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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7ebdc4-3e8f-4ca3-bd66-6c244c9e832f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150359.jpg" width="4982" height="2802" alt="Nerea Pérez de las Heras: &quot;Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista habla en 'Fantasma' sobre el accidente por el que perdió parte de una pierna en 2023: "La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios"</p><p class="subtitle">Adelanto editorial - 'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida
</p></div><p class="article-text">
        En el verano de 2023, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/nerea-perez-de-las-heras-premios-idolo-influencers-potente-discurso-cientos-pensad-publicitar-marcas-sostienen-genocidio_1_12839971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nerea P&eacute;rez de las Heras</a> sufri&oacute; un <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/comica-nerea-perez-heras-sufre-amputacion-parte-pierna-accidente-maritimo_1_10470606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidente</a> en el mar. &ldquo;Mi pierna derecha se me adelant&oacute; en la muerte. La h&eacute;lice de un barco nos separ&oacute;&rdquo;, explica la periodista en<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fantasma</em></a> (Alfaguara), el libro en el que ha convertido la experiencia por la que termin&oacute; perdiendo parte de su pierna derecha en un alegato en favor de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuesta-trasplante-corazon-atender-bebes-neonatos-no-hubiera-podido-afrontarlo_1_13233655.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sanidad p&uacute;blica</a> y una reivindicaci&oacute;n del coste de los cuidados, la hostilidad de las ciudades para las personas con discapacidad y el cuerpo humano. 
    </p><p class="article-text">
        Tras largos periodos en el hospital, cirug&iacute;as, rehabilitaci&oacute;n, tr&aacute;mites, muchos tr&aacute;mites, paciencia, sost&eacute;n en su familia, pareja y amigas; y persistente resistencia, ahora camina con una pr&oacute;tesis, sigue viviendo en un quinto piso sin ascensor y ha aprendido a dejarse en paz. No hay ni un &aacute;pice de autoayuda edulcorada en sus p&aacute;ginas, pero s&iacute; crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento, tambi&eacute;n a s&iacute; misma, por haber sido &ldquo;una bestia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Fantasma</strong></em><strong> es en parte un ejercicio de memoria sobre su accidente y todo lo que vino despu&eacute;s, &iquest;c&oacute;mo le ha sentado escribirlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un trabajo muy dif&iacute;cil, largo y sacrificado, que he tenido que compaginar con otros trabajos porque soy aut&oacute;noma. El libro no es nada terap&eacute;utico, mi primera ambici&oacute;n es que funcionara literariamente, que fuera narrativamente redondo y para eso he tenido que purgar mucho de la propia experiencia. Ha habido que volver a momentos que fueron muy dif&iacute;ciles, pero no pod&iacute;a haber 250 p&aacute;ginas de revoltura, porque eso es inaguantable. Y adem&aacute;s no era lo que yo buscaba, quer&iacute;a contar otras historias, ramificar mi experiencia personal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que replantear c&oacute;mo podr&iacute;an ser los hospitales m&aacute;s habitables y amables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me sacaron de la Unidad de Reanimaci&oacute;n y me dijeron que la habitaci&oacute;n que se hab&iacute;a quedado libre era de una sola cama, me sent&iacute; como en el Ritz. Lujo absoluto. Mi mujer podr&iacute;a dormir en la butaca los d&iacute;as que fuera necesario, &iacute;bamos a tener intimidad. Mis padres han sido dependientes durante muchos a&ntilde;os, en los que junto a mis hermanos he sido acompa&ntilde;ante, pasando noches encajonadas. Y s&iacute;, est&aacute; la falta de intimidad, pero tambi&eacute;n el logro civilizatorio de que casi todo el mundo, porque hay gente que tambi&eacute;n est&aacute; excluida de la sanidad p&uacute;blica, tenga acceso a ella.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia en el Hospital de Mallorca fue perfecta, dentro del horror. Me sent&iacute; muy cuidada y muy afortunada de la chiripa y la loter&iacute;a de haber nacido en el pa&iacute;s en el que nacido. A veces se nos olvida la suerte que tenemos y lo azaroso que es que hayas nacido en un lugar con estado de bienestar y no en otro. Si le dedic&aacute;ramos un poquito de reflexi&oacute;n, mirar&iacute;amos de otra manera a la gente que no vive en democracia ni estado de bienestar, que no sabe lo que es la sanidad p&uacute;blica, y que viene a nuestro pa&iacute;s.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k64t089xf20jFFJoKAa" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Reaccionamos suficiente a que la sanidad sea cada vez m&aacute;s un negocio y est&eacute; cada vez m&aacute;s privatizada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que adem&aacute;s, no solamente eso, hay como una creencia absurda de que la sanidad privada es lo mismo que la p&uacute;blica, pero de pago. Y no. Una es un derecho y atiende a cualquiera, sea su condici&oacute;n rentable o no; y la otra es un servicio, una empresa a la que t&uacute; puedes acudir, en la que eres un cliente. Si no eres rentable, te expulsar&aacute;n o el tratamiento no ser&aacute; el adecuado. Es algo opcional, a lo que yo he recurrido, pero no mezclemos derechos y negocios, porque no son lo mismo.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k55jkmWaAC2Q8pJoKJ0" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En el t&iacute;tulo del libro hace referencia a la sensaci&oacute;n de miembro fantasma que sinti&oacute; con su pie despu&eacute;s de que se lo cortaran.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que m&aacute;s se repite, incluso desde los sanitarios, es si sigues sintiendo el miembro amputado. Las experiencias de las personas amputadas con los miembros perdidos, que parecen un poco del m&aacute;s all&aacute;, son una reacci&oacute;n del sistema nervioso que mantiene un mapa del cuerpo completo y busca el miembro perdido con una sobrerreacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La palabra fantasma es perfecta para describir lo que te pasa en el cuerpo cuando tienes una p&eacute;rdida, igual que las mujeres con c&aacute;ncer de mama a la que les amputan el pecho. Es una manera muy po&eacute;tica de entendernos a nosotras mismas rodeadas de muchas ausencias, de versiones anteriores, de juventud, de ese padre que se muri&oacute;, de esa pareja que se fue. Todos esos fantasmas nos acompa&ntilde;an todo el rato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Pérez de las Heras</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro relata su tediosa experiencia en el Tribunal de la Discapacidad, &iquest;qu&eacute; papel ha jugado la burocracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido lo peor. Entiendo que hay una parte que es necesaria, pero de verdad, como ciudadana, ya no solamente en un proceso m&eacute;dico, siempre siento que es un foso de cocodrilos entre la persona y los derechos. Tienes que atravesar este horror de tr&aacute;mites, papeleos y cartas incomprensibles para llegar a algo que se supon&iacute;a que tu abuela consigui&oacute; con una huelga. &iquest;Por qu&eacute;? No lo entiendo. Es horrible.
    </p><p class="article-text">
        Nada me ha hecho sentir peor ni m&aacute;s insignificante ni m&aacute;s maltratada ni m&aacute;s llena de rabia que los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos en este proceso. Me ha parecido lo peor, estando en la situaci&oacute;n m&aacute;s privilegiada posible, que es tener dos colegas abogadas y que me traduzcan las cosas, tener dominio del espa&ntilde;ol y tener recursos econ&oacute;micos para subsistir el tiempo desde que emprendes un tr&aacute;mite hasta que se resuelve. Todo el rato ten&iacute;a en la cabeza a la gente que no tiene todos estos medios. No puede ser tan dif&iacute;cil.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6XdndnpxdatGaJoLgC" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>El libro es tambi&eacute;n una carta de amor a la amistad y al propio amor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        He tenido una red de apoyo de amistades, de pareja y de familia muy grande y muy s&oacute;lida. He hablado mucho de ello. Desde el activismo anticapacitista se me ha llamado la atenci&oacute;n y con much&iacute;sima raz&oacute;n. Me dec&iacute;an que est&aacute; genial que t&uacute; tengas tus colegas, pero no puede ser que nuestra calidad de vida dependa de si tienes una red, que tambi&eacute;n es un poco neoliberal. Si te lo has currado, has tenido suerte y tienes una red que te pueda apoyar, tendr&aacute;s una buena vida. Y si no, te jodes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; muy reducido el imaginario de las personas discapacitadas? Cuenta que una se&ntilde;ora se sorprendi&oacute; al descubrir la suya porque era &ldquo;muy mona&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo afecta a la concepci&oacute;n de la belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a iba muy arreglada, no se me ve&iacute;a la pr&oacute;tesis y cuando la se&ntilde;ora me vio en el asiento reservado, me pregunt&oacute;. La entiendo un poco y le estar&eacute; eternamente agradecida porque si no me lo hubiera dicho, a lo mejor no habr&iacute;a recurrido a art&iacute;culos acad&eacute;micos o libros como <em>El cuerpo deseado</em> de Andrea G. Santesmases, no habr&iacute;a elevado esta situaci&oacute;n a un pensamiento cr&iacute;tico para explicarla. 
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute; que la discapacidad te expulsa de los roles masculinos y femeninos tradicionales. En los dos hay que hacer el 'teatrillo' del g&eacute;nero, y si eres discapacitado no puedes porque en el caso de las mujeres, ese cuidado, fertilidad o belleza no son posibles con una pierna ortop&eacute;dica. Y en el de los hombres, la fuerza, el papel de defensor y proveedor. La discapacidad te expulsa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Nerea López de las Heras, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>&iquest;Le gener&oacute; conflicto pensar que la pierna ortop&eacute;dica afectar&iacute;a a su belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que yo me he visto mon&iacute;sima desde el principio [r&iacute;e]. No he tenido ninguna crisis de este tipo, porque ya el feminismo me hab&iacute;a pertrechado. Me he dado cuenta de que el feminismo no solamente era el torre&oacute;n, el sitio elevado desde el que ve&iacute;a todo, sino que tambi&eacute;n me coloc&oacute; unas protecciones. Te acolcha. Si esto me llega a pasar sin conciencia feminista, no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Me vi rara, y bien, igual que me veo bien pasados los cuarenta, porque digo bueno, es un cuerpo razonablemente sano y funcional, que me permite hacer cosas divertidas, bailar m&aacute;s o menos, salir con mis colegas. El criterio de la jerarqu&iacute;a de cu&aacute;les son las cosas importantes ya lo llevaba colocad&iacute;simo. Adem&aacute;s, soy lesbiana y al menos a las <em>queer </em>con las que trato, nos encanta un parche en un ojo, un sonotone, una cicatriz rara. A&ntilde;ade valor al show.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/28706b3f-c285-4b52-8975-b79a5d794188_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha llevado la condescendencia en el trato desde el accidente? Adem&aacute;s del lenguaje b&eacute;lico con el que suele asociarse a las enfermedades, aplaudiendo las peleas diarias y alabando la actitud 'campeonizadora'. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Me enfada un mont&oacute;n el discurso de superaci&oacute;n. All&aacute; cada cual si le funciona de manera personal, pero es un discurso de pelea y batalla individual, y eso no me interesa nada. Tambi&eacute;n el de tener que tener una actitud positiva, que obviamente la tengo, pero es que no sirve para nada. Stella Young, una activista usuaria de silla de ruedas, dice que genial la actitud positiva, pero que por mucho que le sonr&iacute;a a una escalera no se va a convertir en rampa. Creo que a la gente le resulta muy f&aacute;cil, muy alentador y muy inspirador fijarse en la actitud de las personas discapacitadas a la hora de enfrentarse a su d&iacute;a a d&iacute;a, pero el foco deber&iacute;a estar en todo lo que hace la vida de las personas discapacitadas dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        No mires a la silla de ruedas, mira al bordillo. No mires al bast&oacute;n, mira al asiento reservado. No individualices el problema y pongas todo el peso de la buena vida en la capacidad de resiliencia, palabra que odio, porque es resistencia. La resistencia de, una por una, las personas discapacitadas. Mira a tu ciudad. Mira los programas electorales a ver cu&aacute;ntas propuestas hay para hacer una ciudad m&aacute;s accesible. Son pocas. El foco se tiene que desviar de la silla de ruedas a la escalera y fijarse en el ascensor y en la burocracia, porque es eso lo que nos hace pelear. No es nuestra resistencia, &iquest;resistencia contra qu&eacute;? F&iacute;jate.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7L9F2EA3k3HmmJoKAi" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Se reserva el &uacute;ltimo agradecimiento del libro a s&iacute; misma, &ldquo;que ha sido una bestia, la verdad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar a gusto con una est&aacute; bonito tambi&eacute;n. Lo que m&aacute;s hago &uacute;ltimamente y que he aprendido despu&eacute;s de la experiencia, es a dejarme un poco m&aacute;s en paz. El autocuidado que tanto se predica en redes para m&iacute; no es una cosa activa, es dejarme en paz. Dejarme la cabeza tranquila y permitirme estar hecha una baba en el sof&aacute; porque soy muy vaga. 
    </p><p class="article-text">
        Mi esencia espiritual animal es estar tirada en la orilla del mar con una novelita debajo de la sombrilla. Ah&iacute; es cuando digo esta soy yo, para esto he nacido. As&iacute; que s&iacute;, gracias a m&iacute; que soy una bestia en algunas cosas, pero que tambi&eacute;n he sabido dejarme tranquila y dejarme descansar.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;deo de la entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/lourdes-jimenez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lourdes Jim&eacute;nez</strong></a><strong>, </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2HTeBvu4I2DXNJoKAe" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Ensayos,Feminismo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: "La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13478828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11e00f3a-c2f7-48ff-b0da-d2e789e79eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x308y194.jpg" width="1200" height="675" alt="Elaine Vilar Madruga, escritora: &quot;La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora cubana desarticula el poder y la moralidad lingüística a través de los mitos en 'La piel hembra', un templo narrativo construido de realismo mágico y 'body horror' sobre la memoria de los vencidos</p><p class="subtitle">'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida
</p></div><p class="article-text">
        En tres actos, como en una obra de teatro, se reproduce en el imaginario de aquel que lee esta novela el eco lejano de una inconexa saga de familias. Inconexa porque muchos de sus cerca de 35 personajes no tienen parentescos reales. Otros, sin embargo, s&iacute;. Y all&iacute;, en el umbral, en el &ldquo;Llano&rdquo; y en la &ldquo;Monta&ntilde;a&rdquo;, conviven linajes familiares rotos, soledades y comunidades elegidas que se forman en los m&aacute;rgenes para poder sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Contada con la cadencia de una oralidad sin filtros, una est&eacute;tica llamativa gracias a la portada del artista canadiense Ryan Heshka y la breve frase de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-necesitamos-viajar-marte-diez-lecciones-jose-saramago-humanidad-futuro_1_12522868.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Saramago</a> entre las primeras p&aacute;ginas: &ldquo;Desde la aurora del mundo, siempre los incendios atrajeron a los hombres&rdquo;, es el primer contacto con la tormenta literaria que desata la autora cubana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-momentos-auge-literario-son-pequenas-ventanitas-logran-asomarse_1_7910431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elaine Vilar Madruga</a> en su &uacute;ltima novela <em>La piel hembra</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La trama nace de un milagro salvaje que fractura el ecosistema natural de los habitantes del valle: una noche de calor asfixiante en la que una &ldquo;calentura&rdquo; incontrolable empuja a las mujeres monta&ntilde;a arriba, para regresar al amanecer desnudas, cubiertas de polvo dorado y embarazadas bajo la convicci&oacute;n de que parir&aacute;n al nuevo mes&iacute;as. De esa paranoia colectiva no nace un salvador patriarcal, sino una mes&iacute;as concebida mientras la comunidad se desploma en un claustro de fanatismo, violencia y control sobre la maternidad y los cuerpos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/879a7049-4cef-4dbf-a470-0d145fe3c5ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Frente al asedio de un general cruel que desata la guerra en el territorio y la ceguera de las promesas de fe, la novela sigue la resistencia disidente de una joven nacida al margen del supuesto milagro. Y en este punto, la b&uacute;squeda ciega de la salvaci&oacute;n ser&aacute; un opio destructivo y el cuerpo femenino se convertir&aacute; en el territorio definitivo de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela de casi 700 p&aacute;ginas pertenece al segundo grupo de dos categor&iacute;as no oficiales e inventadas: los libros que se leen con los ojos y los que se leen con el cuerpo. Esta se consolida como una obra fundamental para comprender la narrativa hispanoamericana contempor&aacute;nea: heterog&eacute;nea en etiquetas y sin la p&aacute;tina de lo pol&iacute;ticamente correcto.
    </p><h2 class="article-text">Un estilo &ldquo;bastardo&rdquo; y &ldquo;mestizo&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Antes de deshacer el entramado que, a la vez, devora y mantiene vivos a los personajes de <em>La piel hembra</em>, es imprescindible destacar el instrumento con el que Elaine Vilar Madruga levanta su universo: la palabra. 
    </p><p class="article-text">
        En un escenario literario a menudo dominado por la contenci&oacute;n l&eacute;xica y las exigencias del c&aacute;lculo editorial, la autora concibe la escritura como un &ldquo;acto de insumisi&oacute;n&rdquo;. El idioma en esta novela funciona como un dispositivo que choca frontalmente contra las convicciones del lector sobre su lectura y de esta manera lo reta a entender un contexto que puede no serle propio.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de obedecer las divisiones del l&eacute;xico entre lo culto y lo vulgar, la escritora abraza la impureza como un valor est&eacute;tico que cobra sentido al entender las ra&iacute;ces geopol&iacute;ticas e insulares que conforman su universo. Para la escritora habanera, cualquier intento de encorsetar la literatura dentro de fronteras fijas supone mutilar su potencia expresiva y reivindicativa: &ldquo;Mi estilo es bastante bastardo y mestizo, en el sentido que proviene del ser que soy&rdquo;, explica Elaine Vilar en una entrevista concedida a este medio. &ldquo;Un estilo isle&ntilde;o que es la influencia de muchas costas, de muchos mares, de muchos pedazos de terru&ntilde;o... Yo soy de las que creo que en estos tiempos definir es limitar&rdquo;. De esa mezcla caribe&ntilde;a nace una forma &uacute;nica de narrar a plena libertad el g&oacute;tico, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>body horror</em></a> y la espiritualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa mostrar la poesía en lo que históricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo orgánico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elaine Vilar Madruga</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa intencionada forma de la autora por no limitar el lenguaje hace relucir otros tab&uacute;es que condicionan la representaci&oacute;n de lo cotidiano en la literatura. La novela rescata la jerga de la calle, exhubera la crudeza de la anatom&iacute;a humana, de lo org&aacute;nico, para demostrar que la belleza se encuentra en ambos lados del ant&oacute;nimo: &ldquo;Te dicen que esta palabra es la contraria de esta otra: luz y sombra, sagrado y profano, arriba y abajo. Y cuando creces te das cuenta de que la antonimia es una mentira del lenguaje&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que la escritora rescate la belleza en lo que podr&iacute;a ser asqueroso, terrible y feo: &ldquo;Me interesa mostrar la poes&iacute;a en lo que hist&oacute;ricamente fue considerado desecho. Por eso hablo tanto de lo org&aacute;nico, de los genitales, de lo que tiene que ver con el cuerpo humano... Eso que nos ense&ntilde;aron a temer y a no nombrar&rdquo;. Al reivindicar el valor de los cuerpos vivos, la autora desaf&iacute;a el pudor de los desnudos y sit&uacute;a la corporalidad, sobre todo femenina, en el centro de la escena.
    </p><h2 class="article-text">La realidad al rev&eacute;s o del reverso</h2><p class="article-text">
        Esta extensa red tem&aacute;tica que reluce en <em>La piel hembra:</em> la devastaci&oacute;n del territorio, la maternidad como condena y trinchera, el desencanto pol&iacute;tico y la memoria de los cuerpos se entrelazan siguiendo la estela de sus anteriores obras &ndash;como <em>La tiran&iacute;a de las moscas</em> o <em>El cielo de la selva&ndash;</em>, la autora vuelve a colocar el foco en la impugnaci&oacute;n de la autocracia y de &ldquo;esos mach&oacute;cratas generales con sus boticas de charol que est&aacute;n subidos encima de una monta&ntilde;a o dentro de sus b&uacute;nkeres y no se mojan las botas en el fango&rdquo;. A trav&eacute;s de la peripecia de sus personajes en un espacio convulso, la obra cuestiona las jerarqu&iacute;as de poder y retrata las cicatrices que deja la violencia en una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La autora no narra un mapa estrictamente ficticio en <em>La piel hembra</em>, aunque parezca que s&iacute;, narra una met&aacute;fora que dialoga directamente con el escenario pol&iacute;tico actual. El auge de los fascismos, un sistema dominado por el cinismo y el populismo medi&aacute;tico. Y, frente a las figuras de los l&iacute;deres que acaban reducidos a la caricatura del espect&aacute;culo, Vilar Madruga disecciona el peligro de los &ldquo;mesianismos modernos&rdquo; construidos para el consumo masivo: &ldquo;Pasa que los dictadores del presente son dictadores muy carnavalescos, &iquest;no? son personajes as&iacute; como poco de m&aacute;scaras de carnaval, con salidas muy absurdas&rdquo;, y relaciona estos actores pol&iacute;ticos que viven en el presente con los personajes de sus novelas y concluye: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; punto de la historia el absurdo se convirti&oacute; en realidad? Porque hasta donde yo sab&iacute;a el absurdo era un g&eacute;nero casi que fant&aacute;stico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La novela expone c&oacute;mo este teatro que protagonizan los poderes utiliza el lenguaje y la postura para enmascarar la decadencia de los dominadores y las aut&eacute;nticas consecuencias que arrasan a los cuerpos dominados, no solo porque est&eacute;n sometidos, que tambi&eacute;n, sino por resistir y seguir adelante con la voluntad de S&iacute;sifo arrastrando una roca.
    </p><h2 class="article-text">La memoria de las fosas en los huesos perdidos </h2><p class="article-text">
        Frente a las cr&oacute;nicas oficiales escritas por las c&uacute;pulas del poder, la trama se detiene en las vidas cotidianas de quienes sufren las consecuencias de la guerra sin haber firmado sus decretos. &ldquo;Al margen de todo esto, que parecen ser los temas grandilocuentemente narrados en la novela, est&aacute;n los personajes peque&ntilde;itos que intentan sobrevivir al caos [...] La gente que al cabo de todo resulta que casi siempre son los vencidos. Porque las historias se cuentan siempre desde la perspectiva de los vencedores; las historias de los vencidos no son las contadas&rdquo;, reflexiona la autora.
    </p><p class="article-text">
        Esa fijaci&oacute;n por la derrota frente a la historia factual da pie a figuras memorables en la novela como el coro de &ldquo;las huesudas&rdquo;, la autora cuenta en la entrevista que sus personajes favoritos son &ldquo;un grupo de mujeres arrastradas por el conflicto que siguen la estela de los ej&eacute;rcitos&rdquo; o el personaje de San Huesero, cuya persistencia por seguir adelante sintetiza la columna vertebral de la obra. San Huesero recorre la tierra desenterrando y catalogando restos de huesos para devolverlos a sus familias, encarnando una terquedad por un motivo ajeno que acaba dominando su vida de una forma tr&aacute;gica: &ldquo;A m&iacute; me gustan mucho los personajes que est&aacute;n vencidos de antemano, que t&uacute; como lector puedes ver que su prop&oacute;sito no los llevar&aacute; a ning&uacute;n sitio, pero hay un grado de heroicidad importante en los personajes vencidos y tercos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El inventario de nombres y rasgos &oacute;seos que realiza este personaje conecta la ficci&oacute;n con las heridas abiertas de la memoria hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. &ldquo;Esa persona mencionada que est&aacute; convertida en hueso podr&iacute;a haber sido tu abuelo, tu abuela o una mujer en Latinoam&eacute;rica, en M&eacute;xico, en Colombia o en cualquier pa&iacute;s del mundo en este momento desaparecida. Son las ni&ntilde;as arrojadas a los m&aacute;rgenes de la carretera, tanta gente en este mundo cuyo hueso todav&iacute;a no aparece&rdquo;, apunta Vilar Madruga demenuzando uno de los or&iacute;genes de la rabia en sus historias. 
