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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad</p><p class="subtitle">Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se ha arreglado lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, han puesto nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio. &ldquo;A las 8:30 en una cafeter&iacute;a del centro de Madrid. Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio: &#039;A las 8:30 en una cafetería del centro de Madrid. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando he hecho selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, pues necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se ha ido extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La productividad se ha filtrado en el ocio</a>, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se ha extendido a nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico en Espa&ntilde;a, se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el autob&uacute;s, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones de ligar, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se ha asentado a este lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; ha cambiado mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo ha transformado todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el coste de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si t&uacute; est&aacute;s con una persona, no puedes estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando has conocido a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Bilbao lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, pues reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y las prisas por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y luego est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te acabas de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a ti mismo un poquito desde fuera y te empieza a dar hasta yuyu, dices, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un coste emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Ha llegado a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se acabe buscando lo contrario</a>. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que han prestado su testimonio han sido cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Apps,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c2e3ea2-1c54-46e8-a1af-b7f41f62706d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar: el vínculo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante años y cuando era niña, pensé que aquella expresión que usaban las personas adultas —“se están hablando”— era un eufemismo torpe, una forma imprecisa de nombrar algo que no se quería decir del todo</p><p class="subtitle">
Trabajo emocional: todos los cuidados con los que cargamos las mujeres en nuestras relaciones en nombre del amor</p></div><p class="article-text">
        En ese c&oacute;digo de anta&ntilde;o, el lenguaje siempre parec&iacute;a rodear lo importante sin tocarlo: no se dec&iacute;a &ldquo;noviazgo&rdquo;, no se dec&iacute;a &ldquo;salir&rdquo;, ni siquiera &ldquo;compromiso&rdquo;. Se dec&iacute;a hablar. Como si la palabra fuera un refugio de pudor para anunciar una relaci&oacute;n que ya era f&iacute;sica, social y, sobre todo, exclusiva. En aquel entonces, &ldquo;hablar&rdquo; era el preludio oficial de un proyecto compartido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con el tiempo, esa f&oacute;rmula aparentemente ingenua ha ido adquiriendo una densidad inesperada y un significado casi opuesto. Hoy, en un ecosistema atravesado por la hiperconectividad, &ldquo;hablar&rdquo; ya no es una met&aacute;fora de algo m&aacute;s profundo: es, en muchos casos, el v&iacute;nculo mismo. Un v&iacute;nculo ligero, inestable y, a diferencia del pasado, carente de cualquier promesa de exclusividad.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva casi conductual, asistimos a una redefinici&oacute;n del v&iacute;nculo afectivo basada en microinteracciones. Si antes &ldquo;hablar&rdquo; era la etiqueta que cubr&iacute;a una relaci&oacute;n ya establecida, hoy es el &uacute;nico terreno donde esta sucede. No hay necesariamente presencia f&iacute;sica, ni presentaciones familiares, ni siquiera una narrativa com&uacute;n fuera de la pantalla. Hay intercambio. Frecuencia. Respuesta. El v&iacute;nculo ya no se mide por su profundidad o su proyecci&oacute;n a futuro, sino por su continuidad inmediata en el chat.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hablar funciona como un marcador relacional m&iacute;nimo. Es el umbral a partir del cual algo empieza a existir, pero tambi&eacute;n donde se estanca. Dos personas que &ldquo;se hablan&rdquo; establecen una forma b&aacute;sica de reciprocidad: un circuito de est&iacute;mulo y respuesta que genera peque&ntilde;as dosis de recompensa neuropsicol&oacute;gica. Cada mensaje recibido activa una anticipaci&oacute;n; cada silencio prolongado se siente como una ruptura, aunque t&eacute;cnicamente no se haya roto nada, porque nunca se lleg&oacute; a nombrar qu&eacute; eran.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la imagen que circula hoy &mdash;esa letan&iacute;a que insiste en que hablar evita, calma, sana&mdash; conecta de forma tan directa con una intuici&oacute;n contempor&aacute;nea. Pero hay una paradoja cruel: cuanto m&aacute;s hablamos, menos claro parece qu&eacute; significa ese hablar. La proliferaci&oacute;n de canales no ha tra&iacute;do mayor claridad, sino m&aacute;s ambig&uuml;edad. Se puede sostener una conversaci&oacute;n durante meses sin que exista un v&iacute;nculo reconocible fuera de ella. Lo que antes era el anuncio de un compromiso inminente, hoy es un estado de suspensi&oacute;n que no garantiza nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo que antes era un eufemismo para el noviazgo, hoy es una categor&iacute;a relacional aut&oacute;noma. No es amistad, no es pareja, no es siquiera una fase definida entre ambas. Es un estado intermedio y difuso, sostenido &uacute;nicamente por el flujo de datos.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez, en el fondo, quienes dec&iacute;an aquello no estaban tan lejos de una verdad estructural. Hablar no era solo una forma de evitar nombrar el compromiso, sino de se&ntilde;alar su condici&oacute;n m&aacute;s elemental. Porque antes de cualquier otra cosa &mdash;antes del cuerpo, del contrato o de la intenci&oacute;n&mdash; lo que define una relaci&oacute;n es la existencia de un canal abierto. La diferencia es que antes el canal se abr&iacute;a para construir una casa, y hoy, muchas veces, el canal es la &uacute;nica casa que habitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 07:41:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75985050-055f-4ab0-9dc1-4f216a7b3c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140879.jpg" width="1811" height="1019" alt="¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios y estudios muestran que la enfermedad femenina aumenta el riesgo de ruptura en las parejas heterosexuales y revela una profunda desigualdad con raíces estructurales en los cuidados a lo largo de los años</p><p class="subtitle">“No duermo más de dos horas seguidas”: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres</p></div><p class="article-text">
        Patricia llevaba seis a&ntilde;os con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un d&iacute;a, palp&aacute;ndose en la ducha, se encontr&oacute; un bulto en el pecho. Ah&iacute; comenz&oacute; un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en s&iacute;, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia estaba acostumbrada a ir sola al m&eacute;dico por cualquier cosa: una gripe, unas anginas, un dolor de espalda, una picadura, los virus corrientes, as&iacute; que asumi&oacute; que tambi&eacute;n atravesar&iacute;a esto por su cuenta. No se plante&oacute; exigir la compa&ntilde;&iacute;a de su novio. &ldquo;No le di importancia. De hecho, pens&eacute; que al pobre le estaba viniendo grande la situaci&oacute;n y no sab&iacute;a reaccionar&rdquo;, recuerda. En aquel momento, lo &uacute;nico verdaderamente urgente era su salud y su cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sin embargo, tampoco apareci&oacute; cuando la situaci&oacute;n dej&oacute; de ser ambigua, no se present&oacute; ni en las consultas decisivas ni en los momentos de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica. &ldquo;En la &uacute;ltima cita antes de la intervenci&oacute;n le pregunt&eacute; al m&eacute;dico si pod&iacute;a volver a casa conduciendo sola, porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a contar con &eacute;l&rdquo;, cuenta. Evidentemente no pod&iacute;a. Tuvo que llamar a su madre para que la llevara y la recogiera, ocult&aacute;ndole adem&aacute;s que hab&iacute;a atravesado todo el proceso pr&aacute;cticamente sola. &ldquo;No quer&iacute;a preocuparla&rdquo;, explica, aunque hoy reconoce que tambi&eacute;n intentaba no dejar en evidencia a su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l as&iacute;? Patricia no lo sabe, nunca le dio ninguna explicaci&oacute;n. S&iacute; es consciente, sin embargo, de que durante meses se esforz&oacute; por construir explicaciones y excusas que lo protegieran, como su incapacidad para gestionar la enfermedad o su bloqueo emocional. &ldquo;Cuando ya me recuper&eacute; y pude mirar atr&aacute;s con distancia, me dio pena de m&iacute; misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a &eacute;l en evidencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024473652742193166?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando Patricia cont&oacute; su historia en redes sociales, lo que m&aacute;s la impact&oacute; no fueron los mensajes de apoyo, sino la avalancha de relatos similares. Mujeres que ampliaron el hilo con experiencias propias. Una a la que su pareja dej&oacute; en el hospital tras una ces&aacute;rea, con un beb&eacute; reci&eacute;n nacido y una sonda; otra cuyo marido no acudi&oacute; a su operaci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama en estadio III; otra que relataba c&oacute;mo su mejor amiga tuvo que acudir sola al hospital para dar a luz a un beb&eacute; fallecido a los siete meses de embarazo, mientras su marido solo apareci&oacute; en el alta y con prisa porque ten&iacute;a el coche mal aparcado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muchas, el diagn&oacute;stico no solo implic&oacute; enfrentarse al miedo m&eacute;dico, sino tambi&eacute;n a una soledad inesperada en su relaci&oacute;n. &iquest;Se trata de an&eacute;cdotas aisladas o existe algo m&aacute;s profundo detr&aacute;s? Para Alba Ayala, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, la respuesta es indudablemente estructural. &ldquo;Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes&rdquo;, explica. Ellos tienden a asumir tareas puntuales o instrumentales &mdash;gestiones, reparaciones, acompa&ntilde;amientos ocasionales&mdash;, mientras que las mujeres dedican muchas m&aacute;s horas al cuidado continuo, dom&eacute;stico y personal de las personas dependientes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya me recuperé y pude mirar atrás con distancia, me dio pena de mí misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a él en evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de su estudio <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/los-nuevos-cuidadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuevos cuidadores</em></a> confirman esa asimetr&iacute;a. Las mujeres son mayor&iacute;a como cuidadoras principales en pr&aacute;cticamente todas las edades. Solo a partir de los 80 a&ntilde;os el n&uacute;mero de hombres cuidadores supera al de mujeres, y en ese caso suele tratarse de maridos que atienden a sus esposas muy mayores. &ldquo;Las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n pasan m&aacute;s tiempo con peor salud y mayor dependencia, lo que obliga a los hombres a asumir ese rol en edades avanzadas&rdquo;, se&ntilde;ala Ayala. En cambio, entre los 45 y los 60 a&ntilde;os &mdash;la franja en la que coinciden el cuidado de hijos y de padres&mdash; el peso recae casi exclusivamente en ellas: hijas, nueras, parejas. &ldquo;Eso indica que el cuidado familiar sigue siendo mayoritariamente femenino&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En la salud y en la enfermedad?</h2><p class="article-text">
        La idea rom&aacute;ntica de los votos matrimoniales, esos &ldquo;en la salud y en la enfermedad&rdquo; frente a altares y testigos, no siempre resiste la prueba de la realidad. Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jomf.13077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un amplio estudio europeo,</a><strong> </strong>que sigui&oacute; durante casi dos d&eacute;cadas a m&aacute;s de 25.000 parejas mayores de 50 a&ntilde;os encontr&oacute; que, cuando la esposa ten&iacute;a mala salud y el marido gozaba de buena, el riesgo de ruptura aumentaba alrededor de un 60% entre los 50 y<strong> </strong>los 64 a&ntilde;os. En cambio, si era &eacute;l quien enfermaba, la probabilidad de separaci&oacute;n no se incrementaba de forma significativa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Ayala</span>
                                        <span>—</span> investigadora del Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hablamos solo de enfermedades graves, sino de peque&ntilde;as dependencias f&iacute;sicas, como mala movilidad. Si una mujer tiene dificultades con las tareas cotidianas, su riesgo de divorcio aumenta, seg&uacute;n el citado estudio. Porque hay una diferencia importante entre sentirse demasiado enfermo para preparar la cena y necesitar que alguien te d&eacute; de comer. El mismo patr&oacute;n se observ&oacute; en la salud mental: las mujeres con depresi&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidades de divorciarse, mientras que los esposos con depresi&oacute;n no presentan el mismo aumento de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajos llegan a conclusiones parecidas. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4857885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uno basado en datos de m&aacute;s de 2.700 matrimonios de personas</a> mayores en Estados Unidos analiz&oacute; c&oacute;mo la aparici&oacute;n de enfermedades f&iacute;sicas graves influye en la estabilidad de la pareja, sufriendo ellas las rupturas m&aacute;s que ellos. O en el &aacute;mbito oncol&oacute;gico, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19645027/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio con pacientes de c&aacute;ncer y esclerosis m&uacute;ltiple</a> hall&oacute; que la tasa de separaciones se disparaba cuando la persona enferma era la mujer. Aproximadamente una de cada cinco parejas se romp&iacute;a, frente a menos de una de cada treinta cuando el enfermo era el hombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;A qu&eacute; se debe esta desigualdad?</h2><p class="article-text">
        Las explicaciones apuntan a una combinaci&oacute;n de factores sociales, por supuesto culturales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Las mujeres siguen asumiendo m&aacute;s tareas de cuidado y organizaci&oacute;n dom&eacute;stica; cuando ellas enferman, ese andamiaje invisible se desmorona. Adem&aacute;s, en muchas parejas persiste cierta dependencia econ&oacute;mica femenina y una menor red de apoyo para los hombres en roles de cuidador principal. No todos abandonan, por supuesto que no, pero estad&iacute;sticamente la enfermedad femenina tensiona m&aacute;s la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que se trate &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n generacional. &ldquo;Algunos estudios muestran c&oacute;mo las cohortes de mujeres m&aacute;s j&oacute;venes perciben menos el cuidado como una responsabilidad de la mujer, aunque los datos y la pr&aacute;ctica siguen mostrando c&oacute;mo el cuidado informal se encuentra todav&iacute;a altamente feminizado&rdquo;, describe Ayala. La brecha, en otras palabras, se ha reducido en el discurso, pero mucho menos en el tiempo, el esfuerzo y la responsabilidad reales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Desigualdad de género,Salud,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30457e86-620d-45de-a1a7-3d8609ead81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desarrollar una amistad con tu terapeuta, ir al mismo psicólogo que tus amigos, que el profesional te exprese sus posiciones ideológicas… en la relación terapéutica se pueden dar situaciones que desafían los límites necesarios para que el proceso funcione</p><p class="subtitle">Todo el día “gestionando emociones”: por qué no paramos de hablar como si estuviéramos en la consulta del psicólogo</p></div><p class="article-text">
        Entras a la consulta de tu psic&oacute;loga. Le cuentas algunos de tus secretos m&aacute;s &iacute;ntimos. Habl&aacute;is de tus problemas, probablemente lloras con ella. Puede ser una de las personas que mejor te conocen. Pero sales del despacho una hora despu&eacute;s y, hasta la siguiente cita, es alguien que no est&aacute; en tu vida. No te vas de ca&ntilde;as con ella, no te llama para contarte lo que ha hecho el fin de semana. No es tu amiga.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre una persona y su terapeuta puede llegar a ser muy estrecha dentro de la consulta, pero suele estar lejos de la amistad. Hay un porqu&eacute;. &ldquo;Los l&iacute;mites son importantes en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, afirma Paula, psic&oacute;loga especializada en perspectiva feminista y diversidad sexual y de g&eacute;nero. &ldquo;No puede haber una relaci&oacute;n personal entre terapeuta y consultante porque interfiere en el proceso terap&eacute;utico. Parte de por qu&eacute; funciona tiene que ver con que ese espacio es ajeno al resto de &aacute;mbitos de la vida de la persona&rdquo;, explica esta profesional que trabaja en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En su experiencia, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con cierta verg&uuml;enza, y esta emoci&oacute;n &ldquo;se mueve mucho a lo largo de todo el proceso, porque en &eacute;l vamos desvelando una parte de la persona que est&aacute; oculta para s&iacute;&rdquo;. Por eso, &ldquo;poder en ese espacio hablar de lo m&aacute;s &iacute;ntimo requiere de ese anonimato, de crear un espacio ajeno al resto de la vida en el que la persona puede quitarse la m&aacute;scara&rdquo;. No solo considera que no se pueden dar relaciones de amistad: dice que incluso coincidir con tu terapeuta en entornos sociales, como por ejemplo tomar algo en un bar porque ten&eacute;is un conocido en com&uacute;n, puede ser negativo para el proceso terap&eacute;utico. &ldquo;Ni espacios informales, ni de ocio, ni personales, ni mucho menos relaciones sexoafectivas&rdquo;, defiende esta psic&oacute;loga, aunque matiza: &ldquo;Hay personas que necesitan m&aacute;s distancia y personas que pueden manejar sin mucho malestar y sin que interfiera mucho en el proceso terap&eacute;utico una mayor cercan&iacute;a, pero hablo de coincidir en un espacio o tener una persona en com&uacute;n, nunca de relaciones personales como tal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maitane Llanos, psic&oacute;loga en Bilbao, tiene una visi&oacute;n similar. Sit&uacute;a el v&iacute;nculo entre terapeuta y paciente en lo que en la profesi&oacute;n denominan &ldquo;encuadre&rdquo;, que define como &ldquo;todo aquello que se va a mantener dentro de la terapia y no va a salir de ah&iacute;&rdquo;. Incluye en &eacute;l los roles que mantienen una persona y la otra, pero tambi&eacute;n el espacio f&iacute;sico y el objetivo de la consulta: &ldquo;T&uacute; vas a tratar ciertos temas personales y, si empiezas a hablar de otros que no tienen que ver, se diluye esa relaci&oacute;n&rdquo;, explica. Para ella, ni siquiera despu&eacute;s de que haya acabado un proceso terap&eacute;utico es buena idea desarrollar una amistad con un antiguo paciente porque ser&iacute;a una relaci&oacute;n desigual: &ldquo;Una vez terminadas las sesiones, te lo puedes encontrar en la calle y hablar cinco minutos, pero mantener una amistad no lo veo posible. Como terapeuta tienes que gestionar muchas situaciones muy delicadas para la otra persona, y eso te pone en una posici&oacute;n de poder frente a la de la paciente, que es de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se evite generar una relaci&oacute;n personal, a veces pueden surgir encuentros inesperados entre psic&oacute;logo y paciente. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer en esos casos? &ldquo;Si coincido fuera del espacio terap&eacute;utico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Paula. Pero a&ntilde;ade que depende del contexto: en espacios m&aacute;s grandes en los que no tiene por qu&eacute; haber interacci&oacute;n entre las dos personas, como una manifestaci&oacute;n o la presentaci&oacute;n de un libro, s&iacute; pueden coincidir. Para ella, en cualquier caso, cuando se dan ese tipo de contactos tambi&eacute;n es importante hablarlo despu&eacute;s en consulta &ldquo;para que, si se le ha movido algo a la persona, se pueda traer al espacio terap&eacute;utico y limpiar el v&iacute;nculo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si coincido fuera del espacio terapéutico, en un entorno social, hay veces que me voy. Entiendo que soy yo la que tiene que retirarse porque como profesional tengo una responsabilidad de salvaguardar esa relación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Llanos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maitane Llanos explica que, cuando se encuentra con un paciente en un entorno social, espera a que sea &eacute;l quien decida si quiere saludarla o no, ya que &ldquo;no sabes si esa persona quiere que se sepa que va a terapia o no&rdquo;. &ldquo;Si decide no hacerlo, sigues con lo tuyo y no pasa nada. Y si se acerca y se pone a hablar contigo como si fuera una sesi&oacute;n de terapia, es importante decirle: &lsquo;oye, podemos hablar esto el pr&oacute;ximo d&iacute;a&rsquo;. La gente lo suele entender bastante bien&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ella ha llegado a abandonar una discoteca por coincidir con un paciente: &ldquo;Entend&iacute; que el espacio de fiesta igual no es el adecuado para que te vean a ti siendo la psic&oacute;loga&rdquo;. En otra ocasi&oacute;n, se encontr&oacute; en una cena a una persona teniendo una discusi&oacute;n con su pareja: &ldquo;En ese momento decid&iacute; no saludar, irme directamente y luego comprobar si en la siguiente sesi&oacute;n quiso contarme esa situaci&oacute;n o no&rdquo;. Aunque se ha marchado de espacios por este motivo, esta psic&oacute;loga de Bizkaia tambi&eacute;n reflexiona sobre el derecho de los profesionales a estar en determinados espacios en su tiempo de ocio personal: &ldquo;Si has pagado por estar en una piscina porque te gusta entrenar y te encuentras a un paciente, tampoco es justo para ti tener que irte de ese espacio&rdquo;, ejemplifica. Se&ntilde;ala que<strong> </strong>&ldquo;te mueves en una l&iacute;nea muy delicada que es muy f&aacute;cil traspasar, pero en todo momento tienes que tener en cuenta qu&eacute; ocurre si te quedas, qu&eacute; ocurre si te vas y en qu&eacute; momento dejas de ser psic&oacute;loga y empiezas a ser persona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el psic&oacute;logo se convierte en tu amigo</h2><p class="article-text">
