<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Era]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/microsite/519056/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo funciona Yoga Nidra, la técnica de relajación que ayuda a combatir el insomnio, según una psicóloga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/yoga-nidra-tecnica-relajacion-ayudarte-combatir-insomnio-psicologa-xp_1_13286694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b72561-993a-4f82-8d00-68fb8bdc0a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es Yoga Nidra y por qué puede ayudarte a combatir el insomnio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta tradición milenaria ha sido rescatada en los últimos años y la neurociencia tiene algo que decir sobre su eficacia para dormir mejor</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual” </p></div><p class="article-text">
        El yoga est&aacute; de moda en redes sociales y, aunque muchas variantes de esta disciplina se est&aacute;n volviendo populares, pocas lo han hecho tanto como el Yoga Nidra, que tambi&eacute;n se conoce con el nombre de NSDR o Non-Sleep Deep Rest, descanso profundo sin sue&ntilde;o, el t&eacute;rmino popularizado por el neurocient&iacute;fico Andrew Huberman. 
    </p><p class="article-text">
        Esta t&eacute;cnica se ha extendido desde Instagram y YouTube a las aplicaciones de meditaci&oacute;n como Insight Timer o Calm. La premisa: una t&eacute;cnica de relajaci&oacute;n guiada de 20-30 minutos que produce un efecto restaurador profundo sin llegar a dormirse del todo. Pero, si no te duermes, &iquest;qu&eacute; puede hacer por el insomnio?
    </p><h2 class="article-text">El origen del Yoga Nidra</h2><p class="article-text">
        Yoga Nidra significa &ldquo;sue&ntilde;o y&oacute;guico&rdquo; en s&aacute;nscrito. Es una pr&aacute;ctica contemplativa descrita en textos del tantrismo de los primeros siglos de nuestra era, aunque su versi&oacute;n moderna se debe al swami Satyananda Saraswati, que en los a&ntilde;os sesenta codific&oacute; un protocolo estructurado en ocho fases en el Bihar School of Yoga (India). La pr&aacute;ctica busca llevar a la persona a un estado de conciencia entre la vigilia y el sue&ntilde;o: consciente pero profundamente relajado.
    </p><p class="article-text">
        El Yoga Nidra se practica tumbado boca arriba, con los ojos cerrados, en un espacio tranquilo. La pr&aacute;ctica es siempre guiada, ya sea por un instructor o mediante una grabaci&oacute;n de audio. El protocolo cl&aacute;sico de Satyananda incluye un &ldquo;esc&aacute;ner corporal&rdquo;, hacerse consciente de las distintas partes del cuerpo, trabajar con sensaciones opuestas (fr&iacute;o-calor, pesadez-ligereza) y una fase de visualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta es una pr&aacute;ctica de relajaci&oacute;n que no se usa como m&eacute;todo para dormir, sino m&aacute;s bien como apoyo para reducir el estr&eacute;s en situaciones de insomnio. &ldquo;Normalmente empiezo con meditaciones m&aacute;s cortas, de cinco minutos, porque para muchas personas, sobre todo las que tienen ansiedad, estar 20 o 45 minutos sin hacer nada les genera angustia&rdquo;, explica Mar&iacute;a Mar&iacute;n-Cavestany, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en insomnio y ansiedad en psicoLoria. &ldquo;Primero necesitan aprender a estar a solas con su mente&rdquo;, comenta.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el Yoga Nidra puede ayudar con el insomnio</h2><p class="article-text">
        El efecto del Yoga Nidra sobre el sue&ntilde;o es indirecto. &ldquo;Lo que se busca es pasar de las ondas beta, que son las que tenemos cuando estamos en alerta o con hipervigilancia, algo muy habitual en personas con insomnio a medida que se acerca la hora de dormir, a ondas alfa o incluso theta, que son las que aparecen en estados meditativos profundos o en el sue&ntilde;o reparador&rdquo;, explica Mar&iacute;n. Esa transici&oacute;n no ocurre de forma espont&aacute;nea en muchos insomnes, y el Yoga Nidra les sirve de entrenamiento.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41144325/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica publicada en 2025</a> que analiz&oacute; seis ensayos cl&iacute;nicos encontr&oacute; que el Yoga Nidra mejoraba la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que se tarda en dormirse), el tiempo total de sue&ntilde;o y la eficiencia del sue&ntilde;o frente a distintos grupos de control. 
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34825538/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ensayo aleatorio y controlado</a> que compar&oacute; el Yoga Nidra con la relajaci&oacute;n muscular progresiva encontr&oacute; que Yoga Nidra produc&iacute;a mejoras m&aacute;s marcadas en las fases de sue&ntilde;o profundo N2 y N3, y una reducci&oacute;n del cortisol salival, lo que indica que la pr&aacute;ctica reduce la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica del estr&eacute;s que muchas veces est&aacute; detr&aacute;s del insomnio.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; no se debe usar justo antes de dormir</h2><p class="article-text">
        Este es el punto menos intuitivo del Yoga Nidra y el que m&aacute;s confusi&oacute;n genera. &ldquo;Normalmente practicamos en la sesi&oacute;n de terapia, que evidentemente no est&aacute; cerca de la noche, o recomendamos hacerlo por la ma&ntilde;ana o al mediod&iacute;a&rdquo;, explica Mar&iacute;n. &ldquo;Si la persona practica primero en esos momentos del d&iacute;a, luego es m&aacute;s f&aacute;cil extender ese estado a la noche&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es fisiol&oacute;gica: si el practicante se adormece durante la sesi&oacute;n (algo frecuente cuando hay deuda de sue&ntilde;o acumulada), ese sue&ntilde;o ligero puede reducir la presi&oacute;n de sue&ntilde;o necesaria para dormirse profundamente a la hora de acostarse. El Yoga Nidra act&uacute;a mejor como siesta funcional a mitad del d&iacute;a que como ritual previo al sue&ntilde;o nocturno.
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento de primera l&iacute;nea para el insomnio es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). La intervenci&oacute;n incluye la restricci&oacute;n del tiempo en cama, el control de est&iacute;mulos antes de dormir, higiene del sue&ntilde;o y una reestructuraci&oacute;n cognitiva de las creencias disfuncionales sobre el sue&ntilde;o. El Yoga Nidra funciona como complemento de todas estas medidas terap&eacute;uticas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Primero trabajamos toda la parte cognitivo-conductual: la higiene del sue&ntilde;o, no asociar la cama con actividades que no sean dormir, trabajar los pensamientos intrusivos y convertirlos en pensamientos alternativos&rdquo;, enumera Mar&iacute;n. &ldquo;Una vez que ese conocimiento est&aacute; asentado con el paciente, entonces empiezo con las t&eacute;cnicas pr&aacute;cticas, como la meditaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. El Yoga Nidra entra en esa segunda fase como herramienta de regulaci&oacute;n de la activaci&oacute;n del sistema nervioso.
    </p><p class="article-text">
        La clave, insiste la psic&oacute;loga, es la pr&aacute;ctica constante fuera de la consulta: &ldquo;El cerebro es un m&uacute;sculo que necesita entrenamiento. Como en el gimnasio, no sirve de nada ir una vez al mes durante dos horas. Es mucho m&aacute;s efectivo practicar tres veces a la semana 30 o 45 minutos. Lo mismo con la meditaci&oacute;n: una vez a la semana en consulta no es suficiente&rdquo;. Y los resultados, cuando el paciente se compromete, son tangibles: &ldquo;Para m&iacute; ha supuesto una enorme mejora a nivel profesional el a&ntilde;adir estas t&eacute;cnicas. Si se toman en serio, la mejora es clara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Yoga Nidra no cura el insomnio cr&oacute;nico. Pero practicado durante el d&iacute;a y como complemento a la terapia habitual, puede ser una herramienta &uacute;til, accesible y sin efectos secundarios para mejorar la calidad de nuestro descanso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/yoga-nidra-tecnica-relajacion-ayudarte-combatir-insomnio-psicologa-xp_1_13286694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2026 14:54:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e4b72561-993a-4f82-8d00-68fb8bdc0a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="238955" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e4b72561-993a-4f82-8d00-68fb8bdc0a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="238955" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo funciona Yoga Nidra, la técnica de relajación que ayuda a combatir el insomnio, según una psicóloga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e4b72561-993a-4f82-8d00-68fb8bdc0a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Meditación,Yoga,Insomnio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: cómo una actriz de ‘Juego de Tronos’ se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/creia-iba-salvar-planeta-actriz-juego-tronos-unio-secta-bienestar-perdio-cabeza_1_13291326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Creía que iba a salvar el planeta”: cómo una actriz de ‘Juego de Tronos’ se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz Hannah Murray consiguió un papel en la exitosa serie de televisión ‘Skins’ a los 17 años y luego protagonizó la épica fantástica de HBO. Acaba de publicar unas memorias en las que cuenta cómo se sintió atraída por una misteriosa comunidad espiritual y acabó internada en un centro psiquiátrico</p><p class="subtitle">Combatir la gordofobia, según la filósofa Kate Manne: “Para una mujer o una niña, 'gorda' es uno de los peores insultos posibles”</p></div><p class="article-text">
        Al menos una vez a la semana, Hannah Murray tiene un pensamiento abrumador: &ldquo;&iexcl;Gracias a Dios que ya no act&uacute;o!&rdquo;. Puede estar subiendo las escaleras con una taza en la mano, o sentada en su escritorio abriendo el ordenador, sacando una cazuela del horno o paseando por la calle principal del pueblo del este de Inglaterra, donde vive ahora. El pensamiento llega acompa&ntilde;ado de lo que ella describe como una especie de alivio f&iacute;sico total. Intenta aferrarse a esta sensaci&oacute;n de &ldquo;ya no soy actriz&rdquo; porque, seg&uacute;n dice, al mismo tiempo siente &ldquo;una verdadera oleada de alegr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es solo porque ya no tenga que desnudarse ante la c&aacute;mara, aunque hubo muchas de esas escenas, empezando por Cassie, a quien interpret&oacute; a los 17 a&ntilde;os en la exitosa serie <em>Skins </em>del canal E4, casi siempre en ropa interior. Tampoco es porque no tenga que lidiar con la atenci&oacute;n constante sobre su peso, porque tambi&eacute;n hubo mucho de eso, acompa&ntilde;ado siempre de preguntas de periodistas: &iquest;era anor&eacute;xica en la vida real? &iquest;A sus padres les preocupaba su peso? Y no es porque no la reconozcan en todas partes, como le ocurri&oacute; despu&eacute;s de interpretar a Gilly en <em>Juego de Tronos</em>, con hombres adultos montando en c&oacute;lera si no les firmaba aut&oacute;grafos o se hac&iacute;a un <em>selfie </em>con ellos. Tampoco se trata de tener que negociar qu&eacute; partes de su cuerpo aceptar&aacute; mostrar por contrato. Ni de lidiar con la euforia de conseguir un gran papel seguida inmediatamente de la decepci&oacute;n de terminar el rodaje solo para volver a la rutina de las audiciones y que le digan: &ldquo;Por favor, ve bien arreglada. Tienen que creerse que Benedict Cumberbatch podr&iacute;a sentirse atra&iacute;do por ti&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una mezcla de todas estas cosas. Adem&aacute;s del estilo de vida, el alcohol, las drogas, el sexo imprudente (una vez se llev&oacute; a un doble de Kurt Cobain a un ba&ntilde;o en un club nocturno de Detroit simplemente porque, s&iacute;, se parec&iacute;a al cantante de Nirvana, fallecido hace mucho tiempo). Sabe que todo era desesperaci&oacute;n, un intento de sentirse especial. &ldquo;Ese era un factor importante de ser actriz: ser elegida para un papel te hace sentir incre&iacute;blemente especial. Pero solo dura lo que dura ese proyecto. Estaba en este bucle en el que me preguntaba incesablemente, '&iquest;D&oacute;nde est&aacute; eso que me har&aacute; sentir especial para siempre?'&rdquo; Intent&oacute; leer obras de la secci&oacute;n de crecimiento personal de la librer&iacute;a, &mdash;la droga de iniciaci&oacute;n, como llama ir&oacute;nicamente a esos libros ahora&mdash;. Prob&oacute; la meditaci&oacute;n, diarios de gratitud y hasta tuvo dos psicoanalistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">‘The Make-Believe’, una exploración franca y a menudo bañada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llevó de cabeza al “lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En vista de todo esto, quiz&aacute;s no sorprenda que, a los 27 a&ntilde;os, Murray se viera envuelta en una secta del bienestar. Una secta tan absurda, en retrospectiva, que su l&iacute;der posaba con un collar de s&iacute;mbolos m&iacute;sticos y un enorme vaso de Starbucks. Promet&iacute;a sabidur&iacute;a y algo especial, pero le cost&oacute; miles de d&oacute;lares. Sin embargo, mucho peor fue el da&ntilde;o que caus&oacute; a su salud mental. Murray sufri&oacute; un episodio psic&oacute;tico tan grave que tuvo que ser ingresada en una unidad psiqui&aacute;trica especializada. Posteriormente, un psiquiatra le diagnostic&oacute; trastorno bipolar.
    </p><p class="article-text">
        En los nueve a&ntilde;os que han pasado desde entonces, Murray ha intentado comprender qu&eacute; ocurri&oacute;. Principalmente, anotando todo lo que recordaba de aquella d&eacute;cada intensa, revisando mensajes de texto, notas, pel&iacute;culas y hablando con amigos. El resultado es su memoria autobiogr&aacute;fica&nbsp;&lsquo;The Make-Believe&rsquo;, una exploraci&oacute;n franca y a menudo ba&ntilde;ada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llev&oacute; de cabeza al &ldquo;lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Murray es m&aacute;s conocida por <em>Skins </em>(tres temporadas) y <em>Juego de Tronos</em> (cinco temporadas), tambi&eacute;n trabaj&oacute; en una gran cantidad de papeles en cine, televisi&oacute;n y teatro que explotaban su vulnerabilidad, su crudeza innata y algo inefable que la hac&iacute;a fascinante de ver. Entre ellos, destacan la pel&iacute;cula sobre el suicidio adolescente <em>Bridgend</em> (2015), por la que gan&oacute; tres premios a la mejor actriz; el largometraje estadounidense sobre los disturbios raciales <em>Detroit </em>(2017); y la obra sobre la Familia Manson <em>Charlie Says</em> (2018). Adem&aacute;s, se gradu&oacute; con una licenciatura en Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sentada frente a m&iacute; en una cafeter&iacute;a del Teatro Barbican, en Londres, luce radiante, con el pelo casta&ntilde;o peinado con raya al medio y la camisa abierta sobre un top de rayas brillantes. Las dos latas de agua con gas que ha pedido est&aacute;n sobre la mesa cuando me siento. Casi siempre tiene las manos escondidas en el regazo, pero de vez en cuando, al recordar alg&uacute;n dato o an&eacute;cdota, se enrosca mechones de pelo entre los dedos. La ciudad de provincias, la cocina, la escritura: todo eso forma parte de la Murray de 36 a&ntilde;os que no bebe ni fuma, que ya no act&uacute;a ni forma parte de la &eacute;lite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscaba algo que me arreglara por completo, una varita mágica o una solución milagrosa
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora se mantiene alejada del mundo del bienestar. &ldquo;Incluso las cosas m&aacute;s suaves pueden resultar bastante angustiantes. Ya no medito. No entrar&iacute;a en una tienda de piedras preciosas. No hago yoga, porque no s&eacute; qu&eacute; podr&iacute;a surgir que me parezca demasiado esot&eacute;rico para lo que puedo tolerar. Pero ahora me doy cuenta de lo extendido que est&aacute;. De la frecuencia con la que desconocidos te lo ofrecen como remedio. Dices: &rdquo;No duermo bien&ldquo;, y te preguntan: &rdquo;&iquest;Has probado la meditaci&oacute;n?&ldquo;. Est&aacute; en todas partes, vista como una soluci&oacute;n intr&iacute;nsecamente positiva. Y existen versiones inofensivas o positivas. Pero como yo buscaba algo que me curara por completo, una varita m&aacute;gica o una soluci&oacute;n milagrosa, la promesa me resultaba seductora y adictiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, &ldquo;no se reflexiona lo suficiente sobre el bienestar&rdquo;, afirma Murray, &ldquo;sobre todo en lo que respecta a su transformaci&oacute;n en una industria&rdquo;. La actriz cuenta que era una joven vulnerable y que vio c&oacute;mo otros j&oacute;venes en su misma situaci&oacute;n apostaban su felicidad a lo que result&oacute; ser una secta perniciosa y explotadora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b721d76-9d8d-4563-8eb8-60e5fad30e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actriz durante una sesión fotográfica en el Festival de Cine de Venecia de 2018."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actriz durante una sesión fotográfica en el Festival de Cine de Venecia de 2018.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hablemos entonces de la secta. Ella prefiere no nombrarla, simplemente se refiere a ella como la organizaci&oacute;n. En el libro describe lo f&aacute;cil que fue caer en la trampa &mdash;poco a poco, a lo largo de varios meses&mdash; y pide a quienes se creen inmunes que recuerden todas las veces que se han sentido tentados por una soluci&oacute;n r&aacute;pida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es f&aacute;cil pensar 'eso nunca me pasar&iacute;a a m&iacute;&rsquo;, pero nos hacemos un flaco favor al decirlo, porque no lo sabemos. No ten&iacute;a ni idea de que iba a pasar por nada de lo que describo en el libro. Habr&iacute;a dado por hecho que no me pasar&iacute;a, que estaba a salvo. Ten&iacute;a buena educaci&oacute;n, proven&iacute;a de una familia de clase media; todo deber&iacute;a haber estado bien. Pensaba: &lsquo;Soy inteligente. Tomo buenas decisiones&rsquo;. Pues bien, tom&eacute; decisiones terribles. Pero es importante entender por qu&eacute; la gente hace estas cosas, en lugar de pensar: &lsquo;Oh, deben ser idiotas&rsquo; o &lsquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser tan est&uacute;pido?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su primer contacto con la organizaci&oacute;n fue a trav&eacute;s de una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo; llamada Grace*. Su entrenador personal se la hab&iacute;a presentado en el set de &lsquo;Detroit&rsquo;, donde actu&oacute; junto a John Boyega, Will Poulter y Kaitlyn Dever. La pel&iacute;cula fue dirigida por la ganadora del Oscar Kathryn Bigelow, a quien Murray admiraba profundamente. Aun as&iacute;, el tema era &ldquo;violento y oscuro&rdquo;, la historia real de tres hombres negros asesinados por la polic&iacute;a durante las protestas de 1967. Murray interpreta a Julie, una joven de 18 a&ntilde;os de Ohio, golpeada con una pistola, interrogada y agredida sexualmente por polic&iacute;as blancos. 
    </p><p class="article-text">
        La actriz se mantuvo delgada durante el rodaje, haciendo flexiones para aumentar su ritmo card&iacute;aco antes de cada escena intensa. Un profesor de actuaci&oacute;n la hab&iacute;a animado a &ldquo;abrirse&rdquo; de una manera &ldquo;casi cham&aacute;nica&rdquo;. Luego lleg&oacute; la escena en la que se rasgaba el vestido. &ldquo;Mis pechos quedaron expuestos a la c&aacute;mara. Los cubr&iacute; inmediatamente con los brazos. Luego lo repetimos todo... Tantas veces que perd&iacute; la cuenta&rdquo;. Seg&uacute;n narra, cada vez &ldquo;el coraz&oacute;n me lat&iacute;a con fuerza. Sent&iacute;a dolor en el est&oacute;mago y el pecho. Los nervios me ard&iacute;an. Temblaba de adrenalina&rdquo;. Sab&iacute;a que no era real. Pero al mismo tiempo, le resultaba traum&aacute;tico. La atormentaban las pesadillas. Cuando despertaba por la noche, corr&iacute;a al ba&ntilde;o a vomitar. As&iacute; se sent&iacute;a cuando conoci&oacute; a Grace, una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Grace le pregunt&oacute; a Murray si pod&iacute;an hablar. Y Murray ten&iacute;a mucho que decir. Era, de todos modos, una persona que siempre se desahogaba &mdash;la t&iacute;pica chica que en las fiestas contaba la historia de su vida para conectar con la gente&mdash; y le gustaban las conversaciones &iacute;ntimas. Le habl&oacute; a Grace sobre &lsquo;Detroit&rsquo;, sobre la actuaci&oacute;n, sobre la presi&oacute;n de sentirse feliz y afortunada &mdash;dada su vida de glamour y &eacute;xito&mdash;, la tensi&oacute;n de no quejarse nunca, especialmente en el &aacute;mbito profesional, incluso si le ped&iacute;an que filmara semidesnuda en Nueva York a -9 &deg;C, o en una playa galesa con vientos de 72 km/h y fiebre. Tambi&eacute;n le habl&oacute; de los compa&ntilde;eros de reparto arrogantes que no se hab&iacute;an aprendido sus di&aacute;logos, los directores crueles, los agentes de casting entrometidos. Se desahog&oacute; sobre su vida, su familia, sus mayores tristezas. Y Grace le escuch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le recomend&oacute; entonces que probase sesiones de reiki con ella y lleg&oacute; a ofrecerle algo m&aacute;s, algo &ldquo;para quienes quieren abordar sus problemas y resolverlos&rdquo;. Y eso sonaba justo a lo que buscaba Murray. La &ldquo;sanadora&rdquo; le present&oacute; a una lectora de cartas y, tras pagar 150 d&oacute;lares, Murray recibi&oacute; una sesi&oacute;n de &ldquo;sanaci&oacute;n&rdquo;. Despu&eacute;s, Grace le habl&oacute; a Murray de un curso que pod&iacute;a tomar para aprender las herramientas necesarias para ayudarse a s&iacute; misma. Como alguien del rodaje se la hab&iacute;a presentado, Murray pens&oacute; que Grace era de fiar.
