'DecoMasters' expulsó a su primera pareja y provocó las lágrimas de Mar Flores: “No tenían prejuicios hacia mí”
Tras tres programas de concurso, DecoMasters ya tiene a su primera pareja expulsada de la edición: King Bru y Andrea Sánchez. Los influencers se salvaron la pasada semana, por el abandono voluntario de María Zurita y Antonia Dell'Atte, pero en esta ocasión no tuvieron esa suerte.
Una despedida que provocó las lágrimas de Mar Flores que había cogido cariño a los influencers por un motivo: “Con ellos he tenido una experiencia muy bonita y es que son tan jóvenes que no sabían quién era yo, entonces es la primera vez que he podido tratar con alguien sin prejuicios hacia mí”.
Todo ello en una entrega en la que el talent de decoración viajó a las playas de Málaga, donde se enfrentaron a un desafío muy ambicioso: cambiar la imagen de dos chiringuitos de playa. Después, las parejas pusieron solución a varios apartamentos junto al mar que sufrían de humedad y exceso de sol.
Primera prueba por equipos con la “mandona” de Samantha
Equipo y concursantes de DecoMasters viajaron hasta Benajarafe, en el corazón de la Costa del Sol, para decorar dos chiringuitos de playa. Pero antes, el jurado les retó a dar una segunda vida a una alfombra para obtener un importante beneficio en la competición.
Los mejores en decorar una alfombra fueron Mar y Carlo, Isa y Asraf, Palito y Lucía, Samantha y Colate y Bruno y Andrea, que formaron el primer equipo con madre e hijo capitaneando. Ellos escogieron decorar el chiringuito La Brisa, de madera tradicional que querían renovar sin perder su esencia ni sus característicos tonos blanco y azul.
El otro equipo se compuso por Casanova y Canco, Raquel y Belén, Eduardo y la Terremoto y los Gemeliers, que se alzaron como los líderes. Tuvieron que redecorar La negra, un chiringuito bohemio y familiar, con una decoración tribal y guiños a África.
El jurado les recomendó a todos que aprovecharan los recursos naturales, como la luz y las vistas, y que sacaran el máximo partido a su creatividad. Cada equipo tuvo un presupuesto de 12.000 euros y el que más sufrió fue el de Mar Flores y Carlo, al que les salió una tercera líder: Samantha. Esta protagonizó la mayor bronca llevándose sillas del otro equipo, hasta que acabaron neutralizándola y Carlo tuvo que correr a socorrerla.
Acabadas las jornadas laborales, llegaron los jueces que aplaudieron el trabajo, la buena actitud de todos y los resultados que agradaron a las propietarias. Y frente a los dos chiringuitos, decidieron que fuera el de Mar y Carlo el ganador.
Prueba de expulsión con tensión entre los influencers y los Gemeliers
Los Gemeliers, Casanova y Canco, Raquel y Belén, Eduardo y la Terremoto acudieron a la prueba de expulsión a la que también se sumaron Andrea y Bruno por haber excedido el presupuesto de la semana anterior. Ellos pudieron salvar a una de las parejas y señalaron a Casanova y Canco. Una decisión que traería cola.
Cada pareja tuvo que convertir apartamentos junto al mar, usados como segunda residencia en el municipio de Benahavis, en auténticos templos del descanso. Con un presupuesto de 1.500 euros por apartamento.
Cuando empezaron a trabajar y escoger la pintura y mobiliario, los Gemeliers se encontraron con que los influencers les habían cogido algo que habían reservado. Eso provocó un rifirrafe que acabó con uno de los cantantes diciéndole a Andrea: “¿Te han sobornado bien?”, refiriéndose a la salvación de Casanova y Canco.
Esas palabras dolieron tanto a la influencer que se puso a llorar de rabia: “Se te va un montón la boca. Se han picado por salvar a Eduardo y no a ellos”, decía y solo se calmó cuando Patricia Montero la abrazó. Tampoco tuvieron mejor sintonía Navarrete y la Terre que toda la entrega estuvieron picándose.
Acabado el trabajo, los jueces felicitaron a Raquel y Belén por su buena actitud e ideas acertadas y aplaudieron a los Gemeliers.
Tras ello, y por primera vez en la edición, sentenciaron la primera expulsión: “La primera pareja eliminada es Bruno y Andrea”. Palabras que los influencers se esperaban y no pillaron por sorpresa a nadie.