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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pareja]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/pareja/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pareja]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las cinco claves de una psicóloga experta en pareja para frenar las discusiones por el orden en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cinco-claves-psicologa-experta-pareja-frenar-discusiones-orden-casa-xp_1_13607157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ca9c92a-63e8-4a1b-bc5a-f3f92cc314e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y351.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco claves de una psicóloga experta en pareja para frenar las discusiones por el orden en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diana Sánchez explica el trasfondo emocional detrás de los reproches y aporta fórmulas para llegar a acuerdos de convivencia: “Depende de la interacción de cada persona con su regulación emocional, socialización y personalidad”</p><p class="subtitle">Ni el olor de tu bocata ni saber a quién votas: manual de convivencia (y supervivencia) en el transporte público</p></div><p class="article-text">
        Unos calcetines en el suelo, un mont&oacute;n de ropa sobre una silla o una pila de platos sin fregar pueden ser simplemente tareas pendientes o pueden convertirse en la mecha que encienda un reproche o una tensi&oacute;n acumulada. El orden es el origen habitual de discusiones en <a href="https://www.ikea.com/es/es/newsroom/corporate-news/el-orden-origen-de-discusiones-en-el-17-de-los-hogares-espanoles-pubb8a1abb0/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 17% de los hogares</a> espa&ntilde;oles, seg&uacute;n el estudio <em>H&aacute;bitos y Actitudes hacia el orden en los hogares espa&ntilde;oles</em> elaborado por Ikea, que tambi&eacute;n recoge que el 52% de los espa&ntilde;oles siente culpa por no saber gestionarlo mejor y el 32% experimenta ansiedad directamente vinculada al caos dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Detr&aacute;s de todas estas discusiones, lo que nos encontramos en terapia de pareja es que hay un conflicto que tiene que ver mucho con los estilos de apego: uno puede sentir que no se le tiene en cuenta, que sus necesidades no son importantes para el otro, y la otra parte suele sentir que no es suficiente porque no hace las cosas lo suficientemente bien nunca&rdquo;, explica Diana S&aacute;nchez, directora de <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Psic&oacute;logas en Torrelodones </a>y terapeuta de pareja, que asegura que cada parte interpreta la situaci&oacute;n desde su propia herida.
    </p><p class="article-text">
        A este choque en c&oacute;mo cada uno percibe el desorden se suma la respuesta biol&oacute;gica de cada cual. &ldquo;Hay personas que experimentan el desorden f&iacute;sico como una especie de sobrecarga ambiental que les eleva incluso el cortisol, mientras que el orden espacial les da sensaci&oacute;n de control cognitivo y autorregulaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la especialista, que contrapone el ejemplo de quien convive c&oacute;modamente con el caos y no lo percibe como amenazante, sino como funcional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2025.102672" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay estudios</a> que dicen que la tolerancia al desorden depende tambi&eacute;n de la interacci&oacute;n que cada persona tenga entre su regulaci&oacute;n emocional, la socializaci&oacute;n y la personalidad. Es bastante curioso porque la necesidad individual frente a la tolerancia al desorden tiene que ver con c&oacute;mo hemos aprendido a regularnos con el estr&eacute;s&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Romper el c&iacute;rculo de la discusi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando las discusiones se convierten en c&iacute;clicas, normalmente estamos repitiendo lo que llamamos un 'tango', una especie de baile en el cual yo te digo y t&uacute; me respondes, pero entramos en un bucle infinito de malestar&rdquo;, ilustra S&aacute;nchez sobre estas din&aacute;micas que pueden ser dif&iacute;ciles de romper si perpetuamos los reproches. &ldquo;Quiz&aacute; el error m&aacute;s com&uacute;n es intentar querer que la otra persona haga las cosas exactamente como nosotros las hacemos o como nosotros deseamos que las hagan&rdquo;, advierte la especialista.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el desorden llega a condicionar la vida social de casi dos de cada cinco espa&ntilde;oles, seg&uacute;n el estudio citado, existe un amplio margen para el entendimiento, ya que el 76% de los encuestados se muestra abierto a negociar la convivencia con el desorden ajeno. &iquest;C&oacute;mo transformar esas broncas en acuerdos?&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Buscar el momento para hablar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero es hablarlo mucho, no en el momento de los enfados, sino en otro momento, y buscar soluciones consensuadas&rdquo;, aconseja S&aacute;nchez, que alerta de que abordar el problema en pleno enfado solo alimenta el conflicto.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Explicar el porqu&eacute;</h2><p class="article-text">
        Exponer la necesidad profunda que hay detr&aacute;s de una petici&oacute;n cambia la disposici&oacute;n del otro, defiende la terapeuta: &ldquo;Cuando uno le explica al otro por qu&eacute; le ha pedido hacer una cosa y por qu&eacute; se la pide de una determinada manera, el otro lo entiende y lo hace, porque sabe por qu&eacute; lo est&aacute; haciendo de esa manera&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ponerse en el lugar del otro</h2><p class="article-text">
        Si hay una reacci&oacute;n desmedida es pertinente tratar de desescalar y preguntarse si esa reacci&oacute;n responde al momento presente o a vulnerabilidades pasadas. &ldquo;Lo que puede ser para nosotros algo que no tiene importancia, a la otra persona le puede estar detonando con otras cosas mucho m&aacute;s profundas&rdquo;, explica la especialista. &ldquo;Hay que negociar sintiendo que yo puedo dar, pero que tambi&eacute;n puedo recibir&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ejercitar la paciencia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Roma no se construye en dos d&iacute;as; es poquito a poquito alcanzando peque&ntilde;as cosas y reconstruyendo&rdquo;, recalca la psic&oacute;loga, que asegura que modificar h&aacute;bitos arraigados requiere tiempo y progresividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de lo anterior, S&aacute;nchez abre la puerta a pedir ayuda cuando la situaci&oacute;n sobrepasa los recursos de la pareja. &ldquo;Ya no digo de forma externa, que tambi&eacute;n si es posible, pero a veces incluso a los propios hijos, que pueden ayudar a establecer esos consensos&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cinco-claves-psicologa-experta-pareja-frenar-discusiones-orden-casa-xp_1_13607157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 14:38:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco claves de una psicóloga experta en pareja para frenar las discusiones por el orden en casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Hogar,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: &quot;La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guionista y periodista disecciona en su primera novela las expectativas vitales de una protagonista que decide detener su vida sexual para averiguar qué había estado buscando realmente</p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Clara acaba de romper con Diego, su pareja, y vuelve a casa de sus padres. La vida que hab&iacute;a construido alrededor de su relaci&oacute;n acaba de estallar y, perdida en ese duelo, una terapeuta le propone algo para intentar encontrarse a s&iacute; misma: dejar de acostarse con gente durante un tiempo. Clara acepta.
    </p><p class="article-text">
        Este par&oacute;n sexual se convierte, con el paso de los meses, en el inicio de una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda: toda su vida se somete a juicio. Siempre hab&iacute;a pensado que sab&iacute;a lo que quer&iacute;a y ahora ya no tiene ni idea.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-secos/456142" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os secos</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), la primera novela de <a href="https://www.instagram.com/raquel.zas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Zas</a> (Viveiro, 1989), una historia l&uacute;cida y magn&eacute;tica sobre el deseo femenino que utiliza la vida sexual de su protagonista para hablar de la necesidad de sentirse querido, las relaciones de pareja, la autoestima, la soledad, la familia y las expectativas que cada persona aprende a asumir para encajar. &ldquo;Siempre me han obsesionado los afectos, las relaciones entre las personas&rdquo;, admite la escritora. &ldquo;Por qu&eacute; fingimos, por qu&eacute; mentimos o por qu&eacute; representamos un papel para sentirnos aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista, que ha trabajado tambi&eacute;n como guionista en el corto nominado al Goya <em>Ciao Bambina</em>, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, comenz&oacute; a darle vueltas a esta idea en 2020. &ldquo;Entonces vi un documental titulado <a href="https://www.filmin.es/pelicula/venus-confesiones-desnudas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venus: Confesiones desnudas</a> en el que dos artistas danesas entrevistaban a varias chicas sobre su vida sexual. Les preguntaban cu&aacute;ntas parejas sexuales hab&iacute;an tenido y luego con cu&aacute;ntas realmente hab&iacute;an disfrutado. La cifra se reduc&iacute;a mucho de una respuesta a la otra. Casi todas se re&iacute;an, pero no se preguntaban por qu&eacute;. Hab&iacute;a como una especie de resignaci&oacute;n&rdquo;, relata a este diario. &ldquo;Tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n que algunas se sent&iacute;an juzgadas por tener poco deseo sexual y otras por todo lo contrario. Me pareci&oacute; que ah&iacute; hab&iacute;a un tema interesante&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Redescubrir el propio deseo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de olvidarse del sexo, la terapeuta de Clara le pide algo m&aacute;s: que comparta con ella todas las experiencias relativas a la sexualidad que ha vivido a lo largo de su vida. Esa herramienta narrativa, una especie de diario personal, nos permite conocer el pasado de Clara desde su infancia hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diario es una forma de explorar por qu&eacute; ha desarrollado esa especie de rechazo al sexo&rdquo;, apunta Zas. Este ejercicio de celibato reflexivo le permitir&aacute; descubrir a lo largo de las p&aacute;ginas de la novela qu&eacute; parte de su vida respond&iacute;a a su propio deseo y cu&aacute;nta a la necesidad de sentirse aceptada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relación con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que había debajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la novela no solo habla de relaciones de pareja. &ldquo;Para m&iacute; el sexo abre una grieta por la que entra todo lo dem&aacute;s&rdquo;, explica la novelista. &ldquo;Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relaci&oacute;n con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que hab&iacute;a debajo. Esto no pretende ser una soluci&oacute;n moral, ni una revancha contra los hombres, es m&aacute;s bien una <em>suspensi&oacute;n del ruido</em>. Cuando Clara deja de acostarse con gente encuentra el vac&iacute;o que eso estaba ayudando a tapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zas remarca que no es que ella est&eacute; a favor de la abstinencia: &ldquo;Tom&eacute; esa decisi&oacute;n para que la historia avanzase&rdquo;, confiesa. &ldquo;Se trata de un tema muy complejo que me supera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de documentarse para escribir sobre el tema, la escritora decidi&oacute; acudir a una terapeuta sexual haci&eacute;ndose pasar por su protagonista. &ldquo;No le dije que estaba escribiendo una novela. Quer&iacute;a obtener una respuesta org&aacute;nica y real y, aunque esta terapeuta no me recomend&oacute; dejar de tener sexo, algunas de sus frases s&iacute; que han acabado en la novela&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un clavo saca otro clavo</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas con los que probablemente conectar&aacute;n muchos lectores de <em>Los a&ntilde;os secos</em> es esa extra&ntilde;eza de volver a estar &ldquo;en el mercado&rdquo;. De bajarse una <em>app </em>para conocer gente y ponerse a hablar con extra&ntilde;os tras una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Zas se acerca al asunto criticando la falta de empat&iacute;a y de espacio que la sociedad suele conceder al desamor. &ldquo;Las rupturas amorosas se toman muy poco en serio&rdquo;, sostiene. &ldquo;Si te rompes una pierna o un brazo, al d&iacute;a siguiente no vas a trabajar, pero si tu pareja te deja tienes que seguir con tu vida aunque est&eacute;s destrozado por dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente se dedica a llenar el vacío con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir ‘¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el duelo puede durar unas semanas, un mes&hellip; A partir de entonces, comenta la gallega, la gente se cansa de verte triste. Ante esto, Zas propone dar un poco m&aacute;s de ox&iacute;geno para superar las rupturas y dejar de hacer el 'Tarz&aacute;n', encadenando unas relaciones con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi siempre es un error&rdquo;, asegura. &ldquo;Mucha gente se dedica a llenar el vac&iacute;o con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir &lsquo;&iquest;qu&eacute; es lo que realmente quiero hacer con mi vida?&rsquo; Porque eso da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escribir sobre alguien que no te cae bien</h2><p class="article-text">
        En las notas que acompa&ntilde;an a la publicaci&oacute;n de este libro, Zas declara sin tapujos que su personaje protagonista, Clara, no le cae especialmente bien. M&aacute;s bien al contrario, la considera incluso un poco ruin. Al preguntarle qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa elecci&oacute;n, la autora cuenta que &ldquo;para empezar, para m&iacute; es mucho m&aacute;s divertido y m&aacute;s rico escribir sobre una persona un poco miserable que me cae mal&rdquo;, dice entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Zas rechaza la idea de que la ficci&oacute;n deba servir como un reflejo mejorado del autor o como manual de conducta: &ldquo;No quer&iacute;a ni escribir sobre m&iacute; ni que ella pensase lo mismo que pienso yo. Eso me resulta aburrido y muy poco interesante&rdquo;, asegura. &ldquo;Adem&aacute;s, siento que a los personajes femeninos siempre se les exige cierta pedagog&iacute;a moral, que sean personajes <em>celestes</em> y ejemplares. Me parece muy condescendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le estimula precisamente a la escritora es la contradicci&oacute;n. &ldquo;Clara est&aacute; muy herida, siente mucha culpa y a veces te compadeces de ella, pero luego otras es cruel, narcisista y ego&iacute;sta. Todos somos un poquito miserables y me parece mucho m&aacute;s divertida la gente que es un poco desastre que los ciudadanos ejemplares&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es así: todos hacemos daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma idea est&aacute; detr&aacute;s de una decisi&oacute;n literaria llamativa: en un momento de la novela, la narraci&oacute;n de Clara se interrumpe para dar paso a un cap&iacute;tulo en el que su exnovio toma el control. Al preguntarle por las razones de esta ruptura narrativa, la autora confiesa que tuvo sus dudas. &ldquo;Estuvo a punto de caer, pero al final Diego, el ex, es uno de mis personajes favoritos&rdquo;, argumenta. &ldquo;Creo que en este tipo de relatos tendemos a victimizar a la mujer y a poner a ciertos personajes masculinos como villanos. En mi opini&oacute;n, eso es un poco pobre. Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es as&iacute;: todos hacemos da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Zas, al dar voz al personaje masculino buscaba ofrecer una mirada m&aacute;s compleja y humana sobre la ruptura: &ldquo;Diego es un t&iacute;o maj&iacute;simo que la quiso y la cuid&oacute;, pero que tambi&eacute;n le hizo da&ntilde;o. Al meterlo en la novela, buscaba ver la otra parte sin anular el dolor de Clara. En una ruptura de dos personas, los dos pueden sentirse abandonados, y es muy dif&iacute;cil estar con alguien que no te desea. Comprenderlo no significa que no haya ejercido cierta violencia, pero me interesaba meterme en la cabeza de un chico y asumir ese reto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Todos somos Clara?</h2><p class="article-text">
        Es posible que el gran acierto de <em>Los a&ntilde;os secos</em>, adem&aacute;s de<em> </em>retratar de forma magistral una crisis individual o los conflictos de la solter&iacute;a contempor&aacute;nea, est&eacute; en se&ntilde;alar esa paradoja entre lo que realmente deseamos y lo que se supone que tenemos que desear.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se habla mucho sobre el consentimiento, pero la autora apuesta por ir mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n se nos ense&ntilde;&oacute; que una mujer pod&iacute;a decir que s&iacute; o que no, pero no se hablaba tanto de si ese 's&iacute;' proced&iacute;a realmente de nuestro deseo o de la necesidad de parecer libre, moderna o poco reprimida&rdquo;, advierte Zas. &ldquo;Y una libertad tambi&eacute;n puede convertirse en un mandato cuando exige una respuesta concreta. La libertad no consiste &uacute;nicamente en poder decir que s&iacute;, sino en averiguar si ese 's&iacute;' es verdaderamente tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la autora no pretende dar lecciones a nadie. &ldquo;No hay ninguna tesis ni moralejas en mi libro&rdquo;, aclara. &ldquo;Entre otras cosas porque cada lector interpreta lo que quiere. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a que quien lea la novela se pregunte qu&eacute; parte de su vida ha elegido realmente y qu&eacute; parte ha aprendido a representar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Relaciones,Pareja,Bienestar emocional,Sexualidad,Psicoterapia,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué no debemos contarle a los niños sobre el divorcio de sus padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debemos-contarle-ninos-divorcio-padres_1_13525524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f028c3b4-553e-4799-aa22-c174626f81f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151672.jpg" width="1197" height="673" alt="Fotograma de &#039;Kramer vs. Kramer&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Infidelidad, desamor, falta de corresponsabilidad... Cuando una pareja se separa, explicar a los hijos qué ha ocurrido también plantea hasta dónde detallar las razones que llevaron a la ruptura</p><p class="subtitle">Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”</p></div><p class="article-text">
        Decir a un hijo que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologo-impacto-divorcio-ninos-perciben-situacion-requieren-respuestas-les-ayuden-superarla-xp_1_13421182.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus padres van a separarse</a> puede abrir una conversaci&oacute;n para la que no siempre tenemos preparadas todas las respuestas. Pero hay una pregunta que puede resultar bastante m&aacute;s dif&iacute;cil de contestar: &iquest;por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta puede ser compleja y responder a m&aacute;s de una causa. Hay parejas que se separan despu&eacute;s de a&ntilde;os de desgaste, otras porque una de las dos personas ya no quiere continuar la relaci&oacute;n, y rupturas marcadas por una infidelidad, problemas de convivencia o desacuerdos dif&iacute;ciles de solucionar.
    </p><p class="article-text">
        Con hijos surge la duda de hasta d&oacute;nde contarles los motivos de la separaci&oacute;n sin hacerlos part&iacute;cipes de una historia que pertenece a la pareja. No es lo mismo comunicar que dos personas han decidido dejar de ser pareja que entrar en los acontecimientos que las han llevado hasta all&iacute;. Hablar de que los padres ya no se quieren como antes puede parecer muy distinto a contar que uno de ellos mantuvo una relaci&oacute;n con otra persona o que las diferencias sobre el reparto de las responsabilidades familiares terminaron deteriorando la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        En una <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/cfs.12928" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> de 2022 publicada en la revista Child &amp; Family Social Work, que analiz&oacute; las experiencias de 18 padres y madres noruegos durante el proceso de divorcio, los investigadores vieron que en los casos en los que la ruptura estuvo motivada por una infidelidad, los padres valoraron especialmente qu&eacute; informaci&oacute;n compartir con sus hijos y, en algunas familias, el relato sobre las causas de la separaci&oacute;n fue cambiando con el tiempo y acerc&aacute;ndose gradualmente a lo que hab&iacute;a sucedido. El estudio muestra c&oacute;mo, al decidir qu&eacute; contar, trataban de conjugar distintos intereses: proteger a los hijos, preservar su v&iacute;nculo con el otro padre o madre y cuidar tambi&eacute;n su propia relaci&oacute;n con ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un estudio noruego que analizó la experiencia de parejas con hijos durante el proceso de divorcio muestra cómo, al decidir qué contar, trataban de conjugar distintos intereses: proteger a los hijos, preservar su vínculo con el otro padre o madre y cuidar también su propia relación con ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La edad y la madurez tambi&eacute;n condicionan cu&aacute;nta informaci&oacute;n dar de entrada. Jamie M. Howard, psic&oacute;loga cl&iacute;nica del <a href="https://childmind.org/es/articulo/como-decirle-a-los-ninos-que-se-esta-divorciando/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Child Mind Institute</a>, plantea que no es preciso anticiparse con demasiados detalles y que, en general, puede ser preferible dejar que sean los propios hijos quienes pregunten antes que proporcionarles informaci&oacute;n para la que todav&iacute;a no est&aacute;n preparados.&nbsp;La psic&oacute;loga recomienda adem&aacute;s evitar compartir con ellos informaci&oacute;n que pueda desacreditar al otro progenitor, situando as&iacute; otro l&iacute;mite a la hora de decidir cu&aacute;nto revelar sobre la ruptura.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; contar y qu&eacute; dejar fuera</h2><p class="article-text">
        Entre dar a conocer las razones de la separaci&oacute;n y trasladar a los hijos todos los detalles de una ruptura existe un espacio dif&iacute;cil de delimitar. Los adultos conocen una historia de pareja de la que los ni&ntilde;os han formado parte como hijos, pero eso no significa que deban saber todo lo sucedido entre sus padres. &iquest;Qu&eacute; ocurre si explicar la causa implica hablar de una conducta concreta de uno de los progenitores? &iquest;Y si la ruptura no responde a un &uacute;nico acontecimiento, sino a a&ntilde;os de desgaste?
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Brik, m&eacute;dico psicoterapeuta y director de ITAD (Instituto de Psicoterapia Familiar Sist&eacute;mica y Adicciones), defiende la importancia de ofrecer a los hijos una explicaci&oacute;n comprensible de la separaci&oacute;n y adaptada a su edad, con el objetivo de proporcionarles seguridad relacional y emocional. Al abordar las razones, el experto propone trasladarles que existen problemas entre los padres que, pese a sus intentos por resolverlos, los llevan a considerar que es mejor vivir separados. Tambi&eacute;n subraya que debe quedar claro que los hijos no son responsables de lo sucedido y que sus progenitores &ldquo;siguen y seguir&aacute;n siendo sus padres&rdquo;, aunque dejen de ser pareja.
    </p><p class="article-text">
        Eso no implica, seg&uacute;n Brik, hacerlos part&iacute;cipes de los pormenores de la ruptura. &ldquo;No es necesario transmitir los detalles de la separaci&oacute;n&rdquo;, sostiene. Hacerlo, se&ntilde;ala, puede generar lealtades contra el otro progenitor y provocar un quiebre en la relaci&oacute;n paternofilial. Algunas situaciones, matiza, dif&iacute;cilmente pueden obviarse, como los casos de maltrato, violencia o adicciones graves que los hijos han presenciado.
    </p><h2 class="article-text">Si los hijos quieren saber m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n puede continuar despu&eacute;s de ese primer momento. Un hijo puede conformarse inicialmente con saber que sus padres van a separarse y volver sobre el asunto d&iacute;as, meses o incluso a&ntilde;os despu&eacute;s. Tambi&eacute;n puede hacer preguntas m&aacute;s concretas: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n quiso separarse?&rdquo;, &ldquo;&iquest;qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;, &ldquo;&iquest;fue por algo que hizo pap&aacute; o mam&aacute;?&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no pod&eacute;is arreglarlo?&rdquo;. En ese momento ya no se trata &uacute;nicamente de decidir qu&eacute; queremos contar, sino de responder a lo que el propio hijo est&aacute; intentando averiguar.
    </p><p class="article-text">
        Agata Kasprzak, profesora de la Universidad Pontificia de Comillas y psic&oacute;loga familiar y de pareja, destaca que detr&aacute;s de la pregunta sobre los motivos pueden existir otras preocupaciones: si el hijo se siente responsable de la separaci&oacute;n, si sus padres van a seguir queri&eacute;ndolo o qu&eacute; suceder&aacute; a partir de ahora. La respuesta, para la profesional, debe atender a las necesidades del hijo y no a las del adulto de desahogarse, justificarse o quedar bien.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La respuesta ante las preguntas de los niños, explica la psicóloga Agata Kasprzak, debe atender a las necesidades del hijo y no a las del adulto de desahogarse, justificarse o quedar bien</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antes de ampliar la informaci&oacute;n propone, por ello, preguntarse si ayudar&aacute; al menor a comprender la situaci&oacute;n o acabar&aacute; coloc&aacute;ndolo en medio del conflicto entre los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Ante motivos especialmente delicados, Kasprzak distingue entre ocultar la realidad y convertir al hijo en confidente de un problema de pareja. En el caso de una infidelidad, indica que puede ser suficiente decir que &ldquo;hubo algo que rompi&oacute; la confianza entre nosotros y no conseguimos solucionarlo&rdquo;, sin entrar en m&aacute;s detalles. Si lo que ha desaparecido es el amor de pareja, propone diferenciarlo expresamente del v&iacute;nculo con los hijos: &ldquo;Dejamos de querernos como pareja, pero eso no cambia lo que sentimos por ti&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Si el desgaste procede de la convivencia o de la forma de organizar la vida familiar, Kasprzak propone hablar de diferencias que los adultos no consiguieron resolver, sin convertir al hijo en juez de sus padres.
