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    <title><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/relaciones/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Relaciones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cómo construir un "colchón fisiológico" contra el estrés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/construir-colchon-fisiologico-estres_1_13590359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/730e2da0-cb33-4640-a518-87b2ce6c97ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1027y224.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo construir un &quot;colchón fisiológico&quot; contra el estrés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mismas situaciones de estrés pueden destruir a unas personas, mientras que otras las superan. La diferencia puede estar en los recursos de nuestro organismo para amortiguar sus efectos</p><p class="subtitle">15 formas de cuidar tu cerebro según los neurólogos</p></div><p class="article-text">
        Dos personas pueden tener el mismo trabajo, los mismos plazos imposibles que cumplir y el mismo jefe insoportable. Sin embargo, una desarrolla hipertensi&oacute;n, insomnio y un trastorno de ansiedad, mientras que la otra sufre, pero su salud no se resiente. Es sencillo atribuirlo al car&aacute;cter de cada una, pero la diferencia tiene mucho que ver con el 'colch&oacute;n', es decir, los recursos fisiol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales que amortiguan el impacto del estr&eacute;s en nuestra vida.
    </p><h2 class="article-text">El estr&eacute;s cr&oacute;nico es m&aacute;s que nervios</h2><p class="article-text">
        El estr&eacute;s agudo existe para salvarnos la vida. Cuando detectamos una amenaza, un sistema que nace en el cerebro llamado eje hipotal&aacute;mico-hipofisario-adrenal (HPA) dispara el cortisol y la adrenalina, las hormonas del estr&eacute;s, y moviliza la glucosa en sangre, al tiempo que aumenta la alerta en el cerebro y la visi&oacute;n se enfoca. Todo nos prepara para luchar o huir. Una vez resuelta la amenaza, el sistema se apaga y el cuerpo vuelve al estado de equilibrio. Pero si el problema es un informe que hay que presentar, el interruptor no se apaga nunca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El estr&eacute;s mantenido altera principalmente la regulaci&oacute;n del cortisol, una de las principales hormonas implicadas en la respuesta del estr&eacute;s. Esto afecta al metabolismo, favorece la grasa abdominal, altera los niveles de glucosa y contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina&rdquo;, explica la doctora Mar&iacute;a Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Ju&aacute;rez, jefa del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar. El da&ntilde;o no se detiene ah&iacute;. &ldquo;Tambi&eacute;n da&ntilde;a el sistema nervioso e inmunitario, favoreciendo problemas de memoria, concentraci&oacute;n, ansiedad, alteraciones del sue&ntilde;o y una mayor vulnerabilidad a determinadas infecciones&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos da&ntilde;os acumulados se denominan carga alost&aacute;tica en medicina, algo que se puede interpretar como &ldquo;desgaste&rdquo;. Es el precio que paga el organismo por mantener la respuesta de emergencia encendida durante meses o a&ntilde;os, y la factura se paga a&ntilde;os despu&eacute;s en forma de enfermedades cardiovasculares, bajada de defensas o alteraciones metab&oacute;licas.
    </p><h2 class="article-text">El modelo de amortiguaci&oacute;n del estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre el estr&eacute;s ha identificado a lo largo de los a&ntilde;os qu&eacute; factores pueden proteger al organismo de ese da&ntilde;o acumulado. El <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3901065/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modelo de&nbsp;</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3901065/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>stress buffering</em></a><em> </em>que surgi&oacute; en los a&ntilde;os 80&nbsp;(amortiguaci&oacute;n del estr&eacute;s) plantea que ciertos factores vitales no reducen el estr&eacute;s, pero act&uacute;an como amortiguadores entre el estresor y la respuesta fisiol&oacute;gica, reduciendo el impacto sobre el eje HPA.
    </p><p class="article-text">
        Esta amortiguaci&oacute;n se interpreta en la actualidad como resiliencia, &ldquo;la capacidad de afrontar situaciones estresantes o dif&iacute;ciles, de resolverlas y en cualquier caso adaptarse a ellas sin descompensarse personalmente&rdquo;, explica el doctor Luis Caballero Mart&iacute;nez, jefe del servicio de psiquiatr&iacute;a del Grupo HM. &ldquo;Siempre se tiende a pensar que eso es una cualidad del car&aacute;cter o el temperamento de algunas personas, pero depende de las experiencias previas, del conocimiento que tiene del problema a afrontar, del aprendizaje de estrategias que haya podido tener y, desde luego, del apoyo social&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre se tiende a pensar que eso es una cualidad del carácter o el temperamento de algunas personas, pero depende de las experiencias previas, del conocimiento que tiene del problema a afrontar, del aprendizaje de estrategias que haya podido tener y, desde luego, del apoyo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Caballero Martínez</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Las relaciones sociales, el amortiguador m&aacute;s potente</h2><p class="article-text">
        Las penas compartidas son menos penas, dice el refr&aacute;n, y la literatura cient&iacute;fica le da la raz&oacute;n. El apoyo de las personas que nos rodean es el factor que aparece m&aacute;s citado en la literatura cient&iacute;fica como protector frente al estr&eacute;s cr&oacute;nico. Una&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.717164" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de 23 metaan&aacute;lisis</a>&nbsp;de 2021 concluye que la evidencia es &ldquo;altamente consistente&rdquo; entre el apoyo social y reducci&oacute;n de la mortalidad y la enfermedad. El trabajo tambi&eacute;n identifica los mecanismos por los que el apoyo social act&uacute;a, ya que inhibe la activaci&oacute;n defensiva del eje HPA y del sistema nervioso aut&oacute;nomo, y regula la respuesta del sistema inmune.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El apoyo social no es una cualidad estrictamente personal, aunque tiene un componente personal muy importante. Los entornos, desde luego, son muy determinantes para que una persona sea suficientemente resiliente&rdquo;, coincide el doctor Caballero, pero introduce un matiz importante: &ldquo;Las relaciones sociales son a la vez causa y soluci&oacute;n del problema. Cuando las relaciones sociales se envenenan, se complican, parece que no tienen soluci&oacute;n y nadie cede en sus posiciones, pues son una fuente de estr&eacute;s&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">El ejercicio f&iacute;sico para combatir el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        El ejercicio f&iacute;sico se presenta como una forma de conservar la salud, mejorar y prolongar la vida, pero una buena parte se debe tambi&eacute;n a sus efectos sobre el estr&eacute;s. A corto plazo, una sesi&oacute;n de ejercicio aer&oacute;bico es una fuente de estr&eacute;s, ya que eleva el cortisol durante el esfuerzo. Sin embargo, despu&eacute;s se producen adaptaciones que a largo plazo hacen m&aacute;s f&aacute;cil 'bajar las revoluciones' cuando el estr&eacute;s psicosocial nos ataca. Una&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fphys.2023.1273981" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n de 2023</a>&nbsp;en&nbsp;<em>Frontiers in Physiology</em>&nbsp;concluye que el ejercicio aer&oacute;bico regular mejora la salud del cerebro y las capacidades cognitivas, y esto se puede explicar por los cambios que produce en los sistemas que regulan el estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay much&iacute;sima literatura cient&iacute;fica en casi todas las especialidades m&eacute;dicas que muestran aspectos beneficiosos de la actividad f&iacute;sica en funciones psicol&oacute;gicas, y en funciones puramente fisiol&oacute;gicas&rdquo;, confirma el doctor Caballero. La doctora Gonz&aacute;lez Ju&aacute;rez integra el ejercicio en una estrategia m&aacute;s global para amortiguar el estr&eacute;s: &ldquo;El ejercicio regula la respuesta fisiol&oacute;gica al estr&eacute;s, mientras que dormir lo suficiente favorece la recuperaci&oacute;n del organismo y el equilibrio de los sistemas hormonales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ejercicio regula la respuesta fisiológica al estrés, mientras que dormir lo suficiente favorece la recuperación del organismo y el equilibrio de los sistemas hormonales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Jesús González Juárez</span>
                                        <span>—</span> médico internista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Sin un buen sue&ntilde;o, todo lo dem&aacute;s falla</h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o es el momento en que las hormonas del estr&eacute;s bajan, los tejidos se reparan, el cerebro elimina toxinas y los recuerdos y emociones se consolidan. Por eso la falta o mala calidad del sue&ntilde;o tiene efectos tan negativos en la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s. Un&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fphys.2021.782860" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio experimental de 2021</a>&nbsp;encontr&oacute; que el cortisol se elevaba tras una noche sin dormir y no recuperaba los valores normales despu&eacute;s de cinco d&iacute;as, aunque no llego a establecer los efectos concretos sobre el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Caballero como Gonz&aacute;lez Ju&aacute;rez hablan del descanso como la piedra angular de un sistema de amortiguaci&oacute;n del estr&eacute;s del que forman parte los otros factores que promueven la resiliencia: la actividad f&iacute;sica, la buena alimentaci&oacute;n y la vida social.
    </p><h2 class="article-text">Respiraci&oacute;n y <em>mindfulness </em>como reguladores</h2><p class="article-text">
        Las t&eacute;cnicas de respiraci&oacute;n, relajaci&oacute;n y meditaci&oacute;n ayudan al sistema nervioso a salir del estado de alerta y act&uacute;an como una herramienta de amortiguaci&oacute;n del estr&eacute;s. Un&nbsp;<a href="https://doi.org/10.3389/fphys.2016.00471" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metaan&aacute;lisis de 2016</a>&nbsp;pudo comprobar que la pr&aacute;ctica de meditaci&oacute;n consciente <em>(mindfulness) </em>reduc&iacute;a el cortisol, con reducciones mayores cuantas m&aacute;s sesiones se hac&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que tomarse un tiempo, y eso se puede hacer a trav&eacute;s de la relajaci&oacute;n o de la meditaci&oacute;n. Aprender a evitar responder a las situaciones complejas con emociones b&aacute;sicas&rdquo;, resume el doctor Caballero, que insiste en que esta capacidad de regulaci&oacute;n del estr&eacute;s se puede aprender: &ldquo;Se puede aprender a regularse emocionalmente, se puede aprender a ser m&aacute;s flexible. Ante los problemas concretos el pensamiento positivo es capaz de acotar un poco los problemas y centrar los esfuerzos en aquello que de verdad va a ser &uacute;til, que va a representar un cambio&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Los factores que destruyen el colch&oacute;n contra el estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Hay factores en nuestra vida que van desgastando nuestra capacidad de amortiguar el estr&eacute;s. La mala dieta no se asocia tanto con el estr&eacute;s, aunque es un factor determinante. &ldquo;Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado es fundamental para disminuir la inflamaci&oacute;n y desarrollar una mejor respuesta del organismo ante situaciones de estr&eacute;s prolongado&rdquo;, corrobora la doctora Gonz&aacute;lez Ju&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        El alcohol, el tabaquismo y la falta de sue&ntilde;o perturban el eje HPA y el sistema nervioso auton&oacute;mico, manteniendo el estr&eacute;s elevado y evitando que nos podamos recuperar. No hay sorpresas, por tanto. Los pilares habituales de una vida sana son precisamente los que construyen nuestro colch&oacute;n contra el estr&eacute;s. &ldquo;Son los aspectos b&aacute;sicos, los que todos conocemos y no siempre practicamos&rdquo;, concluye el doctor Caballero.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/construir-colchon-fisiologico-estres_1_13590359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 19:47:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrés,Ejercicio físico,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ba9dce-7987-4294-bdef-cc78cf5b757a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x658y514.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad&quot;: una psicóloga explica cómo abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de una separación, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino también toda la red de apoyos y rutinas que formaba parte de su vida en común</p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Todas las rupturas duelen. Es imposible estar preparado para superar una, m&aacute;s a&uacute;n si se trata de una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os. Cuando hemos estado con alguien durante gran parte de nuestra vida, puede ser dif&iacute;cil imaginar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a sin esa persona, por no hablar de los cambios en la din&aacute;mica de las amistades o el apoyo de las familias. La vida entera da un vuelco. Explorar la vida de nuevo solos, por separado, puede ser aterrador al principio, por lo que es clave aprender a hacerlo de la manera m&aacute;s saludable para todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termina una relaci&oacute;n de muchos a&ntilde;os no hacemos un &uacute;nico duelo, sino varios al mismo tiempo: hacemos duelo por la persona, por la vida que ten&iacute;amos con ella, por las rutinas, por los proyectos compartidos, por determinados v&iacute;nculos y, sobre todo, por la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de esa relaci&oacute;n&rdquo;, afirma Sara Navarrete, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://snpsicologovalencia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica</a> de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Navarrete a&ntilde;ade que los a&ntilde;os de convivencia han significado la construcci&oacute;n de una red conjunta muy poderosa. &ldquo;Se construye inevitablemente un &lsquo;nosotros&rsquo;; hay decisiones, costumbres, espacios e incluso una manera de imaginar el futuro que se hace en plural&rdquo;. Muchas veces, en la construcci&oacute;n de este &lsquo;nosotros&rsquo;, ha quedado en un segundo plano el &lsquo;yo&rsquo;, &ldquo;por eso, despu&eacute;s de una separaci&oacute;n, algunas personas no solo sienten que han perdido a su pareja, sino algo mucho m&aacute;s profundo, &lsquo;ya no saben qui&eacute;n son sin esta persona&rsquo;&rdquo;, explica la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La persona con la que hasta ahora compart&iacute;amos la vida no desaparece, sigue estando ah&iacute;, &ldquo;pero deja de ocupar el lugar que ten&iacute;a, lo que puede generar mucha ambivalencia y hacer que el proceso sea emocionalmente complejo&rdquo;, advierte Navarrete. Los sentimientos, adem&aacute;s, pueden ser contrapuestos: &ldquo;Podemos echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, saber que no queremos volver. Extra&ntilde;ar no siempre significa haberse equivocado al separarse&rdquo;, afirma la experta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Contacto cero o mantener cierta relaci&oacute;n para amortiguar el golpe?</h2><p class="article-text">
        Tras una separaci&oacute;n, es posible que algunas personas se pregunten si deben intentar seguir siendo amigos o si es mejor dar por terminada la relaci&oacute;n de forma definitiva. Si bien es posible que una relaci&oacute;n evolucione hacia una amistad, saber si esto es lo m&aacute;s adecuado requiere cierta reflexi&oacute;n. &ldquo;Hay una pregunta m&aacute;s &uacute;til que deber&iacute;amos hacernos: &iquest;el contacto nos ayuda a aceptar la separaci&oacute;n o, por el contrario, nos lleva a seguir neg&aacute;ndola?&rdquo;, dice Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Si el contacto causa m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio, conviene terminar la relaci&oacute;n definitivamente porque es &ldquo;como intentar cerrar una herida mientras la estamos abriendo continuamente&rdquo;, afirma Navarrete. Si mantener el contacto significa mantener una esperanza que no lleva a ning&uacute;n lugar, lo m&aacute;s probable es que necesitemos tomar distancia e interpretarla como una &ldquo;herramienta de protecci&oacute;n emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre si hay ni&ntilde;os, propiedades u otras cuestiones comunes? En estos casos, el contacto cero es pr&aacute;cticamente imposible, por lo que el objetivo ser&iacute;a mantener lo que Navarrete denomina &ldquo;contacto funcional, es decir, comunicarnos sobre aquello que necesitamos resolver, de manera clara y respetuosa, pero sin usar esas cuestiones como excusa para mantener la intimidad emocional de la pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que &ldquo;no podemos pedir a la misma persona de la que nos estamos separando que siga regulando el dolor que nos produce separarnos de ella, aunque el impulso de buscarla cuando estamos mal sea completamente comprensible. Parte del proceso consiste en aprender a regularnos fuera de ese v&iacute;nculo y encontrar otras fuentes de apoyo&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo gestionar la p&eacute;rdida y el distanciamiento de los v&iacute;nculos comunes</h2><p class="article-text">
        La familia pol&iacute;tica y los amigos comunes forman parte de nuestra red de apoyo. Al separarnos, esta red tambi&eacute;n sufre y se ve alterada. No se habla mucho de esta p&eacute;rdida, pese a que &ldquo;cuando termina una relaci&oacute;n larga no solo perdemos una pareja: perdemos todo un ecosistema afectivo&rdquo;, afirma Navarrete. No es f&aacute;cil decir adi&oacute;s a una persona, menos a&uacute;n hacerlo de familiares, amigos, vacaciones compartidas, personas que llevan a&ntilde;os con nosotros y que, &ldquo;de repente, no sabemos qu&eacute; lugar van a ocupar. Y eso tambi&eacute;n se llora&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una relaci&oacute;n no tiene por qu&eacute; acabar todo lo dem&aacute;s de forma instant&aacute;nea; tampoco debemos intentar conservarlos pese a todo. &ldquo;Cada v&iacute;nculo puede recolocarse de una forma distinta&rdquo;, afirma la experta. Algunos se mantendr&aacute;n inalterables, otros se distanciar&aacute;n sin que ello suponga ni una traici&oacute;n ni nada parecido. Todo se acaba recolocando, algunas relaciones continuar&aacute;n y otras terminar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede ser un buen momento para &ldquo;empezar a construir la red que necesitamos para nuestra nueva etapa: recuperar amistades, fortalecer relaciones propias, conocer gente nueva y volver a ocupar espacios que sean nuestros. La ruptura puede ense&ntilde;arnos que nuestra vida afectiva necesita m&aacute;s de un pilar&rdquo;, explica Navarrete.
    </p><p class="article-text">
        Superar una ruptura no consiste solo en aprender a vivir sin el otro. &ldquo;Tambi&eacute;n consiste en aprender qui&eacute;n eres t&uacute; ahora. Tras 20 o 30 a&ntilde;os no se trata de recuperar a la persona que eras antes de conocer a tu pareja, porque probablemente esa persona ya no exista: se trata de construir una identidad actualizada: qu&eacute; me gusta hoy, qu&eacute; necesito, qu&eacute; quiero conservar de mi vida anterior y qu&eacute; quiero hacer de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ni pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s ni &lsquo;mi vida se ha acabado&rsquo;</h2><p class="article-text">
        El fin de una relaci&oacute;n consolidada de varios a&ntilde;os no debe minimizarse. &ldquo;No estamos pasando p&aacute;gina: en muchas ocasiones estamos terminando un cap&iacute;tulo enorme de nuestra biograf&iacute;a. Y necesitamos tiempo para integrar lo vivido&rdquo;, advierte Navarrete. Tampoco se acaba todo, aunque al principio pueda parecerlo y ni siquiera pensemos que podemos seguir adelante. Ha terminado una parte importante de nuestra vida, pero no &ldquo;nuestra capacidad de construir una vida significativa&rdquo;, dice la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Si la ruptura nos encuentra en una etapa madura de nuestra vida, puede parecer que &ldquo;&rsquo;ya es demasiado tarde&rsquo;&rdquo; para empezar de nuevo, para viajar, conocer gente&hellip; y este pensamiento &ldquo;puede ser m&aacute;s limitante que la propia edad&rdquo;, matiza Navarrete. La clave estar&iacute;a, seg&uacute;n la experta, en trabajar en dos direcciones: &ldquo;Permitirnos estar tristes, echar de menos, sentir rabia, miedo o incertidumbre sin exigirnos estar bien inmediatamente; y empezar cuanto antes a introducir peque&ntilde;os elementos de construcci&oacute;n de futuro, como recuperar una actividad abandonada, organizar un viaje, volver a llamar a alguien o cambiar una rutina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de entender que &ldquo;una ruptura en la madurez no tiene por qu&eacute; ser solo la p&eacute;rdida de la vida que conoc&iacute;amos; puede convertirse tambi&eacute;n en una reorganizaci&oacute;n profunda de nuestra identidad&rdquo;, afirma Navarrete.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/convertirse-reorganizacion-identidad-psicologa-explica-abordar-ruptura-xp_1_13582442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 14:35:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Puede convertirse en una reorganización de nuestra identidad": una psicóloga explica cómo abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Bienestar emocional,Psicología,Salud,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" width="1020" height="574" alt="Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Padres y no padres analizan los roces en la amistad cuando cambian los planes, los horarios y la disponibilidad</p><p class="subtitle">Ser madre a los 30: entre la prisa por el reloj biológico y la soledad ante la falta de amigas con hijos</p></div><p class="article-text">
        Un mensaje de WhatsApp que llegaba al grupo un viernes por la tarde sol&iacute;a bastar para organizar una cena o una salida improvisada el fin de semana, pero con la llegada del primer beb&eacute;, esa sencillez tiende a transformarse en un rompecabezas que exige tener en cuenta multitud de variables y puede terminar frustrando el plan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el ni&ntilde;o ten&iacute;a tres meses y decid&iacute; llev&aacute;rmelo porque le daba el pecho, pero lo pas&eacute; fatal. Ellas no pensaban que hab&iacute;a un ni&ntilde;o y que hab&iacute;a que adaptar los planes, decidieron hacer una ruta por el campo por donde era imposible ir con un carro porque era complicada, ni siquiera pod&iacute;a ir yo con el ni&ntilde;o; por las noches quer&iacute;an salir a cenar a la calle y me ten&iacute;a que llevar al ni&ntilde;o; y, sobre todo, me vi saturada sin la ayuda de mi pareja, todo el d&iacute;a liada con el pecho y las cacas&rdquo;, cuenta &Aacute;ngela, de 32 a&ntilde;os, que trata de integrar a su hijo en sus planes, aunque reconoce que esa escapada rural le sirvi&oacute; de aprendizaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Cristina Polo Sevilla, de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!,</a> este tipo de choques son una experiencia com&uacute;n: &ldquo;Hay ciertas din&aacute;micas dentro de las relaciones de amistad que es normal que cambien cuando llega un beb&eacute;, ya no puede haber tanta espontaneidad a la hora de quedar, por ejemplo, hay que cuadrar mucho m&aacute;s todos los planes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el niño tenía tres meses y decidí llevármelo porque le daba el pecho, pero lo pasé fatal. Ellas no pensaban que había un niño y que había que adaptar los planes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela</span>
                                        <span>—</span> 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La vida da un vuelco</h2><p class="article-text">
        La maternidad o paternidad modifica el espacio temporal y el mapa mental de quien la asume, asegura Polo Sevilla. &ldquo;Incluso cambian las prioridades, porque el foco pasa a estar en el hijo, sobre todo cuando es muy peque&ntilde;o, porque ocupa todo el espacio, tanto el temporal como el mental. Entonces da la sensaci&oacute;n de que la amistad pasa a un segundo plano, pero la realidad es que no es necesario establecer un orden de prioridades en cuanto al cari&ntilde;o, sino en cuanto a las necesidades y lo que necesita una y otra parte&rdquo;, desarrolla la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los pocos meses que lleva siendo padre, Alberto, de 30 a&ntilde;os, cree que es dif&iacute;cil entender la situaci&oacute;n si no se vive: &ldquo;Te cambia la vida. Incluso a nivel mental, se te mete un sentimiento de hogar en el cuerpo y estar lejos de &eacute;l es un suplicio&rdquo;. &ldquo;Echo de menos salir alguna noche de fiesta y hacer alg&uacute;n plan m&aacute;s, pero ves al peque y se te pasa&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Helena, de 41 a&ntilde;os y madre por partida triple, coincide en que &ldquo;es algo dif&iacute;cil de entender si no lo has vivido, muchas mujeres <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madre-30-prisa-reloj-biologico-soledad-falta-amigas-hijos_1_12204936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sienten solas despu&eacute;s de ser madres</a> porque su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano no entiende por lo que est&aacute; pasando&rdquo;. &ldquo;La maternidad lo cambia todo: desde la relaci&oacute;n de pareja hasta la forma en que te ves a ti misma y las relaciones de amistad&rdquo;, resume.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quedar era dificilísimo, todo tenía que ser cerca de su casa, me parecía una exagerada con todo y aburridísimo que el único tema de conversación fueran sus niños. No supe acompañarla y nos alejamos bastante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">D&oacute;nde est&aacute; mi amiga</h2><p class="article-text">
        Ella misma reconoce haber vivido la perspectiva opuesta a los 28 a&ntilde;os, cuando su mejor amiga tuvo mellizos y ella no supo encajar el giro. &ldquo;Mi vida era otra, yo no ten&iacute;a ni trabajo estable ni planes de familia y no entend&iacute;a absolutamente nada. Quedar era dificil&iacute;simo, todo ten&iacute;a que ser cerca de su casa, me parec&iacute;a una exagerada con todo y aburrid&iacute;simo que el &uacute;nico tema de conversaci&oacute;n fueran sus ni&ntilde;os. No supe acompa&ntilde;arla y nos alejamos bastante&rdquo;, recuerda, solo a&ntilde;os despu&eacute;s &ldquo;cuando me convert&iacute; en madre lo entend&iacute;&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes permanecen sin hijos dentro de grupos formados mayoritariamente por padres, el reto consiste en reubicar el espacio com&uacute;n. &ldquo;Hac&iacute;amos siempre un viaje anual y lo hemos adaptado a una escapada de tres d&iacute;as. Algunas hacen m&aacute;s sacrificios por no perd&eacute;rselo y otras no hacen tanto esfuerzo con la excusa del cansancio y de los ni&ntilde;os y prefieren quedarse en casa muchas veces&rdquo;, relata Cristina, de 32 a&ntilde;os, que valora que la relaci&oacute;n con sus amigas no ha cambiado cuando se han convertido en madres, aunque s&iacute; lo han hecho sus din&aacute;micas y comportamientos. &ldquo;No son las t&iacute;picas pesadas que solo hablan de los ni&ntilde;os; cuando quedamos siempre vienen con ellos, pero te adaptas, ya est&aacute;n superintegrados&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Laura, de 38 a&ntilde;os, ha acompa&ntilde;ado a muchas de sus amigas en la maternidad desde ese plano de integraci&oacute;n. &ldquo;Los hijos de mis amigas <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son para m&iacute; de mi familia</a> y disfruto mucho vi&eacute;ndolas como mam&aacute;s. S&iacute; es cierto que en momentos concretos echas de menos que est&eacute;n en un festival, pero entiendo que las circunstancias y las responsabilidades cambian y las relaciones evolucionan&rdquo;, comparte.
