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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mirar más, mostrar menos: por qué los jóvenes han cambiado su relación con las pantallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mirar-mostrar-jovenes-han-cambiado-relacion-pantallas_1_13512515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae42e0e7-3bf7-43f2-aeba-37354d57cd5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y317.jpg" width="1200" height="675" alt="Mirar más, mostrar menos: por qué los jóvenes han cambiado su relación con las pantallas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos jóvenes pasan buena parte de su vida 'online', pero publican en sus redes con más cautela que generaciones anteriores. La huella digital, la mirada ajena y la presión estética ayudan a explicarlo</p><p class="subtitle">Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético</p></div><p class="article-text">
        Aquellas generaciones que vivimos el nacimiento de las redes sociales &mdash;Tuenti, Facebook y MySpace, a las que unos a&ntilde;os despu&eacute;s se sumar&iacute;a Instagram&mdash; empezamos a concebir cada vez m&aacute;s nuestra vida como algo p&uacute;blico, compartible. Durante la etapa anal&oacute;gica, las fotograf&iacute;as apenas eran vistas por quienes ten&iacute;an el inter&eacute;s &mdash;y la paciencia&mdash; suficiente para permanecer sentados en el sal&oacute;n de casa pasando las hojas del &aacute;lbum familiar. Despu&eacute;s, la digitalizaci&oacute;n trajo consigo incontables im&aacute;genes almacenadas en carpetas en el disco duro de nuestros ordenadores. Las redes sociales dieron un paso m&aacute;s: no solo permit&iacute;an guardar aquellos recuerdos, sino mostrarlos. Poco a poco, compartir la propia vida se convirti&oacute; en una parte m&aacute;s de vivirla.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los m&aacute;s de 15 a&ntilde;os transcurridos desde el nacimiento de Instagram, donde hemos compartido (casi) todo, tambi&eacute;n ha aumentado la conciencia sobre qui&eacute;n puede estar al otro lado de la pantalla, cu&aacute;nto tiempo permanece aquello que publicamos y qu&eacute; ocurre con toda la informaci&oacute;n sobre nosotros que acumulan las grandes plataformas tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes de la generaci&oacute;n Z parecen convivir as&iacute; con una paradoja: pasan buena parte de su vida conectados y consumen enormes cantidades de contenido, pero eso no significa necesariamente que est&eacute;n dispuestos a mostrar su propia vida con la misma despreocupaci&oacute;n con la que lo hicieron quienes estrenaron Facebook, Tuenti o Instagram a&ntilde;os atr&aacute;s
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible encontrar perfiles prácticamente vacíos detrás de una intensa actividad digital</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Se exponen realmente menos los j&oacute;venes? &iquest;Es una cuesti&oacute;n de mayor conciencia sobre la privacidad, de miedo a la mirada ajena o de una nueva forma de entender qu&eacute; partes de la identidad merece la pena hacer p&uacute;blicas? &iquest;Cu&aacute;nto est&aacute;n dispuestos a compartir y, sobre todo, con qui&eacute;n?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Conectados, pero cada vez menos expuestos</h2><p class="article-text">
        Los m&aacute;s j&oacute;venes pasan mucho tiempo conectados a la red. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo <a href="https://iris.who.int/items/b7538d5f-d9ba-455f-ae11-80b28a43c76a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre los h&aacute;bitos de salud de los ni&ntilde;os en edad escolar (HBSC por sus siglas en ingl&eacute;s), que coordina la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, el 36% de los adolescentes de entre 11 y 15 a&ntilde;os vive conectado casi todo el tiempo a lo largo del d&iacute;a, una cifra que se eleva hasta el 44% en chicas de 15 a&ntilde;os. Las redes se han convertido en un espacio central de socializaci&oacute;n que les permite mantener conversaciones y amistades, hacer planes o generar c&oacute;digos culturales compartidos. No estar en internet puede significar tambi&eacute;n quedarse fuera de una parte de la vida social del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la paradoja se produce cuando, pese a dedicar gran parte de su cotidianidad al espacio digital y consumir grandes cantidades de contenido, muchos j&oacute;venes dejan cada vez menos constancia p&uacute;blica de s&iacute; mismos. Es posible encontrar perfiles pr&aacute;cticamente vac&iacute;os detr&aacute;s de una intensa actividad digital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Si en sus primeros años las redes favorecían una publicación más espontánea que te conectaba con tus amigos, hoy sus lógicas han virado hacia los algoritmos de recomendación y el &#039;scroll&#039; infinito."
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            <span class="title">
                Si en sus primeros años las redes favorecían una publicación más espontánea que te conectaba con tus amigos, hoy sus lógicas han virado hacia los algoritmos de recomendación y el &#039;scroll&#039; infinito.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&ordf; Dolores S&aacute;nchez Hern&aacute;ndez, profesora de la UNED e investigadora en Psicolog&iacute;a Social, explica que esta transformaci&oacute;n de usuarios m&aacute;s activos &mdash;publicar, comentar, mostrarse&mdash; hacia formas de participaci&oacute;n m&aacute;s pasivas &mdash;consumir contenido sin exponerse demasiado&mdash; responde a varios motivos. En primer lugar, porque &ldquo;hay un mayor conocimiento de los riesgos asociados a exponerse p&uacute;blicamente. Esta generaci&oacute;n ha crecido con la vigilancia algor&iacute;tmica como tel&oacute;n de fondo y sabe que sus publicaciones pueden estar expuestas a audiencias que no controla&rdquo;, asegura. El concepto de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/facebook-adultos-familias-redes-sociales_1_12108293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;huella digital&rdquo;</a> cada vez est&aacute; m&aacute;s interiorizado y saben que lo que se publica en internet &ldquo;puede permanecer indefinidamente y tener consecuencias futuras acad&eacute;micas, laborales, sociales, etc.&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        A una mayor conciencia, sin embargo, se suman las propias transformaciones que han experimentado las plataformas y la profesionalizaci&oacute;n del contenido que circula por ellas. Si en sus primeros a&ntilde;os las redes favorec&iacute;an una publicaci&oacute;n m&aacute;s espont&aacute;nea que te conectaba con tus amigos, hoy sus l&oacute;gicas han virado hacia los algoritmos de recomendaci&oacute;n y el <em>scroll</em> infinito, en el que puedes pasar horas consumiendo contenido de personas que no conoces. Adem&aacute;s, buena parte de lo que aparece en ellas pasa ahora por el filtro de lo <em>aesthetic</em>: im&aacute;genes cuidadosamente seleccionadas, <a href="https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuerpos normativos</a> y <a href="https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vidas aparentemente perfectas</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta generación ha crecido con la vigilancia algorítmica como telón de fondo y sabe que sus publicaciones pueden estar expuestas a audiencias que no controla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mª Dolores Sánchez Hernández</span>
                                        <span>—</span> profesora de la UNED e investigadora en Psicología Social
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa exposici&oacute;n constante a una realidad altamente &lsquo;curada&rsquo; ha promovido &ldquo;ideales de belleza inalcanzables y estilos de vida id&iacute;licos&rdquo; y est&aacute; vinculada, explica S&aacute;nchez Hern&aacute;ndez, &ldquo;con mayor comparaci&oacute;n social, insatisfacci&oacute;n corporal y s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Hoy, muchos temen no estar &lsquo;a la altura&rsquo; de un est&aacute;ndar que, parad&oacute;jicamente, ellos mismos saben que es artificial&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Publicar, por lo tanto, puede convertirse para los j&oacute;venes en una experiencia agotadora, tanto por sus posibles repercusiones como por la ansiedad asociada a la exposici&oacute;n y a la mirada y la opini&oacute;n de los dem&aacute;s. Pero eso no significa que hayan dejado de querer compartir su vida, sino que han empezado a buscar formas de hacerlo reduciendo esa exposici&oacute;n y recuperando cierto control sobre aquello que comparten.
    </p><h2 class="article-text">Elegir qui&eacute;n puede mirar<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Utilizar la funci&oacute;n &ldquo;mejores amigos&rdquo; de Instagram; aplicaciones como BeReal que carecen de <em>grid </em>(la cuadr&iacute;cula donde se almacenan las im&aacute;genes) y donde no puedes aplicar filtros de edici&oacute;n; el uso de cuentas principales p&uacute;blicas (conocidas como <em>rinsta, </em>por <em>real Instagram</em>) y secundarias privadas (o <em>finsta</em>, por <em>fake Instagram</em>); as&iacute; como tendencias al estilo del <em>ghost-posting</em>, donde publican fotograf&iacute;as en Instagram para, inmediatamente despu&eacute;s, archivarlas, evitando que aparezcan en el <em>feed </em>de otras personas, y desarchivarlas semanas despu&eacute;s. Todas estas estrategias permiten a los j&oacute;venes participar del ecosistema digital bajo sus propios t&eacute;rminos.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7330654031746010401"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Maialen Garmendia Larra&ntilde;aga, doctora en Sociolog&iacute;a, profesora de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco y directora de EU Kids Online (Menores en red) concibe todas estas acciones como &ldquo;un avance, ya que est&aacute;n gestionando con m&aacute;s cuidado la imagen que proyectan y la cantidad que proyectan de s&iacute; mismos&rdquo;. En esto coincide S&aacute;nchez Hern&aacute;ndez, quien, adem&aacute;s, observa en el <em>ghost-posting </em>un buen ejemplo de lo que les sucede a muchos j&oacute;venes: &ldquo;Lo que genera ansiedad no es tanto la imagen en s&iacute;, sino el momento de exposici&oacute;n p&uacute;blica inmediata [...] Al retrasar la publicaci&oacute;n efectiva, el joven elimina esa ventana de evaluaci&oacute;n social sincr&oacute;nica (notificaciones, comentarios, expectaci&oacute;n, etc.) pero conserva la parte que s&iacute; le interesa: tener un perfil, una especie de 'carrete' o diario visual, cuidadosamente &lsquo;curado&rsquo;, que exista para quien decida visitarlo por su cuenta m&aacute;s adelante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello devuelve a los j&oacute;venes &mdash;y todo aquel que experimenta fatiga digital y decide llevar a cabo estas acciones&mdash; un cierto grado de agencia y parte del control que el <em>feed </em>p&uacute;blico les quita. Sin embargo, aunque es esencial que en una sociedad tan digitalizada, &ldquo;las personas aprendan a utilizar estos dispositivos, estas tecnolog&iacute;as y que sean conscientes de las consecuencias que pueden tener determinados usos&rdquo; &mdash;explica Garmendia Larra&ntilde;aga&mdash; la responsabilidad no puede &mdash;ni debe&mdash; recaer &uacute;nicamente en los usuarios. &ldquo;Deber&iacute;amos tener una pol&iacute;tica com&uacute;n que exija a las plataformas cumplir las leyes, ponernos de acuerdo en qu&eacute; hacer con este tema y reclamar una mejor seguridad por defecto&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Están gestionando con más cuidado la imagen que proyectan y la cantidad que proyectan de sí mismos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maialen Garmendia</span>
                                        <span>—</span> doctora en Sociología, profesora de la EHU y directora de EU Kids Online
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De hecho, las propias plataformas ya empiezan a estar al tanto de estas necesidades y las ven como oportunidades de mercado. En la nueva versi&oacute;n de pago Instagram Plus, la plataforma promete al usuario &ldquo;acceder a funciones exclusivas dise&ntilde;adas para que profundices tus amistades, tengas m&aacute;s control sobre tu experiencia y puedas expresarte de nuevas formas&rdquo;. Entre ellas, publicar sin que el <em>post </em>acabe en el <em>feed </em>de tus seguidores. Es decir, puedes tener una experiencia m&aacute;s segura y controlada en la plataforma por una determinada cantidad de dinero al mes. Pero exigir a las empresas digitales que dise&ntilde;en plataformas y experiencias de usuario m&aacute;s seguras y amables sin que se conviertan en oportunidades de negocio deber&iacute;a ser un trabajo obligatorio de los organismos reguladores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo, por tanto, no gira en torno a un rechazo completo hacia las redes, sino a un deseo por habitarlas y hacerse visibles dentro de ellas de otra forma. Ignorar esta tensi&oacute;n o dejarla en manos de las grandes plataformas supone pasar por alto que internet forma ya parte de los espacios en los que construyen amistades y su propia identidad. Para muchos j&oacute;venes, no poder estar en ellos &mdash;o no poder hacerlo en condiciones seguras&mdash; tambi&eacute;n implica una forma de exclusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta generaci&oacute;n de j&oacute;venes sigue mirando, conversando y construyendo v&iacute;nculos en el entorno digital &mdash;de hecho, m&aacute;s que ninguna otra&mdash;, pero empiezan a separar con m&aacute;s cuidado aquello que consumen de aquello que est&aacute;n dispuestos a mostrar. Despu&eacute;s de a&ntilde;os en los que publicar parec&iacute;a casi inseparable de estar en internet, la nueva forma de participar puede consistir precisamente en lo contrario: seguir ah&iacute; sin tener que ense&ntilde;arlo todo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mirar-mostrar-jovenes-han-cambiado-relacion-pantallas_1_13512515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 20:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mirar más, mostrar menos: por qué los jóvenes han cambiado su relación con las pantallas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Jóvenes,Huella digital,Instagram,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las estrategias de una psicóloga para reducir el impacto de la vuelta a la rutina: “Olvidamos que no hay tiempo para todo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estrategias-psicologa-reducir-impacto-vuelta-rutina-olvidamos-no-hay-tiempo-xp_1_13479927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69da4d0b-3a5e-4664-a0d9-613398b3f6e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1220y304.jpg" width="1200" height="675" alt="Las estrategias de una psicóloga para reducir el impacto de la vuelta a la rutina: “Olvidamos que no hay tiempo para todo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la urgencia por ponerse al día y optimizar septiembre, la psicóloga María Bernardo propone pautas prácticas para evitar que el trabajo y la rutina menoscaben nuestra salud mental</p><p class="subtitle">“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos</p></div><p class="article-text">
        Reincorporarse al trabajo y volver a las rutinas tras el disfrute de las vacaciones puede convertirse en una dolorosa carrera de obst&aacute;culos, en funci&oacute;n de la situaci&oacute;n personal de cada uno, especialmente si no se tienen en cuenta ciertas estrategias importantes para la salud mental en ese proceso en el que el d&iacute;a a d&iacute;a cambia por completo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un choque muy grande con lo que hemos vivido en verano y, por otra parte, septiembre se entiende <a href="https://www.eldiario.es/era/ano-empieza-septiembre-verano-momento-reinicio_1_13483320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi como a&ntilde;o nuevo</a> y hay muchos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/efecto-vuelta-cole-septiembre-mejor-epoca-ano-cambiar-habitos_1_13470261.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyectos para empezar</a>: optimizar los procesos, hacer deporte, poner al d&iacute;a los correos, empezar a cuidarnos.... Es much&iacute;sima presi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga sanitaria <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a><a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> que comparte cinco recomendaciones para llevar a cabo una <a href="https://www.eldiario.es/nidos/cuatro-ideas-psicologa-familia-adapte-mejor-vuelta-cole-importante-no-cambiar-vez-xp_1_13501115.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transici&oacute;n paulatina</a> y m&aacute;s llevadera.
    </p><h2 class="article-text">Un retorno progresivo</h2><p class="article-text">
        No es necesario pasar de cero a cien el primer d&iacute;a. Si bien hay obligaciones inevitables como el trabajo, que tambi&eacute;n se puede tratar de encarar con un d&iacute;a de margen, otras actividades deben reintroducirse de manera gradual. &ldquo;Si quiero retomar el gimnasio, no tengo por qu&eacute; retomarlo cinco d&iacute;as a la semana&rdquo;, apunta Bernardo, que opta por empezar poco a poco. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No te apuntes cuatro d&iacute;as a una academia, ap&uacute;ntate uno y siempre va a haber tiempo de ir aument&aacute;ndolo&rdquo;, recomienda la experta, que cree que a veces &ldquo;se nos olvida que no hay tiempo para todo y, sobre todo, que no tenemos energ&iacute;a para todo&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">Fijarse metas realistas </h2><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy harta de escuchar el &lsquo;quiero mejorar, quiero ser m&aacute;s productiva, no quiero procrastinar, no quiero estar cansada, quiero hacer todo lo que me propongo&rsquo; porque no es realista&rdquo;, subraya la psic&oacute;loga, que defiende que las metas deben de ser realistas y peque&ntilde;as, en l&iacute;nea con la recomendaci&oacute;n anterior de progresi&oacute;n, para no caer en el des&aacute;nimo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que ser capaces de procrastinar, de que un d&iacute;a no nos apetezca hacer nada, de estar cansados... no podemos fijar metas de superhumano porque si los objetivos no son realistas en dos o tres semanas te frustras y ya arrancas el invierno con un mal estado de &aacute;nimo&rdquo;, incide Bernardo. 
    </p><h2 class="article-text">No renunciar al ocio </h2><p class="article-text">
        Al terminar el verano existe la tendencia de pasar de un extremo al otro: de la desconexi&oacute;n total a la conexi&oacute;n absoluta al volver al trabajo. Para Bernardo, la clave para sostener el bienestar estival es no renunciar a esos espacios de disfrute, sino adaptarlos a nuestro horario y rutinas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A lo mejor en verano yo me pod&iacute;a pasar tres horas seguidas leyendo y ahora, un martes, no, pero no significa que no pueda leer 30 minutos antes de acostarme&rdquo;, ejemplifica la psic&oacute;loga, que destaca que mantener los paseos, las reuniones con amigos o las aficiones m&aacute;s all&aacute; de las vacaciones ayuda a que el choque no sea tan dr&aacute;stico. 
    </p><h2 class="article-text">Prestar atenci&oacute;n al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        La vuelta a la rutina y a cierto estr&eacute;s diario tambi&eacute;n impactan directamente en el descanso, fundamental para un d&iacute;a a d&iacute;a saludable. &ldquo;Es muy f&aacute;cil que el sue&ntilde;o se trastoque un poquito, aunque en general hemos dormido mal todos en verano por el calor y porque tambi&eacute;n cuando est&aacute;s de vacaciones te echas m&aacute;s siestas e intentas compensar a lo largo del d&iacute;a el no dormir por la noche, pero ahora en la rutina ya no tenemos ese espacio&rdquo;, explica la experta, que recomienda &ldquo;poner especial cuidado a la higiene del sue&ntilde;o al inicio de septiembre y octubre&rdquo;, y mantener as&iacute; un horario sano.
    </p><h2 class="article-text">Cuidar la salud mental</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n de la vuelta vacacional tambi&eacute;n convierte este periodo del a&ntilde;o en un momento perfecto para prestar especial atenci&oacute;n al estado psicol&oacute;gico y buscar ayuda profesional si es necesaria. Para Bernardo, &ldquo;el verano es una bola de ox&iacute;geno que tenemos que saber sostener de una forma equilibrada a lo largo del a&ntilde;o&rdquo; y, para lograrlo, lo primero es cuidarse para que el perfeccionismo o la autoexigencia no pasen factura. 
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            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/estrategias-psicologa-reducir-impacto-vuelta-rutina-olvidamos-no-hay-tiempo-xp_1_13479927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 07:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las estrategias de una psicóloga para reducir el impacto de la vuelta a la rutina: “Olvidamos que no hay tiempo para todo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Sueño,Vacaciones,Trabajo,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2603901b-d290-4c3e-a5d0-0fd304cb958c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios han demostrado que los periodos de silencio pueden ser incluso más relajantes que escuchar música</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de ruido con m&uacute;sica, el sonido de la televisi&oacute;n, la radio, conversaciones, obras, tr&aacute;fico, sirenas&hellip; Si nos paramos un momento a pensar, notamos que son pocos los momentos al d&iacute;a que pasamos en silencio, algo que puede tener consecuencias para nuestra salud. Por ejemplo, seg&uacute;n este <a href="https://www.who.int/europe/news/item/30-03-2011-new-evidence-from-who-on-health-effects-of-traffic-related-noise-in-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, una exposici&oacute;n constante a la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica podr&iacute;a provocar un aumento de la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que las investigaciones apunten a que <a href="//eldiario.es/consumoclaro/raquel-navarro-psicologa-silencio-salud-beneficios-son-incontables-xp_1_12698974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el silencio sea bueno</a> para sentirnos menos estresados, m&aacute;s concentrados y que, adem&aacute;s, nos ayude a descansar mejor. Algunos estudios han demostrado tambi&eacute;n que los periodos de silencio pueden ser incluso m&aacute;s relajantes que escuchar m&uacute;sica. Esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ejemplo, indica que trabajar en silencio reduce los niveles de cortisol en comparaci&oacute;n con trabajar escuchando conversaciones o ruido.
