;n. Aquellos fueron unos a&ntilde;os en los que la econom&iacute;a alemana parec&iacute;a ser la &uacute;nica capaz de resistir a la crisis econ&oacute;mica, convirtiendo a su canciller Merkel y su modelo econ&oacute;mico en referencia can&oacute;nica de lo que aparentemente s&iacute; &ldquo;funcionaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/merz-elimina-bajas-laborales-telefono-alemania-desventaja-competitiva_1_13351117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deterioro actual del modelo alem&aacute;n</a> es la p&eacute;rdida de dinamismo econ&oacute;mico. Mientras Espa&ntilde;a ha registrado un mayor crecimiento del PIB durante buena parte de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Alemania lleva varios a&ntilde;os en recesi&oacute;n. Tanto es as&iacute; que, tras la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica de 2015, Espa&ntilde;a ha crecido pr&aacute;cticamente todos los a&ntilde;os m&aacute;s que Alemania. Debemos precisar que eso no ha hecho similares a ambas econom&iacute;as, puesto que la espa&ntilde;ola parte de un nivel sustancialmente inferior. Como se puede comprobar en el siguiente gr&aacute;fico, el PIB per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a es todav&iacute;a un 80% del alem&aacute;n (en paridad de poder adquisitivo). 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="El PIB de España crece casi todo los años desde 2015" aria-label="Columnas múltiples" id="datawrapper-chart-CLRjf" src="https://datawrapper.dwcdn.net/CLRjf/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="664" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual resulta parad&oacute;jica porque, como he mencionado, el modelo alem&aacute;n se ha presentado habitualmente como un caso de &eacute;xito. Por un lado, la industria alemana es la m&aacute;s poderosa de toda Europa y est&aacute; concentrada en sectores de alta intensidad tecnol&oacute;gica. Por otro lado, el crecimiento econ&oacute;mico se ha basado en una fuerte orientaci&oacute;n hacia las exportaciones de esos bienes industriales (significativamente autom&oacute;viles, pero tambi&eacute;n maquinaria, biotecnolog&iacute;a y otros productos de alto valor a&ntilde;adido). 
    </p><p class="article-text">
        Las cadenas de valor globales organizadas por las empresas alemanas se han estructurado siguiendo esa l&oacute;gica, con filiales en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a que se dedican al ensamblado y otros segmentos de menor valor mientras las sedes centrales en Alemania manten&iacute;an los segmentos m&aacute;s valiosos y los mayores beneficios. La expansi&oacute;n hacia el este de esas cadenas de valor globales, aprovechando la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica, pero sobre todo una mano de obra m&aacute;s barata, ha moldeado la econom&iacute;a europea durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea hacia el este est&aacute; estrechamente relacionada con esta nueva funcionalidad asignada a las econom&iacute;as post-sovi&eacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Esa especializaci&oacute;n convirti&oacute; a Alemania en una econom&iacute;a extraordinariamente dependiente de la demanda externa. Mientras el comercio internacional crec&iacute;a y sus principales mercados manten&iacute;an su dinamismo, el modelo funcion&oacute;. Pero esa misma dependencia la hace especialmente vulnerable cuando cambian las condiciones de la competencia internacional, y eso es lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, este orden de las cosas ha funcionado mientras Alemania no ten&iacute;a rival econ&oacute;mico en sus sectores dominantes, y mientras pod&iacute;a aprovecharse de la mano de obra y de los recursos naturales baratos que extra&iacute;a de otros pa&iacute;ses. Los combustibles f&oacute;siles rusos han sido un soporte tan importante como la deslocalizaci&oacute;n de segmentos industriales a fin de maximizar las ganancias. La incorporaci&oacute;n de China a la econom&iacute;a mundial en 2001 no solo permiti&oacute; a las empresas alemanas externalizar su producci&oacute;n a lugares m&aacute;s &ldquo;baratos&rdquo;, sino tambi&eacute;n ampliar sus mercados de venta, ya que una econom&iacute;a en v&iacute;as de industrializaci&oacute;n como la china requer&iacute;a grandes cantidades de maquinaria y otro tipo de productos en los que Alemania dominaba su producci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras eso suced&iacute;a, China se dedicaba a la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de productos de bajo valor a&ntilde;adido, tales como juguetes, textiles, muebles o electr&oacute;nica b&aacute;sica, todos los cuales no compet&iacute;an seriamente con la producci&oacute;n alemana. Era, aparentemente, un win-win tanto para Alemania como para China. 
    </p><p class="article-text">
        El problema alem&aacute;n ha llegado cuando China ha comenzado a destacarse como productora de <a href="https://www.eldiario.es/economia/china-fija-prioridad-proxima-decada-alcanzar-autosuficiencia-tecnologica_1_12713035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos de alto valor a&ntilde;adido,</a> como los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, tecnolog&iacute;as de transici&oacute;n energ&eacute;tica y productos qu&iacute;micos y farmac&eacute;uticos que ahora s&iacute; compiten con los alemanes. Durante dos d&eacute;cadas China aprovech&oacute; las rentas generadas por su r&aacute;pido proceso de industrializaci&oacute;n y expansi&oacute;n exportadora para financiar una gigantesca pol&iacute;tica industrial, invertir en capacidades tecnol&oacute;gicas y ascender progresivamente hacia los segmentos de mayor valor a&ntilde;adido. Adem&aacute;s, las circunstancias espec&iacute;ficas de la producci&oacute;n china, con un Estado planificando la pol&iacute;tica industrial y respaldando a sus empresas privadas y p&uacute;blicas, y con econom&iacute;as de escala enormes, ha dotado de una ventaja considerable a los productos chinos. Por si fuera poco, China no solo est&aacute; impulsando su econom&iacute;a hacia la producci&oacute;n de alta tecnolog&iacute;a, sino que adem&aacute;s busca controlar toda la cadena de suministros: desde los minerales cr&iacute;ticos hasta los suministros intermedios.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia china aspira a conseguir un grado alto de autosuficiencia, lo que le ha hecho reducir su dependencia de las importaciones que antes proced&iacute;an de, entre otros, Alemania. Para empeorar la situaci&oacute;n, el gobierno de Estados Unidos, que sufre la misma competencia desde China, ha impuesto aranceles del 15% a la producci&oacute;n europea y, por ende, ha estrechado tambi&eacute;n ese mercado (que en el a&ntilde;o 2024 era el destino del 11% de las exportaciones alemanas).
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores de producci&oacute;n industrial alemana no dejan lugar a dudas. Como puede verse en el siguiente gr&aacute;fico, desde 2018 la producci&oacute;n industrial est&aacute; sufriendo una ca&iacute;da sostenida y acumula ya un 14% de ca&iacute;da. La demanda externa que sosten&iacute;a su modelo de crecimiento se ha venido abajo &mdash;con China y Estados Unidos destacadamente&mdash; y nada indica que esa tendencia vaya a revertirse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="La producción industrial de Alemania acumula ya un 14% de caída" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-ZjhAv" src="https://datawrapper.dwcdn.net/ZjhAv/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="588" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Todos estos acontecimientos se est&aacute;n desplegando muy r&aacute;pidamente en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, y provocan preguntas inquietantes que rara vez son motivo de discusi&oacute;n pol&iacute;tica: &iquest;qu&eacute; impacto tiene esta transformaci&oacute;n en las econom&iacute;as del resto de Europa, especialmente aquellas &iacute;ntimamente conectadas con la alemana como es el caso de las de los pa&iacute;ses del Este? &iquest;Qu&eacute; tipo de consecuencias desatar&aacute; una reacci&oacute;n mercantilista, del tipo estadounidense, por parte de la Uni&oacute;n Europea? &iquest;C&oacute;mo impacta en las trayectorias de transici&oacute;n energ&eacute;tica el hecho de que la mayor&iacute;a de la producci&oacute;n de infraestructuras renovables proceda de China? &iquest;Qu&eacute; efectos sociopol&iacute;ticos implica que una regi&oacute;n como Europa, que fue el centro del sistema-mundo, sea &ldquo;descendida&rdquo; en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo? &iquest;Est&aacute; el ascenso de la extrema derecha en Alemania relacionado con esta crisis econ&oacute;mica del modelo de exportaci&oacute;n y esa sensaci&oacute;n de <em>downgrading </em>pol&iacute;tico y econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este caso nos permite recordar que el sistema econ&oacute;mico capitalista es una instituci&oacute;n en la que todos compiten contra todos, y que hay aspectos en los que las reglas funcionan como un juego de suma cero. No es solo una cuesti&oacute;n de l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, sobre los que insisto recurrentemente, sino tambi&eacute;n de que no todos los pa&iacute;ses pueden ser exportadores netos. Las exportaciones de unos pa&iacute;ses son las importaciones de otros, de manera que la exaltaci&oacute;n de un modelo basado en exportar m&aacute;s de lo que se importa &mdash;Alemania, China&mdash; se sostiene &uacute;nicamente a costa de una feroz competencia y de la existencia de otros pa&iacute;ses que importen m&aacute;s de lo que exportan. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Europa durante muchos a&ntilde;os se nos ha intentado hacer creer que el modelo de crecimiento alem&aacute;n era la referencia indiscutible, el espejo donde mirarse para hacer las cosas bien. Y ese modelo est&aacute; en crisis porque ahora hay competidores a&uacute;n m&aacute;s feroces y competentes, de modo que en la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo, con el ascenso de China y el intento neomercantilista de defenderse por parte de Estados Unidos, Alemania ha quedado atrapada en las viejas inercias. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s visibles de que la arquitectura econ&oacute;mica que organiz&oacute; Europa durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas est&aacute; dejando de existir. Comprender esa transformaci&oacute;n y ser capaz de abordarla ser&aacute; una de las tareas intelectuales y pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/modelo-aleman-dejado-funcionar_129_13358830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el modelo alemán ha dejado de funcionar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volkswagen,Alemania,China,Industria,Capitalismo,Exportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el PP habla el idioma de Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-habla-idioma-vox_129_13348737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a73c477c-9d0a-4b81-8a32-b380112bd7a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146517.jpg" width="4555" height="2562" alt="Cuando el PP habla el idioma de Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando conviertes ciertos discursos en habituales, tus propios votantes asumen una nueva normalidad ideológica: se desplaza todo el eje de “sentido común” hacia la derecha. Reconducir eso no es tarea sencilla, y es más fácil que los líderes se vean rehenes de una base social radicalizada y que ellos mismos han contribuido a crear</p></div><p class="article-text">
        &lsquo;La comunidad de descendientes de espa&ntilde;oles mantendr&aacute; el derecho de opci&oacute;n a la nacionalidad espa&ntilde;ola, garantizado por una ley de Acceso a la Nacionalidad de los Nietos reformada&rsquo;. As&iacute; de favorable hablaba el PP sobre una Ley de Nietos en su programa electoral para las elecciones generales de 2023; una redacci&oacute;n alineada con el esp&iacute;ritu de la norma actual, que se estima podr&iacute;a garantizar la nacionalidad a unos 2 millones de personas. La hemeroteca est&aacute; llena de declaraciones en el mismo sentido por parte de los actuales l&iacute;deres conservadores, todos ellos defendiendo una pol&iacute;tica que, de repente, ahora cuestionan y critican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, es peor que eso. En pol&iacute;tica siempre es leg&iacute;timo cambiar de posici&oacute;n, pero es sospechoso cuando esos giros se producen de una manera tan radicalizada y sobreactuada. Porque no es solamente que Feij&oacute;o y los suyos ahora no vean bien lo que durante d&eacute;cadas han defendido sin problemas; es que ahora han llegado a hablar de &ldquo;ingenier&iacute;a electoral&rdquo; y de una &ldquo;modificaci&oacute;n sustancial del censo&rdquo;. El l&iacute;der de Vox ha ido m&aacute;s lejos y ha hablado directamente de &ldquo;pucherazo&rdquo;. Sembrando estas sospechas sobre la limpieza de las elecciones, el PP se suma al coro de partidos y movimientos de extrema derecha que a lo largo de todo el mundo han convertido la erosi&oacute;n de la legitimidad democr&aacute;tica en punta de lanza de su programa reaccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva reaccionaria es meridiana y no puede llevar a equ&iacute;voco. Primero deslegitiman al Gobierno. Ya no basta con criticar su programa econ&oacute;mico o social: lo presentan como un poder ileg&iacute;timo, dispuesto a instaurar una dictadura, traicionar a los ciudadanos o destruir deliberadamente la naci&oacute;n. Es en ese marco, cultivado durante muchos a&ntilde;os, donde se enmarca la acusaci&oacute;n de fraude electoral. Al fin y al cabo, si te has cre&iacute;do que es un gobierno dispuesto a hacer todo para mantenerse en el poder, &iquest;por qu&eacute; iba a resultar extra&ntilde;o que se manipularan deliberadamente las elecciones? Esta estrategia no es s&oacute;lo espa&ntilde;ola, sino que se repite una y otra vez, desde Trump negando su derrota en 2020 a Bolsonaro preparando el terreno para el asalto de sus seguidores en Brasil. El repertorio es com&uacute;n: como el adversario aparece como una amenaza existencial, cualquier resultado adverso puede presentarse como robado.