        En ocasiones, aunque alguien sea consciente de que la distancia con su psic&oacute;loga es necesaria, en algunos momentos puede echar en falta m&aacute;s cercan&iacute;a fuera de la consulta. Marta, de 34 a&ntilde;os, estuvo cuatro en terapia con una profesional a la que describe como &ldquo;muy cercana y cari&ntilde;osa&rdquo; dentro del despacho. Tiempo despu&eacute;s de recibir el alta, se acord&oacute; de ella y decidi&oacute; escribirle un email para felicitarle las navidades, agradecerle su trabajo y transmitirle buenos deseos. La profesional nunca le contest&oacute;. &ldquo;Puede ser que no me respondiera porque no lo viera, pero yo lo interpret&eacute; como su manera de marcar distancia&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces es dif&iacute;cil ubicar c&oacute;mo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida m&aacute;s all&aacute; de las sesiones. Cuesta procesarlo&rdquo;, reflexiona Marta. Pero tambi&eacute;n concede que &ldquo;tal vez sea lo mejor para no generar confusiones ni abrir una conversaci&oacute;n que no sabes d&oacute;nde te va a llevar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es difícil ubicar cómo alguien que para ti es tan importante, que sabe tanto de ti, incluso cosas sobre las que no te abres con nadie, no es una persona que forme parte de tu vida más allá de las sesiones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quienes directamente mantienen una relaci&oacute;n menos ortodoxa con sus terapeutas. Lola tiene 38 a&ntilde;os y ha pasado por diferentes profesionales de la psicolog&iacute;a en distintos momentos de su vida. Con el actual, que la atiende desde hace cuatro a&ntilde;os, ha desarrollado una amistad. &ldquo;Desde el principio me gust&oacute; mucho que era una relaci&oacute;n muy distinta a la que yo hab&iacute;a tenido con los otros psic&oacute;logos, era mucho m&aacute;s cercano. Es de mi edad y por eso hab&iacute;a muchas cosas que no le ten&iacute;a que explicar. Ten&iacute;amos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales&rdquo;, relata. Ella es artista y en un momento dado decidi&oacute; invitar a su terapeuta a una exposici&oacute;n para la que &eacute;l le hab&iacute;a apoyado. Desde entonces han seguido vi&eacute;ndose fuera de la consulta de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        Lola sostiene que ese v&iacute;nculo no es un obst&aacute;culo para su proceso terap&eacute;utico, sino que incluso lo favorece: &ldquo;A la hora de abrirme y contar ciertas cosas, saber que tengo delante a la persona que tengo me lo facilita. Es como si, con mi mejor amigo, de repente s&eacute; que los consejos que me da son buenos porque me los est&aacute; dando mi psic&oacute;logo&rdquo;. Tambi&eacute;n valora que, con la confianza que tienen, aunque le est&eacute; contando un suceso traum&aacute;tico lo puede hacer &ldquo;casi de risas&rdquo;. &ldquo;No es como ir a terapia y que la propia terapia sea un drama: es un momento superagradable con un colega&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hablan de la peculiaridad de su relaci&oacute;n. &ldquo;Su opini&oacute;n es que cada persona necesita un tipo de terapia distinta. A algunas les viene mejor un trato m&aacute;s as&eacute;ptico y otras, como yo, necesitamos un entorno seguro de cari&ntilde;o y comprensi&oacute;n y saber que es una persona muy compatible contigo&rdquo;, traslada Lola. Dice que tambi&eacute;n bromean sobre su relaci&oacute;n y con la posibilidad de irse de ca&ntilde;as juntos tranquilamente en el futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el principio me gustó mucho que era una relación muy distinta a la que yo había tenido con los otros psicólogos, era mucho más cercano. Es de mi edad y por eso había muchas cosas que no le tenía que explicar. Teníamos mucho colegueo, dentro de que las sesiones eran bastante profesionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lola</span>
                                        <span>—</span> paciente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de v&iacute;nculos desaf&iacute;an los l&iacute;mites de la &eacute;tica profesional. Francisco Conesa, miembro de la Comisi&oacute;n Deontol&oacute;gica del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de la Comunitat Valenciana, explica: &ldquo;Todos los psic&oacute;logos y psic&oacute;logas estamos sujetos a unas normas de conducta profesional, que marca el c&oacute;digo deontol&oacute;gico. Hay muchos matices, pero en l&iacute;neas generales viene a decir que no nos tenemos que prestar a situaciones o roles que puedan confundir al paciente. Ah&iacute; es donde podr&iacute;a caber el establecimiento de alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n personal m&aacute;s all&aacute; de la terap&eacute;utica&rdquo;. Entre los motivos est&aacute; la &ldquo;relaci&oacute;n asim&eacute;trica&rdquo; que se da entre las dos personas: &ldquo;Como terapeutas partimos de una situaci&oacute;n de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relaci&oacute;n de igual a igual&rdquo;, como deber&iacute;an ser las amistades o las relaciones de pareja o sexuales, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Conesa a&ntilde;ade que los profesionales cuentan con informaci&oacute;n que han recibido en terapia que podr&iacute;an utilizar despu&eacute;s en el contexto personal. Apunta que, cuando el psic&oacute;logo permite que se desarrolle una amistad, &ldquo;antepone una especie de necesidad personal suya a los intereses de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;a veces es muy difusa la l&iacute;nea entre lo que es estrictamente terap&eacute;utico y lo que puede ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Seg&uacute;n explica, es el profesional quien tiene la responsabilidad de detectar las se&ntilde;ales de alerta de que la relaci&oacute;n se est&aacute; saliendo del marco terap&eacute;utico y poner l&iacute;mites: &ldquo;Aclarar cu&aacute;l es el papel del terapeuta, en qu&eacute; consiste la relaci&oacute;n y en qu&eacute; contexto y espacio se da, o bien dar por finalizadas las sesiones y dar traslado a otro profesional porque ya se ha contaminado la relaci&oacute;n terap&eacute;utica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Tener una amiga en com&uacute;n con tu terapeuta </h2><p class="article-text">
        Aunque no se desarrolle una amistad, hay otras situaciones que tambi&eacute;n pueden desafiar los l&iacute;mites de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica. Alba, de 33 a&ntilde;os, ha pasado por terapia en diferentes momentos de su vida. La &uacute;ltima vez que lo necesit&oacute;, le pidi&oacute; a una de sus mejores amigas, que es psic&oacute;loga, que le recomendase a alguien. Ella le dio el nombre de otra profesional con la que ha trabajado y Alba se puso en sus manos. Pero saber que tienen una tercera persona en com&uacute;n le coh&iacute;be a veces a la hora de hablar en consulta. &ldquo;Aunque soy muy consciente de que las dos son muy profesionales y de que lo que yo diga jam&aacute;s va a salir de terapia, y aunque no suelo hablar mucho de mi amiga, cuando alguna vez ha salido, inconscientemente soy m&aacute;s comedida. Me sale un: &lsquo;uy, que est&aacute;s hablando de ella, un poco de alerta&rsquo;&rdquo;, reconoce. Cree que, si tuviera que hablar m&aacute;s de ella en terapia, le afectar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Paula, que haya una persona conocida en com&uacute;n entre terapeuta y paciente puede ser un problema o no seg&uacute;n el caso. &ldquo;Depende de la relaci&oacute;n terap&eacute;utica y de lo que se le mueva a la persona consultante. Hay quienes te pueden decir &lsquo;yo estoy bien con esto&rsquo; y hay a quienes les cuesta m&aacute;s la confianza. Tambi&eacute;n depende del momento del proceso terap&eacute;utico: no es lo mismo cuando se est&aacute; iniciando y el v&iacute;nculo todav&iacute;a no est&aacute; construido que cuando llevas ya un proceso largo y hay un v&iacute;nculo fuerte&rdquo;, reflexiona. Pone en valor la importancia de asegurar la confidencialidad para que la persona tenga la tranquilidad de que el espacio terap&eacute;utico es seguro para ella. Y cuando no lo sea, recomienda derivarla a otro profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como terapeutas partimos de una situación de superioridad, porque una persona busca nuestros conocimientos, busca un experto. No es una relación de igual a igual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Conesa</span>
                                        <span>—</span>  miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro l&iacute;mite que se da en la relaci&oacute;n terap&eacute;utica tiene que ver con cu&aacute;nto revelan los psic&oacute;logos sobre s&iacute; mismos. Carlos, un joven de 32 a&ntilde;os que ha pasado por dos terapias diferentes a lo largo de su vida, experiment&oacute; en la primera de ellas las implicaciones que puede tener esa frontera. Cree que, durante los primeros a&ntilde;os, la profesional que le atendi&oacute; le ayud&oacute; mucho a trabajar su ansiedad. Pero, a medida que cogieron confianza, la psic&oacute;loga empez&oacute; a introducir en la terapia ejemplos sobre su propia vida e incluso a manifestar sus posiciones ideol&oacute;gicas: &ldquo;Me hablaba de que ella era cat&oacute;lica. O a lo mejor yo mencionaba el poliamor o alguna otra cosa y me dec&iacute;a que ella era mon&oacute;gama y heterosexual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de manifestaciones le generaron distancia con su terapeuta. &ldquo;Me llevaban a pensar que podr&iacute;a tener una ideolog&iacute;a concreta, aunque no tiene por qu&eacute;, y me hicieron no conectar tanto con ella&rdquo;, recuerda. Y explica el motivo: &ldquo;A m&iacute; me ha hecho much&iacute;simo da&ntilde;o la religi&oacute;n cat&oacute;lica: la culpa cristiana me la he llevado yo a todas partes y me ha metido mucha mierda en la cabeza. Entonces es algo que me chirr&iacute;a y me duele&rdquo;. Acab&oacute; cambiando de psic&oacute;loga para optar por una especializada en personas LGTBI y con &ldquo;una mirada m&aacute;s abierta hacia las relaciones&rdquo;. &ldquo;Not&eacute; un mont&oacute;n el cambio, he mejorado much&iacute;simo con ella&rdquo;, valora sobre una profesional que le ha contado &ldquo;muy pocas cosas personales, en comparaci&oacute;n con la anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paula, como psic&oacute;loga, solo ve sentido a las revelaciones que puedan hacer las profesionales sobre s&iacute; mismas si tienen un fin terap&eacute;utico: &ldquo;Si estoy trabajando con una persona la lesbofobia o la bifobia interiorizada y tiene sentido en ese contexto que yo me nombre como una persona bibollera, lo voy a hacer&rdquo;. Pero alerta del riesgo de ponerse demasiado &ldquo;en el centro de un espacio que es fundamentalmente para la otra persona&rdquo;. Tambi&eacute;n advierte de la autoridad e influencia que el terapeuta tiene sobre su paciente, por lo que &ldquo;por responsabilidad es importante no desvelar opiniones pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Tenemos opiniones, pero cuanto menos de lo nuestro est&eacute; en el v&iacute;nculo, m&aacute;s limpio va a ser&rdquo;, defiende.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las particularidades de cada situaci&oacute;n y de las necesidades de cada paciente, los tres profesionales que participan en este reportaje coinciden en la importancia de mantener la relaci&oacute;n terap&eacute;utica dentro de unos l&iacute;mites. Facilitan que las sesiones cumplan con su objetivo: ayudar a la persona.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Los nombres de Marta, Lola, Alba y Carlos son ficticios porque prefieren no revelar su identidad real.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerte-amiga-psicologo-compartirlo-entorno-limites-relacion-terapeuta_1_13130520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 20:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerte amiga de tu psicólogo o compartirlo con tu entorno: ¿dónde están los límites en la relación con tu terapeuta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuarto-propio/no-romance-sorpresa-mujer-enrolla-hombre-joven_132_13125332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a1e4bd8-eb25-4dfa-a861-69f3a3a1b6ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada semana, Ana Requena te envía el boletín 'Cuarto Propio' en el que desarrolla temas de actualidad con una mirada feminista, recopila noticias sobre igualdad y género, y lanza recomendaciones
</p><p class="subtitle">Suscríbete - Si quieres recibir 'Cuarto Propio' cada semana en tu correo electrónico solo tienes que suscribirte de forma gratuita en este enlace</p></div><p class="article-text">
        Hola, 
    </p><p class="article-text">
        Hayas hecho un plan u otro en Semana Santa estoy segura de que tambi&eacute;n has seguido el&nbsp;<em>hype</em>&nbsp;del momento: la relaci&oacute;n entre la actriz Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n y el actor Maxi Iglesias. Alg&uacute;n titular hablaba de &ldquo;romance sorpresa&rdquo;, pero fuera cual fuera el t&iacute;tulo elegido, las noticias que hablaban de su relaci&oacute;n rezumaban cierto estupor, la sensaci&oacute;n de estar hablando de algo extraordinario. Y no, no creo que sea porque se trata de un &ldquo;romance sorpresa&rdquo; (&iquest;hay alg&uacute;n romance que, de cierta manera, no sea sorpresa?), sino por algo bien distinto: se trata de una mujer de m&aacute;s de 50 que se enrolla con un hombre joven.
    </p><p class="article-text">
        No estamos acostumbradas, esa es la verdad. La historia suele ser la contraria, la de un hombre que tiende a establecer relaciones rom&aacute;nticas con mujeres j&oacute;venes, no algo m&aacute;s j&oacute;venes que &eacute;l, sino significativamente m&aacute;s j&oacute;venes. Aqu&iacute;, intuyo, vendr&aacute;n los comentarios de siempre: que es algo que puede pasar, que no tiene por qu&eacute; haber nada malo... Pero lo que se&ntilde;alamos es el patr&oacute;n: &iquest;por qu&eacute; es este esquema el que se repite machaconamente en nuestra sociedad?, &iquest;c&oacute;mo es posible que no suceda a la inversa con la misma frecuencia?
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute; donde buscamos razones que van m&aacute;s all&aacute; de las historias personales de cada cual, razones que nos atraviesan a todas y todos. Por ejemplo, la devaluaci&oacute;n de las mujeres conforme cumplimos a&ntilde;os. El atractivo femenino asociado a la belleza y al cuerpo de una etapa vital concreta; el atractivo masculino ligado no a la fachada sino a la experiencia o la madurez. La necesidad de muchos hombres de 'controlar' a sus parejas, de sentirse, de alguna forma, por encima, con su ego protegido por la inexperiencia y la ausencia de recursos de la otra.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/interesante-machismo-borra-mapa-deseable-despues-menopausia_132_12868860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Aqu&iacute; te recomiendo este texto</strong></a>&nbsp;de Mar&iacute;a Acaso sobre c&oacute;mo el patriarcado tiende a borrar del mapa del deseo a las mujeres despu&eacute;s de la menopausia.
    </p><p class="article-text">
        Y traigo tambi&eacute;n un c&oacute;mic bien interesante,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/liv-stroemquist-amor-amenaza-capitalismo_128_8521354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>'No siento nada', de Liv Str&ouml;mquist</strong></a>, en el que la autora sueca mezcla cultura popular con filosof&iacute;a para trazar una imagen del panorama amoroso actual. El actor Leonardo DiCaprio es uno de los protagonistas y lo es porque, ya con 50 a&ntilde;os, no se le conocen parejas de m&aacute;s de 25. Los memes se han multiplicado: cuando cumples 26 dejas de estar en el radar DiCaprio, es una de las bromas. El actor es el bucle de ese patr&oacute;n social: un hombre que crece y madura pero que busca relaciones que no acompa&ntilde;an ese crecimiento y que, de hecho, abandona cuando superan cierto l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando sucede lo contrario, nos sorprendemos. La historia de Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n (56) con Maxi Iglesias (35) nos recuerda que una madurita puede, obviamente, gustar a hombres no solo m&aacute;s j&oacute;venes, sino significativamente m&aacute;s j&oacute;venes que ella. Las reacciones, eso s&iacute;, nos dan idea de hasta qu&eacute; punto ese imaginario del deseo&nbsp;sigue tan atravesado por prejuicios de g&eacute;nero. Porque no solo hay estupor, en muchas ocasiones hay rechazo, cr&iacute;tica disfrazada de sorna, dudas sobre la verdadera naturaleza de esa relaci&oacute;n. Mientras que cuando es a la inversa hay cierta normalizaci&oacute;n, nadie parece tener que cuestionarse nada.
    </p><p class="article-text">
        El cambio, ahora, es que Leonardo DiCaprio empieza a parecer pat&eacute;tico. Nos lo parece a muchas, y tambi&eacute;n empieza a parec&eacute;rselo a algunos.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=69Xx-yDCF-s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En esta entrevista</strong></a>&nbsp;con Moderna de Pueblo, el humorista Ernesto Sevilla hac&iacute;a&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/reel/DVdSIZfDfPY/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>unas declaraciones</strong></a>&nbsp;que no tendr&iacute;an por qu&eacute; haber llamado la atenci&oacute;n pero que lo han hecho: &ldquo;Nunca me ir&iacute;a con chicas j&oacute;venes, me parece un poco rid&iacute;culo. A m&iacute; me encantan las mujeres de mi edad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Te puede interesar</h2><p class="article-text">
        El Gobierno avanza en el proyecto para blindar el aborto en la Constituci&oacute;n. Env&iacute;a el texto al Congreso, donde conseguir la mayor&iacute;a para que se apruebe ser&aacute; complicado. Te contamos&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-envia-congreso-reforma-incluir-aborto-constitucion-prestacion-riesgo_1_13123054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>aqu&iacute;</strong></a>&nbsp;c&oacute;mo es ese texto y en qu&eacute; momento est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente se ha hablado y escrito mucho sobre la amistad, especialmente sobre la amistad femenina. Las amigas como lugar de seguridad, como relaci&oacute;n significativa...&nbsp;<a href="https://revistasupernova.com/nota/mis-amigas-no-me-salvan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Este texto</strong></a>&nbsp;de la escritora Elvira Navarro le da la vuelta a la ret&oacute;rica actual: &iquest;y si estamos pidi&eacute;ndole demasiado a la amistad?, &iquest;y si estamos esencializando a las amigas?, &iquest;y si el romanticismo que le hemos intentado quitar a la pareja se lo estamos poniendo a la amiga? Le har&iacute;a&nbsp;algunos&nbsp;apuntes al texto, pero me parece una reflexi&oacute;n distinta y necesaria tambi&eacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al consultorio de Andrea Gumes en nuestra secci&oacute;n era lleg&oacute; una pregunta que me parece habla del estado de comparaci&oacute;n permanente que propician las redes sociales y que genera ansiedades y emociones bien jodidas: &ldquo;No paro de compararme con los cuerpos, las caras y los maquillajes que veo en redes, &iquest;c&oacute;mo salgo del bucle?&rdquo;.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ella responde.</strong></a>
    </p><h2 class="article-text">Para terminar</h2><p class="article-text">
        Un 5 de abril pero de 1988 sal&iacute;a el primer disco de la cantautora&nbsp;Tracy Chapman, que estaba lleno de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=AIOAlaACuv4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>canciones preciosas</strong></a>. Una era&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q2wneBVssPc&amp;list=RDQ2wneBVssPc&amp;start_radio=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Talking about a revolution</strong></a>, un himno contra la desigualdad que, por ejemplo, Bernie Sanders utiliz&oacute; en su campa&ntilde;a en EEUU.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; me despido&nbsp;&#128536;
    </p><p class="article-text">
        Ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuarto-propio/no-romance-sorpresa-mujer-enrolla-hombre-joven_132_13125332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 06:23:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es un romance sorpresa, es una mujer que se enrolla con un hombre más joven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Amor,Relaciones,Música,Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrea García-Santesmases: "Esta ola neoconservadora tiene mucho de heteropesimismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/andrea-garcia-santesmases-ola-neoconservadora-heteropesimismo_128_13084485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42e4bcb4-31a6-405e-9fe9-113c198673c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrea García-Santesmases: &quot;Esta ola neoconservadora tiene mucho de heteropesimismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'Un nuevo contrato sexual. Placer y poder en la industria del deseo femenino', la investigadora indaga sobre hasta qué punto el auge de bienes y servicios sexuales para mujeres supone un avance en la liberación sexual o es solo un escaparate de marketing y ventas que no transforma las dinámicas de género</p><p class="subtitle">Entrevista - Paulita Pappel: “El porno no va a matar al patriarcado pero tiene potencial para hacerlo”
</p></div><p class="article-text">
        Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que empezara la llamada liberaci&oacute;n sexual, &iquest;en qu&eacute; punto estamos?, &iquest;hemos conseguido transformar los roles de g&eacute;nero?, &iquest;han cambiado los estereotipos que atenazaban la vida sexual de mujeres y hombres? La investigadora Andrea Garc&iacute;a-Santesmases se hace estas preguntas en <em>Un nuevo contrato sexual. Placer y poder en la industria del deseo femenino </em>(Ariel), un libro que indaga sobre hasta qu&eacute; punto la era del Satisfyer y el auge de bienes y servicios sexuales para mujeres supone un avance en esa liberaci&oacute;n sexual o es solo un escaparate de <em>marketing</em> y ventas que no transforma el fondo del asunto. &ldquo;El campo de los servicios er&oacute;ticos me permit&iacute;a hacer una pregunta: qu&eacute; ocurre con el g&eacute;nero y las relaciones sexuales cuando cambias algo que parece vertebral, en este caso la premisa de que es el hombre el que busca, incita&rdquo;, explica la autora, que para su investigaci&oacute;n entrevist&oacute; a gigol&oacute;s y a personas que se dedican a dise&ntilde;ar o vender productos y servicios er&oacute;ticos para mujeres, desde espect&aacute;culos a p&aacute;ginas web de contactos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, las mujeres han reclamado su papel como sujetos sexuales y no solo como objetos. &iquest;Podemos decir que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el mercado ha detectado esa demanda y ha convertido a las mujeres en consumidoras de un mercado er&oacute;tico que se ha ampliado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El papel de consumidora se ha planteado como algo que autom&aacute;ticamente conlleva el empoderamiento femenino, o el empoderamiento de las mujeres se ha entendido como algo que tiene que ver con el consumo, como algo que el mercado ha sabido cooptar. Hay una reivindicaci&oacute;n en torno a la sexualidad que viene del feminismo: sin los feminismos no existir&iacute;a la posibilidad de hablar de sexualidad femenina, de deseo, de placer. Pero creo que gran parte de esa reivindicaci&oacute;n ha sido cooptada por una industria, que es lo que yo denomino la industria del deseo femenino, que lo que hace es estandarizar y mercantilizar esas demandas y convertirlas en bienes y productos que intentan ampliar un mercado que no ha parado de crecer. &iquest;C&oacute;mo se ha logrado que el principal p&uacute;blico consumidor de juguetes sexuales sea el femenino? Con varios procesos que son an&aacute;logos. Por un lado, hay un proceso de higienizaci&oacute;n. Se hacen espacios m&aacute;s iluminados, m&aacute;s seguros, m&aacute;s agradables, m&aacute;s amables. Acord&eacute;monos c&oacute;mo eran hace 20 a&ntilde;os los sexshop, tiendas oscuras y cutres, poco que ver con los de ahora, que casi parecen un Zara Home y con gente maj&iacute;sima que te lo explica todo como si fuera la Thermomix que te compras. Lo mismo con los colores y dise&ntilde;os ergon&oacute;micos de los juguetes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;tiene eso algo de malo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No digo que esto sea necesariamente malo, pero s&iacute; que seamos cuidadosas en pensar todo esto como empoderamiento, porque hay continuamente una cosa en relaci&oacute;n a la sexualidad y el consumo que tambi&eacute;n se vuelve prescriptiva. Ya no solo es que tengas la opci&oacute;n de tal cosa, sino que esa opci&oacute;n se vuelve norma. Es decir, para ser una mujer empoderada tienes que ser una mujer sexualmente activa que a su vez tiene que consumir una serie de cosas. No es tan f&aacute;cil llegar al mercado afectivo-sexual, se requieren toda una serie de tecnolog&iacute;as de g&eacute;nero para hacer el cuerpo deseable, tecnolog&iacute;as que son muy violentas que tienen que ver con la delgadez, con la gordofobia, el racismo...
