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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-palau-psicologa-aceptar-hijo-mayor-significa-aprender-ocupar-lugar-diferente-vida-xp_1_13388326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/937541c0-bcc8-45c4-95bf-6497f26dafa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1369y460.jpg" width="1200" height="675" alt="María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en ‘soltarlos’, será un proceso difícil, pero comprender que el desapego ocurre mucho antes nos ayuda a adaptarnos a la nueva realidad</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: “No debería implicar renunciar a su propio bienestar” </p></div><p class="article-text">
        Cuando un hijo nace es habitual o&iacute;r en m&aacute;s de una y dos ocasiones la frase: &ldquo;Aprovecha ahora, que crecen muy r&aacute;pido&rdquo;. Muchos padres no son conscientes de ello hasta que la realidad les da la raz&oacute;n a todas esas personas: el tiempo pasa volando y el beb&eacute; se ha convertido en todo un adolescente con opiniones propias y una personalidad ya formada. No podemos frenar el ritmo de crecimiento de nuestros hijos. Est&aacute; sucediendo, y lo hace m&aacute;s r&aacute;pido de lo que a la mayor&iacute;a de padres les gustar&iacute;a. Pero s&iacute; podemos elegir c&oacute;mo reaccionar ante todo esto. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo, esta transici&oacute;n nos coge desprevenidos.<strong> </strong>Muchas veces, el deseo de que avance y, al mismo tiempo, de que se quede en el pasado, hace que la paternidad sea agridulce.<strong> </strong>&ldquo;Aceptar que los hijos se hacen mayores cuesta porque implica un cambio importante en las bases de la relaci&oacute;n&rdquo;, explica<strong> </strong><a href="https://palaupsicologia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Palau,</a> doctora en Psicolog&iacute;a. &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os, el papel est&aacute; muy ligado al cuidado, la protecci&oacute;n, la organizaci&oacute;n y la toma de decisiones; cuando empiezan a ganar autonom&iacute;a, ese rol cambia y ya no precisan de sus padres de la misma manera, aunque los sigan necesitando&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; cuesta tanto aceptar que los hijos se hacen mayores </h2><p class="article-text">
        Es un proceso de cambio para ambas partes, porque los padres tambi&eacute;n tienen que &ldquo;adaptarse a esta nueva forma de vincularse con ellos, pero implica cambiar muchos de los comportamientos que han tenido durante a&ntilde;os&rdquo;, afirma Palau. &ldquo;Esto puede generar una mezcla de nostalgia, miedo o incluso cierta sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida&rdquo;, contin&uacute;a Palau. Pero no podemos dejar que la nostalgia por el pasado les impida avanzar, aunque crecer a veces sea dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro deber como padres es prepararlos para lo que viene y asegurarnos de que se sienten seguros al pasar a la siguiente etapa cuando llegue el momento. &ldquo;Se trata de aceptar que la relaci&oacute;n debe transformarse, aunque a veces los padres siguen intentando cuidar desde el control y la sobreprotecci&oacute;n, cuando el verdadero reto es aprender a cuidar desde la confianza, la disponibilidad, la presencia y el acompa&ntilde;amiento&rdquo;, reconoce Palau. 
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;aceptar que un hijo se hace mayor no significa dejar de ser padre o madre, sino aprender a ocupar un lugar diferente en su vida&rdquo;. Esto a veces suele activar una serie de miedos: a que sufran, a que se equivoquen, a que tomen malas decisiones o a no poder protegerlos. Y todo &ldquo;es comprensible porque durante mucho tiempo los padres han tenido un papel muy activo en la protecci&oacute;n y el cuidado&rdquo;, afirma Palau.
    </p><p class="article-text">
        En todo este proceso, es fundamental que los padres entiendan que sus hijos deben aprender a &ldquo;gestionar sus dificultades, tomar decisiones y equivocarse&rdquo;, reconoce Palau. Solo as&iacute; pueden construir su personalidad, su autonom&iacute;a, y podr&aacute;n adaptarse de forma m&aacute;s sana a la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Desapegarse de la relaci&oacute;n que se ha tenido con los hijos hasta hace poco tambi&eacute;n puede provocar &ldquo;miedo a perder el v&iacute;nculo, pensar que, si no nos necesita tanto, quiz&aacute;s se aleje, deje de contar con ellos. Sin embargo, el v&iacute;nculo no desaparece, sino que cambia de forma&rdquo;, reconoce Palau.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, este miedo puede estar relacionado tambi&eacute;n con &ldquo;la identidad del padre o la madre: si ha estado muy centrada en cuidar, organizar y resolver, la autonom&iacute;a de los hijos puede dejar cierta sensaci&oacute;n de vac&iacute;o o desubicaci&oacute;n. En ocasiones, la dificultad no est&aacute; solo en confiar en el hijo, sino tambi&eacute;n en tolerar el propio cambio de etapa&rdquo;, advierte Palau.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo seguir siendo padres en este nuevo rol</h2><p class="article-text">
        Los hijos deben crecer, independizarse de sus padres y abrirse camino en el mundo. Es un paso por el que todos, padres e hijos, deben pasar. Y, aunque no nos demos cuenta, dejar ir no empieza cuando los hijos se van de casa, sino mucho antes. Si esperamos a que nuestros hijos sean adultos para pensar en &lsquo;soltarlos&rsquo;, ser&aacute; un proceso dif&iacute;cil y abrupto. Si comprendemos que el desapego ocurre mucho antes, podemos adaptarnos a esa nueva realidad y transici&oacute;n en lugar de vernos obligados a ella. Debe ser algo sano y positivo, no algo triste.
    </p><p class="article-text">
        Como padres, dejar ir a los hijos significa dar un paso al lado y permitirles que asuman la responsabilidad de su propia vida. &iquest;C&oacute;mo sabremos que est&aacute;n preparados? &ldquo;M&aacute;s que fijarnos en la edad, conviene observar el nivel de responsabilidad y madurez que muestra el ni&ntilde;o o adolescente en situaciones concretas&rdquo;, explica Palau, que habla de se&ntilde;ales como que &ldquo;empieza a tomas peque&ntilde;as decisiones, puede asumir ciertas tareas sin una supervisi&oacute;n constante, entiende normas y consecuencias, pide ayuda cuando la necesita y muestra cierta capacidad para reparar, aprender o asumir responsabilidad cuando se equivoca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como mencion&aacute;bamos antes, &ldquo;la autonom&iacute;a no aparece de golpe, sino que se entrena de forma progresiva&rdquo;, reconoce Palau, de ah&iacute; que sea importante ir &ldquo;dando margen en peque&ntilde;as cosas: elegir, organizarse, resolver alg&uacute;n problema, responsabilizarse de una tarea o gestionar peque&ntilde;as frustraciones&rdquo;, admite la especialista. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es importante encontrar un equilibrio, en &ldquo;ajustar la libertad al nivel de madurez: no dar independencia total de golpe, pero tampoco mantener una supervisi&oacute;n excesiva cuando ya podr&iacute;a asumir m&aacute;s&rdquo;, afirma Palau. Si se hace de forma gradual, adem&aacute;s, se permite a los padres a &ldquo;exponerse poco a poco a este cambio de rol y, por tanto, a que puedan gestionarlo de forma m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo acompa&ntilde;ar desde la autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para Palau, la clave para acompa&ntilde;ar en la autonom&iacute;a no est&aacute; en &ldquo;soltar sin m&aacute;s, sino ir retirando ayuda poco a poco para que el hijo pueda practicar, equivocarse, aprender y ganar confianza en sus propios recursos&rdquo;. Precisamente el miedo a que se equivoquen es lo que lleva a algunos padres a mantener un control demasiado r&iacute;gido a los hijos incluso cuando se hacen mayores. Pero, como admite la psic&oacute;loga, &ldquo;los errores no son un fracaso, sino una forma necesaria de aprender. Si, como padres, evitamos cualquier error o dificultad, el ni&ntilde;o puede acabar recibiendo el mensaje de que equivocarse es peligroso o de que no es capaz de afrontar las cosas por s&iacute; mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; la experta hace una distinci&oacute;n entre la protecci&oacute;n, es decir, poner l&iacute;mites cuando hay riesgos importantes y acompa&ntilde;ar emocionalmente, y la sobreprotecci&oacute;n, que no tiene nada que ver y que se encamina m&aacute;s a &ldquo;impedir experiencias que el hijo s&iacute; podr&iacute;a afrontar, muchas veces para calmar la ansiedad del adulto&rdquo;, matiza Palau.
    </p><p class="article-text">
        Es, en definitiva, una etapa en la que todas las partes crecen y evolucionan, no solo los hijos. El papel de los padres contin&uacute;a siendo importante, pero desde otra perspectiva. Ya no supone un cuidado constante, pero s&iacute; &ldquo;acompa&ntilde;amiento, escucha y confianza&rdquo;, afirma Palau. Porque los padres no dejan de ser la referencia para sus hijos y, como tal, deben predicar con el ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora lo hacen desde una perspectiva que les permite &ldquo;recuperar espacios personales, vida profesional o actividades que quedaron en segundo plano durante la crianza y que son importantes&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga, que matiza que ser un buen padre no significa &ldquo;ser imprescindible todo el tiempo, sino que ayuda a que los hijos puedan construir su propia vida&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maria-palau-psicologa-aceptar-hijo-mayor-significa-aprender-ocupar-lugar-diferente-vida-xp_1_13388326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 11:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Palau, psicóloga: “Aceptar que un hijo se hace mayor significa aprender a ocupar un lugar diferente en su vida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Relaciones,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip."
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                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: "No debería implicar renunciar a su propio bienestar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f57614c-f49c-44d8-9eb3-cee38c72f247_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147365.jpg" width="4897" height="2754" alt="Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: &quot;No debería implicar renunciar a su propio bienestar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien el cuidado abuelos-nietos tiene muchos beneficios para ambos, el nivel de compromiso que en ocasiones se exige puede pasar factura</p><p class="subtitle">Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario” </p></div><p class="article-text">
        Ser abuelo es un rol especial en la vida de un ni&ntilde;o. Y que los abuelos cuiden de sus nietos es algo positivo para ambos. Para muchos de ellos, pasar tiempo con sus nietos es una actividad tremendamente placentera y una fuente de energ&iacute;a y juventud. Adem&aacute;s, cuidarlos es una excelente manera de establecer y fortalecer un v&iacute;nculo saludable. Sin embargo, cuando este cuidado se vuelve cada vez m&aacute;s frecuente y lleva impl&iacute;cito una carga de responsabilidad excesiva, puede resultar agotador y fatigoso para los abuelos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya hace unos a&ntilde;os que la Sociedad Espa&ntilde;ola de Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a (<a href="https://www.segg.es/institucional/2013/07/26/la-segg-recomienda-prudencia-a-la-hora-de-sobrecargar-a-los-abuelos-en-el-cuidado-de-los-nietos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEGG</a>) recomendaba prudencia a la hora de sobrecargar a los abuelos en el cuidado de los nietos, algo com&uacute;n sobre todo <a href="https://www.eldiario.es/nidos/educadora-conciliacion-verano-mayores-errores-horario-laboral-xp_1_13367349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en periodo de vacaciones</a>, cuando los colegios ya han cerrado y las jornadas laborales de los padres contin&uacute;an. Los abuelos han asumido un importante papel en la organizaci&oacute;n y funcionamiento de los hogares en el cuidado de sus nietos, pero en 2020 la SEGG ya advert&iacute;a que la mitad de los abuelos espa&ntilde;oles cuidaban a sus nietos casi todos los d&iacute;as, con una dedicaci&oacute;n de unas cinco o seis horas de media cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Los abuelos suelen ser una figura muy importante para muchas familias. El problema aparece cuando su ayuda deja de ser una opci&oacute;n elegida y pasa a ser una imposici&oacute;n diaria&rdquo;, advierte <a href="https://www.centrotap.es/sh_team/monica-alvarez-jimenez/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica &Aacute;lvarez Jim&eacute;nez</a>, psicopedagoga y maestra en Centro TAP. 
    </p><h2 class="article-text">Motivos por los que no sobrecargar a los abuelos</h2><p class="article-text">
        Cuando los abuelos sienten la necesidad de asumir la responsabilidad, total o parcial, del cuidado de sus nietos, entran en juego numerosos factores de estr&eacute;s. Este aumento de responsabilidad puede provocar agotamiento en los abuelos. &ldquo;Pueden aparecer s&iacute;ntomas de cansancio f&iacute;sico y emocional, estr&eacute;s, sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de libertad o, incluso, culpa por desear tener m&aacute;s tiempo para ellos mismos&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Porque no es lo mismo pasar un fin de semana juntos de vez en cuando, una tarde de juegos, ir de vacaciones por puro placer o charlar por tel&eacute;fono un rato, que cuando recae casi toda la responsabilidad del cuidado en ellos. En lugar de tener m&aacute;s tiempo libre para ellos o la posibilidad de viajar, vuelven a asumir el compromiso y, en algunos, la obligatoriedad del mantenimiento diario del hogar, los horarios, las comidas, las tareas e, incluso, del ocio. 
    </p><p class="article-text">
        Este ritmo puede llevar a muchas personas mayores a sentirse como lo que se denomina el s&iacute;ndrome de los abuelos &lsquo;esclavos&rsquo;. No es un diagn&oacute;stico formal pero s&iacute; algo que se ve como la obligatoriedad de cuidar de los nietos. Si bien este cuidado tiene muchos beneficios para ambos, tambi&eacute;n conlleva a la vez el agotamiento de educar a un ni&ntilde;o, de tener que estar pendiente, lo que muchas veces lleva a cierta sensaci&oacute;n de agobio, explotaci&oacute;n y agotamiento.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de saber decir que &lsquo;no&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Todo ello puede acabar por provocar frustraci&oacute;n, &ldquo;porque sienten que han vuelto a asumir un rol de crianza que ya hab&iacute;an terminado. No debemos olvidar que ellos tambi&eacute;n tienen sus propias necesidades y proyectos, problemas de salud o simplemente el deseo de disfrutar de esta etapa de su vida con tranquilidad. Ser abuelo no deber&iacute;a implicar renunciar a su propio bienestar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces los abuelos han sido educados en el sacrificio y en la percepci&oacute;n de que la familia es lo primero. &ldquo;Esto puede influir a la hora de expresar que est&aacute;n cansados, porque implica decir &lsquo;no&rsquo; y eso, en su percepci&oacute;n, equivale a dejar de ser buenos padres o abuelos, cuando poner l&iacute;mites tambi&eacute;n es una forma de cuidar la relaci&oacute;n familiar&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, a veces cuesta poner l&iacute;mites tambi&eacute;n, porque detr&aacute;s &ldquo;hay mucho miedo a generar conflictos, que los hijos se sientan abandonados o a no poder ayudar. No olvidemos que muchas familias viven con una gran presi&oacute;n el poder conciliar una vida laboral exigente con la crianza&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo redistribuir el cuidado para que los abuelos disfruten de sus nietos</h2><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez, el primer paso para llegar a un equilibrio en este cuidado es &ldquo;poder hablar del tema con naturalidad sin dar por hecho que ellos siempre estar&aacute;n disponibles. Preguntar en lugar de asumir puede marcar la diferencia&rdquo;. Otro punto clave es repartir las responsabilidades, &ldquo;por ejemplo, reorganizar horarios, alternarse entre diferentes miembros de la familia, apoyarse en campamentos, actividades u otras redes de apoyo, en lugar de que todo recaiga sobre una sola persona&rdquo;, explica &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Esto es importante porque la relaci&oacute;n entre abuelos y nietos &ldquo;solo es enriquecedora cuando hay espacio para el disfrute: elegir una tarde de juegos, un paseo, una conversaci&oacute;n o una comida tranquila hacen que se haga desde la elecci&oacute;n, no desde la obligaci&oacute;n, y es cuando aparece el placer de compartir tiempo juntos&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Es importante no dar nada por sentado, as&iacute; como dejar de pensar que los abuelos siempre est&aacute;n disponibles. &ldquo;Ellos tambi&eacute;n se cansan&rdquo;, afirma &Aacute;lvarez. Si tenemos en cuenta todo esto, podremos crear un v&iacute;nculo saludable. Para la especialista, es particularmente importante &ldquo;parar un momento y preguntarnos c&oacute;mo est&aacute;n ellos, c&oacute;mo se sienten y si la organizaci&oacute;n familiar sigue siendo justa para todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es clave &ldquo;agradecer su ayuda con cari&ntilde;o y buscar alternativas cuando la carga es demasiado grande&rdquo;, aconseja &Aacute;lvarez. Porque hay algo mejor que cuidar constantemente de los nietos, y es hacerlo sin la responsabilidad y la obligatoriedad a&ntilde;adida de cuidarlos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de dejar de contar con los abuelos, sino de proteger ese v&iacute;nculo. Porque cuando un abuelo puede elegir pasar tiempo con ellos desde el disfrute, el juego y el cari&ntilde;o, sin sentirse desbordado, toda la familia sale ganando. Cuidar de quienes tanto nos han cuidado es tambi&eacute;n una forma de ense&ntilde;ar a nuestros hijos el valor del respeto, la gratitud y el amor&rdquo;, concluye &Aacute;lvarez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-abuelos-cuidar-nietos-no-deberia-implicar-renunciar-propio-bienestar-xp_1_13377022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 14:11:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre la carga de los abuelos al cuidar de sus nietos: "No debería implicar renunciar a su propio bienestar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Abuelos,Educación,Niños,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/746a9e71-0d40-4d67-9e65-1543e443ccb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2872y1656.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Amaya Prado explica por qué este vínculo familiar se convierte en un referente emocional e incluso en un factor protector para niños o adolescentes</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral” </p></div><p class="article-text">
        En un sistema de crianza en el que los padres suelen llevar el peso de las normas y los abuelos son el contrapunto indulgente, la de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la t&iacute;a</a> es una figura con gran peso aunque a menudo subestimada. Para muchos ni&ntilde;os y adolescentes la hermana de su mam&aacute; o pap&aacute; puede convertirse en un referente &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las t&iacute;as tienen un lugar muy cercano y especial dentro de la familia porque, al igual que los abuelos, combinan cercan&iacute;a afectiva y menor carga educativa y est&aacute;n m&aacute;s cerca de la edad de los padres&rdquo;, explica la psic&oacute;loga <a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaya Prado</a><a href="https://www.amayaprado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> especialista en infancia, adolescencia y familia, para quien este tipo de relaci&oacute;n ocupa un espacio privilegiado en la jerarqu&iacute;a familiar. &ldquo;Una t&iacute;a puede tener un rol m&aacute;s relajado de escucha activa y disfrutar compartiendo, adem&aacute;s las t&iacute;as pueden ser ese puente en situaciones de conflicto entre los hermanos y sobrinos equilibrando ambas partes&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los pilares de este v&iacute;nculo, m&aacute;s relajado que el de los padres, es la ausencia de miedo a las consecuencias inmediatas, aclara Prado: &ldquo;La t&iacute;a no se va a convertir en una aliada contra los padres, pero s&iacute; en una mediaci&oacute;n, un equilibrio, una escucha activa cercana que complemente la labor de sus padres, muchas veces diciendo lo mismo, pero aceptado mejor&rdquo;. Esa forma de apoyo y validaci&oacute;n hacia el sobrino o sobrina convierten a la t&iacute;a en lo que la psic&oacute;loga define como &ldquo;una figura importante de apego complementario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Otra forma de escucha</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden generar conversaciones m&aacute;s tranquilas y espont&aacute;neas, donde el ni&ntilde;o se sienta m&aacute;s escuchado y con una sensaci&oacute;n de m&aacute;s disponibilidad&rdquo;, afirma Prado, que cree que esta accesibilidad permite que el ni&ntilde;o o joven perciba una atenci&oacute;n m&aacute;s plena, a veces dif&iacute;cil de encontrar en el d&iacute;a a d&iacute;a familiar.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas investigaciones sobre apego nos muestran c&oacute;mo una red de adultos significativos es muy beneficiosa en el desarrollo emocional infantil. Antiguamente educaba la tribu y esto indica que los ni&ntilde;os cuando cuentan con otros adultos estables adem&aacute;s de sus padres, se enriquecen mucho de esa seguridad, afecto y modelos diferentes&rdquo;, se&ntilde;ala la experta. &ldquo;Tener una t&iacute;a o alg&uacute;n adulto significativo de referencia que crea en ellos, por ejemplo, aumenta su sensaci&oacute;n de pertenencia y autoestima, dot&aacute;ndolos de recursos emocionales adicionales&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Esta influencia se vuelve especialmente importante en la adolescencia, cuando el di&aacute;logo con los padres se vuelve tenso y, como apunta la psic&oacute;loga, &ldquo;pasa a ser un factor protector frente a problemas de salud mental, aislamiento o conductas de riesgo y sobre todo ante problemas puntuales&rdquo;. En palabras de Prado es una figura que puede ofrecer coherencia, afecto y disponibilidad cuando el joven lo puede necesitar m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Para obtener una relaci&oacute;n realmente valiosa, la psic&oacute;loga identifica varios elementos esenciales: la continuidad, la disponibilidad y, sobre todo, la validaci&oacute;n incondicional, &ldquo;sentirse querido por lo que uno es, sin tener que demostrar continuamente su val&iacute;a&rdquo;. Adem&aacute;s, apunta que una buena t&iacute;a ofrece apoyo y afecto desde el respeto absoluto al papel de los padres y sin competir con su autoridad. &ldquo;Tener una t&iacute;a en tu vida es un gran regalo y anclaje emocional&rdquo;, Prado.