    </p><p class="article-text">
        El PP no puede alegar ignorancia al respecto, y debemos presuponer que conoce perfectamente las consecuencias de estimular ese tipo de discurso. Lo que ocurre es que tiene miedo a ser desbordado social y electoralmente por la extrema derecha, pero en vez de ir con mangueras a apagar el fuego ha decidido acercarse al problema con unos cuantos bidones de gasolina. Y lo hace por dos razones. La primera, porque una parte de su electorado est&aacute; ya capturado por la ola reaccionaria y comparte los postulados ultraderechistas, de manera que se siente c&oacute;modo en la narrativa reaccionaria acerca de los peligros de la inmigraci&oacute;n e incluso de teor&iacute;as conspiranoicas como la &lsquo;tesis del gran reemplazo&rsquo;. Esa corriente &mdash;de la que Isabel D&iacute;az Ayuso es el s&iacute;ntoma m&aacute;s visible&mdash; es hegem&oacute;nica en Madrid y creciente en el resto del pa&iacute;s. Basta ver c&oacute;mo se ha normalizado hablar de inmigraci&oacute;n en t&eacute;rminos que hace cinco a&ntilde;os habr&iacute;an sido marginales. La segunda, porque el PP se sabe incapaz de vencer en una guerra cultural alimentada por la extrema derecha a nivel mundial, especialmente en redes, y ha decidido no dar ninguna batalla: se ha rendido directamente.
    </p><p class="article-text">
        Me consta que entre las filas conservadoras hay quien resta importancia a este movimiento y considera todo esto un giro t&aacute;ctico &mdash;electoral, incluso&mdash; m&aacute;s que estrat&eacute;gico. Es decir, creen que asumir discursos reaccionarios no necesariamente implica desarrollar posteriormente un programa consecuente; que si llegan al gobierno, la gente se olvidar&aacute;. A mi juicio, es un claro error de diagn&oacute;stico. Porque cuando conviertes ciertos discursos en habituales, tus propios votantes asumen una nueva normalidad ideol&oacute;gica: se desplaza todo el eje de &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; hacia la derecha. Reconducir eso no es tarea sencilla, y es m&aacute;s f&aacute;cil que los l&iacute;deres se vean rehenes de una base social radicalizada y que ellos mismos han contribuido a crear.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia pr&aacute;ctica la conocemos todos, desgraciadamente. La historia reciente demuestra que la extrema derecha nunca se fortalece &uacute;nicamente por sus propios m&eacute;ritos a la hora de interpretar la sociedad. Tambi&eacute;n crece cuando los partidos conservadores e incluso progresistas deciden asumir su lenguaje, legitimar sus marcos mentales y competir en su terreno. El resultado nunca ha sido una derecha democr&aacute;tica m&aacute;s fuerte, sino una extrema derecha m&aacute;s influyente. Y por el camino se est&aacute; erosionando no solo la democracia, sino tambi&eacute;n la cohesi&oacute;n social: no olvidemos que el principio de todo esto es que el PP ahora niega derechos pol&iacute;ticos que antes reconoc&iacute;a. Una pendiente muy resbaladiza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-habla-idioma-vox_129_13348737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 19:54:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el PP habla el idioma de Vox]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Crece España por la inmigración o por la productividad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/crece-espana-inmigracion-productividad_129_13342810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ec5f253-69d4-49a4-bcb8-6d798bfbc715_16-9-discover-aspect-ratio_default_1090454.jpg" width="1671" height="940" alt="¿Crece España por la inmigración o por la productividad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La respuesta es: tanto por el aumento de la población y de la tasa de empleo como por el avance de la productividad por hora. Está ocurriendo un cambio en el modelo productivo: en parte porque la inmigración reciente es más cualificada y en parte por una reasignación hacia actividades de mayor valor añadido.</p></div><p class="article-text">
        Los principales organismos internacionales reconocen que la econom&iacute;a espa&ntilde;ola es una de las que m&aacute;s crece de toda Europa y entre los pa&iacute;ses de la OCDE. De hecho, seg&uacute;n las previsiones de la OCDE y de la Comisi&oacute;n Europea, su crecimiento seguir&iacute;a por encima del de Francia, Alemania o Italia &mdash;y de la media de la zona euro&mdash; en 2026 y 2027. 
    </p><p class="article-text">
        La gran pregunta que alimenta el debate es si ese crecimiento se sostiene porque hay m&aacute;s gente trabajando&nbsp;o porque se est&aacute; produciendo una transformaci&oacute;n estructural. En este an&aacute;lisis aportar&eacute; algunos datos que nos ayuden a hacernos una idea de lo que est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        Para contextualizar el debate debo recordar que el Producto Interior Bruto (PIB) que articula gran parte del debate econ&oacute;mico es &uacute;nicamente el valor monetario de los bienes y servicios que produce un pa&iacute;s en un determinado per&iacute;odo de tiempo. En t&eacute;rminos absolutos, eso significa que si hay m&aacute;s gente trabajando, el PIB ser&aacute; mayor. Al mismo tiempo, si un pa&iacute;s consigue producir cosas de m&aacute;s valor empleando a los mismos trabajadores (o el mismo tiempo de trabajo) tambi&eacute;n crecer&aacute; el PIB. Para los fines de este art&iacute;culo estos son los dos grandes mecanismos que pueden explicar el crecimiento econ&oacute;mico. Al primer tipo se le llama crecimiento extensivo porque depende de a&ntilde;adir m&aacute;s trabajadores, mientras que al segundo se le llama crecimiento intensivo porque implica usar &ldquo;mejor&rdquo; los factores productivos existentes.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, por lo general una econom&iacute;a que crece extensivamente enfrentar&aacute; l&iacute;mites de manera m&aacute;s r&aacute;pida: es improbable que el ritmo de crecimiento del n&uacute;mero de trabajadores se mantenga en el tiempo. Adem&aacute;s, formar trabajadores cualificados, que son los que generan m&aacute;s valor, es dif&iacute;cil y es raro que la entrada masiva de personas tenga esas caracter&iacute;sticas. Por esa raz&oacute;n se considera un tipo de crecimiento poco atractivo. Por otro lado, crecer intensivamente es un proceso potencialmente m&aacute;s sostenible porque depende del aumento de la productividad (aunque tambi&eacute;n hay l&iacute;mites, como los ecol&oacute;gicos). Respecto a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, los analistas m&aacute;s conservadores aducen que el crecimiento es d&eacute;bil porque es del primer tipo, mientras que otros consideramos que hay elementos que apuntan a que tambi&eacute;n se est&aacute; produciendo una transformaci&oacute;n estructural, aunque modesta.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, existen procedimientos para descomponer el PIB y contrastar qu&eacute; tipo de crecimiento se est&aacute; produciendo. En la nota final indico c&oacute;mo se hace metodol&oacute;gicamente, pero el que utilizo aqu&iacute; es b&aacute;sicamente una transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica que permite descomponer el PIB en cuatro factores: poblaci&oacute;n, tasa de empleo, intensidad de trabajo y productividad por hora. Utilizando datos de Eurostat para el per&iacute;odo 2022-2025 y en crecimiento acumulado, obtenemos los siguientes datos para algunas econom&iacute;as seleccionadas de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="¿Cómo ha variado el PIB de las grandes economías europeas desde 2022?" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-KL92f" src="https://datawrapper.dwcdn.net/KL92f/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="435" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Lo que nos dice esta tabla es que el crecimiento de Espa&ntilde;a se debe tanto al aumento de la poblaci&oacute;n y de la tasa de empleo como al avance de la productividad por hora. De la muestra, Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s donde m&aacute;s ha crecido la poblaci&oacute;n; y, como la tasa de empleo crece a&uacute;n m&aacute;s, sabemos que el empleo ha aumentado m&aacute;s deprisa que la poblaci&oacute;n: buena parte de quienes han llegado est&aacute;n en edad de trabajar y se han incorporado al mercado laboral. Conviene notar, adem&aacute;s, que las horas por ocupado caen (&minus;1,3), se&ntilde;al de que la jornada media se acorta &mdash;probablemente por m&aacute;s parcialidad&mdash;, de modo que el empuje laboral viene del n&uacute;mero de personas que trabajan, no de que cada una trabaje m&aacute;s horas. As&iacute; pues, el crecimiento del n&uacute;mero de trabajadores explica una parte importante del crecimiento econ&oacute;mico reciente.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a esperar que esa entrada de trabajadores tirase de la productividad por hora hacia abajo: si los nuevos ocupados tuvieran, en promedio, menor cualificaci&oacute;n y se incorporaran a empleos de bajo valor a&ntilde;adido, aportar&iacute;an menos valor que la media preexistente. Es lo que suele suponerse, aunque la evidencia reciente lo matiza, pues seg&uacute;n el Banco de Espa&ntilde;a la inmigraci&oacute;n llegada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os est&aacute; m&aacute;s cualificada que las olas anteriores. El ejemplo m&aacute;s claro de ese patr&oacute;n extensivo es Italia: su empleo crece con fuerza (+5,0) mientras su productividad por hora se desploma (&minus;4,1), de modo que el grueso de su crecimiento se explica fundamentalmente por el aumento del empleo. Alemania y Austria, por su parte, ilustran un caso distinto enmarcado en su crisis industrial: ah&iacute; la productividad por hora tambi&eacute;n cae, pero acompa&ntilde;ada de una tasa de empleo negativa, se&ntilde;al de que el problema no es la composici&oacute;n de nuevos trabajadores, sino la destrucci&oacute;n de empleo de alto valor en la industria. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, en cambio, y tal y como <a href="https://www.eldiario.es/economia/efectos-politicas-socialcomunistas-empleo-productividad_129_13230784.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analizamos en profundidad recientemente</a>, la productividad por hora crece al mismo tiempo que se crea empleo. Esa combinaci&oacute;n es precisamente la que resulta dif&iacute;cil de obtener en procesos de crecimiento puramente extensivos, porque la incorporaci&oacute;n r&aacute;pida de trabajadores suele reducir la productividad media, al menos temporalmente.
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n plausible de este fen&oacute;meno es que, a la vez que se produce esa fuerte entrada de poblaci&oacute;n, est&aacute; ocurriendo un cambio en el modelo productivo que eleva la productividad media de los trabajadores: en parte porque la inmigraci&oacute;n reciente es m&aacute;s cualificada y en parte por una reasignaci&oacute;n hacia actividades de mayor valor a&ntilde;adido. Es precisamente lo que apunt&oacute; el informe de Goldman Sachs al se&ntilde;alar que Espa&ntilde;a es, entre las grandes econom&iacute;as europeas, donde m&aacute;s est&aacute;n creciendo los empleos de alto valor a&ntilde;adido. He reproducido a continuaci&oacute;n el gr&aacute;fico que sosten&iacute;a tal argumento.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Entre las grandes economías de la UE, el empleo de alto valor crece más que el total (y España lidera)" aria-label="Columnas agrupadas" id="datawrapper-chart-tE7NS" src="https://datawrapper.dwcdn.net/tE7NS/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="638" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        En resumen, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; creciendo por una combinaci&oacute;n de crecimiento extensivo (m&aacute;s trabajadores) e intensivo (m&aacute;s productividad por hora). Las dos interpretaciones que a priori parec&iacute;an enfrentadas son, en realidad, compatibles. Y eso tiene m&eacute;rito, porque sus l&oacute;gicas tienden a oponerse: que ambas convivan indica que la transformaci&oacute;n estructural est&aacute; teniendo una fuerza suficiente para compensar el efecto composici&oacute;n de sumar m&aacute;s trabajadores. 
