Emilio Aragón recuerda 'Médico de familia' y desvela por qué dejó de salir en series: “Lo decidí en los 2000, y hasta hoy”
El pasado 15 de septiembre se cumplieron 30 años del estreno de Médico de familia, una de las series más vistas y queridas de la historia de nuestro país. Ahora, tres décadas después de su llegada a Telecinco, su protagonista, Emilio Aragón, ha recordado cómo vivió él aquella época, la cual no solo cambió su vida para siempre, sino también la de sus compañeros en la mítica ficción.
Aragón asegura, en una entrevista para el podcast Vidas contadas, que lanzarse al mundo de las series de televisión no fue fácil para él cuando, allá por 1989, decidió fundar Globomedia, la que a la postre sería la productora de Médico de familia. “No habíamos hecho ficción, pero sabíamos lo que queríamos hacer y y cómo lo queríamos contar”, cuenta en referencia a él y su equipo, al que muy pronto se unió Daniel Écija, creador de la serie junto al propio Aragón.
Tras mucho trabajo, Médico de familia finalmente vio la luz y, con ella, un éxito sin precedentes “Son tiempos que no volverán en cuanto a las audiencias. Tuvimos capítulos que tuvieron más audiencias que una final de fútbol. Entonces, el impacto que eso tenía en nuestras vidas era muy grande porque no podías ir a un parque con tus hijos o ibas a un restaurante y, claro, te pasabas toda la comida firmando autógrafos o sacándote fotos”, recuerda Aragón.
“Es bonito, pero llega un momento en el que es agotador”
A pesar de ser el hijo del célebre Miliki y haber presentado programas tan populares como El gran juego de la oca y VIP Noche, el polifacético artista se encontro de repente con una enorme fama debido a su papel de Nacho Martín. Una fama que le costó digerir: “Eso es muy bonito, pero llega un momento en el que es agotador”. De hecho, habló con los guionistas para que concentraran sus escenas en tres meses de rodaje para poder irse los siguientes nueve a Estados Unidos.
Es más, tras protagonizar más adelante series como Javier ya no vive solo (Telecinco) y Casi perfectos (Antena 3), Aragón tomó una importante decisión: “Dejé de ponerme delante de la cámara, sobre todo, porque me quitaba tiempo. Porque cuando estás delante de la cámara, estás delante de la cámara, no puedes hacer otra cosa. Detrás de la cámara puedes escribir, puedes producir, puedes hacer distintas cosas que que la cámara no te permite. Y esa fue una decisión que tomé allá por los años 2000, por el 2000 y poco, y hasta hoy”.
Desde entonces, solo ha trabajado delante de las cámaras para hacer proyectos “muy puntuales”, como fueron el programa Los irrepetibles de Amstel, en los inicios de laSexta o, más recientemente, B.S.O. de Movistar Plus+. “Es muy curiosa esta dualidad. El vivir el día a día en el que sales a la calle y hay una generación que te conoce y te dice cosas bonitas, y luego, otra, que no te conoce en absoluto”, reflexiona sobre su presente, totalmente opuesto a los frenéticos años de Médico de familia. “Una época muy bonita”, aquella, que ahora contempla con la distancia que le ha dado el paso del tiempo.