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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La tiranía del cuerpo seco: "El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b667dd30-4f46-450f-a4b7-62280506fc52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x481y244.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía del cuerpo seco: &quot;El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Sudor’, la artista visual Mariela Sancari convierte la hiperhidrosis severa en una investigación política y estética que desafía los cánones de la asepsia moderna y el mandato de la productividad capitalista: "No sudar se ha convertido en sinónimo de estar 'bien', equilibrado"</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Una joven frente al espejo de su ba&ntilde;o se aplica una capa de maquillaje impecable. En las redes sociales, miles de creadoras de contenido comparten este ritual bajo la etiqueta de la est&eacute;tica <a href="https://www.eldiario.es/era/clean-girls-estetica-portuguesa-obsesion-categorizarse-constantemente_1_12388524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>clean girl,</em></a><em> </em>un canon que exige piel de porcelana y cabellos perfectamente colocados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fuera de c&aacute;mara, el fen&oacute;meno ha provocado que miles de personas, especialmente mujeres, hayan sentido la imperiosa necesidad de recurrir a la intervenci&oacute;n m&eacute;dica: el uso de microinyecciones de toxina botul&iacute;nica en el labio superior, conocido popularmente como b&oacute;tox del bigote, se ha viralizado como el &uacute;ltimo truco para evitar que las gotas de sudor cuarteen la base de maquillaje durante los meses de verano.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia actual pasa por anular por completo una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica vital para encajar en el modelo de un cuerpo impermeable y plastificado.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta tiran&iacute;a de la asepsia y la sequedad absoluta, la Editorial Comisura acaba de publicar <a href="https://edicionescomisura.com/producto/sudor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sudor</em></a>, un libro h&iacute;brido de la artista Mariela Sancari (Buenos Aires, 1976), afincada entre Barcelona y Ciudad de M&eacute;xico, que a trav&eacute;s de una propuesta que mezcla el ensayo cr&iacute;tico, el fragmento autobiogr&aacute;fico, la poes&iacute;a y el archivo visual, desplaza el sudor del terreno de lo desagradable hacia una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, afectiva y com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La autora, que confiesa sudar desde que tiene uso de raz&oacute;n, transforma la hiperhidrosis severa que siempre ha padecido en una herramienta de resistencia contra las normas sociales de discreci&oacute;n, limpieza, productividad y control.
    </p><h2 class="article-text">El cuerpo impermeable y productivo</h2><p class="article-text">
        El deseo contempor&aacute;neo de bloquear los poros para mantener una apariencia inalterable responde a din&aacute;micas profundas de control sobre la fisionom&iacute;a humana (y especialmente femenina) que, aunque hay ejemplos desde la antig&uuml;edad, se han intensificado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las <a href="https://www.eldiario.es/era/pincharse-botox-cada-vez-mas-jovenes_1_10302491.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inyecciones de b&oacute;tox</a> en el bigote me parecen un ejemplo m&aacute;s de c&oacute;mo ciertas modas se presentan como h&aacute;bitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos&rdquo;, explica Mariela Sancari. &ldquo;Estas inyecciones y otros procedimientos similares son parte de las 'narrativas del bienestar' que patologizan funciones vitales de los cuerpos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el deseo de convertir el cuerpo en una superficie impermeable&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;responde a la l&oacute;gica de producci&oacute;n de subjetividades normativas y tiene una continuidad hist&oacute;rica. Como menciono en el libro, las industrias de cosm&eacute;ticos y productos de higiene no solo venden mercanc&iacute;as para agradar, como desodorantes, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sabor-agradable-zona-intima-cono-no-problema-pesar-anuncios_129_11924313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duchas vaginales</a> o cremas, sino que prescriben modos de ser y construyen modelos de cuerpos homog&eacute;neos, discretos y aceptables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta b&uacute;squeda de la asepsia se traduce en un mercado que comercializa soluciones para cualquier rastro de humedad biol&oacute;gica, desde parches absorbentes para las axilas hasta tejidos sint&eacute;ticos de alta tecnolog&iacute;a dise&ntilde;ados para repeler el agua. El imperativo es claro: transpirar equivale a perder el control sobre uno mismo, un fallo est&eacute;tico que debe enmendarse de inmediato para no romper la ilusi&oacute;n de perfecci&oacute;n digital y eficiencia laboral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las inyecciones de bótox en el bigote me parecen un ejemplo más de cómo ciertas modas se presentan como hábitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El sesgo de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas de la limpieza</h2><p class="article-text">
        La forma en que la sociedad mira nuestras funciones biol&oacute;gicas, y en particular el sudor, cambia por completo seg&uacute;n el g&eacute;nero. Existe una doble vara de medir muy clara: mientras que en los hombres el sudor se tolera y se asocia con la virilidad, el &eacute;xito deportivo o el trabajo duro, en las mujeres se vigila con lupa. Para ellas, transpirar se etiqueta r&aacute;pidamente como una falta de higiene, un descuido o una p&eacute;rdida de la compostura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario visual colectivo y desde la primera menci&oacute;n en la Biblia: &lsquo;Te ganar&aacute;s el pan con el sudor de tu frente', el sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino tambi&eacute;n valorado&rdquo;, se&ntilde;ala Sancari. &ldquo;Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse. El sudor del cuerpo de las mujeres se sigue percibiendo como un defecto de personalidad, una forma de desidia y hasta una falta de respeto hacia las dem&aacute;s. El rigor al que contin&uacute;a sometido el cuerpo de las mujeres es sistem&aacute;tico y la presi&oacute;n social no para de encontrar nuevas maneras de aparecer y presentar nuevas fallas que corregir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El bombardeo publicitario de las marcas de cosm&eacute;ticos y los v&iacute;deos de las<em> influencers</em> en las redes sociales refuerzan esta divisi&oacute;n todos los d&iacute;as. Los anuncios dirigidos a las mujeres plantean la transpiraci&oacute;n como una amenaza vergonzosa, mostrando esa mancha oscura en la ropa como algo que destruye el atractivo f&iacute;sico y la seguridad en una misma. Es una exigencia est&eacute;tica que presiona para tener cuerpos secos.
    </p><h2 class="article-text">Del castigo divino a la m&aacute;quina productiva</h2><p class="article-text">
        Pero para entender c&oacute;mo el sudor se convirti&oacute; en un tab&uacute;, hay que mirar atr&aacute;s, hacia las normas de higiene que transformaron las ciudades en el siglo XIX. En ese momento, dejar ver las humedades del cuerpo pas&oacute; de ser algo normal a considerarse un s&iacute;ntoma de mala educaci&oacute;n o de pereza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mensaje de las campa&ntilde;as publicitarias de desodorantes y productos de 'higiene personal' vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como '&eacute;xito s&iacute;, sudor no'&rdquo;, analiza la autora. &ldquo;Un cuerpo con hiperhidrosis o con sudoraci&oacute;n excesiva se lee como un cuerpo que no sabe regularse y del que es necesario desconfiar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios de los ensayos del libro la autora expone la relaci&oacute;n entre sudor, trabajo y productividad. &ldquo;En el siglo XIX, en el contexto del surgimiento del higienismo en Europa, el sudor pas&oacute; de ser una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica com&uacute;n a todos a un signo de desorden moral y enfermedad&rdquo;, explica. &ldquo;Aunque se present&oacute; como un proyecto filantr&oacute;pico y m&eacute;dico, el higienismo tambi&eacute;n respond&iacute;a a l&oacute;gicas de control y biopoder. Cambi&oacute; tambi&eacute;n la percepci&oacute;n del olor corporal y desde entonces la correcci&oacute;n social exige que controlemos nuestras emanaciones, sobre todo en los espacios y las actividades relacionadas con el trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa mentalidad sigue muy viva en las empresas actuales. En las oficinas modernas, pasar del calor de la calle o del metro a una reuni&oacute;n implica mantener una temperatura impecable. Si alguien muestra gotas de sudor en una entrevista de trabajo o al exponer un proyecto, se suele interpretar de forma negativa, como si estuviera desbordado por los nervios o fuera incapaz de aguantar la presi&oacute;n profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino también valorado. Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a de la autonom&iacute;a individual</h2><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o por no sudar ha influido tambi&eacute;n decisivamente en la forma en que construimos las casas, las ciudades y las oficinas, donde comenzamos a depender casi por completo del aire acondicionado. Vivimos metidos en burbujas clim&aacute;ticas artificiales que nos a&iacute;slan del tiempo que hace fuera y de los ritmos de nuestra propia biolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos evitando el calor, el fr&iacute;o, la lluvia, el propio clima de nuestro cuerpo. No sudar se ha convertido en sin&oacute;nimo de estar 'bien', equilibrado. Uno de los ensayos del libro parte de la expresi&oacute;n 'aguar la fiesta' para explorar c&oacute;mo el lenguaje asocia lo l&iacute;quido con lo negativo: diluir, desbordar, arruinar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus equivalentes en ingl&eacute;s, especialmente <em>killjoy</em>, con su carga violenta del verbo matar, la autora introduce el concepto de Sara Ahmed sobre la &ldquo;feminista aguafiestas&rdquo;: &ldquo;La que se niega a sumarse al consenso social de la felicidad y que, por eso, es vista como quien echa a perder el ambiente&rdquo;, explica Sancari. &ldquo;A partir de ah&iacute;, reflexiono sobre c&oacute;mo la felicidad se ha convertido en un mandato social, una vara con la que se miden las decisiones de vida como correctas o equivocadas. Como menciono en el libro, ser felices supondr&iacute;a permanecer secos. Cuestionar ese mandato y la constante exigencia de no incomodar se lee entonces como un acto l&iacute;quido: algo que salpica, empapa o desborda el orden esperado de las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese rechazo a los fluidos se nota tambi&eacute;n en las relaciones personales y de pareja, donde mostrar ciertas humedades naturales todav&iacute;a da reparo. En su obra, Sancari cuenta que conoci&oacute; a una mujer que ten&iacute;a el problema contrario, una incapacidad absoluta para transpirar, y que esta le pregunt&oacute; con mucha curiosidad c&oacute;mo lograba gestionar la hiperhidrosis durante los encuentros &iacute;ntimos. El miedo a que nos rechacen viene de lo mucho que nos cuesta aceptar que los cuerpos no son herm&eacute;ticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo."
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                En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo.                            </span>
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        &ldquo;Lo l&iacute;quido y lo fluido representan lo que no se puede controlar ni contener, al menos no del todo&rdquo;, reflexiona Sancari. &ldquo;Pero lo vivo gotea, huele, tiembla, suda. Asumirnos como 'cuerpos de agua' implicar&iacute;a aceptar que estamos formados del mismo material que nuestro entorno y que nuestras humedades se encuentran en constante proceso de intercambio y renovaci&oacute;n. As&iacute; se diluye la fantas&iacute;a de que somos individuos aut&oacute;nomos y autocontenidos: si somos agua, entonces tambi&eacute;n somos porosos, permeables, capaces de mezclarnos con otros cuerpos de formas que no siempre podemos anticipar ni dominar. Hablar de humedecer las relaciones, el t&iacute;tulo de uno de mis ensayos, es en definitiva una manera de politizar los fluidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El sudor convertido en huella f&iacute;sica</h2><p class="article-text">
        En lugar de esconder las marcas de la transpiraci&oacute;n, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo. Sancari entr&oacute; en el cuarto oscuro para crear fotogramas tocando directamente el papel fotogr&aacute;fico con su sudor, consiguiendo unas im&aacute;genes que dejan constancia real de su experiencia. El libro propone mirar esta funci&oacute;n corporal sin asco y sin tratarla como una enfermedad, sino entendi&eacute;ndola como una forma de reconciliarnos con nuestra naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me interesaba con esto es pensar cr&iacute;ticamente el imaginario vinculado al sudor y reflexionar por qu&eacute; algunas formas de representaci&oacute;n visual tienen m&aacute;s peso o aceptaci&oacute;n que otras&rdquo;, explica la artista. &ldquo;Tiene poco tiempo que retom&eacute; mi pr&aacute;ctica anal&oacute;gica, revelando e imprimiendo en el cuarto oscuro. En una de esas ocasiones, decid&iacute; intentar crear un fotograma de mi sudor (fotograf&iacute;as hechas sin c&aacute;mara, generadas a partir del contacto directo del sudor con el papel fotosensible y los qu&iacute;micos) y, para mi sorpresa, s&iacute; result&oacute; en una imagen, fascinante, una mancha amorfa que me abri&oacute; un campo de exploraci&oacute;n muy grande&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mensaje de las campañas publicitarias de desodorantes y productos de &#039;higiene personal&#039; vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como &#039;éxito sí, sudor no&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos fotogramas la condujeron a una de las preguntas que propone en el libro: &iquest;por qu&eacute; se maravillaba ante la imagen de su sudor en el papel fotogr&aacute;fico y no ante la que aparece en su ropa, en su cara, en el rastro de lo que tocaba? &ldquo;Producir una imagen a partir del encuentro del sudor con el papel fotogr&aacute;fico me ha llevado a pensar en la piel como una superficie sensible, que nos envuelve y comunica con el mundo a la vez que nos muestra. Estos fotogramas buscan ampliar el espectro de lo que puede ser fotografiado y ofrecer una imagen distinta o nueva al repertorio visual del sudor que nos impone el orden social&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Narrar desde lo que no encaja</h2><p class="article-text">
        <em>Sudor</em> es tambi&eacute;n un viaje hacia los recuerdos familiares. En un apartado del libro titulado &ldquo;Mi &aacute;lbum y yo&rdquo;, Sancari revisa las fotos de cuando era peque&ntilde;a para entender c&oacute;mo los rasgos que heredamos y la memoria del cuerpo marcan nuestra autoestima, la forma de vestir, el trabajo y las relaciones con los dem&aacute;s. Su propuesta consiste en aprovechar la sensaci&oacute;n de no encajar en las modas actuales para escribir y pensar con libertad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas que sudamos mucho o tenemos hiperhidrosis sabemos que la asociaci&oacute;n obligada del sudor con el esfuerzo reduce el espectro de la experiencia de sudar&rdquo;, sostiene Sancari. &ldquo;Sabemos que se puede sudar, y lo hacemos, en un rango de circunstancias y situaciones mucho m&aacute;s amplio que no necesariamente supone alg&uacute;n tipo de esfuerzo. Cuando uno est&aacute; inc&oacute;modo, es consciente de los l&iacute;mites del cuerpo con el entorno, tiene mayor claridad de la manera en que no encaja en el ambiente o situaci&oacute;n. La incomodidad de sudar tanto me ha hecho agudamente consciente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En consecuencia&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;dir&iacute;a que es preciso narrar esa incomodidad, hablar de lo que no se ajusta, de lo que no cuadra completamente. Es lo que intent&eacute; hacer en este libro. M&aacute;s all&aacute; de la serie de ensayos que analizan desde diferentes perspectivas el sudor, tambi&eacute;n comparto muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en relatos con fotograf&iacute;as de mi archivo fotogr&aacute;fico familiar. Me he dejado producir por el sudor. Soy una mujer chorreante, l&iacute;quida, inestable, salada, pegajosa, que se desborda&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 20:27:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tiranía del cuerpo seco: "El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Exfolia, usa hielo y no intentes disimular las bolsas: varios maquilladores explican cómo lucir genial a cualquier edad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/exfolia-hielo-no-intentes-disimular-bolsas-maquilladores-explican-lucir-genial-edad_1_13415934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/148c00cf-8998-441f-8052-40f9993a4f15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1203y167.jpg" width="1200" height="675" alt="Exfolia, usa hielo y no intentes disimular las bolsas: varios maquilladores explican cómo lucir genial a cualquier edad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si te sientes estancada en tu rutina de maquillaje o acabas de empezar a usar cosméticos, los expertos nos cuentan cómo encontrar los productos adecuados para ti</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Las tendencias de maquillaje cambian con el tiempo, y nuestra piel tambi&eacute;n. &iquest;C&oacute;mo puedes sacar partido a lo que tienes y renovar tu imagen? Varios maquilladores comparten sus consejos b&aacute;sicos para maquillarse a cualquier edad.
    </p><h2 class="article-text">Apuesta por una buena rutina de cuidado de la piel</h2><p class="article-text">
        Sea cual sea tu edad, &ldquo;lo primero y m&aacute;s importante es el cuidado de la piel&rdquo;, afirma Kate Hughes, que trabaja como maquilladora aut&oacute;noma en Londres e Ibiza. &ldquo;Sin un buen cuidado de la piel, no hay buen maquillaje. Y punto. Soy una firme defensora de esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hughes, especializada en belleza para personas maduras, explica que, a medida que envejecemos, la renovaci&oacute;n celular se ralentiza. &ldquo;Las c&eacute;lulas muertas permanecen en la superficie de la piel, lo que te da ese aspecto apagado, y lo que queremos es lucir frescas; 'luminosa' es la palabra de moda&rdquo;. La gente suele decirle que tiene la piel radiante y le preguntan c&oacute;mo lo consigue a sus 56 a&ntilde;os. &ldquo;Es porque me exfolio tres o cuatro veces a la semana, a veces incluso todos los d&iacute;as&rdquo;. Si empiezas desde cero, Hughes sugiere exfoliarte una vez a la semana al principio y luego ir aumentando poco a poco. &ldquo;Podr&iacute;as empezar con discos exfoliantes, desde los de la propia marca Boots hasta los de First Aid Beauty, y luego pasar a un exfoliante l&iacute;quido, como el exfoliante l&iacute;quido con BHA al 2% de Paula&rsquo;s Choice&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Si empiezas joven, usa el maquillaje con moderaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as se inician en el mundo de los cosm&eacute;ticos cada vez <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/sephora-kids-ineludible-mandato-juventud-edades-impensadas_1_11860518.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">a edades m&aacute;s tempranas</a>. &ldquo;No creo que haya una edad 'adecuada' para empezar a maquillarse&rdquo;, afirma la maquilladora Bobbi Brown, fundadora de Jones Road Beauty y de la marca de cosm&eacute;ticos Bobbi Brown, que vive en Nueva Jersey. &ldquo;Depende de la ni&ntilde;a, de su madurez y, sinceramente, de su inter&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Brown aconseja no complicarse: &ldquo;Un poco de brillo de labios, una crema hidratante con color y, quiz&aacute;, un toque de colorete o r&iacute;mel cuando sean mayores. El objetivo no es parecerse a otra persona, sino parecer t&uacute; misma, solo que un poco m&aacute;s arreglada. El maquillaje es excesivo cuando empiezas a sentir que te est&aacute;s ocultando en lugar de realzar lo que ya tienes. La confianza en ti misma siempre ser&aacute; lo mejor que puedas lucir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No te centres en disimular las imperfecciones</h2><p class="article-text">
        Desde la adolescencia en adelante, a menudo nos centramos en ocultar las imperfecciones. &ldquo;El mayor error que veo es que la gente intente cubrir cada imperfecci&oacute;n con una capa gruesa de maquillaje&rdquo;, afirma Brown. &ldquo;Normalmente, eso acaba llamando a&uacute;n m&aacute;s la atenci&oacute;n sobre ellas. Utiliza un producto ligero para el cutis si quieres unificar el tono de la piel, pero no sientas que necesitas una cobertura total en todas partes. Aplica el corrector solo donde lo necesites, utilizando uno que se adapte a tu tono de piel, y luego difumina los bordes para que se funda con la piel. Menos es casi siempre m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El corrector puntual es una de las t&eacute;cnicas sobre las que m&aacute;s me preguntan&rdquo;, afirma Lisa Eldridge, una maquilladora nacida en Nueva Zelanda y afincada en Londres que recibi&oacute; un MBE por su trabajo en 2025. &ldquo;Mi filosof&iacute;a consiste en resistir la tentaci&oacute;n de aplicar una capa gruesa que cubra toda la piel, y en corregir con precisi&oacute;n solo aquellas zonas que consideres absolutamente necesarias disimular, centrando la atenci&oacute;n en la piel que rodea las zonas problem&aacute;ticas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Aplica el corrector solo donde lo necesites&quot;, afirma Bobbi Brown.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cuando haga calor, opta por un &ldquo;maquillaje s&aacute;ndwich&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Hughes est&aacute; pasando el verano trabajando en Ibiza, donde a las nueve de la ma&ntilde;ana hay un 80% de humedad y 30&deg;C. &iquest;C&oacute;mo se puede evitar que el maquillaje se derrita? &ldquo;Utiliza una prebase fijadora &mdash;Maybelline tiene una fabulosa&mdash;; despu&eacute;s, roc&iacute;a tu rostro con un fijador en espray, apl&iacute;cate el maquillaje y vuelve a rociar. Si aplicas el maquillaje en capas, te durar&aacute; m&aacute;s con el calor. Lo llamamos el &rdquo;m&eacute;todo s&aacute;ndwich&ldquo;&rdquo;. Pero esto es m&aacute;s para ocasiones especiales que para el d&iacute;a a d&iacute;a, a&ntilde;ade Hughes.
    </p><p class="article-text">
        Hughes tambi&eacute;n destaca la importancia de usar un factor de protecci&oacute;n solar alto y evitar el sol: &ldquo;Si me siento al aire libre, lo hago a la sombra. Llevo una gorra de b&eacute;isbol y gafas todo el tiempo. Me aplico protector solar en el cuerpo y en la cara sin falta. Los protectores faciales con factor 50 son geniales ahora: Nivea ha sacado un par que son como prebases. No da la sensaci&oacute;n de llevar crema solar debajo del maquillaje, lo que puede resultar agobiante. Un dermat&oacute;logo me dijo que o bien tienes buena piel o bien est&aacute;s bronceada. No se pueden tener ambas cosas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No intentes disimular las bolsas de los ojos</h2><p class="article-text">
        Las bolsas de los ojos son un problema habitual a partir de la mediana edad, debido al envejecimiento de la piel y al cansancio. Puede resultar tentador querer ocultarlas. &ldquo;A medida que envejecemos, la piel debajo de los ojos se vuelve m&aacute;s fina y seca, por lo que los correctores densos tienden a acumularse en las l&iacute;neas de expresi&oacute;n y a resaltar la textura&rdquo;, explica Brown. &ldquo;En su lugar, c&eacute;ntrate primero en la hidrataci&oacute;n. Una buena crema para el contorno de los ojos y una crema hidratante har&aacute;n que cualquier maquillaje que te apliques quede mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si tienes ojeras, lo fundamental es encontrar la crema para el contorno de ojos adecuada para ti&rdquo;, coincide Antonio Cruz, un maquillador venezolano afincado en M&aacute;nchester. &ldquo;Las cremas para el contorno de ojos con cafe&iacute;na son fant&aacute;sticas. Hay que ser constante, porque mucha gente compra una crema, la usa una vez, no est&aacute; segura [de si funciona] y la deja a un lado&rdquo; &mdash;y entonces, desde luego, no va a funcionar. &ldquo;Hay que usarla durante al menos 28 d&iacute;as&rdquo;, afirma Cruz. &ldquo;No hace falta que sea cara. Lo que importa es la constancia con la que te apliques esa crema para el contorno de los ojos, la crema hidratante o el retinol. Cuanto m&aacute;s cuides tu piel, menos maquillaje necesitar&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que regular el sue&ntilde;o&rdquo;, afirma Hughes, aunque eso puede ser m&aacute;s f&aacute;cil de decir que de hacer. &ldquo;Las bolsas bajo los ojos provienen del interior, no del exterior. Si he dormido mal por la noche, utilizo unos rodillos de hielo que tengo en el congelador: reducen la hinchaz&oacute;n y tensan mucho la piel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de mis remedios favoritos para refrescar los ojos cansados son los cubitos de t&eacute; verde caseros&rdquo;, afirma Eldridge. &ldquo;Son estupendos para estimular la circulaci&oacute;n y drenar el l&iacute;quido de debajo de los ojos. Prepara una taza de t&eacute; verde fuerte, d&eacute;jalo enfriar y, a continuaci&oacute;n, vi&eacute;rtelo en una bandeja para cubitos de hielo. Una vez congelado, envuelve un solo cubito en un trozo de muselina o gasa y util&iacute;zalo para masajear y presionar suavemente debajo y alrededor de los ojos durante unos minutos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s hay que ser bastante creativa con el corrector&rdquo;, dice Hughes. &ldquo;Busca un corrector muy hidratante y con buena pigmentaci&oacute;n. De nuevo, apl&iacute;calo en capas. Pon un poco, difum&iacute;nalo y luego a&ntilde;ade m&aacute;s. Probablemente me pongo entre cuatro y cinco capas de corrector en la cara. Si no lo difuminas bien entre cada capa, quedar&iacute;a horrible. Puedes usar Rimmel o Chanel: el acabado ser&aacute; el mismo. La clave est&aacute; en la aplicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Aplica la base de maquillaje con una brocha</h2><p class="article-text">
        &ldquo;A mucha gente le gusta aplicarse la base con las manos&rdquo;, afirma Cruz, &ldquo;pero las cerdas de una brocha difuminan mejor la base sobre la piel&rdquo;, lo que proporciona un efecto m&aacute;s uniforme. Una esponja como la Beauty Blender puede funcionar bien, se&ntilde;ala Hughes, pero en general su consejo es &ldquo;usa lo que mejor te vaya a ti&rdquo;, aunque s&iacute; destaca que, si utilizas las manos, se desperdiciar&aacute; bastante maquillaje en ellas. &ldquo;Algunos d&iacute;as me aplico el corrector con los dedos porque tengo prisa. Utilizo pinceles si quiero conseguir un acabado realmente bueno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No sientas que tienes que disimular las arrugas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tu objetivo no deber&iacute;a ser borrar todas las l&iacute;neas de expresi&oacute;n o arrugas&rdquo;, afirma Brown. &ldquo;A medida que la piel cambia, creo que, por lo general, se ve mejor con menos maquillaje. C&eacute;ntrate en el cuidado de la piel, la hidrataci&oacute;n y las f&oacute;rmulas ligeras que dejen que se vea tu piel. Una base de maquillaje densa y un exceso de polvos pueden hacer que la piel parezca m&aacute;s vieja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si te preocupan los signos de la edad, c&eacute;ntrate en tus rasgos favoritos, aconseja Hughes. &ldquo;Mucha gente me dice: &rdquo;Hay algo de m&iacute; que realmente no me gusta&ldquo;. Pues bien, ponte un pintalabios de color vivo o hazte unos ojos ahumados muy suaves, y eso desviar&aacute; la atenci&oacute;n de lo que no te gusta&rdquo;.