    </p><p class="article-text">
        Los avances obtenidos hasta ahora es probable que se deban en gran medida a los incentivos introducidos por los fondos NextGeneration, es decir, a un tipo de pol&iacute;tica industrial que atrae capital y trabajadores hacia sectores con mayor valor a&ntilde;adido. El verdadero reto de futuro para la econom&iacute;a espa&ntilde;ola consiste en conseguir que cada nueva incorporaci&oacute;n al mercado laboral vaya acompa&ntilde;ada de un aumento sostenido de la productividad. Si eso ocurre, lo que requiere una pol&iacute;tica industrial m&aacute;s activa y ambiciosa, habremos conseguido una transformaci&oacute;n econ&oacute;mica de la estructura productiva, esto es, de uno de los grandes problemas que ha arrastrado hist&oacute;ricamente a nuestra econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/crece-espana-inmigracion-productividad_129_13342810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 19:47:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Crece España por la inmigración o por la productividad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Inmigración,Crecimiento económico,PIB]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo Aldama se convirtió en el héroe de la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aldama-convirtio-heroe-derecha_129_13329689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/159bb446-301c-4de4-b12f-89c4b6bff37d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo Aldama se convirtió en el héroe de la derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo puede un empresario corrupto convertirse en objeto de admiración e incluso de celebración pública? La única forma de explicarlo es precisamente atendiendo al papel instrumental que juega en una causa mayor: la de desgastar y tumbar al gobierno de coalición progresista</p><p class="subtitle">Aldama se queja de haber tenido que pagar impuestos por su comisión de seis millones del caso Mascarillas</p></div><p class="article-text">
        Hay un personaje en Espa&ntilde;a que se presenta como la persona que destap&oacute; la corrupci&oacute;n del PSOE y que, dotado con esa legitimidad, va de plat&oacute; en plat&oacute; haciendo afirmaciones estrafalarias y de dudosa credibilidad que, en todo caso, alimentan y consolidan los prejuicios de los conservadores. Aldama, que ha sido tratado con suma generosidad por parte del Tribunal Supremo, es el nuevo h&eacute;roe de la derecha de este pa&iacute;s. Y es tambi&eacute;n, desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, parte destacada de su cultura pop.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo no es que un personaje de estas caracter&iacute;sticas ocupe horas de tertulias y titulares de prensa, porque de esos hay much&iacute;simos, sino la extraordinaria facilidad con la que una parte de la sociedad ha suspendido sus propios criterios morales para convertirlo en una figura admirada. Se trata de una inversi&oacute;n de valores muy reveladora de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, donde ya no importa qui&eacute;n eres ni qu&eacute; has hecho, sino contra qui&eacute;n disparas.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado la derecha puso mucho empe&ntilde;o en convertir la expresi&oacute;n &ldquo;Pedro S&aacute;nchez, hijo de puta&rdquo; en la &ldquo;canci&oacute;n del verano&rdquo;, como dijo el cantante Juan Mag&aacute;n y otros portavoces a los que, para variar, no les import&oacute; contribuir a la degradaci&oacute;n pol&iacute;tica que supone popularizar insultos a figuras p&uacute;blicas. Pero mientras los exabruptos contra el presidente corr&iacute;an como la p&oacute;lvora en verbenas y fiestas de pueblo, y no siempre espont&aacute;neamente, en una frecuencia distinta tambi&eacute;n proliferaban otros c&aacute;nticos tales como &ldquo;por Aldama, por Aldama&rdquo; &mdash;<a href="https://elpais.com/espana/2026-05-10/victor-de-aldama-de-nexo-corruptor-a-fenomeno-de-masas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en versi&oacute;n flamenca, cantado por uno de los Morancos</a>&mdash; y un mucho m&aacute;s expl&iacute;cito &ldquo;Aldama libertad y si no la hay, manifestaci&oacute;n nacional&rdquo; que &eacute;l mismo subi&oacute; a sus redes como ejemplo del &ldquo;sentir popular&rdquo;. No es ninguna tonter&iacute;a, ya que la popularidad de Aldama constituye el s&iacute;ntoma visible de un proceso pol&iacute;tico mucho m&aacute;s profundo, a saber: la construcci&oacute;n deliberada de un personaje &uacute;til para una determinada batalla cultural.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede un empresario corrupto convertirse en objeto de admiraci&oacute;n e incluso de celebraci&oacute;n p&uacute;blica? La &uacute;nica forma de explicarlo es precisamente atendiendo al papel instrumental que juega en una causa mayor: la de desgastar y tumbar al gobierno de coalici&oacute;n progresista. Las derechas nunca toleraron perder el gobierno en el a&ntilde;o 2018, pero mucho menos aceptaron que los comunistas se sentaran tambi&eacute;n en el Consejo de Ministros desde el a&ntilde;o 2020. Desde entonces han intentado casi todo para cambiar esa situaci&oacute;n, siguiendo aquel claro consejo de Aznar de que &ldquo;qui&eacute;n pueda hacer, que haga&rdquo;. Pero aquella ofensiva ideol&oacute;gica, medi&aacute;tica, judicial y hasta policial termin&oacute; chocando con la voluntad popular expresada en julio de 2023, que revalid&oacute; al gobierno de coalici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derecha persever&oacute; en esta estrategia, claro, pero pronto encontr&oacute; un aliado inesperado: la corrupci&oacute;n del PSOE, un regalo que los ladrones de &Aacute;balos, Cerd&aacute;n y compa&ntilde;&iacute;a han ofrecido a los reaccionarios de nuestro pa&iacute;s. Conviene no minimizar la importancia de este hecho, como hace cierta izquierda en ocasiones. Lo cierto es que la corrupci&oacute;n debilita electoralmente a quien la protagoniza, pero tambi&eacute;n proporciona munici&oacute;n pol&iacute;tica, legitimidad discursiva y cohesi&oacute;n emocional a sus adversarios. Por eso la derecha ha mordido a la presa y no la va a soltar: han encontrado un punto de gran vulnerabilidad del gobierno y de Pedro S&aacute;nchez. Pero como nunca es suficiente, necesitan sobredimensionar el fen&oacute;meno para que parezca realmente un problema de todo el gobierno de coalici&oacute;n. Y ese es precisamente el papel de Aldama. &Eacute;l ya no es &uacute;nicamente un empresario investigado, sino que se ha convertido en un personaje pol&iacute;tico. Y, como ocurre con todos los personajes pol&iacute;ticos exitosos, su relevancia no depende tanto de la veracidad de lo que cuenta como de la utilidad simb&oacute;lica que adquiere para quienes lo escuchan.
    </p><p class="article-text">
        Seamos claros: Aldama es un fantasma y no s&oacute;lo un delincuente. Durante la fase de instrucci&oacute;n el juez acredit&oacute; que muchas de sus &ldquo;confesiones&rdquo; no se ajustaban en absoluto a la verdad o eran acusaciones sin pruebas; en algunos casos fueron directamente mentiras desmontadas por el juez, y que obligaron al propio Aldama a tener que rectificar para evitar problemas mayores. As&iacute;, durante el juicio Aldama no s&oacute;lo aport&oacute; evidencias que ayudaron a esclarecer el caso, aspecto que sostiene la desproporcionada generosidad con la que el Tribunal Supremo ha tratado su situaci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n se dedic&oacute; a esparcir basura a fin de que el problema pareciera mucho mayor de lo que ya era. Y desde el principio estaba claro que, si Aldama quer&iacute;a ganarse la simpat&iacute;a de la derecha de este pa&iacute;s &mdash;parte de su propia estrategia de supervivencia legal&mdash; ten&iacute;a que ir a por la caza mayor: Pedro S&aacute;nchez y su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside su atractivo para la derecha sociol&oacute;gica de este pa&iacute;s: se presenta como un h&eacute;roe que se enfrenta al gobierno de Pedro S&aacute;nchez y que puede conseguir, sue&ntilde;an ellos, que acaben todos en la c&aacute;rcel. En sus manifestaciones m&aacute;s recientes ha vuelto a incidir en que tiene material comprometido de Pedro S&aacute;nchez, al que sin prueba alguna llama &ldquo;el number one&rdquo;, y ha predicho que acabar&aacute; en la c&aacute;rcel. Para completar su relato de h&eacute;roe contra villano, ha declarado solemne que tiene miedo por &eacute;l y por su familia; un tono victimista que lleva dos a&ntilde;os utilizando a fin de presentarse como contrapunto de un supuesto gobierno totalitario dirigido por Pedro S&aacute;nchez. No importa si algo de todo esto es verdad o tiene el respaldo de pruebas; lo que importa es que la derecha de este pa&iacute;s le da verosimilitud y escucharlo refuerza sus prejuicios sobre qu&eacute; tipo de gente gobierna Espa&ntilde;a en este momento. Por esa raz&oacute;n, Aldama se ha convertido en un h&eacute;roe que merece reconocimiento, cari&ntilde;o y cuidados. Exactamente lo que est&aacute; recibiendo en las verbenas y fiestas populares, en los medios de comunicaci&oacute;n donde se le invita a compartir sus invenciones, y tambi&eacute;n en los juzgados &mdash;que ponderan mejor lo cierto y lo falso, pero que no escapan de su atractivo ideol&oacute;gico e instrumental&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Este va a ser un verano curioso. En algunas verbenas y fiestas populares convivir&aacute;n dos fen&oacute;menos reveladores de nuestro tiempo pol&iacute;tico: insultar al presidente del Gobierno democr&aacute;ticamente elegido y celebrar a un empresario que particip&oacute; en tramas corruptas. Es una inversi&oacute;n moral extraordinaria, pero congruente con un tiempo pol&iacute;tico donde la ideolog&iacute;a reaccionaria ciega cualquier consideraci&oacute;n moral o de decencia. La derecha de nuestro pa&iacute;s ha convertido la derrota del gobierno de coalici&oacute;n en el &uacute;nico horizonte pol&iacute;tico, haciendo desaparecer toda coherencia y permitiendo que cualquier personaje dispuesto a contribuir a esa tarea sea r&aacute;pidamente rehabilitado. La pregunta que debemos hacernos es por qu&eacute; una parte de la sociedad ha decidido convertir a este personaje, un corrupto, en un referente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aldama-convirtio-heroe-derecha_129_13329689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo Aldama se convirtió en el héroe de la derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Víctor Aldama,Hidrocarburos,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Ganamos o perdemos poder adquisitivo? Cómo los mismos datos pueden contar dos historias distintas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ganamos-perdemos-adquisitivo-datos-contar-historias-distintas_129_13320680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49706825-0716-4164-bcba-fca4c20396fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Ganamos o perdemos poder adquisitivo? Cómo los mismos datos pueden contar dos historias distintas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se mida como se mida (mediante contabilidad nacional, costes laborales o, incluso, como salario neto) la tendencia apunta a la dificultad que tienen los salarios para crecer por encima de los precios</p><p class="subtitle">¿Cuánta gente cobra más y menos que tú? Calcula tu posición respecto al sueldo medio en la escala salarial de España</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n publicaba recientemente el diario El Confidencial, &ldquo;Espa&ntilde;a es el tercer pa&iacute;s europeo con mayor ca&iacute;da de los salarios reales en la crisis inflacionista&rdquo;. En particular, en <a href="https://www.elconfidencial.com/economia/2026-06-17/espana-caida-salarios-reales-crisis-inflacionista_4373877/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el texto se se&ntilde;ala</a> que los salarios nominales han crecido un 20,8%, pero como el precio de la vida (IPC) ha subido m&aacute;s, el resultado final es que &ldquo;los salarios reales siguen un 2% por debajo del nivel de 2021&rdquo;. Las cifras est&aacute;n obtenidas de Eurostat, la oficina estad&iacute;stica oficial de la Comisi&oacute;n Europea, as&iacute; que: &iquest;deber&iacute;amos desconfiar del mensaje que se nos traslada? En este an&aacute;lisis vamos a ver por qu&eacute; la respuesta es afirmativa.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por lo b&aacute;sico, que es el concepto de &lsquo;salario real&rsquo;. Con ello nos referimos a nuestro poder adquisitivo, es decir, a nuestro salario ajustado por el crecimiento del precio de las cosas que compramos. Si nuestro salario crece 1.000 euros de un a&ntilde;o a otro nos podemos sentir m&aacute;s ricos, pero si el precio de las cosas que solemos comprar ha subido 1.100 euros, en realidad nos hemos hecho m&aacute;s pobres porque podemos comprar menos cosas con nuestro salario. Por eso el salario real es una ratio entre una medida del salario nominal (en euros) y una medida del precio de la vida (en euros). 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; empiezan los problemas porque el concepto de salario real se entiende muy bien a nivel individual, pero medirlo a nivel agregado implica importantes problemas de medici&oacute;n. El salario de un trabajador manual y de un gran directivo no son iguales, como tampoco son las cosas t&iacute;picas que compran. Para salir del paso lo habitual es calcular el salario medio y la cesta de consumo promedio o representativa, lo que supone perder informaci&oacute;n valiosa sobre la desigualdad dentro del conjunto. Aun as&iacute;, es el modo habitual de proceder para llegar a un indicador simple que pretende resumir, nada m&aacute;s y nada menos, que el poder adquisitivo de los trabajadores de un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, aunque nos resignemos a usar el salario medio como aproximaci&oacute;n seguimos teniendo el problema de d&oacute;nde obtener los datos y de qu&eacute; est&aacute;n midiendo exactamente. Eurostat ofrece distintas formas de medir los salarios y ninguna captura exactamente la misma realidad. Algunas incluyen todos los costes laborales y otras se basan en la contabilidad nacional o en encuestas. Lo importante es entender que no existe una &uacute;nica forma indiscutible de medir algo tan complejo como el poder adquisitivo agregado. Por ejemplo, el siguiente gr&aacute;fico muestra la evoluci&oacute;n del salario real (ya ajustado por nivel de precios) desde el a&ntilde;o 2000 hasta el presente para una serie basada en contabilidad nacional y otra de costes laborales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="La evolución del salario real en España" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-wTidW" src="https://datawrapper.dwcdn.net/wTidW/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="569" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Lo que se observa es que la tendencia de ambas series es similar, aunque queda claro que no miden exactamente lo mismo (no se solapan). Lo que quiero es que nos fijemos en la parte final del gr&aacute;fico, a partir del a&ntilde;o de la pandemia (2020). Lo que vemos es que en torno a 2022 ambos &iacute;ndices alcanzan un m&iacute;nimo en torno a los 100 puntos: eso significa que en esa fecha el salario real es b&aacute;sicamente el mismo que era en el a&ntilde;o de referencia, el a&ntilde;o 2000. Pero, y he aqu&iacute; lo relevante, en el a&ntilde;o 2026 ambos &iacute;ndices se encuentran significativamente por encima, lo que supone que el salario real ha crecido desde entonces. Entonces, &iquest;c&oacute;mo se puede aterrizar en un titular, como el de El Confidencial, que asegura que el salario real ha bajado un 2%?
