<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/section/700402/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La plaza desconocida de Tetuán donde debutó Manolete, torearon anarquistas y que explotó durante la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/plaza-desconocida-tetuan-debuto-manolete-torearon-anarquistas-exploto-durante-guerra_1_13028209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4e29947-d977-446a-8e64-8b790edb47f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La plaza desconocida de Tetuán donde debutó Manolete, torearon anarquistas y que explotó durante la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desaparecida plaza de toros de Tetuán acompañó al nacimiento del barrio cuando aún era un arrabal fuera de la ciudad. La tauromaquia, como espectáculo de masas, permite elaborar una foto de la sociedad de la época y del extrarradio madrileño. Hoy en día una plaza y una placa casi invisible recuerdan su existencia</p><p class="subtitle">Mazzantini, el torero que ganó unas elecciones a Pablo Iglesias en Chamberí</p></div><p class="article-text">
        Las fachadas de la calle de Bravo Murillo hacen en su acera de los impares &ndash;a la altura del metro de Tetu&aacute;n y del n&uacute;mero 297&ndash; un curioso dibujo. Se retiran hacia atr&aacute;s dando forma a una plaza adornada con jardines en el centro y rodedeada de plazas de aparcamiento vac&iacute;as. A su alrededor, algunos comercios &ndash;hasta cuatro peluquer&iacute;as o centros de est&eacute;tica&ndash; y un par de pasadizos que comunican con la trasera calle de Ceuta. En uno de ellos, arriba, hay una placa que se lee a duras penas. Dice: &ldquo;Aqu&iacute; estuvo ubicada la plaza de toros de Tetu&aacute;n. 1900-1936. Junta Municipal de Tetu&aacute;n. 2 de junio de 1988&rdquo;. Los edificios, de principios de los a&ntilde;os setenta, parecen querer respetar la ausencia del antiguo inmueble y susurrar al paseante el secreto de la vieja plaza de toros olvidada.
    </p><p class="article-text">
        Dejando al margen las consideraciones &eacute;ticas que a cada uno de nosotros pueda suscitar la misma pr&aacute;ctica de torear y matar reses, es innegable el papel central que las corridas de toros y la plaza tuvieron como hito urbano en el eje de una barriada perif&eacute;rica que estaba desarroll&aacute;ndose, precisamente, en aquellos momentos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cae7b02a-7e3f-4407-8ef0-d80011b7cc3e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La plaza a orillas de la calle de Bravo Murillo recuerda el espacio donde estuvo el coso taurino"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La plaza a orillas de la calle de Bravo Murillo recuerda el espacio donde estuvo el coso taurino                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        F&eacute;lix Morales Parra cuenta en <em>Tetu&aacute;n de las Victorias</em> (1960) que la primera plaza se construy&oacute; en 1870 por iniciativa de don Ram&oacute;n (al que denomina &ldquo;el secretario&rdquo;). Al parecer, cuando las obras estaban ya muy avanzadas, fue asesinado por unos desconocidos y el incipiente coso pas&oacute; a las manos de Manuel Gonz&aacute;lez y, luego, de sus hijas, que la destinaron a parador, tal y como recogi&oacute; el erudito de la tauromaquia Coss&iacute;o. En aquel tiempo la plaza no deb&iacute;a ser m&aacute;s que un gran corral&oacute;n anejo a dicho parador, pero, poco a poco, fue sufriendo reformas que le dieron forma de plaza de toros al uso. En 1899, siempre seg&uacute;n Morales, fue adquirida por Antonio Beltr&aacute;n Berr&aacute;s, que la reform&oacute; para inaugurar el siglo con una plaza ya con todas las letras. Todav&iacute;a vivir&iacute;a una reedificaci&oacute;n m&aacute;s, en 1928, que dar&iacute;a lugar a la &uacute;ltima de las plazas del lugar, la de m&aacute;s fuste de toda la serie hist&oacute;rica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83534a4f-0b31-4739-a516-f8af3c03835a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La placa que luce en la plaza actual desde 1988"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La placa que luce en la plaza actual desde 1988                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de mayor lustre torero del lugar fueron, al parecer, los de Domingo Gonz&aacute;lez <em>Domingu&iacute;n</em>, que emple&oacute; los ahorros de su carrera como torero para arrendar la plaza de Tetu&aacute;n &ndash;despu&eacute;s lo har&iacute;a con numerosas plazas en toda Espa&ntilde;a y hasta en M&eacute;xico&ndash;. Llenaron entonces los carteles de la plaza, de estilo neomud&eacute;jar, primeras espadas como Cagancho, Manolo Bienvenida o Domingo Ortega.
    </p><p class="article-text">
         Los tres hijos del empresario jugaban a los toros con otros ni&ntilde;os de la barriada en la plaza. El m&aacute;s exitoso de todos, acabar&iacute;a siendo Luis Miguel. Los otros dos, Pepe y Domingo, tambi&eacute;n templaron armas en los ruedos. Sin embargo, lo m&aacute;s significativo de la carrera del hermano mayor, Domingo, son sus vaivenes pol&iacute;ticos. Falangista de primera hora en los a&ntilde;os treinta, se hizo comunista tras conocer a varios exiliados republicanos en M&eacute;xico y financi&oacute; el Mundo Obrero. Durante estos a&ntilde;os, dirigi&oacute; tambi&eacute;n Uni&oacute;n Industrial Cinematogr&aacute;fica SA (UNINCI), involucrada en la empresa de llevar de vuelta a Espa&ntilde;a a Luis Bu&ntilde;uel para rodar <em>Viridiana</em>. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/85db87a9-285a-445b-8ba0-6d62a6c937e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La plaza hacia 1900"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La plaza hacia 1900                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Morales Parra cuenta, en el apartado m&aacute;s puramente local, la historia de la llamada becerrada de La Lata, celebrada cada a&ntilde;o por iniciativa de una pe&ntilde;a tetuanera formada por veinticinco socios. El d&iacute;a de la becerrada cerraban todos los comercios de Tetu&aacute;n de las Victorias y era jornada de gala en el vecindario. La becerrada de La Lata estaba dirigida por el matador Tom&aacute;s Alarc&oacute;n <em>Manzzatinito</em>, que morir&iacute;a cogido por un toro en 1916.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la becerrada se produc&iacute;a un encierro en el que los vecinos participaban sobre caballos, asnos y, seg&uacute;n relata el cronista, hasta bicicletas. La fiesta continuaba ya entrada la noche en un establecimiento cercano llamado Casa Franco. Las becerradas fueron muy habituales en la plaza de toros de Tetu&aacute;n y a trav&eacute;s de ellas se introdujeron en la capital toreros que, en algunas ocasiones, llegar&iacute;an a ser primeras figuras. El caso m&aacute;s sonado es el de Manuel Laureano Rodr&iacute;guez S&aacute;nchez, m&aacute;s conocido como <em>Manolete</em>, que debut&oacute; en Madrid en la plaza de toros de Tetu&aacute;n como novillero un 1 de mayo de 1935.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de Manolete, que luego ser&iacute;a un s&iacute;mbolo del franquismo, pasaron por all&iacute; algunos profesionales de la tauromaquia que hoy nos sorprenden por su adscripci&oacute;n pol&iacute;tica. Es el caso del banderillero granadino Francisco Galad&iacute;, al que el historiador Francisco Javier Fern&aacute;ndez And&uacute;jar <a href="https://revistes.uab.cat/rubrica/article/view/v13-n27-fernandez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sit&uacute;a</a> actuando en la plaza, con la cuadrilla del diestro Eduardo Navarro, a la altura de 1933. Galad&iacute; ser&iacute;a asesinado una madrugada de agosto del 36 <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/memoria-historica-andalucia-federico-garcia-lorca-victimas-del-franquismo_1_1395634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en alg&uacute;n lugar del camino de V&iacute;znar a Alfacar</a> y su cuerpo comparte fosa perdida con Federico Garc&iacute;a Lorca. O <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/vida-surcada-anarquismo-melchor-rodriguez-nueva-medalla-honor-madrid_1_10083485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Melchor Rodr&iacute;guez</a>, luego conocido como <em>El &Aacute;ngel Rojo</em> por su actuaci&oacute;n como delegado general de Prisiones durante la guerra, que fue alcalde de la capital durante los d&iacute;as 28 y 29 de marzo de 1939. Rodr&iacute;guez, miembro de CNT y FAI, sufri&oacute; una cogida en Tetu&aacute;n el 4 de agosto de 1918 que le oblig&oacute; a dejar los ruedos. 
    </p><p class="article-text">
        La plaza de toros de Tetu&aacute;n de las Victorias fue durante el primer tercio del siglo XX, junto con los merenderos, uno de los alicientes que los madrile&ntilde;os del centro tuvieron para visitar el extrarradio. La afluencia debi&oacute; ser cada vez mayor y los servicios de tartana, &oacute;mnibus y tranv&iacute;a, tambi&eacute;n. Buen indicio de ello es una imagen inmortalizada por el fot&oacute;grafo alem&aacute;n Willy Pragher que muestra a unos turistas a las puertas de la plaza en 1932. &iexcl;Turistas en Tetu&aacute;n!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7dc7ebfe-9bde-4155-99d6-1c4ff9f074ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Turistas en la puerta de la plaza de toros de Tetuán de las Victorias en 1932."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Turistas en la puerta de la plaza de toros de Tetuán de las Victorias en 1932.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Solana describi&oacute; en un art&iacute;culo titulado <em>Corridas de toros en Tetu&aacute;n</em> (<em>Madrid, escenas y costumbres</em>, 1913), el ambiente festivo de un d&iacute;a de corrida en la plaza y sus alrededores. &ldquo;En el mismo edificio hay una taberna llamada El Cubanito. En las plantas bajas de las casas inmediatas a la plaza hay otras tabernas con nombres sacr&iacute;legos: La Iglesia y La Sacrist&iacute;a&rdquo;, enumera. Habla de la gente con la entrada general (a dos reales), detr&aacute;s de las barreras; y de las autoridades en el palco, donde saca el pa&ntilde;uelo el concejal y &ldquo;se ven dos tipos de comerciantes: uno con bigotes ca&iacute;dos de chino, otro jorobado, que ha venido a la plaza montado en un caballo pretencioso&rdquo;. En la plaza, dice con su caracter&iacute;stico estilo tremendista, han muerto profesionales del toreo y tambi&eacute;n alg&uacute;n espectador &ldquo;atravesado por un estoque, lanzado por un toro al tendido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La descripci&oacute;n del escritor deja entrever algo que fue una constante de los toros desde que su versi&oacute;n moderna se asentara entorno al siglo XVIII, su calidad como foto ritualizada del gradiente social de cada momento. Lejos quedaron ya los tiempos en los que el toreo era cosa arist&oacute;cr&aacute;tica, pero ahora es la municipalidad y son las &eacute;lites del barrio perif&eacute;rico quienes se sientan en los lugares preeminentes de la plaza. En 1907, por ejemplo, el due&ntilde;o era el tabernero Eulogio Ant&oacute;n, lo que se corresponde bien con la foto de los peque&ntilde;os notables del modesto &aacute;mbito del extrarradio, cuya n&oacute;mina estaba nutrida por comerciantes.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de esta poli&eacute;drica foto de la sociedad, a trav&eacute;s del espect&aacute;culo de masas y el ocio mercantilizado para la clase trabajadora, la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero tambi&eacute;n ocupa un lugar no exento de paradojas. Desde el XVIII, la presencia mujeres de todas las clases sociales en las plazas de toros hab&iacute;a asombrado y escandalizado a los viajeros que visitaban nuestro pa&iacute;s. En la peque&ntilde;a escala social que representaba el entorno de Tetu&aacute;n de las Victorias, se reproduc&iacute;an los usos atravesados por la divisi&oacute;n de g&eacute;nero que se produc&iacute;an en las grandes plazas. Era habitual que las mujeres fueran protagonistas, especialmente, en las corridas ben&eacute;ficas. Durante la becerrada de La Lata, cuenta Morales Parra, las muchachas de Tetu&aacute;n acud&iacute;an ataviadas de mantilla, mant&oacute;n de manila y ocupaban el palco presidencial, tal y como suced&iacute;a con las mujeres de las clases medias y altas en las corridas de la Beneficencia de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        Los toros eran expresi&oacute;n de las quiebras de g&eacute;nero pero tambi&eacute;n un &aacute;mbito donde las mujeres ocupaban el espacio p&uacute;blico. &ldquo;La corrida era foro donde se expresaban las preocupaciones sobre la virilidad de la naci&oacute;n y, a la vez, la existencia de mujeres toreras pon&iacute;a en cuesti&oacute;n las normas convencionales del g&eacute;nero&rdquo;, en palabras del historiador Adrian Shubert en su <em>Historia social del toreo</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bdb7314e-68ec-4597-9fee-85c31b59b4d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel taurino de la plaza en el que la primera figura es la torera Juanita Cruz"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel taurino de la plaza en el que la primera figura es la torera Juanita Cruz                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El 25 de junio de 1908 el ministro maurista Juan de la Cierva suspendi&oacute; una corrida en la plaza de Tetu&aacute;n de las Victorias invocando las leyes de protecci&oacute;n a la mujer por la presencia en el cartel de Salom&eacute; Rodr&iacute;guez <em>La Reverte</em>, una diestra que hab&iacute;a adquirido cierta fama desde hac&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada. La prohibici&oacute;n se extendi&oacute; al resto de mujeres toreras y el caso hizo correr r&iacute;os de tinta. Rodr&iacute;guez pele&oacute; en los tribunales su derecho a seguir toreando e, incluso, declar&oacute; ser un hombre llamado Agust&iacute;n Rodr&iacute;guez. Volvi&oacute; a torear como mujer durante los a&ntilde;os de la Segunda Rep&uacute;blica, siendo ya muy mayor. El caso de La Reverte es particularmente llamativo porque incluye una posici&oacute;n de disidencia de g&eacute;nero poco habitual en la &eacute;poca, pero fue relativamente frecuente la presencia de toreras en las plazas de toros de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El perfil secundario del coso y el car&aacute;cter obrero de la barriada hizo que la plaza fuera alquilada con cierta frecuencia para celebrar becerradas y novilladas recaudatorias para sociedades y sindicatos obreros a principios del XX,. As&iacute; sucedi&oacute; con trabajadores del tranv&iacute;a, peluqueros, zapateros... O con el Centro Republicano del Distrito de Buenavista o el Centro Federal Republicano del Sur de Madrid, seg&uacute;n recoge <em>Shubert</em>.
    </p><p class="article-text">
        Muy del gusto de la &eacute;poca era el toreo c&oacute;mico, una evoluci&oacute;n de las llamadas mojigangas del siglo XIX que congregaba a espectadores de todas las edades. El 9 de junio de 1916 se present&oacute; en Madrid &ndash;y, s&iacute;, fue en Tetu&aacute;n&ndash; el espect&aacute;culo de Carmelo Tusquellas Forc&eacute;n, alias <em>Charlot</em>. Despu&eacute;s de que le propusieran doblar las escenas de toreo de Charles Chaplin en el rodaje franc&eacute;s de la pel&iacute;cula <em>Parodia de Carmen, </em>empez&oacute; a imitar en el ruedo al popular caricato, dando origen al personaje y a todo un g&eacute;nero, el de la charlotada. La plaza de toros fue, adicionalmente, escenario de otros entretenimientos populares como veladas de boxeo o bailes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0a6d672-cf31-45c3-af5a-f3a5028a191f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carmelo Tusquellas &quot;Charlot&quot; en 1921"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carmelo Tusquellas &quot;Charlot&quot; en 1921                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como suced&iacute;a con los merenderos, la plaza fue tambi&eacute;n un elemento central en la fisonom&iacute;a y la vida diaria de los habitantes del entonces suburbio de Chamart&iacute;n de la Rosa. Alrededor de la plaza se multiplicaba el comercio callejero, de por s&iacute; habitual en los alrededores de Bravo Murillo durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. El entorno de la plaza fue uno de los elementos m&aacute;s caracter&iacute;sticos y de mayor efervescencia social del extrarradio m&aacute;s all&aacute; de su funci&oacute;n concreta.
    </p><p class="article-text">
        La tauromaquia no ha sido, como pretenden algunos de sus valedores, una manifestaci&oacute;n ancestral y casi inmutable de lo espa&ntilde;ol. Precisamente por ello, porque fue adquiriendo los atributos de los espect&aacute;culos de masas contempor&aacute;neos &ndash;como el deporte o el cine&ndash; sirve para ver en las corridas reflejos de su sociedad. No fueron pocos los intelectuales del siglo XIX que vieron en los toros un atavismo atado al atraso espa&ntilde;ol o una muestra de la frivolidad que nos hab&iacute;a conducido a la decadencia, como Joaqu&iacute;n Costa, C&eacute;sar Gra&ntilde;a, Baroja, Azor&iacute;n, Cecilia B&ouml;hl de Faber o Concepci&oacute;n Arenal. Tambi&eacute;n hubo un movimiento de oposici&oacute;n relacionado con los derechos de los animales encarnado en la Sociedad Protectora de Animales de Madrid, que se cre&oacute; en 1874. Siempre hubo debate social acerca de los toros, partidarios y detractores. De lo que no cabe duda es de que la plaza se convirti&oacute; en uno de los polos de acci&oacute;n de las afueras de Madrid y nos habla de su historia.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra debi&oacute; tener varios usos, uno de ellos, como polvor&iacute;n, lo que llev&oacute; a que una explosi&oacute;n accidental la destruyera parcialmente. En la inmediata posguerra hubo varios intentos de reconstruir y poner en funcionamiento de nuevo la plaza, pero al contrario de lo que sucedi&oacute; con la plaza de Vista Alegre (Carabanchel), los proyectos quedaron en agua de borrajas y la plaza fue derruida en los a&ntilde;os cincuenta. Hoy, como dec&iacute;amos al principio, una placita y una placa en un lugar poco visible recuerdan con poco &eacute;xito que en pleno Bravo Murillo hubo una vez una plaza de toros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/diariosomosmadrid/"  target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://bsky.app/profile/somosmadrid.bsky.social" target="_blank">Bluesky</a> o <a href="https://www.instagram.com/somos.madrid/"  target="_blank">Instagram</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/plaza-desconocida-tetuan-debuto-manolete-torearon-anarquistas-exploto-durante-guerra_1_13028209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 06:49:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4e29947-d977-446a-8e64-8b790edb47f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="382799" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4e29947-d977-446a-8e64-8b790edb47f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="382799" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La plaza desconocida de Tetuán donde debutó Manolete, torearon anarquistas y que explotó durante la guerra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4e29947-d977-446a-8e64-8b790edb47f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Salvad Maudes! o cómo la lucha vecinal conservó el 'castillo' de Antonio Palacios en los Cuatro Caminos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/salvad-maudes-lucha-vecinal-conservo-castillo-antonio-palacios-cuatro-caminos_1_12866355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83dd708f-22b7-4ca0-9741-9b26137ae63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Salvad Maudes! o cómo la lucha vecinal conservó el &#039;castillo&#039; de Antonio Palacios en los Cuatro Caminos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El edificio, firmado por los mismos arquitectos que el actual Ayuntamiento de Madrid, fue creado a principios del siglo XX por iniciativa filantrópica. Durante la guerra fue hospital obrero y, después de servir como hospital militar, fue abandonado a su suerte. Su destino era incierto hasta que asociaciones vecinales y por la conservación del patrimonio pusieron en pie una campaña para salvarlo, que algunas autoridades hicieron también suya. Fue adquirido por la Comunidad de Madrid en los años ochenta y rehabilitado</p><p class="subtitle">Los 113 años del Cine Doré, el 'palacio de las pipas' que aún veneran los cinéfilos de Madrid y resiste en obras con pases gratis</p></div><p class="article-text">
        Pasar por la calle Raimundo Fern&aacute;ndez Villaverde, junto a los Cuatro Caminos, y levantar la mirada al cruzarse con el Hospital de Jornaleros de Maudes es todo una. La original arquitectura del complejo dise&ntilde;ado por los arquitectos Antonio Palacios y Joaqu&iacute;n Otamendi, que se asemeja a una suerte de castillo blanco, no pasa desapercibida la primera vez que uno la ve. Su presencia, sorprendente, no har&iacute;a sospechar que la hoy Consejer&iacute;a de Obras P&uacute;blicas, Urbanismo y Transportes estuvo a punto de desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        El edificio fue abandonado en los a&ntilde;os sesenta, despu&eacute;s de haber servido de hospital militar. Qued&oacute; al desamparo de las inclemencias, como refugio ocasional de gente sin hogar y presa del negocio de chatarreros. La naturaleza hab&iacute;a crecido en sus patios sin control, la fundaci&oacute;n que ten&iacute;a su titularidad no lo manten&iacute;a y todo parec&iacute;a indicar que ser&iacute;a presa de la piqueta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83c9bb26-be2c-4eb8-ba6b-6f9d504e25a5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista aérea en la que se aprecia la estructura panóptica del complejo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista aérea en la que se aprecia la estructura panóptica del complejo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a para salvar el complejo fue llevada a cabo por la Asociaci&oacute;n Vecinal Cuatro Caminos-Tetu&aacute;n y la chamberilana El Organillo. La primera, hab&iacute;a nacido en mayo de 1976 y la segunda un poco antes, en septiembre del 75. Ambas, a los dos lados de la calle Raimundo Fern&aacute;ndez de Villaverde, unieron fuerzas, convocando concentraciones vecinales, reuni&eacute;ndose con distintas autoridades p&uacute;blicas y poniendo sobre la mesa, en definitiva, la importancia arquitect&oacute;nica y el posible uso social de la infraestructura. Especialmente bonita fua una acci&oacute;n que tuvo lugar durante el verano de 1980. Se convoc&oacute; a los ni&ntilde;os de Cuatro Caminos y Chamber&iacute; para dibujarlo en plena calle con tizas de colores, llamando as&iacute; la atenci&oacute;n sobre el estado del edificio.
    </p><p class="article-text">
        Alfonso vera, un personaje popular de Tetu&aacute;n, escribi&oacute; unos versos sobre la campa&ntilde;a que est&aacute;n recogidos en un libro sobre&nbsp;la historia de la asociaci&oacute;n tetuanera que se public&oacute; en 2006, con motivo de su treinta cumplea&ntilde;os:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo; El caso es que el Hospital / -torres de piedra hacia el cielo- / entre muralla y castillo, / la medicina hecha sue&ntilde;o / de arquitectura por fuera / y de eficacia por dentro, / obra de arte y de ciencia / est&aacute; que da pena verlo&rdquo;, dec&iacute;a en una de sus partes, pero se explayaba mucho m&aacute;s sobre la especulaci&oacute;n y la desidia cerni&eacute;ndose sobre las l&iacute;neas de fantas&iacute;a del Hosp&igrave;tal de Jornaleros. Reproducimos el poema completo al final del art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Las dudas sobre el destino del antiguo hospital comenzaron cuando en 1978 la Asociaci&oacute;n para la Defensa del Patrimonio Hist&oacute;rico Art&iacute;stico (Adelpha) se&ntilde;al&oacute; la necesidad de escrutar la permuta que la Diputaci&oacute;n Provincial preve&iacute;a hacer con la fundaci&oacute;n de las Hermanas de San Vicente de Paul &ndash;que reg&iacute;an sus destinos&ndash;para convertir el edificio en su sede. Pretend&iacute;an intercambiar el edificio por una residencia de ancianos de Navalcarnero y 190 millones de pesetas.&nbsp;Pero las circunstancia en las que se hab&iacute;a concebido la operaci&oacute;n parec&iacute;an, cuanto menos, extra&ntilde;as. En ese momento, todos los miembros del patronato que dirig&iacute;an los destinos del hospital hab&iacute;an fallecidos excepto la madre superiora de las Hermanas de San Vicente de Paul. La operaci&oacute;n tuvo enfrente a los grupos municipales de izquierda y al tejido vecinal y asociativo y, finalmente, no se llev&oacute; a cabo pese a que se hab&iacute;a aprobado en 1974.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Adelpha remiti&oacute; un informe a la Direcci&oacute;n General del Patrimonio Art&iacute;stico explicando dos v&iacute;as para que la Administraci&oacute;n recuperara gratuitamente el control del hospital. Lo que propon&iacute;an era darle al edificio una funci&oacute;n comunitaria, finalidad que tambi&eacute;n reclamaron las asociaciones vecinales e, incluso, el Ayuntamiento de Madrid de Tierno Galv&aacute;n. En 1979, el edificio fue declarado Monumento Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, lo que facilit&oacute; &ndash;aunque nada lo aseguraba a&uacute;n&ndash;su conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El consistorio pidi&oacute; al Ministerio de Sanidad que cesara en sus planes de permitir subastarlo y lo dedicara a actividades culturales y comunitarias, e incluso solicit&oacute; derecho de tanteo para adquirirlo.
    </p><p class="article-text">
        El edificio fue adquirido en 1984 por la reci&eacute;n constituida Comunidad de Madrid para instalar all&iacute; la Consejer&iacute;a de Urbanismo. Fue la &uacute;nica entidad que se present&oacute; a la subasta y se lo llev&oacute; por 238 millones de pesetas. La Fundaci&oacute;n Hospital de San Francisco de Paula para Jornaleros hab&iacute;a hecho ya para entonces dos subastas que hab&iacute;an quedado desiertas, bajando notablemente los 400 millones iniciales que pretend&iacute;a embolsarse la fundaci&oacute;n inicialmente.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, ya rehabilitado, fue inaugurado el 23 de septiembre de 1986 como Consejer&iacute;a de Pol&iacute;tica Territorial de la Comunidad de Madrid. El coste final de las obras duplic&oacute; las estimaciones iniciales. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto fue coordinado por el arquitecto Andr&eacute;s Perea Ortega, bas&aacute;ndose en un minucioso levantamiento del estado del edificio realizado por Fernando de Castro L&oacute;pez-Villarino. La profunda rehabilitaci&oacute;n, y conversi&oacute;n del edificio en un complejo funcional, incluy&oacute; acabar partes que Palacios no hab&iacute;a podido finalizar en su d&iacute;a, restaurar las magn&iacute;ficas cer&aacute;micas de Daniel Zuloaga, sus vidrieras o la creaci&oacute;n de la Sala de Exposiciones Antonio Palacios.
    </p><p class="article-text">
        El peligro de extinci&oacute;n del edificio hay que entenderlo hist&oacute;ricamente en un proceso de transici&oacute;n a la democracia en el que los resortes de protecci&oacute;n del patrimonio permanec&iacute;an subdesarrollados. La zona estaba entonces inmersa en un momento de cambio que, por ejemplo, hizo que la piqueta se llevara por delante la colonia de hotelitos de los a&ntilde;os treinta &ndash;conocida tambi&eacute;n como Maudes&ndash; que rodeaban el edificio, en las calles de Raimundo Fern&aacute;ndez Villaverde, Ponzano, Maudes y Alenza.