    </p><h2 class="article-text">Encontrar la belleza en la rabia  </h2><p class="article-text">
        La disecci&oacute;n del autoritarismo en <em>La piel hembra</em> nace de la posici&oacute;n visceral desde la que escribe Elaine Vilar porque su inter&eacute;s narrativo siempre ir&aacute; &ldquo;del lado de las v&iacute;ctimas, fundamentalmente mujeres y ni&ntilde;os&rdquo;, canalizando una indignaci&oacute;n directa contra el abanico de figuras opresoras que vertebran el conflicto dentro de la novela y fuera de ella: &ldquo;Desde los mach&oacute;cratas o los mach&oacute;logos que creen llevar la rienda del pueblo hasta los mach&oacute;cratas generales que est&aacute;n en el llano quemando la tierra, violando mujeres, matando ni&ntilde;os y desplazando gente&rdquo;. Dentro de todos esos, los &ldquo;mach&oacute;cratas generales&rdquo; que vienen desde un mundo del privilegio son &ldquo;como los que m&aacute;s me incomodan&rdquo;, explica la autora.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, Elaine se&ntilde;ala la impunidad y la desconexi&oacute;n emocional con la que se ejerce el dominio sobre los despose&iacute;dos, denunciando la postura de quienes dirigen la barbarie sin padecerla: &ldquo;Yo creo que hay mucha rabia de mi parte hacia esa gente dictatorial que mira  mira el destrozo que ha hecho de forma s&eacute;ptica&rdquo;. Esa mirada fr&iacute;a frente a la devastaci&oacute;n ajena provocada por una figura de autoridad y seguridad social se convierte as&iacute; en el principal combustible pol&iacute;tico de sus historias.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, la rabia acaba siendo el motor &eacute;tico que sostiene toda la arquitectura de su unvierso estil&iacute;stico y formal: &ldquo;Yo no escribo con el cerebro, yo escribo con las tripas. La rabia viene de ese aspecto biol&oacute;gico, de escribir con las v&iacute;sceras y de contar cosas inc&oacute;modas&rdquo;, porque cuando cuentas realidades sobre las existencias perif&eacute;ricas est&aacute;s haciendo un &ldquo;llamado a la justicia&rdquo;. &iquest;Y si son esa furia y esa belleza sobre las que escribe Elaine Villar Madruga las que transforman el duelo en resistencia, las que convierten la memoria arrebatada en el relato central de la historia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elaine-vilar-madruga-escritora-rabia-viene-escribir-visceras-contar-cosas-incomodas_1_13478828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elaine Vilar Madruga, escritora: "La rabia viene de escribir con las vísceras y de contar cosas incómodas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Libros,Narrativa,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4171209e-ffbe-44fc-b359-c7f88c6b3ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x809y202.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El amor&#039;: cómo relata Nerea Pérez de las Heras en &#039;Fantasma&#039; el accidente que le cambió el cuerpo y la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este adelanto editorial, la periodista y escritora ahonda en los días de hospital tras la pérdida de parte de su pierna derecha debido a la hélice de un barco mientras veraneaba en Baleares en el verano de 2023. Alfaguara publica 'Fantasma' el próximo 3 se septiembre, una de las novelas más esperadas del otoño</p><p class="subtitle">Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, sobre ‘El ser querido’: “Ha sido el guion más difícil que hemos escrito”</p></div><p class="article-text">
        La foto nos la hizo Ana. En ella Olga est&aacute; de pie junto a la cama, me agarra la cabeza con las dos manos y me besa la coronilla, pero su mirada no acompa&ntilde;a al beso; podr&iacute;a parecer que se dirige a mi mu&ntilde;&oacute;n vendado, pero tampoco. Est&aacute; mucho m&aacute;s all&aacute;, perdida en alg&uacute;n lugar perif&eacute;rico, o quiz&aacute; interior, al que se dirigen los ruegos y los agradecimientos. Yo estoy recostada en la cama y le echo los brazos al cuello, los ojos se me cierran cuando sonr&iacute;o con mucha fuerza. Podr&iacute;a estar borracha, podr&iacute;a ser una foto de alguna de nuestras vacaciones juntas si no fuera por el camis&oacute;n deprimente lavado un mill&oacute;n de veces a noventa grados, los tubos que me salen de la piel, mi color gris&aacute;ceo y que ya no estoy entera. En la foto, Olga est&aacute; asustada y suplica en silencio; yo, sencillamente, justo en ese instante, estoy contenta de estar viva. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella habitaci&oacute;n soleada fue el primer hogar de mi cuerpo nuevo, all&iacute; tuve todo el tiempo del mundo para observarlo. Ten&iacute;a la seguridad de que no era mi cuerpo de siempre sin el miembro perdido; no me sent&iacute;a como el fruto de una reparaci&oacute;n sino de una gestaci&oacute;n, de una g&eacute;nesis. Mi peso no era el mismo, mi equilibrio no era el mismo y casi pod&iacute;a notar mi cerebro abandonando antiguos vicios como la existencia de un pie derecho. Los profundos caminos neuronales horadados durante d&eacute;cadas empezaban a difuminarse y nac&iacute;an otros nuevos.
    </p><p class="article-text">
        La novedad m&aacute;s llamativa era el tajo cuatro dedos por debajo de la rodilla derecha. No s&eacute; si llamarlo &ldquo;mi nuevo ombligo&rdquo; es llevar las cosas demasiado lejos; desde luego era una brutal marca de nacimiento. Como suele suceder con las zonas fronterizas, se agitaba sin parar. Por las noches, el dolor y el hormigueo el&eacute;ctrico eran tan intensos que parec&iacute;a que una pierna nueva estuviera a punto de brotar, pero lo que sent&iacute;a solo era el temblor de la curaci&oacute;n. Toda herida es un estado transitorio, est&aacute; en su naturaleza luchar por desaparecer. 
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n nacido, mi cuerpo nuevo se puso a menstruar en la misma fecha en la que le correspond&iacute;a hacerlo al antiguo, pero con sangre de otras personas, donantes an&oacute;nimos. Perd&iacute; la cuenta de cu&aacute;ntas bolsas fue necesario vaciar dentro de m&iacute;. La vieja rutina del sangrado me puso nost&aacute;lgica y me hizo recordar que hab&iacute;a sido otra. Tambi&eacute;n me hizo pensar que seguramente gran parte de mi sangre donada a lo largo de los a&ntilde;os hab&iacute;a tenido aventuras similares en sistemas ajenos. Hab&iacute;a brotado de heridas por aqu&iacute; y por all&aacute;; puede que hubiera participado de otros renacimientos, lo que hac&iacute;a del m&iacute;o un asunto mucho menos trascendental y dejaba espacio para ocuparse de lo cotidiano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7d96f50d-131a-4b22-84f9-df7bd8e13283_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esterilizar la copa menstrual de silicona en agua hirviendo fue un problema, hab&iacute;a que calcular muy bien cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ped&iacute;rselo a las auxiliares y enfermeras. Ahora est&aacute;bamos a merced del personal atareado y agotado que conforma el grueso del sistema sanitario y ya les hab&iacute;amos pedido unas tijeras; ten&iacute;amos que espaciar las reclamaciones, hacerlas con paciencia y delicadeza, porque todo hospital est&aacute; en un equilibro a punto de colapsar.
    </p><p class="article-text">
        Necesit&aacute;bamos las tijeras para recortar botellas de agua de pl&aacute;stico y fabricar jarrones para las flores que llegaban. Alice envi&oacute; unos c&oacute;mics en los que el protagonista ten&iacute;a una pierna amputada y los colocamos en la ancha repisa de la ventana, encima del <em>&iexcl;Hola!</em> y junto a una caja de bombones, una acumulaci&oacute;n de frascos de cosm&eacute;ticos y velas arom&aacute;ticas. La habitaci&oacute;n estaba radicalmente habitada, mucho m&aacute;s que ninguna que hubiera visto, yo que pensaba que lo sab&iacute;a todo sobre la experiencia hospitalaria. Donde mirara hab&iacute;a alg&uacute;n estallido de color, un pu&ntilde;ado de claveles, un masajeador facial de cuarzo rosa chicle, un abanico arco iris que me aliviaba el sofoco de los medicamentos anticoagulantes. El peque&ntilde;o armario de la habitaci&oacute;n emanaba un aroma a taberna lujosa completamente contradictorio con la peste a desinfectante del entorno, porque Ernesto hab&iacute;a mandado un paquete de jam&oacute;n de Jabugo. De vez en cuando un mensajero llamaba a la puerta cargado con una cesta versallesca de frutas o dulces. 
    </p><p class="article-text">
        Los grandes impactos emocionales suelen reclamar gestos f&iacute;sicos. Es muy corriente la necesidad de trasladar a actividades u objetos la conmoci&oacute;n &iacute;ntima, desde pintar un cuadro enorme despu&eacute;s de un bombardeo hasta reventarse la mano dando un pu&ntilde;etazo en la pared tras un desenga&ntilde;o amoroso. La horquilla es ampl&iacute;sima, pero el impulso siempre es el mismo: hacer algo. De aqu&iacute; sale la man&iacute;a humana de hacer ofrendas y sacrificios en todas las culturas. Nada es tan serio si para conseguirlo una no est&aacute; dispuesta a encomendarse a un ser superior degollando un carnero o abandonando la masturbaci&oacute;n dos semanas. Deseos y culpas llenan los templos de promesas y cachivaches destinados a rogarle o pedirle perd&oacute;n a lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hab&iacute;a en la 225 eran exvotos, en poco m&aacute;s de 48 horas la habitaci&oacute;n estaba repleta de esas balizas de afecto. Una de ellas era incluso una persona: Olga hab&iacute;a cogido un avi&oacute;n y se hab&iacute;a ofrendado a s&iacute; misma. Un vuelo a Baleares en temporada alta es dejar un cuenco de plata en el altar, unos pendientes de esmeraldas en los l&oacute;bulos de madera de la Virgen; es matar al mejor buey. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia de nuestra amiga asent&oacute; la sensaci&oacute;n de hogar. La primera tarde en la que le dio un relevo de unas pocas horas a Ana, bajamos las persianas, pusimos un documental sobre Rams&eacute;s II y nos echamos la siesta &mdash;yo en mi cama y ella en una butaca&mdash;, como hab&iacute;amos hecho miles de veces, en otros tiempos y en otros lugares. Las escenas rutinarias como esta resaltaban el estado de excepci&oacute;n, pero las agradec&iacute;a. A pesar de lo diferente que era yo, ciertas cosas permanec&iacute;an imperturbables. 
    </p><p class="article-text">
        Olga se present&oacute; un d&iacute;a arrastrando sin aliento una maleta de mano. Visitas, sanitarias y paquetes aparec&iacute;an por mi puerta desde de la nada, como en el plat&oacute; de una <em>sitcom</em>. Yo no ten&iacute;a ninguna referencia del exterior, lo ignoraba todo sobre aquel lugar al que hab&iacute;a llegado ciega de dolor y por v&iacute;a a&eacute;rea. Solo sab&iacute;a lo que me contaban Ana o Carmen y su novia, las amigas que nos hab&iacute;an invitado a pasar unos d&iacute;as en Menorca, que hab&iacute;an presenciado mi accidente y que ahora estaban en shock y atrapadas con nosotras en Mallorca. Por ellas sab&iacute;a que el hospital estaba lejos de la ciudad y era dif&iacute;cilmente accesible en transporte p&uacute;blico, que era casi imposible encontrar un taxi y que la isla estaba superpoblada de turistas horteras, mal vestidos, muy a menudo borrachos y casi siempre en parejas mal avenidas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Has estado a punto de morirte en el sitio m&aacute;s heterosexual de Espa&ntilde;a &mdash;me dijo Ana despu&eacute;s de una de sus expediciones al exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Llegaba muerta de calor y hastiada. Se hab&iacute;a topado con un grupo de hombres j&oacute;venes con tatuajes, camisetas, cortes de pelo y gafas de sol de est&eacute;tica policial que ocupaban toda la calle gritando y empuj&aacute;ndose, al filo de la violencia f&iacute;sica entre ellos o con cualquier transe&uacute;nte. Estaban aprovechando sus vacaciones para performar el g&eacute;nero a todo lo que les daban sus capacidades. Sol&iacute;a volver espantada: por los precios de los restaurantes y los bares, por la escasez de transporte p&uacute;blico y por la mala educaci&oacute;n de los turistas. En la intimidad de nuestra habitaci&oacute;n reconoc&iacute;amos que de alguna manera nos estaba bien empleado; no &eacute;ramos muy distintas de los ingleses que se emborrachaban y desbordaban el archipi&eacute;lago a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Aunque nuestro plan para aquellas vacaciones fat&iacute;dicas era quedarnos en casa de unos amigos, &eacute;ramos parte del problema. 
    </p><p class="article-text">
        Baleares es la comunidad aut&oacute;noma de Espa&ntilde;a en la que la vivienda es m&aacute;s cara, la segunda m&aacute;s cara si hablamos de alquileres. Tambi&eacute;n es la provincia con mayor concentraci&oacute;n de viviendas de lujo &mdash;las que tienen precios superiores al mill&oacute;n de euros&mdash; y de una indecencia llamada &ldquo;viviendas de ultralujo&rdquo; &mdash;las que cuestan m&aacute;s de tres millones.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda no es un producto de especulaci&oacute;n cualquiera. Primero, porque el suelo no es ilimitado, no se puede fabricar m&aacute;s, mucho menos en una isla; y despu&eacute;s porque todo el mundo necesita una. La oferta es escasa, y en la demanda las personas que necesitan un techo sobre sus cabezas compiten en condiciones de desigualdad salvajes con los fondos buitre y los inversores que buscan un producto financiero atractivo y acaparan sin control. El mercado ha secuestrado la vivienda; ha sido un proceso lento, pero en nuestro pa&iacute;s cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s naturalizada la transformaci&oacute;n de un derecho en una v&iacute;a de acumulaci&oacute;n de riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Los rentistas no han mutado en par&aacute;sitos sociales de repente: no devolver nada a la sociedad y aprovecharse de su mejora colectiva est&aacute; en la naturaleza de su negocio. Ya en 1909, Winston Churchill, primer ministro brit&aacute;nico y un se&ntilde;or nada sospechoso de comunista, les dedicaba estas palabras perfectamente vigentes para la situaci&oacute;n actual en Baleares: 
    </p><p class="article-text">
        Se construyen carreteras, se trazan calles, se mejoran los servicios, la luz el&eacute;ctrica transforma la noche en d&iacute;a, el agua se trae desde embalses situados a cientos de kil&oacute;metros en las monta&ntilde;as, y, mientras tanto, el propietario del suelo permanece inm&oacute;vil. Cada una de esas mejoras se lleva a cabo gracias al trabajo de otras personas y de los contribuyentes. A ninguna de esas mejoras contribuye el monopolista del suelo, en su calidad de monopolista del suelo, y, sin embargo, con cada una de ellas el valor de su tierra aumenta. No presta ning&uacute;n servicio a la comunidad, no aporta nada al bienestar general, no contribuye en absoluto al proceso del cual proviene su propio enriquecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi contexto, a esta cita podr&iacute;a a&ntilde;adir que cuando el monopolista del suelo se abre la cabeza es una enfermera precaria que paga un alquiler abusivo quien se la cose, aunque la actividad econ&oacute;mica de uno empeore sustancialmente la vida de la otra.
    </p><p class="article-text">
        En el archipi&eacute;lago es dif&iacute;cil vivir con el sueldo medio, sobre todo desde que se ha convertido en un parque de atracciones para millonarios. A Mallorca han ido a divertirse Michelle Obama, Justin Bieber, Oprah Winfrey o las Kardashian. Tienen casa en propiedad Brad Pitt, Claudia Schiffer, Boris Becker y Michael Douglas. Es f&aacute;cil ver las vacaciones de los millonarios, sus cenas y ba&ntilde;os de sol en la cubierta de yates a tiempo real en las redes sociales. No es necesario que un fot&oacute;grafo les robe un momento &iacute;ntimo de hedonismo depredador: ellos mismos lo exponen, inocentes como ni&ntilde;os porque saben que la ostentaci&oacute;n ya no es combustible para el rencor de la clase media, sino que enciende sus deseos. Mallorca es uno de esos para&iacute;sos en los que sucede lo aspiracional; la desigualdad ya apenas enfada: seduce, se exhibe en escenarios como esta isla, en los que el lujo desfila casi al alcance de los dedos. El escaparate a todo color proclama: &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes permitirte una cena aqu&iacute;&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes rozar la fantas&iacute;a&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n podr&iacute;as ser un monopolista del suelo&rdquo;, &ldquo;t&uacute; tambi&eacute;n puedes navegar en un barco en busca de calas rec&oacute;nditas, aunque sea demasiado grande para tu escasa experiencia. Aunque sea de alquiler. Durante un momento, t&uacute; tambi&eacute;n puedes confundirte con los magnates&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces empezaba a sospechar que la pulsi&oacute;n aspiracional de la clase media acomodada hab&iacute;a contribuido a que yo perdiera mi pierna: me hab&iacute;a llevado a compartir destino vacacional con Pierce Brosnan y la familia real espa&ntilde;ola, y me hab&iacute;a hecho acabar en un barco conducido por un hombre maduro sin ninguna pericia pero un poco m&aacute;s de poder adquisitivo que la media, demasiada autoestima y enso&ntilde;aciones de opulencia. En parte fueron las afiladas cuchillas del gran mal estructural de la aspiraci&oacute;n las que me destrozaron el cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque fuera como invitada, hab&iacute;a llegado a aquel archipi&eacute;lago para ocupar el lado da&ntilde;ino. Durante las escasas veinte horas previas al accidente fui una veraneante gentrificadora m&aacute;s; parte de la responsabilidad de que las cosas fueran muy dif&iacute;ciles para la gente que viv&iacute;a all&iacute; era m&iacute;a. En un golpe de karma despiadado, el accidente me lanz&oacute; desde la vida vacacional a la vida normal, la que est&aacute; llena de listas de espera para hacerse una radiograf&iacute;a, carreteras mal asfaltadas y autobuses que nunca llegan. Ocupaba una cama de hospital, pero hab&iacute;a que resolver d&oacute;nde iban a dormir mi novia, Carmen y la novia de esta, que de golpe hab&iacute;an sido catapultadas junto a m&iacute;, muy lejos de las vacaciones. Cualquier techo libre ten&iacute;a precios inaccesibles, as&iacute; que sin que yo me enterara de los detalles se activ&oacute; una eficiente red de apoyo l&eacute;sbico y la amiga de la amiga de una exnovia de Ana acogi&oacute; a mis tres acompa&ntilde;antes en su casa. All&iacute; formaron un peque&ntilde;o hogar sat&eacute;lite, una especie de extensi&oacute;n de mi habitaci&oacute;n de hospital, con sus tortillas francesas, sus duchas por turnos, sus palabras de consuelo y sus risas nerviosas para camuflar la preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nunca tuve acceso a esa rutina, la vida privada de las cuidadoras en cualquier r&eacute;gimen &mdash;remunerado o altruista&mdash; suele quedar oculta. En ese punto ciego solo resaltaba Irene, que era la due&ntilde;a de la casa y pagaba un precio abusivo por su piso. Se lo prest&oacute; a unas desconocidas siguiendo un c&oacute;digo bondadoso que brillaba con fuerza en aquel contexto predatorio. Le conmovi&oacute; la historia de aquellas pobres bolleras de Madrid, traumatizadas y aturdidas, que necesitaban ayuda. Tarde o temprano en toda vida humana aparece el proverbial f&eacute;mur roto y hay que elegir si eres de las que contribuyen a su curaci&oacute;n o de las que pasan de largo. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos tender a pensar que las sociedades con mucha distancia econ&oacute;mica entre unos y otros se organizan en burbujas estancas, que los humanos de un estrato no se enteran de lo que hacen los del superior, o el inferior o los de tres por encima y por debajo, pero esto no es del todo cierto. Moralmente, incluso ideol&oacute;gicamente, es posible vivir al margen de lo que les sucede a tus semejantes, pero en la pr&aacute;ctica, las consecuencias de la desigualdad acaban por salpicar a quienes se consideran a salvo. Es algo que deber&iacute;amos haber aprendido en la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En una crisis sanitaria de esa escala, la &uacute;nica manera de evitar la propagaci&oacute;n del virus era asegurar el acceso de toda la poblaci&oacute;n, toda, a vacunas y cuidados. La emergencia nos record&oacute; que &eacute;ramos indiscutiblemente interdependientes, que redistribuir la riqueza acumulada por unos pocos para garantizar el bien com&uacute;n no solo era justo, sino una garant&iacute;a de supervivencia. Pero tambi&eacute;n nos hizo sentir delicados. La conciencia de la propia fragilidad no siempre es la mejor maestra, asusta y el miedo nos torna ego&iacute;stas, mezquinos, paranoicos. La sociedad se volvi&oacute; m&aacute;s permeable a las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y los bulos, mucho m&aacute;s receptiva al orden a trav&eacute;s de la tiran&iacute;a. Fueron los movimientos autoritarios los que aprovecharon la desorientaci&oacute;n y el miedo, se apresuraron a dar respuestas simples y siempre parciales o falsas a problemas complejos que solo se pod&iacute;an arreglar colectivamente.