    </p><p class="article-text">
        <strong>La liberaci&oacute;n sexual nos ha llevado a posiciones y conversaciones necesarias, pero en el libro alerta sobre c&oacute;mo ciertos posicionamientos postfeministas est&aacute;n generalizando la idea de que lo que una hace o que lo que a una le pasa es &uacute;nicamente fruto de su esfuerzo, de sus ideas y de su lugar en el mundo, ignorando la sociedad y el marco en el que vivimos, &iquest;qu&eacute; efecto tiene eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido conversaciones necesarias que forman parte de la liberaci&oacute;n sexual, solo que despu&eacute;s se han mezclado con otros factores, como el mercado, o son posicionamientos postfeministas que de alguna manera defienden o asumen que la igualdad existe o que al existir una igualdad formal ya vivimos en igualdad y que, por tanto, todo es una cuesti&oacute;n de lo que cada uno haga y permita. La liberaci&oacute;n sexual ha sido imprescindible y hay que agradecerla much&iacute;simo. Lo que me preocupa es c&oacute;mo estas derivas postfeministas nos dicen que cada una haga lo que quiera porque ya somos iguales y ni mucho menos somos inferiores a un hombre. Es la tesis de que ya no es necesaria la reflexi&oacute;n feminista y mucho menos en el &aacute;mbito de la sexualidad. Esta idea de liberaci&oacute;n sexual postfeminista es enormemente neoliberal. Es una idea en la que no hay estructura social, donde no hay imaginarios, donde hay un rango de actuaci&oacute;n ilimitado, donde querer es poder, donde una puede ser emprendedora sexual de una misma y lo que tienes que hacer es esforzarte lo m&aacute;ximo posible, tener los productos a tu alcance, las modificaciones corporales que consideres y ah&iacute; lograr&aacute;s el &eacute;xito sexual, que tiene mucho que ver tambi&eacute;n con el &eacute;xito en general. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una dicotomía: tienes que ser eternamente joven, deseable y bella, pero que no parezca que lo intentas mucho y que no se note cuando lo intentas porque eso es patético. Eso me recuerda un poco a la dicotomía de tienes que follar mucho, con cuantos más mejor, pero al mismo tiempo no seas tonta porque cualquier tipo te puede violar en cualquier momento, pero al mismo tiempo vete a Tinder, pero manda ubicación en tiempo real</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hablando de esas tecnolog&iacute;as para ser deseable y llegar al mercado sexual, &iquest;tienen fin?, &iquest;son una trampa, en el sentido de que da igual lo que haga una mujer porque siempre lo har&aacute; mal o ser&aacute; insuficiente? En el libro habla de Madonna como ejemplo de una mujer m&aacute;s mayor que ha hecho uso de ciertas tecnolog&iacute;as para mantenerse joven pero que tambi&eacute;n es criticada por ello, y no ha sido la &uacute;nica a la que eso le ha sucedido...</strong>
    </p><p class="article-text">
        La vejez ya se empieza a considerar algo que no procede demasiado a menos que te mantengas eternamente joven. Es una dicotom&iacute;a: tienes que ser eternamente joven, deseable y bella, pero que no parezca que lo intentas mucho y que no se note cuando lo intentas porque eso es pat&eacute;tico. Eso me recuerda un poco a la dicotom&iacute;a de tienes que follar mucho, con cuantos m&aacute;s mejor, pero al mismo tiempo no seas tonta porque cualquier tipo te puede violar en cualquier momento, pero al mismo tiempo vete a Tinder, pero manda ubicaci&oacute;n en tiempo real. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La violencia sexual, el temor a esa violencia, est&aacute; muy presente en el libro, en las historias que aparecen, &iquest;es imposible para las mujeres pensar en el sexo o en el placer sin pensar en la violencia sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental haber visibilizado la violencia sexual, pero existen dos mensajes contradictorios. Para las chicas m&aacute;s j&oacute;venes, la sexualidad es un terreno prescriptivo de exploraci&oacute;n. Lo analiza, por ejemplo, la soci&oacute;loga Lisa Wade, que indaga en la cultura sexual en los campus estadounidenses y explica c&oacute;mo los que vienen de entornos conservadores, religiosos, rurales, de familias muy cerradas sienten en el primer mes que tienen que perder la virginidad, porque, si no, no van a tener una vida universitaria exitosa. La felicidad de la vida universitaria pasa por la relaci&oacute;n sexual y empieza a generarse una ansiedad en las primeras semanas de clase. Y, al mismo tiempo, cada vez m&aacute;s en los campus estadounidenses existe una visibilizaci&oacute;n de la violencia sexual. Entonces, &iquest;c&oacute;mo vivir y expresar el deseo en esa dicotom&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro cuenta c&oacute;mo el 'peligro' est&aacute; presente tambi&eacute;n para quienes dise&ntilde;an o comercializan este tipo de servicios, desde apps de citas hasta shows...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue una de las cosas que m&aacute;s me interesaba analizar, porque todos estos servicios o bienes se venden siempre desde una l&oacute;gica festiva, de mujeres que se lo est&aacute;n pasando muy bien, pero los proveedores son muy conscientes, y no porque tengan una perspectiva feminista, de que una de las principales dificultades que tienen para lograr p&uacute;blico femenino es la posibilidad de la violencia. Cuando hablas con los coordinadores de webs o con los que llevan un sitio de estriptis sobre c&oacute;mo eligen a los chicos siempre est&aacute; la tensi&oacute;n entre que tienen que ser hombres protot&iacute;picos, no solo en sentido f&iacute;sico, sino de <em>performance</em> de g&eacute;nero (con labia, seductores, graciosos), que se acerquen, pero que no se pasen. La tensi&oacute;n con el l&iacute;mite entre que las mujeres se lo pasen muy bien y que de repente pueda ser violento o inc&oacute;modo. Esos l&iacute;mites son interesantes porque tienen que ver con continuamente pensar que el cuerpo vulnerable es femenino y en ese pensarlo, tambi&eacute;n se vuelve el cuerpo vulnerable todo el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        De lo que m&aacute;s me sorprendi&oacute; en la investigaci&oacute;n es que el miedo no cambia de bando, aun en estos servicios que se plantean que la mujer es la que tiene el poder porque demanda y consume y el hombre es el que puede ser objetivizado, precarizado o denigrado. Puede haber l&oacute;gicas simb&oacute;licas de objetivizaci&oacute;n, pero desde luego no hay l&oacute;gicas materiales de dominaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De lo que más me sorprendió en la investigación es que el miedo no cambia de bando, aun en estos servicios que se plantean que la mujer es la que tiene el poder porque demanda y consume y el hombre es el que puede ser objetualizado, precarizado o denigrado. Puede haber lógicas simbólicas de objetualización, pero desde luego no hay lógicas materiales de dominación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&Uacute;ltimamente se habla mucho de heteropesimismo, un t&eacute;rmino que se ha acu&ntilde;ado para referirse a una sensaci&oacute;n colectiva de una parte de la poblaci&oacute;n femenina heterosexual de decepci&oacute;n y desgaste por la dificultad de encontrar relaciones con hombres que satisfagan unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos. &iquest;Qu&eacute; tiene que ver el heteropesimismo con los hallazgos de su investigaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi tesis ser&iacute;a un poco que este consumo o esta demanda de bienes y servicios tiene m&aacute;s que ver con el pesimismo que con el empoderamiento. Aunque estos servicios se plantean para una mujer empoderada, para una mujer que sabe lo que quiere, que puede hacer lo mismo que un hombre, que se ha desembarazado de los prejuicios morales, que tiene recursos econ&oacute;micos propios, que invierte en s&iacute; misma y en su placer, hay muy poca investigaci&oacute;n sobre este tema. Una hecha por la antrop&oacute;loga Akiko Takeyamauna observ&oacute; clubes para mujeres en Tokio, donde hay chicos j&oacute;venes que adulan y seducen a las mujeres y ellas pagan las copas, que son car&iacute;simas y que son por lo que ellos facturan. Luego, en ocasiones, establecen relaciones afectivas y sexuales fuera del local, pero all&iacute; lo que ocurre es este formato cita donde adem&aacute;s intentan fidelizar a las clientas. Las copas son m&aacute;s caras en d&iacute;as como San Valent&iacute;n o en sus cumplea&ntilde;os. La investigadora dice que lo que pareciera que rompe con la imagen tradicional de la mujer japonesa es algo que la mayor parte de las mujeres que lo consumen hacen para poder seguir en ese rol de la mujer abnegada y sumisa. Para por fin sentirse seducidas, halagadas, acompa&ntilde;adas, para luego ir a casa y seguir esclavizada por el marido sin tener un proyecto propio, habiendo renunciado a sus carreras, a sus amistades, sabiendo que el marido tiene amantes. 
    </p><p class="article-text">
        Me parece interesante esa idea de que en realidad no rompe con la feminidad normativa, sino que sirve para sostenerla. Es como un escape. Mi tesis ser&iacute;a que este consumo tiene m&aacute;s que ver con esa desgana y ese desencanto con la heterosexualidad, con que exista brecha org&aacute;smica, con que haya<em> ghosting</em> o no haya responsabilidad afectiva, con que haya objetivizaci&oacute;n... El consumo tiene m&aacute;s que ver con un mercado que te dice que si t&uacute; pagas, t&uacute; mandas, con intentar controlar esos elementos negativos de la heterosexualidad, que realmente con un empoderamiento, con la b&uacute;squeda de algo distinto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No puede ser que muchas mujeres s&iacute; est&eacute;n buscando algo distinto, que est&eacute;n buscando su propio camino al placer y el deseo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muchas, puede que la mayor&iacute;a, est&eacute;n buscando algo distinto o est&eacute;n buscando la exploraci&oacute;n de su sexualidad y su deseo. El tema es que, aunque sea eso lo que busquen, esa b&uacute;squeda suele ser normativa o la estructura lo es, con lo cual lo que te ofrece es algo normativo. Al final, lo que he analizado es la oferta y eso est&aacute; pensando para un prototipo de mujer espec&iacute;fico y el mercado formatea y reduce lo que seguramente sea una demanda mucho m&aacute;s variada y compleja. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea para mí es pensar que este nuevo contrato sexual no es el que nos plantea el postfeminismo, no es imitar los patrones tradicionalmente masculinos, no es poder hacer ahora lo que ellos han hecho siempre, es intentar hacer algo diferente, plantear relaciones que pasen por otros lugares y donde la erótica y los afectos tengan cabida. Aprovechar toda la reivindicación que ha habido en torno a desmoralizar el sexo, a plantear el placer femenino y la reivindicación de la sexualidad femenina, la crítica a la heteronorma... pero también problematizar cómo todo eso ha sido cooptado y estandarizado como producto de marketing</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es su propuesta para crear un nuevo contrato sexual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea para m&iacute; es pensar que este nuevo contrato sexual no es el que nos plantea el postfeminismo, no es imitar los patrones tradicionalmente masculinos, no es poder hacer ahora lo que ellos han hecho siempre, es intentar hacer algo diferente, plantear relaciones que pasen por otros lugares y donde la er&oacute;tica y los afectos tengan cabida. Aprovechar toda la reivindicaci&oacute;n que ha habido en torno a desmoralizar el sexo, a plantear el placer femenino y la reivindicaci&oacute;n de la sexualidad femenina, la cr&iacute;tica a la heteronorma... pero tambi&eacute;n problematizar c&oacute;mo todo eso ha sido cooptado y estandarizado como producto de <em>marketing</em>. La cosa no est&aacute; en juzgar la decisi&oacute;n individual, porque adem&aacute;s es consecuencia del feminismo poder elegir y poder decidir, pero s&iacute; criticar una heteronorma que hace que solo ciertas rutas sean posibles y deseables. La cosa es que, sabiendo c&oacute;mo es la norma, cada una hace lo que puede y lidia con las consecuencias. Cuando planteamos el deseo como algo personal e individual, como algo que tenemos, que nos viene de dentro, no vemos que el imaginario del deseo cambia much&iacute;simo hist&oacute;ricamente, pero tambi&eacute;n en el curso de la propia vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay que devolverle el optimismo a la heterosexualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo vemos mucho m&aacute;s claro cuando hablamos de reparto de tareas y cuidados: ah&iacute; tenemos muy claro que no solo es cu&aacute;nto dinero ganamos, sino qu&eacute; reconocimiento tienen las actividades que hacemos, a qu&eacute; denominamos como algo propio masculino y femenino... Pero luego tenemos un l&iacute;o en el &aacute;mbito privado, en c&oacute;mo hacer con la er&oacute;tica y los afectos. Nos faltan tambi&eacute;n im&aacute;genes en positivo. Ahora mismo parece que la heterosexualidad averg&uuml;enza o que la &uacute;nica alternativa est&aacute; en lo queer, lo disidente o lo alternativo. Hay que intentar ser un poco hetero optimistas, porque si no, nos tienen ganada la batalla: creo que esta ola neoconservadora tiene mucho de heteropesimismo, que hay mucha gente joven que entra en la manosfera y en la normatividad femenina y en los discursos conservadores porque sienten una decepci&oacute;n con las promesas de la liberaci&oacute;n sexual, con no conseguir relaciones placenteras o duraderas o donde encuentren reconocimiento. Esa gente siente que el nuevo contrato sexual no ha funcionado y que quiz&aacute; el antiguo no era tan malo porque, al menos, los hombres se responsabilizaban de ciertas cosas o estaba claro el papel de cada uno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/andrea-garcia-santesmases-ola-neoconservadora-heteropesimismo_128_13084485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrea García-Santesmases: "Esta ola neoconservadora tiene mucho de heteropesimismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexo,Amor,Relaciones,Feminismo,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92882643-6e60-40b8-9310-056959aed06f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica cómo y cuándo aprendemos a complacer y a evitar conflictos, y por qué nos puede pasar factura más adelante</p><p class="subtitle">¿Prefieres comer solo o en compañía? Una nutricionista explica sus efectos: "No se trata de elegir, sino de equilibrar”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Priorizamos constantemente las necesidades de los dem&aacute;s? &iquest;Nos cuesta decir que no por miedo a decepcionar o molestar a alguien? Si es as&iacute;, podr&iacute;amos estar hablando de la complacencia, una manera de actuar inofensiva a simple vista, pero que puede tener consecuencias con el tiempo. Y es que el conflicto es algo que la mayor&iacute;a de nosotros queremos evitar. Ya sea una cierta tensi&oacute;n con la pareja, una din&aacute;mica inc&oacute;moda en el trabajo o problemas familiares, la idea de una &ldquo;conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo; puede generar malestar.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos es f&aacute;cil que surja una manera de actuar que antepone los deseos de los dem&aacute;s a las necesidades y deseos de uno mismo. Como nos explica Laura Garc&iacute;a S&aacute;ez, psic&oacute;loga de <a href="https://www.apai-psicologos.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apai Psic&oacute;logos</a>, &ldquo;la complacencia a menudo se disfraza de amabilidad, empat&iacute;a o generosidad, cualidades positivas, pero que pueden volverse problem&aacute;ticas cuando implican una renuncia constante del propio bienestar&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo hacemos, con qu&eacute; finalidad y qu&eacute; repercusiones puede tener a la larga no atender a nuestras propias necesidades?
    </p><h2 class="article-text">Complacer a los dem&aacute;s: una lecci&oacute;n aprendida de peque&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de nosotros no nos ense&ntilde;aron a manejar los conflictos de manera saludable. De hecho, de alguna manera inconsciente, nos ense&ntilde;aron a temerlos, lo que nos llevaba a callar, a no causar problemas para mantener la paz. Durante un tiempo, esta estrategia funcionaba. Como admite Garc&iacute;a, esta tendencia de complacer no surge de la nada: &ldquo;en la mayor&iacute;a de los casos se aprende en etapas muy tempranas de desarrollo&rdquo;. Y es que, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, &ldquo;durante la infancia dependemos emocional y f&iacute;sicamente de nuestras figuras de apego, lo que implica que, de forma m&aacute;s o menos consciente, aprenderemos qu&eacute; conductas generan aprobaci&oacute;n, afecto o atenci&oacute;n, y cu&aacute;les rechazo, enfado o distancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Evitar el conflicto, por tanto, es una estrategia de afrontamiento aprendida. Crecer en entornos donde se reprim&iacute;an las emociones, donde la confrontaci&oacute;n era peligrosa o la vulnerabilidad se juzgaba tiene mucho que ver con la complacencia. Porque aprendemos, con el tiempo, que mantener la paz es estar a salvo, que incluso el silencio se produce a costa del bienestar emocional. &ldquo;Poco a poco se va configurando la idea de que ser aceptado implica adaptarse constantemente a las expectativas de los dem&aacute;s&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del aprendizaje, la complacencia tambi&eacute;n tiene que ver con &ldquo;factores culturales y sociales, ya que en muchas culturas se valora en determinados roles &mdash;como el femenino&mdash; y se refuerza la idea de que cuidar, ceder o evitar el conflicto es una virtud&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello, con el tiempo, acaba interioriz&aacute;ndose y acept&aacute;ndose hasta el punto de que se establece una manera de relacionarnos que evita generar problemas.
    </p><h2 class="article-text">Cuando complacer a los dem&aacute;s parece m&aacute;s f&aacute;cil que alzar la voz</h2><p class="article-text">
        Evitar los conflictos puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s segura para protegernos, pero a la larga puede deteriorar la confianza. Comprender la base emocional de este patr&oacute;n es el primer paso hacia el cambio. Evitar la confrontaci&oacute;n suele empezar como una estrategia de protecci&oacute;n y est&aacute; estrechamente ligado con &ldquo;necesidades humanas como la pertenencia, el amor y la seguridad&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de complacer a los dem&aacute;s de forma excesiva puede haber un cierto &ldquo;temor a no ser suficiente, a ser rechazado o a generar conflicto&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tambi&eacute;n puede haber &ldquo;una b&uacute;squeda de validaci&oacute;n externa ya que, cuando la autoestima est&aacute; m&aacute;s apoyada en la opini&oacute;n de los dem&aacute;s que en la propia valoraci&oacute;n interna, complacer se convierte en una estrategia para sentirse querido, aceptado o valioso&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. No es raro, por tanto, que las personas complacientes puedan tener baja autoestima y creen que no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esforzarse al m&aacute;ximo para que los dem&aacute;s est&eacute;n contentos o a gusto sacrificando nuestro propio bienestar tambi&eacute;n puede tener una causa vinculada al abandono. &ldquo;La persona puede pensar que si deja de adaptarse a los dem&aacute;s, perder&aacute; el v&iacute;nculo, lo que genera una din&aacute;mica de sobrecarga emocional que, aunque al principio parezca funcional, puede ser muy costosa&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El coste de la complacencia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En el fondo, nos estamos enga&ntilde;ando de forma moment&aacute;nea porque <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este &ldquo;s&iacute;&rdquo; que damos en alg&uacute;n momento</a> para evitar tensiones puede acabar pasando factura con el tiempo en distintos &aacute;mbitos de nuestra vida. &ldquo;En el plano personal, una de las principales consecuencias es la desconexi&oacute;n con uno mismo ya que se puede perder claridad sobre las propias necesidades, deseos o l&iacute;mites, lo que genera una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, frustraci&oacute;n o resentimiento hacia los otros&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anteponer de manera constante las necesidades de los dem&aacute;s a las propias tambi&eacute;n puede generar relaciones desequilibradas porque se establece una manera de funcionar en la que &ldquo;la persona complaciente tiende a dar mucho m&aacute;s de lo que recibe, lo que fomenta din&aacute;micas de dependencia y se dificulta la comunicaci&oacute;n aut&eacute;ntica&rdquo;, admite Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito personal, la complacencia mal llevada tambi&eacute;n influye en lo laboral ya que se suelen &ldquo;asumir m&aacute;s tareas de las que se pueden gestionar, hay dificultad para poner l&iacute;mites y se pueden experimentar altos niveles de estr&eacute;s y agotamiento&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. Todo ello puede traducirse en &ldquo;ansiedad, baja autoestima y una sensaci&oacute;n de no estar viviendo una vida alineada con uno mismo&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo romper este patr&oacute;n sin irnos al otro extremo?</h2><p class="article-text">
        La consciencia es el primer paso hacia el cambio. Es importante que notemos cu&aacute;ndo complacemos a alguien por miedo y cu&aacute;ndo elegimos de manera consciente una acci&oacute;n amable. &ldquo;Identificar en qu&eacute; situaciones se tiende a complacer, qu&eacute; pensamientos aparecen (&lsquo;si digo no, se enfadar&aacute;&rsquo;, &lsquo;no es para tanto, puedo hacerlo&rsquo;) y qu&eacute; emociones est&aacute;n implicadas es clave para empezar a cambiar&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. En este punto, es importante observar qu&eacute; nos ocurre antes de que tomemos una decisi&oacute;n para que seamos m&aacute;s conscientes de c&oacute;mo actuamos antes de complacer a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde entra la parte de autoestima. &ldquo;Cuanto m&aacute;s s&oacute;lida sea la valoraci&oacute;n interna, menos depender&aacute; la persona de la aprobaci&oacute;n externa, lo que implica aprender a validarse, reconocer las propias necesidades y entender que poner l&iacute;mites no es un acto de ego&iacute;smo, sino de autocuidado&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro pilar clave es aprender a expresar los l&iacute;mites de forma clara y directa, comunicar nuestros sentimientos y necesidades sin culpar a nadie, &ldquo;aprender a expresar opiniones, necesidades y l&iacute;mites de forma clara, respetuosa y firme para construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El primer &ldquo;no&rdquo; siempre es m&aacute;s dif&iacute;cil. De ah&iacute; que sea importante expresarlo de forma sencilla y contundente.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que nos pasemos al otro extremo y que de decir siempre &ldquo;s&iacute;&rdquo; pasemos a decir siempre &ldquo;no&rdquo;. Para encontrar el equilibrio es &uacute;til preguntarse &ldquo;&iquest;quiero hacer esto o siento que debo hacerlo?&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a, que concluye que &ldquo;superar la complacencia no implica volverse ego&iacute;sta o indiferente hacia los dem&aacute;s, el objetivo no es dejar de cuidar, sino aprender a incluirse a uno mismo en ese cuidado porque, al hacerlo, es posible reconectar con uno mismo, fortalecer la autoestima y aprender a relacionarse desde la autenticidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/laura-garcia-saez-psicologa-complacencia-problematica-si-implica-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13112520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 07:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura García Sáez, psicóloga: “La complacencia puede ser problemática si implica renunciar al propio bienestar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Infancia,Amistad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c23ef167-e099-4d33-bb09-ee13fd9b3e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Esta cuestión, que décadas atrás ni siquiera fue una decisión a tomar, ahora marca la conversación y el destino de muchas parejas: “Tener hijos no se debe vivir como una obligación o una imposición (ya sea propia o externa)”</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Tener hijos o no era una cuesti&oacute;n que la mayor&iacute;a de las parejas de hace un par de generaciones ni se planteaba como una opci&oacute;n a escoger. Se procreaba porque tocaba, lo mismo que tener un trabajo o pagar una hipoteca. Ahora quiz&aacute; no se puede acceder a una vivienda en propiedad pero, por lo menos, s&iacute; se tiene la posibilidad de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/mujeres-que-no-quieren-ser-madres_129_12368647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elegir ser madre</a> o padre (aunque, en el caso de las mujeres, a&uacute;n no vayan a estar libres totalmente de juicios externos). Una decisi&oacute;n que no es f&aacute;cil, sobre todo si cuando llega el momento de plante&aacute;rselo en serio no hay acuerdo entre los dos miembros de la dupla: si cada uno tiene una posici&oacute;n firme al respecto es complicado y quiz&aacute; poco recomendable que d&eacute; su brazo a torcer.