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    <title><![CDATA[elDiario.es - Albert Nogueras Tarrero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/albert-nogueras-tarrero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Albert Nogueras Tarrero]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a3b1bb-aa61-46c9-b16a-5054901fc3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la fiebre del &#039;running&#039; está transformando nuestras ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hasta hace relativamente poco podía interpretarse como una práctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fenómeno cotidiano que coloniza el espacio público</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Y, a menudo, las cosas verdaderamente valiosas son aquellas que solo se consiguen mediante tareas y actividades de escasa utilidad&rdquo;. <em>De qu&eacute; hablo cuando hablo de correr</em>, Haruki Murakami.
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable, en cualquier ciudad grande o mediana, haberse topado con una estampida de gente vestida de corto, a menudo con m&uacute;sica y embravecida entre jaleos, corriendo en pelot&oacute;n por calles, avenidas y plazas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hasta hace relativamente poco pod&iacute;a interpretarse como una pr&aacute;ctica individual, que generaba la mofa popular en sus inicios, ha pasado a convertirse en un fen&oacute;meno cotidiano que coloniza el espacio p&uacute;blico. Correr ha dejado de ser &uacute;nicamente una actividad f&iacute;sica para convertirse en una forma espec&iacute;fica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla.<strong> </strong>Desde el estereotipo primigenio de &lsquo;la soledad del corredor de fondo&rsquo;, la pr&aacute;ctica de correr por el espacio p&uacute;blico ha evolucionado hacia una actividad colectiva y propicia para la sociabilidad. Los conocidos como <em>running clubs</em> han intensificado esta transformaci&oacute;n, desplazando parcialmente aquel momento introspectivo y de soliloquio interno hacia una experiencia compartida.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de este viraje, lo relevante es que el <em>runner </em>ya no es una figura aislada, sino un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con sus l&oacute;gicas propias de desplazamiento, ocio y producci&oacute;n del espacio (en terminolog&iacute;a lefebvriana). A diferencia del peat&oacute;n o del veh&iacute;culo, el corredor traza recorridos continuos, busca ritmos constantes y necesita unas condiciones espaciales muy concretas para mantener la inercia del movimiento. As&iacute;, la proliferaci&oacute;n de corredores no solo refleja un cambio en los h&aacute;bitos sociales hacia estilos de vida m&aacute;s saludables y activos, sino que introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente. Una capa que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podr&iacute;an llegar a dise&ntilde;arse.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Correr ha dejado de ser únicamente una actividad física para convertirse en una forma específica de usar la ciudad: una manera de recorrerla, de medirla y, en cierto modo, de reinterpretarla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los <em>running clubs</em> y la creciente afici&oacute;n por correr, resulta necesario preguntarse: &iquest;c&oacute;mo deben adaptarse las ciudades para ser lo que ya se conoce como <em>runner friendly</em>?
    </p><h2 class="article-text">Correr como signo de modernidad</h2><p class="article-text">
        Anta&ntilde;o, correr por la ciudad, en nuestro contexto sociol&oacute;gico cat&oacute;lico de continua vigilancia y juicio del pr&oacute;jimo, pod&iacute;a despertar una cierta extra&ntilde;eza, incluso una mofa soterrada. Mi padre, uno de los mejores maratonianos de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os 80, me recuerda a menudo c&oacute;mo era frecuente recibir comentarios de burla de desconocidos cuando sal&iacute;a a correr por la calle: &ldquo;Uno, dos, uno, dos&rdquo;, &ldquo;si te cansas, p&aacute;rate&rdquo;, &ldquo;corre, que se te escapa el bus&rdquo;. Por el contrario, cuando compet&iacute;a en la marat&oacute;n de Nueva York, la actitud de la gente era de entusiasmo y de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        La figura del corredor urbano &mdash;a medio camino entre el atleta y el aficionado que quiere hacer ejercicio de forma barata, con poco material y sin necesidad de instalaciones deportivas&mdash; ha necesitado cierto proceso de integraci&oacute;n dentro del imaginario colectivo. Hoy, sin embargo, correr no solo est&aacute; plenamente normalizado, sino que se ha convertido en todas partes en una pr&aacute;ctica socialmente valorada, asociada a la salud, la disciplina y una cierta idea de autocuidado contempor&aacute;neo.
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                    alt="El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico."
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            <span class="title">
                El Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, se transforma en una suerte de fiesta atlética espontánea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presión del tráfico.                            </span>
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        En este tr&aacute;nsito, el <em>running</em> ha dejado de ser una actividad marginal para consolidarse como un fen&oacute;meno de masas. Se corre por afici&oacute;n, por salud, por est&eacute;tica e incluso con <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objetivos de rendimiento cada vez m&aacute;s exigentes</a>. La ciudad, en consecuencia, ya no es &uacute;nicamente el escenario donde sucede esta pr&aacute;ctica, sino el soporte f&iacute;sico sobre el que se despliega una nueva forma de habitarla.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>running clubs </em>representan la muerte de &eacute;xito de este fen&oacute;meno. En ellos, correr se despoja parcialmente de su dimensi&oacute;n &lsquo;terap&eacute;utica&rsquo; de soledad para reforzar, en cambio, su vertiente social. Frente al ocio tradicional vinculado al bar, el consumo o la nocturnidad, emerge aqu&iacute; una forma alternativa de encuentro que combina actividad f&iacute;sica y sociabilidad. Se especula que los <em>running clubs, </em>en muchos casos, est&aacute;n incluso sustituyendo espacios f&iacute;sicos y virtuales de citas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La proliferación de corredores no solo refleja un cambio en los hábitos sociales, introduce una nueva capa de uso sobre la ciudad existente que, sin haber sido planificada, empieza a condicionar la forma en que calles, parques y avenidas se utilizan y, en consecuencia, la manera en que podrían llegar a diseñarse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cartograf&iacute;as <em>runner:</em> correr para leer la ciudad</h2><p class="article-text">
        Todo corredor traza, consciente o inconscientemente, una cartograf&iacute;a propia de la ciudad. No se corre por cualquier sitio. La elecci&oacute;n de una ruta responde a una lectura muy precisa del espacio urbano: la anchura de las aceras, la calidad del pavimento, la densidad de peatones, la contaminaci&oacute;n del aire, la secuencia de sem&aacute;foros, la presencia de sombra en verano o, incluso, la posibilidad de atravesar ciertos paisajes urbanos m&aacute;s o menos amables.
    </p><p class="article-text">
        Correr implica, en este sentido, una forma espec&iacute;fica de relaci&oacute;n con la ciudad. Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio p&uacute;blico: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba. Esta lectura activa acaba generando recorridos recurrentes, aut&eacute;nticos circuitos informales que se repiten cada d&iacute;a y que, en muchos casos, acaban siendo compartidos por cientos de personas, tal y como muestran apps como Strava. Se trata de infraestructuras reinventadas, no planificadas, pero extraordinariamente estables en el tiempo y en su uso.
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                En Madrid, el Parque del Retiro opera casi como una república &#039;runner&#039; dentro de la ciudad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ciudades que corren</h2><p class="article-text">
        Algunas ciudades han empezado a reconocer, de forma m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, esta nueva capa de uso del espacio p&uacute;blico. En Ciudad de M&eacute;xico, por ejemplo, una ma&ntilde;ana dominical tuve la suerte de ir a dar con el Paseo de la Reforma justo cuando se transforma en una suerte de fiesta atl&eacute;tica espont&aacute;nea, donde miles de personas corren, pedalean o simplemente pasean sin la presi&oacute;n del tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En Val&egrave;ncia, observ&eacute; c&oacute;mo el Jard&iacute; del Turia, que sigue el antiguo cauce del r&iacute;o, se ha consolidado como un corredor verde donde la pr&aacute;ctica del <em>running</em> no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante se&ntilde;alizaciones y recorridos reconocibles. Un espacio que, en la pr&aacute;ctica, funciona como una gran infraestructura deportiva lineal en una ciudad que se ha erigido como una de las mecas del atletismo popular. Algo similar ocurre en Madrid, donde el Parque del Retiro opera casi como una rep&uacute;blica<em> runner </em>dentro de la ciudad. En Barcelona, el paseo mar&iacute;timo, la carretera de les Aig&uuml;es o la Diagonal mantienen un flujo continuo de corredores que negocian el espacio entre bicis, patinetes y paseantes.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, los grandes parques urbanos funcionan como centros neur&aacute;lgicos del <em>running</em>. No es extra&ntilde;o encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los <em>Parkruns</em>, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera. Y en Par&iacute;s, es posible recorrer largos tramos junto al Sena en espacios liberados del tr&aacute;fico rodado, donde antiguas infraestructuras como t&uacute;neles para coches se han reconvertido en paseos continuos para corredores y ciclistas.
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                    alt="El Jardí del Turia (València) se ha consolidado como un corredor verde donde la práctica del &#039;running&#039; no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante señalizaciones y recorridos reconocibles."
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            <span class="title">
                El Jardí del Turia (València) se ha consolidado como un corredor verde donde la práctica del &#039;running&#039; no solo es habitual, sino que empieza a estructurarse mediante señalizaciones y recorridos reconocibles.                            </span>
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        No todas las ciudades, sin embargo, ofrecen las mismas condiciones. En muchas ciudades italianas, como Florencia o Roma, correr de forma continua resulta especialmente complicado.<strong> </strong>Los pavimentos adoquinados, las calles estrechas de su trama urbana milenaria, la densidad patrimonial, las colinas y la acumulaci&oacute;n de turistas suponen interrupciones constantes. En estos contextos, el<em> running</em> se convierte casi en un ejercicio h&iacute;brido, a medio camino entre el trote y la contemplaci&oacute;n. En Roma, no obstante, han recuperado un sendero estrecho que sigue el curso del T&iacute;ber desde su misma cota deprimida y que permite surcar la ciudad antigua al margen del bullicio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Corriendo, el cuerpo mide de una forma muy concreta las distancias, las pendientes y las discontinuidades del espacio público: el falso llano de una calle a menudo no se manifiesta hasta que uno no la recorre cuesta arriba</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un caso excepcional</h2><p class="article-text">
        En R&iacute;o de Janeiro, recuerdo haber descubierto la relaci&oacute;n m&aacute;s intensa que jam&aacute;s hab&iacute;a visto entre ciudad y ejercicio f&iacute;sico. A lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasile&ntilde;o Roberto Burle Marx. Las playas se llenan de jugadores de voley, futv&oacute;ley y todo tipo de deportes, mientras que unas marquesinas, que imitan paradas de autob&uacute;s pero que en realidad son estaciones de calistenia, complementan estas pr&aacute;cticas. Todo ello ante el tel&oacute;n de fondo de las playas cariocas y a primera hora de la ma&ntilde;ana, antes del inicio de la jornada laboral.
    </p><p class="article-text">
        La gente de R&iacute;o parece apresurarse por exprimir la ciudad en una especie de coreograf&iacute;a colectiva de cuerpos en movimiento, como si existiera un acuerdo t&aacute;cito para activar el espacio p&uacute;blico antes de que el d&iacute;a quede absorbido por las obligaciones. Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos c&oacute;digos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciaci&oacute;n especialmente n&iacute;tida de la identidad de cada lugar.<strong> </strong>A primera hora de la ma&ntilde;ana, en un d&iacute;a laborable o durante el fin de semana, quien corre puede captar el pulso, la vitalidad y el esp&iacute;ritu de la ciudad de una forma dif&iacute;cilmente replicable por otros medios.
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            <span class="title">
                En Río de Janeiro, a lo largo de las playas de Ipanema y Copacabana, los corredores colonizan el carril bici y los paseos con los pavimentos ondulantes del paisajista brasileño Roberto Burle Marx.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Calles para todo</h2><p class="article-text">
        En el ensayo <em>Construir y habitar,</em> del prestigioso soci&oacute;logo y urbanista Richard Sennett, el autor relata c&oacute;mo, tras sufrir un ictus, su relaci&oacute;n con el espacio p&uacute;blico cambi&oacute; de forma sustancial. De repente, ten&iacute;a que caminar por las calles de Berl&iacute;n en contacto con las fachadas, condicionado por sus nuevas limitaciones f&iacute;sicas. Del mismo modo que Sennett modific&oacute;, por necesidad, las gafas con las que le&iacute;a la ciudad, cualquiera que haya transitado con muletas, un carrito o una silla de ruedas ve irremediablemente c&oacute;mo su percepci&oacute;n sobre las virtudes y los defectos del dise&ntilde;o urbano se vuelve m&aacute;s precisa, m&aacute;s exigente y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s consciente de todo aquello que antes pasaba desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        Corriendo, el di&aacute;logo con las calles tambi&eacute;n tiene un lenguaje particular y la expansi&oacute;n del <em>running</em> plantea, inevitablemente, una cuesti&oacute;n de dise&ntilde;o urbano. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, las ciudades han incorporado de forma masiva infraestructuras ciclistas siguiendo una l&oacute;gica de movilidad sostenible irrefutable. Ahora cabe preguntarse si el espacio p&uacute;blico deber&iacute;a empezar a adaptarse tambi&eacute;n a esta nueva forma de desplazamiento.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como urbanista y corredor, correr cuando viajo me ha permitido leer la ciudad desde unos códigos distintos a los habituales y, a su vez, extraer una apreciación especialmente nítida de la identidad de cada lugar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia reciente con los carriles bici ofrece lecciones valiosas. En muchos casos, estas infraestructuras se dimensionaron de forma insuficiente, al no prever ni el crecimiento sostenido del uso de la bicicleta ni la irrupci&oacute;n de las bicis y los patinetes el&eacute;ctricos. Este error de c&aacute;lculo ha dado lugar a carriles demasiado estrechos, donde conviven desplazamientos a velocidades muy dispares sin posibilidad real de adelantamiento. Los modelos m&aacute;s recientes, sin embargo, han empezado a corregir esta limitaci&oacute;n y tienden a integrarse en la calzada, reduciendo la velocidad del tr&aacute;fico motorizado y favoreciendo una convivencia m&aacute;s equilibrada entre usuarios.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, cabe imaginar que parte de estas infraestructuras puedan ser tambi&eacute;n utilizadas o reinterpretadas por los corredores. Espacios donde no sea necesario esquivar peatones, sortear terrazas o disputar la salida en cada sem&aacute;foro. M&aacute;s que dise&ntilde;ar carriles espec&iacute;ficos para correr, quiz&aacute;s se trate de asumir que el<em> runner</em> es ya un usuario m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, con unas necesidades concretas que pueden y deben ser incorporadas en su planificaci&oacute;n.
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                    alt="En Londres, en los grandes parques urbanos, no es extraño encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los Parkruns, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera."
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            <span class="title">
                En Londres, en los grandes parques urbanos, no es extraño encontrar grupos que superan el centenar de personas, organizados en torno a clubs o eventos como los Parkruns, que cada fin de semana convierten estos espacios en circuitos temporales de carrera.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad a otra velocidad</h2><p class="article-text">
        Correr introduce una nueva velocidad en la ciudad. Una velocidad intermedia que obliga a repensar la relaci&oacute;n entre los distintos usos del espacio p&uacute;blico y que, al mismo tiempo, revela con especial claridad sus virtudes y sus carencias.
    </p><p class="article-text">
        Correr no es solo una actividad f&iacute;sica. Es tambi&eacute;n una forma de apropiaci&oacute;n, de relaci&oacute;n con la ciudad y, en determinados contextos, incluso un modo de desplazamiento cotidiano. No es casual que muchas oficinas incorporen ya duchas para que sus trabajadores puedan asearse antes de empezar la jornada laboral si se desplazan en bicicleta o corriendo.
    </p><p class="article-text">
        En esta reinterpretaci&oacute;n urbana, cada zancada dibuja una ciudad ligeramente distinta: m&aacute;s vibrante, m&aacute;s densa, m&aacute;s feliz, m&aacute;s pr&oacute;xima a nuestros cuerpos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fiebre-running-transformando-ciudades_1_13171075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Running,Deporte,Deportistas,Espacios públicos,Barcelona,Madrid,Valencia,Río de Janeiro,Londres,Roma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Faulí, arquitecto director de la Sagrada Família: "La vocación de un edificio es acabarse, y Gaudí así lo quería"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/jordi-fauli-arquitecto-director-sagrada-familia-vocacion-edificio-acabarse-gaudi-queria_1_13125296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/532288fe-cc82-4b49-98af-210738184b3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Faulí, arquitecto director de la Sagrada Família: &quot;La vocación de un edificio es acabarse, y Gaudí así lo quería&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El responsable de las obras del templo aboga por "encontrar soluciones" con los vecinos afectados por la nueva fachada de la Gloria y explica las innovaciones constructivas del genio de Reus </p><p class="subtitle">El legendario taller de Gaudí bajo la Sagrada Familia cobra vida con una experiencia de realidad virtual
</p></div><p class="article-text">
        Desde 2012, el arquitecto Jordi Faul&iacute; dirige las obras de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/sagrada-familia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sagrada Fam&iacute;lia</a>, un proyecto atravesado por un debate inc&oacute;modo y persistente entre los barceloneses: &iquest;hasta qu&eacute; punto lo que hoy se construye sigue siendo Gaud&iacute;? En plena recta final del templo, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sagrada-familia-coloca-ultima-pieza-torre-alta-encara-recta-final-construccion_1_13005492.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despu&eacute;s de la reciente coronaci&oacute;n de la cruz de la torre de Jes&uacute;s</a>, y con el conflicto urbano a&uacute;n abierto, Faul&iacute; defiende la continuidad del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Nos cita en uno de los balcones interiores de la fachada de la Gloria, en construcci&oacute;n, que albergar&aacute; las esculturas que designe el concurso entre los tres artistas seleccionados: Miquel Barcel&oacute;, Cristina Iglesias y Javier Mar&iacute;n. Para llegar a lo alto de este mirador, desde donde se observan los noventa metros de longitud de la nave del templo &mdash;un prodigio arquitect&oacute;nico de geometr&iacute;as tan bellas como incomprensibles&mdash;, hemos tenido que abrirnos paso entre la luz calidosc&oacute;pica y et&eacute;rea de las vidrieras del artista Joan Vila-Grau y entre la multitud de visitantes que contempla la obra magna de Gaud&iacute;, hasta quince mil cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras recorrer una escalera de caracol interminable, de escalones milim&eacute;tricamente id&eacute;nticos y con una zanca de piedra tallada, llegamos a una altura donde el murmullo de los turistas es ya solo un zumbido lejano y las ramas en las que se descomponen las columnas quedan a la altura de los ojos, como cuando se trepa a lo alto de un &aacute;rbol en medio del bosque.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted suele decir que construyen lo que Gaud&iacute; dej&oacute;. &iquest;Hasta qu&eacute; punto eso es literal, y hasta qu&eacute; punto hay una interpretaci&oacute;n contempor&aacute;nea inevitable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se puede decir un 8%, un 10% o incluso un 15% de obra construida en vida de Gaud&iacute;, pero eso hay que entenderlo dentro de c&oacute;mo funciona habitualmente la arquitectura. Un arquitecto proyecta y luego la construcci&oacute;n implica a mucha gente, aunque la obra se le atribuya a &eacute;l. Hay otros casos de edificios que se han terminado despu&eacute;s de la muerte de su autor, como la iglesia de Saint-Pierre de Firminy de Le Corbusier, pero en Gaud&iacute; hay una diferencia importante: &eacute;l sab&iacute;a que no ver&iacute;a la obra acabada. Y por eso dedica un esfuerzo enorme a dejar informaci&oacute;n para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Deja planos generales como plantas, secciones, alzados, pero tambi&eacute;n descripciones muy precisas del contenido simb&oacute;lico, porque en su caso arquitectura y significado son inseparables. Toda esa informaci&oacute;n se recoge en los &aacute;lbumes del templo y en publicaciones como las de su disc&iacute;pulo Isidre Puig Boada, que son fundamentales para asegurar la continuidad tras su muerte en 1926.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gaudí construyó entre un 8% y un 15% del templo, pero dejó todo lo necesario para continuarlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, construye maquetas a gran escala de la nave o de las cubiertas y, sobre todo, establece un sistema basado en geometr&iacute;as que le otorgan una l&oacute;gica intr&iacute;nseca a todo el edificio que permite interpretarlo. Las maquetas, m&aacute;s que mostrar unas formas concretas, le serv&iacute;an para ense&ntilde;ar c&oacute;mo combinar esas geometr&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Y hay un gesto muy significativo: Gaud&iacute; termina un campanario de la fachada del Nacimiento para que sirva de modelo. Es una manera de garantizar la continuidad, pero tambi&eacute;n de implicar a la sociedad de su tiempo. Al completar una fachada, el edificio se convierte ya en un referente visible, capaz de atraer visitantes y donaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ha llegado hasta hoy de todo ese material? Si no me equivoco, en 1936, en plena Guerra Civil, un incendio arras&oacute; su estudio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No sabemos exactamente qu&eacute; se perdi&oacute;. Probablemente planos que estaban en proceso y que no se hab&iacute;an publicado. Pero muchas piezas no desaparecieron, sino que se fragmentaron. Las maquetas, por ejemplo, se han podido reconstruir en gran parte: se han identificado los fragmentos y sabemos a qu&eacute; corresponden.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los planos, se conservan los que se publicaron en su momento, que ya mostraban la totalidad del templo. Eso indica que los documentos principales exist&iacute;an y fueron recogidos. Puede que hubiera otros, pero no deb&iacute;an de ser esenciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con lo que se ha conservado, &iquest;hay suficiente informaci&oacute;n para continuar el proyecto con coherencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Yo siempre digo una frase: siempre sabemos hacia d&oacute;nde ir. El hecho de que todo est&eacute; basado en geometr&iacute;a es una ventaja enorme. A partir de una maqueta o incluso de fragmentos, se puede reconstruir el conjunto. Por ejemplo, si conservas partes de una columna, puedes deducirla entera. La fachada de la Pasi&oacute;n, por ejemplo, se pudo construir con gran fidelidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Sagrada Fam&iacute;lia actual es inseparable de la modelizaci&oacute;n digital. &iquest;Existe el riesgo de que esa precisi&oacute;n la aleje del esp&iacute;ritu original?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No sabemos exactamente c&oacute;mo trabajar&iacute;a Gaud&iacute; hoy, pero s&iacute; sabemos c&oacute;mo trabajaba. &Eacute;l ya innovaba con los medios de su tiempo, por ejemplo, con el hormig&oacute;n armado, que tambi&eacute;n era un reto entonces.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a no cambia el proyecto, lo hace m&aacute;s preciso. Hoy, en algunos casos, construimos con una precisi&oacute;n geom&eacute;trica mayor que la de los documentos originales. Mi antecesor, Jordi Bonet, introdujo la tecnolog&iacute;a inform&aacute;tica y el uso de m&aacute;quinas de control num&eacute;rico que nos han llevado a esta &ldquo;hiperprecisi&oacute;n&rdquo;. No creo que estos m&eacute;todos traicionen el esp&iacute;ritu del edificio porque fundamentalmente se basa en geometr&iacute;as puras.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las t&eacute;cnicas actuales nos permiten mejorar algunos elementos. Por ejemplo, las seis torres centrales son exactamente las que Gaud&iacute; proyect&oacute; por fuera, pero por dentro hemos podido hacerlas completamente libres de estructura. Gaud&iacute; preve&iacute;a compartimentarla en distintos niveles; nosotros hemos conseguido espacios interiores continuos de gran altura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay alg&uacute;n reto constructivo que Gaud&iacute; no hubiera podido afrontar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Estoy convencido de que todo lo que proyect&oacute; lo consideraba construible. Lo que ocurre es que hoy tenemos herramientas que nos permiten hacerlo mejor, con m&aacute;s precisi&oacute;n y, en algunos casos, con mayor calidad espacial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Faulí, durante la entrevista                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En el debate p&uacute;blico se habla m&aacute;s del impacto urbano que del edificio. &iquest;Se pens&oacute; lo suficiente como pieza de ciudad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Para Gaud&iacute;, la Sagrada Fam&iacute;lia es una expresi&oacute;n de la fe cristiana, pero tambi&eacute;n un elemento urbano. Piensa en las vistas desde distintas distancias, en c&oacute;mo se percibe el conjunto desde lejos y c&oacute;mo se descubren los detalles al acercarse. La fachada acoge toda la simbolog&iacute;a para que desde fuera cualquier ciudadano pueda apreciar el mensaje del templo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fachada de la Gloria, la &uacute;nica que queda por terminarse, tiene un concurso escult&oacute;rico abierto. &iquest;En qu&eacute; punto est&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los artistas ya han presentado sus propuestas y las comisiones han hecho sus informes. Ahora el Patronato de la Junta Constructora debe decidir, sin prisas. El concurso se ha planteado con libertad creativa, pero con unas premisas claras: la fachada debe explicar la vida eterna, el cielo, los caminos para llegar a &eacute;l y tambi&eacute;n el infierno, que se sit&uacute;a simb&oacute;licamente bajo el nivel de la calle.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; elementos como las 14 columnas y todo un discurso teol&oacute;gico que debe integrarse en la arquitectura. Gaud&iacute; no defin&iacute;a el estilo escult&oacute;rico; defin&iacute;a el contenido y confiaba en los artistas del futuro para expresarlo con el lenguaje de su tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gaudí pensó la Sagrada Família como una pieza urbana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay un calendario aproximado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es que en unos diez a&ntilde;os se puedan ver las torres acabadas, pero depender&aacute; tambi&eacute;n de los acuerdos con el Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fachada de la Gloria es la que, precisamente, entra en conflicto con los vecinos de los edificios afectados por el futuro crecimiento del templo. &iquest;Se puede conocer ya el desenlace de esta situaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un proceso de di&aacute;logo con el Ayuntamiento y una buena predisposici&oacute;n para encontrar soluciones. La idea es que quien quiera permanecer en el barrio pueda hacerlo. No hay todav&iacute;a un acuerdo cerrado ni plazos concretos, pero el proceso est&aacute; abierto y con buenas perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es que la Sagrada Fam&iacute;lia obtuvo la licencia de obras hace apenas siete a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La licencia se solicit&oacute; en 1885, pero no hubo respuesta. Durante muchos a&ntilde;os hubo una cierta complicidad administrativa que permiti&oacute; avanzar la obra. Ahora la situaci&oacute;n se ha regularizado, y eso es positivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La continuaci&oacute;n del templo sigue generando un debate muy intenso, incluso entre arquitectos. &iquest;A qu&eacute; lo atribuye?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es normal que haya opiniones diversas. Pero hay un argumento claro: la vocaci&oacute;n de un edificio es acabarse, especialmente cuando es fruto del esfuerzo colectivo.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, adem&aacute;s, hablamos de un gran arquitecto que dej&oacute; much&iacute;sima informaci&oacute;n para que se pudiera continuar su obra. Gaud&iacute; dedic&oacute; los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida exclusivamente a la Sagrada Fam&iacute;lia, catorce a&ntilde;os centrado solo en eso. Acabarla es una cuesti&oacute;n de compromiso con su obra. Tambi&eacute;n, desde el punto de vista de la ciudad, tiene todo el sentido completarla.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gaudí no era un genio aislado; era exigente, pero cercano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que elegir dos aportaciones revolucionarias de Gaud&iacute;, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera es su capacidad de observar la naturaleza y trasladar sus principios a la arquitectura, no copi&aacute;ndola, sino extrayendo su esencia. La segunda es la invenci&oacute;n de un tipo de columna que genera estructuras arborescentes, con ramificaciones. Es una aportaci&oacute;n fundamental como tipolog&iacute;a arquitect&oacute;nica. Hay las columnas griegas, las romanas, las egipcias, las salom&oacute;nicas&hellip; y tambi&eacute;n las de Gaud&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adir&iacute;a el uso de superficies regladas, como los hiperboloides, que ofrecen enormes posibilidades constructivas. Se conoc&iacute;an y se estudiaban a nivel matem&aacute;tico, pero nadie las hab&iacute;a aplicado en la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En pleno auge de la mitificaci&oacute;n de Gaud&iacute;, &iquest;c&oacute;mo lo describir&iacute;a de forma realista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era una persona exigente, pero cercana. No viv&iacute;a aislado: trabajaba rodeado de gente muy competente y sab&iacute;a sacar lo mejor de cada uno, d&aacute;ndoles margen para aportar. Por ejemplo, en la famosa maqueta funicular de la cripta de la colonia G&uuml;ell colabor&oacute; con un ingeniero suizo, y en muchos de sus proyectos cont&oacute; con arquitectos como Josep Maria Jujol, con quien establec&iacute;a una relaci&oacute;n de gran confianza, permiti&eacute;ndole desarrollar soluciones propias dentro del conjunto y aprovechando al m&aacute;ximo su talento.
    </p><p class="article-text">
        Su dimensi&oacute;n espiritual y su devoci&oacute;n cristiana era importante y fue creciendo con el tiempo, pero no lo alejaba del mundo. Al contrario, reforzaba su compromiso con el trabajo y con las personas que lo rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aprovechando que este a&ntilde;o Barcelona es la capital mundial de la arquitectura y que se celebrar&aacute; el Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA: &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n deber&iacute;a tener la Sagrada Fam&iacute;lia con Barcelona en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han impulsado acciones como jornadas de puertas abiertas y otras iniciativas para facilitar el acceso del p&uacute;blico local, adem&aacute;s de un esfuerzo constante de divulgaci&oacute;n del proyecto. En relaci&oacute;n con el Congreso de la UIA, la Sagrada Fam&iacute;lia acoger&aacute; uno de los actos, creo que se trata de una entrega de premios, que nos genera mucha satisfacci&oacute;n. Este tipo de iniciativas encajan con la voluntad de abrir el templo tambi&eacute;n al &aacute;mbito arquitect&oacute;nico y cultural.
    </p><p class="article-text">
        La Sagrada Fam&iacute;lia es un templo expiatorio y, como tal, tiene unas funciones espec&iacute;ficas, pero tambi&eacute;n es un espacio que puede alojar determinadas actividades. Ya se organizan conciertos, l&oacute;gicamente vinculados a la m&uacute;sica sacra, y tambi&eacute;n se han celebrado conferencias. La idea es poder seguir abriendo el edificio a la ciudad y a la comunidad arquitect&oacute;nica, siempre dentro de sus propias limitaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/jordi-fauli-arquitecto-director-sagrada-familia-vocacion-edificio-acabarse-gaudi-queria_1_13125296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jordi Faulí, arquitecto director de la Sagrada Família: "La vocación de un edificio es acabarse, y Gaudí así lo quería"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Barcelona,Sagrada Familia,Gaudí,Construcción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra las casas que parecen consultas de dentista: menos luz es suficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/casas-parecen-consultas-dentista-luz-suficiente_1_13019020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71597411-31b4-4823-bda3-cc1a69ddc6a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra las casas que parecen consultas de dentista: menos luz es suficiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocinas blancas, superficies brillantes, suelos porcelánicos pulidos como espejos, falsos techos perforados por un microcosmos de ojos de buey de luz blanca, tiras LED en ranuras de zócalos, de molduras, de armarios, de pasillos y de salones que emulan pistas de aterrizaje domésticas</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La arquitectura es la encargada de hacer morir dignamente la luz&rdquo;. Esta frase del arquitecto navarro Eduardo de Miguel, m&aacute;s all&aacute; de su factura l&iacute;rica, expresa una responsabilidad concreta que deber&iacute;a asumir cualquier proyecto arquitect&oacute;nico. La arquitectura, adem&aacute;s de ordenar el espacio, condiciona la experiencia y el paso del tiempo, y determina la manera en que la luz habita en sus rincones: no solo c&oacute;mo entra o se refleja, sino con qu&eacute; intensidad permanece y en qu&eacute; momento conviene que se retire. Dise&ntilde;ar no consiste exclusivamente en a&ntilde;adir claridad, sino en saber regularla; en decidir cu&aacute;nto revela y cu&aacute;nto deja en suspenso, c&oacute;mo acompa&ntilde;a las distintas horas del d&iacute;a y qu&eacute; atm&oacute;sfera construye en cada estancia.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, basta recorrer cualquier promoci&oacute;n de viviendas reciente en Espa&ntilde;a para constatar que hemos olvidado esa premisa: cocinas blancas, superficies brillantes, suelos porcel&aacute;nicos pulidos como espejos, falsos techos perforados por un microcosmos de ojos de buey de luz blanca, tiras LED en ranuras de z&oacute;calos, de molduras, de armarios, de pasillos y de salones que emulan pistas de aterrizaje dom&eacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Una noche cualquiera de invierno, este tipo de nuevas viviendas reproducen la claridad cl&iacute;nica y as&eacute;ptica de un quir&oacute;fano o de una consulta odontol&oacute;gica: no hay transici&oacute;n, no hay gradaci&oacute;n, no hay matiz, no hay penumbra, no hay noche. Prender el interruptor significa trasladarse al mediod&iacute;a del Tr&oacute;pico de C&aacute;ncer. Esta est&eacute;tica tan propia de los llamados <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bloques cebra</a> &mdash;blanco, negro, superficies duras y sint&eacute;ticas, iluminaci&oacute;n homog&eacute;nea&mdash; ha convertido la sombra en un error t&eacute;cnico. Si algo no se ve con claridad y nitidez absoluta, parece que est&aacute; mal dise&ntilde;ado y se estigmatiza como si se tratara de un escenario propio de una situaci&oacute;n de pobreza energ&eacute;tica. Con este derroche innecesario de iluminaci&oacute;n hemos terminado confundiendo intensidad con calidad y cantidad con sofisticaci&oacute;n. Hemos malinterpretado que m&aacute;s luz signifique m&aacute;s progreso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Con este derroche innecesario de iluminación hemos terminado confundiendo intensidad con calidad y cantidad con sofisticación.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El mediod&iacute;a permanente</h2><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, iluminar fue un gesto de civilidad. La luz el&eacute;ctrica simbolizaba avance tecnol&oacute;gico, higiene, seguridad y estatus. Expulsar la penumbra equival&iacute;a a expulsar la precariedad y aquello residual. La ciudad contempor&aacute;nea en su m&aacute;xima expresi&oacute;n, como en las pel&iacute;culas futuristas <em>Blade Runner </em>(Ridley Scott, 1982) o<em> Metr&oacute;polis </em>(Fritz Lang, 1927)<em>,</em> se expres&oacute; con neones, carteles luminosos, escaparates brillantes, marquesinas radiantes y viviendas con grandes cristaleras completamente iluminadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ciudad contemporánea en su máxima expresión, como en las películas futuristas &#039;Blade Runner&#039; o &#039;Metrópolis&#039;, se expresó con neones, carteles luminosos, escaparates brillantes, marquesinas radiantes y viviendas con grandes cristaleras completamente iluminadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese imaginario persiste de alg&uacute;n modo y los cat&aacute;logos inmobiliarios anuncian interiores que son cajas incandescentes donde toda la luminosidad proviene exclusivamente de la instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica en vez de la orientaci&oacute;n solar, a menudo ignorada o directamente mal planteada. La frase de De Miguel se contradice hasta el absurdo cuando la propia propuesta arquitect&oacute;nica aniquila de inicio la luz natural para luego sustituirla por una cascada de l&uacute;menes procedentes de bombillas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco, los centros y locales comerciales &mdash;aut&eacute;nticos b&uacute;nkeres herm&eacute;ticos a cualquier atisbo de luz exterior&mdash; compet&iacute;an entre s&iacute; no tanto por la calidad del espacio como por la intensidad y la filigrana lum&iacute;nica. Este modelo ha terminado por infiltrarse en otros &aacute;mbitos: cl&iacute;nicas, oficinas y, cada vez con m&aacute;s naturalidad, viviendas particulares reproducen esa misma luz neutra, blanca, uniforme y ubicua, como si el hogar debiera funcionar con la claridad ininterrumpida de un espacio comercial.
    </p><p class="article-text">
        Pero el cuerpo, como muchos habr&eacute;is sabido gracias a los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/vicente-miralles-oftalmologo-gafas-amarillas-marcos-llorente-no-indicadas-tratar-enfermedad-xp_1_12704128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos de dudosos gur&uacute;s con gafas de cristales amarillos</a> y uso de luz roja, no funciona as&iacute;. Nuestro sistema circadiano depende de la variaci&oacute;n lum&iacute;nica para <a href="https://www.eldiario.es/era/dormir-a-oscuras-ventajas_1_11284381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regular el descanso</a>, la producci&oacute;n de melatonina y el ritmo metab&oacute;lico. Cuando a las diez de la noche activamos una bater&iacute;a de luces LED, que de mirarlas fijamente fundir&iacute;an nuestra retina, enviamos al cerebro una se&ntilde;al contradictoria: &ldquo;Todav&iacute;a es d&iacute;a, &iexcl;espabila!&rdquo;. El resultado no siempre es visible, pero se acumula en forma de insomnio leve, fatiga difusa e incomodidad dif&iacute;cil de calificar.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, no es solo una cuesti&oacute;n est&eacute;tica sino tambi&eacute;n fisiol&oacute;gica. Esta nueva tendencia en viviendas, que en principio representan el sumun del dise&ntilde;o m&aacute;s impecable, eficiente y deseable, en realidad resultan fr&iacute;as, impersonales y hasta hostiles para nuestro cuerpo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta nueva tendencia en viviendas, que en principio representan el sumun del diseño más impecable, eficiente y deseable, en realidad resultan frías, impersonales y hasta hostiles para nuestro cuerpo</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El elogio de lo tenue</h2><p class="article-text">
        En 1933, cuando la electricidad empezaba a expandirse con entusiasmo por Jap&oacute;n y la modernizaci&oacute;n se asociaba sin matices a la claridad el&eacute;ctrica, el escritor Junichir&#333; Tanizaki public&oacute; un ensayo breve que se puede aplicar con rabiosa actualidad en el presente: <em>Elogio de la sombra</em> (Siruela). No se trataba de un alegato reaccionario que rechazaba la luz el&eacute;ctrica con nostalgia rom&aacute;ntica. Tanizaki, ya en esa &eacute;poca, cuestionaba su uso indiscriminado y, sobre todo, la idea de que m&aacute;s intensidad equival&iacute;a directamente a m&aacute;s belleza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Occidente &mdash;escribe&mdash; el m&aacute;s poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la est&eacute;tica tradicional japonesa lo esencial est&aacute; en captar el enigma de la sombra&rdquo;. All&iacute; donde Europa persigui&oacute; la claridad como revelaci&oacute;n, Jap&oacute;n aprendi&oacute; a apreciar la gradaci&oacute;n. &ldquo;Lo bello no es una sustancia en s&iacute; sino un juego de claroscuros&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;producido por la yuxtaposici&oacute;n de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra&rdquo;. La belleza, seg&uacute;n Tanizaki, no est&aacute; en iluminarlo todo, sino en permitir que algo permanezca parcialmente oculto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinante sensaci&oacute;n de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra&rdquo;. La coexistencia entre claridad y penumbra es la zona intermedia donde la materia adquiere espesor y el espacio, profundidad.
    </p><p class="article-text">
        En la arquitectura tradicional japonesa, explica, la luz indirecta y difusa es el verdadero material constructivo: &ldquo;Esa luz gastada, atenuada, precaria&rdquo; que impregna lentamente las paredes enlucidas, pintadas a prop&oacute;sito con colores neutros para absorberla sin devolver destellos. Si las superficies fueran brillantes &mdash;advierte&mdash; &ldquo;se desvanecer&iacute;a todo el encanto sutil y discreto de esa escasa luz&rdquo;. La decisi&oacute;n crom&aacute;tica no es decorativa, es atmosf&eacute;rica. Se trata de proteger la fragilidad de la penumbra.