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-tia-desarrollo-ninos-son-figura-importante-apego-complementario-xp_1_13370399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 08:09:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga, sobre el poder de la tía en el desarrollo de los niños: “Son una figura importante de apego complementario”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familia,Psicología,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f5da4f-eede-41e6-a4e7-378a6c1a44a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146573.jpg" width="1430" height="805" alt="Por qué los maricas necesitamos amigos maricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La homofobia y las normas de género nos dificultan tejer amistades estrechas entre nosotros, pero cuando lo logramos mejora nuestra salud y nuestro bienestar</p><p class="subtitle">Orgullo mariliendre: por qué es tan potente la amistad entre chicas y maricas</p></div><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a salir del armario en mi adolescencia, las primeras personas con las que me abr&iacute; a manifestar qui&eacute;n soy se llamaban M&iacute;riam y &Aacute;ngela. Las primeras amistades que hice al llegar a la universidad, Virginia y Sandra. &iquest;La primera persona con la que cog&iacute; confianza en el trabajo que tuve durante m&aacute;s de ocho a&ntilde;os? Cristina. Si todos estos nombres son femeninos, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de mi vida, he tenido mucha m&aacute;s facilidad para hacer amigas que para hacer amigos. No me pasa solo a m&iacute;: dir&iacute;a que es un patr&oacute;n bastante habitual entre los maricas. &iquest;Por qu&eacute; ocurre? Cuando se lo pregunto a Carlos Soto, experto en psicolog&iacute;a afirmativa LGTBIQ+, hace lo que hacen a menudo los psic&oacute;logos: llevarnos a nuestra infancia. &ldquo;Imag&iacute;nate a tu ni&ntilde;o del colegio o del instituto. Los primeros insultos que recibimos, el primer insulto de &lsquo;maric&oacute;n&rsquo;, no suelen venir de las ni&ntilde;as. Suelen venir de los chicos heterosexuales&rdquo;, analiza. &ldquo;Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos m&aacute;s c&oacute;modos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos peque&ntilde;itos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que desde la infancia nos rodeamos de chicas para protegernos del rechazo y de la violencia. Y cuando nos hacemos mayores, supongo, a&uacute;n tenemos interiorizado que ellas en general van a ser un espacio seguro, mientras que a ellos los podemos percibir como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que a m&iacute; me ha costado un poco aprender a relacionarme con hombres heterosexuales, y no s&eacute; hasta qu&eacute; punto lo he conseguido. A menudo, cuando conoc&iacute;a a uno, inconscientemente part&iacute;a de cierto miedo a que fuera hom&oacute;fobo y me pon&iacute;a a la defensiva hasta que me demostrase que no lo era. Lo que yo llamo presunci&oacute;n de homofobia. E incluso ahora, cuando los conozco m&aacute;s y rebajo esas barreras al constatar que no hay ese rechazo, no me resulta f&aacute;cil desarrollar amistades profundas. Quiz&aacute; no termino de sentir que los hombres heteros y yo hablemos el mismo idioma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene todo el sentido del mundo que nos sintamos más cómodos con las chicas, que es donde nos terminamos refugiando porque suelen aceptarnos mejor desde que somos pequeñitos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y con los que no son heteros? Hasta pasados los treinta, tampoco tuve apenas amigos maricas. Hay quienes s&iacute;, desde muy j&oacute;venes, forman grupos con otros chicos del colectivo con los que comparten sus vidas y salen por sitios de ambiente, pero no fue mi caso. Pregunto a Gabriele, uno de los amigos que s&iacute; tengo ahora, y me responde que le ha pasado lo mismo: siempre se ha relacionado m&aacute;s con mujeres. Me cuenta que en el pueblo peque&ntilde;o del norte de Italia en el que se cri&oacute; &ldquo;no hab&iacute;a otros maricas, que se supiera&rdquo;. Despu&eacute;s, en la universidad, s&iacute; conoci&oacute; a otras personas LGTBIQ+, pero con ninguna de ellas desarroll&oacute; una amistad estrecha. En torno a los 25 a&ntilde;os, se acerc&oacute; a un grupo de gente del colectivo, pero no termin&oacute; de encajar con ellos: &ldquo;Solo se juntaban para salir de fiesta. No eran mi rollo, no me aportaban mucho, as&iacute; que me alej&eacute; un poco. Nunca les consider&eacute; de verdad como amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por la consulta de Carlos Soto pasan a menudo chicos maricas que no tienen amigos como ellos. El psic&oacute;logo lo relaciona con los prejuicios que existen sobre el colectivo, que a veces calan en nosotros mismos: &ldquo;Desde peque&ntilde;o no tienes referentes, no conoces a muchos chicos gays. Entonces vas desarrollando las creencias falsas y negativas que te mete la sociedad, como que son todos unos guarros, que solo buscan sexo, que no pueden formar familias&hellip;&rdquo;. Nos podemos acabar creyendo parte de esa imagen estereotipada que la homofobia genera sobre nuestro propio colectivo. Y eso nos aleja de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre a veces que, aunque hagamos amigos maricas con los que salir y hacer planes, nos cuesta desarrollar con ellos v&iacute;nculos m&aacute;s profundos. Pese a que no seamos heteros, los problemas que implica la masculinidad nos atraviesan. Hemos crecido en un contexto social en el que, mientras a las mujeres se les exige que sean emp&aacute;ticas y cuiden a los dem&aacute;s, a los hombres se nos dice que nos mostremos fuertes o que no lloremos. Se nos educa m&aacute;s en la agresividad que en el cari&ntilde;o. Y aunque al aceptar nuestra orientaci&oacute;n sexual y construir nuestra identidad podemos romper poco a poco con buena parte de las normas de g&eacute;nero que nos han impuesto, seguramente hay cosas que est&aacute;n grabadas en lo m&aacute;s profundo de nuestra mente y a&uacute;n nos queda trabajo para deconstruirlas. Quiz&aacute; ese es uno de los motivos por los que nos resulta m&aacute;s dif&iacute;cil construir amistades estrechas entre nosotros: se nos ha preparado para ser menos cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que a las mujeres lesbianas no les ocurre tanto esto. Tienen otros problemas: la lesbofobia combina machismo y homofobia en un c&oacute;ctel explosivo que no suma estas discriminaciones, sino que las multiplica. Pero creo que, al menos, haber recibido una educaci&oacute;n que les empuja m&aacute;s hacia los cuidados y hacia la inteligencia emocional les puede ayudar a desarrollar redes de sororidad m&aacute;s fuertes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empecé a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a shows drags, a compartir viajes… pero también a escucharnos, a apoyarnos, a acompañarnos en los bajones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro obst&aacute;culo para establecer v&iacute;nculos profundos es la propia homofobia, que a veces nos lleva a construirnos un caparaz&oacute;n que luego nos cuesta romper. Carlos Soto me explica que, al sentirnos diferentes a los dem&aacute;s y sufrir rechazo o incluso acoso, tendemos a desarrollar &ldquo;una baja autoestima y un miedo muy intenso a mostrarnos vulnerables&rdquo;. &ldquo;Y claro, &iquest;c&oacute;mo voy a generar una intimidad si me da miedo mostrarme vulnerable? La base de la intimidad es la vulnerabilidad. Si he aprendido desde peque&ntilde;o que al mostrarme vulnerable y ser quien soy me agreden, me pongo una capa de protecci&oacute;n para evitar todo eso&rdquo;, analiza.
    </p><p class="article-text">
        Esa barrera que nos hemos construido dificulta que, cuando ya somos adultos, desarrollemos v&iacute;nculos sanos: &ldquo;No soy capaz de mostrarme como soy y empiezo a hacer un mont&oacute;n de estrategias para que no me dejen, para mostrarme superseguro... Entonces no se termina de generar esa intimidad real y las relaciones son m&aacute;s superficiales&rdquo;, valora el psic&oacute;logo. Imagino que esto s&iacute; nos puede ocurrir a toda la comunidad LGTBIQ+ y no solo a los maricas.
    </p><p class="article-text">
        Eso no quiere decir que estemos condenados a no tener amigos cercanos. &ldquo;Que arrastremos esas heridas desde la infancia no significa que no se pueda trabajar ni que esto sea para toda la vida&rdquo;, defiende el especialista. Pone en valor que &ldquo;dentro del colectivo hay mucha resiliencia y mucha introspecci&oacute;n&rdquo;. Y destaca que &ldquo;haber vivido todo lo que hemos vivido nos lleva a no ir por la vida sin cuestionarnos las cosas&rdquo; y a &ldquo;una introspecci&oacute;n a la que a lo mejor alguien heterosexual a quien le han dado todo en la vida no llega&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, mi falta de amigos maricas ha cambiado en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Tras una crisis de los 30 bastante significativa, empec&eacute; a quedar mucho con un amigo de una amiga. Comenzamos a ir juntos a <em>shows</em> drags, a compartir viajes&hellip; pero tambi&eacute;n a escucharnos, a apoyarnos, a acompa&ntilde;arnos en los bajones. Ahora es una de las personas m&aacute;s importantes para m&iacute;. Tambi&eacute;n en esa &eacute;poca decid&iacute; apuntarme a una escuela de bachata y salsa sin roles de g&eacute;nero, orientada a la comunidad LGTBIQ+. Unos meses despu&eacute;s, ya hab&iacute;a hecho ah&iacute; un grupo de amigos maricas que compartimos el disfrute de bailar y que, a la vez, nos cuidamos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las dinámicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriele</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Gabriele, que es parte de ese grupo, tambi&eacute;n es la primera vez que desarrolla amistades estrechas con otros chicos gays, y es algo que necesitaba: &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, empec&eacute; a pensar que hay muchas cosas de mi vida que, al compartirlas con otras personas, no las pueden entender de verdad porque no las viven. Si las comparto con mis amigas chicas, me van a dar apoyo, pero no conocen las din&aacute;micas&rdquo;, me explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y me recuerda un momento que vivimos hace poco algunos de esos amigos, en un largo viaje en coche en el que volv&iacute;amos de pasar un fin de semana bailando juntos en un festival de bachata y salsa. Ah&iacute; tuvimos una conversaci&oacute;n profunda sobre problemas que vivimos espec&iacute;ficamente los maricas. A todos nos reconfort&oacute; poder hablar de eso con gente a la que le pasan cosas parecidas. Gabriele lo agradece as&iacute;: &ldquo;Al encontrar a gente como vosotros me di cuenta de que es posible tener amistades verdaderas y compartir aficiones que no sean t&oacute;xicas con gente del colectivo. Es algo nuevo que descubr&iacute; y que no s&eacute; si ve&iacute;a posible, pero no lo daba por hecho o lo ve&iacute;a como algo dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que estas amistades son importantes no solo lo pensamos Gabriele y yo: tambi&eacute;n lo dice la ciencia.<strong> </strong>&ldquo;En la psicolog&iacute;a, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable&rdquo;, me explica Carlos Soto. Se&ntilde;ala que &ldquo;hay <a href="https://digitalcommons.usu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3288&amp;context=psych_facpub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que demuestran que favorece nuestra salud de muchas formas&rdquo;. Una de ellas es que &ldquo;reducimos la homofobia interiorizada&rdquo;, ya que conocer de cerca la realidad de otras personas ayuda a desmontar los prejuicios que nos crearon sobre las personas LGTBIQ+. Otra es que esas amistades contribuyen a proteger nuestra salud sexual: &ldquo;Cuantos m&aacute;s amigos del colectivo, m&aacute;s acceso a informaci&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la psicología, tener amigos del colectivo se define como un factor protector: algo que es beneficioso para nuestra salud, como hacer deporte o comer saludable</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Soto</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo tambi&eacute;n destaca que esas otras personas &ldquo;han vivido lo mismo que t&uacute;&rdquo;, en referencia a procesos como la salida del armario, el miedo a contarle a tu familia qui&eacute;n eres o a perder amistades, el rechazo o el <em>bullying.</em> Apunta que compartir esas vivencias &ldquo;genera una sensaci&oacute;n de validaci&oacute;n muy potente que no te puede generar alguien que no pertenece al colectivo y no lo ha vivido&rdquo;. Y a&ntilde;ade m&aacute;s beneficios psicol&oacute;gicos de tener amigos del colectivo: la existencia de referentes diversos que te abren la mente a imaginar diferentes maneras de vivir, que es &ldquo;importante para la autoestima&rdquo;; el sentimiento de pertenencia a una comunidad, algo que &ldquo;todos los seres humanos necesitamos&rdquo;; y la sensaci&oacute;n de &ldquo;poder ser t&uacute; mismo y expresarte como quieras sin ser juzgado ni seguir arrastrando esa fachada desde la adolescencia, lo cual se traduce en un mejor autoconcepto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo no conoc&iacute;a esos estudios cient&iacute;ficos, pero s&iacute; he descubierto con mi propia experiencia que la llegada de estos amigos maricas a mi vida la ha mejorado sin duda. No sustituyen a mis amigas mujeres, <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-mariliendre-potente-amistad-chicas-maricas_129_12440045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esas mariliendres</a> a las que intento cuidar tanto como me cuidan a m&iacute; y que siguen siendo una parte esencial de mi c&iacute;rculo. M&aacute;s bien las complementan. Me permiten compartir risas, dramas y vivencias con quienes son como yo, hacen lo que yo y les pasa lo que a m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/maricas-necesitamos-amigos-maricas_129_13349083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 20:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los maricas necesitamos amigos maricas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Amistad,Relaciones,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Podemos cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos": cómo desarrollar la confianza propia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cambiar-percepcion-desarrollar-confianza-propia_1_13311641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec69b2fa-1b2a-4cb6-87b1-f967993cd3b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146345.jpg" width="1660" height="934" alt="&quot;Podemos cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos&quot;: cómo desarrollar la confianza propia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de confianza en nosotros mismos nos puede impedir probar cosas nuevas o perseguir lo que queremos, pero nunca es demasiado tarde para cambiarlo</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        Cuando estaba en el instituto, mi padre me dijo que el 80% de c&oacute;mo te ven los dem&aacute;s depende de c&oacute;mo te ves a ti mismo. En aquel momento, me lo tom&eacute; como una noticia terrible: estaba en plena pubertad, me odiaba y todav&iacute;a intentaba averiguar c&oacute;mo peinarme.
    </p><p class="article-text">
        Aunque mi padre se invent&oacute; esa cifra, con el paso de los a&ntilde;os he descubierto que ten&iacute;a algo de raz&oacute;n: proyectar confianza a veces puede ser la clave del &eacute;xito, tanto profesional como personal. Pero, &iquest;c&oacute;mo se cultiva la confianza en la pr&aacute;ctica? &iquest;Y si nuestra comprensi&oacute;n de la confianza est&aacute; distorsionada?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solemos pensar en la confianza como algo que creemos que vamos a alcanzar&rdquo;, dice Claire Fountain, terapeuta y escritora. A menudo nos decimos a nosotros mismos que nos sentiremos seguros una vez que logremos una meta o tengamos <a href="https://www.eldiario.es/era/estaras-irreconocible-julio-llega-verano-redes-vuelven-convertir-cuerpo-problema_1_13325452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cierta apariencia</a>, explica, pero la verdadera confianza no depende de factores externos, sino que es &ldquo;una sensaci&oacute;n de poder confiar en uno mismo&rdquo;, concluye Fountain.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes problemas de confianza en ti mismo, no est&aacute;s solo. Recuerda que no tiene por qu&eacute; ser as&iacute; para siempre. &ldquo;Podemos cambiar la percepci&oacute;n que tenemos de nosotros mismos&rdquo;, afirma Fountain.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es la confianza en uno mismo</h2><p class="article-text">
        Aunque a menudo se utilizan indistintamente ambos t&eacute;rminos, la confianza no es lo mismo que la autoestima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autoestima es una evaluaci&oacute;n de nuestro propio valor&rdquo;, afirma la Dra. Kristin Neff, profesora adjunta de psicolog&iacute;a educativa en la Universidad de Texas en Austin. Se trata as&iacute; de la valoraci&oacute;n que uno hace de s&iacute; mismo como buena o mala persona.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la confianza es la creencia de que uno puede lograr sus objetivos y alcanzarlos. Es lo que en literatura psicol&oacute;gica suele denominarse &ldquo;autoeficacia&rdquo;, afirma Neff.
    </p><p class="article-text">
        En resumen,<strong> </strong>la autoestima es nuestra creencia sobre qui&eacute;nes somos, y la confianza es nuestra creencia sobre lo que podemos hacer.
    </p><p class="article-text">
        Fountain describe la confianza como una sensaci&oacute;n de estabilidad. Incluso si las cosas se tuercen, explica, &ldquo;podemos sentir: &lsquo;ok, estoy bien&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autoestima es nuestra creencia sobre quiénes somos, y la confianza es nuestra creencia sobre lo que podemos hacer</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Por qu&eacute; es importante la confianza en uno mismo</h2><p class="article-text">
        La confianza es fundamental para el bienestar general, afirma la Dra. Mia Smith-Bynum, profesora y directora del departamento de ciencias de la familia de la Universidad de Maryland (EEUU). Nos ayuda a creer en que podemos cuidarnos, gestionar asuntos personales y construir relaciones sociales, explica, &ldquo;son las cosas que nos permiten saber qui&eacute;nes somos como personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, la falta de confianza puede impedirnos probar cosas nuevas o perseguir nuestros sue&ntilde;os, as&iacute; como limitar la plenitud con la que vivimos nuestras vidas. Por ejemplo, &ldquo;quiz&aacute;s no pruebes cosas que te interesan, quiz&aacute;s no asistas a un evento social que te importaba porque no quer&iacute;as que te vieran, o quiz&aacute;s no tengas las conversaciones que necesitas tener&rdquo;, afirma Fountain.
    </p><p class="article-text">
        La confianza tambi&eacute;n puede ser valiosa para quienes nos rodean. Fountain a&ntilde;ade que, con mucha frecuencia, la confianza se confunde con arrogancia y ego, pero esto suele ser una forma de compensar la falta de autoeficacia. Una confianza s&oacute;lida y real puede ayudar a que los dem&aacute;s se sientan c&oacute;modos a nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Fountain afirma que &ldquo;gran parte de la confianza se basa en la autoaceptaci&oacute;n&rdquo;, es decir, en aceptar tambi&eacute;n nuestras imperfecciones. &ldquo;Cuando te aceptas a ti mismo, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil que los dem&aacute;s se sientan capaces de aceptarse y ser ellos mismos&rdquo;, a&ntilde;ade Fountain.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo se desarrolla la confianza en uno mismo?</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Primero, identifica las razones por las que podr&iacute;as no sentirte seguro de ti mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los expertos se&ntilde;alan que existen industrias enteras construidas para socavar la confianza de las personas y luego tratar de venderles productos para sentirse mejor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza se vende a menudo como una soluci&oacute;n para todo tipo de problemas: si te quieres a ti mismo, todo ir&aacute; mejor&rdquo;, afirma Fountain. Pero este enfoque individualista ignora las injusticias sociales y estructurales que sufren muchas personas, especialmente las de comunidades marginadas, explica.
    </p><p class="article-text">
        Smith-Bynum comenta que una forma de recordar esto es leyendo biograf&iacute;as. &ldquo;Hay historias incre&iacute;bles de resiliencia, tanto de personajes famosos como de gente com&uacute;n&rdquo;, dice. &ldquo;Estas historias ayudan a recordar que los momentos de duda, las crisis de confianza que experimentamos, son bastante normales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de confianza puede impedirnos probar cosas nuevas o perseguir nuestros sueños, así como limitar la plenitud con la que vivimos nuestras vidas</p>
          </div>

  </blockquote><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Encuentra una comunidad</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Frente a lo que dice la creencia popular, la confianza no es una tarea individual. &ldquo;Hay que encontrar espacios que te reconozcan y te recuerden tu humanidad y celebren tu singularidad&rdquo;, afirma Smith-Bynum. &ldquo;Gran parte de la creatividad surge de la comunidad&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuestiona tus propias creencias que te hacen dudar de ti mismo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Los pensamientos negativos sobre nosotros mismos pueden volverse muy fuertes y eclipsar los momentos en que nos sentimos bien&rdquo;, afirma Fountain.
