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    <title><![CDATA[elDiario.es - Era]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/]]></link>
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    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’ una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del ligar es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisistas</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;apego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante que como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idealizaci&oacute;n de la familia tradicional</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a ver qui&eacute;n encuentra piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a7aeb62-9eb9-42b1-99c0-6415cc1915c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Copan cada vez más las ciudades, pero las dinámicas que imperan en muchos de ellos, siendo espacios eminentemente masculinizados y enfocados en el alcance de un determinado tipo de cuerpos, hacen que no todo el mundo se sienta a gusto</p><p class="subtitle">Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"</p></div><p class="article-text">
        Salas rodeadas de espejos, din&aacute;micas m&aacute;s orientadas a tonificar el cuerpo y alcanzar metas de peso que a mantenerse saludable, el sonido exacerbado de alguien que se ha pasado levantando pesas... La realidad que se vive en muchos gimnasios, cada vez m&aacute;s presentes en los barrios de todo el pa&iacute;s y con socios m&aacute;s y m&aacute;s j&oacute;venes, hace que estos no se perciban siempre como espacios agradables. Con el verano a la vuelta de la esquina y el n&uacute;mero de inscripciones creciendo, nos paramos a observar un fen&oacute;meno de nombre ingl&eacute;s que recoge una sensaci&oacute;n universal: <em>gymtimidation,</em> la inseguridad o ansiedad que muchas personas experimentan por miedo a sentirse juzgadas por su apariencia f&iacute;sica, su estado de forma o experiencia en el gimnasio. &iquest;Por qu&eacute; se puede crear esta aversi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He observado que, desde hace unos a&ntilde;os para ac&aacute;, s&iacute; hay m&aacute;s diversidad de cuerpos en los gimnasios y espacio para las mujeres&rdquo;, adelanta In&eacute;s Arroyo, vocal de la secci&oacute;n de Psicolog&iacute;a de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidades del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya. De todas formas, la segregaci&oacute;n en el uso de estos lugares sigue presente, algo que remite a lo que sucede en los patios del colegio. Mientras que en aquagym la mayor&iacute;a de la participaci&oacute;n est&aacute; en las mujeres, en zonas de entrenamiento como el peso libre predominan los hombres.
    </p><p class="article-text">
        La experta recalca que el fen&oacute;meno en torno al gimnasio bebe en gran medida de &ldquo;un culto al cuerpo ligado a lo superficial, a la est&eacute;tica&rdquo;, mientras se dejan de lado otros &ldquo;vac&iacute;os internos que a lo mejor tambi&eacute;n existen&rdquo;. &ldquo;En un mundo con mucha incertidumbre, nos acogemos al control de algo que puede ser m&aacute;s superficial&rdquo;, explica la psic&oacute;loga mientras liga esta postura a otras medidas tambi&eacute;n de m&aacute;s o menos f&aacute;cil alcance, como el control de la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, aquellas personas que se salen de la norma, o que simplemente no quieren seguir el camino marcado por las &uacute;ltimas tendencias, sienten cierta reticencia a la hora de entrenar en un gimnasio. &ldquo;Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas est&aacute;n a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageraci&oacute;n de los estereotipos habituales&rdquo;, concede Arroyo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Lo primero que se ve en ellos es el cuerpo, y no todas las personas están a gusto con el suyo. En un gimnasio se ve una exageración de los estereotipos habituales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inés Arroyo</span>
                                        <span>—</span> Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">En busca de un espacio acogedor</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, la cuesti&oacute;n no es f&aacute;cil de explicar. Paula Garc&iacute;a, enfermera de salud mental en Bilbao, siempre ha sentido rechazo hacia estos espacios: &ldquo;He intentado ir dos veces con la idea de estar m&aacute;s sana, encontrarme mejor, pero no es un sitio para m&iacute;. Me da much&iacute;sima verg&uuml;enza&rdquo;, se&ntilde;ala a sus 29 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, le persigue la idea de que los dem&aacute;s deportistas puedan pensar de ella que no hace bien los ejercicios o utiliza mal las m&aacute;quinas. &ldquo;Me apuntaba a clases grupales porque ah&iacute; se difumina m&aacute;s la mirada. Quiz&aacute; yo tambi&eacute;n deber&iacute;a deshacerme de la idea de que todos me miran, porque luego cada uno va a lo suyo&rdquo;, acepta. Sin embargo, esa sensaci&oacute;n que describe es com&uacute;n entre sus amistades: &ldquo;Cuando hablo de estas cosas, mis amigas saben a lo que me refiero&rdquo;, comenta. Como soluci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de los gimnasios exclusivos para mujeres, Garc&iacute;a ha considerado acudir a gimnasios m&aacute;s peque&ntilde;os, de barrio y no sujetos a franquicias, para encontrar una atenci&oacute;n algo m&aacute;s personalizada y acogedora.
    </p><h2 class="article-text">Rendimiento y &eacute;xito en el gimnasio</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Perrino es doctora en Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y del Deporte, presidenta del comit&eacute; de investigaci&oacute;n de Sociolog&iacute;a del Deporte de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Sociolog&iacute;a y ha trabajado durante una d&eacute;cada como instructora <em>fitness:</em> &ldquo;En los gimnasios convergen muchas personas. Es un espacio de socializaci&oacute;n en el que cada uno de los espacios se percibe de forma diferente por el tipo de usuario&rdquo;. El perfil de usuario no es el mismo en la zona de cardio o en la de peso libre que en la sala de actividades dirigidas o grupales.
    </p><p class="article-text">
        Esta profesora de la Universidad de Le&oacute;n esgrime que la idea de &eacute;xito imperante golpea tambi&eacute;n en estos espacios: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por &eacute;xito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                “Tiene que primar la salud, no la estética. Además, las directivas de los centros podrían impulsar actividades más sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bajar de peso a toda costa</h2><p class="article-text">
        En cuanto a las mujeres, el estereotipo ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si ven&iacute;amos de un canon que marcaba cuerpos delgados y que destinaba el ejercicio de fuerza a los hombres, ahora vemos c&oacute;mo &ndash;a pesar de que el <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">culto a la delgadez extrema</a> persiste, como apunta Perrino: &ldquo;El cuerpo normativo y deseable para la mujer vuelve a ser el delgado&ndash; han ganado presencia los cuerpos femeninos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/conquista-musculo-mujeres-levantan-pesas_1_12291454.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s musculados</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la venezolana Aglaia Berlutti, que firma el texto <em>El derecho a entrenar sin miedo: unas reflexiones sobre la cultura violenta en el entrenamiento deportivo</em>, publicado en <a href="http://feminismoinc.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminismoinc.org</a>, relata a elDiario.es el conflicto que nace cuando muchas mujeres se ven atra&iacute;das por estos espacios como destino final en el que alcanzar una bajada de peso a toda costa. &ldquo;Quieren estabilizar su autoestima de una u otra manera y tambi&eacute;n corregir problemas de autoimagen. Eso provoca que deje de importar si ese esfuerzo implica dolor, lesiones o jornadas extenuantes&rdquo;, subraya.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época en la que se valora la disciplina y la constancia. La gente liga hacer un tipo de entrenamiento con conseguir un determinado cuerpo, y eso no es sencillo para nadie, mucho menos para las diversidades, aunque sea lo que se entienda por éxito</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Perrino</span>
                                        <span>—</span> presidenta del comité de investigación de Sociología del Deporte (FES)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A sus 42 a&ntilde;os, Berlutti piensa que la exigencia est&eacute;tica es tan fuerte que cualquier persona la puede llegar a asumir como un deber y una obligaci&oacute;n. &ldquo;Muy poca gente se asesora bien antes de ir a un gimnasio sobre qu&eacute; necesita realmente para estar saludable antes que delgado. Pero ellos son v&iacute;ctimas, es el sistema el que los impulsa a eso&rdquo;, asume.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica, se&ntilde;ala, afecta mucho m&aacute;s a las mujeres: &ldquo;Esa necesidad de que todos nos veamos exactamente igual hace que los ambientes y los gimnasios sean sumamente agresivos, y no solamente agresivos, sino tambi&eacute;n violentos y desagradables&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Diego Loeches en los gimnasios ha sido algo ambivalente. Como persona que sufre sobrepeso, destaca que nunca ha tenido miedo a la mirada de terceros en este tipo de espacios. Es m&aacute;s, apunta que siempre que ha acudido a alguno le han tratado con el mismo respeto. Sin embargo, ha apreciado algunos comentarios directamente ligados a su figura: &ldquo;Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estr&eacute;s porque a lo mejor no acudo con esa intenci&oacute;n&rdquo;, comenta este inform&aacute;tico de 41 a&ntilde;os vecino de Alcal&aacute; de Henares (Madrid).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo peso 115 kilos y a veces me han propuesto ejercicios directamente para bajar de peso. Eso puede generar estrés porque a lo mejor no acudo con esa intención</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diego Loeches</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La insatisfacci&oacute;n que va al cuerpo</h2><p class="article-text">
        Perrino, soci&oacute;loga del deporte, pregunta habitualmente en sus clases cu&aacute;nta gente practica ejercicio. Hace a&ntilde;os, la mayor&iacute;a estaban federados en alg&uacute;n deporte. A d&iacute;a de hoy, la mayor&iacute;a va al gimnasio. &ldquo;Es la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociedad del hiperrendimiento</a> que empezamos a ver en todos los sitios&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Le sigue Mario Jordi S&aacute;nchez, profesor titular del departamento de Antropolog&iacute;a Social, Psicolog&iacute;a B&aacute;sica y Salud P&uacute;blica de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. A ojos de este experto, partimos de una sociedad donde se vive con &ldquo;mucha insatisfacci&oacute;n, que se deposita en el cuerpo&rdquo;. Seg&uacute;n dice, los gimnasios son f&aacute;bricas de fracaso: &ldquo;Lo que quieren es vender un cuerpo con una l&oacute;gica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo se&ntilde;ala que los gimnasios son lugares altamente masculinizados dentro de un modelo de masculinidad apegado a una fuerza y movimientos &ldquo;muy primarios&rdquo;. Una posible soluci&oacute;n para atajar el problema, al menos para las mujeres, es la existencia de gimnasios exclusivos para ellas. &ldquo;El mercado busca adaptarse a ello&rdquo;, remata.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Venden un cuerpo con una lógica de usar y tirar, con un modelo de imagen corporal que nadie alcanza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Jordi Sánchez</span>
                                        <span>—</span>  profesor de Antropología Social, Psicología Básica y Salud Pública (UPO)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De cara a otro tipo de cuerpos no normativos, Perrino propone que la labor recaiga en los profesionales que trabajan en los gimnasios. &ldquo;Tiene que primar la salud, no la est&eacute;tica. Adem&aacute;s, las directivas de los centros podr&iacute;an impulsar actividades m&aacute;s sociales con los socios y socias, el poder compartir otro tipo de experiencias juntos&rdquo;, desarrolla. As&iacute;, quiz&aacute;, se podr&iacute;a diluir esa mirada invisible pero palpable que causa aversi&oacute;n a tantas personas que piensan ir a un gimnasio.
    </p><h2 class="article-text">Educar en la diversidad</h2><p class="article-text">
        De todas formas, trabajar desde la ra&iacute;z suele ser una de las mejores soluciones, sobre todo a largo plazo. Es lo que hace Adri&aacute;n Vaquerizo, entrenador personal durante diez a&ntilde;os y actualmente profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica afincado en Azuqueca de Henares (Guadalajara). &ldquo;Antes la gimnasia era mucho m&aacute;s militar: ahora se ha cambiado la concepci&oacute;n. Intentamos fomentar los deportes en equipo para impulsar la interacci&oacute;n entre el alumnado, que nadie se sienta fuera de lugar&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Este docente asegura que la verg&uuml;enza persiste, sobre todo en las chicas y aquellos cuerpos no hegem&oacute;nicos. &ldquo;Esto responde a una posible baja autoestima en ellas, pero pienso que los chicos tambi&eacute;n la pueden sufrir, aunque no lo digan por no mostrar debilidad&rdquo;, opina. Por eso, Vaquerizo intenta que en sus clases la juventud aprenda que el deporte es salud, y la salud no siempre est&aacute; asociada a una determinada est&eacute;tica. &ldquo;Cada persona tiene sus propias facultades y capacidades f&iacute;sicas. Desde las aulas tenemos que hacer ver que eso no es motivo de discriminaci&oacute;n ninguna. As&iacute; lograremos que cuando crezcan no sientan miedo al acudir a un gimnasio&rdquo;, finaliza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 19:43:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Gimnasios,Salud,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23d5fd26-a7c3-430d-bf5d-835799c309f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El doctor Eduard Estivill, neurofisiólogo y experto en medicina del sueño, detalla que la regularidad al despertar (también el fin de semana) ayuda a sincronizar nuestro reloj interno diariamente  </p><p class="subtitle">Una experta en sueño, sobre la hora para tomar el último café del día: “Aumenta el estado de alerta y fragmenta el descanso”</p></div><p class="article-text">
        En plena era de la productividad y las pantallas, el 57% de los espa&ntilde;oles sufre dificultades para dormir, seg&uacute;n el primer <a href="https://assets-dam.takeda.com/image/upload/v1773407831/LOC/es-es/home/noticias/2026/TAK_Barometro_Trastornos_del_Sueno.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro sobre trastornos del sue&ntilde;o 2026</a><a href="https://assets-dam.takeda.com/image/upload/v1773407831/LOC/es-es/home/noticias/2026/TAK_Barometro_Trastornos_del_Sueno.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> Cuando adem&aacute;s se duermen menos horas de las siete y ocho recomendadas se arrastra un cansancio cr&oacute;nico, confiando en que el fin de semana se podr&aacute; compensar el d&eacute;ficit acumulado. Sin embargo, la ciencia advierte de que la cuenta del sue&ntilde;o no puede esperar al domingo para ser saldada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sue&ntilde;o es un taller, un taller de reparaci&oacute;n que funciona cada d&iacute;a para estar bien al d&iacute;a siguiente. Con lo cual, las personas que duermen seis horas van acumulando cada d&iacute;a falta de sue&ntilde;o y, aunque el s&aacute;bado y el domingo duerman 15 horas, no van a recuperar todo lo que han perdido el resto de la semana, porque el sue&ntilde;o no se recupera, simplemente se pierde, como el tiempo&rdquo;, explica el doctor <a href="https://doctorestivill.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduard Estivill</a><a href="https://doctorestivill.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> neurofisi&oacute;logo y experto en medicina del sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el mejor de los casos recuperaremos entre un 15 y un 20% del sue&ntilde;o perdido&rdquo;, apunta, pero con consecuencias en nuestro reloj biol&oacute;gico que pueden parecerse a las sufridas tras un viaje transoce&aacute;nico. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ocurre cuando cambiamos mucho los horarios? El t&iacute;pico<em> jet lag.</em> Si, por ejemplo, los fines de semana nos vamos a dormir muy tarde, es muy dif&iacute;cil que nos venga el sue&ntilde;o la noche del domingo. Esto se llama tambi&eacute;n <em>jet lag </em>social&rdquo;, asegura Estivill.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en el reloj biol&oacute;gico, que el doctor define como &ldquo;un grupo de c&eacute;lulas situado en el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico del hipot&aacute;lamo que rige los ritmos circadianos de sue&ntilde;o y vigilia&rdquo;, donde reside la base del descanso. &ldquo;Este reloj necesita cuerda, es decir, informaci&oacute;n que recibe del d&iacute;a, por ejemplo, la luz y la oscuridad, con lo que se sincroniza&rdquo;, se&ntilde;ala el especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la luz solar es el principal sincronizador, que activa el cortisol al amanecer y permite la fabricaci&oacute;n de melatonina al atardecer, existe otro factor determinante que solemos ignorar: la regularidad horaria. &ldquo;Se ha estudiado este sincronizador, esta cuerda del reloj, que es la hora de despertarse y se demuestra clar&iacute;simamente que la rutina es beneficiosa para el funcionamiento de este reloj biol&oacute;gico&rdquo;, afirma Estivill, en referencia al reciente estudio <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S108707922500156X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sleep regularity and health: A systematic review,</em></a> publicado en Sleep Medicine Reviews.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio valora la regularidad, y especialmente la hora de despertarse, como una referencia clave para el reloj biol&oacute;gico y el ritmo circadiano. Adem&aacute;s, asocia la regularidad a una mejor salud mental, regulaci&oacute;n metab&oacute;lica, integridad vascular, resiliencia cognitiva y longevidad, y pone la rutina al mismo nivel de importancia que la duraci&oacute;n o la continuidad del sue&ntilde;o. Mantener una hora constante para levantarse act&uacute;a como un ancla que estabiliza todo el sistema. &ldquo;Igualmente sucede con la hora de dormir, aunque no de forma tan exacta, no es tan importante que siempre sea la misma hora, aunque es preferible&rdquo;, matiza el experto, que destaca que ser estricto con el despertador tiene doble beneficio: &ldquo;Nos va a dar un mejor sue&ntilde;o y, evidentemente, nos dar&aacute; una mejor vigilia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para que ese 'taller de reparaci&oacute;n' f&iacute;sico y mental, que el doctor utiliza como s&iacute;mil, haga su trabajo, el experto propone unas pautas muy sencillas, aun a sabiendas de que &ldquo;nadie hace caso a la hora de cumplirlas&rdquo;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas rutinas de levantarnos siempre a la misma hora&rdquo;, es su primer consejo, combinado de un poco de tiempo para hacer algo de ejercicio. &ldquo;Por ejemplo, si vamos en transporte p&uacute;blico a la oficina, bajar una parada antes y andar al menos un kil&oacute;metro, y lo mismo si vamos en coche&rdquo;, recomienda Estivill. &ldquo;Esto nos va a ayudar tambi&eacute;n a otro fen&oacute;meno importante, otro sincronizador, que es precisamente la luz del d&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo, &ldquo;y el m&aacute;s importante&rdquo;, del especialista es tratar el sue&ntilde;o como un proceso que se prepara: &ldquo;Entender que el sue&ntilde;o no viene de golpe&rdquo;. &ldquo;Dos horas antes de acostarse hemos de tener una actividad que no tenga nada que ver con nuestra actividad laboral, algo que aburra, que relaje, algo que desconecte nuestro cerebro&rdquo;, destaca, como introducci&oacute;n al sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con ese proceso, el &uacute;ltimo consejo de Estivill es mantener una buena higiene digital, especialmente en esas dos horas antes de acostarse: &ldquo;No es bueno estar expuesto a la luz del m&oacute;vil, porque esto da lugar a que el cerebro piense que es de d&iacute;a, ya que es una luz muy potente&rdquo;. La exposici&oacute;n a esa luz puede frenar la melatonina y convertirse en un enemigo de nuestro descanso, por lo que el experto propone tambi&eacute;n &ldquo;poner el m&oacute;vil en modo noche y, sobre todo, limitar el uso en ese momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 14:45:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Dormir,Descanso,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6760e978-ef70-4d92-bcbe-7f5a98cd6c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gastarse cientos o incluso miles de euros en cromos antiguos de fútbol, libros descatalogados, carteles de los Beatles o cartas Pokémon está a la orden del día. El afán coleccionista encuentra una segunda vida en internet; y los vendedores, un hobby que muchas veces deriva en forma de ganarse la vida</p><p class="subtitle">“Tan adictiva como el azúcar”: así consiguen Temu y otras apps de compras engancharte con sus ofertas</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ferias de antig&uuml;edades, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatarabuelo-compraba-libros-resisten-librerias-antiguas-espana_1_11954418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librer&iacute;as de viejo</a>, domingos de rastro madrile&ntilde;o o mercadillos a los que acuden devotos de <a href="https://www.eldiario.es/spin/comenzo-filatelia-primer-sello-postal-historia-reliquia-apreciada-coleccionistas-pm_1_12278747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sellos</a>, monedas, <a href="https://www.eldiario.es/spin/manga-anime-japones-salen-primera-vez-subasta-exclusiva-coleccion-saldra-venta-nueva-york-pm_1_13053322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animes</a> o <a href="https://www.eldiario.es/spin/vinilos-han-vuelto-poner-moda-fuerza-pm_1_12714769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vinilos</a>, el coleccionismo vive una nueva edad de oro gracias a la dimensi&oacute;n virtual, las redes sociales o las subastas digitales. En el vasto universo de internet, plataformas especializadas como Todocolecci&oacute;n, Discogs o Catawiki conectan objetos codiciados con sus potenciales compradores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las entradas de un concierto de los Rolling, un escurridizo cromo de Messi o una peculiar bolsa vac&iacute;a de Cheetos pueden transformarse en una verdadera obsesi&oacute;n para quien las busca. Su escasez y rareza imbuyen a estas piezas de un aura especial, una luminosidad magn&eacute;tica por la que merece la pena gastar decenas, cientos, o en ocasiones miles de euros. El coleccionista es un animal incansable y el vendedor &mdash;casi siempre, tambi&eacute;n coleccionista&mdash;, un cazador de tesoros, tasador profesional y fan&aacute;tico de su disciplina. Los expertos lo confirman: se nace y se muere coleccionista, y la fascinaci&oacute;n por una subcultura &mdash;ya sea Pok&eacute;mon, los Madelman, los Beatles o los manuscritos medievales&mdash; suele provenir de los primeros a&ntilde;os de nuestra vida: la infancia y la adolescencia, etapas que siempre laten muy vivas en las vitrinas y estanter&iacute;as de quien colecciona.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s vivas que nunca</h2><p class="article-text">
        Desde Todocolecci&oacute;n, la plataforma m&aacute;s famosa entre los coleccionistas y la mayor comunidad<em> online </em>de habla hispana de compraventa y subastas de antig&uuml;edades, arte, libros y coleccionismo, aportan datos de su ecosistema. Al d&iacute;a se suben 61.755 art&iacute;culos de media a la plataforma &mdash;casi 1,8 millones cada mes&mdash;, y en cada jornada se venden alrededor de 10.871 lotes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las modas del momento son los cromos de f&uacute;tbol, el universo Pok&eacute;mon y las monedas antiguas, mientras que los grandes cl&aacute;sicos atemporales son los libros de segunda mano y descatalogados, antig&uuml;edades, juguetes antiguos y arte&rdquo;, aseguran fuentes de la comunidad, donde en 2025 se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cron&oacute;grafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros, un lienzo de Carlos de Haes titulado <em>La serenidad de lo eterno</em> por casi 12.000 euros o un bander&iacute;n de f&uacute;tbol del Athletic de Bilbao de 1967 por 7.676 euros.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2025, en Todocolección se vendieron objetos tan curiosos y dispares como un cronógrafo de carga manual por la friolera de 20.000 euros o un banderín de fútbol del Atlético de Bilbao de 1967 por 7.676</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las entra&ntilde;as de la plataforma puedes encontrar desde bolsas de Matutano promoci&oacute;n Pok&eacute;mon con precios superiores a los 1.000 euros hasta mu&ntilde;ecas francesas Jumeau, camisetas de deporte firmadas, carteles publicitarios &mdash;uno de las Fallas valencianas de 1929 se vendi&oacute; en 2025 por 4.500 euros&mdash;, breviarios, objetos militares o juguetes modernos y antiguos, desde <a href="https://www.eldiario.es/era/minifunkos-stranger-things-fiebre-adulta-munecos-enfermedad-si-veo-caja-compro_1_12784550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los populares Funko Pop</a> a los eternos Playmobil o los min&uacute;sculos Polly Pocket. Dicho de otro modo, no hay casi nada que no puedas encontrar.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; coleccionamos? Ay, la nostalgia</h2><p class="article-text">
        Cabe preguntarse por qu&eacute; el coleccionismo vive una etapa de esplendor en esta era hiperdigital, donde la m&uacute;sica se puede escuchar gratis y las plataformas como AliExpress, Temu o Shein permiten comprar juguetes, moda o muebles a precios irrisorios &mdash;eso s&iacute;, a cambio de un grave <a href="https://www.eldiario.es/era/adictiva-azucar-temu-apps-compras-engancharte-ofertas_1_12486049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peaje medioambiental y adictivo</a>&mdash;. &iquest;Por qu&eacute; la gente gasta tanto en algo tan peque&ntilde;o como un cromo, una pegatina, una figurita de Disney o una cinta de cassette? &ldquo;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia econ&oacute;mica, en la edad adulta&rdquo;, cuenta Daniel Jim&eacute;nez S&aacute;nchez, vendedor de cromos de f&uacute;tbol. Coleccionista desde los tres o cuatro a&ntilde;os de edad, hoy es aut&oacute;nomo y lleva un lustro dedic&aacute;ndose por entero a ello, con unos 80.000 lotes a la venta.
