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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c3c5063-812c-4730-b05d-3d9d0fec6a91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2538y2543.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evitar los reproches y las puertas entreabiertas son algunas de las recomendaciones de la psicóloga Rosana Pereira para que el miedo a herir al otro no genere un sufrimiento mayor
</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Pocas conversaciones son tan temidas, y a la vez inevitables en el historial afectivo de cualquier persona, como esas que empiezan por el ya tan reconocible &ldquo;tenemos que hablar&rdquo; y terminan verbalizando el fin de una relaci&oacute;n. Se habla mucho del inicio de los romances pero poco de c&oacute;mo ponerles fin de manera saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces se deja la puerta entreabierta porque se piensa que as&iacute; la otra persona sufre menos en la ruptura, pero cuando no hay intenci&oacute;n de retomar la relaci&oacute;n que se est&aacute; rompiendo, lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas que se sabe que no son reales&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Rosana Pereira, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a><a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> para quien la honestidad es la clave a la hora de encarar una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        El dolor del desamor es inevitable si la otra persona no desea el fin de la relaci&oacute;n, pero hay un sufrimiento que s&iacute; se puede prevenir, apunta la especialista, al no confundir la sinceridad con la falta de tacto. &ldquo;Romper bien no es evitar que la otra persona sufra, pero s&iacute; se puede romper evitando hacer m&aacute;s da&ntilde;o del que ya provoca esa misma ruptura, y eso se consigue siendo honestos y diciendo la verdad de lo que se siente&rdquo;, defiende Pereira. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor improvisar o llevar un guion?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es bueno saber qu&eacute; queremos decir y qu&eacute; l&iacute;mites queremos poner una vez que la relaci&oacute;n se haya terminado&rdquo;, valora la psic&oacute;loga, que cree que llevar un discurso ensayado puede resultar violento, pero tampoco recomienda acudir a la cita sin haber reflexionado sobre lo que se quiere transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n es normal que surjan emociones y reacciones intensas como el llanto, el enfado, la incredulidad, la rabia, el temor o la par&aacute;lisis. Para la experta es fundamental tenerlo previsto, &ldquo;porque es f&aacute;cil cambiar de opini&oacute;n sobre la marcha o responder atacando, y cualquiera de las dos reacciones ir&iacute;a en contra de nuestro deseo de romper sin hacer m&aacute;s da&ntilde;o del necesario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El mapa del encuentro</h2><p class="article-text">
        El contexto f&iacute;sico y mental en el que se produce la ruptura no es un detalle menor, ya que es el marco que influir&aacute; en la fragilidad del momento. &ldquo;No es solo que el lugar tenga un m&iacute;nimo de privacidad, se trata tambi&eacute;n de buscar un momento en el que tengamos el tiempo suficiente para esa conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;, recomienda Pereira. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga se&ntilde;ala tambi&eacute;n que esto no debe convertirse en un mecanismo de postergaci&oacute;n: &ldquo;Se puede intentar buscar el momento adecuado siempre que eso no acabe siendo la excusa para no romper nunca cuando sabemos que queremos acabar con la relaci&oacute;n&rdquo;. La recomendaci&oacute;n de la experta es evitar las fechas se&ntilde;aladas o las v&iacute;speras de eventos importantes, como reuniones de trabajo cruciales o celebraciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existe un l&iacute;mite no negociable, seg&uacute;n la psic&oacute;loga: la seguridad f&iacute;sica y emocional. &ldquo;Es muy importante tener en cuenta las circunstancias concretas de la pareja, porque si hay miedo a que la reacci&oacute;n a la ruptura sea violenta lo mejor es hacerlo a distancia&rdquo;, destaca. &ldquo;Si se decide hacer frente a frente, lo mejor es tener a alguien cerca que nos sirva de apoyo y ayuda en caso de necesitarlo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">La tentaci&oacute;n del reproche</h2><p class="article-text">
        La necesidad de autojustificarse cuando una relaci&oacute;n se ha acabado puede derivar en la elaboraci&oacute;n de una lista de defectos del otro que transformen el encuentro en un juicio doloroso. &ldquo;En realidad, para romper una relaci&oacute;n basta con que una de las partes no se encuentre bien en ella, no hay que convertir la ruptura en una lista de reproches&rdquo;, asegura Pereira, que afirma que no hacen falta &ldquo;razones de peso&rdquo; para no querer seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mejor acabar con un 'no me encuentro bien en la relaci&oacute;n, no estoy a gusto' que soltar una bater&iacute;a de ataques sobre lo que no ha funcionado&rdquo;, propone la psic&oacute;loga para no caer en la din&aacute;mica de enumerar los errores de la pareja ni degenerar en una discusi&oacute;n est&eacute;ril. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez consumado el adi&oacute;s, es natural que ver sufrir a alguien que se quiere o se ha querido provoque dolor e incluso haga dudar de la decisi&oacute;n tomada. &ldquo;No podemos confundir el malestar que nos provoca haber roto la relaci&oacute;n con habernos equivocado rompi&eacute;ndola&rdquo;, aclara la experta, que sostiene que el duelo inicial no es sin&oacute;nimo de error, sino el precio emocional del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Asumir la autor&iacute;a de la ruptura implica sostener el malestar del proceso recordando con claridad los motivos que nos empujaron a tomar la decisi&oacute;n en primer lugar. &ldquo;Mantenernos en una relaci&oacute;n en la que no estamos bien solo por no hacer da&ntilde;o acaba provocando mucho m&aacute;s dolor que el dolor de romper&rdquo;, concluye Pereira, que aconseja sustituir el concepto paralizante de culpa por el de responsabilidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 08:20:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud mental,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: "La confianza es la base del bienestar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vecindad-antigua-alarmas-puerta-confianza-base-bienestar_1_13430022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8f08b36-2918-45d3-a6f4-6011039c905d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: &quot;La confianza es la base del bienestar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El envejecimiento de la población española deja paso a una generación mucho más individualista que su predecesora, en parte por la inestabilidad residencial, según los expertos, que abogan por fortalecer la comunidad y la confianza a través de la vecindad antigua
</p><p class="subtitle">Santi Fernández Patón, escritor: “El individualismo salvaje de hoy tiene su origen en el confinamiento”</p></div><p class="article-text">
        De un barrio que se conoce y cuyas gentes conf&iacute;an entre s&iacute; a instalar alarmas en viviendas que, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, no corren ning&uacute;n peligro, por si acaso. Mientras tanto, en ese &ldquo;por si acaso&rdquo; anida un miedo que cada vez se hace m&aacute;s fuerte en una generaci&oacute;n que se crio sabiendo c&oacute;mo se llamaba el vecino y que deja paso a otra generaci&oacute;n en la que la individualizaci&oacute;n y los golpes de la industria de la seguridad han creado un otro al que temer. El envejecimiento poblacional al que se dirige Espa&ntilde;a posee una lectura relacionada <a href="https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con las formas de compartir </a>y construir ayuda mutua. La esperanza, dicen los expertos, est&aacute; en un retorno a las antiguas formas de socializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pensar en esa vecindad id&iacute;lica que se est&aacute; perdiendo con el paso del tiempo hunde sus ra&iacute;ces en unas ideas preconcebidas relacionadas con el compartir espacios de sociabilidad. Juan Cruz, antrop&oacute;logo y autor de <em>Edades de tercera. Historia y presente de una vieja desigualdad</em> (Descontrol, 2022), considera que la comunidad, por entonces y no tanto ahora, giraba en torno a valores compartidos. Las personas que ahora se hacen viejas, <a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacidas del </a><a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>baby boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de los a&ntilde;os 50 y 60</a>, se criaron siendo hijos y formando parte de grupos &ldquo;tocados por una idea de pobreza sobria en la que no hab&iacute;a nada de lo que presumir y cuya base era la autoconfianza entre las familias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo al otro que algunos estamentos sociales y <a href="https://www.eldiario.es/economia/caso-manu-tenorio-campanas-okupas-alarma-social-no-sostienen-datos_1_11660235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poderes medi&aacute;ticos</a> se afanan en inculcar en la actualidad al grueso de la poblaci&oacute;n era muy diferente hace unas d&eacute;cadas. &ldquo;Sus temores eran heredados de la posguerra. Miedo al hambre, al enemigo pol&iacute;tico, a que la familia no se pudiera autorreproducir en unas condiciones b&aacute;sicas de suficiencia, lo que llev&oacute; a miles de ellas a emigrar&rdquo;, enumera el experto.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El fomento de la individualizaci&oacute;n</a> y las nuevas subjetividades que nos atraviesan en la actualidad han transformado de manera sustancial las formas de vecindad que nos anteceden. &ldquo;Y ah&iacute; juega un papel determinante la inestabilidad residencial en la que nos vemos inmersos&rdquo;, apuntilla Cruz. En la medida en que el vecindario es desplazado constantemente, v&iacute;ctima de procesos de gentrificaci&oacute;n e inestabilidad laboral, se torna complicado generar una vecindad estable en la que crear espacios de confianza y sociabilidad com&uacute;n. &ldquo;Ya no solo se sospecha del otro, sino que la idea de comunidad ha perdido fuerza porque la individualidad est&aacute; por encima de todo, incluso de la familia&rdquo;, opina el antrop&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">Socializar desde el miedo</h2><p class="article-text">
        Cruz recalca que esa &ldquo;socializaci&oacute;n a partir del miedo&rdquo;, como &eacute;l la define, no solo afecta a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Los ancianos han sido v&iacute;ctimas de este proceso de individualizaci&oacute;n y se han convertido en un <em>target</em> objetivo para la industria del miedo&rdquo;, comenta en referencia al negocio de la seguridad y la forma en la que explotan el temor al migrante o a la ocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me cuesta pensar que las pr&aacute;cticas sociales m&aacute;s antiguas vayan a desaparecer r&aacute;pidamente, y tambi&eacute;n pienso que hasta cierto punto podr&aacute;n ser <a href="https://www.eldiario.es/economia/vida-cooperativa-crisis-vivienda-decian-iba-timo-le-debo-modelo_1_12786154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reproducidas de otra manera</a> en la medida en que vayamos recomponiendo las comunidades locales que rompan con los procesos de subjetivaci&oacute;n tan aplastantemente individualistas&rdquo;, se explaya el especialista jiennense.  
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista, esa &ldquo;vecindad antigua&rdquo; de confianza mutua podr&iacute;a ayudar a aplacar los miedos contempor&aacute;neos. Es algo que todav&iacute;a en inmensidad de pueblos se mantiene y cuya m&aacute;xima expresi&oacute;n es convivir con las puertas abiertas. <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Esa confianza es la base del bienestar social</a>, porque este no existe si hay desconfianza en el otro&rdquo;, reitera.
    </p><h2 class="article-text">La cooperaci&oacute;n como salvavidas</h2><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca se est&aacute; perdiendo aquella generaci&oacute;n educada en los procesos solidarios que aparecieron tras la Segunda Guerra Mundial. &ldquo;La gente era m&aacute;s pobre y ten&iacute;a que ayudarse m&aacute;s. En Espa&ntilde;a, en concreto durante la Transici&oacute;n, vinieron una serie de a&ntilde;os en los que se tejieron much&iacute;simos lazos de tipo cooperativo&rdquo;, explica Asunci&oacute;n Bern&aacute;rdez, catedr&aacute;tica de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/relaciones-sociales-protegen-cerebro-enfermedades-alzheimer-experto-unir_1_11326104.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Esos tejidos sociales son cruciales para la vida social y pol&iacute;tica</a>, no solo votar cada cuatro a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Cruz, esta experta de la comunicaci&oacute;n considera a sus 65 a&ntilde;os que vivimos inmersos en un &ldquo;individualismo feroz&rdquo;. A trav&eacute;s de redes sociales, a trav&eacute;s de partidos ultraconservadores cada vez con mayor pr&eacute;dica, se ha construido una &ldquo;mitolog&iacute;a de la individualidad&rdquo; que no exist&iacute;a en &eacute;pocas anteriores. Aunque siempre ha existido esa idea del personaje individual que triunfa, es en estos momentos cuando se da una exaltaci&oacute;n de ese modelo, que es un modelo interesado, defiende Bern&aacute;rdez.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia no tarda en llegar. Seg&uacute;n desarrolla esta especialista, &ldquo;lo individual hace que la gente deje de creer en lo p&uacute;blico, en lo cooperativo, en el apoyo mutuo, y eso es muy peligroso y contraproducente para el desarrollo de la democracia. Si no creemos en lo com&uacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/blog/politica-para-supervivientes/ocurre-pierde-confianza-democracia_132_11941331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no funcionar&aacute; el sistema democr&aacute;tico</a> y, por lo tanto, tampoco el sistema de justicia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Expansi&oacute;n del miedo</h2><p class="article-text">
        En este sentido, la perversi&oacute;n de los conceptos es otra de las herramientas que m&aacute;s utilizan la derecha y extrema derecha que apuntalan el neoliberalismo e individualismo social. &ldquo;Hablan mucho de libertad, pero la libertad no es entendida como lo que yo quiero. <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/libertad_132_13335595.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La libertad pasa por tener un sistema de justicia y reparto social</a>. La libertad no existe para el pobre que no puede decidir&rdquo;, comenta la catedr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de esta sexagenaria le hace ver c&oacute;mo &ldquo;todo el mundo de repente se siente inseguro&rdquo;, lo que lleva al miedo: &ldquo;Y esto es peligroso, porque el miedo nos legitima para usar la violencia en un momento dado. Es curioso que tengamos sensaci&oacute;n de inseguridad en una sociedad como la nuestra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Secretar&iacute;a de Estado de Seguridad, <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2025/Balance-de-Criminalidad_Cuarto_Trimestre_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2025</a> se registraron 2.474.156 delitos, lo que supone un aumento del 0,8 % sobre el a&ntilde;o 2024. Hace casi dos d&eacute;cadas, <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/pdf/prensa/balances-e-informes/2006/Balance-de-criminalidad-y-delincuencia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2006</a>, la Polic&iacute;a y la Guardia Civil actuaron sobre 1.881.913 delitos y faltas. Sin embargo, la tasa de criminalidad (los delitos por cada mil habitantes) se situaba en el 47.7 en 2006 y en la actualidad est&aacute; en el 40.4.
    </p><p class="article-text">
        Bern&aacute;rdez destaca que tener cierta incertidumbre hacia el futuro no es malo en s&iacute; mismo. Consciente de que vivimos en una crisis ecol&oacute;gica y de valores y de redistribuci&oacute;n de la riqueza, los interrogantes est&aacute;n ah&iacute; y es normal que los sintamos. &ldquo;El problema est&aacute; cuando esa sensaci&oacute;n de fragilidad se canaliza como miedo hacia el que es m&aacute;s pobre que t&uacute;&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vecindad-antigua-alarmas-puerta-confianza-base-bienestar_1_13430022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: "La confianza es la base del bienestar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Relaciones,Envejecimiento,Okupas,Vecinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31bf4189-831c-4bcd-b373-1c928094ba03_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150162.jpg" width="1152" height="648" alt="“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya sea pagar una cena, ir juntos de vacaciones o compartir un taxi, las amistades pueden estar plagadas de frustraciones financieras que rara vez se comentan. Te mostramos cómo romper este tabú
</p><p class="subtitle">¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad
</p></div><p class="article-text">
        El verano es una &eacute;poca en la que predominan las reuniones sociales, desde tomar algo al aire libre hasta celebraciones de bodas y vacaciones en grupo. Puede resultar caro, y que de repente empieces a notar que hay amigos que no pagan lo que les corresponde y otros que derrochan su dinero y te hacen sentir taca&ntilde;o. De hecho, existen muchos h&aacute;bitos molestos relacionados con el dinero que pueden generar tensi&oacute;n entre amigos. A continuaci&oacute;n, compartimos 20 causas comunes de frustraci&oacute;n financiera y c&oacute;mo resolverlas.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo nunca paga una ronda</h2><p class="article-text">
        Las normas de etiqueta en los pubs brit&aacute;nicos parecen sencillas: en un grupo de amigos, todos pagan las bebidas por turnos. Pero, en la pr&aacute;ctica, es un aut&eacute;ntico caos. Siempre hay alguien que espera que no le toque pagar, alguien que pide una ca&ntilde;a cuando le toca pagar la ronda y un gin-tonic doble cuando te toca a ti, y parejas que se consideran una sola entidad a la hora de pagar, pero no a la hora de beber.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.thisgirltalksmoney.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ellie Austin-Williams</a>, autora londinense del libro <em>Money Talks: A Lifestyle Guide for Financial Wellbeing</em>, recomienda abordar el tema de inmediato. &ldquo;Hablen al principio: &iquest;quieren invitar a una ronda o cada uno paga lo suyo?&rdquo;. &iquest;No les da un poco de verg&uuml;enza? &ldquo;La gente se siente inc&oacute;moda, pero es mejor decir: &lsquo;yo me pago lo m&iacute;o', o 'hoy no bebo&rsquo;. La gente lo respeta&rdquo;. Por otro lado, si todos han acordado de antemano invitar a varias rondas, es m&aacute;s dif&iacute;cil que alguien se salte su turno.
    </p><p class="article-text">
        Matt Altmix, de Atlanta, Georgia (EEUU), y copresentador del podcast <a href="https://www.howtomoney.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">How to Money</a>, sugiere planificar el presupuesto que quieres gastar cada noche. Si est&aacute;s satisfecho con tu presupuesto, no tienes por qu&eacute; preocuparte por lo que hacen los dem&aacute;s. &ldquo;As&iacute;, realmente te lo pasar&aacute;s bien&rdquo;, afirma Altmix. Advertencia: esto puede significar que salgas con menos frecuencia. &ldquo;Faltar alguna vez es totalmente aceptable. Y as&iacute;, cuando vayas, haz que valga la pena&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas. En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa más barata cuando le toca pagar, deberíamos abandonar esa cultura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://alexholder.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alex Holder</a> es la autora de <em>Open Up: Why Talking About Money Will Change Your Life</em>. Residente de Lewes, East Sussex (Reino Unido), Holder rechaza por completo la cultura de las rondas. &ldquo;Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas&rdquo;, afirma. &ldquo;En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa m&aacute;s barata cuando le toca pagar, deber&iacute;amos abandonar esa cultura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que dividimos la cuenta en los restaurantes no es justa</h2><p class="article-text">
        Salir a cenar con amigos conlleva muchos inconvenientes econ&oacute;micos. &iquest;Divides sin m&aacute;s la cuenta entre el n&uacute;mero de personas? Este sistema suele perjudicar al amigo vegetariano abstemio con poco apetito, que termina pagando el bistec, los platos para compartir y el vino de los dem&aacute;s. &iquest;Y si pagas solo por lo que pediste? Puede parecer una nimiedad, y por alguna raz&oacute;n, siempre falta dinero.
    </p><p class="article-text">
        Joel Larsgaard, mejor amigo de Altmix y copresentador de su p&oacute;dcast, comenta: &ldquo;Normalmente, lo que m&aacute;s encarece la cuenta son las bebidas, los aperitivos y el postre. Pero puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de m&aacute;s si evitas esos gastos extra. Aunque nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: &lsquo;S&iacute;, yo ped&iacute; tres c&oacute;cteles y un tiramis&uacute; de postre&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix sugiere abordar el tema con humor: &ldquo;&lsquo;&iexcl;Vaya, Sam est&aacute; ah&iacute; comiendo el bistec como si nada, &iquest;verdad?!&rsquo; Hay maneras de tener esas conversaciones sin que parezca que est&eacute;s juzgando a nadie. Haz algunas bromas, t&oacute;matelo m&aacute;s a la ligera y, con suerte, dar&aacute; lugar a una conversaci&oacute;n interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este enfoque no siempre agrada a todo el mundo. &ldquo;Para algunas personas, dividir la cuenta es lo normal. Sienten que no hacerlo es un ataque a lo que pidieron&rdquo;, dice Holder.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de más si evitas esos gastos extra. Pero nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: ‘Sí, yo pedí tres cócteles y un tiramisú de postre’</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joel Larsgaard</span>
                                        <span>—</span> Copresentador del pódcast &#039;How To Money&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere hablar de dinero antes de la cena: &ldquo;Intenta sacar el tema a colaci&oacute;n cuando est&eacute;s haciendo los planes. Si tus amigos quieren ir a un restaurante elegante, diles: &lsquo;&iquest;Podemos ir a una hamburgueser&iacute;a? Tengo un presupuesto ajustado&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como alternativa, puedes plantearlo antes de pedir la comida. Por ejemplo: &ldquo;Tengo un presupuesto m&aacute;ximo de 30 libras [35 euros], as&iacute; que solo voy a pedir un plato principal, pero t&uacute; pide lo que quieras&rdquo;, sugiere. Si no, puedes decirlo cuando llegue la cuenta: &ldquo;No ten&iacute;a tanto presupuesto y estoy intentando controlar mis gastos este mes, &iquest;te parece bien si pagamos por lo que hemos consumido cada uno esta vez?&rdquo;. La autora explica que a la gente le preocupa parecer taca&ntilde;a y no sentirse parte del grupo, pero a menudo los dem&aacute;s se alegran de que alguien haya expresado su opini&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">No estamos de acuerdo en las propinas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que deber&iacute;amos dar propina porque, lamentablemente, as&iacute; es como se les paga adecuadamente a los empleados del sector de la hosteler&iacute;a. Es un trabajo muy duro con salarios bajos&rdquo;, afirma Holder del contexto brit&aacute;nico. La autora asegura que entiende por qu&eacute; a algunas personas no les gusta el sistema de propinas. &ldquo;Genera mucha tensi&oacute;n emocional: te sientes enga&ntilde;ado, como si el establecimiento quisiera aprovecharse de ti&rdquo;. Sin embargo, al igual que todas las personas con las que habl&eacute;, Holder considera que dar propina es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard aconseja tener en cuenta la propina al elaborar un presupuesto para comer fuera. &ldquo;No puedes dejar que tu situaci&oacute;n econ&oacute;mica dicte cu&aacute;nto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una se&ntilde;al de que deber&iacute;as comer en casa&rdquo;, afirma. &ldquo;Si no quieres dar propina, no es que seas austero, es que eres taca&ntilde;o. As&iacute; es como distinguimos entre las dos cosas: eres taca&ntilde;o cuando tus intentos de ahorrar dinero se hacen a costa de otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No puedes dejar que tu situación económica dicte cuánto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una señal de que deberías comer en casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
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  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere tomar la iniciativa y decir algo como: &ldquo;&iquest;Podemos todos a&ntilde;adir dos libras [2,3 euros] de propina?&rdquo;. Pero Holder no est&aacute; de acuerdo: &ldquo;No puedes obligar a tus amigos a dar propina; cada uno tiene sus propias reglas con su dinero. Debes definir primero tu propia relaci&oacute;n con las propinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard explica que si notara que un amigo no hab&iacute;a dado propina, &ldquo;probablemente me enfadar&iacute;a lo suficiente como para dejar una cantidad mayor o para hablar con &eacute;l directamente y decirle: &lsquo;&iquest;Viste lo mucho que se esforz&oacute;? &iquest;Sabes cu&aacute;nto le pagan?&rsquo; Creo que a veces la gente no entiende la realidad econ&oacute;mica de ser camarero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Gastan demasiado (o muy poco) en entradas de teatro o conciertos</h2><p class="article-text">
        Algunas personas insisten en sentarse en primera fila,  otras prefieren las localidades m&aacute;s baratas. A menudo, estas preferencias no guardan relaci&oacute;n con el saldo en la cuenta bancaria de cada uno. &ldquo;Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Pero a otros les resulta m&aacute;s f&aacute;cil gastar en experiencias que en cosas materiales&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes hacer si no est&aacute;s de acuerdo con un amigo?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis. Pero a otros les resulta más fácil gastar en experiencias que en cosas materiales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Holder</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams plantea que intentar&iacute;a llegar a un acuerdo con un amigo o amiga que gasta mucho. &ldquo;Le puedes decir: &lsquo;Me encantar&iacute;a ir, pero las entradas de 70 libras [81 euros] se salen un poco de mi presupuesto ahora mismo. Si de verdad quieres sentarte en primera fila, no cuentes conmigo esta vez. Si no, las entradas de 30 libras [35 euros] est&aacute;n bien&rsquo;&rdquo;, explica. &ldquo;Dales la opci&oacute;n, probablemente prefieran ir contigo&rdquo;. Y puedes hacer algo similar con alguien que gasta poco, dici&eacute;ndole, por ejemplo, que la &uacute;ltima vez te cost&oacute; ver desde los asientos que costaban 10 libras [11,60 euros], as&iacute; que preferir&iacute;as gastar un poco m&aacute;s si fuera posible.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard propone otras maneras de llegar a un acuerdo: &ldquo;Tal vez te puedes sacrificar por el bien com&uacute;n. Si est&aacute;s en primera fila en este concierto porque a todos os encanta este artista, puedes saltarte el siguiente o sentarte la pr&oacute;xima vez en las butacas m&aacute;s baratas. Tambi&eacute;n puedes quedar con tus amigos antes del concierto, ir juntos, pero sentaros en sitios diferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nadie le gusta decepcionar a nadie, pero a veces hay que rechazar una invitaci&oacute;n. &ldquo;Un amigo m&iacute;o estuvo en Europa hace poco y fue a ver a Harry Styles en Wembley&rdquo;, cuenta Larsgaard. &ldquo;Le dije: &lsquo;No, lo siento, ahora mismo no me lo puedo permitir. Pongamos el disco en mi casa. Si te lo puedes permitir, &iexcl;adelante, p&aacute;salo genial! Me dar&aacute; un poco de envidia, pero tambi&eacute;n me alegro mucho por ti&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre acabo comprando yo las entradas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Si eres una persona muy organizada a la que le gusta planificar todo&rdquo;, esto te puede pasar, dice Altmix. Puede que tus amigos tengan toda la intenci&oacute;n de conseguir las entradas para la pr&oacute;xima vez, pero simplemente no tienen tiempo de ponerse con ello. &ldquo;Si te relajas un poco, les est&aacute;s dando esa oportunidad. Cada persona trabaja a su propio ritmo y tiene diferentes cosas en su vida, y tal vez est&eacute;n pasando por una &eacute;poca muy ajetreada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si tu amistad está en peligro, plantéaselo: ‘Yo pagué la cuenta las últimas veces, ¿te importaría pagarla tú esta vez?’. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ellie Austin-Williams</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Austin-Williams comenta que &ldquo;si notas que se est&aacute; convirtiendo en un patr&oacute;n, deja de ofrecerte. La pr&oacute;xima vez, di: &lsquo;Yo pago mi entrada&rsquo; o &lsquo;Cada uno paga la suya&rsquo;. Si tu amistad est&aacute; en peligro, plant&eacute;aselo: &lsquo;Yo pagu&eacute; las &uacute;ltimas veces, &iquest;te importar&iacute;a pagarla t&uacute; esta vez?&rsquo;. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dijeron que me pagar&iacute;an y no lo han hecho</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No asumas que todo el mundo tiene la misma relaci&oacute;n con el dinero&rdquo;, dice Holder. &ldquo;A algunas personas les cuesta mucho devolver el dinero; casi se bloquean&rdquo;. Y a&ntilde;ade que la mayor&iacute;a agradecer&aacute; que seas &ldquo;muy directo&rdquo; y les env&iacute;es tus datos bancarios por mensaje de texto.