    </p><p class="article-text">
        Siendo sincera, Grace reconoce que hubo momentos en que ni ella misma se entend&iacute;a. Hablaba de traer &ldquo;luz&rdquo; a su cuerpo y de c&oacute;mo pod&iacute;a activar su &ldquo;ADN espiritual&rdquo; usando herramientas &ldquo;poderosas y ancestrales&rdquo;. Atrapada por el entusiasmo de Grace, Murray opt&oacute; por dejar de lado esos momentos, como &ldquo;decidir&iacute;a dejar de lado, pasar por alto o ignorar tantas peque&ntilde;as cosas&rdquo; en los meses siguientes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Grace le dio un pequeño frasco de gotas. Murray no tiene ni idea de qué eran. “Probablemente nada más que agua, en un bonito envase, inofensivamente inútil, engañosamente cara”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por alguna raz&oacute;n &mdash;probablemente agotamiento, posiblemente los primeros s&iacute;ntomas de un episodio bipolar&mdash; la sesi&oacute;n de sanaci&oacute;n de Grace le pareci&oacute; m&aacute;gica y Murray experiment&oacute; una liberaci&oacute;n total. Antes de irse, Grace le dio un peque&ntilde;o frasco de gotas, recalcando lo importantes que eran, c&oacute;mo la ayudar&iacute;an con el &ldquo;proceso (&hellip;) para limpiar las cosas&rdquo;. Murray no tiene ni idea de qu&eacute; eran. &ldquo;Probablemente nada m&aacute;s que agua, en un bonito envase, inofensivamente in&uacute;til, enga&ntilde;osamente cara&rdquo;. Esa noche durmi&oacute; 14 horas.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le hab&iacute;a dado a Murray los datos de contacto de una mujer en Londres. Cuando regres&oacute; de Estados Unidos &mdash;v&iacute;a Los &Aacute;ngeles, donde asisti&oacute; a un concierto de Beyonc&eacute;, hizo una audici&oacute;n para interpretar a Janis Joplin y a los premios Emmy, y luego fue a Belfast para dos d&iacute;as de rodaje de Juego de Tronos&mdash; estaba destrozada. La recibi&oacute; Siobhan, una mujer extra&ntilde;a, algo aturdida y distante, que tambi&eacute;n llevaba el collar m&iacute;stico. Siobhan le explic&oacute; lo que aprender&iacute;a en clase: los rituales, las rutinas, las maneras de protegerse de la energ&iacute;a de otras personas, y Murray le entreg&oacute; 700 libras &mdash;unos 810 euros&mdash;, el primero de muchos pagos. Echando la vista atr&aacute;s, no describe a Siobhan como una estafadora, sino m&aacute;s bien como una &ldquo;creyente sincera e ingenua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clase, a la que tambi&eacute;n asisti&oacute; un conductor de Uber al que Siobhan hab&iacute;a contratado para un traslado al aeropuerto, requer&iacute;a imaginaci&oacute;n. En un momento dado, le pidieron a Murray que resumiera la sensaci&oacute;n de &ldquo;aferrarse a pilares de luz&rdquo;. Se sorprendi&oacute; al sentir algo casi s&oacute;lido en sus manos, pero hoy recuerda que su trabajo en aquel entonces implicaba &ldquo;la capacidad de sumergirse en cosas fant&aacute;sticas, como el trabajo de efectos especiales CGI en &lsquo;Juego de Tronos&rsquo;, donde miraba una pelota de tenis e imaginaba que era un lobo gigante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siobhan describe rituales cham&aacute;nicos y cabal&iacute;sticos, santuarios y chakras, ba&ntilde;os de sal y c&iacute;rculos m&aacute;gicos, yoes superiores y gu&iacute;as espirituales. Habla de una verdadera alma gemela, algo que Murray, bisexual y abierta al poliamor, encontr&oacute; un poco inc&oacute;modo y anticuado, pero que, una vez m&aacute;s, pas&oacute; por alto. Cada clase abr&iacute;a un camino de progresi&oacute;n hacia otra clase o curso, que promet&iacute;a m&aacute;s respuestas, m&aacute;s formas de autosanaci&oacute;n y autoprotecci&oacute;n, pero a un precio. Murray qued&oacute; enganchada; quer&iacute;a seguir ese camino. Quer&iacute;a ser una &ldquo;Guerrera&rdquo;, lo cual era posible si tomaba los cursos llamados Maestra Ritual Novata, Maestra Ritual Aprendiz y Maestra Ritual Magus Hermeticus. &ldquo;Quer&iacute;a ir cada vez m&aacute;s lejos, tan lejos como se pudiera llegar&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Murray era tan ingenua y confiada que no buscó información sobre la organización en internet. De haberlo hecho, habría leído relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Murray era tan ingenua y confiada que no busc&oacute; informaci&oacute;n sobre la organizaci&oacute;n en internet. De haberlo hecho, habr&iacute;a le&iacute;do testimonios delirantes de sus seguidores, as&iacute; como relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales. Habr&iacute;a descubierto que funcionaba como una pir&aacute;mide y que escalarla la despojar&iacute;a de su libertad personal e individualidad. &ldquo;La pir&aacute;mide estaba estructurada para explotar a cualquiera que intentara escalarla&rdquo;, escribe en su libro &lsquo;The Make-Believe&rsquo;. &ldquo;Excepto a una persona, un hombre, que se sentaba en la cima&rdquo;. No lo conoci&oacute; hasta que complet&oacute; varios cursos, que adem&aacute;s eran costosos.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de pasar a hablar del hombre al que llama &ldquo;Steve&rdquo; en el libro, hay algo que Murray considera muy relevante para su historia: ella pertenece a la generaci&oacute;n de Harry Potter. &ldquo;Eso es fundamental&rdquo;, afirma. &ldquo;Este libro fue tan popular entre tanta gente de mi edad, y lo m&aacute;s atractivo era la idea de que pod&iacute;as descubrir todo un mundo m&aacute;gico, justo debajo de la superficie del nuestro. De ni&ntilde;a, deseaba con todas mis fuerzas que fuera cierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, explica, la literatura juvenil que consum&iacute;a su generaci&oacute;n ofrec&iacute;a historias donde el chico raro resultaba no ser raro, sino especial, con dones incre&iacute;bles. &ldquo;Cuando sufr&iacute;a psicosis, mi mente era un c&oacute;ctel de esas historias, la idea de que hab&iacute;a descubierto la verdad, que era que ten&iacute;a un destino incre&iacute;ble. Iba a salvar el mundo. Pod&iacute;a volar. No quiero decir que esas historias sean malas ni nada por el estilo. Simplemente creo que nos alimentan con una dieta que nos hace desear esto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta que Steve, como era de esperar, era fan de &lsquo;Juego de Tronos&rsquo;. La primera impresi&oacute;n de Murray fue la de un hombre blanco de mediana edad, con cabello y barba plateados, que vest&iacute;a una chaqueta amarilla que desentonaba con su camisa roja. Le dio un abrazo &ldquo;de coraz&oacute;n a coraz&oacute;n&rdquo; caracter&iacute;stico de la organizaci&oacute;n. Le result&oacute; un poco inapropiado, pero tambi&eacute;n emocionante y quiz&aacute;s m&aacute;s &iacute;ntimo de lo que deber&iacute;a. Llevaba el collar que todos usaban, y cuando ella le mir&oacute; a la cara, &ldquo;parec&iacute;a tan seguro de s&iacute; mismo. Irradiaba un poder que nunca hab&iacute;a visto en nadie. Un poder m&aacute;gico... Supe que estaba en presencia de un mago... Entonces, Steve habl&oacute;: 'Hola, estoy aqu&iacute; en Londres para iniciar a algunos Maestros Rituales como Chamanes Celtas'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando sufría psicosis, mi mente era un cóctel de esas historias, la idea de que había descubierto la verdad, que era que tenía un destino increíble. Iba a salvar el mundo. Podía volar.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los instructores de la organizaci&oacute;n eran mujeres y, en su mayor&iacute;a, llevaban falda, algo que Murray no not&oacute; del todo hasta que se les indic&oacute; a las devotas que tambi&eacute;n las usaran. Murray lo recibi&oacute; con recelo. Ella era m&aacute;s de ch&aacute;ndal. Pero se fij&oacute; en otras cosas. Cuando Steve se dirigi&oacute; a los presentes, empez&oacute; con un chiste subido de tono. &ldquo;Dijo que supon&iacute;a que deb&iacute;amos hacer 45 minutos de cardio al d&iacute;a y que &eacute;l prefer&iacute;a tener sexo como ejercicio cardiovascular que cualquier otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vio indicios de explotaci&oacute;n sexual? &ldquo;Mi experiencia fue muy erotizada, sin que ocurriera nada expl&iacute;citamente f&iacute;sico&rdquo;, dice. &ldquo;Hab&iacute;a una energ&iacute;a muy palpable en el ambiente. Creo que suele haberla en estas organizaciones espirituales jer&aacute;rquicas. Me pareci&oacute; interesante que fuera un espacio predominantemente femenino &mdash;las maestras, la sanadora&mdash; y de repente entra este hombre, incre&iacute;blemente seguro de s&iacute; mismo y magn&eacute;tico. Lo primero que cuenta es un chiste sobre sexo. De esa energ&iacute;a tan et&eacute;rea, suave e indecisa, de repente es como: &rdquo;Hola, estoy aqu&iacute;&ldquo; y &lsquo;Vamos a follar&rsquo;. Creo que lo hac&iacute;a a prop&oacute;sito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en ese momento, recuerda, mir&oacute; a esas mujeres y pens&oacute;: &ldquo;&iexcl;Secta sexual!&rdquo;. Pero cuando se lo sugiri&oacute; a uno de los profesores, le respondieron: &ldquo;Oh, Dios m&iacute;o, qu&eacute; divertido... No, es que es muy bueno destrozando tu ego y por eso pueden surgir muchas cosas sexuales&rdquo;. Fue durante este curso de cinco d&iacute;as celebrado en un hotel de Londres cuando el comportamiento de Murray comenz&oacute; a volverse err&aacute;tico. Viv&iacute;a con muy pocas horas de sue&ntilde;o al d&iacute;a y descubri&oacute; que hablaba a &ldquo;un mill&oacute;n de kil&oacute;metros por segundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Absorbía las historias contadas por otros participantes como un &quot;rayo&quot;, como si contuvieran mensajes secretos, anotándolas en su teléfono. Veía señales y símbolos por todas partes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su cerebro hac&iacute;a conexiones aleatorias; por ejemplo, vinculaba una cena que tuvo con otros cinco participantes con los cinco abortos espont&aacute;neos que sufri&oacute; su madre antes de que ella naciera. Se sent&iacute;a pura y asc&eacute;tica con agua y comida vegana, y m&aacute;s delirantemente feliz que nunca bajo los efectos de las drogas. Absorb&iacute;a las historias contadas por otros participantes como un &ldquo;rayo&rdquo;, como si contuvieran mensajes secretos, anot&aacute;ndolas en su tel&eacute;fono. Ve&iacute;a se&ntilde;ales y s&iacute;mbolos por todas partes. Una chica llamada Lauren le dijo que hab&iacute;a un mensaje en la pel&iacute;cula &lsquo;La historia interminable&rsquo;. Entonces Lauren dijo que no estaba segura de Steve, que le recordaba a un &ldquo;vendedor de coches usados sospechoso&rdquo;. Murray interpret&oacute; esto como una muestra de lo especial que era ella; Lauren no pod&iacute;a ver la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, mientras se ba&ntilde;aba con las sales &ldquo;contra el mal&rdquo; que hab&iacute;a comprado en la tienda de la organizaci&oacute;n, empez&oacute; a o&iacute;r la voz de Steve en su cabeza. Cre&iacute;a que la amaba, que se casar&iacute;a con ella, que controlaba el clima, que ella ten&iacute;a poderes especiales. A media ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente, empez&oacute; a tener alucinaciones: ve&iacute;a diagramas en el cuello de la gente que le mostraban c&oacute;mo &ldquo;curarlos&rdquo;. Pens&oacute;: &ldquo;Steve es mi padre y quiero acostarme con Steve&rdquo;. (Puede que fuese un eco del hecho de que su personaje en &lsquo;Juego de Tronos&rsquo; qued&oacute; embarazada de su padre).
    </p><p class="article-text">
        Si Murray hubiera estado rodeada de personas que no fueran seguidores de la secta, su estado man&iacute;aco podr&iacute;a haber sido detectado. En cambio, se hundi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, experimentando una especie de colapso mental. Busc&oacute; refugio en un ba&ntilde;o cerrado con llave, con un dolor de cabeza agonizante que sent&iacute;a como si estuviera &ldquo;dando a luz a trav&eacute;s del cr&aacute;neo&rdquo;. Al otro lado de la puerta cerrada, los maestros se agolpaban a su alrededor, sosteniendo herramientas de bronce y coreando: &ldquo;&iexcl;Fuera, esp&iacute;ritu maligno de Hannah!&rdquo;. Incluso en su estado de angustia, Murray comprendi&oacute;, en cierto modo, que aquello era &ldquo;jodidamente gracioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; antes de que alguien pidiera ayuda. Murray, que para entonces corr&iacute;a de un lado a otro buscando a Steve, quien convenientemente hab&iacute;a desaparecido, fue inmovilizada en el suelo. Fue trasladada de urgencia al hospital Gordon en Bloomsbury y retenida durante 28 d&iacute;as bajo la Ley de Salud Mental. Como lectora, algunas de las partes m&aacute;s indignantes del libro son los mensajes de texto que Steve le envi&oacute; a Murray mientras estaba internada. Buscando respuestas sobre lo sucedido, le escribe: &ldquo;Siento que he estado experimentando algunos efectos secundarios muy malos como resultado de uno de sus tratamientos. Me gustar&iacute;a saber si esto es normal&rdquo;. Steve le dice que no, pero a&ntilde;ade: &ldquo;Est&aacute;s libre y todo estar&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;Libre de qu&eacute;, Steve?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Steve: &ldquo;Hay cosas buenas y malas en el mundo, y a veces la mala energ&iacute;a puede entrar en nosotros.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;De verdad esperas que me conforme con esa explicaci&oacute;n?&rdquo; Steve envi&oacute; una respuesta divagante sugiriendo que, mientras Murray trabajaba en Detroit, &ldquo;un tipo malo se meti&oacute; en ti&rdquo;, y concluy&oacute;: &ldquo;Es algo grave, pero en t&eacute;rminos m&aacute;s sencillos, te poseyeron.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Murray dice que le cost&oacute; mucho tiempo enfadarse, pero hay ciertos pasajes del libro, incluidos estos mensajes, que todav&iacute;a le resultan &ldquo;dif&iacute;ciles&rdquo;. &ldquo;Porque recuerdo lo vulnerable que era cuando recib&iacute; esos mensajes. Me da pena por m&iacute; misma.&rdquo; Le pregunto c&oacute;mo se sintieron sus padres, y dice que no cree que sea justo compartir &ldquo;todos los detalles de c&oacute;mo se sintieron. Pero bueno.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La hija &uacute;nica de &ldquo;dos padres ancianos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Murray creci&oacute; en Bristol. Bromea diciendo que es el t&iacute;pico clich&eacute;: &ldquo;hija &uacute;nica de dos padres ancianos&rdquo;. Su padre, que ten&iacute;a 47 a&ntilde;os cuando ella naci&oacute;, es un acad&eacute;mico al que le encantaban los trenes de vapor y los horarios, y su madre es t&eacute;cnica de laboratorio (&ldquo;muy cari&ntilde;osa, muy positiva, muy dulce&rdquo;). De ni&ntilde;a pasaba much&iacute;simo tiempo sola, d&aacute;ndoles nombres y personalidades a sus peluches. &ldquo;Me aburr&iacute;a much&iacute;simo&rdquo;, se r&iacute;e. &ldquo;Recuerdo jugar con las persianas durante horas y horas&rdquo;. Pero tambi&eacute;n lee mucho. &ldquo;Y viv&iacute;a principalmente en mi cabeza. Era una ni&ntilde;a so&ntilde;adora. Mis recuerdos de la adolescencia son de ser una cabeza gigante, flotando, sin ninguna conexi&oacute;n con mi cuerpo&rdquo;. Anhelaba tener hermanos y sent&iacute;a una especie de culpa por haber sobrevivido a los abortos espont&aacute;neos de su madre. Se obsesion&oacute; con la idea de que ten&iacute;a que vivir una vida plena por cada uno de ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía una especie de adicción a entrar y leer cosas sobre mí en internet. Era horrible, como la cloaca de internet</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A los siete a&ntilde;os ya planeaba su futuro como veterinaria, eligiendo cursos y carreras universitarias. A los once, cambi&oacute; de rumbo tras ver una obra de teatro sobre criaturas del bosque y extraterrestres que se hac&iacute;an amigos. &ldquo;No fue un 'Quiz&aacute;s me interese la actuaci&oacute;n'... Fue un 'Voy a ser actriz'&rdquo;. Echando la vista atr&aacute;s, su salud mental le parec&iacute;a &ldquo;extra&ntilde;a&rdquo; durante su adolescencia temprana. A mediados de la adolescencia, se autolesionaba, pero no se lo cont&oacute; a nadie. Recuerda haber visto un documental de Stephen Fry sobre el trastorno bipolar y haber sentido que lo que se comentaba &ldquo;era muy cercano a ella. Pero tambi&eacute;n, era adolescente, y todos tenemos altibajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hizo la audici&oacute;n para &lsquo;Skins&rsquo; a los 16 a&ntilde;os, mientras participaba en un grupo de teatro juvenil, y consigui&oacute; el papel el d&iacute;a de su decimos&eacute;ptimo cumplea&ntilde;os. La primera temporada se rod&oacute; el verano anterior a su &uacute;ltimo a&ntilde;o de bachillerato, y la segunda mientras se preparaba para los ex&aacute;menes. &ldquo;Falt&eacute; mucho a clase ese &uacute;ltimo a&ntilde;o&rdquo;. Eso no le impidi&oacute; conseguir una plaza en la universidad, y para cuando lleg&oacute; la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes, la serie &ldquo;era todo un fen&oacute;meno&rdquo;, famosa por sus impactantes representaciones de los excesos adolescentes. La reconoc&iacute;an pr&aacute;cticamente en todas partes, le resultaba &ldquo;bastante abrumador&rdquo; y se relacionaba con gente que no sab&iacute;a qui&eacute;n era. O a la que no le importaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo fue Cambridge? &ldquo;Intenso. Era mucho m&aacute;s organizada que ahora. Hice tres pel&iacute;culas en tres a&ntilde;os, y adem&aacute;s iba a Londres todas las semanas a hacer audiciones. Simplemente hac&iacute;a mis ensayos y los entregaba con antelaci&oacute;n. De alguna manera, lo consegu&iacute; todo. Todo el mundo me ten&iacute;a perplejo. La primera vez que us&eacute; mi t&iacute;tulo fue cuando solicit&eacute; un m&aacute;ster en escritura creativa para escribir este libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no padeci&oacute; anorexia, la actriz s&iacute; describe una &ldquo;relaci&oacute;n desordenada con la comida&rdquo;. En aquella &eacute;poca, el sitio web de pel&iacute;culas IMDb albergaba foros de discusi&oacute;n en las p&aacute;ginas de los actores. &ldquo;Ten&iacute;a una especie de adicci&oacute;n a entrar y leer cosas sobre m&iacute; en internet. Era horrible, como la cloaca de internet; por cada persona que dec&iacute;a que mi cuerpo era 'inspiraci&oacute;n para adelgazar', hab&iacute;a otra que dec&iacute;a: 'Es repugnante'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Luché durante mucho tiempo con la idea de que no tenía derecho a sentirme tan triste. No había nada malo en mí. Tenía el privilegio de tener una carrera increíble. ¿Por qué no podía ser feliz todo el tiempo?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Hubo alg&uacute;n s&iacute;ntoma temprano del trastorno bipolar? &ldquo;Nadie me lo sugiri&oacute;. De vez en cuando, hab&iacute;a conversaciones donde tal vez era algo impl&iacute;cito. Mis amigos y la terapeuta que me atend&iacute;a en ese momento hablaban de 'momentos de gran euforia' y 'momentos de profunda tristeza'. Luch&eacute; durante mucho tiempo con la idea de que no ten&iacute;a derecho a sentirme tan triste. No hab&iacute;a nada malo en m&iacute;. Ten&iacute;a el privilegio de tener una carrera incre&iacute;ble. &iquest;Por qu&eacute; no pod&iacute;a ser feliz todo el tiempo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que recibi&oacute; el diagn&oacute;stico, &ldquo;todo cobr&oacute; mucho m&aacute;s sentido. Los diagn&oacute;sticos pueden ser complicados, pero para m&iacute; fue un gran alivio comprender mi mundo emocional desde esa perspectiva&rdquo;. Dice que todav&iacute;a existe mucho estigma en torno al trastorno bipolar, por lo que quiso ser &ldquo;muy sincera&rdquo; sobre la experiencia en su libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escucho mucho que 'necesitamos hablar m&aacute;s sobre salud mental'. Lo que quieren decir es, por ejemplo, ansiedad y depresi&oacute;n. Todos hablamos de eso con gusto. Pero hay un gran tab&uacute; en torno a la idea de las personas internadas. Son intocables. Sent&iacute; que era muy importante decir: 'Yo pas&eacute; por esto'. Mucha gente pasa por esto. Eso no significa que sean malas personas o que est&eacute;n mal para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, el mayor alivio es que ya no tiene que sumergirse en un papel, ni llegar al l&iacute;mite de su propia identidad para encarnar a otra persona. Ir&oacute;nicamente, su &uacute;ltimo largometraje fue &lsquo;Charlie Says&rsquo;, sobre las mujeres del culto asesino de Charles Manson en la d&eacute;cada de 1960. Mientras Murray le&iacute;a para el papel de Leslie Van Houten, solo pod&iacute;a pensar: &ldquo;Podr&iacute;a haber sido yo&rdquo;. Tras finalizar el rodaje, la directora, Mary Harron, le dijo: &ldquo;Fue incre&iacute;ble... vimos a tantas chicas para el papel de Leslie, tantas actrices hicieron la audici&oacute;n, y ninguna pudo hacerlo... T&uacute; lo hiciste sin esfuerzo. Dijiste las l&iacute;neas y sonaron completamente aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que Murray se rebelaba contra la idea de ser aburrida: &ldquo;Hice mucho por intentar ser interesante. Era una locura, un caos, llevaba una vida n&oacute;mada, mientras que la de ahora es m&aacute;s estable, sencilla y con los pies en la tierra&rdquo;. Hace unos diez a&ntilde;os, estaba en la alfombra roja de Hollywood para el estreno de la sexta temporada de &lsquo;Juego de Tronos&rsquo;, vestida con un tul naranja tostado, con una mirada inocente y de ojos grandes a pesar de estar luchando contra una resaca monumental tras haber bebido whisky puro y bailado al ritmo de Rihanna hasta las cinco de la ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su vida ahora es tranquila. Discreta. Tiene mucha rutina. Vive sola y se acuesta a las ocho o nueve para levantarse a las cinco a escribir. No ha bebido alcohol en tres a&ntilde;os. &iquest;Terapia? &ldquo;No. Creo que a veces la terapia tambi&eacute;n se presenta como una especie de panacea. Muchas de las cosas que me resultan &uacute;tiles no dependen de la gu&iacute;a o la sabidur&iacute;a de otra persona. Las cosas que me mantienen estable son el ejercicio, salir a caminar, cocinar&rdquo;. Seg&uacute;n ella, la cultura del bienestar &ldquo;podr&iacute;a estar causando algunos de los problemas que afirma poder curar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>* Todos los nombres de las personas vinculadas a la organizaci&oacute;n han sido modificados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Charlotte Edwardes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/creia-iba-salvar-planeta-actriz-juego-tronos-unio-secta-bienestar-perdio-cabeza_1_13291326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 20:27:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="421670" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="421670" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: cómo una actriz de ‘Juego de Tronos’ se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Trastornos mentales,Juego de Tronos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54d26c02-1b8e-4db8-89ad-b9ed0ab87b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a una sociedad que nos exige trabajar, consumir y disfrutar sin descanso, en 'JOMO. El gusto de perder', el filósofo reivindica el derecho a perder el tiempo y a imaginar espacios comunes donde parar también sea posible</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy cansada&rdquo;, &ldquo;voy a mil cosas&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; ganas de que lleguen las vacaciones&rdquo;... Preguntar a alguien c&oacute;mo est&aacute; implica, muchas veces, escuchar alguna variaci&oacute;n de la misma idea: agotamiento, saturaci&oacute;n, falta de tiempo y deseo de parar. Vivimos cansados, pero tambi&eacute;n culpables por estarlo. Queremos descansar, pero sentimos que no deber&iacute;amos. Deseamos perdernos cosas, pero seguimos atrapados en la obligaci&oacute;n de estar disponibles para todo: el trabajo, el ocio, el consumo, los dem&aacute;s y nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        De esa tensi&oacute;n parte Juan Evaristo Valls Boix (Elche, 1990) en el ensayo que acaba de publicar dentro de la colecci&oacute;n Cuadernos de Anagrama, <em>JOMO. El gusto de perder, </em>donde toma el concepto de JOMO &mdash;siglas de <em>Joy Of Missing Out</em>, el &ldquo;placer de perderse algo&rdquo;&mdash; para politizar el cansancio contempor&aacute;neo. Frente al FOMO, ese miedo a perderse un plan, una oportunidad laboral, una experiencia o una forma de vida, el JOMO aparece como una peque&ntilde;a grieta en la <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&oacute;gica de la productividad permanente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Continuando con la labor que ya estaba realizando en sus &uacute;ltimos trabajos <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El derecho a las cosas bellas</em></a><em>. Vindicaci&oacute;n de la vida holgada</em> (Ariel, 2025) o el reciente <em>Dolor capital. Afectos de resistencia y malestar social</em> (NED Ediciones, 2026), donde ejerce como editor, en esta ocasi&oacute;n toma los memes [JOMO y FOMO] por ser, hoy en d&iacute;a, &ldquo;una de las dimensiones m&aacute;s importantes de la cultura popular&rdquo;. El fil&oacute;sofo explica que <a href="https://www.eldiario.es/era/memeficacion-de-la-politica_129_11322908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cultura mem&eacute;tica</a> es &ldquo;un espacio de an&aacute;lisis sintom&aacute;tico donde va circulando el modo en que escribimos nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestros miedos y nuestros malestares&rdquo;. Pero, sobre todo, &ldquo;son una forma social de se&ntilde;alar el malestar y de se&ntilde;alarlo en un sentido colectivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sacar las camas a la calle</h2><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino JOMO parece surgir en una entrada de blog del emprendedor Anil Dash quien, en 2012, lo utiliz&oacute; como una respuesta al FOMO de vivir en una ciudad como Nueva York, en la que a veces hay que asumir que no se puede estar en todas partes y que es &ldquo;mejor disfrutar de las acogedoras delicias que nos confortan en casa&rdquo;. El JOMO podr&iacute;a entenderse, en una primera lectura, como una invitaci&oacute;n a quedarse en casa, apagar el m&oacute;vil y refugiarse en el espacio privado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta podr&iacute;a ser la posici&oacute;n del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, quien acu&ntilde;&oacute; la consigna &ldquo;quedarse en casa es la forma m&aacute;s l&uacute;cida de resistencia&rdquo;. Sin embargo, a Valls Boix esa interpretaci&oacute;n no solo le parece insuficiente, sino tambi&eacute;n peligrosa. &ldquo;Esa es una posici&oacute;n que me parece sumamente problem&aacute;tica y limitada, porque no todo el mundo tiene casa, porque reinscribe la protesta en un marco individual basado en el hogar, y sobre todo porque da por sentado que los cuidados y la reproducci&oacute;n social son una cuesti&oacute;n privada&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa retirada, el autor propone otra imagen: sacar el descanso del dormitorio, del sof&aacute; y de la intimidad familiar. &ldquo;Creo que la forma de politizar el JOMO o de politizar este cansancio tiene que ver m&aacute;s bien con una expresi&oacute;n de Emanuele Coccia que dice que, ahora que el trabajo est&aacute; entrando en nuestras casas, lo que tenemos que hacer es sacar las camas a la calle&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La concepción neoliberal del trabajo nos lo ha vendido como un espacio fantástico de realización personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el trabajo ha invadido el hogar, quiz&aacute; la respuesta no sea, por tanto, encerrarse todav&iacute;a m&aacute;s, sino llevar el descanso al espacio com&uacute;n. Pensar la ciudad no solo como lugar de tr&aacute;nsito, consumo y productividad, sino tambi&eacute;n como infraestructura para dormir, parar, cuidarse y perder el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a rota del trabajo</h2><p class="article-text">
        En el ensayo, Valls Boix detecta <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un cambio generacional</a> en relaci&oacute;n a c&oacute;mo la identidad que construimos cada vez est&aacute; m&aacute;s desligada del trabajo. Y este, a su vez, no puede separarse de la precariedad. El deseo de una vida m&aacute;s lenta no aparece en el vac&iacute;o, sino en un contexto donde el trabajo ha dejado de funcionar como garant&iacute;a de estabilidad, reconocimiento o futuro. Especialmente para quienes se incorporan ahora al mercado laboral, aunque el fen&oacute;meno no se agota en una lectura generacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La concepci&oacute;n neoliberal del trabajo nos lo ha vendido como un espacio fant&aacute;stico de <a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realizaci&oacute;n personal</a>. Por eso Mark Fisher dec&iacute;a esto de que el capitalismo ha colonizado la vida on&iacute;rica, porque so&ntilde;amos con nuestro trabajo, so&ntilde;amos en trabajar&rdquo;, asegura Valls Boix. Durante un tiempo, esa fantas&iacute;a funcion&oacute; como compensaci&oacute;n simb&oacute;lica ante unas condiciones materiales cada vez peores. Si el empleo no ofrec&iacute;a suficiente salario, seguridad o derechos, al menos promet&iacute;a identidad, pasi&oacute;n o prop&oacute;sito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esa promesa tambi&eacute;n se ha desgastado. &ldquo;Todo el ciclo de pol&iacute;ticas de austeridad de los a&ntilde;os 2010, y en particular de la pandemia, ha roto esa fantas&iacute;a del trabajo como espacio de fantas&iacute;a y de realizaci&oacute;n personal&rdquo;, sostiene. &ldquo;Entonces, una vez se rompe esa fantas&iacute;a, efectivamente ya no vale la pena trabajar&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; aparece despu&eacute;s? &ldquo;Ganamos una conciencia cr&iacute;tica justamente de la precariedad, de que esto no vale la pena, de que este sistema est&aacute; hipotecando sistem&aacute;ticamente la vida, que nos destroza la cabeza perder la atenci&oacute;n, que solo aporta fragilidad a nuestros v&iacute;nculos, etc.&rdquo;, explica el fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde el JOMO adquiere valor pol&iacute;tico. No como simple gusto por quedarse en casa, sino como una conciencia afectiva del l&iacute;mite. &ldquo;La conciencia afectiva del JOMO, el gusto por el descanso, el gusto por estar tranquila con las amigas, poder tener tiempo holgado, esta conciencia afectiva es una conciencia cr&iacute;tica expandida&rdquo;, resume.