    </p><h2 class="article-text">Una explicaci&oacute;n que puede cambiar con los a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        No existe, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, una edad concreta a partir de la cual &ldquo;ya se le puede contar todo&rdquo;, sino distintas capacidades para procesar lo sucedido. Entre los dos y los cinco a&ntilde;os, comprender las causas puede resultar demasiado complejo. Entre los seis y los diez ya pueden recibir un motivo sencillo y concreto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Kasprzak, entre los diez y los doce a&ntilde;os comienzan a buscar un &ldquo;culpable&rdquo;, por lo que incide en evitar construir una narrativa de buenos y malos. En la adolescencia se puede ser m&aacute;s directo, ya que tienen capacidad para comprender matices y &ldquo;detectan enseguida si se les oculta o se adorna la historia&rdquo;. Aun as&iacute;, ser honestos no obliga a compartir todos los detalles: &ldquo;Se les puede seguir protegiendo de informaci&oacute;n que no les corresponde procesar&rdquo;, precisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/debemos-contarle-ninos-divorcio-padres_1_13525524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 20:03:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué no debemos contarle a los niños sobre el divorcio de sus padres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Niños,familias,Divorcios,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro destinos en España para disfrutar con tu pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-destinos-espana-disfrutar-pareja-pm_1_13427933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55b6f5a3-51f5-4f0b-9ada-76c84dc29fc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x899y558.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro destinos en España para disfrutar con tu pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya sea playa o montaña, patrimonio cultural o espacios naturales, un viaje para compartir aficiones y tiempo libre puede ayudar a reforzar la relación</p><p class="subtitle">Siete planes para descubrir los nuevos pueblos más bonitos de España, según un viajero experimentado
</p></div><p class="article-text">
        Aprovechar las <strong>vacaciones </strong>para realizar un<strong> viaje con tu pareja</strong> puede ser una buena manera de reforzar la relaci&oacute;n. No se trata &uacute;nicamente de cambiar de aires para conocer nuevos destinos, sino de romper la rutina diaria, compartir experiencias, mejorar la comunicaci&oacute;n en pareja y <strong>crear nuevos recuerdos compartidos</strong>. Y para todo ello, no hace falta irse a la otra punta del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a ofrece destinos ideales </strong>para todos los gustos, desde <strong>escapadas a la playa o la monta&ntilde;a</strong>, a excursiones por espacios naturales o<strong> visitas al patrimonio cultural e hist&oacute;rico </strong>y, por supuesto, <strong>experiencias gastron&oacute;micas </strong>para todos los gustos. La clave est&aacute; en planificar el viaje juntos, buscando un equilibrio en las preferencias (y el presupuesto) seg&uacute;n lo que m&aacute;s os apetezca a cada uno.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, cuatro propuestas en Espa&ntilde;a para disfrutar de unos d&iacute;as en pareja
    </p><h2 class="article-text">Cabo de Gata </h2><p class="article-text">
        Pocos destinos ofrecen<strong> playas de ensue&ntilde;o y naturaleza salvaje </strong>al lado de <strong>pueblos con encanto</strong> y chiringuitos donde disfrutar del buen comer. El <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblo-blanco-encanto-marinero-anticipar-verano-ruta-calas-gastronomia-local-cabo-gata_1_13169010.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabo de Gata</a> es el destino perfecto para las parejas que quieren ir a su aire, sin prisas ni presiones, disfrutando de la naturaleza, el sol y el mar. La zona se puede recorrer en coche, para buscar calas como las de M&oacute;nsul, Genoveses o Enmedio, disfrutar del paisaje de las <strong>Salinas de Cabo de Gata</strong> o del <strong>Arrecife de las Sirenas</strong>  o tomar algo al caer la tarde en La Isleta del Moro o Agua Amarga. Y desde luego, nada m&aacute;s rom&aacute;ntico que disfrutar de la puesta de sol desde una de estas playas de ensue&ntilde;o.  
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                Cabo de Gata, en Almería                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Toledo</h2><p class="article-text">
        Para las parejas que busquen algo m&aacute;s <strong>cultural</strong>, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/excursion-dia-toledo-ver-ciudad-amurallada_1_11640946.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toledo</a> es el destino perfecto. Es una de las<strong> ciudades m&aacute;s bonitas y con m&aacute;s historia</strong>, pues aqu&iacute; convivieron durante siglos <strong>cristianos, jud&iacute;os y musulmanes</strong>. En su centro hist&oacute;rico se pueden encontrar testimonios de esta convivencia cultural, en edificios que vale la pena visitar como la<strong> mezquita del Cristo de la Luz</strong>, la <strong>plaza del Zocodover</strong>, el<strong> Alc&aacute;zar de Toledo</strong> o su <strong>catedral</strong>. Dejarse perder por sus callejones es ya de por si toda una experiencia, como lo ser&aacute; sentarse en alguno de sus restaurantes para disfrutar de la t&iacute;pica comida de la zona.
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                Vistas de Toledo, panorámica Toledo, Casco Histórico, río Tajo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Rioja</h2><p class="article-text">
        Para los amantes de la gastronom&iacute;a, nada mejor que<strong> </strong><a href="https://www.eldiario.es/viajes/ver-rioja-destino-turistico-masificado-espana-disfrutar-semana-tranquilo-pm_1_13049707.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Rioja</a>, la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/recorrido-sensorial-rioja-vinedos-paisajes-tenidos-rojo_1_12706750.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>tierra del vino por excelencia</strong></a><strong>.</strong> La regi&oacute;n se puede recorrer en coche haciendo paradas en las diferentes bodegas que hay en la zona, algunas tan espectaculares como las dise&ntilde;adas por<strong> Frank Gehry</strong> (Marqu&eacute;s de Riscal) o <strong>Santiago Calatrava</strong> (Ysios). Tambi&eacute;n hay que ir al famoso Barrio de la Estaci&oacute;n de Haro, el enclave que presenta la mayor concentraci&oacute;n de bodegas centenarias del mundo. Por no olvidar la famosa <strong>Calle Laurel,</strong> perfecta para ir de pinchos y copas, en uno de los mejores ambientes gastron&oacute;micos de Espa&ntilde;a. Y por si todo esto fuese poco, en La Rioja tambi&eacute;n se pueden visitar catedrales, monasterios y otros monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, como la <strong>Catedral de Santo Domingo de la Calzada</strong> o los monasterios de San Mill&aacute;n de Yuso y de Suso. 
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                Una bodega de la Rioja Alavesa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Santander </h2><p class="article-text">
        El Norte tambi&eacute;n nos ofrece destinos perfectos para una escapada tranquila en pareja. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-disfrutar-santander-santanderino-palacio-magdalena_1_12585993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Santander</strong></a><strong> </strong>es una opci&oacute;n ideal, especialmente para quienes buscan combinar playa con un ambiente urbano y cultural. En la ciudad puedes relajarte en sus amplios arenales, pasear por E<strong>l Sardinero, </strong>que bordea toda la costa, o recorrer la Pen&iacute;nsula de la Magdalena y los preciosos jardines que rodean el <strong>Palacio Real</strong> con vistas espectaculares al Cant&aacute;brico. Sin olvidar el <strong>Centro Bot&iacute;n</strong>, un espacio cultural dise&ntilde;ado por Renzo Piano, donde se puede disfrutar de las vistas, visitar una exposici&oacute;n o tomar algo en su terraza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Vives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cuatro-destinos-espana-disfrutar-pareja-pm_1_13427933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 08:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro destinos en España para disfrutar con tu pareja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escapadas,Viajes,Pareja,España,Turismo,Toledo,La Rioja,Lanzarote,Cabo de Gata]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un minuto de oscuridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/minuto-oscuridad_129_13443680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/497ee946-3ae0-4a36-9dd2-328667259586_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un minuto de oscuridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un relato de ficción sobre aquellos que, por todo tipo de circunstancias, no podían o no querían ver el eclipse. Sobre ellos también cayó esa noche breve e irrepetible</p><p class="subtitle">El eclipse del siglo en España, en imágenes</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas pedidas de mano se habr&aacute;n producido en el minuto de oscuridad, cuando la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-eclipse-directo-cuenta-momento-historico-espana_133_13441843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luna cubri&oacute; por completo el sol</a> y cay&oacute; sobre la Tierra la noche m&aacute;s extra&ntilde;a y bella? Estoy seguro de que habr&aacute;n sido muchas las pedidas, cientos, miles. La gente le ha cogido gusto a convertir una petici&oacute;n matrimonial en un momento &ldquo;especial&rdquo; e &ldquo;inolvidable&rdquo; (comillas ir&oacute;nicas), incluso a costa de la verg&uuml;enza propia y ajena (la de la pareja sorprendida y la de los testigos involuntarios): pedidas de mano en mitad de un partido de f&uacute;tbol, usando el micr&oacute;fono del estadio; en un concierto, sobre el escenario mientras tu artista favorito toca vuestro tema y la gente enciende mecheros o m&oacute;viles; en un mirador lleno de turistas que aplauden, al terminar una marat&oacute;n agonizante y sudado; y, por supuesto, en un eclipse: cientos, miles de enamorados rodilla en tierra y con el anillo preparado para el instante en que sus amadas se quiten las gafas de protecci&oacute;n y, al tiempo que aparecen las estrellas y huyen los p&aacute;jaros y a&uacute;llan los perros, se sorprendan con la rom&aacute;ntica propuesta. Qu&eacute; bonito. Qu&eacute; horror.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;ntas rupturas de pareja en ese mismo minuto de oscuridad? &iquest;Cu&aacute;ntas criaturas insensibles habr&aacute;n elegido ese instante &uacute;nico, m&aacute;gico e &ldquo;inolvidable&rdquo; para decirle a su desprevenida pareja que ya no la quieren?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero &mdash;me dijo la m&iacute;a esta tarde, coincidiendo con la totalidad. Le disculpo la crueldad, pues est&aacute;bamos en el dormitorio sin atender al cielo, indiferentes al acontecimiento. Fue casualidad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A cu&aacute;ntos habr&aacute; sorprendido el eclipse en un mal momento personal? Uno realmente malo, que lo m&iacute;o no deja de ser un drama rid&iacute;culo. Por ejemplo, gente que ha fallecido justo a esa hora, a la hora exacta del eclipse total, en su minuto de duraci&oacute;n. Puede ser, por pura estad&iacute;stica: he mirado los datos del a&ntilde;o pasado y en Espa&ntilde;a mueren 1.224 personas cada d&iacute;a. Son cincuenta a la hora, seguramente m&aacute;s porque el n&uacute;mero ser&aacute; mayor en las horas diurnas que en las nocturnas. As&iacute; que alguien, varios, habr&aacute;n muerto mientras ca&iacute;a sobre ellos la noche breve e irrepetible. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos pongamos cenizos: tambi&eacute;n nacen 880 beb&eacute;s cada d&iacute;a entre nosotros, de modo que es muy probable que se hayan producido varios alumbramientos felices en el preciso instante del eclipse. Qui&eacute;n sabe si el movimiento de la luna, la variaci&oacute;n de luz, temperatura y presi&oacute;n del aire, no habr&aacute;n desencadenado partos. Los hijos del eclipse, los llamar&aacute; la prensa. Madres que ven por primera vez el rostro de su beb&eacute; mientras todo se oscurece.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero &mdash;pronunciado en el mismo momento en que la luna tapaba por completo el sol y hac&iacute;a visible la corona solar. As&iacute; podr&eacute; recordar toda la vida no solo el d&iacute;a, tambi&eacute;n la hora exacta de nuestra ruptura. Gracias.
    </p><h2 class="article-text"><em>Un minuto humano</em></h2><p class="article-text">
        Recuerdo un cuento de Stanislaw Lem, <em>Un minuto humano</em>, que siempre me ha fascinado: Lem escribe una rese&ntilde;a de un libro inexistente e imaginario, un libro titulado como el cuento, y que recoge en cientos de estad&iacute;sticas todo, absolutamente todo, lo que sucede en nuestro planeta en un solo minuto, en cada minuto, en todos los minutos. Un recuento exhaustivo, demencial y hasta terrible, de la vida humana en cualquier instante: cu&aacute;ntos nacimientos y cu&aacute;ntas muertes suceden en un solo minuto, detallando adem&aacute;s las causas de la muerte hasta el absurdo; cu&aacute;ntas parejas copulan a la vez en ese preciso minuto, cu&aacute;ntos asesinatos, robos o violaciones, cu&aacute;ntos rayos caen y cu&aacute;ntos millones de animales muertos masticamos a cada minuto, cu&aacute;ntos &aacute;rboles cortados y cu&aacute;ntos miembros amputados por accidente o por cirug&iacute;a, cu&aacute;ntos coches o tractores producidos en un minuto, pero tambi&eacute;n cu&aacute;ntas obras de arte o trabajos cient&iacute;ficos publicados, cu&aacute;ntos hectolitros de sangre bombeados a la vez, cu&aacute;nto semen eyaculado por el conjunto de la humanidad a cada minuto &mdash;43 toneladas, nos informa Lem, una corriente incesante, superior al mayor g&eacute;iser conocido&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto pesa en todo momento la suma de los m&uacute;sculos, huesos y fluidos de la humanidad entera. Cu&aacute;ntos miles de kilos de masa tumoral crecen en cada minuto de cualquier hora, de cualquier d&iacute;a, todos los d&iacute;as. No recuerdo si aparec&iacute;a tambi&eacute;n el dato de cu&aacute;ntas rupturas amorosas en un minuto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero &mdash;dicho sin siquiera ponerle algo de pasi&oacute;n, en tono neutro, como sin querer o sin pensar&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurr&iacute;a una versi&oacute;n del cuento de Lem aplicado no a un minuto cualquiera, sino a ese minuto &ldquo;m&aacute;gico&rdquo; (comillas ir&oacute;nicas, no estoy de humor) en que la luna ocult&oacute; por completo el sol. Pensaba en todo lo que habr&aacute; ocurrido en ese mismo minuto. Todo lo que habr&aacute; seguido ocurriendo mientras muchos miraban al sol. Todo lo que no se puede parar aunque creamos que el pa&iacute;s entero se paraliza. Muertes, ya dec&iacute;a. Accidentales, naturales, enfermedades que completan su curso justo en ese minuto. Nacimientos. Pedidas de matrimonio. Besos. Polvos, no solo los estad&iacute;sticamente habituales, sino los de quienes habr&aacute;n elegido recibir el eclipse con un orgasmo (lo que yo le propuse a ella antes de la discusi&oacute;n, antes de que me dijera que ya no me quiere). 
    </p><p class="article-text">
        Accidentes de tr&aacute;fico, siniestros laborales, pues hay a diario. M&eacute;dicos y enfermeros que no han podido salir a la puerta del hospital para ver el eclipse porque estaban conteniendo una hemorragia en urgencias o reanimando a un infartado. Trabajadores que no pod&iacute;an hacer ni una m&iacute;nima pausa por lo apremiante de su tarea, que la m&aacute;quina nunca se detiene. Bomberos forestales en el incendio de Niebla, sobre los que habr&aacute; ca&iacute;do la noche s&uacute;bita mientras respiraban humo y arrastraban pesadas mangueras. Vigilantes que no pueden apartarse de su puesto. Pilotos de avi&oacute;n con vista privilegiada desde el aire, pero tambi&eacute;n conductores de metro (&iquest;les habr&aacute;n dejado parar unos minutos el servicio y salir a la superficie?). 
    </p><p class="article-text">
        Presos en una celda de castigo. Familiares en un tanatorio, sin ganas de apartarse del ata&uacute;d ni por ese minuto. Mendigos sin techo desentendidos del mundo. Gente con grav&iacute;simos problemas que ni un eclipse alivia ni deja olvidar: problemas econ&oacute;micos, laborales, familiares, personales. Enfermos que justo hoy recibieron un fatal diagn&oacute;stico. Enfermos de toda condici&oacute;n, f&iacute;sica o mental, cuyos padecimientos los desinteresan del acontecimiento. Parejas que acaban de saber que su relaci&oacute;n se acab&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero &mdash;me lo dijo como remate de una discusi&oacute;n que hab&iacute;a comenzado media hora antes, y cuyo detonante trivial hab&iacute;a sido precisamente el eclipse: yo le reproch&eacute; su poco inter&eacute;s, ella se burl&oacute; de mi excesivo inter&eacute;s; un desencuentro peque&ntilde;o que dio lugar al habitual cruce de reproches desproporcionados, hoy desbocado y con final inesperado, o no tan inesperado.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todos aquellos que no miraban, sobre todos nosotros, tambi&eacute;n cay&oacute; la oscuridad aunque no estuvi&eacute;ramos atentos. Mientras millones de personas se agrupaban en miradores se&ntilde;alados para la ocasi&oacute;n, se asomaban a balcones y azoteas, se sentaban en la arena de las playas, sub&iacute;an a montes, sal&iacute;an a las calles o sin m&aacute;s lo ve&iacute;an por televisi&oacute;n; mientras millones de personas segu&iacute;an las instrucciones de buen uso de las gafas protectoras, comentaban como cu&ntilde;ados todo lo le&iacute;do en prensa &mdash;&ldquo;atentos, que ahora viene el anillo de diamantes; ojo a las perlas de Bailey&rdquo;&mdash;, mostraban asombro sincero o lo sobreactuaban, gritaban, aplaud&iacute;an, re&iacute;an, lloraban, apretaban la mano o besaban a su ser querido con el que hab&iacute;an elegido compartir un momento &uacute;nico; mientras millones admiraban el aflojar de la luz, los nuevos colores, el relieve extra&ntilde;o de los objetos, la ligera bajada de temperatura, la brisa repentina, el oscurecerse tan diferente al de una puesta de sol, la noche que no parec&iacute;a noche, las estrellas se&ntilde;aladas, el disco negro que asombra pese a las muchas fotograf&iacute;as vistas, el minuto de oscuridad tan bella como espeluznante, el regreso lento de la luz ya sin fuerza por el ocaso; mientras millones atend&iacute;an a cada fase y fijaban en la memoria ese minuto &ldquo;inolvidable&rdquo; (no puedo esquivar las comillas, es mi humor), muchos otros no mir&aacute;bamos al cielo, no pudimos o no quisimos levantar la cabeza, no salimos afuera, nos quedamos en interiores forzosos. Y sin embargo, tambi&eacute;n sobre nosotros cay&oacute; la noche, aunque tuviese que abrirse paso en el humo del incendio, tras los ventanales del hospital, la f&aacute;brica o el tanatorio, en la nube negra de la enfermedad o de la tristeza.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya no te quiero &mdash;me dijo, y en ese momento se hizo la noche, como si sus palabras hubiesen provocado el cataclismo. Perd&oacute;n por ponerme melodram&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos en el dormitorio, a donde nos hab&iacute;a conducido la discusi&oacute;n atroz y rid&iacute;cula que hab&iacute;a comenzado en el balc&oacute;n, hab&iacute;a seguido en el sal&oacute;n, pasado por la cocina, vuelta al sal&oacute;n y finalmente al dormitorio. No hab&iacute;amos encendido la luz pese a que el d&iacute;a iba declinando tras la ventana. Y de pronto nos quedamos a oscuras, sin las farolas de la calle que no se hab&iacute;an encendido. Y no lo pens&eacute; entonces, fue algo despu&eacute;s pero me gustar&iacute;a creer que ocurri&oacute; entonces: pens&eacute;, o sent&iacute;, que esa misma oscuridad tambi&eacute;n sorprendi&oacute; al bombero, al m&eacute;dico, al trabajador inexcusable, al familiar del fallecido, al enfermo en su sufrimiento, al sin techo en su miseria o su enajenaci&oacute;n, al agobiado, al triste y al abandonado. Y dir&iacute;a que a todos nos estremeci&oacute;, nos enmudeci&oacute;, nos calm&oacute; y nos consol&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        No seguimos discutiendo, no s&eacute; si por la contundencia sin escapatoria de sus palabras finales, o quiero creer que por esa oscuridad que nos apag&oacute; tambi&eacute;n a nosotros, y nos mantuvo durante ese minuto a oscuras y en silencio. Y con la vuelta del sol, reaparecimos menos feroces, m&aacute;s cercanos, tal vez sin arreglo pero tambi&eacute;n sin rencor. Y hasta felices de haber vivido juntos ese momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/minuto-oscuridad_129_13443680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 21:20:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un minuto de oscuridad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eclipse,Trabajo,Nacimientos,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86e3445-dfec-4506-8f47-7eb88ce9b96a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconcierto ante el universo de la soltería, que puede haber cambiado mucho desde la última vez que se transitó, la sensación de estar ‘oxidado’ en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan son algunos de los sentimientos más habituales</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        La ruptura de una pareja despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de relaci&oacute;n supone muchas cosas: desde una probable mudanza hasta el reparto de amistades. Y, por supuesto, el regreso al universo de <a href="https://www.eldiario.es/era/mundo-hecho-parejas-cambiado-forma-ver-solteria_1_12928007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la solter&iacute;a</a>, que puede haber cambiado mucho desde la &uacute;ltima vez que se transit&oacute;. El desconcierto ante esa nueva realidad, la sensaci&oacute;n de estar &lsquo;oxidado&rsquo; en el arte del ligoteo y las expectativas que no encajan con lo que se encuentra son algunos de los sentimientos m&aacute;s habituales. Terminar con un noviazgo o matrimonio puede ser un alivio en muchos casos, pero empezar un nuevo idilio posiblemente conlleve una nueva mentalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana (31 a&ntilde;os) se separ&oacute; en el verano de 2025 despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os en pareja. Cuando recuper&oacute; las ganas de conocer a gente, en diciembre de ese a&ntilde;o, lo hizo a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n llamada Bumble y tuvo su primera cita a finales de ese mes. Esa forma de entrar en contacto con alguien desconocido no ten&iacute;a nada que ver con la manera en la que se ligaba la &uacute;ltima vez que estuvo soltera, hace casi una d&eacute;cada. &ldquo;Antes todo ocurr&iacute;a en los bares. A mis parejas anteriores las conoc&iacute; en el trabajo, en la universidad y luego al resto de gente, de fiesta&rdquo;, dice a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se siente del todo c&oacute;moda como usuaria de estas <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>apps</em></a><em>. </em>Aunque reconoce que &ldquo;son bastante &uacute;tiles y f&aacute;ciles&rdquo;, considera que se le da mejor interactuar en vivo. Le molestan ciertas actitudes que se dan en estas plataformas, sobre todo &ldquo;la gente que te ri&ntilde;e en las bios y te dice: &lsquo;No, si me saludas con un hola, ni te molestes&rsquo;. Y es como, &lsquo;&iquest;Y t&uacute; cuando en un bar conoces a alguien c&oacute;mo le saludas?&rsquo;. O quienes te rompen el <em>match</em> porque no les has contestado a un mensaje&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Seis meses despu&eacute;s de romper con su novio tras casi dos d&eacute;cadas, Mar&iacute;a (43 a&ntilde;os) se mud&oacute; sola a una ciudad en el extranjero. Se le ocurri&oacute; abrirse un perfil en una <em>app</em> con el objetivo de hacer vida social, pero cuando empez&oacute; a utilizarla, le entr&oacute; la curiosidad y comenz&oacute; a buscar a personas con una intenci&oacute;n m&aacute;s rom&aacute;ntica: &ldquo;Creo que porque era f&aacute;cil m&aacute;s que por necesidad&rdquo;. Para ella, el regreso a la solter&iacute;a fue un <em>shock,</em> tambi&eacute;n porque se encontraba en otro pa&iacute;s, donde la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos ya ten&iacute;an casa, animales y trabajo estable: &ldquo;Todo lo que yo no ten&iacute;a, al menos en el rango de edad que yo buscaba, a partir de 35. Creo que eso hac&iacute;a que buscasen relaciones m&aacute;s estables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de estas plataformas tambi&eacute;n le produjo, como a Susana, sentimientos encontrados. Por un lado, &ldquo;lo hace facil&iacute;simo, puedes flirtear con cualquiera un martes por la noche desde la cama cuando ni de co&ntilde;a estar&iacute;as en un bar&rdquo;. Pero por otro, considera que generan &ldquo;vagancia&rdquo; a sus usuarios: &ldquo;Me resultaba dif&iacute;cil quedar en persona, mucho m&aacute;s que antes, como si la gente se conformara de alguna manera con mensajearte y ya&rdquo;. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n le molesta mucho que haya individuos con m&aacute;s de un chat en marcha o que la posibilidad de <em>ghosting</em> sea mucho mayor de manera virtual.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga <a href="https://www.psicologabcn.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ainhoa Plata</a> ha tratado a bastantes pacientes que se encontraban en este momento vital, sobre todo en una franja de edad que va de los 35 a los 50 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su experiencia, hay una diferencia de ese comportamiento <em>online </em>entre g&eacute;neros bastante marcada. &ldquo;Los hombres se quejan principalmente del entorno digital: hacen <em>match</em> en <em>apps </em>de citas, pero la conversaci&oacute;n no llega a ning&uacute;n sitio. Las mujeres, en cambio, no tienen tanto problema en verse o conectar, pero les resulta dif&iacute;cil encontrar a alguien que busque realmente una relaci&oacute;n estable&rdquo;, considera. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Antes estaba más o menos socialmente aceptado que se podía ligar en cualquier lugar&#039;, dice Roberto (41 años), y ahora es una actividad más acotada a las aplicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que, hasta ahora, ha percibido Marita (40 a&ntilde;os). Despu&eacute;s de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de un lustro, que en sus momentos finales &ldquo;era una cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;, tard&oacute; dos semanas en liarse con alguien. Pero no fue hasta dos a&ntilde;os despu&eacute;s que se sinti&oacute; preparada para embarcarse en algo m&aacute;s serio y fue cuando se encontr&oacute; con &ldquo;que el mercado es una feria de restos, ritos y retos&rdquo;. Ella pas&oacute; el &lsquo;luto&rsquo; de su ruptura a finales de la uni&oacute;n y afirma que es esencial &ldquo;recalcar es que el duelo es sagrado, y mucha gente se lo intenta saltar enlazando casi relaciones que dejan a la otra persona rota y a quien tiene esas relaciones liana, con cientos de traumas no resueltos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://patriciamaguet.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Maguet,</a> psic&oacute;loga especializada en este campo, coincide con el diagn&oacute;stico de Marita. &ldquo;Lo primero es, despu&eacute;s de una ruptura, darse el tiempo de digerir todo lo que ha sucedido y de volver a redescubrirse. A menudo las prisas generan demasiada presi&oacute;n y se toman decisiones impulsivas m&aacute;s dirigidas a no enfrentar el dolor que a iniciar una nueva relaci&oacute;n s&oacute;lida&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe pensar que los m&aacute;s j&oacute;venes se adaptan mejor a la nueva realidad que las m&aacute;s mayores, no siempre es as&iacute;. Un ejemplo es el de Lily (70 a&ntilde;os), que ha estado casada dos veces, ha tenido otra relaci&oacute;n sin boda y ha conocido a mucha gente. &ldquo;Ahora no vivo con pareja desde hace un a&ntilde;o y pico, y estoy perfectamente, pero no lo descarto en absoluto&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella ha vivido en Madrid casi toda su vida pero cuando se jubil&oacute;, hace una d&eacute;cada, se mud&oacute; a D&eacute;nia, a un apartamento que hab&iacute;a comprado con su primer esposo, que era su plan desde hace mucho tiempo. Fue sola porque sus hijos ya son mayores y su segundo marido muri&oacute; a los seis a&ntilde;os de casarse. &ldquo;Aqu&iacute; hay una aplicaci&oacute;n que se llama Amigos de Denia y amigos de Alicante. Ah&iacute; encontr&eacute; a mi tercera pareja&rdquo;, explica. Esa relaci&oacute;n termin&oacute; y en la actualidad utiliza sobre todo Tinder: &ldquo;Ahora me apetece m&aacute;s conocer a alguien para salir, viajar y compartir momentos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a citas hace 15 a&ntilde;os?</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes novedades, aunque de entrada pueda no ser la m&aacute;s evidente, que trajeron las aplicaciones fueron las citas. Hasta entonces, el patr&oacute;n sol&iacute;a ser conocer a alguien en un bar por la noche, hablar, mantener ciertos niveles de contacto f&iacute;sico y ya, y depende de c&oacute;mo fuese, volver a verse. O coincidir en una quedada con amigos de amigos, o ligar en el trabajo o en la universidad. A Roberto (41 a&ntilde;os), que comenz&oacute; con su ex a los 24, el concepto de &lsquo;primera cita&rsquo; le sonaba &ldquo;a comedia estadounidense de los a&ntilde;os noventa o algo as&iacute;, me parec&iacute;a impensable en aquella &eacute;poca&rdquo;. No es extra&ntilde;o si se contempla que las herramientas que se usan masivamente como Tinder, Bumble o Hinge se crearon en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Marita comenz&oacute; a tener ese tipo de encuentros por estas plataformas: &ldquo;Hasta entonces, la historia sol&iacute;a seguir el patr&oacute;n cl&aacute;sico de la juventud: conocer a alguien en un bar, acostarse con esa persona y si todo fluye, tener una segunda cita que en realidad, es la primera&rdquo;. Sin embargo, ella cree que es necesario redefinir lo que significa ese concepto, porque si no hay intencionalidad de construir algo &ldquo;&iquest;se diferencia tanto de lo que supone quedar con tu amigo Pedro a las 18.30 a tomar una ca&ntilde;a?&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tampoco recuerda citas en su veintena. &ldquo;Conoc&iacute; gente en la universidad, y amigos de amigos que sal&iacute;an con mi grupo un s&aacute;bado o algo as&iacute; y te fijabas en alguno al que no hab&iacute;as visto antes. Hablabas y si la cosa iba bien, pues te dabas el tel&eacute;fono y a partir de ah&iacute; quedabas&rdquo;, rememora. Aunque sea m&aacute;s mayor, la experiencia de Lily no dista tanto de la del resto de entrevistados: &ldquo;Antes &iacute;bamos a bailar, que yo soy muy bailonga, pues te sacaban a bailar o los sacabas t&uacute; a ellos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre sí mismas y pueden llegar a tener la sensación de que no encajan en el mercado afectivo actual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Maguet</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, Roberto se&ntilde;ala otro cambio en las din&aacute;micas: &ldquo;Antes estaba m&aacute;s o menos socialmente aceptado que se pod&iacute;a ligar en cualquier lugar y ahora es una actividad m&aacute;s acotada a las aplicaciones&rdquo;. Seg&uacute;n ha comprobado, existe gente que ni se plantea hacerlo en una discoteca y, de hecho, &ldquo;hay quien lo puede percibir como algo violento e inapropiado&rdquo;. Asimismo, cree que hay m&aacute;s ambig&uuml;edad en las relaciones y destaca, como mejor ejemplo, la <em>situationship</em>. &ldquo;Antes no exist&iacute;a como tal. O erais novios o follamigos, pero no exist&iacute;a ese extra&ntilde;o &aacute;rea de los &lsquo;casi algo&rsquo; donde hay cierta implicaci&oacute;n f&iacute;sica y emocional&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Susana no sabe si las que han cambiado son las din&aacute;micas o ha sido ella, pero observa que los roles de g&eacute;nero no han variado tanto. Asegura que algunas amigas le han recomendado esperar a que el hombre con el que ha salido le escriba primero, a la vez que amigos que le han confesado que si una chica les manda un mensaje demasiado pronto, pierden el inter&eacute;s. &ldquo;Yo cre&iacute;a que era algo que ya hab&iacute;amos superado&rdquo;, piensa. Lily, por su parte, acusa a mucha gente de mentir en sus perfiles de las aplicaciones: &ldquo;No dice ni su edad y se pone fotos de hace 20 o 10 a&ntilde;os. O las hacen con la inteligencia artificial que sales guap&iacute;sima, mon&iacute;sima y todo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El reto de adaptarse</h2><p class="article-text">
