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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/amigos-seguidores-redes-sociales-han-cambiado-forma-seres-humanos-entendemos-ahora-amistad_132_13250110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da333558-e62c-4f65-b47e-d4bbb56c49d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Responder rápido, compartirlo todo o estar siempre disponibles. Las redes imponen nuevas reglas en la forma de relacionarnos y también a quién consideramos nuestros amigos. La docente de la Universidad de Alcalá, Mirian Checa, señala que “un gran número de seguidores dan, en ocasiones, una falsa sensación de conexión, que se puede traducir en importantes sentimientos de soledad no deseada”</p><p class="subtitle">El historiador de 29 años que ha convertido el archivo de un pueblo manchego en un fenómeno en Instagram</p></div><p class="article-text">
        Se suele decir que quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero &iquest;y si este refr&aacute;n popular no pudiese utilizarse en la sociedad actual? &iquest;Son nuestras relaciones de amistad m&aacute;s superficiales? O quiz&aacute;s &iquest;hemos cambiado la forma de relacionarnos a trav&eacute;s de las pantallas?
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las plataformas, redes sociales y otras aplicaciones que han surgido con el auge de internet se crearon para fortalecer las amistades o <a href="https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse en contacto a pesar de la distancia</a> y el tiempo. Sin embargo, parece que a medida que nos conectamos m&aacute;s en el espectro internauta, la soledad en la vida real cada vez es m&aacute;s patente.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, en redes sociales vemos c&oacute;mo la gente comparte su vida, sus viajes, sus sentimientos, -tanto los de felicidad como esos d&iacute;as en los que la vida &lsquo;se nos hace bola'- y la sensaci&oacute;n es totalmente la contraria-. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando no tenemos con qui&eacute;n compartir aquello que nos sucede? &iquest;Son iguales las amistades creadas a partir de la red que las de la vida <em>offline</em>?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un niño usa una tablet y dos móviles                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mirian Checa, directora del Departamento de Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de Alcal&aacute; (UAH) y profesora titular del &Aacute;rea de Psicolog&iacute;a Evolutiva y de la Educaci&oacute;n en esta instituci&oacute;n educativa, nos explica que hasta el momento presente &ldquo;nunca hab&iacute;amos tenido tantas posibilidades de conexi&oacute;n social&rdquo;. Sin embargo, considerar a alguien nuestro amigo es algo que ha ido cambiando, sobre todo en edades tempranas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Confundimos amigos con seguidores?</h2><p class="article-text">
        La necesidad de tener una amistad &ldquo;ha existido siempre&rdquo; para las personas, como seres sociales, sobre todo &ldquo;porque es fundamental sentirnos parte de un grupo&rdquo;. Construir lazos de amistad est&aacute; patente en &ldquo;todas las etapas evolutivas&rdquo;, pero &ldquo;sobre todo en la adolescencia, que es cuando estamos construyendo nuestra identidad y la importancia de las relaciones de amistad es clave&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Mirian Checa expone que las amistades en la actualidad no solo se producen en un contexto privado, &ldquo;sino que son continuas y m&aacute;s visibles a esa exposici&oacute;n social, tambi&eacute;n m&aacute;s expuestas a la opini&oacute;n de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunas redes sociales como <a href="https://www.facebook.com/elDiarioCastillaLaMancha/?locale=es_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook</a> -cuyo principal punto de partida era conectar a personas que se hab&iacute;an conocido en el pasado y pudiesen mantener el contacto- hablan de &lsquo;amigos&rsquo;, sin embargo, otras como <a href="https://x.com/elDiarioesCLM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">X</a> o <a href="https://www.instagram.com/eldiarioclm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a> cifran en &lsquo;seguidores&rsquo; y &lsquo;seguidos&rsquo; aquellas personas con las que se supone que el usuario o la usuaria tienen una cierta reciprocidad, bien sea por el contenido que publican o porque han interactuado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En edades tan tempranas, la identidad no está todavía construida, y tampoco aspectos fundamentales como la autoestima, que va a depender en gran medida de la validación social de los demás, o también el pensamiento crítico, fundamental para analizar con criterio los contenidos que visualizan en redes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta distinci&oacute;n no es algo aislado, pues tiene que ver con c&oacute;mo est&aacute;n construidas esas redes sociales y cu&aacute;l es el objetivo de cada una de ellas. Cada vez m&aacute;s, aquellas plataformas que nacieron con una motivaci&oacute;n de crear redes de contacto est&aacute;n evolucionando a aspectos comercializables, donde el consumo feroz de contenido lo copa todo. 
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a estas redes sociales y construimos un perfil conectando con personas que conocemos en el &aacute;mbito presencial, pero a medida que avanza el tiempo, tambi&eacute;n podemos crear lazos de amistad &lsquo;megusteando&rsquo; o reaccionando al contenido que otras personas cuelgan en su perfil. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hay que tener en cuenta que &ldquo;puede ocurrir que haya cierta confusi&oacute;n ente el n&uacute;mero de amigos o seguidores con el apoyo emocional real o las relaciones m&aacute;s profundas. Un gran n&uacute;mero de seguidores dan, en ocasiones, una falsa sensaci&oacute;n de conexi&oacute;n, que se puede traducir en sentimientos de soledad no deseada importante&rdquo;, explica la docente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales no aíslan por sí mismas, pero el problema aparece cuando sustituyen de forma excesiva los espacios presenciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Mirian Checa, tambi&eacute;n hay que tener presente que desde la psicolog&iacute;a evolutiva se estudia la importancia de la calidad de los v&iacute;nculos, aquellos que favorecen el bienestar emocional de las personas: &ldquo;Las redes posibilitan interacciones m&aacute;s r&aacute;pidas, breves, donde la comunicaci&oacute;n se realiza de manera m&aacute;s superficial&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas conexiones <em>online</em> son tambi&eacute;n necesarias en el caso de mantener amistades a distancia, &ldquo;quiz&aacute; si ha habido un cambio de residencia, o personas que viven en ciudades, pero tambi&eacute;n desarrollan su vida en entorno rurales, porque tienen un pueblo, y gracias a las redes se amplifica esa conexi&oacute;n y esa posibilidad de mantener el contacto&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo las redes est&aacute;n cambiando c&oacute;mo nos relacionamos</h2><p class="article-text">
        La docente asegura que las redes sociales &ldquo;nos permiten un contacto constante&rdquo;, pero que esto tambi&eacute;n ha introducido diferentes din&aacute;micas que pueden ser contraproducentes y que est&aacute;n cambiando c&oacute;mo nos relacionamos con los otros.
    </p><p class="article-text">
        Una de las tendencias m&aacute;s generalizas en los j&oacute;venes es &ldquo;la presi&oacute;n de que tenemos continuamente que contestar r&aacute;pido&rdquo;, un hecho que provoca ansiedad en las personas adolescentes, pero que tambi&eacute;n se extrapola a otras edades. 
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en una sociedad dominada por la inmediatez y el consumo r&aacute;pido, donde cada vez los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as comienzan antes a utilizar dispositivos electr&oacute;nicos con acceso a internet. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un mundo interconectado no necesariamente significa que los jóvenes se sientan acompañados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, desde el grupo de investigaci&oacute;n que dirige en la Universidad de Alcal&aacute; est&aacute;n desarrollando el proyecto de investigaci&oacute;n &lsquo;Factores de Protecci&oacute;n para un Uso Saludable de las Redes Sociales y el Tel&eacute;fono M&oacute;vil en Adolescentes&rsquo;, que plantea estrategias protectoras tanto personales como relacionales de las personas adolescentes para fomentar un uso positivo y responsable del m&oacute;vil y las redes sociales: &ldquo;En estas edades tan tempranas, la identidad no est&aacute; todav&iacute;a construida, y tampoco aspectos fundamentales como la autoestima, que va a depender en gran medida de la validaci&oacute;n social de los dem&aacute;s, o tambi&eacute;n el pensamiento cr&iacute;tico, fundamental para analizar con criterio los contenidos que visualizan en redes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para fortalecer estos elementos, Mirian Checa expone que el contexto familiar, el de los iguales y el escolar son claves para poder trabajar en ello y contribuir a la salud emocional de los j&oacute;venes. &ldquo;La comunicaci&oacute;n en los hogares, el ocio <em>offline</em>, los h&aacute;bitos saludables o fomentar el pensamiento cr&iacute;tico, que no crean que aquello que sale en redes siempre es verdadero&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La importancia de gestionar el tiempo online y offline</h2><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de diferentes investigaciones, Checa nos cuenta que tambi&eacute;n est&aacute;n observando c&oacute;mo los adolescentes se relacionan de manera &ldquo;superficial&rdquo;, donde no establecen v&iacute;nculos prolongados en el tiempo que generen relaciones de reciprocidad y confianza, sino que la comunicaci&oacute;n es en muchas ocasiones &ldquo;una interacci&oacute;n r&aacute;pida y muy breve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas relaciones comunicativas, en las cuales se expresan con un l&eacute;xico m&aacute;s limitado &ldquo;aunque no es algo generalizado, pero estamos identificando algunos factores que potencian que sus competencias ling&uuml;&iacute;sticas se vean perjudicadas para hablar en p&uacute;blico. Hay de todo, chicos y chicas que usan el m&oacute;vil de forma responsable, pero otros que pueden estar hasta diez horas diarias con &eacute;l y visualizando contenidos inapropiados para su edad&rdquo;. Esto puede provocar que el adolescente, cuando tenga que enfrentarse a una conversaci&oacute;n de la vida cotidiana a la que no est&aacute; acostumbrado -como una visita al m&eacute;dico, donde tenga que contarle qu&eacute; le ocurre, qu&eacute; s&iacute;ntomas tiene, o hacer una determinada operaci&oacute;n administrativa- no tenga las herramientas suficientes y cause en ellos frustraci&oacute;n y malestar.
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                Un grupo de adolescentes que han quedado para patinar pero están utilizando el teléfono móvil                            </span>
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        Es importante tener en cuenta que, las personas como seres sociales, &ldquo;necesitamos interacciones presenciales, que nos miren, contacto f&iacute;sico, atenci&oacute;n compartida&hellip;&rdquo;, de manera que podamos sentir que formamos parte de un grupo. No obstante, Checa se&ntilde;ala que es habitual ver a &ldquo;grupos de adolescentes que se encuentran en un mismo espacio presencial, cada uno pendiente de lo que est&aacute; ocurriendo en su m&oacute;vil, o que incluso se comunican a trav&eacute;s del tel&eacute;fono estando al lado&rdquo;.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos identificando algunos factores que potencian que sus competencias lingüísticas se vean perjudicadas para hablar en público. Hay de todo, chicos y chicas que usan el móvil de forma responsable, pero otros que pueden estar hasta diez horas diarias y visualizando contenidos inapropiados para su edad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tambi&eacute;n entra en juego el FOMO -<em>Fear of Missing Out</em>-, t&eacute;rmino anglosaj&oacute;n que expresa el miedo a perderse algo o la ansiedad social que sentimos cuando comprobamos que hay personas que pueden estar viviendo experiencias m&aacute;s gratificantes que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante de desarrollar las amistades a trav&eacute;s de actividades offline, es que &ldquo;nos miramos con nuestros amigos cara a cara&rdquo;, porque en &ldquo;un mundo interconectado, no necesariamente significa que los j&oacute;venes se sientan acompa&ntilde;ados&rdquo;. Tener muchos amigos o seguidores en redes sociales y a la vez sentirse solo, es una &ldquo;paradoja de la sociedad actual de la que estamos muy pendientes desde la psicolog&iacute;a evolutiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mirian Checa apunta que &ldquo;las redes sociales no a&iacute;slan por s&iacute; mismas, pero el problema aparece cuando sustituyen de forma excesiva los espacios presenciales&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/amigos-seguidores-redes-sociales-han-cambiado-forma-seres-humanos-entendemos-ahora-amistad_132_13250110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 10:53:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Adolescentes,Niñez,Infancia,Tecnología,Amistad,Relaciones,Sociedad,Universidad de Alcalá,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta indica que la sensibilidad a la crítica describe no solo nuestra reacción ante la retroalimentación crítica, sino también la capacidad de comprenderla e interpretarla</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal” </p></div><p class="article-text">
        Es probable que nuestro jefe nos haya dicho que tenemos que mejorar algo, o que un amigo, medio en broma, diga que nuestro hogar est&aacute; desordenado. Son cr&iacute;ticas que, a quien m&aacute;s quien menos, pueden afectarle. La cr&iacute;tica es una parte natural de la convivencia con otras personas, algo habitual cuando trabajamos en grupo, vivimos con amigos o publicamos contenido en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica es inevitable, no podemos pasarnos la vida recibiendo solo opiniones de cinco estrellas, por mucho que intentemos ser perfectos, as&iacute; que es importante aprender a gestionarlas para mitigar su impacto y encontrar valor a las palabras que no gustan. Independientemente de las intenciones de la persona, puede sentirse como un rechazo. Y aqu&iacute; es donde radica buena parte del problema. 
    </p><h2 class="article-text">El poder de la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Claudia Molpeceres G&oacute;mez, neuropsic&oacute;loga sanitaria en <a href="http://www.centrocrecetorrevieja.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Crece Torrevieja</a>, &ldquo;las cr&iacute;ticas no sientan bien porque, en el fondo, no estamos dise&ntilde;ados para encajarlas con neutralidad&rdquo;. Dado que es humano querer pertenecer a un grupo, no contar con la aprobaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de alguien se puede percibir como algo terrible. &ldquo;Somos una especie profundamente social: durante miles de a&ntilde;os, sentirnos aceptados por el grupo no era cuesti&oacute;n de autoestima, sino de supervivencia. Quien quedara fuera del clan corr&iacute;a peligro, y ese mecanismo sigue activo en nuestro cerebro, aunque hoy el &lsquo;clan&rsquo; sea la oficina, la familia pol&iacute;tica o un comentario en redes sociales&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica significa o implica que nos hemos desviado de alguna manera. Y, en el peor de los casos, ser rechazado por el grupo significa estar solo. Que nos digan que nos hemos pasado con algo puede hacernos sentir incapaces y, como somos seres sociales, no queremos que los dem&aacute;s nos vean mal por decepcionarlos o equivocarnos, solemos ponernos a la defensiva cuando nos critican. &ldquo;De hecho, sabemos que el rechazo social activa zonas cerebrales muy parecidas a las del dolor f&iacute;sico: una cr&iacute;tica, literalmente, duele&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; a unas personas las cr&iacute;ticas les afecta m&aacute;s que a otras</h2><p class="article-text">
        Es verdad, no a todo el mundo le afectan de igual manera. Y esto se debe a aspectos como &ldquo;la autoestima de base, los aprendizajes tempranos &mdash;quien creci&oacute; en entornos hipercr&iacute;ticos suele estar m&aacute;s en alerta&mdash; y la famosa necesidad de agradar, especialmente en personas perfeccionistas o con miedo al conflicto. As&iacute; que no es una sola causa, sino una mezcla de biolog&iacute;a, historia personal y car&aacute;cter&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a una cr&iacute;tica, en realidad, a menudo es algo un poco complejo. Porque lo que nos hace reaccionar a ella muchas veces no corresponde a lo que el otro dice &ldquo;sino a lo que interpretamos que dice; entre el comentario y nuestra emoci&oacute;n siempre hay un pensamiento intermedio, muchas veces autom&aacute;tico: &lsquo;lo ha dicho con segundas&rsquo;, &lsquo;piensa que soy un desastre&rsquo;, &lsquo;me lo dice para fastidiarme&rsquo;. Esta interpretaci&oacute;n es la que dispara el malestar, no las palabras en s&iacute;&rdquo;, explica Molpeceres. Porque cuando la cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;, &ldquo;toca una inseguridad propia, escuece mucho m&aacute;s&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensibilidad a la cr&iacute;tica describe no solo la reacci&oacute;n ante la retroalimentaci&oacute;n cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n la capacidad de comprenderla e interpretarla. Y muchas veces, &ldquo;si alguien me se&ntilde;ala un error y yo ya dudaba de mi competencia, su comentario aterriza en una herida abierta. Y, si encima estoy cansada, estresada o he tenido un mal d&iacute;a, mi capacidad de filtrar racionalmente lo que recibo se reduce y reacciono de forma m&aacute;s defensiva&rdquo;, reconoce Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Puede surgir cuando no se desean ni se esperan, lo que suele propiciar una reacci&oacute;n defensiva que, en general, resulta contraproducente. Incluso cuando se solicita esta retroalimentaci&oacute;n, la cr&iacute;tica recibida puede no ser la esperada y a algunos les puede resultar dif&iacute;cil aceptarla sin sentir que se trata de un ataque personal o injustificado.
    </p><h2 class="article-text">Relativizar el impacto de una cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos actuar cuando recibimos una cr&iacute;tica? Irremediablemente, una cr&iacute;tica nos afecta, de alguna manera u otra. De lo contrario, habr&iacute;amos &ldquo;desconectado emocionalmente, y esto tampoco es sano&rdquo;, advierte la experta, que reconoce que &ldquo;el objetivo realista es que nos afecten en su justa medida, ni m&aacute;s ni menos&rdquo;. Y para ello es fundamental protegernos por dentro. &ldquo;Si mi valor depende de la aprobaci&oacute;n ajena, vivo en una monta&ntilde;a rusa permanente. La autoestima s&oacute;lida se construye sobre coherencia personal: actuar en l&iacute;nea con lo que uno valora, cumplir los compromisos con uno mismo y reconocer los propios logros sin necesitar que otros lo validen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivir conoci&eacute;ndonos a nosotros mismos y evaluar los acontecimientos seg&uacute;n nuestros propios valores nos lleva a una vida m&aacute;s equilibrada. En este contexto, lo m&aacute;s probable es que las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s sean, en el peor de los casos, una sorpresa y, en el mejor, una valiosa lecci&oacute;n. Porque &ldquo;no podemos gustar a todo el mundo; tampoco todas las cr&iacute;ticas merecen nuestro tiempo, sobre todo en entornos como redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Molpeceres, &ldquo;lo primero que podemos hacer ante una cr&iacute;tica es ganar tiempo y pasar la primera oleada emocional, que apenas dura un par de minutos si no la alimentamos con pensamientos&rdquo;. Por tanto, aqu&iacute; nos puede ayudar &ldquo;respirar, no responder en caliente y darnos un momento para evitar actuar desde la reactividad y que luego nos arrepintamos&rdquo;, afirma Molpeceres. Mantener la calma y posponer la conversaci&oacute;n nos ayuda a alcanzar un estado de calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la cr&iacute;tica se centra en lo que no se desea de nuestro comportamiento, como llegar tarde o contestar de mala manera. Puede ser &uacute;til, pero se&ntilde;ala problemas percibidos, no soluciones. Y aqu&iacute; entra en juego otro aspecto fundamental: separar el contenido de la forma. &ldquo;En ocasiones, la cr&iacute;tica est&aacute; mal expresada pero contiene informaci&oacute;n &uacute;til, quedarnos solo con el tono nos hace perder el aprendizaje&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Un siguiente paso al enfrentar cr&iacute;ticas es hacerse preguntas sobre de d&oacute;nde proceden. &iquest;Qui&eacute;n nos critica? &iquest;Es alguien a quien respetamos? &iquest;C&oacute;mo es nuestra relaci&oacute;n con esa persona? Para Molpeceres, &ldquo;la opini&oacute;n de alguien con criterio sobre el tema no pesa lo mismo que la de un desconocido en redes&rdquo;. Tampoco es lo mismo recibir una cr&iacute;tica del tipo &ldquo;&rsquo;esto que has hecho no est&aacute; bien&rsquo; o &lsquo;eres un desastre&rsquo;, porque el error es puntual, pero nuestra val&iacute;a, no&rdquo;, advierte Molpeceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer qu&eacute; es lo que sentimos cuando recibimos una cr&iacute;tica es algo fundamental: podemos estar molestos o decepcionados, pero no es normal darle demasiadas vueltas, debemos ser capaces de retomar la actividad diaria para que la emoci&oacute;n se regule sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si una cr&iacute;tica deja huella, genera ansiedad sostenida o nos hace evitar situaciones, detr&aacute;s puede haber una vulnerabilidad emocional que merece atenci&oacute;n profesional&rdquo;, concluye Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:16:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salut mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Roca: "La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-memoria-presente-pensar-pasado-error_1_13243047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c19750a2-fc53-46a4-8655-d6d3b403ca25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2494y915.jpg" width="1200" height="675" alt="Paco Roca: &quot;La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historietista indaga sobre el amor y la pareja en su nueva novela gráfica, 'El viaje': "Las relaciones estables son un invento humano porque es más práctico vivir en pareja que solo"</p><p class="subtitle">Javier Calvo y Javier Ambrossi, el fenómeno de Cannes: “Hay gente intentando poner de moda el fascismo y nuestro trabajo es que no suceda”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-paco-roca-defiende-memoria-historica-combatir-discursos-politicos-blanquea-dictadura_1_12359737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paco Roca</a> ha decidido dar un paso m&aacute;s en su indagaci&oacute;n en la memoria dedicando su nuevo c&oacute;mic a la que generamos de nuestras relaciones sentimentales. <em>El viaje</em> (Astiberri) es una historia sobre el final del amor, una reflexi&oacute;n profunda sobre la vida en pareja, lo que buscamos en ellas y si son posibles, a largo plazo, en el mundo actual. El punto de partida fue la separaci&oacute;n a la que &eacute;l mismo se enfrent&oacute; hace unos a&ntilde;os, a la que fue sumando capas que en sus vi&ntilde;etas aportan m&aacute;s preguntas que respuestas. 