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paloma, de 43 a&ntilde;os, su marido &lsquo;pas&oacute; por el aro&rsquo; porque llegaron a una situaci&oacute;n l&iacute;mite: si no intentaban tener un hijo, romp&iacute;an. &ldquo;A los 35 a&ntilde;os m&aacute;s o menos sent&iacute; la necesidad de ser madre. Como si fuese el reloj biol&oacute;gico, ve&iacute;a a otras parejas tener hijos y pensaba por qu&eacute; yo no&rdquo;, declara a elDiario.es. Durante muchos a&ntilde;os, su compa&ntilde;ero se negaba porque no quer&iacute;a traer a ni&ntilde;os a este mundo y su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no era la mejor porque &ldquo;un cr&iacute;o genera muchos gastos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no pod&iacute;a obligarlo, evidentemente, pero recuerdo tener esa conversaci&oacute;n: &lsquo;Yo s&iacute; quiero ser madre y formar una familia. Si quieres seguir conmigo este camino, sigues y si no, tan amigos y aqu&iacute; paz y despu&eacute;s gloria&rdquo;, recuerda Paloma. Y &eacute;l se decidi&oacute; por la paternidad antes del divorcio: &ldquo;Al final, t&uacute; te das cuenta de que quieres una persona con valores afines y si no, lo que hac&eacute;is es amargaros la existencia uno a otro&rdquo;. Ahora est&aacute;n s&uacute;per felices con su hija y se arrepienten de no haberla tenido antes porque procrear, opina, &ldquo;te hace madurar de otra manera, un clic en la cabeza, te pone en tu lugar de adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su caso es solo un ejemplo de un v&iacute;nculo que se salv&oacute; ante el dilema. Pero Naty, de 37 a&ntilde;os, est&aacute; convencida de que el suyo no lo soportar&aacute;: ella quiere ser madre y &eacute;l no, sin ninguna duda por ambas partes. Llevan juntos cuatro a&ntilde;os y aunque tienen &ldquo;una buena relaci&oacute;n, que es sana&rdquo; este tema les ha causado problemas. Ella no ve futuro con su actual compa&ntilde;ero a largo plazo: &ldquo;A mis 38 y medio, buscar&eacute; un tratamiento para hacerlo de forma aut&oacute;noma, o sea, que se acabar&aacute;&rdquo;, manifiesta y deja claro: &ldquo;Mi decisi&oacute;n de tener hijos no cambiar&aacute;; la de estar en pareja, s&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi decisión de tener hijos no cambiará, la de estar en pareja, sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Naty</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Jorge, de 43 a&ntilde;os, le pas&oacute; algo parecido pero al rev&eacute;s. Cuando conoci&oacute; a su anterior pareja, el tema de la procreaci&oacute;n no estaba muy claro por ninguna de las dos partes. &ldquo;En ese momento, yo tampoco ten&iacute;a una idea fija sobre la cuesti&oacute;n&rdquo;, comenta, pero con el paso del tiempo ella decidi&oacute; que s&iacute; quer&iacute;a tener descendencia. &ldquo;Sab&iacute;a que llegar&iacute;a un momento en que ambos tendr&iacute;amos que definir qu&eacute; quer&iacute;amos al respecto. Cuando lleg&oacute;, cada uno quer&iacute;a cosas diferentes&rdquo;. La relaci&oacute;n lleg&oacute; a su fin y, a d&iacute;a de hoy, no se plantea la paternidad ni siquiera en un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.demographic-research.org/articles/volume/44/33?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en la revista cient&iacute;fica Demographic Research en 2021, firmado por los especialistas en demograf&iacute;a Maria Rita Testa y Danilo Bolano, cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el s&iacute;. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no.<strong> </strong>Estas conclusiones se basan en los datos de la encuesta sobre<em> Din&aacute;mica de Hogares, Ingresos y Trabajo en Australia </em>(HILDA), que tambi&eacute;n afirma que &ldquo;las mujeres tienen la &uacute;ltima palabra en la decisi&oacute;n de tener el primer hijo, independientemente de la equidad de g&eacute;nero en la pareja, mientras que se aplica un modelo sim&eacute;trico de doble veto si la resoluci&oacute;n se refiere a un segundo hijo o m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consultar a profesionales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En terapia nos encontramos a menudo con este conflicto&rdquo;, declara <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a>, psic&oacute;loga especialista en ansiedad, autoestima y relaciones de pareja. Seg&uacute;n su perspectiva, &ldquo;se trata de una diferencia en el proyecto de vida y en la visi&oacute;n de futuro conjunta&rdquo;, que crea un gran malestar porque no hay una soluci&oacute;n intermedia. Y arroja un dato significativo: en su consulta no ha encontrado un patr&oacute;n respecto al g&eacute;nero, sino que m&aacute;s bien se trata de una cuesti&oacute;n de momento vital, valores personales y expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Blai, de 52 a&ntilde;os, intent&oacute; llegar a ese equilibrio que P&eacute;rez se&ntilde;ala como imposible<em> (spoiler</em>: no sali&oacute; bien). A los tres o cuatro meses de empezar una relaci&oacute;n, &eacute;l a&uacute;n no sab&iacute;a que su novia quer&iacute;a ser madre e hizo una broma sobre las parejas que buscan quedarse embarazadas. &ldquo;Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente&rdquo;, afirma y a&ntilde;ade que ella ya estaba en un programa de congelaci&oacute;n de &oacute;vulos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Blai</span>
                                        <span>—</span> 52 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Intentaron &lsquo;negociar&rsquo; para intentar salvar la situaci&oacute;n y finalmente llegaron a un acuerdo: &ldquo;Ella ven&iacute;a a vivir a mi casa, en un peque&ntilde;o pueblecito (yo no quer&iacute;a vivir en la ciudad, donde viv&iacute;a ella) y yo acced&iacute; a tener hijos. El tiempo de negociaci&oacute;n dur&oacute; algo menos de un a&ntilde;o&rdquo;. Intentaron concebir durante un mes y medio aproximadamente, pero despu&eacute;s surgieron otros conflictos paralelos y finalmente, se separaron. Al poco tiempo, ella fue madre y &eacute;l sigue sin querer tener hijos &ldquo;bajo ning&uacute;n concepto&rdquo;, manifiesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el sí. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.judithgallego.com/es/psicologia-barcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Gallego</a>, psic&oacute;loga de adultos y pareja, tambi&eacute;n considera que, al tratarse de un tema que implica un todo o nada, el intermedio &ldquo;se hace casi imposible porque es una decisi&oacute;n que toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definici&oacute;n del propio proyecto de vida. Qui&eacute;n quiero ser, para qu&eacute; estoy aqu&iacute; o cu&aacute;l es mi prop&oacute;sito personal y vital&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialista comenta que las parejas suelen plantearlo como un problema que deben resolver pero, seg&uacute;n su visi&oacute;n, &ldquo;el enfoque de intervenci&oacute;n va m&aacute;s orientado a ayudar a pensar sobre qu&eacute; les hace tener esta disyuntiva&rdquo;. Y, en muchas ocasiones, la posici&oacute;n del partidario de la maternidad o la paternidad no se cuestiona, mientras que la contraria s&iacute;. &ldquo;El peso de la argumentaci&oacute;n y defensa de su posici&oacute;n suele recaer en quien no quiere tener hijos. En este punto, es importante lograr hacer entender que ambas posiciones son totalmente leg&iacute;timas&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Sof&iacute;a P&eacute;rez este es &ldquo;uno de los conflictos con menor tasa de resoluci&oacute;n&rdquo;. A diferencia de otros, aqu&iacute; la flexibilidad no siempre ayuda ya que &ldquo;puede ser perjudicial para ambos y para la relaci&oacute;n ya que no estamos ante un deseo negociable sino ante una decisi&oacute;n muy personal que se debe respetar. No hacerlo traer&iacute;a consecuencias negativas para ambos miembros&rdquo;. Y remarca: &ldquo;Tener hijos no se debe vivir como una obligaci&oacute;n o una imposici&oacute;n (ya sea propia o externa)&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una decisión intermedia se hace casi imposible porque toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definición del propio proyecto de vida. Quién quiero ser, para qué estoy aquí o cuál es mi propósito personal y vital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judith Gallego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga de adultos y pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras que P&eacute;rez no ve patr&oacute;n de g&eacute;nero en su consulta, Gallego explica que entre sus pacientes cada vez se encuentra con m&aacute;s mujeres que no quieren ser madres y hombres que s&iacute;. Pero, sobre todo: &ldquo;Cada vez se busca m&aacute;s seguridad, saber qu&eacute; implicar&aacute;, c&oacute;mo se gestionar&aacute; la crianza, c&oacute;mo se repartir&aacute;n las cargas, como quedar&aacute;n las carreras profesionales o el tiempo libre individual. Se es m&aacute;s consciente de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservar la propia identidad</a> adem&aacute;s de la de padre o madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; hacemos?</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a P&eacute;rez concreta que solo hay dos opciones. La primera, que uno de los dos implicados decida ceder para continuar juntos. En este caso, deben darse una serie de condiciones para que la opci&oacute;n sea sana y no tenga consecuencias negativas en el futuro: &ldquo;Es una decisi&oacute;n que debe tomarse desde la libertad, no desde el miedo o desde la dependencia emocional. La persona debe sentir que, aunque pierde algo importante puede construir una vida igualmente plena y coherente y est&aacute; dispuesta a hacer un duelo al respecto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda es, evidentemente, la ruptura. &ldquo;En la mayor&iacute;a de casos es la opci&oacute;n m&aacute;s sana y honesta. Implica aceptar la incompatibilidad en uno de los pilares de la relaci&oacute;n&rdquo;, dirime P&eacute;rez. En su consulta intentan, a trav&eacute;s de la terapia, que la ruptura sea respetuosa y se facilite el procesamiento del duelo.
    </p><p class="article-text">
        Gallego comenta que enfoca a sus pacientes a &ldquo;tomar consciencia para que las decisiones que se tomen est&eacute;n alineadas con los propios valores, necesidades y proyectos vitales&rdquo;. Y subraya que es importante no olvidar a los &mdash;seg&uacute;n su visi&oacute;n&mdash;, principales afectados, que ser&aacute;n los descendientes. &ldquo;Los padres y madres deben ser responsables porque embarcarse en una paternidad o maternidad no deseada, inevitablemente les impactar&aacute;&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 21:39:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Maternidad,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eider Rodríguez, escritora: “Quiero que haya una literatura en euskera que esté viva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eider-rodriguez-escritora-quiero-haya-literatura-euskera-viva-cat_1_13057960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89bb1a23-e957-468b-acee-8f12098598e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eider Rodríguez, escritora: “Quiero que haya una literatura en euskera que esté viva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora presenta la traducción al castellano y al catalán de su nuevo libro de relatos basado en las relaciones personales: amorosas, de amistad, familiares o laborales</p><p class="subtitle">Giuseppe Caputo, escritor: “Hay que usar la voz para no naturalizar el fascismo”
</p></div><p class="article-text">
        Llueve en Barcelona y la ciudad se colapsa. Los barceloneses se mueven inc&oacute;modos con los paraguas a cuestas y los turistas se cubren con esos chubasqueros que parecen bolsas de basura de colores. A <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eider-rodriguez-crea-material-construccion-hablar-padre-ausente-familia-verguenza_1_9957517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la escritora Eider Rodr&iacute;guez</a>, nacida en Errenter&iacute;a, le hace gracia este alboroto, acostumbrada como est&aacute; a la humedad. Est&aacute; en la capital catalana para presentar su nuevo libro de relatos <em>Era todo el mismo hueco/Tot era el mateix forat</em>. Escrito y publicado originalmente en euskera (Susa) llega ahora en castellano traducido por Ander Izagirre y en catal&aacute;n por Pau Joan Hern&agrave;ndez de mano de Random House y Edicions del Periscopi respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Su anterior libro, <em>Material de construcci&oacute;n</em> (Random House, 2023), supuso un par&eacute;ntesis en su trayectoria como cuentista: una novela de no ficci&oacute;n (ese g&eacute;nero que ya no es un ox&iacute;moron) en la que trabaj&oacute; con un material tan sensible como la historia de su familia, que incluye un padre alcoh&oacute;lico. Aunque estaba inmersa en la narrativa de largo recorrido, segu&iacute;a rodeada de cuentos. Algunos ya estaban escritos desde hace a&ntilde;os y otros surgieron raudos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dieron una beca para poder escribir una novela y entonces quer&iacute;a publicar primero los relatos para no volver a retrasarlos como me pas&oacute; con el libro anterior&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez a elDiario.es. &ldquo;La vida se interpuso y dej&eacute; los cuentos de lado. Ahora tengo la novela en barbecho&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        La autora est&aacute; muy contenta de haber regresado a la ficci&oacute;n, aunque su t&iacute;tulo anterior no lleg&oacute; a provocar ning&uacute;n terremoto entre sus parientes, al menos, que ella sepa. &ldquo;Al final mi familia ha tenido que aceptar que hay una escritora y lo asumieron con much&iacute;simo respeto, la verdad&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez cree que le costar&iacute;a volver a escribir sobre un tema tan cercano, con nombres y apellidos reales. &ldquo;En ese momento lo necesit&eacute; y lo hice, pero tambi&eacute;n con un coste fuerte, porque es al final hacer p&uacute;blico algo muy personal y de repente, pues la gente que lo ha le&iacute;do proyecta sobre ti otro tipo de cosas&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy las consecuencias de sus libros le preocupan bastante menos: &ldquo;Al principio estaba m&aacute;s asustada por c&oacute;mo iba a repercutir tambi&eacute;n en m&iacute; como escritora. Pero ahora no me apego mucho a ellos. Una vez que los escribo y salen, empiezo a pensar en el siguiente&rdquo;. Le gusta que tengan vidas propias en manos de los lectores y lectoras, &ldquo;que los manoseen&rdquo; y suceda lo que sea con ellos.
    </p><h2 class="article-text">Lo que mueve el mundo</h2><p class="article-text">
        La base de los relatos de Eider Rodr&iacute;guez son las relaciones personales: las amorosas, las de amistad, las familiares, las laborales. Son las que hacen que el mundo se mueva, pese a todo lo que las rodea: &ldquo;Vemos a estos psic&oacute;patas con el bot&oacute;n de las bombas nucleares y sus egos y sus vanidades y su incapacidad de empatizar y sus luchas de pitos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Rodr&iacute;guez le entusiasman las relaciones humanas: se matricul&oacute; en la carrera de Historia en la universidad y la tuvo que dejar despu&eacute;s del primer a&ntilde;o porque no entend&iacute;a que en un p&aacute;rrafo pasase un siglo. &ldquo;Yo me preguntaba qui&eacute;n hab&iacute;a sacado adelante ese siglo. Mi ser no pod&iacute;a integrar todos esos a&ntilde;os acontecimientos sin pensar en las personas que los hab&iacute;an llevado a cabo, los hab&iacute;an paralizado, los hab&iacute;an fomentado&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n ha recuperado a dos personajes de lo que podr&iacute;a llamarse su historia literaria: I&ntilde;aki e Ixabel, que hab&iacute;an aparecido en <em>Un coraz&oacute;n demasiado grande</em> (Random House, 2019). Fue el t&iacute;tulo que le dio el Premio Euskadi de Literatura y la catapult&oacute; a la primera l&iacute;nea de la escena literaria espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Esos personajes se quedaron ah&iacute; y se inmiscu&iacute;an en otros cuentos, as&iacute; que tom&oacute; la determinaci&oacute;n de darles un espacio propio para ver qu&eacute; hab&iacute;a sido de ellos siete a&ntilde;os despu&eacute;s y tambi&eacute;n comprobar algo m&aacute;s: &ldquo;Qu&eacute; ha sido de m&iacute; cuando les miro&rdquo;, mantiene y afirma que: &ldquo;Me lo he pasado bomba, me ha costado mucho tiempo escribirlo porque es un relato largo, pero ha sido muy curioso c&oacute;mo trataba yo tambi&eacute;n a los personajes de manera distinta&rdquo;.
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                Eider Rodriguez, con sus obras                            </span>
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        Los cuentos de Eider Rodr&iacute;guez est&aacute;n compuestos de m&uacute;ltiples capas, pero en todos ellos aparece la clase social, que lo atraviesa todo. En sus p&aacute;ginas se detecta el desprecio de la escritora por la gente pija, por decirlo sin florituras. En parte porque le sirve para la construcci&oacute;n de los personajes, pero tambi&eacute;n hay una parte de los pijos que le repele: &ldquo;Es esa aparente perfecci&oacute;n y esa pureza que no me gusta ni est&eacute;ticamente ni &eacute;ticamente, porque no me las creo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pululan por muchos de sus relatos, como en el protagonizado por las dos amigas en el camping. Un tema importante para la autora. &ldquo;En mi vida uno de mis pilares fundamentales son mis amigas. Creo que se ha escrito muy poco en torno a eso, pero sobre la pareja estamos escribiendo constantemente&rdquo;, analiza. &ldquo;A m&iacute; me parece fascinante porque tambi&eacute;n entra la competitividad, entran las relaciones de poder, entran las envidias, entran los celos. No es tan diferente [a una relaci&oacute;n sentimental]&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde viene <em>Era todo el mismo hueco</em>, el t&iacute;tulo que los abraza a todos? En un principio, la autora trabajaba con una frase que aparece al principio: &ldquo;Era todo el mismo fuego&rdquo;. Pero una persona muy allegada le dijo que no era una referencia para el total de los relatos. De ah&iacute; surgi&oacute; la idea de que quiz&aacute; mejor un agujero, un hueco por dos motivos: por un lado, el metaf&oacute;rico del vac&iacute;o existencial &ndash; &ldquo;el hueco que tienen todos de no saber muy bien qui&eacute;nes son, qui&eacute;nes quieren ser&rdquo;, comenta&ndash;, y por otro, el literal, porque en muchos relatos hay cuevas, agujeros e incluso una casa que est&aacute; en proceso de construcci&oacute;n, medio vac&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parec&iacute;a que los un&iacute;a a todos y que tambi&eacute;n pod&iacute;a hacer referencia a ese eco que hay de fondo, que es el de la falta de certidumbres, la falta de certezas, la falta de expectativas&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">La idiosincrasia de los lugares</h2><p class="article-text">
        En el primero de los cuentos del volumen, titulado <em>Can&iacute;cula</em> y protagonizado por los mencionados I&ntilde;aki e Ixabel, aparece un lugar muy peculiar. Se trata de la Isla de los Faisanes, un territorio min&uacute;sculo cuya soberan&iacute;a depende seis meses de Espa&ntilde;a y seis meses de Francia. La curiosa peculiaridad de ser el condominio m&aacute;s peque&ntilde;o del mundo no lo ha hecho uno de los puntos m&aacute;s famosos del planeta, pero para la escritora es un lugar cotidiano. Vive en Hendaya y la ve casi todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando de peque&ntilde;a te cuentan que cambia de manos cada seis meses, ves tambi&eacute;n la trampa de los estados, de las fronteras, saca a relucir que es algo totalmente artificial y que puede cambiar&rdquo;, afirma. &ldquo;Es un lugar muy curioso porque divide Hendaya e Ir&uacute;n y no se puede ir, son dos o tres islotes que est&aacute;n ah&iacute; juntos&rdquo;, contin&uacute;a. Sin embargo, ella decide que dos de sus protagonistas van a saltarse las normas y visitarlo de forma clandestina: &ldquo;Fue como imaginarme c&oacute;mo puede ser; ha sido una manera tambi&eacute;n de estar en esa isla por la que paso, pero no puedo acceder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su intenci&oacute;n no sea contar la idiosincrasia vasca &ndash; &ldquo;es muy atrevido&rdquo;, asegura&ndash;, sus libros tienen una misi&oacute;n literaria, que es contar el devenir de la sociedad vasca. Esto hace que ni los espacios ni los personajes sean mero paisaje. &ldquo;Igual si hay una arquitectura vasca como que siempre quiere trascender, es como pesada y se crea para que dure durante siglos a diferencia de otras, hay un peso, un clima, una humedad, unos colores que s&iacute; quiero que est&eacute;n en los relatos de alguna manera&rdquo;, manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n considera que el lugar donde se leen los relatos puede influir en c&oacute;mo se entienden algunos detalles. &ldquo;Igual le&iacute;do en el Pa&iacute;s Vasco se entienden unas cosas, no importa tanto si en euskera o en castellano, y fuera del Pa&iacute;s Vasco se entienden otras&rdquo;, enuncia, aunque tambi&eacute;n considera que &ldquo;cada lectura es tambi&eacute;n una traducci&oacute;n de cada relato&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El idioma en el que est&aacute; escrito es una capa del cuento. &ldquo;Las capas que cada una de nosotras llevamos cuando leemos tambi&eacute;n lo cambian&rdquo;. Eider Rodr&iacute;guez escribe en euskera no porque le resulte m&aacute;s f&aacute;cil, sino por convicci&oacute;n: &ldquo;Quiero que haya una literatura en euskera que est&eacute; viva y quiero contribuir a ello&rdquo;. Y cree que este es un buen momento para la literatura vasca, ya que hay variedad de autores escribiendo cosas muy distintas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eider-rodriguez-escritora-quiero-haya-literatura-euskera-viva-cat_1_13057960.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 20:45:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eider Rodríguez, escritora: “Quiero que haya una literatura en euskera que esté viva”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Libros,Euskera,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/organizadora-bodas-margen-cancelar-asistencia-mejor-anadir-comensal-ultima-hora-quitarlo-xp_1_13057026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84cf2d9e-0979-4538-999e-2355e3f048d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es obligatorio hacer un regalo si no vas? ¿Cómo avisar sin quedar mal? ¿Cuál es el plazo para hacerlo? Respondemos a estas preguntas con una 'wedding planner' </p><p class="subtitle">Los motivos de un psicólogo para aprender a decir 'no' y poner límites: “Forma parte de una relación sana” </p></div><p class="article-text">
        Organizar una boda es un trabajo que requiere coordinar m&uacute;ltiples detalles, y la lista de invitados puede ser uno de los puntos m&aacute;s sensibles. Saber gestionar una cancelaci&oacute;n a tiempo no solo es una cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de apoyo econ&oacute;mico y log&iacute;stico para la pareja.
    </p><h2 class="article-text">El momento de confirmar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que empatizar con los novios, para ellos son momentos de estr&eacute;s cuando a medida que se va acercando la fecha ven que todav&iacute;a les faltan confirmaciones y la finca les est&aacute; pidiendo una cifra ajustada, tienen que organizar las mesas, el <em>seating plan,</em> etc&eacute;tera&rdquo;, explica Laura Gonz&aacute;lez, <em>wedding planner </em>de <a href="https://palabradeleanor.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palabra de Eleanor.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella es crucial la rapidez, tanto para confirmar como para cancelar: &ldquo;Cuanto antes, mejor, sobre todo si el invitado est&aacute; seguro de su disponibilidad para asistir al evento&rdquo;. &ldquo;Normalmente, los novios reparten meses antes de la boda una invitaci&oacute;n o comparten un formulario online en el que piden la confirmaci&oacute;n de asistencia, ese ser&iacute;a el momento perfecto para hacerlo&rdquo;, asegura la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La fecha l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Si ya hab&iacute;as confirmado tu asistencia pero surge un inconveniente, existe un peque&ntilde;o margen. La mayor&iacute;a de los contratos con fincas o caterings exigen un n&uacute;mero final de asistentes con cierta antelaci&oacute;n, avisa Gonz&aacute;lez: &ldquo;Lo normal es que entre diez y siete d&iacute;as antes del evento pidan a los novios una cifra definitiva de comensales. Ese ser&iacute;a el l&iacute;mite en la mayor&iacute;a de los casos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Superado este plazo, cualquier baja implica un gasto perdido para los novios: &ldquo;Ese cubierto se tiene que abonar igualmente&rdquo;. &ldquo;Siempre es mejor a&ntilde;adir un comensal a &uacute;ltima hora que restarlo, as&iacute; que si tienes dudas de tu asistencia, h&aacute;blalo con los novios para ver cu&aacute;l es la mejor soluci&oacute;n&rdquo;, recomienda la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si ocurre una urgencia?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Somos humanos, estas cosas pasan y no deber&iacute;a ser un problema mayor&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez, que en el caso de que la cancelaci&oacute;n se produzca apenas unos d&iacute;as o incluso horas antes del enlace aconseja la comunicaci&oacute;n directa. &ldquo;Lo mejor es llamar a los novios por tel&eacute;fono y explicarles directamente el motivo de la cancelaci&oacute;n&rdquo;, aconseja.