        Adaptarse a unos tiempos en los que las normas cambian (a veces para bien, otras no) a un ritmo vertiginoso no siempre es f&aacute;cil para todo el mundo. Y no conseguirlo puede suponer un golpe para la autoestima. &ldquo;Hay personas que sienten que no se gustan como antes, dudan sobre s&iacute; mismas y pueden llegar a tener la sensaci&oacute;n de que no encajan en el mercado afectivo actual&rdquo;, detalla Patricia Maguet. Ella ha visto a pacientes que desistieron temporalmente de encontrar una nueva pareja &ldquo;sobre todo despu&eacute;s de experiencias frustrantes o decepcionantes&rdquo;, mantiene.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Plata tambi&eacute;n ha visto c&oacute;mo algunos ponen en pausa sus intenciones de emparejamiento: &ldquo;No porque no deseen una relaci&oacute;n, sino porque el coste emocional les resulta demasiado alto en ese instante&rdquo;. Como profesional, ella recomienda revisar primero qu&eacute; es lo que realmente se busca, no meterse prisa y abrir todos los canales de posibilidades posibles: &ldquo;La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espont&aacute;neo se reducen mucho. La clave no es elegir entre <em>apps</em> o vida social, sino no limitarse a una sola v&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maguet invita a abrazar las posibles emociones negativas que se experimenten en esta nueva etapa como pueden ser incomodidad, verg&uuml;enza, incertidumbre, desconfianza o inseguridad de la misma forma que se hacen con otras m&aacute;s agradables como el alivio, la alegr&iacute;a o la excitaci&oacute;n. Asimismo, aconseja no intentar encajar en &ldquo;modelos de seducci&oacute;n artificiales&rdquo; y mostrarse a los dem&aacute;s de forma natural &ldquo;y sin intentar aparentar una versi&oacute;n idealizada de s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida adulta es rutinaria y los espacios de encuentro espontáneo se reducen mucho. La clave no es elegir entre apps o vida social, sino no limitarse a una sola vía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ainhoa Plata</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, Susana cree que est&aacute; condenada a que no le funcione el ligoteo moderno y tampoco sabe si ser&iacute;a capaz de conseguirlo en persona: &ldquo;Dicen que es como andar en bicicleta, que no se olvida. Pero la primera vez que mont&eacute; en bicicleta despu&eacute;s de siete u ocho a&ntilde;os me pegu&eacute; una leche impresionante&rdquo;. Marita no ha encontrado pareja a&uacute;n y no es muy optimista. Comenta que un amigo le dijo algo que le conviene revisar: &ldquo;Te pasa como a los padres que dicen que a sus hijos el profesor les tiene man&iacute;a y les echan del colegio. Si siempre le echan del colegio, es culpa del ni&ntilde;o. El problema eres t&uacute;, no los otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roberto se ha hartado de primeras citas y ha borrado las aplicaciones y ahora liga lo mismo. Sostiene que est&aacute; &ldquo;m&aacute;s presente en el mundo con la mente abierta, dispuesto a que ocurra cualquier cosa, fuera de los reglamentos de las aplicaciones (pero no de internet: las redes sociales siguen funcionando bien quiz&aacute; porque s&iacute; proporcionan ese contexto que las <em>apps </em>no ofrecen)&rdquo;, matiza. Adem&aacute;s, ha vuelto a confiar en<strong> </strong>&ldquo;la fuerza de los terceros lugares&rdquo;, en la posibilidad de hallar a alguien entre los amigos de los amigos y sobre todo &ldquo;en la importancia del contexto como facilitador de v&iacute;nculos: una fiesta, un concierto, una cena a la que se apunta alguien imprevisto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lily le gustan las citas, as&iacute; que queda para comer con hombres a trav&eacute;s de las aplicaciones, aunque antes habla con ellos por tel&eacute;fono, para hacerse una idea de c&oacute;mo pueden ser en persona. &ldquo;A m&iacute; la soledad no me gusta, aunque esto tampoco significa que necesite a alguien. Soy muy independiente, pero no me gusta la soledad&rdquo;, confirma. Mar&iacute;a s&iacute; ha encontrado un compa&ntilde;ero estable en la jungla de las aplicaciones y las din&aacute;micas cambiantes. &ldquo;Espero que me dure mucho precisamente para no tener que volver ah&iacute; fuera que &iexcl;hace mucho fr&iacute;o!&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/volver-sexo-amor-citas-despues-tiempo-relacion_1_13260917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Amor,Apps,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4225be1-c507-4e22-86ed-59a52fe447c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT&quot;: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas evitan el cara a cara al poner fin a una relación: desde mensajes de WhatsApp hasta textos generados con inteligencia artificial. ¿Qué dice esta tendencia sobre nuestra forma de gestionar el conflicto y el lenguaje afectivo?</p><p class="subtitle">Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo siento. No puedo. No me odies&rdquo;. Estas son las escuetas palabras, redactadas sobre un <em>post-it,</em> con las que Berger rompe con Carrie antes de abandonar su casa en medio de la noche en la sexta temporada de <em>Sexo en Nueva York</em>. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Carrie se lo cuenta a sus amigas, no puede creer lo sucedido y recuerda los tiempos en los que el hecho de que alguien rompiera contigo por tel&eacute;fono era lo peor que te pod&iacute;a pasar. De eso est&aacute; muy al tanto Taylor Swift, que vivi&oacute; una ruptura en 2008 por parte de Joe Jonas, que la dej&oacute; a trav&eacute;s de una llamada de, exactamente, 27 segundos, que se convirti&oacute; en un hito de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el abandono amoroso ha ido adoptando distintas formas: cartas, telegramas, fax, emails, <em>post-its</em> o <em>whatsapps</em>. Pero, a todos ellos, se ha sumado recientemente otra tendencia: utilizar la inteligencia artificial. Ya no solo evitamos la confrontaci&oacute;n del cara a cara, sino que tambi&eacute;n evitamos implicarnos en el propio acto de enunciaci&oacute;n, y dejamos que sea una interfaz la que seleccione las palabras por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si las rupturas son algo tan habitual del v&iacute;nculo amoroso como el enamoramiento, &iquest;por qu&eacute; nos sigue costando tanto hacerles frente? Y, &iquest;qu&eacute; dice de nosotros &mdash;y qu&eacute; se pierde en el v&iacute;nculo&mdash; cuando la ruptura deja de ser un acto compartido para convertirse en un mensaje mediado?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Evitaci&oacute;n del cara a cara<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Cuando se lo ense&ntilde;&eacute; a amigas, varias de ellas me lo dijeron sin que yo les dijera nada. Era muy ambiguo, redundaba en las mismas ideas, era un texto muy largo y dec&iacute;a cosas que no significaban nada&rdquo;, as&iacute; relata Silvia (nombre ficticio), de 38 a&ntilde;os, el mensaje que recibi&oacute; hace pocas semanas del hombre con el que estaba saliendo. Esa fue la constataci&oacute;n &mdash;sin llegar a conseguir una confirmaci&oacute;n total porque acto seguido la bloque&oacute;&mdash; de que la persona con la que estaba saliendo acababa de romper con ella por WhatsApp y, adem&aacute;s, con un mensaje que no hab&iacute;a escrito por s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que le dijo a ChatGPT &mdash;que adem&aacute;s s&eacute; que lo usaba mucho para currar&mdash; que redactara un mensaje de ruptura que sonara suave, educado, poco machista&hellip; Como si le hubiera pedido ayuda a un psicoanalista o a una amiga&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Que a Silvia la dejaran a trav&eacute;s de un mensaje es algo muy habitual en nuestra sociedad contempor&aacute;nea. Celia Betri&aacute;n, psic&oacute;loga especializada en relaciones, autoestima y sexualidad, explica que esta creciente tendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a evitar las rupturas cara a cara proviene de una necesidad por evitar la incomodidad. &ldquo;Toda ruptura es un cambio. Es muy inc&oacute;modo, nos invita a mirar hacia adentro, a responsabilizarnos, a ser fuertes porque nuestro cuerpo quiere volver con esa persona. Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia Betrián</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la dificultad para habitar situaciones inc&oacute;modas, la tecnolog&iacute;a se va convirtiendo en la aliada perfecta para gestionar &mdash;o directamente evitar&mdash; ese momento. Esta es la premisa de la que parte <em>Dolor exquisito</em> (Ediciones Comisura, 2026), la obra experimental de Sophie Calle en la que, a partir del intenso dolor generado por el telegrama de ruptura recibido durante su estancia en Jap&oacute;n por parte del hombre con el que est&aacute; saliendo, decide iniciar un proyecto art&iacute;stico con el que busca diseccionar ese dolor. En las dos partes que conforman su obra, <em>Antes del dolor </em>y <em>Despu&eacute;s del dolor</em>, Calle muestra la evoluci&oacute;n de un duelo amoroso que nace de la incomprensi&oacute;n ante la falta de claridad y la distancia de la otra persona. &ldquo;Lo interesante aqu&iacute; tiene que ver con el hecho de que en un contexto de vulnerabilidad como lo son la ruptura y el consiguiente duelo amoroso, Calle se sit&uacute;a en un lugar de agencia gracias a la actividad creativa y opta por narrar su historia intercal&aacute;ndola con testimonios de otras personas vinculados a experiencias muy dolorosas&rdquo;, explica Sandra Ramos, profesora de literatura y filosof&iacute;a e investigadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Ramos destaca el hecho de que, al contrario que en la historia de Calle, cuando este proceso se externaliza con la mediaci&oacute;n de una inteligencia artificial, tanto la persona que busca aferrarse a algo ante el abandono, como la que busca autoafirmarse al poner fin a una relaci&oacute;n, est&aacute;n menos presentes en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad para encontrar a la persona en el texto tambi&eacute;n se produjo en el caso de Laura, de 39 a&ntilde;os. En su caso, al igual que en el de Sophie Calle, la relaci&oacute;n tambi&eacute;n estaba atravesada por la distancia, lo que provoc&oacute; un desgaste de la misma. Despu&eacute;s de que decidieran dejarlo, Laura recibi&oacute; un mensaje del hombre con el que estaba saliendo a modo de &ldquo;despedida&rdquo;. &ldquo;Era el t&iacute;pico mensaje que le preguntas a la IA sobre c&oacute;mo dejar a alguien con quien tienes una relaci&oacute;n a distancia. Estaba lleno de frases hechas y, ya despu&eacute;s, y sabiendo que &eacute;l utilizaba la IA para escribir mensajes, dije: yo creo que esto tambi&eacute;n est&aacute; hecho con IA&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era el típico mensaje que le preguntas a la IA sobre cómo dejar a alguien con quien tienes una relación a distancia. Estaba lleno de frases hechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        O en el caso de Cristina, de 31 a&ntilde;os, que no se encontr&oacute; ante la tesitura de que alguien rompiera con ella con un mensaje de estas caracter&iacute;sticas &mdash;en esa relaci&oacute;n fue ella quien decidi&oacute; romper por una serie de desencuentros&mdash;, sino que la otra persona intent&oacute; convencerla de no dejarlo a trav&eacute;s de un mensaje por Instagram redactado con IA. &ldquo;No se met&iacute;a en nada concreto en el tema de la discusi&oacute;n que hab&iacute;amos tenido y estaba lleno de t&oacute;picos. Ya me dio la sensaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s, en ese momento Instagram daba la opci&oacute;n de pinchar en el mensaje y sal&iacute;a como un aviso de que [el mensaje] pod&iacute;a estar redactado con IA. Me qued&eacute; muerta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona decide utilizar la inteligencia artificial para redactar un mensaje vinculado con lo afectivo, Betri&aacute;n &mdash;psic&oacute;loga&mdash; explica que es peligroso porque &ldquo;nos est&aacute; alejando de ser aut&eacute;nticos, de ser espont&aacute;neos, de expresar lo que realmente sentimos. La herramienta siempre va a buscar esa presunta perfecci&oacute;n, que no haya fallos. Y somos personas, no hay ning&uacute;n problema en que lo expresemos tal y como lo estamos sintiendo&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, asegura que tambi&eacute;n produce un impacto en la persona que recibe el mensaje: &ldquo;Aparece el desconocimiento por no saber bien con qui&eacute;n te est&aacute;s vinculando y qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la pantalla. Te preguntas: &iquest;por qu&eacute; no me habla mi pareja?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del yo</h2><p class="article-text">
        Ante el desd&eacute;n que provoca el hecho de que un v&iacute;nculo amoroso se produzca &mdash;o termine&mdash; a trav&eacute;s del texto escrito, Sandra Ramos, que ha investigado en profundidad la escritura como acto er&oacute;tico, habla de las bondades de la carta. &ldquo;Me gusta pensar que la carta, o el texto escrito que tiene por interlocutor a un t&uacute; es un adentro, un lugar de intimidad cuyo acceso parcial permitimos al otro (aunque sea para declarar nuestro deseo de alejarnos). Hacer esto presupone un trabajo en diversos sentidos: emocional, reflexivo y ling&uuml;&iacute;stico. Al escribir reconocemos nuestra vulnerabilidad, nos mostramos al tiempo que reconocemos la vulnerabilidad del otro&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        En esta vulnerabilidad, a veces el &ldquo;yo&rdquo; tambi&eacute;n puede desaparecer. De hecho, a Ramos le parece interesante confrontar la &ldquo;desaparici&oacute;n del yo&rdquo; que se produce en la inteligencia artificial con el trabajo de la escritora Marguerite Duras. La investigadora remite a la obra <em>La vida material</em> (Alianza, 1987), en el que la francesa dice: &ldquo;Escribo para desplazarme de m&iacute; al libro. Para aligerarme de mi importancia. [...] A medida que escribo, existo menos&rdquo;. En el caso de Duras, &ldquo;nos hallamos ante un yo que coquetea con la fantas&iacute;a de dejar de decirse para abrirse a alg&uacute;n otro (el amado, Dios, las cosas que queremos nombrar a trav&eacute;s de las palabras). En el segundo caso se trata de un texto compuesto por huellas de textos de otros yoes que no pueden rastrearse, el cual carece de genealog&iacute;a, de historia&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Pastor</span>
                                        <span>—</span> filóloga y poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esto concuerda Elena Pastor, fil&oacute;loga y poeta, autora de <em>las apa&ntilde;adas</em> (ediciones en el mar, 2024), quien explica que &ldquo;el lenguaje es una parte imprescindible de las relaciones. Y, entretejido con los recuerdos, los espacios compartidos y los olores de las otras, contribuye a configurar los universos particulares en los que se desarrollan cada uno de nuestros v&iacute;nculos. La forma en la que nuestro idiolecto &mdash;la manera particular de usar la lengua de cada persona&mdash; moldea sus bordes, incluye nuevos conceptos y juega con las palabras ante la interacci&oacute;n con otros idiolectos es, sin duda, un rasgo identitario de cada una de nuestras relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esos paralelismos que se muestran en los diversos textos generados con IA &mdash;llenos de frases hechas y t&oacute;picos&mdash; rompen con el idiolecto al generar una despersonalizaci&oacute;n y, por tanto, una homogeneizaci&oacute;n del lenguaje afectivo. &ldquo;Delegar en la IA en estos casos es anteponer la correcci&oacute;n y la adecuaci&oacute;n a la norma &mdash;una norma tan ajena como poco representativa de todo lo que se salga del marco del amor blanco, burgu&eacute;s y cisheterosexual orientado al matrimonio y la descendencia&mdash; a aquello que caracteriza al v&iacute;nculo: el olor a champ&uacute; que deja el pelo de tu ex en cada estancia, la forma en la que pronuncia las eses o el apodo con el que te nombra en la intimidad. La IA es correcta, pero for&aacute;nea a la cotidianidad compartida, al sonido de las voces entrelazadas y al temblor en la voz ante una despedida&rdquo;, contin&uacute;a Pastor.<strong> &ldquo;</strong>La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x750y231.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>A</em><em>lt</em><em>a</em><em> fidelid</em><em>a</em><em>d, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a dado de bruces con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red fl</em><em>a</em><em>g&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha popularizado a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del ligue.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se ha ido adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, a menudo negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica C&eacute;sar Rendueles, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista, en conversaci&oacute;n con elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red fl</em><em>a</em><em>g</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>a</em><em>pps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse de nuevas con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>a</em><em>pps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y he tenido malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que he ido teniendo estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;?&iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que quedas un rato y te descartan sin que t&uacute; sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que ha preferido no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y buscas hiperest&iacute;mulos y tienes la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>L</em><em>a</em><em> p</em><em>a</em><em>r</em><em>a</em><em>doj</em><em>a</em><em> de l</em><em>a</em><em> elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones del ligue, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de ligue, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe Oriol Erausquin, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>L</em><em>a</em><em> r</em><em>a</em><em>bi</em><em>a</em><em> es nuestr</em><em>a</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se ha ido problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me quitaron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de quedar, <a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no perder el tiempo</a>&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no gastar el rato teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo chulo del lig</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r es eso</a>, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que he pensado mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy guay que el t&eacute;rmino <em>'red fl</em><em>a</em><em>g' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se ha puesto nombre y se han se&ntilde;alado cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (g</em><em>a</em><em>slighting)</em> o los comportamientos <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rcisist</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s</a>, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al <a href="https://www.eldiario.es/era/pas-persona-altamente-sensible-autodiagnostico-redes_1_10977843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos</a> y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tipos de&nbsp;</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/dia-gestionando-emociones-no-paramos-hablar-si-estuvieramos-consulta-psicologo_1_12591345.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pego</a> en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy guay que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es cotilleo puro. &ldquo;Y el cotilleo se ha demostrado que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te haces una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que cogerlas un poco con pinzas porque, igual, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del ligoteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un t&iacute;o que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una camiseta blanca de tirantes y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante como de <em>El se&ntilde;or de los </em><em>a</em><em>nillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como para no andar muy pendiente de las señales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y a ver quién encuentra piso&#039;, bromea Ángela, de 25 años</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red fl</em><em>a</em><em>gs</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se han ido hacia la izquierda y ellos son de derechas. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se ha denominado bajo el nombre de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;heteropesimismo&rsquo;.</a> Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ide</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liz</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ci&oacute;n de l</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> f</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mili</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tr</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dicion</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/gran-familia-espanola-exito-influencers-venden-maternidad-ultraconservadora_1_12181387.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l</a>, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red fl</em><em>a</em><em>g,</em> que venga un t&iacute;o y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera os hab&eacute;is visto en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero <a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy dif&iacute;cil lo v</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s </a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tener p</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no vivir comp</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rtiendo piso</a>&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. &ldquo;Como para no andar muy pendiente de las se&ntilde;ales que te va dando la gente a la que vas conociendo, que luego te echas novio, sale mal y <a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ver qui&eacute;n encuentr</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a</a><a href="https://www.eldiario.es/era/compartir-piso-ex-crisis-vivienda-condiciona-relaciones-pareja_1_11723999.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> piso</a>&rdquo;, bromea.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red fl</em><em>a</em><em>gs </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13183200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Internet,Apps]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5f5d70-67d1-427d-9839-d08a0c6a4eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141695.jpg" width="1910" height="1074" alt="Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: &quot;La confianza no es eso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al mito de la transparencia absoluta, la psicóloga Diana Sánchez analiza que la verdadera confianza nace de la seguridad mutua y de la coherencia con el compromiso</p><p class="subtitle">Qué es el pensamiento rumiante, según una psicóloga: “Genera agotamiento y una mayor intensidad de las emociones negativas”</p></div><p class="article-text">
        La honestidad suele representar uno de los pilares principales sobre los que se sostiene una relaci&oacute;n sana. Pero este concepto llevado a la pr&aacute;ctica puede convertirse en un arma de doble filo si no se le ponen l&iacute;mites. &iquest;Es realmente necesario o beneficioso compartir cada pensamiento con una pareja para construir una confianza s&oacute;lida?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza no es cont&aacute;rselo todo, la confianza parte de uno mismo y la seguridad que nos proporciona la pareja&rdquo;, afirma <a href="https://psicologosentorrelodones.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diana S&aacute;nchez</a>, psic&oacute;loga sanitaria y terapeuta de pareja, que defiende que trabajar la confianza es algo m&aacute;s profundo. &ldquo;De hecho, puede ser hasta contraproducente, porque la intimidad tambi&eacute;n es un valor&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, S&aacute;nchez se&ntilde;ala que uno de los mayores riesgos en la convivencia es confundir la lealtad con la obligaci&oacute;n de eliminar cualquier rastro de privacidad. &ldquo;En la pareja hay que tener sinceridad y lealtad, son valores fundamentales, y debemos tener la confianza para poder expresarnos y hablar al otro con libertad, pero hay cosas que pertenecen siempre a nuestra intimidad y que hay que valorar si es necesario decir&rdquo;, resume la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ocasiones, decirlo todo es un <em>sincericidio</em>&rdquo;, asegura la experta, que define con este t&eacute;rmino el acto de compartir una informaci&oacute;n innecesaria que solo provoca dolor, &ldquo;que no va a tener ning&uacute;n beneficio, no va a ayudar a la pareja y en muchas ocasiones va a generar un conflicto o un problema que no existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es lo que s&iacute; debe compartirse?</h2><p class="article-text">
        Mantener un espacio personal no significa llevar una doble vida. El equilibrio, seg&uacute;n S&aacute;nchez, reside en &ldquo;ser coherente con el v&iacute;nculo y los acuerdos que se tienen con esa persona&rdquo;. &ldquo;Ser transparente no significa contarlo todo, ni renunciar a tu espacio y a tu intimidad, significa no ocultar sobre todo lo importante&rdquo;, incide. Entre los aspectos que s&iacute; deben ponerse en com&uacute;n la experta destaca ser capaces de expresar con libertad las emociones, los sentimientos y las necesidades personales, permitiendo que el otro comprenda realmente qu&eacute; nos sucede.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo puramente emocional, para S&aacute;nchez, la comunicaci&oacute;n debe abordar tambi&eacute;n aspectos pr&aacute;cticos y vitales que definen el rumbo de la relaci&oacute;n: &ldquo;Por ejemplo, si queremos vivir juntos, tener o no tener hijos, incluso posibilidades de cambios laborales, cambios de residencia... no tomar decisiones que puedan afectar a la otra persona sin tenerla en cuenta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el &aacute;mbito de la intimidad f&iacute;sica requiere apertura para comunicar las necesidades sexuales de cada uno, un pilar que la terapeuta considera clave para una relaci&oacute;n sana. &ldquo;Incluso se puede compartir si a veces hay dudas sobre la relaci&oacute;n, sobre la otra persona o si hay dudas con respecto a alguna relaci&oacute;n anterior... si hay algo que cerrar o si, de alguna manera, hay alguna relaci&oacute;n que nos afecta. Eso no significa que la otra persona tenga que dejar de tener esa relaci&oacute;n, pero s&iacute; que es importante compartirlo&rdquo;, extiende S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es construir un espacio de seguridad donde se priorice todo aquello que enriquece la relaci&oacute;n, as&iacute; como los aspectos que sean importantes para cada uno, y a la vez se respete el derecho personal de conservar un mundo interior propio.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/psicologa-advierte-riesgo-crear-conflictos-innecesarios-pareja-confianza-sinceridad-xp_1_13175196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 10:01:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c5f5d70-67d1-427d-9839-d08a0c6a4eee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141695.jpg" length="1194605" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga advierte sobre el riesgo de crear conflictos innecesarios cuando una pareja se lo cuenta todo: "La confianza no es eso"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153515ea-6cdc-457b-8820-bf28f754fb46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stack dating&#039; o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fenómeno se consolida como una forma de conocer a varias personas en muy poco tiempo y mezcla miedo a implicarse con una manera de relacionarse cada vez más marcada por la lógica de la productividad</p><p class="subtitle">Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a mira su agenda antes de salir de casa. A las seis, caf&eacute; con uno. A las ocho, en otro bar, una nueva cita que empezar&aacute; casi igual. No est&aacute; nerviosa, tampoco tiene muchas expectativas. Lleva el piloto autom&aacute;tico emocional puesto. Se ha arreglado lo justo, como cualquier d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Organizo mi semana con una agenda, por lo que no me resulta nada complicado quedar con varias personas el mismo d&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;No es algo que haga habitualmente, pero si se da el caso de que tengo la semana muy apretada es normal que pase&rdquo;. En parte, ve todo esto de las citas como algo m&aacute;s que encajar en su horario.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, de Barcelona, no es la &uacute;nica en hacer esto. El origen de este art&iacute;culo est&aacute; precisamente en que varias personas me contaron que, si est&aacute;n en plena b&uacute;squeda de pareja, quedan con varias personas el mismo d&iacute;a o en el plazo de pocos d&iacute;as. Casi como si quisieran quit&aacute;rselo de encima lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mundo anglosaj&oacute;n, tan dado a las etiquetas, han puesto nombre a este fen&oacute;meno: <em>stack dating</em>. Algo as&iacute; como apilar citas o citas en cadena. Un concepto sintom&aacute;tico de c&oacute;mo se est&aacute;n transformando nuestras relaciones.