    </p><p class="article-text">
        En la facultad tuve un profesor que nos insist&iacute;a en que los economistas aprend&iacute;amos a torturar a los datos hasta que confesaban lo que dese&aacute;ramos. As&iacute; que para entender el an&aacute;lisis en cuesti&oacute;n s&oacute;lo hay que buscar huellas de un interrogatorio que intuimos bastante cruel. En el an&aacute;lisis econ&oacute;mico hay tres tipos de decisiones previas: los datos que se usan, el indicador que se construye y el per&iacute;odo temporal que se escoge. Ninguna es neutral y todas condicionan el resultado final, as&iacute; que veamos qu&eacute; ha podido pasar en este caso.
    </p><p class="article-text">
        El periodista ha comenzado haciendo una pregunta interesante: &iquest;cu&aacute;nto ha variado el salario real en Espa&ntilde;a desde el final de la pandemia? El problema real est&aacute; en determinar cu&aacute;ndo termin&oacute; la pandemia. Seg&uacute;n la OMS, concluy&oacute; en mayo de 2023, lo que puede tener sentido sanitario, pero no econ&oacute;mico: as&iacute; que debemos seguir buscando.
    </p><p class="article-text">
        Por los datos de El Confidencial, que he replicado, sabemos que el medio ha usado los datos de coste laboral y ha escogido como referencia de final de la pandemia el primer trimestre de 2021. Respecto a lo primero, ning&uacute;n problema. Pero respecto a lo segundo, &iquest;por qu&eacute; esa fecha? En aquel momento la econom&iacute;a a&uacute;n no hab&iacute;a arrancado &mdash;el PIB todav&iacute;a ca&iacute;a en el primer trimestre de 2021 y solo rebot&oacute; a partir del segundo&mdash;. En realidad, no hay una raz&oacute;n evidente para anclar justo ah&iacute;. Y, como veremos, las consecuencias de esa elecci&oacute;n son enormes.
    </p><p class="article-text">
        Es conocido el chiste seg&uacute;n el cual, si yo tengo cero vacas, y mi vecino tiene dos, la estad&iacute;stica dir&aacute; que, en promedio, tenemos una cada uno. Extiendo ahora esa idea ligeramente. Imaginemos un escenario A en el que yo tengo 10 vacas, y al a&ntilde;o siguiente tengo 11: mi crecimiento habr&aacute; sido del 10%. En un escenario B, yo tengo 1 vaca y al a&ntilde;o siguiente 2: mi crecimiento habr&aacute; sido el 100%. En ambos casos el n&uacute;mero de vacas adicionales ha sido el mismo, pero el porcentaje de crecimiento es muy distinto. Moraleja: para no trasladar una impresi&oacute;n equivocada hay que elegir (y explicar) con cuidado el per&iacute;odo de referencia (las vacas con las que empezamos).
    </p><p class="article-text">
        Con ese punto de partida, el art&iacute;culo de El Confidencial concluye que, desde el per&iacute;odo de referencia (primer trimestre de 2021) hasta el &uacute;ltimo per&iacute;odo disponible (primer trimestre de 2026) el crecimiento nominal de los salarios ha sido del 20,8%, mientras que el crecimiento de los precios ha sido del 23,2%. La conclusi&oacute;n es que el salario real ha ca&iacute;do un 1,9% (que el autor redondea al 2%). Tomada al pie de la letra, es una foto sombr&iacute;a: cinco a&ntilde;os despu&eacute;s seguir&iacute;amos por debajo del punto de partida. El gr&aacute;fico resultante con salarios y precios en &iacute;ndice con referencia en primer trimestre de 2021 es el siguiente, donde se puede comprobar que los salarios no &ldquo;pillan&rdquo; al crecimiento de los precios y se mantienen por debajo todav&iacute;a en 2026:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Los salarios no alcanzan a los precios" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-JZyoN" src="https://datawrapper.dwcdn.net/JZyoN/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="540" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; pasa si elegimos otro punto de referencia? He rehecho los c&aacute;lculos con los mismos datos, pero considerando ahora que el punto de referencia es el primer trimestre de 2022, es decir, justo un a&ntilde;o despu&eacute;s. En el gr&aacute;fico resultante, que sigue a continuaci&oacute;n, la imagen es totalmente distinta porque ahora los salarios se encuentran por encima de los precios desde el a&ntilde;o 2024. Aqu&iacute; el panorama sombr&iacute;o se ha convertido en otro bastante m&aacute;s optimista.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Con base 2022, los salarios adelantan a los precios" aria-label="Líneas" id="datawrapper-chart-fCvKO" src="https://datawrapper.dwcdn.net/fCvKO/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="566" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Que dos resultados tan distintos nazcan de los mismos datos es debido a las decisiones metodol&oacute;gicas previas, en particular a d&oacute;nde establecemos el punto de partida. Podr&iacute;amos haber tomado distintos puntos de referencia, y todos mostrar&iacute;an fotograf&iacute;as diferentes. De hecho, resulta que de 104 trimestres disponibles desde el a&ntilde;o 2000, al compararlos con el &uacute;ltimo dato de 2026 s&oacute;lo 11 dan resultado negativo de la variaci&oacute;n del salario real (el escogido por El Confidencial es uno de ellos). 
    </p><p class="article-text">
        Mi objetivo no es sugerir que existe una fecha correcta y que el periodista ha elegido de manera deliberada una incorrecta, sino demostrar la enorme sensibilidad del resultado a una decisi&oacute;n aparentemente inocua como es la elecci&oacute;n del per&iacute;odo de referencia. Como he dicho, si el an&aacute;lisis hubiera comenzado en el primer trimestre de 2022, el titular hubiera tenido que ser algo similar a &ldquo;el salario real sube un 3% desde la pandemia&rdquo;, y los lectores de El Confidencial tendr&iacute;an una percepci&oacute;n muy distinta de lo que sucede con el poder adquisitivo de los espa&ntilde;oles &mdash;y, por ende, de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del gobierno&mdash;. De hecho, de forma mucho menos justificada, podr&iacute;amos incluso haber escogido el cuarto trimestre de 2012 y decir que desde entonces el salario real ha subido un 9,7%. Todos ellos, incluidos el de dicho medio, ser&iacute;an correctos, pero no necesariamente &ldquo;toda la verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una precisi&oacute;n que merece la pena hacer: todo esto afecta a la magnitud de la ca&iacute;da espa&ntilde;ola en t&eacute;rminos absolutos, pero no necesariamente a su posici&oacute;n relativa. Que Espa&ntilde;a sea &ldquo;el tercer pa&iacute;s europeo con mayor ca&iacute;da&rdquo; es una comparaci&oacute;n entre pa&iacute;ses que, al medirse todos desde la misma base, es bastante menos sensible a la fecha elegida y merecer&iacute;a un an&aacute;lisis propio. Aqu&iacute; me ocupo solo de la cifra absoluta, que es la que sostiene el &ldquo;&minus;2%&rdquo;, y lo que subrayo es que el mismo dato alimenta un titular catastrofista o uno triunfalista seg&uacute;n las decisiones metodol&oacute;gicas, que no suelen ser expl&iacute;citas. Un an&aacute;lisis econ&oacute;mico requiere contextualizaci&oacute;n, claridad y un punto cr&iacute;tico que, sin embargo, desaparece cuando declaramos con rotundidad cosas como las del titular analizado. Y lo que es innegable es que desde aquel suelo de 2022 (que se ve claramente en el primer gr&aacute;fico) el salario real se ha ido recuperando hasta situarse hoy m&aacute;s o menos donde estaba antes del golpe. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene, eso s&iacute;, no pasarse de optimistas. Que el punto de partida elegido por El Confidencial sea discutible no significa que el salario real no se resintiera: entre finales de 2021 y el verano de 2022 el poder adquisitivo cay&oacute; de verdad, porque la inflaci&oacute;n corri&oacute; muy por delante de los salarios, y esa p&eacute;rdida la not&oacute; cualquiera que llenara la cesta de la compra. En <a href="https://www.eldiario.es/economia/debate-equivocado-irpf-no-problema_129_13192595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro an&aacute;lisis</a> ya habl&eacute; de por qu&eacute; ese es el problema esencial que nos obliga a preguntarnos sobre el margen de beneficio de las empresas en tiempos de &ldquo;shocks externos&rdquo;. Es m&aacute;s, se mida como se mida (mediante contabilidad nacional, costes laborales o, incluso, como salario neto) la tendencia apunta a la dificultad que tienen los salarios para crecer por encima de los precios. Estamos ante un problema distributivo cl&aacute;sico, producto de muchos factores &mdash;siendo uno, por ejemplo, la ausencia de indexaci&oacute;n de los salarios al IPC&mdash;, que pone de relieve una vez m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/economia/limites-subidas-salario-minimo_129_13013986.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas como la subida del salario m&iacute;nimo</a>.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, sirva este ejemplo para demostrar que la economista Joan Robinson ten&iacute;a raz&oacute;n cuando dijo aquello de que hay que estudiar econom&iacute;a para evitar ser enga&ntilde;ado por los economistas. Eso s&iacute;, la lecci&oacute;n no es que debamos desconfiar de las estad&iacute;sticas per se (aunque tienen sus propios problemas, de los que debemos ser conscientes), sino que debemos desconfiar de quien nos presenta una estad&iacute;stica como si hablara por s&iacute; sola. Los datos nunca hablan, sino que siempre hay alguien que decide qu&eacute; medir, desde cu&aacute;ndo medirlo y c&oacute;mo contarlo. Y esa decisi&oacute;n, que suele permanecer invisible, es muchas veces la parte m&aacute;s importante del an&aacute;lisis econ&oacute;mico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ganamos-perdemos-adquisitivo-datos-contar-historias-distintas_129_13320680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 19:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Ganamos o perdemos poder adquisitivo? Cómo los mismos datos pueden contar dos historias distintas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[IPC - Índice de Precios de Consumo,Precios,Salarios,SMI - Salario Mínimo Interprofesional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No confundamos a quien aprovecha el incendio con quien lo provoca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-confundamos-aprovecha-incendio-provoca_129_13311840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/333b5916-22fe-46de-add1-0ca1f33deecc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No confundamos a quien aprovecha el incendio con quien lo provoca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las derechas harán cuanto esté en su mano por derribar a este Gobierno, y tienen ascendiente suficiente dentro del Estado como para intentarlo con altas probabilidades de éxito. Pero de ahí no se puede inferir que un caso que incluye la creación de sociedades pantalla para hacer negocios sea, también él, un producto de las maniobras de la derecha</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una <a href="https://www.eldiario.es/politica/mayoria-votantes-psoe-pide-sanchez-agotar-legislatura-pesar-caso-zapatero_1_13296583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de elDiario.es</a>, aproximadamente uno de cada tres votantes de izquierdas cree que el caso que hoy salpica al entorno del Gobierno es, en realidad, una operaci&oacute;n urdida contra &eacute;l. Se trata de datos preocupantes por lo que revelan sobre el estado del esp&iacute;ritu cr&iacute;tico en la izquierda. Conviene explicitarlo para no llevar a confusi&oacute;n: es posible, y es necesario, reconocer que las derechas har&aacute;n cuanto est&eacute; en su mano por derribar a este Gobierno, y que tienen ascendiente suficiente dentro del Estado como para intentarlo con altas probabilidades de &eacute;xito. Pero de ah&iacute; no se puede inferir que un caso que incluye la creaci&oacute;n de sociedades pantalla para hacer negocios sea, tambi&eacute;n &eacute;l, un producto de las maniobras de la derecha. Que el adversario quiera aprovechar el incendio no lo convierte en quien lo provoc&oacute;. No deber&iacute;amos pasar por ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace algunas d&eacute;cadas, un grupo de pensadores se dedic&oacute; a desbrozar