    </p><p class="article-text">
        La profesora destaca una herramienta terap&eacute;utica centrada en nuestros recursos y que consiste en identificar las propias fortalezas, as&iacute; como los hechos que contradicen esas ideas que mantenemos y que son m&aacute;s cr&iacute;ticas con nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede que creas que no eres lo suficientemente bueno, pero si recientemente lograste un ascenso, llevas 15 a&ntilde;os en el mismo trabajo o tienes una familia y un hogar estables, esa creencia no es cierta&rdquo;, explica.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Practica la autocompasi&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La autocompasi&oacute;n consiste en ser un buen amigo o amiga que te apoya, explica Neff. Adem&aacute;s, est&aacute; m&aacute;s estrechamente relacionada con la autoeficacia que la autoestima. &ldquo;Si tienes la autoestima alta, puedes sentirte seguro o segura, pero &iquest;qu&eacute; pasa si fracasas?&rdquo;, pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Para practicar la autocompasi&oacute;n, Neff sugiere hablarte a ti mismo como lo har&iacute;as con un amigo. Cuando te enfrentes a una situaci&oacute;n o tarea dif&iacute;cil, preg&uacute;ntate qu&eacute; necesitas y c&oacute;mo puedes apoyarte. Y si tropiezas o fracasas, no te castigues.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si fracasas, no pasa nada, todo el mundo fracasa&rdquo;, dice Neff. La verdadera confianza, explica, no est&aacute; vinculada con el resultado de una situaci&oacute;n, sino a la voluntad de levantarse y volver a intentarlo. &ldquo;Eso es lo que predice nuestra perseverancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Neff tambi&eacute;n comenta que diversos estudios<strong> </strong>han demostrado que poner las manos sobre el cuerpo puede calmar el sistema nervioso y ayudar al cuerpo a sentirse seguro. &ldquo;Simplemente poner la mano sobre el coraz&oacute;n puede ser un verdadero est&iacute;mulo para la confianza&rdquo;, afirma.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Haz las cosas que te dan miedo, pero paso a paso</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza es muy pr&aacute;ctica&rdquo;, dice Fountain, que sugiere establecer peque&ntilde;as metas que te ayuden a sentir m&aacute;s seguridad ante aquello que te asusta. Quiz&aacute;s sientas inseguridad al hablar con gente nueva; en ese caso, podr&iacute;as proponerte preguntarle a tu barista c&oacute;mo le va el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las experiencias realmente ayudan a volver a configurar nuestro cerebro para decir: &lsquo;Ah, puedo hacerlo&rdquo;, afirma Fountain.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cultiva la resiliencia</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no logres todas tus metas, pero recuerda que no pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza verdadera y sana surge de superar la adversidad&rdquo;, dice Smith-Bynum. Crecemos con cada ocasi&oacute;n en que somos capaces de luchar, reflexionar y encontrar una manera de seguir adelante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Madeleine Aggeler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cambiar-percepcion-desarrollar-confianza-propia_1_13311641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 19:47:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Podemos cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos": cómo desarrollar la confianza propia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psicología,Relaciones,Bienestar emocional,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Obsession’, el último pelotazo del cine de terror no hace casi nada nuevo, pero lo hace casi todo bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/obsession-ultimo-pelotazo-cine-terror-no-nuevo_129_13328569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c4e43a9-6f48-4b95-afef-130dd6ce1ea7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Obsession’, el último pelotazo del cine de terror no hace casi nada nuevo, pero lo hace casi todo bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Curry Barker es otro joven creador salido de YouTube que, junto a Kane Parsons y sus ‘Backrooms’, ha logrado sacudir la taquilla y el cine de terror</p><p class="subtitle">‘Backrooms’, el nuevo gran fenómeno del cine de terror nació en YouTube y lo ha creado un joven de 20 años
</p></div><p class="article-text">
        Parece que a Curry Barker se le ocurri&oacute; la idea de <em>Obsession &mdash;</em>el &uacute;ltimo &eacute;xito de terror en EEUU donde lleva m&aacute;s de 200 millones de d&oacute;lares y todav&iacute;a mucha carrera por delante&mdash; viendo un cap&iacute;tulo repetido de <em>Los Simpson</em>. Lo ha contado <a href="https://www.tiktok.com/@triplej/video/7643346760185728263" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;l mismo</a>. Hace unos tres a&ntilde;os <a href="https://www.youtube.com/@thats_a_bad_idea/videos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el canal de YouTube</a> que comparte con Cooper Tomlinson, <em>that&rsquo;s a bad idea</em>, acababa de convertirse en una sensaci&oacute;n no solo por sus piezas humor&iacute;sticas, sino tambi&eacute;n por un corto de terror (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=mhazCS14Tas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Chair</em></a>) que hab&iacute;a logrado viralizarse. A eso hab&iacute;a que a&ntilde;adir que Barker acababa de conseguir un papel secundario en la serie <em>Colgados en Filadelfia</em>. Indudablemente, era un punto de inflexi&oacute;n en su trayectoria, y justo antes de la emisi&oacute;n del cap&iacute;tulo que iba a seguir engrosando su fama, se top&oacute; con <em>La casa- &aacute;rbol de terror II.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es decir, con uno de tantos especiales de Halloween de <em>Los Simpson</em>, constando este de un corto titulado <em>La pata de mono</em>. Su argumento giraba alrededor de un talism&aacute;n que conced&iacute;a deseos, solo que estos siempre acarreaban alguna consecuencia siniestra. Un Barker totalmente consumido por la ambici&oacute;n, desesperado por triunfar en el audiovisual, se sinti&oacute; apelado por la historia, y empez&oacute; a desarrollar <em>Obsession</em> de inmediato. As&iacute; que ese es el germen. Y lo interesante no es tanto la an&eacute;cdota en s&iacute;, como el hecho de que Barker cite alegremente un cap&iacute;tulo de <em>Los Simpson</em> cuando el cuento original de <em>La pata de mono</em> tiene m&aacute;s de 120 a&ntilde;os de antig&uuml;edad.
    </p><p class="article-text">
        W. W. Jacobs lo public&oacute; en 1902. Y al margen de <em>Los Simpson</em> ya ha sido adaptado varias veces, o cuanto menos ha inspirado otras muchas ficciones. As&iacute; de atemporal es su moraleja, &ldquo;cuidado con lo que deseas&rdquo;. Seguramente Barker sea consciente de que <em>Los Simpson</em> no inventaron nada, pero el que quiera acotar as&iacute; el caudal referencial encaja bien con las ambiciones de <em>Obsession</em>, tendentes a actualizar unos ingredientes universales de forma que conecten con nuevos p&uacute;blicos. Generaciones que, por otro lado, ni siquiera han de tener <em>Los Simpson</em> en su memoria sentimental, pues <em>Obsession</em> est&aacute; siendo fundamentalmente un fen&oacute;meno entre los j&oacute;venes. Su combinaci&oacute;n con otro film de terror originado en YouTube, <em>Backrooms</em>, <a href="https://www.nytimes.com/2026/06/08/movies/backrooms-obsession-lessons.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido hist&oacute;rica</a> para la taquilla estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Y tiene su gracia. Al margen de su trayectoria compartida en Internet &mdash;parte de un fen&oacute;meno m&aacute;s amplio que remite a Chris Stuckman con <em>La maldici&oacute;n de Shelby Oaks</em>, a Markiplier con <em>Iron Lung</em>, a Kyle Edward Ball con <em>Skinamarink</em> o a los hermanos Philippou con <em>H&aacute;blame</em> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/devuelvemela-directores-hablame-consagran-imprescindibles-terror-contemporaneo-segunda-pelicula_129_12506766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Devu&eacute;lvemela</em></a>&mdash; y de su insultante juventud, resulta que Parsons enlaz&oacute; un fragmento de otro cap&iacute;tulo de <em>Los Simpson</em> (asimismo de la temporada 2, <em>Un coche atropella a Bart</em>) en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ITuGdHxHi0A&amp;list=PLVAh-MgDVqvDUEq6qDXqORBioE4Yhol_z&amp;index=13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la exitosa </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=ITuGdHxHi0A&amp;list=PLVAh-MgDVqvDUEq6qDXqORBioE4Yhol_z&amp;index=13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>webserie</em></a> que sirvi&oacute; de antesala a <em>Backrooms</em>. Solo es una an&eacute;cdota, pero evidencia que ambos cineastas trabajan con materiales m&aacute;s convencionales y reconocibles de lo que parece, radicando el m&eacute;rito en lo que hacen con ellos. En c&oacute;mo los moldean acorde a una sensibilidad particular.
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            </figure><p class="article-text">
        Pese a esa g&eacute;nesis preocupada por la fama, <em>Obsession</em> se ha articulado finalmente como una f&aacute;bula&nbsp;sobre el amor. Bear (Michael Johnston) encuentra un juguete que concede deseos y pide que Nikki (Inde Navarrette) se enamore de &eacute;l. Y eso es todo. El terror de <em>Obsession</em> se fundamenta en el comportamiento progresivamente siniestro de Nikki, tejiendo una relaci&oacute;n de dependencia con el protagonista que se ir&aacute; haciendo m&aacute;s y m&aacute;s desquiciada involucrando a los amigos de la pareja (entre los que hallamos a Tomlinson, compinche de Barker en <em>that&rsquo;s a bad idea</em>, encarnando a Ian). El director de <em>Obsession</em> ha reubicado el esquema de <em>La pata de mono</em> en el marco de las relaciones sexoafectivas, centr&aacute;ndose en las heridas t&oacute;xicas de la masculinidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las heridas de Bear, concretamente. Un joven cuya timidez patol&oacute;gica &mdash;ha tenido que recurrir a este mecanismo por temor a pedir salir a Nikki y que este le rechace&mdash; entra&ntilde;a condicionantes m&aacute;s profundos, por cuanto nos lleva a una cerraz&oacute;n comunicativa y al deseo secreto de sumisi&oacute;n de la mujer, seg&uacute;n la creencia de que en realidad &eacute;l se <em>merece</em> una pleites&iacute;a de este cariz. Bear canaliza entonces toda una tradici&oacute;n de hombres inquietantes que va desde el <em>nice guy</em> que tanto se vio durante las primeras d&eacute;cadas de los 2000 &mdash;ese &ldquo;buen chico&rdquo; que en realidad esconde un monstruo, desenmascarado del todo alrededor m&aacute;s o menos de <em>Una joven prometedora</em> (2020)&mdash; hasta directamente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tribus </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>incel</em></a> de Internet, cuyo miedo al rechazo pas&oacute; de ser una profec&iacute;a autocumplida a una patente de corso para odiar y ejercer violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Bear encarna este trasvase con tal intuici&oacute;n como para que quepa divisar aqu&iacute; la raz&oacute;n por la que <em>Obsession</em> est&eacute; dando tanto que hablar y haya impresionado de tal forma al p&uacute;blico. Nada de esto implica, sin embargo, que el filme cuente algo radicalmente nuevo. La completa subyugaci&oacute;n a la mujer para que esta cumpla, sin r&eacute;plica ni fricci&oacute;n, todas las necesidades de la pareja, es un deseo masculino que lleva tiempo sobrevolando la escena independiente de EEUU (<em>Ruby Sparks</em>) e incluso, m&aacute;s recientemente, el propio cine de terror. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/osgood-perkins-director-moda-cine-terror-peliculas-son-granos-quiero-arrancar-piel_1_12851708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Keeper</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/osgood-perkins-director-moda-cine-terror-peliculas-son-granos-quiero-arrancar-piel_1_12851708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Osgood Perkins</a> o <em>La acompa&ntilde;ante</em> manejaban presupuestos parecidos el a&ntilde;o pasado, con la diferencia de que ah&iacute; la perspectiva era la de la v&iacute;ctima, y no la del victimario que empieza a arrepentirse.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; hay de nuevo, joven?</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute; que la conclusi&oacute;n se mantiene: lo que cuenta <em>Obsession</em> es m&aacute;s bien viejo, y habr&iacute;a que cuestionar eso de que traiga alg&uacute;n tipo de revoluci&oacute;n para el cine de terror, pues hay pocas cosas realmente genuinas en su entramado. Acaso nos ver&iacute;amos en la tentaci&oacute;n &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/backrooms-nuevo-gran-fenomeno-cine-terror-nacio-youtube-creado-joven-20-anos_1_13268172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como pas&oacute; con </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/backrooms-nuevo-gran-fenomeno-cine-terror-nacio-youtube-creado-joven-20-anos_1_13268172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Backrooms</em></a> y su operaci&oacute;n de transformar las saturadas ambig&uuml;edades de la red en un aseado producto de A24&mdash; de hablar de un <em>hype </em>inmerecido o de un artefacto de formas tirando a conservadoras si no fuera porque, al menos, Barker s&iacute; dispone de una expresividad propia. Una que ha sabido mantener con bastante fortuna en su segundo largometraje como director.
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                Michael Johnston en &#039;Obsession&#039;                            </span>
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        <em>Obsession</em> deja de lado el apego al lenguaje de YouTube que hab&iacute;a motivado su debut con el largo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pbzGQ1lszv4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Milk &amp; Serial</em></a> &mdash;que, a fin de cuentas, no era m&aacute;s que una discret&iacute;sima expansi&oacute;n del trabajo que ven&iacute;a realizando con Tomlinson en el canal&mdash;, para probar con una gram&aacute;tica distinta, no exactamente convencional. La puesta en escena de <em>Obsession</em> privilegia las composiciones verticales&nbsp;y centradas. Lo hace en sinton&iacute;a a la estrechez de su formato (de 1.50:1), lo que logra, por un lado, remitir a las pantallas de tel&eacute;fonos m&oacute;viles con las que tantos espectadores estar&aacute;n m&aacute;s que familiarizados, y por otro subrayar el aislamiento an&iacute;mico de sus personajes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los actores de <em>Obsession</em> parecen siempre acorralados y, queriendo beneficiarse de eso, Barker recurre al corte brusco para suturar im&aacute;genes inesperadas y grotescas. De esta forma, el bagaje internetero de Barker establece una eficaz correspondencia con el tr&aacute;fico audiovisual de nuestros d&iacute;as, reforz&aacute;ndola con su necesidad de obtener el impacto a cualquier precio. Gracias a esto <em>Obsession</em> garantiza lo memorable de la experiencia: es una pel&iacute;cula ciertamente impactante, entendido esto como que quiere lograr el <em>shock</em> sin descartar estrategias ni recursos, y sin que esto sea correspondido muchas veces con una l&iacute;nea de guion lo suficientemente coherente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aqu&iacute; asistimos, por otro lado, a ciertas flaquezas en la propuesta de Barker: caprichos en funci&oacute;n de un impresionismo vacuo &mdash;muy propio esto de las ret&oacute;ricas comunicativas de Internet, donde se har&aacute; cualquier cosa para que sigas mirando&mdash; que, pese a su f&eacute;rtil encaje con la comedia negra, muchas veces contribuyen a que se desinflen las inquietudes discursivas de <em>Obsession</em>. La narraci&oacute;n de Barker pierde peso cuanto m&aacute;s inesperada quiere ser, cuanto m&aacute;s exagerada se vuelve en su intriga, e impera una inc&oacute;moda sensaci&oacute;n de que necesita todos estos fuegos artificiales para disimular que efectivamente se construye en materiales cientos de veces usados antes.
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            <span class="title">
                Inde Navarrette es el gran hallazgo de &#039;Obsession&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lo cual, por otra parte, da cierta pena, pues desmerece el talento de Barker, quien es un cineasta, insistimos, con una expresividad propia: una al margen de los subidones de sonido o los planos-<em>reels</em> de Instagram. Esta, curiosamente, se localiza a su vez en la expresividad que Barker ans&iacute;a extraer de sus actores. Se ha hablado muy elogiosamente de la kamikaze interpretaci&oacute;n de Inde Navarrette y con toda justicia: es su trastornada Nikki la que garantiza buena parte de la angustia de <em>Obsession</em>. Y no obstante, este trabajo tiene sus precedentes al formar parte de algo que Barker quiere trabajar a conciencia: la ca&oacute;tica gestualidad de los rostros como espejo del malestar contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Chair</em>, aquel corto que le puso en el mapa, tiene un plano (&iquest;un gesto po&eacute;tico?) capaz de definir su carrera. En el marco de las alucinaciones que le han provocado coger una silla embrujada de la calle, el protagonista presencia c&oacute;mo su novia se arranca en intensos alaridos en medio de la noche, para seguidamente callar, sonre&iacute;rle con calidez, y volver a echarse a dormir a su lado en la cama como si nada. Sin mediar explicaciones, sin una l&oacute;gica aparente tras este s&uacute;bito proceso emocional. El comportamiento de Nikki es m&aacute;s comprensible por cuanto sabemos qu&eacute; ha provocado su locura &mdash;dejando intuir una pelea interna entre su obsesi&oacute;n impuesta por Bear y la persona que era antes&mdash;, pero no por ello produce menos escalofr&iacute;os. Es el escalofr&iacute;o de una mente congestionada, averiada.
    </p><p class="article-text">
        <em>Obsession</em> llega a abusar de lo imprevisible de Nikki y su capacidad para causar desde simple incomodidad hasta un miedo fren&eacute;tico. Igualmente, es en el espectacular trabajo de Navarrette, y en lo que revela de una forma absolutamente desapacible de habitar el mundo &mdash;confusa entre c&oacute;mo&nbsp;comportarse frente a los dem&aacute;s y c&oacute;mo comportarse consigo misma&mdash;, donde reside la grandeza de <em>Obsession</em>. Porque, por muchas estrategias que haya ido encontrando con los a&ntilde;os el ser humano de expresar un mismo malestar, siempre puede encontrar otras nuevas para que este nos siga resultando aterrador.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/obsession-ultimo-pelotazo-cine-terror-no-nuevo_129_13328569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Obsession’, el último pelotazo del cine de terror no hace casi nada nuevo, pero lo hace casi todo bien]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Críticas de cine,Crítica,Estrenos de cine,Terror,Machismo,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf87636c-931c-4869-90ac-e9d8e67c6087_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez con más frecuencia, las parejas recurren a herramientas tomadas del lenguaje de la psicología, el desarrollo personal y la gestión empresarial para impulsar su proyecto en común 
</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Una pareja pasea por la calle. Entra a una cafeter&iacute;a, saca iPad, libreta y estuche y se dispone a celebrar una reuni&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se sienten con respecto a su relaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; cosas funcionan y cu&aacute;les no? Luego pasan al bloque de finanzas, analizando los gastos presentes y futuros; despu&eacute;s, al de viajes y escapadas; m&aacute;s tarde, al apartado de rutinas diarias (limpieza, dieta), al de intimidad (ambos discuten c&oacute;mo se sienten en la cama y si quieren cambiar algo). Al final, dedican un tiempo a proyectar los pr&oacute;ximos eventos de ocio y agendan la siguiente reuni&oacute;n mensual para volver a chequear su relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese es el resumen del v&iacute;deo que Noem&iacute; Casquet, sex&oacute;loga, colg&oacute; hace unos meses en redes sociales. La respuesta no se hizo esperar: 86.000 personas le dieron a &lsquo;me gusta&rsquo;, aunque los comentarios eran diversos. Oscilaban entre &ldquo;Me ha encantado el v&iacute;deo. Ojal&aacute; todas las parejas llegaran a ese punto de conexi&oacute;n y compromiso&rdquo;, &ldquo;Esto es responsabilidad y compromiso emocional&rdquo;, y &ldquo;Qu&eacute; agobio, &iquest;no? Parece una reuni&oacute;n de trabajo&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; manera tan fr&iacute;a de ver una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <em>reel </em>es un ejemplo de una tensi&oacute;n m&aacute;s amplia: &iquest;concebimos hoy el amor como algo que gestionar Excel en mano, o como una pasi&oacute;n, algo espont&aacute;neo que surge y fluye de manera natural? Pese a que nos sintamos inclinados a contestar con la segunda, lo cierto es que, como apunta la doctora en Sociolog&iacute;a Miren Olasagasti, el emparejamiento ha sido durante siglos m&aacute;s un negocio que un ardor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta bien entrado el siglo XIX, y especialmente entre las clases altas y medias, el matrimonio en Occidente era sobre todo una alianza econ&oacute;mica, familiar y social. Se buscaba a la persona m&aacute;s conveniente para mejorar el patrimonio, el estatus o la supervivencia. El amor pod&iacute;a aparecer despu&eacute;s... o no aparecer nunca.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La productividad en la relaci&oacute;n amorosa&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En ese contexto marcado por la racionalizaci&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n, el mecanicismo de la industrializaci&oacute;n y la progresiva burocratizaci&oacute;n del Estado, Max Weber ya observaba que algunos aspectos de la vida cotidiana empezaban a organizarse seg&uacute;n criterios de eficiencia, c&aacute;lculo y optimizaci&oacute;n. Detr&aacute;s de aquello, pensaba, estaba la cada vez mayor racionalizaci&oacute;n de la sociedad. A la vez, va cobrando fuerza el ideal del amor rom&aacute;ntico, que coloca los sentimientos en el centro de la vida. Ahora, elegir a la pareja atendiendo al enamoramiento se convierte en imperativo.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el amor entra en un terreno m&aacute;s pr&aacute;ctico y comienza a consolidarse una nueva idea del matrimonio basada en el compa&ntilde;erismo y la cooperaci&oacute;n. El concepto queda reflejado en el libro de 1945<em> The Family: From Institution to Companionship</em>, de los soci&oacute;logos Ernest W. Burgess y Harvey J. Locke. Sus autores observan que esta instituci&oacute;n est&aacute; dejando de ser una herramienta; los c&oacute;nyuges pasan a ser amigos, amantes y colaboradores, y el &eacute;xito de la uni&oacute;n depende ahora de la intimidad emocional, el consenso y las actividades compartidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral y los avances en igualdad de g&eacute;nero, la pareja comienza poco a poco a entenderse como un proyecto com&uacute;n entre iguales. En una sociedad donde podemos elegir con qui&eacute;n estamos y hasta cu&aacute;ndo, los miembros del v&iacute;nculo se erigen como responsables de su propia felicidad amorosa y, como tales, deben hacerse cargo de su construcci&oacute;n y mantenimiento de la manera que mejor sepan. Y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, recurren para ello a herramientas tomadas del lenguaje de la psicolog&iacute;a, el desarrollo personal y la gesti&oacute;n empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo recoge Eva Illouz en<em> Intimidades congeladas</em> (Katz Editores, 2007), donde describe el concepto del capitalismo emocional. Sobre &eacute;l dice: &ldquo;Es una cultura en la que las pr&aacute;cticas y los discursos emocionales y econ&oacute;micos se configuran mutuamente y producen un amplio movimiento en el que el afecto se convierte en un aspecto esencial del comportamiento econ&oacute;mico y en el que la vida emocional &mdash;sobre todo, la de la clase media&mdash; sigue la l&oacute;gica del intercambio y las relaciones econ&oacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos amor rom&aacute;ntico, pero vamos a <em>coachings </em>de pareja y hablamos de <em>gestionar </em>las relaciones&rdquo;, resume Las&eacute;n. El lenguaje amoroso actual, de hecho, est&aacute; plagado de conceptos herederos del desarrollo personal y del <em>management</em>, como invertir en la pareja, alinear valores, emplear herramientas de comunicaci&oacute;n&hellip;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificación: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amparo Lasén</span>