    </p><h2 class="article-text">Contra la obligaci&oacute;n de &ldquo;darlo todo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces habremos escuchado la frase &ldquo;voy a darlo todo&rdquo;? Esta puede ser aplicada en t&eacute;rminos de ocio cuando sales de fiesta, en un contexto deportivo o incluso de trabajo. El mandato de &ldquo;darlo todo&rdquo; reproduce la misma l&oacute;gica de agotamiento que el FOMO: hay que aprovechar el tiempo libre, acumular experiencias, exprimir el deseo y no perderse nada. &ldquo;Este eslogan de 'darlo todo' es particularmente perverso porque se ha convertido tambi&eacute;n en una demanda laboral&rdquo;, explica Valls Boix. &ldquo;El FOMO nunca ha sido solo una cuesti&oacute;n de sociedad de consumo. El FOMO se&ntilde;ala una l&oacute;gica laboral de pluriempleo, de no perder esta oportunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El FOMO nunca ha sido solo una cuestión de sociedad de consumo. El FOMO señala una lógica laboral de pluriempleo, de no perder esta oportunidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El miedo a perderse algo no se reduce a no ir al concierto, al museo o a una fiesta. &ldquo;Tambi&eacute;n aparece en el <em>freelance</em> que no puede rechazar un encargo o en el falso aut&oacute;nomo que teme dejar de recibir llamadas. Ah&iacute; hay mucho FOMO porque no puedes perder esa oportunidad de trabajo. Porque si dices que no, igual ya no te vuelven a llamar&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una disponibilidad total. Para el empleo y para el disfrute. Para producir y para consumir. &ldquo;Hay una perversi&oacute;n de la presunta omnipotencia que nos promete el capitalismo&rdquo;, se&ntilde;ala. Frente a esa l&oacute;gica, el autor reivindica otra relaci&oacute;n con el ocio: no darlo todo, sino perder el tiempo. &ldquo;Creo que lo interesante de lo que puede ser valioso en el ocio o en el descanso no es tanto dar como perder&rdquo;, plantea. &ldquo;Cuando perdemos hay algo del orden de la celebraci&oacute;n, es decir, algo que no sirve para nada m&aacute;s que para irse. Perder el tiempo es realmente lo &uacute;nico que escapa a todos los c&iacute;rculos econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, insiste, es que nuestras ciudades no est&aacute;n pensadas para eso. &ldquo;Nuestros espacios de ocio, efectivamente, est&aacute;n pensados para darlo todo, para agotarse y para entregar todas nuestras energ&iacute;as. Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso, en un sentido urbano y pol&iacute;tico, concebidos para perder el tiempo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El cansancio como v&iacute;nculo</h2><p class="article-text">
        El ensayo de Valls Boix no se limita a diagnosticar una sociedad agotada, sino que tambi&eacute;n intenta pensar qu&eacute; tipo de v&iacute;nculo pol&iacute;tico podr&iacute;a nacer de ese cansancio compartido. En un contexto de despolitizaci&oacute;n, fragmentaci&oacute;n y relaciones cada vez m&aacute;s mediadas por el inter&eacute;s econ&oacute;mico, la pregunta es: qu&eacute; tenemos en com&uacute;n cuando parece que ya no compartimos casi nada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Perder el tiempo es realmente lo único que escapa a todos los círculos económicos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El gran desaf&iacute;o de la pol&iacute;tica es pensar c&oacute;mo vivir juntos sin tener nada en com&uacute;n, c&oacute;mo organizarnos sin tener nada en com&uacute;n&rdquo;, sostiene. Su respuesta pasa, precisamente, por aquello que perdemos: &ldquo;Si hay algo que tenemos en com&uacute;n justamente es lo que perdemos. Es decir, es el cansancio o, si se quiere, el dolor capital: el conjunto de malestares que experimentamos cada cuerpo de forma singular, por pertenecer a un mismo sistema socioecon&oacute;mico, que puede ser el estr&eacute;s, que puede ser la depresi&oacute;n, la ansiedad...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio es com&uacute;n, pero no uniforme. Cada cuerpo se agota de una manera y cada persona somatiza el estr&eacute;s, la ansiedad o la fatiga de formas distintas. Esa singularidad no impide la organizaci&oacute;n, sino que, al contrario, puede ser su punto de partida. Desde ah&iacute;, el autor propone pensar el descanso no como un asunto privado, sino como una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. &ldquo;Me parece que la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica del descanso, que es otra necesidad de sacar las camas a la calle, de no entender que el sue&ntilde;o del descanso es privado, individual o familiar, trae un v&iacute;nculo pol&iacute;tico, porque la conciencia del cansancio o la lucidez del cansancio empieza ah&iacute;&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de dormir m&aacute;s, trabajar menos o apagar el tel&eacute;fono, aunque todo eso sea importante. Se trata de imaginar otra forma de vida buena en la que el tiempo no est&eacute; permanentemente hipotecado. &ldquo;Para m&iacute; esta es la clave, entender que en nuestro rechazo del trabajo, o en nuestro hartazgo del trabajo, hay una fuerza y una rabia y un deseo de rechazo que es muy valioso y que realmente puede traer una nueva forma de entender el compromiso pol&iacute;tico&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 20:18:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/54d26c02-1b8e-4db8-89ad-b9ed0ab87b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="900921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/54d26c02-1b8e-4db8-89ad-b9ed0ab87b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="900921" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/54d26c02-1b8e-4db8-89ad-b9ed0ab87b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tiempo,Ocio,Descanso,Trabajo,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/un-mes-sin-usar-el-movil-por-la-calle_129_13288333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f73c39d7-d455-49d4-b5ca-8f29ffeb0637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera autonomía no te la da el último modelo de iPhone, sino el privilegio de poder desaparecer</p><p class="subtitle">Los jóvenes que fantasean con vivir como en los 2000: “Echamos de menos unas relaciones más humanas”</p></div><p class="article-text">
        Mi amiga Mery se cruz&oacute; tres veces por la calle con su instructora de pilates pero iba tan absorta en la pantalla del m&oacute;vil que no la vio, fue la profesora quien le hizo darse cuenta de lo que le suced&iacute;a. A la cuarta, le pudo la verg&uuml;enza y decidi&oacute; guardar el tel&eacute;fono en la mochila. &ldquo;Fue un <em>flash</em> porque empec&eacute; a ver cosas a las que no le prestas atenci&oacute;n en el d&iacute;a a d&iacute;a, cosas muy peque&ntilde;as&rdquo;, comentaba Mery, a la que ese camino a casa le sirvi&oacute; incluso para cruzar sonrisas con una se&ntilde;ora que le hizo recordar a su abuela.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, una persona cercana me coment&oacute; que hab&iacute;a tenido un episodio de ansiedad al salir a dar un paseo sin m&oacute;vil por el campo. &ldquo;Se me empezaron a ocurrir un mont&oacute;n de peligros y situaciones poco probables pero que pod&iacute;an pasar&rdquo;, explicaba, culpando a su imaginaci&oacute;n desbordante. Sin haber vivido nada igual, record&eacute; momentos en los que me fui a casa antes de lo previsto al quedarme sin bater&iacute;a y en lo normalizada que tenemos la dependencia al que podr&iacute;amos considerar ya nuestro tercer brazo y segundo cerebro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, expectante por si me encontraba con el recuerdo de mi abuela o con un ataque de ansiedad, decid&iacute; probar a dejar de utilizar el m&oacute;vil por la calle. Parec&iacute;a muy sencillo porque no se trataba de dejar las redes sociales o encerrar mi tel&eacute;fono bajo llave, solo ten&iacute;a que dejar de mirarlo mientras caminaba. Por supuesto, no fue tan f&aacute;cil, y no porque me generara ansiedad, sino porque los primeros d&iacute;as se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparec&iacute;a en mi mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si se puede considerar adicci&oacute;n, pero darme cuenta de que hac&iacute;a ese gesto decenas de veces sin haberlo decidido, me pareci&oacute; frustrante. A m&iacute;, que me encanta poner el modo avi&oacute;n en el cine y estoy totalmente en contra del wifi en los vuelos. Empec&eacute; a dejar el m&oacute;vil directamente en casa al salir a correr &ndash;s&iacute;, no necesitas una <em>app</em> que te cuente lo que acabas de hacer&ndash;, pasear o a hacer recados, para asegurarme de no acabar consult&aacute;ndolo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los primeros días se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparecía en mi mano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a no evit&eacute; un atropello, ni hice ning&uacute;n contacto visual transformador, pregunt&eacute; la hora unas veinte veces y, acostumbrada a pagar con el m&oacute;vil, sal&iacute; sin cartera. Me fij&eacute; en todos los que iban con la mirada absorta en la pantalla e incluso en c&oacute;mo gente de mi entorno me dedicaba una atenci&oacute;n parcial, incapaces de dejar de teclear, como seguramente habr&eacute; hecho yo alguna vez.
    </p><p class="article-text">
        Al volver a casa, directa al m&oacute;vil, llegaba el pico de dopamina: mensajes sin leer, correos por contestar y un mont&oacute;n de noticias urgentes de las que no me hab&iacute;a enterado. Me transport&oacute; a aquella &eacute;poca de Tuenti en la que iniciar sesi&oacute;n eras premiado con un mont&oacute;n de est&iacute;mulos en verde que te hac&iacute;an sentir que alguien se hab&iacute;a acordado de ti.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1857084964979814636?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las plataformas que pertenecen a grandes tecnol&oacute;gicas est&aacute;n dise&ntilde;adas para extraer valor de nuestros datos. Por eso fomentan que pasemos el m&aacute;ximo tiempo posible en ellas, porque cuanto m&aacute;s interacciones les demos, m&aacute;s beneficio econ&oacute;mico podr&aacute;n obtener, a trav&eacute;s, por ejemplo, de venta publicitaria o entrenamiento de sistemas de IA&rdquo;, me comenta Marta G. Franco, autora junto al ilustrador Luis Demano del libro <em>Internet. Por unas vidas digitales m&aacute;s sanas</em> (Litera, 2026). &ldquo;Es importante recordar esto porque no es que seamos d&eacute;biles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicol&oacute;gicos para engancharnos&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay equipos de ingenieros superinteligentes trabajando diariamente en empresas multimillonarias para que no soltemos el m&oacute;vil, &iquest;c&oacute;mo no me voy a sentir insegura cuando lo dejo en casa? &iquest;Es posible vivir en 2026 sin un dispositivo en la mano? &iquest;Realmente queremos? En el libro, Marta G. Franco aporta peque&ntilde;os trucos para habitar internet de manera m&aacute;s sana, como ajustar los permisos de notificaciones o evitar tener conversaciones por Instagram o <em>apps</em> en las que todo lo que vemos est&aacute; seleccionado por un algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como ya casi todo el mundo sabe, estos algoritmos seleccionan contenidos muy emocionales, estridentes o enervantes, para captar nuestra atenci&oacute;n y que sintamos el impulso de seguir vi&eacute;ndolos&rdquo;, destaca Franco, que propone optar por leer <em>newsletters</em>, reportajes o la Wikipedia si queremos mantenernos al margen de ese ritmo fren&eacute;tico.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es que seamos débiles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicológicos para engancharnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta G. Franco</span>
                                        <span>—</span> periodista y coautora de &#039;Internet. Por unas vidas digitales más sanas&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de la dependencia psicol&oacute;gica, nos enfrentamos a una dependencia estructural. El m&oacute;vil tambi&eacute;n es cartera, GPS, c&aacute;mara de fotos, peri&oacute;dico, radio, la carta de un bar o incluso algo similar a una enciclopedia. El <a href="https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">internet que promet&iacute;a libertad y creatividad</a> ilimitadas cuando solo exist&iacute;a dentro de un ordenador de mesa, se vuelve asfixiante, todo el d&iacute;a en la mano, al convertirse cada vez m&aacute;s en un requisito b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Romp&iacute; el reto por primera vez para llevarme el m&oacute;vil a la playa y terminar de enviar unos mensajes que habr&iacute;an supuesto pasar cerca de una hora m&aacute;s en casa. Pens&eacute; que tener esa opci&oacute;n era un privilegio del progreso tecnol&oacute;gico, pero tambi&eacute;n un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar. Si tuviera hijos, una persona dependiente a mi cargo o un trabajo que me exigiera estar operativa, seguramente, no podr&iacute;a plantearme un reto de este tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que m&aacute;s del 70% de la poblaci&oacute;n utiliza un <em>smartphone</em>, seg&uacute;n el informe <a href="https://www.gsma.com/solutions-and-impact/connectivity-for-good/mobile-economy/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Mobile Economy 2026</a>, el privilegio, por oposici&oacute;n, es estar <em>offline</em>. &ldquo;Los m&oacute;viles son (en esencia) las nuevas hamburguesas de 1&euro;&rdquo;, escrib&iacute;a Mariang Maturana, de <em>La pija y la quinqui,</em> en <a href="https://capullasixtina.substack.com/p/lo-de-los-jovenes-y-eso" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Substack</a> &ndash;s&iacute;, otra red social&ndash;. Mencionaba el hecho de que en Silicon Valley triunfe la educaci&oacute;n sin pantallas, mientras que en los colegios p&uacute;blicos, a los que las pizarras electr&oacute;nicas ya llegaron tarde, contin&uacute;en utilizando tabletas y sistemas operativos obsoletos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé que tener esa opción era un privilegio del progreso tecnológico, pero también un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.eldiario.es/era/tenia-prejuicios-mejor-imaginaba-triunfan-retiros-desconectar-probar-cosas_1_11907327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retiro en la monta&ntilde;a o un resort wellness sin wifi</a> se venden como experiencias de lujo, porque la desconexi&oacute;n se parece ya a otros bienes aspiracionales como el tiempo, el espacio o el silencio. &iquest;Qui&eacute;n se puede permitir &lsquo;desaparecer&rsquo;? Jos&eacute; Sacrist&aacute;n ha declarado p&uacute;blicamente en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n no tener m&oacute;vil, a sus 88 a&ntilde;os, &ldquo;todav&iacute;a es la cola de esa sociedad patriarcal&rdquo;, apuntaba Mar&iacute;a Galiana en una entrevista <a href="https://youtu.be/Z1xKpplVU9o?si=pvX7eTOIIyDOdse6&amp;t=106" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la Cadena SER,</a> en la que pon&iacute;a el foco sobre el privilegio del actor que, como muchos otros, no se dedica a las tareas dom&eacute;sticas y tiene una mujer que es como su m&aacute;nager. &ldquo;Vive en el mejor de los mundos, yo lo envidio much&iacute;simo&rdquo;, resum&iacute;a la actriz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, con los correos sin leer satur&aacute;ndome la bandeja de entrada y un mont&oacute;n de episodios atrasados de mis podcast favoritos, no me he vuelto una ermita&ntilde;a neoludita, de hecho, he incumplido varias veces el reto, quiz&aacute;s no soy lo suficientemente privilegiada. Pero creo que la clave reside en el concepto de culpa: ni hay que optimizar de forma productiva cada minuto del d&iacute;a en una multitarea constante, ni obligarse a estar dos horas mirando el suelo del autob&uacute;s. Ya bastante complicado es todo, como para no poder darnos un paseo por el planeta <em>reels</em> de vez en cuando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/un-mes-sin-usar-el-movil-por-la-calle_129_13288333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 19:41:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f73c39d7-d455-49d4-b5ca-8f29ffeb0637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="652407" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f73c39d7-d455-49d4-b5ca-8f29ffeb0637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="652407" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f73c39d7-d455-49d4-b5ca-8f29ffeb0637_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teléfono móvil,Smartphones,Bienestar,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo</p><p class="subtitle">Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia ha ido a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina ha sido explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo he sido siempre muy pel&oacute;n, as&iacute; que fue una putada. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se ha convertido en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio grima y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia han experimentado un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;. Fue un momento chunguillo&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en ligar, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le han comentado c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo han recuperado su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como cortapisas</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No ha decidido raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me he visto incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; que me han dicho es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante le aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se ha visto un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se ha dejado ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, acaba accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el v&iacute;deo en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Al&eacute;jate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, al&eacute;jate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor huye para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_50p_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_50p_1144716.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_75p_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_75p_1144716.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68bdf3eb-3ada-4457-96ac-b1509df1b0cd_source-aspect-ratio_default_1144716.jpg"
                    alt="Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que han recuperado la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13280619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5702830" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5702830" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa: “Me han dicho que es como rendirse muy pronto”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Belleza,Estética,Dermatología,Cabello]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tratamientos estéticos para combatir el envejecimiento, que antes se asociaban con la riqueza y la fama, se han vuelto más habituales. ¿Cómo están afectando a los cánones de belleza?</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        El primer tratamiento cosm&eacute;tico no quir&uacute;rgico de Mary Munson no fue el resultado de un plan ni de una decisi&oacute;n concreta. Ella lo describe como una forma de saciar su curiosidad. Munson, de 41 a&ntilde;os, estaba en una cl&iacute;nica para alargarse las pesta&ntilde;as cuando una empleada le habl&oacute; de un procedimiento al que se refer&iacute;a como &ldquo;baby b&oacute;tox&rdquo; &mdash;que, de hecho, era b&oacute;tox&mdash;. Desde que decidi&oacute; probarlo, no ha mirado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo fue una prueba para ver c&oacute;mo era, y me di cuenta de que me gustaba. Y, para ser sincera, no noto un gran cambio&rdquo;, dice Munson, que ten&iacute;a 37 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; con los tratamientos. Aunque cree que sus genes filipinos y escoceses &ldquo;me dan buena piel&rdquo;, Munson empez&oacute; a someterse a otros tratamientos adem&aacute;s de las inyecciones regulares de Botox, como la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP) (a veces conocida como &ldquo;facial de vampiro&rdquo;, en la que se extraen plaquetas de la propia sangre del paciente), as&iacute; como la fibrina rica en plaquetas (PRF), un tratamiento similar que estimula el col&aacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Munson es profesora y madre de dos hijos. Por tel&eacute;fono se muestra alegre y simp&aacute;tica, y se describe a s&iacute; misma, seg&uacute;n dice, como &ldquo;una persona muy corriente y normalita&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, de su grupo de once amigas, todas de unos cuarenta a&ntilde;os, tres se someten habitualmente a estos tratamientos. Ella forma parte de un cambio en el que los tratamientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos &mdash;o las m&aacute;s discretas &ldquo;intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;&mdash;, antes asociados a la riqueza y a las celebridades, se est&aacute;n volviendo m&aacute;s comunes, redefiniendo las percepciones de la belleza para las mujeres de a pie. La papada y las arrugas, los signos cotidianos del envejecimiento, se est&aacute;n convirtiendo en algo opcional para un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada dr&aacute;stico. Simplemente no quiero tener arrugas&rdquo; &mdash;dice Munson entre risas&mdash;. &ldquo;Adem&aacute;s, me voy a casar por primera vez el a&ntilde;o que viene, as&iacute; que estoy intentando que mi piel est&eacute; lo mejor posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No he intentado cambiar la forma de mi cara ni nada drástico. Simplemente no quiero tener arrugas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mary Munson</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras paseo por la calle principal de mi barrio, en una zona de S&iacute;dney que antes era de clase trabajadora y que ahora se ha convertido en un lugar de moda, me fijo en una cl&iacute;nica dental que anuncia, en letra sans serif, tratamientos de medicina est&eacute;tica inyectable junto a la extracci&oacute;n de muelas del juicio; una cl&iacute;nica &mdash;situada junto a una pasteler&iacute;a&mdash;, con las cortinas corridas, que proclama el eslogan &ldquo;cambio real, confianza real&rdquo;. Este tipo de anuncios proliferan en los centros comerciales y las calles principales de todo el pa&iacute;s. El a&ntilde;o pasado, en la sala de espera de un dermat&oacute;logo del centro de la ciudad, atendida por recepcionistas con cejas impecables, me desconcert&oacute;, al principio, la presencia de palabras como &ldquo;rel&aacute;jate&rdquo; y &ldquo;renu&eacute;vate&rdquo; en un contexto m&eacute;dico. El lenguaje neoliberal del <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> ha sido adoptado para describir tratamientos est&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, es como tener algo bonito o como ir al gimnasio&rdquo;, dice Bianca Lorena Saldes, de 38 a&ntilde;os, que empez&oacute; a usar inyectables cuando comenz&oacute; a trabajar como enfermera est&eacute;tica y ahora dirige una cl&iacute;nica llamada BLC Aesthetics, donde conoci&oacute; a Munson. Desconf&iacute;a de las presiones que empujan a las mujeres a someterse a esos tratamientos o les hacen sentir que son necesarios. &ldquo;No quiero pensar: &rdquo;necesito esto para estar espectacular&ldquo;. Es igual que cuando nos damos un masaje&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada por la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Est&eacute;tica revel&oacute; que en 2024 se llevaron a cabo 20,5 millones de procedimientos cosm&eacute;ticos no quir&uacute;rgicos, lo que supone un aumento del 44% con respecto a 2020, a&ntilde;o en el que las horas que pasamos vi&eacute;ndonos a nosotros mismos mientras observ&aacute;bamos a los dem&aacute;s a trav&eacute;s de Zoom fomentaron una mayor autovigilancia de nuestra propia apariencia. En junio del a&ntilde;o pasado, la Agencia Australiana de Regulaci&oacute;n de los Profesionales de la Salud endureci&oacute; la normativa, pero debido a la naturaleza descentralizada del sector, es dif&iacute;cil encontrar estad&iacute;sticas concluyentes y existen normas estrictas sobre c&oacute;mo se pueden anunciar estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, por supuesto, siempre se han sometido a tratamientos de belleza y han luchado contra la presi&oacute;n de mantener la ilusi&oacute;n de la juventud en un mundo en el que los cuerpos femeninos de m&aacute;s edad se consideran menos valiosos y menos visibles. Por muchas <em>influencers</em> de melena canosa que veamos, e independientemente de que actrices como <a href="https://www.theguardian.com/culture/2025/feb/23/pamela-anderson-baywatch-last-showgirl-liam-neeson" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pamela Anderson aparezcan sin maquillaje</a>, sigue existiendo un p&aacute;nico generalizado al &ldquo;envejecimiento natural&rdquo; &mdash;como demuestra la reacci&oacute;n negativa que recibi&oacute; la actriz Rachel Ward, de 68 a&ntilde;os, cuando en enero public&oacute; <a href="https://www.instagram.com/reels/DSgt5TtkfBY/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en redes</a> una imagen de su cara sin retocar, con arrugas que reflejaban el paso del tiempo&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La Dra. Renae Fomiatti, investigadora s&eacute;nior del Centro Australiano de Investigaci&oacute;n sobre Sexo, Salud y Sociedad de la Universidad La Trobe, lleva casi dos a&ntilde;os estudiando la aceptaci&oacute;n de las intervenciones est&eacute;ticas. &ldquo;Son f&aacute;cilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperaci&oacute;n es m&iacute;nimo&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero esto pasa por alto lo invasivos que son los mensajes culturales y la presi&oacute;n que se ejerce en torno al envejecimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Estos tratamientos] son fácilmente accesibles y la gente puede acudir durante la pausa para comer; el tiempo de recuperación es mínimo. Pero esto pasa por alto lo invasivos que son estos mensajes culturales y la presión que se ejerce en torno al envejecimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Renae Fomiatti</span>