    </p><h2 class="article-text">Amor en modo eficiente</h2><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de las citas apiladas es muy sencilla. Si hay poco tiempo e infinitas opciones, lo m&aacute;s razonable es multiplicar las oportunidades. No concentrar la energ&iacute;a en una sola persona demasiado pronto. No &lsquo;invertir mal&rsquo; una tarde entera.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n decidi&oacute; llevar esta l&oacute;gica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio. &ldquo;A las 8:30 en una cafeter&iacute;a del centro de Madrid. Y ya est&aacute;, sin pretensi&oacute;n alguna&rdquo;, comenta. &ldquo;Es decir, me propuse conocer a diferentes seres humanos que, de entrada, por las fotos de la <em>app</em>, me parec&iacute;a que no estaban mal. Quer&iacute;a ver qu&eacute; derivaba de eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ramón decidió llevar esta lógica al extremo. Tuvo veinte citas en un mes. Siempre en el mismo sitio: &#039;A las 8:30 en una cafetería del centro de Madrid. Quería ver qué derivaba de eso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una estructura detr&aacute;s de su estrategia, casi un m&eacute;todo. &ldquo;Igual que cuando he hecho selecci&oacute;n de personal para mis empresas o mis proyectos, pues necesitaba ver a mucha gente&rdquo;. El paralelismo no resulta casual, como veremos. La cita como proceso de selecci&oacute;n. Como primera fase de algo que, quiz&aacute;, avance y acabe en un &lsquo;contrato&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el relato de Ram&oacute;n el concepto de probabilidad est&aacute; bastante presente. &ldquo;Para m&iacute; la probabilidad de que se d&eacute; el hecho de que me guste el otro es compleja. Porque, bueno, se tienen que tocar muchas teclas a la vez&rdquo;, confiesa. Frente a esa complejidad, la soluci&oacute;n es aumentar el n&uacute;mero de intentos. Ver a m&aacute;s gente. Reducir el margen de error a base de volumen.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento no surge en el vac&iacute;o. Tiene que ver con una forma de entender el tiempo y las decisiones vitales que se ha ido extendiendo a casi todos los &aacute;mbitos de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La productividad se ha filtrado en el ocio</a>, en los v&iacute;nculos y en la forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Ayuso, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de M&aacute;laga, sit&uacute;a este tipo de pr&aacute;cticas dentro de una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;Esto de conocer a gente mediante citas concertadas viene de la influencia anglosajona&rdquo;, asegura. &ldquo;En pa&iacute;ses como Estados Unidos, tradicionalmente se conoce a la pareja tras un proceso de citas. Es una forma de racionalizar los procesos de emparejamiento que se ha extendido a nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, &ldquo;tener citas&rdquo; era algo relativamente ex&oacute;tico en Espa&ntilde;a, se conoc&iacute;a a la gente de otra forma: en la calle, en el autob&uacute;s, en la iglesia, en un baile, en el trabajo&hellip; Pero a trav&eacute;s de pel&iacute;culas y series primero, y luego debido al funcionamiento de las aplicaciones de ligar, &lsquo;la <em>date</em>&rsquo;, la cita, tambi&eacute;n se ha asentado a este lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La posibilidad de conocer a alguien ya no está limitada por el barrio, el trabajo o el círculo social. Está mediada por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayuso tambi&eacute;n se&ntilde;ala que el &ldquo;mercado de emparejamiento&rdquo; ha cambiado mucho. &ldquo;Durante siglos las personas con las que nos pod&iacute;amos emparejar eran relativamente cercanas: eran amigos nuestros o de nuestra familia, vecinos, etc. Ahora estamos en un mercado global y eso lo ha transformado todo&rdquo;. La posibilidad de conocer a alguien ya no est&aacute; limitada por el barrio, el trabajo o el c&iacute;rculo social. Est&aacute; medida por aplicaciones, algoritmos y una oferta potencialmente infinita. Eso introduce una variable clave: el coste de oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si t&uacute; est&aacute;s con una persona, no puedes estar con otra&rdquo;, resume Ayuso. &ldquo;Incluso cuando has conocido a alguien que te encaja, que te gusta mucho, aparece la duda. &lsquo;Quiz&aacute; ese gesto no me acaba de convencer&rsquo;, &lsquo;quiz&aacute; eso que dijo el otro d&iacute;a es una mala se&ntilde;al&rsquo;, nos decimos. Siempre te queda la duda de si puede haber alguien mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, concentrar citas es para algunos una estrategia pr&aacute;ctica y una forma de adaptarse a un entorno donde decidir implica renunciar a muchas otras opciones.
    </p><h2 class="article-text">Entre la protecci&oacute;n y la distancia</h2><p class="article-text">
        Para quienes lo practican, el <em>stack dating</em> tiene otra ventaja evidente. Reduce la presi&oacute;n asociada a cada encuentro. Permite relativizar lo que ocurre. Si una cita no funciona, hay otra en unas horas o al d&iacute;a siguiente. No hay tiempo para recrearse en la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Bilbao lo explica con una fuerte dosis de sinceridad e iron&iacute;a. &ldquo;Mi plan era un poco ese ver al mayor n&uacute;mero de gente posible&rdquo;, cuenta. Su sistema tambi&eacute;n estaba bastante pulido. &ldquo;Quedar tipo seis o as&iacute; y hasta las nueve. Si la primera cita sal&iacute;a mal, iba a la segunda, a la segunda pantalla podr&iacute;amos decir. Si ve&iacute;a que iba bien, cancelaba la de las nueve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora del videojuego. Ver las citas como niveles que se superan o se abandonan y se vuelven a intentar si te quedan vidas. &ldquo;Si en la primera me mataba el monstruo, pues reiniciamos misi&oacute;n&rdquo;. En ese esquema, la experiencia se vuelve m&aacute;s ligera en apariencia. &ldquo;Todo muy artificial, muy poco justo, pero muy &oacute;ptimo&rdquo;, resume Miguel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por un lado, anhelamos una relación en mayúsculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&#039;, dice la psicóloga Patricia Sánchez. El stack dating permite sostener esa contradicción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que hay algo de protecci&oacute;n en esta forma de actuar. &ldquo;Es probable que me d&eacute; p&aacute;nico jug&aacute;rmelo todo a una sola carta&rdquo;. Viene de una decepci&oacute;n reciente, una historia que no sali&oacute; como esperaba. El <em>stack dating</em> aparece como una forma de evitar ese tipo de golpes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la protecci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Estoy convencida de que esta forma de actuar me impide conectar con la otra persona, porque s&eacute; que hay m&aacute;s en la cola&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/serfelizenpareja_patricia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia S&aacute;nchez, psic&oacute;loga</a>, lo explica desde una perspectiva m&aacute;s emocional: &ldquo;La presi&oacute;n por encontrar a una persona que encaje lo m&aacute;s pronto posible, el miedo a quedarse sin esa pareja que desean y las prisas por conseguirlo a tiempo seg&uacute;n los est&aacute;ndares sociales empujan a este tipo de din&aacute;micas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ese contexto se suma algo m&aacute;s profundo. &ldquo;Se est&aacute; instaurando en nuestro cuerpo y en nuestro inconsciente un patr&oacute;n de recompensa inmediata, de buscar la dopamina instant&aacute;nea en todo lo que hacemos&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una tensi&oacute;n complicada de resolver. &ldquo;Por un lado, anhelamos una relaci&oacute;n en may&uacute;sculas y, por otro, huimos de vincularnos a ese nivel de profundidad&rdquo;. El <em>stack dating</em> permite sostener esa contradicci&oacute;n. Estar dentro y fuera al mismo tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;."
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                &quot;De alguna manera me hace sentir más sola, especialmente si pienso que la otra persona está en el mismo plan que yo&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">V&iacute;nculos d&eacute;biles en un mercado infinito</h2><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica encaja con una transformaci&oacute;n m&aacute;s amplia en la forma de construir relaciones. Ayuso recurre a un concepto cl&aacute;sico para explicarlo. &ldquo;Como dec&iacute;a el soci&oacute;logo estadounidense Mark Granovetter tenemos dos tipos de v&iacute;nculos, los v&iacute;nculos fuertes y los v&iacute;nculos d&eacute;biles. Los v&iacute;nculos fuertes son los que tenemos con nuestra familia, y luego est&aacute;n los v&iacute;nculos d&eacute;biles, que son gente con la que estamos vinculados, pero con quienes no nos abrimos del todo. En las relaciones de pareja actuales abundan los v&iacute;nculos d&eacute;biles. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los v&iacute;nculos se inician con facilidad y se abandonan con la misma rapidez. &ldquo;Y en una relaci&oacute;n tan l&iacute;quida nunca te acabas de abrir del todo y la otra persona tampoco. Realmente no nos conocemos&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n lo describe con cierta extra&ntilde;eza. &ldquo;Al hacer esto tantas veces, te ves a ti mismo un poquito desde fuera y te empieza a dar hasta yuyu, dices, &lsquo;Guau, esto es un poco psicop&aacute;tico&rdquo;. Aun as&iacute;, &eacute;l, que finalmente conect&oacute; con alguien, no lo vive como una experiencia negativa. &ldquo;Vi a 19 personas con las que la cosa no cuaj&oacute;, como es normal. Al llegar a la 20, conect&eacute; de verdad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El desgaste inevitable</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la aparente ligereza, en todo este proceso es normal que se produzca un coste emocional, aunque aparezca con el tiempo. Patricia S&aacute;nchez lo plantea de forma directa. &ldquo;Aunque parezca que la ansiedad se reduce, en realidad se puede llegar a multiplicar y, en ocasiones, mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se acostumbra a un nivel de activaci&oacute;n constante. Cada cita implica una peque&ntilde;a subida emocional. Expectativas, evaluaci&oacute;n y una m&aacute;s que posible decepci&oacute;n. Al encadenarlas, ese ciclo se repite varias veces en pocas horas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las emociones se disparan, se intensifican, se magnifican y se distorsionan&rdquo;, explica. El cerebro no tiene tiempo de procesarlas. &ldquo;No tenemos la capacidad de discernir d&oacute;nde s&iacute; y d&oacute;nde no&rdquo;. Todo se mezcla. &ldquo;Es posible, muy posible, que terminemos eligiendo mal&rdquo;, asegura la experta, &ldquo;desde una intensidad que puede resultar enga&ntilde;osa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las relaciones de pareja actuales abundan los vínculos débiles. ¿Por qué? Pues porque el mercado de emparejamiento ha hecho que el coste de oportunidad haya cambiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Ayuso</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología (UMA)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las consecuencias van m&aacute;s all&aacute; de una mala elecci&oacute;n puntual. &ldquo;Esta forma de relacionarse favorece las relaciones fr&aacute;giles y superficiales, fomenta un tipo de patrones muy da&ntilde;inos&rdquo;, valora la psic&oacute;loga. Tambi&eacute;n alimenta una cierta fatiga: &ldquo;Dejamos de creer en el amor y nos autoenga&ntilde;amos diciendo que estamos mejor solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo expresa de una forma m&aacute;s personal. &ldquo;De alguna manera me hace sentir m&aacute;s sola, especialmente si pienso que la otra persona est&aacute; en el mismo plan que yo&rdquo;. La sensaci&oacute;n de poder ser sustituido por cualquiera aparece con bastante facilidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Nos estamos volviendo intercambiables?</h2><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre con la percepci&oacute;n del otro cuando se convierte en una pieza m&aacute;s dentro de una secuencia? Patricia S&aacute;nchez es clara: &ldquo;Muchas personas se sienten objetos, se sienten mal en sus citas porque no se sienten escuchadas o porque notan que a la otra persona le da igual estar enfrente de uno o de otro&rdquo;. La deshumanizaci&oacute;n probablemente no es consciente, pero se percibe.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso conecta este punto con una paradoja m&aacute;s amplia. &ldquo;En una sociedad donde tenemos la capacidad de conocer a much&iacute;sima gente, tenemos el gran problema de que no encontramos a nadie&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las expectativas juegan un papel importante. A medida que aumenta la oferta, tambi&eacute;n lo hace la exigencia. Se busca una especie de ideal dif&iacute;cil de concretar. Cualquier defecto adquiere m&aacute;s peso cuando se percibe que hay alternativas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a lo formula con una imagen potente. &ldquo;Ha llegado a un punto en el que busco una especie de piedra filosofal en la otra persona que me hace cuestionarme si lo que no deber&iacute;a hacer ser&iacute;a tener citas conmigo&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre dos modelos</h2><p class="article-text">
        El <em>stack dating</em> convive con tendencias que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, una aceleraci&oacute;n de los procesos, una mayor exposici&oacute;n, una l&oacute;gica de mercado aplicada a los v&iacute;nculos. Por otro, un cierto cansancio frente a esa din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso apunta a la posibilidad de un movimiento pendular. &ldquo;No puedo demostrarlo con datos, pero creo que frente al modelo de la digitalizaci&oacute;n, de las citas r&aacute;pidas, ser&iacute;a normal y esperable <a href="https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se acabe buscando lo contrario</a>. Una revalorizaci&oacute;n de lo pausado, de lo f&iacute;sico, de lo menos optimizado&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Ese posible giro no implicar&iacute;a volver al pasado, sino integrar otras formas de relacionarse dentro del contexto actual. M&aacute;s libertad, m&aacute;s opciones, pero tambi&eacute;n m&aacute;s tiempo y m&aacute;s conciencia de las propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que han prestado su testimonio han sido cambiados para proteger su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/stack-dating-hay-gente-tres-citas-tarde-artificial-justo-optimo_1_13156896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:53:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Apps,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b05abaa8-2309-44ac-a1fb-59fb09d1a160_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar: el vínculo mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De niña, creía que «se están hablando» era una manera pudorosa de esquivar la palabra noviazgo. Hoy, la conversación se ha convertido en un espacio de intimidad donde podemos compartirlo casi todo sin definir qué somos ni qué esperamos del otro. Hablar ya no siempre anuncia el comienzo de una relación, sino que puede convertirse en la forma de mantenerla indefinidamente en suspenso</p><p class="subtitle">Capacidades expresivas de las palabras populares
</p></div><p class="article-text">
        Recuerdo escuchar aquella frase y pensar que las personas adultas ocultaban algo. No se dec&iacute;a &laquo;noviazgo&raquo;, no se dec&iacute;a &laquo;salir&raquo;, ni siquiera &laquo;compromiso&raquo;. Se dec&iacute;a hablar. Como si la palabra ofreciera un refugio de pudor para nombrar una realidad que a&uacute;n no deb&iacute;a exponerse del todo. Me parec&iacute;a extra&ntilde;o que para referirse a una relaci&oacute;n se utilizara precisamente una palabra tan cotidiana y aparentemente insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo entend&iacute; que aquella expresi&oacute;n no ocultaba tanto una realidad como una forma de entender los v&iacute;nculos. Pertenec&iacute;a a una educaci&oacute;n sentimental hecha de rodeos, silencios y palabras que orbitaban alrededor de lo importante sin terminar de tocarlo. Sin embargo, detr&aacute;s de aquella cautela exist&iacute;a un c&oacute;digo compartido. Dos personas que &laquo;se hablaban&raquo; hab&iacute;an comenzado a buscarse, a verse, a ocupar un lugar m&aacute;s estable en la vida del otro. A menudo, adem&aacute;s, se sobreentend&iacute;a cierta expectativa de exclusividad. Hablar era el preludio de algo que todav&iacute;a no necesitaba un nombre definitivo, una manera discreta de anunciar que una historia empezaba a escribirse.
    </p><p class="article-text">
        Aquella expresi&oacute;n ha adquirido una densidad inesperada y un significado casi opuesto. Lo que antes anunciaba el comienzo de algo m&aacute;s grande puede convertirse hoy en su destino final. En un mundo atravesado por las pantallas, la conectividad permanente y la posibilidad de estar presentes sin compartir un espacio f&iacute;sico, hablar ha dejado de ser &uacute;nicamente el camino hacia una relaci&oacute;n para convertirse, en ocasiones, en la relaci&oacute;n misma.
    </p><p class="article-text">
        No es que la ambig&uuml;edad sentimental haya nacido con los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Tambi&eacute;n antes exist&iacute;an v&iacute;nculos indefinidos, expectativas desiguales e historias que nunca llegaban a ninguna parte. Lo que  ha cambiado es la facilidad con la que hoy podemos sostener una intimidad cotidiana sin que exista necesariamente un acuerdo sobre lo que significa. Podemos estar presentes a todas horas sin compartir apenas vida, conocer las rutinas de alguien, acompa&ntilde;ar sus d&iacute;as y convertirnos en una presencia habitual sin saber qu&eacute; lugar ocupamos realmente en su mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las conversaciones ya no son siempre el camino hacia una intimidad m&aacute;s amplia. Con frecuencia, son el lugar donde esa intimidad sucede. No hacen falta encuentros regulares, presentaciones familiares ni una historia compartida fuera de la pantalla para que alguien empiece a formar parte de nuestra vida cotidiana. Basta, a veces, con la continuidad del intercambio, con la costumbre de contarse el d&iacute;a o con la tranquilidad de saber que hay una presencia al otro lado. La cercan&iacute;a deja entonces de medirse por los planes compartidos y comienza a construirse a partir de una rutina afectiva hecha de mensajes, confidencias y peque&ntilde;as atenciones. Sin apenas advertirlo, alguien acaba ocupando un lugar estable en nuestros d&iacute;as antes incluso de que sepamos c&oacute;mo nombrar aquello que nos une.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside una de las particularidades de estos v&iacute;nculos: pueden adquirir una considerable consistencia emocional sin llegar a definirse. Dos personas construyen una din&aacute;mica de atenci&oacute;n mutua, sostenida por peque&ntilde;as expectativas que no siempre son compartidas. Cada mensaje parece confirmar que el otro sigue ah&iacute;, cada respuesta alimenta la sensaci&oacute;n de una cercan&iacute;a que, por momentos, se asemeja a una promesa. Y, sin embargo, basta con que el intercambio se interrumpa para que aparezca la incertidumbre. Un silencio prolongado puede adquirir un peso inesperado, precisamente porque nunca se ha nombrado aquello que parec&iacute;a unirnos.
    </p><h2 class="article-text">La intimidad suspendida</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso tantas personas hemos tenido la sensaci&oacute;n, dif&iacute;cil de admitir incluso ante nosotras mismas, de estar perdiendo algo que nunca llegamos a tener. La angustia de esperar una respuesta o de interpretar un <em>visto</em> forma parte de ese desconcierto. Una conversaci&oacute;n que se hab&iacute;a integrado en nuestra vida cotidiana puede desaparecer de repente y dejarnos ante una p&eacute;rdida dif&iacute;cil de explicar.
    </p><p class="article-text">
        No se rompe una pareja porque quiz&aacute; nunca existi&oacute; como tal, ni termina una historia oficialmente reconocida ni hay necesariamente una despedida que permita ordenar lo sucedido. Sin embargo, algo se desvanece. No sabemos bien qu&eacute;: quiz&aacute; una presencia, una costumbre, una forma de compa&ntilde;&iacute;a que ocupaba un lugar real en la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad est&aacute; en que no siempre sabemos qu&eacute; hemos perdido. A veces echamos de menos a una persona; otras, la posibilidad que hab&iacute;amos imaginado junto a ella. No desaparece solamente alguien con quien habl&aacute;bamos, sino tambi&eacute;n el espacio que hab&iacute;amos reservado para esa presencia y las expectativas que, quiz&aacute; sin darnos cuenta, hab&iacute;amos ido depositando en ella.