    </p><p class="article-text">
        Al ser una baja que los novios ya no pueden descontar de la factura, el gesto m&aacute;s elegante es cubrir el gasto. &ldquo;Si se trata de una cancelaci&oacute;n de &uacute;ltima hora, lo que deber&iacute;a hacer el invitado es pagar, por lo menos, el cubierto para que no lo tengan que hacer los novios&rdquo;, recomienda la <em>wedding planner.</em>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer con el regalo</h2><p class="article-text">
        Con respecto a si deben o no regalar quienes advierten con tiempo de que no podr&aacute;n asistir, Gonz&aacute;lez argumenta que la clave est&aacute; en la relaci&oacute;n que se tenga: &ldquo;Muchas veces vemos las bodas como algo muy protocolario y, al final, lo que importa es si te nace o no hacerlo&rdquo;. La experta destaca que los novios &ldquo;suelen ser muy agradecidos con cualquier gesto que tengan sus invitados hacia ellos&rdquo;, aunque no sea una obligaci&oacute;n social estricta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El regalo econ&oacute;mico es uno de los que m&aacute;s agradecen, porque les ayuda a pagar los costes de la boda, incluso su luna de miel&rdquo;, valora Gonz&aacute;lez, que tambi&eacute;n aconseja revisar si hay lista de bodas o incluso apostar por &ldquo;peque&ntilde;os detalles, como un ramo de flores con una tarjeta escrita a mano o una experiencia en pareja&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/organizadora-bodas-margen-cancelar-asistencia-mejor-anadir-comensal-ultima-hora-quitarlo-xp_1_13057026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura González, organizadora de bodas: “Siempre es mejor añadir un comensal a última hora que quitarlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,familia,Matrimonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir "no" y poner límites: "Forma parte de una relación sana”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e87db49-b7bb-4a28-bbaf-4875d3f89365_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los motivos de un psicólogo para aprender a decir &quot;no&quot; y poner límites: &quot;Forma parte de una relación sana”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesional Nacho Calvo repasa las claves que llevan a muchas personas a no negarse a hacer favores, asumir compromisos o sobrecargas adicionales y cómo empezar a hacerlo</p><p class="subtitle">Cuando estar rodeado de gente no evita sentir profunda soledad: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos” </p></div><p class="article-text">
        Si pensamos en la &uacute;ltima vez que lo hemos dicho quiz&aacute;s nos daremos cuenta de lo poco que lo hacemos. Porque no siempre es f&aacute;cil decir &ldquo;no&rdquo;. Muchas veces, y aun siendo conscientes de que lo que queremos es decir &ldquo;no&rdquo; a alg&uacute;n favor, a una invitaci&oacute;n a un evento social, a nuevos retos y oportunidades, acabamos diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;. Ya sea por miedo al conflicto, culpa o simplemente porque no saber poner l&iacute;mites es algo com&uacute;n, decir &ldquo;no&rdquo; puede resultar dif&iacute;cil. Aunque no se trata de rechazar a los dem&aacute;s, sino de protegernos a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas, decir &lsquo;no&rsquo; suele ser una sensaci&oacute;n de rechazo, de mala educaci&oacute;n, de falta de esfuerzo, de ego&iacute;smo&hellip; y estas son precisamente algunas de las validaciones que nos impulsan a decir &ldquo;s&iacute;&rdquo; a cosas que nos sobrecargan. Sin embargo, esta visi&oacute;n negativa de lo que significa el &ldquo;no&rdquo; est&aacute; lejos de ser cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No significa ser brusco ni desconsiderado. De hecho, los l&iacute;mites mejor aceptados suelen ser aquellos que se comunican con claridad y respeto&rdquo;, afirma Nacho Calvo, psic&oacute;logo y uno de los directores de <a href="https://mentesabiertaspsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mentes Abiertas</a>.&nbsp;Y, si nos cuesta rechazar algo o a alguien cuando nos lo pide, podemos ganar tiempo aprendiendo a posponer la respuesta. &ldquo;Una forma sencilla de decir &lsquo;no&rsquo; es reconocer primero la petici&oacute;n del otro y despu&eacute;s expresar nuestro l&iacute;mite de forma tranquila: algo como &lsquo;entiendo que te vendr&iacute;a bien mi ayuda, pero esta vez no voy a poder hacerlo&rsquo;&rdquo;, explica Calvo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo decir &ldquo;no&rdquo; sin justificar cada l&iacute;mite</h2><p class="article-text">
        Al decir &ldquo;no&rdquo;, tampoco es necesario proporcionar muchos detalles sobre nuestras acciones ni explicar por qu&eacute; rechazamos algo. No hay una raz&oacute;n para hacerlo ni establecer un l&iacute;mite. Seg&uacute;n Calvo, &ldquo;no necesitamos dar explicaciones muy largas para justificar cada l&iacute;mite: basta con una respuesta breve y sincera. Cuando el tono es respetuoso y el mensaje es claro, la mayor&iacute;a de las personas entienden que poner l&iacute;mites forma parte de una relaci&oacute;n sana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si no justificamos todos los l&iacute;mites que ponemos, demostramos que merecemos respeto por nuestra decisi&oacute;n, no por nuestras excusas. &iquest;Y si la otra persona se lo toma mal? En este caso, es su responsabilidad aprender a afrontar el rechazo o un cambio de planes si esto les supone un desaf&iacute;o. Y muchas veces es el mayor temor que tenemos cuando decimos que &ldquo;no&rdquo;: la reacci&oacute;n de los dem&aacute;s. Sobre todo cuando alguien est&aacute; acostumbrado a que siempre le digamos que s&iacute;, lo que puede hacer que al principio se sorprenda e, incluso, se llegue a enfadar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Calvo, es clave &ldquo;entender que no podemos controlar las emociones de los dem&aacute;s; cada persona es responsable de c&oacute;mo maneja sus expectativas&rdquo;. En estos casos, puede ser que la otra persona no reaccione muy bien, tenga reacciones y comentarios desagradables, silencios inc&oacute;modos, mensajes con doble intenci&oacute;n&hellip; Sin embargo, la buena noticia es que si mantenemos los l&iacute;mites, las relaciones mejorar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos ayuda mantener la calma y sostener el l&iacute;mite con tranquilidad, sin entrar en discusiones largas ni justificarlo una y otra vez&rdquo;, afirma Calvo. Esto, mantenido en el tiempo, ayuda a que &ldquo;las relaciones se adapten a los nuevos l&iacute;mites, y muchas personas terminan valorando esa claridad porque hace que las relaciones sean m&aacute;s honestas y equilibradas&rdquo;, concluye Calvo. Cuando empezamos a decir que &ldquo;no&rdquo; significa que decimos que &ldquo;s&iacute;&rdquo; a lo que realmente importa.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute;, pese a todo, nos sentimos culpables cuando decimos &ldquo;no&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A menudo hay emociones y pensamientos negativos profundamente arraigados que nos obligan a acceder a peticiones, por miedo a las repercusiones de decepcionar a los dem&aacute;s o ser percibidos como ego&iacute;stas. La mera idea de discrepar puede generar ansiedad, lo que nos lleva a priorizar la paz por encima de satisfacer nuestras propias necesidades. As&iacute;, optamos por el camino de menor resistencia, sacrificando nuestra autenticidad para mantener una fachada de armon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A muchas personas les ocurre que, cuando dicen 'no', sienten una especie de incomodidad interna, casi como si estuvieran haciendo algo malo. Esto suele tener que ver con aprendizajes tempranos: muchas veces hemos crecido en entornos donde agradar, ayudar o adaptarnos era una forma de recibir aprobaci&oacute;n&rdquo;, reconoce Calvo. Entretejida en nuestras relaciones sociales, est&aacute; la culpa, que susurra insidiosamente, convenci&eacute;ndonos de que decir &ldquo;no&rdquo; equivale a decepcionar a los dem&aacute;s, es el peso de las expectativas incumplidas y la carga de las obligaciones percibidas lo que nos obliga a ceder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de la necesidad constante de complacer suele haber factores psicol&oacute;gicos, como el miedo al rechazo, el m&aacute;s frecuente: muchas personas temen que, si no cumplen las expectativas de los dem&aacute;s, puedan perder su afecto o su aprobaci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo. Incluso detr&aacute;s de alguien especialmente permisivo tambi&eacute;n puede haber inseguridad, de manera que al decir &ldquo;s&iacute;&rdquo;, &ldquo;intenta sentirse valiosa siendo &uacute;til o estando siempre disponible&rdquo;, reconoce Calvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de alguien que no sabe decir que &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n puede haber la evitaci&oacute;n del conflicto. &ldquo;Para algunas personas, el desacuerdo resulta muy inc&oacute;modo, as&iacute; que prefieren adaptarse continuamente antes que afrontar una posible discusi&oacute;n o decepci&oacute;n&rdquo;, afirma Calvo, que admite que el problema est&aacute; en que, &ldquo;cuando agradar se convierte en una obligaci&oacute;n permanente, uno acaba perdiendo contacto con lo que realmente necesita o desea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, &ldquo;nuestro cerebro aprende que decir &lsquo;s&iacute;&rsquo; mantiene la armon&iacute;a y decir &lsquo;no&rsquo; puede generar tensi&oacute;n o decepci&oacute;n en los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Calvo, &ldquo;aunque en realidad no estemos haciendo nada incorrecto, sino que estamos rompiendo un patr&oacute;n al que llevamos a&ntilde;os acostumbrados&rdquo;. Para el psic&oacute;logo, &ldquo;aprender a tolerar esa peque&ntilde;a incomodidad forma parte del proceso de construir relaciones m&aacute;s equilibradas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no aprendemos a decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        A veces, por cada &ldquo;s&iacute;&rdquo; que decimos hay un peque&ntilde;o coste oculto. &iquest;Dejamos las cosas que realmente nos importan de lado? &iquest;Dedicamos nuestro tiempo a cosas que en realidad no son para nosotros? Y nuestra energ&iacute;a, &iquest;se ha agotado? Incluso, si llevamos tiempo diciendo que &ldquo;s&iacute;&rdquo;, mucha gente incluso deja de preguntar y simplemente asumen que lo haremos. Y no es su culpa, sino que les hemos ense&ntilde;ado que nuestros l&iacute;mites no existen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como explica Calvo, &ldquo;no saber decir &lsquo;no&rsquo; suele llevar a una sensaci&oacute;n de sobrecarga porque, cuando una persona acepta continuamente compromisos, favores o responsabilidades que en realidad no quiere asumir, termina con la impresi&oacute;n de que su tiempo y su energ&iacute;a est&aacute;n siempre al servicio de los dem&aacute;s y esto genera estr&eacute;s, agotamiento y la sensaci&oacute;n de que uno nunca tiene espacio para s&iacute; mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.apa.org/topics/stress/body" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psicolog&iacute;a destaca que priorizar constantemente a los dem&aacute;s en detrimento de las necesidades personales eleva los niveles de hormonas del estr&eacute;s, lo cual puede afectar el sue&ntilde;o, debilitar la funci&oacute;n inmunitaria y aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Incluso nuestra autoestima puede verse afectada a largo plazo porque &ldquo;cada vez que cedemos a algo estamos ignorando nuestras propias necesidades y, si eso se repite muchas veces, el mensaje que interiorizamos es que lo que sentimos o necesitamos tiene menos valor que lo que esperan los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Calvo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-nacho-calvo-explica-razones-aprender-decir-no-poner-limites-forma-parte-relacion-sana-xp_1_13053606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 09:08:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los motivos de un psicólogo para aprender a decir "no" y poner límites: "Forma parte de una relación sana”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Salud psicológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-coach-desconectar-pareja-debemos-preguntarnos-queremos-relacionar-movil-xp_1_13022187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f0eefbd-0103-40b8-8f3d-2068a36a37dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Anna Vicen Renner, experta en liderazgo y relaciones, advierte de que la pérdida de intimidad no es repentina, sino que se desgasta poco a poco por la falta de presencia</p><p class="subtitle">Estrategias para sobrevivir al turno de noche, según una psicóloga: “La sensación de descanso puede no ser reparadora” </p></div><p class="article-text">
        Los dormitorios, como todas las &aacute;reas de la vida cotidiana, se han convertido en espacios invadidos por la tecnolog&iacute;a, espec&iacute;ficamente por esa prolongaci&oacute;n del cuerpo humano en la que se ha convertido el tel&eacute;fono m&oacute;vil. En muchos hogares, la &uacute;ltima luz que se apaga es la de un dispositivo digital y esta realidad no solo genera discusiones, sino que afecta directamente al v&iacute;nculo emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como cuando estaba de moda fumar y lo hac&iacute;amos en todos lados y lleg&oacute; de repente una ley que establec&iacute;a que no se pod&iacute;a fumar en todos los sitios, incluso ahora para fumar pedimos permiso. Yo creo que el uso del m&oacute;vil empieza, o deber&iacute;a empezar, a parecerse un poquito a eso: a que haya momentos donde no se puede usar el m&oacute;vil o donde no queremos que haya m&oacute;vil y que si lo usamos tengamos que de alguna forma pedir permiso&rdquo;, lanza en un paralelismo <a href="https://annavicenrenner.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Vicen Renner</a>, <em>coach</em> experta en liderazgo y relaciones.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de establecer una rutina de desconexi&oacute;n de pantalla, la experta da cuatro claves sencillas para fortalecer los v&iacute;nculos y combatir esa sensaci&oacute;n de soledad acompa&ntilde;ada que generan las pantallas:
    </p><h2 class="article-text">Momentos libres de m&oacute;viles</h2><p class="article-text">
        El primer paso es acordar momentos donde el tel&eacute;fono no tiene lugar, como la cena o el dormitorio. &ldquo;La cama es uno de los &uacute;ltimos espacios donde la pareja puede encontrarse sin interrupciones. Cuando las pantallas ocupan ese lugar, se resiente la conexi&oacute;n emocional y, con el tiempo, tambi&eacute;n el deseo&rdquo;, apunta Vicen Renner, que aconseja atreverse a establecer este espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello es necesario ser conscientes de que necesitamos este cambio. &ldquo;Deber&iacute;amos hacernos preguntas sobre c&oacute;mo nos queremos relacionar con el m&oacute;vil y hasta qu&eacute; punto quiz&aacute;s est&aacute; afectando nuestro bienestar&rdquo;, destaca la coach. &ldquo;Si empezamos a ser conscientes de que somos un poquito adictos y nos estamos haciendo da&ntilde;o, nos convenceremos para llevar a cabo un cambio&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recuperar la conversaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En lugar de rendirse al <em>scroll</em> infinito, la experta anima a aprovechar el silencio para despertar la curiosidad sobre el otro y hacer preguntas que vayan m&aacute;s all&aacute; de la rutina: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;les son los tres pa&iacute;ses a los que m&aacute;s ganas tienes de viajar? &iquest;Con qu&eacute; sue&ntilde;as? &iquest;Cu&aacute;l es esa fantas&iacute;a que todav&iacute;a no hemos cumplido? Podemos generar conversaciones interesantes con temas importantes para la relaci&oacute;n de pareja&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es generar conversaciones emocionantes y darles valor &ldquo;para evitar que lo &uacute;nico interesante sea lo que sucede dentro de una pantalla&rdquo;, apunta Vicen Renner.
    </p><h2 class="article-text">Crear el h&aacute;bito</h2><p class="article-text">
        Para que esos peque&ntilde;os momentos se instauren en nuestras rutinas y generen un cambio no son necesarios grandes gestos, sino constancia. Para la experta, la clave est&aacute; en crear un h&aacute;bito de desconexi&oacute;n del m&oacute;vil al igual que establecemos el lavarnos los dientes o darnos un beso de buenas noches. &ldquo;Si somos capaces de entrar a diario en redes sociales, &iquest;c&oacute;mo no vamos a ser capaces de hacer algo a diario con nuestra pareja sin m&oacute;viles?&rdquo;, reflexiona la <em>coach</em>.
    </p><h2 class="article-text">Vivir m&aacute;s presentes</h2><p class="article-text">
        Como parte de ese h&aacute;bito transformador de realizar actividades juntos, la experta destaca la importancia de estar presentes sin la necesidad de hacer fotos o documentar el momento para compartirlo en redes sociales. &ldquo;Vivir sin compartir hacia fuera, sino compartir con los que estamos&rdquo;, recomienda Vicen Renner como forma de transformar nuestras experiencias&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que estos cambios se conviertan en una costumbre real, la experta aconseja sostener estas nuevas pautas durante, por lo menos 21 d&iacute;as, ya que &ldquo;es el tiempo que la ciencia estima necesario para instaurar un nuevo h&aacute;bito saludable&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-coach-desconectar-pareja-debemos-preguntarnos-queremos-relacionar-movil-xp_1_13022187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 15:35:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Tecnología,Teléfono móvil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Te planteas si realmente necesitas a alguien": así viven las personas hiperindependientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/personas-hiperindependientes_1_13001619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11388d3c-1a08-4609-b10e-3b3b69bf1506_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Te planteas si realmente necesitas a alguien&quot;: así viven las personas hiperindependientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo moderno, a menudo se fomenta la autosuficiencia en lugar de pedir ayuda a los demás. Pero hacerlo todo por uno mismo puede ser una señal de que se tiene miedo a la intimidad</p><p class="subtitle">“No rechazan la oficina, lo que rechazan es perder el tiempo”: cómo la generación Z está redefiniendo el trabajo</p></div><p class="article-text">
        Cuando uno de sus familiares estuvo gravemente enfermo y en cuidados intensivos durante m&aacute;s de un mes, Cianne Jones dio un paso al frente. &ldquo;Me encargu&eacute; de estar en el hospital todos los d&iacute;as, persiguiendo a los m&eacute;dicos, tomando notas y asegur&aacute;ndome de entender por qu&eacute; hac&iacute;an lo que hac&iacute;an&rdquo;. Seg&uacute;n cuenta, era tan estresante que, en un momento dado, empez&oacute; a perder pelo, pero sigui&oacute; adelante.
    </p><p class="article-text">
        Fue el terapeuta de Jones quien le pregunt&oacute; con delicadeza si iba a pedir ayuda. Jones se r&iacute;e. &ldquo;La ca&iacute;da del cabello no me hizo pensar que necesitaba ayuda, fue otra persona la que lo vio y me lo dijo&rdquo;. Tiene una familia numerosa y unida que la habr&iacute;a ayudado de inmediato, y as&iacute; lo hizo cuando Jones se lo pidi&oacute;, pero a ella no se le ocurri&oacute; pedirlo. &ldquo;Hab&iacute;a asumido ese papel: 'Yo me encargar&eacute; de todo'. Simplemente me puse en marcha y eso fue todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una experiencia que muchos de nosotros, los llamados hiperindependientes, reconoceremos. Yo me he comportado de manera similar, desde situaciones m&aacute;s serias (yo tambi&eacute;n he asumido responsabilidades de cuidado) hasta otras rid&iacute;culas, como mudarme sola de casa, o cuando compr&eacute; unos aparatos de musculaci&oacute;n y luego me di cuenta de que no ten&iacute;a fuerza suficiente para llevarlos a casa. Durante la mayor parte de mi vida, me he enorgullecido de mi condici&oacute;n de loba solitaria hiperindependiente, que no depende de nadie m&aacute;s que de s&iacute; misma. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, he llegado a ver que no es una se&ntilde;al de mis capacidades superiores, sino que est&aacute; alimentado por el miedo a ser una carga para los dem&aacute;s con mis peticiones &mdash;o peor a&uacute;n, a ser rechazado&mdash; o a perder el control.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado que la calidad de las relaciones es clave para la felicidad y tambi&eacute;n tiene un gran impacto en la salud. &ldquo;Estamos programados para conectar&rdquo;, afirma el psic&oacute;logo cl&iacute;nico Stephen Blumenthal. &ldquo;Es malo para ti existir en soledad&rdquo;. Puede que haya personas cuya hiperindependencia sea m&aacute;s innata y les suponga menos problema, pero para muchas personas puede conducir al aislamiento y la soledad. Blumenthal lo ve todos los d&iacute;as en su consulta. A menudo, las personas hiperindependientes tienen &eacute;xito en el trabajo, &ldquo;pero luego son un desastre en lo que se refiere a las relaciones interpersonales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Jones, ha sido m&aacute;s bien un comportamiento aprendido. Vio a su madre soltera criar a cuatro hijos con un alto rendimiento acad&eacute;mico mientras dirig&iacute;a una organizaci&oacute;n ben&eacute;fica. &ldquo;Lo hac&iacute;a todo ella sola, y fue verla hacer eso lo que me sugiri&oacute; que eso es lo que hay que hacer, simplemente seguir adelante. Mi madre siempre ha sido mi inspiraci&oacute;n&rdquo;. Esto anim&oacute; a Jones a obtener el t&iacute;tulo de abogada, dirigir una empresa, fundar una organizaci&oacute;n ben&eacute;fica &mdash;Women in Leadership, con sede en Uganda&mdash; y comenzar un doctorado. Quiz&aacute;s no sea de extra&ntilde;ar que, dado todo eso, adem&aacute;s de su propensi&oacute;n a cargar con todo ella sola, Jones haya sufrido un <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-sindrome-trabajador-quemado_1_10437897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a><em>.</em> &ldquo;No me di cuenta de todo lo que estaba asumiendo hasta que una ma&ntilde;ana tuve un ataque de p&aacute;nico y tuve que ir al hospital&rdquo; &mdash;sonr&iacute;e para s&iacute; misma&mdash; &ldquo;incluso entonces, pens&eacute; en llevarme el port&aacute;til&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, se resiste a pedir ayuda. &ldquo;No pedir&iacute;a nada que pudiera hacer pensar que soy incompetente&rdquo;. Jones est&aacute; muy unida a su familia y tiene amistades s&oacute;lidas, algunas desde hace d&eacute;cadas, pero cree que su hiperindependencia ha afectado a sus relaciones sentimentales. &ldquo;Hay una narrativa bastante com&uacute;n entre las mujeres de mi edad, las treinta&ntilde;eras: lo tenemos todo, trabajo, casa propia. Respecto las relaciones sentimentales, igual te sientes un poco sola, pero piensas '&iquest;realmente necesito a alguien?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hiperindependencia es un mecanismo de defensa. Es una sensación de: no puedo confiar en nadie, así que confiaré en mí mismo. A veces nos preguntamos si hay dolor y rabia reprimidos ahí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kathleen Saxton</span>
                                        <span>—</span> psicoterapeuta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mismo le ocurri&oacute; a Urvashi Lad, que hab&iacute;a dirigido varios negocios y, seg&uacute;n ella misma afirma, &ldquo;estuvo soltera pr&aacute;cticamente hasta los 43 a&ntilde;os&rdquo;, algo que atribuye en gran parte a su hiperindependencia. &ldquo;Te da una sensaci&oacute;n de control&rdquo;. Sin embargo, afirma que &ldquo;puede hacer que te quedes sola porque no te sientes lo suficientemente segura como para encontrar el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le llev&oacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o escribir un diario y realizar otras terapias, dice, &ldquo;para sentirme segura, bajar la guardia y dejar entrar a alguien&rdquo;. Entonces conoci&oacute; a una persona (se casar&aacute;n este a&ntilde;o). Todav&iacute;a se sorprende a s&iacute; misma tratando de rechazar la ayuda de su prometido, incluso en peque&ntilde;as cosas como comprobar el l&iacute;quido limpiaparabrisas de su coche. &ldquo;Al principio me molestaba, hasta que pens&eacute;: &rdquo;No, est&aacute; bien, &eacute;l quiere hacer algo bueno por m&iacute;, y es muy bonito que quiera hacerlo&ldquo;&rdquo;. Y ha intentado frenar su hiperindependencia en otros &aacute;mbitos de la vida: &ldquo;Realmente puede llevar al agotamiento, a la confusi&oacute;n mental y a la sobrecarga. No podemos hacerlo todo nosotros mismos, por mucho que nos lo repitamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la sociedad occidental, se fomenta la independencia y el individualismo por encima de la comunidad y la dependencia mutua. Seg&uacute;n Blumenthal, nuestra cultura celebra especialmente a los hombres que se abren camino por s&iacute; mismos, desde los personajes de las novelas del siglo XIX hasta el arquetipo del vaquero o la tendencia de Internet de la &uacute;ltima d&eacute;cada conocida como &ldquo;machos sigma&rdquo;. La cultura del esfuerzo y el ideal de la <em>girl boss</em> (la jefaza) tambi&eacute;n premian el individualismo en las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras fuerzas culturales en juego. Jones, que es una mujer negra, ve mucha hiperindependencia entre otras mujeres negras. Cree que esto proviene del estereotipo de ser &ldquo;fuertes&rdquo; y que es &ldquo;una narrativa que se nos impone&rdquo;. Su doctorado trata sobre el abuso dom&eacute;stico en la comunidad negra de Londres y la respuesta de la polic&iacute;a metropolitana, y este estereotipo influye en ello. &ldquo;&iquest;Las mujeres van a salir a pedir ayuda en primer lugar? &iquest;Y los agentes de polic&iacute;a van a pesar de que necesitas ayuda?