    </p><p class="article-text">
        Si eso no funciona, tendr&aacute;s que hablar con ellos. &ldquo;Ten una conversaci&oacute;n muy sincera&rdquo;, aconseja Austin-Williams. &ldquo;Las cosas pasan: se te estropea el coche, pierdes el trabajo. Es importante entender si tu amigo est&aacute; pasando por un mal momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard tambi&eacute;n aconseja trasladar tu preocupaci&oacute;n en lugar de acusar a tus amigos de nada. &ldquo;&lsquo;Oye, me di cuenta de que dijiste que ibas a pagar y no lo hiciste. &iquest;Est&aacute; todo bien?&rsquo;&rdquo;. Puede que simplemente se disculpen por haberlo olvidado o que te cuenten sus preocupaciones econ&oacute;micas. &ldquo;Es muy f&aacute;cil ser grosero, pero son tus amigos. Preguntarles qu&eacute; les pasa te da la oportunidad de conectar y comprenderlos mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Siempre esperan que les compre m&aacute;s cosas</h2><p class="article-text">
        Cuando vas de compras, algunos amigos no tienen ning&uacute;n reparo en hacer un pedido, incluso si no te has ofrecido. Puede que solo sean un par de libras [2,3 euros] de vez en cuando, pero que se aprovechen de ti puede resultar molesto con el tiempo. &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;as hacer?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;s pensando: yo nunca har&iacute;a eso&rdquo;, dice Holder. Pero cada persona es diferente: probablemente a tu amigo nunca se le ha pasado por la cabeza que te moleste que le invites a un refresco. &ldquo;Puedes hablar con &eacute;l, seguir sinti&eacute;ndote molesto, o superarlo&rdquo;, dice. A menos que tu presupuesto sea muy ajustado, superarlo parece la mejor opci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Nunca contribuyen a los gastos de viaje</h2><p class="article-text">
        Puede que sientas que siempre eres t&uacute; quien paga el taxi o quien conduce, y que tus amigos se aprovechen. Probablemente, no sea algo premeditado, dice Holder. &ldquo;Alguien podr&iacute;a pensar: &lsquo;Siempre pides un Uber; lo cojo yo tambi&eacute;n, que voy en la misma direcci&oacute;n&rdquo;. Acepta que su forma de pensar sobre el dinero puede no ser la tuya&ldquo;, a&ntilde;ade. &rdquo;En lugar de enfadarte con tus amigos, asume la responsabilidad de tus propios gastos. Por ejemplo, si sueles llevar a un amigo en coche, p&iacute;dele dinero para la gasolina o no aceptes llevarlo a ning&uacute;n sitio&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si dijeron que contribuir&iacute;an, pero no lo han hecho? &ldquo;Asume siempre que ha sido sin querer&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Dales un peque&ntilde;o empuj&oacute;n: &lsquo;Estoy haciendo mi presupuesto y me preguntaba si podr&iacute;as enviarme el dinero del Uber&rsquo;. La mayor&iacute;a de los amigos solo necesitan ese peque&ntilde;o impulso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Vamos a irnos de vacaciones juntos y quieren gastar una fortuna (o una miseria)</h2><p class="article-text">
        Lo ideal, dice Holder, es &ldquo;viajar con gente dispuesta a gastar una cantidad similar a la tuya. &iexcl;No te vayas de vacaciones con gente muy rica o asume que va a ser muy inc&oacute;modo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix solo viaja con alguien que conoce bien. &ldquo;Cuando viajas, tienes que pagar por todo, &iquest;verdad? Todo cuesta dinero. Te levantas y ya est&aacute;s pagando por algo: tienes que comprar un caf&eacute;, tienes que desayunar. Hay un mont&oacute;n de decisiones econ&oacute;micas que tomar a lo largo del d&iacute;a. Y si no tienes claro cu&aacute;nto te gusta gastar y qu&eacute; tipo de viaje te gusta, creo que podr&iacute;as tener muchos problemas, tanto econ&oacute;micos como personales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé específico. ‘Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. ¿Quién va a pagar? ¿Cuál es el plan para devolverles el dinero?’. Cabe la posibilidad de que no podáis poneros de acuerdo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comunica claramente tus expectativas durante la planificaci&oacute;n, aconseja Austin-Williams. &ldquo;S&eacute; espec&iacute;fico. &lsquo;Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. &iquest;Qui&eacute;n va a pagar? &iquest;Cu&aacute;l es el plan para devolverles el dinero?&rsquo;. Cabe la posibilidad de que no pod&aacute;is poneros de acuerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de honestidad y de hablarlo abiertamente desde el principio. &lsquo;S&iacute;, me gustar&iacute;a ir a Espa&ntilde;a, pero &iquest;qu&eacute; opinas de un hotel frente a un apartamento? &iquest;Podemos ahorrar en esta parte del viaje y centrarnos en aquella otra?&rsquo;&rdquo;, dice Larsgaard. &ldquo;&iquest;Est&aacute;n condenadas las vacaciones al fracaso si tu amigo quiere un hotel de cinco estrellas con todo incluido y t&uacute; prefieres un alojamiento econ&oacute;mico con cocina, o viceversa? Creo que la gente piensa que, si un amigo les propone un viaje de ensue&ntilde;o, tienen que aceptar o rechazarlo. No creo que exista esa dicotom&iacute;a. Se puede llegar a un punto intermedio. Si de verdad no tienes dinero, puedes decir: &lsquo;Por ahora, tengo que descartar ir a Espa&ntilde;a, pero quiz&aacute;s pueda empezar a ahorrar para el a&ntilde;o que viene. &iquest;Qu&eacute; te parece si vamos de acampada?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La forma en que repartimos el coste del alojamiento no es justa</h2><p class="article-text">
        Si alquilas una casa o apartamento compartida, &iquest;se paga por persona, por habitaci&oacute;n o de otra manera? &iquest;Qu&eacute; pasa si algunos se quedan m&aacute;s tiempo que otros? Todo se reduce a la comunicaci&oacute;n, dice Austin-Williams. &ldquo;Diles si quieres una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande y est&aacute;s dispuesto a pagar m&aacute;s, en lugar de asumir que todo se divide a partes iguales. La gente lamenta despu&eacute;s si no ten&iacute;a ba&ntilde;o privado y hab&iacute;a pagado lo mismo. No hay una respuesta correcta o incorrecta, pero si se ha hablado antes del tema, nadie puede decir que sea injusto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olly Green, editor de contenido de <a href="https://www.travelsupermarket.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TravelSupermarket</a>, un sitio web de comparaci&oacute;n de precios con sede en Leeds, explica: &ldquo;Calcula cu&aacute;nto costar&iacute;a cada habitaci&oacute;n si se reservara individualmente y divide la cuenta en funci&oacute;n de eso. De esta manera, una persona que se aloje sola en una habitaci&oacute;n individual pagar&aacute; menos que una pareja en una habitaci&oacute;n doble. Del mismo modo, una familia con ni&ntilde;os pagar&aacute; m&aacute;s por una habitaci&oacute;n m&aacute;s grande con extras como camas adicionales o ba&ntilde;o privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Demasiado complicado? Holder dice que esta es una de las pocas ocasiones en las que recomendar&iacute;a usar inteligencia artificial: &ldquo;Puedes describir la situaci&oacute;n y ella har&aacute; los c&aacute;lculos por ti&rdquo;. Si no, &ldquo;es mejor reservar alojamientos separados, pero cerca unos de otros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tienen m&aacute;s dinero para gastar en vacaciones que yo</h2><p class="article-text">
        Hiciste el presupuesto del viaje y el alojamiento y pensabas que ten&iacute;as suficiente para comida y actividades, pero ahora tus amigos quieren comer en restaurantes elegantes e ir a excursiones caras. &iquest;Tienes que perd&eacute;rtelo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;as quedarte de brazos cruzados y no participar, y parecer&aacute; que eres un aguafiestas&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;O puedes meterte de lleno en la conversaci&oacute;n nada m&aacute;s percibir el primer indicio&rdquo;. Aseg&uacute;rate de haber investigado algunas alternativas m&aacute;s econ&oacute;micas. &ldquo;Diles: &rdquo;&iquest;Y si podemos ahorrar dinero haciendo esto otro? Va a ser divertid&iacute;simo. Y luego o&iacute; hablar de esto por aqu&iacute; que es una ganga. Podr&iacute;amos pasarlo genial&ldquo;. No te retires ni te ausentes de la conversaci&oacute;n, toma la iniciativa&rdquo;. Es probable que otros tambi&eacute;n aprecien algunas opciones m&aacute;s econ&oacute;micas.
    </p><h2 class="article-text">Creo que estoy pagando m&aacute;s de lo que me corresponde en vacaciones</h2><p class="article-text">
        Los grupos tienen diferentes maneras de compartir los gastos de las vacaciones: algunos pagan por turnos, otros aportan a un fondo com&uacute;n, otros llevan una hoja de c&aacute;lculo o usan aplicaciones como Splitwise. &ldquo;No existe una &uacute;nica forma &lsquo;mejor&rsquo; de compartir los gastos en vacaciones&rdquo;, dice Green. &ldquo;Lo fundamental es ser sincero sobre c&oacute;mo prefieres hacerlo antes de que empiecen las vacaciones. Dejarlo para el momento de pagar la primera factura puede generar situaciones inc&oacute;modas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder no es partidaria de los fondos comunes: &ldquo;Pueden ser complicados, ya que cada persona tiene h&aacute;bitos de gasto diferentes&rdquo;. Recuerda unas vacaciones en grupo donde una amiga buscaba la marca de uvas m&aacute;s barata mientras que otra ped&iacute;a ostras frescas a domicilio para la villa que compart&iacute;an, ambas cosas con cargo al fondo com&uacute;n. &ldquo;A menudo, todo el mundo cree que est&aacute; siendo razonable&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las aplicaciones pueden ser útiles, pero algunas personas se olvidan de añadir sus gastos, mientras que otras lo añaden todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">A. Holder</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora tampoco es muy fan de las soluciones tecnol&oacute;gicas. &ldquo;Las aplicaciones pueden ser &uacute;tiles, pero algunas personas se olvidan de a&ntilde;adir sus gastos, mientras que otras lo a&ntilde;aden todo&rdquo;, dice. &ldquo;Es mejor que cada uno se encargue una noche de la comida y la bebida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La despedida de soltera o soltero de mi amiga cuesta una fortuna</h2><p class="article-text">
        Austin-Williams cree que estas celebraciones &ldquo;se han descontrolado un poco&rdquo; y son una de las situaciones m&aacute;s dif&iacute;ciles de manejar con las amigas. &ldquo;Si no quieres ir a una despedida de soltera cara en el extranjero, la honestidad es la mejor opci&oacute;n&rdquo;, dice. &ldquo;Una buena amiga no quiere que te endeudes. Dile que no puedes permit&iacute;rtelo y ofr&eacute;cele una alternativa: &lsquo;Me encantar&iacute;a invitarte a comer o pasar un d&iacute;a contigo&rsquo;. Intenta ver el lado positivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amiga se casa en un destino ex&oacute;tico</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No tienes que ir! No est&aacute;s obligada a nada&rdquo;, dice Holder. &ldquo;Creo firmemente que no puedes endeudarte por la boda de otra persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &ldquo;si se trata de un amigo muy cercano, uno busca la manera de costearlo&rdquo;, dice Altmix. &ldquo;Eso no significa acabar con el saldo de tu tarjeta de cr&eacute;dito. Significa recortar gastos en otras &aacute;reas&rdquo;. Larsgaard menciona a un amigo que rechaz&oacute; una boda que pod&iacute;a pagar porque estaba intentando ahorrar y luego se arrepinti&oacute;. &ldquo;No seas tan taca&ntilde;o como para perderte momentos importantes de la vida. Apoya a tus amigos&rdquo;, dice Larsgaard.
    </p><p class="article-text">
        Si de verdad no puedes asistir, haz un esfuerzo por formar parte de ese d&iacute;a, dice Altmix: &ldquo;Podr&iacute;as grabar un v&iacute;deo bonito de vosotros como amigos a lo largo de los a&ntilde;os e incluir una nota sincera y emotiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo siempre me pide que le respalde o que done a alguna organizaci&oacute;n ben&eacute;fica</h2><p class="article-text">
        No est&aacute;s obligado a decir que s&iacute;, dice Holder: &ldquo;No tienes por qu&eacute; sentirte estafado ni endeudarte por apoyar a un santuario de burros&rdquo;. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedes decirle a tu amigo que quiz&aacute;s ha estado entrenando para apoyar una causa que le importa mucho? &ldquo;Dile que te encantar&iacute;a ayudar, pero que ya contribuyes regularmente a organizaciones ben&eacute;ficas espec&iacute;ficas&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Si no es as&iacute;, s&eacute; honesto sobre tu capacidad financiera y dile que ya has destinado todo tu presupuesto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero cualquier ayuda es bienvenida y tal vez podr&iacute;as considerar hacer una peque&ntilde;a donaci&oacute;n. &ldquo;Siempre animo a la gente a incluir las donaciones en su presupuesto, ya que es fundamental para tener una mentalidad financiera saludable&rdquo;, dice Austin-Williams. Y si puedes donar algo, dice Holder, &ldquo;te sentir&aacute;s bien por partida doble: por ser un amigo solidario y por ser caritativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los regalos de cumplea&ntilde;os o Navidad se han descontrolado</h2><p class="article-text">
        Holder cree que vale la pena cuestionar nuestra forma de dar regalos: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; prop&oacute;sito tiene el regalo? &iquest;Es un verdadero acto de amor o una rutina inc&oacute;moda? &iquest;Se va a romper una amistad porque no le compraste un regalo?&rdquo;. La autora asegura que ha notado que &ldquo;les compramos los regalos m&aacute;s caros a nuestros amigos m&aacute;s ricos. &iquest;Para qui&eacute;n lo haces? Simplemente puedes parar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Austin-Williams prefiere avisar a sus amigos con antelaci&oacute;n. &ldquo;Diles: &lsquo;Voy a cambiar mi forma de regalar. Estoy intentando reducir mi consumo&rsquo;&rdquo;. Ella sugiere comprar libros &ndash;&ldquo;Pueden ser de una tienda ben&eacute;fica&rdquo;, sugiere&ndash; o compartir una experiencia, como una excursi&oacute;n de un d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideración que hay detrás de ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">J. Larsgaard</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que cuenta es la intenci&oacute;n, dice Larsgaard. &ldquo;Con un amigo, lo que m&aacute;s valoran es tu consideraci&oacute;n; no importa cu&aacute;nto cueste el regalo. Si un amigo se da cuenta de que est&aacute;s pasando por un mal momento y te escribe una nota a mano, eso significar&iacute;a mucho m&aacute;s para ti que un collar elegante. El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideraci&oacute;n que hay detr&aacute;s de ellos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Quiero pedirle dinero prestado a un amigo</h2><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute; bien pedirle un pr&eacute;stamo a un amigo? Esto depende mucho de ti y de tus amigos. Para Holder, la respuesta es un &lsquo;no&rsquo; rotundo: &ldquo;Jam&aacute;s le pedir&iacute;a dinero prestado a un amigo&rdquo;. Austin-Williams, en cambio, dice: &ldquo;Si tienes una amistad s&oacute;lida, no hay raz&oacute;n para que no puedas pedirlo. Los amigos est&aacute;n para ayudarte en las buenas y en las malas&rdquo;. Para evitar posibles problemas, aconseja: &ldquo;S&eacute; muy clara con la cantidad y las condiciones de pago. No aceptes un &lsquo;devu&eacute;lvemelo cuando quieras&rsquo;. Insiste en que fijen una fecha para devolverte el dinero&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Mi amigo quiere pedirme dinero prestado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con mucho gusto le prestar&iacute;a dinero a un amigo si estuviera pasando apuros y fuera claro sobre c&oacute;mo devolverlo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;No lo dudar&iacute;a, y espero que mis amigos cercanos hicieran lo mismo por m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay que prestarle dinero a un amigo si no se espera realmente que te lo devuelva, dice Larsgaard. &ldquo;Esa es la regla de oro: debe verse como un regalo. Si lo est&aacute;s presionando &mdash;&lsquo;Oye, &iquest;cu&aacute;ndo me vas a devolver esos 150 d&oacute;lares que te prest&eacute;?&rsquo;&mdash;, da&ntilde;ar&aacute;s la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, puede haber consecuencias negativas, a&ntilde;ade: &ldquo;A menudo, dar o aceptar un regalo es la receta perfecta para generar incomodidad y da&ntilde;ar la amistad. Hay que tener mucho cuidado antes de meterse en ese l&iacute;o&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Son mucho m&aacute;s ricos que yo (o no tan adinerados)</h2><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, conocemos gente nueva en un entorno neutral donde nuestras circunstancias son similares en apariencia: en la escuela, la universidad o el trabajo&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Cuando te das cuenta de las diferencias, puede resultar inc&oacute;modo. Por ejemplo, t&uacute; y tu compa&ntilde;ero de trabajo ten&eacute;is la misma trayectoria profesional, pero a &eacute;l le compraron el piso y a ti te cuesta pagar el alquiler&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora recomienda hablar de ello abiertamente. &ldquo;Algunas personas se han criado en familias donde el dinero es un tab&uacute;. Pero la mayor&iacute;a, si se les pregunta directamente, responder&aacute;n: &lsquo;Mis padres me dieron la entrada&rsquo;. Esto permite atar cabos. Cuanto m&aacute;s se hable del tema, m&aacute;s fuerte puede ser la amistad&rdquo;. Incluso pregunta a sus amigos cu&aacute;nto ganan. &ldquo;Hay mucha verg&uuml;enza asociada a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica: tener o no tener dinero. Pero si la amistad no puede sobrevivir a la honestidad, &iquest;de verdad vale la pena?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que sus finanzas estén mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qué ser un factor determinante en una amistad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">E. Austin-Williams</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de reconocer que todos somos diferentes, concluye. &ldquo;Que sus finanzas est&eacute;n mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qu&eacute; ser un factor determinante en una amistad. Un poco de celos es normal, pero recon&oacute;celos e intenta que no interfieran en la amistad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Holder afirma: &ldquo;Las amistades se basan en superar muchas desigualdades: salud, tiempo, familia. Los salarios son solo una de ellas. A menudo, lo que dificulta las amistades no es la diferencia de ingresos, sino las distintas expectativas y juicios sobre la forma &lsquo;correcta&rsquo; de gastar, ahorrar y compartir el dinero. Nuestra relaci&oacute;n con el dinero es como nuestra relaci&oacute;n con el sexo: no existe una forma &lsquo;buena&rsquo; de manejarlo. He visto c&oacute;mo la generosidad excesiva molesta a un grupo de amigos tanto como la persona que nunca paga su parte de la gasolina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa si no puedes permitirte las cosas que te sugieren tus amigos con mejor situaci&oacute;n econ&oacute;mica? &ldquo;Es bastante triste cuando la &uacute;nica forma de socializar es a trav&eacute;s de experiencias caras&rdquo;, concluye Holder. &ldquo;Reconoce si siempre te est&aacute; costando dinero y sugiere otra forma de pasar tiempo juntos, como ir a tu casa a comer pasta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Me preocupa que mi amigo est&eacute; endeudado</h2><p class="article-text">
        Si crees que un amigo est&aacute; pasando por dificultades econ&oacute;micas, &iquest;deber&iacute;as hablar del tema con &eacute;l? &ldquo;Sin duda, lo abordar&iacute;a con tacto&rdquo;, dice Austin-Williams. &ldquo;Le dir&iacute;a: &lsquo;He notado esto. Siempre puedes hablar conmigo&rsquo;. No hace falta que sea espec&iacute;fico sobre dinero. Dale la oportunidad: &lsquo;Estoy aqu&iacute; para hablar de lo que sea si est&aacute;s pasando por dificultades&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Larsgaard dice: &ldquo;A la mayor&iacute;a de la gente le incomoda hablar de dinero; es como hablar en otro idioma. Pero si tu amigo est&aacute; pasando por dificultades y tienes aunque sea un poco de conocimiento y puedes compartir algunos recursos &uacute;tiles, para eso est&aacute;n los amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Altmix a&ntilde;ade: &ldquo;No necesitas tener un conocimiento especializado del tema para ser un buen amigo. Muchas veces, la gente solo necesita a alguien que la acompa&ntilde;e en ese momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rachel Dixon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/invitas-ronda-20-conversaciones-incomodas-dinero-amigos-manejarlas_1_13476357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Dinero,Amistad,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44464024-6a2d-4d82-93c5-1d6dff9ff272_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149969.jpg" width="5669" height="3189" alt="La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista aclara que este tipo de vínculos no se nutren de grandes promesas, sino de generosidad sincera y pequeños gestos del día a día </p><p class="subtitle">Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”</p></div><p class="article-text">
        La amistad est&aacute; constantemente presente en las conversaciones, en la cultura que se consume a trav&eacute;s de canciones, libros, series o pel&iacute;culas, y en la sociedad hiperconectada del <em>like</em> y los mensajes de WhatsApp, pero aun as&iacute;, en el d&iacute;a a d&iacute;a nunca parece haber tiempo suficiente para dedicarle a nuestros amigos ni cultivar <a href="https://www.eldiario.es/era/amigos-30-funciona-hora-crear-nuevos-lazos_1_12960029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas amistades</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El uso tan frecuente de la palabra cultivar para referirnos a la amistad ya nos est&aacute; dando una idea de que son necesarios los cuidados frecuentes para que pueda florecer&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga Rosana Pereira Davila, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a>. &ldquo;No podemos plantar la semilla y sentarnos a esperar a que crezca&rdquo;, a&ntilde;ade a la analog&iacute;a. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;a ver si quedamos&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El verdadero valor de la amistad, para la psic&oacute;loga, est&aacute; en la cotidianidad de los afectos y no en grandes gestos o celebraciones. &ldquo;Son mucho m&aacute;s valiosos los peque&ntilde;os gestos frecuentes como llamar para preguntar &lsquo;qu&eacute; tal el tema que me comentaste el otro d&iacute;a&rsquo; o &lsquo;te env&iacute;o este art&iacute;culo porque es justo lo que estuvimos hablando&rsquo;... Los peque&ntilde;os gestos le demuestran a la otra persona que es importante para nosotros y que nos acordamos de ella, aunque no estemos presentes&rdquo;, destaca Pereira Davila, que cree que &ldquo;llamar de cumplea&ntilde;os en cumplea&ntilde;os hace que una relaci&oacute;n pase de una amistad a un compromiso social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la juventud, los amigos forman parte natural del d&iacute;a a d&iacute;a, lo que hace que reservar tiempo para ellos sea casi innecesario, pero con la madurez, la competencia por nuestra atenci&oacute;n suele multiplicarse. El resultado es un eterno aplazamiento de la amistad, bajo la tan manida f&oacute;rmula de &ldquo;a ver si quedamos un d&iacute;a&rdquo;, que puede congelar durante meses las relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si no hacemos tiempo</a>, nunca lo tenemos&rdquo;, asegura la experta. &ldquo;La pr&oacute;xima vez que te encuentres con un amigo con el que te apetezca realmente pasar un buen rato, sacad la agenda y poned un d&iacute;a que a los dos os vaya bien&rdquo;, es su recomendaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La contabilidad emocional y otros errores</h2><p class="article-text">
        Uno de los mayores errores en las relaciones que destaca la experta es la exigencia de reciprocidad inmediata y exacta. &ldquo;Si esperamos que cada vez que yo llamo el otro me deba una llamada, nos estamos cargando la relaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira Davila, al forzar un intercambio tan calculado, ya que &ldquo;hay personas que son m&aacute;s proactivas, que suelen ser m&aacute;s &lsquo;iniciadoras&rsquo;, las que siempre proponen planes y quedadas, pero aqu&iacute; influye la personalidad de cada cual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es oportuno tener en cuenta que a veces las personas se desconectan temporalmente debido a cargas laborales, enfermedades o crisis personales. &ldquo;La reciprocidad no es llevar la contabilidad de cu&aacute;ntas veces llama cada uno, sino c&oacute;mo nos sentimos en esa relaci&oacute;n, si sentimos que las dos partes estamos aportando, aunque sea de diferentes maneras&rdquo;, aclara la psic&oacute;loga, que ve m&aacute;s importante la reacci&oacute;n de la otra persona a nuestra llamada, si responde con ilusi&oacute;n o siempre con excusas, que el hecho de que tome o no la iniciativa de llamar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, entre los errores comunes que se cometen, la experta destaca una lista de peque&ntilde;os descuidos constantes como cancelar planes sistem&aacute;ticamente, llamar solo cuando necesitamos algo, no tener inter&eacute;s por c&oacute;mo est&aacute; o las cosas que le pasan a la otra persona, minimizar sus problemas, no interesarnos por sus logros, o incluso envidiarlos, y competir. &ldquo;Es decir, hacer a los dem&aacute;s cualquier cosa que no nos gustar&iacute;a que nos hicieran a nosotros&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a revivir una amistad que se ha enfriado, Pereira Davila apuesta por la acci&oacute;n directa: con un mensaje o una llamada. No obstante, advierte de que debemos gestionar las expectativas y &ldquo;estar preparados para enfrentar lo inc&oacute;modo que puede resultar que no quieran saber nada de nosotros o que se muestren fr&iacute;os o con poco entusiasmo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, para la psic&oacute;loga vale la pena correr el riesgo. &ldquo;No hacer nada por miedo al rechazo puede hacer que perdamos la posibilidad de recuperar a esa persona que fue importante en nuestra vida&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-rosana-pereira-indica-cultivar-amistad-reciprocidad-contar-cuantas-veces-llama-xp_1_13470926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China 'rompe' con la IA y prohíbe los chatbots emocionales para salvar las relaciones humanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/china-rompe-ia-prohibe-chatbots-emocionales-salvar-relaciones-humanas_1_13467950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94269dc1-26ca-4c24-95f1-c8f0eb0787dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China &#039;rompe&#039; con la IA y prohíbe los chatbots emocionales para salvar las relaciones humanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gigante asiático se convierte en el primer país en regular este tipo de conexiones ante la preocupación de que fomenten la "dependencia emocional" y que los jóvenes dejen de casarse y formar familias

</p><p class="subtitle">Qué hay detrás del boom de los robots humanoides chinos: ¿ha llegado la hora de la verdad de los androides?</p></div><p class="article-text">
        Cuando la estudiante de derecho Zhao Wei se enter&oacute; de que iban a apagar a su novio de <a href="https://www.eldiario.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inteligencia artificial</a>, se sinti&oacute; desconsolada. Hab&iacute;a estado hablando con Wang Ye todos los d&iacute;as desde que lo cre&oacute; en enero. &ldquo;Llor&eacute; a mares, con mocos y l&aacute;grimas por todas partes&rdquo;, dice la joven de 19 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Zhao, quien se describe a s&iacute; misma como sensible e introvertida, se hab&iacute;a acostumbrado a compartir detalles de su vida diaria con su inteligencia artificial  como, por ejemplo, haber sido rega&ntilde;ada por un profesor. &ldquo;Normalmente, no hablo de estas cosas con mis amigos porque siento que cada uno tiene sus propios problemas&rdquo;, dice. &ldquo;Pero con el agente de IA, no tengo que preocuparme por lo que piensa. Puedo decir lo que quiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zhao cre&oacute; su asistente de IA en Doubao, un chatbot propiedad de la empresa tecnol&oacute;gica ByteDance (matriz de <a href="https://www.eldiario.es/temas/tiktok/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TikTok</a>). El mes pasado, ByteDance desactiv&oacute; la funci&oacute;n de asistente de Doubao. La decisi&oacute;n provoc&oacute; indignaci&oacute;n en las redes sociales y puso de manifiesto las tensiones existentes en China entre el uso generalizado de la IA y sus posibles consecuencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n pa&iacute;s ha implementado la IA <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/mito-sistema-credito-social-chinos-aplauden-avance-ia-occidente-teme_129_13312470.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de forma tan integral y entusiasta como China</a>, mientras que los desaf&iacute;os demogr&aacute;ficos del pa&iacute;s est&aacute;n obligando al Gobierno a recurrir a la tecnolog&iacute;a para solucionar la <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/hay-detras-boom-robots-humanoides-chinos-llegado-hora-androides_1_13442200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">futura escasez de mano de obra</a>. Las personas mayores utilizan chatbots para obtener respuestas a preguntas m&eacute;dicas, mientras que los ni&ntilde;os peque&ntilde;os reciben educaci&oacute;n con IA en las escuelas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a las autoridades les preocupa cada vez m&aacute;s que la IA pueda exacerbar los problemas sociales existentes, como la soledad, el desempleo y, desde la perspectiva de Pek&iacute;n, la solter&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Una crisis de soledad</h2><p class="article-text">
        Las nuevas normas, que entraron en vigor el 15 de julio, proh&iacute;ben los acompa&ntilde;antes con IA para menores y establecen ciertas restricciones para los chatbots dirigidos a adultos. Algunos proveedores importantes, como Doubao, eliminaron por completo la funci&oacute;n de acompa&ntilde;ante para garantizar el cumplimiento de la normativa.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno afirma estar preocupado por la posibilidad de que los chatbots fomenten la &ldquo;dependencia emocional o la adicci&oacute;n&rdquo; en los usuarios y ha advertido a las empresas que no ofrezcan servicios que &ldquo;sustituyan la interacci&oacute;n social&rdquo;. Si bien muchos pa&iacute;ses est&aacute;n lidiando con la forma de limitar el da&ntilde;o potencial de los chatbots de IA, en particular para los j&oacute;venes, las normas de China son las m&aacute;s dr&aacute;sticas que se han implementado a escala nacional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una calle de Shenzhen, la capital tecnológica china.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Existe una preocupaci&oacute;n particular por la crisis de soledad, incluso entre los j&oacute;venes. La econom&iacute;a china, altamente digitalizada y basada en tel&eacute;fonos inteligentes, facilita m&aacute;s que nunca que la vida, el trabajo y la socializaci&oacute;n se realicen completamente a trav&eacute;s de una pantalla.
