<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra Vicente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra_vicente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra Vicente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515854/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Junts exige la dimisión de Trapero y las 'conselleres' de Interior y Educación por la infiltración de los Mossos en una asamblea de profesores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/junts-exige-dimision-trapero-conselleres-interior-educacion-infiltracion-mossos-asamblea-profesores_1_13208222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a1c9118-d3f7-4233-bfa7-4e017f9059b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Junts exige la dimisión de Trapero y las &#039;conselleres&#039; de Interior y Educación por la infiltración de los Mossos en una asamblea de profesores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La formación se suma a los socios de Illa en las críticas al Govern y afea que se "trate a los docentes como delincuentes" y asegura que este tipo de prácticas son "algo que sólo hacen las dictaduras"</p><p class="subtitle">Los socios de Illa exigen la dimisión de Trapero por el espionaje de los Mossos a una asamblea de profesores
</p></div><p class="article-text">
        Junts se ha sumado a la lista de partidos de la oposici&oacute;n que <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/socios-illa-exigen-dimision-trapero-espionaje-mossos-asamblea-profesores_1_13206636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigen dimisiones en masa</a> por los recientes esc&aacute;ndalos con los Mossos. Como ya hicieron este viernes los socios de Illa en el Govern, el partido de Puigdemont ha salido a la palestra para exigir la destituci&oacute;n del director general del cuerpo, Josep Llu&iacute;s Trapero, as&iacute; como la de las conselleres de Interior, N&uacute;ria Parlon, y Educaci&oacute;n, Esther Niub&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/mossos-evitan-confirmar-si-infiltraron-agentes-asamblea-profesores_1_13205260.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la infiltraci&oacute;n de dos agentes de la polic&iacute;a catalana </a>en una asamblea de profesores. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta este s&aacute;bado, los postconvergents se limitaron a exigir explicaciones a un Govern que pas&oacute; m&aacute;s de 24 horas sin aclarar si los Mossos hab&iacute;an ordenado -y por qu&eacute;- infiltrar a agentes en las reuniones convocadas por el sector para preparar las huelgas convocadas durante este final de curso. Pero ahora han decidido subir la apuesta y pedir ceses: &ldquo;Es un Govern fallido&rdquo;, ha apuntado Jordi Turull, secretario general del partido en una atenci&oacute;n a medios. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la formaci&oacute;n lamentan que Illa &ldquo;trate a los profesores como delincuentes&rdquo; y ha a&ntilde;adido que &ldquo;espiar reuniones de maestros es algo que s&oacute;lo hacen las dictaduras&rdquo;. Turull ha cargado duramente contra el President, afe&aacute;ndole que se &ldquo;llene la boca&rdquo; hablando de la lucha contra la extrema derecha y la defensa de las libertades, mientras perpetra &ldquo;ataques a derechos fundamentales como el de reuni&oacute;n o huelga&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de horas de silencio, la direcci&oacute;n general de la Policia, que ocupa Trapero, emiti&oacute; un comunicado el pasado viernes para &ldquo;aclarar el marco legal y la finalidad de las actuaciones que han generado debate p&uacute;blico en los &uacute;ltimos d&iacute;as&rdquo;, en velada referencia al espionaje policial de una asamblea docente.&nbsp;La nota no inclu&iacute;a la petici&oacute;n de disculpas a los profesores exigida por ERC, los Comuns y la CUP.
    </p><p class="article-text">
        Interior ha alegado que la Comisar&iacute;a General de Informaci&oacute;n de los Mossos tiene atribuidas por ley funciones espec&iacute;ficas de recogida y tratamiento de informaci&oacute;n de car&aacute;cter operativo &ldquo;referida a la conflictividad laboral y social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de estas funciones, a&ntilde;ade la nota de Interior, es llevar a cabo una &ldquo;valoraci&oacute;n de amenazas y riesgos&rdquo;, por lo que no se trata de una decisi&oacute;n &ldquo;discrecional&rdquo; del cuerpo policial, sino del &ldquo;cumplimiento de una obligaci&oacute;n normativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo art&iacute;culo de la norma se incluyen las funciones de recogida de datos sobre extremismos violentos y toda &ldquo;actividad criminal que suponga una amenaza para el ejercicio colectivo de las libertades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los Mossos d'Esquadra respetamos y defendemos el derecho de reuni&oacute;n, el derecho de huelga y la libertad sindical como respetamos el resto de derechos individuales y colectivos&rdquo;, agrega la nota de Interior, que sit&uacute;a como &ldquo;obligaci&oacute;n legal&rdquo; la garant&iacute;a de todos los derechos y se pone &ldquo;a disposici&oacute;n&rdquo; de los grupos parlamentarios para dar cuenta de la actuaci&oacute;n policial.
    </p><p class="article-text">
        Esta explicaci&oacute;n no ha contentado ni al sector ni a buena parte de la oposici&oacute;n. Los Comuns y ERC -socios de Illa-, as&iacute; como la CUP y recientemente Junts, han exigido no s&oacute;lo dimisiones sino tambi&eacute;n m&aacute;s explicaciones y disculpas por parte del Govern a los professores y a la sociedad en general.
    </p><p class="article-text">
        Que Junts exija ahora la dimisi&oacute;n del director general de los Mossos rubrica la ruptura con Trapero, que pas&oacute; de ser un h&eacute;roe para el independentismo debido a su papel com 'major' durante el proc&eacute;s y el 1 de Octubre, a un traidor. Quien lleg&oacute; a ser imputado por sedici&oacute;n por su papel al frente de la polic&iacute;a catalana durante esas jornadas, decepcion&oacute; a sus ac&oacute;litos durante el juicio del proc&eacute;s, cuando asegur&oacute; que nunca hab&iacute;a compartido &ldquo;el plan ideado por el Govern de alcanzar la independencia&rdquo;. Incluso lleg&oacute; a afirmar que ten&iacute;a un &ldquo;plan&rdquo; para detener a Puigdemont si as&iacute; se lo hubiera ordenado el juez.
    </p><p class="article-text">
        Tras su absoluci&oacute;n, en 2020, Trapero volvi&oacute; al cargo, pero por poco tiempo. Fue destitu&iacute;do por el Govern de ERC en 2023. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Trapero fue rescatado por Illa y le nombr&oacute; director general de la polic&iacute;a catalana, un cargo con mucha m&aacute;s carga pol&iacute;tica que el de major. De hecho, es la primera vez que este puesto lo ocupa un Mosso d'Esquadra. 
    </p><h2 class="article-text">Otras dimisiones</h2><p class="article-text">
        En su comparecencia ante los medios, Turull tambi&eacute;n ha exigido la dimisi&oacute;n de la consellera de Territorio, S&iacute;lvia Paneque, debido a la crisis de Rodalies. Esta petici&oacute;n no es nueva: hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que la formaci&oacute;n exige su cese, pero este s&aacute;bado la han reiterado tras conocerse el descarrilamiento de un tren de mercanc&iacute;as en Rub&iacute; este viernes, s&oacute;lo una semana despu&eacute;s de la reapertura de un t&uacute;nel que estuvo cerrado por obras.
    </p><p class="article-text">
        Esta noticia se da, adem&aacute;s, el mismo d&iacute;a en que el Govern ha retirado la medida que hac&iacute;a que Rodalies fuera gratuito hasta que se resolviera la crisis que afecta a la frecuencia y velocidad de los trenes desde el accidente mortal de Gelida, ahora hace tres meses. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/junts-exige-dimision-trapero-conselleres-interior-educacion-infiltracion-mossos-asamblea-profesores_1_13208222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 10:09:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a1c9118-d3f7-4233-bfa7-4e017f9059b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1204323" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a1c9118-d3f7-4233-bfa7-4e017f9059b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1204323" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Junts exige la dimisión de Trapero y las 'conselleres' de Interior y Educación por la infiltración de los Mossos en una asamblea de profesores]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a1c9118-d3f7-4233-bfa7-4e017f9059b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Junts,Josep Lluís Trapero,Mossos d'Esquadra,Policías,Profesores,Huelgas,Huelga,Derecho a huelga,Huelga educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Farga Beiby, la colonia textil ocupada que acoge a trans, migrantes y familias evangelistas: “Es nuestro espacio seguro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/farga-beiby-colonia-textil-ocupada-acoge-trans-migrantes-familias-evangelistas-espacio-seguro_1_13206212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c963e83-276b-4e57-aaec-4c20894f026f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142596.jpg" width="5311" height="2987" alt="Farga Beiby, la colonia textil ocupada que acoge a trans, migrantes y familias evangelistas: “Es nuestro espacio seguro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta comunidad de 50 personas se enfrenta a diversos procesos de desalojo, así como a la dificultad de vivir en unas casas que están en un estado muy precario tras 20 años de abandono</p><p class="subtitle">Marina Echebarría, catedrática trans: “Por defender tu identidad, unos señores quieren que pagues un precio vital”
</p></div><p class="article-text">
        En la Avenida Pocholo, justo en el punto en que desemboca en la Plaza Paquita, esperan Yoaline, Anto, Masha y Mantis, cuatro j&oacute;venes habitantes de la Farga Beiby, una antigua colonia textil situada en el coraz&oacute;n de Catalunya y que hoy alberga la mayor comunidad trans de Espa&ntilde;a. Son unas 50 personas, pero se apresuran a matizar que no s&oacute;lo son trans. &ldquo;Somos un grupo migrante, neurodivergente, queer... Y hasta hay familias evangelistas&rdquo;, explica Mantis.
    </p><p class="article-text">
        La Farga Beiby es un conjunto de cuatro edificios de la colonia originalmente bautizada como la Farga de Bebi&eacute;, que acog&iacute;a a los trabajadores de la f&aacute;brica de Los Suizos, inaugurada en 1899 y que cerr&oacute; en 2008. Tras casi dos d&eacute;cadas de abandono, hace dos a&ntilde;os y medio que un grupo de j&oacute;venes arrib&oacute; a este peque&ntilde;o pueblo para hacer de &eacute;l su hogar. Las fachadas, que estaban a medio comer por la vegetaci&oacute;n, ahora lucen pintadas a favor de la diversidad sexual y contra la propiedad privada, mientras las voces de Taylor Swift o Karol G salen de unos altavoces que amenizan la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Las hay que salen a tejer al peque&ntilde;o porche de su casa; otras simplemente se fuman un cigarro mientras comparten un Monster. Tambi&eacute;n hay quien va o viene del r&iacute;o para hacer la colada y alg&uacute;n otro hace el tonto con un descapotable rojo en miniatura. Este pueblo se ha convertido en un &ldquo;espacio seguro&rdquo; para colectivos que se sienten perseguidos, juzgados y expulsados.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6umR5mnKW8RDgFSvZi" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una familia, una rara, pero familia. Y, si nos echan, no tenemos ad&oacute;nde ir&rdquo;, dice Anto. Y no lo dice por decir, porque sobre la Farga pesa la sombra del desahucio. Por ahora tienen un desalojo autorizado por el juez pendiente de ejecutarse y un proceso judicial abierto y que afecta al edificio en el que vive casi la mitad de los habitantes de la comunidad, entre ellos cerca de una decena de menores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas venimos de historias complicadas. Que nos expulsen significa no s&oacute;lo perder la casa, sino las redes que hemos construido&rdquo;, explica Anto, que carga en su mochila con la violencia familiar. De origen rumano, sus padres renegaron de ella cuando supieron que era no binaria y pansexual. Masha tambi&eacute;n lleg&oacute; a la Farga para refugiarse; llego huyendo de su Rusia natal, donde era activista contra el gobierno de Putin y tuvo que ir hasta donde no la encontraran.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos buscamos una familia y nuestra &uacute;nica regla es no juzgar a nadie; ni su pasado, su cuerpo, profesi&oacute;n o adicciones&rdquo;, a&ntilde;ade Yoaline, un joven ecuatoriano &lsquo;transmasc&rsquo; que compagina su carrera como cantante con su trabajo como param&eacute;dico. De hecho, tan diversa es esta comunidad, que hasta conviven con tres familias evang&eacute;licas que llegaron a la Farga tras sendos desahucios.
    </p><p class="article-text">
        Son una quincena de personas, migrantes en su totalidad, que fueron derivadas a la Farga Beiby por el responsable de la comunidad evang&eacute;lica de Ripoll. Los ecos de este grupo ocupa hab&iacute;an llegado a la ciudad y, en vista de que diversos fieles estaban a punto de quedarse en la calle, el predicador fue a pedirles ayuda. &ldquo;Somos f&aacute;cilmente identificables y nos encontr&oacute; r&aacute;pido&rdquo;, bromea Yoaline, haciendo referencia a la particular est&eacute;tica del grupo, que tienen predilecci&oacute;n por los colores chillones, el <em>animal print</em>, el brilli-brilli y las ristras de <em>piercings</em>.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que al principio del proyecto la idea era ser una comunidad &iacute;ntegramente queer, no dudaron en acoger a las familias. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo &iacute;bamos a dejar a criaturas en la calle?&rdquo;, se pregunta Anto. Ahora son una decena los menores que viven en la Farga. Cuatro son hijos de Danis, una madre soltera colombiana que lleg&oacute; a la Farga hace siete meses. &ldquo;Hace ocho a&ntilde;os que llegu&eacute; a Espa&ntilde;a y es el primer sitio en el que me siento en familia&rdquo;, dice esta mujer que vive en La Internada, el edificio que la propiedad quiere desalojar y que, adem&aacute;s de vivienda, funciona como Centro Social en el que se imparten talleres de catal&aacute;n, lengua de signos o <em>pole dance.</em>
    </p><p class="article-text">
        Reside en una de las habitaciones m&aacute;s grandes del barrio, al lado de la cual los j&oacute;venes han habilitado un parque de juegos. Han conseguido peluches, tiendas de campa&ntilde;a y hasta un tatami de goma eva. &ldquo;Son nuestres ni&ntilde;es. &iexcl;Qu&eacute; menos!&rdquo;, presume Yoaline mientras carga a una de las criaturas en brazos. &ldquo;Ser&iacute;a muy triste si esto s&oacute;lo fuera una comunidad de gente joven trans; habr&iacute;a sido muy poco anarquista por nuestra parte s&oacute;lo pensar en nosotros&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f0416cc-d8f9-48f5-be3f-da9f9ebc1a76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de Gomorra, una de las casas que conforman la Farga Beiby"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de Gomorra, una de las casas que conforman la Farga Beiby                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La sombra del desahucio</strong></h2><p class="article-text">
        La propiedad recae en Edmundo Bebi&eacute; S.L., empresa que cre&oacute; la f&aacute;brica &lsquo;Los Suizos&rsquo;, llamada as&iacute; por el origen de la familia que instal&oacute; esta planta textil que funcionaba con la energ&iacute;a del Ter. El conjunto ocupa 488,3 hect&aacute;reas, la mayor parte de las cuales es bosque. En lo referente a las edificaciones, cuenta con siete mas&iacute;as, aparte de las fincas que conformaban la colonia, de 18 edificios a ambos lados del r&iacute;o. La comunidad de la Farga Beiby ha ocupado cuatro de ellos, en el barrio del Solell.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s de que la f&aacute;brica cerrara, la empresa se quiso adherir al Plan Urban&iacute;stico del Parque Patrimonial del R&iacute;o Ter con un proyecto para &ldquo;incrementar el n&uacute;mero de viviendas, rejuvenecer la poblaci&oacute;n y mantener la estructura urbana&rdquo;, pero nunca lleg&oacute; a llevarse a cabo. &ldquo;Es justo lo que estamos haciendo&rdquo;, precisa Yoaline, que explica que han ofrecido a la propiedad pactar un usufructo para habitar el barrio a cambio de adecentarlo. Pero lamentan que la propiedad no ha respondido y, por el contrario, ha optado por la v&iacute;a judicial.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, ha habido dos procesos penales: uno qued&oacute; archivado, entendiendo el juez que los ocupantes act&uacute;an &ldquo;en precario&rdquo; y desestimando la urgencia de expulsarlos, dado que la propiedad, que es gran tenedora, no estaba haciendo uso de la finca ni de los edificios desde hac&iacute;a dos d&eacute;cadas. El segundo proceso s&iacute; tuvo recorrido y se decret&oacute; el desahucio con fecha y hora acordadas, pero -inexplicablemente- los Mossos nunca llegaron a aparecer. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, actualmente hay un proceso civil abierto para La Internada, llamado as&iacute; porque anta&ntilde;o funcion&oacute; como orfanato para ni&ntilde;as que, de mayores, iban a trabajar en la f&aacute;brica. Hoy alberga a unas 20 personas, la mitad de las cuales menores de edad, que corren el riesgo de quedarse en la calle.
    </p><p class="article-text">
        La propiedad sostiene que la finca se ha &ldquo;ocupado de forma clandestina por personas de identidad completamente desconocida&rdquo;, pero las habitantes de la Farga est&aacute;n empadronadas y sostienen que se han identificado ante la polic&iacute;a en diversas ocasiones. Adem&aacute;s, seg&uacute;n consta en la demanda -a la que ha tenido acceso elDiario.es-, los denunciantes alertan del &ldquo;riesgo evidente para la seguridad y el orden p&uacute;blico&rdquo; que suponen para el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Pero a excepci&oacute;n de cuatro casas de vecinos a unos cinco minutos en coche, la Farga est&aacute; totalmente aislada. Sita sobre la frontera entre las provincias de Girona y Barcelona, est&aacute; rodeada de bosque, flanqueada por el r&iacute;o Ter y a unos 10km de Ripoll, el n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n m&aacute;s cercano. &ldquo;Nos quieren joder porque nos odian&rdquo;, esa es la explicaci&oacute;n de Yoaline, que afea a la propiedad que quiera expulsar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de unas fincas que llevaban a&ntilde;os en desuso.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la Farga est&aacute; gestionando certificados de vulnerabilidad para intentar evitar la expulsi&oacute;n e Incluso <a href="//l.instagram.com/?u=https%3A%2F%2Fgofund.me%2F635ed23f4%3Futm_source%3Dig%26utm_medium%3Dsocial%26utm_content%3Dlink_in_bio%26fbclid%3DPAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGns1mz-sTJHnzo2M97zfTm6EpOtkMMnXLaiTkUg-XB4AgKCQENtpA1VbIJEvc_aem_r4wSJf826EOZXOcIS_-gUQ&amp;e=AUBDzMUET9JfpsX8HqSSKnRY3FNXFcOfGWBjcgaTvyROXlcYASaMaZZ6r7R6fOsi0jj-lXqJWTJ7k9Y7xeYvYJw05whIBj0E1s0LYNWRFg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha abierto un </a><a href="//l.instagram.com/?u=https%3A%2F%2Fgofund.me%2F635ed23f4%3Futm_source%3Dig%26utm_medium%3Dsocial%26utm_content%3Dlink_in_bio%26fbclid%3DPAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGns1mz-sTJHnzo2M97zfTm6EpOtkMMnXLaiTkUg-XB4AgKCQENtpA1VbIJEvc_aem_r4wSJf826EOZXOcIS_-gUQ&amp;e=AUBDzMUET9JfpsX8HqSSKnRY3FNXFcOfGWBjcgaTvyROXlcYASaMaZZ6r7R6fOsi0jj-lXqJWTJ7k9Y7xeYvYJw05whIBj0E1s0LYNWRFg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>crowdfunding</em></a> para sufragar los gastos legales, as&iacute; como la regularizaci&oacute;n de las personas migrantes y las reparaciones que necesita el espacio y de las que la propiedad no se ha hecho cargo. Este medio ha intentado ponerse en contacto sin &eacute;xito y por diversas v&iacute;as con la empresa; por su parte, el abogado de Edmundo Bebi&eacute; S.L. ha rechazado hacer declaraciones.
    </p><p class="article-text">
        La propiedad sostiene tambi&eacute;n que el barrio supone una molestia para los vecinos, pero ellas aseguran que no han tenido quejas; al contrario. Explican que diversas familias que habitaban en la colonia, hace 20 a&ntilde;os, han vuelto para ver c&oacute;mo est&aacute;n las que fueron sus casas a d&iacute;a de hoy. &ldquo;Vienen muchos domingos mientras dan un paseo. Nos dan las gracias por mantener el espacio y no dejar que muera&rdquo;, explica Yoaline. Los &uacute;nicos problemas que han tenido han sido aislados y en forma, de hecho, de ataques tr&aacute;nsfobos: en una ocasi&oacute;n, un grupo de adolescentes les tir&oacute; piedras a las ventanas de madrugada, profiriendo insultos LGTBIf&oacute;bicos, y en otra, un hombre apareci&oacute; con una hacha lamentando que aquello se hubiera convertido en &ldquo;Sodoma y Gomorra&rdquo;. Ahora, esos son los nombres con los que han bautizado a dos de los edificios de la Farga. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b68b0051-7d6c-45d8-a78f-b676633d1217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Farga de Beiby, una comunidad ocupa en medio del bosque"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Farga de Beiby, una comunidad ocupa en medio del bosque                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Sin agua, luz ni techos</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque quienes habitan la Farga est&eacute;n haciendo lo posible para quedarse, reconocen que su vida no es f&aacute;cil. &ldquo;Que nadie idealice esto. Las relaciones son muy intensas porque somos gente que viene de historias dur&iacute;simas, pero es que adem&aacute;s las condiciones no son buenas&rdquo;, cuenta Anto mientras ense&ntilde;a su casa. Ella vive en Sodoma, que es el edificio que est&aacute; peor. Los techos est&aacute;n cay&eacute;ndose, lo que provoca goteras, humedades, y corrientes de aire. &ldquo;Nos llueve encima&rdquo;, resume Anto mientras muestra su cuarto, una estancia pensada hasta el mil&iacute;metro con una est&eacute;tica <em>kitsch&nbsp;</em>en la que predominan el rosa y el leopardo. La delicadeza de la cama con dosel contrasta con el agujero en el techo que deja expuestas unas tejas que tambi&eacute;n se est&aacute;n deshaciendo. &ldquo;Me levanto con los ojos rojos del polvo&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la Internada tiene unas condiciones m&aacute;s decentes, el resto de edificios est&aacute;n en un estado tan precario que algunas personas han tenido que irse por problemas de salud. &ldquo;Aguantar el invierno es muy duro&rdquo;, expone Yoaline, que es el manitas del grupo. Aunque con los techos no se ha atrevido, s&iacute; es el responsable de un sistema de tuber&iacute;as casero que llevaba el agua de un pozo hasta las estancias.
    </p><p class="article-text">
        Funcion&oacute; hasta que la propiedad tapi&oacute; dicho pozo. Una decisi&oacute;n que tom&oacute; semanas despu&eacute;s de cortar tambi&eacute;n la luz. Desde entonces, solucionan lo segundo con placas solares que, aunque pueden no llegar a ser suficientes en invierno, durante los meses de m&aacute;s sol permiten ciertos caprichos como alguna partida a la Wii que compr&oacute; Yoaline y que comparte con la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El problema real est&aacute;, adem&aacute;s de en los techos, en el sistema de agua. Sin acceso al pozo, s&oacute;lo les queda ir a Ripoll a llenar garrafas en las fuentes para el agua potable. Y para el resto tienen el r&iacute;o, donde van a hacer la colada y a recolectar agua para el aseo o la limpieza. Su intenci&oacute;n es idear un sistema para bombear agua del Ter hasta las casas y para ello cuentan con la ayuda de un ingeniero suizo, Michael, que acab&oacute; de casualidad en una de las fiestas que organizan para recaudar fondos y qued&oacute; prendado de la comunidad. Tanto, que pidi&oacute; a su universidad financiaci&oacute;n para convertir la causa de Farga en su proyecto de final de m&aacute;ster y ahora hace meses que vive all&iacute;, estudiando el terreno y las posibilidades de devolver el agua corriente a sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&oacute;lo intentamos dar vida a unas casas que estaban abandonadas. Y es una vida muy bonita&rdquo;, explica Anto, sentada en un banco de la Plaza Paquita. All&iacute; ha citado a diversas vecinas para hacer la fotograf&iacute;a que encabeza este texto. Mientras aguarda, reconoce que han cometido fallos, pero que la comunidad es fuerte. &ldquo;Lo hemos pasado muy mal, hemos perdido a amigues y cada d&iacute;a es un reto. Pero vale la pena&rdquo;, a&ntilde;ade Yoaline.