    </p><p class="article-text">
        El aturdimiento que sucedi&oacute; a la pandemia nos dej&oacute;, adem&aacute;s de una internacional ultraderechista asentada en muchos pa&iacute;ses, un desaliento existencial, un sentido de que si ni eso nos despertaba, nada lo har&iacute;a. En lugar de una voluntad por reforzar la solidaridad, el planeta sucumbi&oacute; a un triste s&aacute;lvese quien pueda. Y aun as&iacute;, a pesar del contexto salvaje, una noche, cuando ya llevaba muchas hospitalizada, mientras el mundo se segu&iacute;a devorando a s&iacute; mismo ah&iacute; fuera, una de las enfermeras nos ofreci&oacute; ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a acento andaluz, como muchas de las que me atend&iacute;an. Todas hab&iacute;an huido de un territorio en el que las condiciones laborales eran precarias, los sueldos eran bajos y los contratos, siempre de unos pocos meses o incluso unos pocos d&iacute;as; buscando cierta estabilidad hab&iacute;a llegado al coraz&oacute;n mismo de la crisis habitacional espa&ntilde;ola. Enseguida detect&eacute; que era de Almer&iacute;a. Se llamaba Ana y era demasiado eficiente y seria para su juventud, una seriedad que reconoc&iacute;a end&eacute;mica de Andaluc&iacute;a oriental: m&aacute;s que seriedad era una contenci&oacute;n, como si siempre estuviera pensando algo gracioso y siniestro que ten&iacute;a que callar. Le record&oacute; a mi novia que no era humanamente posible dormir m&aacute;s de siete d&iacute;as seguidos en la butaca para acompa&ntilde;antes, que no sab&iacute;a c&oacute;mo nos las est&aacute;bamos apa&ntilde;ando con el alojamiento pero que, si lo necesitaba, pod&iacute;a contar con su techo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo pagaba 750 euros por un piso en una zona humilde, mi vecino de abajo vend&iacute;a droga. Pero despu&eacute;s de la pandemia empez&oacute; a llenarse de alemanes que quer&iacute;an <em>vivir bien</em>, teletrabajar en un sitio en el que hiciera buen tiempo todo el a&ntilde;o y la zona se volvi&oacute; impagable. Entonces me mud&eacute; a otro piso, m&aacute;s caro y en un pol&iacute;gono industrial. Es peque&ntilde;o, pero puedes dormir en el sof&aacute; cama alg&uacute;n d&iacute;a si te quedas colgada.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n se abri&oacute; paso entre sus movimientos mec&aacute;nicos para cambiarme la bolsa de suero y revisar los tubos que me sal&iacute;an del cuerpo. Sin grandes ceremonias, nos dej&oacute; aquella prenda de generosidad, su perfecta ofrenda, y se apresur&oacute; a la siguiente habitaci&oacute;n. A ella el contexto la hab&iacute;a zarandeado con fuerza. Hab&iacute;a tenido que mudarse innumerables veces, los cambios eran siempre tortuosos; los caseros siempre se resist&iacute;an a devolver las fianzas, siempre ten&iacute;a que presionar, a veces hab&iacute;a tenido hasta que denunciar. Al ser Ana &mdash;Ana la enfermera y no cualquier otra Ana&mdash;, el maltrato de los monopolistas del suelo resultaba a&uacute;n m&aacute;s ruin. Durante la pandemia en Espa&ntilde;a se rutiniz&oacute; el emotivo gesto de aplaudir al personal sanitario desde las ventanas y balcones cada d&iacute;a a las ocho de la tarde. Cuando la emergencia sanitaria se calm&oacute;, los mismos trabajadores cuyo sacrificio se hab&iacute;a reconocido con esta y otras manifestaciones simb&oacute;licas cursis &mdash;coreograf&iacute;as grabadas en v&iacute;deo, carteles infantiles colgados de los balcones, torpes mosaicos humanos formando la palabra &ldquo;gracias&rdquo;&mdash; siguieron haciendo lo suyo en condiciones iguales o peores, y la misi&oacute;n privatizadora de la derecha, que acababa de revelarse como asesina, continu&oacute; su curso con normalidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 19:30:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/basado-nuevo-libro-rachel-cusk-natalie-portman_1_13464270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fa3ef14-c871-4945-a167-51795b45ec89_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149757.jpg" width="1428" height="803" alt="¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La publicación de 'La vida de M', la nueva novela de la autora canadiense, aún sin traducir al castellano, ha sido recibida por la prensa y los primeros lectores con la pregunta del titular</p><p class="subtitle">La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso
</p></div><p class="article-text">
        M. es una c&eacute;lebre actriz de cine. Estrella desde la infancia, ahora rostro de una importante marca de moda, ha sido famosa toda su vida. Que su carrera se parezca mucho a la de Natalie Portman ha sido aprovechado con regocijo por la prensa, algo que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/rachel-cusk-pregunta-origen-creadoras-desfile-mujeres-deban-volverse-violentas_1_12148835.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rachel Cusk</a> seguramente anticip&oacute;: en la novela, las escenas de sexo de la primera pel&iacute;cula de M se cortan por insistencia de su madre, como sucedi&oacute; con el debut de Portman en 1994, <em>El profesional (L&eacute;on)</em>, mientras que su pel&iacute;cula de bailarina es f&aacute;cilmente reconocible como <em>Cisne negro</em>. M es tambi&eacute;n, en palabras del narrador sin nombre ni g&eacute;nero de <em>La vida de M,</em> &ldquo;un buen deportista&rdquo;. Cuando el narrador sugiere escribir la autobiograf&iacute;a de M, a ella le gusta la idea. &ldquo;&iquest;Te la inventar&iacute;as?&rdquo;, pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        La autobiograf&iacute;a de una celebridad rara vez es obra de la propia celebridad. Sin embargo, cualquier insinuaci&oacute;n de que el narrador act&uacute;e como una especie de escritor fantasma para M se descarta en pocas p&aacute;ginas. Ambos se encuentran para tomar un caf&eacute; en un hotel de lujo y, despu&eacute;s de que la pareja del narrador enferma repentina y gravemente, para almorzar en un restaurante. El almuerzo resulta insatisfactorio, un intento de intimidad que el narrador reconoce posteriormente como un error. Aunque M est&aacute; decidida a vivir una vida lo m&aacute;s normal posible (&ldquo;su tarea personal es volverse real, o mejor dicho, adquirir cierta realidad&rdquo;), el narrador es inc&oacute;modamente consciente de su propia falsedad con M: &ldquo;Era como si yo estuviera actuando, mientras que M parec&iacute;a aut&eacute;ntica y real. Era como si ella fuera la &uacute;nica lo suficientemente buena actuando como para alcanzar la realidad&rdquo;. Despu&eacute;s de eso, los dos no se vuelven a ver &ldquo;durante mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, surge un libro sobre M, o al menos parcialmente sobre ella. Episodios de la vida de M se intercalan con observaciones de las propias experiencias del narrador. Las secciones dedicadas a M son precisas y espec&iacute;ficas: una clase de actuaci&oacute;n impartida por un renombrado director de teatro, un encuentro dif&iacute;cil con un ex controlador, unas vacaciones en una villa impecablemente decorada en Grecia. La impresi&oacute;n es la de fragmentos de una pel&iacute;cula, un efecto acentuado por las meticulosas descripciones de los lugares que preceden a cada escena, como las acotaciones de un guion, detallando desde el mobiliario y la distribuci&oacute;n hasta la textura espec&iacute;fica del suelo de madera artificial en una suite de hotel de cinco estrellas. En un mundo donde todos act&uacute;an, parece decir Cusk, la apariencia de las cosas es la &uacute;nica certeza que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        En esta era de saturaci&oacute;n de redes sociales, la intersecci&oacute;n entre apariencia y autenticidad ha sido analizada exhaustivamente. Las reflexiones de Cusk no son sorprendentemente novedosas. Su fuerza reside en la autoridad de su prosa aguda y concisa, en la brillante precisi&oacute;n de sus frases. Escribe con n&iacute;tida agudeza sobre la existencia sin fricciones (y por lo tanto extra&ntilde;amente inerte) de la celebridad, el efecto corrosivo de la fama en las relaciones familiares, la mezcla de pureza ferviente y cinismo aplastante que delimita a una persona forjada en los campos de fuerza del poder y la simulaci&oacute;n. En sus mejores momentos, y hay muchos aqu&iacute;, las ideas de Cusk impactan como golpes o secretos inc&oacute;modos susurrados al o&iacute;do: es un shock darnos cuenta de que tambi&eacute;n son nuestros secretos.
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida de M,</em> al igual que la novela anterior de Cusk, <em>Desfile</em>, surgi&oacute; de un art&iacute;culo publicado en The New Yorker, en este caso un poderoso relato corto titulado <em>Project</em>. Aunque la historia se desarrolla casi por completo en los primeros cap&iacute;tulos, la mayor amplitud de la novela le brinda a Cusk el espacio necesario para explorar a M con mayor profundidad. Si bien en 2018 declar&oacute; que ya no cre&iacute;a que existiera &ldquo;el concepto de personaje&rdquo;, su obra, despojada de las convenciones habituales de personaje y trama, logra un mayor impacto cuando se arraiga en lo particular: una puesta de sol ardiente reflejada en la pantalla apagada de un televisor, una sala de museo meticulosamente decorada para dar la impresi&oacute;n de un espacio habitado, un fan &ldquo;indiferente&rdquo; que se acerca a M para tomarse un selfie &ldquo;como si M fuera un monumento tur&iacute;stico&rdquo;. Las escenas m&aacute;s cautivadoras de M, como las que se le narran a Faye en la aclamada trilog&iacute;a <em>Outline</em> de Cusk, rebosan de detalles.
    </p><p class="article-text">
        Faye era una ausencia deliberada, un veh&iacute;culo para las historias de otros. El narrador de <em>La vida de M</em> es m&aacute;s bien un reflejo, su imagen de la fama de M forma parte de la ilusi&oacute;n tanto como la propia fama. Lo que comienza con un narrador en primera persona del singular se transforma r&aacute;pidamente en un plural &ldquo;nosotros&rdquo;, que a veces parece representar al narrador y a su pareja, a veces un &ldquo;nosotros&rdquo; m&aacute;s p&uacute;blico, a la vez contrapunto y voraz motor de la fama. Quiz&aacute;s Cusk pretende cooptar al lector, hacernos c&oacute;mplices. Quiz&aacute;s busca desestabilizarnos. Lo cierto es que la prosa en estas secciones posee un absolutismo epigram&aacute;tico que, si bien ocasionalmente es brillante (&ldquo;Ya no vemos, como cuando &eacute;ramos j&oacute;venes, la noche como un reino misterioso en el que podr&iacute;amos encontrar nuestro destino&rdquo;), resulta con frecuencia desconcertantemente espec&iacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es que &ldquo;nosotros&rdquo; visitamos el apartamento de una vidente con &ldquo;el pelo despeinado&rdquo; o recordamos que &ldquo;nuestra relaci&oacute;n m&aacute;s larga fue con alguien que ahora nos asusta&rdquo;? No siempre queda claro qu&eacute; aportan estas partes al conjunto. Los chistes, un placer innegablemente oscuro en la obra de Cusk, escasean desafortunadamente. <em>La vida de M,</em> impulsada por una inteligencia formidable y escrita con una habilidad t&eacute;cnica excepcional, en sus mejores momentos deja al lector at&oacute;nito, pero la impresi&oacute;n que deja es de distanciamiento, incluso de desd&eacute;n. Es un libro digno de admiraci&oacute;n, pero no de amor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clare Clarke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/basado-nuevo-libro-rachel-cusk-natalie-portman_1_13464270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 07:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está basado el nuevo libro de Rachel Cusk en Natalie Portman?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué todos tus amigos están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amigos-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13463408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e707e894-43ce-4b09-a561-d2dced7d4d26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x935y140.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué todos tus amigos están leyendo &#039;Las gratitudes&#039; cinco años después de su publicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece una novedad editorial, pero no lo es: la conmovedora novela de Delphine de Vigan es de lo más leído este verano, tras la adaptación teatral y el efecto boca oreja</p><p class="subtitle">‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las librer&iacute;as espa&ntilde;olas lo venden sin parar. Si te metes en Instagram o TikTok y sigues cuentas que promocionan libros, te aparecer&aacute; constantemente alternado entre</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lana-corujo-escritora-logrado-hacerse-viral-estrategia-marketing-brutal_1_12950421.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Han cantando bingo</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Reservoir Books 2025), </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Comer&aacute;s flores</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Libros del Asteroide, 2025) u </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-escritora-abuelas-vivieron-vida-casa-30-anos-habia-mudado-once-veces_1_12937063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ox&iacute;geno </em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Alfaguara, 2026), que son algunos de los t&iacute;tulos que m&aacute;s se repiten en el mercado literario patrio en Internet.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si lo quieres pedir por ebiblio &mdash;un servicio que hace posible el pr&eacute;stamo de contenidos digitales a todos los usuarios con carn&eacute; de las bibliotecas p&uacute;blicas&mdash;, dependiendo de la comunidad aut&oacute;noma en la que te encuentres, la lista de espera para acceder a un ejemplar de los disponibles suma varios meses. En Madrid, en concreto, en el momento en el que se escriben estas l&iacute;neas, la cola llega hasta noviembre.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El libro es </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Delphine de Vigan, que fue publicado en Francia en 2019 y en Espa&ntilde;a en 2021 por la editorial Anagrama, que ha publicado el pasado junio</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> Los figurantes, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">su debut teatral. Un libro que no ha dejado de leerse de manera constante desde su publicaci&oacute;n y que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o se ha convertido en uno de los protagonistas de la conversaci&oacute;n cultural en Espa&ntilde;a, por encima de casi todas las novedades. Hoy, es una de las presencias m&aacute;s habituales en los clubes de lectura de todo el pa&iacute;s. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">narra la relaci&oacute;n entre </span>dos adultos j&oacute;venes (<span class="highlight" style="--color:transparent;">Marie y Jer&ocirc;me) y Michka, una mujer anciana a punto de morir que est&aacute; perdiendo las palabras. Porque Michka sufre de afasia, un trastorno neurol&oacute;gico que afecta a la capacidad de procesar y expresar el lenguaje. Una enfermedad que marca el inicio de su declive y que la llevar&aacute; a internarse en una residencia de mayores.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3f43c064-dd38-41d6-9980-63cf19a17018_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta novela corta (176 p&aacute;ginas) bucea en la relaci&oacute;n entre los tres protagonistas: &eacute;l, el logopeda de ella en el centro; Marie, la vecina convertida en hija adoptiva, y la memoria de la vida y los deseos de la mujer que un d&iacute;a fue la anciana que se apaga. Narrada de forma coral, De Vigan aborda en su trabajo tres miradas distintas sobre la muerte, </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/monstruos-romanticos-rosario-villajos-afloran-nueva-obra-duelo-amor_1_13094801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">el duelo</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el agradecimiento hacia aquellos que un d&iacute;a fueron importantes en la vida de una. </span>
    </p><h2 class="article-text">Se ha vendido &ldquo;una barbaridad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hemos vendido una barbaridad de ejemplares en la &uacute;ltima Feria del Libro&rdquo;, comenta Pablo Cerezo, cara visible de la librer&iacute;a P&eacute;rgamo en Madrid, quien se&ntilde;ala que un fen&oacute;meno como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es sintom&aacute;tico de lo que est&aacute; sucediendo con el mercado del libro en general. Para Cerezo, adem&aacute;s, este libro se encuadra dentro de aquellos que llevan mucho tiempo vendi&eacute;ndose de forma estable con picos al alza en fechas se&ntilde;aladas. O cuando se vuelven, de pronto, virales. Igualmente, el &eacute;xito de un libro como este responde, </span>para &eacute;l,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> a dos factores: el tema, por un lado, y que pertenezca a la categor&iacute;a de &ldquo;lo que nos emociona&rdquo; en general. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Funciona porque tem&aacute;ticamente nos conmueve y es un tipo de libro que entra en esa literatura que podr&iacute;amos llamar de identificaci&oacute;n&rdquo;, explica para se&ntilde;alar que, en TikTok, hay en alza una tendencia en la que se busca y promociona literatura con la que los lectores se reconozcan con los personajes y sus historias. &ldquo;Para cierto tipo de lector hay cierto tipo de literatura, y hay muchos influencers que hacen un contenido en el que dicen si eres tal, te gustar&aacute; cual; cuando la literatura, en teor&iacute;a, era un gran campo abierto&rdquo;, critica el librero quien, en cuanto a su consideraci&oacute;n personal, opina que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">es una novela menor y recomienda, en contraposici&oacute;n, </span><em>Misericordia</em>, de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/lidia-jorge-ve-literatura-arte-formador-hay-fake-news-gente-no-lee_1_10349168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&iacute;dia Jorge</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que toca los mismos temas. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Cerezo</span>
                                        <span>—</span> Libro en Pérgamo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&Uacute;ltimamente tendemos a valorar el arte en tanto en cuanto nos conmueve y, por el camino, se pierden otros criterios&rdquo;, insiste el librero, que tiene clar&iacute;simo que las redes condicionan lo que se ve y lo que queda sepultado. &ldquo;Nosotros en la Feria del Libro trabajamos mucho nuestra mesa y tratamos de pillar cosas de fondo y literatura algo distinta a los cuatro o cinco libros que salen en todas partes; literatura que pueda diferenciarnos, pero todo el mundo te acaba pidiendo los mismos libros&rdquo;, a&ntilde;ade para se&ntilde;alar, por otro lado, que la presencia en redes se ha vuelto una parte fundamental de su trabajo como librero. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">L&aacute;grima f&aacute;cil</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;He visto muchos v&iacute;deos de gente llorando hablando de este libro. Y no hay mejor publicidad que grabarse a moco tendido&rdquo;, sentencia Carmen Burn&eacute;, periodista cultural y divulgadora de literatura y videojuegos en su perfil de Instagram, donde cuenta con m&aacute;s 50.000 seguidores. Para ella, De Vigan, a quien considera muy buena escritora, es sin duda uno de los grandes fen&oacute;menos de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>bookstagram </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">del a&ntilde;o, los contenidos de recomendaci&oacute;n lectora que aparecen con ese </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>tag</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la red social.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Yo no me lo le&iacute; hasta que vi la obra en la adaptaci&oacute;n esc&eacute;nica que se ha hecho este a&ntilde;o en el teatro de la Abad&iacute;a de Madrid&rdquo;, relata para se&ntilde;alar que llor&oacute; a mares en la butaca y decidi&oacute; leer el libro, aunque este le pareci&oacute; &ldquo;un tanto planito&rdquo;. &ldquo;No cumpli&oacute; con las expectativas que yo ten&iacute;a&rdquo;, explica. Sin embargo, para ella, ese impulso que la conmovi&oacute; en el teatro es el que le ha dado la viralidad al libro, porque es algo que conecta con el gran p&uacute;blico. &ldquo;Todo el mundo quiere entender por qu&eacute; el tema llega tanto, y eso es justamente lo que a veces contamina la propia percepci&oacute;n de un producto&rdquo;, contin&uacute;a para apuntar que ella cree que nos falta aprender a desligar lo popular de la idea de lo bueno o extraordinario. Que a veces se dan de la mano, pero no siempre.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El elenco de &#039;Las gratitudes&#039; en el Teatro de la Abadía                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay muchas razones por las que obras que ya existen, o que llevaban tiempo en el mercado, cobran una nueva relevancia&rdquo;, indica por su parte Lidia Cuadrado, fil&oacute;loga y profesora Titular Laboral en el &aacute;rea de Estudios Ingleses (Departamento de Filolog&iacute;a Espa&ntilde;ola, Moderna y Cl&aacute;sica) en la Universitat de les Illes Balears, quien se&ntilde;ala que en el caso de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">la cuesti&oacute;n atiende, entre otras, a que las condiciones sociales y culturales de un momento (el mundo postpandemia, en este caso) favorecen una mayor afinidad con ciertos temas. </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-viral-vida-novelon-fragilidad-masculina-triunfa-nuevas-generaciones_1_11616418.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Un fen&oacute;meno similar al ocurrido con Tan poca vida.</span></a>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tampoco hay que olvidar que en las cuestiones del ser humano siempre hay que contar con el azar&rdquo;, apunta la fil&oacute;loga, quien se&ntilde;ala que cuando obras como la de De Vigan encuentran nuevos lectores ocurre lo que sucede siempre que alguien se expone a una obra de arte. &ldquo;Es un proceso de descubrimiento individual y colectivo que implica a todos los actores: el lector y la obra, los autores de la obra, la sociedad del autor y la del lector, que se cocrean con cada lectura&rdquo;. Y en un mundo tan hiperconectado el fen&oacute;meno tiene una gran capacidad de absorci&oacute;n. &ldquo;Es f&aacute;cil maravillarse cuando mucha gente a la vez redescubre un texto, pero lo maravilloso del arte est&aacute; pasando tambi&eacute;n a nivel colectivo a cada rato en aulas, clubes de lectura, bibliotecas, y por supuesto en redes&rdquo;, agrega Cuadrado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero esto tampoco es nuevo. &ldquo;Ya ocurri&oacute; en su momento con el fen&oacute;meno de Laura Gallego en la literatura juvenil&rdquo;, explica Gemma Lluch, catedr&aacute;tica de la Universitat de Val&egrave;ncia e investigadora del grupo ERI-Lectura. Su trayectoria se centra en c&oacute;mo leemos, c&oacute;mo se construye el canon literario y, especialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en la lectura y la recomendaci&oacute;n de libros en entornos digitales. &ldquo;Todo comienza con los blogs y lo que vivimos hoy es una evoluci&oacute;n de lo que fue primero el espacio que abri&oacute; Gallego, donde los adolescentes pod&iacute;an comunicarse de manera muy libre&rdquo;, insiste Lluc, que se&ntilde;ala despu&eacute;s la aparici&oacute;n de YouTube, luego Instagram y finalmente TikTok.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes modificar los hábitos y la elección de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que enseñes un libro en &#039;reels&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Lluch</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de la Universitat de València
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es un fen&oacute;meno que viene de largo recorrido y que siempre ha funcionado muy bien en internet, porque genera una conversaci&oacute;n de t&uacute; a t&uacute;&rdquo;, explica Lluch para matizar que por mucho que se vea un libro en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>reels</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de redes sociales, el impacto real sucede en la comunidad lectora ya existente. &ldquo;Puedes modificar los h&aacute;bitos y la elecci&oacute;n de quien ya lee, quien no lee no va a hacerlo por mucho que se lo ense&ntilde;es&rdquo;, opina la acad&eacute;mica, coautora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los libros que leemos, &iquest;Qui&eacute;n, d&oacute;nde y c&oacute;mo se decide? La construcci&oacute;n del canon no acad&eacute;mico</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Tirant humanitats, 2024).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No obstante, para Lluch la comunidad digital es la que m&aacute;s funciona para ver el &eacute;xito de un libro entre el gran p&uacute;blico. Aunque con matices, porque faltan datos: los de las editoriales. &ldquo;Igual que se hace con los productos que venden los </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, cremas o lo que sea, que ah&iacute; s&iacute; que hay datos de venta. Pues con los libros nos falta eso, el estudio de mercado de las editoriales, pero es muy dif&iacute;cil que los grandes grupos compartan datos de venta, son muy opacos&rdquo;, se lamenta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero, &iquest;cu&aacute;ndo nos damos cuenta de que un libro se ha convertido en un fen&oacute;meno? Para Andrea Mart&iacute;nez, autora del ensayo </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>An&oacute;nimo es nombre de mujer </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Bruguera, 2026) y divulgadora literaria en Instagram en su cuenta Literatura o barbarie (donde acumula m&aacute;s de 200.000 seguidores), el momento clave sucede cuando un libro salta de los creadores de contenido &ldquo;especializados&rdquo; a los  </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>influencers </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en general.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es lo que ha pasado concretamente con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes&rdquo;,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> explica, &ldquo;de pronto ves a cuentas que no suelen tratar temas literarios hablando de estos libros&rdquo;, contin&uacute;a para marcar el asunto como &ldquo;una urgencia capitalista que est&aacute; vendiendo el mismo libro constantemente&rdquo; y eso hace que &ldquo;la gente quiera formar parte de la misma conversaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;El capitalismo nos ha individualizado y homogeneizado al mismo tiempo&rdquo;, sentencia para agregar que, hace unos a&ntilde;os, pas&oacute; lo mismo con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El secreto, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Donna Tartt, que se public&oacute; en 1992 y vivi&oacute; &ldquo;un repunte muy fuerte&rdquo;. &ldquo;Y esto le abri&oacute; las puertas a otro nuevo fen&oacute;meno: las historias de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>dark academia,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que se han vendido como churros&rdquo;, opina. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Las razones de los lectores</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Gemma (42 a&ntilde;os) ya conoc&iacute;a a De Vigan antes de que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> &ldquo;se pusiera de moda&rdquo;. &ldquo;Delphine es un nombre conocido para el lector aficionado, yo me le&iacute; hace a&ntilde;os </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nada se opone a la noche </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y me encant&oacute;. Era un nombre que ya estaba ah&iacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que s&iacute;, que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las gratitudes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">ha sido una de las lecturas de su club de este a&ntilde;o, formado por gente que superaba los 40, y no hizo falta explicarle a nadie qu&eacute; libro era.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Bel&eacute;n (34) se lo compr&oacute; el a&ntilde;o pasado porque lo vio destacado en una librer&iacute;a. &ldquo;Fue despu&eacute;s de compr&aacute;rmelo y le&eacute;rmelo cuando vi que era viral&rdquo;, se&ntilde;ala para decir que lo compr&oacute; porque quer&iacute;a darle una nueva oportunidad a la autora, a quien ya hab&iacute;a le&iacute;do, pero que a&uacute;n no le hab&iacute;a convencido del todo. &ldquo;Me parece que trata temas muy universales aunque lo haga describiendo una enfermedad como la afasia&rdquo;, comenta la lectora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marcos (26) s&iacute; que se anim&oacute; a leerlo principalmente por redes sociales. &ldquo;Ya lo conoc&iacute;a, pero no me llamaba mucho la atenci&oacute;n. Fue el ver a gente </span>leerlo <span class="highlight" style="--color:transparent;">cuyo criterio me interesa lo que me pic&oacute; el gusanillo&rdquo;, admite para se&ntilde;alar que &ldquo;es una novela muy bonita&rdquo; narrada de una manera que &ldquo;explica muy bien lo que es la vida en s&iacute; misma&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Marta (35) lleg&oacute; a la autora porque, como a muchos, el algoritmo de sus redes sociales se la estaba lanzando constantemente. &ldquo;Me gust&oacute;, aunque menos que otros suyos que ya hab&iacute;a le&iacute;do&rdquo;, apunta para se&ntilde;alar que, en su opini&oacute;n, &ldquo;hay un delirio colectivo con algunos libros y es probable que este sea uno de ellos&rdquo;. &ldquo;Hay una clara tendencia a elevar ciertos libros; mucha recomendaci&oacute;n y poca cr&iacute;tica en redes, pero igual que esto ocurre, la viralidad para un buen libro es un regalo para el autor y para los lectores&rdquo;, zanja la lectora.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/amigos-leyendo-gratitudes-cinco-anos-despues-publicacion_1_13463408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué todos tus amigos están leyendo 'Las gratitudes' cinco años después de su publicación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Industria cultural,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5aab4fd6-6068-449c-83c2-4346c97e132b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x484y305.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva traducción al castellano a cargo de Gonzalo Torné hace retornar esta gran obra de la literatura catalana al presente de la memoria histórica firmada por Joan Sales</p><p class="subtitle">El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera “rencor”
</p></div><p class="article-text">
        Hay libros que llevan en s&iacute; mismos algo m&aacute;s que literatura, libros que sin querer se han convertido en testimonios de su tiempo y de c&oacute;mo el relato oficial de cada &eacute;poca puede influir, no solo en la acogida, sino en la g&eacute;nesis misma de una creaci&oacute;n literaria. <em>Incierta gloria</em>, que Joan Sales (Barcelona, 1912 - 1983) hab&iacute;a comenzado a escribir en 1948, a&uacute;n exiliado en M&eacute;xico, vio la luz por primera vez en 1956, aunque continu&oacute; revis&aacute;ndola y ampli&aacute;ndola durante a&ntilde;os, hasta que en 1971 se public&oacute; su edici&oacute;n definitiva. El texto no ha variado desde entonces; lo que s&iacute; lo ha hecho, y por fortuna, es su consideraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los albores de este siglo, Joan Sales era conocido por haber sido el editor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/espejo-roto-regreso-obra-maestra-merce-rodoreda-escribio-exilio_1_12761585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a> en Club Editor, la editorial que fund&oacute; en 1959 junto a Xavier Benguerel. Con ella mantuvo, adem&aacute;s, <a href="https://clubeditor.cat/llibres/cartes-completes-1960-1983/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una importante correspondencia</a> durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, que comenz&oacute; con la escritora todav&iacute;a exiliada. M&aacute;s all&aacute; de este papel, sin embargo, poco se sab&iacute;a entonces de la narrativa del propio Joan Sales, o, m&aacute;s bien, poco hab&iacute;a calado; la obra, al fin y al cabo, siempre estuvo ah&iacute;, tan solo faltaba ponerla en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Y algo ocurri&oacute;: por un lado, Club Editor, capitaneado ahora por Maria Bohigas, nieta de Sales, volvi&oacute; a editar <em>Incierta gloria</em> en 2012, coincidiendo con el centenario del autor, junto con <em>El vent de la nit</em>, una especie de continuaci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de acercarla a una nueva generaci&oacute;n de lectores; por otro, en 2017 el director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevista-agusti-villaronga-vientre-mar-filmin_1_8477679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agust&iacute; Villaronga</a>, que en 2010 hab&iacute;a adaptado con &eacute;xito <em>Pa negre</em> (2003), la novela hom&oacute;nima de Emili Teixidor, la llev&oacute; a la gran pantalla. La pel&iacute;cula despert&oacute; el inter&eacute;s por el libro y el p&uacute;blico encontr&oacute; una edici&oacute;n a la altura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ning&uacute;n lector con unos m&iacute;nimos rudimentos de literatura catalana se atreve a dudar de su relevancia, que la propia Rodoreda pon&iacute;a en relaci&oacute;n, por la riqueza de su estilo y por su radiograf&iacute;a de los a&ntilde;os de la guerra y la posguerra, con su propia obra. Con todo, y a pesar de que tambi&eacute;n se edit&oacute; en castellano, fuera del &aacute;mbito catal&aacute;n sigue siendo un libro desconocido para mucha gente. Ahora Anagrama, que el a&ntilde;o pasado ya apost&oacute; por otro ilustre de la literatura catalana, <a href="https://www.eldiario.es/aragon/cultura/jesus-moncada-escritor-inmortalizo-mequinenza_1_2519563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Moncada,</a> la recupera con una nueva traducci&oacute;n y posfacio de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-torne-suma-debate-cultura-cancelacion-delirio-equipare-censura_1_9819145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Torn&eacute;</a>, setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que la primera versi&oacute;n llegara a las librer&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Vencidos en el frente, vencidos en la retaguardia</h2><p class="article-text">
        Se han escrito muchas novelas sobre los derrotados en la Guerra Civil, pero no tantas que, dentro de los vencidos, cuestionen tambi&eacute;n algunas creencias del propio bando. En su juventud, Joan Sales fue encarcelado tres meses por oponerse a la dictadura de Primo de Rivera; y durante la Rep&uacute;blica se afili&oacute; al Partit Comunista Catal&agrave;. Sin embargo, al igual que les ocurri&oacute; a muchos intelectuales alrededor del globo, con el tiempo acab&oacute; decepcionado por la deriva del marxismo y su compromiso pol&iacute;tico se centr&oacute;, por encima de todo, en el catalanismo. Esa mirada cr&iacute;tica subyace tras la novela, que, sin entonar discursos panfletarios, deja entrever su verdad a trav&eacute;s de la vida del elenco.