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida resulta extra&ntilde;a porque carece de reconocimiento. &iquest;C&oacute;mo explicar que echamos de menos a alguien con quien nunca llegamos a estar, o elaborar el final de algo que nunca supimos si hab&iacute;a comenzado? Cuando no existe un acuerdo sobre la naturaleza del v&iacute;nculo, tampoco hay un lenguaje compartido para entender su desaparici&oacute;n. El dolor puede ser real, pero parece no encontrar un marco desde el que comprenderse.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; emerge una de las paradojas de nuestro tiempo. Nunca hab&iacute;amos contado con tantas posibilidades para comunicarnos y, sin embargo, seguimos sin saber con certeza qu&eacute; significa la comunicaci&oacute;n que mantenemos con los dem&aacute;s. Podemos compartir fotograf&iacute;as, confidencias, rutinas, insomnios y alegr&iacute;as m&iacute;nimas durante meses sin llegar a formular las preguntas decisivas. La intimidad se acumula, pero no siempre la claridad.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de claridad tambi&eacute;n permite aplazar ciertas preguntas. Podemos seguir hablando sin decidir qu&eacute; queremos, qu&eacute; esperamos o qu&eacute; estamos dispuestos a ofrecer. Mientras la conversaci&oacute;n contin&uacute;e, el v&iacute;nculo conserva una forma de existencia. No hace falta avanzar ni terminar; basta con volver a escribir.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; sea precisamente eso lo que hace tan dif&iacute;cil abandonar algunas de estas historias, ya que no son siempre relaciones satisfactorias, pero tampoco ausencias completas. Ofrecen suficiente cercan&iacute;a para alimentar el apego y suficiente indefinici&oacute;n para impedir que sepamos qu&eacute; esperar. No siempre hay una promesa expl&iacute;cita, aunque la repetici&oacute;n de los gestos pueda terminar pareci&eacute;ndose a una. No siempre hay un compromiso, aunque a veces organicemos nuestros d&iacute;as alrededor de la posibilidad de que alguien aparezca en ellos.
    </p><h2 class="article-text">El territorio intermedio</h2><p class="article-text">
        Esta forma de relaci&oacute;n no es exactamente amistad, pero tampoco pareja. Ni siquiera constituye necesariamente una etapa entre ambas cosas. Es un espacio intermedio en el que conviven el afecto, el deseo, la costumbre y la incertidumbre: una habitaci&oacute;n construida con palabras donde dos personas pueden sentirse cerca sin saber si est&aacute;n construyendo algo juntas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso confiamos tanto en la idea de que hablar resuelve las cosas. Hemos aprendido a considerar la comunicaci&oacute;n como una herramienta capaz de aclarar malentendidos, acercar posiciones y reparar heridas. Y, en efecto, las palabras siguen siendo indispensables para construir cualquier relaci&oacute;n, pero hablar no equivale a entenderse. Tampoco la frecuencia de una conversaci&oacute;n garantiza que exista una comprensi&oacute;n compartida de lo que est&aacute; ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        Podemos hablar mucho sin decir aquello que verdaderamente importa. Compartir miedos, experiencias y deseos sin atrevernos a preguntar qu&eacute; lugar ocupamos en la vida del otro. La comunicaci&oacute;n puede crear intimidad sin aportar claridad. Y no toda indefinici&oacute;n nace del silencio. A veces queremos cosas distintas o preferimos mantener la cercan&iacute;a sin asumir un compromiso. Hablar puede aclarar las expectativas, pero tambi&eacute;n revelar que no compart&iacute;amos las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la cuesti&oacute;n no sea que hablemos demasiado, sino que hemos empezado a confundir la continuidad del contacto con la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo. Que alguien est&eacute; presente en nuestra pantalla no significa necesariamente que est&eacute; construyendo una vida con nosotros. Que nos escuche, nos busque o nos escriba con frecuencia tampoco implica que atribuya a esa relaci&oacute;n el mismo significado que nosotros. La presencia es una experiencia compartida; las expectativas, no siempre.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene volver a aquella expresi&oacute;n que tanto me intrigaba de ni&ntilde;a. Quiz&aacute; quienes la utilizaban no estaban simplemente evitando la palabra compromiso. Tambi&eacute;n reconoc&iacute;an, de una manera intuitiva, que los v&iacute;nculos comienzan en un territorio impreciso, antes de que exista una definici&oacute;n capaz de contenerlos. La diferencia es que aquel territorio sol&iacute;a entenderse como un comienzo, mientras que hoy puede convertirse en un lugar donde permanecer indefinidamente.
    </p><p class="article-text">
        Hablar era el andamio provisional sobre el que se levantaba una casa. Hoy, muchas veces, el andamio permanece y la casa nunca llega a construirse. Quiz&aacute; por eso algunas despedidas duelen tanto. No perdemos una relaci&oacute;n, sino una construcci&oacute;n que parec&iacute;a empezar y qued&oacute; para siempre a medio hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/opinion/hablar-vinculo-minimo_129_13154452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 07:41:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar: el vínculo mínimo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Relaciones,Tecnología,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75985050-055f-4ab0-9dc1-4f216a7b3c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140879.jpg" width="1811" height="1019" alt="¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Testimonios y estudios muestran que la enfermedad femenina aumenta el riesgo de ruptura en las parejas heterosexuales y revela una profunda desigualdad con raíces estructurales en los cuidados a lo largo de los años</p><p class="subtitle">“No duermo más de dos horas seguidas”: cuando la brecha de cuidados empeora el sueño y la salud de las madres</p></div><p class="article-text">
        Patricia llevaba seis a&ntilde;os con su pareja, dos compartiendo piso, cuando un d&iacute;a, palp&aacute;ndose en la ducha, se encontr&oacute; un bulto en el pecho. Ah&iacute; comenz&oacute; un periplo que muchas mujeres describen como interminable, no solo por la enfermedad en s&iacute;, sino por la incertidumbre que la rodea: biopsias, consultas, preoperatorio, miedos, ansiedades, noches en vela haciendo suposiciones o esperando resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia estaba acostumbrada a ir sola al m&eacute;dico por cualquier cosa: una gripe, unas anginas, un dolor de espalda, una picadura, los virus corrientes, as&iacute; que asumi&oacute; que tambi&eacute;n atravesar&iacute;a esto por su cuenta. No se plante&oacute; exigir la compa&ntilde;&iacute;a de su novio. &ldquo;No le di importancia. De hecho, pens&eacute; que al pobre le estaba viniendo grande la situaci&oacute;n y no sab&iacute;a reaccionar&rdquo;, recuerda. En aquel momento, lo &uacute;nico verdaderamente urgente era su salud y su cuerpo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, sin embargo, tampoco apareci&oacute; cuando la situaci&oacute;n dej&oacute; de ser ambigua, no se present&oacute; ni en las consultas decisivas ni en los momentos de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica. &ldquo;En la &uacute;ltima cita antes de la intervenci&oacute;n le pregunt&eacute; al m&eacute;dico si pod&iacute;a volver a casa conduciendo sola, porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a contar con &eacute;l&rdquo;, cuenta. Evidentemente no pod&iacute;a. Tuvo que llamar a su madre para que la llevara y la recogiera, ocult&aacute;ndole adem&aacute;s que hab&iacute;a atravesado todo el proceso pr&aacute;cticamente sola. &ldquo;No quer&iacute;a preocuparla&rdquo;, explica, aunque hoy reconoce que tambi&eacute;n intentaba no dejar en evidencia a su pareja.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l as&iacute;? Patricia no lo sabe, nunca le dio ninguna explicaci&oacute;n. S&iacute; es consciente, sin embargo, de que durante meses se esforz&oacute; por construir explicaciones y excusas que lo protegieran, como su incapacidad para gestionar la enfermedad o su bloqueo emocional. &ldquo;Cuando ya me recuper&eacute; y pude mirar atr&aacute;s con distancia, me dio pena de m&iacute; misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a &eacute;l en evidencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024473652742193166?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando Patricia cont&oacute; su historia en redes sociales, lo que m&aacute;s la impact&oacute; no fueron los mensajes de apoyo, sino la avalancha de relatos similares. Mujeres que ampliaron el hilo con experiencias propias. Una a la que su pareja dej&oacute; en el hospital tras una ces&aacute;rea, con un beb&eacute; reci&eacute;n nacido y una sonda; otra cuyo marido no acudi&oacute; a su operaci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama en estadio III; otra que relataba c&oacute;mo su mejor amiga tuvo que acudir sola al hospital para dar a luz a un beb&eacute; fallecido a los siete meses de embarazo, mientras su marido solo apareci&oacute; en el alta y con prisa porque ten&iacute;a el coche mal aparcado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para muchas, el diagn&oacute;stico no solo implic&oacute; enfrentarse al miedo m&eacute;dico, sino tambi&eacute;n a una soledad inesperada en su relaci&oacute;n. &iquest;Se trata de an&eacute;cdotas aisladas o existe algo m&aacute;s profundo detr&aacute;s? Para Alba Ayala, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, la respuesta es indudablemente estructural. &ldquo;Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes&rdquo;, explica. Ellos tienden a asumir tareas puntuales o instrumentales &mdash;gestiones, reparaciones, acompa&ntilde;amientos ocasionales&mdash;, mientras que las mujeres dedican muchas m&aacute;s horas al cuidado continuo, dom&eacute;stico y personal de las personas dependientes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando ya me recuperé y pude mirar atrás con distancia, me dio pena de mí misma, de haber pasado todo aquello tan sola por no dejarle a él en evidencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos de su estudio <a href="https://elobservatoriosocial.fundacionlacaixa.org/es/-/los-nuevos-cuidadores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuevos cuidadores</em></a> confirman esa asimetr&iacute;a. Las mujeres son mayor&iacute;a como cuidadoras principales en pr&aacute;cticamente todas las edades. Solo a partir de los 80 a&ntilde;os el n&uacute;mero de hombres cuidadores supera al de mujeres, y en ese caso suele tratarse de maridos que atienden a sus esposas muy mayores. &ldquo;Las mujeres viven m&aacute;s a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n pasan m&aacute;s tiempo con peor salud y mayor dependencia, lo que obliga a los hombres a asumir ese rol en edades avanzadas&rdquo;, se&ntilde;ala Ayala. En cambio, entre los 45 y los 60 a&ntilde;os &mdash;la franja en la que coinciden el cuidado de hijos y de padres&mdash; el peso recae casi exclusivamente en ellas: hijas, nueras, parejas. &ldquo;Eso indica que el cuidado familiar sigue siendo mayoritariamente femenino&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;En la salud y en la enfermedad?</h2><p class="article-text">
        La idea rom&aacute;ntica de los votos matrimoniales, esos &ldquo;en la salud y en la enfermedad&rdquo; frente a altares y testigos, no siempre resiste la prueba de la realidad. Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jomf.13077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un amplio estudio europeo,</a><strong> </strong>que sigui&oacute; durante casi dos d&eacute;cadas a m&aacute;s de 25.000 parejas mayores de 50 a&ntilde;os encontr&oacute; que, cuando la esposa ten&iacute;a mala salud y el marido gozaba de buena, el riesgo de ruptura aumentaba alrededor de un 60% entre los 50 y<strong> </strong>los 64 a&ntilde;os. En cambio, si era &eacute;l quien enfermaba, la probabilidad de separaci&oacute;n no se incrementaba de forma significativa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una desigualdad en los cuidados. Aunque los hombres se hayan incorporado a cuidar, el tipo y la intensidad de las tareas siguen siendo diferentes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alba Ayala</span>
                                        <span>—</span> investigadora del Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No hablamos solo de enfermedades graves, sino de peque&ntilde;as dependencias f&iacute;sicas, como mala movilidad. Si una mujer tiene dificultades con las tareas cotidianas, su riesgo de divorcio aumenta, seg&uacute;n el citado estudio. Porque hay una diferencia importante entre sentirse demasiado enfermo para preparar la cena y necesitar que alguien te d&eacute; de comer. El mismo patr&oacute;n se observ&oacute; en la salud mental: las mujeres con depresi&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidades de divorciarse, mientras que los esposos con depresi&oacute;n no presentan el mismo aumento de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajos llegan a conclusiones parecidas. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4857885/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uno basado en datos de m&aacute;s de 2.700 matrimonios de personas</a> mayores en Estados Unidos analiz&oacute; c&oacute;mo la aparici&oacute;n de enfermedades f&iacute;sicas graves influye en la estabilidad de la pareja, sufriendo ellas las rupturas m&aacute;s que ellos. O en el &aacute;mbito oncol&oacute;gico, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19645027/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio con pacientes de c&aacute;ncer y esclerosis m&uacute;ltiple</a> hall&oacute; que la tasa de separaciones se disparaba cuando la persona enferma era la mujer. Aproximadamente una de cada cinco parejas se romp&iacute;a, frente a menos de una de cada treinta cuando el enfermo era el hombre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diversas investigaciones internacionales han observado que la salud de la mujer tiene un impacto mucho mayor en la estabilidad de la pareja que la del hombre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;A qu&eacute; se debe esta desigualdad?</h2><p class="article-text">
        Las explicaciones apuntan a una combinaci&oacute;n de factores sociales, por supuesto culturales, pero tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Las mujeres siguen asumiendo m&aacute;s tareas de cuidado y organizaci&oacute;n dom&eacute;stica; cuando ellas enferman, ese andamiaje invisible se desmorona. Adem&aacute;s, en muchas parejas persiste cierta dependencia econ&oacute;mica femenina y una menor red de apoyo para los hombres en roles de cuidador principal. No todos abandonan, por supuesto que no, pero estad&iacute;sticamente la enfermedad femenina tensiona m&aacute;s la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece que se trate &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n generacional. &ldquo;Algunos estudios muestran c&oacute;mo las cohortes de mujeres m&aacute;s j&oacute;venes perciben menos el cuidado como una responsabilidad de la mujer, aunque los datos y la pr&aacute;ctica siguen mostrando c&oacute;mo el cuidado informal se encuentra todav&iacute;a altamente feminizado&rdquo;, describe Ayala. La brecha, en otras palabras, se ha reducido en el discurso, pero mucho menos en el tiempo, el esfuerzo y la responsabilidad reales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/salud-enfermedad-dificil-sienten-solas-enferman_1_13145596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 20:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En la salud y en la enfermedad? Por qué ellas lo tienen más difícil (y se sienten más solas) que ellos cuando enferman]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Desigualdad de género,Salud,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496d0871-4087-44c7-b5e6-e51aa4a65b86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x424y148.jpg" width="1200" height="675" alt="“Yo me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de parejas y mujeres que inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según estimaciones de la Sociedad Española de Fertilidad, cerca de un 54% de parejas y mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad deciden abandonarlos sin conseguir su objetivo de tener un bebé</p><p class="subtitle">Ana Wajszczuk, escritora: “La industria de la fertilidad puede resultar muy frustrante y muy deshumanizada”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo intent&eacute; muchas veces, sin &eacute;xito. Y cuando se acaban los intentos [en la sanidad p&uacute;blica] tienes dos opciones: seguir luchando en una cl&iacute;nica privada o plantarte. Mi pareja y yo hemos decidido parar. F&iacute;sicamente estoy bien, pero emocionalmente es horrible. Parece que no te has esforzado lo suficiente&rdquo;, cuenta Eva. Miriam tambi&eacute;n renunci&oacute; a su prop&oacute;sito de ser madre: &ldquo;Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de b&uacute;squeda y cuatro p&eacute;rdidas, acab&eacute; aceptando mi no maternidad por circunstancias. No quer&iacute;a seguir viviendo por y para los tratamientos de fertilidad, se hab&iacute;an convertido en el centro de mi vida. As&iacute; que me agarr&eacute; a que &iacute;bamos a estar bien. Confi&eacute; en que puedo ser feliz sin hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus testimonios forman parte del relato colectivo que se teje en el documental <a href="https://www.filmin.es/pelicula/madres-invisibles-cara-a-cara-con-la-infertilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Madres Invisibles</em></a>, que proyectaba el pasado enero <a href="https://redinfertiles.com/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=16534120520&amp;gbraid=0AAAAADblFNLNVL8Nt-K1Wp0mMNeLWOkea&amp;gclid=CjwKCAiAwNDMBhBfEiwAd7ti1J589cs8qMX0b4aQQ2RrlNYhLXCWgCQYxZJx450xEsqCQNy713iJXhoCvggQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Inf&eacute;rtiles.</a> Un proyecto con el que intentan visibilizar el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas que tienen problemas de fertilidad, dando espacio tambi&eacute;n a los testimonios de lo que se conoce como <em>drop out</em>: el abandono de los tratamientos sin haber logrado el objetivo de tener un beb&eacute;. Un fen&oacute;meno que, seg&uacute;n estimaciones de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad (SEF) consultada por elDiario.es, afecta a cerca de un 54% de parejas y/o mujeres, siendo la causa principal la carga emocional y la presi&oacute;n psicol&oacute;gica que este tipo de procesos conllevan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elisa Gil Arribas, secretaria general de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Fertilidad, confirma el dato del 54% de abandonos, una cifra que parte de la revisi&oacute;n de estudios recientes. Las razones suelen estar relacionadas con la salud mental de los pacientes: &ldquo;El principal motivo es el desgaste psicol&oacute;gico, los miedos sobre si lo conseguir&aacute;s o no y la frustraci&oacute;n que genera el proceso. Eso se une al desgaste m&eacute;dico y f&iacute;sico, m&aacute;s un desgaste econ&oacute;mico adicional. Todos estos factores negativos se acaban sumando y llevan a lo que en medicina reproductiva denominamos como <em>drop out</em>, o sea, abandonar sin conseguir el objetivo&rdquo;, explica la obstetra especializada en medicina reproductiva.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El principal motivo es el desgaste psicológico, los miedos sobre si lo conseguirás o no y la frustración que genera el proceso. Eso se une al desgaste médico y físico, más un desgaste económico adicional</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Gil Arribas</span>
                                        <span>—</span> secretaria general de la SEF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la SEF reconocen que los tratamientos son &ldquo;muy complejos&rdquo;: &ldquo;El desgaste psicol&oacute;gico se suma al f&iacute;sico, fundamentalmente de las mujeres, y muchas veces es dif&iacute;cil de aguantar. Si adem&aacute;s hay falta de apoyo por parte del entorno, provocado por la falta de conocimiento y el tab&uacute;, se hace dif&iacute;cil sentirse apoyada para seguir adelante&rdquo;, asegura su secretaria general.
    </p><p class="article-text">
        Pese a sus altos niveles de incidencia, el abandono sigue siendo un tab&uacute; dentro de otro tab&uacute; mayor: el de los l&iacute;mites de la fertilidad. Se trata de una &ldquo;realidad de la que apenas se habla&rdquo;, seg&uacute;n Helena Fern&aacute;ndez, presidenta de la asociaci&oacute;n de pacientes Red Inf&eacute;rtiles. Desde este proyecto constatan que el fen&oacute;meno es muy habitual: &ldquo;Nosotras acompa&ntilde;amos a muchas mujeres y parejas que, tras a&ntilde;os de intentos, tratamientos, cambios de cl&iacute;nica, decisiones econ&oacute;micas dif&iacute;ciles y un desgaste emocional acumulado, llegan a un punto en el que se preguntan si pueden o quieren seguir. Y no siempre lo cuentan en voz alta; de hecho, en muchas ocasiones no lo hacen&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para ella, parte de ese silencio est&aacute; relacionado con un discurso dominante que siempre invita a seguir intent&aacute;ndolo y que pone la responsabilidad en los casos individuales:<strong> </strong>&ldquo;Hay una presi&oacute;n silenciosa que pesa mucho. La idea de que siempre hay un intento m&aacute;s, una t&eacute;cnica nueva, una posibilidad que todav&iacute;a no se ha explorado. Eso hace que parar se viva como algo casi prohibido, como un fracaso&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, e incide en esa idea: &ldquo;Hay una narrativa muy instalada que simplifica mucho la experiencia reproductiva. Se repite que con actitud positiva y esfuerzo se consigue. Es un mensaje falso pero atractivo, porque da sensaci&oacute;n de control. Pero cuando no se logra el embarazo, se pasan a&ntilde;os intent&aacute;ndolo y sigue sin llegar, ese mensaje se vuelve cruel. Hace que la responsabilidad recaiga sobre la mujer o la pareja, como si no hubieran hecho lo suficiente&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La infertilidad no es una cuestión de actitud, no es cuestión de relajarse. Es una enfermedad y tiene límites. Y cada persona, cada pareja, también los tiene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena Fernández</span>
                                        <span>—</span> presidenta de la asociación Red Infértiles
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Red Inf&eacute;rtiles tambi&eacute;n reclaman que se hable expl&iacute;citamente de los l&iacute;mites que pueden presentar los tratamientos: &ldquo;La infertilidad no es una cuesti&oacute;n de actitud, no es cuesti&oacute;n de relajarse. Es una enfermedad y tiene l&iacute;mites. Y cada persona, cada pareja, tambi&eacute;n los tiene&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Andrea y su pareja, que iniciaron hace a&ntilde;os un largo camino en b&uacute;squeda de la fertilidad, se marcaron desde el principio un l&iacute;mite &eacute;tico claro: &ldquo;Sab&iacute;amos que solamente quer&iacute;amos intentarlo con inseminaci&oacute;n y con fecundaci&oacute;n in vitro. La ovodonaci&oacute;n no era una opci&oacute;n para nosotros, nos parece que es una pr&aacute;ctica que va contra los derechos de las mujeres que donan &oacute;vulos por dinero y que hay una l&iacute;nea muy fina con la gestaci&oacute;n subrogada&rdquo;, asegura. Pese a reconocer que se vieron &ldquo;metidos en la rueda de los intentos&rdquo;, que les empujaba a seguir insistiendo una y otra vez, decidieron no pasar por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mar&iacute;a la l&iacute;nea roja surgi&oacute; por el camino, cuando se dio cuenta del desembolso econ&oacute;mico que supon&iacute;a su tratamiento:&nbsp;&ldquo;Por mi edad sab&iacute;a que tendr&iacute;a muy pocas oportunidades en la sanidad p&uacute;blica. Y as&iacute; fue: r&aacute;pidamente me dijeron que ten&iacute;a que iniciar una fecundaci&oacute;n in vitro y no me la cubr&iacute;an. Me fui a una cl&iacute;nica privada muy conocida, que ofrece altos &iacute;ndices de &eacute;xito, pero lo que no te cuentan es a qu&eacute; coste: tanto econ&oacute;mico como psicol&oacute;gico, es un machaque total. Yo estaba dispuesta a aguantar la parte f&iacute;sica, los pinchazos, las intervenciones, pero ten&iacute;a muy claro que no me iba a hipotecar por esto: ten&iacute;a unos ahorros y ese era mi l&iacute;mite. En cuanto me los gast&eacute;, par&eacute;&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo estaba dispuesta a aguantar la parte física, los pinchazos, las intervenciones, pero tenía muy claro que no me iba a hipotecar por esto: tenía unos ahorros y ese era mi límite. En cuanto me los gasté, paré</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Apoyo psicol&oacute;gico durante el proceso &nbsp;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y embri&oacute;loga Nagore Uriarte, que acompa&ntilde;a a diario a personas y parejas que atraviesan tratamientos de reproducci&oacute;n asistida, cree que este tipo de procesos deber&iacute;an contar con un acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico. &ldquo;Es recomendable que las personas o parejas que tengan que enfrentarse a dificultades reproductivas tengan claro que los tratamientos suelen ser procesos largos, dif&iacute;ciles a nivel emocional y costosos a nivel econ&oacute;mico&rdquo;, expone. A partir de ah&iacute;, sostiene que las parejas que optan por plantarse en un tratamiento no deber&iacute;an vivirlo como un fracaso. &ldquo;Ponernos un l&iacute;mite es una forma de ser conscientes del camino que vamos a recorrer, o del que ya hemos recorrido. Decir &lsquo;hasta aqu&iacute;&rsquo; no deber&iacute;amos verlo socialmente como un fracaso o una rendici&oacute;n, sino m&aacute;s bien como una decisi&oacute;n consciente, probablemente muy meditada, donde la persona se est&aacute; poniendo en el centro, est&aacute; parando a tiempo&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. A partir de la decisi&oacute;n de parar, la pareja o persona deber&aacute; pasar un duelo y replantearse su vida en base a la nueva situaci&oacute;n. Y, si es preciso, contar con ayuda psicol&oacute;gica especializada.