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                &quot;El coleccionismo tira de la nostalgia. Empezamos a coleccionar lo que nos gusta de chicos y lo completamos cuando tenemos solvencia económica, en la edad adulta”.                            </span>
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        Coleccionar tambi&eacute;n implica una alegr&iacute;a adulta y la evasi&oacute;n de los problemas y cuestiones cotidianas. &ldquo;Yo soy m&eacute;dico de familia y el coleccionismo es una afici&oacute;n que te mantiene la mente ocupada&rdquo;, explica Javier L&oacute;pez Aguilar, m&aacute;s conocido como El Drag&oacute;n Dorado, coleccionista de juguetes y tambi&eacute;n vendedor. En su caso, se centra en los juguetes <em>vintage</em> de su infancia, los de las d&eacute;cadas de los 70 y 80, como Madelman o Scalextric. Javier subraya el ecosistema que orbita alrededor de este <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hobby.</em></a> &ldquo;Sales a buscar juguetes, quedas con amigos, vas a comidas, acudes a mercadillos y ferias, restauras, y adem&aacute;s te puedes ganar un dinerillo extra&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, no es la fuente principal de ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n implica soltar para seguir avanzando. &ldquo;Todo coleccionista tiene problemas de espacio&rdquo;, se r&iacute;e. Tiene dos trasteros y un cuarto con vitrinas, este &uacute;ltimo con sus favoritos, el 20% de su colecci&oacute;n. &ldquo;Toda colecci&oacute;n tiene sus santos griales&rdquo;, relata el m&eacute;dico, aludiendo a las piezas especialmente complicadas de conseguir. En su caso, saca pecho de los Madelman Misi&oacute;n Campa&ntilde;a y Misi&oacute;n Safari, ejemplares verdaderamente escasos en el mundo y que pueden valer 2.000 o 3.000 euros. Vende en Todocolecci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/era/vinted-compra-segunda-mano-consumo-acelerado-sostenibilidad_1_11509808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vinted</a> &mdash;otro para&iacute;so de las joyas retro&mdash; y tiene un <a href="https://www.youtube.com/channel/UCAOfplUzOTH35nU3QGFfP1A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal</a> de YouTube dedicado a esta pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Javier L&oacute;pez aporta otra pista sobre la inmortalidad del coleccionismo. &ldquo;Lo principal es el camino, no la colecci&oacute;n&rdquo;, destaca. &ldquo;La gente se queda con el dato llamativo de las piezas caras, pero igual te hace m&aacute;s ilusi&oacute;n una pieza de 555 euros que una de 6.000 porque es la que llevabas buscando desde chico&rdquo;, recalca. El apego emocional es, en su opini&oacute;n, el factor m&aacute;s importante. &ldquo;Para saber si tienes un tesoro, y no basura, en el desv&aacute;n, que te lo tase un experto&rdquo;, recomienda, aconsejando completar la tasaci&oacute;n con herramientas digitales como el Orientaprecios de Todocolecci&oacute;n. En el momento de escribir este reportaje, tiene 735 lotes a la venta en la plataforma: el m&aacute;s caro, un Madelman Corsario en caja original que puede ser tuyo por 600 euros.
    </p><h2 class="article-text">Cromos de miles de euros o rarezas de los Beatles: un trabajo como otro cualquiera</h2><p class="article-text">
        En el caso de Daniel Jim&eacute;nez, el &iacute;mpetu coleccionista se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, buena muestra de la profesionalizaci&oacute;n del coleccionismo deportivo. &ldquo;Ahora mismo tengo a una persona contratada y me planteo otra&rdquo;, relata, defendiendo que paga IVA, IRPF e impuestos, algo que &ndash;dice&ndash; gran parte de los vendedores eluden hacer. Especializado en cromos de f&uacute;tbol ESTE (previos al 2001), &ldquo;los de toda la vida&rdquo;, su perfil de comprador es un var&oacute;n con trabajo fijo y solvencia econ&oacute;mica, a caballo entre los treinta y los cuarenta. Le dedica muchas horas y compra grandes vol&uacute;menes para abastecer su tienda<em> online:</em> de rastro, herencias, coleccionistas de alto nivel o exvendedores. &ldquo;Los grandes chollos no existen. Yo compro a gente que ha coleccionado en serio&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no se imagina cu&aacute;nto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vend&iacute; mi colecci&oacute;n personal para comprarme mi piso&rdquo;, revela Daniel, que tom&oacute; esa decisi&oacute;n a ra&iacute;z de la DANA de Valencia, pensando en los estragos que causa un desastre de ese calibre. &ldquo;Ten&iacute;a todos mis cromos en el trastero de mis padres y pens&eacute; en lo dif&iacute;cil de asegurar ese material si pasase algo parecido&rdquo;. Por el momento, detalla que las aseguradoras no avanzan en este &aacute;mbito. &ldquo;El problema principal es que no hay cat&aacute;logo de precios profesional ni tampoco peritos, como s&iacute; sucede en otros sectores especializados&rdquo;. En su caso, desguaz&oacute; su colecci&oacute;n y la puso a la venta en su propia tienda. Estaba valorada en una cantidad que ronda lo suficiente para pagar la entrada de una vivienda. &ldquo;Ten&iacute;a desde 1979 en adelante todos los cromos de ediciones ESTE sin pegar, con errores y fichajes, incluso los &aacute;lbumes vac&iacute;os de f&aacute;brica&rdquo;.
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                    alt="Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”."
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                Las entradas de conciertos, el material de promoción, los periódicos o las fotografías de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son “pequeños santos griales para los fans”.                            </span>
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        Jim&eacute;nez se dedica sobre todo al cromo suelto. En la actualidad tiene 102.000 referencias en venta. &ldquo;As&iacute; la gente completa sus &aacute;lbumes, y dan m&aacute;s beneficio&rdquo;. Hasta ahora vend&iacute;a solamente a trav&eacute;s de internet, pero est&aacute; a punto de inaugurar la primera f&iacute;sica especializada en cromos de f&uacute;tbol antiguos. &ldquo;Es la &uacute;nica en Sevilla y Andaluc&iacute;a, posiblemente tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a. Hay una en Barcelona y otra en Val&egrave;ncia, pero son de cromos modernos&rdquo;. Su local abrir&aacute; sus puertas entre mayo y junio.
    </p><p class="article-text">
        Las modas van por rachas: una venta muy preciada fueron los primeros cromos Messi como canterano en 2004. Los &uacute;ltimos los vendi&oacute; hace un a&ntilde;o por 2.700 euros. &ldquo;La pieza que m&aacute;s me llena haber vendido es una de Javier Clemente, del a&ntilde;o 99, la rareza de la edici&oacute;n porque lo destituyeron en la octava jornada y solo llegaron a vender el cromo en algunos puntos de Bilbao o Madrid&rdquo;. Se vende a 1.700 euros. &ldquo;Cuando lo anuncias, se vende instant&aacute;neamente&rdquo;. Ha aprendido que el mercado da vueltas. &ldquo;Est&aacute; falleciendo una generaci&oacute;n de compradores, por eso los 70 ya se est&aacute;n devaluando, mientras que los 2000 se est&aacute;n poniendo de moda&rdquo;, asegura. Al preguntarle si admite regateos, es tajante: &ldquo;Yo no puedo regatear las naranjas en el Mercadona ni la cerveza en el bar de abajo&rdquo;. Su facturaci&oacute;n mensual es ejemplo del estado de gracia del coleccionismo: 20.000 euros brutos todos los meses. &ldquo;Para m&iacute; sigue siendo un disfrute y un <em>hobby&rdquo;,</em> asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“La gente no se imagina cuánto interesa. Hay poco vendedor y mucho comprador. Yo mismo vendí mi colección personal para comprarme mi piso&#039;, revela Daniel Jiménez, cuyos ingresos mensuales con los cromos (20.000 euros brutos) son ejemplo del estado de gracia del coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel Navarro, nacido en Montevideo y residente en Barcelona desde comienzos de siglo, es coleccionista de los Beatles desde siempre &ndash;&ldquo;a los 13 o 14 me empez&oacute; a picar el bichito&rdquo;&ndash;, y ha hecho del coleccionismo musical una profesi&oacute;n. Est&aacute; especializado en la <em>memorabilia</em> en torno al grupo de Lennon y compa&ntilde;&iacute;a: pelucas, guitarras, figuritas, p&uacute;as o carteles. Tuvo una tienda en el barrio g&oacute;tico y hoy vende sus piezas a trav&eacute;s de eBay, Vinted o Todocoleccion. &ldquo;Ya no me dedico a coleccionar. He aprendido el desapego material: te das cuenta de que todo es ef&iacute;mero. Lo terrenal no te lo puedes llevar al otro barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mayor joya que vendi&oacute; &mdash;y que lo llev&oacute; a salir en las noticias y numerosos medios&mdash; fueron cinco entradas consecutivas de sill&oacute;n de pista de 450 pesetas cada una de una familia que fue a ver a los Beatles a la plaza de toros Monumental. &ldquo;Es extremadamente raro encontrar tantas seguidas. Una sola de esas entradas vale 700 u 800 euros hoy&rdquo;. Relata que los <em>tickets </em>de conciertos, el material de promoci&oacute;n o las fotograf&iacute;as de los de Liverpool, Elvis, Queen, Bowie o los Rolling son &ldquo;peque&ntilde;os santos griales para los fans&rdquo;. Incluso la hemeroteca: &ldquo;Por ejemplo, los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca en la que se muri&oacute; Freddy Mercury&rdquo;. Navarro tambi&eacute;n tiene tesoros de la m&uacute;sica nacional: &ldquo;Hay nichos espec&iacute;ficos de cliente, como los de Marisol o Nino Bravo&rdquo;. Cuando le pregunto qu&eacute; es lo m&aacute;s raro que ha visto coleccionar, se&ntilde;ala los sobres de az&uacute;car o las pegatinas de la fruta. &ldquo;Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                “Es un mundo muy loco que a veces roza el fetichismo”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Oldie but goldie</em>: anticuarios y librer&iacute;as de viejo</h2><p class="article-text">
        Lo digital tambi&eacute;n ayuda a la parte m&aacute;s &lsquo;antigua&rsquo; del negocio: el de los anticuarios de arte o las librer&iacute;as de viejo. &ldquo;Las plataformas van muy bien porque los coleccionistas tienen una gran variedad de art&iacute;culos de todas las tem&aacute;ticas para poder comprar y esto es una ventaja sobre las tiendas&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;ngel de Excentric Art, empresa con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os dedicada a la compraventa de obras de arte, antig&uuml;edades, joyas y objetos de coleccionismo. Venden a coleccionistas, anticuarios, curas, pol&iacute;ticos y alg&uacute;n museo. &ldquo;Lo m&aacute;s curioso que vend&iacute; fue un antiguo museo de taxidermia hace a&ntilde;os. Ten&iacute;a muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas&rdquo;,<strong> </strong>relata. En la actualidad tienen 8.000 lotes a la venta en Todocoleccion, con piezas que van desde una medalla rara de Napole&oacute;n a un &oacute;leo sobre tabla de San Antonio de Padua del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por el pasado tambi&eacute;n empapa proyectos de generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, como Erik y Sara, de la librer&iacute;a Antigularia. Vienen de la arqueolog&iacute;a y su gran pasi&oacute;n son los libros, por lo que una librer&iacute;a anticuaria casaba ambas disciplinas. &ldquo;Comenzamos durante el confinamiento, como un <em>hobby</em> y tambi&eacute;n una forma de ganar un extra&rdquo;, cuenta Sara. Su entusiasmo por el libro antiguo abarca la encuadernaci&oacute;n, el olor, los grabados o el grado de detallismo. &ldquo;Nos especializamos en libros antiguos bonitos, raros y curiosos, haciendo especial hincapi&eacute; en la literatura de mujeres, relata Sara. &rdquo;Algunos me los quedo: le tengo especial cari&ntilde;o a<em> &Eacute;xodo </em>de Silvia Mistral&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más curioso que vendí fue un antiguo museo de taxidermia hace años. Tenía muchos animales anormales como vacas de dos cabezas o animales de cinco patas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángel</span>
                                        <span>—</span> Excentric Art
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Instagram venden a gente m&aacute;s joven, con predominio femenino, y a trav&eacute;s de Todocoleccion, a un perfil m&aacute;s masculino, a partir de los cuarenta. &ldquo;Las redes sociales son una herramienta para acceder al libro antiguo&rdquo;. &iquest;Tem&aacute;ticas? De todo: feminismo, libros y arte oriental, todo lo relacionado con lo paranormal o astronom&iacute;a. Tambi&eacute;n revistas. &ldquo;Por ejemplo, dos a&ntilde;os completos de la revista Vogue de la Segunda Guerra Mundial&rdquo;, anota. &ldquo;Tenemos cosas de 10 euros y hemos tenido cosas de 6.500, detalla. &rdquo;Hemos tenido cosas preciosas, como una edici&oacute;n de <em>La hija del Rey de Egipto</em> con doce acuarelas originales&ldquo;. Solo tienen tienda <em>online,</em> una muestra de que se puede ser &rdquo;antiguas pero modernas&ldquo; gracias a las plataformas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas."
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            <span class="title">
                Erik y Sara, de la librería Antigularia, vienen de la arqueología y su gran pasión son los libros, por lo que una librería anticuaria casaba ambas disciplinas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Palpar, oler y sentir: el retorno de lo anal&oacute;gico en un mundo saturado de est&iacute;mulos</h2><p class="article-text">
        Otro segmento muy vivo es el del coleccionismo de discos en formato f&iacute;sico: las ventas de la m&uacute;sica en vinilo escalaron un 31% en Espa&ntilde;a en 2025. Seg&uacute;n <a href="https://www.promusicae.es/noticias/la-industria-de-la-musica-grabada-cierra-2025-con-un-crecimiento-del-137--n644/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> recogidos por Promusicae, la patronal de las discogr&aacute;ficas, en nuestro pa&iacute;s se despacharon 2,18 millones de discos el pasado a&ntilde;o. De los 41,7 millones del f&iacute;sico, el vinilo supone ya un 69% de las ventas, con un incremento del 30% en las unidades vendidas, aupadas por el &eacute;xito del pl&aacute;stico en las nuevas generaciones, que contemplan las piezas como objetos de culto y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/si-gente-quiere-escuchar-discos-tendra-comprarlos-tienda-iniciativa-quiere-cambiar-industria-musical_1_12988283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piezas creativas para conectar con los artistas</a>, incluso <a href="https://www.eldiario.es/spin/jovenes-vuelven-vinilo-no-tengan-tocadiscos-pm_1_12944450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque no tengan tocadiscos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La plataforma especializada l&iacute;der es Discogs, que en 2025 bati&oacute; todos sus r&eacute;cords con m&aacute;s de 114 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos a sus colecciones, unos 2,2 millones por semana seg&uacute;n su <a href="https://www.discogs.com/about/news/discogs-breaks-all-time-record-with-more-than-114-million-items-collected-in-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> anual. Es el mayor volumen de actividad en un solo a&ntilde;o en los 25 a&ntilde;os de historia de Discogs, superando el r&eacute;cord anterior de 105,7 millones de art&iacute;culos a&ntilde;adidos en 2024. Un coleccionista promedio tiene 191 art&iacute;culos subidos al portal digital, con un valor cercano a los 500 euros. Los lanzamientos m&aacute;s coleccionados de todos los tiempos en el portal son una reedici&oacute;n en vinilo de 180 gramos de <em>Nevermind</em> de Nirvana en 2015 y una edici&oacute;n en <em>picture disc </em>de <em>Reputation</em> de Taylor Swift en 2017.
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                    alt="Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban."
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            <span class="title">
                Angelita Records le vendió a Tito, un cantante de rumba, los discos de su propia discografía que le faltaban.                            </span>
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        Desde Angelita Records, con <a href="https://www.instagram.com/p/DSVMgz0jJlz/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienda</a> f&iacute;sica de discos en Vilanova i la Geltr&uacute; y prol&iacute;fico <a href="https://www.discogs.com/es/user/AngelitaRecords?utm_source=ig&amp;utm_medium=social&amp;utm_content=link_in_bio&amp;fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGne9810_P1OTqXMtGg_jGZ4kwKClo5tWULLrmMtWrUjr0ftdQz5sbr5N5h5vQ_aem_uNLzlTAGM5k3Yoyz7tEvqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perfil</a> en Discogs &mdash;tienen m&aacute;s de 9.000 referencias en venta&mdash;, confirman el repunte del vinilo. &ldquo;La gente joven, que son nativos digitales, est&aacute;n reconectando con el formato f&iacute;sico. Hay un <em>boom</em> de chavalas superj&oacute;venes que se van solas a las ferias y a las tiendas&rdquo;, celebran. Su tesoro personal son los discos de rumba de artistas nacionales de los 60. &ldquo;A veces da igual que algo valga un euro si es lo que est&aacute;s buscando&rdquo;. Como an&eacute;cdota, conoci&oacute; en persona a Tito, un cantante de rumba que acudi&oacute; a la tienda y al que le faltaban sus propios discos. Le ayudaron a encontrarlos. &ldquo;Uno se llamaba<em> Elena Bomb&oacute;n&rdquo;</em>. De vez en cuando, llegan rara avis. &ldquo;Tuvimos el <em>Catch A Fire </em>de The Wailers, un disco que se abre en formato zippo, una edici&oacute;n especial que se vende a 200 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hacen hincapi&eacute; en el valor de las plataformas: &ldquo;Discogs representa el 50% o el 60% de nuestra faena&rdquo;. Y adem&aacute;s, diluye las fronteras y acerca la m&uacute;sica a cualquier parte. &ldquo;Vend&iacute; un disco de Mecano a Estados Unidos&rdquo;, relata. Desde Angelita est&aacute;n convencidos de que el vinilo nunca pasar&aacute; de moda. &ldquo;Si llegase el Apocalipsis y nos dejase sin luz, nos inventar&iacute;amos la forma de escuchar discos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Núñez-Torrón Stock]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Vendí mis cromos para comprarme un piso”: inmersos en la era dorada del coleccionismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[coleccionismo,Dinero,Tendencias,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5f5d70-67d1-427d-9839-d08a0c6a4eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141695.jpg" width="1910" height="1074" alt="Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: &quot;La confianza no es eso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al mito de la transparencia absoluta, la psicóloga Diana Sánchez analiza que la verdadera confianza nace de la seguridad mutua y de la coherencia con el compromiso</p><p class="subtitle">Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: “Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas”</p></div><p class="article-text">
        La honestidad suele representar uno de los pilares principales sobre los que se sostiene una relaci&oacute;n sana. Pero este concepto llevado a la pr&aacute;ctica puede convertirse en un arma de doble filo si no se le ponen l&iacute;mites. &iquest;Es realmente necesario o beneficioso compartir cada pensamiento con una pareja para construir una confianza s&oacute;lida?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza no es cont&aacute;rselo todo, la confianza parte de uno mismo y la seguridad que nos proporciona la pareja&rdquo;, afirma <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diana S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga sanitaria y terapeuta de pareja, que defiende que trabajar la confianza es algo m&aacute;s profundo. &ldquo;De hecho, puede ser hasta contraproducente, porque la intimidad tambi&eacute;n es un valor&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, S&aacute;nchez se&ntilde;ala que uno de los mayores riesgos en la convivencia es confundir la lealtad con la obligaci&oacute;n de eliminar cualquier rastro de privacidad. &ldquo;En la pareja hay que tener sinceridad y lealtad, son valores fundamentales, y debemos tener la confianza para poder expresarnos y hablar al otro con libertad, pero hay cosas que pertenecen siempre a nuestra intimidad y que hay que valorar si es necesario decir&rdquo;, resume la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ocasiones, decirlo todo es un <em>sincericidio</em>&rdquo;, asegura la experta, que define con este t&eacute;rmino el acto de compartir una informaci&oacute;n innecesaria que solo provoca dolor, &ldquo;que no va a tener ning&uacute;n beneficio, no va a ayudar a la pareja y en muchas ocasiones va a generar un conflicto o un problema que no existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es lo que s&iacute; debe compartirse?</h2><p class="article-text">
        Mantener un espacio personal no significa llevar una doble vida. El equilibrio, seg&uacute;n S&aacute;nchez, reside en &ldquo;ser coherente con el v&iacute;nculo y los acuerdos que se tienen con esa persona&rdquo;. &ldquo;Ser transparente no significa contarlo todo, ni renunciar a tu espacio y a tu intimidad, significa no ocultar sobre todo lo importante&rdquo;, incide. Entre los aspectos que s&iacute; deben ponerse en com&uacute;n la experta destaca ser capaces de expresar con libertad las emociones, los sentimientos y las necesidades personales, permitiendo que el otro comprenda realmente qu&eacute; nos sucede.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo puramente emocional, para S&aacute;nchez, la comunicaci&oacute;n debe abordar tambi&eacute;n aspectos pr&aacute;cticos y vitales que definen el rumbo de la relaci&oacute;n: &ldquo;Por ejemplo, si queremos vivir juntos, tener o no tener hijos, incluso posibilidades de cambios laborales, cambios de residencia... no tomar decisiones que puedan afectar a la otra persona sin tenerla en cuenta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el &aacute;mbito de la intimidad f&iacute;sica requiere apertura para comunicar las necesidades sexuales de cada uno, un pilar que la terapeuta considera clave para una relaci&oacute;n sana. &ldquo;Incluso se puede compartir si a veces hay dudas sobre la relaci&oacute;n, sobre la otra persona o si hay dudas con respecto a alguna relaci&oacute;n anterior... si hay algo que cerrar o si, de alguna manera, hay alguna relaci&oacute;n que nos afecta. Eso no significa que la otra persona tenga que dejar de tener esa relaci&oacute;n, pero s&iacute; que es importante compartirlo&rdquo;, extiende S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es construir un espacio de seguridad donde se priorice todo aquello que enriquece la relaci&oacute;n, as&iacute; como los aspectos que sean importantes para cada uno, y a la vez se respete el derecho personal de conservar un mundo interior propio.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 10:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nostalgia, crítica y revisión generacional: qué queda del fenómeno ‘Amélie’ 25 años después de su estreno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/nostalgia-critica-revision-generacional-queda-fenomeno-amelie-25-anos-despues-estreno_1_13167804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e331f695-5c76-479e-b4af-5b68ff58f110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nostalgia, crítica y revisión generacional: qué queda del fenómeno ‘Amélie’ 25 años después de su estreno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El mundo en el que transcurre la película ya no existe. Leí una vez que hoy esa historia duraría cinco minutos: Amélie encontraría un álbum, lo publicaría en redes sociales, encontraría a Nino y fin de la historia"</p><p class="subtitle">He visto 'Sexo en Nueva York' por primera vez ahora (y he alucinado con las arrugas de las protagonistas)</p></div><p class="article-text">
        Si usted es una de esas personas que cada vez que rompen el az&uacute;car tostado de una crema catalana, se acuerda de cierta chica que viv&iacute;a en Montmartre, es posible que le interese este art&iacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos que no est&eacute;n tan familiarizados con <em>Am&eacute;lie</em>, la pel&iacute;cula de 2001 dirigida por Jean-Pierre Jeunet y protagonizada por Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz, en el p&aacute;rrafo anterior hac&iacute;a referencia a uno de los momentos m&aacute;s recordados del filme; cuando el narrador nos revela que una de las cosas que m&aacute;s disfruta en la vida la protagonista, aparte de meter la mano en los sacos de legumbres, es romper el az&uacute;car endurecido de, en su caso, la <em>cr&egrave;me br&ucirc;l&eacute;e.&nbsp;</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Sin duda alguna, <em>Am&eacute;lie</em> marc&oacute; a toda una generaci&oacute;n, en especial mujeres, que vieron en el personaje una forma distinta de habitar el mundo, m&aacute;s m&aacute;gica, m&aacute;s imaginativa y aparentemente al margen de las reglas que dictaban c&oacute;mo deb&iacute;a ser una chica. Un modelo que legitimaba la sensibilidad, la rareza y cierto repliegue hacia lo propio como un espacio desde el que construir la identidad, el deseo y el relato personal.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo les pas&oacute; a las chicas. Gerard, de 35 a&ntilde;os, resume as&iacute; el impacto que tuvo <em>Am&eacute;lie</em> en su vida: &ldquo;Me ha influido un mont&oacute;n, porque hizo que Par&iacute;s y Montmartre se convirtieran en mi lugar favorito&rdquo;, confiesa. &ldquo;He ido cuatro veces y siempre intento hacer el recorrido de los sitios ic&oacute;nicos de la peli. Pero quiz&aacute; en lo que m&aacute;s me ha influenciado ha sido en mi amor por el arte y en concreto por el arte impresionista franc&eacute;s. Hoy en d&iacute;a, soy maestro de arte en una escuela de primaria y creo que, en parte, las propuestas que hago a mi alumnado est&aacute;n ba&ntilde;adas por la influencia de la pel&iacute;cula&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Amélie marcó a toda una generación, en especial mujeres, que vieron en el personaje una forma distinta de habitar el mundo (...) Un modelo que legitimaba la sensibilidad, la rareza y cierto repliegue hacia lo propio</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La educaci&oacute;n sentimental de los 2000</h2><p class="article-text">
        Como vemos en este ejemplo, y en otros que aparecer&aacute;n a continuaci&oacute;n, para muchas personas que crecieron a principios de los a&ntilde;os 2000, <em>Am&eacute;lie</em> fue mucho m&aacute;s que una pel&iacute;cula, casi una educaci&oacute;n sentimental.