    </p><p class="article-text">
        Tanizaki observa con preocupaci&oacute;n c&oacute;mo los hoteles y establecimientos p&uacute;blicos de su tiempo empezaban ya a inundarse de luminarias que arruinaban lo que antes era una experiencia sensorial compleja. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; derroche de luz en los pasillos, en las escaleras, en la entrada, en el jard&iacute;n, delante de la puerta!&rdquo;, exclama, lamentando que esa sobreiluminaci&oacute;n no produzca otra cosa que la p&eacute;rdida de complejidad. Incluso en verano, cuando el calor ya resulta inc&oacute;modo, la iluminaci&oacute;n excesiva termina por expulsar la frescura nocturna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica apunta contra esa tendencia a borrar los &uacute;ltimos resquicios de sombra en nombre del progreso. Occidente ha tendido a interpretar la oscuridad como un d&eacute;ficit t&eacute;cnico que debe corregirse y, sin embargo, tanto la experiencia est&eacute;tica como la experiencia dom&eacute;stica &mdash;esa forma lenta de habitar el tiempo&mdash; dependen precisamente de esa ambig&uuml;edad que la iluminaci&oacute;n contempor&aacute;nea se empe&ntilde;a en suprimir.
    </p><h2 class="article-text">La proximidad entre Oriente y el norte de Europa</h2><p class="article-text">
        La sensibilidad japonesa hacia la penumbra encuentra un eco inesperado en la arquitectura de la Europa septentrional. Los grandes maestros n&oacute;rdicos de la arquitectura entendieron que la luz no es un recurso con el que excederse, sino un fen&oacute;meno estacional y de matices. El finland&eacute;s Alvar Aalto, por ejemplo, dedic&oacute; buena parte de su investigaci&oacute;n arquitect&oacute;nica a domesticar la luz natural sin violentarla. En varias de sus obras m&iacute;ticas, como la Biblioteca de Viipuri o en el sanatorio de Paimio, la entrada de luz nunca es frontal ni agresiva y, sin embargo, acaba siendo protagonista del espacio que genera. Se filtra a trav&eacute;s de lucernarios cuidadosamente orientados, rebota en superficies curvas, se difunde antes de tocar al usuario. No hay deslumbramientos, solo transiciones de gran belleza y de total ergonom&iacute;a visual.
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                Vyborg Library.                            </span>
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        Alvar Aalto, Arne Jacobsen, Sigur Lewerentz, Erik Gunnar Asplund o J&oslash;rn Utzon, este elenco de arquitectos del norte de Europa, sublimaron el arte de iluminar con la cantidad precisa y con la sensibilidad de quien maneja una materia prima celestial. Su arquitectura reconoce que en invierno la luz es baja, exigua y lateral; que en verano es extensa y prolongada. Sus edificios se convierten en mediadores del ciclo natural y la iluminaci&oacute;n artificial se trabaja como un complemento sutil y de segundo orden que introduce piezas de dise&ntilde;o que embellecen los interiores.
    </p><p class="article-text">
        En estos interiores escandinavos contempor&aacute;neos &mdash;m&aacute;s all&aacute; del clich&eacute; decorativo&mdash; persiste esa cultura de la luz indirecta: l&aacute;mparas de sobremesa, puntos a media altura, iluminaci&oacute;n c&aacute;lida y regulable. El techo no es el &uacute;nico lugar desde el que se emite claridad, sino que abundan las luces a media altura o puntuales solo sobre las zonas necesarias como mesas, sillones de lectura, bibliotecas, tocadiscos, etc. En detrimento del foco cenital que lo invade todo, aparece una constelaci&oacute;n de peque&ntilde;as fuentes que construyen una atm&oacute;sfera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos interiores escandinavos contemporáneos —más allá del cliché decorativo— persiste esa cultura de la luz indirecta: lámparas de sobremesa, puntos a media altura, iluminación cálida y regulable</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algo de este juego preciso de claroscuros se percibe muy bien en la &uacute;ltima pel&iacute;cula del noruego Joachim Trier, <em>Valor sentimental</em> (2025). Se ha dicho que es, literalmente, <a href="https://www.curbed.com/article/sentimental-value-interior-design-lamps-interiors-photos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;una excelente pel&iacute;cula de l&aacute;mparas&rdquo;</a>, y no resulta exagerado: verla equivale casi a recorrer un <a href="https://www.instagram.com/reels/DR2i3RFCH-d/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cat&aacute;logo de luminarias ic&oacute;nicas del dise&ntilde;o n&oacute;rdico</a>. En casi ninguna escena la luz cae desde el techo como una imposici&oacute;n homog&eacute;nea, sino que surge desde l&aacute;mparas de sobremesa, pantallas textiles y brazos articulados que construyen peque&ntilde;as islas de intimidad. La casa donde transcurre gran parte de la acci&oacute;n act&uacute;a como archivo emocional, y cada punto de luz delimita una escena de vida, una conversaci&oacute;n, un recuerdo, una herida o una reconciliaci&oacute;n. La iluminaci&oacute;n de la pel&iacute;cula sugiere que no todo necesita hacerse visible, sino que conviene discernir qu&eacute; merece la luz y qu&eacute; debe permanecer en sombra.
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                Lámpara Arco, de Achille y Pier Giacomo Castiglioni, en una de las escenas de &#039;Valor Sentimental&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Espa&ntilde;a: la excesiva domesticaci&oacute;n de la noche</h2><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde la vida p&uacute;blica se prolonga hasta altas horas y donde la cultura mediterr&aacute;nea ha celebrado hist&oacute;ricamente el crep&uacute;sculo con la sobremesa larga, el paseo al atardecer o la tertulia en la calle, resulta parad&oacute;jico que el interior dom&eacute;stico haya decidido abolir la noche. Hemos domesticado la oscuridad hasta hacerla desaparecer. El sinsentido es mayor si recordamos que buena parte de la arquitectura tradicional mediterr&aacute;nea se construy&oacute; precisamente para negociar con la luz excesiva: muros gruesos, persianas enrollables, celos&iacute;as, patios, contraventanas, galer&iacute;as, toldos. La sombra es un aliado clim&aacute;tico y un recurso imprescindible para nuestra latitud. Hoy, en cambio, dise&ntilde;amos fachadas con grandes pa&ntilde;os acristalados orientados sin criterio y resolvemos cualquier desajuste con m&aacute;s iluminaci&oacute;n artificial.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sombra es un aliado climático y un recurso imprescindible para nuestra latitud. Hoy, en cambio, diseñamos fachadas con grandes paños acristalados orientados sin criterio y resolvemos cualquier desajuste con más iluminación artificial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La noche, que antes entraba progresivamente en la casa, hoy se interrumpe de forma brusca: cocina, sal&oacute;n, pasillo y dormitorio comparten la misma temperatura de color, la misma intensidad, el mismo blanco neutro que todo lo iguala y anula cualquier jerarqu&iacute;a espacial. Esta sobreiluminaci&oacute;n constante empobrece la experiencia est&eacute;tica y erosiona la percepci&oacute;n del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La calidad de un espacio no depende de su grado de exposici&oacute;n, sino de su capacidad para acoger distintos estados de &aacute;nimo y actividades. Basta pasear por la calle para comprobarlo: resultan m&aacute;s atractivos los restaurantes apenas iluminados, con unas velas titilando sobre las mesas y zonas en penumbra que insin&uacute;an m&aacute;s de lo que muestran. Ese misterio es sugestivo, invita a entrar. En cambio,<strong> </strong>un interior completamente ba&ntilde;ado por luz blanca y uniforme tiende a evidenciarlo todo: los defectos, la suciedad, la descoordinaci&oacute;n entre materiales y objetos. Cierta oscuridad es un recurso que otorga profundidad, elegancia y car&aacute;cter. La sombra nunca es un error.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/casas-parecen-consultas-dentista-luz-suficiente_1_13019020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:19:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra las casas que parecen consultas de dentista: menos luz es suficiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Interiorismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué están desapareciendo las puertas de los baños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/desapareciendo-puertas-banos_1_12940279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/840dceec-032d-4df0-8b9c-9fc35ac9183f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué están desapareciendo las puertas de los baños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donde antes había puertas, ahora aparecen cristaleras, correderas translúcidas, muros sin cerrar o cortinas. Esta disolución de límites y la transparencia forzada no responden a un nuevo ideal de habitar, sino a una lógica de maximización del espacio vendible y reducción de costes constructivos</p><p class="subtitle">El pasillo ha muerto, vuelve el 'enfilade': ¿por qué están cambiando nuestras casas?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las tazas de w&aacute;ter en los cuartos de ba&ntilde;o modernos se elevan del suelo como flores blancas de nen&uacute;far. El arquitecto hace todo lo posible para que el cuerpo olvide sus miserias y el hombre no sepa qu&eacute; pasa con los residuos de sus entra&ntilde;as cuando rumorea por encima de ellos el agua violentamente salida del dep&oacute;sito&rdquo;. <em>La insoportable levedad del ser</em>, Milan Kundera
    </p><p class="article-text">
        Canalizaciones, sifones, porcelanas esmaltadas, cuartos retirados, puertas que cierran: la historia del habitar moderno es inseparable de esta paciente coreograf&iacute;a destinada a impedir que &ldquo;lo inevitable&rdquo; vulgarice la vida interior. La civilizaci&oacute;n, podr&iacute;a decirse, no consiste en dejar de producir residuos, sino en no tener que convivir con ellos m&aacute;s de lo estrictamente necesario. Por eso el retrete &mdash;deriva del lat&iacute;n <em>retractum</em> (retirada) que remite ante todo a un lugar apartado m&aacute;s que a un artefacto&mdash; fue un invento decisivo, mucho antes que el dise&ntilde;o del inodoro, por la distancia f&iacute;sica, ac&uacute;stica y visual entre el cuerpo y aquello que expulsa, y se convirti&oacute; en un valor arquitect&oacute;nico fundamental e indispensable en cualquier habit&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Para tener constancia de uno de los primeros retretes documentados hay que remontarse al Renacimiento, cuando el papa Julio II mand&oacute; instalar en el Vaticano, junto a sus aposentos privados, un cuarto separado del espacio principal del palacio, asumiendo que la gesti&oacute;n de ciertas funciones corporales no era solo un asunto de salubridad, sino tambi&eacute;n una condici&oacute;n de convivencia civilizada.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que estas soluciones no siempre existieron o fueron generalizadas. En la Roma antigua y durante buena parte de la Edad Media, las letrinas conservaron un car&aacute;cter comunal, y los aposentos dom&eacute;sticos rara vez contaban con espacios separados para las funciones m&aacute;s b&aacute;sicas del cuerpo. Incluso, tal y como relata el escritor&nbsp;Louis Kronenberger, en el ostentoso palacio de Versalles, con sus fastuosos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pasillo-muerto-vuelve-enfilade-cambiando-casas_1_10962568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salones </a><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>en enfilade</em></a> y jardines geom&eacute;tricos, la provisi&oacute;n de instalaciones de saneamiento fue tard&iacute;a y escasa, y hasta bien entrado el siglo XVIII, se contaba con muy pocos retretes cerrados entre las miles de estancias de la corte. La gesti&oacute;n de residuos en gran parte del edificio depend&iacute;a a&uacute;n de sistemas precarios que propiciaban hedores insoportables a ra&iacute;z de la presencia de excrementos y orines en pasillos y rincones.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DT3NODlDEek/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La arquitectura moderna ha consistido en domesticar lo doméstico, en garantizar que la vida cotidiana pueda desplegarse sin que los efectos más inevitables de nuestra propia corporeidad puedan contaminar los espacios de convivencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cierto modo, la arquitectura moderna ha consistido en domesticar lo dom&eacute;stico, en garantizar que la vida cotidiana pueda desplegarse sin que los efectos m&aacute;s inevitables de nuestra propia corporeidad puedan contaminar los espacios de convivencia.
    </p><h2 class="article-text">Regresiones dom&eacute;sticas b&aacute;sicas</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, en esta postmodernidad l&iacute;quida que habitamos, asistimos con frecuencia a la erosi&oacute;n de algunas de las convenciones m&aacute;s simples y consolidadas, vulneradas adem&aacute;s con una desfachatez pasmosa. Del mismo modo que &uacute;ltimamente un estadista de tez anaranjada <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/miedo-groenlandia-amenazas-trump-temo-eeuu-traiga-violencia_1_12909094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amenaza con arrebatar territorios</a> ajenos sin el menor rubor, hay promotores y propietarios que ponen en alquiler pisos con ba&ntilde;os sin puerta, tabiques que no llegan al techo o separaciones meramente simb&oacute;licas.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que hab&iacute;amos alcanzado un consenso elemental: que incluso el espacio dom&eacute;stico m&aacute;s m&iacute;nimo deb&iacute;a garantizar, al menos, una c&aacute;mara higi&eacute;nica con lavamanos, ducha e inodoro en un recinto cerrado. A partir de ah&iacute;, las prestaciones siempre pod&iacute;an mejorar: m&aacute;s equipamiento sanitario, ventilaci&oacute;n natural en lugar de mec&aacute;nica, mayor sectorizaci&oacute;n ac&uacute;stica y olfativa, o incluso una cierta b&uacute;nkerizaci&oacute;n del ba&ntilde;o que permitiera desaparecer por unos minutos de la propia casa.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, esas m&iacute;nimas caracter&iacute;sticas exigibles se toman a la ligera. Lo que a menudo se camufla de innovaci&oacute;n espacial, fluidez o modernidad casi siempre remite en realidad a una simple precarizaci&oacute;n y a un recorte de calidades. La desaparici&oacute;n de puertas, la disoluci&oacute;n de l&iacute;mites y la transparencia forzada no responden a un nuevo ideal de habitar, sino a una l&oacute;gica de maximizaci&oacute;n del espacio vendible y reducci&oacute;n de costes constructivos. La &ldquo;continuidad&rdquo; o &ldquo;visibilidad&rdquo; se convierte as&iacute; en coartada formal de una p&eacute;rdida de prestaciones de las viviendas: menos privacidad, menos confort sensorial y menos dignidad dom&eacute;stica, al fin y al cabo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si antes el progreso en la arquitectura consistió en conciliar todas las necesidades cotidianas y fisiológicas del hombre, hoy asistimos a su regresión: una domesticidad cada vez más desprotegida, más ruidosa, más expuesta, más promiscuamente compartida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si antes el progreso en la arquitectura consisti&oacute; en conciliar todas las necesidades cotidianas y fisiol&oacute;gicas del hombre, hoy asistimos a su regresi&oacute;n: una domesticidad cada vez m&aacute;s desprotegida, m&aacute;s ruidosa, m&aacute;s expuesta, m&aacute;s promiscuamente compartida. Y no por elecci&oacute;n cultural consciente, sino por degradaci&oacute;n del est&aacute;ndar. <a href="https://www.instagram.com/reels/DTgXT_TCAEm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En estos pisos precarizados que se comercializan con pompa</a>, lo que se pierde no es solo una puerta, unos metros de tabique o un ba&ntilde;o de pared alicatada: se pierde el respeto por el confort m&aacute;s b&aacute;sico de su inquilino. Habitar implica muchas cosas, como resguardarse de las inclemencias clim&aacute;ticas, poder cocinar, dormir en una cama, tener corriente el&eacute;ctrica&hellip; y tambi&eacute;n significa poder no ver, no o&iacute;r y no oler ciertas cosas, en resumidas cuentas: cerrar la puerta cuando conviene.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DTgXT_TCAEm/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DTgXT_TCAEm/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DTgXT_TCAEm/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de La Pato 🦆 (@le_petit_patito)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text">Vidrio, hoteles y la confusi&oacute;n de los cuerpos</h2><p class="article-text">
        Aparte de las infraviviendas <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/placer-cotillear-casas-entretenimiento-sintoma-no-puedes-permitir-suenos-consumes-igual_1_12901308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciadas por oportunistas y trileros</a>, encontramos hoteles y propuestas firmadas por pseudodise&ntilde;adores de interiores que abogan por cerramientos de vidrio o tabiques-biombo a la hora de separar las habitaciones del ba&ntilde;o, exponiendo la intimidad corporal en aras de una sofisticaci&oacute;n tan innecesaria como est&uacute;pida. La confusi&oacute;n alcanza aqu&iacute; su expresi&oacute;n m&aacute;s grotesca: el ba&ntilde;o convertido en objeto de exhibici&oacute;n, con cabinas acristaladas, inodoros a la vista y separaciones m&iacute;nimas justificadas en nombre de la relaci&oacute;n espacial o de una supuesta conexi&oacute;n 'lujosa' entre estancias. Como si la transparencia, por s&iacute; sola, fuera una garant&iacute;a de calidad arquitect&oacute;nica.
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            <span class="title">
                El proyecto Bring Back Doors denuncia y recopila en su web y en sus redes los hoteles que han sustituido puertas y tabiques en los baños por cristaleras, puertas translúcidas o, directamente, por cortinas.                            </span>
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        Resulta especialmente revelador que esta tendencia se haya normalizado precisamente en hoteles, espacios donde se presupone la actividad &iacute;ntima amorosa y lujuriosa. All&iacute; donde la atenci&oacute;n espacial por el cuerpo debe agudizarse, de repente, alg&uacute;n visionario decide borrar la frontera entre lo voluptuoso y lo escatol&oacute;gico, forzando una convivencia inc&oacute;moda entre funciones que no tienen por qu&eacute; encontrarse. El resultado no es audaz ni moderno, sino una forma torpe de violencia sobre la intimidad. Los v&iacute;deos virales que celebran ba&ntilde;os con puertas de vidrio o inodoros expuestos suelen pasar por alto una cuesti&oacute;n elemental: a veces, la verdadera elegancia consiste, de nuevo, en un simple gesto: cerrar la puerta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El baño convertido en objeto de exhibición, con cabinas acristaladas, inodoros a la vista y separaciones mínimas justificadas en nombre de la relación espacial o de una supuesta conexión &#039;lujosa&#039; entre estancias</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La ideolog&iacute;a del retrete</h2><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, quiz&aacute; convenga levantar un poco la mirada y recalcar que el ba&ntilde;o, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente el retrete, nunca ha sido un asunto menor en la historia de la arquitectura ni en la construcci&oacute;n cultural de la intimidad. La manera en que una sociedad gestiona sus residuos dice tanto de ella como sus templos, sus palacios o sus monumentos: no hay civilizaci&oacute;n sin cloacas, ni modernidad sin sumideros sif&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo esloveno Slavoj &#381;i&#382;ek llev&oacute; esta intuici&oacute;n a un terreno provocador al proponer que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rzXPyCY7jbs" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los inodoros europeos encarnan distintas ideolog&iacute;as:</a> el franc&eacute;s, donde el excremento desaparece de inmediato; el ingl&eacute;s, donde flota un tiempo prudencial; el alem&aacute;n, donde queda expuesto a la observaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de la caricatura grosera, la tesis resulta dif&iacute;cil de refutar: incluso el objeto m&aacute;s banal de la vida cotidiana materializa una determinada relaci&oacute;n con el cuerpo, con el tiempo y con lo social que no es ajena al desarrollo de una cultura determinada. Sentarse en un inodoro es sentarse, literalmente, sobre siglos de pensamiento condensados en porcelana blanca, pendientes m&iacute;nimas y conductos ocultos.
    </p><p class="article-text">
        El cine entendi&oacute; muy pronto tambi&eacute;n esta carga simb&oacute;lica. Luis Bu&ntilde;uel lo formul&oacute; con una lucidez inc&oacute;moda en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rRfnqyX6buY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El fantasma de la libertad</em></a>, cuando invirti&oacute; radicalmente las convenciones: los invitados a una cena se sientan en inodoros alrededor de la mesa, conversan animadamente y, cuando alguno necesita comer, se excusa y se encierra en un peque&ntilde;o cub&iacute;culo con actitud lasciva. El<em> gag</em> funciona porque revela el car&aacute;cter construido &mdash;y no natural&mdash; del pudor, pero tambi&eacute;n porque demuestra algo inquietante: invertir lo &iacute;ntimo y lo p&uacute;blico es tan poco obvio como plausible. De hecho, antiguos restos arqueol&oacute;gicos romanos relatan que las letrinas p&uacute;blicas eran lugares de distendida y despreocupada interacci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Le Corbusier recordaba que la máquina de habitar debía responder a todas las necesidades del cuerpo, incluidas aquellas que exigen recogimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los arquitectos modernos fueron plenamente conscientes de ello. Adolf Loos afirmaba que el siglo XIX no podr&iacute;a entenderse sin los lampistas, porque la higiene transform&oacute; la vida cotidiana con m&aacute;s eficacia que muchos estilos. Francisco Javier S&aacute;enz de Oiza se defin&iacute;a, no sin iron&iacute;a, como &ldquo;profesor de retretes&rdquo;. Le Corbusier recordaba que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/virus-bloques-cebra-manual-buena-arquitectura-casas_1_12745662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la m&aacute;quina de habitar</a> deb&iacute;a responder a todas las necesidades del cuerpo, incluidas aquellas que exigen recogimiento. Incluso Marcel Duchamp, al elevar un urinario a la categor&iacute;a de obra de arte, dej&oacute; claro que un objeto sanitario no es ni inocente ni irrelevante.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DTBuMi6CQgj/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La casa contaminada: ba&ntilde;os abiertos y ausencia de lavaderos</h2><p class="article-text">
        Tal vez por todo esto resultan tan hirientes los retrocesos contempor&aacute;neos. Como si el manejo arquitect&oacute;nico de lo escatol&oacute;gico fuera un asunto menor o prescindible. Habitar no es solo ocupar unos metros cuadrados, sino tambi&eacute;n poder sustraer y sustraerse de ellos cuando conviene.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo sangrante de este empobrecimiento silencioso de nuestras viviendas que huelga comentar es la desaparici&oacute;n del lavadero. Prescindir de un recinto espec&iacute;fico y ventilado para lavar y tender obliga a introducir una fuente constante de humedad, ruido y desorden dentro de la casa. La lavadora irrumpe en la cocina o el ba&ntilde;o como un mueble com&uacute;n cuando no lo es; el tendedero improvisado coloniza el sal&oacute;n; la ropa h&uacute;meda se convierte en paisaje dom&eacute;stico permanente. Olores, vapores, vibraciones: lo que antes se confinaba y se gestionaba de una forma salubre hoy se dispersa e impregna toda la vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las promociones recientes, el lavadero ha desaparecido casi por completo, diluido en la reducci&oacute;n sistem&aacute;tica de superficies y en una idea de vivienda cada vez m&aacute;s m&iacute;nima y menos equipada espacialmente. Ya no sorprende a nadie tener que ir desplazando una silla entre estancias para tender la ropa o convivir con una sis&iacute; circulando por el pasillo como si fuera un inquilino m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La casa, una vez m&aacute;s, deja de absorber dignamente los usos inevitables de la vida cotidiana y los expone sin remedio. Quiz&aacute;s el problema no sea solo que vivamos en pisos m&aacute;s peque&ntilde;os, sino que hemos olvidado o decidido ignorar, probablemente por contingencia econ&oacute;mica, c&oacute;mo deben ser las casas para ser verdaderamente habitables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/desapareciendo-puertas-banos_1_12940279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 21:03:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué están desapareciendo las puertas de los baños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Interiorismo,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de cotillear casas, de entretenimiento a síntoma: “No te lo puedes permitir ni en sueños, pero lo consumes igual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/placer-cotillear-casas-entretenimiento-sintoma-no-puedes-permitir-suenos-consumes-igual_1_12901308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b19870c7-5e7c-4228-b1aa-22beddd452ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de cotillear casas, de entretenimiento a síntoma: “No te lo puedes permitir ni en sueños, pero lo consumes igual&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mirar casas es, en este contexto, una forma de sustitución simbólica: un modo de imaginar aquello que no se tiene y que se ha vuelto inalcanzable. A través de la pantalla del teléfono proyectamos otra domesticidad</p><p class="subtitle">Contra el virus de los bloques cebra: manual de buena arquitectura para nuestras casas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hola, soy Juan Travesedo de Juvilma Inmobiliaria y hoy vamos a ver un piso de 160 m&sup2; en pleno cogollo del barrio de Salamanca por tan solo 2.199.000&#8239;&euro;&rdquo;. Ya sea por el precio desorbitado, por la palabra <em>cogollo</em> fuera de contexto, por la gestualidad histri&oacute;nica de Travesedo, por sus pantalones pitillo con mocasines, por su voz ronca y dicci&oacute;n ondulante, por la curiosidad de ver c&oacute;mo luce un casopl&oacute;n de m&aacute;s de dos millones de euros, o por una mezcla de todo ello, es muy probable que mantengamos la atenci&oacute;n y sigamos viendo qu&eacute; nos depara uno de sus <a href="https://www.instagram.com/p/DR5MwmQjO9V/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevos </a><a href="https://www.instagram.com/p/DR5MwmQjO9V/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>house tour</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Las redes se han inundado de este formato de viaje guiado por espacios dom&eacute;sticos, con un narrador itinerante que conduce la mirada ajena por salones, cocinas y dormitorios fuera del alcance econ&oacute;mico del espectador medio. Un formato tan popular que recientemente ha sido encarnado incluso por el propio presidente del Gobierno: <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/sanchez-ensena-moncloa-plan-isabel-preysler-sala-reloj-pasaron-cosas_132_12871821.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro S&aacute;nchez mostr&oacute; en TikTok una de las estancias de La Moncloa</a> (la Sala del Reloj) donde, seg&uacute;n explic&oacute;, se celebraron los consejos de ministros durante los primeros a&ntilde;os de la democracia, en lo que &eacute;l mismo defini&oacute; como un momento &ldquo;muy Isabel Preysler&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DR5MwmQjO9V/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Cotillear casas: del entretenimiento al s&iacute;ntoma</h2><p class="article-text">
        Este tipo de contenido audiovisual forma ya parte del cat&aacute;logo indispensable de todas las plataformas. Existe un inter&eacute;s evidente, casi compulsivo, por asomarse al interior de pisos y casas ajenas, ya sea por su sofisticaci&oacute;n, singularidad, lujo o justo por lo contrario: precariedad, decadencia, chapuza y tomadura de pelo.
    </p><p class="article-text">
        Con anterioridad a estos v&iacute;deos ya eran famosos los reportajes en revistas donde los famosos de turno &ldquo;nos abr&iacute;an las puertas de sus casas&rdquo;. La fascinaci&oacute;n por meter la nariz en espacios que forman parte de la intimidad de otras personas &mdash;o que simplemente no son visibles desde la calle&mdash; ha existido siempre en este pa&iacute;s de tradici&oacute;n cat&oacute;lica, donde la preocupaci&oacute;n por correr cortinas y bajar persianas para ocultarse de las miradas cotidianas es proporcional a la habilidad para hincar el ojo con disimulo y observar el comedor del vecino cuando sale por la puerta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una forma contemporánea de canalizar el deseo de hogar en un momento en el que hemos asumido todos que &#039;derecho a la vivienda&#039; es un oxímoron</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pregunta leg&iacute;tima que cabe hacerse hoy es si el &eacute;xito actual de los <em>house tours</em> responde &uacute;nicamente a una moda pasajera o si, por el contrario, est&aacute; se&ntilde;alando algo m&aacute;s profundo: una forma contempor&aacute;nea de canalizar el deseo de hogar en un momento en el que hemos asumido todos que &ldquo;derecho a la vivienda&rdquo; es un ox&iacute;moron y no el art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No parece descabellado relacionar el momento de m&aacute;xima dificultad para acceder a una vivienda con el consumo creciente de contenidos vinculados a la arquitectura y lo inmobiliario. Cuando habitar se vuelve problem&aacute;tico, por precio, precariedad o inestabilidad, mirar se convierte en una alternativa accesible: se entra en Idealista &ldquo;por deporte&rdquo;, se consumen <em>house tours</em> en redes y en YouTube y se recorren interiores ajenos como quien hojea un cat&aacute;logo de vidas posibles.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de fragilidad habitacional, la casa se desplaza del &aacute;mbito de la experiencia al de la imagen: la arquitectura dom&eacute;stica se convierte en contenido y el espectador en un<em> voyeur</em> cotidiano que recorre salones ajenos desde la pantalla del m&oacute;vil, ya sea guiado por Juan Travesedo, un chaval que desde el primer d&iacute;a de trabajo no se ha deshecho el nudo de la corbata para no tener que volver a mirar un tutorial en YouTube, una voz de IA o a trav&eacute;s de fotos de portales inmobiliarios, con un esp&iacute;ritu m&aacute;s contemplativo que resolutivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En este contexto de fragilidad habitacional, la casa se desplaza del ámbito de la experiencia al de la imagen: la arquitectura doméstica se convierte en contenido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mirar casas es, en este contexto, una forma de sustituci&oacute;n simb&oacute;lica: un modo de imaginar aquello que no se tiene y que se ha vuelto inalcanzable. A trav&eacute;s de la pantalla del tel&eacute;fono proyectamos otra domesticidad posible igual que una ni&ntilde;a que juega con su casita de mu&ntilde;ecas.
    </p><h2 class="article-text">Aspiraci&oacute;n y comparaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La fascinaci&oacute;n por viviendas ajenas no es solo est&eacute;tica. No miramos &uacute;nicamente por inter&eacute;s arquitect&oacute;nico, sino tambi&eacute;n para medirnos: con el espacio, con el estilo de vida, con la clase social que ese interior representa. Ver casas bonitas, bien dise&ntilde;adas y ubicadas es la forma m&aacute;s patente de evidenciar las divergencias dom&eacute;sticas seg&uacute;n el poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que los ya conocidos indicadores populares que delatan la pertenencia a la clase media baja (el sof&aacute; pegado a la pared o la mesa de Navidad convertida en un popurr&iacute; de sillas), los <em>house tours</em> de las zonas adineradas muestran m&aacute;rmoles ex&oacute;ticos, molduras en los techos, armarios donde cabr&iacute;a un piso entero de protecci&oacute;n oficial y ba&ntilde;os en los que una familia entera puede lavarse los dientes a la vez. Esta opulencia de bien seguro atrapa al observador por puro efecto aspiracional. De hecho, esta lacra es sobre la que se sostiene <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo el fen&oacute;meno </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este mismo mecanismo macabro, no obstante, funciona tambi&eacute;n en sentido inverso.<strong> </strong>La exhibici&oacute;n de pisos min&uacute;sculos, mal resueltos, absurdamente caros o directamente indignos tambi&eacute;n despierta inter&eacute;s. La precariedad se vuelve espect&aacute;culo; la mala arquitectura, contenido viral. En ambos casos, el hogar se convierte en escenario de juicio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabes que no te lo vas a poder permitir ni en sueños, pero lo consumes igual. La diferencia es que antes la gente veía casas imposibles teniendo la suya; ahora mucha gente los ve desde un piso de 30 metros cuadrados, sin cocina y con suerte</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Pato (@le_petit_patito)</span>
                                        <span>—</span> arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el caso de Laura Pato, arquitecta creadora del perfil de Instagram <a href="https://www.instagram.com/le_petit_patito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@le_petit_patito</a>, desde donde <a href="https://www.instagram.com/reel/DSQbufViBVC/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncia con su humor particular la normalizaci&oacute;n de la infravivienda</a>: &ldquo;Ahora ver<em> house tours</em> es casi una forma de porno inmobiliario&rdquo;, afirma.<strong> </strong>&ldquo;Sabes que no te lo vas a poder permitir ni en sue&ntilde;os, pero lo consumes igual. La diferencia es que antes la gente ve&iacute;a casas imposibles teniendo la suya; ahora mucha gente los ve desde un piso de 30 metros cuadrados, sin cocina y con suerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pato explica que su mirada cambi&oacute; cuando dej&oacute; de observar pisos aspiracionales para fijarse en aquello que el mercado presenta como aceptable:<strong> </strong>&ldquo;Al principio tambi&eacute;n ca&iacute; en mirar pisos que no me pod&iacute;a pagar, pero empec&eacute; a fijarme en los zulos y pens&eacute;: 'ah&iacute; hay algo que denunciar'. No se puede clasificar ni como arquitectura: es precariedad, es infravivienda blanqueada con marketing&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSQbufViBVC/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El humor, en su caso, funciona como estrategia, escudo y reclamo: &ldquo;Yo lo enfoco desde el humor porque es la &uacute;nica manera de que llegue a gente que piensa muy diferente a m&iacute;. Es una forma de hacer activismo disfrazado, y tambi&eacute;n de ense&ntilde;ar muchos dramas que se han normalizado en vivienda&rdquo;. Lo que genera mayor incomodidad, explica, no es el precio en s&iacute;, sino se&ntilde;alar lo evidente: &ldquo;Lo que m&aacute;s molesta no es que critique el alquiler, sino que diga en voz alta que eso no deber&iacute;a ser habitable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, el <em>house tour</em> deja de ser aspiraci&oacute;n para convertirse en denuncia. Mirar ya no sirve para imaginar una vida mejor, sino para reconfortarse en cierta manera al ver la magnitud del desastre y darse cuenta de la gravedad del panorama actual.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más molesta no es que critique el alquiler, sino que diga en voz alta que eso no debería ser habitable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Pato (@le_petit_patito)</span>
                                        <span>—</span> arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Entrar donde normalmente no se puede: el fen&oacute;meno Open House</h2><p class="article-text">
        Este impulso por mirar interiores no se limita al entorno digital. Tambi&eacute;n se manifiesta en experiencias presenciales como Open House, el festival internacional que abre al p&uacute;blico edificios y viviendas que habitualmente permanecen cerrados. Nacido en Londres en 1992, Open House se ha extendido a decenas de ciudades del mundo. Durante un fin de semana, la arquitectura se ofrece como bien com&uacute;n: casas privadas, edificios institucionales, oficinas, espacios singulares&hellip; Se entra, se recorren, se miran, se explican y, sobre todo, se comparte una experiencia colectiva de acceso a lo que normalmente no se ve.
    </p><p class="article-text">
        En Val&egrave;ncia, por ejemplo, el festival se ha consolidado como una cita masiva. En la &uacute;ltima edici&oacute;n, Open House Val&egrave;ncia reuni&oacute; a cerca de 23.000 participantes, moviliz&oacute; a casi 400 voluntarios y despleg&oacute; su programaci&oacute;n a lo largo de varios meses, incorporando adem&aacute;s municipios invitados como X&agrave;tiva, Cocentaina, Ll&iacute;ria o Manises. Un crecimiento sostenido que contrasta con los 8.000 asistentes de hace apenas tres a&ntilde;os y que, en palabras de su directora, la arquitecta Sara Portela, tiene que ver con algo que va m&aacute;s all&aacute; del mero inter&eacute;s profesional: &ldquo;Al principio era algo m&aacute;s conocido dentro del sector de la arquitectura, pero hoy en d&iacute;a la mayor parte de la poblaci&oacute;n ya conoce el festival. Cada a&ntilde;o me sorprende la cantidad de gente que participa y la avidez con la que esperan la siguiente edici&oacute;n&rdquo;. Lejos de tratarse de una curiosidad marginal, Open House revela un inter&eacute;s amplio y transversal por la arquitectura y por los espacios donde se desarrolla la vida cotidiana que normalmente est&aacute;n ocultos al p&uacute;blico general.
    </p><h2 class="article-text">Inter&eacute;s arquitect&oacute;nico vs cotilleo</h2><p class="article-text">
        Uno de los prejuicios habituales alrededor de este tipo de iniciativas es la idea de que el p&uacute;blico puede &ldquo;cotillear&rdquo; casas ajenas. Sin embargo, la experiencia de Portela apunta en otra direcci&oacute;n: &ldquo;Muchos propietarios se sorprenden porque esperan que la gente venga a cotillear, pero lo que se encuentran es un inter&eacute;s real por el dise&ntilde;o, por entender c&oacute;mo est&aacute;n pensados los espacios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Open House funciona as&iacute; como una forma de <em>voyeurismo</em> culturalmente legitimado. Mirar no es aqu&iacute; un acto furtivo, sino una pr&aacute;ctica colectiva, consentida y educativa. No se trata solo de ver c&oacute;mo vive otro, sino de comprender c&oacute;mo la arquitectura condiciona formas de vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La arquitectura es el marco donde desarrollamos nuestra vida: la casa, el trabajo, los museos. Est&aacute; en todas partes. Lo que hacemos desde el festival es generar experiencias que van mucho m&aacute;s all&aacute; de una simple visita&rdquo;. Mirar arquitectura se convierte, entonces, en una experiencia mucho m&aacute;s compleja que ver las entra&ntilde;as de la casa del vecino: descubrimos rasgos propios de nuestra cultura, de nuestra manera de habitar y del patrimonio que atesoran ciudades milenarias.
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            <span class="title">
                Visita de una vivienda en el Cabanyal, Open House València 2025.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Intimidad, cultura y la paradoja espa&ntilde;ola</h2><p class="article-text">
        La popularidad de Open House y de los <em>house tours</em> digitales resulta especialmente reveladora en un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, donde la tradici&oacute;n dom&eacute;stica ha tendido hist&oacute;ricamente al ocultamiento: persianas bajadas, cortinas corridas, patios interiores, fachadas opacas. La casa como refugio, como espacio protegido de la calle, que es donde transcurre la escena social.
    </p><p class="article-text">
        Frente a culturas protestantes como la holandesa o la danesa, donde los interiores &mdash;con un gusto est&eacute;tico remarcable&mdash; se muestran sin pudor a trav&eacute;s de grandes ventanales, el contexto espa&ntilde;ol plantea una paradoja muy definitoria de nuestra sociedad: ocultamos el interior de nuestras casas, pero nos encanta ver las de los dem&aacute;s. Open House funciona precisamente porque tensiona esa contradicci&oacute;n y la convierte en experiencia p&uacute;blica, aunque solo sea durante unas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pese a que es evidente que existe cierta pulsi&oacute;n cotilla, festivales como el Open House Val&egrave;ncia manifiestan el inter&eacute;s genuino por la arquitectura.<strong> </strong>A trav&eacute;s de las visitas a los espacios que abrimos, la gente se enriquece culturalmente y conoce la historia de su ciudad. Muchos privados que abren sus casas para recibir centenares de visitantes, destacan la buena educaci&oacute;n, el respeto y la gratitud que se les retorna&rdquo;, expone Sara Portela que, pese a sus a&ntilde;os de experiencia, a&uacute;n se sorprende del buen funcionamiento que tienen todas las ediciones del Open House que organiza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">A través de las visitas a los espacios que abrimos, la gente se enriquece culturalmente y conoce la historia de su ciudad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Portela</span>
                                        <span>—</span> arquitecta y directora de Open House
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, los <em>house tours</em>, aunque sea de forma virtual, operan en el mismo registro: nos permiten entrometenernos en la intimidad del pr&oacute;jimo desde el confort del anonimato: &ldquo;Durante un tiempo trabaj&eacute; como arquitecta haciendo certificados energ&eacute;ticos y me encantaba entrar en las casas de la gente; creo que hay algo profundamente cultural en esa curiosidad. Me ocurre lo mismo con Idealista: lo tengo tan integrado en mi rutina que, aunque ya tenga resuelta mi situaci&oacute;n personal con la vivienda, sigo ojeando otros pisos&rdquo;, confiesa Laura Pato.
    </p><p class="article-text">
        Entre persianas bajadas y pantallas encendidas, la casa ha dejado de ser &uacute;nicamente un espacio vivido para convertirse tambi&eacute;n en un objeto observado. Miramos interiores ajenos para aprender, para aspirar, por el placer hipn&oacute;tico del <em>scroll</em> o para apaciguar la frustraci&oacute;n que deja la dificultad creciente de acceder a una vivienda digna. En ese tr&aacute;nsito, personajes como Juan Travesedo o &ldquo;La Pato&rdquo; act&uacute;an como mediadores de una intimidad ajena convertida en relato: gu&iacute;as de un <em>voyeurismo</em> cotidiano compartido. Son, salvando las distancias, una versi&oacute;n contempor&aacute;nea y desdramatizada de aquel oficial de la Stasi en <em>La vida de los otros</em> que pasaba sus d&iacute;as inmiscuido en las escenas dom&eacute;sticas de sus sospechosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/placer-cotillear-casas-entretenimiento-sintoma-no-puedes-permitir-suenos-consumes-igual_1_12901308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 21:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de cotillear casas, de entretenimiento a síntoma: “No te lo puedes permitir ni en sueños, pero lo consumes igual"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Redes sociales,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-brutalismo-brasileno-proyecto-politico-cultural-hormigon_1_12840087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21466ad2-b6dc-4894-bf7d-2bfbca5c1ba7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132515.jpg" width="1021" height="575" alt="Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recorremos los edificios más representativos del brutalismo en Brasil, un país donde este lenguaje encontró el impulso de una modernización acelerada y una arquitectura pública que transformó la sociedad</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”
</p></div><p class="article-text">
        El brutalismo es uno de esos estilos arquitect&oacute;nicos que provoca adhesiones instant&aacute;neas o rechazos viscerales. Surgido en la posguerra en un contexto de necesidad ingente de nueva construcci&oacute;n r&aacute;pida y barata, y con el <em>b&eacute;ton brut</em> (hormig&oacute;n bruto) como principal material, este movimiento defend&iacute;a una est&eacute;tica basada en la estructura desnuda, la funcionalidad y las formas geom&eacute;tricas rotundas.