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que, seg&uacute;n sostiene Helena Fern&aacute;ndez, de Red Inf&eacute;rtiles, deber&iacute;a ser respetada por el entorno. &ldquo;Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la din&aacute;mica constante de citas m&eacute;dicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa, una imagen de futuro que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Por eso me parece importante decir que todas las decisiones merecen respeto. Seguir intent&aacute;ndolo puede ser una decisi&oacute;n profundamente valiente. Parar tambi&eacute;n lo es&rdquo;, concluye Fern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/planto-no-mitad-inician-tratamiento-fertilidad-deciden-dejarlo_1_13127658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Me planto, no puedo más”: por qué más de la mitad de quienes inician un tratamiento de fertilidad deciden dejarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fertilidad,Bebés,Mujer,Pareja,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c23ef167-e099-4d33-bb09-ee13fd9b3e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Esta cuestión, que décadas atrás ni siquiera fue una decisión a tomar, ahora marca la conversación y el destino de muchas parejas: “Tener hijos no se debe vivir como una obligación o una imposición (ya sea propia o externa)”</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Tener hijos o no era una cuesti&oacute;n que la mayor&iacute;a de las parejas de hace un par de generaciones ni se planteaba como una opci&oacute;n a escoger. Se procreaba porque tocaba, lo mismo que tener un trabajo o pagar una hipoteca. Ahora quiz&aacute; no se puede acceder a una vivienda en propiedad pero, por lo menos, s&iacute; se tiene la posibilidad de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/mujeres-que-no-quieren-ser-madres_129_12368647.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elegir ser madre</a> o padre (aunque, en el caso de las mujeres, a&uacute;n no vayan a estar libres totalmente de juicios externos). Una decisi&oacute;n que no es f&aacute;cil, sobre todo si cuando llega el momento de plante&aacute;rselo en serio no hay acuerdo entre los dos miembros de la dupla: si cada uno tiene una posici&oacute;n firme al respecto es complicado y quiz&aacute; poco recomendable que d&eacute; su brazo a torcer.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paloma, de 43 a&ntilde;os, su marido &lsquo;pas&oacute; por el aro&rsquo; porque llegaron a una situaci&oacute;n l&iacute;mite: si no intentaban tener un hijo, romp&iacute;an. &ldquo;A los 35 a&ntilde;os m&aacute;s o menos sent&iacute; la necesidad de ser madre. Como si fuese el reloj biol&oacute;gico, ve&iacute;a a otras parejas tener hijos y pensaba por qu&eacute; yo no&rdquo;, declara a elDiario.es. Durante muchos a&ntilde;os, su compa&ntilde;ero se negaba porque no quer&iacute;a traer a ni&ntilde;os a este mundo y su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no era la mejor porque &ldquo;un cr&iacute;o genera muchos gastos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no pod&iacute;a obligarlo, evidentemente, pero recuerdo tener esa conversaci&oacute;n: &lsquo;Yo s&iacute; quiero ser madre y formar una familia. Si quieres seguir conmigo este camino, sigues y si no, tan amigos y aqu&iacute; paz y despu&eacute;s gloria&rdquo;, recuerda Paloma. Y &eacute;l se decidi&oacute; por la paternidad antes del divorcio: &ldquo;Al final, t&uacute; te das cuenta de que quieres una persona con valores afines y si no, lo que hac&eacute;is es amargaros la existencia uno a otro&rdquo;. Ahora est&aacute;n s&uacute;per felices con su hija y se arrepienten de no haberla tenido antes porque procrear, opina, &ldquo;te hace madurar de otra manera, un clic en la cabeza, te pone en tu lugar de adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su caso es solo un ejemplo de un v&iacute;nculo que se salv&oacute; ante el dilema. Pero Naty, de 37 a&ntilde;os, est&aacute; convencida de que el suyo no lo soportar&aacute;: ella quiere ser madre y &eacute;l no, sin ninguna duda por ambas partes. Llevan juntos cuatro a&ntilde;os y aunque tienen &ldquo;una buena relaci&oacute;n, que es sana&rdquo; este tema les ha causado problemas. Ella no ve futuro con su actual compa&ntilde;ero a largo plazo: &ldquo;A mis 38 y medio, buscar&eacute; un tratamiento para hacerlo de forma aut&oacute;noma, o sea, que se acabar&aacute;&rdquo;, manifiesta y deja claro: &ldquo;Mi decisi&oacute;n de tener hijos no cambiar&aacute;; la de estar en pareja, s&iacute;&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mi decisión de tener hijos no cambiará, la de estar en pareja, sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Naty</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Jorge, de 43 a&ntilde;os, le pas&oacute; algo parecido pero al rev&eacute;s. Cuando conoci&oacute; a su anterior pareja, el tema de la procreaci&oacute;n no estaba muy claro por ninguna de las dos partes. &ldquo;En ese momento, yo tampoco ten&iacute;a una idea fija sobre la cuesti&oacute;n&rdquo;, comenta, pero con el paso del tiempo ella decidi&oacute; que s&iacute; quer&iacute;a tener descendencia. &ldquo;Sab&iacute;a que llegar&iacute;a un momento en que ambos tendr&iacute;amos que definir qu&eacute; quer&iacute;amos al respecto. Cuando lleg&oacute;, cada uno quer&iacute;a cosas diferentes&rdquo;. La relaci&oacute;n lleg&oacute; a su fin y, a d&iacute;a de hoy, no se plantea la paternidad ni siquiera en un futuro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://www.demographic-research.org/articles/volume/44/33?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> publicado en la revista cient&iacute;fica Demographic Research en 2021, firmado por los especialistas en demograf&iacute;a Maria Rita Testa y Danilo Bolano, cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el s&iacute;. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no.<strong> </strong>Estas conclusiones se basan en los datos de la encuesta sobre<em> Din&aacute;mica de Hogares, Ingresos y Trabajo en Australia </em>(HILDA), que tambi&eacute;n afirma que &ldquo;las mujeres tienen la &uacute;ltima palabra en la decisi&oacute;n de tener el primer hijo, independientemente de la equidad de g&eacute;nero en la pareja, mientras que se aplica un modelo sim&eacute;trico de doble veto si la resoluci&oacute;n se refiere a un segundo hijo o m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Consultar a profesionales</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En terapia nos encontramos a menudo con este conflicto&rdquo;, declara <a href="https://www.sofiaperezpsicologa.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a P&eacute;rez</a>, psic&oacute;loga especialista en ansiedad, autoestima y relaciones de pareja. Seg&uacute;n su perspectiva, &ldquo;se trata de una diferencia en el proyecto de vida y en la visi&oacute;n de futuro conjunta&rdquo;, que crea un gran malestar porque no hay una soluci&oacute;n intermedia. Y arroja un dato significativo: en su consulta no ha encontrado un patr&oacute;n respecto al g&eacute;nero, sino que m&aacute;s bien se trata de una cuesti&oacute;n de momento vital, valores personales y expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Blai, de 52 a&ntilde;os, intent&oacute; llegar a ese equilibrio que P&eacute;rez se&ntilde;ala como imposible<em> (spoiler</em>: no sali&oacute; bien). A los tres o cuatro meses de empezar una relaci&oacute;n, &eacute;l a&uacute;n no sab&iacute;a que su novia quer&iacute;a ser madre e hizo una broma sobre las parejas que buscan quedarse embarazadas. &ldquo;Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente&rdquo;, afirma y a&ntilde;ade que ella ya estaba en un programa de congelaci&oacute;n de &oacute;vulos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue nuestro primer encontronazo fuerte. A partir de ese momento, el tema fue recurrente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Blai</span>
                                        <span>—</span> 52 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Intentaron &lsquo;negociar&rsquo; para intentar salvar la situaci&oacute;n y finalmente llegaron a un acuerdo: &ldquo;Ella ven&iacute;a a vivir a mi casa, en un peque&ntilde;o pueblecito (yo no quer&iacute;a vivir en la ciudad, donde viv&iacute;a ella) y yo acced&iacute; a tener hijos. El tiempo de negociaci&oacute;n dur&oacute; algo menos de un a&ntilde;o&rdquo;. Intentaron concebir durante un mes y medio aproximadamente, pero despu&eacute;s surgieron otros conflictos paralelos y finalmente, se separaron. Al poco tiempo, ella fue madre y &eacute;l sigue sin querer tener hijos &ldquo;bajo ning&uacute;n concepto&rdquo;, manifiesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Cuando no hay acuerdo entre las dos partes de la pareja en este tema, la balanza suele decantarse por el sí. Pero si se plantea tener un segundo hijo, gana el no&quot;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.judithgallego.com/es/psicologia-barcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Gallego</a>, psic&oacute;loga de adultos y pareja, tambi&eacute;n considera que, al tratarse de un tema que implica un todo o nada, el intermedio &ldquo;se hace casi imposible porque es una decisi&oacute;n que toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definici&oacute;n del propio proyecto de vida. Qui&eacute;n quiero ser, para qu&eacute; estoy aqu&iacute; o cu&aacute;l es mi prop&oacute;sito personal y vital&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialista comenta que las parejas suelen plantearlo como un problema que deben resolver pero, seg&uacute;n su visi&oacute;n, &ldquo;el enfoque de intervenci&oacute;n va m&aacute;s orientado a ayudar a pensar sobre qu&eacute; les hace tener esta disyuntiva&rdquo;. Y, en muchas ocasiones, la posici&oacute;n del partidario de la maternidad o la paternidad no se cuestiona, mientras que la contraria s&iacute;. &ldquo;El peso de la argumentaci&oacute;n y defensa de su posici&oacute;n suele recaer en quien no quiere tener hijos. En este punto, es importante lograr hacer entender que ambas posiciones son totalmente leg&iacute;timas&rdquo;, sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Sof&iacute;a P&eacute;rez este es &ldquo;uno de los conflictos con menor tasa de resoluci&oacute;n&rdquo;. A diferencia de otros, aqu&iacute; la flexibilidad no siempre ayuda ya que &ldquo;puede ser perjudicial para ambos y para la relaci&oacute;n ya que no estamos ante un deseo negociable sino ante una decisi&oacute;n muy personal que se debe respetar. No hacerlo traer&iacute;a consecuencias negativas para ambos miembros&rdquo;. Y remarca: &ldquo;Tener hijos no se debe vivir como una obligaci&oacute;n o una imposici&oacute;n (ya sea propia o externa)&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una decisión intermedia se hace casi imposible porque toca pilares muy fundamentales de uno mismo, como son la identidad individual y la definición del propio proyecto de vida. Quién quiero ser, para qué estoy aquí o cuál es mi propósito personal y vital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judith Gallego</span>
                                        <span>—</span> psicóloga de adultos y pareja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras que P&eacute;rez no ve patr&oacute;n de g&eacute;nero en su consulta, Gallego explica que entre sus pacientes cada vez se encuentra con m&aacute;s mujeres que no quieren ser madres y hombres que s&iacute;. Pero, sobre todo: &ldquo;Cada vez se busca m&aacute;s seguridad, saber qu&eacute; implicar&aacute;, c&oacute;mo se gestionar&aacute; la crianza, c&oacute;mo se repartir&aacute;n las cargas, como quedar&aacute;n las carreras profesionales o el tiempo libre individual. Se es m&aacute;s consciente de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservar la propia identidad</a> adem&aacute;s de la de padre o madre&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entonces, &iquest;qu&eacute; hacemos?</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a P&eacute;rez concreta que solo hay dos opciones. La primera, que uno de los dos implicados decida ceder para continuar juntos. En este caso, deben darse una serie de condiciones para que la opci&oacute;n sea sana y no tenga consecuencias negativas en el futuro: &ldquo;Es una decisi&oacute;n que debe tomarse desde la libertad, no desde el miedo o desde la dependencia emocional. La persona debe sentir que, aunque pierde algo importante puede construir una vida igualmente plena y coherente y est&aacute; dispuesta a hacer un duelo al respecto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda es, evidentemente, la ruptura. &ldquo;En la mayor&iacute;a de casos es la opci&oacute;n m&aacute;s sana y honesta. Implica aceptar la incompatibilidad en uno de los pilares de la relaci&oacute;n&rdquo;, dirime P&eacute;rez. En su consulta intentan, a trav&eacute;s de la terapia, que la ruptura sea respetuosa y se facilite el procesamiento del duelo.
    </p><p class="article-text">
        Gallego comenta que enfoca a sus pacientes a &ldquo;tomar consciencia para que las decisiones que se tomen est&eacute;n alineadas con los propios valores, necesidades y proyectos vitales&rdquo;. Y subraya que es importante no olvidar a los &mdash;seg&uacute;n su visi&oacute;n&mdash;, principales afectados, que ser&aacute;n los descendientes. &ldquo;Los padres y madres deben ser responsables porque embarcarse en una paternidad o maternidad no deseada, inevitablemente les impactar&aacute;&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sobrevivir-relacion-pareja-no-quiere-hijos-si_1_13091355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 21:39:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede sobrevivir una relación de pareja si uno de los dos quiere tener hijos y el otro no?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Maternidad,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-coach-desconectar-pareja-debemos-preguntarnos-queremos-relacionar-movil-xp_1_13022187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f0eefbd-0103-40b8-8f3d-2068a36a37dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista Anna Vicen Renner, experta en liderazgo y relaciones, advierte de que la pérdida de intimidad no es repentina, sino que se desgasta poco a poco por la falta de presencia</p><p class="subtitle">Estrategias para sobrevivir al turno de noche, según una psicóloga: “La sensación de descanso puede no ser reparadora” </p></div><p class="article-text">
        Los dormitorios, como todas las &aacute;reas de la vida cotidiana, se han convertido en espacios invadidos por la tecnolog&iacute;a, espec&iacute;ficamente por esa prolongaci&oacute;n del cuerpo humano en la que se ha convertido el tel&eacute;fono m&oacute;vil. En muchos hogares, la &uacute;ltima luz que se apaga es la de un dispositivo digital y esta realidad no solo genera discusiones, sino que afecta directamente al v&iacute;nculo emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es como cuando estaba de moda fumar y lo hac&iacute;amos en todos lados y lleg&oacute; de repente una ley que establec&iacute;a que no se pod&iacute;a fumar en todos los sitios, incluso ahora para fumar pedimos permiso. Yo creo que el uso del m&oacute;vil empieza, o deber&iacute;a empezar, a parecerse un poquito a eso: a que haya momentos donde no se puede usar el m&oacute;vil o donde no queremos que haya m&oacute;vil y que si lo usamos tengamos que de alguna forma pedir permiso&rdquo;, lanza en un paralelismo <a href="https://annavicenrenner.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Vicen Renner</a>, <em>coach</em> experta en liderazgo y relaciones.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de establecer una rutina de desconexi&oacute;n de pantalla, la experta da cuatro claves sencillas para fortalecer los v&iacute;nculos y combatir esa sensaci&oacute;n de soledad acompa&ntilde;ada que generan las pantallas:
    </p><h2 class="article-text">Momentos libres de m&oacute;viles</h2><p class="article-text">
        El primer paso es acordar momentos donde el tel&eacute;fono no tiene lugar, como la cena o el dormitorio. &ldquo;La cama es uno de los &uacute;ltimos espacios donde la pareja puede encontrarse sin interrupciones. Cuando las pantallas ocupan ese lugar, se resiente la conexi&oacute;n emocional y, con el tiempo, tambi&eacute;n el deseo&rdquo;, apunta Vicen Renner, que aconseja atreverse a establecer este espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello es necesario ser conscientes de que necesitamos este cambio. &ldquo;Deber&iacute;amos hacernos preguntas sobre c&oacute;mo nos queremos relacionar con el m&oacute;vil y hasta qu&eacute; punto quiz&aacute;s est&aacute; afectando nuestro bienestar&rdquo;, destaca la coach. &ldquo;Si empezamos a ser conscientes de que somos un poquito adictos y nos estamos haciendo da&ntilde;o, nos convenceremos para llevar a cabo un cambio&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recuperar la conversaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En lugar de rendirse al <em>scroll</em> infinito, la experta anima a aprovechar el silencio para despertar la curiosidad sobre el otro y hacer preguntas que vayan m&aacute;s all&aacute; de la rutina: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;les son los tres pa&iacute;ses a los que m&aacute;s ganas tienes de viajar? &iquest;Con qu&eacute; sue&ntilde;as? &iquest;Cu&aacute;l es esa fantas&iacute;a que todav&iacute;a no hemos cumplido? Podemos generar conversaciones interesantes con temas importantes para la relaci&oacute;n de pareja&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es generar conversaciones emocionantes y darles valor &ldquo;para evitar que lo &uacute;nico interesante sea lo que sucede dentro de una pantalla&rdquo;, apunta Vicen Renner.
    </p><h2 class="article-text">Crear el h&aacute;bito</h2><p class="article-text">
        Para que esos peque&ntilde;os momentos se instauren en nuestras rutinas y generen un cambio no son necesarios grandes gestos, sino constancia. Para la experta, la clave est&aacute; en crear un h&aacute;bito de desconexi&oacute;n del m&oacute;vil al igual que establecemos el lavarnos los dientes o darnos un beso de buenas noches. &ldquo;Si somos capaces de entrar a diario en redes sociales, &iquest;c&oacute;mo no vamos a ser capaces de hacer algo a diario con nuestra pareja sin m&oacute;viles?&rdquo;, reflexiona la <em>coach</em>.
    </p><h2 class="article-text">Vivir m&aacute;s presentes</h2><p class="article-text">
        Como parte de ese h&aacute;bito transformador de realizar actividades juntos, la experta destaca la importancia de estar presentes sin la necesidad de hacer fotos o documentar el momento para compartirlo en redes sociales. &ldquo;Vivir sin compartir hacia fuera, sino compartir con los que estamos&rdquo;, recomienda Vicen Renner como forma de transformar nuestras experiencias&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que estos cambios se conviertan en una costumbre real, la experta aconseja sostener estas nuevas pautas durante, por lo menos 21 d&iacute;as, ya que &ldquo;es el tiempo que la ciencia estima necesario para instaurar un nuevo h&aacute;bito saludable&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trucos-coach-desconectar-pareja-debemos-preguntarnos-queremos-relacionar-movil-xp_1_13022187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 15:35:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Tecnología,Teléfono móvil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/separarse-hay-hijos-medio-mejor-hicimos-aprender-coordinarnos-no-llevaramos_1_12997884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc42d28-d2d2-4a13-947c-4f00cf080705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El impacto de una separación en los hijos no depende solo de la ruptura, sino de cómo se gestione. Una psicóloga, una abogada de familia y varios padres analizan qué puede aliviar o intensificar el impacto</p><p class="subtitle">“Le dije a mi madre que necesitaba un respiro”: el auge de las relaciones de bajo contacto con la familia</p></div><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, miles de familias inician procesos de ruptura en los que el foco suele estar en custodias, acuerdos y tr&aacute;mites legales. Para los hijos, sin embargo, la experiencia comienza antes de que se formalice ning&uacute;n documento y se desarrolla en el terreno cotidiano: en el clima que se respira en casa, en los cambios de rutina y en la incertidumbre sobre lo que ocurrir&aacute; despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, una revisi&oacute;n acad&eacute;mica publicada en 2024 en <a href="https://revistas.cardenalcisneros.es/article/view/7316" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pulso. Revista de Educaci&oacute;n</em></a>, que analiz&oacute; investigaciones realizadas entre 2014 y 2024, recoge que diversos estudios relacionan la exposici&oacute;n a altos niveles de conflicto entre progenitores con dificultades emocionales y acad&eacute;micas en los menores, si bien los efectos descritos var&iacute;an en funci&oacute;n de la edad y del contexto familiar.
    </p><h2 class="article-text">Entre explicaciones y silencios</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los datos, las familias describen c&oacute;mo ese proceso se concreta en actos del d&iacute;a a d&iacute;a. En el caso de Pilar, 39 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os de seis y nueve a&ntilde;os, la separaci&oacute;n fue una decisi&oacute;n muy meditada. Cuenta que lo primero que hicieron fue sentarse los dos progenitores con los ni&ntilde;os y explicarles, con palabras sencillas, que ya no vivir&iacute;an juntos, pero que segu&iacute;an siendo una familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que mejor nos funcion&oacute; fue no cambiarles la vida m&aacute;s de lo necesario: el colegio, los amigos y las rutinas siguieron igual&rdquo;, expone. De igual modo, aprendieron que discutir delante de ellos era uno de los errores que m&aacute;s los desestabilizaba, por lo que acordaron evitar esos enfrentamientos en su presencia.
    </p><p class="article-text">
        No todas las rupturas se gestionan igual. Para Isabel, de 43 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os, la separaci&oacute;n estuvo marcada por el intento de protegerla guard&aacute;ndose muchas cosas. &ldquo;Pens&eacute; que lo mejor era no hablar demasiado para no preocuparla, pero fue un fallo&rdquo;, reconoce. La terapeuta le hizo ver que la ni&ntilde;a necesitaba palabras para entender lo que estaba pasando. Desde entonces, han incorporado peque&ntilde;os h&aacute;bitos en los d&iacute;as de cambio, como cenar juntas o reservar un espacio para hablar, con la intenci&oacute;n de que la transici&oacute;n resulte m&aacute;s previsible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé que lo mejor era no hablar demasiado para no preocuparla, pero fue un fallo&#039;, reconoce Isabel, madre de una niña de ocho años. La terapeuta le hizo ver que la niña necesitaba palabras para entender lo que estaba pasando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Los ni&ntilde;os en medio del conflicto</h2><p class="article-text">
        A partir de su experiencia profesional en separaciones con hijos, Ux&iacute;a de Andr&eacute;s, abogada de familia en Soler &amp; de Andr&eacute;s Abogados, se&ntilde;ala que algunas actuaciones que encajan dentro de la legalidad pueden tener consecuencias emocionales importantes para los menores.
    </p><p class="article-text">
        Una de las situaciones que observa con m&aacute;s frecuencia es la instrumentalizaci&oacute;n de los tiempos y reg&iacute;menes de visitas. &ldquo;Ajustarse milim&eacute;tricamente a lo pactado o a una sentencia, sin flexibilidad, aunque el ni&ntilde;o est&eacute; enfermo, angustiado o en un momento sensible, es legal, pero puede perjudicarle&rdquo;, comenta. Cita un ejemplo: una visita intersemanal que obliga a una ni&ntilde;a a abandonar un cumplea&ntilde;os de una amiga por falta de flexibilidad de un progenitor. Adem&aacute;s, menciona la tendencia a anteponer los derechos de los adultos a las necesidades del menor. Expresiones como &ldquo;me corresponde&rdquo; o &ldquo;es mi fin de semana&rdquo; desplazan la atenci&oacute;n de lo que el ni&ntilde;o realmente necesita.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la abogada, esta rigidez es m&aacute;s frecuente en divorcios contenciosos, donde las resoluciones judiciales dejan menos margen de adaptaci&oacute;n. &ldquo;Ante la duda de si deben ceder un fin de semana por un evento familiar, mi recomendaci&oacute;n es actuar como les gustar&iacute;a que actuaran con ellos&rdquo;, sostiene la letrada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n considera da&ntilde;ino involucrar al menor en el proceso judicial, hablar mal del otro progenitor o convertirlo en mensajero, colocando al ni&ntilde;o en una posici&oacute;n de lealtad imposible. &ldquo;Para proteger a los hijos es necesario un trabajo emocional que permita separar esas dos facetas, dejar a un lado el ego y los reproches y priorizar siempre el bienestar del menor&rdquo;, declara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más nos ayudó fue dejarle expresar la tristeza sin intentar arreglarla rápido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén</span>
                                        <span>—</span> padre de una niño de 11 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Iria, 45 a&ntilde;os, con dos hijos de 10 y 13 a&ntilde;os, la ruptura fue tensa desde el principio. &ldquo;Cada cambio de custodia era una pelea y ellos quedaban en medio&rdquo;, cuenta. Con el tiempo, ambos progenitores acordaron normas claras de comunicaci&oacute;n y organizaci&oacute;n para reducir la tirantez en esos momentos. &ldquo;Lo que peor hicimos fue hablar mal del otro delante de ellos; lo que mejor, aprender a coordinarnos, aunque no nos llev&aacute;ramos bien&rdquo;, refiere.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye la seguridad</h2><p class="article-text">
        El malestar no siempre se manifiesta en forma de conflicto abierto. En otras familias, el impacto adopta formas m&aacute;s silenciosas. Rub&eacute;n, de 46 a&ntilde;os, padre de un ni&ntilde;o de 11, recuerda que en su caso lo que m&aacute;s pes&oacute; no fue la ruptura en s&iacute;, sino la sensaci&oacute;n de inestabilidad que vino despu&eacute;s. &ldquo;Todo cambiaba: las casas, los horarios, los planes. Y el ni&ntilde;o no sab&iacute;a a qu&eacute; atenerse&rdquo;, revela. &ldquo;Lo que m&aacute;s nos ayud&oacute; fue dejarle expresar la tristeza sin intentar arreglarla r&aacute;pido&rdquo;, dice. Con el tiempo comprendi&oacute; que la ausencia de l&aacute;grimas no siempre significaba que su hijo lo llevase bien.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;nchez Ayuso, psic&oacute;loga especializada en neuropsicolog&iacute;a y psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y de la salud, aclara que el fin de la relaci&oacute;n de los progenitores es un acontecimiento que los ni&ntilde;os viven de forma global, incluso antes de poder explicarlo con palabras. Seg&uacute;n menciona, &ldquo;la separaci&oacute;n es un evento que influye en su neurobiolog&iacute;a, sus emociones, sus pensamientos y su conducta, especialmente en las primeras etapas del desarrollo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para proteger a los hijos es necesario un trabajo emocional que permita separar esas dos facetas, dejar a un lado el ego y los reproches y priorizar siempre el bienestar del menor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Uxía de Andrés</span>
                                        <span>—</span> abogada de familia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga segura que, en la primera infancia (hasta los seis a&ntilde;os), &ldquo;el cerebro infantil es altamente dependiente e interpreta el conflicto o la ausencia de una de sus figuras de referencia como una amenaza a su supervivencia. El ni&ntilde;o vive la separaci&oacute;n como una desorganizaci&oacute;n de su sistema nervioso&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros a&ntilde;os de vida (hasta los tres a&ntilde;os), la vivencia es principalmente sensorial. S&aacute;nchez afirma que el ni&ntilde;o detecta la falta de disponibilidad emocional de los padres y que ese sentir suele manifestarse con alteraciones del sue&ntilde;o, rabietas o cambios de la conducta.