    </p><p class="article-text">
        Elo, de 43 a&ntilde;os, tambi&eacute;n la recuerda con pasi&oacute;n: &ldquo;Yo la vi en octubre de 2001, que fue cuando se estren&oacute;. Y ese a&ntilde;o fue para m&iacute; superimportante porque cumpl&iacute; 18 a&ntilde;os y empec&eacute; la universidad&hellip; Fue la primera vez que llor&eacute; despu&eacute;s de una pel&iacute;cula, porque me sent&iacute; muy, muy identificada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego vino ya pues lo de cortarte el pelo como ella, vestir como ella, tener el p&oacute;ster en la habitaci&oacute;n. Eso s&iacute;, en japon&eacute;s. No s&eacute;, fue un aut&eacute;ntico <em>shock</em> encontrar a un personaje que sent&iacute;a tan parecido a m&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade. Durante un tiempo abundaron <em>las Am&eacute;lies.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Victoria, de 21 a&ntilde;os, cree que, &ldquo;para las ni&ntilde;as que hemos crecido m&aacute;s hacia dentro que hacia fuera, Am&eacute;lie constituy&oacute; un icono en el que reconocernos y sentir que esa soledad medio so&ntilde;adora y medio evitativa del mundo real, era posible en el cine&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El peso del tiempo</h2><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, esa identificaci&oacute;n se ha ido mezclando con una nostalgia m&aacute;s compleja. Virginia lo formula de manera bastante melanc&oacute;lica: &ldquo;La verdad es que <em>Am&eacute;lie</em> me genera mucha nostalgia y algo de pena&rdquo;, confiesa. &ldquo;El mundo en el que transcurre la pel&iacute;cula ya no existe. Le&iacute; una vez que hoy esa historia durar&iacute;a cinco minutos: Am&eacute;lie encontrar&iacute;a un &aacute;lbum, lo publicar&iacute;a en redes sociales, encontrar&iacute;a a Nino y fin de la historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cabinas telef&oacute;nicas, los fotomatones, incluso el tiempo para perderse por las calles, para bajar a la tienda de abajo, para aburrirse, para espiar a los vecinos e imaginar planes locos, han desaparecido casi completamente. &ldquo;Son tiempos dif&iacute;ciles para los so&ntilde;adores&rdquo;, sentencia Virginia.
    </p><p class="article-text">
        Pero si esa nostalgia podr&iacute;a haber jugado a favor de la pel&iacute;cula, el paso del tiempo y, sobre todo, la magnitud de su &eacute;xito terminaron operando en su contra. La sobreexposici&oacute;n convirti&oacute; a <em>Am&eacute;lie</em> en un clich&eacute; reconocible al instante, reducido a una est&eacute;tica y a una actitud f&aacute;cilmente caricaturizables.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sobreexposición convirtió a Amélie en un cliché reconocible al instante, reducido a una estética y a una actitud fácilmente caricaturizables</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese proceso de simplificaci&oacute;n, y quiz&aacute; tambi&eacute;n de olvido de la propia pel&iacute;cula, el personaje qued&oacute; atrapado en una imagen de dulzura e ingenuidad que, le&iacute;da desde los c&oacute;digos actuales, empez&oacute; a generar rechazo. En plena expansi&oacute;n de los discursos feministas m&aacute;s cr&iacute;ticos con ciertos arquetipos, muchas espectadoras comenzaron a cuestionar esa feminidad aparentemente fr&aacute;gil, silenciosa y volcada en los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Charas Vega, creadora de contenido y que escribe sobre cine en su cuenta <a href="https://www.instagram.com/charcastrolofilm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@charcastrolofilm</a>, lo plantea con claridad: &ldquo;Desde la perspectiva feminista y generacional, <em>Am&eacute;lie</em> ha sobrevivido un poco regular ya que se la ha asimilado a t&eacute;rminos como <a href="https://www.eldiario.es/era/chica-hay-frase-pasado-reivindicar-feminidad-tontificar-mujeres_1_11868239.html#:~:text=Y%2C%20por%20el%20contrario%2C%20se%20identificaban%20con%20el%20arquetipo%20de%20la%20pick%20me%20girl%2C%20la%20chica%20diferente%20que%20no%20encajaba%20en%20los%20est%C3%A1ndares%20de%20feminidad%20m%C3%A1s%20tradicionales%20y%20que%20criticaba%20a%20las%20chicas%20que%20solo%20se%20preocupaban%20por%20la%20ropa%2C%20el%20maquillaje%20y%20los%20chicos." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>pick me girl</em></a><em> </em>o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/manic-pixie-dream-girl-redencion-machista_1_4755313.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>manic pixie dream girl</em></a> o a una construcci&oacute;n atravesada por la mirada masculina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en su momento funcionaba como refugio o identificaci&oacute;n pas&oacute; a interpretarse, para algunas personas, como un modelo limitado o incluso problem&aacute;tico, dejando a <em>Am&eacute;lie</em> m&aacute;s como un estereotipo superado que como icono generacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Fue un auténtico shock encontrar a un personaje que sentía tan parecido a mí&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Fue un auténtico shock encontrar a un personaje que sentía tan parecido a mí&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Volver a verla, volver a pensarla</h2><p class="article-text">
        Tengo que decir que, en mi caso, volver a ver <em>Am&eacute;lie</em> despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os me produjo un efecto inesperado. La recordaba m&aacute;s ingenua, m&aacute;s encapsulada en una est&eacute;tica de postal. Sin embargo, la sensaci&oacute;n fue otra. La pel&iacute;cula resulta hoy mucho m&aacute;s moderna de lo que yo recordaba, m&aacute;s compleja en su construcci&oacute;n de personajes y menos complaciente de lo que el recuerdo colectivo sugiere.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde la perspectiva feminista y generacional, &#039;Amélie&#039; ha sobrevivido un poco regular ya que se la ha asimilado a términos como &#039;pick me girl&#039; o &#039;manic pixie dream girl&#039; o a una construcción atravesada por la mirada masculina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Charas Vega</span>
                                        <span>—</span> creadora de contenido sobre cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El visionado me hizo pensar que quiz&aacute; hemos simplificado demasiado a <em>Am&eacute;lie</em> con el tiempo. Quiz&aacute; la hemos reducido a una est&eacute;tica, a un peinado, a una serie de im&aacute;genes, y en ese proceso hemos dejado fuera otras capas m&aacute;s ricas que estaban ah&iacute; desde el primer momento.
    </p><p class="article-text">
        Mi lectura coincide en lo b&aacute;sico con la opini&oacute;n de Mar&iacute;a Castej&oacute;n, profesora, especialista en representaciones de g&eacute;nero en el audiovisual y en historia de mujeres y autora de <a href="https://lenguadetrapo.com/libros/ensayo/rebeldes-y-peligrosas-de-cine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rebeldes y peligrosas de cine</em></a> (Lengua de trapo, 2021). &ldquo;Creo que lo m&aacute;s importante de <em>Am&eacute;lie</em> es el propio protagonismo de ella. Su personaje es el que maneja toda la pel&iacute;cula&rdquo;, explica. &ldquo;Quiz&aacute; chirr&iacute;a un poco el tema del amor rom&aacute;ntico. Pero a la vez es una mujer s&uacute;per, superindependiente. En ning&uacute;n momento es una Bridget Jones que cree que si no est&aacute; con un hombre su vida es un fracaso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una mujer muy poderosa, una mujer muy libre y ese tipo de personajes nos gustan desde el feminismo&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Y adem&aacute;s que no est&aacute; todo el rato empoder&aacute;ndose, algo que tambi&eacute;n resulta bastante cansino&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un imaginario que resiste</h2><p class="article-text">
        Resulta interesante c&oacute;mo el personaje sigue generando debate hoy en d&iacute;a. Para algunas personas, representa una feminidad que ya no encaja. Para otras, sigue siendo reconocible y v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Castej&oacute;n insiste en esa complejidad: &ldquo;Es una persona muy sensible, muy so&ntilde;adora, muy emp&aacute;tica. Muy de ayudar a todo el mundo, muy t&iacute;mida, pero a la vez una mujer muy fuerte. Entonces creo que ese tipo de feminidad est&aacute; muy presente tambi&eacute;n en la actualidad, no ha caducado absolutamente nada. Ni el de ella ni el de todas las mujeres que tiene alrededor, que tambi&eacute;n son muy interesantes, como la due&ntilde;a del bar, la vecina, la del estanco&hellip; En definitiva, creo que es un personaje muy actual&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá chirría un poco el tema del amor romántico. Pero a la vez es una mujer súper, superindependiente. En ningún momento es una Bridget Jones que cree que si no está con un hombre su vida es un fracaso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Castejón</span>
                                        <span>—</span> profesora, especialista en género y audiovisual
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vista hoy en d&iacute;a, hay algo en <em>Am&eacute;lie</em> que sigue funcionando. Aunque puede que no sea exactamente lo mismo que en 2001. En opini&oacute;n de Elo la pel&iacute;cula sigue siendo &ldquo;deliciosa, perfecta&rdquo;. Y se&ntilde;ala algo clave: &ldquo;Creo que reflej&oacute; muy bien el sentir de 2001. Fue un a&ntilde;o muy complicado. La estrenaron como un mes despu&eacute;s de las Torres Gemelas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el mensaje final de este art&iacute;culo deber&iacute;a ser: vuelvan a ver <em>Am&eacute;lie</em>. Cosa que no es sencilla, por cierto, porque aunque parezca sorprendente, hoy en d&iacute;a no est&aacute; disponible en la suscripci&oacute;n de ninguna de las plataformas de <em>streaming</em> que operan en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible que, con motivo de sus 25 a&ntilde;os, vuelva a las pantallas, quiz&aacute; incluso al cine. Aprovechen, vu&eacute;lvanla a ver y saquen sus propias conclusiones, porque quiz&aacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la hemos mirado con demasiada condescendencia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/nostalgia-critica-revision-generacional-queda-fenomeno-amelie-25-anos-despues-estreno_1_13167804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 19:47:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nostalgia, crítica y revisión generacional: qué queda del fenómeno ‘Amélie’ 25 años después de su estreno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Películas,Cultura pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Antón, psicólogo: "La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/luis-anton-psicologo-felicidad-entendida-estado-interno-conseguir-trampa-xp_1_13152347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4ad5b33-7cf5-4cc8-b2b7-b2e79df75337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Antón, psicólogo: &quot;La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las estrategias financieras que se ven en redes sociales se enfocan en tener más, pero un coche nuevo o vestir ropa de diseño no dan necesariamente la felicidad
</p><p class="subtitle">Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: “Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas”</p></div><p class="article-text">
        La tan manida afirmaci&oacute;n de que &ldquo;el dinero no da la felicidad&rdquo; siempre se tiene que matizar. Por un lado, vivimos en una cultura en la que ha arraigado la creencia de que ganar m&aacute;s dinero es la llave de la felicidad. Durante a&ntilde;os perseguimos ascensos y objetos de lujo con la convicci&oacute;n de que, al alcanzar meta financiera, por fin tendremos una vida plena.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la psicolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a nos dan una imagen un poco diferente. La relaci&oacute;n entre nuestras finanzas personales y nuestra satisfacci&oacute;n vital no es una l&iacute;nea recta, sino una red en la que influyen otros muchos factores. La forma en la que gastamos el dinero tambi&eacute;n condiciona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comprar cosas no funciona como estrategia de felicidad, al menos no de forma sostenida&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo Luis Ant&oacute;n de IPSIA. En el famoso <a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.1011492107?doi=10.1073/pnas.1011492107" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Kahneman y Deaton</a>, realizado con 450.000 estadounidenses, encontraron que&nbsp;los ingresos mejoraban el bienestar solo hasta un umbral&nbsp;(en torno a 75.000 d&oacute;lares en 2010 y en ese pa&iacute;s). Sin embargo, ganar m&aacute;s dinero por encima de esa cifra no se traduc&iacute;a en una mayor satisfacci&oacute;n emocional. 
    </p><h2 class="article-text">El dinero como herramienta, no destino final</h2><p class="article-text">
        La capacidad del dinero para generar bienestar est&aacute; sujeta a un fen&oacute;meno conocido como <a href="https://www.sciencedirect.com/topics/psychology/hedonic-treadmill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptaci&oacute;n hed&oacute;nica</a> o la &ldquo;cinta de correr hed&oacute;nica&rdquo;, que explica c&oacute;mo nuestro cerebro normaliza r&aacute;pidamente las mejoras materiales. La emoci&oacute;n de un coche nuevo o un nuevo bolso o reloj se desvanece en unos pocos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Otro estudio revel&oacute; el siguiente hallazgo: el dinero solo nos hace m&aacute;s felices <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20424085/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nos hace sentir m&aacute;s ricos</a> que nuestros vecinos o compa&ntilde;eros de trabajo. Es decir, en esos casos lo que importar&iacute;a no son los ingresos en t&eacute;rminos absolutos, sino el rango social que creemos ocupar en relaci&oacute;n con nuestro entorno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La felicidad entendida como un estado interno que hay que&nbsp;conseguir y mantener&nbsp;es una trampa conceptual&rdquo;, explica Ant&oacute;n. &ldquo;La b&uacute;squeda de satisfacci&oacute;n responde a una l&oacute;gica de control experiencial que parad&oacute;jicamente aleja a las personas de una vida que funcione. Los patrones de consumo compulsivo o de b&uacute;squeda de estatus responden frecuentemente a historias de aprendizaje en las que el refuerzo social y la evitaci&oacute;n del malestar (inseguridad, comparaci&oacute;n social) operan como determinantes, no la satisfacci&oacute;n genuina&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los objetos materiales de lujo, como los coches de alta gama o las prendas de dise&ntilde;o, son buenos ejemplos. El problema no es solo que la alegr&iacute;a al comprarlos se desvanezca r&aacute;pidamente, sino que nos atrapan en un ciclo vicioso de deseo: necesitamos ganar m&aacute;s dinero para comprar m&aacute;s y m&aacute;s caro, como si fuera una adicci&oacute;n que va ganando tolerancia.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se ha popularizado la idea de que <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las experiencias</a>, como viajar o asistir a conciertos son inversiones en felicidad <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352250X22000550" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s eficaces que comprar cosas</a>. Las experiencias pasan a formar parte de nuestra identidad, nos dan historias que contar y nos conectan con los dem&aacute;s. Sin embargo, hay l&iacute;mites, y las <a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2009/02/090223221532.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> tambi&eacute;n encuentran que si, por ejemplo, ese viaje de vacaciones es un desastre porque nos ponemos enfermos o pierden nuestro equipaje, la decepci&oacute;n tambi&eacute;n perdurar&aacute; en nuestra memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta equivocada es:&nbsp;&iquest;c&oacute;mo puedo sentirme mejor?&rdquo;, dice Ant&oacute;n.&nbsp;&ldquo;La pregunta correcta es: &iquest;estoy viviendo de acuerdo con lo que me importa? La primera pregunta te convierte en consumidor de experiencias y productos. La segunda te convierte en el agente de tu propia vida&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Gastar para tener, gastar para ser</h2><p class="article-text">
        Ante estos datos, los expertos proponen un cambio de perspectiva. En lugar de invertir nuestro dinero en bienes materiales, invertir en nosotros mismos en un plano m&aacute;s personal. Por ejemplo, formaci&oacute;n y<em> hobbies</em>. Adquirir conocimientos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12410076/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumenta nuestra sensaci&oacute;n de competencia</a> personal, abre la puerta para tener relaciones personales significativas y puede aumentar nuestro estatus social en mayor medida que un coche nuevo. &ldquo;No en el sentido de acumular t&iacute;tulos como se&ntilde;ales de estatus, sino en el de desarrollar habilidades que generen sensaci&oacute;n de competencia y autonom&iacute;a efectiva. Tener desaf&iacute;os que est&aacute;n justo en el l&iacute;mite de sus capacidades actuales, como aprender un idioma, un instrumento, una habilidad profesional&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar se encuentra la salud, tanto f&iacute;sica como mental. La enfermedad mental produce una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32556822/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menor satisfacci&oacute;n vital</a>, mientras que disfrutar de una buena salud f&iacute;sica est&aacute; directamente relacionado con una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32635457/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor sensaci&oacute;n de felicidad</a>. Por tanto, la recomendaci&oacute;n ser&iacute;a destinar m&aacute;s recursos a una buena alimentaci&oacute;n, a realizar una actividad f&iacute;sica o al acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. A su vez, la satisfacci&oacute;n vital <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37754636/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede contribuir a la protecci&oacute;n de nuestra salud</a> seg&uacute;n los estudios realizados durante la pandemia. &ldquo;Invertir en condiciones que faciliten el ejercicio, como una bicicleta, una cuota de gimnasio, tiempo liberado, tiene un retorno psicol&oacute;gico documentado&rdquo;, corrobora Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo destaca la importancia del tiempo libre de calidad y una reducci&oacute;n de la sobrecarga de trabajo. &ldquo;El mecanismo activo no es trabajar menos, es la&nbsp;sensaci&oacute;n de control sobre el tiempo&rdquo;, explica Ant&oacute;n. En efecto, la&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41287069/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">percepci&oacute;n de escasez de tiempo</a>&nbsp;est&aacute; relacionada con s&iacute;ntomas de ansiedad, depresi&oacute;n y estr&eacute;s. &ldquo;Hay personas que trabajan muchas horas y no experimentan escasez de tiempo porque sienten que eligen c&oacute;mo usarlo. Y hay personas que trabajan pocas horas y se sienten permanentemente desbordadas porque no tienen control sobre su agenda&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Invertir en el bienestar de los dem&aacute;s es otra estrategia financiera que nos puede hacer m&aacute;s felices. El dinero puede comprar tiempo para estar con los seres queridos y nos da la oportunidad de ayudar a los dem&aacute;s, ya sea a trav&eacute;s de donaciones o del &ldquo;reciclaje social&rdquo;, regalar objetos que ya no usamos en lugar de tirarlos. &ldquo;Invertir dinero y tiempo en mantener amistades, en viajes o experiencias compartidas, o en terapia de pareja si es necesario, tiene un retorno sobre el bienestar infinitamente mayor que cualquier bien de consumo&rdquo;, afirma Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la forma en la que invertimos nuestro dinero tiene que estar alineada con nuestros valores y nuestra conducta. &ldquo;No se trata de &lsquo;pensar en positivo&rsquo; ni de identificar una &lsquo;misi&oacute;n en la vida&rsquo; al estilo de la autoayuda&rdquo;, advierte Ant&oacute;n. &ldquo;Se trata de que haya congruencia entre lo que una persona dice que le importa y c&oacute;mo organiza su tiempo y su dinero. Cuando esa congruencia falla, aparece una disonancia que ning&uacute;n bien de consumo puede tapar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/luis-anton-psicologo-felicidad-entendida-estado-interno-conseguir-trampa-xp_1_13152347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 15:08:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Antón, psicólogo: "La felicidad entendida como un estado interno que hay que conseguir es una trampa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Dinero,Ahorro,Finanzas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad</p><p class="subtitle">Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se ha arreglado lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, han puesto nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio. &ldquo;A las 8:30 en una cafeter&iacute;a del centro de Madrid. Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio: &#039;A las 8:30 en una cafetería del centro de Madrid. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando he hecho selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, pues necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se ha ido extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La productividad se ha filtrado en el ocio</a>, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se ha extendido a nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico en Espa&ntilde;a, se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el autob&uacute;s, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones de ligar, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se ha asentado a este lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; ha cambiado mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo ha transformado todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el coste de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si t&uacute; est&aacute;s con una persona, no puedes estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando has conocido a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Bilbao lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, pues reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y las prisas por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y luego est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te acabas de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a ti mismo un poquito desde fuera y te empieza a dar hasta yuyu, dices, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un coste emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Ha llegado a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se acabe buscando lo contrario</a>. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que han prestado su testimonio han sido cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Apps,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: "Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pensamiento-rumiante-psicologa-genera-agotamiento-mayor-intensidad-emociones-negativas-xp_1_13151105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a3ff1e5-3b86-4d86-b2b7-f65ace69d919_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: &quot;Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este tipo de pensamientos no constituyen una reflexión ocasional ni una forma saludable de resolver problemas: nos agota, nos nubla el juicio y nos roba bienestar</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica el método 2-7-30: la fórmula de repasos para estudiar y “vencer la curva del olvido” sin atracones </p></div><p class="article-text">
        Es inevitable reflexionar de vez en cuando sobre cuestiones del d&iacute;a a d&iacute;a que nos preocupan. Todos tendemos a darle vueltas a los problemas en mayor o menor medida, y todo acaba al encontrar la soluci&oacute;n. Pero nuestra mente puede convertirse en un escenario de repeticiones interminables, en el que las preocupaciones se repiten sin cesar como un disco rayado que es muy dif&iacute;cil silenciar. Los pensamientos rumiantes son precisamente esa repetici&oacute;n incesante de pensamientos que, lejos de ser positivos, nos deja atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Los pensamientos rumiantes son algo m&aacute;s que simplemente pensar en algo que nos preocupa o nos molesta. Se trata, m&aacute;s bien, de un patr&oacute;n c&iacute;clico que nos estanca porque implica pensar de forma continua en eventos o preocupaciones angustiantes. Para Blanca Fern&aacute;ndez Tobar, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://psynthesispsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psynthesis Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;la rumiaci&oacute;n es quedarse dando vueltas o atrapado en el mismo pensamiento, contenido o evento psicol&oacute;gico interno durante un tiempo determinado&rdquo;. La especialista nos evoca a la imagen de un &ldquo;disco rayado mental que nos distancia del mundo exterior y nos sumerge en nuestro mundo interno&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s que un simple pensamiento o preocupaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El problema de la rumiaci&oacute;n es que nos lleva a obsesionarnos con ideas, situaciones o sentimientos desagradables sin avanzar en su soluci&oacute;n. Uno puede sentir que est&aacute; atrapado en un ciclo interminable, con el mismo pensamiento desagradable, dando vueltas en la mente una y otra vez. Pero nada tiene que ver la rumiaci&oacute;n con la preocupaci&oacute;n, aunque puedan confundirse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La rumiaci&oacute;n no es &uacute;til, es decir, le damos vueltas a algo una y otra vez sin intenci&oacute;n de resolverlo, solo analizamos el porqu&eacute; del malestar&rdquo;, matiza Fern&aacute;ndez. En cambio, sigue la psic&oacute;loga, &ldquo;en la preocupaci&oacute;n intentamos buscar una soluci&oacute;n, nos impulsa a planificar o actuar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La rumiaci&oacute;n va mucho m&aacute;s all&aacute; de la preocupaci&oacute;n: esta &ldquo;solo genera una alerta necesaria, mientras que la rumiaci&oacute;n genera un agotamiento psicol&oacute;gico y una mayor intensidad de las emociones negativas, aliment&aacute;ndose a s&iacute; misma en un ciclo sin fin&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. Los pensamientos rumiantes pueden llevarnos a sentirnos atrapados en un proceso de pensamiento negativo porque se centra en los aspectos negativos de una situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los rasgos de personalidad que pueden potenciar la rumiaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hay algunos factores que pueden provocar la rumiaci&oacute;n, como ciertos rasgos de personalidad. &ldquo;No es que la personalidad obligue a rumiar, sino que ciertos rasgos funcionan como una predisposici&oacute;n&rdquo;, dice la psic&oacute;loga. Por tanto, si bien cualquier persona puede rumiar en momentos concretos, &ldquo;hay ciertos rasgos de personalidad que pueden actuar como un potenciador de este tipo de pensamientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez enumera los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El perfeccionismo: para Fern&aacute;ndez, este rasgo &ldquo;lleva a la persona a tener un est&aacute;ndar muy alto y, como consecuencia, un miedo intenso a equivocarse o hacer algo mal&rdquo;. Porque el perfeccionismo crea est&aacute;ndares poco realistas que, al no cumplirse, pueden desencadenar una profunda autocr&iacute;tica.&nbsp;</li>
                                    <li>El neuroticismo o inestabilidad emocional: de forma general, &ldquo;las personas que suelen experimentar m&aacute;s emociones negativas suelen ser m&aacute;s propensas a rumiar&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.</li>
                                    <li>La alta sensibilidad: una persona con mayor sensibilidad &ldquo;al entorno o a las cr&iacute;ticas pueden rumiar m&aacute;s sobre las interacciones sociales&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>La necesidad de control cerrar&iacute;a esta lista de rasgos que predisponen al pensamiento rumiante. </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales de alerta del pensamiento rumiante</h2><p class="article-text">
        Los pensamientos intrusivos y rumiantes var&iacute;an de manera significativa de una persona a otra. Identificarlos es el primer paso para abordarlos, ya que puede confundirse con un pensamiento normal o una forma de resolver problemas. Muchas veces la persona &ldquo;no se da cuenta de que est&aacute; rumiando, pero hay se&ntilde;ales de alerta que podemos tener en cuenta&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la naturaleza repetitiva, los mismos pensamientos, preocupaciones o preguntas que nos dan vueltas en la mente una y otra vez, otra se&ntilde;al clara es la &ldquo;aparici&oacute;n de preguntas sin respuesta que suelen llevar un tono m&aacute;s catastrofista y que solo buscan alimentar la duda&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dar vueltas y m&aacute;s vueltas en torno a las mismas preocupaciones sin avanzar, es un patr&oacute;n de pensamiento que suele comenzar con preguntas como &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; a m&iacute;?, &iquest;Por qu&eacute; no puedo resolverlo? &iquest;Por qu&eacute; siempre cometo errores?&rsquo; Son casi siempre preguntas abstractas y anal&iacute;ticas que tienden a alimentar la rumiaci&oacute;n en lugar de conducir a soluciones pr&aacute;cticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra se&ntilde;al que nos puede poner en alerta es la &ldquo;aparici&oacute;n de sensaci&oacute;n f&iacute;sica de tensi&oacute;n o mayor intensidad de emociones negativas, es decir, que pasado un tiempo nos sentimos peor&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez. Emocionalmente, la rumiaci&oacute;n suele aumentar los sentimientos negativos en lugar de proporcionar alivio, el estado de &aacute;nimo a menudo empeora durante estos episodios, con un aumento de la tristeza, la ansiedad o la irritabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, un pensamiento rumiante tiene un impacto directo en nuestro funcionamiento diario, puede interferir con el rendimiento laboral o acad&eacute;mico porque los &lsquo;recursos mentales&rsquo; se concentran en pensamientos repetitivos. Lo que ocurre es que &ldquo;dejamos de registrar lo que pasa a nuestro alrededor, no escuchamos lo que nos dicen, perdemos el hilo de una pel&iacute;cula o no recordamos el camino que acabamos de recorrer&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. As&iacute;, la preocupaci&oacute;n por los pensamientos internos puede dificultar la presencia y la capacidad de respuesta en las relaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que realmente nos da pistas es que &ldquo;sentimos que estamos estancados en ese hilo de pensamiento, que no hay avance y siempre llegamos a la misma conclusi&oacute;n negativa sin un plan de acci&oacute;n concreto&rdquo;, advierte Fern&aacute;ndez.