    </p><h2 class="article-text">El importante efecto calmante de pasar momentos de silencio</h2><p class="article-text">
        El silencio, algo tan simple y a menudo ignorado, puede ser una de las herramientas m&aacute;s importantes para nuestro bienestar y descanso. Ni m&uacute;sica, ni radio, ni voces que proceden de conversaciones. Tan solo un espacio tranquilo y silencioso. Por un instante, parece que todo est&aacute; en calma. Estos momentos nos permiten <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectar del ajetreo diario</a> y le dan a nuestro cerebro sobreestimulado la oportunidad de recuperarse de toda la informaci&oacute;n que recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Para Elena Alameda Jackson, psic&oacute;loga&nbsp;de <a href="https://cuidado-psicologico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuidado Psicol&oacute;gico</a>, el silencio tiene muchos beneficios. &ldquo;Uno de los que m&aacute;s se ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que nos ha tra&iacute;do la neurociencia, es que estar en silencio dos horas al d&iacute;a nos puede ayudar a crear nuevas neuronas en el hipocampo, el &aacute;rea del cerebro m&aacute;s relacionada con la memoria, el aprendizaje y la regulaci&oacute;n emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente solemos considerar el silencio como un vac&iacute;o, un estado de ausencia de ruido y est&iacute;mulos, tambi&eacute;n puede percibirse como un est&iacute;mulo, lo que da lugar a una reacci&oacute;n. La idea del silencio como algo que se puede percibir no es algo imaginario. De acuerdo con un estudio de la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10629541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Johns Hopkins</a>, el cerebro procesa el silencio del mismo modo que proceso los sonidos. Por tanto, lo &lsquo;percibe&rsquo;: podemos llegar a &lsquo;escuchar el silencio&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, si somos capaces de hacerlo, nos ayuda a descansar mejor porque tiene un importante efecto calmante en el cuerpo. As&iacute; como el ruido puede desencadenar respuestas de estr&eacute;s, los momentos de tranquilidad y silencio <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/perder-tiempo-ganar-salud-mental-psicologa-falta-conexion-verdaderamente-necesitamos-xp_1_12814543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayudan al sistema nervioso a restablecerse</a>, disminuyendo la presi&oacute;n arterial y aliviando la tensi&oacute;n. &ldquo;El silencio ayuda a activar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nervio vago</a>, conect&aacute;ndonos con la calma, la serenidad y la regulaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda, que a&ntilde;ade que estos ratos &ldquo;son una buena manera de desactivar el modo &lsquo;lucha-huida&rsquo; en el que solemos vivir, dando paso al equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2110998" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JAMA Internal Medicine</a>, dedicar un tiempo cada d&iacute;a a estar en silencio, en concreto a la meditaci&oacute;n de atenci&oacute;n plena, reduce el <a href="https://www.eldiario.es/temas/insomnio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insomnio</a> y la fatiga en adultos mayores. Si el estr&eacute;s suele desencadenar la respuesta de lucha o huida, que eleva los niveles de cortisol y aumenta la frecuencia cardiaca, el silencio, en cambio, puede activar el sistema de descanso y digesti&oacute;n del cuerpo, lo que permite la relajaci&oacute;n f&iacute;sica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El silencio tambi&eacute;n le da espacio a la mente para respirar. En la quietud, los pensamientos comienzan a calmarse, creando un espacio para la claridad, la creatividad e incluso para la reflexi&oacute;n. El silencio tambi&eacute;n es importante porque nos ayuda a conocernos mejor: &ldquo;Son momentos en los que decidimos replegarnos en nosotros mismos, de encuentro &iacute;ntimo, algo que a veces da miedo&rdquo;, explica Alameda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n la experta, puede ocurrir que nos d&eacute; &ldquo;miedo que acabe el sonido externo y quedarnos frente a frente con nuestra mente y su auto-di&aacute;logo, con nuestro cuerpo y sus sensaciones. Pero solo cuando hablamos desde dentro, desde cada respiraci&oacute;n, podemos conocernos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Silencio, &iquest;solo ausencia de ruido?</h2><p class="article-text">
        El silencio no solo es externo, sino tambi&eacute;n interno. Porque cuando estamos en silencio estamos intentando observar los pensamientos que surgen en nuestra mente. Para Alameda, es clave distinguir entre ruido externo e interno. &ldquo;En muchas ocasiones silenciamos el ruido externo pero sentimos que, en nuestro interior, a&uacute;n ruge ese ruido que ya no est&aacute; fuera, pero que se ha quedado cautivo en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestro sistema nervioso&rdquo;, matiza Alameda que, como especialista en Personas Altamente Sensibles (PAS), ha visto c&oacute;mo &ldquo;el ruido externo sobreestimula mucho, algo que deja huella en la mente en forma de pensamientos, di&aacute;logo interno, activaci&oacute;n de recuerdos, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recomienda en cualquier caso practicar el silencio interno para &ldquo;darle tiempo a nuestro cerebro para que se deshaga de ese eco de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimulaci&oacute;n y sobreinformaci&oacute;n constante</a>&rdquo;. Para liberarnos de este ruido interior puede ayudar &ldquo;poner por escrito lo que pensamos, caminar en silencio de forma consciente, lo que puede ayudarnos tambi&eacute;n a reducir poco a poco la activaci&oacute;n de nuestro cuerpo&rdquo;, admite Alameda.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar espacios para disfrutar del silencio</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que nos sumergimos por completo en el silencio? Incluso cuando sentimos que por fin estamos en un ambiente tranquilo, porque los ni&ntilde;os no est&aacute;n en casa o porque la televisi&oacute;n est&aacute; apagada, seguimos percibiendo sonidos del exterior, como el tr&aacute;fico de los coches o las voces de los vecinos. Por tanto, encontrar y disfrutar del silencio en nuestra vida cotidiana no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para empezar a disfrutar de &eacute;l, podemos exponernos a la naturaleza: escuchar el sonido del viento entre las ramas, el canto de los p&aacute;jaros que activa nuestro nervio vago, nuestras pisadas sobre la tierra&hellip; la naturaleza no espera nada de nosotros y eso nos libera&rdquo;, afirma Alameda. Adem&aacute;s, la experta aconseja tres pr&aacute;cticas esenciales para incorporar el silencio en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hacer tres pausas diarias de cinco minutos para respirar de forma consciente. &ldquo;Si cerramos los ojos podremos conectar mejor con el movimiento natural de la inhalaci&oacute;n y exhalaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda.</li>
                                    <li>Caminar al menos 15 minutos en un entorno natural. &ldquo;El movimiento f&iacute;sico nos ayuda a tranquilizar la mente y conectar de nuevo con la sabidur&iacute;a del cuerpo&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejar de luchar contra nuestros pensamientos. &ldquo;Cuanto m&aacute;s lo hacemos, m&aacute;s fuerza toma, de ah&iacute; que el silencio interior se logre observando la mente pero sin discutir con ella. Escribir o meditar son mis estrategias preferidas para aceptar a mi mente tal y como es&rdquo;, concluye Alameda.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 14:13:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Descanso,Salud,Bienestar,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973b60a2-2914-432c-9817-c36acb2566ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista describe esta habilidad emocional como la capacidad para "salir de nuestro mapa mental" y entender lo que siente otra persona aunque no estemos de acuerdo</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”
</p></div><p class="article-text">
        Mucho de lo que nos define como humanos es la manera en que interactuamos y nos relacionamos con los dem&aacute;s. Pero a muchos nos cuesta entender las decisiones, opiniones o ciertas actuaciones de otras personas. A veces, nos preocupa que nuestros actos no sean comprendidos, nos frustra que nuestros amigos y familiares no vean las cosas desde nuestra perspectiva o nos cuesta entender c&oacute;mo alguien puede actuar de determinada manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este sentir est&aacute; relacionado con el grado en el que nos comprendemos unos a otros. Podr&iacute;amos pensar que, para que sea as&iacute;, necesitamos conocer lo que la otra persona est&aacute; viviendo. O que se necesita una experiencia personal compartida. Sin embargo, uno de los requisitos para la comprensi&oacute;n es la empat&iacute;a, la habilidad de compartir la perspectiva de otra persona sin haber vivido necesariamente la misma experiencia personal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empat&iacute;a, la habilidad que nos permite ponernos en el lugar de otros </h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empat&iacute;a nos permite intentar comprender lo que la otra persona est&aacute; sintiendo, pensando o viviendo desde su realidad, no desde la m&iacute;a&rdquo;, explica <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, que apunta un matiz importante: empatizar no significa estar de acuerdo, sino entender por qu&eacute; alguien se siente de una manera determinada y aun as&iacute; pensar diferente. De ah&iacute; que sea clave para conectar m&aacute;s y mejor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ser capaz de percibir las emociones de los dem&aacute;s y apreciar c&oacute;mo se sienten, poni&eacute;ndonos en su lugar para imaginar y sentir lo que ellos est&aacute;n pasando. Esto es ser emp&aacute;tico. Pensar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia visi&oacute;n del mundo y reconocer que es probable que las personas racionalicen y act&uacute;en de manera distinta a como lo har&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tampoco significa sentir exactamente lo mismo que el otro; se trata de poder salir durante un momento de nuestro propio mapa mental y preguntarnos: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede estar viviendo esa persona su situaci&oacute;n con su mapa de vida, no con el m&iacute;o?&rsquo;&rdquo;, explica Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones creen que nuestro cerebro est&aacute; programado para responder al sufrimiento ajeno. Este <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5513638/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> compara la empat&iacute;a con un &lsquo;puente emocional&rsquo; que nos permite percibir y comprender lo que otra persona est&aacute; experimentando, lo que puede traducirse en una mayor propensi&oacute;n a ayudar a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25455743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han demostrado que, cuando somos emp&aacute;ticos, se activan las partes de nuestro cerebro encargadas de interpretar nuestro propio dolor emocional y f&iacute;sico, por lo que somos capaces de comprender y compartir las emociones de los dem&aacute;s proces&aacute;ndolas con nuestro propio sistema emocional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personas emp&aacute;ticas: escucha activa, sin juicios, pero con l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para algunas personas, ver a otra sufrir y reaccionar con indiferencia o incluso cierta hostilidad resulta incomprensible. Pero el hecho de que algunas personas reaccionen de esta manera demuestra que la empat&iacute;a no necesariamente es una respuesta universal ante los sentimientos ajenos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona emp&aacute;tica tiene muchas caracter&iacute;sticas, pero la m&aacute;s destacada es la de saber escuchar de verdad, la de estar con una escucha activa de lo que el otro dice&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. Una persona emp&aacute;tica no solo presta atenci&oacute;n a lo que el otro dice, &ldquo;sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo lo dice, qu&eacute; emociones hay detr&aacute;s, a lo que pueden necesitar en ese momento&rdquo;. Una persona emp&aacute;tica, por tanto, es alguien sensible a las emociones ajenas, es instintiva y est&aacute; conectada con el estado emocional de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa persona, explica la psic&oacute;loga, &ldquo;intenta no precipitarse juzgando a los dem&aacute;s, pregunta antes de sacar una conclusi&oacute;n, valida las emociones del otro, no las invalida, no le dice c&oacute;mo se tiene que sentir ni juzga c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo y entiende que dos personas pueden vivir una misma situaci&oacute;n de formas diferentes porque hay otras maneras de ver la vida&rdquo;. Por tanto, si lo que queremos es conectar emp&aacute;ticamente con los dem&aacute;s, debemos dejar de lado los prejuicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&ntilde;adir&iacute;a algo que a veces se nos olvida: la persona emp&aacute;tica tambi&eacute;n sabe poner l&iacute;mites, es decir, empat&iacute;a no es responsabilizarte de las emociones de todo el mundo (eso se llama simpat&iacute;a), ni justificar cualquier comportamiento o anteponer constantemente las necesidades de los dem&aacute;s a las tuyas&rdquo;, aclara Caland&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Encontrar un equilibrio, la clave para usar la empat&iacute;a a favor de nuestro bienestar</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a impacta en nuestra vida cotidiana de varias formas. Es uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n y de las relaciones. &ldquo;Mejora pr&aacute;cticamente todas nuestras relaciones, ya sea de pareja, familia, amistad o de trabajo porque nos ayuda a comunicarnos mejor, reduce los conflictos y nos permite resolver de una forma m&aacute;s constructiva lo que inevitablemente va a aparecer&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la empat&iacute;a construye conexiones sociales y nos permite forjar amistades, relaciones y alianzas, claves todas ellas para nuestro bienestar &oacute;ptimo y para aumentar los sentimientos de felicidad y autoestima. Esto no significa que tengamos que crear un mundo irreal en el que no quepan discusiones, distintas interpretaciones y varios puntos de vista sobre una misma cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que aparezcan conflictos o puntos de vista distintos y muchas discusiones no se producen porque las personas piensen diferente sino porque ninguna siente que la otra est&aacute; intentando comprenderla&rdquo;, aclara Caland&iacute;n. No siempre estaremos de acuerdo con otras personas. Y aqu&iacute; radica buena parte del poder de la empat&iacute;a: &ldquo;Nos genera confianza en nosotros mismos, al aumentar la autoestima, y tambi&eacute;n con los dem&aacute;s porque sentimos que podemos expresar algo sin ser juzgados, corregidos o humanizados, facilita mucho la conexi&oacute;n emocional&rdquo;, matiza Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en encontrar un equilibrio que nos permita &ldquo;comprender al otro sin desaparecer nosotros de la ecuaci&oacute;n&rdquo;, explica la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede &lsquo;entrenar&rsquo; la empat&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a nos permite ver el mundo como lo ven los dem&aacute;s, pero no podremos ponernos completamente en el lugar del otro sin esforzarnos por comprender su perspectiva. Y esto podemos trabajarlo. &ldquo;La empat&iacute;a no es simplemente algo que tenemos o no, es una habilidad que podemos entrenar&rdquo;, reconoce Caland&iacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos empezar por cosas muy sencillas, como escuchar sin interrumpir&rdquo;, afirma la experta, ya que la escucha activa nos abre mental y emocionalmente a la otra persona. Puede ayudar a generar confianza, ganar respeto y fortalecer las relaciones. Caland&iacute;n tambi&eacute;n nos habla de hacer preguntas con tacto, con la intenci&oacute;n de comprender c&oacute;mo se siente la otra persona &ldquo;antes de dar nuestra opini&oacute;n, as&iacute; como comprobar si hemos entendido bien lo que nos est&aacute;n contando, para aprender a identificar y poner nombre a las emociones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntar con tacto significa &ldquo;cambiar una pregunta en lugar de pensar autom&aacute;ticamente por qu&eacute; hace eso, ya que muchas veces lleva impl&iacute;cito un juicio. Podemos preguntar qu&eacute; puede estar haciendo que esa persona act&uacute;e as&iacute;, no intentar buscar m&aacute;s en el contexto&rdquo;. Es clave aprender a ser consciente de nuestros prejuicios, que muchas veces controlan nuestros pensamientos y opiniones sobre los dem&aacute;s y, a su vez, afectan nuestras acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra herramienta poderosa para trabajar la empat&iacute;a es la validaci&oacute;n, reconocer la perspectiva de la otra persona sin imponer nuestros propios juicios sobre lo que est&aacute; bien o mal. Pero, si hay algo que realmente puede ser &uacute;til es, seg&uacute;n Caland&iacute;n, &ldquo;intentar formular la postura de la otra persona de una manera con la que ella misma pudiera estar de acuerdo antes de responder en una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;. No se trata de darle la raz&oacute;n, sino de asegurarnos que la hemos entendido. Para Caland&iacute;n, &ldquo;cuanto m&aacute;s practicamos la empat&iacute;a, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; incorporarla a nuestra manera de relacionarnos&rdquo;.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 06:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las razones tras un fenómeno global empujado por el marketing visual y la búsqueda de pertenencia social</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        El sol de media tarde golpea las losetas del Passeig de Gr&agrave;cia de Barcelona y sobre ellas se dibuja una escena tan desconcertante como habitual: una fila de varios metros bordea el escaparate de la tienda de Chanel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos metros m&aacute;s abajo, junto a una ic&oacute;nica tienda de juguetes, una empleada frena el paso de turistas hacia el interior con un dispositivo con el que controla el aforo. Algo m&aacute;s de una decena de personas aguarda pacientemente. La estampa se repite id&eacute;ntica en el Born frente a un establecimiento cuyas tartas se han hecho virales, en la entrada de una tienda de moda o junto a una helader&iacute;a que hace un tiempo visit&oacute; una conocida estrella del pop.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por toda la ciudad, una nutrida legi&oacute;n de personas invierte su tiempo libre, un recurso cada vez m&aacute;s escaso y codiciado hoy en d&iacute;a, en conseguir unos productos muy concretos. Algo que no es exclusivo de Barcelona, sino que ocurre en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todas las grandes ciudades</a> del mundo occidental.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; engranaje psicol&oacute;gico se activa en la mente de todas estas personas para esperar un buen rato en la calle con tal de obtener un determinado producto cuando lo podr&iacute;an comprar por internet o pedirlo a domicilio?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace apenas una década, hacer cola era sinónimo de pérdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El ritual del peque&ntilde;o lujo y la paciencia como trofeo</h2><p class="article-text">
        Tradicionalmente, la espera en un comercio se interpretaba como una pega, un s&iacute;ntoma de ineficiencia o una molestia. Ahora, sin embargo, en algunos comercios la experiencia ha sufrido un giro radical. Parece que con el acceso a la vivienda o a los grandes viajes convertidos en metas inalcanzables para amplias capas de la poblaci&oacute;n, el consumo se ha desplazado hacia los peque&ntilde;os lujos accesibles.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la espera deja de ser un mero tr&aacute;mite y adquiere valor por s&iacute; misma. El producto final puede parecer m&aacute;s deseable precisamente por el esfuerzo invertido en conseguirlo. La doctora <a href="https://servicios.urjc.es/pdi/ver/anabell.fondon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anabell Fond&oacute;n</a>, soci&oacute;loga y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, contextualiza esta transformaci&oacute;n se&ntilde;alando que &ldquo;hace apenas una d&eacute;cada, hacer cola era sin&oacute;nimo de p&eacute;rdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigadora, en una sociedad donde casi todo es inmediato, la espera se ha revelado como una se&ntilde;al de autenticidad y exclusividad, hasta el punto de que &ldquo;esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&rdquo;, una muestra de estatus. De este modo, a&ntilde;ade Fond&oacute;n, la paciencia se convierte en un capital cultural capaz de demostrar gusto, conocimiento y resistencia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Varias personas hacen cola para entrar en la tienda de Loewe del Passeig de Gràcia de Barcelona.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto reba&ntilde;o, el sesgo de escasez y la dictadura del algoritmo</h2><p class="article-text">
        Fond&oacute;n afirma que detr&aacute;s de la paciencia del consumidor opera un mecanismo psicol&oacute;gico ancestral: la validaci&oacute;n social. Al percibir una multitud congregada ante un establecimiento, el cerebro humano activa un atajo cognitivo inmediato que asocia la masa a la bondad del producto ofertado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cola deja as&iacute; de ser &uacute;nicamente una consecuencia del &eacute;xito para convertirse en una demostraci&oacute;n p&uacute;blica de que ese &eacute;xito existe. No hace falta entrar, probar el producto ni conocer la marca: basta con ver a decenas de personas esperando para concluir que, por alg&uacute;n motivo, aquello merece la pena. Esta din&aacute;mica, multiplicada por la amplificaci&oacute;n a trav&eacute;s de las redes sociales, convierte la v&iacute;a p&uacute;blica en un gran escaparate performativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La arquitectura de plataformas como TikTok e Instagram no es neutral: est&aacute; dise&ntilde;ada para comprimir la decisi&oacute;n y amplificar la urgencia&rdquo;, apunta la soci&oacute;loga. &ldquo;Algoritmos, se&ntilde;ales de prueba social y pistas de escasez activan procesos de consumo emocional y FOMO, empujando a compras y visitas impulsivas&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet. En cuanto un local se populariza en las redes, la gente va en masa. En Francia es igual, cuenta un turista francés</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experta apunta a que la investigaci&oacute;n reciente describe un ciclo claro: &ldquo;Consumimos contenido digital, reproducimos la visita f&iacute;sica (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica&rdquo;. Esto produce una &ldquo;participaci&oacute;n performativa&rdquo; y una &ldquo;temporalidad algor&iacute;tmica&rdquo;: el tiempo libre se organiza alrededor de ventanas de viralidad, no de preferencias estables.
    </p><p class="article-text">
        Un turista franc&eacute;s de mediana edad describe con precisi&oacute;n el poder de atracci&oacute;n instintivo que ejerce la aglomeraci&oacute;n sobre el transe&uacute;nte casual. &ldquo;Al ver la fila en la puerta nos llam&oacute; la atenci&oacute;n&rdquo;, explica frente a una enorme tienda de juguetes. Reconoce que decidieron sumarse porque la fila avanzaba r&aacute;pido, estaban de vacaciones y la ilusi&oacute;n de sus hijos justificaba el tiempo invertido. &ldquo;Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet&rdquo;, asegura. &ldquo;En cuanto un local se populariza en las redes&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;la gente va en masa. En Francia es igual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hay cola, tenemos la certeza de que el lugar es bueno de verdad&rdquo;, afirman convencidos un grupo de asi&aacute;ticos que aguarda ante las puertas de la pasteler&iacute;a del Born tras haber descubierto el local en redes sociales, donde figuraba catalogado como una parada gastron&oacute;mica obligatoria en la ciudad. &ldquo;Tambi&eacute;n sab&iacute;amos que tendr&iacute;amos que esperar&rdquo;, explican, al preguntarles por las filas. Casi todo el mundo que sale con su pedazo de pastel de la tienda, le toma una fotograf&iacute;a antes de comerlo.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n, sin embargo, se complica cuando la cola se forma ante la puerta de una tienda de lujo. &iquest;Qu&eacute; lleva a alguien a esperar para acceder a un establecimiento donde, en teor&iacute;a, el precio deber&iacute;a ser suficiente para filtrar la demanda? En los casos consultados, la respuesta no tiene tanto que ver con la psicolog&iacute;a como con las cuentas.
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                    alt="&quot;Esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&quot;.                            </span>
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        Para el turismo internacional especialmente, la ecuaci&oacute;n incluye ventajas econ&oacute;micas tangibles asociadas a las pol&iacute;ticas fiscales. Una turista mexicana entrevistada frente a las puertas de Chanel reconoce que la fila no le supone un problema importante, aunque admite que pensaba que ser&iacute;a &ldquo;un tr&aacute;mite r&aacute;pido de entrar y salir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clienta explica que el principal atractivo es financiero, ya que &ldquo;en estas tiendas no pagas impuestos gracias al <em>tax-free</em>, lo que reduce el coste sustancialmente en comparaci&oacute;n con Estados Unidos o M&eacute;xico&rdquo;. En su caso, relata que buscaba una pieza concreta que no encontr&oacute; durante su paso por Madrid, por lo que esta visita a Barcelona representa su &ldquo;&uacute;ltima oportunidad&rdquo; antes de volver a casa. &ldquo;Me puede salir unos 300 d&oacute;lares m&aacute;s barato&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        En la acera de enfrente, una pareja de la India espera en la fila de Herm&egrave;s. Viajeros frecuentes por Europa, tienen claro que las colas se han extendido por todas partes, tanto para comer como para comprar en comercios, algo que achacan a que las tiendas disponen de un personal reducido para atender al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Consumimos contenido digital, reproducimos la visita física (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica. Esto produce una &#039;participación performativa&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la mujer de la pareja subraya tambi&eacute;n el peso de la estrategia de marca, afirmando que &ldquo;en las marcas de lujo influye de forma clara la creaci&oacute;n deliberada de esa expectaci&oacute;n alrededor de la firma&rdquo;. Al comparar la situaci&oacute;n con su pa&iacute;s de origen, comenta que en India la firma opera de otra manera y no se producen colas. Para ella, la paciencia en Espa&ntilde;a queda compensada por el bolsillo, ya que &ldquo;la exenci&oacute;n fiscal nos permite ahorrar entre un 15% y un 20%&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la cola es marketing</h2><p class="article-text">
        Para el transe&uacute;nte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicaci&oacute;n tan visible como rentable. Reducir la superficie del establecimiento, limitar deliberadamente el ritmo de atenci&oacute;n o lanzar colecciones de tirada restringida son decisiones organizativas orientadas a visibilizar la demanda exterior.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Para el transeúnte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicación tan visible como rentable.                            </span>
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        <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/ana-isabel-jimenez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Isabel Jim&eacute;nez-Zarco</a>, experta en marketing y profesora de los Estudios de Econom&iacute;a y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), analiza la vertiente estrat&eacute;gica de estas barreras f&iacute;sicas de acceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta aclara que, aunque algunas firmas generan atracci&oacute;n de forma org&aacute;nica, muchas otras buscan deliberadamente las condiciones para propiciar filas en la calle y aprovecharlas comercialmente. Como resultado, &ldquo;el consumidor deduce que si no aguanta la espera, perder&aacute; la oportunidad de adquirir ese producto&rdquo;. De esta forma, la fila se convierte en una valla publicitaria gratuita que hace visible la demanda y despierta la curiosidad de quienes pasan por delante.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El consumidor deduce que si no aguanta la espera, perderá la oportunidad de adquirir ese producto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Isabel Jiménez-Zarco</span>
                                        <span>—</span> experta en marketing y profesora de la UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la profesora de la UOC advierte de los riesgos comerciales derivados de un uso puramente cosm&eacute;tico de esta t&aacute;ctica de ventas. &ldquo;La gente tampoco es tan tonta. Es decir, esta t&eacute;cnica puede servir a muy corto plazo, pero las marcas lo que quieren es generar fidelizaci&oacute;n a medio-largo plazo&rdquo;, explica. &ldquo;Por tanto, detr&aacute;s de esta estrategia de generar una cola, tiene que haber un buen producto o servicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n Jim&eacute;nez-Zarco, en una era caracterizada por la inmediatez del comercio electr&oacute;nico, el acto de esperar consigue incrementar el valor percibido y transformar la compra en un acontecimiento social. &ldquo;La anticipaci&oacute;n puede hacernos disfrutar m&aacute;s del producto&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;La anticipación puede hacernos disfrutar más del producto&quot;, dice la experta en marketing Ana Isabel Jiménez-Zarco.."
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                &quot;La anticipación puede hacernos disfrutar más del producto&quot;, dice la experta en marketing Ana Isabel Jiménez-Zarco..                            </span>
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        En un entorno saturado por la sobreoferta y el ruido informativo, la fila funciona como un &ldquo;sello de validaci&oacute;n colectiva&rdquo; que permite reducir el esfuerzo de elegir, explica Fond&oacute;n. Ante el caos de opciones, delegamos la decisi&oacute;n en la masa. Y las marcas ya no venden &uacute;nicamente productos: venden tambi&eacute;n experiencias documentables. Las filas son una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este fen&oacute;meno proyecta una radiograf&iacute;a muy clara de la sociedad contempor&aacute;nea: el valor de las cosas ya no reside &uacute;nicamente en el objeto que nos llevamos a casa, sino en &ldquo;la narrativa que lo rodea&rdquo;. Una historia que, como concluye Fond&oacute;n, &ldquo;se construye, se mide y se disputa en tiempo real entre la dictadura del algoritmo y el asfalto de la acera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Redes sociales,Marketing,Sociedad,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: "Hay pequeños hábitos que pueden ayudar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-pastor-psicologa-rutinas-diarias-alivian-estres-hay-pequenos-habitos-ayudar-xp_1_13498149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec03bbd-c475-4c55-bfe4-f81e6e8b56b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x801y790.jpg" width="1200" height="675" alt="María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: &quot;Hay pequeños hábitos que pueden ayudar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Combatir el estrés no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiración y de la meditación, ni requiere una transformación radical de la rutina</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”</p></div><p class="article-text">
        El estr&eacute;s surge cuando percibimos un alto nivel de amenaza, desaf&iacute;o o riesgo sin recursos o apoyo suficientes. Este t&eacute;rmino describe la respuesta de nuestro cuerpo ante una amenaza. Se manifiesta en cualquier momento de nuestra jornada: agendas apretadas, notificaciones constantes y la presi&oacute;n por estar siempre al d&iacute;a. Si bien se trata de exigencias comunes, pueden ser dif&iacute;ciles de manejar cuando el estr&eacute;s se acumula sin tiempo ni espacio para recuperarnos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 59% de los habitantes ha asegurado sufrir problemas de estr&eacute;s y un 23% de ansiedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 18 y 24 a&ntilde;os), seg&uacute;n datos del <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-internacional-salud-mental-axa-2025/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional de Salud Mental del Grupo AXA. Sin v&iacute;as de escape regulares, el estr&eacute;s puede afectar tanto nuestro bienestar emocional como f&iacute;sico. Adem&aacute;s, las agendas apretadas y las prioridades contrapuestas dejan muchas veces poco margen para grandes cambios en el estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pero combatir el estr&eacute;s no pasa por convertirnos en unos atletas profesionales o unos expertos de la respiraci&oacute;n y de la meditaci&oacute;n, ni requiere una transformaci&oacute;n radical de la rutina. A menudo, lograr reducir el estr&eacute;s pasa por introducir peque&ntilde;os ajustes estructurales que nos permiten reconectar con nuestras necesidades y poner l&iacute;mites a los est&iacute;mulos diarios. Nuestro bienestar no mejora por hacer grandes cambios en un solo d&iacute;a, sino por mantener peque&ntilde;os h&aacute;bitos de forma constante.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; radica la importancia de un h&aacute;bito: llegar a automatizarlo de manera que se convierta en algo m&aacute;s que una simple intenci&oacute;n o algo espor&aacute;dico. Para Mar&iacute;a Pastor, directora del <a href="https://centromaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro M&aacute;s Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;no basta con querer hacer algo saludable, sino que necesitamos repetirlo hasta que forme parte de nuestra rutina&rdquo;, de ah&iacute; que los h&aacute;bitos sean fundamentales para mantener en el tiempo conductas que favorecen nuestra salud. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os h&aacute;bitos, grandes cambios</h2><p class="article-text">
        Cuando el estr&eacute;s aumenta, incluso un peque&ntilde;o cambio puede ayudarnos a sentirnos mejor. Algo tan sencillo como dar un paseo a paso ligero puede echarnos una mano para despejar la mente. Salir a la calle y observar nuestro entorno puede ser revitalizante. Invitar a un amigo o familiar para que nos acompa&ntilde;e tambi&eacute;n puede motivarnos. Lo importante es encontrar algo que nos resulte factible y que nos haga sentir bien. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos referimos solo a hacer ejercicio o practicar respiraci&oacute;n; hay muchos peque&ntilde;os h&aacute;bitos cotidianos que pueden ayudarnos a regular el estr&eacute;s, recuperar energ&iacute;a y cuidar nuestro bienestar&rdquo;, reconoce Pastor. La psic&oacute;loga recomienda incorporar pr&aacute;cticas como &ldquo;hacer peque&ntilde;os descansos durante el d&iacute;a, especialmente cuando llevamos mucho tiempo concentrados en una tarea; caminar y aprovechar esos momentos para salir al exterior y cambiar de ambiente; entrar en contacto con la naturaleza, aunque solo sea sent&aacute;ndonos en un parque o escuchar los sonidos naturales&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solemos pensar que las pausas son improductivas, en realidad pueden ayudar a reducir la fatiga y prevenir el agotamiento. Las micropausas pueden durar desde 30 segundos hasta unos minutos: ponerse de pie, estirarse, salir al aire libre o descansar la vista de la pantalla le da al sistema nervioso la oportunidad de recuperarse. &ldquo;Las <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> muestran que las pausas breves durante la jornada pueden ayudar a reducir la fatiga y favorecer la recuperaci&oacute;n&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Otras actividades que tambi&eacute;n pueden ayudarnos son, seg&uacute;n la experta, aquellas que disfrutamos haci&eacute;ndolas, como leer, escuchar m&uacute;sica o practicar un hobby. Es importante &ldquo;crear momentos de desconexi&oacute;n real del trabajo, las pantallas o las obligaciones y practicar una breve reflexi&oacute;n diaria, dedicando unos minutos a revisar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a y qu&eacute; necesitamos&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        Someternos a un &ldquo;peque&ntilde;o chequeo emocional (&lsquo;&iquest;C&oacute;mo estoy?, &iquest;qu&eacute; estoy sintiendo?, &iquest;qu&eacute; necesito?&rsquo;) nos ayuda a detectar nuestro estado antes de que el malestar se acumule&rdquo;, reconoce Pastor, que admite que a todo ello deben sumarse momentos de cuidado corporal, como un ba&ntilde;o, unos estiramientos o un automasaje, as&iacute; como cuidar de nuestras relaciones, &ldquo;buscando momentos de conexi&oacute;n con las personas con las que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Pastor.