    </p><p class="article-text">
        El brutalismo se basa en una arquitectura directa, sin adornos, que confiaba en la claridad constructiva como expresi&oacute;n &eacute;tica y art&iacute;stica. Aunque durante d&eacute;cadas fue criticada por su supuesta frialdad y crudeza, hoy vive un renovado inter&eacute;s: edificios que antes parec&iacute;an pesados o &aacute;speros se leen ahora como piezas originales, radicales y profundamente contempor&aacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Si hubo un lugar donde el brutalismo encontr&oacute; un terreno f&eacute;rtil para reinventarse fue Brasil. A mediados del siglo XX, el pa&iacute;s viv&iacute;a una expansi&oacute;n urbana acelerada: nuevas universidades, equipamientos culturales y edificios p&uacute;blicos que necesitaban soluciones &aacute;giles, econ&oacute;micas y resistentes. El hormig&oacute;n armado &mdash;f&aacute;cil de moldear, adaptable a cualquier clima y capaz de generar estructuras de grandes luces&mdash; se convirti&oacute; en la materia ideal. En este contexto, una generaci&oacute;n de arquitectos concretamente de Sao Paulo transform&oacute; la influencia brutalista internacional en un lenguaje propio, m&aacute;s c&aacute;lido, social y profundamente urbano.
    </p><p class="article-text">
        Jo&atilde;o Vilanova Artigas, Lina Bo Bardi, Oscar Niemeyer, Affonso Eduardo Reidy, Lucio Costa o Paulo Mendes fueron algunos de sus grandes protagonistas. Sus obras no solo celebran la potencia del hormig&oacute;n visto; tambi&eacute;n entienden el edificio como espacio p&uacute;blico, como extensi&oacute;n de la ciudad. El brutalismo brasile&ntilde;o no era &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n est&eacute;tica: era un proyecto pol&iacute;tico y cultural. Las rampas abiertas, los patios centrales, las cubiertas monumentales y los vac&iacute;os interiores concebidos como &aacute;goras, con un di&aacute;logo desacomplejado con el clima tropical, expresaban una idea de convivencia y colectividad que contrastaba con los a&ntilde;os de dictadura que atravesaba el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De ese esp&iacute;ritu naci&oacute; la llamada Escuela Paulista, un movimiento arquitect&oacute;nico que, desde S&atilde;o Paulo, redefini&oacute; la relaci&oacute;n entre edificio, topograf&iacute;a y vida social. Artigas, su figura clave, cre&iacute;a que la arquitectura deb&iacute;a ser un acto democr&aacute;tico: un espacio para habitar, debatir y encontrarse. Junto con otros arquitectos destacados de esa generaci&oacute;n, impulsaron la modernizaci&oacute;n y la consagraci&oacute;n internacional de la arquitectura brasile&ntilde;a, un momento conocido como el &ldquo;per&iacute;odo heroico&rdquo;. El resultado fue un brutalismo singular con un acento profundamente arraigado a la geograf&iacute;a: monumental, poderoso, sugerente, sinuoso, atento a la escala humana y hecho para la vida cotidiana popular.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, recorremos algunas de las obras brutalistas m&aacute;s emblem&aacute;ticas e S&atilde;o Paulo, Brasilia y R&iacute;o de Janeiro, tres ciudades donde el hormig&oacute;n habla tanto de arquitectura como de pol&iacute;tica e historia del pa&iacute;s:
    </p><h2 class="article-text">Museo de Arte de S&atilde;o Paulo&nbsp;(MASP)</h2><p class="article-text">
        El Museo de Arte de S&atilde;o Paulo, proyectado por Lina Bo Bardi en 1958, se ha convertido en una de las piezas m&aacute;s influyentes de la modernidad brasile&ntilde;a y un punto de referencia urbano en la Avenida Paulista. En un solar elevado que antiguamente ocupaba el Belvedere Trianon, la arquitecta de origen italiano plante&oacute; un edificio que preservara la relaci&oacute;n visual entre la avenida y el Parque Siqueira Campos, liberando el plano del suelo para mantener la continuidad del paisaje.
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                Museo de Arte de São Paulo, 1958 por Lina Bo Bardi.                            </span>
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        El gesto m&aacute;s rotundo del proyecto es el bloque principal suspendido sobre el terreno. Ese volumen, elevado varios metros respecto al nivel de la calle, se sostiene mediante un sistema estructural basado en cuatro robustos pilares y dos grandes vigas transversales pintadas de rojo. La soluci&oacute;n permite alcanzar una luz excepcionalmente amplia de 74 metros y genera bajo el edificio un espacio exterior protegido, concebido como plaza p&uacute;blica abierta y flexible, destinada a uso ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        La planta inferior re&uacute;ne dependencias como el auditorio, el teatro, &aacute;reas de apoyo y zonas destinadas a exposiciones temporales, mientras que el cuerpo elevado alberga los espacios muse&iacute;sticos principales: la pinacoteca, las salas de exhibici&oacute;n estable y parte de la administraci&oacute;n. Bo Bardi trabaj&oacute; con materiales y acabados sobrios: hormig&oacute;n visto, estructuras expuestas, instalaciones sin ocultar que expresan su enfoque austero y socialmente sensible de la arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Un elemento distintivo del MASP es su propuesta museogr&aacute;fica. En lugar de colgar las obras en muros tradicionales, la arquitecta ide&oacute; soportes de vidrio fijados sobre bases de hormig&oacute;n que permiten una disposici&oacute;n m&aacute;s libre, favorecen m&uacute;ltiples relaciones visuales y redefinen la circulaci&oacute;n del visitante. Con este gesto, el museo no solo innov&oacute; en t&eacute;rminos de arquitectura, sino tambi&eacute;n en la manera de comprender el espacio expositivo y la relaci&oacute;n entre el p&uacute;blico y las obras.
    </p><h2 class="article-text">SESC Pompeia</h2><p class="article-text">
        El SESC Pompeia es otro proyecto emblem&aacute;tico de Lina Bo Bardi y un ejemplo excepcional de c&oacute;mo reinterpretar un complejo industrial en clave cultural y comunitaria. El proyecto parte de una antigua f&aacute;brica de tambores de finales de los a&ntilde;os treinta, situada en un barrio popular de S&atilde;o Paulo. Cuando Bo Bardi conoci&oacute; el conjunto a mediados de los a&ntilde;os setenta, valor&oacute; tanto la calidad espacial de las naves antiguas como la vitalidad informal que ya se hab&iacute;a instalado all&iacute;: vecinos que utilizaban los espacios abandonados para actividades cotidianas, juegos o encuentros improvisados. Esa dimensi&oacute;n social espont&aacute;nea se convirti&oacute; en el punto de partida del dise&ntilde;o.
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            <span class="title">
                SESCP Pompeia, por Lina Bo Bardi.                            </span>
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        La intervenci&oacute;n evita imponer una imagen nueva y, en cambio, reconoce la estructura preexistente como soporte de una vida colectiva que deb&iacute;a preservarse. Las naves industriales se mantuvieron pr&aacute;cticamente intactas, con solo las adaptaciones imprescindibles para su reutilizaci&oacute;n. Sus pasarelas, entresuelos y pasillos se transformaron en talleres, zonas para cursos y espacios dedicados a actividades culturales y recreativas, configurando un ambiente que combina memoria industrial y vida contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto se ampli&oacute; con dos torres macizas de hormig&oacute;n visto, conectadas mediante pasarelas elevadas que cruzan el patio exterior como puentes. Estos vol&uacute;menes, aunque parezca poco evidente albergan instalaciones deportivas como pistas, gimnasios, piscinas y vestuarios, y se han convertido en la imagen m&aacute;s reconocible del proyecto. La textura marcada del encofrado y las aberturas irregulares perforadas en los muros refuerzan la expresividad escult&oacute;rica de las piezas, a la vez que dialogan con el car&aacute;cter robusto de la antigua f&aacute;brica. Una chimenea de gran tama&ntilde;o, reinterpretada como hito arquitect&oacute;nico, recuerda el origen industrial del lugar y act&uacute;a como elemento unificador.
    </p><p class="article-text">
        El SESC Pompeia se consolid&oacute; con el tiempo como un centro abierto a la comunidad, donde la arquitectura sirve de soporte para la convivencia y la identidad del barrio.
    </p><h2 class="article-text">Museo de Arte Moderno de R&iacute;o de Janeiro (MAM)</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Chafariz Cascata do Museu de Arte Moderna, Distrito Flamengo, Botafogo, Zona Sur de Río de Janeiro.                            </span>
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        En pleno Parque do Flamengo, frente a la bah&iacute;a de Guanabara, el MAM es uno de los hitos del modernismo brasile&ntilde;o. Dise&ntilde;ado por el arquitecto de origen franc&eacute;s y radicado en Brasil, Affonso Eduardo Reidy, el edificio se construy&oacute; en 1955 y se reconoce por su estructura de hormig&oacute;n vista y por la ligereza con la que parece elevarse sobre el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        El museo se apoya en una serie de p&oacute;rticos externos que dejan la planta baja pr&aacute;cticamente libre bajo un techo de hormig&oacute;n que flota con ligereza pese a su contundencia mat&eacute;rica. El parque y el mar se vislumbran bajo el edificio y lo convierten en un gran mirador urbano a pie de calle. Esa apertura se prolonga en las salas de exposici&oacute;n, ba&ntilde;adas por luz natural gracias a ventanales y lucernarios que permiten que el interior respire con el exterior. Reidy defend&iacute;a que un museo deb&iacute;a ofrecer al visitante momentos de concentraci&oacute;n y otros de descanso: aqu&iacute;, las vistas al mar funcionan como pausas entre obras.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto se completa con un patio interior dise&ntilde;ado por el c&eacute;lebre paisajista Burle Marx y un ala elevada a la que se accede por una rampa que conduce a terrazas frente a la bah&iacute;a. La arquitectura apuesta por la horizontalidad, la radicalidad de la estructura con sus m&uacute;ltiples patas en forma de escuadra y por una circulaci&oacute;n fluida que invita a recorrer el museo y el parque confundiendo el espacio interior con el exterior.
    </p><p class="article-text">
        En su interior, destaca la escalera de hormig&oacute;n helicoidal de media circunferencia de &uacute;nico tramo. Una joya escult&oacute;rica que, con su trazo ligero y continuo, introduce una delicadeza inesperada en medio de la rotundidad brutalista del edificio.
    </p><h2 class="article-text">La Brasilia de Oscar Niemeyer</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Brasilia constituye el experimento urbano y arquitect&oacute;nico m&aacute;s ambicioso del Brasil del siglo XX, y tambi&eacute;n el escenario donde Oscar Niemeyer llev&oacute; a su m&aacute;xima expresi&oacute;n su interpretaci&oacute;n personal de la nueva modernidad brasile&ntilde;a. Convocado en 1956 por el presidente Juscelino Kubitschek para materializar el plan piloto de Lucio Costa, el arquitecto asumi&oacute; el reto de dise&ntilde;ar los edificios principales de una capital concebida pr&aacute;cticamente desde cero y destinada a simbolizar un pa&iacute;s orientado hacia el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura en Brasilia de Niemeyer, el arquitecto brasile&ntilde;o m&aacute;s popular de la historia, fallecido en 2012 a los 104 a&ntilde;os, se caracteriza por la ligereza aparente de las estructuras, la construcci&oacute;n de sombras profundas y la b&uacute;squeda constante de vol&uacute;menes puros. Entre las obras m&aacute;s representativas se encuentra el Palacio da Alvorada, residencia presidencial, cuya serie de columnas blancas con silueta vegetal configura un p&oacute;rtico elegante que se refleja en el espejo de agua frontal, dando al volumen una presencia casi ingr&aacute;vida. 
    </p><p class="article-text">
        En el Congreso Nacional, las dos c&uacute;pulas contrapuestas (una convexa para el Senado y otra c&oacute;ncava para la C&aacute;mara de Diputados) dialogan con dos torres gemelas muy esbeltas, componiendo una escenograf&iacute;a c&iacute;vica ic&oacute;nica. Algo similar ocurre con la Catedral Metropolitana, seguramente la obra m&aacute;s significativa, donde un conjunto de pilares curvados se abre hacia el cielo creando un espacio interior luminoso y profundamente simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos edificios se integran en la Plaza de los Tres Poderes y a lo largo del Eje Monumental, una secuencia longitudinal que ordena el coraz&oacute;n institucional de la ciudad. En este marco, Niemeyer explor&oacute; un modernismo que combina abstracci&oacute;n formal, expresividad estructural y un uso libre del hormig&oacute;n como material de expresi&oacute;n pl&aacute;stica. M&aacute;s all&aacute; de su funci&oacute;n pol&iacute;tica, las obras de Brasilia encarnan la aspiraci&oacute;n ut&oacute;pica de una naci&oacute;n que buscaba reinventarse, y siguen siendo, d&eacute;cadas despu&eacute;s, un referente tanto por su audacia constructiva como por su alcance simb&oacute;lico en la arquitectura contempor&aacute;nea.
    </p><h2 class="article-text">Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de S&atilde;o Paulo (FAU-USP)</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU-USP), 1961 por João Vilanova Artigas y Carlos Cascaldi.                            </span>
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        La FAU-USP, dise&ntilde;ada en 1961 por Jo&atilde;o Vilanova Artigas y Carlos Cascaldi, es uno de los edificios m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la arquitectura brasile&ntilde;a y una s&iacute;ntesis del pensamiento de Artigas como arquitecto, profesor y figura clave de la Escuela Paulista. Concebido como un espacio para aprender haciendo, el proyecto propone una arquitectura que fomenta la convivencia, la transparencia y la vida acad&eacute;mica colectiva.
    </p><p class="article-text">
        El edificio se organiza alrededor de un gran espacio central vac&iacute;o, iluminado des de su techo reticulado, que act&uacute;a como gran paraguas del conjunto. Este patio vertical articula todos los usos y permite que las actividades universitarias se crucen y convivan de manera natural. Las circulaciones se resuelven mediante un sistema zigzagueante continuo de rampas, que conectan los seis niveles del edificio como si se tratara de un &uacute;nico plano inclinado. Esta decisi&oacute;n refuerza la idea de fluidez espacial y evita compartimentaciones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        Desde el exterior, la FAU-USP aparece como un enorme volumen de hormig&oacute;n suspendido sobre el suelo gracias a pilares con forma de lazo. La fachada opaca de las plantas superiores contrasta con la permeabilidad total de la planta baja, donde la ausencia de puertas o l&iacute;mites r&iacute;gidos genera un espacio de transici&oacute;n suave entre calle y edificio, dando continuidad al interior y el exterior sin que existan apenas cerramientos.
    </p><p class="article-text">
        La gran rampa de acceso y los voladizos estructurales acent&uacute;an la sensaci&oacute;n de monumentalidad liviana, cercana al brutalismo paulista. En el interior, el edificio se vuelve sorprendentemente din&aacute;mico: bloques, losas y planos de hormig&oacute;n parecen flotar entre superficies coloreadas, muros de vidrio, balcones y m&uacute;ltiples niveles conectados. En los niveles superiores se ubican la biblioteca &mdash;el &uacute;nico espacio con total transparencia interior-exterior&mdash;, los departamentos, estudios y salas de clase.
    </p><p class="article-text">
        Artigas y Cascaldi concibieron la FAU-USP como un ejemplo de arquitectura p&uacute;blica comprometida con el desarrollo t&eacute;cnico y social del pa&iacute;s. Su estructura audaz, su espacialidad continua y su car&aacute;cter c&iacute;vico hacen de este edificio una de las piezas maestras de la modernidad brasile&ntilde;a y de la vida universitaria como &aacute;gora compartida.
    </p><h2 class="article-text">Edificio Copan</h2><p class="article-text">
        El famoso rascacielos con forma de S, concebido tambi&eacute;n por Oscar Niemeyer en pleno auge modernizador e industrial de S&atilde;o Paulo, naci&oacute; con la ambici&oacute;n de funcionar como una &ldquo;peque&ntilde;a ciudad vertical&rdquo;. EL Copan se trata de la mayor obra de hormig&oacute;n armado del pa&iacute;s: alcanza 115 metros de altura, est&aacute; organizado en seis bloques que re&uacute;nen alrededor de 1.160 unidades de distintos tama&ntilde;os, donde viven aproximadamente cinco mil personas pertenecientes a diversas clases sociales.
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                Edificio Copan, 1966, por Oscar Niemeyer.                            </span>
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        Adem&aacute;s, alberga m&aacute;s de setenta locales comerciales. Su dise&ntilde;o integraba vivienda, comercio y servicios colectivos como cine, restaurantes, iglesia, guarder&iacute;a, galer&iacute;a comercial y piscina, con el prop&oacute;sito de acoger a una poblaci&oacute;n diversa y reproducir, en altura, la complejidad de la vida urbana.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aportes m&aacute;s significativos del Copan fue su soluci&oacute;n de circulaciones internas: separ&oacute; eficazmente los accesos peatonales de los veh&iacute;culos, garantiz&oacute; autonom&iacute;as claras entre vivienda, comercio y ocio, y estableci&oacute; conexiones directas entre la galer&iacute;a comercial y la calle. Esta organizaci&oacute;n funcional, junto con su famosa silueta ondulante, convirti&oacute; al Copan en un icono de la arquitectura moderna brasile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, el edificio acumul&oacute; nuevos usos y mantuvo una mezcla social excepcional, incluso durante los periodos de degradaci&oacute;n de los a&ntilde;os 1970 y 1980. Desde la d&eacute;cada de 1990 ha experimentado una revitalizaci&oacute;n impulsada por actividades culturales y nuevos comercios. Hoy, el Copan opera como una aut&eacute;ntica microciudad donde conviven habitantes, trabajadores, turistas y poblaci&oacute;n vulnerable, consolid&aacute;ndose como un laboratorio urbano &uacute;nico en el centro de S&atilde;o Paulo.
    </p><h2 class="article-text">Museo Brasile&ntilde;o de Escultura de S&atilde;o Paulo</h2><p class="article-text">
        El Museo Brasile&ntilde;o de Escultura, proyectado por Paulo Mendes da Rocha, se centra en una interpretaci&oacute;n radical del di&aacute;logo entre arquitectura, paisaje y ciudad. El edificio se concibe como una pieza acomodada sobre al terreno existente: el arquitecto aprovech&oacute; el desnivel natural para encajar gran parte del programa en plataformas parcialmente enterradas, de manera que el recorrido hacia el interior se produce de forma progresiva y casi intuitiva. 
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            <span class="title">
                Museo Brasileño de Escultura de São Paulo, 1995 por Paulo Mendes da Rocha.                            </span>
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        Gracias a esta estrategia, el museo se integra sin imponerse, de modo que desde la calle solo destaca una estructura horizontal de hormig&oacute;n que alcanza la altura de las viviendas del entorno y se incorpora sin estridencias al tejido de un barrio al estilo ciudad-jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa viga-p&oacute;rtico de 12 metros de ancho y una luz de 60 metros se convierte en el elemento definitorio del proyecto. Suspendida sobre el vac&iacute;o, act&uacute;a simult&aacute;neamente como cubierta continua, umbral de acceso y pieza escult&oacute;rica que orienta al visitante. Su sombra configura un amplio espacio exterior protegido, pensado inicialmente como zona p&uacute;blica abierta y que hoy acoge actividades como ferias de arte. A su alrededor se extienden jardines y l&aacute;minas de agua vinculadas al dise&ntilde;o paisaj&iacute;stico de Burle Marx, reforzando la continuidad entre el edificio y el entorno natural.
    </p><p class="article-text">
        La propia viga constituye un ejercicio t&eacute;cnico sobresaliente. Para salvar una luz tan extensa, la estructura recurre a cables internos de postensado, a un hormig&oacute;n aligerado que reduce las cargas y a apoyos con capacidad de absorci&oacute;n que permiten los movimientos propios de la dilataci&oacute;n. Se cre&oacute; adem&aacute;s un espacio de unos veinte cent&iacute;metros entre los pilares y la pieza superior para dejar visible la independencia estructural entre ambos elementos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-brutalismo-brasileno-proyecto-politico-cultural-hormigon_1_12840087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:31:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Urbanismo,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo Museo Thyssen de Barcelona: un riesgo de catástrofe sin el debate necesario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-museo-thyssen-barcelona-riesgo-catastrofe-debate-necesario_1_12801014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5911bc86-4850-43df-aea8-987b62598b46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo Museo Thyssen de Barcelona: un riesgo de catástrofe sin el debate necesario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El futuro del antiguo Cine Comedia exige considerar no solo los aspectos urbanísticos, arquitectónicos y patrimoniales, sino también el modelo de ciudad que Barcelona quiere para sí misma</p><p class="subtitle">El fondo inversor Stoneweg compra el antiguo cine Comedia para el futuro museo de Carmen Thyssen de Barcelona
</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Llu&iacute;s Permanyer, el cronista contempor&aacute;neo m&aacute;s influyente de Barcelona, que uno sab&iacute;a que estaba en esta ciudad cuando, al entrar con desconocidos en un ascensor, en lugar de hablar del tiempo emerg&iacute;a un debate sobre la &uacute;ltima controversia arquitect&oacute;nica. El asunto que hoy encender&iacute;a la conversaci&oacute;n ser&iacute;a la ampliaci&oacute;n del antiguo <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/fondo-inversor-stoneweg-compra-antiguo-cine-comedia-futuro-museo-carmen-thyssen_1_11864069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cine Comedia para acoger el Museo Carmen Thyssen</a>, un proyecto que ha movilizado a arquitectos, urbanistas, historiadores, entidades vecinales y a buena parte del sector cultural, y cuya transformaci&oacute;n el cronista tild&oacute; de &ldquo;catastr&oacute;fica&rdquo; <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/muere-lluis-permanyer-cronista-barcelona_1_12707855.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">semanas antes de morir</a>.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto ha ganado intensidad. El Col&middot;legi d'Arquitectes de Catalunya (COAC) ha pedido al alcalde, Jaume Collboni, suspender la tramitaci&oacute;n urban&iacute;stica actualmente en exposici&oacute;n p&uacute;blica y replantear el proyecto mediante un proceso participativo acompa&ntilde;ado de un concurso de ideas.
    </p><p class="article-text">
        El COAC reconoce el atractivo cultural de ubicar en Barcelona una parte destacada de la colecci&oacute;n Thyssen, pero advierte de que la propuesta actual supone un incremento volum&eacute;trico muy relevante, altera la fisonom&iacute;a de uno de los cruces m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la ciudad (Passeig de Gr&agrave;cia con Gran Via) y consolida actividades comerciales en un solar hist&oacute;ricamente destinado a equipamientos, sin que se haya explicado con claridad qu&eacute; compensaciones o beneficios retornan a la ciudadan&iacute;a para justificar una alteraci&oacute;n de planeamiento de tal magnitud.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el futuro del antiguo Cine Comedia exige considerar no solo los aspectos urban&iacute;sticos, arquitect&oacute;nicos y patrimoniales, sino tambi&eacute;n el modelo de ciudad que Barcelona quiere para s&iacute; misma. Bajo el atractivo nombre de Museo Thyssen, inevitablemente asociado al prestigio del museo madrile&ntilde;o, cuya colecci&oacute;n financia el Estado con 6,5 millones anuales mediante un contrato de alquiler con Carmen Thyssen, la ciudad no puede permitir que se oculte una operaci&oacute;n que, m&aacute;s que cultural, pueda responder a una l&oacute;gica especulativa destinada a reforzar la econom&iacute;a tur&iacute;stica y acelerar la expulsi&oacute;n del tejido vecinal.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a que la eventual sede barcelonesa acoger&iacute;a un conjunto reducido de obras menores, insuficiente para justificar por s&iacute; solo un proyecto de esta envergadura, lo que hace temer que el aut&eacute;ntico motor de la operaci&oacute;n sean los metros cuadrados comerciales y de restauraci&oacute;n previstos. Si para ello, adem&aacute;s, se fuerza hasta el l&iacute;mite un edificio de valor patrimonial ya intervenido y reparado repetidas veces a lo largo del &uacute;ltimo siglo, quiz&aacute; convenga plantearse si tanto el proyecto como el emplazamiento son los adecuados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un debate institucional urgente</strong></h2><p class="article-text">
        En un acto celebrado el pasado 20 de noviembre, el decano del COAC, Guim Costa, anunci&oacute; que el documento cr&iacute;tico, firmado por una amplia mayor&iacute;a de los &oacute;rganos del colegio y dirigido al Ayuntamiento y a la Generalitat, reclama, sobre todo, un impulso m&aacute;s amplio del debate, mayor transparencia en la tramitaci&oacute;n y la apertura de un proceso de ideas que permita considerar alternativas arquitect&oacute;nicas y urban&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        El COAC celebra que Barcelona recupere la aspiraci&oacute;n de acoger una colecci&oacute;n Thyssen, pero al mismo tiempo pide que se valore la arquitectura como herramienta de ciudad, lamenta la ausencia del Ayuntamiento en el debate y propone dejar sin efecto la modificaci&oacute;n prevista para abrir un proceso participativo real, con estudios museogr&aacute;ficos, patrimoniales y econ&oacute;micos que a&uacute;n no se han hecho p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Costa fue directo al se&ntilde;alar el conflicto que observan los arquitectos: &ldquo;El Ayuntamiento act&uacute;a como regulador de la operaci&oacute;n urban&iacute;stica, pero tambi&eacute;n como promotor en la medida que accede a modificar el Plan General Metropolitano (PGM). Esa doble condici&oacute;n exige una justificaci&oacute;n a&uacute;n mayor, que hasta ahora no se ha producido&rdquo;. Tambi&eacute;n lament&oacute; que ning&uacute;n representante del consistorio asistiera a la sesi&oacute;n, ni tampoco ning&uacute;n arquitecto de OUA Group, estudio que redacta el proyecto junto al fondo Stoneweg.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carmen Thyssen y su hija, la semana pasada en una visita de prensa al Comedia                            </span>
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        El decano record&oacute; que la adecuaci&oacute;n del edificio para el futuro museo no es una mera reforma, sino una transformaci&oacute;n a gran escala que exige alterar de forma sustancial la volumetr&iacute;a, el techo edificable y la funci&oacute;n permitida en la parcela. De ah&iacute; la insistencia del COAC en abrir un concurso de ideas y en reclamar informes museogr&aacute;ficos, patrimoniales y econ&oacute;micos antes de seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        El Palau Marcet, donde se ubicar&iacute;a el museo, est&aacute; catalogado como equipamiento 7a; el proyecto propone reclasificarlo como 7c, es decir, como equipamiento metropolitano. El cambio, seg&uacute;n Sebasti&agrave; Jornet, presidente de la Agrupaci&oacute;n de Urbanistas del COAC (AAUC), &ldquo;no es t&eacute;cnico ni neutro&rdquo;, puesto que permite una ampliaci&oacute;n muy significativa del volumen construido y del techo edificable. Y en un barrio, la Dreta de l'Eixample, que ya est&aacute; sometido a una presi&oacute;n tur&iacute;stica muy elevada frente a una falta de equipamientos hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros son contundentes: el PGM vigente establece un m&aacute;ximo aproximado de 6.000 m&sup2; y el proyecto plantea alcanzar 11.000 m&sup2;. Adem&aacute;s, incorpora m&aacute;s de 2.500 m&sup2; de uso comercial, destinados previsiblemente a tiendas y restauraci&oacute;n. Jornet se&ntilde;al&oacute; que esos 2.500 m&sup2; de comercio, dif&iacute;ciles de justificar como parte de un equipamiento cultural, generan una duda de fondo. &ldquo;No conozco ning&uacute;n museo que reserve esa superficie tan grande a usos comerciales. &iquest;A qu&eacute; responde realmente esta operaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; gana la ciudad en retorno urbano con este tipo de equipamiento de car&aacute;cter privado? &iquest;Qu&eacute; compensaciones se proponen?&rdquo;, se pregunta Jornet. Por ahora, no se ha presentado ning&uacute;n plan de mejora del espacio p&uacute;blico ni zonas verdes ni soluciones de movilidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; queda realmente del Palau Marcet?</strong></h2><p class="article-text">
        El Palau Marcet, donde se prev&eacute; ubicar el museu, ya figuraba trazado en 1854, durante el derribo de las murallas de Barcelona, anticipando el futuro eje burgu&eacute;s por excelencia de la ciudad. El arquitecto Antoni Vilanova desgran&oacute; la sucesi&oacute;n de capas hist&oacute;ricas superpuestas en el edificio: la conversi&oacute;n en teatro en 1934 cambi&oacute; su interior, pero mantuvo pr&aacute;cticamente inalterada la fachada original; despu&eacute;s se abrieron huecos comerciales y a&ntilde;adieron elementos como la marquesina; y partir de 1941 fue sede de actos multitudinarios vinculados con la dictadura. En 1989 se renov&oacute; parte de la fachada incorporando piezas de m&aacute;rmol y se transform&oacute; en cine.
    </p><p class="article-text">
        Del interior del Palau Marcet no queda pr&aacute;cticamente nada original. Lo que sigue contando para la memoria colectiva es la envolvente: fachada, cubierta visible y volumen general que todav&iacute;a conserva rasgos reconocibles del edificio de 1887. Vilanova advirti&oacute; que el proyecto del futuro Museo Thyssen implica una alteraci&oacute;n excesiva de esa identidad acumulada durante casi siglo y medio. A su juicio, la reforma proyectada &ldquo;cambia de ra&iacute;z la relaci&oacute;n entre el edificio y la ciudad y hace perder su car&aacute;cter identitario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cr&iacute;tica vecinal: especulaci&oacute;n, opacidad y falta de participaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las entidades vecinales tambi&eacute;n han sido muy cr&iacute;ticas con la operaci&oacute;n. La Federaci&oacute;n de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB) ha presentado alegaciones en las que califica el proyecto de &ldquo;operaci&oacute;n especulativa&rdquo; articulada a trav&eacute;s de una modificaci&oacute;n del PGM hecha a medida del promotor privado Stoneweg, que obtendr&iacute;a un incremento de edificabilidad no justificado. Seg&uacute;n la federaci&oacute;n, esta ampliaci&oacute;n del 25% rompe las reglas que rigen en el Eixample y desprotege el Palau Marcet, cuya volumetr&iacute;a hist&oacute;rica Patrimonio exige preservar.
    </p><p class="article-text">
        Otra preocupaci&oacute;n central es la sostenibilidad econ&oacute;mica del equipamiento: mientras el Thyssen de Madrid depende de financiaci&oacute;n p&uacute;blica estatal, en Barcelona el equilibrio se lograr&iacute;a mediante el incremento del techo edificable y la explotaci&oacute;n de m&aacute;s de 2.500 m&sup2; de comercio y restauraci&oacute;n, lo que para la FAVB confirma que la operaci&oacute;n est&aacute; orientada a la rentabilidad del promotor m&aacute;s que al inter&eacute;s cultural.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;<strong>Un proyecto catastr&oacute;fico&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Sobre el edificio existente, Permanyer recordaba que buena parte de lo que hoy se percibe como hist&oacute;rico no lo es: el lateral junto al actual Hotel Avenida Palace es una ampliaci&oacute;n de 1995 para alojar nuevas salas de cine, la entrada se rehizo entonces con m&aacute;rmol blanco y las grandes intervenciones verticales para carteler&iacute;a alteraron su fisonom&iacute;a original.
    </p><p class="article-text">
        Del interior, se&ntilde;alaba, &ldquo;ya no queda pr&aacute;cticamente nada&rdquo;: solo persiste, oculto tras un panel, un escudo franquista colocado en 1941. Por eso advert&iacute;a que la discusi&oacute;n no pod&iacute;a apoyarse en una supuesta integridad patrimonial que, en realidad, es parcial y err&aacute;tica. Y ve&iacute;a con especial preocupaci&oacute;n que la operaci&oacute;n no se limitara al museo, sino que incorporara un volumen posterior de grandes dimensiones destinado tambi&eacute;n a usos comerciales y restauraci&oacute;n. Su conclusi&oacute;n era tajante: si se quiere preservar, debe hacerse con rigor; si no, quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s honesto derribarlo y construir un edificio contempor&aacute;neo que dialogue de verdad con su entorno, en vez de justificar una ampliaci&oacute;n que, a su juicio, desvirt&uacute;a una de las esquinas m&aacute;s significativas del Eixample.
    </p><p class="article-text">
        Antes de avanzar, Barcelona debe saber si aspira realmente a una colecci&oacute;n de relevancia equiparable a la de Madrid o si corre el riesgo de obtener una versi&oacute;n ampliada del modelo del Moco Museum en una esquina donde ya cuesta abrirse paso entre la muchedumbre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nuevo-museo-thyssen-barcelona-riesgo-catastrofe-debate-necesario_1_12801014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 20:53:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo Museo Thyssen de Barcelona: un riesgo de catástrofe sin el debate necesario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Barcelona,Arte,Museos,Ajuntament de Barcelona,Museo Thyssen-Bornemisza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el virus de los bloques cebra: manual de buena arquitectura para nuestras casas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/virus-bloques-cebra-manual-buena-arquitectura-casas_1_12745662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22538af5-ec31-4ee0-8182-3cd6940d5196_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el virus de los bloques cebra: manual de buena arquitectura para nuestras casas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paisaje suburbano peninsular, hoy dominado por una arquitectura de máxima rentabilidad y mínima sensibilidad, evidencia la urgencia de repensar la vivienda como espacio cultural y climático</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”</p></div><p class="article-text">
        En <em>Vers une architecture</em> (1923), Le Corbusier acu&ntilde;&oacute; la famosa frase: &ldquo;Una casa es una m&aacute;quina para habitar&rdquo;. Aunque en aquella &eacute;poca sus palabras destilaban una voluntad expresa de provocaci&oacute;n, parece ser que, un siglo despu&eacute;s, el mercado inmobiliario se las ha tomado al pie de la letra y en nuestras ciudades no cesa la proliferaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bloques cebra</a>: edificios funcionales, pero sin alma, sin colores, sin atributos, sin materiales reconocibles, sin calidez, sin ideas, sin esp&iacute;ritu, sin arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        La <em>Machine &agrave; habiter </em>que reivindicaba el arquitecto, pintor y te&oacute;rico francosuizo Le Corbusier, en aras de desarrollar una nueva arquitectura moderna que respondiera a las necesidades cotidianas de la era del coche y la industrializaci&oacute;n, con la casa como instrumento utilitario, racional y eficiente, ha llegado a su m&aacute;xima expresi&oacute;n con estos edificios con rayas blancas y negras que no son otra cosa que grandes electrodom&eacute;sticos habitables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda la cr&iacute;tica que ha surgido contra los bloques cebra, aunque certera, llega tarde. El paisaje suburbano peninsular ya est&aacute; colonizado por esta arquitectura y urbanismo de m&aacute;xima rentabilidad inmobiliaria y m&iacute;nima sensibilidad. Del mismo modo que distintos estilos arquitect&oacute;nicos han dado forma a la identidad y la imagen de las ciudades &mdash;la Barcelona modernista, el Madrid neocl&aacute;sico, la Sevilla barroca, la Granada renacentista o la Bilbao del titanio&mdash;, los bloques cebra pasar&aacute;n a los anales de la historia cristalizando un periodo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/vivienda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis habitacional</a> donde una especulaci&oacute;n salvaje impuso m&aacute;quinas a habitar que generaban mucha plusval&iacute;a para sus promotores mientras depauperaban la calidad urbana y dom&eacute;stica de aquellos que, parad&oacute;jicamente, ten&iacute;an la suerte de acceder a la compra de viviendas de obra nueva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para no caer en la desaz&oacute;n de este monocultivo arquitect&oacute;nico tan consolidado &mdash;los bloques cebra no van a desaparecer hasta dentro de muchas d&eacute;cadas&mdash;, hay margen para reivindicar una mirada m&aacute;s optimista y esperanzadora. Por mucho que pueda parecer contradictorio, Espa&ntilde;a es, en realidad, uno de los pa&iacute;ses donde se est&aacute; proponiendo la mejor arquitectura de vivienda de Europa. Para darle verosimilitud a esta afirmaci&oacute;n, vale la pena hablar con el arquitecto gallego y profesor en Cornell University Manuel Bouzas. Junto al tambi&eacute;n arquitecto y urbanista Roi Salgueiro, ha comisariado el Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la 19 Bienal de Arquitectura de Venecia 2025 con el t&iacute;tulo <em>Internalities</em>: <em>Architectures for Territorial Equilibrium,</em> que se centra en explorar estrategias clave para la descarbonizaci&oacute;n de la arquitectura en Espa&ntilde;a. &nbsp;
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                    alt="Viviendas Sociales en Ibiza por Peris+Toral Arquitectes para el IBAVI."
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            <span class="title">
                Viviendas Sociales en Ibiza por Peris+Toral Arquitectes para el IBAVI.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Bouzas y Salgueiro han confeccionado una selecci&oacute;n de proyectos de arquitectura nacional de alt&iacute;simo nivel que sirve como manual de buenas pr&aacute;cticas ante el agitado panorama contempor&aacute;neo. La muestra de Venecia incluye varios equipamientos p&uacute;blicos, viviendas unifamiliares, proyectos de espacio p&uacute;blico y tambi&eacute;n varios ejemplos de viviendas plurifamiliares como la del Bloque 6x6 de Bosch.Capdeferro Arquitectura en Girona, las Viviendas sociales 2104 de H Arquitectes en Palma de Mallorca o las Raw Rooms. 43 viviendas sociales de Peris + Toral Arquitectes en Ibiza.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo opuesto del paisaje c&eacute;brico, dominado por el mimetismo de la vulgaridad, emerge una generaci&oacute;n de arquitectos que han decidido llevar al l&iacute;mite del dise&ntilde;o y la innovaci&oacute;n las nuevas promociones de vivienda para proponer formas de habitar alternativas que se relacionan con el contexto y que no se limitan meramente a encerrar a sus inquilinos en cajas de cart&oacute;n yeso.
    </p><p class="article-text">
        El pabell&oacute;n de <em>Internalities</em> ofrece precisamente esta contratesis: una arquitectura que recupera la materia, el clima y la experiencia cotidiana como fundamentos del proyecto. Bouzas explica que la vivienda es actualmente el campo de experimentaci&oacute;n m&aacute;s palpable donde se est&aacute;n produciendo algunas de las renovaciones m&aacute;s significativas de la arquitectura espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea: &ldquo;Hay una voluntad com&uacute;n de construir desde dentro, de entender la casa como una extensi&oacute;n del paisaje y no como un objeto aislado del mismo. Se trata de proyectos concebidos desde el habitar que se manifiestan con una claridad constructiva y material. No decoran, no camuflan&rdquo;, afirma Bouzas. En ellos, la piedra, la madera o la cer&aacute;mica no se esconden: se celebran.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una arquitectura que recupera la materia, el clima y la experiencia cotidiana como fundamentos del proyecto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a la fachada plana y repetitiva del bloque cebra &mdash;&ldquo;ausencia material y desprecio del contexto&rdquo;, dice Bouzas&mdash;, las obras reunidas en <em>Internalities</em> son tridimensionales, porosas, mediadoras. Recuperan celos&iacute;as, persianas, balcones y espacios intermedios que dialogan con el clima mediterr&aacute;neo, con el viento, la luz y las sombras. Son viviendas sociales, muchas de ellas, pero con una calidad arquitect&oacute;nica que hace a&ntilde;os se reservaba para un reducto elitista. &ldquo;Por primera vez en la historia, la arquitectura de calidad es la del segmento menos competitivo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta anomal&iacute;a, hay que reconocer el papel fundamental que est&aacute;n teniendo algunas administraciones a la hora de convocar concursos p&uacute;blicos de viviendas sociales y que acaban ganando proyectos valientes, complejos y arriesgados que se salen de las convenciones constructivas y tipol&oacute;gicas del mercado privado: &ldquo;La vivienda p&uacute;blica es un terreno de experimentaci&oacute;n extraordinario hoy en d&iacute;a, sobre todo en Catalu&ntilde;a y Baleares&rdquo;, matiza Bouzas, en alusi&oacute;n al IBAVI (Instituto Balear de la Vivienda) y <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ventilador-gigante-innovaciones-vivienda-publica-invierno-no-tuve-poner-calefaccion_1_12683272.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al IMPSOL</a> (Instituto Metropolitano de Promoci&oacute;n de Suelo y Gesti&oacute;n Patrimonial de la &Aacute;rea Metropolitana de Barcelona).