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Primeros auxilios psicol&oacute;gicos&rsquo; para evitar los pensamientos rumiantes</h2><p class="article-text">
        Aunque en algunos casos puede ser recomendable un tratamiento profesional, y es &ldquo;muy dif&iacute;cil actuar antes de que aparezca la rumiaci&oacute;n, lo m&aacute;s importante es ser conscientes de que estamos en un bucle e intentar poner medidas para interrumpir ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias que podemos aplicar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cambiar de actividad: &ldquo;obligarnos a cambiar de actividad a otra que requiera atenci&oacute;n plena, hacer un crucigrama, recitar capitales europeas por orden alfab&eacute;tico o sumar los n&uacute;meros de las matr&iacute;culas&hellip;&rdquo;, en definitiva, distraernos con actividades que interrumpan los pensamientos negativos y concentrarnos en algo m&aacute;s positivo, necesitamos actividades atractivas que capten nuestra atenci&oacute;n. La clave es elegir actividades lo suficientemente interesantes como para desviar la atenci&oacute;n mental de la rumiaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>Realizar actividad f&iacute;sica: salir a correr o caminar pueden ayudarnos tambi&eacute;n y aliviarnos de forma temporal.&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>Escribir lo que estamos pensando: debido a que el pensamiento rumiante &ldquo;va muy r&aacute;pido y es muy ca&oacute;tico, al escribir ayudamos al cerebro a seguir una estructura lineal y a parar, porque nuestra mano va a ir siempre m&aacute;s despacio que nuestra cabeza&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el malestar afecta a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y no lo podemos manejar por nosotros mismos debemos buscar ayuda&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pensamiento-rumiante-psicologa-genera-agotamiento-mayor-intensidad-emociones-negativas-xp_1_13151105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 11:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: "Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75985050-055f-4ab0-9dc1-4f216a7b3c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140879.jpg" width="1811" height="1019" alt="¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios y estudios muestran que la enfermedad femenina aumenta el riesgo de ruptura en las parejas heterosexuales y revela una profunda desigualdad con raíces estructurales en los cuidados a lo largo de los años</p><p class="subtitle">“No duermo más de dos horas seguidas”: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres</p></div><p class="article-text">
        Patricia llevaba seis a&ntilde;os con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un d&iacute;a, palp&aacute;ndose en la ducha, se encontr&oacute; un bulto en el pecho. Ah&iacute; comenz&oacute; un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en s&iacute;, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia estaba acostumbrada a ir sola al m&eacute;dico por cualquier cosa: una gripe, unas anginas, un dolor de espalda, una picadura, los virus corrientes, as&iacute; que asumi&oacute; que tambi&eacute;n atravesar&iacute;a esto por su cuenta. No se plante&oacute; exigir la compa&ntilde;&iacute;a de su novio. &ldquo;No le di importancia. De hecho, pens&eacute; que al pobre le estaba viniendo grande la situaci&oacute;n y no sab&iacute;a reaccionar&rdquo;, recuerda. En aquel momento, lo &uacute;nico verdaderamente urgente era su salud y su cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sin embargo, tampoco apareci&oacute; cuando la situaci&oacute;n dej&oacute; de ser ambigua, no se present&oacute; ni en las consultas decisivas ni en los momentos de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica. &ldquo;En la &uacute;ltima cita antes de la intervenci&oacute;n le pregunt&eacute; al m&eacute;dico si pod&iacute;a volver a casa conduciendo sola, porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a contar con &eacute;l&rdquo;, cuenta. Evidentemente no pod&iacute;a. Tuvo que llamar a su madre para que la llevara y la recogiera, ocult&aacute;ndole adem&aacute;s que hab&iacute;a atravesado todo el proceso pr&aacute;cticamente sola. &ldquo;No quer&iacute;a preocuparla&rdquo;, explica, aunque hoy reconoce que tambi&eacute;n intentaba no dejar en evidencia a su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l as&iacute;? Patricia no lo sabe, nunca le dio ninguna explicaci&oacute;n. S&iacute; es consciente, sin embargo, de que durante meses se esforz&oacute; por construir explicaciones y excusas que lo protegieran, como su incapacidad para gestionar la enfermedad o su bloqueo emocional. &ldquo;Cuando ya me recuper&eacute; y pude mirar atr&aacute;s con distancia, me dio pena de m&iacute; misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a &eacute;l en evidencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024473652742193166?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando Patricia cont&oacute; su historia en redes sociales, lo que m&aacute;s la impact&oacute; no fueron los mensajes de apoyo, sino la avalancha de relatos similares. Mujeres que ampliaron el hilo con experiencias propias. Una a la que su pareja dej&oacute; en el hospital tras una ces&aacute;rea, con un beb&eacute; reci&eacute;n nacido y una sonda; otra cuyo marido no acudi&oacute; a su operaci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama en estadio III; otra que relataba c&oacute;mo su mejor amiga tuvo que acudir sola al hospital para dar a luz a un beb&eacute; fallecido a los siete meses de embarazo, mientras su marido solo apareci&oacute; en el alta y con prisa porque ten&iacute;a el coche mal aparcado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muchas, el diagn&oacute;stico no solo implic&oacute; enfrentarse al miedo m&eacute;dico, sino tambi&eacute;n a una soledad inesperada en su relaci&oacute;n. &iquest;Se trata de an&eacute;cdotas aisladas o existe algo m&aacute;s profundo detr&aacute;s? Para Alba Ayala, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, la respuesta es indudablemente estructural. &ldquo;Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes&rdquo;, explica. Ellos tienden a asumir tareas puntuales o instrumentales &mdash;gestiones, reparaciones, acompa&ntilde;amientos ocasionales&mdash;, mientras que las mujeres dedican muchas m&aacute;s horas al cuidado continuo, dom&eacute;stico y personal de las personas dependientes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya me recuperé y pude mirar atrás con distancia, me dio pena de mí misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a él en evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de su estudio <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/los-nuevos-cuidadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuevos cuidadores</em></a> confirman esa asimetr&iacute;a. Las mujeres son mayor&iacute;a como cuidadoras principales en pr&aacute;cticamente todas las edades. Solo a partir de los 80 a&ntilde;os el n&uacute;mero de hombres cuidadores supera al de mujeres, y en ese caso suele tratarse de maridos que atienden a sus esposas muy mayores. &ldquo;Las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n pasan m&aacute;s tiempo con peor salud y mayor dependencia, lo que obliga a los hombres a asumir ese rol en edades avanzadas&rdquo;, se&ntilde;ala Ayala. En cambio, entre los 45 y los 60 a&ntilde;os &mdash;la franja en la que coinciden el cuidado de hijos y de padres&mdash; el peso recae casi exclusivamente en ellas: hijas, nueras, parejas. &ldquo;Eso indica que el cuidado familiar sigue siendo mayoritariamente femenino&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En la salud y en la enfermedad?</h2><p class="article-text">
        La idea rom&aacute;ntica de los votos matrimoniales, esos &ldquo;en la salud y en la enfermedad&rdquo; frente a altares y testigos, no siempre resiste la prueba de la realidad. Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jomf.13077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un amplio estudio europeo,</a><strong> </strong>que sigui&oacute; durante casi dos d&eacute;cadas a m&aacute;s de 25.000 parejas mayores de 50 a&ntilde;os encontr&oacute; que, cuando la esposa ten&iacute;a mala salud y el marido gozaba de buena, el riesgo de ruptura aumentaba alrededor de un 60% entre los 50 y<strong> </strong>los 64 a&ntilde;os. En cambio, si era &eacute;l quien enfermaba, la probabilidad de separaci&oacute;n no se incrementaba de forma significativa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Ayala</span>
                                        <span>—</span> investigadora del Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hablamos solo de enfermedades graves, sino de peque&ntilde;as dependencias f&iacute;sicas, como mala movilidad. Si una mujer tiene dificultades con las tareas cotidianas, su riesgo de divorcio aumenta, seg&uacute;n el citado estudio. Porque hay una diferencia importante entre sentirse demasiado enfermo para preparar la cena y necesitar que alguien te d&eacute; de comer. El mismo patr&oacute;n se observ&oacute; en la salud mental: las mujeres con depresi&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidades de divorciarse, mientras que los esposos con depresi&oacute;n no presentan el mismo aumento de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajos llegan a conclusiones parecidas. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4857885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uno basado en datos de m&aacute;s de 2.700 matrimonios de personas</a> mayores en Estados Unidos analiz&oacute; c&oacute;mo la aparici&oacute;n de enfermedades f&iacute;sicas graves influye en la estabilidad de la pareja, sufriendo ellas las rupturas m&aacute;s que ellos. O en el &aacute;mbito oncol&oacute;gico, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19645027/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio con pacientes de c&aacute;ncer y esclerosis m&uacute;ltiple</a> hall&oacute; que la tasa de separaciones se disparaba cuando la persona enferma era la mujer. Aproximadamente una de cada cinco parejas se romp&iacute;a, frente a menos de una de cada treinta cuando el enfermo era el hombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;A qu&eacute; se debe esta desigualdad?</h2><p class="article-text">
        Las explicaciones apuntan a una combinaci&oacute;n de factores sociales, por supuesto culturales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Las mujeres siguen asumiendo m&aacute;s tareas de cuidado y organizaci&oacute;n dom&eacute;stica; cuando ellas enferman, ese andamiaje invisible se desmorona. Adem&aacute;s, en muchas parejas persiste cierta dependencia econ&oacute;mica femenina y una menor red de apoyo para los hombres en roles de cuidador principal. No todos abandonan, por supuesto que no, pero estad&iacute;sticamente la enfermedad femenina tensiona m&aacute;s la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que se trate &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n generacional. &ldquo;Algunos estudios muestran c&oacute;mo las cohortes de mujeres m&aacute;s j&oacute;venes perciben menos el cuidado como una responsabilidad de la mujer, aunque los datos y la pr&aacute;ctica siguen mostrando c&oacute;mo el cuidado informal se encuentra todav&iacute;a altamente feminizado&rdquo;, describe Ayala. La brecha, en otras palabras, se ha reducido en el discurso, pero mucho menos en el tiempo, el esfuerzo y la responsabilidad reales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Desigualdad de género,Salud,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ejercicio-convierte-adiccion-facil-ocultarlo-tonificada-aspecto-estupendo_1_13138717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9ec2331-3eac-4dd9-8f10-6059fee52c32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: &quot;Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevarte al límite, entrenar a pesar de las lesiones y anteponer el gimnasio a la vida social son señales de que podrías tener una dependencia poco saludable del ejercicio</p><p class="subtitle">Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?</p></div><p class="article-text">
        En el apogeo de su carrera como aventurero, Luke Tyburski era un hombre de extremos. El exfutbolista profesional, que por entonces rondaba los treinta y pocos a&ntilde;os, se hab&iacute;a dedicado a retos de resistencia extremos, de esos que hacen que una marat&oacute;n parezca una carrera recreativa. Comenzando por la Marathon de Sables (una famosa ultramarat&oacute;n por etapas en el desierto del S&aacute;hara), corri&oacute; la ultramarat&oacute;n m&aacute;s alta del mundo en el campamento base del Everest, luch&oacute; contra la deshidrataci&oacute;n durante una carrera de 100 km en una isla tropical y se enfrent&oacute; al triatl&oacute;n de nombre tan evocador Double Brutal Extreme Triathlon en el norte de Gales. El colof&oacute;n de todo esto fue un reto dise&ntilde;ado por &eacute;l mismo, en el que nad&oacute; desde &Aacute;frica hasta Europa, recorri&oacute; Espa&ntilde;a en bicicleta y corri&oacute; hasta M&oacute;naco: 2000 km en total, en solo 12 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tyburski era un aventurero profesional que financiaba sus proyectos mediante art&iacute;culos en revistas y charlas, e incluso lleg&oacute; a rodar un documental sobre su aventura. Su raz&oacute;n de ser consist&iacute;a en superar sus propios l&iacute;mites, demostrando de lo que es capaz una persona cuando su mentalidad es lo suficientemente fuerte. Sin embargo, en su vida privada, luchaba contra la depresi&oacute;n, relacionada con una p&eacute;rdida de identidad tras el fin de su carrera futbol&iacute;stica, que le llev&oacute; por Australia, Estados Unidos y B&eacute;lgica antes de hacer pruebas para clubes en el Reino Unido. &ldquo;Entrenar y competir supone un escape, y las subidas son muy altas&rdquo;, dice Tyburski. &ldquo;Pero cuando volv&iacute;a a casa tras una aventura, las bajadas eran muy bajas, porque no hab&iacute;a abordado aquello de lo que estaba huyendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; a dedicar a&uacute;n m&aacute;s tiempo al entrenamiento. Si ten&iacute;a previsto dar un paseo en bicicleta de cuatro horas el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana con amigos y correr dos horas el domingo por la ma&ntilde;ana &mdash;algo bastante normal para un triatleta&mdash;, pod&iacute;a colar una sesi&oacute;n de entrenamiento secreta el s&aacute;bado por la tarde. Desarroll&oacute; un insomnio incapacitante, que utilizaba como pretexto para correr lo que &eacute;l llamaba &ldquo;maratones de medianoche&rdquo;, y com&iacute;a compulsivamente entre sesiones de entrenamiento para prolongar la euforia.
    </p><p class="article-text">
        Es posible afrontar grandes retos de resistencia sin perder el control. De hecho, rendir al m&aacute;ximo requiere un equilibrio entre el descanso y la alimentaci&oacute;n. Pero en el caso de Tyburski, esto propici&oacute; una tendencia autodestructiva. Todos los rasgos caracter&iacute;sticos de la adicci&oacute;n se fueron arraigando: el secretismo, la persistencia a pesar de las consecuencias negativas, la necesidad de m&aacute;s, la sensaci&oacute;n de tener algo de lo que escapar. &ldquo;Pero nadie sospechaba nada, porque mi peso no cambiaba, mi rendimiento no cambiaba, mi comportamiento no cambiaba. Era muy buen actor&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los rasgos característicos de la adicción se fueron arraigando: el secretismo, la persistencia a pesar de las consecuencias negativas, la necesidad de más, la sensación de tener algo de lo que escapar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al ejercicio no est&aacute; reconocida oficialmente como un trastorno psiqui&aacute;trico. Al igual que la mayor&iacute;a de las adicciones conductuales, no aparece en ninguno de los principales manuales psiqui&aacute;tricos, ni en el DSM-5 ni en la CIE-10. Como resultado, no existen criterios estandarizados para diagnosticarla. A menudo se oye a gente describirse a s&iacute; misma como &ldquo;adicta al ejercicio&rdquo; &mdash;una afecci&oacute;n equiparable a la de &ldquo;chocoh&oacute;lico&rdquo;&mdash; cuando se entusiasman hablando de lo mucho que les gusta el gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, en el caso de un subgrupo de personas que practican ejercicio de forma habitual, es evidente que se est&aacute; produciendo algo m&aacute;s perjudicial. Diversos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1469029212000829" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> sugieren que entre el 0,3% y el 0,5% de la poblaci&oacute;n general podr&iacute;a ser adicta al ejercicio, porcentaje que <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s40279-018-1011-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se eleva hasta el 3% - 9%</a> entre quienes practican ejercicio de forma habitual y los atletas. Muchos investigadores consideran que el marco conceptual de la adicci&oacute;n es adecuado para analizar este fen&oacute;meno. Incluso hay un creciente conjunto de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3354400/#:~:text=From%20a%20neurobiological%20point%20of%20view%2C%20behavioral,maintenance%20of%20both%20behavioral%20and%20substance%2Drelated%20addiction.%5B25%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pruebas</a> que sugieren que las adicciones conductuales funcionan neurol&oacute;gicamente como las adicciones a sustancias, a trav&eacute;s de la desregulaci&oacute;n de las v&iacute;as motivacionales del cerebro. De hecho, el fen&oacute;meno de la adicci&oacute;n cruzada &mdash;cuando una persona sustituye una sustancia o comportamiento perjudicial por otro&mdash; est&aacute; bien documentado en lo que respecta al ejercicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al cerebro no le importa necesariamente de d&oacute;nde proviene ese pico de dopamina o serotonina&rdquo;, afirma Kanny Sanchez, terapeuta especializado en adicciones que atiende a pacientes en el programa de tratamiento de adicciones Flourish de The Priory. &ldquo;En todos los casos, existe la misma necesidad de que una fuente externa intervenga para regular el caos interno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las adicciones al ejercicio, explica, suelen adoptar la forma de una obsesi&oacute;n. En lugar de ser simplemente otra parte de tu d&iacute;a, el ejercicio se convierte en el eje central, a menudo en detrimento de todo lo dem&aacute;s. Es posible que sigas entrenando a pesar de las lesiones e incluso experimentes una especie de s&iacute;ndrome de abstinencia cuando no puedes hacer ejercicio. &ldquo;El ejercicio en s&iacute; mismo es una forma realmente buena de gestionar el estr&eacute;s&rdquo;, afirma Sanchez. &ldquo;Pero si es la &uacute;nica herramienta que tienes en tu arsenal, es entonces cuando se convierte en una adicci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miche&aacute;l Costello, de 30 a&ntilde;os, es gestor de cuentas de relaciones p&uacute;blicas, escritor y triatleta. Le diagnosticaron depresi&oacute;n y anorexia at&iacute;pica en pleno apogeo de la pandemia. Antes de la COVID, hac&iacute;a mucho ejercicio y practicaba el ayuno intermitente, una combinaci&oacute;n que le serv&iacute;a de v&aacute;lvula de escape para sus ansiedades, pero que no le hac&iacute;a sospechar de nada. Cuando el mundo entr&oacute; en confinamiento y Costello volvi&oacute; a vivir con sus padres, su comportamiento se descontrol&oacute;. &ldquo;Si la adicci&oacute;n al ejercicio pudiera diagnosticarse formalmente, me la habr&iacute;an diagnosticado, eso es lo que me dijo mi psiquiatra en aquel momento&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El ejercicio en sí mismo es una forma realmente buena de gestionar el estrés. Pero si es la única herramienta que tienes en tu arsenal, es entonces cuando se convierte en una adicción</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kanny Sanchez</span>
                                        <span>—</span>  terapeuta especializado en adicciones
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La anorexia at&iacute;pica es una forma de este trastorno en la que los pacientes restringen su ingesta de alimentos, pero no se les clasifica m&eacute;dicamente como personas con bajo peso. Al igual que otros trastornos alimentarios, suele ir acompa&ntilde;ada de ejercicio excesivo. Un estudio revel&oacute; que hasta el 48 % de las personas con trastornos alimentarios muestran s&iacute;ntomas de adicci&oacute;n al ejercicio. Esto puede deberse a la insatisfacci&oacute;n con el cuerpo o a comportamientos compensatorios relacionados con la comida, pero tambi&eacute;n puede haber un componente emocional. &ldquo;Muchos de los pacientes con los que trabajo utilizan el ejercicio para deshacerse de sentimientos indeseados e inc&oacute;modos&rdquo;, afirma Stacey Fensome, psic&oacute;loga deportiva y del ejercicio que trabaja en la cl&iacute;nica de tratamiento de trastornos alimentarios Orri. &ldquo;El ejercicio puede ser una herramienta para anular el sistema nervioso y generar una especie de entumecimiento, adem&aacute;s de producir una liberaci&oacute;n de endorfinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Costello, la falta de alimentaci&oacute;n y el sobreentrenamiento iban de la mano. Se compr&oacute; una bicicleta est&aacute;tica para casa y se pasaba casi todo el d&iacute;a en ella. &ldquo;Me levantaba, sal&iacute;a a dar un paseo, tomaba algo ligero, me sub&iacute;a a la bicicleta durante dos horas, hac&iacute;a media hora de ejercicios con el peso corporal y una hora y media de saltos constantes&rdquo;, relata. &ldquo;As&iacute; llegaba la noche. Sal&iacute;a a dar un paseo de 20 minutos con mi madre y luego volv&iacute;a a subirme a la bicicleta hasta tres horas. Era una rutina agotadora, pero tambi&eacute;n me aterrorizaba salir de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta que tuvo algunos pensamientos suicidas cuando admiti&oacute; ante s&iacute; mismo que necesitaba ayuda. Aunque esa ayuda no fue f&aacute;cil de conseguir &mdash;su m&eacute;dico de cabecera rest&oacute; importancia a sus preocupaciones, calific&aacute;ndolas de propias de un &ldquo;chaval joven, sano y en forma&rdquo;&mdash;, finalmente recibi&oacute; terapia conversacional y un tratamiento con antidepresivos. M&aacute;s adelante, descubri&oacute; el triatl&oacute;n, un deporte al que atribuye haber restablecido su relaci&oacute;n con el ejercicio.
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                    alt="Dificultades para descansar y tomarse días libres; dar prioridad al ejercicio; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes... entre los comportamientos compulsivos."