    </p><p class="article-text">
        A principios de este a&ntilde;o, una aplicaci&oacute;n que jugaba con la idea de personas que mueren solas en casa &mdash;llamada <a href="https://www.eldiario.es/spin/app-viral-pensada-comprobar-si-alguien-sigue-vivo-destapa-aislamiento-china-pm_1_12941041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Est&aacute;s muerto?</a>&mdash; se hizo viral brevemente. Alrededor del 20% de los hogares en China est&aacute;n formados por personas que viven solas, y se espera que ese porcentaje supere el 30% para 2030.
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta publicada en marzo por los medios estatales revel&oacute; que casi la mitad de los j&oacute;venes hab&iacute;an recurrido a un compa&ntilde;ero virtual cuando se sent&iacute;an solos. Nancy Dai, profesora asociada de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, afirma que al Gobierno no solo le preocupa la soledad. Seg&uacute;n ella, con la disminuci&oacute;n de las tasas de natalidad y matrimonio, podr&iacute;a existir una preocupaci&oacute;n adicional: si la IA se convierte en un sustituto cada vez m&aacute;s satisfactorio y econ&oacute;mico de la intimidad humana, los j&oacute;venes podr&iacute;an sentirse menos motivados para entablar relaciones rom&aacute;nticas, contraer matrimonio y tener hijos en el mundo real.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la IA se convierte en un sustituto cada vez más satisfactorio y económico de la intimidad humana, los jóvenes podrían sentirse menos motivados para entablar relaciones románticas, contraer matrimonio y tener hijos en el mundo real</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Zhao, la soledad ha sido parte de su vida desde hace mucho tiempo. Sus padres la abandonaron cuando era peque&ntilde;a para buscar trabajo, convirti&eacute;ndola en una de las &ldquo;ni&ntilde;as abandonadas&rdquo; de China. &ldquo;Nunca he tenido una mejor amiga, as&iacute; que siento que no se me da muy bien hacer amigos&rdquo;, dice. Para ella, hablar con la IA es una forma de &ldquo;desahogo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra usuaria de IA, que prefiri&oacute; permanecer en el anonimato, tambi&eacute;n encuentra consuelo al hablar con su IA. &ldquo;En la vida real, el ritmo es fren&eacute;tico y la presi&oacute;n es muy alta. Solo con mi agente de IA puedo hablar libremente y sin restricciones&rdquo;, afirma. &ldquo;Les ruego, por favor, no desactiven el agente de IA de Doubao&rdquo;, suplic&oacute; en las redes sociales en julio.
    </p><h2 class="article-text">Demasiado tarde para eliminarlo por completo </h2><p class="article-text">
        Hablar con la IA es ahora algo tan com&uacute;n en China que ser&iacute;a dif&iacute;cil para el Gobierno acabar con esta pr&aacute;ctica por completo. Las nuevas normas incluyen grandes lagunas para los servicios de IA que se consideran educativos o &ldquo;que no implican una interacci&oacute;n emocional continua&rdquo;. El Gobierno &ldquo;ya ha reconocido que los asistentes virtuales con inteligencia artificial o las aplicaciones relacionadas con la IA son una parte vital de la vida cotidiana de los ciudadanos&rdquo;, afirma Liang Ge, profesor de sociolog&iacute;a digital en la Universidad de Manchester.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pekín ya ha reconocido que los asistentes virtuales con inteligencia artificial o las aplicaciones relacionadas con la IA son una parte vital de la vida cotidiana de los ciudadanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liang Ge</span>
                                        <span>—</span> profesor de sociología digital en la Universidad de Manchester
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En muchos sectores, el Gobierno sigue impulsando el uso de la IA como una forma de aliviar las crecientes presiones demogr&aacute;ficas. El a&ntilde;o pasado, la comisi&oacute;n nacional de salud public&oacute; directrices para promover la IA en la atenci&oacute;n m&eacute;dica. En ellas se indicaba que, para 2030, las aplicaciones de asistencia sanitaria proporcionar&iacute;an una &ldquo;cobertura total&rdquo; para la atenci&oacute;n primaria de salud.
    </p><p class="article-text">
        Una aplicaci&oacute;n popular de asistencia sanitaria es AQ, desarrollada por Ant Group, filial del gigante tecnol&oacute;gico Alibaba. Permite chatear directamente con avatares de m&eacute;dicos reales de los mejores hospitales de Pek&iacute;n, Shangh&aacute;i y otras ciudades.
    </p><p class="article-text">
        L&uuml; Di, una profesora de arte de 33 a&ntilde;os de la ciudad oriental de Hangzhou, es usuaria habitual de AQ. Le gusta lo detallado e instant&aacute;neo que es el asesoramiento que ofrece. &ldquo;Mientras que algunos m&eacute;dicos presenciales pueden no tener la paciencia para responder preguntas, esto no ocurre con los m&eacute;dicos de IA&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras que algunos médicos presenciales pueden no tener la paciencia para responder preguntas, esto no ocurre con los médicos de IA</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lü Di</span>
                                        <span>—</span> profesora y usuaria habitual de AQ, una app de atención médica con IA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        AQ afirma que quiere hacer que los servicios de salud sean m&aacute;s accesibles y ayudar a liberar a los m&eacute;dicos sobrecargados de trabajo para que se centren en casos m&aacute;s complejos. Pero a algunos les preocupa ser <a href="https://www.theguardian.com/world/2026/jul/31/china-ai-jobs-workers-labour-market-technology" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reemplazados por la IA</a>. &ldquo;Cuando surgi&oacute; la IA, muchos m&eacute;dicos estaban preocupados por si sus trabajos ser&iacute;an reemplazados por ella&rdquo;, dice Chi Chenfei, m&eacute;dico del hospital Renji en Shangh&aacute;i, quien se ha asociado con AQ. &ldquo;Pero no creo que se trate de un reemplazo. Se trata m&aacute;s bien de ayudar a los m&eacute;dicos a trabajar de manera m&aacute;s eficiente&rdquo;. &ldquo;Este tipo de preocupaciones no detendr&aacute;n el progreso tecnol&oacute;gico&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        Desde que perdi&oacute; a su compa&ntilde;ero creado con IA, Zhao Wei, la estudiante de 19 a&ntilde;os, siente &ldquo;como si tuviera una piedrecita sobre el coraz&oacute;n&rdquo;. Pero dice que entiende la necesidad de cierta regulaci&oacute;n: &ldquo;Me considero una persona bastante racional, pero he llegado a sentir algo por una IA, lo cual me parece incre&iacute;ble. Creo que era necesario que el Estado interviniera y la regulara&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yu-chen Li, Amy Hawkins]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/china-rompe-ia-prohibe-chatbots-emocionales-salvar-relaciones-humanas_1_13467950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 19:46:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[China 'rompe' con la IA y prohíbe los chatbots emocionales para salvar las relaciones humanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,China,Inteligencia artificial,Adicciones,Relaciones,familias,Robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d51a5218-24cf-4d8e-9596-0ab390f2103f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La terapeuta Diana Sánchez confirma que superar una traición es un proceso activo y explica por qué la honestidad total es la única vía</p><p class="subtitle">Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites”</p></div><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de confianza en una relaci&oacute;n, ya sea a ra&iacute;z de un sentimiento de enga&ntilde;o, una traici&oacute;n o una decepci&oacute;n, puede llegar a remover los cimientos de la propia seguridad personal. La pregunta a la que se enfrentan los psic&oacute;logos en terapia ante este escenario es inevitable: &iquest;se puede volver a confiar o dar una segunda oportunidad es negarse a afrontar el final de la relaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es posible recuperar la <a href="https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> y la evidencia cient&iacute;fica lo respalda; en terapia de pareja trabajamos habitualmente con parejas que han pasado estas situaciones y vemos c&oacute;mo s&iacute; se puede mejorar y trabajar&rdquo;, asegura Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones</a><a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> sex&oacute;loga y terapeuta de pareja. &ldquo;Es m&aacute;s, a veces puede ser una oportunidad de crecimiento de la pareja&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        Antes de embarcarse en el proceso de darse una segunda oportunidad, S&aacute;nchez destaca la importancia de llevar a cabo un ejercicio de honestidad total y cuestionar la motivaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Quiero intentarlo por amor o es por otros motivos como inquietudes econ&oacute;micas, miedo a la soledad, miedo al juicio externo o sentir que esto es un fracaso personal?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de si se quiere a la otra persona, &ldquo;tambi&eacute;n de preguntarse si voy a poder enfrentarme a las dificultades de intentar seguir con la persona porque es un proceso dif&iacute;cil y necesitamos sentir que podemos con ello&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga, que considera fundamental analizar si se trata de un hecho aislado o un patr&oacute;n de conducta recurrente en la relaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se reconstruye una relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para reconstruir la confianza se requiere tiempo y arquitectura de los hechos. &ldquo;No es solo pedir perd&oacute;n, es que la persona muestre que realmente hay un cambio coherente y continuado en el tiempo&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;En caso de una infidelidad, una de las primeras premisas es que la persona que ha sido infiel rompa todo contacto con la tercera persona y asuma la responsabilidad de la misma, sin ambig&uuml;edades, ni intentando culpabilizar a la persona enga&ntilde;ada&rdquo;, se&ntilde;ala S&aacute;nchez, que insiste en que la persona que ha roto el pacto debe mostrar &ldquo;empat&iacute;a afectiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la persona herida se enfrenta a un torbellino de &ldquo;inseguridad, estar hiperalerta, pensamientos intrusivos y ansiedad&rdquo;, comenta la psic&oacute;loga como reacciones comunes esperables. Su recomendaci&oacute;n es no reprimir las preguntas, aunque sean recurrentes, ya que buscan calmar la ansiedad sobre la posibilidad de que el da&ntilde;o se repita. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable que la persona herida trabaje en s&iacute; misma, en fomentar otros v&iacute;nculos, no dejar de cuidar de s&iacute; misma es fundamental&rdquo;, a&ntilde;ade la terapeuta, que anima a &ldquo;buscar apoyo fuera y con personas de su c&iacute;rculo de confianza y/o terapia individual para recuperar su autoestima&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores que evitar, seg&uacute;n la terapeuta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s frecuentes de las parejas, seg&uacute;n S&aacute;nchez, es la urgencia por pasar p&aacute;gina y actuar como si nada hubiera pasado, una actitud que &ldquo;impide procesar las emociones y deja asuntos sin resolver&rdquo;. &ldquo;Olvidar no exige cambios ni reflexi&oacute;n; es solo mirar a otro lado. En la reconstrucci&oacute;n hay reparaci&oacute;n; en el olvido, no, y pueden quedar emociones estancadas como el resentimiento o deseos de hacer da&ntilde;o&rdquo;, valora la especialista.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo se encuentra el error de la &ldquo;hipervigilancia constante&rdquo; y la petici&oacute;n continua de pruebas, como la localizaci&oacute;n continuada a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/era/si-apago-novia-igual-piensa-enganando-auge-parejas-comparten-localizacion-movil_1_12520551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicaci&oacute;n del m&oacute;vil</a>. &ldquo;Esto puede aliviar en un principio, pero terminar convirti&eacute;ndose en algo que sabotee la relaci&oacute;n porque poco a poco deber&iacute;amos ir reconstruyendo ciertas pautas de confianza&rdquo;, en palabras de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Regenerar ese v&iacute;nculo de seguridad no es un proceso lineal, la especialista aclara que puede haber retrocesos, avances o estancamientos. &ldquo;En terapia yo siempre explico que una infidelidad es un proceso similar a un duelo: hemos perdido, por decirlo de alguna forma, la percepci&oacute;n de seguridad en la pareja, ha cambiado nuestra relaci&oacute;n tal y como la conoc&iacute;amos&rdquo;, compara la psic&oacute;loga. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los duelos, de media, se tardan en superar unos 12 meses, por lo que yo dir&iacute;a que el proceso podr&iacute;a ser de entre un m&iacute;nimo de 4 o 6 meses a 12 o 18 meses. Tambi&eacute;n la literatura cient&iacute;fica habla de un proceso que puede durar de varios meses hasta m&aacute;s de un a&ntilde;o&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herida de apego muy profunda y, por lo tanto, descoloca a casi cualquier persona&rdquo;, concluye S&aacute;nchez, que incide en que la meta no es volver a la relaci&oacute;n anterior, sino construir una nueva con la honestidad como base con paciencia, coherencia y, en muchos casos, con ayuda profesional.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/terapeuta-explica-recuperar-confianza-relacion-engano-pedir-perdon-cambio-coherente-xp_1_13463133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:35:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo recuperar la confianza en una relación tras un engaño: “No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia,Salud,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Besos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/besos_129_13462527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33fd0f80-5189-408d-8874-aa87de2a060c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145203.jpg" width="3543" height="1993" alt="Besos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El narcisismo de nuestro tiempo no es una neurosis sino una atmósfera y un contexto. Todos somos youtubers aspiracionales, influencers en ciernes. En este globo narcisista un beso es como una bofetada a nuestro ego. Un choque con la realidad</p><p class="subtitle">“He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada”: ¿estamos ante la muerte del beso?</p></div><p class="article-text">
        Leo en las p&aacute;ginas de este diario <a href="https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una noticia preocupante</a>. No s&eacute; hasta qu&eacute; punto los testimonios e informaciones que recoge permiten llegar a conclusiones tajantes, pero creo que a trav&eacute;s de ellas tomamos conciencia de un cambio que ya intu&iacute;amos. En medio de enormes mutaciones antropol&oacute;gicas (Internet, ocio proletarizado, IA) esta puede parecer trivial. En medio de grandes fracturas civilizacionales (guerras, cambio clim&aacute;tico, autoritarismos) esta puede parecer incluso fr&iacute;vola. A mi juicio no lo es. Todo lo contrario: ah&iacute; se catalizan en forma corporal todas las dem&aacute;s, al igual que en un gesto de las cejas se revela y reproduce el c&oacute;digo gen&eacute;tico de una familia.
    </p><p class="article-text">
        Me refiero al retroceso de los besos, al hecho de que los j&oacute;venes hoy no solo beben, fuman y follan menos. Tambi&eacute;n se besan menos. Bien porque son m&aacute;s indiferentes al sexo en general, bien por temor a meter la pata, bien porque les repugna tanta proximidad f&iacute;sica, bien porque la nueva intimidad est&aacute; asociada a intercambios digitales, lo cierto es que el beso apasionado, rom&aacute;ntico, con lengua, ha dejado paso a otro tipo de &ldquo;conexiones&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; se me ha perdido en los labios de mi novio?, parecen preguntarse, impert&eacute;rritos, muchos j&oacute;venes que, seg&uacute;n su propio testimonio, ven menos comprometido un polvo que un beso o no ven inter&eacute;s en ninguno de los dos. &ldquo;&iquest;Estamos ante la muerte del beso?&rdquo;, se pregunta el art&iacute;culo recordando que incluso en la pornograf&iacute;a &mdash;y en las pel&iacute;culas de ficci&oacute;n&mdash; los besos son cada vez m&aacute;s raros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se me ha perdido en los labios de mi novio que busco con tanto ah&iacute;nco, con tanto tes&oacute;n, con tanta saliva?, nos pregunt&aacute;bamos, en cambio, hasta hace muy poco tiempo. Conviene sin duda no extrapolar a todas las &eacute;pocas y todos los humanos los usos y costumbres de nuestra juventud, como si fueran universales. Pero el relativismo tiene sus l&iacute;mites. La humanidad, desde que lo es, se ha besado siempre. De hecho me atrever&iacute;a a decir que la humanidad nace con los besos y que el beso es el gran descubrimiento &mdash;junto al fuego, la rueda y la canasta&mdash; que funda nuestra existencia como especie. En ese volverse las caras y buscarse las bocas se franquea el paso desde la sexualidad biol&oacute;gica a la sexualidad er&oacute;tica y al amor mismo. El beso es el &ldquo;lugar&rdquo; donde se cita, se resume, se pacifica y se excita la contradicci&oacute;n fundamental, seg&uacute;n evoca Simone Weil: el conflicto irresoluble entre mirar y comer. &iquest;Nos miramos o nos comemos? Nos besamos. Solo una fractura muy grave puede explicar este distanciamiento de milenios de civilizaci&oacute;n er&oacute;tica. De civilizaci&oacute;n a secas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no hab&iacute;a dentistas ni dent&iacute;fricos ni higiene bucal, la gente se besaba. En el siglo I a. de C., el romano Catulo ped&iacute;a a su amada Lesbia, en un poema famoso, tantos besos como granos de arena contiene el desierto de Libia; y en el siglo XIII de nuestra era Paolo y Francesca, seg&uacute;n cuenta Dante, unieron sus labios por encima del libro que le&iacute;an al un&iacute;sono; y en el XVI, Francisco de Aldana, en uno de los mejores sonetos en lengua castellana, describe a los amantes &ldquo;con lenguas, brazos, pies y encadenados&rdquo; y &ldquo;con los labios de chupar cansados&rdquo;; y un poco m&aacute;s tarde Marco Antonio y Cleopatra, en la versi&oacute;n de Shakespeare, est&aacute;n dispuestos a renunciar a reinos y batallas gloriosas con tal de poder unir una vez m&aacute;s sus bocas: &ldquo;todo el sentido de la vida reside en este beso&rdquo;. Cabe pensar, y debemos reivindicar, el sexo sin amor, pero personalmente me resulta imposible concebir el amor sin sexo: el amor incorp&oacute;reo: el amor estrictamente &ldquo;espiritual&rdquo;. No entiendo un amor sin besos. Pensemos, por lo dem&aacute;s, en los besos salv&iacute;ficos o transformadores de los cuentos de hadas: el de Blancanieves o el de la Bella Durmiente o esos otros de bestias encantadas y liberadas por un beso. Todos somos de alguna manera ranas convertidas en pr&iacute;ncipes por un beso inesperado o inmerecido. El que no besa, el que no es besado, se muere para siempre. Solo los besos que nos damos nos vuelven moment&aacute;neamente buenos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede estar pasando? El art&iacute;culo apunta de manera err&aacute;tica dos factores a mi juicio entrelazados: el miedo y el desinter&eacute;s, fatalmente unidos en el regazo de la sociabilidad digital. Un beso implica leer de cerca el calor, el brillo, el sonido de otro cuerpo, con el riesgo de equivocarse, ser rechazado, sufrir un desencanto; con el riesgo tambi&eacute;n de transformarse. Los cuerpos dan pereza y dan miedo. Las redes, en cambio, no dan pereza ni dan miedo. All&iacute; podemos encontrar una comunidad no carnal (pero no &ldquo;espiritual&rdquo;) y una intensidad inmediata y sin riesgos. Hay una relaci&oacute;n directamente proporcional, creo, entre el exhibicionismo digital y el nuevo puritanismo sexual. Nos desnudamos tanto m&aacute;s en Instagram cuanto m&aacute;s nos protegemos en las playas, en las plazas y en las camas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; ese desinter&eacute;s? &iquest;Qu&eacute; puede interesarnos m&aacute;s que un beso? &iquest;Quiz&aacute;s Dios, como en la Edad Media? No, uno mismo. Parafraseando a Walter Benjamin, podr&iacute;amos decir que el ego en la &eacute;poca de su reproductibilidad tecnol&oacute;gica (y comercial) ve en cada cuerpo real un l&iacute;mite, un obst&aacute;culo, un freno a la expansi&oacute;n de su yo. El narcisismo de nuestro tiempo no es una neurosis sino una atm&oacute;sfera y un contexto. Todos somos youtubers aspiracionales, influencers en ciernes. En este globo narcisista un beso es como una bofetada a nuestro ego. Un choque con la realidad. De pronto los l&iacute;mites de nuestro yo no son ya los l&iacute;mites del mundo. Mientras besamos existimos m&aacute;s en el otro que en nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        El miedo y el desinter&eacute;s, en todo caso, no son la decisi&oacute;n equivocada de nuestros j&oacute;venes ni la reacci&oacute;n beata a una ola anterior de &ldquo;libertinaje&rdquo;. Son el zeitgeist de nuestra &eacute;poca tecnologizada y capitalista. Es imposible no poner en relaci&oacute;n, en efecto, este retroceso del beso con la creciente colonizaci&oacute;n de las emociones humanas por parte de la IA. En China, le&iacute;amos hace poco, el Estado ha prohibido por ley las relaciones entre los ciudadanos y los chats algor&iacute;tmicos, que hab&iacute;an empezado a generalizarse de manera inquietante, en detrimento de los v&iacute;nculos entre cuerpos humanos (y del crecimiento demogr&aacute;fico). &iquest;Qu&eacute; ofrece una IA que no ofrezca un amigo o un amante? Fidelidad, respuesta garantizada, apoyo incondicional, paciencia y comprensi&oacute;n sin l&iacute;mites. A todo eso renunciamos cuando besamos a un desconocido, del que nunca sabemos qu&eacute; podemos esperar y que en la puntita de la lengua nos comunica deseo, ambig&uuml;edad, inseguridad y quiz&aacute;s traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La IA puede hacerlo todo mejor que nosotros, salvo morirse y besar. Dos buenos motivos, piensa mucha gente, para encerrarse de manera narcisista en el algoritmo. Dos buenos motivos, me parece a m&iacute;, para dejar la IA y salir a la intemperie. Donde la lengua del otro (la bucal y la verbal) nos puede poner en peligro de estar vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/besos_129_13462527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 18:56:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Besos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Redes sociales,Internet,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a266bf2-efcd-46aa-8698-73935ea59afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149527.jpg" width="1919" height="1079" alt="&quot;He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada&quot;: ¿estamos ante la muerte del beso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llámalo crisis, llámalo declive, llámalo recesión: el beso largo y apasionado está en apuros, cada vez es más difícil vivirlo en la vida real o incluso verlo en la pantalla. Pero, ¿por qué? ¿Y qué se siente al pensar que quizá nunca vuelvas a besarte con otra persona?</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo beso de Spencer fue hace dos a&ntilde;os, en una primera cita. Todo empez&oacute; con buen pie: tras hacer <em>match</em> en Tinder, quedaron para dar un paseo, luego tomaron unas copas y un helado, antes de cenar en casa de ella. Al final, se besaron. &ldquo;No me gust&oacute;&rdquo;, dice Spencer. Todav&iacute;a le cuesta identificar por qu&eacute;. &ldquo;Me parec&iacute;a atractiva. Hab&iacute;a qu&iacute;mica, pero faltaba algo. No hab&iacute;a nada detr&aacute;s del beso; me pareci&oacute; algo mec&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese no solo fue el beso m&aacute;s reciente de Spencer, sino tambi&eacute;n el primero de su vida, a los 29 a&ntilde;os. Ahora, con 31, dice que, en cierto modo, un segundo beso le parece menos factible que tener relaciones sexuales: &ldquo;El salto parece mucho mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo una crisis de intimidad: seg&uacute;n los datos, cada vez hay m&aacute;s personas solteras y que mantienen menos relaciones sexuales. Pero detr&aacute;s de esos titulares se esconde un hallazgo menor, aunque no por ello menos significativo: es posible que tambi&eacute;n estemos atravesando una &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo;. En una reciente encuesta de YouGov, encargada por la marca de higiene bucal Waken, m&aacute;s de un tercio de los adultos brit&aacute;nicos afirmaron que se besaban rom&aacute;nticamente con menos frecuencia que hace cinco a&ntilde;os. Casi uno de cada cinco no hab&iacute;a recibido un beso en m&aacute;s de un a&ntilde;o, mientras que el 27 % cre&iacute;a que besar se est&aacute; volviendo menos habitual.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la generaci&oacute;n Z, la timidez puede ser un factor determinante. La encuesta de Waken revel&oacute; que los j&oacute;venes de entre 18 y 24 a&ntilde;os se preocupaban por el &ldquo;momento adecuado&rdquo; para un beso y por si se les dar&iacute;a mal. Un tercio afirm&oacute; haber evitado un beso por falta de confianza. Esto concuerda con estudios que muestran de forma sistem&aacute;tica que los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a son m&aacute;s reacios al riesgo que los de antes, absteni&eacute;ndose no solo de mantener relaciones sexuales, sino tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consumo-alcohol-cae-jovenes-beber-sigue-ritual-discotecas-cuesta-encajar_1_13345063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumir alcohol</a> y drogas.