                                        <span>—</span> investigadora (Universidad La Trobe)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fomiatti, una acad&eacute;mica feminista, cree que es importante cuestionar la dicotom&iacute;a de que existen formas naturales y antinaturales de envejecer para las mujeres. &ldquo;El cuerpo es social&rdquo;, afirma. &ldquo;Siempre ha habido intervenciones est&eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El papel de muchas mujeres contempor&aacute;neas se ha descrito como el de &ldquo;emprendedoras est&eacute;ticas&rdquo;, cuyos cuerpos reflejan la l&oacute;gica de mercado en el sistema neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de las mujeres a las que entrevist&eacute; describieron sentirse vulnerables ante el envejecimiento, en lo que respecta al mercado laboral y a las oportunidades profesionales a medida que se hac&iacute;an mayores&rdquo;, afirma Fomiatti. &ldquo;La gente recurre a estos tratamientos para mitigar el sufrimiento que les produce el envejecimiento, pero al hacerlo, tambi&eacute;n se est&aacute;n alineando con las normas dominantes de belleza juvenil y de raza blanca, y eso hace que se sientan mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya no se trata solo de evitar parecer viejas y cansadas, afirma Fomiatti. Ahora nos enfrentamos a una avalancha de datos que nos permite mapear nuestros rostros, ya sea virtualmente mediante IA o f&iacute;sicamente con tratamientos cosm&eacute;ticos: &ldquo;No hay ninguna parte del cuerpo o del rostro que no est&eacute; sometida a la imperiosa necesidad constante de optimizar, mejorar y realzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Felicity West, que comenz&oacute; su carrera en una cl&iacute;nica de est&eacute;tica de lujo y ahora trabaja en el barrio de Brunswick, en Melbourne, ha observado que, a medida que los tratamientos est&eacute;ticos se han normalizado y son cada vez m&aacute;s indetectables, tambi&eacute;n est&aacute;n siendo adoptados por un sector m&aacute;s amplio de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es ning&uacute;n secreto entre las mujeres de entre 30 y 40 a&ntilde;os; lo comentan con sus amigas y comparan a los profesionales&rdquo;, afirma West, quien a&ntilde;ade que los hombres representan una proporci&oacute;n cada vez mayor de su clientela. &ldquo;No hace mucho tiempo, si te somet&iacute;as a un tratamiento&hellip; no se te mov&iacute;a ni un m&uacute;sculo de la cara, pero ahora nos inclinamos por tratamientos m&aacute;s sutiles e imperceptibles y, literalmente, no hay nadie a quien no haya atendido: mujeres j&oacute;venes, mujeres maduras, abogadas, trabajadoras sociales, camareras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo que tienen estos nuevos procedimientos es que parecen intencionadamente m&aacute;s accesibles que antes, pero esa accesibilidad a veces puede hacer que las mujeres se sientan peor&rdquo;, afirma la Dra. Jasmine Fardouly, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la Universidad de S&iacute;dney. La llegada de las intervenciones est&eacute;ticas al dentista, al centro comercial &mdash;en lugar de a la cl&iacute;nica de lujo en el barrio de alto <em>standing</em>&mdash; ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opci&oacute;n de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que tambi&eacute;n hay una reacci&oacute;n contraria a la cantidad de dinero y tiempo que las mujeres dedican a su aspecto f&iacute;sico. Esto puede crear una brecha de clase, ya que solo las mujeres que pueden permitirse estos tratamientos pueden alcanzar esos ideales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La llegada de las intervenciones estéticas al dentista o al centro comercial ha hecho que su aire de exclusividad se desvanezca, pero ha posicionado los tratamientos como una opción de consumo habitual, al igual que un corte de pelo o una manicura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Munson afirma que, como profesora suplente, el salario de un d&iacute;a le da para un solo tratamiento de b&oacute;tox. &ldquo;Es una cantidad importante para nosotras, pero mi pareja se encarga de la econom&iacute;a del hogar&rdquo;, dice. &ldquo;Recuerdo que, cuando era adolescente, iba a depilarme las cejas. A medida que te haces mayor, al llegar a los 20, empiezas a hacerte tratamientos faciales m&aacute;s intensivos. Es lo normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tania Zanetich, de 45 a&ntilde;os, una profesional del mundo de las finanzas que irradia un glamour discreto, me cuenta por Zoom que ha observado que las intervenciones est&eacute;ticas se han vuelto m&aacute;s habituales entre sus amigas y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo amigas de todas las culturas, edades y presupuestos; algunas tienen los labios muy marcados, parecen haberse sometido a alg&uacute;n tratamiento y quieren dar una imagen de riqueza, mientras que otras somos m&aacute;s sutiles&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Zanetich lleva inyect&aacute;ndose b&oacute;tox y rellenos desde mediados de los treinta. Al principio, lo que la impuls&oacute; fueron los dolores de cabeza y las arrugas del entrecejo que hab&iacute;a notado que se le estaban formando. &ldquo;Me lo presentaron como una medida preventiva contra el envejecimiento, al tiempo que me ayudaba cl&iacute;nicamente, y disfrut&eacute; de los beneficios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo percibe como una forma de proyectar confianza y competencia al mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El otro d&iacute;a, bromeando con mi contable, le dije que, sin duda, el btox deber&iacute;a ser deducible de impuestos, porque en el trabajo parece que no puedo fruncir el ce&ntilde;o&rdquo;, dice riendo. &ldquo;Si alguien dice algo en una reuni&oacute;n, parezco serena. Creo que, en un entorno corporativo, si eres madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, cuando te presentas con cierto decoro, esa imagen se traduce en un nivel de competencia que podr&iacute;a extenderse a mi capacidad para hacer bien mi trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que aceptan o se resisten a las intervenciones est&eacute;ticas suelen ser objeto de polarizaci&oacute;n en el debate cultural. Sin embargo, la lenta generalizaci&oacute;n de estos procedimientos pone de manifiesto una larga historia de c&oacute;mo las mujeres han sabido lidiar con dilemas complejos. Lo que antes era una opci&oacute;n poco habitual se est&aacute; replanteando ahora como una elecci&oacute;n personal o una decisi&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres de mi entorno dicen: 'Si tuviera que elegir entre mi b&oacute;tox o comprar comida, recortar&iacute;a en la comida' por c&oacute;mo les hace sentir y c&oacute;mo les permite afrontar el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, sonr&iacute;e Zenetich. &ldquo;No juzgo a nadie. Creo que la sociedad ya juzga lo suficiente a las mujeres como para que nos juzguemos unas a otras&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neha Kale]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/botox-dentista-rellenos-pausa-almuerzo-momento-han-normalizado-tratamientos-esteticos_1_13276210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 20:12:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="917822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="917822" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bótox en el dentista y rellenos en la pausa del almuerzo: ¿en qué momento se han normalizado los tratamientos estéticos?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ed66562-2488-4de7-9839-f6a0f226b10f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Bótox,Estética,Belleza,Consumo,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 130 millones de candidaturas en un año reflejan un mercado donde el esfuerzo recae cada vez más en quien busca empleo: “Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluación continua"</p><p class="subtitle">“No vas a heredar la empresa”: por qué es urgente que asumamos que el trabajo no lo es todo</p></div><p class="article-text">
        Suena el despertador y Henar abre LinkedIn, revisa el correo, investiga sobre algunas empresas, se prepara una entrevista, corrige una carta de presentaci&oacute;n y actualiza su hoja de Excel. No cobra por esas horas, aunque se parecen bastante a una jornada laboral, y muchas veces no recibe ni siquiera una respuesta. Tarda m&aacute;s de cien solicitudes y cinco meses en conseguir un contrato que se adapte a su curr&iacute;culum y necesidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al volver a Espa&ntilde;a, tras un tiempo viviendo en Australia, me imagin&eacute; que no tendr&iacute;a problema en encontrar un trabajo en el sector del marketing, con unas condiciones adecuadas a los seis a&ntilde;os de experiencia que ya ten&iacute;a, pero no fue as&iacute;&rdquo;, cuenta Henar, de 28 a&ntilde;os, que dedicaba las ma&ntilde;anas enteras a buscar y presentarse a puestos vacantes en su especialidad. &ldquo;Al final yo no contaba con paro ni con ninguna ayuda econ&oacute;mica y tener que tirar de ahorros era lo que m&aacute;s agobiaba&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Con una tasa de paro <a href="https://www.eldiario.es/economia/paro-aumento-231-500-persona-primer-trimestre-peor-dato-2013_1_13177470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en torno al 10%</a>, buscar empleo en Espa&ntilde;a se ha convertido para muchos en una especie de paradoja estad&iacute;stica: el mercado laboral se expande, pero tambi&eacute;n lo hace la poblaci&oacute;n activa, por lo que en ciertos sectores el acceso puede ser muy competitivo. El a&ntilde;o pasado, el portal de empleo InfoJobs registr&oacute; 136 millones de inscripciones para 2,5 millones de vacantes. Es decir, aunque la oferta creci&oacute; un 1% con respecto a 2024, el n&uacute;mero de candidaturas lo hizo en un 5%, recoge el informe InfoJobs-Esade sobre el <a href="https://s36300.pcdn.co/wp-content/uploads/2026/03/La-oferta-de-empleo-en-InfoJobs-se-estabiliza-en-2025-con-casi-25-millones-de-vacantes-mientras-aumenta-la-demanda-de-trabajo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estado del mercado laboral 2025.</a>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s candidatos, m&aacute;s exigentes se vuelven los requisitos y m&aacute;s largos los procesos. Presentaciones en v&iacute;deo, cartas de motivaci&oacute;n, an&aacute;lisis de negocio e incluso hay empresas que llegan a pedir el desarrollo de proyectos completos no remunerados antes de contratar. Esta tendencia, en forma de embudo, deja caer el peso de la selecci&oacute;n sobre el m&aacute;s vulnerable del proceso: el propio aspirante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Adaptaba casi cada currículum para matizar más detalles según lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud, puedes imaginarte las horas, emoción y esfuerzo implicado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Henar</span>
                                        <span>—</span> 28 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Con el nivel de competencia que hay hoy en d&iacute;a en el sector del marketing era necesario sobresalir del resto de candidatos, por eso adaptaba casi cada curr&iacute;culum para matizar m&aacute;s detalles seg&uacute;n lo que indicaba la oferta. Esto me llevaba una media de treinta minutos para cada solicitud; puedes imaginarte las horas, emoci&oacute;n y esfuerzo implicado&rdquo;, explica Henar, que apunta al desgaste psicol&oacute;gico de decidir si merece la pena postularse, interpretar si se encaja en el perfil o sostener la motivaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los rechazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo es en s&iacute; mismo un &lsquo;trabajo invisible&rsquo; que exige tiempo, energ&iacute;a cognitiva y regulaci&oacute;n emocional constante&rdquo;, afirma Gema S&aacute;nchez Cuevas, psic&oacute;loga cl&iacute;nica. &ldquo;Implica enfrentarse a la incertidumbre, a posibles rechazos, a procesos largos y a una evaluaci&oacute;n continua, tanto en curr&iacute;culums como en entrevistas u otras pruebas. Adem&aacute;s, activa mecanismos psicol&oacute;gicos como la anticipaci&oacute;n y la comparaci&oacute;n social, que consumen muchos recursos mentales&rdquo;, desarrolla.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7533448792947969287"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El silencio como respuesta</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos que m&aacute;s desgaste produce, y en el que coinciden todas las fuentes consultadas, es el <em>ghosting</em> laboral o la falta de respuestas, ese silencio atronador que deja al candidato en un limbo de incertidumbre despu&eacute;s de una entrevista o prueba. &ldquo;Sigue siendo una mala pr&aacute;ctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todav&iacute;a no lo gestionan como deber&iacute;an&rdquo;, reconoce la experta en recursos humanos y orientaci&oacute;n laboral Sof&iacute;a Su&aacute;rez. &ldquo;En muchos casos no es desinter&eacute;s, es falta de estructura, procesos mal definidos, cambios internos o excesivo volumen de candidaturas&rdquo;, aduce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la cantidad de veces que las empresas te ignoran. Es entendible que no puedan ver las m&aacute;s de cien solicitudes recibidas, pero lo raro es recibir incluso un &lsquo;no&rsquo;, solo silencio&rdquo;, asegura Henar, sobre lo que fue para ella la parte m&aacute;s agotadora de la b&uacute;squeda de trabajo. &ldquo;Tambi&eacute;n me encontr&eacute; con varias empresas que habiendo pasado varias fases deciden no dar m&aacute;s respuestas llegados a cierto punto, que es lo m&aacute;s frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade. Esta forma de rechazo se ha normalizado hasta el punto de que muchos candidatos ya ni esperan recibir una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro cerebro tiende a rellenar ese vac&iacute;o con interpretaciones negativas, del tipo &lsquo;no soy suficiente&rsquo;, &lsquo;algo va mal en m&iacute;&rsquo;, lo que puede erosionar la autoestima. Adem&aacute;s, se rompe una expectativa b&aacute;sica de reciprocidad: si invierto tiempo y esfuerzo, espero al menos una respuesta&rdquo;, explica S&aacute;nchez Cuevas. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay evidencia clara: el apoyo social, la resiliencia y las estrategias de afrontamiento act&uacute;an como factores protectores frente al deterioro de la salud mental en personas desempleadas&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscar trabajo es en sí mismo un ‘trabajo invisible’ que exige tiempo, energía cognitiva y regulación emocional constante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema Sánchez Cuevas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al desgaste de la incertidumbre, en ocasiones se le suma la confusi&oacute;n de la situaci&oacute;n laboral con el valor personal. Para Luc&iacute;a, graduada en Trabajo Social, era m&aacute;s duro aguantar comentarios u opiniones no solicitadas que actualizar el curr&iacute;culum. &ldquo;Te dicen lo t&iacute;pico de que ya te advirtieron de que tu carrera no ten&iacute;a salida o que por qu&eacute; estudiaste eso&rdquo;, que aunque sea con buena intenci&oacute;n, en ese momento de agobio pueden derivar en una crisis de identidad, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te entran esos miedos de que no vas a conseguir nunca trabajo de lo que has estudiado y que tienes que estudiar otra cosa&rdquo;, confiesa Luc&iacute;a, que curs&oacute; el grado superior de Administraci&oacute;n y finanzas por ese mismo motivo. &ldquo;Estuve combinando el grado superior con un trabajo en Burger King durante pr&aacute;cticamente un a&ntilde;o, luego empec&eacute; a trabajar en Mercadona y tambi&eacute;n en eventos, comuniones y dem&aacute;s con ni&ntilde;os hasta que termin&eacute; el grado superior&rdquo;, relata, porque de buscar trabajo no se puede vivir.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar las pr&aacute;cticas de Administraci&oacute;n y finanzas le ofrecieron un contrato, pero justo entonces la contactaron para ejercer como trabajadora social en un hospital. &ldquo;Pasaron dos a&ntilde;os para conseguir mi primer trabajo de lo que hab&iacute;a estudiado&rdquo;, reconoce. &ldquo;Lo que m&aacute;s me ayud&oacute; en todo este proceso fue mantenerme vinculada con la profesi&oacute;n. Con mi perfil de redes sociales ten&iacute;a mucho contacto con distintas trabajadoras sociales y estaba muy presente en la realidad social, porque es muy f&aacute;cil una vez que terminas la carrera y no encuentras trabajo dedicarte a otra cosa y disociar y perder el v&iacute;nculo&rdquo;, destaca Luc&iacute;a, que aconseja hacer ese esfuerzo extra por mantenerse al d&iacute;a de lo que pasa en el sector.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo hacer una b&uacute;squeda sostenible</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Buscar trabajo no es solo un ejercicio profesional, es tambi&eacute;n un proceso personal&rdquo;, incide Sof&iacute;a Su&aacute;rez, para quien la clave est&aacute; en diferenciar dos planos. &ldquo;Por un lado, el estrat&eacute;gico: revisar d&oacute;nde est&aacute;s aplicando, c&oacute;mo te est&aacute;s posicionando, si est&aacute;s haciendo seguimiento de candidaturas y si est&aacute;s activando el <em>networking</em> de forma intencionada. Pero, por otro lado, el plano interno: si dudas de tu valor, eso acaba reflej&aacute;ndose en c&oacute;mo te comunicas, en entrevistas, en tu CV o incluso en c&oacute;mo te relacionas con oportunidades&rdquo;, subraya la experta en recursos humanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El principal error que suelen cometer los candidatos no es t&eacute;cnico, sino estrat&eacute;gico: postular sin entender qu&eacute; necesita realmente esa vacante&rdquo;, aclara Su&aacute;rez. &ldquo;Hoy no basta con decir lo que has hecho, sino qu&eacute; has conseguido con ello. La b&uacute;squeda deja de ser &lsquo;a ver si encajo en algo&rsquo; y pasa a ser &lsquo;s&eacute; d&oacute;nde aporto valor y voy a por ello&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Otro error com&uacute;n, seg&uacute;n la experta, es el env&iacute;o autom&aacute;tico: &ldquo;Mandar cientos de candidaturas sin foco suele ser poco efectivo, pero obsesionarse con personalizar cada detalle tampoco es sostenible. Aqu&iacute; la clave no es disparar m&aacute;s, sino apuntar mejor&rdquo;. &ldquo;Un buen CV no es el m&aacute;s bonito ni el m&aacute;s largo, es el que se entiende en pocos segundos. Si en ese tiempo no queda claro qu&eacute; aportas, se descarta&rdquo;, asegura Su&aacute;rez, que recomienda claridad y coherencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El &#039;ghosting&#039; laboral o la falta de respuesta a los candidatos &#039;sigue siendo una mala práctica, que impacta directamente en la marca empleadora, aunque muchas empresas todavía no lo gestionan como deberían&#039;, apunta la experta en orientación laboral Sofía Suárez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a, Gema S&aacute;nchez Cuevas aboga por priorizar la constancia frente a la intensidad. &ldquo;El <em>burnout</em> aparece cuando se combinan esfuerzo sostenido, falta de resultados y baja percepci&oacute;n de control&rdquo;, analiza. Por eso, la psic&oacute;loga aconseja estructurar la b&uacute;squeda en horarios concretos, &ldquo;para evitar estar todo el d&iacute;a pendiente&rdquo;; establecer objetivos realistas, en lugar de esperar resultados inmediatos; separar la propia identidad del resultado de la b&uacute;squeda; cuidar la salud mental, con descanso, actividad f&iacute;sica y espacios de desconexi&oacute;n; y apoyarse en la red social, porque compartir el proceso reduce el aislamiento y aporta perspectiva. &ldquo;La clave es sostener la motivaci&oacute;n sin caer en la autoexigencia extrema&rdquo;, resume S&aacute;nchez Cuevas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el lado corporativo, la asignatura pendiente es la humanizaci&oacute;n y transparencia de los procesos de selecci&oacute;n. Las empresas tienen un papel fundamental en dejar de tratar a los candidatos como simples filtros alej&aacute;ndose del silencio administrativo y el <em>ghosting</em>, &ldquo;aunque sea con respuestas automatizadas que permitan al aspirante cerrar el ciclo&rdquo;, apunta S&aacute;nchez Cuevas. La psic&oacute;loga tambi&eacute;n cree vital reducir la complejidad de las fases de selecci&oacute;n y evitar las pruebas excesivas no remuneradas, que suponen una transferencia injusta de costes operativos al trabajador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las propias entidades tienen que ser conscientes de qu&eacute; necesitan y qu&eacute; est&aacute;n ofreciendo, porque veo ofertas de trabajo que a lo mejor son 15 horas a la semana y quieren una persona con dos o tres a&ntilde;os de experiencia. Esas ofertas de trabajo no son para personas con experiencia, si tienes que pagar gastos y una vida un poco planificada no puedes coger una oferta as&iacute;&rdquo;, reclama Luc&iacute;a, que pide coherencia entre lo que se exige y lo que se ofrece.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ghosting-laboral-desgaste-psicologico-buscar-trabajo-trabajo-si_1_13273291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:51:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="47806" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47806" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del ‘ghosting’ laboral al desgaste psicológico: cuando buscar trabajo es un trabajo en sí mismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef41f883-3269-44a1-8c53-59c7fc7f40c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43541" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43541" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora explora en su nuevo ensayo ('Auge: género, juventud y extrema derecha') la necesidad de hacer un diagnóstico feminista y de clase al malestar contemporáneo de los hombres jóvenes, en lugar de comprar el discurso simplista de la ultraderecha</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una idea ha comenzado a repetirse con insistencia en titulares, tertulias, estudios y ficciones audiovisuales: los hombres j&oacute;venes se est&aacute;n acercando a la extrema derecha y el feminismo tendr&iacute;a algo que ver con ese desplazamiento. La afirmaci&oacute;n, formulada muchas veces en t&eacute;rminos alarmistas, ha servido para instalar la idea de que la juventud masculina ha sido capturada por <a href="https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la manosfera</a>, el antifeminismo y los discursos reaccionarios.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Vald&eacute;s no niega que exista un malestar entre los hombres j&oacute;venes, pero lo que s&iacute; discute es el diagn&oacute;stico que se est&aacute; haciendo de ello. En <em>Auge. G&eacute;nero, juventud y extrema derecha </em>(Debate, 2026), la autora propone desplazar la pregunta: en lugar de asumir que el malestar masculino procede de los avances feministas, habr&iacute;a que mirar hacia un sistema econ&oacute;mico en crisis que ha roto muchas de las promesas sobre las que se construy&oacute; la masculinidad tradicional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la ret&oacute;rica y el marco narrativo que se est&aacute; instalando es muy alarmista&rdquo;, explica Vald&eacute;s, que ha trabajado con j&oacute;venes en espacios de atenci&oacute;n e intervenci&oacute;n social. Esa experiencia, cuenta, fue una de las razones que la empuj&oacute; a escribir el ensayo<strong>. </strong>&ldquo;Quienes trabajamos en educaci&oacute;n con j&oacute;venes, o quienes trabajamos en el tercer sector con j&oacute;venes, creo que vemos una heterogeneidad mucho mayor que la que queda reflejada en los discursos p&uacute;blicos actuales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El malestar no viene del feminismo</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos de partida del ensayo es el se&ntilde;alamiento de dos supuestos culpables del auge reaccionario: los hombres j&oacute;venes y las feministas. Vald&eacute;s sit&uacute;a un momento clave en enero de 2024, cuando empezaron a circular con fuerza estudios y an&aacute;lisis sobre una nueva brecha ideol&oacute;gica de g&eacute;nero. Desde entonces, una parte del debate p&uacute;blico ha tendido a presentar a los hombres j&oacute;venes como sujetos especialmente proclives al antifeminismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, el problema no est&aacute; en observar ese fen&oacute;meno, sino el lugar desde el que se est&aacute; explicando.<strong> </strong>&ldquo;Es verdad que existe un malestar entre los j&oacute;venes. Pero, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; canalizando ese malestar?<strong> </strong>La extrema derecha est&aacute; sabiendo dar una especie de justificaci&oacute;n a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s insiste en que aceptar ese marco supone una trampa pol&iacute;tica. Si se asume que el malestar masculino nace de los avances feministas, entonces cualquier intento de atender ese malestar parece una concesi&oacute;n al antifeminismo. Su propuesta es otra: reconocer que existe, pero disputarle la explicaci&oacute;n a la extrema derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La extrema derecha está sabiendo dar una especie de justificación a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ese malestar masculino proviene de un sistema econ&oacute;mico que est&aacute; en crisis y que, efectivamente, est&aacute; haciendo que todas las que est&aacute;bamos mal, estemos peor, y que muchas personas que antes no estaban mal, empiecen a estarlo&rdquo;. Esa es, probablemente, una de las ideas centrales del ensayo: el feminismo no es la causa del malestar masculino, pero s&iacute; puede ser una herramienta para interpretarlo de otro modo.