las trampas l&oacute;gicas en las que hab&iacute;a ca&iacute;do buena parte del marxismo y del pensamiento de izquierdas en general. Aquellos &lsquo;marxistas anal&iacute;ticos&rsquo; &mdash;as&iacute; se llamaron&mdash; dedicaron esfuerzos brillantes a demostrar que del hecho de que un fen&oacute;meno beneficie a X no puede inferirse que X sea su autor ni su responsable. Lo llamaron cr&iacute;tica a la explicaci&oacute;n funcional, y su blanco era el marxismo que explicaba cualquier instituci&oacute;n diciendo que exist&iacute;a &ldquo;porque&rdquo; conven&iacute;a al capital, sin molestarse en mostrar el mecanismo concreto por el que el inter&eacute;s del capital se traduc&iacute;a, supuestamente, en esa instituci&oacute;n particular. La falacia es elemental &mdash;beneficiario no es lo mismo que causante&mdash;, y sin embargo sigue siendo asombrosamente habitual en la manera en que una parte de la izquierda lee la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que esta forma de razonar tiene exactamente el patr&oacute;n de una teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n. John Elster, uno de los marxistas anal&iacute;ticos m&aacute;s destacados, se&ntilde;al&oacute; que el funcionalismo y el conspiracionismo son dos salidas falsas al mismo callej&oacute;n. Cuando no se ve el mecanismo que conecta una causa con un efecto, uno puede inventarse una funci&oacute;n que se autorregula sola &mdash;el funcionalismo&mdash; o inventarse un agente oculto que lo orquesta todo entre bambalinas &mdash;la conspiraci&oacute;n&mdash;. Son explicaciones hermanas: dos maneras de tapar el agujero que deja un mecanismo que no se ha sabido explicar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo reciente puede servir para mostrarlo con m&aacute;s claridad. El partido Podemos emergi&oacute; electoralmente en 2014 gracias a la carism&aacute;tica presencia de Pablo Iglesias en las tertulias de La Sexta, y el estallido fue tal que, a los pocos meses, Podemos estaba en las encuestas en el 20% e Izquierda Unida en el 5%. En aquellas circunstancias, no muchos comprend&iacute;an el mecanismo causal por el que IU hab&iacute;a pasado del 15% al 5% en s&oacute;lo unos meses, as&iacute; que se recurri&oacute; a explicaciones funcionalistas y conspirativas: Podemos era, se dec&iacute;a, un producto del capital (encarnado en los medios) para acabar con el partido de la clase trabajadora. Curiosamente, exactamente el mismo argumento apareci&oacute; de nuevo cuando emergi&oacute; Sumar en 2022, pero esta vez en boca de los representantes de Podemos. La explicaci&oacute;n funcionalista (&ldquo;al sistema le beneficia esto &mdash;la divisi&oacute;n&mdash;, luego es cosa del sistema&rdquo;) y conspirativa (&ldquo;todo es un plan de los medios para destruirnos&rdquo;) es un recurso tan habitual como err&oacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, me lo he encontrado una y otra vez dentro de la izquierda, en lecturas de muy distinto calibre y radicalidad. Si las grandes empresas se benefician de las pol&iacute;ticas socialdem&oacute;cratas, se concluye que las pol&iacute;ticas socialdem&oacute;cratas las dise&ntilde;an las grandes empresas. Si el feminismo reivindica que el trabajo de la mujer sea remunerado, se decreta que el feminismo es un instrumento del capital. Si hay empresas de energ&iacute;a renovable, se asegura que la transici&oacute;n energ&eacute;tica es una quimera del capital. Si la patronal apoya regularizar a los migrantes, se proclama que dar papeles es hacerle el juego al capitalismo. Si criticar a Rusia beneficia a Estados Unidos, se sentencia que toda cr&iacute;tica a Rusia es cosa del imperio. En todos los casos opera el mismo automatismo: se simplifica el fen&oacute;meno, se suprime la agencia de quienes lo protagonizan &mdash;como si las personas y los movimientos no tuvieran voluntad propia con la que explicar lo que hacen&mdash; y se clausura, de paso, la capacidad de cr&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo me he preguntado por qu&eacute; estos argumentos son tan atractivos para tanta gente. La &uacute;nica explicaci&oacute;n que me convence es que estas lecturas, aunque sean l&oacute;gicamente ileg&iacute;timas, resultan pol&iacute;ticamente rentables, porque cohesionan al grupo. No hay nada como una buena teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n, aderezada con unas dosis de victimismo, para cerrar filas. Los agravios unen mucho m&aacute;s que las victorias: se&ntilde;alar un enemigo externo capaz de poner en riesgo la existencia misma del grupo despierta lealtades que dormitaban. &ldquo;Si vienen a por nosotros, por algo ser&aacute;&rdquo;; &ldquo;Nos atacan porque decimos la verdad&rdquo;; &ldquo;Si no te atacan como a m&iacute;, eres de ellos&rdquo;. Y conviene que se me entienda bien: no estoy diciendo que la cr&iacute;tica externa sea siempre veraz &mdash;de hecho, muy frecuentemente es torticera e interesada&mdash;. Estoy diciendo otra cosa: que el victimismo se utiliza para anular el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico propio, que es distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta fase declarativa sobre qu&eacute; explica el ataque externo, todo parece inocente. Pero cuidado, porque una vez explicitados los argumentos conspirativos, el paso siguiente es casi siempre el mismo. Tras identificar al enemigo externo llega la b&uacute;squeda del enemigo interno: el disidente c&oacute;mplice, el traidor que colabora con la fuerza omnipresente que quiere destruirnos. Si estamos bajo asedio, quien levanta la voz para se&ntilde;alar lo que se hace mal pasa autom&aacute;ticamente a ser sospechoso de colaboracionismo. El disidente se convierte en traidor, y al traidor se le invita a marcharse. Al menos hoy se le invita: bajo el estalinismo se le fusilaba. Que se lo pregunten a Bujarin y a tantos otros revolucionarios que cayeron bajo esa misma acusaci&oacute;n. Porque el estalinismo se edific&oacute; precisamente sobre esa narrativa &mdash;el enemigo exterior que hab&iacute;a logrado infiltrar sus tent&aacute;culos en el interior&mdash; y la convirti&oacute; en coartada para liquidar todo pensamiento cr&iacute;tico. Stalin no se equivocaba al afirmar que hab&iacute;a potencias interesadas en la ca&iacute;da de la URSS; su salto mortal fue inferir que toda cr&iacute;tica a la URSS era, por ello, producto de la conspiraci&oacute;n de esas potencias. Es el mismo salto, exactamente el mismo, que el que reproduce la izquierda cuando construye la idea de un &ldquo;bunker resistente&rdquo; frente a los malvados elementos de la derecha/medios/el capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Procesos as&iacute; conducen, inevitablemente, a la fosilizaci&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico, sobre todo en los sectores que han hecho suya esa mirada. Si el enemigo externo es omnipotente y lo explica todo, &iquest;para qu&eacute; malgastar energ&iacute;as pregunt&aacute;ndose qu&eacute; hicieron mal los nuestros? Por el camino, la base social se transforma: deja de ser diversa, amplia y cr&iacute;tica para volverse homog&eacute;nea, estrecha y leal. En este sentido, la clave es que las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n no tienen fronteras: nadie es capaz de fijar d&oacute;nde termina la trama. Primero son los medios; despu&eacute;s, los mal llamados &lsquo;aliados&rsquo;; al final, cualquiera que aporte un dato inc&oacute;modo. El proceso acaba consumi&eacute;ndose a s&iacute; mismo, y de la quema solo se salvan unos pocos dirigentes. Las estructuras construidas de este modo ya no necesitan ganar: les basta con tener raz&oacute;n moral, con el aplauso de los suyos, que es lo &uacute;nico que garantiza la reproducci&oacute;n de su poder. Cada depuraci&oacute;n deja un n&uacute;cleo m&aacute;s puro y m&aacute;s peque&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene estar alerta. Uno empieza desliz&aacute;ndose por una pendiente de apariencia inocente y termina empantanado, defendiendo imposibles, incapaz de pensar cr&iacute;ticamente la realidad que lo rodea. Por mi parte, en cuanto huelo un proceso de victimizaci&oacute;n &mdash;&ldquo;los medios, la derecha, los jueces nos atacan, ap&oacute;yanos&rdquo;&mdash; me pongo en guardia. No porque los medios, la derecha o los jueces carezcan de agencia: la tienen, y a menudo es hostil&iacute;sima con la izquierda. Me pongo en guardia porque esa llamada suele ser una estrategia dise&ntilde;ada para que traguemos con cosas que nos saldr&aacute;n caras a medio y largo plazo. La izquierda fue siempre la tradici&oacute;n del sujeto que hace su propia historia. Renunciar a la responsabilidad sobre lo que hacemos mal, mientras reclamamos para nosotros todo el m&eacute;rito de lo que hacemos bien, es renunciar a esa tradici&oacute;n. Y hay una asimetr&iacute;a final que deber&iacute;amos entender: a la derecha el conspiracionismo la moviliza; a la izquierda la anestesia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-confundamos-aprovecha-incendio-provoca_129_13311840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 21:14:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No confundamos a quien aprovecha el incendio con quien lo provoca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Estados Unidos apaga la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/estados-unidos-apaga-ia_129_13305089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b081bd60-5728-45f9-bc99-3b24d2f7b460_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145346.jpg" width="1710" height="962" alt="Cuando Estados Unidos apaga la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El movimiento de la Casa Blanca ha sido ubicado en lo que algunos han llamado una “guerra fría digital”, y sólo puede entenderse en el contexto de declive de la posición hegemónica de la potencia americana. La única solución que tienen los demás países es desplegar sus propios modelos de inteligencia artificial, lo que no es tarea sencilla</p><p class="subtitle">EEUU veta por primera vez la exportación de una inteligencia artificial y confirma el inicio de la guerra fría digital</p></div><p class="article-text">
        Anthropic, la compa&ntilde;&iacute;a propietaria de la Inteligencia Artificial Claude, public&oacute; hace unos d&iacute;as su modelo Fable. Dicho modelo supuestamente mejora la capacidad de la inteligencia generativa, permitiendo que el usuario pueda elaborar tareas mucho m&aacute;s sofisticadas en menos tiempo; es decir, permite un aumento de la productividad en ciertas tareas. La respuesta del gobierno de Estados Unidos ha sido la de <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/eeuu-veta-primera-vez-exportacion-inteligencia-artificial-confirma-inicio-guerra-fria-digital_1_13294994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prohibir que ese modelo sea utilizado por los ciudadanos extranjeros,</a> alegando motivos de seguridad nacional. En lo que es hasta ahora el &uacute;ltimo movimiento, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/liderar-revolucion-ia-ceder-trono-rebeldes-tres-pasos-anthropic-superar-openai_1_13272571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anthropic </a>ha retirado el modelo a todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Este movimiento del gobierno de Estados Unidos ha sido ubicado en lo que algunos han llamado una &ldquo;guerra fr&iacute;a digital&rdquo;, y s&oacute;lo puede entenderse en el contexto de declive de la posici&oacute;n hegem&oacute;nica de la potencia americana. De la misma forma que las pol&iacute;ticas arancelarias de Trump buscan proteger a la industria norteamericana de los efectos del libre comercio &mdash;que ahora se asume que beneficia a pa&iacute;ses adversarios, especialmente China&mdash;, la limitaci&oacute;n del uso de las IA m&aacute;s avanzadas a usuarios nacionales es el intento de aprovechar cualquier oportunidad para ganar una ventaja econ&oacute;mica. Ambas medidas son parte de un paquete proteccionista que algunos denominamos neomercantilismo, y del que existen precedentes hist&oacute;ricos que pueden ayudar a comprender la situaci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el