    </p><p class="article-text">
        Frente a la acuciante p&eacute;rdida de calidad arquitect&oacute;nica de las promociones privadas, el sector p&uacute;blico ha depositado su confianza en el talento de los arquitectos que colaboran con industriales y constructores locales para que desarrollen viviendas con sentido de la tect&oacute;nica, de la l&oacute;gica material, del arraigo al lugar y de la tradici&oacute;n: &ldquo;En Espa&ntilde;a el presupuesto aprieta, la normativa aprieta, la administraci&oacute;n aprieta&hellip; y aun as&iacute; las propuestas son absolutamente excepcionales&rdquo;, dice Bouzas, con una mezcla de entusiasmo y perplejidad. &ldquo;No es casual que la arquitectura espa&ntilde;ola despierte hoy tanta admiraci&oacute;n internacional: junto con Suiza y Jap&oacute;n, est&aacute; entre las m&aacute;s valoradas por su capacidad de combinar rigor, materia y humanidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por primera vez en la historia, la arquitectura de calidad es la del segmento menos competitivo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel Bouzas</span>
                                        <span>—</span> arquitecto y profesor en Cornell University 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro ejemplo elocuente de esta nueva sensibilidad es el proyecto de <em>9 viviendas de protecci&oacute;n p&uacute;blica en Inca</em>, en Mallorca, obra del estudio Estruch Martorell junto con Estudi E. Torres Pujol y <a href="https://www.metalocus.es/es/noticias/fluidez-interior-casa-en-puntiro-por-estudio-ripoll-tizon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ripoll Tiz&oacute;n</a> para el IBAVI. Concebido como un ejercicio de precisi&oacute;n material y confort bioclim&aacute;tico, el edificio apuesta por una arquitectura de proximidad donde cada decisi&oacute;n constructiva se toma desde el sentido com&uacute;n y la atenci&oacute;n al lugar. &ldquo;Los interiores no est&aacute;n revestidos ni maquillados &mdash;explica la arquitecta Laura Estruch&mdash;; trabajamos con cal, con mar&eacute;s combinado con cer&aacute;mica, con forjados de madera y con persianas alicantinas. Tenemos balcones a ambas fachadas que permiten la ventilaci&oacute;n cruzada y un peque&ntilde;o mirador com&uacute;n que sirve de vest&iacute;bulo y de balc&oacute;n accesorio para los tres vecinos de cada planta: un espacio de intercambio que act&uacute;a como una habitaci&oacute;n exterior com&uacute;n, la m&aacute;s visible y bien situada del edificio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n al modelo del bloque cebra, que Estruch considera que traslada las caracter&iacute;sticas del chal&eacute; moderno a un formato plurifamiliar, la arquitecta defiende una l&oacute;gica material diversa y adaptada a cada situaci&oacute;n: &ldquo;En el edificio de Inca, la constructora se quejaba porque la obra iba lenta, no estaba industrializada, ni se resolv&iacute;a todo en serie, sino que cada elemento se compon&iacute;a de los materiales y la t&eacute;cnica m&aacute;s apropiada&rdquo;. En el proyecto se emplean piedra de mar&eacute;s local, de las &uacute;ltimas canteras activas en Mallorca, y carpinter&iacute;as y cerrajer&iacute;a de talleres de proximidad: &ldquo;La ausencia de revestimientos no implica pobreza &mdash;a&ntilde;ade Estruch&mdash;, sino dignidad: dejar que los materiales se expresen en su estado natural es m&aacute;s sostenible, conecta con nuestra cultura mediterr&aacute;nea y genera espacios m&aacute;s ricos y con mayor inter&eacute;s&rdquo;.
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            <span class="title">
                Bloque 6x6 por Bosch.Capdeferro Arquitectura en Girona.                            </span>
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        Todos estos proyectos construidos en Espa&ntilde;a, y que est&aacute;n en el punto de mira de las academias de arquitectura de todo el mundo, coinciden en incluir algunas estrategias comunes que han reformulado los par&aacute;metros t&iacute;picos por los que se rigen las viviendas desde la &uacute;ltima mitad de siglo. Los bloques cebra, por muchas tiras LED que incluyan, en realidad reproducen distribuciones y relaciones espaciales que distan muy poco de los pisos de pol&iacute;gono t&iacute;picos del desarrollismo.
    </p><p class="article-text">
        Las viviendas genuinamente contempor&aacute;neas, tal y como teoriza&nbsp;Rafael G&oacute;mez-Moriana en el libro <em>Vivienda en el &aacute;rea metropolitana de Barcelona 2015-2024</em> (AMB), se caracterizan por una tipolog&iacute;a flexible y adaptativa, pensada para distintos tipos de unidades familiares y estilos de vida; por espacios ambiguos &mdash;como cocinas integradas, habitaciones gen&eacute;ricas y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pasillo-muerto-vuelve-enfilade-cambiando-casas_1_10962568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estancias en hilera sin pasillos que desjerarquizan la estructura</a> cl&aacute;sica de la vivienda&mdash;; por la incorporaci&oacute;n de espacios intermedios clim&aacute;ticos &ndash;balcones, patios, pasarelas que mejoran la ventilaci&oacute;n, la luz y el comportamiento energ&eacute;tico&ndash; y de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pasillo-muerto-vuelve-enfilade-cambiando-casas_1_10962568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacios intermedios sociales</a>, zonas entre lo p&uacute;blico y lo privado que favorecen la interacci&oacute;n vecinal; y por una apuesta por materiales aut&oacute;ctonos que se exponen con cierta crudeza y que incorporan una <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/piel-habito-arquitectura-tacto-frente-hegemonia-ojo_1_11558691.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sensibilidad t&aacute;ctil</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dejar que los materiales se expresen en su estado natural es más sostenible, conecta con nuestra cultura mediterránea y genera espacios más ricos y con mayor interés</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Estruch </span>
                                        <span>—</span> arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estruch advierte sobre el contrasentido que domina buena parte de la vivienda de obra nueva que se construye: &ldquo;Raramente incluyen par&aacute;metros ambientales ni el uso de materiales locales. Si sigues el proceso de construcci&oacute;n de un edificio, te das cuenta de que todos los materiales que no se ven son malos y baratos, y los acaban revistiendo para que parezcan lujosos de alg&uacute;n modo. Cada vez baja m&aacute;s la calidad y el precio no deja de subir&rdquo;. Su diagn&oacute;stico subraya la distancia entre la apariencia y la realidad constructiva: mientras la superficie se disfraza de sofisticaci&oacute;n, el interior se empobrece t&eacute;cnica y sensorialmente. 
    </p><p class="article-text">
        Para Bouzas, este &ldquo;trampantojo&rdquo; representa el modelo del confort inmediato, uniforme, exportable, que convierte el hogar en un decorado intercambiable: &ldquo;Nos encontramos inmersos en plena <em>Airbinificaci&oacute;n</em> de los espacios que habitamos: <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pandemia-cromatica-casas-grises-resiste-decoracion-minimalista-hogares_1_12641247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cajas grises fr&iacute;as</a>, sin texturas, sin juntas, que decoraremos luego con nuestro tablero de Pinterest&rdquo;, y matiza: &ldquo;Muchas de las nuevas viviendas sociales, en cambio, entienden que habitar exige un cierto cuidado, una comprensi&oacute;n de su &rdquo;anatom&iacute;a&ldquo; constructiva y cultura del mantenimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bouzas apunta a una idea esencial: los proyectos arquitect&oacute;nicamente m&aacute;s interesantes exigen una cierta militancia, una implicaci&oacute;n activa por parte de quienes los habitan. No son viviendas neutras ni as&eacute;pticas, sino espacios que requieren unas m&iacute;nimas instrucciones. Las nuevas tipolog&iacute;as invitan a construir una relaci&oacute;n consciente con el espacio y el entorno, no al consumo indiferenciado. Frente a la promesa moderna de desentendernos de todo &mdash;&ldquo;vivir asistidos por una Alexa constante&rdquo;&mdash;, la buena arquitectura reivindica el v&iacute;nculo entre las personas y lo que les rodea. &ldquo;Es tan sencillo como entender que habitas un clima y un territorio: en el norte, muros gruesos; en el sur, patios y sombras; en el Mediterr&aacute;neo, persianas y balcones. Tenemos un lenguaje riqu&iacute;simo que estamos olvidando&rdquo;, sentencia Bouzas.
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                    alt="9 viviendas de protección pública en Inca por Estruch Martorell + Estudi E. Torres Pujol + Ripoll Tizón."
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            <span class="title">
                9 viviendas de protección pública en Inca por Estruch Martorell + Estudi E. Torres Pujol + Ripoll Tizón.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a de la burbuja inmobiliaria, y esa obsesi&oacute;n patria que se desvanece de tener un <a href="https://www.eldiario.es/economia/radiografia-pais-pequenos-rentistas-tres-millones-familias-ingresos-alquiler_1_11494665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;s de propietarios</a> en vez de proletarios, nos hizo creer que cualquier trabajador se pod&iacute;a comprar un piso nuevo &mdash;mejor a estrenar, &iquest;por qu&eacute; no?&mdash; y sobre plano, donde colocar alg&uacute;n d&iacute;a la alfombrilla de la &ldquo;rep&uacute;blica independiente de nuestra casa&rdquo;. Aquella promesa se materializ&oacute; en una construcci&oacute;n descontrolada desprovista de arquitectos, entendiendo su figura como algo m&aacute;s que meros &ldquo;firmones&rdquo; o bur&oacute;cratas de las obras. Un siglo despu&eacute;s del sue&ntilde;o moderno de la <em>machine &agrave; habiter</em>, concebido como una quimera revolucionaria que aspiraba a que las viviendas se pudiesen replicar como productos seriados de una cadena de montaje, toca reivindicar todo lo contrario: mirar hacia el futuro con el retrovisor reflejando la tradici&oacute;n, la inteligencia y la belleza de nuestro pasado local. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/virus-bloques-cebra-manual-buena-arquitectura-casas_1_12745662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 20:47:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el virus de los bloques cebra: manual de buena arquitectura para nuestras casas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Edificios,Vivienda,Innovación,Tendencias,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bienvenidos a la ciudad espectáculo: cuando el sitio en el que vives se transforma para el turista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bienvenidos-ciudad-espectaculo-sitio-vives-transforma-turista_1_12643466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57cf73a9-5844-4e50-8428-21d58d432736_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bienvenidos a la ciudad espectáculo: cuando el sitio en el que vives se transforma para el turista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de los libros 'Ciudad Clickbait' y 'Ciudad Copyright', analizamos qué ocurre cuando la ciudad se convierte en mercancía, vaciada de vida cotidiana y de transformación compartida</p><p class="subtitle">El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La ciudad hist&oacute;ricamente formada se deja de vivir, se deja de aprehender pr&aacute;cticamente, y queda s&oacute;lo como objeto de consumo cultural para turistas y para el esteticismo, &aacute;vidos de espect&aacute;culos y de lo pintoresco. Incluso para los que buscan comprenderla c&aacute;lidamente, la ciudad est&aacute; muerta&rdquo;, escribi&oacute; Henri Lefebvre en <em>El derecho a la ciudad.</em>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que una profec&iacute;a sobre la decadencia urbana, estas palabras del soci&oacute;logo franc&eacute;s Lefebvre, uno de los grandes te&oacute;ricos del urbanismo del siglo XX, son una advertencia sobre lo que ocurre cuando la ciudad se convierte en mercanc&iacute;a y espect&aacute;culo, vaciada de vida cotidiana, de conflicto y de transformaci&oacute;n compartida.
    </p><p class="article-text">
        Medio siglo despu&eacute;s, su diagn&oacute;stico resuena con fuerza renovada. Porque hoy, el derecho a la ciudad &mdash;ese derecho a habitarla, a apropiarse de ella, a vivirla colectivamente, a ser su actor protagonista&mdash; se ve amenazado por nuevas formas de desposesi&oacute;n: la digitalizaci&oacute;n ubicua, la mercantilizaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n extrema del espacio urbano y una gesti&oacute;n p&uacute;blica cada vez m&aacute;s orientada a satisfacer los intereses de grandes inversores y los flujos tur&iacute;sticos en lugar de responder a las necesidades reales de sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Lefebvre hablaba de una ciudad muerta; pero hoy, m&aacute;s que muertas, las ciudades rebosan vida capturada, coreografiada y dirigida hacia fines que se basan en el consumo, la diseminaci&oacute;n de im&aacute;genes y la rentabilidad de unos pocos. Una vida que ya no pertenece a quienes la habitan, sino a quienes la explotan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto emergen nuevas categor&iacute;as cr&iacute;ticas, como las que proponen los libros <em>Ciudad Clickbait</em> y <em>Ciudad Copyright</em>, que nos ayudan a entender c&oacute;mo se transforma el derecho a la ciudad en la era del algoritmo y la mercantilizaci&oacute;n simb&oacute;lica. Ambos anglicismos vinculados a las urbes denuncian de forma elocuente c&oacute;mo las ciudades se configuran cada vez m&aacute;s bajo l&oacute;gicas de espect&aacute;culo medi&aacute;tico, procesos gentrificadores y por el control creciente de oligopolios digitales como Airbnb, Uber o Amazon.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La ciudad <em>clickbait</em> y el alcalde <em>influencer</em></h2><p class="article-text">
        En el ensayo <em>Ciudad Clickbait</em> (Barlin Libros, 2025), el periodista y analista urbano valenciano Vicent Molins describe c&oacute;mo muchas ciudades espa&ntilde;olas han adoptado una l&oacute;gica de marketing digital, gestion&aacute;ndose como marcas que priorizan la visibilidad y el rendimiento tur&iacute;stico por encima de la vida vecinal. En este contexto, para el autor &ldquo;la ciudad se convierte en un contenido audiovisual elaborado para redes sociales, aplicaciones tur&iacute;sticas y medios digitales&rdquo;, una escenograf&iacute;a atractiva dise&ntilde;ada para gustar, generar clics y atraer inversi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ciudad se divide cada vez más entre quienes la ven como mercancía y quienes la consideran memoria, historia y hogar de varias generaciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vicent Molins</span>
                                        <span>—</span> periodista y analista urbano valenciano 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Molins adapta el concepto de <em>clickbait</em>, contenido dise&ntilde;ado para captar atenci&oacute;n a toda costa, al espacio urbano: calles, plazas y eventos se transforman en productos dise&ntilde;ados para ser consumidos masivamente, ya sea de forma presencial o en formato digital. Esta l&oacute;gica, advierte, no se limita a las grandes metr&oacute;polis, sino que permea tambi&eacute;n en ciudades medianas que asoman la cabeza con iniciativas bastante cuestionables para situarse en el mapa.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso paradigm&aacute;tico de Vigo, con su alcalde Abel Caballero, que ser&iacute;a tambi&eacute;n un claro ejemplo de lo que Molins llama el &ldquo;alcalde<em> influencer&rdquo;</em>. Caballero ha convertido su ciudad en la capital de la Navidad con un espectacular alumbrado que rivaliza con Nueva York. &ldquo;En este tipo de eventos, los ciudadanos deber&iacute;amos pedir la letra peque&ntilde;a. Saber cu&aacute;l es el coste y la repercusi&oacute;n real que tienen para la ciudadan&iacute;a local&rdquo;, propone Molins. El encendido navide&ntilde;o de las luces de Vigo es un evento digital y tur&iacute;stico masivo que ejemplifica c&oacute;mo un alcalde puede asumir el papel de <em>influencer</em> urbano, gestionando la ciudad como espect&aacute;culo m&aacute;s que como un espacio p&uacute;blico, entre otras cosas, por pura vanidad de legar su autor&iacute;a. Ante esta deriva, Molins advierte: &ldquo;La ciudad se divide cada vez m&aacute;s entre quienes la ven como mercanc&iacute;a y quienes la consideran memoria, historia y hogar de varias generaciones.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">Ciudad con <em>copyright </em>y fascismo territorial</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, en <em>Ciudad Copyright</em> (Tierra Adentro, 2024), el polit&oacute;logo y activista mexicano Conrado Romo analiza c&oacute;mo la l&oacute;gica de la propiedad intelectual se impone sobre el espacio urbano, es decir con <em>derechos reservados</em> solo para quienes puedan invertir ingentes cantidades de dinero. Desde Guadalajara (M&eacute;xico), su ciudad de referencia, Romo examina c&oacute;mo en las ciudades globales, la cultura, el relato y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta la est&eacute;tica</a> quedan sometidos a din&aacute;micas extractivas que privatizan la experiencia urbana y expulsan la diversidad popular en nombre de la innovaci&oacute;n y la creatividad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Guadalajara se ha expulsado a gente del centro histórico con argumentos relacionados con la cultura o el deporte, pero el objetivo real es abrir espacio a inversores que replican una ciudad genérica, sin identidad ni diversidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Conrado Romo</span>
                                        <span>—</span> politólogo y activista mexicano 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Conrado Romo extiende la noci&oacute;n de <em>copyright</em> al &aacute;mbito urbano, donde gobiernos y corporaciones aplican la l&oacute;gica de la propiedad intelectual para controlar el uso del espacio p&uacute;blico, los s&iacute;mbolos y las expresiones culturales. &ldquo;En Guadalajara se ha expulsado a gente del centro hist&oacute;rico con argumentos relacionados con la cultura o el deporte, pero el objetivo real es abrir espacio a inversores que replican una ciudad gen&eacute;rica, sin identidad ni diversidad&rdquo;, denuncia. La <em>ciudad copyright</em> se dise&ntilde;a para el algoritmo y el mercado global: espacios p&uacute;blicos tematizados, privatizados y listos para eventos comerciales. Romo ironiza que &ldquo;las salsas picantes ya no pican, se han gentrificado&rdquo;, apuntando c&oacute;mo incluso los elementos m&aacute;s cotidianos son neutralizados para el consumo tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n alerta sobre las <em>Smart Cities</em>, donde la promesa de eficiencia tecnol&oacute;gica impone una racionalidad tecnocr&aacute;tica que elimina autonom&iacute;a, emoci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadana. &ldquo;Las decisiones las toman los m&oacute;viles y los algoritmos; los usuarios no conocen el c&oacute;digo y no pueden moldearlo&rdquo;, advierte. Esta &ldquo;cajanegrizaci&oacute;n&rdquo; de la gobernanza genera un sistema opaco que excluye a la ciudadan&iacute;a. Romo enmarca estos procesos en lo que Boaventura de Sousa Santos denomina &ldquo;fascismo territorial&rdquo;: pol&iacute;ticas que reocupan y transforman espacios al margen del orden institucional, imponiendo nuevas l&oacute;gicas de poder y exclusi&oacute;n. Se&ntilde;ala c&oacute;mo tradiciones populares locales son apropiadas por empresas extranjeras y convertidas en espect&aacute;culos comercializados: &ldquo;En Guadalajara nunca se celebr&oacute; especialmente el D&iacute;a de Muertos, pero desde la pel&iacute;cula <em>Coco</em>, un parque p&uacute;blico se privatiza y se explota para acoger un <em>show </em>tem&aacute;tico&rdquo;, apunta Romo. Una ciudad que deja de pensarse para ser habitada, y empieza a dise&ntilde;arse para ser vendida.
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                Numerosas personas observan el alumbrado de Navidad de la calle Larios, en Málaga, en plena pandemia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un problema de autoestima</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s insidiosos de la transformaci&oacute;n urbana contempor&aacute;nea es lo que Vicent Molins denomina <em>gentrificaci&oacute;n narrativa</em>: una forma de desposesi&oacute;n simb&oacute;lica en la que las ciudades dejan de contarse a s&iacute; mismas para empezar a imitar relatos de &eacute;xito ajenos. Seg&uacute;n Molins, muchas ciudades sufren una profunda crisis de autoestima que las lleva a construir su identidad desde la carencia: sienten que se est&aacute;n quedando fuera del juego global y que solo podr&aacute;n sobrevivir si se parecen a otras a las que, supuestamente, &ldquo;les va bien&rdquo;. As&iacute;, emergen titulares absurdos sobre nuevas Silicon Valley o proyectos inflados que prometen innovaci&oacute;n, tr&aacute;nsito o creatividad, aunque tengan poco arraigo local: &ldquo;As&iacute; puede Valencia ser el Silicon Valley europeo&rdquo;, reza uno de los m&uacute;ltiples titulares que recoge Molins en su libro, donde Valencia, Barcelona, Sevilla o M&aacute;laga se postulan como las nuevas Silicon Valley del sur de Europa.
    </p><p class="article-text">
        A miles de kil&oacute;metros, Romo alude al mismo ejemplo: &ldquo;Durante mucho tiempo han intentado consolidar la idea de que Guadalajara es el Silicon Valley mexicano. Aqu&iacute; han llegado empresas multinacionales los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, pero para instalar f&aacute;bricas de manufactura, no sus sedes&rdquo;. Se idealiza Silicon Valley como un concepto abstracto que cualquier ciudad ans&iacute;a, pero que nadie sabe del todo en qu&eacute; consiste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Romo, el <em>branding </em>se ha vuelto prioritario para las ciudades: generar una narrativa seductora, una marca, un relato discursivo entre lo local y lo cosmopolita, que busca ser del agrado de los inversores y del capital humano transnacional, conocidos ya com&uacute;nmente como <em>expats</em>. Esta ansiedad por dominar la escena medi&aacute;tica &mdash;por parecer modernas, visibles y deseables ante los de fuera&mdash; genera una l&oacute;gica de servilismo urbano que prioriza la imagen frente a la vida real. Se gestionan espect&aacute;culos, no necesidades; se construyen campa&ntilde;as publicitarias para atraer, pero se desatiende el d&iacute;a a d&iacute;a de quienes habitan la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Molins considera especialmente sangrante el caso de M&aacute;laga, una ciudad que &ldquo;aparentemente&rdquo; lo est&aacute; haciendo todo bien para ser una de estas Silicon Valley del sur, pero, en cambio, su ciudadan&iacute;a est&aacute; perdiendo toda la soberan&iacute;a y vive objetivamente peor que hace unos a&ntilde;os. La falta de autoestima de M&aacute;laga se ilustra, seg&uacute;n Molins, de una forma preocupante a trav&eacute;s de las declaraciones de Isabel Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a, ministra de Vivienda y Agenda Urbana, cuando hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/malaga/ministra-vivienda-pide-malaga-prohibir-pisos-turisticos-viviran-sirven-vino-espetos_1_11535505.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute;</a>: &ldquo;Si los malague&ntilde;os no tienen un lugar donde vivir, &iquest;qui&eacute;n va a atender a esos turistas? &iquest;D&oacute;nde se van a alojar los camareros que luego nos sirven un vino y un espeto?&rdquo;. La cuadratura perfecta del c&iacute;rculo de la sumisi&oacute;n y de la falta de amor propio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empresas vampiro</h2><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Que Airbnb, el mayor proveedor de alojamientos del mundo, no tenga habitaciones y que Uber, la compa&ntilde;&iacute;a de taxis m&aacute;s grande del mundo, no tenga coches es justo la clave de b&oacute;veda de su modelo. Las ciudades, en cambio, s&iacute; que tienen aquello que las define: presumiblemente tienen ciudadanos&rdquo;, relata Molins, mientras asegura que no quiere caer en la nostalgia de quien dice &ldquo;mi ciudad ya no es como era&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades deben transformarse, lo preocupante es que ya no compiten en igualdad de condiciones, porque los grandes fondos y plataformas digitales han roto las reglas. Frente a modelos cl&aacute;sicos, donde quien operaba en la ciudad deb&iacute;a estar presente y vinculado f&iacute;sicamente a ella, hoy los actores dominantes ni siquiera tienen sede ni responsabilidades locales. Solo extraen valor y se marchan, sin un retorno ni un arraigo territorial. Esta l&oacute;gica ha erosionado la capacidad de reacci&oacute;n de los gobiernos locales, que han perdido soberan&iacute;a y, seg&uacute;n Molins, libertad bien entendida: se mercantiliza la ciudad sin que la ciudadan&iacute;a tenga capacidad de decidir. Ante esto, el &uacute;nico camino posible es la intervenci&oacute;n p&uacute;blica: &ldquo;Regular no es ir contra el mercado o de la tan sobada libertad, sino garantizar precisamente la libertad para que siga existiendo competencia&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frente a modelos clásicos, donde quien operaba en la ciudad debía estar presente y vinculado físicamente a ella, hoy los actores dominantes ni siquiera tienen sede ni responsabilidades locales. Solo extraen valor y se marchan, sin un retorno ni un arraigo territorial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vicent Molins</span>
                                        <span>—</span> periodista y analista urbano valenciano
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, Romo alerta de la amenaza de estos nuevos oligopolios que no requieren de intermediarios locales: &ldquo;Las ciudades se est&aacute;n transformando para atraer al &rdquo;cognitariado&ldquo;: trabajadores precarizados vinculados a empresas transnacionales digitales como Netflix, Amazon o Facebook, que buscan asentarse en entornos urbanos con menores costes salariales, pero con una alta calidad de vida&rdquo;. Romo remarca la capacidad vampirizadora que tienen estas empresas concretamente en los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centros de las ciudades</a>, donde su modelo extractivista acaba pervirtiendo el valor simb&oacute;lico y cultural del lugar y propiciando cambios demogr&aacute;ficos muy significativos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Turistas <em>Coca-Cola</em></h2><p class="article-text">
        &iquest;Hay un l&iacute;mite para el turismo? En las ciudades espa&ntilde;olas, de acuerdo con <em>Ciudad clickbait</em>, parece que no. Molins cuenta la an&eacute;cdota de las <em>Coca-Colas</em> de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/hotelero-expresidente-barca-joan-gaspart_1_1783319.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Gaspart</a>, empresario hotelero y expresidente del FC Barcelona, que afirm&oacute; que cuando vendes un producto, en su caso la ciudad de Barcelona, lo haces para vender al mayor n&uacute;mero posible de personas, como con las <em>Coca-colas</em>. Las principales ciudades tur&iacute;sticas del pa&iacute;s ya hace a&ntilde;os que padecen diabetes aguda y, sin embargo, el gobierno municipal de Val&egrave;ncia decidi&oacute; derogar <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/tasa-turistica-renuncian-pp-vox-valencia-recaudo-pasado-ano-barcelona-106-millones_1_12362148.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la imposici&oacute;n de una tasa tur&iacute;stica</a> que apenas llegaba a los 2&euro;.
    </p><p class="article-text">
        Molins tiene una soluci&oacute;n tajante al respecto: &ldquo;Los ayuntamientos tienen que dejar de actuar como si fueran operadores tur&iacute;sticos. Es complicado limitar el n&uacute;mero de turistas, pero s&iacute; que se pueden controlar las llegadas de cruceros o controlar la proliferaci&oacute;n de pisos tur&iacute;sticos. Hay que dejar de invertir dinero p&uacute;blico para promocionar el turismo y reorientar el modelo econ&oacute;mico local, apostando por una econom&iacute;a m&aacute;s mixta y menos dependiente de este monocultivo&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Los turistas no vienen porque nuestros ayuntamientos hagan mucha pol&iacute;tica tur&iacute;stica, vienen por las conexiones a&eacute;reas y por las bondades del mercado tur&iacute;stico espa&ntilde;ol. Muchas ciudades creen que si ponen una tasa dejar&aacute;n de venir turistas. Es una mentalidad de hace 30 a&ntilde;os. Las ciudades con m&aacute;s turistas tambi&eacute;n suelen tener tasas m&aacute;s altas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Grandes eventos &ldquo;Monorra&iacute;l&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En <em>Ciudad copyright</em>, Conrado Romo inicia su ensayo con el siguiente prefacio:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;-Ricky Mandino: Es la mejor elecci&oacute;n aqu&iacute;, se&ntilde;ores. Alcen las voces y sus corazones.
    </p><p class="article-text">
        - Ciudadanos de Springfiled: &iexcl;Monorra&iacute;l, monorra&iacute;l, monorra&iacute;l!
    </p><p class="article-text">
        - Marge: Pero la avenida principal est&aacute; da&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        - Bart: Lo siento mam&aacute;, la decisi&oacute;n est&aacute; tomada.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        A principios de verano, el diputado de M&aacute;s Madrid, Pablo Padilla, utiliz&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/diputado-madrid-canta-monorrail-simpsons-criticar-circuito-formula-1-ifema_132_12403557.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este mismo episodio</a> de <em>Los Simpsons</em> para cargar contra el circuito de F&oacute;rmula 1 en Ifema. No es nada nuevo que las ciudades y sus dirigentes pol&iacute;ticos pretendan prosperar a golpe de macroevento o de edificios insignia, de ah&iacute; a que haya trascendido el concepto <em>Modelo Barcelona</em> a ra&iacute;z de los Juegos Ol&iacute;mpicos del &rsquo;92 o el <em>Fen&oacute;meno Guggenheim</em> en Bilbao. No obstante, estos casos de &eacute;xito son dif&iacute;cilmente replicables ya que dependen de contextos y casu&iacute;sticas muy particulares. Solo en Barcelona, en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se han dado fracasos llamativos como el del F&oacute;rum de las Culturas de 2004 o recientemente la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/elitista-barcelona-desenganada-copa-america-choca-pie-calle-euforia-kiwi_1_11738464.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Copa Am&eacute;rica de 2024</a>. Molins cita varios de estos eventos que no tuvieron la repercusi&oacute;n ni el impacto deseado: el Gran Premio de Europa de F1 por las calles de Val&egrave;ncia en 2012, la Expo de Zaragoza en 2008 o los Latin Grammy en Sevilla en 2023.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Molins advierte que no se trata de afirmar que &ldquo;los eventos son malos&rdquo; per se. &ldquo;Depende&rdquo;, matiza. &ldquo;Lo problem&aacute;tico es convertir el evento en una soluci&oacute;n m&aacute;gica, una explicaci&oacute;n na&iacute;f que todo lo cura&rdquo;. La acumulaci&oacute;n de grandes citas puede llegar a saturar los sistemas urbanos, y en muchos casos las ciudades se lanzan a por ellas sin una estrategia clara ni transformadora. &ldquo;La Copa Am&eacute;rica no fue un mal evento para Valencia y en cambio no ha funcionado en Barcelona&rdquo;, Molins se&ntilde;ala que este tipo de iniciativas funcionan muchas veces como anzuelo emocional, una forma de alimentar de nuevo la autoestima urbana a corto plazo. &ldquo;Es la manera que muchos alcaldes tienen de dejar su firma, de reivindicar su autor&iacute;a. Pero los proyectos a 20 a&ntilde;os vista no lucen electoralmente. Lo que falta desde hace d&eacute;cadas en la administraci&oacute;n es ambici&oacute;n real&rdquo;, sentencia Molins.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text"> Si no reivindicamos nuestro espacio, si dejamos que lo digital, lo mercantil y lo superficial dicten las reglas, terminaremos viviendo en parques temáticos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Conrado Romo</span>
                                        <span>—</span> politólogo y activista mexicano 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una perspectiva similar ofrece Conrado Romo en el contexto mexicano. Guadalajara, designada como una de las ciudades sede del Mundial de f&uacute;tbol de 2026, ha iniciado un proceso de transformaci&oacute;n urbana que ya est&aacute; dejando v&iacute;ctimas. En nombre del evento, se est&aacute; arrasando una zona y espacios p&uacute;blicos con tejido social y cultural. Romo a&ntilde;ade con sorna amarga: &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n quisimos ser Bilbao, traer nuestro Guggenheim, levantar esculturas gigantes o torres-mirador como en Toronto&hellip; pero al final casi nada lleg&oacute; a buen puerto. En cierta medida, nuestros mayores logros de resistencia urbana han sido fruto de la incompetencia pol&iacute;tica m&aacute;s que de una estrategia social planificada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este espect&aacute;culo, como vaticinaba Lefebvre, entre lo edulcorado y lo siniestro, donde los alcaldes gobiernan contabilizando <em>likes</em> y los grandes fondos carro&ntilde;ean la vida urbana, reclamar el derecho a la ciudad es un acto m&aacute;s de sentido com&uacute;n que una quimera revolucionaria. Si no reivindicamos nuestro espacio, si dejamos que lo digital, lo mercantil y lo superficial dicten las reglas, terminaremos viviendo en parques tem&aacute;ticos para las <em>selfies</em>, las <a href="https://www.eldiario.es/era/despedidas-de-solteros_1_10979762.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despedidas de soltero</a> y los eventos que tendr&aacute;n su p&uacute;blico en la otra punta del mundo, haciendo el seguimiento por YouTube. Que nadie nos enga&ntilde;e: la ciudad es de quienes la habitan, no de quienes la explotan o la privatizan bajo el disfraz del &eacute;xito y de las tendencias.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bienvenidos-ciudad-espectaculo-sitio-vives-transforma-turista_1_12643466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2025 20:02:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bienvenidos a la ciudad espectáculo: cuando el sitio en el que vives se transforma para el turista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Urbanismo,Ciudades,Capitalismo,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfacaf1d-3d82-4614-8281-9ff20c9a5c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124896.jpg" width="767" height="432" alt="El fenómeno de los &#039;edificios cebra&#039; que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El bloque cebra es la moda arquitectónica que define los edificios de viviendas con fachadas compuestas por franjas blancas y negras que se han diseminado durante la última década por toda la península</p><p class="subtitle">“Minipisos” y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable</p></div><p class="article-text">
        Si uno pasea hoy por cualquier periferia urbana en Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s probable es que acabe frente a un mismo paisaje: hileras de edificios recientes, altos, impersonales, vestidos de franjas blancas y negras. Son los llamados bloques cebra, un t&eacute;rmino popularizado desde la cuenta de Instagram <a href="https://www.instagram.com/bloque_cebra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@bloque_cebra</a>, que ha logrado poner nombre a un fen&oacute;meno que muchos intu&iacute;amos, pero al que nadie se le hab&iacute;a ocurrido bautizar y teorizar. Detr&aacute;s de la iniciativa est&aacute; un grupo de j&oacute;venes arquitectos que, tras dilucidar las bases y la esencia de este malogrado movimiento arquitect&oacute;nico, han decidido compartirlo a trav&eacute;s de Instagram con un punto de iron&iacute;a y con un mapa colaborativo &mdash;tambi&eacute;n llamado safari&mdash; donde ya tienen detectados y ubicados m&aacute;s de mil casos de cebras. 
    </p><p class="article-text">
        A. B., arquitecto de 33 a&ntilde;os que prefiere permanecer en el anonimato, es el gestor de la cuenta y quien decidi&oacute; que todo este fen&oacute;meno no se restringiera a un debate interno con sus colegas de profesi&oacute;n y se pusiera en com&uacute;n con el resto de observadores del paisaje urbano: &ldquo;El concepto lo ten&iacute;amos claro entre nuestro grupo de amigos arquitectos, pero hac&iacute;a falta darle un nombre para que todo el mundo lo relacionara r&aacute;pidamente con esta nueva pandemia arquitect&oacute;nica que todos hemos visto o incluso habitado en alg&uacute;n momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El apelativo ha cuajado hasta el punto de que es la comunidad la que detecta y comparte los ejemplos que van poblando este mapa colectivo de cebras esparcidas por toda la pen&iacute;nsula.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es una cebra?</h2><p class="article-text">
        La definici&oacute;n es sencilla: edificios de vivienda nueva recubiertos de franjas horizontales oscuras, que normalmente agrupan las ventanas, y franjas de color claro opacas, repitiendo una est&eacute;tica monocrom&aacute;tica que se extiende en altura en funci&oacute;n de la dimensi&oacute;n del edificio. No es tanto un estilo como un sistema, seg&uacute;n anuncian: &ldquo;La cebra no se dise&ntilde;a, se tramita&rdquo;. Para comprender el nacimiento de las cebras, A. B. nos habla del papel fundamental del promotor en detrimento del arquitecto: &ldquo;Aqu&iacute; el arquitecto es un bur&oacute;crata, no un proyectista&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones técnicas. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elección, el electrodoméstico inmobiliario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B. </span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El promotor ya sabe de antemano qu&eacute; va a construir; lo &uacute;nico que necesita es alguien que tramite la licencia y garantice una relaci&oacute;n satisfactoria de precio/m2. El trabajo del promotor, resume A. B., es siempre el mismo: buscar la m&aacute;xima rentabilidad y eficiencia en la construcci&oacute;n para que luego se venda bien. El modelo de la cebra ahora mismo encaja a la perfecci&oacute;n y por eso lo repiten hasta la saciedad. Han conseguido desarrollar un producto arquitect&oacute;nico que se basa en su absoluta funcionalidad, sin disquisiciones ni complicaciones est&eacute;ticas o sensibles, solo objetivas y pragm&aacute;ticas.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLr-5RmNyxf/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El arquitecto lo explica con una met&aacute;fora dom&eacute;stica: &ldquo;Cuando vas a comprar una lavadora, todas son blancas. Solo comparas especificaciones t&eacute;cnicas: eficiencia energ&eacute;tica, peso, precio... La est&eacute;tica no importa. La vivienda cebra funciona igual. Es la no-elecci&oacute;n, el electrodom&eacute;stico inmobiliario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad como Excel</h2><p class="article-text">
        Para entender el &eacute;xito del modelo cebra hay que mirar c&oacute;mo se legisla el urbanismo en Espa&ntilde;a. Las normas delimitan edificabilidad, alineaciones y alturas, pero rara vez se ocupan del contenido arquitect&oacute;nico ni de la relaci&oacute;n de los edificios con el espacio p&uacute;blico y las plantas bajas. El resultado es que los proyectos se limitan a cumplir varios par&aacute;metros en una tabla de Excel, sin propuestas complejas que atiendan al contexto y la identidad del barrio donde se levantan. &ldquo;En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geom&eacute;trico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia&rdquo;, explica A. B. En contraste, recuerda su experiencia en varios proyectos en Holanda, donde el arquitecto debe defender la propuesta ante comisiones municipales que valoran la calidad arquitect&oacute;nica y la repercusi&oacute;n urbana de la nueva construcci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En estos casos, el papel del arquitecto se reduce a construir un artefacto geométrico que cumpla con la normativa y permita tramitar la licencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y cocreador de @bloques_cebra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa ausencia de criterios cualitativos en la regulaci&oacute;n espa&ntilde;ola tiene consecuencias visibles: edificios demasiado parecidos entre s&iacute;, independientemente de si se levantan en Bilbao, Sevilla o A Coru&ntilde;a. &ldquo;No es que haya poca normativa, al contrario, pero es tan seca y as&eacute;ptica que lo que acaba determinando un barrio entero puede ser una serie de tecnicidades absurdas&rdquo; dice el arquitecto. La falta de debate sobre dise&ntilde;o urbano abre la puerta a que la cebra se convierta en la opci&oacute;n por defecto: promociones privadas que cumplen el expediente y homogeneizan las ciudades empatando a la baja, renunciando a generar espacios con vitalidad y sentido; la ant&iacute;tesis de lo que ha sido por excelencia el espacio p&uacute;blico de las ciudades mediterr&aacute;neas. 