    </p><p class="article-text">
        El autor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paco-roca-dejaban-dibujar-ancianos_1_4831493.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Arrugas</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-recurre-periodismo-dibujar-historia-fosas-comunes-represion-franquista_1_10734841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El abismo del olvido</em></a>, despliega en esta novela gr&aacute;fica la honestidad, ternura y humildad que hacen falta para reconocerse lo que en el pasado pudo gestionarse mejor en busca de mejorar el presente; sin obviar los errores, contradicciones ni ejercicios de cobard&iacute;a. Pero tampoco recre&aacute;ndose en ellos. Aqu&iacute; el pasado no ata, anula ni genera una nostalgia ciega; es la puerta a otras puertas abiertas que merece la pena abrir.
    </p><p class="article-text">
        Lo hace a trav&eacute;s de Fran, un exitoso escritor que, atrapado en un peque&ntilde;o pueblo de la Patagonia argentina tras la cancelaci&oacute;n de su vuelo de regreso a casa, lidia con la ruptura con la que ha sido su pareja durante casi veinte a&ntilde;os. <em>El viaje</em> llega a las librer&iacute;as al tiempo que ya se est&aacute; preparando su adaptaci&oacute;n al cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n las relaciones duraderas en peligro en estos tiempos de inmediatez y m&uacute;ltiples est&iacute;mulos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos hay m&aacute;s separaciones que bodas, y es curioso si te planteas para qu&eacute; sirven las relaciones de pareja estables. Son un invento humano que hicimos en su momento porque es m&aacute;s pr&aacute;ctico vivir en pareja que vivir solo econ&oacute;micamente, a la hora de los esfuerzos. Eso en cierta manera es antinatural. La monogamia en s&iacute; ya es un reto importante tan a largo plazo porque entran en conflicto muchas cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, buscamos seguridad, pero al mismo tiempo queremos que todo cambie. No queremos monoton&iacute;a, pero s&iacute; la seguridad que conlleva esa estabilidad. Queremos un deseo que a su vez se pierde cuando tienes a esa persona todos los d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hay mil cosas que hacen que aquello sea dif&iacute;cil de mantener y m&aacute;s en una sociedad como la actual, que cada vez valoramos m&aacute;s el individualismo y el proyecto personal que el com&uacute;n. Pensamos que nuestra vida est&aacute; continuamente carente de algo, que nos estamos perdiendo algo importante, que hemos visto en redes algo que no tenemos. Acabamos echando de menos algo que creemos que est&aacute; ah&iacute; fuera a nuestro alcance, pero que la vida en pareja impide o dificulta en muchos casos.
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                Fran, el protagonista del viaje, descubre que su vuelo se ha cancelado                            </span>
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        <strong>En </strong><em><strong>El viaje</strong></em><strong> hace alusi&oacute;n a las parejas que siguen porque ninguna de las dos tiene el valor de separarse. Problemas actuales como la precariedad y la </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipan-pareja-solos-acceso-vivienda-ver-desigualdad-genero_1_13122130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>crisis de vivienda</strong></a><strong>, &iquest;est&aacute;n afectando tambi&eacute;n a las relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El 50% de las parejas se separan, pero eso no quiere decir que el otro 50% sean parejas perfectas que est&aacute;n juntas porque quieren estar juntas, sino que en muchos casos es imposible separarse porque no puedes pagar dos pisos o duplicar la cantidad de gastos que eso supone. O simplemente por miedo. No deseas la vida que tienes, pero te da miedo perder eso porque no est&aacute;s seguro de encontrar lo que quieres encontrar.
    </p><p class="article-text">
        La pareja es muy complicada, pero la parte positiva de todo esto es que existe el amor. Es lo que hace que nos olvidemos de todos estos factores, porque si no ser&iacute;a imposible emprender una relaci&oacute;n, sabiendo que tienes una gran posibilidad de fracaso. El amor es lo que nos hace olvidar todo eso y pensar que la nuestra es diferente a cualquier otra y que tendr&aacute; &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quer&iacute;a que, pese a que la historia girara en torno a una ruptura, fuera realista y esperanzadora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De todos los c&oacute;mics que he hecho, este es del que menos respuestas he obtenido porque entran en juego muchos factores que son incontrolables, desde emociones a cadencias de la infancia que proyectas en tus relaciones futuras. Todo complej&iacute;simo y cada pareja es un mundo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El viaje</em> no es un libro de autoayuda, es un libro en el que mucha gente se va a sentir identificada. Simplemente trata de contar los asuntos a los que todos nos enfrentamos. Desde c&oacute;mo gestionar la vida con unos hijos despu&eacute;s de una ruptura, qu&eacute; hacemos con la memoria, qu&eacute; guardamos en un caj&oacute;n para no verlo a diario y nos permita avanzar, qu&eacute; dejamos fuera para recordar que lo que hemos vivido no ha sido un tiempo perdido. 
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                El historietista Paco Roca, publica &#039;El viaje&#039;                            </span>
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        <strong>En </strong><em><strong>El viaje</strong></em><strong> hay una mirada al pasado esperanzadora en cuanto a que permite tener un presente y futuro mejores. Una idea completamente alejada de quienes defienden que &ldquo;cualquier tiempo pasado fue mejor&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa el tema de la memoria y creo que es un error pensar que la memoria es el pasado. La memoria es el presente. Lo que continuamente estamos haciendo es un relato del pasado desde el presente. Y de todo lo que hay en el pasado, en cada presente encontramos lo que queremos encontrar. Esto nos pasa como sociedad, que miramos determinados aspectos del pasado y a partir de ah&iacute; hacemos una reconstrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los muy nacionalistas espa&ntilde;oles, solamente cogen una parte de la historia. Se van a los Reyes Cat&oacute;licos, a Hern&aacute;n Cort&eacute;s y a los rojos que acabaron con todas las tradiciones y dem&aacute;s; y son capaces de crear un relato del pasado a partir de esos puntos. Y pensar que eso es la historia de Espa&ntilde;a que nos lleva hasta ahora. Un musulm&aacute;n espa&ntilde;ol har&aacute; un recorrido muy diferente. Lo hacemos como sociedad e individualmente constantemente, y siempre desde un presente. Si nuestro nacionalismo est&aacute; atacado, busco en el pasado ese recorrido. Si mi identidad est&aacute; atacada, buscar&eacute; en ese pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Con las relaciones ocurre lo mismo, que acabamos buscando en ese pasado todo lo que nos ha llevado a ello, lo malo que ha sido todo; y posiblemente despu&eacute;s de unos a&ntilde;os busquemos otras cosas porque estemos en otra situaci&oacute;n, porque queramos sentirnos bien con aquello que fuimos en pareja y buscamos otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        La historia todav&iacute;a est&aacute; buscando cu&aacute;l va a ser el relato del pasado por lo menos en ese momento de su vida. No quiere decir que ese relato quede para siempre, es cambiante y va dejando fuera a determinadas cosas que nunca olvidar&aacute;, pero que seguramente mantendr&aacute; en un caj&oacute;n. Al igual que con la memoria hist&oacute;rica. No se trata de estar todos los d&iacute;as hablando y teniendo presente determinadas cosas, pero s&iacute; de analizarlas y de que nos sirvan para seguir avanzando. 
    </p><p class="article-text">
        En las relaciones es igual. El pensamiento en bucle que tenemos muchas veces al final de una relaci&oacute;n es simplemente nuestro cerebro que est&aacute; intentando digerir todo, encontrar unas razones, unos motivos y errores que nos permitan en un futuro mejorar y comprender lo que ha ocurrido.
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                    alt="Fran, tratando de localizar el hotel donde se quedará hasta que le reasignen de vuelo"
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                Fran, tratando de localizar el hotel donde se quedará hasta que le reasignen de vuelo                            </span>
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        <strong>Con la memoria hist&oacute;rica sucede esto, quienes miran hacia atr&aacute;s buscando un futuro mejor, y quienes tienen apego a la nostalgia para no avanzar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, ese es el equilibrio y lo complicado. Al trabajar en este c&oacute;mic, una de las cosas sobre las que ten&iacute;a convencimiento respecto a la memoria hist&oacute;rica es que no hay que olvidar, mientras que con otros asuntos m&aacute;s personales, s&iacute;. Pero claro, acabas encontrando esa teor&iacute;a que lo unifica un poco todo: hay que cerrar heridas. Cuando algo est&aacute; tan presente en tu vida, ya sea una ruptura sentimental o una sociedad, la anormalidad est&aacute; en no cerrar las heridas. Como sociedad necesitas cerrar heridas, ya sea en reparaci&oacute;n y justicia, en escuchar a las v&iacute;ctimas o exhumar los cuerpos de las fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Antes de olvidar hay que cerrar para poder reemprender tu vida y seguir avanzando. En las relaciones de pareja tambi&eacute;n. No se trata de olvidar tu pasado, sino ser capaz de asimilar que aquello termin&oacute;, que nunca volver&aacute;, que los recuerdos son vivencias que han quedado; pero todo esto que ya lo tengo gestionado, lo guardo en un caj&oacute;n porque si no, ser&iacute;a incapaz de rehacer mi vida. Tanto como sociedad como en persona, te das cuenta de que se trata de cerrar heridas. Hasta que no cierras heridas no puedes avanzar, y para cerrar heridas requieres de una mirada atr&aacute;s, de una reflexi&oacute;n y de intentar estar en paz como sociedad y persona contigo mismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando algo está tan presente en tu vida, ya sea una ruptura sentimental o de una sociedad, la anormalidad está en no cerrar las heridas. Como sociedad lo necesitas, ya sea en reparación y justicia, en escuchar a las víctimas o exhumar los cuerpos de las fosas comunes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paco Roca</span>
                                        <span>—</span> Historietista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De cara a lo que tiene que ver con los ritmos y el que ahora tengamos que estar continuamente en todo, &iquest;siente que este contexto le ha podido afectar al crear sus historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No sabr&iacute;a qu&eacute; decirte. Tengo much&iacute;sima suerte porque puedo elegir los temas que quiero tratar y, en principio, yo marco mis ritmos; pero es verdad que a veces te ves metido en una din&aacute;mica que no puedes controlar. A partir del &eacute;xito de <em>Arrugas</em> he tenido otra vida, en lo laboral y personal. Elvira Lindo dec&iacute;a que cuando las cosas te van bien, todo se une para evitar que puedas seguir trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        Es un gran problema porque hasta ese momento tu tiempo es para lo que t&uacute; quieres, pero cuando te empieza a ir bien, tienes mil cosas que hacer. Dentro de tu pa&iacute;s, ir a todas las ferias que te van invitando, charlas, premios. Tambi&eacute;n empiezas a ser traducido a infinidad de pa&iacute;ses a los que tienes que viajar; y al mismo tiempo lo que quieres es seguir creando porque sabes que si dejas de crear todo se hunde. No es de una forma directa de una editorial que te marque los tiempos, pero s&iacute; que es verdad que es un mogoll&oacute;n de cosas dif&iacute;ciles de gestionar, sobre todo porque te quedas en un limbo intermedio en el que no controlas tu tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-memoria-presente-pensar-pasado-error_1_13243047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 22:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Roca: "La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela gráfica,Relaciones,Amor,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las características vocales son difíciles de controlar, mientras que la comunicación verbal es intencional y más fácil de manipular</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón: “Ceder es perder una parte de quienes son”</p></div><p class="article-text">
        El lenguaje humano es una forma de comunicaci&oacute;n muy compleja, compuesta por innumerables lenguas. A pesar de la gran diversidad ling&uuml;&iacute;stica, otra constante persiste: los aspectos no verbales de la comunicaci&oacute;n y, con ellos, el lenguaje corporal. La forma en la que nuestro cuerpo enfatiza o contradice las palabras habladas es, a veces, tan importante, como las palabras mismas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no nos comunicamos verbalmente, seguimos haci&eacute;ndolo de forma no verbal. Nuestra forma de presentarnos influye en c&oacute;mo nos entienden los dem&aacute;s, y viceversa. Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente el lenguaje corporal? Y, lo que es m&aacute;s importante, &iquest;es un idioma universal?
    </p><h2 class="article-text">El poder de lo que no se dice</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n no verbal es la informaci&oacute;n que se transmite sin el uso de palabras, ni habladas ni escritas, sino a trav&eacute;s del tono, la entonaci&oacute;n, los movimientos corporales o las expresiones faciales, y no solo mediante los o&iacute;dos y la boca. Es tan compleja como la verbal y puede incluir se&ntilde;ales visuales como gestos, distancia, contacto visual, movimiento de los ojos e incluso la velocidad del habla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos da tanta informaci&oacute;n como la verbal? &ldquo;S&iacute; y no. La creencia de que el &lsquo;93% de la comunicaci&oacute;n es no verbal&rsquo; es una distorsi&oacute;n del <a href="https://www.kaaj.com/psych/smorder.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Albert Mehrabian</a>, que solo analizaba la expresi&oacute;n emocional en situaciones muy concretas&rdquo;, aclara<strong> </strong>Luis Ant&oacute;n, psic&oacute;logo en <a href="http://www.psicologosmadrid-ipsia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPSIA Psicolog&iacute;a</a>. Debemos tener en cuenta, por tanto, que la diversidad del lenguaje no verbal y, por tanto, del lenguaje corporal, puede reflejar matices culturales, lo que evidencia la riqueza de la expresi&oacute;n humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la comunicaci&oacute;n verbal y no verbal se producen de manera simult&aacute;nea, aunque la &uacute;ltima suele estar menos controlada y revela m&aacute;s de lo que realmente pensamos y sentimos. El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las caracter&iacute;sticas vocales son dif&iacute;ciles de controlar, mientras que la comunicaci&oacute;n verbal es intencional y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;el canal no verbal es m&aacute;s antiguo evolutivamente y m&aacute;s dif&iacute;cil de falsificar porque las se&ntilde;ales auton&oacute;micas &ndash;rubor, temblor, dilataci&oacute;n pupilar&ndash; las regula el sistema nervioso simp&aacute;tico sin que podamos controlarlas voluntariamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se ruboriza a voluntad de forma convincente, por eso son se&ntilde;ales honestas en sentido biol&oacute;gico: su coste de falsificaci&oacute;n es alto&rdquo;, explica el especialista, que matiza adem&aacute;s que &ldquo;cuando hay incongruencia entre lo que alguien dice y c&oacute;mo lo dice, detectamos algo raro aunque no sepamos qu&eacute; es exactamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la postura y los gestos, as&iacute; como el uso del espacio, el tono y el ritmo y la apariencia pueden revelar mucho sobre c&oacute;mo se siente una persona, estas se&ntilde;ales solo tienen sentido cuando se consideran en conjunto y dentro del contexto de la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un sistema multicanal que incluye varias conductas simult&aacute;neas que revelan fundamentalmente cuatro cosas: estado emocional real, nivel de activaci&oacute;n auton&oacute;mica, actitudes de dominancia o sumisi&oacute;n y calidad del v&iacute;nculo interpersonal&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos advierte de dos cosas: este tipo de comunicaci&oacute;n no es universal (el contacto visual sostenido puede ser percibido como honestidad en occidente pero como algo agresivo en otros contextos) y es una conducta aprendida, por tanto, interpretarla sin conocer la historia de aprendizaje puede llevar a errores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar bien lo que nos dice el lenguaje corporal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto que el lenguaje corporal no es &uacute;nico. Por ejemplo, &ldquo;cruzar los brazos no siempre es una actitud defensiva&rdquo;, aclara Ant&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puede darnos algunas pistas en determinadas situaciones, pero &ldquo;hay que buscar <em>clusters</em> de conductas y leerlos en contexto&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo, lo que s&iacute; tiene valor diagn&oacute;stico es &ldquo;la orientaci&oacute;n corporal, los pies son menos controlados que la cara y apuntan hacia donde la persona realmente quiere ir; la sincron&iacute;a postural que, cuando es espont&aacute;nea, indica confianza y empat&iacute;a y, cuando falta, indica distancia emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen valor diagn&oacute;stico &ldquo;los cambios posturales en momentos clave, que son m&aacute;s informativos que la postura est&aacute;tica; y las conductas adaptadoras como tocarse la cara o frotarse las manos, que indican activaci&oacute;n auton&oacute;mica, no necesariamente mentira&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, la regla de oro es &ldquo;buscar cambios respecto a la l&iacute;nea base de la persona en una situaci&oacute;n: el buen lector de no verbal es inductivo, no deductivo, y maneja probabilidades, no certezas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para que el lenguaje corporal no nos &lsquo;traicione&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna vez hemos captado se&ntilde;ales subconscientes en el lenguaje de una persona que nos est&aacute; hablando. Si intentamos detectar una mentira en algo que no sean palabras es importante mantener una &ldquo;mayor coherencia entre canal verbal y no verbal, porque es percibido como m&aacute;s cre&iacute;ble, competente y c&aacute;lido&rdquo;, explica Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas se&ntilde;ales como el contacto visual, la postura o los movimientos inconscientes son algunas de las que m&aacute;s pistas suelen dar, a veces no es algo tan sencillo. &ldquo;&lsquo;Evitar que nos traicione&rsquo; es una afirmaci&oacute;n trampa. No podemos controlar completamente nuestra conducta no verbal e intentarlo conscientemente suele empeorar las cosas: genera una rigidez que el interlocutor detecta como artificialidad&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; podemos fijarnos entonces? El comportamiento habitual de la persona nos puede dar pistas, ya que cada individuo tiene una forma &uacute;nica de gesticular, hablar y reaccionar cuando est&aacute; relajado y dice la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;lo que s&iacute; funciona es indirecto: el estado interno, no la conducta, es decir, si alguien est&aacute; genuinamente tranquilo, el lenguaje no verbal se ajusta solo&rdquo;. Aqu&iacute; es donde el lenguaje corporal delata las palabras. La incongruencia se produce cuando los mensajes verbales y no verbales no coinciden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exponte a las situaciones que te generan ansiedad porque esta produce las se&ntilde;ales que quieres evitar y gr&aacute;bate en v&iacute;deo: tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal y verla desde fuera permite identificar patrones concretos&rdquo;, concluye Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: &quot;Ceder es perder parte de quienes son&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de inflexión se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia está delante</p><p class="subtitle">Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de querer tener la raz&oacute;n no solo est&aacute; el deseo de expresar una opini&oacute;n, sino de convencer, demostrar, imponer e, incluso, a veces, &lsquo;ganar&rsquo;. Esta necesidad a menudo refuta las acciones u opiniones de los dem&aacute;s. Reuniones de trabajo, cenas familiares e incluso mensajes de WhatsApp que se descontrolan y lo que ha empezado siendo una conversaci&oacute;n cotidiana acaba provocando una tensi&oacute;n invisible que transforma un intercambio trivial en una confrontaci&oacute;n. &iquest;De qu&eacute; nos protege realmente? &iquest;Por qu&eacute; es dif&iacute;cil resistirse a este reflejo?
