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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juanto Uribarri]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juanto-uribarri/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juanto Uribarri]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Euskadi, en bicicleta: rutas para disfrutar más allá del Tour de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/euskadi-bicicleta-rutas-disfrutar-tour-francia_1_10319943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39f96e96-f61d-46da-8c6e-e01a2484c828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Euskadi, en bicicleta: rutas para disfrutar más allá del Tour de Francia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las tierras vascas podrás vivir una aventura inolvidable pedaleando por recorridos épicos en los que conocerás la cultura, la historia y el patrimonio del pueblo vasco, mientras te solazas sobre la bicicleta disfrutando de un clima templado en el que hasta la frecuente lluvia no hace sino brindar unos espectaculares paisajes</p><p class="subtitle">Otras rutas - La costa de Murcia, a pedales: sol, playas exóticas y salvajes, montaña y buena gastronomía</p></div><p class="article-text">
        Dicen que desde una bicicleta la vida se ve diferente, que todo adquiere una velocidad id&oacute;nea como si pas&aacute;ramos a formar parte de un paisaje en movimiento. En Euskadi nos esperan muchos kil&oacute;metros de rutas ideales para rodar en solitario, con amigos o familiares, saboreando cada tramo del terreno como si lo estuvi&eacute;ramos recreando a golpe de pedal. No olvides que, en bici, el ritmo lo marcas t&uacute;, y debes adaptarlo a la infinidad de propuestas que este territorio te brinda; a ti solo te corresponde poner la curiosidad y el esfuerzo. Por delante descubrir&aacute;s kil&oacute;metros y kil&oacute;metros de razones para explorar un entorno &uacute;nico que siempre acoge con complicidad a quien aqu&iacute; se acerca.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra tierra podr&aacute;s vivir una aventura inolvidable pedaleando por recorridos &eacute;picos en los que conocer&aacute;s la cultura, la historia y el patrimonio del pueblo vasco, mientras te solazas sobre la bicicleta disfrutando de un clima templado en el que hasta la frecuente lluvia no hace sino brindar unos espectaculares paisajes de un verdor fascinante. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y ya iba siendo hora, el cicloturismo va ganando fuerza en Euskadi, en parte gracias a las impresionantes rutas que recorren nuestros montes y valles, bosques y praderas, y nos acercan a sus magn&iacute;ficas playas y acantilados: un deleite, un regalo y un lujo.
    </p><p class="article-text">
        El amor por el ciclismo en Euskadi es palpable en cualquier rinc&oacute;n de nuestra geograf&iacute;a, un hecho incuestionable que resulta a&uacute;n m&aacute;s patente si cabe con el paso de grandes carreras como La Vuelta o el Tour, en las que la &ldquo;marea naranja&rdquo; y las ikurri&ntilde;as ocupan todas las cunetas de cada etapa. Es as&iacute;, desga&ntilde;it&aacute;ndonos en animar a los ciclistas (a todos, no solo a los nuestros), como en las carreteras vascas se crea un ambiente &uacute;nico, al nivel de las mejores citas en los templos del ciclismo mundial: Flandes, Alpes o Dolomitas. Son muchos los que nos dicen que aqu&iacute; los ciclistas se encuentran en el para&iacute;so: por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Euskadi se presenta como un destino tur&iacute;stico perfecto para disfrutarlo en bicicleta. Y el esfuerzo de la administraci&oacute;n, y tambi&eacute;n de la iniciativa privada, va abriendo un hueco cada vez mayor al cicloturismo con vocaci&oacute;n de perpetuarse en el tiempo. Este es sin duda un camino que no tiene final.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ese esfuerzo queremos destacar el realizado por la consejer&iacute;a de Turismo que ha presentado en fechas recientes la &ldquo;Estrategia de Cicloturismo de Euskadi&rdquo;, con nuevas rutas ideadas para promover el uso de la bicicleta. &ldquo;Son unos recorridos planteados para la gente de fuera y para los ciclistas de Euskadi&rdquo;, nos explican, &ldquo;que buscan la consolidaci&oacute;n de nuestro territorio como destino cicloturista de referencia. Y para ello reunimos una larga tradici&oacute;n, buenos accesos, adecuadas infraestructuras para la pr&aacute;ctica deportiva, capacidad y variedad hotelera, oferta complementaria atractiva y de calidad, eventos internacionales y una comunidad deportiva activa y cohesionada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        'Andar en bici' lleva varios n&uacute;meros sum&aacute;ndose a este esfuerzo compartido por promocionar nuestra tierra vasca y sus m&uacute;ltiples posibilidades de esparcimiento con la publicaci&oacute;n de algunas de las rutas m&aacute;s ic&oacute;nicas que Euskadi Basque Country ha ido trazando y acondicionando para practicar nuestro deporte mientras descubrimos nuestro pa&iacute;s. Os presentamos algunas de ellas, que podr&eacute;is realizar en bici de carretera o de monta&ntilde;a, en funci&oacute;n del recorrido. El placer es vuestro.
    </p><h3 class="article-text">V&iacute;a verde del Ferrocarril Vasco-Navarro</h3><p class="article-text">
        Nacido con la voluntad de unir los territorios vascos de este lado de la muga, el bautizado por el gracejo popular como el &ldquo;trenico&rdquo; fue obra de dilatada y accidentada ejecuci&oacute;n en el cambio de centuria al siglo XX. Acondicionada hoy su infraestructura ferroviaria, haci&eacute;ndola accesible para ciclistas y senderistas, esta ruta la conforman 123 km de paisajes con mucho sabor e historia en los que recorremos un camino natural que une en dos etapas la localidad navarra de Estella-Lizarra con Vitoria-Gasteiz y la capital alavesa con las villas guipuzcoanas de Bergara y O&ntilde;ati.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruta por la vía verde del Ferrocarril Vasco-Navarro                            </span>
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        La primera jornada nos ofrece la oportunidad de disfrutar y conocer las tierras navarras, el paisaje agreste de la Monta&ntilde;a Alavesa y finalizar en territorio de la Llanada Alavesa (Arabako Lautada), paseando tranquilamente por las dos ciudades que la enmarcan y los numerosos pueblos del recorrido, visitando el Museo de Ferrocarril en la antigua estaci&oacute;n de Antu&ntilde;ana y atravesando el largo t&uacute;nel de Arquijas y el de Leorza a Zikujano con sus 45 murales, obra de Irantzu Lekue.
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                Un relajado paseo por la Llanada Alavesa                            </span>
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        En la jornada postrera, admiraremos el robledal de Santiagolarra y las aguas del embalse de Ullibarri-Gamboa, nos detendremos a rendir homenaje a la Virgen de Dorleta, patrona de los ciclistas, y deambularemos por las villas de O&ntilde;ati y Bergara que nos dejar&aacute;n sin duda un magn&iacute;fico sabor de boca.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://viaverdevasconavarro.com/vias-verdes/vasco-navarro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>V&iacute;a verde del Urola</strong></h3><p class="article-text">
        Hace ya algunas d&eacute;cadas, Euskadi acogi&oacute; en su territorio una de las m&aacute;s densas redes ferroviarias de v&iacute;a estrecha de toda la pen&iacute;nsula. Gracias a ello, en la actualidad en los tres territorios hay 15 V&iacute;as Verdes de mayor o menor extensi&oacute;n, habilitadas para su recorrido.
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                Vía verde del Urola                            </span>
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        El tren del Urola ha sido historia viva de Gipuzkoa en la pasada centuria hasta realizar su &uacute;ltimo viaje en 1988. Su antiguo trazado fue reconvertido en la Via Verde hom&oacute;nima, reformando sus 20 puentes y 29 t&uacute;neles y arregl&aacute;ndose el pavimento para ser apto para senderistas y ciclistas.
    </p><p class="article-text">
        Se inicia en el parque de Mirandaola de Legazpi y a lo largo de 44 km se intercalan bidegorris y la citada v&iacute;a verde. La forma m&aacute;s relajada de pedalear por su recorrido es hacerlo de sur a norte, partiendo desde la ferrer&iacute;a de Mirandaola y atravesando las localidades de Legazpia, Zumarraga y su santuario de la Antigua, los frontones de Azkoitia, Azpeitia con su museo ferroviario, para llegar, siempre r&iacute;o abajo, hasta el balneario de Zestoa y finalizar en su barrio de Iraeta, porque en los 4 km hasta el barrio zumaiarra de Narrondo, donde nos encontraremos con el FFCC de Donostia a Bilbao, deberemos tener cuidado con el tr&aacute;fico de la carretera. Desde ese punto pedalearemos de nuevo por un tramo acondicionado para peatones y ciclistas, que nos lleva al antiguo muelle de carga y descarga de Zumaia donde se marca el final de esta agradable y sencilla V&iacute;a Verde.
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                Mirandaola                            </span>
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        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://turismo.euskadi.eus/aa30-18805/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a>.
    </p><h3 class="article-text">Gorbeia Bira</h3><p class="article-text">
        A caballo entre Bizkaia y Araba se encuentra el Parque Natural del Gorbeia, al que da nombre la m&iacute;tica cumbre, el monte m&aacute;s elevado de ambos territorios. Dicho monte se ve coronado por su famosa Cruz, a 1482 m de altitud, emblema hoy del Parque Natural y querida y respetada por todos los monta&ntilde;eros vascos. Esta impactante estructura met&aacute;lica ha resistido los embates de la meteorolog&iacute;a desde hace ya 115 a&ntilde;os, aunque en pago ha ido reduciendo su tama&ntilde;o hasta los 17 m actuales.
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            <span class="title">
                Detalles de la Gorbeia Bira                            </span>
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        La Gorbeia Bira (Vuelta al Gorbeia) es una ruta para BTT que circunda el Parque Natural en un recorrido de algo m&aacute;s de 90 km, transitando por carreteras, pistas, caminos y algunos senderos, en la mayor parte del recorrido sin grandes dificultades orogr&aacute;ficas. Puede completarse en varias etapas en funci&oacute;n de la condici&oacute;n f&iacute;sica, ya que hacerla en un solo d&iacute;a es un reto deportivo exigente.
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                Tramo del recorrido cerca de Otxandio                            </span>
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        Partiendo de Sarria, en el municipio alav&eacute;s de Zuia, nos dirigiremos por Gopegi al embalse de Urrunaga. Luego, tras atravesar Legutio y un nuevo embalse, el de Alsina, nos dejaremos caer hacia Otxandio, un pueblo con todo el encanto de las villas bizkainas a pesar del bombardeo sufrido en la Guerras Civil. El humedal de Saldropo, la presa de Londogorta, el &aacute;rea recreativa de Pagomakurre, el menhir de Kurtzegan, Aranekoarri con su tr&aacute;gica leyenda y el hayedo de Altube ser&aacute;n algunos de los enclaves maravillosos que nos har&aacute;n pasar una jornada (o varias) inolvidable.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://www.gorbeiaeuskadi.com/gorbeia-bira" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a>.
    </p><h3 class="article-text">Gran ruta cicloturista por la Llanada Alavesa</h3><p class="article-text">
        Araba, el territorio hist&oacute;rico de Euskadi con m&aacute;s &aacute;reas naturales protegidas, aparece ocupada en su zona central por una amplia extensi&oacute;n de terreno m&aacute;s o menos llana. Es lo que se conoce como Llanada Alavesa, una comarca que nos brinda una magn&iacute;fica oportunidad para que los cicloturistas que no gustan de las cuestas puedan recorrer muchos kil&oacute;metros sin excesivas dificultades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalles de la ruta                            </span>
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        Por ella transita esta llamada Gran Ruta Cicloturista por la Llanada Alavesa que, aunque un poco larga (119 km), est&aacute; pensada para poder hacerla en dos o tres d&iacute;as, pernoctando en algunos de los pueblos del trayecto. Adem&aacute;s, como no tiene demasiadas cuestas salvo en una zona, no nos va a resultar tan exigente.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a pedalear por algunas de las rutas m&aacute;s ic&oacute;nicas de Euskadi, como la vuelta al Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz, la V&iacute;a Verde del Antiguo Ferrocarril Vasco Navarro, la ruta verde del embalse de Ullibarri-Gamboa, el Camino Real de las Postas y el Donejakue Bidea (Camino de Santiago del Interior).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La ruta verde del embalse de Ullibarri-Gamboa                            </span>
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        Pasear por Araba en bicicleta es adentrarse en la historia de esta tierra, salpicada de patrimonio, arte y cultura, mientras un paisaje repleto de colores nos acompa&ntilde;a en un viaje inolvidable. Monumentos megal&iacute;ticos, arte rom&aacute;nico o pueblos-fortaleza cargados de historia salpican un recorrido de 117 km en una tierra que invita a so&ntilde;ar con los ojos abiertos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://turismo.euskadi.eus/es/rutas/gran-ruta-cicloturista-por-llanada-alavesa/aa30-12379/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a> y en <a href="https://rutasverdes.araba.eus/es/rutas-verdes" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este otro</a>.
    </p><h3 class="article-text">Ruta por el rom&aacute;nico alav&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Os invitamos a dar un salto real hacia la Edad Media, evitando, eso s&iacute;, todos los riesgos que en aquella &eacute;poca pudieran sobrevenirnos, para quedarnos con su legado m&aacute;s amable y con unos paisajes rurales que perduran entre nosotros 800 a&ntilde;os despu&eacute;s. La mitad norte de la pen&iacute;nsula es el territorio del rom&aacute;nico, el estilo que m&aacute;s nos hace sentir la cultura de hace siglos, tal vez modesta, de peque&ntilde;as dimensiones, pero por eso mismo m&aacute;s humana, m&aacute;s viva y m&aacute;s real.
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                Ruta por el románico alavés                            </span>
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        De los tres territorios hist&oacute;ricos vascos, Araba es el que m&aacute;s y mejores edificios rom&aacute;nicos conserva, dados los escasos vestigios guipuzcoanos y vizca&iacute;nos. El rom&aacute;nico presenta aqu&iacute; una variedad y una riqueza tal que sorprende a todos los que se acercan a conocer mejor sus secretos. Sus m&aacute;s de 240 templos con elementos de ese estilo configuran todo un territorio por descubrir, disfrutar y valorar como se merece. Y, en tierras alavesas, Arabako Lautada (Llanada Alavesa) sigue mostrando una de las mayores concentraciones de toda Europa, con una iglesia por cada 7 kil&oacute;metros cuadrados.
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                Haremos un recorrido circular en el que destacamos las joyas del santuario de Estíbaliz                            </span>
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        'Andar en bici' os propone una ruta de 80 km y apenas 550 m de desnivel total, muy asequible para cualquiera que acostumbre a montar en bicicleta, en la que nos entretendremos en visitar cada una de las peque&ntilde;as joyas que nos saldr&aacute;n al encuentro y podremos tambi&eacute;n degustar las buenas tapas y vinos alaveses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trayecto dise&ntilde;ado por Euskadi Basque Country est&aacute; orientado a bicicletas de monta&ntilde;a o gravel, preferentemente, aunque nosotros lo hemos realizado con bicis de carretera equipadas con cubiertas de mayor anchura. Desde la bas&iacute;lica de San Pedro de Armentia daremos un recorrido circular en el que destacamos las joyas del santuario de Est&iacute;baliz, las pinturas g&oacute;ticas del &aacute;bside de Gazeo y la fascinante ermita de N&ordf; S&ordf; de Ayala. Puro placer.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en estos enlaces: <a href="https://turismo.euskadi.eus/aa30-18805/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">uno</a>, <a href="https://alavaturismo.eus/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dos</a>, <a href="https://www.visitlautada.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">tres</a> y <a href="https://www.vitoria-gasteiz.org/we001/was/we001Action.do?accionWe001=ficha&amp;accion=home" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">cuatro</a>.
    </p><h3 class="article-text">Camino Ignaciano</h3><p class="article-text">
        La idea es tan atractiva como sencilla: recorrer en bici parte del itinerario que en 1522 recorriera el caballero Ignacio de Loyola desde su casa natal en Azpeitia hasta la Cova Santa de Manresa.&nbsp; Este peregrinaje coincide con el que hoy llamamos &ldquo;Camino de Santiago&rdquo; que transita por Catalu&ntilde;a, Arag&oacute;n, Navarra y la Rioja y, aunque no sabemos cu&aacute;ntos peregrinos jacobeos se cruzaron con Ignacio, fijo que se sinti&oacute; m&aacute;s de una vez &ldquo;a contracorriente&rdquo;, al marchar en sentido inverso al de quienes peregrinaban a Compostela.
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                Detalles del Camino Ignaciano                            </span>
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        En esta ocasi&oacute;n haremos los 200 km de su recorrido en tierras vascas en cuatro etapas no exentas de dificultades orogr&aacute;ficas. Junto a la casa natal del santo comenzaremos nuestro peregrinaje siguiendo sus pasos hasta Manresa. Al principio podremos disfrutar de una c&oacute;moda v&iacute;a verde acondicionada sobre el antiguo trazado del ferrocarril del Urola, hasta finalizar la primera jornada en el santuario de Arantzazu tras visitar la monumental villa de O&ntilde;ati, justo al pie de la ascensi&oacute;n final. El segundo d&iacute;a habr&aacute; que dar un rodeo para evitar la sierra de Aizkorri-Aratz y alcanzar el final de etapa justo al otro lado. Coronaremos primero el puerto de Arlaban y transitaremos luego junto al pantano de Ull&iacute;barri-Gamboa, para atravesar finalmente la Llanada Alavesa en busca de la poblaci&oacute;n de Araia.
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                Santa Cruz de Campezo                            </span>
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        La tercera etapa discurre &iacute;ntegramente por Araba y, al inicio, las laderas de Entzia nos muestran una impresionante masa forestal. Luego recorreremos la Monta&ntilde;a Alavesa, junto al parque Natural de Izki, hasta Santa Cruz de Campezo. Y, terminadas las etapas m&aacute;s duras, en la &uacute;ltima jornada atravesaremos un paisaje dominado por el cultivo de cereal, nos adentraremos en el tupido bosque de la Sierra de Cantabria y finalmente nos deleitaremos en los vi&ntilde;edos de Rioja Alavesa para, tras visitar Laguardia, salir de Euskadi y acabar en la riojana y jacobea poblaci&oacute;n de Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://turismo.euskadi.eus/es/rutas/camino-ignaciano-en-bicicleta/aa30-12379/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a> y en <a href="https://urolaturismoa.eus/wp-content/uploads/2021/06/Camino-Ignaciano-en-bici-EUS-CAS.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este otro</a>.
    </p><h3 class="article-text">Donejakue Bidea: el Camino de Santiago por la costa</h3><p class="article-text">
        El Camino de la Costa (o Camino del Norte) es una ruta hist&oacute;rica, una de las primeras que tomaron los peregrinos jacobeos y, sin duda, uno de los m&aacute;s bellos y emocionantes Caminos de Santiago, que en su mayor parte discurre entre la monta&ntilde;a y el impetuoso Cant&aacute;brico. Las vistas, que frecuentemente se pierden en la azul lejan&iacute;a de las aguas del mar; los coloridos valles, praderas y bosques; los espectaculares acantilados, playas y bah&iacute;as; el intenso verdor de las monta&ntilde;as adornadas con un sinf&iacute;n de caser&iacute;os; las peque&ntilde;as aldeas, que parecen sacadas de un cuento; los pueblos y localidades marineras; las hermosas ciudades; la gastronom&iacute;a; y finalmente la hospitalidad de sus gentes, convierten este maravilloso Camino en una experiencia inolvidable de pura diversidad para el peregrino. &iquest;Os anim&aacute;is a recorrerlo en bicicleta?
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                Detalles del Camino Santiago por la costa                            </span>
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        Ahora bien, hacedlo con mucho tiento porque, si hay una palabra para definir este Camino de la Costa, esa es &ldquo;rompepiernas&rdquo;: las subidas y bajadas son incesantes, con pendientes intratables con la bici lastrada por el equipaje, y son varias las etapas en las que el desnivel acumulado supera los 1000 m, lo que se hace notar. Nosotros lo hemos dividido en 4 etapas: &ldquo;La Gipuzkoa marinera&rdquo;, entre Irun y Zarautz; &ldquo;De las olas guipuzcoanas a los montes vizca&iacute;nos&rdquo;, que une Zarautz con Markina; &ldquo;La Bizkaia rural y urbana&rdquo; entre Markina y Bilbao; y una doble posibilidad para la cuarta y definitiva etapa: &ldquo;Los contrastes de la R&iacute;a de Bilbao&rdquo;, que acaba en Kobaron, o &ldquo;A orillas del Kadagua&rdquo;, con final en la bonita villa de Balmaseda. No nos dig&aacute;is que no es un remate m&aacute;s que digno para las cuatro etapas del Camino del Norte o de la Costa que nos adentra a continuaci&oacute;n en el burgal&eacute;s Valle de Mena, despidi&eacute;ndonos de una experiencia inolvidable por algunos de los lugares m&aacute;s hermosos de Euskadi.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Donejakue Bidea: el Camino de Santiago por el interior</h3><p class="article-text">
        Euskadi est&aacute; atravesado de norte a sur por un camino ancestral, cuyo origen se remonta a tiempos del dominio romano, constituyendo desde entonces una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n de primer orden. Los ingenieros no hicieron otra cosa que aprovechar ancestrales veredas de pastores para construir una calzada de la que a&uacute;n hoy conservamos algunos, aunque escasos, vestigios. Siglos m&aacute;s tarde, en la Edad Media, peregrinos procedentes del suroeste de Francia aprovecharon esta calzada en su camino hacia la tumba del ap&oacute;stol, como atestiguan las referencias y los templos con advocaci&oacute;n jacobea que se encuentran a lo largo de la ruta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de atravesar los territorios de Gipuzkoa y Araba le convierten en uno de los mejores espejos de Euskadi, pedaleando por un itinerario ideal para conocer en tres d&iacute;as un pa&iacute;s heterog&eacute;neo y de enormes contrastes: paisajes costeros, abruptas monta&ntilde;as, h&uacute;medos bosques, f&eacute;rtiles huertas, grandes extensiones de secano, llanadas inmensas, localidades y comarcas fuertemente industrializadas, entornos rurales y un sinf&iacute;n de bellas estampas m&aacute;s forman parte de su recorrido.
    </p><p class="article-text">
        En esas tres jornadas pedalearemos de Irun a Beasain por la que hemos llamado &ldquo;La Euskadi urbana e industrial&rdquo;; de Beasain a Vitoria-Gasteiz por &ldquo;La Euskadi rural y monumental&rdquo;; y&nbsp;una etapa postrera &ldquo;Entre ermitas y castillos&rdquo;, tambi&eacute;n con una doble posibilidad: acabar en la burgalesa Miranda de Ebro, para enlazar en Burgos con el Camino Franc&eacute;s, o en Bri&ntilde;as, ya en La Rioja Alta, donde ya huele a vino y cuyo impresionante puente medieval sobre el Ebro nos aleja definitivamente de tierras vascas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s informaci&oacute;n en <a href="https://turismo.euskadi.eus/es/rutas/el-camino-de-santiago-por-el-interior-en-bicicleta/aa30-12379/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este enlace</a> y en <a href="https://es.wikiloc.com/wikiloc/user.do?id=9054330&amp;from=10&amp;to=20" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">este otro</a>.
    </p><h3 class="article-text">Euskadi Cycling:&nbsp;The Basque Route</h3><p class="article-text">
        En modo bikepacking o simplemente salir con tu bicicleta de carretera desde cualquiera de las tres capitales vascas, a trav&eacute;s de Euskadi Cycling podr&aacute;s recorrer y degustar Euskadi de primera mano. Descubrir ciudades cosmopolitas, pueblos pesqueros o medievales. Arrancar el viaje con el olor del mar o viendo c&oacute;mo se difumina la niebla ma&ntilde;anera sobre un valle rodeado de monta&ntilde;as. Saborear la reconocida gastronom&iacute;a vasca en un restaurante de un puerto pesquero o ver desde la terraza de una habitaci&oacute;n de hotel c&oacute;mo cae el sol en una colina de vi&ntilde;edos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Descubrir ciudades cosmopolitas, pueblos pesqueros o medievales                            </span>
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        As&iacute; present&aacute;bamos esta ruta circular de casi 750 km para disfrutar de toda Euskadi en 7 etapas que, partiendo y acabando en Bilbao, suponen una media de algo m&aacute;s de 100 km diarios; aunque los d&iacute;as no tienen por qu&eacute; ir seguidos y siempre habr&aacute; quien prefiera realizarlo en dos o tres estancias en nuestra tierra vasca.&nbsp;
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                Lekeitio                            </span>
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        Visitaremos la costa bizkaina hasta Lekeitio, atravesando Urdaibai, para llegar en la segunda jornada a Zarautz tras pedalear por el Urola Medio, donde Loiola es el punto de referencia. En la siguiente etapa el destino ser&aacute; Donostia-San Sebasti&aacute;n, pero no sin antes habernos acercado a la muga en Irun y tomarnos unos pintxos en Hondarribia o Pasaia. Y de capital a capital: Vitoria-Gasteiz ser&aacute; nuestro siguiente objetivo, remontando el r&iacute;o Oria hasta el Goierri que nos da paso a la Llanada Alavesa. El mar de vi&ntilde;edos nos acompa&ntilde;ar&aacute; al final de la etapa posterior que acaba en Laguardia, y al pr&oacute;ximo d&iacute;a nuestras bicis se dirigir&aacute;n a la comarca de las salinas y las setas con final en Ordu&ntilde;a. La vuelta a Bilbao siguiendo el curso del Nerbioi ser&aacute; el postre de un suculento manjar cicloturista, que tambi&eacute;n podemos recorrer de norte a sur en una nueva posibilidad que une Lekeitio y la capital alavesa. On egin.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2023 19:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Euskadi, en bicicleta: rutas para disfrutar más allá del Tour de Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad sostenible,Movilidad urbana,Ciclistas,Ciclismo,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Euskadi,Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ruta en bicicleta por el románico alavés y la magia de lo medieval]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/ruta-bicicleta-romanico-alaves-magia-medieval_1_10218919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bc3d045-0c13-459d-9ab4-219bcaded324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ruta en bicicleta por el románico alavés y la magia de lo medieval"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un recorrido de 80 kilómetros orientado a bicicletas de montaña o gravel permite conocer once joyas del románico en Álava</p><p class="subtitle">Mujeres en bicicleta: las claves para tu primer viaje a pedales</p></div><p class="article-text">
        Algo debe de tener el arte rom&aacute;nico que gusta a todo el mundo. Desde luego no tiene la grandiosidad del g&oacute;tico, pero a quien escribe su encanto le ha llevado a recorrer kil&oacute;metros y kil&oacute;metros en su b&uacute;squeda. Pienso que es el estilo que mejor adapta la historia al terreno, el que m&aacute;s nos hace sentir la cultura de hace siglos, tal vez modesta, de peque&ntilde;as dimensiones, pero por eso mismo m&aacute;s humana, m&aacute;s viva y real. El rom&aacute;nico favorece esta simbiosis al estar unido a la vida rural y hacerse presente en muchos templos localizados en bosques, colinas, riscos y villas bien conservadas.
    </p><p class="article-text">
        La mitad norte de la pen&iacute;nsula es el territorio del rom&aacute;nico. En algunas regiones es m&aacute;s abundante, en otras m&aacute;s brillante, pero siempre a&ntilde;ade un toque de belleza, de recogimiento y de magia a los pueblos y a los parajes rec&oacute;nditos en los que se ubica. Un valle sin una ermita rom&aacute;nica es menos valle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Detalles de las rutas por el románico alavés                            </span>
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        De los tres territorios hist&oacute;ricos vascos, &Aacute;lava es el que m&aacute;s y mejores edificios rom&aacute;nicos conserva, dados los escasos vestigios guipuzcoanos y vizca&iacute;nos. El rom&aacute;nico alav&eacute;s presenta una variedad, una riqueza y una profusi&oacute;n tal que sorprende a todos aquellos que se acercan a conocer mejor sus secretos. Sus m&aacute;s de 240 templos con elementos de ese estilo configuran todo un territorio por descubrir, disfrutar y valorar como se merece.
    </p><p class="article-text">
        Y, en tierras alavesas, Arabako Lautada (Llanada Alavesa) sigue mostrando una de las mayores concentraciones de toda Europa, con una iglesia por cada 7 km&sup2;. A cada paso, casi en cada aldea, nos topamos con elementos de ese estilo: un simple ventanal, una portada que ha sobrevivido a las reformas de &eacute;pocas m&aacute;s modernas y, hasta en ocasiones, templos que han conservado buena parte de su estructura original. Se trata de un estilo normalmente muy tard&iacute;o (fechable casi siempre en el siglo XIII), donde es destacable la riqueza y elegancia escult&oacute;rica frente a lo arquitect&oacute;nico, aunque tambi&eacute;n hay varios edificios de buena f&aacute;brica. Es frecuente, adem&aacute;s, que muchas de estas obras se encuentren enclavadas en paisajes de gran belleza.
    </p><p class="article-text">
        Y para conocer algunos de los mejores ejemplos de lo que os decimos, Euskadi Basque Country, os propone una ruta de 80 km y apenas 550 m de desnivel total, muy asequible para cualquiera que acostumbre a montar en bicicleta, en la que nos entretendremos en visitar cada una de las peque&ntilde;as joyas que nos saldr&aacute;n al encuentro y podremos tambi&eacute;n degustar las buenas tapas y vinos alaveses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trayecto est&aacute; orientado a bicicletas de monta&ntilde;a o gravel, preferentemente. Habr&aacute; carriles bici, tramos asfaltados, otros de hormig&oacute;n y tambi&eacute;n de tierra, pero, en la medida de lo posible, transitaremos siempre por carreteras de poco tr&aacute;fico. Nosotros hemos podido realizarlo pr&aacute;cticamente en su totalidad en nuestras habituales bicis de carretera, pero, eso s&iacute;, equipadas con cubiertas m&aacute;s anchas. T&uacute; deja de preocuparte por los baches de la carretera y celebra el viaje, amigo. Y si un paso te parece complicado, busca la alternativa adecuada m&aacute;s cercana, que seguro que la hay. Un par de consejos antes de ponernos en marcha. El primero: en gran parte de esos pueblos a&uacute;n te puedes encontrar a alg&uacute;n lugare&ntilde;o que es el encargado de ense&ntilde;ar y mostrar la iglesia a todo viajero que lo desee y dar a su manera las explicaciones sobre el templo y su historia. Y el descubrir templos sorprendentes junto al trato con esa persona, normalmente ya muy mayor y que sigue resistiendo en su pueblo el paso del tiempo, hace de la visita una experiencia muy enriquecedora e inolvidable. En cualquier caso todos los lugares propuestos tienen un QR en la puerta para en el caso de estar cerrado poder hacer una visita virtual del lugar, no es lo mismo pero la tecnolog&iacute;a nos acerca al arte.
    </p><p class="article-text">
        Y el &uacute;ltimo: no se trata de pedalear para ganar a nadie, ni siquiera al tiempo, porque la vida no se mide por el n&uacute;mero de respiraciones que tenemos, sino por los sitios y momentos que nos quitan la respiraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Perfil de la ruta                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Arabako Lautada: un estuche con 11 joyas y muchas alhajas</h3><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 1</strong>. Nos damos cita a las afueras de la capital, Vitoria, en unas campas muy queridas y frecuentadas por los alaveses por estar ubicada en un lugar tan magn&iacute;fico la iglesia con la advocaci&oacute;n de su santo patr&oacute;n, San Prudencio de Armentia, titular del edificio rom&aacute;nico del siglo XII, construido sobre los restos de un templo del siglo VIII. Desde &eacute;poca altomedieval, este en el que nos hallamos ha sido un n&uacute;cleo de gran importancia, debido en gran parte a su ubicaci&oacute;n en una encrucijada de caminos. De hecho, por el lugar pasaba la antigua calzada romana Burdeos&ndash;Astorga, y en sus inmediaciones existi&oacute; un establecimiento dedicado a la asistencia de los viajeros que circulaban por dicha v&iacute;a, que pasar&iacute;a siglos m&aacute;s tarde a configurar el Camino de Santiago. Por otra parte, el hecho de que Armentia fuera el lugar que vio nacer a San Prudencio, santo de &eacute;poca visig&oacute;tica y que ha suscitado mucha devoci&oacute;n en el territorio, hizo que Armentia se constituyera como el centro espiritual m&aacute;s importante de &Aacute;lava.
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            <span class="title">
                La basílica de Armentia                            </span>
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        A finales del siglo XVIII se realiz&oacute; una restauraci&oacute;n que modific&oacute; para siempre su aspecto, pero sigue conservando elementos que atestiguan su antiguo esplendor. As&iacute;, en el p&oacute;rtico, podemos contemplar relieves que en su d&iacute;a pertenecieron a dos portadas diferentes, entre los que destacan dos t&iacute;mpanos (la Ascensi&oacute;n y el Cordero), dos representaciones del Santo Entierro y los relieves de la Anunciaci&oacute;n y el Caballero Victorioso. Este templo es considerado uno de los m&aacute;s importantes ejemplos del arte medieval y declarado monumento del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        Y desde este rompecabezas de belleza extrema es de donde comenzaremos nuestra ruta cicloturista llenando los pulmones, ya de entrada, de rom&aacute;nico en estado puro en un marco incomparable. Adelante, amigos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Este templo es considerado uno de los más importantes ejemplos del arte medieval y declarado monumento del País Vasco"
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                Este templo es considerado uno de los más importantes ejemplos del arte medieval y declarado monumento del País Vasco                            </span>
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        <strong>Joya n&uacute;mero 2</strong>. Evitando en lo posible las carreteras de mucho tr&aacute;nsito y siempre bordeando por el sur la urbe 'gasteiztarra', atravesaremos el agradable Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Olarizu, en pleno Anillo Verde de la capital vitoriana, antes de rodar durante varios kil&oacute;metros por la V&iacute;a Verde del Ferrocarril Vasco Navarro, visitando varios pueblos y las viejas estaciones del antiguo 'trenico'.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando llevemos casi 15 km de ruta, abandonaremos a la altura de Andollu la 'v&iacute;a estrecha' para visitar la segunda gran joya del rom&aacute;nico alav&eacute;s: el Santuario de Est&iacute;baliz, la patrona de &Aacute;lava (ya hemos rendido pleites&iacute;a a ambos patronos). Este templo del siglo XIII es el &uacute;nico en Euskadi con tres &aacute;bsides y muestra un sobrio interior donde destacan los capitales historiados ubicados en la cabecera y la pila bautismal. Pasear entre la quietud de sus muros y cerrar los ojos unos segundos&hellip; es viajar en el tiempo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal sobriedad del interior se rompe en su exterior con la magn&iacute;fica portada Speciosa, formada por arquivoltas con decoraci&oacute;n vegetal entre la que se ocultan figuras como un centauro lanzando sus flechas a una sirena, un Pantocrator y otros elementos inspirados en el reino animal. Adem&aacute;s, la visita no termina en el templo, pues junto a &eacute;l abre sus puertas el Centro de Interpretaci&oacute;n del Rom&aacute;nico de &Aacute;lava con cuatro espacios expositivos que ilustran el origen, caracter&iacute;sticas y ubicaci&oacute;n de los elementos de este estilo en la provincia. El centro de interpretaci&oacute;n est&aacute; gestionado por &Aacute;lava Medieval, especialistas en rom&aacute;nico y son unos gu&iacute;as excepcionales para conocer este y otros espacios culturales de &Aacute;lava: <a href="https://alavamedieval.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">alavamedieval.com</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle de la portada                            </span>
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        Por cierto, a los pies del cerro de Estibaliz pasa tambi&eacute;n el Donejakue Bidea, el camino jacobeo en Euskadi, con el que coincidiremos en bastantes tramos de la ruta conociendo nuevas joyas rom&aacute;nicas. Ya hemos admirado las dos m&aacute;s grandes, pero a&uacute;n nos quedan muchas sorpresas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 3</strong>. Tras despedirnos de la patrona de los alaveses, continuamos ruta por la V&iacute;a Verde que tra&iacute;amos para, nada m&aacute;s pasar por Trokoniz, desviarnos un par de kil&oacute;metros, quien quiera, y conocer as&iacute; uno de los pocos robledales primigenios que quedan en la Llanada Alavesa. Y ya en el exiguo caser&iacute;o que es A&ntilde;ua conocer la parroquia de la Natividad, ligada a las peregrinaciones por el antiguo Donejakue Bidea del Interior y de inter&eacute;s art&iacute;stico por su presbiterio y &aacute;bside del siglo XIII, que se sit&uacute;an en la transici&oacute;n del rom&aacute;nico al protog&oacute;tico. Llama la atenci&oacute;n por sus caracter&iacute;sticas medievales, pero, sobre todo, por sus pinturas en grisalla del siglo XVI en las b&oacute;vedas. Esta 'alhaja' no est&aacute; incluida en listado oficial de nuestra ruta, pero puede sacar de un apuro a aquellos que lo necesiten, porque pueden acortarla en direcci&oacute;n a El Burgo, con lo que la ruta propuesta quedar&iacute;a reducida a 63,5 km: m&aacute;s asequible para los menos entrenados, aunque se quedar&iacute;an sin conocer cuatro de las joyas del recorrido.
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            <span class="title">
                La parada es casi obligada en la iglesia de San Andrés de Erentxun                            </span>
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        Quienes decidamos continuar llegaremos a San Andr&eacute;s de Erentxun, donde la parada es casi obligada para poder contemplar uno de los pocos ejemplos de p&oacute;rtico rom&aacute;nico que se conserva en &Aacute;lava y del que podemos adivinar, gracias a los restos de cornisa, su edificio original. El interior del p&oacute;rtico destaca por la riqueza de su decoraci&oacute;n con motivos vegetales en la portada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 4</strong>. Kil&oacute;metros despu&eacute;s, a las puertas de Uribarri-Jauregi, dejaremos al 'trenico' que prosiga su camino hacia Estella-Lizarra, y nosotros nos dirigiremos por Gere&ntilde;u a conocer una nueva joya rom&aacute;nica: la iglesia de las pinturas misteriosas, la de la Asunci&oacute;n en Alaitza, con las pinturas rojizas de su &aacute;bside en las que se recrean escenas muy poco propias de un lugar sagrado: enigm&aacute;ticas siluetas en actitud b&eacute;lica, primitivas escenas de caza y otras estampas de la cotidianeidad medieval.
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            <span class="title">
                La iglesia de la Asunción                            </span>
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        Hay m&aacute;s detalles de Alaitza que est&aacute;n fuera de lo com&uacute;n: tiene dos naves, cuando lo habitual en el rom&aacute;nico alav&eacute;s es una sola; y asimismo elementos arquitect&oacute;nicos que podr&iacute;an formar parte de una reforma que se tuvo que realizar en torno al siglo XIV que no nos esperar&iacute;amos encontrar en una iglesia, como una ventana palaciega en la pared oeste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 5</strong>. Aproximadamente a mitad de nuestra ruta por la Alta Edad Media llegaremos a Gazeo, donde nos aguarda la iglesia de San Mart&iacute;n de Tours, cuya advocaci&oacute;n de resonancias jacobeas nos remite a los miles de peregrinos que han contemplado su &aacute;bside semicircular de origen rom&aacute;nico, desvirtuado a lo largo de los siglos por diversas reformas. Su sobrio exterior, sin embargo, oculta uno de los conjuntos pict&oacute;ricos m&aacute;s fascinantes que se han encontrado en el Pa&iacute;s Vasco hasta la fecha. Para que un tesoro pueda ser considerado tal, debe permanecer oculto a lo mortales durante un tiempo y esta joya cumpli&oacute; con creces esa condici&oacute;n: hubieron de pasar siete siglos hasta que, en 1967, quedaron al descubierto las fant&aacute;sticas pinturas g&oacute;ticas del &aacute;bside del templo, ocultas bajo una capa de cal. La casualidad dio paso a la sorpresa: los murales de Gazeo eran una de las mejores muestras del arte pl&aacute;stico del siglo XIII y se encontraban en perfecto estado de conservaci&oacute;n. En ellos se inmortalizan con meticulosidad escenas como el misterio de la Sant&iacute;sima Trinidad o el inquietante Juicio de las almas. En resumen, uno de esos tesoros que no hay que perderse.
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                Iglesia de San Martín de Tours                            </span>
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        En Gazeo estaremos a un paso (tres kil&oacute;metros) de una de las mejores alhajas de la Llanada: la villa amurallada de Agurain-Salvatierra, uno de los lugares de &Aacute;lava que mejor conserva la esencia de su historia entre sus murallas, palacios y las iglesias g&oacute;ticas de San Juan y Santa Mar&iacute;a, y la ermita rom&aacute;nica de San Mart&iacute;n. Bien merece el desv&iacute;o de la ruta original: hacednos caso.
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            <span class="title">
                Detalle de la iglesia de Gazeo                            </span>
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        Nota: Para visitar Aliza y Gazeo se pueden contactar con la Oficina de Turismo de Agurain para conocer horarios de visita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 6</strong>. Y a apenas un par de kil&oacute;metros de Gazeo encontramos una nueva joya: la iglesia de San Rom&aacute;n de Ezkerekotxa, un buen resumen de las diferentes &eacute;pocas que ha atravesado la diminuta poblaci&oacute;n, desde su primera referencia hist&oacute;rica en 1040, hasta el primer vestigio de su iglesia en torno al siglo XII. Este peque&ntilde;o pueblo de agricultores y ganaderos fue testigo del paso de peregrinos y viajeros de distinta procedencia, recibiendo el influjo de distintas culturas y mentalidades que de alguna manera quedaron impregnadas en sus gentes y en su arquitectura. Y as&iacute;, la portada rom&aacute;nica de medio punto presenta particulares figuras y el caracter&iacute;stico ajedrezado jaqu&eacute;s, t&iacute;pico del Camino. Esta iglesia posee numerosos elementos representativos de distintas &eacute;pocas y diferentes tendencias art&iacute;sticas, que son una muestra del buen hacer y calidad del que hicieron gala los artistas locales en el transcurrir de los siglos, hasta conformar el edificio que hoy contemplamos.
    </p><p class="article-text">
        Es en el interior donde se encuentra la joya art&iacute;stica m&aacute;s destacada de la iglesia: el retablo mayor, un retablo p&eacute;treo de estilo clasicista que conserva restos de la policrom&iacute;a que anta&ntilde;o cubr&iacute;a el conjunto por completo. Se desconoce qui&eacute;n fue su autor, pero es una muestra de c&oacute;mo a trav&eacute;s del Camino se produjo el aprendizaje de las nuevas corrientes italianas por parte de los artistas alaveses. La figura que domina el retablo es la de San Rom&aacute;n, con h&aacute;bito monacal y sentado sobre un trono. Destacan tambi&eacute;n el sagrario y los relieves que muestran con un gran detalle el martirio del santo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 7</strong>. Al finalizar la visita tomamos direcci&oacute;n hacia Alegr&iacute;a-Dulantzi por carreteras siempre locales, sin tr&aacute;fico. Pero antes de llegar quien lo desee puede desviarse fuera de la ruta dise&ntilde;ada, a conocer el <strong>Castro de Henaio</strong> en un cerro a nuestra izquierda. El Centro de Interpretaci&oacute;n y dos casas a tama&ntilde;o natural muestran la construcci&oacute;n y el ambiente interior de las viviendas del poblado durante la Edad del Bronce Final y durante toda la Edad de Hierro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestra joya rom&aacute;nica no es esa, sino la ermita de <strong>Nuestra Se&ntilde;ora de Ayala</strong>, uno de los templos mejor conservados de la Llanada Alavesa. Su singularidad reside en disponer de un p&oacute;rtico exterior y un conjunto de canecillos de gran expresividad. Las vistas, desde este punto, son un paisaje digno de admiraci&oacute;n. Luego diremos adi&oacute;s a la elegante portada de tres arcos de la que fue parroquia de la aldea hom&oacute;nima, actualmente desaparecida, puesto que sus habitantes se trasladaron a la vecina villa de <strong>Alegr&iacute;a-Dulantzi</strong> en busca de mejores condiciones de vida. Esas dos poblaciones se unieron configurando este municipio con gran patrimonio hist&oacute;rico, marcado por tres elementos caracter&iacute;sticos: la muralla, la iglesia parroquial y la fortaleza de los Gaona. No est&aacute; en la ruta, pero merece la pena acercarse a conocerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 8</strong>. Continuaremos luego por el Camino de Santiago, que nos gu&iacute;a en gran parte del trayecto, hasta alcanzar un pueblo deshabitado, <strong>Arrarain</strong>, del que se conserva la <strong>ermita rom&aacute;nica</strong> <strong>de San Juan</strong>, cuyo nombre se atribuye al ya desaparecido pueblo. Lo &uacute;nico que se conserva del templo original es el &aacute;bside rom&aacute;nico semicircular de siller&iacute;a. Son de gran valor los canecillos que lo decoran, pues en ellos se representan personajes en su cotidianeidad, que dan informaci&oacute;n acerca de los modos de vida alaveses del siglo XII. As&iacute;, se observan dos personajes tocando instrumentos musicales de la &eacute;poca o un soldado que alza una espada con un brazo y en el otro porta un escudo. Tambi&eacute;n destacan los capiteles de la ventana absidal rom&aacute;nica: en uno vemos el combate de dos luchadores que est&aacute;n forcejeando, y en el otro se identifican tres personajes con una t&uacute;nica, junto a una cruz, y dos aves.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La ermita románica de San Juan                            </span>
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        Tras volver a la realidad, quien lo desee puede acercarse a conocer <strong>Elburgo/Burgelu</strong>, cabeza del municipio, donde llaman nuestra atenci&oacute;n un crucero, la semiabandonada bolera y en especial la fuente y lavadero anejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joya n&uacute;mero 9</strong>. Continuamos por la ruta jacobea hasta encontrar la iglesia de <strong>San Juli&aacute;n y Santa Basilisa</strong>, iniciada a finales del siglo XII, que muestra una rica portada de arco apuntado con capiteles figurativos y su ventanal de medio punto con decoraci&oacute;n vegetal. Pero es en el lado de la cabecera donde encontramos uno de los emblemas del rom&aacute;nico de la zona: el caballero de <strong>Oreitia</strong>, probablemente reubicado, luciendo orgulloso a caballo con su lanza y su escudo sobre un gran &oacute;culo. Algunos de los pocos canecillos que se conservan son muy curiosos. Hay adem&aacute;s en este pueblo, a un paso del santuario de Est&iacute;baliz, algunos palacios y torres interesantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Detalle del caballero de Oreitia                            </span>
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        <strong>Joya n&uacute;mero 10</strong>. Nuestra siguiente parada ser&aacute; en <strong>Arbulu</strong>, donde su iglesia rom&aacute;nica de <strong>San Mart&iacute;n de Tours </strong>nos invita a detenernos de nuevo. Aunque desde su exterior es una estructura propia del g&oacute;tico tard&iacute;o y renacentista, nada hace presagiar el tesoro pict&oacute;rico que alberga en su interior. Tras la reciente retirada del retablo apareci&oacute; un sorprendente conjunto de pintura mural roja realizado sobre el primitivo &aacute;bside de la iglesia rom&aacute;nica, en el que se pueden ver figuras geom&eacute;tricas, animales y dos cruces. Las sucesivas reformas y ampliaciones del templo permiten hacer en la actualidad un completo recorrido por la historia de la pintura mural desde la Edad Media hasta el Barroco pasando por el Renacimiento. De nuevo nuestro pedaleo prosigue embelesado ante la policrom&iacute;a p&eacute;trea tan frecuente en Arabako Lautada.&nbsp;
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                La iglesia de San Martín de Tours de Arbulu                            </span>
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        <strong>Joya n&uacute;mero 11</strong>. Esto se va acabando y enseguida<strong> </strong>llegaremos a Vitoria, que bordearemos por pistas ciclables de tierra por su lado norte. Aqu&iacute; nos tenemos que alejar de la ruta casi 1 km para atravesar el pueblo de <strong>Abetxuko</strong> y llegar a la iglesia de<strong> San Miguel de Atxa</strong>, identificada tambi&eacute;n como iglesia del Cristo por la imagen que se venera en ella y a quien algunos atribuyen poderes milagrosos. El templo es del s. XIII y en su muro sur se encuentra la portada rom&aacute;nica, compuesta por tres arquivoltas apoyadas en dos columnas por cada lado con capiteles decorados con motivos vegetales. En una esquina de la antigua sacrist&iacute;a se halla inserto un capitel rom&aacute;nico, con decoraci&oacute;n de hojas de acanto. La espada&ntilde;a del s. XIII es hoy la torre, con dos huecos para las campanas.
    </p><p class="article-text">
        Y de nuevo en Armentia, nuestra ruta por el rom&aacute;nico en la Llanada Alavesa, llena de historia, magia y leyendas grabadas en piedras centenarias, ha cerrado su c&iacute;rculo, Y nosotros acabamos convencidos, una vez m&aacute;s, de que no ser&aacute; la &uacute;ltima que hagamos por estas tierras vascas porque, amigos, en la vida todo final es un nuevo comienzo.
    </p><h3 class="article-text">La nueva ruta ciclotur&iacute;stica</h3><p class="article-text">
        La Romanic Bike Route es la primera ruta dise&ntilde;ada por Euskadi Basque Country bajo el concepto de actividad ciclotur&iacute;stica cultural. Este producto forma parte la estrategia de cicloturismo de Euskadi y es una de las rutas tem&aacute;ticas que diversifican la oferta tur&iacute;stica y los objetivos del cicloturismo en Euskadi que se basan en atraer a un segmento tur&iacute;stico concienciado con la naturaleza y respetuoso. Es una manera de vertebrar el territorio a trav&eacute;s de las rutas y redistribuir la riqueza que genera la actividad tur&iacute;stica por todo el destino. Porque el cicloturismo es un producto que garantiza la sostenibilidad en sus tres vertientes, medioambiental, sociocultural y econ&oacute;mica y que contribuye a fortalecer Euskadi como destino tur&iacute;stico variado y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de turismo favorece que se potencien otros tipos complementarios de ofertas tur&iacute;sticas como el turismo familiar, el turismo rural, el gastron&oacute;mico, el ecoturismo o el turismo deportivo, entre otros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/ruta-bicicleta-romanico-alaves-magia-medieval_1_10218919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 May 2023 19:46:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ruta en bicicleta por el románico alavés y la magia de lo medieval]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En bicicleta por la Cuadrilla de Ayala, mucho más de lo que imaginas en tierras alavesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bicicleta-cuadrilla-ayala-imaginas_1_10119346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87673947-698f-477e-a1b3-54dc1a5bd8ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En bicicleta por la Cuadrilla de Ayala, mucho más de lo que imaginas en tierras alavesas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada uno de sus rincones esconde un rico patrimonio histórico, cultural o artístico en plena naturaleza que llena de encanto y asombro al descubrir el tranquilo transcurso de las vidas cotidianas en las villas medievales, con calles empedradas y conventos, iglesias y palacios</p><p class="subtitle">Trás-os-Montes: en bicicleta por la histórica provincia portuguesa, con sus viñedos, ríos y paisajes</p></div><p class="article-text">
        A caballo entre los territorios hist&oacute;ricos de &Aacute;lava y Bizkaia, esta comarca, conocida como la &ldquo;Cant&aacute;brica Alavesa&rdquo;, se ubica en la vertiente hidrogr&aacute;fica de ese mar y durante siglos ha formado parte de la jurisdicci&oacute;n conocida como Tierra de Ayala. Y es que &Aacute;lava se organiza administrativamente desde hace siglos en siete comarcas de car&aacute;cter supramunicipal denominadas cuadrillas, cuya extensi&oacute;n geogr&aacute;fica ha ido cambiando a lo largo de la historia. Son siete en total y de ah&iacute; el aforismo 'Zazpi talde, Araba bat' (Siete cuadrillas, una &Aacute;lava), que identifica a este territorio. Una de ellas es la que vamos a recorrer en vuestra compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mapa con los detalles de la ruta por la Cuadrilla de Ayala"
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            <span class="title">
                Mapa con los detalles de la ruta por la Cuadrilla de Ayala                            </span>
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        La Cuadrilla de Ayala-Aiarako Kuadrilla, a diferencia de otras, no toma su nombre del r&iacute;o que la atraviesa, sino que luce con orgullo el de uno de los linajes m&aacute;s poderosos de la Edad Media: los Ayala. Aqu&iacute;, cada uno de los rincones esconde un rico patrimonio hist&oacute;rico, cultural o art&iacute;stico en plena naturaleza que nos llena de encanto y asombro al descubrir el tranquilo transcurso de las vidas cotidianas en las villas medievales, con sus calles empedradas donde conventos, iglesias y palacios nos seducen y atrapan, as&iacute; como nos invita a filtrarnos en el bullicio y la actividad industrial de sus municipios m&aacute;s poblados. Despu&eacute;s de la Cuadrilla de Vitoria-Gasteiz es la de mayor poblaci&oacute;n y est&aacute; integrada por cinco municipios: Laudio, Amurrio, Okondo, Artziniega y el propiamente llamado Aiara, con centro en Arespalditza, que era el lugar en el que se reun&iacute;an las juntas de la hist&oacute;rica Tierra de Ayala desde el siglo XV al XIX. Asimismo en estos municipios se integran casi 50 n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n que aparecen diseminados por todo el territorio.