                                        <span>—</span> Profesora de Sociología, Universidad Complutense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, para Las&eacute;n resulta muy curioso c&oacute;mo, frente a una ruptura, se ha pasado del antiguo &ldquo;no has aguantado lo suficiente&rdquo; al contempor&aacute;neo &ldquo;no has pensado bien tu proyecto, no has apostado lo suficiente por esta relaci&oacute;n&rdquo;. En palabras de la profesora de Sociolog&iacute;a en la Complutense: &ldquo;Hoy se sobreentiende que, si eres adulto, no puedes fiarlo todo a las emociones: el amor es un trabajo, una apuesta a futuro. En ese proyecto debe haber planificaci&oacute;n: si se pierde la libido, por ejemplo, hay que agendar los encuentros. Pero tampoco podemos perder de vista lo rom&aacute;ntico. El &eacute;xito de una relaci&oacute;n actual parece moverse en esa ambivalencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de esto, la soci&oacute;loga recuerda que cuando investig&oacute; para un estudio las aplicaciones de contactos, le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la facilidad con la que acciones ideadas para encontrar pareja se convert&iacute;an en interacci&oacute;n empresarial, y viceversa. &ldquo;Las primeras se anuncian con reclamos que tienen que ver con el ahorro del tiempo y con la multiplicidad de oferta, por ejemplo. A la vez, pr&aacute;cticas como el<em> speed dating,</em> que empezaron en el mundo de las citas, se acabaron trasladando al universo empresarial para poner en contacto a proveedores y clientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;ndo esta transferencia resulta <em>demasiado</em>? &iquest;En qu&eacute; punto entra en colisi&oacute;n con la concepci&oacute;n que tenemos de &lsquo;lo que deber&iacute;a ser&rsquo; una relaci&oacute;n? &ldquo;Las parejas no son solo amor: son cuidar, pagar facturas, organizarse&hellip; Eso est&aacute; bien explicitarlo, porque si lo ocultamos, tambi&eacute;n estamos ocultando las din&aacute;micas de poder que operan de fondo. Lo que llama la atenci&oacute;n ahora es que tengamos que presentar esta organizaci&oacute;n casi de modo empresarial con unos objetivos, unos KPIs, un an&aacute;lisis DAFO&hellip; todo eso que casa muy bien con el capitalismo. Es una l&oacute;gica optimizadora que, en &uacute;ltima instancia, tiene que ver con el neoliberalismo&rdquo;, indica Olasagasti.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si el problema de nuestras relaciones no recayese en la comunicaci&oacute;n?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tras ideas como la de la reuni&oacute;n mensual subyace la noci&oacute;n contempor&aacute;nea de que la comunicaci&oacute;n es la base de una pareja. No es algo que siempre se entendiera as&iacute;: Illouz marca la introducci&oacute;n de esta novedad hacia mediados de los 60, cuando la psicolog&iacute;a comenz&oacute; a tomar valor como gu&iacute;a para lograr &ldquo;una mayor armon&iacute;a en el seno de la familia&rdquo;. Fue entonces cuando naci&oacute; la &lsquo;literatura de consejos&rsquo;, es decir, todos esos libros y art&iacute;culos que, de la mano de expertos, explican c&oacute;mo debemos conducirnos en las relaciones. Esto, seg&uacute;n Illouz, lleva a intelectualizar la vida cotidiana: &ldquo;A racionalizar las relaciones &iacute;ntimas, es decir, a someterlas a m&eacute;todos neutrales de examen y discusi&oacute;n sobre la base de un intenso trabajo de autoan&aacute;lisis y negociaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lleva a racionalizar las relaciones íntimas, es decir, a someterlas a métodos neutrales de examen y discusión sobre la base de un intenso trabajo de autoanálisis y negociación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva Illouz</span>
                                        <span>—</span> Socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de la reuni&oacute;n mensual, de hecho, se puede rastrear en la plataforma <a href="https://www.multiamory.com/radar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Multiamory</a>, dedicada a facilitar herramientas para gestionar todo tipo de relaciones sexoafectivas. La misma propone aplicar a las relaciones el m&eacute;todo Scrum (un sistema de organizaci&oacute;n del trabajo nacido del campo del desarrollo de software). Sus responsables trasladan sus bases al v&iacute;nculo de pareja, sosteniendo que las reuniones deben realizarse de forma peri&oacute;dica independientemente de si la relaci&oacute;n va o no va bien, que deben ser un espacio seguro para hablar de temas inc&oacute;modos y que deben seguir una f&oacute;rmula establecida (revisi&oacute;n de lo que ha sucedido desde la &uacute;ltima reuni&oacute;n, definici&oacute;n de lo que se hablar&aacute; en esta, discusi&oacute;n de lo agendado, como sexo, salud, peleas, dinero, trabajo, viajes&hellip; y establecimiento de soluciones). Al final, debe darse un espacio de reconexi&oacute;n que, seg&uacute;n la web, puede consistir en hacerse cumplidos el uno al otro y compartir una &ldquo;actividad divertida&rdquo; como &ldquo;masajes, caricias o sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas gu&iacute;as profesionalizadas para conducirnos en algo tan aparentemente org&aacute;nico como el amor alimentan lo que Illouz denomina &ldquo;econom&iacute;a de problemas personales&rdquo;, y a trav&eacute;s de las redes sociales estamos cada vez m&aacute;s expuestos a ella: &ldquo;Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qu&eacute; hay que hacer para tener una buena relaci&oacute;n de pareja&rdquo;, coincide la psic&oacute;loga Andrea Rueda (<a href="https://dedoloresygloria.com/psicologa/andrea-rueda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De dolores y gloria</a>).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes venden soluciones muy simples a problemas muy complejos. Ojal&aacute; el problema en nuestras relaciones fuera que no tenemos ideas para hacer citas originales, o que no nos hemos sentado a repartir las tareas. Pero el problema en una relaci&oacute;n heterosexual suele ser la desigualdad estructural. Por eso muchas veces cuando intentamos poner en pr&aacute;ctica estas recetas no funcionan y se vuelve todo tan frustrante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece que hay como una especie de libro de instrucciones que explica qué hay que hacer para tener una buena relación de pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las&eacute;n coincide con Rueda en su conclusi&oacute;n: &ldquo;En relaciones heterosexuales, muchos de nuestros problemas son estructurales. Pueden tener que ver, por ejemplo, con las condiciones materiales (tener o no vivienda, tener o no dinero, etc&eacute;tera), pero sobre todo, con las expectativas de g&eacute;nero: qui&eacute;n cuida, qui&eacute;n hace qu&eacute;. Eso no siempre se resuelve hablando. Hay que entender c&oacute;mo afectan estas estructuras a nuestra relaci&oacute;n, aunque eso no significa que no tengamos que responsabilizarnos de nuestro comportamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si creemos que todo se basa en que tenemos problemas de comunicaci&oacute;n, vamos a generar formatos artificiales de gesti&oacute;n de esa comunicaci&oacute;n. Aunque, muchas veces, el problema no es de comunicaci&oacute;n, pues hay hombres que no nos ven como iguales, y, como consecuencia, les da igual lo que les comuniquemos&rdquo;, explica por su parte la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si juntamos esa idea con el capitalismo y el neoliberalismo en el que estamos sumidos, donde tratamos todo en formato empresa, las reuniones mensuales parecen la soluci&oacute;n perfecta&rdquo;, a&ntilde;ade Las&eacute;n. &ldquo;Y es cierto que, si no hay esos espacios de comunicaci&oacute;n en la relaci&oacute;n, la psicoterapia de pareja anima a crearlos, pero en el d&iacute;a a d&iacute;a, &iquest;hasta qu&eacute; punto vamos a convertir las relaciones en un listado de tareas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el placer? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el disfrute? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la autenticidad?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un diagn&oacute;stico del que ya alerta Illouz. La autora considera que las emociones son r&aacute;pidas y concretas y est&aacute;n ligadas a una situaci&oacute;n espec&iacute;fica. Sin embargo, hablar siguiendo el modelo terap&eacute;utico de la &lsquo;literatura de consejos&rsquo; (identificar la emoci&oacute;n, ponerle nombre, analizar su origen, valorar si es leg&iacute;tima, comunicarla adecuadamente y negociar una soluci&oacute;n) introduce un procedimiento racional que obliga a detener la sensaci&oacute;n, analizarla y traducirla a un lenguaje de negociaci&oacute;n. Las reuniones mensuales de pareja ilustran un ejemplo parecido, porque apuntan a &lsquo;guardarse&rsquo; esa emoci&oacute;n, expresarla durante la cita, analizarla mediante un procedimiento est&aacute;ndar y negociar soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Olasagasti es adem&aacute;s dif&iacute;cil que se puedan concatenar conversaciones que tengan que ver con elementos tan dispares como el dinero, las vacaciones y el sexo. &ldquo;Me parecer&iacute;a rar&iacute;simo hablar de la factura de la luz y luego: &lsquo;Oye, &iquest;y follamos bien? &iquest;Me corro lo suficiente? &iquest;Qu&eacute; juguete deber&iacute;amos comprar?&rsquo;. Esto parece responder a una l&oacute;gica de optimizaci&oacute;n: cogemos cuatro horas y despachamos para el resto del mes, donde ya me permito o el ocio o ser productiva laboralmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los consejos de pareja, &iquest;un trabajo m&aacute;s para las mujeres?</h2><p class="article-text">
        Rueda plantea que seguir consejos terap&eacute;uticos como aprender a ser m&aacute;s asertivas o crear momentos en los que comunicarse con la pareja suelen recaer en las mujeres, que son por lo general &ldquo;quienes reman para que las relaciones vayan bien&rdquo;. Pero si se consigue crear ese espacio de escucha puede ser tambi&eacute;n positivo para ellas, pues se har&iacute;a part&iacute;cipe a la pareja de gestionar vacaciones y eventos familiares, algo de lo que tambi&eacute;n se ocupan m&aacute;s las mujeres. &ldquo;La autonom&iacute;a masculina se &lsquo;desencarga&rsquo; de cosas que no le interesan, porque es m&aacute;s f&aacute;cil: &lsquo;Compramos el sof&aacute; que t&uacute; quieras&rsquo;&rdquo;, ejemplifica Olasagasti.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser incómodo hablar de estas cosas. ¿Por qué en esa reunión va a pasar algo diferente?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Rueda</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Rueda advierte que tener una reuni&oacute;n al mes no va a acabar por s&iacute; solo con la desigualdad en la pareja. &ldquo;Las mujeres ya nos comunicamos una y otra vez con los hombres, ya pedimos lo que necesitamos, pero no se nos escucha. Para ellos suele ser inc&oacute;modo hablar de estas cosas. &iquest;Por qu&eacute; en esa reuni&oacute;n va a pasar algo diferente?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de eso, la psic&oacute;loga tambi&eacute;n observa otro tipo de contrariedades: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa si hay un marr&oacute;n despu&eacute;s de esa reuni&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ndo lo vamos a hablar? &iquest;Qu&eacute; pasa si acordamos vernos un s&aacute;bado, pero luego sale un plan con una amiga que nos apetece m&aacute;s? &iquest;Acaso una relaci&oacute;n no es una conversaci&oacute;n constante entre iguales?&rdquo;. A estas preguntas, desde Multiamory responden que se puede hablar tambi&eacute;n de cosas importantes de manera espont&aacute;nea, pero que &ldquo;contar con un espacio seguro y regular para comunicarse ayuda a procesar ciertos temas antes de que se conviertan en problemas de verdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea es &ldquo;reducir al m&iacute;nimo la gesti&oacute;n y el procesamiento cotidiano de los conflictos y, al mismo tiempo, maximizar el tiempo positivo y libre de conversaciones de &lsquo;mantenimiento&rsquo; con la pareja&rdquo;, una idea atractiva ahora que sentimos que el tiempo se nos escapa entre los dedos. La pregunta es, quiz&aacute;, cu&aacute;nto ganamos y cu&aacute;nto perdemos al pasar las relaciones por tamices de eficiencia como estos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 20:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agendar un día al mes para revisar el estado de la relación: ¿estamos convirtiendo el amor en un proyecto empresarial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Igualdad,Finanzas,Sexo,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitamos-lugares-fisicos-encontrarnos-desaparicion-bares-lgtbi-tiempos-apps-redes-sociales_1_13310936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0446f71-1f16-45ee-bc07-d5a706201073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x565y365.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos espacios han sido esenciales para los avances del colectivo, pero su papel ha cambiado en los últimos años</p><p class="subtitle">La aceptación de las relaciones LGTBI se duplica: el 88% las considera tan respetables como las heterosexuales </p></div><p class="article-text">
        La primera vez que Natxo Blanchart pis&oacute; un bar de ambiente, hab&iacute;a mirilla en la puerta. &ldquo;Ten&iacute;as que llamar y, si te ve&iacute;an sospechoso de cualquier cosa, no te dejaban entrar&rdquo;, recuerda. Era 1993 o 1994, &eacute;l ten&iacute;a 17 a&ntilde;os y, junto con dos amigos, hac&iacute;a su primera incursi&oacute;n en Chueca, un barrio de Madrid por aquel entonces degradado y marginal. En esa d&eacute;cada, la zona vivi&oacute; una evoluci&oacute;n que Blanchart recuerda como &ldquo;explosiva&rdquo;, en la que en pocos a&ntilde;os se multiplicaron los bares, dejaron de ser tan clandestinos y el barrio se gentrific&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Estos locales eran de los pocos espacios en los que las personas <a href="https://www.eldiario.es/temas/lgtbi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LGTBI</a> pod&iacute;an ser ellas mismas y actuar en libertad. Tambi&eacute;n donde conocer a otras como ellas y tejer comunidad. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, se puede ver a miembros de este colectivo visibles en muchos otros entornos y las redes sociales y apps de contactos les facilitan otras maneras de encontrarse, por lo que el papel de los bares de ambiente ha evolucionado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezaron fuerte las redes sociales, se not&oacute; uno de los primeros bajones en la noche&rdquo;, analiza Pedro Serrano, promotor de diferentes locales y fiestas LGTBI desde los a&ntilde;os 90. &ldquo;Empez&oacute; a acudir bastante menos gente y la manera de relacionarse cambi&oacute; un mont&oacute;n. Antes hab&iacute;a m&aacute;s interacci&oacute;n&rdquo;. La llegada de las redes redujo el contacto en persona: &ldquo;Ve&iacute;as a gente que casi no hablaba, que iba a su bola, y luego al salir de la discoteca estaban todos con el Grindr o con lo que fuera, con alguien que a lo mejor hab&iacute;an tenido al lado toda la noche y no hab&iacute;an hablado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Blanchart est&aacute; de acuerdo en que &ldquo;la gente ya no liga en los bares, liga por aplicaciones&rdquo;. &ldquo;Creo que les da m&aacute;s palo un rechazo en persona que por una red social&rdquo;, reflexiona. Chumina Power, que lleva tres d&eacute;cadas trabajando en el ocio nocturno LGTBI y coordina las actuaciones <em>drags </em>en el m&iacute;tico local LL de Madrid, tambi&eacute;n ha constatado ese cambio: &ldquo;Hace 15 a&ntilde;os, la gente sal&iacute;a con el fin de divertirse y tambi&eacute;n de ligar. Ahora la gente va espec&iacute;ficamente a ver espect&aacute;culos. No hace falta salir a un bar de copas para ligar, desde tu casa es como pedirte un Glovo, a la carta&rdquo;. Ella lo asume con deportividad: &ldquo;Es una putada para los bares de copas, pero es lo que hay. Es como cuando ten&iacute;as que ir a alquilar una pel&iacute;cula a un videoclub y ahora tienes Netflix, HBO, etc. Hay que adaptarse a lo que va viniendo, no podemos vivir en el recuerdo del pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Serrano, aunque las redes sociales han tenido un impacto negativo en el &eacute;xito de los bares de ambiente, tambi&eacute;n les han aportado cosas buenas: &ldquo;Hay gente que ha aprovechado las redes sociales para dar la vuelta&rdquo;. Se refiere a la existencia de bares m&aacute;s especializados, festivales o incluso celebraciones del Orgullo en pueblos en los que antes no se hac&iacute;a, gracias a la difusi&oacute;n que les permiten los canales digitales.
    </p><h2 class="article-text">Lo digital frente a lo f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        Las redes y aplicaciones, por tanto, han reducido el papel social de los bares, pero al mismo tiempo han abierto otras ventanas. As&iacute; lo ve la divulgadora LGTBIQA+ Estupenda M&aacute;rquez: &ldquo;Antes, si quer&iacute;as conocer a otras personas del colectivo, ligar o simplemente enterarte de qu&eacute; se mov&iacute;a, ten&iacute;as que ir f&iacute;sicamente a esos sitios porque era ah&iacute; donde pasaban las cosas&rdquo;, mientras que ahora &ldquo;una chica de un pueblo ya no depende &uacute;nicamente de que exista un bar de lesbianas cerca para saber que hay otras lesbianas, puede seguir a creadoras y activistas en redes&rdquo;. No obstante, para ella &ldquo;lo digital no sustituye lo f&iacute;sico: puede complementarlo, pero hay algo que sucede en el encuentro que no pasa detr&aacute;s de una pantalla&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una chica de un pueblo ya no depende únicamente de que exista un bar de lesbianas cerca para saber que hay otras lesbianas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Estupenda Márquez</span>
                                        <span>—</span> Divulgadora LGTBIQA+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El papel de los bares de ambiente como espacios para crear comunidad ha sido clave para los avances del colectivo LGTBI. &ldquo;Hist&oacute;ricamente, tuvieron una importancia muy grande&rdquo;, valora el vicepresidente de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y M&aacute;s (FELGTBI+), Jon&aacute;s Candaosa. &ldquo;Hitos como la revuelta de Stonewall en Estados Unidos o el pasaje Bego&ntilde;a en Espa&ntilde;a estaban relacionados con sitios de ambiente que fueron vulnerados. De ah&iacute; nacen las diferentes revueltas y de ellas, los diferentes orgullos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ya durante el franquismo, especialmente en las localidades que se empezaron a abrir al turismo internacional, surgieron locales que se convirtieron en los primeros espacios seguros para la comunidad. Claudio Molina, historiador que est&aacute; investigando en la Universidad de M&aacute;laga sobre el colectivo LGTBIQ+ en Torremolinos en torno a la &eacute;poca de la transici&oacute;n, explica que &ldquo;los bares, los clubes, los tablaos... todos estos entornos de ocio empezaron como un espacio de libertad vigilada en lugares como Torremolinos, Benidorm, Salou, Maspalomas&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Molina se&ntilde;ala que estos bares, cuyo objetivo era &ldquo;el ocio, el consumo de alcohol y la fiesta&rdquo;, &ldquo;se fueron convirtiendo poco a poco en espacios de normalizaci&oacute;n donde el colectivo va a poder desarrollarse y tener las primeras redes de apoyo mutuo y el reconocimiento de la identidad&rdquo;. La importancia de estos espacios de encuentro y solidaridad para la comunidad LGTBI en pa&iacute;ses como Reino Unido o EEUU, as&iacute; como su evoluci&oacute;n, fue retratada por Jeremy Atherton en <em>Gay Bar</em> (2021), recientemente publicado por Capit&aacute;n Swing.