    </p><h2 class="article-text">Incomprendidos vs. desplazados</h2><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil que quien ha tenido un hijo sienta que sus amigos no comprenden sus limitaciones, como tener que cancelar varios planes en el &uacute;ltimo momento porque el beb&eacute; est&aacute; indispuesto, mientras que los amigos sin hijos sienten que la amistad ha pasado a un segundo plano o que la conversaci&oacute;n gira exclusivamente en torno a la crianza. &ldquo;Aparece cierta asimetr&iacute;a porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adapt&aacute;ndose continuamente&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Polo Sevilla.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece cierta asimetría porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adaptándose continuamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Polo Sevilla</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para evitar caer en esa grieta, la empat&iacute;a debe ser mutua. &ldquo;Las personas que tenemos hijos podemos ser un poco acaparadoras con las conversaciones de hijos, porque al final necesitas desahogarte y sentir que lo que te est&aacute; pasando tambi&eacute;n le est&aacute; pasando a m&aacute;s gente&rdquo;, reconoce &Aacute;ngela. &ldquo;Yo intento siempre tener un poquito de cuidado y ver si hay personas que pueden sentirse fuera de la conversaci&oacute;n y se est&aacute;n aburriendo. A las madres tambi&eacute;n nos viene bien hablar de cultura, de pol&iacute;tica o de los ligues de tu amiga soltera&rdquo;, alega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me pasa mucho que cuando quedo con amigas o amigos que no tienen hijos y mis hijos est&aacute;n presentes me sabe mal. Hay una sensaci&oacute;n de que los ni&ntilde;os molestan y pienso que no van a entender algunas cosas o que mis hijos pueden llegar a molestarles&rdquo;, confiesa Helena, lo que a veces le complica la log&iacute;stica de quedar con ellos al tener tres hijos. &ldquo;La experiencia me dice todo lo contrario, que los amigos entienden mi situaci&oacute;n y se amoldan bastante a ella, pero es m&aacute;s por m&iacute;, como una especie de autocensura&rdquo;, matiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de mantener intactas las rutinas para que la relaci&oacute;n siga siendo sostenible, sino de acordar nuevas formas de encuentro. &ldquo;Una buena parte del sufrimiento psicol&oacute;gico aparece cuando la realidad no encaja con nuestras expectativas. Aceptar esto significa entender que, durante un tiempo, la relaci&oacute;n puede necesitar m&aacute;s flexibilidad y menos exigencia&rdquo;, apunta <a href="https://www.ikfamily.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iker Burutxaga</a>, padre y psic&oacute;logo cl&iacute;nico especializado en el &aacute;mbito de la familia y el apego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una amistad no depende &uacute;nicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar. Depende tambi&eacute;n de sentir que seguimos siendo importantes para el otro, de que existe inter&eacute;s, cari&ntilde;o, confianza y una historia compartida que contin&uacute;a teniendo un lugar en nuestras vidas&rdquo;, destaca el psic&oacute;logo, que propone que sean los amigos sin hijos quienes faciliten el contacto en lo pr&aacute;ctico. &ldquo;Quiz&aacute; ya no pueda quedar un viernes por la noche, pero s&iacute; pueda dar un paseo un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana o mantener una conversaci&oacute;n por tel&eacute;fono mientras pasea con el ni&ntilde;o. No se trata de insistir constantemente ni de exigir atenci&oacute;n, sino de mantener el v&iacute;nculo sin esperar siempre una respuesta inmediata y transmitir que sigo aqu&iacute;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de quien no tiene hijos, Laura enfatiza que la disposici&oacute;n afectiva es la clave: &ldquo;No hay ning&uacute;n truco de magia, es querer y empatizar con los nuevos ritmos de vida&rdquo;. &ldquo;A veces damos por hecho que estamos ah&iacute; simplemente porque seguimos estando, pero ahora me planteo si mis amigas se sintieron solas en el posparto. Hacernos esa pregunta es importante para acompa&ntilde;ar de la mejor manera&rdquo;, plantea.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una amistad no depende únicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iker Burutxaga</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres, por su parte, tambi&eacute;n pueden tomar la iniciativa a la hora de proponer alternativas. &ldquo;Yo suelo ser bastante proactiva a la hora de proponer planes y pienso en sitios donde el ni&ntilde;o vaya a estar bien, que no sea el t&iacute;pico bar cerrado de taburetes donde yo vaya a tener que estar todo el rato corriendo detr&aacute;s de &eacute;l&rdquo;, asegura &Aacute;ngela.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La llegada de los hijos tiene tambi&eacute;n el poder de actuar como filtro en la reordenaci&oacute;n de las amistades. &ldquo;Hay amistades que se refuerzan mucho, otras que siguen igual y otras que desaparecen, depende del momento vital que viva cada uno&rdquo;, reflexiona Alberto en primera persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las relaciones s&oacute;lidas van a encontrar nuevas formas de encontrarse. La amistad evoluciona hacia un entorno m&aacute;s maduro, flexible y capaz de adaptarse al contexto de cada uno&rdquo;, concuerda la psic&oacute;loga Polo Sevilla. &ldquo;Aquellas amistades que sean m&aacute;s superficiales, que est&eacute;n relacionadas con un &aacute;mbito en concreto o que dependan mucho de la disponibilidad, s&iacute; que se pueden ver m&aacute;s delimitadas. Tambi&eacute;n es una oportunidad para conocer m&aacute;s a la otra persona, nos puede ayudar a profundizar&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos mutan y los afectos genuinos pueden reencontrarse tiempo despu&eacute;s. &ldquo;Con los a&ntilde;os, algunas amigas me han dicho 'siento no haber estado a la altura cuando fuiste madre, no ten&iacute;a ni idea de lo que significaba esto'. Son gestos muy bonitos que demuestran que las relaciones se transforman si ambas partes participan en la adaptaci&oacute;n&rdquo;, subraya Helena, que tras ser madre por primera vez se sinti&oacute; sola y busc&oacute; apoyo en otros padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No interpretar los cambios como una falta de inter&eacute;s y entender que la adaptaci&oacute;n no puede recaer siempre en la misma persona son algunas de las claves en las que unos y otros parecen estar de acuerdo. Habr&aacute; planes que desaparezcan y otros nuevos por inventar, pero si la amistad est&aacute; por encima de conciertos, cenas tard&iacute;as o viajes improvisados, no tiene por qu&eacute; dejar de ser una amistad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Padres,Madres,Maternidad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juicio a las parejas que llevan años juntas y quieren vivir separadas: "La gente piensa que no es una relación de verdad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/juicio-parejas-llevan-anos-juntas-quieren-vivir-separadas-gente-piensa-no-relacion_1_13519991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfffb2cf-cb3e-4592-a2ad-a504ea0a8875_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152345.jpg" width="1920" height="1080" alt="El juicio a las parejas que llevan años juntas y quieren vivir separadas: &quot;La gente piensa que no es una relación de verdad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas mantienen relaciones sexoafectivas sin convivencia, un fenómeno que tiene nombre ('living apart together', LAT por sus siglas en inglés) y que aún desafía el férreo estándar social que asocia la estabilidad y el compromiso a dar este paso que se presupone como "lógico"</p><p class="subtitle">Moncloa imagina la España de 2050: más diversidad, casas más pequeñas y la “familia elegida” gana peso
</p></div><p class="article-text">
        Keka Puchades y Chema Ricart se conocen al dedillo los horarios de los trenes de alta velocidad que hacen el trayecto Madrid-Barcelona. Son pareja desde hace m&aacute;s de 12 a&ntilde;os, pero siguen viviendo cada uno en una ciudad. Se casaron hace dos a&ntilde;os y, aunque muchas personas pensaron que s&iacute;, que ahora ya s&iacute; iban a empezar a convivir, contin&uacute;an manteniendo su modelo. &ldquo;No es que no podamos vivir juntos, es que la relaci&oacute;n funciona muy bien as&iacute; y no tenemos ninguna necesidad de cambiar&rdquo;, explica Keka, de 52 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es lo mayoritario, no son pocas las <a href="https://www.eldiario.es/era/relaciones/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parejas que llevan tiempo juntas</a> y residen en casas separadas. Y no porque haya algo que les obligue a hacerlo, sino porque as&iacute; lo han elegido expresamente. Es un fen&oacute;meno que lleva tiempo estudi&aacute;ndose y tiene hasta nombre: son las llamadas relaciones LAT, <em>living apart together </em>por sus siglas en ingl&eacute;s, que significa &ldquo;juntos pero separados&rdquo;. Una elecci&oacute;n que todav&iacute;a desaf&iacute;a el est&aacute;ndar social de lo que se supone que es ser una pareja y que asocia la estabilidad afectiva a la convivencia. El C&oacute;digo Civil la establece <a href="https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-codigo-antiguo-bodas-modernas_132_11990326.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como una &ldquo;obligaci&oacute;n&rdquo;</a> del matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros nuestra relaci&oacute;n es as&iacute;, es plena y completa sin necesidad de convivir y eso hace que ninguno de los dos tenga que renunciar a su entorno para estar con el otro&rdquo;, apunta Keka, que conoci&oacute; a Chema, seis a&ntilde;os mayor que ella, cuando ten&iacute;a dos hijos peque&ntilde;os de una pareja anterior. Ya entonces ella viv&iacute;a en la capital, &eacute;l en Barcelona y cada uno ten&iacute;a &ldquo;su vida montada&rdquo;, su familia y sus amistades en una ciudad diferente. &ldquo;Al principio nos ve&iacute;amos en Zaragoza, fue pasando el tiempo y la realidad es que funcionaba muy bien, cuando nos ve&iacute;amos est&aacute;bamos s&uacute;per a gusto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para verse, suelen alternar estancias largas con visitas m&aacute;s cortas. &ldquo;Cuando viene &eacute;l se queda dos, tres semanas o un mes y luego igual pasan tres y voy yo cuatro d&iacute;as&rdquo;, dice Keka. Han llegado a convivir durante algunos meses, pero eso no les hace cambiar de opci&oacute;n, incluso ahora que sus hijos son mayores y Chema puede teletrabajar desde cualquier lugar. &ldquo;Nuestro compromiso es a largo plazo, pero nuestra relaci&oacute;n respeta mucho la vida que el otro ten&iacute;a ya formada&rdquo;, cuenta la mujer, para la que, el hecho de haberlo hecho ya previamente con otras relaciones, influye: &ldquo;No ten&iacute;amos la necesidad de marcar ning&uacute;n 'check' en la pareja. Todo eso, cuando ya lo has hecho, es diferente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los estudios que abordan el fen&oacute;meno revelan un &ldquo;aumento notable&rdquo; de estas relaciones en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas debido a cambios sociales como el divorcio o la &ldquo;diversificaci&oacute;n&rdquo; de los tipos de relaci&oacute;n, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38852488/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">seg&uacute;n el estudio</a> <em>Vivir separados pero juntos en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea</em>, publicado en 2024 en la revista Advances in Life Course Research. Es de hecho, uno de los pron&oacute;sticos que la Oficina Nacional de Prospectiva Estrat&eacute;gica de Moncloa <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/moncloa-imagina-espana-2050-diversidad-casas-pequenas-familias-4-2-1_1_13538815.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de hacer para 2050</a>: habr&aacute; menos convivencia &ldquo;sin renunciar al compromiso&rdquo;, una tendencia que ya se da. El porcentaje de mujeres que viv&iacute;an con sus parejas en 1980 ha pasado del 90% al 60 o 70% seg&uacute;n la edad.
    </p><p class="article-text">
        Xavier Roig&eacute;, experto en transformaciones familiares y catedr&aacute;tico de Antropolog&iacute;a de la Universidad de Barcelona, explica que, por regla general, existen &ldquo;diferentes perfiles&rdquo; de parejas LAT y distintos motivos para serlo. &ldquo;Hay personas que eligen el modelo para proteger su independencia y sus espacios o evitar el desgaste cotidiano. Es algo que suelen hacer con m&aacute;s frecuencia personas divorciadas, viudas o solteras de cierta edad. Tambi&eacute;n hay parejas que no es que no quieran convivir, sino que hay circunstancias que les fuerzan, por ejemplo vivir en ciudades diferentes o no poder emanciparse debido a la precariedad laboral o la falta de acceso a la vivienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio, las personas de entre 20 y 24 a&ntilde;os esgrimen considerarse &ldquo;demasiado joven&rdquo; como motivo principal para vivir separadas de sus parejas, mientras que las <a href="https://www.eldiario.es/economia/retos-mercado-laboral-paro-jovenes-larga-duracion-bajos-salarios-tiempo-parcial-indeseado_1_12968026.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preocupaciones financieras y laborales</a> pasan a ser el motivo predominante de quienes tienen entre 25 y 34 a&ntilde;os. Es decir, si pudieran emanciparse, tomar&iacute;an la decisi&oacute;n de convivir. Por encima de esa franja de edad, cobran especial relevancia otros motivos como el deseo de mantener la independencia o el hecho de tener hijos de relaciones anteriores. 
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;relaci&oacute;n-relaci&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Si la <a href="https://www.eldiario.es/economia/letra-pequena-medidas-decreto-vivienda-compensaciones-desahucio-alquiler-temporal-prorrogas_1_13548932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de la vivienda</a> y las condiciones econ&oacute;micas atraviesan las decisiones de quienes no pueden vivir juntos o incluso de las parejas que no pueden separarse por este motivo, tambi&eacute;n &mdash;pero en el sentido inverso&mdash; juegan en algunos casos un papel en el caso de las parejas LAT. Y es que varias de las personas consultadas para este reportaje coinciden en apuntar a la &ldquo;suerte&rdquo; o al &ldquo;privilegio&rdquo; de poder vivir solas. De hecho, la &uacute;nica vez que recientemente Keka y Chema se han replanteado la decisi&oacute;n fue en marzo de 2025, cuando ante una posible subida de su alquiler por la renovaci&oacute;n del contrato, pensaba que <a href="https://www.eldiario.es/datos/son-tres-millones-personas-viven-ahogadas-alquiler-espana_1_13544684.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no podr&iacute;a pagarlo &eacute;l solo.</a>
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;privilegio de poder permitirme una vivienda&rdquo; es algo que nombra Jara, que tras vivir con dos parejas diferentes, a los 38 decidi&oacute; que no lo har&iacute;a en el futuro. &ldquo;Uno de los aprendizajes que saqu&eacute; es quer&iacute;a conservar mi independencia, tener mi parcela de vida y luego una vida en com&uacute;n&rdquo;, afirma esta madrile&ntilde;a de 47 a&ntilde;os que prefiere usar un nombre ficticio. Desde 2022<strong> </strong>tiene una relaci&oacute;n estable con Rodrigo sin convivencia y, aunque reconoce que su entorno m&aacute;s cercano es de mente &ldquo;abierta&rdquo; y no lo juzga, cuando sale de su &ldquo;burbuja&rdquo;, el cuestionamiento y la presi&oacute;n est&aacute;n ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que suele pensar la gente es que la relaci&oacute;n no es lo suficientemente estable o no est&aacute; bien construida. Cuando dices que no vives con tu pareja porque no quieres, la cara de sospecha es habitual. Y, en mi experiencia, en una relaci&oacute;n heterosexual, se da por hecho que es &eacute;l el que no est&aacute; comprometido contigo y nosotras estuvi&eacute;ramos esperando todo el rato dar esos pasos&rdquo;, cuenta Jara, que recuerda c&oacute;mo, hace poco tiempo, alguien con quien comentaba algo sobre su pareja le dijo: &ldquo;A ver, es que como la tuya no es una relaci&oacute;n-relaci&oacute;n...&rdquo;. Menciona tambi&eacute;n c&oacute;mo la familia de su novio lo ve extra&ntilde;o: &ldquo;Para su padre creo que soy una persona con la que a veces sale a cenar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los comentarios o miradas que cuestionan su elecci&oacute;n tambi&eacute;n son percibidas por Keka. &ldquo;La pregunta de cu&aacute;ndo nos vamos a ir a vivir juntos siempre ha sido recurrente y, al responder, la gente suele decir 'bueno, s&iacute;, ya ver&eacute;is como m&aacute;s adelante ocurre'. Es como si no llegaran a cre&eacute;rselo. Cuando nos casamos, volvimos a la casilla de salida y la gente nos dec&iacute;a: 'ahhh, ahora s&iacute;'. Ves muchas caras de asombro, sigue siendo algo que no se comprende&rdquo;, cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Mantener la red en el barrio</h2><p class="article-text">
        Jara ten&iacute;a claro que no vivir&iacute;a con su pareja antes de conocer a Rodrigo, pero adem&aacute;s &eacute;l tiene tres hijos de su exmujer, por lo que es un motivo m&aacute;s de peso. Como tiene custodia compartida, la semana que &eacute;l no est&aacute; con ellos, se ven y duermen juntos todos los d&iacute;as. Tener ni&ntilde;os o ni&ntilde;as es un factor que influye, pero no en todos los casos: Pedro y Sof&iacute;a tienen 36 y 38 a&ntilde;os respectivamente y llevan cinco juntos, pero viven separados. En alguna ocasi&oacute;n se han planteado cambiar de modelo, pero siempre han decidido que no por &ldquo;diferentes factores&rdquo; y, sobre todo, porque ambos residen en barrios diferentes de Madrid en los que han construido su red y su vida, a las que ninguno quiere renunciar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad estamos bien as&iacute; y no vemos en la convivencia una mejora en la relaci&oacute;n, que ya de por s&iacute; es buena. Esto nos permite mantener una cotidianidad con nuestro entorno y a la vez compartir espacios&rdquo;, sostiene Sof&iacute;a, que remarca lo habitual que es el &ldquo;tener que justificarnos y dar explicaciones&rdquo; cuando cuentan que no conviven. &ldquo;En el &aacute;mbito familiar a veces nos sentimos obligades a hacer cosas como ir a una reuni&oacute;n, por ejemplo, porque parece que tenemos que demostrar que nos queremos&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Un desaf&iacute;o en varios &aacute;mbitos a lo socialmente establecido es la vida de &Oacute;scar, que lleva seis a&ntilde;os con su novio Ricardo <a href="https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-no-monogama-con-hijos-familia_1_11337812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una relaci&oacute;n no mon&oacute;gama</a>. Los motivos para no convivir con &eacute;l son dos, dice: por un lado, la &ldquo;profunda suerte&rdquo; de llevar pagando el mismo alquiler en Madrid durante los &uacute;ltimos 14 a&ntilde;os. Y por otro, el hecho de que Ricardo vive con dos parejas m&aacute;s, con las que lleva 20 y ocho a&ntilde;os respectivamente. &ldquo;No es algo que nos hayamos replanteado, pero tengo claro que si podemos seguir as&iacute; es por el precio que pago de alquiler&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la extra&ntilde;eza ajena tiene mucho que ver con su tipo de relaci&oacute;n, aunque el hecho de que su entorno sea af&iacute;n minimiza mucho el cuestionamiento. En ocasiones, s&iacute; siente &mdash;&ldquo;no es nada expl&iacute;cito&rdquo;, dice&mdash; que &ldquo;hay cierta duda, como si esto no fuera en serio y estuvi&eacute;ramos pasando el rato&rdquo;, menciona. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la presi&oacute;n y del mandato que asume que el paso &ldquo;l&oacute;gico&rdquo; en una relaci&oacute;n que llega a un determinado punto es el de la convivencia, cada vez son m&aacute;s quienes se plantean que existen otras opciones. Y que, para ellos, son una ventaja: &ldquo;Despu&eacute;s de 12 a&ntilde;os juntos nos seguimos echando de menos, hay muchos conflictos de la convivencia y del d&iacute;a a d&iacute;a que no vivimos, as&iacute; que es muy f&aacute;cil no estar enfadado. El tiempo que pasamos juntos es s&uacute;per preciado y lo aprovechamos al m&aacute;ximo. La gente puede pensar que no es una relaci&oacute;n de verdad. Bueno, pues a m&iacute; me vale una relaci&oacute;n de mentira&rdquo;, ironiza entre risas Keka. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/juicio-parejas-llevan-anos-juntas-quieren-vivir-separadas-gente-piensa-no-relacion_1_13519991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El juicio a las parejas que llevan años juntas y quieren vivir separadas: "La gente piensa que no es una relación de verdad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Hogar,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La gente ya no se pasa de forma espontánea": por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gente-no-pasa-forma-espontanea-perdiendo-costumbre-invitar-amigos-casa_1_13575957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/336ff780-de91-4b92-b12b-8a6c006b69f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x640y157.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La gente ya no se pasa de forma espontánea&quot;: por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes era bastante habitual pasarse por casa de los vecinos a tomar un café o invitar a los amigos a cenar. Pero ya no tanto. ¿Qué hay detrás de este cambio? ¿Y hasta qué punto es perjudicial?</p><p class="subtitle">¿Cómo repartimos la cuenta? Cuando la desigualdad económica entre amigos te arruina el mes y la amistad</p></div><p class="article-text">
        Antes era bastante habitual pasarse por casa de los vecinos a tomar un caf&eacute; o invitar a los amigos a cenar. Pero ya no es as&iacute;. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de este cambio? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto es perjudicial?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me<strong> </strong>encantaba recibir invitados en casa hace a&ntilde;os, antes de tener hijos, cuando mi casa no estaba llena de juguetes y ten&iacute;a mucho tiempo para planificarlo todo y hacer la compra&rdquo;, dice Rehanna, de 41 a&ntilde;os, de Birmingham. Ahora, si quiere ponerse al d&iacute;a con sus amigos, prefiere salir. &ldquo;No puedo recibir invitados y cocinar al mismo tiempo, as&iacute; que, si tengo gente en casa, suelo poner un picoteo fr&iacute;o que he preparado con antelaci&oacute;n. Hay tantos restaurantes realmente buenos donde vivo que prefiero salir y probar algo nuevo antes que preparar uno de mis platos cl&aacute;sicos en casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personalmente, nunca dir&iacute;a que no a un picoteo fr&iacute;o, pero la historia de Rehanna no es nada inusual. En Estados Unidos, el n&uacute;mero de personas que reciben habitualmente a amigos o familiares descendi&oacute; del 42 % en 1975 al 12 % en 2026 &mdash;<a href="https://www.derekthompson.org/p/the-death-of-the-american-host?utm_source=post-email-title&amp;publication_id=2880588&amp;post_id=217589543&amp;utm_campaign=email-post-title&amp;isFreemail=true&amp;r=7h875&amp;triedRedirect=true&amp;utm_medium=email" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ca&iacute;da del 70 % en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os</a>&mdash;. En el Reino Unido, las cifras no son mucho mejores: el a&ntilde;o pasado, una encuesta realizada a 2.000 adultos revel&oacute; que m&aacute;s de <a href="https://www.mirror.co.uk/lifestyle/four-10-brits-admit-avoid-35828851" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuatro de cada diez</a> brit&aacute;nicos evitan recibir invitados en casa debido a la limpieza que ello conlleva.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque la chef Nigella Lawson ha vuelto a las pantallas de televisi&oacute;n para demostrar su destreza culinaria en <em>The Great British Bake Off,</em> no hace mucho que la autoproclamada &ldquo;diosa del hogar&rdquo; revel&oacute; que incluso ella hab&iacute;a <a href="https://www.thetimes.com/life-style/food-drink/article/nigella-lawson-why-i-dont-do-dinner-parties-now-58t2rmk20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;perdido la costumbre&rdquo; de organizar cenas formales</a>. [Respecto a Espa&ntilde;a, una peque&ntilde;a muestra sobre 1.000 personas recogida por AEG este mismo a&ntilde;o en once pa&iacute;ses europeos, indica que estamos en la media en cuanto a la <a href="https://www.electroluxgroup.com/en/news/segun-aeg-los-espanoles-somos-los-europeos-que-mas-nos-estresamos-al-cocinar-como-anfitriones-51/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frecuencia al recibir invitados</a> (el 54% lo hace una vez al mes, indican), pero, sin embargo, somos los m&aacute;s exigentes al respecto: el 51% dice sentirse estresado al cocinar para otros].
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nos hemos vuelto tan reacios a invitar a otras personas a nuestras casas? &iquest;Y qu&eacute; perdemos al limitarnos a vernos en &ldquo;terceros espacios&rdquo; comunes?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eres el anfitri&oacute;n, a menudo te sientes como si fueras un mero espectador de la velada de tus amigos&rdquo;, afirma Simon, de 37 a&ntilde;os, de Glasgow. En el pasado, se ha dado cuenta de que, como anfitri&oacute;n, dedic&oacute; tanto tiempo a asegurarse de que sus invitados estuvieran bien atendidos que le resultaba dif&iacute;cil conectar con ellos m&aacute;s all&aacute; de un nivel superficial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando eres el anfitrión, a menudo te sientes como si fueras un mero espectador de la velada de tus amigos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;No est&aacute;s plenamente presente porque o bien intentas anticiparte a sus pr&oacute;ximas necesidades o ni siquiera est&aacute;s en la misma habitaci&oacute;n: vas y vienes de la nevera y simplemente no puedes profundizar en la conversaci&oacute;n. Puede dar la sensaci&oacute;n de que todos los dem&aacute;s tienen m&aacute;s v&iacute;nculo en ese momento, porque el anfitri&oacute;n est&aacute; un poquito al margen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No siempre nos hemos sentido as&iacute; a la hora de recibir visitas. De hecho, el antrop&oacute;logo <a href="https://www.magd.ox.ac.uk/people/professor-robin-dunbar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robin Dunbar</a>, m&aacute;s conocido por el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Dunbar%27s_number" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;n&uacute;mero de Dunbar&rdquo; </a>&mdash;una teor&iacute;a que sugiere que los seres humanos solo pueden mantener realmente unas 150 relaciones sociales estables a la vez&mdash;, cree que, si pudi&eacute;ramos elegir, seguir&iacute;amos prefiriendo recibir visitas en casa, pero las circunstancias a menudo se confabulan en contra de ello. &ldquo;Una de las razones es que nuestras redes sociales pueden haberse dispersado a medida que las ciudades se han hecho m&aacute;s grandes&rdquo;, afirma. &ldquo;Si vivimos en pueblos y ciudades m&aacute;s peque&ntilde;os, es f&aacute;cil reunirnos para quedadas informales. Existe lo que se conoce como la regla de los 30 minutos: si alguien vive a m&aacute;s de 30 minutos de distancia, pr&aacute;cticamente dejamos de verlo con regularidad. El tiempo y el esfuerzo necesarios se vuelven excesivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una idea con la que coincide Kamalyn Kaur, psicoterapeuta y miembro de la Asociaci&oacute;n Brit&aacute;nica de Asesoramiento y Psicoterapia. &ldquo;Soy de los a&ntilde;os 80 y, cuando era m&aacute;s joven, la gente sol&iacute;a pasarse por casa de mis padres, aunque solo fuera media hora, para tomar un t&eacute;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; a los veinte y pocos a&ntilde;os, se dio cuenta de que los invitados hab&iacute;an empezado a llamar por tel&eacute;fono con antelaci&oacute;n, y las visitas a casa se convirtieron m&aacute;s bien en un evento concertado de antemano, &ldquo;lo cual est&aacute; bien porque se respeta el tiempo, la energ&iacute;a y el espacio de los dem&aacute;s, pero el inconveniente es que la gente ya no se pasa por casa de forma espont&aacute;nea; todo tiene que requerir <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha planificaci&oacute;n</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso para quienes han disfrutado de la diversi&oacute;n de una velada exitosa, puede resultar m&aacute;s intimidante que inspirador. &ldquo;Mi madre, de la generaci&oacute;n del <em>baby boom,</em> era una anfitriona incre&iacute;ble y siempre organizaba fiestas espectaculares y muy elaboradas&rdquo;, cuenta Caz (nombre ficticio), que pas&oacute; su infancia al margen de esas reuniones, asom&aacute;ndose por la puerta. &ldquo;Estar a la altura de eso me parece imposible. Adem&aacute;s, aunque ella dec&iacute;a que disfrutaba mucho siendo anfitriona, siempre estaba muy estresada antes de las fiestas y nos gritaba a todos constantemente, y yo no quiero hacer eso&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Mi madre, de la generación del baby boom, era una anfitriona increíble y siempre organizaba fiestas espectaculares (...) Aunque ella decía que disfrutaba mucho siendo anfitriona, siempre estaba muy estresada antes de las fiestas&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; el gasto: aunque la mayor&iacute;a de nosotros solemos gastar mucho menos en una comida casera que en un restaurante, la cosa cambia cuando hay que dar de comer a un grupo numeroso. En 2023, <a href="https://retailtimes.co.uk/eating-out-offers-diners-better-value-than-hosting-at-home-thefork-study-shows/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Retail Times inform&oacute;</a>, bas&aacute;ndose en datos de la web de reservas de restaurantes The Fork, de que preparar una cena de tres platos en casa para un grupo de seis personas sol&iacute;a costarle al anfitri&oacute;n m&aacute;s de 96 euros, en comparaci&oacute;n con el coste medio por persona en un restaurante, que era de poco m&aacute;s de 35 euros.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de este a&ntilde;o, The Spectator afirm&oacute; que las cenas entre amigos tambi&eacute;n estaban desapareciendo &ldquo;a causa de la maldici&oacute;n moderna de las 'restricciones alimentarias'&rdquo;; tanto las <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10708184/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intolerancias alimentarias</a> como las restricciones voluntarias parecen haber aumentado en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, por lo que cocinar para otros puede parecer, sin duda, un reto mayor.