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            <span class="title">
                Perfil del recorrido                            </span>
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        La humedad de los aires marinos mantiene verdes los prados del valle en verano y en invierno viste de nieblas m&aacute;gicas este admirable enclave alav&eacute;s de 328,12 km&sup2; y una poblaci&oacute;n pr&oacute;xima a los 34.100 habitantes. La palabra Ayala es de ra&iacute;ces eusk&eacute;ricas, como la mayor&iacute;a de la toponimia de su demarcaci&oacute;n, si bien los historiadores no se ponen de acuerdo en cuanto a su significado, que para unos ser&iacute;a &ldquo;declive de la altura&rdquo; y otros la traducen por &ldquo;pastizal&rdquo;. Existe una etimolog&iacute;a popular que explica el origen del nombre con una leyenda del siglo XV, recogida por Lope Garc&iacute;a de Salazar. En ella se nos cuenta que el Conde Vela le pidi&oacute; al rey Alfonso VI poblar esta tierra que se ve&iacute;a despoblada desde la Sierra Salvada donde se hallaban. Y el monarca le dijo: &ldquo;Pues, &aacute;ya la&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta curiosa estampa se perciben ya los primeros rasgos de la comarca que hoy os proponemos visitar en una ruta de 72 km por un terreno ondulado que nos va a hacer que estemos deseando detenernos en cada uno de los enclaves se&ntilde;alados para reponer fuerzas y entrar en contacto con sus gentes.
    </p><p class="article-text">
        Y vamos a hacerlo partiendo de la localidad m&aacute;s importante, <strong>Laudio</strong>, que combina el ambiente rural y urbano: emplazada en un entorno monta&ntilde;oso, las calles de la segunda poblaci&oacute;n alavesa, de intensa actividad comercial, est&aacute;n repletas de tiendas y establecimientos. Aqu&iacute; podremos visitar la Casa Torre de Ugarte que, erigida en el siglo XV, es la &uacute;nica que queda en pie de la decena que llegaron a levantarse en Llodio. O el puente de Anuntzibai, el Parque de Lanuza, el Palacio de Katuxa y, especialmente, el santuario de Santa Mar&iacute;a del Yermo, ubicado en un promontorio rocoso en la ladera del monte, y que popularmente es conocido como &ldquo;Santa Lucia&rdquo;, por la devoci&oacute;n a la santa titular de una ermita aneja al santuario. Esta es una construcci&oacute;n del siglo XV en un estilo g&oacute;tico vascongado avanzado en un paraje con una magia especial, al que solo podremos acceder si estamos preparados para vencer la tremenda dureza de sus rampas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El santuario de Santa María del Yermo, ubicado en un promontorio rocoso en la ladera del monte, es conocido como “Santa Lucia”, por la devoción a la santa titular de una ermita aneja al santuario                            </span>
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        Esta ascensi&oacute;n es opcional, pero lo que nadie nos va a evitar es el primer puerto de la jornada que nos eleva al solitario barrio de <strong>Malkuartu</strong>, con alg&uacute;n caser&iacute;o del siglo XVIII. Desde ese punto nos dejaremos caer, con mucha atenci&oacute;n a las peligrosas curvas del descenso, hasta el segundo de los municipios de Ayala, <strong>Okondo</strong>, en un entorno apacible que hace l&iacute;mite con Bizkaia a los pies del Ganekogorta y esconde un rico patrimonio cultural que hace del pueblo un lugar digno de ser visitado. Sobresalen su hermosa iglesia parroquial barroca de N&ordm; S&ordf; de Unza y diversas ermitas que salpican este sosegado entorno de marcado car&aacute;cter rural.
    </p><p class="article-text">
        Por una agradable carretera, de poco tr&aacute;fico y en ligera subida que discurre paralela al r&iacute;o Itzalde, iremos admirando aqu&iacute; y all&aacute; caser&iacute;os antiguos y en especial la Casa Torre de Negorta, construida, dicen, a finales del siglo XV o principios del XVI por una familia noble de Bizkaia. Y en el n&uacute;cleo de <strong>Zuhatza</strong> nos desviaremos a la derecha para elevarnos por una estrecha pista asfaltada que atraviesa un par de barrios hasta alcanzar el punto culminante junto a la iglesia de San Pedro de <strong>Menagarai</strong>. En este pueblo encontraremos ermitas y algunas casas solariegas que recrean los palacios rurales del barroco. Luego un pronunciado descenso hasta <strong>Llanteno</strong>, peque&ntilde;o n&uacute;cleo rodeado de praderas, y continuaremos en ligera cuesta abajo dej&aacute;ndonos llevar por el r&iacute;o Herrer&iacute;as hasta encontrarnos con su afluente Artziniega en el puente del barrio de <strong>Zalduarte</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Santuario de Nuestra Señora de la Encina                            </span>
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        Bizkaia est&aacute; a un paso, pero nosotros tomamos a la izquierda para en direcci&oacute;n a la villa de Artziniega, pero antes nos desviaremos para conocer, tras alguna rampa, una nueva casa torre, la de Mendieta, y acabar bajando hasta el <strong>santuario de N.&ordf; S.&ordf; de la Encina</strong>, templo de finales del XV, que cobija bajo sus muros dos im&aacute;genes de la Virgen copatrona de &Aacute;lava junto a San Prudencio y cuya devoci&oacute;n se extiende por las provincias vecinas. Es t&iacute;pico apostar cu&aacute;ntas personas son necesarias para abarcar con los brazos abiertos la circunferencia de la vetusta encina que da nombre al santuario: pod&eacute;is comprobarlo en persona.
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                La casa-torre de Mendieta                            </span>
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        Y por una empinada recta llegaremos a toda velocidad a la villa de <strong>Artziniega</strong>, cuyo car&aacute;cter medieval observaremos paseando por las callejuelas del casco antiguo declarado Conjunto Monumental Hist&oacute;rico. Sus tres calles paralelas muestran las hermosas construcciones de diferentes estilos que conforman el rico patrimonio de la villa. Entre estos edificios, destacan la Torre de Artziniega, un bello palacete renacentista con una monumental puerta clasicista, el Convento de las Madres Agustinas y el Ayuntamiento Viejo. Antes habremos tenido oportunidad de extasiarnos en el ameno camino junto al r&iacute;o que nos permite gozar del paraje y cascada de La Teja.
    </p><p class="article-text">
        Regresamos a Menagarai, subiendo ahora por la carretera antigua, y nos desviamos hacia <strong>Beotegi</strong> para acceder al n&uacute;cleo original de toda esta Tierra de Ayala: el <strong>monasterio de Quejana/Kexaa</strong>, extraordinario conjunto monumental que perteneci&oacute; a la familia de los Ayala y consta de un palacio fortificado, convento y la torre-capilla de la Virgen del Cabello, donde se encuentran los sepulcros en alabastro del canciller Pedro L&oacute;pez de Ayala y su esposa. Un breve paseo por el museo nos da las claves para entender la vida de estas gentes en la Baja Edad Media.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vistas de Quejana                            </span>
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        Nuestra siguiente visita la haremos a la capital de esta Tierra de Ayala, ubicada en el concejo de <strong>Arespalditza</strong>, donde se halla la sede del municipio y de la cuadrilla. Merece la pena echar un vistazo a su parroquial de N&ordf; S&ordf; de la Asunci&oacute;n, con una portada rom&aacute;nica y, a su derecha, una l&aacute;pida sepulcral con la figura de un monje. Cuenta con dos sepulcros medievales en piedra del Conde Vela y de su hijo, los primeros Ayala. Y tambi&eacute;n al Palacio Atxa, del barroco, conjunto formado por casa principal, torre, capilla, fuente, estanque, etc.
    </p><p class="article-text">
        Luego un desv&iacute;o opcional nos conducir&aacute; al <strong>Embalse de Maro&ntilde;o</strong>, aunque no sea m&aacute;s que para disfrutar de un paraje id&iacute;lico. A continuaci&oacute;n un nuevo bucle, tambi&eacute;n evitable, nos llevar&aacute; a una nueva edificaci&oacute;n mucho menos conocida y de singular encanto, la <strong>Torre de Murga</strong>. A quien esto escribe le sorprendi&oacute; enormemente.
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                Vistas de Gorobel desde Maroño                            </span>
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        Y tras una breve ascensi&oacute;n llegaremos al lugar de reuni&oacute;n de las Juntas de Ayala. Nos referimos a la simb&oacute;lica <strong>Campa de Zaraobe</strong>, un recinto cerrado por una pared almenada que guarda en su interior una tosca mesa y dos bancos corridos de piedra. Nunca hemos visto pararse aqu&iacute; ning&uacute;n coche: los lugares m&aacute;gicos pasan demasiadas veces desapercibidos.
    </p><p class="article-text">
        Esta ha sido nuestro &uacute;ltimo esfuerzo de la jornada, porque desde este alto de la Mesa solo nos queda pedalear, siempre cuesta abajo, hacia el final. Pero para ello atravesaremos el quinto de los municipios de Ayala, conocido como &ldquo;El Crucero&rdquo;, ya que anta&ntilde;o comunicaba las tierras de Castilla con los importantes puertos del Cant&aacute;brico. Hoy en d&iacute;a, <strong>Amurrio</strong> es un n&uacute;cleo industrial y, a su vez, posee un gran atractivo para todo aquel que quiera conocer la iglesia parroquial g&oacute;tica de Santa Mar&iacute;a o algunas torres bien elegantes. Destacamos, adem&aacute;s, uno de los iconos del municipio de ineludible visita: <strong>el Salto del Nervi&oacute;n</strong>, una cascada en forma de cola de caballo, la m&aacute;s alta de toda la pen&iacute;nsula (222 m), que la convierten en una de las m&aacute;s espectaculares que se pueden contemplar en la pen&iacute;nsula. Pero esto lo dejamos para otro d&iacute;a en que estemos en condiciones de enfrentarnos al temido puerto de Ordu&ntilde;a que nos llevar&aacute; hasta el grandioso mirador junto al punto en el que el agua se precipita al vac&iacute;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El monasterio de Quejana                            </span>
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        Y precisamente dej&aacute;ndonos llevar por las aguas de este r&iacute;o, que ha sido parte de la historia y la vida de las gentes que aqu&iacute; habitan, pedalearemos relajados y plet&oacute;ricos por el <strong>bidegorri del Nervi&oacute;n,</strong> disfrutando de la frescura que aporta la exuberante vegetaci&oacute;n de las riberas del r&iacute;o, atravesando numerosas pasarelas que nos permiten saltar de un margen al otro para no perdernos ni un detalle de su discurrir por esta zona de &Aacute;lava. Puentes modernos y vetustos, conservando estos el encanto original, conviven con las peque&ntilde;as presas que encontramos a lo largo del recorrido, en el que nos detendremos finalmente en<strong> Luiaondo</strong> para un &uacute;ltimo apunte hist&oacute;rico de la importancia de esta Tierra de Ayala. Al borde mismo del antiguo Camino Real, paso obligado que comunicaba la Meseta con la costa cant&aacute;brica, veremos algunas casas se&ntilde;oriales. Pero la parada obligada ser&aacute; frente a la cruz de piedra que se yergue en el mismo lugar en el que estuvo en &eacute;poca medieval el &Aacute;rbol Malato, cuya leyenda hace concurrir en un momento concreto varios elementos: la batalla de Padura, el origen del Se&ntilde;or&iacute;o de Bizkaia, la aceptaci&oacute;n del cargo por parte del primer Se&ntilde;or de Bizkaia, Jaun Zuria y, c&oacute;mo no, la aparici&oacute;n del &Aacute;rbol Malato a modo de s&iacute;mbolo de limitaci&oacute;n territorial de ese territorio hist&oacute;rico tan pr&oacute;ximo. Luego, tras atravesar longitudinalmente esta interesante localidad, nuestras cabalgaduras met&aacute;licas pisar&aacute;n el empedrado del puente de Otazu, el m&aacute;s antiguo del Nervi&oacute;n, y en pocos kil&oacute;metros llegaremos a <strong>Laudio</strong>.
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            <span class="title">
                Los sepulcros del canciller Pedro López de Ayala y su esposa                            </span>
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        Ha llegado el momento, tan deseado por algunos, de volver al mundo real despu&eacute;s de tan arduo paseo por la Historia. Y qu&eacute; mejor, en esta comarca que algunos llaman 'tierra comilona', que hacerlo delante de una buena y reparadora mesa en la que no pueden faltar los tres productos m&aacute;s t&iacute;picos de Ayala. Tomad nota.
    </p><p class="article-text">
        Cuando, en la Odisea, el infame Ant&iacute;noo pronuncia la frase: &ldquo;Sobre las brasas est&aacute;n esas tripas de cabras que dispusimos para la cena rellen&aacute;ndolas de grasa y de sangre&rdquo;, algunos no dudamos de que se refer&iacute;a a las sabros&iacute;simas <strong>morcillas de Ayala</strong>, especialmente las de Artziniega o las que se consumen en Laudio el &uacute;ltimo s&aacute;bado de agosto o &ldquo;D&iacute;a de las Morcillas&rdquo;. Tampoco podemos olvidarnos del <strong>queso de Aiaraldea</strong>, que se elabora aqu&iacute; tratando con mimo a las ovejas o vacas y de la manera que aprendieron los de esta tierra de sus 'amamas'.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El lugar donde estuvo el Árbol Malato                            </span>
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        Y como una buena comida tiene que estar bien regada, no tenemos m&aacute;s que acompa&ntilde;arla del mejor <strong>txakol&iacute; de &Aacute;lava</strong>, en esta comarca que vive un apasionado romance con un vino que va ganando prestigio a pasos agigantados. El ligue viene de lejos, pues aqu&iacute; se produc&iacute;a txakoli por lo menos desde el siglo IX. Desde entonces el clima atl&aacute;ntico aviv&oacute; la relaci&oacute;n entre los amantes y, con sol suficiente y lluvias moderadas, este noviazgo acab&oacute; en boda. Seguro que regresaremos en otra ocasi&oacute;n a conocer a las hijas de aquel feraz matrimonio recorriendo tranquilamente la Ruta del Txakol&iacute; de Aiaraldea para disfrutar de nuevo de esta Tierra de Ayala que nos ofrece una naturaleza desbordante, poblaciones con siglos de historia y una exquisita gastronom&iacute;a. &iquest;Repetimos?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;una <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bicicleta-cuadrilla-ayala-imaginas_1_10119346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2023 19:45:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En bicicleta por la Cuadrilla de Ayala, mucho más de lo que imaginas en tierras alavesas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Álava]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de pedalear en Mallorca: Bahía de Pollença y Cap de Formentor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/placer-pedalear-mallorca-bahia-pollenca-cap-formentor_1_10007408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e635708-b708-401e-86af-bf8d92f5aea8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de pedalear en Mallorca: Bahía de Pollença y Cap de Formentor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos en la zona nororiental de la isla de Mallorca, en una preciosa bahía que poco tiene que ver con la más concurrida de la isla</p><p class="subtitle">Pidcock vuela sobre la Toscana y apunta la Strade Bianche en su palmarés</p></div><p class="article-text">
        En pocas ocasiones vamos a tener la oportunidad de pedalear casi en contacto continuo con el mar en un entorno tan agreste como este, de incomparable belleza: sin duda uno de los m&aacute;s espectaculares que podemos encontrar en nuestro pa&iacute;s. Estamos en la zona nororiental de la isla de Mallorca, en una preciosa bah&iacute;a que poco tiene que ver con la m&aacute;s concurrida de la isla, la bah&iacute;a de Palma, mucho m&aacute;s masificada, bulliciosa y dir&iacute;amos que hasta agobiante para los amantes del deporte del pedal. Y en cuanto a paisaje, tambi&eacute;n est&aacute; a a&ntilde;os luz.
    </p><p class="article-text">
        Mallorca es uno de los lugares m&aacute;s tur&iacute;sticos del pa&iacute;s y eso nos obligar&aacute; a lidiar con uno de los problemas que m&aacute;s incordian al ciclista: el maldito tr&aacute;fico. Parece que no somos capaces de ir a ning&uacute;n sitio si no es con el m&iacute;nimo esfuerzo, lo que convierte esta ruta en un agobio en temporada alta. As&iacute; que la recomendamos en primavera, en los meses de mayo y junio, en que el tr&aacute;fico es bastante menor. Pero bueno, es el peaje, desgraciadamente bastante habitual, que tenemos que pagar. Encima deberemos aguantar la bronca de alg&uacute;n automovilista porque piensa que le molestamos, sin que sea capaz de darse cuenta de que quien realmente m&aacute;s molesta en estos parajes es &eacute;l mismo, ya que las zonas m&aacute;s bellas de la ruta son carreteras que no llevan a ning&uacute;n sitio habitado.
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            <span class="title">
                Detalles de la ruta por Mallorca                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hemos dise&ntilde;ado una ruta circular, ala que hemos a&ntilde;adido como varios brazos que se alejan del torso como queriendo abrazar a&uacute;n m&aacute;s territorio. Luego, que cada cual elija su distancia y su recorrido, visitando menos calas y ascendiendo o no hasta la cima de la Talaia de Albercutx. Partiremos del Port d&rsquo;Alcudia, aunque en bastantes tramos (los tres brazos comentados) tendremos que desandar el camino andado. Esto, que habitualmente es un contratiempo, en este caso es justamente lo contrario, ya que nos permite disfrutar doblemente del magn&iacute;fico paisaje, dado que a la vuelta tendremos una perspectiva completamente distinta e igual de bella.
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                Alcúdia                            </span>
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        Finalmente, comentar que si no hemos llevado bici, no nos ser&aacute; nada complicado alquilar una, ya que estos negocios proliferan en toda Mallorca. En los puertos de Alcudia o Pollen&ccedil;a hay varios. Eso s&iacute;, mejor negociar por adelantado, antes del viaje, ya que los precios suelen ser de la bici &ldquo;pelada&rdquo;, sin incluir pedales, zapatillas o casco y mucho menos ropa, que te pueden salir por un pico, incluso m&aacute;s que el alquiler de la bici en s&iacute;. Nosotros conseguimos las que necesit&aacute;bamos en Berganti Bikes, a un paso del aeropuerto de Palma y con unos precios m&aacute;s que interesantes. Y otra cosa importante: poco antes del Faro de Formentor hay un t&uacute;nel de 250 m, estrecho y sin iluminar por lo que conviene llevar luces, aunque sea algo provisional. Una peque&ntilde;a linterna y una luz roja intermitente son m&aacute;s que suficientes; m&aacute;s para que nos vean que para ver nosotros.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ruta</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque el perfil de la excursi&oacute;n ciclista no presenta grandes cotas, el desnivel acumulado supera los 1300 m debido a los continuos y cortos cambios de perfil en las zonas m&aacute;s agrestes. En cualquier caso, la ruta tiene escapatorias suficientes, tanto en distancia, como en saltarse las cotas de la Ermita de la Victoria y Sa Talaia d'Albercutx o la visita a la Cala de Sant Vicen&ccedil;, de modo que sea accesible a&uacute;n sin un m&iacute;nimo de preparaci&oacute;n para todo el mundo. Si solo realizamos la ruta recorriendo la Bah&iacute;a de Pollen&ccedil;a hasta el Cap de Formentor la distancia total se nos quedar&aacute; en poco m&aacute;s de 70 km.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vistas desde Sa Talaia d&#039;Albercutx                            </span>
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                Perfil de la Badia de Pollença                            </span>
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        Marcamos el inicio -puede elegirse cualquier otro- en el <strong>Port d&rsquo;Alc&uacute;dia</strong>, junto a la Cofrad&iacute;a de Pescadores. Con un largo paseo mar&iacute;timo, un gran arenal y construcciones bajas sin grandes hoteles cercanos que alteren su belleza, esta localidad es una zona muy tur&iacute;stica en los meses de verano y muy apreciada por sus tranquilas playas, pero bastante des&eacute;rtica en la temporada de invierno y tranquila el resto del a&ntilde;o. Tomamos la Ma-3460 en direcci&oacute;n a Alcudia, una v&iacute;a que no tiene demasiado tr&aacute;fico. Un poco antes de entrar al n&uacute;cleo urbano de <strong>Alc&uacute;dia</strong> podemos observar las ruinas de la ciudad romana de Pollentia (nombre del que deriva el actual Pollen&ccedil;a) fundada por un c&oacute;nsul romano en el a&ntilde;o 123 a.C. y que al parecer fue la primera urbe de Mallorca. Floreci&oacute; hasta el siglo III, siendo la ciudad romana m&aacute;s importante de las Baleares, dotada de agua corriente y alcantarillado, con varios peque&ntilde;os templos, un foro y un teatro que tiene la peculiaridad de haber sido excavado en la roca, aprovechando el desnivel de ladera monta&ntilde;osa.
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                Ruinas de Pollentia                            </span>
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                Platja de Alcudia                            </span>
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        Al adentrarnos en la localidad nos damos de bruces con la iglesia de Sant Jaume y la muralla medieval. Tras la ocupaci&oacute;n romana, tropas b&aacute;rbaras destruyeron la villa de Pollentia y no ser&iacute;a hasta la ocupaci&oacute;n musulmana en el a&ntilde;o 902, cuando se volvi&oacute; a hablar de zona habitada. Los &aacute;rabes crearon una serie de alquer&iacute;as que permanecieron hasta la conquista de Mallorca por el rey Jaume I. En 1298, Jaume II decide la construcci&oacute;n de la villa sobre la alquer&iacute;a <em>Al Kudi</em>, que significa &ldquo;el cerro&rdquo; en &aacute;rabe, e inicia la construcci&oacute;n de las murallas, que no finalizar&iacute;a hasta 1362. La edificaci&oacute;n de la iglesia de Sant Jaume tuvo lugar en 1302, pero en el a&ntilde;o 1870 result&oacute; casi totalmente destruida por un derrumbe de la b&oacute;veda, as&iacute; que la actual poco tiene que ver con la primitiva.&nbsp;
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                Alcúdia                            </span>
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        Abandonamos la ciudad para dirigirnos hacia Mal Pas y Bonaire, siempre hacia el norte, en busca del mar. Una peque&ntilde;a cuesta nos deja en un altozano que nos depara una magn&iacute;fica vista de la bah&iacute;a (<em>badia</em>) de Pollen&ccedil;a, con el cabo Formentor frente a nosotros. Tras otro peque&ntilde;o tobog&aacute;n, llegamos por una carretera con mucho encanto a una peque&ntilde;a cala donde comienza la ascensi&oacute;n hacia La Victoria: un repecho de poco m&aacute;s de un kil&oacute;metro, pero bastante exigente por cuanto su pendiente media es pr&aacute;cticamente del 9%. Bien es verdad que tampoco tiene rampas duras, salvo un tramo antes de coronar que ronda el 12%. De todos modos, no es muy larga como para sufrir demasiado. Adem&aacute;s, quien no quiera subir hasta el final, puede seguir de frente por la carretera de la costa a mitad de ascensi&oacute;n. Pero merece la pena llegar al alto donde encontramos la Ermita de la Victoria, construida en el siglo XIII. En el interior encontramos la estatua de madera del siglo XV que honra a la Virgen de la Victoria, la patrona de Alcudia. Y en la plantas superiores del monasterio un hotel con encanto.
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                Ermita de La Victoria                            </span>
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        Como hemos comentado, a mitad de descenso seguimos a la derecha por la estrecha carretera de la costa, hasta que 2 lm despu&eacute;s, en la entrada de un t&uacute;nel, una puerta nos cierre el paso porque es zona militar. Realmente no debe haber ninguna instalaci&oacute;n, pero es propiedad del Ej&eacute;rcito. No sabemos muy bien a cuento de qu&eacute;, pero al menos ha servido para proteger este m&aacute;gico rinc&oacute;n y permitirnos disfrutar de ese privilegiado tramo de carretera sin tr&aacute;fico. No en vano estamos en el &Aacute;rea Natural de la Victoria, protegida por la Ley de Espacios Naturales. De vuelta a Alc&uacute;dia merece la pena seguir unos metros adelante para contemplar un buen tramo amurallado de la antigua fortaleza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hacia La Victoria                            </span>
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        Una carretera, absolutamente llana, nos lleva de nuevo junto al mar, para recorrer de un extremo a otro la <strong>Playa de Can Cap de Bou, </strong>tranquilo arenal que se caracteriza por su gran longitud y extrema estrechez. Tal morfolog&iacute;a es producto de la acci&oacute;n erosiva de las corrientes marinas m&aacute;s el azote del viento de componente norte y noreste, lo que hace que este tramo de litoral sea muy visitado por windsurfistas y surfistas. A su inicio podemos ver a la izquierda unos amplios humedales, <strong>Sa Albufereta</strong>, pero que no tienen ning&uacute;n acceso al tr&aacute;fico rodado, Por otra parte, agradecemos que el arc&eacute;n derecho de esta carretera lo hayan convertido en carril bici, para mayor seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Port de Pollen&ccedil;a</strong> es una localidad eminentemente tur&iacute;stica, con una magn&iacute;fica playa y su paseo mar&iacute;timo, y la atravesaremos de un extremo a otro, lo m&aacute;s pegados al mar. Aqu&iacute; se inicia la parte m&aacute;s espectacular de la jornada, una estrecha pen&iacute;nsula de 20 km de largo, a la cual los mallorquines se refieren cari&ntilde;osamente como &ldquo;el punto de encuentro de los vientos&rdquo;. Pero para recorrerla hasta su final habr&aacute; que superar la ascensi&oacute;n m&aacute;s seria del d&iacute;a, un 2&ordf; categor&iacute;a en toda regla: <strong>Sa Talaia d'Albercutx</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Perfil de la Talaia d&#039;Albercutx                            </span>
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        Esta ascensi&oacute;n consta de dos partes: la primera, sin apenas arbolado, al contrario de la otra vertiente, hasta un collado, el <strong>Coll de la Creueta</strong>, a la que sigue (es optativo, pero aconsejable) la ascensi&oacute;n final a Sa Talaia. No tendremos grandes rampas, pero s&iacute; una pendiente machacona y constante rondando el 7% que, si aprieta el calor, nos har&aacute; sufrir m&aacute;s de lo que en principio se pueda suponer. Esta torre o atalaya de finales del XVI o principios del XVII fue uno de los principales puntos de vigilancia frente a la continua amenaza corsaria. Las fabulosas vistas de que goza este lugar, desde el que se pueden ver el cabo Formentor, el islote del Colomer, la bah&iacute;a de Pollen&ccedil;a, la Sierra del Cavall Bernat y el resto de la Sierra de Tramuntana, le hicieron convertirse en uno de los puntos de vigilancia y defensa del litoral contra los barcos piratas que a menudo llegaban a estas costas y que somet&iacute;an a todo tipo de saqueos a las poblaciones locales. Sa Talaia d&rsquo;Albercutx, situada a 380 m sobre el nivel del mar, forma parte del sistema de torres fortificadas que se construyeron en la isla en aquella &eacute;poca ante el auge de las acciones de pirater&iacute;a que se vivi&oacute; en el Mediterr&aacute;neo. De todo ello solo queda hoy un antiguo complejo militar abandonado.
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                Subida a Sa Talaia d&#039;Albercutx                            </span>
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        Tras bajar de Sa Talaia, en el Coll de la Creueta encontramos un primer mirador con unas bellas vistas, pero el espect&aacute;culo est&aacute; en el <strong>Mirador de Es Colomer</strong>, al que se llega por un camino perfectamente pavimentado pero con escalones, por lo que no podremos ir a lomos de nuestras monturas. De modo que o alguien se queda cuidando las bicis, o las llevamos en la mano al menos unos cuantos metros, ya que dejarlas solas en el aparcamiento es un tanto arriesgado. Este mirador est&aacute; en un cortado absolutamente vertical y espectacular sobre el mar. Simplemente impresionante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mirador de Es Colomer                            </span>
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        Seguimos camino en descenso hacia la playa de Formentor, por un terreno bastante sinuoso y entre pinos y no demasiadas vistas, aunque donde las hay, son incomparables; ya tendremos tiempo de disfrutarlas en el camino de vuelta. En este tramo es mejor llevar los cinco sentidos en la carretera.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alcúdia                            </span>
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        La <strong>Playa de Formentor</strong> es una de las playas m&iacute;ticas de Mallorca y est&aacute; muy poco urbanizada, lo que es de agradecer. Los pinos llegan hasta la misma arena y la sensaci&oacute;n de paz que transmite la zona no tiene parang&oacute;n. Los veh&iacute;culos a motor tienen prohibida la entrada, pero se supone que en bicicleta se podr&aacute; echar un vistazo, si nos apetece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hacia La Victoria                            </span>
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        Desde la playa se inicia un suave ascenso entre pinos, por una carretera bastante rectil&iacute;nea hasta llegar a la zona conocida como Casas de la Cala Murta, donde comienza el espect&aacute;culo final hasta llegar al faro. Unos metros por el borde del acantilado nos conducen hasta el t&uacute;nel sin iluminar ya citado. Desde la salida del t&uacute;nel hasta el Faro ubicado en la punta del <strong>Cap de Formentor</strong>, un regalo para los sentidos. No se puede describir: hay que verlo. Eso s&iacute;, no es un terreno demasiado c&oacute;modo. Es un continuo sube y baja, aunque con el panorama que se nos ofrece, pasa casi inadvertido. Dicho faro se inaugur&oacute; en 1863 y su construcci&oacute;n se demor&oacute; seis a&ntilde;os, ya que por aquel entonces no exist&iacute;a la carretera y el camino de acceso era bastante complicado y abrupto. La carretera se finaliz&oacute; en 1951. Como curiosidad, el combustible que al principio usaba este faro para iluminar era nada menos que aceite de oliva.&nbsp;
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                Amanece en Cap de Formentor                            </span>
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                Sa Talaia d&#039;Albercutx                            </span>
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        El Cap de Formentor, alejado de los n&uacute;cleos m&aacute;s tur&iacute;sticos de Mallorca, ha servido de inspiraci&oacute;n a numerosos artistas que han encontrado inspiraci&oacute;n para sus poemas y pinturas. Miquel Costa i Llobera, uno de los grandes poetas en lengua catalana de todos los tiempos, fue tal vez el que mejor supo plasmar la belleza del cabo en su emblem&aacute;tico poema &ldquo;El Pi de Formentor&rdquo;: &ldquo;Lluitar constant i v&egrave;ncer, reinar sobre l&rsquo;altura i alimentar-se i viure de cel i de llum pura&hellip; &iexcl;Oh, vida! &iexcl;Oh, noble sort!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y tras visitar el faro, vuelta atr&aacute;s de nuevo, con nuevas vistas que no nos defraudar&aacute;n. Antes de llegar a Port de Pollen&ccedil;a, tendremos que superar la otra vertiente del Coll de la Creueta bastante parecida a la que ya hemos ascendido antes, pero algo m&aacute;s irregular en lo que al perfil se refiere. Y eso s&iacute;, con muchas m&aacute;s sombras. Esta vez rodeamos la poblaci&oacute;n y seguimos 6 km en direcci&oacute;n a Palma hasta encontrar un desv&iacute;o a la derecha hacia la <strong>Cala de Sant Vicen&ccedil;</strong>. Este peque&ntilde;o enclave, aunque a muchos les pueda sorprender, no es una playa sino el nombre de una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n que engloba varias calas muy pr&oacute;ximas entre s&iacute;. Curiosamente ninguna de ellas lleva el nombre del santo. Antiguamente era un peque&ntilde;o pueblo de pescadores y en la actualidad se compone de varios hoteles m&aacute;s modestos, buenos restaurantes y casas vacacionales. Y a un paso el conjunto de cuevas prehist&oacute;ricas de l'Alzineret.
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                Cala de Sant Vicenç                            </span>
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        Tras visitar este bonito lugar, volvemos atr&aacute;s y medio kil&oacute;metro antes de llegar a la Ma-2200, tomamos una estrecha carretera rural, mucho m&aacute;s agradable, con una pobre se&ntilde;alizaci&oacute;n hacia <strong>Pollen&ccedil;a</strong>. Si bien, esta localidad no es demasiado c&oacute;moda para recorrer en bicicleta, s&iacute; tiene muchas historias que contar. El municipio abraza mar azul y hermosas monta&ntilde;as con pinos verdes y la pictoricidad de sus paisajes, la cultura y la tradici&oacute;n de su gente har&aacute;n volar nuestra imaginaci&oacute;n. Pollen&ccedil;a cuenta con un centro neur&aacute;lgico, la Plaza Mayor, donde se concentra la actividad social. No hay que olvidar la visita del casco antiguo, donde encontramos el Convento de Santo Domingo, la Pla&ccedil;a Vella y la casa de Can Llobera o, si llegamos en domingo, el precioso y animado mercado.
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            <span class="title">
                Cap de Formentor                            </span>
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        Tras la visita, circularemos con precauci&oacute;n, porque pedalearemos por una carretera estrecha, sin arcenes y sin apenas escapatorias, ya que en su mayor parte est&aacute; bordeada hasta el mismo asfalto por las t&iacute;picas paredes de piedra mallorquinas, muy bonitas, pero muy peligrosas para los ciclistas. Pero sin contratiempo alguno llegaremos a nuestro punto de partida en el Port d&rsquo;Alc&uacute;dia, tras disfrutar de una jornada maravillosa en los alrededores de la Bah&iacute;a de Pollen&ccedil;a, delimitada por el impresionante Cap de Formentor, que nos ha mostrado sus largas playas de arena y unas vistas siempre espl&eacute;ndidas. Ya hemos disfrutado del placer de pedalear: es el momento de gozar del ambiente y de la peculiar gastronom&iacute;a mallorquina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josemi Ochoa, Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/placer-pedalear-mallorca-bahia-pollenca-cap-formentor_1_10007408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Apr 2023 10:41:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de pedalear en Mallorca: Bahía de Pollença y Cap de Formentor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pascual Nieto, el arte de vivir y de seguir dando pedales con 90 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/movilidad/pascual-nieto-arte-vivir-seguir-dando-pedales-90-anos_1_9937416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7ee37aa-6347-47b6-bca2-8bde51d93a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pascual Nieto, el arte de vivir y de seguir dando pedales con 90 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sé que muchos amigos sentirán una enorme tristeza y vacío al leer estas líneas. Al irse es como si con él se hubiera ido también el último ciclista de la comarca de Pinares, cuya afición a la bici de carretera languidece día a día</p><p class="subtitle">Ruta - La ruta de Don Quijote, en bicicleta: niebla entre gigantes</p></div><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, ni much&iacute;simo menos, cumplir 90 a&ntilde;os y seguir dando pedales con la misma ilusi&oacute;n de los comienzos. Eso hac&iacute;a mi gran amigo Pascual Nieto, colaborador de esta revista. &iquest;No firmar&iacute;ais en este momento donde haga falta para lograrlo? Pero tristemente nunca m&aacute;s podr&aacute; pedalear con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        A primeros de noviembre fallec&iacute;a en su Vinuesa natal quien ha sido para todos los ciclistas de la Comarca de Pinares de Urbi&oacute;n el ejemplo m&aacute;s cercano de lo que es el amor a la bicicleta. Por esa raz&oacute;n, a finales del pasado agosto fui a visitarlo en la Residencia de Ancianos donde viv&iacute;a tras la muerte de Manuela, su esposa.&nbsp; Y es que el amigo Pascual ha sido para 'Andar en bici' un ejemplo vivo de lo que queremos transmitir a nuestros lectores: pasi&oacute;n por la bicicleta y, sobre todo, ganas de vivir.
    </p><p class="article-text">
        Hemos recorrido en muchas ocasiones, conducidos por su experta mano, la Tierra de Pinares en la que Pascual ten&iacute;a su residencia y donde pod&iacute;amos encontrarle sobre su amiga de dos ruedas cualquier d&iacute;a del a&ntilde;o. Como el tiempo es oro, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid&hellip; y el Duero por esta bella comarca pinariega, preparamos un bonito reportaje sobre sus bellos rincones, que sali&oacute; publicado con su firma en el &uacute;ltimo n&uacute;mero de esta revista. Y ya bien entrado el atardecer, subimos en coche hasta el escenario de la machadiana leyenda de la Tierra de Alvar Gonz&aacute;lez, ese m&aacute;gico entorno donde el &ldquo;agua transparente y muda que enorme muro de piedra, donde los buitres anidan y el eco duerme, rodea&rdquo;:<em> </em>la Laguna Negra de Urbi&oacute;n.<em>&nbsp;</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pascual no podrá contarnos ya sus divertidas historietas, ni nos dirá cómo deberíamos pedalear para rendir más, ni corregirá nuestra postura sobre la bici, ni, en definitiva, nos hará descubrir otra manera de ser felices al volver a casa"
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            <span class="title">
                Pascual no podrá contarnos ya sus divertidas historietas, ni nos dirá cómo deberíamos pedalear para rendir más, ni corregirá nuestra postura sobre la bici, ni, en definitiva, nos hará descubrir otra manera de ser felices al volver a casa                            </span>
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        Quiz&aacute;s fuera la magia del lugar o el embrujo del caer de la tarde, pero no pudimos por menos que pedirle una vez m&aacute;s que nos relatara los pormenores de la tr&aacute;gica historia. Y de nuevo logr&oacute; sorprendernos, a sus 98 a&ntilde;os, con los detalles de la narraci&oacute;n y a&uacute;n m&aacute;s con la moraleja que su larga experiencia hab&iacute;a guardado en la memoria desde el primer d&iacute;a que la oy&oacute; contar de ni&ntilde;o: <em>&ldquo;</em>La codicia de los campos ve tras la muerte la herencia; no goza de lo que tiene por ansia de lo que espera&rdquo;. &iexcl;Ay, cu&aacute;ntos deber&iacute;an extraer su particular ense&ntilde;anza de tan sabias palabras! Es como si el mism&iacute;simo don Antonio hubiera estado paseando con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero desgraciadamente los rayos del sol hab&iacute;an empezado a declinar y debimos abandonar, no sin pena, ese mundo de agreste e impactante naturaleza, esas laderas del Pico Urbi&oacute;n donde Pascual dio sus primeros pasos y aprendi&oacute; sus primeras lecciones. Otro mundo bien diferente, y sin embargo estrechamente enlazado con el que hab&iacute;amos experimentado, nos aguardaba en la casa del se&ntilde;or Nieto, en el n&uacute;mero 5 de la calle Juan L&oacute;pez de Velasco, ubicada &ndash;y ya es coincidencia- entre las que llevan el nombre de los dos deportistas m&aacute;s grandes que ha dado esta provincia de Soria: Ferm&iacute;n Cacho y Abel Ant&oacute;n. Quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a nuestro amigo pueda leer el suyo en el r&oacute;tulo de alguna otra calle de la Vinuesa que le vio nacer: sin duda, muchos cicloturistas espa&ntilde;oles lo ver&iacute;amos con agrado como un reconocimiento merecido al hombre que ha paseado con orgullo la fama de la Corte de Pinares por todo el pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Verdaderamente m&aacute;s que una casa parece un museo, de la madera en la vivienda y de la bicicleta en el garaje. Muchos de los muebles de la primera son obra de nuestro hoy difunto articulista, del que desconoc&iacute;amos esta su otra faceta art&iacute;stica, am&eacute;n de la literaria. Tras un pausado recorrido por el sal&oacute;n y habitaciones, nos introdujo, con emoci&oacute;n contenida, en el 'sancta sanctorum' de su aut&eacute;ntica pasi&oacute;n: la bicicleta. Entrar en el garaje y en el taller fue dar un paso en la direcci&oacute;n contraria a la que camina el mundo, este mundo de apariencias e inter&eacute;s en el que tantas veces transcurren nuestras mon&oacute;tonas vidas.
    </p><p class="article-text">
        Fue un aut&eacute;ntico placer dar pedales en el rodillo de madera de elaboraci&oacute;n casera que tantas ganas ten&iacute;amos de conocer, ver el curioso artilugio elaborado con cadenas de bicicleta del que se cuelgan aquellas que necesitan reparaci&oacute;n, o el centrador de ruedas de fabricaci&oacute;n totalmente artesanal, o el armario en el que escond&iacute;a secretos del 'm&aacute;s all&aacute;' del ciclismo, o los posters de ciclistas de hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, o un aparaguador para demostrar a cualquiera que si &eacute;l dec&iacute;a que una rueda no estaba equilibrada es que no lo estaba, o&hellip;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y del taller al garaje, al que se accede por una puerta lateral. Y en &eacute;l&hellip; la historia, pura historia del ciclismo: desde la bici de competici&oacute;n del tiempo de Maricasta&ntilde;a con la que ganaba carreras en su Tierra de Pinares y su bicicleta de trabajo como operario de Correos y Tel&eacute;grafos, pasando por la moto con m&aacute;s 50 a&ntilde;os en que se daba el gustazo de alcanzar velocidades estratosf&eacute;ricas para la &eacute;poca sin que nada ni nadie se le pusiera por delante, hasta llegar a &ldquo;la joya de la corona&rdquo;: un ejemplar de m&aacute;s de 100 a&ntilde;os cuya mec&aacute;nica es el mejor ejemplo de la sencillez a la par que clarividencia tecnol&oacute;gica que encierra algo tan normalito como una simple bicicleta. Pura delicia. Las tres bicis estaban colgadas de la pared como los cuadros del Prado: ellas concitaban hasta su fallecimiento la mayor&iacute;a de las visitas de los aficionados al arte velocip&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n hay m&aacute;s y para los cicloturistas de la comarca lo m&aacute;s interesante: una larga hilera de bicis colgadas, una docena o m&aacute;s, que el propio Pascual fue montando en sus ratos libres&nbsp; y que estaban siempre a disposici&oacute;n de quien las necesitase. Casi todas ellas ten&iacute;an para &eacute;l un especial significado: le tra&iacute;an a la memoria a un gran amigo desconocido, un mec&aacute;nico de solera que, sin conocerle de nada m&aacute;s que por saber de &eacute;l en las revistas, le fue haciendo llegar todo tipo de cuadros y materiales de esos que nadie quiere ya&hellip; pero que en manos de Pascual tomaban de nuevo vida prestando servicio a quien precisara de una bicicleta para pasear o para subir a las Lagunas de Neila. Y mucho m&aacute;s si eran ni&ntilde;os o ni&ntilde;as. Han sido cientos los peques para quienes siempre ten&iacute;a una sonrisa y alg&uacute;n que otro obsequio tras la reparaci&oacute;n o pr&eacute;stamo que le pidiesen. &iexcl;Y hasta se los llevaba por el Pinar Grande a ense&ntilde;arles a andar como Dios manda en sus peque&ntilde;os veh&iacute;culos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que muchos amigos sentir&aacute;n una enorme tristeza y vac&iacute;o al leer estas l&iacute;neas. Al irse es como si con &eacute;l se hubiera ido tambi&eacute;n el &uacute;ltimo ciclista de la comarca de Pinares, cuya afici&oacute;n a la bici de carretera languidece d&iacute;a a d&iacute;a. Pascual no podr&aacute; contarnos ya sus divertidas historietas, ni nos dir&aacute; c&oacute;mo deber&iacute;amos pedalear para rendir m&aacute;s, ni corregir&aacute; nuestra postura sobre la bici, ni, en definitiva, nos har&aacute; descubrir otra manera de ser felices al volver a casa. Quiz&aacute;s alguna vez, al hacerlo, podamos dar gracias y experimentar en primera persona, como &eacute;l lo hac&iacute;a cada d&iacute;a cuando dejaba a su amiga aparcada en el garaje, la sensaci&oacute;n casi divina de que la bici, las personas, la naturaleza tan rica de Pinares son un milagro, el aut&eacute;ntico milagro de estar y sentirse vivo. Descansa en paz, amigo. Jam&aacute;s te olvidaremos. Has coronado el &uacute;ltimo puerto y has alcanzado la gloria eterna. Una placa en tu monumento ser&aacute; nuestro humilde homenaje a un gran campe&oacute;n. T&uacute; lo has sido, pero de los de verdad: campe&oacute;n en el arte de vivir.
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            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha resultado interesante este contenido de 'Andar en bici'? Te dejamos por aqu&iacute;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">unas cuantas sugerencias&nbsp;m&aacute;s</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bici-bardenas-reales-navarra-paisaje-desertico-extrano-atractivo_1_9315555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">RUTA | En bici por las Bardenas Reales de Navarra: un paisaje des&eacute;rtico extra&ntilde;o pero atractivo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/entrevistas/marino-lejarreta-hospital-vi-negro-asumi-riesgo-corria-ciclista_1_9301680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">ENTREVISTA | Marino Lejarreta: &ldquo;En el hospital lo vi todo negro, pero asum&iacute; que aquel era el riesgo que corr&iacute;a por ser ciclista&rdquo;</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/cicloturismo/vestuario-ciclismo-idea-disena-fabrica-ropa-abriga-ciclistas_1_9179905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">REPORTAJE | En el vestuario del ciclismo: as&iacute; se idea, dise&ntilde;a y fabrica la ropa que abriga a los ciclistas</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/movilidad/pascual-nieto-arte-vivir-seguir-dando-pedales-90-anos_1_9937416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2023 11:12:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pascual Nieto, el arte de vivir y de seguir dando pedales con 90 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Salud,Ancianos,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donejakue Bidea: el Camino de la Costa, en bicicleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/donejakue-bidea-camino-costa-bicicleta_1_9950843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b56f4b6-c145-4fa4-b1c8-4360e4b9597f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donejakue Bidea: el Camino de la Costa, en bicicleta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una ruta histórica, una de las primeras que tomaron los peregrinos jacobeos y, sin duda, uno de los más bellos, atractivos y emocionantes Caminos de Santiago que en su mayor parte discurre entre la montaña y el impetuoso Cantábrico</p><p class="subtitle">Más - La ruta de Don Quijote, en bicicleta: niebla entre gigantes</p></div><p class="article-text">
        El Camino de la Costa (o Camino del Norte) es una ruta hist&oacute;rica, una de las primeras que tomaron los peregrinos jacobeos y, sin duda, uno de los m&aacute;s bellos, atractivos y emocionantes Caminos de Santiago que en su mayor parte discurre entre la monta&ntilde;a y el impetuoso Cant&aacute;brico. Las vistas, que frecuentemente se pierden en la azul lejan&iacute;a de las aguas del mar; los coloridos valles, praderas y bosques; los espectaculares acantilados, playas y bah&iacute;as; el intenso verdor de las monta&ntilde;as adornadas con un sinf&iacute;n de caser&iacute;os; las peque&ntilde;as aldeas, que parecen sacadas de un cuento; los pueblos y localidades marineras; las hermosas ciudades; la gastronom&iacute;a; y finalmente la hospitalidad de sus gentes, convierten este maravilloso Camino en una experiencia inolvidable de pura diversidad para el peregrino. &iquest;Os anim&aacute;is a recorrerlo en bicicleta?
    </p><p class="article-text">
        Si nos basamos en estudios realizados por historiadores, el denominado Camino de la Costa ser&iacute;a una de las primitivas rutas de peregrinaci&oacute;n a Compostela, de mayor antig&uuml;edad incluso que el Camino Franc&eacute;s. Mientras que las tierras navarras y castellanas que deb&iacute;an atravesar los peregrinos provenientes de Europa se encontraban amenazadas por los musulmanes, el Camino de la Costa era, sin lugar a duda, mucho m&aacute;s seguro. Fue a partir del siglo XIII cuando el tambi&eacute;n llamado Camino Interior se convirti&oacute; en el m&aacute;s utilizado, ya que los peregrinos se desplazaron hacia el sur por el avance de la Reconquista, por la creaci&oacute;n de poblaciones francas con comerciantes y artesanos que habitaron las tierras ocupadas y por el favor de los monarcas con la creaci&oacute;n de infraestructuras, albergues y hospitales. Con todo el Camino de la Costa continu&oacute; siendo transitado tanto por los peregrinos que optaban por esta v&iacute;a desde Ir&uacute;n, como por los que desembarcaban en los puertos vascos y c&aacute;ntabros provenientes de otros pa&iacute;ses europeos por v&iacute;a mar&iacute;tima. Ya desde el siglo IX hay constancia escrita de lo que decimos.
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            <span class="title">
                Los detalles de la ruta                            </span>
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        A&uacute;n a sabiendas de que todas las comparaciones son odiosas, el Camino del Norte nos parece mucho m&aacute;s bello en cuanto a riqueza paisaj&iacute;stica que el Camino Franc&eacute;s. Asimismo, encontraremos edificios de mayor antig&uuml;edad de los que se hallan en la ruta que atraviesa la meseta castellana, ya que la ocupaci&oacute;n isl&aacute;mica imped&iacute;a tales construcciones, como podemos comprobar en las muestras del prerrom&aacute;nico en Vizcaya; otra prueba de ello es la vasta iconograf&iacute;a que existe en Euskadi. Y el clima tambi&eacute;n es m&aacute;s contenido, no d&aacute;ndose temperaturas tan altas en verano ni tan bajas en invierno, aunque tendremos el inconveniente de la lluvia, m&aacute;s habitual que en la ruta interior. Por otra parte, son menos los albergues y de menor capacidad, si bien tambi&eacute;n es cierto que no encontraremos las aglomeraciones que se dan, sobre todo en verano, en el saturado Camino Franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quienes han trazado las gu&iacute;as de las diferentes Rutas Jacobeas han pretendido en algunos tramos sacar a los peregrinos del arc&eacute;n de las carreteras, pero no es un trabajo f&aacute;cil: lo que puede estar bien para los caminantes, para los ciclistas se puede convertir en un verdadero infierno. Los tremendos desniveles, las transitadas carreteras, la propia autov&iacute;a del Cant&aacute;brico, las grandes urbes, las anchas r&iacute;as, etc. han obligado a trazar el Camino por caminos que a veces no son aptos para la bicicleta, sobre todo cuando se viaja con alforjas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe, por supuesto, la &ldquo;ruta oficial&rdquo; por caminos y sendas, la que siguen los peregrinos a pie, pero que tiene muchos tramos no transitables en bici a causa del barro, las piedras y tambi&eacute;n de las fuertes subidas. La opci&oacute;n recomendable es seguir la ruta original siempre que sea ciclable, y, cuando no lo sea, buscar otras asfaltadas, 'bidegorris' o pistas en buen estado. Con todo, m&aacute;s del 90% del Camino se puede seguir sobre la bicicleta, aunque con esfuerzo, claro. El resto deberemos evitarlo por caminos o carreteras alternativas que, a veces, no tienen nada que envidiar al trazado &ldquo;oficial&rdquo;. Como siempre os decimos, lo aconsejable es ser flexible y no convertir las gu&iacute;as en dogmas de fe. Conviene dejarse llevar por el sentido com&uacute;n y ser nosotros mismos quienes, al estar sobre el terreno, vayamos eligiendo la ruta que se nos antoje m&aacute;s llevadera en cada momento, en funci&oacute;n del estado de las pistas y tambi&eacute;n de las condiciones f&iacute;sicas de cada uno. Nuestro consejo es que os dej&eacute;is llevar por el camino y que decid&aacute;is en cada ocasi&oacute;n qu&eacute; tramos tomar por pistas o sendas y cu&aacute;les por carretera. Y es que, como acabaremos por aprender, cada peregrino a Santiago hace su propio Camino.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros simplemente queremos adaptar a las ruedas m&aacute;s finas y al peso de las alforjas las cuatro etapas que Turismo Euskadi tienes dise&ntilde;adas en su web, en las que se hace evidente, solo con ver los datos, que la 3&ordf; jornada nos va a exigir un esfuerzo adicional. Porque si hay una palabra para definir este Camino de la Costa, esa es 'rompepiernas': las subidas y bajadas son incesantes, con pendientes intratables con la bici lastrada por el equipaje, y son varias las etapas en las que el desnivel acumulado supera los 1000 m, lo que se hace notar. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces en el transcurso de este viaje no hemos tenido que empujar la bicicleta o tumbarnos agotados! Todo eso es verdad, s&iacute;, pero al mismo tiempo esta ruta es una 'robacorazones', porque su belleza y diversidad geogr&aacute;fica y medioambiental recompensa el esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo consejo introductorio. En la costa del Cant&aacute;brico hay que estar preparados a sufrir las inclemencias del tiempo, incluso en verano, aunque al final siempre encuentras un lugar resguardado para dejar de dar pedales hasta que escampe. En la ruta hay bastantes poblaciones con albergues, bares y recursos para entrar en calor y es dif&iacute;cil llegar a situaciones cr&iacute;ticas por causas meteorol&oacute;gicas. Pero recordad el consejo. Y sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, vamos a ello, &iquest;os parece?
