Declaraciones

Paco Lobatón desvela qué cambiaría de su cobertura del caso Alcàsser en TVE: “Asumo mi parte de culpa”

Paco Lobatón, en una entrega de 'Desaparecidos', otro de los programas que ha conducido en TVE

Redacción verTele

3 de junio de 2025 11:05 h

Paco Lobatón forma parte de la historia de la televisión en España gracias a su trabajo al frente de Quién sabe dónde, el mítico programa de TVE que entre 1992 y 1998 abordó miles de crímenes y desapariciones ocurridos en nuestro país. Uno de los casos más mediáticos y que más impulsó las audiencias del formato fue el de las niñas de Alcàsser, que tuvo en vilo a la ciudadanía española entre finales de 1992 y principios de 1993. El caso fue ampliamente seguido por ¿Quién sabe dónde? y por muchos otros programas de las recién creadas cadenas privadas. Eso sí, su cobertura informativa no estuvo exenta de cierta polémica por su mala praxis periodística, marcada por una indefendible espectacularización del caso.

A lo largo de los años, algunos de sus protagonistas han ido mostrando su arrepentimiento por lo que hicieron aquellos días, aunque no todos. Lobatón está entre los primeros. De hecho, acaba de desvelar en El Mundo de qué se arrepiente de todo lo que pasó hace más de 30 años: “Hoy no habría permitido que se emitiese un vídeo donde se pedía la pena de muerte. Fue una petición de algunos vecinos de la localidad que, movidos por la rabia y el dolor, clamaban por que se matase a los culpables”.

Asumo mi parte de culpa, aunque yo solo era el conductor, no el director, al que sin embargo convencí de que fuéramos a Alcàsser a hacer un especial. Pero los medios de comunicación tenemos la responsabilidad de contribuir al bien general, no de potenciar la radicalidad del momento... Algo que, por cierto, hoy, con las redes sociales, está a la orden del día”, añade el presentador.

Lobatón pone como ejemplo reciente de mala cobertura informativa los casos “de Diana Quer y del pequeño Gabriel Cruz”. A su juicio, en ambos “hubo una espectacularización de tal grado que el objetivo de localizar a la persona o acompañar a la familia se transformó en algo totalmente morboso, sin ningún límite ético”. Para él, detrás de esta “espectacularización” está la lucha por la audiencia y los ingresos por publicidad: “En la cobertura de algunas desapariciones, cuando se sobrepasan ciertas líneas, se produce un tratamiento puramente lucrativo con tal de conquistar a la audiencia. Y detrás de la conquista de la audiencia hay ratios de publicidad, y tras los ratios de publicidad hay cuentas de resultados”.

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