    </p><h2 class="article-text">Las causas detr&aacute;s de querer tener siempre la raz&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Que a alguien le guste verificar unos hechos o defender una idea est&aacute; bien. Porque proteger la propia opini&oacute;n es saludable, pero ser incapaz de admitir el m&aacute;s m&iacute;nimo error no lo es tanto. El punto de inflexi&oacute;n se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia est&aacute; delante. No se busca la verdad, sino la confirmaci&oacute;n de su propio estatus. Hay personas que, cuando hablan, se muestran intransigentes y quieren tener siempre la raz&oacute;n, sea cual sea el tema de debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta necesidad imperiosa puede haber varias causas. Como nos explica Esther Bl&aacute;zquez &Aacute;lvarez, psic&oacute;loga en <a href="https://epsibapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Epsiba Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;una causa frecuente es la inseguridad. Cuando una persona tiene una imagen negativa de s&iacute; misma, ser desautorizada o corregida puede confirmar esa creencia de fondo de &lsquo;no soy suficiente&rsquo; o &lsquo;no valgo&rsquo;. En este caso, imponer la propia opini&oacute;n no es tanto que la persona quiera salirse con la suya, sino evitar que se confirme algo negativo que la persona piensa de s&iacute; misma&rdquo;, aclara Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede haber un motivo relacionado con la historia personal porque &ldquo;hay personas que han crecido en entornos donde mostrar dudas o admitir un error ten&iacute;a consecuencias: castigos, cr&iacute;ticas, burlas, p&eacute;rdida de afecto&hellip; Esto puede hacer que aprendan que equivocarse no es seguro, lo que sigue condicionando el presente aunque actualmente la conducta no tenga la funci&oacute;n adaptativa que tuvo en su origen&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llevar la raz&oacute;n es parte de una identidad</h2><p class="article-text">
        Otras veces detr&aacute;s de esta necesidad hay una &ldquo;identidad construida de cada uno, hay personas cuyo autoconcepto depende en gran parte de ser las m&aacute;s inteligentes, las m&aacute;s expertas o las que siempre tienen las cosas claras. Para ellas, ceder no es simplemente cambiar de opini&oacute;n, sino perder una parte de quienes son&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez, que precisamente relaciona esto con la opini&oacute;n de la identidad, es decir, &ldquo;no distinguir entre &lsquo;me equivoqu&eacute; en esto&rsquo; y &lsquo;soy alguien que se equivoca&rsquo;, por lo que cualquier correcci&oacute;n se vive como un ataque personal, no como un intercambio de ideas u opiniones&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede haber, en algunos casos, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rasgos de personalidad narcisista</a>, no como diagn&oacute;stico, sino como rasgo de personalidad o car&aacute;cter, personas con necesidad de admiraci&oacute;n y dificultad para reconocer los l&iacute;mites de su propio conocimiento o para tolerar que otros tengan raz&oacute;n&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, detr&aacute;s de este deseo de buscar siempre la raz&oacute;n hay personas con perfiles muy distintos que suelen tener un factor com&uacute;n: la mayor&iacute;a no son conscientes de que lo est&aacute;n haciendo. Cuando alguien cercano al que intentamos contradecir se enfada y descalifica nuestros argumentos, &ldquo;no est&aacute; pensando la mayor&iacute;a de las veces &lsquo;voy a imponer mi opini&oacute;n&rsquo;, solo est&aacute; respondiendo desde un patr&oacute;n aprendido y autom&aacute;tico&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Solo en algunos casos se usa de forma consciente &ldquo;como estrategia, en contextos de manipulaci&oacute;n dentro de relaciones cercanas, donde imponer el criterio propio es una forma de mantener el control sobre la otra persona, o en perfiles con rasgos narcisistas marcados, en los que mostrar una posici&oacute;n de superioridad se hace forma consciente&rdquo;, detalla Bl&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">No renunciar a la raz&oacute;n: una forma de ser que afecta a la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; lleva todo esto? &iquest;Es posible comunicarnos de una forma sana cuando alguien est&aacute; persiguiendo la raz&oacute;n constantemente? Para Bl&aacute;zquez, esto &ldquo;no deja espacio para el punto de vista de la otra persona, por tanto, la comunicaci&oacute;n se vuelve un terreno seguro solo para uno de los dos&rdquo;. Al final, compartir ideas con una persona as&iacute; &ldquo;genera conflicto, descalificaci&oacute;n y tensi&oacute;n, y una de las dos deja de compartir su verdadero punto de vista e, incluso, deja de expresar necesidades, lo que acaba generando distancia emocional&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Y esto nos lleva muchas veces a un c&iacute;rculo vicioso porque &ldquo;para la persona con este patr&oacute;n, este alejamiento refuerza las creencias que est&aacute;n en el origen del problema: la sensaci&oacute;n de no ser suficiente, de no ser valorada o que los dem&aacute;s no la entienden&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez. La imagen de sensaci&oacute;n de control que pueda dar una persona as&iacute;, al final, con el tiempo, solo &ldquo;contribuye al aislamiento, dificulta la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos reales y mantiene a la persona atrapada en una forma de relacionarse que no le permite crecer ni conectar con los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Tratar con una persona as&iacute; no siempre es f&aacute;cil porque ceder para evitar conflictos no es la soluci&oacute;n, y tampoco lo es seguir su misma estrategia. La clave est&aacute; en &ldquo;mantener la calma sin renunciar a la propia posici&oacute;n, elegir bien el momento y los temas en los que vale la pena mantener el punto de vista propio&rdquo;, aconseja Bl&aacute;zquez. La especialista nos da algunas pistas para hacerlo con el uso de expresiones como &ldquo;entiendo lo que quieres decir, pero yo lo veo de otra manera&rsquo; en lugar de &lsquo;te est&aacute;s equivocando&rsquo;; es decir, poner l&iacute;mites claros y respetar al otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; puede hacer una persona que siempre quiere tener la raz&oacute;n para dejar de hacerlo?</h2><p class="article-text">
        Reconocer y aceptar una visi&oacute;n del mundo distinta es un poderoso acto de comprensi&oacute;n, empat&iacute;a y humildad y el primer paso para empezar a cambiar. Para Bl&aacute;zquez, el entorno es una pieza clave para que &ldquo;la persona que presenta este patr&oacute;n se d&eacute; cuenta de su conducta porque, sin darse cuenta, sus conversaciones siempre terminan igual: la gente ha dejado de opinar o sus relaciones se han convertido en algo superficial&rdquo;. Hay mucha gente con opiniones muy diversas, posturas contrarias y muchas de ellas seguramente tienen una justificaci&oacute;n l&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Practicar la escucha activa es importante: dejar que el otro termine y tratar de entender qu&eacute; est&aacute; queriendo transmitir&rdquo;, admite Bl&aacute;zquez, que aconseja tambi&eacute;n &ldquo;hacer preguntas en lugar de contradecir: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo has llegado a esa conclusi&oacute;n?&rsquo; o &lsquo;&iquest;has considerado esta otra perspectiva?&rsquo; invita a la reflexi&oacute;n sin generar una defensa inmediata, as&iacute; como reconocer lo que el otro ha dicho con un simple &lsquo;entiendo lo que dices, aunque yo lo veo de otra manera&rsquo; puede disminuir la reacci&oacute;n defensiva y facilitar una conversaci&oacute;n m&aacute;s abierta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, lo que m&aacute;s puede ayudar es &ldquo;trabajar la relaci&oacute;n con el error: entender que equivocarse no dice nada sobre el valor de uno como persona, sino que es parte de lo que implica ser humano&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 07:43:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78f0a25f-e0a3-417e-bcf1-4bd6fd71bc47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades hace que muchas personas se alejen de sus redes afectivas. En este contexto, gestos sencillos como quedar para un café, una caña o una llamada cobran una importancia especial
</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Siento a mis amigos lejos geogr&aacute;ficamente, no emocionalmente&rdquo;. Irene, una joven de 27 a&ntilde;os natural de Valladolid, lleva cinco a&ntilde;os viviendo en Madrid. Ha pasado de vivir &ldquo;en un radio de diez minutos andando&rdquo; de sus amigas &mdash;quedar para pasear, tomar algo o hacer recados casi sin organizaci&oacute;n&mdash; a necesitar trayectos de casi una hora de metro: &ldquo;Al final, que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso contrario a Jorge, un joven de 26 a&ntilde;os que, tras haberse criado en la capital, se ha mudado a un pueblo de cinco mil habitantes en &Aacute;vila. Acostumbrado a que &ldquo;todos los planes requer&iacute;an de calendario&rdquo; y planificaci&oacute;n, ahora ve a su nuevo grupo de amigos con much&iacute;sima m&aacute;s facilidad. &ldquo;Voy a un restaurante con mi familia y siempre conozco a alguien de los que est&aacute; cenando, voy al supermercado y me encuentro a un amigo haciendo la compra, voy a la panader&iacute;a y me atiende un amigo&hellip; (...) Est&aacute;s haciendo tu vida del d&iacute;a a d&iacute;a y de repente te da una alegr&iacute;a de encontrarte a alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener a nuestros amigos cerca no siempre depende &uacute;nicamente del cari&ntilde;o o de las ganas de vernos. En ciudades cada vez m&aacute;s caras, extensas y aceleradas, la proximidad se convierte tambi&eacute;n en una cuesti&oacute;n log&iacute;stica. &iquest;C&oacute;mo de importante es incluir las amistades en la vida cotidiana? &iquest;C&oacute;mo influye la distancia en nuestro bienestar y en la manera en que nos relacionamos?
    </p><h2 class="article-text">Cuando la amistad deja de ser cotidiana</h2><p class="article-text">
        Selene lleva viviendo en Madrid desde 2017. Lleg&oacute; desde un peque&ntilde;o municipio de Mallorca y durante sus a&ntilde;os universitarios en Getafe disfrut&oacute; especialmente de hacer vida cotidiana con sus compa&ntilde;eros de carrera. Sin embargo, al terminar los estudios, la dificultad para acceder al alquiler dispers&oacute; al grupo y con ello desapareci&oacute; parte de esa cercan&iacute;a diaria. &ldquo;Ahora todo requiere sacar el calendario&rdquo;, lamenta, &ldquo;se pierde la improvisaci&oacute;n, pero en lo que m&aacute;s se nota es en que cuando quedamos finalmente no nos basta el tiempo. Nos hemos expulsado del d&iacute;a a d&iacute;a y nos hemos resignado a <a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedar y contarnos las novedades</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades como Madrid muchas veces son testigo de personas &ldquo;muy conectadas digitalmente, pero con redes afectivas fragmentadas y vidas sociales mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener en lo cotidiano&rdquo;. As&iacute; explica Gabriela Hidalgo Caldas, psic&oacute;loga y <em>coach,</em> c&oacute;mo<strong> </strong>&ldquo;muchas veces no perdemos v&iacute;nculos, perdemos cotidianeidad&rdquo;, las relaciones dejan de estar integradas en la vida diaria y pasan a ser algo casi excepcional. Lo que para Irene en Valladolid &ldquo;se solucionaba con un paseo y un caf&eacute;&rdquo;, &ldquo;ahora requiere de una llamada con mis padres o mis amigas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, a pesar de que las grandes ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, tambi&eacute;n conllevan m&aacute;s dispersi&oacute;n y m&aacute;s dificultad para sostener encuentros frecuentes. Es habitual que amistades que viven a 40 minutos de distancia terminen vi&eacute;ndose muy poco porque, como expone la tambi&eacute;n psic&oacute;loga Rebeca Carrasco Garc&iacute;a, especializada en trauma, ansiedad y depresi&oacute;n, &ldquo;la vida cotidiana ya est&aacute; bastante saturada&rdquo;. Se pone en riesgo una parte muy importante en las relaciones de amistad: la espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que ver a tu amiga suponga 50 minutos de metro y tres transbordos dificulta mucho poder quedar con la frecuencia que te gustaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Improvisar para tomarse un caf&eacute;, verse un rato despu&eacute;s del trabajo o acompa&ntilde;arse en peque&ntilde;os momentos cotidianos pueden parecer cosas peque&ntilde;as, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensaci&oacute;n de apoyo, pertenencia y conexi&oacute;n. &ldquo;La proximidad f&iacute;sica aporta algo muy concreto que cuesta sustituir: la integraci&oacute;n del v&iacute;nculo en la vida cotidiana&rdquo;. Para Hidalgo Caldas &ldquo;no es solo hablar o mantenerse en contacto&rdquo;, sino compartir cierta sensaci&oacute;n de disponibilidad mutua. En las grandes ciudades existen &ldquo;relaciones significativas, pero muy poca sensaci&oacute;n de sost&eacute;n cercano en su vida diaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grandes n&uacute;cleos urbanos generan una contradicci&oacute;n: es habitual sentirse desconectado incluso estando <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/rodeado-gente-suficiente-no-sentirnos-solos-no-xp_1_12938670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rodeado de gente</a>. Y es que muchas veces estas interacciones no se producen por una falta de cari&ntilde;o, sino por cansancio, horarios, desplazamientos o log&iacute;stica. Como recuerda Julia Vidal, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.areahumana.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;rea Humana Psicolog&iacute;a</a>, toda esta planificaci&oacute;n &ldquo;genera <a href="https://www.eldiario.es/era/alexander-harton-psicologo-carga-mental-no-cosas-pensar-constantemente-hay-xp_1_13198723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a> y m&aacute;s necesidad de tiempo que las relaciones de proximidad no tienen&rdquo;. Vidal considera clave sentir disponibilidad por parte de nuestros v&iacute;nculos (incluso aunque no quedemos), ya que &ldquo;incrementa el bienestar general&rdquo; y &ldquo;reduce el estr&eacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La amistad, &ldquo;un factor de protecci&oacute;n para la salud mental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las relaciones de amistad no solo cumplen una funci&oacute;n social o afectiva, sino que tienen un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Nazaret Iglesias Garc&iacute;a, psic&oacute;loga y directora de <a href="https://www.psicologiadana.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dana Centro de Psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;ala que existe evidencia de que<strong> </strong>&ldquo;el apoyo social percibido se relaciona con menor estr&eacute;s, ansiedad y sintomatolog&iacute;a depresiva, y act&uacute;a como un factor protector para la salud mental&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El apoyo social percibido se relaciona con menor estrés, ansiedad y sintomatología depresiva, y actúa como un factor protector para la salud mental</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nazaret Iglesias García</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Trini y Ana son hermanas, pero, seg&uacute;n dicen: &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n somos amigas&rdquo;. Aunque llevaban d&eacute;cadas viviendo en la misma ciudad, desde hace poco residen en el mismo municipio, separadas por apenas unas cuantas calles. Desde entonces, aseguran que su relaci&oacute;n se ha vuelto mucho m&aacute;s cercana. &ldquo;Ana lo es todo para m&iacute;, creo que sin ella no podr&iacute;a llevar la vida que llevo. Nos vemos a menudo, desayunamos, tomamos algo, nos encontramos&hellip;&rdquo;, cuenta Trini. La mudanza de Trini lleg&oacute; despu&eacute;s de una etapa complicada y de algunos problemas de salud. A ra&iacute;z de ello, ambas han podido comprobar hasta qu&eacute; punto tener cerca a personas importantes puede influir en el bienestar diario. Aunque intu&iacute;an que vivir cerca las unir&iacute;a m&aacute;s, Trini reconoce que no esperaba el impacto que tendr&iacute;a en su d&iacute;a a d&iacute;a: &ldquo;No conoc&iacute;a esta maravillosa vida que me estaba esperando (...) Sabemos que nos tenemos ah&iacute;, y que vi&eacute;ndonos y tomando un caf&eacute; nos sentiremos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sensaci&oacute;n de sost&eacute;n emocional cotidiano&rdquo; es clave para Esther Boada, psic&oacute;loga sanitaria y directora de <a href="https://www.instagram.com/centre_sukha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centre Sukha Cornella y Molins</a>, porque, &ldquo;cuando una persona percibe que no tiene a nadie cerca a quien recurrir f&aacute;cilmente, el sistema nervioso tiende a mantenerse m&aacute;s alerta, aparece m&aacute;s sensaci&oacute;n de carga mental, hipervigilancia y necesidad de &lsquo;poder con todo&rdquo;. Adem&aacute;s, pueden aparecer din&aacute;micas de &ldquo;autosuficiencia obligada&rdquo;: la sensaci&oacute;n de tener que afrontar todo sola porque pedir ayuda requiere demasiada coordinaci&oacute;n, tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Irene tiene claro que, tanto en Valladolid como en Madrid, compartir tiempo con sus amistades influye directamente en c&oacute;mo se siente. La joven, que reconoce no mantener &ldquo;un contacto muy fluido a trav&eacute;s de redes o WhatsApp&rdquo;, asegura que cuando ve a sus amigas en persona &ldquo;es mucho m&aacute;s probable que surjan conversaciones de desahogo mutuo&rdquo; que le ayudan a &ldquo;estar mucho mejor an&iacute;micamente&rdquo;. &ldquo;Esto para m&iacute; es calidad de vida&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión."