    </p><p class="article-text">
        Para el historiador, ese papel de los bares de ambiente como espacios comunitarios ha quedado desdibujado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Cree que se han dado din&aacute;micas que los han convertido en &ldquo;lugares de absoluto consumo&rdquo; en los que solo cabe lo normativo. &ldquo;No hay un gran espacio para lo trans, no hay un gran espacio para lo queer. Al final son todo mec&aacute;nicas de consumo y normalizaci&oacute;n basadas en el dinero&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        El motor que impulsa a crear locales de este tipo ha cambiado: &ldquo;Antiguamente, eran m&aacute;s un bar de apestados, de gente rara, que abr&iacute;a alguien que quer&iacute;a reunir a sus amigos o amigas y tener un peque&ntilde;o espacio. Hoy d&iacute;a estamos viendo unas din&aacute;micas de personas heterosexuales abriendo bares LGTB, o mejor dicho, bares gays, simplemente por el r&eacute;dito econ&oacute;mico. Una potenciaci&oacute;n econ&oacute;mica que est&aacute; totalmente alejada de esta lucha y esta diferencia que debe tener el colectivo LGTB&rdquo;, dice Molina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cierta generación los dueños y la gestión de los lugares de ocio eran mucho más conscientes de lo que significaba tener un sitio abierto para personas que estaban excluidas en otros bares</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonás Candaosa</span>
                                        <span>—</span> Vicepresidente de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jon&aacute;s Candaosa comparte que &ldquo;en cierta generaci&oacute;n los due&ntilde;os y la gesti&oacute;n de los lugares de ocio eran mucho m&aacute;s conscientes de lo que significaba tener un sitio abierto para personas que estaban excluidas en otros bares, pero hoy en d&iacute;a est&aacute; un poco m&aacute;s comercializado todo y no se repara tanto en ello&rdquo;. Estupenda M&aacute;rquez considera que &ldquo;hay bares de ambiente que han nacido de una necesidad comunitaria y con el tiempo se han convertido tambi&eacute;n en negocios&rdquo;, pero concede que &ldquo;es normal que sean negocios, porque hay facturas que pagar: a veces parece que los espacios LGTBIQA+ tienen que sostener a la comunidad entera a pulm&oacute;n y adem&aacute;s hacerlo gratis, y eso tampoco es justo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los locales de ambiente pueden tener un impacto en la comunidad que no se limita a la reivindicaci&oacute;n directa. &ldquo;Lo pol&iacute;tico no siempre tiene forma de asamblea. A veces un bar es pol&iacute;tico porque contrata a artistas trans o drags locales, porque genera espacios para mujeres&hellip; Hay locales que quiz&aacute; no se nombran como activistas y est&aacute;n haciendo una labor de sost&eacute;n muy importante&rdquo;, defiende M&aacute;rquez. En su opini&oacute;n, &ldquo;la pregunta que deber&iacute;amos hacernos es: &iquest;qu&eacute; le devuelve ese espacio a la comunidad que lo sostiene?&rdquo;. Y responde: &ldquo;Si solo saca dinero de una identidad, se queda muy pobre, pero si adem&aacute;s cuida y genera v&iacute;nculos, ah&iacute; sigue habiendo pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una asignatura pendiente en la oferta de espacios de ambiente es la diversidad. Muchos se etiquetan como LGTBI pero en realidad solo est&aacute;n dirigidos a hombres gays. Mujeres lesbianas, personas bisexuales, personas trans y otros miembros de este colectivo tan heterog&eacute;neo a menudo no se sienten realmente incluidas en los lugares de ocio que llevan sus siglas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los espacios para mujeres lesbianas y bisexuales han estado siempre en una situación mucho más frágil que los dedicados a hombres gays</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Estupenda Márquez</span>
                                        <span>—</span> Divulgadora LGTBIQA+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estupenda M&aacute;rquez se&ntilde;ala que &ldquo;los espacios para mujeres lesbianas y bisexuales han estado siempre en una situaci&oacute;n mucho m&aacute;s fr&aacute;gil que los dedicados a hombres gays, y por eso en Espa&ntilde;a quedan cada vez menos bares espec&iacute;ficamente l&eacute;sbicos o s&aacute;ficos&rdquo;. Ella lo ve claro en su ciudad, Torremolinos: &ldquo;Cuando yo era m&aacute;s peque&ntilde;a hab&iacute;a varios espacios para lesbianas y hoy no queda ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La divulgadora relaciona esta diferencia &ldquo;con el poder adquisitivo, con c&oacute;mo se nos ha socializado a las mujeres, con la carga de cuidados que asumimos, con la maternidad y con la invisibilidad&rdquo;. &ldquo;El sistema patriarcal en el que vivimos sigue colocando el deseo masculino en el centro. Sabemos qu&eacute; desean los hombres y c&oacute;mo consumen, por eso hay bares gays, saunas o cuartos oscuros. A las mujeres, sin embargo, nadie nos ha preguntado qu&eacute; deseamos o c&oacute;mo queremos encontrarnos y ligar. Muchas veces ni siquiera nosotras hemos tenido espacios para pensarlo con libertad, porque si toda tu educaci&oacute;n te ha ense&ntilde;ado a no molestar y a no ocupar demasiado, luego cuesta sostener espacios donde el deseo de las mujeres est&eacute; en el centro&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Margarita Llorente, presidenta de la asociaci&oacute;n de mujeres mayores lesbianas Cantapaxarina, coincide en que buena parte de los espacios para ellas han desaparecido. Recuerda que antes hab&iacute;a &ldquo;caf&eacute;s, bares de tarde, sidrer&iacute;as&hellip; donde pod&iacute;as encontrar a mujeres de nuestro colectivo&rdquo;, pero ahora solo quedan locales nocturnos. Y a&ntilde;ade que en ciudades peque&ntilde;as como Oviedo o Gij&oacute;n, ni siquiera eso: &ldquo;Hab&iacute;a varios y ahora no conozco ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esta activista asturiana, esos espacios eran &ldquo;una gran oportunidad para encontrarnos, para relacionarnos, para encontrar parejas, para disfrutar, para bailar y para divertirnos con seguridad, con tranquilidad y sin preocuparnos&rdquo;. Achaca su desaparici&oacute;n a que &ldquo;hubo un tiempo de apertura y tranquilidad, en el que no hab&iacute;a ataques ni persecuciones aparentes y todo se flexibiliz&oacute;&rdquo;, pero denuncia que, desde que la extrema derecha ha ganado posiciones, vuelven a sufrir violencia. As&iacute; que, sobre los lugares no espec&iacute;ficamente LGTBI, reflexiona: &ldquo;No todos son espacios seguros para nosotras ahora mismo, tal como est&aacute;n las cosas. No nos dan confianza&rdquo;. Por eso, el cierre de locales dirigidos al colectivo supone &ldquo;una causa m&aacute;s de exclusi&oacute;n y aislamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso entre los hombres gays, no todos se sienten bienvenidos en determinados espacios de ocio LGTBI. Algunos est&aacute;n dirigidos a quienes, aunque no sean heterosexuales, s&iacute; cumplen con los est&aacute;ndares sociales privilegiados en el resto de &aacute;mbitos, como el g&eacute;nero, el poder adquisitivo o la est&eacute;tica. Blanchart vincula cierta ca&iacute;da de los bares de ambiente con &ldquo;la masificaci&oacute;n, porque de repente ir a Chueca era un poco imposible&rdquo;, pero tambi&eacute;n con &ldquo;mucho postureo: solo pod&iacute;an estar los guapos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esos espacios son una gran oportunidad para encontrarnos, para relacionarnos, para encontrar parejas, para disfrutar, para bailar y para divertirnos con seguridad, con tranquilidad y sin preocuparnos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Margarita Llorente</span>
                                        <span>—</span> Presidenta de Cantapaxarina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante esa falta de diversidad, Molina espera que &ldquo;ojal&aacute; haya pr&oacute;ximamente nuevos espacios&rdquo; en los que la comunidad LGTBI, m&aacute;s all&aacute; de los hombres gays, &ldquo;pueda tener representaci&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s, le gustar&iacute;a que &ldquo;las din&aacute;micas de ocio y de relaci&oacute;n del colectivo tambi&eacute;n pasaran por lo no consumible, simplemente por el ocio y la reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;rquez defiende que &ldquo;para mucha gente, un bar de ambiente ha sido el primer sitio donde poder existir sin miedo&rdquo;. Y reivindica su papel como &ldquo;espacios de red, lugares donde se ha encontrado informaci&oacute;n, amistades e incluso trabajo o casa&rdquo;. En su opini&oacute;n, el futuro pasa por &ldquo;espacios m&aacute;s conectados con la vida comunitaria, lugares donde adem&aacute;s de haber fiesta haya cultura, quiz&aacute; mezclados con formatos m&aacute;s diurnos, intergeneracionales, feministas o m&aacute;s <em>queer</em>, porque seguimos necesitando lugares f&iacute;sicos donde encontrarnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jon&aacute;s Candaosa tambi&eacute;n defiende que &ldquo;la necesidad de un espacio seguro para el colectivo sigue existiendo cada vez m&aacute;s&rdquo;. Y se muestra optimista: cree que estos locales &ldquo;seguir&aacute;n teniendo futuro, sobre todo en Espa&ntilde;a, donde tenemos la cultura de bar muy impregnada&rdquo;, y que &ldquo;el contacto con la gente, el poder mirar a la gente a la cara, va a seguir siendo necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo Pedro Serrano, que reivindica que &ldquo;lo bueno que tienen los bares y las discotecas de ambiente es que casi siempre es un ambiente divertido y alegre, con mucha risa y una energ&iacute;a bonita: eso no se va a perder nunca&rdquo;. Y pone en valor c&oacute;mo a veces, al viajar a la otra punta del mundo, se ha encontrado &ldquo;en un bar peque&ntilde;ito&rdquo; a gente de Madrid. &ldquo;Es un referente y un punto de encuentro para la comunidad en todos los lugares&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesitamos-lugares-fisicos-encontrarnos-desaparicion-bares-lgtbi-tiempos-apps-redes-sociales_1_13310936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 19:50:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los bares de ambiente LGTBI siguen siendo necesarios aunque puedas ligar por una app]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Relaciones,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El doctor César Sotomayor, sobre el aumento de casos de sífilis: “Es un error pensar que es una enfermedad del pasado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/doctor-cesar-sotomayor-sifilis-error-pensar-enfermedad-pasado-xp_1_13310476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0394635e-9911-4ac6-b5f6-5c4ff42cedc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El doctor César Sotomayor, sobre el aumento de casos de sífilis: “Es un error pensar que es una enfermedad del pasado”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto en infecciones de transmisión sexual apunta a las aplicaciones de citas, la falsa sensación de seguridad y el aumento de cribados para explicar los datos que sitúan a España a la cabeza de Europa en incidencia de la infección
</p><p class="subtitle">Cómo funciona Yoga Nidra, la técnica de relajación que ayuda a combatir el insomnio, según una psicóloga</p></div><p class="article-text">
        Lejos de limitarse a los libros de historia o a la literatura del siglo XIX, la s&iacute;filis es un desaf&iacute;o para la salud p&uacute;blica que se presenta en nuestros d&iacute;as con una fuerza estad&iacute;stica importante. Espa&ntilde;a registr&oacute; 11.500 casos en 2024, la cuarta parte de todos los diagn&oacute;sticos de Europa, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos publicados por el <a href="https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/syphilis-annual-epidemiological-report-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Europeo para la Prevenci&oacute;n y el Control de las Enfermedades</a> (ECDC).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una idea err&oacute;nea el pensar que es una enfermedad del pasado, es una infecci&oacute;n que est&aacute; completamente presente&rdquo;, explica el doctor C&eacute;sar Sotomayor, experto en infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS). Esta percepci&oacute;n p&uacute;blica es uno de los primeros obst&aacute;culos, seg&uacute;n el especialista, ya que genera una falsa sensaci&oacute;n de seguridad, mientras que la infecci&oacute;n, provocada por la bacteria <em>Treponema pallidum,</em> ya ha duplicado su incidencia en la &uacute;ltima d&eacute;cada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La s&iacute;filis es apodada entre los m&eacute;dicos como &ldquo;la gran imitadora&rdquo;, un nombre que no es casual, ya que alude a la facilidad de confundir sus s&iacute;ntomas con los de otras patolog&iacute;as. &ldquo;En algunas ocasiones se puede manifestar simplemente como una &uacute;lcera o tener manifestaciones muy graves como ictus, aneurismas a nivel del sistema cardiocirculatorio, puede tener afectaci&oacute;n a nivel del ri&ntilde;&oacute;n, es decir, las manifestaciones son muy variadas y dependen de la situaci&oacute;n cl&iacute;nica&rdquo;, detalla el doctor Sotomayor.
    </p><h2 class="article-text">La falsa se&ntilde;al de recuperaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tiene un abanico de manifestaciones que es brutal&rdquo;, insiste el experto, que se&ntilde;ala que en su fase primaria puede darse como una &uacute;lcera indolora, denominada chancro, que a menudo se cura sin tratamiento &ldquo;dando una falsa se&ntilde;al de recuperaci&oacute;n&rdquo;. Si no se trata, la bacteria viaja por la sangre y da inicio a la fase secundaria, con s&iacute;ntomas m&aacute;s complejos y diversos, desde manchas en la piel a demencias o trastornos neurol&oacute;gicos graves en etapas avanzadas, se&ntilde;ala Sotomayor.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de casos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os parece la respuesta a una tormenta perfecta de factores sociales y conductuales. &ldquo;Ahora tenemos aplicaciones para tener encuentros sexuales al alcance de nuestra mano, a golpe de dedo&rdquo;, destaca el doctor. A estas relaciones sexuales inmediatas, el experto suma el aumento de cribados diagn&oacute;sticos, lo que aumenta las posibilidades de detectar m&aacute;s casos, y la p&eacute;rdida del miedo al VIH por parte de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, que en muchos casos provoca un retroceso en la prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, la ciencia busca nuevas estrategias biom&eacute;dicas, &ldquo;f&aacute;rmacos que se emplean para prevenir las infecciones&rdquo;, explica el experto en ITS, como en este caso la profilaxis postexposici&oacute;n con doxiciclina (doxy PEP, por su nombre en ingl&eacute;s), que &ldquo;despu&eacute;s de tener sexo no protegido, anal, vaginal u oral, podr&iacute;a disminuir el riesgo de la adquisici&oacute;n tanto de la s&iacute;filis como de la clamidia&rdquo;, aunque su uso aun genera debate por las posibles resistencias antibi&oacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para el doctor Sotomayor el avance m&eacute;dico debe ir acompa&ntilde;ado de un cambio en el lenguaje, porque el estigma sigue siendo la mayor barrera para que las personas que han llevado a cabo pr&aacute;cticas que pueden conllevar riesgo acudan a las cl&iacute;nicas. &ldquo;Las personas que se sienten estigmatizadas tienen menos acceso a la salud por miedo a ser juzgadas&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n cl&iacute;nica es clara en este aspecto: a cualquier persona con una nueva pareja sexual o que mantenga relaciones sin protecci&oacute;n se le recomienda hacerse pruebas de ITS, incluyendo la s&iacute;filis, al menos una vez al a&ntilde;o o cada seis meses si existe un cambio frecuente de parejas.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/doctor-cesar-sotomayor-sifilis-error-pensar-enfermedad-pasado-xp_1_13310476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 08:11:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El doctor César Sotomayor, sobre el aumento de casos de sífilis: “Es un error pensar que es una enfermedad del pasado”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0394635e-9911-4ac6-b5f6-5c4ff42cedc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Infecciones,Relaciones,Salud sexual,Educación sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baja disponibilidad emocional o falta de entrega: los muros masculinos que sabotean las relaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/baja-disponibilidad-emocional-falta-entrega-muros-masculinos-sabotean-relaciones_1_13205465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ee53e25-0a22-40c4-98b9-edc30ada6e2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baja disponibilidad emocional o falta de entrega: los muros masculinos que sabotean las relaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su último libro, la psicóloga Olga Barroso describe la manera en la que la socialización masculina propicia muros emocionales que dificultan que los hombres sostengan relaciones igualitarias y que pueden cambiarse si existe voluntad y una socialización diferente</p><p class="subtitle">La falta de conciliación perjudica seriamente la salud (sexual)
</p></div><p class="article-text">
        Casandra le propone a su novio Juli&aacute;n vivir juntos. &Eacute;l le dice que no, ni ahora ni en un tiempo, aunque quiz&aacute; s&iacute; a largo plazo. Cuando ella intenta indagar sobre qu&eacute; le inquieta a su pareja y sobre el significado concreto de ese 'largo plazo', &eacute;l no contesta o no desarrolla su respuesta. Ella siente una mezcla de incertidumbre y desconcierto. Durante meses, en distintas situaciones, Daniel se compromete con D&aacute;nae, su pareja, a hacer tres cosas importantes para ella. A pesar del cari&ntilde;o y hasta de la ilusi&oacute;n que transmite por la relaci&oacute;n, Daniel no cumple con ninguna de ellas o no por completo: hay una brecha entre su discurso afectivo y su pr&aacute;ctica. Emma sabe que Jon&aacute;s la quiere, pero no hay manera de que &eacute;l le exprese abiertamente lo que siente. Ella percibe una resistencia constante por parte de su pareja a expresarle abiertamente el amor que siente por ella, a rendirse a las emociones, a las palabras y a las conversaciones profundas, a veces tambi&eacute;n inc&oacute;modas, de una relaci&oacute;n de pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque en la teor&iacute;a la mayor&iacute;a de hombres afirmar&iacute;an que s&iacute; desean (o que intentan) tener relaciones igualitarias, la pr&aacute;ctica cotidiana es otra cosa. La desigualdad no procede siempre de comportamientos llamativos ni muchos menos violentos; en buena medida tiene que ver con una brecha emocional en la entrega, la vulnerabilidad, el apoyo, la interdependencia, o la comunicaci&oacute;n cuando se trata de establecer v&iacute;nculos con m&aacute;s intimidad y compromiso. 
    </p><p class="article-text">
        En su reciente libro <em>Rupturas. Relaciones entre hombres y mujeres en el patriarcado </em>(Shackleton books), de donde proceden las historias con las que empieza este reportaje, la psic&oacute;loga Olga Barroso describe la manera en la que la socializaci&oacute;n masculina propicia muros emocionales que dificultan que los hombres sostengan relaciones igualitarias. Por contra, promueve una educaci&oacute;n femenina centrada en la entrega y el cuidado del otro, lo que hace que las mujeres s&iacute; est&eacute;n m&aacute;s orientadas hacia la interdependencia y den m&aacute;s valor al hecho de tener una pareja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;El patriarcado educa a los hombres de tal manera que hacen que sientan malestar si no pueden priorizar libremente su vida personal por tener una relación. Hace que los hombres no acaben de entender que estar para el otro no supone renunciar a ser uno mismo. La socialización patriarcal les genera problemas serios con la intimidad y limitaciones severas en poder desarrollar un comportamiento interdependiente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olga Barroso</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El patriarcado educa a los hombres de tal manera que hacen que sientan malestar si no pueden priorizar libremente su vida personal por tener una relaci&oacute;n. Hace que los hombres no acaben de entender que estar para el otro no supone renunciar a ser uno mismo. La socializaci&oacute;n patriarcal les genera problemas serios con la intimidad y limitaciones severas en poder desarrollar un comportamiento interderpendiente&rdquo;, expone en su libro Barroso, que sostiene que la asimilaci&oacute;n de todos estos valores dificulta enormemente que los hombres sean capaces &ldquo;de mantener una actitud igualitaria&rdquo; en las relaciones afectivas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa imposibilidad de generar y desear un funcionamiento igualitario es ese muro que el patriarcado construye entre hombres y mujeres&rdquo;, a&ntilde;ade la psic&oacute;loga, que subraya que no hay que tomar este muro como una &ldquo;fatalidad biol&oacute;gica&rdquo; o como un fen&oacute;meno natural, sino como una construcci&oacute;n cultural que puede ser cambiada y en la que los hombres pueden esforzarse por aprender y desarrollar capacidades.
    </p><h2 class="article-text">Los ladrillos del muro</h2><p class="article-text">
        Esos muros emocionales pueden estar construidos de distintos ladrillos. Por ejemplo, con lo que Barroso denomina &ldquo;baja disponibilidad emocional&rdquo;: &ldquo;No ser capaz de disfrutar abriendo su coraz&oacute;n, compartiendo lo &iacute;ntimo desde la vulnerabilidad y la honestidad, bien porque no le apetece, bien porque es un comportamiento que le resulta absurdo o no interesante&rdquo;. Otro ladrillo ser&iacute;a la escasa capacidad de tener un comportamiento interdependiente, es decir, &ldquo;no ser capaz de estar realmente para otros porque no tengo las capacidades o porque he asumido que no me corresponde apoyar la vida de las otras, sino fundamentalmente desarrollar una identidad sobre m&iacute; mismo y no sobre el cuidado.&nbsp;Ese ladrillo est&aacute; relacionado con la entrega emocional: estar para cuidarse, para los momentos malos, para hacer cosas compartidas que las dos personas definan, entender que a ratos puedes olvidarte de ti y postergar tus planes y tu independencia para estar m&aacute;s para la vida de la otra&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Barroso explica la &quot;baja disponibilidad emocional&quot;: &quot;No ser capaz de disfrutar abriendo su corazón, compartiendo lo íntimo desde la vulnerabilidad y la honestidad, bien porque no le apetece, bien porque es un comportamiento que le resulta absurdo o no interesante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro ladrillo ser&iacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/trabajo-emocional_1_1140558.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo afectivo</a>, relacionado con la comunicaci&oacute;n y las acciones que hacen sentir bien a la otra persona y cuidan del v&iacute;nculo. &ldquo;Va de compartir el mundo interno, es el esfuerzo que hacemos manejando nuestras emociones para producir en los otros un determinado estado general de bienestar. Esto lo tenemos que hacer continuamente en las relaciones, por genial que sean, siempre requieren de este trabajo. A veces hacemos cosas que no nos apetecen mucho en ese momento pero que le mandan al otro el mensaje de que le queremos y le tenemos en cuenta&rdquo;, asegura Olga Barroso.
    </p><h2 class="article-text">Interpretar lo que le pasa al otro</h2><p class="article-text">
        La trabajadora social especializada en violencia de g&eacute;nero y terapeuta sexual y de pareja Noem&iacute; Seva trabaja con cientos de mujeres: &ldquo;Ellas tienen que interpretar mucho lo que le pasa al otro y eso les genera mucha incertidumbre y mucha ansiedad&rdquo;. Seva ha identificado dos momentos en los que esos muros emocionales masculinos suelen irrumpir con fuerza: cuando una relaci&oacute;n avanza y empieza a existir cierto grado de intimidad, y una vez que el v&iacute;nculo se formaliza y pasa a ser de largo plazo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Ellas tienen que interpretar mucho lo que le pasa al otro y eso les genera mucha incertidumbre y mucha ansiedad&quot;, dice Noemí Seva, que ha identificado dos momentos en los que esos muros emocionales masculinos suelen irrumpir con fuerza: cuando una relación avanza y empieza a existir cierto grado de intimidad, y una vez que el vínculo se formaliza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Veo muchos hombres de entre 40 y 50 a&ntilde;os tremendamente c&oacute;modos en la conexi&oacute;n de esos primeros meses, pero a la que hay que dar ese paso de 'ver' a tu pareja, 'ver' sus necesidades, sostenerlas... pierden esa comodidad. Las mujeres creen que ellos cambian cuando les damos tiempo, espacio... pero eso depende de ellos y de sus capacidades&rdquo;, dice Seva, que apunta tambi&eacute;n a que esas capacidades pueden desarrollarse... si existe voluntad de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        El otro caso t&iacute;pico sucede, explica, cuando las parejas siguen avanzando en intimidad y el v&iacute;nculo se formaliza. Aunque ah&iacute; existen conversaciones sobre la gesti&oacute;n cotidiana de la relaci&oacute;n, la experta asegura que muchas mujeres se sienten solas en el v&iacute;nculo: &ldquo;No se sienten vistas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la que ella expresa sus propias necesidades, ellos responden a la defensiva. Su socializaci&oacute;n tiene mucho que ver con esto, con que si se les se&ntilde;ala algo, se sienten muy cuestionados, sienten que no est&aacute;n siendo suficientes... y les cuesta expresar eso sin atacar. Les cuesta sostener esa sensaci&oacute;n, mirarse a ellos mismos, porque no est&aacute;n acostumbrados a estar en contacto con sus emociones, apenas tienen recursos para sostener la sensaci&oacute;n de rechazo, de no sentirse adecuados o suficientes. La forma de volver al control de la relaci&oacute;n, por decirlo as&iacute;, es se&ntilde;alando a la mujer, cuestionarla, decir que el problema es suyo, o justificarse en que ellos son as&iacute;. En 'yo soy as&iacute;' hay mucha rigidez, esconde una parte muy vulnerable, es no querer reconocer que hay algo que interpela a uno y para eso se ponen una coraza que dice 'yo bien, los dem&aacute;s mal'. Eso lleva a un conflicto muy destructivo&rdquo;, expone. 