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas suelen ser m&aacute;s altas cuando se recibe a invitados, no solo en lo que respecta a la comida, sino tambi&eacute;n al ambiente del hogar. Me atrever&iacute;a a decir que el auge de la <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2025/dec/02/the-art-of-tablescaping-jess-cartner-morley" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decoraci&oacute;n de mesas</a> tiene mucho que ver en ello, y un r&aacute;pido vistazo a los Reels de Instagram revela muchos otros &ldquo;requisitos&rdquo; para que la velada sea un &eacute;xito: c&oacute;cteles con elaboradas decoraciones, velas c&oacute;nicas de moda, men&uacute;s escritos a mano, una mesa de comedor enorme. Mientras que antes los anfitriones quiz&aacute; se limitaban a pasar un pa&ntilde;o r&aacute;pido por las superficies y a vaciar las papeleras, ahora hay consejos para crear la lista de reproducci&oacute;n perfecta y normas para dise&ntilde;ar un &ldquo;tema&rdquo; est&eacute;ticamente agradable.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7583742530689191181"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recibir invitados ha empezado a parecer un trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Therese Lum</span>
                                        <span>—</span> chef
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que hay mucha presi&oacute;n sobre la gente para que tenga hogares 'presentables'&rdquo;, afirma Kaur. &ldquo;En las redes sociales, ves a todo el mundo con esas casas incre&iacute;bles, al estilo de mansiones. Eso crea expectativas poco realistas sobre c&oacute;mo deber&iacute;a ser un hogar. La gente puede empezar a preocuparse porque su casa no cumpla con ese est&aacute;ndar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Caz tiene dos hijos menores de 10 a&ntilde;os y dice que, por eso, su casa es siempre &ldquo;una aut&eacute;ntica pesadilla&rdquo;. Por supuesto, a sus amigos no les importa en realidad el desorden. &ldquo;Lo s&eacute; en lo m&aacute;s profundo de mi coraz&oacute;n&rdquo;, admite, &ldquo;pero eso no impide que me sienta avergonzada cada vez que viene alguien a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La chef afincada en S&iacute;dney Therese Lum tambi&eacute;n cita los programas de cocina de la tele como una de las razones por las que muchos pueden sentir que una cena debe ser una producci&oacute;n de cinco platos perfectamente organizada. &ldquo;Si a eso le sumamos los pisos peque&ntilde;os, las semanas ajetreadas y el coste de dar de comer a un grupo numeroso, salir a comer fuera empieza a parecer m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, afirma. &ldquo;Recibir invitados ha empezado a parecer un trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Derek Thompson, que analiz&oacute; los datos estadounidenses para <a href="https://www.theatlantic.com/ideas/2026/10/americans-socialization-dinner-decline-hosting/688846/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Atlantic</a>, plantea la idea de que los estilos de crianza m&aacute;s intensivos podr&iacute;an ser en parte responsables del descenso de las cenas en casa. &ldquo;Los estadounidenses sol&iacute;an tener muchos hijos a los que cuidaban de forma m&aacute;s espor&aacute;dica&rdquo;, sugiere. &ldquo;Ahora tienen menos hijos, a los que dedican cada minuto de su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dunbar est&aacute; de acuerdo en l&iacute;neas generales: &ldquo;Hasta la d&eacute;cada de 1960, cosas como los deberes del colegio eran limitados, y los ni&ntilde;os se las apa&ntilde;aban m&aacute;s o menos solos: jugaban juntos en la calle y solo aparec&iacute;an cuando necesitaban comer. Ahora, los ni&ntilde;os est&aacute;n pegados a ti hasta que se van a la universidad&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que ahora hay un &ldquo;flujo interminable&rdquo; de clubes y actividades extraescolares en las que se anima a los ni&ntilde;os a participar, lo que significa que &ldquo;las familias tienen que estar disponibles para hacer muchos traslados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, desde la pandemia y el auge del teletrabajo, mucha gente ha empezado a percibir su espacio vital de otra manera. Socializar en casa puede parecer m&aacute;s bien como organizar una cena en la oficina. Como dice Kaur: &ldquo;Quieres un cambio, si no, no parece un descanso. Es m&aacute;s dif&iacute;cil desconectar mentalmente&rdquo;. Pero incluso antes de la COVID, la proliferaci&oacute;n de todo lo relacionado con el <a href="https://www.eldiario.es/spin/descubre-hygge-daneses-han-conseguido-felices-mundo-pm_1_12150277.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hygge</em></a> &mdash;el concepto dan&eacute;s centrado en la comodidad&mdash; anim&oacute; a gran parte del mundo occidental a considerar el hogar como un lugar al que retirarse y relajarse, en lugar de invitar a otros a entrar. &ldquo;Tu hogar es tu lugar acogedor, por lo que socializar all&iacute; puede parecer una intromisi&oacute;n en tu espacio privado&rdquo;, afirma Kaur.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde la pandemia y el auge del teletrabajo, mucha gente ha empezado a percibir su espacio vital de otra manera. Socializar en casa puede parecer más bien como organizar una cena en la oficina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Thompson tambi&eacute;n aborda la idea de que ahora &ldquo;es demasiado divertido estar solo en casa&rdquo;. Mientras que antes quiz&aacute; invit&aacute;bamos a amigos a casa para combatir el aburrimiento &mdash;y nos enfrent&aacute;bamos a la presi&oacute;n social de asistir a esos eventos, aunque no nos importaran mucho los anfitriones&mdash;, hoy estamos &ldquo;envueltos en fortalezas de entretenimiento personalizadas&rdquo;. Sin embargo, esto no significa que ya no nos beneficiemos de las relaciones sociales: la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud informa de que <a href="https://www.who.int/teams/social-determinants-of-health/demographic-change-and-healthy-ageing/social-isolation-and-loneliness" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el aislamiento y la soledad est&aacute;n ahora muy extendidos</a>, lo que a su vez puede tener un impacto significativo en la salud f&iacute;sica y mental, aunque no estemos &ldquo;aburridos&rdquo; como tal.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo opuesto del espectro, est&aacute; el problema de, por decirlo sin rodeos, los invitados que se quedan m&aacute;s tiempo del debido. &ldquo;A mi mujer y a m&iacute; nos gusta recibir invitados en circunstancias muy controladas&rdquo;, dice Simon. &ldquo;Solemos invitar a gente a tomar unas copas antes de salir a cenar porque as&iacute; se establece una hora de finalizaci&oacute;n. Recibir invitados en casa puede significar perder el control sobre cu&aacute;ndo termina la noche: si alguien quiere quedarse all&iacute; bebiendo whisky hasta las tres de la madrugada, te sientes un poco obligado a acompa&ntilde;arles&rdquo;. Est&aacute; claro que hay una raz&oacute;n por la que la frase &ldquo;Por favor, marchaos antes de las 21:00&rdquo; se ha convertido en una especie de <a href="https://www.google.com/search?sca_esv=5defce9e8cee4e33&amp;sxsrf=APpeQntcOwFnIJH2l8HabFr00InXH557kw:1791212201424&amp;q=please+leave+by+9&amp;source=lnms&amp;fbs=ABfTbFXXq5_lq1-qc-RNbCT-iVCvZUY4OllCx8eHi2DBbGa2PoUPiBop7GRck9_ggqJeBKll0uNH5-o_DmiqZYfdMFHSMQ7m9lGiXMmoLpyBCvs0fha8MLwauUu8kFshyTso0QBo6MY16pqU4X1dTMTrNg9ApjhzIQeQBlgg6wvH3FcHuQIBlKneyhHb6sxS5ocPBAFfn_cSJbP7xHZe8X-kF1YhjEA2TluvUe36mxBQ4kuJe4Zr-Eg&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi6su63kaOXAxXGV0EAHfYsHeoQ0pQJegQIDhAB&amp;biw=2271&amp;bih=1186&amp;dpr=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">motivo recurrente</a> en los accesorios de decoraci&oacute;n de interiores en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Kaur reconoce que, como anfitriona, puede resultar dif&iacute;cil hacer otra cosa que no sea esperar a que la velada llegue a su fin de forma natural. &ldquo;Me encanta irme a la cama a las ocho y media, pero para mis amigos puede que sea justo cuando empiezan a animarse&rdquo;, afirma. &ldquo;Puede resultar realmente agobiante tener gente en tu espacio y no poder pedirles que se vayan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deber&iacute;amos simplemente aceptar que ahora es mucho m&aacute;s f&aacute;cil, menos estresante y, a veces, m&aacute;s barato salir?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una cierta vulnerabilidad en dejar que alguien te vea en tu propia casa, y al no recibir a nadie en casa revelamos menos de nosotros mismos a los dem&aacute;s, lo que a su vez puede afectar a la profundidad de nuestra amistad&rdquo;, advierte Kaur. Sin duda, hay algo m&aacute;s &iacute;ntimo en ponerse al d&iacute;a con un amigo en su sof&aacute;: un atisbo de lo que ocurre entre bastidores en su vida que te costar&iacute;a mucho obtener en un espacio m&aacute;s neutral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como es una de las cosas más generosas que se pueden hacer, crea un tipo de conexión que es difícil de conseguir en cualquier otro sitio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Kaur recibe a gente en casa con frecuencia, pero dice que eso se debe en gran parte a que conoce a sus amigos m&aacute;s cercanos desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. &ldquo;Todos hemos crecido juntos; nos hemos visto en lo mejor y en lo peor&rdquo;, afirma. &ldquo;He estado en casa de una amiga con el suelo cubierto de cien piezas de Lego porque sus hijos hab&iacute;an estado jugando con ellas. Y mi amiga me dice: &rdquo;S&iacute;, pues tendr&aacute;s que pasar por ah&iacute;&ldquo;&rdquo;. Sin embargo, reconoce que, para algunas personas, recibir invitados &mdash;ya sea una velada bien planificada o una reuni&oacute;n espont&aacute;nea&mdash; puede seguir siendo una fuente de ansiedad. &ldquo;Siempre animar&iacute;a a la gente a hacer lo que mejor se adapte a sus propios niveles de energ&iacute;a y a su salud mental&rdquo;, afirma. &ldquo;De lo contrario, resulta contraproducente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lum, por su parte, cree que el esfuerzo que supone recibir invitados es precisamente lo que hace que merezca tanto la pena. &ldquo;Como es una de las cosas m&aacute;s generosas que se pueden hacer, crea un tipo de conexi&oacute;n que es dif&iacute;cil de conseguir en cualquier otro sitio&rdquo;, afirma. &ldquo;En mi familia, la comida siempre fue nuestra forma de demostrar amor, y compartir la mesa sigue significando eso para m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene tener en cuenta que salir, sobre todo a cenar o a tomar algo, suele implicar seguir las normas del local. &ldquo;En casa nadie te apremia para que te levantes de la mesa, y la conversaci&oacute;n fluye a su aire&rdquo;, dice Lum. &ldquo;Mis mejores veladas casi siempre han tenido lugar alrededor de la mesa de la cocina de alguien. Los invitados no recuerdan si las servilletas hac&iacute;an juego; recuerdan sentirse bien atendidos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leah Harper]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gente-no-pasa-forma-espontanea-perdiendo-costumbre-invitar-amigos-casa_1_13575957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La gente ya no se pasa de forma espontánea": por qué se está perdiendo la costumbre de invitar a amigos a casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Hogar,Ocio,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo un cotilleo": por qué chafardear nos puede hacer bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cotilleo-chafardear_1_13571563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7874e750-640e-4103-b5fb-a6d7f7217395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo un cotilleo&quot;: por qué chafardear nos puede hacer bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este acto tan común de hablar de la vida de otra gente a sus espaldas se señala como algo reprochable pero, aunque puede serlo, también tiene partes positivas: refuerza vínculos personales, eleva los niveles de oxitocina y ayuda a tejer una red de protección</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos mensajes tan golosos como el que dice: &ldquo;Tengo un cotilleo&rdquo;. El ser humano quiere saber y pocos se negar&aacute;n a conocer esa informaci&oacute;n. El chisme tiene el atractivo del secreto, de la complicidad. Quiz&aacute; lo que se cuente no sea relevante ni demasiado interesante, pero la expectaci&oacute;n genera emoci&oacute;n y eso siempre es agradable. Este acto tan com&uacute;n de hablar de la vida de otra gente a sus espaldas se se&ntilde;ala como algo reprochable pero, aunque puede serlo, tambi&eacute;n tiene partes positivas: refuerza v&iacute;nculos personales, eleva los niveles de oxitocina y ayuda a tejer una red de protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es complicado deshacerse de la culpa. La escritora Hilary Leichter acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &lsquo;resaca de zorra&rsquo; en su libro <em>Algo temporal</em>. Seg&uacute;n su definici&oacute;n, se trata de: &ldquo;La resaca que tienes por las ma&ntilde;anas despu&eacute;s de haberte pasado la noche entera soltando mierda, diciendo estupideces, actuando como una enorme y tremenda imb&eacute;cil, permitiendo que todas las cosas horribles que ten&iacute;as en la cabeza salieran por alg&uacute;n motivo de tu boca babosa&rdquo;. Las periodistas Anna Pacheco y Andrea Gumes lo analizaron en su podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/4hV4qYLC1mP2PjjLclua6D?si=cb81ecb3158b4e03&amp;nd=1&amp;dlsi=36a1274c209f4a53" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciberlocutorio</a> y su audiencia se sinti&oacute; tan identificada que incluso <a href="https://www.eldiario.es/era/resaca-zorra-energia-hombre-divorciado-ciberlocutorio-ayudo-entender-internet-mundo_1_13371465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han hecho gorras con la expresi&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cotillear de la gente a sus espaldas (o hablar demasiado de una misma, porque esto tambi&eacute;n entra en el concepto de Leichter) es el aut&eacute;ntico placer culpable, y no ser fan de alg&uacute;n grupo de m&uacute;sica hortera. Se puede hablar mal de personas a las que se conozca poco, pero tambi&eacute;n de amigos cercanos o individuos a los que se aprecie, sin tener intenciones perversas, pero s&iacute; da&ntilde;inas. De ah&iacute; que, despu&eacute;s de una sesi&oacute;n de chafardeo intenso, pueda aparecer un sentimiento de desasosiego que no es otra cosa que culpabilidad. Cotillear tambi&eacute;n tiene aspectos positivos, como se ha visto hasta ahora. &iquest;Es posible que exista una manera &eacute;tica de chismorrear?
    </p><h2 class="article-text">Lo dice la ciencia</h2><p class="article-text">
        Alicia Otero Garc&iacute;a es profesora de Patolog&iacute;a Animal de la Facultad de Veterinaria y tambi&eacute;n integrante del grupo RISArchers. Son un centenar de investigadoras e investigadores monologuistas de la Universidad de Zaragoza que combinan sus conocimientos cient&iacute;ficos con el humor. Este mundo, quiz&aacute;s poco conocido fuera del &aacute;mbito acad&eacute;mico, tiene sus propios cert&aacute;menes internacionales como Solo de Ciencia, que organiza la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (FECYT). Otero gan&oacute; la edici&oacute;n de 2025, que se celebr&oacute; en Quito, con su soliloquio sobre el chismorreo <em>Gossip sapiens</em>.
    </p><p class="article-text">
        Como investigadora en enfermedades neurodegenerativas, le gusta que sus mon&oacute;logos trasladen el funcionamiento del cerebro a situaciones cotidianas. La clave para captar el inter&eacute;s del p&uacute;blico es escoger un tema que apele a todo el mundo y el chismorreo es una cuesti&oacute;n &ldquo;con la que cualquier persona puede identificarse, independientemente del contexto cultural&rdquo;, dice. Lo pens&oacute; mucho antes de decantarse por el chisme porque es una de las cosas &ldquo;m&aacute;s universales&rdquo; que se le ocurri&oacute; y el triunfo en el concurso demostr&oacute; que ten&iacute;a raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La base cient&iacute;fica de su discurso es que el chismorreo &ldquo;es una de las bases de nuestra evoluci&oacute;n como humanos&rdquo;. Seg&uacute;n comenta, &ldquo;los v&iacute;nculos entre personas se refuerzan m&aacute;s al compartir chismes negativos, ya que incrementan bastante la oxitocina, lo que proporciona sensaci&oacute;n de complicidad entre las personas que comparten el cotilleo&rdquo;. Es la misma hormona que refuerza la uni&oacute;n entre una madre y su cr&iacute;a, para que nos hagamos a la idea. No es la &uacute;nica cient&iacute;fica que se ha adentrado en los misterios del chafardeo. Ella menciona a <a href="https://www.frankmcandrew.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis T. McAndrew,</a> muy conocido por su investigaci&oacute;n en psicolog&iacute;a evolutiva, que es un &ldquo;gran defensor del papel antropol&oacute;gico del chisme&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cotilleo es una de las bases de nuestra evolución como humanos. Los vínculos entre personas se refuerzan más al compartir chismes negativos, ya que incrementan bastante la oxitocina, lo que proporciona sensación de complicidad entre quienes lo comparten</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alicia Otero García</span>
                                        <span>—</span> investigadora e integrante de RISArchers
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros cient&iacute;ficos que ahondaron en la cuesti&oacute;n han sido Konrad Rudnicki, Charlotte J. De Backer y Carolyn Declerck, un equipo de la Universidad de Amberes. En <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-023-30126-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>  publicado en Nature en 2023 midieron las alteraciones de los niveles hormonales despu&eacute;s del cotilleo y, aunque el chisme no disminuye los niveles de cortisol por s&iacute; mismo, s&iacute; produce cambios fisiol&oacute;gicos y puede resultar una actividad social m&aacute;s estimulante que otras. Asimismo, los investigadores Helena Alicart, David Cucurell y Josep Marco-Pallar&eacute;s publicaron en 2020 los resultados de un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31917324/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de neuroimagen</a> que muestra que el chismorreo provoca la activaci&oacute;n de &aacute;reas similares de la red de recompensa y que &lsquo;el salseo&rsquo; se recuerda mejor que una informaci&oacute;n nuestra.
    </p><h2 class="article-text">Te lo cuento en el descanso</h2><p class="article-text">
        Antonio no tiene dudas a la hora de afirmar que &ldquo;desde luego un buen cotilleo une mucho, crea un v&iacute;nculo con la persona a la que se lo est&aacute;s contando o te lo cuenta&rdquo;. &Eacute;l se&ntilde;ala que esto ocurre en el &aacute;mbito laboral y lo practica con asiduidad, aunque suelen ser comentarios inofensivos: &ldquo;Son cosas que tarde o temprano ser&iacute;an de dominio p&uacute;blico de todas maneras&rdquo;. En los centros de trabajo los chismes pueden ser acerca de relaciones sentimentales entre compa&ntilde;eros, pero tambi&eacute;n sobre cambios en la estructura de poder de la empresa o movimientos que pueden afectar a los trabajadores. De esa informaci&oacute;n puede salir una acci&oacute;n sindical o mecanismos de protecci&oacute;n ante el acoso laboral.
    </p><p class="article-text">
        Esto tambi&eacute;n puede extenderse a los barrios, donde el cotilleo suele ser una actividad frecuente. Al menos, en los que a&uacute;n quedan vecinos y no se han convertido en un parque de atracciones para turistas. En aquellos lugares en los que se re&uacute;nen quienes habitan la zona &mdash;como puede ser el mercado, los parques o el bar de abajo&mdash; circula la informaci&oacute;n y un comentario a priori malicioso puede hacer sonar la alarma sobre la situaci&oacute;n de alguien. Una an&eacute;cdota real: en una peluquer&iacute;a a la que varias mujeres acuden el mismo d&iacute;a de la semana, una de ellas falta a su cita. La sesi&oacute;n de chismorreo comienza con el comentario de &ldquo;su hijo se ha ido a vivir con la novia y ya no se le ve nunca&rdquo;, despu&eacute;s otra comenta que la &uacute;ltima vez que la hab&iacute;a visto ten&iacute;a mala cara y otra a&ntilde;ade que no hab&iacute;a pasado por la panader&iacute;a como siempre. Al final, una de ellas va a su casa y esta le dice que est&aacute; enferma, pero que no quer&iacute;a llamar a su hijo para no preocuparlo. Y la red de cuidados se pone en marcha.
    </p><p class="article-text">
        En este caso concreto se da tambi&eacute;n la peculiaridad de que el chismorreo se da entre mujeres en un lugar de reuni&oacute;n en el que no entran hombres: est&aacute; regentado por una peluquera y no tiene clientes masculinos. Aunque no est&eacute; pensado como tal, ese local es un centro de reuni&oacute;n seguro en el que incluso hay cierta confidencialidad entre la trabajadora y las clientas habituales. No quiere decir que el secreto vaya a quedar entre los rulos y los secadores, ni mucho menos, pero si ah&iacute; se crea el ambiente adecuado para soltar intimidades, por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hist&oacute;ricamente, el chismorreo ha quedado asociado a las mujeres, a las clases populares y a determinados espacios de sociabilidad cotidiana: la cocina, el balc&oacute;n, el mercado, el lavadero, la plaza&rdquo;, apunta Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez, historiadora, activista feminista y parte del podcast <a href="https://open.spotify.com/show/3lVnO9ZqFWYofm7c4tUpqB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radiobajeras</a>. Pero cuando las mismas pr&aacute;cticas se dan en ambientes masculinizados los t&eacute;rminos cambian y ya no se trata de chisme sino de &ldquo;informaci&oacute;n, confidencia, rumor, <em>networking,</em> intercambio de contactos, diplomacia y hasta espionaje&rdquo;, completa. El g&eacute;nero y la clase social son esenciales para entender por qu&eacute; el cotilleo se ha denostado de forma hist&oacute;rica: &ldquo;Cuando la conversaci&oacute;n circula entre determinados sujetos y en determinados espacios, se considera conocimiento &uacute;til. Cuando la protagonizan mujeres y disidencias, se convierte en &lsquo;marujeo&rsquo;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El centro de datos m&aacute;s grande</h2><p class="article-text">
        Una de las frases m&aacute;s celebradas &mdash;y tiene muchas&mdash; de la periodista y escritora Luc&iacute;a Lijtmaer es: &ldquo;No olvid&eacute;is nunca esto: las mujeres hablamos entre nosotras, y tenemos un disco duro que flipas con toda esa informaci&oacute;n&rdquo;. La pronunci&oacute; en un episodio del podcast Deforme Semanal, que comparte con Isabel Calder&oacute;n. Hablaban de datos referidos a los hombres con los que hab&iacute;an tenido alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n sexual o sentimental: en caso de que intentasen cualquier maniobra contra ellas o con alguna de sus amigas, est&aacute;n armadas con artiller&iacute;a suficiente como para anularle en un pesta&ntilde;eo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Históricamente, el chismorreo ha quedado asociado a las mujeres, a las clases populares y a determinados espacios de sociabilidad cotidiana: la cocina, el balcón, el mercado, el lavadero, la plaza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yendéh R. Martínez</span>
                                        <span>—</span> historiadora, activista feminista y parte del podcast Radiobajeras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marisa est&aacute; convencida de que el cotilleo sirve como red de seguridad y, de hecho, tiene una an&eacute;cdota que sirve como ilustraci&oacute;n de la advertencia de Lijtmaer: &ldquo;Una chica empez&oacute; a hablar con un t&iacute;o por una <em>app</em> y se lo cont&oacute; a su amiga. A esta, por ciertos datos, se le encendi&oacute; la bombilla y me escribi&oacute;. Result&oacute; que era el exnovio de una amiga m&iacute;a que est&aacute; en juicios por maltrato y se lo hab&iacute;a ocultado a la chica de la <em>app,</em> adem&aacute;s de que ten&iacute;a hijos&rdquo;. Ella puntualiza que hay que contrastar la informaci&oacute;n y asegurarte de que es ver&iacute;dica, pero un chisme: &ldquo;Puede salvarte de una bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez hay que remontarse muy lejos en el tiempo para entender por qu&eacute; estas uniones beneficiosas para las mujeres se intentan denostar en la sociedad. &ldquo;En los primeros siglos de la Edad Moderna, encontramos mujeres construyendo v&iacute;nculos muy fuertes de confianza, reciprocidad e intimidad entre ellas que compart&iacute;an cuidados, crianza, conocimientos y una parte fundamental de su vida afectiva&rdquo;, sostiene. En muchos casos, las relaciones eran m&aacute;s fuertes que las que ten&iacute;an con sus maridos, que posiblemente no hab&iacute;an escogido y en los que, a veces, ni siquiera estaban conformadas por el amor. &ldquo;La comadre era una figura de comunidad, de apoyo y de confianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la persecuci&oacute;n de la brujer&iacute;a que comienza en el siglo XV: &ldquo;No bastaba con controlar a las mujeres mediante la instituci&oacute;n matrimonial o religiosa. Hab&iacute;a que vigilar qu&eacute; hac&iacute;an cuando estaban juntas, qu&eacute; sab&iacute;an, qu&eacute; compart&iacute;an y, sobre todo, qu&eacute; se contaban. Una reuni&oacute;n de mujeres pod&iacute;a convertirse en un aquelarre&rdquo;, sostiene. De la bruja se pasa a la mujer de &lsquo;mala vida&rsquo; y, finalmente, a una reuni&oacute;n de chismosas. Un grupo de &lsquo;marujas&rsquo;. &ldquo;Durante siglos se ha intentado convertir en habladur&iacute;a aquello que, entre otras cosas, nos permiti&oacute; a las mujeres saber m&aacute;s unas de otras, cuidarnos y reconocernos como iguales&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esto lleva a una conclusi&oacute;n: &ldquo;La pregunta de si el cotilleo es &eacute;tico o no, est&aacute; atravesada por una cuesti&oacute;n de poder&rdquo;, declara Yend&eacute;h R. Mart&iacute;nez y concluye que: &ldquo;La discusi&oacute;n sobre los l&iacute;mites, la responsabilidad y las consecuencias de se&ntilde;alar p&uacute;blicamente a alguien es leg&iacute;tima, pero resulta significativo que hist&oacute;ricamente haya existido y siga existiendo tanta resistencia a reconocer el valor del propio acto de contar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cotilleo-chafardear_1_13571563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo un cotilleo": por qué chafardear nos puede hacer bien]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sociedad,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43f93d8-4388-4e72-a42b-6d8982449ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x836y701.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es una inversión directa en longevidad&quot;: la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta explica por qué las relaciones y la interacción social regular no solo son gratificantes, sino que también pueden contribuir a una vida más larga</p><p class="subtitle">Qué son los marcadores del envejecimiento humano y cómo mejorarlos</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia o&iacute;mos hablar de la importancia de la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beatriz-calvo-dietista-nutricionista-consumo-chocolate-cacao-longevidad-xp_1_13216081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentaci&oacute;n</a>, el ejercicio y el sue&ntilde;o para vivir una vida m&aacute;s larga y saludable. Sin embargo, hay otro factor que es igual de esencial: la conexi&oacute;n social. Las relaciones y la interacci&oacute;n social regular no solo son gratificantes, sino que tambi&eacute;n pueden contribuir a una vida m&aacute;s larga. Por el contrario, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK587294/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos</a> para las personas mayores, como depresi&oacute;n, enfermedades card&iacute;acas y deterioro cognitivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidar nuestros v&iacute;nculos es medicina preventiva de primer orden&rdquo;, afirma Carmen Prieto psic&oacute;loga y directora de <a href="http://www.niranpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nir&aacute;n Psicolog&iacute;a y Bienestar</a>. Porque la soledad afecta a nuestro cuerpo y mente: &ldquo;El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/natalia-paz-nutricionista-inflamacion-respuesta-defensa-sistema-inmunitario-agresion-xp_1_13134060.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inflamaci&oacute;n</a>, lo que acelera el envejecimiento celular&rdquo;, a&ntilde;ade Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), se calcula que entre 2015 y 2050 la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mundial mayor de 60 a&ntilde;os casi se duplicar&aacute;, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando del 12% al 22%.</a> Unas cifras que muestran por qu&eacute; es clave prestar atenci&oacute;n al concepto de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/radiografia-esperanza-vida-espana-asaltado-liderazgo-mundial-anadir-40-anos-ultimo-siglo_1_13402341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envejecimiento</a> &lsquo;activo&rsquo;, porque envejecer bien no pasa solo por <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/marcadores-envejecimiento-mejorarlos_1_13419985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantenerse f&iacute;sicamente sano</a> sino tambi&eacute;n por mantenerse conectado.