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            <span class="title">
                Acompañarse en pequeños momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero pueden ser esas interacciones las que nos ayuden a sostener la sensación de apoyo, pertenencia y conexión.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y es precisamente en momentos en los que esa convivencia se vuelve m&aacute;s regular &mdash;durante las vacaciones, el verano o los d&iacute;as en el pueblo&mdash; cuando sus efectos sobre el bienestar emocional se hacen m&aacute;s evidentes. Para Irene M., su d&iacute;a a d&iacute;a cambia cuando en verano pasa de una gran ciudad como Sevilla a su pueblo manchego: &ldquo;Cuando voy al pueblo es a desconectar, a pas&aacute;rmelo bien y a disfrutar. Son momentos muy concretos en los que se hace mucha vida en comunidad, en casa de amigos, en bares rodeada de gente&hellip; No hay esa rutina ni ritmos fren&eacute;ticos que hay en una ciudad, por eso [las amistades] parece que se desarrollan mucho m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasamos a entornos m&aacute;s reducidos y podemos disfrutar de una mayor cotidianidad con nuestras amistades, se hace tambi&eacute;n m&aacute;s visible hasta qu&eacute; punto <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consumo condiciona la forma en que nos relacionamos</a> en las grandes ciudades. Al pasar de la capital a un pueblo de cinco mil habitantes, Jorge ha comprobado que este elemento no atraviesa de igual manera las relaciones de amistad en ambos contextos. &ldquo;En Madrid salir o quedar siempre va ligado a consumir. Aqu&iacute;, aunque tambi&eacute;n puedes quedar a tomar algo, s&iacute; que es m&aacute;s com&uacute;n quedar para simplemente estar en la plaza. Con mis amigos de aqu&iacute; puedo quedar por la tarde, ir a cenar a casa, y despu&eacute;s volver a salir (...) Est&aacute;s menos obligado a gastar dinero, si quieres lo haces, pero no hace falta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vive Irene M. en sus vacaciones: &ldquo;Puedo quedar para estar con mis amigas para no hacer nada, simplemente contarnos nuestras vidas y reflexionar. No quedamos para hacer algo concreto como s&iacute; ocurre en la ciudad, sino simplemente para estar juntas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar proximidad en la distancia</h2><p class="article-text">
        En la etapa adulta, no siempre es posible dedicar a las amistades el mismo tiempo que en la infancia o la adolescencia. El ritmo diario hace que, en muchas ocasiones, un paseo improvisado se cambie por una llamada o un mensaje para preguntar qu&eacute; tal va el d&iacute;a, la semana o incluso el mes.
    </p><p class="article-text">
        Las expertas como Eva Barrio, psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero y directora de <a href="https://narapsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nara psicolog&iacute;a</a>, se&ntilde;alan la proximidad como un elemento fortalecedor de los v&iacute;nculos emocionales &mdash;el &ldquo;efecto de mera exposici&oacute;n&rdquo; demuestra c&oacute;mo la frecuencia de contacto f&iacute;sico aumenta la familiaridad y el afecto&mdash;.<strong> </strong>Sin embargo, esto no implica que las relaciones a distancia no puedan ser profundas y significativas. De hecho, Barrio est&aacute; segura de que cuando no tenemos esta proximidad, &ldquo;la buscamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el círculo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Selene</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Selene tiene mucho que agradecer a la tecnolog&iacute;a: &ldquo;Si algo bueno tiene es que permite enviar un mensaje, escribir, llamar e incluso ver la cara y las reacciones cuando hay alguna novedad importante que hay que contar, aunque sea en videollamada. Por supuesto, lo mejor y lo ideal es tener a las amigas cerca, pero al final hay muchas maneras de sentirlas as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Iglesias Garc&iacute;a recuerda que las relaciones a distancia con nuestras amigas no son menos valiosas, ya que &ldquo;nos pueden sostener mucho emocionalmente&rdquo;, sobre todo &ldquo;si hay confianza, continuidad y comunicaci&oacute;n de calidad&rdquo;. &ldquo;Esa disponibilidad no necesariamente tiene que ser f&iacute;sica, es esencial sentir esta disponibilidad emocional que se refuerza con la cercan&iacute;a f&iacute;sica que se puede generar tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga Vidal. De ah&iacute; que en la vida adulta sostener una red de apoyo no dependa solo de la cercan&iacute;a o la tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n de la intenci&oacute;n con la que se cuidan esos v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Irene M. afirma con contundencia que &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de amistad</a> hay que trabajarlas&rdquo;, al igual que cualquier otro tipo de relaci&oacute;n y &ldquo;no solo las de pareja, que son a las que m&aacute;s estamos acostumbrados a prestar atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El problema de la vivienda atraviesa la amistad</h2><p class="article-text">
        Muchas veces la lejan&iacute;a con nuestros c&iacute;rculos de amistades no viene marcada por un cambio de trabajo o de ciudad, sino por un factor m&aacute;s estructural: la dificultad de acceso a la vivienda. El encarecimiento del alquiler y la compra en las grandes ciudades, que obliga a desplazarse en busca de opciones m&aacute;s asequibles cada vez m&aacute;s alejadas de los centros,&nbsp;ha terminado por distanciar a muchas amistades. Selene ha vivido esta realidad en primera persona: &ldquo;En general, no tengo cerca a mi gente, y precisamente este es uno de los problemas que veo en el modelo de ciudad que plantea Madrid o las grandes ciudades. El problema de la vivienda expulsa a las personas de sus barrios o del lugar en el que se establecieron en un primer momento debido al precio de los alquileres y desajusta el c&iacute;rculo social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Hidalgo Caldas, para muchas personas acceder a una vivienda solo es posible &ldquo;a costa de alejarse de sus redes afectivas, de sus rutinas sociales y de los espacios donde transcurr&iacute;a su vida cotidiana&rdquo;. Esto tiene consecuencias &ldquo;econ&oacute;micas y log&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n relacionales y psicol&oacute;gicas&rdquo;, como el aumento del aislamiento social, el estr&eacute;s sostenido o la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n y desarraigo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tan importantes son los amigos íntimos, las amistades más ‘superficiales’, las personas cotidianas como el compañero con quien te tomas un café. Estas microinteracciones aportan a nuestra ‘nutrición social’, contribuyen a sentirte acompañada, en sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Vidal</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuidar los v&iacute;nculos tambi&eacute;n es autocuidado</h2><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas inciden en el factor de protecci&oacute;n que constituyen las amistades, y en la importancia de cultivarlas de forma consciente <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la vida adulta</a>. En las grandes ciudades se vuelve especialmente importante construir un espacio o red que nos permita tener esa sensaci&oacute;n de pertenencia. &ldquo;Tan importantes son los amigos &iacute;ntimos, las amistades m&aacute;s &lsquo;superficiales&rsquo;, las personas cotidianas como el compa&ntilde;ero con quien te tomas un caf&eacute; o estas microinteracciones, todas aportan a nuestra &lsquo;nutrici&oacute;n social&rsquo;, ya que son un espacio de expresi&oacute;n y contribuyen a sentirte acompa&ntilde;ada, a sentirte en sociedad&rdquo;, se&ntilde;ala Vidal.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Iglesias Garc&iacute;a, &ldquo;es no idealizar ni demonizar la distancia&rdquo;. Podemos tener v&iacute;nculos muy profundos con personas que viven lejos, pero tambi&eacute;n necesitamos presencia cercana, vida compartida y peque&ntilde;as interacciones cotidianas. Y concluye: &ldquo;El bienestar emocional no depende solo de tener &lsquo;gente importante&rsquo; en abstracto, sino de sentir que hay personas disponibles, accesibles y presentes en nuestra vida real (...) En un contexto social donde cada vez hay m&aacute;s movilidad, teletrabajo, individualizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n urbana, construir red cercana no deber&iacute;a verse como algo secundario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 21:05:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigas que vivan cerca: cómo nos cambia la vida compartir lo cotidiano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Vivienda,Bienestar emocional,Salud mental,Psicología,Salud psicológica,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claves-psicologa-vuelta-hijos-adultos-hogar-familiar-no-reactive-roles-adolescentes-xp_1_13220404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26595eec-1b91-425b-abf5-31a621761e89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x4143y0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga María Bernardo advierte de que el éxito de la convivencia pasa por transformar el vínculo para no volver a roles ya superados </p><p class="subtitle">Qué quiere decir que un niño se porte siempre bien, según una psicóloga: “Todas las emociones cumplen su función”</p></div><p class="article-text">
        Ya sea a ra&iacute;z de una ruptura sentimental, un rev&eacute;s laboral, la crisis de la vivienda o por la necesidad de ejercer como cuidadores, el retorno de un hijo adulto al hogar familiar puede ser un fen&oacute;meno com&uacute;n, pero emocionalmente nunca se trata de una mudanza m&aacute;s, sino que conlleva una gran transformaci&oacute;n de la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La casa que se reactiva una vez que los hijos vuelven no es la misma de antes, ya que los padres han construido una vida sin esa presencia diaria y el hijo ha desarrollado una identidad adulta fuera&rdquo;, establece la psic&oacute;loga sanitaria <a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Bernardo</a><a href="https://mariabernardopsicologia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> con experiencia en terapia familiar. Para ella, una situaci&oacute;n de este tipo &ldquo;supone siempre una reorganizaci&oacute;n del sistema, no una vuelta atr&aacute;s&rdquo;, ya que &ldquo;se trata de un escenario nuevo en un espacio antiguo&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">El peso de la memoria relacional</h2><p class="article-text">
        Volver al dormitorio en el que transcurri&oacute; la infancia puede activar por inercia patrones que se cre&iacute;an superados. Bernardo lo define como un efecto de la memoria relacional: &ldquo;Los hogares funcionan como contextos emocionales muy potentes. Elementos tan simples como una mesa, una habitaci&oacute;n o un gesto cotidiano son capaces de reactivar roles: los padres tienden a cuidar m&aacute;s de lo necesario y el hijo, sin darse cuenta, responde desde su versi&oacute;n adolescente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de din&aacute;mica activa emociones contradictorias en todos los miembros, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, que confirma que mientras es com&uacute;n que el hijo navegue entre el alivio y la verg&uuml;enza, en el caso de los padres, se puede experimentar desde ternura e ilusi&oacute;n, hasta un cierto duelo por una etapa de independencia que consideraban cerrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conflicto, advierte Bernardo, surge cuando la preocupaci&oacute;n de los padres se confunde con la supervisi&oacute;n, o cuando el hijo, por comodidad o defensa ante la culpa, deja de aportar y trata el hogar como un mero alojamiento de paso o se a&iacute;sla para evitar el roce. Es decir, cuando se trata de volver a roles que ya no corresponden y que, &ldquo;a la larga, producen dependencia y culpa&rdquo;, apunta la experta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, el motivo del regreso suele a&ntilde;adir un duelo previo que se cuela en la convivencia y afecta en el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, destaca la psic&oacute;loga, que reconoce que es muy habitual que esta situaci&oacute;n bloquee cualquier conversaci&oacute;n. &ldquo;Cuando la familia entiende que volver a casa no es un fracaso, sino una pausa estructural dentro del ciclo vital, todo se vive con mucha m&aacute;s serenidad&rdquo;, valora.
    </p><h2 class="article-text">Superar la jerarqu&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para evitar que la convivencia se deteriore, la clave de la experta es &ldquo;pasar de un v&iacute;nculo padre-hijo a un v&iacute;nculo adulto-adulto, donde se reconozcan las nuevas competencias del hijo y tambi&eacute;n los nuevos ritmos y necesidades de los padres&rdquo;. &ldquo;Esta transici&oacute;n es compleja y requiere consciencia, paciencia y seguramente tener conversaciones expl&iacute;citas&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de comunicarse, Bernardo recomienda abordar tres bloques fundamentales durante la primera semana: &ldquo;El primero es pr&aacute;ctico, y consiste en abordar el aspecto econ&oacute;mico, reparto de tareas dom&eacute;sticas, horarios y uso de espacios comunes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo, por otro lado, es relacional. &ldquo;Consiste en determinar c&oacute;mo se manejan las visitas, la vida sentimental, los amigos en casa y, sobre todo, qu&eacute; temas quedan fuera del comentario diario, por ejemplo, las decisiones laborales, los h&aacute;bitos, la dieta o la pareja&rdquo;, aclara la experta.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el tercero, explica &ldquo;tiene que ver con el aspecto temporal y emocional, es decir, hablar de cu&aacute;nto tiempo se prev&eacute; que dure esta convivencia, aunque sea de forma orientativa, y comprometerse a revisar cada pocas semanas c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo cada uno&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">Conversaciones de adulto a adulto</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo importante a tener en cuenta es que lo que no se habla los primeros d&iacute;as suele transformarse en una peque&ntilde;a tensi&oacute;n semanal y, al cabo de unos meses, en un conflicto que cuesta mucho m&aacute;s desactivar&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. &ldquo;Yo les repito mucho a mis pacientes que las conversaciones inc&oacute;modas al principio son la mejor inversi&oacute;n en la convivencia futura&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para mantener la salud emocional del sistema, Bernardo cree vital que ninguna de las dos partes renuncie a su propia autonom&iacute;a, ni que los padres reorganicen sus vidas alrededor del hijo que vuelve, ni que &eacute;ste renuncie a su vida y proyectos personales construidos fuera del hogar familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De forma general, el equilibrio se construye distinguiendo entre acompa&ntilde;ar y sostener&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Acompa&ntilde;ar es estar disponible para escuchar, echar una mano puntual y opinar cuando se pide opini&oacute;n, pero sostener es ocupar el lugar que el adulto deber&iacute;a estar ocupando por s&iacute; mismo&rdquo;, detalla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claves-psicologa-vuelta-hijos-adultos-hogar-familiar-no-reactive-roles-adolescentes-xp_1_13220404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 06:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para que la vuelta de los hijos adultos al hogar familiar no reactive roles adolescentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familias,Relaciones,Psicología,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/metodo-piedra-gris-ayuda-prestar-atencion-personas-buscan-conflicto-xp_1_13206178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c15ae40-6699-4280-9c76-a835888d4b99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el método de la &#039;piedra gris&#039; y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien no se trata de un término clínico ni de una solución para todos los casos, sí es una estrategia útil para tratar con personas a las que les gusta la disputa y el enfrentamiento, aclara la psicóloga Esther Rodríguez</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga física y mental de las madres: “Un Google Calendar humano que no descansa ni cuando te sientas” </p></div><p class="article-text">
        Todos tenemos personas en nuestra vida con las que preferir&iacute;amos no encontrarnos o no ver con regularidad. Puede ser en el trabajo o en nuestra vida personal, incluso alguien de nuestro entorno familiar. Estas personas hacen todo lo posible para provocar una reacci&oacute;n con sus palabras o acciones. Seguramente a m&aacute;s de uno le ha pasado: estar atrapado en una conversaci&oacute;n que nunca quiso tener con alguien que no para de insistir.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea la situaci&oacute;n, muchas personas se regodean en los arrebatos emocionales y en buscar el drama. Ante estas situaciones, puede que sintamos la necesidad de defendernos, de explicar nuestro punto de vista o de calmar sus emociones. Pero, muchas veces, si participamos de su comportamiento, lo que se genera es m&aacute;s de lo mismo. Cortar esta din&aacute;mica, crear un l&iacute;mite firme y negarnos a participar puede ser una forma eficaz de protegernos. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la provocaci&oacute;n mediante el distanciamiento y la neutralidad</h2><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de contenidos relacionados con la salud mental, tanto en publicaciones especializadas como en cuentas de influencers en redes sociales, ha hecho que nos familiaricemos con <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo tipo de t&eacute;rminos</a> reservados antes a la sala de terapia. Y entre ellos est&aacute;, por ejemplo, el recurso de la &ldquo;piedra gris&rdquo;, un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en la d&eacute;cada pasada por una bloguera estadounidense y que desde entonces se plantea como estrategia para afrontar interacciones con personas conflictivas. 
    </p><p class="article-text">
        Como nos explica<strong> </strong>Esther Rodr&iacute;guez, Psic&oacute;loga Sanitaria, directora del centro&nbsp;<a href="https://www.esthermipsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esther, Mi Psic&oacute;loga</em></a><em>, </em>en Sevilla, este m&eacute;todo &ldquo;no es un t&eacute;rmino cl&iacute;nico, sino una forma de describir algo bastante sencillo: dejar de reaccionar emocionalmente ante alguien que genera conflicto&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Es una forma de desviar o neutralizar a alguien, de protegernos de las personas que quieren entrar en conflicto, y consiste en actuar con la mayor tranquilidad y apat&iacute;a posible cuando estamos cerca de estas personas. Esto nos ayuda a evitar enfadarnos o molestarnos con personas que buscan conflicto. Al no conseguir lo que pretenden &mdash;que nos enojemos e irritemos, que reaccionemos mal&mdash;, la t&eacute;cnica de balanceo ayuda a que la persona pierda inter&eacute;s en molestarnos.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, este m&eacute;todo se basa en la teor&iacute;a de que, al tratar con una persona emocionalmente t&oacute;xica, contener nuestras reacciones puede detener su comportamiento. Si no mostramos emoci&oacute;n, no obtendr&aacute;n placer ni disfrute de su comportamiento da&ntilde;ino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa, sin embargo, que busquemos el contacto cero, que lo que busca es cortar la relaci&oacute;n; la &lsquo;piedra gris&rsquo;, en cambio, &ldquo;se usa cuando no podemos dejar de ver a esa persona, pero necesitamos protegernos&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo podemos usar el m&eacute;todo de la 'piedra gris'</h2><p class="article-text">
        Como hemos visto, se trata de una actitud que se usa sobre todo &ldquo;para no alimentar din&aacute;micas de conflicto o manipulaci&oacute;n, una actitud que desde la psicolog&iacute;a conductual tiene sentido: si dejamos de reforzar una conducta (discusiones, provocaciones), muchas veces baja su intensidad&rdquo;, reconoce Rodr&iacute;guez. Esto significa que, cuando un comportamiento no tiene el efecto deseado, cesa. As&iacute;, cuando una persona usa un trato abusivo pero no obtiene la respuesta que busca, puede dejar de usarlo.
    </p><p class="article-text">
        Para Rodr&iacute;guez, es &uacute;til sobre todo en los casos en los que &ldquo;hay conflicto constante, la otra persona busca una reacci&oacute;n en nosotros o no podemos tomar distancia total porque es un familiar o un compa&ntilde;ero de trabajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de usar este m&eacute;todo en <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas narcisistas</a>, Rodr&iacute;guez aclara que esta palabra, que a menudo se usa muy a la ligera, &ldquo;en cl&iacute;nica en realidad se habla de rasgos o de Trastorno Narcisista de la Personalidad, que es otra cosa: el m&eacute;todo de la 'piedra gris' nos ayuda con personas que provocan o buscan conflicto&rdquo;, matiza la especialista. En estos casos, s&iacute; nos ayuda a &ldquo;no entrar en su juego, a no reforzar su provocaci&oacute;n y a mantenernos m&aacute;s regulados&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, debemos tener en cuenta que no es &ldquo;una soluci&oacute;n en s&iacute; misma, sino que se trata de una herramienta puntual&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez. Este m&eacute;todo puede ser agotador emocional y mentalmente: ocultar nuestras emociones puede hacernos sentir aislados y sin una forma de expresar lo que sentimos porque estamos haciendo un esfuerzo consciente para no entrar en esa din&aacute;mica.