    </p><h2 class="article-text">Un hospital con historia: de la rica benefactora al ej&eacute;rcito pasando por La Pasionaria</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4ea56a0-02f3-4d19-a295-d1d73e04bbd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula durante la guerra"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula durante la guerra                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula &ndash;o solo de Maudes&ndash;&nbsp;se comenz&oacute; a construir en 1906 en el entonces incipiente barrio obrero de Cuatro Caminos. La iniciativa parti&oacute; de Dolores Romero y Arano, viuda del empresario ferretero Curiel y Blasi, que para llevar a cabo su empresa solidaria cre&oacute; una sociedad ben&eacute;fica dedicada a San Francisco de Paula.
    </p><p class="article-text">
        Se encarg&oacute; el proyecto del hospital para obrero a los entonces j&oacute;venes Antonio Palacios y a Joaqu&iacute;n Otamendi, que dejar&iacute;an huella en la barriada tambi&eacute;n por su relaci&oacute;n con la Compa&ntilde;&iacute;a Madrile&ntilde;a Urbanizadora. Creada por los hermanos Otamendi, compr&oacute; los terrenos de la zona de Reina Victoria y los construy&oacute; en paralelo con la primera estaci&oacute;n de metro en Cuatro Caminos. En la ciudad de Madrid tambi&eacute;n dejar&iacute;an una importante obra, que durante esos mismos a&ntilde;os se concretar&iacute;a en la construcci&oacute;n del Palacio de Comunicaciones en Cibeles &ndash;actual ayuntamiento&ndash; cuyas l&iacute;neas p&eacute;treas guardan evidentes similitudes con las de Maudes. En en 1916, concluyeron las obras del hospital, que comenz&oacute; a funcionar bajo la direcci&oacute;n de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra el Hospital Obrero de Maudes, como se lo conoc&iacute;a, fue incautado por el Socorro Rojo Internacional y dirigido por el doctor Rafa&eacute;l Arg&uuml;elles L&oacute;pez. A su &oacute;rdenes, cuidaron enfermos mujeres conocidas como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/tina-modotti-cuatro-caminos-vivencias-madrid-fotografa-comunista-cuya-vida-vale-medio-siglo_1_8638689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tina Modotti</a>, Matilde Landa, la enfermera inglesa Mary Bingham Urquidi o la cubana Mar&iacute;a Luisa Lafita, que asisti&oacute; all&iacute; a La pasionaria.
    </p><p class="article-text">
        En la posguerra fue acondicionado como hospital militar y entra en decadencia poco a poco, siendo abandonado, como explicamos m&aacute;s arriba a finales de los a&ntilde;os sesenta.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 se celebr&oacute; el centenario del Hospital de Jornaleros de Maudes y durante los a&ntilde;os 2024 y 2025 (150 aniversario de su nacimiento y 80 de su muerte) se han celebrado distintos fastos alrededor de Antonio Palacios como gran arquitecto de la ciudad de Madrid. Hoy, el original edificio de Maudes sigue en pie gracias al esfuerzo de asociaciones vecinales y por la protecci&oacute;n del patrimonio, que la salvaron del abandono y la posible venta privada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/salvad-maudes-lucha-vecinal-conservo-castillo-antonio-palacios-cuatro-caminos_1_12866355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 05:00:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/83dd708f-22b7-4ca0-9741-9b26137ae63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="172219" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/83dd708f-22b7-4ca0-9741-9b26137ae63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="172219" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¡Salvad Maudes! o cómo la lucha vecinal conservó el 'castillo' de Antonio Palacios en los Cuatro Caminos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/83dd708f-22b7-4ca0-9741-9b26137ae63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arqueología urbana y sentimental del edificio de Tetuán donde Extremoduro grabó su primer disco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/arqueologia-urbana-sentimental-edificio-tetuan-extremoduro-grabo-primer-disco_1_12853661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/484fb013-7f6c-4b0f-a8d0-36e162ef249b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arqueología urbana y sentimental del edificio de Tetuán donde Extremoduro grabó su primer disco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sede de la discográfica y los estudios en los que Extremoduro grabaron en 1989 "Tú en tu casa, nosotros en la hoguera" estuvieron en un edificio ruinoso del distrito de Tetuán. Cabe imaginar cómo fueron los días que los miembros del grupo de Plasencia pasaron mientras registraban su álbum de debut…y la grabación informal de la que salieron las famosas cintas piratas de Extremoduro</p><p class="subtitle">Robe y Madrid: el novato que se estrenó sin premio en un concurso de la Jácara y volvió haciendo retumbar a las montañas</p></div><p class="article-text">
        Un edificio con las ventanas tapiadas parece aguardar su final en la equina del n&uacute;mero 73 de la calle de Santa Juliana, en Tetu&aacute;n. En el bajo, hay una persiana met&aacute;lica que aparenta no haberse subido en mucho tiempo y un peque&ntilde;o letrero que pasa desapercibido al viandante. Quedan una A, una V, una S y otra A. Rellenando los huecos: AVISPA.
    </p><p class="article-text">
        Es el nombre de una compa&ntilde;&iacute;a de discos, nativa de Tetu&aacute;n, que actualmente contin&uacute;a su actividad en otra parte del barrio. A su amparo han grabado discos desde finales de los a&ntilde;os ochenta un buen pu&ntilde;ado de bandas de metal, como Saratoga, Burning, Medina Zahara, Lordi o Los Suaves, entre otras bandas de guitarras rugientes.
    </p><p class="article-text">
        Y fue tambi&eacute;n el primer sello discogr&aacute;fico de Extremoduro, que grab&oacute; en 1989 con ellos y en los estudios M-20 &ndash;all&iacute; mismo&ndash; su primer disco, <em>T&uacute; en tu casa, nosotros en la hoguera</em>.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 1989 ya hab&iacute;an viajado los tres miembros que entonces conformaban el grupo a Madrid para grabar su m&iacute;tica maqueta <em>Rock Transgresivo</em> en los estudios Duplimatic del barrio de Pac&iacute;fico, que estaban capitaneados por el ex bater&iacute;a de Pekenikes F&eacute;lix Arribas. Despu&eacute;s, vendr&iacute;an la m&iacute;tica grabaci&oacute;n en el programa de televisi&oacute;n Plastic, donde Salo luce tricornio y Robe t&uacute;nica blanca; y el tercer puesto en el concurso nacional Yamaha en la sala J&aacute;cara en septiembre del 89. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63c8d835-2127-484a-b1d6-f47ba7d41d11_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El edificio abandonado donde estaban los estudios de grabación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El edificio abandonado donde estaban los estudios de grabación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Estos primeros pasos &ndash;peque&ntilde;itos, pero firmes&ndash; sirvieron para que la discogr&aacute;fica independiente Avispa los fichara. Carlos y Fernando Mart&iacute;nez hab&iacute;an fundado pocos a&ntilde;os antes el sello, se estaban orientando al mundo del rock, y no dudaron en enrolarlos a sus filas despu&eacute;s del buen puesto en el concurso. El dinero para grabar el disco, 250.000 pesetas, correr&iacute;a de parte del propio grupo y se grabar&iacute;a en los estudios M-20, que formaban parte del peque&ntilde;o entramado de Avispa. Acordaron grabar tres discos en tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La banda siempre habl&oacute; pestes de esta primera experiencia y Francisco Mart&iacute;nez, jefe de Avispa, ha dado una versi&oacute;n que apela a la informalidad y las costumbres relajadas de la banda como motivos del naufragio. 
    </p><p class="article-text">
        El periodista extreme&ntilde;o Juan Carlos Ramos &ndash;<em>Juancaraes</em> en redes&ndash; tiene <a href="https://www.youtube.com/@juancaraes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un canal de YouTube</a> en el que est&aacute; historiando el periplo de Extremoduro, sus protagonistas, actores secundarios y codas (de momento, lleva m&aacute;s de sesenta horas). Hace cuatro a&ntilde;os dedic&oacute; un cap&iacute;tulo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6EwMbWqoa7Q" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la loca historia de Avispa y la primera grabaci&oacute;n (1989)</a>, con informaci&oacute;n interesant&iacute;sima sobre aquella m&iacute;tica primera vez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ad6dd993-0efb-4a5c-aba2-b5b1473c0277_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los restos del rótulo de la compañía de discos. El grupo y ellos no acabaron bien"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los restos del rótulo de la compañía de discos. El grupo y ellos no acabaron bien                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El plato fuerte del cap&iacute;tulo es la entrevista a J. J. Serrano, ingeniero de sonido que hizo las veces de productor &ndash;en ausencia de uno al uso&ndash; de aquella grabaci&oacute;n modesta y hecha con pocos medios.
    </p><p class="article-text">
        Serrano, que trabaj&oacute; con varios grupos heavys como Muro, Ob&uacute;s, Ni&aacute;gara o &Ntilde;u, cuenta en el v&iacute;deo aquellos d&iacute;as de los primeros Extremoduro en el barrio de Cuatro Caminos. &ldquo;Salo, que era el bajista, ten&iacute;a muy buen rollo el t&iacute;o; y Robe, muy normal, no vi nada que dijera yo, vaya historia&rdquo;, recordaba.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s maratoniano de las sesiones se lo com&iacute;a &eacute;l mientras que el grupo, que tambi&eacute;n trabajaba muchas horas, hac&iacute;a descansos en &ldquo;el bar de enfrente&rdquo;. Es dif&iacute;cil no tratar de imaginar cu&aacute;l es el heredero de aquel local donde los Salo, Fanta y Robe se acodaron durante aquellos d&iacute;as. A simple vista: enfrente hay hoy un kebab y una hamburgueser&iacute;a relativamente nueva.
    </p><p class="article-text">
        El beneficio del disco, seg&uacute;n Extremoduro, fueron discos para recompensar a los amigos que hab&iacute;an convencido para financiar la primera maqueta, aunque Mart&iacute;nez niega la mayor y <a href="https://www.epe.es/es/madrid/20251211/desbandadas-estudio-madrileno-furgoneta-40-124644623" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice en una entrevista en EPE</a> que los discos los pagaron ellos.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo despu&eacute;s, el grupo volvi&oacute; a los estudios de la calle Santa Juliana para preparar el segundo disco. Para entonces, ya los acompa&ntilde;aba Carlos <em>El Sucio</em> &ndash;Carlos <em>Melod&iacute;as,</em> en la noche madrile&ntilde;a&ndash; que vino para hacerse cargo del bajo y que Salo pudiera agarrar la guitarra.
    </p><p class="article-text">
        Extremoduro acabar&iacute;a rompiendo el contrato porque estaban descontentos con la falta de promoci&oacute;n de la promotora y por no recibir nada despu&eacute;s del primer disco. Aunque el t&eacute;cnico no estaba al tanto de los detalles contractuales, recuerda que &ldquo;era el t&iacute;pico contrato de discogr&aacute;fica de los a&ntilde;os ochenta, absolutamente leonino&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero antes de marcharse, grabaron en una sola sesi&oacute;n una grabaci&oacute;n informal de quince temas para preparar el abortado segundo disco con Avispa. De aquella sesi&oacute;n de trabajo sacar&iacute;a la discogr&aacute;fica varios discos que el grupo siempre ha considerado piratas, como <em>Maquetas 90</em> o <em>Como animales</em>, que era un calco del disco <em>Somos unos animales</em>, que el grupo sac&oacute; ya con otra compa&ntilde;&iacute;a. Un &aacute;lbum no oficial que pas&oacute; mucho de mano en mano durante los a&ntilde;os noventa. Entre algunas de las grabaciones de aquellos discos, que se sacaron en un subsello de cintas de gasolinera, se escucha la voz de Robe: &ldquo;qu&eacute; mal me ha salido, t&iacute;o&rdquo;, se llega a o&iacute;r. 
    </p><p class="article-text">
        Serrano explica a Juan Carlos Ramos en el v&iacute;deo de su canal que escuch&oacute; decir a los hermanos, due&ntilde;os de la compa&ntilde;&iacute;a, que, como a&uacute;n no hab&iacute;an firmado el finiquito, todo el material del grupo les pertenec&iacute;a. Por ello, se vieron facultados para sacar aquel material, que se hab&iacute;a grabado con otro prop&oacute;sito. Robe y los suyos, por su parte, no emprendieron acciones legales por miedo a que un proceso judicial paralizara temporalmente la actividad del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Con la muerte de Roberto Iniesta, el pasado 10 de diciembre, se fue el &uacute;ltimo de los cuatro miembros de Extremoduro que anduvo por esas calles a finales de la d&eacute;cada de los ochenta. Cuando volvamos a pasar por el edificio de ventanas cegadas de Santa Juliana esquina con Jer&oacute;nima Llorente, en el que nadie repara, lo mir&aacute;remos como arqueolog&iacute;a sentimental de una generaci&oacute;n que fue adolescente en los noventa. Como recuerdo escondido de la historia de la m&uacute;sica de este pa&iacute;s. Y nos preguntaremos, &iquest;d&oacute;nde parar&iacute;a aquellas semanas <em>el Robe</em> mientras tarareaba <em>Jesucristo Garc&iacute;a</em>?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/arqueologia-urbana-sentimental-edificio-tetuan-extremoduro-grabo-primer-disco_1_12853661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 05:00:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/484fb013-7f6c-4b0f-a8d0-36e162ef249b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60884" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/484fb013-7f6c-4b0f-a8d0-36e162ef249b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60884" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arqueología urbana y sentimental del edificio de Tetuán donde Extremoduro grabó su primer disco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/484fb013-7f6c-4b0f-a8d0-36e162ef249b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Pelaos, la dinastía de bailaores de Tetuán que llevó la farruca por todo el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/pelaos-dinastia-bailaores-tetuan-llevo-farruca-mundo_1_12762593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9309aa08-6e4f-4c00-a6c3-5ac004c41de5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Pelaos, la dinastía de bailaores de Tetuán que llevó la farruca por todo el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una saga de bailaores flamencos proveniente de Jerez que se asentó en Madrid y en Tetuán (entonces de las Victorias) para extender la farruca por toda España y por el extranjero</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sobre todo con los Pelaos. Ellos eran una dinast&iacute;a en el baile, eran madrile&ntilde;os, de Tetu&aacute;n de las Victorias, que es otro barrio que tiene tela&rdquo;, dice La Tati hablando sobre las deudas acumuladas por la ciudad de Madrid con los flamencos olvidados. La bailaora de El Rastro se lo cuenta al periodista y escritor Jacobo Rivero en <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/camaron-morente-pucheros-alba-candela-receptor-energias-cocian-flamenco-madrileno_1_11970310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Candela. Memoria social de un Madrid flamenco</em></a><em>. </em>Y nosotros en Somos Tetu&aacute;n, que no sabemos nada del g&eacute;nero pero llevamos a gala escrutar todo fronteras adentro de Tetu&aacute;n, abrimos muy grandes los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Los Pelaos, &ldquo;la &uacute;nica dinast&iacute;a bailaora que ha dado Madrid&rdquo; &ndash;titulaba <a href="https://elpais.com/diario/1995/11/23/madrid/817129476_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 1995 </a><a href="https://elpais.com/diario/1995/11/23/madrid/817129476_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Pa&iacute;s</em></a> con las palabras de Antonio Manzano Berm&uacute;dez, <em>Toni el Pelao&ndash;</em> llegaron a Madrid provenientes de Jerez de la Frontera a finales del XIX. A tenor de algunas menciones a los Manzano Heredia en prensa, debieron vivir en el barrio de Las Cambroneras y luego en Tetu&aacute;n de las Victorias. El primer madrile&ntilde;o de la saga gitana fue Antonio Manzano Heredia <em>El Gato</em>, pionero de la farruca, un baile que ser&iacute;a luego emblema de toda la saga. 
    </p><p class="article-text">
        La farruca es un cante y un baile flamenco que se caracteriza por su dramatismo y se populariz&oacute; a principios del siglo XX. Su origen podr&iacute;a ser gallego &ndash;la familia Manzano hab&iacute;a pasado por Ferrol&ndash; y seg&uacute;n algunas versiones, su encarnaci&oacute;n bailada <a href="https://aventurerosdelflamenco.blogspot.com/2025/07/a-proposito-de-los-cantes-de-antonio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue desarrollada por Francisco Mendoza R&iacute;os </a><a href="https://aventurerosdelflamenco.blogspot.com/2025/07/a-proposito-de-los-cantes-de-antonio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fa&iacute;co</em></a>, aunque las desarrollaron inmediatamente despu&eacute;s los madrile&ntilde;os Joaqu&iacute;n L&oacute;pez Alonso <em>El Feo</em> y el propio Antonio Manzano Heredia <em>El Gato</em>, que para otros fue el primer <em>farruquero</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Ub_D1Drdt7c-3748', 'youtube', 'Ub_D1Drdt7c', document.getElementById('yt-Ub_D1Drdt7c-3748'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Ub_D1Drdt7c-3748 src="https://www.youtube.com/embed/Ub_D1Drdt7c?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El bailaor llev&oacute; la farruca por los caf&eacute;s cantantes de Madrid y Barcelona. Su hermano, Sebasti&aacute;n Manzano Heredia, <em>El Pelao Viejo</em>, fue un reconocido guitarrista que tuvo cuatro hijos que fueron bailaores y en ocasiones actuaban juntos<strong>: </strong>Juan <em>El Pelao</em>, Miguel <em>El Fati</em>, Francisco <em>Fa&iacute;co</em> y Juan Antonio <em>El Chiquill&iacute;n</em> (o <em>El Abogao</em>, porque sab&iacute;a leer y le confiaban los contratos).
    </p><p class="article-text">
        Francisco Manzano <em>Fa&iacute;co</em>, que falleci&oacute; en 1993, debut&oacute; siendo un ni&ntilde;o en la compa&ntilde;&iacute;a de Concha Piquer y bail&oacute; luego con otras grandes, como Lola Flores; apareci&oacute; en alguna pel&iacute;cula y en 1973 recibi&oacute; el Premio Nacional de Baile<strong> </strong>de la<strong> </strong>C&aacute;tedra de Flamencolog&iacute;a de Jerez de la Frontera.
    </p><p class="article-text">
        En la citada entrevista con su sobrino, Toni <em>El Pelao, </em>este<em> </em>dec&iacute;a: &ldquo;los de mi generaci&oacute;n hemos nacido en el distrito de Tetu&aacute;n de las Victorias, en la calle Valdeacederas (hoy Capit&aacute;n Blanco Argibay). Cuando el abuelo volvi&oacute; d&eacute; Am&eacute;rica en 1941 con Carmen Amaya compr&oacute; una casa grande y all&iacute; nacieron y vivieron todos los Pelaos hasta la muerte del Pelao Viejo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El padre de Toni, Juan <em>El Pelao</em>, hab&iacute;a sido pareja art&iacute;stica de Pastora Imperio y export&oacute; las farrucas durante sus giras con ella y acompa&ntilde;ando a otros grandes nombres, como Concha Piquer, Lola Flores, Manolo Caracol, Anto&ntilde;ita Moreno, o Valderrama.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo <em>pelao</em>, Toni, fue pareja (art&iacute;stica y personal) durante muchas d&eacute;cadas de Mar&iacute;a Luisa Mart&iacute;n Garc&iacute;a <em>Uchi</em>. Con solo dos a&ntilde;os bail&oacute; una farruca en p&uacute;blico por primera vez, invitado por Pastora Imperio y su padre. Debut&oacute; oficialmente con 13 a&ntilde;os en el tablao Zambra, recorri&oacute; Europa con La Chunga y el Festival Flamenco gitano, donde coincidir&iacute;a con Paco de Luc&iacute;a, Camar&oacute;n o con La Uchi, con quien sigui&oacute; hasta el final actuando y dando clase en la escuela de Amor de Dios, en Lavapi&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por Cuatro Caminos vivieron m&aacute;s recientemente otros conocidos flamencos como Antonio <em>El Chaqueta</em> o Rafael Romero Romero <em>El Gallina. </em>Tambi&eacute;n nacieron en Tetu&aacute;n<strong> </strong>artistas actuales, como Laura Abad&iacute;a<strong>.</strong> Los aleda&ntilde;os de la plaza de Santa Ana, las callecitas de Lavapi&eacute;s, Carabanchel o Vallecas son las plazas m&aacute;s flamencas de Madrid, pero tambi&eacute;n en Tetu&aacute;n, zona de raigambre gitana, ha dado nombres flamencos y, entre ellos, destaca la saga de <em>Los Pelaos</em>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/pelaos-dinastia-bailaores-tetuan-llevo-farruca-mundo_1_12762593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 05:00:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9309aa08-6e4f-4c00-a6c3-5ac004c41de5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="22448" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9309aa08-6e4f-4c00-a6c3-5ac004c41de5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="22448" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los Pelaos, la dinastía de bailaores de Tetuán que llevó la farruca por todo el mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9309aa08-6e4f-4c00-a6c3-5ac004c41de5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Viña, el desaparecido barrio de Tetuán del que solo queda una capilla detrás de una valla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vina-desaparecido-barrio-tetuan-queda-capilla-detras-valla_1_12803790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a371336a-7145-4dcf-817b-6d763f7be248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Viña, el desaparecido barrio de Tetuán del que solo queda una capilla detrás de una valla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante las tres primeras décadas de siglo XX había en el actual barrio de Berruguete uno llamado de La Viña donde abundaban los traperos y los vecinos que practicaban la caza furtiva en los reales sitios de El Pardo</p><p class="subtitle">Reclaman el uso público para unas de las escuelas más antiguas de Tetuán</p></div><p class="article-text">
        En el n&uacute;mero 46 de Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen, tras una valla, subsiste milagrosamente &ndash;pues carece de protecci&oacute;n urban&iacute;stica&ndash; un <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/noticias/edificio-publico-escuelas-antiguas-tetuan-calle-carmen_1_6469038.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">curioso edificio color salm&oacute;n </a>descolocado en relaci&oacute;n con la alineaci&oacute;n actual de la calle. Llama la atenci&oacute;n su techumbre al modo de los frontones cl&aacute;sicos y reclama la atenci&oacute;n, desde su estado de abandono, a vecinos y viandantes.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la escuela del viejo barrio de La Vi&ntilde;a, con su capilla aneja, conocida precisamente como de Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen aunque hoy nadie lo sabe. El edificio sigui&oacute; siendo utilizado como escuela con distintas encarnaciones para luego ser escuela de m&uacute;sica, almac&eacute;n de chatarra y quedar, finalmente, abandonado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_50p_1007180.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_50p_1007180.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_75p_1007180.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_75p_1007180.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_default_1007180.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_default_1007180.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/42bc26e3-4fe0-4d3a-aa55-6f51c7eb5ca1_16-9-aspect-ratio_default_1007180.jpg"
                    alt="Edificio abandonado desde la calle Nuestra Señora del Carmen"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Edificio abandonado desde la calle Nuestra Señora del Carmen                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hay algunos barrios &ndash;muchos, m&aacute;s de los que pensamos&ndash; que han dejado de existir. Bien porque desaparecieron sus casas bien porque pasaron a llamarse de otra manera o a quedar subsumidos en otras denominaciones. Es el caso del barrio de La Vi&ntilde;a, barriada de Chamart&iacute;n de la Rosa situada en el lado izquierdo de la calle de Bravo Murillo, justo despu&eacute;s de que acabara el t&eacute;rmino municipal de Madrid. Hoy, sus calles est&aacute;n situadas en el barrio de Berruguete y las viejas escuelas son probablemente el &uacute;ltimo recuerdo que queda de La Vi&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras referencias al barrio de La Vi&ntilde;a que hemos encontrado datan de finales del siglo XIX. En aquella &eacute;poca, como era habitual con las alejadas tierras del extrarradio, solamente aparec&iacute;a citado  en la cr&oacute;nica de sucesos, para recoger hechos luctuosos e historias de vecinos que acababan en la casa de socorro de Tetu&aacute;n de las Victorias. De estas noticias, sin embargo, podemos entresacar alguna informaci&oacute;n, como que en la zona habitaban bastantes traperos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se fundaba un barrio, era menester establecer un lugar de culto, una taberna y fiestas populares. Desde principios del siglo XX se celebraba verbena en honor a San Jos&eacute;, que era el patr&oacute;n de la barriada (y de la de Huerta del Obispo). La iglesia se construy&oacute; arriba de la calle de Ricardo Guti&eacute;rrez, que a&uacute;n existe. Se llamaba tambi&eacute;n iglesia de San Jos&eacute;, seg&uacute;n se aprecia <a href="https://geoportal.madrid.es/IDEAM_WBGEOPORTAL/dataset.iam?id=277baadf-cd7e-11e9-9b74-ecb1d752b636" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el plano de 1929.</a>
    </p><p class="article-text">
        Las calles principales de lo que era La Vi&ntilde;a parecen ser Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen y San Miguel, hoy Panizo. Algunas otras calles han cambiado tambi&eacute;n de nombre con el tiempo &ndash;lo har&iacute;an con la anexi&oacute;n de Chamart&iacute;n de la Rosa a Madrid en 1948 por estar repetidas&ndash; como la calle del Sauco, que entonces se denominaba del Acuerdo. Se hablaba tambi&eacute;n en los papeles de las calles de Mart&iacute;nez, de Dolores o del Serrallo, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        En 1906 aparec&iacute;a en La Correpondencia de Espa&ntilde;a un escrito de Arturo Daza de Campos que dejaba patente la penuria de las barriadas del lado oeste de la carretera de Francia (hoy Bravo Murillo). Habla de Bellas Vistas, La Carolina &ndash;otro barrio desaparecido del que tendremos que hablar&ndash; y de La Vi&ntilde;a, refiri&eacute;ndose a las pir&aacute;mides de esti&eacute;rcol &ldquo;que gallardas se levantan en los corrales&rdquo;. En ese momento, se est&aacute; instalando el alcantarillado en Bravo Murillo y se refiere al problema de hacerlo en el eje de unas calles que, en ese momento, carec&iacute;an de agua y que, sin embargo, atesoraban la basura de la capital:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos barrios encu&eacute;ntrese cuanto Madrid desecha, y todo m&aacute;s o menos infecto, desde el mugriento trapo del fig&oacute;n, salpicado de indefinibles manchas, hasta los restos de seda que a&uacute;n exhalan cierto perfume y que provienen de elegante morada. Todo vive all&iacute; en plena anarqu&iacute;a y en desesperante hidrofobia&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Las quejas sobre la limpieza del barrio segu&iacute;an muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. Hacia 1925 se dec&iacute;a en La Libertad (hablando de Tetu&aacute;n) que la limpieza de las calles era &ldquo;tan deficiente, sobre todo en la parte izquierda del pueblo &ndash;Almenara, Ventilla, barrio de La Vi&ntilde;a y Cerro de los Pinos&ndash; que pueden verse espect&aacute;culos que recuerdan al aspecto de la Alh&oacute;ndiga antes del incendio&rdquo; (los almacenes de grano eran lugares que se incendiaban con frecuencia).