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                    alt="Las cerdas de una brocha difuminan mejor la base sobre la piel."
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                Las cerdas de una brocha difuminan mejor la base sobre la piel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mantente al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Cruz sol&iacute;a trabajar para YSL en el Trafford Centre de M&aacute;nchester y ve&iacute;a a clientas que &ldquo;probablemente aprendieron a maquillarse en los a&ntilde;os 70 y 80 y simplemente siguieron utilizando esas t&eacute;cnicas&rdquo;. Para actualizar tu imagen, aconseja hablar con los maquilladores de los mostradores de belleza y, quiz&aacute;, apuntarte a una clase de maquillaje (consejo clave: lleva contigo lo que ya tienes en lugar de comprar todo nuevo), o buscar inspiraci&oacute;n en Internet.
    </p><p class="article-text">
        Hughes recomienda recrear el &uacute;ltimo maquillaje de ojos de la actriz Zendaya que se hizo viral: &ldquo;sombra de ojos en el lagrimal que te da un aspecto fresco y luminoso&rdquo;. Para pieles m&aacute;s maduras, en lugar de una sombra brillante, opta por &ldquo;un corrector m&aacute;s claro, bien difuminado, que realmente abra la mirada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Linasha Kotalawala, maquilladora y creadora de contenido de belleza del oeste de Londres, le encanta la tendencia de los delineadores y m&aacute;scaras de pesta&ntilde;as de colores vivos: &ldquo;Me encanta un delineador de NYX en un tono met&aacute;lico azulado tipo sirena &mdash;queda precioso en la piel&mdash; y luego aplico encima la m&aacute;scara de pesta&ntilde;as azul de Marc Jacobs&rdquo;. Afirma que, tras la est&eacute;tica <a href="https://www.eldiario.es/era/clean-girls-estetica-portuguesa-obsesion-categorizarse-constantemente_1_12388524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;clean girl</a>&rdquo; de la era pos-COVID, el renovado inter&eacute;s por el color est&aacute; &ldquo;haciendo que el maquillaje vuelva a ser divertido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quienes alcanzaron la mayor&iacute;a de edad a principios de la d&eacute;cada de los 2000 quiz&aacute; sigan obsesionadas con el trazo de ojo de gato, que puede parecer anticuado. &iquest;C&oacute;mo puedes dejar de usarlos? &ldquo;Unos peque&ntilde;os ajustes pueden marcar una gran diferencia&rdquo;, afirma Eldridge. &ldquo;El delineador negro que quiz&aacute; te haya encantado durante d&eacute;cadas puede empezar a cerrar ligeramente el ojo, mientras que suavizar el tono o elevar la l&iacute;nea puede crear una mirada m&aacute;s fresca y despierta. O bien, podr&iacute;as aplicar una sombra en polvo sobre el delineador l&iacute;quido para suavizarlo sin perder impacto; un truco que utilizo para la alfombra roja porque queda precioso en las fotos&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7663261152503221505"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El maquillaje tambi&eacute;n es para los hombres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Te sorprender&iacute;a saber a cu&aacute;ntos hombres les encanta, o les encanta en secreto&rdquo;, afirma Cruz, a quien personalmente le gusta ir &ldquo;full glam&rdquo; para demostrar su pericia. &ldquo;Normalmente les digo en broma a los hombres: &rdquo;No te preocupes, no vas a quedar como yo&ldquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cruz maquill&oacute; al primer ministro Andy Burnham para una entrevista en la BBC hace tres a&ntilde;os: &ldquo;Ya hab&iacute;a estado en ese programa de televisi&oacute;n unas cuantas veces, as&iacute; que sab&iacute;a de qu&eacute; iba la cosa. Te sorprender&iacute;a la cantidad de hombres que, despu&eacute;s de que les apliquemos un poco de polvos o algo as&iacute;, notan la diferencia y eso les da un subid&oacute;n de confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eldridge afirma: &ldquo;Uno de los productos m&aacute;s populares para los hombres es el corrector. Todos necesitamos ayuda a veces para disimular una noche de trasnochar o una imperfecci&oacute;n pasajera. Al igual que con todo el mundo, lo principal que hay que evitar es cualquier producto que refleje demasiado la luz. La piel de los hombres tiende a ser m&aacute;s gruesa que la de las mujeres, por lo que cualquier producto espeso o que reseque ser&aacute; demasiado visible. Si lo que buscas es una cobertura imperceptible, opta por texturas ligeras&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La pr&aacute;ctica hace al maestro</h2><p class="article-text">
        Cuando compres nuevos productos de maquillaje, aseg&uacute;rate de practicar c&oacute;mo aplicarlos en casa y no los uses por primera vez justo cuando est&eacute;s a punto de salir, aconseja Cruz. A menudo, &ldquo;la gente solo se maquilla cuando sus amigos les est&aacute;n esperando o tienen que coger un tren, y lo hacen con mucha prisa, como si fuera algo de &uacute;ltima hora&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Encuentra tu producto ideal</h2><p class="article-text">
        Elegir correctamente una base de maquillaje es una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer, afirma Kotalawala, quien recomienda las marcas Fenty, Mac y Est&eacute;e Lauder por su amplia gama de tonos.
    </p><p class="article-text">
        Cruz afirma: &ldquo;No hace falta que te apliques el producto en la piel; basta con acercar el envase a la cara para ver cu&aacute;l te llama m&aacute;s la atenci&oacute;n&rdquo;. Tambi&eacute;n recomienda ponerse la ropa que se va a llevar puesta para ver el efecto final de un tono concreto.
    </p><p class="article-text">
        Para encontrar el color de labios perfecto, dice Brown, &ldquo;el truco m&aacute;s sencillo es morderse los labios y fijarse en el color que adquieren de forma natural&rdquo;, explica Brown. &ldquo;Ese suele ser el tono de labios que m&aacute;s te favorece. A partir de ah&iacute;, busca una barra de labios o un b&aacute;lsamo que se acerque a ese rubor natural. Realzar&aacute; tus rasgos sin restarles protagonismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Si tienes que elegir un solo producto para tu neceser de maquillaje, que sea&hellip;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El colorete&rdquo;, dice Cruz. &ldquo;Si te sientes mal, ponte un poco m&aacute;s de colorete. Si tienes un d&iacute;a triste, ponte un poco de colorete. Yo misma lo hago. El colorete te hace parecer un poco m&aacute;s despierta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Busca un producto en crema multiusos que puedas aplicarte en las mejillas y en los labios&rdquo;, dice Hughes. &ldquo;MUA tiene un b&aacute;lsamo colorete en muchos colores diferentes. Puedes aplic&aacute;rtelo en las mejillas para dar un toque de color al instante, y puedes presionarlo sobre los labios para aportarles frescura y color&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un <em>'blonzer',</em> a medio camino entre un colorete y un bronceador&rdquo;, dice Kotalawala, y en concreto uno que aporte una calidez rojiza, que &ldquo;queda incre&iacute;ble en los tonos de piel m&aacute;s oscuros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Phillips]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/exfolia-hielo-no-intentes-disimular-bolsas-maquilladores-explican-lucir-genial-edad_1_13415934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 19:52:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exfolia, usa hielo y no intentes disimular las bolsas: varios maquilladores explican cómo lucir genial a cualquier edad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,cosméticos,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: "Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13415016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/408a34f7-26be-48a1-b44e-a0e1cd0dd954_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x897y338.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: &quot;Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional” </p></div><p class="article-text">
        La frustraci&oacute;n es una experiencia universal. Puede proceder de peque&ntilde;os contratiempos, como esperar colas kilom&eacute;tricas de tr&aacute;fico, o de desaf&iacute;os m&aacute;s importantes, como superar reveses personales. La forma en que la gestionamos influye de manera significativa en nuestro bienestar emocional. Para algunos, la frustraci&oacute;n puede intensificarse hasta convertirse en emociones abrumadoras y dificultar el pensamiento claro o la capacidad de responder de forma constructiva. 
    </p><p class="article-text">
        Todos perdemos la paciencia alguna vez, sobre todo cuando las cosas no salen como esper&aacute;bamos, y sentimos esa frustraci&oacute;n. Se trata de una emoci&oacute;n, explica la psic&oacute;loga <a href="https://msgpsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Montserrat Sanz Garc&iacute;a</a>, que &ldquo;surge cuando las necesidades o deseos que tenemos no se satisfacen, cuando la realidad no se ajusta a nuestras expectativas, nos dice: &lsquo;Lo que est&aacute;s haciendo no sirve para conseguir lo que quieres&rsquo;, se trata de aprender de ese mensaje y &lsquo;recalcular ruta&rsquo;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La frustraci&oacute;n y el papel de las expectativas</h2><p class="article-text">
        Todo el mundo experimenta frustraci&oacute;n en mayor o menor medida, ya sea por llegar tarde a una reuni&oacute;n importante, por la falta de reconocimiento de la pareja o un ser querido o por no conseguir el ascenso tan esperado. Cuando las cosas no salen seg&uacute;n lo planeado, la frustraci&oacute;n puede aparecer r&aacute;pidamente, y esto suele ocurrir cuando hay una brecha significativa entre lo que esperamos que suceda y lo que realmente pasa. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es com&uacute;n esta emoci&oacute;n? Las <a href="https://www.ipsos.com/es-es/1-de-cada-3-personas-en-espana-se-siente-frustrada-la-inflacion-y-el-covid-son-los-culpables" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conclusiones de este estudio</a> elaborado por Ipsos muestran que se trata de una emoci&oacute;n habitual: una de cada tres personas se siente frustrada. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a se sit&uacute;a en el segundo pa&iacute;s del mundo, por detr&aacute;s de Alemania, en el que el sentimiento de frustraci&oacute;n es mayor, seg&uacute;n datos de la encuesta realizada en 2022 y que atribu&iacute;an ese sentir tanto al paso de la pandemia como a las consecuencias econ&oacute;micas de la inflaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una sociedad en que la inmediatez se valora extraordinariamente y cuando se marca un objetivo se quiere &lsquo;para ayer&rsquo;. No se fomenta el esfuerzo ni el &lsquo;saber esperar&rsquo;, los est&iacute;mulos y las gratificaciones son extremadamente inmediatos y eso favorece que las personas no tengan tolerancia a la frustraci&oacute;n&rdquo;, afirma Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Todas son preocupaciones humanas universales, con las que lidiamos a diario. &ldquo;Lo que diferencia a unas personas de otras es la capacidad para gestionarla&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga, que admite que, en consulta ven c&oacute;mo hay personas que &ldquo;&rsquo;sufren&rsquo; la frustraci&oacute;n y no saben gestionarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La necesidad de replantear objetivos</h2><p class="article-text">
        Entender la frustraci&oacute;n nos ayuda a detectar qu&eacute; es lo que la provoca y, por tanto, hacia d&oacute;nde debemos actuar para lidiar con ella. &ldquo;Si decimos que es una emoci&oacute;n que surge ante la contradicci&oacute;n entre lo que quiero y lo que obtengo en realidad, ya estamos diciendo impl&iacute;citamente que los pensamientos y la interpretaci&oacute;n que hago de la situaci&oacute;n est&aacute;n en la base de esta emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz. De ah&iacute; que &ldquo;un cambio en estos aspectos es lo que nos llevar&aacute; a gestionarla de forma m&aacute;s adecuada&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que la frustraci&oacute;n puede ser tanto motivadora como paralizante. Puede ayudarnos a superar momentos dif&iacute;ciles o dejarnos bloqueados. Canalizarla y expresarla de forma saludable es un reto que dura toda la vida. Porque no es m&aacute;s que &ldquo;una forma de decirnos que tenemos que replantear objetivos y la forma en que los queremos conseguir&rdquo;, matiza Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un tipo de emoci&oacute;n que &ldquo;pertenecer&iacute;a al grupo de emociones &lsquo;poco agradables&rsquo;, pero eso no la convierte en mala o negativa, sino que act&uacute;a como un aviso, una llamada de atenci&oacute;n que nos dice cu&aacute;ndo la realidad no coincide con nuestras expectativas y esto nos debe llevar a reflexionar y analizar la situaci&oacute;n y lo que hacemos con ella, nos moviliza para hacer cambios o buscar nuevas estrategias si el objetivo sigue siendo el mismo, o cambiar si decidimos que es inviable, y esta ser&iacute;a una reacci&oacute;n adecuada y saludable, la que es congruente con la funcionalidad de la emoci&oacute;n&rdquo;, explica Sanz.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo controlar la frustraci&oacute;n antes de que ella nos controle a nosotros</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos para lidiar con la frustraci&oacute;n que surge cuando algo no nos va como esper&aacute;bamos? En lugar de perder el tiempo d&aacute;ndole vueltas a las situaciones que nos causan esta emoci&oacute;n, podemos aprender a responder a ella de forma m&aacute;s saludable. Sanz enumera algunos h&aacute;bitos que nos pueden ayudar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cambiar el di&aacute;logo interno por otro menos autocr&iacute;tico: podemos probar de hacerlo como si &ldquo;habl&aacute;ramos con un buen amigo para ver no solo los aspectos negativos y confiar m&aacute;s en nuestras capacidades&rdquo;, afirma la experta. </li>
                                    <li>Tratar los aspectos psicofisiol&oacute;gicos: para ello, podemos &ldquo;usar ejercicios de respiraci&oacute;n diafragm&aacute;tica, visualizaciones positivas, relajaci&oacute;n&hellip;&rdquo;, aconseja Sanz.</li>
                                    <li>Exponernos de forma gradual y consciente a peque&ntilde;as frustraciones diarias: &ldquo;aprender a decir &lsquo;no&rsquo; a peque&ntilde;os caprichos, como comernos un helado; posponiendo peque&ntilde;as gratificaciones para entrenar la paciencia, como no comprarnos ese vestido. Esto nos entrena en la espera y en ser conscientes de que no pasa nada porque no consigamos lo que queremos de inmediato&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.</li>
                                    <li>Tomar consciencia de los objetivos que nos marcamos: toda meta planteada requiere un tiempo, por tanto, si aprendemos a &ldquo;dividirlos en otros m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s f&aacute;ciles de conseguir y que nos den mayor sensaci&oacute;n de capacidad, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; trabajar la frustraci&oacute;n. Por ejemplo, podemos pensar: &lsquo;Ahora mismo no estoy preparado para hacer el Camino de Santiago, pero si todos los d&iacute;as camino un poco m&aacute;s, ser&eacute; capaz de hacerlo&rdquo;, reconoce Sanz.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todo este trabajo es fundamental ya que, como afirma Sanz, &ldquo;gran parte de los problemas que se ven en consulta tienen en com&uacute;n la ausencia de tolerancia a la frustraci&oacute;n, entre otras muchas cosas&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-lidiar-frustacion-avisa-realidad-no-coincide-expectativas-xp_1_13415016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 14:04:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: "Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c187610-3cd8-4f5e-8cfa-a64b40720467_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x670y175.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ocurre cuando los vínculos que se nos ha enseñado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? La periodista e investigadora cultural analiza las dinámicas familiares en su nuevo ensayo</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        <em>De comida familiar</em> (Buen Dolor, 2026) parte de una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los v&iacute;nculos que se nos ha ense&ntilde;ado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? A lo largo del libro, la periodista e investigadora cultural Alicia &Aacute;lvarez Vaquero analiza c&oacute;mo la familia funciona no solo como espacio de afecto y cuidado, sino tambi&eacute;n como escenario donde se aprenden din&aacute;micas de poder, culpa, dependencia y silenciamiento emocional. Frente a la idea ampliamente aceptada de que determinados lazos no deben romperse nunca, la autora explora las consecuencias psicol&oacute;gicas de permanecer en relaciones da&ntilde;inas y cuestiona los mandatos culturales que equiparan distancia con fracaso, deslealtad o falta de amor. El resultado es un ensayo magn&iacute;fico sobre salud mental, trauma, pertenencia y autonom&iacute;a, que cuestiona algunas ideas profundamente arraigadas sobre la familia. Una obra salpicada de numerosas referencias culturales y psicol&oacute;gicas que invitan a pensar qu&eacute; significa realmente cuidar y cuidarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde surge </strong><em><strong>De comida familiar</strong></em><strong> y por qu&eacute; la editorial Buen Dolor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge de un inter&eacute;s bastante obsesivo por mi parte alrededor de las din&aacute;micas familiares, los juegos de poder o las consecuencias emocionales que acarrea la sujeci&oacute;n del v&iacute;nculo consangu&iacute;neo. Hace bastantes a&ntilde;os empec&eacute; a archivar citas, pasajes, escenas cinematogr&aacute;ficas, teor&iacute;as&hellip; y en 2021 me puse a darle forma como borrador de ensayo. Poco despu&eacute;s aparecieron -gracias al link de la periodista cultural y amiga A&iuml;da Camprub&iacute;- Mar&iacute;a Serrano y Adriana Royo, o sea Buen Dolor. Y fue un sue&ntilde;o porque en cuanto me explicaron su idea de la editorial (publicar libros que sirvieran como artefactos de acompa&ntilde;amiento en las dolencias psicol&oacute;gicas cotidianas, como una especie de caja de herramientas amorosa) supe que el texto no podr&iacute;a tener mejor casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay que mandar a los padres a la mierda de vez en cuando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Estamos <em>preparadxs </em>para no hacerlo (para dejarnos guiar por la culpa) pero a veces mandar a los padres, madres o cuidadores a la mierda es lo m&aacute;s amoroso que se puede hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, permanecer en la herida puede ser tambi&eacute;n poner en riesgo la vida. &iquest;Vivir intensamente es morir poquito a poco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo lo digo as&iacute; tal cual en el libro porque lo creo firmemente. Huir constantemente de estar a solas con <em>unx mismx</em>, por ejemplo a trav&eacute;s de las compras, el trabajo, la fiesta, las relaciones sexoafectivas, los viajes, el alcohol u otras drogas&hellip; se suele interpretar como s&iacute;ntoma de buena salud, de vivir la vida a tope. No solemos pensar que vivir en una evasi&oacute;n constante de <em>nosotrxs mismxs</em> es s&iacute;ntoma de un problema; pero claro es que tambi&eacute;n esto es lo que mantiene la rueda capitalista, es lo que mueve los dineros. Permanecer en la herida sin ponerle un poquito de atenci&oacute;n o identificarla (no hace falta obsesionarse con la cultura de la sanaci&oacute;n o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor versi&oacute;n</a>) nos va a llevar a vivir con una mochila de dolencias que pueden llevarnos a tomar decisiones en base a tapar esa herida, a no verla, a que no duela.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más gente que habla abiertamente de que ha cortado del todo la relación con algún familiar porque ha decidido sacarse a sí misma de semejante situación de maltrato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos de los problemas de la vida adulta tienen su origen en el pasado. Concretamente en los cuidados y en los v&iacute;nculos emocionales de nuestros primeros a&ntilde;os de vida. &iquest;Podr&iacute;amos decir que reprimir las emociones es una conducta de riesgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay un mont&oacute;n de estudios de investigaci&oacute;n alrededor de este tema y todos vienen a decir lo mismo: si de <em>peque&ntilde;xs r</em>eprimimos emociones, de adultos tendremos problemas. Me gustan mucho las investigaciones de la psicoanalista Alice Miller, por ejemplo, cuando estudia el caso de algunos dictadores, genocidas y seres deplorables que fueron maltratados en su infancia. Si en nuestros primeros a&ntilde;os de vida aprendemos a reprimir las emociones, a no identificarlas, a esconderlas&hellip; eso quiere decir que vivimos con miedo (a lo que sea) y vivir con miedo -que no deja de ser convivir con alguna amenaza- en un entorno en el que se supone que deber&iacute;amos estar <em>tranquilxs </em>y tener el cuidado afectivo garantizado no puede salir bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Frente a las expectativas familiares, c&oacute;mo se puede gestionar la culpa que aparece al intentar poner l&iacute;mites o </strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tomar distancia de los progenitores</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es un temazo. Porque nos han inculcado y hemos aprendido que a los padres y a las madres hay que quererlos de cerca pase lo que pase y caiga quien caiga, aunque caigamos <em>nosotrxs mismxs</em>. Y no hay espacio para seguir queriendo, pero poniendo l&iacute;mites o distancia. Muchas personas conviven con grandes problemas de salud mental por este motivo: no se sienten capacitadas para poner distancia o romper directamente el v&iacute;nculo porque prefieren pasarlo fatal, prefieren tolerar el maltrato de tal o cual familiar, antes que convivir con la culpa que puede suponer la distancia. Cuando se sabe que es mucho m&aacute;s sano y positivo a largo plazo convivir con esos picos de culpa antes que convivir con el maltrato. Ahora bien, todo el peso de la familia en la sociedad y en el sistema capitalista (en el d&iacute;a a d&iacute;a y <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en fechas concretas</a>) lo pone muy dif&iacute;cil para optar por la opci&oacute;n m&aacute;s favorable a nivel de salud mental, por eso hay tanta gente atrapada en relaciones hipert&oacute;xicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuidar a trav&eacute;s de la comida es una forma de descuidar los v&iacute;nculos emocionales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede que no, pero en buena medida puede que s&iacute;. Es verdad que aqu&iacute; ya hay un sesgo que es el de la familia que tiene acceso a cierta seguridad alimentaria, pero sabemos que hay un hist&oacute;rico o un bagaje de sustituci&oacute;n entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre.<strong> </strong>Se convierte en problem&aacute;tica cuando, por ejemplo, te pego un tortazo o te maltrato psicol&oacute;gicamente &ldquo;porque eres mi <em>hijx</em>&rdquo; pero acto seguido te planto un plato de comida superelaborado en la mesa o te invito a comer a tu restaurante favorito. La comida no deber&iacute;a sustituir conversaciones pendientes ni mucho menos hacernos creer que el maltrato es menos maltrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro analizas el modelo familiar vincul&aacute;ndolo con una feria capitalista. En nuestra sociedad tal y como dices, todo gira en torno al v&iacute;nculo. Las vacaciones, los anuncios, las conversaciones, pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando el v&iacute;nculo es insostenible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el v&iacute;nculo es insostenible mucha gente se va y mucha gente queda a pesar de la quemaz&oacute;n. <em>Lxs</em> que consiguen irse tienen que lidiar con el aluvi&oacute;n de anuncios por el d&iacute;a del padre y el d&iacute;a de la madre, con preguntas de personas cercanas sobre c&oacute;mo est&aacute; su familia o con el sentimiento de estar haciendo algo que &ldquo;est&aacute; mal&rdquo; (no lo est&aacute;) porque es de <em>malxs hijxs</em> o <em>malxs hermanxs</em> o <em>malxs sobrinxs</em> o <em>malxs nietxs</em> cortar relaci&oacute;n con alguien de la familia. Porque a esa feria capitalista le viene de perlas que la familia opere como dispositivo de control, que la gente no se vaya de madre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un histórico o un bagaje de sustitución entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde crees que surge el miedo a separarnos de personas o ambientes en los que no estamos c&oacute;modos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que, de base, viene del miedo a convivir con emociones inc&oacute;modas como esa culpa de la que habl&aacute;bamos antes. No se nos ha ense&ntilde;ado a atravesar ciertos estados aflictivos, por eso preferimos muchas veces enterrarnos en vida, pero cumpliendo las expectativas y obteniendo ese v&iacute;nculo de pertenencia a convivir con ciertas crisis o emociones-pico como la tristeza que puede acarrear ese sentimiento de soledad que le invade a alguien que no est&aacute; con su familia en navidad; sentimiento -por otra parte- impuesto. Toda la teor&iacute;a de los apegos es bastante reveladora en este sentido, descubrir por qu&eacute; no nos vamos de un v&iacute;nculo da&ntilde;ino es un viaje introspectivo duro pero muy reparador. Y luego te puedes ir o no, o puedes hacer amagos constantes y no pasa nada si vuelves porque es dif&iacute;cil de sujetar&hellip; pero creo que es importante identificarlo y controlar c&oacute;mo funciona la din&aacute;mica. Tambi&eacute;n es cierto, y esto da mucha paz, que cada vez hay m&aacute;s gente que habla abiertamente de que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha cortado del todo la relaci&oacute;n con alg&uacute;n familiar</a> porque ha decidido sacarse a s&iacute; misma de semejante situaci&oacute;n de maltrato.