    </p><h2 class="article-text">Conexi&oacute;n social: el tejido invisible de la longevidad</h2><p class="article-text">
        Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Mantenernos conectados con los dem&aacute;s influye poderosamente en nuestro <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/entrenador-explica-ejercicio-fuerza-clave-longevidad-deberia-obligatorio-medicacion-xp_1_13361247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bienestar f&iacute;sico</a> y emocional. Las relaciones sociales s&oacute;lidas son el indicador m&aacute;s fiable de una vida larga. No hay vitamina m&aacute;s poderosa que una buena conversaci&oacute;n. Si pudiera recetarse, la amistad y la conexi&oacute;n social se dispensar&iacute;an en farmacias, porque, para envejecer bien, los lazos que nos sostienen tienen un gran poder (m&aacute;s all&aacute; de la gen&eacute;tica y la salud). 
    </p><p class="article-text">
        Para Prieto, &ldquo;tener personas que nos escuchan y acompa&ntilde;an ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estr&eacute;s. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos dif&iacute;ciles, de ah&iacute; que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un h&aacute;bito social: es una inversi&oacute;n directa en nuestra longevidad&rdquo;, reconoce Prieto.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica lo corrobora. El <a href="https://www.health.harvard.edu/blog/the-secret-to-happiness-heres-some-advice-from-the-longest-running-study-on-happiness-2017100512543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto</a> (el m&aacute;s longevo, con m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de seguimiento) concluye que la calidad de las relaciones personales es el mejor indicador de la salud y la esperanza de vida. Pocos factores protegen contra el deterioro f&iacute;sico y mental como sentirse acompa&ntilde;ado. La amistad, entendida como una red de apoyo emocional, no solo reduce el estr&eacute;s o la depresi&oacute;n: fortalece el sistema inmunol&oacute;gico, mejora la mejora y retrasa la fragilidad. Es una &lsquo;medicina&rsquo; social.
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que esta socializaci&oacute;n se traduce en tener infinidad de amigos. Sin embargo, para envejecer con salud, &ldquo;la calidad del v&iacute;nculo siempre le gana a la cantidad. Necesitamos &lsquo;personas refugio&rsquo;, aquellas con las que podemos mostrarnos vulnerables, sentirnos escuchados y encontrar una aut&eacute;ntica seguridad emocional&rdquo;, afirma Prieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los contactos cotidianos, los que mantenemos con los vecinos, con el dependiente de la panader&iacute;a o de la fruter&iacute;a, no sean importantes. Todo lo contrario. Como explica Prieto, estos contactos &ldquo;nos mantienen estimulados y conectados con el entorno. No se trata de acumular relaciones en la agenda, sino de construir una comunidad con significado porque una red saludable tiene ra&iacute;ces profundas y ramas abiertas hacia los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Interacciones virtuales: &iquest;tienen el mismo efecto?</h2><p class="article-text">
        En una sociedad cada vez m&aacute;s digitalizada, podemos pensar que las interacciones virtuales, como las redes sociales o las videollamadas, pueden sustituir el beneficio psicol&oacute;gico del contacto cara a cara. Sin embargo, y aunque la tecnolog&iacute;a es una gran herramienta para acercarnos, &ldquo;no deber&iacute;a sustituir el encuentro presencial&rdquo;, advierte Prieto. Porque no es lo mismo mirar una pantalla que una persona. &ldquo;Nuestro cerebro social est&aacute; dise&ntilde;ado para la presencia: necesita la mirada, el tono de voz, la gestualidad y el contacto para entender que &lsquo;est&aacute; a salvo&rsquo;&rdquo;, explica Prieto.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que se produzca una gran paradoja: &ldquo;Podemos estar hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente solos; es lo que llamamos la &lsquo;soledad conectada&rsquo;, una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro cuerpo&rdquo;, matiza Prieto. &ldquo;Solo el contacto cara a cara nos hace sentir verdaderamente vinculados, por tanto, para envejecer con vitalidad necesitamos mirarnos a los ojos&rdquo;, explica Prieto.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo fortalecer las conexiones sociales </h2><p class="article-text">
        Forjar v&iacute;nculos sociales m&aacute;s s&oacute;lidos es una habilidad que se puede cultivar, tengamos la edad que tengamos. Un primer paso para lograrlo puede ser priorizar la familia y las amistades cercanas, dedicando al menos un rato a la semana a compartirlo con ellos: una cena de domingo, una charla informal un viernes por la noche o un caf&eacute; el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana. Son reuniones informales que fortalecen los lazos afectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda participar en actividades comunitarias que combinen el movimiento f&iacute;sico con la socializaci&oacute;n, como grupos de senderismo, clases de baile o clubes de lectura. Los grupos centrados en experiencias compartidas generan una sensaci&oacute;n de familiaridad y satisfacci&oacute;n. Adem&aacute;s, estos entornos facilitan la interacci&oacute;n entre las personas y la b&uacute;squeda de intereses comunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos grupos desarrollan su propio ritmo, empiezan a formarse bromas internas, rutinas compartidas y un sentido de identidad, lo que puede enriquecer la experiencia y transformar la participaci&oacute;n casual en algo m&aacute;s significativo.
    </p><h2 class="article-text">Planificar la jubilaci&oacute;n emocional y social</h2><p class="article-text">
        Para Prieto, tan importante es planificar la jubilaci&oacute;n econ&oacute;mica como la &ldquo;longevidad emocional y social. Una inversi&oacute;n que empieza tambi&eacute;n mucho antes que la vejez: cultivando amistades, recuperando aficiones y manteniendo un proyecto vital propio m&aacute;s all&aacute; del trabajo o del rol de padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la edad, la vida cambia de forma natural. Momentos como la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/lucia-tintore-psicologa-impacto-jubilacion-cerebro-clave-decidimos-vivir-nueva-etapa-xp_1_13398981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jubilaci&oacute;n</a> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tiempo-libre-hijos-casa-sindrome-nido-vacio-real_1_12698184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nido vac&iacute;o</a> son momentos cr&iacute;ticos de desconexi&oacute;n que muchas veces &ldquo;conllevan un duelo de identidad, pero tambi&eacute;n son la oportunidad perfecta para reconstruirnos desde la curiosidad y el prop&oacute;sito&rdquo;, afirma Prieto. Son cambios en la rutina de una persona que pueden influir en la frecuencia con la que nos relacionamos con los dem&aacute;s. &ldquo;La longevidad emocional no se improvisa: se construye v&iacute;nculo a v&iacute;nculo&rdquo;, concluye Prieto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/inversion-directa-longevidad-psicologa-carmen-prieto-importancia-cuidar-vinculos-xp_1_13550458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 15:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es una inversión directa en longevidad": la psicóloga Carmen Prieto explica la importancia de cuidar nuestros vínculos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Relaciones,Bienestar emocional,Longevidad,Envejecimiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13545706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9636aa20-339a-47be-acfe-97f2a2ee6238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1354y300.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista analiza cómo identificar el momento de decir adiós a un amigo y llevar a cabo un duelo de este tipo </p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Las relaciones sentimentales est&aacute;n en constante mutaci&oacute;n, las parejas se enfrentan a crisis, se divorcian, se desenamoran o vuelven a enamorarse y existe cierto consenso social en que as&iacute; debe ser. Sin embargo, cuando se habla de amistad una ruptura puede parecer inconcebible, a pesar de que con el tiempo las personas cambian, sus prioridades tambi&eacute;n lo hacen y es posible pasar de ser el refugio de alguien a una de sus fuentes de malestar. &iquest;C&oacute;mo identificar y lidiar con una situaci&oacute;n de este tipo?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy importante tener en cuenta que no todas las amistades tienen que durar toda la vida para ser amistades importantes. Parece que le damos m&aacute;s valor a aquellas amistades que nos acompa&ntilde;an desde hace mucho tiempo, desde el colegio, la universidad o hace 20 a&ntilde;os, al recorrido longitudinal de una amistad, pero no solo las amistades de larga evoluci&oacute;n son amistades importantes&rdquo;, destaca Cristina Polo Sevilla, psic&oacute;loga de la plataforma de salud mental <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto implica que todas las relaciones, ya sean m&aacute;s largas o m&aacute;s cortitas, pasan por etapas diferentes porque es posible que determinados sucesos que hayamos vivido hagan que hayamos cambiado y que esto afecte a la relaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la especialista.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar si una amistad est&aacute; pasando por un periodo dif&iacute;cil o directamente <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha llegado a su fin</a>, la psic&oacute;loga recomienda dedicar un momento a pensar c&oacute;mo nos sentimos con ese v&iacute;nculo e indica como una se&ntilde;al de alerta si lo que sol&iacute;a ser un espacio de confianza y disfrute sin juicios se transforma en malestar, desequilibrio o cansancio por ser siempre quien sostiene el contacto. &ldquo;Tendr&iacute;amos que ver si realmente es una dificultad que podemos arreglar o si es algo sostenido que ya nos est&aacute; empezando a hacer da&ntilde;o&rdquo;, apunta Polo, que aconseja analizar si se trata de algo puntual que puede cambiar o si es un cambio sostenido en el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo cerrar una etapa</h2><p class="article-text">
        Excepto en din&aacute;micas en las que existan patrones de manipulaci&oacute;n o utilizaci&oacute;n de una persona, en las que poner distancia de forma inmediata es lo m&aacute;s recomendable, la especialista defiende priorizar la conversaci&oacute;n honesta y respetuosa frente al <em>ghosting</em> o contacto cero sin explicaciones, a la hora de tomar la decisi&oacute;n de romper o alejarse de un amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Depende mucho de la historia de amistad, del v&iacute;nculo que exista, pero mi recomendaci&oacute;n siempre es <a href="https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablar las cosas</a> en lugar de simplemente desaparecer sin m&aacute;s, porque puede ser que esta desaparici&oacute;n sea entendida, o incluso esperada por la otra persona, pero puede ser que no, por eso creo que ese an&aacute;lisis de lo que est&aacute; pasando en la relaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene que ser compartido con la otra persona&rdquo;, valora Polo, que aclara que tampoco se trata de presentar una lista de reproches, sino de expresar con claridad qu&eacute; ha cambiado y evitar conversaciones ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        El fin de una amistad, aunque no cuente con el reconocimiento social ni cultural de una ruptura amorosa, tambi&eacute;n desencadena un proceso de duelo, lo que puede implicar los sentimientos propios de este tipo de proceso: &ldquo;Tristeza, rabia, culpa, cuando vemos que a lo mejor la amistad se ha deteriorado por algo que podamos haber hecho, o incluso dudas sobre si hemos tomado la decisi&oacute;n correcta&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. &ldquo;Echar de menos a una persona despu&eacute;s de haber finalizado una amistad no implica que hayamos tomado una mala decisi&oacute;n&rdquo;, aclara Polo en este punto, ya que es f&aacute;cil caer en la idealizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante no anclarnos en qui&eacute;n es el malo de la pel&iacute;cula o en qui&eacute;n tiene la culpa, porque eso no nos deja avanzar. A veces, simplemente, deja de haber un encaje&rdquo;, advierte Polo para atravesar la ruptura con madurez emocional. Adem&aacute;s, la especialista aboga por la autoprotecci&oacute;n en nuestra exposici&oacute;n a las redes sociales: &ldquo;Si vemos que nos hace da&ntilde;o lo que publica la otra persona, silenciar o dejar de seguir es una medida para ser protectores con nosotros mismos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-duelo-romper-amigo-no-amistades-durar-vida-importantes-xp_1_13545706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 08:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo saber cuándo ha llegado el momento de decir adiós a una amistad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/suegro-mira-raro-doy-teta_1_13544701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a243e7e-20b4-45f3-8072-0ffffca31edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las miradas sexualizadas o invasivas por parte del entorno a una madre que está dando el pecho son habituales. En este consultorio respondemos al mensaje que nos envía Virginia, que se sintió incómoda ante una actitud “rara” de su suegro</p><p class="subtitle">Ms. Rachel: la estrella de YouTube para bebés se convirtió en una de las voces más valientes de Estados Unidos</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi suegro me mira rarísimo cuando doy la teta, una mirada entre lasciva e inquisitoria. Además se acerca mucho a mí: una vez, poco más y me toca la teta para ver cómo comía el niño. Fue súperdesagradable. Cuando le dije que no hacía falta que se acercara tanto, la miradita de odio suya y la de flipar de su hijo fueron tremendas. Tampoco le dije nada raro, solo quería dar el pecho a mi hijo en mi sofá tranquilamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Virginia</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que cuenta Virginia a trav&eacute;s del consultorio no es ni mucho menos una excepci&oacute;n. Aunque no existen estad&iacute;sticas oficiales, las miradas lascivas, sexualizadas o invasivas por parte del entorno a una madre que est&aacute; dando el pecho son habituales. Madres lactantes de distintas edades y procedencias cuentan situaciones parecidas. Y diferentes organizaciones relacionadas con la lactancia, como LactApp o El Parto Es Nuestro, han alertado sobre los entornos hostiles a la hora de dar la teta. Las tres expertas consultadas para este art&iacute;culo tambi&eacute;n coinciden en que han recibido numerosos testimonios parecidos a lo largo de su trayectoria profesional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He sido testigo de situaciones muy parecidas vividas por mujeres que est&aacute;n dando de lactar a sus beb&eacute;s, siempre por parte de cu&ntilde;ados o suegros&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego. Tambi&eacute;n da fe de ello M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez, psic&oacute;loga y sex&oacute;loga en la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF): &ldquo;Por desgracia es habitual que las mujeres nos encontremos dentro y fuera de la familia en situaciones inc&oacute;modas y violentas&rdquo;. Rodr&iacute;guez no duda en calificarlo como &ldquo;una forma de violencia sexual&rdquo;. Sonia Encinas, sex&oacute;loga, reconoce que la situaci&oacute;n descrita por Virginia es &ldquo;especialmente grave&rdquo;, y, por lo tanto, no tan habitual, aunque s&iacute; lo son otro tipo de vivencias inc&oacute;modas dando la teta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es uno de los escenarios que nunca dejar&aacute;n de sorprenderme&rdquo;, dice la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego, a pesar de se&ntilde;alar que ha visto en consulta muchos casos parecidos. &ldquo;Me resulta una circunstancia muy violenta para la madre y tambi&eacute;n para el beb&eacute;, porque tiene mucho que ver con la sexualizaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres y la invasi&oacute;n del cuerpo y de la intimidad. Es deleznable objetualizar el cuerpo de las mujeres de ese modo&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez, que coordina el &aacute;rea de Culturas, G&eacute;neros y Sexualidades de UNAF, contextualiza la situaci&oacute;n en un marco m&aacute;s amplio: &ldquo;Es el patriarcado el que no puede mirar un pecho sin convertirlo en algo er&oacute;tico&rdquo;, denuncia. &ldquo;Esa mirada no ve a una madre alimentando a su beb&eacute;, sino una teta que atrae la atenci&oacute;n, que es observada sin ning&uacute;n respeto ni consentimiento, porque como est&aacute; visible o expuesta, se puede mirar y tocar&rdquo;, explica la experta.
    </p><p class="article-text">
        Analizando la escena descrita por Virginia, la sex&oacute;loga Sonia Encinas se&ntilde;ala las dos dimensiones que la atraviesan: &ldquo;Hay dos cuestiones graves. La primera, la falta de respeto del suegro, que sobrepasa los l&iacute;mites personales de una forma que, con lactancia o sin ella, resultan violentos. A eso hay que sumarle una situaci&oacute;n de vulnerabilidad como lo es estar dando el pecho a tu beb&eacute;. Y la segunda, la desprotecci&oacute;n por parte de la pareja, cuya funci&oacute;n es precisamente la de cuidar a la d&iacute;ada mam&aacute;-beb&eacute; y garantizar su bienestar&rdquo;, analiza la experta. Para ella, se trata de &ldquo;una desprotecci&oacute;n doble&rdquo;, ya que adem&aacute;s, &ldquo;cuando la madre pone un l&iacute;mite y expresa su incomodidad, se la invalida&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Decir de modo conciso y claro que es un comportamiento inapropiado y violento para la madre pone sobre la mesa los sentimientos de ella al mismo tiempo que se establece un mensaje de rechazo hacia esa conducta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Diana Crego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La necesidad de poner l&iacute;mites y respetarlos</h2><p class="article-text">
        Cuenta Diana Crego que, en los casos que ella ha acompa&ntilde;ado, esas actitudes invasivas ven&iacute;an siempre de parte &ldquo;del suegro o del cu&ntilde;ado&rdquo;, no de familiares directos de la madre. Por eso invita a que sea en un primer momento la pareja quien se encargue de marcar claramente los l&iacute;mites, &ldquo;por parentesco y porque suelen ser mejor acogidos cuando hay un lazo m&aacute;s estrecho&rdquo;. La psic&oacute;loga perinatal propone hacerlo as&iacute;: &ldquo;Decir de modo conciso y claro que es un comportamiento inapropiado y violento para la madre pone sobre la mesa los sentimientos de ella al mismo tiempo que se establece un mensaje de rechazo hacia esa conducta&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coinciden en la necesidad de poner l&iacute;mites desde UNAF, donde trabajan a diario con situaciones familiares complejas que pueden requerir mediaci&oacute;n. En su caso, sugieren que sea la madre lactante quien exprese ese rechazo. &ldquo;Ante cualquier situaci&oacute;n que le haga sentir mal o inc&oacute;moda, [la mujer] tiene todo el derecho de decirlo abiertamente. Tambi&eacute;n tiene derecho a alejarse de esa persona y pedirle que se vaya a otro lugar o irse ella&rdquo;, asegura M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez. Y aporta algunos ejemplos pr&aacute;cticos que pueden servir en una situaci&oacute;n as&iacute;: &ldquo;Puede utilizar f&oacute;rmulas del tipo: &lsquo;Perdona, esta situaci&oacute;n me hace sentir inc&oacute;moda, preferir&iacute;a que&hellip;&rsquo; en vez de confrontar directamente, si cree que eso puede aumentar la violencia o simplemente no le apetece&rdquo;. Por &uacute;ltimo, recomienda hablar con la pareja para explicarle c&oacute;mo se siente y lo que necesita, &ldquo;aunque al principio no la entienda&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sex&oacute;loga Sonia Encinas no cree que haya que dar ning&uacute;n consejo espec&iacute;fico a esa madre, ya que en el caso de Virginia &ldquo;ella ya est&aacute; poniendo un l&iacute;mite de forma asertiva&rdquo;. Se trata m&aacute;s bien de validarla y acompa&ntilde;arla. &ldquo;Es normal sentirse inc&oacute;moda y violentada, no tiene por qu&eacute; aceptar ni callar o hacer como si nada&rdquo;, expone Encinas. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que el simple hecho de poner el l&iacute;mite &ldquo;ya es un esfuerzo importante en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad, y no siempre se tiene la capacidad de hacerlo&rdquo;. De ah&iacute; que proponga poner el foco sobre quien intimida: &ldquo;Aqu&iacute; el problema no es, ni mucho menos, la reacci&oacute;n de la madre en lactancia. El&nbsp;problema y la responsabilidad es de ese se&ntilde;or al que no le importa incomodar y que despu&eacute;s invalida, junto al resto del entorno que no interviene en una situaci&oacute;n as&iacute;&rdquo;, denuncia Encinas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante cualquier situación que le haga sentir mal o incómoda, [la mujer] tiene todo el derecho de decirlo abiertamente. También tiene derecho a alejarse de esa persona y pedirle que se vaya a otro lugar o irse ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mª Ángeles Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y sexóloga en UNAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, una vez puesto el l&iacute;mite, &iquest;qu&eacute; ocurre si no se respeta? &ldquo;Si con ese aviso el familiar no hace caso, que puede suceder, la madre puede preguntarse qu&eacute; hacer si sigue ocurriendo. Y ah&iacute; hay varias opciones diferentes: no dar de mamar delante de esa persona, distanciarse del familiar, utilizar como mediador a otra persona de la familia o denunciar ante las autoridades. Cada contexto requerir&aacute; de una medida u otra&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga perinatal Diana Crego. Tambi&eacute;n Sonia Encinas propone a las mujeres en esa situaci&oacute;n &ldquo;que hagan lo que m&aacute;s las cuide&rdquo;: &ldquo;Tanto si quieren protegerse no dando de mamar en seg&uacute;n qu&eacute; entornos, como si quieren ocupar el espacio y que se incomode quien se tenga que incomodar. No todas podemos sostener lo mismo, as&iacute; que, quiz&aacute;, para cuidarnos, nos tenemos que preguntar qu&eacute; podemos sostener y qu&eacute; no, en pro de nuestro bienestar y el de nuestras criaturas&rdquo;, propone la sex&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Abriendo el foco al resto del entorno, desde UNAF M&ordf; &Aacute;ngeles Rodr&iacute;guez invita a respetar los l&iacute;mites y cuidar a la madre y al beb&eacute;. &ldquo;El entorno cercano tiene que atender las necesidades de las mujeres: escuchar y aceptar sus emociones y respetar sus decisiones en las crianzas. Formar parte del entorno familiar no da derecho a ignorar o a infantilizar a las mujeres, tomando decisiones por ellas o invalidando sus opiniones y sentimientos. La sociedad en su totalidad necesita seguir avanzando en igualdad, el buen trato y la erradicaci&oacute;n de la violencia hacia las mujeres&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez. Tambi&eacute;n Sonia Encinas propone mirar m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;El resto de la sociedad debe velar por cuidar a una madre que amamanta, una labor &iacute;ntima y tit&aacute;nica a la vez&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/suegro-mira-raro-doy-teta_1_13544701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi suegro me mira raro mientras doy la teta, ¿qué puedo hacer?”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lactancia,Lactancia materna,Madres,familias,Relaciones,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: &quot;La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guionista y periodista disecciona en su primera novela las expectativas vitales de una protagonista que decide detener su vida sexual para averiguar qué había estado buscando realmente</p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Clara acaba de romper con Diego, su pareja, y vuelve a casa de sus padres. La vida que hab&iacute;a construido alrededor de su relaci&oacute;n acaba de estallar y, perdida en ese duelo, una terapeuta le propone algo para intentar encontrarse a s&iacute; misma: dejar de acostarse con gente durante un tiempo. Clara acepta.