    </p><p class="article-text">
        Ella observa c&oacute;mo las mujeres negras exitosas en el &aacute;mbito laboral suelen desempe&ntilde;ar roles de &ldquo;salvadoras&rdquo;, por ejemplo, como nuevas directoras ejecutivas de empresas en dificultades, lo que les genera una presi&oacute;n adicional. &ldquo;A eso se suman las responsabilidades del cuidado&rdquo;, dice Jones sobre su herencia cultural caribe&ntilde;a. &ldquo;S&eacute; que otras personas de la comunidad negra lo entienden. As&iacute; que eres &rdquo;fuerte&ldquo;, eres cuidadora, eres salvadora, eres superviviente. Y trabajas&rdquo;. Seg&uacute;n ella, esto &ldquo;tiene un impacto perjudicial en la vida de muchas mujeres negras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lad cree que la hiperindependencia tiene que ver con &ldquo;la protecci&oacute;n, contra la decepci&oacute;n, contra el da&ntilde;o que puede causar otra persona, o con haber tenido una experiencia que ha llevado a alguien a creer que, en realidad, es m&aacute;s f&aacute;cil hacerlo todo uno mismo. No es que una persona hiperindependiente no quiera ayuda. De hecho, anhela esa ayuda, pero quiere sentirse lo suficientemente segura como para recibirla&rdquo;. En el pasado, dice, cada vez que bajaba la guardia, &ldquo;alguien se aprovechaba o esperaba [algo a cambio], as&iacute; que volv&iacute;a a ponerme a la defensiva y me encerraba en mi fortaleza, que puede ser un lugar muy solitario&rdquo;. Si alguien le hac&iacute;a un favor, Lad se sent&iacute;a en deuda, incluso dejar que alguien le invitara a un caf&eacute; le resultaba inc&oacute;modo. Ella cree que su hiperindependencia tiene en parte sus ra&iacute;ces en su herencia india. &ldquo;[Las mujeres] hemos sido condicionadas para hacerlo todo nosotras mismas: cocinar, limpiar, conseguir un buen trabajo, tener nuestro propio dinero, todo ese tipo de cosas&rdquo;.
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            <span class="title">
                Las relaciones íntimas saludables, señala la terapeuta Kathleen Saxton, requieren reciprocidad.                            </span>
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        La hiperindependencia suele comenzar en la infancia, explica Kathleen Saxton, psicoterapeuta y autora de <em>My Parent the Peacock.</em> Quiz&aacute;s los padres o cuidadores eran inconsistentes, poco fiables o emocionalmente inaccesibles. &ldquo;Tal vez trabajaban mucho y no pod&iacute;an prestarte atenci&oacute;n, por lo que aprendiste a arregl&aacute;rtelas bien por tu cuenta. Puede que tuvieras a alguien que tuviera una adicci&oacute;n, o tal vez simplemente un padre muy desde&ntilde;oso por diversas razones. Quiz&aacute;s ellos mismos se criaron en un entorno bastante fr&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute;s eres el hijo mayor y tuviste que cuidar de tus padres o hermanos desde muy pronto. En la edad adulta, podr&iacute;a desarrollarse a partir de una experiencia de traici&oacute;n. La hiperindependencia, afirma, es &ldquo;un mecanismo de defensa. Es una sensaci&oacute;n de: no puedo confiar en nadie, as&iacute; que confiar&eacute; en m&iacute; mismo. A veces nos preguntamos si hay dolor y rabia reprimidos ah&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando era más joven, sentía que no era lo suficientemente importante como para merecer el esfuerzo de nadie. Creo que simplemente no tenía ninguna confianza en mí mismo para ese tipo de cosas (...) Creo que era sobre todo porque no quería ser una carga para los demás».</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Phil Rowe</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus pacientes hiperindependientes suelen estar orgullosos de ello, afirma. &ldquo;Lo positivo es que se te ver&aacute; como el solucionador, el organizador o el salvador, y eso tambi&eacute;n te permite tener bastante control, pero debajo de eso puedes sentir agotamiento. Puede que te ofrezcas a hacerlo todo, pero al final, es posible que te sientas resentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que sus pacientes lo hayan reconocido y busquen la ayuda de Saxton demuestra que la hiperindependencia tiene sus desventajas. &ldquo;Los aspectos negativos que veo son el aislamiento emocional, por lo que no compartes tu vulnerabilidad con otras personas. Compartes de forma muy selectiva, te preocupa ser una carga para los dem&aacute;s. Pero eso significa que nadie llega a conocerte realmente, que la gente nunca puede ayudarte y que empiezas a creer que tus necesidades no pueden ser satisfechas por otras personas o que estas no lo har&aacute;n&rdquo;. Esto tambi&eacute;n puede conducir al cinismo y al entumecimiento emocional.
    </p><p class="article-text">
        La hiperindependencia ha caracterizado la vida de Phil Rowe, seg&uacute;n &eacute;l mismo afirma. &ldquo;Sin duda, cuando era m&aacute;s joven, sent&iacute;a que no era lo suficientemente importante como para merecer el esfuerzo de nadie. Creo que simplemente no ten&iacute;a ninguna confianza en m&iacute; mismo para ese tipo de cosas. Pensaba: '&iquest;Qui&eacute;n soy yo para pedirlo?&rdquo;. A finales de su adolescencia, fue hospitalizado por depresi&oacute;n. &ldquo;Probablemente, parte de ello se deb&iacute;a a mi incapacidad para hablar de lo que me pasaba. Creo que era sobre todo porque no quer&iacute;a ser una carga para los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque era un ni&ntilde;o estudioso, Rowe dej&oacute; la escuela a los 14 a&ntilde;os para trabajar en una f&aacute;brica, porque estaba ansioso por empezar a ganar su propio dinero. Ahora, a sus 50 a&ntilde;os, lleva 35 casado, lo que no ha afectado a su capacidad para crear una relaci&oacute;n s&oacute;lida, pero hasta hace unos 10 a&ntilde;os Rowe no ha empezado a sentirse m&aacute;s c&oacute;modo pidiendo ayuda a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os, inspirado por el amor por el teatro que ten&iacute;a en la escuela, Rowe comenz&oacute; una nueva carrera como locutor, lo que le oblig&oacute; no solo a pedir ayuda y consejo a otras personas, sino tambi&eacute;n a trabajar de forma colaborativa y creativa. A veces todav&iacute;a se siente inc&oacute;modo, dice, pero &ldquo;no solo el mundo no se viene abajo, sino que mejora infinitamente. Mirar hacia dentro es algo negativo, en comparaci&oacute;n con abrirse al mundo. Por lo general, la gente est&aacute; encantada de ayudar.<strong> </strong>Creo que, en general, la gente es mucho m&aacute;s amable y comunicativa de lo que a veces pienso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La independencia que raya en lo extremo es, seg&uacute;n Saxton, &ldquo;algo fant&aacute;stico que tener en la rec&aacute;mara, pero yo le plantear&iacute;a a cualquiera el siguiente reto: &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a empezar a expresar cu&aacute;les son tus necesidades y ver si se pueden satisfacer o no?&rdquo;. Si te gustar&iacute;a cambiar tu hiperindependencia, intenta comprender de d&oacute;nde puede provenir. Un terapeuta podr&iacute;a ser de ayuda, pero Saxton afirma que t&uacute; mismo puedes hacer mucho al respecto. Una persona puede tener &ldquo;muchas razones y excusas sobre por qu&eacute; y c&oacute;mo le gusta ser independiente, pero si es capaz de profundizar en si podr&iacute;a haber una parte interior herida que se sinti&oacute; decepcionada, entonces puede trabajar para ser capaz de estar con esa parte que sinti&oacute; que nadie estaba ah&iacute; para ella. &iquest;D&oacute;nde aprend&iacute; que era mejor estar sola? &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a haberme fallado? &iquest;Qui&eacute;n no me dio quiz&aacute;s parte del apoyo que necesitaba? Y entonces podemos empezar a avanzar hacia la tolerancia de cierto nivel de vulnerabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de hacerlo ser&iacute;a empezar a practicar peque&ntilde;os actos de &ldquo;microdependencia&rdquo;: pedir ayuda con una tarea peque&ntilde;a que quiz&aacute; no sea tan importante, compartir una preocupaci&oacute;n con alguien, dejar que alguien se acerque un poco m&aacute;s. La microdependencia o la microvulnerabilidad consiste en dar un paso adelante y ver qu&eacute; se siente, simplemente mostrar un poco tu lado m&aacute;s vulnerable. Las relaciones &iacute;ntimas saludables, se&ntilde;ala Saxton, requieren reciprocidad.
    </p><p class="article-text">
        Lad recuerda que fue el reto que se impuso a s&iacute; misma de dejar que alguien le invitara a un caf&eacute; lo que le permiti&oacute; empezar a cambiar parte de su hiperindependencia hace tres a&ntilde;os. Adem&aacute;s de llevarla a su relaci&oacute;n actual, que cree que antes no habr&iacute;a funcionado, el cambio tambi&eacute;n ha mejorado sus amistades. Ahora trabaja como <em>coach, </em>ayudando a &ldquo;mujeres hiperindependientes a sanar para que puedan sentirse seguras, abrirse y recibir el amor y el apoyo que anhelan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jones ha intentado abrirse m&aacute;s, por ejemplo, apunt&aacute;ndose a un club de <em>running l</em>ocal. &ldquo;S&eacute; que este tipo de responsabilidad y tener a otras personas a tu alrededor que te apoyan en tus objetivos es importante&rdquo;. Aunque se apoya en sus amigos cercanos, se trata de mostrarse m&aacute;s vulnerable con personas que no conoce bien y aceptar que &ldquo;esas personas podr&iacute;an apoyarla&rdquo;. Se muestra un poco esc&eacute;ptica sobre hasta qu&eacute; punto quiere renunciar a su hiperindependencia, pero se lo est&aacute; planteando. &ldquo;Asumes este papel en el que simplemente haces todo y sigues adelante&rdquo;. A medida que se hace mayor, dice, &ldquo;cada vez me doy m&aacute;s cuenta de que no estoy segura de que me guste especialmente ese papel todo el tiempo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Sander]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/personas-hiperindependientes_1_13001619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Te planteas si realmente necesitas a alguien": así viven las personas hiperindependientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fácil para unos y un mundo para otros: por qué es importante aprender a tener 'charlas de ascensor', según un psicólogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-david-amselem-explica-beneficios-charlas-triviales-habilidades-sociales-entrenan-xp_1_12994007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/190306cc-0511-4ec2-9ee3-dad83a96233a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136669.jpg" width="5616" height="3159" alt="Fácil para unos y un mundo para otros: por qué es importante aprender a tener &#039;charlas de ascensor&#039;, según un psicólogo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que muchas veces las charlas casuales son consideradas insignificantes, el terapeuta David Anselem asegura que crean conexión entre las personas y pueden mejorar el estado de ánimo </p><p class="subtitle">Las estrategias de la especialista en sueño Anjana López para dormir mejor: “Hay que educar al cerebro”</p></div><p class="article-text">
        A menudo son desterradas a la categor&iacute;a de algo &uacute;til y solemos pensar en ellas como algo innecesario y superfluo. Las charlas informales y los encuentros triviales con desconocidos, bajo una falsa apariencia de trivialidad, en realidad pueden ser una forma eficaz de generar conexiones m&aacute;s profundas de lo que en un principio podr&iacute;amos pensar. El t&iacute;pico momento en el ascensor en el que solemos evitar incluso el contacto visual, el silencio entre los pasajeros en el tren o la pausa inc&oacute;moda con alg&uacute;n compa&ntilde;ero de trabajo son momentos en los que, en la mayor&iacute;a de los casos, asumimos que es mejor permanecer en silencio en lugar de entablar una charla informal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las investigaciones sugieren todo lo contrario: incluso los intercambios breves tienden a hacernos sentir mejor, a menudo m&aacute;s conectados. Como este <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/19485506231209793" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, seg&uacute;n el cual intercambiar algunas palabras de forma regular con desconocidos aumenta el sentido de pertenencia a un grupo m&aacute;s amplio, fortaleciendo as&iacute; el tejido social. Y no se trata de convertir cada charla en una conversaci&oacute;n sincera, sino en aprovechar bien los peque&ntilde;os momentos para que se conviertan en oportunidades para una conexi&oacute;n real. 
    </p><h2 class="article-text">Los beneficios de las &lsquo;microrrelaciones&rsquo; o los &lsquo;v&iacute;nculos d&eacute;biles&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Podemos vivir decenas de momentos en los que, a lo largo del d&iacute;a, hablamos con el cartero o con un vecino sobre temas triviales. Son lo que se denominan &lsquo;v&iacute;nculos d&eacute;biles&rsquo; o &lsquo;micro relaciones&rsquo;, intercambios educados sobre el tiempo, el trabajo o los planes de fin de semana. Pero que pueden ser tan importantes como los fuertes lazos que formamos con nuestro c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo. Para <a href="https://psicologiadrm.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Amselem Ram&iacute;rez</a>, psic&oacute;logo general sanitario, estas &ldquo;interacciones superficiales o sin demasiada profundidad con otras personas que no conocemos bien s&iacute; pueden tener beneficios claros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se desestiman como superficiales, las charlas informales no carecen de sentido: act&uacute;an como una especie de pegamento social, aliviando tensi&oacute;n y abriendo la puerta a la conexi&oacute;n. Y lo son fundamentalmente porque &ldquo;somos animales sociales y esas interacciones no solo hacen que &lsquo;lo pasemos bien&rsquo;, sino que pueden influir en nuestro estado de &aacute;nimo&rdquo;, afirma Amselem. Si bien no todas las conversaciones son especialmente interesantes, no es raz&oacute;n para dejar de hablar, porque incluso las conversaciones promedio suman, para ayudarnos a sentir un poco m&aacute;s de confianza y un poco menos de miedo. 
    </p><p class="article-text">
        Estos intercambios breves pueden <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1948550613502990" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar la salud y la felicidad</a>, elevar el estado de &aacute;nimo, la energ&iacute;a y el <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0146167214529799" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar general</a>. Las interacciones sociales m&iacute;nimas, como una sonrisa, un cumplido o una charla r&aacute;pida, son buenas para todo el mundo. &ldquo;Mantener estas interacciones superficiales podr&iacute;a verse como un ejercicio de mantenimiento de un buen estado de &aacute;nimo, de la misma manera que intentamos comer de forma equilibrada o hacer algo de ejercicio para mantener una buena salud f&iacute;sica&rdquo;, afirma Amselem.
    </p><p class="article-text">
        Con estos encuentros conseguimos adem&aacute;s lo que el experto llama como enriquecimiento ambiental. Y esto es algo positivo porque es distinto a lo que tenemos con los v&iacute;nculos m&aacute;s fuertes, con los que estamos expuestos siempre a los mismos est&iacute;mulos, lo que hace que &ldquo;el poder de gratificaci&oacute;n pierda algo de fuerza&rdquo;. &ldquo;Introducir otro tipo de interacciones nos aporta variabilidad, novedad, mayor estimulaci&oacute;n, y eso previene la apat&iacute;a y el aburrimiento&rdquo;, afirma Amselem.
    </p><p class="article-text">
        Para el especialista, se trata de una &ldquo;especie de &lsquo;gimnasio social&rsquo; que nos ayuda a ser m&aacute;s h&aacute;biles socialmente, no nos exige tanto porque son de &lsquo;bajo riesgo&rsquo; y apenas hay consecuencias negativas si nos equivocamos en algo o la charla es sosa&rdquo;. A la larga, si fomentamos este tipo de encuentros, nos ayudar&aacute; a ser &ldquo;m&aacute;s sociales, m&aacute;s eficaces, estaremos m&aacute;s c&oacute;modos con las relaciones sociales, mejora la imagen que desprendemos a los dem&aacute;s, y la calidad y profundidad de las interacciones futuras&rdquo;, afirma Amselem.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; a unas personas se les da tan bien y a otras se les hace una monta&ntilde;a?</h2><p class="article-text">
        No a todas las personas les gustan las charlas informales ni se sienten c&oacute;modas con estos encuentros triviales. Y no es porque sean groseros ni antisociales. &ldquo;Creo que aqu&iacute; la principal causa es lo que llamamos historia de aprendizaje, aunque tambi&eacute;n podemos hablar de la personalidad o las propias habilidades sociales&rdquo;, admite Amselem. Y esto tiene que ver con &ldquo;todas las cosas que hemos vivido y experimentado a lo largo de nuestra vida, que han acabado moldeando las cosas que hacemos, c&oacute;mo nos sentimos y, en definitiva, qui&eacute;nes somos&rdquo;, admite el especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que le cueste este tipo de charlas, es posible que &ldquo;en su contexto no se fomentara este tipo de interacciones (&lsquo;&iexcl;no hables con desconocidos!&rsquo;) o que, con el tiempo, se asociasen a una cierta incomodidad o incluso miedo. Estas personas suelen estar influidas por reglas personales internas como &lsquo;voy a molestar&rsquo; o &lsquo;quedar&eacute; en rid&iacute;culo&rsquo;&rdquo;, afirma Amselem. Aqu&iacute; podemos entrar en un c&iacute;rculo vicioso: cuanto menos nos relacionamos as&iacute;, menos h&aacute;biles e inc&oacute;modos nos sentimos, por tanto, no lo hago. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo este proceso, para bien o para mal, est&aacute; directamente relacionado con las habilidades sociales que desarrolla una persona&rdquo;, matiza Amselem. Aqu&iacute; podemos hablar de la extroversi&oacute;n, que &ldquo;tiene mucho que ver con el nivel de estimulaci&oacute;n que necesitamos para sentirnos bien&rdquo;, afirma Amselem. Por eso una persona extrovertida busca estimulaci&oacute;n externa para sentirse bien: no paran de salir, de hacer cosas, de hablar con gente. En cambio, &ldquo;a las personas introvertidas, les pasa al rev&eacute;s&rdquo;, reconoce Amselem, y escoger&aacute;n otro tipo de actividades, como leer o quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con una base de activaci&oacute;n biol&oacute;gica muy alta, a las personas introvertidas las cosas muy estimulantes las saturan y les hacen estar inc&oacute;modas&rdquo;, afirma Amselem. &ldquo;No es que las personas extrovertidas tengan nada de especial, es que simplemente han practicado m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consejos para mejorar estos peque&ntilde;os encuentros</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las habilidades sociales se entrenan&rdquo;, afirma Amselem. Por tanto, si queremos fomentar este tipo de encuentros en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a tendremos que practicar. &ldquo;Uno de los mejores consejos es usar el contexto a nuestro favor, no hablar de cosas aleatorias, sino de lo que ambos estamos viendo: la cola del s&uacute;per, el perro que lleva la otra persona o el libro que tiene sobre la mesa&rdquo;, afirma Amselem, que aconseja, adem&aacute;s, tener en cuenta esta serie de consejos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Hacer preguntas abiertas</strong>: en lugar de decir &lsquo;&iquest;Te gusta el caf&eacute;?&rsquo;, que se responde con un s&iacute; o un no, podemos probar con un &lsquo;&iquest;Qu&eacute; tal el caf&eacute; de aqu&iacute;?&rsquo;. &ldquo;Esto aumenta las probabilidades de que la otra persona nos responda con algo m&aacute;s detallado y favorece que la conversaci&oacute;n contin&uacute;e&rdquo;, afirma Amselem.</li>
                                    <li><strong>Aceptar que las otras personas suelen ser m&aacute;s amables de lo que pensamos</strong>: muchas veces, lo que nos impide avanzar en este tipo de encuentros es pensar, de forma equivocada, que el otro no est&aacute; interesado en conectar con nosotros. Aunque a veces puede ser as&iacute;, otras muchas no. &ldquo;Hay que aprender a leer el contexto y saber cu&aacute;ndo es buena idea y cu&aacute;ndo no, y para eso tendremos que lanzarnos y probar&rdquo;, sostiene Amselem.</li>
                                    <li><strong>Aprender a cerrar la conversaci&oacute;n</strong>: no es necesario mantener un discurso largo y sostenido, ni alargar el tema de forma innecesaria. Para Amselem, es importante &ldquo;saber detectar cu&aacute;ndo tiene que cerrarse una conversaci&oacute;n, porque la otra persona no quiere hablar tanto, porque tiene prisa o se siente inc&oacute;moda, es indispensable para que aprendamos a ser eficaces en estas situaciones&rdquo;.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En todos los casos, la pr&aacute;ctica es la clave porque es la que nos permitir&aacute; &ldquo;enfrentarnos a estas situaciones&rdquo;, concluye Amselem.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologo-david-amselem-explica-beneficios-charlas-triviales-habilidades-sociales-entrenan-xp_1_12994007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 08:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fácil para unos y un mundo para otros: por qué es importante aprender a tener 'charlas de ascensor', según un psicólogo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Le dije a mi madre que necesitaba un respiro": el auge de las relaciones de bajo contacto con la familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/le-dije-madre-necesitaba-respiro-auge-relaciones-contacto-familia_1_12987367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88f6e83a-e7d7-498d-a8b3-e76abe0ed92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136509.jpg" width="1598" height="899" alt="&quot;Le dije a mi madre que necesitaba un respiro&quot;: el auge de las relaciones de bajo contacto con la familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas personas están optando por mantener un contacto mínimo con sus padres y otros familiares. Pero, aunque esto puede dar tiempo para pensar, también conlleva complejidades emocionales</p><p class="subtitle">El caso de Brooklyn Beckham o cómo se está rompiendo el estigma de los hijos que cortan la relación con sus padres</p></div><p class="article-text">
        Cuando su madre la llamaba, el estr&eacute;s sacud&iacute;a el cuerpo de Marie como si sonara una alarma. As&iacute; que &laquo;dej&eacute; de contestar al tel&eacute;fono&raquo;, afirma. Formula las palabras con determinaci&oacute;n, como si leyera un guion. Este fue uno de los &laquo;l&iacute;mites&raquo; que acord&oacute; concienzudamente con su terapeuta hace tres a&ntilde;os, cuando lleg&oacute; a un punto cr&iacute;tico en la gesti&oacute;n de su <a href="https://www.eldiario.es/era/pasa-relacion-madre-no-buena_129_12892839.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n con su madre</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nunca le ha explicado su decisi&oacute;n a su madre, pero fue la consecuencia de toda una vida en la que Marie, que ahora tiene m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, se ha sentido rechazada, avergonzada y como &laquo;la oveja negra de la familia&raquo;. La madre de Marie, dice, siempre lo centraba todo en s&iacute; misma. &laquo;A cada cosa que yo hac&iacute;a era simplemente como... otros est&aacute;n peor. Por ejemplo, yo dec&iacute;a: &laquo;No me encuentro muy bien&raquo;, y ella respond&iacute;a: &laquo;S&iacute;, bueno, yo tengo diabetes&raquo;. Me daba miedo expresar mi opini&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, Marie llam&oacute; a su madre por tel&eacute;fono y le dijo que le hab&iacute;an diagnosticado autismo. Ella respondi&oacute; con un despectivo &laquo;mmm&raquo;. &laquo;Mi terapeuta me dijo: no puedes controlar su comportamiento, pero puedes controlar lo que permites que te afecte y c&oacute;mo te afecta&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, adem&aacute;s de dejar de contestar al tel&eacute;fono, decidi&oacute; que ella, su marido y sus hijos ya no visitar&iacute;an a su madre, que vive a unas horas de distancia. Solo llamar&aacute; a su madre cuando tenga un motivo claro: para ver c&oacute;mo est&aacute;n los abuelos o para comunicar alguna noticia importante. &laquo;Llamo cuando lo necesito&raquo;, afirma. &laquo;Si le contaba algo personal, se lo contaba a toda la familia... no hab&iacute;a seguridad emocional&raquo;. &iquest;Y si su madre se queja? Marie vuelve a recurrir a ese guion. &laquo;Ni siquiera me disculpo&raquo;, dice. &laquo;Le digo: 'Ah, es que he estado muy ocupada. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?&raquo; Y cambio de tema&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo del distanciamiento familiar, el enfoque que describe Marie se conoce como &laquo;bajo contacto&raquo; o LC <em>[low contact, </em>por sus siglas en ingl&eacute;s]. Aunque es complejo de manejar, evita el corte absoluto de todos los lazos del &laquo;sin contacto&raquo; (NC), un tema que se ha debatido ampliamente gracias al enfoque muy p&uacute;blico adoptado por <a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brooklyn Beckham hacia sus padres</a>, y entre los pr&iacute;ncipes Harry y William. TikTok est&aacute; repleto de usuarios que proclaman los beneficios del sin contacto. Las 400.000 publicaciones sobre el tema incluyen frases como &laquo;&iexcl;Recupera tu poder!&raquo; y &laquo;El no contacto es respeto por uno mismo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Marie no quer&iacute;a el contacto cero. &laquo;El amor que siento por mi madre siempre estar&aacute; ah&iacute;&raquo;, afirma. Quer&iacute;a asegurarse de que sus hijos pudieran ver a su abuela y no quer&iacute;a arriesgarse a romper los lazos con el resto de su familia. Para ella, el contacto reducido es &laquo;m&aacute;s f&aacute;cil de llevar&raquo; que la ausencia total de contacto, con &laquo;menos culpa&raquo;. Y aunque la relaci&oacute;n no ha mejorado dr&aacute;sticamente, Marie siente que se ha abierto una peque&ntilde;a puerta para una posible conversaci&oacute;n en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Georgina, que tiene unos 30 a&ntilde;os, tambi&eacute;n ha optado por un contacto reducido. &laquo;Cuando &eacute;ramos peque&ntilde;os, toda la familia se preocupaba por no molestar a mi madre&raquo;, afirma, y a&ntilde;ade que a menudo se sent&iacute;a como el objeto de la &laquo;volatilidad&raquo; de su madre. Finalmente, una disputa familiar la llev&oacute; a optar por un contacto &laquo;muy reducido&raquo; con sus padres y hermanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, al igual que Marie, quiere que sus hijos tengan una relaci&oacute;n con sus padres y hermanos y con los hijos de estos, y que sus hijos establezcan sus propias relaciones con sus primos. Su madre cuida de sus nietos una vez a la semana y los lleva de vuelta a casa, pero Georgina mantiene la conversaci&oacute;n breve. Cuando sus hermanos est&aacute;n de visita, se re&uacute;ne con ellos para que los ni&ntilde;os puedan verse. &laquo;Es algo muy centrado en los ni&ntilde;os&raquo;, dice Georgina.