    </p><p class="article-text">
        Otra de las ocupaciones habituales, dentro de la econom&iacute;a informal, debi&oacute; ser la caza furtiva. En 1914 la revista Caza y Pesca dedicaba un reportaje vivido a los furtivos de El Pardo: &ldquo;all&iacute; nos reunimos, en una taberna pueblerina del barrio de la Vi&ntilde;a, a espaldas de Tetu&aacute;n, entre el de la Huerta del Obispo y cerca de Bellas Vistas, lugar donde se re&uacute;nen algunos cazadores&rdquo;, dec&iacute;a el reportaje, en el que se desgranaban los encontronazos con los guardas de cazadores de distintas generaciones como el Pi&ntilde;onero o el Bonifa.
    </p><p class="article-text">
        Uno de aquellos furtivos en busca de conejos para comer o vender en el mercado callejero podr&iacute;a haber sido el joven Cipriano Mera. Es bien sabido que el famoso anarcosindicalista ofici&oacute; de cazador clandestino junto con su padre &ndash;que tambi&eacute;n fue trapero&ndash;. Pas&oacute; sus primeros a&ntilde;os escondido en los terrenos reales de El Pardo e, incluso, su padre pudo ser uno de los informantes de Vicente Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez cuando este realiz&oacute; un reportaje similar al que ahora copiaban en la revista Caza y Pesca. Escopeta, perro y hur&oacute;n mediante.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra, el barrio de La Vi&ntilde;a tuvo <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/consuelo-zabalza-desconocida-vida-importante-ateneista-durante-guerra-lavapies-ventilla_1_12164507.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su propio Ateneo Libertario</a> (primero en Nuestra Se&ntilde;ora del Carmen, que cambi&oacute; su nombre a Tom&aacute;s Bret&oacute;n) y luego en el comienzo de la calle Villaamil, algo fuera de sus contornos. Tuvo como secretaria a una mujer, Cristina Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, se le pierde el rastro y hoy a duras penas se puede encontrar el recuerdo del peque&ntilde;o barrio  en documentos y peri&oacute;dicos antiguos. &iquest;No ser&iacute;a bonito comprar las viejas escuelas y establecer <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/noticias/edificio-publico-escuelas-antiguas-tetuan-calle-carmen_1_6469038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una dotaci&oacute;n p&uacute;blica</a> que llevara por nombre, precisamente, La Vi&ntilde;a?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/diariosomosmadrid/"  target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://bsky.app/profile/somosmadrid.bsky.social" target="_blank">Bluesky</a> o <a href="https://www.instagram.com/somos.madrid/"  target="_blank">Instagram</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vina-desaparecido-barrio-tetuan-queda-capilla-detras-valla_1_12803790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 05:00:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a371336a-7145-4dcf-817b-6d763f7be248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="195571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a371336a-7145-4dcf-817b-6d763f7be248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Viña, el desaparecido barrio de Tetuán del que solo queda una capilla detrás de una valla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a371336a-7145-4dcf-817b-6d763f7be248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuaderno que nos permitirá orientarnos por los restos de la defensa de Madrid en la Dehesa de la Villa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/cuaderno-permitira-orientarnos-restos-defensa-madrid-dehesa-villa_1_12760730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae464e8e-4daa-45c4-8d75-01fe7639d32f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuaderno que nos permitirá orientarnos por los restos de la defensa de Madrid en la Dehesa de la Villa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Antonio Ortiz presenta un pequeño libro que documenta los restos materiales de la guerra en el ámbito del bosque urbano. Búnkeres, casamatas, trincheras o proyectiles de obús que nos hablan de la historia de nuestra guerra</p><p class="subtitle">La Junta de Moncloa-Aravaca se muda al edificio de la Dehesa de la Villa donde estuvieron Sánchez Arbós y la Columna Durruti </p></div><p class="article-text">
        Que la Dehesa de la Villa y sus alrededores cuentan con distintos restos de la guerra de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os treinta es algo que sabe mucha gente. Sin embargo, son muy pocos los vecinos que son capaces de orientarse en la inmensidad del pinar para localizarlos todos y, mucho menos, ponerlos en contexto y dar coherencia al relato que cuentan los restos materiales.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Ortiz, historiador local del distrito de Tetu&aacute;n y activista vecinal &ndash;actualmente desde la Casa Vecinal de Tetu&aacute;n&ndash; pone ahora claridad y contexto a los restos materiales de la defensa de Madrid en el gran parque. Lo hace con un cuaderno que ayuda a guiarse por trincheras, fortines o restos del bombardeo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_50p_1130176.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_50p_1130176.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_75p_1130176.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_75p_1130176.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_default_1130176.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_default_1130176.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a33dc83-d66d-43da-a77e-379e303a31d9_16-9-aspect-ratio_default_1130176.jpg"
                    alt="Plano de los restos de la defensa de Madrid en la Dehesa de la Villa. Los puntos se vana explicando en el cuaderno"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plano de los restos de la defensa de Madrid en la Dehesa de la Villa. Los puntos se vana explicando en el cuaderno                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El librito ser&aacute; presentado el pr&oacute;ximo jueves, 13 de noviembre, en Espacio Lorenzana, un centro de trabajo con un espacio dedicado a organizar eventos culturales y vecinales en el &aacute;rea de la calle Francos Rodr&iacute;guez. La puesta en com&uacute;n del cuaderno de Ortiz continuar&aacute; el domingo 16 con un paseo por los restos de la guerra en la zona, que se llevar&aacute; a cabo en el marco de las XXVIII Jornadas de la Dehesa de la Villa, organizadas por la asociaci&oacute;n de San Nicol&aacute;s-Dehesa de la Villa con la colaboraci&oacute;n de la plataforma Salvemos la Dehesa de la Villa y la Casa Vecinal de Tetu&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El texto &ndash;y las numerosas fotos que lo ilustran&ndash; nos retrotraen al Colegio-Asilo de La Paloma (actual IES La Paloma). Sus alumnos m&aacute;s mayores nutrieron las milicias que se opusieron al golpe de Estado franquista. El centro fue bombardeado en varias ocasiones entre los meses de noviembre del 36 y enero del 37 y, seg&uacute;n explica el historiador, &ldquo;en la zona trasera de la tapia se puede observar, junto al actual front&oacute;n, partes aspilleradas para su posible uso defensivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Justo enfrente, encontramos la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/junta-moncloa-aravaca-muda-edificio-dehesa-villa-estuvieron-sanchez-arbos-columna-durruti_1_10272758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reci&eacute;n estrenada Junta Municipal de Moncloa-Aravaca</a>, que se ha instalado en el edificio del Grupo Escolar Francisco Giner de los R&iacute;os, inaugurado en 1933. Durante la guerra sigui&oacute; funcionando un tiempo, alberg&oacute; el acantonamiento de la columna Durruti y fue centro de adiestramiento de milicianos del Quinto Regimiento.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la calle Pirineos, en cuyos aleda&ntilde;os estuvo la vivienda de Largo Caballero, debi&oacute; haber un subterr&aacute;neo al que se acced&iacute;a junto al quiosco La Paloma y que enlazaba con el Colegio de Hu&eacute;rfanos Ferroviarios. Su tama&ntilde;o, explica el texto, permit&iacute;a el paso de camiones. Todav&iacute;a vecinos de la zona que estudiaron en el Andr&eacute;s Manj&oacute;n (nombre del Giner de los R&iacute;os durante el franquismo) recuerdan un subterr&aacute;neo del colegio a este punto. Justo al lado, se sit&uacute;a la cl&iacute;nica Isadora, cuyos muros de ladrillo a&uacute;n ofrecen la vista distintos impactos de ob&uacute;s y otros proyectiles.
    </p><p class="article-text">
        Aparecen, como no pod&iacute;a ser de otra forma, los distintos b&uacute;nkers y fortines que se conservan en la Dehesa de la Villa, con las troneras tapiadas y semienterrados los m&aacute;s. El de la propia calle de los Pirineos , el de la ladera del canalillo, o el llamado de la curva de resalte.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merece el m&iacute;tico <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/historia-secreta-cerro-balas-locos-dehesa-villa_1_8116075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cerro de lo locos</a>, que cont&oacute; con una bater&iacute;a y tres l&iacute;neas de trinchera (seg&uacute;n aporta GEFREMA, Grupo de Estudios del Frente de Madrid). Aunque algunas de las trincheras est&aacute;n desaparecidas, podemos ver algunas de ellas en la pista de bici-cross.
    </p><p class="article-text">
        Escuchar los restos materiales ocultos de la defensa de Madrid y a quienes, como Ortiz, los han rastreado durante a&ntilde;os, nos permite ampliar los significados del espacio. La Dehesa de la Villa es, por muchas razones, algo m&aacute;s que un parque o un bosque urbano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/cuaderno-permitira-orientarnos-restos-defensa-madrid-dehesa-villa_1_12760730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Nov 2025 20:00:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae464e8e-4daa-45c4-8d75-01fe7639d32f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92073" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae464e8e-4daa-45c4-8d75-01fe7639d32f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92073" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cuaderno que nos permitirá orientarnos por los restos de la defensa de Madrid en la Dehesa de la Villa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae464e8e-4daa-45c4-8d75-01fe7639d32f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Moncloa - Aravaca,Tetuán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El extrarradio de Madrid forjó al héroe anarquista Cipriano Mera y un libro lo cuenta: "El descampado fue Parlamento del pobre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/extrarradio-madrid-forjo-heroe-anarquista-cipriano-mera-libro-cuenta-descampado-parlamento-pobre_1_12689172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d40ce90-ec4e-4a3e-ab23-6a1a1810a99b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El extrarradio de Madrid forjó al héroe anarquista Cipriano Mera y un libro lo cuenta: &quot;El descampado fue Parlamento del pobre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'Mera, hombre de las afueras', el historiador y periodista Luis de la Cruz narra el origen de un albañil convertido en referente anarcosindicalista y de la resistencia contra los sublevados en la Guerra Civil. La obra es además un tratado de la periferia madrileña como "espacio de desobediencia y acción colectiva"</p><p class="subtitle">La vida como maestro en los Cuatro Caminos de Abelardo Saavedra, el anarquista errante</p></div><p class="article-text">
        Los lugares nos hacen, incluso mientras se hacen. Es lo que ejemplifica el historiador, periodista y bibliotecario Luis de la Cruz a cuenta de la fascinante figura de Cipriano Mera. Un hombre convertido en mito que fue muchas cosas: un alba&ntilde;il que abraz&oacute; el anarcosindicalismo, un militante que convenc&iacute;a y movilizaba a las masas o un h&eacute;roe de la Guerra Civil que lideraba las columnas anarquistas que derrotaron a los sublevados en las batallas de Madrid o Guadalajara.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://fal.cnt.es/producto/mera-hombre-de-las-afueras/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mera, hombre de las afueras</em></a><em> </em>(Editorial Decordel), Luis de la Cruz lleva a cabo un acercamiento a la etapa m&aacute;s desconocida de Mera: sus ra&iacute;ces en Tetu&aacute;n (cuando todav&iacute;a era Tetu&aacute;n de las Victorias) y en un extrarradio de Madrid que se construy&oacute; a la par que su toma de conciencia sociopol&iacute;tica. La historia del obrero y referente anarcosindicalista antes de que sus haza&ntilde;as en la resistencia contra los golpistas, al frente del IV Cuerpo del Ej&eacute;rcito Popular, terminaran de cimentar su mito.
    </p><p class="article-text">
        Mera, su familia o sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de militancia gu&iacute;an un viaje por una ciudad en expansi&oacute;n. Barrios en los que la significaci&oacute;n pol&iacute;tica y el alma obrera se edifican a la vez que las casas o los caminos. &ldquo;El libro surge porque me encargan un paseo guiado por el Tetu&aacute;n de Mera, as&iacute; que empiezo a investigar sobre &eacute;l ligando personaje territorio y personaje. No es circunstancial que naciera ah&iacute; o que su biograf&iacute;a pol&iacute;tica comience a desarrollarse en ese lugar, sino que hay una relaci&oacute;n entre las caracter&iacute;sticas urban&iacute;sticas que le rodeaban y su sindicalismo revolucionario&rdquo;, dice el autor en conversaci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Tetu&aacute;n</a>.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la ciudad desbord&oacute; a la ciudad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En el libro me centro en el norte de Madrid porque es lo que vengo estudiando y es el contexto que rodea a Mera, pero ser&iacute;a una reflexi&oacute;n com&uacute;n para lo que era extrarradio de Madrid entre los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os del siglo XIX y el primer tercio del XX&rdquo;, aclara de la Cruz. Habla de &ldquo;caracter&iacute;sticas urbanas y de crecimiento comunes en Tetu&aacute;n, Cuatro Caminos, Ventas o Puente de Vallecas&rdquo;. Su extensi&oacute;n coincide con &ldquo;un momento de desborde de la ciudad, cuando se crea el ensanche planificado del llamado Plan Castro, que no responde a la cantidad de migrantes que est&aacute;n llegando a la ciudad, incluidas las personas que vienen a erigir ese ensanche&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bef00b99-7411-4b34-b943-500f3c249078_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Portada del libro &#039;Mera, hombre de las afueras&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Portada del libro &#039;Mera, hombre de las afueras&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, &ldquo;el crecimiento de los arrabales es mayor que el del propio ensanche&rdquo;: Arg&uuml;elles, Salamanca o Chamber&iacute; son &ldquo;la ciudad que tiene que crecer, que est&aacute; planificada para que as&iacute; sea, pero lo hace m&aacute;s despacio que la urbe que la est&aacute; abrazando&rdquo;. Seg&uacute;n el historiador, &ldquo;la ciudad no oficializada se expande haci&eacute;ndose a s&iacute; misma y eso le confiere una menor atenci&oacute;n institucional a su existencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo punto da pie a &ldquo;equ&iacute;vocos o titubeos a la hora de denominarla de una manera u otra&rdquo;. De la Cruz dedica varios pasajes a la heterogeneidad y evoluci&oacute;n de los t&eacute;rminos con los que referirse a este fen&oacute;meno, del desd&eacute;n y la aporofobia de la prensa m&aacute;s oficialista al inter&eacute;s no exento de paternalismo en autores como P&iacute;o Baroja: &ldquo;&iquest;Estamos hablando de extrarradio, de periferia, de afueras, de periferia...? No se sabe muy bien por qu&eacute; a muchos de sus propios contempor&aacute;neos (sobre todo a las clases burguesas) les es desconocido, a pesar de tenerlos al lado, ya que sus habitantes son trabajadores que entran a trabajar a la ciudad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un hombre hecho en las afueras</h2><p class="article-text">
        La mencionada menor presencia en estos entornos de la autoridad, sea la municipalidad o el Estado, es uno de los motivos que explica el traslado de gran parte de la agitaci&oacute;n sociolaboral desde el centro de Madrid hasta una periferia en auge. Pero no es el &uacute;nico: &ldquo;Se trata de un tipo de ciudad que, por la propia necesidad de su crecimiento hu&eacute;rfano de tutela, tiene que crecer hecho a s&iacute; mismo y basarse en el apoyo mutuo. Con ello, es m&aacute;s f&aacute;cil esconderse o tener v&iacute;as y enlaces de huida si tu actividad no est&aacute; sujeta a la legalidad, hablemos de delincuencia com&uacute;n o de gente perseguida por su actividad sindical o pol&iacute;tica&rdquo;, explica el periodista de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Madrid</a>.
    </p><p class="article-text">
        El abandono institucional no solo se traduce en mayor capacidad de acci&oacute;n para actividades ilegales o subversivas, sino que fomenta la colectividad y lo comunitario: &ldquo;La manera de ser del sitio tiene que ver con que 'a la fuerza ahorcan'. Las calles no est&aacute;n asfaltadas, las aguas fecales no son retiradas de la v&iacute;a p&uacute;blica, el alumbrado tarda en llegar... Es un sitio donde las personas deben juntarse para hacer la ciudad por su cuenta. Eso provoca que mucha gente que hasta la fecha hab&iacute;a estado en lo que se llamaban barrios bajos (Lavapi&eacute;s, Malasa&ntilde;a o Chueca), zonas populares donde tradicionalmente se desarrollaba la acci&oacute;n contestataria y en las que seguir&aacute; produci&eacute;ndose, se desplace a los extrarradios. A ellos, adem&aacute;s, se unen nuevas generaciones de culturas subalternas que nacen en un nuevo contexto que les es apropiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El extrarradio, en el caso de Cipriano Mera su Tetu&aacute;n natal o las cercanas &aacute;reas de Cuatro Caminos y Chamart&iacute;n de la Rosa (por entonces municipio independiente de la capital), se convierte para este referente del obrerismo en &ldquo;un espacio de desobediencia y acci&oacute;n colectiva&rdquo;, tal como Luis de la Cruz lo describe en su libro. &ldquo;Hay un eslab&oacute;n perdido, muy dif&iacute;cil de documentar, que es cu&aacute;nto influye la cultura contestataria del suburbio en la conformaci&oacute;n de culturas posteriores m&aacute;s formalizadas en partidos pol&iacute;ticos o sindicatos. Mera, cuando a&uacute;n es una persona que no ha terminado de adquirir conciencia pol&iacute;tica, est&aacute; viendo en el barrio motines de subsistencia en los que participan ni&ntilde;os y mujeres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un eslabón perdido que es cuánto influye la cultura contestataria del suburbio en la conformación de partidos políticos o sindicatos. Mera, cuando es una persona que no ha terminado de adquirir conciencia política, está viendo en el barrio motines de subsistencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis de la Cruz</span>
                                        <span>—</span> Autor de &#039;Mera, hombre de las afueras&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos motines del hambre, imprescindibles para conformar el sujeto pol&iacute;tico de Mera y otras personalidades subversivas coet&aacute;neas, son para el autor &ldquo;una forma de protesta popular no estructurada que la historiograf&iacute;a tradicional tildaba de primitivas&rdquo;. Una manera de movilizaci&oacute;n &ldquo;inferior&rdquo; a las que luego se producir&iacute;an con estructuras pol&iacute;ticas m&aacute;s s&oacute;lidas. Desde su punto de vista, ese menosprecio no se ajusta a la realidad: &ldquo;El mot&iacute;n es simplemente otro tipo de movilizaci&oacute;n con unas l&oacute;gicas internas tambi&eacute;n muy complejas que est&aacute;n muy ligadas a las pol&iacute;ticas de clase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Mera le influyen los movimientos que ve, y tambi&eacute;n los espacios en los que se producen: &ldquo;Lo que sucede en el extrarradio, que ven&iacute;a ya pasando antes entre las clases populares, es que cuentan con una oferta mucho menor de lugares especializados que la de las clases burguesas. Los espacios son lugares para todo. Como adem&aacute;s son barrios donde la sociabilidad es central, la taberna o el descampado se convierten en espacios sociopol&iacute;ticos muy rese&ntilde;ables. En el libro hay ejemplos de m&iacute;tines o asambleas en medio de la Dehesa de la Villa o en el merendero de Canuto Gonz&aacute;lez en Cuatro Caminos. El descampado fue en ese momento el Parlamento del pobre, el lugar improvisado donde se produce la acci&oacute;n pol&iacute;tica, siendo a la vez el sitio donde los vecinos experimentan su actividad diaria o de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, recintos como el Cine Europa van ganando protagonismo. De la Cruz lo justifica as&iacute;: &ldquo;Seg&uacute;n va creciendo la ciudad y el extrarradio se va integrando en ella estos lugares un poco m&aacute;s improvisados viran a teatros m&aacute;s importantes en los que la cultura del consumo tambi&eacute;n explota en la periferia. Sitios importantes firmados por arquitectos de renombre, como Luis Guti&eacute;rrez Soto en el caso del Europa. A la altura de los a&ntilde;os treinta ya no estamos tanto en ese momento del descampado o los peque&ntilde;os teatros, sino que va emergiendo esa estructura m&aacute;s urbana y m&aacute;s especializada&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mera y el auge del sindicalismo revolucionario</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hasta qu&eacute; punto el Sindicato &Uacute;nico de la Construcci&oacute;n o la UGT tienen mucha potencia en el extrarradio porque la gente entiende lo que es movilizarse y levantarse juntos? Es dif&iacute;cil de establecer o describir, pero es f&aacute;cil de imaginar. Esa coincidencia de hechos, tiempos y personas hace inevitable pensar que esos aprendizajes estuvieron ah&iacute;, aunque la mayor&iacute;a de veces no hayan quedado registrados&rdquo;, cuenta Luis de la Cruz sobre la materializaci&oacute;n de la movilizaci&oacute;n en la periferia (particularmente en el caso de Cipriano Mera).
    </p><p class="article-text">
        Cita al Sindicato &Uacute;nico de la Construcci&oacute;n, una escisi&oacute;n de UGT que se acerc&oacute; a la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT) a finales de 1931. Este grupo de alba&ntilde;iles madrile&ntilde;os, entre los que se integraba Mera, no estaba de acuerdo con las pr&aacute;cticas ejecutivas y a menudo claudicantes del comit&eacute; local ugetista. Tampoco con los m&eacute;todos con que se abordaban los problemas del sector y generales de la clase trabajadora. La figura del liberado sindical, que representaba a los trabajadores mientras cada vez viv&iacute;a m&aacute;s desligado de la realidad que estos soportaban, fue uno de los principales disensos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando aparecen las periferias obreras en toda Europa se crean barrios en los que sus habitantes reflexionan como clase y se da un proceso de toma de conciencia. Esto germina en los años treinta con una adscripción política militante sin precedentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis de la Cruz</span>
                                        <span>—</span> Autor de &#039;Mera, hombre de las afueras&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De la Cruz contextualiza esta divisi&oacute;n en un contexto de &ldquo;evoluci&oacute;n del mundo del trabajo que incidi&oacute; en la del propio modelo sindical&rdquo;. Expone que &ldquo;UGT,  por entonces y todav&iacute;a hoy el sindicato hegem&oacute;nico, ten&iacute;a un modelo muy centrado en lo que en ese momento hab&iacute;a sido la industria madrile&ntilde;a (que es, fundamentalmente, la construcci&oacute;n). Lo que ocurre es que ese modelo se transforma, pasa de obras peque&ntilde;as y talleres herederos de la realidad gremial que pod&iacute;an ser controlados de las Casas del Pueblo de UGT a obras de un tama&ntilde;o mucho mayor fundamentales para el crecimiento de Madrid: los trabajos en Nuevos Ministerios o Ciudad Universitaria son <em>megatajos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aparecen empresas m&aacute;s poderosas que no tienen esa relaci&oacute;n cercana con el maestro de obras y, por otro lado, crece la figura del parado como un obrero organizado. El problema del sindicalismo cl&aacute;sico es que b&aacute;sicamente atiende al trabajador, cuando ahora el parado tambi&eacute;n se convierte en sujeto de sindicalizaci&oacute;n. CNT atendi&oacute; muy bien esta cuesti&oacute;n al tratarles como compa&ntilde;eros de igual a igual. Todo ello eclosiona en las huelgas de la construcci&oacute;n de finales de 1933 y la de 1936, en las que muchos militantes hist&oacute;ricamente sindicados en UGT se pasan formalmente a CNT o apoyan formalmente unas maneras basadas en la confrontaci&oacute;n que tienen m&aacute;s que ver con un contingente enorme de trabajadores frente a compa&ntilde;&iacute;as ya grandes&rdquo;, narra.
    </p><h2 class="article-text">La deuda pendiente con las &ldquo;resistencias cotidianas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Ese a&ntilde;o, 1936, marca la ruptura (que no el final) de una efervescencia pol&iacute;tica y social paralela al crecimiento urbano. En el libro se habla de huelgas obreras en Sevilla que reclamaban las 36 horas semanas, un objetivo al que no se ha llegado 90 a&ntilde;os despu&eacute;s. El golpe de Estado, la Guerra Civil y la represi&oacute;n franquista (tan severa con la clase obrera como complaciente con la burgues&iacute;a y las grandes empresas) interrumpen el devenir de estos barrios perif&eacute;ricos en plena ebullici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una historia olvidada por escribir. Muchos de sus habitantes tuvieron que ir al exilio o a la c&aacute;rcel y otros muchos fueron asesinados. Bastantes familias quedaron sumidas en el silencio inherente a la derrota y se desarticul&oacute; todo un entramado de antagonismo pol&iacute;tico&rdquo;. Para el autor, la oposici&oacute;n en el exilio o la reconstrucci&oacute;n de los partidos ha sido documentada y reivindicada como merece, pero queda por &ldquo;estudiarse y escribirse sobre las resistencias cotidianas [t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el polit&oacute;logo y antrop&oacute;logo estadounidense James C. Scott]&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50311509-ca57-41f9-8c16-f6e97424d5ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cipriano Mera y Teresa Gómez, su esposa, en una imagen de archivo durante su exilio en Francia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cipriano Mera y Teresa Gómez, su esposa, en una imagen de archivo durante su exilio en Francia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Son, seg&uacute;n de la Cruz, &ldquo;el p&aacute;lido reflejo de lo que hab&iacute;a sido un poder movilizador bestial en unos extrarradios que ten&iacute;an una homogeneidad socioecon&oacute;mica in&eacute;ditos en la ciudad, que les convirti&oacute; en la geograf&iacute;a pol&iacute;tica m&aacute;s potente del momento&rdquo;. De ese modo, &ldquo;si hasta entonces en la ciudad hab&iacute;a una cierta segregaci&oacute;n de clases, pero todas ellas viv&iacute;an muy cerca, cuando aparecen las periferias obreras en toda Europa se crean barrios en los que sus habitantes reflexionan como clase y se da un proceso de toma de conciencia. Esto germina en los a&ntilde;os treinta con una adscripci&oacute;n pol&iacute;tica militante sin precedentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esa tendencia es la que &ldquo;queda totalmente cortada por el franquismo&rdquo;. &ldquo;Est&aacute; por contar c&oacute;mo esta gente vivi&oacute; la nueva coyuntura y c&oacute;mo articularon sus resistencias cotidianas, porque tambi&eacute;n las hubo en la posguerra aunque la prensa del R&eacute;gimen lo vetara&rdquo;, apostilla.