    </p><h2 class="article-text">El papel de los medios en la alarma generacional</h2><p class="article-text">
        Otro de los puntos fundamentales que pone Vald&eacute;s sobre la mesa es c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre juventud y extrema derecha no se ha construido en el vac&iacute;o, sino que ha sido alimentada por estudios, titulares, programas de televisi&oacute;n, columnas de opini&oacute;n y productos culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el papel del periodismo no solo est&aacute; siendo informar sobre el auge de la extrema derecha, sino que tambi&eacute;n est&aacute; participando en las condiciones que hacen posible su espectacularizaci&oacute;n. &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n se est&aacute;n eximiendo de la responsabilidad que tienen con respecto a los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que ocurren&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma una crisis m&aacute;s amplia de la profesi&oacute;n. &ldquo;Nos encontramos ante una hiperespectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;, apunta. &ldquo;Y la estamos viendo a trav&eacute;s de los titulares <em>clickbaiteros</em>, porque esta crisis del periodismo tiene tambi&eacute;n una crisis econ&oacute;mica detr&aacute;s. Si los medios de comunicaci&oacute;n se mantienen, en muchas ocasiones, en base a los anuncios y los clics que reciben en su web, saben que van a recibir m&aacute;s dinero si el titular es alarmista, sensacionalista o si deja espacio al error y entonces la gente acaba clicando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, &iquest;por qu&eacute; interesa tanto saber qui&eacute;n se encuentra detr&aacute;s de este fen&oacute;meno? &ldquo;Creo que, por un lado, hay una especie de sadismo de poder machacar al otro y, por otro lado, tambi&eacute;n hay un efecto narcisista de decir &lsquo;yo no he sido&rsquo; y as&iacute; sentirnos mejor los unos con los otros&rdquo;, explica Vald&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los jóvenes, en lugar de plantear que viene por parte de los adultos que forman parte de ello, o por parte de los medios de comunicación que le han dado voz, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este se&ntilde;alamiento, adem&aacute;s, parecemos desviar la atenci&oacute;n de otro lugar. &ldquo;Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los j&oacute;venes, en lugar de plantear que el auge de la extrema derecha viene por parte de los adultos que forman parte de esa extrema derecha, o por parte de los medios de comunicaci&oacute;n que han dado voz a la extrema derecha, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto<strong> </strong>y que llevan votando a Vox desde 2018, cuando irrumpe en el Parlamento andaluz&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de juventud?</h2><p class="article-text">
        Otro de los elementos que atraviesa <em>Auge</em> es la propia categor&iacute;a de juventud. &iquest;Tiene sentido hablar de &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; como si constituyeran un bloque homog&eacute;neo? &iquest;Qu&eacute; queda fuera cuando se agrupan experiencias tan distintas bajo un mismo marcador de edad?
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s no busca dar una &uacute;nica respuesta, pero sospecha que muchas veces, cuando se habla de juventud, en realidad se est&aacute; hablando de precariedad. &ldquo;A m&iacute; me parece interesante plantear la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; estamos llamando j&oacute;venes&rdquo;, asegura. &ldquo;Mi experiencia laboral ha sido sobre todo como investigadora, y una cosa que me llama la atenci&oacute;n es que con 30 a&ntilde;os todav&iacute;a me consideraban una investigadora joven, igual que ahora con casi 34 sigo siendo una escritora joven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa extensi&oacute;n permanente de la juventud no le parece casual.<strong> </strong>&ldquo;En muchos casos, cuando estamos hablando de juventud, estamos hablando de precariedad&rdquo;, sostiene. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La esperanza de vida se alarga, pero no se alarga el tiempo que vamos a estar en buenas condiciones econ&oacute;micas. Lo que se alarga es un periodo de pobreza que se entiende como normal dentro de esta especie de orden cronol&oacute;gico capitalista que gobierna la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, el propio concepto de precariedad tambi&eacute;n corre el riesgo de suavizar realidades m&aacute;s duras. &ldquo;Creo que, durante mucho tiempo, hablar de precariedad fue muy interesante, porque nos permit&iacute;a hacer an&aacute;lisis m&aacute;s espec&iacute;ficos sobre determinados sectores poblacionales a nivel socioecon&oacute;mico, pero creo que llega un momento en el que el concepto de precariedad est&aacute; empezando a comerse la idea de sectores m&aacute;s empobrecidos. Hay gente que no es precaria, sino que es pobre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ca&iacute;da de la categor&iacute;a Hombre</h2><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo pol&iacute;tico de <em>Auge</em> aparece cuando Vald&eacute;s analiza la crisis de ciertos arquetipos masculinos, especialmente aquel que ella denomina PPP (Protector, Proveedor y Procreador), como una analog&iacute;a al perro potencialmente peligroso. Durante d&eacute;cadas, el capitalismo sostuvo esta figura concreta de hombre, como un modelo inseparable de la divisi&oacute;n sexual del trabajo y de la pareja heterosexual cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los feminismos y la teor&iacute;a queer nos empezamos a cargar todo lo que entra dentro de la categor&iacute;a Mujer, y hemos empezado generar nuevas maneras de ser desde un punto de vista de la emancipaci&oacute;n y de la liberaci&oacute;n. Pero todav&iacute;a no se ha hecho el mismo trabajo con la categor&iacute;a Hombre&rdquo;, explica. El resultado es que muchos j&oacute;venes se encuentran con un modelo tradicional que ya no funciona, pero sin alternativas suficientemente deseables o disponibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese derrumbe, adem&aacute;s, no afecta a todos por igual. Vald&eacute;s subraya la importancia de la dimensi&oacute;n de clase: &ldquo;Hay muchos hombres de clase obrera que ya no encajan en ese PPP&rdquo;. Y si el capitalismo ya no garantiza a muchos hombres el lugar que les hab&iacute;a prometido, la extrema derecha les ofrece una explicaci&oacute;n desde el antifeminismo, y algunos gur&uacute;s digitales les venden una salida individualista.<strong> </strong>&ldquo;Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la idea del hombre emprendedor</a>. Ah&iacute; entran los <em>manfluencers</em>, es decir, el ser due&ntilde;o de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los <em>burpees</em>, los <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hombres de alto valor,</a> la <em>red pill,</em> etc.&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es la idea del hombre emprendedor. Ahí entran los &#039;manfluencers&#039;: el ser dueño de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los burpees, los hombres de alto valor, la red pill, etc.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, Vald&eacute;s propone algo que puede resultar inc&oacute;modo: entrar en la conversaci&oacute;n sobre la masculinidad. No para recentrar a los hombres ni para desplazar las luchas feministas, sino para impedir que la extrema derecha sea la &uacute;nica que ofrezca respuestas. &ldquo;Hay que empezar a hacer un buen diagn&oacute;stico feminista y de clase a lo que est&aacute; sucediendo, y ah&iacute; tenemos que ser capaces de ofrecer caminos e itinerarios alternativos sobre qu&eacute; es &lsquo;ser hombre&rsquo;, pero tambi&eacute;n sobre qu&eacute; es ser hombre heterosexual y qu&eacute; es ser un hombre al que le gusta f&uacute;tbol, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reto, para ella, consiste en no dejar que el reconocimiento del malestar masculino sea capturado por la derecha<strong>. </strong>&ldquo;Hemos ca&iacute;do tanto en la ret&oacute;rica de la extrema derecha de que el agravio al hombre es culpa de la mujer feminista, que ya no somos capaces de reconocer el agravio masculino. Y no, lo que le est&aacute; pasando al hombre en t&eacute;rminos de negatividad es culpa del capitalismo, no del feminismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n debe hacer pedagog&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: si es necesario construir modelos alternativos para los hombres j&oacute;venes, &iquest;sobre qui&eacute;n recae esta tarea? Vald&eacute;s reconoce el cansancio de muchas feministas ante la exigencia permanente de pedagog&iacute;a. &ldquo;Yo entiendo que hay un cansancio y un hast&iacute;o por parte de quienes llevamos muchos a&ntilde;os poniendo el cuerpo en la elaboraci&oacute;n y en la difusi&oacute;n de una narrativa feminista. Sufrimos acoso, sufrimos violencias y llega un momento en el que, obviamente, tienes que poner una serie de l&iacute;mites o limitar los espacios en los que participas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No todas las feministas tienen por qu&eacute; asumir esa tarea. &ldquo;Entiendo que haya compa&ntilde;eras que no lo quieran hacer, pero para m&iacute; lo relevante es darnos cuenta de que esto se tiene que hacer&rdquo;, asegura. &ldquo;Los chavales j&oacute;venes necesitan el feminismo y nosotros tenemos que conseguir hacer un feminismo que llegue a ellos&rdquo;, afirma. Para Vald&eacute;s, renunciar a disputar esa conversaci&oacute;n ser&iacute;a asumir que un adolescente ya est&aacute; perdido antes de tiempo. Y eso, dice, entra en contradicci&oacute;n con la propia idea de activismo. &ldquo;No podemos pensar que es imposible cambiar a un chaval de 15 a&ntilde;os. El activismo tiene que partir de la idea de que las cosas pueden cambiar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="872309" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="872309" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Jóvenes,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="934535" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="934535" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de vivir como en los 2000: &quot;Echamos de menos unas relaciones más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación que creció dentro de internet fantasea ahora con vivir antes de las redes sociales. El regreso de los iPods, las cámaras digitales, la estética Y2K o los vídeos de TikTok sobre cómo vivir “como en los 2000” expresan algo más que una nostalgia estética</p><p class="subtitle">Rebecca Solnit - Lo que la tecnología le roba a nuestras vidas y cómo podemos recuperarlo</p></div><p class="article-text">
        La nostalgia por los 90 y los primeros 2000 se ha convertido en uno de los grandes imaginarios culturales de nuestros d&iacute;as. Lo estamos observando en el regreso a las c&aacute;maras digitales y los iPods, a la moda Y2K &mdash;llena de colores vibrantes y tiros bajos&mdash; o en la proliferaci&oacute;n de v&iacute;deos de TikTok que nos ense&ntilde;an a vivir como si nos encontr&aacute;ramos en el cambio de siglo: hacer crucigramas viendo <em>Las chicas Gilmore</em>, escuchar CDs, decorar diarios en papel y, en definitiva, pasar tiempo lejos del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno tambi&eacute;n ha alcanzado el terreno musical. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el grupo Katseye, cuya est&eacute;tica bebe directamente de los primeros 2000: brillos, referencias al internet primitivo, feminidad Y2K y canciones como <em>Internet Girl</em>, que evocan m&aacute;s la figura de la &ldquo;chica de internet&rdquo; de los dosmil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contempor&aacute;nea</a>. Parad&oacute;jicamente, todas las integrantes del grupo nacieron entre 2002 y 2007, por lo que los a&ntilde;os que recrean no forman parte de sus recuerdos, sino de un imaginario heredado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto este deseo de regresar al pasado es solo una moda est&eacute;tica? &iquest;Qu&eacute; tienen de atractivo los 90 y los primeros 2000 para una generaci&oacute;n que apenas los vivi&oacute;? &iquest;Y qu&eacute; dice esta nostalgia sobre la forma en que vivimos el presente e imaginamos &mdash;o hemos dejado de imaginar&mdash; el futuro?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7626756476115225870"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a predigital</h2><p class="article-text">
        Este deseo por volver al cambio de siglo surge entre personas que, efectivamente, vivieron esa &eacute;poca, como Gemma, de 44 a&ntilde;os, que rememora &ldquo;cu&aacute;nto molaba internet antes de las redes sociales. La gente parec&iacute;a educada y amable. Era divertido&rdquo;. Pero se ha extendido a otras personas que, generacionalmente, no vivieron esos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, NBC News publicaba <a href="https://www.nbcnews.com/politics/politics-news/discomfort-modern-technology-gen-z-desire-live-past-poll-rcna340897" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en la que un 47% de las personas entre 18 y 29 a&ntilde;os &mdash;lo que, mayoritariamente, consideramos generaci&oacute;n Z&mdash; preferir&iacute;a vivir en el pasado, frente a un 38% que elegir&iacute;a mantenerse en el presente, y un 15% al que le gustar&iacute;a vivir en el futuro. Entre aquellos que eleg&iacute;an el pasado, un 33% se quedaba con el pasado m&aacute;s &ldquo;inmediato&rdquo;. En el art&iacute;culo de NBC, el investigador de la nostalgia Clay Routledge apuntaba que esa preferencia por los a&ntilde;os 90 y los primeros 2000 podr&iacute;a explicarse porque se perciben como &ldquo;el momento anterior a las redes sociales y a la vida mediada permanentemente por pantallas&rdquo;. Si uno desea irse mucho m&aacute;s atr&aacute;s de los a&ntilde;os 90, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;pierde algunas de las ventajas del progreso social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Sof&iacute;a Traba Mendez, ingeniera inform&aacute;tica especializada en producto y transformaci&oacute;n digital, quien es consciente de los efectos positivos de ciertos avances tecnol&oacute;gicos pero, al mismo tiempo, cuestiona otros. &ldquo;Si entendemos la tecnolog&iacute;a como avances m&eacute;dicos, matem&aacute;ticos, f&iacute;sicos, etc., entonces no ha habido otro tiempo mejor. Aqu&iacute; incluyo la IA porque las cosas que nos est&aacute; permitiendo hacer son incre&iacute;bles. Por ejemplo, la investigaci&oacute;n en detecci&oacute;n temprana de algunos tipos de c&aacute;ncer&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Añoran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, así como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kate Eichhorn</span>
                                        <span>—</span> investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Traba tambi&eacute;n pone en valor herramientas de conectividad como Skype o Zoom, que surgieron antes de las redes sociales, por su capacidad para mantener unidas a personas que est&aacute;n f&iacute;sica y geogr&aacute;ficamente separadas. Este ha sido su caso, ya que lleva 14 a&ntilde;os viviendo fuera de Espa&ntilde;a; o el de personas como Pablo (nombre ficticio), de 41 a&ntilde;os, quien cuenta c&oacute;mo estas herramientas le permitieron estar en contacto con su familia en un momento dif&iacute;cil en el que &eacute;l se encontraba en otro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de estas herramientas es que funcionan de una forma m&aacute;s similar a las de los primeros dos mil. Precisamente, Laura, de 35 a&ntilde;os, echa en falta la forma de funcionar de herramientas que usaba en su adolescencia, como Messenger: &ldquo;Te conectabas cuando quer&iacute;as y te desconectabas cuando quer&iacute;as. Pod&iacute;as elegir cu&aacute;ndo estar presente. Ahora parece que tienes que estar siempre al otro lado, disponible, respondiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, lo que nos resulta atractivo de mirar al pasado no es tanto imaginar una sociedad sin desarrollos tecnol&oacute;gicos &mdash;de forma general&mdash;, sino una en la que la tecnolog&iacute;a todav&iacute;a parec&iacute;a menos invasiva. En la que no se nos exig&iacute;a una conexi&oacute;n permanente, disponibilidad constante y la sensaci&oacute;n de que toda experiencia deb&iacute;a pasar por una pantalla.&nbsp;&ldquo;Creo que lo que echamos de menos no es la &eacute;poca en s&iacute;, sino una forma de relacionarnos con el mundo que era m&aacute;s lenta, m&aacute;s presente, m&aacute;s... humana&rdquo;, resume Traba.
    </p><p class="article-text">
        En esto est&aacute; de acuerdo Kate Eichhorn, investigadora y profesora de Estudios Culturales y Comunicaci&oacute;n en The New School de Nueva York: &ldquo;No creo que la mayor&iacute;a de la generaci&oacute;n Z quiera realmente volver a los a&ntilde;os 90. No quieren regresar al punto &aacute;lgido de la crisis del sida ni a una &eacute;poca anterior a muchos de los derechos b&aacute;sicos que hoy tienen las personas LGTBIQ. Pero s&iacute; a&ntilde;oran algunos aspectos de ese periodo. Sobre todo, a&ntilde;oran la intensidad de las amistades y relaciones presenciales, as&iacute; como la posibilidad de desconectarse cuando uno quisiera&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457238706370514206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es el hecho de no tener la necesidad &mdash;o el FOMO&mdash; de estar permanentemente conectados donde realmente radica la nostalgia: &ldquo;Me gustar&iacute;a que tuvi&eacute;ramos la tecnolog&iacute;a que tenemos ahora, con todas sus posibilidades, pero que fueran &lsquo;lugares&rsquo; a los que acudir en vez de algo que puedes llevar en el bolsillo todo el rato. Ojal&aacute; lograr algo h&iacute;brido entre lo que tenemos ahora y lo que la tecnolog&iacute;a era hace unas d&eacute;cadas&rdquo;, explica Clara, de 29 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">La nostalgia de un pasado no vivido</h2><p class="article-text">
        Este cansancio por la hiperconexi&oacute;n puede entenderse dentro de un proceso de &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la vida, como explica la investigadora Anne Helmond. Las plataformas digitales actuales &mdash;Tinder, Instagram, Amazon, YouTube, entre otras&mdash; ya no son simples sitios web o aplicaciones, sino que act&uacute;an como la infraestructura dominante de internet. Es decir, ya no solo las &ldquo;utilizamos&rdquo;, sino que &ldquo;vivimos&rdquo; dentro de ellas. Es por eso que cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n buscando actividades y formas de habitar el mundo al margen de la esfera digital.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de Miriam, de 34 a&ntilde;os, que est&aacute; pensando en recuperar &mdash;en algunos casos ya lo ha hecho&mdash; objetos en sus versiones anal&oacute;gicas: &ldquo;Un m&oacute;vil s&oacute;lo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red; c&aacute;mara de carrete para revelar y tener recuerdos f&iacute;sicos que guardar; reloj de pulsera para dejar de consultar la hora en el m&oacute;vil, e incluso he pensado en una m&aacute;quina de escribir&rdquo;. Ella reconoce sentirse afortunada al ser de &ldquo;las &uacute;ltimas generaciones que crearon v&iacute;nculos y relaciones sin que mediaran las redes sociales&rdquo;, y ahora est&aacute; intentando adoptar un estilo de vida que le recuerda m&aacute;s a esos a&ntilde;os. Dice encontrar un gran confort en series como <em>Las chicas Gilmore</em>, &ldquo;con su vida sencilla y peque&ntilde;a, comunitaria y anal&oacute;gica&rdquo;. Eso s&iacute;, &ldquo;sin dejarse arrastrar al cien por cien por la nostalgia y ser consciente de todos los avances que han experimentado el feminismo, el movimiento LGTBI, antirracista, anticapitalista, ecologista, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Este traspaso a lo anal&oacute;gico tambi&eacute;n lo ha llevado a cabo Nat&agrave;lia, de 24 a&ntilde;os. A pesar de ser una d&eacute;cada m&aacute;s joven, tambi&eacute;n sinti&oacute; la necesidad de &ldquo;volver&rdquo; a un tiempo anterior que ni siquiera lleg&oacute; a vivir en primera persona. Cuando le coment&oacute; a su jefa que le hab&iacute;an regalado una c&aacute;mara anal&oacute;gica y que estaba &ldquo;volviendo a ser anal&oacute;gica&rdquo;, esta le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Vuelves?&rdquo;. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso, porque es verdad que por generaci&oacute;n no me corresponde&rdquo;. Hacer crucigramas, usar bloc de notas, leer libros en f&iacute;sico o guardar tarjetas de restaurantes que le gustan es para ella &ldquo;intentar hacer un poco de resistencia o militancia a las din&aacute;micas que se est&aacute;n creando&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miriam, de 34 años, está pensando en usar &#039;un móvil sólo para llamadas, para dejar de estar enganchada a las notificaciones, las redes sociales y la eterna ventana abierta a la red</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de Nat&agrave;lia no es el &uacute;nico. La profesora en cultura digital explica que, en una asignatura que imparte sobre medios y memoria, sus estudiantes disfrutan mucho creando proyectos recurriendo a formatos anal&oacute;gicos tard&iacute;os o a formatos digitales de transici&oacute;n. &ldquo;Sobre todo hablan de la temporalidad de esos formatos y de lo intencional que hab&iacute;a que ser al utilizarlos&rdquo;, asegura. Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n a la generaci&oacute;n Z afirma que, &ldquo;aunque la mayor&iacute;a no est&aacute; preparada para desconectarse completamente &mdash;porque saben que es pr&aacute;cticamente imposible escapar de la tecnolog&iacute;a&mdash;, s&iacute; parecen muy conscientes de que, m&aacute;s all&aacute; de haber consumido enormes cantidades de contenido que les result&oacute; bastante da&ntilde;ino para su desarrollo social y su salud mental durante la preadolescencia y la adolescencia, tambi&eacute;n fueron explotados por la industria tecnol&oacute;gica como productores de contenido&rdquo;. Es por ello que &ldquo;muchos han llegado a la conclusi&oacute;n de que la vida probablemente era mejor antes de la era digital&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7510364396393073950"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La crisis del futuro</h2><p class="article-text">
        La nostalgia por el pasado parece crecer al mismo ritmo que el escepticismo hacia el futuro, especialmente debido a c&oacute;mo determinadas tecnolog&iacute;as &mdash;en especial la inteligencia artificial&mdash; est&aacute;n empezando a colonizar los imaginarios del presente. En la encuesta publicada por NBC News, casi la mitad de los j&oacute;venes afirmaba sentirse preocupado o ansioso por <a href="https://www.eldiario.es/era/preparacionistas-ia-plan-b-laboral-no-descabellado_1_12508660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto que la IA podr&iacute;a tener sobre su trabajo</a> en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Este retorno a los 90 y los primeros 2000 aparece como resultado a un presente hiperconectado y un futuro asociado a automatizaci&oacute;n, vigilancia y aceleraci&oacute;n constante.