    </p><p class="article-text">
        No todo el mundo necesitar&aacute; los mismos h&aacute;bitos para sentirse mejor. &ldquo;Lo que a una persona le ayuda a relajarse puede no tener el mismo efecto en otra; por tanto, m&aacute;s que buscar la t&eacute;cnica perfecta, conviene preguntarse qu&eacute; peque&ntilde;as cosas nos ayudan realmente a sentirnos mejor y cu&aacute;les podemos incorporar de forma natural al d&iacute;a&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><h2 class="article-text">Mantener estos h&aacute;bitos a lo largo del tiempo</h2><p class="article-text">
        Es clave conseguir integrar estos h&aacute;bitos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, huyendo de obligaciones que no har&aacute;n m&aacute;s que hacernos fracasar en nuestro intento de mantenerlos en el tiempo. Porque lo m&aacute;s probable es que la motivaci&oacute;n de los primeros d&iacute;as acabe en nada, de manera que caigamos en el abandono a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos depender solo de las ganas o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f</a><a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uerza de voluntad</a> para que un h&aacute;bito se mantenga: la clave est&aacute; en hacer que ese comportamiento resulte f&aacute;cil de incorporar a la vida cotidiana. Podemos hacer el chequeo emocional mientras desayunamos o caminar despu&eacute;s de comer&rdquo;, afirma Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Esto nos permite incorporar el h&aacute;bito a una rutina que ya tenemos incorporada en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Si queremos empezar a hacer unos minutos de estiramientos, podemos hacerlo justo despu&eacute;s de lavarnos los dientes o al terminar el caf&eacute;: una conducta que ya forma parte de nuestra rutina se convierte en la se&ntilde;al que nos recuerda la nueva&rdquo;, aconseja Pastor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo que da Pastor para que los h&aacute;bitos no caigan en el olvido es empezar haciendo peque&ntilde;os pasos, que puedan seguirse f&aacute;cilmente. Gestionar el estr&eacute;s no consiste en eliminarlo por completo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse m&aacute;s r&aacute;pidamente y responder con mayor calma cuando surge. Al principio, los peque&ntilde;os h&aacute;bitos pueden parecer sutiles, pero practicados con regularidad, sus efectos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la clave para que el h&aacute;bito se mantenga a largo plazo es, seg&uacute;n Pastor, &ldquo;hacerlo peque&ntilde;o, unirlo a algo que ya hacemos y repetirlo con frecuencia&rdquo;. Para la psic&oacute;loga, es importante recordar que, si en alg&uacute;n momento no se hace, no significa que hayamos fracasado, sino que podemos retomarlo. &ldquo;Los h&aacute;bitos se construyen con repetici&oacute;n, no con perfecci&oacute;n&rdquo;, concluye Pastor. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-pastor-psicologa-rutinas-diarias-alivian-estres-hay-pequenos-habitos-ayudar-xp_1_13498149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 14:37:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Pastor, psicóloga, sobre las rutinas diarias que alivian el estrés: "Hay pequeños hábitos que pueden ayudar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Salud psicológica,Salud mental,Bienestar emocional,Estrés,Ansiedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/adrian-melero-lucas-pulido-duo-viral-alpilpil-humor-no-gilipollas_1_13467854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a341c79-3c96-4ceb-949e-b6334183f594_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x518y234.jpg" width="1200" height="675" alt="Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Curtidos en el cabaret y la interpretación, los dos amigos conversan sobre la deriva de la derecha, la crisis de la vivienda y la capacidad transformadora de la comedia</p><p class="subtitle">Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”</p></div><p class="article-text">
        En pleno bucle de <em>scroll</em> vac&iacute;o, Adri&aacute;n Melero y Lucas Pulido, m&aacute;s conocidos como <a href="https://www.instagram.com/alpilpiiil" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@Alpilpil,</a> consiguen hacer denuncia social y a la vez provocar una carcajada a los 126.000 seguidores que miran desde el otro lado de la pantalla. Unidos por sus estudios de interpretaci&oacute;n, y tras un tiempo como compa&ntilde;eros de trabajo en un cabaret, los dos amigos navegan con destreza entre el abismo de las redes sociales, la incertidumbre de la actuaci&oacute;n, el singular mundo de la comedia e incluso con una secci&oacute;n en el podcast <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carne Cruda.</a>
    </p><p class="article-text">
        En un momento de ebullici&oacute;n profesional y personal, entre mudanzas y vacaciones, Melero y Pulido encuentran un momento para charlar con elDiario.es y desgranar los entresijos de un proyecto que se ha convertido en el espejo de sus ansiedades y las de toda una generaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; os llev&oacute; a grabar el primer v&iacute;deo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n Melero: La idea original era formar una compa&ntilde;&iacute;a de teatro con dos compa&ntilde;eros m&aacute;s, algo m&aacute;s cl&aacute;sico, pero nos dimos cuenta de que a nuestras obras solo ven&iacute;an nuestros amigos y familiares, que ya estaban un poco hartos de apoyarnos. Las redes nacieron con un fin utilitarista: dar a conocer nuestro humor para que, cuando tuvi&eacute;semos una funci&oacute;n, pudi&eacute;ramos llegar a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        Lucas Pulido: Exacto. Quer&iacute;amos llenar las funciones con gente que no fueran solo conocidos a los que ya est&aacute;bamos agotando. Ahora, cuando nos dicen &ldquo;os ha salido un <em>show</em>&rdquo;, nos re&iacute;mos porque el <em>show</em> era la idea principal; todo lo de las redes ha sido el alimento para poder mantener ese proyecto teatral vivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El </strong><em><strong>show</strong></em><strong> se parece a lo que hac&eacute;is en redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Lo hemos adaptado. Hemos creado un nicho de gente a la que le gusta lo que hacemos y creamos algo que se complemente con las redes. La idea ha mutado desde una compa&ntilde;&iacute;a de teatro cl&aacute;sico o cabaret a lo que es Alpilpil ahora.
    </p><p class="article-text">
        Melero:<strong> </strong>El <em>show</em> se ve condicionado por las redes en el sentido de que, si all&iacute; hacemos <em>sketches</em>, en el <em>show</em> tambi&eacute;n los habr&aacute;. Pero el salto real fue del teatro a las redes, no al rev&eacute;s.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcJmrGeIPQK/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Entre la interpretaci&oacute;n, la comedia y la creaci&oacute;n de contenido... &iquest;Os sent&iacute;s c&oacute;modos con alguna etiqueta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Melero: Por t&iacute;tulo acad&eacute;mico somos actores, pero me gusta la etiqueta de c&oacute;mico, no me parece peyorativa; pienso en los Monty Python, gente que es brillante actuando y haciendo comedia a la vez. Tambi&eacute;n respeto mucho lo de &ldquo;creador de contenido&rdquo; si se entiende como un oficio de probar cosas nuevas cada d&iacute;a, de lanzarse a la piscina semanalmente.
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Adri&aacute;n lo tiene m&aacute;s claro, yo no termino de encontrar una etiqueta. Como cada d&iacute;a hacemos algo diferente, siento que estamos siendo algo nuevo que no s&eacute; identificar.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Es verdad que es raro buscar la etiqueta. Quiz&aacute; lo que m&aacute;s se parece es &ldquo;<em>showman</em>&rdquo;, porque en los <em>sketches</em> y en el <em>show</em> actuamos, pero luego en la secci&oacute;n de Carne Cruda somos nosotros con un texto con <em>gags</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Adem&aacute;s, para los actores, no somos actores; para los c&oacute;micos, no somos c&oacute;micos...
    </p><p class="article-text">
        Melero: Para los creadores de contenido somos c&oacute;micos que subimos nuestro trabajo a redes, pero no somos creadores de contenido... 
    </p><p class="article-text">
        Pulido: S&iacute;, estamos en una zona gris que no terminamos de identificar, pero creo que tambi&eacute;n eso es bonito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sí se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser gilipollas. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisión que hacen crónica dramática con pornografía de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo día</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián Melero</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;no os hab&eacute;is sentido acogidos por ning&uacute;n gremio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Desde el mundo de los c&oacute;micos nos han llegado a decir claramente: &ldquo;Vosotros no sois c&oacute;micos&rdquo;. Pero lo dicen de forma jocosa; en general nos hemos sentido muy acogidos y nos han tratado con mucho respeto en todos los &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se valora a la hora de elegir un tema para Alpilpil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Melero:<strong> </strong>Nos nutrimos de la actualidad o de cosas de las que queramos hablar, pero lo que m&aacute;s prima sobre el tema es el guion: tiene que haber comedia. Si no encontramos la manera c&oacute;mica de tratar un tema, no lo hacemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta es obligada: &iquest;se puede hacer humor de todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Si se hace de manera inteligente, s&iacute;. No intentar hacer humor de cosas delicadas y, encima, simplemente ser faltoso y no gracioso.
    </p><p class="article-text">
        Melero:<strong> </strong>S&iacute;, yo creo que s&iacute; se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser es gilipollas, pero eso es otra cosa. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisi&oacute;n que hacen cr&oacute;nica dram&aacute;tica con pornograf&iacute;a de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo d&iacute;a. Pero creo que el humor es una herramienta que puede servir para criticar y para dar un punto de vista respecto a todo. Hacer humor no quiere decir frivolizar. Hay cosas que son tan importantes que hay que tratarlas con humor, porque es la herramienta que te deja ver lo surrealista o denunciar algo sin caer en la melancol&iacute;a ni el amarillismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Desde el humor se puede cambiar algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Quiero pensar que s&iacute;. Nos sorprende que gente que est&aacute; en las ant&iacute;podas ideol&oacute;gicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido, quiz&aacute; porque entramos a temas como la vivienda o la migraci&oacute;n desde un lugar muy b&aacute;sico. Nosotros tampoco somos periodistas ni estamos aqu&iacute; para darle clase a nadie, pero con que haya una personita que tenga una peque&ntilde;a reflexi&oacute;n gracias a eso, creo que s&iacute; se puede cambiar algo.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Igual nosotros no y simplemente estamos haciendo el imb&eacute;cil y est&aacute; bien tambi&eacute;n; pero s&iacute; que creo que la comedia, dentro del campo de la cultura, claro que puede cambiar las cosas. Es una herramienta dram&aacute;tica y una expresi&oacute;n art&iacute;stica que ayuda a que la gente se identifique y a denunciar cosas. Que nosotros lo consigamos, no lo s&eacute;, pero que las comedias hayan conseguido cosas, por supuest&iacute;simo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al escribir un guion, &iquest;en qu&eacute; p&uacute;blico pens&aacute;is? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: No pensamos mucho en el objetivo final o en un p&uacute;blico concreto mientras creamos, sino en que lo que decimos tenga sentido y sea gracioso.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Creo que lo pensamos m&aacute;s cuando subimos v&iacute;deos en los que criticamos a cierta izquierda que creemos que lo hace mal. Ah&iacute; decimos &ldquo;igual esto no cae tan bien&rdquo;, pero tiramos adelante porque es lo que pensamos. Tambi&eacute;n es que confiamos en que los mensajes que lanzamos son tan b&aacute;sicos: vivienda digna, todos somos humanos, no peguen maricones... Tan b&aacute;sicos que no s&eacute; yo si gente, sobre todo de nuestro espectro pol&iacute;tico, se va a posicionar en contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute;s no son temas tan b&aacute;sicos, pero los mostr&aacute;is de una forma tan evidente que c&oacute;mo no estar de acuerdo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Melero: Te lo compro porque alguna vez s&iacute; que nos hemos visto en la situaci&oacute;n de querer dar una opini&oacute;n muy, muy concreta y nos hemos planteado de qu&eacute; manera hacerlo para que parezca f&aacute;cil y gracioso. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos sorprende que gente que está en las antípodas ideológicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucas Pulido</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el </strong><em><strong>hate</strong></em><strong>? &iquest;C&oacute;mo lo llev&aacute;is?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Somos privilegiados, no nos amenazan con matarnos como les ocurre a muchas mujeres creadoras o a otras personas del colectivo. En ese sentido, tenemos suerte por ahora.
    </p><p class="article-text">
        Melero: A veces hay crispaci&oacute;n en los comentarios, pero no escala a m&aacute;s, no llega a nuestra bandeja de entrada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No os afecta hasta el punto de llegar a autocensuraros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: S&iacute; que hay un miedo generalizado por la impunidad que hay de la violencia hacia ciertos creadores de contenidos de izquierdas, de pensar que a ver qu&eacute; hacemos porque igual nos toca que vengan a un <em>show</em> y nos esperen a la salida. Es verdad que es algo que a lo mejor aparece en un momento de crispaci&oacute;n muy alto en el que ves que a otros compa&ntilde;eros les est&aacute; pasando. Por ahora tocamos madera. 
    </p><p class="article-text">
        Melero: Igual lo &uacute;nico en lo que nos hemos podido censurar es no se&ntilde;alando a personas concretas por su nombre si creemos que no es reparador cuando tratamos la actualidad. Depende de lo que sea, preferimos criticar la conversaci&oacute;n que se ha generado en lugar de se&ntilde;alar a un <em>influencer</em> que igual no ha actuado con maldad. Depende de lo que se trate, claro: si es un fascista o una fascista no est&aacute; de m&aacute;s que lo se&ntilde;alemos.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcOdxiaoYwC/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Ya que segu&iacute;s tan de cerca la actualidad, &iquest;cu&aacute;l es vuestra mayor preocupaci&oacute;n ahora mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: A m&iacute;, sobre todo, la deriva ya global de la derecha y la extrema derecha, que cada vez act&uacute;an con mayor impunidad para derribar a las izquierdas, como la presi&oacute;n de lo sucedido en Ceuta. Es desesperanzador ver c&oacute;mo se est&aacute; poniendo el futuro de cara a los derechos humanos, que parece algo tan b&aacute;sico, y a toda la base de derechos construida. El retroceso que vamos a tener me aterra. Y, por supuesto, el tema de la vivienda, que yo estoy justo ahora con la mudanza y ayudando a mi compa&ntilde;era a buscar y es terror&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Yo tambi&eacute;n estoy ahora mirando pisos y es imposible. Coincido totalmente con Lucas, me da mucho miedo este viraje e igual que antes dec&iacute;a que a algunas personas nos ahorramos se&ntilde;alarlas, creo estamos en un momento en el que ciertas personas y ciertas actitudes s&iacute; que debemos se&ntilde;alarlas y decir &lsquo;no&rsquo;. Todo se ha vuelto debate y de repente ahora es '&iquest;democracia s&iacute; o no?', me cago en tu puta madre, democracia s&iacute; y esto no se debate. Nos tenemos que poner firmes porque por la pena entra la peste. Vamos a tener dos dedos de frente, por dios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la vivienda lo que m&aacute;s obsesiona a vuestra generaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: La vivienda es troncal porque nos afecta a todos, independientemente de la ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Yo comparto piso con amigas y tengo suerte porque no estoy en la situaci&oacute;n de compartir con gente a la que no conozco o incluso que me cae mal, que mucha gente s&iacute; que est&aacute; ah&iacute;. Pero me gustar&iacute;a irme a vivir con mi novio y es imposible, no hay manera. Es desesperanzador ver que no me lo puedo permitir, da igual el barrio, el extrarradio est&aacute; car&iacute;simo... Yo soy del extrarradio de Barcelona, que tambi&eacute;n est&aacute; car&iacute;simo, y es que ni en un sitio parecido al que yo he crecido me puedo permitir vivir. Muchas veces me desespera porque pienso que si no nos lo podemos permitir nosotros, que somos gente a la que ahora mismo no nos falta trabajo, la cosa est&aacute; jodida.
    </p><p class="article-text">
        Y hay algo que est&aacute; relacionado con la vivienda, que es el tema de la meritocracia. Nosotros somos generaci&oacute;n Z y hay algo muy desesperanzador en sentir que lo has hecho todo y da igual la tecla que toque, que no consigo salir de la precariedad. Da igual que tenga m&uacute;ltiples curros, lo mucho que trabaje, por mucho que me hab&eacute;is dicho que era trabajar y estudiar, da igual lo mucho que haga, que no hay manera de dar esa tecla si no vienes de una familia con dinero, no hay otra manera. Y yo ahora mismo me frustro mucho buscando piso porque creo que no me lo merezco, ni se lo merecen mis amigas, que tendr&iacute;an que poder permitirse vivir en la ciudad en la que trabajan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que estés o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián Melero</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; son para vosotros las redes? &iquest;Os preocupa el algoritmo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pulido: S&iacute;. Hace unos d&iacute;as en Estados Unidos <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/nueva-condena-meta-danos-menores-debera-pagar-567-millones-limitar-facebook-e-instagram_1_13433492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">multaron a Meta</a> con m&aacute;s de 500 millones de d&oacute;lares por uso indebido al utilizarlo para crear adicci&oacute;n a menores. Pero m&aacute;s all&aacute; de la adicci&oacute;n, tambi&eacute;n creo que el algoritmo cada vez est&aacute; premiando pensamientos m&aacute;s conservadores. Me preocupa mucho esta campa&ntilde;a, con unos intereses muy claros y que me recuerda mucho, citando a Aznar, a lo de &ldquo;el que pueda hacer que haga&rdquo;. Y al mismo tiempo, y de esto nosotros tambi&eacute;n formamos parte, se est&aacute; creando un ej&eacute;rcito de adictos al m&oacute;vil y a la atenci&oacute;n r&aacute;pida y que creo que en unos a&ntilde;os se van a notar unas consecuencias generales en la gente, entre los que consumimos todo esto, que van a ser muy <em>heavies</em> y me preocupa enormemente.
    </p><p class="article-text">
        Melero: Es un juego sucio en el que pasas por el aro porque no te queda otra si quieres existir. No lo digo por nosotros, mi hermana tiene un bar y el bar tiene que tener una cuenta de Instagram. Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que est&eacute;s o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulaci&oacute;n. Y ya que estamos dentro, que sea lo m&aacute;s amigable posible e intentar, aunque sea dif&iacute;cil, no hacer de las redes un espacio que sea enemigo del discurso, que por su idiosincrasia lo son, pero intentar que no lo sea. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hab&eacute;is publicado un libro recientemente, &iquest;c&oacute;mo fue el cambio de formato? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Melero: Fue un reto. Ya nos cost&oacute; pasar del teatro a las redes, pero todo ten&iacute;a que ver con la interpretaci&oacute;n, que es nuestro fuerte. Evidentemente en el libro nuestro <em>acting</em> da igual. Lo guay es que el libro te permite contar lo que quieras sin l&iacute;mite de presupuesto ni de realidad: si quiero que haya un drag&oacute;n rojo que escupe Lacasitos, puede haberlo, justo no lo hay, pero s&iacute; que puedo sacar a ni&ntilde;os peque&ntilde;os, que es algo que en redes no vamos a hacer, o incluir una rana que habla.
    </p><p class="article-text">
        Pulido: Fue bastante bonito tener esa libertad de poder enfocar un tema como a veces nos resulta imposible en un v&iacute;deo. Pero s&iacute; que fue un reto.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le depara el futuro a Alpilpil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Melero: De momento lo que tenemos asegurado es que continuamos con la gira mientras la gente quiera, el 2 de octubre volvemos a Val&egrave;ncia. Tambi&eacute;n seguiremos d&aacute;ndole ca&ntilde;a a las redes y con nuestra secci&oacute;n en Carne Cruda. Y con muchas ganas de crear y de ir cambiando cosas del <em>show</em> y adaptarnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/adrian-melero-lucas-pulido-duo-viral-alpilpil-humor-no-gilipollas_1_13467854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 19:59:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Comedia,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14d97777-40ad-425f-b1ab-c0eee0625422_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y78.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raúl Pérez indica que el mismo sistema que nos ayuda a crear rutinas positivas y beneficiosas es el mismo que puede hacernos la vida más difícil manteniendo otros hábitos poco saludables</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”</p></div><p class="article-text">
        Hay h&aacute;bitos que interrumpen nuestra vida y nos impiden alcanzar ciertas metas. Nos hacen perder tiempo y energ&iacute;a, pero seguimos con ellos. Pasar mucho tiempo &lsquo;enchufados&rsquo; a las redes sociales, picar entre horas, permanecer largas horas sentados en el sof&aacute; sin hacer nada y un sinf&iacute;n m&aacute;s de h&aacute;bitos que, por m&aacute;s que queramos abandonarlos, no conseguimos desprendernos de ellos.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces nos hemos dicho a nosotros mismos que &iacute;bamos a empezar a trabajar en un proyecto, pero en lugar de eso hemos pasado las siguientes horas <a href="https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haciendo algo completamente distinto</a>? &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos intentado decirnos a nosotros mismos qu&eacute; hacer y simplemente no hemos obedecido? &iquest;Hay algo que podamos hacer para conseguirlo? 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se crean los (malos) h&aacute;bitos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No es falta de voluntad solamente, la biolog&iacute;a tambi&eacute;n interviene&rdquo;, explica Ra&uacute;l P&eacute;rez, psic&oacute;logo de <a href="http://www.psicoemosa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PsicoEmosa</a>, de esos malos h&aacute;bitos en los que nos quedamos atrapados como si fueran un bucle. &ldquo;Nuestro cerebro ahorra energ&iacute;a automatizando acciones hasta convertirlas en autopistas mentales que acabamos recorriendo en piloto autom&aacute;tico&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestras acciones est&aacute;n controladas, en distintos grados, por distintas &aacute;reas del cerebro, y un &aacute;rea est&aacute; dominando a otra. Sabemos, por ejemplo, que una dieta sana, una rutina de ejercicio o estudiar son h&aacute;bitos beneficiosos. Pero ciertas partes del cerebro a menudo nos impiden realizar cambios positivos porque hacer lo de siempre es m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo que hacer algo nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el cerebro es una herramienta para crear patrones, es una &lsquo;m&aacute;quina&rsquo; de atajos: empieza a aprender un patr&oacute;n (conducir, tocar el piano, leer, correr&hellip;) y crea conexiones internas de modo que se convierte en ese atajo, lo que significa que ya no necesitamos pensar en c&oacute;mo hacerlo. Simplemente, podemos conducir, leer, escribir, cepillarnos los dientes&hellip; sin pensarlo. Con el tiempo, cuerpo y cerebro se convierten en una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica de nuestras decisiones y h&aacute;bitos. Pero, claro, este mismo sistema que puede liberarnos, tambi&eacute;n puede aprisionarnos y hacernos la vida m&aacute;s dif&iacute;cil: puede crear h&aacute;bitos beneficiosos, pero tambi&eacute;n crea otros poco saludables.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, los cambios que nos cuesta hacer son aquellos que sabemos que nos benefician, pero que implican cierto esfuerzo a corto plazo. &ldquo;Estamos programados para priorizar la recompensa inmediata &ndash;el chispazo instant&aacute;neo de dopamina&ndash; frente a nuestro bienestar a largo plazo; romper este c&iacute;rculo vicioso cuesta porque nos obliga a abandonar esa v&iacute;a c&oacute;moda y conocida para empezar a abrir un camino nuevo en nuestra selva mental, un proceso que exige much&iacute;sima energ&iacute;a consciente&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que esto sucede es que detr&aacute;s de cada mal h&aacute;bito hay una necesidad que intentamos satisfacer &ndash;como mordernos las u&ntilde;as para aliviar el estr&eacute;s&ndash;, y la raz&oacute;n por la que esa necesidad no se satisface es porque algo en nuestra vida est&aacute; desalineado. &ldquo;Ning&uacute;n h&aacute;bito nocivo aparece por capricho, todos act&uacute;an como un parche para aliviar un malestar interno&rdquo;, admite P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s del picoteo nocturno o el enganche a las pantallas hay una estrategia de supervivencia emocional para anestesiar la ansiedad, desconectar del estr&eacute;s o buscar placer r&aacute;pido&rdquo;, afirma P&eacute;rez, para el que este mecanismo &ldquo;se mantiene por refuerzo negativo: como la acci&oacute;n alivia al instante una emoci&oacute;n desagradable, el cerebro la convierte en su tabla de salvaci&oacute;n. Preferimos refugiarnos en un ritual perjudicial, pero conocido, porque nos otorga una reconfortante sensaci&oacute;n de control frente al caos diario&rdquo;, matiza el psic&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo romper con un h&aacute;bito que nos perjudica</h2><p class="article-text">
        Cuando nos planteamos acabar con ciertos h&aacute;bitos, en lugar de centrarnos en abandonarlo, suele ser m&aacute;s f&aacute;cil sustituirlo por uno m&aacute;s saludable. Al fin y al cabo, cuando nos liberamos de un comportamiento, otro debe llenar ese vac&iacute;o. Esto nos permite tambi&eacute;n aprovechar los ciclos de h&aacute;bitos. En esencia, buscamos que nuestras acciones est&eacute;n motivadas por recompensas m&aacute;s saludables. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La fuerza de voluntad a secas no basta, necesitamos redise&ntilde;ar nuestro entorno&rdquo;, reconoce P&eacute;rez. Los h&aacute;bitos est&aacute;n profundamente arraigados en nuestras vidas y, por tanto, para eliminarlos, tenemos que desmantelar todo el sistema que los sustenta.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el de la fuerza de voluntad fue el consejo predominante para romper malos h&aacute;bitos. Resistir la tentaci&oacute;n, ser disciplinado, esforzarse m&aacute;s. &iquest;Y si fallamos? Esforzarnos a&uacute;n m&aacute;s. Un consejo que suena razonable pero que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, que supuestamente demostraba la eficacia de la fuerza de voluntad, ha desmoronado. P&eacute;rez habla de cuatro pasos fundamentales para lograrlo:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Poner barreras f&iacute;sicas: &iquest;qu&eacute; significa esto? Para P&eacute;rez, por ejemplo, &ldquo;si dejamos el m&oacute;vil cargando en la cocina, le damos tiempo a nuestro lado racional a frenar el impulso ciego&rdquo;.</li>
                                    <li>Sustituir, no prohibir: &ldquo;La mente odia el vac&iacute;o; por tanto, es clave cambiar la rutina nociva por otra que nos d&eacute; un alivio similar, como hacer deporte&rdquo;, admite P&eacute;rez. En este sentido, cuanto m&aacute;s sencillo sea el nuevo comportamiento, m&aacute;s r&aacute;pido se convertir&aacute; en un h&aacute;bito. </li>
                                    <li>Dar micropasos: no todo se consigue de un d&iacute;a para otro, y menos si hablamos de h&aacute;bitos consolidados. De ah&iacute; que el experto recomiende la necesidad de &ldquo;marcarnos metas muy f&aacute;ciles para no generar resistencia mental&rdquo;. De hecho, hay <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3505409/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones</a> que demuestran que el tiempo promedio que se necesita para que un nuevo comportamiento se vuelva autom&aacute;tico son 66 d&iacute;as.</li>
                                    <li>Tratarse a uno mismo con autocompasi&oacute;n: &ldquo;Si recaemos, no nos machaquemos. La culpa activa el estr&eacute;s, empuj&aacute;ndonos de nuevo al mal h&aacute;bito buscando consuelo&rdquo;, concluye P&eacute;rez.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Nuestro cerebro es incre&iacute;ble creando patrones, tanto buenos como malos. Para romper los que no queremos mantener es clave establecer metas claras y cambiar el sistema para apoyar los nuevos h&aacute;bitos, un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-romper-bucle-habitos-queremos-abandonar-fuerza-voluntad-no-basta-xp_1_13492453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 14:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo romper el bucle de hábitos que queremos abandonar: “La fuerza de voluntad no basta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar emocional,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "horrible experiencia" de hacerse adulto o cómo los jóvenes lidian con la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/horrible-experiencia-hacerse-adulto-jovenes-lidian-incertidumbre_1_13482901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a371522-75b9-45b1-9819-839366eb7ca9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;horrible experiencia&quot; de hacerse adulto o cómo los jóvenes lidian con la incertidumbre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juventud y precariedad siempre han ido de la mano, pero el problema, según los expertos, empeora cuando se dilata la etapa vital </p><p class="subtitle">Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya
</p></div><p class="article-text">
        Si el esfuerzo bastara, Miriam y Bel&eacute;n vivir&iacute;an de la interpretaci&oacute;n, Sim&oacute;n ser&iacute;a periodista y Lali, ilustradora. Pero Miriam da clases de teatro en una escuela concertada, Bel&eacute;n trabaja puntualmente en las barras de un espacio para eventos y conciertos, Sim&oacute;n lleva un a&ntilde;o firmando contratos de un mes y Lali trabaja de barista para llegar a fin de mes. 
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de que sus carreras no son las que m&aacute;s salidas laborales ofrecen, Miriam, Bel&eacute;n, Simon y Lali son un ejemplo extremo de algo que atraviesa a toda su generaci&oacute;n, tengan trabajos &ldquo;rentables&rdquo; o no. En pleno periodo vacacional, cuando las redes se llenan de im&aacute;genes de escapadas y momentos de desconexi&oacute;n, la mayor&iacute;a de ellos saben poco o nada de desconectar: la inestabilidad no entiende de temporada baja.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad juvenil no es nueva. Lo que ha cambiado es su naturaleza. Ya no es una fase de tr&aacute;nsito hacia la adultez: es la condici&oacute;n estructural por defecto. La generaci&oacute;n que hoy tiene entre 25 y 34 a&ntilde;os ha atravesado una crisis tras otra sin margen de recuperaci&oacute;n entre medias: <a href="https://www.eldiario.es/economia/economia-espanola-15-anos-despues-caida-lehman-brothers_1_10517121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde la Gran Recesi&oacute;n de 2008</a> pasando por los recortes posteriores por pol&iacute;ticas de austeridad, una pandemia a una crisis inflacionaria que dispar&oacute; la cesta de la compra sin que los salarios la siguieran para, finalmente, llegar a la actual <a href="https://www.eldiario.es/economia/espana-8-millones-viviendas-no-principales-30-total_1_13371525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de vivienda</a>.
    </p><p class="article-text">
        El informe <a href="https://www.oxfamintermon.org/es/publicacion/crisis-vivienda-juventud-salud-mental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Habitar la incertidumbre: vivienda, juventud y malestar estructural</em></a><em> </em>(Oxfam Interm&oacute;n, CJE y Fad Juventud, 2026) pone n&uacute;meros a esa fractura. La emancipaci&oacute;n se ha vuelto un privilegio minoritario: apenas uno de cada siete menores de 30 a&ntilde;os ha logrado salir del hogar familiar, y quienes lo consiguen lo hacen como inquilinos. Un giro completo respecto a 2007, cuando la mayor&iacute;a de los emancipados ten&iacute;a casa propia.