    </p><p class="article-text">
        Este par&oacute;n sexual se convierte, con el paso de los meses, en el inicio de una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda: toda su vida se somete a juicio. Siempre hab&iacute;a pensado que sab&iacute;a lo que quer&iacute;a y ahora ya no tiene ni idea.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-secos/456142" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os secos</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), la primera novela de <a href="https://www.instagram.com/raquel.zas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Zas</a> (Viveiro, 1989), una historia l&uacute;cida y magn&eacute;tica sobre el deseo femenino que utiliza la vida sexual de su protagonista para hablar de la necesidad de sentirse querido, las relaciones de pareja, la autoestima, la soledad, la familia y las expectativas que cada persona aprende a asumir para encajar. &ldquo;Siempre me han obsesionado los afectos, las relaciones entre las personas&rdquo;, admite la escritora. &ldquo;Por qu&eacute; fingimos, por qu&eacute; mentimos o por qu&eacute; representamos un papel para sentirnos aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista, que ha trabajado tambi&eacute;n como guionista en el corto nominado al Goya <em>Ciao Bambina</em>, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, comenz&oacute; a darle vueltas a esta idea en 2020. &ldquo;Entonces vi un documental titulado <a href="https://www.filmin.es/pelicula/venus-confesiones-desnudas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venus: Confesiones desnudas</a> en el que dos artistas danesas entrevistaban a varias chicas sobre su vida sexual. Les preguntaban cu&aacute;ntas parejas sexuales hab&iacute;an tenido y luego con cu&aacute;ntas realmente hab&iacute;an disfrutado. La cifra se reduc&iacute;a mucho de una respuesta a la otra. Casi todas se re&iacute;an, pero no se preguntaban por qu&eacute;. Hab&iacute;a como una especie de resignaci&oacute;n&rdquo;, relata a este diario. &ldquo;Tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n que algunas se sent&iacute;an juzgadas por tener poco deseo sexual y otras por todo lo contrario. Me pareci&oacute; que ah&iacute; hab&iacute;a un tema interesante&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Redescubrir el propio deseo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de olvidarse del sexo, la terapeuta de Clara le pide algo m&aacute;s: que comparta con ella todas las experiencias relativas a la sexualidad que ha vivido a lo largo de su vida. Esa herramienta narrativa, una especie de diario personal, nos permite conocer el pasado de Clara desde su infancia hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diario es una forma de explorar por qu&eacute; ha desarrollado esa especie de rechazo al sexo&rdquo;, apunta Zas. Este ejercicio de celibato reflexivo le permitir&aacute; descubrir a lo largo de las p&aacute;ginas de la novela qu&eacute; parte de su vida respond&iacute;a a su propio deseo y cu&aacute;nta a la necesidad de sentirse aceptada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relación con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que había debajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la novela no solo habla de relaciones de pareja. &ldquo;Para m&iacute; el sexo abre una grieta por la que entra todo lo dem&aacute;s&rdquo;, explica la novelista. &ldquo;Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relaci&oacute;n con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que hab&iacute;a debajo. Esto no pretende ser una soluci&oacute;n moral, ni una revancha contra los hombres, es m&aacute;s bien una <em>suspensi&oacute;n del ruido</em>. Cuando Clara deja de acostarse con gente encuentra el vac&iacute;o que eso estaba ayudando a tapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zas remarca que no es que ella est&eacute; a favor de la abstinencia: &ldquo;Tom&eacute; esa decisi&oacute;n para que la historia avanzase&rdquo;, confiesa. &ldquo;Se trata de un tema muy complejo que me supera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de documentarse para escribir sobre el tema, la escritora decidi&oacute; acudir a una terapeuta sexual haci&eacute;ndose pasar por su protagonista. &ldquo;No le dije que estaba escribiendo una novela. Quer&iacute;a obtener una respuesta org&aacute;nica y real y, aunque esta terapeuta no me recomend&oacute; dejar de tener sexo, algunas de sus frases s&iacute; que han acabado en la novela&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un clavo saca otro clavo</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas con los que probablemente conectar&aacute;n muchos lectores de <em>Los a&ntilde;os secos</em> es esa extra&ntilde;eza de volver a estar &ldquo;en el mercado&rdquo;. De bajarse una <em>app </em>para conocer gente y ponerse a hablar con extra&ntilde;os tras una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Zas se acerca al asunto criticando la falta de empat&iacute;a y de espacio que la sociedad suele conceder al desamor. &ldquo;Las rupturas amorosas se toman muy poco en serio&rdquo;, sostiene. &ldquo;Si te rompes una pierna o un brazo, al d&iacute;a siguiente no vas a trabajar, pero si tu pareja te deja tienes que seguir con tu vida aunque est&eacute;s destrozado por dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente se dedica a llenar el vacío con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir ‘¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el duelo puede durar unas semanas, un mes&hellip; A partir de entonces, comenta la gallega, la gente se cansa de verte triste. Ante esto, Zas propone dar un poco m&aacute;s de ox&iacute;geno para superar las rupturas y dejar de hacer el 'Tarz&aacute;n', encadenando unas relaciones con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi siempre es un error&rdquo;, asegura. &ldquo;Mucha gente se dedica a llenar el vac&iacute;o con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir &lsquo;&iquest;qu&eacute; es lo que realmente quiero hacer con mi vida?&rsquo; Porque eso da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escribir sobre alguien que no te cae bien</h2><p class="article-text">
        En las notas que acompa&ntilde;an a la publicaci&oacute;n de este libro, Zas declara sin tapujos que su personaje protagonista, Clara, no le cae especialmente bien. M&aacute;s bien al contrario, la considera incluso un poco ruin. Al preguntarle qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa elecci&oacute;n, la autora cuenta que &ldquo;para empezar, para m&iacute; es mucho m&aacute;s divertido y m&aacute;s rico escribir sobre una persona un poco miserable que me cae mal&rdquo;, dice entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Zas rechaza la idea de que la ficci&oacute;n deba servir como un reflejo mejorado del autor o como manual de conducta: &ldquo;No quer&iacute;a ni escribir sobre m&iacute; ni que ella pensase lo mismo que pienso yo. Eso me resulta aburrido y muy poco interesante&rdquo;, asegura. &ldquo;Adem&aacute;s, siento que a los personajes femeninos siempre se les exige cierta pedagog&iacute;a moral, que sean personajes <em>celestes</em> y ejemplares. Me parece muy condescendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le estimula precisamente a la escritora es la contradicci&oacute;n. &ldquo;Clara est&aacute; muy herida, siente mucha culpa y a veces te compadeces de ella, pero luego otras es cruel, narcisista y ego&iacute;sta. Todos somos un poquito miserables y me parece mucho m&aacute;s divertida la gente que es un poco desastre que los ciudadanos ejemplares&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es así: todos hacemos daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma idea est&aacute; detr&aacute;s de una decisi&oacute;n literaria llamativa: en un momento de la novela, la narraci&oacute;n de Clara se interrumpe para dar paso a un cap&iacute;tulo en el que su exnovio toma el control. Al preguntarle por las razones de esta ruptura narrativa, la autora confiesa que tuvo sus dudas. &ldquo;Estuvo a punto de caer, pero al final Diego, el ex, es uno de mis personajes favoritos&rdquo;, argumenta. &ldquo;Creo que en este tipo de relatos tendemos a victimizar a la mujer y a poner a ciertos personajes masculinos como villanos. En mi opini&oacute;n, eso es un poco pobre. Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es as&iacute;: todos hacemos da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Zas, al dar voz al personaje masculino buscaba ofrecer una mirada m&aacute;s compleja y humana sobre la ruptura: &ldquo;Diego es un t&iacute;o maj&iacute;simo que la quiso y la cuid&oacute;, pero que tambi&eacute;n le hizo da&ntilde;o. Al meterlo en la novela, buscaba ver la otra parte sin anular el dolor de Clara. En una ruptura de dos personas, los dos pueden sentirse abandonados, y es muy dif&iacute;cil estar con alguien que no te desea. Comprenderlo no significa que no haya ejercido cierta violencia, pero me interesaba meterme en la cabeza de un chico y asumir ese reto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Todos somos Clara?</h2><p class="article-text">
        Es posible que el gran acierto de <em>Los a&ntilde;os secos</em>, adem&aacute;s de<em> </em>retratar de forma magistral una crisis individual o los conflictos de la solter&iacute;a contempor&aacute;nea, est&eacute; en se&ntilde;alar esa paradoja entre lo que realmente deseamos y lo que se supone que tenemos que desear.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se habla mucho sobre el consentimiento, pero la autora apuesta por ir mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n se nos ense&ntilde;&oacute; que una mujer pod&iacute;a decir que s&iacute; o que no, pero no se hablaba tanto de si ese 's&iacute;' proced&iacute;a realmente de nuestro deseo o de la necesidad de parecer libre, moderna o poco reprimida&rdquo;, advierte Zas. &ldquo;Y una libertad tambi&eacute;n puede convertirse en un mandato cuando exige una respuesta concreta. La libertad no consiste &uacute;nicamente en poder decir que s&iacute;, sino en averiguar si ese 's&iacute;' es verdaderamente tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la autora no pretende dar lecciones a nadie. &ldquo;No hay ninguna tesis ni moralejas en mi libro&rdquo;, aclara. &ldquo;Entre otras cosas porque cada lector interpreta lo que quiere. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a que quien lea la novela se pregunte qu&eacute; parte de su vida ha elegido realmente y qu&eacute; parte ha aprendido a representar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Relaciones,Pareja,Bienestar emocional,Sexualidad,Psicoterapia,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2dc92ac-1658-420c-b298-611c8a644a8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y587.jpg" width="1200" height="675" alt="“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Me estoy priorizando”, “tengo que poner límites” o “esta relación no me compensa” son frases cada vez más habituales, pero cortar una relación no siempre es la respuesta: ¿cómo distinguir entre un vínculo dañino y un conflicto que todavía puede repararse?</p><p class="subtitle">De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: “Me resulta raro”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi paz no es negociable&rdquo;. Lo dice Sonia, de 34 a&ntilde;os, al explicar por qu&eacute; ha decidido alejarse de su padre. Despu&eacute;s de que su madre muriera, estuvo pendiente de &eacute;l durante a&ntilde;os, hasta que comenz&oacute; una nueva relaci&oacute;n que, seg&uacute;n indica, cambi&oacute; su forma de relacionarse con sus hijos. &ldquo;&Eacute;l ha elegido a esa persona antes que a sus hijos&rdquo;, cuenta. Por eso ha decidido tomar distancia: &ldquo;Necesito paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde testimonios an&oacute;nimos hasta comunicados p&uacute;blicos y publicaciones editoriales, cada vez tienen m&aacute;s presencia las historias de personas que exponen sus v&iacute;nculos da&ntilde;inos y ponen sobre la mesa la posibilidad de alejarse de quienes les hacen sufrir
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la presentadora y comunicadora <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tabu-cortar-relacion-propios-padres-le-agradezco-diera-vida-quito_1_10908438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">In&eacute;s Hernand</a> confes&oacute; no tener relaci&oacute;n con sus padres. En el &aacute;mbito internacional, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/caso-brooklyn-beckham-rompiendo-estigma-hijos-cortan-relacion-padres_1_12930360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brooklyn Beckham</a> public&oacute; este mismo a&ntilde;o un comunicado en sus redes sociales para hacer p&uacute;blico el distanciamiento con sus padres, Victoria y David Beckham. Y, aunque su caso es diferente, la actriz Jennette McCurdy &mdash;conocida por interpretar a Sam Puckett en <em>iCarly </em>y <em>Sam &amp; Cat</em>&mdash; tambi&eacute;n ha contado p&uacute;blicamente la relaci&oacute;n de control y abuso que mantuvo con su madre, fallecida en 2013. En <a href="https://www.eldiario.es/spin/triunfo-nickelodeon-vivia-infierno-casa-historia-personal-jennette-mccurdy-convirtio-exito-editorial-pm_1_13040172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Me alegro de que mi madre haya muerto</em></a> (2023, Tendencias), reconstruye con humor negro una relaci&oacute;n que marc&oacute; su infancia y adolescencia y las consecuencias de enfrentarse a ella despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La mayor visibilidad que tienen ahora estas historias convive, adem&aacute;s, con un lenguaje cada vez m&aacute;s extendido alrededor del autocuidado: &ldquo;Me estoy priorizando&rdquo;, &ldquo;tengo que poner l&iacute;mites&rdquo;, &ldquo;mi salud mental est&aacute; por encima de todo&rdquo;... Pero &iquest;cu&aacute;ndo cortar es realmente una forma de cuidarnos y cu&aacute;ndo estamos convirtiendo cualquier conflicto o incomodidad en un motivo para romper?
    </p><h2 class="article-text">El tab&uacute; de cortar lazos</h2><p class="article-text">
        Una relaci&oacute;n, ya sea de pareja, de amistad o familiar, deber&iacute;a aportarnos bienestar y permitirnos sentirnos seguros, respetados y libres de ser nosotros mismos. As&iacute; lo explica Joanna Cort&eacute;s Saura, psic&oacute;loga general sanitaria y directora de la <a href="https://clinicaphoenix.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Phoenix</a>, para quien, en t&eacute;rminos generales, cualquier v&iacute;nculo &ldquo;deber&iacute;a sumar a nuestra vida, no desgastarnos de una manera constante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las relaciones que no cumplen con estos m&iacute;nimos son las familiares, entran en juego otros factores. A pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las conversaciones sobre cortar relaciones da&ntilde;inas son m&aacute;s comunes, esto choca con la &ldquo;tradici&oacute;n&rdquo; de mantenerlas por compartir sangre. <a href="https://www.instagram.com/tupsicologatecuenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josselyn Sevilla</a>, psic&oacute;loga sanitaria y miembro de <a href="https://moiraspsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moiras Psicolog&iacute;a</a> advierte de c&oacute;mo en el &aacute;mbito familiar, aunque tambi&eacute;n puede darse en amistad o de pareja, se minimizan e incluso justifican conductas da&ntilde;inas apelando al tiempo que lleva esa persona en nuestra vida. Es entonces cuando nos encontramos con frases como: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vas a dejar de tener relaci&oacute;n con tu madre?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo vas a cortar con esa pareja de tantos a&ntilde;os?&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: ‘pero es tu madre’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta fue la reacci&oacute;n que Abril Serrat se encontr&oacute; cuando decidi&oacute; cortar la relaci&oacute;n con su madre: &ldquo;Cada vez que lo digo me encuentro con una avalancha de personas que me dicen: &lsquo;pero es tu madre&rsquo;&rdquo;. Sin embargo, recuerda que detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n hubo mucho dolor. &ldquo;Cuando alguien llega al punto de cortar la relaci&oacute;n por completo con su madre es porque no le queda otra opci&oacute;n, porque vivir y compartir con esa persona no es sano, no es bueno&rdquo;, explica. Andrea Monace, que tambi&eacute;n cort&oacute; lazos con su madre, recibi&oacute; el mismo tipo de comentarios cuando hablaba de su decisi&oacute;n: &ldquo;Es tu madre, tienes que quererla pase lo que pase&rdquo;. Esto hizo que durante a&ntilde;os la justificara y tratara de entenderla; dej&oacute; incluso de hablar del dolor y la manipulaci&oacute;n que sufr&iacute;a &ldquo;por tab&uacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tab&uacute;, el estigma o la falta de apoyo social pueden dificultar que las personas corten el trato con quienes tienen m&aacute;s cerca. Sin embargo, las psic&oacute;logas advierten de la necesidad de identificar se&ntilde;ales que nos permitan reconocer cu&aacute;ndo deber&iacute;amos cortar esos v&iacute;nculos.
    </p><h2 class="article-text">Se&ntilde;ales que debemos advertir&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Antes de saber si debemos cortar ese v&iacute;nculo, seg&uacute;n las psic&oacute;logas, no debemos perder de vista que en las relaciones pueden existir<strong> </strong>desacuerdos, conflictos o incluso decepci&oacute;n; implican aprender a negociar, reparar y asumir responsabilidades. El problema puede llegar cuando esa responsabilidad no sea compartida, o cuando a los conflictos y desacuerdos no los acompa&ntilde;an la comprensi&oacute;n, comunicaci&oacute;n, empat&iacute;a o libertad de ser uno mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/psicologamartabarranco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Barranco</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas, sex&oacute;loga y creadora de contenido con m&aacute;s de doscientos mil seguidores, no cree que exista una receta o lista de se&ntilde;ales que podamos tachar para saber si debemos cortar o no un v&iacute;nculo. De hecho, apunta que &ldquo;a veces las relaciones tienen tantos matices que lo ideal ser&iacute;a verlo en un espacio terap&eacute;utico&rdquo;. Aun as&iacute;, coincide con otras psic&oacute;logas en la importancia de prestar atenci&oacute;n a lo que sentimos, a nuestro cuerpo y a las sensaciones que nos provoca esa relaci&oacute;n a la hora de tomar una decisi&oacute;n as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empiezas a sentirte mucho peor desde que estás con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Barranco</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que para Barranco, una pista perfecta podr&iacute;a ser un cambio en nosotros mismos. &ldquo;Empiezas a sentirte mucho peor desde que est&aacute;s con esta persona: tu autoestima disminuye, la ansiedad se vuelve diaria, temes los conflictos, empiezas a tener miedo de mostrar c&oacute;mo eres o lo que piensas, empiezas a pensar que no eres valiosa, e incluso tu f&iacute;sico empieza a verse afectado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joanna Cort&eacute;s Saura identifica nuestro cuerpo como una fuente importante de informaci&oacute;n: &ldquo;Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensi&oacute;n, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso s&iacute;ntomas f&iacute;sicos&rdquo;. A&ntilde;ade que esto no significa que cualquier emoci&oacute;n desagradable sea una se&ntilde;al de que debamos terminar la relaci&oacute;n, pero s&iacute; merece la pena escucharla y preguntarnos qu&eacute; nos est&aacute; ocurriendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si estamos pensando en desvincularnos, existen tres factores clave a tener en cuenta, seg&uacute;n Sevilla: qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n mantenemos con esa persona &mdash;desde familiares y amistades hasta v&iacute;nculos m&aacute;s recientes&mdash;; qu&eacute; ha ocurrido y qu&eacute; gravedad tiene &mdash;si se trata de una agresi&oacute;n o una situaci&oacute;n de maltrato, no hay lugar para la duda, pero tambi&eacute;n existen los &ldquo;famosos grises&rdquo;, como desplantes, manipulaciones o bromas que hacen da&ntilde;o&mdash;; y qu&eacute; ha ocurrido cuando hemos intentado modificar esa situaci&oacute;n &mdash;cu&aacute;nto tiempo lleva produci&eacute;ndose, si hemos hablado con la otra persona sobre ello y si, despu&eacute;s de hacerlo, ha habido alg&uacute;n cambio&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos con ciertas personas podemos empezar a notar ansiedad, tensión, miedo, tristeza, agotamiento, necesidad de estar continuamente pendientes de lo que decimos o hacemos, o incluso síntomas físicos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joanna Cortés Saura</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas reconocen que no siempre es sencillo identificar estas se&ntilde;ales. &ldquo;Existen muchos grises, las situaciones no son siempre evidentes&rdquo;, explica Sevilla. Sin embargo, hay veces que incluso otras relaciones nos pueden dar pistas. Es el caso de Miranda y Andy en la primera entrega de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/diablo-viste-prada-2-secuela-todavia-superficial-pelicula-original_129_13179477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Diablo viste de Prada</em></a>: &ldquo;La relaci&oacute;n empieza a tener un toque m&aacute;s negativo para Andy cuando se da cuenta de que hay otros v&iacute;nculos que est&aacute; perdiendo y que tienen mucho m&aacute;s peso para ella que su conexi&oacute;n con la moda y su jefa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, una de las claves que comparten estas psic&oacute;logas es observar c&oacute;mo responde la otra persona cuando comunicamos lo que sentimos y necesitamos: si respeta nuestros l&iacute;mites, nos escucha y muestra reciprocidad. Cort&eacute;s Saura lo resume as&iacute;: &ldquo;Cuando una relaci&oacute;n se convierte de manera sostenida en una fuente de sufrimiento, inseguridad o p&eacute;rdida de nosotros mismos, y los intentos de mejorarla no funcionan, plantearse poner fin al v&iacute;nculo puede ser una decisi&oacute;n saludable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Distanciarnos de una persona que nos ha hecho da&ntilde;o puede ser una forma de autocuidado. Pero no todo conflicto, incomodidad o malestar implica que una relaci&oacute;n deba terminar. En ocasiones, el lenguaje de los l&iacute;mites y el autocuidado puede convertirse tambi&eacute;n en una forma de evitar conversaciones inc&oacute;modas, tolerar mal la frustraci&oacute;n o eludir responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se nos ense&ntilde;a muy r&aacute;pido a soltar cuando la persona no encaja en lo que nosotros queremos&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Marta Barranco, pero no hay que olvidar que en las relaciones tambi&eacute;n puede haber discusiones, conflictos o decepci&oacute;n. &ldquo;Estos discursos de 'priorizarse' son &uacute;tiles para personas que nunca se han elegido&rdquo;, explica, el problema es cuando &ldquo;se convierte un 'elegirme' en un &lsquo;como no me das lo que quiero, me voy&rsquo;. Esto no ser&iacute;a priorizarse o cuidarse, es manipulaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil dejar ir. Incluso despu&eacute;s de identificar las se&ntilde;ales, valorar la situaci&oacute;n, comunicar lo que nos ocurre y decidir terminar la relaci&oacute;n, llevar esa decisi&oacute;n a la pr&aacute;ctica puede ser lo m&aacute;s dif&iacute;cil. La psic&oacute;loga Josselyn Sevilla pone como ejemplo el caso de Carrie y Mr. Big en <a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sexo en Nueva York</em></a>: &ldquo;Es un caso de permanencia en una relaci&oacute;n t&oacute;xica y de imposibilidad de cortar un v&iacute;nculo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tomar la decisi&oacute;n es solo el principio</h2><p class="article-text">
        Esta puede ser una decisi&oacute;n complicada aun sabiendo lo da&ntilde;ino de la relaci&oacute;n. Adem&aacute;s, no siempre se encuentran las palabras o el momento perfecto para llevar a cabo este corte. Porque s&iacute;, las psic&oacute;logas recomiendan atravesar este proceso siempre acompa&ntilde;adas de la comunicaci&oacute;n. Para Barranco, si &ldquo;no hay una l&iacute;nea roja que haya sido traspasada&rdquo;, lo id&oacute;neo ser&iacute;a tratar de reparar el v&iacute;nculo. En el otro extremo, recuerda: &ldquo;Si tu vida o integridad est&aacute;n en peligro, lo urgente es ponerte a salvo, no la explicaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si nos encontramos en una especie de &ldquo;t&eacute;rmino medio&rdquo;, una conversaci&oacute;n es la mejor manera de abordar esta situaci&oacute;n. De hecho, recuerda que, a trav&eacute;s de las palabras, &ldquo;no hay que cuidar solo en la relaci&oacute;n, tambi&eacute;n en la ruptura&rdquo;, y a&ntilde;ade: &ldquo;En una ruptura es importante elegir bien las palabras porque hay cosas que pueden quedarse para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Cort&eacute;s Saura, una &ldquo;ruptura saludable implica en la medida en que sea posible y seguro, comunicar nuestra decisi&oacute;n con claridad, evitar culpabilizar innecesariamente, respetar a la otra persona y establecer los l&iacute;mites que necesitemos a partir de ese momento&rdquo;. Todo ello sin olvidar que &ldquo;para terminar un v&iacute;nculo no necesitamos que la otra persona comparta nuestra decisi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cortar una relación o alejarnos de una persona no tiene por qué significar cortar de raíz o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josselyn Sevilla</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando una relaci&oacute;n se rompe, no lo hace siempre de una manera inmediata y definitiva desde el primer momento. Sevilla se&ntilde;ala la posibilidad de que &ldquo;cortar una relaci&oacute;n o alejarnos de una persona no tiene por qu&eacute; significar cortar de ra&iacute;z o hacer contacto cero. Hay distintos tipos de distanciamientos emocionales&rdquo;. Pone de ejemplo el caso de Lorelai Gilmore &mdash;coprotagonista de <a href="https://www.eldiario.es/era/otono-volvemos-ver-chicas-gilmore-queramos-quedar-amigas_1_12678542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las Chicas Gilmore</em></a>&mdash; y sus padres: se produce un alejamiento de la familia y sus din&aacute;micas perjudiciales sin perder el contacto completamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se produce esta ruptura o alejamiento, las psic&oacute;logas advierten de la posibilidad de que nos invada la culpa, el arrepentimiento y las dudas. En este sentido, Cort&eacute;s Saura recuerda: &ldquo;Sentir malestar despu&eacute;s de tomar una buena decisi&oacute;n no significa necesariamente que la decisi&oacute;n haya sido equivocada&rdquo;. Puede que se produzca &ldquo;un choque entre la persona o relaci&oacute;n que cre&iacute;amos tener y la que finalmente hemos experimentado&rdquo;, lo que nos hace ver que &ldquo;no solo estemos perdiendo a una persona, sino tambi&eacute;n las expectativas&rdquo; de proyectos futuros o de la versi&oacute;n de nosotros mismos que exist&iacute;a dentro de ese v&iacute;nculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Echar de menos, recordar solo lo bueno, cuestionar la decisi&oacute;n y sentir culpa &ldquo;son cosas que pueden aparecer perfectamente, y que forman parte de lo normal&rdquo;, resalta Marta Barranco. Y es que &ldquo;somos seres sociales, y necesitamos una manada para poder sobrevivir. Frente a una ruptura, el cerebro lo percibe como algo peligroso: si estoy sola me muero&rdquo;. Las rupturas duelen, &ldquo;el dolor forma parte del duelo&rdquo;, y pasar por &eacute;l no indica que hayamos tomado una decisi&oacute;n equivocada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/necesito-paz-cortar-lazos-alguien-vida-dano_1_13535554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 20:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,familia,Bienestar emocional,Psicología,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5489936f-a9cc-4bdd-80b2-32c52cd80109_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151843.jpg" width="5295" height="2978" alt="Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experta comparte varias claves para afrontar desacuerdos con otras personas sin caer en la provocación ni el insulto</p><p class="subtitle">La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”</p></div><p class="article-text">
        Discrepamos, no compartimos puntos de vista, vemos una misma cosa de manera distinta&hellip; Todo esto es una parte inevitable de la condici&oacute;n humana porque no todos somos iguales. Desde peque&ntilde;os desacuerdos que a&uacute;n nos permiten mostrarnos cordiales, hasta discusiones m&aacute;s exaltadas sobre un tema delicado que pueden derivar en una forma de argumentaci&oacute;n m&aacute;s antag&oacute;nica. Todas forman parte de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Una discusi&oacute;n puede surgir por muchas razones. Discutimos en el trabajo, en casa, en el supermercado, con amigos, con desconocidos... En ocasiones, discutimos incluso cuando no recordamos el origen de la discusi&oacute;n, y a pesar de que vemos que debilita nuestras relaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos mal para que un simple desacuerdo se convierta en una discusi&oacute;n absurda? &iquest;Y qu&eacute; podemos hacer para evitarlo? Si bien es imposible evitar por completo los desacuerdos, s&iacute; es posible manejarlos de manera que la relaci&oacute;n no sufra.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La ofensa detr&aacute;s de la discusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos sentir que no nos escuchan, que no nos entienden o que no tienen en cuenta nuestras necesidades. Cuando nos sentimos atacados o cuestionados, tendemos a ponernos a la defensiva y es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil escuchar y comunicarnos con calma&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga <a href="https://mavissuarezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mavis Su&aacute;rez</a>. Para la experta, uno de los principales errores que cometemos cuando discutimos es &ldquo;entrar en la conversaci&oacute;n con el objetivo de tener raz&oacute;n o de intentar convencer al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este momento dejamos de escuchar para comprender y empezamos a escuchar para responder&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Una persona a la defensiva no reconoce el problema, por lo que el proceso de un di&aacute;logo constructivo ni siquiera puede empezar. Esto provoca que quien inicia la conversaci&oacute;n se sienta frustrado por no ser escuchado y que la persona a la defensiva se niegue a asumir la responsabilidad de sus actos de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s firme es la opini&oacute;n, m&aacute;s intensa y compleja puede volverse la discusi&oacute;n. Cuando discutimos, la raz&oacute;n desaparece y la emoci&oacute;n se impone. Lo correcto y lo incorrecto pierden relevancia y uno solo escucha para encontrar una oportunidad de atacar. A menudo, el objetivo no es la verdad ni el consenso, sino la victoria, a veces a cualquier precio. Un comentario aparentemente inofensivo, una cr&iacute;tica apenas expresada, y el tono se caldea. Nos interrumpimos, contraatacamos y explicamos por qu&eacute; tenemos raz&oacute;n. Unos minutos despu&eacute;s, la conversaci&oacute;n se ha convertido en una lucha de poder.