    </p><h2 class="article-text">El <em>pack</em> cebra</h2><p class="article-text">
        El bloque cebra rara vez viene solo: suele incluir piscina, p&aacute;del y parking. Es un <em>pack</em> de estilo de vida encapsulado. &ldquo;Es casi como una disculpa. Sabemos que el urbanismo no va a funcionar, que las calles estar&aacute;n muertas, porque las plantas bajas no tienen comercio. Entonces se ofrece un <em>pack</em> privado: piscina, garaje, gimnasio, spa. Todo dentro de la valla&rdquo;, critica A. B.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es más que la renuncia al espacio público por ineptitud y desidia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cebra no solo ignora la calle: la rechaza. Lo que se vende como lujo no es m&aacute;s que la renuncia al espacio p&uacute;blico por ineptitud y desidia. La consecuencia son barrios est&eacute;riles, sin vida a pie de calle, donde la socializaci&oacute;n se reduce a los encuentros ocasionales entre vecinos que cruzan la verja. Una privatizaci&oacute;n cotidiana que erosiona de forma antinatural la tradici&oacute;n de este pa&iacute;s de plazas, peque&ntilde;os comercios, calles vibrantes, fuentes y encuentros espont&aacute;neos.
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica de cat&aacute;logo</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito de la cebra se basa tambi&eacute;n en su potencia visual. &ldquo;Est&aacute; pensada para ser vendida en una foto de inmobiliaria&rdquo;, admite el arquitecto. C&eacute;sped artificial &mdash;incluso en terrazas y balcones diminutos&mdash;, suelos de PVC imitando madera, revestimientos de cer&aacute;mica imitando m&aacute;rmol, barandillas de vidrio tintado, tiras LED, particiones y falsos techos de yeso laminado&hellip;  Todo reluce en el r&eacute;nder. Luego, la realidad es m&aacute;s pobre: &ldquo;El r&eacute;nder tiene m&aacute;s cualidades materiales que el edificio real, contrariamente a lo que ocurre con el resto de obras arquitect&oacute;nicas, que ganan riqueza de detalles y matices cuando se construyen.&rdquo; Los bloques cebra, de hecho, tambi&eacute;n se podr&iacute;an denominar bloques r&eacute;nder, debido a esa inmediatez y similitud entre el aspecto virtual y el tect&oacute;nico definitivo, y por la capacidad de r&eacute;plica indiferenciada.  
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DL77fHqNfOb/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Su est&eacute;tica exterior, por su parte, es puro maquillaje: la franja negra disimula el tama&ntilde;o de las ventanas, que a menudo son tan peque&ntilde;as como permite la normativa para abaratar los costes. Tambi&eacute;n disimula el defecto compositivo que representa disponer de ventanas simplemente recortando un muro. Para muchos, esa podr&iacute;a ser la descripci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de una ventana, pero si nos fijamos en los proyectos de los buenos arquitectos, observaremos que hay soluciones mucho m&aacute;s complejas y atractivas que hacerle un agujero cuadrado a una pared. Busquen por ejemplo los proyectos de vivienda de Antonio Coderch y ver&aacute;n que queda a las ant&iacute;podas de la cebra. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las bandas horizontales blancas completan las franjas macizas de la fachada, que ser&iacute;an los pa&ntilde;os de pared que hay entre las ventanas de los diferentes pisos. A menudo se consiguen con acabados de fachada ligeros como planchas de aluminio o aplacados prefabricados. En los casos menos sofisticados, encontramos paramentos de hormig&oacute;n con un brochazo de pintura blanca.  
    </p><p class="article-text">
        En un clima tan diverso como el espa&ntilde;ol, este mismo dise&ntilde;o se repite sin criterio t&eacute;rmico alguno, sin incorporar aleros, <em>brise-soleils</em>, toldos, envolventes con doble c&aacute;mara, etc. &ldquo;Es de nuevo la comparaci&oacute;n con la tostadora o la lavadora: blanco y negro, neutro y plano, para que encaje en todas partes&rdquo;, ironiza A. B.
    </p><h2 class="article-text">McDonald&rsquo;s inmobiliario</h2><p class="article-text">
        El paralelismo m&aacute;s claro que propone la cuenta @bloque_cebra es con la comida r&aacute;pida. &ldquo;La cebra es como una franquicia, como los locales de McDonald&rsquo;s: tienes un manual de estilo y lo aplicas igual en Madrid que en Berl&iacute;n. El resultado es siempre el mismo producto, repetible, imitable y ultrarrentable&rdquo;, resume A.B.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLw1B2It7gS/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De la misma manera que la cadena de hamburguesas ofrece una ensalada o patatas <em>gourmet</em> para disimular las carencias de su materia prima principal, las cebras incorporan peque&ntilde;os gestos que dan sensaci&oacute;n de sofisticaci&oacute;n: el c&eacute;sped artificial, la barandilla con vidrio tintado, un revestimiento que imita madera... En @bloque_cebra analizan todos estos atributos seg&uacute;n el &ldquo;cebr&oacute;metro&rdquo;: el baremo que mide cu&aacute;nto se aproxima un edificio al cat&aacute;logo completo de la cebra pura y dura o si introduce variaciones. 
    </p><h2 class="article-text">Una cuesti&oacute;n cultural</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; aceptamos este modelo? Para A. B. la clave es la educaci&oacute;n: &ldquo;Se ha demonizado a los arquitectos y a las industrias creativas desde los a&ntilde;os noventa. Se ignoran los temas blandos como la est&eacute;tica. El comprador no tiene medios para valorar la calidad arquitect&oacute;nica&rdquo;. La consecuencia es que la gente confunde la cebra con algo que es moderno y deseable. Prefieren vivir en bloques cebra porque creen que son la expresi&oacute;n arquitect&oacute;nica de nuestros tiempos y que proponen un estilo de vida y una paleta de materiales &oacute;ptima. Y eso no es verdad: &ldquo;Las barandillas de los balcones, en nuestro clima, funcionan mejor con barrotes, ya que dejan pasar la luz y la ventilaci&oacute;n. Los bloques cebra se conforman a menudo con barandillas de vidrio negro, que entorpece la vista, no deja pasar el aire y se ensucian.&rdquo; La gente los prefiere, aunque parezca incomprensible, como cuando en muchos casos se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/batalla-fachada-fastidio-balcon-cerramiento_1_10825262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cierra el balc&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos olvidando nuestras calidades arquitectónicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre sí mismos, en lugar de abrirse a la calle</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. B.</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno refleja tambi&eacute;n un cambio cultural. En lugar de reforzar lo mejor de nuestra tradici&oacute;n urbana mediterr&aacute;nea, importamos modelos suburbiales del extranjero. &ldquo;Estamos olvidando nuestras calidades arquitect&oacute;nicas y urbanas para importar un pastiche que no funciona. Edificios que se repliegan sobre s&iacute; mismos, en lugar de abrirse a la calle&rdquo;, lamenta A.B.
    </p><h2 class="article-text">Hay alternativa</h2><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que Espa&ntilde;a cuenta con una de las escenas arquitect&oacute;nicas m&aacute;s potentes de Europa: &ldquo;Tenemos universidades buen&iacute;simas, arquitectos con gran talento, publicaciones reconocidas. En Holanda he trabajado con materiales de fachada fabricados por industriales espa&ntilde;oles. El problema no es la falta de calidad y de talento, sino la dejadez del marco urban&iacute;stico y administrativo para imponerlo&rdquo;, sentencia A.B.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/resurgir-patio-corrala-espacio-cambiar-relacion-vecinos_1_11859135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la obra p&uacute;blica</a> todav&iacute;a se encuentran ejemplos admirados internacionalmente, como las recientes promociones, especialmente de Catalunya y Balears, que han sido expuestas en el Pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Bienal de Venecia. En esos casos, los concursos p&uacute;blicos promueven y valoran la calidad y la innovaci&oacute;n arquitect&oacute;nica. Contrariamente en la vivienda del mercado privado, la inercia del sistema cebra es mayoritario.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Un paisaje para la posteridad?</h2><p class="article-text">
        El sistema cebra ha colonizado el territorio hasta ocupar aproximadamente el 70% de la vivienda nueva. Su est&eacute;tica monocroma genera paisajes reconocibles que quedar&aacute;n como huella de nuestra &eacute;poca. &ldquo;La cebra puede mutar, pasar del negro a la madera, a&ntilde;adir leds en las barandillas, introducir algunos quiebros en las franjas horizontales... Pero mientras no cambie la forma de legislar la ciudad, seguir&aacute; la proliferaci&oacute;n de este tipo de arquitectura&rdquo;, advierte A. B. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es &iquest;qu&eacute; futuro queremos para nuestras ciudades? &iquest;Seguir replicando franquicias inmobiliarias como quien abre otro McDonald&rsquo;s, o recuperaremos la capacidad de imaginar espacios urbanos vivos, diversos, arraigados a nuestra cultura? La respuesta marcar&aacute; el paisaje de varias generaciones. &iquest;Ser&aacute;n las d&eacute;cadas del 2010 y el 2020 recordadas por la mediocridad del <em>cebrismo</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bloques-cebra-edificios-que-son_1_12568741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 20:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Vivienda,Economía,Ciudades,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fuente de Glòries de Barcelona o cuando los niños desafían lo que pensaron los arquitectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fuente-glories-barcelona-ninos-desafian-pensaron-arquitectos_1_12487135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3351ae30-3d44-455f-ac7a-629922e60020_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fuente de Glòries de Barcelona o cuando los niños desafían lo que pensaron los arquitectos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento cierra ante el peligro de intoxicaciones y caídas la fuente de agua pensada para usos decorativos pero que se había convertido en refugio climático de muchas familias para combatir el calor</p><p class="subtitle">Brutalismo: de la funcionalidad y el antilujo a la fiebre estética por el hormigón
</p></div><p class="article-text">
        Hace apenas tres meses, Barcelona inauguraba la remodelaci&oacute;n del parque de les Gl&ograve;ries con su nueva pieza central: una l&aacute;mina de agua ornamental bautizada como <em>Mirall d&rsquo;Aigua </em>(Espejo de Agua). Concebido como una superficie reflectante, elevado apenas un metro del suelo y de setenta metros de longitud, el elemento pretend&iacute;a reforzar visualmente la ic&oacute;nica Torre Gl&ograve;ries. Pero lo que en principio parec&iacute;a una intervenci&oacute;n paisaj&iacute;stica contenida, elegante y poco conflictiva, se llen&oacute; de ni&ntilde;os chapoteando y de adultos refresc&aacute;ndose los pies. La respuesta del Ayuntamiento de Barcelona ha sido vaciar la fuente durante todo el verano.
    </p><p class="article-text">
        El episodio del <em>Mirall d'Aigua</em> demuestra, de nuevo, que los usos ciudadanos no atienden a gestos simb&oacute;licos ni a manierismos paisaj&iacute;sticos. Pero tambi&eacute;n supone una respuesta institucional contundente a una apropiaci&oacute;n espont&aacute;nea del espacio p&uacute;blico por parte de la gente.
    </p><p class="article-text">
        La l&aacute;mina de agua, aduce el consistorio para justificar su cierre, no est&aacute; habilitada para el ba&ntilde;o. Seg&uacute;n el Ayuntamiento, no se trata de una piscina ni de una zona de juego acu&aacute;tico, sino de un elemento decorativo con agua reciclada, no potable, y con un sistema de recirculaci&oacute;n que no garantiza la salubridad ni la seguridad para el uso recreativo. Las medidas de contenci&oacute;n incluyeron el refuerzo de la se&ntilde;alizaci&oacute;n (de dos a seis carteles), la presencia de informadores c&iacute;vicos e incluso la intervenci&oacute;n puntual de la Guardia Urbana. Aun as&iacute;, la escena se repiti&oacute; d&iacute;a tras d&iacute;a, hasta que finalmente se opt&oacute; por secar la fuente en plena ola de calor.
    </p><p class="article-text">
        Lo que podr&iacute;a parecer una an&eacute;cdota veraniega es, en realidad, una cuesti&oacute;n de fondo: &iquest;qu&eacute; pasa cuando la ciudadan&iacute;a no interpreta los espacios p&uacute;blicos como lo hacen los arquitectos o los responsables t&eacute;cnicos? El proyecto original del parque, ganador del concurso de 2013, contemplaba una l&aacute;mina de agua l&uacute;dica, transitable, incluso jugable. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se recoge en la memoria t&eacute;cnica del proyecto y en alguno de los <em>renders</em> publicados, se trataba de una superficie plana, de donde pudiera brotar agua en algunos momentos del d&iacute;a para el disfrute y el juego infantil. Sin embargo, en las fases posteriores de desarrollo y ejecuci&oacute;n, esa intenci&oacute;n se diluy&oacute;. La versi&oacute;n finalmente construida es una fuente con bordes elevados y filtros de recirculaci&oacute;n, mucho m&aacute;s cercana a un elemento ornamental que a una instalaci&oacute;n interactiva.
    </p><p class="article-text">
        Las razones del cambio no est&aacute;n del todo claras. Fuentes t&eacute;cnicas apuntan a la necesidad de reducir costes de mantenimiento, minimizar riesgos legales y facilitar el control de uso. El <em>Mirall d'Aigua </em>no es una excepci&oacute;n: la experiencia en Barcelona y otras ciudades muestra que la introducci&oacute;n de elementos de agua en parques y plazas suele estar condenada al fracaso. Su mantenimiento resulta costoso, t&eacute;cnicamente complejo y, si no se realiza con el cuidado necesario, puede derivar en episodios de legionela u otras infecciones. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ante el calor, y el remarcable atractivo est&eacute;tico del granito empapado, la ciudadan&iacute;a ley&oacute; ese prisma reflectante como una piscina superficial, un reflejo apto para vibrar y ondular con los pies, las manos y hasta con todo el torso por parte de los m&aacute;s atrevidos. Siguiendo la l&oacute;gica que pensaron decenas de familias durante la ola de calor del mes de junio: &ldquo;Si parece una piscina, si se siente como una piscina y si hay 35 grados a la sombra, probablemente termine siendo una piscina&rdquo;.
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        Lo ocurrido con el <em>Mirall d&rsquo;Aigua</em> es una muestra m&aacute;s de un conflicto antiguo: el que se da entre la intenci&oacute;n del dise&ntilde;o y la apropiaci&oacute;n ciudadana. Una tensi&oacute;n que ha sido explorada por arquitectos como Aldo Van Eyck. Este arquitecto holand&eacute;s sosten&iacute;a que tras una gran nevada cualquier ciudad se transformaba en un lienzo en blanco, y que los ni&ntilde;os se convert&iacute;an temporalmente en los &ldquo;Se&ntilde;ores de la Ciudad&rdquo;, apropi&aacute;ndose del espacio p&uacute;blico a su antojo, corriendo en todas direcciones y definiendo sus propias zonas de juego. 
    </p><p class="article-text">
        Van Eyck propon&iacute;a recrear esa sensaci&oacute;n de indefinici&oacute;n &mdash;de <em>t&aacute;bula rasa</em>&mdash; que produc&iacute;a la nieve, para que las ciudades pudieran ofrecer espacios vac&iacute;os, neutros y disponibles para la imaginaci&oacute;n y la creatividad infantil. Defend&iacute;a que los ni&ntilde;os deb&iacute;an ser agentes fundamentales del desarrollo urbano. Y no se qued&oacute; en la teor&iacute;a: entre 1948 y 1978 impuls&oacute; un ambicioso plan de regeneraci&oacute;n urbana en &Aacute;msterdam, que dio lugar a la construcci&oacute;n de 734 parques infantiles en solares de oportunidad, como terrenos bald&iacute;os o espacios entre medianeras resultantes de derribos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que Van Eyck, los arquitectos del campus de la Universidad de Michigan decidieron pavimentar los caminos del jard&iacute;n central despu&eacute;s de observar por d&oacute;nde pasaban los estudiantes. Este fen&oacute;meno, consistente en que las personas crean rutas informales a trav&eacute;s de &aacute;reas verdes eligiendo el camino m&aacute;s directo o conveniente, se conoce como <em>desire paths</em> (caminos de deseo).
    </p><p class="article-text">
        Otro c&eacute;lebre arquitecto holand&eacute;s, Rem Koolhaas explor&oacute; esta misma l&oacute;gica en los a&ntilde;os noventa, cuando dej&oacute; que el flujo peatonal de los estudiantes guiara el dise&ntilde;o del campus del <em>Illinois Institute of Technology</em>, trazando los recorridos a partir de las huellas reales y no de proyecciones abstractas. Incluso Broadway, la avenida m&aacute;s ic&oacute;nica de Nueva York, puede leerse como una <em>desire line</em> hist&oacute;rica: sigue el antiguo Wickquasgeck Trail, un sendero trazado por nativos americanos. Seg&uacute;n algunos urbanistas, es el &uacute;nico eje de Manhattan que no fue borrado por la ret&iacute;cula ortogonal impuesta por los colonizadores europeos.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Mirall d&rsquo;Aigua</em> es un caso paradigm&aacute;tico de &ldquo;piscina de deseo&rdquo;. En este punto, la decisi&oacute;n m&aacute;s sensata y coherente por parte del Ayuntamiento ser&iacute;a replantear el proyecto para reabrir este elemento de la plaza de les Gl&ograve;ries, asegurando unas condiciones de ba&ntilde;o seguras y adecuadas. Mantener una fuente ornamental seca &mdash;como han estado todas las fuentes de la ciudad durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o de sequ&iacute;a&mdash; genera un contrasentido urbano y proyecta una imagen de abandono y desaz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cerrar la fuente ha sido un acto de prudencia preventiva. La amenaza de una demanda act&uacute;a como un freno ante cualquier iniciativa que implique un m&iacute;nimo riesgo. Por eso se entiende que el Ayuntamiento de Barcelona haya decidido vaciar por completo el agua de la escultura. Por muy visible que hubiera sido un cartel colosal advirtiendo de los riesgos del ba&ntilde;o, es l&oacute;gico pensar que las demandas judiciales se habr&iacute;an sucedido igualmente ante alg&uacute;n accidente o infecci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El urbanismo y las personas</h2><p class="article-text">
        El espacio p&uacute;blico, con toda la normativa que lo rige, es cada vez m&aacute;s seguro y, por consiguiente, sumamente m&aacute;s aburrido y homog&eacute;neo. En ese contexto, los espacios libres y aptos para el juego son pr&aacute;cticamente inexistentes en las ciudades que pecan de un sobredise&ntilde;o paternalista. M&aacute;s all&aacute; de parques seriados y de zonas cercadas y muy definidas, los ni&ntilde;os no disponen de espacios abiertos, flexibles y sin excesivas restricciones donde jugar libremente y reinventar la ciudad a su manera, donde desarrollar su creatividad y autonom&iacute;a. La falta de estos <em>terrains vagues</em> urbanos no solo limita su juego, sino que tambi&eacute;n empobrece la ciudad misma, que pierde as&iacute; la riqueza de esas apropiaciones espont&aacute;neas que la hacen vibrante y diversa. Recuperar esa capacidad de juego y experimentaci&oacute;n deber&iacute;a ser una prioridad para pensar en ciudades verdaderamente humanas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta qu&eacute; punto se podr&iacute;a considerar el cierre de <em>El Mirall d&rsquo;Aigua</em> como un ejemplo m&aacute;s del urbanismo antipersonas? Este fen&oacute;meno no solo se manifiesta en la desactivaci&oacute;n de espacios potencialmente l&uacute;dicos o comunitarios, sino que se expresa de una forma a&uacute;n m&aacute;s cruda en la proliferaci&oacute;n de estrategias de dise&ntilde;o hostil dirigidas contra los m&aacute;s vulnerables. En muchas ciudades, se instalan bancos con separadores para impedir que alguien pueda tumbarse, se colocan pinchos en repisas o portales para disuadir a las personas sintecho, o se retiran las marquesinas en zonas donde suelen refugiarse. 
    </p><p class="article-text">
        Estas actuaciones revelan una l&oacute;gica urbana profundamente excluyente: aquella que considera que el ciudadano de primera es solo aquel que consume, pasea o produce, pero no descansa, juega o simplemente habita el espacio p&uacute;blico de forma no regulada. El urbanismo antipersonas es, en definitiva, una arquitectura del miedo y del rechazo, que en lugar de acoger todas las experiencias que conforman la ciudad, las margina y las borra del paisaje.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo del dise&ntilde;o urbano, arquitectos y urbanistas nos enfrentamos hoy en d&iacute;a al reto de dise&ntilde;ar los llamados &ldquo;refugios urbanos&rdquo; que equipen las ciudades con lugares frescos y resguardados donde poder escapar de este calor extenuante que atenta contra la salud. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se suceden gr&aacute;ficos, mapas de calor, monitorizaciones de temperatura, de humedad y de brisas, y toda una serie de medidores complejos para justificar c&oacute;mo unas p&eacute;rgolas con enredaderas pueden rebajar la temperatura en un grado. 
    </p><p class="article-text">
        Con el <em>Mirall d'Aigua</em>, Barcelona hab&iacute;a propuesto sin saberlo, en pleno coraz&oacute;n de la ciudad, un refugio clim&aacute;tico de primer orden, contrastado por un grupo experimental de su poblaci&oacute;n m&aacute;s que amplio y variado. Como rezaba un tuit del urbanista canadiense Brent Toderian durante la pandemia: &ldquo;Las ciudades inteligentes no proh&iacute;ben ni limitan el espacio p&uacute;blico: lo reconfiguran para que la gente lo use de forma segura.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fuente-glories-barcelona-ninos-desafian-pensaron-arquitectos_1_12487135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 20:25:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fuente de Glòries de Barcelona o cuando los niños desafían lo que pensaron los arquitectos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Barcelona,Espacios públicos,Urbanismo,Ayuntamiento de Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benedetta Tagliabue, arquitecta: "La auténtica sostenibilidad es transformar sin destruir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/benedetta-tagliabue-arquitecta-autentica-sostenibilidad-transformar-destruir_1_12289236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed901cde-03dc-4ec6-af9d-b255fb2dbbb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benedetta Tagliabue, arquitecta: &quot;La auténtica sostenibilidad es transformar sin destruir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitecta pone a debate el uso invisible del agua en los procesos constructivos e invita a cuestionar la huella hídrica que deja cualquier proceso en una de las instalaciones centrales de la Bienal de Arquitectura de Venecia</p><p class="subtitle">Brutalismo: de la funcionalidad y el antilujo a la fiebre estética por el hormigón
</p></div><p class="article-text">
        La arquitectura contempor&aacute;nea se debate desde hace a&ntilde;os por conciliar la creatividad con la sostenibilidad y aportar nuevas ideas est&eacute;ticas y formales que huyan del azar y la frivolidad. Ante el desaf&iacute;o urgente de poner la arquitectura al servicio de la crisis clim&aacute;tica y de las emergencias sociales, la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025 se presenta como un espacio de reflexi&oacute;n, cr&iacute;tica y transformaci&oacute;n bajo el lema <em>Intelligens. Natural. Artificial. Collective&ldquo;</em>, propuesto por Carlo Ratti, el comisario de esta XIX&ordf; Exposici&oacute;n Internacional de Arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        La arquitecta Benedetta Tagliabue, directora del estudio barcelon&eacute;s Miralles Tagliabue EMBT, ha ideado la exposici&oacute;n central en el Arsenale con la instalaci&oacute;n <em>The Architecture of Virtual Water.</em> Construida con materiales reciclables y proyectada desde la circularidad y el reaprovechamiento de sus elementos, podr&aacute; visitarse en la Bienal del 10 de mayo al 23 de noviembre de 2025. La instalaci&oacute;n pone en el centro del debate el uso invisible del agua en los procesos constructivos e invita al visitante a percibir los recursos ocultos y a cuestionar la huella h&iacute;drica que deja cualquier proceso que tenga que ver con arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        El espacio, concebido con el m&iacute;nimo uso de materiales y casi sin residuos, se construye principalmente con papel de filtro reutilizado. En su interior, la experiencia inmersiva, que puede acoger a un grupo de una docena de personas, combina videoarte proyectado sobre las paredes de papel, m&uacute;sica electr&oacute;nica muy tenue y cojines en el suelo para ofrecer un momento de descanso en medio de una atm&oacute;sfera relajante que evoca las profundidades marinas.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que el pabell&oacute;n <em>The Architecture of Virtual Water </em>pretende ser un templo de paz y reflexi&oacute;n, el bullicio exterior traspasa la fr&aacute;gil delgadez de la envolvente. La entrevista se interrumpe varias veces por la intromisi&oacute;n de nombres destacados como el Premio Pritzker Alejandro Aravena, la prestigiosa arquitecta india Anupama Kundoo y otras eminencias del sector. Todos quieren saludar a Tagliabue, una de las arquitectas m&aacute;s famosas del panorama internacional actual.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su instalaci&oacute;n pone el foco en el agua como recurso para la arquitectura e introduce el concepto del &ldquo;agua virtual&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; significa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de &ldquo;agua virtual&rdquo; nos referimos al agua que se utiliza de forma indirecta en la producci&oacute;n de materiales y procesos de construcci&oacute;n, aunque no la veamos. Est&aacute; presente en todo, en la fabricaci&oacute;n del cemento, del acero o de los ladrillos. Esta instalaci&oacute;n nace de una preocupaci&oacute;n urgente: &iquest;c&oacute;mo seguir construyendo sin agotar los recursos naturales que nos sostienen? Queremos hacer visible esa agua invisible, para que tomemos conciencia y podamos pensar y dise&ntilde;ar de otra manera, con m&aacute;s responsabilidad ambiental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace poco trascendi&oacute; que ChatGPT consum&iacute;a una cantidad ingente de agua. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Saber que la inteligencia artificial, algo que parece tan abstracto, consume agua, es muy importante. Es un producto que necesita agua, y cuando interactuamos con ella &mdash;cuando la usamos&mdash; estamos contribuyendo a un consumo que, en lugar de ir destinado a otras cosas, se dirige all&iacute;. Tomar conciencia de esto es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra instalaci&oacute;n, se proyectan palabras que narran peque&ntilde;as historias sobre el agua, incluso la que llevamos dentro del cuerpo. Es importante recordar que, aunque los huesos parezcan estructuras s&oacute;lidas, contienen aproximadamente un 30&#8239;% de agua. Adem&aacute;s de conformar gran parte de nuestro propio cuerpo, el agua est&aacute; presente en todos los productos que consumimos. No somos conscientes de la cantidad de agua que requiere un bistec que quiz&aacute;s viene desde Argentina, la ropa que llevamos o una simple taza de caf&eacute;. Existe un movimiento de agua invisible, que viaja desde lugares donde este recurso es escaso. Y eso nos lleva a una paradoja: hay zonas donde falta agua para los cultivos, y sin embargo nosotros seguimos consumiendo sin ser conscientes del impacto.
    </p><p class="article-text">
        La instalaci&oacute;n quiere precisamente despertar esa conciencia: que comprendamos c&oacute;mo el agua, aunque no siempre la veamos, est&aacute; presente en todo lo que nos rodea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                The Architecture of Virtual Water, la instalación de Tagliabue en Venecia                            </span>
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        <strong>Han apostado por materiales reciclables y de bajo impacto, como el papel de filtro. &iquest;C&oacute;mo fue el proceso de selecci&oacute;n y el trabajo con estos materiales tan poco habituales en arquitectura? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Me fascina el papel, y desde hace tiempo ten&iacute;a el deseo de construir con &eacute;l. Siempre me ha atra&iacute;do esa idea de hacer arquitectura con materiales ligeros, como tambi&eacute;n me ocurre con los tejidos. Recuerdo, por ejemplo, el pabell&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Expo de Shangh&aacute;i en 2010, que entrelazamos ramas con la t&eacute;cnica del mimbre. Fue una experiencia muy especial.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez, la Bienal nos ofrec&iacute;a una oportunidad parecida: nos ped&iacute;an, casi como un manifiesto, que no dej&aacute;ramos residuos, que evit&aacute;ramos generar basura una vez finalizada la exposici&oacute;n. Esa premisa nos impuls&oacute; a crear algo realmente ligero y sostenible. Volv&iacute; a la idea del papel, que me encanta por su levedad y su potencial expresivo. Tuvimos adem&aacute;s la suerte de contar con un amigo que tiene una f&aacute;brica de filtros cerca de Igualada y nos regal&oacute; un papel destinado al descarte. A partir de ese material, que ya ten&iacute;a una segunda vida, pudimos hacer algo nuevo para nosotros: una especie de experimento, casi como si fuera una arquitectura de origami.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Queremos concienciar de la cantidad de agua invisible que nos rodea para diseñar con más responsabilidad ambiental</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La instalaci&oacute;n est&aacute; concebida como una estructura ef&iacute;mera y desmontable &iquest;Qu&eacute; valor tiene hoy en d&iacute;a la impermanencia en arquitectura? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n de la Bienal se han dado muchas respuestas distintas a la propuesta del comisario. Por ejemplo, aunque a&uacute;n no he podido visitarlo, imagino que el pabell&oacute;n del Vaticano encarna una actitud muy distinta: intervenir en un espacio real y convertir esa acci&oacute;n, la construcci&oacute;n o la reparaci&oacute;n, en la exposici&oacute;n misma. Esa idea me parece fascinante. Incluso mi hija, Caterina Miralles, que tambi&eacute;n ha sido seleccionada este a&ntilde;o con un proyecto propio, ha optado por no construir nada. Ha preferido hacer un documental sobre la laguna de Venecia. En su instalaci&oacute;n solo hay dos pantallas y unos cojines reciclados, reutilizados de otros espacios, para dejar claro que su propuesta no implica gasto material. Me parece una postura muy coherente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su proyecto s&iacute; incluye un espacio f&iacute;sico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute;amos que era fundamental crear un espacio f&iacute;sico donde todos los conceptos que queremos compartir como el agua invisible, el consumo oculto de recursos o la conciencia ambiental pudieran experimentarse. Por eso hemos concebido un entorno contemplativo, casi art&iacute;stico. Hay una m&uacute;sica creada especialmente, siguiendo las l&iacute;neas del proyecto, y proyecciones que dialogan con ella y con el espectador. Tambi&eacute;n hay cojines, porque creemos que es importante poder detenerse, descansar, reflexionar.
    </p><p class="article-text">
        Esta es nuestra forma de transmitir el mensaje: no solo con palabras o paneles explicativos, sino a trav&eacute;s de una experiencia f&iacute;sica y sensorial, en varios niveles. Ayer, por ejemplo, un visitante me abraz&oacute; al salir. Result&oacute; ser el director del Museo de Arquitectura de Copenhague. Me dijo que, para &eacute;l, el futuro de las exposiciones de arquitectura est&aacute; precisamente en este tipo de experiencias inmersivas, que te invitan a entrar en un estado de atenci&oacute;n y calma. Y es desde ah&iacute; &mdash;desde esa inmersi&oacute;n&mdash; donde realmente se puede aprender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este tipo de propuestas para casos aislados como una Bienal, &iquest;tienen luego continuidad en su trabajo en el estudio? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nosotros, estos experimentos ef&iacute;meros, como los que se dan en una Bienal, funcionan casi como ensayos generales. Son una especie de gran maqueta a escala real que nos permite explorar nuevas t&eacute;cnicas, descubrir materiales y tomar decisiones que despu&eacute;s aplicamos en proyectos m&aacute;s permanentes. Es una forma muy valiosa de aprendizaje, que s&iacute; tiene continuidad en nuestro trabajo cotidiano en el estudio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Instalación de Tagliabue en Venecia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Para esta instalaci&oacute;n hab&eacute;is colaborado con el investigador Jampel Dell&rsquo;Angelo para desarrollar el concepto y con Yeshi Silvano Namkhai para la creaci&oacute;n del espacio sonoro. &iquest;En qu&eacute; han consistido estas colaboraciones? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n con Jampel Dell&rsquo;Angelo comenz&oacute; antes de la Bienal, con el proyecto <em>Waterspace</em>, que estamos llevando a cabo en Barcelona. Se trata de una plataforma de debate, casi un festival, centrado en los conflictos vinculados con el agua. Con &eacute;l dimos forma al concepto inicial de la instalaci&oacute;n y presentamos una propuesta para que nos seleccionaran. As&iacute; naci&oacute; esta idea compartida: una instalaci&oacute;n que diera visibilidad a las problem&aacute;ticas del agua, algo que ambos sentimos como una urgencia.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, involucramos a otros colaboradores, entre ellos Yeshi Silvano Namkhai, amigo nuestro y m&uacute;sico con una sensibilidad especial. &Eacute;l ha creado el espacio sonoro de la instalaci&oacute;n a partir de una composici&oacute;n acusm&aacute;tica, es decir, una m&uacute;sica que no se produce en directo y cuya fuente sonora no es visible. Trabaj&oacute; con sonidos electr&oacute;nicos, pero de una manera muy particular: hizo una catalogaci&oacute;n de microorganismos presentes en el agua, les asign&oacute; par&aacute;metros y, a partir de ellos, compuso una obra sonora que traduce este universo invisible que simula los sonidos de distintas formas de agua.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;acusm&aacute;tico&rdquo;, por cierto, viene de la escuela de Pit&aacute;goras: &eacute;l ense&ntilde;aba detr&aacute;s de un velo, convencido de que las palabras y los sonidos, cuando no ves su origen, tienen un impacto m&aacute;s profundo. Esa idea nos pareci&oacute; bell&iacute;sima, y muy acorde con el esp&iacute;ritu de esta instalaci&oacute;n: hacer perceptible lo que normalmente permanece oculto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de Venecia, la exposici&oacute;n viajar&aacute; a Barcelona, &iquest;c&oacute;mo prev&eacute; que evolucione la propuesta en un nuevo contexto y con la participaci&oacute;n local?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en Barcelona la propuesta encajar&aacute; muy bien, especialmente porque Roca &mdash;nuestro colaborador&mdash; ya tiene un discurso muy comprometido con la conciencia del agua. Est&aacute;n profundamente implicados en estas cuestiones, y lo he podido ver de cerca: est&aacute;n desarrollando, por ejemplo, v&aacute;teres que consumen la m&iacute;nima cantidad de agua posible e incluso trabajan con la idea de que, en el futuro, quiz&aacute;s haya soluciones que no consuman agua en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Este pabell&oacute;n se alinea perfectamente con su visi&oacute;n. Es probable que, al trasladarlo a Barcelona, tengamos que actualizar o adaptar algunos de los conceptos. Siempre que una instalaci&oacute;n cambia de contexto, hay que reformularla ligeramente para que dialogue con su nuevo entorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esta Bienal, EMBT tambi&eacute;n participa en los pabellones de Italia y de Albania. &iquest;Cu&aacute;l es su papel en cada caso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se muestran proyectos reales que estamos desarrollando en ambos pa&iacute;ses. En el caso de Italia, presentamos un proyecto de regeneraci&oacute;n urbana y renaturalizaci&oacute;n en Rimini, espec&iacute;ficamente del Lungomare, que est&aacute; transformando una antigua carretera de carga y descarga en un paseo mar&iacute;timo que conecta la ciudad con el mar. Este proyecto no es solo una propuesta conceptual, sino una intervenci&oacute;n real que est&aacute; ya en proceso de ejecuci&oacute;n. Nos complace mucho trabajar en un proyecto que no solo transforma un espacio, sino que tambi&eacute;n mejora la relaci&oacute;n de la ciudad con su entorno natural, creando un espacio p&uacute;blico que antes no exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En Albania, trabajamos en un contexto muy diferente. El pa&iacute;s, tras a&ntilde;os de dictadura, est&aacute; buscando recuperar su identidad arquitect&oacute;nica y cultural. El primer ministro nos invit&oacute; a participar en varios proyectos, ya que cree firmemente en el poder de la arquitectura para regenerar y revalorizar el pa&iacute;s. Hay muchos promotores que est&aacute;n llevando a cabo proyectos de desarrollo, y los arquitectos que participamos debemos asegurarnos de que estas iniciativas se realicen de manera adecuada, sin da&ntilde;ar las costas, los entornos naturales o los paisajes impresionantes que a&uacute;n existen en la regi&oacute;n. Es fundamental promover una arquitectura m&aacute;s sostenible y respetuosa con el ambiente, evitando caer en los errores de proyectos anteriores que han destruido estos valiosos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estamos trabajando en la transformaci&oacute;n de algunas villas que pertenec&iacute;an al antiguo dictador. Resulta estimulante saber que estamos interviniendo en un pasado muy repudiado, y que, al mismo tiempo, podemos darle un giro, transformarlo en algo positivo. No se trata de borrar lo que fue, sino de encontrar una forma de reinterpretarlo y darle un nuevo significado, respetando la preexistencia mientras se propone un futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La renaturalización urbana y la reinterpretación del patrimonio serán claves en la arquitectura europea del futuro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El lema de esta bienal es </strong><em><strong>Intelligens. Natural. Artificial. Collective. </strong></em><strong>&iquest;C&oacute;mo encaja su propuesta dentro de estos t&eacute;rminos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia est&aacute; relacionada con la capacidad de responder adecuadamente a las circunstancias. Los temas de lo natural, lo artificial y lo colectivo son todos de gran inter&eacute;s para m&iacute;, y en este proyecto no creo que estemos respondiendo &uacute;nicamente a uno de ellos, sino a todos en conjunto. Por ejemplo, tratamos el concepto de &ldquo;agua virtual&rdquo; como algo que tiene un impacto en la sociedad, y tambi&eacute;n abordamos la inteligencia artificial, un tema inevitable en este contexto. Al mismo tiempo, esta propuesta se contrasta con el mundo de la artesan&iacute;a y la manualidad, que est&aacute;n muy presentes en Venecia y no queremos abandonar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos una ciudad como Venecia, donde no hay ni un solo metro cuadrado disponible para construir algo nuevo. &iquest;Cu&aacute;l es el papel de los arquitectos ante esta realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estudi&eacute; la carrera de arquitectura en Venecia y tuve un profesor fabuloso, Manfredo Tafuri, uno de los m&aacute;s prestigiosos cr&iacute;ticos e historiadores de la arquitectura de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Tafuri nos explicaba como en el a&ntilde;o 1500, durante el Renacimiento, Venecia ya era una ciudad extremadamente conservadora donde era muy complicado levantar un edificio de nueva planta. Palladio o Sansovino se encontraron con grandes dificultades para construir en Venecia y tuvieron que adaptarse a las exigencias locales.
    </p><p class="article-text">
        Venecia ha defendido hist&oacute;ricamente con u&ntilde;as y dientes su tejido urbano y su patrimonio tan preciados. Esta actitud la est&aacute;n tomando ahora las ciudades europeas que ven amenazados sus cascos antiguos. Para preservarlos, tendr&aacute;n que revalorizarlos d&aacute;ndoles la vuelta, cambi&aacute;ndolos, transform&aacute;ndolos para la vida actual sin alterar sus cualidades patrimoniales. Esa es la aut&eacute;ntica sostenibilidad. La regeneraci&oacute;n urbana, la renaturalizaci&oacute;n y la reinterpretaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico ser&aacute;n los ejes fundamentales del trabajo de los arquitectos en Europa en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/benedetta-tagliabue-arquitecta-autentica-sostenibilidad-transformar-destruir_1_12289236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 May 2025 20:20:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Benedetta Tagliabue, arquitecta: "La auténtica sostenibilidad es transformar sin destruir"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Minipisos" y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/minipisos-cuentos-falta-espacio-vende-estetico-deseable_1_12119400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a97af83b-cffa-4b34-adc2-b241a775ec9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113897.jpg" width="1150" height="647" alt="&quot;Minipisos&quot; y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fotos preciosistas de pisos minúsculos calificados como coquetos, refugios, niditos, compactos o minimalistas —a veces presentados incluso como soluciones para la casa del futuro—, pueden convertirse en algo más que una distracción; con ellas alejamos la mirada de la falta de vivienda digna</p><p class="subtitle">Que el casero no te deje colgar ni un cuadro en casa no es solo un problema para tu decoración</p></div><p class="article-text">
        El cuento de Julio Cort&aacute;zar <em>Casa tomada</em> relata la historia de un hombre que vive con su hermana en una antigua casa espaciosa que perteneci&oacute; a su familia. Su hogar es amplio, con muchas habitaciones, biblioteca, cocina y toda una parte trasera que no utilizan muy a menudo. Ambos hermanos han vivido all&iacute; desde siempre y cuentan con una rutina mon&oacute;tona, c&oacute;moda y m&aacute;s bien solitaria. Un d&iacute;a, de repente, oyen unos ruidos extra&ntilde;os en la parte trasera. No son sonidos claros, sino una presencia que sugiere que la casa ha sido tomada por algo o alguien desconocido. En lugar de investigar, los hermanos simplemente cierran la puerta que separa las dos mitades de la casa y aceptan la p&eacute;rdida de ese espacio, adapt&aacute;ndose a vivir en la parte delantera.