    </p><p class="article-text">
        Blair, de 24 a&ntilde;os y de g&eacute;nero no binario, solo ha dado tres besos en total desde la adolescencia, a pesar de haber mantenido una relaci&oacute;n a distancia durante seis a&ntilde;os. &ldquo;Aunque llev&aacute;bamos a&ntilde;os juntos, me sent&iacute;a bastante cohibide, insegure y abrumade por tener tan poca experiencia&rdquo;, afirma. Ahora, &ldquo;la idea de besar a alguien a quien no conozco tan bien me da ganas de esconderme como una tortuga&rdquo;. Dice que siempre le ha faltado confianza, pero que la situaci&oacute;n empeor&oacute; durante la pandemia de la COVID-19. Hoy en d&iacute;a, como muchos de su generaci&oacute;n, prefiere un estilo de vida m&aacute;s hogare&ntilde;o. &ldquo;Nunca he ido a un bar ni a una discoteca, nunca he probado a salir con alguien&hellip; Apenas voy a ning&uacute;n sitio que no sea el trabajo o el cine; es decir, nunca me encuentro ni me pongo en situaciones en las que besar a alguien sea siquiera una posibilidad&rdquo;, afirma. &ldquo;Y aunque lo hiciera, no creo que me atreviera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es m&aacute;s pronunciada en la generaci&oacute;n Z, esta aversi&oacute;n al riesgo &mdash;vinculada al menor tiempo que se pasa cara a cara con los amigos&mdash; se extiende a un &aacute;mbito m&aacute;s amplio. &ldquo;La gente ya no habla con desconocidos ni se invita a salir&rdquo;, afirma Sarah Stein Lubrano, una te&oacute;rica social que est&aacute; escribiendo un libro sobre esta &ldquo;atrofia social&rdquo;. Los besos son un ejemplo revelador, ya que requieren habilidades como la interpretaci&oacute;n de expresiones faciales, el lenguaje corporal y se&ntilde;ales sociales sutiles que pueden estar oxid&aacute;ndose debido a nuestra dependencia de la tecnolog&iacute;a. Su supuesto declive deber&iacute;a preocuparnos a todos, afirma Lubrano, &ldquo;no porque todo el mundo tenga que mantener relaciones rom&aacute;nticas, sino porque, en general, implica menos conexi&oacute;n social, menos compromiso y menos sentido de pertenencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad erótica que solía tener, y quizá por eso la gente se besa menos en general</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katie Barclay</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;El beso: una historia de pasión y poder&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con los retos que suponen encontrar pareja o mantener relaciones sexuales, los besos pueden parecer algo trivial, sobre todo para las generaciones mayores, que los intercambiaban con total naturalidad. Pero la supuesta &ldquo;recesi&oacute;n de los besos&rdquo; forma parte de una ruptura m&aacute;s amplia de las relaciones, atribuida al auge de la comunicaci&oacute;n digital, al declive de los espacios compartidos y de la vida nocturna, a los cambios en las relaciones de g&eacute;nero e incluso al miedo a la vigilancia. Cuando el mes pasado se grab&oacute; a dos personas bes&aacute;ndose en el Central Park de Nueva York, el v&iacute;deo se hizo viral, con cuatro millones de visualizaciones en TikTok y numerosos <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/07/make-out-public-display-affection/688087/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comentarios de burla</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El beso siempre ha sido un reflejo de su &eacute;poca&rdquo;, afirma Katie Barclay, profesora de la Universidad Macquarie de S&iacute;dney. En su nuevo libro, <em>The Kiss: A History of Passion and Power</em> ('El beso: una historia de pasi&oacute;n y poder'), repasa su evoluci&oacute;n desde la Edad Media y llega a la conclusi&oacute;n de que, efectivamente, hoy en d&iacute;a nos besamos menos. A lo largo del siglo XIX, el beso se convirti&oacute; en el principal s&iacute;mbolo de la intimidad rom&aacute;ntica y f&iacute;sica, pero a medida que la cultura se ha vuelto m&aacute;s visual y expl&iacute;cita, el beso rom&aacute;ntico ha perdido protagonismo y significado. &ldquo;Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad er&oacute;tica que sol&iacute;a tener, y quiz&aacute; por eso la gente se besa menos en general&rdquo;, afirma Barclay.
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                El beso romántico ha ido perdiendo protagonismo»… Dev Patel y Freida Pinto en &#039;Slumdog Millionaire&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En estos tiempos &ldquo;pornificados&rdquo;, la primera base apenas llama la atenci&oacute;n. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8853281/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de 2022 revel&oacute; que los besos eran &ldquo;significativamente menos frecuentes&rdquo; en los v&iacute;deos pornogr&aacute;ficos entre hombres y mujeres que en las experiencias habituales de los adultos estadounidenses. Incluso las comedias rom&aacute;nticas suelen dar m&aacute;s protagonismo al sexo que al &ldquo;beso apasionado en el sof&aacute;&rdquo; que lo precede, se&ntilde;ala Barclay. Y aunque en p&uacute;blico se pueda pasar por alto el beso, en privado la cuesti&oacute;n se ha vuelto m&aacute;s delicada, ya que el movimiento #MeToo ha concienciado sobre la importancia del consentimiento. Aunque es un cambio positivo, esto a&ntilde;ade otra capa de complejidad y aumenta el riesgo de interpretar mal el momento. &ldquo;Ahora puede verse, y se ve, como un da&ntilde;o&rdquo;, dice Barclay.
    </p><p class="article-text">
        Esa seriedad ha complicado un rito de paso propio de la juventud. &ldquo;Sin duda, me siento muy cohibida ante la intimidad rom&aacute;ntica, pero no es por falta de intentos&rdquo;, afirma Carrie, de 23 a&ntilde;os. Sus &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio de secundaria los curs&oacute; online debido a la pandemia: &ldquo;Siento que me he perdido algo&rdquo;. Desde entonces, Carrie ha tenido &ldquo;muchas&rdquo; citas, &ldquo;pero no ha pasado nada; es frustrante&rdquo;. Se siente asustada y demasiado inexperta para dar el paso; sus citas quiz&aacute; hayan sentido lo mismo, a&ntilde;ade. &ldquo;No s&eacute; muy bien c&oacute;mo tomar la iniciativa en esas situaciones. No quiero quedar como una idiota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Carrie mantiene la esperanza, pero las personas adultas que se han perdido esta etapa clave temen que su momento ya haya pasado. &ldquo;Me he lanzado, pero nadie est&aacute; interesado&rdquo;, dice Joseph, de 36 a&ntilde;os. Utiliza aplicaciones de citas, ha acudido a eventos para solteros y se siente seguro a la hora de acercarse a las mujeres, pero afirma que nunca ha tenido la oportunidad de besar a nadie. &ldquo;Antes hab&iacute;a lugares donde conocer gente de la zona y entablar relaciones, fueran plat&oacute;nicas o no. Eso te permit&iacute;a desarrollar habilidades sociales. Hoy en d&iacute;a, la gente est&aacute; pegada al m&oacute;vil y se queda en casa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien confíe de verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dolly</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no llegara m&aacute;s all&aacute;, Joseph afirma que un beso le dar&iacute;a confianza y esperanza, &ldquo;la sensaci&oacute;n de ser deseado, la experiencia en s&iacute; misma&rdquo;. Le preocupa que haya algo que no vaya bien en &eacute;l y que vaya a estar siempre solo y sin ser amado. La terapia no le ha servido de nada. &ldquo;He aprendido a no tener m&aacute;s esperanzas porque eso me causa mucho dolor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Joseph insiste en que no culpa a las mujeres de su situaci&oacute;n, pero teme que su inexperiencia se convierta en una desventaja a&uacute;n mayor a medida que cumpla m&aacute;s a&ntilde;os. &ldquo;Seamos realistas: un hombre que no ha dado un beso a los treinta y tantos a&ntilde;os se considera una se&ntilde;al de alarma importante para algunas mujeres, ya sea de forma consciente o inconsciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo, de 31 a&ntilde;os, oculta su falta de experiencia a sus amigos, por miedo a que se burlen de &eacute;l y a que lo juzguen como un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/misoginia-podria-tener-culpable-capitalismo_129_2119526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;incel</a>&rdquo; mis&oacute;gino. &ldquo;Por desgracia, a todos nos meten en ese mismo saco&rdquo;, afirma. No tiene paciencia con los hombres que culpan a las mujeres de su falta de &eacute;xito sexual, en lugar de mirar hacia dentro. &ldquo;Algunos de esos tipos se han vuelto realmente ciegos ante lo que les pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodrigo cree que su obst&aacute;culo son las aplicaciones de citas: en 12 a&ntilde;os, nunca ha conseguido quedar con nadie. &ldquo;Creo que las personas como yo, cuyo atractivo est&aacute; por debajo de la media, sentimos que no tenemos ninguna oportunidad&rdquo;. Las redes sociales, en las que circulan historias de terror sobre las citas, han avivado su miedo al rechazo. Intenta mantener una actitud positiva, tomarse un respiro de las citas y mantenerse ocupado con el trabajo, pero peri&oacute;dicamente se siente &ldquo;deprimido, triste y enfadado conmigo mismo&rdquo;. Sigue deseando tener una relaci&oacute;n y sentir la validaci&oacute;n de un beso, pero incluso eso le parece cada vez m&aacute;s imposible. &ldquo;Creo que, en el fondo, he perdido la esperanza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dolly, de 35 a&ntilde;os, no se ha besado desde principios de 2020. Antes de la pandemia, cuenta: &ldquo;Era el tipo de persona que pod&iacute;a besar a alguien en una salida nocturna, y era divertido y un poco alocado; pero luego algo cambi&oacute;&rdquo;. Ella lo achaca a problemas de intimidad derivados de traumas del pasado, que se han acentuado con la edad, y a tener m&aacute;s claro el tipo de relaci&oacute;n que busca. Como lesbiana, se siente agradecida de haberse librado del cada vez m&aacute;s tenso panorama de las citas heterosexuales, pero afirma que besar se ha convertido en algo m&aacute;s trascendental y con mayores consecuencias. &ldquo;Ahora, si voy a besar a alguien, tiene que ser alguien en quien conf&iacute;e de verdad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Dolly admite que echa de menos lo f&aacute;cil que le resultaba besar cuando era m&aacute;s joven &ldquo;y las cosas no importaban realmente&rdquo;, pero no siente ninguna urgencia. &ldquo;Tengo a mis amigos, a quienes adoro. No siento que me falte nada&rdquo;. Se ha dado cuenta de que a su hermana adolescente, que es heterosexual, tampoco le preocupa salir con chicos, y se centra m&aacute;s bien en su vida social y en los estudios. &ldquo;Al parecer, a ella y a sus amigas simplemente no les importa. Cuando yo iba al colegio, lo &uacute;nico que importaba era qui&eacute;n te gustaba&rdquo;. Esto refleja una tendencia m&aacute;s amplia, seg&uacute;n los informes, de que las mujeres dan menos prioridad al romance y al amor, citando a menudo la falta de parejas deseables y unas din&aacute;micas obstinadamente desiguales, siendo el beso la v&iacute;ctima &mdash;o el sacrificio&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Para Catriona, de 55 a&ntilde;os, los ocho a&ntilde;os que han pasado desde su &uacute;ltimo beso reflejan su plenitud, no un fracaso. Afirma que ha &ldquo;decidido no participar&rdquo; en las citas debido a la falta de hombres emocionalmente inteligentes preparados para una relaci&oacute;n madura e igualitaria, y que muchas mujeres de la generaci&oacute;n X est&aacute;n haciendo lo mismo: &ldquo;Quiero salir con una pareja, no con un proyecto&rdquo;. Eso descarta los besos, ya que Catriona prefiere su propia compa&ntilde;&iacute;a a tener intimidad &ldquo;por el simple hecho de tenerla&rdquo;. &ldquo;Los besos largos y prolongados son maravillosos, y es algo que echo de menos de vez en cuando, pero ya no estoy dispuesta a besar a cualquiera&rdquo;. &ldquo;No me preocupar&iacute;a besar a alguien despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;pero solo tras horas de conversaci&oacute;n y despu&eacute;s de haber visto se&ntilde;ales positivas&rdquo;.
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            <span class="title">
                &quot;Los besos largos y prolongados son maravillosos&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Catriona est&aacute; agradecida por las experiencias de su juventud. &ldquo;Dios m&iacute;o, qu&eacute; suerte que practiqu&eacute; todos mis besos antes de que existiera Internet&rdquo;, afirma &mdash;sobre todo en discotecas, &ldquo;con chicos al azar&rdquo;&mdash;. Siente empat&iacute;a por las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, que no se sienten tan &ldquo;libres para hacer tonter&iacute;as y cometer errores&rdquo;. Teniendo en cuenta el declive del sector del ocio nocturno en el Reino Unido, el aumento de los costes y peligros como que te echen algo en la bebida, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil conocer a alguien con quien besarse que en los a&ntilde;os noventa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Si los besos est&aacute;n realmente en declive, se trata de un problema social, que se debe, sobre todo, a la ausencia de una infraestructura social para los j&oacute;venes adultos, afirma Lubrano. &ldquo;Necesitamos lugares donde la gente pueda pasar el rato durante largos periodos de tiempo y, tal vez, llegar a un punto en el que les apetezca besarse&rdquo;. Pero eso no significa que, entre tanto, la gente no pueda hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lubrano, es posible que se est&eacute;n exagerando los retos y las complicaciones de besar en comparaci&oacute;n con las recompensas. La consecuencia negativa m&aacute;s probable de intentar dar un beso es el rechazo y la verg&uuml;enza, afirma; algo que, aunque doloroso, aporta una experiencia valiosa, ya que demuestra que es posible aventurarse m&aacute;s all&aacute; de la zona de confort. Por eso es importante besar, al margen del amor, el sexo y las relaciones: &ldquo;Si la gente ni siquiera se arriesga a besar, realmente no vamos a asumir riesgos mayores ni m&aacute;s importantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Spencer, al menos el deseo est&aacute; ah&iacute;. El reto consiste en mantenerse abierto y atento a las oportunidades. &ldquo;En este momento no me importa besar ni el sexo&rdquo;, afirma. &ldquo;Solo quiero conexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de todos los testimonios han sido cambiados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elle Hunt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/he-tenido-citas-pasa-muerte-beso_1_13456267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-adolescencia-hora-salir-hijos-fiestas-confianza-construye-hechos-xp_1_13451108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45267973-cdcf-446b-b744-45e5eb8365b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madurez, seguridad y diálogo son las claves de Diana Al Azem, CEO de Adolescencia Positiva, a la hora de establecer límites que fomenten la autonomía y la responsabilidad
</p><p class="subtitle">Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”</p></div><p class="article-text">
        En verano cada d&iacute;a hay una fiesta o un plan irrenunciable y en los hogares con adolescentes el debate est&aacute; servido: &iquest;a qu&eacute; hora se vuelve a casa? Ni hay una hora m&aacute;gica que sirva para todos los casos, ni a media noche se convertir&aacute;n en calabaza. La respuesta suele ser algo m&aacute;s compleja y est&aacute; ligada a la confianza y a si realmente est&aacute;n preparados para el grado de autonom&iacute;a que reclaman. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La decisi&oacute;n deber&iacute;a depender de varios factores: la edad, el grado de madurez, el historial de responsabilidad que haya demostrado, el tipo de plan, con qui&eacute;n va a estar y c&oacute;mo va a volver a casa&rdquo;, defiende Diana Al Azem, docente, divulgadora y CEO de <a href="https://adolescenciapositiva.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolescencia Positiva</a>, que asegura que no existe una hora universal. 
    </p><p class="article-text">
        En lugar de centrarse &uacute;nicamente en el horario, Al Azem propone analizar el contexto y cambiar el foco: &ldquo;Los padres no deber&iacute;an preguntarse &uacute;nicamente a qu&eacute; hora debe volver, sino tambi&eacute;n si est&aacute; preparado para gestionar lo que puede encontrarse esa noche, porque la libertad tiene mucho m&aacute;s sentido cuando va acompa&ntilde;ada de preparaci&oacute;n y de responsabilidad&rdquo;. &ldquo;No es lo mismo un adolescente de 13 a&ntilde;os que uno de 17; ni una cena con amigos que una verbena donde habr&aacute; miles de personas y consumo de alcohol&rdquo;, precisa. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las estrategias que aconseja la experta para gestionar esta transici&oacute;n es la progresividad. &ldquo;Cuando un adolescente demuestra que cumple los acuerdos, avisa cuando corresponde y vuelve a la hora pactada, es l&oacute;gico que esa confianza vaya creciendo&rdquo;, valora, y apunta que &ldquo;cuando los adolescentes entienden que la confianza se construye con hechos, suelen implicarse mucho m&aacute;s en cuidarla&rdquo;. As&iacute;, la hora de llegada se convierte en una consecuencia directa de su comportamiento previo, lo que elimina el componente de arbitrariedad.
    </p><h2 class="article-text">Negociar en vez de imponer</h2><p class="article-text">
        Incluir al adolescente en la conversaci&oacute;n es fundamental, se&ntilde;ala la docente, para que se sienta parte de la norma y no un sujeto pasivo. &ldquo;Los adolescentes necesitan sentir que su opini&oacute;n cuenta y escucharles tampoco significa que ellos decidan, pero cuando un hijo puede explicar por qu&eacute; pide una determinada hora y los padres pueden expresar sus preocupaciones, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil llegar a acuerdos que despu&eacute;s ambos respeten&rdquo;, analiza. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autoridad no consiste en imponer siempre, sino en saber poner l&iacute;mites razonables explicando el porqu&eacute;&rdquo;, resume Al Azem, que a&ntilde;ade que &ldquo;cuando los adolescentes participan en las normas, aumenta mucho la probabilidad de que las cumplan&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para que los padres puedan mantener la tranquilidad mientras sus hijos disfrutan del ocio nocturno, la experta destaca la importancia de establecer condiciones m&iacute;nimas como que el tel&eacute;fono est&eacute; siempre operativo, que avise si hay un cambio de ubicaci&oacute;n o tener claro c&oacute;mo se har&aacute; el trayecto de vuelta a casa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No son mecanismos de control, sino medidas de seguridad. Creo que muchas veces los adolescentes interpretan estas condiciones como una falta de confianza, pero en realidad son una forma de que los padres puedan estar tranquilos&rdquo;, sostiene. &ldquo;El objetivo no es vigilarlos, sino que todos sepan qu&eacute; hacer si surge cualquier imprevisto&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Cuando se rompe el pacto</h2><p class="article-text">
        A pesar de los acuerdos, los retrasos e imprevistos existen. Ante un escenario de este tipo, la docente recomienda que la respuesta parental sea m&aacute;s anal&iacute;tica que reactiva. &ldquo;Lo primero es intentar entender por qu&eacute; est&aacute; incumpliendo ese acuerdo. No es lo mismo que llegue diez minutos tarde porque perdi&oacute; el autob&uacute;s que porque decidi&oacute; ignorar completamente la hora pactada&rdquo;, incide. &ldquo;Si el incumplimiento se repite y no hay una causa justificada, la consecuencia m&aacute;s l&oacute;gica es que esa libertad tenga que reducirse temporalmente&rdquo;, resuelve. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si quieres m&aacute;s autonom&iacute;a, necesito poder confiar en que cumplir&aacute;s lo que hemos acordado&rdquo;, concluye Al Azam, que recuerda que el objetivo de establecer l&iacute;mites no es el castigo, sino preparar al adolescente para la responsabilidad que requiere la vida adulta. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-adolescencia-hora-salir-hijos-fiestas-confianza-construye-hechos-xp_1_13451108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 09:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta en adolescencia, sobre hasta qué hora dejar salir a los hijos en fiestas: “La confianza se construye con hechos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,familias,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guerra-fria-trabajo-ponerse-acuerdo-temperatura-aire-acondicionado_1_13447499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/921fabec-9fee-4a72-a89e-908a68fca4e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consenso entre frioleros o calurosos no es fácil. El rango favorito de temperatura se sitúa entre los 22 y 24ºC, aunque hay algunos que prefieren los 19ºC: "Se les va de las manos"
</p><p class="subtitle">Un abogado aclara si un inquilino puede pedir aire acondicionado: “Pasar calor no es un problema de habitabilidad”</p></div><p class="article-text">
        Chaquetas en agosto, compa&ntilde;eros que se recluyen en salas de reuniones, trabajadoras constipadas, aires acondicionados que no se apagan ni por la noche y comentarios impregnados de un mal rollo demasiado sibilino como para pasar desapercibidos. El calor en los centros de trabajo no siempre se sortea a base de consenso y entendimiento. Hacerse fuerte y defender que hay que subir o bajar la temperatura del termostato, en ocasiones, conlleva batallas que no todo el mundo quiere librar. Aqu&iacute; van algunas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Ana Su&aacute;rez abre el ventanal que tiene detr&aacute;s de ella todas las ma&ntilde;anas cuando llega a su puesto de trabajo. As&iacute; airea el espacio y aprovecha el poco fresco que ofrecen las primeras horas del d&iacute;a en estas jornadas de agosto. A medida que pasan las horas, el ambiente se empieza a caldear, literal y metaf&oacute;ricamente. &ldquo;Hay d&iacute;as que llegamos a los 29&#8239;&deg;C y el aire sin poner. Ah&iacute;, alguien dice que ya est&aacute; bien, que al menos pongamos el modo ventilador, y yo no entiendo c&oacute;mo alguien puede tener fr&iacute;o a esa temperatura&rdquo;, relata esta empleada de una empresa de electromedicina en Algete.
    </p><p class="article-text">
        Las chaquetas en algunas de sus compa&ntilde;eras no tardan en aparecer cuando la temperatura se reduce hasta los 26&#8239;&deg;C. Poco a poco, se ha creado una din&aacute;mica en la que durante la jornada se van haciendo comentarios medio en broma unos a otros, a veces un tanto sibilinos. Su&aacute;rez ya se ha cansado. Un d&iacute;a, pasadas las 13 horas y con una temperatura de 28&deg;C, con las ventanas abiertas, pusieron el aire a 25 &deg;C con la m&iacute;nima potencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay días que llegamos a los 29 °C y el aire sin poner (...) Yo no entiendo cómo alguien puede tener frío a esa temperatura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Suárez</span>
                                        <span>—</span> empleada de una empresa de electromedicina en Algete
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ve&iacute;a que la temperatura no bajaba, as&iacute; que sub&iacute; la potencia. Pues al rato, un compa&ntilde;ero se levant&oacute; a bajarla. Luego me he enterado que hay una especie de acuerdo no escrito de que tiene que ser con la m&iacute;nima potencia, pero es algo que no nos han dicho a los nuevos. No lo entiendo. Decidnos el acuerdo y dejad de crear mal rollo&rdquo;, se queja. En realidad, la normativa marca los 26 &deg;C como temperatura media &oacute;ptima a la que trabajar. As&iacute; lo explica Mar&iacute;a D&iacute;ez Arnaiz, directora de Recursos Humanos en SDi, una empresa tecnol&oacute;gica. &ldquo;La Ley de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales tambi&eacute;n marca que hay que adaptar los puestos de trabajo para personas con condiciones especiales&rdquo;, agrega la experta.