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras fueron pronunciadas justo una semana antes de que una de las personas que acudieron al llamado para salir en la fotograf&iacute;a falleciera. Las vecinas de la Farga recibieron la noticia con dolor, pero se han unido para sobrellevarlo y deciden quedarse con el recuerdo de la lucha compartida. &ldquo;Un besito desde la Farga, hasta el cielo&rdquo;, es el recordatorio que han pedido que aparezca en las &uacute;ltimas l&iacute;neas de este reportaje, en homenaje a su compa&ntilde;era.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/farga-beiby-colonia-textil-ocupada-acoge-trans-migrantes-familias-evangelistas-espacio-seguro_1_13206212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c963e83-276b-4e57-aaec-4c20894f026f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142596.jpg" length="1875430" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c963e83-276b-4e57-aaec-4c20894f026f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142596.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1875430" width="5311" height="2987"/>
      <media:title><![CDATA[Farga Beiby, la colonia textil ocupada que acoge a trans, migrantes y familias evangelistas: “Es nuestro espacio seguro”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c963e83-276b-4e57-aaec-4c20894f026f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142596.jpg" width="5311" height="2987"/>
      <media:keywords><![CDATA[Okupas,Transgénero,Personas trans,Vivienda,Desalojos,Desahucios,Migraciones,evangélicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Judith Butler: "Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13197184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Judith Butler: &quot;Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas horas después de su nombramiento como Honoris Causa por la UAB, esta voz de referencia de la teoría feminista repasa las causas y las posibles salidas del auge de los totalitarismos</p><p class="subtitle">Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: “Todas las democracias se deben renovar”
</p></div><p class="article-text">
        Judith Butler (Cleveland, Ohio, 1956) entra a la recepci&oacute;n de su hotel despu&eacute;s de un largo paseo ma&ntilde;anero por Barcelona, una ciudad que visita a menudo y donde acaba de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-honoris-causa-universitat-autonoma-barcelona-democracias-deben-renovar_1_13194113.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibir un doctorado Honoris Causa por la UAB</a>. &ldquo;El mundo es muy confuso, pero pasear aclara la mente&rdquo;, sostiene. Voz de referencia en la teor&iacute;a feminista y en la filosof&iacute;a postmaterialista, Butler confiesa que le cuesta ser optimista. &ldquo;Lo soy por obligaci&oacute;n, aunque es cierto que no hay que abandonar la esperanza ni dejar que la realidad tenga la &uacute;ltima palabra&rdquo;, asegura, mientras reflexiona sobre qu&eacute; tomar durante la entrevista con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Duda y, finalmente, se decanta por un caf&eacute;. &ldquo;Es que tengo un problema con el caf&eacute;: hace que crezca en m&iacute; una violencia hacia el gobierno de los Estados Unidos...&rdquo;, asegura, entre risas. Trump acaba ocupando buena parte del discurso de Butler, quien puso las bases de las teor&iacute;as de g&eacute;nero. Pero este tema ha dado un paso al lado para dejar espacio a las reflexiones sobre el crecimiento de los movimientos autoritarios. La culpa, dice, es del capitalismo global que se enriquece con el caos pol&iacute;tico, aunque tampoco libra del todo a la izquierda, de la que dice que debe asumir m&aacute;s responsabilidades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su discurso de investidura, dijo que todas las democracias deben ser renovadas. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando damos por sentada la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que podemos acabar eligiendo a fascistas sin darnos cuenta. Esa es la paradoja: el sistema permite que votemos a alguien que puede llegar a eliminar el propio sistema. Todas las democracias corren ese riesgo y no hay ninguna manera de prevenirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estar&iacute;a a favor de alguna medida que prohibiera a partidos filofascistas presentarse a las elecciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo estar&iacute;a para prohibir el partido Nazi en Alemania o el de Mussolini en Italia. El problema es que sus herederos, que tienen las mismas aspiraciones, se han reorganizado bajo otros nombres y pueden decir que son diferentes. Quiz&aacute;s lo sean en ciertos aspectos, pero no dejan de ser fascistas. La AfD en Alemania, por ejemplo, ahora usa parafernalia nazi y, cuando yo era joven, eso estaba absolutamente prohibido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sigue est&aacute;ndolo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero parece que la ley est&eacute; quedando sin efecto. Aun as&iacute;, el problema no son los partidos que reivindican abiertamente el fascismo. El problema est&aacute; en Meloni, que asegura no ser heredera de Mussolini mientras comparte sus mismas ideas. Pueden no ser lo mismo, pero s&oacute;lo porque el fascismo se ha renovado a trav&eacute;s del sistema de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian y ser&iacute;a absurdo pensar que las ideolog&iacute;as no lo van a hacer, aunque es cierto que hay caracter&iacute;sticas que se mantienen iguales. Hablo de la voluntad de eliminar derechos de algunos sectores de la poblaci&oacute;n. O de eliminarlos a ellos directamente. Aunque sea a trav&eacute;s de la expulsi&oacute;n mediante mecanismos legales, sigue siendo fascismo. Igual que lo es la centralizaci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habla de Estados Unidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede considerar a Estados Unidos todav&iacute;a como un pa&iacute;s totalitarista porque estas pol&iacute;ticas no inciden en cada aspecto de la sociedad, pero s&iacute; representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas. Y ah&iacute; entra otro elemento esencial para entender el fascismo contempor&aacute;neo: los billonarios que se aprovechan del caos global para engrosar sus inversiones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se puede considerar a Estados Unidos todavía como un país totalitarista, pero sí representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Que los poderes econ&oacute;micos tiendan al totalitarismo no es nuevo, pero s&iacute; que la sociedad se est&eacute; volviendo m&aacute;s conservadora. S&oacute;lo un par de cifras: el </strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/jovenes-no-temen-dictadura-claves-declive-confianza-democracia-nuevas-generaciones_1_12131368.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>68% de j&oacute;venes espa&ntilde;oles desconf&iacute;a de la democracia</strong></a><strong> y un tercio de las mujeres cree que </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mayoria-ciudadanos-espana-cree-feminismo-ido-lejos-ahora-discrimina-hombres_1_12106622.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el feminismo ha ido demasiado lejos</strong></a><strong>. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que, efectivamente, hay razones para desconfiar. Hay muchas pol&iacute;ticas que se presentan en nombre de la democracia, aunque lo que hacen es destruirla. Se ve cuando Israel justifica los infinitos asesinatos de palestinos como &uacute;nica manera de salvaguardar a la &uacute;ltima civilizaci&oacute;n de Oriente Medio. O cuando los Estados Unidos van a guerras en el nombre de la democracia, pero luego abandonan Afganist&aacute;n. El imperialismo y la militarizaci&oacute;n se suelen dar en nombre de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla de dos pa&iacute;ses, Estados Unidos e Israel, con pr&aacute;cticas claramente poco democr&aacute;ticas. Pero las encuestas que le mencionaba eran de Espa&ntilde;a que, por el momento, ni se ha militarizado hasta esos extremos ni ha invadido ning&uacute;n territorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una tendencia entre ciertos sectores a querer m&aacute;s orden social porque les asusta el caos. O lo que a ellos les parece que es caos. Temen a los migrantes, al feminismo, al movimiento LGTBIQ&hellip; Lo que quieren es tradici&oacute;n y orden, y creen que el autoritarismo puede d&aacute;rselo. Eso, por un lado; por otro, est&aacute; la gente joven, que cree que el futuro no existe, que la educaci&oacute;n no les va a conseguir un trabajo y que no van a poder tener una casa en este sistema econ&oacute;mico terrible que se ha gestado bajo una democracia. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;an confiar en ella? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La juventud, en todas las &eacute;pocas, se caracteriza por tener tintes revolucionarios. Para quienes han nacido en democracia, &iquest;ser antisistema es tender al autoritarismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo si creen que el sistema electoral es la &uacute;nica forma de democracia. Hay otros modelos de autogobierno muy interesantes. Por ejemplo, las personas sin hogar de California han establecido mecanismos propios para escoger representantes y tomar decisiones. No son elecciones oficiales, pero es democracia. Puedes no sentirte totalmente representado por el sistema electoral y, aun as&iacute;, practicar la democracia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3a302cd-037a-4d32-b37f-5e7bbbd56663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Judith Butler, durante la entrevista."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Judith Butler, durante la entrevista.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ahora que ya se ha tomado el caf&eacute;, creo que es el momento de preguntarle por Donald Trump.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;All&aacute; vamos!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se acerca a las elecciones de medio mandato con una impopularidad que se eleva hasta el 60%. Ahora que se empieza a vislumbrar el momento en que deje de tener el poder, se tiende a poner muchas esperanzas en ese futuro sin Trump. Pero &iquest;qu&eacute; pasar&aacute; cuando ya no est&eacute;? &iquest;Esta deriva desp&oacute;tica se desvanecer&aacute; con &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. De hecho, hasta puede que no se vaya porque decida cancelar las elecciones o eliminar la ley que impide los terceros mandatos presidenciales. Ya se ha cambiado la Constituci&oacute;n a su favor antes. Tenemos que vigilar muy bien las siguientes elecciones porque ya est&aacute; intentando eliminar el derecho a voto de diversos sectores de la poblaci&oacute;n. No sabemos qui&eacute;n podr&aacute; votar cuando llegue el momento, as&iacute; que esa estad&iacute;stica que mencionabas puede que no sea v&aacute;lida ma&ntilde;ana. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, en alg&uacute;n momento se ir&aacute;, ya sea por la v&iacute;a electoral o porque su salud deje de poder sostener sus malos h&aacute;bitos. Pero eso no ser&aacute; el final de nada, porque hay muchos nombres dentro del cristianismo nacionalista que tomar&aacute;n su relevo. La clave es dejar de confiar en que ellos dejar&aacute;n de aspirar al poder, para fijarnos en qu&eacute; alternativas propone la izquierda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda suele ser demasiado analítica, crítica e intelectual. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos más listos que ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su discurso apuntaba tambi&eacute;n a que la derecha apela mucho mejor a las emociones y por eso gana elecciones. &iquest;C&oacute;mo puede la izquierda competir en ese terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que solemos ser demasiado anal&iacute;ticos, cr&iacute;ticos e intelectuales. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos m&aacute;s listos que ellos. Incluso puede interpretarse como una actitud clasista contra quienes no han tenido los posibles para costearse una buena educaci&oacute;n. Tenemos que ser m&aacute;s simples. Si la derecha apela al odio y a lo que llamo &lsquo;nostalgia furiosa&rsquo;, la izquierda debe buscar referentes de coraz&oacute;n abierto, que hablen de amor y de tradiciones religiosas que se diferencien del nacionalismo cristiano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me hace pensar en la </strong><a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/100-dias-amable-popular-mamdani_129_13128215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>campa&ntilde;a de Zohran Mamdani</strong></a><strong> para la alcald&iacute;a de Nueva York. &iquest;Cree que ese es el camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l no es perfecto, pero es interesante. Durante su campa&ntilde;a, se acerc&oacute; a los votantes de Trump y les pregunt&oacute; por qu&eacute; le apoyaban. &iquest;Qu&eacute; tem&iacute;an y qu&eacute; esperaban? Les pregunt&oacute;, pero no les juzg&oacute;. Empatiz&oacute; con esa gente, que result&oacute; que no eran fascistas, sino que ten&iacute;an problemas mundanos, y les propuso abordar sus preocupaciones de otra manera. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo as&iacute; consigui&oacute; tener &eacute;xito con sus propuestas de mejora del transporte p&uacute;blico y del control del mercado del alquiler. Son pol&iacute;ticas que claramente ayudan a la clase trabajadora, pero que esta no siempre recibe tan bien como deber&iacute;a. La diferencia es que &eacute;l, antes de presentarlas, supo empatizar con el votante. Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que a la derecha le cuesta afrontar el debate sobre los miedos de la poblaci&oacute;n? Pienso en la migraci&oacute;n, que es un tema que evidentemente asusta a buena parte del electorado</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero tienen razones para estar asustados o se basan en mentiras contadas desde la derecha como la del gran reemplazo o la de que nos van a quitar el trabajo a todos? Antes de adoptar temores infundados, hay que ver cu&aacute;nto de alucinatorio hay detr&aacute;s. Una vez hagamos eso, veremos a qu&eacute; hay que tener miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a lo de antes, &iquest;no es esa una manera de juzgar a quienes temen la migraci&oacute;n en lugar de plantear un debate sereno sobre por qu&eacute; tienen miedo, sea este justificado o no? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cierto. No podemos presentarnos como la &eacute;lite, los iluminados que te dir&aacute;n qu&eacute; es verdad y qu&eacute; no; qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; est&aacute; mal. Ese es un problema que se ha enquistado porque nos hemos encerrado en burbujas. Tenemos que hablar con gente que tenga sensibilidades y creencias distintas. Saber qu&eacute; piensan y qu&eacute; es importante para ellos. S&oacute;lo as&iacute; podremos aprender y deconstruir nuestro elitismo. Y s&iacute;, es importante entender los miedos de la gente, porque esos miedos se convertir&aacute;n en odio si no se reconducen antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se reconducen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, s&eacute; que aqu&iacute; corro el riesgo de volver a parecer elitista, pero se hace con conocimiento. No veo c&oacute;mo se puede esquivar el odio si no es con un proceso educativo. No me malinterpretes; no hablo necesariamente de sentarse en una aula, sino de alg&uacute;n tipo de intercambio cultural, siempre que sea con dignidad y respeto para todas las partes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales son una especie de outlet de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jamás expresarías a nadie a la cara</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>No parece f&aacute;cil garantizar esas condiciones hoy en d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, sobre todo en Internet, que ser&iacute;a un buen espacio para esas conversaciones. Pero all&iacute; la bondad, la dignidad y el respeto son valores que han pasado de moda. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aun as&iacute;, inevitablemente, una de las arenas pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de la actualidad se encuentra en las redes sociales. Si tuviera que decantarse, &iquest;dir&iacute;a que son algo bueno o malo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no tengo redes sociales; nunca las he tenido porque creo que son algo t&oacute;xico. La gente es desagradable, est&aacute; enfadada&hellip; Son una especie de <em>outlet</em> de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jam&aacute;s expresar&iacute;as a nadie a la cara.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otro lado, pueden ser impresionantes. Este lunes, el ICE fue a un hospital de Nueva York para llevarse a un hombre a Dios sabe d&oacute;nde. La gente lo public&oacute; en directo y, en seguida, se form&oacute; una resistencia espont&aacute;nea con una multitud que rode&oacute; el edificio para evitar la detenci&oacute;n. Incluso provoc&oacute; que Mamdani saliera a abroncar a la polic&iacute;a local de Nueva York por haber ayudado al ICE. Ya ves, en cuesti&oacute;n de minutos, pas&oacute; a ser un asunto pol&iacute;tico de primer orden&hellip; Aunque no s&eacute; bien qu&eacute; decirte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le hace dudar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que me preocupa la gente joven, especialmente aquellos que estuvieron tan solos durante la pandemia que nunca salieron de la burbuja de Internet. Para ellos, las interacciones pueden ser muy dif&iacute;ciles y, claro, es normal que est&eacute;n enfadados. Y las redes pueden no ser buenas para ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; a favor de</strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> prohibir el acceso a redes </strong></a><strong>a menores de 16 a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo el impulso que lleva a plantearlo, pero no s&eacute; si funcionar&aacute;. Prohibir algo s&oacute;lo lo vuelve m&aacute;s atractivo, sobre todo si hablamos de adolescentes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace cuatro a&ntilde;os de la &uacute;ltima </strong><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-capitalismo-reiniciado-fuerza_1_8948386.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>entrevista que concedi&oacute; a elDiario.es.</strong></a><strong> Fue en 2022, hacia el final de la pandemia. Entonces dijo que era evidente que no saldr&iacute;amos mejores de aquello, as&iacute; que a lo que hab&iacute;a que aspirar era a no salir peores. &iquest;Lo hemos conseguido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A medias. Lo &uacute;nico que nos pod&iacute;a salvar de ser peores era ser conscientes de nuestra interdependencia y todav&iacute;a no estamos en ese punto. Pero creo que vamos por buen camino. Vamos entendiendo que estamos interconectados, aunque sea a las malas. Por ejemplo, el cambio clim&aacute;tico o la guerra de Ir&aacute;n nos ense&ntilde;an que un acto tiene consecuencias globales. La ola autoritaria es transnacional, al fin y al cabo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que todav&iacute;a no hemos conseguido, pero eso no hace que valga menos la pena luchar por ellas. Aunque cueste, no debemos abandonar la esperanza por mucho que todav&iacute;a no seamos capaces de ver la luz al final del t&uacute;nel. Si lo hacemos, dejaremos que sea la realidad la que tenga la &uacute;ltima palabra y eso, ahora mismo, no es una buena idea. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13197184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4119984" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4119984" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Judith Butler: "Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Donald Trump,Fascismo,Extrema derecha,Filosofía,Honoris Causa,Universitat Autònoma de Barcelona,Judith Butler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué harán los policías en los institutos catalanes? Preguntas y respuestas sobre el polémico plan de la Generalitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/haran-policias-institutos-catalanes-preguntas-respuestas-polemico-plan-generalitat_1_13185874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/625456ae-cd1f-4fe7-9306-316d382ad63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué harán los policías en los institutos catalanes? Preguntas y respuestas sobre el polémico plan de la Generalitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Educación despliega seis agentes de los Mossos en 14 centros con un plan piloto que despierta el rechazo de sindicatos y familias y deja dudas sobre el desempeño real de los agentes</p><p class="subtitle">La Generalitat asegura que la presencia de mossos en escuelas será voluntaria</p></div><p class="article-text">
        El pasado jueves se hizo p&uacute;blico que el Govern de la Generalitat hab&iacute;a dise&ntilde;ado <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-desplegara-mossos-paisano-institutos-reducir-conflictividad_1_13165545.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una prueba piloto para introducir a agentes de los Mossos d&rsquo;Esquadra</a> en los institutos catalanes para &ldquo;reducir la conflictividad y prevenir conflictos&rdquo;. La iniciativa <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/profesores-familias-protestan-institutos-govern-destinara-mossos-paisano-estigmatizador_1_13174968.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despert&oacute; r&aacute;pidamente el rechazo</a> de gran parte de la comunidad educativa &ndash;profesorado y familias&ndash;, que se oponen a que la polic&iacute;a entre en los recintos escolares de forma permanente, alegando que se trata de una medida &ldquo;impuesta&rdquo; desde fuera y &ldquo;estigmatizadora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El plan, que ha causado pol&eacute;mica en el &aacute;mbito educativo y tambi&eacute;n el pol&iacute;tico, ha dejado al mismo tiempo varias preguntas sobre su alcance, sobre las funciones que tendr&aacute;n los agentes, si estar&aacute;n permanentemente en los centro o si la adhesi&oacute;n ser&aacute; voluntaria o no. No ha ayudado a aclararlo el hecho de que el Departamento de Educaci&oacute;n no lo haya presentado p&uacute;blicamente ni debatido con el sector, m&aacute;s all&aacute; de centros educativos concretos, hasta que ha trascendido. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el Departamento de Educaci&oacute;n asegura que todav&iacute;a es pronto para responder a algunas de estas cuestiones, ya se pueden desgranar algunas claves de esta iniciativa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;En qu&eacute; consiste el plan piloto?</strong></h2><p class="article-text">
        El plan, denominado provisionalmente Plan Integral para la Seguridad y el Bienestar en el entorno educativo (EDUSEG), es una iniciativa para &ldquo;integrar&rdquo; a polic&iacute;as de los Mossos d&rsquo;Esquadra como &ldquo;referentes&rdquo; en los centros educativos. Hasta ahora ya exist&iacute;a una figura policial que asist&iacute;a a los centros, los llamados Agentes Tutores, que estaba en contacto con las direcciones de los centros, que pod&iacute;an llamarles para gestionar conflictos puntualmente, adem&aacute;s de dar charlas a los alumnos. 
    </p><p class="article-text">
        Esa figura, asociada a centros considerados de m&aacute;xima complejidad, va ahora un paso m&aacute;s all&aacute; con la creaci&oacute;n de los Agentes de Convivencia dentro de este nuevo plan piloto. En los 14 centros educativos seleccionados, la mayor&iacute;a institutos de Secundaria o institutos-escuela (que abarcan tambi&eacute;n Primaria), estos polic&iacute;as tendr&aacute;n una presencia m&aacute;s constante y un papel m&aacute;s &ldquo;proactivo&rdquo;, seg&uacute;n Educaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; har&aacute;n los mossos en los colegios?</strong></h2><p class="article-text">
        La duda que ha sobrevolado estos d&iacute;as es si habr&aacute; agentes de polic&iacute;a destinados a centros concretos, con su despacho y relaci&oacute;n habitual con profesorado y alumnos. Esto nace de que al menos dos institutos, uno de ellos en Sabadell, fueron informados de que tendr&iacute;an un agente integrado en su d&iacute;a a d&iacute;a. As&iacute; lo comunicaron a las familias y lo confirm&oacute; Educaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero d&iacute;as despu&eacute;s, al ofrecer los detalles del plan, la Administraci&oacute;n educativa lo ha matizado significativamente. De entrada, recalcan que los agentes de convivencia ir&aacute;n desarmados y vestidos de paisano. Y confirman que llevar&aacute;n a cabo tareas de prevenci&oacute;n e intervenci&oacute;n para reforzar la convivencia. Sin embargo, Educaci&oacute;n concreta que no habr&aacute; ning&uacute;n agente destinado &ldquo;permanentemente&rdquo; a un solo instituto, con despacho y presencia durante toda la jornada lectiva. M&aacute;s bien, aclaran, cada uno de estos mossos (seis para 14 centros) atender&aacute; a un reducido grupo de colegios. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, han a&ntilde;adido desde Educaci&oacute;n, el agente no tendr&aacute; relaci&oacute;n directa con los adolescentes. La consellera Esther Niub&oacute; manifest&oacute; que cada centro tendr&aacute; autonom&iacute;a para decidir si presenta el agente a sus alumnos o no, pero dej&oacute; claro que su papel no ser&aacute; intervenir directamente con los estudiantes, como lo har&iacute;a un educador social o un psic&oacute;logo, sino prestar apoyo al profesorado.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la informaci&oacute;n sobre el desempe&ntilde;o policial es todav&iacute;a insuficiente, y se desconoce su nivel de implicaci&oacute;n horaria o sus tareas concretas en cada centro. Preguntada por ello, Niub&oacute; evit&oacute; concretarlo e insisti&oacute; en que se trata de un proyecto piloto y que habr&aacute; que esperar a ver c&oacute;mo decide desarrollarlo cada centro. La &uacute;nica concreci&oacute;n es que los agentes estar&aacute;n encargados de aportar una &ldquo;mirada externa&rdquo; al centro y &ldquo;especializada en conflictos&rdquo; que trasciendan el &aacute;mbito pedag&oacute;gico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;les son los centros educativos que participan en el plan piloto?</strong></h2><p class="article-text">
        Hay 14 escuelas participantes en la prueba, pertenecientes a seis zonas educativas diferentes. Se trata de l&rsquo;Institut Eugeni d&rsquo;Ors y el Margarida Xirgu, de L&rsquo;Hospitalet; el Institut de Vic, el La Plana, el Jaume Call&iacute;s y el Comptat d&rsquo;Osona, de Vic; el Institut Manuel de Pedrolo y el Costa Freda de T&agrave;rrega; el Ribera de Si&oacute;, de Agramunt; el Lo Pla d&rsquo;Urgell, de Bellpuig; el Institut Vall d&rsquo;Aran, de la Vall d&rsquo;Aran; el Pepa Colomer y el Institut Escola Prat de Llobregat, de El Prat; y el Institut Escola Joan Sallar&eacute;s i Pla, de Sabadell.
    </p><p class="article-text">
        Si bien al principio el Govern apunt&oacute; a que la prueba piloto se centrar&iacute;a en centros considerados &ldquo;de alta complejidad&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-asegura-presencia-mossos-escuelas-sera-voluntaria-no-estaran-diario-centros_1_13177920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a los d&iacute;as corrigi&oacute; y precis&oacute;</a> que los escogidos conforman una &ldquo;muestra representativa&rdquo; del ecosistema escolar catal&aacute;n, con escuelas de diferentes zonas geogr&aacute;ficas, etapas y tipolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, es previsible que la cifra var&iacute;e en los pr&oacute;ximas semanas, puesto que varios claustros y direcciones de centros seleccionados han rechazado el plan. Durante esta semana se han celebrado diversas asambleas en estos colegios. Por el momento, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cuatro-14-centros-educativos-catalanes-debian-recibir-mossos-rechazan-participar-plan-piloto_1_13184450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres de los de Vic y uno de los de L&rsquo;Hospitalet han decidido no participar</a> y as&iacute; lo han comunicado al Departament de Educaci&oacute;n, tal como explica a este medio el sindicato USTEC. Adem&aacute;s, hay otros dos centros que est&aacute;n evaluando la medida. Por su parte, el Govern niega haber recibido ninguna notificaci&oacute;n de baja.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Es voluntario u obligatorio?</strong></h2><p class="article-text">
        El Govern asegura que la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-asegura-presencia-mossos-escuelas-sera-voluntaria-no-estaran-diario-centros_1_13177920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presencia de polic&iacute;as siempre ser&aacute; &ldquo;voluntaria</a>&rdquo; y que &ldquo;ning&uacute;n centro ha sido ni ser&aacute; obligado a participar&rdquo;. De hecho, han explicado que la idea de introducir a mossos en las escuelas se empez&oacute; a trabajar en septiembre de 2025 a petici&oacute;n de diversos centros que, preocupados ante el aumento de la conflictividad, hab&iacute;an pedido ayuda para gestionar conflictos y mejorar la prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero docentes, sindicatos educativos y familias niegan la mayor y aseguran que la iniciativa, que consideran un &ldquo;insulto&rdquo;, les ha venido impuesta y no les ha sido comunicada hasta pocos d&iacute;as antes del inicio del piloto. &ldquo;Es una medida de hechos consumados que no ha pasado por ning&uacute;n &oacute;rgano democr&aacute;tico&rdquo;, denunci&oacute; Pepa Vidal, docente del instituto Eugeni d&rsquo;Ors, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/profesores-familias-protestan-institutos-govern-destinara-mossos-paisano-estigmatizador_1_13174968.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una concentraci&oacute;n convocada el lunes</a> como rechazo a la medida.
    </p><p class="article-text">
        Otro caso, el del Prat de Llobregat, ilustra la confusi&oacute;n. Uno de los dos centros participantes en el piloto, en el que ha habido conflictos recurrentes, ya contaba con el apoyo de un Agente Tutor que se coordinaba con la escuela, Mossos, Ayuntamiento y Servicios Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, Educaci&oacute;n les plante&oacute; la posibilidad de incorporar otro agente de forma m&aacute;s constante en el instituto, seg&uacute;n confirman fuentes conocedoras de las conversaciones. Sin embargo, la respuesta del centro fue negativa, al entender que supondr&iacute;a un mayor estigma. Las reuniones no fueron m&aacute;s all&aacute;, seg&uacute;n las mismas fuentes, de ah&iacute; su sorpresa cuando leyeron la noticia de que eran uno de los centros seleccionados para la prueba piloto.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por estos casos, la consellera insiste en la &ldquo;voluntariedad&rdquo; de la medida y reitera que todas y cada una de las direcciones han participado en reuniones de coordinaci&oacute;n y dise&ntilde;o de la estrategia. &ldquo;Algunas ya lo hab&iacute;an hablado con el claustro y las familias, y otros quiz&aacute;s decidieron no comunicarlo hasta poco antes de la llegada del agente&rdquo;, ha explicado Niub&oacute;, que ha llamado a &ldquo;respetar la autonom&iacute;a&rdquo; de cada centro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Se extender&aacute; a m&aacute;s centros?</strong></h2><p class="article-text">
        La prueba piloto tendr&aacute; dos fases. La primera durar&aacute; hasta junio, cuando se har&aacute; una evaluaci&oacute;n para introducir las mejoras detectadas de cara a septiembre. La segunda fase se alargar&aacute; todo el primer trimestre del siguiente curso. As&iacute;, en enero de 2027 se evaluar&aacute; si la medida es &ldquo;sostenible y escalable&rdquo;, seg&uacute;n ha explicado la consellera.
    </p><p class="article-text">
        En ese supuesto, se estudiar&iacute;a llevar la presencia de mossos a m&aacute;s escuelas pero, en todo caso, desde el Departament aseguran que tampoco se &ldquo;obligar&aacute; nunca&rdquo; a ninguna escuela a contar con la presencia de un agente. Esta postura enmienda la primera que adopt&oacute; el Govern, que hablaba de la posibilidad de crear una futura normativa que contemplara el &ldquo;apoyo policial&rdquo; en el &aacute;mbito educativo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; cr&iacute;ticas tiene la medida?</strong></h2><p class="article-text">
        Los docentes reivindican que rebajar los incidentes pasa por bajar ratios, desdoblar grupos y desplegar el plan de convivencia con m&aacute;s recursos para coordinaci&oacute;n. De hecho, algunas fuentes consultadas acusan al Departament de Educaci&oacute;n de recurrir ahora a agentes de polic&iacute;a despu&eacute;s de haber eliminado el pasado verano plazas de educadores sociales e integradores que estaban financiadas con fondos europeos. Tanto, que este curso empez&oacute; con 120 educadores sociales menos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que era una cuesti&oacute;n presupuestaria y ahora resulta que podemos tener un plan con mossos distribuidos por centros del territorio&rdquo;, se lamentaba al conocer la medida Lid&oacute;n Gasull, presidenta de la asociaci&oacute;n de familias de alumnos AFFAC. Desde el Govern han querido aclarar que el plan se ha desarrollado &iacute;ntegramente con recursos del Departament de Interior. Tambi&eacute;n han querido incidir en que los Mossos &ldquo;no vienen a sustituir a ning&uacute;n otro profesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el plano pol&iacute;tico, tambi&eacute;n es remarcable la desaprobaci&oacute;n que ya han manifestado los dos socios de investidura de Illa y con quienes est&aacute; negociando los presupuestos: ERC y los Comuns. Ambos piden una rectificaci&oacute;n y critican que no hayan presentado el plan piloto en el Parlament. &ldquo;Es una medida poco afortunada y populista que est&aacute; abocada al fracaso&rdquo;, expresan los republicanos. &ldquo;Ni es pedag&oacute;gica, ni mejora la convivencia, no es coherente con el modelo de escuela de Catalunya&rdquo;, a&ntilde;aden Comuns.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente, Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/haran-policias-institutos-catalanes-preguntas-respuestas-polemico-plan-generalitat_1_13185874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:09:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/625456ae-cd1f-4fe7-9306-316d382ad63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65852" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/625456ae-cd1f-4fe7-9306-316d382ad63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65852" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué harán los policías en los institutos catalanes? Preguntas y respuestas sobre el polémico plan de la Generalitat]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/625456ae-cd1f-4fe7-9306-316d382ad63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Mossos d'Esquadra,Policía,Acoso escolar,Docentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Generalitat asegura que la presencia de mossos en escuelas es voluntaria y que no estarán a diario en los centros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-asegura-presencia-mossos-escuelas-sera-voluntaria-no-estaran-diario-centros_1_13177920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ac395c6-9fa0-497c-a1c4-18f53e7d7d93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Generalitat asegura que la presencia de mossos en escuelas es voluntaria y que no estarán a diario en los centros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesorado de tres colegios han rechazado participar de la prueba piloto, que el Departament de Educación había pactado hace meses con los directores de los mismos</p><p class="subtitle">Catalunya desplegará mossos de paisano en los institutos para reducir la conflictividad
</p></div><p class="article-text">
        El Govern de la Generalitat ha salido a defender su <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-desplegara-mossos-paisano-institutos-reducir-conflictividad_1_13165545.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan piloto para integrar agentes de los Mossos d&rsquo;Esquadra en 14 escuelas</a>. Ante las protestas que ha generado la noticia entre la comunidad educativa y las familias, ha asegurado que la presencia de polic&iacute;as siempre ser&aacute; &ldquo;voluntaria&rdquo; y que &ldquo;ning&uacute;n centro ha sido ni ser&aacute; obligado a participar de la iniciativa&rdquo;, seg&uacute;n han apuntado fuentes del Departament de Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, han defendido que el proyecto se empez&oacute; a trabajar en septiembre de 2025 y a petici&oacute;n de diversos agentes educativos que hab&iacute;an pedido ayuda para gestionar conflictos y mejorar la prevenci&oacute;n en los colegios. &ldquo;No responde a una emergencia, sino a una necesidad estructural&rdquo;, han insistido desde el Departament, que apunta a que &ldquo;no hay ning&uacute;n problema de convivencia&rdquo; en las escuelas catalanas.
    </p><p class="article-text">
        La consellera de Educaci&oacute;n, Esther Niub&oacute;, ha querido responder a las cr&iacute;ticas que ha recibido el plan piloto asegurando que estos agentes &ldquo;no van a sustituir la funci&oacute;n de un docente ni de un educador social&rdquo;. De hecho, ha insistido en que el dise&ntilde;o de esta prueba se ha desarrollado de la mano de las direcciones de los centros educativos elegidos para estos meses de testeo. 
    </p><p class="article-text">
        Por contra, este pasado lunes <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/profesores-familias-protestan-institutos-govern-destinara-mossos-paisano-estigmatizador_1_13174968.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diversos de los centros escogidos para esta prueba convocaron manifestaciones</a> contra la presencia de polic&iacute;as en los centros y denunciando que nadie les hab&iacute;a informado sobre la misma. Profesores de dos escuelas de L'Hospitalet participantes en la prueba piloto han explicado que se les comunic&oacute; el proyecto el pasado jueves sin ning&uacute;n tipo de concreci&oacute;n ni detalle. &ldquo;Es una medida de hechos consumados que no ha pasado por ning&uacute;n &oacute;rgano democr&aacute;tico&rdquo;, ha denunciado Pepa Vidal, docente del instituto Eugeni d&rsquo;Ors. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en una asamblea celebrada este martes, los docentes de tres de los cuatro colegios seleccionados de la zona de Vic han decidido rechazar su participaci&oacute;n en la prueba piloto. Preguntada por este gesto, la consellera Niub&oacute; ha apuntado que &ldquo;ninguna direcci&oacute;n&rdquo; ha solicitado salir formalmente del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, la consellera ha insistido en la &ldquo;voluntariedad&rdquo; de la la medida y reiterado que todas y cada una de las direcciones de los centros han participado en diversas reuniones de coordinaci&oacute;n y dise&ntilde;o de la estrategia. &ldquo;Algunas ya lo hab&iacute;an hablado con su claustro y otros quiz&aacute;s decidieron no comunicarlo a las familias y al profesorado hasta poco antes de la llegada del agente&rdquo;, ha explicado Niub&oacute;, que ha llamado a &ldquo;respetar la autonom&iacute;a&rdquo; de cada centro.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, habr&aacute; 6 polic&iacute;as -conocidos como Agentes de Convivencia- distribuidos en 14 escuelas de 6 zonas educativas diferentes: El Prat de Llobregat, Hospitalet de Llobregat, Vic, Sabadell (Barcelona), Urgell y la Vall d&rsquo;Aran (Lleida). Estos centros han sido escogidos por el Departament con la intenci&oacute;n de crear &ldquo;una muestra&rdquo; que contemple diversas tipolog&iacute;as, etapas y &aacute;mbitos territoriales. La consellera Niub&oacute; ha querido desmentir que los centros escogidos para la prueba sean todos de alta complejidad ni especialmente conflictivos. 