    </p><p class="article-text">
        Entre los tres y los seis a&ntilde;os, en la etapa del pensamiento m&aacute;gico, que el ni&ntilde;o hable no implica que comprenda o integre la situaci&oacute;n como lo har&iacute;a un mayor. En este periodo, subraya, es frecuente que se responsabilice o incluso se culpe del fin de la relaci&oacute;n. A partir de los siete a&ntilde;os, con el lenguaje ya m&aacute;s consolidado, los ni&ntilde;os pueden comprender mejor qu&eacute; ha ocurrido: &ldquo;Resulta m&aacute;s f&aacute;cil trabajar estrategias de regulaci&oacute;n emocional&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez Ayuso advierte de que no solo deben preocupar los cambios llamativos de conducta, sino tambi&eacute;n el aparente &ldquo;apagado&rdquo; o inhibici&oacute;n. En relaci&oacute;n con qu&eacute; necesitan los ni&ntilde;os para atravesar una ruptura sin quedar atrapados en el miedo o la culpa, la especialista insiste en la importancia de que los adultos act&uacute;en como reguladores emocionales: &ldquo;Para ello es importante que el ni&ntilde;o sienta seguridad, esto es, mantener estructuras y rutinas predecibles que ayuden a calmar su sistema de alerta&rdquo;. Acompa&ntilde;arles emocionalmente implica validar lo que sienten y favorecer que mantengan una relaci&oacute;n sana con ambos progenitores. &ldquo;Lo que les protege es la presencia de una base segura que permanezca estable pese a la reestructuraci&oacute;n familiar&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Cada separaci&oacute;n tiene sus propias circunstancias y ning&uacute;n proceso es id&eacute;ntico a otro. M&aacute;s all&aacute; de los acuerdos formales, es en el d&iacute;a a d&iacute;a donde se define c&oacute;mo se atraviesa el cambio y qu&eacute; memoria deja en los hijos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/separarse-hay-hijos-medio-mejor-hicimos-aprender-coordinarnos-no-llevaramos_1_12997884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 21:34:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Adolescentes,familias,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d382893-f8f0-40cb-b57d-bbe3da3f9c1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una &#039;green flag&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos modelos relacionales y la cultura LGTBI han contribuido a otra forma de ver las cosas cuando una relación finaliza en buenos términos: tu ex puede seguir presente en tu vida como una persona de apoyo y confianza</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        Hace no tanto, que una pareja mantuviera relaci&oacute;n con su ex era casi sin&oacute;nimo de alarma: celos, miedos e inseguridades pod&iacute;an tomar el control. Hoy, en cambio, muchas personas leen ese mismo v&iacute;nculo como una <em>green flag, </em>como algo positivo: prueba de madurez emocional, habilidades de comunicaci&oacute;n y capacidad para cerrar ciclos sin rencor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no solo habla de nuestras relaciones actuales, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo entendemos la propia idea de la expareja. En Espa&ntilde;a, tener exparejas no es la excepci&oacute;n, sino la norma: seg&uacute;n el informe del CIS sobre <a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Relaciones sexuales y de pareja</em></a><a href="https://www.cis.es/documents/d/guest/es3501sd_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2025)</a> la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola tiene de media cuatro parejas estables a lo largo de la vida (excluyendo a quienes nunca han tenido pareja).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, diversos <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-27-de-los-jovenes-de-25-a-29-anos-en-espana-vive-en-pareja-frente-al-42-de-la-media-europea/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> dejan claro que la estabilidad relacional ha disminuido en comparaci&oacute;n con generaciones anteriores &ndash;lo que se asocia con m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-dejarlo-pareja-aprendimos-javier-ambrossi-revuelta_1_12947311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rupturas</a> y un mayor reemparejamiento&ndash;. Entre la poblaci&oacute;n mayor de 55 a&ntilde;os, lo m&aacute;s habitual (seg&uacute;n el CIS) es haber tenido solo una relaci&oacute;n de pareja estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a medida que baja la edad, aumenta el n&uacute;mero medio de relaciones: las personas de entre 45 y 54 a&ntilde;os han tenido de media tres parejas; entre los 35 y 44 a&ntilde;os la cifra se sit&uacute;a entre dos y tres; vuelve a subir a tres en la franja de 25 a 34 a&ntilde;os; y baja a dos entre los 18 y 24 a&ntilde;os. Este mismo patr&oacute;n se repite en el n&uacute;mero de parejas sexuales: mientras que entre los 18 y los 54 a&ntilde;os lo m&aacute;s com&uacute;n es haber estado con entre cinco y diez personas, entre los mayores de 55 a&ntilde;os lo habitual es haber tenido una sola pareja sexual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto actual, marcado por la velocidad, tambi&eacute;n tiene un impacto en la forma de vincularnos. La posibilidad de nuevas conexiones a un clic, conversaciones que empiezan y terminan en horas, relaciones que <a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacen en una </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y se desvanecen con un </a><a href="https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>unmatch</em></a><em>... </em>Estos son solo algunos de los factores que <a href="http://www.annamonne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Monn&eacute;</a>, psic&oacute;loga, terapeuta de parejas y sex&oacute;loga en Barcelona, atribuye a la manera en la que actualmente &ldquo;sentimos los v&iacute;nculos&rdquo;. Mientras que la exposici&oacute;n a un mayor n&uacute;mero de rupturas puede &ldquo;ense&ntilde;ar que el dolor no es definitivo, que la vida se reorganiza y que somos capaces de reconstruirnos&rdquo;, tambi&eacute;n puede hacer crecer en nosotros la idea de que las relaciones, &ldquo;al igual que los objetos, son casi &lsquo;desechables&rsquo;: si ya no encaja, se sustituye&rdquo; &ndash;reflexi&oacute;n que el soci&oacute;logo <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zygmunt Bauman nombr&oacute; como &ldquo;amor l&iacute;quido&rdquo;</a>&ndash;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;ex&rdquo; como enemigo o fracaso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Valentina Berr &mdash;escritora, divulgadora social y coordinadora del libro <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex </em></a>(Continta me tienes)&mdash; reflexiona sobre c&oacute;mo &ldquo;todo concepto que viene precedido de &lsquo;ex&rsquo; est&aacute; pensado para ser explicado hacia atr&aacute;s&rdquo;. El prefijo define aquello que ya no es, pero que s&iacute; se fue: un expresidente, un exmarido, una examiga. Sin embargo, en el terreno afectivo funciona tambi&eacute;n como una etiqueta &ldquo;eterna&rdquo;. Como explica Celia Hort en el mismo volumen, es una condici&oacute;n &ldquo;para toda la vida&rdquo; que solo puede desaparecer si se retoma la relaci&oacute;n: &ldquo;Jam&aacute;s volver&aacute;s a ser mi novia, pero nunca dejar&eacute; de ser tu ex&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los datos reflejan que tener expareja est&aacute; bastante extendido entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, el relato que se construye alrededor de las exparejas parece ir unido al borrado, al olvido, al fracaso o incluso a la enemistad.<strong> </strong>&ldquo;Los mecanismos del capitalismo y del colonialismo&rdquo;, escribe Valentina Berr, &ldquo;han logrado que en el imaginario colectivo la pareja sea el &uacute;nico camino hacia el &eacute;xito. Que si no conseguimos emparejarnos seremos unas fracasadas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empecé a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas románticas como una amenaza (...) una llama que nunca se podría apagar y que tenía que vigilar para que no me acabara quemando</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía G. Romero</span>
                                        <span>—</span> &#039;Testimonios de amor&#039;, en &#039;(h)amor11 ex&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, la expareja est&aacute; socialmente unida &ndash;casi encerrada&ndash; al pasado. En redes sociales, el discurso que se construye en torno a esta figura es, en muchas ocasiones, de rechazo, superaci&oacute;n o de verg&uuml;enza. Algunas de estas percepciones negativas alrededor de las exparejas se hacen virales en <a href="https://www.tiktok.com/@lissvictoria16/video/7591326975352900871?is_from_webapp=1&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plataformas</a>, materializadas en frases como: &ldquo;Con el ex siempre cero contacto&rdquo;, &ldquo;con una expareja no se habla ni se escribe&rdquo;, &ldquo;el pasado no se visita sin pagar un precio&rdquo;, &ldquo;nadie avanza con un pie en el ayer&rdquo;...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las exparejas no solo son vistas como un fracaso personal, sino que tambi&eacute;n se tienden a demonizar cuando se inicia una nueva relaci&oacute;n. Lo explica Luc&iacute;a G. Romero en <em>Testimonios de amor</em>, recogido en <em>(h)amor11 ex:</em><strong> </strong>&ldquo;Empec&eacute; a ver las relaciones pasadas de mis potenciales parejas rom&aacute;nticas como una amenaza, un rastro de lo que qued&oacute; que manchaba lo que nosotras constru&iacute;amos, una llama que nunca se podr&iacute;a apagar y que ten&iacute;a que vigilar para que no me acabara quemando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Hugo Vega, de<strong> </strong><a href="https://www.inlazapsicologiaboadilla.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inlaza Psicolog&iacute;a</a>, tiene claro que &ldquo;cuando el amor se entiende desde la exclusividad, la posesi&oacute;n y la l&oacute;gica de la sustituci&oacute;n (donde una relaci&oacute;n reemplaza a la anterior), la expareja se sit&uacute;a como un recordatorio inc&oacute;modo del pasado y se convierte en un foco potencial de dudas, celos e inseguridades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Monn&eacute; a&ntilde;ade que en el caso de las mujeres &ldquo;se las ha educado para compararse, como si tuvieran que demostrar que son mejores o m&aacute;s v&aacute;lidas, especialmente con 'la ex'&rdquo;, mientras que a los hombres se les ha transmitido &ldquo;la idea de territorio y competencia: si alguien estuvo antes, entonces es un rival que puede poner en cuesti&oacute;n su control o su lugar&rdquo;. Desde ambos puntos de vista, cualquier v&iacute;nculo anterior se percibe como una amenaza autom&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ex ya no es alguien que ‘muere simbólicamente’, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de él por redes sociales y no tienes contacto ninguno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Viñuela</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un cambio de perspectiva</h2><p class="article-text">
        Frente a esta concepci&oacute;n de la expareja como algo del pasado e inherentemente negativo, hay una tendencia creciente que contempla la posibilidad de ver las rupturas como una transici&oacute;n en la manera de relacionarnos con esa persona. Como recuerda Hugo Vega,<strong> </strong>hist&oacute;ricamente, las relaciones de pareja estaban ligadas a &ldquo;estructuras sociales r&iacute;gidas como el matrimonio, la familia o la comunidad&rdquo;, por lo que &ldquo;la ruptura no s&oacute;lo implicaba el fin del v&iacute;nculo amoroso, sino tambi&eacute;n un corte con todas esas esferas compartidas&rdquo;. Si bien es cierto que este fen&oacute;meno sigue existiendo en la actualidad, el psic&oacute;logo observa<strong> </strong>una mirada &ldquo;m&aacute;s flexible que posibilita a las personas poder asumir nuevos roles y participar de otras formas en la vida de sus exparejas sin que esto implique necesariamente un cierre total o una desaparici&oacute;n absoluta del mapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Vi&ntilde;uela, psic&oacute;logo en <a href="https://psicologiacentroyser.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro y Ser en Toledo</a>, observa un cambio hacia &ldquo;modelos m&aacute;s continuos y negociados del v&iacute;nculo&rdquo;: &ldquo;El ex ya no es alguien que &lsquo;muere simb&oacute;licamente&rsquo;, sino alguien con quien se redefine el rol. A veces es amigo, a veces contacto cordial, a veces solo alguien que sigues y sabes de &eacute;l por redes sociales y no tienes contacto ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este es precisamente el planteamiento de <a href="https://contintametienes.com/hamor-11-ex/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>(h)amor11 ex</em></a>, una obra que, de la mano de diez autoras, cuestiona la idea de que &ldquo;las exs&rdquo; son &ldquo;historias&rdquo; que deben quedarse en el recuerdo o incluso ser borradas de nuestra memoria. Proponen &ldquo;una aproximaci&oacute;n amplia y diversa a temporalidades <em>queer</em> en la construccio&#769;n de vi&#769;nculos con las exnovias y un intento de unir colectivamente dos conceptos que parecen antago&#769;nicos: exnovia y futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia coordinadora del libro, Valentina Berr, habla de &ldquo;un punto de fuga lesbiano&rdquo; que se escapa de &ldquo;los tent&aacute;culos del sistema mon&oacute;gamo y del cisheterorromanticismo&rdquo;: la relaci&oacute;n con las exnovias. &ldquo;Donde el resto ve una amenaza, incluso algo que superar y dejar atr&aacute;s, muchas veces nosotras vemos en la figura de la exnovia otras cosas. (...) El dibujo es m&aacute;s amplio.<strong> </strong>Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma de ‘Conversaciones entre amigos’                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Donde el resto ve una figura del pasado, las lesbianas alcanzamos a ver a la exnovia, con bastante frecuencia, como una posibilidad de presente, incluso de futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Valentina Berr</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Aprendiendo de la cultura <em>queer</em></h2><p class="article-text">
        La posibilidad de sostener alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo posterior depende, en gran medida, del tipo de relaci&oacute;n previa, del respeto por las necesidades y los l&iacute;mites de cada parte y de la capacidad de elaborar adecuadamente el duelo, como<strong> </strong>recuerda Hugo Vega desde Inlaza Psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos consultados recuerdan que esta posibilidad no se debe contemplar en relaciones en las que ha habido abuso o violencia de alg&uacute;n tipo, puesto que, en ese caso, como se&ntilde;ala Monn&eacute;, &ldquo;son situaciones que deben entenderse como experiencias traum&aacute;ticas y que requieren una mirada distinta y un acompa&ntilde;amiento diferente, en muchos casos, por profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todas las parejas parecen tener las mismas facilidades para transformar el v&iacute;nculo tras la ruptura. En concreto, varias voces entrevistadas para este art&iacute;culo apuntan a diferencias entre parejas heterosexuales y homosexuales. Sara, bisexual de 22 a&ntilde;os, observa que en su entorno solo sus amigas lesbianas &mdash;o bisexuales que han salido de una relaci&oacute;n con otra mujer&mdash; suelen mantener relaci&oacute;n con sus exparejas. &ldquo;Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de mi grupo de amigas, es mucho m&aacute;s frecuente seguir en contacto con las exnovias; en cambio, casi nunca ocurre con los exnovios&rdquo;, explica. Una percepci&oacute;n similar comparte Alexia, lesbiana, quien cuenta a este diario que cuando una relaci&oacute;n entre dos mujeres &ldquo;termina bien, pero acaba porque ya no se entienden como pareja&rdquo;, resulta m&aacute;s sencillo conservar el contacto e incluso la amistad.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, las personas del colectivo LGTBIQ+ han construido redes afectivas en los m&aacute;rgenes de los modelos familiares tradicionales. Ante la falta de apoyo de la familia de origen, han integrado en sus c&iacute;rculos m&aacute;s cercanos amistades y exparejas. Esto, seg&uacute;n recuerda Vega, ha favorecido modelos relacionales menos r&iacute;gidos, en los que los v&iacute;nculos no se clasifican de manera cerrada &mdash;pareja, ex o amistad&mdash;: &ldquo;En contextos m&aacute;s normativos, la ruptura suele implicar un &lsquo;todo o nada&rsquo;: o pareja o nada. En estos modelos, se permite el &lsquo;algo diferente&rsquo;&rdquo;. Como apunta Vi&ntilde;uela, &ldquo;los ex son fuentes de apoyo, ya conocen tu historia y se convierten en pilares de seguridad y resiliencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de amistad están un poco menos constreñidas que las de pareja, hay mucha más generosidad y comprensión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tatiana Romero Reina</span>
                                        <span>—</span> Investigadora, Historia Moderna e Historia Contemporánea (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>(h)amor11 ex, </em>sus autoras reivindican esa transgresi&oacute;n de las normas relacionales com&uacute;nmente asociadas a la heteronormatividad. En esta obra, Alicia Tamarit recoge las reflexiones de la soci&oacute;loga estadounidense Elisabeth Sheff &ndash;investigadora sobre poliamor&ndash;, que se&ntilde;ala c&oacute;mo estos modelos relacionales facilitan imaginar otras formas de transformar el v&iacute;nculo (en lugar de eliminarlo por completo), capacidad que es menos habitual en modelos mon&oacute;gamos tradicionales. Sin embargo, la autora se&ntilde;ala c&oacute;mo la monogamia ha ido incorporando algunos de los rasgos de la poligamia: las rupturas suaves y la preservaci&oacute;n de ciertos v&iacute;nculos se han vuelto cada vez m&aacute;s comunes, hasta el punto de que mantener relaciones sanas con exparejas ya no resulta extra&ntilde;o, independientemente del estilo relacional. Todo ello sin perder de vista que, como recuerda Alicia Tamarit, &ldquo;a las exes, a veces, tambi&eacute;n hay que odiarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica heterosexual no se suele alentar a pensar en una expareja en t&eacute;rminos de futuro &ndash;excepto bajo motivos puntuales como hijos en com&uacute;n, situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada o el tab&uacute; de la separaci&oacute;n&ndash;. Pero Tamarit se pregunta &ldquo;si durante la relaci&oacute;n de novias tambi&eacute;n eran amigas y lo que no funcion&oacute; fue el noviazgo, &iquest;por qu&eacute; iba a tener que romperse esa amistad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana Romero Reina, en su escrito <em>Hacernos cargo,</em> reflexiona sobre la posibilidad de que &ldquo;amigues se conviertan en familia&rdquo;, explicando c&oacute;mo la construcci&oacute;n de este v&iacute;nculo pasa por &ldquo;un (re)conocimiento y (re)descubrimiento de la persona con la que hemos tenido un v&iacute;nculo sexoafectivo&rdquo;, asegurando que &ldquo;las relaciones de amistad est&aacute;n un poco menos constre&ntilde;idas que las de pareja, hay mucha m&aacute;s generosidad y comprensi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en ocasiones critican lo encorsetado del lenguaje, que en un contexto no normativo simplifica en exceso la relaci&oacute;n que puede haber detr&aacute;s de la palabra &ldquo;expareja&rdquo;. En el citado libro<em>,</em> Sonia Pina Linares habla de inventar una &ldquo;palabra que nombre la relaci&oacute;n de tantas personas que se siguen yendo de vacaciones juntas y se cuidan en los ingresos hospitalarios (...) Una palabra que no nombre el hueco, lo que ya no es, sino lo que todav&iacute;a late y es cierto, palpable&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De fracaso a <em>green flag</em></h2><p class="article-text">
        Para tener una relaci&oacute;n sana con una expareja son necesarias una serie de condiciones, entre las que se encuentran la presencia de respeto y responsabilidad afectiva por ambas partes, el fin del v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, el paso por un proceso de duelo, la eliminaci&oacute;n de expectativas rom&aacute;nticas&hellip;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mantener una buena relación con un ex puede no ser una &#039;green flag&#039; cuando hay dependencia emocional encubierta –la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada–; o no existen límites claros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Vega</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si estas se cumplen y se llega a transformar el v&iacute;nculo, esto indica &ldquo;cosas muy positivas&rdquo; para el psic&oacute;logo Hugo Vega: la capacidad de elaborar duelos de forma sana, responsabilidad afectiva &ndash;&ldquo;la persona no necesita odiar para poder soltar&rdquo;&ndash;, la capacidad de tener un patr&oacute;n de apego m&aacute;s seguro&hellip; &ldquo;Saber c&oacute;mo se relaciona una persona con otras personas de su entorno (familiares, amistades, compa&ntilde;eros de trabajo&hellip; incluso lxs ex)&rdquo;, explica Monn&eacute;, &ldquo;nos da informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse con nosotros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello por lo que cada vez m&aacute;s personas interpretan una buena relaci&oacute;n con las exparejas como se&ntilde;al de madurez emocional y no como amenaza, llegando a considerarlo una <em>green flag</em>. Vi&ntilde;uela advierte que esto no quiere decir que &ldquo;haya que ser amigo de todos los ex&rdquo;, pero mantener y transformar estas relaciones indica &ldquo;si la persona sabe cerrar ciclos sin convertirlos en campos de batalla&rdquo;; &ldquo;no todos los ex ser&aacute;n amigos, pero tampoco enemigos autom&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, cabe destacar que mantener una buena relaci&oacute;n con un ex no es siempre una <em>green flag: </em>&ldquo;Puede no serlo cuando hay dependencia emocional encubierta &ndash;la nueva pareja, si es que hay, se siente desplazada&ndash;; o no existen l&iacute;mites claros&rdquo;, matiza Hugo Vega Vega. Por eso, m&aacute;s que &ldquo;llevarse bien con los/as ex&rdquo;, la verdadera <em>green flag</em><strong> </strong>para el psic&oacute;logo es haber transformado el v&iacute;nculo sin ambig&uuml;edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llevarte-ex-pasado-percibirse-amenaza-green-flag_1_12985684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevarte bien con tu ex: así ha pasado de percibirse como amenaza a ser una 'green flag']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Poliamor,Amor,San Valentín,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35b07e4d-f537-4053-9f1c-668cf9bc7d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista publica 'La venus del smartphone. Así han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos' (Carpe Noctem), donde explora si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar
</p><p class="subtitle">La vida con un matrimonio abierto, según Molly Roden: “Tengo tres novios y un marido y soy muy feliz, pero ha sido duro”</p></div><p class="article-text">
        La periodista Marita Alonso es experta en descifrar los entresijos de las relaciones en la sociedad actual del mundo occidental. Colabora en diversos medios nacionales con art&iacute;culos sobre cultura, entretenimiento y estilo de vida, as&iacute; que lo mismo entrevista a la escritora del momento que investiga sobre las razones que llevan a que un matrimonio se vaya al garete. Como buena<em> freelance,</em> su tiempo es tan valioso como su agenda de contactos, pero ha conseguido guardar horas, entre art&iacute;culo y art&iacute;culo, para escribir un nuevo libro: <a href="https://editorialcarpenoctem.es/producto/marita-alonso-la-venus-del-smartphone-asi-han-cambiado-las-aplicaciones-de-citas-nuestra-forma-de-relacionarnos/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La venus del smartphone</em></a><em>. As&iacute; han cambiado las aplicaciones de citas nuestra forma de relacionarnos</em> (editorial Carpe Noctem).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su volumen, que ella prefiere llamar &ldquo;ensayo y error&rdquo;, analiza precisamente si la pantalla se ha convertido en un elemento obligado para ligar. Y comienza con un dato apabullante: desde que se lanz&oacute; en 2012, Tinder (la <em>app</em> de citas por excelencia): &ldquo;Se ha descargado m&aacute;s de 630 millones de veces, lo que ha dado lugar a m&aacute;s de 100.000 millones de <em>matches,</em> y presta servicio a unos 50 millones de usuarios al mes en 190 pa&iacute;ses y m&aacute;s de 45 idiomas&rdquo;. Adem&aacute;s, la <a href="https://www.kaspersky.es/about/press-releases/el-20-de-los-espanoles-ha-conocido-a-su-pareja-en-internet" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> <em>Influencia de la tecnolog&iacute;a en la vida de los espa&ntilde;oles</em>, realizada por la empresa de ciberseguridad Kaspersky, muestra que en Espa&ntilde;a el 40% de la poblaci&oacute;n ha usado o usa aplicaciones para ligar y el 18,6% ha conocido a su pareja en internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estos datos, entre los otros muchos que ha incluido en el libro: &iquest;es cierto que ya no se liga (o es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil) si no hay una pantalla entre los individuos? &ldquo;Hemos perdido la capacidad de empatizar con el otro, y me doy pereza a m&iacute; misma al lanzar una frase tan ceniza y lapidaria&rdquo;, dice a elDiario.es. &ldquo;Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones. Nos hemos convertido en terroristas emocionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ser herramientas que han influido de una manera tan decisiva en la forma de relacionarse de las personas, a&uacute;n no se ha investigado demasiado (o tanto como ha ocurrido con otros temas decisivos) desde el campo acad&eacute;mico. Alonso cita a diversas autoras en las p&aacute;ginas de su ensayo, pero, en su opini&oacute;n: &ldquo;Todo lo relacionado con las emociones y con las relaciones amorosas se considera menor&rdquo;. Por lo tanto, en su libro quer&iacute;a dejar claro que &ldquo;el amor nos atraviesa a todas y a todos&rdquo; y no se le puede restar importancia a la influencia de las aplicaciones de citas. &ldquo;Estas <em>apps</em> han llevado la b&uacute;squeda de pareja al &aacute;mbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">Aqu&iacute; est&aacute;n y aqu&iacute; seguir&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aunque de manera recurrente aparezcan titulares que pronostican la muerte de Tinder y sus compa&ntilde;eras, Marita Alonso est&aacute; plenamente convencida de que no ser&aacute; as&iacute;. &ldquo;A no ser que las empresas, de repente, faciliten la conciliaci&oacute;n y se preocupen de verdad por la salud mental y por las condiciones de sus empleados&rdquo;, sentencia. En un momento en el que mucha gente se siente arrollada por los horarios de trabajo excesivos, la dificultad de pagar el alquiler y otras calamidades de la vida moderna, encontrar pareja a trav&eacute;s de una <em>app</em> es m&aacute;s f&aacute;cil que por m&eacute;todos m&aacute;s tradicionales. &ldquo;Somos interlocutores terribles y tenemos cantidad de conversaciones simult&aacute;neas, algo clave para encontrar el amor en las aplicaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la adicci&oacute;n que crea el algoritmo especialmente dise&ntilde;ado para ello y la satisfacci&oacute;n inmediata que supone un<em> match</em> (gustar a una persona que te gusta) son dos factores esenciales para la supervivencia de las <em>apps.</em> Si a&uacute;n hay gente en Facebook, &iquest;c&oacute;mo va a desaparecer Bumble? Pero el funcionamiento de estas plataformas tienen a equipos enormes detr&aacute;s que se encargan de mantener enganchado a su p&uacute;blico y, por lo tanto, ganar dinero. Un factor en el que raramente se piensa cuando se miran los perfiles de los usuarios desde el sof&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Interactuar con pantallas de por medio ha hecho que muchas personas tengan el superpoder de evaporarse, de desaparecer del mapa, y lo hacen sin dar explicaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que, de alguna manera, aunque pensemos que las cosas dependen del algoritmo o de las flechas de Cupido &mdash;que tiene mal&iacute;sima punter&iacute;a, por cierto&mdash;, pensar que encontrar el amor depende de alguna manera de ti, de bajarte una <em>app</em> y de conversar con aquellas personas con quienes haces <em>match</em>, te otorga cierta sensaci&oacute;n de control, algo que funciona como un Lexat&iacute;n en tiempos incontrolables&rdquo;, desarrolla Alonso. &iquest;Y qu&eacute; ocurrir&aacute; cuando la IA tome el control de todo este entramado? &ldquo;Tengo la esperanza de que haya un giro de guion y la IA se limite a hacernos la colada, la cena y quiz&aacute;s le recuerde a esa persona a la que estamos conociendo que se est&aacute; comportando como un pat&aacute;n&rdquo;, aprecia Alonso, &ldquo;no quiero ser <em>Black Mirror</em>, que siempre tiene esa mirada fatalista al hablar de la tecnolog&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Fen&oacute;meno Mamdani vs heterofatalismo</h2><p class="article-text">