    </p><p class="article-text">
        La complacencia social parece estar cada vez m&aacute;s presente. Como dice Sara Ahmed en <em>La promesa de la felicidad,</em> hay muchas personas que permanecen en situaciones de infelicidad por miedo a causar la infelicidad de otras o perder la simpat&iacute;a de los dem&aacute;s. &iquest;Dir&iacute;as que esta tendencia est&aacute; vinculada a un modelo de &ldquo;capitalismo emocional&rdquo; que premia la adaptaci&oacute;n constante?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, incluso la propia idea de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; actual viene un poco de ah&iacute;, &iquest;no? A cuanta m&aacute;s gente gustes, cuantos m&aacute;s <em>likes </em>tengas, mejor estar&aacute; tu term&oacute;metro de la felicidad. Y hay gente que por la familia se olvida completamente de s&iacute; misma.<strong> </strong>Es supertriste si lo piensas: abandonarse a una misma por tener el amor de alguien, por conseguir que alguien te trate bien. Es demencial. De hecho si te pones en la situaci&oacute;n contraria, la de imaginarte a alguien a quien quieres haciendo cosas que no quiere hacer y sufriendo para tener tu cari&ntilde;o&hellip; es f&aacute;cil que quieras abrazarle y decirle: &ldquo;&iexcl;No hagas eso ni de co&ntilde;a!&rdquo;. Pero de nuevo el peso de la uni&oacute;n en la familia es superperverso, tanto que a veces pasa por alto unos sufrimientos superexpl&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una sociedad que sit&uacute;a el v&iacute;nculo en el centro, como fuente de identidad, pertenencia y sentido, la ruptura o el distanciamiento pueden vivirse como un fracaso. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando una relaci&oacute;n se vuelve insostenible y hasta qu&eacute; punto es leg&iacute;timo decidir no repararla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que siempre es leg&iacute;timo decidir no repararla. Aqu&iacute; reside una idea que muchas veces se atraganta: la del perd&oacute;n. &iquest;Distanciarse significa no perdonar? Hay personas que se distancian y han perdonado a sus <em>maltratadorxs</em>, pero se distancian por su propio bien y no vuelven a verlos o a tener trato con <em>ellxs</em>; y hay personas que no se distancian y jam&aacute;s les perdonar&aacute;n aunque parezca que s&iacute; lo han hecho y quiz&aacute; se guarden toda la ira y toda la rabia que sienten hacia<em> ellxs</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que por la familia se olvida completamente de sí misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo l&iacute;der en consumo de tranquilizantes. Eso no dice nada bueno del modelo sociocultural en el que nos encontramos. Al respecto de esto, en tu libro hablas del necrocapitalismo. &iquest;En qu&eacute; consiste exactamente y de d&oacute;nde surge?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El farmacocentrismo en el que estamos inmersos habla mucho de la familia. La mayor&iacute;a de los traumas, dolencias psicol&oacute;gicas o diagn&oacute;sticos de salud mental tienen su punto de arranque en la familia. Hay muchos estudios (algunos los cito en el libro) que corroboran que a mayores circunstancias adversas en la infancia, mayor probabilidad de diagn&oacute;sticos de salud mental en la adultez. Est&aacute; m&aacute;s que probado y es m&aacute;s que l&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medidas como la reducci&oacute;n de la jornada laboral o el reconocimiento del trabajo de cuidados mediante la implementaci&oacute;n de un salario dom&eacute;stico, &iquest;podr&iacute;an transformar nuestra salud mental colectiva o a&uacute;n estamos lejos de ese escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos ser&iacute;an de cierta ayuda. No olvidemos que esa relaci&oacute;n entre el trabajo reproductivo no-pagado y la condici&oacute;n femenina tiene much&iacute;sima relevancia en todo el problema de la familia. De hecho, de uno de los modelos familiares normativos propios del capitalismo como puede ser el padre que trabaja ocho horas al d&iacute;a quiz&aacute;s s&aacute;bados incluidos y la madre que se encarga de todas las tareas dom&eacute;sticas y el cuidado de cada miembro de la familia se desprenden dos estereotipos propios de lo disfuncional: el padre ausente y la madre controladora u obsesiva. Aunque para entender esa figura de la madre siempre hay que tener en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, la historia del cuerpo femenino relegado a la maternidad como su gran logro en la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes invisibilizan más de dos mil años de identidad histórica y cultural en una tendencia estival que reduce cuatro comunidades autónomas a romantizar las noches con manta</p></div><p class="article-text">
        Alerta. Nueva tendencia vacacional detectada <em>online: </em>el pantallazo al term&oacute;metro del m&oacute;vil marcando 20 grados o el atardecer en sudadera ocupan ya el lugar que en su d&iacute;a perteneci&oacute; a las <a href="https://www.instagram.com/explore/search/keyword/?q=%23legsonthebeach" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>#LegsOnTheBeach,</em></a> aquellas piernas bronceadas f&aacute;cilmente <a href="https://www.instagram.com/p/C6OTtQJNKH-/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intercambiables por salchichas</a>. La nueva imagen del verano aspiracional parece estar asociada al &ldquo;fresquito&rdquo; y al &ldquo;qu&eacute; gusto dormir tapado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver durante semanas c&oacute;mo las temperaturas van alcanzando un r&eacute;cord tras otro y el pa&iacute;s &ndash;y medio mundo&ndash; se ahoga en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-entra-ola-calor-inedita-temperaturas-45-grados_1_13392964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mar de olas de calor</a>, a causa de una crisis clim&aacute;tica cada vez m&aacute;s grave, es entendible el anhelo de encontrar un poco de aire fresco m&aacute;s all&aacute; del centro comercial. C&oacute;mo no empatizar, empezando por no votar a partidos que niegan o minimizan el cambio clim&aacute;tico. Incluso en Galicia se est&aacute;n alcanzando este verano temperaturas m&aacute;s propias de Andaluc&iacute;a o Castilla-La Mancha.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuesta un poco m&aacute;s digerir es la postal completa que se vende por parte de quienes acumulan cientos de miles de seguidores dado el nivel de banalidad. &ldquo;El norte como concepto abstracto&rdquo;, denunciaba en un v&iacute;deo la creadora de contenido <a href="https://www.instagram.com/reels/DNRAW7isX1n/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celimonde,</a> siempre cr&iacute;tica con el universo <em>influencer</em>. &ldquo;Es como cuando &Aacute;frica de repente es un pa&iacute;s&rdquo;, comparaba la asturiana, harta de esa simplificaci&oacute;n insultante hacia regiones tan diversas. &iquest;Por qu&eacute; nadie se refiere a &ldquo;veranear en el este&rdquo; cuando viaja a Denia o Menorca?  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Celi (@celimonde_)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        &iquest;El norte es Le&oacute;n?, &iquest;Comillas?, &iquest;Bilbao?, &iquest;es Soria?, &iquest;es la sierra de Madrid? Bas&aacute;ndonos en la evidencia emp&iacute;rica, el norte al que se refieren &ndash;especialmente personas madrile&ntilde;as&ndash; no tiene por qu&eacute; ser geogr&aacute;fico, ya que no considera Ponferrada y s&iacute; Pontevedra, es m&aacute;s bien un misterio sociol&oacute;gico que implica a Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi. 
    </p><p class="article-text">
        Todo se reduce a un pu&ntilde;ado de t&oacute;picos infantiles que incluyen d&iacute;as lluviosos, vacas &ndash;no has estado de verdad en &ldquo;el norte&rdquo; si no has hecho foto a una vaca&ndash; o un jersey en la playa. &ldquo;Verano en el norte significa no poder llevar el pelo suelto&rdquo;, &ldquo;el norte y esa sensaci&oacute;n de vivir sin prisas&rdquo;, &ldquo;v&iacute;stete conmigo norte edition&rdquo;, &ldquo;lo que m&aacute;s me gusta del norte es no tener que peinarme ni que maquillarme&rdquo; son algunas perlas con las que me tropiezo en una b&uacute;squeda r&aacute;pida por TikTok que prefiero no comentar. De quienes se enfadan porque no pueden llevar el coche hasta el propio arenal o porque sube la marea y les roba la playa mejor tampoco hablamos.
    </p><p class="article-text">
        En Galicia, con una cultura migratoria tremendamente arraigada, la tradici&oacute;n tur&iacute;stica est&aacute; hist&oacute;ricamente ligada al Camino de Santiago y a la acogida de peregrinos. El problema llega cuando el turismo masificado obvia culturas e identidades hist&oacute;ricas y se relaciona de manera abusiva, condicionando la vida local; la ciudad se convierte en un <em>escape room</em> de calles cortadas, plazas por la que es imposible pasar, no se generan v&iacute;nculos, los servicios est&aacute;n saturados y los precios inflados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo se reduce a un puñado de tópicos infantiles que incluyen días lluviosos, vacas –no has estado de verdad en “el norte” si no has hecho foto a una vaca– o un jersey en la playa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si Portonovo, Sanxenxo o Compostela tienen experiencia en las complicaciones derivadas de un turismo cada vez m&aacute;s agresivo, el problema se agrava en lugares que no est&aacute;n acostumbrados ni preparados para determinadas cifras de visitantes. Una amiga de Moa&ntilde;a me cuenta estos d&iacute;as que a su hermana, que quer&iacute;a independizarse, le fue imposible alquilar un piso en su propio pueblo. El problema ya no era el precio, sino que directamente, como ya pasa en m&aacute;s pueblos o zonas rurales, no existe la opci&oacute;n de un alquiler que no sea el vacacional, m&aacute;s rentable. Proyecto de vida <em>not found. </em>
    </p><p class="article-text">
        En la misma comarca do Morrazo, Cangas multiplica por tres su poblaci&oacute;n cuando suben las temperaturas y, como muchos otros ayuntamientos en situaciones similares, pone a prueba al personal sanitario, que denuncia cada a&ntilde;o la falta de refuerzos. Tambi&eacute;n el consumo de agua se incrementa y obliga a racionar el uso diario por vivienda. Podr&iacute;amos mencionar la gesti&oacute;n de una basura que tambi&eacute;n se multiplica, los atascos en una comunidad con un transporte p&uacute;blico m&aacute;s bien deficiente o los vecinos que ya han dado por perdidas ciertas playas o chiringuitos de donde poco a poco han sido desplazados por quienes se sorprenden si un caf&eacute; cuesta menos de dos euros. &ldquo;Solo hay valientes aqu&iacute; en la playa, si tienes miedo, mejor no vayas&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FysinwJrCD8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canta Rodrigo Cuevas</a> al respecto en su &uacute;ltimo disco.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n sostiene a qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un siglo el soci&oacute;logo y economista Thorstein Veblen ya acertaba a definir lo que hoy podr&iacute;a denominarse el turismo de Instagram en su <em>Teor&iacute;a de la clase ociosa</em>, en la que defend&iacute;a que el ocio y el consumo de las clases acomodadas est&aacute;n m&aacute;s motivados por el reconocimiento social o la ostentaci&oacute;n que por una voluntad o necesidad real. Estos h&aacute;bitos de consumo, a su vez, influyen en otras clases sociales, que tratan de imitar ese estilo de vida. Tanto San Sebasti&aacute;n como Santander han sido lugares vacacionales de la monarqu&iacute;a en los siglos pasados; ni Instagram ni Mar&iacute;a Pombo son responsables de haberlos puesto en el mapa como destinos ligados al estatus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”."
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            <span class="title">
                La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; favorecen las redes sociales es la aceleraci&oacute;n de tendencias que antes tardaban a&ntilde;os en consolidarse. La viralidad alcanza velocidades de v&eacute;rtigo a golpe de <em>like</em> y fomenta un tipo de turismo basado en hacer <em>checks</em> o cumplir con una lista de experiencias superficiales que otros miles de personas han hecho antes. Es el <em>fast food</em> del viaje: no hace falta hablar con nadie local ni para pedir una direcci&oacute;n y mucho menos plantearse c&oacute;mo viven cuando acaba septiembre, basta con conseguir la foto y pasar al siguiente punto de la lista.
    </p><p class="article-text">
        Este modo de consumo de lugares, convierte pueblos y ciudades en decorados, y a sus vecinos en meros figurantes, o quiz&aacute;s ni eso con las opciones que ofrece la IA para eliminar todo rastro de presencia humana de las fotos. Lo que todav&iacute;a no han conseguido los desarrolladores es poner a la IA a fregar platos, limpiar pisos tur&iacute;sticos, hacer camas en hoteles o poner copas de madrugada, porque el turismo no se hace solo, &ldquo;lo hacen trabajadores a cambio de miseria&rdquo;, como asegura la periodista <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco</a> en <em>Estuve aqu&iacute; y me acord&eacute; de nosotros </em>(Anagrama, 2024), ensayo en el que se infiltra entre el personal de un hotel de lujo en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto todav&iacute;a es pertinente preguntarse si vivimos del turismo o el turismo vive de nosotros. En Galicia, con el sector primario y la industria enfrent&aacute;ndose constantemente a problemas estructurales, el turismo representa ya alrededor del 10,5% de toda la ocupaci&oacute;n, seg&uacute;n el <a href="https://aei.turismo.gal/osdam/filestore/1/3/2/0/1/2_421878a4f9496fb/132012_49a8dad233aacae.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual de 2025</a>. Conviene reflexionar sobre si merece la pena invertir en el modelo econ&oacute;mico que se consolida: temporal, feminizado &ndash;que suele ser sin&oacute;nimo de precarizado&ndash; y estacional, porque aqu&iacute; todav&iacute;a no han llegado los inviernos de la Costa del Sol y los visitantes se concentran masivamente en verano.  
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos viendo <em>outfits</em> imposibles por la playa, opiniones sobre lo buc&oacute;lico de vivir &ldquo;en la nada&rdquo; y paseos por la aldea con bolsos m&aacute;s caros que contratar a la Panorama un s&aacute;bado de agosto. &iexcl;Ah!, y en cinco meses estrenamos nuevo a&ntilde;o Xacobeo, algo tan especial en Galicia que solo pasa catorce veces cada siglo. Es urgente que hablemos de algo m&aacute;s que del tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,TikTok,Redes sociales,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4851c22-d79a-430f-8643-aa70eb803948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x539y117.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Perdona, no me da la vida&quot;: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día nos sorprendemos excusándonos por nuestra falta de tiempo. ¿Cuándo empezaron estas frases a volverse ubicuas? ¿Cuándo empezamos a decirlas y qué quieren comunicar realmente? </p><p class="subtitle">Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental</p></div><p class="article-text">
        Frente al tiempo expansivo de la infancia, el ajetreo cada vez m&aacute;s intenso de la vida adulta. Nos sorprendemos diciendo pr&aacute;cticamente cada d&iacute;a: &ldquo;Perdona, no he tenido tiempo&rdquo;. Incluso: &ldquo;No me ha dado la vida&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;ndo empezaron estas frases a volverse ubicuas? &iquest;Cu&aacute;ndo empezamos nosotros mismos a decirlas y qu&eacute; quieren comunicar realmente? &iquest;De verdad no tenemos tiempo&hellip; o solo nos sentimos ocupados? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es objetivo que nuestros horarios de trabajo son, en teor&iacute;a, m&aacute;s reducidos que hace d&eacute;cadas (digo &rdquo;en teor&iacute;a&ldquo; porque sabemos que las horas extra est&aacute;n ah&iacute;, o los empleos irregulares y sin contrato, en los que se explota a muchas personas)&rdquo;, dice la fil&oacute;sofa Azahara Alonso. &ldquo;En cambio, la tecnolog&iacute;a permite nuestra disponibilidad, por lo que la desconexi&oacute;n digital se hace en muchos casos m&aacute;s dif&iacute;cil (por miedo a perder el empleo) y eso produce una sensaci&oacute;n de tiempo ocupado en una alerta continua&rdquo;, a&ntilde;ade la tambi&eacute;n autora de <em>Gozo </em>(Siruela), un libro que &ldquo;habla de la posibilidad de un placer casi sagrado, el de no hacer nada (o no hacer tanto, o no por necesidad)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque sentir que no tenemos tiempo es, casi siempre, sentir que no tenemos tiempo ocioso. Pero tambi&eacute;n, como apunta Alonso, que no poseemos ratos libres de las perpetuas interrupciones digitales que fragmentan nuestro d&iacute;a constantemente, lo que se ha dado en llamar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;tiempo confeti&rdquo;. </a>
    </p><p class="article-text">
        De nuestra relaci&oacute;n con el tiempo habla precisamente <em>Cronofobia </em>(Arpa), del poeta y periodista Sergio C. Fanjul:<strong> </strong>&ldquo;Hay investigaciones que dicen que eso del <em>scroll</em> infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de d&iacute;a, que se haga de noche, que haya cumplea&ntilde;os, que pasen los meses&hellip; pero en las redes sociales, esos hitos no existen: te levantas por la ma&ntilde;ana y est&aacute;n ah&iacute;, te acuestas por la noche y est&aacute;n igual. No se sabe qu&eacute; hora es, son siempre lo mismo. Eso dificulta que el cerebro compartimente bien el tiempo, por lo que tenemos la sensaci&oacute;n de que pasa m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En llamada telef&oacute;nica, Fanjul tambi&eacute;n menciona la disponibilidad constante a la que nos somete la tecnolog&iacute;a, que hace que &ldquo;el trabajo se haya desparramado por todo el horario&rdquo;. Eso abarca no solo recibir un mail a las once de la noche, sino tambi&eacute;n el sentirse impelido a responderlo: &ldquo;Simplemente por aprovechar, por ir haciendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay investigaciones que dicen que eso del &#039;scroll&#039; infinito hace que nuestro cerebro no procese bien el tiempo, porque necesita hitos: que se haga de día, que se haga de noche, que haya cumpleaños, que pasen los meses… pero en las redes sociales, esos hitos no existen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sergio C. Fanjul</span>
                                        <span>—</span> periodista y autor de &#039;Cronofobia&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;Hacemos demasiado? </h2><p class="article-text">
        A pesar de que en el mundo preindustrial las tareas fuesen f&iacute;sicamente duras (ir a lavar al r&iacute;o, coserse la propia ropa, segar el campo), la actividad se organizaba en torno a labores concretas: limpiar, segar o coser son tareas manuales con un principio y un final reconocibles. Muchas, adem&aacute;s, estaban alineadas con las estaciones o nos pon&iacute;an en contacto con la naturaleza, lo que se sabe que proporciona calma a nuestro organismo. Y cuando acababan, llegaba ese momento del no-hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; la industrializaci&oacute;n, que cambi&oacute; esa percepci&oacute;n del tiempo como algo ligado a tareas, acontecimientos y ritmos naturales hacia un tiempo medido por el reloj, abstracto, divisible y disciplinado. La f&aacute;brica exige entrar a una hora concreta para maximizar la jornada, necesita la sincronizaci&oacute;n entre trabajadores y m&aacute;quinas, el control de pausas, la puntualidad y la medici&oacute;n del rendimiento por unidad de tiempo. Pero, de nuevo, cuando acababa ese tiempo laboral, medido artificialmente, se pod&iacute;a en muchos casos no hacer (especialmente, si eras un hombre y no ten&iacute;as que ocuparte adem&aacute;s de los cuidados).
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sin embargo, incluso el tiempo libre parece repleto de exigencia: &ldquo;En una &eacute;poca anterior a las sociedades de consumo, la gran epidemia era el aburrimiento: tengo mucho tiempo y pocas cosas que hacer, o ninguna interesante. En un momento de consolidaci&oacute;n de las sociedades de consumo y de capitalismo digital, el malestar generalizado es el contrario: no tengo tiempo y tengo muchas actividades muy valiosas, muy interesantes y muy importantes que hacer. Siempre que decimos &lsquo;no tengo tiempo&rsquo; estamos dando cuenta de que vivir en el siglo XXI en esta sociedad significa estar estresado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo afirma <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de<em> JOMO. El gusto de perder</em>. &ldquo;El JOMO es la alegr&iacute;a de perderse cosas, la rebeli&oacute;n ante los imperativos del goce total, un canto a la libertad entendida como holganza y holgura&rdquo;, se lee en su contraportada. Para el fil&oacute;sofo y escritor, esa sensaci&oacute;n constante de no tener tiempo se deriva del tener que hacer constantemente m&aacute;s: &ldquo;Siempre hay algo m&aacute;s que podr&iacute;amos haber hecho, consumido, vivido&hellip; Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el &eacute;xito y, por tanto, la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n personal</a> y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a trav&eacute;s del trabajo, de la acumulaci&oacute;n de experiencias, de la acumulaci&oacute;n de amantes y cuerpos, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O, como resume Fanjul: &ldquo;Cuando trabajas, trabajas, y cuando no trabajas, produces para el sector del ocio: tienes que hacer viajes, hacer excursiones, ir a los restaurantes guays que salen en Instagram y todo eso hace que el tiempo desaparezca, porque hay muchos compromisos sociales, hay muchos compromisos experienciales. Ni siquiera cuando tienes que estar tranquilo puedes estarlo&rdquo;. Y eso pasa cada d&iacute;a, pero tambi&eacute;n cada a&ntilde;o: como el autor indica, tampoco en la vejez, una etapa que antes se presupon&iacute;a tranquila, cede el nivel de exigencia ante la ocupaci&oacute;n del tiempo. &ldquo;Tienes que vivir una nueva juventud, viajar, tener experiencias significativas, <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adquirir nuevos</a><a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> hobbies</em></a><em>&hellip;&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo no formarnos, pudiendo hacerlo? C&oacute;mo no leer m&aacute;s libros, ver m&aacute;s conciertos, ir m&aacute;s al teatro si no queremos quedarnos atr&aacute;s, si queremos empaparnos de la vida y ser mejores personas incluso. C&oacute;mo renunciar a lo que para muchos es la propia identidad, en lo que es una potent&iacute;sima interiorizaci&oacute;n de comportamientos, en realidad, capitalistas (&iquest;a qui&eacute;n le interesa en realidad que consumamos m&aacute;s ocio, sino a las industrias culturales y tur&iacute;sticas?).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en un sistema donde se concibe que el sentido de la vida es el éxito y, por tanto, la superación personal y el crecimiento; un crecimiento que se puede hacer a través del trabajo, de la acumulación de experiencias, de la acumulación de amantes y cuerpos, etcétera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y autor de &#039;JOMO. El gusto de perder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Delitos contra el tiempo</h2><p class="article-text">
        Fanjul dedica un cap&iacute;tulo de <em>Cronofobia </em>al Instituto del Tiempo Suspendido, una pseudoinstituci&oacute;n que &ldquo;nace de la necesidad de reapropiarnos del tiempo de vida expropiado, constante y diariamente, en nuestras sociedades capitalistas. Una manera de pasar de &lsquo;la vida no me da&rsquo; a &lsquo;yo tengo mi ritmo&rsquo;&rdquo;. Una de sus <em>performances </em>consiste en preguntar a la gente por los delitos contra el tiempo que han cometido, tipificados en su C&oacute;digo cronopenal. Si has metido prisas a los dem&aacute;s, si intentas llevar un plan de vida que se ajuste a la normatividad temporal (una juventud llena de experiencias alucinantes de descubrimiento, despu&eacute;s la formaci&oacute;n de una familia, m&aacute;s tarde la compra del chalet, etc&eacute;tera), te sentencian como cronoterrorista y te imponen una cronopena para que te alejes de tus vicios. Por ejemplo, abrazar la lentitud o no terminar tareas que has empezado.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la experiencia haga pensar a m&aacute;s de uno. Pero salirnos por completo de la rueda de h&aacute;mster en la que parecemos inmersos, gritando a cada rato: &ldquo;&iexcl;No tengo tiempo, no tengo tiempo!&rdquo; conlleva probablemente algo m&aacute;s que una <em>performance</em>. Aunque, &iquest;es deseable? A veces pareciera que estar permanentemente ocupado es ser alguien, ser importante. La pereza, incluso en d&iacute;as festivos, se mira con desd&eacute;n (de ah&iacute; la culpabilidad que sentimos al &lsquo;perder el tiempo&rsquo;).