    </p><p class="article-text">
        Miriam Bart&eacute;s estudi&oacute; arte dram&aacute;tico e interpretaci&oacute;n, luego un posgrado en teatro y acci&oacute;n social. No fue hasta que termin&oacute; un m&aacute;ster en gesti&oacute;n cultural cuando se le abri&oacute; la puerta a su trabajo actual: maestra de teatro y proyectos comunitarios en una escuela concertada, con ni&ntilde;os de 0 a 16 a&ntilde;os. No es lo que so&ntilde;aba, pero al menos se mueve cerca. &ldquo;Sent&iacute; frustraci&oacute;n cuando me di cuenta de que la carrera que hab&iacute;a estudiado no serv&iacute;a absolutamente para nada. Tener un curr&iacute;culum de arte dram&aacute;tico es lo mismo que tener un papel firmado con plastidecor&rdquo;, afirma. Antes de esta relativa estabilidad fue camarera, animadora de fiestas, monitora de comedor, profesora de extraescolares, pastelera, cajera, canguro, actriz y panadera. 
    </p><p class="article-text">
        Javier Mu&ntilde;oz, responsable del &aacute;rea socioecon&oacute;mica del Consejo de la Juventud de Espa&ntilde;a (CJE), lo tiene claro: la diferencia entre los j&oacute;venes de 2008 y los de ahora es material. &ldquo;Para las personas j&oacute;venes que ahora acceden a un trabajo, &eacute;ste <a href="https://www.eldiario.es/economia/gasto-vivienda-lleva-tres-jovenes-riesgo-pobreza_1_13276605.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no es suficiente para acceder a una vivienda</a>. Despu&eacute;s de 2008, el problema era conseguir un trabajo, pero una vez se acced&iacute;a a &eacute;l, los j&oacute;venes pod&iacute;an acceder a una vivienda&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no tienen por qué aguantarse con la precariedad, tienen el mismo derecho a acceder a una vivienda y a un trabajo digno. Y si posponemos la precariedad a una persona joven, parece que el problema se va a solucionar con el tiempo, y no es así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Muñoz</span>
                                        <span>—</span> CJE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Natalia Castro Pic&oacute;n, investigadora cultural y autora de <em>La fiesta del fin del mundo</em> (Anagrama, 2025), llega al mismo sitio por otro camino: &ldquo;La crisis econ&oacute;mica ya no aparece como falta de trabajo, sino como pobreza estructural de la clase trabajadora que, de hecho, trabaja: la imposibilidad de acceder a una vivienda. Los problemas son parecidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, insiste Mu&ntilde;oz, hace falta poner un l&iacute;mite a la juventud, que el CJE sit&uacute;a en los 30 a&ntilde;os. &ldquo;Los j&oacute;venes no tienen por qu&eacute; aguantarse con la precariedad, tienen el mismo derecho a acceder a una vivienda y a un trabajo digno. Y si posponemos la precariedad a una persona joven, parece que el problema se va a solucionar con el tiempo, y no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sim&oacute;n (26 a&ntilde;os) es un periodista argentino instalado en Madrid. Actualmente, trabaja en el &aacute;rea de base de datos de una empresa de salud. &ldquo;Hace un a&ntilde;o que la misma empresa me hace contratos de mes, mes y medio o dos meses como m&aacute;ximo&rdquo;, explica. El &uacute;ltimo contrato es de cinco semanas y lo firm&oacute; casi diez d&iacute;as despu&eacute;s de empezar a trabajar. El a&ntilde;o pasado cubri&oacute; una baja que le renovaban mes a mes. Entre medias, se present&oacute; al proceso de selecci&oacute;n para el puesto fijo, &ldquo;pero se lo dieron a un externo&rdquo;, lamenta, y &ldquo;ah&iacute; me sent&iacute; totalmente destratado&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé definir en palabras lo que me generaba la incertidumbre. No podía planificar nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Simón</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La empresa, una multinacional que subcontrata parte del proceso a trav&eacute;s de una ETT, no promete nada: las renovaciones dependen de qu&eacute; laboratorios contraten sus servicios. &ldquo;Siempre dicen que a los que tenemos experiencia nos llaman primero, pero nunca se sabe&rdquo;. A compa&ntilde;eros les ha pasado de entregar ya sus cosas, y camino al metro que les llamen para renovar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; definir en palabras lo que me generaba la incertidumbre. No pod&iacute;a planificar nada&rdquo;, confiesa. Este verano, mientras las redes se llenan de fotos de gente de vacaciones, a Sim&oacute;n el descanso le alcanza para unas semanas en Alicante con su hermana, o poco m&aacute;s que escapadas de un d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Planes que se cancelan solos</h2><p class="article-text">
        La investigadora Pic&oacute;n cree que la generaci&oacute;n Z &ldquo;es bastante consciente de que parte de su identidad est&aacute; marcada por esa idea de fin del mundo, extenuaci&oacute;n de recursos, del medio ambiente o de la bonanza econ&oacute;mica&rdquo;. Hija de los j&oacute;venes de la Gran Recesi&oacute;n, recuerda que entonces &ldquo;ser una generaci&oacute;n abocada al paro nos daba tiempo para estar en la calle. Ahora la gente joven tiene que trabajar y estudiar y no puede permit&iacute;rselo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre, dice Pic&oacute;n, siempre ha formado parte de los contextos de crisis porque &ldquo;las crisis son c&iacute;clicas&rdquo;. Lo distinto ahora es que ya no llegan una detr&aacute;s de otra, sino todas a la vez: &ldquo;Eso genera la sensaci&oacute;n de que todo va a cambiar en cualquier momento. Pero eso no es incertidumbre, sino anticipaci&oacute;n. Hemos aprendido a anticiparnos desde el pesimismo. Las cosas que est&aacute;n pasando no invitan al optimismo, en ning&uacute;n caso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de hablar con este peri&oacute;dico, Bel&eacute;n (27 a&ntilde;os) estaba desayunando con su hermano. &ldquo;A ver cu&aacute;ndo nos vamos los cuatro a Portaventura. Pero por ahora no puedo, es que no puedo&rdquo;, lamenta. Como Miriam, Bel&eacute;n tambi&eacute;n sue&ntilde;a con ser actriz y, tras m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os como dependienta en marcas de lujo, vive su mejor momento profesional: escribi&oacute; y dirigi&oacute; su propio cortometraje, una productora sigue apostando por ella, se est&aacute; formando en guion para un segundo proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Es, en teor&iacute;a, la recompensa a a&ntilde;os de espera. La estabilidad econ&oacute;mica no ha llegado con ella. &ldquo;Cuando estaba en la tienda de lujo ten&iacute;a mucho dinero, pero nada de tiempo, y ahora que tengo tiempo no tengo dinero. Es una mierda, ya empezando por ah&iacute;&rdquo;. Sus ingresos dependen de proyectos puntuales; en los meses sin trabajo, son cero. Lo compensa en las barras del Movistar Arena. Si su econom&iacute;a aprieta, sabe que sus padres la ayudan con el alquiler: &ldquo;Sin esa opci&oacute;n estar&iacute;a mucho m&aacute;s agobiada. Mi &uacute;nica preocupaci&oacute;n es el dinero&rdquo;, como es el caso de Miriam. 
    </p><p class="article-text">
        Emancipada desde los 20, hace un a&ntilde;o Miriam se sinti&oacute; en una crisis completa. &ldquo;De un modo inconsciente creo que alargu&eacute; la ruptura con mi exnovio porque no sab&iacute;a ad&oacute;nde ir&rdquo;. Viv&iacute;an juntos en Barcelona, ciudad donde ella &ldquo;lo tiene todo&rdquo;. Pero al dejarlo, se tuvo que ir y, &ldquo;sinceramente, me niego a pagar un pastizal para vivir en un zulo&rdquo;. Es por eso que ahora vive en un pueblo a unos 25 kil&oacute;metros de la ciudad. &ldquo;Un pueblo que no me gusta nada y que no conozco de nada, pero que por lo menos estoy bien y puedo llegar bien al trabajo&rdquo;, un factor que agradece y padece. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Son horas invisibilizadas porque no se cobran, pero no paro. Si llego a los 30 y algo y veo que estoy igual, tendré que cambiar y estudiar algo. Pero quiero pensar que esta opción no va a llegar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miriam</span>
                                        <span>—</span> Actriz
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su estabilidad al final alcanzada, Miriam se puede permitir irse de vacaciones, pero no es el caso de Sim&oacute;n o Bel&eacute;n &ndash;quien, si se escapa, pero a costa de sus padres&mdash;. Los planes del verano de esta actriz se han ido cancelando uno a uno: un viaje con su pareja, salir a cenar. El rato libre lo llena de proyectos, formaci&oacute;n, correos a representantes. &ldquo;Son horas invisibilizadas porque no se cobran, pero no paro. Si llego a los 30 y algo y veo que estoy igual, tendr&eacute; que cambiar y estudiar algo. Pero quiero pensar que esta opci&oacute;n no va a llegar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde queda la esperanza?</h2><p class="article-text">
        Lali (27 a&ntilde;os) se hizo ilustradora por descarte, no por vocaci&oacute;n. Aut&oacute;noma desde hace a&ntilde;o y medio, compagina su carrera con ser barista para llegar a fin de mes: &ldquo;Intento que esto no supere el 49% de mi trabajo&rdquo;. Sabe que cuando le suban la cuota de aut&oacute;nomos &ldquo;voy a tener que dedicarme a otra cosa&rdquo;. Buscar clientes, ir a ferias, hacer contactos, pulir el porfolio: todo eso la frustra. &ldquo;Siento que estoy presa, que ya no s&eacute; por d&oacute;nde seguir&rdquo;, asegura, y al mismo tiempo persiste porque ha encontrado lo que realmente le gusta, pero no, no es feliz. 
    </p><p class="article-text">
        El coste de la incertidumbre de los j&oacute;venes no es solo econ&oacute;mico. Seg&uacute;n el informe de Oxfam, el malestar psicol&oacute;gico se dispara entre los j&oacute;venes golpeados por la crisis de vivienda y se duplica entre quienes destinan m&aacute;s de la mitad de sus ingresos a pagar un techo. La &ldquo;generaci&oacute;n inquilina&rdquo; no solo paga m&aacute;s por vivir peor: ha interiorizado la inestabilidad como horizonte permanente. El <a href="https://www.axa.es/documents/776357/53280319/VI+Informe+Mundial+de+Salud+Mental+Grupo+AXA_+Foco+en+Espa%C3%B1a.pdf/0d832b11-eb5d-35b7-77ae-1014386272aa?t=1782817195337" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VI Informe Mundial de Salud Mental</a> de AXA, publicado en junio, confirma que entre los j&oacute;venes de 25 a 34 a&ntilde;os los principales motivos de ansiedad son la incertidumbre sobre el futuro (52%), la inestabilidad financiera (51%) y el malestar social y pol&iacute;tico (45%).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo no tengo ahorros. Cuando no me queda dinero, porque hay clientes que tardan en pagar, me voy unas semanas a casa de mi madre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lali</span>
                                        <span>—</span> Ilustradora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Mi manera de sobrellevar la incertidumbre es hacer ver que no est&aacute;, aunque es todo falso&rdquo;, se r&iacute;e Lali. Cuando ve que le queda poco en la cuenta, se autoimpone un l&iacute;mite de gasto semanal. &ldquo;Yo no tengo ahorros. Cuando no me queda dinero, porque hay clientes que tardan en pagar, me voy unas semanas a casa de mi madre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Remedios Zafra, que ha estudiado a fondo la precariedad de las profesiones creativas, respond&iacute;a en <em>Fr&aacute;giles</em> (2021) a la pregunta que le lanz&oacute; una periodista aut&oacute;noma tras leer <em>El entusiasmo</em> (2017): &ldquo;&iquest;Ad&oacute;nde queda la esperanza?&rdquo;. Zafra habla del malestar de los trabajadores creativos frente a la exigencia de autoexplotaci&oacute;n constante, y propone algo concreto: reconocer los l&iacute;mites compartidos es la &uacute;nica v&iacute;a para construir un refugio com&uacute;n y sostener la esperanza frente a la precariedad.
    </p><p class="article-text">
        Pic&oacute;n lo resume en un lema que repite a menudo, heredado del 15M: &ldquo;Defender la alegr&iacute;a y organizar la rabia&rdquo;. Aquella generaci&oacute;n, recuerda, ten&iacute;a mucho que perder &mdash;era mayoritariamente de clase media&mdash; y aun as&iacute; sali&oacute; a la calle como si no tuviera nada que perder. Algo parecido se reconoce en la respuesta social a la dana: una ola de solidaridad que no surgi&oacute; de la nada, sino de organizaciones sociales con a&ntilde;os de conocimiento acumulado, capaces de activarse en cuesti&oacute;n de horas.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por qu&eacute; le dir&iacute;a a un joven que hoy vive con esa misma incertidumbre, Pic&oacute;n no duda: &ldquo;Que no tenga miedo, que los derechos se conquistan, que tiene derecho a ser feliz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, el sistema de Miriam Bart&eacute;s (y el de muchos otros j&oacute;venes) es re&iacute;rse para no llorar. Guarda varios <em>stickers</em> para los d&iacute;as en que no puede m&aacute;s. Uno dice: &ldquo;Si sale mal, luego an&eacute;cdotas&rdquo;. Otro: &ldquo;5% de posibilidades, 300% de esperanza&rdquo;. Y otro para aceptar que, hasta que no cambie, la situaci&oacute;n es la que es cuando el contexto socioecon&oacute;mico no te acompa&ntilde;a: &ldquo;Ser adulto: horrible experiencia, no lo recomiendo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria d'Oultremont]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/horrible-experiencia-hacerse-adulto-jovenes-lidian-incertidumbre_1_13482901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 19:46:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "horrible experiencia" de hacerse adulto o cómo los jóvenes lidian con la incertidumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad,Vivienda,Salud mental,Bienestar,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14cde5e4-19b7-477f-be93-499307e76dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Isabel Aranda explica que posponer las obligaciones puede responder a un mecanismo de alivio inmediato que posteriormente genera un bucle de malestar</p><p class="subtitle">El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos</p></div><p class="article-text">
        La vuelta a la rutina no siempre es sencilla y la dificultad por retomar el ritmo productivo puede destapar un fen&oacute;meno tan com&uacute;n como incomprendido: la tendencia a posponer tareas. No tiene por qu&eacute; ser por pereza o por falta de voluntad, en la psicolog&iacute;a detr&aacute;s del &ldquo;lo har&eacute; luego&rdquo; influye la predisposici&oacute;n, la regulaci&oacute;n emocional y los h&aacute;bitos aprendidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n es una conducta evitativa. Evitamos hacer una tarea sin que haya una raz&oacute;n real para ello&rdquo;, explica Isabel Aranda, doctora en psicolog&iacute;a laboral, que se&ntilde;ala el error de meter esta conducta en el mismo saco que el cansancio o la falta de organizaci&oacute;n cuando son fen&oacute;menos de naturaleza completamente distinta. La procrastinaci&oacute;n es ese escenario en el que, teniendo que leer un informe urgente, acabamos ordenando el escritorio o respondiendo correos irrelevantes y, simplemente, lo vamos aplazando.
    </p><p class="article-text">
        Entre las razones por las que se lleva a cabo este tipo de comportamiento, la psic&oacute;loga destaca que ciertas personas m&aacute;s impulsivas y necesitadas de recompensa inmediata cuentan con una predisposici&oacute;n personal, aunque el verdadero motor de la procrastinaci&oacute;n es un h&aacute;bito aprendido, como v&iacute;a de escape ante una tarea molesta o dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese alivio de retrasarlo, porque tienes esa sensaci&oacute;n de control, refuerza la conducta evitativa. Conclusi&oacute;n: has aprendido que es m&aacute;s gratificante, m&aacute;s beneficioso o que te sientes mejor aplazando que ejecutando&rdquo;, se&ntilde;ala Aranda. Aunque el problema es que la satisfacci&oacute;n dura poco, pues en poco tiempo &ldquo;se activa un c&iacute;rculo vicioso de pensamientos negativos y malestar por no cumplir&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Para salir de ese c&iacute;rculo, la experta propone seis herramientas para recuperar el control sobre nuestro propio calendario:
    </p><h2 class="article-text">Establecer prioridades reales</h2><p class="article-text">
        El primer paso es discernir si realmente estamos procrastinando o si simplemente estamos gestionando nuestro tiempo y postergamos una tarea porque no es urgente. &ldquo;Si decidimos conscientemente dejar una tarea no urgente, como ordenar el armario, para el s&aacute;bado y la planificamos para ese d&iacute;a, no estamos evitando sino organizando&rdquo;, se&ntilde;ala Aranda, que defiende que tener claras las prioridades evita que aparezca la culpa. 
    </p><h2 class="article-text">Rastrear el origen del rechazo</h2><p class="article-text">
        Cuando identificamos una situaci&oacute;n de procrastinaci&oacute;n, antes de forzarse a trabajar la psic&oacute;loga recomienda preguntarse con honestidad por qu&eacute; est&aacute; sucediendo. &ldquo;Si es porque te aburre, porque no te gusta, porque es demasiado grande, porque temes fracasar, temes no hacerlo bien, porque crees que no es el momento, porque est&aacute;s agotado...&rdquo;, enumera. Identificar el obst&aacute;culo es la mitad del camino para desmontarlo.
    </p><h2 class="article-text">Trocear la tarea</h2><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil que un trabajo muy grande resulte abrumador, por eso, en estos casos, el secreto de la experta es &ldquo;convertir la tarea en una acci&oacute;n concreta, en una acci&oacute;n peque&ntilde;ita&rdquo;. &ldquo;En lugar de ponernos a escribir un informe que se nos hace gigantesco, se trata de proponernos abrir el documento y revisar los tres primeros apartados&rdquo;, explica, ya que al combatir la par&aacute;lisis inicial, se reduce la resistencia a llevar a cabo la labor. 
    </p><h2 class="article-text">Ponerse l&iacute;mites temporales</h2><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la estrategia anterior, Aranda propone superar el umbral de inicio de un trabajo a trav&eacute;s de un plazo concreto, es decir, proponerse hacer algo durante solamente 15 minutos. Una vez pasado ese tiempo, es probable que hayamos vencido la inercia del inicio y decidamos continuar. &ldquo;Tambi&eacute;n es &uacute;til estructurar el trabajo en fases de ejecuci&oacute;n claras y visuales&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, como pizarras o post-its, para percibir que &ldquo;todo est&aacute; controlando y avanzamos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Dise&ntilde;ar un sistema de recompensas</h2><p class="article-text">
        Dado que la procrastinaci&oacute;n busca la gratificaci&oacute;n inmediata, una opci&oacute;n ser&iacute;a utilizar esa misma estrategia prometi&eacute;ndose una peque&ntilde;a recompensa solo despu&eacute;s de completar una fase de trabajo o de cumplir con el tiempo preestablecido. &ldquo;Puede ser un caf&eacute;, un peque&ntilde;o descanso, un paseo, cada uno elige lo que le vaya a aportar la contingencia necesaria&rdquo;, aporta Aranda. 
    </p><h2 class="article-text">Huir de los est&iacute;mulos y la multitarea</h2><p class="article-text">
        En un momento en el que cualquier intento de concentraci&oacute;n compite con la hiperconectividad y los est&iacute;mulos aditivos de la tecnolog&iacute;a, la psic&oacute;loga confirma la necesidad de huir de la multitarea: &ldquo;El estar mirando WhatsApp o las redes sociales cuando est&aacute;s trabajando es una de las conductas m&aacute;s nefastas que podemos hacer para nuestra salud mental&rdquo;. Para ella, la soluci&oacute;n pasa por la parcelaci&oacute;n del tiempo, &ldquo;una cosa despu&eacute;s de la otra, pero no simult&aacute;neamente&rdquo;. Como en el caso de las recompensas, lo ideal ser&iacute;a poder contar con una hora de trabajo ininterrumpido con el tel&eacute;fono en silencio y fuera de la vista para, posteriormente, concederse diez minutos de consulta libre. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/seis-herramientas-psicologa-procrastinar-evitamos-tarea-haya-razon-xp_1_13486683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 08:27:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ano-empieza-septiembre-verano-momento-reinicio_1_13483320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f5ee104-fe06-4b7f-b0ab-bcb9a2099683_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El final de época estival a veces coincide con la obsesión por estrenar cuaderno y rediseñar la rutina con el inicio del curso escolar, aunque el colegio haya quedado atrás</p><p class="subtitle">El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Septiembre es un lunes por la ma&ntilde;ana&rdquo;, &ldquo;el 1 de septiembre es a&ntilde;o nuevo&rdquo;, &ldquo;en septiembre empieza todo&rdquo; son frases f&aacute;ciles de encontrarse estos d&iacute;as. Hay quien lo vive con la ilusi&oacute;n de las nuevas oportunidades y expectativas y, por supuesto, quien lo enfrenta con la melancol&iacute;a de un verano o espejismo que llega a su fin, pero para casi nadie es un mes m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; el a&ntilde;o empieza en septiembre, siempre ha sido mucho m&aacute;s 'a&ntilde;o nuevo' que enero&rdquo;, asegura Laura, profesora de 34 a&ntilde;os. &ldquo;Llega enero y s&iacute;, cambia el a&ntilde;o, pero al final tu vida el 2 de enero es pr&aacute;cticamente la misma que el 30 de diciembre. En septiembre, en cambio, siento que realmente empieza algo, supongo que tiene mucho que ver con que llevemos toda la vida funcionando en cursos&rdquo;, defiende. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mar&iacute;a, enfermera de 22 a&ntilde;os, el fin de agosto marca una frontera en su rutina: &ldquo;Es como si el verano fuera una pausa y septiembre fuera el bot&oacute;n de 'empezar de nuevo'&rdquo;. &ldquo;Me compro una libreta nueva, me marco objetivos y tengo m&aacute;s ganas de crear h&aacute;bitos&rdquo;, describe, una percepci&oacute;n compartida por una parte importante de la sociedad que encuentra en la vuelta de vacaciones el verdadero punto de partida. 
    </p><p class="article-text">
        Las razones, a pesar de que este fen&oacute;meno social ha sido muy poco estudiado desde el punto de vista cient&iacute;fico, cruzan la biolog&iacute;a, la historia y la psicolog&iacute;a. &ldquo;Vivimos con los ciclos de la naturaleza, entonces nos afectan las estaciones, y el inicio del oto&ntilde;o es el momento de soltar cosas, de organizarse y prepararse para lo que viene&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Isabel Aranda, especializada en el &aacute;mbito laboral, que detecta en septiembre un punto de partida similar al de enero. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, a la hora de plantearse metas, una frase muy com&uacute;n es hablar de aqu&iacute; a final de a&ntilde;o&rdquo; como forma de acotar el espacio temporal, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga, que a&ntilde;ade que las empresas tienen tan estudiada la predisposici&oacute;n social en esta &eacute;poca que tradicionalmente era cuando se iniciaban las enciclopedias, fasc&iacute;culos o art&iacute;culos coleccionables. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si el verano fuera una pausa y septiembre fuera el botón de &#039;empezar de nuevo&#039;. Me compro una libreta nueva, me marco objetivos y tengo más ganas de crear hábitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> Enfermera
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a cient&iacute;fica nombra como <em>fresh start effect </em>o &lsquo;efecto de nuevo comienzo&rsquo; esa necesidad de establecer &ldquo;hitos temporales&rdquo;, como el inicio de una semana, un mes o un cumplea&ntilde;os, para dividir la percepci&oacute;n del tiempo o establecer nuevos periodos. Recoge estos t&eacute;rminos <a href="https://www.researchgate.net/publication/275620856_The_Fresh_Start_Effect_Temporal_Landmarks_Motivate_Aspirational_Behavior" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a> hecha por un grupo de psic&oacute;logos de la Universidad de Pensilvania en 2014, que analiza c&oacute;mo estos marcos temporales ayudan a que las personas perciban un antes y un despu&eacute;s, eleven su perspectiva del presente e inicien objetivos. Aunque los autores aclaran que se trata de una tendencia promedio y, por tanto, no puede considerarse que afecte por igual a todo el mundo, s&iacute; encontraron aumentos en b&uacute;squedas de palabras clave como &ldquo;dieta&rdquo;, as&iacute; como un aumento en las cifras de asistencia al gimnasio despu&eacute;s de distintas fechas entendidas como hitos temporales. 
    </p><h2 class="article-text">El efecto econ&oacute;mico</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En septiembre y enero, despu&eacute;s de los parones, la gente se reincorpora a cualquier cosa que implique algo de compromiso&rdquo;, declara Aitor S&aacute;nchez, director del centro de nutrici&oacute;n Aleris, que constata &ldquo;un incremento de entre el 30% y el 40% las consultas durante estos meses&rdquo;. &ldquo;Muchos de los objetivos relacionados con la salud vienen despu&eacute;s de una &eacute;poca de excesos, como pueden ser las vacaciones o la navidad&rdquo;, asocia el nutricionista.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n similar confirma David Sanjurjo, CEO del centro de entrenamiento personal Ezen, sobre cierta estacionalidad en el sector: &ldquo;En &eacute;pocas de verano todo el sector sufre una reducci&oacute;n de altas y de facturaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Nosotros, al no ser un gimnasio convencional, porque trabajamos mucho con gente que tiene patolog&iacute;as o que viene a mejorar alg&uacute;n problema m&uacute;sculo-esquel&eacute;tico, tenemos una estabilidad; pero igualmente, incluso as&iacute;, s&iacute; que es cierto que los meses de septiembre y enero son donde hay mayor n&uacute;mero de peticiones de informaci&oacute;n&rdquo;, reconoce, destacando que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os esta reactivaci&oacute;n se ha desplazado incluso hacia octubre y febrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Septiembre es uno de los meses con m&aacute;s demanda en psicolog&iacute;a. Septiembre y enero, o sea, a la vuelta de las vacaciones y a la vuelta de navidad, por motivos distintos, son meses en los que hay much&iacute;sima demanda&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Bernardo, siguiendo con el pico de actividad que experimentan los negocios basados en el cuidado de la salud y la mejora de h&aacute;bitos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viene después de un momento de descanso grande, porque te vayas o no de vacaciones, julio y agosto es un balón de oxígeno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Bernardo</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay como dos olas, una a principios de septiembre de gente que decide que quiere cuidar su salud mental, un poco como prop&oacute;sito, y otra que llega un poquito a final de mes en la que est&aacute; la frustraci&oacute;n de volver a la rutina, de volver a frustrarse en el trabajo o tener de nuevo la ansiedad disparada&rdquo;, detalla Bernardo. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de una oportunidad para el reinicio personal, la psic&oacute;loga apunta al contexto sociocultural de comienzo colectivo: &ldquo;Viene despu&eacute;s de un momento de descanso grande, porque te vayas o no de vacaciones, julio y agosto es un bal&oacute;n de ox&iacute;geno en el que no se hace nada, muchas empresas cierran, no se hacen tr&aacute;mites y el pa&iacute;s se para tambi&eacute;n porque hace much&iacute;simo calor y todo se reinicia en septiembre&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Vivir por cursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El descanso estival es m&aacute;s largo que el descanso de navidad, por lo que fomenta m&aacute;s un cambio de rutinas&rdquo;, concuerda Daniel Gabald&oacute;n, profesor titular de sociolog&iacute;a de la Universitat de Val&egrave;ncia especializado en sociolog&iacute;a del tiempo y de la educaci&oacute;n, lo que explica muchos otros ritmos sociales se acojan a ese ritmo. Para &eacute;l, habernos socializado en esta estructura temporal durante toda la infancia y adolescencia tiene mucho que ver con la interiorizaci&oacute;n del ciclo: &ldquo;Muchos adem&aacute;s tenemos hijos en edad escolar, por lo que el ciclo acad&eacute;mico nos afecta a trav&eacute;s de la conciliaci&oacute;n familiar, los horarios de los centros o las actividades extraescolares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las clases, los profesores y los alumnos, en septiembre tambi&eacute;n comienza el a&ntilde;o judicial, la temporada cultural de teatro, &oacute;pera y danza, la televisiva, la editorial, el curso pol&iacute;tico con la reactivaci&oacute;n de Congreso y Senado, momento de cosecha y vendimia, el inicio del calendario de f&uacute;tbol &mdash;aunque cada a&ntilde;o, un poco antes&mdash; y muchas otras actividades y clubes. Esto explica que en muchos casos este inicio de a&ntilde;o alternativo no sea una decisi&oacute;n propia, sino consecuencia de un entorno con un funcionamiento concreto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descanso estival es más largo que el descanso de navidad, por lo que fomenta más un cambio de rutinas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Danial Gabaldón</span>
                                        <span>—</span> Profesor de Sociología, Universitat de València
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si ser&aacute; por haber trabajado en la radio, por mi afici&oacute;n al f&uacute;tbol o porque tengo muchas buenas amigas que son profesoras, pero, para m&iacute;, septiembre es el verdadero nuevo comienzo. En Navidad suelo pensar m&aacute;s sobre mi relaci&oacute;n con la gente a la que quiero, pero no me pongo prop&oacute;sitos el 1 de enero&rdquo;, comparte Sergio, periodista de 33 a&ntilde;os, que aprovecha el final del verano para preguntarse c&oacute;mo se siente con la vida que lleva y qu&eacute; le apetece hacer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El 1 de septiembre vuelve la cultura, los p&oacute;dcast, el cineclub universitario, la biblioteca p&uacute;blica en horario completo y empiezan las actividades&rdquo;, destaca Rafael, de 43 a&ntilde;os, que encuentra algo &ldquo;m&aacute;gico&rdquo; en la vuelta a la oficina tras las vacaciones, cuando su ciudad, Granada, recupera el bullicio tras el letargo de agosto. &ldquo;Todo abre de nuevo a la vez, se vuelven a llenar las calles y es una sensaci&oacute;n muy agradable de comienzo que, ni por asomo, tengo en enero&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        Si enero cuenta con la fuerza de la simbolog&iacute;a que le otorgan las campanadas o la cuenta atr&aacute;s para el inicio del calendario gregoriano vigente; septiembre, que como su propio nombre indica no siempre fue el noveno mes del a&ntilde;o, sino el s&eacute;ptimo para los romanos, es para muchos una reestructuraci&oacute;n forzosa en sentido pr&aacute;ctico. Aunque no existe una causalidad demostrada, ya los romanos contaban con tres a&ntilde;os nuevos: el sacerdotal, en enero; el nacional, en marzo; y un a&ntilde;o nuevo c&iacute;clico o pol&iacute;tico, en septiembre, seg&uacute;n el escritor bizantino Juan Lido en su obra sobre los meses &lsquo;De mensibus&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de picos en ciertas b&uacute;squedas en Internet, ambos momentos acumulan tareas, metas, expectativas, que pueden ser motivadoras, pero tambi&eacute;n una trampa psicol&oacute;gica de la que alertan las expertas. &ldquo;Nos hemos convertido en un proyecto constante de optimizar. Estoy harta de escuchar en consulta hablar del autocuidado, que se entiende fatal, y estoy harta de escuchar el &lsquo;quiero mejorar&rsquo;, &lsquo;quiero ser m&aacute;s productiva&rsquo;, &lsquo;no quiero estar cansada&rsquo;, &lsquo;quiero hacer todo lo que me propongo&rsquo; porque no es realista&rdquo;, explica Bernardo, que subraya que &ldquo;ponerse metas imposibles de superhumano&rdquo; deriva en poco tiempo en una frustraci&oacute;n que puede ser destructiva. &ldquo;Es como un tren que te atropella, porque incluye pensamientos negativos de que no valgo, de que no soy constante, de que no tengo capacidad de esfuerzo&rdquo;, ejemplifica. 