    </p><p class="article-text">
        Georgina nunca le dijo a su madre que iba a reducir el contacto. &laquo;Mi madre vino a casa despu&eacute;s de semanas sin hablarme y me dijo cosas horribles&raquo;, cuenta. Le result&oacute; dif&iacute;cil mantenerse firme, pero accedi&oacute; a ponerse en contacto con los nietos, lo suficiente para que su madre &laquo;se sintiera bien&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Katherine Cavallo, psicoterapeuta familiar y de parejas con m&aacute;s de 25 a&ntilde;os de experiencia cl&iacute;nica, trabaja a menudo con clientes que sufren distanciamiento familiar. Afirma que el contacto escaso o nulo se ha vuelto m&aacute;s frecuente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lo que respaldan algunas cifras. Una encuesta reciente de <a href="https://today.yougov.com/society/articles/52733-family-estrangement-how-often-and-why-it-happens" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov</a> revel&oacute; que el 38% de los adultos estadounidenses est&aacute;n distanciados de alg&uacute;n miembro de su familia [En Espa&ntilde;a, en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, un 38% de los ciudadanos dicen que sus relaciones familiares son nulas o poco frecuentes, un 26% en los peque&ntilde;os municipios, seg&uacute;n un <a href="https://www.europapress.es/sociedad/noticia-38-ciudadanos-madrid-barcelona-dice-relaciones-familiares-son-nulas-poco-frecuentes-estudio-20260129133832.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> del Foro NESI a partir de la Encuesta sobre Integraci&oacute;n y Necesidades Sociales de la Fundaci&oacute;n FOESSA 2024].
    </p><p class="article-text">
        Cavallo cree que esto se debe a una mayor conciencia de las relaciones poco saludables y al impacto de las experiencias infantiles en la salud mental. &laquo;Obviamente, eso es positivo&raquo;, subraya, pero &laquo;tambi&eacute;n hay mucha desinformaci&oacute;n y se tiende a patologizar en exceso a familiares y amigos como abusivos o <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisistas</a>&raquo; cuando quiz&aacute; no lo sean.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas personas tienden a pensar que la ausencia de contacto hará que los problemas desaparezcan. Pero, tu madre siempre será tu madre, tu hermano siempre será tu hermano. Se trata de encontrar formas de gestionar eso un poco más matizadas y útiles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katherine Cavallo</span>
                                        <span>—</span> psicoterapeuta familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La terapeuta dice que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes a menudo no comparten el mismo sentido del &laquo;deber&raquo; hacia su familia que las generaciones mayores, lo cual no siempre es algo negativo. Sin embargo, desde el punto de vista cultural, describe &laquo;una tendencia creciente hacia el crecimiento emocional asociado al individualismo y una falta de tolerancia hacia las relaciones que puedan interferir en ello&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Creo que el impulso hacia el distanciamiento ha sido perjudicial para muchas familias&raquo;, afirma. Sin embargo, a&ntilde;ade que recomendar&iacute;a no tener contacto si existieran riesgos significativos, como comportamientos violentos o abusivos. Cavallo realiza una evaluaci&oacute;n de riesgos antes de considerar cualquier tipo de trabajo de reunificaci&oacute;n familiar. Pero el contacto reducido, afirma, &laquo;es un buen ejemplo de compromiso. Ofrece la oportunidad de explorar lo que es posible sin tomar una decisi&oacute;n definitiva y puede ser &uacute;til para aliviar la presi&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vale la pena tener en cuenta que la ausencia de contacto puede ser simplemente una forma de evitar sentimientos dif&iacute;ciles. &laquo;Algunas personas tienden a pensar que la ausencia de contacto har&aacute; que los problemas desaparezcan&raquo;, afirma. &laquo;Pero, ya sabes, tu madre siempre ser&aacute; tu madre, tu hermano siempre ser&aacute; tu hermano. Las relaciones no desaparecen por no tener contacto. Se trata de encontrar formas de gestionar eso que sean un poco m&aacute;s matizadas y que, con suerte, puedan ser m&aacute;s &uacute;tiles&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites tambi&eacute;n pueden ser creativos. Adem&aacute;s de centrarse en la duraci&oacute;n y la frecuencia del contacto, &laquo;a menudo sugiero realizar una actividad en lugar de hablar&raquo;, afirma. &laquo;Puede ser &uacute;til quedar en un lugar neutral, ir a la bolera o jugar al minigolf, sobre todo si hay ni&ntilde;os, sin que haya di&aacute;logo ni oportunidades para disputas&raquo;. O tambi&eacute;n se pueden &laquo;enviar fotos, para mantener la relaci&oacute;n sin que haya di&aacute;logo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta el posible arrepentimiento. Philip Karahassan es un psicoterapeuta con experiencia en el trabajo con el duelo. Afirma que muchas personas tienen dificultades para gestionar el dolor tras la muerte de un familiar con el que no ten&iacute;an contacto. Destaca el caso de una persona que ni siquiera sab&iacute;a que su familiar padec&iacute;a una enfermedad terminal: &laquo;La cantidad de personas que acudieron a m&iacute; y me dijeron: 'Nunca pude despedirme&raquo;. Aunque Karahassan tiene claro que cada familia es diferente, en general est&aacute; a favor de reducir el contacto. &laquo;Al adoptar ese enfoque&raquo;, afirma, las personas &laquo;toman m&aacute;s control porque crean los l&iacute;mites que desean en esa relaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es &uacute;til recordar que, no hace mucho tiempo, se consideraba normal que las familias tuvieran poco contacto. La Dra. Lucy Blake, profesora titular de psicolog&iacute;a en la Universidad del Oeste de Inglaterra, explica que la opini&oacute;n mayoritaria en la terapia familiar desde la d&eacute;cada de 1960 era que &laquo;una relaci&oacute;n familiar t&iacute;pica es aquella en la que las personas tienen un contacto poco frecuente&raquo;. Es en gran parte gracias a los avances tecnol&oacute;gicos que las personas se comunican con tanta frecuencia, ya sea mediante visitas o llamadas telef&oacute;nicas, mensajes, redes sociales o grupos de WhatsApp. Antes de la llegada de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, la idea de llamar a los padres una vez cada quince d&iacute;as se consideraba perfectamente normal y, en cierto modo, era m&aacute;s saludable, afirma. El escaso contacto podr&iacute;a ser una forma de contrarrestar las familias &laquo;id&iacute;licas&raquo; que se presentan en las redes sociales, afirma, y de &laquo;aliviar esas expectativas&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Caroline tiene m&aacute;s de 50 a&ntilde;os y decidi&oacute; reducir el contacto con su madre hace tres a&ntilde;os, tras una relaci&oacute;n &laquo;tumultuosa&raquo; que dur&oacute; toda su vida. Despu&eacute;s de una comida en la que su madre la critic&oacute; duramente, Caroline fue trasladada al hospital con un posible ataque al coraz&oacute;n, que result&oacute; ser un ataque de p&aacute;nico. Decidi&oacute; que no pod&iacute;a continuar con la relaci&oacute;n tal y como hab&iacute;a sido hasta entonces.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes de la llegada de los teléfonos móviles, la idea de llamar a los padres una vez cada quince días se consideraba perfectamente normal y, en cierto modo, era más saludable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucy Blake</span>
                                        <span>—</span> doctora en psicología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le dej&oacute; claro a su madre lo que iba a hacer. &laquo;Le dije: 'Mam&aacute;, necesito distanciarme un poco&raquo;. Le prepar&eacute; todo el apoyo que necesitaba y luego me alej&eacute;. Le dije que la llamar&iacute;a cuando estuviera lista para hablar&raquo;. Lo m&aacute;s importante es que evit&oacute; decirle que el problema era ella. &laquo;Si le hubiera dicho que era ella, solo habr&iacute;a creado m&aacute;s problemas&raquo;. Sigue llam&aacute;ndola todos los d&iacute;as, pero su l&iacute;mite es de cinco minutos. &laquo;Tengo que mantenerlo muy limitado, porque si no, surge algo que realmente me molesta&raquo;. Ve a su madre una vez al mes. El espacio, sin evitarla por completo, le ha llevado a la autorreflexi&oacute;n. &laquo;Al reducir el contacto, me di cuenta de que parte de esto eran desencadenantes dentro de m&iacute; que necesitaba sanar, no mi madre&raquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva de Caroline sobre este tema es matizada, ya que sus propios hijos adultos dejaron de tener contacto con ella en 2024 tras las consecuencias de su dif&iacute;cil ruptura con su pareja. Hoy en d&iacute;a, su hijo mayor sigue sin mantener mucho contacto con ella. Aunque afirma que esto le resulta incre&iacute;blemente doloroso, es consciente de su propia &laquo;inmadurez emocional&raquo;, debido a la relaci&oacute;n que tiene con su madre. &laquo;&iquest;Creo que el tiempo pasa y espero que esto no dure para siempre? S&iacute;, pero no voy a culparlo, porque s&eacute; c&oacute;mo se siente&raquo;. A&ntilde;ade: &laquo;Para m&iacute;, el contacto reducido es una herramienta que nos permite obtener la ayuda que necesitamos, para poder decidir si queremos una relaci&oacute;n a tiempo completo con una persona o no&raquo;. Aconseja a los padres: &laquo;Aprovechen este tiempo sabiamente, porque es probable que su hijo vuelva para ver si han cambiado&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que este nivel de autorreflexi&oacute;n es el ideal, pero no todos pueden alcanzarlo. La autora y mentora personal Harriet Shearsmith afirma que a algunas personas les resulta dif&iacute;cil mantener los l&iacute;mites, y que hacerlo puede afectarles emocionalmente. Mientras que para algunas personas las relaciones con poco contacto pueden funcionar, otras sufren el rechazo de sus familiares, como por ejemplo, que un miembro de la familia explote y les pregunte enfadado: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; no me llamas?&raquo; o &laquo;se haga la v&iacute;ctima&raquo;. Otras personas cuentan que se les ignora o que se habla mal de ellas a otros miembros de la familia. &laquo;No siempre es una opci&oacute;n segura&raquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que las propias familias, el contacto reducido es complicado. Para Marie, que se encuentra en una etapa dif&iacute;cil de su propio contacto reducido, su consejo principal es claro: construye tu red de apoyo. &laquo;Sin duda, recomendar&iacute;a acudir a terapia mientras lo haces&raquo;, afirma. &laquo;Y trata de encontrar personas importantes a tu alrededor, relaciones en las que puedas volcar todo tu esfuerzo&raquo;. A medida que intentas reducir un v&iacute;nculo, otros cobran mayor importancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emily Retter]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/le-dije-madre-necesitaba-respiro-auge-relaciones-contacto-familia_1_12987367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 21:11:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Le dije a mi madre que necesitaba un respiro": el auge de las relaciones de bajo contacto con la familia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,familias,Psicología,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/flechazo-match-inquieta-entender-amor_1_12988929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a41b8d17-9469-4318-bbe1-cf619a1a054c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136577.jpg" width="1078" height="607" alt="Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada de San Valentín recuerda que, pese a los cambios sociales y digitales, el amor sigue siendo un tema universal. Las nuevas formas de cortejo y comunicación han modificado los escenarios del amor, pero no han cambiado nuestra inquietud por él</p><p class="subtitle">“El mundo está hecho para las parejas”: ¿ha cambiado nuestra forma de ver la soltería?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En las cuatro d&eacute;cadas que llevo de tarotista he podido comprobar que el 80% de las personas quiere saber sobre el amor, por encima de la profesi&oacute;n, el trabajo y cualquier otro asunto. Cuarenta a&ntilde;os tratando con distintas generaciones y no hemos cambiado tanto, seguimos siendo los mismos, nos sigue preocupando el amor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este testimonio de una de las asistentes reson&oacute; en la sala del Ateneo de Madrid en la que se celebraba la conferencia <em>Del flechazo al match: &iquest;Qu&eacute; queda del amor? </em>La intervenci&oacute;n condens&oacute; una de las ideas centrales que atravesaron toda la conversaci&oacute;n: pese a los cambios sociales, tecnol&oacute;gicos y generacionales, el amor sigue ocupando un lugar prioritario en nuestras inquietudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo el marco de la celebraci&oacute;n de San Valent&iacute;n, la tarde del 12 de febrero se reunieron varias autoras: <a href="https://www.eldiario.es/autores/andrea-proenza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Proenza</a>, periodista y autora de<em> Cartograf&iacute;as del deseo amoroso</em> (Ediciones en el mar, 2025); <a href="https://www.eldiario.es/autores/inma-benedito/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inma Benedito</a>, periodista y autora de<em> Too Match</em> (Plaza &amp; Jan&eacute;s, 2025) y Gema del Castillo, guionista y autora de <em>Alg&uacute;n d&iacute;a nos reiremos de esto</em> (Grijalbo, 2025) y <em>Dama de pueblo</em> (Ediciones en el mar, 2022). De la mano de Laura Pi&ntilde;ero, periodista de Cadena Ser, una sala con todos los asientos ocupados &ndash;y varias personas escuchando de pie&ndash; era testigo de una conversaci&oacute;n que buscaba cuestionar los clich&eacute;s asociados al amor y abrir una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre los v&iacute;nculos en la contemporaneidad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El amor en la era digital</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Internet ha convertido el <a href="https://www.eldiario.es/era/amor-no-aire-telefonos-prefiero-ligar-persona-hoy-dia-complicado_1_12631030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ligar en persona como algo no satisfactorio</a>&rdquo;. As&iacute; de contundente se mostraba la periodista Inma Benedito, quien encontraba en la llegada de las nuevas tecnolog&iacute;as el &uacute;ltimo cambio que hemos vivido en el &aacute;mbito de las relaciones y v&iacute;nculos amorosos. El auge de las redes sociales y las aplicaciones de citas han transformado por completo el escenario del cortejo. &ldquo;Hoy en d&iacute;a ligar es aprender a usar las <em>apps</em> de citas&rdquo;, aseguraba &ndash;mientras, buena parte del p&uacute;blico asent&iacute;a en silencio&ndash;. &ldquo;En persona entran en juego la incertidumbre, el rechazo en directo&hellip; Nos hemos acostumbrado a lo &lsquo;f&aacute;cil&rsquo; que nos lo pone Internet&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Internet ha convertido el ligar en persona en algo no satisfactorio (...) En persona entran en juego la incertidumbre, el rechazo en directo… Nos hemos acostumbrado a lo ‘fácil’ que nos lo pone</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma Benedito</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Too match&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales y los perfiles en aplicaciones de citas nos facilitan un &ldquo;tr&aacute;iler&rdquo; o primer vistazo de una persona. &ldquo;Te ahorran un paso&rdquo;, explic&oacute; Benedito, &ldquo;ya tienes un filtro de inquietudes que te pueden ayudar a saber si vas a hacer <em>match&rdquo;.</em> Acostumbradas a que entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes la norma sea tener presencia en plataformas, cuando Gema del Castillo &ndash;despu&eacute;s de un a&ntilde;o &ldquo;ligando a tope&rdquo; por redes sociales&ndash; se encontr&oacute; con una persona que no ten&iacute;a ning&uacute;n perfil, se sinti&oacute; rara y pens&oacute; que de alguna manera hab&iacute;a vuelto &ldquo;al mundo real&rdquo;, a un espacio sin filtros previos.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Andrea Proenza habl&oacute; sobre un cambio en los mensajes. &ldquo;El amor rom&aacute;ntico se gu&iacute;a por una serie de guiones; sabemos qu&eacute; significa un roce o un determinado tipo de mirada, pero de repente estamos en un &aacute;mbito en el que no est&aacute; claro <a href="https://www.eldiario.es/era/corazon-fueguito-queremos-decir-damos-like_1_12022421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; quiere decir que te den me gusta a una historia</a>. Puede ser porque a la otra persona le gustes t&uacute; o le haya gustado lo que publicas&rdquo;. Varias asistentes parecieron reconocerse en esta confusi&oacute;n, ya que la reflexi&oacute;n encontr&oacute; una respuesta casi inmediata en la sala, que se llen&oacute; de asentimientos, murmullos c&oacute;mplices y comentarios en voz baja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El encuentro &#039;Del flechazo al match: ¿qué queda del amor?&#039;, en el Ateneo de Madrid.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La mercantilizaci&oacute;n del amor</h2><p class="article-text">
        Para las autoras, la forma en la que nos vinculamos &ndash;incluida la amorosa&ndash; es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Inma Benedito analiz&oacute; c&oacute;mo las relaciones de hoy en d&iacute;a replican patrones de la l&oacute;gica mercantilista: &ldquo;Vemos a las personas que nos gustan como un objeto de consumo, las vemos en funci&oacute;n de lo que nos van a aportar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta fue una de las tem&aacute;ticas que, abierto el espacio de debate, gener&oacute; conversaci&oacute;n entre el p&uacute;blico &mdash;formado por personas de todas las edades&mdash;, ya que no todos se mostraron completamente de acuerdo con esa lectura. Sin embargo, conect&oacute; especialmente con la parte m&aacute;s joven de la sala, que reconoci&oacute; c&oacute;mo esta l&oacute;gica se ve potenciada por las redes sociales y las aplicaciones de citas, que ofrecen un cat&aacute;logo (casi) infinito de opciones. &ldquo;Las relaciones son m&aacute;s ef&iacute;meras porque crees que a la vuelta de la esquina hay alguien mejor&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Proenza; el cambio de pareja es m&aacute;s f&aacute;cil si se alimenta la idea de que siempre va a haber una persona nueva disponible.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones son más efímeras porque crees que a la vuelta de la esquina hay alguien mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Proenza</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Cartografías del deseo amoroso&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No todo es negativo: la autora de <em>Too Match</em> reconoci&oacute; que las aplicaciones de citas tienen ventajas, especialmente para personas LGTBIQ+, ya que permiten conectar con m&aacute;s miembros del colectivo y conocer a personas de c&iacute;rculos y &aacute;mbitos distintos. Sin embargo, Benedito no ignora los riesgos: la abundancia de opciones puede provocar lo que llama &ldquo;fatiga por decisi&oacute;n&rdquo;, y el acceso constante a estas plataformas introduce din&aacute;micas perversas: &ldquo;Puedes usar la<em> app</em> en el ba&ntilde;o, en el metro, en la sala de espera del dentista&hellip; De hecho, la gente lo hace. Al final, el motor de usar estas <em>apps</em> son el aburrimiento y la frustraci&oacute;n, y que el motor del amor sean dos elementos que no tienen nada que ver con &eacute;l dice mucho de c&oacute;mo se construyen estos v&iacute;nculos&rdquo;. Concluy&oacute; tajante que &ldquo;si el objetivo [de las aplicaciones] fuera conseguir un v&iacute;nculo duradero, ser&iacute;an un &eacute;xito, pero un fracaso como negocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el primer vistazo que ofrecen las aplicaciones y redes sociales sobre la persona que nos interesa puede ser enga&ntilde;oso. Proenza recuperaba a Sara Ahmed y sus &ldquo;archivos de la felicidad&rdquo;<em> [</em><a href="https://cajanegraeditora.com.ar/tag/la-promesa-de-la-felicidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La promesa de la felicidad</em></a><em>]</em> para recordar que en todas estas plataformas cada persona elige proyectar &uacute;nicamente las partes de s&iacute; mismo que m&aacute;s les interesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esa falsa sensaci&oacute;n de conocer a alguien se suma la manera de comunicarse de las nuevas generaciones, que a menudo trastoca los c&oacute;digos que parec&iacute;a que hab&iacute;amos empezado a entender. La generaci&oacute;n Alfa, seg&uacute;n apunt&oacute; Gema del Castillo, <a href="https://www.eldiario.es/era/publicar-desayuno-cero-fotos-gente-no-comparte-vida-redes_1_12603607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya ni siquiera publica</a> de forma estable en plataformas. &ldquo;Se comunican de forma a&uacute;n m&aacute;s ef&iacute;mera, con publicaciones de 24 horas, que me hacen preguntarme si la imagen que quieren dar es precisamente que nadie los conozca al 100%&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los libros de las tres autoras que participaron en el encuentro: Andrea Proenza, Inma Benedito y Gema del Castillo."