    </p><h2 class="article-text">Respuestas cortas, no justificarse y cortar la conversaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Aplicar el m&eacute;todo de la 'piedra gris' es como encarnar, en cierta medida, la &lsquo;personalidad&rsquo; de una roca: indiferencia. Los pasos clave incluir&iacute;an, seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, &ldquo;dar respuestas cortas y neutras, no justificarnos ni engancharnos y cortar la conversaci&oacute;n si escala&rdquo;. Por ejemplo, &ldquo;en lugar de discutir podemos optar por dar respuestas del tipo &lsquo;no voy a entrar en esto ahora&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, si bien esto nos protege del abuso emocional y funciona en algunas situaciones, como con individuos que tienen un patr&oacute;n de comportamiento determinado, su efectividad merece a&ntilde;adir un &lsquo;depende&rsquo;. Como hemos adelantado, mantener constantemente una actitud neutral e impasible requiere un gran autocontrol y puede causar fatiga mental. Por tanto, aunque puede resultar bastante eficaz, esta t&eacute;cnica no est&aacute; pensada para usar todo el tiempo con todas las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Desde mi punto de vista, m&aacute;s que aplicar t&eacute;cnicas virales, lo importante es entender qu&eacute; est&aacute; pasando y ver qu&eacute; necesitamos nosotros: a veces tomar distancia, otras poner l&iacute;mites&hellip; y muchas veces es necesario trabajarlo bien en terapia&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/metodo-piedra-gris-ayuda-prestar-atencion-personas-buscan-conflicto-xp_1_13206178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 11:59:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo responder a mis amigas cuando critican su propio peso y aspecto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a67285f2-8c56-4d92-bad2-64857129dfc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo responder a mis amigas cuando critican su propio peso y aspecto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos comentarios negativos sobre el cuerpo y el rostro están muy extendidos en la sociedad y pueden dar lugar a conversaciones difíciles con amigos</p><p class="subtitle">No es salud, es lo de siempre: cómo la ‘operación bikini’ ha vuelto en su peor versión a través de las redes</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo respondo a mis amigas cuando critican su cuerpo, su rostro o su piel?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Confusa con las conversaciones</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Una amiga se queja a menudo de su peso. Me parece que ser&iacute;a paternalista decirle que est&aacute; contribuyendo al negocio de la industria de la belleza y reforzando un statu quo que mantiene a las mujeres obsesionadas con su aspecto f&iacute;sico. Pero decirle &ldquo;&iexcl;eres guapa!&rdquo; me parece superficial. Otra amiga me dijo que necesita ponerse m&aacute;s b&oacute;tox pronto porque odia sus arrugas de la frente. Le dije (sinceramente) que yo no ve&iacute;a ninguna arruga, pero me ignor&oacute;, diciendo que era culpa de la luz y que yo estaba siendo demasiado complaciente. &iquest;C&oacute;mo puedo abordar estas conversaciones? </em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo &uacute;nico que la cultura de la belleza contempor&aacute;nea odia m&aacute;s que a una mujer fea? A una mujer que juzga, sobre todo si tiene una opini&oacute;n sobre los h&aacute;bitos de belleza de otras mujeres. Hoy en d&iacute;a, <a href="https://www.instagram.com/p/DXP2LIukWQs/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualquier</a> cr&iacute;tica a los cosm&eacute;ticos debe ir acompa&ntilde;ada de la advertencia: &ldquo;&iexcl;Pero sin juzgar, claro!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, creo que a todos nos vendr&iacute;a bien un juicio m&aacute;s severo sobre los est&aacute;ndares opresivos que sustentan la industria de las dietas, de <a href="https://finance.yahoo.com/news/global-weight-management-market-reach-123000630.html?guce_referrer=aHR0cHM6Ly93d3cuZ29vZ2xlLmNvbS8&amp;guce_referrer_sig=AQAAALXK6fhJI7xKAfVP7ina2b87cpqR7EhBF4QUKV9ClozGXqqhhewTXD5as-CG19XNIyhPd6zBsbkUCrrAYqeDNuUo4Dq0UL-ymJ9nF7ecMK6IEcUFLhmcHiaugmubGs7pUAfozNV1WmtC8ZO47I_00m5I0VtS6gM-ouXwEw7deIQr&amp;guccounter=2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">427.000 millones de d&oacute;lares</a>, y la industria de la belleza, de <a href="https://explodingtopics.com/blog/beauty-industry-stats" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">700.000 millones de d&oacute;lares</a>, pero tambi&eacute;n creo que tienes raz&oacute;n. Cuando una amiga te dice que le preocupa su peso, &ldquo;eres una agente del patriarcado&rdquo; no es una respuesta &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Eres guapa!&rdquo; tampoco es una gran respuesta: refuerza la idea de que la belleza individual es la soluci&oacute;n a la inseguridad que la cultura de la belleza genera en todos nosotros. S&iacute;, tu aspecto determina tu valor, es lo mismo que decir: &iexcl;Pero t&uacute; eres guapa, as&iacute; que no es tu problema!
    </p><p class="article-text">
        Hace ya tiempo que no he tenido que enfrentarme a una situaci&oacute;n como esta. (Cuando eres una cr&iacute;tica cascarrabias del sector, tu comunidad sabe perfectamente cu&aacute;l es tu postura respecto a las inyecciones de esperma de salm&oacute;n para rellenar la piel &mdash;&iexcl;funcionan de maravilla!&mdash;). As&iacute; que me puse en contacto con algunas colegas para conocer su opini&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No intento disuadirles de su punto de vista… porque nunca seré más persuasiva que la voz crítica que vive en su cabeza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Val Monroe</span>
                                        <span>—</span> periodista de belleza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estos momentos pueden parecer la oportunidad perfecta para cuestionar los c&aacute;nones de belleza&rdquo;, afirma la periodista especializada en belleza <a href="https://facevaluenewsletter.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zeynab Mohamed</a>. &ldquo;Pero, en realidad, rara vez son el momento adecuado para ese tipo de conversaci&oacute;n y pueden salir muy mal&rdquo;. En su lugar, aconseja: &ldquo;Escucha sin juzgar y sin compensar en exceso con cumplidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Intercambios como estos son se&ntilde;ales para entablar m&aacute;s conversaciones relacionadas con la belleza. &ldquo;La clave es que las conversaciones sean m&aacute;s frecuentes, para que no se perciban como un ataque&rdquo;, dice Mohamed. En lugar de centrar estas charlas en sus (o tus) supuestas deficiencias est&eacute;ticas, &ldquo;s&eacute; m&aacute;s proactiva a la hora de tener conversaciones [generales] sobre la industria de la belleza, la presi&oacute;n que interiorizamos y los c&aacute;nones por los que nos esforzamos tanto por cumplir y mantener&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Invita a una amiga a ver <em>La sustancia</em> o <em>American Psycho</em> y, despu&eacute;s, analizad los temas relacionados con la belleza mientras os tom&aacute;is una botella de vino. Comparte un libro o un episodio de podcast cr&iacute;tico en el chat del grupo. (<em>&ldquo;&iexcl;</em><a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Irreductibles,</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Kate Manne</a>, me ha dejado alucinada! &iquest;Alguien quiere leerlo y comentarlo?&rdquo;). Comparte este v&iacute;deo de Tressie McMillan Cottom sobre la <a href="https://www.instagram.com/p/DWez9rbis_F/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;eugenesia cotidiana</a>&rdquo; de los GLP-1 en tu historia de Instagram y mira qui&eacute;n responde.
    </p><p class="article-text">
        Otra opci&oacute;n: conectar y compadecerse. &ldquo;No intento disuadirles de su punto de vista&hellip; porque nunca ser&eacute; m&aacute;s persuasiva que la voz cr&iacute;tica que vive en su cabeza&rdquo;, comparte la periodista de belleza <a href="https://valeriemonroe.substack.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Val Monroe. </a>&ldquo;Pero les cuento c&oacute;mo respondo a mi propia insatisfacci&oacute;n ocasional con mi aspecto, lo cual, en su mayor parte, implica mirar hacia fuera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En lugar de asegurarles a mis amigas que son guapas, les pregunto por qué les importa tanto. ¿Me querrías o me respetarías menos si mi aspecto cambiara? ¿Te mereces que te traten mejor por tener una piel joven o un rostro simétrico?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Moshtari Hilal</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Ugliness&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo lidias con tu insatisfacci&oacute;n? &iexcl;Comp&aacute;rtelo con la clase! Puede ser tan sencillo como: &ldquo;S&eacute; a qu&eacute; te refieres. Una vez estaba tan obsesionada con mis patas de gallo en una llamada de Zoom que tuve que desactivar la funci&oacute;n de v&iacute;deo con espejo y meditar durante 20 minutos despu&eacute;s del trabajo. &iexcl;De hecho, me ayud&oacute;! En cualquier caso, es m&aacute;s barato que una m&aacute;scara de luz roja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Virginia Sole-Smith, autora del bolet&iacute;n sobre liberaci&oacute;n corporal <a href="https://www.patreon.com/cw/virginiasolesmith" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burnt Toast</a>, recomienda adoptar una mentalidad del tipo &ldquo;odia el juego, no al jugador&rdquo;. &ldquo;Intento recurrir a respuestas como: &rdquo;&iquest;No ser&iacute;a genial si no tuvi&eacute;ramos que dedicar tanto tiempo y dinero a todo esto?&ldquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; bien no entrar al trapo. &ldquo;Si tu amiga habla de estas cosas de una forma que te resulte conflictiva, creo que es muy v&aacute;lido decir: &rdquo;Lo siento, te quiero, pero no soy la amiga adecuada para hablar de b&oacute;tox&ldquo;&rdquo;, dice Sole-Smith. &ldquo;Establece ese l&iacute;mite&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si tu interlocutora parece dispuesta a debatir, &ldquo;intenta llevar la conversaci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica que hay detr&aacute;s&rdquo;, sugiere Moshtari Hilal, autora de <a href="https://bookshop.org/p/books/ugliness-moshtari-hilal/4bc1a37360c12843?ean=9781954404281&amp;next=t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ugliness.</em></a><em> </em>&ldquo;En lugar de asegurarles a mis amigas que son guapas, les pregunto por qu&eacute; les importa tanto&rdquo;, dice. &ldquo;&iquest;Me querr&iacute;as o me respetar&iacute;as menos si mi aspecto cambiara? &iquest;Te mereces que te traten mejor por tener una piel joven o un rostro sim&eacute;trico?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No, estas preguntas no son f&aacute;ciles. S&iacute;, podr&iacute;an dar lugar a conversaciones dif&iacute;ciles. La mayor&iacute;a de los c&aacute;nones de belleza actuales tienen sus ra&iacute;ces en la supremac&iacute;a blanca, el colonialismo, el capitalismo, el sexismo y otras fuerzas destructivas. Pero, como dice Hilal, &iquest;no &ldquo;esperas cierta profundidad e integridad en tus amistades&rdquo;?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las investigaciones demuestran que participar en conversaciones sobre la apariencia, o simplemente escucharlas, puede aumentar la insatisfacción con el cuerpo y la ansiedad, lo que a su vez puede conducir a comportamientos perjudiciales en materia de dieta y belleza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Romper con el patr&oacute;n de las &ldquo;conversaciones sobre la imagen&rdquo; podr&iacute;a beneficiar a todos los involucrados. Estos comentarios negativos sobre el cuerpo y el rostro impregnan la sociedad. Piensa en tu madre llam&aacute;ndose a s&iacute; misma &ldquo;mala&rdquo; por pedir postre o en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZZDQYVU8o9M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escena</a> de autocr&iacute;tica como v&iacute;nculo social de<em> Mean Girls</em>. Pero no es inofensivo. Las <a href="https://www.psychologytoday.com/us/blog/mind-your-body/202504/why-appearance-talk-isnt-just-small-talk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que participar en conversaciones sobre la apariencia, o simplemente escucharlas, puede aumentar la insatisfacci&oacute;n con el cuerpo y la ansiedad, lo que a su vez puede conducir a comportamientos perjudiciales en materia de dieta y belleza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas ideas son contagiosas&rdquo;, afirma Hilal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a ser contagioso tambi&eacute;n el hecho de dejar de centrar la negatividad en los cuerpos y los rostros individuales para dirigirla hacia los sistemas y las estructuras? Por supuesto. Las feministas de la segunda ola lo llamaban &ldquo;concienciaci&oacute;n&rdquo;. Charlar con tus amigas sobre la discriminaci&oacute;n por edad inherente al antienvejecimiento no va a cambiar el mundo &mdash;eso lo consiguen la organizaci&oacute;n y la legislaci&oacute;n contra la discriminaci&oacute;n&mdash;, pero podr&iacute;a ayudar a exteriorizar la verg&uuml;enza que genera la cultura de la belleza, cuestionar creencias err&oacute;neas y aliviar la ansiedad por la apariencia.
    </p><p class="article-text">
        Puede que a algunas amigas no les apetezca analizar Ozempic por mensaje. Quiz&aacute;s tu mejor amiga, <a href="https://www.eldiario.es/era/primer-pinchazo-vez-gente-pasa-crema-antiarrugas-jeringuilla_1_12208879.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fan&aacute;tica del b&oacute;tox</a>, solo quiera un cumplido por su frente reci&eacute;n congelada y nada m&aacute;s. Depende de ti c&oacute;mo manejar eso.
    </p><p class="article-text">
        A Hilal le resulta dif&iacute;cil estar rodeada de gente que se obsesiona con, por ejemplo, las arrugas o la forma del cuerpo. &ldquo;Si tu miedo a la 'fealdad' no te lleva al cuidado o la compasi&oacute;n, sino a reproducir esos est&aacute;ndares como si fueras su vendedor, tengo que dar un paso atr&aacute;s en la relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oye, aqu&iacute; no se juzga a nadie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jessica DeFino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/responder-amigas-critican-propio-peso-aspecto_1_13199475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 20:07:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo responder a mis amigas cuando critican su propio peso y aspecto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Cosmética,Salud mental,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d3323ab-14fb-44f0-a85a-fcf92824bf10_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142344.jpg" width="7869" height="4426" alt="Eva Baltasar, escritora: &quot;Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana regresa con ‘Peces’, una novela sobre adicciones varias, maltrato y la adoración extrema del otro
</p><p class="subtitle">Lo que el asesinato de Samuel Luiz nos explica sobre los monumentos para recordar a alguien
</p></div><p class="article-text">
        Como todas sus novelas, <em>Peces</em> (Random House, 2026) parte de una vivencia personal, de un pedazo de mundo que ella ha vivido, que ha conocido bien, y que ha necesitado plasmar a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. &ldquo;Mi propio recorrido vital es el que me lleva hasta aqu&iacute;. Yo he pasado por historias de esas que nos ocurren a una gran mayor&iacute;a de personas y de ah&iacute; me viene la fascinaci&oacute;n por escribirlas&rdquo;, explica <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-personas-escupidas-sistema-forman-parte-sistema_1_11383406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Baltasar</a> (Barcelona, 1978) frente a una jarra de agua en conversaci&oacute;n con elDiario.es para hablar de esta, su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-deberes-psiquiatra_128_1830585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quinta novela</a>, que narra la historia de amor y obsesi&oacute;n entre una escritora y una vendedora de pescado frito en una roulotte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un relato que explora el maltrato, las adicciones y la adoraci&oacute;n extrema de un otro por encima de todo lo dem&aacute;s. Una obsesi&oacute;n que surge una ma&ntilde;ana de un d&iacute;a cualquiera y que le cambia la vida a la narradora en un instante, desde el momento en el que ve a esa mujer grande, con las manos tambi&eacute;n grandes, impregnadas del olor del mar. Su existencia, hasta entonces solitaria y a ratos aburrida, tuerce el tim&oacute;n y se dirige, directa, hacia las rocas.