    </p><p class="article-text">
        <em>Incierta gloria</em> se divide en tres partes que casi funcionan como libros independientes, en forma, tiempo y punto de vista, unidos por la relaci&oacute;n entre los personajes, y, para ser m&aacute;s exactos, por gravitar en torno al protagonista indirecto, Juli Soler&agrave;s, un joven reclutado en el frente republicano que sobresale por sus ideales elevados, su cinismo y su vasta cultura human&iacute;stica. Es una suerte de antih&eacute;roe emparentado con los grandes personajes de Dostoievski (autor venerado por Joan Sales, a quien lleg&oacute; incluso a traducir del franc&eacute;s), que tiene la particularidad de mostrarse solo a trav&eacute;s de los ojos de los dem&aacute;s personajes, al lector nunca en primera persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El escritor Joan Sales                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las dos primeras partes tienen un registro epistolar: la primera se sit&uacute;a en el frente de Arag&oacute;n en 1937 y quien escribe es Llu&iacute;s de Broc&agrave;, un joven soldado que en sus cartas se dirige a su hermano religioso, Ramon. Llu&iacute;s, de familia burguesa y compa&ntilde;ero del mencionado Juli Soler&agrave;s, es un personaje lleno de claroscuros, que simpatiza con el anarquismo y durante su paso por el campo de batalla se siente atra&iacute;do por una mujer, una viuda de pasado turbio, madre de dos hijos. En la segunda parte, toma el relevo Trini, la esposa de Llu&iacute;s, que escribe desde Barcelona: sus misivas revelan la guerra desde el punto de vista de la poblaci&oacute;n civil, en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera parte cambia de tono y adopta una primera persona introspectiva: la voz de Cruells, un joven seminarista que fue compa&ntilde;ero de Llu&iacute;s y Juli en el frente. Ha pasado el tiempo, por lo que su narraci&oacute;n gira alrededor de los primeros a&ntilde;os de la posguerra, lo que entra&ntilde;a una profunda meditaci&oacute;n existencial, con esa conciencia del ser humano ca&iacute;do, pero sobre todo de la p&eacute;rdida de algo m&aacute;s: la juventud, los ideales, el proyecto com&uacute;n al que aferrarse. No es balad&iacute; que se trate de un personaje religioso: el propio Joan Sales reconoc&iacute;a el catolicismo como una parte importante de su identidad (y esto, aunque desde el laicismo contempor&aacute;neo pueda suscitar suspicacias, no reduce en modo alguno las cualidades extraordinarias de su obra).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/8eff8500-7326-423f-85ac-54f2cf3e591f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En <em>El vent de la nit</em> (1981), que en las &uacute;ltimas ediciones se ha publicado por separado, pero puede leerse como una cuarta parte, reencontramos a Cruells, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, con la posguerra m&aacute;s avanzada, convertido en un hombre maduro que en su discurso reflexiona sobre la memoria, ahora que ve la guerra desde la distancia, y deja entrever muchos de los abusos del franquismo, de la censura a los condenados a muerte. Es una novela bastante diferente a <em>Incierta gloria</em>, que para algunos lectores no est&aacute; a la altura, pero que demuestra, en cualquier caso, c&oacute;mo el autor no quiso limitarse a escribir una gran novela, sino que, en su literatura, hab&iacute;a algo m&aacute;s: la convicci&oacute;n de ser un testigo de la historia del siglo XX; de expresar, con los recursos literarios, la verdad &iacute;ntima de los derrotados como &eacute;l, unos acontecimientos &ndash;o m&aacute;s bien un aliento, una atm&oacute;sfera&ndash;, que no deb&iacute;an borrarse, no deb&iacute;an olvidarse.
    </p><h2 class="article-text">Guerra, sentimientos, intelecto, espiritualidad</h2><p class="article-text">
        Un punto sobresaliente de la narraci&oacute;n de Joan Sales es la naturalidad con la que navega entre la dimensi&oacute;n intelectual del estudiante o el sacerdote, que se prodigan en alusiones eruditas de tipo literario y filos&oacute;fico, y la cualidad &ldquo;mundana&rdquo; inherente a la existencia, m&aacute;s si cabe en tiempos de guerra, que sacan a cada uno de su reducto particular. En el parlamento de los personajes se mezclan la verborrea coloquial &ndash;el autor tiene o&iacute;do para captar las voces de la calle, con sus giros genuinos&ndash; con los principios del idealismo y la b&uacute;squeda espiritual. En un mismo bando caben todo tipo de hombres, remando juntos por una causa com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante detenerse asimismo en el tratamiento del amor y el rol de los personajes femeninos. En una novela sobre un conflicto b&eacute;lico, m&aacute;s a&uacute;n si se sit&uacute;a (en parte) en el mismo frente de batalla, es poco habitual dar cabida a las mujeres, que viven la guerra desde otro lugar. Aqu&iacute; es relevante no solo la presencia de Trini &ndash;su parte es espl&eacute;ndida, lo mismo que su evoluci&oacute;n como personaje, que va descubri&eacute;ndose al lector&ndash;, sino el papel de la viuda, esa mujer en quien se intuye algo sucio, algo oscuro, pero por quien el narrador de la primera parte no puede evitar sentir fascinaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016"
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            <span class="title">
                Oriol Pla y Agustí Villaronga durante el rodaje de &#039;Incierta gloria&#039; en Belchite, en 2016                            </span>
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        Todos los personajes est&aacute;n hechos de claroscuros, con m&aacute;s zonas de sombra a medida que avanza la narraci&oacute;n y se ven envueltos en situaciones que los ponen a prueba, que los sumen en la violencia, el miedo, la culpa o la desesperaci&oacute;n. No era la intenci&oacute;n del autor crear &iacute;dolos ni h&eacute;roes; lo que hay aqu&iacute; son hombres y mujeres heridos, complejos, que viven situaciones l&iacute;mite en las que act&uacute;an en contra de sus propios principios. Todos se enfrentan tarde o temprano a alg&uacute;n dilema &eacute;tico que los cambia de manera irreversible, y sus relaciones con los dem&aacute;s est&aacute;n bajo la sospecha de la traici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Historia de una novela, historia de un pa&iacute;s</h2><p class="article-text">
        Los libros cuentan una historia a trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas, pero a veces ellos mismos son en s&iacute; mismos, casi sin pretenderlo una lecci&oacute;n de Historia, con may&uacute;scula. El caso de <em>Incierta gloria</em> es un paradigma del impacto de la dictadura en la producci&oacute;n literaria, en el circuito cultural en general; y tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, una demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica de aquel viejo dicho de hacer de la necesidad virtud. 
    </p><p class="article-text">
        En aquella temprana versi&oacute;n de 1956 &ndash;entonces solo contaba con la primera parte, con la que hab&iacute;a ganado el Premi Joanot Martorell de 1955&ndash;, el manuscrito no super&oacute; la censura, como era de esperar. El autor hizo sus reclamaciones, pero, aunque al final autorizaron la publicaci&oacute;n, tuvo que resignarse a someter el texto original a la poda. Sigui&oacute; escribiendo, eso s&iacute;, ampliando esa primera parte con vistas a una futura nueva edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad de publicar sin recortes le lleg&oacute;, como a muchos compatriotas, en el extranjero. En concreto, fue la traducci&oacute;n al franc&eacute;s de la versi&oacute;n m&aacute;s reciente hasta la fecha, en 1962, que recibi&oacute; buenas cr&iacute;ticas. M&aacute;s adelante, en 1968, la present&oacute; a un premio de la editorial Planeta, destinado a obras escritas en catal&aacute;n que todav&iacute;a no se hab&iacute;an traducido al castellano. La edici&oacute;n que result&oacute; era distinta a la anterior, ya que por aquel entonces la censura se hab&iacute;a relajado mucho. Pudo publicar la obra en catal&aacute;n y en castellano en 1970; y un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1971, sali&oacute; ya con unos &uacute;ltimos retoques que la daban, esta vez s&iacute;, por concluida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bddf3e98-52bb-4347-8a17-2920bc4af585_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, se public&oacute; una edici&oacute;n que incorporaba una cuarta parte, <em>El viento de la noche</em>. Sin embargo, el autor consideraba este libro como una novela al margen, pese a compartir personajes, de modo que en las &uacute;ltimas reediciones, ya en el siglo XXI, se ha editado aparte. Hoy, a Joan Sales se le reconoce como el autor de estas dos novelas, adem&aacute;s de la poes&iacute;a, las cartas y su crucial labor como editor.
    </p><p class="article-text">
        Al seguir el hilo que va de la primera a la &uacute;ltima edici&oacute;n se puede comprobar c&oacute;mo se fue dejando atr&aacute;s la censura: el autor no solo a&ntilde;ad&iacute;a cap&iacute;tulos nuevos, sino que volv&iacute;a sobre los anteriores, porque a medida que pasaba el tiempo se permit&iacute;a decir m&aacute;s cosas. Por otra parte, el papel de las traducciones result&oacute; crucial para estimular la carrera de los escritores silenciados por el franquismo; y estas obras, a su vez, contaron al mundo la realidad de lo que ocurr&iacute;a bajo la dictadura (tras su buena acogida en Francia, de hecho, el r&eacute;gimen de Franco retir&oacute; el pasaporte a Joan Sales).
    </p><p class="article-text">
        La recepci&oacute;n cr&iacute;tica tambi&eacute;n ha tenido sus vaivenes; <em>Incierta gloria</em> no ha sido siempre reverenciada como una de las grandes obras de la literatura catalana del siglo XX, ni como una de las mejores novelas que se han escrito como la Guerra Civil espa&ntilde;ola. En un principio, provoc&oacute; reacciones de todo tipo, algo que el autor asociaba al hecho de que generaba incomodidad hasta en los de su propio lado, al poner bajo la lupa esos viejos valores del anarquismo y el comunismo.
    </p><p class="article-text">
        Joan Sales no se casaba con nadie, literariamente hablando, y para gozar del favor de la cr&iacute;tica a veces es necesario saber hacer amigos. Sin embargo, esta independencia suele ser un rasgo de la buena literatura, y el tiempo siempre sopla a su favor. Ya nadie duda de la haza&ntilde;a que es <em>Incierta gloria</em>, un novel&oacute;n que, como Shakespeare (del que toma el t&iacute;tulo:<em> &ldquo;The uncertain glory of an April day&hellip;&rdquo;, </em>de <em>Los dos hidalgos de Verona</em>, 1623), tiene en sus p&aacute;ginas lo profundo y lo terrenal, la carcajada y lo existencial, porque en su guerra caben todas las guerras y, en sus personajes, toda la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/incierta-gloria-memoria-antiheroes-guerra-civil_1_13454238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Incierta gloria’, la memoria de los antihéroes de la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Literatura,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-ana-maria-moix-critica-colegios-religiosos-inedita-olvidada-informe-negativo-academico_1_13441851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e7b3e24-e706-4671-bc7a-c39548f35412_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x583y157.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora catalana recibió una beca de la Fundación Juan March en 1975 para escribir un libro que nunca llegó a ver la luz</p><p class="subtitle">En la rave del eclipse con Björk en Islandia: las nubes se comen el cielo, pero no la música
</p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 1975. Una joven <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mirada-chica-rara-ana-maria-moix-regresa-diez-anos-despues-muerte_1_11230202.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Moix</a>, que para entonces ya hab&iacute;a publicado poemarios y dos de sus obras m&aacute;s reconocidas, <em>Julia</em> y <em>Walter &iquest;por qu&eacute; te fuiste?</em>, recibe una beca de la Fundaci&oacute;n Juan March para escribir su siguiente novela,<em> La gata Maula.</em> <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/muere-escritora-esther-tusquets-barcelona_1_5379986.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esther Tusquets</a>, amiga y para entonces ya directora de la editorial Lumen, actu&oacute; como su aval. La escritora barcelonesa comenz&oacute; a escribir su texto y fue entregando distintas versiones a su tutor, cuyos informes pasaron de optimistas a terminar recomendando que la obra no se publicara. En 1976 estaba acabada, pero jam&aacute;s vio la luz. Hasta hace unos meses.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, investigadora Ram&oacute;n y Cajal en la Universidad de Alcal&aacute; de Henares, buscaba informaci&oacute;n en la Fundaci&oacute;n Juan March sobre <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cristina-peri-rossi-no-quiero-entrar-circuito-grandes-premios_1_8479502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Peri Rossi</a>, que tambi&eacute;n compart&iacute;a amistad con Ana Mar&iacute;a Moix. Por curiosidad, aprovech&oacute; para buscar si hab&iacute;a alg&uacute;n documento de la escritora catalana. Y entre ellos, all&iacute; estaba: el manuscrito in&eacute;dito de <em>La gata Maula</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a Moix, hermana peque&ntilde;a del tambi&eacute;n escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/bardo-manierista-20-anos-muerte-terenci-moix_129_10098486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terenci Moix</a> nacida en 1947, estudi&oacute; Filosof&iacute;a y Letras en la Universidad de Barcelona. Escribi&oacute; poes&iacute;a, novelas, literatura infantil, libros de relatos y art&iacute;culos para prensa. Fue la &uacute;nica mujer en ser incluida entre los 'Nueve nov&iacute;simos poetas espa&ntilde;oles' apodados por cr&iacute;tico literario Jos&eacute; Mar&iacute;a Castellet, la generaci&oacute;n que en los sesenta rompi&oacute; con los mimbres de la poes&iacute;a anterior, marcada por la censura y apegada a temas m&aacute;s tradicionales fruto del Franquismo. A este grupo pertenecieron otros autores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/publica-ensayo-escribio-leopoldo-maria-panero_1_8618583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leopoldo Mar&iacute;a Panero</a>, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/pere-gimferrer-escribir-catalan-no-acto-patriotismo-linguistico_128_9710795.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pere Gimferrer</a> y <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/memoria-periodista-vazquez-montalban-clandestina_1_6068882.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</a>. 
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                    alt="Extracto del anal de las becas de la Fundación Juan March en 1975"
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            <span class="title">
                Extracto del anal de las becas de la Fundación Juan March en 1975                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n form&oacute; parte &ndash;y fue apodada como la Nena&ndash; de la <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/gauche-divine-ii_132_3771183.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Gauche Divine'</a> ('Izquierda Divina'), un movimiento de intelectuales que surgi&oacute; en la Barcelona de los a&ntilde;os setenta. Escritores como Jaime Gil de Biedma y Rosa Reg&agrave;s, arquitectos como Ricardo Bofill, m&uacute;sicos como Serrat, fot&oacute;grafos como Colita, modelos como Teresa Gimpera, editores como Esther Tusquets y cineastas como Gonzalo Su&aacute;rez y Vicente Aranda formaron parte de este grupo que se reun&iacute;a en la discoteca Bocaccio y los alrededores de la calle Tuset. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a Moix fue igualmente una importante traductora, editora y coordin&oacute; la secci&oacute;n de Cultura de <em>Vindicaci&oacute;n feminista</em>, una revista publicada entre 1976 y 1979, que marc&oacute; un hito en las publicaciones y movimiento social que luchaba en Espa&ntilde;a por la liberaci&oacute;n de la mujer. En ella colaboraron nombres como Maruja Torres y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-tiempo-montserrat-roig-librerias-viejo-mesas-novedades_1_11313356.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Montserrat Roig</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6882cf08-edd7-4251-ba38-3b38deb87089_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez conoc&iacute;a ampliamente su trayectoria, fruto de a&ntilde;os de investigaci&oacute;n plasmada en libros como <em>Deseo de ser libres. Literatura, sociedad y movimiento estudiantil en Espa&ntilde;a</em> (1956-1975) (Comares), pero jam&aacute;s hab&iacute;a encontrado ninguna referencia a <em>La gata Maula</em>. En ning&uacute;n testimonio ni ninguna carta. De hecho, lo primero que pens&oacute; cuando encontr&oacute; el conjunto de 203 folios mecanografiados es que podr&iacute;a tratarse de una obra ya publicada, pero con otro t&iacute;tulo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que se modifiquen. Pero al empezar a leer la novela, no me resultaba familiar&rdquo;, explica la investigadora a elDiario.es, &ldquo;indudablemente era el universo narrativo de Ana Mar&iacute;a Moix, por sus preocupaciones y temas. Fue una escritora muy coherente en toda su trayectoria. Hab&iacute;a muchas referencias a canciones y pel&iacute;culas, algo muy habitual en su obra&rdquo;. Su t&iacute;tulo, <em>La gata Maula, </em>hace referencia a una expresi&oacute;n com&uacute;n en catal&aacute;n, que alude a cuando alguien es ambiguo y disimula sus verdaderas intenciones. Su protagonista es Guillermo, un adolescente que se est&aacute; buscando a s&iacute; mismo en un entorno en el que no termina de encajar.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez comenta que los espacios &ldquo;dicen mucho&rdquo; dentro de los textos de Ana Mar&iacute;a Moix, repletos de lugares de &ldquo;cierta represi&oacute;n en la educaci&oacute;n sentimental y sexual. Hay cr&iacute;ticas impl&iacute;citas a los colegios internos religiosos&rdquo;. El joven tiene varios amores plat&oacute;nicos, tambi&eacute;n habituales en el universo narrativo de la autora catalana: &ldquo;Esos amores imposibles que ella sent&iacute;a mucho&rdquo;. Otros elementos propios de su literatura que aparecen en la novela son la muerte y la enfermedad mental. El porqu&eacute; de su no publicaci&oacute;n, sin embargo, es todo un misterio. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pas&oacute; con 'La gata Maula'</h2><p class="article-text">
        En los anales de las becas de la Fundaci&oacute;n Juan March que fue concedida a Ana Mar&iacute;a Moix para escribir <em>La gata Maula</em>, aparecen otros nombres como Rosa Chacel, Miguel Delibes, Pureza Canelo y Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Estas ayudas, que se concedieron entre 1957 y 1971, nacieron para paliar la carencia de oportunidades en la sociedad espa&ntilde;ola para el desarrollo de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y la creaci&oacute;n literaria, art&iacute;stica y musical en pleno tardofranquismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La portada del manuscrito de &#039;La gata Maula&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la instituci&oacute;n se conservan los informes de sus respectivos tutores, que en el caso de la autora catalana, fueron emitidos por el fil&oacute;logo y ling&uuml;ista Emilio Alarcos. Sus valoraciones pasaron de favorables a desfavorables. La investigadora desconoce si este fue el motivo por el que el manuscrito termin&oacute; en una caja y no en librer&iacute;as y estanter&iacute;as. &ldquo;Quiz&aacute;s Ana Mar&iacute;a Moix estaba muy implicada en <em>Vindicaci&oacute;n feminista</em> en ese momento, o a lo mejor directamente ella no estaba satisfecha con lo que escribi&oacute;. Lamentablemente, no podemos preguntarle personalmente&rdquo;, comenta Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez sobre la escritora, que falleci&oacute; en 2014 a causa de un c&aacute;ncer.
    </p><p class="article-text">
        La experta avis&oacute; en la Fundaci&oacute;n Juan March de la existencia de este manuscrito in&eacute;dito, y a la Agencia Literaria Carmen Balcells, representante de la obra de Ana Mar&iacute;a Moix. Desde la oficina afirman a elDiario.es que conocer la existencia del manuscrito fue &ldquo;muy emocionante&rdquo;, y comparten que, por el momento, est&aacute;n &ldquo;evaluando internamente sus posibilidades editoriales&rdquo;: &ldquo;Tenemos que ver qu&eacute; caminos se abren&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Ana Mar&iacute;a Moix, pionera y vers&aacute;til</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez reivindica a Ana Mar&iacute;a Moix como una de las grandes figuras de la literatura espa&ntilde;ola, y compara la trascendencia de sus textos con obras, en especial <em>Julia</em>, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carmen-laforet-vuelve-presente-esconder-violencia-machista-brutal-contienen-paginas_1_11793421.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nada</em></a> de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/recorre-calles-barcelona-carmen-laforet-pm_1_12510060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Laforet</a>. &ldquo;Es una de esas obras que siguen interpelando mucho y que encuentran eco tanto en los lectores de su &eacute;poca como los de hoy. Hablaba de temas que no se pod&iacute;an tratar con naturalidad, ni desde la literatura ni en la sociedad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos uno de los m&aacute;s relevantes fue la identidad, y la b&uacute;squeda de ella. La investigadora pone en alza igualmente la calidad de sus textos period&iacute;sticos, y entrevistas, en los que abord&oacute; asuntos como las vicisitudes a las que tienen que enfrentarse las mujeres al llegar a los cuarenta, Palestina y los derechos de los animales. Algunos de ellos fueron recogidos en <em>Conversaciones en el tiempo</em> (Amarillo Editora), que incluye sus conversaciones con figuras como Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libertad-radical-ana-maria-matute-escritora-lado-debiles_1_12026463.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Mar&iacute;a Matute</a> &ndash;de quien era gran admiradora&ndash;, Max Aub, Salvador Dal&iacute;, Nuria Espert y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tarde-rosa-chacel-rara-avis-generacion-27_1_11545440.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Chacel</a>; con quien intercambi&oacute; correspondencia entre 1965 y 1975. 
