SAIC, el nuevo líder (público) del automóvil chino que inquieta a la Armada en Ferrol
Hasta ahora, SAIC Motor era un desconocido en España, a diferencia de su marca MG, la enseña china más vendida en el país. Sin embargo, el grupo automovilístico chino se ha convertido en protagonista tras el acuerdo para construir una planta en Ferrol y por los avisos de organismos del Ministerio de Defensa de posibles riesgos para la seguridad nacional por la proximidad de la factoría a una base naval y los astilleros de Navantia, situados en el mismo puerto. Todas las partes sostienen que esa inquietud de la Armada está en vías de solución para no poner en peligro el proyecto industrial del que se acaba de convertir en líder de la industria de automoción de China.
El mayor fabricante de automóviles de China quiere convertir el puerto exterior gallego en la puerta de entrada de su primera fábrica europea, pero la ubicación elegida para ese desembarco industrial se encuentra a apenas unos cinco kilómetros de una de las instalaciones militares más sensibles de España. Mientras la compañía prepara una inversión de 200 millones de euros y promete empleos y actividad para una comarca necesitada de industria, la Armada ha puesto sobre la mesa las implicaciones que puede tener la presencia permanente de una empresa vinculada al Estado chino junto al arsenal naval y los astilleros de Navantia.
La tensión ha aflorado después de que El País y El Mundo publicaran las reservas existentes en el ámbito de Defensa sobre el proyecto. Los informes de la Armada alertan del riesgo asociado a la instalación de una compañía china en un enclave estratégico, entre otras cuestiones por la posibilidad de que su presencia facilite el acceso a información sobre los movimientos de los buques militares o sobre la actividad que se desarrolla alrededor de las instalaciones navales.
El Gobierno y SAIC rebajan la tensión
La ubicación de SAIC es precisamente la principal razón de los avisos por parte de Defensa. La base de la Armada alberga las cinco fragatas F-100 de la Armada y los buques de aprovisionamiento Cantabria y Patiño. A su lado, Navantia construye las nuevas fragatas F-110 y mantiene y moderniza otros buques militares. En ese espacio se concentra una parte relevante de las capacidades navales, industriales y tecnológicas estratégicas de España.
A cinco kilómetros de distancia y con visión directa a los accesos a la base naval se ubicarán las instalaciones de un grupo chino de capital público, con más del 60% en manos del Gobierno de Shanghai, y cuya cúpula directiva pertenece al Partido Comunista de China. El presidente de SAIC, Wang Xiaoqiu, es un ingeniero que se formó con las empresas conjuntas con Volkswagen y General Motors y forma parte también de la comisión de asuntos empresariales y económicos de la asamblea de Shanghái. Ha sido uno de los artífices del salto de SAIC Motor con la electrificación y la internacionalización.
El Gobierno español ha optado por rebajar la tensión. El ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, se ha mostrado convencido de que la planta “podrá ser compatible con la seguridad nacional” y ha defendido que se están analizando con normalidad todos los elementos asociados a una inversión de estas dimensiones. Desde el Ejecutivo recuerdan además que las operaciones de inversión extranjera pueden quedar sujetas a condiciones y recomendaciones específicas para garantizar su viabilidad económica y su seguridad.
SAIC tampoco ha cuestionado ese proceso. José Antonio Gálvez, director de marketing de MG España y Portugal, ha asegurado que el grupo entiende que se estudien todos los factores antes de autorizar una operación de esta magnitud. “El proyecto de la fábrica en territorio español es de una suma importancia para la zona y para el país, y entendemos que se evalúen todos los factores relevantes para su implantación, incluyendo no solo los económicos sino también los industriales, creación de empleo y consideraciones de seguridad nacional”, ha afirmado Gálvez, que no ha querido profundizar en las posibles soluciones o compromisos para tranquilizar a la Marina y a sus proveedores estadounidenses de sistemas de defensa.
El nuevo líder de la automoción china
El grupo SAIC es un ejemplo de la progresión que ha tenido el sector del automóvil de China. Detrás de las siglas del grupo (Shanghai Automotive Industry Corporation) se encuentra uno de los grandes conglomerados industriales de China, una compañía nacida y desarrollada en el entorno empresarial del Gobierno de Shanghái y que durante décadas tuvo como socios a algunos de los mayores fabricantes occidentales. Antes de convertirse en competidor de Volkswagen y General Motors en Europa, SAIC fue precisamente uno de los socios chinos con los que esos fabricantes empezaron a producir y vender en el gigantesco mercado asiático. En la actualidad, SAIC mantiene sus alianzas con VW y GM y sus propias marcas.
La historia comienza en los años ochenta, cuando China utilizó su mercado interior como moneda de cambio para atraer tecnología extranjera. Los fabricantes internacionales que querían producir vehículos en el país debían asociarse con compañías locales con 'joint ventures' obligatorias. La fórmula permitió a China incorporar conocimientos de ingeniería, procesos industriales, proveedores, sistemas de calidad y tecnología, mientras las multinacionales obtenían acceso a un mercado que comenzaba entonces a crecer a una velocidad desconocida.