    </p><p class="article-text">
        En esa confluencia entre la nostalgia de un verano que se va y la ilusi&oacute;n o el estr&eacute;s por los nuevos proyectos, la recomendaci&oacute;n es la progresividad: &ldquo;Entrar en la rutina poco a poco, siempre que se pueda, y no renunciar al ocio, sino adaptarlo a la nueva realidad&rdquo;, resume la psic&oacute;loga. El calendario oficial seguir&aacute; inalterable en enero, ofreciendo otra oportunidad, pero queda a la elecci&oacute;n de cada uno cu&aacute;ndo y c&oacute;mo apretar su propio bot&oacute;n de reinicio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ano-empieza-septiembre-verano-momento-reinicio_1_13483320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 20:08:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Para mí el año empieza en septiembre”: por qué el fin del verano es un momento de reinicio para muchos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Salud,Ocio,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c3c5063-812c-4730-b05d-3d9d0fec6a91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2538y2543.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evitar los reproches y las puertas entreabiertas son algunas de las recomendaciones de la psicóloga Rosana Pereira para que el miedo a herir al otro no genere un sufrimiento mayor
</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Pocas conversaciones son tan temidas, y a la vez inevitables en el historial afectivo de cualquier persona, como esas que empiezan por el ya tan reconocible &ldquo;tenemos que hablar&rdquo; y terminan verbalizando el fin de una relaci&oacute;n. Se habla mucho del inicio de los romances pero poco de c&oacute;mo ponerles fin de manera saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces se deja la puerta entreabierta porque se piensa que as&iacute; la otra persona sufre menos en la ruptura, pero cuando no hay intenci&oacute;n de retomar la relaci&oacute;n que se est&aacute; rompiendo, lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas que se sabe que no son reales&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Rosana Pereira, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a><a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> para quien la honestidad es la clave a la hora de encarar una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        El dolor del desamor es inevitable si la otra persona no desea el fin de la relaci&oacute;n, pero hay un sufrimiento que s&iacute; se puede prevenir, apunta la especialista, al no confundir la sinceridad con la falta de tacto. &ldquo;Romper bien no es evitar que la otra persona sufra, pero s&iacute; se puede romper evitando hacer m&aacute;s da&ntilde;o del que ya provoca esa misma ruptura, y eso se consigue siendo honestos y diciendo la verdad de lo que se siente&rdquo;, defiende Pereira. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor improvisar o llevar un guion?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es bueno saber qu&eacute; queremos decir y qu&eacute; l&iacute;mites queremos poner una vez que la relaci&oacute;n se haya terminado&rdquo;, valora la psic&oacute;loga, que cree que llevar un discurso ensayado puede resultar violento, pero tampoco recomienda acudir a la cita sin haber reflexionado sobre lo que se quiere transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n es normal que surjan emociones y reacciones intensas como el llanto, el enfado, la incredulidad, la rabia, el temor o la par&aacute;lisis. Para la experta es fundamental tenerlo previsto, &ldquo;porque es f&aacute;cil cambiar de opini&oacute;n sobre la marcha o responder atacando, y cualquiera de las dos reacciones ir&iacute;a en contra de nuestro deseo de romper sin hacer m&aacute;s da&ntilde;o del necesario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El mapa del encuentro</h2><p class="article-text">
        El contexto f&iacute;sico y mental en el que se produce la ruptura no es un detalle menor, ya que es el marco que influir&aacute; en la fragilidad del momento. &ldquo;No es solo que el lugar tenga un m&iacute;nimo de privacidad, se trata tambi&eacute;n de buscar un momento en el que tengamos el tiempo suficiente para esa conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;, recomienda Pereira. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga se&ntilde;ala tambi&eacute;n que esto no debe convertirse en un mecanismo de postergaci&oacute;n: &ldquo;Se puede intentar buscar el momento adecuado siempre que eso no acabe siendo la excusa para no romper nunca cuando sabemos que queremos acabar con la relaci&oacute;n&rdquo;. La recomendaci&oacute;n de la experta es evitar las fechas se&ntilde;aladas o las v&iacute;speras de eventos importantes, como reuniones de trabajo cruciales o celebraciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existe un l&iacute;mite no negociable, seg&uacute;n la psic&oacute;loga: la seguridad f&iacute;sica y emocional. &ldquo;Es muy importante tener en cuenta las circunstancias concretas de la pareja, porque si hay miedo a que la reacci&oacute;n a la ruptura sea violenta lo mejor es hacerlo a distancia&rdquo;, destaca. &ldquo;Si se decide hacer frente a frente, lo mejor es tener a alguien cerca que nos sirva de apoyo y ayuda en caso de necesitarlo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">La tentaci&oacute;n del reproche</h2><p class="article-text">
        La necesidad de autojustificarse cuando una relaci&oacute;n se ha acabado puede derivar en la elaboraci&oacute;n de una lista de defectos del otro que transformen el encuentro en un juicio doloroso. &ldquo;En realidad, para romper una relaci&oacute;n basta con que una de las partes no se encuentre bien en ella, no hay que convertir la ruptura en una lista de reproches&rdquo;, asegura Pereira, que afirma que no hacen falta &ldquo;razones de peso&rdquo; para no querer seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mejor acabar con un 'no me encuentro bien en la relaci&oacute;n, no estoy a gusto' que soltar una bater&iacute;a de ataques sobre lo que no ha funcionado&rdquo;, propone la psic&oacute;loga para no caer en la din&aacute;mica de enumerar los errores de la pareja ni degenerar en una discusi&oacute;n est&eacute;ril. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez consumado el adi&oacute;s, es natural que ver sufrir a alguien que se quiere o se ha querido provoque dolor e incluso haga dudar de la decisi&oacute;n tomada. &ldquo;No podemos confundir el malestar que nos provoca haber roto la relaci&oacute;n con habernos equivocado rompi&eacute;ndola&rdquo;, aclara la experta, que sostiene que el duelo inicial no es sin&oacute;nimo de error, sino el precio emocional del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Asumir la autor&iacute;a de la ruptura implica sostener el malestar del proceso recordando con claridad los motivos que nos empujaron a tomar la decisi&oacute;n en primer lugar. &ldquo;Mantenernos en una relaci&oacute;n en la que no estamos bien solo por no hacer da&ntilde;o acaba provocando mucho m&aacute;s dolor que el dolor de romper&rdquo;, concluye Pereira, que aconseja sustituir el concepto paralizante de culpa por el de responsabilidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 08:20:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud mental,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65f691db-4163-4c07-b80d-290390b652a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150341.jpg" width="4111" height="2312" alt="Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desear tiempo a solas es normal y saludable: muchas personas lo necesitan para recargar energías, reflexionar y sentirse bien consigo mismas</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni ad&oacute;nde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulaci&oacute;n est&aacute; la opci&oacute;n de estar solo, algo que a la mayor&iacute;a no nos han ense&ntilde;ado, pero que muchas personas s&iacute; anhelan.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de aprender a estar a solas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulaci&oacute;n&rdquo;, afirma <a href="https://aizpunpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Aizpun</a>, psic&oacute;loga, que destaca que es importante hacer una distinci&oacute;n entre la soledad elegida y la no deseada. 
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energ&iacute;as despu&eacute;s de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser adem&aacute;s una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunas personas es importante &ldquo;poder estar a solas con sus propios pensamientos, sin consumir nada que provenga del pensamiento de otro. Ni series, ni m&uacute;sica, ni p&oacute;dcast, ni el m&oacute;vil de fondo. Solo estar&rdquo;, afirma Aizpun. Es completamente normal disfrutar de la soledad. Preferirla no significa que haya algo malo; de hecho, pasar tiempo a solas tiene muchos beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Como explica la especialista, &ldquo;estos ratos, aunque sean breves, cumplen una funci&oacute;n muy concreta: nos ayudan a procesar emociones complejas, mejoran la resiliencia (nuestra capacidad para afrontar las dificultades) y son la base de cualquier proceso creativo m&iacute;nimamente profundo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para Aizpun, &ldquo;sin estos espacios de silencio es muy dif&iacute;cil tener claridad sobre lo que uno realmente siente, piensa o necesita. Y, cuando esos momentos desaparecen, lo que veo con frecuencia es un terreno mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la ansiedad, la baja tolerancia a la frustraci&oacute;n y la dependencia emocional&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando estar a solas sienta bien</h2><p class="article-text">
        La soledad elegida y disfrutar de ella es algo m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de personalidad. &ldquo;Se trata de una capacidad que, si no se ejercita, se atrofia&rdquo;, afirma Aizpun. Por tanto, no es una cuesti&oacute;n exclusiva de introversi&oacute;n o extroversi&oacute;n, es una realidad m&aacute;s compleja. &ldquo;Hay personas que desear&iacute;an tener m&aacute;s momentos de tranquilidad, de silencio y reflexi&oacute;n, pero por su momento vital o entorno, a veces no lo encuentran&rdquo;, explica Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Al tomarnos un breve descanso a solas, nuestro sistema nervioso, mente y cuerpo, pueden relajarse. La lista de beneficios que obtenemos al elegir pasar tiempo a solas es larga: desde una oportunidad para <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311738" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recargar energ&iacute;as</a>, a experimentar <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2021.714518/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crecimiento personal</a> y poder dedicar tiempo a conectar con nuestras emociones y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de pasar un rato a solas no es problem&aacute;tico, pese a que a menudo nos referimos a la soledad como algo negativo, ya que a lo largo de la historia se ha concebido como aislamiento, algo que inspira l&aacute;stima. Tampoco es exclusivo de las personas introvertidas, ni significa que haya aislamiento social ni que la persona lleve una vida solitaria. Algunas personas anhelan los momentos de soledad porque les aporta alegr&iacute;a, creatividad y paz. Otras porque las situaciones sociales les resultan abrumadoras, agotadoras o les generan ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        La soledad, por tanto, se est&aacute; reinventando. En la tranquilidad de un caf&eacute; de barrio, en largas caminatas solitarias o en noches sin pantallas. Cada vez m&aacute;s personas descubren que la soledad puede ser, para ellas, un acto de empoderamiento, incluso de liberaci&oacute;n. Lejos de connotar soledad, se redefine cada vez m&aacute;s como una decisi&oacute;n: tomar conscientemente tiempo y espacio para la reflexi&oacute;n, la renovaci&oacute;n y la concentraci&oacute;n. En una era hiperconectada y de est&iacute;mulos constantes, la soledad se est&aacute; convirtiendo en una estrategia de supervivencia y en una declaraci&oacute;n de lo que significa vivir bien. De ah&iacute; que, cuando no se dispone de ratos para estar solas, algunas personas lo echan en falta.
    </p><h2 class="article-text">Soledad para disfrutar de nuestra propia compa&ntilde;&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Tener una relaci&oacute;n sana con la soledad es se&ntilde;al de madurez emocional positiva. La capacidad de sentirse c&oacute;modo a solas, sin experimentar angustia, es un signo de buena salud mental. Significa que uno puede disfrutar de su propia compa&ntilde;&iacute;a y usa ese tiempo para reflexionar o simplemente para descansar sin presiones sociales. Y esto es necesario para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> determinan que las personas que buscan la soledad por motivos personales tienden a usar ese tiempo para la autorregulaci&oacute;n, el autoconocimiento y el disfrute genuino. Es m&aacute;s, describen la soledad como un espacio libre de vigilancia social donde pueden participar en actividades elegidas sin sentirse presionadas ni juzgadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; algunas personas necesitan momentos de soledad? De acuerdo con esta <a href="https://www.rochester.edu/newscenter/college-freshmen-need-alone-time-373042/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, los d&iacute;as en que las personas pasan tiempo a solas experimentan una reducci&oacute;n dr&aacute;stica en los niveles de estr&eacute;s y un incremento en la satisfacci&oacute;n de su autonom&iacute;a. De hecho, los investigadores revelan que el cerebro busca la soledad de forma biol&oacute;gica para liberarse de las presiones externas y recuperar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de estar solo estar&iacute;a relacionada tambi&eacute;n, y seg&uacute;n esta investigaci&oacute;n publicada en <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0267185" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PLOS One</a>, con la autonom&iacute;a disposicional. O, lo que es lo mismo, en la capacidad de ciertas personas para regular sus emociones y decisiones desde su interior, sin depender de est&iacute;mulos o validaci&oacute;n externa.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar estos momentos de soledad</h2><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, en una sociedad hiperconectada e hipermotivada, encontrar estos momentos de soledad. &ldquo;Mi recomendaci&oacute;n es empezar por algo muy peque&ntilde;o y concreto: practicar la soledad como quien practica un h&aacute;bito, no como una gran experiencia m&iacute;stica: sentarse diez minutos al d&iacute;a sin mirar el m&oacute;vil, sin leer nada, sin escuchar nada. Solo observar los propios pensamientos y tolerar la incomodidad que eso genera al principio&rdquo;, afirma Aizpun.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves es encontrar el punto justo, un equilibrio adecuado entre estos momentos de soledad y el aislamiento. El objetivo no es forzarse a interactuar con otras personas constantemente si no es lo que uno necesita. Tampoco de aislarse hasta el punto de perderse conexiones significativas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta que sea una meditaci&oacute;n formal: puede ser un paseo sin m&oacute;vil, cocinar sin m&uacute;sica ni p&oacute;dcast de fondo, o simplemente dejar que un trayecto en metro sea eso, un trayecto, en lugar de rellenarlo con una pantalla&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos saber que el tiempo que pasamos a solas es saludable? Lo sabremos cuando nos deja renovados, m&aacute;s creativos y listos para reconectar con los dem&aacute;s, cuando elegimos la soledad para disfrutarla, reflexionar o relajarnos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ana-aizpun-psicologa-soledad-elegida-no-lujo-capricho-necesidad-higiene-mental-xp_1_13482073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 14:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Aizpun, psicóloga: “La soledad elegida no es un lujo ni un capricho, es casi una necesidad de higiene mental”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Soledad,Bienestar emocional,Salud mental,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La búsqueda obsesiva de la eficiencia y las calificaciones perfectas está destruyendo la capacidad humana de descubrir y equivocarse, como si la tecnología nos confinara poco a poco en nuestras preferencias</p><p class="subtitle">Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo</p></div><p class="article-text">
        El despertador de Max Hawkins, un ingeniero de <em>software</em> de Google de San Francisco, sonaba cada d&iacute;a a las siete en punto de la ma&ntilde;ana. Lo apagaba, se vest&iacute;a y sal&iacute;a de casa hacia el caf&eacute; de especialidad de su barrio que ten&iacute;a mejor puntuaci&oacute;n en Yelp.
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s, sub&iacute;a a su bicicleta para realizar un trayecto de exactamente 15 minutos y 37 segundos por la ruta que Google Maps determinaba como la m&aacute;s &oacute;ptima. Tras ocho horas de trabajo, terminaba la tarde con sus amigos en una cervecer&iacute;a artesanal tambi&eacute;n con buena puntuaci&oacute;n o en el c&eacute;sped de Mission Dolores Park.
    </p><p class="article-text">
        Su vida era buena, c&oacute;moda, envidiable. Sin embargo, un d&iacute;a ley&oacute; un estudio acad&eacute;mico que acabar&iacute;a cambiando su vida por completo. En &eacute;l se analizaban los movimientos de 100.000 usuarios de telefon&iacute;a m&oacute;vil durante seis meses y se conclu&iacute;a que sus movimientos eran completamente predecibles.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo se sinti&oacute; as&iacute;: programado. &iquest;D&oacute;nde quedaba el libre albedr&iacute;o? Fue entonces cuando tom&oacute; una decisi&oacute;n radical: delegar sus decisiones en una serie de algoritmos aleatorios creados por &eacute;l mismo para romper con todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;&oacute; aplicaciones para determinar los lugares a los que iba, los restaurantes donde com&iacute;a, la m&uacute;sica que escuchaba e incluso los tatuajes que comenz&oacute; a hacerse. En los dos a&ntilde;os siguientes abandon&oacute; su apartamento, compr&oacute; un billete de solo ida a Vietnam y recorri&oacute; el mundo dejando que su ordenador eligiera su destino. Hawkins descubri&oacute; una desconcertante sensaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n al librarse del peso de la elecci&oacute;n, aunque la aleatoriedad absoluta pronto empez&oacute; a revelar sus grietas.
    </p><h2 class="article-text">La prisi&oacute;n de las preferencias y el mito del atajo algor&iacute;tmico</h2><p class="article-text">
        La historia de Max Hawkins, <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recogida por</a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> </em></a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Atlantic</a>, sintetiza una forma de vivir muy com&uacute;n en las sociedades contempor&aacute;neas: la hiperoptimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guiados por plataformas como Google Maps, TripAdvisor, Spotify o Netflix, los ciudadanos hemos delegado el descubrimiento a sistemas que garantizan evitar cualquier fallo o peque&ntilde;a decepci&oacute;n. Ya no se visita un restaurante sin comprobar si ostenta cuatro estrellas o m&aacute;s, ni se inicia un trayecto urbano sin consultar el trazado m&aacute;s r&aacute;pido. Esta b&uacute;squeda obsesiva de la perfecci&oacute;n vac&iacute;a la experiencia cotidiana de cualquier atisbo de espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como señala el filósofo José Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presión, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo, profesor y divulgador <a href="https://www.estarcontigoterapia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buenaventura del Charco</a> analiza la ra&iacute;z de este p&aacute;nico al error cotidiano: &ldquo;Somos una cultura profundamente aspiracional&rdquo;, asegura. &ldquo;Ya no hacemos tanto las cosas por la experiencia, sino por la sensaci&oacute;n de hacerlo bien. La funcionalidad de muchas de nuestras acciones es instrumental: no las ejecutamos por la acci&oacute;n en s&iacute;, sino para validarnos. Como se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo Jos&eacute; Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presi&oacute;n, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica genera una paradoja importante. En el intento desesperado por garantizar que cada comida sea memorable, cada minuto aprovechado y cada compra perfecta, la tolerancia a la frustraci&oacute;n se evapora. La posibilidad de comer mal o de perder veinte minutos en una ruta equivocada se percibe como una amenaza casi intolerable, reduciendo la existencia a una secuencia de microdecisiones preconcebidas (por otros).
    </p><h2 class="article-text">Explorar o explotar: el dilema inform&aacute;tico que define nuestro consumo</h2><p class="article-text">
        En el campo de las ciencias de la computaci&oacute;n existe un dilema anal&iacute;tico fundamental denominado <em>explore vs. exploit</em> (explorar nuevas opciones o explotar las que ya sabemos que funcionan). Cuando un algoritmo de recomendaci&oacute;n selecciona el siguiente tema musical o la pr&oacute;xima sugerencia gastron&oacute;mica, debe sopesar si arriesgarse recomendando algo desconocido o mantenerse en el territorio seguro de las preferencias pasadas. La balanza del entorno corporativo actual se inclina abrumadoramente hacia la explotaci&oacute;n comercial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los propios sistemas de recomendación necesitan arriesgar un mínimo. Siempre tiene que haber un porcentaje de exploración en la propuesta recomendada porque la explotación solo se realiza sobre los datos del pasado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Ortiz</span>
                                        <span>—</span> Analista tecnológico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antonio Ortiz, analista tecnol&oacute;gico y autor de la <em>newsletter</em> <a href="https://www.error500.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Error500</a>, explica las complejidades de este dise&ntilde;o: &ldquo;Los propios sistemas de recomendaci&oacute;n necesitan arriesgar un m&iacute;nimo&rdquo;, sostiene. &ldquo;Siempre tiene que haber un porcentaje de exploraci&oacute;n en la propuesta recomendada porque la explotaci&oacute;n solo se realiza sobre los datos del pasado. Sin embargo, de esta cuesti&oacute;n lo que m&aacute;s me interesa no es solo el dilema entre explotaci&oacute;n o exploraci&oacute;n, sino la ausencia de capacidad de valorar el largo plazo. Estos sistemas se retroalimentan de acciones inmediatas a muy corto plazo: ver el siguiente v&iacute;deo o escuchar la siguiente canci&oacute;n. Todav&iacute;a hay muy pocos sistemas que valoren al usuario a largo plazo, midiendo su satisfacci&oacute;n duradera m&aacute;s all&aacute; de retenerlo durante diez segundos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al priorizar la retenci&oacute;n inmediata, las plataformas digitales construyen un bucle cerrado donde el usuario consume variaciones continuas de lo mismo. Esta saturaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/mundofiltro-kyle-chayka-algoritmo-reemplaza-decisiones_1_11495145.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uniformiza los gustos culturales</a> e incluso puede llegar a alterar la fisonom&iacute;a urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades sufren claramente</a> las consecuencias de este fen&oacute;meno: locales y restaurantes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptan sus est&eacute;ticas y men&uacute;s</a> para satisfacer los par&aacute;metros anal&iacute;ticos que demandan las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valoraciones de internet</a>, difuminando las identidades gastron&oacute;micas y culturales en favor de una f&oacute;rmula comercial probada y segura.
    </p><h2 class="article-text">La renuncia a la responsabilidad y la b&uacute;squeda de la agencia perdida</h2><p class="article-text">
        Frente al acorralamiento algor&iacute;tmico, delegar las decisiones en la aleatoriedad pura (como hizo Hawkins con sus programas inform&aacute;ticos) puede parecer una rebeli&oacute;n radical. Sin embargo, los expertos en salud mental ven en esta conducta una moneda de dos caras. Si bien rompe el bucle de la hiperoptimizaci&oacute;n, tambi&eacute;n puede esconder una forma sutil de evasi&oacute;n de la propia voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Del Charco reflexiona sobre el significado profundo de delegar la vida a una m&aacute;quina: &ldquo;Lo triste es que necesitemos una aplicaci&oacute;n para hacer lo que antes era natural y org&aacute;nico&rdquo;, y recuerda. &ldquo;En un episodio de <em>The Big Bang Theory</em>, Sheldon Cooper, un personaje caracterizado por su tendencia a la obsesi&oacute;n, recurr&iacute;a a un dado para tomar decisiones y aliviar su carga mental. Esa parodia es hoy una triste realidad. Al delegar la elecci&oacute;n en el azar o en una m&aacute;quina, en el fondo evitas la responsabilidad del resultado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que para trabajar la intolerancia a la incertidumbre no debemos dise&ntilde;ar un plan ni planificar la aleatoriedad, porque eso es un ox&iacute;moron&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Simplemente, debemos ser m&aacute;s an&aacute;rquicos y espont&aacute;neos. Salir sin planificar provocar&aacute; que nos sucedan cosas malas, decepcionantes o inesperadas, pero ese ser&aacute; el mejor modo de hacer callo y generar tolerancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Ortiz apunta a otra grieta en el plan de Hawkins: cualquier generador de azar opera dentro de un ecosistema que ya posee sus propios sesgos y exclusiones previas. &ldquo;Filos&oacute;ficamente, me parece un poco arbitrario plantear que seguir recomendaciones aleatorias suponga mayor agencia que mirar lo que te recomienda una plataforma&rdquo;, sostiene. &ldquo;Seleccionar algo aleatorio dentro de un sistema sigue condicionado por los sesgos de ese propio sistema&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor del fallo en un mundo hipercalculado</h2><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de vagar por el mundo guiado por su ordenador, Max Hawkins comprendi&oacute; la limitaci&oacute;n inherente a su experimento. En el peque&ntilde;o pueblo rural de Williamston, sin amigos, sin prop&oacute;sito y sin nada que hacer, la aleatoriedad le revel&oacute; su cara m&aacute;s vac&iacute;a: generar ruido constante no equivale a construir una vida con sentido.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, &eacute;l y su pareja decidieron asentarse en Los &Aacute;ngeles, alquilar una casa y recuperar una estructura estable, manteniendo peque&ntilde;as dosis controladas de imprevisibilidad cotidiana en sus cenas y h&aacute;bitos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las rutinas rígidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su periplo por el azar total nos deja una lecci&oacute;n valiosa a los que vivimos en una sociedad obsesionada con el control absoluto. Las rutinas r&iacute;gidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal.<strong> </strong>La planificaci&oacute;n constante bloquea el espacio indispensable para escucharse a uno mismo y descubrir apetencias aut&eacute;nticas no procesadas por un servidor remoto.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar el riesgo de una mala cena, perderse por calles que no figuran en las gu&iacute;as de tendencia o entablar una conversaci&oacute;n sin un prop&oacute;sito predeterminado son peque&ntilde;os actos de resistencia cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera libertad no consiste en optimizar cada minuto del d&iacute;a para rozar una perfecci&oacute;n abstracta, ni en ceder ciegamente los mandos de la existencia a un <em>software</em> aleatorio. Radica en cultivar la serenidad suficiente para abrazar la incomodidad del fallo, asumir las consecuencias de nuestras decisiones y encontrar belleza en el inevitable e imperfecto azar de estar vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Ocio,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31bf4189-831c-4bcd-b373-1c928094ba03_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150162.jpg" width="1152" height="648" alt="“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya sea pagar una cena, ir juntos de vacaciones o compartir un taxi, las amistades pueden estar plagadas de frustraciones financieras que rara vez se comentan. Te mostramos cómo romper este tabú
</p><p class="subtitle">¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad
</p></div><p class="article-text">
        El verano es una &eacute;poca en la que predominan las reuniones sociales, desde tomar algo al aire libre hasta celebraciones de bodas y vacaciones en grupo. Puede resultar caro, y que de repente empieces a notar que hay amigos que no pagan lo que les corresponde y otros que derrochan su dinero y te hacen sentir taca&ntilde;o. De hecho, existen muchos h&aacute;bitos molestos relacionados con el dinero que pueden generar tensi&oacute;n entre amigos. A continuaci&oacute;n, compartimos 20 causas comunes de frustraci&oacute;n financiera y c&oacute;mo resolverlas.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo nunca paga una ronda</h2><p class="article-text">
        Las normas de etiqueta en los pubs brit&aacute;nicos parecen sencillas: en un grupo de amigos, todos pagan las bebidas por turnos. Pero, en la pr&aacute;ctica, es un aut&eacute;ntico caos. Siempre hay alguien que espera que no le toque pagar, alguien que pide una ca&ntilde;a cuando le toca pagar la ronda y un gin-tonic doble cuando te toca a ti, y parejas que se consideran una sola entidad a la hora de pagar, pero no a la hora de beber.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.thisgirltalksmoney.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ellie Austin-Williams</a>, autora londinense del libro <em>Money Talks: A Lifestyle Guide for Financial Wellbeing</em>, recomienda abordar el tema de inmediato. &ldquo;Hablen al principio: &iquest;quieren invitar a una ronda o cada uno paga lo suyo?&rdquo;. &iquest;No les da un poco de verg&uuml;enza? &ldquo;La gente se siente inc&oacute;moda, pero es mejor decir: &lsquo;yo me pago lo m&iacute;o', o 'hoy no bebo&rsquo;. La gente lo respeta&rdquo;. Por otro lado, si todos han acordado de antemano invitar a varias rondas, es m&aacute;s dif&iacute;cil que alguien se salte su turno.