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo de Ana Mar&iacute;a Moix con la vallisolitana Rosa Chacel, autora de t&iacute;tulos como <em>Barrio de Maravillas</em> y<em> Ofrenda a una virgen loca,</em> surgi&oacute; estando la segunda en el exilio en R&iacute;o de Janeiro. La escritora catalana, que era 49 a&ntilde;os m&aacute;s joven, le escribi&oacute; en busca de una maestra entusiasmada tras leer <em>Teresa</em>, y terminaron entablando una amistad. As&iacute; lo relata la escritora y catedr&aacute;tica de Literatura espa&ntilde;ola Rosal&iacute;a Cornejo en el documental <em>Pasi&oacute;n por la palabra</em>, estrenado en 2015, que repasa la vida y obra de la escritora catalana.
    </p><p class="article-text">
        En ella participan otras figuras como Maruja Torres, que tambi&eacute;n fue amiga suya, que incide en la manera en la que Ana Mar&iacute;a Moix puso el foco en los problemas sociales, como el trato que reciben las personas mayores. &ldquo;Si dejas de producir ya no existes, y esto es un insulto desde el punto de vista humano terrible. Hay maltrato, pero adem&aacute;s lo considero un crimen cultural tremendo, porque los repositorios de la memoria colectiva son la gente mayor. El capital de la tercera edad es inmenso&rdquo;, defendi&oacute; en una entrevista recogida en el documental.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1a3798f8-43ad-4439-a699-85d9d4727d3e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A falta de saber si finalmente <em>La gata Maula</em> ver&aacute; la luz, la editorial Altamarea publicar&aacute; en septiembre <em>En defensa propia. La literatura, la vida, los amigos</em>. Una selecci&oacute;n de textos, tambi&eacute;n in&eacute;ditos, de Ana Mar&iacute;a Moix y Esther Tusquets, recopilados por la investigadora Sof&iacute;a Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, que avanza que conforman cr&iacute;tica &ldquo;refrescante y poco habitual&rdquo; de la sociedad de su tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        El libro servir&aacute; para seguir ampliando y reivindicando el legado de esta escritora de gran talento y oficio, que siempre se mantuvo en un discreto segundo t&eacute;rmino, a pesar de la gran calidad de sus textos y su aportaci&oacute;n a la literatura espa&ntilde;ola en su conjunto. Una mujer pionera cuyas palabras siguen resonando e interpelando, en este y todos los presentes. Como ella misma dijo en su novela <em>Baladas del dulce Jim</em>: &ldquo;Me gustar&iacute;a estar con todos en todas partes escuchando una bella melod&iacute;a: que hay que vivir, amigos, que hay que vivir, aunque sea cierto que morimos en un banco del paseo una tarde de invierno, con el coraz&oacute;n encogido, intentando aprender a pronunciar la palabra amor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-ana-maria-moix-critica-colegios-religiosos-inedita-olvidada-informe-negativo-academico_1_13441851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de Ana María Moix que critica los colegios religiosos, inédita y olvidada tras el informe negativo de un académico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Novela,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34a9343b-4f94-427b-a964-75af6e76d40e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y360.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras un gran éxito en Reino Unido el año pasado, dos editoriales españolas han coincidido en recuperar 'La cruz torcida', escrita en 1934 por una joven autora británica tras vivir una temporada en Alemania</p><p class="subtitle">Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo
</p></div><p class="article-text">
        Es Nochebuena y, como cada a&ntilde;o, la familia se re&uacute;ne. Forman un clan corriente: ni ricos ni pobres, viven en una peque&ntilde;a localidad del sur, llevan una rutina y nunca han tenido grandes conflictos entre ellos; podr&iacute;an ser lo que se considera una familia <em>normal</em> de clase media. El matrimonio tiene tres hijos, que ya son adultos j&oacute;venes, dos chicos y una chica. Ella est&aacute; prometida con un chico del pueblo, un cirujano de buen coraz&oacute;n que su familia ha acogido de buen grado. Ambos est&aacute;n muy enamorados y la joven vive esta Navidad pensando con emoci&oacute;n en los cambios que se avecinan a su vida el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a sus hermanos, los dos veintea&ntilde;eros, el mayor lleva tiempo desocupado y el peque&ntilde;o solo encuentra trabajo a temporadas: la crisis del empleo juvenil les afecta de lleno. Ellos, como tantos hombres de su generaci&oacute;n, est&aacute;n desencantados ante la falta de perspectivas, por lo que cada vez simpatizan m&aacute;s con un partido emergente que, aunque no ha tenido a&uacute;n victorias tan importantes como para incidir en el tablero pol&iacute;tico, est&aacute; haciendo ruido con sus proclamas populistas y promete a todos esos j&oacute;venes un futuro de trabajo y seguridad. Est&aacute;n en plena crisis econ&oacute;mica &ndash;al padre le acaban de bajar el sueldo&ndash;, y, en medio de tanta incertidumbre, cuesta confiar en el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento podr&iacute;a ser el de una obra actual, y ese partido populista podr&iacute;a llamarse Vox, Alian&ccedil;a Catalana o cualquiera de sus hom&oacute;logos europeos. Esos muchachos sin metas podr&iacute;an pasarse las horas viendo v&iacute;deos en YouTube y TikTok de hombres que promulgan una rutina de gimnasio, recetan f&oacute;rmulas para hacerse millonario, atacan al feminismo por robarles oportunidades y se&ntilde;alan a los inmigrantes por &ldquo;robarles&rdquo; trabajo y beneficiarse de los servicios p&uacute;blicos. Esa pareja de novios enamorados podr&iacute;an ser dos j&oacute;venes reci&eacute;n graduados que se han esforzado mucho y sienten que por fin se les brinda la oportunidad de construir una vida propia, juntos, lejos del hogar familiar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad613374-c494-48a8-b0f0-149470ec456c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;an ser ellos, podr&iacute;an vivir aqu&iacute; y ahora, pero la acci&oacute;n de <em>La cruz torcida</em> (1934) la novela que este a&ntilde;o han publicado dos editoriales (Perif&eacute;rica con traducci&oacute;n de Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Yumar y Alianza Editorial, de Ainize Aguillo Salaberri) comienza la Nochebuena de 1932. En una localidad del sur de Alemania, el nuevo l&iacute;der del populismo se llama Adolf Hitler y las cacer&iacute;as no se organizan contra los inmigrantes magreb&iacute;es, sino contra el pueblo jud&iacute;o. La escritora brit&aacute;nica Sally Carson, seud&oacute;nimo de Sylvia Carson (Surrey, 1902 - Leeds, 1941), la escribi&oacute; despu&eacute;s de pasar unas vacaciones en un pueblo de M&uacute;nich. Mucho le debi&oacute; de impactar lo que vio, porque no esper&oacute; para ponerse a novelar c&oacute;mo se trastoca la vida de una familia corriente con el ascenso del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez de los hechos, que suele circunscribirse a la cr&oacute;nica, no es, sin embargo, &oacute;bice para que la autora d&eacute; forma una novela de vuelos literarios, un fresco social de enorme viveza, escrito con elegancia, un fino sentido del humor y o&iacute;do para el di&aacute;logo, con esa hondura, esa capacidad de conmover que se espera de cualquier obra literaria digna de tal nombre. Desde las primeras p&aacute;ginas, mientras Lexa, la hija, se encarga de decorar la casa junto con sus hermanas, los personajes dejan entrever su complejidad: a trav&eacute;s de los hechos cotidianos, se les muestra en toda su viveza, sin manique&iacute;smos, y resulta f&aacute;cil entender la postura de cada uno ante el nuevo panorama pol&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La novela capta cómo los personajes se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generación espontánea: es en el día a día, a través de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dice bien Laura Freeman, autora del pr&oacute;logo, cuando advierte que toda novela que se abre con una pl&aacute;cida escena navide&ntilde;a levanta sospechas: esa felicidad, esa armon&iacute;a, se romper&aacute; m&aacute;s pronto que tarde. El lector juega con ventaja: sabe lo que ocurri&oacute; en los meses posteriores a la Nochebuena de 1932 (Hitler fue elegido canciller en enero de 1933). Los personajes, no. Y ah&iacute; est&aacute; la gracia: en narrar ese proceso de incredulidad, pero tambi&eacute;n de adaptaci&oacute;n progresiva, sobre la marcha. Capta c&oacute;mo se van habituando a unas circunstancias que no hace tanto resultaban inconcebibles; porque el horror no se instala de repente ni surge por generaci&oacute;n espont&aacute;nea: es en el d&iacute;a a d&iacute;a, a trav&eacute;s de detalles a veces diminutos, que se va instalando en las calles, en las vidas de todos.
    </p><p class="article-text">
        Esta novela pone el foco sobre todo en los j&oacute;venes: tanto por Moritz, el prometido de la protagonista, que enseguida se ve se&ntilde;alado por tener un apellido jud&iacute;o, como por los dos hermanos, &ldquo;buenos chicos&rdquo; que no se educaron en los valores fascistas, pero que, en el contexto inestable de la Alemania de Weimar, han ido desvi&aacute;ndose. La literatura, a diferencia de los libros de historia, tiene la capacidad de revelar c&oacute;mo se inocula una ideolog&iacute;a, c&oacute;mo se fraguan las rebeliones de la masa. Sally Carson lo logra mirando de cerca el conflicto, con una mirada llena de humanidad, que revela tanto la fragilidad de aquellos hombres como la brutalidad con la que el nuevo r&eacute;gimen anula a sus v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/044e99ec-dae0-4676-b6fd-60b9c0fb7604_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La autora plasma c&oacute;mo la propaganda fascista sembr&oacute; la discordia en la poblaci&oacute;n: &ldquo;Por culpa de la herida que se les hab&iacute;a infligido, s&oacute;lo sosten&iacute;an en pie una vida a medias. Los lazos de amor y amistad se romp&iacute;an y se sustitu&iacute;an con la desconfianza, la rabia y el desencanto&rdquo;. Todo lo que aqu&iacute; se narra resulta familiar de una manera inquietante: Sally Carson la escribi&oacute; antes del Holocausto, pero vio venir el horror que se avecinaba de un modo similar al que ahora advertimos, impotentes, c&oacute;mo la ultraderecha, en cuanto se asoma al poder, derriba derechos, propugna veneno y cuestiona valores que estaban, o al menos lo parec&iacute;an, plenamente asentados en la sociedad. El diagn&oacute;stico no es favorable: &ldquo;Las lealtades se hab&iacute;an quebrantado con tanta violencia e irracionalidad que, con toda certeza, no volver&iacute;an a crecer ni a encarrilarse hasta varias generaciones despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La cruz torcida</em>, es importante recalcarlo, no solo se recupera porque retrate un mundo cambiante que mantiene ciertos paralelismos con el presente; se rescata, por encima de todo, por ser una muy buena novela. Sutil, precisa, es la historia de la desintegraci&oacute;n de una familia y a la vez una hermosa historia de amor truncada por el auge del nazismo. Lexa, la protagonista, se encuentra en medio, entre los familiares que adoptan posturas antisemitas y el novio bondadoso a quien de pronto la sociedad arrincona; un centro del relato muy bien elegido, que permite abordar el conflicto esquivando la tentaci&oacute;n de repartir las etiquetas de v&iacute;ctima y culpable con demasiada ligereza: &ldquo;Lexa actuaba como una ni&ntilde;a desconcertada, no como una ni&ntilde;a asustada en la oscuridad. [&hellip;] No ten&iacute;a ni idea de hasta d&oacute;nde llegaban los espantos que la aguardaban. No ten&iacute;a ning&uacute;n adversario al que destruir. M&aacute;s bien, ella era el origen de una serie de luchas, tribulaciones y aflicciones que no sab&iacute;a cu&aacute;ndo concluir&iacute;an&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Adolf Hitler, en una imagen de un acto en Nuremberg en 1933                            </span>
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        Sally Carson, pese a ser entonces una debutante, firma una novela espl&eacute;ndida, de una contenci&oacute;n y una pulcritud dif&iacute;ciles de encontrar hasta en los novelistas consumados. Se revela como una narradora observadora, reflexiva sin excesos, que sabe concentrar una tragedia colectiva en el drama &iacute;ntimo de una familia, y se mueve de lo particular de los hechos inmediatos a la meditaci&oacute;n existencial que revisten cuando se ven con el tiempo. En su caso, el margen no era mucho, ni siquiera hab&iacute;an transcurrido dos a&ntilde;os del periodo que abarca la novela (los seis primeros meses de 1933); aun as&iacute;, su mirada result&oacute; visionaria: &ldquo;Alemania encerraba en s&iacute; su propio castigo. [&hellip;] Las mismas personas que hab&iacute;an administrado el veneno de la expulsi&oacute;n y la crucifixi&oacute;n de los jud&iacute;os hab&iacute;an acabado ingiri&eacute;ndolo. Ellas ser&iacute;an las v&iacute;ctimas definitivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novela, que debe su t&iacute;tulo al s&iacute;mbolo nazi por excelencia y tuvo dos continuaciones, <em>The Prisoner</em> (1936) y <em>A Traveller Came By</em> (1938), tuvo una buena acogida cuando se public&oacute; en ingl&eacute;s, pero, la misma historia de siempre, cay&oacute; en el olvido tras la muerte de la autora, que falleci&oacute; unos meses antes de cumplir 39 a&ntilde;os, de un c&aacute;ncer de mama. Un olvido que, en su caso, se agrav&oacute; por la escasez de copias impresas: tal como cuenta Laura Freeman en el pr&oacute;logo a la nueva edici&oacute;n, cuando la editorial Persephone Books, responsable de su recuperaci&oacute;n en ingl&eacute;s el a&ntilde;o pasado, quiso rescatarla, se top&oacute; con la dificultad de localizar un ejemplar del original, ya que, a pesar de su inteligencia para intuir lo que se avecinaba, no se hab&iacute;a vuelto a reeditar desde aquel lejano 1934.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la literatura (y de la edici&oacute;n) est&aacute; hecha de peque&ntilde;os milagros, como dar por casualidad con un libro en el que se menciona una novela olvidada y no parar hasta encontrarla, leerla y publicarla casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s de su llegada a las librer&iacute;as. As&iacute; lo hizo la <a href="https://persephonebooks.co.uk/products/crooked-cross" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editorial independiente brit&aacute;nica Persephone</a>. Por su parte, la independiente espa&ntilde;ola Perif&eacute;rica, al elegir este libro, suma Sally Carson a una larga lista de recuperaciones relacionadas con el periodo de entreguerras y los a&ntilde;os posteriores en Europa, como Erich Hackl, Odette Elina, Verna B. Carletton, Angelika Schrobsdorff, Vera Brittain, Marie Jalowicz Simon y Marcella Olschki, entre otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-sally-carson-narro-tiempo-real-adolf-hitler-llegaba_1_13448058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela de Sally Carson que narró, casi en tiempo real, cómo un tal Adolf Hitler llegaba al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nazismo,Adolf Hitler,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fa55994-8010-4b25-a2a5-0901789f76f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149029.jpg" width="1495" height="841" alt="Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El emblemático libro de Frank McCourt sobre su niñez en la Irlanda de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial se lee hoy como un ejemplo de resiliencia</p><p class="subtitle">Caroline O'Donoghue, escritora: “Las irlandesas nos sentimos empoderadas desde la legalización del aborto en 2018”
</p></div><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1996 cuando un profesor jubilado llamado <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/muere-frank-mccourt-autor-de-las-cenizas-de-angela_1_11033658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank McCourt</a> (1930-2009) se situ&oacute; entre los escritores m&aacute;s vendidos con su primer libro, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>, unas memorias noveladas de su infancia en la Irlanda suburbial de los a&ntilde;os treinta y cuarenta. Nacido en Nueva York, era el hijo mayor de un matrimonio de inmigrantes irlandeses que regres&oacute; pronto a su pa&iacute;s de origen. La familia se instal&oacute; en la ciudad de Limerick, donde el autor creci&oacute; junto a sus hermanos. El padre, alcoh&oacute;lico, ten&iacute;a serios problemas para conservar un empleo, por lo que la madre, &Aacute;ngela, se erige en la figura nuclear que los sostiene. El prop&oacute;sito de novelar su ni&ntilde;ez nace, de hecho, como un homenaje a ella.
    </p><p class="article-text">
        Si nos limit&aacute;ramos a comentar el contenido de estas memorias, no pasar&iacute;an de ser una de una infancia en la miseria, pero por desgracia bastante com&uacute;n en la &eacute;poca, que sirve de radiograf&iacute;a social de los colectivos m&aacute;s desfavorecidos: un padre malgastador y con adicci&oacute;n a la bebida, incapaz de ocuparse de su familia, pero al que su hijo escucha con embeleso cuando le cuenta historias legendarias; la madre que se sacrifica por los hijos, que llega hasta a pedir limosna para darles de comer, abnegada, trabajadora y familiar, tal como se espera de las mujeres en la sociedad irlandesa; una larga sucesi&oacute;n de hijos, con la imposibilidad de mantenerlos y el trauma de la elevada mortalidad infantil.
    </p><p class="article-text">
        En esas condiciones de pobreza extrema, que implican mucho m&aacute;s que no poder llevar un trozo de pan a la mesa &ndash;enfermedades, suciedad, desarraigo, dependencia (tanto las redes familiares, clave en una sociedad cat&oacute;lica, como las instituciones de caridad o las de tipo gubernamental), abandono escolar temprano, trabajos precarios y peligrosos&ndash;, el narrador comienza a alimentar un prop&oacute;sito: el sue&ntilde;o americano, emigrar a los Estados Unidos, donde por aquel entonces todav&iacute;a se confiaba en hacer fortuna. Mientras crece, logra sacar fuerza de la desdicha pensando en el futuro, en la posibilidad de algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> puede parecer un libro de memorias m&aacute;s, como ha habido y hay tantos. Sin embargo, adem&aacute;s de convertirse en un &eacute;xito de ventas, recibi&oacute; el Premio Pulitzer de Memorias y el National Book Critics Circle Award, se adapt&oacute; al cine en el filme hom&oacute;nimo de 1999, dirigida por Alan Parker, y ha sido la elecci&oacute;n de muchos clubes de lectura alrededor del mundo. &iquest;Qu&eacute; tiene de particular, qu&eacute; lo hace, no solo sobresalir, sino conectar con la sensibilidad de tantos y tan diferentes lectores, por qu&eacute; provoca tantas lecturas, y tantas ganas de compartir impresiones?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/364081e5-3bca-4125-8ad7-28ea5ebfd7f1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute;, como siempre, en la forma de contar: la voz en primera persona de un Frank McCourt que recuerda aquellos a&ntilde;os con la viveza del muchacho que fue, un ni&ntilde;o que, con ese don que tienen de asombrarse, de observar la maravilla hasta en la realidad m&aacute;s cruel, se hizo un fort&iacute;n a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n. Su percepci&oacute;n de los personajes, como ese padre para &eacute;l encantador, es muy diferente de la que tiene un adulto; es en esa mirada infantil que sus recuerdos se convierten en algo m&aacute;s que una cr&oacute;nica as&eacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        Y el humor: cu&aacute;n importante es el sentido del humor en <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em>. En lugar de lamentarse por su infortunio, relata sus peripecias con la naturalidad del chiquillo que no ha conocido otra existencia y, por lo tanto, se ha acostumbrado a vivir en un estado al que nadie tendr&iacute;a que acostumbrarse. Porque Frank no es un ni&ntilde;o llor&oacute;n ni pasivo; al contrario, pronto aprovecha su intelecto despierto para aportar dinero con sus trabajillos. Sus vivencias tienen algo de picaresca, tambi&eacute;n, como un Lazarillo contempor&aacute;neo en la Irlanda depauperada por las crisis econ&oacute;micas, reprimida por la moral del catolicismo y con tensiones latentes por la todav&iacute;a reciente divisi&oacute;n, que suscita recelos hacia la gente del norte, como el padre de Frank.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de Irlanda, esta es una de las obras en las que se evocan con mayor eficacia las costumbres de las clases bajas, con una gran viveza para reproducir las expresiones coloquiales y el argot de los maleantes, as&iacute; como la cultura popular y las creencias m&aacute;s arraigadas, con particular hincapi&eacute; en la m&uacute;sica, las canciones que se dejan o&iacute;r por los <em>pubs</em> y que los hombres borrachos entonan al volver a casa. Son esas peque&ntilde;as cosas que, lejos de resultar triviales, conforman la verdadera &ldquo;textura&rdquo; de la vida y del relato. El autor brilla gracias a una recreaci&oacute;n que traslada al lector a los <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_europa/que-ver-en-limerick-mapa-ruta-de-frank-mccourt_1_12806856.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">callejones grises de Limerick</a> y deja escenas memorables grabadas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el protagonista hizo realidad su sue&ntilde;o de hacer las Am&eacute;ricas, aunque esa parte no la narra hasta la continuaci&oacute;n, <em>Lo es</em> (1999), que tuvo mucho menos recorrido, quiz&aacute; porque, al centrarse en las experiencias de juventud, se pierde el encanto de la voz de un ni&ntilde;o. Despu&eacute;s de muchos esfuerzos, el joven Frank pudo embarcarse rumbo a Estados Unidos, donde tampoco lo tuvo f&aacute;cil &ndash;la etiqueta de &ldquo;superviviente&rdquo; no le queda grande en absoluto&ndash;, aunque, con el tiempo, consigui&oacute; dedicarse a la ense&ntilde;anza, una profesi&oacute;n que parec&iacute;a impensable para ese ni&ntilde;o sucio y hambriento de los suburbios irlandeses. <em>El profesor</em> (2005), con sus recuerdos de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de carrera, culmina la trilog&iacute;a. En Espa&ntilde;a, las tres han sido publicadas por Maeva (trad. Alejandro Pareja Rodr&iacute;guez).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Esta historia de superaci&oacute;n del ni&ntilde;o criado en la indigencia que logra abrirse camino y estudiar en la universidad gracias a su tes&oacute;n y su amor por los libros &ndash;asegura ser un gran lector para que le den la oportunidad de acceder a los estudios&ndash; resulta, sin duda, inspiradora; pero no ha estado exenta de pol&eacute;mica: tras su &eacute;xito, se le acus&oacute; de haber exagerado algunas vivencias, algo que &eacute;l neg&oacute;. Por otro lado, una parte de la sociedad irlandesa expres&oacute; su malestar por lo que consideraron una falta de pudor al compartir unas circunstancias familiares tan &iacute;ntimas &ndash;la eterna &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; del pobre, que calla y sufre en silencio&ndash;, adem&aacute;s de por mostrar al mundo una imagen del pa&iacute;s nada halag&uuml;e&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, de lo que no cabe duda es de la destreza de Frank McCourt para hacer de sus memorias un material literario rebosante de vida, con un esp&iacute;ritu similar al de otras novelas emblem&aacute;tica sobre infancias en la penuria, como <em>Un &aacute;rbol crece en Brooklyn</em> (1943), de Betty Smith, o <em>El castillo de cristal</em> (2005), de Jeanette Walls. Le&iacute;da ahora, <em>Las cenizas de &Aacute;ngela</em> no solo se distingue por su historia de resiliencia y superaci&oacute;n, sino, y ante todo, por una actitud, ante la vida y ante el hecho narrativo. No elegimos qu&eacute; tipo de existencia nos espera al nacer, pero s&iacute; podemos escoger con qu&eacute; &aacute;nimo la encaramos, y, al cabo del tiempo, desde qu&eacute; prisma decidimos recordarla. Y es que, como escribi&oacute; Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en sus memorias, &ldquo;La vida no es la que uno vivi&oacute;, sino la que uno recuerda, y c&oacute;mo la recuerda para contarla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/treinta-anos-cenizas-angela-memorias-infancia-miseria-conmovieron-mundo_1_13437747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irlanda,Segunda Guerra Mundial,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fans-harry-potter-reubicar-cable-submarino-evitar-pase-tumba-ficticia-dobby_1_13438901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b3d9628-e963-495e-a59c-2ccc9d9c79bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cable eléctrico que une Reino Unido e Irlanda, valorado en 503 millones de euros, pasa ahora cerca de restos de enterramientos humanos de la Edad de Bronce en lugar de por una playa galesa</p><p class="subtitle">George R.R. Martin desvela que padece una depresión: “Han pasado tantas cosas que ha sido abrumador”
</p></div><p class="article-text">
        Los fans de Harry Potter han conseguido que se reubique un nuevo cable el&eacute;ctrico, de coste multimillonario, entre Reino Unido e Irlanda tras quejarse de que profanar&iacute;a <a href="https://www.howwetravel.co.uk/dobbys-grave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la 'tumba' de Dobb</a>y, un elfo ficticio.