ejemplo paradigm&aacute;tico fue la Inglaterra del siglo XVIII, que por entonces comenzaba a despuntar gracias a la capacidad de sus mec&aacute;nicos para construir m&aacute;quinas m&aacute;s eficaces y eficientes para la industria textil. Era tal la importancia de ese conocimiento que el gobierno ingl&eacute;s prohibi&oacute; desde principios de siglo la emigraci&oacute;n de los operarios cualificados. A partir de la segunda mitad de siglo, el gobierno extendi&oacute; la prohibici&oacute;n a las m&aacute;quinas en s&iacute;, ya construidas, a fin de que los rivales no pudieran replicarlas y utilizarlas para su desarrollo econ&oacute;mico. La pol&iacute;tica mercantilista de la &eacute;poca suger&iacute;a que aquella ventaja de conocimiento y tecnolog&iacute;a deb&iacute;a ser &ldquo;privada&rdquo; a fin de proporcionar una ventaja en la lucha econ&oacute;mica; no hab&iacute;a todav&iacute;a tal cosa como el libre comercio, que el Reino Unido solo asumi&oacute; un siglo m&aacute;s tarde cuando era ya la potencia econ&oacute;mica indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        No fue esta una estrategia solo de Inglaterra, sino tambi&eacute;n de Pa&iacute;ses Bajos y de algunas rep&uacute;blicas italianas como Venecia, es decir, de aquellas regiones m&aacute;s avanzadas y donde la industrializaci&oacute;n comenzaba a desplegarse con m&aacute;s solidez. Sin embargo, hay consenso de que la mayor&iacute;a de aquellas medidas no fueron muy eficaces. La raz&oacute;n es que los pa&iacute;ses rezagados, como Francia, Prusia o Estados Unidos, reaccionaron combinando (ilegalmente) pol&iacute;ticas de atracci&oacute;n de operarios y espionaje industrial. Por ejemplo, el estadounidense Samuel Slater, conocido en Inglaterra como <em>Slater the traitor</em>, emigr&oacute; a la isla brit&aacute;nica disfrazado de jornalero para memorizar la maquinaria de hilado de Arkwright; gracias a aquello, Estados Unidos adquiri&oacute; la tecnolog&iacute;a que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a proporcionado la ventaja econ&oacute;mica clave al Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n actual es similar. Aunque hay discusiones acad&eacute;micas al respecto, es obvio para cualquiera que la IA consigue elevar la productividad en ciertas tareas espec&iacute;ficas (por ejemplo, en el procesamiento y manipulaci&oacute;n de muchos datos, o en la redacci&oacute;n de documentos). Si tal funci&oacute;n estuviera disponible &uacute;nicamente para Estados Unidos, eso conceder&iacute;a una ventaja notable a sus empresas en comparaci&oacute;n con la de sus competidores. Aunque el gobierno de Estados Unidos alega motivos de &ldquo;Seguridad Nacional&rdquo; para su decisi&oacute;n, esta es la t&iacute;pica forma de encubrir pol&iacute;ticas mercantilistas que, en &uacute;ltima instancia, buscan una ventaja econ&oacute;mica para sus empresas.
    </p><p class="article-text">
        Debemos a&ntilde;adir que los programas de Inteligencia Artificial generativa de Estados Unidos no son enteramente suyos. Como recordaba Albert Einstein en &lsquo;<em>Why Socialism?&rsquo;</em>, ning&uacute;n logro individual nace de la nada: la vida de cada persona es posible gracias al trabajo y los logros de los muchos millones, pasados y presentes, y es la sociedad la que provee el lenguaje, las formas de pensamiento y la mayor parte de su contenido. En este sentido, todo conocimiento es una herencia colectiva e intergeneracional. De la misma manera que las m&aacute;quinas de la revoluci&oacute;n industrial encarnaban los recursos que fueron expropiados y saqueados a las colonias y a la periferia mundial, pues sin ellos era imposible concebir la propia construcci&oacute;n de los artefactos en cuesti&oacute;n, la IA generativa encarna el conocimiento que es, por defecto, propiedad com&uacute;n. Incluso todos nuestros datos, incluyendo mis propios art&iacute;culos, son apropiados por la IA generativa tanto para entrenar como para construir los resultados ofrecidos al usuario. As&iacute;, una de las preguntas de nuestro tiempo podr&iacute;a ser &iquest;qui&eacute;n controla y se apropia de un conocimiento de origen com&uacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        A la vez, todo el proceso depende de una red de infraestructura que se construye asim&eacute;tricamente seg&uacute;n la l&oacute;gica del capital, es decir, dirigi&eacute;ndose a aquellos lugares donde la naturaleza y el ser humano son m&aacute;s accesibles, d&oacute;ciles y, sobre todo, baratos. Se trata de lo que Cecilia Rikap, en su fant&aacute;stico libro &lsquo;<em>Teor&iacute;a de la dependencia digital&rsquo;</em>, ha llamado &ldquo;extractivismo gemelo&rdquo;. El resultado es un proceso que concentra los beneficios en unos pocos actores (las grandes corporaciones de IA) y distribuye los costes econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos entre las regiones perif&eacute;ricas. <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/sistemas-criticos-espana-22-paises-europeos-boton-apagado-disposicion-trump_1_13146751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y el bot&oacute;n de encendido/apagado</a> de las funciones esenciales de la IA sigue residiendo en el centro, sea Estados Unidos o China.
    </p><p class="article-text">
        El caso aqu&iacute; descrito pone de relieve una vulnerabilidad important&iacute;sima del resto de pa&iacute;ses, como los europeos, que ya dependen de los servicios de Inteligencia Artificial de empresas estadounidenses. Aunque muchos pa&iacute;ses se han enzarzado en una lucha por atraer los centros de datos de la IA, lo cierto es que estas infraestructuras &mdash;por otro lado, altamente intensivas en consumo de energ&iacute;a y agua&mdash; son s&oacute;lo la parte de la cadena donde se procesan datos y no generan ni muchos puestos de trabajo cualificados ni tampoco otorgan capacidad de control alguna sobre el software. Son solo enclaves de extracci&oacute;n por cuyas migajas se pelean ciertas regiones del mundo que, como Argentina, oficialmente ofrecen como &ldquo;ventaja&rdquo; precisamente mucha energ&iacute;a y mano de obra barata. En todo caso, los propietarios de la IA siempre pueden desconectar su uso selectivamente, como acaban de hacer con el modelo Fable, a instancias del gobierno de Estados Unidos o por otras razones a&uacute;n m&aacute;s mundanas. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica soluci&oacute;n que tienen los dem&aacute;s pa&iacute;ses es <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/alianza-potencias-medias-ia-acercando-espana-canada-brasil_1_13236548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desplegar sus propios modelos de inteligencia artificial, lo que no es tarea sencilla.</a> Por un lado, la eficacia de la inteligencia artificial generativa es el resultado de la acumulaci&oacute;n de grandes cantidades de conocimiento y del uso de mano de obra barata que, a trav&eacute;s de tareas arduas y repetitivas, ayuda a mejorar la precisi&oacute;n del modelo. Las implicaciones de ese proceso de &ldquo;gestaci&oacute;n&rdquo; no son menores a la hora de querer construir una alternativa al software estadounidense. Por otro lado, y quiz&aacute;s el factor m&aacute;s importante, ning&uacute;n pa&iacute;s europeo o latinoamericano podr&aacute;, por si solo, ser capaz de construir una alternativa competitiva a los modelos estadounidenses o chinos. El prerrequisito para conseguirlo es necesariamente cambiar la escala, es decir, trabajar entre pa&iacute;ses de manera cooperativa. Pero la escala no basta, y si el conocimiento es una herencia com&uacute;n, la alternativa no puede limitarse a reproducir el mismo extractivismo bajo bandera europea. Deber&iacute;a apuntar a modelos p&uacute;blicos y abiertos, gobernados como lo que ese conocimiento es en origen: un bien colectivo. Precisamente esa hip&oacute;tesis es la que la extrema derecha y el movimiento MAGA intentan sabotear de ra&iacute;z al erosionar las d&eacute;biles instituciones europeas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/estados-unidos-apaga-ia_129_13305089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 20:14:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Estados Unidos apaga la IA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anthropic,Inteligencia artificial,Donald Trump,Estados Unidos,ChatGPT,China]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El regreso de la necesidad de creer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/regreso-necesidad-creer_129_13291455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b05ecba5-7096-49d8-8d05-6cc3423cec01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de la necesidad de creer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Veo con recelo a cierta izquierda que trivializa estos sentires, condenándolos de antemano como expresiones de irracionalidad con las que no cabe mezclarse ni discutir. Pero el sentido de pertenencia o el deseo de reconstruir lazos comunitarios no es algo que sólo pueda vincularse a las ideologías conservadoras o a las religiones</p></div><p class="article-text">
        Entre el siglo I y el IV de nuestra era, varias epidemias y pandemias asolaron Europa occidental. La plaga Antonina, que estall&oacute; entre los a&ntilde;os 160 y 189, se llev&oacute; por delante incluso al emperador Marco Aurelio y algunas fuentes le atribuyen hasta 2.000 muertes diarias en Roma. Durante los siguientes siglos varias enfermedades, que los historiadores actuales creen que fueron la malaria, la viruela y la peste bub&oacute;nica, provocaron intensos desplomes de los niveles de poblaci&oacute;n. La guerra tambi&eacute;n contribuy&oacute; a esa din&aacute;mica, convirtiendo aquella &eacute;poca en un tiempo no muy apacible para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n; especialmente, claro est&aacute;, para los m&aacute;s pobres y peor alimentados.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas epidemias obligaron a millones de personas a enfrentarse de forma cotidiana a la fragilidad de la existencia, empuj&aacute;ndolas a buscar explicaciones, nuevas comunidades y certezas. Quiz&aacute;s por eso los momentos de mayor inseguridad material y vital suelen coincidir con profundas transformaciones culturales, religiosas y pol&iacute;ticas, lo que puede ayudarnos a comprender algunos fen&oacute;menos de nuestro propio tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es sabido que este tipo de episodios de salud p&uacute;blica han alterado hist&oacute;ricamente las instituciones sociales y culturales dominantes. Para la &eacute;poca romana, algunos historiadores, como Rodney Stark, han se&ntilde;alado que uno de los cambios m&aacute;s importantes provocados por la continuidad e intensidad de las epidemias fue el crecimiento del cristianismo. Aquella secta que promet&iacute;a milagros y curaciones &mdash;recu&eacute;rdese: en un contexto de plagas recurrentes&mdash; habr&iacute;a proliferado en un contexto desesperado para millones de personas. Se trata de una tesis pol&eacute;mica, pero veros&iacute;mil: es f&aacute;cil imaginar a una poblaci&oacute;n sufriente que ve&iacute;a c&oacute;mo cada pocos a&ntilde;os muchos de sus familiares y amigos mor&iacute;an a causa de las guerras y las enfermedades sin cura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la interrelaci&oacute;n entre cambio clim&aacute;tico y las enfermedades es estudiada hoy desde un punto de vista cient&iacute;fico, con datos tales como el an&aacute;lisis de las emisiones de di&oacute;xido de carbono (que decrec&iacute;an cuando la poblaci&oacute;n menguaba, al tiempo que adem&aacute;s crec&iacute;an los bosques), esta es una tesis a la que se ha recurrido continuamente para contribuir a explicar importantes cambios pol&iacute;ticos. De hecho, est&aacute; ampliamente documentado que la combinaci&oacute;n de cambio clim&aacute;tico y peste bub&oacute;nica durante el siglo XIV estuvo detr&aacute;s de las condiciones propicias para el fin del feudalismo en Europa occidental. Al final, los seres humanos somos parte del Sistema-Tierra y respondemos ante cambios que amenazan nuestra propia vida.