    </p><p class="article-text">
        Conforme avanza la historia, los ruidos reaparecen y avanzan progresivamente hacia la parte en la que los hermanos se han refugiado. Cada vez que esto sucede, ellos se ven obligados a ceder m&aacute;s terreno, sin poner resistencia ni cuestionar la naturaleza de los intrusos. La sensaci&oacute;n de opresi&oacute;n crece y la casa, que antes era su refugio, se convierte en un lugar amenazante y cada vez m&aacute;s reducido.
    </p><p class="article-text">
        Cort&aacute;zar escribi&oacute; este relato en 1946. Si imaginamos a los hermanos como ciudadanos de clase trabajadora y a los ruidos extra&ntilde;os como una met&aacute;fora del mercado capitalista y la especulaci&oacute;n inmobiliaria, su vigencia se torna inquietante. La creciente demanda de la vivienda y su descarnada mercantilizaci&oacute;n han ido despojando nuestros hogares de calidad y de espacio. Mientras que la generaci&oacute;n <em>boomer</em> pudo acceder a la propiedad con relativa prontitud, tras apenas unos a&ntilde;os cotizados, los <em>millenials</em> y <em>centennials</em> se ven atrapados en la eterna danza del alquiler, <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compartiendo piso</a> por pura contingencia econ&oacute;mica <a href="https://www.eldiario.es/economia/generaciones-colchon-inmobiliario-ahorros_1_11323158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin mucho margen de maniobra</a> para desarrollar un proyecto familiar.
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            </figure><p class="article-text">
        Ante esta decadencia irrefrenable, proliferan en los portales inmobiliarios los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamados &ldquo;minipisos&rdquo;</a>. En Catalunya, por ejemplo, podemos catalogar de ese modo a todas las unidades de vivienda que cuentan con menos de 36 m&sup2;, la superficie m&iacute;nima que dicta el decreto de habitabilidad para viviendas de obra nueva. Utilizaremos, por otro lado, el t&eacute;rmino &ldquo;infrapisos&rdquo; cuando tengan menos de 20 m&sup2;, el l&iacute;mite que marca este mismo decreto para que pisos antiguos puedan obtener la c&eacute;dula de habitabilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las divisiones horizontales están a la orden del día y los pisos de obra nueva minimizan progresivamente sus prestaciones y superficies</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los altibajos demogr&aacute;ficos y las corrientes migratorias en las grandes ciudades han provocado una danza constante de tabiques de puertas para dentro, con derribos, particiones y subdivisiones constantes. Actualmente, nos encontramos con una realidad construida absolutamente fragmentada, donde prima siempre la cantidad num&eacute;rica. La l&oacute;gica del mercado inmobiliario consiste en que el beneficio de dos<em> minipisos</em> es casi siempre superior al de un &uacute;nico piso digno, ya sea para alquilarlo o venderlo. Las divisiones horizontales est&aacute;n a la orden del d&iacute;a y los pisos de obra nueva minimizan progresivamente sus prestaciones y superficies. Es por ello que el parque inmobiliario se compone cada vez por un n&uacute;mero mayor de <em>minipisos</em>, infrapisos y de pisos muy b&aacute;sicos.
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            <span class="title">
                Yojigen Poketto por elii.                            </span>
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        Como ciudadanos, nuestra percepci&oacute;n de lo que supone una vivienda digna, con todo lo necesario, ha hecho un viraje peligrosamente irreversible. Acostumbrados a deslizar el dedo y la vista por redes sociales, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qSDJHOvHabw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos de YouTube</a> y portales inmobiliarios, donde estas minicasas aparecen a menudo presentadas de manera atractiva y efectista, se ha ido naturalizando que una cocina se limite a un mueble con un grifo y una vitrocer&aacute;mica, que para llegar al plato de ducha tengamos que hacer contorsionismo o que la mesa del comedor sea tambi&eacute;n el estudio y una superficie comod&iacute;n para todo.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta situaci&oacute;n, arquitectos e interioristas cada vez tienen que lidiar con dise&ntilde;os m&aacute;s quir&uacute;rgicos, donde la peque&ntilde;a escala prima por encima de cualquier gran gesto o soluci&oacute;n integral. Las redes y los medios relacionados con la arquitectura <a href="https://www.nevertoosmall.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muestran proyectos</a> en espacios interiores muy limitados que resuelven con originalidad y pericia, proponiendo estrategias que a&uacute;nan en muy poco espacio m&uacute;ltiples posibilidades de habitar. El estudio de arquitectura <a href="http://elii.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elii</a>, compuesto por Uriel Fogu&eacute;,&nbsp;Eva Gil&nbsp;y&nbsp;Carlos Palacios,<em> </em>nos cuenta c&oacute;mo afrontan este tipo de encargos, cada vez m&aacute;s comunes dentro de la profesi&oacute;n debido a la complicaci&oacute;n de acceder a concursos y proyectos de cierta entidad. En su caso, encontramos las reformas paradigm&aacute;ticas de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5aL-9rxRmhc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yojigen Poketto</a> o <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C6-KaHEALCE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biombomastic</a>, que modifican estructuras de vivienda que ya exist&iacute;an con dimensiones muy ajustadas y proponen una distribuci&oacute;n espacial innovadora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Biombomastic por elii.                            </span>
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        &ldquo;En la actualidad, la especulaci&oacute;n inmobiliaria y la fragmentaci&oacute;n de pisos amplios para maximizar su rentabilidad, a menudo transform&aacute;ndolos en alojamientos tur&iacute;sticos, son pr&aacute;cticas comunes. Sin embargo, este no era el enfoque de nuestros proyectos. Por el contrario, buscamos aumentar la proporci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/radiografia-vivienda-madrid-edificios-pequenos-alquileres-desorbitados_1_11815015.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metros cuadrados por persona</a>, apostando por una mejora cualitativa a trav&eacute;s del dise&ntilde;o. Nuestro objetivo consiste en introducir mayor flexibilidad y capacidad de transformaci&oacute;n en la vivienda, de modo que pueda evolucionar al ritmo de quienes la habitan. M&aacute;s que imponer una distribuci&oacute;n est&aacute;tica, concebimos los espacios dom&eacute;sticos como entornos adaptables, capaces de acompa&ntilde;ar distintos momentos vitales. En realidad, la optimizaci&oacute;n de la superficie ya estaba presente en las configuraciones originales; nuestro reto fue ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, explican los arquitectos del estudio elii.
    </p><p class="article-text">
        Repasamos con ellos un nuevo fen&oacute;meno en redes donde agentes inmobiliarios que presentan ratoneras encajadas en buhardillas, cajas de escalera o semis&oacute;tanos y que rese&ntilde;an como gangas o espacios modernos y disruptivos: &ldquo;Magn&iacute;fico &aacute;tico con encanto en Chamber&iacute;, muy acogedor&rdquo;, rezaba <a href="https://www.tiktok.com/@julioalcalde.elite/video/7381926381795478817" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este anuncio</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El diseño no puede ser una manera de decorar, edulcorar o romantizar infraviviendas. Hay que llamarlas por ese nombre. Si un piso no tiene unas condiciones mínimas de habitabilidad, no las tiene, y no hay más</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">elii</span>
                                        <span>—</span> estudio de arquitectura
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hace poco rechazamos una propuesta para transformar un espacio min&uacute;sculo de 14m&sup2; con varias zonas que ni siquiera ten&iacute;an una altura m&iacute;nima, para convertirlo en un 'espacio contempor&aacute;neo de esos que se llevan ahora'. El dise&ntilde;o no puede ser una manera de decorar, edulcorar o romantizar infraviviendas. Hay que llamarlas por ese nombre. Si un piso no tiene unas condiciones m&iacute;nimas de habitabilidad, no las tiene, y no hay m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;aden los arquitectos de elii.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7381926381795478817"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Precisamente, sobre esta romantizaci&oacute;n y adjetivaci&oacute;n eufem&iacute;stica de pisos que son diminutos y que no cumplen con los requisitos de habitabilidad, el arquitecto y profesor de teor&iacute;a y cr&iacute;tica de la arquitectura, Arnau Pascual, comenta la contradicci&oacute;n que encarna la propia tipolog&iacute;a de los <em>minipisos.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por muy buena que sea la soluci&oacute;n que aporte el dise&ntilde;o de un arquitecto, hay algunos pisos que tienen limitaciones que son irresolubles. Nuestro papel no se puede ce&ntilde;ir a poner las cosas bonitas sin aportar una visi&oacute;n pol&iacute;tica respecto a la vivienda&rdquo;, comenta Pascual, que dise&ntilde;&oacute; su <a href="https://www.metalocus.es/es/noticias/vivienda-minima-para-un-estudiante-de-arquitectura-una-habitacion-por-arnau-pascual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apartamento-estudio</a> donde vivi&oacute; sus a&ntilde;os de estudiante. Se trataba de un piso de 28m&sup2; que originalmente estaba dividido en tres habitaciones y que reconfigur&oacute; en un &uacute;nico espacio de 21m&sup2;, con una cocina y un ba&ntilde;o m&iacute;nimos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una Habitación por Arnau Pascual.                            </span>
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        &ldquo;En los minipisos, el poco espacio del que dispones se convierte en una escenograf&iacute;a viva que se adapta a tu d&iacute;a a d&iacute;a. Cuando ten&iacute;a ex&aacute;menes era un espacio de trabajo, un taller de maquetas, una sala de lectura&hellip; el fin de semana, en cambio, era un espacio de ocio m&aacute;s ca&oacute;tico. El mobiliario, por su parte, cobra m&uacute;ltiples funciones y se lleva al extremo el uso de una mesa, de una cama o de una estanter&iacute;a&rdquo;, apunta Pascual.&nbsp; Tambi&eacute;n advierte del peligro de la diseminaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pisos-mr-wonderful-perversion-cuqui-alquilar-viviendas-minipisos_1_10203219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fotos coloristas y bien compuestas</a> con muebles de dise&ntilde;o que circulan por Instagram y que en realidad esconden propuestas de vivienda que est&aacute;n por debajo de los est&aacute;ndares m&iacute;nimos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por muy buena que sea la solución que aporte el diseño de un arquitecto, hay algunos pisos que tienen limitaciones que son irresolubles. Nuestro papel no se puede ceñir a poner las cosas bonitas sin aportar una visión política respecto a la vivienda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Arnau Pascal</span>
                                        <span>—</span> arquitecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;En mi piso, pint&eacute; las contraventanas con colores primarios que le daban cierta identidad y atractivo a un espacio muy neutro. Sin embargo, no aisl&eacute; las paredes, ni cambi&eacute; los cristales de las ventanas. Un error de juventud, supongo&rdquo;, reflexiona Pascual, que critica los pisos enanos sobredise&ntilde;ados que se piensan desde l&oacute;gicas est&aacute;ticas m&aacute;s afines al ojo de la c&aacute;mara que a la ergonom&iacute;a de sus habitantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Proyecto Una Habitación por Arnau Pascual."
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                Proyecto Una Habitación por Arnau Pascual.                            </span>
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        En ese sentido, llama la atenci&oacute;n el proyecto reciente de El <a href="https://www.metalocus.es/es/noticias/el-cabanon-el-mini-apartamento-mas-grande-del-mundo-por-star-y-board" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabanon: el miniapartamento m&aacute;s grande del mundo</a>,<em> </em>un cub&iacute;culo en R&oacute;terdam de 6,89 m&sup2; y que dicen que est&aacute; completamente equipado. Su nombre, Le Cabanon, remite a la caba&ntilde;a de madera donde vivi&oacute; sus &uacute;ltimos d&iacute;as el arquitecto Le Corbusier. Pese al destacable ejercicio est&eacute;tico y de habilidad a modo de Tetris para encajar todos los elementos funcionales b&aacute;sicos, este tipo de ejemplos, que encima se postulan a veces como soluciones para la casa del futuro, confunden los principios fundamentales que deber&iacute;a defender la arquitectura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Cabanon por STAR y BOARD.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los problemas complejos como el de la vivienda tienen que ser abordados desde una aproximaci&oacute;n compleja. Pensar que el dise&ntilde;o por s&iacute; mismo es capaz de paliar la falta de metros cuadrados es ingenuo, cuando no directamente marketing&rdquo;, sentencian los integrantes del estudio <em>elii.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los problemas complejos como el de la vivienda tienen que ser abordados desde una aproximación compleja. Pensar que el diseño por sí mismo es capaz de paliar la falta de metros cuadrados es ingenuo, cuando no directamente marketing</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">elii</span>
                                        <span>—</span> arquitectos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las fotos preciosistas de pisos min&uacute;sculos calificados como coquetos, delicados, refugios, alternativos, niditos, compactos o minimalistas, muchas de ellas promocionadas por vendedores de TikTok con corbatas mal anudadas que denominan &ldquo;alto <em>standing&rdquo;</em> a cualquier reducto donde no llueva dentro, pueden convertirse en algo m&aacute;s que una distracci&oacute;n. Con ellas alejamos la mirada de la falta de una vivienda digna y podemos acabar desgraciadamente como los protagonistas de <em>Casa tomada. </em>Disculpen el <em>spoiler,</em> pues al final del cuento, oyen c&oacute;mo los ruidos llegan hasta la zona m&iacute;nima en la que viven y, sin dudarlo ni rechistar, abandonan la casa y arrojan la llave a una alcantarilla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/minipisos-cuentos-falta-espacio-vende-estetico-deseable_1_12119400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Mar 2025 21:17:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Minipisos" y otros cuentos: cuando la falta de espacio se vende como algo estético y deseable]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Hogar,Decoración,Trabajo,Precariedad,Alquiler,Ciudades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El resurgir del patio y la corrala: ¿puede un espacio cambiar la relación con tus vecinos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/resurgir-patio-corrala-espacio-cambiar-relacion-vecinos_1_11859135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/676dcc9f-6cfa-4064-a0db-f64d2d58c540_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El resurgir del patio y la corrala: ¿puede un espacio cambiar la relación con tus vecinos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varios proyectos de vivienda pública han recuperado algunas estrategias arquitectónicas de las corralas para potenciar la vida comunitaria en los espacios compartidos</p><p class="subtitle">El pasillo ha muerto, vuelve el 'enfilade': ¿por qué están cambiando nuestras casas?</p></div><p class="article-text">
        En la contemporaneidad, donde una l<a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lamada sin previo aviso</a> puede interpretarse como una agresi&oacute;n al espacio &iacute;ntimo de un individuo, el contacto y la interacci&oacute;n con el pr&oacute;jimo se han convertido en tr&aacute;mites de suma incomodidad que hay que evitar a toda costa. Hoy, cualquier comunicaci&oacute;n que pueda resolverse con un gesto, un monos&iacute;labo, un mensaje de texto o mediado directamente a trav&eacute;s de una <em>app</em> o un ente de inteligencia artificial parece acercarnos m&aacute;s hacia la modernidad deshumanizada que se pretende, paradigma del progreso y tambi&eacute;n de nuestra destrucci&oacute;n definitiva como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La desaparici&oacute;n de las llamadas <a href="https://www.eldiario.es/era/vinculos-baja-intensidad-son-importantes-sentirnos-mejor-solos_1_10746211.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones secundarias</a> &ndash;aquellas que no se basan en v&iacute;nculos emocionales profundos, como las relaciones con amigos o familiares&ndash; se hace especialmente patente en nuevas pr&aacute;cticas como el teletrabajo, los estudios <em>online</em> o el comercio electr&oacute;nico. En materia de vivienda, esta corriente de alienaci&oacute;n tambi&eacute;n se palpa en los bloques plurifamiliares, donde las interacciones casuales entre vecinos son cada vez m&aacute;s escasas, incluso inexistentes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sombras en la escalera</strong></h2><p class="article-text">
        Cualquiera que viva en una ciudad m&iacute;nimamente cosmopolita puede reflexionar sobre cu&aacute;nto conoce a sus vecinos para darse cuenta del creciente anonimato que se habr&aacute; ido imponiendo con el paso del tiempo.&nbsp;Pienso en la finca de mis padres, por ejemplo, y recuerdo que pod&iacute;an referirse a cualquiera de los muchos pisos del bloque por el nombre, el apellido y la profesi&oacute;n de cada uno de sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, actualmente, que vivo en un edificio decimon&oacute;nico del centro de Barcelona donde solo hay cuatro apartamentos, &ndash;todos de alquiler&ndash;, no conozco el nombre de ninguno de mis vecinos, no sabr&iacute;a reconocerlos si me los cruzo por la calle y tampoco s&eacute; cu&aacute;l es su nacionalidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En materia de vivienda, esta corriente de alienación también se palpa en los bloques plurifamiliares, donde las interacciones casuales entre vecinos son cada vez más escasas, incluso inexistentes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando me mud&eacute;, en el piso inferior a&uacute;n viv&iacute;a el se&ntilde;or Ram&oacute;n, de 97 a&ntilde;os, que pagaba una renta antigua. A menudo se me ca&iacute;a ropa del tendedero y cuando le llamaba a la puerta para reclamarla me hac&iacute;a pasar y habl&aacute;bamos un rato. El se&ntilde;or Ram&oacute;n muri&oacute; y su lugar lo han ocupado <em>expats</em> itinerantes que pagan un dineral cada mes y que son sombras esquivas cuando transitan por la escalera y el vest&iacute;bulo. En alguna ocasi&oacute;n, cuando les he llamado a la puerta para que me recogieran alguna prenda que se me hab&iacute;a escurrido por el patio, he tenido que o&iacute;r como abr&iacute;an despu&eacute;s de media docena de vueltas de llave y se asomaban con apenas el rabillo del ojo y sin traspasar el umbral, mostrando su total incredulidad y estupefacci&oacute;n por el atrevimiento que supone que alguien se persone directamente en su espacio dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estos vecinos reciben diariamente paquetes y comida a domicilio, exigi&eacute;ndole a los repartidores que suban hasta su puerta pese a no tener ascensor ni tan siquiera un rellano suficientemente grande donde dejar la bicicleta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El romanticismo comunitario de la corrala</strong></h2><p class="article-text">
        Dentro del panorama especulador del sector inmobiliario, las zonas comunes y de encuentro entre vecinos se han ido reduciendo hasta la m&iacute;nima expresi&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/vestibulo-auge-muerte-resurreccion-espacio_1_10624415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vest&iacute;bulos</a>, patios, escaleras o rellanos se estrechan hasta el l&iacute;mite permitido por la normativa para no perder ni un mil&iacute;metro cuadrado de vivienda que pueda generar plusval&iacute;a. Esta l&oacute;gica estrictamente mercantilista aniquila los conocidos como espacios intermedios y semiprivados que son los que nos sirven de tr&aacute;nsito entre nuestro hogar y el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n arquitect&oacute;nica mediterr&aacute;nea y peninsular ha incorporado hist&oacute;ricamente estos espacios servidores que se encuentran a medio camino entre el exterior y el cobijo y que representan un a&ntilde;adido valios&iacute;simo para un conjunto de viviendas modestas y con muy poca superficie &uacute;til. Se trata del caso paradigm&aacute;tico de la corrala, una construcci&oacute;n tradicional t&iacute;pica de varias zonas de Espa&ntilde;a pero que se atribuye particularmente a la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/gatos-curiosos/por-las-corralas-de-malasana-y-conde-duque_1_6417435.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identidad arquitect&oacute;nica de Madrid</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dentro del panorama especulador del sector inmobiliario, las zonas comunes y de encuentro entre vecinos se han ido reduciendo hasta la mínima expresión. Vestíbulos, patios, escaleras o rellanos se estrechan hasta el límite permitido por la normativa para no perder ni un milímetro cuadrado de vivienda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de las corralas est&aacute; relacionado con los antiguos corrales de comedias, espacios teatrales populares con un patio central rodeado de galer&iacute;as. Se popularizaron entre los siglos XVII y XIX y sirvieron para acoger en la ciudad a las masas migratorias procedentes del campo con pocos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Las corralas o &ldquo;casas de corredor&rdquo;, eran edificios plurifamiliares con viviendas que por ley nunca superaban una superficie de 30 metros cuadrados y que se divid&iacute;an en una cocina, un comedor y dos habitaciones. Hoy en d&iacute;a, estos minipisos no cumplir&iacute;an ning&uacute;n decreto de habitabilidad, ni por dimensiones ni por su escasa salubridad debido a las malas condiciones de ventilaci&oacute;n, humedad e iluminaci&oacute;n y por la fragilidad estructural de su esqueleto a base de pilares y vigas de madera. Pese a todas estas carencias, la corrala ha generado cierto romanticismo popular ya que se interpreta como un s&iacute;mbolo de vivienda comunitaria urbana. Sus galer&iacute;as y patios sugieren un estilo de vida vecinal que invita a la convivencia cotidiana y que hace ostensible la idea de comunidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Corrala en Calle San Vicente Ferrer, 13 (Madrid).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Las cooperativas de vivienda como m&aacute;ximo exponente</strong></h2><p class="article-text">
        En el panorama residencial actual de nuestro pa&iacute;s, ya sea por la influencia tradicional de las corralas o sencillamente porque se trata de un recurso habitual ampliamente utilizado a largo de la historia de la arquitectura, destacan ejemplos sobresalientes donde patios, galer&iacute;as y pasillos exteriores compartidos enriquecen viviendas aparentemente simples, fomentando la interacci&oacute;n y el uso comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de los valores principales de las nuevas <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cohousing-resiste-especulacion-vida-cooperativa-viviendas_1_11274770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cooperativas de vivienda</a>, que ceden una parte significativa de la superficie &uacute;til de todo un edificio para alojar servicios y zonas comunes para todos los habitantes como por ejemplo una lavander&iacute;a, una zona de juegos, una sala de reuniones, un cine, un comedor comunitario, etc.
    </p><p class="article-text">
        Las cooperativas se fundamentan en una propuesta arquitect&oacute;nica centrada en el concepto de compartir, y sus residentes parten desde un inicio de una idea com&uacute;n de habitar que va en esta misma l&iacute;nea. Sin embargo, existen tambi&eacute;n varios edificios plurifamiliares con espacios intermedios altamente destacables que no son cooperativos. Algunas promotoras p&uacute;blicas, de la mano de despachos de arquitectura punteros, est&aacute;n capitalizando todo el riesgo en el dise&ntilde;o de nuevas tipolog&iacute;as de vivienda que desaf&iacute;an las convenciones inmovilistas del mercado privado. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Espacios comunes de La Borda por Lacol (Barcelona, 2018).                             </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Vivienda p&uacute;blica, riesgo e innovaci&oacute;n&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Nos fijamos en el proyecto reciente de <a href="https://www.aldayjover.com/es/component/articulo/?idcategoria=16&amp;idarticulo=637" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>31 Viviendas Sociales en Torre Bar&oacute;</strong></a><strong>,</strong> obra de los estudios<strong> </strong>Aldayjover Arquitectura y Paisaje<strong> </strong>y<strong> </strong>Burgos &amp; Garrido arquitectos. En medio de un barrio obrero de Barcelona que linda con la sierra de Collserola, donde abunda la autoconstrucci&oacute;n y que se ha dado a conocer recientemente a trav&eacute;s de la pel&iacute;cula de <em>EL 47,</em> el IMHAB (Institut Municipal d&rsquo;Habitatge de Barcelona) ha construido una nueva promoci&oacute;n de viviendas de alquiler social con una propuesta de dise&ntilde;o radical que firma esta uni&oacute;n de despachos de Barcelona y Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Su edificio se distingue por la organizaci&oacute;n de todas las viviendas alrededor de un patio central que, por su proporci&oacute;n y regularidad, puede recordarnos a los patios de armas de las fortificaciones. Tras tres fachadas urbanas semejantes y continuas que dibujan la geometr&iacute;a de un cubo casi perfecto, AldayJover y Burgos &amp; Garrido despliegan un mundo interior sorprendente con un patio abierto por arriba y por una de sus fachadas que se quiebra para permitir la entrada de luz de sur y de corriente de aire.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas promotoras públicas, de la mano de despachos de arquitectura punteros, están capitalizando todo el riesgo en el diseño de nuevas tipologías de vivienda que desafían las convenciones inmovilistas del mercado privado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajar el acceso a las viviendas como si se tratara de una corrala nos permiti&oacute; tener un solo n&uacute;cleo de comunicaci&oacute;n vertical y dar con la soluci&oacute;n m&aacute;s compacta y eficiente a nivel de espacio, de fachadas y de instalaciones. Por otro lado, estos espacios exteriores que se generan, como el patio o los corredores, son muy interesantes por su comportamiento bioclim&aacute;tico en latitudes tan benignas como el nuestra. Adem&aacute;s, tienen una vocaci&oacute;n de espacios semip&uacute;blicos del que los vecinos se pueden adue&ntilde;ar espont&aacute;neamente&rdquo;, comenta Jes&uacute;s Arcos, arquitecto del equipo <em>AldayJover.</em>
    </p><p class="article-text">
        La redacci&oacute;n y el desarrollo del proyecto se llev&oacute; a cabo durante los meses de la pandemia, justo cuando m&aacute;s se echaron de menos estos lugares complementarios. Con la obra terminada, Arcos ha vuelto para ver c&oacute;mo se han colonizado las zonas comunes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="31 Viviendas sociales en Torre Baró por Aldayjover Arquitectura y Paisaje, Burgos &amp; Garrido arquitectos (Barcelona, 2023)."
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            <span class="title">
                31 Viviendas sociales en Torre Baró por Aldayjover Arquitectura y Paisaje, Burgos &amp; Garrido arquitectos (Barcelona, 2023).                            </span>
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        &ldquo;Siempre nos imaginamos que estos balcones corridos tendr&iacute;an tendederos de ropa, macetas con plantas, bicis, sillas con mesas donde se pudiera cenar en verano, y que al patio bajar&iacute;an los ni&ntilde;os a jugar. La realidad del edificio de Torre Bar&oacute; ofrece hoy en d&iacute;a esta estampa de vivacidad y dinamismo muy similar a la que pretend&iacute;amos, lo cual es encomiable trat&aacute;ndose de viviendas de alquiler social. A diferencia de las cooperativas, aqu&iacute; los vecinos no se eligen y, por lo tanto, estos espacios compartidos siempre implican un riesgo ya que puede ser que no funcionen como se esperaba&rdquo;, se&ntilde;ala Arcos.
    </p><p class="article-text">
        Otro proyecto que cabe mencionar es el <a href="https://estudioherreros.com/project/viviendas-mixtas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Edificio Caracol</strong></a>, fruto tambi&eacute;n de la colaboraci&oacute;n de arquitectos de Barcelona y Madrid, y de la promotora p&uacute;blica del IMPSOL del &Agrave;rea Metropolitana de Barcelona. En este caso, Mariona Benedito, Mart&iacute; Sanz y Estudio Herreros desarrollaron 72 viviendas de protecci&oacute;n oficial en Sant Boi de Llobregat alrededor de dos grandes vac&iacute;os interiores custodiados por cuatro fachadas que se abren en sus caras m&aacute;s cortas formando una O y una H muy reconocibles.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos espacios exteriores que se generan, como el patio o los corredores, son muy interesantes por su comportamiento bioclimático en latitudes tan benignas como la nuestra. Además, tienen una vocación de espacios semipúblicos del que los vecinos se pueden adueñar espontáneamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jesús Arcos</span>
                                        <span>—</span> arquitecto en AldayJover
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El proyecto funciona como un calcet&iacute;n al que se le ha dado la vuelta. Mientras que las fachadas exteriores siguen un ritmo regular y tienen una materialidad muy homog&eacute;nea, el patio interior esconde un paisaje m&aacute;s pintoresco, con celos&iacute;as, alicatados de cer&aacute;mica, combinaciones de colores e infinidad de vistas en diagonal que conectan pisos a diferentes alturas&rdquo;, relata Mariona Benedito. En lugar de tener cuatro accesos segregados a lo largo del edificio, cada uno con su ascensor, escaleras, vest&iacute;bulo y rellanos diminutos y sin luz natural, ubicaron dos n&uacute;cleos sim&eacute;tricos en el centro y liberaron suficiente espacio interior para generar dos grandes patios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Edificio Caracol, por Mariona Benedito, Martí Sanz y Estudio Herreros (Sant Boi de Llobregat, 2019).                            </span>
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        &ldquo;Conseguimos tambi&eacute;n suprimir durante la construcci&oacute;n los patios privados que ten&iacute;an las viviendas en la planta baja. Gracias a eso, el edificio contiene dos plazas p&uacute;blicas que pueden servir de escenario para un partido de f&uacute;tbol o una cena con toda la vecindad. Siempre que se organizan recorridos a viviendas con pasillos suspendidos es inevitable tener como referencia la imagen de las corralas. Quer&iacute;amos evitar, no obstante, la composici&oacute;n un tanto hostil que tienen a veces estos corredores cuando se trata de vivienda protegida. Nos aseguramos que estos espacios interiores funcionaran bien clim&aacute;ticamente, contaran con luz natural y tuvieran una calidez material que no se alejara de la del interior de las viviendas&rdquo;, concluye Benedito.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, otro proyecto del IMPSOL, de los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/pasillo-muerto-vuelve-enfilade-cambiando-casas_1_10962568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitectos Marta Peris y Jos&eacute; Toral</a>, ha ganado el Premio RIBA Internacional de la Royal Institute of British Architects, uno de los m&aacute;s prestigiosos en el &aacute;mbito de la arquitectura, con sus <a href="https://peristoral.com/proyectos/modulus-matrix-85-social-housing-cornella" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">85 viviendas sociales de madera en Cornell&agrave; de Llobregat</a>. De nuevo, una propuesta magistral de edificio en forma de d&oacute;nut con espacios intermedios fascinantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/resurgir-patio-corrala-espacio-cambiar-relacion-vecinos_1_11859135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 21:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El resurgir del patio y la corrala: ¿puede un espacio cambiar la relación con tus vecinos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Edificios,Vivienda,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brutalismo: de la funcionalidad y el antilujo a la fiebre estética por el hormigón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/brutalismo-funcionalidad-antilujo-fiebre-estetica-hormigon_1_11801710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/276e41ca-cadd-4b88-9587-a35c20f905c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brutalismo: de la funcionalidad y el antilujo a la fiebre estética por el hormigón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este movimiento arquitectónico surgió tras la Segunda Guerra Mundial, con la necesidad de reconstruir rápidamente ciudades devastadas que requerían rehacerse con un tipo de construcción rápida y económica; hoy sus construcciones emblemáticas sirven de escenario para eventos de moda y videoclips</p><p class="subtitle">Una batalla en la fachada: ¿nos fastidió el balcón o fue el cerramiento?</p></div><p class="article-text">
        Debo confesar que el recurrente juego de palabras entre los conceptos casi hom&oacute;nimos de la &eacute;tica y la est&eacute;tica siempre me ha parecido un clich&eacute; pretencioso que carec&iacute;a de sentido en la mayor&iacute;a de los casos en los que se le intentaba sacar jugo. Eso mismo sospech&eacute; cuando, a ra&iacute;z del reto de escribir el en&eacute;simo art&iacute;culo sobre el auge del brutalismo, recurr&iacute; al libro fundacional de este movimiento titulado precisamente <em>El Brutalismo en Arquitectura: &iquest;&Eacute;tica o Est&eacute;tica?,</em> publicado el a&ntilde;o 1966 por el cr&iacute;tico de arquitectura ingl&eacute;s Reyner Banham.
    </p><p class="article-text">
        A principios del texto, Banham sit&uacute;a el origen del t&eacute;rmino &ldquo;The New Brutalism&rdquo; en la d&eacute;cada de los 50 y le asigna su invenci&oacute;n al sueco Hans Asplund, hijo del gran arquitecto Gunnar Asplund, de quien recomiendo fervientemente visitar la Biblioteca P&uacute;blica de Estocolmo. Resulta que Asplund hijo se refiri&oacute; sarc&aacute;sticamente a unos dibujos arquitect&oacute;nicos como &ldquo;neo-brutalistas&rdquo;, un t&eacute;rmino inventado por &eacute;l en ese instante. Esta denominaci&oacute;n estil&iacute;stica, que pretend&iacute;a ser simplemente un apelativo jocoso, lleg&oacute; a o&iacute;dos de un grupo de arquitectos brit&aacute;nicos que la disemin&oacute; entre sus colegas de profesi&oacute;n dando lugar a lo que, de un modo m&aacute;s solemne, cristaliz&oacute; como Nuevo Brutalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Banham tambi&eacute;n apunta hacia otra teor&iacute;a etimol&oacute;gica del t&eacute;rmino que parece menos plausible pero que me encantar&iacute;a pensar que es cierta. M&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota sobre el comentario de Asplund, hay un consenso general en que los arquitectos londinenses Alison y Peter Smithson son los exponentes m&aacute;s obstinados del movimiento brutalista y, en parte, fundadores de sus principios. El caso es que a Peter Smithson sus compa&ntilde;eros de universidad le apodaron &ldquo;Brutus&rdquo; debido a su parecido con el busto del famoso delator romano. Si a este mote se le a&ntilde;ade el nombre de su esposa Alison y una dosis de creatividad, se obtiene la palabra &ldquo;brutalismo&rdquo;. En fin, con lo obvio que parecer&iacute;a justificar la creaci&oacute;n de este t&eacute;rmino a ra&iacute;z de la exclamaci&oacute;n &ldquo;&iexcl;brutal!&rdquo; que a menudo surge al ver un edificio imponente de hormig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sean como fueren de inveros&iacute;miles la historias de la onomaturgia brutalista, hoy en d&iacute;a el concepto est&aacute; ampliamente extendido por todos los sectores art&iacute;sticos hasta el punto que se utiliza con una ligereza abusiva. Es por ello que, en contra de mi escepticismo ante la sobada dualidad de la &eacute;tica y la est&eacute;tica, creo que conviene ahondar en ella para esclarecer los preceptos aut&eacute;nticos que definen lo que es y no es brutalista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Desfile de Chanel en Unité d&#039;Habitation (Le Corbusier), mayo de 2024."
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            <span class="title">
                Desfile de Chanel en Unité d&#039;Habitation (Le Corbusier), mayo de 2024.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Or&iacute;genes de la arquitectura brutalista</strong></h2><p class="article-text">
        Se considera que este movimiento arquitect&oacute;nico surgi&oacute; a finales de la d&eacute;cada de 1940, durante el periodo de posguerra, cuando exist&iacute;a la necesidad de reconstruir r&aacute;pidamente ciudades que hab&iacute;an quedado devastadas y que requer&iacute;an rehacerse de nuevo con un tipo de construcci&oacute;n r&aacute;pida y con materiales econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Una de las expresiones m&aacute;s claras del brutalismo son los pol&iacute;gonos de vivienda, cuyo objetivo era ofrecer un hogar a los migrantes nacionales que abandonaban las zonas rurales para instalarse en el extrarradio de las ciudades que retomaban su proceso de recuperaci&oacute;n y de expansi&oacute;n. Los bloques de estos pol&iacute;gonos, por mera practicidad y rentabilidad, se edificaron con un nuevo lenguaje material que se basaba en el uso del hormig&oacute;n y del ladrillo para la estructura y los cerramientos, quedando estos a la vista, es decir, sin revestimientos superficiales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bloques de estos polígonos, por mera practicidad y rentabilidad, se edificaron con un nuevo lenguaje material que se basaba en el uso del hormigón y del ladrillo para la estructura y los cerramientos, quedando estos a la vista, es decir, sin revestimientos superficiales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El hormig&oacute;n es la se&ntilde;a de identidad m&aacute;s elocuente del brutalismo y su acabado 'en bruto' es lo primero que evocamos al pensar en este estilo. Una de las obras fundamentales de lo que en Francia se denomin&oacute; la po&eacute;tica del <em>&ldquo;b&eacute;ton brut&rdquo;</em> fue la <em>Unit&eacute; d&rsquo;Habitation</em> de Marsella (1952), de Le Corbusier. El genio franco-suizo es probablemente uno de los arquitectos europeos m&aacute;s importante y vers&aacute;tiles del siglo XX, y el m&aacute;ximo exponente del Movimiento Moderno, que imper&oacute; en el continente especialmente entre 1920 y 1930 y que se caracterizaba por el funcionalismo, el racionalismo y la pureza constructiva y formal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Unité d’habitation, Marsella 1952. Le Corbusier.                            </span>
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        El brutalismo se presenta como el relevo de este movimiento y, como tal, lo hace con postulados antag&oacute;nicos: expresividad, atrevimiento formal y estructural, &eacute;nfasis en la austeridad, estructura y materialidad visibles, elementos industriales de acero y cristal, instalaciones al descubierto, etc. Le Corbusier fue pionero en abrazar este viraje estil&iacute;stico y en utilizar el hormig&oacute;n a gran escala para crear bloques habitacionales destinados a las clases trabajadoras con propuestas disruptivas de vol&uacute;menes, colores y texturas. 
    </p><p class="article-text">
        Banham, en su libro, abre su listado de ejemplos brutalistas con el edificio de Marsella de Le Corbusier y recalca la trascendencia que tuvo para el movimiento que el propio arquitecto la describiese como de hormig&oacute;n bruto: &ldquo;T&eacute;rmino y edificio surgen, pues, conjuntamente en la historia psicol&oacute;gica de la arquitectura de posguerra&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Le Corbusier fue pionero en abrazar este viraje estilístico y en utilizar el hormigón a gran escala para crear bloques habitacionales destinados a las clases trabajadoras con propuestas disruptivas de volúmenes, colores y texturas</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Aproximaci&oacute;n &eacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Quien m&aacute;s ha indagado sobre los valores &eacute;ticos del brutalismo ha sido el arquitecto y te&oacute;rico ingl&eacute;s Simon Heley con su libro <em>Redefining Brutalism </em>(2017). Henley argumenta que el brutalismo es, ante todo, una actitud hacia la construcci&oacute;n, una expresi&oacute;n honesta y directa de los materiales y una manifestaci&oacute;n de compromiso social. El autor sostiene que el brutalismo surgi&oacute; como una respuesta cr&iacute;tica a los excesos decorativos de las corrientes anteriores y a la creciente comercializaci&oacute;n de la arquitectura. Los brutalistas quer&iacute;an alejarse de las superficies pulidas y los ornamentos para crear edificios que fueran &ldquo;honestos&rdquo; en su construcci&oacute;n, donde los materiales y los m&eacute;todos constructivos estuvieran expuestos y se mostraran en su forma m&aacute;s pura.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque, seg&uacute;n Henley, refleja una &eacute;tica de la sinceridad, en la que los edificios no ocultan su estructura ni sus materiales detr&aacute;s de capas innecesarias de revestimiento o decoraci&oacute;n. El uso del hormig&oacute;n, por ejemplo, no era solo una elecci&oacute;n estil&iacute;stica, sino una forma de construir de manera eficiente y directa, utilizando un material que pudiera expresar solidez y permanencia. Para los arquitectos brutalistas, el hormig&oacute;n no deb&iacute;a ser embellecido ni ocultado, sino que deb&iacute;a mostrar su verdadero car&aacute;cter, con todas sus imperfecciones, como un testimonio del proceso de construcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Simon Heley, en su libro &#039;Redefining Brutalism&#039;, argumenta que el brutalismo es, ante todo, una actitud hacia la construcción, una expresión honesta y directa de los materiales y una manifestación de compromiso social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El brutalismo tambi&eacute;n tiene su vertiente de compromiso social. Muchos proyectos brutalistas fueron dise&ntilde;ados como soluciones pr&aacute;cticas a las necesidades urgentes de la sociedad de acuerdo a su contexto hist&oacute;rico. Aparte de los ya mencionados pol&iacute;gonos de viviendas asequibles, varios edificios p&uacute;blicos y gubernamentales adoptaron las mismas l&oacute;gicas brutalistas para ce&ntilde;irse a la funcionalidad, durabilidad y poco lujo que exig&iacute;a la &eacute;poca. Henley subraya que el brutalismo buscaba, en este sentido, democratizar la arquitectura, haciendo accesibles sus obras a todos los estratos sociales. No se trataba solo de una est&eacute;tica visual cruda y monumental, sino de una forma de concebir la arquitectura como una herramienta social.