    </p><h2 class="article-text">De la militancia vecinal al urbanismo neoliberal: el neomud&eacute;jar como paradigma del alma tetuanera</h2><p class="article-text">
        Durante la lectura de <em>Mera, hombre de las afueras </em>sobrevuela una sensaci&oacute;n de derrota o impotencia al comprobar el <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/aldeas-galas-votan-mayoritariamente-izquierda-norte-madrid_1_10408065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enorme vuelco ideol&oacute;gico de &aacute;reas como Chamart&iacute;n o, en menor medida, la propia Tetu&aacute;n</a>. El cercenamiento franquista tiene mucho que ver, pero para Luis de la Cruz hay otras razones: &ldquo;En todos estos barrios que en esos momentos eran extrarradios sigue habiendo una superposici&oacute;n de estratos que da idea de la densidad de esas etapas anteriores. Pero obviamente el haberse convertido en eso que se llama nuevas centralidades (Tetu&aacute;n o Carabanchel ya no son afueras) hace que entren de lleno en todas las din&aacute;micas de la oferta y la demanda o de un urbanismo neoliberal. Se arrasa, al menos parcialmente, con el car&aacute;cter, la composici&oacute;n socioecon&oacute;mica o incluso la cultura material de aquellos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este &uacute;ltimo punto, el historiador cita las d&eacute;cadas de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/obra-casa-baja-neomudejar-explica-caza-esquinas-tetuan-proteger-paisaje-urbano_1_12283375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abandono y erradicaci&oacute;n del patrimonio neomud&eacute;jar</a>, &ldquo;la arquitectura propia, popular y obrera de los a&ntilde;os en los que se construyeron aquellos espacios&rdquo;. Recalca que &ldquo;solamente ahora se ponen en valor con un peque&ntilde;o grado de conservaci&oacute;n o protecci&oacute;n, despu&eacute;s de que muchas hayan ca&iacute;do en la piqueta y lo sigan haciendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por contra, la cultura material de los barrios populares fue reivindicada antes: &ldquo;Tambi&eacute;n cost&oacute; mucho que se reconociera el valor hist&oacute;rico de las corralas populares del Centro, cayeron casi todos, pero empez&oacute; a hacerse ya en los ochenta. Son casas de la misma &eacute;poca, cultural y patrimonialmente parecidas, que se han comenzado a proteger con 40 a&ntilde;os de diferencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mera, exiliado en Francia, continu&oacute; haciendo barrio. Literalmente. Sigui&oacute; trabajando de alba&ntilde;il durante d&eacute;cadas. Seg&uacute;n recoge el sindicato Solidaridad Obrera, antes de su muerte en 1975 (faltaban 16 d&iacute;as para la de Francisco Franco) dej&oacute; una frase que sintetiza su esp&iacute;ritu: &ldquo;Poniendo ladrillos ayudo a construir el mundo&rdquo;. A levantar casas y comunidades sobre esos descampados que le hicieron ser quien era.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/extrarradio-madrid-forjo-heroe-anarquista-cipriano-mera-libro-cuenta-descampado-parlamento-pobre_1_12689172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d40ce90-ec4e-4a3e-ab23-6a1a1810a99b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="334143" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d40ce90-ec4e-4a3e-ab23-6a1a1810a99b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="334143" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El extrarradio de Madrid forjó al héroe anarquista Cipriano Mera y un libro lo cuenta: "El descampado fue Parlamento del pobre"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d40ce90-ec4e-4a3e-ab23-6a1a1810a99b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[CNT - Confederación Nacional del Trabajo,Anarquismo,Construcción,Guerra Civil Española,Sindicalismo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vida y obra de Adolfo Rodríguez, de una familia represaliada a pionero del pop español al frente de Los Íberos y CRAG]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vida-obra-adolfo-rodriguez-familia-represaliada-pionero-pop-espanol-frente-iberos-crag_1_12689457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d121542e-2bed-49d9-94ae-dca760f3011d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vida y obra de Adolfo Rodríguez, de una familia represaliada a pionero del pop español al frente de Los Íberos y CRAG"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miembro de una familia de perdedores de la guerra, represaliada por el franquismo, Adolfo fue pandillero, pionero de la música pop en España, aventurero de la libertad en un Torremolinos donde llegaban las tendencias de Europa y compositor en uno de los discos más importantes del pop español. Su vida aparece narrada en la biografía 'Adolfo, por el camino púrpura', de la periodista y escritora Concha Moya</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Madrid dedica una calle al “Mozart de la Movida Madrileña”, Bernardo Bonezzi</p></div><p class="article-text">
        Un libro, cuando es bueno, contiene una buena historia y es, a la vez, capaz de desgranar otras a lo largo de sus p&aacute;ginas. El objetivo est&aacute; conseguid&iacute;simo en <em>Adolfo, por el camino p&uacute;rpura </em>(S&iacute;lex, 2024), biograf&iacute;a del m&uacute;sico Adolfo Rodr&iacute;guez, conocido sobre todo por militar en dos grupos m&iacute;ticos: Los &Iacute;beros y C&aacute;novas, Rodrigo, Adolfo y Guzm&aacute;n. La periodista y escritora Concha Moya ha empastado su peripecia vital, que es fuente de asombro constante para el lector, con las distintas &eacute;pocas transitadas en el libro. Elaborar una historia de los pioneros de la m&uacute;sica pop en Espa&ntilde;a que trasciende el nombre propio que la posibilita.
    </p><p class="article-text">
        La vida de la familia de Adolfo es la de muchos otros vencidos de la guerra, solo que la de la mayor&iacute;a de ellos no ha pasado por imprenta. Su padre, tambi&eacute;n llamado Adolfo, luch&oacute; junto a sus hermanos en el bando perdedor. Eran anarcosindicalistas. De la familia de su madre, Rosa, hered&oacute; el cantante su vena art&iacute;stica. Regentaban una taberna de ambiente taurino en Colmenar Viejo y, a menudo, cantaba para entretener a la concurrencia, hasta el punto que en una ocasi&oacute;n La Argentinita quiso llev&aacute;rsela de gira.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9ab62481-6a6f-46fa-9c1e-c257535fc6eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Calle de La Ventilla en 1961"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Calle de La Ventilla en 1961                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adolfo padre y su hermano Ignacio recalaron con sus familias en la ventillera calle de San Aquilino durante la posguerra. No ven&iacute;an de muy lejos,&nbsp;llegaron realojados de la calle Orense, zona poco urbanizada en la &eacute;poca donde el r&eacute;gimen construir&iacute;a el barrio de los vencedores, en las cercan&iacute;as de los nuevos Ministerios y la Castellana. All&iacute; se desarroll&oacute; el resto de su vida, guardando las historias de la guerra para el interior de la casa y callando de puertas afuera. Hasta poco antes de morir, en los a&ntilde;os setenta, Adolfo padre, que durmi&oacute; preventivamente no pocas v&iacute;speras del primero de mayo en comisar&iacute;a, recib&iacute;a visitas de la polic&iacute;a. Su madre y su t&iacute;a, por su parte, fueron torturadas al terminar la contienda para que los hombres de la familia no salieran del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Adolfo recuerda con admiraci&oacute;n al padre Murga, un jesuita omnipresente en los relatos de La Ventilla durante aquellos a&ntilde;os. El religioso recal&oacute; en 1945 en el extrarradio norte de Madrid, donde la congregaci&oacute;n de San Ignacio siempre ha tenido una gran influencia. Desde la Parroquia de San Francisco Javier y su escuela se convirti&oacute; en un elemento central en la lucha contra el hambre en la barriada, pero tambi&eacute;n fue determinante para que el ni&ntilde;o se iniciara en la m&uacute;sica a trav&eacute;s de la escolan&iacute;a del colegio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-7xIMu1f6Le4-1971', 'youtube', '7xIMu1f6Le4', document.getElementById('yt-7xIMu1f6Le4-1971'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-7xIMu1f6Le4-1971 src="https://www.youtube.com/embed/7xIMu1f6Le4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La vida del artista en aquel ambiente de clase trabajadora, durante los peores a&ntilde;os de la posguerra y la represi&oacute;n, ser&aacute; importante en su formaci&oacute;n, seg&uacute;n refleja la biograf&iacute;a publicada por S&iacute;lex. Jugar en los descampados cercanos a una entonces desolada Plaza de Castilla, poner un improvisado andamio para ver partes de los partidos en el Bernab&eacute;u o ir a comer a los tajos donde su padre trabajaba como alba&ntilde;il te sit&uacute;a en un lugar del mundo
    </p><p class="article-text">
        Con la adolescencia lleg&oacute; a la vida del joven la obligaci&oacute;n de trabajar y, con ella, una mayor apertura de horizontes. Conoci&oacute; a unos chavales que frecuentaban la zona de Francisco Silvela y se enrol&oacute; en una de las pandillas que, para horror del r&eacute;gimen, proliferaron en las barriadas de Madrid en los primeros sesenta. El detonante de la moda hab&iacute;a sido el estreno en 1961 de <em>West Side Story</em>. La aventura identitaria y territorial se mezcl&oacute; de inmediato con la incipiente m&uacute;sica rock y los peque&ntilde;os clubes. La suya era la de El Parral, una barriada de casas bajas en La Guindalera cuyo h&iacute;brido entre lo rural y lo urbano, lo liminal, le debi&oacute; resultar familiar. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-sjFcFEv3RfY-9999', 'youtube', 'sjFcFEv3RfY', document.getElementById('yt-sjFcFEv3RfY-9999'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-sjFcFEv3RfY-9999 src="https://www.youtube.com/embed/sjFcFEv3RfY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En los contornos de la pandilla se mov&iacute;an algunos grupos, como Los Diablos Negros y el veneno de la m&uacute;sica entraba en la juventud a trav&eacute;s de los guateques. Fueron tambi&eacute;n los a&ntilde;os de comprar la primera guitarra a plazos -a los grupos de ni&ntilde;os bien y universitarios les llegaban por v&iacute;a paterna- y empezar a montar su propia banda, Los Boeing. Despu&eacute;s de rodar por Madrid, cogieron el petate y marcharon a Torremolinos, que fue Ibiza antes de Ibiza. Punto neur&aacute;lgico del aperturismo propugnado por Fraga Iribarne para hacer presentable el franquismo al mundo, la entonces barriada alicantina se llen&oacute; de personajes del norte de Europa y fue parada de m&uacute;sicos internacionales, desde Brian Jones (Rolling Stones) hasta John Lennon. Aunque no nos extenderemos en ello aqu&iacute;, la descripci&oacute;n de aquel espacio de libertad ocupa algunas de las p&aacute;ginas m&aacute;s interesantes de la biograf&iacute;a firmada por Concha Moya.
    </p><p class="article-text">
        En la costa Adolfo se volvi&oacute; a topar con su biograf&iacute;a de perdedor de la guerra. All&iacute; conoci&oacute; a Enrique Lozano, ocho a&ntilde;os mayor que &eacute;l, con quien ingresar&aacute; en Los &Iacute;beros, grupo del que Adolfo fue la voz m&aacute;s reconocible. Lozano tambi&eacute;n era de una familia represaliada: su padre hab&iacute;a tenido que exiliarse a Francia nada m&aacute;s nacer &eacute;l. En 1967 Los &Iacute;beros decidieron ir a Madrid, centro de la industria discogr&aacute;fica, aunque en su cabeza estaba viajar a Londres, donde Lozano hab&iacute;a trabajado antes con su orquesta. Adolfo regres&oacute; con su novia Marie&ndash;Anne, una sueca espectacular y m&aacute;s mayor que &eacute;l, que no pas&oacute; desapercibida en La Ventilla. Para esquivar el esc&aacute;ndalo, sus padres le convencieron de que propagara por el vecindario que hab&iacute;an pasado por la vicar&iacute;a, algo que suceder&iacute;a bastantes a&ntilde;os despu&eacute;s, a las puertas de la paternidad. A&uacute;n hay quien recuerda, seg&uacute;n se explica en el libro, alguna actuaci&oacute;n de Los &Iacute;beros en un local del barrio llamado La Gran Terraza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43ba64a1-b8b3-4382-8771-2e206cc473ed_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La carrera de Los &Iacute;beros estuvo marcada por el servicio militar de sus miembros y el accidente de coche que tuvieron ese mismo a&ntilde;o, en el que Enrique Lozano qued&oacute; gravemente herido. El choque le ocasion&oacute; secuelas f&iacute;sicas y&nbsp;psicol&oacute;gicas que lo acabar&iacute;an apartando de la formaci&oacute;n. Esto no impidi&oacute; que desarrollaran una importante carrera musical, que, sin embargo, se qued&oacute; casi siempre &ldquo;a punto de&rdquo;. Aunque no quedan grabaciones en los archivos de RTVE, se hicieron conocidos por actuar todas las semanas en el programa musical <em>Escala en Hi-Fi </em>durante seis meses. La cosa parec&iacute;a ir bien y su sue&ntilde;o estaba al alcance de la mano: ten&iacute;an club de fans y &iexcl;consiguieron ir a grabar a Londres! El disco hom&oacute;nimo de Los &Iacute;beros, fruto de la reuni&oacute;n de los diferentes singles que la compa&ntilde;&iacute;a fue dosificando durante los a&ntilde;os de actividad del grupo, es hoy una joya del pop elaborado muy valorada por la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La banda ten&iacute;a un modelo de funcionamiento cooperativo y contaba con un fondo com&uacute;n del que cobraban los miembros ausentes por enfermedad o estar haciendo el servicio militar. Era un proyecto tan querido para Adolfo que rechaz&oacute; ofertas importantes, como fichar por la mism&iacute;sima Tamla Motown o ingresar en Solera, grupo seminal de lo que inmediatamente despu&eacute;s ser&iacute;a, ya con &eacute;l, C&aacute;novas, Rodrigo, Adolfo y Guzm&aacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Y_P51siPk0E-6015', 'youtube', 'Y_P51siPk0E', document.getElementById('yt-Y_P51siPk0E-6015'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Y_P51siPk0E-6015 src="https://www.youtube.com/embed/Y_P51siPk0E?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La historia del grupo es tan especial que sus participaciones en pel&iacute;culas -muy habituales para los grupos de pop de la &eacute;poca- no pod&iacute;an circunscribirse a la espa&ntilde;olada. Aparecen junto con otros grupos en la &oacute;pera prima a lo Richard Lester de Iv&aacute;n Zulueta, <em>Un, dos tres, al escondite ingl&eacute;s</em>; y protagonizan <em>Topical Spanish</em>, la &uacute;nica pel&iacute;cula filmada por el fot&oacute;grafo Ram&oacute;n Massats, que coescribi&oacute; el guion con el humorista de La Codorniz Chumi Ch&uacute;mez. En internet se pueden ver las im&aacute;genes en blanco y negro de este t&iacute;tulo. Entre ellas, llaman la atenci&oacute;n las del poblado chabolista del Camp de la Bota, poco habituales en este tipo de pel&iacute;culas.
    </p><p class="article-text">
        En 1973 se terminaba por agotamiento la historia de Los &Iacute;beros e, inmediatamente despu&eacute;s, se unen los destinos de Juan Robles C&aacute;novas, Rodrigo Garc&iacute;a, Adolfo Rodr&iacute;guez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Guzm&aacute;n. Concebido como un supergrupo formado por componentes de otros conjuntos anteriores, CRAG (por las iniciales de sus componentes) grab&oacute; en 1974 el disco <em>Se&ntilde;ora azul</em>. El trabajo lleg&oacute; a figurar en el segundo lugar de los<a href="https://rateyourmusic.com/list/fonoteca/100-mejores-discos-del-pop-espanol-efe-eme/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 200 mejores discos del pop espa&ntilde;ol de la revista </a><a href="https://rateyourmusic.com/list/fonoteca/100-mejores-discos-del-pop-espanol-efe-eme/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Efe Eme</em></a> (2003), superado solamente por el &aacute;lbum hom&oacute;nimo del grupo Veneno. Ya se sabe que hay tantas listas como medios pero el prestigio del disco, que no tuvo un reconocimiento importante en su momento, no ha hecho m&aacute;s que crecer con los a&ntilde;os hasta convertirse, desde hace ya mucho, en un cl&aacute;sico reconocido por todos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el grupo se separ&oacute; pronto por desavenencias internas y no lleg&oacute; a defenderlo en directo. Los CRAG se reunir&iacute;an diez a&ntilde;os despu&eacute;s y lo han hecho con distintas formaciones a lo largo de los a&ntilde;os, pero su obra se antoja un aperitivo de lo que el talento de aquellos cuatro m&uacute;sicos pod&iacute;an haber llegado a legarnos. El propio Adolfo ha dicho en varias presentaciones que &ldquo;Los &Iacute;beros fue un grupo que no pudo ser y CRAG uno que no quiso ser&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Adolfo que dibuja <em>Por el camino p&uacute;rpura</em> es un trabajador incansable y un culo inquieto. La siguiente parada en su biograf&iacute;a es tambi&eacute;n un hito en la historia de nuestra cultura. En septiembre de 1974 se estren&oacute; en la discoteca Cerebro (situada en la plaza de los Cubos) la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de <em>Rocky Horror Picture Show</em>. El motivo de hacerla en una discoteca en vez de en un teatro fue el miedo a la censura franquista. La premisa de la obra, que fue un &eacute;xito y dio mucho que hablar, habla por s&iacute; misma: unos extraterrestres transexuales &ndash;provenientes de la galaxia Transilvania&ndash; siguen a un l&iacute;der llamado Frankburguesa, empe&ntilde;ado en crear la belleza perfecta. Poco despu&eacute;s del periplo <em>underground</em> de la obra en el moderno Londres de los setenta, tom&oacute; en Espa&ntilde;a la forma de un jovenc&iacute;simo Pedro Mari S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el recrudecimiento de la represi&oacute;n franquista en sus estertores agobiaba a Adolfo, y esto unido al embarazo de su pareja les hizo tomar la decisi&oacute;n de mudarse a su Suecia natal, donde pod&iacute;an contar con el apoyo de su familia y, sobre todo, el soporte del entonces fort&iacute;simo estado del bienestar n&oacute;rdico, que prove&iacute;a de notables ayudas para la crianza. Como suced&iacute;a con el apartado dedicado a Torremolinos, no nos extenderemos en glosar la d&eacute;cada que, fuera de los focos, pas&oacute; Adolfo all&iacute;, pero tambi&eacute;n figura entre lo m&aacute;s interesante del volumen.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lleg&oacute; Rodrigo. Su compa&ntilde;ero en CRAG se present&oacute; un buen d&iacute;a en Suecia para convencerlo de retomar la aventura musical en Madrid. Para entonces, <em>Se&ntilde;ora azul </em>ya hab&iacute;a sido objeto de reivindicaci&oacute;n en la prensa especializada, lo que le anim&oacute; a aceptar la oferta. Grabaron un par de discos, pero de nuevo la aventura result&oacute; ef&iacute;mera.
    </p><p class="article-text">
        La biograf&iacute;a musical de Adolfo no se acaba nunca (y en ello sigue a sus 77 a&ntilde;os). Distintos grupos, reuniones con sus queridos compa&ntilde;eros, cr&eacute;ditos en discos de artistas notables (a menudo en t&aacute;ndem con Jos&eacute; Mar&iacute;a Guzm&aacute;n), giras de orquesta, participaci&oacute;n en anuncios publicitarios&hellip; Todo ello, subrayando lo que siempre ha dicho ser: &ldquo;un trabajador de la m&uacute;sica&rdquo;, una persona imbuida, en definitiva, de una &eacute;tica del trabajo nacida de su clase social.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la clase vuelve con frecuencia a aflorar de entre los &eacute;xitos. As&iacute; sucedi&oacute; a principios de los noventa, cuando la mala marcha del restaurante que hab&iacute;a montado Adolfo con unos socios en Colmenar Viejo le hizo arruinarse, perder el piso donde viv&iacute;a y volver, una vez m&aacute;s, a la casa de la se&ntilde;ora Rosa en La Ventilla. El piso de San Aquilino ya no existe, fue objeto de realojo poco despu&eacute;s dentro de la largu&iacute;sima operaci&oacute;n de construcci&oacute;n de la Avenida de Asturias y remodelaci&oacute;n del barrio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Adolfo, por el camino p&uacute;rpura</em> (2024) sigue siendo presentado en distintos puntos de Espa&ntilde;a por la periodista Concha Moya, Adolfo Rodr&iacute;guez y Luis Mart&iacute;n, guitarrista de Los Ronaldos, que fue quien present&oacute; a bi&oacute;grafa y biografiado. En internet se pueden ver <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KfvyMX-6d5Q" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">algunas grabaciones</a> con los peque&ntilde;os conciertos y las charlas que entretejen las presentaciones. No cabe duda de que Adolfo se encuentra en plena forma. Defiende su legado, toca junto con Mart&iacute;n -uno de La Ventilla y otro de Usera- y recupera fragmentos de nuestra historia cultural, a veces olvidada despu&eacute;s del borr&oacute;n y cuenta nueva de la transici&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vida-obra-adolfo-rodriguez-familia-represaliada-pionero-pop-espanol-frente-iberos-crag_1_12689457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 20:24:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d121542e-2bed-49d9-94ae-dca760f3011d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80657" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d121542e-2bed-49d9-94ae-dca760f3011d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80657" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vida y obra de Adolfo Rodríguez, de una familia represaliada a pionero del pop español al frente de Los Íberos y CRAG]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d121542e-2bed-49d9-94ae-dca760f3011d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una carrera en Bravo Murillo para celebrar el centenario del club de ciclismo más antiguo de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/carrera-bravo-murillo-celebrar-centenario-club-ciclismo-antiguo-madrid_1_12438195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35cbe34a-b48a-43f2-a81f-852c969706b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121079.jpg" width="1726" height="971" alt="Una carrera en Bravo Murillo para celebrar el centenario del club de ciclismo más antiguo de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este domingo, coincidiendo con las fiestas del distrito, tendrán lugar el Gran premio de Tetuán  y el Campeonato Social del Club Ciclista Chamartín, que lo impulsa desde los años cincuenta y que fue fundado hace un siglo</p><p class="subtitle">Fiestas de Tetuán 2025 con DePol, Elefantes, Queimada y programación vecinal: horarios y programa completo </p></div><p class="article-text">
        Como en a&ntilde;os anteriores, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/fiestas-tetuan-2025-depol-elefantes-queimada-programacion-vecinal-horarios-programa-completo_1_12424760.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las fiestas de Nuestra Se&ntilde;ora de las Victorias</a> (en Tetu&aacute;n) coinciden con el Campeonato Social del <a href="https://www.clubciclistachamartin.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Club Ciclista Chamart&iacute;n </a>(para socios e invitados), que se celebrar&aacute; a las 9 h. el domingo 6 de julio en la calle Bravo Murillo. A continuaci&oacute;n, se correr&aacute;, a las 11 h., el XLVII Gran premio de Tetu&aacute;n (categor&iacute;as Sub-23 y &Eacute;lite).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este a&ntilde;o la carrera no ser&aacute; una m&aacute;s: conmemora el centenario del club con sede en la Plaza de la Remonta. Un cumplea&ntilde;os que ya se celebr&oacute; el pasado mes de marzo,con la organizaci&oacute;n de un acto en el auditorio del Centro Cultural Eduardo &Uacute;rculo,,que cont&oacute; con presencia institucional y v&iacute;deo-felicitaciones de estrellas del ciclismo como Perico Delgado, Miguel Indur&aacute;in, Alberto Contador o Jos&eacute; Vicioso, presidente de la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciclismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/23e5fbfa-d651-436a-8c61-1b7223617d26_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel de la carrera social de este año"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel de la carrera social de este año                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Club Ciclista Chamart&iacute;n (entonces de la Rosa) se fund&oacute; el 28 de abril de 1925 por un grupo de aficionados a las dos ruedas. Antonio Vicario (un periodista local de izquierdas) fue su primer Presidente y Ruperto Gonz&aacute;lez ofici&oacute; de Secretario. En un principio, apareci&oacute;<a href="https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=48fc339b-7179-47f5-8ef2-2ade5ea55a5b&amp;page=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nombrado </a>con la denominaci&oacute;n, muy de su tiempo, de Uni&oacute;n Velocip&eacute;dica de Tetu&aacute;n y la cuota de inscripci&oacute;n era de una peseta mensual.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o, los peri&oacute;dicos hac&iacute;an ya hueco al anuncio de su carrera ciclista, cuyas distintas categor&iacute;as se corrieron en tres d&iacute;as distintos del mes de agosto. El primer itinerario sali&oacute; de Tetu&aacute;n y recorri&oacute; las zonas de Fuencarral y Colmenar. Las inscripciones se hac&iacute;an en la sede del club en la calle Bravo Murillo o en el bar La Victoria, un local de la calle Marqu&eacute;s de Viana donde tambi&eacute;n se llevaban a cabo representaciones teatrales o reuniones pol&iacute;ticas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8320beb-8757-4f83-8c1c-bc517b106729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ángel Mateos ganando el sprint final"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ángel Mateos ganando el sprint final                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los premios de aquella carrera fueron &ldquo;una bicicleta, una copa, un juego de tubulares, un faro, un juego de c&aacute;maras, un jersey, una gorra de corredor, un par de raptras (sic) y una bomba&rdquo;, seg&uacute;n explicaba <em>El Heraldo de Madrid</em> en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        En 1928 corr&iacute;a contra otra agrupaciones pioneras como el club del Real Madrid CF, la Agrupaci&oacute;n Deportiva Casa de la Moneda o Velo Club Portillo (que tambi&eacute;n contin&uacute;a) el campeonato ciclista de Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de sus propias carreras ciclistas.