    </p><p class="article-text">
        El plan, que ha empezado esta misma semana, todav&iacute;a no ha llegado a todas las escuelas, ya que habr&aacute; polic&iacute;as que tendr&aacute;n asignados diferentes centros a la vez. Es por eso que su presencia no ser&aacute; permanente en los colegios. El Departament ha aclarado que los mossos -que ir&aacute;n sin arma y vestidos de paisano-, si bien estar&aacute;n f&iacute;sicamente en las escuelas -nunca en las aulas-, no tendr&aacute;n un despacho f&iacute;sico pensado para que los alumnos puedan dirigirse directamente a ellos, como s&iacute; pueden hacerlo con los educadores sociales.
    </p><p class="article-text">
        La funci&oacute;n de estos agentes, seg&uacute;n el Govern, ser&aacute; la de aportar una &ldquo;mirada externa y especializada&rdquo; en mediaci&oacute;n de conflictos que puedan superar el &aacute;mbito pedag&oacute;gico. La intenci&oacute;n, pues, es que estos mossos sirvan de apoyo al personal educativo. De hecho, &ldquo;no est&aacute; previsto los agentes que tengan contacto directo con el alumnado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por la funci&oacute;n concreta de los polic&iacute;as en las escuelas, el Departament ha evitado concretar una respuesta, insistiendo en que se trata de un proyecto piloto y que habr&aacute; que esperar a ver c&oacute;mo decide desarrollarlo cada centro. &ldquo;Los centros tendr&aacute;n flexibilidad&rdquo;, han apuntado. S&iacute; que han concretado que los 6 agentes seleccionados son mossos con experiencia en actividades comunitarias y formaci&oacute;n en mediaci&oacute;n de conflictos. Incluso, han asegurado, algunos de estos polic&iacute;as ya hab&iacute;an trabajado en los centros que les han sido asignados.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;ticas de la comunidad educativa y las familias</h2><p class="article-text">
        Este plan piloto se dio a conocer el pasado jueves, despu&eacute;s de que lo avanzara El Pa&iacute;s. La noticia <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/profesorado-familias-rechazan-desplegar-mossos-institutos-catalanes-autoridad-debe-docente_1_13167012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desat&oacute; cr&iacute;ticas entre las familias y la comunidad educativa,</a> que han visto con malos ojos esta medida pol&eacute;mica. Por eso, desde el Departament han apuntado que la intenci&oacute;n del Govern era no comunicar nada sobre la introducci&oacute;n de los Mossos en las escuelas hasta que finalizara el plan piloto. En septiembre se har&aacute; una primera evaluaci&oacute;n para introducir ciertas mejoras en el proyecto. El final de la prueba ser&aacute; en diciembre de 2026 y a partir de ah&iacute; se evaluar&aacute; si la idea es &ldquo;sostenible y escalable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese supuesto, se estudiar&iacute;a llevar la presencia de mossos a m&aacute;s escuelas pero, en todo caso, desde el Departament aseguran que tampoco se &ldquo;obligar&aacute; nunca&rdquo; a ninguna escuela a contar con la presencia de un agente.
    </p><p class="article-text">
        La consellera Niub&oacute; ha insistido en que el proyecto nace de &ldquo;una demanda del territorio&rdquo;, pero desde el profesorado insisten en que, aunque s&iacute; les preocupa el aumento de la violencia en los centros, nunca se hab&iacute;an reclamado medidas de este calado. &ldquo;Pedimos una rectificaci&oacute;n inmediata. Nadie lo ha pedido&rdquo;, se&ntilde;ala Iolanda Segura, portavoz de USTEC-STEs, el sindicato mayoritario en la educaci&oacute;n p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Los docentes reivindican que rebajar los incidentes en algunos centros pasa por bajar ratios, desdoblar algunos grupos y desplegar el plan de convivencia con m&aacute;s recursos para coordinaci&oacute;n. De hecho, algunas de las fuentes consultadas acusan al Departamento de Educaci&oacute;n de recurrir ahora a agentes de polic&iacute;a despu&eacute;s de haber eliminado el pasado verano plazas de educadores sociales e integradores que estaban financiadas con fondos europeos. Tanto, que este curso empez&oacute; con 120 educadores sociales menos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que era una cuesti&oacute;n presupuestaria y ahora resulta que podemos tener un plan con mossos distribuidos por centros del territorio&rdquo;, se lamenta Lid&oacute;n Gasull, presidenta de la asociaci&oacute;n de familias de alumnos AFFAC. Desde el Govern han querido aclarar que el plan, que se ha elaborado conjuntamente entre Educaci&oacute;n e Interior, se ha desarrollado con recursos de esta segunda conselleria. Tambi&eacute;n han querido incidir en que los Mossos &ldquo;no vienen a sustituir a ning&uacute;n otro profesional&rdquo;, en referencia a los educadores sociales. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de eso, diversas de las escuelas integradas en la prueba piloto ya han mostrado su rechazo a la iniciativa, que consideran un &ldquo;insulto&rdquo;. &ldquo;No le encontramos ninguna justificaci&oacute;n. Evidentemente tenemos problemas, pero tenemos una convivencia sana&rdquo;, ha asegurado Pepa Vidal, profesora de una de las escuelas que participan en la prueba piloto, durante las protestas del lunes. Por su parte, los alumnos han denunciado que la medida es &ldquo;un ataque racista y estigmatizador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el plano pol&iacute;tico, tambi&eacute;n es remarcable la desaprobaci&oacute;n que ya han manifestado los dos socios de investidura de Illa y con quienes est&aacute; negociando los presupuestos: ERC y los Comuns. Ambos piden una rectificaci&oacute;n y critican que no hayan presentado el plan piloto en el Parlament. &ldquo;Es una medida poco afortunada y populista que est&aacute; abocada al fracaso&rdquo;, expresan los republicanos. &ldquo;Ni es pedag&oacute;gica, ni mejora la convivencia, no es coherente con el modelo de escuela de Catalunya&rdquo;, a&ntilde;aden Comuns.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, y a pesar de las cr&iacute;ticas, el Departament ha asegurado en que ninguno de los 14 centros de la prueba piloto ha querido retirar su participaci&oacute;n. Por el contrario, han apuntado en que desde que se hizo p&uacute;blica la iniciativa ha habido diversas escuelas que han pedido formar parte de la misma. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-asegura-presencia-mossos-escuelas-sera-voluntaria-no-estaran-diario-centros_1_13177920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 15:50:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ac395c6-9fa0-497c-a1c4-18f53e7d7d93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85609" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ac395c6-9fa0-497c-a1c4-18f53e7d7d93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85609" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Generalitat asegura que la presencia de mossos en escuelas es voluntaria y que no estarán a diario en los centros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ac395c6-9fa0-497c-a1c4-18f53e7d7d93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Generalitat de Catalunya,Escuelas,Colegios,Institutos,Educación secundaria,Mossos d'Esquadra,Policía,Policías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Ferreira, analista de conflictos: “Con los avances tecnológicos, muchos soldados matan como en un videojuego”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/maria-ferreira-analista-conflictos-avances-tecnologicos-soldados-matan-videojuego_1_13072890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d1b96c0-e3b2-4284-8bb1-3c2e5a989c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Ferreira, analista de conflictos: “Con los avances tecnológicos, muchos soldados matan como en un videojuego”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La analista de conflictos María Ferreira Basanta escribe un recogido de crónicas íntimas que exploran las vidas anónimas de quienes habitan en lugares como Jerusalén, Nigeria o Pakistán</p><p class="subtitle">Ahmed Abu Amsha, el músico que enseña a niños de Gaza a crear canciones con el ruido de los drones de Israel
</p></div><p class="article-text">
        Cuando Donald Trump decidi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/donald-trump-muerte-destruccion-pornografia-guerra_1_13055750.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descargar ataques sobre Ir&aacute;n y desencadenar as&iacute; la guerra en Oriente Medio</a>, las discusiones se llenaron de nombres de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-afirma-haber-hundido-10-barcos-minas-ormuz-amenaza-iran-consecuencias-vistas-si-no-desmina-estrecho_1_13057673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buques atacados en el estrecho de Ormuz</a>, de previsiones sobre <a href="https://www.eldiario.es/economia/guerra-iran-empuja-economia-global-precipicio_1_13066999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo afectar&aacute; la econom&iacute;a</a> bloquear el petr&oacute;leo, de armamento y, solo en algunos casos, de recuentos de v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Pero para la analista de conflictos Mar&iacute;a Ferreira Basanta, la guerra tiene otra cara. Ella la cuenta desde la cotidianidad de una cocina en la que alguien limpia pescado; desde el olor a sudor en una azotea de Pakist&aacute;n o desde el sabor de un brick de suero fisiol&oacute;gico en un apartamento en Jerusal&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas escenas son las piezas del puzzle llamado <em>Un mapa de los lugares donde caemos </em>(Viajes al pasado, 2026), un libro que recopila, a modo casi de cuento, an&eacute;cdotas que la autora ha ido coleccionando durante d&eacute;cadas de trabajo de campo. Aunque sus 15 cap&iacute;tulos puedan parecer desconectados, forman un collage que pretende aproximar al lector a la miseria de la guerra, del conflicto y de la violencia. Pero tambi&eacute;n a la belleza de la vida que sobrevive entre las bombas y el hambre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de guerras, solemos hacerlo desde la geopol&iacute;tica, en t&eacute;rminos de p&eacute;rdidas econ&oacute;micas y en c&oacute;mo nos afecta la cancelaci&oacute;n de un vuelo a Dubai. Pero de lo que hablamos es de personas. Pero yo lo hago desde la cotidianidad. Aquello que solemos sublimar, el amor, la guerra o las tragedias, siempre se puede conectar a la intimidad de nuestra cocina o a un viaje en autob&uacute;s un lunes cualquiera&rdquo;, apunta Mar&iacute;a Ferreira en una entrevista con elDiario.es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los seres humanos nos solemos centrar en lo que nos diferencia. Pero cuando caemos, vemos que solemos caer en lo mismo. Da igual dónde estemos: somos vulnerables a lo mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El libro de esta analista de conflictos, asesora en misiones m&eacute;dicas y doctoranda en seguridad internacional, recorre medio mundo: despega desde Heidelberg, ciudad alemana en la que vive, y sigue hacia Jerusal&eacute;n, Pakist&aacute;n, Egipto o Kenia, para aterrizar en un pueblecito de C&aacute;diz. Ese es el itinerario de los lugares en los que la autora ha ca&iacute;do y ha visto a otros caer. &ldquo;Los seres humanos nos solemos centrar en lo que nos diferencia. Pero cuando caemos, vemos que solemos caer en lo mismo. Da igual d&oacute;nde estemos: somos vulnerables a lo mismo. A la soledad, al desamor, al miedo y a la decepci&oacute;n&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, Ferreira no s&oacute;lo se queda en las v&iacute;ctimas m&aacute;s evidentes. En su trabajo, que consiste en &ldquo;tratar de entender por qu&eacute; la gente hace lo que hace&rdquo;, retrata todas las caras del poliedro. Desde una trabajadora sexual con clientes millonarios en Dubai, hasta un monje budista en Sud&aacute;frica, pasando por un agente de polic&iacute;a pakistan&iacute;, un soldado israel&iacute;, un cura alem&aacute;n o una ni&ntilde;a que vive en un cementerio egipcio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante saber que tanto la gente que hace cosas terribles, como las que vemos como h&eacute;roes o como v&iacute;ctimas conforman sus d&iacute;as igual que nosotros. Que, cuando hablamos de guerras, de lo que hablamos es de personas&rdquo;, zanja Ferreira. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_50p_1138859.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_50p_1138859.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_75p_1138859.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_75p_1138859.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_default_1138859.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_default_1138859.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b6edb86-ba99-429e-9a0a-0e035529b5a2_source-aspect-ratio_default_1138859.jpg"
                    alt="María Ferreira Basanta, en el muro que separa Cisjordania de Israel, en Belén"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Ferreira Basanta, en el muro que separa Cisjordania de Israel, en Belén                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Hacia el n&uacute;cleo de las personas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a saber a cu&aacute;ntas personas hab&iacute;a matado y &eacute;l quer&iacute;a olvidarlo&rdquo;. As&iacute; empieza el cap&iacute;tulo que Ferreira dedica a Eli, un soldado israel&iacute; retirado &ldquo;que mataba desde el cielo, como un dios que ha decidido no mirar&rdquo;. Las p&aacute;ginas que siguen a esta frase relatan el intento de averiguar no s&oacute;lo a cu&aacute;nta gente ha podido quitar la vida este militar, sino tambi&eacute;n qu&eacute; le llev&oacute; a querer -y poder- bombardear Gaza sin sentir el m&aacute;s m&iacute;nimo atisbo de culpa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La conciencia es una estupidez, una invenci&oacute;n moral para esclavizarnos a todos&rdquo;, dice Eli para esquivar las preguntas de Ferreira. El interrogatorio se desarrolla sin prisa, desde la sinceridad de saber que ninguno de los dos apoya ni respeta los postulados del otro. Y, al contrario de lo que sucede en las pel&iacute;culas, la respuesta no esconde una historia &eacute;pica ni descorazonadora. Eli hab&iacute;a dejado las Fuerzas Armadas, no por culpa ni remordimientos, sino porque hab&iacute;a empezado a sufrir v&eacute;rtigos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablamos de gente que se supone que es inteligente y que nunca se ha parado a pensar si matan, a qui&eacute;n matan o si sufren o no. Pero es que con el avance tecnol&oacute;gico, muchos soldados matan como si jugaran a un videojuego. Es tan virtual que es normal que no se planteen nada&rdquo;, reflexiona Ferreira.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la historia cambia cuando los militares se enfrentan directamente a la muerte. En una conversaci&oacute;n que no aparece en el libro, pero que la autora rescata para elDiario.es, otro soldado le confiesa por qu&eacute; dej&oacute; el Ej&eacute;rcito israel&iacute;. &Eacute;l era soldado de tierra y le enviaron a uno de los enclaves donde hab&iacute;a apostadas fuerzas de Ham&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En ese lugar en concreto hab&iacute;a tres rehenes israel&iacute;es detenidos. El soldado pensaba que su misi&oacute;n ser&iacute;a entrar y rescatar a sus compatriotas. Pero no. Las &oacute;rdenes fueron volar la casa por los aires, con Ham&aacute;s y los civiles israel&iacute;es dentro. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Porque es mejor tener muertos que rehenes&rdquo;, le dijeron.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay soldados que nunca se ha parado a pensar si matan, a quién matan o si sufren o no. Pero es que con el avance tecnológico, muchos matan como si jugaran a un videojuego</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hasta entonces, las v&iacute;ctimas de sus acciones hab&iacute;an sido esa figura et&eacute;rea denominada &ldquo;enemigo&rdquo;, que no tiene rostro, ni pasado ni familia. Pero aquel d&iacute;a todo cambi&oacute;. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es la victoria si no es proteger al pr&oacute;jimo?&rdquo;, se pregunt&oacute; el soldado. Ferreira fue testigo de este cambio de fidelidades y, aunque se congratul&oacute; de ver c&oacute;mo el mundo perd&iacute;a un asesino, no pudo dejar de preocuparse por algo: los muertos s&oacute;lo son muertos cuando pertenecen al bando contrario.
    </p><p class="article-text">
        Eso es algo que estos d&iacute;as, en plena guerra en Oriente Medio, le ocupa mucho espacio en la mente. Su familia pol&iacute;tica es pakistan&iacute; y, por tanto, conoce bien esa zona que ahora es un polvor&iacute;n. &ldquo;Me paso el d&iacute;a cabreada porque ves que sus respuestas son impulsivas. Tanto mi familia como buenos amigos que tengo en Israel o en Ir&aacute;n dicen que lo que quieren es ganar. Y, para eso, cu&aacute;ntos m&aacute;s muertos haya del otro lado, mejor&rdquo;, expone Ferreira.
    </p><p class="article-text">
        La autora, que ha visto la miseria derivada de la pobreza, la ira, la avaricia o la indiferencia, sabe que se vienen momentos complicados. Pero insiste en que no son inauditos. &ldquo;La guerra es lo habitual. Lo excepcional es la paz&rdquo;, sostiene. Aunque el mundo ahora mire a Ir&aacute;n, todav&iacute;a un poco a Gaza y alguien incluso se acuerde de Ucrania, Ferreira tiene en su mente tambi&eacute;n a Somalia, Sud&aacute;n o Venezuela. &ldquo;Hay tantos conflictos que es imposible entenderlos todo. Lo &uacute;nico que pido es que no obviemos que existen&rdquo;, suplica la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a pesar de todo el horror, ese <em>Mapa de los lugares en los que caemos</em> es un libro que destaca por su belleza. Por lo bonito de los gestos diarios, de las peque&ntilde;as alegr&iacute;as que sobreviven hasta en las guerras m&aacute;s aciagas. Por esa resistencia en todas sus formas que es &ldquo;una manera tan bonita como cualquier otra de hacer un homenaje a la gente que vive en este mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque haya muertes en esas cr&oacute;nicas que son &ldquo;cartas de amor&rdquo; a los pa&iacute;ses en los que ha trabajado, tambi&eacute;n hay esperanza. La de una cu&ntilde;ada rebelde en Pakist&aacute;n, que se anima a romper las cadenas que la atan al hogar o la de una trabajadora sexual sin nombre que se vuelve a sentir parte de este mundo cuando se la rebautiza como Dulcinea en la piscina de un hotel de lujo en el que, hasta entonces, hab&iacute;a sido invisible. &ldquo;La vida est&aacute; llena de cosas bellas. Y no nombrarlas ser&iacute;a injusto&rdquo;, zanja Ferreira.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/maria-ferreira-analista-conflictos-avances-tecnologicos-soldados-matan-videojuego_1_13072890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:13:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1d1b96c0-e3b2-4284-8bb1-3c2e5a989c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="762166" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1d1b96c0-e3b2-4284-8bb1-3c2e5a989c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="762166" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[María Ferreira, analista de conflictos: “Con los avances tecnológicos, muchos soldados matan como en un videojuego”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1d1b96c0-e3b2-4284-8bb1-3c2e5a989c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Guerra en Irán,Conflictos armados,Conflicto Palestina-Israel,Gaza,Franja de Gaza,Irán,Oriente Medio,Israel,Palestina,Pakistán,Nigeria,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria histórica obvia la Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista que maltrató a miles de niños: “Nos olvidarán”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/memoria-historica-obvia-ciudad-muchachos-orfanato-franquista-maltrato-miles-ninos-olvidaran_1_13169386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33275d98-415f-4bda-ae57-e471236fff29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria histórica obvia la Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista que maltrató a miles de niños: “Nos olvidarán”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras años de disputa sobre la titularidad del recinto, el Ayuntamiento de Barcelona, propietario de los terrenos, asegura que no tiene previsto realizar "ninguna acción" para rescatar lo sucedido entre 1951 y 1977</p><p class="subtitle">La Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista donde las palizas y el hambre eran la norma: “Crecí con mucho miedo”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es aqu&iacute;&rdquo;. Pero aqu&iacute; no hay nada. Solo una valla a un lado de la carretera y el tupido bosque de Collserola al otro. Valent&iacute;n, un hombre de 59 a&ntilde;os, ha aparcado el coche justo donde estaba la entrada de la Ciudad de los Muchachos, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ciudad-muchachos-orfanato-franquista-palizas-hambre-norma-creci-miedo_1_13147433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el orfanato en el que pas&oacute; buena parte de su infancia</a>. &ldquo;Si, ya ver&aacute;s como s&iacute;&rdquo;, dice, mientras se encarama al veh&iacute;culo y muestra, casi de puntillas, la parte alta de un edificio. &ldquo;All&iacute; estaban las aulas&rdquo;, dice, se&ntilde;alando una casa con un dintel en el que se puede leer: Ayuntamiento de Barcelona. Beneficencia Casa Puig. Ciudad de los Muchachos.
    </p><p class="article-text">
        Esa valla es relativamente nueva, cuenta. La instal&oacute; el consistorio hace menos de un a&ntilde;o, coincidiendo con el momento en que los exalumnos de este orfanato franquista se empezaron a organizar para regresar a las instalaciones. Esas visitas nunca fueron promovidas por la nostalgia, sino por la sed de justicia y reparaci&oacute;n: en este centro, miles de ni&ntilde;os desde 1951 hasta 1977 pasaron hambre y fueron maltratados f&iacute;sica y emocionalmente. Algunos incluso habr&iacute;an sufrido abusos sexuales por parte de educadores y de los Hermanos de la Salle, encargados del centro en su etapa final.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Barcelona, que es titular del edificio aunque este se encuentre, t&eacute;cnicamente, en el t&eacute;rmino municipal de Sant Cugat del Vall&egrave;s, es tambi&eacute;n la Administraci&oacute;n que ha colocado las vallas que impiden el paso a lo que fue <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ciudad-muchachos-orfanato-franquista-palizas-hambre-norma-creci-miedo_1_13147433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ciudad de los Muchachos</a>. El consistorio asegura que es por seguridad, pero los exalumnos consideran que es otra manera de enterrar lo que les pas&oacute;. Otra excusa para &ldquo;no castigar a los responsables de arruinar la infancia a tantos ni&ntilde;os&rdquo;, dice Valent&iacute;n. &ldquo;&Eacute;ramos muy peque&ntilde;os; s&oacute;lo necesit&aacute;bamos que nos protegieran y nos destrozaron&rdquo;, remacha.
    </p><p class="article-text">
        Esta escuela, que hoy se encuentra en ruinas, est&aacute; engullida en su totalidad por el bosque. Las paredes de lo que fue el edificio que albergaba las aulas y el sal&oacute;n de actos est&aacute;n o bien derrumbadas, o bien llenas de grafitis pintados por chavales que suben hasta el lugar para pasar el rato o para beber, tal como atestiguan las latas tiradas por el suelo.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k1dD7B3em1UYlJFzFC4" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Hay pocas pistas de lo que sucedi&oacute; entre esas ruinas. S&oacute;lo se puede intuir que all&iacute; hubo ni&ntilde;os si se presta atenci&oacute;n a la piscina que hay en lo alto de la loma &ndash;y que construyeron los mismos alumnos, obligados y bajo coacci&oacute;n&ndash; o a la porter&iacute;a, ya sin red y descolorida por el sol. La escena l&uacute;gubre y el pasado convulso del lugar ha atra&iacute;do incluso a <em>influencers</em> de lo paranormal, quienes han dedicado diversas producciones a la Ciudad de los Muchachos, llegando a afirmar que all&iacute; se pueden encontrar &ldquo;esp&iacute;ritus de ni&ntilde;os atormentados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los espiritistas se preocupan m&aacute;s por lo que pas&oacute; en este orfanato que el Ayuntamiento de Barcelona, que es el propietario del recinto&rdquo;, se lamenta Joan Moya, un vecino de la zona, activista de la plataforma Som Collserola y responsable de una queja emitida ante el S&iacute;ndic de Greuges (Defensor del Pueblo) en la que se apuntaba a la decadencia de las ruinas y reclamaba que se recuperara la memoria del lugar.
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;casa de los horrores&rdquo; &ndash;como la definen algunos exalumnos&ndash; aloj&oacute; a miles de ni&ntilde;os durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas. Y, aunque fue el proyecto personal del teniente de alcald&iacute;a de la &eacute;poca, Alfredo Casanova, el Ayuntamiento de Barcelona se desentiende de ese patrimonio. De hecho, durante a&ntilde;os neg&oacute; tener nada que ver con el mismo, argumentando que se encuentra en territorio del municipio vecino de Sant Cugat.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; fue donde entr&oacute; el S&iacute;ndic de Greuges, que pidi&oacute; diversos informes e investig&oacute; si la titularidad de los terrenos era del consistorio de la capital catalana, como as&iacute; lo insin&uacute;a el nombre del Ayuntamiento en el dintel de la entrada y un escudo de Barcelona grabado en el suelo. El organismo consult&oacute; a diversas &aacute;reas municipales, que llegaron incluso a constatar que &ldquo;no se puede determinar si este edificio pertenece al Ayuntamiento&rdquo;. &ldquo;Sea como sea, no se trata de un edificio en nuestro distrito&rdquo;, apuntaron en 2024, seg&uacute;n consta en el informe de la Sindicatura, al que ha tenido acceso este medio.
    </p><p class="article-text">
        Pero result&oacute; que el edificio s&iacute; es propiedad del consistorio. De hecho, posee todo el complejo, que comprende no solo lo que fueron las aulas de La Ciudad de los Muchachos &ndash;ahora tambi&eacute;n en ruinas&ndash;, sino tambi&eacute;n la capilla &ndash;todav&iacute;a en pie&ndash; y la mas&iacute;a de Can Puig, actualmente protegida y que funciona como un centro de atenci&oacute;n a las drogodependencias.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se constat&oacute; en un informe solicitado en 2021 por Barcelona Infraestructures Municipals SA (BIMSA) para decretar el estado de ruina de los edificios abandonados. En el texto se apunta que la titularidad del conjunto corresponde al Ayuntamiento, con gesti&oacute;n compartida con el Consorcio de Servicios Sociales y el del Parque de Collserola. El informe asegura que las edificaciones no pueden ser rehabilitadas a corto plazo y se insta a su derribo.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que el consistorio compr&oacute; los terrenos a un particular en 1923 y durante la Rep&uacute;blica los us&oacute; para crear unas &lsquo;colonias permanentes&rsquo; para que ni&ntilde;os con problemas respiratorios estuvieran en contacto con la naturaleza en el bosque. Luego, durante la Guerra, se convirti&oacute; en un refugio para hu&eacute;rfanos para luego ser confiscado por el r&eacute;gimen. Durante los primeros a&ntilde;os del franquismo, fue un internado y luego un lugar de encuentro para los campamentos de la Secci&oacute;n Femenina.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta 1951 que se convirti&oacute; en la Ciudad de los Muchachos. La instituci&oacute;n estuvo en funcionamiento hasta 1977, cuando los Hermanos de la Salle, que tuvieron la gesti&oacute;n durante su &uacute;ltima etapa, abandonaron abruptamente a los ni&ntilde;os, de un d&iacute;a para otro, cuando el centro dej&oacute; de reportarles beneficios econ&oacute;micos tras la muerte del dictador. Con su marcha, los ni&ntilde;os fueron reubicados y el espacio empez&oacute; a quedar a merced del bosque.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f38d847-7293-4bc5-a252-caa33d2e13b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lale, uno de los exalumnos de La Ciudad de los Muchachos, visita las ruinas del orfanato"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lale, uno de los exalumnos de La Ciudad de los Muchachos, visita las ruinas del orfanato                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Acabar con toda evidencia</h2><p class="article-text">
        Exalumnos como Valent&iacute;n, que sufri&oacute; &ldquo;palizas diarias&rdquo; y maltrato emocional, se horrorizan cuando ven que lo que les hicieron pasar, simplemente por ser hijos de rojos o de familias pobres, va a quedar en el olvido. &ldquo;No hay ni una placa, ni un memorial ni nada. No pedimos que nos compensen, sino simplemente que reconozcan lo que nos pas&oacute;&rdquo;, sostiene. &ldquo;Esto parece una ciudad fantasma&rdquo;, dice Lale, otro de los exalumnos durante una visita a las ruinas. &ldquo;No reconozco casi nada&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Estos hombres que fueron ni&ntilde;os maltratados sienten no solo que sus agravios est&aacute;n siendo olvidados, sino que est&aacute;n siendo &ldquo;tapados&rdquo;. Este sentir empez&oacute; cuando el Ayuntamiento instal&oacute; la valla y culmin&oacute; cuando, de un d&iacute;a para otro, desapareci&oacute; el marcador de Google Maps que indicaba la ubicaci&oacute;n de la Ciudad y c&oacute;mo llegar a ella.