    </p><p class="article-text">
        Matt Altmix, de Atlanta, Georgia (EEUU), y copresentador del podcast <a href="https://www.howtomoney.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">How to Money</a>, sugiere planificar el presupuesto que quieres gastar cada noche. Si est&aacute;s satisfecho con tu presupuesto, no tienes por qu&eacute; preocuparte por lo que hacen los dem&aacute;s. &ldquo;As&iacute;, realmente te lo pasar&aacute;s bien&rdquo;, afirma Altmix. Advertencia: esto puede significar que salgas con menos frecuencia. &ldquo;Faltar alguna vez es totalmente aceptable. Y as&iacute;, cuando vayas, haz que valga la pena&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas. En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa más barata cuando le toca pagar, deberíamos abandonar esa cultura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://alexholder.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alex Holder</a> es la autora de <em>Open Up: Why Talking About Money Will Change Your Life</em>. Residente de Lewes, East Sussex (Reino Unido), Holder rechaza por completo la cultura de las rondas. &ldquo;Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas&rdquo;, afirma. &ldquo;En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa m&aacute;s barata cuando le toca pagar, deber&iacute;amos abandonar esa cultura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que dividimos la cuenta en los restaurantes no es justa</h2><p class="article-text">
        Salir a cenar con amigos conlleva muchos inconvenientes econ&oacute;micos. &iquest;Divides sin m&aacute;s la cuenta entre el n&uacute;mero de personas? Este sistema suele perjudicar al amigo vegetariano abstemio con poco apetito, que termina pagando el bistec, los platos para compartir y el vino de los dem&aacute;s. &iquest;Y si pagas solo por lo que pediste? Puede parecer una nimiedad, y por alguna raz&oacute;n, siempre falta dinero.
    </p><p class="article-text">
        Joel Larsgaard, mejor amigo de Altmix y copresentador de su p&oacute;dcast, comenta: &ldquo;Normalmente, lo que m&aacute;s encarece la cuenta son las bebidas, los aperitivos y el postre. Pero puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de m&aacute;s si evitas esos gastos extra. Aunque nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: &lsquo;S&iacute;, yo ped&iacute; tres c&oacute;cteles y un tiramis&uacute; de postre&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix sugiere abordar el tema con humor: &ldquo;&lsquo;&iexcl;Vaya, Sam est&aacute; ah&iacute; comiendo el bistec como si nada, &iquest;verdad?!&rsquo; Hay maneras de tener esas conversaciones sin que parezca que est&eacute;s juzgando a nadie. Haz algunas bromas, t&oacute;matelo m&aacute;s a la ligera y, con suerte, dar&aacute; lugar a una conversaci&oacute;n interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este enfoque no siempre agrada a todo el mundo. &ldquo;Para algunas personas, dividir la cuenta es lo normal. Sienten que no hacerlo es un ataque a lo que pidieron&rdquo;, dice Holder.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de más si evitas esos gastos extra. Pero nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: ‘Sí, yo pedí tres cócteles y un tiramisú de postre’</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joel Larsgaard</span>
                                        <span>—</span> Copresentador del pódcast &#039;How To Money&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere hablar de dinero antes de la cena: &ldquo;Intenta sacar el tema a colaci&oacute;n cuando est&eacute;s haciendo los planes. Si tus amigos quieren ir a un restaurante elegante, diles: &lsquo;&iquest;Podemos ir a una hamburgueser&iacute;a? Tengo un presupuesto ajustado&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como alternativa, puedes plantearlo antes de pedir la comida. Por ejemplo: &ldquo;Tengo un presupuesto m&aacute;ximo de 30 libras [35 euros], as&iacute; que solo voy a pedir un plato principal, pero t&uacute; pide lo que quieras&rdquo;, sugiere. Si no, puedes decirlo cuando llegue la cuenta: &ldquo;No ten&iacute;a tanto presupuesto y estoy intentando controlar mis gastos este mes, &iquest;te parece bien si pagamos por lo que hemos consumido cada uno esta vez?&rdquo;. La autora explica que a la gente le preocupa parecer taca&ntilde;a y no sentirse parte del grupo, pero a menudo los dem&aacute;s se alegran de que alguien haya expresado su opini&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">No estamos de acuerdo en las propinas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que deber&iacute;amos dar propina porque, lamentablemente, as&iacute; es como se les paga adecuadamente a los empleados del sector de la hosteler&iacute;a. Es un trabajo muy duro con salarios bajos&rdquo;, afirma Holder del contexto brit&aacute;nico. La autora asegura que entiende por qu&eacute; a algunas personas no les gusta el sistema de propinas. &ldquo;Genera mucha tensi&oacute;n emocional: te sientes enga&ntilde;ado, como si el establecimiento quisiera aprovecharse de ti&rdquo;. Sin embargo, al igual que todas las personas con las que habl&eacute;, Holder considera que dar propina es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard aconseja tener en cuenta la propina al elaborar un presupuesto para comer fuera. &ldquo;No puedes dejar que tu situaci&oacute;n econ&oacute;mica dicte cu&aacute;nto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una se&ntilde;al de que deber&iacute;as comer en casa&rdquo;, afirma. &ldquo;Si no quieres dar propina, no es que seas austero, es que eres taca&ntilde;o. As&iacute; es como distinguimos entre las dos cosas: eres taca&ntilde;o cuando tus intentos de ahorrar dinero se hacen a costa de otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No puedes dejar que tu situación económica dicte cuánto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una señal de que deberías comer en casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere tomar la iniciativa y decir algo como: &ldquo;&iquest;Podemos todos a&ntilde;adir dos libras [2,3 euros] de propina?&rdquo;. Pero Holder no est&aacute; de acuerdo: &ldquo;No puedes obligar a tus amigos a dar propina; cada uno tiene sus propias reglas con su dinero. Debes definir primero tu propia relaci&oacute;n con las propinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard explica que si notara que un amigo no hab&iacute;a dado propina, &ldquo;probablemente me enfadar&iacute;a lo suficiente como para dejar una cantidad mayor o para hablar con &eacute;l directamente y decirle: &lsquo;&iquest;Viste lo mucho que se esforz&oacute;? &iquest;Sabes cu&aacute;nto le pagan?&rsquo; Creo que a veces la gente no entiende la realidad econ&oacute;mica de ser camarero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Gastan demasiado (o muy poco) en entradas de teatro o conciertos</h2><p class="article-text">
        Algunas personas insisten en sentarse en primera fila,  otras prefieren las localidades m&aacute;s baratas. A menudo, estas preferencias no guardan relaci&oacute;n con el saldo en la cuenta bancaria de cada uno. &ldquo;Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Pero a otros les resulta m&aacute;s f&aacute;cil gastar en experiencias que en cosas materiales&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes hacer si no est&aacute;s de acuerdo con un amigo?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis. Pero a otros les resulta más fácil gastar en experiencias que en cosas materiales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams plantea que intentar&iacute;a llegar a un acuerdo con un amigo o amiga que gasta mucho. &ldquo;Le puedes decir: &lsquo;Me encantar&iacute;a ir, pero las entradas de 70 libras [81 euros] se salen un poco de mi presupuesto ahora mismo. Si de verdad quieres sentarte en primera fila, no cuentes conmigo esta vez. Si no, las entradas de 30 libras [35 euros] est&aacute;n bien&rsquo;&rdquo;, explica. &ldquo;Dales la opci&oacute;n, probablemente prefieran ir contigo&rdquo;. Y puedes hacer algo similar con alguien que gasta poco, dici&eacute;ndole, por ejemplo, que la &uacute;ltima vez te cost&oacute; ver desde los asientos que costaban 10 libras [11,60 euros], as&iacute; que preferir&iacute;as gastar un poco m&aacute;s si fuera posible.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard propone otras maneras de llegar a un acuerdo: &ldquo;Tal vez te puedes sacrificar por el bien com&uacute;n. Si est&aacute;s en primera fila en este concierto porque a todos os encanta este artista, puedes saltarte el siguiente o sentarte la pr&oacute;xima vez en las butacas m&aacute;s baratas. Tambi&eacute;n puedes quedar con tus amigos antes del concierto, ir juntos, pero sentaros en sitios diferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nadie le gusta decepcionar a nadie, pero a veces hay que rechazar una invitaci&oacute;n. &ldquo;Un amigo m&iacute;o estuvo en Europa hace poco y fue a ver a Harry Styles en Wembley&rdquo;, cuenta Larsgaard. &ldquo;Le dije: &lsquo;No, lo siento, ahora mismo no me lo puedo permitir. Pongamos el disco en mi casa. Si te lo puedes permitir, &iexcl;adelante, p&aacute;salo genial! Me dar&aacute; un poco de envidia, pero tambi&eacute;n me alegro mucho por ti&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre acabo comprando yo las entradas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Si eres una persona muy organizada a la que le gusta planificar todo&rdquo;, esto te puede pasar, dice Altmix. Puede que tus amigos tengan toda la intenci&oacute;n de conseguir las entradas para la pr&oacute;xima vez, pero simplemente no tienen tiempo de ponerse con ello. &ldquo;Si te relajas un poco, les est&aacute;s dando esa oportunidad. Cada persona trabaja a su propio ritmo y tiene diferentes cosas en su vida, y tal vez est&eacute;n pasando por una &eacute;poca muy ajetreada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si tu amistad está en peligro, plantéaselo: ‘Yo pagué la cuenta las últimas veces, ¿te importaría pagarla tú esta vez?’. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ellie Austin-Williams</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams comenta que &ldquo;si notas que se est&aacute; convirtiendo en un patr&oacute;n, deja de ofrecerte. La pr&oacute;xima vez, di: &lsquo;Yo pago mi entrada&rsquo; o &lsquo;Cada uno paga la suya&rsquo;. Si tu amistad est&aacute; en peligro, plant&eacute;aselo: &lsquo;Yo pagu&eacute; las &uacute;ltimas veces, &iquest;te importar&iacute;a pagarla t&uacute; esta vez?&rsquo;. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dijeron que me pagar&iacute;an y no lo han hecho</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No asumas que todo el mundo tiene la misma relaci&oacute;n con el dinero&rdquo;, dice Holder. &ldquo;A algunas personas les cuesta mucho devolver el dinero; casi se bloquean&rdquo;. Y a&ntilde;ade que la mayor&iacute;a agradecer&aacute; que seas &ldquo;muy directo&rdquo; y les env&iacute;es tus datos bancarios por mensaje de texto.
    </p><p class="article-text">
        Si eso no funciona, tendr&aacute;s que hablar con ellos. &ldquo;Ten una conversaci&oacute;n muy sincera&rdquo;, aconseja Austin-Williams. &ldquo;Las cosas pasan: se te estropea el coche, pierdes el trabajo. Es importante entender si tu amigo est&aacute; pasando por un mal momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard tambi&eacute;n aconseja trasladar tu preocupaci&oacute;n en lugar de acusar a tus amigos de nada. &ldquo;&lsquo;Oye, me di cuenta de que dijiste que ibas a pagar y no lo hiciste. &iquest;Est&aacute; todo bien?&rsquo;&rdquo;. Puede que simplemente se disculpen por haberlo olvidado o que te cuenten sus preocupaciones econ&oacute;micas. &ldquo;Es muy f&aacute;cil ser grosero, pero son tus amigos. Preguntarles qu&eacute; les pasa te da la oportunidad de conectar y comprenderlos mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre esperan que les compre m&aacute;s cosas</h2><p class="article-text">
        Cuando vas de compras, algunos amigos no tienen ning&uacute;n reparo en hacer un pedido, incluso si no te has ofrecido. Puede que solo sean un par de libras [2,3 euros] de vez en cuando, pero que se aprovechen de ti puede resultar molesto con el tiempo. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;as hacer?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;s pensando: yo nunca har&iacute;a eso&rdquo;, dice Holder. Pero cada persona es diferente: probablemente a tu amigo nunca se le ha pasado por la cabeza que te moleste que le invites a un refresco. &ldquo;Puedes hablar con &eacute;l, seguir sinti&eacute;ndote molesto, o superarlo&rdquo;, dice. A menos que tu presupuesto sea muy ajustado, superarlo parece la mejor opci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Nunca contribuyen a los gastos de viaje</h2><p class="article-text">
        Puede que sientas que siempre eres t&uacute; quien paga el taxi o quien conduce, y que tus amigos se aprovechen. Probablemente, no sea algo premeditado, dice Holder. &ldquo;Alguien podr&iacute;a pensar: &lsquo;Siempre pides un Uber; lo cojo yo tambi&eacute;n, que voy en la misma direcci&oacute;n&rdquo;. Acepta que su forma de pensar sobre el dinero puede no ser la tuya&ldquo;, a&ntilde;ade. &rdquo;En lugar de enfadarte con tus amigos, asume la responsabilidad de tus propios gastos. Por ejemplo, si sueles llevar a un amigo en coche, p&iacute;dele dinero para la gasolina o no aceptes llevarlo a ning&uacute;n sitio&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si dijeron que contribuir&iacute;an, pero no lo han hecho? &ldquo;Asume siempre que ha sido sin querer&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Dales un peque&ntilde;o empuj&oacute;n: &lsquo;Estoy haciendo mi presupuesto y me preguntaba si podr&iacute;as enviarme el dinero del Uber&rsquo;. La mayor&iacute;a de los amigos solo necesitan ese peque&ntilde;o impulso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vamos a irnos de vacaciones juntos y quieren gastar una fortuna (o una miseria)</h2><p class="article-text">
        Lo ideal, dice Holder, es &ldquo;viajar con gente dispuesta a gastar una cantidad similar a la tuya. &iexcl;No te vayas de vacaciones con gente muy rica o asume que va a ser muy inc&oacute;modo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix solo viaja con alguien que conoce bien. &ldquo;Cuando viajas, tienes que pagar por todo, &iquest;verdad? Todo cuesta dinero. Te levantas y ya est&aacute;s pagando por algo: tienes que comprar un caf&eacute;, tienes que desayunar. Hay un mont&oacute;n de decisiones econ&oacute;micas que tomar a lo largo del d&iacute;a. Y si no tienes claro cu&aacute;nto te gusta gastar y qu&eacute; tipo de viaje te gusta, creo que podr&iacute;as tener muchos problemas, tanto econ&oacute;micos como personales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé específico. ‘Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. ¿Quién va a pagar? ¿Cuál es el plan para devolverles el dinero?’. Cabe la posibilidad de que no podáis poneros de acuerdo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comunica claramente tus expectativas durante la planificaci&oacute;n, aconseja Austin-Williams. &ldquo;S&eacute; espec&iacute;fico. &lsquo;Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. &iquest;Qui&eacute;n va a pagar? &iquest;Cu&aacute;l es el plan para devolverles el dinero?&rsquo;. Cabe la posibilidad de que no pod&aacute;is poneros de acuerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de honestidad y de hablarlo abiertamente desde el principio. &lsquo;S&iacute;, me gustar&iacute;a ir a Espa&ntilde;a, pero &iquest;qu&eacute; opinas de un hotel frente a un apartamento? &iquest;Podemos ahorrar en esta parte del viaje y centrarnos en aquella otra?&rsquo;&rdquo;, dice Larsgaard. &ldquo;&iquest;Est&aacute;n condenadas las vacaciones al fracaso si tu amigo quiere un hotel de cinco estrellas con todo incluido y t&uacute; prefieres un alojamiento econ&oacute;mico con cocina, o viceversa? Creo que la gente piensa que, si un amigo les propone un viaje de ensue&ntilde;o, tienen que aceptar o rechazarlo. No creo que exista esa dicotom&iacute;a. Se puede llegar a un punto intermedio. Si de verdad no tienes dinero, puedes decir: &lsquo;Por ahora, tengo que descartar ir a Espa&ntilde;a, pero quiz&aacute;s pueda empezar a ahorrar para el a&ntilde;o que viene. &iquest;Qu&eacute; te parece si vamos de acampada?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que repartimos el coste del alojamiento no es justa</h2><p class="article-text">
        Si alquilas una casa o apartamento compartida, &iquest;se paga por persona, por habitaci&oacute;n o de otra manera? &iquest;Qu&eacute; pasa si algunos se quedan m&aacute;s tiempo que otros? Todo se reduce a la comunicaci&oacute;n, dice Austin-Williams. &ldquo;Diles si quieres una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande y est&aacute;s dispuesto a pagar m&aacute;s, en lugar de asumir que todo se divide a partes iguales. La gente lamenta despu&eacute;s si no ten&iacute;a ba&ntilde;o privado y hab&iacute;a pagado lo mismo. No hay una respuesta correcta o incorrecta, pero si se ha hablado antes del tema, nadie puede decir que sea injusto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olly Green, editor de contenido de <a href="https://www.travelsupermarket.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TravelSupermarket</a>, un sitio web de comparaci&oacute;n de precios con sede en Leeds, explica: &ldquo;Calcula cu&aacute;nto costar&iacute;a cada habitaci&oacute;n si se reservara individualmente y divide la cuenta en funci&oacute;n de eso. De esta manera, una persona que se aloje sola en una habitaci&oacute;n individual pagar&aacute; menos que una pareja en una habitaci&oacute;n doble. Del mismo modo, una familia con ni&ntilde;os pagar&aacute; m&aacute;s por una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande con extras como camas adicionales o ba&ntilde;o privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Demasiado complicado? Holder dice que esta es una de las pocas ocasiones en las que recomendar&iacute;a usar inteligencia artificial: &ldquo;Puedes describir la situaci&oacute;n y ella har&aacute; los c&aacute;lculos por ti&rdquo;. Si no, &ldquo;es mejor reservar alojamientos separados, pero cerca unos de otros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tienen m&aacute;s dinero para gastar en vacaciones que yo</h2><p class="article-text">
        Hiciste el presupuesto del viaje y el alojamiento y pensabas que ten&iacute;as suficiente para comida y actividades, pero ahora tus amigos quieren comer en restaurantes elegantes e ir a excursiones caras. &iquest;Tienes que perd&eacute;rtelo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;as quedarte de brazos cruzados y no participar, y parecer&aacute; que eres un aguafiestas&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;O puedes meterte de lleno en la conversaci&oacute;n nada m&aacute;s percibir el primer indicio&rdquo;. Aseg&uacute;rate de haber investigado algunas alternativas m&aacute;s econ&oacute;micas. &ldquo;Diles: &rdquo;&iquest;Y si podemos ahorrar dinero haciendo esto otro? Va a ser divertid&iacute;simo. Y luego o&iacute; hablar de esto por aqu&iacute; que es una ganga. Podr&iacute;amos pasarlo genial&ldquo;. No te retires ni te ausentes de la conversaci&oacute;n, toma la iniciativa&rdquo;. Es probable que otros tambi&eacute;n aprecien algunas opciones m&aacute;s econ&oacute;micas.
    </p><h2 class="article-text">Creo que estoy pagando m&aacute;s de lo que me corresponde en vacaciones</h2><p class="article-text">
        Los grupos tienen diferentes maneras de compartir los gastos de las vacaciones: algunos pagan por turnos, otros aportan a un fondo com&uacute;n, otros llevan una hoja de c&aacute;lculo o usan aplicaciones como Splitwise. &ldquo;No existe una &uacute;nica forma &lsquo;mejor&rsquo; de compartir los gastos en vacaciones&rdquo;, dice Green. &ldquo;Lo fundamental es ser sincero sobre c&oacute;mo prefieres hacerlo antes de que empiecen las vacaciones. Dejarlo para el momento de pagar la primera factura puede generar situaciones inc&oacute;modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder no es partidaria de los fondos comunes: &ldquo;Pueden ser complicados, ya que cada persona tiene h&aacute;bitos de gasto diferentes&rdquo;. Recuerda unas vacaciones en grupo donde una amiga buscaba la marca de uvas m&aacute;s barata mientras que otra ped&iacute;a ostras frescas a domicilio para la villa que compart&iacute;an, ambas cosas con cargo al fondo com&uacute;n. &ldquo;A menudo, todo el mundo cree que est&aacute; siendo razonable&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las aplicaciones pueden ser útiles, pero algunas personas se olvidan de añadir sus gastos, mientras que otras lo añaden todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. Holder</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora tampoco es muy fan de las soluciones tecnol&oacute;gicas. &ldquo;Las aplicaciones pueden ser &uacute;tiles, pero algunas personas se olvidan de a&ntilde;adir sus gastos, mientras que otras lo a&ntilde;aden todo&rdquo;, dice. &ldquo;Es mejor que cada uno se encargue una noche de la comida y la bebida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La despedida de soltera o soltero de mi amiga cuesta una fortuna</h2><p class="article-text">
        Austin-Williams cree que estas celebraciones &ldquo;se han descontrolado un poco&rdquo; y son una de las situaciones m&aacute;s dif&iacute;ciles de manejar con las amigas. &ldquo;Si no quieres ir a una despedida de soltera cara en el extranjero, la honestidad es la mejor opci&oacute;n&rdquo;, dice. &ldquo;Una buena amiga no quiere que te endeudes. Dile que no puedes permit&iacute;rtelo y ofr&eacute;cele una alternativa: &lsquo;Me encantar&iacute;a invitarte a comer o pasar un d&iacute;a contigo&rsquo;. Intenta ver el lado positivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amiga se casa en un destino ex&oacute;tico</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No tienes que ir! No est&aacute;s obligada a nada&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Creo firmemente que no puedes endeudarte por la boda de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &ldquo;si se trata de un amigo muy cercano, uno busca la manera de costearlo&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;Eso no significa acabar con el saldo de tu tarjeta de cr&eacute;dito. Significa recortar gastos en otras &aacute;reas&rdquo;. Larsgaard menciona a un amigo que rechaz&oacute; una boda que pod&iacute;a pagar porque estaba intentando ahorrar y luego se arrepinti&oacute;. &ldquo;No seas tan taca&ntilde;o como para perderte momentos importantes de la vida. Apoya a tus amigos&rdquo;, dice Larsgaard.
