Los taxis autónomos sin conductor de Uber en Madrid reciben luz verde

Toni Fuentes

10 de septiembre de 2026 12:14 h

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La ciudad de Madrid se prepara para convertirse en uno de los primeros escenarios europeos de la nueva movilidad autónoma. La empresa norteamericana Uber ultima los preparativos para una nueva disrupción en colaboración con el fabricante chino de tecnología de conducción autónoma WeRide y Avomo, la división de vehículos autónomos del Grupo Moove Cars. La alianza ha recibido la primera autorización de España para vehículos autónomos de pasajeros mediante robotaxis, taxis sin conductor que circularán por áreas delimitadas de la vía pública.

El permiso, concedido por la Dirección General de Tráfico (DGT) en colaboración con la Comunidad de Madrid, abre la puerta a las primeras pruebas de robotaxis en España, que las compañías prevén poner en marcha a finales de 2026. La autorización permite a las tres empresas iniciar los trabajos necesarios para preparar el futuro servicio, entre ellos el mapeo de las zonas de operación, la validación de las rutas y las pruebas de operatividad de los vehículos. Se trata del primer paso para que Uber y WeRide puedan ofrecer posteriormente un servicio comercial de transporte autónomo de pasajeros en Madrid dentro del marco regulatorio de la DGT para vehículos automatizados, ES-AV.

La primera fase contempla el despliegue de una veintena de vehículos equipados con la tecnología de conducción autónoma de WeRide. Los coches circularán por distintas zonas de alta demanda de la Comunidad de Madrid y, aunque se trata de vehículos de nivel 4 en una escala hasta 5, contarán inicialmente con un especialista a bordo para supervisar su funcionamiento.

Taxis autónomos con supervisión

El nivel 4 implica que el vehículo puede asumir todas las funciones de conducción dentro de las condiciones y áreas para las que ha sido diseñado, sin que el conductor tenga que intervenir de forma permanente. La tecnología puede, además, tomar decisiones para evitar determinados incidentes y realizar trayectos sin intervención humana en los escenarios en los que esté autorizada.

La operación supone también la entrada conjunta de Uber y WeRide en el mercado español y constituye la cuarta ciudad de las 15 que ambas compañías se han marcado como objetivo dentro de su alianza estratégica. El acuerdo contempla ampliar progresivamente la red hasta otras 11 ciudades antes de 2030 y desplegar globalmente “decenas de miles” de vehículos autónomos en las vías públicas.

Madrid se suma así a la carrera europea por los robotaxis y busca situarse entre las primeras ciudades de la Unión Europea en contar con servicios de transporte autónomo tras la experiencia de vehículos similares en Estados Unidos, China y otros países. La capital española podría rivalizar en este terreno con otras ciudades europeas que están acelerando sus proyectos de movilidad autónoma, en un momento en el que los fabricantes y las plataformas de movilidad compiten por establecer los primeros servicios comerciales.

Para WeRide, además, la autorización española tiene una importancia que trasciende el propio proyecto madrileño. El permiso está vinculado a la primera homologación nacional en la Unión Europea del GXR, uno de los vehículos autónomos de la compañía, y puede convertirse en una referencia para la certificación y comercialización de este tipo de vehículos en otros mercados europeos.

“Madrid es una puerta de entrada clave para nuestra expansión europea y, junto con socios como Uber y Avomo, estamos un paso más cerca de llevar la movilidad autónoma a España antes de finales de 2026”, ha señalado Jennifer Li, directora financiera y responsable de la división internacional de WeRide.

La compañía estadounidense considera que España ofrece un entorno regulatorio favorable para avanzar en la conducción autónoma gracias al marco ES-AV desarrollado por la DGT. Uber sostiene que el proyecto madrileño puede sentar las bases para futuros despliegues de transporte autónomo tanto en otras ciudades españolas como en el resto del mercado europeo.

Transformación de Uber

El movimiento forma parte de una transformación estratégica mucho más amplia para Uber. La compañía estadounidense ha situado los vehículos autónomos en el centro de su crecimiento futuro y ha anunciado inversiones superiores a 10.000 millones de dólares durante los próximos años para impulsar este negocio. Su estrategia no pasa por desarrollar una tecnología propia de conducción autónoma, sino por asociarse con diferentes empresas especializadas y utilizar su plataforma para conectar sus vehículos con los pasajeros.

Uber mantiene acuerdos con varios desarrolladores de tecnología autónoma, entre ellos Waymo, Wayve, Zoox, WeRide y Nuro. La compañía pretende convertirse en la plataforma de referencia para distintos operadores de robotaxis, aprovechando su escala internacional, su capacidad para gestionar la demanda y su experiencia en áreas como las flotas, los seguros, la financiación, la infraestructura de recarga y la relación con los reguladores.

El proyecto de Madrid encaja en esta estrategia y supone, al mismo tiempo, un cambio relevante para el mercado español del transporte urbano. Las primeras unidades no funcionarán todavía como un servicio de taxi completamente sin supervisión humana, pero permitirán probar en condiciones reales la tecnología, las rutas y la interacción de los vehículos autónomos con el tráfico de la capital.

Si se cumplen los plazos previstos, a finales de 2026 Madrid será uno de los primeros mercados españoles en el que los usuarios podrán experimentar con un servicio de robotaxi basado en vehículos de nivel 4. La veintena de coches prevista inicialmente será, en este sentido, el banco de pruebas de un despliegue que Uber, WeRide y Avomo aspiran a ampliar progresivamente en España y Europa.