Novedades en el carril Bus-VAO: qué significa el nuevo sistema de señalización de la DGT
La Dirección General de Tráfico ha probado un nuevo sistema para identificar y gestionar los carriles Bus-VAO mediante marcas rojas sobre el asfalto y balizas luminosas. La propuesta permite integrar este espacio dentro de la propia calzada y modificar su uso en función de la circulación, sin necesidad de mantener una separación física permanente respecto al resto de carriles. El cambio obliga a fijarse tanto en la pintura del pavimento como en las señales que indican en cada momento si el tramo está activo o no.
El planteamiento permite que un mismo carril tenga dos usos distintos. Cuando el sistema no está funcionando, puede utilizarse como uno más de la vía, mientras que al activarse queda reservado a los vehículos que cumplan las condiciones establecidas. Las señales luminosas indican cuándo se puede acceder, salir o cambiar de carril. De esta forma, se busca adaptar mejor el espacio disponible a los momentos de mayor tráfico, especialmente durante las horas punta.
La aparición de estas marcas rojas ha generado también dudas sobre las posibles sanciones. Sin embargo, la multa de 200 euros por utilizar de forma incorrecta un carril reservado a vehículos de alta ocupación ya existía antes de este sistema. La novedad está en la señalización y en la forma de gestionar el tramo. Cuando el Bus-VAO está en funcionamiento, deben respetarse los requisitos de acceso y las indicaciones que aparecen a lo largo de la vía.
Cómo se identifica y cuándo puede utilizarse el nuevo Bus-VAO
La principal diferencia respecto a otros carriles Bus-VAO es que este no queda separado mediante barreras, muros u otros elementos físicos. Su recorrido se reconoce por una marca roja pintada sobre la calzada y por varias balizas luminosas que cambian según el estado del tramo. Este sistema permite reservar temporalmente un carril sin alterar de manera permanente la distribución de la carretera.
Cuando las balizas permanecen apagadas, el carril funciona con normalidad y puede ser utilizado por el resto de vehículos. Si muestran una luz verde, el Bus-VAO está activo y se permite entrar o salir en los puntos habilitados, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes. La luz ámbar, en cambio, indica que no deben realizarse cambios de carril en ese punto. Por tanto, la pintura roja sirve para identificar el espacio, pero no determina por sí sola si está restringido.
Los carriles Bus-VAO están pensados para favorecer el transporte público y los desplazamientos en vehículos con varios ocupantes. Las siglas hacen referencia a Vehículos de Alta Ocupación y las condiciones concretas dependen de la regulación establecida para cada tramo. En la prueba realizada en la A-2, los turismos deben llevar al menos dos personas cuando el sistema está activo.
Ese requisito se mantiene también para los coches eléctricos y los híbridos enchufables. Disponer de una determinada etiqueta ambiental no permite utilizar este carril con un solo ocupante cuando está reservado. La ocupación mínima sigue siendo, por tanto, una de las condiciones principales para acceder en los periodos en los que funciona como Bus-VAO.
El tramo incorpora además dispositivos capaces de leer matrículas y comprobar cuántas personas viajan dentro de cada vehículo. Estos equipos permiten controlar si se cumplen las condiciones sin tener que separar físicamente el carril del resto de la circulación. La tecnología forma parte de este modelo de gestión dinámica, pensado para modificar el uso de la calzada según las necesidades del tráfico.
Quién puede circular por él y qué sanción se aplica
Cuando está activo, el Bus-VAO puede ser utilizado por autobuses, motocicletas, vehículos autorizados y turismos que cumplan con la ocupación mínima establecida. En otros corredores, las reglas pueden ser distintas y el número de pasajeros exigido depende de la regulación concreta de cada vía. Por este motivo, la señalización del tramo sigue siendo la referencia principal para saber quién puede acceder.
También pueden existir determinadas categorías de vehículos autorizados en función de las características de cada corredor. Las condiciones no tienen por qué ser idénticas en todos los Bus-VAO, por lo que no conviene dar por hecho que las normas aplicadas en un tramo son las mismas en otro. Antes de entrar, deben comprobarse siempre las indicaciones presentes en la carretera.
Circular por un carril reservado sin cumplir los requisitos supone un uso indebido y puede conllevar una multa de 200 euros. Esta sanción ya estaba contemplada antes de que se probara la nueva señalización roja, por lo que no se trata de una nueva penalización asociada a este sistema. La infracción tampoco supone la retirada de puntos del permiso de conducir.
El importe puede reducirse a 100 euros si se aplica la bonificación correspondiente al pronto pago dentro del procedimiento sancionador. La sanción depende del uso incorrecto del Bus-VAO cuando se encuentra operativo y no del simple hecho de circular sobre una zona marcada en rojo. Por eso resulta importante comprobar el estado de las balizas antes de acceder o abandonar el carril.
La A-2 ha servido como escenario para ensayar este modelo en uno de los principales accesos a Madrid. La prueba permite analizar cómo responden los conductores ante una señalización diferente de la habitual y comprobar el funcionamiento de un carril capaz de cambiar de uso sin barreras físicas. El objetivo es valorar cómo se adapta esta forma de gestión a distintos niveles de circulación antes de tomar decisiones posteriores sobre su aplicación.
Para los conductores, la clave está en diferenciar entre la presencia del carril y el momento en el que está reservado. La pintura roja permite reconocerlo, mientras que las balizas y el resto de señales indican las condiciones vigentes. Cuando el sistema está apagado, el espacio se integra en la circulación general; cuando se activa como Bus-VAO, el acceso queda limitado a quienes cumplan los requisitos establecidos.