    </p><h3 class="article-text">1.&ordf; etapa: Ir&uacute;n &ndash; Zarautz: la Gipuzkoa marinera (56 km y 1150 m de desnivel)</h3><p class="article-text">
        El comienzo del Camino de la Costa no puede estar m&aacute;s cargado de simbolismo: arranca en el puente de Santiago, que salva la frontera natural del r&iacute;o Bidasoa, entre Hendaia e Ir&uacute;n; aunque algunos optar&aacute;n por su tipismo por cruzar en barca hasta Hondarribia y unirse luego al camino irundarra. En esta primera etapa pedalearemos por la costa de Gipuzkoa en un trayecto que nos permitir&aacute; conocer pueblos marineros como Hondarribia, Pasaia u Orio, nos exigir&aacute; ascensiones a monta&ntilde;as litorales como Jaizkibel y Mendizorrotz y nos mostrar&aacute; encantadoras ciudades costeras como la propia capital gipuzkoana y Zarautz.
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                Perfil de la primera etapa                            </span>
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        Desde la misma orilla del Bidasoa podremos observar en su cauce la hist&oacute;rica isla de los Faisanes. Estamos entrando en <strong>Ir&uacute;n</strong>, ubicado en la 'muga' (frontera) con Iparralde (Pa&iacute;s Vasco franc&eacute;s), y que ha sido escenario de &eacute;picas batallas, que destruyeron gran parte de su patrimonio, aunque todav&iacute;a conserva iglesias, ermitas y palacios de recio abolengo. Y entre ellas la de la Virgen del Juncal, patrona de la ciudad y la m&aacute;s antigua de Gipuzkoa.
    </p><p class="article-text">
        Si hemos atravesado el r&iacute;o fronterizo en barca nos hallaremos en <strong>Hondarribia</strong>, ba&ntilde;ada por las aguas de la bah&iacute;a de Txingudi, a los pies del monte Jaizkibel. La villa alberga tesoros hist&oacute;ricos que dotan a la localidad de un encanto especial. Si nos adentramos en el casco antiguo amurallado, podremos caminar por sus calles empedradas repletas de casas blasonadas y edificios singulares como el Castillo del Emperador Carlos V, convertido hoy en d&iacute;a en parador. Muy cerca se sit&uacute;a el barrio de La Marina, con sus coloristas casas de pescadores, restaurantes y t&iacute;picos bares de 'pintxos' con terrazas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hondarribia                            </span>
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        A mitad de camino entre ambas localidades os aconsejamos desviaros a la izquierda en el barrio de Amute para conocer las <strong>Marismas de Jaizubia</strong>, un espacio natural protegido en el que, entre ca&ntilde;averales, robles, avellanos y laureles, podemos observar a las garzas, cisnes o cormoranes batiendo sus alas. Es un peque&ntilde;o desv&iacute;o del Camino oficial que nos agradecer&eacute;is. Y adem&aacute;s ah&iacute; mismo se inicia la primera ascensi&oacute;n de la ruta jacobea, hasta llegar a la <strong>ermita de Santiagotxo</strong>, en las laderas del Jaizkibel, por donde transitaban los peregrinos jacobeos en la Edad Media. Para acceder luego a la <strong>ermita de Guadalupe</strong>, ya en la carretera general, apenas nos faltan 2 km, donde nos encomendaremos a la protectora de la localidad ante el asedio de las tropas francesas en la Guerra de los 30 a&ntilde;os, y a la que los hondarribitarrak, agradecidos, homenajean cada a&ntilde;o en el Alarde tradicional. Este santuario guarda la talla policromada de la patrona de Hondarribia, que dicen que procede del mascar&oacute;n de proa de alg&uacute;n nav&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        En vez de adentrarnos por las pistas de tierra del Camino oficial, os recomendamos continuar por la carretera hasta coronar el <strong>alto de Jaizkibel</strong>, desde donde la panor&aacute;mica sobre el Cant&aacute;brico es de las que no se olvidan: las vistas desde el cordal monta&ntilde;oso nos entretendr&aacute;n durante algunos kil&oacute;metros entre torreones y fuertes de la &uacute;ltima carlistada.
    </p><p class="article-text">
        Y sin desviarnos arribaremos a la bah&iacute;a de <strong>Pasaia</strong>, el municipio que le da nombre, integrado por cuatro n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n: San Juan y San Pedro, localidades de sabor marinero, que se encuentran en claro contraste con Pasai Antxo y Trintxerpe, de ambiente m&aacute;s urbano ambos. En Pasai Donibane (San Juan) llamar&aacute; nuestra atenci&oacute;n la arquitectura marinera de sus coloristas edificaciones que se sit&uacute;an alrededor de una &uacute;nica calle que recorre la orilla oriental de la bah&iacute;a y que, en ocasiones, pasa por debajo de las casas a trav&eacute;s de varios pasadizos. Este singular casco urbano alberga numerosos edificios civiles y religiosos de gran inter&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasaia                            </span>
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        Podemos rodear la citada bah&iacute;a pasaitarra para conocer Errenter&iacute;a, pero nuestro consejo ahora es que tom&eacute;is la barca que atraviesa la bocana del puerto hasta Pasai San Pedro, para entrar en <strong>Donostia-San Sebasti&aacute;n</strong> por una larga avenida antes de desviarnos hacia la playa de La Zurriola. Luego, delante del Kursaal, atravesaremos el puente sobre el Urumea para, por un espl&eacute;ndido 'bidegorri', rodear el Monte Urgull y asomarnos a la inmortal Bah&iacute;a de La Concha. Antes de llegar a ella, nos entretendremos en el Aquarium y el puerto y la Parte Zaharra (&ldquo;Parte Vieja&rdquo;) para disfrutar del sabor marinero y entra&ntilde;able que a&uacute;n conserva la capital guipuzcoana. All&iacute; nos esperan las iglesias de San Vicente y de Santa Mar&iacute;a del Coro y un antiguo convento de dominicos que es hoy en d&iacute;a el Museo San Telmo. Estas animadas calles nos conducir&aacute;n a la plaza porticada de la Constituci&oacute;n. La Alameda del Boulevard da entrada a la ciudad rom&aacute;ntica, que surgi&oacute; tras el derribo de las viejas murallas y as&iacute;, a orillas del Urumea, divisamos el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel Mar&iacute;a Cristina, construidos en estilo neoplateresco. Y entre sus animadas calles, la Catedral del Buen Pastor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Donostia-San Sebastián                            </span>
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        Por los magn&iacute;ficos jardines de Alderdi-Eder (&ldquo;lugar hermoso&rdquo;) y el Ayuntamiento donostiarra, accederemos al paseo de la playa de La Concha y por &eacute;l continuaremos hasta la de Ondarreta, donde nos despediremos de la espl&eacute;ndida bah&iacute;a de la &ldquo;ciudad del cine&rdquo; donde &ldquo;se siente la magia&rdquo;. Pero no sin antes habernos desviado unos centenares de metros para ver el espect&aacute;culo que nos brinda la encarnizada lucha del Cant&aacute;brico contra El Peine de los Vientos.
    </p><p class="article-text">
        Y desde ese fondo de la bah&iacute;a, iniciaremos un nuevo ascenso, en este caso al <strong>Monte Igeldo</strong>, con su parque de atracciones inaugurado en 1912, y al pueblo hom&oacute;nimo, para coronar junto al desv&iacute;o a las antenas de Mendizorrotz y por las Ventas de Orio buscar, en complicado descenso, una nueva desembocadura, la del Oria. Y all&iacute; nos recibe <strong>Orio</strong>, peque&ntilde;a villa marinera que ha sido testigo del ir y venir de los peregrinos a lo largo de los siglos y que contin&uacute;a estando muy ligada al Camino de Santiago. Su casco hist&oacute;rico, m&aacute;s conocido como Goiko Kale, est&aacute; formado por un laberinto de calles empedradas y empinadas que nos remontan a la Edad Media. Nos veremos enseguida invadidos por el aroma de los pescados y la carne que se cocinan en las parrillas instaladas en las inmediaciones del puerto. Para otro d&iacute;a tendr&aacute; que ser, pero no dej&eacute;is de probar en cuanto teng&aacute;is ocasi&oacute;n el besugo y las angulas de su r&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Zarautz                            </span>
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        Y ser&aacute; mejor que no os llen&eacute;is mucho la panza, porque en la ascensi&oacute;n al <strong>camping de Talaimendi</strong> sufrir&eacute;is de lo lindo, para disfrutar luego de las vistas sobre la urbe m&aacute;s tur&iacute;stica de la provincia, <strong>Zarautz</strong>,<strong> </strong>y su extensa playa, cuyas espectaculares olas sirven de reclamo para los aficionados al surf. La inconfundible imagen de los toldos de colorines y su fina arena dorada la convierten en uno de los arenales m&aacute;s concurridos de la Costa Vasca. Luego daremos un paseo por su casco hist&oacute;rico, jalonado por edificios y monumentos de inter&eacute;s y una de las zonas m&aacute;s animadas de la villa. La comida queda en vuestras manos, pues os ver&eacute;is tentados en cualquiera de sus restaurantes, empezando por el del televisivo Argui&ntilde;ano. Suculento final para una espl&eacute;ndida jornada.
    </p><h3 class="article-text">2.&ordf; etapa: Zarautz &ndash; Markina: de las olas gipuzkoanas a los montes bizkainos (50,6 km y 1200 m de desnivel)</h3><p class="article-text">
        Esta segunda etapa del Camino de la Costa en Euskadi nos depara dos partes bien diferenciadas. En un primer tramo con sabor a salitre hasta Mutriku, seguiremos mayormente la carretera de la costa. En la segunda parte nos despediremos del mar y podremos relajar los sentidos al dejar atr&aacute;s la carretera, adentr&aacute;ndonos en una zona m&aacute;s rural y abrupta que discurre entre caser&iacute;os aislados con alg&uacute;n peque&ntilde;o tramo de ascensi&oacute;n que pondr&aacute; a prueba nuestras piernas&hellip; a no ser que optemos por la versi&oacute;n m&aacute;s sencilla, e incluso m&aacute;s atractiva, llegando hasta Ondarroa. Vamos a ello y ya decidiremos.
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                Perfil de la segunda etapa                            </span>
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        Comenzaremos la jornada desvi&aacute;ndonos una vez m&aacute;s del camino oficial, para evitar las rampas imposibles de la subida a Santa B&aacute;rbara. Es mucho m&aacute;s agradable el relajado pedaleo junto a las aguas del tantas veces embravecido Cant&aacute;brico, para acercarnos a <strong>Getaria</strong>, pueblo de pescadores y de grandes navegantes como Juan Sebasti&aacute;n Elcano, quien, junto con sus 17 compa&ntilde;eros supervivientes, consigui&oacute; dar la vuelta al mundo por primera vez. Durante cientos de a&ntilde;os la caza de ballenas tuvo una gran importancia en la econom&iacute;a de la localidad y es el motivo principal de los escudos de esta villa medieval amurallada, asentada en una ladera, y donde llama especialmente la atenci&oacute;n la silueta del monte San Ant&oacute;n, m&aacute;s conocido por su peculiar forma como el &ldquo;Rat&oacute;n de Getaria&rdquo;, que se asoma al mar. La figura del renombrado modisto Crist&oacute;bal Balenciaga tambi&eacute;n est&aacute; muy presente en el municipio que le vio nacer y que le rinde homenaje en el singular Museo con una de las colecciones m&aacute;s importantes de moda a nivel internacional. Pero el aut&eacute;ntico sabor de Getaria lo descubriremos en su puerto, donde podremos degustar el pescado fresco que se cocina a la brasa en sus calles, acompa&ntilde;ado, por supuesto, de un buen 'txakoli'.
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                Zarautz-Getaria                            </span>
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                Getaria                            </span>
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        Y avanzando por la l&iacute;nea costera nos toca ahora visitar <strong>Zumaia</strong>, situada en uno de los tramos m&aacute;s bellos del litoral guipuzcoano, en una hermosa bah&iacute;a donde desemboca el r&iacute;o Urola. Su casco hist&oacute;rico, su iglesia g&oacute;tica de San Pedro con el retablo de Juan de Antxieta y sus numerosos palacios nos entretienen un buen rato. Pero no podemos irnos de la villa sin ascender a la ermita de San Telmo, donde se rodaron las escenas de boda en &ldquo;Ocho apellidos vascos&rdquo;. Desde ese enclave m&aacute;gico las vistas sobre la playa de Itzurun y en especial del 'flysch' del acantilado (superficie de abrasi&oacute;n originada como consecuencia de la erosi&oacute;n del mar y formada por diferentes l&aacute;minas de rocas en forma de milhojas), ser&aacute;n otro de los mil momentos inolvidables de este Camino de la Costa. Y para los interesados en la pintura es inexcusable la visita al Museo Zuloaga: ni que decir tiene.
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                Zumaia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nuestra siguiente parada, tras una nueva ascensi&oacute;n, la haremos para rendir el imprescindible homenaje a la imagen rom&aacute;nica de la Amatxo de <strong>Itziar</strong>, de gran devoci&oacute;n entre las gentes de mar. Desde aqu&iacute; continuaremos cuesta abajo por caminos vecinales del <strong>Egia auzoa</strong> (barrio) siguiendo la se&ntilde;alizaci&oacute;n oficial del Camino y con la precauci&oacute;n que merecen rampas por encima del 20% para llegar a una nueva localidad marinera, <strong>Deba</strong>, en la desembocadura del r&iacute;o que lleva su nombre. Esta villa destaca por sus tranquilas calas y por sus dos hermosas playas, junto a las que encontraremos agradables paseos, que nos llevar&aacute;n por la r&iacute;a hasta el puerto deportivo de esta tur&iacute;stica poblaci&oacute;n. En el coraz&oacute;n de su casco hist&oacute;rico se encuentra la iglesia de Santa Mar&iacute;a, joya del g&oacute;tico vasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tenemos dos opciones, a cu&aacute;l m&aacute;s interesante. Nuestra propuesta, por ser m&aacute;s fieles al Camino original, nos lleva a la <strong>ermita del Santo Cristo del Kalbario</strong>, ubicada sobre una cima que domina la villa y puerto de Mutriku y que en el pasado serv&iacute;a como referencia para las embarcaciones en alta mar. Las luces del templo se divisaban de noche desde muy lejos, de manera que serv&iacute;an a los pescadores para orientarse hacia ese 'faro de la esperanza'.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute; y para evitar el descenso hacia el Cant&aacute;brico, tomaremos una pista asfaltada que nos conduce al barrio de Ibiri primero, y a la 'peque&ntilde;a Suiza' de <strong>Olatz</strong> despu&eacute;s. Descubrir sus cuevas, convivir con los 'betizus'<em> </em>(vacas semisalvajes) o probar el queso de oveja <em>latxa</em>, son tres de las muchas posibilidades que ofrece este valle en el que apetece perderse. Si seguimos la pista, que pronto pasa a ser de hormig&oacute;n, coronaremos tras fuertes rampas en el caser&iacute;o de <strong>Kostolamendi</strong>, antes de dejarnos caer, con much&iacute;simo cuidado si hay pinocha, a otro pueblo con encanto, ya en tierras bizkainas: <strong>Larruskain</strong>. Desde ah&iacute; y en leve descenso enlazaremos con la ruta costera que os sugerimos a continuaci&oacute;n a quienes quer&aacute;is evitar las duras rampas de Olatz y Kostolamendi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mutriku                            </span>
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        Para ello solo ten&eacute;is que seguir la l&iacute;nea de la costa desde Deba y conocer as&iacute; el &uacute;ltimo puerto de Gipuzkoa, en la tranquila villa de <strong>Mutriku</strong>, cuna de eminentes marinos como Churruca, h&eacute;roe de Trafalgar, que fue fundada a comienzos del siglo XIII y a&uacute;n conserva su trazado medieval y vestigios de sus antiguas murallas. Y si pasamos por aqu&iacute; el primer s&aacute;bado de abril, podremos disfrutar del tradicional Berdel Eguna, una fiesta que tiene como objetivo promocionar el &ldquo;desconocido&rdquo; verdel y las distintas formas de preparar este sabroso pescado azul. Y justo en la muga vizca&iacute;na veremos a nuestra derecha las pe&ntilde;as del pescador Satur y su esposa Aran que, al no regresar su amado, prefiri&oacute; ser tragada por el Cant&aacute;brico, surgiendo as&iacute; las dos grandes rocas de la <strong>playa de Saturraran</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa de Saturraran                            </span>
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        Y a un paso, en la desembocadura del Artibai, <strong>Ondarroa</strong>, primer puerto de la costa vizca&iacute;na, adonde se accede por el puente de Itsasaurre (frente al mar), dise&ntilde;ado por Santiago Calatrava. Pero algunos seguimos prefiriendo el tradicional Puente Viejo de esta villa de inconfundible sabor medieval y marinero. Tambi&eacute;n admiraremos la Torre de Likona, del siglo XV, cl&aacute;sica construcci&oacute;n fronteriza. Y muy cerca la iglesia g&oacute;tica de Andra Mari, de la misma centuria. El antiguo Ayuntamiento es otro edificio de inter&eacute;s, con una fachada toscana muy diferenciada del resto de las construcciones de la poblaci&oacute;n. No obstante, para el que prefiera darse un buen ba&ntilde;o, Ondarroa tambi&eacute;n dispone de una playa, la de Arrigorri, desde la cual se puede acceder a pie hasta la ya visitada playa de Saturraran.
    </p><p class="article-text">
        Desde la villa costera nos dirigiremos hacia el interior de Bizkaia, remontando el r&iacute;o Artibai, en cuyas riberas nos encontraremos con <strong>Berriatua</strong>, donde podremos admirar la iglesia de San Pedro, edificio del siglo XII asentado sobre una peque&ntilde;a cima, y antes la Etxe Pintxu o Casa Pinta, casa-palacio del siglo XVIII que llama la atenci&oacute;n por las pinturas de su fachada. Luego seguiremos en falso llano hasta enlazar con la opci&oacute;n primera que viene por Larruskain.
    </p><p class="article-text">
        Y en un voleo llegaremos a <strong>Markina</strong>, localidad fundada a mediados del siglo XIV, y hoy resultado de la fusi&oacute;n de dos n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n: el de la villa y el de la anteiglesia de Xemein. Diversos palacios e iglesias constituyen el rico patrimonio de la localidad, pero nosotros os aconsejamos que busqu&eacute;is la ermita de San Miguel de Arretxinaga, sorprendente templo hexagonal, cuyo altar est&aacute; formado por tres grandes rocas. Al referirnos a Markina-Xemein, tambi&eacute;n estamos hablando de la cesta-punta, la modalidad m&aacute;s universal de la pelota vasca. En su Front&oacute;n Municipal, popularmente conocido como la Universidad de la Pelota, se doctoraron a lo largo de los a&ntilde;os muchos pelotaris <em>markinarrak</em>. Si ten&eacute;is ocasi&oacute;n no dej&eacute;is de asistir a uno de esos vibrantes partidos y luego buscad un sitio para cenar en la misma plaza&hellip; y prontito a dormir en el albergue de peregrinos, que ma&ntilde;ana va a ser un d&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s duro.
    </p><h3 class="article-text">3.&ordf; etapa: Markina &ndash; Bilbao: la Bizkaia rural y urbana (65,1 km y 1.400 m de desnivel)</h3><p class="article-text">
        Como venimos diciendo, hoy nos vamos a enfrentar a la etapa m&aacute;s dura de todo el Camino del Norte, por lo menos en su sector vasco. Para ello, salimos de Markina-Xemein con energ&iacute;as renovadas para transitar por peque&ntilde;os pueblos de marcado car&aacute;cter rural como Bolibar, Munitibar o Ajangiz en nuestro discurrir hacia Gernika-Lumo. De aqu&iacute; en adelante el Camino nos depara un par de fuertes ascensiones, a los altos de Gerekiz y Aretxabalgane, antes de Larrabetzu y la a&uacute;n m&aacute;s fuerte subida a El Vivero, si queremos alcanzar la otrora fabril Bilbao, hoy renovada y cada d&iacute;a m&aacute;s interesante capital de Bizkaia. Aunque llegaremos al &ldquo;Botxo&rdquo; tan cansados que seguro que su visita quedar&aacute; para ma&ntilde;ana.
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            <span class="title">
                Perfil de la tercera etapa                            </span>
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        En poco m&aacute;s de 3 km desde Markina arribaremos a una encrucijada inmemorial de caminos, <strong>Iruzubieta</strong>, un conjunto de casas con varios puentes (&ldquo;los tres puentes&rdquo;, significa en euskera) que separan los cauces del Artibai y su afluente Iru Erreketa, que vamos a remontar en direcci&oacute;n a la cuna de los antepasados del libertador de Hispanoam&eacute;rica, Sim&oacute;n Bolivar. En el antiguo caser&iacute;o Errementarikua del actual municipio de <strong>Ziortza-Bolibar</strong>, se encuentra el Museo que lleva el nombre del caudillo venezolano, pa&iacute;s al que le unen diversos recuerdos como un busto del personaje, donaci&oacute;n de aquel gobierno, y en la vecina iglesia de Santo Tom&aacute;s, una capilla con la imagen de Nuestra Se&ntilde;ora de Coromoto, patrona del pa&iacute;s sudamericano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El top&oacute;nimo inicial del municipio nos llama a la siguiente visita en nuestra ruta jacobea: la emblem&aacute;tica colegiata de <strong>Ziortza-Zenarruza</strong>, compuesta por varios elementos: la iglesia, el claustro, la casa del abad, el hospital de peregrinos (hoy hospeder&iacute;a), las cercas, las casas de colonos, el Calvario y la calzada medieval, adem&aacute;s de las puertas este y oeste. En este paraje nos sentiremos como sobrecogidos por el embrujo de uno de los enclaves religiosos y rurales m&aacute;s antiguos de Bizkaia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ziortza-Zenarruza                            </span>
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        Si no nos importa patear un rato empujando nuestra montura met&aacute;lica, podemos seguir las indicaciones del Camino oficial (flechas amarillas) que nos llevan al <strong>alto de Gontzugarai</strong>, pero m&aacute;s f&aacute;cil nos va a resultar dejarnos caer de nuevo con nuestras bicis y sus alforjas a Bolibar y subir tranquilos por la BI-2224. El monte Oiz vigila desde sus m&aacute;s de 1000 m todos nuestros pasos y protege al mismo tiempo nuestro pedaleo, que desde el alto nos lleva cuesta abajo hasta <strong>Munitibar</strong>, ubicado ya en un nuevo valle, el del r&iacute;o Lea. El conjunto rural del municipio est&aacute; compuesto por un casco urbano que gira alrededor de la iglesia parroquial, si bien los n&uacute;cleos originales de poblaci&oacute;n, que completan la denominaci&oacute;n oficial del municipio, tienen preciosos ejemplos de arte religioso en la hermosa iglesia neocl&aacute;sica de Santa Mar&iacute;a de <strong>Gerrikaitz</strong>, as&iacute; como la citada parroquia de San Vicente de <strong>Arbatzegi</strong>. Asimismo, las numerosas ermitas con las que cuenta el municipio y los molinos de Elortza y Olatxu completan su patrimonio hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Abandonamos el n&uacute;cleo de Munitibar para, sin salir del municipio, enfrentarnos a una dura rampa que nos conduce al barrio de <strong>Aldaka</strong>, donde encontraremos una nueva ermita de Santiago, con una imagen del ap&oacute;stol que aqu&iacute; nos ha tra&iacute;do. Pronto nos juntamos de nuevo a la BI-2224 en el <strong>alto de Astorkigane</strong>, al que llegaremos cuesta abajo, pero enseguida nos desviaremos a la Bi-3224 para visitar nuevos pueblos siguiendo el trazado del Camino oficial, como <strong>Marmiz.</strong> El entorno natural, cubierto de bosque atl&aacute;ntico y encinar costero, es lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n a lo largo de este recorrido por la comarca de Busturialdea y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, excepcional enclave natural caracterizado por su gran diversidad paisaj&iacute;stica y ecol&oacute;gica. El siguiente pueblo, <strong>Ajangiz</strong>, est&aacute; emplazado en una ladera monta&ntilde;osa y la vista desde su plaza es espl&eacute;ndida, pudi&eacute;ndose observar toda la vega del r&iacute;o Oka que contin&uacute;a su curso hacia el mar dibujando diversos meandros en su desembocadura, donde alberga unas marismas muy bien conservadas en las que reposan miles de aves migratorias.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros continuamos ruta hasta llegar a la capital de las libertades vascas, <strong>Gernika</strong>, una urbe que cuenta con innumerables atractivos. En la plaza de los Fueros, presidida por la estatua de Don Tello, fundador de la villa, encontraremos el Museo de la Paz, que recuerda el tr&aacute;gico bombardeo de Gernika en 1937 a manos de la aviaci&oacute;n alemana. Recomendamos tambi&eacute;n una visita al Parque de Europa y a la Casa de Juntas, donde se ubica el actual sal&oacute;n de plenos de las Juntas Generales de Bizkaia, con su m&iacute;tico &aacute;rbol, emblema de los fueros y las libertades vascas, donde juraba su cargo el Se&ntilde;or de Bizkaia y actualmente el lehendakari. Estamos a mitad de la etapa y es este un buen sitio para reponer fuerzas: no ser&aacute; por falta de establecimientos.
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            <span class="title">
                Gernika                            </span>
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        Para abandonar Gernika dejaremos a un lado el Camino oficial para evitar as&iacute; la dureza de las pistas que bordean el Monte Billakaio, y nos dirigiremos por la carretera general al cruce de <strong>Muxika, </strong>donde tomaremos a la derecha la ruta que nos lleva al n&uacute;cleo de Ugarte (&ldquo;entre r&iacute;os&rdquo;), donde se ubica la casa consistorial y la iglesia de San Vicente.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s nueva subida, en este caso doble: primero hasta el <strong>alto de Gerekiz</strong>, donde visitaremos su ermita juradera de San Esteban antes de, tras breve y empinado descenso, afrontar una ascensi&oacute;n bastante m&aacute;s exigente hasta el n&uacute;cleo de <strong>Andra Mari de Morga</strong>, donde se ubica la hermosa ermita de N&ordf; S&ordf; de los Remedios, que bien merece ser visitada adem&aacute;s por la belleza de sus vistas. Y tras retomar la ascensi&oacute;n coronaremos, por fin, el <strong>alto de Aretxabalgane</strong>, asom&aacute;ndonos en su descenso al valle del r&iacute;o Asua.
    </p><p class="article-text">
        El primer pueblo que nos da la bienvenida al Txorierri (&ldquo;pueblo de p&aacute;jaros&rdquo;), nombre con el que los bizkainos denominamos a este corredor entre monta&ntilde;as donde se sit&uacute;a el aeropuerto de la capital del Nervi&oacute;n, ser&aacute; <strong>Larrabetzu</strong>, si bien antes de llegar al n&uacute;cleo nos habremos detenido en el barrio de Goikolexea a conocer la iglesia San Emeterio y San Celedonio, que posee uno de los retablos m&aacute;s notables del territorio hist&oacute;rico. Los edificios que definen la plaza del n&uacute;cleo urbano principal forman un bello conjunto arquitect&oacute;nico, donde destaca el palacio de Ikaza, ubicado junto al ayuntamiento. A escasos metros se encuentra el palacio Anguleri, edificio de gran inter&eacute;s art&iacute;stico y etnogr&aacute;fico por mezclar caracter&iacute;sticas del caser&iacute;o y del palacio.
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                Gernika, con una representación del cuadro de Picasso                            </span>
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        Y muy cerca otro nuevo pueblo, <strong>Lezama</strong>, que luce orgulloso su templo de Santa Mar&iacute;a, del siglo XVI, que cuenta con una hermosa fachada renacentista y cinco altares. Tambi&eacute;n nos acercaremos a conocer el Humilladero del Santo Cristo, que vigilaba el que fue antiguo Camino Real de Bilbao a Gernika. Y junto a la torre de Lezama, cuna de banderizos erigida en el siglo XIV con piedra de siller&iacute;a, iniciaremos la &uacute;ltima subida de la jornada, pero la m&aacute;s exigente de todas ellas, para izarnos hasta el cordal de la sierra del Ganguren en el paraje que se conoce como <strong>El Vivero</strong>, &aacute;rea de esparcimiento muy frecuentada por los vecinos del entorno. Corr&iacute;a 1938 cuando los prisioneros instalados en el campo de concentraci&oacute;n de Deusto fueron obligados a trabajar en las labores de repoblaci&oacute;n de la zona, especialmente afectada durante la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tomamos luego direcci&oacute;n a Artxanda, el monte del ocio para los bilba&iacute;nos, pero el camino se desv&iacute;a antes hasta los alrededores del <strong>Monte Avril</strong> (as&iacute;, con &ldquo;v&rdquo;), que debe su nombre al general Jean Jacques Avril, gobernador de Bizkaia durante la ocupaci&oacute;n francesa. Para el descenso hasta el &ldquo;Botxo&rdquo; deberemos extremar la precauci&oacute;n en las fuertes rampas del Camino. Y, c&oacute;mo no, acudiremos en primer lugar a rendir homenaje a la Virgen de Bego&ntilde;a, que nos espera en la colina de Artagan. Luego s&iacute;, los 'pintxos' o una op&iacute;para cena en Zazpi Kaleak ser&aacute;n el mejor final para una maratoniana jornada.
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                Bilbao, desde el monte Avril                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>4.&ordf; etapa (1): Bilbao &ndash; Kobaron: los contrastes de la R&iacute;a de Bilbao (30,6 km y 300 m de desnivel)</strong></h3><p class="article-text">
        Bien recuperados de los esfuerzos de la jornada precedente y en vista de que la etapa de hoy va a ser mucho m&aacute;s corta y relajada, bien podemos darnos un paseo &ndash;en bici, por supuesto- por la capital bilba&iacute;na para conocer sus barrios y edificios m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Y la mejor manera de hacerlo es dejarnos llevar por la R&iacute;a, esa arteria por donde llegaban los barcos en el pasado y que hoy en d&iacute;a sigue siendo clave en la vida de la villa. <strong>Bilbao</strong> es hoy para muchos &ldquo;la ciudad del Guggenheim&rdquo;, ya que desde que se construy&oacute; este original museo en 1997, se transform&oacute; para siempre y poco se adivina ya de aquel viejo &ldquo;Botxo&rdquo;, ciertamente un hoyo oscuro y sucio entre las monta&ntilde;as. Sin embargo, aquellas huellas de su pasado industrial y minero han quedado como simples reliquias y Bilbao impacta ahora por sus estructuras innovadoras creadas por prestigiosos arquitectos, convirti&eacute;ndose en toda una referencia internacional de modernidad. Aunque, curiosamente, lo que le da su car&aacute;cter &uacute;nico es la combinaci&oacute;n de lo vanguardista con el sabor tradicional de su Casco Viejo, lleno de encantadoras calles y bares con las barras repletas de 'pintxos' que demuestran que en Euskadi la gastronom&iacute;a se vive apasionadamente.
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                Primera parte de la cuarta etapa                            </span>
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        Adem&aacute;s del famoso museo de Frank Gehry, los bilba&iacute;nos tienen otra pinacoteca de enorme valor, su Museo de Bellas Artes, ubicado frente a un nuevo s&iacute;mbolo de la urbe: la Torre Iberdrola. A la apuesta por una imagen rompedora e imaginativa se unen el Palacio Euskalduna, las estaciones de metro de Norman Foster, las torres de Isozaki y Pelli, el puente Zubizuri de Calatrava o nuevos centros culturales como la Alh&oacute;ndiga de Philippe Starck, construida a partir de un antiguo almac&eacute;n de vinos. Por otro lado, Bilbao no puede concebirse sin su caracter&iacute;stico casco antiguo con m&aacute;s de 700 a&ntilde;os de historia. Da gusto caminar por &ldquo;Zazpi Kaleak&rdquo; e ir encontrando edificios del pasado como el Puente de San Ant&oacute;n (s&iacute;mbolo de la villa), la Catedral o su teatro m&aacute;s elegante, inspirado en la &Oacute;pera de Par&iacute;s: el Arriaga, Y como todos los bilba&iacute;nos saben, el &ldquo;Funi&rdquo; de Artxanda nos obsequia con las mejores vistas de todo lo que hemos conocido.
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                Bilbao, a vista de dron                            </span>
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        Podemos concluir que Bilbao es hoy una ciudad de contrastes, como contrastes vamos a encontrar en la etapa de hoy. Y es que, para continuar nuestro Camino del Norte, se nos presentan dos alternativas. La principal consiste en seguir la Ruta de la Costa y, en bicicleta, lo m&aacute;s sencillo pasa por seguir la r&iacute;a de Bilbao hasta Getxo para cruzar a Portugalete usando el transbordador del Puente Bizkaia. Despu&eacute;s habr&aacute; que pedalear por un 'bidegorri' que atraviesa la antigua Zona Minera hasta la playa de La Arena, cerca ya del l&iacute;mite con Cantabria. En esta etapa el Camino atravesar&aacute; parajes muy diferentes a los de las jornadas previas: hasta Portugalete, los bosques m&aacute;s comunes ser&aacute;n los de cemento; los senderos m&aacute;s habituales, los de asfalto y baldosa; y los sonidos que nos acompa&ntilde;ar&aacute;n, los de una urbe moderna.
    </p><p class="article-text">
        Salimos del Casco Viejo por la orilla derecha de la R&iacute;a, saludando al edificio consistorial y, despidi&eacute;ndonos del Bilbao de siempre a la altura de La Salve, atravesaremos los barrios de Deusto y San Ignacio para cruzar el <strong>Puente de Lutxana</strong>, donde tuvo lugar la famosa batalla en la primera carlistada.
    </p><p class="article-text">
        Tras este peque&ntilde;o recuerdo de la insensatez de la guerra, atravesaremos la zona aluvial de la r&iacute;a de Bilbao entre los r&iacute;os Udondo y Asua en la margen derecha, que fue temprana y densamente industrializada. Nos hallamos, pues, en <strong>Erandio</strong>, en concreto a uno de sus siete n&uacute;cleos y el principal de todos ellos, donde se ubica su ayuntamiento: Altzaga. La tradicional uni&oacute;n con la orilla opuesta de la R&iacute;a la realizan los <em>erandiotarrak </em>en su querido bote, que pasa por aut&eacute;nticas dificultades para no desaparecer ante la subida de los precios del gas&oacute;leo. El gigantesco Puente de Rontegi que une por autov&iacute;a ambas m&aacute;rgenes nunca tendr&aacute; el encanto de esta peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n que tanta nostalgia provoca en sus vecinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y tras atravesar Astrabudua, llegaremos a <strong>Lamiako</strong>, en la zona en la que confluyen los r&iacute;os Udondo y Gobela, un peque&ntilde;o testimonio del humedal que en &eacute;pocas pasadas ocup&oacute; una gran extensi&oacute;n. Y es que esta era una zona marisme&ntilde;a, aunque apenas queden unos pocos vestigios. La Vega de Lamiako, que hasta principios del siglo XIX era un espacio pr&aacute;cticamente despoblado, a excepci&oacute;n de algunos caser&iacute;os aislados, ha mutado hoy en un entorno tan humanizado como el de la r&iacute;a de Bilbao, donde este peque&ntilde;o fragmento de marisma rellenada a&uacute;n conserva parte de la vegetaci&oacute;n de las zonas h&uacute;medas. &iquest;Se reunir&iacute;an aqu&iacute; las <em>lamiak</em> (brujas) para celebrar sus <em>akelarres</em>? Pod&eacute;is estar seguros de que hoy en d&iacute;a no.
    </p><p class="article-text">
        Y luego nos adentramos en <strong>Las Arenas-Areeta</strong>, barrio residencial de elegantes viviendas en el municipio de Getxo, con una excelente oferta comercial, un puerto de recreo y una bonita playa resguardada en El Abra por el Muelle de Churruca, agradable zona ajardinada asomada al mar, con el monumento en honor al ingeniero que planific&oacute; las obras de canalizaci&oacute;n de la r&iacute;a bilbaina. Los palacios de Kai-Alde, Cristina Etxea y la iglesia de Las Mercedes nos muestran una urbe donde la alta burgues&iacute;a de Bilbao ha encontrado su lugar en el mundo.
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                Las Arenas                            </span>
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        Tras alucinar con el lujo y ostentaci&oacute;n de estas adineradas familias que compet&iacute;an por demostrar su poder econ&oacute;mico en la magnificencia de sus casas, nos embarcaremos en una barca diferente, la que colgada por cables met&aacute;licos de una de las m&aacute;s destacadas obras de arquitectura del hierro de la Revoluci&oacute;n industrial nos transporta a un mundo totalmente opuesto. <strong>El Puente Colgante de Bizkaia</strong> fue inaugurado en 1893 como el primer transbordador mec&aacute;nico del mundo y en la actualidad sigue en servicio, habiendo sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desembarcar en <strong>Portugalete</strong>, nos abre las puertas a un pueblo que contrasta profundamente con el de, en muchos casos, sus patronos. En las estrechas y empinadas calles de su casco hist&oacute;rico, de origen medieval, encontraremos algunos monumentos de inter&eacute;s, como la Torre Salazar del siglo XIV y la Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a, templo de estilo g&oacute;tico-renacentista, que guarda en su interior un retablo mayor con relieves de madera. El contemplar desde esta margen izquierda de la R&iacute;a de Bilbao los lujosos edificios de la margen opuesta hace patentes los contrastes que el dinero provoca en los naturales de una misma provincia.
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                Detalle del Puente Colgante                            </span>
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        Ascendemos hasta el Parque de la Florida para buscar alejarnos de todo este marem&aacute;gnum de asfalto y bullicio en el agradable paseo que vamos a emprender ahora hasta el final de la etapa por el 'bidegorri' que se confunde hoy con el Camino del Norte que estamos recorriendo. Y as&iacute; atravesaremos la conocida como <strong>Zona Minera</strong>, donde los trabajadores de las minas y f&aacute;bricas viv&iacute;an miserablemente, mientras sus patronos de la Margen Derecha solo ve&iacute;an en ellos mano de obra para hacerse m&aacute;s y m&aacute;s ricos. <strong>Ortuella </strong>y <strong>Gallarta</strong> son dos de esos pueblos que nos hablan a las claras de las dos Bizkaias que la industrializaci&oacute;n fue configurando desde mediados del siglo XIX. En ellos existen restos de minas en las que los obreros desempe&ntilde;aban antiguamente su labor y que en la actualidad forman un paisaje realmente significativo. Todo aquel que quiera conocer de primera mano los entresijos de esta actividad, solo tiene que visitar el Museo de la Miner&iacute;a del Pa&iacute;s Vasco, situado en la &uacute;ltima de ambas poblaciones.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, recorrido ya todo el Valle de Somorrostro, llegaremos a la <strong>playa de La Arena</strong>, a caballo entre Zierbena y Muskiz, los dos pueblos que se disputan su titularidad. Por la pasarela de madera construida al efecto, pedalearemos sobre el arenal (si este nos lo permite, para evitar un largo rodeo por la carretera) y atravesaremos el puente met&aacute;lico sobre el r&iacute;o Barbad&uacute;n para llegar a una nueva zona de marismas en <strong>Pobe&ntilde;a</strong>, donde visitaremos la popular ermita de la Virgen del Socorro. Es una pena que con nuestras bicis no podamos subir la enorme cantidad de escalones hasta la <strong>V&iacute;a Verde de Itsaslur</strong> (&ldquo;mar y tierra&rdquo;), porque ese es el privilegio de los peregrinos que recorren el Camino a pie. Pero nosotros podemos acabar este Camino de la Costa por Euskadi subiendo un alto de algo m&aacute;s de 1 km y dejarnos caer hasta el barrio de <strong>Kobaron,</strong> desde el que volver sobre nuestros pasos por la citada V&iacute;a Verde, antigua v&iacute;a de tren para la industria minera, de la cual a&uacute;n se pueden encontrar vestigios sobre los espectaculares acantilados. Tambi&eacute;n se pueden contemplar los restos, en forma de poleas, de otra actividad t&iacute;pica de la zona: la recogida de algas. En este paseo ponemos punto final al Camino de la Costa que se adentra despu&eacute;s en tierras c&aacute;ntabras para continuar su recorrido a orillas del Cant&aacute;brico hasta la capital compostelana.
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                Kobaron                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>4.&ordf; Etapa (2): Bilbao &ndash; Balmaseda: a orillas del Kadagua (42,2 km y 370 m de desnivel)</strong></h3><p class="article-text">
        Tras la visita al &ldquo;Botxo&rdquo;, la segunda alternativa para continuar el Donejakue Bidea nos conduce hacia el interior de Bizkaia, recorriendo una de sus comarcas m&aacute;s desconocidas en busca del Camino Franc&eacute;s, ya en tierras castellanoleonesas. Es esta una ruta mucho menos transitada por los peregrinos, que &uacute;ltimamente se ha dado a conocer tambi&eacute;n como Camino Olvidado o Camino de la Monta&ntilde;a, que qued&oacute; en desuso cuando los reyes de Navarra y Castilla y Le&oacute;n aportaron una mayor seguridad al Camino Franc&eacute;s. De ah&iacute; su nombre.&nbsp;
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                Segunda parte de la cuarta etapa                            </span>
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        En esta etapa os proponemos rescatar del olvido esta antigua variante del Donejakue Bidea. Para ello, en tierras bizkainas seguiremos los pasos que realizaron generaciones de comerciantes que transportaban sus mercanc&iacute;as entre Bilbao y Castilla remontando el r&iacute;o Kadagua a trav&eacute;s de las Encartaciones, el territorio m&aacute;s occidental de Euskadi. Una vez m&aacute;s, al realizar nuestra particular peregrinaci&oacute;n en bicicleta, deberemos buscar los caminos que nos permitan un pedaleo f&aacute;cil, buscando siempre alternativas que nos alejen en lo posible del tr&aacute;fico motorizado.
    </p><p class="article-text">
        Para ello saldremos de Bilbao por la margen izquierda de la R&iacute;a, siguiendo el 'bidegorri' que desde el Casco Viejo nos lleva por Abandoibarra y el barrio Olabeaga, hasta <strong>Zorrotza</strong>, en alusi&oacute;n a la forma triangular &ldquo;aguda&rdquo; que toma ese barrio sito en la desembocadura del Kadagua en la r&iacute;a bilbaina. Como gran parte de Bilbao y de su territorio hist&oacute;rico, los or&iacute;genes de Zorrotza est&aacute;n &iacute;ntimamente unidos primero a la agricultura y ganader&iacute;a, y posteriormente a la industria, llegando a acoger a la primera refiner&iacute;a del Estado y a la f&aacute;brica de los populares jabones Chimbo.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; transitaremos por la carretera general a Balmaseda (el Corredor del Kadagua la ha dejado casi en exclusiva para uso ciclista) hasta el conocido como <strong>Puente del Diablo</strong> sobre dicho r&iacute;o, para acceder desde Kastresana al barrio barakald&eacute;s de Las Delicias, ya dentro del Camino oficial. Las leyendas sobre su origen son similares a otros relatos muy difundidos por toda la Europa occidental, seg&uacute;n las cuales diversos puentes fueron construidos por el Diablo, quien ofrec&iacute;a al constructor salvar las dificultades t&eacute;cnicas de la fabricaci&oacute;n de la infraestructura a cambio de su alma. Su gran porte y solidez revelan la importancia de la infraestructura y de la funci&oacute;n que cumpl&iacute;a dentro de una v&iacute;a terrestre estrat&eacute;gica. As&iacute;, la monumentalidad de esta construcci&oacute;n se ve realzada por un notable valor hist&oacute;rico y simb&oacute;lico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Balmaseda                            </span>
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        Y pronto llegaremos a Irauregi, en el municipio de <strong>Alonsotegi</strong>, al que entraremos por un nuevo puente para retomar la ruta a la capital encartada. Estamos al pie de las monta&ntilde;as m&aacute;s emblem&aacute;ticas de Bilbao y las sendas hacia las cumbres o hacia sus numerosas ermitas no pueden desviarnos de nuestro objetivo.
    </p><p class="article-text">
        A la salida de Arbuio tomamos el 'bidegorri' conocido como <strong>V&iacute;a Verde del Kadagua</strong>, encarando un fuerte repecho al que sigue un largo y empinado descenso para pedalear relajados hasta el barrio de <strong>La Quadra</strong>, donde en un punto alto se alza la torre del linaje banderizo hom&oacute;nimo que controlaba el acceso al Valle de Salcedo, recreando una imagen sin duda bastante habitual en los momentos finales de la Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        Pronto, y siempre llaneando, entraremos durante unos centenares de metros en el municipio alav&eacute;s de Okendo (algo que muchos encartados y bilba&iacute;nos ignoran), antes de llegar a <strong>Sodupe</strong>, en el lugar de encuentro de los cauces del Herrer&iacute;as y el Kadagua. Es el n&uacute;cleo mayor del municipio de <strong>G&uuml;e&ntilde;es</strong>, al que nos dirigiremos siempre por el 'bidegorri' para descubrir la joya de la localidad: la portada plateresca de su iglesia de Santa Mar&iacute;a. Y con ella diversas villas, palacios y casas-torre dispersas por el municipio.
    </p><p class="article-text">
        Y, ya que hablamos continuamente del &ldquo;r&iacute;o que nos lleva&rdquo;, deberemos hacer menci&oacute;n tambi&eacute;n al trazado ferroviario del tren de La Robla que comparte este tramo inicial de su recorrido hasta tierras leonesas con el de Santander, separ&aacute;ndose ambos en el barrio al que llegamos a continuaci&oacute;n, <strong>Aranguren</strong>, donde retomamos el 'bidegorri' por el que transitamos desde hace varios kil&oacute;metros. Estamos ya en un nuevo municipio encartado y el m&aacute;s poblado de todos ellos, <strong>Zalla</strong>, anteiglesia de rica historia de litigios fronterizos y antiguas ferrer&iacute;as, que conserva un valioso legado hist&oacute;rico como el palacio barroco de los Murga del siglo XVII, actual sede del Ayuntamiento, y la parroquia San Miguel de Arc&aacute;ngel, fundada en el siglo XII, aunque fue ampliada en el siglo XVIII. Merece la pena salirse un poco del 'bidegorri'<em> </em>para visitar la ermita de San Pedro de Zarikete, ubicada a la vera del Camino Real en la ribera del r&iacute;o Kadagua y a la sombra de un frondoso roble, nieto del multisecular &aacute;rbol de Gernika, a la que los zallucos acuden para curarse del &ldquo;mal de ojo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el camino que une el municipio con la vecina villa de Balmaseda, encontramos el &aacute;rea recreativa de <strong>Bolunburu</strong>, un conjunto monumental formado por las ruinas de unas ferrer&iacute;as y de un antiguo molino, por la preciosa ermita de Santa Ana y por la casa-torre hom&oacute;nima. Es un lugar ideal para hacer un alto en el camino, reponer fuerzas o disfrutar del entorno. Y en el barrio de <strong>La Herrera</strong> buscaremos de nuevo el 'bidegorri' junto a la ermita de San Antonio de La Mella, que nos aguarda agazapada en un rec&oacute;ndito paraje a la vera del Kadagua, justo enfrente del palacio Urrutia que conserva una fachada de siller&iacute;a de finales del siglo XVII. Por aqu&iacute; pasaba el antiguo Camino Real que desde Bilbao se dirig&iacute;a a Balmaseda. Al otro lado del r&iacute;o y rodeada de un entorno rural se sit&uacute;a la Torre de Terreros, que se erige en la actualidad como una de las torres mejor conservadas de todas las Encartaciones.
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            <span class="title">
                Balmaseda                            </span>
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        Y en agradable paseo junto al r&iacute;o, pedalearemos en paralelo al canal de la antigua ferrer&iacute;a, luego hidroel&eacute;ctrica de La Mella, para finalizar nuestro Donejakue Bidea en la primera villa bizkaina, <strong>Balmaseda</strong>, tambi&eacute;n atravesada por el Kadagua, sobre el que encontramos su monumento m&aacute;s representativo: el Puente Viejo, del siglo XIII. Tambi&eacute;n son dignas de menci&oacute;n las iglesias g&oacute;ticas de San Severino y San Juan, as&iacute; como el convento de Santa Clara y los palacios de Urrutia y Horcasitas en el paradigm&aacute;tico trazado urbano de la villa. En Semana Santa, durante dos d&iacute;as, se celebra una Pasi&oacute;n Viviente en la que participa todo el pueblo, constituyendo una de las mejores representaciones de este tipo, si no la mejor, a nivel nacional. En su gastronom&iacute;a, destaca la &ldquo;putxera&rdquo;, un recipiente inventado por los ferroviarios del tren Bilbao-La Robla, para guisar a fuego lento unas insuperables alubias con tocino, chorizo y morcillas con las brasas de las locomotoras. Es el s&iacute;mbolo de Balmaseda. Y por supuesto, su 'txakoli' que se elabora desde el siglo XV. No me dir&eacute;is que no es un final m&aacute;s que digno para las cuatro etapas del Camino del Norte o de la Costa que, tras pasar luego junto a la f&aacute;brica de boinas La Encartada y su peculiar museo, nos adentra en el burgal&eacute;s Valle de Mena despidi&eacute;ndonos de una experiencia inolvidable por algunos de los lugares m&aacute;s hermosos de Euskadi. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-lanzarote-bicicleta-volcanes-campos-lava_130_9044285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta por Lanzarote: en bicicleta entre volcanes y por campos de lava</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/peregrinaje-camino-norte-camino-primitivo-bicicleta_130_9024009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El peregrinaje por el Camino del Norte y el Camino Primitivo, en bicicleta</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/donejakue-bidea-camino-costa-bicicleta_1_9950843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2023 18:49:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donejakue Bidea: el Camino de la Costa, en bicicleta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Camino de Santiago,Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas,Rutas,Rutas por montaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vinuesa, en bicicleta: un paseo por la corte de Pinares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vinuesa-bicicleta-paseo-corte-pinares_1_9732045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ea9fc77-1c1d-41c2-8796-228406e08aeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vinuesa, en bicicleta: un paseo por la corte de Pinares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran cantidad de pinos que pueblan esta región la convierten en una de las más verdes y exuberantes de la Meseta Norte, completando un paisaje natural en el que sus impresionantes montañas, las lagunas y embalses, las hoces y cañones de los ríos, sus rebaños de ovejas y vacas y los abundantes corzos que campan a sus anchas por el bosque ofrecen un entorno de extraordinaria belleza e inestimable valor ecológico</p><p class="subtitle">Más rutas - Valonia, un paraíso que respira ciclismo</p></div><p class="article-text">
        A caballo entre las castellanas provincias de Burgos y Soria se encuentra la Comarca de Pinares, marco incomparable de una masa forestal de las mayores de Europa y que recoge las primeras aguas del Duero ni&ntilde;o. No se trata de un espacio solo f&iacute;sico, sino que sus tradiciones, costumbres, artesan&iacute;a y fiestas definen un espacio humano de enorme atractivo.