    </p><p class="article-text">
        El personaje fue enterrado en la playa de Freshwater West, en Pembrokeshire, Gales, en la pel&iacute;cula <em>Harry Potter y las reliquias de la muerte</em>. Los seguidores de la saga m&aacute;gica suelen dejar piedras con la inscripci&oacute;n &ldquo;Aqu&iacute; yace Dobby&rdquo;, a pesar de que el propietario del terreno, el National Trust, <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-61320437" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les ha pedido que no lo hagan</a>, ya que la playa es un lugar ecol&oacute;gicamente sensible.
    </p><p class="article-text">
        El cable Greenlink, valorado en 430 millones de libras (503 millones de euros), que conecta la Red El&eacute;ctrica Nacional con Irlanda, iba a pasar inicialmente por el lugar de la 'tumba', seg&uacute;n explic&oacute; el director del proyecto, <a href="https://creators.spotify.com/pod/profile/the-energy-revolution9/episodes/Can-We-Connect-the-Worlds-Electricity-Grids--with-Simon-Ludlam-Etchea-Energy-e3mvmmm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Simon Ludlam, en el podcast Energy Revolution</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los fans se enteraron de los planes despu&eacute;s de que Ludlam se&ntilde;alara, durante una entrevista con la BBC, el tramo de Freshwater West por donde pasar&iacute;a bajo tierra el cable de 200 km (125 millas) que va al condado de Wexford. &ldquo;Hicimos la toma, terminamos, volv&iacute; a Londres y la emitieron un par de semanas despu&eacute;s. Recibimos cientos de llamadas, de verdad, cientos de llamadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ludlam dijo que no sab&iacute;a qui&eacute;n era Dobby y que las llamadas que recibi&oacute; la empresa lo confundieron. Un colega le dijo: &ldquo;Al parecer, vamos a pasar justo por la tumba de Dobby&rdquo;. &ldquo;Le dije: &lsquo;&iquest;Dobby? &iquest;Qui&eacute;n es Dobby? No conozco a Dobby&rsquo;. Le dije: &lsquo;Es un personaje ficticio de un libro ficticio, todo es ficticio, &iquest;de qu&eacute; est&aacute;s hablando?&rsquo;&rdquo;. El colega le respondi&oacute;: &ldquo;No, es muy, muy serio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La empresa contrat&oacute; entonces a planificadores para encontrar una nueva ruta que evitara la supuesta tumba. &ldquo;Mucha gente se alegr&oacute; mucho, el proyecto sigue adelante y Dobby est&aacute; contento&rdquo;. Al final, dijo: &ldquo;Nos acercamos bastante a algunos restos aut&eacute;nticos de la Edad de Bronce, pero evitamos la tumba de Dobby&rdquo;. Entre los restos de la Edad de Bronce se incluyen urnas asociadas a enterramientos humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Horton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fans-harry-potter-reubicar-cable-submarino-evitar-pase-tumba-ficticia-dobby_1_13438901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 15:48:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los fans de Harry Potter consiguen reubicar un cable submarino para evitar que pase por la tumba (ficticia) de Dobby]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Harry Potter,Reino Unido,Irlanda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?", la pregunta radical que plantea 'Broma']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/decide-violencia-perpetra-sufre-pregunta-radical-plantea-broma_1_13428147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/364f800e-9891-4a48-982a-1c798f71850d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1028y1228.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?&quot;, la pregunta radical que plantea &#039;Broma&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debut en la novela de Lucía Marín viene con el sello de la edición de Sabina Urraca, la gran descubridora en España del nuevo talento narrativo</p><p class="subtitle">La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ninguna persona se desquicia sola. Ninguna persona justifica las violencias del d&iacute;a a d&iacute;a hasta que le han domesticado del todo y ya no sabe lo que es violencia y lo que no y se pregunta si quiz&aacute; la culpa es suya y se dice que a lo mejor emple&oacute; un tono fuera de lugar, que lo suyo no es para tanto. Que est&aacute; sobrerreaccionando. Estos son los pensamientos recurrentes de Julia, la protagonista de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Editorial diecis&eacute;is, 2026), la primera novela de Luc&iacute;a Mar&iacute;n (Granada, 1985), autora de los libros de relatos </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>No somos flores</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Nazar&iacute;, 2017) y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La piel caduca </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(RIL, 2018), y que ha sido editada por </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sabina-urraca-reducir-literatura-temas-hashtags-peligrosisimo_1_11349980.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Sabina Urraca</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mar&iacute;n explora en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> la vida de una mujer joven en torno a dos relaciones: la que tiene con un padre ausente que se muere &mdash;un padre que ha entregado su vida al cuidado de los dem&aacute;s a costa de descuidar lo suyo propio&mdash; y el desvanecimiento de un v&iacute;nculo, una pareja, progresivo e intermitente que la va matando poco a poco. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Broma</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es una novela cosida con bistur&iacute; que est&aacute; llena de preguntas sobre el comportamiento humano. La primera, quiz&aacute;, sea hasta qu&eacute; punto est&aacute; dispuesta una persona a dejarse llevar, a dejarse arrastrar, por amor. O por la falta de este.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hac&iacute;a mucho tiempo que ten&iacute;a el tema rondado en la cabeza&rdquo;, explica Mar&iacute;n en conversaci&oacute;n c</span>on elDiario.es <span class="highlight" style="--color:transparent;">frente a un batido en una cafeter&iacute;a en el madrile&ntilde;o barrio de la Latina. &ldquo;Hab&iacute;a escrito un par de relatos, que han acabado por convertirse en cap&iacute;tulos de esta historia&rdquo;, confiesa para se&ntilde;alar que la figura del padre aqu&iacute; dibujada tiene una historia un tanto paralela a la de su propio padre, al que recuerda al final del libro, en los agradecimientos, con un apelativo cari&ntilde;oso que tambi&eacute;n llevar&aacute;, en alg&uacute;n momento, el padre de la ficci&oacute;n: &ldquo;A Igor Mansevich, all&aacute; donde se encuentre&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Mar&iacute;n que ella quer&iacute;a escribir una historia de violencia donde la violencia est&aacute; ah&iacute;, la ves y la miras a los ojos, pero no es palpable, no la puedes tocar, no la puedes se&ntilde;alar porque son dosis tan peque&ntilde;as que, hasta que no las juntas todas, no te das cuenta de que te han envenenado. &ldquo;Me interesaba explorar el destrato y el maltrato desde lo cotidiano&rdquo;, se&ntilde;ala la autora para a&ntilde;adir que &ldquo;una de las preguntas radicales de esta novela es qui&eacute;n decide qu&eacute; es violencia; si lo decide el que la perpetra o quien la sufre&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e47d7bb2-431b-4945-9f25-91ee0338d289_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un padre que cambi&oacute; una vida corriente, una mujer y una hija, para dedicarse plenamente a un ideal. Un padre que ejerce de padre de otros ni&ntilde;os y adolescentes menos de su propia hija porque ella lo entiende, c&oacute;mo no lo va a entender, si en vez de su hija puede ser algo mejor: su mejor amiga. &ldquo;Y ella acepta, claro, piensa que no tiene un amigo tan bueno e interesante como su padre&rdquo;, explica la autora para se&ntilde;alar que la protagonista se va quedando con las migajas que le ofrecen los otros. &ldquo;Ella piensa que, si ya no va a ser su padre, por lo menos se queda con eso, con lo que le da&rdquo;, contin&uacute;a para incidir en que Julia ans&iacute;a tanto eso que brilla que est&aacute; dispuesta a pagar el precio. Sea cual sea. Un padre carism&aacute;tico que nunca ejercer&aacute; de padre y un novio, tambi&eacute;n carism&aacute;tico y atractivo, que nunca la tratar&aacute; como una pareja. Y, ni mucho menos, como a una igual. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Luz de gas</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La luz de gas o </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>gaslighting</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es tambi&eacute;n otro de los protagonistas de la novela. Un t&eacute;rmino cuya definici&oacute;n se encuadrar&iacute;a como una forma de abuso psicol&oacute;gico y manipulaci&oacute;n en la que una persona hace que otra dude de su memoria, de su juicio, de sus percepciones y de su propia realidad. Un abuso que, en ocasiones, sufre el propio lector: &ldquo;Esto es algo que me dijeron en la presentaci&oacute;n del libro en Madrid porque, claro, todo lo que hacen ambos hombres est&aacute; muy bien argumentado desde su perspectiva&rdquo;, recuerda Mar&iacute;n para poner dos ejemplos en la novela: cuando el padre le dice a la hija con 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos que ya es adulta, que no le va a pasar la manutenci&oacute;n porque hay otros ni&ntilde;os que le necesitan m&aacute;s que ella. O cuando su novio, de vacaciones y embarazada, le dice que no la quiere, pero que no la va a dejar, que va a estar a su lado siempre que ella quiera. Que si la relaci&oacute;n termina ser&aacute; decisi&oacute;n de ella, no de &eacute;l, que ella tiene todo el poder de decisi&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hay un patr&oacute;n que tambi&eacute;n quer&iacute;a explorar y es el de qu&eacute; ocurre en medio de un conflicto cuando la otra parte no asume su responsabilidad&rdquo;, contin&uacute;a la escritora para apuntar que se crea una situaci&oacute;n tan inestable y de tanta incertidumbre que una acaba asumiendo toda la culpa. &ldquo;Si t&uacute; te adjudicas la culpa sientes que tienes el control y, as&iacute;, al menos, parece que puedes hacer algo con ello, puedes resolverlo en el futuro&rdquo;, argumenta. Pero a Julia, su protagonista, esto cada vez le va sirviendo menos. &ldquo;Tiene una pulsi&oacute;n tremenda de tener una familia, de armar un n&uacute;cleo familiar como el que ella nunca tuvo. Lograr una familia feliz para sanar y est&aacute; dispuesta todo. Hasta a ir a terapia de pareja, pero sola, claro, ella se encargar&aacute; de todo&rdquo;, contin&uacute;a Mar&iacute;n, que dibuja la vida de Julia a medio camino entre lo tr&aacute;gico y lo c&oacute;mico, donde un novio encantador con todo el mundo menos con ella, desarma una a una todas las demandas de una mujer que solo desea ser amada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tambi&eacute;n por su entorno, pero el estar siempre mal tambi&eacute;n cansa. Aburre. &ldquo;Tenemos muy poca tolerancia al dolor ajeno. Es muy cansado soportar al amigo, a la amiga, que est&aacute; siempre mal y es muy com&uacute;n que este acabe siendo abandonado&rdquo;, apunta Mar&iacute;n, que dibuja una situaci&oacute;n com&uacute;n en su historia, la de las amistades de ella que la van dejando de lado, poco a poco, se van yendo para acercarse un poco m&aacute;s a &eacute;l. Al fin y al cabo, es mucho m&aacute;s divertido.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">El consentimiento en el l&iacute;mite</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Condicionada por un padre narcisista, y por el maltrato de ese padre a su madre, que acaba por permear tambi&eacute;n en la ni&ntilde;a que fue. Julia se deja hacer, se deja insultar, pide perd&oacute;n, no pone l&iacute;mites y escribe todo en un diario que lee su novio, quien se enfada y llora porque no le gusta c&oacute;mo queda retratado y que solo admite haber sido pillado cuando ella se da cuenta, cuando ella entiende c&oacute;mo puede ser que &eacute;l act&uacute;e como si supiera todo lo que le pasa por la cabeza. Y es que lo sabe, claro. &ldquo;Yo quer&iacute;a explorar eso, c&oacute;mo se enfrenta el narcisista cuando est&aacute; expuesto, cuando se siente vulnerado, y abordar un poco el tema de qu&eacute; es peor, quien destrata o quien, luego, escribe sobre ese maltrato sufrido&rdquo;, ironiza Mar&iacute;n, que tiene clara su respuesta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero su novela, explica la autora, no pretende juzgar a un personaje u otro sino mostrar una concatenaci&oacute;n de situaciones que pueden explotar en cualquier momento de cualquier manera y forma. Como, por ejemplo, una violaci&oacute;n que al lector no le queda del todo claro que lo sea. Un caminar en el borde a&uacute;n a sabiendas de que nada, en ese instante, est&aacute; funcionando como deber&iacute;a. Que algo grave est&aacute; pasando, aunque no se sepa muy bien qu&eacute;. &ldquo;Es una escena que escrib&iacute; varias veces. Al principio desde fuera, porque quer&iacute;a ser lo m&aacute;s cl&iacute;nica y as&eacute;ptica posible, precisamente para analizar si es o no es y volver a la idea de qui&eacute;n decide lo que es violencia&rdquo;, explica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n decide lo que est&aacute; ocurriendo? &iquest;Qu&eacute; punto de vista es el v&aacute;lido? &iquest;Es una agresi&oacute;n si no te das cuenta de lo que la otra persona est&aacute; sintiendo y esta se lo calla? Hay muchas preguntas que se pueden dar en una escena como esa y a m&iacute; interesa tanto explorar los l&iacute;mites dentro de la intimidad de una pareja, porque creo que es un tema que tiene much&iacute;sima miga&rdquo;, desarrolla Mar&iacute;n que dice que una amiga lectora le dijo que estaba esperando que Julia reaccionase. Que en alg&uacute;n momento lo quemara todo. Pero al final no pasa nada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Es un final realista. A veces, el hecho de salir de ah&iacute; es suficiente&rdquo;, se&ntilde;ala. En la vida, cuando una sale de un lugar oscuro, rara vez le esperan fuegos artificiales. &ldquo;Hay muchas pelis de venganza grandiosa, de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>rape-revenge,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> pero yo no quer&iacute;a hablar de nada de eso. Todo sigue un poco igual, ella sigue un poco de aquella manera. No hay ni gloria ni devastaci&oacute;n, tan solo lo que queda cuando la tormenta se termina: un cuerpo, una persona&rdquo;, zanja la escritora. Su protagonista, escribe, quiere seguir adelante como si nada de todo aquello hubiera pasado. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/decide-violencia-perpetra-sufre-pregunta-radical-plantea-broma_1_13428147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 20:05:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Quién decide qué es violencia? ¿El que la perpetra o quien la sufre?", la pregunta radical que plantea 'Broma']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98df9742-e16d-44d5-8146-21ec7af40002_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148820.jpg" width="4278" height="2406" alt="La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Kiran Desai consiguió en 2006 el premio que a su madre, Anita Desai, referente de la literatura india escrita en inglés, se le escapó tres veces. No tuvo prisa en su regreso, que se ha producido con 'La soledad de Sonia y Sunny', una novela con la quedó finalista del gran premio de la literatura en Reino Unido</p><p class="subtitle">Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella
</p></div><p class="article-text">
        Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) creci&oacute; viendo c&oacute;mo su madre, la novelista Anita Desai (Mussoorie, 1937), se convert&iacute;a en una de las primeras mujeres de su generaci&oacute;n en dar a su carrera literaria toda la atenci&oacute;n que requer&iacute;a, sin descuidar por ello la crianza ni las tareas dom&eacute;sticas. Para su hija, la menor de cuatro hermanos, se volvi&oacute; normal ver a su madre dedicar horas y horas a la escritura, una rutina obstinada de silencio y creatividad que contrastaba con el ajetreo de las calles de la India. En un momento dado, le hicieron una oferta para impartir clase en el extranjero, primero en el Reino Unido y luego en los Estados Unidos, para lo que no dud&oacute; en hacer las maletas y llevarse a su hija peque&ntilde;a, la &uacute;nica que a&uacute;n viv&iacute;a en la casa familiar, que comenz&oacute; a estudiar en dichos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Kiran Desai lleva veinticinco a&ntilde;os establecida en Nueva York, donde tambi&eacute;n vive su madre, con la que sigue muy unida. Su progenitora no solo es un apoyo indispensable para su propia carrera, sino que, con su ejemplo vital, le mostr&oacute; un camino de libertad e independencia absolutas. La separaci&oacute;n de su marido, un empresario, poco despu&eacute;s del traslado, fue determinante: la sociedad solo esperaba de ella que se comportara como la esposa convencional, pero no se resign&oacute; a ese papel. El cambio de pa&iacute;s, por otra parte, le abri&oacute; horizontes a su hija, aunque tambi&eacute;n le provoc&oacute; esa disociaci&oacute;n de identidades que experimentan quienes crecen entre dos culturas, sin encajar del todo en ninguna de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre la educaci&oacute;n occidental y los valores tradicionales que persisten en la India contempor&aacute;nea constituyen el n&uacute;cleo de su propia obra, no tan vasta como la de su madre, pero exquisita y cuidada al mil&iacute;metro. Se dio a conocer en 1998 con <em>Alboroto en el guayabal</em>, una alegor&iacute;a mordaz sobre las costumbres indias, pero fue con <em>El legado de la p&eacute;rdida</em> (2006) que se consolid&oacute; como una de las voces m&aacute;s importantes de su &eacute;poca, al convertirse en la ganadora m&aacute;s joven del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ana-paula-maia-finalista-premio-booker-mundo-sigue-cruel-peligroso-cambiado_1_13222643.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prestigioso Premio Booker</a>, un galard&oacute;n que su madre no hab&iacute;a logrado nunca, pese a haber sido nominada en tres ocasiones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/ad84b56c-4f15-4687-ab87-78ecdb3f2702_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son muchas las expectativas que se ponen en un autor cuando recibe un premio de esta relevancia, que conlleva el lanzamiento de su obra en todo mundo acompa&ntilde;ado de una promoci&oacute;n intensa. La autora reconoce que al principio le pes&oacute;, pero despu&eacute;s se limit&oacute; a seguir su camino, sin ceder a las presiones habituales de la industria editorial. Prueba de ello es que tard&oacute; cerca de veinte a&ntilde;os en publicar su siguiente novela, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> (Salamandra, 2026), un libro de m&aacute;s de setecientas p&aacute;ginas que aspira a convertirse en su obra magna. Fue nominada de nuevo al Booker &ndash;que esta vez gan&oacute; David Szalay con <em>Flesh</em>&ndash; y los medios anglosajones la destacaron como uno de los t&iacute;tulos del a&ntilde;o. En Espa&ntilde;a llega de la mano de la editorial Salamandra, traducida por Aurora Echeverr&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La mirada occidental hacia Oriente</h2><p class="article-text">
        Kiran Desai es una autora de personajes e ideas: primero concibe el tipo de conflictos que quiere plantear y el perfil de los protagonistas que mejor pueden encarnarlos, y solo mucho m&aacute;s tarde les da forma de trama. M&aacute;s que mecanismos de relojer&iacute;a, sus novelas &ndash;y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> en particular&ndash; son historias expansivas, que adquieren nuevas capas en cada episodio. A trav&eacute;s de la psique del personaje, se entrev&eacute; la tensi&oacute;n social de toda una comunidad, con lo que realiza un retrato pormenorizado e incisivo de las tribulaciones y las contradicciones internas del mundo contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Como en las novelas de Zadie Smith o en <em>Americanah</em> (2013), de Chimamanda Ngozi Adichie, el conflicto racial, el encaje complejo de los inmigrantes, es un asunto crucial; narra la relaci&oacute;n a lo largo del tiempo de Sonia y Sunny, dos j&oacute;venes indios de su quinta que rechazan las convenciones indias y se marchan al extranjero, donde, sin embargo, se enfrentan a la discriminaci&oacute;n en su d&iacute;a a d&iacute;a, un racismo sutil que a menudo se camufla en pr&aacute;cticas de apariencia bienintencionada, como la recomendaci&oacute;n a Sonia, que quiere ser escritora, de que evite los temas genuinamente orientales y el realismo m&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de Sonia, que tiene mucho de la propia autora, se introduce una reflexi&oacute;n sobre los prejuicios occidentales, sobre lo que esperan, en este caso los lectores, de las novelas de un escritor indio (algo que remite al cl&aacute;sico de Edward Said, <em>Orientalismo</em>, 1978, que advirti&oacute; las estructuras de poder detr&aacute;s de las representaciones que Occidente ha hecho de Oriente en su narrativa). Es interesante subrayar aqu&iacute; la deuda que Kiran Desai dice sentir hacia narradores hispanos como Jorge Luis Borges, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Juan Rulfo: ir m&aacute;s all&aacute; del canon ingl&eacute;s la provee no solo de otras t&aacute;cticas estil&iacute;sticas, sino que ensancha su mirada, su comprensi&oacute;n del entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esa amplitud de miras tambi&eacute;n se aplica a las diferentes generaciones: en su ambici&oacute;n de novela total, <em>La soledad de Sonia y Sunny</em> recorre d&eacute;cadas y continentes siguiendo los azares de las familias de los protagonistas, con sus consiguientes confrontaciones generacionales. Es llamativo el hecho de que, en principio, Sonia y Sunny iban a estar unidos por una propuesta de matrimonio concertado, pero ellos se oponen a ese tipo de uni&oacute;n, si bien por s&iacute; mismos experimentar&aacute;n idas y venidas en su relaci&oacute;n. Esta decisi&oacute;n los aleja de sus ra&iacute;ces, algo as&iacute; como renunciar a su pasado, con el inconveniente de que tampoco su presente, junto a sus pares occidentales, les resulta propio.