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            <span class="title">
                Los libros de las tres autoras que participaron en el encuentro: Andrea Proenza, Inma Benedito y Gema del Castillo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Atravesadas por la precariedad</h2><p class="article-text">
        El amor se concibe a menudo como algo abstracto, et&eacute;reo. Sin embargo, la autora de <em>Cartograf&iacute;as del deseo amoroso</em> dejaba claro que el amor es pol&iacute;tico y se ve atravesado por las condiciones de vida; y si hay algo que actualmente marca y genera conversaciones entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes es la precariedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Gema del Castillo escrib&iacute;a <em>Alg&uacute;n d&iacute;a nos reiremos de esto</em> estaba viviendo una etapa de precariedad que qued&oacute; reflejada en su obra. En ella, adem&aacute;s de hablar sobre amor, habla sobre c&oacute;mo lo material atraviesa los v&iacute;nculos: &ldquo;Sin las condiciones materiales necesarias no eres libre para amar, o para amar como te gustar&iacute;a (...) Nuestra generaci&oacute;n tiene casi como &uacute;nica opci&oacute;n el irse a vivir en pareja, porque si no es imposible&rdquo;. Proenza record&oacute; c&oacute;mo incluso en el desamor esas condiciones materiales son imprescindibles; muchas parejas que desear&iacute;an separarse o divorciarse no lo hacen <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por no poder hacer frente al coste econ&oacute;mico</a> que ello conlleva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin las condiciones materiales necesarias no eres libre para amar, o para amar como te gustaría (...) Nuestra generación tiene casi como única opción el irse a vivir en pareja, porque si no es imposible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gema del Castillo</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;Algún día nos reíremos de esto&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El amor se aprende: &ldquo;No hemos superado el amor rom&aacute;ntico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A lo largo de la conversaci&oacute;n y el debate se dej&oacute; claro que buena parte de las ideas que tenemos sobre el amor provienen de <a href="https://www.eldiario.es/era/educacion-sentimental-chicas-leian-revista-bravo-encontrar-pareja-hombre_1_12304486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relatos que consumimos desde la infancia</a>: pel&iacute;culas, novelas, revistas juveniles, comedias rom&aacute;nticas... Historias que &ndash;como se narra en <em>Cartograf&iacute;as del deseo amoroso&ndash; </em>durante d&eacute;cadas, han repetido una misma promesa: pareja estable, convivencia, matrimonio, hijos. Una trayectoria que, como se&ntilde;alaba Proenza ante un p&uacute;blico que asent&iacute;a con claridad, sigue funcionando como modelo dominante: &ldquo;No hemos superado el amor rom&aacute;ntico (...), sigue sustentado en instituciones como el matrimonio o la familia nuclear&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idealizaci&oacute;n del amor y la aspiraci&oacute;n a conseguirlo que se impone desde los relatos cl&aacute;sicos resultan evidentes para del Castillo. Tras la intervenci&oacute;n de Proenza, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;En los cuentos de hadas, la historia acaba cuando se casan&rdquo;. Lo que viene despu&eacute;s apenas aparece.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Benedito es problem&aacute;tico que durante generaciones hayamos aprendido a querer casi exclusivamente a trav&eacute;s de la cultura de masas: &ldquo;El amor se aprende, y si todo lo que aprendemos es a trav&eacute;s de la cultura de masas, adquiriremos una idea del amor dise&ntilde;ada para encajar en la sociedad mercantilista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las intervenciones de las ponentes y las reflexiones del p&uacute;blico se entrelazaban y abr&iacute;an constantemente nuevas l&iacute;neas de an&aacute;lisis, tras m&aacute;s de hora y media de di&aacute;logo intenso se puso fin a la conferencia <em>Del flechazo al match: &iquest;Qu&eacute; queda del amor? </em>Pero con el cierre formal no lleg&oacute; el final de la conversaci&oacute;n. Tras despedir a las autoras entre aplausos, muchos asistentes prolongaron el debate, intercambiando impresiones sobre las ideas que m&aacute;s les hab&iacute;an interpelado. Otros se acercaron a las ponentes para continuar la charla y plantear nuevas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la diversidad del p&uacute;blico evidenci&oacute; que, m&aacute;s all&aacute; de las diferencias generacionales, sociales o culturales, la manera en que nos vinculamos y entendemos el amor sigue siendo una inquietud compartida. Porque, aunque cambien los formatos y los c&oacute;digos, la necesidad de reflexionar sobre c&oacute;mo sentimos y nos relacionamos permanece como un hilo com&uacute;n que atraviesa edades, contextos y miradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/flechazo-match-inquieta-entender-amor_1_12988929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 21:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del flechazo al ‘match’: por qué nos inquieta tanto entender el amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,San Valentín,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI han contribuido a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la expareja. En Espa&ntilde;a, tener exparejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca han tenido pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional ha disminuido en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-dejarlo-pareja-aprendimos-javier-ambrossi-revuelta_1_12947311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rupturas</a> y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os han tenido de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un clic, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen en una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y se desvanecen con un </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>unmatch</em></a><em>... </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un expresidente, un exmarido, una examiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener expareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, el relato que se construye alrededor de las exparejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la expareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las exparejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las exparejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la expareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les ha transmitido &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de él por redes sociales y no tienes contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la expareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las exnovias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la exnovia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
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      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que ha habido abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que han salido de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus exparejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las exnovias; en cambio, casi nunca ocurre con los exnovios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ han construido redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, han integrado en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, ha favorecido modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia ha ido incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se han vuelto cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con exparejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una expareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;expareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una expareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las exparejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,San Valentín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35b07e4d-f537-4053-9f1c-668cf9bc7d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista publica 'La venus del smartphone. Así han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos' (Carpe Noctem), donde explora si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar
</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        La periodista Marita Alonso es experta en descifrar los entresijos de las relaciones en la sociedad actual del mundo occidental. Colabora en diversos medios nacionales con art&iacute;culos sobre cultura, entretenimiento y estilo de vida, as&iacute; que lo mismo entrevista a la escritora del momento que investiga sobre las razones que llevan a que un matrimonio se vaya al garete. Como buena<em> freelance,</em> su tiempo es tan valioso como su agenda de contactos, pero ha conseguido guardar horas, entre art&iacute;culo y art&iacute;culo, para escribir un nuevo libro: <a href="https://editorialcarpenoctem.es/producto/marita-alonso-la-venus-del-smartphone-asi-han-cambiado-las-aplicaciones-de-citas-nuestra-forma-de-relacionarnos/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La venus del smartphone</em></a><em>. As&iacute; han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos</em> (editorial Carpe Noctem).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su volumen, que ella prefiere llamar &ldquo;ensayo y error&rdquo;, analiza precisamente si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar. Y comienza con un dato apabullante: desde que se lanz&oacute; en 2012, Tinder (la <em>app</em> de citas por excelencia): &ldquo;Se ha descargado m&aacute;s de 630 millones de veces, lo que ha dado lugar a m&aacute;s de 100.000 millones de <em>matches,</em> y presta servicio a unos 50 millones de usuarios al mes en 190 pa&iacute;ses y m&aacute;s de 45 idiomas&rdquo;. Adem&aacute;s, la <a href="https://www.kaspersky.es/about/press-releases/el-20-de-los-espanoles-ha-conocido-a-su-pareja-en-internet" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> <em>Influencia de la tecnolog&iacute;a en la vida de los espa&ntilde;oles</em>, realizada por la empresa de ciberseguridad Kaspersky, muestra que en Espa&ntilde;a el 40% de la poblaci&oacute;n ha usado o usa aplicaciones para ligar y el 18,6% ha conocido a su pareja en internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos, entre los otros muchos que ha incluido en el libro: &iquest;es cierto que ya no se liga (o es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil) si no hay una pantalla entre los individuos? &ldquo;Hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, y me doy pereza a m&iacute; misma al lanzar una frase tan ceniza y lapidaria&rdquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones. Nos hemos convertido en terroristas emocionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ser herramientas que han influido de una manera tan decisiva en la forma de relacionarse de las personas, a&uacute;n no se ha investigado demasiado (o tanto como ha ocurrido con otros temas decisivos) desde el campo acad&eacute;mico. Alonso cita a diversas autoras en las p&aacute;ginas de su ensayo, pero, en su opini&oacute;n: &ldquo;Todo lo relacionado con las emociones y con las relaciones amorosas se considera menor&rdquo;. Por lo tanto, en su libro quer&iacute;a dejar claro que &ldquo;el amor nos atraviesa a todas y a todos&rdquo; y no se le puede restar importancia a la influencia de las aplicaciones de citas. &ldquo;Estas <em>apps</em> han llevado la b&uacute;squeda de pareja al &aacute;mbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Aqu&iacute; est&aacute;n y aqu&iacute; seguir&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque de manera recurrente aparezcan titulares que pronostican la muerte de Tinder y sus compa&ntilde;eras, Marita Alonso est&aacute; plenamente convencida de que no ser&aacute; as&iacute;. &ldquo;A no ser que las empresas, de repente, faciliten la conciliaci&oacute;n y se preocupen de verdad por la salud mental y por las condiciones de sus empleados&rdquo;, sentencia. En un momento en el que mucha gente se siente arrollada por los horarios de trabajo excesivos, la dificultad de pagar el alquiler y otras calamidades de la vida moderna, encontrar pareja a trav&eacute;s de una <em>app</em> es m&aacute;s f&aacute;cil que por m&eacute;todos m&aacute;s tradicionales. &ldquo;Somos interlocutores terribles y tenemos cantidad de conversaciones simult&aacute;neas, algo clave para encontrar el amor en las aplicaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la adicci&oacute;n que crea el algoritmo especialmente dise&ntilde;ado para ello y la satisfacci&oacute;n inmediata que supone un<em> match</em> (gustar a una persona que te gusta) son dos factores esenciales para la supervivencia de las <em>apps.</em> Si a&uacute;n hay gente en Facebook, &iquest;c&oacute;mo va a desaparecer Bumble? Pero el funcionamiento de estas plataformas tienen a equipos enormes detr&aacute;s que se encargan de mantener enganchado a su p&uacute;blico y, por lo tanto, ganar dinero. Un factor en el que raramente se piensa cuando se miran los perfiles de los usuarios desde el sof&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que, de alguna manera, aunque pensemos que las cosas dependen del algoritmo o de las flechas de Cupido &mdash;que tiene mal&iacute;sima punter&iacute;a, por cierto&mdash;, pensar que encontrar el amor depende de alguna manera de ti, de bajarte una <em>app</em> y de conversar con aquellas personas con quienes haces <em>match</em>, te otorga cierta sensaci&oacute;n de control, algo que funciona como un Lexat&iacute;n en tiempos incontrolables&rdquo;, desarrolla Alonso. &iquest;Y qu&eacute; ocurrir&aacute; cuando la IA tome el control de todo este entramado? &ldquo;Tengo la esperanza de que haya un giro de guion y la IA se limite a hacernos la colada, la cena y quiz&aacute;s le recuerde a esa persona a la que estamos conociendo que se est&aacute; comportando como un pat&aacute;n&rdquo;, aprecia Alonso, &ldquo;no quiero ser <em>Black Mirror</em>, que siempre tiene esa mirada fatalista al hablar de la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Fen&oacute;meno Mamdani vs heterofatalismo</h2><p class="article-text">
        Puede que fuese <a href="https://www.eldiario.es/era/hombres-uniqlo-zohran-mamdani_1_12753790.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zohran Mamdani</a>, el actual y muy reciente alcalde de Nueva York, quien llev&oacute; el nombre de Hinge (la aplicaci&oacute;n donde conoci&oacute; a su esposa Rama Duwaji) a todos los rincones del planeta. Esta se ha convertido, esencialmente, en la plataforma de quienes buscan el amor verdadero (su lema, de hecho, es &lsquo;la <em>app</em> dise&ntilde;ada para ser eliminada&rsquo;) y no relaciones espor&aacute;dicas. &iquest;C&oacute;mo consiguen acertar tanto en los emparejamientos? Seg&uacute;n Alonso, a trav&eacute;s de Hinge Labs: &ldquo;Que analiza las experiencias de citas de los usuarios desde la descarga de la aplicaci&oacute;n hasta la cita y el borrado del perfil. De esta manera, estudian los elementos que marcan la diferencia y hacen que surja el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alonso tambi&eacute;n achaca la popularidad actual de Hinge al &ldquo;isomorfismo mim&eacute;tico, una forma mediante la cual las empresas copian los modelos, innovaciones, est&eacute;tica y tecnolog&iacute;a de las m&aacute;s exitosas, las aplicaciones se parecen much&iacute;simo entre s&iacute;&rdquo;. No deja de ser una muestra de que, por muchas vueltas se le haya dado a la toxicidad del amor rom&aacute;ntico, las personas todav&iacute;a se quieren enamorar: &ldquo;Seguimos buscando el amor incluso cuando todo parece perdido&rsquo; es una frase de la que habla bell hooks en <em>Todo sobre el amor</em>. Al ir a trabajar, cada d&iacute;a ve&iacute;a ese graffiti, que sinti&oacute; que le hablaba al coraz&oacute;n. Y es cierto&hellip; Al final, hasta los m&aacute;s descre&iacute;dos, incluso quienes en lugar de coraz&oacute;n ya tenemos un tartar, buscamos amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque seg&uacute;n augura la autora de <em>La Venus del smartphone</em> las <em>apps</em> no desaparecer&aacute;n, s&iacute; sufren altibajos en sus n&uacute;meros. Por ejemplo, ella misma cuenta en su libro que: &ldquo;Seg&uacute;n The Economist, aplicaciones como Bumble o Tinder bajaron sus descargas un 20% y perdieron 17 millones de suscriptores en el segundo trimestre de 2024&rdquo;. El agotamiento vital o aspectos como el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>, un t&eacute;rmino que ya es habitual en el lenguaje popular, sean factores decisivos. En relaci&oacute;n al segundo, Alonso se&ntilde;ala que cuando la ensayista Asa Seresin acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino lo hizo con la intenci&oacute;n de &ldquo;cuestionar el tono negativo con el que se suele hablar de la heterosexualidad&rdquo;. Pero ahora, el vocablo se ha transformado y m&aacute;s bien recoge que: &ldquo;Cada vez hay menos usuarios porque [las mujeres] estamos hartas de falta de responsabilidad afectiva, de la ausencia de empat&iacute;a, de egos inflados&hellip; No queremos bajarnos <em>apps</em>, sino bajarnos del mundo. Del amoroso, al menos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas apps han llevado la búsqueda de pareja al ámbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cualquiera que haya sido usuario de aplicaciones de citas tendr&aacute; alguna an&eacute;cdota m&aacute;s o menos rocambolesca relacionada con las conversaciones que se mantienen en ellas o personas con las que hacen<em> match.</em> Algunas ser&aacute;n graciosas y otras posiblemente aterradoras. Alonso remarca que: &ldquo;Las mujeres heterosexuales y bisexuales tenemos la desgracia &mdash;esta frase me va a costar infinidad de mensajes de odio, pero qu&eacute; da&ntilde;o le hace una raya m&aacute;s al tigre&mdash; de tener que relacionarnos con nuestro mayor depredador, el hombre heterosexual&rdquo;. Tambi&eacute;n explica que hay hombres que en sus perfiles especifican que no quieren mujeres feministas &ldquo;Al menos, eso funciona como filtro. Yo no querr&iacute;a jam&aacute;s hablar o respirar cerca de alguien as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n usuario de<em> apps </em>de<em> dating </em>est&aacute; libre de sufrir una agresi&oacute;n, evidentemente. Alonso habla en su libro de Lydia Vargas, CEO de Zyrcled: &ldquo;La primera<em> app</em> que asegura el consentimiento claro y el control de las interacciones&rdquo;. En esta se han quitado din&aacute;micas de comportamientos inc&oacute;modos o peligrosos que en el resto se hab&iacute;an normalizado e incluye funcionalidades para que los usuarios o usuarias se sientan seguros. Por ejemplo, la opci&oacute;n de incluir un contacto de seguridad que puede recibir una notificaci&oacute;n cuando empiece una cita. La escritora expone en el ensayo que: &ldquo;En el caso de que no desactive la funci&oacute;n o se agote el tiempo definido, la<em> app</em> env&iacute;a de forma autom&aacute;tica su ubicaci&oacute;n en tiempo real y la foto de perfil de la cita al contacto de seguridad. Creo que es evidente que hay una mujer detr&aacute;s de todo esto, &iquest;verdad? No s&eacute; si a un se&ntilde;or se le habr&iacute;a ocurrido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se espere encontrar en la obra de Alonso un libro de tono severo sino todo lo contrario. El ensayo cumple con el rigor que se le exige a este tipo de trabajo pero lo combina con la iron&iacute;a humor&iacute;stica. Cabe la duda de si quien habla en el texto es la persona o un personaje detectivesco creado para investigar en el universo de las <em>apps</em> de citas. Alonso deja claro que: &ldquo;Hace tiempo que persona y personaje se mimetizaron. Soy consciente de que me he convertido en una caricatura de m&iacute; misma&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se empe&ntilde;a en presentarse como una soltera sin remedio, aunque por su trabajo posiblemente sepa m&aacute;s de los usos amorosos del siglo XXI en Espa&ntilde;a que muchos de los que ahora se van a casar. Este no es su &uacute;nico libro sobre el amor: en 2017 sac&oacute; <em>Antimanual de autodestrucci&oacute;n amorosa</em> (Aguilar) adem&aacute;s de <em>Pulsus interruptus</em> (Flash) y en 2020 S<em>i echas de menos el principio, vuelve a empezar</em> (Temas de hoy). &iquest;Por qu&eacute;, entonces, ese presentimiento de solter&iacute;a? &ldquo;Me temo que habr&iacute;a que preguntar a mis citas (aunque hace tiempo que tir&eacute; la toalla y dej&eacute; de tenerlas) por qu&eacute; soy tan inaguantable&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Apps,Amor,Pareja,Tecnología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12980770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac30340-ee51-459f-ad95-da8f3a469c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja</p><p class="subtitle">“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa</p></div><p class="article-text">
        Mantener una relaci&oacute;n sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el d&iacute;a a d&iacute;a. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> asegura que peque&ntilde;os cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos f&iacute;sicamente pueden reducir el estr&eacute;s y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el v&iacute;nculo afectivo.
    </p><h2 class="article-text">Conectar con uno mismo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del d&iacute;a es crucial y sugiere cambiar el saludo autom&aacute;tico por una conexi&oacute;n m&aacute;s personal. &ldquo;Es dif&iacute;cil separar los conflictos del trabajo, por eso, es importante ser consciente de c&oacute;mo llegas a casa, tomarte un momento para ver en qu&eacute; estado emocional lo haces&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que recomienda &ldquo;escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qu&eacute; necesitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trasladar esto a tu pareja tambi&eacute;n ser&aacute; importante. Puedes haberlo hecho durante el d&iacute;a, si hab&eacute;is mantenido cierta comunicaci&oacute;n, o hacerlo en ese momento&rdquo;, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversaci&oacute;n ayudar&aacute; a que la pareja se adapte o se muestre m&aacute;s emp&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Mostrar inter&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La curiosidad genuina por co&#769;mo le ha ido el di&#769;a al otro mantiene viva la conexi&oacute;n emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave est&aacute; en la escucha y la comprensi&oacute;n, &ldquo;sin intenci&oacute;n de dar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s, no solo tenerlo sino tambi&eacute;n mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. &ldquo;Una queja frecuente en terapia es &lsquo;les hace caso a ellos y a m&iacute; ni me ve&rsquo;&rdquo;, comparte Ibarburu. &ldquo;Es normal si hay ni&ntilde;os peque&ntilde;os dirigir la atenci&oacute;n hacia ellos cuando os junt&eacute;is; no obstante, es importante atenderos&rdquo;, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
    </p><h2 class="article-text">El contacto f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El afecto f&iacute;sico no es solo una expresi&oacute;n de cari&ntilde;o, seg&uacute;n la experta se trata de una herramienta biol&oacute;gica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: &ldquo;El contacto f&iacute;sico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer&rdquo;. &ldquo;Aumentar&aacute; vuestro bienestar, vuestra conexi&oacute;n emocional y reducir&aacute; vuestros niveles de estr&eacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Valorar a la otra persona</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento es tambi&eacute;n un ant&iacute;doto importante contra la sensaci&oacute;n de invisibilidad en la pareja. &ldquo;Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos ha pedido alguna ocasi&oacute;n, har&aacute;n que se sienta m&aacute;s escuchado y entendido&rdquo;, valora Ibarburu.
    </p><h2 class="article-text">Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondr&aacute; a la defensiva o se acercar&aacute; a nosotros. &ldquo;Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse m&aacute;s, ya que est&aacute;s haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer part&iacute;cipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Este estilo de comunicaci&oacute;n clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
    </p><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles</h2><p class="article-text">
        No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atenci&oacute;n. Los peque&ntilde;os gestos cotidianos act&uacute;an de forma positiva. La experta destaca que &ldquo;detalles como notas o alg&uacute;n gesto bonito tambi&eacute;n estimulan y cuidan nuestra relaci&oacute;n de pareja&rdquo;. Estos actos, junto con frases de &aacute;nimo o bromas c&oacute;mplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12980770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 14:56:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud,Pareja,Psicología,Terapia]]></media:keywords>
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