    </p><h2 class="article-text">Reproducir desigualdad</h2><p class="article-text">
        Inspirada en las teor&iacute;as de Judith Butler, Olga Barroso subraya algo importante: &ldquo;No es necesario que un hombre quiera dominar para tener m&aacute;s poder en una relaci&oacute;n heterosexual ni que quiera ejercer poder para acabar haci&eacute;ndolo&rdquo;. Es decir, estos comportamientos pueden darse de manera m&aacute;s o menos consciente, y responder m&aacute;s a una posici&oacute;n simb&oacute;lica de poder que los hombres han interiorizado en su socializaci&oacute;n y que les ha dificultado desarrollar este tipo de capacidades, o m&aacute;s a una estrategia de la que algunos se sirven para mantener relaciones en las que ellos ocupan un lugar y las mujeres, otro, relaciones en las que ellos reciben m&aacute;s cuidados y marcan m&aacute;s el ritmo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Son mecanismos estratégicos más o menos conscientes que nos favorecen y que nos permiten ejercer el poder en la relación. Es una consecuencia de la socialización patriarcal de los hombres pero sí ofrece algo a los hombres</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olmo Morales</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo y coordinador de grupos de hombres Olmo Morales est&aacute; de acuerdo en que estos muros emocionales son una manera de reproducir desigualdad en las relaciones afectivas. &ldquo;Implican una incapacidad. Lo que planteamos muchos es que tambi&eacute;n son mecanismos estrat&eacute;gicos m&aacute;s o menos conscientes que nos favorecen y que nos permiten ejercer el poder en la relaci&oacute;n. Es una consecuencia de la socializaci&oacute;n patriarcal de los hombres pero s&iacute; ofrece algo a los hombres&rdquo;, remarca. 
    </p><p class="article-text">
        No expresar determinadas cosas, no ser del todo claro, no compartir ese mundo interior o el estado emocional con claridad y frecuencia permite a los hombres sentirse a salvo, no hacerse cargo de sus comportamientos o de las emociones y necesidades ajenas, mantener a su lado a algunas personas, marcar ellos los ritmos, evitar quedar en mal lugar, eludir compromisos y tambi&eacute;n las consecuencias de sus actos. Morales se&ntilde;ala, incluso, que generar incertidumbre o mantener oculta cierta informaci&oacute;n permite a algunos hombres generar curiosidad, enganche y m&aacute;s disposici&oacute;n por parte de las mujeres para intentar llegar a ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Cuando nuestra pareja nos señala algo, nos solemos enfurruñar o le quitamos importancia a los que nos señala. Si acabamos a veces reconociendo algo, el proceso interno se da muy rápido, no nos sostenemos en la culpa mucho rato y si las mujeres tienen necesidad de hablar y de procesarlo más enseguida decimos &#039;ya está bien tía&#039; o &#039;ya estás con lo mismo&#039; o &#039;es que no avanzas&#039; en lugar de conectar, de acompañar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Olmo Morales</span>
                                        <span>—</span> Sociólgo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nuestra pareja nos se&ntilde;ala algo, nos solemos enfurru&ntilde;ar o le quitamos importancia a los que nos se&ntilde;ala, nos ponemos nosotros en el lugar de v&iacute;ctimas muchas veces, aunque sea medio en broma. Si acabamos a veces reconociendo algo, el proceso interno se da muy r&aacute;pido, no nos sostenemos en la culpa mucho rato y si las mujeres tienen necesidad de hablar y de procesarlo m&aacute;s enseguida decimos 'ya est&aacute; bien t&iacute;a, pasa p&aacute;gina, s&aacute;nalo' o <a href="https://www.eldiario.es/economia/arlie-r-hochschild-hay-creencia-mujeres-quejando-no-falta-conversacion-doble-jornada_128_7273862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'ya est&aacute;s con lo mismo' </a>o 'es que no avanzas' en lugar de conectar, de acompa&ntilde;ar el da&ntilde;o causado o lo que siente ella. Exigimos que los procesos pasen r&aacute;pido cuando la responsabilidad es acompa&ntilde;ar ese malestar o esa herida&rdquo;, prosigue Olmo Morales. 
    </p><h2 class="article-text">Un trabajo de anticipaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo considera que hay cuestiones muy inc&oacute;modas para los hombres, como la conexi&oacute;n emocional o la conexi&oacute;n con el da&ntilde;o causado, la culpa... &ldquo;Las sentimos poco y si en cuanto las sentimos queremos salir de ah&iacute; corriendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales invita a los hombres a hacer un trabajo propio desde la perspectiva del poder: &ldquo;Tenemos que hacer ese trabajo propio de investigaci&oacute;n, y en el v&iacute;nculo, un trabajo de anticipaci&oacute;n. Solo cambiamos, cuando lo cambiamos, lo que nos se&ntilde;al&aacute;is, vamos a remolque, rara vez nos anticipamos a hacer el trabajo nosotros, somos muy c&oacute;modos y dependientes&nbsp;de vuestros se&ntilde;alamientos cuando deber&iacute;amos darnos cuenta nosotros&nbsp;e ir por delante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olga Barroso destaca que cuando las mujeres tienen el deseo de establecer relaciones m&aacute;s &iacute;ntimas se topan con esos muros emocionales que impiden la entrega y la interdependencia igualitaria: &ldquo;El amor heterosexual termina por ser el lugar en el que se reproducen la desigualdad, donde el hombre act&uacute;a desde la autonom&iacute;a porque esa es la forma 'correcta' de ser hombre, y la mujer act&uacute;a desde el cuidado porque esa es la forma 'correcta' de ser mujer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no se trata de que no haya mujeres que, individualmente, reproduzcan algunas de estas conductas, sino de la manera en la que las parejas heterosexuales funcionan sistem&aacute;ticamente. &ldquo;Vemos ingenieras y matronos, pero si atendemos a la estructura nos damos cuenta de que una profesi&oacute;n sigue masculinizada y la otra feminizada. Lo mismo sucede aqu&iacute;, es una cuesti&oacute;n estructural. Cuando una diferencia estad&iacute;stica es tan significativa no es algo azaroso, es que hay una diferencia estructural que la mantiene, unas normas de g&eacute;nero invisibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Olmo Morales concluye: &ldquo;Esto no va de hombres malos y mujeres buenas, esto va de otra cosa, de c&oacute;mo construimos subjetividades, inconscientes, de c&oacute;mo normalizamos ciertos comportamientos y pr&aacute;cticas... y a partir de ah&iacute; hablar de la responsabilidad&nbsp;de reproducir un modelo de desigualdad que nos beneficia como hombres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/baja-disponibilidad-emocional-falta-entrega-muros-masculinos-sabotean-relaciones_1_13205465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 20:44:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Baja disponibilidad emocional o falta de entrega: los muros masculinos que sabotean las relaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Desigualdad de género,Relaciones,Amor,Sexo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer cuando un niño no quiere besos ni abrazos: “Educar en el consentimiento empieza en la infancia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-no-quiere-besos-abrazos-educar-consentimiento-empieza-infancia_1_13285338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f60eb8a1-f1ed-4f83-b343-c9b7f9b32070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer cuando un niño no quiere besos ni abrazos: “Educar en el consentimiento empieza en la infancia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos niños rechazan determinados gestos de afecto incluso dentro del entorno familiar. Detrás de estas conductas puede haber incomodidad sensorial, necesidad de marcar límites o situaciones de malestar que todavía no saben expresar con palabras</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Un beso que se esquiva, un abrazo que se evita o un ni&ntilde;o que gira la cara ante una muestra de afecto pueden generar dudas en muchas familias. Aunque estos gestos suelen interpretarse como una falta de educaci&oacute;n o de cari&ntilde;o, las razones pueden ser muy distintas y conviene mirar m&aacute;s all&aacute; del comportamiento en s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aitana tiene cuatro a&ntilde;os y evita los besos de algunas personas de su entorno. Cuando alguien intenta acercarse demasiado r&aacute;pido, se esconde detr&aacute;s de su madre o se aparta sin decir nada. &ldquo;Hab&iacute;a familiares que pensaban que era distante&rdquo;, cuenta Ana, su madre. &ldquo;Pero luego en casa ella busca much&iacute;simo contacto con nosotros&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        No todos los ni&ntilde;os que rechazan un beso o un abrazo lo hacen por el mismo motivo. En algunos casos puede existir una resistencia relacionada con ciertas muestras de afecto; en otros, una necesidad de espacio o una forma de decidir el grado de cercan&iacute;a con los dem&aacute;s. Para entender qu&eacute; hay detr&aacute;s de estas conductas conviene fijarse en el contexto en el que surgen y en c&oacute;mo se relaciona el menor en otras situaciones cotidianas.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://scholars.org/contribution/developing-appropriate-effective-bodily" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en 2022 sobre autonom&iacute;a corporal infantil recoge c&oacute;mo distintos especialistas y familias defienden la importancia de que los menores puedan decidir sobre algunos gestos de proximidad y aprender a comunicar aquello que les resulta c&oacute;modo y lo que no. Entre las estrategias descritas figuran ense&ntilde;ar frases sencillas para expresar malestar o respetar ciertas negativas sin convertirlas autom&aacute;ticamente en un conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11606759/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n</a> publicada en 2023 por la investigadora Priscilla Alderson sostiene que los ni&ntilde;os pueden expresar opiniones y preferencias sobre cuestiones que afectan a su propio cuerpo desde edades tempranas. Su trabajo subraya la importancia de escuchar esas aportaciones y de reconocer la integridad corporal de los menores como una parte relevante de su bienestar y desarrollo.
    </p><h2 class="article-text">Mirar m&aacute;s all&aacute; del gesto</h2><p class="article-text">
        Un mismo comportamiento puede tener significados distintos seg&uacute;n las circunstancias en las que se produce. Lo que para algunos menores puede responder a una necesidad de mantener cierta distancia o regular la cercan&iacute;a con los dem&aacute;s, en otros casos puede estar relacionado con la forma en que perciben determinadas situaciones de contacto f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra infantojuvenil y divulgadora Mar&iacute;a Velasco, autora del libro <em>Criar con salud mental:</em> <em>Lo que tus hijos necesitan y solo t&uacute; les puedes dar </em>(Ediciones Paid&oacute;s, 2023)<em>, </em>explica que una de las primeras cuestiones importantes es observar si ese rechazo al acercamiento f&iacute;sico est&aacute; presente en la manera habitual de vincularse del ni&ntilde;o o si, por el contrario, aparece de modo repentino. En este &uacute;ltimo caso, indica que habr&iacute;a que valorar si &ldquo;al menor le ha sucedido algo traum&aacute;tico y no se encuentra bien&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psiquiatra María Velasco explica que es importante observar si ese rechazo al acercamiento físico está presente en la manera habitual de vincularse del niño o si aparece de modo repentino</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando esta forma de reaccionar lleva tiempo presente, la especialista recomienda fijarse en otros aspectos de la interacci&oacute;n. Propone observar c&oacute;mo se relaciona el menor, qu&eacute; tipo de <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lenguaje no verbal</a> utiliza, c&oacute;mo se vincula con otras personas, si mantiene contacto visual o en qu&eacute; situaciones se produce ese rechazo. Asimismo, considera importante analizar de qui&eacute;n rechaza el abrazo y qu&eacute; tipo de contacto evita.
    </p><p class="article-text">
        Velasco recuerda adem&aacute;s que en el caso de ni&ntilde;os con trastorno del espectro autista, cuyo procesamiento sensorial puede diferir, &ldquo;necesitan amor y cari&ntilde;o y necesitan que encontremos la v&iacute;a para comunic&aacute;rselo&rdquo;. La especialista confirma que conviene tener en cuenta la cultura y el entorno familiar en el que vive el ni&ntilde;o. No todas las familias expresan el cari&ntilde;o de la misma manera y, en algunos hogares, las muestras f&iacute;sicas de afecto tienen un papel menos relevante que en otros.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra defiende que la actitud debe pasar por respetar al menor y ofrecerle cari&ntilde;o de maneras que no le resulten inc&oacute;modas. Por &uacute;ltimo, recomienda valorar si existen otras dificultades que convenga explorar con m&aacute;s profundidad para descartar experiencias traum&aacute;ticas o posibles dificultades en la interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Pablo empez&oacute; a preocuparse cuando su hijo de seis a&ntilde;os comenz&oacute; a ponerse r&iacute;gido cada vez que algunos familiares intentaban abrazarlo. &ldquo;Al principio pens&aacute;bamos que era una etapa o que estaba m&aacute;s t&iacute;mido&rdquo;, afirma. &ldquo;Pero lleg&oacute; un momento en el que era evidente que no se sent&iacute;a c&oacute;modo y aun as&iacute; hab&iacute;a adultos que segu&iacute;an insistiendo&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todas las familias expresan el cariño de la misma manera y, en algunos hogares, las muestras físicas de afecto tienen un papel menos relevante que en otros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, empez&oacute; a fijarse en otros detalles: cu&aacute;ndo ocurr&iacute;a, con qui&eacute;n reaccionaba as&iacute; y qu&eacute; situaciones parec&iacute;an afectarle m&aacute;s. Algunos familiares dejaron de insistir y comenzaron a preguntarle c&oacute;mo prefer&iacute;a saludar. Seg&uacute;n apunta su padre, esa presi&oacute;n disminuy&oacute; y las interacciones empezaron a resultar m&aacute;s f&aacute;ciles para todos.
    </p><h2 class="article-text">Respetar el l&iacute;mite sin convertirlo en un conflicto</h2><p class="article-text">
        En algunos hogares, el problema no aparece tanto por el rechazo inicial del ni&ntilde;o como por la reacci&oacute;n que provoca en quienes lo rodean. Hay familiares que se sienten heridos, interpretan esa distancia como algo personal o insisten para evitar que el gesto parezca desagradable delante de otros.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, la atenci&oacute;n se centra en conseguir que el menor d&eacute; el beso o el abrazo esperado, en lugar de preguntarse c&oacute;mo se siente o qu&eacute; necesita en ese momento. La respuesta de los adultos ante esa negativa tambi&eacute;n puede influir en c&oacute;mo evoluciona la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga sanitaria y experta en bienestar psicol&oacute;gico Elena Dapra, asesora de la secci&oacute;n cl&iacute;nica del Colegio Oficial de la Psicolog&iacute;a de Madrid, muchas de estas situaciones empiezan a entenderse cuando los adultos asumen que el cuerpo de un ni&ntilde;o tambi&eacute;n le pertenece y que aprender a respetar sus l&iacute;mites forma parte de una educaci&oacute;n emocional saludable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frases como &#039;no pasa nada, puedes saludar de otra manera&#039; resultan más útiles que reproches como &#039;me vas a poner triste&#039;, explica la psicóloga Elena Dapra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dapra considera que no querer dar un beso o un abrazo no deber&iacute;a interpretarse autom&aacute;ticamente como rechazo, mala educaci&oacute;n o falta de cari&ntilde;o. En muchos casos, subraya, el menor simplemente est&aacute; expresando c&oacute;mo se siente en ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Ante estas situaciones, recomienda validar la emoci&oacute;n sin ridiculizarla ni exigir cercan&iacute;a f&iacute;sica. Tambi&eacute;n aconseja evitar comentarios que puedan hacer sentir al menor culpable por no reaccionar como esperan los adultos. Frases como &ldquo;no pasa nada, puedes saludar de otra manera&rdquo; resultan m&aacute;s &uacute;tiles que reproches como &ldquo;me vas a poner triste&rdquo;, explica. A su juicio, obligar a los menores a mostrar afecto puede transmitirles el mensaje de que deben acceder f&iacute;sicamente para no decepcionar a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que &ldquo;educar en el consentimiento tambi&eacute;n empieza en la infancia&rdquo;. Cuando un ni&ntilde;o siente que sus preferencias son escuchadas y respetadas, a&ntilde;ade, suele desarrollar una relaci&oacute;n m&aacute;s sana tanto con su propio cuerpo como con los v&iacute;nculos afectivos.
    </p><p class="article-text">
        No todos los ni&ntilde;os expresan el cari&ntilde;o de la misma manera ni se sienten c&oacute;modos con las mismas formas de proximidad. Escuchar aquello que expresan y respetar c&oacute;mo desean relacionarse tambi&eacute;n contribuye a construir relaciones basadas en el respeto y la confianza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-no-quiere-besos-abrazos-educar-consentimiento-empieza-infancia_1_13285338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 19:58:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer cuando un niño no quiere besos ni abrazos: “Educar en el consentimiento empieza en la infancia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/amigos-seguidores-redes-sociales-han-cambiado-forma-seres-humanos-entendemos-ahora-amistad_132_13250110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da333558-e62c-4f65-b47e-d4bbb56c49d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Responder rápido, compartirlo todo o estar siempre disponibles. Las redes imponen nuevas reglas en la forma de relacionarnos y también a quién consideramos nuestros amigos. La docente de la Universidad de Alcalá, Mirian Checa, señala que “un gran número de seguidores dan, en ocasiones, una falsa sensación de conexión, que se puede traducir en importantes sentimientos de soledad no deseada”</p><p class="subtitle">El historiador de 29 años que ha convertido el archivo de un pueblo manchego en un fenómeno en Instagram</p></div><p class="article-text">
        Se suele decir que quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero &iquest;y si este refr&aacute;n popular no pudiese utilizarse en la sociedad actual? &iquest;Son nuestras relaciones de amistad m&aacute;s superficiales? O quiz&aacute;s &iquest;hemos cambiado la forma de relacionarnos a trav&eacute;s de las pantallas?
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las plataformas, redes sociales y otras aplicaciones que han surgido con el auge de internet se crearon para fortalecer las amistades o <a href="https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse en contacto a pesar de la distancia</a> y el tiempo. Sin embargo, parece que a medida que nos conectamos m&aacute;s en el espectro internauta, la soledad en la vida real cada vez es m&aacute;s patente.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, en redes sociales vemos c&oacute;mo la gente comparte su vida, sus viajes, sus sentimientos, -tanto los de felicidad como esos d&iacute;as en los que la vida &lsquo;se nos hace bola'- y la sensaci&oacute;n es totalmente la contraria-. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando no tenemos con qui&eacute;n compartir aquello que nos sucede? &iquest;Son iguales las amistades creadas a partir de la red que las de la vida <em>offline</em>?
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                Un niño usa una tablet y dos móviles                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mirian Checa, directora del Departamento de Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de Alcal&aacute; (UAH) y profesora titular del &Aacute;rea de Psicolog&iacute;a Evolutiva y de la Educaci&oacute;n en esta instituci&oacute;n educativa, nos explica que hasta el momento presente &ldquo;nunca hab&iacute;amos tenido tantas posibilidades de conexi&oacute;n social&rdquo;. Sin embargo, considerar a alguien nuestro amigo es algo que ha ido cambiando, sobre todo en edades tempranas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Confundimos amigos con seguidores?</h2><p class="article-text">
        La necesidad de tener una amistad &ldquo;ha existido siempre&rdquo; para las personas, como seres sociales, sobre todo &ldquo;porque es fundamental sentirnos parte de un grupo&rdquo;. Construir lazos de amistad est&aacute; patente en &ldquo;todas las etapas evolutivas&rdquo;, pero &ldquo;sobre todo en la adolescencia, que es cuando estamos construyendo nuestra identidad y la importancia de las relaciones de amistad es clave&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Mirian Checa expone que las amistades en la actualidad no solo se producen en un contexto privado, &ldquo;sino que son continuas y m&aacute;s visibles a esa exposici&oacute;n social, tambi&eacute;n m&aacute;s expuestas a la opini&oacute;n de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunas redes sociales como <a href="https://www.facebook.com/elDiarioCastillaLaMancha/?locale=es_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook</a> -cuyo principal punto de partida era conectar a personas que se hab&iacute;an conocido en el pasado y pudiesen mantener el contacto- hablan de &lsquo;amigos&rsquo;, sin embargo, otras como <a href="https://x.com/elDiarioesCLM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">X</a> o <a href="https://www.instagram.com/eldiarioclm/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a> cifran en &lsquo;seguidores&rsquo; y &lsquo;seguidos&rsquo; aquellas personas con las que se supone que el usuario o la usuaria tienen una cierta reciprocidad, bien sea por el contenido que publican o porque han interactuado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En edades tan tempranas, la identidad no está todavía construida, y tampoco aspectos fundamentales como la autoestima, que va a depender en gran medida de la validación social de los demás, o también el pensamiento crítico, fundamental para analizar con criterio los contenidos que visualizan en redes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta distinci&oacute;n no es algo aislado, pues tiene que ver con c&oacute;mo est&aacute;n construidas esas redes sociales y cu&aacute;l es el objetivo de cada una de ellas. Cada vez m&aacute;s, aquellas plataformas que nacieron con una motivaci&oacute;n de crear redes de contacto est&aacute;n evolucionando a aspectos comercializables, donde el consumo feroz de contenido lo copa todo. 
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a estas redes sociales y construimos un perfil conectando con personas que conocemos en el &aacute;mbito presencial, pero a medida que avanza el tiempo, tambi&eacute;n podemos crear lazos de amistad &lsquo;megusteando&rsquo; o reaccionando al contenido que otras personas cuelgan en su perfil. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hay que tener en cuenta que &ldquo;puede ocurrir que haya cierta confusi&oacute;n ente el n&uacute;mero de amigos o seguidores con el apoyo emocional real o las relaciones m&aacute;s profundas. Un gran n&uacute;mero de seguidores dan, en ocasiones, una falsa sensaci&oacute;n de conexi&oacute;n, que se puede traducir en sentimientos de soledad no deseada importante&rdquo;, explica la docente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales no aíslan por sí mismas, pero el problema aparece cuando sustituyen de forma excesiva los espacios presenciales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Mirian Checa, tambi&eacute;n hay que tener presente que desde la psicolog&iacute;a evolutiva se estudia la importancia de la calidad de los v&iacute;nculos, aquellos que favorecen el bienestar emocional de las personas: &ldquo;Las redes posibilitan interacciones m&aacute;s r&aacute;pidas, breves, donde la comunicaci&oacute;n se realiza de manera m&aacute;s superficial&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estas conexiones <em>online</em> son tambi&eacute;n necesarias en el caso de mantener amistades a distancia, &ldquo;quiz&aacute; si ha habido un cambio de residencia, o personas que viven en ciudades, pero tambi&eacute;n desarrollan su vida en entorno rurales, porque tienen un pueblo, y gracias a las redes se amplifica esa conexi&oacute;n y esa posibilidad de mantener el contacto&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo las redes est&aacute;n cambiando c&oacute;mo nos relacionamos</h2><p class="article-text">
        La docente asegura que las redes sociales &ldquo;nos permiten un contacto constante&rdquo;, pero que esto tambi&eacute;n ha introducido diferentes din&aacute;micas que pueden ser contraproducentes y que est&aacute;n cambiando c&oacute;mo nos relacionamos con los otros.