    </p><h2 class="article-text">Anatom&iacute;a de la(s) soledad(es) contempor&aacute;nea(s)</h2><p class="article-text">
        Esa ruptura entre culturas, entre el mundo de la infancia y el de su vida como adultos, es solo una de las soledades que la autora quiso reflejar en <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>. El t&iacute;tulo no enga&ntilde;a: m&aacute;s que esbozar un fresco social, la radiograf&iacute;a de la sociedad actual en diferentes escenarios le sirve para inducir una profunda meditaci&oacute;n sobre la soledad, ese sentimiento omnipresente en nuestra era, que aqu&iacute; se entiende m&aacute;s all&aacute; de la falta de compa&ntilde;&iacute;a afectiva o de las consecuencias del uso excesivo de dispositivos digitales: est&aacute; la soledad como falta de entendimiento con la generaci&oacute;n precedente, la soledad de no reconocerse del todo en una identidad &eacute;tnica, la soledad de un inmigrante en el territorio extranjero, la soledad del oficio del escritor, la soledad de los v&iacute;nculos sin compromiso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para la autora, que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspección de la que uno emerge renovado, más fuerte, más dueño de su rutina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a ello, para la autora &ndash;que vive sola y dice sentirse a gusto con su soledad buscada&ndash;, la novela ofrece una suerte de consuelo cuando propicia una introspecci&oacute;n de la que uno emerge renovado, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s due&ntilde;o de su rutina. La soledad, las soledades, pueden doler, pero tambi&eacute;n pueden ser una palanca para aprender a estar con nosotros mismos, como la fase de cris&aacute;lida imprescindible antes de que el insecto pueda echar a volar. Y todo ello, aderezado con esos suaves toques de humor que amenizan el d&iacute;a a d&iacute;a; no es, pese a su extensi&oacute;n y complejidad, una novela ardua, sino que se lee con placer, sin que el inter&eacute;s decaiga, como un Dickens de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Si se le puede hacer alguna objeci&oacute;n, es precisamente que, al pretender abarcar tanto, al aspirar de forma tan consciente a hacer una &ldquo;gran novela&rdquo;, una &ldquo;novela total&rdquo;, se pierde el control de la narraci&oacute;n, que se dispersa por momentos en sus m&uacute;ltiples ramificaciones sin terminar de encauzar la direcci&oacute;n. Es inteligente, es elegante, tiene unos personajes complejos memorables y m&aacute;s hondura que muchas novedades que llegan a las librer&iacute;as; pero es tambi&eacute;n excesiva, desbordante en su querer ser demasiado a la vez. La novela se resiente por estos detalles, que le restan fuerza. De todos modos, la riqueza de su retrato multicultural e intergeneracional, junto con el espl&eacute;ndido ejercicio de introspecci&oacute;n en los dos protagonistas, son un aliciente m&aacute;s que suficiente para alentar su lectura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ganadora-joven-booker-paso-20-anos-publicar-regreso_1_13432016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ganadora más joven del Booker que pasó 20 años sin querer publicar está de regreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios literarios,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0bd77d-0abc-4a1a-9512-5ada9b46b508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148574.jpg" width="3609" height="2030" alt="Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las claves de la narrativa de la gran maestra del género policíaco a partir de su clásico ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, publicado hace ahora un siglo</p><p class="subtitle">15 libros para meter en la maleta este verano
</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no tiene la popularidad de <em>Asesinato en el Orient Express</em> (1934) o <em>Diez negritos</em> (1939) &ndash;ahora traducido como <em>Y no qued&oacute; ninguno</em>, m&aacute;s fiel al original <em>And Then There Were None</em> (y menos racista)&ndash;, pero <em>El asesinato de Roger Ackroyd</em> (1926) es para muchos la obra maestra de Agatha Christie (1890-1976); de hecho, <a href="https://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/news/agatha-christie-s-the-murder-of-roger-ackroyd-voted-best-crime-novel-ever-8923395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2013, la Crime Writers&rsquo; Association (CWA), de seiscientos miembros, la eligi&oacute; como la mejor novela del g&eacute;nero jam&aacute;s escrita</a>. Tal vez lo que le ha faltado es una (buena) adaptaci&oacute;n al cine que la diera m&aacute;s a conocer, pero es que precisamente la gracia de la novela hace dif&iacute;cil trasladarla a la pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumple un siglo de la edici&oacute;n del libro, que en sus primeras ediciones en castellano se public&oacute;, siguiendo esa vieja costumbre por fortuna extinta de traducir los nombres propios, como <em>El asesinato de Rogelio Ackroyd</em>, adem&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de la desaparici&oacute;n (la de verdad, es decir, la <em>definitiva</em>) de su autora, revisamos algunas de sus claves que se echan de menos en la ficci&oacute;n popular de hoy. Escritores, tomen nota, porque si algo no ha dejado de tener nunca la gran maestra del crimen son lectores, esa especie en peligro de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La importancia del punto de vista</strong>. S&iacute;, incluso en un g&eacute;nero en el que el argumento (y, para ser exactos, la identidad del culpable) es fundamental, no se puede descuidar la forma, la perspectiva desde la que se van a narrar los hechos. Seg&uacute;n sea un narrador en tercera persona omnisciente o uno en primera persona (investigador, v&iacute;ctima, testigo o personaje no confiable), se a&ntilde;aden variables que aumentan la intriga y le sacan jugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Sin mancharse las manos.</strong> Hoy abundan m&aacute;s la novela negra y el thriller psicol&oacute;gico que la tradicional novela polic&iacute;aca o de detectives, que se recrea m&aacute;s de lo necesario en escenas de violencia y descripciones escabrosas, bajo el pretexto de mostrar la cara m&aacute;s turbia de la sociedad. Sin embargo, Agatha Christie &ndash;y la escuela inglesa en general&ndash; es un ejemplo de que se pueden crear misterios apasionantes solo con el juego intelectual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El arte (&iquest;olvidado?) del </strong><em><strong>whodunit</strong></em><strong>.</strong> El m&eacute;todo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Whodunit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>whodunit</em></a> (literalmente, &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo ha hecho?&rdquo;) describe el tipo de narraci&oacute;n que se construye en torno a averiguar la identidad del culpable, por lo general ligada al concepto de &ldquo;crimen de la habitaci&oacute;n cerrada&rdquo;, por cuanto los sospechosos se encuentran encerrados en el mismo espacio. Esta estructura ha perdido fuelle en la narrativa contempor&aacute;nea frente a la novela negra m&aacute;s expansiva; pero no es imprescindible aumentar el espacio ni el tiempo para narrar un buen misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Sentido del humor.</strong> &iquest;Qui&eacute;n dijo que la literatura criminal tiene que ser seria? Puede que en sus variantes m&aacute;s oscuras cueste m&aacute;s introducir una broma, de acuerdo, pero si algo bueno tiene la localizaci&oacute;n el caso en la (fina) aristocracia brit&aacute;nica es un ambiente de ligereza que se presta al humor, con frecuencia en boca de los siempre agudos Poirot y Miss Marple. Este g&eacute;nero busca la evasi&oacute;n; que sea, pues, una evasi&oacute;n para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Giros sorprendentes (y no solo al final).</strong> Es importante guardar un as en la manga para sorprender al lector al revelar la identidad del culpable en el desenlace, pero no lo es menos hacer dudar a lo largo del relato: es b&aacute;sico que los sospechosos tengan todos un buen motivo para matar, adem&aacute;s de una personalidad que permita explorar qu&eacute; tipo de reacci&oacute;n tiene cada uno ante el suceso y al saberse investigado. Hacer dudar al lector, a veces de una p&aacute;gina a otra, es una de las claves de su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. El cambio en la continuidad.</strong> Agatha Christie fue, para alegr&iacute;a de sus lectores, una escritora muy prol&iacute;fica (public&oacute; m&aacute;s de sesenta novelas, adem&aacute;s de numerosos relatos, obras de teatro, poes&iacute;a y su monumental <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-autobiografia/299294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autobiograf&iacute;a</a>). Sin embargo, escribir mucho suele llevar aparejada, y m&aacute;s en el g&eacute;nero, la repetici&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas. La autora demuestra que se puede sobrellevar introduciendo peque&ntilde;os cambios cosm&eacute;ticos que le dan otro aire, como los t&iacute;tulos que, fruto de sus viajes y su pasi&oacute;n por la arqueolog&iacute;a, sit&uacute;a en Egipto o Mesopotamia, e incluso en un marco hist&oacute;rico, como <em>La venganza de Nofret</em> (1944).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Lo bueno, si breve&hellip;</strong> En la industria editorial, cuando se trata de publicar ficci&oacute;n del tipo m&aacute;s comercial, parece prevalecer la m&aacute;xima del engorde: cuanto m&aacute;s largo, m&aacute;s dinero se puede cobrar por un libro, aunque se tenga que &ldquo;engordarlo&rdquo; con tipograf&iacute;a grande, muchos blancos, papel grueso&hellip; y cero trabajo de edici&oacute;n del manuscrito. A&uacute;n existe, adem&aacute;s, cierto prestigio en torno a la obra extensa, como si fuera <em>mejor</em>, o <em>m&aacute;s profunda</em>, <em>m&aacute;s interesante</em>, por el mero hecho de alargarse m&aacute;s. No obstante, el &eacute;xito de Agatha Christie demuestra que el lector agradece la novela que puede leer en dos o tres sentadas. Quiz&aacute; convendr&iacute;a retomar el concepto del formato de consumo: no huir de la concisi&oacute;n y apostar por editar en ediciones asequibles; mejor eso que condenar las de tapa dura y brilli-brilli a venderse a precio de saldo dos a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. La persistencia es la clave del triunfo. </strong>Aunque ahora no lo parezca, los comienzos de Agatha Christie no fueron f&aacute;ciles: no debut&oacute; hasta los treinta a&ntilde;os, despu&eacute;s de bregar mucho con la p&aacute;gina en blanco. Como en todo, la pr&aacute;ctica hace al maestro, y ella tuvo que trabajar duro, primero aprendiendo de los grandes (Gaston Leroux, Arthur Conan Doyle, C. K. Chesterton, entre otros) y luego con un trabajo de planificaci&oacute;n minuciosa antes de sentarse a escribir. Y no una sola vez, sino tantas como ficciones escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. El lector es un ser inteligente</strong>, y se le debe tratar como tal. Nada de meter paja que le haga perder el tiempo, nada de concesiones en forma de frases baratas o subrayados, nada de trampas narrativas para prolongar la acci&oacute;n, nada de escenas tr&aacute;gicas sin venir a cuento para darle dramatismo. El lector ha venido a divertirse: hay que hacerle disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Literatura popular sin complejos.</strong> A diferencia de lo que ocurre con el cine, donde es habitual que se dediquen amplios an&aacute;lisis a los estrenos m&aacute;s comerciales, los medios apenas se ocupan de la narrativa de consumo; o, si acaso, lo hacen con condescendencia (las cr&iacute;ticas a las novelas ganadoras del Premio Planeta). En aras de buscar la evasi&oacute;n y carecer de mimbres literarios, adem&aacute;s, se les &ldquo;perdona&rdquo; todo, porque han conseguido &ldquo;atrapar al lector&rdquo; y eso parece ser lo &uacute;nico que importa. Agatha Christie, en cambio, demuestra que puede existir una literatura popular de calidad, bien hecha, que tambi&eacute;n interesa al lector que se fija en cuestiones como el modo en el que est&aacute; escrita la novela. No permitamos que baje (m&aacute;s) el list&oacute;n: escribir una (buena) novela comercial no es f&aacute;cil; hay que tom&aacute;rsela en serio, por parte de los lectores y por parte de los cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bonus track: </strong></em><strong>Agatha Christie no estuvo sola.</strong> Ella es el mayor exponente de la escuela inglesa, pero hubo m&aacute;s novelistas que sobresalieron en la ficci&oacute;n polic&iacute;aca y, por suerte, cada vez se apuesta m&aacute;s por ellas: Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh, Christianna Brand, Josephine Tey, Margery Allingham, Elizabeth Daly, Anna Katharine Green y Annie Hayne son algunas de ellas. Y, sin necesidad de irse lejos, <em>La gota de sangre</em> (1911), de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/emilia-pardo-bazan-escritora-acabo-inevitable-pesar-obstaculos-patriarcado_1_8040143.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilia Pardo Baz&aacute;n</a>, considerada la primera novela de detectives espa&ntilde;ola escrita por una mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cincuenta-anos-agatha-christie-diez-cosas-escritores-industria-editorial-deberian-aprender_1_13421724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cincuenta años sin Agatha Christie: diez cosas que los escritores (y la industria editorial) deberían aprender de ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela negra,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fantasia-novela-amigas-adelanto-elena-ferrante-120-anos_1_13421251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98e58cd8-c6e3-4c43-af26-7a19b9fa7b52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1096y723.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro de Matilde Serao se había mantenido inédito en castellano hasta ahora y narra una historia de amistad entre dos mujeres jóvenes que toman caminos muy distintos</p><p class="subtitle">Entrevista - Álvaro Pombo: “Espero con diversión las revelaciones estrambóticas y terribles que se publicarán en mi biografía”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elena-ferrante-anita-raja_1_3805140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a>, con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La amiga estupenda</em></a> (2011), situ&oacute; el tema de la <a href="https://www.eldiario.es/era/amigas-vivan-cerca-cambia-vida-compartir-cotidiano_1_13233481.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amistad femenina</a> en la literatura en un primer plano. No era, sin embargo, la primera en hacerlo; y si el lector no tiene un hilo del que tirar para adentrarse en esta genealog&iacute;a se debe, como de costumbre, al hecho de que sus autoras suelen ser mujeres, y muchas de ellas han permanecido durante a&ntilde;os en el olvido, ignoradas, cuando no despreciadas por considerar que trataban asuntos &ldquo;menores&rdquo;; &iexcl;c&oacute;mo si en la historia de dos amigas no cupiera un universo entero!
    </p><p class="article-text">
        La propia Ferrante se reconoce deudora de escritoras como Elsa Morante, Alba de C&eacute;spedes y Anna Maria Ortese, adem&aacute;s de identificarse con la corriente literaria del realismo decimon&oacute;nico, con ese gusto por la novela extensa, total, que abarca la vida entera del protagonista y tiene una trama con giros argumentales que mantienen la atenci&oacute;n del lector, sin renunciar al revestimiento literario. Y en el siglo XIX hay que situar, a prop&oacute;sito, a otra napolitana ilustre de la que tambi&eacute;n podr&iacute;a haber aprendido mucho: la periodista y narradora Matilde Serao (Patras, 1857-N&aacute;poles, 1927).
    </p><h2 class="article-text">Matilde Serao, una escritora todoterreno</h2><p class="article-text">
        Qui&eacute;n m&aacute;s, qui&eacute;n menos ha le&iacute;do a las Bront&euml;, a Mary Shelley, a Elizabeth Gaskell y a George Eliot; ahora bien, en cuanto salimos del territorio ingl&eacute;s, el conocimiento de las escritoras del siglo XIX se difumina (quiz&aacute; con la excepci&oacute;n de George Sand y, por la cuenta que nos trae, Emilia Pardo Baz&aacute;n). En Italia, hay dos nombres imprescindibles, que tambi&eacute;n en su momento disfrutaron del reconocimiento, hasta el punto de ser propuestas al Premio Nobel en varias ocasiones. Una de ellas lo gan&oacute; hace justo un siglo, en 1926: la sarda Grazia Deledda (Nuoro, 1871-Roma, 1936), hoy tambi&eacute;n poco le&iacute;da.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/188f9c16-bd59-46f3-a7da-f684e3b39e89_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es posible que aquel galard&oacute;n a su compatriota influyera en las posibilidades de Matilde Serao, puesto que no lleg&oacute; a recibirlo a pesar de haber sido nominada <a href="https://www.nobelprize.org/nomination/archive/show_people.php?id=8411" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en seis ocasiones</a>; aunque es posible que su firme oposici&oacute;n al fascismo tambi&eacute;n tuviera bastante que ver. En cualquier caso, con o sin premio, sigue siendo una figura crucial de las letras, y se podr&iacute;a decir que tambi&eacute;n de la vida en general, porque su labor m&aacute;s all&aacute; de la literatura revela una naturaleza audaz, inteligente, inquieta y tenaz, que se comprometi&oacute; con los m&aacute;s desfavorecidos e hizo suya la misi&oacute;n de comunicar con rigor aquellas injusticias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Matilde Serao, adem&aacute;s de cultivar la ficci&oacute;n, fue una periodista extraordinaria, una figura clave de la Italia de la &eacute;poca. Junto a su marido, Edoardo Scarfoglio, tambi&eacute;n periodista, fund&oacute; varios peri&oacute;dicos, entre ellos <em>Il Mattino</em>, en 1892, que se convirti&oacute; en el m&aacute;s le&iacute;do del sur del pa&iacute;s. Escribi&oacute; cr&oacute;nicas tan brillantes como <em>El vientre de N&aacute;poles</em> (1884), una radiograf&iacute;a de la sociedad napolitana, sin temor a se&ntilde;alar sus carcomas (la pobreza, el hambre, la corrupci&oacute;n, la fiebre por la loter&iacute;a, la usura), un retrato v&iacute;vido que todav&iacute;a resuena en el N&aacute;poles contempor&aacute;neo (y en otros lugares del mundo).
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a olfato para detectar la ra&iacute;z de los conflictos enquistados, arrojo para denunciarlos y estilo para contarlos sin perder el nervio literario; de ah&iacute; que sus reportajes todav&iacute;a se lean hoy como el gran despliegue de periodismo literario que son. Hab&iacute;a tenido un referente en casa: su padre, un periodista italiano que se exili&oacute; por discrepancias pol&iacute;ticas. Por ese motivo, Matilde naci&oacute; en Grecia, de donde era su madre, aunque la familia no tard&oacute; en volver a Italia, donde creci&oacute; en medio de estrecheces econ&oacute;micas &ndash;el periodismo no era un oficio bien remunerado&ndash;, en un N&aacute;poles donde los trabajadores malviv&iacute;an y las mujeres, limitadas en sus opciones profesionales, se desga&ntilde;itaban para sacar los hogares adelante.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/07377e20-4f20-4319-850a-e5362414eea2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Antes de volcarse en la escritura, trabaj&oacute; como maestra y telegrafista. Con veinte a&ntilde;os, comenz&oacute; a colaborar con la prensa: sus art&iacute;culos llamaron la atenci&oacute;n porque se fijaba en aquello que otros prefer&iacute;an no ver, a saber, la miseria, las condiciones laborales indignas, la violencia, la desnutrici&oacute;n, el machismo. 
    </p><p class="article-text">
        En particular, era una observadora atenta del comportamiento humano: le interesaban las personas, ir de lo personal a lo colectivo: mujeres, ni&ntilde;os, obreros, desarraigados, pobres, delincuentes; su lupa estaba puesta en los marginados por la sociedad dominante. Ten&iacute;a el don de dotar sus escritos de una emoci&oacute;n bien medida, una hondura &iacute;ntima nada habitual en un g&eacute;nero que por lo general tiende a adoptar un tono as&eacute;ptico. Esta calidad la acerc&oacute; m&aacute;s a los lectores.
    </p><p class="article-text">
        Sus coet&aacute;neos vieron que ten&iacute;a talento. Adem&aacute;s, pose&iacute;a algo a&uacute;n m&aacute;s importante si cabe: una disciplina de trabajo implacable, fruto de los a&ntilde;os de escasez en su ni&ntilde;ez y juventud. Se cas&oacute;, tuvo cuatro hijos, se convirti&oacute; en una madre trabajadora a tiempo completo, se divorci&oacute;. Prosper&oacute;, y, sin dejar el periodismo &ndash;lleg&oacute; a cubrir la guerra desde la posici&oacute;n de las mujeres&ndash;, desarroll&oacute; una prol&iacute;fica carrera literaria, con m&aacute;s de treinta novelas y numerosos relatos, en los que, en consonancia con sus art&iacute;culos, se ocupaba sobre todo de los &ldquo;invisibles&rdquo; de la sociedad. Escribi&oacute; incluso unos tempranos guiones cinematogr&aacute;ficos, que por desgracia fueron destruidos por el r&eacute;gimen fascista.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7a120cf2-911c-41c3-aca1-843ce3148cdf_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De esa extensa producci&oacute;n, apenas disponemos de un pu&ntilde;ado de t&iacute;tulos traducidos, por eso es de agradecer que la editorial Libros de Seda, dentro de su espl&eacute;ndido cat&aacute;logo de cl&aacute;sicos &ndash;donde comparte colecci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/siglo-sociedad-nieve-primera-mujer-ganar-nobel-literatura-abordo-moralidad-canibalismo_1_11605432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selma Lagerl&ouml;f</a>, Elizabeth Gaskell y Mar&iacute;a de Zayas, entre otras&ndash;, sume ya tres libros suyos: <em>La tierra de la abundancia</em> (1891), <em>La bailarina</em> (1899), y, desde este a&ntilde;o, <em>Fantas&iacute;a</em> (1883), su segunda novela.
    </p><h2 class="article-text">Dos amigas y el amor</h2><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas de <em>Fantas&iacute;a</em>, dos colegiadas, a punto de terminar la educaci&oacute;n secundaria, leen en voz alta sus redacciones. Ambas han escrito sobre una mujer hist&oacute;rica, pero con enfoques distintos: mientras que Caterina Spaccapietra ha reproducido poco m&aacute;s que la cr&oacute;nica oficial de su vida, la so&ntilde;adora Luc&iacute;a Altimare ha ahondado en el lado &iacute;ntimo e incluso le ha dado un enfoque protofeminista. Al profesor, sin embargo, no termina de convencerle ninguna: mientras que a Caterina le reprocha su falta de imaginaci&oacute;n, de Luc&iacute;a considera que es demasiado fantasiosa.
    </p><p class="article-text">
        Esta an&eacute;cdota simboliza las diferencias entre las dos chicas, dos mujeres muy distintas pero unidas por la amistad. Ya entonces tienen claro qu&eacute; camino van a tomar: Caterina espera casarse y llevar la existencia mon&oacute;tona pero estable de una madre ama de casa, como era habitual en las mujeres de la &eacute;poca; Luc&iacute;a, por el contrario, no quiere saber nada del matrimonio y desea consagrarse a una actividad que le permita hacer el bien por la humanidad, siempre dentro de las posibilidades de las mujeres, quiz&aacute; trabajando en el &aacute;mbito de la beneficencia o como maestra.
    </p><p class="article-text">
        Pasa el tiempo, y reencontramos a ambas convertidas en aquello que quer&iacute;an, m&aacute;s o menos. Caterina est&aacute; casada, tiene hijos y se dedica en cuerpo y alma a complacer los caprichos de su esposo, un hombre que no aprueba su amistad con Luc&iacute;a. Esta, por su parte, no se ha casado, pero no se puede decir que haya encontrado el solaz; su rumbo est&aacute; a punto de cambiar. La narraci&oacute;n sigue a ambas amigas a lo largo de los a&ntilde;os, una obediente y pasiva, la otra d&iacute;scola e imprevisible. Solo que &ndash;y esto lo ense&ntilde;&oacute; muy bien Elena Ferrante&ndash; a veces los roles hipot&eacute;ticos se intercambian, y ah&iacute; es donde reside la prueba de la verdadera amistad.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este argumento centrado en la relaci&oacute;n de ambas mujeres con el amor &ndash;al fin y al cabo, en el siglo XIX no pod&iacute;an concebir grandes futuros que no pasaran por el altar&ndash;, late una cr&iacute;tica social que, m&aacute;s all&aacute; de se&ntilde;alar la opresi&oacute;n de las mujeres y las carencias de su educaci&oacute;n &ndash;las escenas en la escuela las muestran entre clases de religi&oacute;n, labores y redacci&oacute;n, con profesores m&aacute;s pendientes de su dimensi&oacute;n moral que del aprendizaje&ndash;, indaga en el poder de las decisiones para forjar nuestro camino, esa b&uacute;squeda personal entre las normas que impone la sociedad y la (en este caso escasa) libertad de elecci&oacute;n individual. Tambi&eacute;n, aunque desde la perspectiva actual resulte instintivo conectar de inmediato con la amiga irreverente, invita a valorar las cualidades del car&aacute;cter de cada una, porque, como en toda buena novela, no son personajes maniqueos y evolucionan.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fantas&iacute;a</em>, en la tradici&oacute;n de la mejor narrativa social del siglo XIX, narra una historia m&aacute;s rica de lo que puede parecer de entrada. Para Matilde Serao, el conflicto amoroso es un pretexto para cuestionar los imperativos sociales; y las protagonistas femeninas, una manera de penetrar en la psique de las mujeres y demostrar que su mundo es m&aacute;s amplio de lo que se pretende hacer creer. Todo ello, con una prosa elegante, llena de pasajes de un lirismo evocador, y con ciertos toques de humor. Una lectura de las que hacen leer como antes: con pasi&oacute;n, con ganas de seguir pasando p&aacute;ginas; una lectura que tiene cr&iacute;tica, pero no olvida las emociones ni el carisma.
    </p><p class="article-text">
        Matilde Serao muri&oacute; de un infarto el 25 de julio de 1927, a los setenta y un a&ntilde;os. Hasta cierto punto, puede decirse que falleci&oacute; tal como quer&iacute;a: trabajando, porque se hallaba sentada a su escritorio, bol&iacute;grafo en mano. Su funeral fue todo un acontecimiento: la sociedad napolitana, esa que tan bien comprendi&oacute; en sus cr&oacute;nicas, y por la que tanto se implic&oacute;, le dio una despedida de honor. No recibi&oacute; el Premio Nobel, pero gan&oacute; algo m&aacute;s valioso: el respeto y el cari&ntilde;o de los lectores. Y hoy, gracias a novelas como <em>Fantas&iacute;a</em>, podemos recordar por qu&eacute;, y volver a caer en el encanto y la fuerza de sus palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fantasia-novela-amigas-adelanto-elena-ferrante-120-anos_1_13421251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Fantasía’ es la novela sobre dos amigas que se adelantó a Elena Ferrante 120 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Amistad,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0529c58-8e11-4186-82f5-1590f69d56fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La literatura y el cine llevan tiempo brindándonos ejemplos de lo que generan los incendios, reflejando también como son capaces de fascinarnos y aterrorizarnos a la vez</p><p class="subtitle">Cuando unos pendientes para lucir en una alfombra roja esconden un expolio
</p></div><p class="article-text">
        Oliver llora frente a la chimenea del sal&oacute;n de su casa. Su mirada est&aacute; a la vez perdida y concentrada. Las llamas parecen ser el &uacute;nico consuelo para su coraz&oacute;n roto. Su gran amor, Elio, acaba de contarle por tel&eacute;fono que se va a casar. Est&aacute; devastado, derrotado, triste. En ese momento solo le sale vincularse, comunicarse, con el fuego. Solo escucha su crepitar, como si este le abrazara. El &uacute;nico capaz de representar lo destrozado que se siente por dentro, pose&iacute;do por una pena en combusti&oacute;n, hecho cenizas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; concluye una de las pel&iacute;culas m&aacute;s hermosas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/call-your-name-amor-gay-necesaria_1_2825649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Call Me By Your Name</em></a>, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/luca-guadagnino-cineasta-politicas-identitarias-son-modas-consumo-interesa-deseo_1_9741605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luca Guadagnino</a>. No es la &uacute;nica en la que el fuego, una chimenea, una hoguera o un incendio aparecen como un personaje m&aacute;s. Como s&iacute;mbolo, poder, met&aacute;fora, como una imponente realidad que genera fascinaci&oacute;n y terror al mismo tiempo, que arrasa y atrapa, que lo puede todo. Como los incendios que cada verano &ndash;incluido por supuesto este&ndash; destruyen, obligan a personas a desplazarse, se cobra vidas, genera despliegues de bomberos, pone todo en riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Una <em>historia</em> que se repite anualmente, y que sin embargo, cuando llega el invierno y bajan las temperaturas, se cierra. Como un libro, como una pel&iacute;cula, como una puerta. Pero no. Siempre vuelven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la literatura, tanto en ficci&oacute;n como ensayo, hay ejemplos que han ido dejando por escrito las causas de los incendios, reflexiones sobre las consecuencias, que lo han usado como elemento narrativo, que han dejado patente c&oacute;mo es la labor de los equipos que se encargan de mitigarlos, que han ido m&aacute;s all&aacute; para explicar que debemos cambiar nuestra relaci&oacute;n con ellos, porque &ldquo;han llegado para quedarse&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute; nos sigue sorprendiendo, nos volvemos a sentir indefensos, temerosos e hipnotizados ante las llamas. Como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/oliver-laxe-sumerge-cannes-rave-politica-e-hipnotica-sirat-identifico-gesto-salvaje-raveros_1_12303932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oliver Laxe</a> mostr&oacute; en su pel&iacute;cula <em>O que arde</em> en 2019, con la historia de Amador, un pir&oacute;mano que regresaba a casa tras haber cumplido una condena por provocar un incendio.