    </p><p class="article-text">
        Si de verdad no puedes asistir, haz un esfuerzo por formar parte de ese d&iacute;a, dice Altmix: &ldquo;Podr&iacute;as grabar un v&iacute;deo bonito de vosotros como amigos a lo largo de los a&ntilde;os e incluir una nota sincera y emotiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo siempre me pide que le respalde o que done a alguna organizaci&oacute;n ben&eacute;fica</h2><p class="article-text">
        No est&aacute;s obligado a decir que s&iacute;, dice Holder: &ldquo;No tienes por qu&eacute; sentirte estafado ni endeudarte por apoyar a un santuario de burros&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes decirle a tu amigo que quiz&aacute;s ha estado entrenando para apoyar una causa que le importa mucho? &ldquo;Dile que te encantar&iacute;a ayudar, pero que ya contribuyes regularmente a organizaciones ben&eacute;ficas espec&iacute;ficas&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Si no es as&iacute;, s&eacute; honesto sobre tu capacidad financiera y dile que ya has destinado todo tu presupuesto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero cualquier ayuda es bienvenida y tal vez podr&iacute;as considerar hacer una peque&ntilde;a donaci&oacute;n. &ldquo;Siempre animo a la gente a incluir las donaciones en su presupuesto, ya que es fundamental para tener una mentalidad financiera saludable&rdquo;, dice Austin-Williams. Y si puedes donar algo, dice Holder, &ldquo;te sentir&aacute;s bien por partida doble: por ser un amigo solidario y por ser caritativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los regalos de cumplea&ntilde;os o Navidad se han descontrolado</h2><p class="article-text">
        Holder cree que vale la pena cuestionar nuestra forma de dar regalos: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; prop&oacute;sito tiene el regalo? &iquest;Es un verdadero acto de amor o una rutina inc&oacute;moda? &iquest;Se va a romper una amistad porque no le compraste un regalo?&rdquo;. La autora asegura que ha notado que &ldquo;les compramos los regalos m&aacute;s caros a nuestros amigos m&aacute;s ricos. &iquest;Para qui&eacute;n lo haces? Simplemente puedes parar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere avisar a sus amigos con antelaci&oacute;n. &ldquo;Diles: &lsquo;Voy a cambiar mi forma de regalar. Estoy intentando reducir mi consumo&rsquo;&rdquo;. Ella sugiere comprar libros &ndash;&ldquo;Pueden ser de una tienda ben&eacute;fica&rdquo;, sugiere&ndash; o compartir una experiencia, como una excursi&oacute;n de un d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideración que hay detrás de ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que cuenta es la intenci&oacute;n, dice Larsgaard. &ldquo;Con un amigo, lo que m&aacute;s valoran es tu consideraci&oacute;n; no importa cu&aacute;nto cueste el regalo. Si un amigo se da cuenta de que est&aacute;s pasando por un mal momento y te escribe una nota a mano, eso significar&iacute;a mucho m&aacute;s para ti que un collar elegante. El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideraci&oacute;n que hay detr&aacute;s de ellos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Quiero pedirle dinero prestado a un amigo</h2><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; bien pedirle un pr&eacute;stamo a un amigo? Esto depende mucho de ti y de tus amigos. Para Holder, la respuesta es un &lsquo;no&rsquo; rotundo: &ldquo;Jam&aacute;s le pedir&iacute;a dinero prestado a un amigo&rdquo;. Austin-Williams, en cambio, dice: &ldquo;Si tienes una amistad s&oacute;lida, no hay raz&oacute;n para que no puedas pedirlo. Los amigos est&aacute;n para ayudarte en las buenas y en las malas&rdquo;. Para evitar posibles problemas, aconseja: &ldquo;S&eacute; muy clara con la cantidad y las condiciones de pago. No aceptes un &lsquo;devu&eacute;lvemelo cuando quieras&rsquo;. Insiste en que fijen una fecha para devolverte el dinero&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo quiere pedirme dinero prestado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con mucho gusto le prestar&iacute;a dinero a un amigo si estuviera pasando apuros y fuera claro sobre c&oacute;mo devolverlo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;No lo dudar&iacute;a, y espero que mis amigos cercanos hicieran lo mismo por m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay que prestarle dinero a un amigo si no se espera realmente que te lo devuelva, dice Larsgaard. &ldquo;Esa es la regla de oro: debe verse como un regalo. Si lo est&aacute;s presionando &mdash;&lsquo;Oye, &iquest;cu&aacute;ndo me vas a devolver esos 150 d&oacute;lares que te prest&eacute;?&rsquo;&mdash;, da&ntilde;ar&aacute;s la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, puede haber consecuencias negativas, a&ntilde;ade: &ldquo;A menudo, dar o aceptar un regalo es la receta perfecta para generar incomodidad y da&ntilde;ar la amistad. Hay que tener mucho cuidado antes de meterse en ese l&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Son mucho m&aacute;s ricos que yo (o no tan adinerados)</h2><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, conocemos gente nueva en un entorno neutral donde nuestras circunstancias son similares en apariencia: en la escuela, la universidad o el trabajo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Cuando te das cuenta de las diferencias, puede resultar inc&oacute;modo. Por ejemplo, t&uacute; y tu compa&ntilde;ero de trabajo ten&eacute;is la misma trayectoria profesional, pero a &eacute;l le compraron el piso y a ti te cuesta pagar el alquiler&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora recomienda hablar de ello abiertamente. &ldquo;Algunas personas se han criado en familias donde el dinero es un tab&uacute;. Pero la mayor&iacute;a, si se les pregunta directamente, responder&aacute;n: &lsquo;Mis padres me dieron la entrada&rsquo;. Esto permite atar cabos. Cuanto m&aacute;s se hable del tema, m&aacute;s fuerte puede ser la amistad&rdquo;. Incluso pregunta a sus amigos cu&aacute;nto ganan. &ldquo;Hay mucha verg&uuml;enza asociada a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica: tener o no tener dinero. Pero si la amistad no puede sobrevivir a la honestidad, &iquest;de verdad vale la pena?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que sus finanzas estén mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qué ser un factor determinante en una amistad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de reconocer que todos somos diferentes, concluye. &ldquo;Que sus finanzas est&eacute;n mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qu&eacute; ser un factor determinante en una amistad. Un poco de celos es normal, pero recon&oacute;celos e intenta que no interfieran en la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder afirma: &ldquo;Las amistades se basan en superar muchas desigualdades: salud, tiempo, familia. Los salarios son solo una de ellas. A menudo, lo que dificulta las amistades no es la diferencia de ingresos, sino las distintas expectativas y juicios sobre la forma &lsquo;correcta&rsquo; de gastar, ahorrar y compartir el dinero. Nuestra relaci&oacute;n con el dinero es como nuestra relaci&oacute;n con el sexo: no existe una forma &lsquo;buena&rsquo; de manejarlo. He visto c&oacute;mo la generosidad excesiva molesta a un grupo de amigos tanto como la persona que nunca paga su parte de la gasolina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa si no puedes permitirte las cosas que te sugieren tus amigos con mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica? &ldquo;Es bastante triste cuando la &uacute;nica forma de socializar es a trav&eacute;s de experiencias caras&rdquo;, concluye Holder. &ldquo;Reconoce si siempre te est&aacute; costando dinero y sugiere otra forma de pasar tiempo juntos, como ir a tu casa a comer pasta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Me preocupa que mi amigo est&eacute; endeudado</h2><p class="article-text">
        Si crees que un amigo est&aacute; pasando por dificultades econ&oacute;micas, &iquest;deber&iacute;as hablar del tema con &eacute;l? &ldquo;Sin duda, lo abordar&iacute;a con tacto&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Le dir&iacute;a: &lsquo;He notado esto. Siempre puedes hablar conmigo&rsquo;. No hace falta que sea espec&iacute;fico sobre dinero. Dale la oportunidad: &lsquo;Estoy aqu&iacute; para hablar de lo que sea si est&aacute;s pasando por dificultades&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard dice: &ldquo;A la mayor&iacute;a de la gente le incomoda hablar de dinero; es como hablar en otro idioma. Pero si tu amigo est&aacute; pasando por dificultades y tienes aunque sea un poco de conocimiento y puedes compartir algunos recursos &uacute;tiles, para eso est&aacute;n los amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix a&ntilde;ade: &ldquo;No necesitas tener un conocimiento especializado del tema para ser un buen amigo. Muchas veces, la gente solo necesita a alguien que la acompa&ntilde;e en ese momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rachel Dixon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Dinero,Amistad,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del debate abierto en las redes sociales en las últimas semanas tras el declive de estos perfiles por el contenido que publican, la causa puede estar también en los últimos cambios en las plataformas</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        En Nantucket, la isla de Massachusetts de la que parti&oacute; el ballenero Essex, cuyo naufragio inspir&oacute; la novela de <em>Moby Dick</em>, John Sylvia cuelga un cartel en el interior de su tienda de antig&uuml;edades y artesan&iacute;a. El letrero reza &ldquo;prohibido influencers&rdquo;. Despu&eacute;s, cuando todo se desencadena, este comerciante de antig&uuml;edades de tercera generaci&oacute;n cuenta al peri&oacute;dico <a href="https://www.nytimes.com/2026/07/29/style/nantucket-shop-no-influencers-paige-lorenze.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New York Times</em></a> que &ldquo;a veces siento que mi tienda se utiliza como tel&oacute;n de fondo o escenario de otros&rdquo;. Explica que no quer&iacute;a impedir la entrada a nadie, que era s&oacute;lo un intento de frenar con humor la tendencia de personas que entraba a retratarse sin intenci&oacute;n de comprar, &ldquo;ni de entablar una conversaci&oacute;n educada&rdquo;. Nada desconocido para una ciudad apreciada como destino de veraneo, en la que el precio medio de los inmuebles ronda los 4,5 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <a href="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo hizo falta una foto</a>, la que hizo el propio Sylvia del susodicho cartel, para que Four Winds Craft Guild conociese verdaderamente la viralidad en redes. Y no s&oacute;lo eso, sino que supuso el pistoletazo de salida de un acalorado debate, que hoy llega a los <em>feeds</em> de cientos de miles de usuarios y se filtra a la prensa, sobre la ca&iacute;da en desgracia del <em>influencer.</em> Anunciado, con cierto tinte apocal&iacute;ptico, como un golpe definitivo a este modelo de negocio, la hip&oacute;tesis de este hundimiento no ha tardado en traer ecos de celebraci&oacute;n en esas mismas redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, este supuesto descenso, lo que se narra como una revancha social, producto del hartazgo org&aacute;nico de la ciudadan&iacute;a digital, podr&iacute;a responder m&aacute;s bien al agotamiento de un modelo de usabilidad de las redes sociales <em>mainstream</em>. En el dise&ntilde;o que estas grandes plataformas han previsto para el futuro inmediato, los perfiles de creadores que aspiran a la fidelidad de su audiencia podr&iacute;an no encajar bien en el plan. Puede que tampoco lo hagan con la necesidad de dar aplicaci&oacute;n a las nuevas herramientas de inteligencia artificial generativa, la cesta en la que las <em>Big Tech</em> colocan todos sus huevos en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><h2 class="article-text">El influencer: un perfil m&aacute;s desechado que rechazado</h2><p class="article-text">
        La paradoja del influencer se puede resumir en que, al tiempo que su n&uacute;mero de seguidores y el alcance de sus contenidos conquista una popularidad que atrae a anunciantes y marcas comerciales, la <a href="https://elpais.com/gente/2026-08-19/por-la-boca-mueren-los-influencers-asi-es-el-debate-sobre-su-supuesta-caida-y-lo-que-ellos-mismos-dicen.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opacidad de estos acuerdos</a> e incluso la preocupaci&oacute;n por el tipo de ideas y modo de vida que divulgan les hace crecientemente impopulares. La publicista Lorena Mac&iacute;as, cuya cuenta de Instagram @hazmeunafotoasi aborda desde el humor la cr&iacute;tica a los perfiles m&aacute;s exitosos del panorama de prescriptores nacionales, analizaba en <a href="https://www.instagram.com/reel/DcRKgVbsPTp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a> las cifras a la baja en la base de seguidores como el s&iacute;ntoma de una tendencia. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, Mac&iacute;as apunta que este declive no es tan significativo en n&uacute;meros como parece serlo como t&oacute;pico de conversaci&oacute;n digital. En este punto, es necesario matizar la definici&oacute;n de influencer. Aquellos perfiles personales en redes con una importante base de seguidores, o bien aquellos que han conseguido profesionalizar su labor de prescripci&oacute;n en redes mediante contratos de imagen, publicidad o afiliaci&oacute;n, pueden tratar un cat&aacute;logo de temas tan variopinto y aleatorio como an&aacute;lisis pol&iacute;tico, deporte, tecnolog&iacute;a, organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, jardiner&iacute;a, bricolaje, literatura o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cabe diferenciar entre <em>influencer</em> y creador de contenido, aunque a menudo se solapen y sea complicado hacerlo. El influencer realiza una labor de prescripci&oacute;n de productos o servicios desde su vida diaria (o lo que presenta como su vida diaria) de una manera m&aacute;s personal que el creador de contenido, quien puede no aportar ning&uacute;n dato sobre s&iacute; mismo. Estas diferencias permiten que el creador de contenido se adapte mejor a los cambios de algoritmo que plataformas como Instagram han adoptado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, as&iacute; como a la incorporaci&oacute;n de herramientas de inteligencia artificial generativa a sus publicaciones. Algo que muy pronto podr&iacute;an ser insuficientes para crecer en alcance en estas plataformas. Seg&uacute;n un <a href="https://www.precedenceresearch.com/creator-economy-market" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Precedence Research</a> sobre la econom&iacute;a de creadores de contenido, la industria del creador de contenido prev&eacute; un crecimiento de su volumen de mercado de un bill&oacute;n de d&oacute;lares para 2035. Mientras que el sector de los <em>influencers</em> presenta un <a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevado </a><a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> ante la dificultad de hacer crecer su negocio.
    </p><h2 class="article-text">Navegando cambios de algoritmo que les separan de su audiencia</h2><p class="article-text">
        Aunque muchos creadores de contenido celebran este supuesto ocaso del influencer como el agotamiento de un perfil digital desapegado de la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, moralmente cuestionable o incluso nocivo para los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad, este relato podr&iacute;a ponerse en entredicho con facilidad. Hay que considerar la posibilidad de que esta ca&iacute;da haya sido m&aacute;s dise&ntilde;ada desde los despachos y oficinas de las <em>Big Tech</em> &mdash;compa&ntilde;&iacute;as privadas propietarias de las grandes redes sociales convencionales&mdash;, que resultado de un clamor ciudadano que en parte contin&uacute;a sirvi&eacute;ndoles como audiencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que considerar la posibilidad de que esta caída haya sido más diseñada desde los despachos y oficinas de las Big Tech, que resultado de un clamor ciudadano que en parte continúa sirviéndoles como audiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace tiempo que nuestros <em>timelines</em> no son lo que eran. La agresiva entrada de TikTok en el reparto de la tarta de la audiencia online motiv&oacute; dr&aacute;sticas decisiones en el dise&ntilde;o algor&iacute;tmico de Instagram, perteneciente a Meta, que en 2022 favoreci&oacute; los contenidos en v&iacute;deo recomendados por encima de las publicaciones de las cuentas seguidas y del cl&aacute;sico orden cronol&oacute;gico inverso. Algo de lo que se quejaron incluso Kim Kardashian y Kylie Jenner, cuyo imperio se cimenta sobre su influencia en redes.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, muchos de los perfiles que los usuarios hab&iacute;an elegido seguir deliberadamente, casi desaparecieron por completo de su vista, desplazados por cuentas desconocidas, y alimentando una din&aacute;mica entre los creadores que consiste en copiar estrategias virales de contenido. Frente al modelo de influencia que aspira a fidelizar por su estilo y enfoque al usuario, en Instagram y TikTok ha prevalecido un carrusel de perfiles sobre el que el usuario no tiene poder de selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el modelo de TikTok, un creador pod&iacute;a tener un enorme alcance entre una audiencia que no le segu&iacute;a. Un rasgo de dise&ntilde;o que confer&iacute;a a esta plataforma un enfoque novedoso y cierta apariencia de horizontalidad, y que la convirti&oacute; en el espejo en el que Meta decidir&iacute;a mirarse. Pero esta no era la &uacute;nica se&ntilde;al de que a la compa&ntilde;&iacute;a capitaneada por Mark Zuckerberg no le interesaba velar por el futuro de los influencers, usuarios que hab&iacute;an crecido en su plataforma adapt&aacute;ndose con obediencia tanto a sus cambios de algoritmo como a sus nuevas herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, tal y como discut&iacute;an en el <a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&oacute;dcast </a><a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Business Of Fashion</em></a>, plataformas de marketing de afiliados como LTK o ShopMy est&aacute;n cambiando las reglas del juego al aceptar creadores con una base de pocos miles de seguidores. Siempre ha sido una sentencia extendida en el territorio de marketing digital que los creadores con audiencias peque&ntilde;as (microinfluencers) convierten mejor la inversi&oacute;n publicitaria que aquellos con audiencias masivas, y la confirmaci&oacute;n de esta teor&iacute;a podr&iacute;a da&ntilde;ar m&aacute;s al sector de los macroinfluencers que su mala prensa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de autenticidad ha sido durante años el santo grial que perseguía el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definición, la inteligencia artificial colisiona con esta búsqueda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El mero concepto del influencer se vertebra desde la idea de autenticidad. Este ha sido durante a&ntilde;os el santo grial que persegu&iacute;a el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definici&oacute;n, la inteligencia artificial colisiona con esta b&uacute;squeda de la autenticidad. Sin embargo, la ingente inversi&oacute;n que las grandes tecnol&oacute;gicas reciben para el desarrollo de estas herramientas generativas las convierte en una prioridad en su agenda. Aquellos influencers que han convertido estas redes en su profesi&oacute;n y fuente de ingresos principal son los primeros usuarios vulnerables a la hora de sentir las consecuencias de cualquier cambio en el dise&ntilde;o de la usabilidad de las plataformas, pues sus contratos y audiencia podr&iacute;an verse comprometidos.
    </p><h2 class="article-text">La crisis de los influencers: m&aacute;s predicci&oacute;n que realidad</h2><p class="article-text">
        Este sector, que logr&oacute; adaptar su presencia digital de la era de los blogs a la de las redes sociales, e incluso crecer en este ecosistema, se enfrenta ahora a su principal crisis de modelo de negocio y de reputaci&oacute;n hasta la fecha. Pese al debate abierto en torno a su reputaci&oacute;n y la sociedad enfrentada a su presencia, pese a los cambios de algoritmo que sobrevienen y les hacen desaparecer de la vista de sus seguidores, y pese a las dificultades de reconocimiento y legislaci&oacute;n sobre las pr&aacute;cticas de su actividad profesional, el sector de los influencers tambi&eacute;n augura cifras de crecimiento. Seg&uacute;n <a href="https://forbes.es/forbes-women/842418/el-fenomeno-que-factura-millones-los-influencers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Forbes Espa&ntilde;a</a>, en nuestro pa&iacute;s la inversi&oacute;n en ellos ha crecido un 59% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, llegando a 125,9 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El futuro del sector viene marcado por grandes retos: las crisis y problem&aacute;ticas ya mencionadas. Acostumbrados al cambio y la adaptaci&oacute;n constante, es m&aacute;s f&aacute;cil que presenciemos la transformaci&oacute;n de los grandes macroinfluencers que su ca&iacute;da. Aunque estos son s&oacute;lo una minor&iacute;a dentro del sector. La regularizaci&oacute;n de su actividad de acuerdo a una ley espec&iacute;fica todav&iacute;a deja grandes lagunas por contemplar en Espa&ntilde;a, pese a contar con una ley espec&iacute;fica desde 2024. Desde la regulaci&oacute;n de las colaboraciones de aquellos influencers que generan <a href="https://www.loyra.com/nueva-regulacion-para-personas-de-especial-relevancia-o-influencers-requisitos-y-obligaciones-segun-el-real-decreto-444-2024/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">menos de 300.000 euros</a> al a&ntilde;o, a la actualizaci&oacute;n de un c&oacute;digo de conducta con capacidad de aplicar sanciones. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; hablaba en 2025 Gala Gonz&aacute;lez, una de las pioneras del sector de moda y estilo de vida, en una entrevista a Vogue Espa&ntilde;a sobre el futuro de los ecosistemas digitales: &ldquo;Es importante que sepamos d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites, y tambi&eacute;n que el consumidor sepa exactamente qu&eacute; tipo de contenido est&aacute; consumiendo. Me gustar&iacute;a que hubiese una ley espec&iacute;fica para nuestro sector, a imagen de lo que sucede en pa&iacute;ses como Francia; que se nos dote de un ep&iacute;grafe propio. Llama la atenci&oacute;n que una industria que mueve y genera tanta riqueza no tenga ning&uacute;n reconocimiento como sector profesionalizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento convulso en el que los actores de la conversaci&oacute;n transitan hacia un nuevo paisaje digital, el tiempo y el peso de las <em>Big Tech</em> acabar&aacute; por determinar el papel que los <em>influencers</em> desempe&ntilde;ar&aacute;n en el futuro. Puede que ni ellos mismos ni el resto de usuarios que componen la ciudadan&iacute;a digital tengan la clave para salvar su crisis o provocar su ca&iacute;da.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 19:57:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales,Tecnología,Influencers,Instagram,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44464024-6a2d-4d82-93c5-1d6dff9ff272_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149969.jpg" width="5669" height="3189" alt="La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista aclara que este tipo de vínculos no se nutren de grandes promesas, sino de generosidad sincera y pequeños gestos del día a día </p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”</p></div><p class="article-text">
        La amistad est&aacute; constantemente presente en las conversaciones, en la cultura que se consume a trav&eacute;s de canciones, libros, series o pel&iacute;culas, y en la sociedad hiperconectada del <em>like</em> y los mensajes de WhatsApp, pero aun as&iacute;, en el d&iacute;a a d&iacute;a nunca parece haber tiempo suficiente para dedicarle a nuestros amigos ni cultivar <a href="https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas amistades</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El uso tan frecuente de la palabra cultivar para referirnos a la amistad ya nos est&aacute; dando una idea de que son necesarios los cuidados frecuentes para que pueda florecer&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga Rosana Pereira Davila, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a>. &ldquo;No podemos plantar la semilla y sentarnos a esperar a que crezca&rdquo;, a&ntilde;ade a la analog&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;a ver si quedamos&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El verdadero valor de la amistad, para la psic&oacute;loga, est&aacute; en la cotidianidad de los afectos y no en grandes gestos o celebraciones. &ldquo;Son mucho m&aacute;s valiosos los peque&ntilde;os gestos frecuentes como llamar para preguntar &lsquo;qu&eacute; tal el tema que me comentaste el otro d&iacute;a&rsquo; o &lsquo;te env&iacute;o este art&iacute;culo porque es justo lo que estuvimos hablando&rsquo;... Los peque&ntilde;os gestos le demuestran a la otra persona que es importante para nosotros y que nos acordamos de ella, aunque no estemos presentes&rdquo;, destaca Pereira Davila, que cree que &ldquo;llamar de cumplea&ntilde;os en cumplea&ntilde;os hace que una relaci&oacute;n pase de una amistad a un compromiso social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la juventud, los amigos forman parte natural del d&iacute;a a d&iacute;a, lo que hace que reservar tiempo para ellos sea casi innecesario, pero con la madurez, la competencia por nuestra atenci&oacute;n suele multiplicarse. El resultado es un eterno aplazamiento de la amistad, bajo la tan manida f&oacute;rmula de &ldquo;a ver si quedamos un d&iacute;a&rdquo;, que puede congelar durante meses las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si no hacemos tiempo</a>, nunca lo tenemos&rdquo;, asegura la experta. &ldquo;La pr&oacute;xima vez que te encuentres con un amigo con el que te apetezca realmente pasar un buen rato, sacad la agenda y poned un d&iacute;a que a los dos os vaya bien&rdquo;, es su recomendaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La contabilidad emocional y otros errores</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores en las relaciones que destaca la experta es la exigencia de reciprocidad inmediata y exacta. &ldquo;Si esperamos que cada vez que yo llamo el otro me deba una llamada, nos estamos cargando la relaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira Davila, al forzar un intercambio tan calculado, ya que &ldquo;hay personas que son m&aacute;s proactivas, que suelen ser m&aacute;s &lsquo;iniciadoras&rsquo;, las que siempre proponen planes y quedadas, pero aqu&iacute; influye la personalidad de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es oportuno tener en cuenta que a veces las personas se desconectan temporalmente debido a cargas laborales, enfermedades o crisis personales. &ldquo;La reciprocidad no es llevar la contabilidad de cu&aacute;ntas veces llama cada uno, sino c&oacute;mo nos sentimos en esa relaci&oacute;n, si sentimos que las dos partes estamos aportando, aunque sea de diferentes maneras&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga, que ve m&aacute;s importante la reacci&oacute;n de la otra persona a nuestra llamada, si responde con ilusi&oacute;n o siempre con excusas, que el hecho de que tome o no la iniciativa de llamar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, entre los errores comunes que se cometen, la experta destaca una lista de peque&ntilde;os descuidos constantes como cancelar planes sistem&aacute;ticamente, llamar solo cuando necesitamos algo, no tener inter&eacute;s por c&oacute;mo est&aacute; o las cosas que le pasan a la otra persona, minimizar sus problemas, no interesarnos por sus logros, o incluso envidiarlos, y competir. &ldquo;Es decir, hacer a los dem&aacute;s cualquier cosa que no nos gustar&iacute;a que nos hicieran a nosotros&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a revivir una amistad que se ha enfriado, Pereira Davila apuesta por la acci&oacute;n directa: con un mensaje o una llamada. No obstante, advierte de que debemos gestionar las expectativas y &ldquo;estar preparados para enfrentar lo inc&oacute;modo que puede resultar que no quieran saber nada de nosotros o que se muestren fr&iacute;os o con poco entusiasmo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, para la psic&oacute;loga vale la pena correr el riesgo. &ldquo;No hacer nada por miedo al rechazo puede hacer que perdamos la posibilidad de recuperar a esa persona que fue importante en nuestra vida&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gafas-meta-problema-convertir-vigilancia-estetico_1_13468687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c727f5db-eb49-497e-a3f5-bb1a30228468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x861y340.jpg" width="1200" height="675" alt="Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De las polémicas gafas de Meta a los filtros estéticos de TikTok. Las industrias del consumo consiguen que entreguemos nuestros datos biométricos más íntimos no por la fuerza, sino por placer y estatus</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        De ser las gafas con inteligencia artificial &ldquo;dise&ntilde;adas para proteger la privacidad y darte el control&rdquo;, a ser rebautizadas como las <a href="https://www.instagram.com/p/DbTnQ5lI8qQ/?hl=en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>pervert glasses</em></a><a href="https://www.instagram.com/p/DbTnQ5lI8qQ/?hl=en" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (gafas de pervertidos)</a>. Las gafas de Meta han puesto en jaque una tendencia que ya se ve&iacute;a a&ntilde;os atr&aacute;s: &iquest;en qu&eacute; momento se ha banalizado la vigilancia?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute; por todas partes. <a href="https://www.tiktok.com/discover/cctv-camera-edit" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En TikTok se ha viralizado el &ldquo;CCTV edit&rdquo;</a>, un filtro que reduce la saturaci&oacute;n de los colores y a&ntilde;ade grano de c&aacute;mara de seguridad a los <em>looks</em> de ropa para parecer grabado en la calle sin salir de casa. Ya no solo consumimos la est&eacute;tica del control: la producimos sobre nosotros mismos. A esto se suma el <em>photodump </em>(la publicaci&oacute;n de varias im&aacute;genes en carrusel), que normaliza la exposici&oacute;n constante de la vida cotidiana, mientras un ej&eacute;rcito de &ldquo;vigilantes digitales&rdquo; persigue a desconocidos por las calles a cambio de viralidad. Poco a poco hemos dejado de temer la vigilancia para interpretarla: la convertimos en contenido, en un juego visual que oscila entre la autorregulaci&oacute;n y la pura actuaci&oacute;n, y que nos vuelve, de paso, m&aacute;s desconfiados de quienes nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca antes hab&iacute;amos llegado a este nivel de vigilancia. Ahora estos dispositivos est&aacute;n contextualizando tu entorno y comunic&aacute;ndose entre ellos&rdquo;, explica Rodrigo Taramona, divulgador de tecnolog&iacute;a, en una entrevista con elDiario.es. El pasado mes de marzo, una <a href="https://www.svd.se/a/K8nrV4/metas-ai-smart-glasses-and-data-privacy-concerns-workers-say-we-see-everything" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;</a><a href="https://www.svd.se/a/K8nrV4/metas-ai-smart-glasses-and-data-privacy-concerns-workers-say-we-see-everything" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n</a> conjunta de Svenska Dagbladet y G&ouml;teborgs-Posten puso en duda la privacidad de las gafas inteligentes que fabrica EssilorLuxottica junto a Meta, la multinacional liderada por Mark Zuckerberg que ha anunciado esta misma semana que pagar&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/meta-pagara-16-700-millones-dolares-cerrar-demandas-adiccion-infantil-instagram-facebook_1_13468453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">18.000 millones de d&oacute;lares</a> para cerrar las demandas por adicci&oacute;n infantil a Instagram y Facebook.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7579472865217547528"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En esta investigaci&oacute;n, analistas de contenidos subcontratados en Kenia aseguraron haber &ldquo;visto a gente en el ba&ntilde;o, desnud&aacute;ndose, teniendo relaciones sexuales o viendo pornograf&iacute;a. Se han adentrado en el hogar, donde incluso han podido ver n&uacute;meros de tarjetas bancarias&rdquo;. A esto se suma el testimonio de varias chicas en redes que denuncian haber sido grabadas sin su consentimiento por hombres que las increpaban en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos voluntariamente contando nuestras intimidades m&aacute;s privadas a inteligencias artificiales que encima se est&aacute;n entrenando con estos datos y que, por supuesto, pueden se&ntilde;alar&rdquo;, alerta Taramona. &ldquo;As&iacute; que s&iacute;, estamos viviendo en el momento de mayor recaudaci&oacute;n de datos y de invasi&oacute;n de la privacidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca antes habíamos llegado a este nivel de vigilancia. Ahora estos dispositivos están contextualizando tu entorno y comunicándose entre ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rodrigo Taramona</span>