    </p><p class="article-text">
        Los exalumnos y las asociaciones vecinales acusan al Ayuntamiento de haber pedido a la plataforma que elimine la ubicaci&oacute;n &ndash;igual que pidi&oacute;, en su momento, que <a href="//google.com/search?q=eldiario.es+ayutamiento+elimina+google+bus%C3%A7&amp;rlz=1C1CHBD_esES1129ES1129&amp;oq=eldiario.es+ayutamiento+elimina+google+bus%C3%A7&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIJCAEQIRgKGKABMgkIAhAhGAoYoAEyCQgDECEYChigAdIBCDY5MTdqMGo5qAIGsAIB8QVkS3-Nau6pkg&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eliminara algunas l&iacute;neas de autob&uacute;s masificadas por el turismo</a>&ndash;. Pero el consistorio niega cualquier acci&oacute;n en este sentido. No se conoce el responsable, pero s&iacute; las consecuencias. Este gesto no s&oacute;lo dificulta el acceso al centro, sino que adem&aacute;s ha borrado todas las rese&ntilde;as en las que los exalumnos escrib&iacute;an sus experiencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo eso es un patrimonio perdido de un gran valor&rdquo;, considera Teresa Roig, autora del libro <em>La Ciudad de los Muchachos</em> (Navona Editorial), una de las pocas obras que explica la historia de este orfanato. La publicaci&oacute;n de su obra atrajo a exalumnos y les anim&oacute; a explicar historias que jam&aacute;s hab&iacute;an contado, ni siquiera a sus familias. Tanto, que se celebraron diversas presentaciones del libro en lo que fue la Ciudad de los Muchachos, antes de que estuviera restringido el acceso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue poco despu&eacute;s de esas presentaciones que se puso la valla y se elimin&oacute; la ubicaci&oacute;n de Google&rdquo;, relata Roig, que tambi&eacute;n denuncia la &ldquo;inacci&oacute;n&rdquo; del Ayuntamiento y la falta de voluntad de &ldquo;reconocer y reparar la vida truncada de estos ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Sindicatura de Greuges dio la raz&oacute;n a la queja que se interpuso e inst&oacute; al consistorio a hacer precisamente eso: dignificar el espacio y crear un memorial que explicara qu&eacute; pas&oacute; all&iacute;. &ldquo;La ONU reconoce la memoria como parte de la justicia transicional, juntamente con la verdad, la justicia, la reparaci&oacute;n y la garant&iacute;a de no repetici&oacute;n&rdquo;, recuerda el S&iacute;ndic al Ayuntamiento. Esta resoluci&oacute;n tiene m&aacute;s valor si cabe habi&eacute;ndose publicado en el a&ntilde;o en que se celebra el medio siglo de la muerte de Franco, durante el cual tanto el gobierno municipal, como el catal&aacute;n y el central est&aacute;n inmersos en una serie de actividades de memoria hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        A preguntas de este medio, desde el Ayuntamiento aseguran que, en el marco de esta efem&eacute;ride, se &ldquo;estudia alg&uacute;n formato de actividad o acci&oacute;n por el reconocimiento de las personas que han denunciado este espacio como centro de internamiento de menores&rdquo;. Ahora bien, a&ntilde;aden que &ldquo;no hay previsi&oacute;n de hacer ninguna otra intervenci&oacute;n&rdquo; debido a que &ldquo;su estado actual hace muy costosa su rehabilitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del archivo municipal con imágenes del día de la inauguración de La Ciudad de los Muchachos de Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del archivo municipal con imágenes del día de la inauguración de La Ciudad de los Muchachos de Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Si te castigaron es porque lo mereces&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Este medio ha podido entrevistar a <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ciudad-muchachos-orfanato-franquista-palizas-hambre-norma-creci-miedo_1_13147433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro personas que vivieron en La Ciudad de los Muchachos en &eacute;pocas diferentes</a>. Todos ellos coinciden en las &ldquo;torturas&rdquo; y el &ldquo;sufrimiento&rdquo;, en el aislamiento al que les somet&iacute;an y c&oacute;mo les apartaban de sus familias, a las que el r&eacute;gimen consideraba una &ldquo;mala influencia&rdquo;. Hambre, palizas y un adoctrinamiento que llegaba al punto de que el papel higi&eacute;nico era canjeable por puntos conseguidos por &ldquo;buena conducta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico de los testimonios que cuenta una historia diferente es Pere, que estudi&oacute; en este orfanato durante sus primeros tres a&ntilde;os de existencia, cuando s&iacute; fue realmente un centro pedag&oacute;gico innovador, una &ldquo;anomal&iacute;a dentro del r&eacute;gimen&rdquo; que consigui&oacute; llevar a la gran mayor&iacute;a de los chavales, provenientes de familias obreras, a la universidad. &ldquo;Por eso me duele tanto en lo que se convirti&oacute; despu&eacute;s&rdquo;, apunta este exalumno a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Aquella escuela fue un pozo de traumas que muchos ni&ntilde;os se callaron para siempre. &ldquo;Hay cosas que nunca contar&eacute; a mi familia, para no hacerles sufrir&rdquo;, dice uno de ellos. Ahora bien: hay un lugar en el que pod&iacute;an compartir sus historias. Aparte de las rese&ntilde;as de Google, que funcionaba como una especie de confesionario, tambi&eacute;n existe un grupo de Facebook.
    </p><p class="article-text">
        En este se conservan fotograf&iacute;as de archivo y actuales. Im&aacute;genes que suelen ir acompa&ntilde;adas de comentarios de diversos usuarios que comparten nombres de maestros y de los religiosos que les marcaron, literal o figuradamente. Como en casi cualquier grupo de exalumnos, se buscan antiguos compa&ntilde;eros de promoci&oacute;n o recuerdos de infancia. Pero, de vez en cuando, el espejismo de la nostalgia se rompe con mensajes publicados casi de madrugada. &ldquo;No puedo olvidar la Ciudad de los Muchachos. Me rob&oacute; mi infancia y ten&iacute;a s&oacute;lo 6 a&ntilde;os&rdquo;, dice uno de los post.
    </p><p class="article-text">
        El grupo tiene como frase de cabecera &ldquo;Si te castigan es porque lo mereces&rdquo;, la misma cita que, seg&uacute;n cuentan exalumnos, se repet&iacute;a durante su d&iacute;a a d&iacute;a en el orfanato. &ldquo;Yo pensaba de verdad que lo merec&iacute;a&rdquo;, cuenta Valent&iacute;n. Muchos de los ni&ntilde;os asumieron el mantra de que se les pegaba &ldquo;lo normal&rdquo;, pero con el paso de los a&ntilde;os se han ido asumiendo a ellos mismos como v&iacute;ctimas de maltrato. &ldquo;No entend&iacute;amos por qu&eacute; nos hac&iacute;an eso. Y sigo sin entenderlo. Si nadie hace nada, se olvidar&aacute; lo que pas&oacute;. Todos nos olvidar&aacute;n a nosotros&rdquo;, se lamenta Valent&iacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/memoria-historica-obvia-ciudad-muchachos-orfanato-franquista-maltrato-miles-ninos-olvidaran_1_13169386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/33275d98-415f-4bda-ae57-e471236fff29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9081015" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/33275d98-415f-4bda-ae57-e471236fff29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9081015" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La memoria histórica obvia la Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista que maltrató a miles de niños: “Nos olvidarán”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/33275d98-415f-4bda-ae57-e471236fff29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Memoria Histórica,Ley de Memoria Histórica,Barcelona,Ayuntamiento de Barcelona,Huérfanos,Infancia,Maltrato infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sant Jordi florece en una Barcelona contenta de evitar el “bullicio turista” de la Rambla: “Hemos recuperado la ‘diada’”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sant-jordi-florece-barcelona-contenta-evitar-bullicio-turista-rambla-hemos-recuperado-diada_1_13166614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90451f9b-3a96-45d9-97c0-f6a462947d35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sant Jordi florece en una Barcelona contenta de evitar el “bullicio turista” de la Rambla: “Hemos recuperado la ‘diada’”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de la ausencia de la céntrica avenida, inhabilitada por las obras, otra de las novedades de la jornada ha sido la recuperación del tradicional desayuno en la Generalitat, instaurado por Pujol y que no se celebraba desde hace 20 años</p><p class="subtitle"></p><p class="subtitle">Barcelona celebra su primer Sant Jordi sin la Rambla y con un sector de la rosa “ahogado por el intrusismo”
</p></div><p class="article-text">
        Este 23 de abril, Sant Jordi ha florecido en Barcelona. Aunque, para algunos, quiz&aacute;s demasiado: la primavera, que ha arrancado con fuerza despu&eacute;s de intensas semanas de lluvias, ha enmoquetado el Passeig de Sant Joan con el polen de los plataneros que flanquean la avenida. Estas molestas pelusas han volado a sus anchas, levantadas por el viento, pos&aacute;ndose sobre los lomos de los libros y provocando estornudos y toses entre los libreros, as&iacute; como entre los visitantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tan preocupados por la lluvia y, al final, lo que nos molesta es esto&rdquo;, se lamenta Ant&ograve;nia, una jubilada que se pasea con mascarilla y gafas de sol para protegerse de la alergia. &ldquo;Ay, la cuesti&oacute;n es quejarse&rdquo;, la reprime Andrea, su hija, que hoy ha pedido entrar m&aacute;s tarde a trabajar para poder gozar de la &lsquo;diada&rsquo; cuando todav&iacute;a no hay demasiada gente.
    </p><p class="article-text">
        Antes de las 10 de la ma&ntilde;ana hay muchos que ya pasean con la rosa en la mano y el libro bajo el brazo por el Passeig de Sant Joan, uno de los ejes que, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha ido tomando m&aacute;s fuerza en Sant Jordi. Para esta edici&oacute;n, con el objetivo de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-celebra-primer-sant-jordi-rambla-sector-rosa-ahogado-intrusismo_1_13164446.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suplir la ausencia de una Rambla</a> inhabilitada por las obras, ha a&ntilde;adido unos cuantos metros a su muestra. Entre las decenas de editoriales que se exhiben est&aacute; Pol&middot;len, un sello independiente que repite en este enclave, especializado en c&oacute;mic y literatura juvenil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos contentos, parece que el d&iacute;a va a ir muy bien&rdquo;, dice Jordi Panyella, editor de la casa. Son un sello peque&ntilde;o, familiar. &Eacute;l est&aacute; junto a su sobrina en Passeig de Sant Joan, mientras su pareja se encarga de la parada en Gran de Gr&agrave;cia, uno de los puntos m&aacute;s cotizados de la ciudad. Su d&iacute;a empieza temprano -&ldquo;muy temprano&rdquo;, enfatiza la joven. Salen de casa sobre las 5 de la ma&ntilde;ana para cargar la furgoneta y dejar toda la mercanc&iacute;a en los <em>stands</em>, que quedan listos antes de las 9h.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, aunque el grueso de ventas y de afluencia se da por la tarde, cuando la gente termina sus jornadas laborales, tambi&eacute;n hay mucho madrugador. &ldquo;A primera hora ya hab&iacute;a mucha gente comprando&rdquo;, explica Mariona Gil, de la editorial Manifest. Este es uno de los sellos que ha estrenado el nuevo eje de Sant Jordi ubicado en la Pla&ccedil;a de la Catedral, como alternativa a la Rambla.
    </p><p class="article-text">
        Tanto comerciantes como visitantes se han confesado contentos con esta nueva ubicaci&oacute;n. Dejando de lado algunos problemas organizativos de buena ma&ntilde;ana, las editoriales est&aacute;n satisfechas con el cambio. &ldquo;A primera hora nadie ten&iacute;a claro d&oacute;nde ten&iacute;a que ponerse. Es normal, es el primer a&ntilde;o, pero una vez superado eso, parece que ser&aacute; un buen sitio&rdquo;, confiesa Gil.
    </p><p class="article-text">
        Al ser una plaza, permite pasear y zigzaguear entre las paradas de libros, al contrario de lo que suced&iacute;a en la c&eacute;ntrica avenida, que obligaba a bajarla o subirla casi en procesi&oacute;n, &ldquo;sin tiempo para ver, ni pararte en ning&uacute;n lugar. Te dejabas llevar por la masa&rdquo;, asegura Mart&iacute;, un oficinista que se considera un &ldquo;friki de Sant Jordi&rdquo;, hasta el punto que se ha pedido fiesta en el trabajo. &ldquo;Aquello era un bullicio lleno de turistas. Ahora siento que hemos recuperado un poco la &lsquo;diada&rsquo;&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Aunque inevitablemente, siendo Barcelona, hay turistas en todos los lugares en los que se celebra Sant Jordi, cierto es que la estrategia del Ayuntamiento de afianzar ejes como el de Sant Joan o Les Corts, as&iacute; como instalar nuevas paradas en Ciutat Vella, parece que ha esponjado la afluencia. &ldquo;Es m&aacute;s tranquilo que otros sitios, pero eso no es malo. Aqu&iacute; la gente tiene espacio para pararse a charlar, mirar y tocar los libros&rdquo;, explica Manuel Baraja, editor de Terra Ignota, otra de las editoriales que este a&ntilde;o se ubica en la Catedral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76446e1e-4384-4f80-9047-a4761a308c3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Marco, firmando ejemplares en la parada de Terra Ignota, en la Plaça de la Catedral"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Marco, firmando ejemplares en la parada de Terra Ignota, en la Plaça de la Catedral                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Uno de los t&iacute;tulos por los que han apostado este a&ntilde;o es <em>Crimen y diplomacia</em>, una novela negra de Manuel Marco, un zaragozano afincado en C&aacute;diz que se ha dedicado a repartir peque&ntilde;os panfletos con un resumen de su libro, del cual ha estado firmando ejemplares. &ldquo;Estoy muy ilusionado. Hab&iacute;a estado en Sant Jordi antes, pero nunca como parte activa. Venir a firmar aqu&iacute;, es fant&aacute;stico&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Se pasea por el espacio para intentar atraer a paseantes a la parada de su editorial. &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;nta gente vendr&aacute;&rdquo;, dice. Por eso, se ha calzado un sombrero indiano para protegerse del sol que ya empieza a picar, y se ha lanzado a hacerse la <em>promo</em>. Habla con pasi&oacute;n de su libro, una novela casi autobiogr&aacute;fica sobre un exdiplom&aacute;tico que se ve envuelto en una trama que le llevar&aacute; desde C&aacute;diz hasta Oriente Medio.
    </p><p class="article-text">
        Las similitudes con su protagonista no se limitan s&oacute;lo a la ciudad andaluza ni al hecho de que su nombre sea el apellido de su creador, sino que Marco tambi&eacute;n fue diplom&aacute;tico. Estuvo destinado a Afganist&aacute;n, el Congo o Malasia -como demuestra abordando a un grupo de j&oacute;venes originarios de este pa&iacute;s. Eso s&iacute;, su carrera global empez&oacute; despu&eacute;s de a&ntilde;os como farero, un empleo al que se entreg&oacute; despu&eacute;s de estudiar ingenier&iacute;a en la capital aragonesa. &ldquo;Mi vida es un continuo de giros. Igual que mi libro. Si lo compras, lo ver&aacute;s&rdquo;, dice, p&iacute;caro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0106d39-e386-41f3-ac25-0633dfd86a7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El president Illa, hablando con uno de los camareros de la &#039;chocolatada&#039; celebrada en el Pati dels Tarongers"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El president Illa, hablando con uno de los camareros de la &#039;chocolatada&#039; celebrada en el Pati dels Tarongers                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Vuelve el chocolate con melindros en la Generalitat</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las entradas a la Pla&ccedil;a de la Catedral es la concurrid&iacute;sima calle del Bisbe, una especie de conector que lleva hasta la Pla&ccedil;a Sant Jaume y constantemente atestado de grupos de turistas siguiendo al sempiterno gu&iacute;a que, paraguas en mano, va explicando las curiosidades de ese rinc&oacute;n. Pero este jueves, a los incontables visitantes se ha sumado otro grupo m&aacute;s inusual. El president del Parlament, Josep Rull, encabezaba una comitiva de parlamentarios canadienses, que est&aacute;n de visita en Catalunya, y a los que -cual gu&iacute;a tur&iacute;stico- Rull iba cantando las bondades de esa callejuela colindante al Palau de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente de all&iacute; ven&iacute;a la comitiva; la sede del Ejecutivo catal&aacute;n ha acogido este Sant Jordi el tradicional desayuno con chocolate y melindros, una tradici&oacute;n que instaur&oacute; Jordi Pujol durante su mandato y que dej&oacute; de celebrarse hace 20 a&ntilde;os, desde que Pasqual Maragall ofreci&oacute; el &uacute;ltimo desayuno.
    </p><p class="article-text">
        El president Illa ha decidido recuperar este encuentro con 300 personalidades pol&iacute;ticas, medi&aacute;ticas y de la sociedad civil, celebrado en el Pati dels Tarongers, igual que tambi&eacute;n ha recuperado la misa de Sant Jordi. Esta, aunque no se dej&oacute; de celebrar, durante a&ntilde;os no figur&oacute; en la agenda oficial y tampoco no se ubicaba en el Palau. Entre los asistentes estaba el arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella, quien ha presidido el oficio y hasta ha invitado al president a usar la capilla para &ldquo;rogar a Dios&rdquo; cuando se vea en momentos de &ldquo;duda o dificultad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han aparecido por la &lsquo;chocolatada&rsquo; todos los consellers y parte de los secretarios de los departamentos, as&iacute; como presidentes de los grupos del PSC, Junts, ERC, PPC y Comuns; los expresidents Mas y Montilla; el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto; y la expresidenta del Congreso y exministra, Meritxell Batet.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se han dejado ver miembros del cuerpo consular, escritores, actores y periodistas, tanto las habituales firmas que se encargan de la actualidad pol&iacute;tica catalana como un grupo de periodistas madrile&ntilde;os. Y tambi&eacute;n ha sido invitadas dos personas migradas que viven en Catalunya y que est&aacute;n en proceso de regularizar su situaci&oacute;n en el marco de las medidas impulsadas por el Gobierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sant-jordi-florece-barcelona-contenta-evitar-bullicio-turista-rambla-hemos-recuperado-diada_1_13166614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 11:24:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90451f9b-3a96-45d9-97c0-f6a462947d35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="308959" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90451f9b-3a96-45d9-97c0-f6a462947d35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="308959" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sant Jordi florece en una Barcelona contenta de evitar el “bullicio turista” de la Rambla: “Hemos recuperado la ‘diada’”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90451f9b-3a96-45d9-97c0-f6a462947d35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sant Jordi,Barcelona,Libros,Cultura,Salvador Illa,Generalitat de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona celebra su primer Sant Jordi sin la Rambla y con un sector de la rosa "ahogado por el intrusismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-celebra-primer-sant-jordi-rambla-sector-rosa-ahogado-intrusismo_1_13164446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1231303a-3ac9-4786-974f-7c5e5239e558_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona celebra su primer Sant Jordi sin la Rambla y con un sector de la rosa &quot;ahogado por el intrusismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La jornada, que ha batido récord con más de 5.000 licencias adjudicadas para paradas de libros y flores, estará también marcada por las protestas de los trabajadores de las bibliotecas</p><p class="subtitle">Han Kang, en Barcelona por Sant Jordi: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”
</p></div><p class="article-text">
        Catalunya celebra este jueves una de sus jornadas m&aacute;s esperadas. La <a href="https://www.eldiario.es/spin/sant-jordi-patron-catalunya-aragon-si-realmente-turco-pm_1_12236452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diada de Sant Jordi</a>, d&iacute;a del libro y la rosa, siempre genera altas dosis de expectaci&oacute;n. Ya sea por la constante actualizaci&oacute;n en los resultados de la carrera de t&iacute;tulos m&aacute;s vendidos o por los avances meteorol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, a pesar de los d&iacute;as casi estivales que se han estado viviendo, puede que el cielo deje caer alguna sorpresa y haga honor al refr&aacute;n que augura &ldquo;aguas mil&rdquo; en este mes. Aunque no se esperan <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/calles-barcelona-desbordan-pese-sant-jordi-abrigo-bufanda_1_11311722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chaparrones como los de otros a&ntilde;os</a>, que pusieron en jaque una jornada en la que los libreros pueden llegar a hacer el 10% de la caja anual.
    </p><p class="article-text">
        La principal novedad de este a&ntilde;o se encuentra en Barcelona, que celebra su primer Sant Jordi sin la Rambla, una de las avenidas que siempre hab&iacute;a estado plagada de paradas de libros y rosas. Era, junto al del Passeig de Gr&agrave;cia, uno de los ejes que m&aacute;s visitantes &mdash;locales y for&aacute;neos&mdash; acog&iacute;a. Pero esta edici&oacute;n causar&aacute; baja debido a las obras de reforma de la avenida, que se espera que est&eacute;n acabadas antes del pr&oacute;ximo 23 de abril.
    </p><p class="article-text">
        En su defecto, se han habilitado nuevos ejes en Ciutat Vella, que pasan por el Portal de l&rsquo;&Agrave;ngel, la Pla&ccedil;a Nova i la Pla&ccedil;a de la Catedral hasta Via Laietana. &ldquo;Es temporal, pero qui&eacute;n sabe si ha llegado para quedarse&rdquo;, pronostica el presidente del Gremio de Libreros. Adem&aacute;s de esquivar las obras, esta adaptaci&oacute;n tambi&eacute;n pretende evitar las aglomeraciones de gente que se concentraba en la Rambla, una zona ya de por s&iacute; muy concurrida.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, para esponjar la afluencia de gente, tambi&eacute;n se reforzar&aacute;n los espacios de Les Corts y Sants Montju&iuml;c, as&iacute; como el eje de Arc de Triomf, dedicado al c&oacute;mic y a la literatura juvenil. Con todo, ha sido un a&ntilde;o de r&eacute;cord en Barcelona, donde se ha batido el m&aacute;ximo hist&oacute;rico de paradas y se han agotado las 5.000 licencias que da el Ayuntamiento. Estas estar&aacute;n ocupadas por entidades, asociaciones, empresas o partidos pol&iacute;ticos. A las librer&iacute;as les tocan 494, mientras que las florister&iacute;as ocupar&aacute;n 61.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, eso no significa que s&oacute;lo haya medio centenar de puestos donde comprar rosas. De hecho, el <a href="https://www.eldiario.es/spin/paises-vienen-mayoria-rosas-venderan-catalunya-fiesta-sant-jordi-pm_1_13159085.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gremio de Floristas ha denunciado el &ldquo;descontrol&rdquo;</a> de esta jornada, en la que se registra una &ldquo;proliferaci&oacute;n masiva&rdquo; de paradas de particulares. Tanta que, calculan, pueden llegar a suponer el 70% del total. Estos puestos corresponden a personas que compran flores y las venden por su cuenta, lo que seg&uacute;n los profesionales supone &ldquo;caos, saturaci&oacute;n y competencia desleal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay bastantes vendedores y empresas pirata que desaparecen pasado el 23 de abril y que se dedican a la rosa barata&rdquo;, lamentan desde el sector, que alerta de que est&aacute;n &ldquo;ahogados por el intrusismo&rdquo;. Calculan que el coste de esta econom&iacute;a sumergida supera los 15 millones de euros, lo que supone el 60% del total que se espera que las ventas de rosas generen por Sant Jordi.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, han exigido a las administraciones m&aacute;s control y que aseguren que no todo el mundo pueda vender rosas: el Gremio estrecha el c&iacute;rculo a las florister&iacute;as, ONG y escuelas. &ldquo;Hay que presionar para que la gente que ocupa la v&iacute;a p&uacute;blica de manera ilegal deje de hacerlo&rdquo;, exigen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4bdd7fd-6e0c-4e0c-94d3-dd6336ac8054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una mujer lleva un ramo de rosas durante la Diada de Sant Jordi en 2025, Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una mujer lleva un ramo de rosas durante la Diada de Sant Jordi en 2025, Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Pistoletazo de salida con Ali Smith</strong></h2><p class="article-text">
        Como cada vigilia de Sant Jordi desde 2003, el pistoletazo de salida de la Diada en Barcelona lo da el escritor encargado de leer el preg&oacute;n de la lectura. Este a&ntilde;o, el encargo ha ca&iacute;do en manos de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/reivindicacion-bibliotecas-publicas-hizo-ali-smith-refugio-brujula-azar_1_11689469.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ali Smith</a>, autora escocesa de, entre otras, la tetralog&iacute;a inspirada en las estaciones &ndash;<em>Oto&ntilde;o </em>(2016), <em>Invierno </em>(2017), <em>Primavera </em>(2019) y <em>Verano </em>(2020)&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Smith destaca el valor de la &ldquo;lectura pausada&rdquo; en una &eacute;poca en la que se vive s&oacute;lo &ldquo;la superficialidad de los hechos&rdquo;. Por ello, desea que una festividad como la de Sant Jordi, en la que se &ldquo;celebran&rdquo; los libros, se &ldquo;contagie&rdquo; a otras regiones del mundo, tal como apunt&oacute; en la rueda de prensa celebrada pocas horas antes del preg&oacute;n de la lectura.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro con medios se celebr&oacute; en la biblioteca J.V. Foix, coincidiendo con una semana marcada por las protestas de los bibliotecarios, que el lunes convocaron una huelga de 18 horas y el martes otra de 24 horas. Estas se suman al paro indefinido que tienen en marcha los s&aacute;bados para reclamar mejoras laborales. Aprovechando Sant Jordi, los trabajadores tambi&eacute;n se manifestaron durante el preg&oacute;n en la plaza frente al Ayuntamiento y tienen previsto concentrarse tambi&eacute;n este jueves en Portal de l&rsquo;&Agrave;ngel.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada sobre las protestas de los bibliotecarios, Smith ha asegurado estar al corriente de las negociaciones y ha apuntado que estas son &ldquo;necesarias&rdquo;, ya que, considera, las bibliotecas &ldquo;se deben defender y proteger&rdquo;. &ldquo;Deber&iacute;an ser siempre espacios libres y abiertos para que cualquiera pueda pasar por sus historias&rdquo;, ha remachado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56d85f4b-839e-44c3-a631-006f39b43fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las paradas de libros, durante la Diada de Sant Jordi en 2025"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las paradas de libros, durante la Diada de Sant Jordi en 2025                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La carrera por el m&aacute;s vendido</strong></h2><p class="article-text">
        Si el d&iacute;a empieza con el preg&oacute;n de la lectura, no acaba hasta que se publica la lista de los t&iacute;tulos m&aacute;s vendidos. Esta no llegar&aacute; hasta el final de la jornada, pero las editoriales hace semanas que aprietan para situar a los suyos en las porras para ese Top 10. Todo, a pesar de que &mdash;seg&uacute;n estimaciones del sector&mdash; los m&aacute;s vendidos s&oacute;lo representan entre el 5 y el 7% del total de las compras de las jornadas.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, de acuerdo al r&aacute;nking elaborado por el Gremio de Editores, en la categor&iacute;a de ficci&oacute;n los nombres que m&aacute;s suenan para el podio son el de Regina Rodr&iacute;guez Sirvent, por <em>Crispetes de matinada</em> (La Campana); Gil Pratsobrerroca, por <em>El joc del silenci </em>(La Campana) y Albert Espinosa, por <em>No has estat mai sol </em>(Rosa dels Vents). En la no ficci&oacute;n destacan &Ograve;scar Andreu, con <em>Manual de defensa del catal&agrave;</em> (Univers); Francesc Torralba, con <em>Anatomia de l&rsquo;esperan&ccedil;a </em>(Destino), y Oriol Mitj&agrave; con <em>On neix la llum</em> (Columna).
    </p><p class="article-text">
        En castellano, la ficci&oacute;n est&aacute; encabezada por <em>La intriga del funeral inconveniente</em>, de Eduardo Mendoza (Seix Barral); <em>Comer&aacute;s flores,</em> de Lucia Solla (Libros del Asteroide), y <em>Una nina buena</em>, de Elisabet Benavent (Suma). En la no ficci&oacute;n, las apuestas miran a<em> 5 semanas para desinflamarte</em>, de Blanca Garc&iacute;a-Orea Haro (Grijalbo);<em> Rosal&iacute;a, por ah&iacute; por Barcelona&hellip;,</em> de Maricel Chavarr&iacute;a (La Vanguardia Ediciones), y<em> Alzar el duelo</em>, de Paz Padilla (Harpercollins).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del estudio elaborado por los editores, el sector tambi&eacute;n tiene esperanzas para los nuevos libros de Pol Guasch,<em> Reliquia</em>, y de Emmanuele Carr&egrave;re,<em> Kolkhoz</em>; adem&aacute;s de otras obras como<em> La intrusa</em>, de Irene Pujadas o<em> L&rsquo;&uacute;ltima vegada que et dic ad&eacute;u</em>, de Natza Farr&eacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="min-height:787px" id="datawrapper-vis-j8Ur7"><script type="text/javascript" defer="" src="https://datawrapper.dwcdn.net/j8Ur7/embed.js" charset="utf-8" data-target="#datawrapper-vis-j8Ur7"></script><noscript><img src="https://datawrapper.dwcdn.net/j8Ur7/full.png" alt="Recomanacions literàries per Sant Jordi (2026) (Table)" /></noscript></div>

    </figure><p class="article-text">
        De hecho, estas han sido las obras m&aacute;s recomendadas por una selecci&oacute;n de 150 personalidades consultadas por la Ag&egrave;ncia Catalana de Not&iacute;cies (ACN), entre las que se encuentran l&iacute;deres pol&iacute;ticos como el president Salvador Illa, el presidente Pedro S&aacute;nchez o la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han participado en la encuesta m&uacute;sicos como Alfred Garcia, Manu Guix o Maria Jaume. Desde el cine, han opinado Oliver Laxe, Sergi L&oacute;pez o Carlos Cuevas. Entre los escritores hay nombres como el de Eva Baltasar, Emma Zafon o Carlos Zan&oacute;n. Y desde el mundo econ&oacute;mico, han aportado Josep Oliu, S&aacute;nchez Llibre, Camil Ros o Bel&eacute;n L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Aunque entre los nombres que destacan estas 150 personalidades catalanas hay muchos que corresponden a autores y a autoras medi&aacute;ticas. Estos suelen aparecer en las apuestas del Top 10, pero seg&uacute;n el Gremio de Libreros, cerca del 90% de los ejemplares vendidos son de autores que no son &lsquo;famosos&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-celebra-primer-sant-jordi-rambla-sector-rosa-ahogado-intrusismo_1_13164446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 19:52:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1231303a-3ac9-4786-974f-7c5e5239e558_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6029469" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1231303a-3ac9-4786-974f-7c5e5239e558_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6029469" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barcelona celebra su primer Sant Jordi sin la Rambla y con un sector de la rosa "ahogado por el intrusismo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1231303a-3ac9-4786-974f-7c5e5239e558_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sant Jordi,Cultura,Libros,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entidades por el derecho a la vivienda denuncian que la vivienda protegida en Barcelona se licite a empresas privadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/entidades-derecho-vivienda-denuncian-vivienda-protegida-barcelona-licite-empresas-privadas_1_13160732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2b8b00a-2cae-4e7c-bae9-1d9271eac542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entidades por el derecho a la vivienda denuncian que la vivienda protegida en Barcelona se licite a empresas privadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento ha adjudicado más de 1.000 VPO a grandes constructoras mientras que, por ahora, sólo 200 serán gestionadas por cooperativas sin ánimo de lucro, cifra que supone un 20% de lo pactado con el consistorio</p><p class="subtitle">Claves del Plan Estatal de Vivienda aprobado por el Gobierno que pretende blindar la nueva VPO para siempre
</p></div><p class="article-text">
        Diversas entidades por el derecho a la vivienda se han concentrado este martes por la tarde en el solar de la calle Llull 355, en Barcelona, para protestar contra la &ldquo;privatizaci&oacute;n de la vivienda protegida&rdquo;. Este amplio espacio vac&iacute;o acoger&aacute; pr&oacute;ximamente una promoci&oacute;n que correr&aacute; a cargo de la constructora Corp, que ser&aacute; la misma que edificar&aacute; otros <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/aragones-collboni-acuerdan-barcelona-ceda-27-solares-construir-1-700-viviendas-publicas_1_10476225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos edificios en el mismo barrio.</a> Entre todas, sumar&aacute;n m&aacute;s de 400 Viviendas de Protecci&oacute;n Oficial (VPO), casi la mitad de las que actualmente el Ayuntamiento tiene adjudicadas o en proceso de adjudicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Corp, una constructora a la que la justicia <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/justicia-tumba-plan-construir-57-pisos-lujo-jardin-privado-can-raventos-barcelona_1_11404811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha anulado recientemente una promoci&oacute;n de pisos de lujo</a>, sali&oacute; vencedora de la licitaci&oacute;n pocos meses antes de que el consistorio presentara otros dos concursos abiertos a operadores privados para construir <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/aragones-collboni-acuerdan-barcelona-ceda-27-solares-construir-1-700-viviendas-publicas_1_10476225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">600 viviendas m&aacute;s</a>. Todo ello, seg&uacute;n las entidades concentradas, supone un &ldquo;proceso privatizador en medio de una emergencia habitacional grave&rdquo;. Consideran que el hecho de que las promociones se est&eacute;n adjudicando a promotoras privadas &ldquo;favorece los intereses de la patronal inmobiliaria, asegur&aacute;ndoles beneficios astron&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de promociones dedicadas a vivienda protegida suponen la cesi&oacute;n del terreno y la finca gratis durante 30 a&ntilde;os y cuentan con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/plan-estrella-illa-vivienda-social-detalle-ayudas-promotores-licencias-expres-20-000-pisos-empezar_1_11733555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">subvenciones y financiaci&oacute;n p&uacute;blicas</a> que cubren el 100% del coste de construcci&oacute;n, seg&uacute;n estimaciones del propio Ayuntamiento. La administraci&oacute;n tambi&eacute;n ha calculado que los beneficios que Corp puede sacar de un solar como el de Llull ronda el 11% anual. Con todo, las entidades convocantes -la XES, el Observatorio DESCA, la PAH, el Sindicat de Llogateres, la FAVB, Habicoop y organizaciones juveniles de UGT y CCOO- han calculado que los beneficios de estas constructoras pueden rondar los 600 millones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son beneficios estables y crecientes, ya que los alquileres aumentar&aacute;n de la mano del IPC, todo ello en base a fondos p&uacute;blicos&rdquo;, apuntan desde la XES. Esta entidad se muestra de acuerdo en que la prioridad es construir vivienda p&uacute;blica y protegida, pero considera que es una &ldquo;contradicci&oacute;n&rdquo; que la misma se encargue a empresas privadas. &ldquo;Si el Ayuntamiento no tiene capacidad para construir en suelo p&uacute;blico, se deber&iacute;a encargar la gesti&oacute;n y la edificaci&oacute;n a entidades sin &aacute;nimo de lucro&rdquo;, apuntan desde la Federaci&oacute;n de Cooperativas de Vivienda. &ldquo;No tiene sentudi que estemos pensando en regular el uso social de la vivienda en suelo privado, pero se impulse la privatizaci&oacute;n en el suelo p&uacute;blico&rdquo;, remachan. 
