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Seguidillas de Clavijo, Dubái y adiós 'gudbái'

Pensaba escribir un artículo sobre la promesa de Clavijo en Niuyork de convertir Canarias en Dubái. Así, sin vaselina y con todo.

Pensé que como profesor de Derecho Constitucional que he sido durante demasiado tiempo, es imperdonable no saber casi nada del sistema político y social de Dubái. Y busqué en SanGugel.

Agárrense: además del rascacielos Burj Khalifa (818 metros) y del hotel Burj al Arab, de 7 estrellas, resulta que Dubái es el paraíso de los bajos salarios, esclavitud e inasistencia social; que el 80% de la mano de obra  —que es extranjera— carece de de derechos de ciudadanía; que las huelgas están prohibidas; que muchos empleadores aplican la Kipala y retiran el pasaporte a sus trabajadores para que no puedan cambiar de trabajo; que los salarios los determina la edad, el sexo, la raza y la nacionalidad y no la cualificación de los trabajadores; que la legislación “antiterrorista” de 2014 coloca a los activistas pro derechos humanos en riesgo de sufrir procesos judiciales (es un decir) y ser castigados a la pena máxima; que la prostitución es una industria floreciente; que la legislación convalida el maltrato a las mujeres; que el sistema legal funciona como si la violación estuviera permitida y denunciarla fuera un delito….En fin, que mejor no les cuento la situación de las personas lesbianas, gays, transexuales…

Que la Ley de Prensa de 1980 y el consejo Nacional de Medios de comunicación ejerce la censura y el control de la libertad de expresión; que  el Ministerio de Información revisa todo el material impreso importado y censura el que considera  contrario al gobierno; que el derecho de asociación y los derechos sindicales están bastante limitados; que los ciudadanos no tienen derecho a cambiar el gobierno; que el Parlamento de los Emiratos Arabes Unidos, que es una especie de confederación de emiratos independientes, está compuesto por 40 diputados, 20 de los cuales son designados por los gobernantes, y se dedica a revisar  las leyes propuestas por el Ejecutivo: es decir,  a hacerles  un “paseíllo parlamentario. Más o menos como ha pasado por estos lares con la Ley del Suelo.

Entonces pensé: “¿Qué pecado habremos cometido en esta tierra para que tengamos que sufrir a Clavijo como penitencia? ¿Qué autoridad tiene este personaje para anunciar que Canarias la Nueva Dubái?”

No pude escribir más porque unas seguidillas empezaron a martillearme las sienes.

Dubái, Clavijo y Gudbái  (seguidillas tinerfeñas)

   I

Las siete Islas Canarias

Siete emiratos

Que nunca hubo menceyes

Ni  menceyatos.

  II

Casimir será emir

De la Gomera

Que en esta tierra siempre

Hubo emiratos.

III

Con censura y esclavos

Como Dubay

Así será Canarias

Como Dubái.

IV

No fue eso lo que dijo

Eso no dijo

Allá por Nueva York

El emir Clavijo.

V

Inviertan en Canarias

En construcción

Que ha sido legalizada

La corrupción.

VI

Ya no habrá agricultura

Ni ganaderos

Acabará con todos

La Ley del Suelo.

   VII

 No fue Dubái

Lo que dijo Clavijo

En Nueva York

Fue inviertan en Canarias

Adiós, Gudbái.

A la memoria de mi pariente Juan Pérez Delgado (Nijota)

Pensaba escribir un artículo sobre la promesa de Clavijo en Niuyork de convertir Canarias en Dubái. Así, sin vaselina y con todo.

Pensé que como profesor de Derecho Constitucional que he sido durante demasiado tiempo, es imperdonable no saber casi nada del sistema político y social de Dubái. Y busqué en SanGugel.