                                        <span>—</span> divulgador tecnológico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El deseo de ser vigilado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ser visto es existir, mientras que si permaneces oculto corres el riesgo de caer en la irrelevancia&rdquo;, sostiene Gil Baptista Ferreira, soci&oacute;logo y autor de <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/08969205251414994" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La estetizaci&oacute;n de la vigilancia</em></a><em>: visibilidad, afecto y la econom&iacute;a moral del capitalismo digital</em> (2026). Ferreira parte de la sociedad de la transparencia de Byung-Chul Han y de la reproductibilidad t&eacute;cnica de Walter Benjamin para explicar c&oacute;mo &ldquo;la vigilancia ha dejado de ser un aparato externo y coercitivo para transformarse en una pr&aacute;ctica est&eacute;tica y afectiva normalizada a trav&eacute;s de la visibilidad y el placer&rdquo;. &ldquo;Ya no se impone por la fuerza, sino que es un r&eacute;gimen participativo sostenido por el deseo de los usuarios de ser vistos y observar a los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores te&oacute;ricos de la vigilancia fue Michel Foucault, quien recogi&oacute; la idea del pan&oacute;ptico carcelario de Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII donde una torre central rodeada de celdas que permit&iacute;a ver a los internos sin que supieran si los observaban. Su &eacute;xito yac&iacute;a en la incertidumbre: al no saber cu&aacute;ndo los miraban, los sujetos interiorizaban la norma y se autorregulaban. En 1975, Foucault retoma esta figura en <em>Vigilar y castigar</em> para explicar c&oacute;mo el poder dej&oacute; de necesitar la fuerza f&iacute;sica porque el propio sujeto moderno se convirti&oacute; en su vigilante en escuelas, cuarteles y f&aacute;bricas. Sin embargo, en la era de las redes sociales, Ferreira sostiene que &ldquo;esta mirada ya no es punitiva, sino afectiva, horizontal y est&eacute;tica; un espacio donde el control se vuelve genuinamente deseable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vigilancia ha dejado de ser un aparato externo y coercitivo para transformarse en una práctica estética y afectiva normalizada a través de la visibilidad y el placer</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gil Baptista Ferreira</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta mutaci&oacute;n encuentra su engranaje perfecto en lo que la investigadora Louisa Rogers define como un &ldquo;<a href="https://www.researchgate.net/publication/389897152_Styling_the_Surveillance_Self_in_Fashion_Media_Strategies_of_Sexualization_and_Sentimentality" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lavado de cara est&eacute;tico</a>&rdquo;<em> (aesthetic makeover)</em> de la vigilancia. Seg&uacute;n Rogers, las industrias del consumo y la moda camuflan la naturaleza intrusiva del capitalismo de vigilancia (la extracci&oacute;n de datos masiva teorizada por <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/shoshana-suboff-forma-socavar-dividendo-genera-vigilancia-tecnologica-haciendola-ilegal_128_6137458.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shoshana Zuboff)</a> para vend&eacute;rnosla como un objeto de deseo. Para rebajar la incomodidad que despierta el rastreo algor&iacute;tmico, la cultura visual recurre a una estrategia nost&aacute;lgica: filtros granulados y marcas de tiempo que imitan videocasetes antiguas. De pronto, el control digital pierde su frialdad corporativa y se transforma en un recuerdo de dise&ntilde;o &ldquo;inofensivo y familiar&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s radical ocurri&oacute; con la pol&eacute;mica campa&ntilde;a publicitaria de los almacenes de lujo Harvey Nichols en 2015 titulada: &ldquo;&iquest;Te gustan las cosas gratis? Cons&iacute;guelas legalmente&rdquo;. Para promocionar su aplicaci&oacute;n de recompensas, la marca utiliz&oacute; grabaciones reales de sus c&aacute;maras de seguridad que mostraban a ladrones robando ropa dentro de la tienda, pero edit&oacute; el v&iacute;deo cubriendo las caras de los delincuentes con cabezas animadas de dibujos en 2D. Con este movimiento, una herramienta de control y persecuci&oacute;n del delito se recicl&oacute; como un contenido pop divertido, demostrando la enorme capacidad del mercado para convertir la vigilancia real en un fetiche visual apetecible. &ldquo;Al fusionar las pantallas con el cuerpo, ser observado se despoja de su carga negativa para reconfigurarse como una herramienta er&oacute;tica de autoexpresi&oacute;n, donde las viejas din&aacute;micas del vigilante y el vigilado se disuelven en un juego voluntario de voyeurismo y exhibici&oacute;n hedonista&rdquo;, argumenta Rogers. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="6913890022861131014"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es en este ecosistema donde cobran pleno sentido fen&oacute;menos como la tendencia viral <em>&ldquo;TikTok: do your thing </em>(TikTok haz lo tuyo)&rdquo;, en la que j&oacute;venes graban a desconocidos en espacios p&uacute;blicos aportando ubicaciones y rasgos f&iacute;sicos para que la comunidad virtual los ayude a dar con su paradero. Un <a href="https://www.usenix.org/conference/soups2025/presentation/gilbert" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Universidad de Washington concluye que en estos contenidos &ldquo;se utiliza la ternura o la cursiler&iacute;a para normalizar la vigilancia interpersonal, haciendo que el acto de ser observado y rastreado parezca inofensivo y divertido&rdquo;. Las normas internas de la plataforma dictan que este rastreo mutuo es algo apropiado, diluyendo los riesgos reales de acoso o de <em>doxing</em>, entendido como la divulgaci&oacute;n maliciosa de informaci&oacute;n privada sin consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esta &ldquo;ternura&rdquo; con la que las redes normalizan el rastreo callejero opera bajo la misma l&oacute;gica que los dispositivos tecnol&oacute;gicos corporales. Los <em>wearables</em> de &uacute;ltima generaci&oacute;n o los Probadores Virtuales (VTO) disfrazan la extracci&oacute;n de nuestros datos bajo la atractiva promesa de la hiperpersonalizaci&oacute;n y el bienestar. A trav&eacute;s de alianzas que transforman el monitoreo constante en s&iacute;mbolos de estatus como el anillo <a href="https://www.gucci.com/es/es/st/stories/article/gucci-oura" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oura x Gucci</a> o la tecnolog&iacute;a invisible de <a href="https://www.dailymotion.com/video/x4cjcn3" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Google Jacquard</a> tejida en chaquetas de Levi's, la vigilancia consigue su victoria definitiva. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes infund&iacute;a temor, hoy se integra de forma silenciosa. Es lo que se traduce en la pr&aacute;ctica en las herramientas de Probadores Virtuales (VTO) de firmas como Dior o Louis Vuitton, sistemas de realidad aumentada que, bajo el an&aacute;lisis de Rogers, logran camuflar la extracci&oacute;n de datos biom&eacute;tricos mediante la diversi&oacute;n y el juego de probarse ropa o maquillaje en una pantalla&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, todo este engranaje l&uacute;dico responde a un fen&oacute;meno colectivo que el cineasta Adam Curtis bautiz&oacute; en 2016 como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JtFfHsVvVgM" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;HiperNormalizaci&oacute;n&rdquo;</a>. Curtis describ&iacute;a c&oacute;mo en la URSS tard&iacute;a todo el mundo sab&iacute;a que el sistema estaba roto, pero nadie se pod&iacute;a imaginar una alternativa, as&iacute; que simplemente fing&iacute;an que su realidad era normal. De un modo similar sucede hoy con los entornos digitales. Como se&ntilde;ala Taramona: &ldquo;[La vigilancia] est&aacute; tan metida entre nosotros que la hemos asumido y nos hemos entregado a ella, y f&iacute;jate que uso voluntariamente la primera persona del plural&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Los datos son nuestros</h2><p class="article-text">
        Esta aparente rendici&oacute;n colectiva est&aacute; empezando a resquebrajarse desde abajo. La complacencia ante las gafas inteligentes de Meta se est&aacute; transformando en rechazo frontal: en las calles, los usuarios ya reportan miradas de hostilidad, mientras que cada vez m&aacute;s comercios, restaurantes y locales de ocio cuelgan carteles prohibiendo expl&iacute;citamente su entrada. En las redes, una ola de &ldquo;cancelaci&oacute;n&rdquo; en forma de p&eacute;rdida masiva de seguidores est&aacute; penalizando a los <a href="https://www.theguardian.com/technology/2026/aug/09/i-kept-catching-people-giving-me-dirty-looks-the-backlash-against-meta-smart-glasses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencers</em></a><a href="https://www.theguardian.com/technology/2026/aug/09/i-kept-catching-people-giving-me-dirty-looks-the-backlash-against-meta-smart-glasses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que graban a su audiencia</a> de forma encubierta, explica <em>The Guardian</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La complacencia ante las gafas inteligentes de Meta se está transformando en rechazo frontal: en las calles, los usuarios ya reportan miradas de hostilidad, mientras que cada vez más comercios, restaurantes y locales de ocio cuelgan carteles prohibiendo explícitamente su entrada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta contraofensiva ciudadana tambi&eacute;n se libra a trav&eacute;s de la est&eacute;tica y la innovaci&oacute;n textil. Si el mercado nos convenci&oacute; para vestir la vigilancia, ahora la vanguardia de la moda busca vestirnos para sabotearla. Es el ecosistema de la llamada moda adversaria (<em>adversarial clothing</em>), prendas dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para enga&ntilde;ar y confundir a los sistemas de reconocimiento facial automatizados. Marcas pioneras como Cap_able, fundada por la dise&ntilde;adora Rachele Didero, confeccionan prendas con patrones crom&aacute;ticos e im&aacute;genes hipercomplejas que saturan el ojo de la inteligencia artificial. Al escanearlas, el algoritmo se confunde y codifica a la persona como si fuera un animal, un perro, una cebra o una jirafa, para as&iacute; proteger su identidad y sus datos biom&eacute;tricos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A través de alianzas que transforman el monitoreo constante en símbolos de estatus como el anillo Oura x Gucci o la tecnología invisible de Google Jacquard tejida en chaquetas de Levi&#039;s, la vigilancia consigue su victoria definitiva."
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            <span class="title">
                A través de alianzas que transforman el monitoreo constante en símbolos de estatus como el anillo Oura x Gucci o la tecnología invisible de Google Jacquard tejida en chaquetas de Levi&#039;s, la vigilancia consigue su victoria definitiva.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Como adelant&oacute; la propia dise&ntilde;adora <a href="https://www.theguardian.com/fashion/2026/jul/17/adversarial-clothing-are-garments-designed-to-confuse-facial-recognition-systems-about-to-go-mainstream" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al peri&oacute;dico brit&aacute;nico</a>, el objetivo principal es abrir un debate p&uacute;blico urgente sobre los l&iacute;mites del control digital: &ldquo;Cap_able nace con el objetivo de concienciar a la gente sobre el derecho a la privacidad biocognitiva, un derecho humano fundamental que hoy en d&iacute;a est&aacute; cada vez m&aacute;s desprotegido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera alternativa a esta distop&iacute;a no pasa &uacute;nicamente por camuflarse o boicotear los dispositivos. Requiere una transformaci&oacute;n estructural profunda que apele a la educaci&oacute;n y a un cambio radical de mentalidad sobre la propiedad de nuestra informaci&oacute;n: &ldquo;Esta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica invita a una revoluci&oacute;n de conciencia, una revoluci&oacute;n espiritual tambi&eacute;n y una revoluci&oacute;n cultural en la que tenemos que entender que hemos creado algo que, o por primera vez nos ponemos todos a una, o entonces estamos perdidos&rdquo;, advierte Taramona.
    </p><p class="article-text">
        Frente al modelo actual en el que un pu&ntilde;ado de corporaciones extrae y monopoliza la experiencia humana, el divulgador plantea que el destino l&oacute;gico de los datos colectivos deber&iacute;a ser el bienestar com&uacute;n, despoj&aacute;ndolos de su valor como mercanc&iacute;a privada. &ldquo;La inteligencia artificial tal y como la conocemos ahora tiene que ser un recurso natural&rdquo;, dice el experto, que asegura que la &uacute;nica alternativa justa es reclamar lo que nos pertenece por derecho de creaci&oacute;n colectiva: &ldquo;Tenemos que imaginar y construir un futuro en el que se dice: 'No'. Esto [la IA] es de todos, porque lo hemos hecho todos. Que no te enga&ntilde;en, lo hemos hecho todos. Entonces, como es de todos, como lo hemos construido todos, tiene que ser de todos. Ahora, &iquest;c&oacute;mo hacemos que tengamos una inteligencia artificial a la que le des todos estos datos para que sea equitativo, para que todos tengamos no solo comida, techo y agua?&rdquo;. Es ah&iacute;, dice Taramona, donde est&aacute; la exigencia de una soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica com&uacute;n y una educaci&oacute;n cr&iacute;tica, donde verdaderamente empieza la lucha contra el pan&oacute;ptico digital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria d'Oultremont]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gafas-meta-problema-convertir-vigilancia-estetico_1_13468687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 19:46:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las gafas de Meta y el problema de convertir la vigilancia en algo estético]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Meta,Tecnología,Sociedad,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marc-biarnes-humorista-ayuso-personaje-telenovela-pongo-peluca-horas-haciendo-posee_1_13473176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54779c54-95bf-4aca-ba0c-57e497371080_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x554y193.jpg" width="1200" height="675" alt="Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de la cuenta @nosoloviernes, que ha convertido la indignación social en contenido viral, habla del “circo sin complejos” de la política española y confiesa una extraña conexión con la presidenta de la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”
</p></div><p class="article-text">
        De cobrar en la caja de un supermercado a colarse en las pantallas de m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas, con cerca de 900.000 seguidores en TikTok y otros tantos en Instagram, y un nuevo breve espacio en la televisi&oacute;n nacional. Es el recorrido del fen&oacute;meno digital <a href="https://www.instagram.com/nosoloviernes2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@Nosoloviernes</a><a href="https://www.instagram.com/nosoloviernes2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> tras el que se encuentra el actor y c&oacute;mico catal&aacute;n Marc Biarn&eacute;s y su peculiar cr&oacute;nica de la actualidad. Gestos sutiles como poner los ojos en blanco o sacar media sonrisa ir&oacute;nica, sumados a una puesta en escena cotidiana, como comerse una fruta, cortar verdura o ver un v&iacute;deo en una tablet, hacen que el contenido desenfadado de Biarn&eacute;s sea magn&eacute;tico, a pesar de que los temas a tratar a veces resulten desesperanzadores. 
    </p><p class="article-text">
        Entre sus grandes &eacute;xitos recientes destacan las imitaciones, peluca mediante, de Isabel D&iacute;az Ayuso, a ra&iacute;z de sus &uacute;ltimos <a href="https://www.eldiario.es/madrid/gobierno-ayuso-traslado-inmobiliaria-buscaba-inmueble-250-400-metros-gran-terraza_1_13467124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enredos inmobiliarios</a>. &ldquo;Le tengo hasta cierto cari&ntilde;o&rdquo;, confiesa en esta conversaci&oacute;n con elDiario.es, en la que opina que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola ha perdido la seriedad y valora el poder del humor para convencer a los que piensan diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es Marc Biarn&eacute;s y qu&eacute; es Nosoloviernes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Marc Biarn&eacute;s es un actor, c&oacute;mico y... no s&eacute;, bien normalito, una persona que viene de trabajar en el s&uacute;per durante muchos a&ntilde;os y dio el salto a las redes sociales porque se cans&oacute; del supermercado. Apost&eacute; por esto y ahora hace relativamente muy poco que me estoy ganando la vida. Y Nosoloviernes era un nombre que me invent&eacute;, sin pensar yo que se iba a hacer tan grande. Ahora me llamar&iacute;a solo Marc Biarn&eacute;s, pero Nosoloviernes viene de que siempre me lo he dicho a m&iacute; mismo, porque como la gente siempre espera los fines de semana para hacer las cosas importantes o las cosas m&aacute;s divertidas o de ocio... Yo siempre he sido de si me pillan el lunes, el lunes, que el martes, pues el martes y de ah&iacute; sali&oacute; el concepto este de no solo viernes, de no tener la necesidad de esperar a que llegara el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; le sigue tanta gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me sigue tanta gente, yo creo, porque he conseguido plasmar con mi punto de vista humor&iacute;stico y sat&iacute;rico c&oacute;mo se siente la mayor&iacute;a de personas que estamos en este pa&iacute;s. Es un poco desde la cr&iacute;tica, pero siempre de una forma divertida. Creo que son tiempos en los que la gente est&aacute; tambi&eacute;n un poco cansada de esta sensaci&oacute;n de que te est&aacute;n echando la bronca y conmigo acaban conectando con este punto de vista siempre mucho m&aacute;s divertido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se ha inventado un g&eacute;nero humor&iacute;stico?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;. A ver, humor sobre pol&iacute;tica siempre se ha hecho, pero m&aacute;s que un g&eacute;nero propio, creo que s&iacute; he encontrado una nueva manera de conectar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le han empezado a copiar ciertos gestos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, eso lo he visto. Veo muchas cuentas que han empezado a copiar un poco mi misma puesta en escena... Esto de poner un v&iacute;deo y reaccionar a &eacute;l, y est&aacute;n tambi&eacute;n incluso los que empiezan a comer mientras comentan el v&iacute;deo, que esto fue algo que yo decid&iacute;, porque como actor siempre pienso que ha de haber una acci&oacute;n. En el teatro siempre se dice que tiene que haber una acci&oacute;n, sea la que sea, poner una mesa, comer, pintar un cuadro, lo que sea. Y s&iacute; que veo que cada vez hay m&aacute;s cuentas haciendo esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha encontrado en la presidenta de la Comunidad de Madrid una mina de contenido, &iquest;qu&eacute; tiene ella que no tengan otros personajes pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que ella es un personaje, es un personaje de telenovela, de <em>sketch</em>, es un personaje muy de <em>sitcom</em>, es un personaje que es muy f&aacute;cil imitar y, a la vez, conectar con ella. Porque cuando t&uacute; imitas a alguien o coges su alma, porque al final de alguna manera coges algo de ella, es porque puedes llegar a conectar con ella, que esto es independiente de si pienso lo mismo o no, o de si ideol&oacute;gicamente tenemos algo que ver. No tenemos nada que ver ideol&oacute;gicamente, pero puedo conectar con ella. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcbHCC_i5Eg/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es una pol&iacute;tica que tiene roto el caparaz&oacute;n que llevan la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos, que los vemos desde una apariencia m&aacute;s seria, como con una pared. Ella eso lo tiene roto. Ella es natural y entonces es mucho m&aacute;s f&aacute;cil cogerle el alma. Y despu&eacute;s es que es muy divertida, la verdad. Su puesta en escena es muy divertida, sus gestos, su mirada, su manera de hablar, ese toque <em>choni</em>, por as&iacute; decirlo... Tiene eso que la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos, por no decir casi ninguno, tiene.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el proceso desde que piensa &ldquo;esto que ha dicho Ayuso es surrealista&rdquo; al &ldquo;venga, me pongo la peluca&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay proceso, porque es que yo la veo y ya autom&aacute;ticamente algo me ha pasado que, por ejemplo, me pongo la peluca y podr&iacute;a estar horas por casa haciendo de ella, o sea, como que me posee. Es que es lo que tiene mostrarse tan natural. Yo, como actor, es el personaje ya el que se mete dentro de m&iacute; y, sobre todo, que una peluca hace much&iacute;simo, pero el proceso es: verla y ya conecto, literalmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; relaci&oacute;n tan profunda, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, tenemos una relaci&oacute;n muy profunda. Le tengo hasta cierto cari&ntilde;o, lo digo de verdad. Me gustar&iacute;a conocerla y tal. Le tengo cierto aprecio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se ha planteado qu&eacute; le dir&iacute;a a Ayuso si se pusiera en contacto? &iquest;Compartir&iacute;a con ella una fruta en la cocina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, compartir&iacute;amos fruta. Primero le pedir&iacute;a unas disculpas, pero unas disculpas divertidas como digo yo, si se ha sentido ofendida por alguno de mis <em>sketches.</em> Y luego le dir&iacute;a... <em>(r&iacute;e)</em> le dir&iacute;a muchas otras cosas... <em>(r&iacute;e de nuevo).</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ah&iacute; lo deja? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ah&iacute; lo dejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acaba de dar el salto de redes sociales al programa &lsquo;Ma&ntilde;aneros 360&rsquo;, &iquest;por qu&eacute; la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola le est&aacute; dando tanto trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola antes estaba todo muy encorsetado y ahora mismo son como animales salvajes que han salido al ruedo. Lo que ha pasado es que se ha perdido la seriedad que requiere, por ejemplo, el Congreso de los Diputados, que es el lugar m&aacute;s importante de nuestro Estado. En el momento en el que all&iacute; se ha perdido la decencia, que lo han hecho much&iacute;simos, tanto de un bando como de otro, esto ya es <em>&eacute;sser a Can Pixa</em>, que se dice en catal&aacute;n. Ya es &ldquo;venga, el que pueda hacer que haga&rdquo; que dec&iacute;a Aznar. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dci089RCOs9/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Da tanto juego porque ya no hay complejos, es una pol&iacute;tica completamente desacomplejada. Ya se ha desnudado todo el mundo. Un espacio tan serio como el Congreso de los Diputados se utiliza como si fuera el plat&oacute; de una televisi&oacute;n. Eso tambi&eacute;n se ha trasladado a la ciudadan&iacute;a, que palpa este cachondeo, por as&iacute; decirlo, estas faltas de respeto y tambi&eacute;n se ha empezado a comportar de la misma manera. Ahora todo lo que hay en la pol&iacute;tica es completamente ruido, pero sobre todo por este momento en el que se dejaron los complejos de lado, se empezaron a insultar, a faltar el respeto. Y luego tienen mucha culpa much&iacute;simos programas de televisi&oacute;n que han ayudado a que la pol&iacute;tica sea un circo. Es decir, los pol&iacute;ticos han convertido la pol&iacute;tica en un circo y luego muchos programas de televisi&oacute;n han apoyado esta nueva manera de hacer pol&iacute;tica y, claro, esto se traslada a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que desde el humor se puede convencer a alguien que piensa diferente o se hace humor para quienes piensan igual? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Claro que se puede convencer. Yo creo, de hecho, que mi manera de explicar la pol&iacute;tica ayuda a esto, porque hay muchos creadores de contenido que hablan de pol&iacute;tica, pero el tono siempre es mucho m&aacute;s enfadado, m&aacute;s echando la bronca. Entonces, como la sociedad est&aacute; tan descontenta con todo el tema pol&iacute;tico, ya no empatiza tanto con eso. En cambio, creo que a trav&eacute;s del humor es muy f&aacute;cil llegar a cualquier persona, porque yo he recibido muchos mensajes dici&eacute;ndome: &ldquo;pues mira, esto no lo ve&iacute;a as&iacute; y ahora con estos v&iacute;deos lo estoy viendo de esta manera, muchas gracias&rdquo;. O sea, que sucede. Porque a trav&eacute;s del humor es mucho m&aacute;s f&aacute;cil, pensemos lo que pensemos cada uno, independientemente de nuestra ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y le ha pasado eso de grabar un v&iacute;deo y despu&eacute;s cambiar de opini&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo llevo en redes cinco a&ntilde;os y en estos &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os he crecido tambi&eacute;n como persona, me he culturizado m&aacute;s, he aprendido mucho y hay v&iacute;deos que hice hace cinco a&ntilde;os que hoy en d&iacute;a no los har&iacute;a, porque pensaba distinto o, por ejemplo, hac&iacute;a alg&uacute;n v&iacute;deo con un tipo de humor que ahora mismo no har&iacute;a porque ese humor podr&iacute;a alimentar ciertos comportamientos. Entonces, ahora mismo no har&iacute;a humor de eso. 
    </p><p class="article-text">
        O sea, s&iacute; que me ha pasado, y pasa a menudo, sobre todo a largo plazo. Del v&iacute;deo que hice ayer es muy dif&iacute;cil que ya no piense lo mismo, pero del que hice hace cinco a&ntilde;os, s&iacute;, claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay ciertos temas que son dif&iacute;ciles de parodiar, pienso en uno de sus &uacute;ltimos v&iacute;deos sobre el </strong><em><strong>streamer</strong></em><strong> que acosaba a mujeres por la calle, &iquest;prima la indignaci&oacute;n?, &iquest;piensa que se puede hacer humor de todo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Justamente de ese <em>streamer</em> decid&iacute; hablar desde la absoluta indignaci&oacute;n y el absoluto enfado, porque no encontr&eacute; la v&iacute;a humor&iacute;stica, la verdad, me ha pasado con m&aacute;s de un tema. Mira que hay muchos temas muy delicados con los que consigo hacer humor, que m&aacute;s que hacer humor es siempre la manera de explicarlo, el lenguaje que se usa; y en este caso, con este <em>streamer</em>, no encontr&eacute; otro lenguaje m&aacute;s que ir a faltarle al respeto, porque uno tiene tambi&eacute;n familia, hermanas, amigas... y piensa en estos descerebrados que andan haciendo este tipo de contenido, y es que, &iquest;c&oacute;mo no me voy a cagar en todo lo cagable? Es que claro.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcO0oYhOZQR/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Algunos siguen con lo de &ldquo;la vida no va conmigo&rdquo; y seguimos esperando esa </strong><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>supuesta ca&iacute;da de los </strong></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>influencers</strong></em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>.</strong></a><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, seguimos esperando. Ser&aacute; muy dif&iacute;cil que caigan porque, lamentablemente, hay contenido muy muy indigno y que tiene much&iacute;simo seguidor. Esto va a ser una batalla que se va a estar librando siempre en la red.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su bio de Instagram tiene puesto actor, c&oacute;mico y puntos suspensivos. Creo que he descubierto a qu&eacute; se refieren los puntos suspensivos porque lo he encontrado en Spotify.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, no, no me refiero a eso, pero s&iacute; es un hobby que tengo. Me encanta hacer m&uacute;sica en casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un chico 360, como dir&iacute;a Paquita Salas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, totalmente. Pero lo de los puntos suspensivos va por otro lado, se sabr&aacute; de aqu&iacute; a muy poco. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Nos deja con la intriga?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es una buena intriga. Y el resultado es mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marc-biarnes-humorista-ayuso-personaje-telenovela-pongo-peluca-horas-haciendo-posee_1_13473176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marc Biarnés, humorista: “Ayuso es un personaje de telenovela. Me pongo la peluca y podría estar horas haciendo de ella, me posee”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Política,Redes sociales,Isabel Díaz Ayuso,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a5218-24cf-4d8e-9596-0ab390f2103f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La terapeuta Diana Sánchez confirma que superar una traición es un proceso activo y explica por qué la honestidad total es la única vía</p><p class="subtitle">Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites”</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de confianza en una relaci&oacute;n, ya sea a ra&iacute;z de un sentimiento de enga&ntilde;o, una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psic&oacute;logos en terapia ante este escenario es inevitable: &iquest;se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es posible recuperar la <a href="https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> y la evidencia cient&iacute;fica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos c&oacute;mo s&iacute; se puede mejorar y trabajar&rdquo;, asegura Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones</a><a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> sex&oacute;loga y terapeuta de pareja. &ldquo;Es m&aacute;s, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, S&aacute;nchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes econ&oacute;micas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de si se quiere a la otra persona, &ldquo;tambi&eacute;n de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso dif&iacute;cil y necesitamos sentir que podemos con ello&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patr&oacute;n de conducta recurrente en la relaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconstruye una relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. &ldquo;No es solo pedir perd&oacute;n, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambig&uuml;edades, ni intentando culpabilizar a la persona enga&ntilde;ada&rdquo;, se&ntilde;ala S&aacute;nchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar &ldquo;empat&iacute;a afectiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de &ldquo;inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad&rdquo;, comenta la psic&oacute;loga como reacciones comunes esperables. Su recomendaci&oacute;n es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el da&ntilde;o se repita. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable que la persona herida trabaje en s&iacute; misma, en fomentar otros v&iacute;nculos, no dejar de cuidar de s&iacute; misma es fundamental&rdquo;, a&ntilde;ade la terapeuta, que anima a &ldquo;buscar apoyo fuera y con personas de su c&iacute;rculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores que evitar, seg&uacute;n la terapeuta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s frecuentes de las parejas, seg&uacute;n S&aacute;nchez, es la urgencia por pasar p&aacute;gina y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que &ldquo;impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver&rdquo;. &ldquo;Olvidar no exige cambios ni reflexi&oacute;n; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucci&oacute;n hay reparaci&oacute;n; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer da&ntilde;o&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se encuentra el error de la &ldquo;hipervigilancia constante&rdquo; y la petici&oacute;n continua de pruebas, como la localizaci&oacute;n continuada a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/era/si-apago-novia-igual-piensa-enganando-auge-parejas-comparten-localizacion-movil_1_12520551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicaci&oacute;n del m&oacute;vil</a>. &ldquo;Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirti&eacute;ndose en algo que sabotee la relaci&oacute;n porque poco a poco deber&iacute;amos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza&rdquo;, en palabras de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Regenerar ese v&iacute;nculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. &ldquo;En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepci&oacute;n de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relaci&oacute;n tal y como la conoc&iacute;amos&rdquo;, compara la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo dir&iacute;a que el proceso podr&iacute;a ser de entre un m&iacute;nimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. Tambi&eacute;n la literatura cient&iacute;fica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona&rdquo;, concluye S&aacute;nchez, que incide en que la meta no es volver a la relaci&oacute;n anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:35:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia,Salud,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
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