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                &quot;Mi impresión es que la ociosidad solo parece problemática si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia&quot;, dice la filósofa Azahara Alonso.                            </span>
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        &ldquo;Si alguien con un empleo (o varios) que no le permite apenas pagar el alquiler y la cesta de la compra, que se hace cargo del mantenimiento de su casa y de ciertos cuidados de otras personas, dice que no tiene tiempo para nada, en ese caso, es una realidad material, sin duda. Las clases populares est&aacute;n sometidas a una carga de trabajo, mental y de disponibilidad incre&iacute;ble e injusta. En cambio, cuando alguien perteneciente a las clases acomodadas dice &lsquo;no me da la vida&rsquo;, da cuenta de c&oacute;mo la percepci&oacute;n de un tiempo acelerado es m&aacute;s generalizada en nuestra cultura hoy, independientemente de a qu&eacute; dedique ese tiempo&rdquo;, indica Alonso. &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que la ociosidad solo parece problem&aacute;tica si la ejercen las clases trabajadoras, a las que en ese caso se les acusa de pereza o vagancia. En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-pelaez-historia-pijos-espana_128_11671328.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las clases acomodadas no se les critica la ociosidad; al contrario</a>, se considera que, aunque sea heredada, se la han ganado. En esto yo no puedo ver m&aacute;s que una regulaci&oacute;n moral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, como apunta Fanjul, las tentativas de minimizar las horas laborales no han cosechado demasiados apoyos ni siquiera entre la izquierda. El mantra de que el trabajo dignifica, de que debemos ser empresarios de nosotros mismos y maximizar el beneficio de cada uno de los segundos que pasemos vivos ha calado hondo en personas de toda ideolog&iacute;a. Como dice Valls: &ldquo;Esa l&oacute;gica es como la ley de la gravedad. Podemos quejarnos de ella, pero no aspiramos a cambiarla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hacia una nueva concepci&oacute;n del tiempo</h2><p class="article-text">
        En <em>Jane Eyre</em>, de Charlotte Bront&euml;, las clases acomodadas juegan, se afanan en jugar. Al ajedrez, al billar, a las charadas. Remueven toda la casa para encontrar chales, mantas, jarrones, ba&uacute;les, cualquier cosa que pueda servir de atrezo para representar elaboradas escenas que el otro equipo adivine. Encuentran en este prop&oacute;sito mucho placer, pues su sociedad est&aacute; marcada por la falta de est&iacute;mulos. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme la sociedad se va haciendo cada vez m&aacute;s consumista, los placeres se sofistican. Se pierde la dicha del juego libre, sencillo, no digital, que queda reservado para la infancia (<a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando la infancia tiene tiempo libre</a>, que entre colegio, extraescolares y campamentos varios, cada vez es menos a menudo). Ya se dieron cuenta los situacionistas, como apunta Fanjul. Ellos, muy cr&iacute;ticos con la deriva capitalista del tiempo, practicaban &lsquo;la deriva&rsquo;: un paseo que abandonaba los recorridos habituales, las obligaciones y los motivos funcionales de desplazamiento para explorar la ciudad a trav&eacute;s de lo l&uacute;dico. Para descubrir, jugar, dejarse afectar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que haya un espacio o actividad libre, per se, de la lógica del rendimiento. Esa lógica del rendimiento es un sistema y una ideología que funciona a la perfección y por eso se filtra incluso en ámbitos inimaginables, como lo íntimo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Azahara Alonso</span>
                                        <span>—</span> filósofa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese paseo continuo es tambi&eacute;n el que Valls propone como camino posible:<strong> </strong>&ldquo;Parece que la vida est&aacute; aqu&iacute; para aprovecharla y realizarse, como si fu&eacute;ramos una especie de inversores de nosotros mismos. Tenemos que crecer, tenemos que superarnos, progresar&hellip; Pero es mentira. La vida ni es un camino &uacute;nico en l&iacute;nea recta, ni es un espacio de superaci&oacute;n constante. No hay ning&uacute;n sentido, ni ninguna meta, ni ning&uacute;n lugar al que llegar: es solo tiempo que perder explorando. Aprender a vivir es aprender a perder, y la gracia de ese camino, de ese bosque en el que nos perdemos (perd&oacute;n por la met&aacute;fora salvajemente cursi) es que podamos hacerlo acompa&ntilde;ados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; estemos, pese a todo, cada vez m&aacute;s cerca de esa &lsquo;deriva&rsquo;. Fanjul menciona en nuestra conversaci&oacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gran-dimision_129_8511692.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Renuncia, </a>la extraordinaria oleada de dimisiones voluntarias que se dio en Estados Unidos tras la pandemia. Valls, por su parte, detecta un cambio de ciclo, una nueva sensibilidad que nos hace darnos cuenta de que una sociedad en la que la ansiedad, el <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">burnout,</a> la fatiga cr&oacute;nica y la depresi&oacute;n son tan comunes probablemente no merece la pena: &ldquo;Empezamos a dibujar un imaginario de vida buena que no tiene en el centro la felicidad como acumulaci&oacute;n capitalista existencial de experiencias, sino la tranquilidad: poder desaparecer, poder estar con las amigas, tener tiempo libre, tener espacios libres, plazas, parques. Un proyecto que no sea necesariamente capitalista, donde la vida se valore por su vulnerabilidad o por su interdependencia y no por su &eacute;xito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, Alonso plantea cambiar la mirada: &ldquo;No creo que haya un espacio o actividad libre, <em>per se,</em> de la l&oacute;gica del rendimiento. Esa l&oacute;gica del rendimiento es un sistema y una ideolog&iacute;a que funciona a la perfecci&oacute;n y por eso se filtra incluso en &aacute;mbitos inimaginables, <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como lo &iacute;ntimo.</a> Por lo tanto, para evitarlo tendr&iacute;amos que adoptar otra l&oacute;gica. Ser&iacute;a como cambiarse esas gafas que constituyen la ideolog&iacute;a como forma de vivir por otras que pongan por delante otros valores. Y esas gafas existen; los ricos las llevan siempre puestas, pero no quieren que las dem&aacute;s las usemos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Perdona, no me da la vida": ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Tendencias,Sociedad,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julia Vidal, psicóloga: "Podemos entrenarnos para ser personas con fuerza de voluntad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/julia-vidal-psicologa-entrenar-procesos-llevan-personas-fuerza-voluntad-xp_1_13393112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ad8157f-3324-4cb2-9d1f-cb71381f83d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julia Vidal, psicóloga: &quot;Podemos entrenarnos para ser personas con fuerza de voluntad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sinónimo de determinación o autodisciplina, la fuerza de voluntad se asocia a la motivación y a la sensación de logro personal y profesional</p><p class="subtitle">Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; ah&iacute; pero apenas lo apreciamos. Necesitamos fuerza de voluntad para buena parte de las decisiones conscientes que tomamos y que impliquen superar un impulso interno inmediato por alguna raz&oacute;n racional. Esto incluye resistir la tentaci&oacute;n de comprar una chocolatina en la caja del supermercado, para mantener la calma cuando los hijos se quejan por cualquier cosa, incluso para aguantar una eterna e inacabable llamada telef&oacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        Seguramente en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n hemos estado a punto de rendirnos, pero algo nos dice: &lsquo;Sigue adelante, t&uacute; puedes&rsquo;. Esta es nuestra fuerza de voluntad trabajando para ayudarnos a alcanzar nuestras metas. No solo se asocia con el control de la conducta y la evitaci&oacute;n de tentaciones, sino tambi&eacute;n con la capacidad de posponer la gratificaci&oacute;n, un aspecto clave que se relaciona con evitar conductas riesgosas o poco saludables. 
    </p><p class="article-text">
        A todos nos gustar&iacute;a tener m&aacute;s fuerza de voluntad y autodisciplina en muchas ocasiones. Al final, pensamos en lo que podr&iacute;amos hacer, y lo que podr&iacute;amos lograr, si lo hici&eacute;ramos. Pero, esta fuerza de voluntad, &iquest;es algo que nos define o que aprendemos con el tiempo? 
    </p><h2 class="article-text">Fuerza de voluntad: no ceder a las tentaciones </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ya lo har&eacute; despu&eacute;s&rdquo; o &ldquo;ma&ntilde;ana lo termino&rdquo; son frases que nos hemos dicho en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Nos falta fuerza de voluntad para seguir con una tarea concreta o cumplir el prop&oacute;sito de ir al gimnasio. Otras veces, mantenemos la motivaci&oacute;n para seguir adelante, a pesar de otros intereses, tentaciones o distracciones. Aqu&iacute;, la fuerza de voluntad se hace evidente. Para Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de la <a href="https://www.areahumana.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica &Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, se trata de una &ldquo;habilidad para no ceder ante tentaciones a corto plazo, tolerando el no obtener beneficios inmediatos, para poder conseguir un prop&oacute;sito a largo plazo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, decir no a ese vestido bonito para ahorrar para las pr&oacute;ximas vacaciones, o resistirse a la <a href="https://www.eldiario.es/era/un-mes-sin-usar-el-movil-por-la-calle_129_13288333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tentaci&oacute;n de visitar Instagram</a> para acabar un trabajo que tenemos pendiente. Esta fuerza es la que subyace a cada gran y peque&ntilde;o logro y es decisiva para alcanzar nuestras metas. Y detr&aacute;s de ella est&aacute; la capacidad para superar pensamientos, sentimientos o impulsos no deseados, as&iacute; como para reaccionar con serenidad y calma en lugar de comportarnos de forma demasiado emocional o para regularse de forma consciente. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo este t&eacute;rmino, explica Vidal, encontramos unos &ldquo;procesos m&aacute;s o menos complejos que tienen que estar activos para que esta aparezca: la motivaci&oacute;n, que dirige nuestras acciones; la tolerancia a la frustraci&oacute;n o al malestar, que nos llevan a demorar gratificaciones o recompensas inmediatas; o el autorrefuerzo, que hace que nos mantengamos en la meta&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda confundirse la fuerza de voluntad con la motivaci&oacute;n, son cosas distintas. La motivaci&oacute;n es el &ldquo;primer impulso o deseo que nos hace querer una meta; despu&eacute;s entrar&iacute;a la fuerza de voluntad, que es la capacidad m&aacute;s consciente para resistir tentaciones y mantenernos hasta conseguir la meta&rdquo;, matiza Vidal. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es lo mismo fuerza de voluntad que una autoexigencia excesiva. Esta &uacute;ltima es una &ldquo;presi&oacute;n interna movida por el miedo a no lograr algo o a decepcionarse a uno mismo o a otros y nos podr&iacute;a perjudicar generando malestar psicol&oacute;gico cuando no se cumplen las normas&rdquo;, aclara Vidal, que a&ntilde;ade, &ldquo;la fuerza de voluntad, en cambio, nos habla del proceso de autocontrol para lograr metas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mejorar y entrenar la fuerza de voluntad</h2><p class="article-text">
        La fuerza de voluntad est&aacute; influenciada por multitud de factores, por tanto, hay varias maneras de mejorar nuestra capacidad para mejorarla. Se trata, adem&aacute;s, de un recurso limitado que puede agotarse y que, por tanto, puede trabajarse, pero no como t&eacute;rmino en s&iacute;, sino a partir de &ldquo;los procesos que hay detr&aacute;s: podemos entrenar la motivaci&oacute;n, la tolerancia al malestar, el autorrefuerzo o la impulsividad&rdquo;, afirma Vidal. 
    </p><p class="article-text">
        Fortalecer la fuerza de voluntad es como desarrollar cualquier otra habilidad: requiere tiempo, pr&aacute;ctica y las herramientas adecuadas. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a, podemos entrenar todos los componentes o procesos que nos llevan a ser personas con fuerza de voluntad: entrenamos la tolerancia al desagrado de no hacer algo que queremos para alcanzar nuestro fin; nos &lsquo;exponemos&rsquo; a ese malestar, aprendiendo a tolerarlo, por un bien mayor; entrenamos nuestro &lsquo;di&aacute;logo interno&rsquo; para que nos gu&iacute;e hacia donde queremos y el autorrefuerzo&rdquo;, explica Vidal.
    </p><p class="article-text">
        Debemos establecer un objetivo claro y desear realmente alcanzarlo. Esto est&aacute; relacionado con nuestro nivel de motivaci&oacute;n. Si no tenemos suficiente, probablemente no importar&aacute; cu&aacute;nta fuerza de voluntad tengamos. Si el objetivo no est&aacute; bien definido, puede aumentar la probabilidad de fracaso. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa si no hemos desarrollado esta &lsquo;habilidad&rsquo;? &ldquo;No haber desarrollado fuerza de voluntad puede dificultarnos conseguir metas a largo plazo y afectar a nuestra vida personal y profesional, en forma de estudios inacabados o limitaciones para conseguir h&aacute;bitos saludables&rdquo;, advierte Vidal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si, pese al empe&ntilde;o, fracasamos y no logramos lo que queremos? En este punto, es clave &ldquo;entender que los &lsquo;fracasos&rsquo; forman parte de la vida, tener &lsquo;autoempat&iacute;a&rsquo; para comprender las circunstancias que tuvimos, conocer qu&eacute; es lo que nos impidi&oacute; conseguirlo y tambi&eacute;n valorar lo que s&iacute; hicimos bien&rdquo;, aconseja Vidal. Si logramos esto, &ldquo;favorecemos el aprendizaje desde esa experiencia de &lsquo;no &eacute;xito&rsquo; y facilitamos el volver a tener motivaci&oacute;n para una nueva meta. El fracaso ser&iacute;a no volver a intentarlo&rdquo;, concluye Vidal.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/julia-vidal-psicologa-entrenar-procesos-llevan-personas-fuerza-voluntad-xp_1_13393112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 14:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julia Vidal, psicóloga: "Podemos entrenarnos para ser personas con fuerza de voluntad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d31e0366-527d-48bd-9568-1685bc726143_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x443y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Quevedo, escritora: &quot;Muchas personas con ansiedad se preguntan: &#039;Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?&#039;&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela ‘Ansiosos anónimos’ utiliza el humor y el realismo mágico para desmontar los prejuicios sobre un trastorno que puede permanecer oculto cuando, desde fuera, todo parece ir bien</p><p class="subtitle">Ansiedad en vacaciones: cuando la urgencia por descansar es lo que no te deja desconectar del todo</p></div><p class="article-text">
        La ansiedad no siempre llega despu&eacute;s de una gran tragedia. Tampoco convierte necesariamente la vida en un caos. Puede instalarse en personas con trabajo, pareja, amigos y una rutina aparentemente tranquila. De hecho, esa aparente normalidad es, muchas veces, lo que la vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de entender. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esa idea construye la publicista y escritora Eva Quevedo (Madrid, 1974) <em>Ansiosos an&oacute;nimos </em>(Penguin Random House), una novela ambientada en una terapia de grupo en un centro de salud que recurre al humor y al realismo m&aacute;gico para poner palabras a una experiencia que millones de personas viven en silencio. 
    </p><h2 class="article-text">La ansiedad tambi&eacute;n aparece cuando &ldquo;todo va bien&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Miranda L&oacute;pez Quintana ronda los cuarenta a&ntilde;os. Tiene un trabajo estable, una pareja que la quiere y la apoya, amigos, salud y una vida que, vista desde fuera, parece completamente normal. Aun as&iacute;, ninguna de esas certezas basta para mantener a raya la ansiedad. La novela arranca cuando recibe un correo de su centro de salud en el que la convocan a una terapia grupal para &ldquo;tratar la ansiedad generalizada y cr&oacute;nica que padece&rdquo;. Ser&aacute; en esas once sesiones donde conozca a otros pacientes cuyas historias permitir&aacute;n a Quevedo explorar distintas formas de convivir con este trastorno.
    </p><p class="article-text">
        La escritora construye a Miranda precisamente desde esa aparente contradicci&oacute;n: se siente &ldquo;querida, valorada y acompa&ntilde;ada&rdquo;; no es rica, pero puede permitirse unas vacaciones; est&aacute; sana&hellip; Y, sin embargo, como reconoce en la novela, &ldquo;nada vale cuando el cami&oacute;n de la tristeza bascula su volquete con un movimiento hidr&aacute;ulico y vuelca toneladas de mierda sobre mis hombros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con ella, la autora cuestiona una de las ideas m&aacute;s extendidas sobre la ansiedad: que siempre debe existir un gran acontecimiento que la explique. Cuando es una guerra, una cat&aacute;strofe o una gran p&eacute;rdida el motivo que despierta la ansiedad, Quevedo cree que es m&aacute;s sencillo reconocer que la padecemos. Tenemos una especie de respaldo que permite a la sociedad entender la causa del problema. Sin embargo, sin esta explicaci&oacute;n la cosa cambia. &ldquo;Muchas veces yo misma, amigas m&iacute;as o conocidos nos hemos preguntado: &lsquo;Si lo tengo todo, &iquest;c&oacute;mo es posible que est&eacute; as&iacute; de nerviosa?&rsquo;, &lsquo;Si en realidad no me pasa nada, &iquest;c&oacute;mo es posible que no pueda dormir por las noches o que cualquier cosa me haga llorar?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela parte de esta contradicci&oacute;n. La ansiedad no siempre irrumpe como una emergencia visible ni responde a una l&oacute;gica f&aacute;cil de explicar. A veces se instala en la rutina y acompa&ntilde;a a quien la padece incluso en los momentos que, sobre el papel, deber&iacute;an ser felices. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El humor es casi mi única forma de poder enfrentarme a los problemas y a prácticamente todo en la vida. Es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de reírte de él, lo hicieras pequeñito</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El &ldquo;enano&rdquo; que se sienta en el pecho </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sensaci&oacute;n constante o frecuente de inquietud interna; mal estado general con molestias generalizadas o localizadas; pensamientos rumiativos; sensaci&oacute;n de inutilidad o vulnerabilidad; autoestima baja con sensaciones de tristeza, de desesperanza, de apat&iacute;a&rdquo;... La ansiedad puede tener muchas caras, pero en <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una presencia corp&oacute;rea. Miranda la bautiza como &ldquo;el enano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El origen de este &ldquo;enano&rdquo; se encuentra en las propias experiencias personales de la autora. &ldquo;Yo hablaba de mi enano cuando sufr&iacute;a un episodio de ansiedad a las siete u ocho de la tarde, de repente y sin que nada lo provocara. Lo llamaba as&iacute; porque me costaba respirar y era efectivamente como si tuviera a una persona subida o sentada encima de mis costillas. Quise hacerlo corp&oacute;reo en la novela precisamente por eso, porque como dice la terapeuta de Miranda: &lsquo;si yo lo siento, para m&iacute; es real&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al convertir la ansiedad en un personaje, Quevedo desplaza el foco de los ataques puntuales &mdash;la parte m&aacute;s visible del trastorno&mdash; a esa presencia constante con la que muchas personas conviven sin que su entorno llegue a percibirla. &ldquo;Una persona con ansiedad probablemente sea perfectamente funcional. No es igual que una depresi&oacute;n profunda que te paraliza en la cama (...) Hay gente que a lo mejor no puede subirse en el metro pero puede ir caminando a trabajar, o gente que no es capaz de subirse a un avi&oacute;n pero busca una alternativa para poder viajar&rdquo;, explica. Todos estos casos pueden pasar desapercibidos. Por eso, asegura, &ldquo;somos muchas las personas con enanos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;enano&rdquo; funciona as&iacute; como una met&aacute;fora: una compa&ntilde;&iacute;a inc&oacute;moda que no siempre desaparece, pero que tampoco impide necesariamente seguir adelante. Quevedo utiliza el humor no para restar importancia a la ansiedad, sino para hacerla m&aacute;s cercana y poder hablar de ella. 
    </p><h2 class="article-text">Re&iacute;rse del monstruo para hacerlo m&aacute;s peque&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Este enano es solo uno de los recursos de los que se vale la autora para retratar las verdades y experiencias de los pacientes que acompa&ntilde;an a Miranda en sus sesiones de terapia grupal. Quevedo nos presenta a Maril&oacute; &mdash;que despu&eacute;s de un desenga&ntilde;o amoroso ha perdido la capacidad de escuchar a los hombres&mdash;, Olga &mdash;que poco a poco se ha ido volviendo invisible y es capaz de viajar gratis en los taxis y comer sin pagar en los bares&mdash; o Casandra &mdash;a quien le crece la cabeza cuando est&aacute; muy preocupada o tiene que procesar mucha informaci&oacute;n&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay ningún tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido cólicos y te has quedado sentado en el váter toda la noche. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abordar la ansiedad desde el humor era una decisi&oacute;n imprescindible para la autora.<strong> </strong>&ldquo;El humor es para m&iacute; casi mi &uacute;nica forma de poder enfrentarme a los problemas y a pr&aacute;cticamente todo en la vida. Porque es como si a un monstruo muy grande, en el momento en que eres capaz de re&iacute;rte de &eacute;l, lo hicieras peque&ntilde;ito. Es una forma de quitarle hierro&rdquo;, explica. En la novela, esa mirada permite hablar de una realidad inc&oacute;moda de una manera m&aacute;s cercana: &ldquo;Ya es dif&iacute;cil una conversaci&oacute;n sobre la ansiedad, pues hag&aacute;moslo de la forma m&aacute;s agradable posible&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dejar de esconder al &ldquo;enano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La ansiedad no solo se enfrenta a trav&eacute;s de herramientas para gestionarla, tambi&eacute;n contra el silencio que todav&iacute;a la rodea. En <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em>, los personajes no solo aprenden a convivir con sus s&iacute;ntomas, sino tambi&eacute;n a hablar de ellos en voz alta y compartirlos con otros. Para Quevedo, romper ese aislamiento es una parte fundamental del proceso, demostrando c&oacute;mo uno de los grandes obst&aacute;culos sigue siendo la verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay ning&uacute;n tipo de pudor en contar a toda la oficina que has tenido c&oacute;licos y te has quedado sentado en el v&aacute;ter toda la noche, aun con el riesgo de que la gente te imagine en esa situaci&oacute;n; es algo que consideramos normal. Sin embargo, a nadie le cuentas que llevas seis meses sin poder dormir o con taquicardias&rdquo;, explica la escritora. En el caso de un alimento en mal estado o una enfermedad hay &ldquo;un tercero&rdquo; al que echarle la culpa, pero cuando se trata de un problema de salud mental, parece que &ldquo;el fallo est&aacute; en ti, que no sabes gestionar bien tus sentimientos&rdquo;, y esto hace que lo ocultemos.
    </p><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n se intensifica, seg&uacute;n Quevedo, en una sociedad marcada por la exigencia constante. &ldquo;Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a tal y como hemos construido nuestro sistema social nos obliga a ser los mejores en todo. Todo son obligaciones (...) Adem&aacute;s, ves lo que est&aacute; pasando en tant&iacute;simas partes del mundo que se te cae el alma los pies. Todo esto tambi&eacute;n hace una presi&oacute;n sobre la propia persona. La sociedad est&aacute; construida ahora mismo con unas prisas y exigencias constantes. Todo eso son clavitos que nos generan m&aacute;s ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cree que debemos eliminar &ldquo;el estigma de pensar que por tener ansiedad eres una persona d&eacute;bil&rdquo;. M&aacute;s aun viviendo en un &ldquo;mundo de &lsquo;tiburones empresariales&rsquo; donde no se nos permite ser d&eacute;biles, porque al d&eacute;bil se le rechaza&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La gente que llora o empatiza no es m&aacute;s d&eacute;bil, al contrario, esa sensibilidad podr&iacute;a hacer del mundo un lugar mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no es casualidad que <em>Ansiosos an&oacute;nimos</em> transcurra en un centro de salud p&uacute;blico y alrededor de una terapia de grupo. Para Quevedo, igual que acudimos al m&eacute;dico ante una dolencia f&iacute;sica, deber&iacute;amos poder encontrar en nuestro ambulatorio un lugar donde pedir ayuda cuando la ansiedad se convierte en una compa&ntilde;era permanente. La novela no busca ofrecer un manual sobre salud mental, sino recordar a quienes conviven con ese &ldquo;enano&rdquo; que no est&aacute;n solos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/eva-quevedo-escritora-personas-ansiedad-preguntan-si_1_13385975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Quevedo, escritora: "Muchas personas con ansiedad se preguntan: 'Si lo tengo todo, ¿por qué estoy así?'"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ansiedad,Salud mental,Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec8a4d1c-9e9c-4a76-b6c4-46831ae2d395_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147464.jpg" width="4495" height="2528" alt="No todos sufren el calor de la misma manera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es también la razón por la que mucha gente saca un pie de las sábanas en las noches tropicales, según el especialista en sueño Alfredo Rodríguez-Muñoz 
</p><p class="subtitle">Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?</p></div><p class="article-text">
        Ese despertar plomizo, con la sensaci&oacute;n de no haber descansado aunque hayamos dormido y el reloj nos asegure que han pasado las horas correspondientes, no es una sensaci&oacute;n subjetiva, sino el efecto de las noches tropicales. Cualquiera puede corroborar que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/el-tiempo/calor-dispara-miercoles-maximas-42-grados-aviso-rojo-comunidades-pm_1_13379693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altas temperaturas nocturnas</a> influyen directamente en el descanso, pero un experto detalla el porqu&eacute; de esa sensaci&oacute;n de cansancio al inicio del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para <a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder dormir</a> el cerebro necesita que la temperatura corporal central descienda ligeramente, m&aacute;s o menos entre medio grado y un grado&rdquo;, explica Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor de <em>Dormir para vivir</em>. Sin ese descenso t&eacute;rmico necesario para el sistema nervioso, la calidad del sue&ntilde;o es peor.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo este enfriamiento, el especialista explica que el cuerpo humano utiliza la sangre como un circuito de refrigeraci&oacute;n, dilatando los vasos sangu&iacute;neos y enviando la sangre caliente especialmente a manos y pies. &ldquo;Estas zonas act&uacute;an como radiadores naturales y van liberando el calor al ambiente&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Por eso mucha gente saca un pie de las s&aacute;banas cuando duerme sin darse cuenta, para favorecer esta termorregulaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Si la temperatura ambiente es demasiado c&aacute;lida, el intercambio de calor se dificulta y provoca cambios en la estructura del sue&ntilde;o, como apunta el experto: &ldquo;Hay m&aacute;s despertares, m&aacute;s interrupciones durante el sue&ntilde;o y, sobre todo, se duerme menos en fase profunda, lo que hace que nuestro descanso sea menor.