Volkswagen fue uno de los grandes protagonistas de aquella transformación. En 1984 se asoció con SAIC para producir vehículos como el icónico Santana en Shanghái, en una alianza que acabaría convirtiéndose en SAIC Volkswagen. General Motors siguió el mismo camino y en 1997 nació SAIC-GM. Durante años, estas empresas conjuntas fueron una de las grandes vías de entrada de los fabricantes occidentales en China y, al mismo tiempo, uno de los mecanismos mediante los que la industria local fue adquiriendo capacidades propias.
Cuatro décadas después, el escenario se ha dado la vuelta. La empresa china que fabricaba coches junto a Volkswagen y General Motors es ahora el mayor fabricante automovilístico de China por volumen de ventas y uno de los grupos que más rápidamente está ampliando su presencia internacional. En el primer semestre de 2026 vendió 2,045 millones de vehículos, por delante de BYD, Geely, Chery y Changan. En los siete primeros meses del año elevó sus ventas acumuladas hasta los 2,384 millones de unidades, con un fuerte peso de las exportaciones.
La dimensión de SAIC también explica por qué la operación de Ferrol tiene un significado que va mucho más allá de una nueva fábrica. El pasado mes de mayo, el grupo se convirtió en el primer fabricante chino en superar los 100 millones de vehículos producidos y vendidos a lo largo de su historia. Aquella cifra resume la transformación de una industria que a comienzos de los años ochenta fabricaba apenas unos cientos de miles de vehículos al año y que en 2025 produjo alrededor de 34,5 millones.
Ferrol, pieza clave en la expansión
El salto no se ha producido únicamente en volumen. SAIC está acelerando su transformación tecnológica y su apuesta por los vehículos electrificados. Entre enero y julio de 2026 vendió 973.000 vehículos de nueva energía, un 27,4% más que un año antes. En julio, las ventas de estos modelos alcanzaron las 177.000 unidades, con un crecimiento interanual del 50,7%. La electrificación se ha convertido en uno de los principales motores del grupo junto a su expansión internacional.
Fuera de China, SAIC comercializó 876.000 vehículos entre enero y julio, un 52,1% más que en el mismo periodo del año anterior. Europa es su principal mercado internacional y MG constituye la principal herramienta de expansión. La marca, fundada en Reino Unido en 1924 y adquirida posteriormente por el grupo chino, se ha convertido en el fabricante de origen chino con mayores ventas en Europa.
MG vendió alrededor de 218.000 vehículos en Europa durante los siete primeros meses de 2026, un 22,8% más que un año antes. Está presente en 34 mercados europeos y cuenta con más de 1.300 concesionarios. En 2025 superó las 300.000 unidades comercializadas en Europa y Reino Unido y a comienzos de este año celebró la entrega de su vehículo número un millón en el continente.
La futura fábrica de Ferrol encaja precisamente en esta expansión. SAIC quiere pasar de exportar coches fabricados en China a producirlos progresivamente en Europa bajo su estrategia “In Europe, for Europe”. La planta ocupará unos 70.000 metros cuadrados en los antiguos terrenos de Amper y está diseñada para alcanzar una capacidad de hasta 120.000 vehículos al año. El inicio de la actividad está previsto para 2028, inicialmente mediante el ensamblaje de vehículos fabricados en China y enviados a Galicia para completar su montaje.
La intención es que ese modelo evolucione con el tiempo hacia una mayor integración industrial en Galicia. El proyecto contempla actividades de fabricación avanzada, suministro de componentes, logística e investigación y desarrollo. MG calcula que la iniciativa podría llegar a generar hasta 2.000 empleos y contribuir a crear alrededor de la planta un nuevo ecosistema de proveedores y servicios.
Una inversión con mucha diplomacia
La llegada del buque Anji Forever al puerto de Ferrol la semana pasada fue el primer anticipo visible de esa estrategia. El portavehículos descargó unos 700 vehículos de MG en presencia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y del vicepresidente de SAIC Motor, Wu Bing. La operación contó además con la colaboración de empresas locales como Torres-Pérez y EINSA, una primera muestra de la red industrial y logística que la compañía pretende desarrollar en Galicia.
Para la Xunta, la oportunidad es especialmente importante porque la comarca de Ferrol lleva años buscando nuevas actividades capaces de compensar la pérdida de peso de su industria tradicional. El Gobierno gallego ha declarado el proyecto de SAIC como industrial estratégico y está impulsando al mismo tiempo nuevas áreas empresariales en la comarca. Entre ellas figura el desarrollo de un gran polo industrial en Mandiá, con más de 1,6 millones de metros cuadrados, y un centro logístico en As Pontes.
Alfonso Rueda no ha ocultado su malestar por las informaciones sobre las reservas de Defensa. El presidente gallego ha considerado “chocante” y “difícil de entender” que hayan trascendido estas preocupaciones después de que el proyecto haya sido trabajado con las administraciones públicas. Su petición al Gobierno central es clara: encontrar la manera de “compatibilizar la seguridad nacional con la oportunidad histórica” que, a su juicio, representa la inversión de SAIC para Galicia.
De hecho, el acuerdo para que SAIC ubique en Ferrol su primera planta europea se gestó después de gestiones que incluyeron aproximaciones y visitas a la sede central del grupo en Shanghái tanto de Alfonso Rueda como del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.