    </p><p class="article-text">
        Las disputas que abre el aire acondicionado en estos espacios pillan a Jaime de observador. &ldquo;Hay otra gente con mucha m&aacute;s sensibilidad al fr&iacute;o y al calor que yo, y eso parece la guerra&rdquo;, afirma este trabajador de una empresa de ingenier&iacute;a en San Sebasti&aacute;n de los Reyes. En su oficina, con mesas abiertas, lo que hacen es tapar algunas salidas del aire. &ldquo;El que es muy caluroso quiere estar a 22 &deg;C y el que es muy friolero a 24. Aqu&iacute; no hay tanto consenso, sino que va por turnos. Quien se da cuenta de que tiene calor, lo baja, y quien se da cuenta de que tiene fr&iacute;o, lo sube&rdquo;, establece.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s curioso que pasa en su oficina tiene que ver con un compa&ntilde;ero extremadamente caluroso: &ldquo;No est&aacute; a gusto si no est&aacute; a una temperatura por debajo de los 22 &deg;C, as&iacute; que se va a trabajar a una sala de reuniones &eacute;l solo para poder controlar el aire&rdquo;, comenta el ingeniero.
    </p><p class="article-text">
        La realidad que vive Est&iacute;baliz Arruabarrena est&aacute; m&aacute;s ligada con el fr&iacute;o que con el calor. &ldquo;Lo paso muy mal porque hay gente que pone el aire a 19 &deg;C, se les va de las manos&rdquo;, dice esta investigadora en un instituto de salud. Ella es de esas personas que decide ponerse una chaqueta para sortear los envites del fr&iacute;o. &ldquo;Aqu&iacute; no te mueves, est&aacute;s delante del ordenador, y te quedas pajarito. Menos mal que la gente en mi planta somos bastante comprensibles y tenemos en cuenta a los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La normativa marca los 26 °C como temperatura media óptima a la que trabajar: &#039;La Ley de Prevención de Riesgos Laborales también marca que hay que adaptar los puestos de trabajo para personas con condiciones especiales&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Díez Arnaiz</span>
                                        <span>—</span> directora de Recursos Humanos en SDi, una empresa tecnológica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para que las posibles disputas no vayan a m&aacute;s entre compa&ntilde;eros, D&iacute;ez Arnaiz apuesta porque el aire acondicionado de un centro de trabajo se gestione desde el despacho de recursos humanos o prevenci&oacute;n de riesgos laborales, encargados de aplicar la normativa. Como eso no siempre es posible, esta especialista tiene soluciones algo m&aacute;s creativas: recordatorios en el termostato de no subir o bajar la temperatura, dispositivos conectados a internet que alertan de cambios de temperatura o tener un responsable neutral del aire acondicionado. &ldquo;Esta persona pondr&iacute;a un poco de cabeza dentro del espacio y se evitar&iacute;an los posibles enfados&rdquo;, se&ntilde;ala la directora de Recursos Humanos.
    </p><h2 class="article-text">Un constipado en agosto</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las batallitas que deja tras de s&iacute; la lucha por controlar el termostato de tu lugar de trabajo, estar de forma continuada bajo el flujo directo del aire puede acarrear ponerse enfermo. &ldquo;Reseca mucho las mucosas y favorece los resfriados&rdquo;, sostiene Arruabarrena. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que le ocurri&oacute; a Sara, administrativa en la Universidad de Alcal&aacute;. Todav&iacute;a con la voz un poco ronca, esta empleada p&uacute;blica recalca que lo &uacute;nico que pueden hacer es regular la fuerza del aire acondicionado, pero no la temperatura, que est&aacute; capada. &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;ntos &deg;C ser&aacute;n, pero es fr&iacute;o. Me he tenido que llevar hasta un fular al despacho&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Quien es dif&iacute;cil que se resfr&iacute;e en su trabajo es Teresa Garai, por todo lo que se mueve como camarera en una cafeter&iacute;a de Bilbao. &ldquo;Es de los pocos sitios en los que he trabajado y que noto que cuidan antes al trabajador que al cliente&rdquo;, destaca. Lo primero que hace nada m&aacute;s entrar a currar, sobre las 10.30 horas, es encender el aire. &ldquo;Empieza en unos 26 &deg;C y luego ya va bajando. La mayor parte de los clientes viene a la terraza, as&iacute; que mejor para las empleadas&rdquo;, expone.
    </p><h2 class="article-text">De la consultor&iacute;a a evitar &ldquo;el chorro&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las disputas llegan a la Torre Picasso, en Madrid capital, donde Marival Fern&aacute;ndez trabaja en una consultor&iacute;a. &ldquo;Hay un aire acondicionado general que no puedes controlar, as&iacute; que ah&iacute; toca aguantarse. No es muy agradable, porque funciona hasta en febrero&rdquo;, se queja. Al igual que Arruabarrena, ella se decanta por ponerse una chaqueta cuando trabaja en su escritorio para no pasar demasiado fr&iacute;o. &ldquo;Lo suelen poner entre los 21 y 23 &deg;C, cuando yo lo pondr&iacute;a a unos 25 o 26&rdquo;, ilustra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recordatorios en el termostato de no subir o bajar la temperatura, dispositivos conectados a internet que alertan de cambios o tener un responsable neutral del aire acondicionado, entre las propuestas de conciliación de los expertos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una consultor&iacute;a tambi&eacute;n trabaja Mat&iacute;as Fajardo, experto en ciberseguridad, aunque nunca ha presenciado discusi&oacute;n alguna por el control del aire acondicionado. &ldquo;Yo creo que como que cada uno da un poco su opini&oacute;n y en base a eso se pone. Suele estar en unos 22 o 23 &deg;C y yo trabajo bien as&iacute;&rdquo;, comenta. De todas formas, aquel que est&aacute; debajo del aparato s&iacute; suele aparecer m&aacute;s abrigado. Por otra parte, todos los entrevistados coinciden al decir que el g&eacute;nero y los est&aacute;ndares de vestimenta asociados no juegan un papel relevante en la disputa por el aire acondicionado.
    </p><p class="article-text">
        En la oficina del departamento de pasarelas de Barajas, sin embargo, se las traen. &ldquo;Nos han puesto una temperatura fija y en unos sitios hace fr&iacute;o y en otros, calor. Aqu&iacute; hay gente con 300 ventiladores encima de la mesa y otros con chaqueta&rdquo;, precisa Ester Hern&aacute;ndez. Los empleados no pueden hacer nada. Adem&aacute;s, su vestimenta laboral apenas transpira. &ldquo;Yo me traigo una chaqueta para el fr&iacute;o que hace por las noches, y por el d&iacute;a intento sobrevivir al calor&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de d&oacute;nde cae &ldquo;el chorro&rdquo; de aire es algo crucial en la oficina de Sara Garc&iacute;a, ubicada en el barrio Hispanoam&eacute;rica de Madrid. &ldquo;Yo soy la que manda un poco, que tengo al lado el termostato&rdquo;, cuenta esta publicista mientras se r&iacute;e. En realidad, intentan todo el rato colmar las apetencias de los dem&aacute;s, que suelen estar en los 21 o 22 &deg;C. &ldquo;A veces nos cambiamos el sitio entre compa&ntilde;eros porque se nota mucho la diferencia, aunque estemos a un metro de distancia&rdquo;, finaliza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí hay gente con 300 ventiladores encima de la mesa y otros con chaqueta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Hernández</span>
                                        <span>—</span> trabajadora de la oficina del departamento de pasarelas de Barajas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La soluci&oacute;n: rangos que sean pol&iacute;tica de empresa</h2><p class="article-text">
        A decir verdad, no existe una temperatura correcta universal para todo el mundo. Eso es lo que defiende Galdric Muntan&eacute;, director de Seguridad y Salud en Montaner, una compa&ntilde;&iacute;a especializada en recursos humanos donde han establecido rangos. La temperatura en su oficina fluct&uacute;a entre los 20 a los 24 &deg;C en invierno y de los 23 a los 26 en verano. &ldquo;As&iacute; evitamos esa peque&ntilde;a guerra de qui&eacute;n tiene el mando del aire acondicionado&rdquo;, precisa. Por otra parte, fijan recomendaciones como vestir acorde a la &eacute;poca del a&ntilde;o y los empleados tiene total libertad para cambiar de sitio, pues la temperatura no es igual en todos los espacios de la oficina.
    </p><p class="article-text">
        Este experto subraya que las batallitas en torno al aire acondicionado son algo recurrente en los centros de trabajo. &ldquo;Yo pienso que es dif&iacute;cil acabar con ellas cuando hay diferentes factores que impactan en el confort t&eacute;rmico, como el metabolismo de una persona o la humedad de un lugar&rdquo;, agrega. Desde su punto de vista, lo ideal es fijar unos rangos de temperatura que sean tomados como pol&iacute;tica de empresa. &ldquo;La temperatura en la oficina es un peque&ntilde;o ejercicio de convivencia en el que hay que negociar y ceder hasta llegar a un punto intermedio en el que la mayor&iacute;a de compa&ntilde;eros sientan ese confort &oacute;ptimo&rdquo;, concluye Muntan&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/guerra-fria-trabajo-ponerse-acuerdo-temperatura-aire-acondicionado_1_13447499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guerra fría en el trabajo: cómo ponerse de acuerdo con la temperatura del aire acondicionado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aire acondicionado,Trabajo,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a57f332-6053-4a43-89c6-362d38bd2af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista destaca que más que preguntarnos por qué alguien desconfía, lo más adecuado sería plantearnos qué es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera</p><p class="subtitle">La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”</p></div><p class="article-text">
        Confiamos en las personas que tienen integridad y cuyas acciones se corresponden con sus palabras. Confiamos en alguien con quien podemos contar en cualquier momento. Y la confianza se define tambi&eacute;n como una acci&oacute;n basada en tener seguridad o confianza en uno mismo. Pero, &iquest;qu&eacute; hace que algunas personas no logren confiar en la gente? Algunas lo pueden atribuir al hecho de que cada vez que han depositado esa confianza las han decepcionado, por lo que les es m&aacute;s f&aacute;cil y menos doloroso no hacerlo, pero es importante descubrir las razones que hay detr&aacute;s de la lucha por decidir si confiar o no en alguien.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No elegimos confiar o desconfiar. La confianza es una experiencia que se va construyendo a lo largo de nuestra vida&rdquo;, explica <a href="https://www.mireiafontpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mireia Font</a>, psic&oacute;loga sanitaria, que a&ntilde;ade adem&aacute;s que es importante dejar claro que confiar o no en alguien no es algo racional. 
    </p><h2 class="article-text">Razones por las que nos cuesta confiar en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, y de una forma inconsciente muchas veces, aprendemos que vincularnos a otras personas puede implicar sufrimiento y esto hace que desarrollemos formas de protecci&oacute;n. &ldquo;La desconfianza es una de ellas&rdquo;, afirma Font, para quien m&aacute;s que preguntarnos por qu&eacute; alguien desconf&iacute;a lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a plantearnos qu&eacute; es lo que ha vivido esa persona para que necesite protegerse de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, la dificultad para confiar en los dem&aacute;s suele deberse a experiencias pasadas, patrones de apego y estrategias de supervivencia que ten&iacute;an sentido en su momento, pero que ahora nos frenan. No se trata de debilidad personal. Esta forma de protegernos la aprendemos, en parte, de &ldquo;nuestras primeras relaciones: cuando somos ni&ntilde;os, dependemos completamente de las personas que nos cuidan. Si responden de forma suficientemente estable y nos hacen sentir seguros, vamos aprendiendo que el otro puede ser alguien en quien apoyarnos&rdquo;, afirma Font. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, podemos construir una confianza b&aacute;sica en los v&iacute;nculos. Pero, cuando el entorno no ha favorecido todo esto y, en cambio, &ldquo;ha habido rechazo, abandono, imprevisibilidad o traiciones importantes, es comprensible que aprendamos otra cosa: que vincularnos puede ser peligroso&rdquo;, reconoce Font. &ldquo;En estos casos la desconfianza pasa a entenderse como una forma de protecci&oacute;n para seguir adelante en ese entorno&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">La construcci&oacute;n de v&iacute;nculos m&aacute;s all&aacute; de la infancia</h2><p class="article-text">
        Pese a todo, &ldquo;la infancia no determina c&oacute;mo nos vamos a relacionar el resto de nuestra vida porque seguimos construyendo v&iacute;nculos a lo largo de los a&ntilde;os y esas nuevas experiencias tambi&eacute;n pueden ayudarnos a revisar esa manera de relacionarnos con los dem&aacute;s y a recuperar poco a poco la confianza&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la dificultad para confiar es com&uacute;n pensar que hay un tipo de persona controladora, pero Font afirma que esto descirbe en realidad una &ldquo;persona que intenta sentirse segura; no siempre la desconfianza se traduce en querer controlarlo todo porque tambi&eacute;n hay quien evita, quien no pide ayuda, quien se distancia emocionalmente o quien necesita comprobar siempre que el otro no le va a fallar poni&eacute;ndolo a prueba. Son formas distintas de hacer frente a un mismo miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder la confianza en alguien de mil maneras distintas. Si ha traspasado los l&iacute;mites de nuestras relaciones, probablemente lo veremos como una amenaza para nuestra seguridad y bienestar. El enga&ntilde;o o la infidelidad son ejemplos comunes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a entendemos que las defensas no aparecen porque s&iacute;: son estrategias que en alg&uacute;n momento tuvieron una funci&oacute;n, no porque quiera controlar o no sea capaz de confiar, sino porque quiz&aacute;s no puede tolerar el riesgo de volver a sentirse desamparada o de volver a experimentar un sufrimiento que ya conoce&rdquo;, admite Font.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de confianza pueden afectar muchas &aacute;reas de nuestra vida, as&iacute; como las relaciones personas y profesionales. Estos problemas pueden derivar en dificultades en las relaciones, soledad, aislamiento, estr&eacute;s, agotamiento y perfeccionismo, que pueden &ldquo;acabar dificultando precisamente aquello que necesitamos y deseamos: construir relaciones donde sentirnos seguros. Para poder abrirnos a alguien, para dejarnos conocer y establecer un v&iacute;nculo profundo, necesitamos asumir cierto grado de confianza&rdquo;, afirma Font.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mejorar la confianza en los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que podemos aprender a superar los problemas de confianza. La clave est&aacute; en empezar a tomar riesgos emocionales seguros con personas que no nos han hecho da&ntilde;o ni nos han traicionado. Aunque esto no significa que no dejemos de protegernos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza se construye poco a poco a trav&eacute;s de la experiencia relacional con el otro, no consiste en creer ciegamente en una persona, sino en ir observando si hay coherencia entre lo que dice y hace, si respeta nuestros l&iacute;mites y c&oacute;mo responde cuando aparecen los conflictos propios de cualquier relaci&oacute;n&rdquo;, explica Font.
    </p><p class="article-text">
        Nadie es perfecto, a veces los otros nos fallan y en otras ocasiones fallamos nosotros. Por tanto, debemos aceptar el riesgo que implica confiar. La realidad es que, tarde o temprano, alguien nos decepcionar&aacute;. Pero eso no significa que nuestra relaci&oacute;n con esa persona haya terminado, se trata de establecer y comunicar las expectativas adecuadas, as&iacute; como los l&iacute;mites. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un l&iacute;mite no es una forma de castigar al otro ni significa cerrar la puerta a la relaci&oacute;n. Tiene que ver con saber reconocer qu&eacute; necesito, qu&eacute; es importante para m&iacute;, qu&eacute; puedo aceptar y qu&eacute; no, y poder expresarlo. Tampoco significa conseguir que el otro cambie sino poder posicionarme yo ante aquello que ocurre en el v&iacute;nculo y actuar en consecuencia si algo no me hace bien&rdquo;, aclara Font, para la que unos l&iacute;mites claros suelen facilitar la confianza.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y cuando la confianza se ha perdido? &iquest;Puede volver a recuperarse? </h2><p class="article-text">
        La confianza puede tardar a&ntilde;os en conseguirse, y puede destruirse en un instante. &ldquo;Reconstruir la confianza tiene m&aacute;s que ver con poder elaborar lo que nos ocurri&oacute;, entender c&oacute;mo nos afect&oacute; y permitir que nuevas experiencias tengan la oportunidad de mostrarnos que no todas las relaciones son iguales&rdquo;, admite Font. 
    </p><p class="article-text">
        El camino para reconstruir la confianza es muy personal y distinto para cada persona y es importante recordar que no se puede acelerar el proceso. &ldquo;La confianza no se recupera de golpe y porrazo, sino cuando vivimos relaciones en las que, de forma repetida, experimentamos que el otro puede ser alguien fiable&rdquo;, afirma Font. Intentar esta recuperaci&oacute;n y lograrla nos permite dejar de lado la losa que supone tener que estar pendientes de que algo puede salir mal, todo esto requiere mucho esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Pero volver a confiar no significa creer en un mundo id&iacute;lico, porque no existe. &ldquo;Si esperamos que el otro nunca falle, en realidad no estamos confiando, sino idealizando, y eso es f&aacute;cil que termine mal. Confiar implica aceptar que el v&iacute;nculo siempre conlleva cierto riesgo, pero tambi&eacute;n es lo que hace posible sentirnos acompa&ntilde;ados, pedir ayuda cuando lo necesitamos y experimentar cierta intimidad que ser&iacute;a imposible si siempre estuvi&eacute;ramos a la defensiva&rdquo;, concluye Font.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mireia-font-psicologa-confianza-consiste-observar-si-persona-coherente-respeta-limites-xp_1_13446814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 06:59:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mireia Font, psicóloga: “La confianza consiste en observar si la otra persona es coherente y respeta nuestros límites"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c379092-68ba-4a7f-962e-773251f52f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x841y420.jpg" width="1200" height="675" alt="Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese a la romantización que a menudo se hace de la vida rural, volver al pueblo en vacaciones también puede provocar diferentes dificultades emocionales: "La tensión que te llevas al pueblo normalmente es la que tú llevas dentro"</p><p class="subtitle">¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una familia silenciosa en un hogar silencioso, donde no se habla de lo que ocurre de piel para adentro (...) Mis padres y yo nos queremos, pero en silencio, como se quiere en La Mancha, donde expresar el cari&ntilde;o es la forma m&aacute;s inmediata de ponerlo en peligro&rdquo;. As&iacute; describe <em>La mancha</em>, la novela que Enrique Aparicio public&oacute; en 2024 con Plaza&amp;Jan&eacute;s, una de las sensaciones que experimenta su protagonista cuando vuelve a su pueblo despu&eacute;s de vivir unos a&ntilde;os en Madrid. En su caso, regresa por tiempo indefinido porque no tiene trabajo, pero el choque emocional que implica el retorno al hogar familiar tambi&eacute;n puede ocurrir cuando volvemos simplemente por vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se romantiza el veraneo rural, tambi&eacute;n puede tener un lado hostil. Y la experiencia es distinta entre &ldquo;gente que tiene pueblo y gente de pueblo&rdquo;, seg&uacute;n diferencia Aparicio para analizar esas tensiones. &ldquo;Entiendo que la idealizaci&oacute;n que mucha gente percibe es sobre todo de quien tiene pueblo, es decir, que su familia viv&iacute;a en un pueblo y ellos iban en verano, cuando en los pueblos se est&aacute; genial porque pod&iacute;as jugar en la calle sin hora o ba&ntilde;arte en el r&iacute;o. Por el contrario, estamos la gente que somos de pueblo, que nos qued&aacute;bamos all&iacute; cuando se iban los dem&aacute;s, y ah&iacute; la relaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja&rdquo;, contrapone.
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n depende de la situaci&oacute;n de cada persona: &ldquo;La tensi&oacute;n que te llevas al pueblo normalmente es la que t&uacute; llevas dentro. Si est&aacute;s a buenas contigo mismo, <a href="https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con tu familia</a> y con tu vida, est&aacute;s a buenas con tu pueblo&rdquo;. Cuando no es as&iacute;, puede ser duro &ldquo;regresar al sitio donde todo el mundo te conoce y vas a convivir con personas a las que tienes que dar una actualizaci&oacute;n de qu&eacute; est&aacute;s haciendo, si te ha dejado el novio o si has dejado el trabajo&hellip;&rdquo;, explica Aparicio, que es periodista cultural y creador de podcasts. &ldquo;En el pueblo las vidas son m&aacute;s p&uacute;blicas, para bien y para mal.<strong> </strong>No puedes tener un d&iacute;a en el que no hables con nadie si tienes que salir a la calle a hacer la compra. Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda&rdquo;, valora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el pueblo las vidas son más públicas, para bien y para mal (...) Si tienes que dar explicaciones que no quieres dar, te sientes observado y juzgado. Pero luego puede ser maravilloso si necesitas ayuda</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Aparicio</span>
                                        <span>—</span> periodista cultural y autor de &#039;La mancha&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Paula Campo Arrastia, del espacio terap&eacute;utico GPyF, apunta que las tensiones que puede experimentar una persona al volver a su pueblo en verano dependen de determinados condicionantes, como la clase socioecon&oacute;mica, el componente racial, el g&eacute;nero, la edad, la orientaci&oacute;n sexual o la identidad de g&eacute;nero. &ldquo;No es lo mismo volver al pueblo cuando tienes una casa grande y unos medios materiales amplios que cuando vas a una casa peque&ntilde;a en una situaci&oacute;n humilde&rdquo;, ejemplifica. Y en el caso de las mujeres, especialmente si son madres, suelen tener m&aacute;s estr&eacute;s por las obligaciones familiares que tambi&eacute;n se les exigen en vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos condicionantes, uno de los focos de tensi&oacute;n suele estar relacionado con los mandatos y compromisos que asumimos. Esas obligaciones empiezan por el propio &ldquo;tengo que ir al pueblo porque no he podido ir durante el a&ntilde;o todo lo que me gustar&iacute;a y mis padres est&aacute;n envejeciendo&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Le siguen otras: &ldquo;Deber&iacute;a visitar a mi t&iacute;a, deber&iacute;a ir a ver a mi vecina, debo ir a acompa&ntilde;ar a mi padre a recoger cerezas, tengo que cuidar a mi madre&hellip;&rdquo;. Considera que &ldquo;en los momentos vacacionales no deber&iacute;a haber &lsquo;tengo que&rsquo;, sino una negociaci&oacute;n entre los compromisos que tengo para la comunidad y lo que yo necesito y deseo individualmente&rdquo;. &ldquo;Los periodos vacacionales en el mundo capitalista neoliberal en el que vivimos son esos momentos donde puedo recargarme y liberarme de cargas mentales y mandatos. Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para m&iacute;&rdquo;, defiende la profesional.