    </p><p class="article-text">
        El germen de este relato, contado en primera persona una vez ya ha pasado todo, surgi&oacute; durante la escritura de la segunda parte de <em>Ocaso y fascinaci&oacute;n</em>, su anterior novela. &ldquo;En la parte de fascinaci&oacute;n hay una escena en la que el protagonista tiene una especie de virgen a la que adora y, dentro de sus muchas capas, hay una suerte de erotismo, de relaci&oacute;n amorosa. Ah&iacute; me di cuenta de que era un tema en el que quer&iacute;a quedarme m&aacute;s tiempo, pero ten&iacute;a que ser con otra historia&rdquo;, explica Baltasar. Y, de la idea de esa virgen intocable, comenz&oacute; a desarrollarse lo que acabar&iacute;a por convertirse en <em>Peces,</em> una historia de amor, pero de amor monstruoso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c395a1c1-f65a-45e8-9f79-cdae14198310_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Crecemos pensando que una relaci&oacute;n, en esencia, es una historia de amor. Y nos creemos que las cosas que nos ocurren ah&iacute; dentro son amor cuando, muchas veces, no lo son&rdquo;, contin&uacute;a la catalana, que estuvo dos a&ntilde;os desarrollando la relaci&oacute;n entre Victoria y esa escritora que, por no tener, no tiene ni nombre. Y eso se debe a que Baltasar confiesa que nunca tiene la novela en la cabeza antes de escribir, que no sabe a qu&eacute; personajes va a conocer, que se desarrollan &ldquo;solos&rdquo;. Que, a veces, siente que ella no escribe sus propias historias y que pensaba que iba a conocer bien al personaje de la narradora, pero que quien se despleg&oacute; ante ella fue el del objeto de deseo; la otra mujer. Victoria.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n que, en el momento en el que comenz&oacute; a escribir, estaba inmersa leyendo a Robert L. Stevenson y la dualidad de Dr. Jekyll y Mr. Hyde inspir&oacute;, e impregn&oacute;, la relaci&oacute;n entre sus dos protagonistas. &ldquo;Es un poco, casi, lo que ocurre en la novela&rdquo;, comenta para argumentar que la narradora se enamora de su propia oscuridad: &ldquo;Victoria es muy oscura, guarda mucha violencia, y el amor lo que quiere es integraci&oacute;n. T&uacute; aspiras a integrar aquello que tanto te atrae del otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La violencia del deseo</strong></h2><p class="article-text">
        Un amor a primera vista que arrastra y empuja y que, a pesar del dolor, la narradora, obnubilada, no es capaz de soltar. &ldquo;A m&iacute; estos amores me fascinan. Y cuando me ha ocurrido es horrible, s&iacute;, porque parece que hay un mandato ah&iacute;, que no te puedes negar. Te ha tocado. Es esa persona&rdquo;, contin&uacute;a Baltasar para se&ntilde;alar que cuesta mucho resistirse a ese tipo de atracci&oacute;n. &ldquo;Y t&uacute; ves las se&ntilde;ales, claro que las ves. Sabes que vas a sufrir y aun as&iacute;, muchas veces, est&aacute;s dispuesta a pagar el precio&rdquo;, asegura la escritora que desvela que, para dibujar esta historia, ha tirado de los tres grandes amores t&oacute;xicos de su vida, que realmente fueron obsesiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El amor muchas veces comienza como una obsesi&oacute;n, siempre hay un componente de obsesi&oacute;n cuando te enamoras&rdquo;, opina para a&ntilde;adir que lo que busca el enamoramiento es que una se vincule&nbsp;hiperr&aacute;pido. &ldquo;Es como una droga, tu cuerpo empieza a generar sustancias que te mantienen atada a la otra persona y, entonces, ocurre eso tan divertido de que el foco, que deber&iacute;a estar en ti, lo centras en la otra persona y tu vida se va desestructurando&rdquo;, desvela la autora de libros como <em>Permafrost, Boulder </em>o<em> Mamut.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor muchas veces comienza como una obsesión, siempre hay un componente de obsesión cuando te enamoras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Baltasar</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Eso es, claro, lo que le ocurre a su protagonista, que se convierte en el sat&eacute;lite de ese gran sol que es Victoria. La mujer que la cuida y maltrata al mismo tiempo y que la arrastra hasta un punto muy extremo. &ldquo;Todos arrastramos las mismas cuatro heridas de infancia, pero con distintos colores. Abandono, rechazo, etc., y eso hace que t&uacute; vivas esperando a que otros te quieran&rdquo;, explica Baltasar para a&ntilde;adir que esa din&aacute;mica de cal y arena &ldquo;ata much&iacute;simo&rdquo;. &ldquo;Obvias el maltrato y te quedas con que te est&aacute;n cuidando. Es una situaci&oacute;n que creo que nos ha pasado a muchos, y yo ten&iacute;a muchas ganas de explorarla en la narrativa&rdquo;, cuenta la escritora para incidir que en dolor tambi&eacute;n se ocultan pedazos de placer: &ldquo;Hay goce en el maltrato, es parte de esa droga que necesitas volver a consumir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historias corrientes&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Con este quinto trabajo Baltasar parece haber entrado en ese boom de literatura, escrito por mujeres en su mayor&iacute;a, que habla de eso, de la violencia recibida en el d&iacute;a a d&iacute;a por las mujeres a manos de los otros: El hombre, la sociedad y, tambi&eacute;n, otras mujeres. Historias retratadas en novelas recientes como<em> Los nombres </em>(2026, Salamandra) de Florence Knapp, <em>La chica m&aacute;s lista que conozco</em> (2026, Lumen) de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sara-barquinero-universidad-hay-profesores-dicen-guarro-sistemico_1_13078213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Barquinero</a> o <em>Comer&aacute;s Flores</em> (2025, Libros del Asteroide) de Luc&iacute;a Solla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es curioso porque con <em>Mamut </em>me dijeron lo mismo, que estaba circunscrita en esa tendencia de la vuelta a la naturaleza, al campo, lo rural, pero yo solo hablaba de una historia que yo viv&iacute; con 26 a&ntilde;os sin que fuera exactamente mi historia&rdquo;, apunta Baltasar, que asegura estar al margen de tendencias narrativas. &ldquo;No tengo ni idea de que se lleva porque apenas leo literatura contempor&aacute;nea, pero es verdad que esto es algo que me ocurre, casi, con cada libro&rdquo;, r&iacute;e la escritora que admite que, de alguna manera, debe estar conectada con el mundo aunque ella &lsquo;viva a lo suyo&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En <em>Ocaso y Fascinaci&oacute;n</em> me pas&oacute; con el tema de la crisis de la vivienda, pero claro, es lo que hay. Son las cosas que ocurren, que me ocurren a m&iacute;, que nos ocurren a todos&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que una puede estar s&uacute;per aislada, pero vivir en la onda de lo que se respira ah&iacute; fuera. &ldquo;No he le&iacute;do muchos de los libros que tratan estos temas, pero al final mi propio recorrido vital me ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;&rdquo;, zanja Baltasar que considera interesante c&oacute;mo todo puede estar conectado aunque una, muchas veces, no se d&eacute; ni cuenta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-escritora-ves-senales-amor-toxico-veces-dispuesta-pagar-precio_1_13197171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eva Baltasar, escritora: "Aunque ves las señales del amor tóxico, a veces estás dispuesta a pagar el precio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Amor,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4225be1-c507-4e22-86ed-59a52fe447c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT&quot;: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas evitan el cara a cara al poner fin a una relación: desde mensajes de WhatsApp hasta textos generados con inteligencia artificial. ¿Qué dice esta tendencia sobre nuestra forma de gestionar el conflicto y el lenguaje afectivo?</p><p class="subtitle">Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo siento. No puedo. No me odies&rdquo;. Estas son las escuetas palabras, redactadas sobre un <em>post-it,</em> con las que Berger rompe con Carrie antes de abandonar su casa en medio de la noche en la sexta temporada de <em>Sexo en Nueva York</em>. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Carrie se lo cuenta a sus amigas, no puede creer lo sucedido y recuerda los tiempos en los que el hecho de que alguien rompiera contigo por tel&eacute;fono era lo peor que te pod&iacute;a pasar. De eso est&aacute; muy al tanto Taylor Swift, que vivi&oacute; una ruptura en 2008 por parte de Joe Jonas, que la dej&oacute; a trav&eacute;s de una llamada de, exactamente, 27 segundos, que se convirti&oacute; en un hito de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el abandono amoroso ha ido adoptando distintas formas: cartas, telegramas, fax, emails, <em>post-its</em> o <em>whatsapps</em>. Pero, a todos ellos, se ha sumado recientemente otra tendencia: utilizar la inteligencia artificial. Ya no solo evitamos la confrontaci&oacute;n del cara a cara, sino que tambi&eacute;n evitamos implicarnos en el propio acto de enunciaci&oacute;n, y dejamos que sea una interfaz la que seleccione las palabras por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si las rupturas son algo tan habitual del v&iacute;nculo amoroso como el enamoramiento, &iquest;por qu&eacute; nos sigue costando tanto hacerles frente? Y, &iquest;qu&eacute; dice de nosotros &mdash;y qu&eacute; se pierde en el v&iacute;nculo&mdash; cuando la ruptura deja de ser un acto compartido para convertirse en un mensaje mediado?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Evitaci&oacute;n del cara a cara<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Cuando se lo ense&ntilde;&eacute; a amigas, varias de ellas me lo dijeron sin que yo les dijera nada. Era muy ambiguo, redundaba en las mismas ideas, era un texto muy largo y dec&iacute;a cosas que no significaban nada&rdquo;, as&iacute; relata Silvia (nombre ficticio), de 38 a&ntilde;os, el mensaje que recibi&oacute; hace pocas semanas del hombre con el que estaba saliendo. Esa fue la constataci&oacute;n &mdash;sin llegar a conseguir una confirmaci&oacute;n total porque acto seguido la bloque&oacute;&mdash; de que la persona con la que estaba saliendo acababa de romper con ella por WhatsApp y, adem&aacute;s, con un mensaje que no hab&iacute;a escrito por s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que le dijo a ChatGPT &mdash;que adem&aacute;s s&eacute; que lo usaba mucho para currar&mdash; que redactara un mensaje de ruptura que sonara suave, educado, poco machista&hellip; Como si le hubiera pedido ayuda a un psicoanalista o a una amiga&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Que a Silvia la dejaran a trav&eacute;s de un mensaje es algo muy habitual en nuestra sociedad contempor&aacute;nea. Celia Betri&aacute;n, psic&oacute;loga especializada en relaciones, autoestima y sexualidad, explica que esta creciente tendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a evitar las rupturas cara a cara proviene de una necesidad por evitar la incomodidad. &ldquo;Toda ruptura es un cambio. Es muy inc&oacute;modo, nos invita a mirar hacia adentro, a responsabilizarnos, a ser fuertes porque nuestro cuerpo quiere volver con esa persona. Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia Betrián</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la dificultad para habitar situaciones inc&oacute;modas, la tecnolog&iacute;a se va convirtiendo en la aliada perfecta para gestionar &mdash;o directamente evitar&mdash; ese momento. Esta es la premisa de la que parte <em>Dolor exquisito</em> (Ediciones Comisura, 2026), la obra experimental de Sophie Calle en la que, a partir del intenso dolor generado por el telegrama de ruptura recibido durante su estancia en Jap&oacute;n por parte del hombre con el que est&aacute; saliendo, decide iniciar un proyecto art&iacute;stico con el que busca diseccionar ese dolor. En las dos partes que conforman su obra, <em>Antes del dolor </em>y <em>Despu&eacute;s del dolor</em>, Calle muestra la evoluci&oacute;n de un duelo amoroso que nace de la incomprensi&oacute;n ante la falta de claridad y la distancia de la otra persona. &ldquo;Lo interesante aqu&iacute; tiene que ver con el hecho de que en un contexto de vulnerabilidad como lo son la ruptura y el consiguiente duelo amoroso, Calle se sit&uacute;a en un lugar de agencia gracias a la actividad creativa y opta por narrar su historia intercal&aacute;ndola con testimonios de otras personas vinculados a experiencias muy dolorosas&rdquo;, explica Sandra Ramos, profesora de literatura y filosof&iacute;a e investigadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Ramos destaca el hecho de que, al contrario que en la historia de Calle, cuando este proceso se externaliza con la mediaci&oacute;n de una inteligencia artificial, tanto la persona que busca aferrarse a algo ante el abandono, como la que busca autoafirmarse al poner fin a una relaci&oacute;n, est&aacute;n menos presentes en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad para encontrar a la persona en el texto tambi&eacute;n se produjo en el caso de Laura, de 39 a&ntilde;os. En su caso, al igual que en el de Sophie Calle, la relaci&oacute;n tambi&eacute;n estaba atravesada por la distancia, lo que provoc&oacute; un desgaste de la misma. Despu&eacute;s de que decidieran dejarlo, Laura recibi&oacute; un mensaje del hombre con el que estaba saliendo a modo de &ldquo;despedida&rdquo;. &ldquo;Era el t&iacute;pico mensaje que le preguntas a la IA sobre c&oacute;mo dejar a alguien con quien tienes una relaci&oacute;n a distancia. Estaba lleno de frases hechas y, ya despu&eacute;s, y sabiendo que &eacute;l utilizaba la IA para escribir mensajes, dije: yo creo que esto tambi&eacute;n est&aacute; hecho con IA&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era el típico mensaje que le preguntas a la IA sobre cómo dejar a alguien con quien tienes una relación a distancia. Estaba lleno de frases hechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        O en el caso de Cristina, de 31 a&ntilde;os, que no se encontr&oacute; ante la tesitura de que alguien rompiera con ella con un mensaje de estas caracter&iacute;sticas &mdash;en esa relaci&oacute;n fue ella quien decidi&oacute; romper por una serie de desencuentros&mdash;, sino que la otra persona intent&oacute; convencerla de no dejarlo a trav&eacute;s de un mensaje por Instagram redactado con IA. &ldquo;No se met&iacute;a en nada concreto en el tema de la discusi&oacute;n que hab&iacute;amos tenido y estaba lleno de t&oacute;picos. Ya me dio la sensaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s, en ese momento Instagram daba la opci&oacute;n de pinchar en el mensaje y sal&iacute;a como un aviso de que [el mensaje] pod&iacute;a estar redactado con IA. Me qued&eacute; muerta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona decide utilizar la inteligencia artificial para redactar un mensaje vinculado con lo afectivo, Betri&aacute;n &mdash;psic&oacute;loga&mdash; explica que es peligroso porque &ldquo;nos est&aacute; alejando de ser aut&eacute;nticos, de ser espont&aacute;neos, de expresar lo que realmente sentimos. La herramienta siempre va a buscar esa presunta perfecci&oacute;n, que no haya fallos. Y somos personas, no hay ning&uacute;n problema en que lo expresemos tal y como lo estamos sintiendo&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, asegura que tambi&eacute;n produce un impacto en la persona que recibe el mensaje: &ldquo;Aparece el desconocimiento por no saber bien con qui&eacute;n te est&aacute;s vinculando y qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la pantalla. Te preguntas: &iquest;por qu&eacute; no me habla mi pareja?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del yo</h2><p class="article-text">
        Ante el desd&eacute;n que provoca el hecho de que un v&iacute;nculo amoroso se produzca &mdash;o termine&mdash; a trav&eacute;s del texto escrito, Sandra Ramos, que ha investigado en profundidad la escritura como acto er&oacute;tico, habla de las bondades de la carta. &ldquo;Me gusta pensar que la carta, o el texto escrito que tiene por interlocutor a un t&uacute; es un adentro, un lugar de intimidad cuyo acceso parcial permitimos al otro (aunque sea para declarar nuestro deseo de alejarnos). Hacer esto presupone un trabajo en diversos sentidos: emocional, reflexivo y ling&uuml;&iacute;stico. Al escribir reconocemos nuestra vulnerabilidad, nos mostramos al tiempo que reconocemos la vulnerabilidad del otro&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        En esta vulnerabilidad, a veces el &ldquo;yo&rdquo; tambi&eacute;n puede desaparecer. De hecho, a Ramos le parece interesante confrontar la &ldquo;desaparici&oacute;n del yo&rdquo; que se produce en la inteligencia artificial con el trabajo de la escritora Marguerite Duras. La investigadora remite a la obra <em>La vida material</em> (Alianza, 1987), en el que la francesa dice: &ldquo;Escribo para desplazarme de m&iacute; al libro. Para aligerarme de mi importancia. [...] A medida que escribo, existo menos&rdquo;. En el caso de Duras, &ldquo;nos hallamos ante un yo que coquetea con la fantas&iacute;a de dejar de decirse para abrirse a alg&uacute;n otro (el amado, Dios, las cosas que queremos nombrar a trav&eacute;s de las palabras). En el segundo caso se trata de un texto compuesto por huellas de textos de otros yoes que no pueden rastrearse, el cual carece de genealog&iacute;a, de historia&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Pastor</span>
                                        <span>—</span> filóloga y poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esto concuerda Elena Pastor, fil&oacute;loga y poeta, autora de <em>las apa&ntilde;adas</em> (ediciones en el mar, 2024), quien explica que &ldquo;el lenguaje es una parte imprescindible de las relaciones. Y, entretejido con los recuerdos, los espacios compartidos y los olores de las otras, contribuye a configurar los universos particulares en los que se desarrollan cada uno de nuestros v&iacute;nculos. La forma en la que nuestro idiolecto &mdash;la manera particular de usar la lengua de cada persona&mdash; moldea sus bordes, incluye nuevos conceptos y juega con las palabras ante la interacci&oacute;n con otros idiolectos es, sin duda, un rasgo identitario de cada una de nuestras relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esos paralelismos que se muestran en los diversos textos generados con IA &mdash;llenos de frases hechas y t&oacute;picos&mdash; rompen con el idiolecto al generar una despersonalizaci&oacute;n y, por tanto, una homogeneizaci&oacute;n del lenguaje afectivo. &ldquo;Delegar en la IA en estos casos es anteponer la correcci&oacute;n y la adecuaci&oacute;n a la norma &mdash;una norma tan ajena como poco representativa de todo lo que se salga del marco del amor blanco, burgu&eacute;s y cisheterosexual orientado al matrimonio y la descendencia&mdash; a aquello que caracteriza al v&iacute;nculo: el olor a champ&uacute; que deja el pelo de tu ex en cada estancia, la forma en la que pronuncia las eses o el apodo con el que te nombra en la intimidad. La IA es correcta, pero for&aacute;nea a la cotidianidad compartida, al sonido de las voces entrelazadas y al temblor en la voz ante una despedida&rdquo;, contin&uacute;a Pastor.<strong> &ldquo;</strong>La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’, una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del ligar es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisistas</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;apego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante que como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idealizaci&oacute;n de la familia tradicional</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a ver qui&eacute;n encuentra piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5f5d70-67d1-427d-9839-d08a0c6a4eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141695.jpg" width="1910" height="1074" alt="Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: &quot;La confianza no es eso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al mito de la transparencia absoluta, la psicóloga Diana Sánchez analiza que la verdadera confianza nace de la seguridad mutua y de la coherencia con el compromiso</p><p class="subtitle">Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: “Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas”</p></div><p class="article-text">
        La honestidad suele representar uno de los pilares principales sobre los que se sostiene una relaci&oacute;n sana. Pero este concepto llevado a la pr&aacute;ctica puede convertirse en un arma de doble filo si no se le ponen l&iacute;mites. &iquest;Es realmente necesario o beneficioso compartir cada pensamiento con una pareja para construir una confianza s&oacute;lida?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza no es cont&aacute;rselo todo, la confianza parte de uno mismo y la seguridad que nos proporciona la pareja&rdquo;, afirma <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diana S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga sanitaria y terapeuta de pareja, que defiende que trabajar la confianza es algo m&aacute;s profundo. &ldquo;De hecho, puede ser hasta contraproducente, porque la intimidad tambi&eacute;n es un valor&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, S&aacute;nchez se&ntilde;ala que uno de los mayores riesgos en la convivencia es confundir la lealtad con la obligaci&oacute;n de eliminar cualquier rastro de privacidad. &ldquo;En la pareja hay que tener sinceridad y lealtad, son valores fundamentales, y debemos tener la confianza para poder expresarnos y hablar al otro con libertad, pero hay cosas que pertenecen siempre a nuestra intimidad y que hay que valorar si es necesario decir&rdquo;, resume la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ocasiones, decirlo todo es un <em>sincericidio</em>&rdquo;, asegura la experta, que define con este t&eacute;rmino el acto de compartir una informaci&oacute;n innecesaria que solo provoca dolor, &ldquo;que no va a tener ning&uacute;n beneficio, no va a ayudar a la pareja y en muchas ocasiones va a generar un conflicto o un problema que no existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es lo que s&iacute; debe compartirse?</h2><p class="article-text">