        Puede que fuese <a href="https://www.eldiario.es/era/hombres-uniqlo-zohran-mamdani_1_12753790.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zohran Mamdani</a>, el actual y muy reciente alcalde de Nueva York, quien llev&oacute; el nombre de Hinge (la aplicaci&oacute;n donde conoci&oacute; a su esposa Rama Duwaji) a todos los rincones del planeta. Esta se ha convertido, esencialmente, en la plataforma de quienes buscan el amor verdadero (su lema, de hecho, es &lsquo;la <em>app</em> dise&ntilde;ada para ser eliminada&rsquo;) y no relaciones espor&aacute;dicas. &iquest;C&oacute;mo consiguen acertar tanto en los emparejamientos? Seg&uacute;n Alonso, a trav&eacute;s de Hinge Labs: &ldquo;Que analiza las experiencias de citas de los usuarios desde la descarga de la aplicaci&oacute;n hasta la cita y el borrado del perfil. De esta manera, estudian los elementos que marcan la diferencia y hacen que surja el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alonso tambi&eacute;n achaca la popularidad actual de Hinge al &ldquo;isomorfismo mim&eacute;tico, una forma mediante la cual las empresas copian los modelos, innovaciones, est&eacute;tica y tecnolog&iacute;a de las m&aacute;s exitosas, las aplicaciones se parecen much&iacute;simo entre s&iacute;&rdquo;. No deja de ser una muestra de que, por muchas vueltas se le haya dado a la toxicidad del amor rom&aacute;ntico, las personas todav&iacute;a se quieren enamorar: &ldquo;Seguimos buscando el amor incluso cuando todo parece perdido&rsquo; es una frase de la que habla bell hooks en <em>Todo sobre el amor</em>. Al ir a trabajar, cada d&iacute;a ve&iacute;a ese graffiti, que sinti&oacute; que le hablaba al coraz&oacute;n. Y es cierto&hellip; Al final, hasta los m&aacute;s descre&iacute;dos, incluso quienes en lugar de coraz&oacute;n ya tenemos un tartar, buscamos amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque seg&uacute;n augura la autora de <em>La Venus del smartphone</em> las <em>apps</em> no desaparecer&aacute;n, s&iacute; sufren altibajos en sus n&uacute;meros. Por ejemplo, ella misma cuenta en su libro que: &ldquo;Seg&uacute;n The Economist, aplicaciones como Bumble o Tinder bajaron sus descargas un 20% y perdieron 17 millones de suscriptores en el segundo trimestre de 2024&rdquo;. El agotamiento vital o aspectos como el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/heteropesimismo-huelgas-sexo-hombres-terminan-emociones-legitimas-empieza-discurso-conservador_129_12304701.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heteropesimismo</a>, un t&eacute;rmino que ya es habitual en el lenguaje popular, sean factores decisivos. En relaci&oacute;n al segundo, Alonso se&ntilde;ala que cuando la ensayista Asa Seresin acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino lo hizo con la intenci&oacute;n de &ldquo;cuestionar el tono negativo con el que se suele hablar de la heterosexualidad&rdquo;. Pero ahora, el vocablo se ha transformado y m&aacute;s bien recoge que: &ldquo;Cada vez hay menos usuarios porque [las mujeres] estamos hartas de falta de responsabilidad afectiva, de la ausencia de empat&iacute;a, de egos inflados&hellip; No queremos bajarnos <em>apps</em>, sino bajarnos del mundo. Del amoroso, al menos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas apps han llevado la búsqueda de pareja al ámbito privado, a una esfera social diferente, y no estamos estudiando sus consecuencias de forma oportuna</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cualquiera que haya sido usuario de aplicaciones de citas tendr&aacute; alguna an&eacute;cdota m&aacute;s o menos rocambolesca relacionada con las conversaciones que se mantienen en ellas o personas con las que hacen<em> match.</em> Algunas ser&aacute;n graciosas y otras posiblemente aterradoras. Alonso remarca que: &ldquo;Las mujeres heterosexuales y bisexuales tenemos la desgracia &mdash;esta frase me va a costar infinidad de mensajes de odio, pero qu&eacute; da&ntilde;o le hace una raya m&aacute;s al tigre&mdash; de tener que relacionarnos con nuestro mayor depredador, el hombre heterosexual&rdquo;. Tambi&eacute;n explica que hay hombres que en sus perfiles especifican que no quieren mujeres feministas &ldquo;Al menos, eso funciona como filtro. Yo no querr&iacute;a jam&aacute;s hablar o respirar cerca de alguien as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n usuario de<em> apps </em>de<em> dating </em>est&aacute; libre de sufrir una agresi&oacute;n, evidentemente. Alonso habla en su libro de Lydia Vargas, CEO de Zyrcled: &ldquo;La primera<em> app</em> que asegura el consentimiento claro y el control de las interacciones&rdquo;. En esta se han quitado din&aacute;micas de comportamientos inc&oacute;modos o peligrosos que en el resto se hab&iacute;an normalizado e incluye funcionalidades para que los usuarios o usuarias se sientan seguros. Por ejemplo, la opci&oacute;n de incluir un contacto de seguridad que puede recibir una notificaci&oacute;n cuando empiece una cita. La escritora expone en el ensayo que: &ldquo;En el caso de que no desactive la funci&oacute;n o se agote el tiempo definido, la<em> app</em> env&iacute;a de forma autom&aacute;tica su ubicaci&oacute;n en tiempo real y la foto de perfil de la cita al contacto de seguridad. Creo que es evidente que hay una mujer detr&aacute;s de todo esto, &iquest;verdad? No s&eacute; si a un se&ntilde;or se le habr&iacute;a ocurrido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se espere encontrar en la obra de Alonso un libro de tono severo sino todo lo contrario. El ensayo cumple con el rigor que se le exige a este tipo de trabajo pero lo combina con la iron&iacute;a humor&iacute;stica. Cabe la duda de si quien habla en el texto es la persona o un personaje detectivesco creado para investigar en el universo de las <em>apps</em> de citas. Alonso deja claro que: &ldquo;Hace tiempo que persona y personaje se mimetizaron. Soy consciente de que me he convertido en una caricatura de m&iacute; misma&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se empe&ntilde;a en presentarse como una soltera sin remedio, aunque por su trabajo posiblemente sepa m&aacute;s de los usos amorosos del siglo XXI en Espa&ntilde;a que muchos de los que ahora se van a casar. Este no es su &uacute;nico libro sobre el amor: en 2017 sac&oacute; <em>Antimanual de autodestrucci&oacute;n amorosa</em> (Aguilar) adem&aacute;s de <em>Pulsus interruptus</em> (Flash) y en 2020 S<em>i echas de menos el principio, vuelve a empezar</em> (Temas de hoy). &iquest;Por qu&eacute;, entonces, ese presentimiento de solter&iacute;a? &ldquo;Me temo que habr&iacute;a que preguntar a mis citas (aunque hace tiempo que tir&eacute; la toalla y dej&eacute; de tenerlas) por qu&eacute; soy tan inaguantable&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/marita-alonso-analiza-tirania-ligar-tiempos-apps-citas-hemos-convertido-terroristas-emocionales_1_12981529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marita Alonso analiza la tiranía de ligar en tiempos de apps de citas: “Nos hemos convertido en terroristas emocionales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Apps,Amor,Pareja,Tecnología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12980770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac30340-ee51-459f-ad95-da8f3a469c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja</p><p class="subtitle">“No implica un rechazo hacia los demás”: una psicóloga explica qué significa que no te guste recibir visitas en casa</p></div><p class="article-text">
        Mantener una relaci&oacute;n sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el d&iacute;a a d&iacute;a. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psic&oacute;loga <a href="https://www.lauraibarburu.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Ibarburu</a> asegura que peque&ntilde;os cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos f&iacute;sicamente pueden reducir el estr&eacute;s y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el v&iacute;nculo afectivo.
    </p><h2 class="article-text">Conectar con uno mismo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del d&iacute;a es crucial y sugiere cambiar el saludo autom&aacute;tico por una conexi&oacute;n m&aacute;s personal. &ldquo;Es dif&iacute;cil separar los conflictos del trabajo, por eso, es importante ser consciente de c&oacute;mo llegas a casa, tomarte un momento para ver en qu&eacute; estado emocional lo haces&rdquo;, explica la psic&oacute;loga, que recomienda &ldquo;escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qu&eacute; necesitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trasladar esto a tu pareja tambi&eacute;n ser&aacute; importante. Puedes haberlo hecho durante el d&iacute;a, si hab&eacute;is mantenido cierta comunicaci&oacute;n, o hacerlo en ese momento&rdquo;, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversaci&oacute;n ayudar&aacute; a que la pareja se adapte o se muestre m&aacute;s emp&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Mostrar inter&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La curiosidad genuina por co&#769;mo le ha ido el di&#769;a al otro mantiene viva la conexi&oacute;n emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave est&aacute; en la escucha y la comprensi&oacute;n, &ldquo;sin intenci&oacute;n de dar soluciones r&aacute;pidas&rdquo;. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s, no solo tenerlo sino tambi&eacute;n mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. &ldquo;Una queja frecuente en terapia es &lsquo;les hace caso a ellos y a m&iacute; ni me ve&rsquo;&rdquo;, comparte Ibarburu. &ldquo;Es normal si hay ni&ntilde;os peque&ntilde;os dirigir la atenci&oacute;n hacia ellos cuando os junt&eacute;is; no obstante, es importante atenderos&rdquo;, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
    </p><h2 class="article-text">El contacto f&iacute;sico</h2><p class="article-text">
        El afecto f&iacute;sico no es solo una expresi&oacute;n de cari&ntilde;o, seg&uacute;n la experta se trata de una herramienta biol&oacute;gica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: &ldquo;El contacto f&iacute;sico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer&rdquo;. &ldquo;Aumentar&aacute; vuestro bienestar, vuestra conexi&oacute;n emocional y reducir&aacute; vuestros niveles de estr&eacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Valorar a la otra persona</h2><p class="article-text">
        El reconocimiento es tambi&eacute;n un ant&iacute;doto importante contra la sensaci&oacute;n de invisibilidad en la pareja. &ldquo;Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos ha pedido alguna ocasi&oacute;n, har&aacute;n que se sienta m&aacute;s escuchado y entendido&rdquo;, valora Ibarburu.
    </p><h2 class="article-text">Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondr&aacute; a la defensiva o se acercar&aacute; a nosotros. &ldquo;Hablar desde el &lsquo;yo&rsquo;, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse m&aacute;s, ya que est&aacute;s haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer part&iacute;cipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga. Este estilo de comunicaci&oacute;n clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
    </p><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles</h2><p class="article-text">
        No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atenci&oacute;n. Los peque&ntilde;os gestos cotidianos act&uacute;an de forma positiva. La experta destaca que &ldquo;detalles como notas o alg&uacute;n gesto bonito tambi&eacute;n estimulan y cuidan nuestra relaci&oacute;n de pareja&rdquo;. Estos actos, junto con frases de &aacute;nimo o bromas c&oacute;mplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/conectar-cuidar-detalles-contacto-fisico-seis-consejos-terapeuta-parejas-mejorar-relaciones-xp_1_12980770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 14:56:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Salud,Pareja,Psicología,Terapia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los secretos de una buena vida sexual en pareja: "Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/secretos-buena-vida-sexual-pareja-presion-ansiedad-probable-suceda_1_12966671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f2a825d-f2a8-4955-8475-d6771a70c691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los secretos de una buena vida sexual en pareja: &quot;Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde asegurarte de encontrar tiempo para el sexo, hasta reforzar tu confianza y mantener la intimidad a lo largo del día; así puedes hacer que la llama no se apague</p><p class="subtitle">Por qué algunas parejas están agendando el sexo</p></div><p class="article-text">
        Si tienes sexo, las probabilidades de que tu d&iacute;a mejore son muchas. Pero si es <a href="https://www.eldiario.es/era/parejas-agendando-sexo_1_12727229.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo planificado</a>, puede parecer que se trata de una tarea m&aacute;s. Y a diferencia de otras tareas o actividades f&iacute;sicas, lo acabas viendo m&aacute;s como un lujo que como una necesidad, y por eso, aunque ya tengas pareja, puede ser dif&iacute;cil encontrar la motivaci&oacute;n para ponerlo en pr&aacute;ctica. Sin embargo, el sexo es un apetito como cualquier otro, una necesidad como cualquier otra, un alimento como cualquier otro. Si lo dejas en suspenso, el efecto en tu relaci&oacute;n podr&iacute;a ser como si uno de los dos, o ambos, estuvierais a dieta permanente, y tambi&eacute;n solos. Puede que eso os funcione, pero para muchos de nosotros, el sexo es algo a lo que vale la pena dar prioridad.
    </p><p class="article-text">
        En esencia, antes de introducir cualquier otro obst&aacute;culo dom&eacute;stico, es un trabajo de dos, por lo que hay que estar en sinton&iacute;a; no se puede decidir de forma unilateral. Para abordar esto en orden ascendente de dificultades, si sois una pareja sin hijos, el principal obst&aacute;culo ser&eacute;is vosotros mismos: no estar en el mismo estado de &aacute;nimo al mismo tiempo, no estar en casa al mismo tiempo. Esto es v&aacute;lido para toda la relaci&oacute;n, no solo para el sexo. Una vez entrevist&eacute; a una doctora especialista en fertilidad que describi&oacute; su trabajo con una pareja que intentaba encontrar una fecha para una cita en la que ella estuviera ovulando y ambos estuvieran en el pa&iacute;s. Tardaron varias semanas en conseguirlo. &ldquo;Sent&iacute; que estaba empezando a comprender por qu&eacute; no pod&iacute;an concebir&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        El sexo no tiene por qu&eacute; empezar y terminar en el dormitorio, dice Michelle Bassam, terapeuta psicol&oacute;gica y sexual con 25 a&ntilde;os de experiencia: &ldquo;Se puede mantener la intimidad a lo largo del d&iacute;a siendo afectuoso. Mostrar inter&eacute;s por tu pareja puede ser suficiente&rdquo;. Y, por supuesto, lo contrario &mdash;no mostrar inter&eacute;s, no prestar nunca toda tu atenci&oacute;n a tu pareja, no tocarla nunca a menos que, al estilo de Larry David, sea porque quieres sexo en los siguientes 90 segundos&mdash; tambi&eacute;n puede arruinar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, tener hijos peque&ntilde;os es lo que m&aacute;s mata la pasi&oacute;n, porque es el cambio m&aacute;s dr&aacute;stico. En un momento dado erais dos personas atractivas que se acostaban cuando les apetec&iacute;a y, de repente, &iexcl;zas! Siempre est&aacute;is cansados, rebos&aacute;is resentimiento, puede que teng&aacute;is un ni&ntilde;o peque&ntilde;o en la cama y, en las raras ocasiones en las que ambos est&aacute;is despiertos al mismo tiempo sin distracciones, puede que no est&eacute;is de humor. Adem&aacute;s, una crisis de imagen corporal e identidad puede afectar a la relaci&oacute;n. &ldquo;Se considera un momento muy arriesgado para las parejas&rdquo;, afirma Jodie Slee, terapeuta sexual desde hace 16 a&ntilde;os, &ldquo;y no solo sexualmente&rdquo;. Pero hay que empezar por ser pr&aacute;cticos. Slee ofrece esta estad&iacute;stica asombrosa: &ldquo;Si una mujer duerme una hora m&aacute;s por noche, su libido aumenta un 14%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consideraci&oacute;n de la imagen corporal es real: &ldquo;La maternidad no se considera algo sexy&rdquo;, afirma Slee. Siendo realistas, esto recae sobre las mujeres, que pasan por una dura prueba f&iacute;sica que les quita las ganas de sexo, les hace parecer arrugadas y oler un poco a leche durante qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos meses despu&eacute;s, y las coloca en una nueva categor&iacute;a, la de &ldquo;madre&rdquo;, a la que culturalmente ni siquiera se le permite tener una identidad sexual. &ldquo;Creo que est&aacute; bien que las mujeres sean un poco ego&iacute;stas y piensen: 'Voy a tener un poco de tiempo para <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantener mi yo anterior a la maternidad</a>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tener hijos pequeños es lo que más mata la pasión, porque es el cambio más drástico. En un momento dado erais dos personas atractivas que se acostaban cuando les apetecía y, de repente, ¡zas! Siempre estáis cansados, rebosáis resentimiento, puede que tengáis un niño pequeño durmiendo en la cama...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero todo el mundo, tenga hijos o no, debe reconocer lo mucho que ha cambiado y el dolor que eso puede suponer. Crea una red de personas con las que te sientas c&oacute;moda dejando a los ni&ntilde;os por la noche; no dejes que la sequ&iacute;a sexual, que en parte es f&iacute;sicamente inevitable, se convierta en un agujero negro que te haga andar de puntillas; no medies otros resentimientos a trav&eacute;s del sexo, alej&aacute;ndote f&iacute;sicamente por el mill&oacute;n de cosas no sexuales que te molestan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aseg&uacute;rate de que la carga de trabajo sea equitativa&rdquo;, dice Slee, &ldquo;para que una persona no se encargue de todas las tomas nocturnas y del trabajo. Creo que est&aacute; bien que los padres sean un poco ego&iacute;stas y no adopten una actitud m&aacute;rtir en la crianza de los hijos, para que estos no los absorban por completo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A medida que los ni&ntilde;os crecen y se convierten en adolescentes, es probable que sus demandas de tiempo sean menores, pero a menudo surge una capa de timidez. &ldquo;Los padres tienen la responsabilidad, o al menos eso es lo que cabr&iacute;a esperar, de ocultar los aspectos relacionados con el dormitorio&rdquo;, afirma Bassam, &ldquo;pero es muy importante que los ni&ntilde;os y los adolescentes reciban un modelo de sus padres, para que sepan lo que es la intimidad. Puede ser algo tan sencillo como que alguien te ponga la mano en el hombro al pasar por la cocina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esos a&ntilde;os de crianza de los hijos ya no son el final de la carrera de obst&aacute;culos. El n&uacute;mero de adultos j&oacute;venes que siguen viviendo con sus padres ha aumentado en m&aacute;s de un tercio este siglo. &ldquo;A mucha gente no le gusta tener relaciones sexuales en la casa de sus padres&rdquo;, dice Bassam, una situaci&oacute;n que a menudo se ve agravada por la exhibici&oacute;n de fotograf&iacute;as familiares en la habitaci&oacute;n de invitados.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No dejes que la sequía sexual, que en parte es físicamente inevitable, se convierta en un agujero negro que te haga andar de puntillas; no medies otros resentimientos a través del sexo, alejándote físicamente por el millón de cosas no sexuales que te molestan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que una cierta mojigater&iacute;a natural nos hace sentir mucho m&aacute;s c&oacute;modos pidiendo a los dem&aacute;s que se adapten a nuestras preferencias alimenticias o h&aacute;bitos que pidiendo simplemente media hora de intimidad, por el amor de Dios. La gente mover&aacute; monta&ntilde;as por ti si eres intolerante al gluten, y pondr&aacute;n los ojos en blanco pero lo aceptar&aacute;n si meditas, pero no puedes decir: 'vamos a desaparecer un rato&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto es v&aacute;lido para cualquier hogar con varios ocupantes: hay que comunicar las expectativas en el &aacute;mbito de la pareja. Si sientes que tu relaci&oacute;n de pareja se ve constantemente anulada por las exigencias del grupo, eso har&aacute; que no te apetezca el sexo o, por el contrario, que lo desees de una forma necesitada y molesta que no es er&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Hay una verdad universal que dice que una vez que empiezas a programar el sexo, est&aacute;s condenado al fracaso, pero no todo el mundo est&aacute; de acuerdo. &ldquo;Si lo replanteas&rdquo;, dice Slee, &ldquo;no est&aacute;s programando, est&aacute;s priorizando y demostrando al otro que es importante&rdquo;. En las relaciones a largo plazo, &ldquo;tu deseo es m&aacute;s receptivo que espont&aacute;neo, as&iacute; que si esperas a que te invada espont&aacute;neamente el deseo, puedes estar esperando mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Planificar el sexo tambi&eacute;n &ldquo;elimina la presi&oacute;n de 'Dios m&iacute;o, han pasado dos semanas, han pasado tres semanas'. Cuanta m&aacute;s presi&oacute;n, m&aacute;s ansiedad hay y menos probable es que suceda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora solo tienes que mantener viva la llama, lo cual se consigue mediante lo que antes se llamaba &ldquo;desfamiliarizaci&oacute;n er&oacute;tica&rdquo;, que no era m&aacute;s que un t&eacute;rmino cient&iacute;fico para referirse a la novedad. &ldquo;La novedad es lo que crea el periodo de luna de miel: tu cuerpo se inunda de dopamina, que se dispara con la novedad. Con el tiempo, tu cuerpo se acostumbra a esa cantidad de dopamina y ya no hay novedad&rdquo;, afirma Slee. &ldquo;Eso no tiene por qu&eacute; significar mazmorras, clubes sexuales e intercambio de parejas, que es lo que la gente piensa cuando lo dices, y puede serlo. Pero para algunas parejas, la novedad ser&aacute; usar una habitaci&oacute;n diferente o ponerse una ropa diferente&rdquo;. La ventaja de conocerse bien es que se puede intentar algo que no funciona. Incluso un fracaso demostrar&aacute; que est&aacute;s entre las prioridades de tu pareja.
    </p><p class="article-text">
        La primera pareja con la que trabaj&oacute; Slee ten&iacute;a m&aacute;s de 80 a&ntilde;os y llevaban 50 juntos. Ten&iacute;an relaciones sexuales cada dos d&iacute;as, &ldquo;solo acud&iacute;an a terapia porque quer&iacute;an darle m&aacute;s sabor a su relaci&oacute;n, y ya era bastante picante. Uno de ellos se hab&iacute;a sometido a una operaci&oacute;n de pr&oacute;tesis de cadera, por lo que hab&iacute;a algunas limitaciones nuevas&rdquo;, pero la sequ&iacute;a sexual no era una de ellas. Supongo que los incluimos como el ideal motivador para un matrimonio largo y feliz, pero tampoco fue magia, simplemente lo consiguieron de alguna manera: nunca se fueron a dormir en sequ&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Zoe Williams]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 20:30:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los secretos de una buena vida sexual en pareja: "Cuanta más presión, más ansiedad y menos probable es que suceda"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexualidad,Sexo,Pareja,Psicología,The Guardian]]></media:keywords>
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