Cuántas y de qué países vienen la mayoría de las rosas que se venderán en Catalunya en la fiesta de Sant Jordi

La previsión de ventas alcanza los siete millones de rosas, cifra similar a la del ejercicio anterior, lo que refleja la solidez de una tradición que se mantiene viva

Alberto Gómez

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La festividad de Sant Jordi se prepara para una de sus ediciones más multitudinarias con una previsión de ventas que alcanza los siete millones de rosas en toda Catalunya. Esta cifra, similar a la alcanzada durante el ejercicio anterior, refleja la solidez de una tradición que se mantiene viva a pesar de las fluctuaciones económicas globales y los cambios en los hábitos de consumo. Del total de flores que inundarán las calles catalanas, el mercado mayorista de Mercabarna distribuirá aproximadamente un tercio, lo que supone más de dos millones de unidades listas para ser entregadas. 

Esta jornada representa un hito fundamental para el sector floral catalán, ya que en un solo día se comercializa el 30% de todas las rosas vendidas a lo largo del año. En cuanto a la procedencia geográfica de estas flores, Colombia se ha consolidado definitivamente como el principal país proveedor, aportando el 80% del total de las rosas que se venderán este año. La hegemonía del país sudamericano se debe principalmente a unas condiciones climatológicas privilegiadas que permiten el cultivo masivo de ejemplares de alta calidad durante todo el año de forma constante. 

Y es que la infraestructura logística establecida entre las zonas de cultivo colombianas y el mercado catalán asegura que el producto llegue en condiciones óptimas de frescura y durabilidad para el gran día. De este modo, la presencia de la rosa colombiana en los puestos de venta ha pasado del 68% registrado el año anterior a la abrumadora cifra actual de ocho de cada diez flores comercializadas. El mapa de importaciones se completa con la participación de otros mercados internacionales que, aunque en menor escala, resultan esenciales para satisfacer la enorme demanda de la población de Catalunya durante el 23 de abril. Ecuador ocupa la segunda posición en el ranking de proveedores, suministrando el 15% de las rosas, una cifra que ha experimentado un descenso respecto al 22% del año anterior. 

El rojo sigue siendo el color predominante a la hora de decantarse por una rosa durante la festividad de Sant Jordi

Por su parte, los Países Bajos mantienen una cuota del 5%, centrando su oferta principalmente en variedades más específicas y rosas de colores menos habituales en el mercado tradicional. Estos tres países suman la práctica totalidad de las flores disponibles, demostrando la enorme dependencia del sector respecto a la producción exterior y la complejidad de los canales de transporte internacionales.

Dentro del amplio abanico de opciones disponibles, la variedad Freedom se erige un año más como la indiscutible protagonista de Sant Jordi, representando el 80% de todas las ventas realizadas. Esta rosa, importada mayoritariamente de Colombia y Ecuador, es muy apreciada por los consumidores y floristas debido a su intenso color rojo, su elegante forma acapullada y su notable resistencia al transporte. Además de su belleza estética, la Freedom destaca por tener menos espinas que otras variedades, lo que facilita enormemente su manipulación y la convierte en la opción ideal para ser lucida durante toda la jornada. Su durabilidad excepcional en jarrón garantiza que el regalo mantenga su esplendor durante muchos días tras la celebración, consolidando su liderazgo absoluto en las floristerías.

Aunque el rojo sigue siendo el color predominante, las rosas de otros colores ganan terreno poco a poco. Variedades como la Red Naomi y la Explorer también gozan de gran aceptación entre el público más exigente. La Red Naomi, producida en los Países Bajos y Colombia, destaca por su gran botón floral, sus pétalos aterciopelados y una fragancia sutil que la diferencia notablemente de la Freedom. Por otro lado, los colores amarillo, blanco y naranja suelen proceder de los campos ecuatorianos y colombianos, mientras que las rosas teñidas o de colores exóticos como el azul suelen venir de Sudáfrica.

El contexto económico internacional también dejará su huella en el precio final de la flor, con una previsión de aumento de los costes de producción y transporte que ronda el 5%. El incremento del precio del combustible utilizado por los aviones de carga y la subida del salario mínimo en Colombia, que ha crecido casi un 24%, son los principales responsables. No obstante, los mayoristas y minoristas catalanes han decidido asumir gran parte de este sobrecoste, trasladando únicamente un aumento cercano al 2% al bolsillo de los ciudadanos que acudan a comprar. Gracias a esta estrategia de contención de precios, se estima que las rosas de calidad estándar podrán adquirirse a partir de cinco o cinco euros y medio.

Arreglos sostenibles

Para aquellos que busquen un detalle más exclusivo, las denominadas rosas de autor volverán a tener una presencia destacada en las floristerías profesionales, con precios que oscilan entre los ocho y los veinte euros. Estos arreglos se diferencian por el uso de materiales naturales y sostenibles, como el fieltro, la rafia, el papel kraft o el cartón, eliminando casi por completo el uso de plásticos tradicionales. El diseño profesional aporta un valor añadido fundamental que distingue estas flores de las que se venden de forma no profesional en las calles, incorporando elementos de madera e hilos de algodón. 

Esta tendencia hacia la sostenibilidad refleja una mayor conciencia ecológica de los floristas y clientes, quienes valoran cada vez más la presentación artesanal y el respeto ambiental. En cualquier caso, las perspectivas para este Sant Jordi son inmejorables, esperándose la mayor afluencia de ciudadanos en las calles de la historia si las condiciones meteorológicas son favorables durante toda la jornada. 

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