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor de <em>Imaginar el fin. Pensamiento apocal&iacute;ptico para un futuro poscapitalista </em>(Paid&oacute;s, 2026), esta dificultad para proyectarse hacia adelante tiene que ver con una crisis m&aacute;s amplia de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural. &ldquo;Con la llegada de la IA y la consolidaci&oacute;n del capitalismo de plataformas en una estructura de concentraci&oacute;n de poder rentista que algunos llaman tecnofeudalismo, la tecnolog&iacute;a se ha vuelto sin&oacute;nimo de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cuando no de exterminio colonial. Por ejemplo, cuando escuchamos plataformas como Spotify sabemos que estamos financiando el genocidio en Gaza [por las inversiones de su CEO en una empresa que genera inteligencia artificial militar]. El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnol&oacute;gicos es quiz&aacute; un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El rechazo al uso de determinados dispositivos tecnológicos es quizá un intento desesperado por escapar del tecnoautoritarismo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Imaginar el fin. Pensamiento apocalíptico para un futuro poscapitalista&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a este <em>revival </em>de los 90-2000, Espluga tambi&eacute;n hace referencia al concepto de &ldquo;porsiemprismo&rdquo; del investigador sobre nostalgia Grafton Tanner. &ldquo;Este intento de vivir en una &eacute;poca donde las cosas no terminan nunca (otra precuela de <em>Una rubia muy legal</em>, otra de <em>El Se&ntilde;or de los Anillos</em>) creo que es una respuesta a los miedos en torno al fin del mundo o la cancelaci&oacute;n efectiva y virtual del futuro: es el intento de seguir viviendo en un presente siempre revivido, siempre <em>rebooteado</em>&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n considera que puede tener un elemento subversivo: &ldquo;Es la negativa a compartir los sue&ntilde;os tecnoacelerados de quienes creen que la salvaci&oacute;n de la humanidad, y la conquista de un futuro, pasan por la colonizaci&oacute;n de Marte, por el transhumanismo cyborg o por vivir en ciudades muro en medio del desierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de subversi&oacute;n tambi&eacute;n la comparte Eichhorn. &ldquo;Lo que podr&iacute;a parecer una fascinaci&oacute;n extra&ntilde;a o incluso una fetichizaci&oacute;n de los formatos medi&aacute;ticos antiguos no es una nostalgia ingenua por el pasado. En realidad, forma parte de una cr&iacute;tica m&aacute;s sofisticada de la cultura digital contempor&aacute;nea&rdquo;, explica la investigadora cultural. Frente a la paradoja de que haya j&oacute;venes abogando por una vida sin pantallas a trav&eacute;s de una pantalla, Eichhorn asegura que, &ldquo;m&aacute;s que ninguna otra generaci&oacute;n, saben que si quieres que algo se vuelva viral &mdash;incluso una cr&iacute;tica de la cultura digital&mdash; tienes que utilizar precisamente las plataformas que est&aacute;s criticando inadvertidamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, quiz&aacute; este <em>revival </em>de los 90 y los primeros 2000 no act&uacute;a tanto como una fantas&iacute;a escapista ni como un deseo por volver realmente al pasado, sino como un intento por imaginar un presente y un futuro en el que la tecnolog&iacute;a vuelva a tener l&iacute;mites. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fantasia-vivir-2000-echamos-relaciones-humanas_1_13251644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 19:36:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="687635" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="687635" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fantasía de vivir como en los 2000: "Echamos de menos unas relaciones más humanas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45dedec7-8148-48e7-ba69-834e93e79b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Internet,Redes sociales,TikTok,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta indica que la sensibilidad a la crítica describe no solo nuestra reacción ante la retroalimentación crítica, sino también la capacidad de comprenderla e interpretarla</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal” </p></div><p class="article-text">
        Es probable que nuestro jefe nos haya dicho que tenemos que mejorar algo, o que un amigo, medio en broma, diga que nuestro hogar est&aacute; desordenado. Son cr&iacute;ticas que, a quien m&aacute;s quien menos, pueden afectarle. La cr&iacute;tica es una parte natural de la convivencia con otras personas, algo habitual cuando trabajamos en grupo, vivimos con amigos o publicamos contenido en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica es inevitable, no podemos pasarnos la vida recibiendo solo opiniones de cinco estrellas, por mucho que intentemos ser perfectos, as&iacute; que es importante aprender a gestionarlas para mitigar su impacto y encontrar valor a las palabras que no gustan. Independientemente de las intenciones de la persona, puede sentirse como un rechazo. Y aqu&iacute; es donde radica buena parte del problema. 
    </p><h2 class="article-text">El poder de la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Claudia Molpeceres G&oacute;mez, neuropsic&oacute;loga sanitaria en <a href="http://www.centrocrecetorrevieja.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Crece Torrevieja</a>, &ldquo;las cr&iacute;ticas no sientan bien porque, en el fondo, no estamos dise&ntilde;ados para encajarlas con neutralidad&rdquo;. Dado que es humano querer pertenecer a un grupo, no contar con la aprobaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de alguien se puede percibir como algo terrible. &ldquo;Somos una especie profundamente social: durante miles de a&ntilde;os, sentirnos aceptados por el grupo no era cuesti&oacute;n de autoestima, sino de supervivencia. Quien quedara fuera del clan corr&iacute;a peligro, y ese mecanismo sigue activo en nuestro cerebro, aunque hoy el &lsquo;clan&rsquo; sea la oficina, la familia pol&iacute;tica o un comentario en redes sociales&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica significa o implica que nos hemos desviado de alguna manera. Y, en el peor de los casos, ser rechazado por el grupo significa estar solo. Que nos digan que nos hemos pasado con algo puede hacernos sentir incapaces y, como somos seres sociales, no queremos que los dem&aacute;s nos vean mal por decepcionarlos o equivocarnos, solemos ponernos a la defensiva cuando nos critican. &ldquo;De hecho, sabemos que el rechazo social activa zonas cerebrales muy parecidas a las del dolor f&iacute;sico: una cr&iacute;tica, literalmente, duele&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; a unas personas las cr&iacute;ticas les afecta m&aacute;s que a otras</h2><p class="article-text">
        Es verdad, no a todo el mundo le afectan de igual manera. Y esto se debe a aspectos como &ldquo;la autoestima de base, los aprendizajes tempranos &mdash;quien creci&oacute; en entornos hipercr&iacute;ticos suele estar m&aacute;s en alerta&mdash; y la famosa necesidad de agradar, especialmente en personas perfeccionistas o con miedo al conflicto. As&iacute; que no es una sola causa, sino una mezcla de biolog&iacute;a, historia personal y car&aacute;cter&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a una cr&iacute;tica, en realidad, a menudo es algo un poco complejo. Porque lo que nos hace reaccionar a ella muchas veces no corresponde a lo que el otro dice &ldquo;sino a lo que interpretamos que dice; entre el comentario y nuestra emoci&oacute;n siempre hay un pensamiento intermedio, muchas veces autom&aacute;tico: &lsquo;lo ha dicho con segundas&rsquo;, &lsquo;piensa que soy un desastre&rsquo;, &lsquo;me lo dice para fastidiarme&rsquo;. Esta interpretaci&oacute;n es la que dispara el malestar, no las palabras en s&iacute;&rdquo;, explica Molpeceres. Porque cuando la cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;, &ldquo;toca una inseguridad propia, escuece mucho m&aacute;s&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensibilidad a la cr&iacute;tica describe no solo la reacci&oacute;n ante la retroalimentaci&oacute;n cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n la capacidad de comprenderla e interpretarla. Y muchas veces, &ldquo;si alguien me se&ntilde;ala un error y yo ya dudaba de mi competencia, su comentario aterriza en una herida abierta. Y, si encima estoy cansada, estresada o he tenido un mal d&iacute;a, mi capacidad de filtrar racionalmente lo que recibo se reduce y reacciono de forma m&aacute;s defensiva&rdquo;, reconoce Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Puede surgir cuando no se desean ni se esperan, lo que suele propiciar una reacci&oacute;n defensiva que, en general, resulta contraproducente. Incluso cuando se solicita esta retroalimentaci&oacute;n, la cr&iacute;tica recibida puede no ser la esperada y a algunos les puede resultar dif&iacute;cil aceptarla sin sentir que se trata de un ataque personal o injustificado.
    </p><h2 class="article-text">Relativizar el impacto de una cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos actuar cuando recibimos una cr&iacute;tica? Irremediablemente, una cr&iacute;tica nos afecta, de alguna manera u otra. De lo contrario, habr&iacute;amos &ldquo;desconectado emocionalmente, y esto tampoco es sano&rdquo;, advierte la experta, que reconoce que &ldquo;el objetivo realista es que nos afecten en su justa medida, ni m&aacute;s ni menos&rdquo;. Y para ello es fundamental protegernos por dentro. &ldquo;Si mi valor depende de la aprobaci&oacute;n ajena, vivo en una monta&ntilde;a rusa permanente. La autoestima s&oacute;lida se construye sobre coherencia personal: actuar en l&iacute;nea con lo que uno valora, cumplir los compromisos con uno mismo y reconocer los propios logros sin necesitar que otros lo validen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivir conoci&eacute;ndonos a nosotros mismos y evaluar los acontecimientos seg&uacute;n nuestros propios valores nos lleva a una vida m&aacute;s equilibrada. En este contexto, lo m&aacute;s probable es que las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s sean, en el peor de los casos, una sorpresa y, en el mejor, una valiosa lecci&oacute;n. Porque &ldquo;no podemos gustar a todo el mundo; tampoco todas las cr&iacute;ticas merecen nuestro tiempo, sobre todo en entornos como redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Molpeceres, &ldquo;lo primero que podemos hacer ante una cr&iacute;tica es ganar tiempo y pasar la primera oleada emocional, que apenas dura un par de minutos si no la alimentamos con pensamientos&rdquo;. Por tanto, aqu&iacute; nos puede ayudar &ldquo;respirar, no responder en caliente y darnos un momento para evitar actuar desde la reactividad y que luego nos arrepintamos&rdquo;, afirma Molpeceres. Mantener la calma y posponer la conversaci&oacute;n nos ayuda a alcanzar un estado de calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la cr&iacute;tica se centra en lo que no se desea de nuestro comportamiento, como llegar tarde o contestar de mala manera. Puede ser &uacute;til, pero se&ntilde;ala problemas percibidos, no soluciones. Y aqu&iacute; entra en juego otro aspecto fundamental: separar el contenido de la forma. &ldquo;En ocasiones, la cr&iacute;tica est&aacute; mal expresada pero contiene informaci&oacute;n &uacute;til, quedarnos solo con el tono nos hace perder el aprendizaje&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Un siguiente paso al enfrentar cr&iacute;ticas es hacerse preguntas sobre de d&oacute;nde proceden. &iquest;Qui&eacute;n nos critica? &iquest;Es alguien a quien respetamos? &iquest;C&oacute;mo es nuestra relaci&oacute;n con esa persona? Para Molpeceres, &ldquo;la opini&oacute;n de alguien con criterio sobre el tema no pesa lo mismo que la de un desconocido en redes&rdquo;. Tampoco es lo mismo recibir una cr&iacute;tica del tipo &ldquo;&rsquo;esto que has hecho no est&aacute; bien&rsquo; o &lsquo;eres un desastre&rsquo;, porque el error es puntual, pero nuestra val&iacute;a, no&rdquo;, advierte Molpeceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer qu&eacute; es lo que sentimos cuando recibimos una cr&iacute;tica es algo fundamental: podemos estar molestos o decepcionados, pero no es normal darle demasiadas vueltas, debemos ser capaces de retomar la actividad diaria para que la emoci&oacute;n se regule sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si una cr&iacute;tica deja huella, genera ansiedad sostenida o nos hace evitar situaciones, detr&aacute;s puede haber una vulnerabilidad emocional que merece atenci&oacute;n profesional&rdquo;, concluye Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:16:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2445387" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2445387" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salut mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir timidez con introversión es un error muy frecuente en la sociedad que los expertos achacan a que la palabra que se usa como antítesis es extrovertido: “El tímido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra"</p><p class="subtitle">Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano</p></div><p class="article-text">
        El ritmo de vida de Manuel es todo lo calmado que la sociedad le permite. Le gusta pasar tiempo en su casa a solas, detesta las aglomeraciones que se pueden dar en bares o macrofestivales y prefiere relacionarse con dos o tres personas a la vez como m&aacute;ximo. Adem&aacute;s, si socializa durante un tiempo prolongado, luego necesita volver a su soledad para recuperarse. &ldquo;Es como si mi cabeza no diese m&aacute;s de s&iacute;&rdquo;, dice a elDiario.es. Estas caracter&iacute;sticas le definen como introvertido, algo que identific&oacute; cuando ya estaba en la universidad. De ni&ntilde;o o adolescente ya notaba que era menos sociable que el resto, pero el adjetivo que le adjudicaban era &ldquo;rarito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;o, Jes&uacute;s prefer&iacute;a jugar en grupos reducidos o solo con sus mejores amigos aunque realmente lo que prefer&iacute;a era que le dejasen &ldquo;leer tranquilo&rdquo;. &ldquo;Con los a&ntilde;os me di cuenta de que en realidad era bastante sociable, con facilidad para hacer amigos, conocer gente y moverme en grupos grandes. No sufro cuando tengo que socializar&rdquo;, comenta. Pero hay una parte de esa introversi&oacute;n que permanece: no le importa estar solo y ya ha perdido ese FOMO propio de la adolescencia que le forzaba a salir de casa y relacionarse de forma expansiva para no sentirse marginado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que les ocurre a Manuel y a Jes&uacute;s es un rasgo de personalidad, no es ning&uacute;n trastorno. Solo lo ser&iacute;a si les impidiese llevar una existencia funcional, que no es el caso. Sylvie P&eacute;rez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicolog&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), desarrolla que &ldquo;la persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, est&aacute; tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulaci&oacute;n o interacci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se identifica como un individuo introvertido porque prefiere estar m&aacute;s tiempo en soledad que acompa&ntilde;ado, lo que no significa que no le guste juntarse con otros. Un d&iacute;a su pareja le defini&oacute; como t&iacute;mido, pero &eacute;l no considera que lo sea. De hecho, cree que ella es m&aacute;s t&iacute;mida que &eacute;l aunque sea m&aacute;s sociable. &ldquo;Yo hago amigos muy f&aacute;cilmente solo que no me gusta estar constantemente rodeado&rdquo;, afirma. Lo mismo le ocurre a Maru: &ldquo;Soy bastante sociable, trabajo con muchas personas, tengo muchos amigos y quienes me conocen seguramente dir&iacute;an que soy simp&aacute;tica. Pero la verdad es que cuando interact&uacute;o mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La persona introvertida, como rasgo de personalidad, es feliz, está tranquila y se siente equilibrada con bajos niveles de estimulación o interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sylvie Pérez</span>
                                        <span>—</span> profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Confundir timidez con introversi&oacute;n es un error muy frecuente en la sociedad. Sylvie P&eacute;rez lo achaca a que la palabra que se usa como ant&iacute;tesis de t&iacute;mido es extrovertido, al igual que para introvertido. &ldquo;T&uacute; puedes ser introvertido y no ser t&iacute;mido. El t&iacute;mido tiene miedo o es inseguro y el introvertido no es ni una cosa ni la otra&rdquo;, explica. Por supuesto, alguien puede ser las dos cosas como le ocurre a Jes&uacute;s, aunque con el tiempo ha conseguido atenuar la incomodidad que le pueden suponer ciertas situaciones. &ldquo;He aprendido a comportarme sin timidez, a hablar en p&uacute;blico y a dirigirme a desconocidos. S&iacute; conservo algunos ramalazos de timidez: me pongo rojo con facilidad cuando hablan de m&iacute;, hay conversaciones que aplazo innecesariamente y situaciones que se me hacen bola&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga general sanitaria y forense especializada en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica&nbsp;Laia Sabat&eacute;, coincide con su colega en que se tiende a pensar que timidez, introversi&oacute;n e incluso verg&uuml;enza son lo mismo. &ldquo;Se pueden dar las tres cosas a la vez y normalmente solemos confundir una con otra. Para m&iacute; lo importante no es tanto ponerle nombre a estos tres factores sino que cuando nos sintamos inseguros o inc&oacute;modos, podamos revisar qu&eacute; es lo que nos est&aacute; haciendo sentir as&iacute; y qu&eacute; necesitamos. Sin la necesidad de etiquetarnos en exceso&rdquo;, diserta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, destaca que &ldquo;depende de la historia de vida de cada uno, de lo que haya vivido y de c&oacute;mo se haya aprendido o no a regular emocionalmente&rdquo;. Por ejemplo, Jes&uacute;s explica que &eacute;l ha tenido suerte en su entorno personal y laboral. &ldquo;Creo que lo pasar&iacute;a mal si trabajara en contextos m&aacute;s agresivos o competitivos, o que me impidieran &lsquo;retraerme&rsquo; de vez en cuando&rdquo;, apunta y recuerda que una amiga le cont&oacute; una experiencia traum&aacute;tica relacionada con este tema. Ella trabajaba en una consultora que organiz&oacute; una barbacoa para fomentar el<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/offboarding-team-building-lenguaje-laboral-pervertido-eufemismos_1_10736202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>team building</em></a> y lo pas&oacute; fatal por tener que participar en dicho evento. Al d&iacute;a siguiente, su jefa le recrimin&oacute; que &ldquo;no se hubiera puesto un bikini, que hubiera bebido poco y que no hubiera &lsquo;bajado la guardia&rsquo;. Le dijo que ese car&aacute;cter reservado indicaba que no se sent&iacute;a plenamente c&oacute;moda en su trabajo y con su equipo&rdquo;, cuenta Jes&uacute;s y manifiesta que &eacute;l no habr&iacute;a durado en ese entorno &ldquo;ni cinco minutos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando interactúo mucho o durante demasiado tiempo, necesito quedarme a solas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La gente s&iacute; cambia (aunque sea un poco)</h2><p class="article-text">
        Manuel s&iacute; ha notado que desde que trabaja en casa su tendencia a la introversi&oacute;n se ha agudizado. Durante su &eacute;poca de estudiante y despu&eacute;s en los diversos trabajos &lsquo;de oficina&rsquo; que desempe&ntilde;&oacute; tuvo que hablar con otros cada d&iacute;a: &ldquo;He trabajado muchos a&ntilde;os de teleoperador, por ejemplo, que supone estar ocho horas diarias hablando con desconocidos&rdquo;. Pero el teletrabajo le ha librado de esa obligaci&oacute;n: &ldquo;La cosa ha ido a m&aacute;s y ahora me da pereza (o incluso agobio) cosas que antes s&iacute; hac&iacute;a sin problemas, como ir al Rastro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Roberto, los a&ntilde;os influyen en este rasgo de personalidad en concreto: &ldquo;Con la edad tambi&eacute;n creo que seleccionas m&aacute;s d&oacute;nde, con qui&eacute;n y para qu&eacute; socializas&rdquo;. Una opini&oacute;n que Elena comparte, aunque con matices: &ldquo;Si me hubieses preguntado hace 20 a&ntilde;os que me considero introvertida o extrovertida, te hubiese dicho que totalmente extrovertida. Pero era otra &eacute;poca, no est&aacute;bamos todo el rato conectados, no ten&iacute;amos esa sensaci&oacute;n de tener que estar disponibles siempre que causa que mucha gente ya no pueda m&aacute;s&rdquo;. Ella considera que est&aacute; en ese colectivo que, depende del d&iacute;a, necesita permanecer a solas sin que eso signifique necesariamente que se considere introvertida.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la edad, Sylvie P&eacute;rez apunta que &ldquo;las dimensiones de la personalidad se van construyendo a medida que nos vamos haciendo mayores. Normalmente, un joven que no tiene del todo madurado el sistema frontal del cerebro, que tiene muchas experiencias todav&iacute;a por vivir, tiende a ser m&aacute;s extrovertido o a tener menos conciencia de peligro, a ser m&aacute;s impulsivo&rdquo;. De esta manera, &ldquo;la mayor&iacute;a de la gente de mediana edad ha aprendido un poco a ser m&aacute;s prudente, ya le han pasado cosas. Aunque siempre tendemos m&aacute;s a un lado o a otro&rdquo;, arguye.
    </p><p class="article-text">
        Sabat&eacute; coincide con Elena en que el ritmo fren&eacute;tico de la cotidianidad que ha impuesto el turbocapitalismo puede influir en los rasgos de la personalidad. &ldquo;Vivimos un momento muy estimulante: redes, inmediatez, autoexigencia, presi&oacute;n social&hellip; todo esto nos hace ir a un ritmo muy r&aacute;pido y a veces tenemos demasiados est&iacute;mulos cerca. Para quienes tienen esta tendencia a la introversi&oacute;n, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse, ya que la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera&rdquo;. Esta interacci&oacute;n constante y no siempre deseada, tambi&eacute;n puede reducir el tiempo disponible para estar a solas, aunque la especialista remarca que: &ldquo;Depende del momento vital, el contexto y de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, a las y los entrevistados tener una personalidad introvertida no les ha tra&iacute;do problemas (o no demasiados) ni en su &aacute;mbito personal ni en el laboral. De hecho, Maru considera que el tiempo que pasa a solas &ldquo;son los momentos de m&aacute;s creatividad, profundidad y calma en general, en los que proceso todo lo que voy viviendo&rdquo;. Manuel tampoco ha sentido que ser como es le haya perjudicado en ninguno de los dos aspectos, aunque s&iacute; cree que se puede haber perdido experiencias que podr&iacute;a haber disfrutado. &ldquo;Quedarse en casa est&aacute; muy bien, pero otras cosas quiz&aacute; tambi&eacute;n. No se puede tener todo. Quiz&aacute; si pudiese conseguir que todo el mundo se quedase en casa cuando yo quiero hacer algo fuera de ella, pero no creo que est&eacute;n por la labor&rdquo;, ironiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Sylvie P&eacute;rez, en la sociedad hay cierta desconfianza ante la introversi&oacute;n en comparaci&oacute;n con la extroversi&oacute;n. Sobre todo por la confusi&oacute;n entre el primer t&eacute;rmino y la timidez. &ldquo;Normalmente la introversi&oacute;n va asociada a ser inseguro, reservado, selectivo. Y se puede pensar que alguien as&iacute; tendr&aacute; algo que esconder o le cuesta demasiado socializar. Mientras que identificamos la extroversi&oacute;n, la capacidad de hablar con los dem&aacute;s, con sentirse seguro&rdquo;, desgrana y discurre que &ldquo;interpretamos el silencio como problema, simplificamos mucho&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos un momento muy estimulante (...) Para quienes tienen tendencia a la introversión, supone a veces un esfuerzo doble poder regularse; la sociedad nos lleva a mostrarnos demasiado hacia fuera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Sabaté</span>
                                        <span>—</span> psicóloga general sanitaria y forense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de Sabat&eacute; va en la misma l&iacute;nea ya que piensa que la gente con este rasgo de personalidad puede sentirse m&aacute;s cansada: &ldquo;Parece que si no mantenemos siempre una energ&iacute;a social a tope, con ganas de recibir muchos est&iacute;mulos a la vez, nos pasa algo malo&rdquo;. Sin embargo, P&eacute;rez ha detectado un cambio: &ldquo;Hay bastantes personas que se van situando un poco en ir despacio, en procesar las cosas. Ponen sus cuentas en las redes sociales como privadas o se apuntan a los movimientos como el <em>slow food&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel, ser introvertido es m&aacute;s dif&iacute;cil que ser extrovertido &ldquo;pero es mucho m&aacute;s f&aacute;cil ahora que hace diez o veinte a&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;Ahora todo el mundo ha aprendido a base de memes en internet que existe gente a la que no le gusta estar en grupos grandes, hacer planes multitudinarios y entienden que estar en casa solo no es tan raro&rdquo;, concreta. Jes&uacute;s cree que &ldquo;los modelos de conducta son mayoritariamente extrovertidos. Se valora la espontaneidad, el impulso, el expresarse sin cortapisas o sin pensarlo dos veces. Pero eso no es una novedad, siempre ha sido as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Manuel en que la tecnolog&iacute;a ha sido una ayuda porque &ldquo;hay formas de comunicaci&oacute;n menos invasivas <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(escribir un mensaje en vez de llamar)</a> y desde la pandemia existen reductos de soledad socialmente aceptados. Incluso las redes permiten visibilizar otra forma de relacionarse y ya no imponen una &uacute;nica manera de socializar&rdquo;. &ldquo;Creo que hoy ser introvertido est&aacute; m&aacute;s aceptado que hace a&ntilde;os, cuando el &uacute;nico modelo aspiracional era ser el rey del gallinero&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5161243" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5161243" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Parece que si no estamos siempre a tope, nos pasa algo malo”: así viven las personas introvertidas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2d529442-416a-496c-90bb-ee0b694dbe4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las características vocales son difíciles de controlar, mientras que la comunicación verbal es intencional y más fácil de manipular</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón: “Ceder es perder una parte de quienes son”</p></div><p class="article-text">
        El lenguaje humano es una forma de comunicaci&oacute;n muy compleja, compuesta por innumerables lenguas. A pesar de la gran diversidad ling&uuml;&iacute;stica, otra constante persiste: los aspectos no verbales de la comunicaci&oacute;n y, con ellos, el lenguaje corporal. La forma en la que nuestro cuerpo enfatiza o contradice las palabras habladas es, a veces, tan importante, como las palabras mismas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no nos comunicamos verbalmente, seguimos haci&eacute;ndolo de forma no verbal. Nuestra forma de presentarnos influye en c&oacute;mo nos entienden los dem&aacute;s, y viceversa. Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente el lenguaje corporal? Y, lo que es m&aacute;s importante, &iquest;es un idioma universal?