    </p><p class="article-text">
        La carrera Social del Club Ciclista Chamart&iacute;n, que en los a&ntilde;os treinta se corr&iacute;a varias veces a lo largo de la temporada, se convirti&oacute; pronto en un fijo del calendario de pruebas ciclistas de la regi&oacute;n madrile&ntilde;a. En julio de 1936, en plena guerra, la prensa hac&iacute;a cr&oacute;nica de la celebraci&oacute;n del campeonato social del club, que gan&oacute; en aquella edici&oacute;n el asociado Florentino Izquierdo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/601ee01a-b0eb-4a8d-9709-969c370c7bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gran Premio de Tetuán 2024"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gran Premio de Tetuán 2024                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero el franquismo supuso el final de la primera etapa del club. En <em>Las bicicletas son para el verano</em>, uno de los protagonistas le dice a su padre a punto de acabar la obra &ndash;y la contienda&ndash; &ldquo;Ahora ya me puedo comprar una bicicleta porque ha llegado la paz&rdquo;. Bien conocida es la contestaci&oacute;n de su padre: &ldquo;No ha llegado la paz, ha llegado la victoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La guerra tambi&eacute;n hab&iacute;a supuesto un varapalo para Juli&aacute;n Berrendero, vecino de Tetu&aacute;n y seguramente el ciclista m&aacute;s ilustre que se ha relacionado con el club. Al ganador de la Vuelta a Espa&ntilde;a y rey de la monta&ntilde;a en Francia el golpe de Estado le pill&oacute; corriendo en el pa&iacute;s vevcino y decidi&oacute; quedarse all&iacute; regentando una tienda de bicicletas. Al a&ntilde;o siguiente, firm&oacute; un manifiesto de adhesi&oacute;n al gobierno republicano antes de participar en el Tour de Francia en representaci&oacute;n de Espa&ntilde;a. Al terminar la guerra, entr&oacute; en Espa&ntilde;a y fue detenido en la frontera e internado en hasta tres campos de concentraci&oacute;n durante un a&ntilde;o. Libre, pudo retomar su carrera y ganar dos vueltas a Espa&ntilde;a m&aacute;s antes de retirarse.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Club Ciclista Chamart&iacute;n resucitar&iacute;a en 1951, poco despu&eacute;s de que Chamart&iacute;n de la Rosa se hubiera anexionado definitivamente a Madrid.  &ldquo;Cost&oacute; trabajo formar una junta directiva porque hab&iacute;a que presentar los nombres en el Gobierno Civil, con el certificado de penales de cada uno. Y mucha gente ten&iacute;a miedo porque no estaban en el grupo de los llamados nacionales&rdquo;, explicaba <a href="https://www.youtube.com/watch?v=B8YvhiDdi_s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista </a>en 2019 Santiago Fern&aacute;ndez, Secretario de honor del club fallecido en 2023 que nombra actualmente el Gran premio de Tetu&aacute;n.  A partir de esta d&eacute;cada, la carrera auspiciada por el club ser&aacute; un cl&aacute;sico del distrito y de la &eacute;poca en que se celebran sus fiestas patronales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s de trescientos socios siguen disfrutando del cicloturismo con el escudo centenario en el maillot de uno de los equipos pioneros de nuestro ciclismo. Fundador de la Uni&oacute;n Velocip&eacute;dica Espa&ntilde;ola (hoy RFEC) y n&uacute;mero uno de la Federaci&oacute;n Castellana, ahora Federaci&oacute;n Madrile&ntilde;a de Ciclismo. E historia viva de Tetu&aacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/carrera-bravo-murillo-celebrar-centenario-club-ciclismo-antiguo-madrid_1_12438195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2025 14:00:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35cbe34a-b48a-43f2-a81f-852c969706b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121079.jpg" length="365773" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35cbe34a-b48a-43f2-a81f-852c969706b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121079.jpg" type="image/jpeg" fileSize="365773" width="1726" height="971"/>
      <media:title><![CDATA[Una carrera en Bravo Murillo para celebrar el centenario del club de ciclismo más antiguo de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35cbe34a-b48a-43f2-a81f-852c969706b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121079.jpg" width="1726" height="971"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Montar en 1976 un centro clandestino para la contracepción, la educación sexual y el aborto desde el movimiento feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/montar-1976-centro-clandestino-contracepcion-educacion-sexual-aborto-movimiento-feminista_1_12375986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff79cba6-b55d-41e4-b85d-a0dfd28dfacb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Montar en 1976 un centro clandestino para la contracepción, la educación sexual y el aborto desde el movimiento feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 1976 y 1978 se instaló por iniciativa del Frente de Liberación de la Mujer (FLM) una clínica de planificación familiar clandestina conocida como Centro de Mujeres Federica Rubio, que sirvió de semilla para muchos proyectos similares en toda España </p><p class="subtitle">Madrid, 1945: Simone de Beauvoir contaba al mundo el hambre, la represión y la alegría en Tetuán y Vallecas </p></div><p class="article-text">
        Inmersos en un sistema de salud garantizado &ndash;mal que bien&ndash; por el Estado de bienestar, a veces olvidamos que muchas de las coberturas que hoy provee el Estado fueron impulsadas por la organizaci&oacute;n obrera durante la primera mitad del siglo XX y, a veces, como en el caso que nos ocupa, antes de ayer. Nos referimos a un sistema de planificaci&oacute;n familiar clandestino y situado en un barrio. Pero vayamos antes con un poco de contexto.
    </p><p class="article-text">
        Para el nacionalcat&oacute;lico franquista, el aborto era un crimen de Estado &ndash;as&iacute; lo caracterizaba la Ley de 1941&ndash;, lo que impuls&oacute; a la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola a la anticoncepci&oacute;n vergonzante y al aborto clandestino. En los a&ntilde;os sesenta legaron llas primeras p&iacute;ldoras , clasificados oficialmente como f&aacute;rmacos terap&eacute;uticos para problemas ginecol&oacute;gicos y de esterilidad. Aunque en Espa&ntilde;a el freno de la dictadura retrasaba las tendencias, tambi&eacute;n aqu&iacute; el cuerpo, la sexualidad y la autonom&iacute;a individual empezaron a ser pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Y eso que el contexto represivo no era precisamente laxo. Los casos penados relacionados con el aborto no solo no decayeron con la agon&iacute;a del r&eacute;gimen, sino que se produjo una oleada de sumarios abiertos por abortar que ocuparon la atenci&oacute;n del naciente movimiento feminista, que termin&oacute; de fijar la legalizaci&oacute;n del aborto como uno de sus objetivos prioritarios a partir de la muerte del dictador. Especialmente conocido fue el proceso de Las 11 de Basauri, en 1976, donde varias mujeres fueron procesadas por abortar, lo que moviliz&oacute; masivamente al movimiento feminista en toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En algunos hospitales p&uacute;blicos, y con el buen hacer de un grupo de m&eacute;dico j&oacute;venes, iban apareciendo servicios de planificaci&oacute;n familiar camuflados bajo otros nombres como <em>cl&iacute;nica puerperal</em> o <em>cl&iacute;nica de esterilidad</em>. Sin embargo, fue el movimiento feminista el que decidi&oacute; no esperar al respaldo del BOE y abri&oacute; centros clandestinos. El primero de ellos fue el conocido como Centro de Mujeres Federico Rubio o Centro de Planificaci&oacute;n Familiar Federico Rubio, llamado as&iacute; informalmente porque estaba situado en el n&uacute;mero 36 de la Avenida Doctor Federico Rubio y Gal&iacute;, en el barrio de Bellas Vistas.
    </p><p class="article-text">
        El centro se fund&oacute; durante los primeros meses de 1976 por iniciativa del Frente de Liberaci&oacute;n de la Mujer (FLM), un grupo feminista y anticapitalista nacido a cobijo de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Mujeres Universitarias (AEMU). Bajo la denominaci&oacute;n de planificaci&oacute;n familiar lat&iacute;a el nombre que primeramente hab&iacute;an dado a la comisi&oacute;n, <em>por la Anticoncepci&oacute;n y el Aborto</em>, menos adecuado para capear el temporal del momento institucional en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Para montar el centro, se alquil&oacute; con donaciones un peque&ntilde;o piso en la calle cercana a Cuatro Caminos. Colaboraban de forma voluntaria facultativos y activistas para ofrecer a las mujeres asistentes informaci&oacute;n sobre su sexualidad, asistencia ginecol&oacute;gica y, llegado el caso, acompa&ntilde;amiento para abortar en cl&iacute;nicas privadas en Londres. Pronto se formaron frente a la cl&iacute;nica sin nombre colas de mujeres provenientes de todos los barrios de Madrid y hasta de fuera de la ciudad. Las consultas duraban a menudo hasta altas horas de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Entre los nombres de quienes pusieron en pie la cl&iacute;nica destaca el de Elena Arnedo, que posteriormente participar&iacute;a en el Plan de Centros de Orientaci&oacute;n Familiar. Comprar anticonceptivos de forma corriente no fue legal en Espa&ntilde;a hasta octubre de 1978 (y el aborto no ser&iacute;a despenalizado bajo tres supuestos hasta 1985). El Centro de Mujeres Federico Rubio cerr&oacute; precisamente en 1978, despu&eacute;s de a&ntilde;o y medio de atender a muchas mujeres en la clandestinidad (aunque sin grandes problemas legales). Algunos de los profesionales que participaron en la experiencia se involucraron despu&eacute;s en el Instituto de Medicina Social (vinculado al PCE) o al Centro de Planificaci&oacute;n Familiar Pablo Iglesias (PSOE), ambos fundados en Madrid alrededor de 1978.
    </p><p class="article-text">
        La semilla del centro de los Cuatro Caminos sent&oacute; las bases para n&uacute;meros consultorios de car&aacute;cter popular nacidos en toda Espa&ntilde;a. La activista pol&iacute;tica Justa Montero &ndash;involucrada entonces en la Liga Comunista Revolucionaria y el movimiento estudiantil&ndash;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=6Oi4PfYKbCU" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">explicaba c&oacute;mo la experiencia</a> del Federico Rubio se extendi&oacute; luego a los movimientos de base en los barrios, primero en Vallecas y luego en Canillejas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creamos un centro de mujeres de la zona Este de Madrid, de Canillejas, de San Blas, Quintana, Pueblo Nuevo&hellip; nosotras decidimos desarrollar una actividad en el barrio de informaci&oacute;n y facilitar el asesoramiento a las mujeres, para que pudieran conseguir anticonceptivos, e ir a abortar a Londres o a Holanda, que era donde facilit&aacute;bamos las direcciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto funcionaba a trav&eacute;s de las vocal&iacute;as de mujeres de las asociaciones vecinales y sirvi&oacute; para crear una red de solidaridad femenina en las barriadas. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se recib&iacute;a? Como se recib&iacute;a todo lo del feminismo en esa &eacute;poca: algunas mujeres con escepticismo, con cierta reticencia. Nosotras &eacute;ramos s&uacute;per j&oacute;venes. Ven&iacute;an mujeres, y no solo les dec&iacute;amos si quer&iacute;an ver a la ginec&oacute;loga o les inform&aacute;bamos sobre m&eacute;todos anticonceptivos, sino que previamente d&aacute;bamos una charla sobre sexualidad al uso de esos momentos: donde la sexualidad era descubrir el placer de las mujeres, el cl&iacute;toris, desmitificar el orgasmo vaginal, que las mujeres conocieran todo su cuerpo, que pudieran disfrutar. D&aacute;bamos una charla completa. Creo que hab&iacute;a mujeres que pod&iacute;an reaccionar con reticencia o con temores, pero muchas otras con un esp&iacute;ritu muy abierto, como de, bueno, lo propio de aquella &eacute;poca; la posibilidad de descubrir y explorar nuevas cosas en la vida, y descubrir el propio cuerpo y vivir la sexualidad sin el temor al embarazo y descubrir que ellas pod&iacute;an tambi&eacute;n experimentar placer sexual sin tener que estar pendientes solamente del placer del var&oacute;n&rdquo;, explicaba la activista.
    </p><p class="article-text">
        En una Espa&ntilde;a que cambiaba vertiginosamente, la experiencia de a&ntilde;o y medio del Centro de Mujeres Federico Rubio supuso una inmensidad cuyos avances, sin embargo, no son hoy suficientemente recordados&hellip; aunque no nos cabe duda de que muchas mujeres ya en edad de ser abuelas lo tienen muy presente en su memoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/montar-1976-centro-clandestino-contracepcion-educacion-sexual-aborto-movimiento-feminista_1_12375986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jun 2025 23:00:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff79cba6-b55d-41e4-b85d-a0dfd28dfacb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1015000" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ff79cba6-b55d-41e4-b85d-a0dfd28dfacb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1015000" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Montar en 1976 un centro clandestino para la contracepción, la educación sexual y el aborto desde el movimiento feminista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff79cba6-b55d-41e4-b85d-a0dfd28dfacb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gasolinera que esconde una torre neoherreriana en Bravo Murillo como ejemplo de patrimonio arrinconado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/gasolinera-esconde-torre-neoherreriana-bravo-murillo-ejemplo-patrimonio-arrinconado_1_12186063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86ae1fa6-c3c8-485a-94e3-a7c12a4c02fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gasolinera que esconde una torre neoherreriana en Bravo Murillo como ejemplo de patrimonio arrinconado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la altura del número 228 de Bravo Murillo (esquina con Lope de Haro) una gasolinera llama la atención a los viandantes precisamente por lo que intenta ocultar con la parafernalia moderna de las estaciones de servicio: su torre de pizarra con pináculo característico de la arquitectura franquista de posguerra</p><p class="subtitle">La reconstrucción en el Madrid de posguerra: entre los arquitectos de la ciudad imperial y el oportunismo inmobiliario</p></div><p class="article-text">
        Existe en la esquina de las calles Bravo Murillo y Lope de Haro un curioso elemento arquitect&oacute;nico que pareciera estirarse para llamar la atenci&oacute;n del viandante por encima de la estructura de la gasolinera que hay en el lugar. Una cubierta de pizarra con pin&aacute;culo de estilo neoherreriano que corona una torre que es, en realidad, el elemento superviviente de la gasolinera original, que data de 1949. Otro cuerpo, con unos interesantes vanos historicistas, fue derribado en la reforma que la estaci&oacute;n de servicio sufri&oacute; hace dos a&ntilde;os, pues el edificio no cuenta con protecci&oacute;n urban&iacute;stica alguna.
    </p><p class="article-text">
        Gracias al historiador del barrio Antonio Ortiz Mateos, que recuper&oacute; el expediente urban&iacute;stico en el Archivo de Villa, hemos accedido al proyecto original que nos permite estirar el cuello &ndash;as&iacute; sea metaf&oacute;ricamente&ndash; para conocer un poco m&aacute;s este elemento de nuestro patrimonio semiescondido en plana calle de Bravo Murillo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96059f5c-2def-4252-b807-8f030c82186b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alzados del proyecto original, incluyendo la decoración de la fachada contigua"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alzados del proyecto original, incluyendo la decoración de la fachada contigua                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fue en 1947 cuando el due&ntilde;o del solar (Miguel de la Pe&ntilde;a, vecino del barrio) solicita construir una estaci&oacute;n de servicio con surtidores de gasolina, s&uacute;per, venta a granel de carburantes, postes de aire y agua. El proyecto se justificaba por su situaci&oacute;n, entre las calles Bravo Murillo y el camino hacia la Dehesa de la Villa, susceptible de atraer mucho tr&aacute;fico. La gasolinera ser&iacute;a alquilada para su explotaci&oacute;n a la Compa&ntilde;&iacute;a Arrendataria del Monopolio de Petr&oacute;leos SA (CAMPSA, la compa&ntilde;&iacute;a estatal creada en 1927).
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se encontr&oacute; con algunas trabas administrativas debido a su situaci&oacute;n, adosada a viviendas. Se pidi&oacute; al arquitecto que incluyera en el proyecto la decoraci&oacute;n de la parte de la medianer&iacute;a que quedaba al descubierto, que no sabemos si se llev&oacute; a cabo; tambi&eacute;n recibi&oacute; calabazas iniciales del Servicio contra incendios, que consideraba que la capacidad de los surtidores era mayor que la indicada para una estaci&oacute;n de servicio pegada a las casas. El edificio se termin&oacute; en junio de 1949.
    </p><p class="article-text">
        La gasolinera es obra de un arquitecto estimable, Antonio Teresa Mart&iacute;n (1907-2004). Graduado en 1935, trabaj&oacute; despu&eacute;s de la guerra en la Direcci&oacute;n General de Regiones Devastadas, donde ingres&oacute; por oposici&oacute;n. En Madrid, trabaj&oacute; intensamente en la reconstrucci&oacute;n de la localidad de Fuenlabrada y en la del Palacio del Consejo de Estado, entre otros edificios. A partir de 1957 trabaj&oacute; para el Ministerio de Vivienda, desde donde particip&oacute; en la edificaci&oacute;n de numerosas iglesias y edificios p&uacute;blicos a lo largo del pa&iacute;s. Tambi&eacute;n ejerci&oacute; la docencia y tuvo su propio estudio.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las comparaciones sean odiosas, se puede pensar en la arquitectura de las gasolineras como ejemplo de la evoluci&oacute;n arquitect&oacute;nica de la posguerra. Si la de GESA, que Casto Fern&aacute;ndez-Shaw dise&ntilde;ara en la calle de Alberto Aguilera, es uno de los ejemplos de la arquitectura racionalista madrile&ntilde;a, la torre de Bravo Murillo se puede pensar como el del neoherrerianismo franquista.
    </p><p class="article-text">
        La arquitectura de la autarqu&iacute;a rechaz&oacute; al Movimiento Moderno y el racionalismo, identificados con la decadencia de la modernidad y la Segunda Rep&uacute;blica. El pensamiento nacionalsindicalista mira hacia el pasado espa&ntilde;ol en busca de la esencia de lo patrio y cree encontrarlo en El Escorial (reflejo de la grandeza de los Austrias Mayores) y el neoclasicismo, en menor medida. Este pastiche historicista se conoci&oacute; como Estilo Imperial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e0e66a8-a6f0-499a-92b8-a340040429d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La veleta con el coche volador"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La veleta con el coche volador                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;El uso de la pizarra se extendi&oacute; mucho, recuperando el aire norteuropeo, apreciado por el r&eacute;gimen antes de renunciar al fascismo europeo al final de la Segunda Guerra Mundial. El chapitel madrile&ntilde;o, que remite a la Casa de la Villa o a la de la Pander&iacute;a, encontrar&aacute; mucho eco en grandes obras, como el Cuartel General del Ej&eacute;rcito del Aire en Arg&uuml;elles, y tambi&eacute;n en elementos modestos como es el caso de nuestra gasolinera.
    </p><p class="article-text">
        Si pasas por la calle de Bravo Murillo, a la altura de Estrecho, haz el esfuerzo de saltar con la vista el gran porche met&aacute;lico de la moderna gasolinera &ndash;en la calle Lope de Haro se aprecia algo mejor&ndash; y para a mirar un ejemplo escondido de arquitectura franquista de posguerra. De paso, f&iacute;jate en la veleta que corona el chapitel y que pasa inadvertida hasta para los vecinos: &iexcl;la aut&eacute;ntica veleta <em>cochista</em>!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/gasolinera-esconde-torre-neoherreriana-bravo-murillo-ejemplo-patrimonio-arrinconado_1_12186063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 10:00:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86ae1fa6-c3c8-485a-94e3-a7c12a4c02fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="220636" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86ae1fa6-c3c8-485a-94e3-a7c12a4c02fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="220636" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La gasolinera que esconde una torre neoherreriana en Bravo Murillo como ejemplo de patrimonio arrinconado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86ae1fa6-c3c8-485a-94e3-a7c12a4c02fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consuelo Zabala, la desconocida vida de una importante ateneísta durante la guerra entre Lavapiés y la Ventilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/consuelo-zabalza-desconocida-vida-importante-ateneista-durante-guerra-lavapies-ventilla_1_12164507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b21674f9-c89c-4c4d-bc65-b752490ee08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x434y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consuelo Zabala, la desconocida vida de una importante ateneísta durante la guerra entre Lavapiés y la Ventilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue una de las figuras más importante del ateneismo libertario durante la guerra. La publicación reciente de dos trabajos recupera parte de su rastro junto con el de otros militantes anónimos de vida increíble que también precisan de una urgente puesta en valor histórica</p><p class="subtitle">La infancia madrileña de Federica Montseny, entre el Madrid rural y el intelectual</p></div><p class="article-text">
        La historia de este pa&iacute;s est&aacute; tejida por un listado sin fin de biograf&iacute;as rese&ntilde;ables que casi nadie conoce. Abuelos y abuelas que nos dejaron sin recibir sus merecidos homenajes ni, lo que es peor, la escucha atenta que la sociedad necesitaba. Es el caso de Consuelo Zabalza Mart&iacute;nez (1920-2004), una mujer que, siendo casi una ni&ntilde;a, fue pionera en el campo pol&iacute;tico y de la cultura obrera.
    </p><p class="article-text">
        En 2024 salieron dos libros que, al menos parcialmente, recuperan el rastro de Consuelo Zabalza. Su figura est&aacute; presente en <a href="https://www.unebook.es/es/ebook/la-voz-de-los-vencidos_E1000027156" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La voz de los vencidos: doce entrevistas con anarquistas que vivieron la Guerra Civil en Espa&ntilde;a</a>, de Lily Litvak, y <em>Los ateneos libertarios de Madrid. Desde sus or&iacute;genes hasta 1939</em>, de Francisco Javier Ant&oacute;n Burgos.
    </p><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo de la monograf&iacute;a de Litvak accedemos a las vivencias de Zabalza a trav&eacute;s de sus propias palabras y las de su pareja, el destacado militante de CNT &Aacute;ngel Urzaiz. Consuelo naci&oacute; en la calle Tribulete en 1920 en una familia humilde. Su padre, Francisco Zabalza, trabajaba en el Mercado Central de Frutas y Verduras, uno de los principales centros laborales del sur de Madrid, donde era conocido por sus veleidades sindicalistas. Fue comunista &ndash;durante la dictadura de Primo de Rivera fue encarcelado por su militancia&ndash;, aunque luego ingresar&iacute;a en el Sindicato &Uacute;nico de la construcci&oacute;n de CNT.
    </p><p class="article-text">
        A Consuelo le pill&oacute; el golpe de Estado franquista con solo diecis&eacute;is a&ntilde;os y se ech&oacute; a la calle y al ruedo de la pol&iacute;tica obrera. Deb&iacute;a vivir por entonces en el norte de Madrid, pues contaba que se alist&oacute; en las Juventudes Libertarias de Chamart&iacute;n de la Rosa (lleg&oacute; a ser su secretaria general) e ingres&oacute; en el Ateneo Libertario de la Ventilla, donde tambi&eacute;n fue secretaria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puestos a buscar una figura atene&iacute;sta femenina se&ntilde;alada, esa ser&iacute;a la de la acreditada anarquista Consuelo Zabala Mart&iacute;nez&rdquo;, explica Ant&oacute;n Burgos en su estudio sobre los ateneos madrile&ntilde;os, donde detalla c&oacute;mo Zabalza se empe&ntilde;&oacute; en conseguir del Ayuntamiento un local amplio para las escuelas del ateneo de la calle Cedros, que entonces se llamaba de Ferm&iacute;n Gal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El autor hace referencia a otras mujeres destacadas en la labor atene&iacute;sta durante los a&ntilde;os treinta en toda la geograf&iacute;a madrile&ntilde;a, todas trabajadoras. Algunas de ellas ocuparon tambi&eacute;n cargos, como Cristina Mart&iacute;n, que fue secretaria del cercano Ateneo Libertario del barrio de La Vi&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la guerra, se vio junto con otros j&oacute;venes en una comisar&iacute;a de la calle Jorge Juan. All&iacute;, la desnudaron, la raparon y golpearon. Los polic&iacute;as dec&iacute;an &ldquo;estas mujeres libres son unas zorras&rdquo;, recordaba en la entrevista de Litvak.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Fue juzgada por <em>Auxilio a la rebeli&oacute;n</em> por su militancia y por haber hablado en tres ocasiones en el apartado semanal reservado a los ateneos en Radio Madrid. Se vio con el juez militar casi a a la vez que las famosas Trece Rosas y, siendo menor de edad, estuvo seis meses en la prisi&oacute;n de las Ventas.
    </p><p class="article-text">
        Estando presa, una compa&ntilde;era le sugiri&oacute; que empezara a escribirse con un compa&ntilde;ero que estaba cumpliendo pena de prisi&oacute;n en esos momentos, &Aacute;ngel Urzaiz Sim&oacute;n, militante de Guindalera y Prosperidad, a quien en ese momento a&uacute;n no le hab&iacute;an conmutado la pena de muerte a la que hab&iacute;a sido condenado.