    </p><p class="article-text">
        Si en aquellos siglos la inseguridad existencial moldeaba las creencias colectivas, es razonable preguntarse qu&eacute; ocurre cuando esa inseguridad desaparece. Los mundos antiguo y medieval son, en este sentido, muy diferentes de los actuales. Desde la II Guerra Mundial, las generaciones criadas y crecidas en Occidente han vivido dentro de lo que se llama &ldquo;&eacute;poca dorada del capitalismo&rdquo;, con incrementos espectaculares de los niveles de bienestar material y, en general, con empleos y condiciones de vida garantizadas &mdash;particularmente la asistencia sanitaria&mdash;. En ese contexto, las ansiedades colectivas ten&iacute;an muy poco que ver con las de los campesinos y esclavos del mundo tardorromano, que eran mucho m&aacute;s conscientes de la vulnerabilidad de la propia existencia. No pocos pensadores han visto aqu&iacute; una de las causas de la secularizaci&oacute;n de Occidente: la falta de necesidad de acogerse a las esperanzas de un mundo m&aacute;s all&aacute; del terrenal y mundano.
    </p><p class="article-text">
        Pero sucede que, como para Mercedes Sosa, todo cambia. Y aquel mundo de &ldquo;capitalismo dorado&rdquo; (que no era tan brillante para los millones de personas que lo sosten&iacute;an con sudor y sangre desde el Sur global), y sobre el que ahora se construyen las melancol&iacute;as y nostalgias de las izquierdas y las derechas, est&aacute; desapareciendo. El neoliberalismo lleva d&eacute;cadas erosionando las redes colectivas y comunitarias, desde los Estados sociales hasta la forma en la que se construyen las ciudades y se relacionan los vecinos (una transici&oacute;n evidente en muchas ciudades que han visto menguar los barrios tradicionales en beneficio de los PAU &mdash;las grandes urbanizaciones de nueva planta, en la pr&aacute;ctica barrios privados&mdash;y los chal&eacute;s individualistas, ambos dependientes de los combustibles f&oacute;siles y de los centros comerciales perif&eacute;ricos). Poco a poco, el individuo ha sido arrojado a eso que Zygmunt Bauman llam&oacute; &ldquo;modernidad l&iacute;quida&rdquo; y que, como &eacute;l tan bien supo interpretar, atraviesa todas las dimensiones sociales, desde el trabajo hasta el consumo, pasando por el amor. El punto en com&uacute;n es que todo parece comercializado, es decir, pasado por el filtro de la l&oacute;gica del mercado. El cap&iacute;tulo de Black Mirror en el que todos los trabajadores tienen asignado un valor num&eacute;rico, resultado de la valoraci&oacute;n que otros hacen de ellos despu&eacute;s de sus contactos, es la expresi&oacute;n m&aacute;xima de esa forma relacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un tropo continuo a lo largo de la historia. Seguramente los campesinos v&iacute;ctimas de los enclosures o cercamientos debieron sentirse de un modo parecido. Erich Fromm as&iacute; lo cre&iacute;a cuando en <em>El miedo a la libertad</em> advirti&oacute; que la liberaci&oacute;n de las ataduras feudales no se convert&iacute;a autom&aacute;ticamente en una libertad para desarrollar proyectos de vida con garant&iacute;as. Es en esa tensi&oacute;n en la que suelen nacer los monstruos. Porque en esos contextos de transici&oacute;n, el individuo queda despose&iacute;do de las redes de seguridad material y espiritual que, mejor o peor, hab&iacute;an sido consideradas garantizadas. El trabajador posfordista, al fin y al cabo, evoca con melancol&iacute;a los derechos del trabajador fordista incluso aunque no haya visto nunca ninguno. Se trata no s&oacute;lo de darle sentido a la vida &mdash;cualquier cosa que signifique eso&mdash; sino de tener la seguridad de que la vida puede continuar sin demasiados sobresaltos. Eso, hoy, est&aacute; en el alambre.
    </p><p class="article-text">
        Entre otros factores, porque nunca hay uno solo, quiz&aacute;s este fen&oacute;meno contribuya a explicar ese renovado atractivo que tienen las distintas espiritualidades modernas, empezando por la religi&oacute;n. La gente tiene necesidad de v&iacute;nculos estables con su entorno, de seguridad material y de cierta confianza en el futuro. El fil&oacute;sofo David Hume lleg&oacute; a concluir que no podr&iacute;a haber pensamiento cient&iacute;fico si no supon&iacute;amos que el mundo ten&iacute;a cierta regularidad y que, al menos en principio, el ma&ntilde;ana se parecer&iacute;a al hoy. Quiz&aacute;s no es solo la ciencia, sino que nada tiene sentido si no sabemos si habr&aacute; ma&ntilde;ana para nosotros y nuestros seres queridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente por eso asistimos simult&aacute;neamente al auge de fen&oacute;menos muy distintos que comparten una misma ra&iacute;z: el crecimiento de determinadas expresiones religiosas, la b&uacute;squeda de identidades nacionales fuertes, la proliferaci&oacute;n de comunidades (incluso digitales) o el atractivo de discursos pol&iacute;ticos que prometen protecci&oacute;n frente a un mundo percibido como ca&oacute;tico. Aunque sus respuestas sean diferentes e incluso incompatibles entre s&iacute;, todas parecen responder a una misma necesidad de pertenencia, estabilidad y orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso veo con recelo a cierta izquierda que trivializa estos sentires, conden&aacute;ndolos de antemano como expresiones de irracionalidad con las que no cabe mezclarse ni discutir. Pero el sentido de pertenencia o el deseo de reconstruir lazos comunitarios no es algo que s&oacute;lo pueda vincularse a las ideolog&iacute;as conservadoras o a las religiones. Est&aacute; tambi&eacute;n presente en esa pulsi&oacute;n que todos tenemos a formar grupos sociales (incluso partidos pol&iacute;ticos) y quiz&aacute;s nuestro mayor reto pol&iacute;tico es precisamente c&oacute;mo dar respuesta a esas ansiedades sociales desde un programa transformador; un lugar donde la ciencia y la racionalidad &mdash;que imaginan la factibilidad de otro mundo posible&mdash; se unen con las emociones y aspiraciones de seguridad emocional y material.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/regreso-necesidad-creer_129_13291455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 20:18:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de la necesidad de creer]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imagina un mundo rico sin crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/imagina-mundo-rico-crecimiento_129_13288273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9ebed35-3321-46f3-911a-88fbcb245c88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imagina un mundo rico sin crecimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El recién publicado informe del 'Global Justice Report' (GJR), elaborado por el equipo de Thomas Piketty, se esfuerza por demostrar que la lucha contra la desigualdad va necesariamente de la mano de la defensa del planeta que sostiene la vida. Esto es ir a contracorriente de una forma de pensar que todavía invade la mayor parte del pensamiento económico progresista y, por supuesto, conservador</p><p class="subtitle">Europa consume una España entera en tierras agrícolas extranjeras</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Te imaginas vivir en una sociedad en la que toda la poblaci&oacute;n, a lo largo de todo el planeta, recibiera un ingreso anual de 60.000 euros? Esa cifra se corresponde con unos 5.000 euros al mes, lo que est&aacute; algo por encima de la media actual en Norte Am&eacute;rica, pero muy por encima de los 290 euros de media del &Aacute;frica subsahariana. Pues esa es la cifra que el reci&eacute;n publicado informe del <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Global Justice Report</em></a><a href="https://globaljusticeproject.wid.world/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (GJR) </a>considera viable para lograr combatir la desigualdad mundial y sus consecuencias y, al mismo tiempo, evitar el calentamiento global. 
    </p><p class="article-text">
        El informe ha sido elaborado por el equipo del economista <a href="https://www.eldiario.es/economia/piketty-asegura-informe-draghi-inmenso-merito-acabar-dogma-austeridad-presupuestaria_1_11654902.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Piketty</a>, y merece un reconocimiento especial porque se esfuerza por demostrar que la <a href="https://www.eldiario.es/economia/desigualdad-reduce-minimos-2008-pobreza-infantil-disminuye_1_12965173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lucha contra la desigualdad</a> va necesariamente de la mano de la defensa del planeta que sostiene la vida. Esto es ir a contracorriente de una larga tradici&oacute;n que entiende que la lucha contra la desigualdad &mdash;as&iacute; como la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica en general&mdash;&nbsp;es s&oacute;lo posible mediante el crecimiento econ&oacute;mico y a costa del medio natural; una forma de pensar que todav&iacute;a invade la mayor parte del pensamiento econ&oacute;mico progresista y, por supuesto, conservador. 
    </p><p class="article-text">
        La clave de b&oacute;veda del informe es, de hecho, la constataci&oacute;n de que la actividad econ&oacute;mica conlleva necesariamente un consumo de recursos naturales y energ&iacute;a que genera <a href="https://www.eldiario.es/economia/europa-consume-espana-entera-tierras-agricolas-extranjeras_129_13265051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impactos ecol&oacute;gicos</a>, destacadamente el cambio clim&aacute;tico. As&iacute;, la &uacute;nica manera de que en el a&ntilde;o 2100 la temperatura promedio global se mantenga por debajo de los 2 &deg;C respecto a la era preindustrial &mdash;y evitar as&iacute; una cat&aacute;strofe de costes impredecibles&mdash; es reducir desde hoy la actividad econ&oacute;mica, esto es, el crecimiento econ&oacute;mico. En este sentido, el informe comparte intuiciones centrales de la tradici&oacute;n del 'decrecimiento', aunque sus autores no asumen la etiqueta. Y aporta, adem&aacute;s, matices de calado propios.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, no se trata s&oacute;lo de un reescalado hacia abajo de la actividad econ&oacute;mica, como ocurrir&iacute;a con una crisis econ&oacute;mica, una pandemia o una guerra. Lo que se defiende es una reorientaci&oacute;n general del modelo de producci&oacute;n y consumo buscando una desmaterializaci&oacute;n de la econom&iacute;a, lo que significa el crecimiento de sectores poco intensivos en consumo de materiales y energ&iacute;a, pero muy intensivos en proporcionar bienestar: por ejemplo, los sectores de educaci&oacute;n y sanidad crecer&iacute;an enormemente. Como se&ntilde;alaba el economista ecol&oacute;gico Herman Daly, es importante recordar que crecimiento y desarrollo no son lo mismo y que, mientras el primero se refiere al valor monetario de la producci&oacute;n, el segundo nos interpela sobre los servicios que nos proporcionan directamente bienestar o felicidad. El GJR se centra en las condiciones biof&iacute;sicas y sociales que hacen viable el desarrollo del conjunto de la poblaci&oacute;n mundial; nada m&aacute;s y nada menos.