    </p><p class="article-text">
        No todos sufren el calor de la misma manera. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz destaca que las personas mayores son uno de los grupos m&aacute;s vulnerables, ya que &ldquo;regulan peor la temperatura corporal, sudan menos y tienen una circulaci&oacute;n de la sangre menos eficiente&rdquo;. Tambi&eacute;n los beb&eacute;s y ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os sufren especialmente &ldquo;porque su sistema de termorregulaci&oacute;n no est&aacute; del todo desarrollado&rdquo;, seg&uacute;n el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen diferencias por sexo, las mujeres pueden experimentar mayores dificultades debido a los cambios hormonales, y en funci&oacute;n de la salud, ya que las personas con enfermedades cr&oacute;nicas pueden ver c&oacute;mo el calor agrava sus s&iacute;ntomas o les dificulta especialmente el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante la desesperaci&oacute;n del calor y su incompatibilidad con el descanso, es frecuente recurrir a un remedio que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz califica de &ldquo;contraproducente&rdquo;: las duchas fr&iacute;as antes de dormir. &ldquo;Una ducha fr&iacute;a hace que el cuerpo conserve m&aacute;s calor al producir vasoconstricci&oacute;n. Lo ideal para favorecer la vasodilataci&oacute;n es una ducha templada&rdquo;, advierte el experto, ya que el objetivo es que los vasos sangu&iacute;neos permanezcan abiertos para que &ldquo;el circuito de refrigeraci&oacute;n&rdquo; pueda funcionar y disipar el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el catedr&aacute;tico recomienda extremar las precauciones en las cenas, que recomienda ligeras y sin alcohol, enemigo del sue&ntilde;o: &ldquo;Si ya de por s&iacute; el calor va a fragmentar el sue&ntilde;o, si a eso le a&ntilde;ades un consumo de alcohol es como echarle le&ntilde;a al fuego&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 08:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Salud,Verano,Ola de calor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-psicologo-especializado-resistir-necesidad-mirar-telefono-rato-verano-xp_1_13379411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad1876af-7144-48e4-8ebb-fe3c33a7aa49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La “dieta digital” basada en la concienciación del especialista Marc Masip para recuperar el control frente a la inercia de consultar la pantalla del móvil</p><p class="subtitle">Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas </p></div><p class="article-text">
        El gesto de desbloquear el tel&eacute;fono est&aacute; tan normalizado y automatizado como meter la mano en el bolsillo o, incluso, parpadear. &iquest;Cu&aacute;ntas veces al d&iacute;a se mira el m&oacute;vil sin haber recibido una llamada o notificaci&oacute;n, por simple inercia? Al despertar, mientras se espera en un sem&aacute;foro, en la cola del s&uacute;per y hasta mientras mantenemos una conversaci&oacute;n. Esa inercia no es casual, responde a mecanismos psicol&oacute;gicos y tecnol&oacute;gicos concretos para captar nuestra atenci&oacute;n de forma constante. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay unos algoritmos muy bien montados para que haya un consumo constante con un inter&eacute;s econ&oacute;mico detr&aacute;s&rdquo;, comenta Marc Masip, psic&oacute;logo y fundador y presidente del programa <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@</a><a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> que ayuda a adolescentes y sus familias con la adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper la inercia?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primer&iacute;simo es entender que tiene que haber una conciencia. Si no hay una m&iacute;nima conciencia, no tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;, defiende Masip, que compara el proceso a dejar de fumar o cualquier otra adicci&oacute;n. Para el psic&oacute;logo es clave que exista intenci&oacute;n y voluntad firmes de recuperar ese control sobre el uso del dispositivo y el tiempo propio. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecida la convicci&oacute;n, el experto propone lo que denomina &ldquo;una dieta digital&rdquo; que, al igual que una dieta alimenticia, cada individuo adapte a su realidad y necesidades, ya que claramente no existen las f&oacute;rmulas m&aacute;gicas universales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esa dieta digital cada uno puede establecer sus tres o cuatro &iacute;tems, como [no utilizar el m&oacute;vil] cuando est&eacute; con amigos, cuando est&eacute; en familia, cuando vaya al gimnasio o a hacer deporte&rdquo;, ejemplifica Masip, que comparte algunos de los mecanismos eficaces por su experiencia cl&iacute;nica. 
    </p><h2 class="article-text">Lugares libres de pantallas</h2><p class="article-text">
        Para el experto resulta fundamental establecer ciertos lugares libres de pantallas en el d&iacute;a a d&iacute;a &ldquo;para ayudar a consolidar el h&aacute;bito cognitivo-conductual&rdquo;. Pueden ser, por ejemplo, el dormitorio, la cocina o lugares exteriores como la playa o el autob&uacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Mantenerlo fuera del alcance</h2><p class="article-text">
        Para que el anterior punto funcione, el psic&oacute;logo recomienda alejarlo f&iacute;sicamente para poner un poco m&aacute;s dif&iacute;cil al cuerpo ese gesto autom&aacute;tico y romper el h&aacute;bito. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar un sitio en la casa que no sea una zona com&uacute;n donde poder dejarlo para ir olvid&aacute;ndote de &eacute;l&rdquo;, recomienda Masip, que tambi&eacute;n destaca la importancia de no dejarlo al alcance de la mano al conducir. 
    </p><h2 class="article-text">Vetar ciertas horas </h2><p class="article-text">
        La dieta digital debe incluir momentos innegociables y no solo en referencia a d&oacute;nde, sino tambi&eacute;n a cu&aacute;ndo no dar espacio a la pantalla. &ldquo;Ahora en verano, por ejemplo, se usa m&aacute;s. Siempre se dice que se usa para desconectar, pero no. Ahora se usa m&aacute;s porque hay menos tiempo ocupado&rdquo;, asegura Masip. 
    </p><p class="article-text">
        No mirarlo antes de cierta hora por la ma&ntilde;ana, durante la comida, cuando se est&aacute; con amigos o una hora antes de dormir ser&iacute;an algunos ejemplos.
    </p><h2 class="article-text">Desactivar notificaciones</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se puede configurar para que solo lleguen las llamadas&rdquo;, explica el experto, que propone eliminar las alertas visuales y sonoras de las aplicaciones para reducir el est&iacute;mulo que nos empuja a mirar la pantalla. Se trata de una de las medidas m&aacute;s sencillas y a la vez m&aacute;s potentes, que tambi&eacute;n puede combinarse con el uso de modos oscuros, en blanco y negro o con menos brillo en la pantalla para reducir la adicci&oacute;n de los elementos llamativos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que hay una falta de voluntad general, que es comprensible, pero para conseguir reducir la adicci&oacute;n hay que tener esa concienciaci&oacute;n de quererlo usar menos. Como cualquier otra adicci&oacute;n, no tiene nada de sencillo&rdquo;, valora Masip, que destaca que el camino hacia la desintoxicaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de un d&iacute;a de desconexi&oacute;n puntual en vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay veces que te dicen: &lsquo;ayer estuve todo el d&iacute;a sin poderlo usar y estoy genial&rsquo;, ya pero el resto de d&iacute;as de tu vida lo usas y eso no me sirve porque al final est&aacute;s mal cuando lo usas&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo, que destaca la importancia de una evoluci&oacute;n diaria. Se trata de comprobar que reducir el tiempo de pantalla aumenta la calidad de vida, como resume Masip: &ldquo;Esto es como el gimnasio, hay que ir viendo c&oacute;mo evoluciona: lo uso menos, estoy mejor&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-psicologo-especializado-resistir-necesidad-mirar-telefono-rato-verano-xp_1_13379411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 14:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de un psicólogo especializado para resistir la necesidad de mirar el teléfono todo el rato: “En verano se usa más”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teléfono móvil,Smartphones,Adicciones,Tecnología,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa5c927-e963-43f4-8258-52a179725bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x821y240.jpg" width="1200" height="675" alt="Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y formador publica 'Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera' en Ariel, un ensayo donde analiza los afectos que se producen en la relación entre cultura neoliberal y masculinidades</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el &aacute;mbito digital, pero que bebe directamente de los espacios <em>offline</em> y de las estructuras de poder que atraviesan &ldquo;instituciones&rdquo; como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuesti&oacute;n desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intr&iacute;nseco a la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; seducen tanto los discursos de odio? &iquest;Por qu&eacute; lo pol&iacute;ticamente incorrecto se vive como una liberaci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; deseamos aquello que nos hace da&ntilde;o?&rdquo; Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del soci&oacute;logo, investigador y formador Lionel Delgado, <em>Tristes y salvajes. Pol&iacute;ticas del deseo m&aacute;s all&aacute; de la manosfera</em> (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos j&oacute;venes y profesorado en las formaciones que imparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace tu inter&eacute;s por escribir este ensayo y por abordar fen&oacute;menos como la manosfera desde el terreno de los afectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ensayo parte de una posici&oacute;n te&oacute;rica fuerte, pero tambi&eacute;n de la pr&aacute;ctica. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando con hombres adultos y j&oacute;venes. A d&iacute;a de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy pol&eacute;mica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Cre&iacute;a que hac&iacute;a falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar pol&eacute;mica. Es un tema muy complejo y merece una atenci&oacute;n en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo planteas que la masculinidad no se configura &uacute;nicamente a trav&eacute;s del g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n mediante el capitalismo y el neoliberalismo. &iquest;C&oacute;mo influye esto en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy importante poner este factor sobre la mesa. El feminismo y los estudios de g&eacute;nero han se&ntilde;alado claramente la importancia de estudiar las diferencias de clase y la interseccionalidad. Sin embargo, cuando hablamos de hombres, el an&aacute;lisis parece simplificarse. Repetimos como loros la interseccionalidad y los distintos ejes, pero, cuando analizamos la masculinidad, parece que esos ejes desaparecen. Terminamos trabajando con los chavales desde un moralismo de g&eacute;nero, sin tener en cuenta la perspectiva de clase ni los contextos neoliberales en los que se muestra una imagen de la vida saturada de competitividad, individualismo y mejora personal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habitualmente, las masculinidades reaccionarias se analizan desde un mantenimiento de los privilegios. Sin embargo, t&uacute; tambi&eacute;n pones el foco en el placer que algunos hombres encuentran al habitar esas identidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensar que somos soldados del patriarcado y que, si no queremos cambiar, es simplemente porque queremos mantenerlo vigente implica una lectura demasiado sencilla. Resulta m&aacute;s interesante analizar qu&eacute; tienen de seductor esas masculinidades y por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil contraponerles un modelo que despierte los mismos afectos. La masculinidad tiene un goce de fondo, igual que lo tiene la feminidad normativa. Reconocerlo nos permite plantear preguntas distintas a la idea de que abrazamos la norma por puro privilegio o por inercia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto tiene que ver con la falta de modelos alternativos de masculinidad que sean atractivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, frente a la masculinidad tradicional, a menudo proponemos que los hombres sean m&aacute;s blandos, m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s suaves al hablar y al relacionarse, que ocupen menos espacio o adopten determinadas est&eacute;ticas. En las interacciones entre chavales hay un factor de diversi&oacute;n que, aunque resulte inc&oacute;modo decirlo, debemos reconocer: jugar al riesgo, picarse mutuamente, jugar a los golpes o hacer chistes pol&iacute;ticamente incorrectos. Hay un disfrute muy fuerte. Asumir que existe y que debemos trabajarlo nos permite entender mejor por qu&eacute; nos apegamos a ciertos estilos de vida y modelos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n hablas de la necesidad de &laquo;duelar&raquo; un g&eacute;nero y las expectativas de vida vinculadas a &eacute;l. &iquest;Se ha subestimado el v&eacute;rtigo que puede conllevar ese proceso de transformaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos sido algo paternalistas y simplistas al exigir un cambio de g&eacute;nero sin tener en cuenta lo que supone. Hemos insistido mucho en la necesidad de alejarnos de la normatividad, algo con lo que estoy de acuerdo, pero los afectos no se eliminan, se redirigen. Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia d&oacute;nde deben hacerlo. Ese vac&iacute;o de metas genera mucha confusi&oacute;n y mucho v&eacute;rtigo. &iquest;Hacia d&oacute;nde se supone que debe dirigirse el cambio? &iquest;Qu&eacute; tiene de deseable esa &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;? Si la nueva masculinidad solo implica renunciar y no afirma nada, queda como un modelo muy endeble. Enfrente tienen un modelo neoliberal y competitivo que promete estatus, riqueza, aceptaci&oacute;n, deseo, envidia, certeza, tranquilidad y poder. Evidentemente, la ecuaci&oacute;n est&aacute; descompensada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia dónde deben hacerlo. Ese vacío de metas genera mucha confusión y mucho vértigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Planteas una autocr&iacute;tica hacia ciertos discursos que no dejan demasiado espacio para la duda, el error o la incomodidad. &iquest;C&oacute;mo se puede reconocer el privilegio masculino y, al mismo tiempo, permitir que quienes han sido socializados en la masculinidad hegem&oacute;nica puedan equivocarse y aprender?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las grandes carencias de la justicia restaurativa. Repetimos que debemos caminar hacia ella, pero en los entornos militantes existe muy poca tolerancia hacia el error. Cuando trabajo con hombres, siempre digo que un hombre feminista no tiene por qu&eacute; ser perfecto ni tiene que evitar equivocarse siempre. Se trata de aplicar las tres erres: reconocer la cagada, responsabilizarnos de ella e intentar repararla siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existe la percepci&oacute;n social de que no hay margen de error. Creo que la idea de la cancelaci&oacute;n es, en buena medida, un invento social. Las mujeres aguantan mucho m&aacute;s de lo que deber&iacute;an y cancelan mucho menos de lo que se dice, pero s&iacute; existe el miedo a que, si uno se equivoca, se le busque, se le se&ntilde;ale y se utilice ese error para hacerle da&ntilde;o. Esa percepci&oacute;n ha hecho que muchos hombres sientan que no existe margen para equivocarse. Y, cuando no existe ese margen, hay muy poca comodidad para transitar las incomodidades y los errores propios de cualquier proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el debilitamiento de los v&iacute;nculos colectivos, el auge de la manosfera y la p&eacute;rdida de los espacios comunitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede entender el auge reaccionario sin tener en cuenta la desaparici&oacute;n de los espacios colectivos, porque es en ellos donde se producen el intercambio, la transici&oacute;n, la incomodidad y la gesti&oacute;n del conflicto. Cuando participas en un movimiento social, est&aacute;s gestionando constantemente los roces, las molestias y la incomodidad del otro. Cuanto m&aacute;s nos aislamos, menos participaci&oacute;n social existe. Han deca&iacute;do las asociaciones vecinales, el activismo asambleario y los espacios de encuentro. Adem&aacute;s, determinadas pol&iacute;ticas de seguridad urbana han provocado que abandonemos los espacios p&uacute;blicos. Cada vez podemos hacer menos cosas en la calle o en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta eliminaci&oacute;n neoliberal de los espacios comunitarios hace que estemos cada vez m&aacute;s aislados y solos, consumiendo redes sociales. Y las redes potencian una cultura individualista y muy centrada en la pol&eacute;mica. Reproducimos una l&oacute;gica que nos distancia y que coloca en el centro del debate el riesgo y el peligro, en lugar de la convivencia, la negociaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo relacionas la precariedad, el abandono institucional y el empobrecimiento de la vida comunitaria con una especie de anestesia cotidiana. &iquest;C&oacute;mo pueden la monoton&iacute;a y la falta de horizontes convertir las culturas reaccionarias y violentas en algo atractivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que, a veces, la violencia no es un fin en s&iacute; mismo, sino que es instrumental. Creo que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que sucedi&oacute; en Torre Pacheco</a>, por ejemplo, no puede separarse de un contexto socialmente degradado: una comunidad sometida a la agricultura intensiva, la mano de obra barata y precaria y unos conflictos comunitarios que nadie quiere resolver. La presi&oacute;n aumenta hasta que la olla termina estallando. Cuanto m&aacute;s hastiada est&aacute; una poblaci&oacute;n y menos ilusionante resulta la vida, m&aacute;s peso adquieren las culturas que prometen est&iacute;mulos fuertes y una salida del gris mon&oacute;tono de la existencia a trav&eacute;s de estallidos de rabia y rebeli&oacute;n, que se vuelven algo atractivo. Si vivi&eacute;ramos en sociedades preocupadas por la satisfacci&oacute;n vital, quiz&aacute; aparecer&iacute;an otras formas de movilizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no están al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendrá un impacto. Puede generar más distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A partir de tu experiencia trabajando con j&oacute;venes, se&ntilde;alas que un comentario machista, racista o transgresor no implica necesariamente que exista una identidad ideol&oacute;gica plenamente asentada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental distinguir entre valores, ideas, pr&aacute;cticas e identidades. Nadie act&uacute;a siempre de acuerdo con lo que piensa ni dice exactamente lo mismo en todos los contextos. Tampoco est&aacute; siempre claro qu&eacute; identidad tiene una persona. Tener dudas o cr&iacute;ticas hacia el feminismo no convierte autom&aacute;ticamente a alguien en antifeminista, de la misma manera que criticar a la izquierda institucional no convierte a una persona en contraria a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabajas directamente con j&oacute;venes, aparece una realidad mucho m&aacute;s mixta, confusa, incoherente y contradictoria. Hay chavales que dicen una cosa en clase y otra completamente distinta en el pasillo. Algunos critican el feminismo, pero, al hablar con ellos individualmente, son tremendamente igualitarios y se preocupan por los derechos de las mujeres. A veces solo quieren plantear debates inc&oacute;modos, y eso no los convierte necesariamente en antifeministas. En un taller, por ejemplo, un chico pregunt&oacute; por las supuestas quinientas leyes que benefician a las mujeres y perjudican a los hombres. Despu&eacute;s habl&eacute; con &eacute;l en el pasillo y descubr&iacute; que ni siquiera cre&iacute;a que eso fuera verdad. Se lo hab&iacute;a dicho su padre, que era abogado, y quer&iacute;a saber qu&eacute; pens&aacute;bamos. Sin embargo, en el aula podemos interpretar r&aacute;pidamente esa pregunta como una posici&oacute;n reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Terminamos por participar del prejuicio de que todos los j&oacute;venes tienen ideas reaccionarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos juicios han simplificado mucho el tema y han creado un retrato de la juventud que no refleja lo que hay. En relaci&oacute;n a esto, tambi&eacute;n se debe exigir una responsabilidad a los medios y discursos p&uacute;blicos. Los j&oacute;venes no est&aacute;n al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendr&aacute; un impacto. Puede generar m&aacute;s distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas, porque el joven descubre que la postura de moda, pol&iacute;ticamente incorrecta y capaz de provocar miedo en sus profesores es la del chaval antifeminista. Y eso genera atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica por el supuesto giro reaccionario de la juventud, pero la educaci&oacute;n en igualdad suele reducirse a talleres aislados y precarios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es la gran iron&iacute;a. Nos preocupan much&iacute;simo los j&oacute;venes, pero, mientras tanto, estamos desmantelando la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No hacemos leyes que garanticen el acceso a una vivienda digna ni afrontamos una lucha anticapitalista contra los grandes magnates digitales, cuyos algoritmos siguen difundiendo bulos y promoviendo la cultura del odio. En el libro explico que los debates sobre la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica resultan ingenuos si no tienen en cuenta la desconfianza y las heridas que siguen abiertas. Es dif&iacute;cil imaginar un futuro distinto cuando el profesorado y los formadores de igualdad est&aacute;n completamente quemados.
    </p><p class="article-text">
        Queremos que los j&oacute;venes sean m&aacute;s igualitarios, pero no atendemos a las condiciones materiales de fondo. Mientras tanto, las redes sociales les dicen que la buena vida y la felicidad llegar&aacute;n cuando se conviertan en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, compitan, inviertan en su capital humano y acumulen riqueza, estatus y capital social, er&oacute;tico y econ&oacute;mico. Estamos intentando luchar contra un gigante de una manera totalmente desorganizada y sin tocar aquello que deber&iacute;amos transformar. Eso nos conduce a un callej&oacute;n sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hombre,Internet,Jóvenes,Feminismo,Libros,Ensayos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: 'Ciberlocutorio' nos ayudó a entender internet y el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf60a8a2-c31e-498b-8e26-0012ae0483da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x411y230.jpg" width="1200" height="675" alt="De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: &#039;Ciberlocutorio&#039; nos ayudó a entender internet y el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El podcast conducido por Andrea Gumes y Anna Pachecho echa el cierre tras ocho temporadas analizando las tendencias sociales y el ecosistema digital; porque "si no está en internet, no nos importa"</p><p class="subtitle">“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio</p></div><p class="article-text">
        Llevar una gorra bordada con la expresi&oacute;n &lsquo;resaca de zorra&rsquo; es sin&oacute;nimo de oyente del podcast <em>Ciberlocutorio.</em> Aunque pueda parecer extra&ntilde;o, no ser&iacute;a inusual que se diese dicha situaci&oacute;n porque el tama&ntilde;o de la comunidad que se ha generado alrededor de ese programa conducido por <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco</a> y <a href="https://www.eldiario.es/autores/andrea-gumes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Gumes</a> dentro de la parrilla de Radio Primavera Sound es muy grande. Y, desde el pasado 6 de julio, est&aacute; desconsolada porque, despu&eacute;s de ocho temporadas, el &lsquo;Ciber&rsquo; llega a su fin. Habr&aacute; una fiesta de despedida definitiva en octubre, pero el cierre ya est&aacute; anunciado. 
