Fiat 500 Hybrid, o cuando 65 CV pueden ser suficientes
Entre las muchas decisiones que el grupo Stellantis ha tenido que tomar en los últimos tiempos para enderezar un rumbo que amenazaba con torcerse peligrosamente, ha optado por inundar su catálogo de modelos híbridos en vista de que los planes de electrificación completa de sus marcas llevaban camino de naufragar.
- Valoración Fiat 500 Hybrid: diseño, 8,9; interior, 8; motor, 8,2; conducción, 8; global, 8,275
De aquí parte la llegada de motorizaciones, no híbridas completas -que Stellantis no ha trabajado hasta ahora- sino mild hybrid, como las de 110 y 145 caballos tan presentes en su gama, que en una homologación anterior declaraban 100 y 136 CV, respectivamente. Más oculta está otra, de 65 CV, que ha servido al Fiat 500 para tomar nuevos bríos después de que durante un tiempo estuviera a la venta solo en versión 100% eléctrica.
Ya dijimos tras la primera toma de contacto que una potencia tan corta -de las que ya no se ven- únicamente tiene sentido en un coche que pese poco, en este caso menos de 1.000 kilos en vacío. El 500 Hybrid es, además, muy pequeño (3,63 metros de largo), de modo que Fiat ha tenido que hacer filigranas para que cupieran en el vano delantero un pequeño motor de gasolina de tres cilindros y 1,0 litros de cubicaje, al que solo cabía acoplar una transmisión manual de seis velocidades, y el sistema eléctrico de 12 voltios.
Los 65 caballos los entrega por sí solo el motor de combustión, así que el eléctrico actúa solo como generador y en ningún caso puede mover el coche. Realmente, su mayor atractivo no es otro que dar acceso al distintivo Eco de la DGT, además por supuesto de constituir una alternativa más convencional para quien no quiere la versión eléctrica.
La cuestión es que este 500 sirve bien a nuestro entender a su propósito. No es un coche rápido, ni lo pretende, pues tarda más de 16 segundos en completar el 0 a 100 km/h, y para alcanzar los 155 km/h de velocidad punta no hay otra que encontrar una buena cuesta abajo. Pero no importa demasiado, creemos, tratándose de un vehículo pensado sobre todo para moverse por ciudad y alrededores.
Conducir por otra clase de vías cambia ligeramente las cosas. En carreteras secundarias, por ejemplo, la versión microhíbrida ofrece una respuesta relativamente solvente por mérito de unos desarrollos del cambio manual que no son demasiado largos, lo que permite avanzar a la velocidad legal en dichas carreteras alternando entre cuarta y quinta en la mayoría de las situaciones.
En autovía y autopista, que es donde el 500 Hybrid flaquea más, puede circularse en sexta siempre que el terreno sea favorable, es decir, llano o descendente. Si nos topamos con pendientes en contra, seguramente nos tocará bajar una, dos y hasta tres marchas, algo que puede antojarse incómodo pero que no convierte el viaje en irrealizable.
En lo que se refiere al consumo, hemos podido confirmar nuestra impresión inicial de que el coche gasta muy poco, unos 5,5 litros/100 km de media, sean cuales sean el terreno por el que rueda y el uso que le demos, lo cual tiene su mérito teniendo en cuenta que en vías rápidas es bastante habitual conducir pisando el acelerador a fondo para que la velocidad no decaiga en exceso.
La hibridación ligera tiene aquí también poco que decir, y seguramente se obtendría el mismo consumo de un hipotético 500 de gasolina, sin apoyo eléctrico, de la misma potencia. La fórmula en este caso es sencilla: coche ligero, motor pequeño y desarrollos acertados dan como resultado escasa necesidad de combustible.
Un 500 más asequible
No es un secreto para nadie que uno de los grandes reclamos del Fiat 500 se halla en su diseño exterior desenfadado y simpático. La llegada -o más bien la vuelta- de esta motorización mild hybrid permite a Fiat ponerlo a la venta a precios menos abultados (para un modelo del segmento A) que los de las versiones enteramente eléctricas, y así incrementar sus ventas.
La marca pretende pasar de las 700 unidades que entregó el año pasado, cuando solo se podía comprar el modelo eléctrico, a las 5.000 -en un ejercicio completo- que sumarían este y el microhíbrido que ahora regresa.
El 500 Hybrid se oferta desde 17.450 euros en el acabado más sencillo de los cuatro disponibles, Pop, y llega a los 21.954 en el más lujoso y equipado, llamado La Prima. Recordemos que el eléctrico parte de 22.000 euros en su variante de 95 CV y 190 kilómetros de autonomía que la condenan a una conducción exclusivamente urbana; desde 26.500 euros se accede a la versión de 118 CV, cuyos 324 km de alcance ya abren un abanico de posibilidades sensiblemente mayor.
Entre los aspectos mejorables del modelo italiano mencionaríamos que la dirección dispusiera de un tacto un poco más directo cuando se conduce fuera del tráfico urbano. Por su parte, la palanca de cambios nos parece bien emplazada en la consola, aunque eso depende de la talla y el brazo de cada cual, y tal vez cuenta con un pomo demasiado grande. Los recorridos nos parecen lo bastante cortos y suaves de accionar.
Sería injusto señalar como defecto el hecho de que el 500 Hybrid solo disponga de 183 litros de capacidad de carga. Nadie que adquiera un coche de este tamaño toma una decisión en función del volumen del maletero, que en la mayoría de las ocasiones se utilizará a fin de transportar la compra o un par de bultos para acompañar una salida de fin de semana.