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, las entidades convocantes lamentan que las cooperativas de vivienda s&oacute;lo han conseguido la adjudicaci&oacute;n -todav&iacute;a sin confirmar- de 200 VPO, lo que para los convocantes es un &ldquo;agravio&rdquo; y una &ldquo;irresponsabilidad&rdquo;, adem&aacute;s de una vulneraci&oacute;n del convenio ESAL, un pacto con el consistorio que establece que las cooperativas construir&iacute;an y gestionar&iacute;an 1.000 viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Que el peso de la balanza caiga del lado de las promotoras privadas, seg&uacute;n alertan desde la PAH, &ldquo;desplaza la funci&oacute;n social de la vivienda&rdquo;, lo cual es &ldquo;especialmente grave&rdquo; al tratarse de VPO, que est&aacute;n destinadas a &ldquo;familias vulnerables sin m&aacute;s alternativa&rdquo;. Lamentan que la administraci&oacute;n est&eacute; cediendo el suelo p&uacute;blico a empresas privadas que gestionar&aacute;n estos pisos durante 99 a&ntilde;os y recuerdan que cuando los operadores privados han sido las encargadas de VPO &ldquo;los derechos de las inquilinas se han visto perjudicados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, han recordado lo sucedido en hasta 34 promociones de vivienda protegida gestionadas por La Caixa, en las que los vecinos denunciaron falta de mantenimiento en los edificios, subidas de precio injustificadas, no renovaci&oacute;n de contratos, expulsiones y cobro de cl&aacute;usulas abusivas. Estos edificios fueron construidos por la Obra Social La Caixa entre 2002 y 2012 y por los que cobr&oacute; m&aacute;s de 25 millones de euros en subvenciones.
    </p><p class="article-text">
        Este caso dio paso a una campa&ntilde;a que vino a demostrar que el banco inici&oacute; &ldquo;pr&aacute;cticas especulativas feroces&rdquo; en cuanto hubo recuperado la inversi&oacute;n inicial y los pisos pasaron a estar en una fase en la que la normativa le permit&iacute;a vender o alquilar a precios &ldquo;estipulados&rdquo;, pero sin obligaci&oacute;n alguna de tener las viviendas ocupadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El resultado aument&oacute; el patrimonio inmobiliario de La Caixa, que ha terminado deslig&aacute;ndose de las consideraciones de accesibilidad y protecci&oacute;n social con la que en su d&iacute;a se justificaron las ayudas con dinero p&uacute;blico&rdquo;, denunciaron en su momento desde el Sindicat de Llogateres, entidad que acompa&ntilde;&oacute; a las vecinas afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que actualmente esta situaci&oacute;n no se podr&iacute;a repetir ya que, desde 2019,<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/30-vivienda-protegida-collboni-quiere-suavizar-no-cumplio-expectativas_1_12069074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> todas las viviendas de promoci&oacute;n p&uacute;blica en Catalunya mantienen la protecci&oacute;n</a> de forma indefinida, pero las entidades convocantes alertan de que &ldquo;los operadores privados todav&iacute;a pueden encontrar maneras de maximizar beneficios&rdquo;, y apuntan a posibles cl&aacute;usulas abusivas o la desinversi&oacute;n en el mantenimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, ponen la vista en el Plan Estatal de Vivienda, que tambi&eacute;n se ha presentado este martes y que, entre otras cosas, pretende blindar la VPO para siempre. &ldquo;El Gobierno dice que ni un euro de este plan va a ir a parar a la especulaci&oacute;n, pero eso es mentira si se cede el suelo p&uacute;blico a grandes corporaciones inmobiliarias que se dedican a las viviendas de lujo&rdquo;, alertan desde el Sindicat de Llogateres. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, los organizadores de la concentraci&oacute;n exigen al gobierno municipal que pare los concursos abiertos -a los cuales han anunciado que presentar&aacute;n enmiendas- y que destine ese suelo a entidades sin &aacute;nimo de lucro en el marco del convenio ESAL. &ldquo;Es un cambio de paradigma: hay que dejar de usar estos pisos como anzuelo para la iniciativa privada. La soluci&oacute;n a la crisis pasa por desmercantilizar la vivienda&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/entidades-derecho-vivienda-denuncian-vivienda-protegida-barcelona-licite-empresas-privadas_1_13160732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 16:11:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d2b8b00a-2cae-4e7c-bae9-1d9271eac542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="373451" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d2b8b00a-2cae-4e7c-bae9-1d9271eac542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="373451" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entidades por el derecho a la vivienda denuncian que la vivienda protegida en Barcelona se licite a empresas privadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d2b8b00a-2cae-4e7c-bae9-1d9271eac542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Vivienda asequible,Viviendas protegidas,Viviendas sociales,Viviendas públicas,VPO - Vivienda de Protección Oficial,Barcelona,Sindicato de Inquilinas,PAH - Plataforma de Afectados por la Hipoteca,Economía social,Cooperativas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La regularización avanza a dos ritmos: de la agilidad en las oficinas a las colas por el informe que atasca el proceso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-arranca-ritmos-calma-oficinas-colas-informe-atasca-proceso_1_13158592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fc00d8b-be16-44d2-abaa-05e51784da55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La regularización avanza a dos ritmos: de la agilidad en las oficinas a las colas por el informe que atasca el proceso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el registro presencial de solicitudes arranca con normalidad, el requisito del "informe de vulnerabilidad", añadido por el Gobierno en el último momento, está generando un cuello de botella en el procedimiento de quienes deben cumplir con este trámite</p><p class="subtitle">La 'yincana' del primer día de la regularización: en busca del “informe de vulnerabilidad” exigido a los migrantes</p></div><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de los cristales de una oficina de Correos de Madrid se vislumbra una escena distinta a la habitual. Mientras varias personas esperan su turno con paquetes en sus manos, Valeria le pide a su abuela que entretenga a su beb&eacute; mientras entrega a una funcionaria fotocopias del pasaporte, billetes de avi&oacute;n y certificados de antecedentes penales. Otro empleado se acerca al asiento donde ya se acumulan varias familias de migrantes, la mayor&iacute;a mujeres con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, para comprobar que llevan todos los documentos requeridos antes de que les llegue su turno. Este lunes ha sido el primer d&iacute;a de atenci&oacute;n presencial para registrar las solicitudes de la regularizaci&oacute;n extraordinaria y las ventanillas habilitadas en Correos han arrancado esta nueva labor con alg&uacute;n que otro retraso, pero con normalidad, en distintos puntos del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valeria sale de la oficina dos horas despu&eacute;s de la hora de su cita previa para registrar la petici&oacute;n de regularizaci&oacute;n para ella y su beb&eacute;, pero no le importa el retraso. Ella, de origen colombiano, viv&iacute;a en Madrid de forma irregular desde hace dos a&ntilde;os. Su ni&ntilde;a, nacida en Espa&ntilde;a, no llega al a&ntilde;o y tampoco tiene el permiso de residencia. Pero ahora sujeta en sus manos el documento que confirma el env&iacute;o de la solicitud que, si nada falla, les conceder&aacute; la ansiada autorizaci&oacute;n. &ldquo;Llevaba so&ntilde;ando varios d&iacute;as con esta cita. Literalmente. Hoy he so&ntilde;ado que estaba aqu&iacute; plantada. Y he tenido pesadillas pensando que no llegaba, que la perd&iacute;a&rdquo;, dice entre risas, para describir su alivio tras zanjar el tr&aacute;mite que la persegu&iacute;a desde hace tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_50p_1141272.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_50p_1141272.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_75p_1141272.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_75p_1141272.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_default_1141272.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_default_1141272.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c75e5aa2-5a62-4ad2-930e-e2ead003daa2_16-9-aspect-ratio_default_1141272.jpg"
                    alt="Valeria enseña el documento de registro de la solicitud de regularización de ella y su bebé"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Valeria enseña el documento de registro de la solicitud de regularización de ella y su bebé                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La escena de alegr&iacute;a, que se entrelaza con la actividad rutinaria de Correos sin grandes filas ni colapso, contrasta con la frustraci&oacute;n de los cientos de migrantes que un d&iacute;a m&aacute;s han esperado varias horas de colas frente a las oficinas de los servicios sociales de distintos ayuntamientos del pa&iacute;s, como Madrid, Barcelona, Valencia o Cartagena, para conseguir recopilar toda la documentaci&oacute;n exigida. La situaci&oacute;n de colapso tambi&eacute;n se ha repetido en las sedes de algunas de las ONG colaboradoras en el procedimiento de regularizaci&oacute;n. El principal escollo, el tr&aacute;mite que ha creado un cuello de botella en parte del procedimiento, es el llamado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/yincana-primer-dia-regularizacion-busca-informe-vulnerabilidad-exigido-migrantes_1_13149055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;informe de vulnerabilidad&rdquo;</a>, un requisito a&ntilde;adido en el &uacute;ltimo momento en el real decreto, que debe presentar un grupo concreto de personas sin papeles: aquellos que no tengan hijos a cargo o quienes no puedan justificar una vinculaci&oacute;n laboral anterior o futura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras cientos de personas aguardaban horas para conseguir este papel, despu&eacute;s incluso de hacer noche frente a los espacios habilitados para validar los informes de vulnerabilidad, las oficinas de Correos y Seguridad Social de todas las provincias han comenzado a recibir este lunes con cita previa los primeros expedientes de migrantes y solicitantes de asilo que ya ten&iacute;an todo preparado.
    </p><p class="article-text">
        Algunas entidades que se dedican a acompa&ntilde;ar a migrantes en este proceso consideran que, adem&aacute;s del sistema de cita previa obligatoria que ordena el proceso, la tranquilidad que ha reinado en las oficinas de Correos tambi&eacute;n puede explicarse por el propio atasco en el sellado del nuevo informe: &ldquo;Muchas de las personas que solicitaron la cita previa no se han llegado a presentar porque todav&iacute;a no ten&iacute;an el certificado de vulnerabilidad&rdquo;, sostienen. Sin embargo, el Ministerio de Inclusi&oacute;n asegura que la agilidad en los espacios habilitados para el registro presencial de la solicitud se debe &uacute;nicamente a la activaci&oacute;n de m&uacute;ltiples espacios para este fin y a la organizaci&oacute;n de las citas.
    </p><p class="article-text">
        Como Valeria vive con una menor a cargo, no ha tenido que presentar el requisito que est&aacute; entorpeciendo el procedimiento de los que s&iacute;. Con toda la documentaci&oacute;n preparada, a ella el real decreto no le dio sorpresas de &uacute;ltima hora y ha podido presentar por su cuenta la petici&oacute;n el primer d&iacute;a de atenci&oacute;n presencial. Si todo va como espera, la ecuatoriana recibir&aacute; en 15 d&iacute;as la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de su solicitud. La mera admisi&oacute;n conllevar&aacute;, adem&aacute;s de la suspensi&oacute;n de cualquier posibilidad de retorno a su pa&iacute;s, un permiso que ya la habilita para trabajar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; solo puedo trabajar irregular, sin cotizar. Sin papeles, abusan m&aacute;s. Soy enfermera y ahora podr&eacute; empezar a homologar mi t&iacute;tulo, que son dos a&ntilde;os m&aacute;s&rdquo;, celebra la mujer, de 26 a&ntilde;os, ya pensando en el siguiente paso burocr&aacute;tico. A su lado, su abuela, asiente detr&aacute;s del carrito de su bisnieta. Ella ya tuvo que pasar por lo mismo, aunque un proceso distinto y m&aacute;s sencillo entonces, casi tres d&eacute;cadas atr&aacute;s, cuando lleg&oacute; a Espa&ntilde;a sin papeles.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_50p_1141268.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_50p_1141268.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_75p_1141268.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_75p_1141268.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_default_1141268.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_default_1141268.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9b492e1-115f-4657-9033-3fa883ecf2c0_16-9-aspect-ratio_default_1141268.jpg"
                    alt="Valeria, junto a su abuela Silvia que vive en España desde décadas, y su bebé después de registrar su regularización."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Valeria, junto a su abuela Silvia que vive en España desde décadas, y su bebé después de registrar su regularización.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Tardas m&aacute;s en enviar paquetes&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En Barcelona, tampoco se han registrado colas en pr&aacute;cticamente ninguna de las oficinas habilitadas de Correos ni Seguridad Social en las que se estaban dando citas previas para tramitar la regularizaci&oacute;n. &ldquo;No he tenido que esperar nada de nada&rdquo;, se ha sorprendido Karen. Ten&iacute;a vez a las 8:30 y ha venido antes &ldquo;por si acaso&rdquo;. Pero no le ha hecho falta. El vest&iacute;bulo de la oficina acog&iacute;a a muy poca gente. &ldquo;Tardas m&aacute;s para enviar paquetes&rdquo;, compara esta mujer ecuatoriana de 53 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ella tambi&eacute;n tiene todos los documentos a mano, incluso el certificado de antecedentes penales, que hab&iacute;a necesitado para un tr&aacute;mite anterior, as&iacute; que ha podido realizar la solicitud sin complicaciones. Donde s&iacute; ha habido colas y rostros preocupados ha sido en las Oficinas de Atenci&oacute;n Ciudadana (OAC) del Ayuntamiento de Barcelona, las encargadas de expedir los certificados de vulnerabilidad que, en algunos casos, son necesarios para regularizarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las oficinas de la Seguridad Social en Valencia atienden a una veintena de personas cada hora. La gente acude con los documentos ya cumplimentados, siguiendo la explicaci&oacute;n de la web, comentan algunos empleados p&uacute;blicos. Es el caso de A. Mujica, un joven venezolano, de 23 a&ntilde;os, que lleva siete meses en Espa&ntilde;a. Es barbero y quiere iniciar su propio negocio en cuanto tenga los permisos para trabajar, por ello ha acudido con la declaraci&oacute;n jurada que manifiesta su voluntad -que tambi&eacute;n exime de presentar el informe de vulnerabilidad&ldquo;. &rdquo;Mi gestora me pidi&oacute; la cita y gracias a Dios ha ido bien&ldquo;, dice el hombre. 
    </p><p class="article-text">
        La Oficina de Extranjer&iacute;a de la Regi&oacute;n de Murcia, ubicada en la pedan&iacute;a murciana de El Puntal, es el punto clave para la gesti&oacute;n de tr&aacute;mites migratorios. All&iacute; se encuentran Mar&iacute;a y Onofre [nombres ficticios], quienes viven en Espa&ntilde;a desde hace cuatro y tres a&ntilde;os, respectivamente. &ldquo;No ha sido f&aacute;cil&rdquo;, reconoce Onofre, procedente de Guinea Ecuatorial. &ldquo;Te ves limitado en casi todo, si quieres trabajar tiene que ser en negro. Pero no nos gusta, queremos cotizar&rdquo;, a&ntilde;ade Mar&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dff302ce-a7b5-477a-b7ec-390e8f4f132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una familia espera su turno para presentar la regularización en una oficina de Correos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una familia espera su turno para presentar la regularización en una oficina de Correos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ambos han llegado a una oficina pr&aacute;cticamente vac&iacute;a, en contraste con las largas colas a las que est&aacute;n acostumbrados. Esta sede de Extranjer&iacute;a siempre est&aacute; a rebosar, con colas que se extienden a lo largo de la jornada: &ldquo;Hoy ha sido m&aacute;s &aacute;gil, se han abierto muchos puntos. Esto es una ayuda para todos, para los solicitantes y para el gobierno. Si hoy ha sido tan r&aacute;pido, &iquest;por qu&eacute; no se ha hecho antes?&rdquo;, se plantea Jos&eacute; [nombre ficticio], otro solicitante. Vino a Espa&ntilde;a hace diez a&ntilde;os desde Nicaragua, buscando una vida mejor: &ldquo;He trabajado en el campo, en negro. Muy poca gente quiere trabajar all&iacute; y necesitan mucha mano de obra&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Deber&iacute;a haber m&aacute;s regularizaciones para que haya menos trabajo en negro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Roberto sale de una oficina de Correos de Sevilla tras casi media hora de espera: &ldquo;Todo el proceso ha sido relativamente f&aacute;cil&rdquo;. Lleva desde enero atento a la regularizaci&oacute;n extraordinaria despu&eacute;s de que el Gobierno central anunciara el acuerdo con Podemos. Un hito que cambi&oacute; sus perspectivas, ya que, de repente, ha acortado el proceso de petici&oacute;n de asilo por razones humanitarias de casi dos a&ntilde;os a apenas unos meses. El venezolano de 33 a&ntilde;os es ingeniero petroqu&iacute;mico. Al ser solcitante de asilo, no necesita el informe de vulnerabilidad que est&aacute; trayendo por el camino de la amargura a quienes se lo exigen. Aterriz&oacute; en Sevilla tras intentar crear una nueva vida en Colombia y Santiago de Chile. La regularizaci&oacute;n le aportar&aacute;, dice, una estabilidad en Espa&ntilde;a que hasta ahora no hab&iacute;a encontrado desde su salida de Venezuela. 
    </p><p class="article-text">
        Luisa sale un momento de la oficina de Correos de Madrid donde espera su turno para llamar a su madre y pedirle que recoja a la ni&ntilde;a de la escuela infantil. La mujer peruana ten&iacute;a cita previa, pero ha tenido que interrumpirla para imprimir un documento que le faltaba, por lo que teme que el proceso se retrase. &ldquo;Me da miedo que al volver ya no puedan atenderme&rdquo;, dice la mujer. Pero no fue as&iacute;. Aunque el funcionario en un principio no sab&iacute;a indicarle cu&aacute;l era el papel que deb&iacute;a presentar, finalmente entre los dos lo averiguaron: &ldquo;No son expertos en extranjer&iacute;a y, cuando intentaban ayudarme, se les ve&iacute;a un poco perdidos. Me han dicho ellos mismos que les han puesto a atendernos sin la formaci&oacute;n suficiente&rdquo;, se queja. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/148ed617-5da3-441f-b751-fbdc24c4d4a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La mujer peruana ha acudido a Correos a pedir la regularización de su hija menor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La mujer peruana ha acudido a Correos a pedir la regularización de su hija menor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
         Despu&eacute;s, el mismo empleado ha empezado a adelantarse a ese tipo de situaciones y comenz&oacute; a comprobar con antelaci&oacute;n la documentaci&oacute;n de las solicitantes que esperaban su turno, para que pudiesen aprovechar el tiempo en caso de que les faltase alg&uacute;n papel. &ldquo;Se nota que es el primer d&iacute;a, pero los trabajadores est&aacute;n haciendo todo lo que pueden y tienen muy buena actitud. Al ver que lo que ha pasado con mis papeles, han intentado remediarlo con el resto&rdquo;, dice la peruana, quien acude a solicitar los papeles para su hija de dos a&ntilde;os. Ella no ha podido optar a la regularizaci&oacute;n, dado que hab&iacute;a pedido un permiso residencia por la v&iacute;a habitual y debe esperar la respuesta de esa solicitud. &ldquo;Tampoco tiene sentido que la v&iacute;a telem&aacute;tica solo se pueda presentar con un certificado digital: si no tenemos papeles, la mayor&iacute;a no podremos hacerlo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">Colapso por el informe de vulnerabilidad</h2><p class="article-text">
        En Barcelona, Mohammed, un pakistan&iacute; de 26 a&ntilde;os, se ha levantado muy temprano para llegar antes de las 5:30 horas de la ma&ntilde;ana a una OAC a por ese documento. Y ya hab&iacute;a gente esperando. Cuando han abierto, le han dicho que no quedaban citas disponibles y que no habr&iacute;a ninguna hasta el lunes que viene. Este joven sabe que cumple todos los requisitos, pero est&aacute; preocupado por no poder llegar a juntar todos los documentos a tiempo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_50p_1141269.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_50p_1141269.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_75p_1141269.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_75p_1141269.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_default_1141269.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_default_1141269.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8d781288-df97-4b91-8e1f-46ec24ac7446_16-9-aspect-ratio_default_1141269.jpg"
                    alt="Colas en el Ayuntamiento de Hospitalet, la mayoría para pedir el certificado de vulnerabilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Colas en el Ayuntamiento de Hospitalet, la mayoría para pedir el certificado de vulnerabilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lleva desde 2019 en Espa&ntilde;a y, aunque lleg&oacute; con un permiso de deportista como jugador de hockey, perdi&oacute; los papeles cuando tuvo que dejar de jugar para conseguir un trabajo. Desde entonces, ha ido encadenando empleos en la construcci&oacute;n y en tiendas de amigos de familiares suyos, que son quienes tambi&eacute;n le realquilan una habitaci&oacute;n. Ahora, les ha pedido que le hagan un contrato de alquiler. Si lo presenta, podr&iacute;a presentar su petici&oacute;n sin el informe de vulnerabilidad que ahora parece inalcanzable para muchos. &ldquo;Aunque sea moment&aacute;neo, incluso yo pagar&iacute;a los impuestos. Pero no quieren ayudarme&rdquo;, se lamenta Mohamed. 
    </p><p class="article-text">
        En Cartagena, a pocos metros de la tranquila oficina de Correos, algo m&aacute;s de un centenar de personas aguardan su turno en la sede de la concejal&iacute;a de Asuntos Sociales del Ayuntamiento. Un funcionario municipal les recibe en la entrada para explicar las dudas de &uacute;ltima hora sobre el proceso y para informar sobre el estado de la cola. &ldquo;Hoy no cogemos m&aacute;s citas&rdquo;, dice, mientras cuenta que este lunes se tramitar&iacute;an m&aacute;s de 300 solicitudes para el informe. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/las-dos-espa-as-regularizaci-n-vs-prioridad-nacional/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="Las dos Españas: regularización vs. &quot;prioridad nacional&quot;"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez, Sandra Vicente, Lourdes Jiménez, Laura Martínez, Elisa M. Almagro, Carla Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/regularizacion-arranca-ritmos-calma-oficinas-colas-informe-atasca-proceso_1_13158592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:30:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1fc00d8b-be16-44d2-abaa-05e51784da55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2311811" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1fc00d8b-be16-44d2-abaa-05e51784da55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2311811" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La regularización avanza a dos ritmos: de la agilidad en las oficinas a las colas por el informe que atasca el proceso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1fc00d8b-be16-44d2-abaa-05e51784da55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Migraciones,Correos,Solicitantes de asilo,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista donde las palizas y el hambre eran la norma: “Crecí con mucho miedo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ciudad-muchachos-orfanato-franquista-palizas-hambre-norma-creci-miedo_1_13147433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ad00c0d-fc64-43d7-9a27-285a3096768b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista donde las palizas y el hambre eran la norma: “Crecí con mucho miedo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el centro de la montaña de Collserola (Barcelona), hoy abandonado y en estado de ruina, se reportaron maltratos físicos y emocionales contra centenares de niños durante más de 20 años</p><p class="subtitle">Los reformatorios de Franco para “descarriadas” sobrevivieron una década tras su muerte: “Seguían siendo un infierno”
</p></div><p class="article-text">
        Valent&iacute;n circula por la carretera de la Rabassada lentamente. Curva tras curva, a medida que los &aacute;rboles van engullendo la carretera, este hombre de 59 a&ntilde;os se va sumergiendo en su infancia. &ldquo;Hay cosas que no he hablado con mi familia y ya no creo que vaya a hacerlo&rdquo;, dice tras tomar un desv&iacute;o. &ldquo;No te puedes imaginar el miedo. Solo &eacute;ramos ni&ntilde;os, necesit&aacute;bamos que nos protegieran&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Son las &uacute;ltimas palabras que pronuncia antes de aparcar el coche en medio de un camino por el que sabe que no pasar&aacute; nadie. A un lado, el bosque. Al otro, una valla que impide el paso y la vista. Pero Valent&iacute;n sabe lo que hay detr&aacute;s. Se encarama al coche y se&ntilde;ala hacia el dintel de una casa en ruinas. All&iacute; se puede leer: &ldquo;Ayuntamiento de Barcelona. Beneficencia Casa Puig. Ciudad de los Muchachos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el nombre del orfanato en el que pas&oacute; buena parte de su infancia, una instituci&oacute;n franquista inaugurada en 1951 para hu&eacute;rfanos de la guerra y ni&ntilde;os pobres. Fue el proyecto personal del teniente de alcald&iacute;a de la &eacute;poca, Alfredo Casanova. Se inspir&oacute; en la idea del padre Flanagan, un cura irland&eacute;s que ide&oacute; un modelo educativo que se caracterizaba por dotar a los internos de mucha autonom&iacute;a.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k1dD7B3em1UYlJFzFC4" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El orfanato funcionaba, en efecto, como una ciudad, con alcaldes, jueces, fiscales y delegados de diversas &aacute;reas. Tambi&eacute;n constructores o limpiadores. Enmarcado en corrientes pedag&oacute;gicas modernas, el padre Flanagan lleg&oacute; a replicar su idea en diversos pa&iacute;ses. En Espa&ntilde;a hubo diversas Ciudades de los Muchachos, siendo la m&aacute;s famosa la de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/circo-muchachos-utopia-nacio-franquismo-acabo-enfrentada-pp-fraga_1_11869456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ourense, que se convirti&oacute; en una escuela de circo.</a>
    </p><p class="article-text">
        La de Barcelona ha ca&iacute;do en el olvido, enterrada por el bosque de Collserola. Si bien al principio Casanova cre&oacute; un colegio que consigui&oacute; llevar a la universidad a casi todos los chavales, pronto se convirti&oacute; en una &ldquo;casa de los horrores&rdquo; en la que las palizas, el maltrato psicol&oacute;gico, la hambruna, los castigos severos e, incluso, la sombra de las agresiones sexuales se convirtieron en el d&iacute;a a d&iacute;a de centenares de ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos fue Valent&iacute;n, que lleg&oacute; a la Ciudad en 1971, cuando ya no quedaba ni una sombra de lo que hab&iacute;a sido aquella utop&iacute;a pedag&oacute;gica. Ten&iacute;a 4 a&ntilde;os cuando su madre le dej&oacute; en casa con sus tres hermanos; el mayor ten&iacute;a 7 a&ntilde;os, y los peque&ntilde;os 2 a&ntilde;os y 7 meses. Ella ten&iacute;a que ir a comprar y no ten&iacute;a con qui&eacute;n dejar a los cr&iacute;os; no era la primera vez que lo hac&iacute;a y nunca hab&iacute;a pasado nada, pero aquel d&iacute;a fue diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sin querer, Valent&iacute;n provoc&oacute; un incendio que se origin&oacute; en la bombona que alimentaba la calefacci&oacute;n. Los mayores consiguieron sacar a los m&aacute;s peque&ntilde;os y, aunque ninguno de ellos result&oacute; herido de gravedad, los padres perdieron su custodia. Los de m&aacute;s edad fueron a parar a la Ciudad de los Muchachos y los menores fueron a la Casa del Port, para la etapa de preescolar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;All&iacute; empez&oacute; el infierno&rdquo;, recuerda Valent&iacute;n. Relata &ldquo;palizas incre&iacute;bles&rdquo; de los adultos que ten&iacute;an el encargo de educarles. &ldquo;Crec&iacute; con miedo, sin entender por qu&eacute; me pasaba todo aquello&rdquo;, explica. A medida que sigue caminando por un sendero del bosque, recuerda las largas hileras de camas en la habitaci&oacute;n que compart&iacute;a con cerca de 150 ni&ntilde;os. El hambre y una escolarizaci&oacute;n que brill&oacute; por su ausencia. El &ldquo;adoctrinamiento&rdquo; religioso y la disciplina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c8002679-2e55-4fae-b528-dbb8a1cb62a1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del archivo municipal con imágenes del día de la inauguración de La Ciudad de los Muchachos de Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del archivo municipal con imágenes del día de la inauguración de La Ciudad de los Muchachos de Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras una cuesta, al fin la ve: la entrada a la Ciudad de los Muchachos, en esa plaza en la que jugaba de peque&ntilde;o, con la capilla a un flanco y el edificio en el que dorm&iacute;an al otro. Son los dos &uacute;nicos espacios de la escuela que se mantienen en pie, mientras que la casa en la que se hac&iacute;an las clases est&aacute; en ruinas, casi al borde del colapso y comida por la maleza. Hoy, la finca que albergaba las habitaciones es Can Puig, un centro de atenci&oacute;n a las drogodependencias.