    </p><p class="article-text">
        Una de las tendencias m&aacute;s generalizas en los j&oacute;venes es &ldquo;la presi&oacute;n de que tenemos continuamente que contestar r&aacute;pido&rdquo;, un hecho que provoca ansiedad en las personas adolescentes, pero que tambi&eacute;n se extrapola a otras edades. 
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en una sociedad dominada por la inmediatez y el consumo r&aacute;pido, donde cada vez los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as comienzan antes a utilizar dispositivos electr&oacute;nicos con acceso a internet. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un mundo interconectado no necesariamente significa que los jóvenes se sientan acompañados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, desde el grupo de investigaci&oacute;n que dirige en la Universidad de Alcal&aacute; est&aacute;n desarrollando el proyecto de investigaci&oacute;n &lsquo;Factores de Protecci&oacute;n para un Uso Saludable de las Redes Sociales y el Tel&eacute;fono M&oacute;vil en Adolescentes&rsquo;, que plantea estrategias protectoras tanto personales como relacionales de las personas adolescentes para fomentar un uso positivo y responsable del m&oacute;vil y las redes sociales: &ldquo;En estas edades tan tempranas, la identidad no est&aacute; todav&iacute;a construida, y tampoco aspectos fundamentales como la autoestima, que va a depender en gran medida de la validaci&oacute;n social de los dem&aacute;s, o tambi&eacute;n el pensamiento cr&iacute;tico, fundamental para analizar con criterio los contenidos que visualizan en redes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para fortalecer estos elementos, Mirian Checa expone que el contexto familiar, el de los iguales y el escolar son claves para poder trabajar en ello y contribuir a la salud emocional de los j&oacute;venes. &ldquo;La comunicaci&oacute;n en los hogares, el ocio <em>offline</em>, los h&aacute;bitos saludables o fomentar el pensamiento cr&iacute;tico, que no crean que aquello que sale en redes siempre es verdadero&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La importancia de gestionar el tiempo online y offline</h2><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de diferentes investigaciones, Checa nos cuenta que tambi&eacute;n est&aacute;n observando c&oacute;mo los adolescentes se relacionan de manera &ldquo;superficial&rdquo;, donde no establecen v&iacute;nculos prolongados en el tiempo que generen relaciones de reciprocidad y confianza, sino que la comunicaci&oacute;n es en muchas ocasiones &ldquo;una interacci&oacute;n r&aacute;pida y muy breve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas relaciones comunicativas, en las cuales se expresan con un l&eacute;xico m&aacute;s limitado &ldquo;aunque no es algo generalizado, pero estamos identificando algunos factores que potencian que sus competencias ling&uuml;&iacute;sticas se vean perjudicadas para hablar en p&uacute;blico. Hay de todo, chicos y chicas que usan el m&oacute;vil de forma responsable, pero otros que pueden estar hasta diez horas diarias con &eacute;l y visualizando contenidos inapropiados para su edad&rdquo;. Esto puede provocar que el adolescente, cuando tenga que enfrentarse a una conversaci&oacute;n de la vida cotidiana a la que no est&aacute; acostumbrado -como una visita al m&eacute;dico, donde tenga que contarle qu&eacute; le ocurre, qu&eacute; s&iacute;ntomas tiene, o hacer una determinada operaci&oacute;n administrativa- no tenga las herramientas suficientes y cause en ellos frustraci&oacute;n y malestar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un grupo de adolescentes que han quedado para patinar pero están utilizando el teléfono móvil                            </span>
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        Es importante tener en cuenta que, las personas como seres sociales, &ldquo;necesitamos interacciones presenciales, que nos miren, contacto f&iacute;sico, atenci&oacute;n compartida&hellip;&rdquo;, de manera que podamos sentir que formamos parte de un grupo. No obstante, Checa se&ntilde;ala que es habitual ver a &ldquo;grupos de adolescentes que se encuentran en un mismo espacio presencial, cada uno pendiente de lo que est&aacute; ocurriendo en su m&oacute;vil, o que incluso se comunican a trav&eacute;s del tel&eacute;fono estando al lado&rdquo;.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos identificando algunos factores que potencian que sus competencias lingüísticas se vean perjudicadas para hablar en público. Hay de todo, chicos y chicas que usan el móvil de forma responsable, pero otros que pueden estar hasta diez horas diarias y visualizando contenidos inapropiados para su edad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tambi&eacute;n entra en juego el FOMO -<em>Fear of Missing Out</em>-, t&eacute;rmino anglosaj&oacute;n que expresa el miedo a perderse algo o la ansiedad social que sentimos cuando comprobamos que hay personas que pueden estar viviendo experiencias m&aacute;s gratificantes que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante de desarrollar las amistades a trav&eacute;s de actividades offline, es que &ldquo;nos miramos con nuestros amigos cara a cara&rdquo;, porque en &ldquo;un mundo interconectado, no necesariamente significa que los j&oacute;venes se sientan acompa&ntilde;ados&rdquo;. Tener muchos amigos o seguidores en redes sociales y a la vez sentirse solo, es una &ldquo;paradoja de la sociedad actual de la que estamos muy pendientes desde la psicolog&iacute;a evolutiva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mirian Checa apunta que &ldquo;las redes sociales no a&iacute;slan por s&iacute; mismas, pero el problema aparece cuando sustituyen de forma excesiva los espacios presenciales&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/amigos-seguidores-redes-sociales-han-cambiado-forma-seres-humanos-entendemos-ahora-amistad_132_13250110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 10:53:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Adolescentes,Niñez,Infancia,Tecnología,Amistad,Relaciones,Sociedad,Universidad de Alcalá,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252f2886-207a-465b-9bdc-854264b49171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta indica que la sensibilidad a la crítica describe no solo nuestra reacción ante la retroalimentación crítica, sino también la capacidad de comprenderla e interpretarla</p><p class="subtitle">Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal” </p></div><p class="article-text">
        Es probable que nuestro jefe nos haya dicho que tenemos que mejorar algo, o que un amigo, medio en broma, diga que nuestro hogar est&aacute; desordenado. Son cr&iacute;ticas que, a quien m&aacute;s quien menos, pueden afectarle. La cr&iacute;tica es una parte natural de la convivencia con otras personas, algo habitual cuando trabajamos en grupo, vivimos con amigos o publicamos contenido en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica es inevitable, no podemos pasarnos la vida recibiendo solo opiniones de cinco estrellas, por mucho que intentemos ser perfectos, as&iacute; que es importante aprender a gestionarlas para mitigar su impacto y encontrar valor a las palabras que no gustan. Independientemente de las intenciones de la persona, puede sentirse como un rechazo. Y aqu&iacute; es donde radica buena parte del problema. 
    </p><h2 class="article-text">El poder de la cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Como nos explica Claudia Molpeceres G&oacute;mez, neuropsic&oacute;loga sanitaria en <a href="http://www.centrocrecetorrevieja.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Crece Torrevieja</a>, &ldquo;las cr&iacute;ticas no sientan bien porque, en el fondo, no estamos dise&ntilde;ados para encajarlas con neutralidad&rdquo;. Dado que es humano querer pertenecer a un grupo, no contar con la aprobaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n de alguien se puede percibir como algo terrible. &ldquo;Somos una especie profundamente social: durante miles de a&ntilde;os, sentirnos aceptados por el grupo no era cuesti&oacute;n de autoestima, sino de supervivencia. Quien quedara fuera del clan corr&iacute;a peligro, y ese mecanismo sigue activo en nuestro cerebro, aunque hoy el &lsquo;clan&rsquo; sea la oficina, la familia pol&iacute;tica o un comentario en redes sociales&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica significa o implica que nos hemos desviado de alguna manera. Y, en el peor de los casos, ser rechazado por el grupo significa estar solo. Que nos digan que nos hemos pasado con algo puede hacernos sentir incapaces y, como somos seres sociales, no queremos que los dem&aacute;s nos vean mal por decepcionarlos o equivocarnos, solemos ponernos a la defensiva cuando nos critican. &ldquo;De hecho, sabemos que el rechazo social activa zonas cerebrales muy parecidas a las del dolor f&iacute;sico: una cr&iacute;tica, literalmente, duele&rdquo;, afirma Molpeceres.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; a unas personas las cr&iacute;ticas les afecta m&aacute;s que a otras</h2><p class="article-text">
        Es verdad, no a todo el mundo le afectan de igual manera. Y esto se debe a aspectos como &ldquo;la autoestima de base, los aprendizajes tempranos &mdash;quien creci&oacute; en entornos hipercr&iacute;ticos suele estar m&aacute;s en alerta&mdash; y la famosa necesidad de agradar, especialmente en personas perfeccionistas o con miedo al conflicto. As&iacute; que no es una sola causa, sino una mezcla de biolog&iacute;a, historia personal y car&aacute;cter&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a una cr&iacute;tica, en realidad, a menudo es algo un poco complejo. Porque lo que nos hace reaccionar a ella muchas veces no corresponde a lo que el otro dice &ldquo;sino a lo que interpretamos que dice; entre el comentario y nuestra emoci&oacute;n siempre hay un pensamiento intermedio, muchas veces autom&aacute;tico: &lsquo;lo ha dicho con segundas&rsquo;, &lsquo;piensa que soy un desastre&rsquo;, &lsquo;me lo dice para fastidiarme&rsquo;. Esta interpretaci&oacute;n es la que dispara el malestar, no las palabras en s&iacute;&rdquo;, explica Molpeceres. Porque cuando la cr&iacute;tica va m&aacute;s all&aacute;, &ldquo;toca una inseguridad propia, escuece mucho m&aacute;s&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensibilidad a la cr&iacute;tica describe no solo la reacci&oacute;n ante la retroalimentaci&oacute;n cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n la capacidad de comprenderla e interpretarla. Y muchas veces, &ldquo;si alguien me se&ntilde;ala un error y yo ya dudaba de mi competencia, su comentario aterriza en una herida abierta. Y, si encima estoy cansada, estresada o he tenido un mal d&iacute;a, mi capacidad de filtrar racionalmente lo que recibo se reduce y reacciono de forma m&aacute;s defensiva&rdquo;, reconoce Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Puede surgir cuando no se desean ni se esperan, lo que suele propiciar una reacci&oacute;n defensiva que, en general, resulta contraproducente. Incluso cuando se solicita esta retroalimentaci&oacute;n, la cr&iacute;tica recibida puede no ser la esperada y a algunos les puede resultar dif&iacute;cil aceptarla sin sentir que se trata de un ataque personal o injustificado.
    </p><h2 class="article-text">Relativizar el impacto de una cr&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos actuar cuando recibimos una cr&iacute;tica? Irremediablemente, una cr&iacute;tica nos afecta, de alguna manera u otra. De lo contrario, habr&iacute;amos &ldquo;desconectado emocionalmente, y esto tampoco es sano&rdquo;, advierte la experta, que reconoce que &ldquo;el objetivo realista es que nos afecten en su justa medida, ni m&aacute;s ni menos&rdquo;. Y para ello es fundamental protegernos por dentro. &ldquo;Si mi valor depende de la aprobaci&oacute;n ajena, vivo en una monta&ntilde;a rusa permanente. La autoestima s&oacute;lida se construye sobre coherencia personal: actuar en l&iacute;nea con lo que uno valora, cumplir los compromisos con uno mismo y reconocer los propios logros sin necesitar que otros lo validen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivir conoci&eacute;ndonos a nosotros mismos y evaluar los acontecimientos seg&uacute;n nuestros propios valores nos lleva a una vida m&aacute;s equilibrada. En este contexto, lo m&aacute;s probable es que las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s sean, en el peor de los casos, una sorpresa y, en el mejor, una valiosa lecci&oacute;n. Porque &ldquo;no podemos gustar a todo el mundo; tampoco todas las cr&iacute;ticas merecen nuestro tiempo, sobre todo en entornos como redes sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Molpeceres, &ldquo;lo primero que podemos hacer ante una cr&iacute;tica es ganar tiempo y pasar la primera oleada emocional, que apenas dura un par de minutos si no la alimentamos con pensamientos&rdquo;. Por tanto, aqu&iacute; nos puede ayudar &ldquo;respirar, no responder en caliente y darnos un momento para evitar actuar desde la reactividad y que luego nos arrepintamos&rdquo;, afirma Molpeceres. Mantener la calma y posponer la conversaci&oacute;n nos ayuda a alcanzar un estado de calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la cr&iacute;tica se centra en lo que no se desea de nuestro comportamiento, como llegar tarde o contestar de mala manera. Puede ser &uacute;til, pero se&ntilde;ala problemas percibidos, no soluciones. Y aqu&iacute; entra en juego otro aspecto fundamental: separar el contenido de la forma. &ldquo;En ocasiones, la cr&iacute;tica est&aacute; mal expresada pero contiene informaci&oacute;n &uacute;til, quedarnos solo con el tono nos hace perder el aprendizaje&rdquo;, matiza Molpeceres.
    </p><p class="article-text">
        Un siguiente paso al enfrentar cr&iacute;ticas es hacerse preguntas sobre de d&oacute;nde proceden. &iquest;Qui&eacute;n nos critica? &iquest;Es alguien a quien respetamos? &iquest;C&oacute;mo es nuestra relaci&oacute;n con esa persona? Para Molpeceres, &ldquo;la opini&oacute;n de alguien con criterio sobre el tema no pesa lo mismo que la de un desconocido en redes&rdquo;. Tampoco es lo mismo recibir una cr&iacute;tica del tipo &ldquo;&rsquo;esto que has hecho no est&aacute; bien&rsquo; o &lsquo;eres un desastre&rsquo;, porque el error es puntual, pero nuestra val&iacute;a, no&rdquo;, advierte Molpeceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer qu&eacute; es lo que sentimos cuando recibimos una cr&iacute;tica es algo fundamental: podemos estar molestos o decepcionados, pero no es normal darle demasiadas vueltas, debemos ser capaces de retomar la actividad diaria para que la emoci&oacute;n se regule sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si una cr&iacute;tica deja huella, genera ansiedad sostenida o nos hace evitar situaciones, detr&aacute;s puede haber una vulnerabilidad emocional que merece atenci&oacute;n profesional&rdquo;, concluye Molpeceres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neuropsicologa-explica-aceptar-criticas-objetivo-realista-afecte-justa-medida-xp_1_13247193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:16:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuropsicóloga explica cómo aceptar las críticas: “El objetivo realista es que nos afecte en su justa medida, ni más ni menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salut mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Roca: "La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-memoria-presente-pensar-pasado-error_1_13243047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c19750a2-fc53-46a4-8655-d6d3b403ca25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2494y915.jpg" width="1200" height="675" alt="Paco Roca: &quot;La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historietista indaga sobre el amor y la pareja en su nueva novela gráfica, 'El viaje': "Las relaciones estables son un invento humano porque es más práctico vivir en pareja que solo"</p><p class="subtitle">Javier Calvo y Javier Ambrossi, el fenómeno de Cannes: “Hay gente intentando poner de moda el fascismo y nuestro trabajo es que no suceda”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-paco-roca-defiende-memoria-historica-combatir-discursos-politicos-blanquea-dictadura_1_12359737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paco Roca</a> ha decidido dar un paso m&aacute;s en su indagaci&oacute;n en la memoria dedicando su nuevo c&oacute;mic a la que generamos de nuestras relaciones sentimentales. <em>El viaje</em> (Astiberri) es una historia sobre el final del amor, una reflexi&oacute;n profunda sobre la vida en pareja, lo que buscamos en ellas y si son posibles, a largo plazo, en el mundo actual. El punto de partida fue la separaci&oacute;n a la que &eacute;l mismo se enfrent&oacute; hace unos a&ntilde;os, a la que fue sumando capas que en sus vi&ntilde;etas aportan m&aacute;s preguntas que respuestas. 
    </p><p class="article-text">
        El autor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paco-roca-dejaban-dibujar-ancianos_1_4831493.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Arrugas</em></a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-recurre-periodismo-dibujar-historia-fosas-comunes-represion-franquista_1_10734841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El abismo del olvido</em></a>, despliega en esta novela gr&aacute;fica la honestidad, ternura y humildad que hacen falta para reconocerse lo que en el pasado pudo gestionarse mejor en busca de mejorar el presente; sin obviar los errores, contradicciones ni ejercicios de cobard&iacute;a. Pero tampoco recre&aacute;ndose en ellos. Aqu&iacute; el pasado no ata, anula ni genera una nostalgia ciega; es la puerta a otras puertas abiertas que merece la pena abrir.
    </p><p class="article-text">
        Lo hace a trav&eacute;s de Fran, un exitoso escritor que, atrapado en un peque&ntilde;o pueblo de la Patagonia argentina tras la cancelaci&oacute;n de su vuelo de regreso a casa, lidia con la ruptura con la que ha sido su pareja durante casi veinte a&ntilde;os. <em>El viaje</em> llega a las librer&iacute;as al tiempo que ya se est&aacute; preparando su adaptaci&oacute;n al cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n las relaciones duraderas en peligro en estos tiempos de inmediatez y m&uacute;ltiples est&iacute;mulos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos hay m&aacute;s separaciones que bodas, y es curioso si te planteas para qu&eacute; sirven las relaciones de pareja estables. Son un invento humano que hicimos en su momento porque es m&aacute;s pr&aacute;ctico vivir en pareja que vivir solo econ&oacute;micamente, a la hora de los esfuerzos. Eso en cierta manera es antinatural. La monogamia en s&iacute; ya es un reto importante tan a largo plazo porque entran en conflicto muchas cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, buscamos seguridad, pero al mismo tiempo queremos que todo cambie. No queremos monoton&iacute;a, pero s&iacute; la seguridad que conlleva esa estabilidad. Queremos un deseo que a su vez se pierde cuando tienes a esa persona todos los d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hay mil cosas que hacen que aquello sea dif&iacute;cil de mantener y m&aacute;s en una sociedad como la actual, que cada vez valoramos m&aacute;s el individualismo y el proyecto personal que el com&uacute;n. Pensamos que nuestra vida est&aacute; continuamente carente de algo, que nos estamos perdiendo algo importante, que hemos visto en redes algo que no tenemos. Acabamos echando de menos algo que creemos que est&aacute; ah&iacute; fuera a nuestro alcance, pero que la vida en pareja impide o dificulta en muchos casos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fran, el protagonista del viaje, descubre que su vuelo se ha cancelado                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>El viaje</strong></em><strong> hace alusi&oacute;n a las parejas que siguen porque ninguna de las dos tiene el valor de separarse. Problemas actuales como la precariedad y la </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipan-pareja-solos-acceso-vivienda-ver-desigualdad-genero_1_13122130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>crisis de vivienda</strong></a><strong>, &iquest;est&aacute;n afectando tambi&eacute;n a las relaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El 50% de las parejas se separan, pero eso no quiere decir que el otro 50% sean parejas perfectas que est&aacute;n juntas porque quieren estar juntas, sino que en muchos casos es imposible separarse porque no puedes pagar dos pisos o duplicar la cantidad de gastos que eso supone. O simplemente por miedo. No deseas la vida que tienes, pero te da miedo perder eso porque no est&aacute;s seguro de encontrar lo que quieres encontrar.
    </p><p class="article-text">
        La pareja es muy complicada, pero la parte positiva de todo esto es que existe el amor. Es lo que hace que nos olvidemos de todos estos factores, porque si no ser&iacute;a imposible emprender una relaci&oacute;n, sabiendo que tienes una gran posibilidad de fracaso. El amor es lo que nos hace olvidar todo eso y pensar que la nuestra es diferente a cualquier otra y que tendr&aacute; &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quer&iacute;a que, pese a que la historia girara en torno a una ruptura, fuera realista y esperanzadora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De todos los c&oacute;mics que he hecho, este es del que menos respuestas he obtenido porque entran en juego muchos factores que son incontrolables, desde emociones a cadencias de la infancia que proyectas en tus relaciones futuras. Todo complej&iacute;simo y cada pareja es un mundo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El viaje</em> no es un libro de autoayuda, es un libro en el que mucha gente se va a sentir identificada. Simplemente trata de contar los asuntos a los que todos nos enfrentamos. Desde c&oacute;mo gestionar la vida con unos hijos despu&eacute;s de una ruptura, qu&eacute; hacemos con la memoria, qu&eacute; guardamos en un caj&oacute;n para no verlo a diario y nos permita avanzar, qu&eacute; dejamos fuera para recordar que lo que hemos vivido no ha sido un tiempo perdido. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El historietista Paco Roca, publica &#039;El viaje&#039;                            </span>
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        <strong>En </strong><em><strong>El viaje</strong></em><strong> hay una mirada al pasado esperanzadora en cuanto a que permite tener un presente y futuro mejores. Una idea completamente alejada de quienes defienden que &ldquo;cualquier tiempo pasado fue mejor&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa el tema de la memoria y creo que es un error pensar que la memoria es el pasado. La memoria es el presente. Lo que continuamente estamos haciendo es un relato del pasado desde el presente. Y de todo lo que hay en el pasado, en cada presente encontramos lo que queremos encontrar. Esto nos pasa como sociedad, que miramos determinados aspectos del pasado y a partir de ah&iacute; hacemos una reconstrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los muy nacionalistas espa&ntilde;oles, solamente cogen una parte de la historia. Se van a los Reyes Cat&oacute;licos, a Hern&aacute;n Cort&eacute;s y a los rojos que acabaron con todas las tradiciones y dem&aacute;s; y son capaces de crear un relato del pasado a partir de esos puntos. Y pensar que eso es la historia de Espa&ntilde;a que nos lleva hasta ahora. Un musulm&aacute;n espa&ntilde;ol har&aacute; un recorrido muy diferente. Lo hacemos como sociedad e individualmente constantemente, y siempre desde un presente. Si nuestro nacionalismo est&aacute; atacado, busco en el pasado ese recorrido. Si mi identidad est&aacute; atacada, buscar&eacute; en ese pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Con las relaciones ocurre lo mismo, que acabamos buscando en ese pasado todo lo que nos ha llevado a ello, lo malo que ha sido todo; y posiblemente despu&eacute;s de unos a&ntilde;os busquemos otras cosas porque estemos en otra situaci&oacute;n, porque queramos sentirnos bien con aquello que fuimos en pareja y buscamos otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        La historia todav&iacute;a est&aacute; buscando cu&aacute;l va a ser el relato del pasado por lo menos en ese momento de su vida. No quiere decir que ese relato quede para siempre, es cambiante y va dejando fuera a determinadas cosas que nunca olvidar&aacute;, pero que seguramente mantendr&aacute; en un caj&oacute;n. Al igual que con la memoria hist&oacute;rica. No se trata de estar todos los d&iacute;as hablando y teniendo presente determinadas cosas, pero s&iacute; de analizarlas y de que nos sirvan para seguir avanzando. 