    </p><p class="article-text">
        &acute;Cuando sale de la c&aacute;rcel, Zabaleta contin&uacute;a colaborando con la organizaci&oacute;n en la clandestinidad, ayudando a los presos pol&iacute;ticos. Se re&uacute;ne con &Aacute;ngel, que ser&aacute; su compa&ntilde;ero de toda la vida y con quien tuvo dos hijos. &Eacute;l ser&aacute; detenido de nuevo en 1947 (permanecer&aacute; encerrado hasta 1959) y trasladado a una c&aacute;rcel valenciana, lo que har&aacute; que se traslade a vivir all&iacute;, donde trabaja en un restaurante mientras contin&uacute;a con sus labores pol&iacute;ticas. En su casa, por ejemplo, se refugi&oacute; el anarquista Cipriano Mera camino del exilio franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la muerte de Franco, la pareja contribuy&oacute; a la reconstrucci&oacute;n de su organizaci&oacute;n y particip&oacute; del encuentro intergeneracional que permiti&oacute; romper la cesura hist&oacute;rica provocada por el siniestro socav&oacute;n del franquismo. En 1996, prolog&oacute; el libro <em>La mujer en la prensa anarquista. Espa&ntilde;a (1900-1939)</em>, de Mar&iacute;a A. Garc&iacute;a-Maroto. &Aacute;ngel Urzaiz hab&iacute;a fallecido en 1988 y ella nos dej&oacute; en 2004 en la ciudad de Madrid. Consuelo Zabalza merece un trabajo monogr&aacute;fico que ponga su nombre en el lugar que se merece. Muchas, muchos, tambi&eacute;n esperan el rescate de su memoria y las ense&ntilde;anzas que, sin hacerse notar demasiado, nos dejaron en herencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/consuelo-zabalza-desconocida-vida-importante-ateneista-durante-guerra-lavapies-ventilla_1_12164507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Apr 2025 23:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b21674f9-c89c-4c4d-bc65-b752490ee08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x434y0.jpg" length="36133" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b21674f9-c89c-4c4d-bc65-b752490ee08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x434y0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36133" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Consuelo Zabala, la desconocida vida de una importante ateneísta durante la guerra entre Lavapiés y la Ventilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b21674f9-c89c-4c4d-bc65-b752490ee08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x434y0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid, 1945: Simone de Beauvoir contaba al mundo el hambre, la represión y la alegría en Tetuán y Vallecas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/madrid-1945-simone-beauvoir-contaba-mundo-hambre-represion-alegria-tetuan-vallecas_1_12128385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acb081ae-2cfe-42c7-9ae1-ea6b1eee0a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid, 1945: Simone de Beauvoir contaba al mundo el hambre, la represión y la alegría en Tetuán y Vallecas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa y feminista francesa vino en la posguerra a Madrid y dejó sus impresiones en un artículo en la revista Combat. Durante la república había estado visitando el país en otras ocasiones con su pareja, Jean-Paul Sartre</p><p class="subtitle">El asalto a la sede de Falange de Cuatro Caminos que Trapiello se encontró habla de la geografía de la resistencia</p></div><p class="article-text">
        Hace poco que hemos pasado el 8 de marzo y resulta evocador imaginar a Simone de Beauvoir, autora de <em>El segundo sexo</em>, caminando por el Madrid del primer&iacute;simo franquismo, observando las calles trufadas a&uacute;n de ruinas y escribiendo sobre ello, impulsada por la causa del antifascismo de la Segunda Guerra Mundial. Sucedi&oacute; en 1945, aunque <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/espana-en-la-obra-de-simone-de-beauvoir/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">no era la primera </a>vez de la intelectual francesa con nuestro pa&iacute;s ni con la ciudad,
    </p><p class="article-text">
        El primer contacto de la pareja de fil&oacute;sofos formada por la feminista y Jean-Paul Sartre con Espa&ntilde;a tendr&aacute; lugar durante el verano de 1931, cuando ambos vengan a estrenar la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. Una joven Beauvoir de 23 a&ntilde;os, profesora de liceo, quedar&aacute; encandilada con la luz mediterr&aacute;nea de Catalu&ntilde;a y, singularmente, con la fuerza del anarcosindicalismo barcelon&eacute;s. En Madrid fueron a los toros y al Museo del Prado. Tambi&eacute;n qued&oacute; prendada del amarillo castellano -&Aacute;vila, Segovia, Toledo-, aunque dej&oacute; escrito el reencuentro con el verde: &ldquo;Me hab&iacute;a gustado la dureza de las mesetas castellanas pero me alegr&oacute; encontrar en las colinas vascas un oto&ntilde;o con olor a helechos&rdquo;, escribi&oacute; en <em>La plenitud de la vida</em>, donde da cuenta del viaje.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o siguiente volvieron a Espa&ntilde;a y visitaron Andaluc&iacute;a en coche junto con una pareja de amigos. Dej&oacute; por escrito alguna pincelada del clima social de la Sanjurjada (golpe de Estado fallido contra la Rep&uacute;blica) que los pill&oacute; en Sevilla: &ldquo;Una gran muchedumbre corr&iacute;a por las calles gritando, cantando, vociferando. La seguimos; en la calle Sierpes, bajo los toldos, algunos c&iacute;rculos aristocr&aacute;ticos ard&iacute;an. Mientras los bomberos se acercaban sin mucha prisa, la gente se puso a gritar &rdquo;&iexcl;No los apaguen!&ldquo;. &rdquo;No teman&ldquo; -dijeron los bomberos-; no tenemos prisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jean-Paul Sarte y Simone de Beauvoir se comprometieron poco despu&eacute;s con la causa de la Segunda Rep&uacute;blica, como otros intelectuales de su generaci&oacute;n que vieron en la guerra de Espa&ntilde;a una batalla por la humanidad. Volver&iacute;a ella sola a Espa&ntilde;a en febrero de 1945, justo despu&eacute;s de que Francia hubiera sido liberada y antes de que acabara la contienda mundial. Est&aacute; de paso, de camino a Lisboa, donde pronunciar&aacute; unas conferencias. Sus impresiones sobre la ciudad de Madrid quedaron plasmadas en el art&iacute;culo titulado <em>Quatre jours &agrave; Madrid</em>, publicado unos meses despu&ntilde;es en Combat<em>, </em>el peri&oacute;dico de la Resistencia francesa<em>.</em> 
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo, cuya traducci&oacute;n podemos leer <a href="https://conversacionsobrehistoria.info/2022/02/01/cuatro-dias-en-madrid-1945/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la p&aacute;gina Conversaci&oacute;n sobre la historia</a>, la intelectual hace una descripci&oacute;n de su incursi&oacute;n en el Madrid de la posguerra desde que llega a la estaci&oacute;n de tren en la capital. Su reencuentro con las calles m&aacute;s c&eacute;ntricas la deslumbra. Las tiendas est&aacute;n surtidas en Gran V&iacute;a y Alcal&aacute;, una abundancia que tilda de aparente, que se desvanece en cuanto se comparan los salarios de los trabajadores con los precios de los productos.
    </p><p class="article-text">
        Ansiosa de conocer la realidad de la gente corriente, cogi&oacute; el metro para dirigirse a Vallecas y, al d&iacute;a siguiente, a Tetu&aacute;n. &ldquo;Tetu&aacute;n est&aacute; construido sobre colinas frente a la Sierra Nevada. Al sureste de la ciudad, Vallecas es m&aacute;s industrial, rodeada por un paisaje de ferrocarriles y f&aacute;bricas. Pero hay profundas similitudes entre estos dos barrios&rdquo;, dir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La francesa hace una descripci&oacute;n de las callecitas menos evidentes de las dos barriadas que no se diferencia demasiado de las de periodistas espa&ntilde;oles que hablaban de la miseria del extrarradio madrile&ntilde;o antes de la guerra:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os caminan descalzos y, a menudo, se visten con harapos, con la espalda descubierta. Hombres y mujeres usan alpargatas o zapatillas, y nunca zapatos. Padres, ni&ntilde;os, cabras y gallinas se amontonan dentro de las min&uacute;sculas chozas cuyos interiores oscuros se pueden ver a trav&eacute;s de las puertas abiertas. En los d&iacute;as fr&iacute;os y lluviosos (y el invierno es duro en Madrid, y las lluvias son fuertes), debe ser terrible vivir en estas casas y caminar por la tierra empapada. En los d&iacute;as soleados, viven fuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por las mujeres est&aacute; tambi&eacute;n muy presente en el horizonte de la autora, que solo cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s publicar&iacute;a <em>El segundo sexo</em>:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los umbrales, las mujeres ba&ntilde;an a sus hijos, frotan su ropa y hacen sus reparaciones. Hacen una tremenda cantidad de lavado y se pueden ver trapos remendados y descoloridos en todas partes, sec&aacute;ndose al sol entre los pollos y las cabras, ya que la menor cantidad de tela es terriblemente costosa. Deben usar su ropa hasta que se caiga en pedazos. La vida es muy dura para las mujeres. No hay agua en las casas y se puede ver a las ni&ntilde;as muy peque&ntilde;as que traen agua de la fuente en cubos que son demasiado pesados para ellas. No hay combustible, y para tener un poco de carb&oacute;n hay que permanecer en una larga fila. As&iacute; que las mujeres tienen un aire acosado a su alrededor. Est&aacute;n vestidas de negro, prematuramente viejas y feas debido a la preocupaci&oacute;n. Los hombres parecen menos sombr&iacute;os; sienten la dureza de su condici&oacute;n, pero no son aplastados por ella&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en el mensaje es muy protagonista la fortaleza del pueblo , que no ha sido totalmente destruido por la barbarie:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La miseria en Madrid, por m&aacute;s profunda que sea, no es s&oacute;rdida. Los ni&ntilde;os juegan, las j&oacute;venes se r&iacute;en, los hombres hablan entre ellos con voces alegres. La pobreza no los ha convertido en ganado resignado; siguen siendo hombres vivos, hombres que se rebelan y tienen esperanza&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, Simone de Beauvoir tratar&iacute;a en Francia al anarquista exiliado Cipriano Mera, oriundo de Tetu&aacute;n y de la misma clase que describe en sus palabras.
    </p><p class="article-text">
        La visita de Simone de Beauvoir a Tetu&aacute;n se produce solo dos d&iacute;as despu&eacute;s del <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/asalto-sede-falange-cuatro-caminos-trapiello-encontro-habla-geografia-resistencia_1_9614662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asalto al cuartel de Falange de la calle &Aacute;vila por parte de guerrilleros comunistas</a>, en el que morir&aacute;n dos personas. Con motivo de los detenidos dir&aacute;, siempre comparando la situaci&oacute;n con la francesa y con el fantasma alem&aacute;n presente, &ldquo;ellos disparan mucho en Madrid. Torturan. Como cerca de la calle Lauriston en Par&iacute;s durante el reinado de la Gestapo, hay barrios donde los gritos de las v&iacute;ctimas durante la noche impiden que la gente duerma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vallecas y Tetu&aacute;n, grandes barrios obreros de Madrid, viveros de las milicias, siguen siendo durante la posguerra <a href="https://serhistorico.net/2024/08/26/control-social-y-resistencias-en-las-periferias-madrilenas-durante-el-desarrollo-de-la-ciudad-franquista-en-la-posguerra-un-analisis-desde-la-prensa-clandestina-antifranquista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacios m&iacute;ticos de la propaganda antifranquista en el exilio</a>. Con frecuencia, la prensa clandestina glosa las haza&ntilde;as en la defensa de Madrid de sus habitantes y alienta los rescoldos rebeldes de sus vecinos. Este es un hecho vinculado, seguramente, al texto de Beauvoir, que en ning&uacute;n caso resta valor a sus v&iacute;vidas descripciones y a la decisi&oacute;n de arrojar luz sobre aquella periferias castigadas por el hambre y la represi&oacute;n de la posguerra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/madrid-1945-simone-beauvoir-contaba-mundo-hambre-represion-alegria-tetuan-vallecas_1_12128385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 00:00:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/acb081ae-2cfe-42c7-9ae1-ea6b1eee0a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="147704" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/acb081ae-2cfe-42c7-9ae1-ea6b1eee0a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147704" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid, 1945: Simone de Beauvoir contaba al mundo el hambre, la represión y la alegría en Tetuán y Vallecas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acb081ae-2cfe-42c7-9ae1-ea6b1eee0a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escondido edificio racionalista de Tetuán que fue un centro de formación profesional pionero de los años treinta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/escondido-edificio-racionalista-tetuan-centro-formacion-profesional-pionero-anos-treinta_1_12100550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c45b9401-6917-4420-a725-a0565085e95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escondido edificio racionalista de Tetuán que fue un centro de formación profesional pionero de los años treinta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrecha calle del Limonero fue antaño la de Castillejos, que da nombre al barrio del nordeste de Tetuán. Fue en tiempos parte del núcleo inicial de Tetuán de las Victorias y en ella hubo desde principios del siglo XX distintos centros educativos. En los años treinta albergó un centro de formación profesional pionero cuyo magnífico edificio aún se conserva</p><p class="subtitle">Matilde García del Real y la primera escuela para mujeres adultas</p></div><p class="article-text">
        A menudo pensamos que los lugares de inter&eacute;s en la ciudad est&aacute;n en sus v&iacute;as m&aacute;s importantes. En algunas ocasiones, sin embargo, nos topamos en calles secundarias con edificios notables que abonan nuestra curiosidad. La del Limonero, en Tetu&aacute;n, es una callecita muy estrecha (de menos de cinco metros de viario) paralela a Bravo Murillo, que transcurre entre O&ntilde;ate y General Margallo. Un paseo por Limonero a&uacute;n deja alguna pista de la importancia relativa que esta calle tuvo hace un siglo, cuando estaba en el primer meollo de Tetu&aacute;n de las Victorias, un arrabal de Chamart&iacute;n de la Rosa que pronto comenz&oacute; a rivalizar con el n&uacute;cleo original y a tener en sus calles muchas de las infraestructuras comunitarias del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos fijaremos en el imponente edificio de l&iacute;neas racionalistas que hay en el n&uacute;mero 28, que alberga las dependencias del Centro Territorial de Innovaci&oacute;n y Formaci&oacute;n, un centro de la Comunidad de Madrid para la formaci&oacute;n para profesores y el cultivo de la innovaci&oacute;n educativa. El edificio de ladrillo fue construido entre los a&ntilde;os 1931 y 32 por los arquitectos Juan G&oacute;mez Mesa y Manuel Ruiz de la Prada y Mu&ntilde;oz de Baena, padre del tambi&eacute;n arquitecto Juan Manuel Ruiz de la Prada y abuelo de la dise&ntilde;adora Agatha Ruiz de la Prada. Fue inaugurado un a&ntilde;o despu&eacute;s como Escuela de Orientaci&oacute;n Profesional y Aprendizaje Chamart&iacute;n de la Rosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb0f8c04-011b-429d-acae-fcea77073a07_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del patio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del patio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese momento, el extrarradio norte despuntaba como uno de los centros obreros m&aacute;s destacados de Madrid y Tetu&aacute;n de las Victorias fue elegido como uno de los emplazamientos para desarrollar el Plan de Escuelas de Orientaci&oacute;n Profesional Obreras, puesto en marcha por el Ministerio de Trabajo de Largo Caballero durante la Segunda Rep&uacute;blica. Ten&iacute;a escuelas-taller de ajuste, carpinter&iacute;a y forja-cerrajer&iacute;a, y era uno de los centros de formaci&oacute;n profesional para obreros m&aacute;s grandes de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La idea de crear centros independientes de formaci&oacute;n profesional hab&iacute;a nacido con el Estatuto de Formaci&oacute;n Profesional de 1928 y se empezar&aacute; a desarrollar con la rep&uacute;blica. Nacer&aacute;n as&iacute; dos tipos de centros, las Escuelas Elementales y Superiores de Trabajo y las Escuelas Profesionales para Oficiales y Maestros Artesanos. Industria y artesan&iacute;a. El honorario de estas escuelas para trabajadores era nocturno o compatible, en todo caso, con las jornadas laborales. La de Tetu&aacute;n fue la segunda en abrir despu&eacute;s de la del barrio de Embajadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32518f34-4196-4d0d-95c9-0f09c071b9d9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Proyecto"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Proyecto                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese momento, el centro estaba situado en el n&uacute;mero 15 de la calle Castillejos, que tuvo que cambiar de nombre cuando Madrid anexion&oacute; Tetu&aacute;n de las Victorias en 1948 por la existencia de otra as&iacute; nombrada (en este caso muy cerca, al otro lado de Bravo Murillo). Con motivo de este cambio, por cierto, se da la paradoja de que el barrio de Castillejos no cuenta con una calle as&iacute; llamada mientras que el cercano barrio de Bellas Vistas s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En 1954 el centro cambio el nombre a Tetu&aacute;n de las Victorias, antecedente directo del<a href="https://www.iestetuan.es/cmsj/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> IES Tetu&aacute;n de las Victorias</a>, que a&uacute;n existe pero que traslad&oacute; sus instalaciones a V&iacute;a L&iacute;mite con el cambio de milenio.
    </p><h2 class="article-text">La calle de la juventud obrera</h2><p class="article-text">
        En los n&uacute;meros 6 y 8 de la entonces calle de Castillejos hubo tambi&eacute;n una Escuela Nacional (ya desde principios de siglo) y una Escuela de Artes y Oficios municipal desde 1924, a la que pod&iacute;an acceder chicos y chicas mayores de doce a&ntilde;os. Seg&uacute;n explica F&eacute;lix Parra en el libro de 1960 <em>Tetu&aacute;n de las Victorias</em>, &ldquo;la ense&ntilde;anza que en ella se cursaba era la ampliaci&oacute;n de la primera ense&ntilde;anza, de &iacute;ndole eminentemente pr&aacute;ctica para los obreros: dibujo de todas clases, pintura y escultura. Estaba dirigida por D. &Aacute;ngel M&iacute;nguez, excelente profesor y un buen pintor&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/735abe88-a9c4-48d0-a94e-11badeb7f463_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ana López Gallego"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ana López Gallego                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&iacute;nguez, dibujante y pintor de origen humilde, colabor&oacute; con publicaciones peri&oacute;dicas, particip&oacute; en numerosos cert&aacute;menes art&iacute;sticos e hizo retratos de alcaldes de la Villa y Corte. Empez&oacute; a dirigir la Escuela de Artes y Oficios desde su apertura en 1924. Bajo su direcci&oacute;n, la escuela fue objeto de atenci&oacute;n de la prensa en algunas ocasiones. As&iacute; ocurri&oacute; en 1928, cuando el Heraldo de Madrid titul&oacute; <em>Una exposici&oacute;n de arte en Tetu&aacute;n de las Victorias</em>, glosando los m&eacute;ritos de algunos de sus alumnos, como &ldquo;el obrero Casimiro Alonso V&aacute;zquez, digno de alabanza, pues en sus pocos ratos de ocio ha logrado reunir interesantes trabajos de dibujo aplicado a la construcci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La noticia lamentaba tambi&eacute;n las reducidas dimensiones del local, que seg&uacute;n explica Antonio Hermoso de Mendoza en <em>Monograf&iacute;a geogr&aacute;fico-hist&oacute;rica de Chamart&iacute;n de la Rosa</em>, era una planta baja que antes se hab&iacute;a dedicado a la recaudaci&oacute;n de arbitrios. En el mismo libro, publicado en 1929, daba noticia de que hab&iacute;a matriculados m&aacute;s de 120 alumnos, que adem&aacute;s de las tareas art&iacute;sticas que refer&iacute;a Parra cursaban aritm&eacute;tica, geometr&iacute;a, gram&aacute;tica y ortograf&iacute;a. La informaci&oacute;n aportada por Hermoso de Mendoza es importante porque, si no nos equivocamos por asuntos de homonimia, fue subdirector del centro.
    </p><p class="article-text">
        M&iacute;nguez debi&oacute; de tener relaci&oacute;n con el escultor Mateo Inurria, afincado en Chamart&iacute;n de la Rosa, pues su viuda organiz&oacute; al menos una visita de los alumnos al estudio de Inurria y don&oacute; material a la escuela. El pintor fue un actor reconocido en el d&iacute;a a d&iacute;a de Tetu&aacute;n de las Victorias, como muestra el hecho de que en 1932 figurase como presidente de la junta que deb&iacute;a elegir a <em>Se&ntilde;orita Chamart&iacute;n</em> en el sal&oacute;n de cine Tetu&aacute;n, situado en la calle de Bravo Murillo.
    </p><p class="article-text">
        En la contigua escuela nacional estudi&oacute; Ana L&oacute;pez Gallego, modista del barrio (viv&iacute;a en la cercana calle L&eacute;rida) que fue miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas y secretaria del radio de Chamart&iacute;n durante la guerra. Muri&oacute; fusilada en el Cementerio del Este junto con el resto de las Trece Rosas cuatro meses despu&eacute;s de acabada la guerra.
    </p><p class="article-text">
        La calle del Limonero no deb&iacute;a ser durante el primer tercio del siglo XX la senda solitaria que es hoy, a tenor de los distintos centros educativos que acogi&oacute;. Es f&aacute;cil dejarse atraer por las fachadas lustrosas de las calles grandes como Bravo Murillo, eje del desarrollo de los barrios al norte de Madrid, pero nos equivocamos si dejamos de prestar atenci&oacute;n a otras calles que, a la sombra de estas, fueron tambi&eacute;n lugares primordiales en el desarrollo de los barrios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/escondido-edificio-racionalista-tetuan-centro-formacion-profesional-pionero-anos-treinta_1_12100550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2025 00:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c45b9401-6917-4420-a725-a0565085e95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59594" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c45b9401-6917-4420-a725-a0565085e95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59594" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El escondido edificio racionalista de Tetuán que fue un centro de formación profesional pionero de los años treinta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c45b9401-6917-4420-a725-a0565085e95a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La callecita de Tetuán donde Mario Pacheco e Iván Zulueta celebraron las primeras fiestas psicodélicas en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/callecita-tetuan-mario-pacheco-e-ivan-zulueta-celebraron-primeras-fiestas-psicodelicas-madrid_1_12071075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5f7659b-7db3-4235-8006-9a1fcd32fcf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x319y5.jpg" width="1200" height="675" alt="La callecita de Tetuán donde Mario Pacheco e Iván Zulueta celebraron las primeras fiestas psicodélicas en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La suspensión del I Festival de Música Progresiva en 1970 llevó a que músicos y hippies de Madrid se reunieran en un gran garaje de Tetuán, donde el luego productor Mario Pacheco llevaba grupos y el cineasta Iván Zulueta jugaba con las imágenes</p><p class="subtitle">M&M, la discoteca donde empezó a hacerse air guitar en Madrid y tocaron Triana, Nico o Rod Stewart </p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Zayas es una de las muchas perpendiculares del lado oeste de Bravo Murillo, en el barrio de Berruguete. Una callecita estrecha, con poco comercio, donde conviven pisos viejos y nuevos. Es como uno de esos alumnos que no destaca para bien ni para mal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si miramos con ojos de ver otros tiempos (y buceamos en su historia) podremos imaginar en ella a hippies y modernos, desentonando entre el panorama gris del franquismo en 1970. En un gran garaje de la calle (no sabemos de qu&eacute; n&uacute;mero, desconocemos si el lugar subsiste) se llevaron a cabo uno de los primeros festivales del underground madrile&ntilde;o y sesiones de cine de g&eacute;nero ali&ntilde;adas con marihuana.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 25 de julio de 1970 &nbsp;deb&iacute;a haberse celebrado el I Festival de M&uacute;sica Progresiva, organizado por Mario Pacheco, el guionista Jos&eacute; Antonio Barrero y el director de cine Iv&aacute;n Zulueta. Lo desgrana David &Aacute;lvarez Garc&iacute;a en su tesis doctoral <a href="https://docta.ucm.es/entities/publication/51a3a916-abe9-4886-a1d0-92041cb6aeb9" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Lo que hicimos fue secreto</a>: &ldquo;El &eacute;xito de convocatoria sobrepas&oacute; el aforo del colegio mayor Pio XII&hellip; y gener&oacute; un conflicto entre los <em>freaks</em> que se acercaron al evento y algunos de los estudiantes. La direcci&oacute;n del centro solucion&oacute; la disputa denegando el permiso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El contratiempo hizo que el festival se trasladara al garaje de Tetu&aacute;n, donde por 35 pesetas los asistentes pudieron escuchar la actuaci&oacute;n de Pau Riba, Cerebrum, Fuego y Vida, Cecilia y parte de Smash. Adem&aacute;s, ver una selecci&oacute;n de pel&iacute;culas de g&eacute;nero de Iv&aacute;n Zulueta. Algunos de ellos tocar&iacute;an tambi&eacute;n en el mes de noviembre en Barcelona, durante el Primer Festival Permanente de M&uacute;sica Progresiva en la sala Iris.
    </p><p class="article-text">
        El acontecimiento es recordado por distintos protagonistas de la &eacute;poca, como Pepe Ribas (<em>Ajoblanco</em>) o el m&uacute;sico Salvador Dom&iacute;nguez, que es quien aporta el dato de que aquel garaje, que en todos lados se nombra simplemente en Tetu&aacute;n, estaba situado en Mar&iacute;a Zayas. Seg&uacute;n Dom&iacute;nguez, &ldquo;se proyectaban escenas de la pel&iacute;cula <em>2001: Odisea en el espacio</em> en una pantalla detr&aacute;s del escenario, para que la gente alucinase en tecnicolor tridimensional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvarez se&ntilde;ala en su tesis que &ldquo;el Festival de M&uacute;sica Progresiva sirvi&oacute; para que los primeros <em>freaks</em> madrile&ntilde;os estableciesen contacto entre s&iacute;, y fuesen conscientes de que no estaban solos, que hab&iacute;a m&aacute;s personas como ellas en Madrid&rdquo;. Con la d&eacute;cada estaba naciendo una t&iacute;mida corriente underground que anteceder&iacute;a a la famosa <em>Movida </em>y que pronto tendr&iacute;a algunos lugares de reuni&oacute;n m&aacute;s profesionalizados, como la matinales del Cine San Pol o <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/m-m-discoteca-empezo-hacerse-air-guitar-madrid-tocaron-triana-nico-rod-stewart_1_11912642.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la discoteca M&amp;M</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pacheco, que acababa de regresar de T&aacute;nger, lo recordaba as&iacute; en una entrevista concedida a Luis Lapuente <a href="https://www.efeeme.com/cuando-mario-pacheco-nos-conto-la-historia-de-nuevos-medios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista Efeeme</a>, confirmando que la experiencia de aquel d&iacute;a en Mar&iacute;a Zayas no fue flor de un d&iacute;a ni fruto de la completa casualidad:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;ramos un grupo de amigos, entre ellos Iv&aacute;n Zulueta, y hac&iacute;amos conciertos psicod&eacute;licos a partir b&aacute;sicamente de artistas catalanes y andaluces. El contacto en Andaluc&iacute;a era Gonzalo Garc&iacute;a Pelayo, un t&iacute;o muy voluntarista que se te presentaba con los Smash o con Silvio en una furgoneta. Estaban, adem&aacute;s, todos los legendarios, Toti Soler, Pau Riba, Cerebrum, M&aacute;quina!, Sisa, etc&hellip; De la Universidad pasamos a una especie de cooperativa de consumo, que ten&iacute;a su sede en un garaje bastante grande. All&iacute; mont&aacute;bamos maratones de 24 horas con pel&iacute;culas como <em>2001</em> o la de los hermanos Marx con Marylin Monroe [<em>Amor en conserva</em>], pero tambi&eacute;n pasamos <em>Iv&aacute;n el terrible</em> y cosas as&iacute;, como en un <em>loop</em>, todo el tiempo la misma pel&iacute;cula, mientras se celebraban los conciertos o Zulueta hac&iacute;a shows con lucecitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pacheco montar&iacute;a Nuevos Medios en 1982. Desde all&iacute;, lanz&oacute; el nuevo flamenco y el pop m&aacute;s intimista de La Movida. Hablamos de Ketama, Ray Heredia, Pata Nega o Jorge Pardo. Y de Golpes Bajos, La Mode o Kik&iacute; d'Ak&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Zulueta hab&iacute;a llegado a Madrid en 1964 para estudiar cine y en marzo de aquel 1970 se hab&iacute;a estrenado <em>Un, dos, tres</em>&hellip;<em>al escondite ingl&eacute;s</em>, una &oacute;pera prima en la senda de las pel&iacute;culas de Richard Lester para The Beatles que no tuvo mucho &eacute;xito comercial. Zulueta, artista de culto por excelencia de aquellos a&ntilde;os, tendr&iacute;a que esperar a <em>Arrebato</em> &ndash;una d&eacute;cada m&aacute;s tarde&ndash; para convertirse en un nombre grabado en los libros de historia del cine espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pensamos en el desarrollo de las culturas juveniles, nuestra mente nos lleva irremediablemente al centro. Sin embargo, al acercarnos mucho a su historia nos encontramos con numerosos ejemplos que demuestran que el underground surge en geograf&iacute;as diversas, diseminadas por toda la ciudad. A menudo, en calles escondidas donde la disonancia con los tiempos puede pasar desapercibida, como la diminuta calle de Mar&iacute;a Zayas en Tetu&aacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/callecita-tetuan-mario-pacheco-e-ivan-zulueta-celebraron-primeras-fiestas-psicodelicas-madrid_1_12071075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 00:00:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d5f7659b-7db3-4235-8006-9a1fcd32fcf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x319y5.jpg" length="44335" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d5f7659b-7db3-4235-8006-9a1fcd32fcf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x319y5.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44335" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La callecita de Tetuán donde Mario Pacheco e Iván Zulueta celebraron las primeras fiestas psicodélicas en Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d5f7659b-7db3-4235-8006-9a1fcd32fcf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x319y5.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La placa que la extrema derecha quería poner en la "checa" del cine Europa no será colocada al negarse la propiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/placa-extrema-derecha-queria-poner-checa-cine-europa-no-sera-colocada-negarse-propiedad_1_12036503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd5018ba-87a5-4c1d-b6d8-d156a9c258ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La placa que la extrema derecha quería poner en la &quot;checa&quot; del cine Europa no será colocada al negarse la propiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La colocación fue aprobada en los presupuestos participativos de 2021 y se había retrasado. Adecom, una asociación cercana a VOX, la había promovido y este partido la ha secundado en distintos plenos. En su lugar, se colocará una placa que recuerde la historia del histórico cine racionalista</p><p class="subtitle">El Europa: un cine en el que cabe la historia política del siglo XX español </p></div><p class="article-text">
        No habr&aacute; placa en recuerdo de las v&iacute;ctimas de la llamada <em>checa</em> del cine Europa en la guerra del 36. As&iacute; lo dio a conocer la presidencia de la Junta de Distrito de Tetu&aacute;n durante el pleno celebrado el pasado jueves 6 de febrero. La raz&oacute;n es que los propietarios del edificio, la empresa de saneamientos Eugenio Pereda, ha denegado el permiso para la colocaci&oacute;n de la placa en el 160 de Bravo Murillo. S&iacute; se colocar&aacute; previsiblemente otra que recuerde la historia del importante edificio racionalista, que fue aprobada por unanimidad en el pleno distrital de enero, y que vendr&aacute; a unirse a la que ya existe desde hace a&ntilde;os, colocada por el Colegio de Arquitectos de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El homenaje a las v&iacute;ctimas de la checa sali&oacute; dentro de los presupuestos participativos de 2021, con una dotaci&oacute;n presupuestaria de 5000 euros. Lo hizo a trav&eacute;s de una v&iacute;a excepcional, pues no fue una de las propuestas m&aacute;s votadas. Gracias a su bajo coste, fue incluida por delante de otras m&aacute;s apoyadas que tambi&eacute;n hab&iacute;an quedado fuera, haciendo uso de los remanentes de los presupuestos de ese a&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/noticias/iluminacion-distrito-lleva-grueso-presupuestos-participativos-tetuan_1_9186879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n explic&oacute; el Ayuntamiento de Madrid</a> a este medio.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa que origin&oacute; todo fue presentada a los presupuestos participativos por Adecom (Asociaci&oacute;n para la Defensa de las Competencias Municipales), una asociaci&oacute;n radicada en el distrito de Tetu&aacute;n pr&oacute;xima al partido VOX que en 2021 daba sus primeros pasos. Esta fue tambi&eacute;n la entidad ciudadana que formul&oacute; la pregunta acerca de la colocaci&oacute;n en el &uacute;ltimo pleno que desvel&oacute; su inviabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La colocaci&oacute;n de la placa se ha ido retrasando durante los &uacute;ltimos ejercicios, lo que ha dado pie a frecuentes preguntas del grupo municipal VOX en los plenos mensuales del distrito. Este curso, contaba con dotaci&oacute;n presupuestaria pero la negativa de la propiedad del edificio ha terminado con su periplo.