    </p><h2 class="article-text">El poder de lo que no se dice</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n no verbal es la informaci&oacute;n que se transmite sin el uso de palabras, ni habladas ni escritas, sino a trav&eacute;s del tono, la entonaci&oacute;n, los movimientos corporales o las expresiones faciales, y no solo mediante los o&iacute;dos y la boca. Es tan compleja como la verbal y puede incluir se&ntilde;ales visuales como gestos, distancia, contacto visual, movimiento de los ojos e incluso la velocidad del habla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos da tanta informaci&oacute;n como la verbal? &ldquo;S&iacute; y no. La creencia de que el &lsquo;93% de la comunicaci&oacute;n es no verbal&rsquo; es una distorsi&oacute;n del <a href="https://www.kaaj.com/psych/smorder.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Albert Mehrabian</a>, que solo analizaba la expresi&oacute;n emocional en situaciones muy concretas&rdquo;, aclara<strong> </strong>Luis Ant&oacute;n, psic&oacute;logo en <a href="http://www.psicologosmadrid-ipsia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPSIA Psicolog&iacute;a</a>. Debemos tener en cuenta, por tanto, que la diversidad del lenguaje no verbal y, por tanto, del lenguaje corporal, puede reflejar matices culturales, lo que evidencia la riqueza de la expresi&oacute;n humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la comunicaci&oacute;n verbal y no verbal se producen de manera simult&aacute;nea, aunque la &uacute;ltima suele estar menos controlada y revela m&aacute;s de lo que realmente pensamos y sentimos. El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las caracter&iacute;sticas vocales son dif&iacute;ciles de controlar, mientras que la comunicaci&oacute;n verbal es intencional y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;el canal no verbal es m&aacute;s antiguo evolutivamente y m&aacute;s dif&iacute;cil de falsificar porque las se&ntilde;ales auton&oacute;micas &ndash;rubor, temblor, dilataci&oacute;n pupilar&ndash; las regula el sistema nervioso simp&aacute;tico sin que podamos controlarlas voluntariamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se ruboriza a voluntad de forma convincente, por eso son se&ntilde;ales honestas en sentido biol&oacute;gico: su coste de falsificaci&oacute;n es alto&rdquo;, explica el especialista, que matiza adem&aacute;s que &ldquo;cuando hay incongruencia entre lo que alguien dice y c&oacute;mo lo dice, detectamos algo raro aunque no sepamos qu&eacute; es exactamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la postura y los gestos, as&iacute; como el uso del espacio, el tono y el ritmo y la apariencia pueden revelar mucho sobre c&oacute;mo se siente una persona, estas se&ntilde;ales solo tienen sentido cuando se consideran en conjunto y dentro del contexto de la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un sistema multicanal que incluye varias conductas simult&aacute;neas que revelan fundamentalmente cuatro cosas: estado emocional real, nivel de activaci&oacute;n auton&oacute;mica, actitudes de dominancia o sumisi&oacute;n y calidad del v&iacute;nculo interpersonal&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos advierte de dos cosas: este tipo de comunicaci&oacute;n no es universal (el contacto visual sostenido puede ser percibido como honestidad en occidente pero como algo agresivo en otros contextos) y es una conducta aprendida, por tanto, interpretarla sin conocer la historia de aprendizaje puede llevar a errores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar bien lo que nos dice el lenguaje corporal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto que el lenguaje corporal no es &uacute;nico. Por ejemplo, &ldquo;cruzar los brazos no siempre es una actitud defensiva&rdquo;, aclara Ant&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puede darnos algunas pistas en determinadas situaciones, pero &ldquo;hay que buscar <em>clusters</em> de conductas y leerlos en contexto&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo, lo que s&iacute; tiene valor diagn&oacute;stico es &ldquo;la orientaci&oacute;n corporal, los pies son menos controlados que la cara y apuntan hacia donde la persona realmente quiere ir; la sincron&iacute;a postural que, cuando es espont&aacute;nea, indica confianza y empat&iacute;a y, cuando falta, indica distancia emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen valor diagn&oacute;stico &ldquo;los cambios posturales en momentos clave, que son m&aacute;s informativos que la postura est&aacute;tica; y las conductas adaptadoras como tocarse la cara o frotarse las manos, que indican activaci&oacute;n auton&oacute;mica, no necesariamente mentira&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, la regla de oro es &ldquo;buscar cambios respecto a la l&iacute;nea base de la persona en una situaci&oacute;n: el buen lector de no verbal es inductivo, no deductivo, y maneja probabilidades, no certezas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para que el lenguaje corporal no nos &lsquo;traicione&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna vez hemos captado se&ntilde;ales subconscientes en el lenguaje de una persona que nos est&aacute; hablando. Si intentamos detectar una mentira en algo que no sean palabras es importante mantener una &ldquo;mayor coherencia entre canal verbal y no verbal, porque es percibido como m&aacute;s cre&iacute;ble, competente y c&aacute;lido&rdquo;, explica Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas se&ntilde;ales como el contacto visual, la postura o los movimientos inconscientes son algunas de las que m&aacute;s pistas suelen dar, a veces no es algo tan sencillo. &ldquo;&lsquo;Evitar que nos traicione&rsquo; es una afirmaci&oacute;n trampa. No podemos controlar completamente nuestra conducta no verbal e intentarlo conscientemente suele empeorar las cosas: genera una rigidez que el interlocutor detecta como artificialidad&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; podemos fijarnos entonces? El comportamiento habitual de la persona nos puede dar pistas, ya que cada individuo tiene una forma &uacute;nica de gesticular, hablar y reaccionar cuando est&aacute; relajado y dice la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;lo que s&iacute; funciona es indirecto: el estado interno, no la conducta, es decir, si alguien est&aacute; genuinamente tranquilo, el lenguaje no verbal se ajusta solo&rdquo;. Aqu&iacute; es donde el lenguaje corporal delata las palabras. La incongruencia se produce cuando los mensajes verbales y no verbales no coinciden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exponte a las situaciones que te generan ansiedad porque esta produce las se&ntilde;ales que quieres evitar y gr&aacute;bate en v&iacute;deo: tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal y verla desde fuera permite identificar patrones concretos&rdquo;, concluye Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1211250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1211250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas populares viven una nueva era de visibilidad, y mientras algunos celebran la recuperación de tradiciones, otros denuncian su transformación en contenido para 'influencers'</p><p class="subtitle">¿Chulapas sí o chulapas no?: las redes sociales reabren el debate sobre cómo se debe vestir en San Isidro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me vest&iacute;a de chulapa cuando era peque&ntilde;ita, pero la &uacute;ltima vez fue con seis a&ntilde;os&rdquo;. Paula, una joven madrile&ntilde;a que llevaba dos d&eacute;cadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradici&oacute;n este a&ntilde;o. Valeria Gamallo, madrile&ntilde;a y <a href="https://www.instagram.com/valeriagamallo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creadora de contenido</a>, tras ver &ldquo;muchos v&iacute;deos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro&rdquo; decidi&oacute; unirse a ellas el a&ntilde;o pasado. Este a&ntilde;o repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hac&iacute;a cuando era ni&ntilde;a: &ldquo;Las redes me hicieron un gran favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.tiktok.com/@estycg/video/7640123425956171030?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos j&oacute;venes</a> han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje <a href="https://www.tiktok.com/@ireneanubla/video/7640555742981868803?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez</a>. Durante los d&iacute;as previos al 15 de mayo, TikTok se llen&oacute; de v&iacute;deos explicando c&oacute;mo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o gu&iacute;as para &ldquo;vivir San Isidro como un aut&eacute;ntico madrile&ntilde;o&rdquo;. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las im&aacute;genes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, j&oacute;venes <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/chulapas-si-chulapas-no-redes-sociales-reabren-debate-debe-vestir-san-isidro_132_13200073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrenando traje castizo</a> y publicaciones que mostraban las <a href="https://www.tiktok.com/@johanaars/video/7640437012314656023?is_from_webapp=1&amp;web_id=7520564850658067990" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mareas de gente</a> que acudieron a celebrar San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que durante a&ntilde;os pudo parecer una tradici&oacute;n ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo m&aacute;s reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fen&oacute;meno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, <em>influencers</em> y<em> celebrities.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tradici&oacute;n, redes y escaparate</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas tradicionales se han convertido en un fen&oacute;meno de redes&rdquo;, sentencia <a href="https://www.instagram.com/hija_del_pan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hija_del_pan</a>. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qu&eacute; punto estas festividades han inundado el contenido de <em>influencers</em> y creadores.<strong> </strong>&ldquo;Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, an&aacute;lisis de <em>looks</em> de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro&rdquo;, comenta. Aunque matiza que &ldquo;no todas las fiestas generan el mismo inter&eacute;s&rdquo;, s&iacute; percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez m&aacute;s virales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">@hija_del_pan</span>
                                        <span>—</span> comentarista de redes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🌸Lola Lolita🌸 (@lolalolita)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n <a href="https://www.instagram.com/mazodemadrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mazo de Madrid</a> &mdash;que busca poner en valor las tradiciones de la capital&mdash; surge precisamente despu&eacute;s de comprobar c&oacute;mo hace algunos a&ntilde;os &ldquo;la mayor&iacute;a de gente joven no se vest&iacute;a de chulapo y chulapa&rdquo; ni conoc&iacute;an San Isidro. Adela Garc&iacute;a, miembro de la asociaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo hab&iacute;a una desconexi&oacute;n con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos c&oacute;digos est&eacute;ticos sin romper con la esencia tradicional. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que queremos es perder la tradici&oacute;n&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta v&iacute;deos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este a&ntilde;o. Seg&uacute;n cuenta Adela Garc&iacute;a, muchas j&oacute;venes comenzaron a interesarse por esta fiesta despu&eacute;s de ver en redes una versi&oacute;n m&aacute;s cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de m&aacute;s de 300 chicas.
    </p><p class="article-text">
        Para el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid Crist&oacute;bal Torres Albero todo proceso de interacci&oacute;n humana tiene algo &ldquo;de escaparate, de mostrar p&uacute;blicamente&rdquo;, y las celebraciones y fiestas no se quedan atr&aacute;s. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha &ldquo;incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate&rdquo;. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero seg&uacute;n Torres Albero, las fiestas &ldquo;siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas&rdquo;, ya que &ldquo;tienen esa expresi&oacute;n de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino tambi&eacute;n para las comunidades vecinas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Mazo de Madrid (@mazodemadrid)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mazo de Madrid</span>
                                        <span>—</span> asociación que busca poner en valor las tradiciones de la capital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fiesta como punto de encuentro</h2><p class="article-text">
        El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &ldquo;b&uacute;squeda de identidad colectiva&rdquo;, seg&uacute;n el soci&oacute;logo Torres Albero. &ldquo;Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a trav&eacute;s del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del &lsquo;nosotros colectivo&rsquo; que tira de su tradici&oacute;n cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. Y es que en un contexto donde &ldquo;las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas&rdquo; &mdash;puedes encontrar casi <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mismas tiendas y marcas</a>&mdash;, &ldquo;apostamos por las identidades propias&rdquo;, lo que se traduce en un &eacute;nfasis en &ldquo;todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo&rdquo;, y donde se incluyen las festividades.
    </p><p class="article-text">
        Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo tambi&eacute;n nace de la comparaci&oacute;n con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Ferm&iacute;n. Mientras esas celebraciones llevan a&ntilde;os consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid hab&iacute;a dejado en un segundo plano sus propias tradiciones.<strong> </strong>&ldquo;Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras tambi&eacute;n tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo&rdquo;, sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Para Paula, que ha recuperado la tradici&oacute;n de vestirse de chulapa este a&ntilde;o, esta &ldquo;tendencia&rdquo; est&aacute; muy unida a la necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/nuevas-chulapas-busca-sentimiento-pertenencia-madrid-abrazar-casticismo-san-isidro_1_12291523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;buscar la identidad</a> en una ciudad que se ha gentrificado con los a&ntilde;os y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un &lsquo;legado&rsquo; o generar una sensaci&oacute;n m&aacute;s de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan m&aacute;s arraigo y una sensaci&oacute;n de integraci&oacute;n dentro de una comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &#039;búsqueda de identidad colectiva&#039;, según el sociólogo Torres Albero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, el soci&oacute;logo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de &ldquo;reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradici&oacute;n&rdquo;. Valores que, seg&uacute;n remarca, deben irse &ldquo;hibridando con los derechos y conquistas civiles&rdquo; para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto Valeria Gamallo a&ntilde;ade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una uni&oacute;n especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula a&ntilde;ade la &ldquo;nostalgia&rdquo; como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: &ldquo;Es algo que quer&iacute;a hacer desde hace algunos a&ntilde;os por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este a&ntilde;o ha sido un tributo a ella, que falleci&oacute; hace un a&ntilde;o y medio&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Saben lo que da <em>likes&rdquo;</em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Validaci&oacute;n social, postureo y un puntito de esnobismo&rdquo;. Es la combinaci&oacute;n que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque &ldquo;depende mucho del entorno, de la est&eacute;tica y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo est&aacute; pasando&rdquo;, compartir en estas plataformas c&oacute;mo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular &#039;porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella&#039;, dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorena Mac&iacute;as,</a> de <a href="https://www.instagram.com/hazmeunafotoasi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hazmeunafotoasi</a> &mdash;cuenta en la que analiza la actualidad <em>influencer</em> a trav&eacute;s del meme&mdash;, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, &ldquo;porque no hay un inter&eacute;s en profundizar en la historia de la tradici&oacute;n ni en divulgar sobre ella&rdquo;, sino simplemente &ldquo;plantarse los volantes, esperar los <em>likes,</em> y repetir la operaci&oacute;n la semana siguiente con lo que toque&rdquo;. En estos caso, dice, &ldquo;no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo @hija_del_pan, quien a&ntilde;ade que &ldquo;las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un <em>reel</em> en c&aacute;mara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han ense&ntilde;ado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no&rdquo;. &ldquo;Otra cosa distinta&rdquo;, a&ntilde;ade, es que &ldquo;las redes las conviertan en algo m&aacute;s visible o m&aacute;s atractivo est&eacute;ticamente&rdquo;, pero tiene claro que &ldquo;la esencia no la mantiene un algoritmo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Javi Hoyos (@javihoyosmartinez)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Valeria Gamallo, que tambi&eacute;n es creadora de contenido, no cree que el &ldquo;postureo&rdquo; que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. &ldquo;La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes&rdquo;, analiza<strong>.</strong> De hecho, Lorena Mac&iacute;as se&ntilde;ala c&oacute;mo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los a&ntilde;os que no van a la Feria para maximizar su alcance y &ldquo;ara&ntilde;ar unos <em>likes&rdquo;</em> &mdash;como hizo <a href="https://www.instagram.com/reel/DXb_NUlDOy6/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Lolita</a>, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las public&oacute; durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La creadora tras @hija_del_pan encuentra &ldquo;normal&rdquo; que para muchos <em>influencers</em> &ldquo;pese m&aacute;s la est&eacute;tica y el contenido&rdquo;, ya que crear contenido atractivo &ldquo;es literalmente su trabajo&rdquo;. Pero lo que s&iacute; encuentra positivo es que &ldquo;en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradici&oacute;n, el que va por diversi&oacute;n y el que va porque necesita subir un <em>reel</em>, que es lo que le da de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 19:45:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="185785" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185785" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Influencers,Fiestas,Fiestas populares,Feria de Abril,Fiestas San Isidro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-siesta-perfecta-experto-sueno-explica-20-minutos-salvarte-dia-horas-arruinartelo-xp_1_13234904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcbf9667-4c0f-4a6d-b142-051e6af01217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catedrático de psicología Alfredo Rodríguez-Muñoz detalla las claves para que el descanso diurno sea una herramienta de recuperación
</p><p class="subtitle">Del número de despertares por la noche a la insulina: un médico analiza todos los efectos de ingerir azúcar para cenar</p></div><p class="article-text">
        Una p&eacute;rdida de tiempo, un clich&eacute; espa&ntilde;ol o un gesto de pereza... La siesta ha sido tradicionalmente denostada como enemiga de la productividad. Sin embargo, la ciencia est&aacute; redescubriendo este tipo de descanso diurno que realmente podr&iacute;a ayudar a mejorar el rendimiento cognitivo en medio de una jornada de trabajo. &iquest;Existe realmente una f&oacute;rmula para llevar a cabo la siesta perfecta?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe una siesta universal v&aacute;lida para todo el mundo, porque el sue&ntilde;o tambi&eacute;n tiene mucho de biograf&iacute;a personal: influye la edad, el cronotipo, las <a href="https://www.eldiario.es/era/neurologa-celia-garcia-comparte-claves-sueno-reparador-hay-pasar-fases-xp_1_13200437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">horas dormidas por la noche</a> o incluso si uno tiene h&aacute;bito de dormir siesta&rdquo;, aclara Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a en la Universidad Complutense de Madrid, experto en sue&ntilde;o y autor del libro &lsquo;Dormir para vivir&rsquo;. &ldquo;S&iacute; sabemos que hay un patr&oacute;n que suele funcionar bien para la mayor&iacute;a: una siesta corta, de entre 10 y 30 minutos&rdquo;, concreta. 
    </p><h2 class="article-text">Dormir con reloj</h2><p class="article-text">
        Controlar los tiempos es tan importante, seg&uacute;n el experto, que confundir la siesta con &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una segunda noche</a>&rdquo; es uno de los errores m&aacute;s frecuentes. &ldquo;La clave est&aacute; en que la siesta no deber&iacute;a dejarte &lsquo;fuera de combate&rsquo;, sino devolverte algo de energ&iacute;a y claridad mental. Por eso, la buena siesta no es la que te anestesia la tarde, sino la que te la rescata&rdquo;, explica el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el descanso se prolonga en exceso, hay m&aacute;s probabilidades de que entremos en las fases de sue&ntilde;o profundo, de las que el cerebro no siempre despierta con agilidad. Es lo que los expertos denominan &ldquo;inercia del sue&ntilde;o&rdquo;, que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz define como &ldquo;esa sensaci&oacute;n de aturdimiento, lentitud mental, mal humor o desorientaci&oacute;n tras despertarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al impacto de la siesta en el descanso nocturno, el experto lo compara con nuestra relaci&oacute;n con el hambre: &ldquo;Si 'picas' demasiado tarde, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/numero-despertares-noche-insulina-medico-analiza-efectos-ingerir-azucar-cenar-xp_1_13231841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luego cenas peor</a>&rdquo;. &ldquo;Por eso, una siesta de dos horas puede parecer maravillosa en el momento, pero convertirse en un peque&ntilde;o sabotaje para el sue&ntilde;o por la noche&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica muestra que siestas breves pueden mejorar el estado de alerta, el humor y el rendimiento cognitivo. A veces pensamos en la siesta como una simple costumbre cultural, pero en realidad es tambi&eacute;n una herramienta biol&oacute;gica bastante sofisticada&rdquo;, insiste Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La hora clave</h2><p class="article-text">
        A menudo se asocia el momento de sopor que atravesamos a primera hora de la tarde con el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/leticia-marin-dietista-nutricionista-picos-glucosa-problema-no-ocurran-sean-frecuentes-elevados-xp_1_13139210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pico gluc&eacute;mico</a> o el trabajo de nuestro organismo en la digesti&oacute;n de los alimentos, sin embargo, el catedr&aacute;tico se&ntilde;ala que &ldquo;entre las 13.00 y las 16.00 horas nuestro cerebro tiene un peque&ntilde;o &lsquo;valle biol&oacute;gico&rdquo;. &ldquo;Es el famoso baj&oacute;n de despu&eacute;s de comer, aunque en realidad no depende solo de la comida: forma parte de nuestros ritmos circadianos&rdquo;, explica. Es en ese tramo, seg&uacute;n el experto, cuando la siesta cobra todo su sentido fisiol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Que el descanso se realice en ese tramo central del d&iacute;a es tan importante para su efectividad como que la duraci&oacute;n sea adecuada. &ldquo;Si alguien duerme la siesta a las siete de la tarde y luego no tiene sue&ntilde;o por la noche, el problema no es el insomnio, probablemente es la hora de la siesta&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. As&iacute;, reduce la receta de una siesta &oacute;ptima a tres pilares principales: que sea corta, temprana y estrat&eacute;gica.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Parche o complemento?</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus beneficios para el rendimiento cognitivo o el humor, &iquest;la necesidad de una siesta diaria puede ser una se&ntilde;al de que descansamos mal por la noche? &ldquo;Si alguien necesita dormir dos horas cada tarde para funcionar, probablemente el cuerpo est&aacute; enviando un mensaje: falta sue&ntilde;o nocturno o quiz&aacute; hay un problema de descanso detr&aacute;s&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico, que defiende que &ldquo;en una sociedad que ha normalizado estar cansado, mucha gente cree que su agotamiento es normal porque todo el mundo est&aacute; igual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cansancio cr&oacute;nico no deber&iacute;a formar parte de nuestra vida cotidiana&rdquo;, resume tajante Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, que defiende que la siesta debe entenderse como un complemento estrat&eacute;gico y no como un rescate permanente para una higiene del sue&ntilde;o deficiente. &ldquo;El problema no es dormir unos minutos durante el d&iacute;a, el problema es haber construido una sociedad donde descansar parece casi un lujo improductivo&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-siesta-perfecta-experto-sueno-explica-20-minutos-salvarte-dia-horas-arruinartelo-xp_1_13234904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 08:06:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bcbf9667-4c0f-4a6d-b142-051e6af01217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1782343" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bcbf9667-4c0f-4a6d-b142-051e6af01217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1782343" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bcbf9667-4c0f-4a6d-b142-051e6af01217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Descanso,Siesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: &quot;Ceder es perder parte de quienes son&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de inflexión se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia está delante</p><p class="subtitle">Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de querer tener la raz&oacute;n no solo est&aacute; el deseo de expresar una opini&oacute;n, sino de convencer, demostrar, imponer e, incluso, a veces, &lsquo;ganar&rsquo;. Esta necesidad a menudo refuta las acciones u opiniones de los dem&aacute;s. Reuniones de trabajo, cenas familiares e incluso mensajes de WhatsApp que se descontrolan y lo que ha empezado siendo una conversaci&oacute;n cotidiana acaba provocando una tensi&oacute;n invisible que transforma un intercambio trivial en una confrontaci&oacute;n. &iquest;De qu&eacute; nos protege realmente? &iquest;Por qu&eacute; es dif&iacute;cil resistirse a este reflejo?