        Mantener un espacio personal no significa llevar una doble vida. El equilibrio, seg&uacute;n S&aacute;nchez, reside en &ldquo;ser coherente con el v&iacute;nculo y los acuerdos que se tienen con esa persona&rdquo;. &ldquo;Ser transparente no significa contarlo todo, ni renunciar a tu espacio y a tu intimidad, significa no ocultar sobre todo lo importante&rdquo;, incide. Entre los aspectos que s&iacute; deben ponerse en com&uacute;n la experta destaca ser capaces de expresar con libertad las emociones, los sentimientos y las necesidades personales, permitiendo que el otro comprenda realmente qu&eacute; nos sucede.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo puramente emocional, para S&aacute;nchez, la comunicaci&oacute;n debe abordar tambi&eacute;n aspectos pr&aacute;cticos y vitales que definen el rumbo de la relaci&oacute;n: &ldquo;Por ejemplo, si queremos vivir juntos, tener o no tener hijos, incluso posibilidades de cambios laborales, cambios de residencia... no tomar decisiones que puedan afectar a la otra persona sin tenerla en cuenta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el &aacute;mbito de la intimidad f&iacute;sica requiere apertura para comunicar las necesidades sexuales de cada uno, un pilar que la terapeuta considera clave para una relaci&oacute;n sana. &ldquo;Incluso se puede compartir si a veces hay dudas sobre la relaci&oacute;n, sobre la otra persona o si hay dudas con respecto a alguna relaci&oacute;n anterior... si hay algo que cerrar o si, de alguna manera, hay alguna relaci&oacute;n que nos afecta. Eso no significa que la otra persona tenga que dejar de tener esa relaci&oacute;n, pero s&iacute; que es importante compartirlo&rdquo;, extiende S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es construir un espacio de seguridad donde se priorice todo aquello que enriquece la relaci&oacute;n, as&iacute; como los aspectos que sean importantes para cada uno, y a la vez se respete el derecho personal de conservar un mundo interior propio.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 10:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad</p><p class="subtitle">Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se ha arreglado lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, han puesto nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio. &ldquo;A las 8:30 en una cafeter&iacute;a del centro de Madrid. Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio: &#039;A las 8:30 en una cafetería del centro de Madrid. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando he hecho selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, pues necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se ha ido extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La productividad se ha filtrado en el ocio</a>, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se ha extendido a nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico en Espa&ntilde;a, se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el autob&uacute;s, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones de ligar, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se ha asentado a este lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; ha cambiado mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo ha transformado todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el coste de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si t&uacute; est&aacute;s con una persona, no puedes estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando has conocido a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Bilbao lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, pues reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y las prisas por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y luego est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te acabas de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a ti mismo un poquito desde fuera y te empieza a dar hasta yuyu, dices, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un coste emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Ha llegado a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se acabe buscando lo contrario</a>. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que han prestado su testimonio han sido cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Apps,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c2e3ea2-1c54-46e8-a1af-b7f41f62706d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar: el vínculo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante años y cuando era niña, pensé que aquella expresión que usaban las personas adultas —“se están hablando”— era un eufemismo torpe, una forma imprecisa de nombrar algo que no se quería decir del todo</p><p class="subtitle">
Trabajo emocional: todos los cuidados con los que cargamos las mujeres en nuestras relaciones en nombre del amor</p></div><p class="article-text">
        En ese c&oacute;digo de anta&ntilde;o, el lenguaje siempre parec&iacute;a rodear lo importante sin tocarlo: no se dec&iacute;a &ldquo;noviazgo&rdquo;, no se dec&iacute;a &ldquo;salir&rdquo;, ni siquiera &ldquo;compromiso&rdquo;. Se dec&iacute;a hablar. Como si la palabra fuera un refugio de pudor para anunciar una relaci&oacute;n que ya era f&iacute;sica, social y, sobre todo, exclusiva. En aquel entonces, &ldquo;hablar&rdquo; era el preludio oficial de un proyecto compartido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con el tiempo, esa f&oacute;rmula aparentemente ingenua ha ido adquiriendo una densidad inesperada y un significado casi opuesto. Hoy, en un ecosistema atravesado por la hiperconectividad, &ldquo;hablar&rdquo; ya no es una met&aacute;fora de algo m&aacute;s profundo: es, en muchos casos, el v&iacute;nculo mismo. Un v&iacute;nculo ligero, inestable y, a diferencia del pasado, carente de cualquier promesa de exclusividad.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva casi conductual, asistimos a una redefinici&oacute;n del v&iacute;nculo afectivo basada en microinteracciones. Si antes &ldquo;hablar&rdquo; era la etiqueta que cubr&iacute;a una relaci&oacute;n ya establecida, hoy es el &uacute;nico terreno donde esta sucede. No hay necesariamente presencia f&iacute;sica, ni presentaciones familiares, ni siquiera una narrativa com&uacute;n fuera de la pantalla. Hay intercambio. Frecuencia. Respuesta. El v&iacute;nculo ya no se mide por su profundidad o su proyecci&oacute;n a futuro, sino por su continuidad inmediata en el chat.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hablar funciona como un marcador relacional m&iacute;nimo. Es el umbral a partir del cual algo empieza a existir, pero tambi&eacute;n donde se estanca. Dos personas que &ldquo;se hablan&rdquo; establecen una forma b&aacute;sica de reciprocidad: un circuito de est&iacute;mulo y respuesta que genera peque&ntilde;as dosis de recompensa neuropsicol&oacute;gica. Cada mensaje recibido activa una anticipaci&oacute;n; cada silencio prolongado se siente como una ruptura, aunque t&eacute;cnicamente no se haya roto nada, porque nunca se lleg&oacute; a nombrar qu&eacute; eran.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la imagen que circula hoy &mdash;esa letan&iacute;a que insiste en que hablar evita, calma, sana&mdash; conecta de forma tan directa con una intuici&oacute;n contempor&aacute;nea. Pero hay una paradoja cruel: cuanto m&aacute;s hablamos, menos claro parece qu&eacute; significa ese hablar. La proliferaci&oacute;n de canales no ha tra&iacute;do mayor claridad, sino m&aacute;s ambig&uuml;edad. Se puede sostener una conversaci&oacute;n durante meses sin que exista un v&iacute;nculo reconocible fuera de ella. Lo que antes era el anuncio de un compromiso inminente, hoy es un estado de suspensi&oacute;n que no garantiza nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes era un eufemismo para el noviazgo, hoy es una categor&iacute;a relacional aut&oacute;noma. No es amistad, no es pareja, no es siquiera una fase definida entre ambas. Es un estado intermedio y difuso, sostenido &uacute;nicamente por el flujo de datos.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, en el fondo, quienes dec&iacute;an aquello no estaban tan lejos de una verdad estructural. Hablar no era solo una forma de evitar nombrar el compromiso, sino de se&ntilde;alar su condici&oacute;n m&aacute;s elemental. Porque antes de cualquier otra cosa &mdash;antes del cuerpo, del contrato o de la intenci&oacute;n&mdash; lo que define una relaci&oacute;n es la existencia de un canal abierto. La diferencia es que antes el canal se abr&iacute;a para construir una casa, y hoy, muchas veces, el canal es la &uacute;nica casa que habitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 07:41:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75985050-055f-4ab0-9dc1-4f216a7b3c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140879.jpg" width="1811" height="1019" alt="¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios y estudios muestran que la enfermedad femenina aumenta el riesgo de ruptura en las parejas heterosexuales y revela una profunda desigualdad con raíces estructurales en los cuidados a lo largo de los años</p><p class="subtitle">“No duermo más de dos horas seguidas”: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres</p></div><p class="article-text">
        Patricia llevaba seis a&ntilde;os con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un d&iacute;a, palp&aacute;ndose en la ducha, se encontr&oacute; un bulto en el pecho. Ah&iacute; comenz&oacute; un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en s&iacute;, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia estaba acostumbrada a ir sola al m&eacute;dico por cualquier cosa: una gripe, unas anginas, un dolor de espalda, una picadura, los virus corrientes, as&iacute; que asumi&oacute; que tambi&eacute;n atravesar&iacute;a esto por su cuenta. No se plante&oacute; exigir la compa&ntilde;&iacute;a de su novio. &ldquo;No le di importancia. De hecho, pens&eacute; que al pobre le estaba viniendo grande la situaci&oacute;n y no sab&iacute;a reaccionar&rdquo;, recuerda. En aquel momento, lo &uacute;nico verdaderamente urgente era su salud y su cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sin embargo, tampoco apareci&oacute; cuando la situaci&oacute;n dej&oacute; de ser ambigua, no se present&oacute; ni en las consultas decisivas ni en los momentos de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica. &ldquo;En la &uacute;ltima cita antes de la intervenci&oacute;n le pregunt&eacute; al m&eacute;dico si pod&iacute;a volver a casa conduciendo sola, porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a contar con &eacute;l&rdquo;, cuenta. Evidentemente no pod&iacute;a. Tuvo que llamar a su madre para que la llevara y la recogiera, ocult&aacute;ndole adem&aacute;s que hab&iacute;a atravesado todo el proceso pr&aacute;cticamente sola. &ldquo;No quer&iacute;a preocuparla&rdquo;, explica, aunque hoy reconoce que tambi&eacute;n intentaba no dejar en evidencia a su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l as&iacute;? Patricia no lo sabe, nunca le dio ninguna explicaci&oacute;n. S&iacute; es consciente, sin embargo, de que durante meses se esforz&oacute; por construir explicaciones y excusas que lo protegieran, como su incapacidad para gestionar la enfermedad o su bloqueo emocional. &ldquo;Cuando ya me recuper&eacute; y pude mirar atr&aacute;s con distancia, me dio pena de m&iacute; misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a &eacute;l en evidencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024473652742193166?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando Patricia cont&oacute; su historia en redes sociales, lo que m&aacute;s la impact&oacute; no fueron los mensajes de apoyo, sino la avalancha de relatos similares. Mujeres que ampliaron el hilo con experiencias propias. Una a la que su pareja dej&oacute; en el hospital tras una ces&aacute;rea, con un beb&eacute; reci&eacute;n nacido y una sonda; otra cuyo marido no acudi&oacute; a su operaci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama en estadio III; otra que relataba c&oacute;mo su mejor amiga tuvo que acudir sola al hospital para dar a luz a un beb&eacute; fallecido a los siete meses de embarazo, mientras su marido solo apareci&oacute; en el alta y con prisa porque ten&iacute;a el coche mal aparcado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muchas, el diagn&oacute;stico no solo implic&oacute; enfrentarse al miedo m&eacute;dico, sino tambi&eacute;n a una soledad inesperada en su relaci&oacute;n. &iquest;Se trata de an&eacute;cdotas aisladas o existe algo m&aacute;s profundo detr&aacute;s? Para Alba Ayala, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, la respuesta es indudablemente estructural. &ldquo;Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes&rdquo;, explica. Ellos tienden a asumir tareas puntuales o instrumentales &mdash;gestiones, reparaciones, acompa&ntilde;amientos ocasionales&mdash;, mientras que las mujeres dedican muchas m&aacute;s horas al cuidado continuo, dom&eacute;stico y personal de las personas dependientes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya me recuperé y pude mirar atrás con distancia, me dio pena de mí misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a él en evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de su estudio <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/los-nuevos-cuidadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuevos cuidadores</em></a> confirman esa asimetr&iacute;a. Las mujeres son mayor&iacute;a como cuidadoras principales en pr&aacute;cticamente todas las edades. Solo a partir de los 80 a&ntilde;os el n&uacute;mero de hombres cuidadores supera al de mujeres, y en ese caso suele tratarse de maridos que atienden a sus esposas muy mayores. &ldquo;Las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n pasan m&aacute;s tiempo con peor salud y mayor dependencia, lo que obliga a los hombres a asumir ese rol en edades avanzadas&rdquo;, se&ntilde;ala Ayala. En cambio, entre los 45 y los 60 a&ntilde;os &mdash;la franja en la que coinciden el cuidado de hijos y de padres&mdash; el peso recae casi exclusivamente en ellas: hijas, nueras, parejas. &ldquo;Eso indica que el cuidado familiar sigue siendo mayoritariamente femenino&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En la salud y en la enfermedad?</h2><p class="article-text">
        La idea rom&aacute;ntica de los votos matrimoniales, esos &ldquo;en la salud y en la enfermedad&rdquo; frente a altares y testigos, no siempre resiste la prueba de la realidad. Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jomf.13077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un amplio estudio europeo,</a><strong> </strong>que sigui&oacute; durante casi dos d&eacute;cadas a m&aacute;s de 25.000 parejas mayores de 50 a&ntilde;os encontr&oacute; que, cuando la esposa ten&iacute;a mala salud y el marido gozaba de buena, el riesgo de ruptura aumentaba alrededor de un 60% entre los 50 y<strong> </strong>los 64 a&ntilde;os. En cambio, si era &eacute;l quien enfermaba, la probabilidad de separaci&oacute;n no se incrementaba de forma significativa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Ayala</span>
                                        <span>—</span> investigadora del Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hablamos solo de enfermedades graves, sino de peque&ntilde;as dependencias f&iacute;sicas, como mala movilidad. Si una mujer tiene dificultades con las tareas cotidianas, su riesgo de divorcio aumenta, seg&uacute;n el citado estudio. Porque hay una diferencia importante entre sentirse demasiado enfermo para preparar la cena y necesitar que alguien te d&eacute; de comer. El mismo patr&oacute;n se observ&oacute; en la salud mental: las mujeres con depresi&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidades de divorciarse, mientras que los esposos con depresi&oacute;n no presentan el mismo aumento de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajos llegan a conclusiones parecidas. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4857885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uno basado en datos de m&aacute;s de 2.700 matrimonios de personas</a> mayores en Estados Unidos analiz&oacute; c&oacute;mo la aparici&oacute;n de enfermedades f&iacute;sicas graves influye en la estabilidad de la pareja, sufriendo ellas las rupturas m&aacute;s que ellos. O en el &aacute;mbito oncol&oacute;gico, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19645027/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio con pacientes de c&aacute;ncer y esclerosis m&uacute;ltiple</a> hall&oacute; que la tasa de separaciones se disparaba cuando la persona enferma era la mujer. Aproximadamente una de cada cinco parejas se romp&iacute;a, frente a menos de una de cada treinta cuando el enfermo era el hombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;A qu&eacute; se debe esta desigualdad?</h2><p class="article-text">
        Las explicaciones apuntan a una combinaci&oacute;n de factores sociales, por supuesto culturales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Las mujeres siguen asumiendo m&aacute;s tareas de cuidado y organizaci&oacute;n dom&eacute;stica; cuando ellas enferman, ese andamiaje invisible se desmorona. Adem&aacute;s, en muchas parejas persiste cierta dependencia econ&oacute;mica femenina y una menor red de apoyo para los hombres en roles de cuidador principal. No todos abandonan, por supuesto que no, pero estad&iacute;sticamente la enfermedad femenina tensiona m&aacute;s la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que se trate &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n generacional. &ldquo;Algunos estudios muestran c&oacute;mo las cohortes de mujeres m&aacute;s j&oacute;venes perciben menos el cuidado como una responsabilidad de la mujer, aunque los datos y la pr&aacute;ctica siguen mostrando c&oacute;mo el cuidado informal se encuentra todav&iacute;a altamente feminizado&rdquo;, describe Ayala. La brecha, en otras palabras, se ha reducido en el discurso, pero mucho menos en el tiempo, el esfuerzo y la responsabilidad reales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Desigualdad de género,Salud,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30457e86-620d-45de-a1a7-3d8609ead81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desarrollar una amistad con tu terapeuta, ir al mismo psicólogo que tus amigos, que el profesional te exprese sus posiciones ideológicas… en la relación terapéutica se pueden dar situaciones que desafían los límites necesarios para que el proceso funcione</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Entras a la consulta de tu psic&oacute;loga. Le cuentas algunos de tus secretos m&aacute;s &iacute;ntimos. Habl&aacute;is de tus problemas, probablemente lloras con ella. Puede ser una de las personas que mejor te conocen. Pero sales del despacho una hora despu&eacute;s y, hasta la siguiente cita, es alguien que no est&aacute; en tu vida. No te vas de ca&ntilde;as con ella, no te llama para contarte lo que ha hecho el fin de semana. No es tu amiga.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre una persona y su terapeuta puede llegar a ser muy estrecha dentro de la consulta, pero suele estar lejos de la amistad. Hay un porqu&eacute;. &ldquo;Los l&iacute;mites son importantes en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, afirma Paula, psic&oacute;loga especializada en perspectiva feminista y diversidad sexual y de g&eacute;nero. &ldquo;No puede haber una relaci&oacute;n personal entre terapeuta y consultante porque interfiere en el proceso terap&eacute;utico. Parte de por qu&eacute; funciona tiene que ver con que ese espacio es ajeno al resto de &aacute;mbitos de la vida de la persona&rdquo;, explica esta profesional que trabaja en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con cierta verg&uuml;enza, y esta emoci&oacute;n &ldquo;se mueve mucho a lo largo de todo el proceso, porque en &eacute;l vamos desvelando una parte de la persona que est&aacute; oculta para s&iacute;&rdquo;. Por eso, &ldquo;poder en ese espacio hablar de lo m&aacute;s &iacute;ntimo requiere de ese anonimato, de crear un espacio ajeno al resto de la vida en el que la persona puede quitarse la m&aacute;scara&rdquo;. No solo considera que no se pueden dar relaciones de amistad: dice que incluso coincidir con tu terapeuta en entornos sociales, como por ejemplo tomar algo en un bar porque ten&eacute;is un conocido en com&uacute;n, puede ser negativo para el proceso terap&eacute;utico. &ldquo;Ni espacios informales, ni de ocio, ni personales, ni mucho menos relaciones sexoafectivas&rdquo;, defiende esta psic&oacute;loga, aunque matiza: &ldquo;Hay personas que necesitan m&aacute;s distancia y personas que pueden manejar sin mucho malestar y sin que interfiera mucho en el proceso terap&eacute;utico una mayor cercan&iacute;a, pero hablo de coincidir en un espacio o tener una persona en com&uacute;n, nunca de relaciones personales como tal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maitane Llanos, psic&oacute;loga en Bilbao, tiene una visi&oacute;n similar. Sit&uacute;a el v&iacute;nculo entre terapeuta y paciente en lo que en la profesi&oacute;n denominan &ldquo;encuadre&rdquo;, que define como &ldquo;todo aquello que se va a mantener dentro de la terapia y no va a salir de ah&iacute;&rdquo;. Incluye en &eacute;l los roles que mantienen una persona y la otra, pero tambi&eacute;n el espacio f&iacute;sico y el objetivo de la consulta: &ldquo;T&uacute; vas a tratar ciertos temas personales y, si empiezas a hablar de otros que no tienen que ver, se diluye esa relaci&oacute;n&rdquo;, explica. Para ella, ni siquiera despu&eacute;s de que haya acabado un proceso terap&eacute;utico es buena idea desarrollar una amistad con un antiguo paciente porque ser&iacute;a una relaci&oacute;n desigual: &ldquo;Una vez terminadas las sesiones, te lo puedes encontrar en la calle y hablar cinco minutos, pero mantener una amistad no lo veo posible. Como terapeuta tienes que gestionar muchas situaciones muy delicadas para la otra persona, y eso te pone en una posici&oacute;n de poder frente a la de la paciente, que es de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se evite generar una relaci&oacute;n personal, a veces pueden surgir encuentros inesperados entre psic&oacute;logo y paciente. