Investigación del primer 'dieselgate' de emisiones en un fabricante de motos

El mayor fabricante europeo de motocicletas de campo se enfrenta a su propio ‘dieselgate’. Una investigación internacional coordinada por la ONG Climate Whistleblowers y en la que participan medios como EL PAÍS, Le Monde o Der Spiegel destapa un presunto sistema de manipulación de motos enduro de KTM para eludir las normas europeas de emisiones y ruido, en una práctica que recuerda al escándalo que sacudió a la industria del automóvil hace una década. La agencia federal del transporte mototizado de Alemania (KBA) ha anunciado su propia investigación, según ha indicado a medios alemanes.

La investigación sostiene que la compañía austríaca comercializa sus modelos de enduro homologados para carretera —principalmente las gamas EXC y EXC-F— con restricciones electrónicas y mecánicas destinadas únicamente a superar los controles de homologación europeos. Una vez en los concesionarios, esas limitaciones son retiradas sistemáticamente antes de entregar la moto al cliente, disparando las emisiones contaminantes, el ruido y la potencia real del vehículo.

El caso recuerda inevitablemente al Dieselgate destapado en 2015 por el International Council on Clean Transportation, la misma organización que ahora ha participado en el análisis técnico de las motos manipuladas. Las pruebas encargadas por el ICCT a la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga concluyen que una KTM sin restricciones llega a emitir hasta 20 veces más monóxido de carbono que el límite legal y multiplica por diez las emisiones respecto a la versión homologada.

KTM niega irregularidades

KTM niega cualquier irregularidad. En un comunicado, la compañía asegura que todas las motocicletas salen de fábrica “exclusivamente en condiciones homologadas y aptas para la circulación vial” y sostiene que cualquier modificación posterior se realiza únicamente a petición expresa del cliente para uso en competición. La empresa insiste en que, en esos casos, el comprador firma un documento que invalida la homologación para carretera.

El escándalo estalla además en un momento especialmente delicado para el fabricante austríaco. KTM atraviesa una grave crisis financiera desde finales de 2024, cuando se declaró en quiebra con una deuda de 1.800 millones de euros. La compañía india Bajaj Auto ha acudido al rescate con un paquete financiero de 800 millones de euros que le permitirá tomar el control efectivo del grupo y convertirse en accionista mayoritario.

La Comisión Europea, informada de la investigación, recuerda que los fabricantes están obligados a impedir activamente modificaciones que alteren las condiciones de homologación de los vehículos. Sin embargo, Bruselas admite que, a diferencia de lo ocurrido tras el Dieselgate de los automóviles, no dispone de competencias directas para realizar controles de conformidad sobre motocicletas y deja la responsabilidad en manos de las autoridades nacionales.