    </p><h2 class="article-text">El Cinema Europa durante la guerra</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9c740e11-2fa6-45a2-8615-cb3723e0d518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El cine durante la guerra"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El cine durante la guerra                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Cinema Europa fue, desde los primeros d&iacute;as de la guerra que sigui&oacute; al golpe de Estado franquista, cuartel de milicias confederales, sede del Ateneo Libertario de Cuatro Caminos, punto de abastecimiento de v&iacute;veres para la barriada y centro de detenci&oacute;n. Es esta &uacute;ltima instancia la que se hizo tristemente famosa dentro de violencia en la retaguardia del bando republicano. La tan mentada checa del cine Europa.
    </p><p class="article-text">
        El Europa fue, pues, uno de los centros de poder obrero que asumieron durante la primavera y el oto&ntilde;o de 1936 algunas de las funciones que habitualmente desarrollaba un Estado colapsado. La defensa (los cuarteles de milicias, que en el caso del Europa utilizaron el patio del contiguo colegio Jaime Vera), cultural (el propio ateneo), el abastecimiento, el orden p&uacute;blico y la administraci&oacute;n de justicia, con condenas a muerte sustanciadas en juicios y <em>paseos</em> extrajudiciales llevados a cabo por brigadas ligadas a los comit&eacute;s revolucionarios.
    </p><p class="article-text">
        <em>Checa</em> es el t&eacute;rmino que, inspirado en el nombre de la polic&iacute;a pol&iacute;tica sovi&eacute;tica (<em>cheka</em>), utiliz&oacute; la propaganda franquista para referirse a los centros de detenci&oacute;n de las distintas organizaciones pol&iacute;ticas y sindicales del orbe republicano. &Uacute;ltimamente ha sido puesto en cuesti&oacute;n por historiadores como Fernando Jim&eacute;nez Herrera, no por negar la existencia de la represi&oacute;n en la retaguardia y sus excesos sino por ser un <em>totum revolutum</em> donde el franquismo meti&oacute; indiscriminadamente realidades muy diferentes.
    </p><p class="article-text">
        La peripecia del cine Europa durante la guerra ha sido objeto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de mucha atenci&oacute;n. El espacio aparece en el documental <em>El honor de las Injurias</em>, del pintor Carlos Garc&iacute;a-Alix, que tambi&eacute;n ha inmortalizado el edificio sobre lienzo. La pel&iacute;cula analiza la figura de Felipe Sandoval, el <em>Doctor Mu&ntilde;iz</em>, un conocido hombre de acci&oacute;n anarquista que ejerci&oacute; de <em>chequista</em> en el Europa. Un retrato m&aacute;s coral ofrece el trabajo historiogr&aacute;fico &ndash;pero muy accesible para el gran p&uacute;blico-- de Alejandro P&eacute;rez-Olivares, titulado <em>Victoria y control en el Madrid ocupado. Los del Europa (1939-1946)</em>. Por &uacute;ltimo, el cine es uno de los escenarios de la novela negra <em>P&oacute;lvora, tabaco y cuero</em>, del periodista Javier Valenzuela.
    </p><h2 class="article-text">Entre la historia y la batalla cultural</h2><p class="article-text">
        Independientemente de la oportunidad o la justicia de la propuesta, esta se inserta en una clara l&oacute;gica de batalla cultural a prop&oacute;sito de la memoria hist&oacute;rica. La petici&oacute;n llevada en 2021 a los presupuestos participativos se argumentaba enunciando la Ley 52/2007 de 26 de diciembre (conocida como Ley de Memoria Hist&oacute;rica), un texto legal que ha estado en el centro del debate p&uacute;blico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c32127a6-6291-4837-bb52-af2daaf2d77a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El general Prim en la batalla de Tetuan. La imagen que Adecom proponía como ejemplo de una propuesta para un monumento en Tetuán"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El general Prim en la batalla de Tetuan. La imagen que Adecom proponía como ejemplo de una propuesta para un monumento en Tetuán                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No es la &uacute;nica ocasi&oacute;n en la que Adecom ha querido hacer de la historia local del distrito un campo de batalla. En los &uacute;ltimos presupuestos participativos propusieron sin &eacute;xito erigir &ldquo;un monumento significativo del origen del barrio de Tetu&aacute;n&rdquo; en forma de estatua ecuestre del general Prim o de otros militares involucrados en las guerras de Marruecos a las que, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/no-tetuan-no-nacio-campamento-militar-primera-guerra-africa_1_8554498.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">err&oacute;neamente</a>, se atribuye el origen del distrito.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s hist&oacute;rico de la asociaci&oacute;n se sustancia en la organizaci&oacute;n de visitas culturales, que en los &uacute;ltimos meses han incluido excursiones al Valle de los Ca&iacute;dos, al Museo de la Divisi&oacute;n Azul o a la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/pajareria-selva-tienda-bravo-murillo-no-hay-pajaros-si-aguiluchos-franquistas_1_11905582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pajarer&iacute;a Selva</a>, un comercio de Tetu&aacute;n conocido por vender <em>merchandising</em> de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El debate hist&oacute;rico y la batalla cultural a prop&oacute;sito de la guerra se produce en las juntas de distrito con relativa frecuencia. Valga como ejemplo la proposici&oacute;n presentada en Tetu&aacute;n por M&aacute;s Madrid en noviembre de 2022 para rendir homenaje en la Calle Marqu&eacute;s de Viana a las v&iacute;ctimas del bombardeo llevado a cabo en diciembre de 1936 sobre poblaci&oacute;n civil <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/habra-placa-represaliados-checa-europa-no-bombardeadas-mercado-fuencarraleras_1_9808104.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el llamado Mercado de las Fuencarraleras</a>. En este caso, la propuesta fue rechazada por los dos partidos de la derecha. Durante el debate, la entonces concejala presidenta, Blanca Pinedo Texidor (PP), denost&oacute; la Ley de Memoria Democr&aacute;tica por estar &ldquo;pactada con etarras&rdquo;, mientras que los portavoces de VOX y el propio Partido Popular hicieron en sus r&eacute;plicas referencia a las v&iacute;ctimas de la checa del Cine Europa.
    </p><h2 class="article-text">El Cinema Europa y su importancia hist&oacute;rica</h2><p class="article-text">
        El Europa fue el gran cine del extrarradio norte, testigo y ejemplo de la gran dimensi&oacute;n que el barrio de los Cuatro Caminos hab&iacute;a alcanzado ya a la altura de los a&ntilde;os treinta. Obra del arquitecto Luis Guti&eacute;rrez-Soto, es una de sus grandes obras racionalistas &ndash;hermano del cine Barcel&oacute;--, estilo del que fue introductor en Espa&ntilde;a antes de pasarse al herrerianismo franquista despu&eacute;s de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        El cine fue, como la propia barriada, campo de batalla de las ideas y las organizaciones pol&iacute;ticas del momento. Fue el escenario de un recordado mitin de Miguel de Unamuno en 1930 a la vuelta del destierro al que le someti&oacute; la dictadura de Primo de Rivera. Durante la Segunda Rep&uacute;blica por su platea pasaron con frecuencia Largo Caballero, Cipriano Mera y otros l&iacute;deres pol&iacute;ticos de la izquierda. Precisamente por ello, Falange quiso disputar uno de los territorios obreros por excelencia y program&oacute; en febrero de 1936 un mitin en el que se cant&oacute; por primera vez el <em>Cara al sol</em>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la guerra prendi&oacute; en la memoria del vecindario como uno de los grandes cines de un barrio en el que entonces abundaban las pantallas, aunque el Europa ir&aacute; sufriendo una lenta decadencia, encajonado entre los edificios adyacentes y con reformas que desfiguraron sus armoniosas formas. Durante la Transici&oacute;n las primeras figuras pol&iacute;ticas volvieron a reservar su sala para hablar a sus correligionarios. Por all&iacute; pasaron Santiago Carrillo, Javier Solana, Marcelino Camacho,<em> La Pasionaria</em> o Blas Pi&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace muchos a&ntilde;os, el edificio est&aacute; ocupado por la tienda de saneamientos Pereda. En 2021 sufri&oacute; una intensa remodelaci&oacute;n en la que se trat&oacute; de acercar el aspecto del edificio un poco m&aacute;s al original, parcialmente perdido en sucesivas remodelaciones. Se recuper&oacute; la marquesina curva y se cambi&oacute; la cerrajer&iacute;a de las ventanas, cuyo color cobre era uno de los elementos m&aacute;s criticados de su anterior encarnaci&oacute;n. Dentro de poco, de su concurrida fachada en Bravo Murillo colgar&aacute; una nueva placa que celebrar&aacute; sus 96 a&ntilde;os de historia al completo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/placa-extrema-derecha-queria-poner-checa-cine-europa-no-sera-colocada-negarse-propiedad_1_12036503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Feb 2025 14:00:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bd5018ba-87a5-4c1d-b6d8-d156a9c258ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2718374" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bd5018ba-87a5-4c1d-b6d8-d156a9c258ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2718374" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La placa que la extrema derecha quería poner en la "checa" del cine Europa no será colocada al negarse la propiedad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bd5018ba-87a5-4c1d-b6d8-d156a9c258ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tablada 25: la buena salud de los locales de ensayo donde cupieron La Movida, Leño y el Muelle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/tablada-25-buena-salud-locales-ensayo-cupieron-movida-leno-muelle_1_12012880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f91afc9-1dfa-4d1f-b550-1082a020ec2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tablada 25: la buena salud de los locales de ensayo donde cupieron La Movida, Leño y el Muelle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los locales de ensayo más antiguos y míticos de Madrid cumplen 45 años y pronto el Ayuntamiento colocará una placa que recuerde su increíble historia. Son un auténtico museo de la música española y gozan de una gran vitalidad</p><p class="subtitle">Por la noche al Carolina: el directo de Leño, el primer libro sobre La Movida y la segunda peli de Almodóva</p></div><p class="article-text">
        Estamos empezando 2025 y en Somos Tetu&aacute;n a&uacute;n no hab&iacute;amos dedicado el art&iacute;culo que se merece a Tablada 25, los m&iacute;ticos locales de ensayo que este a&ntilde;o cumplir&aacute;n 45 a&ntilde;os abiertos. Detr&aacute;s del gran port&oacute;n met&aacute;lico del edificio, situado en el n&uacute;mero y la calle que el nombre se&ntilde;ala, se abre un gran complejo de <em>cuevas </em>m&aacute;gicas<em> </em>&nbsp;&ndash;antes fue una f&aacute;brica de zumos&ndash; donde se han cocinado un buen n&uacute;mero de canciones adheridas al imaginario sonoro de este pa&iacute;s. Recientemente, se ha aprobado se&ntilde;alizarlo con una de esas placas municipales que dan carta de naturaleza a los lugares que son ya patrimonio de todos.
    </p><p class="article-text">
        Pepe Robles e Hilda G&oacute;mez fueron los capitanes de las primeras cuatro d&eacute;cadas de m&uacute;sica en la calle Tablada. Cuando lo abrieron como cooperativa &ndash;al principio con otros compa&ntilde;eros&ndash; aquello era el viejo Tetu&aacute;n, repleto de casas bajas. Hoy queda en frente uno de los &uacute;ltimo cogollitos de casitas de un piso que recuerdan aquella &eacute;poca &ndash;sobre ellas se alzan las silueta de las Cuatro Torres&ndash; pero Tetu&aacute;n ha cambiado hasta ser casi irreconocible y lo que entonces fue una cu&ntilde;a vanguardista se ha convertido ya en historia de la barriada. Y de la m&uacute;sica espa&ntilde;ola.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cbbc3a95-0802-497b-809c-02e460edde25_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tablada 25 en Laberinto de pasiones"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tablada 25 en Laberinto de pasiones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Charlamos distendidamente con Arturo Pozuelo, actual director de Tablada 25, en su saloncito,  junto a una peque&ntilde;a barra que da servicio a los m&uacute;sicos. Ha puesto de fondo un disco de blues de Albert Collins, &ldquo;es precisamente de 1980 &rdquo;, explica recordando que ese a&ntilde;o abri&oacute; sus puertas Tablada 25. A nuestro alrededor hay guitarras el&eacute;ctricas, cuadros y p&oacute;sters que presumen de toda la gente ilustre que ha ensayado all&iacute;. A simple vista alcanzo a distinguir a Micky, Le&ntilde;o o Los Rodr&iacute;guez. Podr&iacute;amos sumar a Cucharada, Pistones, Mermelada, Miguel R&iacute;os, Las Grecas o Alaska y los Pegamoides, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        Pozuelo explica c&oacute;mo lleg&oacute; el negocio a su vida. &ldquo;Yo conoc&iacute;a Tablada porque hab&iacute;a venido alguna vez a ensayar y me acerqu&eacute; a comprar un plato para una bater&iacute;a. No me lo llev&eacute; porque no me val&iacute;a, pero seg&uacute;n me iba tuve un p&aacute;lpito, me di la vuelta y le pregunt&eacute; a Hilda si segu&iacute;an traspasando el negocio. Tuvimos una conversaci&oacute;n y me lo qued&eacute;. Les deb&iacute; caer en gracia porque hab&iacute;a otras personas interesadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los principios no fueron f&aacute;ciles. &ldquo;Cojo los mandos de Tablada el 6 de marzo de 2020 y el 13 tenemos que cerrar por el confinamiento&rdquo;. Despu&eacute;s de una primera semana de subid&oacute;n, un m&uacute;sico llam&oacute; a Arturo y le dijo que encendiera el televisor. All&iacute;, en la pantalla, estaba el presidente del gobierno. &ldquo;Me he buscado la ruina, pens&eacute;&rdquo;, rememora Arturo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b1b8fb8-9ef8-40c5-bd10-ecb732958e14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un rincón de Tablada 25"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un rincón de Tablada 25                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero la familia de m&uacute;sicos de Tablada lleg&oacute; al acuerdo de que nadie abandonar&iacute;a el barco y &eacute;l pudo negociar una rebaja del alquiler con la casera. Luego, lleg&oacute; una &ldquo;nueva normalidad&rdquo; que casaba mal con la m&uacute;sica: las mascarillas y los aforos reducidos en los locales de ensayo. Pero aqu&iacute; est&aacute;n, celebrando los 45 a&ntilde;os de vida
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Arturo a las salas fue un alivio para mucha gente del ambiente musical, que tem&iacute;a que el traspaso terminara con los locales convertidos en otro negocio m&aacute;s acorde con el tsunami inmobiliario en marcha. Otros locales de ensayo no pudieron sobrevivir a la pandemia, de hecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a58ef5b2-d607-4ef9-a718-2ff6135ece31_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Concierto del grupo punk PVP en 1981 en Tablada 25"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Concierto del grupo punk PVP en 1981 en Tablada 25                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Arturo hizo entonces una peque&ntilde;a reforma para poner los locales al d&iacute;a y darles luz. Ahora, ha vuelto Ana Curra a ensayar, y contin&uacute;an haci&eacute;ndolo Los Enemigos, Def Con Dos y otros grupo de nivel, que coinciden con bandas que aspiran llegar a ser tan grandes como ellos o, simplemente, a disfrutar de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Piensa que la placa puede darle un nuevo impulso tambi&eacute;n. &ldquo;Me anim&oacute; a solicitarla Fernando Arg&uuml;ello, el hermano del m&iacute;tico grafitero <em>Muelle</em>, despu&eacute;s de que pusieran la suya en el barrio de Campamento&rdquo;. Cuenta con humor que insisti&oacute; mucho para lograrlo. &ldquo;Como Tim Robbins en Cadena Perpetua, que se dedica a mandar cartas a las bibliotecas durante a&ntilde;os. No le hacen caso hasta que, de repente, llegan todos los libros que ha pedido de golpe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue. Recibi&oacute; una llamada de la Junta de Distrito para decirle que al d&iacute;a siguiente se pasar&iacute;a por all&iacute; la concejala presidenta de Tetu&aacute;n, que sali&oacute; de los locales con la camiseta de Tablada 25 puesta. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, la colocaci&oacute;n de la placa fue aprobada por unanimidad en la Junta de Distrito de Tetu&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Muelle es, por cierto, una de las &aacute;nimas con rastro en Tablada. Juan Carlos Arg&uuml;ello, <em>Muelle</em>, ensayaba con su grupo de punk <em>Salida de emergencia</em> en la sala 16, donde se conserva una gran firma original pintada con espray en la pared. Hay, adem&aacute;s, otros recuerdo suyos, como una firma con rotulador sobre una fotograf&iacute;a o una intant&aacute;nea suya.
    </p><p class="article-text">
        Pero Tablada 25 es un ente vivo. El d&iacute;a empieza a las 10.30 &ndash;Arturo llega antes para tener todo en orden&ndash; y acaba a las 10 de la noche. Por la ma&ntilde;ana acuden los grupos profesionales cuando tienen que ensayar y algunos profesores. Pero por la tarde es cuando aquello coge ambiente y los fines de semana el trasiego es continuo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayer, por ejemplo, vinieron dos chicos de <em>Rock a la par</em>, un grupo cuyos integrantes tienen discapacidad intelectual, Dani Summers (hijo del cantante de Hombres G) y Kike Rom&aacute;n. Saqu&eacute; las guitarras, un piano y aqu&iacute; estuvimos haciendo m&uacute;sica. Nunca sabes qu&eacute; va a suceder por las tardes en Tablada&rdquo;, cuenta Arturo con palabras que delatan su enamoramiento con el espacio.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que en Tablada 25 se celebraron conciertos m&aacute;s all&aacute; de las actuales improvisaciones. Hab&iacute;a un escenario donde tuvieron lugar grandes actuaciones, que cesaron para asegurar el descanso de los vecinos &ldquo;Aqu&iacute; han tocado grupos como Los Secretos o Le&ntilde;o, entre muchos otros, hay carteles de aquellos conciertos&rdquo;, explica Arturo. 
    </p><p class="article-text">
        La fama del sitio ha llegado hasta sitios inesperados. A veces llegan por sorpresa musicazos que pasan por Espa&ntilde;a y han escuchado hablar de Tablada. &ldquo;Hace poco vino Fidel Nadal [ex Todos tus muertos], un rastafari argentino que ha estado nominado a Grammys. En ese momento no sab&iacute;a qui&eacute;n era&rdquo;, cuenta el director de los locales.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n de Arturo es que Tablada 25 acabe siendo un museo. Reliquias no faltan, pero sabe que podr&iacute;an ser m&aacute;s. &ldquo;Hace poco estuvieron rodando aqu&iacute; un documental sobre la vida de Antonio Flores, que ensayaba en el local 3, y Antonio Villa, su cu&ntilde;ado, me lo dec&iacute;a, que la gente se va a brindar a ceder m&aacute;s cosas&rdquo;, relata mientras ense&ntilde;a un viejo premio concedido a Enrique Urquijo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Poco despu&eacute;s, se&ntilde;ala una vetusta funda de bajo con una calavera dibujada que Nacho Canut regal&oacute; en su d&iacute;a a Ferni Presas (Gabinete). &ldquo;La he visto en muchas grabaciones de la &eacute;poca&rdquo;, comenta, y a&ntilde;ade que Tablada 25 tiene un s&oacute;tano sin utilizar que ambiciona poder acondicionar como sala polivalente y museo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la charla, Arturo nos ense&ntilde;a todo el espacio, se&ntilde;alando con aut&eacute;ntica devoci&oacute;n cada uno de los carteles o fotograf&iacute;as de &eacute;poca que adornan los pasillos que dan paso a los locales. Visitamos, por ejemplo, el n&uacute;mero 2, donde ensayaban Gabinete Caligari. &ldquo;Ferni Presas y Edi Clavo siguieron viniendo a tocar mucho tiempo despu&eacute;s de que se disolviera el grupo. Hasta la pandemia no se movieron del local, estuvieron desde el principio del todo hasta 2022&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Una prueba del destilado musical que encierran las paredes de Tablada 25 est&aacute; en YouTube. Con un poco de paciencia, uno puede encontrar conviviendo all&iacute; las escenas que Almodovar rod&oacute; para <em>Laberinto de pasiones</em> con una entrevista reciente a Sidonie o con los ensayos de un mont&oacute;n de grupos emergentes. Tablada 25 tiene historia, pero tambi&eacute;n vida. A la p&aacute;tina cultural acumulada durante d&eacute;cadas, Arturo va a&ntilde;adiendo sus propios fetiches, como las fotos en blanco y negro de su padre (que fue m&uacute;sico) o una vieja cinta pirata de la Polla R&eacute;cords que compr&oacute; en su d&iacute;a en El Rastro. Y cuenta que no tiene intenci&oacute;n de moverse del lugar hasta al menos los setenta a&ntilde;os. <em>The show must go on, </em>parece<em>.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/tablada-25-buena-salud-locales-ensayo-cupieron-movida-leno-muelle_1_12012880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2025 00:00:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1f91afc9-1dfa-4d1f-b550-1082a020ec2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="152222" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1f91afc9-1dfa-4d1f-b550-1082a020ec2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="152222" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tablada 25: la buena salud de los locales de ensayo donde cupieron La Movida, Leño y el Muelle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1f91afc9-1dfa-4d1f-b550-1082a020ec2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vecinos dibujan todos los cines que hubo en Tetuán en un libro que recupera su historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vecinos-dibujan-cines-hubo-tetuan-libro-recupera-historia_1_11992586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c69d5e76-9998-4ce3-a9da-d1438a6f9193_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110198.jpg" width="3476" height="1955" alt="Vecinos dibujan todos los cines que hubo en Tetuán en un libro que recupera su historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Actualmente no queda ningún cine en Tetuán pero llegó a haber quince, la mayoría de ellos en la calle Bravo Murillo. El historiador Antonio Ortiz ha unido fuerzas con los alumnos de la academia de arte local La Artigua y otros vecinos para recuperar la historia de casi cuarenta cines que marcaron la historia del distrito</p><p class="subtitle">Supermercados, gimnasios, prostíbulos…arqueología de los viejos cines de Tetuán </p></div><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2012 no hay ning&uacute;n cine en el distrito de Tetu&aacute;n. El &uacute;ltimo pase en el Lido dejaba hu&eacute;rfano ese a&ntilde;o un distrito donde llegaron a convivir quince cines, la mayor&iacute;a de ellos en la calle de Bravo Murillo. Lugares que defin&iacute;an una ciudad que empez&oacute; a morir con el siglo XX, cuyos recuerdos -a veces en forma de supermercados usurpadores- siguen siendo parte de la vida de varias generaciones de vecinos, sin embargo.