    </p><p class="article-text">
        La gran cantidad de pinos que pueblan esta regi&oacute;n la convierten en una de las m&aacute;s verdes y exuberantes de la Meseta Norte, completando un paisaje natural en el que sus impresionantes monta&ntilde;as, las lagunas y embalses, las hoces y ca&ntilde;ones de los r&iacute;os, sus reba&ntilde;os de ovejas y vacas y los abundantes corzos que campan a sus anchas por el bosque ofrecen un entorno de extraordinaria belleza e inestimable valor ecol&oacute;gico.&nbsp;
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                Los detalles de la ruta                            </span>
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        El hombre y la historia han dejado una huella imperecedera ya desde la Prehistoria, con restos celtas y romanos, necr&oacute;polis e iglesias medievales, palacios renacentistas y barrocos, hasta llegar a nuestros d&iacute;as en que el turismo, precisamente apoyado en esa riqueza cultural y paisaj&iacute;stica, se ha convertido en la principal fuente econ&oacute;mica de la comarca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La posesi&oacute;n comunal de los bosques es el vestigio a&uacute;n vivo de un pasado dedicado a la explotaci&oacute;n forestal de los majestuosos pinos que dieron origen a flotas enteras de barcos, tras ser transportados por los insignes carreteros de esta comarca pinariega.
    </p><p class="article-text">
        Esta arm&oacute;nica conjunci&oacute;n de Naturaleza y tarea humana es la que llev&oacute; al genial B&eacute;cquer a escribir: &ldquo;En las plateadas hojas de los &aacute;lamos, en los huecos de las pe&ntilde;as, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles esp&iacute;ritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal esp&iacute;ritu del hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal conjunto de atractivos brinda adem&aacute;s al cicloturista unas inmensas posibilidades de practicar su inagotable afici&oacute;n, sea en bici de carretera o de monta&ntilde;a, por rutas sombr&iacute;as o soleadas, con recorridos llanos o de pendientes inhumanas: siempre una oferta &uacute;nica e inolvidable. Y ahora os dejamos con el ciclista m&aacute;s popular de todo Pinares que con sus 98 a&ntilde;os todav&iacute;a puede presentarnos mejor que nadie los secretos de su amada Tierra de Pinares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El perfil de Vinuesa                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Quer&eacute;is conocer la Corte de los Pinares?, por Pascual Nieto</strong></h3><p class="article-text">
        Creo que me va a costar. No, no creo: estoy seguro de que lo va a hacer. Me han liado mis amigos para que sea yo quien os presente mi tierra, estos pueblos en los que he nacido y vivido y estas carreteras que me han visto dar pedales a lo largo de toda mi ya larga vida. Y no me resulta nada f&aacute;cil, ni mucho menos. Es que una cosa es contar a los colegas de la bici an&eacute;cdotas de mis a&ntilde;os mozos y otra bien distinta es someterme a un guion casi tur&iacute;stico para invitaros a que os acerqu&eacute;is a conocer y pedalear en esta Comarca de Pinares. La culpa ha sido m&iacute;a por aceptar el reto, aunque he de reconocer que siempre he sido un poco &ldquo;tirao p&rsquo;alante&rdquo;. Y he tenido que dedicar varios ratos a ojear diversas revistas para ver c&oacute;mo se hace esto de describir una regi&oacute;n y sus encantos cicloturistas. La lupa ha sido mi gran ayuda en esta tarea, porque ya la vista me flojea bastante y tampoco es que el tama&ntilde;o de la letra de las publicaciones actuales est&eacute; pensado para viejos como yo. Pero&hellip; &iexcl;vamos all&aacute;!; no me voy a echar atr&aacute;s ahora y&hellip; que sea lo que Dios quiera.
    </p><p class="article-text">
        Si hab&eacute;is seguido mis andanzas durante estos a&ntilde;os que compart&iacute; mi vida &ndash;m&aacute;s que mi afici&oacute;n a la bicicleta- en la revista PEDALIER (hoy ZIKLO), ya estar&eacute;is al tanto de que soy pinariego. As&iacute; se nos llama a los que vivimos en esta comarca en la que el pino es el amo y se&ntilde;or de la naturaleza que nos rodea. Pinos verdes, pinos altos, pinos hermosos, pinos extra&ntilde;os&hellip; siempre pinos, por todos lados. Nac&iacute; en Vinuesa, la capital &ndash;dicen- de la regi&oacute;n, a la que llaman los libros de turismo &ldquo;la Corte de los Pinares&rdquo;. Y, si no os parece mal, voy a empezar mi descripci&oacute;n de esta tierra pinariega partiendo de mi propio hogar para guiaros por las orillas del Duero, siempre al cobijo de los Picos de Urbi&oacute;n: que sea el propio r&iacute;o y algunos de los autores que sobre &eacute;l o esta Comarca de Pinares han escrito, quienes me acompa&ntilde;en en el dif&iacute;cil empe&ntilde;o de hablaros de los encantos de &ldquo;La hermosa tierra de Espa&ntilde;a, adusta, fina y guerrera; Castilla, de largos r&iacute;os, tiene un pu&ntilde;ado de sierras, entre Soria y Burgos como reductos de fortaleza, como yelmos crestonados, y Urbi&oacute;n es una cimera&rdquo;<em>.</em> Siempre llevo estas hermosas palabras de Antonio Machado<strong> </strong>grabadas en mi memoria cuando quiero referirme a estos Pinares de mis amores. Y una nueva sugerencia: &iquest;quer&eacute;is acompa&ntilde;arme en un sencillo paseo literario por mi tierra?
    </p><p class="article-text">
        Empezaremos, pues, nuestro periplo pinariego en <strong>Vinuesa</strong>, la Visontium romana, situada dentro del &aacute;ngulo formado por la desembocadura del Revinuesa en el Duero, cuyas aguas &ndash;las de ambos r&iacute;os&ndash; la ci&ntilde;en amorosamente por uno y otro lado. Caminemos tranquilos por sus calles para descubrir el <strong>Palacio del obispo Pedro de Neyla</strong> y el de los <strong>Marqueses de Vilue&ntilde;a</strong>, la <strong>Casa de los Ramos</strong> y el simb&oacute;lico <strong>rollo</strong> de la Villa, y sobre todo a sus gentes, a las que nos suelen considerar acogedoras y sobrias a un tiempo. La <strong>iglesia parroquial de la Virgen del Pino</strong> conmemora a sus puertas el enfrentamiento por la posesi&oacute;n de la imagen mariana de los visontinos con sus rivales 'bretones' (gentilicio de Covaleda) en la c&eacute;lebre Pinochada, fiesta de raigambre popular cuando las mozas de la villa hicieron desistir en su intento a sus vecinos de Duero arriba. Es precisamente en este lugar donde la Virgen del Pino os dar&aacute; su bendici&oacute;n, como lo hace a todos los visontinos en las fiestas de agosto, cuando en su honor se &ldquo;pinga el mayo&rdquo;<em>.</em> Es una tradici&oacute;n muy vieja esta de levantar un pino alto y recto en la plaza, que est&aacute; presente en todos los pueblos de la comarca. Y es que ya os he comentado que el pino es la vida de mi tierra desde hace siglos. Dejadme que os copie unas l&iacute;neas de <strong>Julio Llamazares</strong> que hace unos 40 a&ntilde;os escrib&iacute;a en &ldquo;Cuaderno del Duero&rdquo;: <em>&ldquo;</em>Los pinos son del pueblo. Cada hijo del pueblo (var&oacute;n o hembra, soltero o casado) tiene derecho a un lote de pinos&hellip; Los pinos son la riqueza de todos estos pueblos. Hay sierras y f&aacute;bricas de muebles. Y un gran respeto a los bosques. Nunca se tala m&aacute;s de lo que se repuebla. Y todos cuidan de que no haya incendios&rdquo;. &iexcl;Con lo que vemos todos los veranos en la tele en otras zonas de Espa&ntilde;a!
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                Vinuesa                            </span>
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        Pero prosigamos nuestro paseo en bicicleta. El solo hecho de callejear por las adoquinadas calles de Vinuesa, subir hasta la <strong>Plaza Mayor</strong> o acercarse hasta la <strong>Ermita de la Soledad</strong>, es ya de por s&iacute; un aut&eacute;ntico placer. A las afueras del n&uacute;cleo antiguo nos toparemos con el <strong>Lavadero,</strong> reflejo del esplendor que tuvo la ganader&iacute;a lanar trashumante, y al que el r&iacute;o Remonicio proporciona limpio caudal todo el a&ntilde;o. Tanto o m&aacute;s gusto nos dar&aacute; recorrer el corto paseo hasta el Duero que aqu&iacute; se ensancha para dar origen al embalse que ha llevado la vida a esta comarca. Y, bajo sus aguas, el <strong>Puente Romano</strong>, que formaba parte de la calzada que un&iacute;a la localidad de Visontium con la ciudad de Uxama, solo aparece de vez en cuando, cuando el nivel del pantano lo permite. Bueno, no s&eacute; si es romano de verdad, pero as&iacute; lo conocemos por aqu&iacute;. Apenas a unos centenares de metros la <strong>Fuente de El Salobral</strong>, ubicada dentro de un refugio recientemente acondicionado, nos regala un manantial que cuenta desde anta&ntilde;o con propiedades id&oacute;neas para el cuidado y mantenimiento de la piel: del olor de sus sulfurosas aguas no opinamos.
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                Puente Romano y el nuevo                            </span>
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        Y con ese olor a&uacute;n en nuestras pituitarias, iniciamos la ruta que aqu&iacute; os propongo para recorrer en bici de monta&ntilde;a o en esas que algunos llaman &ldquo;gravel&rdquo; y que a m&iacute; me han pillado ya demasiado mayor para probarlas. Lo hacemos tomando la carretera hacia el puerto de Santa In&eacute;s (para nosotros &ldquo;el puerto&rdquo; a secas) que poco a poco, sin rampas que merezcan tal nombre, va remontando el valle dejando el Revinuesa a nuestra izquierda.
    </p><p class="article-text">
        En el kil&oacute;metro 7 nos desviaremos para conocer <strong>El Quintanarejo</strong>, aldea de apenas una docena de vecinos que conforma un espacio natural al amparo de la Sierra del Portillo de Pinochos y luce su arquitectura tradicional y popular, entre la que destaca la <strong>ermita de Santa Catalina</strong>. Una fuente, un restaurante y alg&uacute;n alojamiento rural nos ofrecen la posibilidad de gozar del sosiego de un entorno apacible. Luego, volvemos sobre nuestros pasos para tomar, a la salida del caser&iacute;o, una pista de tierra que nos devuelve a la SO-830 en direcci&oacute;n al puerto citado.
    </p><p class="article-text">
        Y pasado el kil&oacute;metro 10, en una larga recta en que la carretera se empina, nos desviamos a la izquierda por una nueva pista de tierra que atraviesa un paraje en el Revinuesa de un encanto especial, <strong>las Gargantillas</strong>, conduci&eacute;ndonos al <strong>caser&iacute;o de Santa In&eacute;s</strong>, que deja su nombre al puerto que acabamos de dejar atr&aacute;s. Solo encontraremos vacas, una ub&eacute;rrima y g&eacute;lida fuente y una ermita que da nombre a una cofrad&iacute;a visontina. Y junto a ese pu&ntilde;ado de casas deberemos optar por subir al paraje m&aacute;s emblem&aacute;tico de todo Pinares o dejarnos caer hacia &ldquo;la corte&rdquo;. El duro ascenso a la <strong>Laguna Negra</strong> no lo incluimos en la ruta, pero dejamos su altigraf&iacute;a para los valientes que quieran enfrentarse a sus duras rampas.
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                Laguna Negra, por Santa Inés (subida)                            </span>
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        &ldquo;Ese c&iacute;rculo negruzco, esa mota o esa mancha, es la laguna que el pueblo Laguna Negra la llama&rdquo;, como cantaba <strong>P&iacute;o Baroja</strong>, otro enamorado de estas tierras, cuando yo andaba por mis 20 a&ntilde;os. Mis amigos suelen decir que la primera vez que contemplas la laguna, y m&aacute;s si es en invierno, su poderoso misterio y grandeza te envuelven y penetran en ti hasta los huesos. Igual s&iacute; que hay algo de eso en la contemplaci&oacute;n serena de su &ldquo;agua pura y silenciosa que copia cosas eternas; agua impasible que guarda en su seno las estrellas&rdquo;. &nbsp;Porque casi todos los que aqu&iacute; vivimos hemos le&iacute;do alguna vez la &ldquo;Tierra de Alvargonz&aacute;lez&rdquo; de Machado, quien vivi&oacute; aqu&iacute; una temporada y se cas&oacute; con una soriana de apenas 15 abriles cuyo nombre ha pasado a la historia de la Literatura: <strong>Leonor</strong>. Es una tr&aacute;gica historia, pero que quiz&aacute;s resuma como ninguna la rudeza de estas tierras y de sus gentes, como yo mismo. Al propio poeta andaluz le cost&oacute; dejar atr&aacute;s sus tristes recuerdos de los pocos a&ntilde;os que pudo compartir con el que fue el gran amor de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n yo guardo en mi coraz&oacute;n a&ntilde;oranzas de mis numerosas ascensiones en bici a la Laguna, aunque hace s&oacute;lo unos a&ntilde;os que se puede acceder hasta su final actual. Antes el tramo final era de tierra y a&uacute;n se nos hac&iacute;a m&aacute;s penoso llegar a culminar lo que para todos los mozos era una gran haza&ntilde;a. Pero, por favor, si hab&eacute;is llegado hasta aqu&iacute;, que nadie se quede sin dar el paseo final hasta asomarse a la roca que sirve de mirador de la Laguna Negra. Buscad el calzado adecuado para hacerlo, porque, si no lo hac&eacute;is, no dig&aacute;is que conoc&eacute;is la comarca de Pinares. Al amparo del <strong>pico de Urbi&oacute;n</strong> (2228 m), entre pinos, aureolada de sombras y leyendas, descansa la Laguna Negra. La primera vez que la contemplas, y m&aacute;s si es en invierno, su poderoso misterio y grandeza te envuelven y penetran en ti hasta los huesos: su imagen permanecer&aacute; viva en el archivo de las im&aacute;genes imborrables de tu recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Hayamos subido o no a la c&eacute;lebre laguna, para regresar a &ldquo;la Corte de los Pinares&rdquo; solo deber&eacute;is dejaros caer junto a la otra ribera del Revinuesa, por la aqu&iacute; conocemos como carretera de El Cordel, para arribar a Vinuesa por su parte alta. Luego podremos ir en busca del Puente Romano y tomar la pista de tierra que nos llevar&aacute; en paralelo al r&iacute;o hasta <strong>Molinos de Duero</strong>. Pedalear&eacute;is por la <strong>Calzada Romana</strong>, que en este caso s&iacute;, tiene una inscripci&oacute;n romana tallada en una roca a la izquierda del camino. Pero quienes no dispongan de BTT tambi&eacute;n podr&aacute;n acercarse al pueblo donde se halla el cruce principal de carreteras por la SO-820. De Molinos cuentan que en el siglo XVIII ten&iacute;a m&aacute;s de 2600 bueyes para arrastrar por toda Espa&ntilde;a casi 900 carretas al amparo de la Caba&ntilde;a Real de Carreteros. Merece la pena que os adentr&eacute;is con la bici por sus calles visitando su <strong>ayuntamiento,</strong> la <strong>Plaza Mayor</strong> con su <strong>iglesia de San Mart&iacute;n y el Monumento a la Carreter&iacute;a</strong> porque son una maravilla, de verdad.&nbsp;
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                Salduero                            </span>
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        Desde Molinos, por la ribera derecha del Duero y pasando por la <strong>ermita del Santo Cristo</strong>, llegar&eacute;is en dos minutos al puente que os introducir&aacute; en <strong>Salduero</strong>, que me trae a la cabeza las palabras que le dedica <strong>Gerardo Diego</strong> en su &ldquo;Balada del Duero infante&rdquo; y que se pueden leer en un monumento junto a la coqueta plaza: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os, meses, d&iacute;as? Horas s&oacute;lo cumple el Duero a su paso por Salduero&rdquo;. Tambi&eacute;n tiene su aquel el atravesar las aguas del r&iacute;o en bicicleta o port&aacute;ndola al hombro caminando por la pasarela de piedras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde esta sugerente poblaci&oacute;n pod&eacute;is retornar a Vinuesa, aunque yo os voy a brindar una sugerencia para los d&iacute;as de mucho calor: si tom&aacute;is direcci&oacute;n a la capital provincial, &iquest;por qu&eacute; no os acerc&aacute;is a la <strong>Playa Pita</strong> para daros un buen remoj&oacute;n en dicha &aacute;rea recreativa consistente fundamentalmente en una playa fluvial enmarcada por un cuidado bosque de pino albar cercano a la confluencia del r&iacute;o Ebrillos con el <strong>embalse de la Cuerda del Pozo</strong> que conforman el r&iacute;o Duero y sus diversos afluentes. El origen del top&oacute;nimo es curioso. Todo comenz&oacute; hacia 1954 cuando, el entonces director del Instituto Nacional de Previsi&oacute;n, <strong>Ram&oacute;n Pita Las Santas</strong>, decidi&oacute; un verano instalarse con una tienda en la orilla de lo que hoy conocemos como Playa Pita. Con el paso de los a&ntilde;os &eacute;l y su familia fueron apreciando cada vez m&aacute;s aquel lugar y difundieron entre las amistades y vecinos aquella forma tan econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica de disfrutar del verano y algunos fines de semana. &iexcl;Y cu&aacute;ntos han sido los que han seguido su ejemplo! Hoy es un paraje ideal para la pr&aacute;ctica de deportes acu&aacute;ticos en el coraz&oacute;n de la provincia soriana, que considera a la Playa Pita como su playa oficial.
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            <span class="title">
                Embalse de la Cuerda del Pozo                            </span>
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        Si alguno dispone de m&aacute;s tiempo, es el momento de adentrarse en el llamado <strong>Pinar Grande</strong> y dirigirse a Sotolengo, donde se ubica un campamento muy utilizado en verano, especialmente por los aprendices de m&uacute;sica rock. Y si todav&iacute;a os quedan fuerzas para una corta ascensi&oacute;n no os perd&aacute;is las maravillosas vistas que se pueden contemplar desde el <strong>mirador de Pe&ntilde;a Gorda</strong>: espect&aacute;culo visual sobre el que dicen que es el pinar m&aacute;s extenso de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Para regresar a Vinuesa pod&eacute;is hacerlo por la carretera general o, mejor a&uacute;n si vais en BTT, por la pista forestal que aqu&iacute; llamamos &ldquo;carretera cortada&rdquo; que se dirige el paraje m&aacute;gico de <strong>El Bardo</strong> antes de desparecer bajo el pantano. Y poco antes podremos desviarnos a la izquierda por una irregular pista de tierra para visitar el pueblo de <strong>La Muedra</strong> que, tragado por sus aguas, ha dejado su nombre al citado embalse inaugurado en 1941. El cementerio, situado a un nivel superior, a&uacute;n sobrevive abandonado en estado ruinoso. Podr&eacute;is tambi&eacute;n observar la sobrecogedora e impactante imagen de c&oacute;mo emerge el campanario de la iglesia de San Antonio Abad bajo las aguas. Hab&iacute;a asimismo una ferrer&iacute;a, &lsquo;La Numantina&rsquo;, cuya chimenea de 25 metros de alto se derrumb&oacute; hace 20 a&ntilde;os. Y, tras detenernos en el nuevo mirador sobre el valle del Revinuesa para admirar mi querida Vinuesa, ya solo os resta descender hasta el puente nuevo que sustituye al antiguo &ldquo;romano&rdquo;, tantas veces oculto bajo las aguas. Al atravesarlo ya estaremos de nuevo en Vinuesa tras un recorrido de 64 kil&oacute;metros y unos 800 metros de desnivel total, a no ser que os hay&aacute;is animado a alargarlo hacia la Laguna Negra o el Pinar Grande.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Bardo                            </span>
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            <span class="title">
                La Muedra                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pues bien, amigos, este es mi pueblo y sus alrededores. Y para acabar este largo trabajo de descripci&oacute;n que espero no os haya aburrido, recomendaros que no os veng&aacute;is sin ropa de abrigo, ni os vay&aacute;is sin probar el embutido soriano, las setas o las trufas, el pat&eacute; Malvas&iacute;a que se elabora en la vecina Abejar (la Puerta de Pinares), la caza o las concurridas calderetas, que os saldr&aacute;n gratis si nos acompa&ntilde;&aacute;is en las fiestas de cualquiera de nuestros pueblos pinariegos. Y si, sorprendidos, hab&eacute;is visto saltar ante vosotros alg&uacute;n corzo, que tanto abundan en esta comarca, estad seguros de que volver&eacute;is a repetir lo que conf&iacute;o haya sido una estancia inolvidable en &ldquo;la Corte de los Pinares&rdquo;. Una &uacute;ltima cosa: si ven&iacute;s a visitarme, ser&eacute; feliz de seguir cont&aacute;ndoos muchas m&aacute;s cosas. A los viejos ya no nos queda m&aacute;s que eso: los recuerdos de toda una vida en bicicleta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bicicleta-conocer-disfrutar-valladolid_1_9186118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta en bicicleta para conocer y disfrutar de Valladolid</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-da-morte-gallega-bicicleta-costa-llena-vida-brujas-leyendas_1_9168629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pascual Nieto, Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vinuesa-bicicleta-paseo-corte-pinares_1_9732045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jan 2023 20:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vinuesa, en bicicleta: un paseo por la corte de Pinares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Castilla y León,Rutas,Rutas por montaña,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo también tengo una e-bike... ¿y qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/e-bike_132_9718781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78ee0bd2-66d1-4df6-b68b-5e3f9bf1f4d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo también tengo una e-bike... ¿y qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo queramos o no, pero esta constatación es irrefutable: nadie puede negarlo. Las e-bikes están de moda y cada vez son más los usuarios que se inclinan por este tipo de bicicleta, una modalidad que permite acercar el ciclismo a diferentes perfiles de persona que hasta hace bien poco, por unos motivos u otros, era complicado que pudieran disfrutar de este deporte en su plenitud</p><p class="subtitle">Más opinión - 'Viajar en bici es bien', por Javier Sánchez-Beaskoetxea</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Pero Juanto, &iquest;t&uacute; tambi&eacute;n te has pasado a la el&eacute;ctrica?&rdquo;. Pues s&iacute;, amigos, poco antes del pasado verano le he puesto un motor a una de mis bicicletas. Y para algunos de mis colegas este hecho constituye una especie de sacrilegio que deja por los suelos mi cada vez m&aacute;s escaso &ldquo;prestigio&rdquo; en el ambiente cicloturista. Es algo as&iacute; como si todos estos a&ntilde;os de acumular y compartir experiencias hubieran discurrido en balde: como si el hablar de todos ellas cuando me subo a la 'motonabo' (como la llama uno de ellos) no les pudiera ayudar a hacerse una idea de lo que intento trasmitirles despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de dar a los pedales por tantos lugares diferentes. &iexcl;Con deciros que el primer d&iacute;a que aparec&iacute; con mi &ldquo;nueva&rdquo; bici a pilas uno de mis amigos no quiso salir conmigo! &ldquo;O ella o yo, elige&rdquo;, me dijo.
    </p><p class="article-text">
        Debo reconocer que desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando vi las primeras bicis el&eacute;ctricas, tuve bien claro que ese era el futuro, por lo menos el m&iacute;o. Y hace dos a&ntilde;os decid&iacute; que al cumplir 70 tacos ese deseo se har&iacute;a realidad. Pero no he podido esperar tanto, lo confieso.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes no conozc&aacute;is mi trayectoria cicloturista, deciros que soy un &ldquo;loco de las cumbres&rdquo; desde que tengo uso de raz&oacute;n: los puertos de monta&ntilde;a han sido mi atracci&oacute;n fatal toda mi vida y me han llevado a recorrer toda Espa&ntilde;a y las grandes cordilleras europeas para disfrutar de la grandiosidad y la paz de la monta&ntilde;a. Y como mi otra gran pasi&oacute;n vital ha sido la ense&ntilde;anza, de Historia y M&uacute;sica fundamentalmente, acab&eacute;, con otros amigos, trasladando ambas aficiones a una web de altimetr&iacute;as que, con ilusi&oacute;n compruebo, ha servido a miles de aficionados al pedal para dise&ntilde;ar sus rutas y calibrar el nivel de dureza de las ascensiones a las que se iban a enfrentar. Pero es como si esos miles de monta&ntilde;as ascendidas y experiencias compartidas no hubieran existido ante el horrible pecado de haberme dejado arrastrar al vergonzante mundo de las e-bikes, que llaman ahora. Pues mirad, siento deciros que no me arrepiento en absoluto, a pesar de que quiz&aacute;s me est&eacute; jugando mi condenaci&oacute;n eterna en el excesivamente r&iacute;gido mundo del cicloturismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Os acord&aacute;is de lo que dec&iacute;a tan sabiamente Ram&oacute;n de Campoamor en el siglo XIX: <em>&ldquo;</em>Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es seg&uacute;n el color / del cristal con que se mira&rdquo;<em>. </em>&iquest;Y qu&eacute; nos quer&iacute;a trasmitir el genial asturiano con esta dolora? Pues algo as&iacute; como que todo criterio, toda conclusi&oacute;n, todo pensamiento&hellip; siempre est&aacute; limitado por la perspectiva en la que vivimos y desde la cual observamos y pensamos. Es se&ntilde;alar, con la belleza de tales palabras, que todos ponemos filtros para mirar la realidad; y eso hace que, en funci&oacute;n de dichos filtros, la llenemos de innumerables matices. Cada uno los nuestros.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces los cicloturistas nos acostumbramos a salir por inercia, a hacer lo que hace la mayor&iacute;a, a no salirnos de las rutas habituales y a guardar unas apariencias que poco, o nada, tienen que ver con lo que en realidad somos. Quiz&aacute;s por eso seguimos creyendo que la inevitable acumulaci&oacute;n de juventud y los avatares de la vida no nos afectan ni nos van a afectar.
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad de cada uno y sus circunstancias cambian, y a veces cambian mucho. El problema es que el inmovilismo -la rigidez esa de la que hablaba- nos conduce en demasiadas ocasiones a negar la realidad, la nuestra, a veces por la incapacidad para afrontarla, otras por la incapacidad para cambiarla, y otras simplemente por conveniencia. Pero al negar la realidad tambi&eacute;n negamos nuestra propia flexibilidad, y con ello nos mostramos maniatados por el subjetivismo.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntas veces la vida nos trae un espejo en forma de tropiezo, ca&iacute;da, enfermedad&hellip; no para decirnos lo guapos y fuertes que somos, sino para decirnos qui&eacute;nes somos y c&oacute;mo nos sentimos en este momento. Es un espejo dif&iacute;cil de mirar, porque no refleja lo que cre&iacute;amos ser ni lo que cre&iacute;amos vivir ni lo que cre&iacute;amos tener&hellip; sino lo que ahora somos. Y mirar ese reflejo molesta, decepciona o duele; pero hay que enfrentarse a &eacute;l, porque solo nos est&aacute; mostrando esa realidad que tantas veces tratamos de ignorar.
    </p><p class="article-text">
        Tras hacerlo, siempre nos quedar&aacute; el recurso al pataleo o la posibilidad de romperlo y continuar nuestra vida como si no pasara nada, arriesg&aacute;ndonos a que en pocos a&ntilde;os se nos acaben los inmensos momentos de placer que, en este caso, nuestra amada bicicleta nos ha regalado. Aunque tambi&eacute;n podemos probar a cambiar el color del cristal con el que est&aacute;bamos mirando. Qui&eacute;n sabe, a lo mejor nos sorprende.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un hombre, en bicicleta eléctrica                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Las bicis el&eacute;ctricas se imponen</h3><p class="article-text">
        Lo queramos o no, pero esta constataci&oacute;n es irrefutable: nadie puede negarlo. Las e-bikes est&aacute;n de moda y cada vez son m&aacute;s los usuarios que se inclinan por este tipo de bicicleta, una modalidad que permite acercar el ciclismo a diferentes perfiles de persona que hasta hace bien poco, por unos motivos u otros, era complicado que pudieran disfrutar de este deporte en su plenitud. El parque de bicicletas el&eacute;ctricas que existen en la actualidad es muy grande, y la tendencia es claramente ascendente ya que sus precios cada vez son m&aacute;s bajos. Por lo tanto, no es de extra&ntilde;ar que cada vez sea m&aacute;s habitual ver a personas con este medio de transporte en las ciudades o en otros lugares. Un dato de este mismo verano: he recorrido el Tirol y sus puertos con mis amigos de 'Ziklo' y he comprobado que dos de cada tres bicis est&aacute;n motorizadas. Daba igual que fueran de monta&ntilde;a, de ciudad o de carretera: 2/3 eran e-bikes. Igual mi cristal no estaba muy n&iacute;tido, pero esa es la impresi&oacute;n que me ha quedado.
    </p><p class="article-text">
        Pero veamos datos concretos. La pandemia impuls&oacute; el sector de las bicicletas hasta el punto de que hasta 2020 nunca se hab&iacute;an vendido tantas en un solo a&ntilde;o, con el mayor incremento en bicicletas el&eacute;ctricas. La Asociaci&oacute;n de Marcas y Bicicletas de Espa&ntilde;a (AMBE) ha publicado los datos de ventas de bicicletas el&eacute;ctricas en Espa&ntilde;a en 2021. Del total de bicicletas vendidas en el mercado espa&ntilde;ol el a&ntilde;o pasado, 1.571.368, las bicicletas el&eacute;ctricas suponen un 14% del total, con 223.561 unidades. El parque de e-bikes<em> </em>en Espa&ntilde;a se acerca as&iacute; a las 900.000 unidades, situ&aacute;ndose como el veh&iacute;culo el&eacute;ctrico preferido por los espa&ntilde;oles. Y su precio medio sube un 8%, hasta situarse en 2861 &euro;. Por otro lado, un informe de CONEBI (Confederaci&oacute;n de la Industria de la Bicicleta Europea) refleja que las ventas de bicicletas en los 27 pa&iacute;ses de la UE y el Reino Unido alcanzaron los 22 millones de unidades vendidas en 2021: un r&eacute;cord hist&oacute;rico. Como era de esperar, este crecimiento fue impulsado, en particular, por la continua y s&oacute;lida demanda de las e-bikes, que super&oacute; los 5 millones de unidades vendidas en toda Europa.
    </p><p class="article-text">
        Con todos estos datos en la mano, la pregunta que mucha gente que no ha montado en una bicicleta el&eacute;ctrica se hace es m&aacute;s o menos esta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede hacer ejercicio con una bicicleta si lleva motor?&rdquo;. Su conclusi&oacute;n es evidente: si la bicicleta es el&eacute;ctrica, ya no haces ejercicio porque el motor ya se encarga de mover la bici &eacute;l solito. El debate est&aacute; servido.
    </p><p class="article-text">
        Las<em> e-bikes </em>enfrentan a dos polos opuestos. Por un lado los defensores de la bicicleta el&eacute;ctrica y de sus beneficios y por el otro los detractores de este tipo de modalidad: una disputa que lleva tiempo en el aire y que no termina de decantarse por ninguno de los dos bandos. Es evidente que los intereses comerciales de las marcas tienen mucho que decir en todo esto, pero vamos a intentar analizar las ventajas e inconvenientes de las bicicletas el&eacute;ctricas para, por lo menos, mantener m&aacute;s limpio el cristal de nuestras gafas de mirar el mundo.
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            <span class="title">
                Una mujer y su bici eléctrica o e-bike                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Ventajas</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Accesible para un p&uacute;blico m&aacute;s amplio</strong>. &ldquo;La bicicleta el&eacute;ctrica pone al alcance de cualquier ciudadano la posibilidad de pedalear independientemente de su condici&oacute;n f&iacute;sica, de la orograf&iacute;a o la distancia&rdquo;, comenta Javier L&oacute;pez (presidente de AMBE). La e-bike permite que personas de cierta edad, con sobrepeso o con una condici&oacute;n f&iacute;sica bastante pobre disfruten de la bicicleta pr&aacute;cticamente de la misma forma que lo hacen los ciclistas m&aacute;s entrenados.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Alcanzar objetivos impensables</strong>. Las bicis el&eacute;ctricas permiten a algunas personas plantearse rutas que hasta ahora no se atrev&iacute;an a realizar. Mi mujer, por ejemplo, se ha atrevido con etapas de m&aacute;s de 50 km y rampas por encima del 15%. Lo dicho: impensable. Y, sobre todo, las e-bikes suponen una segunda oportunidad de practicar nuestro deporte a personas que han superado enfermedades o no pueden recuperar el nivel que ten&iacute;an antes de una lesi&oacute;n. El usuario tipo de estas bicis solo busca una cosa: disfrutar. Y, si en vez de una ruta corta y con un solo puerto, puede plantearse un recorrido con varias subidas y 2000 m de desnivel, &iquest;se lo vamos a negar?&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Igualar niveles</strong>. Gracias a la bicicleta el&eacute;ctrica es m&aacute;s f&aacute;cil igualar el nivel entre dos o m&aacute;s personas. Las e-bikes hacen posible que sigan unidos grupos con disparidad de niveles, sin que unos se aburran ni otros se sientan inc&oacute;modos porque les tengan que esperar. El motor permite que personas en peor condici&oacute;n f&iacute;sica sean capaces de seguir la rueda de deportistas m&aacute;s entrenados.</li>
                                    <li><strong>Acercan generaciones</strong>. Al cumplir 50 a&ntilde;os mi hijo me dej&oacute; atr&aacute;s por primera vez, pero este verano me he atrevido a hacer con &eacute;l recorridos que antes eran habituales, pero, claro est&aacute;, a otro ritmo que el suyo de un triatleta consumado. Las e-bikes tambi&eacute;n ofrecen la posibilidad de que miembros de diferentes generaciones compartan un buen rato encima de la bicicleta: as&iacute; abuelos, padres, hijos y nietos pueden salir a rodar conjuntamente.</li>
                                    <li><strong>Transporte sostenible</strong>. Conviene aclarar que esta ventaja la traemos a colaci&oacute;n compar&aacute;ndola con otros medios de transporte que s&iacute; contaminan, como el coche o las motocicletas. En las grandes ciudades europeas mucha gente se desplaza al trabajo en bicicleta, aunque en Espa&ntilde;a a&uacute;n no es lo habitual, porque detr&aacute;s de todo esto hay unos h&aacute;bitos, unas costumbres y unas barreras culturales que la bicicleta el&eacute;ctrica puede ayudar a romper.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Acabar m&aacute;s descansado</strong>. Las bicis el&eacute;ctricas apenas necesitan de esfuerzo f&iacute;sico para avanzar a una velocidad m&aacute;s que interesante. Cualquier persona se puede subir a una bicicleta el&eacute;ctrica y utilizarla como medio de transporte: el desnivel, la pereza o la p&eacute;sima condici&oacute;n f&iacute;sica ya no sirven de excusa. Es indudable que la incorporaci&oacute;n de un motor en la bicicleta supone un ahorro de energ&iacute;a importante para el deportista. Y como la autonom&iacute;a de la bater&iacute;a, que hasta hace poco era el punto d&eacute;bil de estos modelos ha mejorado bastante, ya se pueden hacer recorridos m&aacute;s largos con mayor tranquilidad.</li>
                                    <li><strong>Mejoras para la salud</strong>. Todos tenemos claro que el deporte es salud&hellip; a niveles moderados, porque el deporte profesional necesita un seguimiento exhaustivo para controlar sus efectos. Pero para nosotros, simples cicloturistas, los resultados son bien satisfactorios. A m&iacute;, por ejemplo, las pulsaciones medias me bajan en 20 puntos. Tambi&eacute;n es verdad que el consumo cal&oacute;rico desciende en grado proporcional, pero a cambio las distancias son m&aacute;s largas y el tiempo sobre la bici aumenta, con lo que las diferencias se equilibran. Un dato: seg&uacute;n un estudio, en realidad son los que utilizan un modelo el&eacute;ctrico los que hacen m&aacute;s deporte. Curioso, &iquest;verdad? Pues bien, la raz&oacute;n para que esto sea as&iacute; reside en el tiempo que se pasa sobre la bici: aquellos que usan bicicletas con pedaleo asistido acumulan una media semanal de 817 minutos de ejercicio activo, contra los 471 minutos de los ciclistas tradicionales. Adem&aacute;s, las bicis el&eacute;ctricas se usan m&aacute;s d&iacute;as al mes que las bicicletas normales (14,5 por 7,9).</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">Desventajas</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Precios altos</strong>. Cada vez m&aacute;s marcas ofrecen este tipo de bicicleta en su cat&aacute;logo, pero siguen presentando unos precios bastante elevados en comparaci&oacute;n a una bicicleta convencional de parecidas caracter&iacute;sticas, lo que sin duda frena a muchos usuarios. Pero la competencia del sector cada vez es m&aacute;s dura, por lo que las marcas se ven obligadas a ajustar precios. Quiz&aacute;s en pocos a&ntilde;os veamos bicicletas el&eacute;ctricas m&aacute;s que decentes alrededor de los 1.000-1.500 &euro;.</li>
                                    <li><strong>Escasa autonom&iacute;a</strong>. Las mejoras en este campo son notorias, pero siempre tendremos el condicionante de la bater&iacute;a. Hace 5 a&ntilde;os era un riesgo salir en bicicleta el&eacute;ctrica a hacer rutas de m&aacute;s de 3 horas ya que en cualquier momento te pod&iacute;as quedar tirado en medio de la monta&ntilde;a. Actualmente las bater&iacute;as tienen m&aacute;s autonom&iacute;a y casi todas las marcas ofrecen diferentes rangos para gestionar la potencia del motor. El modo &ldquo;ahorro de energ&iacute;a&rdquo; est&aacute; muy trabajado y hoy se pueden recorrer muchos kil&oacute;metros us&aacute;ndolo con sentido.</li>
                                    <li><strong>Demasiado peso</strong>. No hace falta decir que el motor y la bater&iacute;a tienen un peso y es evidente que las bicicletas el&eacute;ctricas siempre ser&aacute;n m&aacute;s pesadas que las bicicletas tradicionales de similar gama. Este lastre se nota especialmente en las <em>e-bikes</em> de gama media-baja que superan claramente los 15 kg y en ocasiones son dif&iacute;ciles de manejar, sobre todo en los descensos. El mercado tiene mucho margen de mejora y, aunque el lastre siempre estar&aacute; presente, no tardaremos en ver bicicletas el&eacute;ctricas con mucho menor peso que el actual.</li>
                                    <li><strong>Excesiva comodidad.</strong> Lo del mundo de las el&eacute;ctricas es verdad que puede provocar que algunos ciclistas se acomoden y, por tanto, que su nivel de actividad f&iacute;sica se vea reducido. El motor es bastante tentador cuando sabes que puedes llegar al mismo lugar sin necesidad de hacer el mismo esfuerzo. Este punto es, precisamente, el que ha generado tensiones importantes entre los que ven la bicicleta el&eacute;ctrica como un invento para jubiletas y se&ntilde;oritos y los que consideran la incorporaci&oacute;n de un motor como una facilidad m&aacute;s.</li>
                                    <li><strong>Velocidad regulada</strong>. La limitaci&oacute;n legal impide que el motor aporte asistencia por encima de 25 km/h que, salvo que pedalees exclusivamente por terreno monta&ntilde;oso, es una velocidad que se supera a menudo. &iquest;Y entonces qu&eacute;? Simplemente que para llanear tenemos una bici normal pero de 15 o m&aacute;s kilos de peso.</li>
                                    <li><strong>Abusar de los colegas</strong>. Puede convertirse en habitual el ir descolg&aacute;ndose en terreno f&aacute;cil por llevar una bici pesada que no te ayuda, para sacar luego los ojos a los compa&ntilde;eros en cuanto la carretera pica hacia arriba y apuntarte adem&aacute;s el KOM en el Strava. Es verdad que ello puede terminar siendo una fuente de conflictos en un deporte en el que muchos se pican hasta con su sombra.</li>
                                    <li><strong>Acelera el envejecimiento</strong>. Perm&iacute;tasenos la gracia al analizar el estudio citado que asegura que quienes utilizan bicis tradicionales son m&aacute;s j&oacute;venes, con una edad media de 41,4 a&ntilde;os, mientras que la de los que usan una bicicleta asistida sube a los 48,1. &iquest;Ser&aacute; que el motor pesa 7 a&ntilde;os?</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">'De gustibus non disputandum'</h3><p class="article-text">
        Bueno, amigos lectores, vamos a ir concluyendo, esto es, terminando el art&iacute;culo, pero tambi&eacute;n sacando conclusiones&hellip; si os parece. Seguro que hab&eacute;is o&iacute;do infinidad de veces que &ldquo;sobre gustos no hay nada escrito&rdquo;, porque en ning&uacute;n lugar se determina lo que le tiene que gustar a cada uno; por eso lo que le gusta a uno no tiene por qu&eacute; gustarle a otro y viceversa. &iquest;Pero es verdad eso de que no hay nada escrito? Nada m&aacute;s lejos de la realidad: hay montones de tratados, conferencias, libros, revistas, blogs, etc. sobre este tema. Al fin y al cabo &iquest;qu&eacute; son las bibliotecas sino archivos de nuestros gustos, museos de nuestros caprichos y cat&aacute;logos de nuestros placeres? Sin ir m&aacute;s lejos, el franc&eacute;s Pierre Bourdieu, uno de los m&aacute;s destacados representantes de la sociolog&iacute;a contempor&aacute;nea, lanz&oacute; en 1988 el libro 'La distinci&oacute;n. Criterios y bases sociales sobre el gusto', realizando todo un estudio acerca del tema que nos ocupa.
    </p><p class="article-text">
        Aceptemos que la popular frasecita s&iacute; recoge aspectos importantes de lo que los gustos personales denotan: simplemente, que las personas somos diferentes y no todos nos regimos por los mismos patrones, valores y, por supuesto, gustos. Los gustos unen y separan. Es m&aacute;s, muchas veces se definen por la negativa, es decir, por medio del rechazo de otros gustos. Y as&iacute; los gustos tambi&eacute;n pueden convertirse en disgustos, produciendo en nosotros intolerancia hacia los gustos ajenos. Y todas estas controversias dan origen a interminables discusiones, que son interesantes y leg&iacute;timas pues los valores y los intereses particulares son controvertidos, pero no tienen por qu&eacute; atentar contra los valores e intereses generales. Esto significa que no deber&iacute;an afectar a nuestra convivencia y que, por lo tanto, pueden coexistir diferentes posiciones, enriqueciendo nuestra mirada sobre el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resumamos: la tolerancia es siempre necesaria y deseable. Sin embargo, para poder generar esta actitud de tolerancia, es preciso analizar el modo como se construyen esos valores, porque es razonable pensar que el gusto no es innato, sino un producto de la sociedad y de la cultura. As&iacute;, los gustos cambian a trav&eacute;s del tiempo y de los lugares, se relacionan con las costumbres y los modos de vida construidos o adoptados por grupos y comunidades, como la ciclista.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista m&aacute;s nos valdr&iacute;a cambiar el manido lema por otros tambi&eacute;n de raigambre popular como ese que sentencia que &ldquo;sobre gustos y colores s&eacute; discreto en opiniones&rdquo;. Por eso me inclino a pensar que los romanos sab&iacute;an de qu&eacute; hablaban cuando nos trasmitieron su particular visi&oacute;n sobre el asunto este de los gustos con su bien atinado &ldquo;De gustibus non disputandum&rdquo;, o en rom&aacute;n paladino, &ldquo;sobre gustos y colores no discuten los se&ntilde;ores&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acabemos, pues, con unas acertadas palabras de Aleix Serra<strong> </strong>en 'La Bolsa del Corredor' que nos ayuden a todos y que limen las asperezas que las e-bikes est&aacute;n produciendo en los ambientes cicloturistas: <em>&ldquo;</em>Si eres una persona que se mantiene en buena forma, quiere seguir mejorando su condici&oacute;n f&iacute;sica o no tiene problemas para seguir el ritmo de tus compa&ntilde;eros, no veo ninguna necesidad de entrar en el mundo el&eacute;ctrico. Si por el contrario eres una persona de edad relativamente avanzada, que lleva a&ntilde;os con una vida sedentaria, que dispone de poco tiempo para entrenar y esto te impide poder salir con tus compa&ntilde;eros de toda la vida, sin ninguna duda la bicicleta el&eacute;ctrica es la soluci&oacute;n. Se trata, pues, de valorar tus prioridades y tus necesidades, porque cada ciclista es un mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y una conclusi&oacute;n m&aacute;s personal: en el a&uacute;n escaso tiempo que llevo montando en bici el&eacute;ctrica he descubierto que esta modalidad tiene muchas m&aacute;s cualidades de las que la mayor&iacute;a de los &ldquo;no iniciados&rdquo;, puede llegar a imaginar. Y una de ellas es precisamente la de que una <em>e-bike </em>te puede hacer sudar... pero solo cuando t&uacute; decides que lo haga. Con todo reconozco que hay que tener la cabeza bien amueblada, porque es muy tentador sucumbir a la vocecita sugestiva del <em>&ldquo;</em>que curre la bici, que no se cansa&rdquo;.<em> </em>Porque<em> </em>una cosa es bien cierta: la e-bike es como una droga... y es f&aacute;cil engancharse a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amigos, las el&eacute;ctricas son tendencia y han venido para quedarse. Por tanto, abramos la mente, que no solo es v&aacute;lida nuestra concepci&oacute;n del cicloturismo y, sobre todo, practiquemos algo que parece que estamos perdiendo cuando nos subimos a la bici: la flexibilidad y la tolerancia. Es sencillo: solo hay que mantener limpio el cristal con que se mira.
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            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/e-bike_132_9718781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Dec 2022 18:16:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo también tengo una e-bike... ¿y qué?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conociendo Euskadi en bicicleta, a través Camino Vasco del Interior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/conociendo-euskadi-bicicleta-traves-camino-vasco-interior_1_9722583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36b4cf4d-85ef-4dab-b5e8-6e45a21f69e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conociendo Euskadi en bicicleta, a través Camino Vasco del Interior"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de atravesar los territorios de Gipuzkoa y Álava le convierten en uno de los mejores espejos de Euskadi, pedaleando por un itinerario ideal para conocer en tres días un país heterogéneo y de enormes contrastes: paisajes costeros, abruptas montañas, húmedos bosques, fértiles huertas, grandes extensiones de secano, llanadas inmensas, localidades y comarcas fuertemente industrializadas, entornos rurales y un sinfín de bellas estampas</p><p class="subtitle">Más rutas - En bici por las Bardenas Reales de Navarra: un paisaje desértico extraño pero atractivo</p></div><p class="article-text">
        Euskadi est&aacute; atravesado de norte a sur por un camino ancestral, cuyo origen se remonta a tiempos del dominio romano, constituyendo desde entonces una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n de primer orden. Los ingenieros no hicieron otra cosa que aprovechar ancestrales veredas de pastores para construir una calzada de la que a&uacute;n hoy conservamos algunos, aunque escasos, vestigios. Siglos m&aacute;s tarde, en la Edad Media, peregrinos procedentes del suroeste de Francia aprovecharon esta calzada en su camino hacia la tumba del ap&oacute;stol, como atestiguan las referencias y los templos con advocaci&oacute;n jacobea que se encuentran a lo largo de la ruta. Ahora bien, aunque estamos hablando de uno de los caminos de peregrinaci&oacute;n m&aacute;s antiguos, es evidente que posteriormente este llamado Camino Vasco del Interior o V&iacute;a de Bayona no tuvo el &eacute;xito que s&iacute; tuvieron otros caminos de peregrinaci&oacute;n medievales, como los que cruzaban la frontera por Roncesvalles y Somport que configuraron el m&aacute;s popular Camino Franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras un largo periodo de silencio, el Camino Vasco del Interior ha sido rescatado del olvido por las asociaciones de Amigos del Camino y el propio Gobierno Vasco, resurgiendo cada d&iacute;a con m&aacute;s fuerza y siendo reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Y es que el hecho de atravesar los territorios de Gipuzkoa y &Aacute;lava le convierten en uno de los mejores espejos de Euskadi, pedaleando por un itinerario ideal para conocer en tres d&iacute;as un pa&iacute;s heterog&eacute;neo y de enormes contrastes: paisajes costeros, abruptas monta&ntilde;as, h&uacute;medos bosques, f&eacute;rtiles huertas, grandes extensiones de secano, llanadas inmensas, localidades y comarcas fuertemente industrializadas, entornos rurales y un sinf&iacute;n de bellas estampas m&aacute;s forman parte de su recorrido. De esta manera el viajero, hoy en bicicleta, podr&aacute; admirar una extraordinaria diversidad geogr&aacute;fica, hist&oacute;rica, social, econ&oacute;mica y cultural en menos de 200 km.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro itinerario aprovecha muchas veces los llamados 'bidegorris', en euskera 'camino rojo', pues algunos tienen el pavimento de este color, segregados del tr&aacute;fico rodado y acondicionados para ciclistas y viandantes, por los que podremos pedalear tranquilos en nuestras bicis de paseo o de carretera. Otras veces la ruta nos lleva por caminos de tierra o en peor estado en los que m&aacute;s valdr&aacute; utilizar las BTT. La 'gravel' puede ser la mejor alternativa para cualquier tipo de terreno.
    </p><p class="article-text">
        El Camino de Santiago lleva, desde hace siglos, siendo una ruta recorrida por millones de peregrinos por motivos bien diversos, entre los que las promesas religiosas y los retos deportivos han ocupado un lugar preferente. Y la realidad constata que todos aquellos que lo han recorrido en parte o en su totalidad, por cualquiera de las rutas posibles, expresan que se trata de un camino lleno de encanto, de magia, de espiritualidad&hellip; Nadie termina el camino como lo empez&oacute;. Todos los caminantes reconocen haber sentido cosas, experimentado emociones y reflexionado sobre sus circunstancias vitales como nunca antes lo hab&iacute;an hecho. Y muchos, tras el camino, han tomado decisiones que han cambiado sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos, amigo lector, si tus objetivos al venir a conocer el interior de Euskadi son tan ambiciosos. Pero de lo que s&iacute; estamos seguros es de que, dej&aacute;ndote llevar por estas l&iacute;neas entresacadas de la web de Euskadi-Basque Country, vas a poder sentir, vivir y recordar para siempre una experiencia formidable recorriendo el Donejakue Bidea.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>1&ordf; etapa: Ir&uacute;n &ndash; Beasain</strong> (64,5 km y 990 m de desnivel)</h3><p class="article-text">
        <em><strong>La Euskadi urbana&nbsp;e industrial</strong></em>
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                Los detalles de la primera etapa                            </span>
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        El Camino Vasco del Interior comienza en <strong>Ir&uacute;n</strong>, en el puente de Santiago, donde coincide brevemente con el Camino del Norte del que se separa para adentrarse en el medio rural. En la urbe fronteriza&nbsp; encontraremos vestigios de la importancia jacobea de esta ciudad, ya que muchos peregrinos procedentes de Francia cruzaban la frontera por el r&iacute;o Bidasoa a trav&eacute;s del citado puente. Tras contemplar la isla de los Faisanes, testigo de grandes momentos hist&oacute;ricos, buscaremos las huellas jacobeas en la iglesia del Juncal, en las ermitas Santa Elena y San Marcial, en el Hospital Sancho de Urdanibia y en el castillo Gaztelu Zahar, antes de emprender nuestra ruta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Irún                            </span>
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        Ya en <strong>Oiartzun</strong>, su casco hist&oacute;rico alberga numerosos edificios de inter&eacute;s, entre los que destacan dos iglesias: la parroquia de San Esteban de Lartaun y la bas&iacute;lica de San Juan Bautista, antiguo hospital del siglo XVI. Y, si tenemos tiempo, visitaremos en los alrededores las minas romanas de Arditurri bajo las moles impresionantes de Aiako Harriak (Pe&ntilde;as de Aya).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Oiartzun                            </span>
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        La siguiente singladura nos lleva a <strong>Astigarraga</strong>. Pero para llegar hasta las riberas del Urumea habremos coronado, tras denodado esfuerzo, el monte de Santiagomendi, en cuya cima se encuentra una ermita dedicada al ap&oacute;stol, con una inmejorable panor&aacute;mica. Tambi&eacute;n la parroquia de Santa Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n es lugar de visita obligada y, junto a ella, el palacio de Murg&iacute;a, cuyo jard&iacute;n privado hace unos a&ntilde;os abri&oacute; sus puertas al p&uacute;blico. Aunque Astigarraga es, sobre todo, conocida por ser &ldquo;la capital de la sidra&rdquo;. Los manzanales de esta zona, gracias al clima y a las buenas condiciones del terreno, hacen que hoy en d&iacute;a la actividad sidrera se encuentre en plena expansi&oacute;n y la asistencia a las sidrer&iacute;as goce de gran popularidad. Los visitantes podr&aacute;n degustar as&iacute; el t&iacute;pico men&uacute;: tortilla de bacalao, bacalao frito con pimientos verdes, chuleta a la brasa y queso con membrillo y nueces. Todo ello, c&oacute;mo no, regado con la deliciosa sidra reci&eacute;n salida de las barricas.