    </p><p class="article-text">
        Para entender la magnitud de la decepci&oacute;n solo hay que echar un vistazo a los m&aacute;s de 600 comentarios con emojis de corazoncitos rotos y caritas con l&aacute;grimas en el post de Instagram donde anunciaron su adi&oacute;s. Desde febrero de 2019, las dos comunicadoras bucearon en las profundidades de Internet para analizar tendencias, se mantuvieron atentas a los fen&oacute;menos sociales y culturales que acontec&iacute;an y acu&ntilde;aron conceptos como el mencionado en el primer p&aacute;rrafo o &lsquo;las bolitas de Instagram&rsquo;, que ya forman parte del l&eacute;xico cotidiano de su p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Anna Pacheco dice a elDiario.es que decidieron que ha llegado el momento de terminar con el <em>Ciberlocutorio </em>porque, de alguna manera, han agotado el formato: &ldquo;Hemos jugado del derecho y del rev&eacute;s en las &uacute;ltimas temporadas pero aun as&iacute; sent&iacute;amos que desde ese lugar ya no ten&iacute;amos mucho m&aacute;s que contar. Nos apetec&iacute;a, adem&aacute;s, cerrarlo en un momento bonito y con todo el cari&ntilde;o y el respeto a la comunidad que nos ha seguido desde el inicio&rdquo;. Andrea Gumes coincide con su compa&ntilde;era en que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os no tienen mucho m&aacute;s que aportar: &ldquo;Sentimos que nos apetece ser m&aacute;s oyentes que no estar sumando ruido a esta sobreproducci&oacute;n de contenido que hay ahora mismo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/Cs6g8L-qosw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de ciberlocutorio (@ciberlocutorio_)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Borja Dom&iacute;nguez es uno de los oyentes que empez&oacute; a seguir el podcast &ldquo;desde el minuto uno&rdquo; porque ten&iacute;a amigos en com&uacute;n con Anna y Andrea y ya las conoc&iacute;a. Hasta estuvo en las primeras grabaciones que se hac&iacute;an en el local barcelon&eacute;s Abaixadors10. &ldquo;Una cosa que siempre da miedo es que gente que conoces haga cosas que no te interesen, pero con ellas fue facil&iacute;simo porque el Ciber ha estado guay siempre&rdquo;, se&ntilde;ala. Una de las cosas que destaca del podcast es la capacidad que ha tenido para mutar y no ce&ntilde;irse solo al formato que les funcionaba. &ldquo;Han experimentado con la ficci&oacute;n, han hecho una temporada tem&aacute;tica sobre internet, hay cap&iacute;tulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos ido creciendo un poco con nuestras oyentes, ha sido maravilloso comprobar c&oacute;mo funcionaba un programa sobre el <em>odiosamato</em> y los celos o Gerard Piqu&egrave; y otro sobre el capitalismo y el franquismo, urbanismo o vivienda&rdquo;, sostiene Anna, &ldquo;creo que una de las cosas que m&aacute;s gustaba era esa sensaci&oacute;n de cercan&iacute;a y proximidad, una intimidad compartida que sobre todo fuimos construyendo de forma espont&aacute;nea en las primeras temporadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Han experimentado con la ficción, han hecho una temporada temática sobre internet, hay capítulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Borja Domínguez</span>
                                        <span>—</span> oyente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marcos Bartolom&eacute;, fiel seguidor de <em>Ciberlocutorio </em>desde que comenz&oacute;, pone como ejemplo de esa confianza con su p&uacute;blico una experiencia en primera persona. &Eacute;l les respondi&oacute; a una pregunta en una historia de Instagram y le pidieron sin mucho miramiento que lo explicase en un audio de WhatsApp, a lo que &eacute;l contest&oacute; con una peque&ntilde;a cr&iacute;tica. &ldquo;Les dije algo como que al final esto es implicar al oyente para generar el contenido del podcast y hay que procurar tratarlo con un poco de cuidado. Y ellas se disculparon por haber sido tan expeditivas y quisieron invitarme a tomar algo para hablarlo. La coherencia entre sus contenidos y c&oacute;mo luego han sido capaces de desarrollar una praxis en consecuencia con ellos realmente me ha resultado muy importante. Siempre les tendr&eacute; much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DIiu89Fqb_z/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Radio Primavera Sound (@radioprimaverasound)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La comunicadora Janira Planes, experta en tecnolog&iacute;a y cultura de internet, comenta que <em>Ciberlocutorio</em> ha sido una inspiraci&oacute;n para ella desde que comenz&oacute; a escucharlo en 2019. &ldquo;Me ayud&oacute; a pensar mucho en internet como espacio en el que crear y en el que estar pendiente de la cultura. Sobre todo desde ese punto de vista del usuario final&rdquo;, especifica. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que Anna y Andrea fueron pioneras en explorar este formato de podcast cultural que ya se hac&iacute;a en Estados Unidos pero apenas hab&iacute;a aterrizado en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mar Manrique, periodista creadora de la <em>newsletter </em>Fleet Street y autora del libro <em>Un trabajo so&ntilde;ado. </em><a href="https://www.eldiario.es/era/mar-manrique-desencanto-generacion-quiso-vivir-internet-falacia-meritocracia-digital_1_13099573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El desencanto de una generaci&oacute;n que quiso vivir de internet</em></a><em> </em>(Ediciones Pen&iacute;nsula), lleg&oacute; al podcast en 2021, cuando a&uacute;n estaba en la universidad y todav&iacute;a no se hab&iacute;a adentrado en los recovecos de la red. Lo que m&aacute;s le gusta de &eacute;l es &ldquo;la capacidad de an&aacute;lisis de internet desde la visi&oacute;n social, antropol&oacute;gica y cultural. Poder hablar de ello sin que suene <em>soft,</em> ni superficial, ni una-cosa-demasiado-moderna, en comparaci&oacute;n con los <em>podcast hard</em>, los que &lsquo;importan&rsquo;, de geopol&iacute;tica o deportes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto Janira como ella definen el programa como decisivo a la hora de desarrollar sus carreras profesionales y posiblemente las de mucha otra gente. &ldquo;De manera probablemente inconsciente han abierto camino a todas las personas que hablamos de cultura digital y que hemos hecho de eso nuestro trabajo&rdquo;, expresa Manrique. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anna y Andrea son sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mar Manrique</span>
                                        <span>—</span> periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&lsquo;El de las bolitas de Instagram&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ocho temporadas, resulta dif&iacute;cil escoger un episodio preferido. Blanca Alcal&aacute; no recuerda cu&aacute;l fue el primero que escuch&oacute; y considera que todos son &ldquo;especiales y diferentes&rdquo; pero recuerda con especial nitidez &ldquo;el de El Corte Ingl&eacute;s, el de Gisele Pelicot o el de toldos verdes&rdquo;. Carolina Velasco, oyente y responsable del podcast <em>He venido a hablar de mi libro</em> (que tambi&eacute;n se despide), tiene una buena lista de predilectos: &ldquo;El de resaca de zorra (mitiqu&iacute;simo), el del juicio de Shakira, el de las bolitas de Instagram, el de &lsquo;a ver si nos vemos&rsquo;, el de los expats, el de la energ&iacute;a de hombre divorciado o el que me descubri&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/sorprendente-debut-novelista-mayte-gomez-molina-no-imaginar-mundo-historias_1_13097856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mayte G&oacute;mez Molina</a>&rdquo;. Asimismo, recomienda el que dedicaron a la bisexualidad y la serie completa sobre internet, titulada <em>Amigo internet</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Borja se declara fan de las entrevistas alrededor de un tema concreto y escoge uno que ha escuchado varias veces: &ldquo;<em>La fiesta del tanatorio</em>, con Layla Mart&iacute;nez hablando de anarquismo, espiritismo y muerte. Y este a&ntilde;o han hecho el <em>crossover</em> con el podcast <em>Amiga Date Cuenta</em>, que ha sido una fantas&iacute;a&rdquo;. Mar Manrique considera que Anna y Andrea son &ldquo;sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras&rdquo;. Ella subraya el episodio en el que llevaron a Pilar Eyre &ndash; &ldquo;cosa m&aacute;s <em>random</em> no se ha visto&rdquo;, estima&ndash; y tambi&eacute;n &ldquo;el de<em> girl boss</em>, aquellos con <a href="https://www.eldiario.es/autores/sara-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Torres</a>, el de los <em>expats,</em> sus colabos con <em>Punzadas Sonoras</em> y con<em> Amiga Date Cuenta</em>. &iexcl;Y m&aacute;s!&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DFFv3I6qGKy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Radio Primavera Sound (@radioprimaverasound)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Sin nombrar ning&uacute;n cap&iacute;tulo en concreto, Marcos valora la atenci&oacute;n que el podcast le dedic&oacute; al urbanismo, algo que caracteriza mucho a Barcelona, lugar en el que reside y donde se grababa <em>Ciberlocutorio.</em> &ldquo;Creo que desde que vivo aqu&iacute; me he acostumbrado a hablar much&iacute;simo de urbanismo. Est&aacute; muy presente en las conversaciones del d&iacute;a a d&iacute;a con personas conocidas, con amigos, m&aacute;s de lo que en cualquiera de las otras ciudades en las que he vivido hasta ahora&rdquo;, desarrolla. Para &eacute;l, han hecho una labor de divulgaci&oacute;n &ldquo;un poco escondida, porque no es por lo que se las va a recordar, quiz&aacute;s, pero s&iacute; incre&iacute;ble&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El fin de una era?</h2><p class="article-text">
        Desde su punto de vista como experta en el sector, Janira no considera que el fin de <em>Ciberlocutorio </em>signifique que una &eacute;poca de internet se apaga. Sostiene que el entorno del Primavera Sound est&aacute; muy activo en cuanto a temas relacionados con la cultura y el mundo <em>online </em>con espacios como el de <em>Radio Noia </em>de Mar Vallverd&uacute;. Para ella comparte, de alguna forma, la filosof&iacute;a del podcast de Anna y Andrea por su curiosidad intelectual: &ldquo;Es posible que estemos ahora en un momento en el que la cultura de internet va a ir perdiendo ese apellido y cada vez va a ser m&aacute;s cultura y ya. Justo ellas se van en el momento en el que el concepto de internet deja de tener tanto peso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mar, esta despedida estar&iacute;a relacionada con un fin de ciclo para las propias creadoras m&aacute;s que con el formato del podcast. &ldquo;Un proyecto que te inicia y te consagra tambi&eacute;n tiene fecha de caducidad&rdquo;, indica. &ldquo;Creo que con <em>Ciberlocutorio</em> y antes con <em>Tardeo</em> [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a s&iacute; mismas y honestas con la audiencia a la monetizaci&oacute;n y generar contenido porque s&iacute;&rdquo;, manifiesta Carolina, &ldquo;la prueba est&aacute; en que cuando han necesitado un descanso, por lo que fuera, se lo han tomado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que con Ciberlocutorio y antes con Tardeo [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a sí mismas y honestas con la audiencia a la monetización y generar contenido porque sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Velasco</span>
                                        <span>—</span> creadora del podcast &#039;He venido a hablar de mi libro&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un consuelo para sus seguidores m&aacute;s ac&eacute;rrimos es que el archivo de episodios seguir&aacute; disponible en las plataformas <em>online</em> al alcance de todos, reflexiona Borja. &ldquo;No s&eacute; si es el fin de una era, quiz&aacute; eso es demasiado hiperb&oacute;lico, pero s&iacute; que deja triste a una base de fans bastante s&oacute;lida. No se me ocurren podcasts que puedan llenar ese hueco ahora mismo&rdquo;, considera. Es el segundo podcast de todos los que sigue que &lsquo;cierra&rsquo; este a&ntilde;o, despu&eacute;s del de Carolina Velasco. &ldquo;Prefiero no buscar sustitutos, aunque no me importar&aacute; encontr&aacute;rmelos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca Alcal&aacute; espera que otro de sus preferidos, el ya mencionado<em> Amiga Date Cuenta</em> de Noelia Rodr&iacute;guez y Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urz&aacute;iz (tambi&eacute;n en Radio Primavera Sound) no se despida porque &ldquo;entonces ya se acabaron los podcast para m&iacute;&rdquo;. Le gustar&iacute;a encontrar otros que fuesen interesantes, pero no siente que conecte igual que con <em>Ciberlocutorio</em> as&iacute; que &ldquo;quiz&aacute;s ya solo escuche cualquiera para dormir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar Manrique tambi&eacute;n se ha preguntado cu&aacute;l podr&iacute;a ser el podcast que tome el relevo de Anna Pacheco y Andrea Gumes pero ha mandado callar a su &ldquo;peque&ntilde;a mente productiva&rdquo;. &ldquo;Est&aacute; bien que nadie ocupe ese hueco. Est&aacute; bien que el Ciber sea el Ciber y no haya nadie que pueda hacer lo mismo. Revisitaremos sus episodios como cuando vemos <em>Love Actually</em> en Navidad&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: 'Ciberlocutorio' nos ayudó a entender internet y el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Internet,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb55d844-6ff7-4ea3-89d6-80d6424bb26c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x383y229.jpg" width="1200" height="675" alt="“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso cada vez más accesible de los fármacos agonistas del GLP-1 ha generado un nuevo estigma. Estar delgado ya no es suficiente, hay que ganárselo: “Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor"</p><p class="subtitle">“Estarás irreconocible para julio”: llega el verano y las redes vuelven a convertir tu cuerpo en un problema</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nathy Peluso mostr&oacute; en sus redes sociales su nueva figura, varias tallas menos de lo habitual, entre los emoticonos de fueguitos, las declaraciones de amor y los &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;guapa&rdquo;, &ldquo;reina&rdquo; se colaron las cr&iacute;ticas por haber utilizado Ozempic para adelgazar. Es decir, le echaron en cara haber tomado la v&iacute;a f&aacute;cil, a lo que ella respondi&oacute; con un v&iacute;deo en el que aseguraba, con su particular estilo comunicativo, que ese cuerpo era fruto del esfuerzo. &ldquo;Gimnasio, cardio, piso, pilates, escaleras, 10.000 pasos al d&iacute;a o m&aacute;s, pollo, pescado, esp&aacute;rragos, boniato, papa (...) Yo soy una perra laburadora&rdquo;, enumera la artista de origen argentino como los ingredientes de la receta que ha seguido. O &lsquo;la verdad de la milanesa&rsquo;, expresi&oacute;n que utilizan en su pa&iacute;s natal para indicar que esos son los hechos reales y que ella ha incluido en el texto de su publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es solo uno de los m&uacute;ltiples ejemplos del juicio p&uacute;blico al que se someten las <em>celebrities</em> cada vez que realizan un cambio radical en su aspecto. A la cirug&iacute;a est&eacute;tica para rejuvenecer o librarse de grasa inc&oacute;moda para el canon de belleza, se han unido estos f&aacute;rmacos agonistas del GLP-1 como el mencionado Ozempic, Mounjaro o Wegovy, entre otros, que anulan la sensaci&oacute;n de hambre y facilitan la p&eacute;rdida de peso de forma r&aacute;pida. En un principio estaban orientados al tratamiento de personas con diabetes de tipo II, pero cuando se comprob&oacute; que tambi&eacute;n podr&iacute;an ser de ayuda para pacientes con obesidad o sobrepeso su fama se extendi&oacute;. Primero entre los personajes p&uacute;blicos; ahora entre la poblaci&oacute;n an&oacute;nima que los puede conseguir con una receta (en Estados Unidos ni siquiera es necesaria) o comprarlos en el mercado negro a un precio que ronda los 230 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DY0C9uhiF-S/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Nathy Peluso (@nathypeluso)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n es tan frecuente que ya se ha reflejado en series de ficci&oacute;n como <em>And Just Like That</em>, la secuela de <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>, donde el personaje de Lisa le dice a su marido que use Ozempic &ldquo;como todo el mundo&rdquo; y deje de llorar por sus kilos. Y, en la pasada Super Bowl, el evento deportivo estadounidense que funciona como una jugosa plataforma publicitaria, abundaron los anuncios de este tipo de medicamentos. Entre ellos estaba el de la marca Ro, protagonizado por la tenista Serena Williams, que asegura haber perdido 14 kilos con su ayuda y sentirse mucho mejor. La campa&ntilde;a coincide en el tiempo con su vuelta al tenis profesional tras casi cuatro a&ntilde;os de retiro.
    </p><p class="article-text">
        Pero pese a su popularizaci&oacute;n, el estigma por su uso contin&uacute;a. Seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a Ro (de la que el marido de Williams, Alexis Ohanian, es socio inversor), para la deportista el uso de su producto no ha sido nunca una mera cuesti&oacute;n de adelgazamiento sino un proceso que &ldquo;tiene que ver con su mente, su cuerpo y su autoestima&rdquo;. Mindy Kaling, una de las primeras en aparecer &lsquo;menguada&rsquo; en p&uacute;blico, se defendi&oacute; de las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; en su momento alegando que no se hab&iacute;a quitado kilos por vanidad sino para vivir m&aacute;s tiempo y poder cuidar a sus hijos. Ariana Grande, cuya delgadez actual es extrema, declar&oacute; que su p&eacute;rdida de peso se debe a que ha dejado el alcohol y los antidepresivos. La lista de famosos que han perdido volumen es tan larga como las cr&iacute;ticas negativas que han generado con su nueva imagen. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659816051139480854"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Sin esfuerzo no vale</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a confesar que en momentos de enajenaci&oacute;n total he pensado &lsquo;pues yo tambi&eacute;n me pincho y a cascarla&rsquo;&rdquo;, dice Paula a elDiario.es al respecto de la influencia que las celebridades pueden tener en el p&uacute;blico con su imagen. Ella considera que &ldquo;nos est&aacute;n generando una necesidad&rdquo; y que todo el trabajo que hab&iacute;a hecho para aceptar su f&iacute;sico &ldquo;se va a la mierda porque ahora todo el mundo est&aacute; esquel&eacute;tico. Empiezas a encontrarte todos los defectos y acabas pensando que, si todo el mundo lo hace, t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as y te quitas de encima los complejos&rsquo;&rdquo;. Adem&aacute;s, le parecen mal las famosas que &ldquo;te cuentan milongas, tipo Mindy Kaling&rdquo; acerca de c&oacute;mo ha perdido peso cuando &ldquo;claramente se est&aacute;n pinchando. Pero como no lo puedo demostrar, me callo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Diana coincide con ella en que es imposible que consigan esos resultados a base de entrenamiento y dieta sana. &ldquo;F&iacute;jate t&uacute; que cuando lo hac&iacute;an antes del Ozempic, por lo que sea, no se pon&iacute;an as&iacute; de flacas&rdquo;, sostiene. Con esto se refiere a &ldquo;Nathy Peluso o Mindy Kaling&rdquo; pero tambi&eacute;n a las que antes de perder peso ya se consideraba que estaban delgadas como Ariana Grande o Emma Stone. &ldquo;Ahora parecen mood boards de Tumblrs pro-ANA [siglas que identifican lugares online con contenido que incita a la anorexia o la bulimia, que se popularizaron especialmente en la d&eacute;cada pasada]&rdquo;, manifiesta. Ella no ha pensado en utilizar estos medicamentos &ldquo;de momento&rdquo;, pero tiene un amigo que &ldquo;toma Mounjaro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resumía de forma muy gráfica: ‘menos pastillas y más zapatillas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maria Castellví-Lloveras</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque mayoritariamente el foco se pone en las mujeres, el Ozempic y derivados han llegado a todos los g&eacute;neros. Actores como Andrew Garfield y Pedro Pascal han mostrado sus nuevos cuerpos reducidos con los consiguientes rumores de uso de agonistas del GLP-1, aunque ninguno de los dos lo ha reconocido y han hecho declaraciones sobre vida saludable por &lsquo;exigencias de guion&rsquo;. La pol&eacute;mica tambi&eacute;n ha afectado al streamer Ibai Llanos, que ha perdido alrededor de 70 kilos (seg&uacute;n dice) y ha generado mucho contenido relacionado con sus sufrimientos en el gimnasio para lograr su objetivo. Mucha gente le ha acusado de utilizar medicaci&oacute;n, algo que siempre ha negado y hasta se someti&oacute; a una prueba de pol&iacute;grafo para demostrar que no ment&iacute;a (m&aacute;s contenido para sus canales, por otro lado). 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7658720094402514178"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De hecho, pese a su empe&ntilde;o en demostrar que no ha &lsquo;hecho trampa&rsquo;, el rumor a&uacute;n circula: &ldquo;Sol&iacute;an salirme v&iacute;deos del Ibai ese entrenando y diciendo lo mal que lo estaba pasando pero que el esfuerzo le iba a valer la pena y que si el entrenador y todo eso&rdquo;, declara John, &ldquo;pero el otro d&iacute;a me enter&eacute; de que tom&oacute; Ozempic para el proceso de adelgazamiento y pens&eacute; &lsquo;qu&eacute; decepci&oacute;n, ya me extra&ntilde;aba&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llanos aleg&oacute; en algunas de sus intervenciones que utilizar alguno de esos productos farmac&eacute;uticos le daba temor por los posibles efectos secundarios y que hubiese sido su &uacute;ltima opci&oacute;n. Ver&oacute;nica tambi&eacute;n considera que puede haber peligro porque se trata de &ldquo;medicamentos para la diabetes con efectos secundarios muy graves. Y se sabe&rdquo;. Adem&aacute;s, se pregunta qui&eacute;n querr&iacute;a no poder disfrutar de la comida y quitarse el hambre por estar delgada con una pastilla. &ldquo;Yo s&eacute; que la anorexia es una enfermedad muy seria. Y se parece mucho esto. Da miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La cantante Lola &Iacute;ndigo se cuestion&oacute; lo mismo en un <a href="https://www.tiktok.com/@pijayquinqui/video/7654204194278100246" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodio reciente</a> del podcast <em>La pija y la quinqui</em> aunque aclar&oacute; que se refer&iacute;a a personas con un cuerpo normativo, no con problemas de obesidad. Una acotaci&oacute;n que consider&oacute; necesaria despu&eacute;s de que el pasado mes de abril revolucionase la opini&oacute;n p&uacute;blica con <a href="https://x.com/navepop/status/2049026259947012319" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas declaraciones</a> en contra de la utilizaci&oacute;n de este medicamento. &ldquo;Entre comer y ser feliz y tener mi cuerpo normal a no comer y ser una desgraciada para ponerme flaca, prefiero comer&rdquo;, manifest&oacute; en aquel momento.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7654204194278100246"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s gordof&oacute;bico</h2><p class="article-text">
        El pasado mes de febrero, Lara Martin-Vicario, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC,) y Maria Castellv&iacute;-Lloveras, profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) publicaron <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21604851.2026.2630514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> titulado <em>F&aacute;rmacos GLP-1 y la rearticulaci&oacute;n del estigma de la gordura en Espa&ntilde;a: respuestas p&uacute;blicas a la farmaceuticalizaci&oacute;n de la grasa</em>. Para su elaboraci&oacute;n analizaron 648 comentarios de lectores de diversos peri&oacute;dicos, incluidos este, publicados entre 2022 y 2024. Su intenci&oacute;n era comprobar c&oacute;mo el mensaje acr&iacute;tico o positivo difundido por las farmac&eacute;uticas, de manera m&aacute;s o menos encubierta, ha permeado en el debate p&uacute;blico sobre el adelgazamiento y la vigilancia sobre los cuerpos gordos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cre&iacute;amos importante centrar el estudio en el contexto espa&ntilde;ol, teniendo en cuenta que la gran mayor&iacute;a de investigaci&oacute;n sobre los GLP-1s se ha realizado desde una perspectiva anglosajona o americana. En Espa&ntilde;a hay un marco de <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamiento profundamente gordof&oacute;bico</a>, instaurado como una forma de sentido com&uacute;n en la que el cuerpo gordo es un cuerpo enfermo, pero, adem&aacute;s, irresponsable, y que tiene que aprender a autorregularse y corregirse&rdquo;, explica Lara Martin-Vicario. Lo que observaron en su investigaci&oacute;n es que al proceso que se lleva a cabo para lograr esa correcci&oacute;n se le aplica un juicio moral. &ldquo;Lograr un cuerpo delgado tiene que requerir esfuerzo, sufrimiento, renuncias y dolor. Uno de los comentarios que analizamos lo resum&iacute;a de forma muy gr&aacute;fica: &lsquo;menos pastillas y m&aacute;s zapatillas&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala Maria Castellv&iacute;-Lloveras. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la sociedad somete a un doble juicio a las personas cuyo peso no encaja en los c&aacute;nones normativos. Ellas lo relacionan con la moral de tradici&oacute;n cristiana.<strong> </strong>&ldquo;En la gran mayor&iacute;a de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redenci&oacute;n en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado&rdquo;, desarrolla Martin-Vicario y a&ntilde;ade que &ldquo;Es una forma de juicio que ya hab&iacute;a aparecido anteriormente, por ejemplo con la cirug&iacute;a bari&aacute;trica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esa vigilancia de los famosos afecte tambi&eacute;n a las celebridades masculinas, quienes est&aacute;n sometidas a un escrutinio m&aacute;s estricto son las femeninas y las personas con identidades de g&eacute;nero no normativas. &ldquo;A ellas se les pide responder a un doble est&aacute;ndar muy contradictorio: por una parte, la industria del entretenimiento y medi&aacute;tica les pide ajustarse a unos c&aacute;nones de belleza muy limitantes y, al mismo tiempo, que todo el trabajo est&eacute;tico que conlleva esto no se note o que no sea visible&rdquo;, formula Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la gran mayoría de comentarios que hemos analizado los usuarios exigen un proceso de redención en el que las personas gordas tienen que ganarse el premio que representa tener un cuerpo delgado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Martin-Vicario</span>
                                        <span>—</span>  profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de las famosas con cuerpos no normativos que hicieron de su figura una forma de resistencia, como la cantante Lizzo, la cr&iacute;tica ha sido mucho m&aacute;s despiadada cuando han adelgazado dr&aacute;sticamente. &ldquo;A aquellas que no encajan en estos patrones hegem&oacute;nicos se les exige que sean coherentes y que no traicionen sus ideales. Todo esto bajo una mirada profundamente individualista y neoliberal, que tiende a obviar las presiones estructurales que afectan a estas mujeres, y enmarca este trabajo est&eacute;tico como &lsquo;decisiones personales&rsquo;, completa la profesora de la UPF.