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n, de 34 a&ntilde;os, dej&oacute; a los 18 el pueblo de Albacete en el que se crio. Desde entonces ha pasado por diferentes fases en su relaci&oacute;n con su lugar de origen. &ldquo;Justo antes de irme estaba deseando marcharme y no volver nunca. Tard&eacute; meses en volver la primera vez&rdquo;, recuerda, y relaciona ese &ldquo;rechazo&rdquo; con una infancia que &ldquo;no fue muy buena&rdquo;. &ldquo;Con el tiempo ha ido cambiando. He pasado por esa &eacute;poca de idealizar la vuelta al pueblo: pasas de una ciudad horrible como Madrid al pueblo que piensas que va a ser buc&oacute;lico, pero igual tiene poco que ofrecer, as&iacute; que te encuentras con la realidad y vuelves a eso&rdquo;, a&ntilde;ade. Ahora est&aacute; en un punto en el que no lo idealiza, pero s&iacute; le apetece regresar: &ldquo;Siempre tienes una necesidad de volver a donde has crecido. Yo pensaba que eso nunca me iba a pasar y la verdad es que s&iacute; me pasa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las din&aacute;micas que se pueden dar al regresar es cierto retroceso a la infancia o a la adolescencia. &ldquo;Te vuelven a decir &lsquo;a d&oacute;nde vas&rsquo; o &lsquo;a qu&eacute; hora llegaste&rsquo; y dices: igual tengo veintitantos a&ntilde;os y no es el momento de volver a estas cosas&rdquo;, se queja Joaqu&iacute;n, que no es su nombre real, pero prefiere mantener el anonimato. Tambi&eacute;n han pesado en su rechazo al pueblo en algunos momentos los &ldquo;problemas familiares&rdquo; que se encontraba al volver a &eacute;l: &ldquo;Te das cuenta de las cosas que est&aacute;n mal en tu familia y no te apetece lidiar con ellas o verlas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es importante negociar el tiempo que quiero pasar en el pueblo, los eventos donde quiero participar y los momentos que quiero guardar para mí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Campo Arrastia</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre las emociones que se pueden experimentar en el retorno al hogar, Paula Campo menciona &ldquo;el estr&eacute;s, la ansiedad y, seg&uacute;n qu&eacute; situaciones, incluso la tristeza o la reconexi&oacute;n con una parte depresiva si al volver al pueblo nos encontramos con los duelos&rdquo;. Estos pueden ser &ldquo;por las ausencias de esas personas que ya no est&aacute;n y no van a participar de las tradiciones de todos los veranos&rdquo;, pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala &ldquo;los duelos de c&oacute;mo cambian los pueblos, c&oacute;mo cambia el grupo de pertenencia o si se ha disipado&rdquo;. &ldquo;Yo me voy, durante el a&ntilde;o hago mi vida y al volver al pueblo siempre hay un deseo genuino y profundo de que todo siga igual. Eso no es real, entonces muchas personas pueden encontrarse con un vac&iacute;o, con la apat&iacute;a y con un aburrimiento que puede tambi&eacute;n desencadenar pensamientos negativos, baja autoestima y sensaci&oacute;n de perder un poquito el sentido de la vida o del disfrute&rdquo;, analiza la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro fen&oacute;meno que puede pasar factura en momentos como el verano: las expectativas. &ldquo;El periodo vacacional no es un periodo sin m&aacute;s, sino que la exigencia social es que tienes que pas&aacute;rtelo bien porque son 30 d&iacute;as al a&ntilde;o, a la vez que estar megarrelajada y desconectada, y estar superactiva, y no perderte nada, y a la vez estar a la bartola tomando el sol y a la vez meterte en todas las actividades. Hay much&iacute;sima exigencia ah&iacute;&rdquo;, valora Campo. Agrega que &ldquo;para las personas que no tienen un c&iacute;rculo de pertenencia af&iacute;n o que vuelven a hogares con familiares en dependencia, se junta la dificultad de esos momentos con no estar cumpliendo esas expectativas de estar disfrutando y haciendo todo lo que se supone que una persona debe hacer en las vacaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Joaqu&iacute;n, adem&aacute;s, volver a su pueblo tambi&eacute;n significa &ldquo;volver al sitio en el que est&aacute;s traumado&rdquo;. Tuvo una adolescencia dif&iacute;cil en la que sufri&oacute; violencia hom&oacute;foba, por lo que, ya de adulto, al regresar sent&iacute;a un &ldquo;miedo irracional a volver a vivir episodios as&iacute;&rdquo;. Lamenta que esas situaciones &ldquo;te expulsan&rdquo;: &ldquo;Si tuvi&eacute;ramos otro tipo de vivencias, la gente no tendr&iacute;a esa necesidad de salir&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Joaquín, volver a su pueblo significa &#039;volver al sitio en el que estás traumado&#039;. Durante su adolescencia sufrió violencia homófoba y sentía un &#039;miedo irracional a volver a vivir episodios así&#039;. Esas situaciones &#039;te expulsan&#039;, lamenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Paula Campo comparte que, aunque depende de cada caso, &ldquo;la mayor&iacute;a de las personas <em>queer</em> han tenido que irse de sus pueblos para poder vivir libremente su identidad&rdquo;. Entonces, &ldquo;cuando vuelves al pueblo, vas a tener que responder a muchas preguntas y casi siempre se vive una limitaci&oacute;n de la expresi&oacute;n de la libertad: de qui&eacute;n soy, de qui&eacute;n me gusta, incluso de d&oacute;nde quieres llevar a tu pareja&rdquo;. En el caso de las personas trans, &ldquo;es un proceso mental tan impactante regresar al pueblo con una identidad que visiblemente es diferente a cuando te fuiste, que hay muchas personas que no vuelven, simplemente por no tener que atravesar todas esas preguntas, las que te van a hacer y las que no te van a hacer, pero sabes que est&aacute;n en el entorno colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enrique Aparicio tambi&eacute;n sabe lo que significa para las personas <em>queer</em> volver a casa. &ldquo;En la ciudad, en mi vida adulta, estaba totalmente <a href="https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuera del armario</a>. Viv&iacute;a como un marica incluso medio p&uacute;blico, que hace cosas en internet relacionadas con eso. Sin embargo, durante muchos a&ntilde;os, con mi padre yo no hab&iacute;a salido del armario. Era muy extra&ntilde;o, desconcertante y triste&rdquo;, lamenta. Y recuerda un episodio significativo: &ldquo;Yo di el preg&oacute;n del Orgullo de Almansa, que es el pueblo grande de al lado. No dije en mi casa ad&oacute;nde iba ni de d&oacute;nde volv&iacute;a. Puede haber ah&iacute; cosas enquistadas, un rinc&oacute;n sin barrer que siempre nos queda al irnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aparicio, sin embargo, no cree que en los pueblos haya m&aacute;s homofobia que en las ciudades. &ldquo;De lo m&aacute;s chulo que me ha pasado a ra&iacute;z de publicar <em>La mancha</em> es que me he recorrido no s&eacute; cu&aacute;ntos pueblos invitado por esas maravillosas asociaciones<em> queer</em> locales, regionales y en zonas rurales y he entrado en contacto con la vida de personas <em>queer</em> que fueron m&aacute;s valientes que yo, o m&aacute;s maduras, o que tuvieron esa opci&oacute;n y consiguieron e incluso eligieron quedarse en el pueblo, cosa que yo no eleg&iacute;, pero que ni siquiera conceb&iacute;&rdquo;, reflexiona. Con ellas ha descubierto que &ldquo;hay vidas <em>queer</em> perfectamente felices en pueblos peque&ntilde;os&rdquo;. &ldquo;No solo somos<em> queer</em>, somos muchas otras cosas m&aacute;s. Y una persona <em>queer</em> tambi&eacute;n quiere vivir tranquila y respirar aire puro&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        Volver al entorno rural puede generar tensiones, pero tambi&eacute;n puede dar ox&iacute;geno. Enrique Aparicio huye de romantizarlo pero tambi&eacute;n de demonizarlo: &ldquo;En los pueblos sucede lo que sucede en la vida: cosas buenas, cosas malas, cosas regulares y en el 99% de los d&iacute;as, las cosas normales, ni muy &eacute;picas ni muy terror&iacute;ficas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tensiones-familiares-ansiedad-vuelta-armario-veranear-pueblo-precio_1_13444764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 20:07:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tensiones familiares, ansiedad o vuelta al armario: veranear en tu pueblo también puede tener un precio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Bienestar emocional,Relaciones,Pueblos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fe19c6d-3598-410d-8942-6e9cc9acae52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta destaca que parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad, ya que demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo lidiar con la frustración: “Nos avisa cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas”</p></div><p class="article-text">
        Cuando somos peque&ntilde;os, cada vez que le quitamos un juguete a otro ni&ntilde;o, o nos enfadamos, los adultos nos exigen que pidamos disculpas. Hacerlo es la reacci&oacute;n b&aacute;sica ante cualquier error. Se supone que de peque&ntilde;os aprendimos a perdonar. Sin embargo, cuando nos hacemos mayores, decir &lsquo;lo siento&rsquo; es m&aacute;s que una simple norma familiar y algo que nos suele costar m&aacute;s practicar. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en nuestras interacciones con los dem&aacute;s es inevitable que ocasionalmente cometamos errores o causemos da&ntilde;os. Y una de las herramientas m&aacute;s poderosas que tenemos para reparar el da&ntilde;o y mantener relaciones sanas es ofrecer una disculpa sincera. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabemos realmente qu&eacute; es pedir perd&oacute;n? Es m&aacute;s, &iquest;sabemos perdonar? Hacerlo no es solo esencial, sino tambi&eacute;n beneficioso en diversos aspectos de nuestra vida. Al practicar el arte de la disculpa, podemos fomentar la comprensi&oacute;n, restaurar la confianza y promover el crecimiento personal. Pese a todas estas razones, &iquest;por qu&eacute; nos cuesta tanto pedir disculpas?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;lo siento&rsquo; es reconocer que hemos podido hacer algo mal y haber da&ntilde;ado a otra persona. Esto nos puede conectar con sentir culpa y, sobre todo, verg&uuml;enza lo que, para muchas personas, es dif&iacute;cil de sentir, casi intolerable&rdquo;, nos explica Adelaida Navaridas, psic&oacute;loga de <a href="https://amarepsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amare Psicolog&iacute;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Navaridas admite que, para protegernos de esos estados emocionales, &ldquo;podemos recurrir a excusas, a desconectarnos del malestar de la otra persona sin validar su dolor o echarle la culpa tratando de evitar sentir la nuestra. Esto puede confundirse con enfado o arrogancia, que es lo que se puede ver f&aacute;cilmente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; es importante pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pedir perd&oacute;n, a quien sea, a nuestros hijos, pareja, padres, compa&ntilde;eros de trabajo o amigos, no es se&ntilde;al de debilidad. Aunque parte de la dificultad de disculparnos radica en que, por naturaleza, implica humildad: al admitir nuestros errores, se demuestra la importancia de asumir la responsabilidad de nuestros actos, por dif&iacute;cil que sea. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no solo fortalece nuestra relaci&oacute;n con ellos, sino que tambi&eacute;n trabajamos el valor del perd&oacute;n y la comprensi&oacute;n. &ldquo;Si hemos da&ntilde;ado a alguien, pedir perd&oacute;n va a ayudarnos a sanar un v&iacute;nculo y eso siempre va a mejorar nuestro bienestar. Somos seres sociales y seguro que pedimos perd&oacute;n porque nos interesa mantener en nuestras vidas a determinadas personas&rdquo;, admite Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, pedir perd&oacute;n es una herramienta para la reconciliaci&oacute;n social: cuando lastimamos a alguien, ya sea intencionadamente o por accidente, se crea una brecha en la relaci&oacute;n. Esta toma de perspectiva provocar&iacute;a algo beneficioso. Algunas <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1494763/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> sobre el perd&oacute;n sugieren que las disculpas sinceras pueden desencadenar la liberaci&oacute;n de oxitocina, una hormona vinculada a la confianza y el v&iacute;nculo social en la persona que recibe la disculpa. 
    </p><p class="article-text">
        Admitir la culpa implica reconocer que estamos equivocados y que la otra persona lleva raz&oacute;n, lo cual a veces no es lo que sentimos cuando a&uacute;n podemos estar enfadados. Y es que, muchas veces, existen dos experiencias de la verdad distintas que no coinciden y que han escalado hasta un punto en el que se necesita el perd&oacute;n. No es una emoci&oacute;n pasiva, sino una decisi&oacute;n activa y deliberada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es disculparse y otra cuando la excusa se vuelve excesiva. Algunas personas desarrollan un reflejo constante de disculparse, incluso sin una raz&oacute;n v&aacute;lida, &ldquo;piden perd&oacute;n constantemente, haci&eacute;ndose responsables de situaciones o estados emocionales que no les corresponden: esto habla de la verg&uuml;enza cr&oacute;nica y de un problema para identificar los l&iacute;mites personales&rdquo;, advierte Navaridas. Y esto tampoco es necesario.
    </p><h2 class="article-text">Sencillez y simplicidad: las claves para pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        No hay una &uacute;nica manera de pedir perd&oacute;n. A menudo, lo m&aacute;s sencillo y simple es lo m&aacute;s efectivo. &ldquo;Un &lsquo;lo siento, perdona si te he hecho da&ntilde;o&rsquo; sencillo y, sobre todo, sentido de verdad, es muy conveniente&rdquo;, reconoce Navaridas. Para la especialista, no es necesario decir que &ldquo;ha sido sin querer, porque es una excusa y se presupone, la otra persona ya lo sabe. Adem&aacute;s, es importante poner toda la intenci&oacute;n en no volver a hacerlo, escuchar lo que otra persona necesita y negociar si es necesaria la forma de reparar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el primer paso es tomar conciencia de estos mecanismos inconscientes, de evaluar si cada disculpa corresponde a una falta real o simplemente a un h&aacute;bito reconfortante. Tampoco se trata de quedarnos con la culpa, que no hace m&aacute;s que mantenernos en un estado de sumisi&oacute;n, casi infantil, sino de avanzar hacia la responsabilidad, que nos ayuda a evaluar objetivamente la situaci&oacute;n y buscar la mejora.
    </p><p class="article-text">
        Para lograr que el perd&oacute;n sea justo y justificado, el enfoque debe centrarse m&aacute;s en reflexionar sobre lo sucedido, si realmente cometimos un error y c&oacute;mo podemos mejorar para la pr&oacute;xima vez. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si la otra persona no acepta la disculpa?</h2><p class="article-text">
        El perd&oacute;n no implica necesariamente la reconciliaci&oacute;n ni la restauraci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Tanto derecho tiene una persona a pedir perd&oacute;n como otra de no aceptarlo. O se puede perdonar completamente a alguien manteniendo l&iacute;mites firmes. &ldquo;Esto forma parte de las relaciones humanas, el respeto a las necesidades de cada una&rdquo;, admite Navaridas. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, muchas veces, no sabemos qu&eacute; respuesta obtendremos. Al pedir disculpas estamos, metaf&oacute;ricamente, de rodillas. No sabemos si la otra persona ser&aacute; comprensiva y amable o si se mostrar&aacute; resentida y enojada. Hemos obrado mal, pero a&uacute;n as&iacute; es un acto de valent&iacute;a atreverse a pedir perd&oacute;n, y eso se complica a&uacute;n m&aacute;s porque la respuesta de la otra persona est&aacute; fuera de nuestro control. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a veces, &ldquo;necesitamos tiempo para recuperarnos del da&ntilde;o, de la tristeza, la decepci&oacute;n o el desenga&ntilde;o. A veces la ruptura del v&iacute;nculo se repara con el tiempo cuando hay intenci&oacute;n por ambas partes, pero en ocasiones no puede ser y entonces comienza un duelo interno que ser&aacute; necesario transitar&rdquo;, concluye Navaridas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el perd&oacute;n no es solo para quien ofende, si no para quien perdona. Perdonar tambi&eacute;n implica liberarse de esa carga emocional constante, recuperar el espacio mental y elegir c&oacute;mo el dolor del pasado moldea el presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-adelaida-navaridas-beneficios-pedir-perdon-sentir-culpa-verguenza-xp_1_13425248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 11:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Adelaida Navaridas, sobre los beneficios de pedir perdón: “Nos puede hacer sentir culpa y vergüenza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud,Relaciones,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bbf00d1-9fae-4c6d-bc85-7c05f3a01834_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x303y173.jpg" width="1200" height="675" alt="El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es fácil perder los nervios cuando vas apretujado con un montón de desconocidos y uno de ellos está escuchando música sin auriculares o peleándose contigo por el reposabrazos: estas son las normas que todo el mundo debería respetar</p><p class="subtitle">“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones</p></div><p class="article-text">
        El transporte p&uacute;blico puede ser un lugar caluroso, ruidoso, abarrotado y estresante, y eso sin contar con la gente que lleva comida que huele fuerte, con una higiene cuestionable o con mochilas gigantes. La mayor&iacute;a de nosotros conocemos las normas generales &mdash;aunque no todos las cumplimos&mdash; sobre dejar bajar primero a los pasajeros, no poner las bolsas en los asientos, d&oacute;nde colocarse en las escaleras mec&aacute;nicas y ceder el asiento a los mayores. Pero, &iquest;qu&eacute; hay de las convenciones m&aacute;s imprecisas? &iquest;C&oacute;mo evitar a los pasajeros charlatanes? &iquest;O a los que ocupan demasiado espacio con las piernas? &iquest;Est&aacute; bien a veces poner los pies en los asientos? <em>(Spoiler:</em> no lo est&aacute;). Aqu&iacute;, tres expertos en etiqueta nos ense&ntilde;an c&oacute;mo comportarnos correctamente en el transporte p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo utilizar los asientos</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;A qui&eacute;n debo ceder mi asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En principio, la respuesta es sencilla: a cualquiera que lo necesite m&aacute;s que t&uacute;. &ldquo;La realidad es m&aacute;s complicada&rdquo;, afirma Rupert Wesson, director de la consultora sobre protocolo social Debrett&rsquo;s, a la hora de determinar qui&eacute;n podr&iacute;a ser esa persona. Si se trata de un padre o una madre agobiado con un beb&eacute; o un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, est&aacute; claro. Pero, &iquest;esa mujer de all&iacute; est&aacute; realmente embarazada? &iquest;Podr&iacute;a esa persona mayor sentirse ofendida al ser considerada demasiado fr&aacute;gil para estar de pie? &ldquo;Nadie deber&iacute;a ofenderse por que le ofrezcan un asiento &mdash;es un gesto amable&mdash;, pero, no obstante, hay que actuar con cierta cautela&rdquo;, dice Wesson. Val&oacute;ralo bien y ofr&eacute;celo con discreci&oacute;n. &ldquo;No lo conviertas en un espect&aacute;culo; simplemente intenta llamar la atenci&oacute;n de esa persona. Puedes hacerlo sin decir nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no est&aacute;s seguro, &iquest;deber&iacute;as levantarte, como si fueras a bajarte, y esperar a que la persona ocupe tu asiento? &ldquo;El peligro es que alguien que no lo necesite se adelante, as&iacute; que intento ser un poco m&aacute;s selectivo&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Me levanto, pero no me aparto de inmediato, solo para asegurarme de que la persona que pueda necesitarlo se haya fijado en m&iacute; o haya captado mi gesto&rdquo;. La idea de ofrecer el asiento a las mujeres, principalmente por la suposici&oacute;n de que son demasiado delicadas para estar de pie, es &ldquo;un concepto anticuado. Conozco a algunas personas que siempre lo hacen, pero el mundo ya ha dejado atr&aacute;s esa costumbre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el paso m&aacute;s importante para determinar si alguien podr&iacute;a necesitar un asiento es dejar el m&oacute;vil y mirar a tu alrededor, a las personas que te rodean. &laquo;Fijarse en la gente a medida que va subiendo al autob&uacute;s o el tren es lo fundamental&raquo;, afirma Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo poner los pies en el asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ni hablar, afirma Laura Akano, asesora de etiqueta y fundadora de Polished Manners. &ldquo;Es un espacio p&uacute;blico que compartes con otras personas, y realmente deber&iacute;as tratarlo con respeto. &iquest;De verdad crees que est&aacute; bien poner tus zapatos en un asiento en el que se va a sentar otra persona?&rdquo; &iquest;Y si crees que est&aacute;n lo suficientemente limpios? &ldquo;No lo estar&aacute;n porque has estado caminando&rdquo;, afirma Akano, y a&ntilde;ade que es igual de inapropiado que la gente se quite los zapatos y ponga los pies descalzos o con medias en los asientos. &ldquo;No es una extensi&oacute;n de tu sal&oacute;n. Es simplemente un comportamiento inapropiado en un lugar p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme siempre en el asiento del pasillo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero mantente atento y prep&aacute;rate para ceder el sitio y permitir que otra persona ocupe el asiento de la ventana. &ldquo;Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que te sientes en el asiento de la ventana que tener que dejar que la gente se suba por encima de ti&rdquo;, dice Wesson. Pero se&ntilde;ala que, si el autob&uacute;s o el tren no va muy lleno y el trayecto es corto, no hay ning&uacute;n problema en realidad.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo sentarme en una mesa de cuatro plazas del tren si viajo solo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por supuesto. Pero si sube un grupo, ser&iacute;a un gesto de cortes&iacute;a ofrecerte a cambiarte de sitio. &ldquo;No es obligatorio, pero es un detalle&rdquo;, afirma Wesson. De lo contrario, &ldquo;si necesitas trabajar y tienes el port&aacute;til abierto [sobre la mesa], pues adelante&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo pedirle a alguien que se cambie de sitio para poder sentarme al lado de mi amigo o mi pareja?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Si realmente no puedes vivir sin sentarte a su lado, entonces s&iacute;, estar&iacute;a bien&rdquo;, explica William Hanson, experto en etiqueta y director de The English Manner. &ldquo;Aunque depende de lo lleno que est&eacute; el tren o bus. Tambi&eacute;n debes ser consciente de que pueden decir que no, y est&aacute;n en su derecho&rdquo;. Si te das cuenta de que una pareja est&aacute; separada por tu elecci&oacute;n de asiento, &iquest;deber&iacute;as cambiarte? &ldquo;Si hay un asiento equivalente y te lo piden amablemente, entonces s&iacute;&rdquo;, afirma Hanson. &ldquo;Pero a veces me he encontrado con gente que se acerca y dice: 'Lo siento, quiero sentarme al lado de mi novia', en lugar de: '&iquest;Te importar&iacute;a cambiarte?. Creo que depender&iacute;a de c&oacute;mo lo pidieran&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si estoy sentado en uno de los mejores asientos delanteros, en la parte superior de un autob&uacute;s de dos pisos, &iquest;tengo que cederlo a los ni&ntilde;os?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de generoso te sientes? &ldquo;Si se me acercaran educadamente y me dijeran: '&iquest;Podr&iacute;amos cambiar de asiento contigo?', entonces lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. Pero cuidado con dar cosas por sentadas. &ldquo;No pensar&iacute;a autom&aacute;ticamente: 'Como son ni&ntilde;os, seguro que prefieren sentarse aqu&iacute;'&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es una groser&iacute;a imperdonable alejarse de un desconocido cuando quedan m&aacute;s asientos libres?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Wesson. &ldquo;Resulta un poco extra&ntilde;o cuando un tren se vac&iacute;a de repente y todo el mundo se baja, y entonces solo qued&aacute;is vosotros dos sentados juntos. Siempre es agradable tener m&aacute;s espacio, y no, no hace falta que expliques lo que est&aacute;s haciendo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo reclinar mi asiento en un avi&oacute;n?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si el asiento se reclina, entonces est&aacute; permitido, incluso en un vuelo corto diurno, y aunque la persona que tienes detr&aacute;s est&eacute; echando humo en silencio. Eso s&iacute;, no lo hagas durante el servicio de comida o bebida. Y si lo haces, hazlo despacio. &ldquo;Merece la pena comprobar qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de ti y qu&eacute; est&aacute; pasando antes de reclinar el asiento&rdquo;, dice Wesson. &ldquo;Aseg&uacute;rate de que no vas a derramar las bebidas de alguien sobre su regazo&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable ocupar dos asientos en un autob&uacute;s o un tren si llevas una maleta enorme y no hay ning&uacute;n otro sitio donde dejarla?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;A veces no hay m&aacute;s remedio, por desgracia&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Hay que bloquear algo, y o bien es el pasillo o bien es un asiento, as&iacute; que es mejor bloquear un asiento&rdquo;. Pero a&ntilde;ade que esta situaci&oacute;n es poco habitual: normalmente hay alguna soluci&oacute;n y otras personas que pueden ayudarte a subir el equipaje a la rejilla. &middot;&ldquo;Por regla general, encontraremos la manera de arreglar las cosas con un poco de colaboraci&oacute;n y educaci&oacute;n&rdquo;.
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            <span class="title">
                A veces, un niño en edad preescolar lleno de energía al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chillón confinado en su asiento.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar con ni&ntilde;os y animales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Est&aacute; bien dejar que mi perro se siente en un asiento?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No, dice Hanson. Podr&iacute;a ser tolerable si el perro se sienta sobre una alfombrilla o una manta colocada en el asiento, pero &ldquo;no en horas punta&rdquo;. Adem&aacute;s, muchas personas, incluidas aquellas con alergias graves, lo considerar&iacute;an inaceptable.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Hasta qu&eacute; punto se debe permitir que los ni&ntilde;os se muevan libremente en un avi&oacute;n o un tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n delicada, afirma Wesson. Hay quien puede pensar que es entra&ntilde;able &ldquo;ver a un ni&ntilde;o ir de un lado a otro hablando con todo el mundo en el vag&oacute;n del tren. Yo lo he visto, y es encantador; saca a todo el mundo del mundo en el que se encuentra&rdquo;. Y a veces, un ni&ntilde;o en edad preescolar lleno de energ&iacute;a al que se le permite dar una vuelta es mejor para todos que uno aburrido y chill&oacute;n confinado en su asiento. Pero recuerda: nadie piensa que tu hijo sea tan adorable como t&uacute;. &ldquo;La gente suele intentar trabajar o relajarse, as&iacute; que intenta evitar que tu hijo les moleste&rdquo;, dice Wesson. Dar una vuelta de vez en cuando est&aacute; bien, pero ten en cuenta &ldquo;el ruido y el caos que ello conlleva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sobre el espacio personal y otras cuestiones corporales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo recostarme en la barra del autob&uacute;s o del tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;No es muy elegante, pero no pasa nada&rdquo;, afirma Hanson. Eso s&iacute;, siempre que el autob&uacute;s o el tren est&eacute;n relativamente vac&iacute;os; de lo contrario, ap&aacute;rtate para que la gente pueda agarrarse a &eacute;l.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y si, sin querer, entro en contacto f&iacute;sico con un desconocido?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Obviamente, sep&aacute;rate inmediatamente. &ldquo;Pide perd&oacute;n a la persona a la que has tocado sin querer, tanto si la conoces como si no&rdquo;, aconseja Hanson. &iquest;Se puede simplemente ignorarlo? S&iacute;, responde. &ldquo;Si ha sido algo fugaz y no parece que se hayan dado cuenta, creo que probablemente te saldr&iacute;as con la tuya, pero es mejor un simple gesto con la mano para pedir perd&oacute;n que nada&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qui&eacute;n se queda con el reposabrazos?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un avi&oacute;n, la regla general parece ser que la persona que ocupa el asiento del medio de una fila de tres se queda con ambos reposabrazos. En un autob&uacute;s o un tren, Hanson aconseja considerarlo &ldquo;un reposacodos, no un reposabrazos&rdquo;. De esa forma, probablemente ambos pod&aacute;is utilizarlo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si alguien en el asiento de al lado est&aacute; roncando y me est&aacute; salpicando con la saliva, &iquest;puedo despertarlo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si me est&aacute; babeando, s&iacute;; si est&aacute; roncando, no. Es de esperar que ninguna de las dos cosas sea intencionada, pero solo una te afecta realmente de forma negativa. Hanson aconseja: &ldquo;Le tocar&iacute;a el codo o el hombro y le dir&iacute;a: 'Lo siento mucho, pero me estabas babeando'. Lim&iacute;tate a los hechos. T&oacute;matelo a broma si es necesario. Probablemente se sentir&aacute; absolutamente avergonzado. Di: 'Oh, no pasa nada. Es solo que he pensado en intervenir antes de que me empape'&rdquo;. En cuanto a los ronquidos, dice, &ldquo;no hay mucho que puedas hacer&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Se puede estar demasiado sudado para usar el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mira, no es ilegal, pero hay que tener en cuenta a los dem&aacute;s y el contexto. Todos necesitamos desplazarnos. &iquest;Empapado de sudor despu&eacute;s de una noche de discoteca en un autob&uacute;s nocturno? Probablemente no pase nada, dado el estado en el que pueden encontrarse los dem&aacute;s pasajeros. &iquest;Viajar en hora punta despu&eacute;s de tu sesi&oacute;n matutina de gimnasio? No es lo ideal. &ldquo;Si hay alg&uacute;n lugar donde puedas ducharte o refrescarte antes de subir al transporte p&uacute;blico, creo que es una cuesti&oacute;n de cortes&iacute;a hacia los dem&aacute;s, sobre todo en las horas punta&rdquo;, afirma Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo hacer frente al '<em>manspreading'?</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No respondas con el mismo gesto, aconseja Hanson, &ldquo;porque dos errores no hacen un acierto, seas hombre o te identifiques como quieras. Pero si necesitas ajustarte de forma ligeramente evidente, eso suele surtir efecto&rdquo;. A&ntilde;ade: &ldquo;Obviamente, no uses las manos para tocar la pierna de alguien, pero podr&iacute;as empujarla ligeramente [con la rodilla] si te sientes con valor. Si te sientes lo suficientemente c&oacute;moda, siempre puedes ser bastante pasivo-agresiva y decir algo como: 'Vaya, lo siento mucho, &iquest;estoy ocupando demasiado espacio?'&rdquo;. La regla general sobre la separaci&oacute;n de las piernas es &ldquo;nada m&aacute;s grande que una pelota de tenis entre las rodillas&rdquo;.