    </p><p class="article-text">
        Y a un paso, <strong>Hernani</strong>, cuyo casco antiguo, calificado como conjunto monumental, mantiene una forma ovalada y cerrada. Antiguamente, estuvo amurallado y hoy esconde algunos tesoros: la parroquia de San Juan Bautista, la Casa Consistorial o la antigua Plaza Mayor de la villa, as&iacute; como el Puente de Fagollaga, el Humilladero de Santa Cruz, el Convento de San Agust&iacute;n y la casa-torre medieval de los Gentiles, todas ellas huellas significativas del Camino de Santiago en la localidad. Asimismo, en el t&eacute;rmino municipal, el Museo Chillida-Leku ofrece al visitante la posibilidad de contemplar la trayectoria del genial escultor vasco. Son innumerables los monumentos prehist&oacute;ricos (d&oacute;lmenes, cr&oacute;mlechs, etc) que se han encontrado en los alrededores de Hernani y <strong>Urnieta</strong>, prueba de que nuestros antepasados poblaron estas tierras. La cueva de Marizulo, en la &uacute;ltima poblaci&oacute;n, guardaba restos del a&ntilde;o 3.000 a.C.
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                Hernani                            </span>
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        Llegados a un nuevo r&iacute;o, el Oria, nos recibe <strong>Andoain</strong>, emplazado en el valle de Leizaran, por donde antiguamente pasaba el tren de Plazaola entre Navarra y Gipuzkoa, convertido hoy en maravillosa v&iacute;a verde. En la plaza del pueblo podemos contemplar el edificio del ayuntamiento y la iglesia San Mart&iacute;n de Tours, testigos ambos del paso de los a&ntilde;os. Y en el centro de la plaza contemplaremos la estatua de Aita Manuel Larramendi, &ldquo;el apologista m&aacute;s fervoroso de la lengua vasca&rdquo;, nacido en esta localidad. No dej&eacute;is de ir al Centro Bastero, el edificio cultural por excelencia del municipio, donde tienen lugar conciertos y obras de teatro.
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                Andoain                            </span>
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        A partir de aqu&iacute;, el Camino se encaja en el valle del Oria, un corredor natural por el que pas&oacute; primero el Camino Real, luego la carretera nacional, m&aacute;s tarde el ferrocarril y despu&eacute;s la autov&iacute;a. Como consecuencia aqu&iacute; nacieron y crecieron los pueblos m&aacute;s importantes de Gipuzkoa y tambi&eacute;n sus industrias, de manera que el peregrino llegar&aacute; hasta nuestra meta del d&iacute;a en Beasain despu&eacute;s de atravesar un largo tramo de casas y pol&iacute;gonos, si bien los bidegorris facilitan y hacen completamente seguro el tr&aacute;nsito.
    </p><p class="article-text">
        Avanzaremos siempre junto al citado r&iacute;o para acceder a <strong>Villabona</strong>, donde antiguamente numerosos peregrinos se deten&iacute;an en su hospital. Un puente de tres ojos la separa del vecino <strong>Zizurkil</strong>, que constituye el contrapunto rural a la ribera este del Oria, exageradamente industrializada por mor del devenir hist&oacute;rico. Son precisamente los caser&iacute;os, alejados de los n&uacute;cleos urbanos, los que mejor conservan las esencias y tradiciones del valle.
    </p><p class="article-text">
        Otro puente une<strong> Anoeta</strong> con su hermana <strong>Irura</strong>, nuevos ejemplos de pueblos industrializados que mantienen sus ra&iacute;ces en las iglesias parroquiales, en los caser&iacute;os y en algunas casas-torre como la de Arteaga en el primero de ellos y los caser&iacute;os de Laskibar y Agerre en la poblaci&oacute;n de la margen derecha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tolosa                            </span>
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        Y as&iacute; llegamos a la capital de la comarca que lleva su nombre, <strong>Tolosa</strong>, villa de gran importancia hist&oacute;rica, que mira con orgullo a su pasado y que bien ha sabido adecuarse a los nuevos tiempos. La antigua capital de Gipuzkoa fue un lugar de paso importante en la ruta comercial que comunicaba Navarra con el Cant&aacute;brico, benefici&aacute;ndose durante siglos de numerosos privilegios. De aquel glorioso pasado ha heredado un valioso casco hist&oacute;rico jalonado por edificios y monumentos de diversos estilos, y configurado por calles estrechas, paralelas y separadas por numerosas plazas. Destaca la iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a, templo del llamado &ldquo;g&oacute;tico vasco&rdquo;, el convento de Santa Clara, el ayuntamiento barroco, varios palacios y el Archivo Provincial, as&iacute; como la plaza Euskal Herria. El arte contempor&aacute;neo vasco tambi&eacute;n tiene su sitio preferente, en forma de esculturas al aire libre dispuestas en algunas calles y plazas de la villa. Si quer&eacute;is vivir un ambiente festivo acudid a sus c&eacute;lebres Carnavales y, para llevaros un buen sabor de boca, degustad sus conocidos chuletones de buey y las famosas alubias de Tolosa acompa&ntilde;adas, c&oacute;mo no, de las guindillas de Ibarra. Y como postre no pueden faltar los &ldquo;cigarrillos&rdquo; y las &ldquo;tejas&rdquo;, as&iacute; como los &ldquo;Xaxus&rdquo;, t&iacute;picos dulces de la localidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tolosa                            </span>
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        Tras el atrac&oacute;n deberemos ser capaces de llegar al casco hist&oacute;rico de <strong>Alegia</strong>, que en forma de media luna coincide con la trayectoria del r&iacute;o Oria. Conoceremos la iglesia parroquial de San Juan Bautista y la Casa Consistorial, con fachada porticada, situada en la amplia plaza del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Los dos siguientes municipios, <strong>Ikaztegieta</strong> y <strong>Legorreta</strong>, ambos a orillas del r&iacute;o que nos lleva, lucen tambi&eacute;n sus iglesias parroquiales y algunos edificios de solera dignos de nuestra atenci&oacute;n. En el segundo de ellos ya nos encontraremos en el Goierri y Tolosaldea habr&aacute; quedado atr&aacute;s. Pronto llegaremos a <strong>Itsasondo</strong>, donde el sector minero ha tenido gran relevancia hasta hace poco, ya que antiguamente la actividad econ&oacute;mica giraba en torno a la pizarra, como se aprecia en los tejados de muchas casas y en canteras y galer&iacute;as. Este bello municipio cuenta tambi&eacute;n con caracter&iacute;sticas que demuestran su origen medieval: la iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n es buena muestra de ello.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada ser&aacute; en <strong>Ordizia</strong>, cuyo casco hist&oacute;rico luce notables edificios como la iglesia parroquial de N&ordf; S&ordf; de La Asunci&oacute;n, los palacios Zabala y Barrena, la casa-torre Muxika y el monumento de Fray Andr&eacute;s de Urdaneta. Sin embargo, Ordizia es famosa por su mercado de productos t&iacute;picos en la Plaza Mayor, datado desde los siglos XI y XII. Las cifras que se fijan en &eacute;l cada mi&eacute;rcoles sirven de referencia para establecer los precios de los productos agr&iacute;colas en toda Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Y, por fin, el descanso nos llega en <strong>Beasain</strong>, cuyos primeros moradores poblaron estas tierras muchos siglos atr&aacute;s, tal y como lo atestiguan diversos t&uacute;mulos. El conjunto medieval de Igartza es otro de los lugares a destacar, y consta entre otros elementos de un palacio del siglo XIII, un puente, una presa de madera, una ferrer&iacute;a y un molino. A poca distancia, el casco urbano alberga diferentes puntos de inter&eacute;s tur&iacute;stico, como son la parroquia de Santa Mar&iacute;a de la Asunci&oacute;n, la bas&iacute;lica de San Mart&iacute;n de Loinatz y la ermita de N&ordf; S&ordf; de Loinatz. Por otro lado, Beasain es la poblaci&oacute;n de mayor actividad comercial de todo el Goierri y en sus calles, repletas de tiendas y bares, se respira un inmejorable ambiente, de donde no pod&eacute;is iros sin probar sus exquisitas morcillas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>2&ordf; etapa: Beasain &ndash; Vitoria-Gasteiz </strong>(80,8 km y 920 m de desnivel)</h3><p class="article-text">
        <em><strong>La Euskadi rural y monumental</strong></em>
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                Los detalles de la segunda etapa                            </span>
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        Esta es la etapa m&aacute;s larga de las tres propuestas, pero con menor desnivel acumulado que la anterior, con lo que no podemos decir tampoco que sea especialmente exigente, salvo quiz&aacute;s la subida al puerto de Otzaurte para los menos entrenados. Partiremos despu&eacute;s del merecido descanso en Beasain emprendiendo el camino ascendente hacia un Pa&iacute;s Vasco totalmente diferente. Seguimos en el Goierri, pero nos vamos a adentrar en un entorno rural que nos alejar&aacute; del bullicio y las prisas de la Gipuzkoa industrial que hemos recorrido hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Siempre Oria arriba y atravesando por &uacute;ltima vez un nuevo pol&iacute;gono industrial nos acercamos a una nueva villa guipuzcoana, <strong>Segura</strong>, que en la Edad Media se convirti&oacute; en una de las ciudades m&aacute;s importantes de Gipuzkoa al transitar por ella la ruta comercial entre Castilla y la costa. Hoy en d&iacute;a, su casco hist&oacute;rico mantiene todo el encanto de aquella &eacute;poca, con su trazado en forma de &oacute;valo y numerosas casas solariegas y palacios que reflejan la grandeza de su pasado. Entre estos monumentos, destacan los palacios Lardizabal y Jauregi, la iglesia-parroquial de N&ordf; S&ordf; de la Asunci&oacute;n, de estilo g&oacute;tico-vasco y cuyo retablo barroco-rococ&oacute; est&aacute; calificado como monumento hist&oacute;rico-art&iacute;stico; y las casas Gebara y Ardixarra, una vivienda-taller del siglo XVI que conserva en perfectas condiciones su estructura de madera. La villa es muy conocida por las procesiones de Semana Santa, una tradici&oacute;n trasmitida generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, en la que nazarenos, soldados romanos, m&uacute;sicos... recorren las calles del casco antiguo en Semana Santa. Si no queremos desviarnos hasta la poblaci&oacute;n vecina, tambi&eacute;n aqu&iacute; podremos conseguir un queso con denominaci&oacute;n de origen Idiazabal, que toma su nombre del pueblo hom&oacute;nimo y sigue la receta tradicional utilizada durante siglos por los pastores vascos.
    </p><p class="article-text">
        Y en 4 o 5 km llegaremos a <strong>Zegama</strong>, a los pies del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, caracterizado por abruptas crestas calizas que se elevan sobre verdes prados cubiertos de frondosos bosques. Se trata del &uacute;ltimo municipio guipuzcoano, ubicado en la cabecera del Oria que hasta aqu&iacute; nos ha tra&iacute;do. Al llegar al n&uacute;cleo urbano veremos diversos edificios que atraer&aacute;n nuestra atenci&oacute;n: la iglesia de San Mart&iacute;n de Tours conserva en su interior una cruz de la ermita de la cima del Aizkorri (1528 m), considerada una de las m&aacute;s antiguas de Gipuzkoa, y bajo el coro el mausoleo del general carlista Tom&aacute;s de Zumalakarregi; o el ayuntamiento porticado y diversas casas se&ntilde;oriales entre las que destacamos la de Mazkiaran Barrena, donde muri&oacute; el militar de Ormaiztegi. En los alrededores hay numerosas ermitas y monumentos megal&iacute;ticos que hablan de un pasado que ha dejado su huella.
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                Zegama                            </span>
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        Desde aqu&iacute; el Camino Vasco del Interior deber&aacute; atravesar la Sierra de Aizkorri, el macizo m&aacute;s elevado del Pa&iacute;s Vasco y l&iacute;mite provincial entre Guip&uacute;zcoa y &Aacute;lava, que se interpone como una gigantesca pared en nuestro camino. Y para cruzarlo, si fu&eacute;ramos a pie, har&iacute;amos lo mismo que hizo el ej&eacute;rcito romano y despu&eacute;s incontables comerciantes, aventureros, pr&oacute;fugos y peregrinos: aprovechar el t&uacute;nel de San Adri&aacute;n, un pasadizo natural excavado en la roca, al que muchos llaman la Boca del Infierno.
    </p><p class="article-text">
        Pero no podemos hacer lo mismo con nuestras bicicletas, as&iacute; que solo nos quedar&aacute; otra opci&oacute;n tambi&eacute;n &ldquo;infernal&rdquo;, al vernos obligados a ascender el &uacute;nico puerto que merece tal denominaci&oacute;n de toda esta ruta jacobea vasca: el de Otzaurte. Van a ser casi 8 km relativamente suaves, sin ninguna rampa que alcance el doble d&iacute;gito, y que nos sorprender&aacute;n al enlazar dos mundos totalmente opuestos, como si de dos Euskadis diferentes se tratara: la vegetaci&oacute;n, la orograf&iacute;a, el clima, el arte, el modelo econ&oacute;mico, la arquitectura, el urbanismo, la idiosincrasia&hellip; y dicen que hasta el precio de las ca&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Nos hemos adentrado durante unos pocos kil&oacute;metros en la Comunidad Foral de Navarra para alcanzar el valle del Arakil en la localidad burundesa de <strong>Altsasu</strong>. Entre sus monumentos destacaremos la iglesia de la Asunci&oacute;n, renacentista del siglo XVI; la ermita del Santo Cristo de Otadia, con una talla del Cristo al que se le atribuyen muchos milagros; varias ermitas m&aacute;s; el Ayuntamiento: la Torre Txiki; y una escultura, de nombre &ldquo;Ra&iacute;ces Alsasuarras&rdquo;, realizada con el antiguo nogal que se encontraba en la misma Plaza Mayor donde se ubica hoy.
    </p><p class="article-text">
        La v&iacute;a f&eacute;rrea y la autov&iacute;a no nos dejan entrar en <strong>Olazagutia</strong>, en cuyo t&eacute;rmino se han encontrado vestigios arqueol&oacute;gicos prehist&oacute;ricos y estelas funerarias de &eacute;poca romana.&nbsp; Asimismo son de inter&eacute;s las ruinas de la ermita de N&ordf; S&ordf; de Bel&eacute;n y el puente sobre el r&iacute;o Burunda, como tambi&eacute;n se conoce al Arakil y que da su nombre a todo el valle.
    </p><p class="article-text">
        Adonde s&iacute; llegaremos ser&aacute; a <strong>Ziordia</strong>, pueblo con tradici&oacute;n de buenos cocineros -ojo al dato-, y de nuevo volvemos a Euskadi en el vecino municipio de <strong>Asparrena</strong>, parte de la Cuadrilla de Salvatierra (o Arabako Lautadako Eskualdea) y formado por 10 poblaciones, algunas de las cuales conoceremos en nuestra ruta: <strong>Egino</strong>, <strong>Ilarduia</strong> y <strong>Alb&eacute;niz</strong>, t&iacute;picos pueblos de la Llanada Alavesa y cuna de grandes ciclistas. El m&aacute;s poblado de ellos es <strong>Araia</strong>, que aunque nos queda a desmano, bien merece nuestra visita, pues en &eacute;l se encuentran los restos del castillo de Marutegi, uno de las escasas fortalezas medievales vascas, que controlaba el paso de viajeros por el T&uacute;nel de San Adri&aacute;n, por el que atraviesan los peregrinos jacobeos que recorren el Camino Interior a pie.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; en <strong>Zalduondo</strong> donde nuestro camino y el de San Adr&iacute;&aacute;n se unan y contin&uacute;en juntos por la antigua v&iacute;a Burdingala-Ast&uacute;rica que hoy ocupan el tren y la autov&iacute;a y que ha dejado multitud de huellas romanas en el territorio hist&oacute;rico alav&eacute;s. Pero es el Palacio de los Lazarraga el monumento m&aacute;s valioso de la localidad albergando el Museo Etnogr&aacute;fico comarcal. La que nos pilla un pel&iacute;n m&aacute;s lejos es la ermita de San Adri&aacute;n a la salida del t&uacute;nel del mismo nombre, pero deberemos regresar en otra ocasi&oacute;n a atravesar esa Boca del Infierno a pie. Dicho queda.
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar al pueblo de <strong>Ordo&ntilde;ana</strong> podemos contemplar la ermita de San Mill&aacute;n. Debemos atravesar dicho pueblo, dejando atr&aacute;s edificios emblem&aacute;ticos como el antiguo hospital de San L&aacute;zaro y la Magdalena (hoy casa privada), para acceder a la bella villa de <strong>Agurain/Salvatierra</strong>, cabeza de su Cuadrilla y situada entre las sierras de Entzia e Iturrieta, en las que se esconden impresionantes hayedos. Sus primeros siglos de vida estuvieron marcados por su car&aacute;cter fronterizo y las disputas de las Coronas de Navarra y Castilla. De esta &eacute;poca hered&oacute; un bello casco medieval amurallado, declarado conjunto hist&oacute;rico. La parte vieja est&aacute; dividida en tres calles principales: Zapatari, Carnicer&iacute;a y Mayor. Esta &uacute;ltima es la que alberga los edificios de mayor inter&eacute;s art&iacute;stico, como las iglesias de San Juan Bautista y Santa Mar&iacute;a, ambas con retablos del siglo XVI en su interior.&nbsp;
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                Agurain/Salvatierra                            </span>
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        Al paso por <strong>Gazeo</strong> encontraremos la iglesia de San Mart&iacute;n de Tours, cuya advocaci&oacute;n de resonancias jacobeas nos remite a los miles de peregrinos que han contemplado su &aacute;bside semicircular de origen rom&aacute;nico, a pesar de que las transformaciones sufridas a lo largo del tiempo han desvirtuado su apariencia primitiva. Su sobrio exterior, sin embargo, oculta uno de los conjuntos pict&oacute;ricos g&oacute;ticos m&aacute;s fascinantes que se han descubierto en el Pa&iacute;s Vasco hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        En la iglesia de San Rom&aacute;n de <strong>Ezkerekotxa</strong> encontramos un buen resumen de todas las diferentes &eacute;pocas que ha atravesado la diminuta poblaci&oacute;n, desde su primera referencia hist&oacute;rica en 1040, hasta el primer vestigio de su iglesia en torno al siglo XII. Luego el complejo conjunto de espacios del templo fue creciendo a lo largo de las siguientes centurias hasta conformar el edificio que hoy contemplamos.
    </p><p class="article-text">
        Pasaremos junto a la a ermita rom&aacute;nica de N&ordf; S&ordf; de Ayala para apreciar su elegante portada de tres arcos&nbsp; de la que fue parroquia de la aldea hom&oacute;nima, actualmente desaparecida, puesto que sus habitantes se trasladaron a la vecina villa de <strong>Alegr&iacute;a-Dulantzi</strong> en busca de mejores condiciones de vida. Esas dos poblaciones se unieron formando este municipio con gran patrimonio hist&oacute;rico, marcado por&nbsp; tres elementos caracter&iacute;sticos: la muralla, la iglesia parroquial y la fortaleza de los Gaona, linaje arraigado al municipio desde su fundaci&oacute;n. Y a 1 km del pueblo por pista de tierra, sobre un cerro, el castro de Henaio nos habla de las gentes que aqu&iacute; vivieron antes de la llegada de los romanos.
    </p><p class="article-text">
        Continuaremos luego por la ruta que tra&iacute;amos hasta alcanzar un pueblo deshabitado, del que se conserva un templo rom&aacute;nico, la ermita de San Juan de Arrarain. Desde aqu&iacute; descenderemos a <strong>Elburgo</strong>, cabeza del municipio cuyo n&uacute;cleo atravesaremos y, pasado el tramo de la v&iacute;a verde que discurre por el trazado del Ferrocarril Vasco Navarro, llegaremos a un cruce. Uno de los ramales del mismo nos conduce al c&eacute;lebre Santuario de N&ordf; S&ordf; de Est&iacute;baliz, en lo alto de una colina convertida en parque natural que guarda la joya del rom&aacute;nico del Pa&iacute;s Vasco. Construida a mediados del siglo XII, de aquella &eacute;poca queda la magn&iacute;fica iglesia, convertida hoy en d&iacute;a en un santuario en el que se aloja la talla medieval de la Virgen de Est&iacute;baliz, patrona de &Aacute;lava. Adem&aacute;s, junto al templo podremos acceder al centro de interpretaci&oacute;n del rom&aacute;nico en ese territorio hist&oacute;rico.
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                Paseo por la Llanada alavesa                            </span>
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        Pero nosotros deberemos descender hasta <strong>Villafranca</strong>. Desde aqu&iacute;, un camino agr&iacute;cola nos acompa&ntilde;ar&aacute; hasta el peque&ntilde;o pueblo de <strong>Argando&ntilde;a</strong>, presidido por la iglesia rom&aacute;nica de Santa Columba. El camino de Mendiluz nos ofrece la oportunidad de contemplar espectaculares vistas de la Llanada Alavesa, antes de llegar a <strong>Arkaia</strong>, lugar donde se encontr&oacute; un asentamiento romano de nueva planta sobre la citada v&iacute;a de Astorga-Burdeos. Muy posiblemente este asentamiento cumplir&iacute;a funciones de foro, constituy&eacute;ndose en el lugar de encuentro de la sociedad ind&iacute;gena y romana donde se lleva a cabo todo tipo de intercambios. &iexcl;Cu&aacute;nto queda a&uacute;n por investigar en Euskadi!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Llegando a Vitoria-Gasteiz                            </span>
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        Y el tramo definitivo de esta larga etapa nos introduce finalmente en <strong>Vitoria-Gasteiz</strong>, un innegable ejemplo de buen vivir. Y es que, la capital alavesa es una de esas ciudades que cuentan con un rico patrimonio hist&oacute;rico-art&iacute;stico, un sinf&iacute;n de zonas ajardinadas, espacios peatonales ideales para el ocio y equipamientos c&iacute;vicos. Una ciudad accesible, especial, con personalidad. Uno de sus tesoros m&aacute;s preciados y mejor guardados es el casco antiguo, nacido en la Edad Media y &uacute;nico en Euskadi, en el que abundan palacetes renacentistas y edificios rom&aacute;nicos. Es la conocida como &ldquo;Almendra Medieval&rdquo;, as&iacute; denominada por su contorno ovalado. La catedral g&oacute;tica de Santa Mar&iacute;a ser&aacute; visita obligada. A alguien se le ocurri&oacute; que se pod&iacute;an aprovechar sus largos trabajos de restauraci&oacute;n para que turistas y amantes de la historia apreciasen mejor c&oacute;mo se construy&oacute;. &iexcl;Una idea genial! M&aacute;s de un mill&oacute;n de visitantes han recorrido ya sus naves, atrio y murallas y autores como Ken Follett y Toti Mart&iacute;nez de Lezea se han inspirado en ella para ambientar sus populares novelas. La vieja Gasteiz, conjunto hist&oacute;rico actualmente, tiene en sus calles Cuchiller&iacute;a, Herrer&iacute;a, Pintorer&iacute;a, Zapater&iacute;a, Correr&iacute;a&hellip;, nombres que recuerdan la actividad gremial que en ellas se desarrollaba. La Plaza de la Virgen Blanca es hoy el lugar de encuentro por excelencia de los vitorianos y el coraz&oacute;n de la ciudad. Y en sus alrededores podremos encontrar todo lo que precisemos para un buen refrigerio y un bien ganado descanso.
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                En las inmediaciones de Vitoria-Gasteiz                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>3&ordf; etapa: Vitoria/Gasteiz &ndash; Bri&ntilde;as </strong>(51 km y 580 m de desnivel) <strong>o Miranda de Ebro </strong>(38 km y 280 m)</h3><p class="article-text">
        <em><strong>Entre ermitas y castillos</strong></em>
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                Los detalles de la tercera etapa, primera opción                            </span>
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                Los detalles de la tercera etapa, segunda opción                            </span>
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        Saldremos de la capital alavesa con renovadas fuerzas en la que va a ser nuestra &uacute;ltima etapa por tierras vascas. Seguimos la misma direcci&oacute;n que sigui&oacute; la antigua calzada romana del Iter XXXIV de Burdeos a Astorga y que con los siglos ha dado paso a la N-1 en su tramo alav&eacute;s. Una vez el peregrino se despide del armaz&oacute;n urbano e industrial de Vitoria/Gasteiz, la ruta se sumerge de nuevo entre campos de cereal, mientras atraviesa pueblos sobrios y acogedores como los de las jornadas anteriores. El arte rom&aacute;nico practicado en este rinc&oacute;n de Euskadi todav&iacute;a reserva alguna grata sorpresa como la que nos vamos a encontrar en San Prudencio de <strong>Armentia</strong>, edificio rom&aacute;nico del siglo XII, construido sobre los restos de un templo del siglo VIII. Reformada varias veces, es considerado uno de los m&aacute;s importantes ejemplos del arte medieval y declarado monumento del Pa&iacute;s Vasco. En su interior se venera la imagen del santo patr&oacute;n de los alaveses.
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                Armentia                            </span>
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        Un agradable trazado nos acercar&aacute; a <strong>Gometxa</strong>, otro de los peque&ntilde;os y tranquilos concejos que rodean Vitoria y de donde saldremos por un camino agr&iacute;cola ascendente. De nuevo amplias vistas asoman ante nuestros ojos. Podremos contemplar el pol&iacute;gono industrial de J&uacute;ndiz, situado sobre los campos en los que en 1813 tuvo lugar la batalla de Vitoria, durante la cual los hombres del Duque de Wellington vencieron a las tropas napole&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Siempre en paralelo a la N-102 de salida de Gasteiz, a la altura de Ari&ntilde;ez, al otro lado de la autov&iacute;a, tomaremos un camino de tierra que nos conduce hacia <strong>Villodas/Billoda</strong> pasando por debajo de la A-1, pero sin llegar a dicha poblaci&oacute;n, aunque el puente de origen romano que atraviesa el r&iacute;o Zadorra y el conjunto arqueol&oacute;gico de Iru&ntilde;a-Veleia, uno de los yacimientos romanos m&aacute;s importantes de Euskadi, bien merecen un peque&ntilde;o desv&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Un corto paseo nos acerca a <strong>Nanclares de la Oca/Langraiz</strong>,&nbsp; cuyo apellido &ldquo;de la Oca&rdquo; parece deberse a los templarios que poblaron estos parajes en la Edad Media a los cuales denominaron &lsquo;Tierra de la Oca&rsquo; por ser este el animal al que veneraban. Tras la Guerra Civil Espa&ntilde;ola se construy&oacute; aqu&iacute; un campo de concentraci&oacute;n en el que se encerr&oacute; a numerosos presos republicanos. A principios de los a&ntilde;os 80, este recinto se reform&oacute; y se inaugur&oacute; la prisi&oacute;n que hoy ha sido trasladada a otro emplazamiento. Su iglesia de La Asunci&oacute;n tiene origen rom&aacute;nico y en los alrededores algunas torres levantadas por el ej&eacute;rcito isabelino nos retrotraen a las Guerras Carlistas que tanta huella dejaron en el Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos ruta siempre con la compa&ntilde;&iacute;a a nuestra diestra del Zadorra hasta adentrarnos en una isla burgalesa en medio del territorio hist&oacute;rico alav&eacute;s. Nos hallamos en el Condado de Trevi&ntilde;o y visitaremos su enclave m&aacute;s poblado: <strong>La Puebla de Arganz&oacute;n</strong>. Rodeada por una muralla a la que ha debido adaptarse el caser&iacute;o, nos ense&ntilde;a el conjunto formado por el antiguo Hospital, la ermita de N&ordf; S&ordf; de la Antigua y sus casonas blasonadas, su puente medieval, la parroquial tardog&oacute;tica de La Asunci&oacute;n y, en los alrededores, la Torre de Pe&ntilde;a Mar&iacute;a, restos de un antiguo castillo que vigilaba el paso por el desfiladero de Las Conchas.
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                La Puebla de Arganzón                            </span>
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        Sin salir del Condado pasamos por la poblaci&oacute;n de <strong>Burgueta</strong>, donde la paz se respira en cada rinc&oacute;n y que pocas veces se rompe con los peregrinos que por aqu&iacute; pasan. Como nosotros, que abandonamos la provincia castellana para retornar a suelo vasco y llegar a <strong>Estavillo</strong>, estrat&eacute;gica localidad ubicada en lo alto de un cerro que mira hacia el r&iacute;o Zadorra. Su papel como encrucijada de caminos explica la riqueza que alcanz&oacute; la localidad en los siglos medievales, cuando incluso rescat&oacute; de la despoblaci&oacute;n al vecino pueblo de Armi&ntilde;&oacute;n mediante la compra de sus tierras. Como prueba de esta prosperidad queda la imponente iglesia parroquial dedicada a San Mart&iacute;n de Tours.
    </p><p class="article-text">
        Tras superar el peque&ntilde;o alto de Lezana por una pista de tierra se llega a <strong>Berantevilla</strong> cruzando el puente sobre el r&iacute;o Ayuda. Este municipio presume de ser declarado Conjunto Monumental gracias a sus reliquias hist&oacute;ricas y urban&iacute;sticas. La huella medieval del municipio se deja ver en los diversos edificios que guardan elementos de aquella &eacute;poca. Se conservan, a su vez, algunas casas palaciegas en las que todav&iacute;a se pueden contemplar blasones y escudos. En el centro de la localidad hay que hacer un alto para contemplar la iglesia parroquial de N&ordf; S&ordf; de la Asunci&oacute;n, con su elegante torre y retablo mayor de estilo churrigueresco.
    </p><p class="article-text">
        Continuamos ruta hacia el pueblo <strong>Portilla/Zabalate</strong>, el m&aacute;s elevado de la zona, que se nos muestra al amparo de la peque&ntilde;a sierra que lleva su nombre y de su famoso castillo, que es el que aparece en el escudo provincial y cuya visita guiada es muy recomendable. Luego seguimos en descenso hacia Zambrana, pero antes de llegar a dicha localidad nos desviaremos hacia <strong>Santa Cruz del Fierro</strong>, que apenas suma 50 habitantes, pero luce algunas casonas interesantes junto a su iglesia de San Andr&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portilla                            </span>
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        <strong>Ocio</strong> nos queda a un paso, aunque el &ldquo;descanso&rdquo; deber&aacute; esperar un poco m&aacute;s. Esta poblaci&oacute;n est&aacute; enclavada en el valle del r&iacute;o Inglares bajo el risco de Lanos que da nombre a su castillo. Desde hace unos a&ntilde;os luce un gran mural que lleva por t&iacute;tulo &ldquo;Voces que construyen identidad&rdquo;, pues refleja las cuevas y la cantera de piedra de toba del pueblo, una piedra de caracter&iacute;sticas especiales y de escaso peso que se utilizaba en las c&uacute;pulas de las iglesias. Es una forma de atraer al turismo y mostrarle las &ldquo;cosas&rdquo; del pueblo, como tambi&eacute;n han hecho sus vecinos de Portilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ocio                            </span>
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        Siguiente parada en <strong>Salinillas de Burad&oacute;n/Buradon Gatzaga</strong>, n&uacute;cleo urbano estrat&eacute;gico en la frontera entre los reinos de Navarra y Castilla, en el paso entre la Llanada alavesa y La Rioja, que debe su nombre al manantial salino y al castillo de Burad&oacute;n, situado en el pe&ntilde;asco que corona lo que se conoce como el paso de las Conchas de Haro que en tiempos actuaba como una muga natural. Su n&uacute;cleo urbano destaca por la buena conservaci&oacute;n de su muralla del siglo XIII, sus puertas de acceso y el resto de su casco hist&oacute;rico, en donde podremos visitar la iglesia de Inmaculada Concepci&oacute;n, el Palacio de los Condes de O&ntilde;ate, el Hospital de Santa Ana y varias calles y plazas que conservan sabores de anta&ntilde;o.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Salinillas de Buradón                            </span>
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        El tramo que aparece en la web que nos gu&iacute;a en este reportaje solo es apto para BTT: absolutamente desaconsejable para bicis de paseo. Por lo que finalmente atravesamos con precauci&oacute;n (y luz) el t&uacute;nel de las Conchas de Haro para llegar <strong>Bri&ntilde;as</strong>, ya en La Rioja Alta, donde ya huele a vino y cuyo impresionante puente medieval sobre el Ebro nos aleja definitivamente de tierras vascas. Desde aqu&iacute; la ruta jacobea busca el encuentro con el Camino Franc&eacute;s en Santo Domingo de la Calzada; pero esa es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, algunos preferir&aacute;n acortar el Camino de Roncesvalles, desvi&aacute;ndose en Estavillo hacia Miranda de Ebro para enlazar con el camino principal en Burgos.&nbsp; Enseguida llegar&aacute;n a <strong>Armi&ntilde;&oacute;n</strong>, pueblo que cuenta con numerosos edificios y monumentos dignos de ser visitados, como la iglesia parroquial de San Andr&eacute;s y el palacio de los Montoya-Urbina. Y atravesando un magn&iacute;fico puente medieval sobre el Zadorra se dirigir&aacute;n a la &uacute;ltima localidad vasca que visitar&aacute;n si eligen esta variante: <strong>Ribabellosa</strong>, sede del ayuntamiento la Ribera Baja alavesa y de la Cuadrilla de A&ntilde;ana. En su Plaza de los Fueros pueden poner punto y final al Camino Interior, tanto al de Santiago como al suyo particular. Es posible que tampoco nosotros hayamos acabado el Camino de Santiago en Euskadi como lo empezamos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/madrid-segovia-bicicleta-gravel-serpenteando-guadarrama-ciudad-acueducto_1_9249808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">De Madrid a Segovia, en bicicleta de gravel: serpenteando por Guadarrama hasta la ciudad del acueducto</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-da-morte-gallega-bicicleta-costa-llena-vida-brujas-leyendas_1_9168629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-jamon-iberico-bicicleta-huelva-sierra-tentudia_1_9004112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La ruta del jam&oacute;n ib&eacute;rico: por Huelva y la sierra de Tentud&iacute;a</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/basquetour/conociendo-euskadi-bicicleta-traves-camino-vasco-interior_1_9722583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2022 20:45:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conociendo Euskadi en bicicleta, a través Camino Vasco del Interior]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Euskadi,Rutas,Rutas por montaña,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Deportes,Turismo,Turismo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Formentera: el último paraíso del Mediterráneo, a pedales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/formentera-ultimo-paraiso-mediterraneo-pedales_1_9557257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f7e99cd-a74a-4ca9-b575-7472a95bd584_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Formentera: el último paraíso del Mediterráneo, a pedales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descansando tres kilómetros al sur de Ibiza, y bendecida con hermosas playas de arena blanca y brillantes aguas cristalinas, esta isla balear es la imagen perfecta de la serenidad y del turismo selecto</p><p class="subtitle">Salud - La estrecha relación entre bicicleta y calidad de vida</p></div><p class="article-text">
        Somos muchos los que pensamos que el cicloturismo, m&aacute;s que un deporte, es sobre todo una filosof&iacute;a de vida. &iquest;A que s&iacute;? Ver&eacute;is: cuando hablamos de practicar &ldquo;turismo en bicicleta&rdquo;, estamos hablando de libertad, de independencia, de tiempo para encontrarnos con nosotros mismos, conociendo nuevos lugares a golpe de pedal. No importa la bici, no importa la distancia, no importa la intensidad del ejercicio: el turismo en bicicleta es una experiencia &uacute;nica, saludable y muy satisfactoria que nos permite descubrir en primera persona parajes asombrosos y especialmente personas interesantes.
    </p><p class="article-text">
        Pues, en esta ocasi&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Andar en bici'</a> os quiere presentar uno de esos lugares que ning&uacute;n buen aficionado debe dejar de recorrer en bicicleta. Precisamente, uno de los mayores encantos de esta modalidad deportiva es que se disfruta no solo en el momento de practicarla, sino mucho antes, dise&ntilde;ando los itinerarios, visualizando los mapas, recolectando informaci&oacute;n, estudiando los lugares, las alternativas para comer y dormir, disponiendo la bicicleta y el equipaje y, claro est&aacute;, entrenando. En definitiva, todo un entretenido ritual para huir de la rutina y disfrutar y crecer con nuevos retos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle de la ruta por Formentera                            </span>
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        Y, como sabemos que esto es as&iacute;, os vamos a facilitar la planificaci&oacute;n de la visita a la m&aacute;s peque&ntilde;a de las islas Pitiusas: Formentera. Descansando tres kil&oacute;metros al sur de Ibiza y bendecida con hermosas playas de arena blanca y brillantes aguas cristalinas, esta isla balear es la imagen perfecta de la serenidad y del turismo selecto. &iquest;Nos acompa&ntilde;&aacute;is?
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a ella, &uacute;nicamente podemos hacerlo en barco y, por regla general, desde la otra 'pitiusa', Ibiza, en un trayecto de unos 35 minutos. Desde el mismo momento en el que desembarcamos aqu&iacute;, ya empezamos a respirar ese aire de calma tan caracter&iacute;stico, y enseguida nos sentimos cautivados por sus gentes, su atm&oacute;sfera inigualable y sus aguas transparentes y color turquesa que nos evocan latitudes tropicales y que pronto nos har&aacute;n olvidar el estr&eacute;s y los problemas cotidianos. Asimismo, su suave clima, con veranos secos, inviernos templados y poca abundancia de lluvias, da lugar en estos lares a una vegetaci&oacute;n mediterr&aacute;nea que combina zonas dunares con bosques de pino y de sabina, unas con&iacute;feras que dan personalidad a Formentera.
    </p><p class="article-text">
        La isla a&uacute;n conserva un aspecto rural, especialmente en las zonas menos transitadas: de hecho, a&uacute;n sobreviven las fincas, casas t&iacute;picas construidas con piedras de la isla que con sus gruesas paredes&nbsp; son capaces de proteger del fr&iacute;o del invierno y del calor del verano. Junto a ellas no es raro ver pozos externos y hornos adyacentes que se utilizaron para el sustento diario de las familias de anta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de una poblaci&oacute;n estable y continuada en Formentera ya est&aacute; documentada al final del tercer milenio a. C., aunque por el momento se desconoce cu&aacute;ndo se inici&oacute; su ocupaci&oacute;n. A esta &eacute;poca corresponde el sepulcro megal&iacute;tico de Ca na Costa. De una cronolog&iacute;a m&aacute;s tard&iacute;a son los yacimientos Cap de Barbaria y, ya en la &eacute;poca bajo imperial, destaca el yacimiento de Can Blai, una fortificaci&oacute;n de &eacute;poca romana bajo imperial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El faro del Cap Barbaria                            </span>
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        Los musulmanes trajeron con ellos todos sus extensos conocimientos en agricultura. El paisaje actual de Formentera est&aacute; moldeado en gran medida por la influencia musulmana, como atestiguan la existencia de muros de piedra y el sistema de irrigaci&oacute;n utilizado actualmente en el campo formenter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras el periodo isl&aacute;mico, Formentera e Ibiza pasaron a formar parte de la Corona de Arag&oacute;n en el a&ntilde;o 1235. Pero las dificultades para asentar nueva poblaci&oacute;n en la isla se agravaron a partir de la segunda mitad del siglo XIV, debido a los efectos de la peste negra y, posteriormente, a la amenaza de la pirater&iacute;a. Los intentos de volver a repoblar Formentera no cristalizaron hasta el final del siglo XVII, cuando se encamin&oacute; definitivamente el proceso de repoblaci&oacute;n, ya a lo largo del siglo XVIII, con gente procedente de Eivissa.
    </p><p class="article-text">
        La segunda mitad del siglo XX supone para Formentera un periodo de fuertes y r&aacute;pidas transformaciones. Desde unas formas de vida tradicionales, marcadas por una econom&iacute;a de autosuficiencia, se evoluciona hacia un sistema basado en el sector servicios con el turismo como principal motor econ&oacute;mico, lo que conlleva un abandono progresivo de las pr&aacute;cticas del pasado: el turismo cambi&oacute; de forma radical la econom&iacute;a y la sociedad de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Formentera es un refugio para buscadores de sol, artistas, m&uacute;sicos y escritores, todos en busca de un pedazo del &ldquo;&uacute;ltimo para&iacute;so del Mediterr&aacute;neo&rdquo;. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lo que ha hecho a la isla a&uacute;n m&aacute;s popular ha sido la presencia de numerosos VIP como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Usain Bolt, Giorgio Armani, Nico Rosberg, Kate Moss, y muchos otros. &iquest;No cre&eacute;is que ya va siendo hora de a&ntilde;adir vuestro nombre al de tanto personaje? Ciertamente, no tenemos nada que envidiarles&hellip; salvo que conocen Formentera.
    </p><h3 class="article-text">Camino de ida&hellip;</h3><p class="article-text">
        Nos hallamos en la isla habitada m&aacute;s peque&ntilde;a de las Baleares (83,2 kil&oacute;metros cuadrados), con una peculiar forma recortada que hace que tenga una gran extensi&oacute;n de costa (69 kil&oacute;metros) compuesta de numerosas playas y calas entre curiosos parajes costeros. Con un perfil muy plano, su punto m&aacute;s alto es Sa Tala&iuml;assa, que vigila el altiplano de la Mola a &uacute;nicamente 192 metros de altitud. Es por ello una isla c&oacute;moda de transitar y podemos recorrerla en su mayor parte en bicicleta para encontrarnos con rincones y pueblos de aut&eacute;ntica esencia mediterr&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su arteria principal (PM-820) atraviesa la isla de oeste a este entre el puerto de La Savina y el faro de la Mola, y de ella se ramifican numerosas carreteras secundarias que nos van a permitir descubrir los secretos de Formentera. Para orientarse, conviene saber que cada moj&oacute;n kilom&eacute;trico indica la distancia al puerto de La Savina. Por otro lado, gracias a su orograf&iacute;a plana, es recomendable alquilar una bicicleta que nos permitir&aacute; estar a&uacute;n m&aacute;s en sinton&iacute;a con el 'genius loci' aut&oacute;ctono, envueltos por el aroma de los pinos, enebros y las numerosas plantas arom&aacute;ticas que crecen espont&aacute;neamente en este lugar m&aacute;gico. Nosotros conseguimos las nuestras en <strong>Es Brolls Motos</strong>, donde nos atendieron a las mil maravillas. Y, con nuestras nuevas monturas, empezamos a disfrutar del verdadero lujo de pedalear por este para&iacute;so con millas de costa en el que, en algunos rincones, es muy posible que no veamos otra alma durante horas, a pesar de que los 12.000 formenteranos que pueblan la isla reciban a unos 300.000 turistas cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Para orientarse, conviene saber que cada mojón kilométrico indica la distancia al puerto de La Savina. Por otro lado, gracias a su orografía plana, se recomienda alquilar una bicicleta que permitirá estar aún más en sintonía con el &#039;genius loci&#039; autóctono</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o puerto de <strong>La Savina</strong>, donde hemos desembarcado, fue creado a finales del siglo XIX y principios del XX, con el objetivo de ofrecer a los propietarios de las embarcaciones amarradas en el Estany des Peix un lugar alternativo donde resguardarse. Con los a&ntilde;os, se convirti&oacute; en un punto clave para exportar la sal que se recolectaba en las cercan&iacute;as y se fueron desarrollando toda clase de infraestructuras para favorecer su transporte. Hoy en d&iacute;a, todas estas instalaciones se han reconvertido para enfocarse al turismo configurando as&iacute; la principal v&iacute;a de abastecimiento para toda la isla. Al tratarse del lugar de conexi&oacute;n para todos los residentes y visitantes, en verano es muy habitual toparse con un constante ajetreo de personas que van y vienen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Partimos por una largu&iacute;sima recta en busca de la capital isle&ntilde;a, <strong>Sant Francesc Xavier</strong>, donde se encuentra la sede del Consell Insular y los principales servicios de la isla. Su edificio m&aacute;s relevante es la iglesia parroquial, de aspecto austero, que se plante&oacute; como fortaleza defensiva, adem&aacute;s de como templo religioso, en una &eacute;poca en que el recuerdo de la pirater&iacute;a estaba a&uacute;n muy presente. Tambi&eacute;n se ubica aqu&iacute; la capella de sa Tanca Vella (s. XIII-XIV), de peque&ntilde;as dimensiones y cubierta por una b&oacute;veda de ca&ntilde;&oacute;n; y el Fossar Vell, cementerio restaurado por el arquitecto nativo Mari&agrave; Castell&oacute;. Y muy cerca, los Mol&iacute;s d&rsquo;en Mateu y d&rsquo;en Jeroni, edificados en el siglo XIX y que dejaron de funcionar en la d&eacute;cada de 1950.
    </p><p class="article-text">
        En esta localidad nos desviamos hacia el Cap de Barbaria, para visitar antes la <strong>Cala Saona</strong>, cuya playa&nbsp; apenas mide 140 metros de longitud aunque es bastante amplia, siendo una de las preferidas de Formentera y con mucha afluencia de visitantes. Lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n es su fondo arenoso de aguas turquesas al igual que el de muchas playas de Formentera. Pero aqu&iacute;, adem&aacute;s, se puede disfrutar de uno de los mejores atardeceres isle&ntilde;os donde el sol se esconde tras el horizonte ti&ntilde;endo de colores &uacute;nicos la costa. A diferencia de las playas abiertas del resto de la isla, se trata de una cala, una peque&ntilde;a ensenada flanqueada por acantilados que algunos consideran la joya de la costa occidental de Formentera. Adem&aacute;s, al ser un lugar resguardado, se aprovech&oacute; anta&ntilde;o para construir muchas casetas varadero que cobijan los tradicionales 'llauts' que brindan un encanto especial a este particular rinc&oacute;n.
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                Otra vista de Cala Saona                            </span>
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        Nos dirigimos despu&eacute;s al <strong>Cap de Barbaria</strong>, uno de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos de Formentera, que se nos aparece como un paisaje casi des&eacute;rtico, una carretera estrecha, el faro lejano en el centro y el azul del mar al fondo, elementos todos ellos que forman parte del imaginario cinematogr&aacute;fico colectivo gracias a&nbsp; la pel&iacute;cula 'Luc&iacute;a y el sexo' de Julio Medem que se rod&oacute; en estos parajes. Es esta la elevaci&oacute;n rocosa situada m&aacute;s al sur de todas las IIles Balears, presidiendo un impresionante acantilado vertical de 100 metros sobre el mar. En los alrededores encontramos dos puntos m&aacute;s a visitar: la Cova Foradada, una gruta que conduce a un mirador muy especial, para cuyo acceso deberemos introducirnos a trav&eacute;s de un agujero;&nbsp; y la Torre des Garroveret, una de las torres de defensa repartidas por el litoral pitiuso que se empezaron a construir en el siglo XVIII con el fin de vigilar las posibles apariciones de piratas sarracenos que se avisaban con un c&oacute;digo de se&ntilde;ales de humo desde las torres. Volviendo a Cap de Barbaria, encontramos aqu&iacute; tambi&eacute;n un lugar de reuni&oacute;n para las puestas de sol, embriagados por intensas sensaciones de soledad y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Retomamos la PM-820, v&iacute;a principal de la isla, para llegar en un momento a <strong>Sant Ferr&aacute;n de ses Roques</strong>, un pueblo de car&aacute;cter libre, creativo y festivo que cuenta con un peque&ntilde;o centro hist&oacute;rico con la iglesia, la plaza y un entramado de callecitas peatonales reformadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El pueblo fue en los a&ntilde;os 70 el punto de encuentro de hippies y bohemios, reunidos en la legendaria Fonda Pepe que a&uacute;n permanece abierta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Platjas del Mitjorn                            </span>
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        De nuevo por una larga recta de varios kil&oacute;metros y con apenas uno de ancho, atravesando una especie de istmo hasta la Mola, vamos a abandonar la carretera principal para conocer alguna de las <strong>Platjas del Mitjorn</strong>, nombre que recibe la costa sur de Formentera que se extiende a lo largo de cinco kil&oacute;metros de playas paradis&iacute;acas. Entre todas ellas constituyen el arenal m&aacute;s extenso de toda la isla, compuesto de diversas calas que se dividen por la intercalaci&oacute;n de zonas rocosas y de arena, recibiendo cada una de ellas su propio nombre, siendo algunas m&aacute;s aptas que otras para darse un ba&ntilde;o. Pero la costa puede variar cada temporada pues las corrientes invernales influyen mucho a la hora de moldearla, lo que provoca nuevos rincones que van y vienen seg&uacute;n el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cabe hacer una menci&oacute;n especial de la cala vecina de <strong>Cal&oacute; d&rsquo;Es Mort</strong>, un peque&ntilde;o arenal entre rocas repleto de casetas de pescador que se alzan bajo los acantilados del este de Migjorn, a los que se puede acceder f&aacute;cilmente a pie. Es esta una estampa perfecta de la Formentera marinera de anta&ntilde;o, con un paisaje espectacular de aguas claras y arena blanca, que no se puede dejar de admirar desde su c&eacute;lebre balc&oacute;n rocoso.
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                Caló d&#039;Es Mort                            </span>
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        De vuelta a la ruta principal iniciamos la 'pujada' a la <strong>Mola de Sa Talaissa</strong>, deteni&eacute;ndonos a contemplar en un mirador una panor&aacute;mica de todo el norte de la isla. Si queremos coronar el punto cimero de Formentera, deberemos hacerlo por una pista de tierra en condiciones aceptables.
    </p><p class="article-text">
        Subamos o no, el siguiente pueblo digno de visita es <strong>El Pilar de la Mola</strong>, un lugar de ritmo pausado donde disfrutar de un alto en el camino. Durante los meses estivales, la paz que se respira aqu&iacute; es muy diferente al ritmo que sigue el resto de la isla, ya que su privilegiada ubicaci&oacute;n en la meseta de la Mola, la convierte en el n&uacute;cleo urbano m&aacute;s aislado; si bien las tardes de mi&eacute;rcoles y domingo su mercado de artesan&iacute;a, nacido a iniciativa de diversos artesanos y que sigue hoy luchando por mantener su esp&iacute;ritu original, pasa a ser el atractivo principal de la localidad amenizado por m&uacute;sica en vivo. Al final del pueblo, encontramos la iglesia del Pilar, construida en el siglo XVIII y m&aacute;s all&aacute;, una multitud de paredes de piedra que acotan los campos cuyo cultivo estrella es la uva con la que se elaboran los vinos t&iacute;picos de la tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que haya quien hable de La Mola como &ldquo;una isla dentro de una isla&rdquo;, por sus rasgos diferenciales en cuanto a paisaje y a su fuerte personalidad. Y, por supuesto, la visita a este entorno culmina en el famoso <strong>Far de la Mola</strong>, situado a escasos kil&oacute;metros, cuando termina el asfalto y uno puede dejarse asombrar por las vistas hacia estos espectaculares acantilados, que fueron en el pasado inspiraci&oacute;n para el inmortal Julio Verne quien ambient&oacute; su novela H&eacute;ctor Servadac en Formentera. Es por ello que en este punto de la isla encontraremos un monolito en su honor.