    </p><p class="article-text">
        En la plaza espera Lale. &Eacute;l tambi&eacute;n vivi&oacute; en la escuela, pero 10 a&ntilde;os antes que Valent&iacute;n. Aunque no se conocen, comparten historias de sus infancias. Cotejan nombres, para saber si les pegaba el mismo cura o si el enfermero que les maltrataba las noches de fiebre era el mismo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Valent&iacute;n pudo gozar, gracias a las donaciones de la burgues&iacute;a, de un cine y de una piscina &mdash;que, de hecho, construyeron los mismos ni&ntilde;os&mdash; esas peque&ntilde;as mejoras no hicieron que su infancia fuera mucho mejor que la de Lale. &ldquo;&iquest;Lo que m&aacute;s recuerdo de este sitio? Las hostias. Y las chinches. Te levantabas rojo de las picadas de bicho&rdquo;, rememora el m&aacute;s veterano.
    </p><p class="article-text">
        Ambos cuentan condiciones &ldquo;dur&iacute;simas&rdquo;: Iban vestidos todo el a&ntilde;o con ropa de verano, que no pod&iacute;an cambiarse m&aacute;s que una vez por semana. La &uacute;nica manera de conseguir jab&oacute;n, papel higi&eacute;nico o bastoncillos era ganar puntos por buena conducta que canjeaban en un economato.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; esos no me los daban nunca, era un pillo&rdquo;, dice con una sonrisa socarrona Lale, quien presume de haber sido amigo del Vaquilla mientras sujeta una fotograf&iacute;a de ambos juntos y de haber sido una de las 45 personas que participaron de la gran fuga de La Modelo, en 1978. &ldquo;La rebeld&iacute;a me la ense&ntilde;&oacute; La Ciudad. Entend&iacute; que, si no me defend&iacute;a, no dejar&iacute;an de pegarme ni de matarme de hambre&rdquo;, insiste este hombre que est&aacute; sordo de un o&iacute;do debido a los golpes de uno de los curas, que siempre le atinaba sobre la oreja izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Entr&oacute; en el orfanato con solo 5 a&ntilde;os porque su madre no ten&iacute;a recursos para hacerse cargo de &eacute;l. &ldquo;Nos dec&iacute;an que &eacute;ramos pobres porque nuestros padres eran unos rojos de mierda y que, si nosotros no cambi&aacute;bamos, acabar&iacute;amos igual. Y, cuando mencionabas a tu madre, te la dejaban de puta para arriba&rdquo;, rememora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7717996-b4bb-4859-a4af-224c66beb32d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lale, en medio del patio en el que solía jugar de pequeño, hoy devorado por el bosque"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lale, en medio del patio en el que solía jugar de pequeño, hoy devorado por el bosque                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cuando la Iglesia abandon&oacute; a los ni&ntilde;os</strong></h2><p class="article-text">
        Lale era reticente a volver a La Ciudad de los Muchachos y a recordar su infancia. La etapa que le toc&oacute; vivir a &eacute;l, la de 1961, fue de las m&aacute;s duras, justo cuando el Ayuntamiento dej&oacute; la gesti&oacute;n del orfanato en manos de los Hermanos de la Salle y los educadores pasaron a ser curas. La disciplina se endureci&oacute; y el adoctrinamiento religioso se intensific&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces se vino abajo el proyecto&rdquo;, explica la escritora Teresa Roig, autora del libro <em>La Ciudad de los Muchachos</em> (Navona Editorial), una de las pocas obras que explica la historia de este orfanato. Aunque es de ficci&oacute;n, los hechos que relata beben de las experiencias confesadas por decenas de testimonios como los de Valent&iacute;n y Lale. &ldquo;A partir de la llegada de los Hermanos se empiezan a reportar casos de maltrato&rdquo;, sigue.
    </p><p class="article-text">
        Los religiosos estuvieron al frente de la instituci&oacute;n hasta finales de los 70, en el periodo cuando tuvo m&aacute;s fama. El r&eacute;gimen sacaba pecho con esa escuela que se enorgullec&iacute;a de &ldquo;reconducir a ni&ntilde;os descarriados&rdquo;. Sal&iacute;a en la prensa y recib&iacute;a a familias acomodadas de Barcelona que hac&iacute;an donativos e iban a pasar la tarde con los peque&ntilde;os, a quienes tra&iacute;an merienda y juguetes a cambio de que les hicieran alguna exhibici&oacute;n de gimnasia o recitaran algunos salmos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero nunca nos dejaban jugar con los regalos. As&iacute; como los tra&iacute;an, nos los quitaban y nunca supimos qu&eacute; hac&iacute;an con ellos&rdquo;, cuenta El&iacute;as, otro de los antiguos alumnos de La Ciudad. Entr&oacute; con 3 a&ntilde;os y sali&oacute; con 14, cuando clausuraron el centro. El final de ese orfanato lleg&oacute; en 1977 y fue de sopet&oacute;n. &ldquo;Un buen d&iacute;a, los Hermanos de la Salle se fueron. Sin m&aacute;s&rdquo;, relata este hombre que ahora tiene 62 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No dieron explicaciones, pero la teor&iacute;a de quienes han estudiado la historia de la instituci&oacute;n es que con el fin del franquismo, las donaciones se fueron acabando y, con ello, el negocio ya no era rentable para la congregaci&oacute;n religiosa que manten&iacute;a a los ni&ntilde;os. As&iacute; que se marcharon. Lo hicieron de un d&iacute;a para otro, sin avisar ni buscar relevo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquello se convirti&oacute; en una batalla campal&rdquo;, relata El&iacute;as, que vivi&oacute; aquellos primeros d&iacute;as de caos. &Eacute;l pudo salir de La Ciudad poco despu&eacute;s de que se fueran los Hermanos, pero sus antiguos compa&ntilde;eros le explicaron lo sucedido en el centro. &ldquo;En esas semanas se hizo de todo. Se prendi&oacute; fuego a la sala de actos, se recuperaron los juguetes con los que no hab&iacute;amos podido jugar... Y, tambi&eacute;n tiraban piedras a quien se intentara acercar&rdquo;, recuerda este hombre.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l acab&oacute; en el orfanato porque, despu&eacute;s de separarse, su madre no ten&iacute;a m&aacute;s remedio que dejar a los ni&ntilde;os con el abuelo para irse a trabajar, pero una de esas veces, el anciano enferm&oacute; y acab&oacute; en el hospital. Los peque&ntilde;os pasaron d&iacute;as solos hasta que alguien &ldquo;se chiv&oacute;&rdquo; y la madre perdi&oacute; la custodia.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os perdieron relaci&oacute;n con ella porque, por trabajo, no pod&iacute;a ir a recogerles ni pasar las fiestas con ellos. Adem&aacute;s, las cartas que le escrib&iacute;an desde el orfanato eran confiscadas por los curas. As&iacute;, ambas partes se sintieron olvidadas por la otra y acabaron perdiendo el contacto. Fueron los t&iacute;os de El&iacute;as quienes le sacaron de la Ciudad cuando se instal&oacute; el caos.
    </p><p class="article-text">
        El resto de ni&ntilde;os, los que no ten&iacute;an la suerte de tener familia, fueron repartidos por otros centros. Los que ten&iacute;an edad para estudiar un oficio, acabaron en pisos tutelados, unos ocho por casa, junto a educadores que se esforzaban &mdash;con m&aacute;s o menos &eacute;xito&mdash; en conseguir que esos adolescentes que, por fin, pod&iacute;an moverse a sus anchas, fueran a clase y se sacaran una FP.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d04eeba-59c9-4e70-8f1a-0013aaff9038_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Valentín, en medio de la maleza que rodea el orfanato en el que se crio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Valentín, en medio de la maleza que rodea el orfanato en el que se crio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Nos pegaban lo normal&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El&iacute;as, que se intent&oacute; escapar, relata palizas y maltrato. Miedo por las noches. Tambi&eacute;n asegura que hay cosas que ha vivido y que no explicar&aacute; jam&aacute;s porque no quiere hacer sufrir a los suyos. Pero, por otro lado, relativiza la violencia y asegura que &ldquo;era lo normal para la &eacute;poca&rdquo;. Ese, seg&uacute;n Teresa Roig es un argumento que se repite entre las decenas de exalumnos a los que entrevist&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Al menos, entre los que estudiaron all&iacute; a partir de la llegada de los Hermanos. Si se pregunta a quienes tuvieron la suerte de vivir las etapas anteriores, la historia cambia mucho. As&iacute; lo cuenta Pere, un hombre de 85 a&ntilde;os que fue de los que inauguraron La Ciudad de los Muchachos. Entr&oacute; al centro no porque fuera hu&eacute;rfano ni porque sus padres perdieran la custodia, sino porque los m&eacute;dicos le recomendaron alejarse del centro de aviaci&oacute;n del Prat, donde su familia regentaba un bar y se detectaban muchos casos de tuberculosis.
    </p><p class="article-text">
        Fue a parar al colegio de Collserola, que en sus inicios segu&iacute;a los mismos preceptos naturalistas que <em>L'escola del mar. </em>&ldquo;Gan&eacute; un concurso literario, era el que m&aacute;s goles marcaba y hasta me hicieron delegado de cultura&rdquo;, cuenta, visiblemente orgulloso de su infancia. &ldquo;Fue fant&aacute;stica&rdquo;, remacha. 
    </p><p class="article-text">
        Asegura, adem&aacute;s, que la formaci&oacute;n era &ldquo;excelente&rdquo;. Tanto que, a los chavales que ten&iacute;an potencial, el centro les llegaba a pagar estudios superiores, como fue su caso. &ldquo;Muchos fuimos a la universidad. A los que no ten&iacute;an posibles, hasta les pagaban pisos para quedarse&rdquo;, relata Pere, que se hizo periodista y acab&oacute; dedic&aacute;ndose a la pol&iacute;tica. Cuenta, de hecho, que su vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico naci&oacute; en La Ciudad de los Muchachos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos libr&aacute;bamos de cantar el <em>Cara al Sol</em> por las ma&ntilde;anas ni de rezar por las tardes, pero eso era lo &uacute;nico que hab&iacute;a del r&eacute;gimen en la escuela. Era ins&oacute;lito ese centro formado por dem&oacute;cratas en plena dictadura. No pod&iacute;a ser m&aacute;s que un defensor de la democracia habiendo estudiado all&iacute;&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Pere es consciente de que su relato difiere much&iacute;simo del de ni&ntilde;os que vinieron despu&eacute;s y, aunque le duela reconocer que el colegio que le dio esa infancia tan feliz se corrompiera, no duda en denunciar los abusos que sufrieron quienes le sucedieron. &ldquo;Los ni&ntilde;os son las personas m&aacute;s vulnerables de la sociedad y, quien juegue con eso, no tiene perd&oacute;n&rdquo;, apunta Teresa Roig quien, despu&eacute;s de publicar su libro se ha enfrascado en otra lucha: conseguir que el Ayuntamiento dignifique y rehabilite el espacio. 
    </p><p class="article-text">
        El impulsor de esta iniciativa es Joan Moya, vecino y activista de la zona que interpuso una queja ante el S&iacute;ndic de Greuges (Defensor del Pueblo catal&aacute;n) para que el Ayuntamiento oyera sus peticiones. &ldquo;Al fin y al cabo, el edificio es de titularidad municipal&rdquo;, a&ntilde;ade. Por ahora, el consistorio no tiene previsto &ldquo;ninguna intervenci&oacute;n&rdquo; en el espacio, m&aacute;s all&aacute; de la idea de &ldquo;alg&uacute;n formato o actividad&rdquo; en el marco del 50 aniversario de la muerte de Franco, seg&uacute;n han apuntado a preguntas de este medio.
    </p><p class="article-text">
        Para Moya y para los exalumnos esto no es suficiente y reivindican un compromiso mayor con los ni&ntilde;os maltratados. &ldquo;Por mucho que lo quieran ocultar, pas&oacute;. Y fue muy grave&rdquo; sostiene Moya. Algunos, como Valent&iacute;n, ven este gesto como una &ldquo;falta de respeto&rdquo;. &ldquo;Si no nos ayuda a resolver este olvido un gobierno socialista, &iquest;qui&eacute;n lo har&aacute;?&rdquo;, se pregunta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ciudad-muchachos-orfanato-franquista-palizas-hambre-norma-creci-miedo_1_13147433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8ad00c0d-fc64-43d7-9a27-285a3096768b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="619713" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8ad00c0d-fc64-43d7-9a27-285a3096768b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="619713" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Ciudad de los Muchachos, el orfanato franquista donde las palizas y el hambre eran la norma: “Crecí con mucho miedo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ad00c0d-fc64-43d7-9a27-285a3096768b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Barcelona,Franquismo,Religión,Infancia,Ley de Memoria Histórica,Abusos a menores,Centros de menores,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Petro carga contra los presidentes latinoamericanos "cortesanos" de Trump: "Otros decidimos mirarnos de tú a tú"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/petro-carga-presidentes-latioamericanos-cortesanos-trump-decidimos-mirarnos_1_13150264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2e66f3-fbe7-4316-a744-fb941e6d26d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Petro carga contra los presidentes latinoamericanos &quot;cortesanos&quot; de Trump: &quot;Otros decidimos mirarnos de tú a tú&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente colombiano ha tenido duras palabras contra su homólogo norteamericano, a quien ha acusado de estar "influenciado" por Netanyahu y varios de sus asesores</p><p class="subtitle">Sánchez busca erigirse como referente progresista en Barcelona ante un mundo polarizado por el trumpismo
</p></div><p class="article-text">
        El presidente colombiano, Gustavo Petro, se ha mostrado muy cr&iacute;tico con el papel de las Naciones Unidas en el panorama de conflictos actuales y considera que es un actor &ldquo;impotente&rdquo; ante estados como Estados Unidos o Israel, que &ldquo;imponen sus condiciones&rdquo;. Petro considera que los Estados Naci&oacute;n ya no son figuras tan relevantes en el juego pol&iacute;tico porque &ldquo;son cada vez menos aut&oacute;nomos para gestionar su poblaci&oacute;n&rdquo;. Ahora, ante &ldquo;genocidios y conflictos de altura&rdquo;, ha lamentado que haya presidentes latinoamericanos que sean &ldquo;cortesanos ante un nuevo rey que es Estados Unidos imponiendo sus condiciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, &eacute;l apuesta, dice, por &ldquo;mirarnos de t&uacute; a t&uacute;&rdquo; y ha recordado la reuni&oacute;n que tuvo en el Despacho Oval con el presidente Trump. Asegura que el mandatario estadounidense &ldquo;vive rodeado de burbujas formadas por quienes le acompa&ntilde;an, con agendas diferentes y que compiten entre ellas&rdquo;. Insinuando que Trump se encuentra altamente influenciado &ldquo;por Netanyahu y por personas cercanas como Marco Rubio&rdquo;, apunta que esas burbujas &ldquo;se desinflan&rdquo; cuando el presidente &ldquo;tiene la oportunidad de hablar con otro ser humano&rdquo;, tal como ha apuntado en una entrevista concedida a RTVE y la Agencia EFE, en el marco de las jornadas Movilizaci&oacute;n Global Progresista, en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        En esa reuni&oacute;n, explica, tuvo la oportunidad de hablar con Trump y proponerle &ldquo;un gran pacto por la vida&rdquo;. A pesar de que considera al l&iacute;der estadounidense &ldquo;alguien de derechas, con una vida aria y una idea capitalista, sent&iacute; que congeni&aacute;bamos y que aceptaba&rdquo;. Ahora bien, Petro mismo ha reconocido que esa sensaci&oacute;n dur&oacute; poco. &ldquo;A las pocas horas tiraba las bombas sobre Ir&aacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente colombiano ha tenido palabras muy duras para el presidente norteamericano a quien acusa de haber desestabilizado el mundo y creado &ldquo;un bloque destructivo para la humanidad&rdquo; siempre, insiste, &ldquo;jalonado por Netanyahu, que tiene amigos m&aacute;s poderosos que el propio Trump&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gustavo Petro ha repasado el tablero internacional y, tomando los conflictos iniciados por Estados Unidos en Oriente Medio y Venezuela, ha puesto el foco en el petr&oacute;leo: &ldquo;atrae a los misiles y a la muerte&rdquo;. Concretamente, ha apuntado que este bien ha sido &ldquo;la maldici&oacute;n&rdquo; de Latinoam&eacute;rica y el Caribe. &ldquo;Si tienes petr&oacute;leo, la soberan&iacute;a creada por la espada de Bol&iacute;var, desaparece. Sin petr&oacute;leo, Venezuela volver&aacute; a la libertad&rdquo;, ha asegurado. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el pa&iacute;s latinoamericano, Petro identifica tres v&iacute;as para solucionar la actual soluci&oacute;n: la primera es dejar que Nicol&aacute;s Maduro, sobre quien asegura que la acusaci&oacute;n de narcotraficante es &ldquo;injusta&rdquo;, tenga un juicio libre en Venezuela o en alguna corte internacional. La segunda es &ldquo;devolver el poder al pueblo&rdquo;. Y eso no pasa por celebrar elecciones libres inmediatamente, lo cual considerar&iacute;a un &ldquo;error&rdquo;, sino crear un &ldquo;cogobierno&rdquo; del chavismo con la oposici&oacute;n durante dos a&ntilde;os para dar tiempo a los venezolanos a que creen &ldquo;una alternativa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y la tercera es, para Petro, una condici&oacute;n indispensable: que esas alternativas se desliguen del petr&oacute;leo. &ldquo;Entre el petr&oacute;leo que tiene Venezuela y el carb&oacute;n que tenemos en Colombia, podemos matar a toda la humanidad si decidi&eacute;ramos mandarlo al aire&rdquo;, asegura. Ha apuntado que tiene pensado verse con Delcy Rodr&iacute;guez, aunque todav&iacute;a no tienen una cita concertada (&ldquo;Si Mahoma no va a la monta&ntilde;a, la monta&ntilde;a ir&aacute; a Mahoma&rdquo;), para pactar una salida conjunta entre ambos pa&iacute;ses a la dependencia del crudo. 
    </p><p class="article-text">
        Gustavo Petro apuesta por apartar el petr&oacute;leo de los gobiernos ya que, considera, &ldquo;los estertores del petr&oacute;leo, pueden ser los estertores del capital&rdquo;, ha dicho en referencia a un momento en el que el mundo ya est&aacute; sufriendo las carencias de este bien a ra&iacute;z del bloqueo del estrecho de Ormuz. &ldquo;La humanidad tiene que ecoger entre vivir o codiciar. Si queremos una sociedad en que nuestros hijos puedan ser y ser m&aacute;s felices que t&uacute;, debes escapar del camino dominante&rdquo;, ha remachado. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el presidente apuesta por una &ldquo;redefinici&oacute;n del mundo&rdquo; que no deber&iacute;an pasar por las decisiones de los Estados ni de los partidos pol&iacute;ticos, sino por &ldquo;una demanda de libertad de los pueblos que vaya hacia una democracia global&rdquo;. En ese sentido, ha tomado de ejemplo Latinoam&eacute;rica, de la que presume por haber &ldquo;parado al fascismo&rdquo;. En cambio, ha mirado con preocupaci&oacute;n hacia Europa, donde asegura que &ldquo;Hitler sigue vivo&rdquo; a trav&eacute;s del &ldquo;odio racial al extranjero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La entrevista ha dedicado su parte final a evaluar el propio mandato de Petro en Colombia, que est&aacute; a punto de terminar. El presidente no opta a la reelecci&oacute;n y abandonar&aacute; el cargo habiendo dejado una gran promesa sin cumplir: culminar el proceso de paz. &ldquo;No es un fracaso personal, es un fracaso nacional&rdquo;, ha asegurado. Preguntado por qu&eacute; ha hecho mal en estos a&ntilde;os en el poder, Petro ha contestado que su principal error ha sido &ldquo;nombrar a gente que no sirve&rdquo;. &ldquo;Fue una gran tonter&iacute;a que me ha costado mucho confiar en un gobierno plural en el que incorpor&eacute; a gente de centro que, en realidad, estaba a la derecha de Uribe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, de lo que s&iacute; ha sacado pecho es de haber empezado a cambiar la manera en c&oacute;mo Colombia se presenta ante el mundo y, en especial, ante los mercados. Uno de sus grandes legados, dice, ser&aacute; haber impulsado otros comercios para que la econom&iacute;a de su pa&iacute;s no dependa s&oacute;lo del crudo y, tambi&eacute;n, de la coca&iacute;na. &ldquo;Hab&iacute;a pocas soluciones. O impulsamos el cacao o hacemos que los europeos dejen de consumir coca&iacute;na. O eso, o hacemos que se legalice&rdquo;, ha dicho.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista a Gustavo Petro se ha dado en el marco de la Movilizaci&oacute;n Global Progresista, unas jornadas pol&iacute;ticas celebradas en Barcelona que coinciden con dos cumbres m&aacute;s: la primera bilateral Espa&ntilde;a-Brasil y la cuarta edici&oacute;n de la cumbre para la Defensa de la Democracia. Entre los tres actos, el presidente Pedro S&aacute;nchez se dar&aacute; cita con una decena de mandatarios de izquierdas de primer nivel. M&aacute;s all&aacute; del l&iacute;der colombiano, tambi&eacute;n se encontrar&aacute; con el brasile&ntilde;o Lula Da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum, el portugu&eacute;s Ant&oacute;nio Costa, el sudafricano Cyril Ramaphosa, el uruguayo Yamand&uacute; Orsi, la irlandesa Catherine Connolly o el alban&eacute;s Edi Rama, entro otros muchos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/petro-carga-presidentes-latioamericanos-cortesanos-trump-decidimos-mirarnos_1_13150264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 10:59:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a2e66f3-fbe7-4316-a744-fb941e6d26d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4266294" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a2e66f3-fbe7-4316-a744-fb941e6d26d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4266294" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Petro carga contra los presidentes latinoamericanos "cortesanos" de Trump: "Otros decidimos mirarnos de tú a tú"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a2e66f3-fbe7-4316-a744-fb941e6d26d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Gustavo Petro,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar Bermúdez, la periodista que denunció a su jefe por agresión: “Muchos medios juzgaron mi forma de bailar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mar-bermudez-periodista-denuncio-jefe-agresion-medios-juzgaron-forma-bailar_1_13110182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d26982c3-1d1a-450e-bf0d-b37ad7bbd260_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar Bermúdez, la periodista que denunció a su jefe por agresión: “Muchos medios juzgaron mi forma de bailar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven, que tenía 23 años cuando sufrió tocamientos no consentidos en una discoteca, escribe ahora un libro en el que usa su experiencia para "resignificar" los siete pecados capitales que se atribuyen a las mujeres y desmontar la imagen de la víctima perfecta</p><p class="subtitle">Saül Gordillo acepta un año y medio de cárcel tras admitir que agredió sexualmente a una segunda periodista
</p></div><p class="article-text">
        Mar Berm&uacute;dez (Barcelona, 1998) fue agredida sexualmente por su jefe durante la cena de Navidad de la empresa en 2022. Lo mismo le pas&oacute; a otra trabajadora. Ambas eran periodistas en el digital <em>El Principal </em>y estaban bajo las &oacute;rdenes de Sa&uuml;l Gordillo, quien fue exdirector de Catalunya R&agrave;dio y a quien <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/confirmada-condena-ano-carcel-exdirectivo-saul-gordillo-agresion-sexual-periodista_1_12061425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la justicia conden&oacute; a un a&ntilde;o de c&aacute;rcel por la agresi&oacute;n a Berm&uacute;dez</a>. Luego, &eacute;l mismo <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/saul-gordillo-acepta-ano-medio-carcel-admitir-agredio-sexualmente-segunda-periodista_1_12569468.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acept&oacute; un a&ntilde;o y medio de pena</a> tras reconocerse culpable tambi&eacute;n en el segundo caso.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron casi tres a&ntilde;os entre los hechos y las condenas. Tres a&ntilde;os en los que las v&iacute;ctimas se vieron en el ojo de un hurac&aacute;n medi&aacute;tico que las hizo diana de cr&iacute;ticas, dudas y cuestionamientos. Tres a&ntilde;os durante los que parte del periodismo catal&aacute;n se posicion&oacute; del lado del agresor, que todav&iacute;a sigue colaborando con un medio digital <a href="https://www.elpuntavui.cat/opinio/article/8-articles/2483157-comunicat-de-la-plantilla-del-diari-el-punt-avui.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a pesar de las quejas de sus trabajadores</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, Berm&uacute;dez siente que ha puesto &ldquo;el punto y final&rdquo; a la historia. Y lo ha hecho con el libro <em>Els pecats d&rsquo;una feminista </em>(Ara llibres, 2026), en el que resignifica los siete pecados capitales desde una lectura feminista, siempre partiendo de su caso y su experiencia personal. &ldquo;No me sent&iacute;a legitimada para hacer un ensayo ni tampoco para hacer algo superbiogr&aacute;fico. Es una mezcla de ambas cosas porque lo que quer&iacute;a era que, al acabar de leerlo, tuvieras ganas de salir a quemarlo todo&rdquo;, asegura la periodista, en una entrevista con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Este libro, dice, es una manera de &ldquo;recuperar el relato&rdquo; y de explicar la historia desde sus vivencias. Algo que ya empez&oacute; a hacer durante el proceso judicial. Aunque las dos denunciantes, al principio, decidieron mantenerse en el anonimato para protegerse, lleg&oacute; un momento en el que Berm&uacute;dez apost&oacute; por dar la cara.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La primera vez que me toc&oacute; ir a los juzgados, me sacaron por la puerta de atr&aacute;s, para que nadie me viera. Todo muy peliculero. Y, de repente, llego a casa, pongo la tele y le veo a &eacute;l. Y me entr&oacute; mucha rabia. Era &eacute;l el que se ten&iacute;a que esconder, no yo&rdquo;, explica. A los pocos d&iacute;as, aprovechando su declaraci&oacute;n en el juicio, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-acusa-directivo-saul-gordillo-agresion-sexual-verguenza-cambiar-bando_1_11811890.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berm&uacute;dez se plant&oacute; ante los medios y afirm&oacute;: &ldquo;la verg&uuml;enza tiene que cambiar de bando&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, una de las v&iacute;ctimas de este caso tan medi&aacute;tico pasaba a tener rostro, nombre y apellidos. Y eso la expon&iacute;a. &ldquo;Pero me daba igual. Ya ten&iacute;a poco que perder. Me hab&iacute;an hecho tanto da&ntilde;o y de forma tan injusta que pens&eacute; que, si segu&iacute;an, tendr&iacute;an que hac&eacute;rmelo a la cara y yo podr&iacute;a, por fin, defenderme&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Rememorando aquellas jornadas le viene a los labios, una y otra vez, la ira. No el concepto, sino el pecado. De los siete que hay, dice, ese es su favorito. &ldquo;Es algo que nos han quitado a las mujeres, para anularnos. Pero siento que la rabia es lo que nos activa&rdquo;, explica. Aunque sea el que m&aacute;s le gusta, la ira no es el pecado con el que empieza su libro. &ldquo;No pod&iacute;a ser otro que la lujuria&rdquo;, expone.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Perder la culpa y recuperar el cuerpo</strong></h2><p class="article-text">
        La noche de los hechos, Berm&uacute;dez ten&iacute;a 23 a&ntilde;os, 27 menos que su agresor. A ella la toc&oacute;, &ldquo;sin su consentimiento&rdquo;, en diversas ocasiones, y con una intenci&oacute;n &ldquo;sexual expl&iacute;cita&rdquo;, seg&uacute;n la sentencia. Pocas horas m&aacute;s tarde, Gordillo se ofreci&oacute; a llevar a otra compa&ntilde;era a casa en su coche, donde le practic&oacute; sexo oral sin consentimiento, aprovechando que &ldquo;no ten&iacute;a capacidad de reacci&oacute;n ni movimiento&rdquo; debido a la &ldquo;ingesta de alcohol y benzodiacepinas&rdquo;, tal como apunta el fallo del segundo caso.