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                    alt="¿Qué hacemos si nuestro compañero de viaje es un &#039;manspreader&#039;?"
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            <span class="title">
                ¿Qué hacemos si nuestro compañero de viaje es un &#039;manspreader&#039;?                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo maquillarme en el transporte p&uacute;blico?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson sol&iacute;a decir que rotundamente no, pero ahora se ha suavizado. Retocarse r&aacute;pidamente el pintalabios o dar una palmadita con unos polvos compactos &ldquo;probablemente est&aacute; bien, pero maquillarse desde cero, yo dir&iacute;a que no &mdash;y esto no es exclusivo de las mujeres&rdquo;. Akano est&aacute; de acuerdo en lo que respecta al maquillaje completo. &ldquo;Lo ideal es que no hacerlo en un espacio p&uacute;blico, ya sea en el transporte p&uacute;blico o en cualquier otro lugar p&uacute;blico&rdquo;, afirma. &ldquo;S&eacute; que algunas personas dicen: 'No tengo tiempo antes de salir de casa&rdquo;. Vale, pero &iquest;por qu&eacute; no te levantas 10 o 15 minutos antes para tener tiempo?&ldquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Y peinarme?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; Hanson es tajante: &ldquo;El aseo personal en p&uacute;blico debe reducirse al m&iacute;nimo absoluto, y creo que cepillarse el pelo es demasiado&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo ponerme protector solar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si realmente tienes que hacerlo &mdash;y, aun as&iacute;, deber&iacute;a ser la cantidad m&iacute;nima necesaria y, a ser posible, no una dosis para todo el cuerpo&mdash;. Seg&uacute;n Akano, no hay problema si &ldquo;se trata de una crema o loci&oacute;n de la que solo tienes que poner un poco en las manos, pero si es un espray, lo m&aacute;s probable es que afecte a otras personas. En realidad, como en todo, se trata de ser considerado y consciente de tu entorno y de las personas que te rodean&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo cambiarme de ropa en un vag&oacute;n de tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que no&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson. &ldquo;Puedes quitarte algunas prendas: un gorro, una bufanda, unos guantes o incluso un jersey. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, no. Peque&ntilde;os cambios, vale, pero nada de cambios importantes&rdquo;. Quitarse los zapatos o las sandalias tambi&eacute;n es algo &ldquo;totalmente prohibido&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; debo hacer si creo que estoy a punto de vomitar?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        F&aacute;cil (en teor&iacute;a). &ldquo;Ve al ba&ntilde;o lo antes posible&rdquo;, dice Hanson, &ldquo;e intenta no vomitar en ning&uacute;n otro sitio que no sea el ba&ntilde;o&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo agarrarme a la barra o a la correa del techo si llevo una camiseta sin mangas?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo de limpias est&aacute;n tus axilas? &ldquo;Si sabes que la higiene no es buena, entonces no es recomendable&rdquo;, dice Akano. Incluso si est&aacute;s impecablemente limpio y perfumado, ver las axilas al descubierto a la altura de los ojos en trenes y autobuses abarrotados no es especialmente agradable, a&ntilde;ade. &ldquo;Si eres bastante alto y hay personas m&aacute;s bajas a tu alrededor, no ser&iacute;a una experiencia agradable para ellas. Si no tienes otra opci&oacute;n, supongo que no hay nada que hacer, porque la seguridad es m&aacute;s importante. Pero no es algo que yo har&iacute;a en cualquier caso&rdquo;.
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                    alt="En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;."
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                En un viaje más largo en tren o autobús, se acepta comer, pero nada &quot;cuyo olor se note hasta la mitad del vagón&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Comer y beber</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo beber alcohol, aunque sea discretamente?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Depende, dice Wesson. Hay ciudades en las que est&aacute; prohibido beber alcohol en el transporte p&uacute;blico. &ldquo;Pero hay trenes y aviones en los que pasan con un carrito lleno de bebidas alcoh&oacute;licas&rdquo;. Si vas a disfrutar de tu lata de cerveza o alguna botella peque&ntilde;a de alcohol, aseg&uacute;rate de no molestar a nadie. &ldquo;Ten en cuenta que, si viajas con otra persona y ambos est&aacute;is tomando una copa, es probable que os pong&aacute;is un poco m&aacute;s ruidosos, porque eso es lo que nos pasa a todos cuando bebemos&rdquo;, dice Wesson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo comer?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un tren de cercan&iacute;as abarrotado: &ldquo;Nada m&aacute;s grande que un caramelo&rdquo;, dice Hanson. &ldquo;La mayor&iacute;a del transporte p&uacute;blico est&aacute; plagado de g&eacute;rmenes, as&iacute; que, &iquest;por qu&eacute; querr&iacute;as comer algo en ese entorno?&rdquo;. En un viaje m&aacute;s largo en tren o autob&uacute;s, se acepta comer, pero nada &ldquo;cuyo olor se note hasta la mitad del vag&oacute;n&rdquo;. La comida caliente, y sobre todo los aromas de la comida r&aacute;pida, pueden resultar especialmente molestos, pero tambi&eacute;n lo pueden ser algunos bocadillos o frutas. &ldquo;Una naranja o una mandarina es una de las cosas m&aacute;s antisociales que se pueden comer&rdquo;, conluye Hanson.
    </p><h2 class="article-text">El contrato social</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Debo tener a mano mi billete, mi pasaporte o mi medio de pago?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si sabes que el autob&uacute;s est&aacute; a punto de llegar o que est&aacute;s en una cola en la que te van a comprobar el pasaporte, aseg&uacute;rate de tener a mano lo que necesites. &ldquo;De esa forma, no retrasas a la cola de gente&rdquo;, se&ntilde;ala Akano. &ldquo;Llega el autob&uacute;s y es entonces cuando algunas personas empiezan a rebuscar en su bolso para sacar la tarjeta o lo que sea que vayan a utilizar. Lo mismo ocurre con las barreras de las estaciones de tren&rdquo;. Peor a&uacute;n es cuando no te apartas del paso mientras buscas lo que necesitas. &ldquo;Entonces todos nos quedamos ah&iacute; esperando a que termines&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Es aceptable mantener conversaciones en voz alta por el m&oacute;vil o con el altavoz?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Con el altavoz, rotundamente no&rdquo;, afirma Wesson. &ldquo;Nadie tiene por qu&eacute; escuchar a ambas partes de la conversaci&oacute;n&rdquo;. Una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica en voz alta es una falta de consideraci&oacute;n, pero a veces es inevitable. En un tren, dice Wesson, &ldquo;siempre puedes levantarte e ir al pasillo entre vagones si es necesario&rdquo;. Lo ideal es que las llamadas telef&oacute;nicas sean silenciosas y breves.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo abrir la ventana?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, pero es de buena educaci&oacute;n preguntar primero, dice Wesson. &ldquo;Nueve de cada diez veces, todo el mundo dir&aacute;: 'Menos mal'&rdquo;. Adem&aacute;s, esto crea cierta complicidad, a&ntilde;ade, &ldquo;de modo que, si a alguien le molesta, pueda decir: 'Mirad, me estoy muriendo de calor. &iquest;Ser&iacute;a posible abrirla un rato? &iquest;Qu&eacute; opin&aacute;is los dem&aacute;s?'. As&iacute;, la decisi&oacute;n ya no recae sobre una sola persona&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Hacerlo de forma unilateral pocas veces es lo correcto&rdquo;. Lo mismo ocurre con cualquier otra cosa que afecte a los dem&aacute;s, como las cortinas o persianas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;C&oacute;mo puedo pedirle a alguien que utilice los auriculares?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hanson tiene una nueva forma de hacerlo que, de momento, solo ha probado una vez. &ldquo;Le dices: 'Disculpa, creo que tus auriculares no est&aacute;n conectados'. Cuando te respondan: 'Oh, no, no tengo auriculares', t&uacute; dices: 'Ah, por eso ser&aacute;'. Es muy pasivo-agresivo, como gran parte de la etiqueta que usan los brit&aacute;nicos&rdquo;. Si lleva auriculares y el volumen sigue siendo tan alto que se oye, quiz&aacute; no te quede m&aacute;s remedio que intentar ignorarlo. &ldquo;Probablemente me cambiar&iacute;a de sitio&rdquo;, se&ntilde;ala Hanson.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a dar dinero a la gente que pide limosna en el metro o el tren?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre que no sea ilegal en el pa&iacute;s en el que te encuentres, &ldquo;y si te sientes c&oacute;modo haci&eacute;ndolo y te apetece, entonces s&iacute;&rdquo;, dice Hanson. Si no quieres hacerlo, es de mala educaci&oacute;n fingir que est&aacute;s absorto en tu m&oacute;vil. &ldquo;Sonr&iacute;e, interact&uacute;a. Son seres humanos&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo unirme a los c&aacute;nticos de f&uacute;tbol con un grupo de borrachos? No dir&eacute; palabrotas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A Akano no le gusta este comportamiento. &ldquo;Puede resultar bastante ruidoso, sobre todo si la gente ha estado bebiendo, y se vuelve inc&oacute;modo&rdquo;, afirma. &ldquo;Lo he vivido suficientes veces y, normalmente, cambio de vag&oacute;n o, a veces, he decidido bajarme y esperar a otro metro o tren&rdquo;. Que la gente hable del partido est&aacute; bien, &ldquo;pero en cuanto empiezas a cantar, se genera todo un ambiente de caos y malestar. Me parece inapropiado porque no est&aacute;is solos all&iacute;. Mostrad un poco de consideraci&oacute;n hacia los dem&aacute;s pasajeros&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Puedo echar un vistazo al libro, al peri&oacute;dico o a la pantalla del m&oacute;vil de la persona que tengo al lado?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Eso nunca est&aacute; bien, afirma Wesson. &ldquo;Hoy en d&iacute;a guardamos informaci&oacute;n muy privada en nuestros dispositivos y, adem&aacute;s, podr&iacute;as acabar viendo o leyendo algo que no desear&iacute;as&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; hay de darle a alguien la respuesta al crucigrama que est&aacute; haciendo? Ni hablar, dice Akano. &ldquo;Esa persona est&aacute; ocupada en lo suyo y t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as ocuparte de lo tuyo&rdquo;, afirma. &ldquo;Nunca sabes con qui&eacute;n est&aacute;s tratando. Alguien podr&iacute;a decirte: '&iquest;Te he pedido ayuda?'. Yo har&iacute;a un esfuerzo consciente por no mirar&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mi tren se ha cancelado y todo el mundo se ha quedado tirado. &iquest;Deber&iacute;a ofrecerme a compartir un taxi con otros pasajeros?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ten en cuenta las circunstancias, incluida la tuya propia. &ldquo;Personalmente, yo no lo har&iacute;a&rdquo;, afirma Akano. &ldquo;Mi opini&oacute;n al respecto tiene que ver con la seguridad, por ser mujer. Me ha pasado antes: me qued&eacute; atrapada, por la noche, y no sab&iacute;amos cu&aacute;ndo se despejar&iacute;an las v&iacute;as. Hab&iacute;a algunas personas intentando reservar taxis, y una o dos me ofrecieron llevarme, pero pens&eacute;: 'No, no conozco a estas personas, son desconocidos', as&iacute; que no acept&eacute;&rdquo;. Sin embargo, depende de la situaci&oacute;n, a&ntilde;ade: si hay alguien con quien te sientas m&aacute;s c&oacute;moda compartiendo el viaje, tal vez una madre con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, la cosa podr&iacute;a ser diferente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Deber&iacute;a despertar a un desconocido si creo que est&aacute; a punto de pasarse de parada?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Esto requiere un poco de criterio, afirma Wesson. Pero si est&aacute;s completamente seguro de que es su parada &mdash;por ejemplo, porque hab&eacute;is charlado antes o porque le has o&iacute;do comprar el billete&mdash;, probablemente deber&iacute;as despertarle. &ldquo;Tengo amigos que se quedan dormidos en el tren con bastante frecuencia&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;y el coste de los viajes en taxi es enorme y supera con creces el de los billetes de tren. Creo que mi consejo ser&iacute;a que s&iacute;&rdquo;. Un suave codazo en el momento oportuno deber&iacute;a bastar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Y, por &uacute;ltimo, &iquest;c&oacute;mo evito tener que hablar con un desconocido charlat&aacute;n durante un viaje largo?</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Responde educadamente al principio, aconseja Akano. &ldquo;Despu&eacute;s, si de verdad no quieres conversar, ahora todos tenemos el m&oacute;vil encima, o quiz&aacute; lleves un libro contigo. S&aacute;calo para que vean que ah&iacute; se acaba la conversaci&oacute;n. Creo que, cuando haces eso, la mayor&iacute;a de la gente tiende a dejar de hablar&rdquo;. Si no se dan cuenta de ninguna de las indirectas, quiz&aacute; tengas que fingir que es tu parada y cambiarte a otro vag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Saner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/manual-definitivo-protocolo-viajero-afrontar-36-situaciones-complicadas-tren-autobus-avion_1_13433782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El manual definitivo sobre protocolo viajero: cómo afrontar 36 situaciones complicadas en un tren, autobús o avión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ocio,Trenes,Aviones,Autobuses,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982e8046-2671-48b3-8620-a5bf7390f7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: &quot;Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional</p><p class="subtitle">Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil”</p></div><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos. Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompa&ntilde;ado de una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayor&iacute;a logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habr&aacute; momentos en los que no se perciba ni se entienda c&oacute;mo se desarrollar&aacute;n las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, durante el a&ntilde;o 2024, se produjeron <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 86.500 separaciones y divorcios</a>, lo que supuso un aumento de m&aacute;s del 8% respecto al a&ntilde;o anterior. La custodia compartida se otorg&oacute; a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los ni&ntilde;os, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n en las relaciones con la familia y los compa&ntilde;eros. El apoyo durante y despu&eacute;s de la separaci&oacute;n es clave para ayudar a los ni&ntilde;os a afrontar la nueva situaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">El impacto de la separaci&oacute;n en los hijos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda separaci&oacute;n supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptaci&oacute;n y la consiguiente adaptaci&oacute;n a la nueva situaci&oacute;n por parte de todos&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiaybienestar.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Esta&uacute;n de Torres</a>, psic&oacute;logo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque &ldquo;van gestando la nueva situaci&oacute;n mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los ni&ntilde;os&rdquo;, afirma el experto. 
    </p><p class="article-text">
        El final de una relaci&oacute;n nunca es f&aacute;cil y suele ir acompa&ntilde;ada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jomf.12651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separaci&oacute;n de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separaci&oacute;n tambi&eacute;n puede influir en el desarrollo de los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        La disoluci&oacute;n de una familia conflictiva, en la que los ni&ntilde;os presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el ni&ntilde;o, lo que podr&iacute;a conllevar m&aacute;s estr&eacute;s y sentimientos de p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la gesti&oacute;n que puedan hacer los hijos con la separaci&oacute;n de sus padres radica, m&aacute;s que en la edad de los ni&ntilde;os, en c&oacute;mo tratan los progenitores la situaci&oacute;n. Si bien existe una &eacute;poca m&aacute;s vulnerable y complicada, que es la adolescencia, &ldquo;cuando la comunicaci&oacute;n con los padres suele ser m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, afirma Esta&uacute;n, cualquier &eacute;poca puede ser compleja.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo actuar para que el &lsquo;equipo&rsquo; no se rompa</h2><p class="article-text">
        &iquest;Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separaci&oacute;n? Los padres, ante un caso de separaci&oacute;n, juegan con cierta ventaja, pero adem&aacute;s pueden influir para hacer que la situaci&oacute;n sea menos dolorosa para sus hijos. Esta&uacute;n afirma que es importante &ldquo;explicarles con todo detalle la situaci&oacute;n para que ellos tambi&eacute;n puedan elaborar sus propias estrategias de adaptaci&oacute;n y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay algo realmente dif&iacute;cil cuando los padres se separan es mantener la &ldquo;coherencia a la hora de trazar unas l&iacute;neas que deben ser percibidas por los ni&ntilde;os como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del ni&ntilde;o&rdquo;, advierte el experto. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea fundamental hablar sobre cu&aacute;les son los &ldquo;acontecimientos que consideran que deben permitir y cu&aacute;les son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, l&oacute;gicas y duraderas en el tiempo&rdquo;, explica Esta&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situaci&oacute;n que, en teor&iacute;a, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Los ni&ntilde;os perciben la situaci&oacute;n y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma m&aacute;s sana y saludable&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situaci&oacute;n para que &ldquo;apenas noten los cambios, pero es algo que los ni&ntilde;os no perciben como verdad y retrasan su adaptaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Esta&uacute;n. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que &ldquo;est&aacute;n actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ocurrir que &ldquo;las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el da&ntilde;o que provocan en los ni&ntilde;os suele ser de mayor magnitud&rdquo;, alerta Esta&uacute;n. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitaci&oacute;n emocional y las demandas de la vida diaria. Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los ni&ntilde;os expuestos a conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atenci&oacute;n a se&ntilde;ales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situaci&oacute;n que les espera, somatizaci&oacute;n de las situaciones &mdash;como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela&mdash;, o tristeza y apat&iacute;a para hacer cosas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 11:59:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios,Niños,Menores,Salud mental,Bienestar emocional,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c187610-3cd8-4f5e-8cfa-a64b40720467_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x670y175.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ocurre cuando los vínculos que se nos ha enseñado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? La periodista e investigadora cultural analiza las dinámicas familiares en su nuevo ensayo</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        <em>De comida familiar</em> (Buen Dolor, 2026) parte de una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los v&iacute;nculos que se nos ha ense&ntilde;ado a preservar por encima de todo se convierten en una fuente de sufrimiento? A lo largo del libro, la periodista e investigadora cultural Alicia &Aacute;lvarez Vaquero analiza c&oacute;mo la familia funciona no solo como espacio de afecto y cuidado, sino tambi&eacute;n como escenario donde se aprenden din&aacute;micas de poder, culpa, dependencia y silenciamiento emocional. Frente a la idea ampliamente aceptada de que determinados lazos no deben romperse nunca, la autora explora las consecuencias psicol&oacute;gicas de permanecer en relaciones da&ntilde;inas y cuestiona los mandatos culturales que equiparan distancia con fracaso, deslealtad o falta de amor. El resultado es un ensayo magn&iacute;fico sobre salud mental, trauma, pertenencia y autonom&iacute;a, que cuestiona algunas ideas profundamente arraigadas sobre la familia. Una obra salpicada de numerosas referencias culturales y psicol&oacute;gicas que invitan a pensar qu&eacute; significa realmente cuidar y cuidarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde surge </strong><em><strong>De comida familiar</strong></em><strong> y por qu&eacute; la editorial Buen Dolor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surge de un inter&eacute;s bastante obsesivo por mi parte alrededor de las din&aacute;micas familiares, los juegos de poder o las consecuencias emocionales que acarrea la sujeci&oacute;n del v&iacute;nculo consangu&iacute;neo. Hace bastantes a&ntilde;os empec&eacute; a archivar citas, pasajes, escenas cinematogr&aacute;ficas, teor&iacute;as&hellip; y en 2021 me puse a darle forma como borrador de ensayo. Poco despu&eacute;s aparecieron -gracias al link de la periodista cultural y amiga A&iuml;da Camprub&iacute;- Mar&iacute;a Serrano y Adriana Royo, o sea Buen Dolor. Y fue un sue&ntilde;o porque en cuanto me explicaron su idea de la editorial (publicar libros que sirvieran como artefactos de acompa&ntilde;amiento en las dolencias psicol&oacute;gicas cotidianas, como una especie de caja de herramientas amorosa) supe que el texto no podr&iacute;a tener mejor casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay que mandar a los padres a la mierda de vez en cuando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por supuesto. Estamos <em>preparadxs </em>para no hacerlo (para dejarnos guiar por la culpa) pero a veces mandar a los padres, madres o cuidadores a la mierda es lo m&aacute;s amoroso que se puede hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, permanecer en la herida puede ser tambi&eacute;n poner en riesgo la vida. &iquest;Vivir intensamente es morir poquito a poco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo lo digo as&iacute; tal cual en el libro porque lo creo firmemente. Huir constantemente de estar a solas con <em>unx mismx</em>, por ejemplo a trav&eacute;s de las compras, el trabajo, la fiesta, las relaciones sexoafectivas, los viajes, el alcohol u otras drogas&hellip; se suele interpretar como s&iacute;ntoma de buena salud, de vivir la vida a tope. No solemos pensar que vivir en una evasi&oacute;n constante de <em>nosotrxs mismxs</em> es s&iacute;ntoma de un problema; pero claro es que tambi&eacute;n esto es lo que mantiene la rueda capitalista, es lo que mueve los dineros. Permanecer en la herida sin ponerle un poquito de atenci&oacute;n o identificarla (no hace falta obsesionarse con la cultura de la sanaci&oacute;n o de la <a href="https://www.eldiario.es/era/mejor-version-desarrollo-personal_1_10862658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor versi&oacute;n</a>) nos va a llevar a vivir con una mochila de dolencias que pueden llevarnos a tomar decisiones en base a tapar esa herida, a no verla, a que no duela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más gente que habla abiertamente de que ha cortado del todo la relación con algún familiar porque ha decidido sacarse a sí misma de semejante situación de maltrato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchos de los problemas de la vida adulta tienen su origen en el pasado. Concretamente en los cuidados y en los v&iacute;nculos emocionales de nuestros primeros a&ntilde;os de vida. &iquest;Podr&iacute;amos decir que reprimir las emociones es una conducta de riesgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay un mont&oacute;n de estudios de investigaci&oacute;n alrededor de este tema y todos vienen a decir lo mismo: si de <em>peque&ntilde;xs r</em>eprimimos emociones, de adultos tendremos problemas. Me gustan mucho las investigaciones de la psicoanalista Alice Miller, por ejemplo, cuando estudia el caso de algunos dictadores, genocidas y seres deplorables que fueron maltratados en su infancia. Si en nuestros primeros a&ntilde;os de vida aprendemos a reprimir las emociones, a no identificarlas, a esconderlas&hellip; eso quiere decir que vivimos con miedo (a lo que sea) y vivir con miedo -que no deja de ser convivir con alguna amenaza- en un entorno en el que se supone que deber&iacute;amos estar <em>tranquilxs </em>y tener el cuidado afectivo garantizado no puede salir bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Frente a las expectativas familiares, c&oacute;mo se puede gestionar la culpa que aparece al intentar poner l&iacute;mites o </strong><a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tomar distancia de los progenitores</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto es un temazo. Porque nos han inculcado y hemos aprendido que a los padres y a las madres hay que quererlos de cerca pase lo que pase y caiga quien caiga, aunque caigamos <em>nosotrxs mismxs</em>. Y no hay espacio para seguir queriendo, pero poniendo l&iacute;mites o distancia. Muchas personas conviven con grandes problemas de salud mental por este motivo: no se sienten capacitadas para poner distancia o romper directamente el v&iacute;nculo porque prefieren pasarlo fatal, prefieren tolerar el maltrato de tal o cual familiar, antes que convivir con la culpa que puede suponer la distancia. Cuando se sabe que es mucho m&aacute;s sano y positivo a largo plazo convivir con esos picos de culpa antes que convivir con el maltrato. Ahora bien, todo el peso de la familia en la sociedad y en el sistema capitalista (en el d&iacute;a a d&iacute;a y <a href="https://www.eldiario.es/era/pasar-navidad-familia-elegida_1_10802752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en fechas concretas</a>) lo pone muy dif&iacute;cil para optar por la opci&oacute;n m&aacute;s favorable a nivel de salud mental, por eso hay tanta gente atrapada en relaciones hipert&oacute;xicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuidar a trav&eacute;s de la comida es una forma de descuidar los v&iacute;nculos emocionales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede que no, pero en buena medida puede que s&iacute;. Es verdad que aqu&iacute; ya hay un sesgo que es el de la familia que tiene acceso a cierta seguridad alimentaria, pero sabemos que hay un hist&oacute;rico o un bagaje de sustituci&oacute;n entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre.<strong> </strong>Se convierte en problem&aacute;tica cuando, por ejemplo, te pego un tortazo o te maltrato psicol&oacute;gicamente &ldquo;porque eres mi <em>hijx</em>&rdquo; pero acto seguido te planto un plato de comida superelaborado en la mesa o te invito a comer a tu restaurante favorito. La comida no deber&iacute;a sustituir conversaciones pendientes ni mucho menos hacernos creer que el maltrato es menos maltrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro analizas el modelo familiar vincul&aacute;ndolo con una feria capitalista. En nuestra sociedad tal y como dices, todo gira en torno al v&iacute;nculo. Las vacaciones, los anuncios, las conversaciones, pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando el v&iacute;nculo es insostenible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando el v&iacute;nculo es insostenible mucha gente se va y mucha gente queda a pesar de la quemaz&oacute;n. <em>Lxs</em> que consiguen irse tienen que lidiar con el aluvi&oacute;n de anuncios por el d&iacute;a del padre y el d&iacute;a de la madre, con preguntas de personas cercanas sobre c&oacute;mo est&aacute; su familia o con el sentimiento de estar haciendo algo que &ldquo;est&aacute; mal&rdquo; (no lo est&aacute;) porque es de <em>malxs hijxs</em> o <em>malxs hermanxs</em> o <em>malxs sobrinxs</em> o <em>malxs nietxs</em> cortar relaci&oacute;n con alguien de la familia. Porque a esa feria capitalista le viene de perlas que la familia opere como dispositivo de control, que la gente no se vaya de madre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un histórico o un bagaje de sustitución entre el afecto y el alimento. Como si el gesto de cuidar o alimentar ya llevara consigo la palabra amor, y eso no pasa siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde crees que surge el miedo a separarnos de personas o ambientes en los que no estamos c&oacute;modos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dir&iacute;a que, de base, viene del miedo a convivir con emociones inc&oacute;modas como esa culpa de la que habl&aacute;bamos antes. No se nos ha ense&ntilde;ado a atravesar ciertos estados aflictivos, por eso preferimos muchas veces enterrarnos en vida, pero cumpliendo las expectativas y obteniendo ese v&iacute;nculo de pertenencia a convivir con ciertas crisis o emociones-pico como la tristeza que puede acarrear ese sentimiento de soledad que le invade a alguien que no est&aacute; con su familia en navidad; sentimiento -por otra parte- impuesto. Toda la teor&iacute;a de los apegos es bastante reveladora en este sentido, descubrir por qu&eacute; no nos vamos de un v&iacute;nculo da&ntilde;ino es un viaje introspectivo duro pero muy reparador. Y luego te puedes ir o no, o puedes hacer amagos constantes y no pasa nada si vuelves porque es dif&iacute;cil de sujetar&hellip; pero creo que es importante identificarlo y controlar c&oacute;mo funciona la din&aacute;mica. Tambi&eacute;n es cierto, y esto da mucha paz, que cada vez hay m&aacute;s gente que habla abiertamente de que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha cortado del todo la relaci&oacute;n con alg&uacute;n familiar</a> porque ha decidido sacarse a s&iacute; misma de semejante situaci&oacute;n de maltrato.