    </p><h3 class="article-text">&hellip;y vuelta</h3><p class="article-text">
        Tras tanta maravilla, iniciamos el camino de retorno recorriendo la PM-820 en sentido inverso, pero visitando ahora los rincones m&aacute;s interesantes de la costa norte. El primero de ellos es <strong>Es Cal&oacute; de Sant Agust&iacute;</strong>, peque&ntilde;a poblaci&oacute;n de tradici&oacute;n pesquera con un peculiar puerto natural y restaurantes tradicionales. Son curiosos sus varaderos de madera cuya funci&oacute;n es resguardar del agua salada las peque&ntilde;as embarcaciones. Y poco despu&eacute;s, nos sorprenderemos al visitar lo que se conserva del <strong>Castellum de Can Blai</strong>, peque&ntilde;a fortificaci&oacute;n levantada en la etapa final del Imperio Romano. Fueron sus constructores quienes se dedicaron principalmente a sembrar trigo y llamaron Frumentaria (isla del trigo) a este pedazo de tierra, cuyo nombre actual deriva para algunos del lat&iacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Es Caló Sant Agustí                            </span>
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        Luego, llegados a Sant Ferr&aacute;n, nos desviaremos a la derecha hacia el <strong>Parque Natural de Ses Salines</strong>. Antes, y por pista de tierra en buen estado, la visita a una de las cuatro torres de defensa de Formentera es una tentaci&oacute;n muy poderosa: la <strong>Torre de Punta Prima</strong>. En breve espacio de tiempo, estaremos atravesando <strong>Es Pujols</strong>, que cuenta con una bonita playa de arena blanca y aguas turquesas, en forma de concha, jaspeada de diminutos islotes, peque&ntilde;os tramos de roca y casetas varadero, rasgos de su antigua naturaleza pesquera. Aqu&iacute; pueblo y naturaleza viven en total armon&iacute;a gracias al estupendo paseo mar&iacute;timo, perfecto para caminar mientras contemplamos el mar o decidimos en qu&eacute; restaurante pasar la velada.
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                La torre de Punta Prima                            </span>
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        Seguimos introduci&eacute;ndonos en el parque, mientras pedaleamos junto a las quietas aguas del <strong>Estany Pudent</strong>, realizando las primeras observaciones de las especies t&iacute;picas de esta zona, como los flamencos, las cig&uuml;e&ntilde;uelas y, en especial, una de las concentraciones de zampullines cuellinegros m&aacute;s importantes de Europa. Algunos a&ntilde;os se cuentan por miles y observarlos un d&iacute;a de calma, con las aguas del lago como un espejo, resulta un espect&aacute;culo sorprendente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ses Salines y Estany Pudent                            </span>
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        Muy cerca, encontramos <strong>Ses Salines d&rsquo;en M&aacute;rroig</strong>, caracter&iacute;sticas por las tonalidades rosadas y violetas que presentan, sobre todo en verano. Para los formenterenses es un lugar emblem&aacute;tico, muy presente en la historia reciente de la isla, ligado a la actividad salinera. Se desconoce el momento en que se empezaron a explotar, pero es en el siglo XIII cuando se encuentran las primeras referencias escritas. En 1873 fueron adquiridas primero por el mallorqu&iacute;n Antoni Marroig y despu&eacute;s por Salinera Espa&ntilde;ola, sociedad que las explot&oacute; hasta 1984. Ses Salines aprovechan la existencia de S&rsquo;Estany Pudent para disponer a su alrededor una canalizaci&oacute;n de agua del mar y alcanzar una mayor concentraci&oacute;n salina. Fueron la &uacute;nica industria de la isla en la &eacute;poca pre-tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Y ya estamos adentr&aacute;ndonos en la <strong>Punta des Trucadors</strong>, una preciosa franja de arena que apunta a Ibiza a lo largo de tres kil&oacute;metros y en forma de peque&ntilde;a pen&iacute;nsula que se extiende hacia la <strong>isla d&rsquo;Espalmador</strong>. Los fondos arenosos y las aguas sorprendentemente cristalinas de color turquesa intenso de la Platja de Llevant y la de Ses Illetes conceden a este enclave una especial importancia por su espectacular riqueza en praderas de posidonia oce&aacute;nica, un alga marina que tiene m&uacute;ltiples funciones, incluyendo dar ox&iacute;geno y transparencia al agua, lo que hace de este un lugar perfecto para practicar submarinismo. Y adem&aacute;s, los d&iacute;as de buen tiempo, en el momento de marea m&aacute;s baja, se puede cruzar caminando a la bell&iacute;sima isla d&rsquo;Espalmador, pues un estrecho de apenas 50 metros la separa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ses Illetes e isla S&#039;Espalmador al fondo                            </span>
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        La citada playa de <strong>Ses Illetes</strong> es probablemente el paisaje m&aacute;s representativo de la espectacular costa de Formentera. Su nombre hace referencia a varios islotes que se despliegan frente a esta costa y cuya presencia hace que el paisaje de esta playa sea m&aacute;s singular si cabe. A un paso, al otro lado de la lengua de tierra, la <strong>Platja de Llevant </strong>con su extenso sistema dunar, repleto de pasarelas para cruzarlo, y el peque&ntilde;o bosque son los que se encargan de separar la playa de los estanques salineros, completando as&iacute; este incre&iacute;ble entorno natural de alto valor ecol&oacute;gico.
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            <span class="title">
                Ses Illetes                            </span>
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        La &uacute;ltima playa antes de finalizar nuestra r&aacute;pida visita a Formentera ser&aacute; la de <strong>Cavall d&rsquo;en Borr&agrave;s</strong>, un lugar menos popular que su vecina playa de Ses Illetes pero que, al igual que ella, guarda una belleza salvaje de aguas cristalinas y fina arena blanca que se entremezcla con la posidonia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, ya estamos de nuevo junto al <strong>Estany des Peix</strong>, una sorprendente laguna salada ideal para practicar deportes n&aacute;uticos. Una barrera costera de 3,4 kil&oacute;metros de longitud separa esta cala del Mediterr&aacute;neo, abierta al mar s&oacute;lo por una peque&ntilde;&iacute;sima entrada, llamada Sa Boca. Su litoral alberga varias calas muy peque&ntilde;as, utilizadas principalmente para amarrar peque&ntilde;os barcos.&nbsp;
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                El embrujo del Mediterráneo                            </span>
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            <span class="title">
                A la espera del ferry en Eivissa                            </span>
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        Al caer el sol, te encantar&aacute; la incre&iacute;ble gama de colores que se abrir&aacute; ante tus ojos, quiz&aacute;s contemplando absorto las bandadas de gaviotas y cormoranes dif&iacute;ciles de encontrar en otras costas de la isla. Seguro que sentir&aacute;s pena por decir adi&oacute;s a este m&aacute;gico lugar, pero el ferry tiene su horario y si lo pierdes deber&aacute;s buscar alojamiento improvisado. Aunque la vida nocturna &uacute;nica y colorida de Formentera, cuando las calles estrechas cobran vida y los bares y peque&ntilde;os clubes llenan el aire nocturno de m&uacute;sica y canciones, tambi&eacute;n constituir&aacute; un buen motivo para no abandonar &ldquo;el &uacute;ltimo para&iacute;so del Mediterr&aacute;neo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bici-bardenas-reales-navarra-paisaje-desertico-extrano-atractivo_1_9315555.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">En bici por las Bardenas Reales de Navarra: un paisaje des&eacute;rtico extra&ntilde;o pero atractivo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-castano-santo-arbol-milenario-testigo-grandes-hazanas_130_8911168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">En ruta por el Casta&ntilde;o Santo, un &aacute;rbol (casi) milenario testigo de grandes haza&ntilde;as</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-pedales-sendero-rio-lea_130_8948297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta a pedales por el sendero del r&iacute;o Lea</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/formentera-ultimo-paraiso-mediterraneo-pedales_1_9557257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Sep 2022 19:45:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Formentera: el último paraíso del Mediterráneo, a pedales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Baleares,Islas Baleares,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Rutas,Rutas guiadas,Movilidad,Movilidad reducida,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El centro de Portugal, en bicicleta: de São Pedro da Afurada a Óbidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/centro-portugal-bicicleta-sao-pedro-da-afurada-obidos_1_9236461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f8e5724-0a19-4c90-962e-0c286e356b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El centro de Portugal, en bicicleta: de São Pedro da Afurada a Óbidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este país está al lado y es barato, acogedor y perfecto para recorrer en bicicleta; y su región central, entre Oporto y Lisboa, sigue siendo en gran medida desconocida: playas de inmensos arenales, resguardadas por dunas y pinares, con arena blanca y fina y un agitado mar de un azul profundo</p><p class="subtitle">Más rutas - La huerta de Orihuela, en bicicleta y de la mano de Miguel Hernández</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el d&iacute;a se vuelva oscuro, cuando el trabajo parezca mon&oacute;tono, cuando resulte dif&iacute;cil conservar la esperanza&hellip; simplemente sube a una bicicleta y date un paseo por la carretera, sin pensar en nada m&aacute;s: todas tus preocupaciones desaparecer&aacute;n&rdquo;<em>.</em> Y no lo decimos nosotros, sino un personaje alto, delgado, poco emocional, ir&oacute;nico, ingenioso y perspicaz. Seguro que hab&eacute;is o&iacute;do hablar de Sherlock Holmes, a quien muchos siguen considerando mucho m&aacute;s real que su creador, Arthur Conan Doyle. Y si el detective m&aacute;s famoso de todos los tiempos hablaba en estos t&eacute;rminos de nuestra amada bicicleta, por algo ser&iacute;a, amigos. Elemental, querido Watson.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, apreciados lectores, &iquest;qu&eacute; os parece si le hacemos caso y volvemos al centro de Portugal para recorrer, sin prisas y con muchas ilusiones, las cinco etapas que <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya os hab&iacute;amos presentado en 'Andar en bici'</a>? Portugal, un pa&iacute;s que tenemos al lado, barato, acogedor y perfecto para recorrer en bicicleta. Y su regi&oacute;n central, entre Oporto y Lisboa, sigue siendo en gran medida desconocida. Playas de inmensos arenales, resguardadas por dunas y pinares, con arena blanca y fina y un agitado mar de un azul profundo... rebosantes de im&aacute;genes de gran belleza que podemos descubrir en este paseo a lo largo de la que algunos siguen llamando la Costa de Plata. Van a ser unas vacaciones con algo de ejercicio, pero sin ninguna preocupaci&oacute;n. No olvidemos que la vida es un regalo con fecha de caducidad. &iquest;Qu&eacute; tal si la aprovechamos disfrutando en Portugal de su lado m&aacute;s hermoso?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Etapa 1. S&atilde;o Pedro da Afurada &ndash; Ovar (43 km)</strong></h3><p class="article-text">
        Tras una breve visita a la ciudad que dej&oacute; su nombre a toda una naci&oacute;n, Oporto, la furgoneta de Flavio nos conduce a S&atilde;o Pedro da Afurada y en el corto trayecto a&uacute;n podemos observar en el Duero los antiguos rabelos, que transportaban el vino de las fincas productoras hasta la desembocadura antes de la construcci&oacute;n de los diferentes embalses que hicieron navegable el r&iacute;o, mientras el veh&iacute;culo nos dirige hacia su estuario, donde aparece el peque&ntilde;o pueblo de pescadores que va a ser nuestro lugar de partida. S&atilde;o Pedro es un barrio con una arraigada tradici&oacute;n pesquera, de calles tranquilas, con casas bajas de vistosos colores, y habitada por gentes amables que te desean buenas tardes a pesar de ser forastero.
    </p><p class="article-text">
        Su muelle es visitado a diario por las 'lavadeiras',&nbsp;que no se sabe si lo hacen porque creen que su ropa aqu&iacute; queda m&aacute;s limpia que en la lavadora o para mantener la tradici&oacute;n. Lo que se percibe a simple vista es que el lavadero es un lugar de encuentro vecinal. Una vez lavada la tienden en pleno muelle, donde la luz del sol y la brisa del mar terminan de darle magia a toda la escena. Y envueltos en esa magia, acondicionamos nuestras monturas y emprendemos la ruta, pedaleando extasiados por la ciclov&iacute;a en busca del estuario del Douro, que simplemente se diluye en el descomunal oc&eacute;ano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El estuario del Duero, que en Portugal se conoce como Douro                            </span>
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        Siempre por el carril bici vamos enlazando una 'praia' tras otra hasta detenernos, at&oacute;nitos, en una de ellas: nos ha atra&iacute;do la visi&oacute;n inaudita de una ermita en medio de la playa. La Capela do Senhor da Pedra no es un templo especialmente bello, pero su encanto reside en su peculiar ubicaci&oacute;n, a la que se accede a pie sobre la fina arena, y en la historia que tiene detr&aacute;s. La leyenda cuenta que fue levantada en agradecimiento por parte de un marinero que salv&oacute; su vida de forma milagrosa. Hoy semeja un lugar de poder que se eleva 7 m por encima del poderoso Atl&aacute;ntico para servir como freno divino a las embestidas de las olas.
    </p><p class="article-text">
        Tras la impactante sorpresa, retomamos la ruta en pos de Rita, que nos lleva de playa en playa hasta llegar a Espinho. Cuando en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica no se estilaba eso de tostarse en la playa y darse un chapuz&oacute;n en el mar, lo que era un peque&ntilde;o pueblo de pescadores se fue convirtiendo en uno de los epicentros del denominado &ldquo;turismo de ba&ntilde;os&rdquo; y las personas pudientes acud&iacute;an a remojarse en el fr&iacute;o Atl&aacute;ntico, entre ellos muchos espa&ntilde;oles. Y, poco a poco, la tradici&oacute;n pesquera empez&oacute; a convivir con el turismo. Fruto de esa herencia, la ciudad cuenta con un barrio pesquero que configura su espacio m&aacute;s singular y pintoresco. Entre casas bajas con ropa tendida en las puertas y peque&ntilde;os corros con animadas tertulias, aparecen diseminadas algunas tascas que sirven pescado fresco a la brasa.
    </p><p class="article-text">
        Luego el carril que nos gu&iacute;a se va adentrando sobre las dunas y el asfalto se convierte en madera para acercarnos a la subyugante Barrinha de Esmoriz, el humedal m&aacute;s importante de la costa norte de Portugal. Esta laguna costera se comunica peri&oacute;dicamente con el mar a trav&eacute;s de un canal en el cord&oacute;n dunar. La atravesamos por sus c&eacute;lebres 'passadi&ccedil;os' y, por supuesto, la foto sobre su famoso puente de madera es obligada.
    </p><p class="article-text">
        Enseguida nos adentramos en el Parque Natural de Bu&ccedil;aquinho, &aacute;rea forestal protegida con una rica biodiversidad en una zona de pinar con estanques, jard&iacute;n de plantas arom&aacute;ticas y diversas instalaciones para el ocio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde este lugar hasta la Praia de Furadouro nuestra ruta discurre entre pinares, en paralelo a una carretera de circulaci&oacute;n ahora escasa. Contemplamos el fuerte oleaje que golpea a esta playa de ambiente pesquero y surfista, pero antes de finalizar esta primera etapa queremos conocer la cercana cabeza del municipio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ovar, conocida como &ldquo;la ciudad del azulejo&rdquo; gracias a sus m&aacute;s de 800 fachadas decoradas con este material, es una villa apacible en la que nos sentiremos atra&iacute;dos por el maravilloso aroma de sus hornos de 'p&atilde;o de l&oacute;', el tradicional bizcocho del pa&iacute;s vecino. Su Rua do Azulejo est&aacute; decorada con un colorista muestrario de la mejor azulejer&iacute;a portuguesa, que convierten a Ovar en un aut&eacute;ntico museo al aire libre que los ovarenses lucen con mucho orgullo. Dice la investigadora Maria do Ros&aacute;rio que los portugueses nacen en lugares con azulejos, porque los hospitales eran antiguos conventos decorados as&iacute;; crecen en ciudades llenas de azulejos; se casan en iglesias con azulejos, son enterrados en cementerios ornados de la misma manera y tambi&eacute;n viajan desde estaciones donde est&aacute; presente este elemento decorativo. Quiz&aacute;s por eso los naturales lo ven como un componente m&aacute;s del paisaje urbano y, sin embargo, los turistas nos extasiamos ante semejantes obras de arte. Es en la 'igreja' de Nossa Senhora do Amparo de la pr&oacute;xima V&aacute;lega donde el arte del azulejo alcanza su c&eacute;nit, lo que la hace ser reconocida como 'la Capilla Sixtina' portuguesa. Nosotros la vemos en un momento en el que el sol proyecta sus rayos sobre el muestrario de azulejos, dot&aacute;ndolos de un soberbio color y viveza.
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                La &#039;igreja&#039; de Nossa Senhora do Amparo de Válega, donde el arte del azulejo alcanza su cénit                            </span>
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        Es quiz&aacute;s el momento de buscar un lugar para una animada cena donde repasar todas las maravillas que hemos descubierto. En la playa de Furadouro, con una zona comercial de calles pavimentadas por unos artistas llamados calceteiros y un paseo mar&iacute;timo que congrega a decenas de visitantes, y con la ayuda de nuestros dos gu&iacute;as el ambiente nos resulta a&uacute;n m&aacute;s relajante.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Etapa 2. Ovar &ndash; Praia de Mira (59 km)</strong></h3><p class="article-text">
        Con ilusiones renovadas comenzamos nuestro paseo de hoy pedaleando a la orilla del <strong>Canal de Ovar</strong>, una laguna litoral poco profunda que constituye el mayor de los tres canales principales de la r&iacute;a de Aveiro. Nos hallamos en el cord&oacute;n litoral que separa dicha r&iacute;a del mar, lo que permite a los veraneantes, sin grandes desplazamientos, optar por el mar bravo o las aguas tranquilas de la r&iacute;a. En el Km 11 de la ruta de hoy dejamos a nuestra izquierda el <strong>Ponte da Varela</strong>, que nos llevar&iacute;a por carretera a Aveiro, pero Rita y Flavio tienen un plan mucho mejor para nosotros.
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                La de Ovar es una laguna litoral poco profunda que constituye el mayor de los tres canales principales de la ría de Aveiro                            </span>
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        Durante el recorrido por las marismas nos sorprenden unos curiosos barcos veleros planos y alargados, en los que destaca la forma curva de su elevada proa. En las orillas de la r&iacute;a varan estas embarcaciones denominadas 'moliceiras', curiosas en su dise&ntilde;o y decoraci&oacute;n, que se utilizaban para transportar las algas recogidas en los fondos para servir como abono agr&iacute;cola. Es imprescindible acercarse hasta el puerto de <strong>Torreira</strong>, para contemplar una aut&eacute;ntica exposici&oacute;n de estas 'moliceiras' pintadas con estridentes colores. Actualmente estas barcas navegan &uacute;nicamente con fines tur&iacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, nos adentramos en la <strong>Reserva Natural das Dunas de S&atilde;o Jacinto</strong>, una zona con playa, dunas m&oacute;viles y fijas, bosques de pinos silvestres y charcas de agua dulce, lugar de paso para aves acu&aacute;ticas. As&iacute; llegamos al pueblo pesquero de <strong>S&atilde;o Jacinto</strong>, donde la sorpresa que Rita nos hab&iacute;a anunciado est&aacute; a punto de producirse: un ferri parece esperar nuestra llegada para cerrar su cadena de acceso e iniciar la traves&iacute;a en 15 minutos de la r&iacute;a de Aveiro. Las bicis navegan bien ancladas a popa y nosotros nos situamos a proa para que nuestra joven amiga nos vaya comentando todo lo que estamos viendo en esta desembocadura del r&iacute;o Vouga que configura la r&iacute;a de la populosa e industrial localidad de Aveiro, comprobando que los tres canales entran ciudad adentro creando una divisi&oacute;n natural entre los barrios m&aacute;s antiguos y los m&aacute;s nuevos. No es de extra&ntilde;ar que algunos la llamen &ldquo;la Venecia portuguesa&rdquo;, aunque quiz&aacute;s resulte un tanto exagerado ese nombre. Nosotros optamos por dejar la visita de esta ciudad para otra ocasi&oacute;n, con miedo de que el encanto de nuestra ruta pueda perderse entre el bullicio y el tr&aacute;fico de la urbe.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a la orilla opuesta, lo hacemos junto al <strong>Forte da Barra</strong>, que incluye un faro tradicional y dos muelles que custodian la desembocadura del r&iacute;o. Construido en el siglo XVII, dos centurias despu&eacute;s la fortaleza perdi&oacute; su importancia defensiva, aunque se sigui&oacute; usando para guiar la entrada de embarcaciones al puerto, pero esto dej&oacute; de ser necesario cuando se construy&oacute; el esbelto <strong>Farol de Aveiro</strong>, el m&aacute;s alto de Portugal. Tras deambular por las instalaciones del puerto y tomarnos una cerveza en una coqueta tasca junto a una ermita con sabor a barrio pesquero, proseguimos ruta atravesando el canal por el <strong>Ponte da Barra</strong>, que tiene habilitado un estrecho paso lateral para bicicletas.
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                    alt="Montando en un ferri en el pueblo pesquero de São Jacinto"
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                Montando en un ferri en el pueblo pesquero de São Jacinto                            </span>
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        Y muy cerca una nueva sorpresa: casas y m&aacute;s casas a rayas de variados colores. Estamos en <strong>Costa Nova</strong>, un arco&iacute;ris de colores vivos y optimistas que se nos muestra como una barrera crom&aacute;tica entre la apaciguada r&iacute;a al este y el furioso Atl&aacute;ntico al otro lado del caser&iacute;o, donde est&aacute; la playa. Pero esa imagen de casas de cuento a rayas no siempre fue as&iacute;. Los pescadores, llegados del norte de la r&iacute;a atrapados por el desarrollo industrial de Aveiro, utilizaron estos 'palheiros', pint&aacute;ndolos de rojo y blanco con l&iacute;neas horizontales. Pero el tiempo pas&oacute; y, mientras en otras zonas pr&oacute;ximas los 'palheiros' fueron abandonados a su suerte, los lugare&ntilde;os tiraron de imaginaci&oacute;n y esos pajares de madera, de un solo piso y sin tabiques en los que guardaban sus &uacute;tiles de pesca, comenzaron a transformarse en peque&ntilde;as casas de veraneo. Los burgueses de entonces, para distinguirlas de las tradicionales casetas de pescadores, cambiaron las l&iacute;neas horizontales por verticales e introdujeron nuevos colores como el amarillo, el azul, el verde&hellip; forj&aacute;ndose as&iacute; uno de los pueblos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la costa portuguesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Costa Nova es un arcoíris de colores vivos y optimistas que se nos muestra como una barrera cromática entre la apaciguada ría al este y el furioso Atlántico al otro lado del caserío, donde está la playa"
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            <span class="title">
                Costa Nova es un arcoíris de colores vivos y optimistas que se nos muestra como una barrera cromática entre la apaciguada ría al este y el furioso Atlántico al otro lado del caserío, donde está la playa                            </span>
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        Todav&iacute;a sorprendidos continuamos ruta, con el canal a nuestra izquierda y las dunas a la derecha, que anuncian la proximidad de playas que se unen unas a otras pr&aacute;cticamente sin soluci&oacute;n de continuidad. Es esta una zona de poco tr&aacute;fico que nos acerca definitivamente a nuestro punto de descanso del d&iacute;a: la <strong>Praia de Mira</strong>. Para entender el porqu&eacute; de este nombre, solo hace falta 'mirar' el efecto que la luz del sol produce en el brillo de los mil colores del paisaje. Y al llegar junto a la playa, vemos a un grupo de personas arremolinadas y nos acercamos para ver qu&eacute; est&aacute; ocurriendo. Tractores, barcas, redes y un sinf&iacute;n de gaviotas hambrientas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El canal de Mira                            </span>
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        En este &uacute;nico arenal europeo que siempre ha lucido la bandera azul, asistimos a un arte de pesca ancestral: la 'x&aacute;vega'. Porque en estas costas donde las playas abiertas no permiten puertos pesqueros y el oc&eacute;ano azota con una fuerza inusitada, los pescadores se adentran en el mar con una barca de madera llamada 'bateira' y sueltan las redes. Acto seguido, regresan a la playa con una larga cuerda atada a la red, anudando el cabo a una polea instalada en un tractor para que la recoge arrastrando todo lo que pilla a su paso. Esta vez no ha habido suerte y lo arrastrado se devuelve al mar, pero hemos asistido a un espect&aacute;culo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Luego admiramos el monumento que representa a una familia de pescadores y, junto a &eacute;l, una capilla a rayas blancas y azules, donde las mujeres de los pescadores rezaban esperando que el mar los devolviera sanos y salvos, nos brinda un lugar de recogimiento para revivir todos los acontecimientos de la jornada.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Etapa 3. Praia de Mira &ndash; Figueira da Foz (60 km)</strong></h3><p class="article-text">
        Hoy nos vamos a enfrentar a la &uacute;nica ascensi&oacute;n de toda la ruta por la costa del Centro de Portugal, pero sin asustarse, que tampoco es para tanto. Nos encontramos de salida con una r&iacute;a natural: la <strong>Barrinha de Mira</strong>. El cambiante paisaje, en tan corta distancia, entre el pueblecito pesquero y la poblaci&oacute;n del interior ofrece una maravillosa progresi&oacute;n desde las poderosas olas del Atl&aacute;ntico hasta la r&iacute;a y los pinares que rodean la localidad de Mira, rodeada de dunas de arena, bosques de pinos y lagunas, que se extienden hasta la serra da Boa Viagem. Y hasta ese punto, donde nos espera el reto del d&iacute;a, nos dedicaremos a recorrer 'lagoas', riberas, canales y dunas, muchas dunas.&nbsp;
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                La Barrinha de Mira (1)                            </span>
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        En pocos kil&oacute;metros llegaremos a <strong>Tocha</strong> que, como sucede en tantos pueblos de la comarca, tiene mucho m&aacute;s reconocimiento por su playa que por el caser&iacute;o matriz, pues su arenal es uno de los lugares donde mejor se conserva el patrimonio cultural de la zona, los 'palheiros'. Nosotros ya hemos visto muchas playas y quiz&aacute;s prefiramos seguir avanzando, atravesando primero la gran extensi&oacute;n de las <strong>Dunas de G&aacute;ndara, Mira y Gafanhas</strong> hasta llegar a Quiaios. A lo largo de ese campo de dunas, es posible identificar depresiones dunares y un rosario de peque&ntilde;os lagos de gran belleza y riqueza ornitol&oacute;gica y bot&aacute;nica. Nos hallamos en la parroquia del <strong>Bom Sucesso</strong>, cuyo top&oacute;nimo tuvo su origen en el hecho de que se cre&iacute;a que las aguas de esos estanques de agua dulce eran milagrosas, pues la gente dec&iacute;a que curaban diversas enfermedades a quienes se ba&ntilde;aban en ellas y rezaban a Nossa Senhora dos Rem&eacute;dios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiaios</strong> tiene en su playa y la de Murtinheira los lugares m&aacute;s visitados, especialmente por los apasionados de los deportes acu&aacute;ticos. Pero nosotros elegimos no dilatar m&aacute;s nuestro gran reto y abordamos la ascensi&oacute;n por una carreterita estrecha, bordeada de eucaliptos y mimosas, hasta la <strong>Serra da Boa Viagem</strong>, en medio de un extenso parque forestal y con un par de 'miradouros' maravillosos. Desde el de Vela se puede ver la isla de Morraceira, las salinas de la r&iacute;a de Mondego y la ensenada de Buarcos a Figueira da Foz; y en el punto m&aacute;s alto accesible en bici, el Miradouro da Bandeira nos permite admirar toda la costa norte, tan recta que parece trazada con escuadra y cartab&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya solo nos queda dejarnos caer hacia el <strong>Cabo Mondego</strong>, el &uacute;nico punto acantilado de la costa central portuguesa. Este impresionante conjunto de rocas arrugadas que invaden el mar se ha convertido en referencia mundial como el &uacute;nico lugar del planeta donde, desde el punto de vista estratigr&aacute;fico, es posible estudiar rocas de 170 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad y la g&eacute;nesis del oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. Y en &eacute;l destaca la grandiosa imagen de su Farol, cuya foto inolvidable obtendremos desde un nuevo mirador en el descenso hacia el final de etapa.
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                    alt="El Miradouro da Bandeira permite admirar toda la costa norte, tan recta que parece trazada con escuadra y cartabón"
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                El Miradouro da Bandeira permite admirar toda la costa norte, tan recta que parece trazada con escuadra y cartabón                            </span>
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        Llegamos as&iacute; a <strong>Buarcos</strong>, villa pegada a Figueira da Foz, donde se conservan las casas marineras de dos plantas y otras m&aacute;s se&ntilde;oriales. Rodamos junto al fuerte y las murallas que pertenec&iacute;an al sistema defensivo construido cuando el r&iacute;o Mondego divid&iacute;a los territorios cristiano y musulm&aacute;n. Sobre las murallas se alza una peque&ntilde;a ermita, la Capela da Senhora da Concei&ccedil;ao, que mira al mar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y por el paseo mar&iacute;timo arribaremos finalmente a <strong>Figueira da Foz</strong>, as&iacute; llamada porque se sit&uacute;a en la desembocadura ('foz') del r&iacute;o Mondego. Se trata de una ciudad cosmopolita y llena de vida, que gan&oacute; importancia desde finales del s. XIX cuando &ldquo;ir a ba&ntilde;arse a Figueira&rdquo; era una costumbre entre la aristocracia del Centro de Portugal. Es uno de los centros tur&iacute;sticos m&aacute;s relevantes del pa&iacute;s, no solo por sus playas de arena dorada, sino tambi&eacute;n por su c&eacute;lebre casino. El Forte de Santa Catarina, con su faro, sigue siendo un referente hist&oacute;rico de la ciudad. Tambi&eacute;n visitaremos la iglesia de Santo Antonio, la Casa do Pa&ccedil;o, el palacio do Visconde do Maiorca, la Plaza Europa y su parque y el Mercado Municipal. Y, tras el entretenido paseo, ha llegado el momento de buscar un restaurante para degustar los ricos platos de la comarca. A nosotros nos encant&oacute; la magia del Volta e Meia: hacednos caso.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Etapa 4. Figueira da Foz &ndash; S&atilde;o Pedro de Moel (63 km)</strong></h3><p class="article-text">
        Marcharnos de Figueira da Foz supone subir al cielo, por cuanto el puente colgante de Edgar Cardoso nos eleva muchos metros por encima de la desembocadura del Mondego. Atravesarlo resulta complicado en bicicleta, pero nosotros lo hacemos por el paso peatonal con unas vistas espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        Luego rodamos por las poblaciones de Lavos y Pal&atilde;o, para introducirnos en la <strong>Mata Nacional do Urso</strong>, cuyos pinos fueron plantados durante siglos para la protecci&oacute;n de las dunas y su madera, que fue utilizada para la construcci&oacute;n de carabelas, &ldquo;nuevos mundos al mundo&rdquo; de la mano de los navegantes portugueses. La leyenda cuenta que su nombre proviene de la lucha del rey Dinis con un oso, a la que hay una imagen alusiva en un retablo de la iglesia de Rainha Santa Isabel en Coimbra.
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            <span class="title">
                La Estrada Atlántica                            </span>
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        Pedalearemos pr&oacute;ximos a algunos peque&ntilde;os lagos, gozando de toda la fragancia arom&aacute;tica del entorno. Y en la <strong>Lagoa da Ervedeira</strong> nos detenemos a admirar sus mansas aguas, porque Flavio nos ha preparado un buen refrigerio. Al acabar, las pasarelas de su ribera nos conducen otra vez a la Estrada Atl&aacute;ntica hasta llegar a <strong>Pedrog&atilde;o</strong>, que triplica sus habitantes en verano gracias a su playa kilom&eacute;trica repleta de dunas que le dan un aspecto salvaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Visitamos a continuaci&oacute;n la <strong>Praia da Vieira</strong> y nos adentramos en el <strong>Pinar de Leiria</strong>, mandado plantar por el rey Alfonso III, en el s. XIII, con el objetivo de frenar el avance de las dunas, as&iacute; como proteger la ciudad de Leiria, su castillo y sus tierras agr&iacute;colas de la degradaci&oacute;n causada por las arenas arrastradas por el viento. Ser&iacute;a sustancialmente ampliado por Don Dinis I, en la siguiente centuria, cuya estatua con su santa esposa deja constancia del reconocimiento de las gentes de la regi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La estatua de  Don Dinis I con su esposa deja constancia de su huella en la zona                            </span>
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        Antes de finalizar, la ruta nos lleva al <strong>Farol do Penedo da Saudade</strong>, que significa algo as&iacute; como &ldquo;roca de la morri&ntilde;a&rdquo;, la que sent&iacute;a la duquesa de Carminha cuando acud&iacute;a aqu&iacute; a llorar la muerte de su marido, el marqu&eacute;s Luis de Noronha, ejecutado por alta tradici&oacute;n. Si no nos dejamos intimidar por las alturas, nos asomaremos al acantilado y subiremos a la torre del faro para observar de un vistazo todo el recorrido de la jornada y, a nuestros pies, el final de etapa.
    </p><p class="article-text">
        Arropado por un espeso bosque de pinos, <strong>S&atilde;o Pedro de Moel</strong> es un agradable y elegante pueblo costero de casas encaladas que, entre calles adoquinadas, miran a la inmensidad del Atl&aacute;ntico. Sus elegantes mansiones y chal&eacute;s se llenan en verano de familias de la clase media-alta de Lisboa para disfrutar de unas vacaciones marcadas por la tranquilidad y la desconexi&oacute;n. Porque S&atilde;o Pedro de Moel no tiene ni discotecas, ni una retah&iacute;la de hoteles, restaurantes y bares, para albergar un turismo m&aacute;s selecto que desea olvidarse del estr&eacute;s entre playas casi salvajes y un agradable aroma a pino y a sal. Este peque&ntilde;o ed&eacute;n, en el que hacemos noche, enamor&oacute; hasta el mism&iacute;simo <strong>Jos&eacute; Saramago</strong>, que calific&oacute; a la localidad de &ldquo;incomparable&rdquo; en su imprescindible obra 'Viaje a Portugal'.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Farol do Penedo da Saudade                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Etapa 5.</strong> <strong>S&atilde;o Pedro de Moel &ndash; &Oacute;bidos (64 km)</strong></h3><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa nos espera para dejarnos el mejor de los recuerdos. En su busca partimos para llegar enseguida a la playa de <strong>Pedra do Ouro</strong>, llamada as&iacute; porque en las laderas negras que la rodean fueron encontrados f&oacute;siles de amonitas con forma de espiral y de color dorado. A poca distancia otra playa, la de <strong>Paredes de Vit&oacute;ria</strong>, aparece enmarcada por dos laderas muy conocidas por los practicantes de parapente. Su amplio arenal posee un curioso pe&ntilde;asco denominado 'castelo', que lo separa de la vecina playa de Polvoeira.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente meta volante la tenemos en la playa m&aacute;s conocida mundialmente quiz&aacute;s de todo Portugal, por lo menos entre los surfistas. Pero no queremos privarnos antes del espl&eacute;ndido espect&aacute;culo que se divisa desde el <strong>S&igrave;tio de Nazar&eacute;</strong>, desde donde disfrutaremos de una de las m&aacute;s conocidas panor&aacute;micas de la costa portuguesa. En lo alto de esos 318 m de roca que cae en picado hacia el mar, nos encontramos la peque&ntilde;a Ermita de la Memoria, en la que se cuenta la leyenda del milagro obrado por la Virgen al impedir que el caballo de un hidalgo cayese al vac&iacute;o. Verdad o no, en el mirador de Suberco se puede ver la se&ntilde;al dejada en la roca por la herradura del corcel. Es pura magia contemplar c&oacute;mo al atardecer la arena de la playa de Nazar&eacute; va cambiando de tonalidades a medida que el sol se oculta en el Atl&aacute;ntico. Junto al mirador se levanta un peque&ntilde;o monolito con una cruz en la que se recuerda que Vasco de Gama acudi&oacute; a rezar ante la imagen de Nossa Senhora da Nazar&eacute; antes de realizar su primer viaje a la India. Es esta una iglesia barroca en la que los azulejos cautivan a los miles de peregrinos y visitantes que le rinden homenaje continuo. La enorme plaza que la rodea y las m&uacute;ltiples tiendas de souvenirs sirven de marco a la estampa m&aacute;s tur&iacute;stica de toda nuestra ruta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Farol da Nazaré                            </span>
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        Una estrecha carretera conduce de la citada iglesia mariana al Farol da Nazar&eacute;, la mejor grada para contemplar a esos surcadores de los rascacielos de agua, que, por efecto del caracter&iacute;stico Ca&ntilde;&oacute;n de Nazar&eacute;, han alcanzado los 30 m de altura a lomos de las olas. Es aqu&iacute; donde naci&oacute; Nazar&eacute; que a partir del siglo XVIII, con el retroceso del oc&eacute;ano, se traslad&oacute; al pie del promontorio. Y por fuerte y empinada cuesta, descenderemos hacia su largo arenal en forma de media luna en el que destacan los toldos de vivos colores que decoran la playa de arena blanca en contraste con el azul marino. Aunque alguno quiz&aacute; prefiera bajar en el popular ascensor que salva ese enorme desnivel. Para conocer Nazar&eacute; nada mejor que dar un tranquilo paseo por sus calles y parar en uno de sus restaurantes para saborear un plato con sabor a mar. En la 'praia' tambi&eacute;n se despliegan las vendedoras de pescado seco, alguna vestida con las 'siete sayas' que marca la tradici&oacute;n, y podremos pasear relajadamente por el gran paseo mar&iacute;timo sintiendo la brisa del oc&eacute;ano. Y, al caer la tarde, nada como disfrutar de una inolvidable puesta de sol.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista de Nazaré                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si seguimos la ruta, llegaremos a <strong>S&atilde;o Martinho do Porto</strong>, con su bah&iacute;a en forma de concha, ligada al oc&eacute;ano por una estrecha abertura, lo que causa la tranquilidad de sus aguas. Pero esta coqueta villa ofrece tambi&eacute;n otros puntos de inter&eacute;s, como su Mirador, con una vista privilegiada de toda la bah&iacute;a, el Faro del Morro de Santo Ant&oacute;nio, o su T&uacute;nel, que sirve de nexo entre las aguas calmas de la bah&iacute;a y las agitadas del Atl&aacute;ntico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En apenas 10 km llegaremos a <strong>Foz do Arelho</strong>, ba&ntilde;ada por un lado por la Lagoa de &Oacute;bidos y por el otro por el oc&eacute;ano. Frente a nosotros est&aacute; la hermosa e inmensa <strong>Lagoa de &Oacute;bidos</strong>, que se extiende desde las suaves colinas hasta las grandes dunas de su borde occidental, donde se encuentra con el mar. Su playa describe una suave curva hacia el interior de la laguna y el pueblo de <strong>Nadadouro</strong>. En el agua, la gente puede caminar por las aguas poco profundas que aparecen por todas partes. Tal top&oacute;nimo hace referencia a que los pastores ten&iacute;an la costumbre de conducir a sus reba&ntilde;os hasta la laguna, donde aprovechaban para solazarse en tan divino 'nadadero'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="São Martinho do Porto, con su bahía en forma de concha, ligada al océano por una estrecha abertura, lo que causa la tranquilidad de sus aguas"
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            <span class="title">
                São Martinho do Porto, con su bahía en forma de concha, ligada al océano por una estrecha abertura, lo que causa la tranquilidad de sus aguas                            </span>
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        Y solo nos queda ya el colof&oacute;n espl&eacute;ndido de una ruta sin parang&oacute;n. El pueblo medieval de <strong>&Oacute;bidos</strong> es uno de los m&aacute;s pintorescos y mejor conservados de Portugal. Ocupado antes de que los romanos llegaran a la pen&iacute;nsula, el 'oppidum' prosper&oacute; desde que el rey Don Dinis se lo regal&oacute; a su esposa Do&ntilde;a Isabel, pasando a pertenecer a la Casa das Rainhas, conjunto de bienes que otorgaban los monarcas lusos a sus esposas, que la fueron mejorando y enriqueciendo. Intramuros encontramos un laberinto de calles y casas blancas que fascinan a quien por all&iacute; pasea entre p&oacute;rticos manuelinos, ventanas floridas, peque&ntilde;as plazas y algunos de los rincones m&aacute;s aut&eacute;nticos del medievo portugu&eacute;s. Para introducirnos en este mundo m&aacute;gico, dejamos fuera el acueducto de la reina Catarina de Austria (s. XVI) y entramos por la Porta da Vila que da acceso a la Rua Direita, donde se asientan la mayor parte de las tiendas de 'souvenirs' y restaurantes. Es una calle empedrada, de colores blanco, amarillo y azul, que se convierte en gran parte del a&ntilde;o en una especie de mercado medieval donde degustar el t&iacute;pico chocolate y la sabrosa 'ginjinha'.
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                El pueblo medieval de Óbidos es uno de los más pintorescos y mejor conservados de Portugal                            </span>
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            <span class="title">
                El imponente castillo de Óbidos, que se guarece gracias a la muralla                            </span>
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        Visitando sus 'igrejas' de Santa Mar&iacute;a y su picota, la de Santiago, convertida hoy en biblioteca, el castillo y las murallas y, en los alrededores, un nuevo Santuario del Senhor da Pedra, es como si nuestro recorrido costero por el Centro de Portugal hubiera encontrado un final redondo, volviendo a su inicio a orillas del Duero que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;, a un paso del Tajo que nos espera para seguir descubriendo Portugal, un pa&iacute;s sin visitar, al que parece que nunca da tiempo llegar. Ya est&aacute;is tardando.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bicicleta-conocer-disfrutar-valladolid_1_9186118.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta en bicicleta para conocer y disfrutar de Valladolid</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-da-morte-gallega-bicicleta-costa-llena-vida-brujas-leyendas_1_9168629.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/centro-portugal-bicicleta-sao-pedro-da-afurada-obidos_1_9236461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Aug 2022 19:45:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El centro de Portugal, en bicicleta: de São Pedro da Afurada a Óbidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ciclistas,Deportes,Rutas,Rutas por montaña,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huerta de Orihuela, en bicicleta y de la mano de Miguel Hernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/huerta-orihuela-bicicleta-mano-miguel-hernandez_130_9066000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68951c18-0a30-4dc0-8546-b937c162fda0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huerta de Orihuela, en bicicleta y de la mano de Miguel Hernández"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus amigos poetas admiraban en el poeta oriolano su amor por la naturaleza, su frescura, su espontaneidad, la pasión por su tierra natal de naranjos, palmeras e higueras; de su mano, recorremos Orihuela, enmarcada entre protuberancias montañosas</p><p class="subtitle">Salud - Sobrepeso y obesidad: la bicicleta como herramienta excelente para atajar un problema de salud</p></div><p class="article-text">
        Sus amigos poetas admiraban en <a href="https://www.eldiario.es/nidos/maria-antonieta-miguel-hernandez-cartas-personajes-historicos-escribieron-madres_1_9004188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Hern&aacute;ndez</a> su amor a la naturaleza, su frescura, su espontaneidad, la pasi&oacute;n por su tierra natal de naranjos, palmeras e higueras. Es cierto que casi todos tenemos una inclinaci&oacute;n natural a ensalzar la tierra que nos vio nacer, pero hoy vamos a dejarnos guiar por el insigne oriolano para empaparnos de las maravillas que se encierran en la Vega Baja del Segura, en cuya capital, Orihuela, se hizo poeta.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; rezaban unos versos suyos:
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quer&eacute;is el goce de visi&oacute;n tan grata</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Que la mente a creerlo terca se resista;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quer&eacute;is en una blonda catarata</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>De color y luces anegar la vista;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quer&eacute;is en &aacute;mbitos tan maravillosos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Como en los que en sue&ntilde;os la alta mente yerra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Revolar, en estos versos milagrosos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Contemplad mi pueblo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Contemplad mi tierra.</em>
    </p><p class="article-text">
        La Huerta de Orihuela se extiende desde el sur de Elche hasta el l&iacute;mite con la Huerta murciana y administrativamente se corresponde con la Vega Baja del Segura. Todo su territorio se encuentra surcado por el r&iacute;o Segura, cuyo caudal riega toda su extensi&oacute;n, y una parte se correspond&iacute;a con las antiguas marismas que poco a poco fueron sec&aacute;ndose desde tiempos prehist&oacute;ricos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta por Orihuela                            </span>
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        Toda ella aparece enmarcada entre protuberancias monta&ntilde;osas como la Sierra de Orihuela, la de Callosa de Segura, la Sierra de Hurchillo, la Sierra Escalona, la del Cristo, la de Puj&aacute;lvarez, as&iacute; como peque&ntilde;os cerros y colinas que interrumpen la llanura.
    </p><p class="article-text">
        Las dos primeras forman una alineaci&oacute;n monta&ntilde;osa de formas abruptas que emerge sobre la llanura aluvial.&#8203; Desde la antig&uuml;edad, estos montes han sido objeto de la actividad minera, siendo frecuentes los pozos y galer&iacute;as que todav&iacute;a podemos encontrar. Fundamentalmente, junto con algunas explotaciones de yesos y calizas abandonadas en la actualidad, se extra&iacute;a mineral de hierro y en unos pocos lugares oro. Y en ella encontramos numerosos abrigos y cuevas, lo que le confiere al paisaje una cierta singularidad y belleza. Algunos de sus picos son la Cruz de la Muela (564 m) que domina la urbe, y la Pe&ntilde;a de Orihuela (634 m), m&aacute;xima altitud de la comarca.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, toda la zona est&aacute; sometida a una elevada insolaci&oacute;n en los meses de est&iacute;o, factor que, junto con las escasas precipitaciones, dificulta la existencia de fuentes y cursos de agua permanentes.
    </p><p class="article-text">
        La comarca, que se integra administrativamente en Vega Baja del Segura, abarca una enorme extensi&oacute;n que llega hasta las playas del Mediterr&aacute;neo en pedan&iacute;as como La Z&eacute;nia y la Dehesa de Campoamor, que conforman entre ambas la conocida como Orihuela Costa, y cuya importancia tur&iacute;stica no necesita presentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, con esta somera descripci&oacute;n de los condicionantes geogr&aacute;ficos del entorno que vamos a visitar, os invitamos a acompa&ntilde;arnos para empezar un corto pero interesante recorrido por la Huerta oriolana que finalizar&aacute; en el casco antiguo de la capital.
    </p><h3 class="article-text">Ruta por la Huerta</h3><p class="article-text">
        Lo haremos partiendo de Orihuela en direcci&oacute;n a Torrevieja, para llegar en 3 kil&oacute;metros a la localidad de Bigastro, un peque&ntilde;o pero populoso pueblo rodeado de pedan&iacute;as oriolanas que conserva bastante de su tradicional pasado agr&iacute;cola con huertos de c&iacute;tricos y cuenta, adem&aacute;s, con un ejemplar pol&iacute;gono industrial de 100.000 metros cuadrados dotado con todos los servicios.
    </p><p class="article-text">
        Nos desviaremos un poco para alejarnos del tr&aacute;nsito habitual hacia la costa para conocer Jacarilla, cuya historia va ligada a la de la familia Fontalba, due&ntilde;a de la mayor&iacute;a de tierras, que consigui&oacute; que se segregase de Orihuela en el siglo XVII. En 1947 los Fontalba parcelaron y vendieron las tierras a los trabajadores lo que trajo la prosperidad al pueblo, basada en la agricultura de regad&iacute;o, especialmente de c&iacute;tricos. Al sur del pueblo se encuentra la Casa-Palacio del Marqu&eacute;s de Fontalba construida en 1920 y cuyos jardines ocupan 20.000 metros cuadrados.
    </p><p class="article-text">
        Por una tranquila pista asfaltada entre huertos, enlazaremos con la ruta que tra&iacute;amos antes para llegar a la urbanizaci&oacute;n de Vistabella, cuyos vecinos son asiduos practicantes del deporte de Manuel Pi&ntilde;ero, colega de Seve Ballesteros, y que dise&ntilde;&oacute; el cercano campo de golf.
    </p><p class="article-text">
        Y nos desviaremos a nuestra derecha para rodear el espl&eacute;ndido embalse de la Pedrera, laguna artificial fruto del Trasvase Tajo-Segura que se construy&oacute; en la segunda mitad del siglo XX y es utilizado para el riego de la extensa huerta, tanto oriolana como de la Vega Baja del Segura. Su flora es t&iacute;pica de zonas h&uacute;medas y sirve de h&aacute;bitat para numerosas aves acu&aacute;ticas.&#8203; El relajado paseo nos sorprende con los mil tonos de azul y verde que admiramos en sus aguas.
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                El embalse de La Pedrera                            </span>
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        Y, de regreso ya a Orihuela, llegamos a Hurchillo, al pie de la sierra a la que da nombre. Recorriendo los barrancos que la rodean es f&aacute;cil encontrar f&oacute;siles de organismos que viv&iacute;an en estas antiguas zonas marinas. En una de las cimas de esta sierra se sit&uacute;a el repetidor que da cobertura de televisi&oacute;n a toda esta zona. Hasta el siglo XVII exist&iacute;an aqu&iacute; vestigios de un poblamiento probablemente griego a los pies del Monte Orchello, cuya poblaci&oacute;n originaria se traslad&oacute; a lo que primero fue Orcelis y luego Orihuela, con lo que Hurchillo fue en realidad la primera ubicaci&oacute;n de dicha ciudad. Aqu&iacute; surgi&oacute; un nuevo poblado que los lugare&ntilde;os denominaron con el nombre actual y en el que se construy&oacute; la ermita de N&ordf; S&ordf; de Monserrate en 1728.
    </p><p class="article-text">
        De Hurchillo a Arneva solo hay un paso y all&iacute; pedalearemos durante unos kil&oacute;metros en paralelo a la doble tuber&iacute;a de conducci&oacute;n del sif&oacute;n del Segura, de Orihuela o simplemente Los Tubos, como com&uacute;nmente se conoce en la zona a esta obra emblem&aacute;tica del trasvase Tajo-Segura que forma ya parte del paisaje de toda la comarca. Es dif&iacute;cil que esas dos tuber&iacute;as de 2,35 m de di&aacute;metro interior y 5,2 kil&oacute;metros de longitud, montadas sobre 200 pilares de 6 m, pasen desapercibidas. Esta largu&iacute;sima recta se ha convertido en lugar de paseo habitual tanto a pie como en bici de oriolanos y oriolanas.
    </p><p class="article-text">
        Y antes de adentrarnos en las calles de una ciudad de m&aacute;s de 30.000 habitantes (casi 80.000 en todo el t&eacute;rmino municipal), nos dirigiremos hacia el este para admirar el Palmeral de San Ant&oacute;n, ubicado en la falda trasera del monte de San Miguel y en la delantera de la Sierra de Orihuela. Su origen es musulm&aacute;n, lo que marc&oacute; el tramado de acequias que surcan todo el parque. Es el segundo palmeral m&aacute;s grande de Europa, tras el ilicitano, y uno de los m&aacute;s antiguos. Y, all&iacute; mismo, los antiguos ba&ntilde;os termales de San Ant&oacute;n afloraban con una temperatura cercana a los 25&deg;C. La elevada salinidad del agua imped&iacute;a su consumo, pero era utilizada para el balneario, hoy en lamentable ruina, y el riego del cercano palmeral de Orihuela.