    </p><h2 class="article-text">Las causas detr&aacute;s de querer tener siempre la raz&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Que a alguien le guste verificar unos hechos o defender una idea est&aacute; bien. Porque proteger la propia opini&oacute;n es saludable, pero ser incapaz de admitir el m&aacute;s m&iacute;nimo error no lo es tanto. El punto de inflexi&oacute;n se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia est&aacute; delante. No se busca la verdad, sino la confirmaci&oacute;n de su propio estatus. Hay personas que, cuando hablan, se muestran intransigentes y quieren tener siempre la raz&oacute;n, sea cual sea el tema de debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta necesidad imperiosa puede haber varias causas. Como nos explica Esther Bl&aacute;zquez &Aacute;lvarez, psic&oacute;loga en <a href="https://epsibapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Epsiba Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;una causa frecuente es la inseguridad. Cuando una persona tiene una imagen negativa de s&iacute; misma, ser desautorizada o corregida puede confirmar esa creencia de fondo de &lsquo;no soy suficiente&rsquo; o &lsquo;no valgo&rsquo;. En este caso, imponer la propia opini&oacute;n no es tanto que la persona quiera salirse con la suya, sino evitar que se confirme algo negativo que la persona piensa de s&iacute; misma&rdquo;, aclara Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede haber un motivo relacionado con la historia personal porque &ldquo;hay personas que han crecido en entornos donde mostrar dudas o admitir un error ten&iacute;a consecuencias: castigos, cr&iacute;ticas, burlas, p&eacute;rdida de afecto&hellip; Esto puede hacer que aprendan que equivocarse no es seguro, lo que sigue condicionando el presente aunque actualmente la conducta no tenga la funci&oacute;n adaptativa que tuvo en su origen&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llevar la raz&oacute;n es parte de una identidad</h2><p class="article-text">
        Otras veces detr&aacute;s de esta necesidad hay una &ldquo;identidad construida de cada uno, hay personas cuyo autoconcepto depende en gran parte de ser las m&aacute;s inteligentes, las m&aacute;s expertas o las que siempre tienen las cosas claras. Para ellas, ceder no es simplemente cambiar de opini&oacute;n, sino perder una parte de quienes son&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez, que precisamente relaciona esto con la opini&oacute;n de la identidad, es decir, &ldquo;no distinguir entre &lsquo;me equivoqu&eacute; en esto&rsquo; y &lsquo;soy alguien que se equivoca&rsquo;, por lo que cualquier correcci&oacute;n se vive como un ataque personal, no como un intercambio de ideas u opiniones&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede haber, en algunos casos, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rasgos de personalidad narcisista</a>, no como diagn&oacute;stico, sino como rasgo de personalidad o car&aacute;cter, personas con necesidad de admiraci&oacute;n y dificultad para reconocer los l&iacute;mites de su propio conocimiento o para tolerar que otros tengan raz&oacute;n&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, detr&aacute;s de este deseo de buscar siempre la raz&oacute;n hay personas con perfiles muy distintos que suelen tener un factor com&uacute;n: la mayor&iacute;a no son conscientes de que lo est&aacute;n haciendo. Cuando alguien cercano al que intentamos contradecir se enfada y descalifica nuestros argumentos, &ldquo;no est&aacute; pensando la mayor&iacute;a de las veces &lsquo;voy a imponer mi opini&oacute;n&rsquo;, solo est&aacute; respondiendo desde un patr&oacute;n aprendido y autom&aacute;tico&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Solo en algunos casos se usa de forma consciente &ldquo;como estrategia, en contextos de manipulaci&oacute;n dentro de relaciones cercanas, donde imponer el criterio propio es una forma de mantener el control sobre la otra persona, o en perfiles con rasgos narcisistas marcados, en los que mostrar una posici&oacute;n de superioridad se hace forma consciente&rdquo;, detalla Bl&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">No renunciar a la raz&oacute;n: una forma de ser que afecta a la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; lleva todo esto? &iquest;Es posible comunicarnos de una forma sana cuando alguien est&aacute; persiguiendo la raz&oacute;n constantemente? Para Bl&aacute;zquez, esto &ldquo;no deja espacio para el punto de vista de la otra persona, por tanto, la comunicaci&oacute;n se vuelve un terreno seguro solo para uno de los dos&rdquo;. Al final, compartir ideas con una persona as&iacute; &ldquo;genera conflicto, descalificaci&oacute;n y tensi&oacute;n, y una de las dos deja de compartir su verdadero punto de vista e, incluso, deja de expresar necesidades, lo que acaba generando distancia emocional&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Y esto nos lleva muchas veces a un c&iacute;rculo vicioso porque &ldquo;para la persona con este patr&oacute;n, este alejamiento refuerza las creencias que est&aacute;n en el origen del problema: la sensaci&oacute;n de no ser suficiente, de no ser valorada o que los dem&aacute;s no la entienden&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez. La imagen de sensaci&oacute;n de control que pueda dar una persona as&iacute;, al final, con el tiempo, solo &ldquo;contribuye al aislamiento, dificulta la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos reales y mantiene a la persona atrapada en una forma de relacionarse que no le permite crecer ni conectar con los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Tratar con una persona as&iacute; no siempre es f&aacute;cil porque ceder para evitar conflictos no es la soluci&oacute;n, y tampoco lo es seguir su misma estrategia. La clave est&aacute; en &ldquo;mantener la calma sin renunciar a la propia posici&oacute;n, elegir bien el momento y los temas en los que vale la pena mantener el punto de vista propio&rdquo;, aconseja Bl&aacute;zquez. La especialista nos da algunas pistas para hacerlo con el uso de expresiones como &ldquo;entiendo lo que quieres decir, pero yo lo veo de otra manera&rsquo; en lugar de &lsquo;te est&aacute;s equivocando&rsquo;; es decir, poner l&iacute;mites claros y respetar al otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; puede hacer una persona que siempre quiere tener la raz&oacute;n para dejar de hacerlo?</h2><p class="article-text">
        Reconocer y aceptar una visi&oacute;n del mundo distinta es un poderoso acto de comprensi&oacute;n, empat&iacute;a y humildad y el primer paso para empezar a cambiar. Para Bl&aacute;zquez, el entorno es una pieza clave para que &ldquo;la persona que presenta este patr&oacute;n se d&eacute; cuenta de su conducta porque, sin darse cuenta, sus conversaciones siempre terminan igual: la gente ha dejado de opinar o sus relaciones se han convertido en algo superficial&rdquo;. Hay mucha gente con opiniones muy diversas, posturas contrarias y muchas de ellas seguramente tienen una justificaci&oacute;n l&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Practicar la escucha activa es importante: dejar que el otro termine y tratar de entender qu&eacute; est&aacute; queriendo transmitir&rdquo;, admite Bl&aacute;zquez, que aconseja tambi&eacute;n &ldquo;hacer preguntas en lugar de contradecir: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo has llegado a esa conclusi&oacute;n?&rsquo; o &lsquo;&iquest;has considerado esta otra perspectiva?&rsquo; invita a la reflexi&oacute;n sin generar una defensa inmediata, as&iacute; como reconocer lo que el otro ha dicho con un simple &lsquo;entiendo lo que dices, aunque yo lo veo de otra manera&rsquo; puede disminuir la reacci&oacute;n defensiva y facilitar una conversaci&oacute;n m&aacute;s abierta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, lo que m&aacute;s puede ayudar es &ldquo;trabajar la relaci&oacute;n con el error: entender que equivocarse no dice nada sobre el valor de uno como persona, sino que es parte de lo que implica ser humano&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 07:43:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9254068" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9254068" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como quedar para un café, una caña o una llamada cobran una importancia especial
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. Irene, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Ha pasado de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos andando&rdquo; de sus amigas &mdash;quedar para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de metro: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a Jorge, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital, se ha mudado a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo la compra, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a de encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        Selene lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta, &ldquo;se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar y contarnos las novedades</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica Gabriela Hidalgo Caldas, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga Rebeca Carrasco Garc&iacute;a, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/rodeado-gente-suficiente-no-sentirnos-solos-no-xp_1_12938670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rodeado de gente</a>. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a> y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Nazaret Iglesias Garc&iacute;a, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trini y Ana son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se ha vuelto mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos a menudo, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas han podido comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para Esther Boada, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que le ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/554f6161-9161-47e8-9c3e-906c62f2c029_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos</a> en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge ha comprobado que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n puedes quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quieres lo haces, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como Eva Barrio, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;ha terminado por distanciar a muchas amistades. Selene ha vivido esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomas un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tomas un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89272" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89272" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Vivienda,Bienestar emocional,Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6f04e1f-1719-45b1-bd17-6e5491869f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto destaca que esta sensación de cansancio puede estar acompañada de sensaciones de nerviosismo o ansiedad y estrés</p><p class="subtitle">Reforzar la memoria y la plasticidad cerebral: todas las ventajas cognitivas de escribir a mano, según un psiquiatra</p></div><p class="article-text">
        Acabamos el d&iacute;a cansados, la paciencia se ha agotado y la energ&iacute;a est&aacute; por los suelos. Sin embargo, si echamos un vistazo al d&iacute;a que acaba de pasar, no hay horas en el gimnasio, ni un esfuerzo f&iacute;sico extenuante que explique este cansancio. Muchas veces, esta debilidad progresiva no tiene que ver con la cantidad de cosas que hacemos, sino que se asocia m&aacute;s a lo que pensamos, planificamos, recordamos, decidimos y gestionamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tensi&oacute;n invisible tiene un nombre. Hablamos de carga mental, es decir, el trabajo invisible que mantiene la vida en marcha: recordar, anticipar, organizar, resolver problemas, adem&aacute;s de llevar una jornada laboral, una interminable e invisible lista de tareas pendientes que vive en nuestra cabeza.
    </p><h2 class="article-text">No solo cansa hacer las cosas, sino tambi&eacute;n pensarlas</h2><p class="article-text">
        El agotamiento mental surge al tener que gestionar m&uacute;ltiples tareas que rara vez aparecen en la lista de cosas pendientes. La responsabilidad impl&iacute;cita es recordar fechas l&iacute;mite, planificar comidas, controlar las emociones y tomar un sinf&iacute;n de peque&ntilde;as decisiones antes del mediod&iacute;a. Es una sobrecarga cognitiva disfrazada, y es por ello que sentimos la necesidad de un descanso, incluso cuando sentimos que no hemos hecho gran cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alexander Hartong, psic&oacute;logo de <a href="https://www.alavareyes.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lava Reyes</a>, explica que la carga mental &ldquo;es el conjunto de procesos cognitivos y emocionales implicados en organizar, anticipar, recordar y gestionar tareas, especialmente aquellas relacionadas con la vida cotidiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de acordarse y de supervisar tareas simples que van sumando: las tareas de nuestros hijos para el colegio, las cenas, comidas, compras, citas m&eacute;dicas y un largo etc&eacute;tera. &ldquo;Es invisible porque no siempre se traduce en acciones visibles, pero s&iacute; en un esfuerzo mental continuo que, a la larga, puede llevar al agotamiento&rdquo;, matiza Hartong. 
    </p><h2 class="article-text">Una carga fundamentalmente invisible</h2><p class="article-text">
        La fatiga mental se cuela sigilosamente, acumul&aacute;ndose en cada recordatorio, cada tarea pendiente, cada esfuerzo invisible que mantiene la vida en marcha. Es como si nuestro cerebro fuera un navegador de ordenador lleno de pesta&ntilde;as abiertas, algunas relacionadas con el trabajo y otras m&aacute;s personales, como acordarnos de comprar la cena o pedir cita con el m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, justo cuando cerramos una de estas pesta&ntilde;as, aparece otra. Es como un procesamiento mental constante que mantenemos en segundo plano y que, si se mantiene en el tiempo, &ldquo;puede llevar a una ansiedad constante o sensaci&oacute;n de estar desbordado que, parad&oacute;jicamente, se suele acompa&ntilde;ar de olvidos, cambios de humor e irritabilidad&rdquo;, advierte Hartong. Porque incluso las decisiones m&aacute;s sencillas pueden resultar agotadoras, y ninguna cantidad de sue&ntilde;o parece ser suficiente para recargarnos por completo.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, estos pensamientos &ldquo;van acompa&ntilde;ados de sensaciones de nerviosismo o ansiedad y estr&eacute;s porque no es solo &lsquo;hacer cosas&rsquo; sino pensar constantemente en todo lo que hay que hacer, planificarlo y responsabilizarse de que ocurra esto&rdquo;, advierte Hartong. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sobrecarga psicol&oacute;gica mantiene la mente en constante actividad, incluso cuando intentamos relajarnos, por lo que &ldquo;es posible que influya en la calidad del descanso, m&aacute;s a&uacute;n si continuamos repasando mentalmente los quehaceres&rdquo;, reconoce Hartong.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo lidiar con la carga mental</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, y con la mejor de las intenciones, alguien, en un intento de ayudar, pregunta qu&eacute; puede hacer. Esta pregunta, por muy inocente que parezca, no ayuda a rebajar la carga mental. Al contrario, la fomenta. Porque obliga al otro a dar instrucciones de nuevo, a pensar qu&eacute; es lo que se debe hacer y qu&eacute; es prioritario o no, y la otra persona simplemente sigue las instrucciones cuando se le pide, lo que genera de nuevo un desequilibrio claro. Lo que realmente ayuda es que otra persona se fije en las cosas y tome la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una forma de lidiar con todo ellos es hacer visible lo invisible, externalizando los quehaceres, con listas, calendarios o <em>apps</em>. Tambi&eacute;n ayuda a priorizar o simplificar las tareas&rdquo;, dice Hartong. Para el psic&oacute;logo, la comunicaci&oacute;n es clave y, &ldquo;desde la asertividad, es importante establecer los l&iacute;mites y clarificar las necesidades, sin dar por sentado que &lsquo;deber&iacute;a saberlo&rsquo; o sin esperar a un punto en el que &lsquo;no se puede m&aacute;s&rsquo; y explote&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n, por tanto, requiere conversaciones sinceras, abiertas y claras, en las que se busque comprender las perspectivas y preferencias de cada uno, crear acuerdos claros y consensuados, ponerlos a prueba y ajustarlos cuando sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de amortiguar esta carga mental es el descanso, &ldquo;pero no estar sentado viendo una serie cualquiera en Netflix, sino algo que ayude a apartar la cabeza de la rutina&rdquo;, afirma Hartong. La actividad depender&aacute; de cada persona, de sus gustos y preferencias. &ldquo;A algunas personas les sirve el deporte, a otras ver amigos y tomar algo, hacer algo diferente en pareja o practicar <em>midnfulness</em> [atenci&oacute;n plena], que ayuda a salir de ese estado de alerta constante con el que muchas personas conviven&rdquo;, explica Hartong. 
    </p><p class="article-text">
        Incorporar este tipo de actividades en la rutina ayudar&aacute;, pero teniendo en cuenta que &ldquo;la carga mental tender&aacute; a seguir apareciendo incluso en momentos de desconexi&oacute;n, aunque tender&aacute; a la baja si se normalizan esos momentos&rdquo;, afirma Hartong.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; nos cuesta tanto delegar tareas</h2><p class="article-text">
        Reducir la carga mental no significa descuidar las responsabilidades ni volverse ego&iacute;sta. Significa reconocer que somos humanos, que tenemos una energ&iacute;a limitada y que podemos compartir las tareas con otras personas. &ldquo;A veces delegar resulta complicado por ciertas creencias, por los roles de g&eacute;nero, la necesidad de control o miedos a no cumplir con lo esperado&rdquo;, admite Hartong.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio puede aparecer la &ldquo;falta de confianza en que la otra persona se pueda ocupar o gestionar esas tareas mentalmente. Aqu&iacute; es importante revisar esas creencias o expectativas, y asumir que el cambio es un proceso, m&aacute;s que algo que se vaya a dar despu&eacute;s de una &uacute;nica conversaci&oacute;n&rdquo;, afirma Hartong. Cambiar unos roles establecidos puede ser dif&iacute;cil, &ldquo;tanto para la persona que quiere delegar como para la que quiere asumir m&aacute;s responsabilidades&rdquo;, reconoce Harton.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y delegar no significa continuar siendo el operador de vuelo que todo lo controla y decide, sino que en lugar de pedir a alguien que compre leche, que la otra persona se d&eacute; cuenta de cu&aacute;ndo hace falta comprar y se encargue de reponerla. &ldquo;Delegar en s&iacute; implica, m&aacute;s que soltar la ejecuci&oacute;n de la tarea, destrabar la planificaci&oacute;n y la responsabilidad de la misma&rdquo;, concluye Hartong.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 07:54:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e6f04e1f-1719-45b1-bd17-6e5491869f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6106878" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e6f04e1f-1719-45b1-bd17-6e5491869f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6106878" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alexander Harton, psicólogo: “La carga mental no es solo hacer cosas sino pensar constantemente en lo que hay que hacer"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e6f04e1f-1719-45b1-bd17-6e5491869f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es más difícil dormir el domingo, y cómo remediarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La del domingo es la peor noche de sueño de la semana para casi un tercio de la población, y no es casualidad</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n calcula <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Sleep Foundation</a>, el 31% de la poblaci&oacute;n identifica el domingo como la noche m&aacute;s dif&iacute;cil de la semana para conciliar el sue&ntilde;o, un porcentaje muy superior al de cualquier otro d&iacute;a. Una encuesta similar de <a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov para la </a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Calm</a> con m&aacute;s de 4.000 participantes anglosajones concluy&oacute; que tres veces m&aacute;s personas duermen mal el domingo que en cualquier otra noche. El jueves, en cambio, es la noche en que menos personas tienen dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del insomnio dominical hay dos posibles causas que a menudo se dan a la vez. Por un lado, el reloj biol&oacute;gico alterado durante el fin de semana, y por otro, el estr&eacute;s anticipado del lunes.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social: cuando el fin de semana desajusta el reloj interno</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tiene un reloj biol&oacute;gico, el sistema circadiano, que sincroniza los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia con el entorno. La luz solar es el principal est&iacute;mulo que pone en hora este reloj. Pero cuando los horarios habituales de sue&ntilde;o cambian bruscamente, por ejemplo, por volar a otro pa&iacute;s con otro huso horario, se produce un desajuste.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser tan dr&aacute;stico, eso es exactamente lo que ocurre cada fin de semana para millones de personas. El viernes y el s&aacute;bado por la noche muchos se acuestan m&aacute;s tarde y se levantan m&aacute;s tarde que entre semana. El reloj interno, que regula la secreci&oacute;n de melatonina y cortisol, se desplaza hacia un horario m&aacute;s tard&iacute;o. Este fen&oacute;meno se denomina <em>jet lag </em>social, y seg&uacute;n <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8707256/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la literatura cient&iacute;fica</a>, se estima que el 69% de los adultos experimenta al menos una hora de<em> jet lag </em>social cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando intentamos ir a dormir a las 23:00 del domingo para levantarnos a las 7:00 el lunes, el cerebro no ha recibido todav&iacute;a suficiente se&ntilde;al de melatonina para inducir el sue&ntilde;o, porque el s&aacute;bado trasnochamos hasta las dos de la ma&ntilde;ana. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios sobre </a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jet lag</em></a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a> muestran que acostarse m&aacute;s tarde los fines de semana desplaza el pico de melatonina hacia delante en el tiempo, lo que hace dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o cuando intentamos recuperar el horario laboral.
    </p><h2 class="article-text">El miedo al lunes activa el sistema de alarma</h2><p class="article-text">
        El segundo mecanismo es psicol&oacute;gico. Cuando el domingo por la tarde la mente empieza a anticipar la jornada del lunes, las reuniones, los informes pendientes, los clientes que atender o los correos sin responder, el sistema nervioso se pone en alerta como si la amenaza fuera inminente. La am&iacute;gdala, la parte del cerebro encargada de detectar amenazas, no distingue entre un peligro real e inmediato y uno anticipado. 
    </p><p class="article-text">
        La am&iacute;gdala produce una subida del cortisol y la adrenalina aumenta la frecuencia card&iacute;aca y el estado de alerta general. Todo lo contrario de lo que necesitamos para quedarnos dormidos. Una <a href="https://www.thesleepjudge.com/sunday-scaries/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta entre profesionales</a> encontr&oacute; que entre el 76% y el 80% experimentaba alg&uacute;n grado de ansiedad anticipatoria los domingos por la tarde o noche, sobre todo a causa de las obligaciones del trabajo o el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de contraste agrava la situaci&oacute;n. Mientras que el fin de semana significa ocio, autonom&iacute;a y relajaci&oacute;n, el lunes trae estructura, obligaciones y plazos. Cuanto mayor sea la diferencia entre la semana de trabajo y el fin de semana, m&aacute;s nos costar&aacute; la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay otros factores que juegan en nuestra contra durante el fin de semana. El consumo de alcohol, que es m&aacute;s elevado, aunque parezca relajante, afecta a la calidad del sue&ntilde;o y hace que esas horas de m&aacute;s en la cama no resulten tan reparadoras. Esa siesta larga despu&eacute;s de la comida del domingo reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o por la noche, y se suma a todo lo anterior para provocar insomnio. Por &uacute;ltimo, podemos agravar a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n si nos exponemos a las pantallas antes de dormir, bien sea con un marat&oacute;n de series o, peor a&uacute;n, intentando adelantar trabajo para la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para dormir mejor el domingo</h2><p class="article-text">
        No es necesario renunciar al fin de semana, sino ajustar algunos h&aacute;bitos para evitar dar vueltas en la cama durante la noche del domingo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mantener el horario de despertar durante el fin de semana: la idea es<strong> </strong>no levantarse m&aacute;s de una hora despu&eacute;s de la hora habitual entre semana, aunque hayamos trasnochado la v&iacute;spera. El horario de despertar manda m&aacute;s sobre el reloj circadiano.</li>
                                    <li>Exponerse a la luz natural por la ma&ntilde;ana: salir a la calle o desayunar junto a una ventana en los primeros 30 minutos despu&eacute;s de levantarse el domingo acelera la sincronizaci&oacute;n del reloj biol&oacute;gico con el horario real.</li>
                                    <li>Hacer una lista de tareas el domingo por la tarde:<strong> </strong>si escribimos las tareas que nos esperan el lunes, es como si las descarg&aacute;ramos de nuestra cabeza y las dej&aacute;ramos en el papel, como han podido comprobar recientes <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones en psicolog&iacute;a cognitiva</a>.</li>
                                    <li>Planificar algo agradable para el lunes:<strong> </strong>la ansiedad anticipatoria se reduce si tenemos algo positivo en medio de todo el estr&eacute;s, como un desayuno especial, una llamada a un amigo o escuchar nuestro podcast o m&uacute;sica favoritos de camino al trabajo.</li>
                                    <li>La higiene del sue&ntilde;o del fin de semana:<strong> </strong>conviene evitar el alcohol y las siestas larga el domingo, as&iacute; las pantallas y luces brillantes <a href="https://www.eldiario.es/era/habito-no-mirar-movil-antes-de-dormir_129_10943852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">al menos una hora antes de dormir.</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; nos cuesta conciliar el sue&ntilde;o el domingo es el primer paso para evitar los problemas de sue&ntilde;o y odiar los lunes un poco menos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157784" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157784" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Ocio,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