    </p><p class="article-text">
        En las relaciones es igual. El pensamiento en bucle que tenemos muchas veces al final de una relaci&oacute;n es simplemente nuestro cerebro que est&aacute; intentando digerir todo, encontrar unas razones, unos motivos y errores que nos permitan en un futuro mejorar y comprender lo que ha ocurrido.
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            <span class="title">
                Fran, tratando de localizar el hotel donde se quedará hasta que le reasignen de vuelo                            </span>
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        <strong>Con la memoria hist&oacute;rica sucede esto, quienes miran hacia atr&aacute;s buscando un futuro mejor, y quienes tienen apego a la nostalgia para no avanzar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, ese es el equilibrio y lo complicado. Al trabajar en este c&oacute;mic, una de las cosas sobre las que ten&iacute;a convencimiento respecto a la memoria hist&oacute;rica es que no hay que olvidar, mientras que con otros asuntos m&aacute;s personales, s&iacute;. Pero claro, acabas encontrando esa teor&iacute;a que lo unifica un poco todo: hay que cerrar heridas. Cuando algo est&aacute; tan presente en tu vida, ya sea una ruptura sentimental o una sociedad, la anormalidad est&aacute; en no cerrar las heridas. Como sociedad necesitas cerrar heridas, ya sea en reparaci&oacute;n y justicia, en escuchar a las v&iacute;ctimas o exhumar los cuerpos de las fosas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Antes de olvidar hay que cerrar para poder reemprender tu vida y seguir avanzando. En las relaciones de pareja tambi&eacute;n. No se trata de olvidar tu pasado, sino ser capaz de asimilar que aquello termin&oacute;, que nunca volver&aacute;, que los recuerdos son vivencias que han quedado; pero todo esto que ya lo tengo gestionado, lo guardo en un caj&oacute;n porque si no, ser&iacute;a incapaz de rehacer mi vida. Tanto como sociedad como en persona, te das cuenta de que se trata de cerrar heridas. Hasta que no cierras heridas no puedes avanzar, y para cerrar heridas requieres de una mirada atr&aacute;s, de una reflexi&oacute;n y de intentar estar en paz como sociedad y persona contigo mismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando algo está tan presente en tu vida, ya sea una ruptura sentimental o de una sociedad, la anormalidad está en no cerrar las heridas. Como sociedad lo necesitas, ya sea en reparación y justicia, en escuchar a las víctimas o exhumar los cuerpos de las fosas comunes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paco Roca</span>
                                        <span>—</span> Historietista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De cara a lo que tiene que ver con los ritmos y el que ahora tengamos que estar continuamente en todo, &iquest;siente que este contexto le ha podido afectar al crear sus historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No sabr&iacute;a qu&eacute; decirte. Tengo much&iacute;sima suerte porque puedo elegir los temas que quiero tratar y, en principio, yo marco mis ritmos; pero es verdad que a veces te ves metido en una din&aacute;mica que no puedes controlar. A partir del &eacute;xito de <em>Arrugas</em> he tenido otra vida, en lo laboral y personal. Elvira Lindo dec&iacute;a que cuando las cosas te van bien, todo se une para evitar que puedas seguir trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        Es un gran problema porque hasta ese momento tu tiempo es para lo que t&uacute; quieres, pero cuando te empieza a ir bien, tienes mil cosas que hacer. Dentro de tu pa&iacute;s, ir a todas las ferias que te van invitando, charlas, premios. Tambi&eacute;n empiezas a ser traducido a infinidad de pa&iacute;ses a los que tienes que viajar; y al mismo tiempo lo que quieres es seguir creando porque sabes que si dejas de crear todo se hunde. No es de una forma directa de una editorial que te marque los tiempos, pero s&iacute; que es verdad que es un mogoll&oacute;n de cosas dif&iacute;ciles de gestionar, sobre todo porque te quedas en un limbo intermedio en el que no controlas tu tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/comics/paco-roca-memoria-presente-pensar-pasado-error_1_13243047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 22:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Roca: "La memoria es el presente, pensar que es el pasado es un error"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela gráfica,Relaciones,Amor,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f49726d-7998-4c26-a553-e04b5a39c11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las características vocales son difíciles de controlar, mientras que la comunicación verbal es intencional y más fácil de manipular</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón: “Ceder es perder una parte de quienes son”</p></div><p class="article-text">
        El lenguaje humano es una forma de comunicaci&oacute;n muy compleja, compuesta por innumerables lenguas. A pesar de la gran diversidad ling&uuml;&iacute;stica, otra constante persiste: los aspectos no verbales de la comunicaci&oacute;n y, con ellos, el lenguaje corporal. La forma en la que nuestro cuerpo enfatiza o contradice las palabras habladas es, a veces, tan importante, como las palabras mismas.
    </p><p class="article-text">
        Incluso cuando no nos comunicamos verbalmente, seguimos haci&eacute;ndolo de forma no verbal. Nuestra forma de presentarnos influye en c&oacute;mo nos entienden los dem&aacute;s, y viceversa. Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente el lenguaje corporal? Y, lo que es m&aacute;s importante, &iquest;es un idioma universal?
    </p><h2 class="article-text">El poder de lo que no se dice</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n no verbal es la informaci&oacute;n que se transmite sin el uso de palabras, ni habladas ni escritas, sino a trav&eacute;s del tono, la entonaci&oacute;n, los movimientos corporales o las expresiones faciales, y no solo mediante los o&iacute;dos y la boca. Es tan compleja como la verbal y puede incluir se&ntilde;ales visuales como gestos, distancia, contacto visual, movimiento de los ojos e incluso la velocidad del habla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos da tanta informaci&oacute;n como la verbal? &ldquo;S&iacute; y no. La creencia de que el &lsquo;93% de la comunicaci&oacute;n es no verbal&rsquo; es una distorsi&oacute;n del <a href="https://www.kaaj.com/psych/smorder.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Albert Mehrabian</a>, que solo analizaba la expresi&oacute;n emocional en situaciones muy concretas&rdquo;, aclara<strong> </strong>Luis Ant&oacute;n, psic&oacute;logo en <a href="http://www.psicologosmadrid-ipsia.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPSIA Psicolog&iacute;a</a>. Debemos tener en cuenta, por tanto, que la diversidad del lenguaje no verbal y, por tanto, del lenguaje corporal, puede reflejar matices culturales, lo que evidencia la riqueza de la expresi&oacute;n humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la comunicaci&oacute;n verbal y no verbal se producen de manera simult&aacute;nea, aunque la &uacute;ltima suele estar menos controlada y revela m&aacute;s de lo que realmente pensamos y sentimos. El lenguaje corporal, las expresiones faciales y las caracter&iacute;sticas vocales son dif&iacute;ciles de controlar, mientras que la comunicaci&oacute;n verbal es intencional y m&aacute;s f&aacute;cil de manipular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;el canal no verbal es m&aacute;s antiguo evolutivamente y m&aacute;s dif&iacute;cil de falsificar porque las se&ntilde;ales auton&oacute;micas &ndash;rubor, temblor, dilataci&oacute;n pupilar&ndash; las regula el sistema nervioso simp&aacute;tico sin que podamos controlarlas voluntariamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se ruboriza a voluntad de forma convincente, por eso son se&ntilde;ales honestas en sentido biol&oacute;gico: su coste de falsificaci&oacute;n es alto&rdquo;, explica el especialista, que matiza adem&aacute;s que &ldquo;cuando hay incongruencia entre lo que alguien dice y c&oacute;mo lo dice, detectamos algo raro aunque no sepamos qu&eacute; es exactamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la postura y los gestos, as&iacute; como el uso del espacio, el tono y el ritmo y la apariencia pueden revelar mucho sobre c&oacute;mo se siente una persona, estas se&ntilde;ales solo tienen sentido cuando se consideran en conjunto y dentro del contexto de la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un sistema multicanal que incluye varias conductas simult&aacute;neas que revelan fundamentalmente cuatro cosas: estado emocional real, nivel de activaci&oacute;n auton&oacute;mica, actitudes de dominancia o sumisi&oacute;n y calidad del v&iacute;nculo interpersonal&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos advierte de dos cosas: este tipo de comunicaci&oacute;n no es universal (el contacto visual sostenido puede ser percibido como honestidad en occidente pero como algo agresivo en otros contextos) y es una conducta aprendida, por tanto, interpretarla sin conocer la historia de aprendizaje puede llevar a errores.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo interpretar bien lo que nos dice el lenguaje corporal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya hemos visto que el lenguaje corporal no es &uacute;nico. Por ejemplo, &ldquo;cruzar los brazos no siempre es una actitud defensiva&rdquo;, aclara Ant&oacute;n. Sin embargo, s&iacute; puede darnos algunas pistas en determinadas situaciones, pero &ldquo;hay que buscar <em>clusters</em> de conductas y leerlos en contexto&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo, lo que s&iacute; tiene valor diagn&oacute;stico es &ldquo;la orientaci&oacute;n corporal, los pies son menos controlados que la cara y apuntan hacia donde la persona realmente quiere ir; la sincron&iacute;a postural que, cuando es espont&aacute;nea, indica confianza y empat&iacute;a y, cuando falta, indica distancia emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tienen valor diagn&oacute;stico &ldquo;los cambios posturales en momentos clave, que son m&aacute;s informativos que la postura est&aacute;tica; y las conductas adaptadoras como tocarse la cara o frotarse las manos, que indican activaci&oacute;n auton&oacute;mica, no necesariamente mentira&rdquo;, explica Ant&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, la regla de oro es &ldquo;buscar cambios respecto a la l&iacute;nea base de la persona en una situaci&oacute;n: el buen lector de no verbal es inductivo, no deductivo, y maneja probabilidades, no certezas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para que el lenguaje corporal no nos &lsquo;traicione&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alguna vez hemos captado se&ntilde;ales subconscientes en el lenguaje de una persona que nos est&aacute; hablando. Si intentamos detectar una mentira en algo que no sean palabras es importante mantener una &ldquo;mayor coherencia entre canal verbal y no verbal, porque es percibido como m&aacute;s cre&iacute;ble, competente y c&aacute;lido&rdquo;, explica Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien algunas se&ntilde;ales como el contacto visual, la postura o los movimientos inconscientes son algunas de las que m&aacute;s pistas suelen dar, a veces no es algo tan sencillo. &ldquo;&lsquo;Evitar que nos traicione&rsquo; es una afirmaci&oacute;n trampa. No podemos controlar completamente nuestra conducta no verbal e intentarlo conscientemente suele empeorar las cosas: genera una rigidez que el interlocutor detecta como artificialidad&rdquo;, advierte Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; podemos fijarnos entonces? El comportamiento habitual de la persona nos puede dar pistas, ya que cada individuo tiene una forma &uacute;nica de gesticular, hablar y reaccionar cuando est&aacute; relajado y dice la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para Ant&oacute;n, &ldquo;lo que s&iacute; funciona es indirecto: el estado interno, no la conducta, es decir, si alguien est&aacute; genuinamente tranquilo, el lenguaje no verbal se ajusta solo&rdquo;. Aqu&iacute; es donde el lenguaje corporal delata las palabras. La incongruencia se produce cuando los mensajes verbales y no verbales no coinciden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exponte a las situaciones que te generan ansiedad porque esta produce las se&ntilde;ales que quieres evitar y gr&aacute;bate en v&iacute;deo: tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal y verla desde fuera permite identificar patrones concretos&rdquo;, concluye Ant&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologo-explica-traiciona-lenguaje-corporal-conciencia-propia-conducta-no-verbal-xp_1_13236582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 08:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un psicólogo explica cómo nos traiciona el lenguaje corporal: “Tenemos muy poca conciencia de nuestra propia conducta no verbal”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c67c62-0623-4e46-a2cb-69273c8d7bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: &quot;Ceder es perder parte de quienes son&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de inflexión se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia está delante</p><p class="subtitle">Qué es el método de la 'piedra gris' y cómo ayuda a dejar de prestar atención a las personas que buscan conflicto</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de querer tener la raz&oacute;n no solo est&aacute; el deseo de expresar una opini&oacute;n, sino de convencer, demostrar, imponer e, incluso, a veces, &lsquo;ganar&rsquo;. Esta necesidad a menudo refuta las acciones u opiniones de los dem&aacute;s. Reuniones de trabajo, cenas familiares e incluso mensajes de WhatsApp que se descontrolan y lo que ha empezado siendo una conversaci&oacute;n cotidiana acaba provocando una tensi&oacute;n invisible que transforma un intercambio trivial en una confrontaci&oacute;n. &iquest;De qu&eacute; nos protege realmente? &iquest;Por qu&eacute; es dif&iacute;cil resistirse a este reflejo?
    </p><h2 class="article-text">Las causas detr&aacute;s de querer tener siempre la raz&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Que a alguien le guste verificar unos hechos o defender una idea est&aacute; bien. Porque proteger la propia opini&oacute;n es saludable, pero ser incapaz de admitir el m&aacute;s m&iacute;nimo error no lo es tanto. El punto de inflexi&oacute;n se produce cuando una persona no tolera equivocarse, ni siquiera en detalles insignificantes, incluso cuando la evidencia est&aacute; delante. No se busca la verdad, sino la confirmaci&oacute;n de su propio estatus. Hay personas que, cuando hablan, se muestran intransigentes y quieren tener siempre la raz&oacute;n, sea cual sea el tema de debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta necesidad imperiosa puede haber varias causas. Como nos explica Esther Bl&aacute;zquez &Aacute;lvarez, psic&oacute;loga en <a href="https://epsibapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Epsiba Psicolog&iacute;a</a>, &ldquo;una causa frecuente es la inseguridad. Cuando una persona tiene una imagen negativa de s&iacute; misma, ser desautorizada o corregida puede confirmar esa creencia de fondo de &lsquo;no soy suficiente&rsquo; o &lsquo;no valgo&rsquo;. En este caso, imponer la propia opini&oacute;n no es tanto que la persona quiera salirse con la suya, sino evitar que se confirme algo negativo que la persona piensa de s&iacute; misma&rdquo;, aclara Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede haber un motivo relacionado con la historia personal porque &ldquo;hay personas que han crecido en entornos donde mostrar dudas o admitir un error ten&iacute;a consecuencias: castigos, cr&iacute;ticas, burlas, p&eacute;rdida de afecto&hellip; Esto puede hacer que aprendan que equivocarse no es seguro, lo que sigue condicionando el presente aunque actualmente la conducta no tenga la funci&oacute;n adaptativa que tuvo en su origen&rdquo;, admite la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Cuando llevar la raz&oacute;n es parte de una identidad</h2><p class="article-text">
        Otras veces detr&aacute;s de esta necesidad hay una &ldquo;identidad construida de cada uno, hay personas cuyo autoconcepto depende en gran parte de ser las m&aacute;s inteligentes, las m&aacute;s expertas o las que siempre tienen las cosas claras. Para ellas, ceder no es simplemente cambiar de opini&oacute;n, sino perder una parte de quienes son&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez, que precisamente relaciona esto con la opini&oacute;n de la identidad, es decir, &ldquo;no distinguir entre &lsquo;me equivoqu&eacute; en esto&rsquo; y &lsquo;soy alguien que se equivoca&rsquo;, por lo que cualquier correcci&oacute;n se vive como un ataque personal, no como un intercambio de ideas u opiniones&rdquo;, matiza la experta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede haber, en algunos casos, &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rasgos de personalidad narcisista</a>, no como diagn&oacute;stico, sino como rasgo de personalidad o car&aacute;cter, personas con necesidad de admiraci&oacute;n y dificultad para reconocer los l&iacute;mites de su propio conocimiento o para tolerar que otros tengan raz&oacute;n&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, detr&aacute;s de este deseo de buscar siempre la raz&oacute;n hay personas con perfiles muy distintos que suelen tener un factor com&uacute;n: la mayor&iacute;a no son conscientes de que lo est&aacute;n haciendo. Cuando alguien cercano al que intentamos contradecir se enfada y descalifica nuestros argumentos, &ldquo;no est&aacute; pensando la mayor&iacute;a de las veces &lsquo;voy a imponer mi opini&oacute;n&rsquo;, solo est&aacute; respondiendo desde un patr&oacute;n aprendido y autom&aacute;tico&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Solo en algunos casos se usa de forma consciente &ldquo;como estrategia, en contextos de manipulaci&oacute;n dentro de relaciones cercanas, donde imponer el criterio propio es una forma de mantener el control sobre la otra persona, o en perfiles con rasgos narcisistas marcados, en los que mostrar una posici&oacute;n de superioridad se hace forma consciente&rdquo;, detalla Bl&aacute;zquez.
    </p><h2 class="article-text">No renunciar a la raz&oacute;n: una forma de ser que afecta a la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s</h2><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; lleva todo esto? &iquest;Es posible comunicarnos de una forma sana cuando alguien est&aacute; persiguiendo la raz&oacute;n constantemente? Para Bl&aacute;zquez, esto &ldquo;no deja espacio para el punto de vista de la otra persona, por tanto, la comunicaci&oacute;n se vuelve un terreno seguro solo para uno de los dos&rdquo;. Al final, compartir ideas con una persona as&iacute; &ldquo;genera conflicto, descalificaci&oacute;n y tensi&oacute;n, y una de las dos deja de compartir su verdadero punto de vista e, incluso, deja de expresar necesidades, lo que acaba generando distancia emocional&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Y esto nos lleva muchas veces a un c&iacute;rculo vicioso porque &ldquo;para la persona con este patr&oacute;n, este alejamiento refuerza las creencias que est&aacute;n en el origen del problema: la sensaci&oacute;n de no ser suficiente, de no ser valorada o que los dem&aacute;s no la entienden&rdquo;, afirma Bl&aacute;zquez. La imagen de sensaci&oacute;n de control que pueda dar una persona as&iacute;, al final, con el tiempo, solo &ldquo;contribuye al aislamiento, dificulta la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos reales y mantiene a la persona atrapada en una forma de relacionarse que no le permite crecer ni conectar con los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Tratar con una persona as&iacute; no siempre es f&aacute;cil porque ceder para evitar conflictos no es la soluci&oacute;n, y tampoco lo es seguir su misma estrategia. La clave est&aacute; en &ldquo;mantener la calma sin renunciar a la propia posici&oacute;n, elegir bien el momento y los temas en los que vale la pena mantener el punto de vista propio&rdquo;, aconseja Bl&aacute;zquez. La especialista nos da algunas pistas para hacerlo con el uso de expresiones como &ldquo;entiendo lo que quieres decir, pero yo lo veo de otra manera&rsquo; en lugar de &lsquo;te est&aacute;s equivocando&rsquo;; es decir, poner l&iacute;mites claros y respetar al otro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; puede hacer una persona que siempre quiere tener la raz&oacute;n para dejar de hacerlo?</h2><p class="article-text">
        Reconocer y aceptar una visi&oacute;n del mundo distinta es un poderoso acto de comprensi&oacute;n, empat&iacute;a y humildad y el primer paso para empezar a cambiar. Para Bl&aacute;zquez, el entorno es una pieza clave para que &ldquo;la persona que presenta este patr&oacute;n se d&eacute; cuenta de su conducta porque, sin darse cuenta, sus conversaciones siempre terminan igual: la gente ha dejado de opinar o sus relaciones se han convertido en algo superficial&rdquo;. Hay mucha gente con opiniones muy diversas, posturas contrarias y muchas de ellas seguramente tienen una justificaci&oacute;n l&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Practicar la escucha activa es importante: dejar que el otro termine y tratar de entender qu&eacute; est&aacute; queriendo transmitir&rdquo;, admite Bl&aacute;zquez, que aconseja tambi&eacute;n &ldquo;hacer preguntas en lugar de contradecir: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo has llegado a esa conclusi&oacute;n?&rsquo; o &lsquo;&iquest;has considerado esta otra perspectiva?&rsquo; invita a la reflexi&oacute;n sin generar una defensa inmediata, as&iacute; como reconocer lo que el otro ha dicho con un simple &lsquo;entiendo lo que dices, aunque yo lo veo de otra manera&rsquo; puede disminuir la reacci&oacute;n defensiva y facilitar una conversaci&oacute;n m&aacute;s abierta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, lo que m&aacute;s puede ayudar es &ldquo;trabajar la relaci&oacute;n con el error: entender que equivocarse no dice nada sobre el valor de uno como persona, sino que es parte de lo que implica ser humano&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-indica-hablar-personas-quieren-razon-ceder-perder-parte-son-xp_1_13229482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 07:43:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hablar con personas que siempre quieren tener razón, según una psicóloga: "Ceder es perder parte de quienes son"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
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