    </p><h3 class="article-text">Paseo por Orihuela</h3><p class="article-text">
        Y as&iacute;, tras este corto pero interesante paseo por la Huerta de Orihuela, llegamos al pueblo del siempre presente Miguel Hern&aacute;ndez, una ciudad que no puede visitarse con prisas: merece su tiempo. Iniciaremos el recorrido por el viejo arco del antiguo Convento de Santo Domingo, conocido como &ldquo;el Escorial de Levante&rdquo;, al ser el monumento m&aacute;s grande de toda la Comunidad Valenciana, con dos claustros (el del convento y el de la universidad), una iglesia barroca y una torre, tambi&eacute;n de estilo barroco, constituy&eacute;ndose as&iacute; en uno de los cinco monumentos nacionales de esta ciudad declarada Conjunto Hist&oacute;rico-art&iacute;stico.
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                La casa de Miguel Hernández en Orihuela                            </span>
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        En Orihuela se encuentran vestigios de asentamientos humanos desde el Calcol&iacute;tico, pasando por la cultura arg&aacute;rica, Bronce Final y Hierro Antiguo hasta las culturas ibera y romana. Durante la &eacute;poca visigoda, dominaba una demarcaci&oacute;n que abarcaba las actuales provincias de Alicante y Murcia. En el siglo VIII fue cabeza del ducado de Teodomiro, quien pact&oacute; su autonom&iacute;a con los &aacute;rabes. Pierde su independencia en el siglo siguiente frente al Califato de C&oacute;rdoba, para constituirse en uno de los reinos taifas a inicios del siglo XI, hasta que en 1242 las tropas del que luego ser&iacute;a Alfonso X El Sabio toman la ciudad. A finales de esa centuria, Orihuela rinde homenaje a Jaime II de Arag&oacute;n y se incorpora al Reino de Valencia, como cabeza de gobernaci&oacute;n y con derecho a voto en las Cortes.
    </p><p class="article-text">
        Con obispado propio y Universidad desde la segunda mitad del siglo XVI, ambos elementos han condicionado su fisonom&iacute;a urbana, en la que las iglesias y los palacios dejan constancia de su ilustre pasado. Durante la Guerra de Sucesi&oacute;n, el Marqu&eacute;s de Rafal, gobernador de la ciudad, apoy&oacute; al pretendiente Carlos de Austria, por lo que con la victoria de Felipe V la ciudad es saqueada y pierde sus fueros. Pero los oriolanos siguen luciendo con orgullo la inmortal historia de una urbe que se ha configurado a lo largo de los tiempos a ambos lados del r&iacute;o Segura que hoy en d&iacute;a separa la hist&oacute;rica ciudad vieja y la nueva comercial.
    </p><p class="article-text">
        Orihuela ha dado hombres ilustres en el campo de las letras, las ciencias y la religi&oacute;n y ha sido fuente de inspiraci&oacute;n de autores como Gabriel Mir&oacute;, un enamorado de la ciuidad. Pero, si hay un nombre que destaca sobre los dem&aacute;s nada m&aacute;s entrar en el interior urbano, es el de Miguelillo, quien naci&oacute; en 1910 y muri&oacute; con apenas 31 a&ntilde;os, v&iacute;ctima de la barbarie franquista tras el final de la Guerra Civil. Con cuatro a&ntilde;os, Miguel y su familia se trasladan a una modesta vivienda enclavada en la falda del Monte San Miguel, junto al Colegio de Santo Domingo en el que m&aacute;s tarde estudiar&iacute;a Bachiller. Visitado este, vamos a conocer los secretos de la vida infantil y juvenil del genial poeta, entrando en la Casa-Museo de Miguel Hern&aacute;ndez.
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                El Colegio de Santo Domingo                            </span>
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        Se trata de una construcci&oacute;n t&iacute;pica del lugar, de una sola planta, jard&iacute;n, pozo, granero y corral donde su padre guardaba el ganado. Fue ah&iacute; donde el propio Miguel, que se dedic&oacute; esos a&ntilde;os al pastoreo, escond&iacute;a los libros que le apasionaban para que su padre no se los quitara. La vivienda contaba tambi&eacute;n con un peque&ntilde;o huerto, &ldquo;&hellip;tapiada primavera, donde mi vida pasa, calm&aacute;ndole la sed cuando le abrasa&rdquo;<em>. </em>&nbsp;En &eacute;l, la familia plantaba las cebollas de la popular Nana para su consumo propio y todav&iacute;a hoy podemos encontrar la higuera bajo la que el poeta sol&iacute;a acomodarse para escribir muchos de los poemas y las cartas que se conservan en su legado.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo por la calle Santa Luc&iacute;a y dejando a la derecha el Monte San Miguel, llegamos a la Catedral del Salvador y Santa Mar&iacute;a, donde fue bautizado Miguelillo. Edificada sobre restos visigodos y &aacute;rabes, su origen se remonta al siglo XIII cuando Alfonso X el Sabio estableci&oacute; que la iglesia deb&iacute;a ser la mayor de la villa, aunque hasta el siglo XVI no fue declarada catedral. La torre es la parte m&aacute;s antigua y tiene un impresionante claustro, que antes estuvo en el Convento de la Merced, y tres portadas principales. En su Museo Catedralicio se conservan pinturas de Vel&aacute;zquez, Ribera, Vald&eacute;s Leal o Juan de Juanes, y esculturas de Francisco Salzillo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El palacio del marqués de Rubalcava                            </span>
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        Rodeando el cerro, tropezaremos con otras dos t&iacute;picas iglesias oriolanas: la de las Santas Justa y Rufina con sus g&aacute;rgolas y torre g&oacute;tica, y la iglesia de Santiago donde se encuentra el Salzillo dedicado a la Sagrada Familia. Asimismo los palacios de Rubalcava y de Rafal, entre otros, le otorgan a la ciudad un toque se&ntilde;orial. Y tambi&eacute;n en el casco antiguo se encuentra el Teatro Circo, dicen que el m&aacute;s bonito y original de todos los teatros de la provincia: a nosotros no nos dejaron entrar, suponemos que por las pintas.
    </p><p class="article-text">
        Y en lo m&aacute;s alto, sobre el Monte de San Miguel y con la met&aacute;lica Cruz de la Muela en la sierra del fondo, el Castillo se encuentra en estado de evidente ruina, si bien todav&iacute;a se pueden distinguir grandes tramos de sus murallas, as&iacute; como los restos de algunas de sus torres medievales, que han quedado como testigos mudos de un antiguo esplendor. En lo m&aacute;s alto hay un aljibe con unas vistas extraordinarias sobre el casco antiguo de Orihuela. Eso s&iacute;, s&oacute;lo se puede llegar andando. Como andando recorreremos las calles de Orihuela dej&aacute;ndonos sorprender por su ambiente y sus festivas gentes.
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                La Cruz de la Muela                            </span>
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        Entre sus fiestas principales, mencionaremos la Procesi&oacute;n del Entierro en la que uno de los pasos no entra como los dem&aacute;s, sino que rodea la Catedral debido a que una de las im&aacute;genes es un diablo con formas femeninas: la popular Diablesa. Otra fiesta, la de Moros y Cristianos, mezcla la historia y la leyenda recreando un ambiente &uacute;nico, en el que la figura de la Armengola y la Gloriosa Ense&ntilde;a del Oriol tienen el protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        Y, para acabar, qu&eacute; mejor que una ruta gastron&oacute;mica por los innumerables bares y restaurantes donde se pueden encontrar los platos t&iacute;picos de mayor arraigo, como el famoso arroz y costra o el cocido con pelotas, de origen jud&iacute;o. Cuentan con productos especiales de la Huerta o El Palmeral, como la alcachofa, el palmito o el d&aacute;til. Tambi&eacute;n el cercano litoral con exquisitos &ldquo;frutos de mar&rdquo;, da como resultado maravillosos arroces, frituras o parrilladas, as&iacute; como las t&iacute;picas salazones. Todo ello ha de completarse con los tradicionales hornos y conventos, sin olvidarnos de los exquisitos dulces como las almoj&aacute;banas, de origen &aacute;rabe, o los pasteles de gloria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La subida al Seminario                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y para bajar la comida, &iquest;qu&eacute; mejor que enfrentarnos a las laderas del Monte San Miguel? &iquest;Por qu&eacute; no ascendemos a la explanada del Seminario Diocesano como hacen los profesionales en la Vuelta a la Comunidad Valenciana? Ya ver&eacute;is qu&eacute; panorama se contempla. Amigos cicloturistas, Orihuela os espera.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha gustado esta ruta? Puedes encontrar&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas m&aacute;s en este enlace</a>; estas son&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">algunas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-jamon-iberico-bicicleta-huelva-sierra-tentudia_1_9004112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">La ruta del jam&oacute;n ib&eacute;rico, en bicicleta: por Huelva y la sierra de Tentud&iacute;a</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/soria-golpe-pedal-imaginas_130_8985184.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Soria a golpe de pedal: ni te la imaginas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Portugal: tan cerca, tan lejos</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/huerta-orihuela-bicicleta-mano-miguel-hernandez_130_9066000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2022 20:05:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huerta de Orihuela, en bicicleta y de la mano de Miguel Hernández]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alicante,Comunidad Valenciana,Orihuela,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Rutas,Rutas por montaña,Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Secretos del corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/secretos-corazon_132_8910089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab2081bc-fc79-4ae5-a195-374274f64489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Secretos del corazón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si os digo que este puerto es uno de los más maravillosos que he subido en mi ya larga vida de cicloturista, no os engaño, porque, cada vez que me acerco a subirlo de nuevo, reconozco que mis sensaciones de niño siguen ahí, en el corazón, y que la subida es, de verdad, una gozada</p><p class="subtitle">Claves - Los conceptos básicos de la altimetría: el ciclismo y los puertos de montaña</p></div><p class="article-text">
        La genial pel&iacute;cula de Montxo Armend&aacute;riz nos narraba en 1996 las andanzas de Javi, un ni&ntilde;o de 9 a&ntilde;os, que lleva a su amigo Carlos hasta un viejo caser&oacute;n deshabitado en las afueras de la ciudad. El misterio que lo rodea es el inicio de una b&uacute;squeda, de un aprendizaje que muestra, a trav&eacute;s de la mirada del protagonista, el miedo y la fascinaci&oacute;n hacia lo desconocido. Tambi&eacute;n nosotros, en nuestra ya lejana infancia, desentra&ntilde;amos en el pa&iacute;s del Bidasoa nuestros propios 'secretos del coraz&oacute;n'. Aunque no se escond&iacute;an en un viejo edificio, sino en la comarca de 'los valles tranquilos' donde es posible hallar todav&iacute;a hoy la tranquilidad y el sosiego que, desdichadamente, se ha ido perdiendo en tantos lugares de la geograf&iacute;a hispana.
    </p><p class="article-text">
        Y es que en Bera de Bidasoa se encuentran los or&iacute;genes de quien escribe, pues 'amona' Victoria vio aqu&iacute; la luz y en sus calles y hermosas plazas acab&oacute; enamor&aacute;ndose de mi abuelo Tom&aacute;s, nacido en las lejanas tierras conquenses. &iexcl;Qu&eacute; recuerdos de la ni&ntilde;ez cuando el 'abuelito' nos contaba los paseos con P&iacute;o Baroja y las historietas del contrabando! La de cosas que no aprender&iacute;a mi abuelo del vitalista escritor donostiarra&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Dejadme que os cuente, arrastrado por la emoci&oacute;n que me proporcionan los recuerdos, d&oacute;nde se inici&oacute; mi pasi&oacute;n por la bicicleta y por los puertos. No s&eacute; si esto puede interesar a alguien, pero si solamente sirviera para atraer a la bonita villa de Etxalar a alguno de vosotros, lectores, ya habr&iacute;a merecido la pena el descubriros algunos de mis siempre queridos 'secretos del coraz&oacute;n'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Etxalar, rodeada de monta&ntilde;as y con una poblaci&oacute;n que se dedica mayoritariamente a la ganader&iacute;a, se asienta en un solitario y alejado valle atravesado por la regata de su mismo nombre, deudora del Bidasoa. Vista desde lejos, se muestra como una serie de blancas y s&oacute;lidas casas de rojos tejados, entre los que sobresale la iglesia y un enorme torre&oacute;n, rodeado todo de monta&ntilde;as de verdes praderas. Con todo, si por alg&uacute;n motivo es conocido Etxalar, lo es por las palomeras ('usategiak'), en las que se sigue utilizando el sistema de caza de anta&ntilde;o, la pasa de la paloma, documentado desde el siglo XV y mantenido hasta hoy gracias a la tradici&oacute;n y afici&oacute;n existentes en el pueblo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá mis nietos descubran en la bicicleta, más que un deporte, una forma de vivir que les haga tan felices como lo ha sido su &#039;aitite&#039; sobre esas dos ruedas que le han llevado a deleitarse en paisajes, lugares y, especialmente, personas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No recuerdo con exactitud si eran 6 o 7 los a&ntilde;os que ten&iacute;a cuando me aventur&eacute;, en una tarde inolvidable a pedalear con aquella Abelux, tama&ntilde;o ni&ntilde;o, que me hab&iacute;an tra&iacute;do los Reyes Magos, por la carretera que sube a las palomeras de Etxalar. Lo que no he podido olvidar es que me sent&iacute;a m&aacute;s fuerte que el mismo Loro&ntilde;o (ya sab&eacute;is, a uno, que le tira la tierra), dando pedales como un desesperado por aquellas innumerables curvas, mientras el sol se iba ocultando tras la monta&ntilde;a y apenas si pod&iacute;a ver 20 m m&aacute;s adelante. Cuando, por fin, vencido por la falta de luz m&aacute;s que por la dureza de la escalada, decid&iacute; que era hora de darme la vuelta y llegar a casa de mis t&iacute;os sin que se dieran cuenta de mi ausencia (y sin que mis primos, Jose Mari y Lurdes, se impacientaran y lo contaran todo), me promet&iacute; a m&iacute; mismo que no me pod&iacute;a hacer mayor sin haber conseguido llegar en bici hasta las palomeras. Tuve que esperar a los 18 a&ntilde;os para repetir aquella escena, pero esta vez de d&iacute;a y por la vertiente francesa, la de Sara, que luego he comprobado que es m&aacute;s dura. Mi infancia hab&iacute;a acabado, pero mis sue&ntilde;os de ni&ntilde;o me hab&iacute;an llevado de nuevo hasta ese collado de Lizarrieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, si os digo que este puerto es uno de los m&aacute;s maravillosos que he subido en mi ya larga vida de cicloturista, no os enga&ntilde;o, porque, cada vez que me acerco a subirlo de nuevo, reconozco que mis sensaciones de ni&ntilde;o siguen ah&iacute;, en el coraz&oacute;n, y que la subida es, de verdad, una gozada. El mismo Patxi Vila me confes&oacute; una vez que ten&iacute;a la misma predilecci&oacute;n por esta ascensi&oacute;n tan cercana a su casa.
    </p><p class="article-text">
        En las revueltas del collado de Lizarrieta es donde un ni&ntilde;o bilbaino, lleno de miedo a lo desconocido (os pod&eacute;is imaginar que entonces por all&iacute; no pasaba ni un alma) y a la bronca que le esperaba en casa como se enteraran de que se hab&iacute;a atrevido a escaparse con la bici, experiment&oacute; el inicio tembloroso de una b&uacute;squeda, de un aprendizaje, y se dej&oacute; llevar por la fascinaci&oacute;n de lo que para &eacute;l eran las cumbres m&aacute;s altas y los puertos m&aacute;s duros del mundo.
    </p><p class="article-text">
        De aquellas escapadas vespertinas, casi anocheciendo para pasar m&aacute;s desapercibido y que nadie se chivara, de aquellos 'secretos del coraz&oacute;n', a la 'locura de las cumbres' que hoy me sigue teniendo atrapado han pasado ya 60 a&ntilde;os. Ojal&aacute; mis nietos descubran en la bicicleta, m&aacute;s que un deporte, una forma de vivir que les haga tan felices como lo ha sido su 'aitite' sobre esas dos ruedas que le han llevado a deleitarse en paisajes, lugares y, especialmente, personas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/secretos-corazon_132_8910089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 May 2022 19:46:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Secretos del corazón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los conceptos básicos de la altimetría: el ciclismo y los puertos de montaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/claves/conceptos-basicos-altimetria-ciclismo-puertos-montana_130_8985415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8904c150-9ad4-47fc-8609-ed21912c0868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los conceptos básicos de la altimetría: el ciclismo y los puertos de montaña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Altimetría, altigrafía o perfil? ¿Altura o altitud? ¿Qué desarrollo conviene para afrontar una rampa dura? Resolvemos estas dudas de la mano de los profesionales de APM</p><p class="subtitle">Reportaje - El sabor del ciclismo: los cafés 'bikefriendly', una tendencia antigua que está de vuelta</p></div><p class="article-text">
        Ya estamos metidos de lleno en plena temporada. Las retransmisiones televisivas de tantas y tantas carreras nos permiten gozar de nuestro deporte favorito, aunque sea desde el sill&oacute;n. &iexcl;C&oacute;mo han cambiado los tiempos! Quienes peinamos canas todav&iacute;a recordamos aquellos a&ntilde;os en que ni siquiera la Vuelta estaba a nuestro alcance. &iexcl;Y para qu&eacute; hablar de las cl&aacute;sicas, el Giro o el Tour! La radio o la prensa eran nuestros medios de informaci&oacute;n casi exclusivos. El ciclismo no solo ha progresado en materiales, pesos, componentes y hasta motores: &iexcl;podemos disfrutarlo sin movernos de casa y cada vez con mayor calidad!
    </p><h3 class="article-text">Los t&eacute;rminos clave</h3><p class="article-text">
        Pues bien, quiz&aacute;s sea porque nos hemos hecho mayores y cada vez m&aacute;s tiquismiquis, o porque no podemos ocultar nuestro particular punto de vista de profesores, el caso es que en ocasiones nos sentimos bastante molestos por la poca precisi&oacute;n en el lenguaje que utilizan quienes precisamente son profesionales del tema. Vamos a intentar en estas l&iacute;neas aclarar una serie de t&eacute;rminos, todos ellos relacionados con la monta&ntilde;a y los puertos, en los que m&aacute;s detectamos su uso inconveniente.
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            <span class="title">
                Un cuadro de altimetrías                            </span>
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        Esas gr&aacute;ficas que est&aacute;is viendo son las <strong>altigraf&iacute;as</strong>, t&eacute;rmino que no aparece en el diccionario pero que es totalmente correcto por cuanto el sufijo '-graf&iacute;a' significa &ldquo;descripci&oacute;n, tratado, escritura o representaci&oacute;n gr&aacute;fica&rdquo;. Esta &uacute;ltima acepci&oacute;n justifica la utilizaci&oacute;n de tal t&eacute;rmino para diferenciarlo del de <strong>altimetr&iacute;a</strong>, que si bien el diccionario nos se&ntilde;ala que es<em> &ldquo;</em>el conjunto de operaciones para medir y representar las cotas de un terreno&rdquo;,<em> </em>nosotros para esta segunda acepci&oacute;n preferimos utilizar el t&eacute;rmino altigraf&iacute;a, como acabamos de explicar. &iquest;Y por qu&eacute; esta diferenciaci&oacute;n? Pensamos que no es lo mismo la toma de cotas y su plasmaci&oacute;n en un documento (altimetr&iacute;a), que la representaci&oacute;n gr&aacute;fica de esos datos (altigraf&iacute;a). Os mostramos un cuadro de los que solemos usar para recoger esos datos num&eacute;ricos: esto ser&iacute;a la altimetr&iacute;a, que no es exactamente lo mismo que las altigraf&iacute;as, algunas de las cuales pod&eacute;is ver en estas p&aacute;ginas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Altimetría: toma de cotas de un terreno y su plasmación en un documento.

Altigrafía: representación gráfica de los datos recogidos en la altimetría.

PerfiL. al igual que la altigrafía, es una representación gráfica de los datos altimétricos de una ruta.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vamos ahora con t&eacute;rminos de mayor inter&eacute;s y en los que los errores de concepto revisten mayor gravedad. Y quiz&aacute;s el m&aacute;s utilizado de todos ellos es el de altitud que suele confundirse frecuentemente con el de altura. Comencemos por se&ntilde;alar que la RAE define la altitud como &ldquo;elevaci&oacute;n o altura sobre el nivel del mar&rdquo;.<em> </em>Es decir, la propia Academia de la lengua nos lleva a confusi&oacute;n por cuanto, por lo menos en Topograf&iacute;a, Meteorolog&iacute;a o Aeron&aacute;utica ambos conceptos son bien diferentes. Veamos como ejemplo la diferencia que manifiesta entre ambos t&eacute;rminos la Direcci&oacute;n de Operaciones y Explotaci&oacute;n de Sistemas de Navegaci&oacute;n A&eacute;rea: &ldquo;altura es la distancia vertical entre el avi&oacute;n y la superficie terrestre, mientras que altitud es la distancia entre el avi&oacute;n y el nivel del mar&rdquo;<em>. </em>Creo que se empieza a ver con mayor claridad si se observa la imagen explicativa que os mostramos.
    </p><p class="article-text">
        Aterricemos &mdash;nunca mejor dicho&mdash; distinguiendo ambas palabras.&nbsp;En Geograf&iacute;a, la <strong>altitud</strong> es la distancia vertical de un objeto con respecto al nivel del mar. Este objeto puede estar sobre la superficie terrestre o encima de ella, como un avi&oacute;n. Este concepto contrasta con el de <strong>altura</strong>, pues esta indica la distancia vertical de un objeto hasta la superficie terrestre, o &mdash;esto s&iacute; lo recoge la RAE&mdash; &ldquo;la medida de un cuerpo desde su punto m&aacute;s elevado hasta su base&rdquo;<em>. </em>Como se sabe, en Espa&ntilde;a se toma normalmente como referencia para el c&aacute;lculo de la altitud en metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) el de la ciudad de Alicante. Un ejemplo: un dron puede tener una altura de vuelo de 100 m respecto al suelo y estar volando a una altitud de 3.000 m.s.n.m., mientras que una monta&ntilde;a que est&eacute; a 5.000 m.s.n.m. puede tener una altura de 1.000 o 2.000 m respecto a los valles que la rodean.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n m&aacute;s claro: a nadie se le ocurrir&iacute;a decir que Alberto Contador tiene una altitud de 1,76 m; y si es as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no nos da apuro atribuir al Everest una altura de 8.848 m? Las personas, los objetos, tienen su altura respectiva, y los montes en cambio su altitud. A&uacute;n as&iacute; son muchos los aparatos GPS que en su versi&oacute;n espa&ntilde;ola llaman altura a la altitud, cuando no es lo correcto. El propio Visor de IGN (Instituto Geogr&aacute;fico Nacional) utiliza la palabra altura en vez de altitud. &iexcl;Y son ellos los entendidos en el tema! S&iacute;, s&iacute;, como os lo decimos. &iexcl;Si hasta los hombres y mujeres de El Tiempo en televisi&oacute;n &mdash;meteor&oacute;logos, suponemos&mdash;, yerran a veces! Profesionalidad se llama esa figura.
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            <span class="title">
                Unos ciclistas, en ruta                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Otro error muy habitual: confundir desnivel con pendiente. Disting&aacute;moslos. Seg&uacute;n la RAE <strong>desnivel</strong> es la &ldquo;diferencia de alturas entre dos o m&aacute;s puntos&rdquo;. A este se le conoce tambi&eacute;n como desnivel neto. En un puerto, el desnivel a secas (desnivel neto) ser&iacute;a la diferencia entre la cota inicial y la final (este dato suele aparece en el recuadro de todas nuestras altigraf&iacute;as).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n hay m&aacute;s. Hay que diferenciar asimismo <strong>desnivel positivo</strong> (la suma de las alturas ascendidas durante un tramo); <strong>desnivel negativo</strong> (suma de las alturas descendidas); y el <strong>desnivel acumulado </strong>(te&oacute;ricamente la suma de ambos desniveles), aunque en el mundo del ciclismo solemos emplear este &uacute;ltimo t&eacute;rmino para hacer referencia al desnivel positivo durante un recorrido completo. Por eso, al hablar del desnivel acumulado de la Quebrantahuesos (3.500 m), nos referimos al que solo es el desnivel positivo, es decir, los metros totales de ascensi&oacute;n a lo largo de los 200 km de la prueba.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la pendiente es algo bien diferente. Llamamos <strong>pendiente</strong> a la relaci&oacute;n entre el desnivel que debemos superar y la distancia que recorremos para hacerlo. Lo correcto ser&iacute;a recurrir a la distancia horizontal, pero siempre se utiliza la distancia que nos indica el cuentakil&oacute;metros, ya que la diferencia entre ambos c&aacute;lculos es inapreciable. Esa pendiente se expresa en las altimetr&iacute;as en tantos por ciento (%), resolviendo una sencilla regla de tres: pendiente (%) = distancia en vertical (m) x100&nbsp; / distancia recorrida (m). Si en un kil&oacute;metro hemos subido 87 m de desnivel, ese dato nos est&aacute; indicando que la pendiente a la que nos enfrentamos es de un 8,7%, y la denominamos <strong>pendiente media</strong> de ese tramo kilom&eacute;trico. Para obtener la pendiente media de todo el puerto deberemos utilizar la misma f&oacute;rmula con los datos de desnivel y distancia total de la ascensi&oacute;n que se trate.
    </p><p class="article-text">
        Y si hablamos de la pendiente de un, generalmente, corto tramo nos referimos a una <strong>rampa. </strong>La rampa no es la pendiente, aunque tiene su pendiente concreta, que es bien diferente de la que llevamos en un tramo m&aacute;s extenso del puerto en cuesti&oacute;n. Si decimos que &ldquo;ah&iacute; viene una rampa&rdquo;, sabemos que, aunque ya estamos subiendo, nos vamos a enfrentar a una pendiente superior en un tramo que confiamos sea lo m&aacute;s corto posible, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        En las <a href="https://www.altimetrias.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altigraf&iacute;as de APM</a> las pendientes de cada tramo kilom&eacute;trico aparecen reflejadas al pie del dibujo y en cambio las rampas se muestran en peque&ntilde;os recuadros por encima de la l&iacute;nea del perfil. Si nos fijamos en la del Angliru veremos que el kil&oacute;metro m&aacute;s duro tiene una <strong>pendiente media</strong> del 17,4% pero varias de sus rampas superan el 20% y la m&aacute;s dura de todas ellas alcanza el 24% en la famosa Cue&ntilde;a les Cabres. Y eso, si subimos en bici, &iquest;se nota o no? Pod&eacute;is ver la pendiente media del puerto en el recuadro general correspondiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Altimetría del Angliru                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aqu&iacute; nos ha aparecido otro t&eacute;rmino muy utilizado en las gr&aacute;ficas de las diversas pruebas ciclistas. El <strong>perfil</strong> es la &ldquo;figura que representa un cuerpo cortado real o imaginariamente por un plano vertical&rdquo;. Si lo que cortamos, siempre imaginariamente, es la ruta completa o parcial de un recorrido, obtendremos el perfil de dicho recorrido en el que aparecer&aacute;n reflejadas las subidas, los descensos, las zonas llanas, es decir, la representaci&oacute;n gr&aacute;fica de los datos altim&eacute;tricos de esa ruta. Todas las marchas y carreras ciclistas publican los perfiles que quienes en ellas participen van a tener que recorrer para que sepan a qu&eacute; distancias van a tener que enfrentarse. Os mostramos tambi&eacute;n el perfil de una de nuestras rutas habituales:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El perfil de las Tres Provincias                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y algo m&aacute;s: una altigraf&iacute;a, como tal, no ser&iacute;a m&aacute;s que el perfil de un tramo concreto en ascenso de un recorrido m&aacute;s amplio, esto es, las altigraf&iacute;as no son sino los perfiles de cada uno de los puertos. Algunas publicaciones llaman altimetr&iacute;as a los perfiles, pero nosotros preferimos diferenciar ambos conceptos.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas otras p&aacute;ginas web de altimetr&iacute;as relevantes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.39x28altimetrias.com/principal.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">39x28altimetrias.com</a> - altimetr&iacute;as de Asturias, por Merce Montero</li>
                                    <li><a href="https://www.alpes4ever.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">alpes4ever.com</a> - altimetr&iacute;as de los puertos de los Alpes franceses</li>
                                    <li><a href="https://recorridosciclistascantabria.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">recorridosciclistascantabria.blogspot.com</a> - altimetr&iacute;as de Cantabria y otras provincias</li>
                                    <li><a href="https://andaluciacicloturismo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">andaluciacicloturismo.com</a> - rutas y altimetr&iacute;as de puertos de Andaluc&iacute;a, por Miguel Baeza y Mart&iacute;n Cervan</li>
                                    <li><a href="https://www.bicivicigarrotxa.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">bicivicigarrotxa.org</a> - altimetr&iacute;as de Catalunya, por Roldi i Kolo</li>
                                    <li><a href="https://www.cyclingcols.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">cyclingcols.com</a> - informaci&oacute;n sobre puertos de monta&ntilde;a de Europa, por Michiel van Lonkhuyzen</li>
                                    <li><a href="https://puertosdeleon.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">puertosdeleon.blogspot.com</a> - puertos y collados m&aacute;s significativos de Le&oacute;n, por Pablo Iglesias Deligny</li>
                                    <li><a href="https://www.ramacabici.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">ramacabici.com</a> - altimetr&iacute;as de Catalunya, Andorra y m&aacute;s lugares, por Ra&uuml;l Massab&eacute;</li>
                                    <li><a href="https://climbfinder.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">climbfinder.com</a> - altimetr&iacute;as de Pa&iacute;ses Bajos, B&eacute;lgica, Francia, Italia y Suiza</li>
                            </ul>
            </div><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;l es el desarrollo m&aacute;s conveniente?</h3><p class="article-text">
        &iquest;Nos estamos aclarando o liando cada vez m&aacute;s? Pues vamos a ir acabando. &iquest;Y c&oacute;mo afrontar una rampa dura? Siempre hay alg&uacute;n compa&ntilde;ero que nos aconseja: &ldquo;pon un desarrollo m&aacute;s grande para subir tranquilo&rdquo;.&nbsp; &iexcl;Cuidado! No le hag&aacute;is caso. Si pon&eacute;is un desarrollo m&aacute;s grande lo que har&eacute;is es endurecer a&uacute;n m&aacute;s vuestro ya cansino pedaleo por cuanto el <strong>desarrollo</strong> (m&eacute;trico) no es sino la distancia que recorremos con nuestra bicicleta cuando damos una pedalada. Esta distancia est&aacute; ligada directamente al n&uacute;mero de dientes que est&eacute;n engranados en el plato y en el pi&ntilde;&oacute;n, a cuya combinaci&oacute;n tambi&eacute;n se la denomina desarrollo, si bien este t&eacute;rmino se suele expresar en metros de avance.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, lo que nuestro buen colega nos ha querido decir es que pongamos el pi&ntilde;&oacute;n m&aacute;s grande para subir m&aacute;s a gusto, pero eso supone disminuir el desarrollo que ahora debe ser m&aacute;s peque&ntilde;o, es decir, que el avance por pedalada sea menor. Un desarrollo de 53 x 11 es un desarrollo grande, mientras que un 34 x 25 es mucho m&aacute;s peque&ntilde;o: lo que es m&aacute;s grande es la corona del pi&ntilde;&oacute;n, pero no la distancia que recorreremos por cada golpe de pedal.
    </p><p class="article-text">
        Encontrar&eacute;is en muchas webs diversas tablas para esa comparaci&oacute;n de desarrollos que nos permitan saber cu&aacute;l es el que m&aacute;s se adec&uacute;a a nuestras necesidades o gustos. Nosotros os mostramos aqu&iacute; uno de ellos, tomado del Foro MTB.com, para que hag&aacute;is vuestros propios c&aacute;lculos, sabiendo que todos ellos responden a la f&oacute;rmula: Desarrollo (m) = n&uacute;mero de dientes del plato / n&uacute;mero de dientes del pi&ntilde;&oacute;n&nbsp;x circunferencia de la rueda (m):
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla de desarrollos                            </span>
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        Bien. Esperamos que estas l&iacute;neas os hayan servido para aclarar conceptos. Ojal&aacute; que los profesionales que deben manejarlos con soltura y sin errores les dediquen tanta atenci&oacute;n como vosotros, si nos hab&eacute;is le&iacute;do hasta aqu&iacute;. Y ahora os dejamos con lo que de verdad est&aacute;is esperando y lo que m&aacute;s importa: el contraste de todo esto aprendido con su plasmaci&oacute;n real en la carretera y en el esfuerzo que deber&eacute;is realizar para disfrutar a tope del inmenso placer de pedalear.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        Puedes leer otros consejos relacionados con el mundo de la bicicleta <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/puesta-a-punto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y te dejamos tambi&eacute;n <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">unas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/puesta-a-punto/regular-cambios-bicicleta-evitar-danos-graves_1_8912942.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">C&oacute;mo regular los cambios de la bicicleta para evitar da&ntilde;os m&aacute;s graves</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/puesta-a-punto/biomecanica-sillin-bicicleta-elegir-adecuado-infinidad-modelos_1_8909772.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">La biomec&aacute;nica del sill&iacute;n de la bicicleta: c&oacute;mo elegir el m&aacute;s adecuado entre una infinidad de modelos</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/puesta-a-punto/arte-regular-medidas-evitar-lesiones-bici_1_8373911.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">El arte de regular medidas para evitar lesiones en la bici</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Guaza, Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/claves/conceptos-basicos-altimetria-ciclismo-puertos-montana_130_8985415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 May 2022 19:45:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los conceptos básicos de la altimetría: el ciclismo y los puertos de montaña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Deportes,Ciclismo,Ciclistas,Carreras montaña,Rutas por montaña,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soria a golpe de pedal: ni te la imaginas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/soria-golpe-pedal-imaginas_130_8985184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c90c9f5-7799-4578-8e6a-6c96faeefccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soria a golpe de pedal: ni te la imaginas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como decían los de Gabinete Caligari: "Voy camino Soria, / ¿Tú hacia dónde vas? / Allí me encuentro en la gloria / que no sentí jamás"</p><p class="subtitle">Reportaje - El sabor del ciclismo: los cafés 'bikefriendly', una tendencia antigua que está de vuelta</p></div><p class="article-text">
        Situada entre dos cerros, el Pico Frentes y el Cerro de Santa Ana, y ba&ntilde;ada por el r&iacute;o Duero, Soria es una peque&ntilde;a gran ciudad que no llega a los 40.000 habitantes. Pasear por su casco antiguo es como volver atr&aacute;s en el tiempo, con calles cargadas de historia que albergan buena cantidad de edificios de estilo rom&aacute;nico y g&oacute;tico: algo de lo que solo unas pocas ciudades espa&ntilde;olas pueden presumir. A principios del siglo XII el rey de Navarra y Arag&oacute;n Alfonso I el Batallador le concede fuero de poblaci&oacute;n, si bien esta zona ya estaba habitada en el Paleol&iacute;tico. La ciudad es conocida con muchos nombres y t&iacute;tulos: <em>&ldquo;</em>Muy noble y Muy Leal Ciudad de Soria&rdquo;, &ldquo;Soria pura, cabeza de Extremadura&rdquo;, &ldquo;Soria, la bien cantada&rdquo;, &ldquo;Soria, fr&iacute;a, ciudad castellana, tan bella bajo la luna&rdquo;&hellip; todos ellos bien fundamentados.
    </p><p class="article-text">
        Y curiosamente, Soria es una de las capitales (tambi&eacute;n su provincia) menos conocidas de Espa&ntilde;a por su patrimonio cultural y natural. Son muchos los que me preguntan: &ldquo;&iquest;Pero Soria merece la pena?&rdquo;. Cuando digo que hace casi 40 a&ntilde;os que vengo a estas tierras, mis amigos me dicen: &ldquo;&iquest;Soria? &iexcl;Pero si ah&iacute; no hay nada!&rdquo;. Pues s&iacute;, amigos, Soria es una de las provincias del interior de Espa&ntilde;a que esconden un tesoro tras otro&hellip; y cuando crees que ya lo has descubierto todo, te vuelve a sorprender.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta                            </span>
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        La capital soriana es como un pueblo grande en el que, a pesar de sus bajas temperaturas en invierno, puedes sentir el calor de su gente durante todo el a&ntilde;o. Como buenos castellanos, siempre presumen de su tierra y la llevan orgullosos en su coraz&oacute;n, aunque muchos hayan tenido que abandonarla en busca de nuevas oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Ya cantaba <strong>Gabinete Caligari</strong> que &ldquo;B&eacute;cquer no era idiota ni Machado un ganap&aacute;n&rdquo;, y si ambos poetas ensalzaron estas tierras, por algo ser&aacute;. &iquest;No os entra el gusanillo de la curiosidad por <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Andar en bici'</a> visitando sus m&aacute;gicos rincones? Pues &iexcl;hala!, venid con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a iniciar nuestro recorrido desde el Cerro de Santa Ana, con una panor&aacute;mica privilegiada de la ciudad, de la llanura que la envuelve y sobre todo del r&iacute;o Duero. Es fant&aacute;stica la vista sobre&nbsp; el r&iacute;o ancho, de aguas profundas que se adue&ntilde;a del paisaje de roquedo horadado del que <strong>Machado</strong> cantaba: &ldquo;Colinas plateadas, / grises alcores, c&aacute;rdenas roquedas/ por donde traza el Duero/ su curva de ballesta. / En torno a Soria, oscuros encinares, / ariscos pedregales, calvas sierras,/ caminos blancos y &aacute;lamos del r&iacute;o, / tardes de Soria, m&iacute;stica y guerrera&hellip; &iexcl;Campos de Soria, / donde parece que las rocas sue&ntilde;an, / conmigo vais!&rdquo;<em>. </em>Es en esta privilegiada atalaya adonde no hace muchos a&ntilde;os los sorianos sub&iacute;an la madrugada del 24 de junio para ver salir el sol como proleg&oacute;meno de las fiestas de San Juan, que hay que vivirlas una vez en la vida&hellip; por lo menos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Soria, vista desde Cerro Santa Ana                            </span>
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        Tras admirar la espectacular visi&oacute;n nos dejamos caer hacia el Duero y tomamos la senda fluvial que, &ldquo;flanqueada por los chopos melanc&oacute;licos, con much&iacute;simas iniciales de enamorados y sus fechas sacras&rdquo; (<strong>Gaya Nu&ntilde;o</strong>), nos conduce r&iacute;o abajo desde la ermita templaria de San Polo, hoy de propiedad privada, que sirve de puerta de entrada a todo el entorno m&aacute;gico del Duero donde cada cual puede dar rienda suelta a su imaginaci&oacute;n. Muy cerca del arco se puede ver en una peque&ntilde;a finca un crucero sobre escalones: es la glorieta que lleva el nombre del relato 'El rayo de luna', pues la fantas&iacute;a de <strong>B&eacute;cquer </strong>quiso ver reflejado en el Duero, desde ese mismo punto donde est&aacute; la cruz, un blanqu&iacute;simo traje de mujer que le enamor&oacute;; tras muchas noches de insomnio y b&uacute;squeda de la propietaria de tan alba vestimenta, cay&oacute; en la cuenta de que solo era un rayo de luna que jugueteaba en las aguas del r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca nos encontramos con la pradera donde los sorianos se dan cita el Lunes de Bailas para apurar las &uacute;ltimas horas de las fiestas de San Juan. Y en corto paseo llegaremos al lugar m&aacute;s representativo de Soria, la ermita de su patrono San Saturio, cimentada sobre la roca viva mirando al r&iacute;o, que es el lugar m&aacute;s visitado de Soria y en cuyo interior se conserva la cueva en la que el santo pas&oacute; buena parte de su vida. Es uno de los enclaves paisaj&iacute;sticos m&aacute;s bellos y emblem&aacute;ticos de la ciudad, inspirador de alguna de las leyendas de Gustavo Adolfo B&eacute;cquer y de la obra po&eacute;tica de Antonio Machado: un lugar precioso y sobrecogedor desde el que adem&aacute;s se pueden contemplar unas maravillosas vistas de la ciudad en la ribera opuesta.
    </p><p class="article-text">
        Con la bici al hombro o dando un corto rodeo por pista de tierra descenderemos al puente de San Saturio, donde los enamorados cuelgan centenares de candados como s&iacute;mbolo de amor eterno. Por tanto hoy ya no podemos decir con <strong>Gerardo Diego</strong> aquellos hermosos versos: <em>&ldquo;</em>R&iacute;o Duero, r&iacute;o Duero, / nadie a acompa&ntilde;arte baja, / nadie se detiene a o&iacute;r / tu eterna estrofa de agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la ribera derecha, el Paseo de San Prudencio nos llevar&aacute; al Estadio de Los Pajaritos, sede del C. D. Numancia, y a la cercana Universidad en el sur de la ciudad. Y por la Avenida Mariano Vic&eacute;n nos dirigiremos al centro neur&aacute;lgico de la urbe, la Plaza de Mariano Granados, donde podremos dar un agradable paseo por La Dehesa, el pulm&oacute;n verde de Soria en el que nos sorprender&aacute; el &Aacute;rbol de la M&uacute;sica, que tan buenos ratos ha hecho pasar a todos los sorianos. All&iacute; mismo encontramos el Museo Numantino, el centro cultural m&aacute;s importante de la ciudad, cuyas piezas de arqueolog&iacute;a recogen cronol&oacute;gicamente la historia de Soria y su provincia desde el Paleol&iacute;tico Inferior, en especial las extra&iacute;das de los yacimientos de Uxama, Numancia y Tiermes. Igual es el momento de degustar la costrada o la mantequilla soriana en la Mantequer&iacute;a York, pues quien no lo ha hecho no podr&aacute; decir que conoce Soria. Luego, ya m&aacute;s calentitos, nos sorprenderemos con la iglesia de San Salvador, el ayer y el hoy de un templo soriano pues, manteniendo el &aacute;bside rom&aacute;nico, se levant&oacute; en 1967 un edificio moderno.
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                    alt="El Puente de Piedra. &quot;Río Duero, río Duero, / nadie a acompañarte baja, / nadie se detiene a oír / tu eterna estrofa de agua&quot;, escribía Gerardo Diego"
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                El Puente de Piedra. &quot;Río Duero, río Duero, / nadie a acompañarte baja, / nadie se detiene a oír / tu eterna estrofa de agua&quot;, escribía Gerardo Diego                            </span>
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        Por la calle Santo Tom&eacute;, que separa el casco antiguo de las nuevas barriadas al norte, llegaremos al Convento de la Merced, que tuvo entre sus frailes el inmortal Tirso de Molina. Y all&iacute; mismo iniciamos el ascenso a El Mir&oacute;n, otro de los lugares de solaz y recreo de los sorianos. En ese agradable entorno hay bancos que son usados por los ancianos para jugar a cartas, un parque infantil, un hostal, la iglesia barroca de la Virgen del Mir&oacute;n, la estatua de San Saturio y la antigua muralla medieval de la ciudad. El precioso paseo que de ah&iacute; parte concluye en uno de los parajes privilegiados de la ciudad con una de las mejores vistas del Duero: el Mirador de los Cuatro Vientos. Por este paseo Machado acompa&ntilde;aba a su esposa Leonor cuando ya estaba muy enferma a respirar aire puro: un monumento met&aacute;lico que se coloc&oacute; en este tranquilo paraje nos recuerda a ambos con sus siluetas unidas.
    </p><p class="article-text">
        Nos dejamos caer de nuevo hacia la zona antigua para detenernos a admirar sin prisas la espl&eacute;ndida iglesia de Santo Domingo, una de las grandes joyas del rom&aacute;nico en nuestro pa&iacute;s, cuya impresionante fachada es conocida como 'la Biblia de Piedra'. Luego, pasando por el Instituto Antonio Machado, donde el inmortal poeta sevillano dio clases de franc&eacute;s y se enamor&oacute; de la tierra soriana, nos adentraremos por las calles que nos llevan a El Collado, la calle m&aacute;s animada de la ciudad. M&aacute;s tarde volveremos a esa calle, pero antes vamos a acercarnos a visitar la iglesia de San Juan de Rabanera, de finales del siglo XII. La entrada principal cuenta con una portada rom&aacute;nica perteneciente a otro templo que qued&oacute; en ruinas, por lo que a principios del siglo XX decidieron instalarla en este edificio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En la Plaza Mayor, llegando desde El Collado                            </span>
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        De regreso a El Collado daremos un peque&ntilde;o rodeo para admirar una nueva fachada, esta renacentista, la del Palacio de los Condes de G&oacute;mara, del que dicen que el mism&iacute;simo Felipe II vet&oacute; su proyecto inicial para impedir que acabara eclipsando al de El Escorial. Y en un centenar de metros ya nos hallaremos en el centro de la Plaza Mayor, donde nos rodean algunos de los edificios m&aacute;s prestigiosos de la urbe: Santa Mar&iacute;a la Mayor, donde contrajeron matrimonio Machado y Leonor y solo cinco a&ntilde;os despu&eacute;s se celebr&oacute; el funeral de la novia; el Palacio de la Audiencia; el Ayuntamiento (antiguo Palacio de los Doce Linajes); la Fuente de los Leones, un regalo de Carlos IV a la ciudad, y a un paso la Torre de Do&ntilde;a Urraca. Por cierto, si se os ha abierto el apetito &iquest;por qu&eacute; no dar buena cuenta en alguno de los restaurantes m&aacute;s afamados de la ciudad de alg&uacute;n plato t&iacute;pico como la caldereta, el cordero asado, las migas al pastor, las setas o las trufas?
    </p><p class="article-text">
        Abandonaremos la plaza en que nos hallamos por la calle P&oacute;sito, que nos lleva directamente a la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora del Espino, patrona de Soria: as&iacute; evitaremos rodeos tontos, con solo ascender una docena de escaleras de piedra hasta la entrada al recinto del templo. Pero ser&aacute; mejor que nos desviemos a la puerta principal para admirar el edificio plateresco y quedarnos conmovidos, como Machado, ante el &aacute;rbol m&aacute;s conocido de la ciudad: &ldquo;Al olmo viejo, hendido por el rayo / y en su mitad podrido, / con las lluvias de abril y el sol de mayo, / algunas hojas nuevas le han salido&hellip;&rdquo;<em>.</em> En el cementerio anejo reposan los restos de su amada Leonor.
    </p><p class="article-text">
        Emocionados, vamos en busca del r&iacute;o Duero y en el camino contemplaremos las ruinas rom&aacute;nicas de la iglesia de San Nicol&aacute;s,&nbsp; antes de detenernos de nuevo para visitar la Concatedral de San Pedro, g&oacute;tica en su interior y barroca por fuera, y en especial su espl&eacute;ndido claustro, otra joya m&aacute;s del rom&aacute;nico soriano. No olvidemos que esta di&oacute;cesis se llama de Osma-Soria, con lo que en la provincia hay dos catedrales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El olmo seco en El Espino                            </span>
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        Atravesaremos a continuaci&oacute;n el Puente Mayor, situado en un bello entorno natural y realizado en piedra con ocho arcos de medio punto sobre el r&iacute;o soriano por excelencia. Y a un paso nos est&aacute; esperando otras de las estampas t&iacute;picas de la capital castellana: los Arcos de San Juan de Duero, un claustro muy evocador, con un verde c&eacute;sped que contrasta con la piedra y el cielo azul. Existen pocos lugares tan bellos y melanc&oacute;licos como estas ruinas de un monasterio levantado por los caballeros hospitalarios en el siglo XII. Este entorno inspir&oacute; la leyenda del Monte de las &Aacute;nimas de B&eacute;cquer, por cuanto dicho paraje se sit&uacute;a justo a su espalda, en esas laderas de la monta&ntilde;a que cuentan la historia de caballeros y esp&iacute;ritus mal&eacute;volos que se dejan ver cada noche de difuntos y que envuelven de sangre y misterio las muertes de Alonso y Beatriz.
    </p><p class="article-text">
        Y para finalizar este recorrido tur&iacute;stico por la 'ciudad de los poetas' os proponemos un plan que no podr&eacute;is rechazar: pedalear tranquilos por el Paseo de San Prudencio hasta llegar a Soto Playa y tomaros un torrezno y una cerveza que nos sabr&aacute;n a gloria tras este entretenido deambular por las calles de la hermosa urbe soriana. Y si a alguno le parece que no se ha cansado lo suficiente como para ingerir tantas calor&iacute;as, siempre podr&aacute; enfrentarse a la meta habitual de las carreras ciclistas de los aficionados de la provincia: la ascensi&oacute;n al Castillo: el aperitivo le sentar&aacute; a las mil maravillas en el Parador Antonio Machado, tras un buen ba&ntilde;o en la piscina municipal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capital soriana es como un pueblo grande en el que, a pesar de sus bajas temperaturas en invierno, puedes sentir el calor de su gente durante todo el año. Como buenos castellanos, siempre presumen de su tierra y la llevan orgullosos en su corazón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Han sido en total 18 kil&oacute;metros de una ruta m&aacute;s que entretenida pero rompepiernas, porque si algo tiene Soria son cuestas. Aunque quien no se haya atrevido con el Cerro de Santa Ana inicial apenas habr&aacute; tenido que recorrer una decena de kil&oacute;metros. O, simplemente, cada uno puede elegir su recorrido en funci&oacute;n de los sitios que quiera visitar o de su preparaci&oacute;n f&iacute;sica. En cualquier caso de lo que s&iacute; estamos seguros es de que, como dec&iacute;an los de Gabinete Caligari, nos iremos de este entorno maravilloso subyugados y entonando a pleno pulm&oacute;n: &ldquo;Todo el mundo sabe que es dif&iacute;cil encontrar / en la vida un lugar / donde el tiempo pasa cadencioso sin pensar&hellip; / A la ribera del Duero / existe una ciudad / si no sabes el sendero&hellip; / Cuando divises el Monte de las &Aacute;nimas / no lo mires, sobreponte / sigue el caminar. /&hellip; Voy camino Soria, / &iquest;T&uacute; hacia d&oacute;nde vas? / All&iacute; me encuentro en la gloria / que no sent&iacute; jam&aacute;s&rdquo;<em>.</em> Y es que, amigos, Soria&hellip; ni te la imaginas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha gustado esta ruta? Puedes encontrar <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchas m&aacute;s en este enlace</a>; estas son <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">algunas sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-pedales-sendero-rio-lea_130_8948297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta a pedales por el sendero del r&iacute;o Lea, en Bizkaia</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/granada-oasis-disfrutar-cicloturismo_130_8928533.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Granada, un oasis para disfrutar del cicloturismo</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bici-vinedos-rioja-tradicion-gastronomia-enoturismo_130_8691504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta en bici por los vi&ntilde;edos de La Rioja: tradici&oacute;n, gastronom&iacute;a y enoturismo</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/soria-golpe-pedal-imaginas_130_8985184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 May 2022 19:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soria a golpe de pedal: ni te la imaginas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Soria,Castilla y León,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Viajeros,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portugal: tan cerca, tan lejos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/portugal-cerca-lejos_130_8968891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d97f94d-1f91-4a7c-ac45-f20a32030c8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portugal: tan cerca, tan lejos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descubrir Portugal en bicicleta es una experiencia única. Y se hace al ritmo de cada uno, sintiendo aromas y sonidos que de otra forma tal vez pasarían desapercibidos. Con el mar por compañía, subiendo y bajando montañas, o paseando por aldeas y ciudades: las opciones son innumerables</p><p class="subtitle">Más rutas - Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Jos&eacute; Saramago<strong> </strong>que Espa&ntilde;a y Portugal nacieron como hermanas siamesas pero pegadas por la espalda. Y efectivamente, este podr&iacute;a ser el retrato de los dos pa&iacute;ses ib&eacute;ricos: tan cerca, tan lejos; hermanos de sangre, pero sin mirarse a la cara; dos vecinos que comparten un mismo territorio, pero con grandes muros levantados entre s&iacute; para ignorarse continuamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo soy como Portugal: todos me descubren tarde y mal. Un pa&iacute;s sin visitar, hacia el final, al que nunca da tiempo a llegar&rdquo;, cantaba el d&uacute;o Bla en el cada vez m&aacute;s lejano cambio de siglo dentro de lo que dio en llamarse el 'tontipop', t&eacute;rmino con aires peyorativos que hac&iacute;a referencia a la m&uacute;sica con aires infantiles que surg&iacute;a de la imaginaci&oacute;n y el juego de unos j&oacute;venes con ganas de innovar en distintos puntos de nuestra geograf&iacute;a nacional.