    </p><p class="article-text">
        Para Lara Martin-Vicario, estas figuras p&uacute;blicas que tienen tanta exposici&oacute;n medi&aacute;tica tienen responsabilidad a la hora de contribuir al estereotipo de un cuerpo deseable, correcto y aspiracional. &ldquo;Son figuras con muchos privilegios y recursos econ&oacute;micos, que tienen agencia para incidir positivamente en diversificar las representaciones que vemos en las pantallas&rdquo;, comenta. Pero en lugar de ayudar a la aceptaci&oacute;n de que todos los f&iacute;sicos son v&aacute;lidos, se ha terminado por establecer un canon de belleza basado en la <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delgadez extrema</a>. Todos los logros del movimiento<em> body positive</em> se han esfumado en cuesti&oacute;n de meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero las acad&eacute;micas tambi&eacute;n creen que es importante ir m&aacute;s all&aacute; y analizar el fen&oacute;meno de manera m&aacute;s estructural. No son solo las famosas &ndash;como construcciones sociales, no como personas individuales&ndash; las que fomentan este modelo de belleza sino que es la suma de muchos m&aacute;s factores que van desde las tallas de la ropa del <em>fast fashion</em> a la convenci&oacute;n social que considera un piropo comentar la bajada de peso de alguien. &ldquo;En Espa&ntilde;a queda much&iacute;simo trabajo por hacer para desmontar un imaginario social gordof&oacute;bico que representa una grave amenaza para la salud de todas&rdquo;, concluye Castellv&iacute;-Lloveras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pastillas-zapatillas-delgadez-esfuerzos-ozempic-convertido-forma-juicio_1_13369385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Menos pastillas y más zapatillas”: cómo la delgadez “sin esfuerzos” de Ozempic se ha convertido en otra forma de juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Ozempic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ed7e08f-767a-4810-a0cf-7bf5489f2b9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1006y1204.jpg" width="1200" height="675" alt="Más calor y más ganas de siesta en verano, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En verano coinciden más tiempo libre, tardes de calor que invitan a quedarse en casa y noches en las que es más difícil dormir, y la siesta puede ser un problema añadido</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        La siesta, tan com&uacute;n en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos y tan criticada tradicionalmente en los del norte, asoci&aacute;ndola a la pereza, tiene una l&oacute;gica incontestable. Despu&eacute;s de comer, cuando el term&oacute;metro supera los 35&#8239;&deg;C, no apetece moverse. La siesta es la adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica a los d&iacute;as de calor extremo, en los que la actividad f&iacute;sica en las horas centrales supone un gasto energ&eacute;tico adicional para refrigerar el cuerpo. Adem&aacute;s, el organismo ya tiene previsto un per&iacute;odo de somnolencia de forma natural a primera hora de la tarde, y en verano ese impulso se amplifica con el calor. Sin embargo, por muy natural que sea, existe el riesgo de que la siesta sea un factor m&aacute;s que interfiere con el sue&ntilde;o de una noche veraniega en la que ya de por s&iacute; cuesta dormir.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el calor dificulta el sue&ntilde;o nocturno</h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado, entre otras cosas, por la temperatura. En el inicio del sue&ntilde;o, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30454599/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la temperatura corporal central cae</a> entre 0,5 y 1&#8239;&deg;C en la primera hora de la noche. Pero ese descenso requiere que la temperatura del ambiente permita la disipaci&oacute;n de calor corporal hacia fuera. Cuando el dormitorio est&aacute; caliente, cuesta m&aacute;s que baje la temperatura corporal, y es m&aacute;s dif&iacute;cil iniciar el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10529213/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2023</a> con personas mayores encontr&oacute; que el sue&ntilde;o era m&aacute;s eficiente y reparador cuando la temperatura nocturna del dormitorio se encontraba entre 20 y 25&#8239;&deg;C. A partir de 25&#8239;&deg;C, la eficiencia del sue&ntilde;o ca&iacute;a entre un 5 y un 10%, y m&aacute;s a&uacute;n cuanto m&aacute;s aumentaba la temperatura. Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1087079224000194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de 2024</a> es a&uacute;n m&aacute;s concluyente: las temperaturas nocturnas m&aacute;s altas producen mayor latencia de inicio del sue&ntilde;o (se tarda m&aacute;s en dormirse), m&aacute;s despertares nocturnos y menor proporci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/importancia-crucial-sueno-profundo_1_6466331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;o de ondas lentas reparador.</a>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el calor durante la noche dificulta el inicio del sue&ntilde;o, pero, adem&aacute;s, el calor acumulado durante el d&iacute;a supone una carga cardiovascular y una deshidrataci&oacute;n que se prolongan durante la noche hacen que sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil bajar la temperatura corporal.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; la siesta puede empeorar el sue&ntilde;o </h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o est&aacute; regulado por dos procesos interrelacionados. El proceso homeost&aacute;tico (presi&oacute;n de sue&ntilde;o) depende de los niveles de adenosina en el cerebro y hace que, cuanto m&aacute;s tiempo se lleva despierto, mayor sea la necesidad de dormir. El proceso circadiano (el reloj biol&oacute;gico) regula el momento para dormirse por la noche, y depende principalmente del ciclo de luz y oscuridad. La siesta reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o acumulada hasta ese momento, lo que puede traducirse en que se necesita m&aacute;s tiempo para dormirse por la noche, y un sue&ntilde;o nocturno m&aacute;s corto y fragmentado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el efecto depende, y mucho, del momento y la duraci&oacute;n de la siesta. En un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36775965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo controlado de 2023</a> se compar&oacute; mediante polisomnograf&iacute;a los efectos de siestas de 10, 30 y 60 minutos en j&oacute;venes. Las siestas de 10 a 30 minutos mejoraban el estado de alerta, el estado de &aacute;nimo y el rendimiento cognitivo sin producir luego insomnio de conciliaci&oacute;n. Las siestas de 60 minutos produc&iacute;an mayores beneficios cognitivos a corto plazo, pero tambi&eacute;n m&aacute;s inercia de sue&ntilde;o al despertar de la siesta, y mayor riesgo de interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        El momento de la siesta tambi&eacute;n es importante. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5886885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios con trabajadores por turnos</a> indican que las siestas tempranas tienen menos probabilidad de interferir con el sue&ntilde;o nocturno que las que acaban m&aacute;s tarde. Una siesta que termina a las 17:00 horas o m&aacute;s tarde deja al organismo con la presi&oacute;n de sue&ntilde;o m&aacute;s reducida justo en las horas en que deber&iacute;a estar acumul&aacute;ndose para facilitar el sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        En verano, el patr&oacute;n de siesta m&aacute;s com&uacute;n en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de una comida tard&iacute;a entre las 14:00 y las 15:00, deja a muchas personas durmiendo hasta las 16:00 horas o incluso m&aacute;s tarde. A eso se a&ntilde;ade que las noches m&aacute;s largas y el calor retrasan la hora de acostarse, lo que retrasa la hora de despertar, que a su vez retrasa la hora de la comida, que a su vez retrasa la siesta. Esta cadena puede producir un desplazamiento del ritmo circadiano que nos hace llegar a septiembre con el sue&ntilde;o completamente desajustado.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas recomendaciones para hacer la siesta sin perjudicar el sue&ntilde;o:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Duraci&oacute;n entre 10 y 30 minutos: en ese rango se obtienen los beneficios de alerta y recuperaci&oacute;n sin entrar en sue&ntilde;o profundo. As&iacute; se evita la inercia de sue&ntilde;o al despertar y que se reduzca m&aacute;s a&uacute;n la presi&oacute;n de sue&ntilde;o. Una siesta de 20 minutos (lo que <a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">se llama </a><a href="https://www.eldiario.es/era/siesta-cuanto-tiempo-perjudicial-salud_1_10115647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>power nap</em></a>) es el punto justo.</li>
                                    <li>Lo m&aacute;s pronto posible en el d&iacute;a: la somnolencia fisiol&oacute;gica alcanza su pico entre las 13:00 y las 15:00 de la tarde. Comer m&aacute;s temprano y terminar la siesta antes de las 15:00 horas minimiza la interferencia con el sue&ntilde;o nocturno.</li>
                                    <li>Ambiente fresco, oscuro y silencioso: las mismas indicaciones de higiene del sue&ntilde;o nocturno se aplican a la siesta: una habitaci&oacute;n fresca con las persianas bajadas produce una siesta m&aacute;s eficiente y m&aacute;s breve que quedarse 'traspuesto' en el sof&aacute;.</li>
                                    <li>Poner la alarma: para evitar el riesgo de que la siesta se prolongue m&aacute;s de lo deseable, y entrar en sue&ntilde;o profundo, poner una alarma a los 20 minutos es la mejor soluci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dicho esto,<strong> </strong>las personas con insomnio cr&oacute;nico o con dificultades para conciliar el sue&ntilde;o nocturno deben evitar la siesta incluso en verano. Aunque alivia la somnolencia al mediod&iacute;a, el riesgo para el sue&ntilde;o nocturno hace que no merezca la pena.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos del sueño,Sueño,Verano,Siesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13365424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cf9ee75-266d-4d71-9cf5-7d94dc5b4823_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional explica el origen del sentimiento de culpabilidad y comparte cuatro pasos clave para reducir la carga de tareas que queremos abordar en un día </p><p class="subtitle">Una experta en sueño explica por qué no debemos forzar los horarios de los niños en verano: “Olvidamos sus necesidades”</p></div><p class="article-text">
        Muchos nos levantamos cada ma&ntilde;ana con una lista en la mente de todo lo que deber&iacute;amos hacer a lo largo del d&iacute;a. Y hacemos lo que podemos, pero muchas veces acabamos descuidando una buena parte de las tareas planeadas. Y llega la noche con un arsenal de culpa dando vueltas en nuestra cabeza: no hemos terminado una tarea en el trabajo que ten&iacute;amos pendiente, no hemos recogido ese encargo que hace d&iacute;as nos espera, hemos cedido a recoger la casa como nos hubiera gustado&hellip; Y la lista contin&uacute;a, d&iacute;a tras d&iacute;a, y el sentimiento de culpa por no hacerlo todo tambi&eacute;n. Pero el d&iacute;a tiene 24 horas. Y nosotros un l&iacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde ni&ntilde;os nos aplauden por sacar buenas notas, por no dar problemas, por rendir, y luego llegamos a adultos arrastrando la idea de que &lsquo;valemos por lo que hacemos&rsquo; sin cuestionarla: si no rindo, siento que no merezco descansar tranquilo&rdquo;, nos explica Diego Segura Ram&iacute;rez, psic&oacute;logo y director de <a href="https://segurapsicologosevilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segura Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para Segura, ese sentimiento de culpabilidad que nos invade cuando ponemos el freno no &ldquo;es solo un tema personal, es cultural, vivimos en un sistema que te mide constantemente por resultados, as&iacute; que ese mensaje se refuerza todo el tiempo desde fuera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto explicar&iacute;a por qu&eacute;, en un d&iacute;a libre, sin trabajo ni obligaciones constantes, en lugar de sentirnos aliviados, estamos tumbados pregunt&aacute;ndonos si estamos perdiendo el tiempo. Nuestra cabeza empieza a dar vueltas: &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos estar haciendo? &iquest;Es de vagos tomarse un descanso?
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la culpa por descansar</h2><p class="article-text">
        No es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico, sino un t&eacute;rmino que muchas personas usan para describir la incomodidad interna que surge cuando intentan descansar. Puede manifestarse de varias maneras. Seg&uacute;n Segura, &ldquo;nos irritamos por tonter&iacute;as que antes ni not&aacute;bamos; sentimos que vamos en piloto autom&aacute;tico, como si no estuvi&eacute;ramos del todo presentes en nuestra propia vida; nos cuesta concentrarnos hasta en cosas simples; empezamos a sentir cinismo hacia cosas que antes nos motivaban; dormimos, pero nos levantamos igual de cansados; nuestro di&aacute;logo interno se vuelve m&aacute;s duro, m&aacute;s cr&iacute;tico con nosotros mismos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que suele pasar cuando cruzamos el l&iacute;mite, aparecen se&ntilde;ales de agotamiento que, cuando se normaliza y dejamos de identificarlo como algo temporal, &ldquo;es cuando hay que parar de verdad, no esperar a que se resuelva solo&rdquo;, advierte Segura. Esto no es un defecto personal, sino que suele ser una respuesta emocional aprendida.
    </p><p class="article-text">
        Sin descanso, corremos el riesgo de sufrir agotamiento. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan tiempo de descanso para recargarse y procesar las emociones. Si no nos permitimos ese tiempo, podemos volvernos irritables, ansiosos y tener dificultades para afrontar los retos de la vida, por lo que el descanso no es un lujo, es una necesidad. Y tampoco es una se&ntilde;al de pereza, sino un poderoso acto de autocuidado y autopreservaci&oacute;n. &ldquo;Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que de verdad importa, con la cabeza puesta ah&iacute; y no en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, advierte Segura.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro pasos para darnos permiso para parar sin sentirnos culpables</h2><p class="article-text">
        Es algo que podemos aprender a hacerlo, en palabras de Segura, en varios pasos. El primero de ellos es &ldquo;identificar qu&eacute; nos da miedo realmente. &iquest;El conflicto? &iquest;La decepci&oacute;n del otro? &iquest;Qu&eacute; dejen de querernos? Conocer la ra&iacute;z cambia todo el enfoque&rdquo;, reconoce el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso, dice el psic&oacute;logo, es &ldquo;practicar el &lsquo;no&rsquo; en cosas peque&ntilde;as antes de intentarlo en lo importante. Como un m&uacute;sculo, se entrena poco a poco&rdquo;, afirma Segura, que enumera el tercero: separar a la persona de la petici&oacute;n. &ldquo;Puedes querer much&iacute;simo a alguien y aun as&iacute; no poder darle lo que pide en ese momento. Una cosa no anula la otra&rdquo;, reconoce Segura. 
    </p><p class="article-text">
        El cuarto paso consiste en &ldquo;no complicarnos con la explicaci&oacute;n. Podemos usar frases como &lsquo;esta vez no voy a poder&rsquo;, no necesitamos justificarnos de m&aacute;s&rdquo;, afirma Segura. Y, por &uacute;ltimo, &ldquo;aceptar que vamos a sentirnos raros al principio. Una incomodidad que no significa que lo estemos haciendo mal, sino que estamos haciendo algo nuevo&rdquo;, matiza Segura. 
    </p><p class="article-text">
        Que dejemos de hacer cosas no significa que tengamos que caer en la procrastinaci&oacute;n insana. &ldquo;La clave est&aacute; en la intenci&oacute;n de fondo&rdquo;, afirma Segura. No es lo mismo procrastinar, es decir, evitar algo que nos provoca ansiedad, que a menudo nos deja con m&aacute;s culpa y m&aacute;s presi&oacute;n, que descansar bien, &ldquo;una decisi&oacute;n consciente que nos deja con m&aacute;s energ&iacute;a para seguir&rdquo;, explica Segura.
    </p><p class="article-text">
        Debemos pensar que descansar no es solo tumbarse en el sof&aacute;. Es la capacidad de relajar el sistema nervioso, permitir la quietud en la mente y el cuerpo y tolerar la ausencia de est&iacute;mulos. Para muchas personas, es una habilidad, una capacidad aprendida, muchas veces contraria a las habilidades que les ense&ntilde;aron durante su infancia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cosas concretas nos ayudan? Para el especialista, es clave &ldquo;desconectar de las pantallas en alg&uacute;n momento del d&iacute;a, terminar la jornada aunque queden labores pendientes y hacer una revisi&oacute;n honesta de nuestra lista de tareas pregunt&aacute;ndonos cu&aacute;les son urgentes de verdad y qu&eacute; cargamos por costumbre o miedo a fallarle a alguien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las herramientas que podemos usar para frenar los pensamientos de culpa cuando decidimos parar, una t&eacute;cnica que ayuda mucho es &ldquo;nombrar el pensamiento en vez de cre&eacute;rnoslo autom&aacute;ticamente. No es lo mismo decir &lsquo;soy un vago por descansar&rsquo; que &lsquo;estoy teniendo el pensamiento de que soy un vago por descansar&rsquo;. Suena un matiz tonto, pero cambia todo: nos da distancia para cuestionarlo en vez de obedecerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El especialista nos da m&aacute;s pistas para acabar con este sentimiento de culpa: preguntarnos si le dir&iacute;amos lo mismo a alguien a quien queremos. &ldquo;Casi nunca nadie le exige a alguien que quiere que rinda al 100% sin parar. Ese doble est&aacute;ndar es la prueba de que la culpa no viene de la l&oacute;gica, sino de la costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, Segura nos habla de algo muy pr&aacute;ctico: agendar el descanso como si fuera una tarea m&aacute;s. &ldquo;Cuando el descanso tiene un horario, la mente deja de tratarlo como un lujo y empieza a tratarlo como algo leg&iacute;timo&rdquo;. De esta manera podremos descubrir que el tiempo de inactividad planificada no reduce la productividad; en muchos casos, la mejora. Regresamos con m&aacute;s energ&iacute;a, m&aacute;s claridad mental y menos resentimiento hacia las tareas pendientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-indica-aprender-bajar-ritmo-culpa-no-importa-xp_1_13365424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 14:27:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo indica cómo aprender a bajar el ritmo sin culpa: “Hacer menos no es hacer nada, sino hacer lo que importa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reducir-tiempo-usando-movil-11-consejos-sencillos-realistas_1_13363573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6feb599c-b7af-4014-8b7f-33bb886a498a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1011y476.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quieres pasar menos tiempo frente a la pantalla? Hemos preguntado a psicoterapeutas, profesores y especialistas cuáles son las formas prácticas (y factibles) de reducirlo</p><p class="subtitle">En primera persona - He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza</p></div><p class="article-text">
        Mires donde mires, la gente est&aacute; pegada a sus<em> smartphones</em>. Si no te has dado cuenta de este fen&oacute;meno, probablemente sea porque t&uacute; tambi&eacute;n tienes la vista constantemente puesta en ese peque&ntilde;o generador de dopamina.
    </p><p class="article-text">
        En marzo, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/meta-youtube-condenadas-pagar-3-millones-dolares-resultar-adictivas-danar-salud-mental-usuaria_1_13098288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Meta y YouTube</a> tuvieron que pagar un total de seis millones de d&oacute;lares despu&eacute;s de que un tribunal estadounidense dictaminara que las plataformas de estas empresas tecnol&oacute;gicas estaban dise&ntilde;adas para crear adicci&oacute;n. Si se incluyen aplicaciones tan tentadoras en un dispositivo que se lleva a todas partes, se crea la receta perfecta para un comportamiento compulsivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos externalizado nuestro cerebro a California: nuestras emociones, nuestro pensamiento&rdquo;, afirma el profesor Marcantonio Spada, catedr&aacute;tico em&eacute;rito de conductas adictivas y salud mental en la London South Bank University y director cl&iacute;nico de Onebright, un proveedor de terapia <em>online.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comenc&eacute; mi carrera en el &aacute;mbito acad&eacute;mico investigando el alcohol y la nicotina, y hace quince a&ntilde;os me di cuenta de que acabar&iacute;amos teniendo un problema a&uacute;n mayor con la tecnolog&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al m&oacute;vil a&uacute;n no conlleva el estigma social del alcoholismo, ni los efectos secundarios f&iacute;sicos evidentes, pero existen paralelismos interesantes. &ldquo;En cierto modo es comparable, porque interactuar con cualquier tipo de plataforma tecnol&oacute;gica proporciona refuerzos positivos y negativos, exactamente igual que lo hace el alcohol&rdquo;, afirma Spada.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las sustancias adictivas, las aplicaciones tambi&eacute;n est&aacute;n dise&ntilde;adas para proporcionar refuerzos intermitentes, explica, con recompensas como v&iacute;deos divertidos, seguidores y otras notificaciones. &ldquo;Tu cerebro tiende a permanecer en un estado de expectaci&oacute;n, algo que no se da necesariamente con los patrones tradicionales de adicci&oacute;n a las sustancias&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Las b&uacute;squedas de &ldquo;adicci&oacute;n al m&oacute;vil&rdquo; han ido aumentando de forma constante durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, y la gente comparte consejos para reducir su uso. Tambi&eacute;n se han desarrollado aplicaciones y dispositivos para ayudar a las personas a replantearse su relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace unos siete u ocho a&ntilde;os, empez&oacute; a surgir con frecuencia como tema tanto en mi trabajo individual como en el de parejas: los tel&eacute;fonos causaban problemas de pareja, de salud mental, de sue&ntilde;o y de concentraci&oacute;n&rdquo;, afirma Hilda Burke, psicoterapeuta y autora de <em>The Phone Addiction Workbook </em>(Manual para superar la adicci&oacute;n al m&oacute;vil).
    </p><p class="article-text">
        En lugar de que los tel&eacute;fonos sean una fuente de entretenimiento, observa que los pacientes relacionan el uso del m&oacute;vil con &ldquo;una especie de baj&oacute;n an&iacute;mico y un malestar general&rdquo;. Y para esta psicoterapeuta, la explicaci&oacute;n parec&iacute;a obvia. &ldquo;Aquello que inicialmente intent&aacute;bamos automedicarnos &mdash;un conflicto, un problema en el trabajo o la sensaci&oacute;n de estar perdidos en nuestras vidas, sea lo que sea&mdash; sigue ah&iacute; despu&eacute;s de cuatro o cinco horas de estar deslizando el dedo por la pantalla&rdquo;, afirma Burke. &ldquo;Pero ahora, adem&aacute;s de eso, tenemos la resaca de haber estado tanto tiempo haciendo scroll: '&iquest;Por qu&eacute; he malgastado ese tiempo? &iquest;Qu&eacute; estoy haciendo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gran parte del lenguaje que se utiliza al hablar de pasar tiempo en las aplicaciones es muy pasivo: 'Cuando me quise dar cuenta estaba&hellip;'. No es: 'Decid&iacute; entrar en Instagram; quer&iacute;a ver a Brooklyn Beckham y lo que la gente dice al respecto. Quer&iacute;a pasar dos horas profundizando de verdad'. La gente no hace eso. Lo que intento hacer con mis pacientes es que sean conscientes de ello, que elijan lo que est&aacute;n haciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si te reconoces en este comportamiento y quieres reducirlo, hay ayuda a tu alcance. Hemos preguntado a expertos, desde un psicoterapeuta hasta un profesor especializado en conductas adictivas, cu&aacute;les son las mejores formas de reducir el tiempo frente a la pantalla.
    </p><h2 class="article-text">Lleva un control del tiempo que pasas con el m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Los dispositivos Android y Apple cuentan con herramientas integradas para supervisar y controlar el tiempo de uso de la pantalla. En los primeros, se trata de &ldquo;Bienestar digital&rdquo;, y en los segundos, de &ldquo;Tiempo de uso&rdquo;. Ambas te permiten llevar un seguimiento del tiempo que pasas en las aplicaciones y limitar tu acceso a franjas horarias concretas o a una duraci&oacute;n m&aacute;xima si consideras que est&aacute;s dedic&aacute;ndoles demasiado tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Spada se muestra esc&eacute;ptico ante estas herramientas, ya que observa que un control excesivo puede provocar ansiedades adicionales, pero acepta que una &ldquo;alerta ocasional&rdquo; sobre el uso del tel&eacute;fono est&aacute; bien. Se muestra m&aacute;s esc&eacute;ptico respecto a que nuestros dispositivos controlen aspectos como el sue&ntilde;o, ya que esto puede generar preocupaciones artificiales. Pero si admitir que tienes un problema es el primer paso, la evidencia clara de que has desperdiciado literalmente d&iacute;as de tu tiempo limitado en la Tierra es una llamada de atenci&oacute;n convincente de que la vida deber&iacute;a ser algo m&aacute;s que esto.
    </p><h2 class="article-text">Agenda tiempo sin pantallas</h2><p class="article-text">
        Lo que finalmente le funcion&oacute; a la psicoterapeuta Burke fue algo que ella denomina &ldquo;entrenamiento de la espera&rdquo;. Se trata de peque&ntilde;os intervalos de tiempo en los que el m&oacute;vil se deja en casa o, al menos, se apaga y se mantiene fuera del alcance.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; poco a poco&rdquo;, explica: no se llevaba el m&oacute;vil cuando sacaba a pasear a su galgo, antes de ir aumentando gradualmente los periodos de abstinencia del m&oacute;vil. Ahora tiene los domingos como d&iacute;a sin pantallas.
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            <span class="title">
                Desconéctate del móvil con alguna actividad que te distraiga.                            </span>
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        &ldquo;La realidad es que resulta realmente dif&iacute;cil prescindir del m&oacute;vil, sobre todo si vienes de un alto nivel de dependencia&rdquo;, afirma. &ldquo;Cuando alguien se est&aacute; recuperando de una adicci&oacute;n, siente ese vac&iacute;o. Pero creo que, si llegamos a cierta etapa, empezamos a disfrutar de las recompensas. Ya no es una privaci&oacute;n: resulta gratificante elegir prescindir de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los domingos, Burke tiene desactivados los datos, por lo que sus amigos a&uacute;n pueden llamarla, pero cualquier mensaje de WhatsApp tendr&aacute; que esperar hasta el lunes. Disfrutar de la naturaleza y relacionarse con otras personas que pasean a sus perros, en lugar de verse &ldquo;acosada&rdquo; y &ldquo;bombardeada&rdquo; por su m&oacute;vil, ha resultado gratificante. &ldquo;Me siento renovada al final del d&iacute;a&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Cambia tu pantalla de bloqueo</h2><p class="article-text">
        Otro truco que recomienda Burke es cambiar la foto de la pantalla de bloqueo por algo que te recuerde lo que te est&aacute;s perdiendo en el mundo real. En su caso, es una foto del galgo mencionado anteriormente, Bran, pero podr&iacute;a ser cualquier cosa. &iquest;Quieres aprender franc&eacute;s? Pon una foto de Par&iacute;s. &iquest;Quieres hacer m&aacute;s ejercicio? C&aacute;mbiala por una foto tuya de cuando estabas m&aacute;s en forma.
    </p><h2 class="article-text">Desactiva las notificaciones</h2><p class="article-text">
        Las notificaciones son una de las creaciones m&aacute;s enga&ntilde;osas de los <em>smartphones: </em>un canto de sirena que te atrae de nuevo en cuanto consigues escapar. Eliminar todas las notificaciones excepto las imprescindibles es una buena forma de minimizar la tentaci&oacute;n que ejerce tu m&oacute;vil. Un mensaje de texto puede ser una cuesti&oacute;n de vida o muerte, pero un descuento del 30% por tiempo limitado en alguna app de comida a domicilio no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto puede resultar contraproducente para algunas personas. Sin notificaciones, &iquest;c&oacute;mo sabr&aacute;n si se est&aacute;n perdiendo algo? &ldquo;Si no lo sabes, es un poco como las ratas de Skinner, que picotean sin parar porque podr&iacute;a haber una actualizaci&oacute;n&rdquo;, afirma Burke.
    </p><h2 class="article-text">Mant&eacute;n el m&oacute;vil fuera de tu alcance</h2><p class="article-text">
        Muchas personas se encuentran navegando sin rumbo fijo por las redes sociales para retrasar el momento de levantarse por la ma&ntilde;ana o, lo que es peor, como &uacute;ltima actividad antes de dormir. &ldquo;Dejo de utilizar cualquier tipo de tecnolog&iacute;a interactiva a partir de las 19:00 h, porque afecta al sue&ntilde;o&rdquo;, afirma Spada. (Curiosamente, la televisi&oacute;n no supone ning&uacute;n problema, ya que es pasiva, explica: &ldquo;Es la interactividad la que afecta negativamente a nuestro cerebro&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal, por tanto, es mantener el m&oacute;vil fuera del dormitorio, pero si no es posible, al menos mantenerlo fuera del alcance. &ldquo;El distanciamiento f&iacute;sico es extremadamente importante&rdquo;, afirma Spada. &ldquo;En un dormitorio, lo mantendr&iacute;a a dos o tres metros de distancia de m&iacute;. Si es realmente importante, el m&oacute;vil sonar&aacute;, pero, aparte de eso, no deber&iacute;a ser una distracci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ponle una goma el&aacute;stica al m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Es una t&eacute;cnica de las m&aacute;s antiguas que existen. Sorprendentemente, una goma el&aacute;stica enrollada alrededor del m&oacute;vil puede resultar un elemento disuasorio para quienes tienen la suficiente fuerza de voluntad.
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                    alt="Si eliminas todas las notificaciones excepto las imprescindibles, puede que te apetezca menos volver a mirar el móvil."
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                Si eliminas todas las notificaciones excepto las imprescindibles, puede que te apetezca menos volver a mirar el móvil.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Busca ayuda en las aplicaciones</h2><p class="article-text">
        Puede parecer contradictorio, pero muchos aseguran que la forma de vencer la adicci&oacute;n a las aplicaciones es con m&aacute;s aplicaciones. Concretamente, aplicaciones que utilizan la misma gamificaci&oacute;n y los mismos trucos psicol&oacute;gicos que las m&aacute;s adictivas, pero con el objetivo contrario. Prep&aacute;rate para recibir recordatorios insistentes, recompensas por buen comportamiento y la descarga de dopamina que suele asociarse al uso del m&oacute;vil durante los periodos de abstinencia digital. Estas aplicaciones est&aacute;n disponibles tanto en versi&oacute;n de pago como gratuita. BePresent ofrece sus herramientas disuasorias m&aacute;s potentes tras un muro de pago, mientras que ScreenZen funciona mediante un sistema de donaciones y se puede utilizar &iacute;ntegramente sin coste alguno.