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            <span class="title">
                Dificultades para descansar y tomarse días libres; dar prioridad al ejercicio; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes... entre los comportamientos compulsivos.                            </span>
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        &ldquo;Quer&iacute;a aprovechar toda la forma f&iacute;sica que hab&iacute;a desarrollado mientras padec&iacute;a el trastorno alimentario y cambiar mi perspectiva&rdquo;, recuerda. &ldquo;Complet&eacute; mi primer Ironman en 2023 y me enganch&eacute;. Ahora me estoy preparando para mi cuarto Ironman y me he clasificado para el equipo irland&eacute;s de triatl&oacute;n. No puedo maltratar mi cuerpo como sol&iacute;a hacerlo si quiero ser capaz de completar esas carreras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de este tipo de extremos &mdash;las maratones nocturnas de Tyburski o las sesiones de Costello en la bicicleta est&aacute;tica&mdash;, es obvio que hay algo que no va bien. Pero para muchos deportistas de resistencia y asiduos al gimnasio, puede resultar dif&iacute;cil saber d&oacute;nde la disciplina se convierte en compulsi&oacute;n, y la compulsi&oacute;n en una adicci&oacute;n en toda regla. Por ejemplo, la Escala de Dependencia del Ejercicio, una de las principales herramientas de cribado utilizadas por los m&eacute;dicos, pregunta a los participantes en qu&eacute; medida est&aacute;n de acuerdo con la afirmaci&oacute;n: &ldquo;Aumento continuamente la intensidad de mi ejercicio para lograr los efectos o beneficios deseados&rdquo;. Esto se parece mucho al principio de la sobrecarga progresiva, un pilar fundamental de cualquier programa de entrenamiento que se precie.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, algunos comportamientos compulsivos relacionados con el ejercicio parecen bastante inofensivos desde fuera. Fensome afirma que pueden incluir dificultades para descansar y tomarse d&iacute;as libres; dar prioridad al ejercicio frente a otras actividades; ser incapaz de estar quieto; optar por ir andando a todas partes; o incluso utilizar un escritorio para trabajar de pie. En cuanto a se&ntilde;ales de alarma, estas son bastante sutiles. &ldquo;Querer cuidar nuestra salud es maravilloso, pero &iquest;cu&aacute;l es la intenci&oacute;n que hay detr&aacute;s?&rdquo;, se pregunta. &ldquo;&iquest;Es porque estar quieto provoca mucha angustia y miedo, o es porque realmente queremos estar f&iacute;sicamente activos?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Muchos de los pacientes con los que trabajo utilizan el ejercicio para deshacerse de sentimientos indeseados e incómodos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Stacey Fensome</span>
                                        <span>—</span> psicóloga deportiva
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una complicaci&oacute;n adicional es que el ejercicio goza de aceptaci&oacute;n social, de una forma que, por ejemplo, la adicci&oacute;n al juego no tiene. Tu enfoque de &ldquo;sin d&iacute;as de descanso&rdquo; puede granjearte el aplauso de las redes sociales; tu tipo de cuerpo puede cumplir con un ideal social. Es muy poco probable que las personas de tu entorno, salvo las m&aacute;s cercanas, expresen su preocupaci&oacute;n. &ldquo;Trabaj&eacute; con un cliente que hac&iacute;a sesiones de entrenamiento extra y llegaba temprano, y por eso lo pon&iacute;an en un pedestal&rdquo;, dice Fensome. &ldquo;Pero lo que realmente ocurr&iacute;a era que no pod&iacute;a parar, y si paraba, perd&iacute;a el control sobre qui&eacute;n era&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Margo Steines, una escritora afincada en Arizona, ha tenido que lidiar con una larga lista de adicciones y trastornos alimentarios a lo largo de su vida, pero, en cierto modo, la recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al ejercicio le result&oacute; la m&aacute;s dif&iacute;cil. En el punto &aacute;lgido de su adicci&oacute;n, durante sus estudios de posgrado, pasaba entre siete y nueve horas al d&iacute;a en distintos gimnasios. &ldquo;Ten&iacute;a un entrenador secreto con el que me ve&iacute;a antes de ir a CrossFit, y luego iba a CrossFit, despu&eacute;s corr&iacute;a, y luego a bikram yoga y a artes marciales&rdquo;, cuenta. &ldquo;Estaba descuidando todo lo dem&aacute;s y sufriendo una cascada de lesiones deportivas. Pero la gente me paraba en la tienda y me preguntaba qu&eacute; hac&iacute;a para entrenar. Es f&aacute;cil ocultar la disfunci&oacute;n porque no est&aacute;s visiblemente por debajo de tu peso: est&aacute;s musculosa, tonificada y tienes un aspecto estupendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ella lo describe, su adicci&oacute;n ten&iacute;a varias capas. La m&aacute;s obvia era la cultural, relacionada con el deseo de tener un tipo de cuerpo muy espec&iacute;fico e idealizado. Hab&iacute;a una capa personal, relacionada con las secuelas de una relaci&oacute;n traum&aacute;tica. &ldquo;El ejercicio me permit&iacute;a no sentir lo mal que estaba por culpa de eso&rdquo;, se&ntilde;ala. Luego estaba el refuerzo positivo de quienes la rodeaban, incluidos m&eacute;dicos y terapeutas, que tend&iacute;an a seguir la l&iacute;nea de que &ldquo;el movimiento es bueno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo su pareja, un entrenador de fuerza y acondicionamiento, reconoci&oacute; sus problemas tal y como eran. &ldquo;Tuve mucha suerte, porque &eacute;l era mi entrenador en aquel momento&rdquo;, dice. &ldquo;&Eacute;l ve&iacute;a las se&ntilde;ales de alarma, pero tambi&eacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo abordarme con delicadeza, como a un conejito en el bosque&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La adicci&oacute;n al ejercicio puede ser tan perjudicial como cualquier otro tipo de adicci&oacute;n; si, al mismo tiempo, no te alimentas lo suficiente, puedes desarrollar el s&iacute;ndrome de sobreentrenamiento, una afecci&oacute;n caracterizada por una serie de s&iacute;ntomas f&iacute;sicos y mentales desagradables. &ldquo;Puedes sufrir lesiones cr&oacute;nicas. Probablemente te enfrentes a alteraciones hormonales, agotamiento, falta de energ&iacute;a y bajo estado de &aacute;nimo. Puede haber un componente de aislamiento social, como si la bater&iacute;a social ni siquiera existiera&rdquo;, afirma Aaron McCulloch, copropietario y director de Your Personal Training.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía un entrenador secreto con el que me veía antes de ir a CrossFit, y luego iba a CrossFit, después corría, y luego a bikram yoga y a artes marciales (...) Es fácil ocultar la disfunción porque no estás visiblemente por debajo de tu peso: estás musculosa, tonificada y tienes un aspecto estupendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margo Steines</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sanchez afirma que tambi&eacute;n puede haber repercusiones psicol&oacute;gicas, sociales e incluso espirituales. &ldquo;El desgaste mental que supone es como una prisi&oacute;n en tu cabeza&rdquo;, dice. &ldquo;La persona tendr&aacute; un sentido de identidad muy externo, lo que significa que su autoestima depender&aacute;n totalmente de cu&aacute;nto ejercicio haga. Saltarse el entrenamiento provoca mucha culpa y verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el nacimiento de su hija en 2020, Steines padece encefalomielitis mi&aacute;lgica, antes conocida como s&iacute;ndrome de fatiga cr&oacute;nica, una enfermedad que la obliga a guardar cama durante los brotes y que, naturalmente, modera su impulso de hacer ejercicio en exceso. Aunque no puede afirmar con certeza cu&aacute;l fue la causa, s&iacute; cree que est&aacute; relacionada con su adicci&oacute;n al ejercicio. &ldquo;Alterno entre llevar una vida relativamente sedentaria y hacer ejercicio como una persona normal&rdquo;, afirma. &ldquo;Desde fuera, parece que me he recuperado. Aunque dir&iacute;a que me he recuperado en dos tercios a nivel mental, no hice el trabajo necesario para recuperarme. Es m&aacute;s bien como si me hubieran quitado la adicci&oacute;n al ejercicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tyburski, por su parte, se ha &ldquo;retirado extraoficialmente&rdquo; de la aventura tras la acumulaci&oacute;n de lesiones y las consiguientes operaciones. &ldquo;En 2026, estoy pagando por los comportamientos perjudiciales de 2013 y 2014&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha costado un tiempo aceptarlo, pero ahora siento gratitud por las peque&ntilde;as cosas de la vida, por poder simplemente estar activo y sano. &iquest;Me volver&eacute;is a ver nadando entre continentes? No, pero cuando mi cuerpo est&eacute; listo para ello, me encantar&iacute;a meterme en el oc&eacute;ano durante media hora&rdquo;. En la actualidad, trabaja como conferenciante y coach de liderazgo, y dice que se encuentra en un buen momento.
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de la adicci&oacute;n al ejercicio puede ser compleja, sobre todo porque eliminar el ejercicio por completo &mdash;como se har&iacute;a con las adicciones a las drogas y al alcohol&mdash; no suele ser un objetivo final deseable. Sin embargo, por muy tensa que sea la relaci&oacute;n de una persona con el ejercicio f&iacute;sico, existen opciones disponibles: ingresar en un centro de rehabilitaci&oacute;n, trabajar con un terapeuta comprensivo o incluso recurrir al apoyo de otras personas en la misma situaci&oacute;n. Lo ideal ser&iacute;a que estas opciones facilitaran la detecci&oacute;n de los signos antes de que el problema se haya descontrolado.
    </p><p class="article-text">
        A Costello le gusta usar la analog&iacute;a de una lesi&oacute;n f&iacute;sica. &ldquo;Si tuvieras una molestia en el tobillo y te preocupara que se convirtiera en algo m&aacute;s grave, lo comentar&iacute;a&rdquo;, dice. &ldquo;Se lo comentar&iacute;as a un amigo y, si empeorara, ir&iacute;as al fisioterapeuta. Creo que debemos hacer lo mismo con las molestias psicol&oacute;gicas, simplemente decir: &rdquo;&iquest;Sientes que te pones demasiado ansioso si te saltas una sesi&oacute;n?&ldquo;. Te sorprender&iacute;a lo &uacute;til que puede ser el simple hecho de hablarlo en voz alta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abi Millar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ejercicio-convierte-adiccion-facil-ocultarlo-tonificada-aspecto-estupendo_1_13138717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 19:54:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando hacer ejercicio se convierte en una adicción: "Es fácil ocultarlo porque estás tonificada y con un aspecto estupendo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Adicciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30457e86-620d-45de-a1a7-3d8609ead81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desarrollar una amistad con tu terapeuta, ir al mismo psicólogo que tus amigos, que el profesional te exprese sus posiciones ideológicas… en la relación terapéutica se pueden dar situaciones que desafían los límites necesarios para que el proceso funcione</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Entras a la consulta de tu psic&oacute;loga. Le cuentas algunos de tus secretos m&aacute;s &iacute;ntimos. Habl&aacute;is de tus problemas, probablemente lloras con ella. Puede ser una de las personas que mejor te conocen. Pero sales del despacho una hora despu&eacute;s y, hasta la siguiente cita, es alguien que no est&aacute; en tu vida. No te vas de ca&ntilde;as con ella, no te llama para contarte lo que ha hecho el fin de semana. No es tu amiga.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre una persona y su terapeuta puede llegar a ser muy estrecha dentro de la consulta, pero suele estar lejos de la amistad. Hay un porqu&eacute;. &ldquo;Los l&iacute;mites son importantes en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, afirma Paula, psic&oacute;loga especializada en perspectiva feminista y diversidad sexual y de g&eacute;nero. &ldquo;No puede haber una relaci&oacute;n personal entre terapeuta y consultante porque interfiere en el proceso terap&eacute;utico. Parte de por qu&eacute; funciona tiene que ver con que ese espacio es ajeno al resto de &aacute;mbitos de la vida de la persona&rdquo;, explica esta profesional que trabaja en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con cierta verg&uuml;enza, y esta emoci&oacute;n &ldquo;se mueve mucho a lo largo de todo el proceso, porque en &eacute;l vamos desvelando una parte de la persona que est&aacute; oculta para s&iacute;&rdquo;. Por eso, &ldquo;poder en ese espacio hablar de lo m&aacute;s &iacute;ntimo requiere de ese anonimato, de crear un espacio ajeno al resto de la vida en el que la persona puede quitarse la m&aacute;scara&rdquo;. No solo considera que no se pueden dar relaciones de amistad: dice que incluso coincidir con tu terapeuta en entornos sociales, como por ejemplo tomar algo en un bar porque ten&eacute;is un conocido en com&uacute;n, puede ser negativo para el proceso terap&eacute;utico. &ldquo;Ni espacios informales, ni de ocio, ni personales, ni mucho menos relaciones sexoafectivas&rdquo;, defiende esta psic&oacute;loga, aunque matiza: &ldquo;Hay personas que necesitan m&aacute;s distancia y personas que pueden manejar sin mucho malestar y sin que interfiera mucho en el proceso terap&eacute;utico una mayor cercan&iacute;a, pero hablo de coincidir en un espacio o tener una persona en com&uacute;n, nunca de relaciones personales como tal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maitane Llanos, psic&oacute;loga en Bilbao, tiene una visi&oacute;n similar. Sit&uacute;a el v&iacute;nculo entre terapeuta y paciente en lo que en la profesi&oacute;n denominan &ldquo;encuadre&rdquo;, que define como &ldquo;todo aquello que se va a mantener dentro de la terapia y no va a salir de ah&iacute;&rdquo;. Incluye en &eacute;l los roles que mantienen una persona y la otra, pero tambi&eacute;n el espacio f&iacute;sico y el objetivo de la consulta: &ldquo;T&uacute; vas a tratar ciertos temas personales y, si empiezas a hablar de otros que no tienen que ver, se diluye esa relaci&oacute;n&rdquo;, explica. Para ella, ni siquiera despu&eacute;s de que haya acabado un proceso terap&eacute;utico es buena idea desarrollar una amistad con un antiguo paciente porque ser&iacute;a una relaci&oacute;n desigual: &ldquo;Una vez terminadas las sesiones, te lo puedes encontrar en la calle y hablar cinco minutos, pero mantener una amistad no lo veo posible. Como terapeuta tienes que gestionar muchas situaciones muy delicadas para la otra persona, y eso te pone en una posici&oacute;n de poder frente a la de la paciente, que es de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se evite generar una relaci&oacute;n personal, a veces pueden surgir encuentros inesperados entre psic&oacute;logo y paciente. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en esos casos? &ldquo;Si coincido fuera del espacio terap&eacute;utico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Paula. Pero a&ntilde;ade que depende del contexto: en espacios m&aacute;s grandes en los que no tiene por qu&eacute; haber interacci&oacute;n entre las dos personas, como una manifestaci&oacute;n o la presentaci&oacute;n de un libro, s&iacute; pueden coincidir. Para ella, en cualquier caso, cuando se dan ese tipo de contactos tambi&eacute;n es importante hablarlo despu&eacute;s en consulta &ldquo;para que, si se le ha movido algo a la persona, se pueda traer al espacio terap&eacute;utico y limpiar el v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si coincido fuera del espacio terapéutico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Llanos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maitane Llanos explica que, cuando se encuentra con un paciente en un entorno social, espera a que sea &eacute;l quien decida si quiere saludarla o no, ya que &ldquo;no sabes si esa persona quiere que se sepa que va a terapia o no&rdquo;. &ldquo;Si decide no hacerlo, sigues con lo tuyo y no pasa nada. Y si se acerca y se pone a hablar contigo como si fuera una sesi&oacute;n de terapia, es importante decirle: &lsquo;oye, podemos hablar esto el pr&oacute;ximo d&iacute;a&rsquo;. La gente lo suele entender bastante bien&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ella ha llegado a abandonar una discoteca por coincidir con un paciente: &ldquo;Entend&iacute; que el espacio de fiesta igual no es el adecuado para que te vean a ti siendo la psic&oacute;loga&rdquo;. En otra ocasi&oacute;n, se encontr&oacute; en una cena a una persona teniendo una discusi&oacute;n con su pareja: &ldquo;En ese momento decid&iacute; no saludar, irme directamente y luego comprobar si en la siguiente sesi&oacute;n quiso contarme esa situaci&oacute;n o no&rdquo;. Aunque se ha marchado de espacios por este motivo, esta psic&oacute;loga de Bizkaia tambi&eacute;n reflexiona sobre el derecho de los profesionales a estar en determinados espacios en su tiempo de ocio personal: &ldquo;Si has pagado por estar en una piscina porque te gusta entrenar y te encuentras a un paciente, tampoco es justo para ti tener que irte de ese espacio&rdquo;, ejemplifica. Se&ntilde;ala que<strong> </strong>&ldquo;te mueves en una l&iacute;nea muy delicada que es muy f&aacute;cil traspasar, pero en todo momento tienes que tener en cuenta qu&eacute; ocurre si te quedas, qu&eacute; ocurre si te vas y en qu&eacute; momento dejas de ser psic&oacute;loga y empiezas a ser persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el psic&oacute;logo se convierte en tu amigo</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, aunque alguien sea consciente de que la distancia con su psic&oacute;loga es necesaria, en algunos momentos puede echar en falta m&aacute;s cercan&iacute;a fuera de la consulta. Marta, de 34 a&ntilde;os, estuvo cuatro en terapia con una profesional a la que describe como &ldquo;muy cercana y cari&ntilde;osa&rdquo; dentro del despacho. Tiempo despu&eacute;s de recibir el alta, se acord&oacute; de ella y decidi&oacute; escribirle un email para felicitarle las navidades, agradecerle su trabajo y transmitirle buenos deseos. La profesional nunca le contest&oacute;. &ldquo;Puede ser que no me respondiera porque no lo viera, pero yo lo interpret&eacute; como su manera de marcar distancia&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces es dif&iacute;cil ubicar c&oacute;mo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida m&aacute;s all&aacute; de las sesiones. Cuesta procesarlo&rdquo;, reflexiona Marta. Pero tambi&eacute;n concede que &ldquo;tal vez sea lo mejor para no generar confusiones ni abrir una conversaci&oacute;n que no sabes d&oacute;nde te va a llevar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es difícil ubicar cómo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida más allá de las sesiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quienes directamente mantienen una relaci&oacute;n menos ortodoxa con sus terapeutas. Lola tiene 38 a&ntilde;os y ha pasado por diferentes profesionales de la psicolog&iacute;a en distintos momentos de su vida. Con el actual, que la atiende desde hace cuatro a&ntilde;os, ha desarrollado una amistad. &ldquo;Desde el principio me gust&oacute; mucho que era una relaci&oacute;n muy distinta a la que yo hab&iacute;a tenido con los otros psic&oacute;logos, era mucho m&aacute;s cercano. Es de mi edad y por eso hab&iacute;a muchas cosas que no le ten&iacute;a que explicar. Ten&iacute;amos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales&rdquo;, relata. Ella es artista y en un momento dado decidi&oacute; invitar a su terapeuta a una exposici&oacute;n para la que &eacute;l le hab&iacute;a apoyado. Desde entonces han seguido vi&eacute;ndose fuera de la consulta de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Lola sostiene que ese v&iacute;nculo no es un obst&aacute;culo para su proceso terap&eacute;utico, sino que incluso lo favorece: &ldquo;A la hora de abrirme y contar ciertas cosas, saber que tengo delante a la persona que tengo me lo facilita. Es como si, con mi mejor amigo, de repente s&eacute; que los consejos que me da son buenos porque me los est&aacute; dando mi psic&oacute;logo&rdquo;. Tambi&eacute;n valora que, con la confianza que tienen, aunque le est&eacute; contando un suceso traum&aacute;tico lo puede hacer &ldquo;casi de risas&rdquo;. &ldquo;No es como ir a terapia y que la propia terapia sea un drama: es un momento superagradable con un colega&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hablan de la peculiaridad de su relaci&oacute;n. &ldquo;Su opini&oacute;n es que cada persona necesita un tipo de terapia distinta. A algunas les viene mejor un trato m&aacute;s as&eacute;ptico y otras, como yo, necesitamos un entorno seguro de cari&ntilde;o y comprensi&oacute;n y saber que es una persona muy compatible contigo&rdquo;, traslada Lola. Dice que tambi&eacute;n bromean sobre su relaci&oacute;n y con la posibilidad de irse de ca&ntilde;as juntos tranquilamente en el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el principio me gustó mucho que era una relación muy distinta a la que yo había tenido con los otros psicólogos, era mucho más cercano. Es de mi edad y por eso había muchas cosas que no le tenía que explicar. Teníamos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lola</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de v&iacute;nculos desaf&iacute;an los l&iacute;mites de la &eacute;tica profesional. Francisco Conesa, miembro de la Comisi&oacute;n Deontol&oacute;gica del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de la Comunitat Valenciana, explica: &ldquo;Todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas estamos sujetos a unas normas de conducta profesional, que marca el c&oacute;digo deontol&oacute;gico. Hay muchos matices, pero en l&iacute;neas generales viene a decir que no nos tenemos que prestar a situaciones o roles que puedan confundir al paciente. Ah&iacute; es donde podr&iacute;a caber el establecimiento de alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal m&aacute;s all&aacute; de la terap&eacute;utica&rdquo;. Entre los motivos est&aacute; la &ldquo;relaci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo; que se da entre las dos personas: &ldquo;Como terapeutas partimos de una situaci&oacute;n de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relaci&oacute;n de igual a igual&rdquo;, como deber&iacute;an ser las amistades o las relaciones de pareja o sexuales, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Conesa a&ntilde;ade que los profesionales cuentan con informaci&oacute;n que han recibido en terapia que podr&iacute;an utilizar despu&eacute;s en el contexto personal. Apunta que, cuando el psic&oacute;logo permite que se desarrolle una amistad, &ldquo;antepone una especie de necesidad personal suya a los intereses de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;a veces es muy difusa la l&iacute;nea entre lo que es estrictamente terap&eacute;utico y lo que puede ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Seg&uacute;n explica, es el profesional quien tiene la responsabilidad de detectar las se&ntilde;ales de alerta de que la relaci&oacute;n se est&aacute; saliendo del marco terap&eacute;utico y poner l&iacute;mites: &ldquo;Aclarar cu&aacute;l es el papel del terapeuta, en qu&eacute; consiste la relaci&oacute;n y en qu&eacute; contexto y espacio se da, o bien dar por finalizadas las sesiones y dar traslado a otro profesional porque ya se ha contaminado la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tener una amiga en com&uacute;n con tu terapeuta </h2><p class="article-text">
        Aunque no se desarrolle una amistad, hay otras situaciones que tambi&eacute;n pueden desafiar los l&iacute;mites de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Alba, de 33 a&ntilde;os, ha pasado por terapia en diferentes momentos de su vida. La &uacute;ltima vez que lo necesit&oacute;, le pidi&oacute; a una de sus mejores amigas, que es psic&oacute;loga, que le recomendase a alguien. Ella le dio el nombre de otra profesional con la que ha trabajado y Alba se puso en sus manos. Pero saber que tienen una tercera persona en com&uacute;n le coh&iacute;be a veces a la hora de hablar en consulta. &ldquo;Aunque soy muy consciente de que las dos son muy profesionales y de que lo que yo diga jam&aacute;s va a salir de terapia, y aunque no suelo hablar mucho de mi amiga, cuando alguna vez ha salido, inconscientemente soy m&aacute;s comedida. Me sale un: &lsquo;uy, que est&aacute;s hablando de ella, un poco de alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce. Cree que, si tuviera que hablar m&aacute;s de ella en terapia, le afectar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Paula, que haya una persona conocida en com&uacute;n entre terapeuta y paciente puede ser un problema o no seg&uacute;n el caso. &ldquo;Depende de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y de lo que se le mueva a la persona consultante. Hay quienes te pueden decir &lsquo;yo estoy bien con esto&rsquo; y hay a quienes les cuesta m&aacute;s la confianza. Tambi&eacute;n depende del momento del proceso terap&eacute;utico: no es lo mismo cuando se est&aacute; iniciando y el v&iacute;nculo todav&iacute;a no est&aacute; construido que cuando llevas ya un proceso largo y hay un v&iacute;nculo fuerte&rdquo;, reflexiona. Pone en valor la importancia de asegurar la confidencialidad para que la persona tenga la tranquilidad de que el espacio terap&eacute;utico es seguro para ella. Y cuando no lo sea, recomienda derivarla a otro profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como terapeutas partimos de una situación de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relación de igual a igual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Conesa</span>
                                        <span>—</span>  miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro l&iacute;mite que se da en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica tiene que ver con cu&aacute;nto revelan los psic&oacute;logos sobre s&iacute; mismos. Carlos, un joven de 32 a&ntilde;os que ha pasado por dos terapias diferentes a lo largo de su vida, experiment&oacute; en la primera de ellas las implicaciones que puede tener esa frontera. Cree que, durante los primeros a&ntilde;os, la profesional que le atendi&oacute; le ayud&oacute; mucho a trabajar su ansiedad. Pero, a medida que cogieron confianza, la psic&oacute;loga empez&oacute; a introducir en la terapia ejemplos sobre su propia vida e incluso a manifestar sus posiciones ideol&oacute;gicas: &ldquo;Me hablaba de que ella era cat&oacute;lica. O a lo mejor yo mencionaba el poliamor o alguna otra cosa y me dec&iacute;a que ella era mon&oacute;gama y heterosexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de manifestaciones le generaron distancia con su terapeuta. &ldquo;Me llevaban a pensar que podr&iacute;a tener una ideolog&iacute;a concreta, aunque no tiene por qu&eacute;, y me hicieron no conectar tanto con ella&rdquo;, recuerda. Y explica el motivo: &ldquo;A m&iacute; me ha hecho much&iacute;simo da&ntilde;o la religi&oacute;n cat&oacute;lica: la culpa cristiana me la he llevado yo a todas partes y me ha metido mucha mierda en la cabeza. Entonces es algo que me chirr&iacute;a y me duele&rdquo;. Acab&oacute; cambiando de psic&oacute;loga para optar por una especializada en personas LGTBI y con &ldquo;una mirada m&aacute;s abierta hacia las relaciones&rdquo;. &ldquo;Not&eacute; un mont&oacute;n el cambio, he mejorado much&iacute;simo con ella&rdquo;, valora sobre una profesional que le ha contado &ldquo;muy pocas cosas personales, en comparaci&oacute;n con la anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula, como psic&oacute;loga, solo ve sentido a las revelaciones que puedan hacer las profesionales sobre s&iacute; mismas si tienen un fin terap&eacute;utico: &ldquo;Si estoy trabajando con una persona la lesbofobia o la bifobia interiorizada y tiene sentido en ese contexto que yo me nombre como una persona bibollera, lo voy a hacer&rdquo;. Pero alerta del riesgo de ponerse demasiado &ldquo;en el centro de un espacio que es fundamentalmente para la otra persona&rdquo;. Tambi&eacute;n advierte de la autoridad e influencia que el terapeuta tiene sobre su paciente, por lo que &ldquo;por responsabilidad es importante no desvelar opiniones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Tenemos opiniones, pero cuanto menos de lo nuestro est&eacute; en el v&iacute;nculo, m&aacute;s limpio va a ser&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las particularidades de cada situaci&oacute;n y de las necesidades de cada paciente, los tres profesionales que participan en este reportaje coinciden en la importancia de mantener la relaci&oacute;n terap&eacute;utica dentro de unos l&iacute;mites. Facilitan que las sesiones cumplan con su objetivo: ayudar a la persona.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres de Marta, Lola, Alba y Carlos son ficticios porque prefieren no revelar su identidad real.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto cuestan en España los relojes de lujo que futbolistas como Carvajal, Silva o Cazorla compraron a la empresa andorrana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuestan-espana-relojes-lujo-futbolistas-carvajal-silva-cazorla-compraron-empresa-andorrana_1_13131170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd448a8e-7ed1-4b09-8c79-38678455248f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánto cuestan en España los relojes de lujo que futbolistas como Carvajal, Silva o Cazorla compraron a la empresa andorrana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los siete futbolistas imputados por la adquisición de 16 piezas de lujo de firmas como Rolex o Patek Philippe compraron relojes por un total de 1,3 millones de euros a una empresa del principado que no declaraba los impuestos de las operaciones. Estos son los modelos y sus precios</p><p class="subtitle">Un juez de Andorra imputa a Carvajal, Silva, Cazorla y otros cuatro futbolistas por comprar relojes de lujo de contrabando</p></div><p class="article-text">
        Si alguien quisiera hacerse con un Rolex Daytona como el que populariz&oacute; <a href="https://media.revistagq.com/photos/5ca5f37b501e54dadb7c5d0a/1:1/w_1144,h_1144,c_limit/rolex_3758.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Newman</a> en los 70, con las subesferas en contraste y n&uacute;meros con tipograf&iacute;a art d&egrave;co, no solo tendr&iacute;a que desembolsar los 200.000 euros que puede costar una pieza de estas caracter&iacute;sticas. Los relojes de gama alta de Rolex o los Patek Philippe, como los que los futbolistas Dani Carvajal (Real Madrid), Santi Cazorla (Oviedo), Giovani Lo Celso (Betis), Thomas Teye Partey (Villarreal), C&eacute;sar Azpilicueta (Sevilla) y Juan Bernat (Eibar) <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/pago-futbolista-empresa-andorrana-juez-indaga-llegaron-espana-relojes-lujo_1_13127739.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compraron</a> a una empresa andorrana que ahora un juez del principado <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/juez-andorra-imputa-carvajal-silva-cazorla-cuatro-futbolistas-comprar-relojes-lujo-contrabando_1_13127339.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investiga por supuesto contrabando</a>, requieren mucho m&aacute;s que una cuenta corriente bien engrasada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con otros art&iacute;culos de lujo, como el codiciad&iacute;simo bolso Birkin de Herm&eacute;s, en la lista de espera para hacerse con uno de ellos lo que importa no es el orden de llegada, sino la buena relaci&oacute;n que se llegue a establecer con el vendedor. &ldquo;T&uacute; te puedes apuntar a una lista de espera y puede seguirla tu hijo, tu nieto&hellip; Si es lujo, no es accesible&rdquo;, explica Santiago Tejedor, fundador y editor de <a href="https://horasyminutos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horas y Minutos</a>, web espa&ntilde;ola especializada en relojes. Lo que hacen las marcas para alimentar su exclusividad es fabricar poco: &ldquo;Mantienen el nivel de <em>stock</em> bajo para que siga siendo un objeto deseado y al que solo tienen acceso los verdaderos clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, el inter&eacute;s de la marca por alinearse con la imagen del comprador o la valoraci&oacute;n exhaustiva que hacen de sus potenciales clientes son fundamentales con el fin de evitar que sus productos acaben a la venta en el mercado gris: &ldquo;Los relojes tienen trazabilidad y las tiendas hacen una aut&eacute;ntica inspecci&oacute;n de los clientes a los que van a vender&rdquo;, explica Tejedor poniendo como ejemplo la forma en que trabajan en joyer&iacute;as como Rabat, en Madrid, distribuidor oficial de Rolex. &ldquo;Las marcas lo que intentan evitar es que llegue un t&iacute;o, lo compre y a las dos semanas lo revenda por el doble. Quieren que su cliente est&eacute; mimado, que se sienta privilegiado y no quieren <em>flippers </em>[compradores que revenden r&aacute;pidamente]&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; cuestan tanto? Adem&aacute;s de su valor monetario y detr&aacute;s de la dificultad para hacerse con ellos, est&aacute; el valor simb&oacute;lico; asoci&aacute;ndolos a la riqueza, el poder y la masculinidad. &ldquo;Rolex se ha convertido en s&iacute;mbolo de estatus, pero no es alta relojer&iacute;a como s&iacute; es Patek; en Espa&ntilde;a t&uacute; tienes un Rolex y dices &lsquo;esa persona ha llegado&rsquo;, son relojazos pero se fabrican de manera industrial, no es artesan&iacute;a&rdquo;, apunta el experto, que se&ntilde;ala c&oacute;mo Patek Philippe, que s&iacute; es alta relojer&iacute;a, se ha convertido en otra de esas marcas fetiche mientras firmas como la alemana Lange &amp; S&ouml;hne &ldquo;puede mirar a los ojos a Patek pero sin embargo los jugadores o m&uacute;sicos no la compran porque no representa ese &lsquo;yo tengo una pasta y me lo puedo comprar&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Rolex se ha convertido en símbolo de estatus (...) en España tú tienes un Rolex y dices ‘esa persona ha llegado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santiago Tejedor</span>
                                        <span>—</span> fundador de &#039;Horas y minutos&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el primer episodio de <em>Succession,</em> esa serie de ultrarricos estadounidenses que puso en nuestro imaginario la idea del lujo silencioso &ndash;la vestimenta y accesorios nada ostentosos que sin embargo un ojo entrenado sabr&aacute; reconocer como caro y exclusivo&ndash;, Tom Wambsgans, el yerno trepa del poderoso Logan Roy, intenta ganarse su respeto regal&aacute;ndole un Patek Philippe. &ldquo;Cada vez que lo miras te dice exactamente lo rico que eres&rdquo;, le dice. Ser&aacute; uno de los muchos relojes cargados de simbolismo que desfilar&aacute;n por pantalla a lo largo de sus cuatro temporadas y que los <a href="https://www.wristenthusiast.com/latest/2021/10/15/the-watches-of-succession-hbos-hit-show-succession" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entusiastas de la mu&ntilde;eca</a> han listado. Algunos de ellos, curiosamente, coinciden con los adquiridos por los futbolistas mencionados anteriormente seg&uacute;n ha podido comprobar este medio al acceder al sumario del caso.