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en esos casos? &ldquo;Si coincido fuera del espacio terap&eacute;utico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Paula. Pero a&ntilde;ade que depende del contexto: en espacios m&aacute;s grandes en los que no tiene por qu&eacute; haber interacci&oacute;n entre las dos personas, como una manifestaci&oacute;n o la presentaci&oacute;n de un libro, s&iacute; pueden coincidir. Para ella, en cualquier caso, cuando se dan ese tipo de contactos tambi&eacute;n es importante hablarlo despu&eacute;s en consulta &ldquo;para que, si se le ha movido algo a la persona, se pueda traer al espacio terap&eacute;utico y limpiar el v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si coincido fuera del espacio terapéutico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Llanos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maitane Llanos explica que, cuando se encuentra con un paciente en un entorno social, espera a que sea &eacute;l quien decida si quiere saludarla o no, ya que &ldquo;no sabes si esa persona quiere que se sepa que va a terapia o no&rdquo;. &ldquo;Si decide no hacerlo, sigues con lo tuyo y no pasa nada. Y si se acerca y se pone a hablar contigo como si fuera una sesi&oacute;n de terapia, es importante decirle: &lsquo;oye, podemos hablar esto el pr&oacute;ximo d&iacute;a&rsquo;. La gente lo suele entender bastante bien&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ella ha llegado a abandonar una discoteca por coincidir con un paciente: &ldquo;Entend&iacute; que el espacio de fiesta igual no es el adecuado para que te vean a ti siendo la psic&oacute;loga&rdquo;. En otra ocasi&oacute;n, se encontr&oacute; en una cena a una persona teniendo una discusi&oacute;n con su pareja: &ldquo;En ese momento decid&iacute; no saludar, irme directamente y luego comprobar si en la siguiente sesi&oacute;n quiso contarme esa situaci&oacute;n o no&rdquo;. Aunque se ha marchado de espacios por este motivo, esta psic&oacute;loga de Bizkaia tambi&eacute;n reflexiona sobre el derecho de los profesionales a estar en determinados espacios en su tiempo de ocio personal: &ldquo;Si has pagado por estar en una piscina porque te gusta entrenar y te encuentras a un paciente, tampoco es justo para ti tener que irte de ese espacio&rdquo;, ejemplifica. Se&ntilde;ala que<strong> </strong>&ldquo;te mueves en una l&iacute;nea muy delicada que es muy f&aacute;cil traspasar, pero en todo momento tienes que tener en cuenta qu&eacute; ocurre si te quedas, qu&eacute; ocurre si te vas y en qu&eacute; momento dejas de ser psic&oacute;loga y empiezas a ser persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el psic&oacute;logo se convierte en tu amigo</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, aunque alguien sea consciente de que la distancia con su psic&oacute;loga es necesaria, en algunos momentos puede echar en falta m&aacute;s cercan&iacute;a fuera de la consulta. Marta, de 34 a&ntilde;os, estuvo cuatro en terapia con una profesional a la que describe como &ldquo;muy cercana y cari&ntilde;osa&rdquo; dentro del despacho. Tiempo despu&eacute;s de recibir el alta, se acord&oacute; de ella y decidi&oacute; escribirle un email para felicitarle las navidades, agradecerle su trabajo y transmitirle buenos deseos. La profesional nunca le contest&oacute;. &ldquo;Puede ser que no me respondiera porque no lo viera, pero yo lo interpret&eacute; como su manera de marcar distancia&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces es dif&iacute;cil ubicar c&oacute;mo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida m&aacute;s all&aacute; de las sesiones. Cuesta procesarlo&rdquo;, reflexiona Marta. Pero tambi&eacute;n concede que &ldquo;tal vez sea lo mejor para no generar confusiones ni abrir una conversaci&oacute;n que no sabes d&oacute;nde te va a llevar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es difícil ubicar cómo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida más allá de las sesiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quienes directamente mantienen una relaci&oacute;n menos ortodoxa con sus terapeutas. Lola tiene 38 a&ntilde;os y ha pasado por diferentes profesionales de la psicolog&iacute;a en distintos momentos de su vida. Con el actual, que la atiende desde hace cuatro a&ntilde;os, ha desarrollado una amistad. &ldquo;Desde el principio me gust&oacute; mucho que era una relaci&oacute;n muy distinta a la que yo hab&iacute;a tenido con los otros psic&oacute;logos, era mucho m&aacute;s cercano. Es de mi edad y por eso hab&iacute;a muchas cosas que no le ten&iacute;a que explicar. Ten&iacute;amos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales&rdquo;, relata. Ella es artista y en un momento dado decidi&oacute; invitar a su terapeuta a una exposici&oacute;n para la que &eacute;l le hab&iacute;a apoyado. Desde entonces han seguido vi&eacute;ndose fuera de la consulta de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Lola sostiene que ese v&iacute;nculo no es un obst&aacute;culo para su proceso terap&eacute;utico, sino que incluso lo favorece: &ldquo;A la hora de abrirme y contar ciertas cosas, saber que tengo delante a la persona que tengo me lo facilita. Es como si, con mi mejor amigo, de repente s&eacute; que los consejos que me da son buenos porque me los est&aacute; dando mi psic&oacute;logo&rdquo;. Tambi&eacute;n valora que, con la confianza que tienen, aunque le est&eacute; contando un suceso traum&aacute;tico lo puede hacer &ldquo;casi de risas&rdquo;. &ldquo;No es como ir a terapia y que la propia terapia sea un drama: es un momento superagradable con un colega&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hablan de la peculiaridad de su relaci&oacute;n. &ldquo;Su opini&oacute;n es que cada persona necesita un tipo de terapia distinta. A algunas les viene mejor un trato m&aacute;s as&eacute;ptico y otras, como yo, necesitamos un entorno seguro de cari&ntilde;o y comprensi&oacute;n y saber que es una persona muy compatible contigo&rdquo;, traslada Lola. Dice que tambi&eacute;n bromean sobre su relaci&oacute;n y con la posibilidad de irse de ca&ntilde;as juntos tranquilamente en el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el principio me gustó mucho que era una relación muy distinta a la que yo había tenido con los otros psicólogos, era mucho más cercano. Es de mi edad y por eso había muchas cosas que no le tenía que explicar. Teníamos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lola</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de v&iacute;nculos desaf&iacute;an los l&iacute;mites de la &eacute;tica profesional. Francisco Conesa, miembro de la Comisi&oacute;n Deontol&oacute;gica del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de la Comunitat Valenciana, explica: &ldquo;Todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas estamos sujetos a unas normas de conducta profesional, que marca el c&oacute;digo deontol&oacute;gico. Hay muchos matices, pero en l&iacute;neas generales viene a decir que no nos tenemos que prestar a situaciones o roles que puedan confundir al paciente. Ah&iacute; es donde podr&iacute;a caber el establecimiento de alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal m&aacute;s all&aacute; de la terap&eacute;utica&rdquo;. Entre los motivos est&aacute; la &ldquo;relaci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo; que se da entre las dos personas: &ldquo;Como terapeutas partimos de una situaci&oacute;n de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relaci&oacute;n de igual a igual&rdquo;, como deber&iacute;an ser las amistades o las relaciones de pareja o sexuales, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Conesa a&ntilde;ade que los profesionales cuentan con informaci&oacute;n que han recibido en terapia que podr&iacute;an utilizar despu&eacute;s en el contexto personal. Apunta que, cuando el psic&oacute;logo permite que se desarrolle una amistad, &ldquo;antepone una especie de necesidad personal suya a los intereses de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;a veces es muy difusa la l&iacute;nea entre lo que es estrictamente terap&eacute;utico y lo que puede ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Seg&uacute;n explica, es el profesional quien tiene la responsabilidad de detectar las se&ntilde;ales de alerta de que la relaci&oacute;n se est&aacute; saliendo del marco terap&eacute;utico y poner l&iacute;mites: &ldquo;Aclarar cu&aacute;l es el papel del terapeuta, en qu&eacute; consiste la relaci&oacute;n y en qu&eacute; contexto y espacio se da, o bien dar por finalizadas las sesiones y dar traslado a otro profesional porque ya se ha contaminado la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tener una amiga en com&uacute;n con tu terapeuta </h2><p class="article-text">
        Aunque no se desarrolle una amistad, hay otras situaciones que tambi&eacute;n pueden desafiar los l&iacute;mites de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Alba, de 33 a&ntilde;os, ha pasado por terapia en diferentes momentos de su vida. La &uacute;ltima vez que lo necesit&oacute;, le pidi&oacute; a una de sus mejores amigas, que es psic&oacute;loga, que le recomendase a alguien. Ella le dio el nombre de otra profesional con la que ha trabajado y Alba se puso en sus manos. Pero saber que tienen una tercera persona en com&uacute;n le coh&iacute;be a veces a la hora de hablar en consulta. &ldquo;Aunque soy muy consciente de que las dos son muy profesionales y de que lo que yo diga jam&aacute;s va a salir de terapia, y aunque no suelo hablar mucho de mi amiga, cuando alguna vez ha salido, inconscientemente soy m&aacute;s comedida. Me sale un: &lsquo;uy, que est&aacute;s hablando de ella, un poco de alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce. Cree que, si tuviera que hablar m&aacute;s de ella en terapia, le afectar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Paula, que haya una persona conocida en com&uacute;n entre terapeuta y paciente puede ser un problema o no seg&uacute;n el caso. &ldquo;Depende de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y de lo que se le mueva a la persona consultante. Hay quienes te pueden decir &lsquo;yo estoy bien con esto&rsquo; y hay a quienes les cuesta m&aacute;s la confianza. Tambi&eacute;n depende del momento del proceso terap&eacute;utico: no es lo mismo cuando se est&aacute; iniciando y el v&iacute;nculo todav&iacute;a no est&aacute; construido que cuando llevas ya un proceso largo y hay un v&iacute;nculo fuerte&rdquo;, reflexiona. Pone en valor la importancia de asegurar la confidencialidad para que la persona tenga la tranquilidad de que el espacio terap&eacute;utico es seguro para ella. Y cuando no lo sea, recomienda derivarla a otro profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como terapeutas partimos de una situación de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relación de igual a igual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Conesa</span>
                                        <span>—</span>  miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro l&iacute;mite que se da en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica tiene que ver con cu&aacute;nto revelan los psic&oacute;logos sobre s&iacute; mismos. Carlos, un joven de 32 a&ntilde;os que ha pasado por dos terapias diferentes a lo largo de su vida, experiment&oacute; en la primera de ellas las implicaciones que puede tener esa frontera. Cree que, durante los primeros a&ntilde;os, la profesional que le atendi&oacute; le ayud&oacute; mucho a trabajar su ansiedad. Pero, a medida que cogieron confianza, la psic&oacute;loga empez&oacute; a introducir en la terapia ejemplos sobre su propia vida e incluso a manifestar sus posiciones ideol&oacute;gicas: &ldquo;Me hablaba de que ella era cat&oacute;lica. O a lo mejor yo mencionaba el poliamor o alguna otra cosa y me dec&iacute;a que ella era mon&oacute;gama y heterosexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de manifestaciones le generaron distancia con su terapeuta. &ldquo;Me llevaban a pensar que podr&iacute;a tener una ideolog&iacute;a concreta, aunque no tiene por qu&eacute;, y me hicieron no conectar tanto con ella&rdquo;, recuerda. Y explica el motivo: &ldquo;A m&iacute; me ha hecho much&iacute;simo da&ntilde;o la religi&oacute;n cat&oacute;lica: la culpa cristiana me la he llevado yo a todas partes y me ha metido mucha mierda en la cabeza. Entonces es algo que me chirr&iacute;a y me duele&rdquo;. Acab&oacute; cambiando de psic&oacute;loga para optar por una especializada en personas LGTBI y con &ldquo;una mirada m&aacute;s abierta hacia las relaciones&rdquo;. &ldquo;Not&eacute; un mont&oacute;n el cambio, he mejorado much&iacute;simo con ella&rdquo;, valora sobre una profesional que le ha contado &ldquo;muy pocas cosas personales, en comparaci&oacute;n con la anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula, como psic&oacute;loga, solo ve sentido a las revelaciones que puedan hacer las profesionales sobre s&iacute; mismas si tienen un fin terap&eacute;utico: &ldquo;Si estoy trabajando con una persona la lesbofobia o la bifobia interiorizada y tiene sentido en ese contexto que yo me nombre como una persona bibollera, lo voy a hacer&rdquo;. Pero alerta del riesgo de ponerse demasiado &ldquo;en el centro de un espacio que es fundamentalmente para la otra persona&rdquo;. Tambi&eacute;n advierte de la autoridad e influencia que el terapeuta tiene sobre su paciente, por lo que &ldquo;por responsabilidad es importante no desvelar opiniones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Tenemos opiniones, pero cuanto menos de lo nuestro est&eacute; en el v&iacute;nculo, m&aacute;s limpio va a ser&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las particularidades de cada situaci&oacute;n y de las necesidades de cada paciente, los tres profesionales que participan en este reportaje coinciden en la importancia de mantener la relaci&oacute;n terap&eacute;utica dentro de unos l&iacute;mites. Facilitan que las sesiones cumplan con su objetivo: ayudar a la persona.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres de Marta, Lola, Alba y Carlos son ficticios porque prefieren no revelar su identidad real.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuarto-propio/no-romance-sorpresa-mujer-enrolla-hombre-joven_132_13125332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a1e4bd8-eb25-4dfa-a861-69f3a3a1b6ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada semana, Ana Requena te envía el boletín 'Cuarto Propio' en el que desarrolla temas de actualidad con una mirada feminista, recopila noticias sobre igualdad y género, y lanza recomendaciones
</p><p class="subtitle">Suscríbete - Si quieres recibir 'Cuarto Propio' cada semana en tu correo electrónico solo tienes que suscribirte de forma gratuita en este enlace</p></div><p class="article-text">
        Hola, 
    </p><p class="article-text">
        Hayas hecho un plan u otro en Semana Santa estoy segura de que tambi&eacute;n has seguido el&nbsp;<em>hype</em>&nbsp;del momento: la relaci&oacute;n entre la actriz Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n y el actor Maxi Iglesias. Alg&uacute;n titular hablaba de &ldquo;romance sorpresa&rdquo;, pero fuera cual fuera el t&iacute;tulo elegido, las noticias que hablaban de su relaci&oacute;n rezumaban cierto estupor, la sensaci&oacute;n de estar hablando de algo extraordinario. Y no, no creo que sea porque se trata de un &ldquo;romance sorpresa&rdquo; (&iquest;hay alg&uacute;n romance que, de cierta manera, no sea sorpresa?), sino por algo bien distinto: se trata de una mujer de m&aacute;s de 50 que se enrolla con un hombre joven.
    </p><p class="article-text">
        No estamos acostumbradas, esa es la verdad. La historia suele ser la contraria, la de un hombre que tiende a establecer relaciones rom&aacute;nticas con mujeres j&oacute;venes, no algo m&aacute;s j&oacute;venes que &eacute;l, sino significativamente m&aacute;s j&oacute;venes. Aqu&iacute;, intuyo, vendr&aacute;n los comentarios de siempre: que es algo que puede pasar, que no tiene por qu&eacute; haber nada malo... Pero lo que se&ntilde;alamos es el patr&oacute;n: &iquest;por qu&eacute; es este esquema el que se repite machaconamente en nuestra sociedad?, &iquest;c&oacute;mo es posible que no suceda a la inversa con la misma frecuencia?
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde buscamos razones que van m&aacute;s all&aacute; de las historias personales de cada cual, razones que nos atraviesan a todas y todos. Por ejemplo, la devaluaci&oacute;n de las mujeres conforme cumplimos a&ntilde;os. El atractivo femenino asociado a la belleza y al cuerpo de una etapa vital concreta; el atractivo masculino ligado no a la fachada sino a la experiencia o la madurez. La necesidad de muchos hombres de 'controlar' a sus parejas, de sentirse, de alguna forma, por encima, con su ego protegido por la inexperiencia y la ausencia de recursos de la otra.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/interesante-machismo-borra-mapa-deseable-despues-menopausia_132_12868860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Aqu&iacute; te recomiendo este texto</strong></a>&nbsp;de Mar&iacute;a Acaso sobre c&oacute;mo el patriarcado tiende a borrar del mapa del deseo a las mujeres despu&eacute;s de la menopausia.
    </p><p class="article-text">
        Y traigo tambi&eacute;n un c&oacute;mic bien interesante,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/liv-stroemquist-amor-amenaza-capitalismo_128_8521354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>'No siento nada', de Liv Str&ouml;mquist</strong></a>, en el que la autora sueca mezcla cultura popular con filosof&iacute;a para trazar una imagen del panorama amoroso actual. El actor Leonardo DiCaprio es uno de los protagonistas y lo es porque, ya con 50 a&ntilde;os, no se le conocen parejas de m&aacute;s de 25. Los memes se han multiplicado: cuando cumples 26 dejas de estar en el radar DiCaprio, es una de las bromas. El actor es el bucle de ese patr&oacute;n social: un hombre que crece y madura pero que busca relaciones que no acompa&ntilde;an ese crecimiento y que, de hecho, abandona cuando superan cierto l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando sucede lo contrario, nos sorprendemos. La historia de Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n (56) con Maxi Iglesias (35) nos recuerda que una madurita puede, obviamente, gustar a hombres no solo m&aacute;s j&oacute;venes, sino significativamente m&aacute;s j&oacute;venes que ella. Las reacciones, eso s&iacute;, nos dan idea de hasta qu&eacute; punto ese imaginario del deseo&nbsp;sigue tan atravesado por prejuicios de g&eacute;nero. Porque no solo hay estupor, en muchas ocasiones hay rechazo, cr&iacute;tica disfrazada de sorna, dudas sobre la verdadera naturaleza de esa relaci&oacute;n. Mientras que cuando es a la inversa hay cierta normalizaci&oacute;n, nadie parece tener que cuestionarse nada.
    </p><p class="article-text">
        El cambio, ahora, es que Leonardo DiCaprio empieza a parecer pat&eacute;tico. Nos lo parece a muchas, y tambi&eacute;n empieza a parec&eacute;rselo a algunos.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=69Xx-yDCF-s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En esta entrevista</strong></a>&nbsp;con Moderna de Pueblo, el humorista Ernesto Sevilla hac&iacute;a&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/reel/DVdSIZfDfPY/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>unas declaraciones</strong></a>&nbsp;que no tendr&iacute;an por qu&eacute; haber llamado la atenci&oacute;n pero que lo han hecho: &ldquo;Nunca me ir&iacute;a con chicas j&oacute;venes, me parece un poco rid&iacute;culo. A m&iacute; me encantan las mujeres de mi edad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Te puede interesar</h2><p class="article-text">
        El Gobierno avanza en el proyecto para blindar el aborto en la Constituci&oacute;n. Env&iacute;a el texto al Congreso, donde conseguir la mayor&iacute;a para que se apruebe ser&aacute; complicado. Te contamos&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-envia-congreso-reforma-incluir-aborto-constitucion-prestacion-riesgo_1_13123054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aqu&iacute;</strong></a>&nbsp;c&oacute;mo es ese texto y en qu&eacute; momento est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente se ha hablado y escrito mucho sobre la amistad, especialmente sobre la amistad femenina. Las amigas como lugar de seguridad, como relaci&oacute;n significativa...&nbsp;<a href="https://revistasupernova.com/nota/mis-amigas-no-me-salvan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Este texto</strong></a>&nbsp;de la escritora Elvira Navarro le da la vuelta a la ret&oacute;rica actual: &iquest;y si estamos pidi&eacute;ndole demasiado a la amistad?, &iquest;y si estamos esencializando a las amigas?, &iquest;y si el romanticismo que le hemos intentado quitar a la pareja se lo estamos poniendo a la amiga? Le har&iacute;a&nbsp;algunos&nbsp;apuntes al texto, pero me parece una reflexi&oacute;n distinta y necesaria tambi&eacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al consultorio de Andrea Gumes en nuestra secci&oacute;n era lleg&oacute; una pregunta que me parece habla del estado de comparaci&oacute;n permanente que propician las redes sociales y que genera ansiedades y emociones bien jodidas: &ldquo;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, &iquest;c&oacute;mo salgo del bucle?&rdquo;.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ella responde.</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">Para terminar</h2><p class="article-text">
        Un 5 de abril pero de 1988 sal&iacute;a el primer disco de la cantautora&nbsp;Tracy Chapman, que estaba lleno de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=AIOAlaACuv4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>canciones preciosas</strong></a>. Una era&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q2wneBVssPc&amp;list=RDQ2wneBVssPc&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Talking about a revolution</strong></a>, un himno contra la desigualdad que, por ejemplo, Bernie Sanders utiliz&oacute; en su campa&ntilde;a en EEUU.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; me despido&nbsp;&#128536;
    </p><p class="article-text">
        Ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 06:23:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Amor,Relaciones,Música,Aborto]]></media:keywords>
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