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            <span class="title">
                Conjunto de viviendas de Can Mercader, Badalona 1973. Barba Corsina, Margaita Brender y Joan Antoni Padrós.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Aportaci&oacute;n est&eacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Por otro lado, para conocer los fundamentos est&eacute;ticos del brutalismo, he conversado con Paolo Sustersic, arquitecto, profesor de historia de la arquitectura y autor del libro <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/tour-hormigon-barcelona-paseo-15-edificios-brutalistas-no-pasan-desapercibidos_1_9713215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Barcelona brutalista y tardomoderna</em></a> (AMBIT, 2022). Sustersic ha elaborado una selecci&oacute;n muy extensa de edificios y de proyectos de car&aacute;cter brutalista que se encuentran repartidos por el &aacute;rea metropolitana de Barcelona. Se trata de un cat&aacute;logo arquitect&oacute;nico de primer nivel que saca a muchas obras del anonimato y del desconocimiento popular otorg&aacute;ndoles un valor patrimonial indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en su libro reflexiona tambi&eacute;n sobre las particularidades locales del movimiento brutalista en nuestro pa&iacute;s y lo relaciona estrechamente con el periodo desarrollista. En cuanto al aspecto de la est&eacute;tica, una de las aportaciones m&aacute;s interesantes que sugiere es la incorporaci&oacute;n del concepto del paisaje dentro de su an&aacute;lisis: &ldquo;Cuando se construyen grandes pol&iacute;gonos de vivienda en territorios sin referencias previas, surge la necesidad de hacer el paisaje interesante. Es ah&iacute; donde aparece una b&uacute;squeda formal y est&eacute;tica dentro del brutalismo&rdquo;, explica Sustersic, que considera que muchos edificios brutalistas, funcionan como &ldquo;hitos&rdquo; en medio de un paisaje que se tuvo que definir desde cero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A partir de materiales simples y asequibles, se busca potenciar al máximo su expresividad, haciéndolos los protagonistas visibles del resultado final. La poesía se encuentra en la potencia de la estructura, en la textura del hormigón o en las celosías cerámicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paolo Sustersic</span>
                                        <span>—</span> autor de &#039;Barcelona brutalista y tardomoderna&#039; (AMBIT)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destaca la intenci&oacute;n de exploraci&oacute;n expresiva y estructural que impuls&oacute; a los arquitectos que asumieron el desaf&iacute;o de construir con materiales austeros como el hormig&oacute;n y el ladrillo: &ldquo;Podemos observar una tendencia manierista en la est&eacute;tica brutalista. A partir de materiales simples y asequibles, se busca potenciar al m&aacute;ximo su expresividad, haci&eacute;ndolos los protagonistas visibles del resultado final. La poes&iacute;a se encuentra en la potencia de la estructura, en la textura del hormig&oacute;n o en las celos&iacute;as cer&aacute;micas. En esa &eacute;poca, la artesan&iacute;a a&uacute;n estaba presente en el sector de la construcci&oacute;n y se pod&iacute;an llevar a cabo gestos de autor de ese tipo&rdquo;, relata Sustersic.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, se&ntilde;ala la conexi&oacute;n est&eacute;tica entre la arquitectura brutalista y las construcciones del &aacute;mbito ingenieril, como las infraestructuras desarrolladas en esos mismos a&ntilde;os, o del &aacute;mbito militar, como los b&uacute;nkeres de hormig&oacute;n. Ambos comparten un hermetismo y una exposici&oacute;n estructural que se pueden comparar con edificios tan distintos como algunas iglesias brutalistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa Carvajal, Pozuelo de Alarcón. Javier Carvajal, 1966.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La actualidad del brutalismo</strong></h2><p class="article-text">
        No cabe duda de que el brutalismo est&aacute; de moda. Recientemente se ha anunciado la nueva pel&iacute;cula protagonizada por Adrien Brody y dirigida por Brady Corbet, titulada <em>The Brutalist</em>, basada en un arquitecto jud&iacute;o h&uacute;ngaro ficticio que huye a Estados Unidos tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Adem&aacute;s, el brutalismo ha estado muy presente &uacute;ltimamente en localizaciones audiovisuales, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3xlExHPyqM0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">videoclips</a>, pel&iacute;culas, anuncios e incluso en desfiles de moda, como el que tuvo lugar en la cubierta de la <em>Unit&eacute; d&rsquo;Habitation</em> de Marsella el pasado verano, organizado por Chanel.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, a nadie le sorprende el contraste entre la pulcritud de los asistentes a un evento de alta costura y la crudeza desgastada de un hormig&oacute;n visto de m&aacute;s de medio siglo. Creo que este lapso de tiempo ha sido fundamental para que la est&eacute;tica brutalista haya logrado una aceptaci&oacute;n social definitiva.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hoy a nadie le sorprende el contraste entre la pulcritud de los asistentes a un evento de alta costura y la crudeza desgastada de un hormigón visto de más de medio siglo. Este lapso de tiempo ha sido fundamental para que la estética brutalista haya logrado una aceptación social definitiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sustersic comenta que cualquier &eacute;poca necesita al menos 50 a&ntilde;os para poder ser interpretada adecuadamente. Transcurrido ese tiempo, el brutalismo se beneficia de una nueva perspectiva que ha dejado atr&aacute;s el estigma de ser considerado fr&iacute;o, monol&iacute;tico y caracter&iacute;stico de los paisajes de degradaci&oacute;n e inseguridad urbana. Parte de esta mala reputaci&oacute;n se debi&oacute; al fracaso de algunos de sus proyectos m&aacute;s ut&oacute;picos, como por ejemplo el del Robin Hood Gardens de Londres, dise&ntilde;ado por los Smithson, que fue demolido en 2019 tras una marcada decadencia provocada por la falta de mantenimiento y, seg&uacute;n el primer ministro brit&aacute;nico David Cameron, por la delincuencia y la pobreza que fomentaba.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A la generaci&oacute;n m&aacute;s joven le atrae el brutalismo por su voluptuosidad, su extra&ntilde;eza y su car&aacute;cter deteriorado y sugerente. Con el tiempo, solo los mejores y m&aacute;s monumentales ejemplos del movimiento han perdurado, mientras que las obras menos significativas han desaparecido. Lamentablemente, tambi&eacute;n se han perdido muchos edificios que merec&iacute;an protecci&oacute;n patrimonial tal y como reclama la plataforma <a href="https://www.sosbrutalism.org/cms/15802395" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#SOSBrutalism</a> <em>&ldquo;&iexcl;Salvemos los Monstruos de Hormig&oacute;n!&rdquo;</em>. A pesar de los numerosos defectos del brutalismo, su &eacute;tica fundamentada en el potencial de la arquitectura para transformar material y socialmente el mundo deber&iacute;a justificar su supervivencia. No obstante, si esta realidad se ignora, bienvenida sea su aprobaci&oacute;n est&eacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/brutalismo-funcionalidad-antilujo-fiebre-estetica-hormigon_1_11801710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2024 21:24:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Historia,Urbanismo,Edificios,Ciudades,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acabar con la arquitectura 'prêt-à-porter': ¿y si volviéramos a construir con tierra nuestras casas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/construir-casas-con-tierra-tapial_1_11687906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/403dfb4e-305a-489e-9d37-00b1d0f4c75d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acabar con la arquitectura &#039;prêt-à-porter&#039;: ¿y si volviéramos a construir con tierra nuestras casas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ideal de producción en serie de la arquitectura, lista para ubicarse en cualquier terreno y para ser operativa desde el primer momento, ha desplazado el proceso histórico de construcción, profundamente arraigado al lugar y guiado por la tradición y la sabiduría local</p><p class="subtitle">El pasillo ha muerto, vuelve el 'enfilade': ¿por qué están cambiando nuestras casas?</p></div><p class="article-text">
        Existe un material que se extrae f&aacute;cilmente, es sostenible, econ&oacute;mico, aislante, durable y que se encuentra en todas partes. Esta descripci&oacute;n podr&iacute;a parecer propia de una utop&iacute;a, un material casi m&iacute;tico en el mundo de la construcci&oacute;n, capaz de revolucionar el sector y representar el hallazgo definitivo. Sin embargo, se trata del elemento primigenio que dio forma a las primeras arquitecturas de la humanidad y la materia prima que manipula cualquier ni&ntilde;o a temprana edad cuando juega con vol&uacute;menes y formas.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura con tierra se remonta a m&aacute;s de 10.000 a&ntilde;os. Las primeras civilizaciones la utilizaron como un recurso natural accesible para crear sus viviendas y edificios en lugares como Mesopotamia, el Antiguo Egipto, &Aacute;frica, Asia y Am&eacute;rica Latina, donde se han encontrado vestigios que identificaban estas primeras construcciones. La tierra fue utilizada en todas las geograf&iacute;as, tanto en climas &aacute;ridos como en zonas h&uacute;medas, con t&eacute;cnicas que se perfeccionaron a lo largo de milenios. Las comunidades que utilizaban tierra como material de construcci&oacute;n lo hac&iacute;an porque era accesible y les permit&iacute;a satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de refugio, pero tambi&eacute;n porque era una respuesta a su entorno sin alterarlo ni da&ntilde;arlo.
    </p><p class="article-text">
        Estas primeras culturas desarrollaron t&eacute;cnicas que contin&uacute;an utiliz&aacute;ndose hoy en d&iacute;a, como el adobe (ladrillos de barro secados al sol), el tapial (tierra apisonada) y el cob (mezcla de arcilla, paja y agua). Estos m&eacute;todos, aunque simples, resultaron ser extremadamente duraderos y adaptables, permitiendo la construcci&oacute;n de edificios tanto residenciales como monumentales. Aunque la arquitectura con tierra ha evolucionado a lo largo del tiempo, sus principios fundamentales siguen intactos y, a pesar del desarrollo de nuevos materiales, las t&eacute;cnicas tradicionales de construcci&oacute;n con tierra no han desaparecido y se han mantenido en muchas regiones debido a su eficacia, simplicidad y sostenibilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Camping Alfacs, obra de Bajet Giramé y JAAS.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Tecnolog&iacute;a y/o tradici&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Con la industrializaci&oacute;n y la aparici&oacute;n de la tecnolog&iacute;a en el mundo de la construcci&oacute;n, los sistemas m&aacute;s tradicionales han ca&iacute;do a un segundo plano. La p&eacute;rdida de la figura del artesano o del alba&ntilde;il especializado ha puesto en jaque el uso de materiales que requieren un oficio y una t&eacute;cnica particular. Mientras que hace escasamente un siglo la forma m&aacute;s sencilla de cubrir un techo era aboved&aacute;ndolo con ladrillos, en la actualidad la incursi&oacute;n del hormig&oacute;n y de elementos prefabricados ha facilitado las labores en la obra a base de marginar las aptitudes humanas en su transcurso. El ideal de la arquitectura 'pr&ecirc;t-&agrave;-porter', lista para ubicarse en cualquier terreno y para ser operativa desde el primer momento, ha desplazado el proceso hist&oacute;rico de construcci&oacute;n, profundamente arraigado al lugar y guiado por la tradici&oacute;n y sabidur&iacute;a local.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A pesar del desarrollo de nuevos materiales, las técnicas tradicionales de construcción con tierra no han desaparecido y se han mantenido en muchas regiones debido a su eficacia, simplicidad y sostenibilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante &ndash;y por suerte&ndash;, lo que es bueno siempre retorna, y ya hace unos cu&aacute;ntos a&ntilde;os que en publicaciones de dise&ntilde;o y arquitectura asoman algunos ejemplos de edificios que recuperan la tierra como material principal para la estructura, la fachada e incluso los acabados interiores. La incorporan utilizando t&eacute;cnicas tradicionales, pero adaptadas a la tecnolog&iacute;a moderna y cumpliendo con los est&aacute;ndares de confort y robustez que exige la normativa actual.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bloques de tierra</strong></h2><p class="article-text">
        Para dar testimonio de esta contrarrevoluci&oacute;n a escala local hemos conversado con unos peque&ntilde;os industriales que est&aacute;n detr&aacute;s de varios de los proyectos m&aacute;s llamativos que incorporan la tierra en su anatom&iacute;a. Hablamos de <a href="https://www.fetdeterra.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fetdeterra</strong></a>, una pareja de Lleida compuesta por Maite Sainz, arquitecta, y Macari De Torres, ingeniero ge&oacute;logo. Despu&eacute;s de la crisis de 2008, decidieron investigar y especializarse en la construcci&oacute;n con tierra. En la zona de poniente de Catalunya este sistema constructivo fue relativamente com&uacute;n hasta la posguerra y con la irrupci&oacute;n de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la prosperidad econ&oacute;mica, acab&oacute; desech&aacute;ndose con cierto menosprecio.
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                Elaboración del Tapialblock de Fetdeterra.                            </span>
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        No fue hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria que algunos edificios antiguos construidos con muros de tierra comenzaron a ser rehabilitados en lugar de demolerse para ser remplazados. Ante este viraje en el sector del ladrillo, Sainz y De Torres concibieron un nuevo producto que retomaba la tierra como elemento principal capaz de generar arquitectura. &ldquo;Elaboramos un nuevo prototipo llamado Tapialblock, un bloque prefabricado con tierra cruda que se compacta con una hidroprensa. El sistema tradicional de construcci&oacute;n con muros de tapial necesitaba la destreza y el oficio de la figura del maestro tapiador, que se ha ido perdiendo con los a&ntilde;os. Nuestro bloque, en cambio, permite construir con geometr&iacute;as constantes y dimensiones regulares, garantizando un control absoluto sobre la obra y la calidad de la tierra&rdquo;, cuenta Sainz.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la tierra sea un material milenario, resulta que entre todas las normativas y el c&oacute;digo t&eacute;cnico que ampara cualquier proyecto de arquitectura, la tierra no se incluye como una de las opciones materiales constructivas. Por ello, Sainz y De Torres tuvieron que arrancar desde cero para establecer unos criterios de calidad (resistencia, dosificaci&oacute;n, mezcla&hellip;) que permitiera certificar el bloque de Fetdeterra y que fuera apto para la construcci&oacute;n. Varios a&ntilde;os despu&eacute;s, comercializan su producto con su consiguiente sistema constructivo por toda Espa&ntilde;a y por el extranjero, en pa&iacute;ses como los Emiratos &Aacute;rabes o M&eacute;xico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ideal de la arquitectura &#039;prêt-à-porter&#039;, lista para ubicarse en cualquier terreno y ser operativa desde el primer momento, ha desplazado el proceso histórico de construcción, profundamente arraigado al lugar y guiado por la tradición y sabiduría local</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que construimos un edificio lejano a nuestro territorio, montamos un nuevo punto de fabricaci&oacute;n donde extraemos y recuperar tierra para despu&eacute;s tratarla y transformarla en nuestros bloques. Partimos de un proceso que no tiene ning&uacute;n tipo de impacto ambiental ya que, en nuestro caso, no hace falta ni tan siquiera cocer los bloques. Por lo tanto, tiene sentido que tampoco haya transporte de material y que su confecci&oacute;n est&eacute; estrechamente ligada al emplazamiento de la obra&rdquo;, relata Sainz.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ventajas y beneficios del bloque de tierra</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando hablamos de la huella ecol&oacute;gica de un material hay que tener en cuenta todo su ciclo de vida. En el caso del hormig&oacute;n, por ejemplo, su elaboraci&oacute;n es la responsable del 7% de las emisiones mundiales de CO2 y constituye un residuo dif&iacute;cil de reciclar.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los bloques de tierra, esta huella de carbono es nula y su reciclabilidad, total. Entre sus propiedades m&aacute;s destacadas, la construcci&oacute;n con tierra es altamente transpirable, ofrece un excelente aislamiento t&eacute;rmico y ac&uacute;stico &ndash;de ah&iacute; la expresi&oacute;n 'estar m&aacute;s sordo que una tapia'&ndash;, tiene mucha inercia t&eacute;rmica y regula la temperatura interior. Puede ser el acabado exterior de una fachada y de cualquier paramento interior, su colocaci&oacute;n en obra es muy r&aacute;pido y sencillo, y su mantenimiento y durabilidad con los a&ntilde;os es excelente. Por otro lado, su precio a&uacute;n es algo m&aacute;s caro que otros sistemas m&aacute;s convencionales como los muros de ladrillo o de bloques de hormig&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando hablamos de la huella ecológica de un material hay que tener en cuenta todo su ciclo de vida. En el caso del hormigón, por ejemplo, su elaboración es la responsable del 7% de las emisiones mundiales de CO2 y constituye un residuo difícil de reciclar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre digo que la tierra envejece dignamente. Mientras que la fisonom&iacute;a de la mayor&iacute;a de edificios se degrada con los a&ntilde;os, en el caso de la tierra, con el tiempo, adquiere una p&aacute;tina que le da una textura similar a la de la piedra. En cuanto al coste de construir con nuestro producto, es cierto que es m&aacute;s elevado que hacerlo con otros sistemas t&iacute;picos. No obstante, creemos que en un futuro seremos m&aacute;s competitivos puesto que nuestro precio es estable y no depende de las subidas de coste de la energ&iacute;a o de la probable escasez de muchas materias primas&rdquo;, asegura la arquitecta Sainz.
    </p><p class="article-text">
        Entre los &uacute;ltimos proyectos con la participaci&oacute;n de Fetdeterra, Sainz destaca la construcci&oacute;n que se est&aacute; llevando a cabo de una nueva promoci&oacute;n de vivienda plurifamiliar protegida en Palma de Mallorca para el IBAVI. El proyecto es de <a href="https://www.vivasarquitectos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Vivas arquitectos</strong></a> y consta de 38 viviendas, repartidos en hasta cinco pisos de altura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="38 viviendas de protección pública en Palma de Mallorca, obra de Vivas arquitectos."
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            <span class="title">
                38 viviendas de protección pública en Palma de Mallorca, obra de Vivas arquitectos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cuando la tierra es tendencia&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Para dar buena cuenta de la irrupci&oacute;n de la tierra entre las nuevas generaciones de arquitectos, hemos conversado con los estudios <a href="https://bajetgirame.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bajet Giram&eacute;</strong></a> y <a href="https://www.atheleia.com/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Atheleia Arquitectura</strong></a>. Los primeros, junto con el despacho <a href="https://www.jaas.cat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>JAAS</strong></a>, han reformado el Camping Alfacs, en el municipio de Alcanar, cercano al Delta del Ebro. Las im&aacute;genes de sus nuevos edificios y pabellones han tenido un gran impacto en las redes por la calidez y a la vez minimalismo de sus espacios levantados con tierra y por el dialogo m&aacute;s que sugerente entre este material y las estructuras de madera y de hormig&oacute;n pobre.
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                Bar del Camping Alfacs, obra de Bajet Giramé y JAAS.                            </span>
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        El Camping Alfacs, que se ha ido ampliando los &uacute;ltimos a&ntilde;os, necesitaba un tipo de construcci&oacute;n que fuera r&aacute;pida y eficaz para ponerse en marcha cuando llegase el verano. Para hacerlo posible, Bajet Giram&eacute; y JAAS plantearon una construcci&oacute;n con bloques de Fetdeterra de un metro de longitud por 20 cent&iacute;metros de ancho que sirviera para resolver todas las capas que normalmente conforman una fachada y que, a su vez, fueran el elemento portante sobre el que sustentar el resto de cerramientos y la cubierta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elaboramos un nuevo prototipo llamado Tapialblock, un bloque prefabricado con tierra cruda que se compacta con una hidroprensa. El sistema tradicional de construcción con muros de tapial necesitaba la destreza y el oficio de la figura del maestro tapiador, que se ha ido perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maite Sainz</span>
                                        <span>—</span> arquitecta en Fetdeterra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Con el bloque de tierra compactada nos ahorramos capas y complejidad y conseguimos una ejecuci&oacute;n veloz y muy eficiente. Observamos que, en la zona del camping, hab&iacute;a una cantera con un tipo de piedra de color arenoso que tambi&eacute;n incorporamos y que se complementaba muy bien con los bloques de tierra. La mayor&iacute;a de los muros los dise&ntilde;amos con este sistema constructivo, combin&aacute;ndolos con macizados de hormig&oacute;n y estructura de madera, para no forzar las propiedades de la tierra, que trabaja especialmente bien bajo compresi&oacute;n&rdquo;, aclara Pau Bajet. El resultado es un equipamiento fant&aacute;sticamente integrado en un paraje natural que revela cierta atemporalidad estil&iacute;stica, donde la arquitectura, los pinos y el horizonte marino se funden en una estampa reactualizada del imaginario cl&aacute;sico mediterr&aacute;neo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Camping Alfacs, obra de Bajet Giramé y JAAS.                            </span>
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        Por su parte, Salvador Tarradas, de Atheleia Arquitectura, nos cuenta su experiencia con Fetdeterra<em> </em>en la Casa Artiga, en el Vall&eacute;s Oriental. En este caso el encargo consist&iacute;a en una casa unifamiliar aislada en una urbanizaci&oacute;n. Por las caracter&iacute;sticas del proyecto y del entorno, Atheleia propuso la tierra como motivo del proyecto y los clientes aceptaron entusiasmados.
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                Casa Artiga, obra de Atheleia Arquitectura.                            </span>
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        &ldquo;La Casa Artiga combina estructura de hormig&oacute;n y met&aacute;lica y utilizamos los bloques de tierra de 100x15x15 cent&iacute;metros para construir toda la envolvente y las particiones interiores. Quer&iacute;amos un material que conectara el interior y el exterior con un acabado uniforme y que nos permitiera destacar la horizontalidad en la composici&oacute;n de las fachadas. La tierra nos aseguraba un comportamiento t&eacute;rmico inmejorable para todas las estancias&rdquo;, comenta Tarradas. Los estratos de bloques de tierra se enmarcan entre un basamento y una corona superior de hormig&oacute;n, aunando siglos de arquitectura en una m&iacute;nima expresi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa Artiga, obra de Atheleia Arquitectura.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/construir-casas-con-tierra-tapial_1_11687906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2024 20:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La piel que habito: la arquitectura del tacto frente a la hegemonía del ojo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/piel-habito-arquitectura-tacto-frente-hegemonia-ojo_1_11558691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35435d11-4518-4fed-a461-d206663f3021_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La piel que habito: la arquitectura del tacto frente a la hegemonía del ojo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la arquitectura "instagrameable", la fotografía ha acabado de aniquilar por completo la tridimensionalidad del espacio para convertirlo en una composición plana de colores</p><p class="subtitle">Arquitectos vs. clientes: lo que pasa cuando un famoso nos abre las puertas de su nueva casa 
</p></div><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las manos quieren ver, los ojos quieren acariciar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J.W. von Goethe</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El bailarín tiene la oreja en los dedos de los pies</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Friedrich Nietzsche</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con estas dos sinestesias (figura ret&oacute;rica que atribuye una sensaci&oacute;n a un sentido al cual no le corresponde) inicia <strong>Juhani Pallasmaa</strong>, arquitecto y te&oacute;rico finland&eacute;s, su ensayo <em>Los ojos de la piel </em>(Editorial GG, 2022). Se trata de un texto que reivindica una aproximaci&oacute;n multisensorial al espacio en detrimento de la predominancia de la visi&oacute;n sobre la cual se ha regido la arquitectura contempor&aacute;nea. Pallasmaa argumenta que el dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico actual est&aacute; excesivamente influenciado por la vista y que este fen&oacute;meno da lugar a espacios que pueden ser visualmente impresionantes pero que carecen de profundidad sensorial. Este enfoque tan centrado en la mirada puede llevar a una lectura muy superficial e incluso desconectada del espacio, ya que no se integran plenamente otros sentidos como el olfato, la audici&oacute;n o el tacto. Precisamente, Pallasma considera que este &uacute;ltimo sentido es el verdaderamente fundamental para nuestra percepci&oacute;n del entorno. El tacto nos permite medir el peso, la textura, la temperatura o la escala de los materiales, es nuestro primer medio de comunicaci&oacute;n y nuestro protector m&aacute;s eficaz.
    </p><p class="article-text">
        En la era de la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arquitectura-instagrameable-casas-disenan-mediadas-algoritmo_1_10376346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitectura &ldquo;instagrameable&rdquo;</a>, la fotograf&iacute;a ha acabado de aniquilar por completo la tridimensionalidad del espacio para convertirlo en una composici&oacute;n plana de colores y formas sugerentes que lucen atractivas en medio del flujo interminable de im&aacute;genes de nuestra matriz de Instagram. Cada vez m&aacute;s, nuestra experiencia con muchos interiores comienza con un rastreo previo de fotograf&iacute;as. Da igual si buscamos un restaurante, un hotel, una tienda o incluso un piso para alquilar o comprar, la primera evaluaci&oacute;n que realizamos con estos espacios siempre es a trav&eacute;s de las fotos que vemos en nuestro tel&eacute;fono. A ra&iacute;z de ello, en el dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico actual se ha evidenciado la necesidad de proyectar anticip&aacute;ndose al conjunto de im&aacute;genes que se pretende obtener casi por delante de la coherencia y calidad global de todo el proyecto. 
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                    alt="La Muralla Roja de Calpe, de Ricardo Bofill. El edificio más instagrameado de España."
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                La Muralla Roja de Calpe, de Ricardo Bofill. El edificio más instagrameado de España.                            </span>
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        En ese mismo sentido, en los medios y en las cuentas de las redes sociales especializadas en arquitectura e interiorismo, abundan y destacan especialmente las fotograf&iacute;as que muestran secuencias de espacios dif&iacute;cilmente interpretables, donde se combinan paramentos de colores llamativos con piezas de mobiliario que funcionan de forma aut&oacute;noma, generando composiciones que nos recuerdan, en esencia, al hieratismo de los bodegones. Los interiores actuales se piensan como escenograf&iacute;as aisladas que priorizan funcionar bien en frente de una c&aacute;mara casi por delante de su ergonom&iacute;a o de una relaci&oacute;n m&aacute;s compleja con el resto de los sentidos de sus usuarios. La arquitectura se concibe como una suma de &ldquo;momentos&rdquo;, un recorrido de puntos est&aacute;ticos donde hincar el ojo para obtener una experiencia similar a la que efectuar&iacute;a un objetivo fotogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todos los arquitectos han sucumbido a la moda de Instagram, donde una &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/coliving-especulacion-inmobiliaria-vivienda_1_11346291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celda de </a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/coliving-especulacion-inmobiliaria-vivienda_1_11346291.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>pladur</em></a>&rdquo; pintada en tonos pastel, con l&aacute;mparas de luz tenue, plantas y unos cuantos muebles de dise&ntilde;o, puede causar furor dentro de nuestro algoritmo. De hecho, en la &uacute;ltima edici&oacute;n de los <a href="https://arquinfad.org/premisfad/es/edicion-en-curso/obras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premios FAD</a>, certamen que reconoce anualmente a las mejores obras arquitect&oacute;nicas en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, destacaron dos proyectos con una radicalidad asombrosa, tanto por su paleta material como por la confecci&oacute;n de una atmosfera interior que iba mucho m&aacute;s all&aacute; del di&aacute;logo exclusivo de la vista y que, por lo contrario, requer&iacute;a una aproximaci&oacute;n corporal m&aacute;s sofisticada. Se trata de dos obras que cumplen con algunas de las reivindicaciones de Pallsmaa y que invitan a tener una experiencia in situ m&aacute;s rica y completa para los diferentes sentidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la ganadora en la categor&iacute;a de Arquitectura fue la <a href="https://www.harquitectes.com/es/proyectos/casa-1736/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casa 1736</em></a> del estudio de Sabadell <strong>H ARQUITECTES</strong>. El jurado la defini&oacute; como un palacio atemporal, a medio camino entre una arquitectura excavada, una cantera a cielo abierto y una villa pompeyana. Tras una fachada discreta en medio de un barrio residencial de Barcelona, los &ldquo;H&rdquo; han desplegado una casa unifamiliar de tres plantas con un vac&iacute;o central que parece ingr&aacute;vido a causa del chorro de luz cenital que capta y que recorre toda la altura de la casa a trav&eacute;s de los intersticios que separan los cuatro pilares centrales. Esta especie de patio cubierto interior le confiere al espacio dom&eacute;stico la dimensi&oacute;n de un equipamiento o de una vivienda majestuosa de otro siglo. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los materiales con la que est&aacute; construida esta &ldquo;villa&rdquo; no se asocian precisamente con el lujo. Tanto la envolvente, como los elementos estructurales y las paredes que separan las estancias est&aacute;n levantadas con hormig&oacute;n &ldquo;pobre&rdquo;, hecho en obra con poco cemento y una selecci&oacute;n de arenas y gravas que, aplicada con una t&eacute;cnica de compactaci&oacute;n similar a la de la tapia, consigue robustez, mucha inercia t&eacute;rmica y un acabado est&eacute;tico nada convencional pero altamente sugerente.&nbsp; 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C4sUfblNxOs/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C4sUfblNxOs/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C4sUfblNxOs/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Adria Goula Photo (@adriagoulaphoto)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El hormig&oacute;n pobre se extiende por toda la casa imprimiendo un tono monocolor que solo se interrumpe cuando aparece las carpinter&iacute;as de madera de los armarios, de las puertas o de las ventanas. Pese a que las fotograf&iacute;as de la Casa 1736 expresan de sobras una arquitectura sobresaliente, la cualidad f&iacute;sica de su interior invita a algo m&aacute;s que a la simple contemplaci&oacute;n visual. Esas paredes y columnas rugosas, estriadas, grumosas y con una apariencia de estabilidad fr&aacute;gil que recuerda a los castillos hechos con arena en la playa, infieren cierto magnetismo que nos tienta a acariciarlas con la mano y el resto de cuerpo para discernir su temperatura, humedad y aspereza. En otro de sus textos, Pallasmaa confiesa, de hecho, la atracci&oacute;n que sinti&oacute; una vez por un m&aacute;rmol que le llev&oacute; a arrodillarse y a querer hasta incluso lamerlo. Si bien la imagen resulta c&oacute;mica, no parece tan extra&ntilde;a si pensamos en el reconocimiento oral que efectuamos de nuestro entorno cuando tan solo tenemos pocos meses de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se hace evidente que las fotograf&iacute;as de este palacio sin fecha de los H ARQUITECTES no son lo suficientemente elocuentes para sugerir todo el conjunto de sensaciones que se puede experimentar en su interior. Su propuesta est&aacute; a las ant&iacute;podas de la arquitectura medi&aacute;tica de consumo r&aacute;pido que solo se expresa cuando se reduce a dos dimensiones y desde un &aacute;ngulo concreto. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea de la Casa 1736, los FAD distinguieron como mejor obra de Interiorismo la tienda de <em>Gimaguas</em> de Barcelona del estudio <strong>TEST</strong>, en colaboraci&oacute;n con <strong>Guillermo Santom&agrave;</strong>. En este caso nos encontramos ante un ejercicio brillante de c&oacute;mo sacarle partido a un local con una geometr&iacute;a de tubo muy poco favorable y en una planta baja deprimida respecto a la cota de la calle. Esta tienda adquiere una dimensi&oacute;n po&eacute;tica a partir del uso de un material nada habitual en la rehabilitaci&oacute;n de interiores como lo son las &ldquo;telas de hormig&oacute;n&rdquo; que se utilizan para recubrir, entre otras cosas, el interior de los t&uacute;neles y de otras grandes infraestructuras.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CxGR6fhqcRD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CxGR6fhqcRD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CxGR6fhqcRD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Gregori Civera (@gregori_civera)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El resultado es un espacio con un car&aacute;cter exclusivo y del todo at&iacute;pico que reproduce las entra&ntilde;as de una mina o de un animal mastod&oacute;ntico. Las telas de hormig&oacute;n, que fueron colocadas por los propios arquitectos, tienen cierta maleabilidad cuando llegan de serie y no es hasta que se humedecen y se secan que se tornan p&eacute;treas. La sinuosidad y movimiento de los pliegues de las paredes y del techo contrastan con su rigidez y dureza, dando pie a una contradicci&oacute;n asombrosa entre lo que lee el ojo y lo que cuenta la mano. Es inevitable recorrer la nueva tienda de <em>Gimaguas</em> sin sumergirse en el relato que nos proponen los TEST y Santom&agrave;, una experiencia tel&uacute;rica, geol&oacute;gica, una especie de expedici&oacute;n de espeleolog&iacute;a que solo puede recorrerse con la mirada de las palmas de las manos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como estudiante, recordaba frecuentemente una frase que hab&iacute;a escuchado de alguno de mis profesores que dec&iacute;a que &ldquo;el grado de confort de un interior es directamente proporcional a la cantidad de juntas que tienen sus paredes&rdquo;. Esta cita le correspond&iacute;a al gran maestro dan&eacute;s de la arquitectura <strong>J&oslash;rn Utzon</strong>, conocido por la famosa &Oacute;pera de S&iacute;dney, que se construy&oacute; una casita en Mallorca donde refugiarse de la extenuaci&oacute;n del trabajo y del clima escandinavo. <a href="https://arquitecturaviva.com/obras/can-lis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Can Lis</a>, situada al sureste de la isla, es un complejo de cinco pabellones encadenados que se sirven casi exclusivamente de la piedra de mar&eacute;s, t&iacute;pica de las baleares, para erigirse discretamente sobre un acantilada consiguiendo unas panor&aacute;micas privilegiadas frente al mar. 
    </p><p class="article-text">
        La casa de Utzon es sin duda una reinterpretaci&oacute;n mediterr&aacute;nea del <em><strong>hygge</strong></em><em> </em>de Dinamarca, un concepto &uacute;nico que pertenece a este pa&iacute;s y que expresa aquella sensaci&oacute;n de bienestar y comodidad inefable en un interior que se experimenta por ejemplo al sentarse frente a la chimenea en un suelo de madera natural en una noche fr&iacute;a, vestido con un jersey mullido, bebiendo vino caliente y a la luz de una vela titilante. En Can Lis, el <em>hygge</em> se adecua a un clima opuesto y se encuentra precisamente en la brisa que corre entre las oberturas de los m&oacute;dulos, en el azul que se ve des de todas sus ventanas, en la densidad de las juntas de los sillares de mar&eacute;s, en la sombra que arrojan los porches de los pabellones y en las piezas de cer&aacute;mica esmaltada de los respaldos de los bancos que, en un d&iacute;a caluroso de verano, son una bendici&oacute;n para el tacto de la espalda.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura no debe simplificarse por las limitaciones que ofrecen los lenguajes propios del arte pict&oacute;rico o del dise&ntilde;o gr&aacute;fico. Debe pensarse desde una concepci&oacute;n estrictamente espacial, donde el cuerpo humano, sus sentidos y su piel sean la medida y el motivo de todas las decisiones. En la novela <em>Combray</em> de Marcel Proust, su protagonista tiene un momento de hiperconciencia f&iacute;sica al levantarse de la cama que nos vendr&iacute;a bien tener en cuenta a todos los arquitectos antes de trazar una l&iacute;nea: &ldquo;Mi cuerpo es verdaderamente el ombligo de mi mundo, no en el sentido de punto de vista de una perspectiva central, sino como &uacute;nico lugar de referencia, memoria, imaginaci&oacute;n e integraci&oacute;n&rdquo;, proclama el narrador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/piel-habito-arquitectura-tacto-frente-hegemonia-ojo_1_11558691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Aug 2024 20:26:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La piel que habito: la arquitectura del tacto frente a la hegemonía del ojo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arquitectos vs. clientes: lo que pasa cuando un famoso nos abre las puertas de su nueva casa ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/famosos-ensenan-su-casa_1_11439157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a724d21f-d273-4f18-b27c-1177513eb29d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arquitectos vs. clientes: lo que pasa cuando un famoso nos abre las puertas de su nueva casa "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al ver publicado cualquier proyecto, no puedo evitar preguntarme por la trama humana que ha precedido a su materialización. Algo así pensé ante el reportaje sobre la nueva casa de Javier Ambrossi y Javier Calvo que, como otros personajes mediáticos, abren las puertas de su hogar despertando nuestra expectación</p><p class="subtitle">El pasillo ha muerto, vuelve el 'enfilade': ¿por qué están cambiando nuestras casas?</p></div><p class="article-text">
        Ya se sabe, sobre gustos no hay nada escrito. &ldquo;Hay mucho escrito y yo me lo he le&iacute;do&rdquo;, esta era la respuesta que sol&iacute;a espetar un jefe que tuve en un estudio de arquitectura cuando empezaban las hostilidades con los clientes alrededor de un proyecto. Ante el t&oacute;pico, respond&iacute;a siempre con la misma sentencia implacable que lo erig&iacute;a como responsable &uacute;nico y absoluto de cualquier decisi&oacute;n que se tuviese que tomar. Pese a la actitud totalitaria y algo cuestionable de mi exjefe, hoy en d&iacute;a la autoridad de los arquitectos est&aacute; probablemente en las cotas m&aacute;s bajas de la historia de la profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de haber le&iacute;do mucho o poco sobre gustos, tener un t&iacute;tulo que conlleva m&aacute;s de seis a&ntilde;os de estudio, m&aacute;ster en el extranjero, una carrera dilatada con varios proyectos destacables y encima la capacidad comunicativa para reivindicar toda esta solvencia profesional, no tiene por qu&eacute; reflejarse en una actitud diligente por parte del cliente hacia el arquitecto. Y es que quiz&aacute;s tampoco tiene por qu&eacute; ser as&iacute;, al fin y al cabo el cliente es quien paga y, normalmente, cuando hay una obra de por medio, no es poco. S&iacute; que lo suelen ser los honorarios del arquitecto, pero ese es un jard&iacute;n en el que no entraremos. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cualquier obra de arquitectura existe una vast&iacute;sima historia relacional entre el promotor y su arquitecto. Un proyecto arquitect&oacute;nico, por simple y peque&ntilde;o que sea, siempre conlleva contratiempos, cambios imprevistos, sobrecostes y mucho desgaste acumulado. Cualquier lector que se haya hecho una casa, la reforma de un piso o incluso la renovaci&oacute;n de su cocina supongo que a estas alturas ya sabe de qu&eacute; hablo. Ante el periplo tortuoso y fatigante que representa llevar a cabo una obra, arquitecto y cliente discurren cogidos del brazo hacia un final incierto donde su v&iacute;nculo o amistad, si es que eran previamente amigos o incluso familiares, quedar&aacute; inexorablemente da&ntilde;ada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C7tZKJptekD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C7tZKJptekD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C7tZKJptekD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Architectural Digest España (@ad_spain)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Frente a esta realidad de la profesi&oacute;n, cuando veo publicado cualquier proyecto, no puedo evitar preguntarme por la trama humana que ha precedido a su materializaci&oacute;n. Algo as&iacute; pens&eacute; el otro d&iacute;a ante el reportaje en AD sobre la <a href="https://www.revistaad.es/galerias/javier-calvo-javier-ambrossi-nueva-casa-madrid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva casa de los Javis</a>, firmada por el estudio barcelon&eacute;s Mesura en colaboraci&oacute;n con los valencianos Viraje y los interioristas de Minim.
    </p><p class="article-text">
        Los cineastas&nbsp;Javier Calvo&nbsp;y&nbsp;Javier Ambrossi<strong> </strong>mostraban su nueva casa en Pozuelo de Alarc&oacute;n (Madrid), donde han trasladado su residencia para vivir de acuerdo con su &ldquo;momento vital&rdquo;, seg&uacute;n palabras textuales suyas. A juzgar por el reportaje, su momento vital debe ser extraordinariamente exitoso ya que descubre una mansi&oacute;n con todo tipo de lujos espaciales y materiales, y decorada hasta el &uacute;ltimo metro cuadrado con piezas de arte y de mobiliario de alta gama.