    </p><p class="article-text">
        El Rolex Daytona de acero que Carvajal adquiri&oacute; en 2021 por 64.800 euros, inici&aacute;ndose as&iacute; en el coleccionismo, seg&uacute;n explic&oacute; a la revista <a href="https://www.esquire.com/es/moda-hombre/a69117924/dani-carvajal-muestra-desconocida-faceta-coleccionista-relojes/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esquire</a>, y por el que ahora tendr&aacute; que dar explicaciones ante un juez de Andorra, pertenece a la gama m&aacute;s codiciada de la firma. El Patek Philippe Nautilus, en el que coinciden en gusto Thomas Partey y Juan Bernat con diferentes referencias, comenz&oacute; comercializ&aacute;ndose como un reloj deportivo de lujo y, seg&uacute;n explica Santiago Tejedor de Horas y Minutos, ha acabado convirti&eacute;ndose en un imposible: &ldquo;Para conseguirlo, antes tienes que hacerte con otros grandes complicaciones [relojes que incluyen funciones mec&aacute;nicas avanzadas] como el Perpetual Calendar&rdquo;. Esta es otra de las pr&aacute;cticas habituales del sector: para alcanzar tu verdadero objeto de deseo, tendr&aacute;s primero que fidelizarte como cliente adquiriendo otras piezas menos demandadas. Otros, como el Patek Philippe Aquanaut que compr&oacute; tambi&eacute;n Thomas Partey en 2022 por la friolera de 175.000 euros a trav&eacute;s de la empresa andorrana imputada, y que ahora ronda los 125.000-155.000 euros en el mercado de segunda mano, sirven como ejemplo para identificar la burbuja que se cre&oacute; en torno a este modelo concreto a ra&iacute;z de la pandemia. &ldquo;Una prueba de que, incluso con modelos de &eacute;xito, invertir en relojes no es aconsejable&rdquo;, opina Tejedor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, el listado completo de relojes adquiridos por los siete futbolistas citados, con la excepci&oacute;n de Santi Cazorla Gonz&aacute;lez, que pag&oacute; 58.000 euros por un modelo que no aparece identificado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel">Daniel Carvajal Ramos<br> <span class="modelo">Rolex Daytona Platinum, Ref. 116506</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">60.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">80.000-95.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
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</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        Dani Carvajal pag&oacute; 60.000 euros y un pago adicional de 4.800 euros por su Rolex Daytona Platinum (Ref. 116506). Pero en el mercado, casi siempre de segunda mano porque es pr&aacute;cticamente imposible encontrarlo en retail debido a que es uno de los modelos m&aacute;s exclusivos de Daytona, su precio m&aacute;s bajo alcanza los 75.000 y el m&aacute;s alto unos 100.000 euros (si se adquiere nuevo); lo habitual es encontrarlo entre los 80.000 y 95.000 euros. Es una pieza especial, no est&aacute; entre los cl&aacute;sicos de Daytona y se lanz&oacute; en 2013 para conmemorar los 50 a&ntilde;os de la gama, siendo el primero en platino macizo, mucho m&aacute;s denso que el acero o el oro. Podr&iacute;a decirse que es como llevar un lingote en la mu&ntilde;eca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel">Giovani Lo Celso<br> <span class="modelo">Patek Philippe Aquanaut, Ref. 5167A</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">41.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">55.000-75.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
<img class="rel" src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/15/2-patek-philippe-aquanaut-ref-5167a-giovani-lo-celso-farfetch-copia.png" alt="Patek Philippe Aquanaut">
</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        Giovani Lo Celso adquiere dos relojes. El primero, este Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5167A), por 41.000, importado desde Andorra en noviembre de 2021 por un valor de 31.200, mientras que en el mercado espa&ntilde;ol, este mismo modelo es pr&aacute;cticamente imposible de conseguir en boutique porque hay listas de espera muy cerradas. En condiciones de bastante uso, puede costar en torno a los 60.000 euros, pero piezas en muy buenas condiciones o pr&aacute;cticamente nuevas rondan los 75.000-80.000 euros. Es lo que se conoce como un <em>entry level,</em> de una gama media y coste no tan elevado, con una est&eacute;tica menos ostentosa pero de alt&iacute;sima demanda.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s peculiar de este modelo de Patek, lanzado en 1997, es que se asocia con la riqueza joven. Primero rechazado por los m&aacute;s puristas por su est&eacute;tica deportiva, han contribuido a popularizarlo artistas como Drake o Travis Scott y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha multiplicado por dos su precio por el <em>hype.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="peluco">

<div class="text">
<p class="jug_rel"><span class="modelo">Rolex Day-Date 40, Ref. 228235</span></p>
<p class="epi">pagó...</p>
<p class="precio1">41.000€</p>
<div class="lineaprecios">
<img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/13/li-neacorta.svg" alt="">
</div>
<p class="epi2">precio medio mercado</p>
<p class="precio2">45.000-60.000€</p>
</div>


<div class="relojfoto">
<img class="rel" src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2026/0409/15/3-rolex-day-date-40-ref-228235-giovani-lo-celso-rolex-copia.png" alt="Rolex Day-Date 40, Ref. 228235">
</div>

</div>
    </figure><p class="article-text">
        El segundo reloj adquirido por el jugador del Betis es un Rolex Day-Date 40 (Ref. 228235), una pieza en oro rosa menos exclusiva y m&aacute;s accesible en boutique, aunque ligeramente m&aacute;s barata que la anterior y con historia. El conocido como &ldquo;Rolex de presidente&rdquo;, popularizado primero por Lyndon B. Johnson en Estados Unidos, ha sido tambi&eacute;n <a href="https://superwatchman.com/donald-trump-the-47th-president-with-a-timeless-rolex-day-date/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visto en la mu&ntilde;eca de Donald Trump</a> en su versi&oacute;n de oro amarillo y ronda los 45.000-60.000 euros, pero es cierto que su precio puede variar y elevarse considerablemente si se adquiere, por ejemplo, con esfera de diamantes. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

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</html>
    </figure><p class="article-text">
        Las de Thomas Partey son las compras m&aacute;s cuantiosas de todo el listado de futbolistas. Con un abanico que va desde el modelo m&aacute;s cl&aacute;sico y representativo del dominio t&eacute;cnico de la marca, con el Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5270P); a los modelos m&aacute;s deportivos alineados con la imagen del joven rico y exitoso como el Patek Philippe Nautilus (Ref. 5711/1R) en oro rosa, un modelo descatalogado visto en las mu&ntilde;ecas de Leonardo Dicaprio, Jay-Z o LeBron James; y el Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5968A), tambi&eacute;n representativo de ese lujo visible m&aacute;s casual, llevado por Drake o el actor Mark Wahlberg, coleccionista de alt&iacute;simo nivel &ndash;&ldquo;sali&oacute; el Patek Philippe de Tiffany&rsquo;s y lo ten&iacute;a al d&iacute;a siguiente en Instagram&rdquo;, apunta Santiago Tejedor.
    </p><p class="article-text">
        De estas compras, como se&ntilde;al&aacute;bamos anteriormente, llama la atenci&oacute;n la devaluaci&oacute;n del precio del modelo Aquanaut respecto a los 175.000 euros por los que lo adquiri&oacute; el centrocampista del Villarreal C.F.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <html>

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    </figure><p class="article-text">
        C&eacute;sar Azpilicueta compr&oacute; dos piezas similares en precio pero que para los expertos en materia representan casi dos opuestos. Por un lado, el Patek Philippe Annual Calendar (Ref. 5905/1A-001), que encaja con perfiles m&aacute;s discretos pero conocedores del mundillo &ndash;podr&iacute;a resumirse con el anglosaj&oacute;n <em>&ldquo;if you know, you know (IYKYK)&rdquo;</em>, si sabes, sabes&ndash;. En segundo lugar, se hizo con el Audemars Piguet Royal Oak Chronograph, pr&aacute;cticamente lo contrario al lujo silencioso que ha jugado simb&oacute;licamente ese papel en la ficci&oacute;n vestido por el ya mencionado Tom Wambsgans de <em>Succession.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        La de Juan Bernat, el futbolista del Eibar, es otra de las compras m&aacute;s voluminosas. Con modelos que ya hemos visto de Patek Philippe, como el Aquanaut o los Nautilus &ndash;aunque con diferentes referencias: 5167R-001,5712/1A y 5811/1G, respectivamente&ndash; y el Day-Date de Rolex (Ref. 228206) condensa bien la tendencia hacia modelos ic&oacute;nicos consolidados como signos de estatus y un corte m&aacute;s deportivo. El Nautilus de oro blanco tambi&eacute;n tuvo su cameo en <em>Succession</em> de la mano de Kendall Roy (Jeremy Strong).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        La del exfutbolista David Silva es una compra m&aacute;s alineada con el coleccionismo cl&aacute;sico. El Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5270J), que adquiri&oacute; por 120.000 euros, a un precio cercano al que se vende en el mercado de segunda mano (150.000&ndash;180.000 euros si hablamos de relojes nuevos o en muy buenas condiciones), se le ha visto puesto a Eric Clapton. El Patek Philippe Perpetual Calendar (Ref. 5236P-001), con caja de platino, se mueve en las mismas aguas. Y las dos &uacute;ltimas piezas, el ya visto Patek Philippe Aquanaut (Ref. 5167/A-001) y el Patek Philippe Annual Calendar Moon Phase (Ref. 4947/1A) que ha llevado la presentadora Ellen DeGeneres, suponen un desembolso menor (17.000 y 38.000&nbsp;euros&nbsp;respectivamente). En total, la compra por la que el antiguo centrocampista tendr&aacute; que dar explicaciones ante la justicia asciende a 271.000 euros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María López Villodres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuestan-espana-relojes-lujo-futbolistas-carvajal-silva-cazorla-compraron-empresa-andorrana_1_13131170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánto cuestan en España los relojes de lujo que futbolistas como Carvajal, Silva o Cazorla compraron a la empresa andorrana?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Relojes,Futbolistas,Contrabando]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63eaa647-f1fb-4489-8033-4f89e13e7bbd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicológico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la información</p><p class="subtitle">María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional” </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hablas contigo mismo en voz alta cuando no hay nadie cerca? Seguramente muchas personas responder&iacute;an que s&iacute; a esta pregunta. Ya sea murmurando entre dientes lament&aacute;ndonos de algo o, por el contrario, felicit&aacute;ndonos por alg&uacute;n peque&ntilde;o logro ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, o simplemente pensando en voz alta, expresar nuestros pensamientos es algo bastante com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer audible nuestro mon&oacute;logo interior, sin embargo, a menudo puede provocar verg&uuml;enza o burla, porque nos evoca el divagar de las personas mayores o los desvar&iacute;os de otras. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, no hay nada patol&oacute;gico en este mon&oacute;logo externo. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Ram&iacute;rez Lafuente, psic&oacute;logo de <a href="https://kaizenpsicoformacion.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kaizen Psicolog&iacute;a y Formaci&oacute;n</a>, explica que es &ldquo;completamente normal hablar solo en voz alta de vez en cuando, forma parte del funcionamiento habitual del pensamiento humano y una forma de externalizar el di&aacute;logo interno que tenemos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un mecanismo natural para ordenar los pensamientos</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; muchas veces nos hacemos preguntas en alto e incluso las respondemos? Este h&aacute;bito, aparentemente extra&ntilde;o pero normal, y considerado durante mucho tiempo un signo de excentricidad o aislamiento, es en realidad un proceso cognitivo normal que puede ayudarnos a organizar nuestros pensamientos y sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchos casos se trata de un proceso autom&aacute;tico&rdquo;, reconoce Ram&iacute;rez, que afirma que &ldquo;el cerebro usa el lenguaje como herramienta para organizar la informaci&oacute;n, regular la conducta o tomar decisiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una valiosa herramienta para pensar, actuar y comprenderse mejor a uno mismo. Hablar en voz alta nos ayuda a estructurar el flujo, a veces ca&oacute;tico, de nuestros pensamientos. Cuando pensamos en silencio, en la mayor&iacute;a de los casos las ideas fluyen sin l&oacute;gica aparente. Sin embargo, al expresarlas en voz alta, el cerebro se ve obligado a ralentizar el proceso, clarificar y priorizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al verbalizar, facilitamos la claridad mental y reducimos la carga cognitiva, por eso aparece de forma espont&aacute;nea, especialmente en situaciones de concentraci&oacute;n o estr&eacute;s&rdquo;, admite Ram&iacute;rez. Porque es precisamente en situaciones de excitaci&oacute;n, emoci&oacute;n o desaf&iacute;o, momentos en los que queremos controlarnos, cuando la frecuencia de estos mon&oacute;logos se dispara.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de verbalizar pensamientos en lugar de pensarlos</h2><p class="article-text">
        Contrariamente a la creencia popular, pensar en voz alta no es un signo de desequilibrio psicol&oacute;gico, sino que es una forma natural y eficaz de procesar la informaci&oacute;n. Y esto nos ayuda a concretar y dar forma estable a lo que pensamos, por lo que vemos las cosas con mayor claridad.&nbsp;Para Ram&iacute;rez, &ldquo;verbalizar pensamientos ayuda a estructurar mejor las ideas, mejorar la toma de decisiones y aumentar el autocontrol&rdquo;. Bajo ciertas condiciones, pensar en voz alta mejora la organizaci&oacute;n, la creatividad y la gesti&oacute;n emocional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones sugieren incluso que cuando analizamos un problema en voz alta sucede algo interesante en nuestro cerebro: no solo estamos pensando sino que estamos activando m&uacute;ltiples procesos a la vez. Este <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470218.2011.647039?journalCode=pqje20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestra que hablar en voz alta puede facilitar la resoluci&oacute;n de problemas y mejorar el desempe&ntilde;o en las tareas. Es como darle una herramienta adicional con la que trabaja porque nos obliga a organizar los pensamientos con mayor claridad, identificar posibles lagunas en el razonamiento y detectar soluciones que podr&iacute;amos pasar por alto al pensar en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta puede ser una extensi&oacute;n de este di&aacute;logo interno silencioso, que se activa cuando se produce una determinada orden motora de forma involuntaria. Hablar con uno mismo es una manera de exteriorizar nuestras emociones y, por tanto, regularlas. Ya sea dolor cuando nos golpeamos, desahogarnos cuando estamos enojados o estresados, hablar con uno mismo nos permite despejar la mente y alejar los pensamientos negativos.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En psicolog&iacute;a, se ha observado que el lenguaje externo puede actuar como una forma de autorregulaci&oacute;n emocional y conductual, algo que usamos tambi&eacute;n en intervenci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, explica Ram&iacute;rez. Si nos enviamos mensajes como &ldquo;m&aacute;s despacio&rdquo; o &ldquo;una cosa a la vez&rdquo;, este di&aacute;logo interno autorregulado nos permite transformar la emoci&oacute;n pura en una se&ntilde;al sencilla que nos ayuda a concentrarnos de nuevo en una tarea. Peque&ntilde;as frases como estas son como intenciones de implementaci&oacute;n inmediata. Al exteriorizar la se&ntilde;al, esta se abre paso entre el ruido mental y resulta m&aacute;s f&aacute;cil de seguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nombrar la emoci&oacute;n activa los sistemas reguladores antes de que esta emoci&oacute;n se intensifique a&uacute;n m&aacute;s. Muchas veces, expresar emociones en voz alta es m&aacute;s eficaz que pensarlas para reducir su intensidad, el acto motor de vocalizar activa m&aacute;s sistemas cerebrales que el pensamiento silencioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablar en voz alta, por tanto, es una herramienta reguladora que nuestro cerebro ya reconoce y nos puede ayudar de varias maneras. Cuando las emociones se desbordan, podemos nombrarlas en voz alta; cuando aumenta el estr&eacute;s, podemos hablar desde nuestra perspectiva; cuando empezamos a rumiar, verbalizarlo nos ayuda a interrumpir ese pensamiento.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ndo puede ser un s&iacute;ntoma de alerta?</h2><p class="article-text">
        Aunque, en general, mantener este di&aacute;logo con uno mismo en voz alta no es preocupante y tampoco implica en s&iacute; mismo &ldquo;ning&uacute;n problema psicol&oacute;gico&rdquo;, matiza Ram&iacute;rez, s&iacute; es importante mantenerse atentos a ciertas se&ntilde;ales de alerta. &ldquo;Podr&iacute;a ser recomendable valorar m&aacute;s en profundidad cuando este comportamiento se vuelve muy frecuente, interfiere en la vida diaria o se acompa&ntilde;a de otros s&iacute;ntomas, como la sensaci&oacute;n de no controlar ese di&aacute;logo o la presencia de contenido que genera malestar significativo&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos casos es importante realizar una evaluaci&oacute;n profesional para entender el contexto y la funci&oacute;n de esa conducta&rdquo;, advierte Ram&iacute;rez, que en consulta se suele trabajar &ldquo;este tipo de procesos desde un enfoque cognitivo-conductual e integrativo, ayudando a las personas a comprender su di&aacute;logo interno, regular sus pensamientos y mejorar su bienestar emocional de forma pr&aacute;ctica&rdquo;, concluye el experto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pedro-ramirez-psicologo-hablar-voz-alta-facilita-claridad-mental-reduce-carga-cognitiva-xp_1_13127165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 14:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Ramírez, psicólogo: “Hablar con uno mismo en voz alta facilita la claridad mental y reduce la carga cognitiva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3d5e263-98cd-484d-8f7a-80994d653670_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La higiene del sueño no empieza una hora antes de acostarse, lo que hacemos durante el día determina cómo de bien o mal descansamos</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de higiene del sue&ntilde;o, solemos pensar en un ritual antes de acostarnos: bajar las luces, mantener el dormitorio oscuro, silencioso y fresco, evitar pantallas brillantes antes de dormir y reservar la cama para dormir y el sexo, y no para trabajar o ver series. Son recomendaciones probadas y corroboradas por numerosos estudios. Aunque por s&iacute; solas no sirven para curar <a href="https://www.eldiario.es/era/despiertos-cuatro-manana-insomnio-matinal_1_13047889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el insomnio</a>, son una base m&iacute;nima para <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11610801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la calidad del sue&ntilde;o</a> de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero la preparaci&oacute;n para el sue&ntilde;o no puede limitarse a esos momentos antes de meterse en la cama. Lo que hacemos durante el d&iacute;a tiene una influencia mayor de lo que pensamos. Un ejemplo que resulta familiar a todo el mundo es la cafe&iacute;na. Si el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana ayuda a empezar el d&iacute;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/experta-sueno-hora-ultimo-cafe-dia-prudente-seria-evitarlo-partir-media-tarde-xp_1_13064851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caf&eacute;s despu&eacute;s de la hora de comer</a> pueden hipotecar el descanso nocturno, y por tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12373328/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rendimiento del d&iacute;a siguiente</a>. Sin embargo, hay mucho m&aacute;s que caf&eacute; en nuestro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En medicina del sue&ntilde;o se dice que el sue&ntilde;o se construye desde que nos despertamos&rdquo;, afirma la doctora Celia Garc&iacute;a Malo, neur&oacute;loga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sue&ntilde;o de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a. &ldquo;No solo en las &uacute;ltimas dos horas antes de irnos a dormir, sino que desde que iniciamos el d&iacute;a, vamos a&ntilde;adiendo reguladores a nuestro sue&ntilde;o&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales diurnos y nuestra existencia est&aacute; regulada por un reloj interno en nuestro cerebro, los <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmos circadianos</a>. Estos ciclos de 24 horas est&aacute;n sincronizados con la rotaci&oacute;n del planeta Tierra y regulados, principalmente, por la alternancia de luz y oscuridad, pero tambi&eacute;n hay otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una actividad del material gen&eacute;tico de nuestras c&eacute;lulas. Nuestros ciclos circadianos son de todo el d&iacute;a, no solo de cuando nos vamos a acostar&rdquo;, corrobora Manuel Mart&iacute;n-Loeches, catedr&aacute;tico de Psicobiolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. &ldquo;Para que se segreguen las hormonas correspondientes en cada momento tiene que haberse cumplido un ciclo previamente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sueño se construye desde que nos despertamos (...) Desde que iniciamos el día, vamos añadiéndole reguladores</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span>  neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Sueño de la SEN
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La luz por la ma&ntilde;ana</h2><p class="article-text">