    </p><h2 class="article-text">El peligro de recurrir al &lsquo;siempre&rsquo; o al &lsquo;nunca&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en medio de una discusi&oacute;n, es tentador recurrir a argumentos contundentes. &ldquo;Suelen aparecer los &rsquo;siempre&rsquo; y los &lsquo;nunca&rsquo;&rdquo;, explica Su&aacute;rez. Basarse en frases como &lsquo;siempre haces esto&rsquo; o &lsquo;nunca escuchas&rsquo; es una de las formas m&aacute;s seguras de descarrilar las conversaciones y lo que m&aacute;s suele contribuir a que surjan&nbsp;problemas. Lo &uacute;nico que se consigue usando estos extremos es a&ntilde;adir otro argumento m&aacute;s sobre si siempre, o nunca, lo hacemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, muchas veces, en lugar de escuchar con atenci&oacute;n y hablar con claridad y amabilidad, nos sentimos ofendidos, molestos por algo insignificante; no podemos dejarlo pasar, a pesar de que, en retrospectiva, vemos que nuestra reacci&oacute;n es totalmente desproporcionada con respecto a la situaci&oacute;n. Reaccionamos con agresividad y buscamos la victoria. Es lo que muchas veces nos pasa cuando discutimos. Es f&aacute;cil que nos sintamos mal tras tener una discusi&oacute;n porque no sabemos c&oacute;mo hacerlo de forma constructiva y sin tomarnos los argumentos como algo personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele estropearlo todo &ldquo;las interrupciones o los reproches del pasado. Una conversaci&oacute;n dif&iacute;cilmente puede ser constructiva si sentimos que para que uno gane, el otro tiene que perder&rdquo;, afirma Su&aacute;rez. Porque el objetivo de una discusi&oacute;n es encontrar una soluci&oacute;n, no determinar qui&eacute;n gana y qui&eacute;n pierde. Por tanto, abordar una discusi&oacute;n con esta mentalidad genera actitudes defensivas y dificulta la capacidad de autorreflexi&oacute;n y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Estos h&aacute;bitos y formas de reaccionar lo que hacen es avivar el fuego en lugar de apagarlo. Pero hay maneras m&aacute;s constructivas de combatirlo.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo mostrar nuestra opini&oacute;n sin tiran&iacute;a y sin caer en el insulto</h2><p class="article-text">
        Las discusiones en las relaciones suelen verse de forma negativa, pero si se abordan correctamente, pueden fortalecer los v&iacute;nculos en lugar de debilitarlos. Discutir bien es una especie de arte que implica expresarse con eficacia, escuchar de forma activa y encontrar puntos en com&uacute;n.  Como admite Su&aacute;rez, &ldquo;podemos defender con firmeza lo que pensamos sin necesidad de invalidar al otro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, es clave &ldquo;escuchar, respetar los turnos y aceptar que no siempre vamos a llegar a un acuerdo. Y si notamos que estamos demasiado enfadados, hacer una pausa es una buena herramienta: parar una conversaci&oacute;n para retomarla con m&aacute;s calma no es evitar el problema, sino intentar abordarlo mejor&rdquo;, explica Su&aacute;rez. En las discusiones constructivas no se trata de ganar o perder, sino de comprender y resolver las diferencias; implica hablar de los problemas abiertamente y con respeto, sin causar da&ntilde;o ni resentimiento. El objetivo es lograr una mejor comprensi&oacute;n mutua y encontrar soluciones que beneficien a ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayuda mucho hablar desde lo que uno siente o necesita en lugar de definir o acusar al otro&rdquo;, afirma Su&aacute;rez, y a&ntilde;ade que &ldquo;no es lo mismo decir &lsquo;me he sentido poco escuchado&rsquo; que &lsquo;nunca me escuchas&rsquo;: podemos ser claros y expresar nuestro desacuerdo sin atacar&rdquo;, matiza Su&aacute;rez. Para la experta es importante la asertividad, es decir, &ldquo;cuidar lo que necesitamos decir, pero tambi&eacute;n la manera en que se lo decimos a la otra persona&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mavis-suarez-psicologa-abordar-discusion-error-objetivo-convencer-xp_1_13532494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 14:44:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mavis Suárez, psicóloga, sobre cómo abordar bien una discusión: “Es un error tener el objetivo de convencer al otro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" width="1200" height="675" alt="Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al &quot;divorcio del sueño&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más parejas descubren que compartir colchón puede convertirse en una fuente de problemas</p><p class="subtitle">Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar</p></div><p class="article-text">
        Todos pasamos por &eacute;pocas en las que dormimos mejor que otras. Hace unos a&ntilde;os, Mar&iacute;a (38 a&ntilde;os, M&aacute;laga), estaba pasando por una situaci&oacute;n especialmente terrible. Le costaba mucho dormirse y, cuando lo consegu&iacute;a, se despertaba de madrugada, unas horas despu&eacute;s. Los ronquidos de su novio, al que adoraba, hac&iacute;an imposible que volviera a dormirse. &ldquo;Encima yo, al desvelarme, comenzaba a dar vueltas en la cama y lo acababa despertando a &eacute;l&rdquo;, cuenta. &ldquo;As&iacute; que al final dorm&iacute;amos mal los dos&rdquo;. Un d&iacute;a, decidieron que ya hab&iacute;an tenido suficiente y probaron a dormir separados.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a ten&iacute;a un peque&ntilde;o despacho para sus cosas, con lo que le result&oacute; f&aacute;cil instalarse cada noche en la peque&ntilde;a cama de invitados que hab&iacute;a en &eacute;l. &ldquo;Aquel despacho ya era un poco mi refugio, pero a partir de entonces se convirti&oacute; tambi&eacute;n en mi refugio del sue&ntilde;o&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La cosa funcion&oacute; y acordaron un sistema que dura hasta el d&iacute;a de hoy. Entre semana, cada uno duerme en su habitaci&oacute;n, pero el fin de semana lo hacen juntos. &ldquo;El finde no me importa dormir regular si al d&iacute;a siguiente no tengo que trabajar ni madrugar&rdquo;, explica. &ldquo;Adem&aacute;s, tambi&eacute;n es divertido pensar que &lsquo;los fines de semana duermo con mi novio&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado final ha sido, en opini&oacute;n de Mar&iacute;a, francamente positivo. &ldquo;Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendr&iacute;a que probar&rdquo;, asegura. &ldquo;Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el d&iacute;a a d&iacute;a, y yo solo tengo cosas buenas que decir de dormir separados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La cama como espacio sentimental</h2><p class="article-text">
        Hay personas que se refieren a situaciones como la de Mar&iacute;a como un &ldquo;divorcio del sue&ntilde;o&rdquo;, una terminolog&iacute;a que, as&iacute; en fr&iacute;o, tiene connotaciones bastante negativas. Asociar una relaci&oacute;n con la palabra &ldquo;divorcio&rdquo; proyecta sombras negr&iacute;simas sobre el futuro de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que compartir el espacio de descanso es una pr&aacute;ctica antigua y extendida, aunque hist&oacute;ricamente no haya estado vinculada exclusivamente a la pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares, en una misma habitaci&oacute;n o sobre una misma superficie&rdquo;, asegura. &ldquo;Influyen los recursos y el espacio disponible, pero tambi&eacute;n las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercan&iacute;a. No es, por tanto, exclusivo de las parejas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dormitorio conyugal como espacio privado y casi sacrosanto se consolid&oacute;, seg&uacute;n el experto, con el ideal burgu&eacute;s del hogar. &ldquo;Pero esa intimidad no implicaba necesariamente compartir colch&oacute;n. De hecho, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, las camas gemelas llegaron a considerarse una opci&oacute;n moderna y saludable entre parte de las clases medias brit&aacute;nicas&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares (...) Influyen los recursos y el espacio disponible, pero también las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercanía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las razones ten&iacute;an poco que ver con el amor. Se pensaba que dormir en camas separadas pod&iacute;a reducir la transmisi&oacute;n de enfermedades a trav&eacute;s del aire y, adem&aacute;s, permit&iacute;a compartir dormitorio conservando un espacio propio. &ldquo;A partir de los a&ntilde;os cincuenta, sin embargo, esa imagen empez&oacute; a cambiar y las camas separadas se asociaron cada vez m&aacute;s con la frialdad matrimonial&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Lo que antes parec&iacute;a una buena decisi&oacute;n para la salud empez&oacute; a parecer una mala se&ntilde;al para el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de organizar el descanso nocturno se convirti&oacute; en una obligaci&oacute;n sentimental, como si el amor tuviera que demostrarse incluso mientras estamos inconscientes.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El principio del fin?</h2><p class="article-text">
        Esta manera de pensar se mantiene hoy plenamente vigente. As&iacute; lo confirma la psic&oacute;loga Roser Gort, especializada en sue&ntilde;o en la Cl&iacute;nica del Sue&ntilde;o Estivill y autora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/631477-libro-el-sueno-lo-cura-todo-9788402431349" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El sue&ntilde;o lo cura todo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2026), que se encuentra constantemente con parejas que llegan a su consulta agobiadas pensando que dormir en camas separadas es el principio del fin de su relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren&rdquo;, comenta Gort. &ldquo;As&iacute; que aguantan. A veces a&ntilde;os. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja. Mientras, el otro se siente culpable por algo que no puede controlar mientras duerme. Eso s&iacute; que desgasta una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asociamos compartir cama con el cari&ntilde;o y la sexualidad, as&iacute; que un &lsquo;necesito dormir solo&rsquo; puede interpretarse como &lsquo;ya no quiero estar contigo&rsquo;&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Uno est&aacute; hablando de sue&ntilde;o y el otro est&aacute; escuchando desamor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n hay algunas preocupaciones justificadas. Seg&uacute;n Gort, una persona a la que le molesten los ronquidos de su pareja puede tener decenas de microdespertares a lo largo de la noche. &ldquo;Es como si pasara toda la noche haciendo breves siestas&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Eso provoca que la persona no pueda llegar nunca a la fase REM, que es cuando el cerebro procesa lo que hemos vivido durante el d&iacute;a. &ldquo;Esto tiene una consecuencia emocional directa, el que estemos m&aacute;s irritables&rdquo;, asegura Gort. &ldquo;Adem&aacute;s el ruido acaba personaliz&aacute;ndose. Deja de ser un ronquido y pasa a ser &lsquo;&eacute;l no me deja dormir&rsquo;. Cuesta no acumular rencor hacia alguien que, aunque sin querer y sin enterarse, te est&aacute; robando el descanso cada noche&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren. Así que aguantan. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roser Gort</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, acostarse juntos puede ser el &uacute;nico rato del d&iacute;a durante el que la pareja habla de sus cosas con calma o puede, simplemente, darse un abrazo. El temor a dormir separados puede ser tambi&eacute;n el miedo a perder esos momentos y la expresi&oacute;n de una necesidad de cercan&iacute;a que merece tanta atenci&oacute;n como la de descanso. &ldquo;Cualquier tipo de acuerdo al que se llegue deber&iacute;a dar cabida a ambas posturas&rdquo;, indica el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es important&iacute;simo proteger lo que se pierde al dormir separados&rdquo;, a&ntilde;ade Gort. &ldquo;Hablar a oscuras, el contacto f&iacute;sico, tumbarse juntos&hellip; No hay que abandonar eso, sino reubicarlo. Podemos estar un rato juntos en la cama antes de separarnos, despertarse y tomar el caf&eacute; juntos&hellip; Lo que sea, pero decidido y no improvisado. Las parejas a las que esto les funciona mal son las que se separan para dormir y no rellenaron el hueco que les qued&oacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No solo inconvenientes</h2><p class="article-text">
        Por supuesto que hay millones de parejas en el mundo que disfrutan mucho de dormir juntas. Cuando las cosas van bien, hacerlo tambi&eacute;n tiene sus ventajas. &ldquo;Dormir con alguien con quien nos sentimos a gusto puede ayudarnos a bajar la guardia y relajarnos&rdquo;, confirma Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha observado incluso una mayor sincronizaci&oacute;n del sue&ntilde;o REM entre parejas que duermen juntas&rdquo;, contin&uacute;a el doctor. &ldquo;En algunos estudios, las personas han dormido algo mejor cuando ten&iacute;an cerca una camiseta impregnada con el olor corporal de su pareja, aunque esa persona estuviera ausente. Ese olor familiar podr&iacute;a actuar como una se&ntilde;al de seguridad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El lujo de tener otra habitaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otra de las variables que tiene un importante papel en todo este asunto es una condici&oacute;n material que en ocasiones supone un problema insalvable: los metros cuadrados.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de las habitaciones separadas presupone que se tiene un espacio adicional. &ldquo;La comunicaci&oacute;n ayuda a resolver desacuerdos, pero no a&ntilde;ade metros cuadrados&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. La posibilidad de tener una vivienda amplia, silenciosa y aislada de los ruidos exteriores tiene una relaci&oacute;n directa con los recursos econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tiene muy presente esa ventaja. &ldquo;Somos conscientes de que tenemos la suerte de poder tener habitaciones separadas&rdquo;, reconoce. En su caso, disponer de dos espacios permiti&oacute; encontrar una soluci&oacute;n que quiz&aacute; habr&iacute;a sido imposible en una vivienda m&aacute;s peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitación puede ayudar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Enric (32 a&ntilde;os) y Mart&iacute; (34) viven en un pueblo de la provincia de Barcelona y llegaron a una soluci&oacute;n parecida a la de Mar&iacute;a por los ronquidos de Mart&iacute;. La iniciativa parti&oacute; de Enric y comenz&oacute; como algo puntual hasta convertirse en la organizaci&oacute;n habitual de las noches.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, el espacio disponible tambi&eacute;n es crucial, pero vivir en una casa en el pueblo, con espacio de sobra, ha facilitado las cosas. &ldquo;Supongo que, claro, si vives en un piso peque&ntilde;o o compartido en Barcelona, no tienes opci&oacute;n&rdquo;, apunta Mart&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n tampoco tiene por qu&eacute; implicar siempre dos dormitorios. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz proporciona otras opciones que pueden funcionar en funci&oacute;n de la gravedad del asunto. &ldquo;Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitaci&oacute;n puede ayudar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el problema son los horarios&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;algunos cambios no requieren m&aacute;s espacio: dejar preparada la ropa fuera de la habitaci&oacute;n, evitar varias alarmas consecutivas o salir para seguir leyendo o viendo una pantalla cuando el otro quiere dormir, son acuerdos sencillos que permiten mantener rutinas distintas sin interrumpirse tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gort tambi&eacute;n propone otras soluciones, como unos buenos tapones de espuma bien colocados o una fuente de ruido blanco, desde una grabaci&oacute;n hasta un ventilador, que amortig&uuml;e en parte el contraste entre el silencio y el ruido. &ldquo;Adem&aacute;s de esto, hay una pauta que aplico siempre en estos casos: si te despiertas y llevas veinte minutos sin poder volver a dormirte, sal de la cama. Quedarte ah&iacute; escuchando al otro respirar es la forma m&aacute;s r&aacute;pida de acabar odiando ese sonido. Sal de la habitaci&oacute;n, mant&eacute;n la luz baja y haz algo aburrido. Vuelve cuando tengas sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendría que probar. Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el día a día</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La conversaci&oacute;n, mejor de d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para aquellos que se est&eacute;n planteando un divorcio del sue&ntilde;o pero todav&iacute;a no hayan dado el paso de proponerlo a su pareja, el consejo de Roser Gort es claro: &ldquo;Habladlo con calma, durante el d&iacute;a y cuando ambos hay&aacute;is descansado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable hacerlo desde un punto de vista propio, no acusatorio&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Necesito dormir mejor&rsquo;, nunca &lsquo;roncas mucho&rsquo;. Hay que tener presente que el ronquido no es algo premeditado. Adem&aacute;s, es buena idea que se plantee como una prueba. Eso quita peso y le devuelve reversibilidad a la decisi&oacute;n, que es lo que asusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Justamente as&iacute; se lo plante&oacute; Enric a Mart&iacute;. Pero finalmente la prueba se convirti&oacute; en definitiva. Para el primero, el resultado es evidente: descansa m&aacute;s y est&aacute; de mejor humor. Adem&aacute;s Mart&iacute;, que no era quien ten&iacute;a el problema, duerme mejor solo que acompa&ntilde;ado. &ldquo;Tambi&eacute;n hace que tenga m&aacute;s ganas de dormir con Enric que antes&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Relaciones,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: "Me resulta raro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13518277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60b9ff97-3549-4dc9-8504-e92b28519bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x595y190.jpg" width="1200" height="675" alt="De los amigos que ya no se llaman al riesgo de &#039;hablar&#039; solo por audios: &quot;Me resulta raro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llamada telefónica vive horas bajas frente a la asincrónica comodidad del mensaje de voz o texto. ¿Cómo afecta la pérdida de espontaneidad a nuestras relaciones?</p><p class="subtitle">“Basta de hablar de ti”: cómo sobrevivir a una conversación con gente que interrumpe constantemente</p></div><p class="article-text">
        El hijo de Vanessa tiene 12 a&ntilde;os y solo habla por tel&eacute;fono cuando interpreta a alg&uacute;n personaje. Por ejemplo, juega a que tiene una oficina y llama con un auricular con cable a los n&uacute;meros de sus familiares. Tambi&eacute;n hace de encuestador o de recepcionista de hotel y siempre tiene otros accesorios, como folios o sellos, para poder desarrollar su papel. Para &eacute;l, hablar de viva voz a trav&eacute;s de un aparato es una ficci&oacute;n, como ha visto en series o pel&iacute;culas. Todav&iacute;a no tiene m&oacute;vil propio, pero, en caso de tenerlo, tampoco lo usar&iacute;a para llamar: la &uacute;nica v&iacute;a para comunicarse por voz con sus amigos, m&aacute;s all&aacute; de hacerlo de forma presencial, es cuando juegan a la videoconsola online. Y no hablan de sus cosas, sino de lo que sucede en la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        La propia Vanessa (48 a&ntilde;os) reconoce a este medio que le da mucha pereza hablar por tel&eacute;fono y que casi no llama ni a su propia progenitora, de ah&iacute; que su hijo identifique las conversaciones telef&oacute;nicas con el pasado. Ella no se siente aislada ni cree que, de esta manera, cuide menos a quienes quiere, porque mantiene un contacto constante a trav&eacute;s de mensajes de texto. Es solo una cuesti&oacute;n de preferencias a la hora de escoger una herramienta u otra. A Tania, que se define como <a href="https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">introvertida</a>, la posibilidad de relacionarse sin tener que llamar le ha supuesto un alivio. &ldquo;Me incomoda hablar por tel&eacute;fono, si no le veo la cara al otro me resulta raro&rdquo;, declara. Por eso tampoco hace videollamadas ni env&iacute;a demasiados audios, porque &ldquo;es como hablar sola y tampoco hablo sola&rdquo;. Las pocas veces que habla por tel&eacute;fono necesita hacerlo en un lugar con pocos est&iacute;mulos externos, porque, si no, pierde la atenci&oacute;n de la conversaci&oacute;n. Eso le supone &ldquo;hacer un esfuerzo grand&iacute;simo, y luego me agoto mentalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad que provoca <a href="https://www.eldiario.es/era/llamar-superinvasivo-generacion-zeta-telefono-mensajes_1_10452431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recibir una llamada telef&oacute;nica</a> entre la generaci&oacute;n Z y los <em>millennials</em> es un tema del que se ha hablado en profundidad. Se considera un m&eacute;todo invasivo, inc&oacute;modo y poco efectivo en cuestiones de gesti&oacute;n del tiempo. Seg&uacute;n una encuesta de la plataforma <a href="https://www.bankmycell.com/blog/why-millennials-ignore-calls#data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bankmycell</a>, los entrevistados consideran que no se sabe cu&aacute;nto va a durar una llamada y prefieren m&eacute;todos m&aacute;s r&aacute;pidos. Sin embargo, en ocasiones, escribir un texto o grabar una nota de voz puede durar lo mismo que una llamada o incluso m&aacute;s. La broma de &lsquo;esta reuni&oacute;n podr&iacute;a haber sido un mail&rsquo; se puede aplicar a &lsquo;este audio podr&iacute;a haber sido una llamada&rsquo;. De hecho, muchas personas incluyen un chascarrillo del tipo &lsquo;aqu&iacute; va mi podcast&rsquo; cuando graban una nota de voz de varios minutos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El único detonante para telefonear a amigos que viven aquí es un salseo o que haya pasado algo &#039;heavy&#039; y no podamos quedar ese día, que suele ser lo habitual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva</span>
                                        <span>—</span> 43 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para eliminar o suavizar esa sensaci&oacute;n de intrusi&oacute;n de la llamada, existe la posibilidad de concertar una cita previa cuando se quiere tener una charla larga o sin l&iacute;mite de tiempo. Por ejemplo, Bego&ntilde;a (46 a&ntilde;os) siempre se manda un mensaje con la amiga con la que m&aacute;s habla por tel&eacute;fono para saber si est&aacute; disponible. Prefieren este m&eacute;todo porque as&iacute; &ldquo;hablamos m&aacute;s de seguido&rdquo;. Clara (29 a&ntilde;os) tambi&eacute;n utiliza este sistema con las personas a las que llama, que en su caso cada vez son m&aacute;s. Sus interlocutores se encuentran en un abanico de edad que va de los 25 a los 45 a&ntilde;os: &ldquo;Estamos un poco quemados de chatear y de pantallas. Dir&iacute;a, adem&aacute;s, que mis amigos m&aacute;s j&oacute;venes son los que m&aacute;s lo est&aacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Han bajado las llamadas o han aumentado los audios?</h2><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de Ana (36 a&ntilde;os) es que esos audios son los principales sustitutos de la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica y han empeorado la comunicaci&oacute;n: &ldquo;Los dejo sin contestar la mitad de las veces o viceversa&rdquo;, sostiene, y a&ntilde;ade que echa de menos hablar con sus amigas mientras realiza labores dom&eacute;sticas como &ldquo;fregar los platos o limpiar la casa. Ahora escucho podcasts&rdquo;. Eva (43 a&ntilde;os) se comunica con sus conocidos por texto, audio de WhatsApp o llamada telef&oacute;nica, aunque reconoce que esta &uacute;ltima v&iacute;a est&aacute; en descenso. &ldquo;Sobre todo llamo a colegas que no viven en Madrid, pero, cuando ocurre, tenemos caf&eacute;s telef&oacute;nicos de al menos una hora&rdquo;, comenta, y matiza: &ldquo;El &uacute;nico detonante para telefonear a amigos que viven aqu&iacute; es un salseo o que haya pasado algo<em> heavy</em> y no podamos quedar ese d&iacute;a, que suele ser lo habitual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque a primera vista parece que la llamada telef&oacute;nica est&aacute; de capa ca&iacute;da, los <a href="https://data.cnmc.es/panel-de-hogares/conjuntos-de-datos/estadisticas-panel-de-hogares" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos recogidos</a> por la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no son tan contundentes. Aunque los m&aacute;s j&oacute;venes (16-24 a&ntilde;os) han ampliado sus v&iacute;as comunicativas as&iacute;ncronas con mensajes de texto, audios y otras formas de comunicaci&oacute;n, esto no significa necesariamente que hayan dejado de llamar. Ahora hay m&aacute;s opciones y una conversaci&oacute;n puede empezar con un mensaje de texto, seguir con un audio de voz y terminar con una llamada de m&oacute;vil. El estudio tiene una matizaci&oacute;n importante: las conclusiones se extraen de la medici&oacute;n de los minutos de llamadas de los operadores, as&iacute; que las llamadas de una hora de Eva pueden compensar el declive de las conversaciones sincr&oacute;nicas por voz de Ana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las generaciones millennial y Z utilizan de forma más activa la mensajería y son los mayores quienes mantienen las cifras más altas de llamadas de voz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, una encuesta realizada por <a href="https://yougov.com/en-gb/articles/54490-how-brits-communicate-in-2026-messaging-dominates-while-ai-use-is-emerging" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov</a> en Reino Unido informa de que<strong> </strong>las generaciones <em>millennial</em> y Z utilizan de forma m&aacute;s activa la mensajer&iacute;a y son los mayores quienes mantienen las cifras m&aacute;s altas de llamadas de voz. Un ejemplo que podr&iacute;a trasladar esas conclusiones al caso espa&ntilde;ol es el de Marcos (32 a&ntilde;os), que declara que no ha pasado de las llamadas puntuales con sus amigos. Nunca han tenido costumbre de utilizar el tel&eacute;fono de esa forma: &ldquo;Desde el principio hablamos por Messenger y luego por WhatsApp&rdquo;. S&iacute; utiliza la comunicaci&oacute;n de voz as&iacute;ncrona mediante audios muy largos que tanto ha enviado como recibido.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor la comunicaci&oacute;n v&iacute;a llamada telef&oacute;nica?</h2><p class="article-text">
        Ricardo (42 a&ntilde;os) considera que la llamada telef&oacute;nica es la v&iacute;a principal para conservar una buena relaci&oacute;n con sus amigos de toda la vida. Aunque tambi&eacute;n utilizan los mensajes de texto o las notas de audio para comentar algo espec&iacute;fico, mantener conversaciones sincr&oacute;nicas &ldquo;es insustituible&rdquo;. El audio le resulta pr&aacute;ctico para comentar un tema en concreto que quiz&aacute; necesite &ldquo;varias escuchas&rdquo;, pero con la llamada &ldquo;es cuando se sacan temas conflictivos y se habla de verdad. Dir&iacute;a que incluso invita m&aacute;s a la conversaci&oacute;n profunda que la t&iacute;pica visita de cortes&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ferran Lalueza, profesor de comunicaci&oacute;n en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), opina que no se puede afirmar que el m&eacute;todo de comunicaci&oacute;n tradicional sea mejor que los m&aacute;s recientes, sino que cada uno tiene sus ventajas y desventajas. &ldquo;La gente m&aacute;s joven opta t&iacute;picamente por enviar un audio o un texto de tal manera que la persona que lo recibe pueda contestar cuando le resulte m&aacute;s conveniente, lo cual no deja de ser pr&aacute;ctico y de alg&uacute;n modo tambi&eacute;n permite mantener el control absoluto sobre la din&aacute;mica de la conversaci&oacute;n&rdquo;, observa. De esa forma, se puede corregir el texto o volver a grabar el audio antes de enviarlo si no se ha quedado conforme con la primera versi&oacute;n, por lo que, desde un punto de vista pr&aacute;ctico, &ldquo;su ventaja es incontestable&rdquo;. La cara B de este m&eacute;todo es que se pierde esa espontaneidad de la que hablaba Ricardo, que permite mostrarse tal y como uno es.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la hora de tolerar un desacuerdo o una crítica, en persona puedes gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no tienes buena gestión (...), puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Lodeiro y Alba López Cabello</span>
                                        <span>—</span> psicólogas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Patricia Lodeiro y Alba L&oacute;pez Cabello, del centro de <a href="https://www.psicologiacaip.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psicolog&iacute;a</a> CAIP, coinciden en gran parte con Ferran Lalueza, pero inciden en que una gran desventaja es la p&eacute;rdida de oportunidades para desarrollar habilidades comunicativas. Ellas comentan que cada vez se encuentran con m&aacute;s personas en terapia que tienen dificultades a la hora de conectar y relacionarse. &ldquo;Pese a que puedan estar muy conectados a nivel de redes, por ejemplo, se encuentran muy solos&rdquo;, afirman. Adem&aacute;s, la costumbre de tener cada vez m&aacute;s conversaciones asincr&oacute;nicas se retroalimenta y es f&aacute;cil acomodarse a esa distancia, que luego se hace patente en la socializaci&oacute;n en persona. &ldquo;Por ejemplo, a la hora de tolerar un desacuerdo o una cr&iacute;tica, en persona puedes gestionarlo de una manera u otra. Pero en diferido, si no tienes buena gesti&oacute;n puedes estar enfadado y a lo mejor mandar un mensaje diplom&aacute;tico cuando se te haya pasado, pero a lo mejor no lo contestas y evitas conflictos, lo que puede repercutir en la capacidad de desenvolverse en lo social&rdquo;, detallan.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al papel de la edad en la manera de utilizar estas herramientas, no consideran que puedan dar una respuesta determinante, porque son varios los factores que intervienen, como la personalidad o el funcionamiento. &ldquo;Las nuevas tecnolog&iacute;as podr&iacute;an haber supuesto un avance en la capacidad de integraci&oacute;n de algunas personas que no crecieron con ellas y que antes ten&iacute;an dificultades para comunicarse&rdquo;, puntualizan, &ldquo;mientras que para los nativos digitales es diferente desde el principio&rdquo;. No puede afirmarse con contundencia qu&eacute; m&eacute;todo es mejor o peor, pero la balanza parece inclinarse un poco hacia la perspectiva de Ricardo: &ldquo;Por su propia naturaleza, el mensaje o el audio no invita a ser espont&aacute;neo o a divagar como la llamada. Y, si no puedes ser espont&aacute;neo y divagar con tus amigos, &iquest;con qui&eacute;n lo vas a hacer?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/audio-haber-sido-llamada-telefonazo-amigos-peligro-extincion_1_13518277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 20:31:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De los amigos que ya no se llaman al riesgo de 'hablar' solo por audios: "Me resulta raro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Telefonía móvil,Relaciones,Tendencias,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogado-aclara-hay-ruidos-vecinales-denunciables-hora-actuar-caso-sufrirlos-xp_1_13517181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae155715-6e94-4c01-a136-ec3e303f2b26_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150968.jpg" width="5686" height="3198" alt="Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El especialista Roberto Mangas explica que son las ordenanzas municipales y la persistencia de las molestias las que determinan si se infringe la ley</p><p class="subtitle">Una administradora explica quién debe pagar las reparaciones de humedades en una comunidad de propietarios</p></div><p class="article-text">
        El derecho al descanso en el propio hogar puede llegar a ser un lujo dif&iacute;cil de proteger. Adem&aacute;s del ruido del tr&aacute;fico o de la calle, hay otras circunstancias en las que otros vecinos pueden interrumpir la tranquilidad de nuestra casa, desde <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogada-aclara-permiso-vecinos-obra-xp_1_13186555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obras puntuales</a> hasta fiestas o una televisi&oacute;n demasiado alta. Sin embargo, &iquest;existe un l&iacute;mite horario a partir del cual es legalmente posible llamar a las autoridades o iniciar una reclamaci&oacute;n frente a las molestias de un vecino ruidoso?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a no existe una hora a partir de la cual todo ruido vecinal sea autom&aacute;ticamente denunciable&rdquo;, aclara Roberto Mangas, abogado y asesor jur&iacute;dico del colegio de administradores de fincas de Madrid (CAFMadrid). Al contrario de lo que puede creerse, explica el abogado, el ruido &ldquo;puede infringir la normativa a cualquier hora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La regulaci&oacute;n estatal distingue, como referencia general, un periodo nocturno de las 23.00 y las 7.00 horas, pero las comunidades aut&oacute;nomas y los ayuntamientos pueden concretar horarios, l&iacute;mites y conductas prohibidas mediante su propia normativa&rdquo;, detalla Mangas. Por tanto, la clave est&aacute; en las ordenanzas municipales de cada ayuntamiento para conocer con precisi&oacute;n lo permitido.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; separa un ruido molesto de uno ilegal</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no todo sonido molesto es autom&aacute;ticamente sancionable, existe una diferencia jur&iacute;dica importante entre lo considerado molesto y lo ilegal. &ldquo;Un ruido molesto es el que perturba el descanso o la convivencia, pero no toda molestia constituye por s&iacute; sola una infracci&oacute;n&rdquo;, explica el abogado. &ldquo;Ser&aacute; sancionable cuando supere los l&iacute;mites ac&uacute;sticos o incumpla los horarios y prohibiciones aplicables&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Pero la falta de un son&oacute;metro &mdash;la herramienta que permite medir el ruido y que no est&aacute; disponible en todos los ayuntamientos&mdash; no cierra todas las puertas a los afectados. Como apunta el asesor jur&iacute;dico de CAFMadrid, &ldquo;aunque no exista una medici&oacute;n concluyente, un ruido intenso, persistente o reiterado puede justificar una actuaci&oacute;n civil de la comunidad como actividad molesta&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo actuar?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Si el ruido est&aacute; produci&eacute;ndose de madrugada, lo m&aacute;s eficaz es avisar a la Polic&iacute;a Local para que pueda comprobarlo, identificar su origen y, cuando proceda, medirlo o levantar acta&rdquo;, recomienda Mangas. Pero si no se trata de un hecho aislado, el protocolo deber&iacute;a escalar hacia la gesti&oacute;n interna del edificio y el experto aconseja comunicar la situaci&oacute;n por escrito al presidente o al administrador de la finca.  