    </p><p class="article-text">
        La complacencia social parece estar cada vez m&aacute;s presente. Como dice Sara Ahmed en <em>La promesa de la felicidad,</em> hay muchas personas que permanecen en situaciones de infelicidad por miedo a causar la infelicidad de otras o perder la simpat&iacute;a de los dem&aacute;s. &iquest;Dir&iacute;as que esta tendencia est&aacute; vinculada a un modelo de &ldquo;capitalismo emocional&rdquo; que premia la adaptaci&oacute;n constante?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, incluso la propia idea de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; actual viene un poco de ah&iacute;, &iquest;no? A cuanta m&aacute;s gente gustes, cuantos m&aacute;s <em>likes </em>tengas, mejor estar&aacute; tu term&oacute;metro de la felicidad. Y hay gente que por la familia se olvida completamente de s&iacute; misma.<strong> </strong>Es supertriste si lo piensas: abandonarse a una misma por tener el amor de alguien, por conseguir que alguien te trate bien. Es demencial. De hecho si te pones en la situaci&oacute;n contraria, la de imaginarte a alguien a quien quieres haciendo cosas que no quiere hacer y sufriendo para tener tu cari&ntilde;o&hellip; es f&aacute;cil que quieras abrazarle y decirle: &ldquo;&iexcl;No hagas eso ni de co&ntilde;a!&rdquo;. Pero de nuevo el peso de la uni&oacute;n en la familia es superperverso, tanto que a veces pasa por alto unos sufrimientos superexpl&iacute;citos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una sociedad que sit&uacute;a el v&iacute;nculo en el centro, como fuente de identidad, pertenencia y sentido, la ruptura o el distanciamiento pueden vivirse como un fracaso. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando una relaci&oacute;n se vuelve insostenible y hasta qu&eacute; punto es leg&iacute;timo decidir no repararla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que siempre es leg&iacute;timo decidir no repararla. Aqu&iacute; reside una idea que muchas veces se atraganta: la del perd&oacute;n. &iquest;Distanciarse significa no perdonar? Hay personas que se distancian y han perdonado a sus <em>maltratadorxs</em>, pero se distancian por su propio bien y no vuelven a verlos o a tener trato con <em>ellxs</em>; y hay personas que no se distancian y jam&aacute;s les perdonar&aacute;n aunque parezca que s&iacute; lo han hecho y quiz&aacute; se guarden toda la ira y toda la rabia que sienten hacia<em> ellxs</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gente que por la familia se olvida completamente de sí misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo l&iacute;der en consumo de tranquilizantes. Eso no dice nada bueno del modelo sociocultural en el que nos encontramos. Al respecto de esto, en tu libro hablas del necrocapitalismo. &iquest;En qu&eacute; consiste exactamente y de d&oacute;nde surge?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El farmacocentrismo en el que estamos inmersos habla mucho de la familia. La mayor&iacute;a de los traumas, dolencias psicol&oacute;gicas o diagn&oacute;sticos de salud mental tienen su punto de arranque en la familia. Hay muchos estudios (algunos los cito en el libro) que corroboran que a mayores circunstancias adversas en la infancia, mayor probabilidad de diagn&oacute;sticos de salud mental en la adultez. Est&aacute; m&aacute;s que probado y es m&aacute;s que l&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medidas como la reducci&oacute;n de la jornada laboral o el reconocimiento del trabajo de cuidados mediante la implementaci&oacute;n de un salario dom&eacute;stico, &iquest;podr&iacute;an transformar nuestra salud mental colectiva o a&uacute;n estamos lejos de ese escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos ser&iacute;an de cierta ayuda. No olvidemos que esa relaci&oacute;n entre el trabajo reproductivo no-pagado y la condici&oacute;n femenina tiene much&iacute;sima relevancia en todo el problema de la familia. De hecho, de uno de los modelos familiares normativos propios del capitalismo como puede ser el padre que trabaja ocho horas al d&iacute;a quiz&aacute;s s&aacute;bados incluidos y la madre que se encarga de todas las tareas dom&eacute;sticas y el cuidado de cada miembro de la familia se desprenden dos estereotipos propios de lo disfuncional: el padre ausente y la madre controladora u obsesiva. Aunque para entender esa figura de la madre siempre hay que tener en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero, la historia del cuerpo femenino relegado a la maternidad como su gran logro en la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-alvarez-comida-familiar-veces-mandar-padres-mierda-amoroso_1_13401869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Álvarez se va ‘De comida familiar’: “A veces mandar a los padres a la mierda es lo más amoroso que se puede hacer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a2f8bb8-1281-47a0-aba5-53ae838ccf7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x870y381.jpg" width="1200" height="675" alt="El abuelo puede ser un refugio emocional, de acompañamiento y validación."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser meros observadores o cuidadores, la psicóloga Amaya Prado Piña explica cómo los mayores de la familia pueden actuar como colchón de seguridad en el desarrollo de los jóvenes</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar”</p></div><p class="article-text">
        En la compleja etapa que es la adolescencia, cuando el distanciamiento con los padres resulta casi obligado, muchas veces cobran importancia los abuelos, que aunque en ocasiones pasen inadvertidos en los manuales de psicolog&iacute;a, son fundamentales en el desarrollo emocional de quienes tienen la suerte de contar con ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos pueden convertirse en una figura de estabilidad, contenci&oacute;n y equilibrio. Al no estar implicados en el d&iacute;a a d&iacute;a de las normas, l&iacute;mites, horarios y conflictos cotidianos, suelen ofrecer un espacio m&aacute;s sereno donde nuestro o nuestra adolescente suele sentirse escuchado y validado sin tanta presi&oacute;n&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado Pi&ntilde;a</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia. 
    </p><p class="article-text">
        Ella define la adolescencia como una b&uacute;squeda de autonom&iacute;a e identidad en la que alejarse de los padres responde a &ldquo;una necesidad evolutiva de diferenciarse&rdquo; y es justo ah&iacute; cuando los abuelos pueden ser clave.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abuelos representan un v&iacute;nculo con la historia familiar y transmiten una perspectiva vital diferente, son como el ChatGPT, nos van a decir lo que queremos o&iacute;r&rdquo;, bromea la psic&oacute;loga, que se&ntilde;ala que esa actitud hace que el joven consiga abrirse de un modo a veces imposible con los padres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ayudan a relativizar y normalizar ciertos problemas o situaciones propios de esta etapa porque aportan experiencia, paciencia y una mirada menos reactiva y m&aacute;s validada&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de tener otros adultos de referencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica nos indica que en la adolescencia tener <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adultos de confianza distintos a los padres</a> aporta un potente factor protector en el desarrollo emocional&rdquo;, defiende Prado Pi&ntilde;a, que destaca que los v&iacute;nculos realmente protectores son los que re&uacute;nen cuatro pilares: &ldquo;Amor incondicional, disponibilidad, estabilidad y aceptaci&oacute;n&rdquo;. En esa convergencia el adolescente encuentra, seg&uacute;n la experta, la seguridad para explorar su identidad con menos miedo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores retos de la din&aacute;mica familiar es delimitar el papel de cada generaci&oacute;n, ya que &ldquo;cuando un adolescente percibe que los adultos compiten entre s&iacute;, suele aumentar la tensi&oacute;n familiar y el joven puede verse atrapado en un conflicto de lealtades, o incluso posicionarse del lado de los abuelos y abrir m&aacute;s brecha entre ambos&rdquo;, comenta la experta. Para ella, el &eacute;xito de una buena relaci&oacute;n abuelo-nieto reside en &ldquo;complementar, sin sustituir, ni menospreciar o invalidar la labor de los padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El abuelo ideal funciona para Prado Pi&ntilde;a como refugio emocional, de acompa&ntilde;amiento y validaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de puente, facilitando el di&aacute;logo con los padres sin colocarse en medio de los conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el v&iacute;nculo se desarrolle, la psic&oacute;loga apunta la necesidad de que las familias dejen de ver a los abuelos como <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyos meramente log&iacute;sticos</a>, ya que la relaci&oacute;n se fortalece a trav&eacute;s del tiempo de calidad compartido: &ldquo;Es importante, como cualquier v&iacute;nculo, no darlo por supuesto porque necesita tiempo compartido y oportunidades para crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasa el tiempo y la vida, tener una buena relaci&oacute;n con abuelos es un privilegio y un regalo que tendr&aacute;s toda la vida&rdquo;, concluye Prado, en referencia a esa conexi&oacute;n y todo ese cari&ntilde;o que van m&aacute;s all&aacute; de esos a&ntilde;os de juventud.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-aportan-abuelos-vida-adolescente-son-potente-factor-protector-desarrollo-emocional-xp_1_13402465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 08:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre lo que aportan los abuelos a la vida de un adolescente: “Son un potente factor protector en el desarrollo emocional”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Adolescentes,familias,Relaciones,Salud psicológica,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-palau-psicologa-aceptar-hijo-mayor-significa-aprender-ocupar-lugar-diferente-vida-xp_1_13388326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/937541c0-bcc8-45c4-95bf-6497f26dafa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1369y460.jpg" width="1200" height="675" alt="María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en ‘soltarlos’, será un proceso difícil, pero comprender que el desapego ocurre mucho antes nos ayuda a adaptarnos a la nueva realidad</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar” </p></div><p class="article-text">
        Cuando un hijo nace es habitual o&iacute;r en m&aacute;s de una y dos ocasiones la frase: &ldquo;Aprovecha ahora, que crecen muy r&aacute;pido&rdquo;. Muchos padres no son conscientes de ello hasta que la realidad les da la raz&oacute;n a todas esas personas: el tiempo pasa volando y el beb&eacute; se ha convertido en todo un adolescente con opiniones propias y una personalidad ya formada. No podemos frenar el ritmo de crecimiento de nuestros hijos. Est&aacute; sucediendo, y lo hace m&aacute;s r&aacute;pido de lo que a la mayor&iacute;a de padres les gustar&iacute;a. Pero s&iacute; podemos elegir c&oacute;mo reaccionar ante todo esto. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo, esta transici&oacute;n nos coge desprevenidos.<strong> </strong>Muchas veces, el deseo de que avance y, al mismo tiempo, de que se quede en el pasado, hace que la paternidad sea agridulce.<strong> </strong>&ldquo;Aceptar que los hijos se hacen mayores cuesta porque implica un cambio importante en las bases de la relaci&oacute;n&rdquo;, explica<strong> </strong><a href="https://palaupsicologia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Palau,</a> doctora en Psicolog&iacute;a. &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os, el papel est&aacute; muy ligado al cuidado, la protecci&oacute;n, la organizaci&oacute;n y la toma de decisiones; cuando empiezan a ganar autonom&iacute;a, ese rol cambia y ya no precisan de sus padres de la misma manera, aunque los sigan necesitando&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; cuesta tanto aceptar que los hijos se hacen mayores </h2><p class="article-text">
        Es un proceso de cambio para ambas partes, porque los padres tambi&eacute;n tienen que &ldquo;adaptarse a esta nueva forma de vincularse con ellos, pero implica cambiar muchos de los comportamientos que han tenido durante a&ntilde;os&rdquo;, afirma Palau. &ldquo;Esto puede generar una mezcla de nostalgia, miedo o incluso cierta sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida&rdquo;, contin&uacute;a Palau. Pero no podemos dejar que la nostalgia por el pasado les impida avanzar, aunque crecer a veces sea dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro deber como padres es prepararlos para lo que viene y asegurarnos de que se sienten seguros al pasar a la siguiente etapa cuando llegue el momento. &ldquo;Se trata de aceptar que la relaci&oacute;n debe transformarse, aunque a veces los padres siguen intentando cuidar desde el control y la sobreprotecci&oacute;n, cuando el verdadero reto es aprender a cuidar desde la confianza, la disponibilidad, la presencia y el acompa&ntilde;amiento&rdquo;, reconoce Palau. 
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;aceptar que un hijo se hace mayor no significa dejar de ser padre o madre, sino aprender a ocupar un lugar diferente en su vida&rdquo;. Esto a veces suele activar una serie de miedos: a que sufran, a que se equivoquen, a que tomen malas decisiones o a no poder protegerlos. Y todo &ldquo;es comprensible porque durante mucho tiempo los padres han tenido un papel muy activo en la protecci&oacute;n y el cuidado&rdquo;, afirma Palau.
    </p><p class="article-text">
        En todo este proceso, es fundamental que los padres entiendan que sus hijos deben aprender a &ldquo;gestionar sus dificultades, tomar decisiones y equivocarse&rdquo;, reconoce Palau. Solo as&iacute; pueden construir su personalidad, su autonom&iacute;a, y podr&aacute;n adaptarse de forma m&aacute;s sana a la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Desapegarse de la relaci&oacute;n que se ha tenido con los hijos hasta hace poco tambi&eacute;n puede provocar &ldquo;miedo a perder el v&iacute;nculo, pensar que, si no nos necesita tanto, quiz&aacute;s se aleje, deje de contar con ellos. Sin embargo, el v&iacute;nculo no desaparece, sino que cambia de forma&rdquo;, reconoce Palau.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, este miedo puede estar relacionado tambi&eacute;n con &ldquo;la identidad del padre o la madre: si ha estado muy centrada en cuidar, organizar y resolver, la autonom&iacute;a de los hijos puede dejar cierta sensaci&oacute;n de vac&iacute;o o desubicaci&oacute;n. En ocasiones, la dificultad no est&aacute; solo en confiar en el hijo, sino tambi&eacute;n en tolerar el propio cambio de etapa&rdquo;, advierte Palau.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo seguir siendo padres en este nuevo rol</h2><p class="article-text">
        Los hijos deben crecer, independizarse de sus padres y abrirse camino en el mundo. Es un paso por el que todos, padres e hijos, deben pasar. Y, aunque no nos demos cuenta, dejar ir no empieza cuando los hijos se van de casa, sino mucho antes. Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en &lsquo;soltarlos&rsquo;, ser&aacute; un proceso dif&iacute;cil y abrupto. Si comprendemos que el desapego ocurre mucho antes, podemos adaptarnos a esa nueva realidad y transici&oacute;n en lugar de vernos obligados a ella. Debe ser algo sano y positivo, no algo triste.
    </p><p class="article-text">
        Como padres, dejar ir a los hijos significa dar un paso al lado y permitirles que asuman la responsabilidad de su propia vida. &iquest;C&oacute;mo sabremos que est&aacute;n preparados? &ldquo;M&aacute;s que fijarnos en la edad, conviene observar el nivel de responsabilidad y madurez que muestra el ni&ntilde;o o adolescente en situaciones concretas&rdquo;, explica Palau, que habla de se&ntilde;ales como que &ldquo;empieza a tomas peque&ntilde;as decisiones, puede asumir ciertas tareas sin una supervisi&oacute;n constante, entiende normas y consecuencias, pide ayuda cuando la necesita y muestra cierta capacidad para reparar, aprender o asumir responsabilidad cuando se equivoca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como mencion&aacute;bamos antes, &ldquo;la autonom&iacute;a no aparece de golpe, sino que se entrena de forma progresiva&rdquo;, reconoce Palau, de ah&iacute; que sea importante ir &ldquo;dando margen en peque&ntilde;as cosas: elegir, organizarse, resolver alg&uacute;n problema, responsabilizarse de una tarea o gestionar peque&ntilde;as frustraciones&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es importante encontrar un equilibrio, en &ldquo;ajustar la libertad al nivel de madurez: no dar independencia total de golpe, pero tampoco mantener una supervisi&oacute;n excesiva cuando ya podr&iacute;a asumir m&aacute;s&rdquo;, afirma Palau. Si se hace de forma gradual, adem&aacute;s, se permite a los padres a &ldquo;exponerse poco a poco a este cambio de rol y, por tanto, a que puedan gestionarlo de forma m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo acompa&ntilde;ar desde la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para Palau, la clave para acompa&ntilde;ar en la autonom&iacute;a no est&aacute; en &ldquo;soltar sin m&aacute;s, sino ir retirando ayuda poco a poco para que el hijo pueda practicar, equivocarse, aprender y ganar confianza en sus propios recursos&rdquo;. Precisamente el miedo a que se equivoquen es lo que lleva a algunos padres a mantener un control demasiado r&iacute;gido a los hijos incluso cuando se hacen mayores. Pero, como admite la psic&oacute;loga, &ldquo;los errores no son un fracaso, sino una forma necesaria de aprender. Si, como padres, evitamos cualquier error o dificultad, el ni&ntilde;o puede acabar recibiendo el mensaje de que equivocarse es peligroso o de que no es capaz de afrontar las cosas por s&iacute; mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; la experta hace una distinci&oacute;n entre la protecci&oacute;n, es decir, poner l&iacute;mites cuando hay riesgos importantes y acompa&ntilde;ar emocionalmente, y la sobreprotecci&oacute;n, que no tiene nada que ver y que se encamina m&aacute;s a &ldquo;impedir experiencias que el hijo s&iacute; podr&iacute;a afrontar, muchas veces para calmar la ansiedad del adulto&rdquo;, matiza Palau.
    </p><p class="article-text">
        Es, en definitiva, una etapa en la que todas las partes crecen y evolucionan, no solo los hijos. El papel de los padres contin&uacute;a siendo importante, pero desde otra perspectiva. Ya no supone un cuidado constante, pero s&iacute; &ldquo;acompa&ntilde;amiento, escucha y confianza&rdquo;, afirma Palau. Porque los padres no dejan de ser la referencia para sus hijos y, como tal, deben predicar con el ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora lo hacen desde una perspectiva que les permite &ldquo;recuperar espacios personales, vida profesional o actividades que quedaron en segundo plano durante la crianza y que son importantes&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga, que matiza que ser un buen padre no significa &ldquo;ser imprescindible todo el tiempo, sino que ayuda a que los hijos puedan construir su propia vida&rdquo;.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 11:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip."
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            <span class="title">
                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: "No debería implicar renunciar a su propio bienestar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f57614c-f49c-44d8-9eb3-cee38c72f247_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147365.jpg" width="4897" height="2754" alt="Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: &quot;No debería implicar renunciar a su propio bienestar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien el cuidado abuelos-nietos tiene muchos beneficios para ambos, el nivel de compromiso que en ocasiones se exige puede pasar factura</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario” </p></div><p class="article-text">
        Ser abuelo es un rol especial en la vida de un ni&ntilde;o. Y que los abuelos cuiden de sus nietos es algo positivo para ambos. Para muchos de ellos, pasar tiempo con sus nietos es una actividad tremendamente placentera y una fuente de energ&iacute;a y juventud. Adem&aacute;s, cuidarlos es una excelente manera de establecer y fortalecer un v&iacute;nculo saludable. Sin embargo, cuando este cuidado se vuelve cada vez m&aacute;s frecuente y lleva impl&iacute;cito una carga de responsabilidad excesiva, puede resultar agotador y fatigoso para los abuelos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya hace unos a&ntilde;os que la Sociedad Espa&ntilde;ola de Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a (<a href="https://www.segg.es/institucional/2013/07/26/la-segg-recomienda-prudencia-a-la-hora-de-sobrecargar-a-los-abuelos-en-el-cuidado-de-los-nietos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEGG</a>) recomendaba prudencia a la hora de sobrecargar a los abuelos en el cuidado de los nietos, algo com&uacute;n sobre todo <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13367349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en periodo de vacaciones</a>, cuando los colegios ya han cerrado y las jornadas laborales de los padres contin&uacute;an. Los abuelos han asumido un importante papel en la organizaci&oacute;n y funcionamiento de los hogares en el cuidado de sus nietos, pero en 2020 la SEGG ya advert&iacute;a que la mitad de los abuelos espa&ntilde;oles cuidaban a sus nietos casi todos los d&iacute;as, con una dedicaci&oacute;n de unas cinco o seis horas de media cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Los abuelos suelen ser una figura muy importante para muchas familias. El problema aparece cuando su ayuda deja de ser una opci&oacute;n elegida y pasa a ser una imposici&oacute;n diaria&rdquo;, advierte <a href="https://www.centrotap.es/sh_team/monica-alvarez-jimenez/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica &Aacute;lvarez Jim&eacute;nez</a>, psicopedagoga y maestra en Centro TAP. 
    </p><h2 class="article-text">Motivos por los que no sobrecargar a los abuelos</h2><p class="article-text">
        Cuando los abuelos sienten la necesidad de asumir la responsabilidad, total o parcial, del cuidado de sus nietos, entran en juego numerosos factores de estr&eacute;s. Este aumento de responsabilidad puede provocar agotamiento en los abuelos. &ldquo;Pueden aparecer s&iacute;ntomas de cansancio f&iacute;sico y emocional, estr&eacute;s, sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de libertad o, incluso, culpa por desear tener m&aacute;s tiempo para ellos mismos&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Porque no es lo mismo pasar un fin de semana juntos de vez en cuando, una tarde de juegos, ir de vacaciones por puro placer o charlar por tel&eacute;fono un rato, que cuando recae casi toda la responsabilidad del cuidado en ellos. En lugar de tener m&aacute;s tiempo libre para ellos o la posibilidad de viajar, vuelven a asumir el compromiso y, en algunos, la obligatoriedad del mantenimiento diario del hogar, los horarios, las comidas, las tareas e, incluso, del ocio. 
    </p><p class="article-text">
        Este ritmo puede llevar a muchas personas mayores a sentirse como lo que se denomina el s&iacute;ndrome de los abuelos &lsquo;esclavos&rsquo;. No es un diagn&oacute;stico formal pero s&iacute; algo que se ve como la obligatoriedad de cuidar de los nietos. Si bien este cuidado tiene muchos beneficios para ambos, tambi&eacute;n conlleva a la vez el agotamiento de educar a un ni&ntilde;o, de tener que estar pendiente, lo que muchas veces lleva a cierta sensaci&oacute;n de agobio, explotaci&oacute;n y agotamiento.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de saber decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Todo ello puede acabar por provocar frustraci&oacute;n, &ldquo;porque sienten que han vuelto a asumir un rol de crianza que ya hab&iacute;an terminado. No debemos olvidar que ellos tambi&eacute;n tienen sus propias necesidades y proyectos, problemas de salud o simplemente el deseo de disfrutar de esta etapa de su vida con tranquilidad. Ser abuelo no deber&iacute;a implicar renunciar a su propio bienestar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces los abuelos han sido educados en el sacrificio y en la percepci&oacute;n de que la familia es lo primero. &ldquo;Esto puede influir a la hora de expresar que est&aacute;n cansados, porque implica decir &lsquo;no&rsquo; y eso, en su percepci&oacute;n, equivale a dejar de ser buenos padres o abuelos, cuando poner l&iacute;mites tambi&eacute;n es una forma de cuidar la relaci&oacute;n familiar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, a veces cuesta poner l&iacute;mites tambi&eacute;n, porque detr&aacute;s &ldquo;hay mucho miedo a generar conflictos, que los hijos se sientan abandonados o a no poder ayudar. No olvidemos que muchas familias viven con una gran presi&oacute;n el poder conciliar una vida laboral exigente con la crianza&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo redistribuir el cuidado para que los abuelos disfruten de sus nietos</h2><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez, el primer paso para llegar a un equilibrio en este cuidado es &ldquo;poder hablar del tema con naturalidad sin dar por hecho que ellos siempre estar&aacute;n disponibles. Preguntar en lugar de asumir puede marcar la diferencia&rdquo;. Otro punto clave es repartir las responsabilidades, &ldquo;por ejemplo, reorganizar horarios, alternarse entre diferentes miembros de la familia, apoyarse en campamentos, actividades u otras redes de apoyo, en lugar de que todo recaiga sobre una sola persona&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Esto es importante porque la relaci&oacute;n entre abuelos y nietos &ldquo;solo es enriquecedora cuando hay espacio para el disfrute: elegir una tarde de juegos, un paseo, una conversaci&oacute;n o una comida tranquila hacen que se haga desde la elecci&oacute;n, no desde la obligaci&oacute;n, y es cuando aparece el placer de compartir tiempo juntos&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Es importante no dar nada por sentado, as&iacute; como dejar de pensar que los abuelos siempre est&aacute;n disponibles. &ldquo;Ellos tambi&eacute;n se cansan&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez. Si tenemos en cuenta todo esto, podremos crear un v&iacute;nculo saludable. Para la especialista, es particularmente importante &ldquo;parar un momento y preguntarnos c&oacute;mo est&aacute;n ellos, c&oacute;mo se sienten y si la organizaci&oacute;n familiar sigue siendo justa para todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es clave &ldquo;agradecer su ayuda con cari&ntilde;o y buscar alternativas cuando la carga es demasiado grande&rdquo;, aconseja &Aacute;lvarez. Porque hay algo mejor que cuidar constantemente de los nietos, y es hacerlo sin la responsabilidad y la obligatoriedad a&ntilde;adida de cuidarlos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de dejar de contar con los abuelos, sino de proteger ese v&iacute;nculo. Porque cuando un abuelo puede elegir pasar tiempo con ellos desde el disfrute, el juego y el cari&ntilde;o, sin sentirse desbordado, toda la familia sale ganando. Cuidar de quienes tanto nos han cuidado es tambi&eacute;n una forma de ense&ntilde;ar a nuestros hijos el valor del respeto, la gratitud y el amor&rdquo;, concluye &Aacute;lvarez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 14:11:55 +0000]]></pubDate>
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