    </p><p class="article-text">
        Y si no sale en los libros de historia hay que escribirlos. Esto es lo que ha hecho el historiador Antonio Ortiz (de la Casa Vecinal de Tetu&aacute;n), que lleva a&ntilde;os documentando todos los cines que ha habido en Tetu&aacute;n, treinta y nueve, incluidos los de verano. Hace pocas fechas mand&oacute; a imprenta <a href="https://cordelesdehesavilla.blogspot.com/p/cines-de-tetuan.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ilustrando los cines de Tetu&aacute;n,</a> un volumen en el que han participado hasta cincuenta y cinco personas entre ilustradores y vecinos que han prestado su memoria sobre el cinemat&oacute;grafo en Tetu&aacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd3b0e33-6646-4cdb-9c40-f3032988e30e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Salón Luminoso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Salón Luminoso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El proyecto ven&iacute;a gest&aacute;ndose desde hace a&ntilde;os, nos explica Antonio Ortiz. &ldquo;Me llamaba la atenci&oacute;n que los cines son algo m&aacute;s que un lugar para ver pel&iacute;culas, son espacios para el barrio, que est&aacute;n en la memoria de la gente. Esto se junt&oacute; con que empec&eacute; a encontrar en el Archivo de Villa informaci&oacute;n sobre cines de Tetu&aacute;n, algunos de los que no se suele hablar, especialmente los de verano&rdquo;, relata el historiador y vecino.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s hist&oacute;rico de Ortiz se cruz&oacute; un buen d&iacute;a con sus clases de pintura en la academia <a href="https://laartigua.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Artigua</a>, situada tambi&eacute;n en Tetu&aacute;n. Cayetana Gonz&aacute;lez, que la regenta, involucr&oacute; a los alumnos y alumnas en el proyecto. El autor hizo una exposici&oacute;n de su investigaci&oacute;n para los alumnos , que sirvi&oacute; como se&ntilde;al de salida de la colorida empresa colectiva de ilustrarlos todos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dcc0dfc9-6184-472e-861f-6bde4434351b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ambiente del cine Montija"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ambiente del cine Montija                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;A nosotras nos gusta gusta crear pi&ntilde;a, un poco por hacer barrio. Luego, hay una cosa que a m&iacute; me emociona mucho de este proyecto: es como si el tiempo se plegara sobre s&iacute; mismo. Hay dos momentos de la historia que conviven ah&iacute;, como en uno solo, en este caso en una hoja de papel. La historia de un cine convive con su reinterpretaci&oacute;n actual. La de una persona de ahora, o quiz&aacute; no, quiz&aacute;s una persona de anta&ntilde;o pero que lee esa ilustraci&oacute;n con los ojos de ahora&rdquo;, explica la artista, que no puede evitar emocionarse recordando a los alumnos, que son tambi&eacute;n vecinos, escarbando en sus recuerdos durante la presentaci&oacute;n de Ortiz en la academia.
    </p><p class="article-text">
        Pedro es uno de los alumnos de La Artigua que ha colaborado con las ilustraciones. A &eacute;l le ha tocado el cine Arizona (en el calle Naranjo), aunque tambi&eacute;n dibuj&oacute; otros, como el Tetu&aacute;n, que es realmente el de su infancia. &ldquo;Yo nac&iacute; en la calle Alonso Castrillo, al ladito del cine Tetu&aacute;n, en el n&uacute;mero 15 (que ahora es el 13). Nuestra casa estaba en la acera de los impares, de manera que nac&iacute; en Chamart&iacute;n de la Rosa, aunque la acera de enfrente ya era Madrid&rdquo;, explica haciendo alusi&oacute;n a los momentos en los que la parte norte del distrito a&uacute;n no se hab&iacute;a anexionado a la capital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e467619f-5bfe-414b-90c3-5ffcbc1ec52f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cine Sorrento"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cine Sorrento                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &Eacute;l no conoci&oacute; a su abuelo, que muri&oacute; en 1939, pero a trav&eacute;s de su padre supo que el cine de su barrio llevaba incorporado su recuerdo. &ldquo;&Eacute;l era herrero y pocero; siempre cont&oacute; mi padre que, cuando se hizo el cine en los a&ntilde;os treinta, los herrajes y las barandillas los hizo el abuelo y las instalaron ellos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un cine modernista precioso, con una sala de butacas muy amplia. Ten&iacute;a arriba un palquito peque&ntilde;o donde estaban las c&aacute;maras de proyecci&oacute;n. Un cine de barrio chiquit&iacute;n y muy coqueto&rdquo;, describe. Para Pedro, como para todos los chavales de aquella &eacute;poca, cine era sin&oacute;nimo de ocio. &ldquo;&Iacute;bamos al cine todas las semanas, a sesi&oacute;n dobles. En el barrio &eacute;ramos todos cin&eacute;filos porque hab&iacute;a muchos cines&rdquo;, cuenta divertido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del Tetu&aacute;n, recuerda la inauguraci&oacute;n del Lido (que actualmente es un supermercado). &ldquo;Tuvo la primera pantalla en Todd-AO, un sistema de proyecci&oacute;n con tres c&aacute;maras a la vez sobre una pantalla semicircular. Lo inauguraron con la pel&iacute;cula <em>El desierto viviente</em> y recuerdo haberla ido a ver con mis padres&rdquo;, alcanza a recordar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0918aba8-4fc5-403c-b9fd-b9fc66e25309_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cine Hernani, ilustración que evoca uno de los cines de verano que aparecen en el libro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cine Hernani, ilustración que evoca uno de los cines de verano que aparecen en el libro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los cines, reducidos a meros <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/supermercados-gimnasios-prostibulos-arqueologia-viejos-cines-tetuan_1_6466747.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">restos arqueol&oacute;gicos</a> en el actual distrito de Tetu&aacute;n, son protagonistas de la memoria de los vecinos y tambi&eacute;n del desarrollo urbano de la ciudad. Como ejemplo de su importancia social, en relaci&oacute;n a su historia, Ortiz nos habla del cine Montija.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este <em>palacio de las pipas</em> era a uno de los que m&aacute;s frecuentados por las personas de izquierda durante el franquismo porque ten&iacute;a dos entradas. Si ven&iacute;a la polic&iacute;a se pod&iacute;a salir por la trasera, que estaba en la calle Topete&rdquo;, cuenta el historiador. El libro recoge tambi&eacute;n la memoria de un antiguo militante que lo recalca: &ldquo;All&iacute;, en las v&iacute;speras de un 1&ordm; de Mayo del a&ntilde;o 72 o 73, dimos un mitin en el descanso de la sesi&oacute;n continua porque hab&iacute;an asesinado a un obrero de la construcci&oacute;n en San Adri&aacute;n del Bes&oacute;s&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e12d9407-6d37-4db9-b2a0-35f13d740b55_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cine Chamartín"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cine Chamartín                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Son muchos los ejemplos de m&iacute;tines y otros actos pol&iacute;ticos en cinemat&oacute;grafos -<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/europa-cine-cuenta-historia-politica-siglo-xx-espanol_1_7387689.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Europa</a> se lleva la palma- que surcan el libro, como tambi&eacute;n detalles que dibujan el desarrollo de Tetu&aacute;n. &ldquo;Cuando la Compan&iacute;a Metropolitana proyecta el metro y urbaniza la zona de Reina Victoria aparece tambi&eacute;n el cine Metropolitano. Algo parecido sucede con otros cines, como el Lido [en los a&ntilde;os 50], del que se dice que era ya digno de la ciudad. Antes de eso se hablaba de cines populares, que son al fin y al cabo a los que iba la gente trabajadora que habitaba la barriada&rdquo;, explica Antonio Ortiz.
    </p><p class="article-text">
        De momento, Ortiz ha hecho una primera tirada del libro que el medio centenar de colaboradores del mismo guardar&aacute; sin duda como un tesoro, pero pronto ser&aacute; posible tambi&eacute;n adquirirlo para el resto, seg&uacute;n nos confirma el autor. En el pr&oacute;logo, la escritora y vecina de Tetu&aacute;n Marian Gim&eacute;nez rescata los versos de una conocida canci&oacute;n -&ldquo;Cine, cine, cine / m&aacute;s cine por favor&rdquo;- y la autora de la introducci&oacute;n (Rosal&iacute;a Gal&aacute;n, otra vecina de tiempo) recuerda aquellos lugares m&aacute;gicos, centrales para el barrio, donde &ldquo;se pod&iacute;a comer, echarse la siesta, merendar, cenar, hacer novillos, hacer manitas y lo que se terciara en la fila de los mancos&rdquo;. Hoy, no hay ya ning&uacute;n cine en Bravo Murillo, que fue una de las sendas del celuloide de esta ciudad, pero sus vecinos siguen dibuj&aacute;ndolos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vecinos-dibujan-cines-hubo-tetuan-libro-recupera-historia_1_11992586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jan 2025 13:00:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c69d5e76-9998-4ce3-a9da-d1438a6f9193_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110198.jpg" length="3694173" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c69d5e76-9998-4ce3-a9da-d1438a6f9193_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110198.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3694173" width="3476" height="1955"/>
      <media:title><![CDATA[Vecinos dibujan todos los cines que hubo en Tetuán en un libro que recupera su historia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c69d5e76-9998-4ce3-a9da-d1438a6f9193_16-9-discover-aspect-ratio_default_1110198.jpg" width="3476" height="1955"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El olvidado primer mercado de Cuatro Caminos cuyos muros neomudéjares acabaron abrazando un edificio del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/olvidado-primer-mercado-cuatro-caminos-cuyos-muros-neomudejares-acabaron-abrazando-edificio-siglo-xxi_1_11893291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11b63d2c-af95-4bf4-a373-cb2d6a179191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El olvidado primer mercado de Cuatro Caminos cuyos muros neomudéjares acabaron abrazando un edificio del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parte de las fachadas del mercado de San Antonio de Padua, inaugurado en 1919 como primer mercado techado de Cuatro Caminos, se conservan en el primer tercio de un moderno edificio del siglo XXI</p><p class="subtitle">Avenida de Reina Victoria: la diversidad como patrimonio urbano a preservar </p></div><p class="article-text">
        Muchos nos hemos sorprendido al encontrarnos en por el n&uacute;mero 7 de la Avenida de Reina Victoria, muy cerca de Cuatro Caminos, un moderno edificio acristalado cuya parte baja est&aacute; recubierta por la fachada de otro edificio anterior de ladrillo, con una profusa decoraci&oacute;n a base de ladrillo y azulejo. Hasta hace unos a&ntilde;os, el bajo comercial estaba ocupado por una oficina del Ayuntamiento de Madrid y, desde hace un tiempo, por un negocio privado.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo edificio, que fue construido en el a&ntilde;o 2005, respet&oacute; parte de las fachadas del antiguo mercado de San Antonio de Padua, en la avenida y hacia la peque&ntilde;a calle de Esquilache. No hemos encontrado noticia de qui&eacute;n fue el arquitecto (en <a href="https://fcoam.eu/guia/L2/L2.235.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la base de datos del Colegio de Arquitectos de Madrid </a>figura hu&eacute;rfano), aunque en algunos sitios se lo atribuyen a Miguel &Aacute;lvarez Naya. No ser&iacute;a extra&ntilde;o que se hubiera ocupado este arquitecto municipal puesto que cuadra con su participaci&oacute;n en otros edificios industriales (es autor, por ejemplo de la Serrer&iacute;a Belga de la calle Alameda) y con su gusto por el modernismo que se deja ver <em>madirada</em> con el neomud&eacute;jar en la fachada que a&uacute;n se conserva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1eea6111-8f7c-430a-8329-496ae8dd1f61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mercado de San Antonio. La tienda de discos M.F. es muy recordada por los vecinos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mercado de San Antonio. La tienda de discos M.F. es muy recordada por los vecinos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo lleg&oacute; el primer mercado cubierto a los Cuatro Caminos</h2><p class="article-text">
        Cuando Madrid empieza a mirar hacia su extrarradio norte, crecido informalmente a las puertas de la ciudad, lo hace a menudo como un espacio de comercio informal. La venta callejera hac&iacute;a de la calle de Bravo Murillo un inmenso mercado callejero en el que se abastec&iacute;an sus vecinos y los madrile&ntilde;os que sal&iacute;an a comprar en busca de mejores precios, ya que algunos productos aforaban impuestos al atravesar, precisamente, Cuatro Caminos. Las descripciones que aparecen en la prensa a filiales del XIX y principios del siglo XX utilizan met&aacute;foras de eco colonial en sus descripciones, como aduar o zoco marroqu&iacute;, para hacer hincapi&eacute; en la necesidad de <em>salubrizar </em>la barriada.
    </p><p class="article-text">
        Pronto empezaron  a pedir al Ayuntamiento la construcci&oacute;n de un mercado cubierto vecinos agrupados y algunas figuras influyentes en el nuevo vecindario. Algunos de ellos, conviene tenerlo en cuenta, eran los industriales de la barriada, es decir, comerciantes con establecimiento cuyos pagos al municipio est&aacute;n regulados, por lo que la venta callejera supon&iacute;a una competencia desleal para sus intereses. Valga como ejemplo de nota aparecida en la prensa esta nota aparecida en el peri&oacute;dico <em>Espa&ntilde;a </em>en 1904:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es digna de censura la pasividad que preside todos los actos de nuestro Ayuntamiento. Hace varios a&ntilde;os existe en la acera de la derecha de la calle de Bravo Murillo, a partir de la glorieta de los Cuatro Caminos, una larga fila de puestos fijos, donde se expenden carnes fritas al aire libre, pescados y verduras. Aparte de lo antiest&eacute;tico de su aspecto, producen emanaciones nada agradables, que aumentan en cuanto caen cuatro gotas, por tener estos vendedores convertida la carretera en dep&oacute;sito de desperdicios, y son un estorbo para la circulaci&oacute;n. No se ocultar&aacute; a nuestros ediles lo conveniente que ser&iacute;a hacer desaparecer todos estos puestos, que viven sin licencia municipal de ning&uacute;n g&eacute;nero, y construir un mercado, para lo que existen en los Cuatro Caminos terrenos en inmejorables condiciones y capitales particulares dispuestos a emprender las obras&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2116c05e-fd2e-4361-9aea-58806ea35f56_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista lateral del mercado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista lateral del mercado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En realidad, la imagen de los cajones atestando las calles y formando mercados hab&iacute;a sido la normal en Madrid hasta hac&iacute;a algunas d&eacute;cadas. El primer mercado cubierto fue el de San Ildefonso, que se construy&oacute; en 1835. A partir de ese a&ntilde;o empezaron a levantarse el resto, lo que no acab&oacute; ni mucho menos con la venta en la calle, que a menudo se extend&iacute;a por los alrededores de los nuevos mercados. Eliminar por completo la venta ambulante fue durante los siguientes a&ntilde;os un tema peliagudo para el ayuntamiento, puesto que daba de comer a mucha gente en dos sentidos diferentes: a quienes la ejerc&iacute;an y a quienes compraban su sustento en mercados callejeros en las barriadas que a&uacute;n no ten&iacute;an suficientes puestos de mercado para alimentarlas.
    </p><p class="article-text">
        Los tr&aacute;mites para la licitaci&oacute;n del mercado de los Cuatro Caminos comenzaron en 1915 y el edificio fue una realidad <em>inaugurable</em> en 1919. El mercado cubierto vino a unirse al resto de hitos y servicios del entorno de la glorieta, que m&aacute;s o menos en los mismos a&ntilde;os llegaban a una barriada hu&eacute;rfana de atenci&oacute;n municipal. En los alrededores estaban la casa de socorro, el <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/trinidad-arche-maestra-republica-pionera-durante-guerra-franquismo_1_8621134.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colegio Cervantes</a>, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/historia/historia-primera-biblioteca-popular-madrid-105-anos-lecturas-contemplan_1_6489933.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la biblioteca popular</a> o la parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora de los &Aacute;ngeles. Justo enfrente, se levantaron los edificios Titanic que a&uacute;n dominan las alturas de la glorieta. Fue la misma compa&ntilde;&iacute;a Metropolitana que llev&oacute; el metro a la barriada, en la que fue la primera l&iacute;nea de la red, y urbaniz&oacute; Reina Victoria. La misma que hab&iacute;a levantado las cocheras justo al lado del mercado, que fueron derribadas en 2021 tras una larga lucha vecinal por su conservaci&oacute;n. De la enorme infraestructura hoy solo queda, precisamente, el viejo muro de perfil dentado en la calle Esquilache, junto a una de las fachadas del mercado. Un callej&oacute;n sin salida en donde a menudo se ruedan anuncios que alberga los muros solitarios del primer barrio de Cuatro Caminos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/olvidado-primer-mercado-cuatro-caminos-cuyos-muros-neomudejares-acabaron-abrazando-edificio-siglo-xxi_1_11893291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Dec 2024 00:00:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/11b63d2c-af95-4bf4-a373-cb2d6a179191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="219681" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/11b63d2c-af95-4bf4-a373-cb2d6a179191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="219681" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El olvidado primer mercado de Cuatro Caminos cuyos muros neomudéjares acabaron abrazando un edificio del siglo XXI]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/11b63d2c-af95-4bf4-a373-cb2d6a179191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida como maestro en los Cuatro Caminos de Abelardo Saavedra, el anarquista errante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vida-maestro-cuatro-caminos-abelardo-saavedra-anarquista-errante_1_11775370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbc0e7a9-8b58-44d5-9615-31ac9a832fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida como maestro en los Cuatro Caminos de Abelardo Saavedra, el anarquista errante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abelardo Saavedra Toro dirigió una escuela para hijos de obreros en el barrio de Cuatro Caminos a principios del siglo XX. A lo largo de su vida vivió en Cádiz, Sevilla, Madrid, Barcelona, Cuba o Francia, entre otros lugares. En todos los sitios hizo de militancia anarquista un instrumento de cambio social</p><p class="subtitle">La infancia madrileña de Federica Montseny, entre el Madrid rural y el intelectual </p></div><p class="article-text">
        Seguramente, no les suena el nombre Abelardo Saavedra Toro pero tiene una vida que no cabe en un art&iacute;culo. Nacido en la localidad gaditana de Villamart&iacute;n en 1860, pronto destac&oacute; como propagandista y militante anarquista en tierras andaluzas. Cuando muere &ndash;con las botas puestas&ndash; en 1938 habr&aacute; pasado muchas d&eacute;cadas de activismo, fundado varios peri&oacute;dicos, pisado c&aacute;rceles en distintos pa&iacute;ses y dirigido una escuela en los Cuatro Caminos, que es el momento sobre el que hoy haremos <em>zoom</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su biograf&iacute;a era una l&iacute;nea llena de agujeros hasta que Aurelio Fern&aacute;ndez Fuentes, bisnieto del personaje, public&oacute; en 2021 <em>Saavedra. Un anarquismo, </em>una biograf&iacute;a en cuya lectura el lector va acompa&ntilde;ando al autor en el proceso de investigaci&oacute;n a lo largo de distintos pa&iacute;ses, durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Saavedra llega a Madrid en 1904 procedente de Andaluc&iacute;a &nbsp;&ndash;despu&eacute;s de salir de la c&aacute;rcel&ndash; y permanecer&aacute; en la capital hasta agosto de 1906, cuando marchar&aacute; a Barcelona. Nada m&aacute;s llegar, tiene ya un c&iacute;rculo de afinidad libertaria en la ciudad y un destino. Sus conocidos son los anarquistas que, en Madrid, pululan alrededor de la familia Urales &ndash;Juan Monteny y Soledad Gustavo&ndash; que en aquella &eacute;poca viven en la calle Donoso Cort&eacute;s, desde donde llevan a cabo su actividad editorial. En aquellos contornos del extrarradio, m&aacute;s identificados en aquella &eacute;poca con el barrio arrabalesco de los Cuatro Caminos que con el Chamber&iacute; del ensanche, se movieron personajes ilustres de <em>la idea</em> como Ferm&iacute;n Salvoechea o el m&eacute;dico Pedro Vallina, entre otros militantes que encontraron acomodo en las publicaciones <em>La Revista Blanca</em> o <em>Tierra y Libertad</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c2f0ead-3acd-47f2-a3d8-208c4506dc97_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Portada del libro Saavedra. Un anarquismo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Portada del libro Saavedra. Un anarquismo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La calle Hernani, donde estaba la escuelita, fue una de las que primero se urbaniz&oacute; en el extrarradio norte y en ella aflor&oacute; pronto, tambi&eacute;n, la vida barrial. En el n&uacute;mero 5 exist&iacute;a un peque&ntilde;o teatro, que las cr&oacute;nicas describen como cochambroso, que serv&iacute;a de escenario para todo en la barriada. Lo mismo se llevaban a cabo reuniones para tratar asuntos de &iacute;ndole vecinal que se montaba un mitin pol&iacute;tico o, por supuesto, se representaba una obra teatral.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y la plaza madrile&ntilde;a que ha de ocupar es la escuela para hijos de trabajadores situada en la calle Hernani, una de las que primero se urbaniz&oacute; en el extrarradio norte, donde aflor&oacute; pronto, tambi&eacute;n, la vida barrial. En el n&uacute;mero 5 hab&iacute;a un teatro que serv&iacute;a lo mismo para hacer un mitin pol&iacute;tico, que una reuni&oacute;n vecinal o, claro, ver una representaci&oacute;n teatral. En el mismo n&uacute;mero se abre la escuela racionalista con fondos recaudados en Villa Constancia, el conocido merendero de la glorieta de Cuatro Caminos regentado por Canuto Gonz&aacute;lez, que adem&aacute;s de tabernero era uno de los hombres de m&aacute;s peso en la barriada y un prominente republicano federal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a25de87c-d1a6-4c89-9ab8-eaebd36045ee_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Abelardo Saavedra en su último años de vida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Abelardo Saavedra en su último años de vida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La escuela contaba con dos locales &ndash;uno para cada sexo&ndash; donde daban clases a menores y, ya en la tarde noche, tambi&eacute;n a sus padres. Ten&iacute;a plaza en la escuela tambi&eacute;n una maestra llamada Concepci&oacute;n Mart&iacute;nez. Por sus propios escritos en el Tierra y Libertad sabemos de la importancia que Saavedra conced&iacute;a a la educaci&oacute;n como herramienta emancipatoria de la clase trabajadora. Una escuela era, a su manera, tambi&eacute;n propaganda por el hecho. Como en otras escuelas racionalistas, el aprendizaje al aire libre era fundamental y se llevaba a cabo en unos terrenos prestados junto a la Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        La fundaci&oacute;n del colegio se deb&iacute;a a La Educaci&oacute;n de El Porvenir, una sociedad nacida para la creaci&oacute;n de escuelas laicas fundada en Centro Obrero Societario del n&uacute;mero uno de la Costanilla de los &Aacute;ngeles. Este fue tambi&eacute;n escenario en el que se movi&oacute; Saavedra y, los barrios populares del sur, otro de los escenarios de su etapa madrile&ntilde;a, llegando a vivir con su familia en una corrala de Lavapi&eacute;s y dando m&iacute;tinr anarquistas en el teatro Barbieri.
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con su estancia en Cuatro Caminos como director de la escuela sucedi&oacute; un hecho tr&aacute;gico en el que murieron numerosos trabajadores, la mayor&iacute;a de la zona: el <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/obreros-sepultados-explosion-rabia-popular-mayor-accidente-laboral-madrid-tuvo-lugar-actual-parque-tercer-deposito-chamberi_1_10283529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hundimiento del tercer dep&oacute;sito de agua del Canal de Isabel II</a> en 1905, que ocasion&oacute; la muerte de al menos 30 personas y dej&oacute; m&aacute;s de 50 heridos. Algunas de las personas que se destacaron en la movilizaci&oacute;n popular de protesta que se llev&oacute; a cabo ese mismo d&iacute;a en los Cuatro Caminos pertenec&iacute;an al entorno de republicanos federales y anarquistas que pululaban por los locales de Hernani y la taberna de Canuto Gonz&aacute;lez. El propio Abelardo Saavedra particip&oacute; como orador en un mitin sobre el hecho en el centro obrero de la Costanilla de los &Aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        Saavedra se involucr&oacute; tambi&eacute;n en otras luchas activas como las del inquilinato y tuvo roces con los frailes del barrio, que ostentaban el casi monopolio de la ense&ntilde;anza en el suburbio. Sin embargo, la vida errante del propagandista hac&iacute;a que no pudiera estar demasiado tiempo quieto, y con frecuencia sal&iacute;a de Madrid &ndash;hacia donde llegara el tren&ndash; para hacer giras de propaganda. En estas labores le acompa&ntilde;aban Francisco Gonz&aacute;lez Sola, Antonio Ojeda o Jos&eacute; S&aacute;nchez Rosa, con quienes form&oacute; la Agrupaci&oacute;n 4 de mayo, que se hizo cargo de la edici&oacute;n del Tierra y Libertad.
    </p><p class="article-text">
        Las causas pendientes por delito de imprenta se amontonaban unas encima de las otras y las entradas y salidas en prisi&oacute;n fueron moneda corriente a lo largo de toda su vida. Cuenta Fern&aacute;ndez Fuentes en su biograf&iacute;a que lleg&oacute; a escuchar varias versiones familiares de una an&eacute;cdota acerca de c&oacute;mo vino desde T&aacute;nger para conocer a su primera nieta, Amor Fern&aacute;ndez Saavedra, el 23 de mayo de 1906. Saavedra se present&oacute; en Madrid disfrazado con un gorrillo marroqu&iacute; y un monito.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico Tierra y Libertad dej&oacute; de aparecer coincidiendo con el atentado de Mateo Morral contra Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Saavedra hab&iacute;a conocido a Morral en uno de sus viajes a Sabadell y en la escuela de Ferrer i Guardia, de la que el casi regicida era bibliotecario. Cabe recordar, por cierto, que Morral hizo parada en su huida en la taberna del ya mencionado Canuto Gonz&aacute;lez, a pocos metros de la escuela de la calle Hernani, y es posible que pasara por la redacci&oacute;n del Tierra y Libertad en la gira que hizo por toda la ciudad antes de tirar la bomba.
    </p><p class="article-text">
        El atentado, como sol&iacute;a ser habitual, supuso la detenci&oacute;n indiscriminada de anarquistas madrile&ntilde;os, entre ellos Saavedra y su hijo de solo diecis&eacute;is a&ntilde;os. Trasladaron entonces el Tierra y Libertad a Barcelona, lo que no ser&iacute;a nada m&aacute;s que una nueva parada en una vida en constante exilio hacia Francia, Argelia o Cuba, donde vivi&oacute; de nuevo andanzas que dar&iacute;an para un art&iacute;culo como este en un diario de la isla caribe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Expulsado de Cuba en 1911, volvi&oacute; de nuevo a Madrid brevemente, para recalar luego en Canarias, Sevilla, Barcelona o Melilla. A pesar de su edad, en 1936 se traslada desde Barcelona, donde viv&iacute;a entonces, al frente aragon&eacute;s, antes de morir el 7 de noviembre de 1938. Para entonces, hab&iacute;a acumulado a sus espaldas d&eacute;cadas de militancia en pos de la revoluci&oacute;n, fundado diversos peri&oacute;dicos, hablado en centenares de estrados, entrado en la c&aacute;rcel en distinto pa&iacute;ses y dejado una biograf&iacute;a tan densa como desconocida para la mayor&iacute;a de nosotros hasta hace pocas fechas. Una vida con muchas vidas entre las que est&aacute; tambi&eacute;n la de maestro en la incipiente barriada de los Cuatro Caminos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/SomosTetuan/"  target="_blank">Facebook</a> o <a href="https://bsky.app/profile/somostetuan.bsky.social/" target="_blank">Bluesky</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/vida-maestro-cuatro-caminos-abelardo-saavedra-anarquista-errante_1_11775370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2024 00:00:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cbc0e7a9-8b58-44d5-9615-31ac9a832fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="24890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cbc0e7a9-8b58-44d5-9615-31ac9a832fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vida como maestro en los Cuatro Caminos de Abelardo Saavedra, el anarquista errante]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cbc0e7a9-8b58-44d5-9615-31ac9a832fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