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, el abogado confirma que la comunidad de propietarios cuenta con herramientas legales para intervenir. &ldquo;El presidente puede requerir formalmente el cese y, si contin&uacute;a, la comunidad podr&aacute; acordar el ejercicio de la acci&oacute;n judicial correspondiente&rdquo;, asegura Mangas.
    </p><p class="article-text">
        En caso de una reclamaci&oacute;n judicial o administrativa, Mangas destaca la importancia de contar con evidencias, como grabaciones, testimonios de otros residentes o pruebas de perjuicios acreditables, para que el proceso prospere.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene llevar un registro con fechas, horas, duraci&oacute;n y caracter&iacute;sticas de cada episodio; conservar comunicaciones y n&uacute;meros de intervenci&oacute;n o actas policiales&rdquo;, a&ntilde;ade el abogado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogado-aclara-hay-ruidos-vecinales-denunciables-hora-actuar-caso-sufrirlos-xp_1_13517181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Vecinos,Relaciones,Ruido,Descanso,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Basta de hablar de ti": cómo sobrevivir a una conversación con gente que interrumpe constantemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/basta-hablar-sobrevivir-conversacion-gente-interrumpe-constantemente_1_13514182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c3c7431-68c5-438b-bde4-11e5a9e6fa6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x584y428.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Basta de hablar de ti&quot;: cómo sobrevivir a una conversación con gente que interrumpe constantemente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se supone que las conversaciones son un intercambio, pero a menudo nos topamos con alguien que está locamente enamorado del sonido de su voz. Es hora de plantarle cara</p><p class="subtitle">“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas</p></div><p class="article-text">
        Cuando era peque&ntilde;a, sol&iacute;a ir a cenar a casa de una amiga del colegio. Su familia me parec&iacute;a modern&iacute;sima: eran daneses y se entregaban a todo tipo de actividades &ldquo;extravagantes&rdquo;: <em>fondues,</em> fabricaci&oacute;n de velas y, lo m&aacute;s aterrador de todo, el &ldquo;bast&oacute;n de la palabra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que se sirviera la comida, alguien sacaba el sagrado mango de escoba y lo iban pasando por la mesa. Solo pod&iacute;as hablar si ten&iacute;as el palo en tus manos. A pesar de que era lo m&aacute;s estresante del mundo (significaba ser el centro de atenci&oacute;n y luego acordarte de callarte el resto del tiempo), ahora echo de menos con frecuencia una versi&oacute;n m&aacute;s pr&aacute;ctica de ese palo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, hace poco qued&eacute; con un amigo al que veo de vez en cuando, pero con el que mantengo el contacto a trav&eacute;s de notas de voz. Nada m&aacute;s sentarnos, se lanz&oacute; a un largo discurso sobre su nueva dieta para entrenar para la marat&oacute;n. Solo interrumpi&oacute; el hilo para pedir una tortilla: &ldquo;Cuatro claras, dos yemas, &iquest;es posible?&rdquo; (Est&aacute;bamos en mi bar cutre de confianza, as&iacute; que la petici&oacute;n fue recibida con risas).
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos fuimos, 90 minutos despu&eacute;s, por fin tuvo la delicadeza de volverse hacia m&iacute; y preguntarme: &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo te va a ti?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De camino a casa, sent&iacute; una mezcla de decepci&oacute;n e irritaci&oacute;n. &iquest;Siempre hab&iacute;a sido tan egoc&eacute;ntrico? &iquest;Tan poco interesado en los dem&aacute;s? No pude evitar preguntarme si nuestras actualizaciones virtuales unilaterales hab&iacute;an influido en el problema.
    </p><p class="article-text">
        Hay un nombre para este tipo de comportamiento egoc&eacute;ntrico: &ldquo;narcisismo conversacional&rdquo;. Aunque fue acu&ntilde;ado por el soci&oacute;logo Charles Derber en su libro de 1979 <em>The Pursuit of Attention </em>(<em>La b&uacute;squeda de atenci&oacute;n</em>), el t&eacute;rmino parece m&aacute;s relevante que nunca. &ldquo;La comunicaci&oacute;n por WhatsApp y las notas de voz son, en realidad, una serie de mon&oacute;logos&rdquo;, afirma Charlotte Fox Weber, psicoterapeuta. &ldquo;En las situaciones cara a cara, la gente est&aacute; olvidando c&oacute;mo hacer una pausa de forma natural, c&oacute;mo dejar espacio para escuchar y prestar atenci&oacute;n. Y la gente habla por tel&eacute;fono &mdash;una actividad que, al menos, requiere turnarse de una forma definida&mdash; con mucha menos frecuencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de nuestra comunicaci&oacute;n en l&iacute;nea puede parecer extra&ntilde;amente transaccional, centrada en la log&iacute;stica o en grupos de WhatsApp muy espec&iacute;ficos. Seg&uacute;n Tamu Thomas, coach personal y autora, esto ha da&ntilde;ado el arte de la conversaci&oacute;n improvisada. &ldquo;La gente tiene menos capacidad para mantener conversaciones sin rumbo fijo que no tengan un prop&oacute;sito&rdquo;, afirma. &ldquo;Un buen di&aacute;logo es un intercambio entre dos personas que descubren cosas nuevas la una de la otra, incluso si se conocen desde hace a&ntilde;os. Como ahora hay tantos canales diferentes disponibles para mantenerse en contacto, algunas personas confunden la comunicaci&oacute;n con la conexi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el conocimiento es poder. Si sabes reconocer los cinco tipos m&aacute;s comunes de acaparadores de conversaci&oacute;n, te resultar&aacute; mucho m&aacute;s f&aacute;cil lidiar con ellos.
    </p><h2 class="article-text">El monologuista en serie</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                ¿Dejará de hablar alguna vez?                            </span>
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        Todos nos hemos topado con este tipo de persona: aquella que, como la lavadora Ariston del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NTdklcCkF7c" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anuncio</a> de los a&ntilde;os 90, no para de hablar y hablar y hablar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es solo que estas personas sientan la necesidad de dominar la conversaci&oacute;n; a menudo eligen temas que no son necesariamente significativos para nadie m&aacute;s. Por ejemplo, puede que para alguien resulte cat&aacute;rtico compartir hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle de su equipaje perdido o de la fuga de su lavavajillas, pero eso no tiene ning&uacute;n valor para nadie m&aacute;s&rdquo;, afirma Fox Weber.
    </p><p class="article-text">
        Para Jane y su pareja, Ian, las cenas en casa de su mejor amigo se han convertido en un calvario. &ldquo;Es su mujer&rdquo;, se queja Jane. &ldquo;Nosotros no tenemos hijos; ellos tienen tres. Tenemos que prepararnos para sus mon&oacute;logos que abarcan de todo, desde excursiones escolares hasta trofeos de f&uacute;tbol y, lo peor de todo, sus diversas dolencias. Me quedo all&iacute; sentada con una sonrisa forzada, pregunt&aacute;ndome cu&aacute;nto tiempo puedo fingir razonablemente estar fascinada por el tratamiento de ortodoncia del hijo de otra persona. Es a&uacute;n peor cuando invitan a otras parejas, normalmente otros padres. Entonces se convierte en un juego de ping-pong de mon&oacute;logos. No es f&aacute;cil encontrar un hueco en la conversaci&oacute;n para mencionar que &uacute;ltimamente he pasado momentos muy interesantes: yendo al cine o al teatro y leyendo libros estupendos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sarah Rozenthuler es psic&oacute;loga y coach de comunicaci&oacute;n, adem&aacute;s de autora de <em>Now We&rsquo;re Talking</em> (<em>Ahora s&iacute; que estamos hablando</em>) y de varios otros libros centrados en c&oacute;mo mantener conversaciones significativas. Ella sugiere adoptar un enfoque contraintuitivo. &ldquo;Intenta establecer un l&iacute;mite de tiempo. Dite a ti mismo que vas a prestarle toda tu atenci&oacute;n a la otra persona durante un tiempo determinado, digamos cinco minutos, o diez si puedes aguantarlo. Abandona todas las expectativas de poder decir lo que t&uacute; piensas. Permitir que la otra persona se sienta plenamente escuchada suele ayudarla a calmarse un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se acabe el tiempo, sugiere redirigir deliberadamente la conversaci&oacute;n, sin cortar la palabra a la otra persona. &ldquo;As&iacute; que podr&iacute;as decir algo como: 'Bueno, eso es muy interesante, y me recuerda a&hellip;' y luego compartir algo de tu propia experiencia, o cambiar de tema por completo&rdquo;. Ella cree que esta estrategia funciona a dos niveles. Te permite hablar y te recuerda que cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad de mantener una conversaci&oacute;n bidireccional, en lugar de quedarte ah&iacute; sentado echando humo como un espectador impotente.
    </p><h2 class="article-text">El que descarga sus traumas</h2><p class="article-text">
        Al que descarga sus traumas nada le gusta m&aacute;s que una sesi&oacute;n de revelaciones excesivas sin l&iacute;mites y sin pensar en c&oacute;mo pueden sentar a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Andrew, el amigo de Phoebe, entra en esta categor&iacute;a. &ldquo;He visto a otras personas florecer y crecer gracias a la terapia, pero a Andrew le ha dado carta blanca para compartir demasiado y no escuchar a los dem&aacute;s. Su voz atronadora es siempre la m&aacute;s alta de la sala. No hay ning&uacute;n tema tab&uacute;, desde los detalles morbosos de sus rollos de una noche hasta la larga disputa que mantiene con su madre desde que ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, el momento m&aacute;s bajo fue en un restaurante, cuando cont&oacute; los detalles &iacute;ntimos de su vasectom&iacute;a. Por si eso no fuera suficiente, repiti&oacute; la historia en una cena a la que asist&iacute; con varios de nuestros amigos, incluida su ex. Yo no sab&iacute;a d&oacute;nde mirar. No tengo ni idea de c&oacute;mo frenarlo, porque creo que si le hablo directamente sobre lo de compartir demasiado, podr&iacute;a convertirlo en un drama traum&aacute;tico que compartir tambi&eacute;n con los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Thomas sugiere analizar qu&eacute; es lo que realmente te molesta de esa din&aacute;mica. &iquest;Te sientes utilizada? &iquest;Qu&eacute; esperas de la relaci&oacute;n, si es que esperas algo? Ella dice: &ldquo;Ten&iacute;a una amiga as&iacute; y me di cuenta de que lo que quer&iacute;a era que se pusiera en contacto conmigo en los buenos momentos, no solo en las crisis. Le ped&iacute; que me llamara cuando las cosas fueran realmente bien, por ejemplo, para contarme algo divertido que le hubiera pasado ese d&iacute;a en el trabajo. Daba miedo, pero decirle: 'De verdad quiero formar parte tanto de tu alegr&iacute;a como de tus dificultades', result&oacute; mucho m&aacute;s productivo que acusarla enfadada de descargar todos sus problemas sobre m&iacute;. Al final, conseguimos tener una relaci&oacute;n m&aacute;s constructiva&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El de las preguntas b&uacute;meran</h2><p class="article-text">
        Para quienes no est&eacute;n familiarizados con el t&eacute;rmino, el &ldquo;boomerasking&rdquo; consiste en plantear una pregunta para poder tomar la palabra a continuaci&oacute;n [siguiendo el efecto b&uacute;meran]. Mi amiga Emma se queja a menudo de un compa&ntilde;ero de trabajo que entra en esta categor&iacute;a: &ldquo;Todos los lunes por la ma&ntilde;ana, sin falta, me pregunta: '&iquest;Qu&eacute; tal el fin de semana? &iquest;Qu&eacute; has hecho?', pero su pregunta fingida es una artima&ntilde;a para poder presumir de todas las cosas incre&iacute;bles que ha hecho &eacute;l. Me hace sentir aburrida y, al mismo tiempo, manipulada; no es una combinaci&oacute;n muy agradable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;boomerasking&rdquo; se identific&oacute; por primera vez en un estudio del que fue coautor Michael Yeomans, profesor asociado de ciencias del comportamiento en el Imperial College. &ldquo;Es una pregunta que te vuelve como un b&uacute;meran&rdquo;, explica. &ldquo;Hay tres tipos: el primero es el 'preguntar para presumir', en el que tengo algo emocionante que quiero contarte, como: 'He estado en Francia el fin de semana'. Luego est&aacute; el 'preguntar para quejarse'. Es cuando podr&iacute;a preguntarte: '&iquest;Qu&eacute; tal te ha ido el trayecto al trabajo?'. Puede que me respondas, pero solo para que yo entre en todo detalle sobre lo abarrotado que iba el metro, que hubo un accidente o que alguien me derram&oacute; caf&eacute; en el zapato. Y luego est&aacute; la 'pregunta para compartir', en la que te pido tu opini&oacute;n sobre algo, pero no te estoy escuchando: estoy esperando un momento de pausa para poder intervenir y dar mi opini&oacute;n. En los tres casos, la sinceridad aparente de la pregunta atrapa a la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos recuperar el control? &ldquo;Nuestra investigaci&oacute;n muestra que los 'preguntadores b&uacute;meran' creen que est&aacute;n siendo serviciales e inclusivos. As&iacute; que, si la otra persona es importante para ti, ten en cuenta que habr&aacute; tiempo de sobra para dar tu opini&oacute;n m&aacute;s tarde. Puede que sientas que su inter&eacute;s por ti es solo superficial, pero su inter&eacute;s por comunicarse contigo es sin duda genuino. Eso merece la pena celebrarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otra cosa que ha demostrado nuestra investigaci&oacute;n es que las 'preguntas espejo' suavizan el intercambio. La pr&oacute;xima vez que un 'preguntador b&uacute;meran' se interese por tu trayecto al trabajo, murmura algo vago y luego preg&uacute;ntale con gran entusiasmo por su viaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto suaviza la situaci&oacute;n porque, si no les das una respuesta real, no habr&aacute;s malgastado tu energ&iacute;a en alguien que no est&aacute; interesado, &iquest;no? &ldquo;S&iacute;, y adem&aacute;s, lo m&aacute;s importante: as&iacute; no pueden interrumpirte&rdquo;. No har&aacute; que<em> </em>se calle necesariamente, pero si te sientes m&aacute;s en control, te resultar&aacute; menos molesto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si nada de esto ayuda? &ldquo;Si quieres divertirte un poco, devu&eacute;lvele la pregunta y observa c&oacute;mo reacciona&rdquo;, sugiere Yeomans.
    </p><h2 class="article-text">El que interrumpe</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Lo que tienes que hacer ahora…&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los que interrumpen son f&aacute;ciles de identificar, pero dif&iacute;ciles de afrontar. Cuando despidieron a Jo, empez&oacute; a quedar para tomar un caf&eacute; con una antigua compa&ntilde;era de trabajo. &ldquo;Pens&eacute; que podr&iacute;a darme un poco de apoyo moral y, lo m&aacute;s importante, una raz&oacute;n para salir de casa&rdquo;. Sin embargo, estas quedadas pronto resultaron insatisfactorias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que realmente quer&iacute;a era alguien en quien confiar para hablar de la injusticia de haber perdido mi trabajo y de mis miedos por tener 55 a&ntilde;os y estar en paro&rdquo;. Pero la amiga result&oacute; ser una oyente inesperadamente agresiva, que interrump&iacute;a a Jo a cada momento con: &ldquo;&iquest;Has pensado en reciclarte profesionalmente? Mi amiga est&aacute; ganando una fortuna ahora&rdquo;. O bien: &ldquo;Lo que tienes que hacer es averiguar c&oacute;mo burlar los sistemas de selecci&oacute;n de candidatos. Si yo perdiera mi trabajo, lo que har&iacute;a ser&iacute;a bla, bla, bla&rdquo;. Pero Jo no quer&iacute;a consejos, y las constantes interrupciones la hac&iacute;an sentir menospreciada. Solo quer&iacute;a que alguien la escuchara.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos conseguir que alguien que interrumpe cambie su forma de actuar? &ldquo;Depende de cu&aacute;nto te guste esa persona&rdquo;, dice Fox Weber. &ldquo;No siempre es un rasgo negativo: puede deberse a una especie de nerviosismo, al deseo de que la conversaci&oacute;n no se desv&iacute;e del tema. Pero puede generar caos, porque quien interrumpe est&aacute; imponiendo su voluntad en lo que deber&iacute;a ser un di&aacute;logo colaborativo y rompiendo el hilo de la conversaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fox Weber afirma que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil lidiar con quien interrumpe en un entorno grupal. &ldquo;Eso te permite defender a otras personas. Si ves que ocurre, no dejes que sea la persona interrumpida quien defienda su espacio. Si otra persona se cuela en la historia de la persona A y desv&iacute;a la conversaci&oacute;n hacia otro tema, puedes ser t&uacute; quien lo detenga. Podr&iacute;as decir: &rdquo;Espera, est&aacute; contando una historia. Deja que la termine&ldquo;. Puedes decirlo con amabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si se trata de una situaci&oacute;n cara a cara? &ldquo;Es m&aacute;s dif&iacute;cil, pero aun as&iacute; puedes insistir en que la otra persona se aparte, diciendo: 'Oye, todav&iacute;a estoy contando mi historia'. Luego vuelve a lo que estabas diciendo, aunque hayas perdido el hilo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;oso cuidadoso&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La idea que tiene el &ldquo;oso cuidadoso&rdquo; de la charla trivial es lanzarse a una miniconferencia al estilo TED sobre c&oacute;mo est&aacute; luchando contra los centros de datos de IA, la contaminaci&oacute;n por aguas residuales o el hambre en el mundo. Para lo que definitivamente no est&aacute; aqu&iacute; es para una charla distendida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo una vecina as&iacute;, y no me enorgullece decirlo, pero se sabe que a veces me meto en la tienda de la esquina para evitarla si la veo venir&rdquo;, dice Lauren. &ldquo;Se me acerca inclinando la cabeza, me mira fijamente a los ojos y me pregunta: '&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s, realmente?'. Si no tengo nada profundo y significativo que compartir &mdash;lo cual nunca ocurre&mdash;, esa ser&aacute; su se&ntilde;al para empezar a hablar de una de sus causas importantes: la situaci&oacute;n de la asistencia social en el municipio, los bancos de alimentos, las personas sin hogar. Esto va a hacer que parezca una mala persona, pero&hellip; es <em>tan</em> aburrida. Por no hablar de lo dif&iacute;cil que es escapar una vez que se pone en marcha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de persona resulta especialmente exasperante porque se erige en defensor de la moral. &iquest;Cu&aacute;l es la mejor manera de lidiar con ellas? &ldquo;Intenta decir, de la forma m&aacute;s genuina y sincera posible, algo como: 'Entiendo tu preocupaci&oacute;n por <em>equis</em>, y yo tambi&eacute;n espero de verdad que haya alg&uacute;n cambio o mejora'&rdquo;, dice Rozenthuler. &ldquo;Despu&eacute;s, cambia de tema. No se trata de ser brusco ni descort&eacute;s. Se trata de ser amable, reconocer a la persona, pero luego seguir adelante. Este tipo de persona suele estar atrapada en una rutina y va a hacer falta mucho m&aacute;s de lo que t&uacute; o yo somos capaces de aportar para ayudarla a salir de ah&iacute;&rdquo;. De hecho, creo que puedo tener una soluci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde dej&eacute; ese palo de escoba?
    </p><p class="article-text">
        <em>Se han cambiado los nombres y los detalles identificativos de los participantes.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anita Chaudhuri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/basta-hablar-sobrevivir-conversacion-gente-interrumpe-constantemente_1_13514182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 20:33:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Basta de hablar de ti": cómo sobrevivir a una conversación con gente que interrumpe constantemente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973b60a2-2914-432c-9817-c36acb2566ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista describe esta habilidad emocional como la capacidad para "salir de nuestro mapa mental" y entender lo que siente otra persona aunque no estemos de acuerdo</p><p class="subtitle">Seis herramientas de una psicóloga para dejar de procrastinar: “Evitamos hacer una tarea sin que haya una razón”
</p></div><p class="article-text">
        Mucho de lo que nos define como humanos es la manera en que interactuamos y nos relacionamos con los dem&aacute;s. Pero a muchos nos cuesta entender las decisiones, opiniones o ciertas actuaciones de otras personas. A veces, nos preocupa que nuestros actos no sean comprendidos, nos frustra que nuestros amigos y familiares no vean las cosas desde nuestra perspectiva o nos cuesta entender c&oacute;mo alguien puede actuar de determinada manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este sentir est&aacute; relacionado con el grado en el que nos comprendemos unos a otros. Podr&iacute;amos pensar que, para que sea as&iacute;, necesitamos conocer lo que la otra persona est&aacute; viviendo. O que se necesita una experiencia personal compartida. Sin embargo, uno de los requisitos para la comprensi&oacute;n es la empat&iacute;a, la habilidad de compartir la perspectiva de otra persona sin haber vivido necesariamente la misma experiencia personal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empat&iacute;a, la habilidad que nos permite ponernos en el lugar de otros </h2><p class="article-text">
        &ldquo;La empat&iacute;a nos permite intentar comprender lo que la otra persona est&aacute; sintiendo, pensando o viviendo desde su realidad, no desde la m&iacute;a&rdquo;, explica <a href="https://www.amparocalandinpsicologos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amparo Caland&iacute;n</a>, psic&oacute;loga, que apunta un matiz importante: empatizar no significa estar de acuerdo, sino entender por qu&eacute; alguien se siente de una manera determinada y aun as&iacute; pensar diferente. De ah&iacute; que sea clave para conectar m&aacute;s y mejor con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ser capaz de percibir las emociones de los dem&aacute;s y apreciar c&oacute;mo se sienten, poni&eacute;ndonos en su lugar para imaginar y sentir lo que ellos est&aacute;n pasando. Esto es ser emp&aacute;tico. Pensar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia visi&oacute;n del mundo y reconocer que es probable que las personas racionalicen y act&uacute;en de manera distinta a como lo har&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tampoco significa sentir exactamente lo mismo que el otro; se trata de poder salir durante un momento de nuestro propio mapa mental y preguntarnos: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede estar viviendo esa persona su situaci&oacute;n con su mapa de vida, no con el m&iacute;o?&rsquo;&rdquo;, explica Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones creen que nuestro cerebro est&aacute; programado para responder al sufrimiento ajeno. Este <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5513638/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> compara la empat&iacute;a con un &lsquo;puente emocional&rsquo; que nos permite percibir y comprender lo que otra persona est&aacute; experimentando, lo que puede traducirse en una mayor propensi&oacute;n a ayudar a los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25455743/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han demostrado que, cuando somos emp&aacute;ticos, se activan las partes de nuestro cerebro encargadas de interpretar nuestro propio dolor emocional y f&iacute;sico, por lo que somos capaces de comprender y compartir las emociones de los dem&aacute;s proces&aacute;ndolas con nuestro propio sistema emocional.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Personas emp&aacute;ticas: escucha activa, sin juicios, pero con l&iacute;mites&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para algunas personas, ver a otra sufrir y reaccionar con indiferencia o incluso cierta hostilidad resulta incomprensible. Pero el hecho de que algunas personas reaccionen de esta manera demuestra que la empat&iacute;a no necesariamente es una respuesta universal ante los sentimientos ajenos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona emp&aacute;tica tiene muchas caracter&iacute;sticas, pero la m&aacute;s destacada es la de saber escuchar de verdad, la de estar con una escucha activa de lo que el otro dice&rdquo;, afirma Caland&iacute;n. Una persona emp&aacute;tica no solo presta atenci&oacute;n a lo que el otro dice, &ldquo;sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo lo dice, qu&eacute; emociones hay detr&aacute;s, a lo que pueden necesitar en ese momento&rdquo;. Una persona emp&aacute;tica, por tanto, es alguien sensible a las emociones ajenas, es instintiva y est&aacute; conectada con el estado emocional de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa persona, explica la psic&oacute;loga, &ldquo;intenta no precipitarse juzgando a los dem&aacute;s, pregunta antes de sacar una conclusi&oacute;n, valida las emociones del otro, no las invalida, no le dice c&oacute;mo se tiene que sentir ni juzga c&oacute;mo se est&aacute; sintiendo y entiende que dos personas pueden vivir una misma situaci&oacute;n de formas diferentes porque hay otras maneras de ver la vida&rdquo;. Por tanto, si lo que queremos es conectar emp&aacute;ticamente con los dem&aacute;s, debemos dejar de lado los prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A&ntilde;adir&iacute;a algo que a veces se nos olvida: la persona emp&aacute;tica tambi&eacute;n sabe poner l&iacute;mites, es decir, empat&iacute;a no es responsabilizarte de las emociones de todo el mundo (eso se llama simpat&iacute;a), ni justificar cualquier comportamiento o anteponer constantemente las necesidades de los dem&aacute;s a las tuyas&rdquo;, aclara Caland&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Encontrar un equilibrio, la clave para usar la empat&iacute;a a favor de nuestro bienestar</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a impacta en nuestra vida cotidiana de varias formas. Es uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunicaci&oacute;n y de las relaciones. &ldquo;Mejora pr&aacute;cticamente todas nuestras relaciones, ya sea de pareja, familia, amistad o de trabajo porque nos ayuda a comunicarnos mejor, reduce los conflictos y nos permite resolver de una forma m&aacute;s constructiva lo que inevitablemente va a aparecer&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la empat&iacute;a construye conexiones sociales y nos permite forjar amistades, relaciones y alianzas, claves todas ellas para nuestro bienestar &oacute;ptimo y para aumentar los sentimientos de felicidad y autoestima. Esto no significa que tengamos que crear un mundo irreal en el que no quepan discusiones, distintas interpretaciones y varios puntos de vista sobre una misma cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que aparezcan conflictos o puntos de vista distintos y muchas discusiones no se producen porque las personas piensen diferente sino porque ninguna siente que la otra est&aacute; intentando comprenderla&rdquo;, aclara Caland&iacute;n. No siempre estaremos de acuerdo con otras personas. Y aqu&iacute; radica buena parte del poder de la empat&iacute;a: &ldquo;Nos genera confianza en nosotros mismos, al aumentar la autoestima, y tambi&eacute;n con los dem&aacute;s porque sentimos que podemos expresar algo sin ser juzgados, corregidos o humanizados, facilita mucho la conexi&oacute;n emocional&rdquo;, matiza Caland&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en encontrar un equilibrio que nos permita &ldquo;comprender al otro sin desaparecer nosotros de la ecuaci&oacute;n&rdquo;, explica la experta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede &lsquo;entrenar&rsquo; la empat&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La empat&iacute;a nos permite ver el mundo como lo ven los dem&aacute;s, pero no podremos ponernos completamente en el lugar del otro sin esforzarnos por comprender su perspectiva. Y esto podemos trabajarlo. &ldquo;La empat&iacute;a no es simplemente algo que tenemos o no, es una habilidad que podemos entrenar&rdquo;, reconoce Caland&iacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos empezar por cosas muy sencillas, como escuchar sin interrumpir&rdquo;, afirma la experta, ya que la escucha activa nos abre mental y emocionalmente a la otra persona. Puede ayudar a generar confianza, ganar respeto y fortalecer las relaciones. Caland&iacute;n tambi&eacute;n nos habla de hacer preguntas con tacto, con la intenci&oacute;n de comprender c&oacute;mo se siente la otra persona &ldquo;antes de dar nuestra opini&oacute;n, as&iacute; como comprobar si hemos entendido bien lo que nos est&aacute;n contando, para aprender a identificar y poner nombre a las emociones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntar con tacto significa &ldquo;cambiar una pregunta en lugar de pensar autom&aacute;ticamente por qu&eacute; hace eso, ya que muchas veces lleva impl&iacute;cito un juicio. Podemos preguntar qu&eacute; puede estar haciendo que esa persona act&uacute;e as&iacute;, no intentar buscar m&aacute;s en el contexto&rdquo;. Es clave aprender a ser consciente de nuestros prejuicios, que muchas veces controlan nuestros pensamientos y opiniones sobre los dem&aacute;s y, a su vez, afectan nuestras acciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra herramienta poderosa para trabajar la empat&iacute;a es la validaci&oacute;n, reconocer la perspectiva de la otra persona sin imponer nuestros propios juicios sobre lo que est&aacute; bien o mal. Pero, si hay algo que realmente puede ser &uacute;til es, seg&uacute;n Caland&iacute;n, &ldquo;intentar formular la postura de la otra persona de una manera con la que ella misma pudiera estar de acuerdo antes de responder en una conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;. No se trata de darle la raz&oacute;n, sino de asegurarnos que la hemos entendido. Para Caland&iacute;n, &ldquo;cuanto m&aacute;s practicamos la empat&iacute;a, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; incorporarla a nuestra manera de relacionarnos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-amparo-calandin-explica-claves-trabajar-empatia-mejora-practicamente-relaciones-xp_1_13502364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 06:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La psicóloga Amparo Calandín explica las claves para trabajar la empatía: “Mejora prácticamente todas nuestras relaciones”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Relaciones,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acaparar pesas, soltar gruñidos o dejar los bancos sudados: 11 consejos sobre lo que se debe hacer y lo que no en el gimnasio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/acaparar-pesas-soltar-grunidos-bancos-sudados-11-consejos-debe-no-gimnasio_1_13492849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae41a556-a481-4236-ab38-20c5d15597b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150632.jpg" width="1024" height="576" alt="Acaparar pesas, soltar gruñidos o dejar los bancos sudados: 11 consejos sobre lo que se debe hacer y lo que no en el gimnasio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esto es lo que opinan los profesionales sobre las normas de comportamiento en el gimnasio, un manual de convivencia que abarca desde el uso de las máquinas hasta el uso del móvil</p><p class="subtitle">“No es un sitio para mí, me da muchísima vergüenza”: por qué el gimnasio resulta tan hostil para algunas personas</p></div><p class="article-text">
        Me gusta pensar que soy una persona bastante tranquila. El comportamiento de los dem&aacute;s no es asunto m&iacute;o. Hay una excepci&oacute;n notable: mi n&eacute;mesis del gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        Se lleva el ordenador al gimnasio y atiende llamadas de trabajo a todo volumen. Siempre tiene entre cuatro y seis pares de mancuernas a su alrededor y luego no las recoge. Racionalmente, entiendo que es un ser humano fr&aacute;gil e imperfecto como el resto de nosotros, pero en el fondo a veces me pregunto si habr&aacute; llegado aqu&iacute; desde otra galaxia.
