Tesla lanza el atrevido biplaza Cybercab para recuperar terreno en los robotaxis

Tesla quiere recuperar terreno en la carrera por controlar el nuevo negocio de los robotaxis con el lanzamiento en Austin (Texas) del Cybercab, un atrevido biplaza eléctrico diseñado específicamente para funcionar de forma completamente autónoma. La compañía que dirige Elon Musk ha comenzado a ofrecer viajes en una zona limitada de la ciudad con una primera flota de estos vehículos, en un intento de acelerar un negocio considerado estratégico para el futuro de la marca y recortar distancias con Waymo, actual líder estadounidense de los taxis sin conductor.

El Cybercab rompe con buena parte de los elementos tradicionales de un automóvil. Es un vehículo de solo dos plazas, dispone de puertas que se abren hacia arriba y carece tanto de volante como de pedales. Su conducción depende por completo del sistema de conducción autónoma desarrollado por Tesla. La compañía lo define como el primer coche concebido específicamente para circular de forma totalmente autónoma y sin supervisión humana.

Tesla había presentado por primera vez el diseño del Cybercab en octubre de 2024, durante un evento celebrado en un estudio cinematográfico de Los Ángeles. La producción comenzó el pasado abril, aunque Musk ya advirtió entonces de que el ritmo inicial sería “muy lento”. Ahora, la compañía ha empezado a poner las primeras unidades en circulación comercial, aunque todavía en un área muy restringida de Austin y sin haber comunicado cuándo comenzará a cobrar por los viajes.

Los datos técnicos conocidos dibujan un vehículo relativamente ligero para los estándares actuales. El Cybercab pesa 1.412 kilos, va equipado con una batería de iones de litio y un motor eléctrico de 219 CV que transmite la potencia al eje delantero. Los documentos presentados por Tesla ante la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA) recogen una autonomía combinada no homologada de 418,2 millas, unos 673 kilómetros. Se trata, no obstante, de un resultado obtenido en laboratorio y no necesariamente de la autonomía definitiva que aparecerá en la etiqueta comercial del modelo.

Tesla acelera, pero Waymo lidera

El desembarco del Cybercab llega en un momento en el que Tesla intenta demostrar que sus ambiciones en conducción autónoma pueden convertirse finalmente en un negocio a gran escala. La compañía ya dispone de un servicio limitado de robotaxis basado en el Model Y en varias ciudades de Texas y Florida y asegura que parte de sus vehículos ya circula sin supervisión a bordo.

El programa arrancó como proyecto piloto en Austin en junio de 2025 y posteriormente se amplió a otras ciudades. En su última presentación de resultados, celebrada en julio, Tesla aseguró que su flota había acumulado más de 380.000 millas, unos 611.000 kilómetros, de conducción sin supervisión en seis ciudades de dos estados.

Sin embargo, las cifras siguen estando muy lejos de las de Waymo. La compañía de Alphabet, matriz de Google, lanzó su servicio comercial Waymo One en 2018 y abrió al público general los viajes completamente sin conductor en 2020. Desde entonces se ha consolidado como el principal operador de robotaxis de Estados Unidos y asegura que sus vehículos habían recorrido más de 220 millones de millas, unos 354 millones de kilómetros, en modo totalmente autónomo hasta finales de marzo.

La diferencia también se aprecia en el tamaño de las flotas. Tesla tenía registrados 420 vehículos autónomos en Texas, de los que solo 45 eran Cybercab. Waymo, por su parte, contaba con 988 vehículos autónomos registrados en el estado.

La magnitud de la desventaja explica la importancia que Tesla concede al nuevo biplaza. Musk ha defendido durante años que la conducción autónoma será uno de los principales motores de crecimiento de la compañía y ha llegado a plantear que el Cybercab se convierta en el vehículo de mayor volumen de producción de Tesla. La idea pasa incluso por crear una red en la que los propietarios puedan incorporar sus propios Tesla al servicio de robotaxis cuando no los estén utilizando.

Un robotaxi sin volante que se enfrenta a la regulación

El principal desafío para Tesla no es únicamente tecnológico. La ausencia de volante y pedales introduce importantes obstáculos regulatorios en Estados Unidos, donde las normas federales de seguridad limitan la cantidad de vehículos de este tipo que los fabricantes establecidos pueden vender. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ya ha señalado que está evaluando el despliegue del Cybercab. “La NHTSA está en contacto con Tesla y está evaluando la situación”, señaló un portavoz del organismo.

El lanzamiento en Austin se produce, precisamente, con un alcance limitado. Tesla ha actualizado su servicio de robotaxis para indicar que los viajes en Cybercab están disponibles únicamente en determinadas zonas de la ciudad. Los ejecutivos de la compañía que participaron en el evento explicaron que el sistema aplicará precios dinámicos en función de la demanda, aunque no detallaron cuándo comenzará a cobrar por los desplazamientos.

El despliegue también está condicionado por las normas de cada estado. En California, uno de los mercados más importantes de Estados Unidos, Tesla todavía no dispone de autorización para operar un servicio de robotaxis ni para probar vehículos completamente autónomos sin un conductor de seguridad capaz de tomar el control desde el asiento delantero.

Musk rebaja sus promesas

El lanzamiento del Cybercab supone, además, un intento de convertir en realidad las reiteradas promesas de Musk sobre la llegada de los Tesla completamente autónomos. En julio de 2025, el CEO llegó a asegurar que la red de robotaxis crecería a un ritmo “hiperexponencial” y que estaría disponible para la mitad de la población estadounidense a finales de ese mismo año. Ese objetivo no se cumplió.

La compañía ha adoptado desde entonces un discurso más prudente y asegura que está priorizando un despliegue progresivo para reducir los riesgos asociados a la conducción autónoma. Las pruebas realizadas sobre el terreno también han puesto de manifiesto que el servicio todavía presenta limitaciones. En pruebas realizadas por Reuters en Dallas y Houston se registraron largos tiempos de espera y problemas para completar determinados trayectos dentro de las zonas de servicio anunciadas.

Tesla afronta, además, una presión creciente sobre su negocio tradicional de vehículos eléctricos, especialmente por el avance de los fabricantes chinos. De ahí que el negocio autónomo tenga una importancia que va mucho más allá de la creación de un nuevo servicio de transporte: es una de las grandes apuestas sobre las que Musk pretende sustentar la valoración y el crecimiento futuro de Tesla junto a la robótica y la inteligencia artificial.

Waymo, Zoox y una carrera cada vez más concurrida

Tesla no es la única compañía que intenta hacerse con una parte del futuro mercado de los taxis autónomos. Waymo mantiene una posición de liderazgo y ha acumulado una enorme ventaja en kilómetros recorridos y experiencia comercial, mientras que Zoox, propiedad de Amazon, ha apostado por una solución similar a la de Tesla con un vehículo desarrollado específicamente para la conducción autónoma y sin volante ni pedales.

Zoox puso en marcha en agosto su servicio comercial en Las Vegas y ha comenzado también trabajos de pruebas y cartografiado en ciudades como Austin, Miami, Houston y San Diego. En julio recibió además una exención temporal del Gobierno federal que le permite desplegar comercialmente hasta 2.500 vehículos al año durante dos años.

En la carrera participan asimismo compañías como May Mobility, que despliega vehículos autónomos a través de Uber en Arlington (Texas), y Motional, controlada mayoritariamente por Hyundai y centrada en el desarrollo de robotaxis con un nivel 4 de automatización.