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                Los detalles de la ruta                            </span>
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        Y han sido precisamente esas ganas de innovar las que nos han movido a &Aacute;ngel y a m&iacute; a recorrer hace unos d&iacute;as la Costa da Prata, invitados por la Agencia Regional de Promoci&oacute;n Tur&iacute;stica del Centro de Portugal, deseosos de mostrarnos las maravillas que se encierran en esa zona del pa&iacute;s vecino. Lo cierto es que las veces que me he acercado hasta el 'Europe&rsquo;s most famous secret' lo he hecho en busca de sus puertos de monta&ntilde;a m&aacute;s significativos; en cambio, en esta ocasi&oacute;n el plan era totalmente diferente y debo reconocer que acud&iacute;a a la cita sin especiales expectativas de disfrutar de la invitaci&oacute;n, ya que los lugares con atractivos para el turismo de masas no son precisamente santo de mi devoci&oacute;n. Ahora puedo confesar que estaba totalmente equivocado: es solo cuesti&oacute;n de elegir bien las fechas. El caso es que Bla ten&iacute;an raz&oacute;n y yo tambi&eacute;n he descubierto tarde la Costa Oeste de Portugal: el tonto era yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y mira que la canci&oacute;n nos segu&iacute;a dando pistas!: &ldquo;Es que parece que lo nuestro siempre lo hay mejor o igual en cualquier otro lugar. Y es que a m&iacute;, como a ti, amigo Portugal, son pocos los que quieren venirme a investigar&rdquo;. As&iacute; es, nos desplazamos hasta Francia o Italia en busca de nuevos lugares para disfrutar y nos olvidamos una y otra vez de lo que tenemos m&aacute;s cerca. Esta es la condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Pues eso, para que no os pase como a m&iacute;, os invito a acercaros a un pa&iacute;s que tenemos al lado, barato, acogedor y perfecto para recorrer en bicicleta. &iquest;Dispuestos para disfrutar con los cinco sentidos de la inmensidad del mar, de los acantilados de v&eacute;rtigo, de las playas infinitas, del olor a salitre, del sonido de las olas, de los peixes grelhados na brasa? Preparad la bicicleta, optad por ropa y calzado confortables y trazad vuestro destino: el desaf&iacute;o est&aacute; asegurado.
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                La localidad de Óbidos                            </span>
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        Descubrir Portugal en bicicleta es una experiencia &uacute;nica. Y se hace al ritmo de cada uno, sintiendo aromas y sonidos que de otra forma tal vez pasar&iacute;an desapercibidos. Con el mar por compa&ntilde;&iacute;a, subiendo y bajando monta&ntilde;as, o paseando por aldeas y ciudades: las opciones son innumerables. &iexcl;Solo hay que empezar a pedalear!
    </p><p class="article-text">
        Con un clima agradable, sin grandes contrastes de temperatura y un sol que luce todo el a&ntilde;o, Portugal ofrece buenas condiciones para explorarlo en bicicleta. Recorriendo pocos kil&oacute;metros pasamos de la monta&ntilde;a a la playa, del bullicio de la ciudad a la tranquilidad de la vida del campo, porque en este pa&iacute;s la diversidad de paisajes es muy grande y siempre se encuentran a poca distancia. Y en bicicleta todav&iacute;a resulta m&aacute;s sencillo tomar los desv&iacute;os necesarios para llegar a ese lugar en el que las vistas son absolutamente deslumbrantes o en el que toparnos con una sorpresa inesperada.
    </p><p class="article-text">
        Y, lo mejor de todo: los portugueses. Una noche, cenando con nuestros j&oacute;venes gu&iacute;as de A2Z, Rita y Flavio, hablando de todo lo habido y por haber compartiendo experiencias personales (&iexcl;bueno es &Aacute;ngel!), les coment&eacute; que en Portugal me siento como en casa, que para m&iacute; relacionarme con ellos es como si lo hiciera con malague&ntilde;os o gallegos, a los que tambi&eacute;n me cuesta entender todo lo que dicen&hellip; pero &ldquo;son de los m&iacute;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bien, amigo lector. Es posible (y me gustar&iacute;a) que tras leer estas l&iacute;neas te est&eacute;s empezando a plantear la pregunta: &ldquo;Portugal, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;. Pero &iquest;por d&oacute;nde empezar?&nbsp; Al ser un pa&iacute;s m&aacute;s largo que ancho, la mayor&iacute;a de sus rutas se distribuyen en eje norte-sur. De hecho la opci&oacute;n m&aacute;s habitual es recorrer el pa&iacute;s por su costa como hemos hecho nosotros, siguiendo una serie de rutas que veremos a continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y, claro est&aacute;, son recorridos para hacer en bicicleta. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; tipo de rutas y con qu&eacute; bicicleta? Aunque la Federaci&oacute;n Europea de Ciclismo sit&uacute;a a Portugal en el puesto 27 de 28 de pa&iacute;ses europeos con menor y peor infraestructura ciclista, nosotros hemos debido acertar con la comarca portuguesa que rompe la media, porque tanto &Aacute;ngel como quien escribe comentamos desde el primer d&iacute;a que ya quisi&eacute;ramos encontrar en Espa&ntilde;a tanto itinerario ciclista acondicionado para la pr&aacute;ctica sin peligro de nuestro deporte.
    </p><p class="article-text">
        Los carriles bici, las v&iacute;as verdes o las ciclov&iacute;as son pistas por las que se puede circular a pie o en veh&iacute;culos no motorizados como las bicicletas. All&iacute; llaman carriles bici a las v&iacute;as ciclistas que discurren adosadas a la calzada en uno o en doble sentido, tanto en el campo como en la ciudad; v&iacute;as verdes a los recorridos que utilizan antiguos ramales ferroviarios en desuso; y ciclov&iacute;as a aquellas que enlazan, tanto a nivel local como regional, &aacute;reas de inter&eacute;s ambiental y que cada vez se van integrando m&aacute;s en otras, tambi&eacute;n llamadas ecov&iacute;as, que recorren toda Europa, como la Eurovelo 1 que desde Noruega discurre por toda la costa europea hasta finalizar precisamente aqu&iacute;, en Portugal.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al suelo de estas rutas nos hemos encontrado pr&aacute;cticamente de todo: asfalto, hormig&oacute;n, tierra, adoqu&iacute;n y hasta pasarelas kilom&eacute;tricas de madera: una gozada. El objetivo de todas ellas es fomentar la conservaci&oacute;n del medio ambiente y la calidad de vida de las personas, a las que se brinda la posibilidad de desplazarse de una forma segura y saludable. Y para recorrerlas es aconsejable usar una bicicleta todo terreno (BTT), aunque nosotros lo hemos hecho sin problema alguno en unas c&oacute;modas bicicletas de ciudad e incluso puedo decir que yo me atrever&iacute;a a completar todas las etapas que os vamos a proponer con mi bicicleta de carretera.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los itinerarios se encuentran georreferenciados y se ofrecen en podcasts o a trav&eacute;s de aplicaciones para smartphones. Y, tranquilos, que cuando no se puede acceder al libro de ruta, siempre hay gente simp&aacute;tica dispuesta a ayudar a encontrar el camino perdido. En Portugal, hay cada vez m&aacute;s recorridos para bicis. Junto al litoral, en los parques naturales y bosques y en las ciudades son muchas las v&iacute;as se&ntilde;alizadas, as&iacute; como zonas de asistencia y tiendas espec&iacute;ficas para ciclistas. Algunos hoteles tambi&eacute;n se encuentran equipados para recibirles con todos los servicios necesarios para su recuperaci&oacute;n y la del veh&iacute;culo, de modo que todo funcione siempre a la perfecci&oacute;n. Tambi&eacute;n es posible combinar el uso de la bicicleta con los transportes p&uacute;blicos y aprovechar as&iacute; todas las posibilidades de recorrer el pa&iacute;s. Y quienes opten por no traer su bicicleta pueden alquilarlas en muchos lugares. Adem&aacute;s bastantes localidades cuentan con bicicletas de uso gratuito para pasar el d&iacute;a descubriendo sus puntos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como siempre habr&aacute; quien prefiera la comodidad de un viaje organizado, existen varias empresas que realizan programas en los que todo est&aacute; incluido: de los mejores hoteles a los gu&iacute;as especializados, de los restaurantes en los que se saborea la gastronom&iacute;a m&aacute;s aut&eacute;ntica a las visitas a monumentos y museos: hay propuestas para todos los gustos. Y los que se inclinen por mantener su independencia pueden optar por los 'self-guided tours' y viajar de forma individual, sin gu&iacute;a ni horarios, pero disfrutando de los servicios de asistencia que necesiten. En fin, unas vacaciones con mucho ejercicio, pero sin ninguna preocupaci&oacute;n. As&iacute; lo hemos experimentado ambos con nuestros nuevos amigos de A2Z.
    </p><h3 class="article-text">La costa del centro de Portugal</h3><p class="article-text">
        Los visitantes a menudo se refieren a la que hace a&ntilde;os llamaban Costa da Prata como &ldquo;el verdadero Portugal&rdquo; y hasta cuentan que sus habitantes son considerados los m&aacute;s acogedores del pa&iacute;s, lo que contribuye a la autenticidad de la vida en este territorio. La regi&oacute;n costera del Centro de Portugal sigue siendo en gran medida desconocida y, por lo tanto, no ha sido apenas tocada por el turismo, lo que significa que quienes la visitan pueden deleitarse con la extraordinaria arena 'plateada' de sus largu&iacute;simas playas, inmaculadas y limpias, que la convierten en un destino privilegiado para los buenos aficionados a los deportes acu&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Para los ojos de cualquier cicloturista el rectil&iacute;neo trazado de la costa portuguesa ofrece la posibilidad de realizar un recorrido dominado por los paisajes marinos y los largos atardeceres desde los acantilados. Otro gran poeta portugu&eacute;s, Fernando Pessoa, dec&iacute;a: &ldquo;A veces oigo pasar el viento y creo que solo para o&iacute;r pasar el viento vale la pena haber nacido&rdquo;. Tambi&eacute;n nosotros nos queremos sentir como &eacute;l al o&iacute;r pasar el viento... vivos. La brisa en el rostro o el olor fresco del aire del mar son experiencias &uacute;nicas que podemos disfrutar a lomos de una bicicleta. Son sensaciones de libertad, de relajaci&oacute;n, semejantes a las que experimentamos al respirar el aire puro de un bosque o al visitar una ciudad pedaleando por un carril bici. Nos gusta ir buscando historias perdidas en los antiguos caminos ferroviarios o simplemente circular por la orilla del r&iacute;o y escuchar los sonidos de la naturaleza, como hemos podido comprobar estos d&iacute;as.
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                La costa de Nazaré                            </span>
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        Es esta una costa que, dicho sea de paso, no est&aacute; tan masificada y urbanizada como la espa&ntilde;ola. Lo m&aacute;s recomendable es recorrerla en sentido norte-sur para beneficiarnos de la inestimable ayuda del viento dominante. Y lo haremos partiendo de Oporto en direcci&oacute;n a Lisboa, un recorrido por terreno llano que resulta muy f&aacute;cil y agradable. Con caminos junto al oc&eacute;ano tendremos la oportunidad de disfrutar de las soleadas playas de la Costa del Centro de Portugal, de degustar un buen pescado fresco a la parrilla o de parar a tomar un caf&eacute; en la terraza de un bar en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Las l&iacute;neas que siguen no pretenden sino ser un generoso aperitivo de lo que llegar&aacute; con el nuevo n&uacute;mero de 'Andar en bici', en el que se contar&aacute;n al detalle cada una de las etapas que aqu&iacute; solo se esbozan. Nuestro periplo partir&aacute; de la desembocadura del Duero tras la obligada visita a Oporto, ciudad con una mezcla de estilos y &eacute;pocas que nos encantar&aacute;. Y ya sabemos que la comarca es famosa en todo el mundo por su delicioso vino, que se produce con uvas cosechadas en las orillas del r&iacute;o nacido en los lejanos Picos de Urbi&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El estuario del Duero                            </span>
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        <strong>Etapa 1: S&atilde;o Pedro da Afurada - Ovar (51 km)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este pueblo se encuentra en la orilla sur del Duero y transitaremos principalmente por carriles bici, con hermosas playas a nuestra derecha, con muchos lugares para detenerse y disfrutar de una comida tradicional portuguesa o simplemente para tomar una copa admirando el Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        El carril bici entre la Desembocadura del Cabedelo y la Playa de Aguda marca la transici&oacute;n entre el escenario fluvial y el mar&iacute;timo con una belleza natural sin par, brindando una panor&aacute;mica sobre la reserva natural ornitol&oacute;gica del estuario del Duero y de las playas de bandera azul y calidad de oro. Durante este trayecto nos extasiaremos ante la Capilla del Se&ntilde;or de la Piedra, un icono del patrimonio arquitect&oacute;nico religioso luso. En la playa de Aguda podremos visitar el acuario y museo de la Estaci&oacute;n Litoral de Aguda y aprovechar para conocer el tipismo de la gente del mar.
    </p><p class="article-text">
        Desde Espinho se puede continuar por un carril bici a lo largo del pinar hasta la playa de Furadouro o finalizar en Ovar, llamada la 'ciudad del azulejo' gracias a sus m&aacute;s de 800 fachadas decoradas con este material, santo y se&ntilde;a en Portugal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La pasarela del bairro dos pescadores                            </span>
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        <strong>Etapa 2: Ovar - Regi&oacute;n de Mira (65 km)</strong>
    </p><p class="article-text">
        El paseo de la segunda jornada nos llevar&aacute; a lo largo de la laguna y r&iacute;a de Aveiro, quiz&aacute;s la superficie de agua m&aacute;s importante del norte de Portugal. En la playa de San Jacinto cruzaremos en ferry a la playa de Barra, ubicada al sur y recorreremos las instalaciones del puerto de Aveiro.
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos despu&eacute;s por la r&iacute;a deteni&eacute;ndonos a sacar fotos en Costa Nova, una peque&ntilde;a urbanizaci&oacute;n de playa que se diferencia de todos los pueblos de alrededor por sus 'palheiros', sorprendentes casas de colores a rayas. Enseguida encontraremos el carril bici que nos llevar&aacute;, entre las dunas que todo lo ocupan y la tranquila laguna de Barrinha de Mira, hasta la Praia de Mira, un bonito pueblo de pescadores que se est&aacute; convirtiendo en un balneario de reposo para quienes busquen la tranquilidad. La puesta de sol, sentados al pie del monumento Ao Pescador, es inolvidable.
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                Puerto de Aveiro                            </span>
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        <strong>Etapa 3: Praia de Mira - Figueira da Foz (55 km)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy el paseo en bicicleta nos conducir&aacute; al pueblo de Figueira da Foz. Su nombre se debe a su ubicaci&oacute;n, ya que la ciudad se encuentra en la desembocadura ('foz') del r&iacute;o Mondego. Esta ciudad se ha convertido en uno de los principales balnearios del centro de Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n esta etapa discurre rodeada de dunas, muchas de ellas cubiertas por pinares. Nos tomaremos el tiempo que precisemos para apreciar este hermoso paisaje verde. Y, tras pedalear por la costa atl&aacute;ntica, subiremos a la Serra da Boa Viagem para extasiarnos ante la vista panor&aacute;mica del Miradouro da Vela, donde podremos ver la ciudad y las marismas del r&iacute;o Mondego. Y si el tiempo est&aacute; despejado, la vista abarcar&aacute; todo el tramo de costa hasta las islas Berlengas. Un paseo vespertino por la playa y los muelles del puerto nos dispondr&aacute; de la mejor manera para una buena cena y un mejor descanso.
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                Laguna y pinar de Mira                            </span>
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        <strong>Etapa 4: Figueira da Foz - S&atilde;o Pedro de Moel (65 km)</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ruta de hoy comenzar&aacute; cruzando el gigantesco y transitado puente sobre el r&iacute;o Mondego, llegar&aacute; cerca de Carri&ccedil;o y nos llevar&aacute; al Pinhal de Leiria. Este pinar fue plantado por el rey Don Dion&iacute;s en el siglo XIV para proporcionar la madera esencial para la construcci&oacute;n naval.
    </p><p class="article-text">
        Pedalearemos por peque&ntilde;as playas en un carril bici que atraviesa el inmenso pinar. Playas como Praia do Pedrog&atilde;o, Praia da Vieira y la de S&atilde;o Pedro de Moel son oasis en este paisaje de pinares que cubre la extensi&oacute;n de las dunas. Antes de finalizar nos detendremos a contemplar los acantilados vigilados por el Faro de Penedo da Saudade. Y ya en San Pedro nos solazaremos en su gran playa resguardada del viento, ideal para la pr&aacute;ctica de deportes, entre ellos el windsurf y el buceo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Etapa 5: S&atilde;o Pedro de Moel - &Oacute;bidos (64 km)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Salimos de S&atilde;o Pedro de Moel y, pasando por la bonita playa de Paredes da Vit&oacute;ria, llegaremos a Nazar&eacute;, un tradicional pueblo de pescadores, muy famoso por su santuario mariano y especialmente por su ca&ntilde;&oacute;n submarino que provoca olas de tama&ntilde;o descomunal, ideales para surferos avezados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las paredes de Victória                            </span>
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        Luego arribaremos a la bonita bah&iacute;a de S&atilde;o Martinho do Porto y m&aacute;s adelante a Foz do Arelho, donde confluyen la laguna de &Oacute;bidos y el mar. Finalmente abandonaremos el oc&eacute;ano para pedalear a lo largo de la hermosa y tranquila laguna. Y nuestra &uacute;ltima parada ser&aacute; en el encantador pueblo de &Oacute;bidos, con sus casas blancas, que configuran uno de los ejemplos m&aacute;s perfectos de fortaleza medieval portuguesa. &iexcl;Ah!, y no nos iremos sin degustar su proverbial chocolate.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto y mucho m&aacute;s est&aacute; a vuestro alcance en la Costa da Prata, pues tambi&eacute;n podr&eacute;is bailar en las fiestas y romer&iacute;as populares, asistir a festivales, conciertos y espect&aacute;culos de calle, comprar artesan&iacute;a en las ferias y mucho m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estad atentos, eso s&iacute;,&nbsp; a las sugerencias gastron&oacute;micas de vuestro gu&iacute;a, pues no hay nada como descansar un poco y recuperar energ&iacute;as. La proximidad del oc&eacute;ano significa que en la Costa de la Plata podr&eacute;is degustar el mejor marisco y el pescado m&aacute;s fresco. Y, claro, no puede faltar el omnipresente pastel de nata, la riqu&iacute;sima tarta de crema y hojaldre conocida en todo el mundo. Todo ello sin olvidaros de catar los vinos de las distintas regiones vitivin&iacute;colas por las que transit&eacute;is.
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                La praia do norte de Nazaré                            </span>
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        Menos mal que todav&iacute;a quedan para&iacute;sos en los que perderse es un placer y desconectar un requisito, lugares en los que el mundo se para y la naturaleza fluye desde tiempos inmemoriales con la mirada en el infinito. Portugal: tan cerca, tan lejos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 May 2022 19:45:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Portugal: tan cerca, tan lejos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Deportes,Rutas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/676e68ec-f634-4016-a3ff-5d7945b448ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No tenemos ni espacio ni tiempo en este breve artículo para hacer un repaso general a tantos tesoros como los que se encierran en la Montaña y vamos a conformarnos con dirigiros hoy a la Costa Oriental cántabra</p><p class="subtitle">Una ruta a pedales por el sendero del río Lea</p></div><p class="article-text">
        Seguro que han o&iacute;do alguna vez que Cantabria es infinita y no podemos estar m&aacute;s de acuerdo con semejante afirmaci&oacute;n, pues en su esencia lo es: no necesita ni adornos ni inventos para tenerlo todo. El caso es que no tenemos ni espacio ni tiempo en este breve art&iacute;culo para hacer un repaso general a tantos tesoros como los que se encierran en la Monta&ntilde;a y vamos a conformarnos con dirigiros hoy a la Costa Oriental c&aacute;ntabra, en la comarca hist&oacute;rica de Trasmiera y, en concreto, en las localidades conocidas desde la Edad Media como las Siete Villas: Bareyo, Arnuero, Noja, Meruelo, Argo&ntilde;os, Escalante y Santo&ntilde;a. Si son 'trasmeranos' los naturales de las tierras entre las desembocaduras del Miera y el As&oacute;n, nosotros solo vamos a dedicar un fin de semana a los pobladores de esas Siete Villas que hoy en d&iacute;a aparecen pr&aacute;cticamente 'invadidas' por sus vecinos bilba&iacute;nos, pero manteniendo impert&eacute;rritos el car&aacute;cter y el orgullo de su tierra c&aacute;ntabra. Ellos ser&aacute;n nuestros mejores gu&iacute;as para este paseo cicloturista por el azul y el verde de la infinita Cantabria. El &uacute;nico peque&ntilde;o pero que le podemos poner a la comarca es el hecho de la enorme presi&oacute;n urban&iacute;stica habida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que ha masificado un tanto esta zona costera, si bien lejos de lo acontecido en el Mediterr&aacute;neo. Los que ya somos un poco mayores y conocimos esta zona all&aacute; por los a&ntilde;os 60 y 70, no podemos olvidar aquel remanso de paz, con sus playas pr&aacute;cticamente v&iacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Y como quien escribe ha sido desde su nacimiento en Bilbao un '&ntilde;ero' m&aacute;s entre los amigos de mi querido <strong>Ajo</strong>, la ruta que os proponemos tiene su inicio y final en esta bella localidad que ha vivido siempre m&aacute;s volcada hacia el verde de sus campos y mieses que hacia el azul de su brav&iacute;o mar. Por delante nos aguardan 70 km sin ninguna dificultad que pueda asustar a cualquier aficionado a la bicicleta. Deberemos prestar, eso s&iacute;, especial atenci&oacute;n a las indicaciones para no perdernos, dado que la zona est&aacute; salpicada de multitud de peque&ntilde;os n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n, con innumerables carreteras que los unen, todas ellas en perfecto estado.
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                La ruta por las Siete Villas de Trasmiera                            </span>
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        El pueblo de mi infancia y juventud pertenece al municipio de Bareyo y tiene el orgullo de dar su nombre al cabo m&aacute;s septentrional de toda la comunidad. Y hacia &eacute;l nos vamos a dirigir para iniciar nuestra ruta, y as&iacute; todo lo que venga despu&eacute;s nos pillar&aacute; m&aacute;s abajo. Desde la iglesia parroquial de San Mart&iacute;n atravesaremos la llamada Mies de Ampudia para acercarnos a la r&iacute;a de Ajo y visitar el barrio de El Convento, por el de San Ildefonso que es hoy un centro de interpretaci&oacute;n del Camino de Santiago por la costa.
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                POr la ría de Ajo, hacia El Convento                            </span>
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        Con ligera inclinaci&oacute;n iremos luego ganando altura hasta el entorno del cabo de Ajo, pero antes habremos admirado el abra de la r&iacute;a en la urbanizaci&oacute;n de La Sorrozuela, bello estuario de enorme atractivo para las aves. Y, en corto paseo, visitaremos el espectacular mirador de La Ojerada sobre el acantilado: una maravilla natural que visitar&eacute;is una y otra vez cuando hasta aqu&iacute; os acerqu&eacute;is. No podremos irnos del cabo de Ajo sin dejarnos impactar por los mil colores del Faro, con los que el pintor Okuda quiso dar un toque crom&aacute;tico a la eterna obra de la Naturaleza circundante. Frente a nosotros se yergue amenazante el cabo Quintres, considerado como uno de los acantilados m&aacute;s elevados de la costa c&aacute;ntabra.
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                El faro de Ajo                            </span>
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        Nos dejaremos caer enseguida hacia la Playa de Cuberris, que con su vecina de Antuerta, son las dos playas de Ajo. Y pedaleando luego por los barrios altos del pueblo, plagados de casonas se&ntilde;oriales, obtendremos las mejores vistas de la bella poblaci&oacute;n c&aacute;ntabra. De todas maneras, la mejor de las postales se nos aparecer&aacute; al subir al alto de San Roque, por la ermita que lo corona, donde sentados en el banco 'ad hoc' podremos admirar de un solo golpe de vista todo lo que hemos recorrido con asombro hasta este momento.
    </p><p class="article-text">
        Un corto descenso nos lleva a otro de los concejos del municipio de Bareyo, <strong>G&uuml;emes</strong>, pueblo de maestros canteros que pone el toque de verdor a nuestra ruta. No dej&eacute;is de visitar La Caba&ntilde;a del Abuelo Peuto, que su nieto Ernesto, cura como no hay muchos, ha puesto en manos de peregrinos y caminantes con la ayuda de presos de El Dueso: todo un ejemplo para todos y un lugar de silencio y meditaci&oacute;n sin igual. Y luego unos kil&oacute;metros en suave descenso hasta llegar al valle de<strong> Meruelo</strong>, de donde era natural Luis Vicente de Velasco e Isla a quien se le ha dedicado un monolito por su heroica resistencia al asedio ingl&eacute;s en el Castillo del Morro en el 1762 en Cuba. Los ingleses le rindieron honores, levantaron un monumento en su memoria en la abad&iacute;a de Westminster y los barcos ingleses le honraban con salvas de sus ca&ntilde;ones a su paso por el Cant&aacute;brico a orillas de la costa de Noja. Tras esta curiosa rese&ntilde;a hist&oacute;rica, nosotros os aconsejamos visitar alguno de los molinos de r&iacute;o que se ubican en las riberas del r&iacute;o Campiazo, que desemboca en la r&iacute;a de Ajo.
    </p><p class="article-text">
        Sin tocar apenas las carreteras de mayor tr&aacute;fico, llegaremos a <strong>Castillo</strong>, poblaci&oacute;n de la que muchos se preguntan de d&oacute;nde proviene dicho nombre: pues s&iacute; se&ntilde;ores, existe uno, la Torre de Venero, y lo veremos por la pista asfaltada que estamos recorriendo. Y transitando siempre fuera de las rutas m&aacute;s concurridas atravesaremos <strong>Argo&ntilde;os</strong>, cuya iglesia parroquial recuerda a todas las de las Siete Villas. Y si quer&eacute;is ver el funcionamiento de un molinos de mareas no os perd&aacute;is el Molino de Jado, enclavado en un rinc&oacute;n con un sorprendente encanto. Antes de llegar a la ciudad m&aacute;s populosa de la comarca deberemos desviarnos 1 km para visitar el monasterio de Montehano, en el municipio de <strong>Escalante</strong>, donde reposan los restos de B&aacute;rbara de Blomberg, amante del emperador Carlos V y madre de Don Juan de Austria: &iexcl;toma lecci&oacute;n de Historia!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entre las marismas de la r&iacute;a nos adentramos en <strong>Santo&ntilde;a</strong>, la localidad marinera por excelencia de Cantabria y con un importante patrimonio hist&oacute;rico. Esta poblaci&oacute;n surgi&oacute; en torno a Santa Mar&iacute;a del Puerto, antes poderoso monasterio cuya santa se ha convertido en la patrona de la villa, y hoy iglesia que liga elementos rom&aacute;nicos, tardog&oacute;ticos y clasicistas. Pero, distribuidas por todo el casco urbano, hay construcciones para todos los gustos: desde los edificios militares situados en el Monte Buciero; hasta las estatuas, como la de Juan de la Cosa, autor del primer mapa americano, o la de la Virgen del Puerto, que sirve de faro-gu&iacute;a para las entradas y salidas de las embarcaciones, o la del almirante Carrero Blanco en el bonito paseo de la playa y el puerto. Y, por supuesto, es obligado degustar unas sabrosas anchoas o las diferentes conservas y semiconservas que se elaboran en esta villa marinera, no vaya a ser que se nos enfade Revilla.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo entre marismas nos acercaremos a la extensa y tranquila playa de Berria, tras pasar junto a los muros del Penal de El Dueso, de triste recuerdo durante la Guerra Civil y por el que han pasado personajes tan conocidos como el golpista Sanjurjo, Ram&oacute;n Rubial, Antonio Buero Vallejo o el mism&iacute;simo 'el Lute'. &iquest;No os parece un poco fuera de sitio esta prisi&oacute;n en un lugar tan privilegiado? La mejor perspectiva de todo el entorno se obtiene en la ascensi&oacute;n al Faro del Pescador, que no est&aacute; incluida en nuestra ruta pero que os aconsejamos expresamente.
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                La llegada a la playa de Trengandín de Noja                            </span>
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        Tras pasar de nuevo por Argo&ntilde;os, nos desviaremos para visitar la marisma de Victoria y el Molino de las aves que est&aacute; poco antes de Helgueras, barrio de una nueva villa de nuestras siete: <strong>Noja</strong>, animada localidad tur&iacute;stica con las hermosas playas de Trengand&iacute;n y Ris que han atra&iacute;do a tantos veraneantes que hoy no la conoce 'ni la madre que la pari&oacute;', como suelen decir los lugare&ntilde;os. Abandonamos la poblaci&oacute;n por unas nuevas marismas, las del Joyel, y el peque&ntilde;o n&uacute;cleo de Soano, perteneciente al municipio de Arnuero. Por cierto, se habla mucho y bien de las n&eacute;coras de Noja; nada, por dar pistas.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo ayuntamiento que Soano pertenece <strong>Isla</strong>, donde no dejaremos de visitar su coqueta Playa del Sable (tampoco vamos a despreciar una langosta en uno de sus restaurantes) y de encaramarnos al promontorio de la antena de televisi&oacute;n, desde donde gozaremos de un espect&aacute;culo sin par sobre la costa cant&aacute;brica y los parajes que venimos de visitar. Tambi&eacute;n este rinc&oacute;n costero ha sufrido los embates de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica, lo que sin embargo no ha sucedido en el n&uacute;cleo antiguo que da nombre al concejo, cuyo Palacio de los Condes de Isla conserva la magnificencia de anta&ntilde;o. Aqu&iacute; lo obligado es degustar los famosos pimientos de Isla, carnosos y de sabor excepcional. Tampoco estar&iacute;a de m&aacute;s que los aficionados a las cuestas os dej&eacute;is caer a la Playa de La Arena, en la ribera este de la r&iacute;a de Ajo: nos agradecer&eacute;is la sugerencia a no ser que se os atragante la rampa de reincorporaci&oacute;n a nuestra ruta.
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                El molino de la Venera                            </span>
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        Y admirando la majestuosidad del entorno pedaleamos tranquilos hacia <strong>Arnuero</strong>, la capital del municipio, hoy postergada ante su vecina y rival Isla. El paseo por su r&iacute;a de Castellanos en busca de las ruinas de su molino es otra gozada que no pod&eacute;is perderos en un paraje de singular belleza. Luego, ya solo nos queda remontar unos centenares de metros la r&iacute;a de Ajo para admirar el molino de mareas de la Venera, nombre que comparte con el puente sobre la r&iacute;a, y desviarnos a ver la joya m&aacute;s importante del rom&aacute;nico trasmerano, la parroquial de Santa Mar&iacute;a de <strong>Bareyo</strong>: si la encontr&aacute;is cerrada, no dud&eacute;is en pedir que os faciliten el acceso, porque merece de verdad la pena.
    </p><p class="article-text">
        Y ya de vuelta en Ajo, no podr&eacute;is libraros de probar su popular y solicitada paella de Ajo, que cualquiera de los restaurantes de la localidad estar&aacute; encantado de ofreceros para que os vay&aacute;is con el mejor sabor de boca de esta m&aacute;s que interesante ruta por las Siete Villas de Trasmiera.
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            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 May 2022 19:46:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmiera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Cantabria,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bicidiversidad en el Urdaibai y la belleza de lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bicidiversidad-urdaibai-belleza-cotidiano_1_8544627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1287096-cdc0-47ac-8590-fbecc6f56970_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bicidiversidad en el Urdaibai y la belleza de lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No faltan planes y rincones que visitar en esta joya vizcaína que ofrece parajes naturales, preciosos pueblos llenos de historia, playas, excursiones, cultura y gastronomía</p><p class="subtitle">Más rutas - En bici por la orografía inmisericorde de la Ribeira Sacra gallega</p></div><p class="article-text">
        Es cosa sabida, &iquest;verdad?, que las bicis el&eacute;ctricas van ganando en popularidad y su uso ya no se limita a zonas urbanas&nbsp;o a desplazamientos para ir al trabajo, sino que se extiende de manera clara al &aacute;mbito del ocio o deportivo para hacer rutas y salidas a la monta&ntilde;a&hellip; Y es que las 'e-bikes' son tendencia en el mercado. Cada d&iacute;a son m&aacute;s los aficionados que se atreven con este tipo de bicicleta, al ser una modalidad que permite acercar el ciclismo a personas que hasta hace bien poco, por unos motivos u otros, era complicado que pudieran disfrutar de este deporte. Y parece que los estudios confirman que los usuarios de bicicletas el&eacute;ctricas hacen incluso m&aacute;s ejercicio que los que tienen una sin motorizar. Curioso, &iquest;no? Pero es que, al contar con un sistema de asistencia, los propietarios de este tipo de bicicletas suelen ir m&aacute;s lejos y salen con m&aacute;s frecuencia, lo que compensa el menor esfuerzo a la hora de pedalear.
    </p><p class="article-text">
        Ya, ya sabemos que decir esto supone para algunos entrar en enconado debate: nada m&aacute;s lejos de nuestra intenci&oacute;n. Si hablamos de ello es porque la ruta que hoy os vamos a proponer por la costa vizca&iacute;na la hemos realizado en una 'e-bike', sin m&aacute;s pretensiones que gozar de un agradable paseo m&aacute;s centrado en disfrutar de lo que est&aacute;bamos descubriendo que en luchar de manera denodada contra las dificultades de un recorrido que, si bien no es demasiado exigente, s&iacute; nos obligar&aacute; a enfrentarnos a alguna ascensi&oacute;n de cierta dificultad para los menos preparados. Pero all&aacute; cada cual: que cada uno elija la bici que prefiera para la ruta, porque en cualquier caso lo importante no es el medio sino el fin. Y recorrer en bicicleta los asombrosos parajes de Urdaibai es un placer al que nadie que se acerque a Euskadi deber&iacute;a renunciar. &iexcl;Viva la bicidiversidad!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En este rinc&oacute;n apartado del oc&eacute;ano y al abrigo del Golfo de Bizkaia nos veremos inmersos en la enorme pluralidad&nbsp;de los ambientes t&iacute;picos de la Cornisa Cant&aacute;brica, desde los acantilados y playas de la costa a los bosques y r&iacute;os del interior, transitando por las marismas y vegas fluviales. Ciertamente el ser humano y la naturaleza han interactuado a lo largo de los tiempos en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai para dejarnos un legado hist&oacute;rico y cultural espectacular, ofreciendo al visitante un amplio abanico de posibilidades para el ocio, el conocimiento y el disfrute de un entorno id&iacute;lico. Desde la l&iacute;nea de costa a los valles interiores, pasando por las playas y los bosques atl&aacute;nticos, el territorio presenta un variado men&uacute; de recorridos y rincones donde comprobar que esta comarca que se extiende a ambos lados de la r&iacute;a de Gernika contin&uacute;a siendo un s&iacute;mbolo de la mejor Euskadi verde a apenas 30 km de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado la cercan&iacute;a al mar marca la personalidad de sus habitantes, quienes presumen con satisfacci&oacute;n de habitar en algunos de los rincones m&aacute;s bonitos de Bizkaia. &iquest;Quer&eacute;is conocerlos? Venga, acompa&ntilde;adnos en esta ruta de apenas 40 kil&oacute;metros aunque, eso s&iacute;, con algo m&aacute;s de mil metros de desnivel: mucho para algunos, pero en e-bike<em> </em>todo es m&aacute;s sencillo. Pero ya sab&eacute;is: la bicidiversidad siempre es una buena noticia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El ser humano y la naturaleza han interactuado a lo largo de los tiempos para dejarnos un legado histórico y cultural espectacular, ofreciendo al visitante un amplio abanico de posibilidades para el ocio, el conocimiento y el disfrute de un entorno idílico</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Del interior</h3><p class="article-text">
        Partiremos para ello desde la <strong>cueva de Santimami&ntilde;e</strong>, como si quisi&eacute;ramos asomar la cabeza a la superficie para admirar las maravillas que nos rodean. Es el yacimiento arqueol&oacute;gico m&aacute;s importante de Bizkaia, reconocido como Patrimonio de la Humanidad, que conserva restos de asentamientos humanos de hace m&aacute;s de 14.000 a&ntilde;os, medio centenar de pinturas rupestres y numerosas formaciones de estalactitas y estalagmitas de gran belleza. No es visitable m&aacute;s que de manera virtual, pero en los tiempos que corren eso no supondr&aacute; ning&uacute;n problema.
    </p><p class="article-text">
        Y antes de iniciar el recorrido en superficie nos acercaremos a conocer el afamado <strong>Bosque de Oma</strong>, nombre del valle contiguo, donde nos dejaremos atrapar por <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/bosque-ibarrola-sera-pintado-pinar-oma-abrira-2022_1_8334493.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo m&aacute;gico que cre&oacute; el artista Agust&iacute;n Ibarrola con sus pinturas sobre troncos de &aacute;rboles que dibujan formas humanas, animales y geom&eacute;tricas</a>. Hay que buscar la posici&oacute;n correcta para ver las im&aacute;genes conjuntas: un juego divertido en un espacio lleno de magia y misticismo donde los &aacute;rboles parecen cobrar vida. Actualmente el Bosque de Oma est&aacute; cerrado, afectado por la peste del pino. Aunque parece que se trasladar&aacute; a otro lugar. &iquest;D&oacute;nde? No se sabe todav&iacute;a, pero no muy lejos de su actual ubicaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Ereño tiene el honor de ser mundialmente conocido por su mármol rojo que podemos encontrar aún en los catálogos de la industria marmolera de todo el mundo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y tras el divertimento abandonaremos el municipio de <strong>Kortezubi</strong>, en el que se localizan ambos escenarios, para dirigirnos a <strong>Gautegiz-Arteaga</strong>, donde nos asombraremos de ver un castillo en medio de la planicie. Nos referimos a un rom&aacute;ntico palacio de espectacular belleza inspirado en la arquitectura g&oacute;tica francesa y emplazado en el lugar donde existi&oacute; una torre en la Edad Media, aunque su estructura actual es obra de arquitectos franceses quienes lo reconstruyeron en 1856 por encargo del emperador Napole&oacute;n III y su esposa espa&ntilde;ola Eugenia de Montijo, en agradecimiento al nombramiento por las Juntas Generales de Bizkaia de su hijo Eugenio Bonaparte como vizca&iacute;no de origen. Hoy est&aacute; habilitado para uso hostelero, en el que podremos disfrutar de una inolvidable velada gastron&oacute;mica en un entorno que ha sabido mantener con elegancia sus caracter&iacute;sticas originales.
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        Pero eso ser&aacute; en otro momento por cuanto la interesante visita exterior termina pronto para abordar a continuaci&oacute;n el ascenso de cierta dureza al <strong>Alto de Muruetagane</strong>: &iexcl;ojo con el ritmo de pedaleo, que a&uacute;n estamos empezando! Y si continuamos siempre cuesta arriba llegaremos a la 'capital del m&aacute;rmol'. Porque <strong>Ere&ntilde;o</strong> tiene el honor de ser mundialmente conocido por su m&aacute;rmol rojo que podemos encontrar a&uacute;n en los cat&aacute;logos de la industria marmolera de todo el mundo aun cuando las canteras, ya explotadas por los romanos, no lo son regularmente en la actualidad. En este pueblo destaca su iglesia de San Miguel y a escasa distancia la ermita de Ere&ntilde;ozar con id&eacute;ntica advocaci&oacute;n y unas magn&iacute;ficas vistas del abra de la r&iacute;a de Gernika. &iexcl;Qu&eacute; pena que solo podamos llegar a pie hasta tan privilegiada atalaya!
    </p><p class="article-text">
        Y volviendo sobre nuestros pasos y atravesando por entre las pocas casas del barrio de <strong>Merru</strong> nos dirigiremos, siempre entre praderas y bosques, a <strong>Natxitua</strong>, desplegado sobre una colina, con s&oacute;lidos caser&iacute;os dispersos y un conjunto de casas reunidas en las inmediaciones de una peque&ntilde;a plaza y de la Iglesia de Santa Mar&iacute;a de la Consolaci&oacute;n, con espl&eacute;ndido p&oacute;rtico. Este peque&ntilde;o n&uacute;cleo urbano nos sorprende con unas bonitas vistas al mar que nos obligan a una parada en el camino para obtener unas bonitas panor&aacute;micas de la zona. Este antiguo barrio de agricultores pertenece al siguiente municipio al que ahora vamos a llegar en fuerte descenso, en el que deberemos poner toda la precauci&oacute;n posible.
    </p><h3 class="article-text">A la costa</h3><p class="article-text">
        Cuando nos adentremos en Ea llevaremos recorridos solo 15 kil&oacute;metros, pero ya tenemos mil cosas que contar. Es este un lugar amable y pintoresco que cobra un especial encanto gracias a su playa, recogida y familiar. Y su puerto, las txalupas, y el car&aacute;cter de sus habitantes evocan su origen pesquero. La r&iacute;a que lo cruza y los cuatro puentes de piedra que unen ambas m&aacute;rgenes a&ntilde;aden un atractivo singular que hacen del casco urbano de Ea un lugar &uacute;nico. Y es que el recorrido que realizan sus aguas hasta llegar al mar es esencial para entender la naturaleza de este pueblo formado por varias calles paralelas a las que &uacute;nicamente separa la r&iacute;a, que aparece n&iacute;tida en su escudo bajo la imagen de Belletxe. Es esta una peque&ntilde;a edificaci&oacute;n de madera que, elevada por pilares, guarda el material de los pescadores del municipio, la actividad principal y casi &uacute;nica de los earrak, que gozan diariamente de un n&uacute;cleo urbano que ha enamorado a medio mundo. No es para menos, al tratarse de un pueblo diferente, sencillo y aut&eacute;ntico, sin duda especial.
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        Para salir de Ea no nos queda otra que hacerlo subiendo la exigente cuesta de regreso a Natxitua en direcci&oacute;n ahora a Ibarrangelu, una localidad estrechamente relacionada con la agricultura y que posee un importante patrimonio hist&oacute;rico, combinando perfectamente su maravilloso entorno natural con edificios y lugares hist&oacute;ricos. Adentr&aacute;ndonos en el n&uacute;cleo urbano observaremos en la entrada del municipio el front&oacute;n de las escuelas de Ibaeta, de gran inter&eacute;s tanto por su construcci&oacute;n como por el ornamento del frontis, en cuyo centro destaca el escudo. Tambi&eacute;n merece una menci&oacute;n especial la iglesia de San Andr&eacute;s, que cuenta en su interior con un retablo barroco dorado y un artesanado plateresco, en madera policromada, una de las pocas muestras existentes en toda la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Ea es un lugar amable y pintoresco que cobra un especial encanto gracias a su playa, recogida y familiar. Y su puerto, las txalupas, y el carácter de sus habitantes evocan su origen pesquero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Ibarrangelu pertenece tambi&eacute;n la ermita de San Pedro de Atxarre, uno de los espacios m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Urdaibai, que nos invita a adentrarnos en el encinar cant&aacute;brico mientras paseamos por espacios m&aacute;gicos, singulares e id&iacute;licos como Akorda o Dantzaleku. As&iacute; lo atestiguan las miles de personas que recorren anualmente la ruta circular que nos lleva a descubrir esta que pasa por ser una de las atalayas m&aacute;s importantes de Euskadi, desde donde se puede disfrutar de magn&iacute;ficas vistas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Mirando hacia el oeste, podremos ver el saliente del cabo Matxitxako y los pueblos de Bermeo y Mundaka; de frente Sukarrieta y Busturia; y si seguimos con la mirada la desembocadura del r&iacute;o Oka, llegaremos a Gernika all&aacute; a lo lejos. Nos hallaremos ante un cuadro con todos los colores de Urdaibai: vegetaci&oacute;n, mar, arena, tierra, y la marea ir&aacute; cambiando el dibujo de la r&iacute;a en el rato que all&iacute; pasemos. Y si giramos la mirada hacia nuestra derecha, asomar&aacute; la isla de Izaro, Ogo&ntilde;o y la frontera este, en Ibarrangelu. En definitiva, un recorrido de Urdaibai en 360 grados.
    </p><p class="article-text">
        Y dejamos para casi el final la visita al pueblo pesquero m&aacute;s emblem&aacute;tico de Bizkaia, construido sobre una ladera que mira al mar, al abrigo del cabo Ogo&ntilde;o, con edificios escalonados y calles estrechas e inclinadas que te llevan hasta el puerto. Ese &ldquo;pu&ntilde;ado de casas de pescadores al borde del mar&rdquo;<em> </em>se nos quedar&aacute; para siempre en la memoria, porque cuando conoces Elantxobe no puedes evitar preguntarte: &ldquo;&iquest;Habr&aacute; gente que suba todos los d&iacute;as hasta ah&iacute;?&rdquo;<em>. </em>Antes de descubrir la belleza que esconde este pueblo nos gustar&iacute;a mostraros el significado de su nombre, cuyo origen reside en un barrio de la vecina localidad de Ibarrangelu llamado Elantxo, un peque&ntilde;o n&uacute;cleo de 'baserris' (caser&iacute;os, en euskera) situado en la zona m&aacute;s alta. Poco a poco, la poblaci&oacute;n fue expandi&eacute;ndose hacia las zonas m&aacute;s bajas, hacia el mar. Lo que hizo que se crease un pueblo con identidad propia conocido como Elantxo-be (debajo de Elantxo).
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        Su singularidad arquitect&oacute;nica hace que el pueblo est&eacute; dividido en dos zonas: la parte alta y la parte baja. En la primera, sobre la &uacute;nica superficie plana del pueblo, se encuentra la iglesia de San Nicol&aacute;s de Bari, rodeada de casas de pescadores. Callejeando podremos disfrutar de varios miradores hacia el puerto y hacia mar abierto. Es imprescindible asomarse a alguno de ellos para gozar del encanto especial de este pueblo en su integridad. Tambi&eacute;n en esta zona se encuentra la famosa plataforma giratoria de Elantxobe, que si quieres ver en funcionamiento tendr&aacute;s que enterarte del horario de autobuses. Destacan aqu&iacute; las construcciones neocl&aacute;sicas de la Calle Mayor, que une las dos zonas del pueblo. Conocida entre los vecinos como la calzada, mantiene su antiguo empedrado y la bordean viejos muros de piedra arenisca sobre los que crecen numerosas plantas. Todas las casas se alzan con la mirada hacia el puerto, y entre ellas destacan el palacio del Ayuntamiento y la Casa Torre Nagusia. Ya en la parte baja encontraremos el puerto y la mayor zona de ocio y bares, un lugar ideal para disfrutar de la majestuosidad del mar Cant&aacute;brico y de su sonido.
    </p><h3 class="article-text">Y cierre entretenido</h3><p class="article-text">
        Por cierto, estamos en Euskadi y es mediod&iacute;a, &iquest;qu&eacute; podemos hacer? Exactamente: beber algo fresquito y comernos unos ricos 'pintxos'. Os aconsejamos que par&eacute;is en el Itxas Etxea, que tiene una terraza en pleno puerto. Tienen unos 'pintxos' riqu&iacute;simos y si adem&aacute;s los acompa&ntilde;&aacute;is con un txakoli de la zona, tendr&eacute;is el pack completo, que bien os vendr&aacute; para afrontar la subida m&aacute;s dura de la jornada para salir del agujero en el que nos hallamos hasta Ibarrangelu que nos aguarda en lo alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguro que tras la proeza os entrar&aacute;n unas ganas locas de daros un ba&ntilde;o en la playa de Laga, uno de los arenales m&aacute;s bonitos de la costa vizca&iacute;na que conforman una playa salvaje abierta al Cant&aacute;brico a los pies del Cabo Ogo&ntilde;o. Con sus 574 metros de arena fina y dorada es un destino muy concurrido por los surfistas de la zona, aunque menos que la famosa 'ola de Mundaka' al otro lado de la r&iacute;a.
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        En cambio, otros optar&aacute;n por ba&ntilde;arse en la playa de Laida, la m&aacute;s grande de la r&iacute;a de Mundaka, que ofrece la posibilidad de realizar multitud de actividades deportivas: windsurf, pirag&uuml;ismo, vela, etc&eacute;tera. Todo ello con olas de calidad, largas y blandas, si bien conviene tener cuidado con sus corrientes. Otra de las caracter&iacute;sticas que distingue a esta playa vizca&iacute;na es la poca profundidad de sus aguas, ideal para el ba&ntilde;o infantil. Adem&aacute;s, en la mitad del arenal se forma una hermosa duna, desde donde divisaremos una excelente vista de la desembocadura de la r&iacute;a, con la cinematogr&aacute;fica isla de Izaro al fondo. Escenario de pel&iacute;cula, nunca mejor dicho.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n nos queda otro arenal, ya que de nuevo en el municipio de Gautegiz-Arteaga, encontraremos la peque&ntilde;a playa de Kanala. La actual es artificial, pues en 1994 los astilleros de Murueta tuvieron que dragar la r&iacute;a de Gernika para poder botar un barco y la arena extra&iacute;da se deposit&oacute; entonces en la margen derecha de la r&iacute;a, form&aacute;ndose as&iacute; un arenal permanente incluso en pleamar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No os faltarán planes y rincones que visitar si decidís pasar un fin de semana o un puente en esta joya vizcaína que ofrece parajes naturales, preciosos pueblos llenos de historia, playas, excursiones, cultura y gastronomía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Finalmente, para despedirnos de una jornada inolvidable lo haremos en el Urdaibai Bird Center, un gran centro de investigaci&oacute;n de aves y un observatorio privilegiado de la marisma, parada obligatoria para los amantes de la ornitolog&iacute;a y para todos aquellos que disfrutan con el espect&aacute;culo de la naturaleza. Y tras decir adi&oacute;s a la r&iacute;a y su enorme biodiversidad, afrontaremos el ascenso definitivo y algo durillo hasta Santimami&ntilde;e, de donde hemos partido hace unas horas. &iquest;A que ha merecido la pena el paseo?
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, amigos, si est&aacute;is pensando en hacer una escapada o pasar un fin de semana con encanto y en compa&ntilde;&iacute;a de la bicicleta y la familia o amigos vuestro destino es sin duda Urdaibai, una reserva de la biosfera que esconde muchos tesoros y atractivos para el turismo. Porque, sean cuales sean vuestros gustos, no os faltar&aacute;n planes y rincones que visitar si decid&iacute;s pasar un fin de semana o un puente en esta joya vizca&iacute;na que ofrece parajes naturales, preciosos pueblos llenos de historia, playas, excursiones, cultura y gastronom&iacute;a. En definitiva, la belleza de lo cotidiano. Y <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/gernika-murueta-reciben-intriga-e-ilusion-nuevo-guggenheim-urdaibai-oportunidad-no-dane-naturaleza_1_8033197.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si adem&aacute;s nos levantan aqu&iacute; un nuevo Guggenheim</a>, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanto Uribarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/bicidiversidad-urdaibai-belleza-cotidiano_1_8544627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Dec 2021 20:45:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bicidiversidad en el Urdaibai y la belleza de lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Agentes de movilidad,Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Euskadi,Bizkaia,Museo Guggenheim Bilbao]]></media:keywords>
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