    </p><p class="article-text">
        Si bien de esta agresi&oacute;n no hubo testigos, Mar Berm&uacute;dez s&iacute; cont&oacute; con la declaraci&oacute;n favorable de sus compa&ntilde;eros, que estaban en la discoteca esa noche y a quienes acudi&oacute; para explicarles lo sucedido. Y tambi&eacute;n hab&iacute;a c&aacute;maras de seguridad. Los v&iacute;deos, que iban a ser usados como prueba en el juicio, salieron de los juzgados y llegaron a manos de muchos periodistas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ninguno los public&oacute;, pero muchos, much&iacute;simos, hablaron de ellos. Los hab&iacute;an visto y emit&iacute;an su juicio&rdquo;, explica Berm&uacute;dez, que cont&oacute; que, durante esos meses, se publicaron 50 art&iacute;culos de opini&oacute;n sobre su caso. 28 de ellos eran favorables a su agresor. &ldquo;Me dio mucho miedo que las im&aacute;genes llegaran a todas las redacciones de Catalunya&rdquo;, apunta la joven.
    </p><p class="article-text">
        Algunos calificaron los v&iacute;deos de &ldquo;excelentes&rdquo; y los consideraron prueba de &ldquo;la construcci&oacute;n de una difamaci&oacute;n&rdquo;. Otros especularon sobre &ldquo;la intenci&oacute;n de la muchacha&rdquo; y escribieron que quer&iacute;a &ldquo;destruir al periodista&rdquo; despu&eacute;s de un &ldquo;flirteo&rdquo; en el que ella &ldquo;hac&iacute;a y se dejaba hacer tocamientos&rdquo;. Esos v&iacute;deos fueron los mismos que vieron los magistrados, quienes en la sentencia apuntaron que &ldquo;en las im&aacute;genes de la grabaci&oacute;n de la c&aacute;mara de seguridad, se aprecia claramente c&oacute;mo Gordillo realiza tocamientos que tienen una connotaci&oacute;n sexual expl&iacute;cita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El miedo a que esas im&aacute;genes salieran a la luz se convirti&oacute; en una &ldquo;paranoia&rdquo; que la llevaba a desconfiar de la gente. &ldquo;Era terrible ir por la calle, ver a alguien y saber que, aunque no le conociera, &eacute;l podr&iacute;a haber visto las im&aacute;genes de mi trauma&rdquo;, relata. &ldquo;Todav&iacute;a hoy me da asco saber hay gente que vio esos v&iacute;deos y que tiene todav&iacute;a en sus archivos de <em>Whatsapp</em> im&aacute;genes de la agresi&oacute;n, que es lo peor que me ha pasado en la vida&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7fce685-76b7-45af-83c2-a5314e442691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mar Bermúdez escribe &#039;Els pecats d&#039;una feminista&#039;, un libro en el que repasa su caso como víctima de agresión sexual"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mar Bermúdez escribe &#039;Els pecats d&#039;una feminista&#039;, un libro en el que repasa su caso como víctima de agresión sexual                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque los v&iacute;deos no se publicaran, la conversaci&oacute;n que suscitaron alteraron mucho a la joven periodista, que por aquel entonces ya se consideraba feminista. Lo suficiente como para saber que las v&iacute;ctimas no tienen la culpa. &ldquo;Pero todo cambi&oacute; cuando me pas&oacute; a m&iacute; y la gente empez&oacute; a dudar de mi versi&oacute;n. No ten&iacute;a sentido, pero sent&iacute;a que hab&iacute;a sido culpa m&iacute;a&rdquo;, dice Berm&uacute;dez. &ldquo;Todo el mundo hablaba de esos v&iacute;deos. Muchos medios me juzgaron a m&iacute; y mi manera de hablar, de bailar y de moverme. Y claro, te cuestionas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La culpa lleg&oacute; tan lejos que la afect&oacute; incluso en sus clases de baile, una actividad que no se pierde &ldquo;aunque se acabe el mundo&rdquo;. &ldquo;Como se hab&iacute;a juzgado concretamente c&oacute;mo bailaba, en clase empec&eacute; a preguntarme si me estaba sexualizando demasiado. Si estaba haciendo mal bailando as&iacute;&rdquo;, relata. Tan profundo fue el efecto, que Berm&uacute;dez tard&oacute; dos a&ntilde;os en poder volver a pisar una discoteca.
    </p><p class="article-text">
        El sexo tambi&eacute;n se volvi&oacute; un territorio vetado. La joven dej&oacute; de confiar, de saberse relacionar con nadie y de soportar el contacto f&iacute;sico. &ldquo;Pens&eacute; que ya estaba, que mi vida sexual se acababa ah&iacute;. Pero eso no fue verdad. Se sale de todo, de esto tambi&eacute;n&rdquo;, asegura la periodista.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mucha terapia --&ldquo;y de que me repitieran 200 veces que no estaba loca&rdquo;-- Berm&uacute;dez recuper&oacute; la calma y la seguridad. Eso la ha llevado a entender su sexualidad de manera diferente, a saber que lo que ella haga no la convierte en culpable porque &ldquo;nadie, absolutamente nadie, agrede sin querer&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Es desde ah&iacute; que ha resignificado el pecado de la lujuria, dejando atr&aacute;s el mantra de que la v&iacute;ctima se lo estaba buscando. &ldquo;Ya no es que nosotras seamos lujuriosas, sino que ellos son agresores. No nos perdone, se&ntilde;or, que seguiremos pecando&rdquo;, apunta en el libro. A partir de esa premisa, Berm&uacute;dez repasa todos los pecados que se atribuyen a las malas mujeres y les da la vuelta para hacer de la soberbia, dignidad; pasar de la ira a la rabia; o convertir la envidia en solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de ellos, la joven va tejiendo un viaje que va desde la noche de la agresi&oacute;n hasta su recuperaci&oacute;n, pasando por la terapia, el acompa&ntilde;amiento de los suyos y las dudas del proceso judicial. A ello dedica buena parte del cap&iacute;tulo sobre la avaricia, en el que desgrana el paso a paso de una denuncia y el coste -emocional y econ&oacute;mico- de denunciar. &ldquo;Cuando tom&eacute; la decisi&oacute;n, era m&aacute;s ingenua que ahora. Era de las que repet&iacute;a que hab&iacute;a que denunciar siempre y, aunque no me arrepiento de haberlo hecho, ahora matizo esa afirmaci&oacute;n&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se plante&oacute; denunciar, no se imaginaba lo que vendr&iacute;a. La angustia cada vez que su abogada le llamaba o la exposici&oacute;n p&uacute;blica. Ella tom&oacute; la decisi&oacute;n porque no quer&iacute;a echarse atr&aacute;s y ver, al cabo de unos a&ntilde;os, que sal&iacute;a otra v&iacute;ctima. &ldquo;No quiero decir que la responsabilidad de que un agresor pare sea de su v&iacute;ctima, pero no me lo hubiera perdonado&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Ella se presenta como una privilegiada (&ldquo;joven, blanca, de Barcelona, sin problemas econ&oacute;micos y con apoyo familiar y red de amistades&rdquo;) que pudo denunciar. Y, aunque asegura que muchas no pueden, tambi&eacute;n apunta que el proceso judicial contra su jefe fue el &ldquo;principio de algo&rdquo;. Su caso, junto a las <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/humorista-charlie-pee-denuncia-maltrato-laboral-abuso-sexual-exjefe-quim-morales_1_12115266.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncias p&uacute;blicas de las c&oacute;micas Charlie Pee y Ana Polo contra quien fue su superior, el periodista de Catalunya R&agrave;dio Quim Morales</a>, pusieron las bases de un <em>Metoo</em> del periodismo catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De momento, el de Gordillo es el &uacute;nico caso que ha llegado a los tribunales -sum&aacute;ndole el de Morales, quien ha llevado a Charlie Pee ante la justicia. Con todo, han sido pocas las mujeres que hicieron p&uacute;blicas sus experiencias usando nombres -ya fueran los suyos o los de sus agresores. &ldquo;Es un sector peque&ntilde;o y los agresores son secretos a voces. Todas conocemos qui&eacute;nes son y tambi&eacute;n intuimos qui&eacute;nes son sus v&iacute;ctimas. Por eso, es normal que no se denuncien&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no quita que Berm&uacute;dez considere que ese <em>Metoo </em>que no lleg&oacute; a despegar haya tenido su efecto. &ldquo;Creo que muchas mujeres trabajan diferente porque tuvieron la oportunidad de hablar con sus compa&ntilde;eros. Y creo que los agresores igual se lo piensan dos veces porque ese miedo de ser el siguiente en ser denunciado se est&aacute; instaurando&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Ella dio la cara y dijo el nombre de su agresor en alto en su momento. Pero ahora, ese nombre no sale en el libro que acaba de publicar. &ldquo;Es mi reparaci&oacute;n y &eacute;l aqu&iacute; no saldr&aacute;. No es suyo, es algo que es solo m&iacute;o y ahora, por fin, puedo decidir yo&rdquo;, remacha. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/mar-bermudez-periodista-denuncio-jefe-agresion-medios-juzgaron-forma-bailar_1_13110182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d26982c3-1d1a-450e-bf0d-b37ad7bbd260_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2016480" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d26982c3-1d1a-450e-bf0d-b37ad7bbd260_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2016480" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mar Bermúdez, la periodista que denunció a su jefe por agresión: “Muchos medios juzgaron mi forma de bailar”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d26982c3-1d1a-450e-bf0d-b37ad7bbd260_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodistas,Periodismo,Feminismo,Agresiones,Agresiones machistas,Agresiones sexuales,Violencia sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona creará un memorial del terrorismo en el Castillo de Montjuïc para “reconocer a todas las víctimas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-creara-memorial-terrorismo-castillo-montjuic-reconocer-victimas_1_13147048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca721a68-d83f-4f5b-8830-9a7370537316_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona creará un memorial del terrorismo en el Castillo de Montjuïc para “reconocer a todas las víctimas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto se enmarca en un Plan estratégico de memoria histórica que prevé diversos espacios museísticos, así como una web dedicada a identificar los lugares de la ciudad vinculados al esclavismo</p><p class="subtitle">Una última oda a la alegría: el concierto de Pau Casals y Conxita Badia frustrado por el golpe de Franco revive 90 años después
</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado un Plan estrat&eacute;gico de memoria que plantea la creaci&oacute;n de diversos espacios memoriales y actividades para &ldquo;contrarrestar una cierta falta de transmisi&oacute;n p&uacute;blica y educativa de la historia del siglo XX&rdquo;. Entre las principales propuestas destaca la inauguraci&oacute;n de un espacio memorial en el Castillo de Montju&iuml;c sobre el terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Este museo, que tambi&eacute;n funcionar&aacute; como archivo y centro de investigaci&oacute;n, zanja una <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-recupera-servicio-atencion-victimas-terrorismo-cerrado-2012_1_12711728.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">larga negociaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas del terrorismo</a>, que hace a&ntilde;os que piden a diversas instituciones -entre ellas el Ayuntamiento- m&aacute;s reconocimiento y acompa&ntilde;amiento. El consistorio se comprometi&oacute; a crear este espacio ya en 2024 y ahora queda financiado bajo el paraguas de este Plan estrat&eacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Se espera que las obras finalicen durante el primer semestre de este 2026, aunque el espacio de memoria y museo no se estrenar&aacute; hasta 2027. La idea es que este castillo, hist&oacute;ricamente vinculado a la represi&oacute;n militar y en el que se llevaron a cabo diversas <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/olvido-noi-sucre_132_4053754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejecuciones durante el franquismo</a>, tenga 200 metros cuadrados dedicados a la divulgaci&oacute;n sobre estos episodios.
    </p><p class="article-text">
        El consistorio apunta que combinar&aacute; una exposici&oacute;n permanente con actividades de investigaci&oacute;n y educativas. &ldquo;Barcelona ha estado marcada por episodios de alto impacto, como los <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/otegi-atentado-hipercor-hago-victimas_1_3988228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atentados multitudinarios de Hipercor</a>, en 1987, y de <a href="https://www.eldiario.es/spin/cronos-pelicula-atentados-terroristas-ramblas-barcelona-pm_1_12705626.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Rambla, en 2017</a>, que han dejado una profunda huella humana, social y emocional en la ciudad&rdquo;, apuntan desde el Ayuntamiento. Por ello, el memorial pretende ser un espacio que explique &ldquo;con rigor y sensibilidad&rdquo; el terrorismo &ldquo;en toda su complejidad, situando a las v&iacute;ctimas en el centro y contribuyendo a su reconocimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La teniente de Alcald&iacute;a del &aacute;rea de Derechos Sociales y Memoria Democr&aacute;tica, Raquel Gil, considera que &ldquo;se debe preservar el pasado para fortalecer el futuro&rdquo; y destaca que el Plan de memoria es &ldquo;fruto de un proceso colectivo&rdquo;. A &eacute;l han contribuido diversas entidades como el Observatorio Europeo de Memorias (EUROM), la Asociaci&oacute;n Pro-Memoria de los Inmolados por la Libertad en Catalunya, el Ateneu de Memoria Popular, el Amical de Mauthausen, el de las Brigadas Internacionales, el espacio feminista Ca la Dona o la Fundaci&oacute;n Cipriano Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, adem&aacute;s del memorial de terrorismo, el Plan -financiado con 6.151.280 euros- contempla otros proyectos, como el Centro Model de la Memoria, que transformar&aacute; la <a href="https://www.eldiario.es/spin/modelo-barcelona-carceles-presos-prision-pm_1_12114257.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antigua galer&iacute;a 4 de la c&aacute;rcel </a>en un espacio muse&iacute;stico. Tambi&eacute;n se revisar&aacute; la normativa del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-franquismo-pervive-5-600-vestigios-dictadura-siguen-calles_1_9165511.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nomencl&aacute;tor de la ciudad</a> para &ldquo;garantizar la coherencia y la precisi&oacute;n historiogr&aacute;fica&rdquo;, as&iacute; como para impulsar nombres que, hasta ahora, han sido &ldquo;poco visibles&rdquo;, con especial atenci&oacute;n a la &ldquo;necesaria feminizaci&oacute;n&rdquo; de las calles.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n se reactivar&aacute; la Junta de Valoraci&oacute;n del Tardofranquismo, que revisar&aacute; los protocolos e incorporar&aacute; perfiles no contemplados hasta la fecha, como el de las mujeres internadas en el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/reformatorios-franco-descarriadas-sobrevivieron-decada-muerte-seguian-infierno_1_13131460.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patronato de Protecci&oacute;n a la Mujer</a>, las represaliadas por motivos pol&iacute;ticos o morales o las perseguidas por su orientaci&oacute;n sexual y de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se prev&eacute; realizar un ciclo de actividades, con diversas propuestas educativas, as&iacute; como la creaci&oacute;n de una web interactiva sobre el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/capitanes-financiadores-esclavista-barcelona-xix_1_3283929.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasado esclavista de Barcelona</a>. En &eacute;l, se identificar&aacute;n los espacios de la ciudad vinculados al tr&aacute;fico de esclavos. &ldquo;Son memorias que han estado largamente silenciadas y la ciudad conserva numerosas trazas de esta participaci&oacute;n, desde los domicilios de armadores de indianos hasta aquellos financiados con capitales procedentes de la explotaci&oacute;n&rdquo;, apuntan desde el Ayuntamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-creara-memorial-terrorismo-castillo-montjuic-reconocer-victimas_1_13147048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 10:00:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca721a68-d83f-4f5b-8830-9a7370537316_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="734233" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca721a68-d83f-4f5b-8830-9a7370537316_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="734233" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barcelona creará un memorial del terrorismo en el Castillo de Montjuïc para “reconocer a todas las víctimas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca721a68-d83f-4f5b-8830-9a7370537316_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Dictadura franquista,Vestigios franquistas,Represión franquista,Crímenes del franquismo,Víctimas del franquismo,Atentados,Atentados 17A,Atentado en Barcelona,Terrorismo,Memoria Histórica,Barcelona,Ayuntamiento de Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona crea un premio internacional por la paz dotado con 300.000 euros: "No estaremos impasibles ante las guerras"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-crea-premio-internacional-paz-dotado-300-000-euros-no-estaremos-impasibles-guerras_1_13143774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a17546d0-414d-4923-935a-a692db81c5d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona crea un premio internacional por la paz dotado con 300.000 euros: &quot;No estaremos impasibles ante las guerras&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El galardón será el segundo mejor dotado después del Nobel y contará con un Consejo Asesor formado por figuras como la diputada chilena Isabel Allende o la princesa de Jordania Rym Ali</p><p class="subtitle">Oleksandra Romantsova, premio Nobel de la Paz: “La justicia es fundamental para una paz duradera”
</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Barcelona ha creado el Premio Internacional Barcelona por la Paz, el primer galard&oacute;n internacional de la capital catalana, que se enmarca en el 150 aniversario del nacimiento del m&uacute;sico Pau Casals. 
    </p><p class="article-text">
        Referente en la lucha por la cultura de paz, Casals pronunci&oacute; un recordado discurso en la sede de la ONU en 1971, pocos a&ntilde;os antes de morir, en el que pidi&oacute; una &ldquo;acci&oacute;n directa&rdquo; contra la amenaza nuclear y contra el r&eacute;gimen de Franco. &ldquo;Tenemos que recuperar ese esp&iacute;ritu y relanzar la idea de la paz desde Barcelona&rdquo;, ha expresado el alcalde, Jaume Collboni.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezamos a idear este premio, hace dos a&ntilde;os, nunca habr&iacute;amos imaginado que estar&iacute;amos donde estamos ahora, en un momento en el que se extienden los conflictos y la amenaza&rdquo;, ha seguido el primer edil. &ldquo;No nos quedaremos impasibles ante las guerras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El galard&oacute;n, que tendr&aacute; una recompensa de 300.000 euros -siendo as&iacute; el segundo dedicado a la paz mejor dotado despu&eacute;s del Nobel- estar&aacute; destinado a proyectos &ldquo;de especial impacto&rdquo;, ya sean impulsados por la sociedad civil o por instituciones y el premio deber&aacute; ser destinado &iacute;ntegramente a la iniciativa. Tendr&aacute; una rotaci&oacute;n bianual y el primero de ellos ser&aacute; entregado a principios de 2027.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta iniciativa nos parece muy importante porque se da en un momento que tiene que hacer de palanca para que la ciudadan&iacute;a se reconozca en estos valores que defend&iacute;a Pau Casals. De Barcelona al mundo&rdquo;, ha a&ntilde;adido Jordi Pardo, presidente de la Fundaci&oacute; Pau Casals. 
    </p><p class="article-text">
        El premio, que es impulsado por el Ayuntamiento, cuenta tambi&eacute;n con la colaboraci&oacute;n de la Diputaci&oacute;n de Barcelona y el Govern de la Generalitat, adem&aacute;s de la propia Fundaci&oacute; Pau Casals. &ldquo;El primer premio de impacto global de la ciudad deb&iacute;a ser para la cultura de paz, porque cuando Barcelona habla, el mundo escucha&rdquo;, ha a&ntilde;adido Collboni. 
    </p><p class="article-text">
        El alcalde ha recordado momentos en los que la capital catalana se ha &ldquo;comprometido&rdquo; con la paz, empezando por algunos m&aacute;s recientes, como las dos flotillas que han partido hacia Gaza desde Barcelona, hasta el proyecto del Distrito 11, impulsado por Maragall a ra&iacute;z de la guerra de Bosnia y recuperado por Collboni para hermanar la ciudad con Gaza. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha tenido palabras para la masiva manifestaci&oacute;n contra la guerra de Irak, en 2003, que uni&oacute; a 1,3 millones de personas. &ldquo;En ese d&iacute;a, el presidente George Bush dijo que &eacute;l no se ten&iacute;a que preocupar por lo que pasara en las calles de Barcelona. Eso signific&oacute; que s&iacute; se preocup&oacute;&rdquo;, ha a&ntilde;adido el alcalde. 
    </p><p class="article-text">
        Collboni ha insistido en la mirada internacional y pacifista de Barcelona y, por eso, ha dise&ntilde;ado un Consejo Asesor para este premio, que estar&aacute; formado por distintas figuras de referencia de alrededor del mundo, entre las cuales destaca la senadora chilena Isabel Allende; la princesa de Jordania y presidenta de la Fundaci&oacute;n Anna Lindh, Rym Ali; o el copresidente de Nihon Hidankyo, organizaci&oacute;n galardonada con el Nobel de la Paz en 2024, Shigemitsu Tanaka. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en el momento de la historia con m&aacute;s conflictos b&eacute;licos que nunca. Sumamos m&aacute;s de 130&rdquo;, ha apuntado Allende, durante su intervenci&oacute;n en la presentaci&oacute;n del galard&oacute;n. &ldquo;La paz no s&oacute;lo se construye con acuerdos internacionales, sino que se fragua desde las sociedades. Por eso, este premio no es un gesto ingenuo: es una responsabilidad moral y pol&iacute;tica&rdquo;, ha a&ntilde;adido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-crea-premio-internacional-paz-dotado-300-000-euros-no-estaremos-impasibles-guerras_1_13143774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 09:49:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a17546d0-414d-4923-935a-a692db81c5d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1613196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a17546d0-414d-4923-935a-a692db81c5d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1613196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barcelona crea un premio internacional por la paz dotado con 300.000 euros: "No estaremos impasibles ante las guerras"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a17546d0-414d-4923-935a-a692db81c5d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Premios,Paz,Barcelona,Ajuntament de Barcelona,Ayuntamiento de Barcelona,Jaume Collboni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona aprueba una regulación propia que permitirá prohibir el alquiler de temporada en la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-aprueba-regulacion-propia-permitira-prohibir-alquiler-temporada-ciudad_1_13103092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01b33bfc-0e18-4290-b828-d2abb2d07c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona aprueba una regulación propia que permitirá prohibir el alquiler de temporada en la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plenario saca adelante la medida, pactada por PSC y Comuns y que ha contado con los votos de ERC, que sienta las bases para limitar cualquier uso de la vivienda que no sea habitual</p><p class="subtitle">Catalunya aprueba limitar el precio del alquiler de temporada
</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado una Modificaci&oacute;n del Plan General Metropolitano (MPGM) que pondr&aacute; las bases para prohibir el alquiler de temporada en la ciudad. Esta propuesta, que forma parte de un pacto entre el PSC y los Comuns y que ha contado con los votos favorables de ERC, define los usos a los que pueden estar sometida la vivienda, los par&aacute;metros y, consecuentemente, las prohibiciones que se consideren en las normativas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la f&oacute;rmula que han encontrado ambos grupos parlamentarios para eliminar el alquiler de temporada y reforzar tambi&eacute;n la prohibici&oacute;n de las viviendas tur&iacute;sticas, una modalidad que ocupa casi la mitad de residencias disponibles en diversos barrios de Barcelona como el G&ograve;tic o la Barceloneta. 
    </p><p class="article-text">
        El consistorio convierte el uso &ldquo;habitual y permanente&rdquo; de la vivienda en su uso &ldquo;caracter&iacute;stico&rdquo;, mientras que las segundas residencias, el alquiler temporal o tur&iacute;stico pasan a ser usos &ldquo;asimilados&rdquo;. De esta manera, seg&uacute;n se sostiene en el informe del MPGM, se podr&aacute;n prohibir, condicionar o restringir los usos diferentes a los caracter&iacute;sticos de la vivienda. Eso implicar&aacute; que el Ayuntamiento tambi&eacute;n podr&aacute; limitar las compras especulativas -en tanto que se tratan de adquisiciones de pisos que no est&aacute;n pensados para vivir en ellos- y complementar&iacute;a as&iacute; la normativa en la que est&aacute; trabajando el Govern para prohibir este tipo de adquisiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites a los usos secundarios de la vivienda depender&aacute; de la zona de la ciudad y de la necesidad de vivienda habitual que haya en cada barrio. Igualmente, el Ayuntamiento se asegurar&aacute; de regular la renta temporal y tur&iacute;stica tambi&eacute;n para las habitaciones, las plantas de casas unifamiliares, as&iacute; como las parcelas. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el consistorio propone elaborar regulaciones y normas para &ldquo;fomentar y proteger&rdquo; el uso habitual de la vivienda. De esta manera, se pretende que los alquileres sean &ldquo;m&aacute;s accesibles para sus residentes&rdquo;. Seg&uacute;n ha defendido la primera teniente de alcald&iacute;a y responsable del &aacute;rea de Urbanismo, Laia Bonet, &ldquo;Barcelona necesita todas las herramientas disponibles para luchar contra la especulaci&oacute;n y garantizar el derecho a quedarse en la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n ha contado finalmente con los votos de ERC, que durante todo el proceso de negociaci&oacute;n han mostrado p&uacute;blicamente sus &ldquo;dudas sobre los efectos que pueda tener la MPGM&rdquo;, pero este viernes han decidido emitir un &ldquo;voto pol&iacute;tico&rdquo; y de &ldquo;confianza a los movimientos sociales&rdquo;, tal como ha expresado la concejala republicana Eva Bar&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82cf3a84-a3f8-4854-8fbd-f4a90aa41a26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Peso de la vivienda habitual sobre el total de domicilios padronales en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Peso de la vivienda habitual sobre el total de domicilios padronales en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A falta de informes oficiales, de las ofertas de los portales inmobiliarios <a href="https://www.eldiario.es/economia/boom-alquiler-temporada-30-pisos-anunciados-capitales-ofrecen-meses_1_11670769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se estima que el alquiler de temporada puede llegar a suponer un 30% </a>de la oferta de alquiler en ciudades tensionadas como Barcelona, llegando a crecer esta cifra hasta el 40% en m&aacute;s de un barrio. La intenci&oacute;n del pleno es que la normativa pueda estar lista antes de verano, pero lo cierto es que estos plazos son ambiciosos porque el texto todav&iacute;a debe pasar por la subcomisi&oacute;n de Urbanismo de la Generalitat y, una vez pase ese tr&aacute;mite all&iacute;, volver&aacute; al Ayuntamiento para su aprobaci&oacute;n definitiva. 
    </p><p class="article-text">
        La normativa era &ldquo;urgente&rdquo; seg&uacute;n palabras de la l&iacute;der de los Comuns, Gemma Tarafa, que ha apuntado datos al pleno: en una ciudad de 1,7 millones de personas, hay 800.000 viviendas, lo que supone un piso para cada dos personas. Pero la realidad es que el consistorio ha contabilizado hasta 130.000 viviendas en las que no vive nadie de forma habitual, lo que reduce la oferta &ldquo;de manera alarmante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta MPGM fue pactada en diciembre de 2024 y su paso por el pleno llega un a&ntilde;o m&aacute;s tarde de lo previsto. Aun as&iacute;, se adelanta al Gobierno central, que hace casi dos a&ntilde;os que anunci&oacute; la necesidad de regular los alquileres tur&iacute;sticos y de temporada, dos modalidades de renta que la Ley de Vivienda no regula y que se han convertido en un &ldquo;agujero negro&rdquo;, seg&uacute;n palabras de la ministra Isabel Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el Parlament de Catalunya tambi&eacute;n se avanz&oacute; al Gobierno y aprob&oacute;, en diciembre de 2025, una ley para limitar el precio del alquiler tur&iacute;stico y de temporada y meterlos en el mismo saco que la vivienda habitual. Esto afecta a arrendamientos por razones profesionales, de estudios, por temas m&eacute;dicos o por obras. Solo se excluyen los motivos tur&iacute;sticos o recreativos.
    </p><p class="article-text">
        Eso enmienda la ley de vivienda, que exclu&iacute;a estas tipolog&iacute;as del tope de los precios de alquiler -algo que, de momento, es algo que s&oacute;lo se aplica en las zonas tensionadas de Catalunya. Todo ello ha provocado que muchos propietarios saquen sus pisos del mercado habitual para pasarlo al de temporada y exigir precios muy por encima del l&iacute;mite. Aunque actualmente<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/inquilinos-ganan-batalla-alquiler-temporada-fraudulento-derecho-quedarme-casa_1_11700181.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el uso del arrendamiento por temporada para inquilinos que en realidad viven en el piso de forma permanente es un fraude</a>, es una realidad en la que se encuentran muchos vecinos de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el Ayuntamiento se suma a la voluntad reguladora y va m&aacute;s all&aacute; de la ley aprobada en el Parlament, llegando a querer prohibir sus usos gracias a las competencias que tienen los consistorios en materia de urbanismo. &ldquo;La regulaci&oacute;n del Parlament es imprescindible, pero no puede ser la &uacute;nica&rdquo;, ha apuntado la primera teniente de alcalde, Laia Bonet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-aprueba-regulacion-propia-permitira-prohibir-alquiler-temporada-ciudad_1_13103092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 10:53:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/01b33bfc-0e18-4290-b828-d2abb2d07c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5564297" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/01b33bfc-0e18-4290-b828-d2abb2d07c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5564297" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barcelona aprueba una regulación propia que permitirá prohibir el alquiler de temporada en la ciudad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/01b33bfc-0e18-4290-b828-d2abb2d07c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Barcelona,Alquiler,Alquiler vacacional,Alquiler turístico,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Comuns,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Ayuntamiento de Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir de alquiler triplica el riesgo de pobreza en Catalunya respecto a quienes tienen un piso en propiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vivir-alquiler-triplica-riesgo-pobreza-catalunya-respecto-piso-propiedad_1_13099718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44eca8f4-09c0-497b-927e-721e036288e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir de alquiler triplica el riesgo de pobreza en Catalunya respecto a quienes tienen un piso en propiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe de la federación de Entidades Catalanas de Acción Social recuerda que el 34,8% de personas que no están en régimen de propiedad viven bajo el umbral de la exclusión social</p><p class="subtitle">Los hogares catalanes tienen que ahorrar durante cuatro años más para comprarse una casa que hace una década
</p></div><p class="article-text">
        Vivir de alquiler triplica el riesgo de pobreza en Catalunya. El 34,4% quienes alquilan est&aacute;n en peligro de sufrir carencias b&aacute;sicas, cifra que se desploma hasta el 11,3% de entre los que tienen una vivienda en propiedad. Es una de las principales conclusiones de la Radiograf&iacute;a Insocat, elaborada por la federaci&oacute;n de Entidades Catalanas de Acci&oacute;n Social (ECAS).