    </p><h2 class="article-text">P&aacute;sate a un <em>dumbphone</em></h2><p class="article-text">
        Los m&oacute;viles b&aacute;sicos, por llamarlos de una forma no peyorativa, te ofrecen funciones b&aacute;sicas de llamada y mensajes de texto, ya sea sin conexi&oacute;n a Internet en absoluto o con un acceso tan limitado que resulta una pesadilla. El renacido Nokia 3210 sin duda te curar&aacute; de tu adicci&oacute;n a TikTok, y adem&aacute;s podr&aacute;s olvidarte de ese ritual nocturno de recargar el m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Spada, sin embargo, est&aacute; preocupado por el debate entre &ldquo;evitaci&oacute;n y control&rdquo;. &ldquo;Hay quien dice: 'Bueno, si quiero superar mi problema con el alcohol, tengo que empezar a evitar los bares y a los amigos a los que les gusta beber&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si te encuentras en el extremo m&aacute;s leve del espectro de la adicci&oacute;n, en realidad no es bueno evitar el bar, porque empiezas a pensar que no tienes control sobre tus propios comportamientos&rdquo;. En otras palabras, esto solo es realmente una soluci&oacute;n si te sientes &ldquo;abrumado&rdquo; por el uso del smartphone.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay una preocupaci&oacute;n m&aacute;s pr&aacute;ctica. &ldquo;Pasarse a un tel&eacute;fono b&aacute;sico requiere la colaboraci&oacute;n de los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Burke, destacando la prevalencia de los c&oacute;digos QR, las entradas electr&oacute;nicas y los imprescindibles grupos de WhatsApp. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vas a ofrecer a cambio? &iquest;C&oacute;mo vas a asegurarte de mantener tus relaciones sociales?&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">P&aacute;sate a un <em>smartphone</em> dise&ntilde;ado para la desintoxicaci&oacute;n digital</h2><p class="article-text">
        Una opci&oacute;n son los <em>smartphones</em> que facilitan la desconexi&oacute;n, como los dispositivos NxtPaper de TCL. Sus pantallas son antirreflectantes, emiten poca luz azul y ofrecen una experiencia similar a la del papel. Un interruptor situado en el lateral de los modelos m&aacute;s recientes desactiva las notificaciones y cambia la pantalla a escala de grises para permitir una lectura sin interrupciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Deja a un lado el móvil y disfruta de la naturaleza."
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                Deja a un lado el móvil y disfruta de la naturaleza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&eacute;jalo de golpe</h2><p class="article-text">
        Una desintoxicaci&oacute;n digital &mdash;en la que guardas el m&oacute;vil bajo llave, lo que te permite despejar la mente con la naturaleza y actividades m&aacute;s anal&oacute;gicas&mdash; es la opci&oacute;n radical. La esperanza es que, al haber comprobado lo mucho m&aacute;s tranquilo que puede estar tu cerebro, los h&aacute;bitos anal&oacute;gicos se mantengan &mdash;o, al menos, te hagan replantearte c&oacute;mo convives con tu m&oacute;vil. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os han surgido varios retiros con esta intenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pasar 72 horas lejos de los tel&eacute;fonos puede marcar una diferencia real, afirma Spada, pero hay una salvedad importante. Al igual que ocurre con la rehabilitaci&oacute;n para la adicci&oacute;n al alcohol y las drogas, esto solo funcionar&aacute; a largo plazo si regresas a &ldquo;un entorno reestructurado&rdquo; con &ldquo;nuevos principios&rdquo; de uso del tel&eacute;fono; de lo contrario, es probable que recaigas en los malos h&aacute;bitos.
    </p><p class="article-text">
        Burke cree que el enfoque de &ldquo;dejarlo de golpe&rdquo; tiene sus l&iacute;mites para la mayor&iacute;a de la gente. &ldquo;Mucha gente se va de 'vacaciones de desintoxicaci&oacute;n', y suelen ser personas que se 'intoxican' mucho durante el resto del a&ntilde;o y luego lo compensan&rdquo;. As&iacute; que todo depende de lo que ocurra una vez que la gente vuelva a la red.
    </p><p class="article-text">
        H&eacute;ctor Hughes, cofundador de Unplugged, una empresa de alquiler de caba&ntilde;as aisladas de la red el&eacute;ctrica, reconoce que no es una soluci&oacute;n milagrosa. &ldquo;&iquest;Evita que la gente se vuelva adicta? No. Pero cuanto m&aacute;s lo practican, m&aacute;s anhelan este estado mucho m&aacute;s saludable&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alan Martin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/reducir-tiempo-usando-movil-11-consejos-sencillos-realistas_1_13363573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Telefonía móvil,Smartphones,Adicciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6eb61cd5-5845-481b-9776-1a8c305f603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y133.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Casilla vacía’, una novela sobre la amistad, la pérdida y una generación que creció con la promesa de un futuro estable y ha terminado instalada en la incertidumbre</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        Cuatro amigos se re&uacute;nen un domingo m&aacute;s frente al mar. Es el mismo lugar donde aprendieron a nadar y donde durante a&ntilde;os (o eso les parec&iacute;a a ellos) estuvieron a salvo del paso del tiempo y de todo lo dem&aacute;s. Hablan, beben, esperan a que pique algo. Pero ese d&iacute;a se ir&aacute;n de vac&iacute;o. Tampoco volver&aacute;n a ser los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena abre <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-voces/casilla-vacia-santiago-mazarrasa-9791370092368/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casilla vac&iacute;a</em></a> (Alianza editorial, 2026), la tercera novela de Santiago Mazarrasa (Santander, 1988), en la que se ver&aacute;n reflejados muchos de los miembros de su generaci&oacute;n, especialmente hombres que andan entre los 30 y los 40 a&ntilde;os, y que hoy en d&iacute;a han descubierto (o est&aacute;n a punto de descubrir) que aquello que daba sentido a sus vidas, la amistad, el trabajo, el amor o la esperanza en un futuro, parece que ya no les funciona. 
    </p><p class="article-text">
        Mazarrasa ha moldeado ese sentimiento en una novela sobria, coral, atravesada por la muerte y por una pregunta muy dif&iacute;cil de responder: qu&eacute; pasa cuando la vida no se parece a aquello que nos prometieron. Sus personajes buscan un lugar para resguardarse mientras sienten que todo a su alrededor se desmorona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quer&iacute;as explorar con esta novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundamentalmente, una especie de sensaci&oacute;n de orfandad que me acompa&ntilde;a desde siempre. Algo que creo que forma parte del ser humano, sentirse hu&eacute;rfano de sentido, de explicaciones. La imposibilidad de habitar el mundo de una manera realmente plena. Siempre va a haber deseo, miedo, angustia o temor.
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba mucho explorar c&oacute;mo unos personajes que est&aacute;n en la treintena, cuando parece que las cosas ya tienen que estar en marcha, pasan por una situaci&oacute;n en la que se pone de manifiesto que la vida no es nada. O que la vida, de alg&uacute;n modo, te va a pasar por encima. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has dicho que tu novela no es pol&iacute;tica, que la literatura no es para eso, pero la veo profundamente pol&iacute;tica. Casi una llamada de atenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a que no es funci&oacute;n de la novela aportar soluciones. Fuera de eso, la literatura s&iacute; que es pol&iacute;tica en el sentido de que tiene algo de confrontaci&oacute;n con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que pedirle a la literatura que d&eacute; respuestas concretas a un problema hace que sea muy f&aacute;cil acabar produciendo mala literatura. No quiere decir que no sea posible, porque hay autores que lo logran, pero a m&iacute; no me interesa en ese sentido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la literatura abundan los relatos sobre la p&eacute;rdida de padres o parejas, pero menos sobre la muerte de un amigo. &iquest;Crees que socialmente se tiende a infravalorar ese duelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no se haya tratado mucho, aunque claro, decir esto sin haber le&iacute;do todo lo que se puede leer es un poco osado. Pero creo que quiz&aacute;s no se ha tratado tanto el tema porque la amistad ha sido en cierto modo secundaria frente a las relaciones familiares o las relaciones rom&aacute;nticas. 
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, no creo que esta novela sea sobre el duelo. La muerte que ocurre en el libro provoca que los protagonistas se enfrenten a su propia situaci&oacute;n personal. Que caiga la m&aacute;scara que la cubre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El vínculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia más o menos feliz (...) Y la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que el v&iacute;nculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia m&aacute;s o menos feliz. Y quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo me parece que se est&aacute; perdiendo y que la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los protagonistas parecen incapaces de hablar de lo que les ocurre. &iquest;Es una caracter&iacute;stica de esos personajes, de los hombres en general o de toda una generaci&oacute;n que ha aprendido a esconder la vulnerabilidad detr&aacute;s de la iron&iacute;a o los memes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una combinaci&oacute;n. Hay una parte importante de esta incapacidad que es muy caracter&iacute;stica de los hombres y, especialmente, de los grupos de amigos.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son m&aacute;s que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tab&uacute;es que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes. Los miedos y los deseos de cada uno de los pertenecientes a un grupo de amigos se pliegan frente a la direcci&oacute;n que toma el grupo como ente.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n creo que es un problema generacional que no creo que tenga que ver tanto con esconder la vulnerabilidad, sino con cierto miedo a la autenticidad, a ser quien uno es y decirlo de manera natural.
    </p><p class="article-text">
        Ese para m&iacute; es un problema muy gordo. Creo que, a la hora de enfrentarse a las cosas, deber&iacute;amos ya dejar atr&aacute;s el recurrir al humor o a los memes. Si queremos hablar realmente de las cosas que pasan, hay que superarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela aparecen la emigraci&oacute;n, la precariedad y los trabajos que no cumplen lo prometido. &iquest;Te parece que la generaci&oacute;n de los llamados </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> est&aacute; particularmente desorientada debido a ese tipo de problemas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, creo que est&aacute; absolutamente desorientada. Me interesa mucho lo que ocurre con esta generaci&oacute;n, que es la m&iacute;a. Creo que nos encontramos en una especie de interregno entre generaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son más que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tabúes que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un mundo en el que todav&iacute;a habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todav&iacute;a que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas: estudiar, ir fuera a buscar trabajo, establecer relaciones rom&aacute;nticas con quien debemos y cuando debemos, etc. Pero, por desgracia, creo que ese tipo de sue&ntilde;o progresista est&aacute; ya m&aacute;s que agotado.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, debajo de nosotros est&aacute;n las generaciones que vienen, que ya han asumido esto de una manera mucho m&aacute;s natural. Es decir, habitan un mundo en el que esto no existe y simplemente aceptan que es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que los <em>millennials</em> hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generaci&oacute;n: no vamos a habitar el mundo de nuestros padres, pero tampoco tendremos demasiado sitio en el mundo de nuestros hijos. Es una cosa muy particular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega Santander en esta historia? &iquest;Es importante para ti que la novela transcurra all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, sent&iacute;a que ten&iacute;a una especie de deuda con la ciudad. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os fuera, volv&iacute; a vivir aqu&iacute;. Desde entonces, he publicado dos novelas y una obra de teatro, y nunca aparece Santander.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ten&iacute;a mucho sentido que pasara aqu&iacute; porque es una ciudad que hasta ahora hab&iacute;a sido una ciudad refugio. Los personajes de esta novela buscan refugios y los dos principales que tienen son el grupo de amigos y la ciudad de Santander. Ambos se desmoronan.
    </p><p class="article-text">
        Santander es una ciudad que ha estado protegida de los vaivenes, de los grandes problemas hasta hace poco y ahora ya no. Est&aacute; b&aacute;sicamente igual de atravesada por problemas derivados de la digitalizaci&oacute;n, de las crisis de la vivienda o la turistificaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes buscan refugio en la amistad, en las drogas, en los recuerdos o en las relaciones. Hay algo muy melanc&oacute;lico y nost&aacute;lgico en el retrato de este grupo de amigos. &iquest;Es nostalgia por el pasado o m&aacute;s bien nostalgia por un futuro que nunca lleg&oacute; a existir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es de ambas. Hay una nostalgia del pasado en el sentido en el que estos personajes viven todav&iacute;a agarrados a esas historias que les daban forma como grupo de amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n atravesados por toda una serie de miedos que les cuesta a ellos mismos expresar y que tienen que ver con no haber logrado lo que se esperaba de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que todav&iacute;a mantiene en pie a los personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, creo que si la novela fuera m&aacute;s larga no se mantendr&iacute;an en pie ninguno de ellos. No s&eacute; lo que ocurrir&iacute;a, pero creo que no saldr&iacute;an adelante. Pienso que lo que a&uacute;n les mantiene en pie es que no acaban de ser conscientes de d&oacute;nde se encuentran y la nostalgia que tienen del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de una canci&oacute;n que se llama <a href="https://www.youtube.com/watch?v=n7SXX4ZXXFE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Over the Edge</em></a>, de los Wipers. Est&aacute;n en el l&iacute;mite. Y yo creo que lo que se narra en esa novela es el estado de &aacute;nimo que se tiene en ese l&iacute;mite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un mundo en el que todavía habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todavía que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir este libro, &iquest;has llegado a alguna conclusi&oacute;n sobre c&oacute;mo se sobrevive a la p&eacute;rdida de un amigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no. Por suerte, no he tenido que experimentar eso y espero no tener que hacerlo pronto. Pero creo que si toca hay que afrontarlo como cualquier p&eacute;rdida: encontrando un lugar a partir del cual construir de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que creo que en el punto en el que est&aacute;n estos personajes encontrar&aacute;n pocos lugares a partir de los cuales construir de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mensaje &uacute;ltimo que te gustar&iacute;a que los lectores se quedaran de tu novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay un mensaje claro, la verdad. S&iacute; que creo que me gustar&iacute;a que el lector no salga igual. Me parece fundamental que despu&eacute;s de la lectura de un libro no salgamos exactamente como empezamos. Me interesa sobre todo que al lector le sobrevuele un cierto estado de &aacute;nimo despu&eacute;s de leer el libro. No es que quiera que acabe fatal, triste y embajonado, pero s&iacute; que piense: &ldquo;Bueno, &iquest;y con mi vida qu&eacute; pasa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pensando de una manera m&aacute;s positiva, dir&iacute;a que todav&iacute;a es posible encontrar ciertos refugios a partir de los cuales se puede trabajar para que no acaben del todo destruidos, pero para eso es necesario partir de cierto estado de &aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Millennials,Amistad,Duelo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f5da4f-eede-41e6-a4e7-378a6c1a44a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146573.jpg" width="1430" height="805" alt="Por qué los maricas necesitamos amigos maricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La homofobia y las normas de género nos dificultan tejer amistades estrechas entre nosotros, pero cuando lo logramos mejora nuestra salud y nuestro bienestar</p><p class="subtitle">Orgullo mariliendre: por qué es tan potente la amistad entre chicas y maricas</p></div><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a salir del armario en mi adolescencia, las primeras personas con las que me abr&iacute; a manifestar qui&eacute;n soy se llamaban M&iacute;riam y &Aacute;ngela. Las primeras amistades que hice al llegar a la universidad, Virginia y Sandra. &iquest;La primera persona con la que cog&iacute; confianza en el trabajo que tuve durante m&aacute;s de ocho a&ntilde;os? Cristina. Si todos estos nombres son femeninos, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de mi vida, he tenido mucha m&aacute;s facilidad para hacer amigas que para hacer amigos. No me pasa solo a m&iacute;: dir&iacute;a que es un patr&oacute;n bastante habitual entre los maricas. &iquest;Por qu&eacute; ocurre? Cuando se lo pregunto a Carlos Soto, experto en psicolog&iacute;a afirmativa LGTBIQ+, hace lo que hacen a menudo los psic&oacute;logos: llevarnos a nuestra infancia. &ldquo;Imag&iacute;nate a tu ni&ntilde;o del colegio o del instituto. Los primeros insultos que recibimos, el primer insulto de &lsquo;maric&oacute;n&rsquo;, no suelen venir de las ni&ntilde;as. Suelen venir de los chicos heterosexuales&rdquo;, analiza. &ldquo;Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos m&aacute;s c&oacute;modos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos peque&ntilde;itos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que desde la infancia nos rodeamos de chicas para protegernos del rechazo y de la violencia. Y cuando nos hacemos mayores, supongo, a&uacute;n tenemos interiorizado que ellas en general van a ser un espacio seguro, mientras que a ellos los podemos percibir como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que a m&iacute; me ha costado un poco aprender a relacionarme con hombres heterosexuales, y no s&eacute; hasta qu&eacute; punto lo he conseguido. A menudo, cuando conoc&iacute;a a uno, inconscientemente part&iacute;a de cierto miedo a que fuera hom&oacute;fobo y me pon&iacute;a a la defensiva hasta que me demostrase que no lo era. Lo que yo llamo presunci&oacute;n de homofobia. E incluso ahora, cuando los conozco m&aacute;s y rebajo esas barreras al constatar que no hay ese rechazo, no me resulta f&aacute;cil desarrollar amistades profundas. Quiz&aacute; no termino de sentir que los hombres heteros y yo hablemos el mismo idioma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos más cómodos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos pequeñitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y con los que no son heteros? Hasta pasados los treinta, tampoco tuve apenas amigos maricas. Hay quienes s&iacute;, desde muy j&oacute;venes, forman grupos con otros chicos del colectivo con los que comparten sus vidas y salen por sitios de ambiente, pero no fue mi caso. Pregunto a Gabriele, uno de los amigos que s&iacute; tengo ahora, y me responde que le ha pasado lo mismo: siempre se ha relacionado m&aacute;s con mujeres. Me cuenta que en el pueblo peque&ntilde;o del norte de Italia en el que se cri&oacute; &ldquo;no hab&iacute;a otros maricas, que se supiera&rdquo;. Despu&eacute;s, en la universidad, s&iacute; conoci&oacute; a otras personas LGTBIQ+, pero con ninguna de ellas desarroll&oacute; una amistad estrecha. En torno a los 25 a&ntilde;os, se acerc&oacute; a un grupo de gente del colectivo, pero no termin&oacute; de encajar con ellos: &ldquo;Solo se juntaban para salir de fiesta. No eran mi rollo, no me aportaban mucho, as&iacute; que me alej&eacute; un poco. Nunca les consider&eacute; de verdad como amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por la consulta de Carlos Soto pasan a menudo chicos maricas que no tienen amigos como ellos. El psic&oacute;logo lo relaciona con los prejuicios que existen sobre el colectivo, que a veces calan en nosotros mismos: &ldquo;Desde peque&ntilde;o no tienes referentes, no conoces a muchos chicos gays. Entonces vas desarrollando las creencias falsas y negativas que te mete la sociedad, como que son todos unos guarros, que solo buscan sexo, que no pueden formar familias&hellip;&rdquo;. Nos podemos acabar creyendo parte de esa imagen estereotipada que la homofobia genera sobre nuestro propio colectivo. Y eso nos aleja de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre a veces que, aunque hagamos amigos maricas con los que salir y hacer planes, nos cuesta desarrollar con ellos v&iacute;nculos m&aacute;s profundos. Pese a que no seamos heteros, los problemas que implica la masculinidad nos atraviesan. Hemos crecido en un contexto social en el que, mientras a las mujeres se les exige que sean emp&aacute;ticas y cuiden a los dem&aacute;s, a los hombres se nos dice que nos mostremos fuertes o que no lloremos. Se nos educa m&aacute;s en la agresividad que en el cari&ntilde;o. Y aunque al aceptar nuestra orientaci&oacute;n sexual y construir nuestra identidad podemos romper poco a poco con buena parte de las normas de g&eacute;nero que nos han impuesto, seguramente hay cosas que est&aacute;n grabadas en lo m&aacute;s profundo de nuestra mente y a&uacute;n nos queda trabajo para deconstruirlas. Quiz&aacute; ese es uno de los motivos por los que nos resulta m&aacute;s dif&iacute;cil construir amistades estrechas entre nosotros: se nos ha preparado para ser menos cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que a las mujeres lesbianas no les ocurre tanto esto. Tienen otros problemas: la lesbofobia combina machismo y homofobia en un c&oacute;ctel explosivo que no suma estas discriminaciones, sino que las multiplica. Pero creo que, al menos, haber recibido una educaci&oacute;n que les empuja m&aacute;s hacia los cuidados y hacia la inteligencia emocional les puede ayudar a desarrollar redes de sororidad m&aacute;s fuertes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empecé a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a shows drags, a compartir viajes… pero también a escucharnos, a apoyarnos, a acompañarnos en los bajones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro obst&aacute;culo para establecer v&iacute;nculos profundos es la propia homofobia, que a veces nos lleva a construirnos un caparaz&oacute;n que luego nos cuesta romper. Carlos Soto me explica que, al sentirnos diferentes a los dem&aacute;s y sufrir rechazo o incluso acoso, tendemos a desarrollar &ldquo;una baja autoestima y un miedo muy intenso a mostrarnos vulnerables&rdquo;. &ldquo;Y claro, &iquest;c&oacute;mo voy a generar una intimidad si me da miedo mostrarme vulnerable? La base de la intimidad es la vulnerabilidad. Si he aprendido desde peque&ntilde;o que al mostrarme vulnerable y ser quien soy me agreden, me pongo una capa de protecci&oacute;n para evitar todo eso&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera que nos hemos construido dificulta que, cuando ya somos adultos, desarrollemos v&iacute;nculos sanos: &ldquo;No soy capaz de mostrarme como soy y empiezo a hacer un mont&oacute;n de estrategias para que no me dejen, para mostrarme superseguro... Entonces no se termina de generar esa intimidad real y las relaciones son m&aacute;s superficiales&rdquo;, valora el psic&oacute;logo. Imagino que esto s&iacute; nos puede ocurrir a toda la comunidad LGTBIQ+ y no solo a los maricas.
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que estemos condenados a no tener amigos cercanos. &ldquo;Que arrastremos esas heridas desde la infancia no significa que no se pueda trabajar ni que esto sea para toda la vida&rdquo;, defiende el especialista. Pone en valor que &ldquo;dentro del colectivo hay mucha resiliencia y mucha introspecci&oacute;n&rdquo;. Y destaca que &ldquo;haber vivido todo lo que hemos vivido nos lleva a no ir por la vida sin cuestionarnos las cosas&rdquo; y a &ldquo;una introspecci&oacute;n a la que a lo mejor alguien heterosexual a quien le han dado todo en la vida no llega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, mi falta de amigos maricas ha cambiado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empec&eacute; a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a <em>shows</em> drags, a compartir viajes&hellip; pero tambi&eacute;n a escucharnos, a apoyarnos, a acompa&ntilde;arnos en los bajones. Ahora es una de las personas m&aacute;s importantes para m&iacute;. Tambi&eacute;n en esa &eacute;poca decid&iacute; apuntarme a una escuela de bachata y salsa sin roles de g&eacute;nero, orientada a la comunidad LGTBIQ+. Unos meses despu&eacute;s, ya hab&iacute;a hecho ah&iacute; un grupo de amigos maricas que compartimos el disfrute de bailar y que, a la vez, nos cuidamos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las dinámicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriele</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Gabriele, que es parte de ese grupo, tambi&eacute;n es la primera vez que desarrolla amistades estrechas con otros chicos gays, y es algo que necesitaba: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, empec&eacute; a pensar que hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las din&aacute;micas&rdquo;, me explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y me recuerda un momento que vivimos hace poco algunos de esos amigos, en un largo viaje en coche en el que volv&iacute;amos de pasar un fin de semana bailando juntos en un festival de bachata y salsa. Ah&iacute; tuvimos una conversaci&oacute;n profunda sobre problemas que vivimos espec&iacute;ficamente los maricas. A todos nos reconfort&oacute; poder hablar de eso con gente a la que le pasan cosas parecidas. Gabriele lo agradece as&iacute;: &ldquo;Al encontrar a gente como vosotros me di cuenta de que es posible tener amistades verdaderas y compartir aficiones que no sean t&oacute;xicas con gente del colectivo. Es algo nuevo que descubr&iacute; y que no s&eacute; si ve&iacute;a posible, pero no lo daba por hecho o lo ve&iacute;a como algo dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que estas amistades son importantes no solo lo pensamos Gabriele y yo: tambi&eacute;n lo dice la ciencia.<strong> </strong>&ldquo;En la psicolog&iacute;a, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable&rdquo;, me explica Carlos Soto. Se&ntilde;ala que &ldquo;hay <a href="https://digitalcommons.usu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3288&amp;context=psych_facpub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que demuestran que favorece nuestra salud de muchas formas&rdquo;. Una de ellas es que &ldquo;reducimos la homofobia interiorizada&rdquo;, ya que conocer de cerca la realidad de otras personas ayuda a desmontar los prejuicios que nos crearon sobre las personas LGTBIQ+. Otra es que esas amistades contribuyen a proteger nuestra salud sexual: &ldquo;Cuantos m&aacute;s amigos del colectivo, m&aacute;s acceso a informaci&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la psicología, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tambi&eacute;n destaca que esas otras personas &ldquo;han vivido lo mismo que t&uacute;&rdquo;, en referencia a procesos como la salida del armario, el miedo a contarle a tu familia qui&eacute;n eres o a perder amistades, el rechazo o el <em>bullying.</em> Apunta que compartir esas vivencias &ldquo;genera una sensaci&oacute;n de validaci&oacute;n muy potente que no te puede generar alguien que no pertenece al colectivo y no lo ha vivido&rdquo;. Y a&ntilde;ade m&aacute;s beneficios psicol&oacute;gicos de tener amigos del colectivo: la existencia de referentes diversos que te abren la mente a imaginar diferentes maneras de vivir, que es &ldquo;importante para la autoestima&rdquo;; el sentimiento de pertenencia a una comunidad, algo que &ldquo;todos los seres humanos necesitamos&rdquo;; y la sensaci&oacute;n de &ldquo;poder ser t&uacute; mismo y expresarte como quieras sin ser juzgado ni seguir arrastrando esa fachada desde la adolescencia, lo cual se traduce en un mejor autoconcepto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo no conoc&iacute;a esos estudios cient&iacute;ficos, pero s&iacute; he descubierto con mi propia experiencia que la llegada de estos amigos maricas a mi vida la ha mejorado sin duda. No sustituyen a mis amigas mujeres, <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-mariliendre-potente-amistad-chicas-maricas_129_12440045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esas mariliendres</a> a las que intento cuidar tanto como me cuidan a m&iacute; y que siguen siendo una parte esencial de mi c&iacute;rculo. M&aacute;s bien las complementan. Me permiten compartir risas, dramas y vivencias con quienes son como yo, hacen lo que yo y les pasa lo que a m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 20:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Amistad,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
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