    </p><p class="article-text">
        Ante este tipo de documentos period&iacute;sticos, donde se mezcla arquitectura y dise&ntilde;o con <em>famoseo,</em> los profesionales y puristas de los dos primeros t&eacute;rminos nos situamos sistem&aacute;ticamente en la trinchera del escepticismo y del prejuicio. Habitualmente, estos reportajes ense&ntilde;an casas con un exceso ingente de eclecticismo, incoherencias y disonancias entre referentes estil&iacute;sticos que nos invitan a pensar que el colega arquitecto que hay detr&aacute;s de tal pastiche ha debido pasar por algunos apuros.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cliente y arquitecto, tal y como he intentado se&ntilde;alar, acaban conformando una suerte de matrimonio de conveniencia, su relaci&oacute;n es siempre algo m&aacute;s compleja ya que se desarrolla en un terreno poliamoroso. En la ecuaci&oacute;n que conforma el proyecto para una casa, especialmente con clientes adinerados, participan interioristas, constructores que dise&ntilde;an, ingenieros especialistas, <em>project managers</em>, paisajistas y hasta otros agentes que no me atrevo a calificar de ninguna manera porque en realidad no acreditan ning&uacute;n t&iacute;tulo ni conocimiento pero que se atreven a meter baza en cuanto pueden.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante el periplo tortuoso y fatigante que representa llevar a cabo una obra, arquitecto y cliente discurren cogidos del brazo hacia un final incierto donde su vínculo o amistad, si es que eran previamente amigos o incluso familiares, quedará inexorablemente dañada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante este panorama pluridisciplinar y variopinto, al arquitecto se le atribuye <em>per se</em> la desafortunada tarea de coordinador del equipo y de tener que lidiar con las presiones y los intereses de cada colectivo en representaci&oacute;n del cliente y como responsable &uacute;ltimo del resultado conjunto. Cabe decir que, de toda la lista de profesionales citados, el arquitecto es de los pocos, cuando no el &uacute;nico, que tiene una responsabilidad civil sobre el trabajo que realiza que le obliga a pagar un seguro incluso cuando ya se ha jubilado.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este agravio comparativo ni se tiene en cuenta ni se valora popularmente, y hay determinados clientes que le otorgan la misma credibilidad e influencia a quien concibe todos los espacios de su casa y calcula su estructura que a quien le elige las alfombras y cojines. Estas comparaciones son odiosas y pueden desprender cierto hedor de superioridad. Se entiende que todas las labores que intervienen en el dise&ntilde;o y la construcci&oacute;n de una casa son importantes y valiosas, pero desjerarquizarlas por completo tambi&eacute;n es un error injustificado.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, recuerdo otro reportaje c&eacute;lebre sobre la casa de una pareja famosa. Se trataba de una <a href="https://www.hola.com/actualidad/20191030152746/helen-lindes-nueva-casa-hola-deco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pieza de la revista Hola!</a> en la que Helen Lindes y Rudy Fern&aacute;ndez abr&iacute;an las puertas de su nueva casa. En la portada se mostraba el siguiente texto: &ldquo;Rudy y yo hemos dise&ntilde;ado todo juntos, desde el exterior hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle interior&rdquo;, destacaba. A esta apropiaci&oacute;n de la autor&iacute;a hay que a&ntilde;adirle el hecho de que el nombre del arquitecto no aparec&iacute;a tampoco en todo el reportaje. Algunos arquitectos se hicieron eco de ello en redes y lo comentaron con sorna como por ejemplo en esta <a href="https://arquitectamoslocos.blogspot.com/2019/11/hasta-el-mas-minimo-detalle.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrada del blog</a> &iquest;Arquitectamos locos?. No daban cr&eacute;dito a que se obviase de una forma tan gratuita la figura del arquitecto cuando en el t&iacute;tulo, y resaltado en may&uacute;sculas, se anunciaba &ldquo;la espectacular casa&rdquo;. &iquest;Alguna vez han visto un reportaje sobre un libro o una pel&iacute;cula donde no se cite ni una sola vez al autor o al director?
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con m&aacute;s casos de famosos que nos ense&ntilde;an y explican las virtudes de sus nuevos hogares, tenemos la reciente incorporaci&oacute;n al g&eacute;nero de los <em>streamers. </em>Los m&aacute;s veteranos parece que ya han cosechado suficientes ganancias como para sumarse al club de los 'codise&ntilde;adores' y, alentados por la vanidad y la ostentaci&oacute;n que impera entre los <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detractores del mileurismo</a>, se animan a ofrecernos un <em>tour</em> virtual por sus &ldquo;casoplones&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Este nuevo campo lo ha explorado el arquitecto divulgador Pau M. Just en su canal de YouTube, donde analiza por ejemplo las casas de Ibai Llanos o de El Xokas. En el caso de este &uacute;ltimo, Pau M. Just hizo una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ehdyF1wPNiY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;tica contundente</a> de su nuevo &aacute;tico d&uacute;plex, valorado en m&aacute;s de dos millones de euros y ubicado en el centro de Madrid. Sus palabras no fueron demasiado bien recibidas por El Xokas, que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=AB8PuMVUsrs&amp;t=49s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respondi&oacute; con un v&iacute;deo</a> en su propio canal, avivando la pol&eacute;mica entre ambos.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de decantarme por ninguno de los dos bandos, cabe se&ntilde;alar que las casas de los <em>gamers </em>suelen carecer de cualquier inter&eacute;s arquitect&oacute;nico o estil&iacute;stico. Solo hace falta ver las composiciones de colores, el festival de luces de ne&oacute;n, los p&oacute;steres y resto de elementos que les respaldan cuando se graban jugando o habl&aacute;ndole a la c&aacute;mara para comprender, que tal y como dir&iacute;a mi exjefe, sobre gustos no han le&iacute;do demasiado o directamente nada. Eso no quita que vivan muy confortablemente en casas hechas a su medida y necesidades y que, para ello, hayan contado con el asesoramiento de arquitectos competentes capaces de llevar a cabo sus peticiones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay determinados clientes que le otorgan la misma credibilidad e influencia a quien concibe todos los espacios de su casa y calcula su estructura que a quien le elige las alfombras y cojines</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dec&iacute;a&nbsp;<a href="http://www.alejandrodelasota.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alejandro de la Sota</a>&nbsp;que el arquitecto siempre da liebre por gato. Contrariamente a la expresi&oacute;n com&uacute;n, los arquitectos tienden a trabajar m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de sus honorarios por culpa de su dichosa vocaci&oacute;n. De ese modo, su labor se encuentra en el filo que existe entre satisfacer a sus clientes por los servicios por los que los han contratado y en conseguir sacar de cada proyecto aquella materia sensible que les haga sentir realizados. Ambas cosas a veces coinciden y es motivo de j&uacute;bilo y de celebraci&oacute;n. Pero cuando no es as&iacute;, se convierte en un pulso que debe librarse con mano izquierda, resignaci&oacute;n y asertividad.
    </p><p class="article-text">
        El mismo Xokas dec&iacute;a acerca de su nuevo &aacute;tico: &ldquo;Hay muchas cosas de esta casa que no me las han recomendado ni mis arquitectos ni mis dise&ntilde;adores, pero que las he hecho porque me ha salido de los cojones&rdquo;<em> [sic]</em>. Siento citar expl&iacute;citamente esta expresi&oacute;n tan ordinaria, pero creo que en elocuencia es insuperable. Un arquitecto quiz&aacute;s tiene el deber deontol&oacute;gico de seguir lo que dictan las enciclopedias e incunables del buen gusto hasta que su cliente se oponga, ya sea por falta de sensibilidad, por capricho, por escasez o abundancia econ&oacute;mica, por interferencias de terceros o por un ramalazo de testosterona.
    </p><p class="article-text">
        Hace algo m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os, Marco Vitruvio escribi&oacute; el famoso tratado <em>De Architectura</em> donde propon&iacute;a tres principios b&aacute;sicos para la disciplina: <em>Firmitas</em> (firmeza), <em>Utilitas</em> (utilidad, funcionalidad) y <em>Venustas</em> (belleza). En la actualidad, el marco normativo que regula el trabajo de los arquitectos exige que <em>Firmitas</em> y <em>Utilitas</em> est&eacute;n bien resueltos y fija unos criterios para ello. Sin embargo, deja a merced de los gustos particulares el <em>Venustas</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n entre cliente y arquitecto debe ser tan antigua como la arquitectura misma. En 1900, el prestigioso arquitecto vien&eacute;s Adolf Loos escribi&oacute; una f&aacute;bula donde relataba la historia entre un arquitecto en la &eacute;poca de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Secesi%C3%B3n_de_Viena" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sezession</em></a><em> </em>con su cliente rico. En un fragmento del cuento, el arquitecto re&ntilde;&iacute;a a su cliente por salir de su dormitorio con unas zapatillas que estaban dise&ntilde;adas exclusivamente para esa estancia: &ldquo;Usted est&aacute; estropeando todo el ambiente con esas dos horribles manchas de color&rdquo;, le afeaba el arquitecto.
    </p><p class="article-text">
        En el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-4bGAohV4m4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo</a> de los Javis, en un momento dado, Javier Calvo dice algo que me hizo recordar esta escena: &ldquo;Tenemos esta planta enorme que Benji, mi arquitecto, quiere que saquemos de aqu&iacute;&rdquo;. Ante una estanter&iacute;a imponente de madera de roble a doble altura y con unas escaleras integradas, aparece una maceta inmensa con un ficus bastante deslucido. En la casa de los Javis, que por cierto es un proyecto fant&aacute;stico, lleno de espacios amplios y luminosos, con geometr&iacute;as bien encajadas y con un rigor de materiales, estilos y dise&ntilde;os que hasta ofende de tan arm&oacute;nico que resulta, ese ficus supone un acto de rebeld&iacute;a, un resquicio para la libertad, el &uacute;nico s&iacute;mbolo disidente ante la tiran&iacute;a del buen gusto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/famosos-ensenan-su-casa_1_11439157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jun 2024 20:15:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arquitectos vs. clientes: lo que pasa cuando un famoso nos abre las puertas de su nueva casa ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Arquitectos,Interiorismo,Decoración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni bloques de pisos ni casita en la urbanización: ¿cómo sería vivir en ciudades de densidad media?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/urbanismo-densidad-media_1_11417230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/636c873d-7b32-4def-a5e9-a0a3ab8839ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni bloques de pisos ni casita en la urbanización: ¿cómo sería vivir en ciudades de densidad media?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España es uno de los países del mundo en los que más porcentaje de población vive en pisos. La alternativa a este modelo consiste en casas unifamiliares y adosadas que se extienden como una mancha de aceite por el territorio dando lugar a urbanizaciones dispersas, la antítesis de la ciudad</p><p class="subtitle">España vive en pisos: por qué hemos construido nuestras ciudades en vertical</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Rurizad lo urbano: urbanizad lo rural&rdquo;. Esta apostilla aparece en la portada de la <em>Teor&iacute;a General de la Urbanizaci&oacute;n</em>, escrita en 1859 por el urbanista e ingeniero catal&aacute;n Ildefons Cerd&agrave;. Cerd&agrave; se considera el padre de la &ldquo;urbanizaci&oacute;n&rdquo; y su planeamiento del Eixample de Barcelona constituye el primer plan urbano de la historia que hizo un uso sistem&aacute;tico de criterios cient&iacute;ficos como por ejemplo la estad&iacute;stica. La ret&iacute;cula is&oacute;tropa que hoy define pr&aacute;cticamente la mitad de la ciudad de Barcelona se distingue por sus manzanas achaflanadas de 133x133 metros que aspiraban a articular una distribuci&oacute;n igualitaria de servicios y calles en la zona urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Cerd&agrave; calcul&oacute; que, para cada nueve manzanas, deber&iacute;a haber un centro religioso; cada cuatro manzanas, un mercado; cada ocho, un parque; y cada diecis&eacute;is, un hospital. Todo ello distribuido seg&uacute;n una densidad de 250 habitantes por hect&aacute;rea, el est&aacute;ndar que estimaba adecuado para asegurar un orden &oacute;ptimo higi&eacute;nico y social. Defini&oacute; una altura de cinco plantas para los edificios que circundaban las manzanas y dej&oacute; los interiores vac&iacute;os para que albergaran jardines.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los edificios del Eixample cuentan con alturas de m&aacute;s de cinco plantas, m&aacute;s &aacute;ticos y sobre&aacute;ticos, y encierran interiores de manzana completamente construidos que alojan talleres, peque&ntilde;os comercios o grandes supermercados, entre otros usos. En el barrio de Sant Antoni, uno de los que componen el damero de Cerd&agrave;, la densidad poblacional actual es de 484 habitantes por hect&aacute;rea, pr&aacute;cticamente el doble de lo que preve&iacute;a el plan original, convirtiendo as&iacute; a la capital catalana en una de las ciudades m&aacute;s densas y compactas del continente europeo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Plano de un conjunto de dos manzanas de la trama Cerdà extraído de un folleto publicado en 1863."
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            <span class="title">
                Plano de un conjunto de dos manzanas de la trama Cerdà extraído de un folleto publicado en 1863.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La ciudad compacta</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando hablamos de la compacidad de una ciudad nos referimos principalmente a la densidad y a la continuidad de sus estructuras y tramas urbanas. Siguiendo con el ejemplo de Barcelona, aunque de hecho sea aplicable a la gran mayor&iacute;a de ciudades mediterr&aacute;neas, este fen&oacute;meno se cumple en todo el territorio que ocupa. Su extensi&oacute;n es el resultado hist&oacute;rico de una evoluci&oacute;n paulatina y reconocible desde el siglo I a.C., primero de forma muy contenida dentro del per&iacute;metro de las murallas y posteriormente con su derribo y la consolidaci&oacute;n del Plan Cerd&agrave;. Desde entonces, el desarrollo de la ciudad se ha basado en ir cosiendo los distintos tejidos urbanos que se hallaban desconectados del centro hasta conformar una secuencia continuada y homog&eacute;nea de vivienda plurifamiliar y espacio p&uacute;blico, con un reparto equitativo y mixto de equipamientos y servicios. 
    </p><p class="article-text">
        La ciudad compacta se ha tomado como el referente urban&iacute;stico que garantiza la cohesi&oacute;n social y la vida comunitaria, un espacio donde factores como la densidad, la diversidad y la mezcla dan lugar a un escenario de vida m&aacute;s democr&aacute;tico y sostenible. Pese a que este tipo de ciudad presenta a menudo episodios de contaminaci&oacute;n con &iacute;ndices preocupantes, se cree que la compacidad genera un tipo de urbanidad con un menor impacto ecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades densas, que concentran su huella edificada, son menos agresivas con el suelo, reducen desplazamientos, tienen sistemas de movilidad m&aacute;s eficaces, consumen menos recursos por habitante y amortizan para un mayor n&uacute;mero de poblaci&oacute;n cada metro de espacio p&uacute;blico construido. Se puede considerar que la famosa <a href="https://www.eldiario.es/economia/mapa-ciudad-15-minutos-espana-90-hogares-cerca-colegios-hospitales-seguimos-lejos-trabajo_1_9982713.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;ciudad de los 15 minutos&rdquo;</a> encaja a la perfecci&oacute;n en la trama de la ciudad compacta. En ella, cualquier habitante deber&iacute;a encontrar pr&aacute;cticamente todo aquello que necesita en su d&iacute;a a d&iacute;a en un radio de distancia que le permitiese moverse exclusivamente a pie.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tejidos urbanos de ciudades compactas.                            </span>
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        Sin embargo, la sobreedificaci&oacute;n que acoge la ciudad densificada tiene tambi&eacute;n sus contrapartidas obvias. La primera es sin duda la ausencia de naturaleza y de espacios verdes. Barcelona tiene apenas una media de 6,5 m2 de zonas verdes por habitante mientras que a la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) apunta que la cifra deber&iacute;a rondar los 15m2.
    </p><p class="article-text">
        La segunda la encontramos en el exceso de urbanizaci&oacute;n del suelo y en la falta de permeabilidad que evita que se regenere la capa fre&aacute;tica. El hecho de pavimentar y asfaltar ininterrumpidamente una gran &aacute;rea sin bolsas de suelo natural impide que el agua de la lluvia se infiltre y siga su ciclo hidrol&oacute;gico. Este exceso de urbanizaci&oacute;n tambi&eacute;n repercute negativamente ante casos de lluvias torrenciales, ya que provoca que toda la recogida de las aguas dependa exclusivamente de la capacidad del alcantarillado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ciudad compacta genera de forma muy significativa el efecto de la &#039;isla de calor&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y a tener especialmente en cuenta en el contexto del cambio clim&aacute;tico, la ciudad compacta genera de forma muy significativa el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consecuencias-vivir-islas-calor-urbanas-termometro-marca-11-grados_1_10286971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto de la 'isla de calor'</a>. Las grandes ciudades van a sufrir cada vez m&aacute;s las altas temperaturas, con noches t&oacute;rridas por encima de los 25 grados debido a la dificultad que tienen para refrescarse durante el periodo nocturno. La temperatura que concentra toda su masa edificada durante las horas de exposici&oacute;n solar se traduce en un traspaso del calor por la noche, atrapando as&iacute; a las zonas urbanas en escenarios de calor incesante. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ciudad dispersa</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras que la tradici&oacute;n urban&iacute;stica europea ha defendido la ciudad compacta como el modelo a seguir, tambi&eacute;n ha sido beligerante con su ant&iacute;tesis a nivel de modelo urbano: las casas unifamiliares diseminadas por una gran extensi&oacute;n de territorio. Este tipo de urbanismo conocido como el de &ldquo;la mancha de aceite&rdquo; o de baja densidad, tiene m&uacute;ltiples detractores te&oacute;ricos por varios motivos que son f&aacute;cilmente cuantificables y por otros m&aacute;s bien de car&aacute;cter sociol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a sus caracter&iacute;sticas objetivas, el modelo suburbano consume mucho suelo para una proporci&oacute;n muy baja de densidad poblacional, requiere muchos recursos energ&eacute;ticos e h&iacute;dricos, utiliza mucho material para la construcci&oacute;n, que tiene una huella de carbono muy alta y tiene un coste desproporcionado por habitante de todos los servicios generales como el cableado de la electricidad, del tel&eacute;fono, de la fibra, la instalaci&oacute;n de las tuber&iacute;as de agua potable o el alcantarillado.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de metros de carretera y de espacio p&uacute;blico urbanizados tienen un aprovechamiento mucho menor que en una ciudad y el mantenimiento de servicios como la recogida de basuras u otros trabajos que son de responsabilidad municipal tambi&eacute;n acaban resultando mucho m&aacute;s caros. Adem&aacute;s, la movilidad por este tipo de paisaje disperso casi siempre requiere el uso de un veh&iacute;culo motorizado y la presencia del comercio es m&aacute;s bien residual cuando no inexistente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ciudad de Levittown en Pensilvania.                            </span>
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        A nivel social, en urbanizaciones de baja densidad existe menos interrelaci&oacute;n vecinal. A menudo se trata de lugares con un menor sentimiento de pertenencia y arraigo, sin vida comunitaria y asociativa que repercuta en la creaci&oacute;n de una identidad local compartida. Esta desafecci&oacute;n colectiva en parte se explica por la ausencia institucional que hay en las urbanizaciones. Muchos barrios suburbanos sufren cierta sensaci&oacute;n de abandono por parte de la administraci&oacute;n, que tiene grandes dificultades para penetrar popularmente con actuaciones que tengan visibilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El modelo suburbano consume mucho suelo para una proporción muy baja de densidad poblacional, requiere muchos recursos energéticos e hídricos, utiliza mucho material para la construcción que tiene una huella de carbono muy alta y tiene un coste desproporcionado por habitante de todos los servicios generales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no es una opini&oacute;n del todo un&aacute;nime entre los expertos, los barrios con casas unifamiliares o adosadas se perciben como reductos que generan aislamiento y depredan territorio y recursos. Este juicio es el que evidencia la reciente exposici&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/sueno-americano-casa-cesped-barbacoa-acabo-llenando-espana-adosados_1_10992423.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sub&uacute;rbia</em></a><em>. La construcci&oacute; del somni americ&agrave; (Suburbia. La construcci&oacute;n del sue&ntilde;o americano)</em>, en el CCCB de Barcelona. Pese a que la muestra enfatiza en el fen&oacute;meno urbano americano, tambi&eacute;n incurre en el an&aacute;lisis del paisaje catal&aacute;n, se&ntilde;alando que aquello que cre&iacute;amos ajeno y que ve&iacute;amos a trav&eacute;s de diferentes g&eacute;neros de ficci&oacute;n <em>yankee </em>en realidad<em> </em>est&aacute; presente de una forma muy similar por toda la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos que aparecen a lo largo de <em>Sub&uacute;rbia</em>, solo en Catalunya existen m&aacute;s de 1.900 urbanizaciones y durante los 20 a&ntilde;os que fueron de 1985 a 2005, el ritmo medio de construcci&oacute;n de casas unifamiliares en los municipios de la provincia de Barcelona lleg&oacute; a ser de una nueva casa por cada hora. Un dato escalofriante que nos da cierta magnitud del petardazo que sufri&oacute; la econom&iacute;a del pa&iacute;s pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una posible soluci&oacute;n: la densidad media &nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Frente a la polarizaci&oacute;n existente entre la ciudad compacta y la urbanizaci&oacute;n dispersa, los urbanistas est&aacute;n ensayando nuevos modelos que alcancen un punto medio capaz de reunir las virtudes de los dos extremos. Aunque es f&aacute;cil caer en un diagn&oacute;stico destructivo de los suburbios, la paradoja es que siempre que se pretende corregir las deficiencias de las ciudades compactas, se hace a partir de propuestas que ya incorporan las urbanizaciones dispersas como podr&iacute;a ser el aire limpio o la integraci&oacute;n de m&aacute;s naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades hist&oacute;ricas, m&aacute;s all&aacute; de haber alcanzado una densidad que las ha hecho saturar definitivamente, agonizan tambi&eacute;n por el proceso de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>urbanalizaci&oacute;n</em></a> que vac&iacute;a sus zonas c&eacute;ntricas de residentes y de comercios locales para convertirlas en parques tem&aacute;ticos para el monocultivo tur&iacute;stico. Ante este panorama, urbanistas como la estadounidense <a href="https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/margaret-crawford/245058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Crowford</a> han roto una lanza en favor del modelo suburbial americano exponiendo su evoluci&oacute;n que difiere de esos barrios fantasmag&oacute;ricos con casas reproducidas en serie. Algo parecido ha trabajado tambi&eacute;n la urbanista italiana Paola Vigan&ograve; con la recuperaci&oacute;n del concepto de la &ldquo;ciudad difusa&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Crowford cuenta c&oacute;mo en la bah&iacute;a de San Francisco, donde reside, las principales empresas y un gran n&uacute;mero de habitantes han abandonado las ciudades para situarse en localidades suburbanas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la ciudad de San Francisco se ha ido vaciando progresivamente de vida aut&oacute;ctona y de econom&iacute;a urbana. Por lo contrario, lugares como Palo Alto, Menlo Park o Mountain View, conocidas popularmente bajo el nombre de Silicon Valley, se han convertido en lugares de gran dinamismo y en los distritos de innovaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a m&aacute;s punteros del planeta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La solución de la vida suburbana pasaría así por incrementar su intensidad sin reproducir la densidad de la ciudad compacta. En ese sentido, la urbanista Margaret Crowford habla de introducir la &#039;densidad invisible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ese modo, en un paisaje con casas unifamiliares, peque&ntilde;os bloques de pisos, edificios de oficinas de poca altura, comercios de proximidad y mucho verde, ha surgido un nuevo modelo urbano donde encontramos la intensidad de una ciudad pero con una densidad m&aacute;s moderada. Y es que precisamente, es en la justa combinaci&oacute;n de estos dos t&eacute;rminos &ldquo;intensidad/densidad&rdquo; donde reside la clave del &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de la vida suburbana pasar&iacute;a as&iacute; por incrementar su intensidad sin reproducir la densidad de la ciudad compacta. En ese sentido, Crowford nos habla de introducir la &ldquo;densidad invisible&rdquo;. Se tratar&iacute;a, por ejemplo, de convertir las casas unifamiliares en alojamientos con varias unidades: una casa grande puede fragmentarse para que viva m&aacute;s de una familia, un garaje puede convertirse en una oficina o un comercio, un jard&iacute;n en una pista deportiva para el uso de varios vecinos, etc.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ciudad de densidad media.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nuestro imaginario habitacional ha perpetuado la dicotom&iacute;a entre dos estilos de vida opuestos: edificios altos con muchas plantas y pisos o casas remotas con jard&iacute;n, garaje, piscina, porche&hellip; y todo el <em>pack</em> completo. Quiz&aacute;s en el punto medio est&eacute; el futuro de la vida comunitaria: edificios de dos o tres plantas para cinco o seis familias, con calles ajardinadas, comercios en las plantas bajas y edificios de oficinas intercalados. Quiz&aacute;s Cerd&agrave; ten&iacute;a ya raz&oacute;n, y la ruralizaci&oacute;n de lo urbano y la urbanizaci&oacute;n de lo rural nos llevaba precisamente a este equilibrio.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/urbanismo-densidad-media_1_11417230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2024 19:58:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni bloques de pisos ni casita en la urbanización: ¿cómo sería vivir en ciudades de densidad media?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Edificios,Vivienda,Pisos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Celdas de pladur por dos mil euros: 'coliving' y otras formas de especulación para vivir como un eterno adolescente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/coliving-especulacion-inmobiliaria-vivienda_1_11346291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d374e24-0f93-42f6-9e5c-6262e1ad3087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celdas de pladur por dos mil euros: &#039;coliving&#039; y otras formas de especulación para vivir como un eterno adolescente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque a menudo se presenta en el mercado como solución al contexto de emergencia habitacional, el 'coliving' básicamente consiste en fragmentar una vivienda en distintas habitaciones para obtener varios contratos de alquiler temporal por una cantidad más sustanciosa</p><p class="subtitle">Cuando el 'cohousing' resiste a la especulación: así es la vida en una cooperativa de viviendas</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Un neologismo biensonante y en una lengua extranjera deber&iacute;a ser siempre interpretado con escepticismo</em>&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cohousing-resiste-especulacion-vida-cooperativa-viviendas_1_11274770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proverbio recuperado</a>.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Cuando estudiaba la carrera desarroll&eacute; cierta predilecci&oacute;n por entablar amistad con los compa&ntilde;eros que ven&iacute;an de ciudades y pueblos lejanos de Barcelona. Mientras que yo viv&iacute;a a escasas paradas de metro de la facultad, y por lo tanto segu&iacute;a en casa de mis padres, me encontraba con otros estudiantes que se repart&iacute;an por pisos compartidos, colegios mayores y residencias universitarias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Me gustaba ir a estudiar o salir de fiesta con ellos y husmear en sus espacios dom&eacute;sticos, que resultaban mucho m&aacute;s vibrantes que el m&iacute;o. Pisar un colegio mayor siempre daba pie a conocer a gente nueva con la que compart&iacute;as tu experiencia en el mundo universitario, aunque fuera en carreras distintas, a descubrir la fon&eacute;tica de los distintos dialectos del catal&aacute;n, a recibir los consejos de alg&uacute;n compa&ntilde;ero que estaba en el siguiente curso o a poner simplemente en com&uacute;n opiniones y puntos de vista con gente que no era de tu micromundo hasta la fecha.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Lo mismo pasaba cuando iba a un </span><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">piso compartido</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> de alg&uacute;n amigo que se hab&iacute;a instalado junto con otros chavales de su pueblo. De repente descubr&iacute;a un espacio sin horarios ni jerarqu&iacute;as, a veces incluso sin higiene, donde la distinci&oacute;n entre espacios privados y comunes tomaba un sentido mucho m&aacute;s categ&oacute;rico que cuando se habita en un n&uacute;cleo familiar. Cada habitaci&oacute;n era un cosmos unipersonal e inescrutable mientras que las dependencias compartidas eran una especie de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>terrain vague</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> por donde se transitaba sin demasiado apego. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Lament&eacute; perderme ese tipo de vida basada en compartir y en la interacci&oacute;n constante que constituye una experiencia altamente enriquecedora cuando se es a&uacute;n un adolescente. Por suerte, o quiz&aacute;s m&aacute;s bien por desgracia, ya hace unos a&ntilde;os que </span><a href="https://www.eldiario.es/era/perdona-pagas-alquiler-jovenes-responden-pregunta-viral-evidencia-calvario-casa_1_10395644.html#:~:text=En%20el%20censo%20de%202021%20ya%20se%20aprecia%20el%20asentamiento%20de%20muchos%20hogares%20multipersonales%2C%20que%20no%20conforman%20una%20familia.%20Son%20pisos%20de%20estudiante%20que%20se%20eternizan%E2%80%9D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">este modelo de vida estudiantil est&aacute; siendo imitado por el sector inmobiliario para que lo viva gente de todas las edades</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Se trata ni m&aacute;s ni menos que del </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, una de las variantes del </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>flex living </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">(un alquiler flexible, por temporadas)</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Puede ser que entre tanto anglicismo melifluo surja cierta confusi&oacute;n, as&iacute; que no te preocupes, te facilito una descripci&oacute;n que corre por la red y que versionan diferentes promotoras y plataformas inmobiliarias:</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&ldquo;El </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> consiste en&nbsp;compartir con tus vecinos las zonas comunes del edificio. Pero lo m&aacute;s importante es que&nbsp;tambi&eacute;n se comparten experiencias, sinergias, momentos y proyectos, pero siempre teniendo tu propio espacio de intimidad. El </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">es un concepto de vida que, a su vez, se est&aacute; convirtiendo en Espa&ntilde;a en una alternativa muy atractiva, sobre todo para los j&oacute;venes, para poder acceder a una vivienda&rdquo;.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/1z5lMPFRNa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/1z5lMPFRNa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/1z5lMPFRNa/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Cinta Vidal (@cinta_vidal)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Dicho de otra manera, el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> es b&aacute;sicamente como vivir en un colegio mayor o en un piso compartido, pero sin ser necesariamente estudiante, sin vivir con amigos o ni siquiera conocidos y sin pagar un precio relativamente ajustado. El </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> viene a ser algo as&iacute; como el hermano depredador y turbocapitalista de los otros modelos de vivienda compartida y colaborativa como por ejemplo el </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cohousing-resiste-especulacion-vida-cooperativa-viviendas_1_11274770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>cohousing</em></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> (cuando estos son verdaderamente entendidos como</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">cooperativas de viviendas). Mientras que las cooperativas de viviendas tratan de desvincularse del mercado inmobiliario, el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> le da otra vuelta de tuerca a las posibilidades que ofrece la especulaci&oacute;n. Aunque a menudo se presenta como una soluci&oacute;n de contingencia al contexto que vivimos de emergencia habitacional, el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> b&aacute;sicamente consiste en fragmentar una vivienda en distintas habitaciones para as&iacute; obtener varios </span><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/alquiler-temporada-dispara-acorrala-inquilinos-si-pudiesen-harian-contratos-dias_1_11241692.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">contratos de alquiler temporal</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> que en su suma constituyen una cantidad notablemente m&aacute;s sustanciosa. En resumidas cuentas, la cuadratura definitiva y perfecta del c&iacute;rculo de la precarizaci&oacute;n de la vivienda.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque a menudo se presenta como solución de contingencia al contexto de emergencia habitacional, el &#039;coliving&#039; básicamente consiste en fragmentar una vivienda en distintas habitaciones para obtener varios contratos de alquiler temporal por una cantidad más sustanciosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Las cooperativas de vivienda que se construyen en suelo de titularidad p&uacute;blica creen en unos valores y un estilo de vida que propicia la interacci&oacute;n y el encuentro entre vecinos. As&iacute;, en el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>cohousing</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> se comparte por voluntad y por ideolog&iacute;a mientras que en el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> se comparte por la hipermercantilizaci&oacute;n consistente en rentabilizar hasta el &uacute;ltimo &aacute;tomo de cada metro cuadrado a costa de denigrar los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de lo que tendr&iacute;a que ser una vivienda digna. Es obvio que en el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> no se comparten &ldquo;experiencias, sinergias, momentos y proyectos&rdquo;, se comparten simplemente espacios para que cada unidad habitacional sea lo m&aacute;s peque&ntilde;a y replicable posible. A menor espacio individual, mayor es el n&uacute;mero de unidades que caben y por lo tanto mayor es el n&uacute;mero de contribuyentes que dan beneficio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Ahora mismo el </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> se define en dos modelos distintos: el primero se basa en las residencias donde se alquila una habitaci&oacute;n y se comparten zonas comunes y servicios con el resto de inquilinos. El segundo modelo se basa en alquilar las habitaciones por separado de un piso cualquiera en un r&eacute;gimen de supuesta temporalidad. Ambos casos surgieron con fuerza a ra&iacute;z de la pandemia como respuestas por parte del sector privado para adaptarse, cuando no saltarse, las leyes de arrendamiento y la oferta de suelo edificable.</span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>La calificaci&oacute;n del suelo</strong></span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Uno de los factores que ha propiciado que los promotores inmobiliarios, que hasta hace pocos a&ntilde;os constru&iacute;an edificios de vivienda convencional, hayan optado por residencias de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> es la posibilidad de llevarlas a cabo en suelos con distintas calificaciones urban&iacute;sticas. En grandes ciudades, la disponibilidad de solares con suelo residencial para obra nueva es cada vez m&aacute;s exigua. Por lo contrario, existen m&aacute;s oportunidades en terrenos destinados a suelo terciario o equipamientos con distintos usos que se ajustan a la modalidad de residencia, sobre todo en zonas de extrarradio o en barrios con planeamientos relativamente modernos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En Barcelona, durante el &uacute;ltimo lustro han aparecido varias residencias de este tipo en zonas como la del 22@, una antigua &aacute;rea industrial que a principios de los 2000 empez&oacute; a renovarse con un nuevo planeamiento urbano que transformaba cerca de 200 hect&aacute;reas en un nuevo polo de actividad econ&oacute;mica con demasiada oficina y muy poca vivienda. Cabe remarcar que en la capital catalana el viraje de las promotoras hacia modelos de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> viene motivado en gran parte por la medida impuesta en 2018 que obligaba a las nuevas promociones de viviendas privadas a </span><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/obligacion-destinar-nuevos-social-claves_1_2066000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">ceder el 30%</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> para alquiler social. Desde entonces, solo se han incorporado 52 pisos de vivienda p&uacute;blica a ra&iacute;z de esta medida, una cifra paup&eacute;rrima que demuestra que la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada solo funciona en sentido unidireccional y cuando se basa en extender una alfombra roja para que el capital privado desfile a sus anchas.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el &#039;cohousing&#039; como cooperativa de vivienda se comparte por voluntad y por ideología mientras que en el &#039;coliving&#039; se comparte por la hipermercantilización que rentabiliza hasta el último metro cuadrado denigrando los estándares mínimos de lo que debería ser una vivienda digna</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Piscina de la residencia de estudiantes Aparto Student Pallars en el 22@ de Barcelona.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Las residencias de </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>colivers</strong></em></span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Seg&uacute;n fuentes consultadas por elDiario, en una de estas residencias construidas en Barcelona este &uacute;ltimo a&ntilde;o, la oferta de habitaciones disponibles a partir del siguiente curso oscila entre los 1.600&euro; y los 2.400&euro;. Se trata de habitaciones de unos 20 metros cuadrados con cama doble, un armario, un escritorio, un ba&ntilde;o y una </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>kitchenette. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En el precio incluye el uso de zonas comunes tales como comedores, salones, lavander&iacute;as, </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>coworking</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, biblioteca, gimnasio, sala de cine y de varios servicios como el wifi o el desayuno entre semana. La calidad arquitect&oacute;nica de los espacios es notablemente buena, m&aacute;s o menos en la escala de calidad de un hotel de tres estrellas y es que, en el fondo, esta nueva suerte de equipamientos de</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em> coliving</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> no dejan de ser un h&iacute;brido entre las residencias de estudiantes de toda la vida y los hoteles. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Tras esta interpretaci&oacute;n, salta a la vista la obviedad de que estas estancias se dirigen casi exclusivamente a un p&uacute;blico extranjero con un poder adquisitivo alto, lo que com&uacute;nmente ya conocemos todos como </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>expats </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">o, dicho con toda la sorna, inmigrantes de calidad. Solo hace falta entrar en las p&aacute;ginas web de estas residencias para ver c&oacute;mo su oferta se edulcora con docenas de fotos saturad&iacute;simas con los mosaicos de Gaud&iacute;, las playas y otros reclamos tur&iacute;sticos.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Habitación en coliving por 1.820 euros al mes, visto en Idealista.com."
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            <span class="title">
                Habitación en coliving por 1.820 euros al mes, visto en Idealista.com.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Pisos compartidos o celdas de pladur</strong></span></h3><p class="article-text">
        Alquilar pisos por habitaciones no es nada nuevo, pero s&iacute; que lo ha sido su profesionalizaci&oacute;n m&aacute;s descarnada. El sector inmobiliario vio c&oacute;mo pod&iacute;a saltarse la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) y la regulaci&oacute;n de los precios de los alquileres convirtiendo los contratos de alquiler de toda la vida en alquileres temporales y por habitaciones. Dentro de esta casu&iacute;stica, ha habido arrendatarios que han visto c&oacute;mo no les renovaban su contrato, por el cual igual pagaban 900&euro; por todo un piso con tres habitaciones, para luego ofertarlo por 600&euro; cada habitaci&oacute;n y con hasta cinco piezas en lugar de las tres de origen. Es realmente demencial imaginar c&oacute;mo en medio de un comedor se colocan un par de tabiques de yeso y se comercializan como habitaciones. Resulta entre c&oacute;mico y desolador imaginar la estampa de un apartamento donde conviven cinco completos desconocidos que se apresuran por encerrarse con llave dentro de la intimidad de sus cub&iacute;culos levantados con paredes de papel de fumar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es obvio que en el &#039;coliving&#039; no se comparten &#039;experiencias, sinergias, momentos y proyectos&#039;, se comparten simplemente espacios para que cada unidad habitacional sea lo más pequeña y replicable posible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Carmen Arcarazo, portavoz del <em>Sindicat de Llogateres, </em>advierte del uso fraudulento de este tipo de alquiler de temporada que seg&uacute;n los datos de los portales inmobiliarios ya representaba un 40% del total de la oferta de vivienda en alquiler. &ldquo;El alquiler de temporada no se puede implementar en arrendatarios que viven de forma permanente. Esto es f&aacute;cilmente denunciable si se demuestra, pero el sector inmobiliario siempre act&uacute;a con el factor de la desinformaci&oacute;n a su favor. Lo mismo ocurre con la regulaci&oacute;n de los alquileres, aunque se pueden consultar de forma p&uacute;blica los &iacute;ndices establecidos, la mayor&iacute;a de precios siguen estando inflados&rdquo;, explica Arcarazo.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, la Generalitat de Catalunya ha aprobado un <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-aprueba-decreto-urgencia-someter-alquiler-temporada-tope-precios_1_11314865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decreto de urgencia</a> pare regularizar tambi&eacute;n el alquiler de temporada y el de habitaciones. No hace falta decir que la reacci&oacute;n de los profesionales inmobiliarios fue un&aacute;nime e instant&aacute;nea, y calificaron el alcance de la medida como &ldquo;da&ntilde;o irreparable&rdquo; de cara a los potenciales inversores que en los &uacute;ltimos se hab&iacute;an lucrado con los m&aacute;rgenes mucho m&aacute;s productivos que ofrec&iacute;a el alquiler de corta y de media estancia del <em>coliving</em>. A estas alturas, solo cabe esperar el pr&oacute;ximo salto con triple tirabuz&oacute;n por parte del sector privado para sortear las regulaciones legislativas que ha implementado el gobierno para desahogar la insostenible especulaci&oacute;n de la vivienda. Yo, humildemente, apuesto por un nuevo sistema basado en la <em>marketinizaci&oacute;n</em> de las camas calientes llamado <em>co-bedding</em> o <em>co-sleeping</em> donde se destaquen las bondades sin&eacute;rgicas de compartir s&aacute;banas y almohada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Nogueras Tarrero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/coliving-especulacion-inmobiliaria-vivienda_1_11346291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 May 2024 20:40:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Celdas de pladur por dos mil euros: 'coliving' y otras formas de especulación para vivir como un eterno adolescente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura,Vivienda,Alquiler,Interiorismo]]></media:keywords>
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