        Nuestro reloj circadiano se 'pone en hora' con la luz que recibimos en la retina. Es el motivo por el que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrimos el</a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/evita-viajes-avion-destrocen-cuerpo_1_1166048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> jet lag</em></a> cuando hacemos un vuelo transoce&aacute;nico: la informaci&oacute;n de la luz no coinciden con el reloj interno en nuestro cerebro, y necesitamos unos cuantos d&iacute;as para ajustarlo. Por eso, la exposici&oacute;n a luz natural por la ma&ntilde;ana ayuda a sincronizar el reloj, y a adelantarlo si tenemos problemas porque trasnochamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz solar es el regulador del ritmo circadiano m&aacute;s importante, es el que tiene m&aacute;s peso&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a. Junto a los otros factores, activa los neurotransmisores y hormonas que nos preparan para la actividad, como el cortisol, la noradrenalina, la serotonina y la dopamina. &ldquo;Realmente tenemos que intentar concentrar la mayor exposici&oacute;n a la luz en la ma&ntilde;ana, para que luego al atardecer y en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a tengamos lo contrario, menos activaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista. &ldquo;No toda la luz es igual, no puedes sustituir la luz natural con luz artificial, por lo menos no con la misma eficacia&rdquo;, matiza Mart&iacute;n-Loeches.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <a href="https://www.eldiario.es/era/pantallas-dormir-no-luz-azul-roba-sueno_1_12631920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exposici&oacute;n a luz artificial intensa, especialmente azul</a>, en las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a env&iacute;a al cerebro el mensaje de que &ldquo;todav&iacute;a es de d&iacute;a&rdquo;, retrasa la secreci&oacute;n de melatonina y desplaza el sue&ntilde;o hacia m&aacute;s tarde. Este es el problema de la vida moderna, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12754674/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llena de pantallas</a> y luces artificiales brillantes a cualquier hora de la noche.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico es, probablemente, uno de los moduladores positivos m&aacute;s potentes del sue&ntilde;o. No se trata de tanto de hacer sesiones intensas en el gimnasio, sino de moverse de forma regular a lo largo del d&iacute;a, especialmente en las primeras horas de la ma&ntilde;ana. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10503965/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amplia revisi&oacute;n de estudios</a> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el ejercicio de intensidad moderada reduc&iacute;a la latencia del sue&ntilde;o (el tiempo que tardamos en dormirnos) y mejoraba su calidad general, incluso mejorando los s&iacute;ntomas del insomnio.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo que se mueve durante el d&iacute;a parece enviar al cerebro el mensaje de que el descanso nocturno ser&aacute; bien recibido y necesario. &ldquo;La actividad f&iacute;sica por la ma&ntilde;ana corta el ciclo de secreci&oacute;n de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s tengas m&aacute;s somnolencia porque has acumulado m&aacute;s potencia de melatonina&rdquo;, explica la doctora Garc&iacute;a Malo. Por la tarde o por la noche, los efectos no son tan beneficiosos. &ldquo;Tenemos que evitar la activaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/gimnasio-noche-mala-idea_1_12849889.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la noche, ir al gimnasio no es muy recomendable</a>&rdquo;, advierte Mart&iacute;n-Loeches.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Controlar el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Aunque en nuestra sociedad no es habitual pasar fr&iacute;o, hambre o sentir agotamiento f&iacute;sico de manera sostenida en el tiempo, el d&iacute;a es una sucesi&oacute;n de peque&ntilde;os estresantes: correos urgentes, plazos, discusiones, atascos de tr&aacute;fico o noticias inquietantes. El efecto acumulativo en nuestro organismo eleva el nivel de activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y cognitiva. El sistema de alerta, que deber&iacute;a bajar la guardia seg&uacute;n avanza la tarde, se queda encendido. Muchas intervenciones en higiene del sue&ntilde;o que incluyen <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38263131/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n</a>, control de est&iacute;mulos (como evitar el trabajo y las pantallas) y reestructuraci&oacute;n de h&aacute;bitos est&aacute;n destinadas crear una rutina que marque con suavidad el paso del d&iacute;a a la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que cuando atravesamos &eacute;pocas de estr&eacute;s intenso, el sue&ntilde;o sea uno de los primeros en resentirse. &ldquo;El estr&eacute;s es un perturbador de sue&ntilde;o a todas horas, es el antagonista de todas las sustancias que promueven el bienestar y la relajaci&oacute;n&rdquo;, corrobora la doctora Garc&iacute;a. En la direcci&oacute;n contraria, los estudios han comprobado que cuando mejora la calidad del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n mejora la salud mental y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34607184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disminuyen los s&iacute;ntomas de ansiedad y depresi&oacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">El contacto social</h2><p class="article-text">
        Las interacciones sociales en las primeras horas del d&iacute;a act&uacute;an como<em> zeitgebers.</em> Esta palabra alemana se usa para referirse a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6492024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los factores que &ldquo;dan la hora&rdquo;</a>, es decir, que ayudan a sincronizar el reloj circadiano. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11262420/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios en modelos animales</a> muestran que interacciones sociales repetidas a la misma hora pueden llegar a arrastrar los ritmos de actividad incluso en ausencia de se&ntilde;ales luminosas. En humanos, la organizaci&oacute;n social de la ma&ntilde;ana (horarios de trabajo y escuela, rutinas compartidas, la primera comida del d&iacute;a) act&uacute;an como estas se&ntilde;ales para coordinar los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Son reguladores que, cuando los aplicamos en las primeras horas del d&iacute;a, generamos un mayor contraste entre el d&iacute;a y la noche&rdquo;, apunta la doctora Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esto es que, cuando existe un desajuste entre el horario social y el reloj interno, el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jetlag</em></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a>, la calidad del sue&ntilde;o empeora, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10899945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en personas j&oacute;venes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actividad física por la mañana corta el ciclo de secreción de melatonina, y la melatonina residual se guarda para la noche siguiente. Es lógico que después tengas más somnolencia porque has acumulado más potencia de melatonina</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia García Malo</span>
                                        <span>—</span> neuróloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La alimentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las dietas muy ricas en az&uacute;cares simples y alimentos ultraprocesados se asocian con m&aacute;s despertares nocturnos y sue&ntilde;o m&aacute;s superficial <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36470114/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en estudios observacionales</a>. Una dieta con m&aacute;s fibra, verduras, frutas y grasas saludables se vincula con mejor sue&ntilde;o, as&iacute; como tript&oacute;fano, el amino&aacute;cido precursor de la melatonina que se encuentra sobre todo en la carne y los l&aacute;cteos.
    </p><p class="article-text">
        La interacci&oacute;n entre la dieta y el sue&ntilde;o es compleja, pero la inflamaci&oacute;n, las oscilaciones bruscas de glucosa en sangre y los problemas digestivos pueden interferir. &ldquo;Las comidas copiosas generan una distorsi&oacute;n en el sue&ntilde;o porque requieren una actividad extra para poder procesarlas y extraer sus nutrientes. Guardar un periodo de ayuno antes de acostarnos es recomendable&rdquo;, afirma Garc&iacute;a Malo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no son estrictamente alimentos, la cafe&iacute;na y el alcohol que consumimos durante el d&iacute;a tienen efectos sobre el descanso nocturno. A pesar de que las personas metabolizan de forma diferente la cafe&iacute;na, hay l&iacute;mites, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cafe-limites-consumo-cafeina_1_11509170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto en la cantidad</a> como en la hora a la que se toma el &uacute;ltimo caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol es m&aacute;s traicionero. Mucha gente piensa que puede ayudar a conciliar el sue&ntilde;o, pero, aunque puede ayudar a quedarse dormido, al avanzar la noche fragmenta el sue&ntilde;o y reduce el sue&ntilde;o reparador. Como la cafe&iacute;na, el alcohol tiene que eliminarse del organismo y puede tardar horas, por lo que se desaconseja consumirlo antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a, entonces, un d&iacute;a dise&ntilde;ado para favorecer el descanso nocturno? Podr&iacute;amos empezar con una exposici&oacute;n a la luz natural en las primeras horas, hablar con personas de nuestro entorno al despertar, hacer ejercicio en la primera mitad del d&iacute;a y comer la mayor parte de las calor&iacute;as antes de la cena. Acompa&ntilde;ando a todo esto, tratar de controlar el estr&eacute;s. &ldquo;Todo lo que podamos hacer a favor de organizar un poco mejor nuestra rutina y generar este contraste entre el d&iacute;a y la noche es positivo para el descanso&rdquo;, concluye la doctora Garc&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/223bb13f-e366-4eca-bcfa-7fb0552ef90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sientes que pasar demasiado tiempo de baja calidad frente a la pantalla te está haciendo más tonto? Desde prestar atención a tu entorno hasta 'limpiar' tu mente, los expertos comparten consejos sobre cómo agudizar la mente y mantenerla en plena forma</p><p class="subtitle">De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has tenido uno de esos d&iacute;as en los que no consigues hacer nada, pero aun as&iacute; te sientes agotado? Claro que s&iacute;: <a href="https://www.eldiario.es/era/brain-rot-mental-2024-palabra-ano-diccionario-oxford_1_11869165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;brain rot&rdquo; (degeneraci&oacute;n cerebral), la palabra del a&ntilde;o de Oxford para 2024</a>, todav&iacute;a no aparece en ning&uacute;n diccionario m&eacute;dico, pero probablemente se entienda mejor como el deterioro de las capacidades cognitivas que se deriva de la exposici&oacute;n constante a informaci&oacute;n de f&aacute;cil asimilaci&oacute;n. Y, gracias a la omnipresencia de los v&iacute;deos cortos y las redes sociales, es casi seguro que est&eacute; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando interactuamos con este tipo de contenidos, nuestro cerebro est&aacute; a la vez infrautilizado &mdash;porque la informaci&oacute;n es f&aacute;cil de entender&mdash; y sobrecargado, porque hay much&iacute;sima informaci&oacute;n que asimilar&rdquo;, afirma la Dra. Wendy Ross, profesora titular de Psicolog&iacute;a en la London Metropolitan University. &ldquo;Por eso acabas cansado aunque solo est&eacute;s desplaz&aacute;ndote por la pantalla en el sof&aacute;&rdquo;. &iquest;Quieres invertir el proceso y recuperar tu capacidad de atenci&oacute;n? Te explicamos c&oacute;mo.
    </p><h2 class="article-text">Aprende a resolver crucigramas cr&iacute;pticos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No temas que algunas cosas te resulten dif&iacute;ciles&rdquo;, afirma Ross. &ldquo;Las actividades que requieren un esfuerzo mental considerable, como los crucigramas cr&iacute;pticos, pueden restablecer el equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa, y las pruebas demuestran que quedarse atascado y esforzarse por resolverlo genera una sensaci&oacute;n de dominio y &eacute;xito que perdura y aumenta con el tiempo. Introducir momentos de fricci&oacute;n cognitiva en tu vida, en lugar de encontrar la informaci&oacute;n al instante, es una buena protecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [Aunque en Espa&ntilde;a no hay mucha tradici&oacute;n de este tipo de crucigramas, m&aacute;s comunes en el mundo anglosaj&oacute;n puesto que el ingl&eacute;s se presta m&aacute;s a juegos de palabras compactos, los <a href="https://www.eldiario.es/juegos/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crucigramas</a> cl&aacute;sicos o los autodefinidos tambi&eacute;n son un buen punto de partida].
    </p><h2 class="article-text">Deja de recurrir a la IA para obtener respuestas f&aacute;ciles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En la era de la IA, la mayor trampa cognitiva es delegar el pensamiento antes incluso de que el cerebro tenga la oportunidad de ponerse manos a la obra. Mucha gente ha o&iacute;do la frase &rdquo;&uacute;salo o pi&eacute;rdelo&ldquo; en lo que respecta al cerebro, pero si no practicas una destreza, o no desaf&iacute;as a tu cerebro desde el principio, no crear&aacute;s esas conexiones en absoluto&rdquo;, afirma la Dra. Lila Landowski, neurocient&iacute;fica y profesora titular de ciencias biom&eacute;dicas en la Universidad de Tasmania. &ldquo;Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero t&uacute; no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentaci&oacute;n de usarla, especialmente como primer paso. Genera borradores e ideas por ti mismo. Perm&iacute;tete cometer errores. Dar con tus propias respuestas (aunque sean err&oacute;neas) y luego comprobar si son correctas mejora el aprendizaje. A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, el trabajo complejo, la socializaci&oacute;n y la variedad &mdash;b&aacute;sicamente cualquier cosa que te suponga un reto de forma productiva&mdash; se construye una reserva cognitiva. Y cuanta m&aacute;s reserva cognitiva se construya, m&aacute;s se puede retrasar el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz ejercicio a diferentes intensidades</h2><p class="article-text">
        Casi cualquier tipo de ejercicio f&iacute;sico puede mejorar el estado de &aacute;nimo, el aprendizaje y la memoria, e incluso aumentar el volumen cerebral, pero se obtienen mayores beneficios si se combina, afirma Landowski. &ldquo;El ejercicio aer&oacute;bico favorece la formaci&oacute;n de nuevas c&eacute;lulas cerebrales en el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, al aumentar la producci&oacute;n de prote&iacute;nas como el factor neurotr&oacute;fico derivado del cerebro, o BDNF. Al mismo tiempo, el ejercicio de resistencia promueve la producci&oacute;n de hormonas como la osteocalcina, un regulador endocrino crucial para el desarrollo y la funci&oacute;n del cerebro. Juntos, estos factores act&uacute;an un poco como un fertilizante cerebral, ayudando a las c&eacute;lulas cerebrales a crecer y conectarse&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Depender excesivamente de la IA es como tener a un entrenador personal que levante pesas por ti: puede que el trabajo se haga, pero tú no obtienes ninguno de los beneficios. Resiste la tentación de usarla, especialmente como primer paso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo ideal ser&iacute;a realizar cada semana un poco de ejercicio cardiovascular de baja intensidad &mdash;como caminar, correr a ritmo lento o montar en bicicleta&mdash; combinado con algo de entrenamiento con pesas o flexiones y sentadillas. Pero si te sientes con ganas, el entrenamiento m&aacute;s eficaz para prevenir el deterioro cognitivo podr&iacute;a ser tambi&eacute;n el m&aacute;s intenso. &ldquo;Practicar entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) tres veces por semana es una de las &uacute;nicas formas de ejercicio que ha demostrado no solo retrasar el deterioro cognitivo, sino mejorar realmente la cognici&oacute;n&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;Y hay una ventaja adicional: las personas que practicaron HIIT durante seis meses y luego lo dejaron <a href="https://www.health.harvard.edu/exercise-and-fitness/cognitive-benefits-from-high-intensity-interval-training-may-last-for-years" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an mostrando beneficios cognitivo</a>s cinco a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. No te lances a ello demasiado r&aacute;pido: un 'Tabata inverso' &mdash;10 segundos de esfuerzo m&aacute;ximo y 20 segundos de descanso, repetidos ocho veces&mdash; es un buen punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">'Lava' tu cerebro con el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Nadie se siente bien tras una noche de sue&ntilde;o interrumpido, pero un descanso adecuado tambi&eacute;n es esencial a largo plazo: es durante las fases de sue&ntilde;o profundo cuando el sistema glinf&aacute;tico del cerebro se pone en marcha, actuando como un reinicio suave. &ldquo;A lo largo del d&iacute;a, los residuos metab&oacute;licos se acumulan en el cerebro, y solo se eliminan cuando el sistema glinf&aacute;tico est&aacute; activo&rdquo;, afirma Landowski. &ldquo;El sue&ntilde;o, y especialmente el sue&ntilde;o sin movimientos oculares r&aacute;pidos, duplica la eliminaci&oacute;n de residuos a trav&eacute;s del sistema glinf&aacute;tico&rdquo;. La posici&oacute;n del cuerpo puede marcar la diferencia: <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4524974/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> en ratones sugieren que dormir de lado es lo que m&aacute;s mejora la eliminaci&oacute;n. Pero la mejor medida es establecer un horario de sue&ntilde;o constante y ce&ntilde;irse a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Programa descansos de pantalla</h2><p class="article-text">
        Est&aacute; bien proponerte pasar menos tiempo con tus dispositivos, pero sin un plan es poco probable que lo consigas. &ldquo;Considera los descansos sin pantallas como compromisos innegociables, igual que lo har&iacute;as con una reuni&oacute;n de trabajo o una obligaci&oacute;n familiar&rdquo;, afirma Alison Campbell, coach de bienestar y fundadora de la empresa de bienestar corporativo unBurnt. &ldquo;Deja el tel&eacute;fono en otra habitaci&oacute;n para que no te distraigan las notificaciones, e intenta comprometerte a hacer una desintoxicaci&oacute;n digital de 30 minutos al d&iacute;a para darte un respiro y resetearte mentalmente de todo el ruido&rdquo;. El verdadero truco est&aacute; en convertir el tiempo sin pantallas en un placer, en lugar de una obligaci&oacute;n. &ldquo;Elige algunas actividades que te gusten para incluir en tu kit de herramientas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Puede ser leer un libro en papel, hacer jardiner&iacute;a &mdash;&iexcl;las plantas de interior tambi&eacute;n cuentan!&mdash; o alguna expresi&oacute;n creativa como escribir un diario, pintar o dibujar. Incluso unos breves ratos ayudan a romper el ciclo de fatiga mental que conduce al deterioro cerebral&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lee (un poco) m&aacute;s r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        &iquest;Te cuesta concentrarte leyendo un libro? Una posible explicaci&oacute;n podr&iacute;a ser que no te resulta lo suficientemente estimulante. &ldquo;Las estimaciones var&iacute;an ligeramente, pero se cree que nuestro cerebro procesa la informaci&oacute;n a un ritmo de unas 1400 palabras por minuto&rdquo;, afirma Oscar de Bos, autor de Focus On-Off. &ldquo;La velocidad media de lectura, por ejemplo, es de unas 250 palabras por minuto, lo cual es significativamente m&aacute;s lento, por lo que quiz&aacute; no sea de extra&ntilde;ar que nuestro cerebro empiece a pensar en otras cosas cuando los textos son un poco &aacute;ridos. Mi soluci&oacute;n para esto es que, cuando noto que mi mente empieza a divagar, muevo los ojos por las l&iacute;neas un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Al aumentar mi velocidad de lectura, la tarea se vuelve m&aacute;s desafiante. Esto me sumerge m&aacute;s profundamente en las historias al tiempo que potencia mi concentraci&oacute;n, lo que hace mucho m&aacute;s f&aacute;cil asimilar y recordar la informaci&oacute;n. Este m&eacute;todo funciona igual de bien para las personas con dislexia que para cualquiera que tenga dificultades con las tareas habituales que nos encontramos en el trabajo. Es un principio que denomino 'llenar el vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No cambies de tarea</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que cambiamos, una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que est&aacute;bamos haciendo antes, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil seguir trabajando&rdquo;, dice De Bos. &ldquo;La profesora de gesti&oacute;n Sophie Leroy llama a esto 'residuo de atenci&oacute;n': parte de nuestra atenci&oacute;n permanece en la actividad anterior, lo que nos ralentiza y nos lleva a cometer m&aacute;s errores. Este fen&oacute;meno se produce incluso tras los cambios de atenci&oacute;n m&aacute;s sutiles: despu&eacute;s de echar un vistazo r&aacute;pido a tu bandeja de entrada o al tel&eacute;fono, tu cerebro tarda un rato en volver a la tarea anterior&rdquo;. Una forma pr&aacute;ctica de evitarlo, sugiere De Bos, es desactivar todas las notificaciones &ldquo;no humanas&rdquo;, ya sean de una aplicaci&oacute;n de redes sociales o de una empresa de reparto de pizzas. Otra es programar las tareas m&aacute;s importantes a primera hora del d&iacute;a, para que no haya residuos de atenci&oacute;n persistentes de otras tareas que te distraigan mientras las realizas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que cambiamos [de tarea], una parte de nuestro cerebro se aferra a lo que estábamos haciendo antes, lo que hace más difícil seguir trabajando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entrena tu atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si sientes que todo es un caos, escucha lo que ocurre a tu alrededor y, a continuaci&oacute;n, elige un sonido concreto &mdash;el canto de los p&aacute;jaros, el tictac de un reloj, el tr&aacute;fico lejano&mdash; y conc&eacute;ntrate en &eacute;l durante unos instantes. &ldquo;Este entrenamiento para mejorar la atenci&oacute;n se basa en una t&eacute;cnica utilizada para el tratamiento de la ansiedad y la depresi&oacute;n&rdquo;, explica el hipnoterapeuta cl&iacute;nico Paul Levrant. &ldquo;Desarrolla de forma natural el &rdquo;m&uacute;sculo de la atenci&oacute;n&ldquo;. Lo mejor es empezar con una banda sonora artificial &mdash;hay muchas en YouTube&mdash;, pero cuanto m&aacute;s practiques, mejor lo har&aacute;s. Para ir m&aacute;s all&aacute;, aplica el mismo enfoque a tus otros sentidos &mdash;por ejemplo, concentr&aacute;ndote en c&oacute;mo se siente la ropa sobre tu piel o en los puntos de contacto de tu cuerpo con la silla&mdash;; esto puede acelerar mucho el progreso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Haz un &ldquo;escaneo del estr&eacute;s&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;T&oacute;mate 10 minutos para hacer una pausa y pensar en las cosas que te ponen nervioso o te parecen m&aacute;s pesadas&rdquo;, sugiere Campbell. &ldquo;Cuando identificamos nuestros factores estresantes, esto ayuda a restaurar la funci&oacute;n ejecutiva cognitiva y disminuye la intensidad de la respuesta emocional. Podemos volver m&aacute;s f&aacute;cilmente al pensamiento racional y crear un plan sobre c&oacute;mo vamos a afrontar las circunstancias, en lugar de buscar una v&iacute;a de escape como ver series sin parar o el <em>doomscrolling&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Camina con atenci&oacute;n plena</h2><p class="article-text">
        &iquest;Vas a dar un paseo a la hora del almuerzo? Si no tienes que ir m&aacute;s all&aacute; de a por la comida, &iquest;por qu&eacute; no te lo tomas con m&aacute;s calma? &ldquo;Toma conciencia de cada movimiento que hace el cuerpo al caminar: siente tus pies sobre el suelo, el desplazamiento del peso, el uso de cada m&uacute;sculo y tend&oacute;n, y as&iacute; sucesivamente&rdquo;, dice Levrant. &ldquo;Una vez que el h&aacute;bito de concentrarse de esta manera se vuelve m&aacute;s natural, no cuesta mucho disfrutar de una mayor atenci&oacute;n en todas las dem&aacute;s &aacute;reas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Retoma un antiguo pasatiempo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay pruebas s&oacute;lidas de que retomar antiguos pasatiempos, como seguir aprendiendo ese idioma que siempre quisiste dominar, aprender a tocar un instrumento musical, o cantar, bailar o hacer fotograf&iacute;a, estimula m&uacute;ltiples &aacute;reas del cerebro a la vez, al tiempo que crea nuevos circuitos&rdquo;, afirma Roxi Carare, profesora de neuroanatom&iacute;a cl&iacute;nica en la Universidad de Southampton. &ldquo;Esto ayuda mucho a ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Aseg&uacute;rate de que tus revisiones m&eacute;dicas est&eacute;n al d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Si te encuentras en la mediana edad o eres mayor, cuidar tu salud es una preocupaci&oacute;n fundamental. &ldquo;La hipertensi&oacute;n arterial o los niveles anormales de colesterol son factores de riesgo muy importantes para la demencia&rdquo;, afirma Carare. &ldquo;Una combinaci&oacute;n de dieta saludable, algo de ejercicio f&iacute;sico y vida social te ayudar&aacute;, pero si te encuentras en un grupo de alto riesgo, deber&iacute;as informarte primero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joel Snape]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ponle-freno-brain-rot-12-formas-mantenerte-lucido-mundo-mentalmente-agotador_1_13122000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 20:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ponle freno al ‘brain rot’: 12 formas de mantenerte lúcido en un mundo mentalmente agotador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Móviles,Ocio,Bienestar,Salud mental,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f27b20d-7046-4a7b-a013-e33675960ec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de esta creencia, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad</p><p class="subtitle">Ni milagros, ni suplementos: una nutricionista indica qué alimentos ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel</p></div><p class="article-text">
        Todos hemos o&iacute;do decir en alg&uacute;n momento el dicho de que &ldquo;el tiempo lo cura todo&rdquo;. A menudo solemos usarlo como consuelo tras una p&eacute;rdida, un desenga&ntilde;o amoroso o un trauma. Pero, &iquest;de verdad el tiempo cura las heridas? &iquest;O necesitamos algo m&aacute;s que dejar pasar el tiempo para sanar? La curaci&oacute;n es un proceso activo, que viene moldeado por la memoria y la regulaci&oacute;n emocional, lo que dar&iacute;a sentido a los l&iacute;mites de esta creencia popular. 