    </p><p class="article-text">
        En estas p&aacute;ginas hemos hablado a menudo del parad&oacute;jico papel que juega la tecnolog&iacute;a y la productividad bajo el sistema econ&oacute;mico capitalista. El punto es que aunque las innovaciones permiten producir la misma cantidad de bienes en menos tiempo, bajo el capitalismo esta opci&oacute;n est&aacute; clausurada. La raz&oacute;n es que la l&oacute;gica del sistema obliga a todos los agentes a competir entre ellos y, en consecuencia, a recurrir a la tecnolog&iacute;a no para producir lo mismo en menos tiempo, sino para producir m&aacute;s en el mismo tiempo. La opci&oacute;n liberadora &mdash;trabajar menos manteniendo el bienestar&mdash; queda as&iacute; bloqueada. De este modo, durante dos siglos <a href="https://www.eldiario.es/economia/efectos-politicas-socialcomunistas-empleo-productividad_129_13230784.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la productividad ha aumentado</a> de forma extraordinaria, pero la mayor parte de ese incremento se ha traducido en m&aacute;s producci&oacute;n y consumo antes que en m&aacute;s tiempo libre. Solo la lucha del movimiento obrero logr&oacute; compensarlo en parte, consiguiendo que una fracci&oacute;n de esas ganancias se destinara a reducir la jornada. El informe del GJR abunda en esta idea al plantear que las horas de trabajo deben ser reducidas desde la media actual de 2.100 horas por a&ntilde;o hacia las 1.000 horas para 2100. Equivaldr&iacute;a, grosso modo, a jornadas de algo m&aacute;s de cuatro horas o a semanas laborales notablemente m&aacute;s cortas que las actuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea es desplazar el bienestar desde la acumulación de bienes materiales hacia el acceso universal a servicios, tiempo libre y seguridad económica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las variables centrales que ajusta todo el modelo es precisamente la que llaman suficiencia, y que tiene que ver con el consumo. Con jornadas laborales mucho m&aacute;s reducidas y con un crecimiento de los sectores inmateriales como educaci&oacute;n y sanidad, el consumo necesariamente tiene que basarse en un cambio de h&aacute;bitos: una dieta m&aacute;s sostenible ecol&oacute;gicamente (con una reducci&oacute;n del 25% del consumo de carne a nivel mundial) e incluso con impuestos no lineales donde las primeras compras de un bien (como un vuelo) sean asequibles, pero no tanto las siguientes. Todas estas propuestas responden a una misma idea: desplazar el bienestar desde la acumulaci&oacute;n de bienes materiales hacia el acceso universal a servicios, tiempo libre y seguridad econ&oacute;mica. La suficiencia tambi&eacute;n implica una r&aacute;pida y contundente transici&oacute;n energ&eacute;tica para descarbonizar la econom&iacute;a, as&iacute; como una reforestaci&oacute;n que permita recuperar la masa de bosques que exist&iacute;a en 1900. Es decir, no hay un decrecimiento que pretenda volver a los par&aacute;metros de las sociedades preindustriales sino un aprovechamiento del conocimiento y tecnolog&iacute;a acumulados para &ldquo;saltar&rdquo; hacia un nuevo modelo energ&eacute;tico renovable.
    </p><p class="article-text">
        Para que todo ello sea posible, el informe subraya la necesidad de combatir ferozmente la desigualdad de ingresos entre pa&iacute;ses (para permitir que los m&aacute;s pobres crezcan y puedan converger hacia un nivel de vida digno) as&iacute; como dentro de cada pa&iacute;s. No s&oacute;lo por razones de &iacute;ndole moral sino tambi&eacute;n econ&oacute;mica: de una fuerte imposici&oacute;n a los estratos m&aacute;s ricos sale el dinero necesario para comenzar el programa. El informe no apela a la creaci&oacute;n monetaria, sino a la redistribuci&oacute;n, ya que el gasto se financia al principio gravando a quienes m&aacute;s tienen. Luego, en cambio, se crea un fondo com&uacute;n (de todos los pa&iacute;ses) que invierte en las empresas sostenibles para obtener la financiaci&oacute;n necesaria: una idea con ecos de las propuestas socialdem&oacute;cratas radicales. En todo caso, esta transferencia de renta y riqueza desde los estratos altos hacia la base de la sociedad explica por qu&eacute; en el modelo se compatibiliza el crecimiento econ&oacute;mico casi cero de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos con el hecho de que la mayor&iacute;a de su poblaci&oacute;n pueda mejorar considerablemente tanto sus ingresos como su bienestar. De la misma forma que actualmente el crecimiento econ&oacute;mico no &ldquo;llega&rdquo; a una gran parte de la poblaci&oacute;n, la ausencia de crecimiento agregado es compatible con la mejora del bienestar individual de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el informe contiene mucha m&aacute;s informaci&oacute;n y datos, es importante quedarse con la imagen general: es posible imaginar un mundo donde toda la poblaci&oacute;n tiene unos m&iacute;nimos de vida muy razonables (sanidad, educaci&oacute;n, tiempo libre), donde el bienestar no depende del crecimiento econ&oacute;mico ni de un consumo ilimitado de recursos naturales, y donde la desigualdad ha sido dr&aacute;sticamente reducida como consecuencia de una gran ofensiva contra las &eacute;lites econ&oacute;micas. Gracias a eso, los par&aacute;metros del Sistema-Tierra pueden mantenerse dentro de unos m&aacute;rgenes que, sin estar exentos de riesgo, evitan los puntos de no retorno. Suena radical, y en cierto sentido lo es (lo que no es malo, porque supone ir a la ra&iacute;z del problema), pero cualquier otra alternativa &mdash;como seguir como hasta ahora&mdash; supondr&iacute;a adentrarse en un terreno muy oscuro para la civilizaci&oacute;n humana y para la vida en general.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ese terreno oscuro, el informe del GJR se inscribe en la tradici&oacute;n ut&oacute;pica, pero en su connotaci&oacute;n positiva: aquella que, como en <em>News from Nowhere</em> de William Morris, hizo so&ntilde;ar a la poblaci&oacute;n con mundos deseables y la activ&oacute; pol&iacute;ticamente. La principal virtud de aquellas utop&iacute;as cl&aacute;sicas, desde Moro hasta las esbozadas por Marx, es el deseo de proyectar en el futuro horizontes deseables que, en el presente, deb&iacute;an empezar a construirse. Necesitamos estas gu&iacute;as ut&oacute;picas porque dibujan el per&iacute;metro de lo que es posible, y trazan un camino que, aunque no est&eacute; perfectamente definido &mdash;nunca lo estar&aacute;&mdash;, es ya claramente la senda que tenemos que recorrer. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/imagina-mundo-rico-crecimiento_129_13288273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 19:41:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagina un mundo rico sin crecimiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la empujó?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/empujo_129_13272384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ea843ae-2d6e-4878-9866-d5a0bab9b3fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la empujó?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una agresión tan evidente deja de percibirse como una excepción y empieza a considerarse una respuesta comprensible, el problema pasa del agente en concreto a la cultura política e institucional que ha hecho posible esa mirada</p></div><p class="article-text">
        El acto de violencia policial en las protestas del profesorado valenciano que hemos visto todos es horroroso, pero tambi&eacute;n sintom&aacute;tico. Un golpe seco por detr&aacute;s a una mujer que protestaba tan tranquila que jam&aacute;s habr&iacute;a esperado que un miembro de la polic&iacute;a &mdash;cuya funci&oacute;n es precisamente velar por la defensa de los derechos fundamentales&mdash; la agrediera hasta derribarla al suelo y romperle de ese modo la nariz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las reacciones no se hicieron esperar. De un lado, la delegada del Gobierno anunci&oacute; la apertura de una investigaci&oacute;n sobre el asunto. De otro, dos sindicatos policiales salieron a defender al agresor y a cuestionar la investigaci&oacute;n. Mientras tanto, el presidente de la Generalitat, Juan Francisco P&eacute;rez Llorca, critic&oacute; la intervenci&oacute;n del agente, pero al mismo tiempo cuestion&oacute; tambi&eacute;n a los profesores que, seg&uacute;n &eacute;l, buscan la confrontaci&oacute;n. Como no pudo acreditar ning&uacute;n acto violento por parte del profesorado, debemos entender aquello como un torpe intento de justificar en parte al agente. As&iacute; las cosas, nadie se ha parado a pensar en el agresor en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que debemos hacernos es: &iquest;por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; lleva a un ser humano, que adem&aacute;s ha prometido proteger a sus conciudadanos, a ver a una mujer en una manifestaci&oacute;n y decidir que la opci&oacute;n correcta es darle un fuerte y claramente innecesario empuj&oacute;n por la espalda? Se trata de una pregunta m&aacute;s inc&oacute;moda de lo que parece. Pero en tanto no es probable que el agente se pronuncie p&uacute;blicamente al respecto, y mucho menos diciendo la verdad, solo podemos especular.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, bien podr&iacute;a ser que el agente estuviera acostumbrado a este tipo de acciones. Tras recibir la orden de intervenci&oacute;n para desalojar una calle, sale del furg&oacute;n y se desata un fuego interno que le ciega de tal modo que lo mismo da que enfrente tenga a un talib&aacute;n armado hasta los dientes que a un anciano en silla de ruedas; el protocolo es el protocolo. Esta posibilidad no exige ning&uacute;n compromiso ideol&oacute;gico previo, pero de ser correcta dir&iacute;a mucho de unas formas de intervenir que asumen la violencia como respuesta ante cualquier evento. Una violencia claramente desmedida y gratuita, en todo caso.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que el agente considerara que los manifestantes supon&iacute;an realmente un peligro p&uacute;blico tan grande que quedara justificada una intervenci&oacute;n de ese tipo. Sin embargo, esto s&iacute; implicar&iacute;a un fuerte sesgo ideol&oacute;gico. De hecho, habr&iacute;a que suponer que el agente ten&iacute;a unas gafas ideol&oacute;gicas muy particulares por las que una mujer de 68 a&ntilde;os que protesta por mejores condiciones laborales para los profesores se convierte en un instrumento de terror. Como en aquel episodio de Black Mirror donde los militares creen estar exterminando criaturas monstruosas porque sus dispositivos cambian la forma en la que perciben a simples humanos marcados como indeseables por el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, quiz&aacute;s la respuesta correcta sea una combinaci&oacute;n de las dos anteriores, lo que explicar&iacute;a la empat&iacute;a con la que esos dos sindicatos policiales han recibido el caso. &iquest;Por qu&eacute; iban a defender al agente si no es porque consideran que lo sucedido es normal y, en consecuencia, est&aacute; justificado? Los perfiles de esos sindicatos aclaran dudas sobre su orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica: no son nada amigos de los partidos de izquierdas y, por lo tanto, probablemente tampoco de quienes protestan contra las pol&iacute;ticas de los partidos de derechas. Es muy probable que para estos sindicatos &mdash;y para sus representados&mdash; lo sucedido sea parte de un <em>modus operandi</em>, de modo que la injusticia ocurre porque este agente finalmente pagar&aacute; no por su acci&oacute;n sino porque fue grabada, a diferencia de muchos otros de sus compa&ntilde;eros que han hecho incluso cosas peores y han salido de rositas. Y, en cierta medida, tendr&aacute;n raz&oacute;n. Porque ese es justamente el problema: estos excesos son demasiado habituales y la inmensa mayor&iacute;a no deja ning&uacute;n registro probatorio.
    </p><p class="article-text">
        Hay aqu&iacute; dos problemas entrelazados. En primer lugar, los discursos de la extrema derecha han ido penetrando en el organismo que vela por proteger la democracia. A&ntilde;o tras a&ntilde;o se han ido normalizando ideas que criminalizan la protesta leg&iacute;tima, convirtiendo de ese modo a los protestantes en meros enemigos del Estado o, en su peor versi&oacute;n, de la identidad espa&ntilde;ola. Nada nuevo en la historia, pero significativo del poder real de una extrema derecha capaz de reconfigurar el sentido com&uacute;n en ciertos segmentos de la poblaci&oacute;n, especialmente dentro del Estado. El otro problema es que, indefensos como est&aacute;n los ciudadanos ante los excesos policiales, resulta especialmente doloroso que la izquierda no haya conseguido en tantos a&ntilde;os gobernando acabar con la llamada ley mordaza, que otorg&oacute; a&uacute;n m&aacute;s poder &mdash;de descontrol&mdash; a los agentes.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s nunca sepamos qu&eacute; pas&oacute; exactamente por la cabeza del agente en el instante previo al empuj&oacute;n. Pero esa es, en realidad, la cuesti&oacute;n menos importante. Lo relevante es que demasiadas personas fueron capaces de encontrar argumentos para justificarlo, relativizarlo o repartir responsabilidades con la v&iacute;ctima. Cuando una agresi&oacute;n tan evidente deja de percibirse como una excepci&oacute;n y empieza a considerarse una respuesta comprensible, el problema pasa del agente en concreto a la cultura pol&iacute;tica e institucional que ha hecho posible esa mirada. Desgraciadamente, eso nos dice mucho de los cambios en nuestra sociedad y de c&oacute;mo las garant&iacute;as democr&aacute;ticas est&aacute;n siendo erosionadas a una velocidad alarmante. Pero tambi&eacute;n nos interpela sobre c&oacute;mo la izquierda institucional est&aacute; dejando pasar todo esto bajo el radar, ocupada como est&aacute; en otras cuestiones &mdash;en perspectiva, generalmente mucho m&aacute;s prosaicas&mdash;. El riesgo de que todo esto nos acabe costando mucho m&aacute;s caro es alt&iacute;simo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/empujo_129_13272384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:52:00 +0000]]></pubDate>
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