    </p><p class="article-text">
        La vivienda se sit&uacute;a as&iacute; como el principal factor de empobrecimiento, lo que deriva en otras problem&aacute;ticas materiales tambi&eacute;n dentro del hogar: en 568.000 hogares (que alojan a unos dos millones de personas, casi un 27% de la poblaci&oacute;n catalana) sufre de pobreza energ&eacute;tica. Por otro lado, el 14% de la poblaci&oacute;n declara retrasos en los pagos vinculados al hogar. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ECAS, gran parte de la culpa de la crisis la tiene la &ldquo;fuerte concentraci&oacute;n de la propiedad y un parque p&uacute;blico claramente insuficiente&rdquo;. Y destacan que un 1,2% de los grandes tenedores poseen casi una cuarta parte del mercado inmobiliario libre y s&oacute;lo un 2% del p&uacute;blico -frente al 15% de la media europea. Lo que contrasta con los 400.000 pisos vac&iacute;os que hay en Catalunya. &ldquo;Esta combinaci&oacute;n agrava la inseguridad residencial y convierte una necesidad b&aacute;sica en un factor de desigualdad estructural&rdquo;, remachan los autores del informe. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, recuerdan que la tasa AROPE sit&uacute;a el &iacute;ndice de pobreza en un 24,8% en Catalunya, 0,8 puntos m&aacute;s que hace un a&ntilde;o. Esta cifra &ldquo;subralla la contradicci&oacute;n entre una supuesta bonanza econ&oacute;mica y el malestar social que atraviesa a buena parte de la poblaci&oacute;n&rdquo;, destacan. As&iacute;, contrastan la subid adel 2,7% del PIB y unas tasas de paro que bajan al 8,4%, con el hecho de que el 47% de la poblaci&oacute;n declara problemas para llegar a final de mes. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que tener un empleo no es un salvavidas contra la pobreza: m&aacute;s del 42% de los trabajadores sufren precariedad laboral y casi el 12% est&aacute;n en situaci&oacute;n de pobreza. &ldquo;El encarecimiento del coste de vida, que absorbe el 95% de la renda media disponible, es lo que explica estos datos&rdquo;, explica Teresa Berm&uacute;dez, vocal de pobreza de ECAS.
    </p><p class="article-text">
        Desde la federaci&oacute;n aseguran que estos datos, si bien son graves, deben ser mirados con lupa para obtener la radiograf&iacute;a completa y destacan que hay que observar a los colectivos m&aacute;s vulnerables, que son la infancia, las mujeres y las personas migradas. 
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, recuerdan que la pobreza infantil ha escalado hasta el 36%, que el riesgo para las mujeres es mayor que el de los hombres y que casi el 50% de la poblaci&oacute;n sin nacionalidad espa&ntilde;ola se encuentra en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, insisten en que &ldquo;las desigualdades se transmiten y se cronifican&rdquo;. Destacan que hasta el 35% las desigualdades de ingresos son heredadas y est&aacute;n determinadas por &ldquo;circunstancias no escogidas&rdquo; como el g&eacute;nero, el lugar de nacimiento de los padres y el origen socioecon&oacute;mico. &ldquo;El ascensor social que hab&iacute;a funcionado en d&eacute;cadas anteriores est&aacute; estropeado y ahora tener estudios superiores o trabajo no garantiza llegar a final de mes con tranquilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ECAS destacan la capacidad de las prestaciones sociales y las ayudas p&uacute;blicas para revertir la pobreza, pero no pierden la oportunidad de recordar que estas funcionan mucho mejor en la vejez que en la infancia. Mientras que las pensiones reducen la tasa de pobreza del 77% al 14%, en el caso de la infancia s&oacute;lo consiguen bajarla del 40% al 30%.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, reclaman &ldquo;fortalecer la capacidad redistributiva de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para mejorar la cobertura de las prestaciones sociales&rdquo;. En este sentido, ECAS recuerda que Catalunya sigue a la cola de Espa&ntilde;a en inversi&oacute;n social, con 2.789 euros por habitante y a&ntilde;o, lejos de los 3.277 de media. Igualmente, recuerdan que prestaciones como la Renta Garantizada o el IMV s&oacute;lo llegan al 15,9% y al 11% de los hogares que las necesitan- 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vivir-alquiler-triplica-riesgo-pobreza-catalunya-respecto-piso-propiedad_1_13099718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 12:17:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/44eca8f4-09c0-497b-927e-721e036288e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/44eca8f4-09c0-497b-927e-721e036288e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vivir de alquiler triplica el riesgo de pobreza en Catalunya respecto a quienes tienen un piso en propiedad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/44eca8f4-09c0-497b-927e-721e036288e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Pobreza,Catalunya,Exclusión,Exclusión social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva flotilla que partirá hacia Gaza desde Barcelona será "la mayor de la historia" y tendrá el apoyo de Open Arms]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nueva-flotilla-partira-gaza-barcelona-sera-mayor-historia-tendra-apoyo-open-arms_1_13096541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ecddd8e-f34b-46cd-ad7c-985deea95710_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva flotilla que partirá hacia Gaza desde Barcelona será &quot;la mayor de la historia&quot; y tendrá el apoyo de Open Arms"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta misión humanitaria, que presume de ser la más grande que ha intentado romper el bloqueo israelí sobre Palestina, zarpará del puerto catalán el próximo domingo 12 de abril</p><p class="subtitle">Ada Colau, tras su detención: “La Flotilla ha servido y ya estamos más cerca de aislar y parar a Israel”
</p></div><p class="article-text">
        El puerto de Barcelona volver&aacute; a ser el escenario de partida de la Global Sumud Flotilla, la misi&oacute;n humanitaria que intentar&aacute;, de nuevo, romper el bloqueo humanitario que Israel aplica sobre Gaza. El 12 de abril zarpar&aacute;n los primeros barcos de un conjunto que espera superar las 100 embarcaciones y que contar&aacute; con miles de personas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser&aacute; la mayor de la historia. Tendremos representantes de todas las naciones del mundo para hacer real ese c&aacute;ntico de que el mundo est&aacute; contra el genocidio&rdquo;, ha asegurado el activista Saif Abukeshek, en una rueda de prensa en el Parlament de Catalunya. El espacio, reservado para los partidos pol&iacute;ticos, ha sido cedido a la Flotilla por el PSC, Comuns, ERC y la CUP. 
    </p><p class="article-text">
        El puerto de Barcelona ser&aacute; el lugar del que zarpar&aacute; la mayor parte de la comitiva pero, igual que la &uacute;ltima misi&oacute;n, habr&aacute; m&aacute;s embarcaciones y tripulaci&oacute;n que se ir&aacute;n sumando de otros puertos europeos. Paralelamente, tambi&eacute;n partir&aacute; de Mauritania un convoy terrestre el 10 de abril. Este ir&aacute; cargado de m&aacute;s material humanitario.
    </p><p class="article-text">
        Otra diferencia respecto a<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-inicia-jornadas-global-sumud-flotilla-venid-despedir-personas-ayudar-heroes-gaza_1_12566172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la Flotilla que zarp&oacute; a finales de agosto de 2025</a> es que, en esta ocasi&oacute;n, habr&aacute; barcos y tripulaci&oacute;n de Open Arms, que aportar&aacute;n apoyo t&eacute;cnico, sanitario y log&iacute;stico. El objetivo, adem&aacute;s de contar con la presencia de una entidad con experiencia en este tipo de misiones, es incorporar a profesionales capaces de atender tanto a barcos como a personas que enfrenten dificultades. Este punto cubre una de las necesidades que se detectaron en el &uacute;ltimo intento de romper el bloqueo, durante el cual <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/flotilla-llevaba-rumbo-gaza-regresa-puerto-barcelona-mal-tiempo_1_12568573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferentes embarcaciones tuvieron que abandonar la ruta por problemas t&eacute;cnicos. </a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos asumido riesgos relevantes en el pasado. En 2024 abrimos un corredor mar&iacute;timo, pero esa operaci&oacute;n se interrumpi&oacute; tras un ataque israel&iacute; que mat&oacute; a diversos trabajadores humanitarios de World Global Kitchen. No posicionarse es permisividad. Por eso, nos sumamos a la Global Sumud Flotilla. Para actuar y no s&oacute;lo para mirar&rdquo;, ha asegurado Gerard Canals, jefe de operaciones de Open Arms.
    </p><p class="article-text">
        Los organizadores de la misi&oacute;n todav&iacute;a no han querido facilitar los nombres de activistas, pol&iacute;ticos o personajes de la cultura que vayan a sumarse a la acci&oacute;n y aseguran que los ir&aacute;n anunciando cuando queden pocos d&iacute;as para el fin de semana del 11 de abril, durante el cual se realizar&aacute;n diversas actividades culturales y reivindicativas para despedir a la flotilla. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que han dado detalles sobre los perfiles de gente que se embarcar&aacute;n. Adem&aacute;s de activistas por los derechos humanos, en esta ocasi&oacute;n contar&aacute;n con la participaci&oacute;n de diversos profesionales que, consideran, son &ldquo;imprescindibles para la reconstrucci&oacute;n de Gaza&rdquo;. Habr&aacute; m&eacute;dicos, educadores, arquitectos, representantes legales e investigadores ecoambientales. &ldquo;Durante dos a&ntilde;os y medio de genocidio, Israel ha prohibido la entrada de expertos a Gaza y, por tanto, desconocemos el resultado de sus ataques&rdquo;, ha apuntado Abukeshek. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el objetivo de esta misi&oacute;n no es s&oacute;lo entregar material humanitario sino &ldquo;empezar a pensar y a hacer posible la reconstrucci&oacute;n&rdquo; de Gaza. Ahora bien, los activistas no han querido dejar pasar la oportunidad para denunciar que el alto al fuego en la zona es &ldquo;falso e inexistente&rdquo; y que el proceso de paz &ldquo;no tiene en cuenta los derechos palestinos. Lo que hace el gobierno sionista no ha cambiado en absoluto&rdquo;, han remachado. 
    </p><h2 class="article-text">Un nuevo intento, ocho meses despu&eacute;s</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-inicia-jornadas-global-sumud-flotilla-venid-despedir-personas-ayudar-heroes-gaza_1_12566172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La &uacute;ltima flotilla hacia Gaza parti&oacute;, tambi&eacute;n de Barcelona, el 31 de agosto de 2025</a>. En aquella ocasi&oacute;n, estuvo formada por una cuarentena de barcos y centenares de personas, entre las que se encontraron <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ada-colau-detencion-si-israel-maltrata-personas-europeas-imaginad-palestinas_1_12660428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/capitan-coronas-concejal-tripulo-mayores-barcos-flotilla-si-fuera-palestino-no-estaria_1_12667623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concejal de ERC Jordi Coronas</a>. A ellos se fueron sumando m&aacute;s embarcaciones y personas en diversos puertos europeos que formaban parte de la ruta hasta Palestina. La misi&oacute;n empez&oacute; ya con altibajos: el d&iacute;a previsto para la salida, los barcos tuvieron que regresar a puerto debido al mal tiempo y muchas embarcaciones no superaron los embistes del Mediterr&aacute;neo durante la traves&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque algunos activistas tambi&eacute;n tuvieron que abandonar por el camino, la Flotilla consigui&oacute; acercarse a unas 70 millas n&aacute;uticas de la costa palestina, pero durante la madrugada, se vio rodeada por unas 20 embarcaciones israel&iacute;es que detuvieron a los m&aacute;s de 300 activistas que navegaban para romper el bloqueo humanitario impuesto por Israel.
    </p><p class="article-text">
        Los activistas denunciaron la detenci&oacute;n como &ldquo;un secuestro ilegal&rdquo; porque sostienen que la zona de excepci&oacute;n que Israel les acusa de haber violado, fue declarada ilegal por diversos estamentos internacionales. As&iacute;, seg&uacute;n apunta la ONG Adalah, que presta atenci&oacute;n legal a los detenidos, Israel no ten&iacute;a ning&uacute;n derecho a intervenir sobre los barcos y estos no han incumplido ninguna ley al intentar llegar a Gaza. Finalmente, los detenidos de origen espa&ntilde;ol <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ada-colau-concejal-jordi-coronas-21-miembros-flotilla-detenidos-vuelven-espana_1_12658485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regresaron a sus hogares despu&eacute;s de cinco d&iacute;as detenidos</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nueva-flotilla-partira-gaza-barcelona-sera-mayor-historia-tendra-apoyo-open-arms_1_13096541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 12:31:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ecddd8e-f34b-46cd-ad7c-985deea95710_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2228787" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ecddd8e-f34b-46cd-ad7c-985deea95710_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2228787" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La nueva flotilla que partirá hacia Gaza desde Barcelona será "la mayor de la historia" y tendrá el apoyo de Open Arms]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ecddd8e-f34b-46cd-ad7c-985deea95710_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Franja de Gaza,Bloqueo israelí,Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Testigos de Jehová matizan su doctrina contra las transfusiones de sangre: “Es un cambio de cara a la galería”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/testigos-jehova-matizan-doctrina-transfusiones-sangre-cambio-cara-galeria_1_13092961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79a4704d-c270-4f2f-b2e4-de8bf56a2796_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Testigos de Jehová matizan su doctrina contra las transfusiones de sangre: “Es un cambio de cara a la galería”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La organización, que hasta ahora consideraba pecado recibir este tratamiento, permite ahora que un paciente se pueda hacer una autodonación, aunque se trata de un procedimiento excepcional y no factible en todos los casos</p><p class="subtitle">Control, castigos y muerte social en los Testigos de Jehová: “Mi familia recibió orden de retirarme el saludo”
</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/temas/testigos-de-jehova/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Testigos de Jehov&aacute;</a> son una organizaci&oacute;n religiosa conocida por sus estrictas normas y el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/control-castigos-muerte-social-testigos-jehova-familia-recibio-orden-retirarme-saludo_1_10481615.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ostracismo al que someten a los miembros expulsados</a>. Una de las prohibiciones m&aacute;s conocidas y pol&eacute;micas es la que considera pecado dar o recibir transfusiones de sangre, pero eso acaba de cambiar. El pasado viernes, el Cuerpo Gobernante de la organizaci&oacute;n <a href="https://www.jw.org/es/noticias/region/internacionales/2026-Informe-2-del-Cuerpo-Gobernante/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emiti&oacute; un comunicado</a> en el que se anunciaba un &ldquo;cambio de postura&rdquo;. Ahora, los hermanos y hermanas pueden recibir transfusiones, pero solo si son de su propia sangre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El regalo de la vida nos lo dio Jehov&aacute; y &Eacute;l quiere que mostremos respeto por ese regalo&rdquo;, dice, mirando a c&aacute;mara, un hombre anciano que act&uacute;a como portavoz del Cuerpo Gobernante y que presenta una especie de informativo que llega a todos los fieles del mundo, traducido mediante IA a m&aacute;s de un centenar de idiomas. El presentador sigue, diciendo que una manera de mostrar respeto por Jehov&aacute; es &ldquo;obedeciendo sus mandatos sobre el tema de la sangre&rdquo; y a&ntilde;ade que la &uacute;nica doctrina de Dios es que el cristiano &ldquo;no debe comer la carne con su vida, es decir, con su sangre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, cualquiera podr&iacute;a pensar que se levanta totalmente esta prohibici&oacute;n que ha causado <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/justicia-europea-condena-espana-indemnizar-testigo-jehova-transfusion-sangre-le-salvo-vida_1_11659368.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de diversos testigos de Jehov&aacute;</a>. Pero la realidad tiene matices. &ldquo;Despu&eacute;s de orar mucho y analizar lo que dice la Biblia, el Cuerpo Gobernante ha decidido que cada cristiano debe decidir c&oacute;mo se usar&aacute; su propia sangre en cualquier tratamiento o procedimiento m&eacute;dico o quir&uacute;rgico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que lo que permiten a partir de ahora los Testigos de Jehov&aacute; es que sus hermanos y hermanas reciban transfusiones aut&oacute;logas: aquellas que provienen de la propia sangre. Este es un cambio significativo para la doctrina de la congregaci&oacute;n pero, a efectos pr&aacute;cticos, supone pocas ventajas para sus miembros.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xa34inu" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Para empezar, son muy escasas. En 2025, de las 250.000 donaciones que se realizaron en Catalunya, solo 19 &mdash;para unas nueve personas&mdash; fueron aut&oacute;logas, seg&uacute;n datos del Banco de Sangre y Tejidos. El motivo es que no es f&aacute;cil reunir los requisitos para que estas transfusiones sean posibles, &uacute;tiles y suficientes.
    </p><p class="article-text">
        La sangre no se puede almacenar permanentemente: solo tiene una vida de 42 d&iacute;as fuera del cuerpo humano. Si bien es cierto que es un fluido que se puede congelar, ese servicio solo lo prestan algunas cl&iacute;nicas privadas en el mundo, ninguna de ellas en Espa&ntilde;a. La sanidad p&uacute;blica tiene un peque&ntilde;o banco de sangre congelada, pero de donantes muy raros. 
    </p><p class="article-text">
        Sus usos m&aacute;s frecuentes son en operaciones traumatol&oacute;gicas, que requieren menos sangre y suelen poderse programar con el tiempo suficiente para que el paciente vaya almacenando sus propios fluidos poco a poco y llegar en buenas condiciones a quir&oacute;fano. &ldquo;Pero no cualquiera puede evitar la anemia despu&eacute;s de donar tanto&rdquo;, explica a elDiario.es el doctor Joan Ramon Gr&iacute;fols, director asistencial del Banco de Sangre y Tejidos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para una transfusi&oacute;n aut&oacute;loga tambi&eacute;n hace falta pasar pruebas y cumplir una serie de requisitos. &ldquo;Aunque pueda parecer raro, nada te asegura que puedas ser donante para ti mismo porque, muchas veces, las patolog&iacute;as que hacen que necesites esa transfusi&oacute;n pueden ser las que te impidan realizarla&rdquo;, resume Gr&iacute;fols.
    </p><p class="article-text">
        El doctor alerta de que para conseguir las entre dos y cuatro bolsas que se suelen extraer, se requieren semanas y diversos desplazamientos al hospital. Y, en algunas ocasiones, esa cantidad puede no ser suficiente para ciertas intervenciones. &ldquo;Es muy posible que, por ejemplo, un cirujano cardiovascular se niegue a operar con tan poca sangre&rdquo;, sostiene. Por tanto, las transfusiones aut&oacute;logas no sirven para todas las intervenciones quir&uacute;rgicas ni todos los pacientes. Y tampoco en caso de accidente o de intervenci&oacute;n urgente.
    </p><p class="article-text">
        Otra opci&oacute;n que tienen los Testigos de Jehov&aacute; es recurrir a t&eacute;cnicas de ahorro sangu&iacute;neo. Esto, que tambi&eacute;n depende del estado de salud del paciente, se basa en medicaci&oacute;n preoperatoria que potencia la producci&oacute;n de gl&oacute;bulos rojos o, incluso, en el uso de <em>cell savers</em>, una t&eacute;cnica que aspira, lava y reinfunde la sangre durante la misma operaci&oacute;n. Estas, a diferencia de las transfusiones aut&oacute;logas, siempre han estado permitidas porque la sangre no llega a abandonar del todo el cuerpo y, por tanto, no rompe el v&iacute;nculo con el alma ni con Dios.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de V&iacute;ctimas de los Testigos de Jehov&aacute; (AEVTJ) celebran &ldquo;cualquier medida aperturista&rdquo; que suponga que los miembros de la organizaci&oacute;n &ldquo;dispongan de un mayor margen de decisi&oacute;n personal&rdquo;, aunque no dejan de recordar que es una medida &ldquo;claramente insuficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de doctrina &ldquo;es una novedad importante, pero es una mejora solo de cara a la galer&iacute;a&rdquo;, tal y como expone &Aacute;ngel Encinas, antiguo miembro de la organizaci&oacute;n que sufri&oacute; durante a&ntilde;os y en carne propia las doctrinas de los Testigos. &ldquo;Llevan a&ntilde;os diciendo que las transfusiones de sangre propia violan los preceptos de Dios y ahora cambian de opini&oacute;n. As&iacute;, sin m&aacute;s. Sin pedir perd&oacute;n ni dar explicaciones. &iquest;Qu&eacute; pasa con todas las personas que han muerto por el camino?&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, desde la AEVTJ tambi&eacute;n lamentan que la organizaci&oacute;n no haya hecho &ldquo;ning&uacute;n ejercicio de autocr&iacute;tica&rdquo; ni hayan pedido disculpas &ldquo;a las miles de personas que, a lo largo de d&eacute;cadas, puedan haberse visto gravemente afectadas por una doctrina que ahora se presenta como cambiante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s de medio siglo de pecado</strong></h2><p class="article-text">
        La prohibici&oacute;n de dar y recibir transfusiones de sangre se remonta a 1959, a&ntilde;o en que se encuentra la primera referencia escrita a esta doctrina. Los Testigos de Jehov&aacute; empezaron consider&aacute;ndolas <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/misa-expulsion-testigo-jehova-celebrar-navidad-desafiar-jesus-consecuencias_1_10481816.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un pecado castigado con la expulsi&oacute;n de la congregaci&oacute;n</a> y el consecuente ostracismo. La gravedad del asunto era tal que en el a&ntilde;o 2000 se convirtieron en una falta tan importante que quien recibiera una transfusi&oacute;n ya no pasar&iacute;a por el proceso de expulsi&oacute;n, sino que quedaba autom&aacute;ticamente &ldquo;desasociado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos para prohibir estos usos de la sangre se encuentran en diversos vers&iacute;culos de la Biblia. Por ejemplo, el Lev&iacute;tico 17:13, en el que se dice lo siguiente: &ldquo;El alma de la carne est&aacute; en la sangre [&hellip;]. Por eso he dicho a los hijos de Israel: &lsquo;Ninguna alma de ustedes debe comer sangre. [&hellip;] Y cuando alg&uacute;n hombre [...] que al cazar capture un animal que sea permitido comer, derramar&aacute; su sangre y la cubrir&aacute; con tierra&rdquo;. Otro pasaje muy usado se encuentra en los Hechos 15:20: &ldquo;Absteneos de lo sacrificado a &iacute;dolos, de sangre, de ahogado y de fornicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_50p_1139410.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_50p_1139410.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_75p_1139410.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_75p_1139410.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_default_1139410.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_default_1139410.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b98f793f-1fac-48bb-8ac7-b10623753623_source-aspect-ratio_default_1139410.jpg"
                    alt="Lista de pecados en documentos internos de los Testigos de Jehová"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lista de pecados en documentos internos de los Testigos de Jehová                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;c&oacute;mo se justifica el cambio? Tanto los Hechos como el Lev&iacute;tico conforman lo que se conoce como Ley Mosaica, que se encuentra entre el G&eacute;nesis y el Deuteronomio, y que recoge las normas que Dios traslad&oacute; al pueblo jud&iacute;o desde el Monte Sina&iacute;, entre ellas los 10 mandamientos. Pero son unos preceptos que los Testigos no reconocen porque, consideran, quedaron sin efecto tras la muerte de Jes&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la doctrina de este grupo religioso siempre ha dejado claro que sus fieles no est&aacute;n bajo la Ley Mosaica, eso no les ha impedido usarla para justificar prohibiciones como la de las transfusiones. En diversas comunicaciones enviadas a los fieles se han usado estos argumentos para demostrar que las donaciones de sangre son &ldquo;contrarias a la palabra de Dios porque la Biblia muestra que la sangre no debe ser extra&iacute;da de cuerpo, almacenada y usada de nuevo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha especificado en distintas ocasiones que las transfusiones aut&oacute;logas, las que ahora se permiten, tambi&eacute;n son pecado porque &ldquo;la sangre almacenada ha dejado de ser parte de la persona y, por tanto, hay que deshacerse de esa sangre de acuerdo con la Ley de Dios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preguntados por elDiario.es, los Testigos de Jehov&aacute; aseguran que su &ldquo;creencia fundamental sobre la santidad de la sangre no ha cambiado&rdquo; y remiten al hecho de que la Biblia no dice nada sobre el uso de la sangre de la propia persona. &ldquo;Se ha aclarado que esto ahora incluye si uno permite o no que se le extraiga sangre, se almacene y se le vuelva a introducir&rdquo;, a&ntilde;aden. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los Testigos de Jehov&aacute; toman decisiones informadas y conscientes que consideran tanto los principios de las Escrituras como los desarrollos de los procedimientos m&eacute;dicos modernos&rdquo;, insisten. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed526ac9-1fa2-42f0-aec6-9adad83bfb23_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Captura de un ejemplar de la revista &#039;La Atalaya&#039;, publicación que se envía a todos los Testigos de Jehová"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Captura de un ejemplar de la revista &#039;La Atalaya&#039;, publicación que se envía a todos los Testigos de Jehová                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Afrontar la expulsi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, recibir una transfusi&oacute;n comportaba tener que dejar los Testigos de Jehov&aacute;. &ldquo;Recibir sangre pod&iacute;a salvarte la vida, pero Dios te condenaba eternamente&rdquo;, asegura una ex testigo que prefiere mantenerse en el anonimato. Lleva a&ntilde;os fuera de la congregaci&oacute;n, pero asegura que le sigue teniendo &ldquo;p&aacute;nico&rdquo; a los hospitales a ra&iacute;z del &ldquo;miedo que se inculca&rdquo; a las transfusiones.
    </p><p class="article-text">
        Esta prohibici&oacute;n ha derivado en diversas muertes de personas que no han podido sobrevivir sin una donaci&oacute;n o porque no han podido someterse a intervenciones quir&uacute;rgicas vitales. El hermetismo de los Testigos de Jehov&aacute; hace que no todos los casos salgan a la luz, pero cada pocos a&ntilde;os los hay que trascienden. Uno de los m&aacute;s medi&aacute;ticos fue el de Marcos Alegre, un ni&ntilde;o de 13 a&ntilde;os que muri&oacute; en 1994 tras una hemorragia cerebral.
    </p><p class="article-text">
        El menor acab&oacute; en el hospital despu&eacute;s de que unos vecinos de la familia les denunciaran a la polic&iacute;a, asegurando que el peque&ntilde;o &ldquo;agonizaba&rdquo; en su casa. Pero, una vez en el centro, tampoco recibi&oacute; el tratamiento porque sus padres alegaron motivos religiosos para rechazar la transfusi&oacute;n. La Fiscal&iacute;a acus&oacute; a los padres de homicidio por omisi&oacute;n, pero la Audiencia Provincial de Huelva les absolvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, la sentencia fue revocada por el Tribunal Supremo, que les conden&oacute; a dos a&ntilde;os y medio de c&aacute;rcel. En otra vuelta de tuerca, el Gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar les indult&oacute; en el 2000 y, dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el Constitucional anul&oacute; la condena considerando que los padres estaban amparados por la libertad religiosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede costar mucho entender c&oacute;mo puedes llegar a dejar morir a un hijo, pero de verdad que en tu cabeza tiene sentido&rdquo;, asegura esta ex testigo an&oacute;nima. Insiste en que el motivo tras la prohibici&oacute;n era &ldquo;crear m&aacute;rtires. De puertas afuera, la imagen es totalmente negativa, pero de cara a su congregaci&oacute;n, el mensaje es que ellos son los &uacute;nicos cristianos verdaderos, dispuestos a morir por Dios&rdquo;, sostiene.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dfb92cf8-b7a1-4f61-8376-cb21bce03b08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Circular interna de los Testigos de Jehová en la que se indica que cualquier miembro que reciba una transfusión quedará automáticamente &#039;desasociado&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Circular interna de los Testigos de Jehová en la que se indica que cualquier miembro que reciba una transfusión quedará automáticamente &#039;desasociado&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, los Testigos han recapacitado. &ldquo;Despu&eacute;s de orar mucho y analizar la Biblia&rdquo;, dice el hombre en el v&iacute;deo distribuido a los fieles. Pero Encinas tiene claro que el cambio de la doctrina no est&aacute; en las escrituras sino en los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        El asunto de las transfusiones ha sido llevado ante la justicia en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/politica/victimas-testigos-jehova-ganan-juzgados-derecho-denunciar-control-total-fieles_1_10762395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una jueza ha reconocido en una sentencia pionera que es l&iacute;cito referirse a los Testigos de Jehov&aacute; como una secta</a>. Y en Noruega la organizaci&oacute;n enfrenta un proceso para dirimir si el ostracismo vulnera derechos fundamentales. &ldquo;Permitir las transfusiones de sangre propia puede ser una manera de evitarse problemas legales en el futuro&rdquo;, sopesa Encinas. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que ahora est&eacute; permitido recibir una transfusi&oacute;n de sangre propia, la extestigo an&oacute;nima que ha participado en este reportaje duda de si ella acceder&iacute;a a recibirla. &ldquo;Mira que llevo a&ntilde;os fuera, pero algo dentro de m&iacute; sigue sin tenerlo claro&rdquo;, sostiene. Encinas, por su parte, tiene claro que los fieles no dudar&aacute;n en seguir los preceptos nuevos de la organizaci&oacute;n. &ldquo;Ya han cambiado tantas veces de opini&oacute;n, que una m&aacute;s no cambiar&aacute; nada&rdquo;, sostiene. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/testigos-jehova-matizan-doctrina-transfusiones-sangre-cambio-cara-galeria_1_13092961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 20:59:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/79a4704d-c270-4f2f-b2e4-de8bf56a2796_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="830159" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/79a4704d-c270-4f2f-b2e4-de8bf56a2796_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="830159" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los Testigos de Jehová matizan su doctrina contra las transfusiones de sangre: “Es un cambio de cara a la galería”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/79a4704d-c270-4f2f-b2e4-de8bf56a2796_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Testigos de Jehová,Religión,Ciencia,Libertad religiosa,Medicina,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