    </p><p class="article-text">
        A simple vista, el tiempo parece ser el mejor remedio. La vida contin&uacute;a su camino, el dolor se desvanece y aprendemos a adaptarnos. Sin embargo, algunas heridas emocionales persisten, no desaparecen con el tiempo e, incluso, pueden intensificarse si no se tratan, porque en realidad no tienen fecha de caducidad. Como reconoce <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a>, psic&oacute;loga general sanitaria, &ldquo;el tiempo por s&iacute; solo no cura como si fuera un medicamento, lo que hace en la mayor&iacute;a de los casos es crear distancia, es decir, bajar la intensidad emocional, la herida deja de estar &lsquo;abierta&rsquo; y el cerebro deja de interpretar el hecho como una amenaza inmediata&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Como admite Bernardo, esa &ldquo;percepci&oacute;n de distancia respecto a la amenaza permite recuperar rutinas y pensar con m&aacute;s claridad y abre el espacio mental y la perspectiva necesaria para que podamos curar&rdquo;. Sin embargo, y aunque la intenci&oacute;n detr&aacute;s de esta frase puede ser reconfortar o alentar, simplifica el complejo proceso de recuperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Implica que el paso del tiempo por s&iacute; solo traer&aacute; alivio, cuando en realidad, la sanaci&oacute;n a menudo requiere esfuerzo activo, apoyo y recursos. Como advierte la especialista, que la &ldquo;emoci&oacute;n se vuelva menos intensa no significa que el tema est&eacute; resuelto&rdquo;. El tiempo puede ser un ingrediente m&aacute;s en el proceso de sanaci&oacute;n, pero no es la clave. El verdadero valor del tiempo est&aacute; en c&oacute;mo usamos esa distancia.
    </p><h2 class="article-text">Olvidar no significa sanar: los l&iacute;mites de dejar pasar el tiempo</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de este dicho popular se puede esconder la idea de que la sanaci&oacute;n es un proceso natural e inevitable que ocurre simplemente con el paso del tiempo. Pero, aunque ayuda a que las emociones se calmen, no es una poci&oacute;n m&aacute;gica e incondicional. Problemas como la ansiedad o el trauma no son inconvenientes temporales que se resuelven solos, son experiencias complejas que pueden afectar todos los aspectos de la vida de una persona.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental, como matiza Bernardo, tener en cuenta que &ldquo;olvidar no es lo mismo que sanar&rdquo;. Cuando dejamos de pensar de manera activa en algo, en realidad &ldquo;el cuerpo y la mente siguen reaccionando y, por tanto, aparecen disparadores, ansiedad, tristeza, hipervigilancia o evitaci&oacute;n sin entender muy bien por qu&eacute;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el tiempo se usa bien para sanar heridas es porque hacemos algo espec&iacute;fico con &eacute;l. Le damos forma para realizar un trabajo interior. &ldquo;Sanar implica algo m&aacute;s profundo: poder recordar lo vivido sin que arrastre emocionalmente y sin que condicione de forma intensa el funcionamiento cotidiano de la persona, que la herida se cierre aunque quede una cicatriz&rdquo;, explica Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Sanar el dolor o una p&eacute;rdida no es una carrera de velocidad. Si bien el tiempo ayuda a silenciar y a evitar el malestar inmediato, si la &ldquo;emoci&oacute;n no se procesa, no desaparece, sino que se expresa por otras v&iacute;as: irritabilidad, somatizaciones, insomnio, conductos compulsivas, dificultades en relaciones o miedo a repetir la experiencia&rdquo;, matiza Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        Dejar pasar el tiempo, sin m&aacute;s, y esperar que todo fluya y todo pase, es no enfrontarse al problema y solucionarlo de ra&iacute;z. Detr&aacute;s de esta creencia subyace la suposici&oacute;n y la expectativa de que, con el tiempo, el dolor de una experiencia dolorosa desaparecer&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es as&iacute;: si el tiempo fuera una panacea para el dolor emocional, todos los que alguna vez lo hemos experimentado sanar&iacute;amos con el tiempo. Sin embargo, hacerlo puede &ldquo;convertirse en una forma de aplazamiento&rdquo;, advierte Bernardo, que reconoce que &ldquo;cuando depositamos toda la responsabilidad en el paso del tiempo es f&aacute;cil caer en la evitaci&oacute;n: no hablar del tema, no tomar decisiones necesarias, no pedir ayuda o no revisar patrones que se repiten. Esta evitaci&oacute;n mantiene y empeora el malestar a largo plazo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El tiempo por s&iacute; solo no basta: lo que hacemos con &eacute;l, s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La idea de que el tiempo por s&iacute; solo lo puede solucionar todo es simplista y falsa. S&iacute; nos da distancia de los sucesos dolorosos porque disminuye la intensidad de los pensamientos, sentimientos y reacciones ante la p&eacute;rdida, la ruptura o un evento traum&aacute;tico. Pero esto no significa que lo hayamos superado solo porque hayan pasado las semanas, los meses y los a&ntilde;os. S&iacute; ayuda cuando &ldquo;la herida est&aacute; muy reciente y el sistema emocional est&aacute; &lsquo;en alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce Bernardo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo nos da espacio y la calma necesarios &ldquo;para integrar lo ocurrido y tomar decisiones con m&aacute;s claridad&rdquo;, afirma la especialista. Pero no funciona si no lo acompa&ntilde;amos de intenci&oacute;n y apoyo, de un proceso activo e intencional que nos permita reconocer e identificar los sentimientos. &ldquo;El tiempo es m&aacute;s &uacute;til cuando va acompa&ntilde;ado de ciertos procesos, como poner palabras a lo vivido &mdash;hablarlo o escribirlo&mdash;, darle sentido, permitir el duelo si hay una p&eacute;rdida y recuperar rutinas que devuelvan estabilidad&rdquo;, reconoce Bernardo.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ayuda cuando alguien &ldquo;hace algo con lo vivido, es decir, lo entiende, lo integra, le pone palabras, lo coloca en su historia y recupera sensaci&oacute;n de control. Esto puede conseguirse con apoyo, reflexi&oacute;n, terapia o cambios concretos, pero en ocasiones el dolor simplemente queda en modo &lsquo;pausa&rsquo; y reaparece m&aacute;s adelante en forma de ansiedad, irritabilidad, tristeza o bloqueos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que usamos el tiempo s&iacute; puede ayudarnos, como &ldquo;cuando se hacen peque&ntilde;os actos de cierre que marcan un antes y un despu&eacute;s, como conversaciones pendientes, l&iacute;mites, cambios de h&aacute;bitos o despedidas simb&oacute;licas&rdquo;. Para Bernardo, la clave est&aacute; en &ldquo;no dejar toda la responsabilidad al tiempo, sino en aprovecharlo sabiamente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maria-bernardo-psicologa-tiempo-no-cura-medicamento-bajar-intensidad-emocional-xp_1_13114763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 11:59:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Bernardo, psicóloga: “El tiempo no cura como un medicamento, lo que hace es bajar la intensidad emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c586b54b-99b8-448b-a18d-00d1ff3566bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es sólo un cambio semántico, la llegada de los teléfonos inteligentes cambió el acercamiento a internet y las posibilidades de construirlo colectivamente. En 2026, cuando las apps han desplazado a la navegación tradicional por web, reflexionamos sobre esta transformación y sus implicaciones</p><p class="subtitle">El desencanto de la generación que quiso vivir de internet: “Se nos ha vendido la falacia de la meritocracia digital”</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que fuimos&nbsp;<em>internautas</em>. Seguro que lo recuerda. El t&eacute;rmino circulaba con amplia aceptaci&oacute;n en los medios mucho antes de 2014, a&ntilde;o en el que el Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola lo acogi&oacute;. De hecho, se podr&iacute;a aventurar que en ese momento su uso estaba ya en franco declive. El suyo fue un tiempo anterior a la popularidad de las redes sociales y los tel&eacute;fonos inteligentes. Su&nbsp;<a href="https://www.rae.es/dhle/internauta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer uso documentado</a>&nbsp;data, seg&uacute;n la RAE, de 1994, un a&ntilde;o en el que el internet dom&eacute;stico no era a&uacute;n una realidad extendida a todos los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Los&nbsp;<em>internautas</em>&nbsp;fueron quienes iniciaron la andadura por el terreno desconocido y todav&iacute;a ind&oacute;mito que promet&iacute;a internet. La palabra es po&eacute;tica, pues arrastra consigo la imagen espacial del cosmonauta, sus botas pesadas recorriendo otro planeta, evoca una misi&oacute;n pionera, que tiene m&aacute;s que ver con la exploraci&oacute;n de un entorno desconocido que con el rol de alguien que ya siente el espacio c&oacute;modo o familiar. En el &aacute;mbito anglosaj&oacute;n, el l&eacute;xico no caminaba lejos. Desde el antiguo&nbsp;<em>cybernaut</em>&nbsp;a&nbsp;<em>internet surfer</em>, que tambi&eacute;n mantiene un reflejo en lengua espa&ntilde;ola, en la que internet es algo que se surfea o navega. Implica arrojo y algo de pericia ante ese oleaje que representa el exceso de informaci&oacute;n y est&iacute;mulos de la red.
    </p><p class="article-text">
        Fue un vocabulario que se desprendi&oacute; de un entorno concreto, el de la&nbsp;<em>world wide web</em>, que vive tambi&eacute;n su particular oto&ntilde;o, pues el mundo de las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;ha logrado desplazarlo como m&eacute;todo m&aacute;s habitual de acceso a internet. Defin&iacute;a un tiempo previo al de las redes sociales tal y como las conocemos ahora. Hoy, las conexiones por dispositivos m&oacute;viles superan las que se realizan a trav&eacute;s de un ordenador, y la navegaci&oacute;n por las&nbsp;<em>apps</em>&nbsp;supera ya al sitio web tradicional. De la misma manera, un buen d&iacute;a, el t&eacute;rmino&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;lleg&oacute; para desplazar al&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;y, de manera muy sutil, &mdash;pues el lenguaje tiene la habilidad de serlo&mdash;, defini&oacute; tambi&eacute;n una transformaci&oacute;n en el acercamiento a estas tecnolog&iacute;as. Ser m&aacute;s&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;y menos&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para esta generación, el desembarco en internet se contagió de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador doméstico era un juego en sí mismo</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Crear, jugar y explorar internet</h2><p class="article-text">
        Muchos miembros de la generaci&oacute;n&nbsp;<em>millennial</em>&nbsp;o Z podr&aacute;n recordar sus primeros pasos digitales en un ordenador de sobremesa compartido por toda la familia. Tal vez atesoren recuerdos de s&iacute; mismos dibujando con p&iacute;xeles, haciendo coloridos r&oacute;tulos en programas de edici&oacute;n, copiando c&oacute;digo html para crear una p&aacute;gina web que no estaba alojada en ning&uacute;n sitio y, en definitiva, exprimiendo al m&aacute;ximo las posibilidades de crear y personalizar hasta el <em>software</em> m&aacute;s prosaico. &ldquo;Un artista es un explorador&rdquo;, reza una de las citas m&aacute;s c&eacute;lebres del pintor Henri Matisse. Para esta generaci&oacute;n, el desembarco en internet se contagi&oacute; de esas ganas de explorar y crear, libre de objetivos de productividad. El ordenador dom&eacute;stico era un juego en s&iacute; mismo.<strong> </strong>Aquellos internautas no reun&iacute;an tal vez las competencias t&eacute;cnicas necesarias para montar eficientemente proyectos de apariencia profesional y alcance masivo, pero no les faltaba la inquietud de querer conocer las herramientas por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Isi Cano es docente en primaria. Desde hace ocho a&ntilde;os imparte para los seis cursos de esta etapa una asignatura de creaci&oacute;n digital con competencias de desarrollo de videojuegos, dise&ntilde;o multimedia y rob&oacute;tica. Adem&aacute;s, es responsable de proyectos de creaci&oacute;n de videojuegos como&nbsp;<a href="https://crea-digital.itch.io/baba-is-cool" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baba Is Cool</a>&nbsp;y los talleres de Girls Make Games en Espa&ntilde;a, y dispone de una perspectiva privilegiada sobre el acercamiento creativo a la esfera digital desde la infancia. De su alumnado, le preocupa que experimentan poco. &ldquo;No s&oacute;lo frente al ordenador, sino en general. Estamos en un momento de una educaci&oacute;n muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones&rdquo;, cuenta a&nbsp;elDiario.es. Una tendencia que empeora el uso de la IA generativa. &ldquo;A principios de los 2000 o finales de los 90, cuando ni siquiera ten&iacute;amos internet, no dispon&iacute;amos de tutoriales, investig&aacute;bamos, saber c&oacute;mo buscar algo tambi&eacute;n genera esa agencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento de una educación muy pasiva, queremos simplificar o facilitar tanto la vida al usuario que estamos perdiendo la agencia y la necesidad de crear, las ganas de tomar decisiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isi Cano</span>
                                        <span>—</span> docente de primaria y responsable de proyectos de creación de videojuegos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Cano, jugar es crear, y estimula el pensamiento cr&iacute;tico. Advierte que cada vez antes, en el trascurso de la Educaci&oacute;n Primaria, el alumnado pierde las ganas de jugar e incluso la habilidad para hacerlo. &ldquo;Frente al ordenador, se confunden y bloquean. Si les salta una ventana, no saben qu&eacute; hacer, les da miedo experimentar&rdquo;, reflexiona sobre c&oacute;mo la destreza que manifiestan en el manejo de dispositivos t&aacute;ctiles e intuitivos no significa que comprendan la l&oacute;gica que opera tras la interfaz, sino al contrario. &ldquo;Nos encontramos en un momento pasivo frente a la tecnolog&iacute;a. En vez de ense&ntilde;ar a valorarla y a utilizarla correctamente, el alumnado encuentra una prohibici&oacute;n directa.&rdquo; En su asignatura, Cano emplea la creaci&oacute;n de videojuegos como canal para que el alumnado narre historias o emociones, pero ha detectado que tienen mucho miedo a equivocarse, algo inseparable del acto creativo: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s espacios en los que cometer errores&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Captura del videojuego &#039;Baba Is Cool&#039;, creado por Arvi Teikari y empleado por Isi Cano en su proyecto educativo de creación de videojuegos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El tel&eacute;fono inteligente y las apps: el fin de la necesidad de exploraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, en plena era del creador de contenido, internet ha pasado a ser algo que se nos da ya hecho, listo para&nbsp;<em>usar</em>. Por definici&oacute;n, un&nbsp;<em>usuario</em>&nbsp;utiliza una herramienta, pero no puede modificarla. Aunque hoy optemos entre subir una galer&iacute;a, un v&iacute;deo o un post, no est&aacute; en nuestra mano alterar o personalizar el dise&ntilde;o de la herramienta o su algoritmo. Muchos&nbsp;<em>usuarios</em>&nbsp;asimilan como una tarea las tendencias de contenido o la frecuencia de publicaci&oacute;n recomendada por las propias plataformas, en aras de que el algoritmo les bendiga con un mayor alcance. Quiz&aacute;, las redes sociales, a las que hace quince a&ntilde;os nos refer&iacute;amos como&nbsp;<em>&aacute;goras p&uacute;blicas</em>&nbsp;o&nbsp;<em>plazas del pueblo</em>&nbsp;bajo cierta ilusi&oacute;n de horizontalidad, fomentan hoy una aceptaci&oacute;n pasiva de su dise&ntilde;o y din&aacute;micas de interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de los tel&eacute;fonos inteligentes tuvo mucho que ver en esta transici&oacute;n. &ldquo;Poco a poco internet dej&oacute; de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar m&oacute;vil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada. Y los tel&eacute;fonos cada vez pasaron a usarse menos como tel&eacute;fonos y m&aacute;s como la puerta de acceso a internet. Fue ah&iacute; cuando internet empez&oacute; a convertirse en un ecosistema cerrado&rdquo;, explica Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros, desarrolladora de proyectos web, editora y activa dinamizadora de espacios online alternativos desde el <em>coworking</em> rural&nbsp;<a href="https://casatiajulia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Refugio de Ideas Casa T&iacute;a Julia</a>, en Ciria (Soria). &ldquo;A d&iacute;a de hoy, internet y m&oacute;vil casi parecen sin&oacute;nimos, y el aparato en s&iacute; de un <em>smartphone </em>no invita a hacer nada que se salga de su tienda de aplicaciones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Poco a poco internet dejó de estar en nuestros ordenadores, en un lugar fijo, para estar en nuestros bolsillos, un lugar móvil, siempre al alcance de nuestra mano, pero de forma cerrada y paquetizada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Sebastián Cisneros</span>
                                        <span>—</span> desarrolladora de proyectos web y dinamizadora de espacios online alternativos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/marta-g-franco-silicon-valley-no-invento-internet-negocio-extraer-datos-personas_128_11437413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta G. Franco</a>, periodista especializada en la esfera digital y autora de&nbsp;<em>Las redes son nuestras</em>&nbsp;(Consonni, 2024), el foco en el dise&ntilde;o intuitivo de los dispositivos dificulta a&uacute;n m&aacute;s la comprensi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a. &ldquo;Con el tel&eacute;fono inteligente, pasamos a un dispositivo donde todo viene ya instalado y predeterminado, y a una interfaz donde todo se hace arrastrando el dedo, con lo que dejamos de tener noci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona. Cada vez m&aacute;s gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su m&oacute;vil o de su ordenador, ni d&oacute;nde se guarda cada cosa. En un <em>smartphone, </em>y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario est&aacute; dise&ntilde;ada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas&rdquo;. Aunque no todo el que manejaba un ordenador personal en el cambio de milenio lo hac&iacute;a movido por la intenci&oacute;n de aprender su funcionamiento, la experiencia actual dista mucho de la del internet que suced&iacute;a en un ordenador de sobremesa, con componentes que se iban cambiando para mejorarlo y prevenir su obsolescencia, instalando el <em>software </em>a medida y personalizando las herramientas, apunta la autora, para quien las redes sociales&nbsp;<em>mainstream,</em>&nbsp;con su algoritmo de recomendados, contin&uacute;an restando autonom&iacute;a a quien se adentra en ellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital."
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                Ser más usuario y menos internauta tiene que ver con nuestras posibilidades de agencia creativa en el ecosistema digital.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Posibilidades de creaci&oacute;n y los m&aacute;rgenes de las&nbsp;<em>Big Tech</em></h2><p class="article-text">
        En su libro&nbsp;<em>Internet para la gente</em>&nbsp;(Debate, 2025),&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/ben-tarnoff-posible-revertir-privatizacion-extrema-internet_128_9624427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ben Tarnoff</a>&nbsp;compara el internet actual con la arquitectura propia de un centro comercial. Un lugar en el que transitar de un punto de consumo a otro. Curiosamente, la forma moderna de navegaci&oacute;n tambi&eacute;n implica pasar de una&nbsp;<em>app</em>&nbsp;a otra, y estas mismas se descargan de una aplicaci&oacute;n predeterminada bajo la denominaci&oacute;n de tienda en ingl&eacute;s (<em>store</em>&nbsp;o&nbsp;<em>market</em>). Sin embargo, en entrevistas en prensa, el propio Tarnoff ha hablado de los puntos ciegos de este sistema. Aunque el dise&ntilde;o de usabilidad est&eacute; orientado al consumo, las personas tienen autonom&iacute;a y criterio para hacer un uso no convencional de ellas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cada vez más gente tiene problemas para entender el sistema de archivos dentro de su móvil o de su ordenador, ni dónde se guarda cada cosa. En un smartphone, y en las grandes plataformas digitales, la experiencia de usuario está diseñada para que las cosas pasen sin que puedas pensarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta G. Franco</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en la esfera digital y autora de &#039;Las redes son nuestras&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay espacios alternativos que operan bajo otro tipo de l&oacute;gicas. Para Marta G. Franco, el primer paso es salir de las plataformas de las grandes tecnol&oacute;gicas, y recomienda las redes de c&oacute;digo abierto del Fediverso (como Mastodon) como buen punto de partida. &ldquo;Es un ejercicio que te va colocando en situaci&oacute;n, porque sirve para entender que los ritmos de esta internet son distintos, dado que no est&aacute; dise&ntilde;ada para engancharnos&rdquo;, explica. &ldquo;La recompensa es gratificante, porque acabas encontrando una comunidad parecida a las de esa internet de antes que a&ntilde;oramos y, si quieres adentrarte en lo participativo y la creatividad amateur, est&aacute;s en un buen sitio, porque hay gente que te responde con entusiasmo a cualquier pregunta sobre <em>software</em> libre o alternativas &eacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuria Sebasti&aacute;n Cisneros tiene experiencia directa como desarrolladora montando servidores y dinamizando espacios alternativos en internet. El mejor ejemplo lo encontr&oacute; al crear&nbsp;<a href="https://lectura.social/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lectura Social</a>, un servidor en Bookwyrm, &mdash; una plataforma para compartir rese&ntilde;as de libros que se presenta como alternativa a GoodReads, que es propiedad de Amazon&mdash;. &ldquo;Propuse juntarnos varias personas para asumir los costes t&eacute;cnicos de montarla. Calculaba que con 20 personas ya servir&iacute;a. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s somos 150 y la acogida no pod&iacute;a haber sido mejor. Esto nos ha permitido ofrecer m&aacute;s servicios basados en <em>software</em> libre a un coste muy bajo (desde menos de un euro al mes)&rdquo;, detalla, incidiendo en que no son necesarios grandes conocimientos t&eacute;cnicos para abandonar la autopista de las grandes plataformas. Como en aquel primer instante en que el&nbsp;<em>internauta</em>&nbsp;lleg&oacute; a su primera (y seguramente lenta) conexi&oacute;n, queda mucho por explorar y crear. La urgencia por inventarse un nuevo internet es m&aacute;s apremiante que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/internautas-usuarios-momento-internet-dejo-sitio-acudir-divertirnos_1_13114086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De internautas a usuarios: ¿en qué momento internet dejó de ser un sitio al que acudir para divertirnos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Apps]]></media:keywords>
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