    </p><p class="article-text">
        La vida est&aacute; llena de reglas t&aacute;citas, y el gimnasio no es una excepci&oacute;n. Las pesas pesadas, la gente sudada y las m&aacute;quinas misteriosas pueden hacer que resulte abrumador saber c&oacute;mo comportarse. Por eso, hemos preguntado a expertos en fitness qu&eacute; opinan sobre la etiqueta en el gimnasio: cu&aacute;les son las cosas que m&aacute;s les molestan, as&iacute; como los comportamientos que pueden parecer intimidantes, pero que en realidad est&aacute;n bien.
    </p><p class="article-text">
        Una buena etiqueta en el gimnasio no consiste tanto en seguir una larga lista de normas como en mostrar respeto, se&ntilde;ala Mathew Forzaglia, profesional del fitness y formador. &ldquo;Respeta el material, respeta el tiempo y el espacio de los dem&aacute;s, y respeta el entorno compartido&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se debe hacer en el gimnasio</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No lo dejes todo desordenado</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ya sea dejar un banco cubierto de sudor o no volver a colocar las pesas en su sitio despu&eacute;s de usarlas, no limpiar y dejar en orden el material despu&eacute;s de utilizarlo no solo es un problema de higiene, sino que tambi&eacute;n puede suponer un riesgo para la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Dejar discos pesados o mancuernas por ah&iacute; &ldquo;supone un problema de accesibilidad para las personas que f&iacute;sicamente no pueden mover el peso que otra persona ha abandonado&rdquo;, afirma Amanda Katz, entrenadora personal y de <em>running </em>afincada en Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a limpiar el sudor, &ldquo;es una cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n y solo lleva unos segundos&rdquo;, se&ntilde;ala Forzaglia. &ldquo;Nadie quiere tumbarse en un banco cubierto del sudor de otra persona&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No acapares el material</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si tienes pensado hacer una rutina compleja de entrenamiento en circuito que requiera el uso de seis m&aacute;quinas a la vez, res&eacute;rvala para un entrenamiento en casa o modif&iacute;cala para que sea m&aacute;s secuencial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedes acaparar la m&aacute;quina de poleas, la prensa de piernas y tres juegos de mancuernas&rdquo;, apunta Laura Girard, entrenadora personal certificada, preparadora f&iacute;sica y fundadora de The Energy Academy en Nueva York. &ldquo;Aprende a compartir&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No des consejos no solicitados</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Puede resultar embriagador pensar que sabes m&aacute;s que los dem&aacute;s. Si ves a alguien al otro lado del gimnasio haciendo peso muerto con lo que te parece una t&eacute;cnica incorrecta, puede resultarte tentador acercarte y darle unos cuantos consejos. No lo hagas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A menos que alguien corra un peligro inmediato, no creo que sea apropiado dar consejos a desconocidos&rdquo;, afirma Katz. La mayor&iacute;a de nosotros no somos profesionales del fitness y, aunque lo fu&eacute;ramos, no sabemos por qu&eacute; alguien podr&iacute;a estar entrenando de la forma en que lo hace. &ldquo;Hay innumerables razones por las que un ejercicio puede parecer diferente de lo esperado, desde la rehabilitaci&oacute;n de una lesi&oacute;n hasta la programaci&oacute;n de un entrenador&rdquo;, explica Katz.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo de los dem&aacute;s y c&oacute;mo lo entrenan no es asunto tuyo. &ldquo;Nunca des por sentado que conoces los objetivos o el cuerpo de alguien mejor que ellos mismos&rdquo;, razona Girard.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No hagas ruido</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ya sea poniendo tu lista de reproducci&oacute;n motivadora sin auriculares, gru&ntilde;endo en voz alta mientras haces ejercicios o, como me pas&oacute; en mi gimnasio hace apenas una semana, un hombre gritando &ldquo;&iexcl;VAMOS!&rdquo; antes de cada serie de encogimientos de hombros, hacer ruido no es justo ni agradable para el resto de los usuarios del gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo se merece su propia lista de reproducci&oacute;n y no tener que sufrir el estr&eacute;s de un grito aleatorio cuando ya est&aacute; haciendo algo que le hace sentir vulnerable e inc&oacute;modo&rdquo;, afirma Girard.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No te pongas a mirar el m&oacute;vil ni a hablar por &eacute;l</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Descansar entre series es normal y est&aacute; bien &mdash;hablaremos de esto m&aacute;s adelante&mdash;. Pero acaparar una m&aacute;quina porque est&aacute;s mirando tus redes sociales, respondiendo correos electr&oacute;nicos o atendiendo llamadas no lo est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El gimnasio es para entrenar&rdquo;, dice Forzaglia. &ldquo;Si necesitas ponerte al d&iacute;a con el m&oacute;vil, sal un momento&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No llegues tarde a una clase en grupo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Entiendo que surgen imprevistos y que a veces te retrasas&rdquo;, afirma Jessie D&iacute;az-Herrera, cofundadora e instructora de fitness en Power Plus Wellness, en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, llegar a una clase con 15 o 20 minutos de retraso puede resultar muy molesto para el resto de participantes y suponer un riesgo para la seguridad &ldquo;si el instructor ya ha realizado el calentamiento o ha explicado los movimientos&rdquo;, a&ntilde;ade.
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                    alt="&quot;El gimnasio es para entrenar. Si necesitas ponerte al día con el móvil, sal un momento&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;El gimnasio es para entrenar. Si necesitas ponerte al día con el móvil, sal un momento&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Consejos &uacute;tiles para el gimnasio</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Habla con la gente</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque los consejos no solicitados nunca son bienvenidos, esto no significa que tengas que ignorar por completo a los dem&aacute;s en el gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de la gente del gimnasio o bien tambi&eacute;n es nueva, o bien le encanta el gimnasio y estar&iacute;a encantada de charlar contigo sin parar&rdquo;, afirma Girard. Siempre que no interrumpas a alguien en medio de una serie, Girard dice que &ldquo;est&aacute; totalmente bien acercarse para que te revisen r&aacute;pidamente la t&eacute;cnica o para pedir ayuda con el equipo&rdquo;. (Pero espera a que te den luz verde o te inviten a entablar una conversaci&oacute;n m&aacute;s larga).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; bien preguntar educadamente a alguien cu&aacute;ntas series le quedan o si puedes entrenar entre sus series, dice Forzaglia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de los asiduos al gimnasio con experiencia aprecian una comunicaci&oacute;n respetuosa&rdquo;, afirma. &ldquo;Prefiero que alguien pregunte a que se quede ah&iacute; esperando o se salte un ejercicio porque le da verg&uuml;enza hablar&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Descansa entre series</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque no debes pasar largos ratos absorto en el m&oacute;vil, es normal y habitual descansar sobre el equipo o cerca de &eacute;l durante uno o dos minutos entre series de ejercicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El descanso forma parte del entrenamiento de fuerza y de los protocolos HIIT, y la mayor&iacute;a de la gente lo entiende&rdquo;, afirma Katz. &ldquo;No hace falta que te apresures a terminar el entrenamiento para parecer que encajas en el ambiente o para mantener alta la frecuencia card&iacute;aca, a menos que ese sea el objetivo de la sesi&oacute;n&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Utiliza todo el equipamiento que necesites</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No existe ninguna jerarqu&iacute;a que otorgue a un socio del gimnasio m&aacute;s derecho al equipamiento que a otro, ya sea en t&eacute;rminos de experiencia o de habilidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No mereces menos una jaula de sentadillas por el simple hecho de que solo hagas sentadillas con la barra&rdquo;, afirma Girard.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; un buen compa&ntilde;ero y comparte el espacio y el equipamiento, aconseja Girard, pero no te excluyas a ti mismo por creer que no tienes el nivel suficiente.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Gr&aacute;bate si te apetece</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Grabar tu entrenamiento no es de por s&iacute; una falta de educaci&oacute;n, afirma D&iacute;az-Herrera. &ldquo;Mucha gente utiliza los v&iacute;deos para comprobar su t&eacute;cnica, seguir su progreso o crear contenido&rdquo;, explica. Lo importante es no grabar a otras personas de forma intencionada.
    </p><p class="article-text">
        Si crees que podr&iacute;as salir en el v&iacute;deo de alguien y no quieres aparecer, D&iacute;az-Herrera dice que est&aacute; perfectamente bien preguntar si sales en el encuadre y si le importar&iacute;a mover la c&aacute;mara o recortarte de la imagen. &ldquo;Eso no es ser pesado ni darle m&aacute;s importancia de la que tiene&rdquo;, indica. &ldquo;Se trata simplemente de comunicarse y respetar el espacio de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>No dudes en cambiar de gimnasio si lo necesitas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si no te sientes a gusto en un gimnasio o una clase de fitness concretos, busca otro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerda que no todos los lugares <a href="https://www.eldiario.es/era/no-sitio-da-verguenza-personas-sienten-intimidadas-gimnasio_1_13179924.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienen por qu&eacute; encajar contigo</a>, y eso est&aacute; bien&rdquo;, a&ntilde;ade Katz. &ldquo;Un ambiente acogedor puede marcar la diferencia, as&iacute; que date la oportunidad de probar otro gimnasio, otra clase u otra comunidad hasta que encuentres uno en el que te sientas apoyado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y si el gimnasio en general no es lo tuyo, tampoco pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta ir al gimnasio para que el ejercicio forme parte de tu vida&rdquo;, dice Girard. &ldquo;El gimnasio no es m&aacute;s que un espacio donde hay m&aacute;quinas, y es totalmente opcional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Madeleine Aggeler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/acaparar-pesas-soltar-grunidos-bancos-sudados-11-consejos-debe-no-gimnasio_1_13492849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 20:30:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Acaparar pesas, soltar gruñidos o dejar los bancos sudados: 11 consejos sobre lo que se debe hacer y lo que no en el gimnasio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gimnasios,Deporte,Relaciones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c3c5063-812c-4730-b05d-3d9d0fec6a91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2538y2543.jpg" width="1200" height="675" alt="Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evitar los reproches y las puertas entreabiertas son algunas de las recomendaciones de la psicóloga Rosana Pereira para que el miedo a herir al otro no genere un sufrimiento mayor
</p><p class="subtitle">La psicóloga Rosana Pereira indica cómo cultivar la amistad: “La reciprocidad no es contar cuántas veces llama cada uno”</p></div><p class="article-text">
        Pocas conversaciones son tan temidas, y a la vez inevitables en el historial afectivo de cualquier persona, como esas que empiezan por el ya tan reconocible &ldquo;tenemos que hablar&rdquo; y terminan verbalizando el fin de una relaci&oacute;n. Se habla mucho del inicio de los romances pero poco de c&oacute;mo ponerles fin de manera saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces se deja la puerta entreabierta porque se piensa que as&iacute; la otra persona sufre menos en la ruptura, pero cuando no hay intenci&oacute;n de retomar la relaci&oacute;n que se est&aacute; rompiendo, lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas que se sabe que no son reales&rdquo;, advierte la psic&oacute;loga Rosana Pereira, codirectora de <a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva</a><a href="https://www.haztua.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> para quien la honestidad es la clave a la hora de encarar una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        El dolor del desamor es inevitable si la otra persona no desea el fin de la relaci&oacute;n, pero hay un sufrimiento que s&iacute; se puede prevenir, apunta la especialista, al no confundir la sinceridad con la falta de tacto. &ldquo;Romper bien no es evitar que la otra persona sufra, pero s&iacute; se puede romper evitando hacer m&aacute;s da&ntilde;o del que ya provoca esa misma ruptura, y eso se consigue siendo honestos y diciendo la verdad de lo que se siente&rdquo;, defiende Pereira. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es mejor improvisar o llevar un guion?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es bueno saber qu&eacute; queremos decir y qu&eacute; l&iacute;mites queremos poner una vez que la relaci&oacute;n se haya terminado&rdquo;, valora la psic&oacute;loga, que cree que llevar un discurso ensayado puede resultar violento, pero tampoco recomienda acudir a la cita sin haber reflexionado sobre lo que se quiere transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n es normal que surjan emociones y reacciones intensas como el llanto, el enfado, la incredulidad, la rabia, el temor o la par&aacute;lisis. Para la experta es fundamental tenerlo previsto, &ldquo;porque es f&aacute;cil cambiar de opini&oacute;n sobre la marcha o responder atacando, y cualquiera de las dos reacciones ir&iacute;a en contra de nuestro deseo de romper sin hacer m&aacute;s da&ntilde;o del necesario&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El mapa del encuentro</h2><p class="article-text">
        El contexto f&iacute;sico y mental en el que se produce la ruptura no es un detalle menor, ya que es el marco que influir&aacute; en la fragilidad del momento. &ldquo;No es solo que el lugar tenga un m&iacute;nimo de privacidad, se trata tambi&eacute;n de buscar un momento en el que tengamos el tiempo suficiente para esa conversaci&oacute;n dif&iacute;cil&rdquo;, recomienda Pereira. 
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga se&ntilde;ala tambi&eacute;n que esto no debe convertirse en un mecanismo de postergaci&oacute;n: &ldquo;Se puede intentar buscar el momento adecuado siempre que eso no acabe siendo la excusa para no romper nunca cuando sabemos que queremos acabar con la relaci&oacute;n&rdquo;. La recomendaci&oacute;n de la experta es evitar las fechas se&ntilde;aladas o las v&iacute;speras de eventos importantes, como reuniones de trabajo cruciales o celebraciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existe un l&iacute;mite no negociable, seg&uacute;n la psic&oacute;loga: la seguridad f&iacute;sica y emocional. &ldquo;Es muy importante tener en cuenta las circunstancias concretas de la pareja, porque si hay miedo a que la reacci&oacute;n a la ruptura sea violenta lo mejor es hacerlo a distancia&rdquo;, destaca. &ldquo;Si se decide hacer frente a frente, lo mejor es tener a alguien cerca que nos sirva de apoyo y ayuda en caso de necesitarlo&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><h2 class="article-text">La tentaci&oacute;n del reproche</h2><p class="article-text">
        La necesidad de autojustificarse cuando una relaci&oacute;n se ha acabado puede derivar en la elaboraci&oacute;n de una lista de defectos del otro que transformen el encuentro en un juicio doloroso. &ldquo;En realidad, para romper una relaci&oacute;n basta con que una de las partes no se encuentre bien en ella, no hay que convertir la ruptura en una lista de reproches&rdquo;, asegura Pereira, que afirma que no hacen falta &ldquo;razones de peso&rdquo; para no querer seguir adelante.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mejor acabar con un 'no me encuentro bien en la relaci&oacute;n, no estoy a gusto' que soltar una bater&iacute;a de ataques sobre lo que no ha funcionado&rdquo;, propone la psic&oacute;loga para no caer en la din&aacute;mica de enumerar los errores de la pareja ni degenerar en una discusi&oacute;n est&eacute;ril. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez consumado el adi&oacute;s, es natural que ver sufrir a alguien que se quiere o se ha querido provoque dolor e incluso haga dudar de la decisi&oacute;n tomada. &ldquo;No podemos confundir el malestar que nos provoca haber roto la relaci&oacute;n con habernos equivocado rompi&eacute;ndola&rdquo;, aclara la experta, que sostiene que el duelo inicial no es sin&oacute;nimo de error, sino el precio emocional del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Asumir la autor&iacute;a de la ruptura implica sostener el malestar del proceso recordando con claridad los motivos que nos empujaron a tomar la decisi&oacute;n en primer lugar. &ldquo;Mantenernos en una relaci&oacute;n en la que no estamos bien solo por no hacer da&ntilde;o acaba provocando mucho m&aacute;s dolor que el dolor de romper&rdquo;, concluye Pereira, que aconseja sustituir el concepto paralizante de culpa por el de responsabilidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-psicologa-plantear-ruptura-empatia-honestidad-mejor-claros-no-alentar-esperanzas-xp_1_13480031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 08:20:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las claves de una psicóloga para plantear una ruptura con empatía: “Lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas irreales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud mental,Bienestar emocional,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: "La confianza es la base del bienestar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vecindad-antigua-alarmas-puerta-confianza-base-bienestar_1_13430022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8f08b36-2918-45d3-a6f4-6011039c905d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: &quot;La confianza es la base del bienestar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El envejecimiento de la población española deja paso a una generación mucho más individualista que su predecesora, en parte por la inestabilidad residencial, según los expertos, que abogan por fortalecer la comunidad y la confianza a través de la vecindad antigua
</p><p class="subtitle">Santi Fernández Patón, escritor: “El individualismo salvaje de hoy tiene su origen en el confinamiento”</p></div><p class="article-text">
        De un barrio que se conoce y cuyas gentes conf&iacute;an entre s&iacute; a instalar alarmas en viviendas que, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, no corren ning&uacute;n peligro, por si acaso. Mientras tanto, en ese &ldquo;por si acaso&rdquo; anida un miedo que cada vez se hace m&aacute;s fuerte en una generaci&oacute;n que se crio sabiendo c&oacute;mo se llamaba el vecino y que deja paso a otra generaci&oacute;n en la que la individualizaci&oacute;n y los golpes de la industria de la seguridad han creado un otro al que temer. El envejecimiento poblacional al que se dirige Espa&ntilde;a posee una lectura relacionada <a href="https://www.eldiario.es/era/parece-si-no-tope-pasa-malo-viven-personas-introvertidas_1_13243281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con las formas de compartir </a>y construir ayuda mutua. La esperanza, dicen los expertos, est&aacute; en un retorno a las antiguas formas de socializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pensar en esa vecindad id&iacute;lica que se est&aacute; perdiendo con el paso del tiempo hunde sus ra&iacute;ces en unas ideas preconcebidas relacionadas con el compartir espacios de sociabilidad. Juan Cruz, antrop&oacute;logo y autor de <em>Edades de tercera. Historia y presente de una vieja desigualdad</em> (Descontrol, 2022), considera que la comunidad, por entonces y no tanto ahora, giraba en torno a valores compartidos. Las personas que ahora se hacen viejas, <a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacidas del </a><a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>baby boom</em></a><a href="https://www.eldiario.es/edcreativo/reciclandoadiario/legado-circularidad-ensenar-mayores_1_12499909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de los a&ntilde;os 50 y 60</a>, se criaron siendo hijos y formando parte de grupos &ldquo;tocados por una idea de pobreza sobria en la que no hab&iacute;a nada de lo que presumir y cuya base era la autoconfianza entre las familias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo al otro que algunos estamentos sociales y <a href="https://www.eldiario.es/economia/caso-manu-tenorio-campanas-okupas-alarma-social-no-sostienen-datos_1_11660235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poderes medi&aacute;ticos</a> se afanan en inculcar en la actualidad al grueso de la poblaci&oacute;n era muy diferente hace unas d&eacute;cadas. &ldquo;Sus temores eran heredados de la posguerra. Miedo al hambre, al enemigo pol&iacute;tico, a que la familia no se pudiera autorreproducir en unas condiciones b&aacute;sicas de suficiencia, lo que llev&oacute; a miles de ellas a emigrar&rdquo;, enumera el experto.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El fomento de la individualizaci&oacute;n</a> y las nuevas subjetividades que nos atraviesan en la actualidad han transformado de manera sustancial las formas de vecindad que nos anteceden. &ldquo;Y ah&iacute; juega un papel determinante la inestabilidad residencial en la que nos vemos inmersos&rdquo;, apuntilla Cruz. En la medida en que el vecindario es desplazado constantemente, v&iacute;ctima de procesos de gentrificaci&oacute;n e inestabilidad laboral, se torna complicado generar una vecindad estable en la que crear espacios de confianza y sociabilidad com&uacute;n. &ldquo;Ya no solo se sospecha del otro, sino que la idea de comunidad ha perdido fuerza porque la individualidad est&aacute; por encima de todo, incluso de la familia&rdquo;, opina el antrop&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">Socializar desde el miedo</h2><p class="article-text">
        Cruz recalca que esa &ldquo;socializaci&oacute;n a partir del miedo&rdquo;, como &eacute;l la define, no solo afecta a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Los ancianos han sido v&iacute;ctimas de este proceso de individualizaci&oacute;n y se han convertido en un <em>target</em> objetivo para la industria del miedo&rdquo;, comenta en referencia al negocio de la seguridad y la forma en la que explotan el temor al migrante o a la ocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me cuesta pensar que las pr&aacute;cticas sociales m&aacute;s antiguas vayan a desaparecer r&aacute;pidamente, y tambi&eacute;n pienso que hasta cierto punto podr&aacute;n ser <a href="https://www.eldiario.es/economia/vida-cooperativa-crisis-vivienda-decian-iba-timo-le-debo-modelo_1_12786154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reproducidas de otra manera</a> en la medida en que vayamos recomponiendo las comunidades locales que rompan con los procesos de subjetivaci&oacute;n tan aplastantemente individualistas&rdquo;, se explaya el especialista jiennense.  
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista, esa &ldquo;vecindad antigua&rdquo; de confianza mutua podr&iacute;a ayudar a aplacar los miedos contempor&aacute;neos. Es algo que todav&iacute;a en inmensidad de pueblos se mantiene y cuya m&aacute;xima expresi&oacute;n es convivir con las puertas abiertas. <a href="https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Esa confianza es la base del bienestar social</a>, porque este no existe si hay desconfianza en el otro&rdquo;, reitera.
    </p><h2 class="article-text">La cooperaci&oacute;n como salvavidas</h2><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca se est&aacute; perdiendo aquella generaci&oacute;n educada en los procesos solidarios que aparecieron tras la Segunda Guerra Mundial. &ldquo;La gente era m&aacute;s pobre y ten&iacute;a que ayudarse m&aacute;s. En Espa&ntilde;a, en concreto durante la Transici&oacute;n, vinieron una serie de a&ntilde;os en los que se tejieron much&iacute;simos lazos de tipo cooperativo&rdquo;, explica Asunci&oacute;n Bern&aacute;rdez, catedr&aacute;tica de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/relaciones-sociales-protegen-cerebro-enfermedades-alzheimer-experto-unir_1_11326104.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Esos tejidos sociales son cruciales para la vida social y pol&iacute;tica</a>, no solo votar cada cuatro a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Cruz, esta experta de la comunicaci&oacute;n considera a sus 65 a&ntilde;os que vivimos inmersos en un &ldquo;individualismo feroz&rdquo;. A trav&eacute;s de redes sociales, a trav&eacute;s de partidos ultraconservadores cada vez con mayor pr&eacute;dica, se ha construido una &ldquo;mitolog&iacute;a de la individualidad&rdquo; que no exist&iacute;a en &eacute;pocas anteriores. Aunque siempre ha existido esa idea del personaje individual que triunfa, es en estos momentos cuando se da una exaltaci&oacute;n de ese modelo, que es un modelo interesado, defiende Bern&aacute;rdez.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia no tarda en llegar. Seg&uacute;n desarrolla esta especialista, &ldquo;lo individual hace que la gente deje de creer en lo p&uacute;blico, en lo cooperativo, en el apoyo mutuo, y eso es muy peligroso y contraproducente para el desarrollo de la democracia. Si no creemos en lo com&uacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/blog/politica-para-supervivientes/ocurre-pierde-confianza-democracia_132_11941331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no funcionar&aacute; el sistema democr&aacute;tico</a> y, por lo tanto, tampoco el sistema de justicia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Expansi&oacute;n del miedo</h2><p class="article-text">
        En este sentido, la perversi&oacute;n de los conceptos es otra de las herramientas que m&aacute;s utilizan la derecha y extrema derecha que apuntalan el neoliberalismo e individualismo social. &ldquo;Hablan mucho de libertad, pero la libertad no es entendida como lo que yo quiero. <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/libertad_132_13335595.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La libertad pasa por tener un sistema de justicia y reparto social</a>. La libertad no existe para el pobre que no puede decidir&rdquo;, comenta la catedr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de esta sexagenaria le hace ver c&oacute;mo &ldquo;todo el mundo de repente se siente inseguro&rdquo;, lo que lleva al miedo: &ldquo;Y esto es peligroso, porque el miedo nos legitima para usar la violencia en un momento dado. Es curioso que tengamos sensaci&oacute;n de inseguridad en una sociedad como la nuestra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Secretar&iacute;a de Estado de Seguridad, <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2025/Balance-de-Criminalidad_Cuarto_Trimestre_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2025</a> se registraron 2.474.156 delitos, lo que supone un aumento del 0,8 % sobre el a&ntilde;o 2024. Hace casi dos d&eacute;cadas, <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/pdf/prensa/balances-e-informes/2006/Balance-de-criminalidad-y-delincuencia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2006</a>, la Polic&iacute;a y la Guardia Civil actuaron sobre 1.881.913 delitos y faltas. Sin embargo, la tasa de criminalidad (los delitos por cada mil habitantes) se situaba en el 47.7 en 2006 y en la actualidad est&aacute; en el 40.4.
    </p><p class="article-text">
        Bern&aacute;rdez destaca que tener cierta incertidumbre hacia el futuro no es malo en s&iacute; mismo. Consciente de que vivimos en una crisis ecol&oacute;gica y de valores y de redistribuci&oacute;n de la riqueza, los interrogantes est&aacute;n ah&iacute; y es normal que los sintamos. &ldquo;El problema est&aacute; cuando esa sensaci&oacute;n de fragilidad se canaliza como miedo hacia el que es m&aacute;s pobre que t&uacute;&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vecindad-antigua-alarmas-puerta-confianza-base-bienestar_1_13430022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la vecindad antigua a las alarmas en la puerta: "La confianza es la base del bienestar"]]></media:title>
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