    </p><p class="article-text">
        Quien explica que estas cat&aacute;strofes van a seguir siendo algo &ldquo;cotidiano&rdquo; es V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez, que tras trabajar m&aacute;s de diez a&ntilde;os como bombero forestal, decidi&oacute; lanzar una colecci&oacute;n dentro de su editorial Pepitas de Calabaza, dedicada a esta tem&aacute;tica. Habl&aacute;ndolo con un compa&ntilde;ero, llegaron a la conclusi&oacute;n de que en Estados Unidos hab&iacute;a m&aacute;s literatura y ensayos al respecto, pero que faltaba contenido en castellano.
    </p><p class="article-text">
        Su primera aportaci&oacute;n fue la traducci&oacute;n de <em>La monta&ntilde;a en llamas</em>, de Norman Maclean, la narraci&oacute;n del peor desastre en la historia del Servicio Forestal de EEUU, cuando en 1949, una cuadrilla de paracaidistas, los <em>smokejumpers</em>, se lanz&oacute; sobre un incendio forestal en Montana. Dos horas despu&eacute;s, todos menos tres hab&iacute;an muerto o sufrido quemaduras mortales debido a un <em>blowup</em> que arras&oacute; todo lo que encontraron a su paso. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b9f446f7-2b18-45ad-b73d-f2170d01d21f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Siguieron con <em>Hermano fuego</em>, testimonio en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bombero-escribio-carta-viral-fuego-arrasa-paisaje-infancia-luchamos-no-hemos-visto_1_13412219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera persona</a> del bombero forestal <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/bomberos-parche-no-solucion_128_10140993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Vicente</a>; y <em>Viaje a las mujeres de fuego</em>, en el que la periodista Franca Velasco recopil&oacute; sus reportajes sobre las mujeres que trabajan en los dispositivos forestales. Tambi&eacute;n lanzaron el manual <em>OACEL</em>, sobre el protocolo que se emplea para combatir los incendios. En septiembre ver&aacute; la luz un nuevo volumen del investigador Stephen J. Pyne, <em>El Piroceno, </em>que propone un enfoque centrado en el fuego para entender c&oacute;mo el ser humano sigue modelando la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Para el editor era importante publicar libros que fueran de inter&eacute;s tanto para quienes trabajan en los dispositivos como los que no, y para paliar &ldquo;la falta de concienciaci&oacute;n&rdquo; y desinformaci&oacute;n: &ldquo;Intentamos dar puntos de vista reales contra los bulos que hay en redes, y esta sensaci&oacute;n de que todo el mundo opina&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que subyace a los incendios</h2><p class="article-text">
        Al investigador y cineasta Alejandro Pedregal le llam&oacute; la atenci&oacute;n la pr&aacute;ctica simultaneidad con la que se produjeron los incendios de Pedr&oacute;g&atilde;o Grande en Portugal, la Galer&iacute;a Nicolini de Lima (Per&uacute;) y la torre Grenfell en Londres en 2017. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asistimos a incendios cada vez m&aacute;s devastadores y tendemos a interpretarlos como fen&oacute;menos aislados, casi naturales o accidentales&rdquo;, explica a elDiario.es sobre lo que fue descubriendo a medida que fue ahondando en este tema, al ser cada vez m&aacute;s evidente que detr&aacute;s de las llamas hab&iacute;a &ldquo;procesos hist&oacute;ricos mucho m&aacute;s profundos&rdquo;. En concreto, la mercantilizaci&oacute;n de la naturaleza, la reorganizaci&oacute;n del territorio seg&uacute;n criterios de rentabilidad, la fractura entre campo y ciudad y las desigualdades que determinan qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s expuesto al desastre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1c7eb63e-f56c-4ff4-bb14-14fd72123c6f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El resultado de sus indagaciones lo plasm&oacute; en <em>Incendios: Una cr&iacute;tica ecosocial del capitalismo inflamable</em> (Verso Libros). Para Alejandro Pedregal, el fuego le permit&iacute;a alumbrar la forma en la que el capitalismo reorganiza continuamente la sociedad y la naturaleza &ldquo;al servicio de la producci&oacute;n y acumulaci&oacute;n del capital, hasta volverlas estructuralmente inflamables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador expuso en su texto que cuando se producen cat&aacute;strofes como los incendios, se habla mucho sobre ellos, y cuestiones como &ldquo;el abandono del territorio rural, el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, que considera muy relevantes; pero lamenta que se acabe pasando por alto la &ldquo;organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, ecol&oacute;gica y pol&iacute;tica&rdquo; de las sociedades, &ldquo;m&aacute;s a&uacute;n cuando las brasas se apagan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Juan Navarro, autor de <em>Los rescoldos de la Culebra</em> (Libros del K.O.) responde al tel&eacute;fono en mitad de la cobertura de los <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/sociedad/incendio-avila-supera-noche-tranquila-centra-vigilancia-columnas-humo-valle-iruelas_1_13416926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios de &Aacute;vila</a>, en un par&oacute;n para refrescarse. En su caso escribi&oacute; el libro tras su experiencia informando sobre los incendios que arrasaron Zamora en el verano de 2022. Fue la manera de poder reflejar que detr&aacute;s de los d&iacute;as de horror generados por las llamas, &ldquo;hay un componente de cambio clim&aacute;tico y de despoblaci&oacute;n&rdquo; sobre el que consideraba importante hablar.
    </p><p class="article-text">
        Para el periodista es relevante que a trav&eacute;s de unas p&aacute;ginas se puedan &ldquo;despertar emociones, y que alguien que sea de A Coru&ntilde;a o Alicante, que le pueda ser indiferente un fuego en concreto, diga 'qu&eacute; drama m&aacute;s grande'&rdquo;. Y poder as&iacute; acercar la realidad con la que se convive en zonas que &ldquo;tan fuera del circuito medi&aacute;tico, muchas veces abandonadas, sobre las que a nadie le importa qui&eacute;n se est&aacute; quemando, si no hay ovejas, internet o consultorios m&eacute;dicos, o se bajen frecuencias de los trenes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La fascinaci&oacute;n por el fuego</h2><p class="article-text">
        La escritora Marian Peyr&oacute; decidi&oacute; acercarse a las llamas desde la ficci&oacute;n, en su novela <em>Los incendios</em> (Alianza), en la que abord&oacute; tanto los reales como los que asolan a los personajes principales. Su libro sigue a Cristina, una chica que vuelve al pueblo donde va todos los veranos, pero esta vez de forma distinta, ya que ha dado el paso de la infancia a la adolescencia, y quiere enamorarse. &ldquo;Se cruza con alguien y se desatan muchas pasiones y fuego en ella&rdquo;, comenta la autora. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6824d023-125d-4e51-a3d2-faf6916dded1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a que el lector sintiera que todo pod&iacute;a prender, que no era algo que fuera a extinguirse por s&iacute; solo&rdquo;, a&ntilde;ade sobre c&oacute;mo el fuego se convirti&oacute; en un elemento perfecto para generar tensi&oacute;n, tanto desde la que se vive en el pueblo que teme cada ma&ntilde;ana que el incendio haya llegado a su localidad; como el que los habitantes experimentan en sus carnes por sus experiencias personales. 
    </p><p class="article-text">
        Peyr&oacute; recuerda que la conexi&oacute;n del ser humano con las llamas se remonta a los inicios de nuestra especie. &ldquo;Crear fuego, hacerlo intencionadamente y controlarlo hizo evolucionar a la humanidad. Los hombres que lo hicieron habr&iacute;an visto esos fen&oacute;menos naturales, ver caer un rayo y que a consecuencia de &eacute;l se produjera un incendio&rdquo;, une con lo que en las &uacute;ltimas semanas ha ocurrido con los incendios en Espa&ntilde;a: &ldquo;La situaci&oacute;n de medirse con algo tan salvaje y poderoso es lo que nos fascina y aterroriza a la vez&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador Alejandro Pedregal recuerda tambi&eacute;n que la atracci&oacute;n del fuego nos acompa&ntilde;a desde nuestro origen. &ldquo;Gracias a &eacute;l cocinamos, transformamos materiales, organizamos el espacio y desarrollamos formas de vida comunitaria. En muchas culturas ha simbolizado el alumbramiento del conocimiento secular que debe conducir a la emancipaci&oacute;n, a la liberaci&oacute;n de creencias y supersticiones&rdquo;, describe. Tambi&eacute;n apunta que el fuego ocupa un lugar &ldquo;muy particular&rdquo; dentro del imaginario cultural: &ldquo;Produce miedo porque puede representar la destrucci&oacute;n que subyace a la p&eacute;rdida de control, que al mismo tiempo ejerce una enorme fascinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                John Travolta, bombero héroe en la película &#039;Brigada 49&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En esta fascinaci&oacute;n no solo opera el fuego en s&iacute;. El editor V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez valora que bebe mucho de la cultura norteamericana, que muestra a los bomberos &ldquo;como h&eacute;roes, como si luchar contra el fuego fuera una guerra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, Hollywood ha hecho bien de negocio de ello, con pel&iacute;culas como <em>El coloso en llamas</em> (John Guillermin, 1974), <em>Brigada 49</em> (Jay Russell, 2004), <em>Jugando con fuego</em> (Andy Fickman, 2019), <em>Dos en el cielo</em> (Victor Fleming, 1943), <em>Aquellos que desean mi muerte</em> (Taylor Sheridan, 2021), <em>H&eacute;roes en el infierno</em> (Joseph Kosinski, 2017) y <em>World Trade Center</em> (2006).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta idea se tiene que quitar un poco de la cabeza, y tender m&aacute;s a una cultura que conviva con el fuego e incendios, porque contra ambos no se puede hacer mucho m&aacute;s de lo que se est&aacute; haciendo&rdquo;, valora el editor que trabaj&oacute; como bombero forestal, &ldquo;hay que generar medidas estructurales y de gesti&oacute;n, m&aacute;s que de lucha contra los incendios&rdquo;. Y quiz&aacute;s as&iacute;, aupados por los relatos, ya sean escritos o proyectados, preparanos para las llamas, o a que no tengamos que enfrentarnos a ellas m&aacute;s que desde la ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Bomberos forestales,Literatura,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Álvaro Pombo: "Espero con diversión las revelaciones estrambóticas y terribles que se publicarán en mi biografía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alvaro-pombo-espero-diversion-revelaciones-estramboticas-terribles-publicaran-biografia_1_13414016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc90c11-1412-4fe1-9aa1-3fc3ca4816b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148366.jpg" width="3447" height="1939" alt="Álvaro Pombo: &quot;Espero con diversión las revelaciones estrambóticas y terribles que se publicarán en mi biografía&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de cumplir 87 años y lleva un potente ritmo de publicación de sus 'Cuentos autobiográficos', aparecidos tras recibir el premio Cervantes en 2024: "Yo quiero todos los premios, incluido el del Ventorrillo de Abajo"</p><p class="subtitle">Una prestigiosa traductora de Homero ataca 'La Odisea' de Nolan: “Me avergonzaría haber escrito algo de eso”
</p></div><p class="article-text">
        Aunque ya ha cumplido los 87 a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alvaro-pombo-ganar-nobel-literatura-espanol-cervantes-pringado-genial_1_11815726.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro Pombo</a> a&uacute;n tiene mucho por decir, tanto en persona como a trav&eacute;s de sus textos. Con una obra dilatada, que le mereci&oacute; el ingreso en la Real Academia Espa&ntilde;ola en el a&ntilde;o 2004 y el Premio Cervantes en el 2024, el &uacute;ltimo de una lista que incluye los galardones m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, no tiene previsto abandonar su profesi&oacute;n. Hace apenas unos meses, public&oacute; el segundo volumen de sus <em>Cuentos autobiogr&aacute;ficos</em> (Anagrama) y el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o saldr&aacute; una biograf&iacute;a que el escritor y amigo Mario Crespo ha elaborado sobre su persona en colaboraci&oacute;n estrecha con el protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, Crespo ha sido el responsable de que esta entrevista haya sido posible. Debido a la distancia y al delicado estado de salud de Pombo, su colaborador le ley&oacute; las preguntas remitidas por elDiario.es y el escritor respondi&oacute; en voz alta, a su ritmo, en su casa. Est&aacute; acostumbrado a dictar sus textos, algo que se aprecia en la grabaci&oacute;n, as&iacute; como la ilustraci&oacute;n y ligera socarroner&iacute;a que le caracteriza. Genio y figura, sin duda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de ganar el Cervantes declar&oacute; que &ldquo;el dinero escapa de m&iacute;&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; se ha gastado hasta ahora los 125.000 euros del galard&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No pienso contestar esa pregunta indiscreta. Pero los dineros de los premios son un poco, para todos nosotros, los dineros del sacrist&aacute;n que cantando vienen y cantando se van. Eres como un chaval que ha sacado buenas notas y luego pierde un mes entero disfrut&aacute;ndolo. Con los dineros de los premios pasa un poco eso mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tiene 87 a&ntilde;os y no se ha jubilado ni parece que tenga intenci&oacute;n de hacerlo. &iquest;C&oacute;mo es que sigue teniendo ganas de trabajar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, suerte que tengo, como es natural, muchos achaques reum&aacute;ticos e intestinales, pero tengo muy buenas constantes vitales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El escritor Álvaro Pombo                            </span>
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        <strong>Ha ganado casi todos los premios literarios que se pueden ganar en Espa&ntilde;a, incluido el Cervantes. &iquest;Se da por satisfecho en cuesti&oacute;n de reconocimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo en esto repito siempre lo que dec&iacute;a Camilo Jos&eacute;, yo quiero todos los premios, incluido el del Ventorrillo de Abajo. &iquest;Por qu&eacute;? Porque puestos a ganar o perder premios uno los quiere todos, pero si no los gana pues no le pasa nada. En realidad, los premios se me han acumulado estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. A los viejos nos sientan bien los premios y las medallas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/hidrogenesse-felicita-87-cumpleanos-alvaro-pombo-nueva-cancion-dije_1_13325228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>d&uacute;o Hidrogenesse</strong></a><strong> le est&aacute; poniendo m&uacute;sica a alguno de sus poemas. &iquest;Qu&eacute; le parece el resultado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una [de las canciones] es muy bonita, la otra es m&aacute;s moderna. A m&iacute; no me gustan las melod&iacute;as. Me encantar&iacute;a que Hidrogenesse triunfaran con su m&uacute;sica, porque le han puesto m&uacute;sica a mis letras. He escrito poemas muy bonitos y me alegra que no se pierdan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted form&oacute; parte del partido pol&iacute;tico UpyD. &iquest;C&oacute;mo fue esa experiencia? &iquest;Tiene un buen recuerdo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo muy buen recuerdo de Rosa [D&iacute;ez] y de todos los camaradas que estuvieron con nosotros. Tengo el mal recuerdo de que no cuaj&oacute; el pastel, de que sacamos un resultado electoral bajo, cinco esca&ntilde;os es poco para mantenerse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La casa de Álvaro Pombo, este verano                            </span>
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        <strong>Es Acad&eacute;mico de la Lengua desde 2004, una instituci&oacute;n no exenta de pol&eacute;micas cada cierto tiempo. En el encontronazo con Luis Garc&iacute;a Montero no dud&oacute; en apoyar a Santiago Mu&ntilde;oz Machado. En enero de 2026 fue otro acad&eacute;mico, Arturo P&eacute;rez-Reverte, el que atac&oacute; a Mu&ntilde;oz Machado &iquest;Qu&eacute; opina en esta ocasi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo estuve muy a favor de Mu&ntilde;oz Machado. A m&iacute; me parece un gran director, que ha tra&iacute;do mucha notoriedad y dinero a la Academia, mucha publicidad buena en Am&eacute;rica y en Europa y estoy muy a favor de su gesti&oacute;n. Y don Arturo Reverte, que es amigo m&iacute;o, es a veces muy bocazas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Don Arturo Reverte, que es amigo mío, es a veces muy bocazas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P&eacute;rez-Reverte es experto en pol&eacute;micas airadas, pero usted tampoco se ha cortado demasiado a la hora de expresar sus opiniones. &iquest;Alguna vez se ha autocensurado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo intervengo muy poco en las pol&eacute;micas y s&iacute; me he censurado. Suelo intervenir por corazonadas a favor de unos o de otros, no puedo decir que sea muy racional en esto de las intervenciones.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        He hecho mucho periodismo de fald&oacute;n y ah&iacute; s&iacute; intervine en asuntos del inter&eacute;s p&uacute;blico y pol&iacute;tico. No tengo remordimientos, lo que pasa es que yo no tengo vocaci&oacute;n pol&eacute;mica personalmente, pero s&iacute; tengo vocaci&oacute;n de cr&iacute;tico. Como debemos tener todos los espa&ntilde;oles, &iquest;no?.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acaba de publicar el volumen II de sus </strong><em><strong>Cuentos autobiogr&aacute;ficos</strong></em><strong>. &iquest;Es la memoria benevolente con el pasado? &iquest;Es posible recordar las cosas con, aunque sea, un poco de objetividad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una cita de Jorge Guill&eacute;n que es &ldquo;La memoria es fuerza oscura / para que m&aacute;s te enamores, alma, / de lo que perdura&rdquo;. En parte, yo estoy de acuerdo con esta descripci&oacute;n de que la memoria es una fuerza oscura: tenemos memoria antes de tomar decisiones acerca de otros objetos de la memoria.
    </p><p class="article-text">
        La memoria es todo y la memoria es inteligente o tonta seg&uacute;n el memoriso sea inteligente o tonto. Pero, en fin, la memoria es, sin duda, muy importante en la vida intelectual de todos nosotros: la memoria hist&oacute;rica, la memoria personal y la memoria literaria, que es muy importante para la aparici&oacute;n de los poetas y de los escritores. Uno se aprende de memoria los textos de chaval y luego los recuerda de viejo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Álvaro Pombo                            </span>
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        <strong>&iquest;La experiencia aporta sabidur&iacute;a o no necesariamente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un texto de T.S. Eliot que puedo citar en ingl&eacute;s porque es mi favorito: <em>&ldquo;We had the experience but we missed the meaning&rdquo;.</em> Es decir: &ldquo;Vivimos la experiencia pero perdimos la significaci&oacute;n&rdquo;. A m&iacute; me parece muy profundo y muy serio. Con frecuencia hemos tenido experiencias personales y sociales y, al cabo del tiempo, hemos perdido su significaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yo recomendar&iacute;a a todo el mundo leer <em>Cuatro cuartetos</em> de Eliot, empezando esta misma tarde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es usted un fumador empedernido con 87 a&ntilde;os. Me atrevo a pensar que sus m&eacute;dicos le dicen que lo deje. &iquest;No quiere o no puede librarse del vicio? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No, son mis familiares y amigos los que me lo dicen, pero no fuman. Yo no apuro el cigarrillo, as&iacute; que no soy empedernido, creo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mantiene al d&iacute;a de los nuevos nombres de la literatura? &iquest;Lee a autores o autoras j&oacute;venes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, no estoy al d&iacute;a en la literatura narrativa espa&ntilde;ola, lo confieso. Pero es que no doy abasto en las lecturas, no es por desd&eacute;n. Me parece muy importante y cuando tengo oportunidad, leo cosas, pero no estoy al tanto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo recomendaría a todo el mundo leer Cuatro cuartetos de Eliot y empezando esta misma tarde</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; consejo le dar&iacute;a a alguien que aspire a convertirse en escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que escriba todos los d&iacute;as y, sobre todo, que escriba mucho. Ning&uacute;n d&iacute;a sin una l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mario Crespo publica en oto&ntilde;o su biograf&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; se siente al saber que otra persona va a contar su vida (aunque hayan trabajado juntos)? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues nada, me siento muy honrado y agradecido y esperando con diversi&oacute;n las revelaciones estramb&oacute;ticas y terribles que Mario va a hacer de mi existencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se ha guardado muchas cosas o no tiene nada que ocultar? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Lo que no hemos dado ese tono dram&aacute;tico, rid&iacute;culo y sentimental por ejemplo de mi homosexualidad, que no aceptaron mis padres y mis t&iacute;os. Hay una exageraci&oacute;n biogr&aacute;fica, autobiogr&aacute;fica, de mucha gente que sale en las televisiones, yo les veo, me ponen de los nervios. No hace falta contar que eres quien eres, yo s&eacute; qui&eacute;n soy, como dec&iacute;a Don Quijote.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alvaro-pombo-espero-diversion-revelaciones-estramboticas-terribles-publicaran-biografia_1_13414016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 19:52:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Álvaro Pombo: "Espero con diversión las revelaciones estrambóticas y terribles que se publicarán en mi biografía"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Cervantes,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Feria del Libro busca ya nueva dirección tras el cese de Eva Orúe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/feria-libro-busca-nueva-direccion-cese-eva-orue_1_13415351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43fc8ab1-9c4c-480d-97ee-4d6088159ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1004y405.jpg" width="1200" height="675" alt="La Feria del Libro busca ya nueva dirección tras el cese de Eva Orúe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El plazo de presentación de candidaturas terminará el próximo 14 de agosto y se espera que la persona elegida se incorpore a finales de septiembre</p><p class="subtitle">Eva Orúe, destituida como directora de la Feria del Libro de Madrid, que ya trabaja en “una nueva etapa”
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid</a> destituy&oacute; a la hasta ahora directora de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria del Libro</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Or&uacute;e</a>, a principios de mes. La instituci&oacute;n, responsable del evento literario m&aacute;s importante del a&ntilde;o, ha abierto este mi&eacute;rcoles el plazo de presentaci&oacute;n de candidaturas en busca de una nueva direcci&oacute;n, que espera hacer efectiva a finales del mes de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        La Junta Directiva de la Asociaci&oacute;n ha definido el perfil profesional requerido para el puesto, que contempla una &ldquo;dedicaci&oacute;n exclusiva&rdquo; y tendr&aacute;n como principal responsabilidad &ldquo;mantener el prestigio&rdquo; de la Feria y &ldquo;dise&ntilde;ar  y ejecutar&rdquo; un nuevo proyecto estrat&eacute;gico para esta. Deber&aacute; tener experiencia en gesti&oacute;n cultural, conocimiento acreditado del sector del libro y &ldquo;comprensi&oacute;n profunda&rdquo; del ecosistema literario. Adem&aacute;s de la capacidad de negociaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n a calendarios exigentes y competencias de liderazgo y direcci&oacute;n de equipos multidisciplinares.
    </p><p class="article-text">
        El plazo de presentaci&oacute;n de candidaturas permanecer&aacute; abierto hasta el pr&oacute;ximo jueves 14 de agosto. Las personas interesadas podr&aacute;n solicitar la informaci&oacute;n completa de la oferta por correo electr&oacute;nico. En la primera fase, las candidaturas ser&aacute;n evaluadas por un comit&eacute; integrado por librer&iacute;as, editoriales y distribuidoras. A partir de aqu&iacute;, se seleccionar&aacute;n los perfiles que pasen a la fase de entrevistas. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El cese de Eva Or&uacute;e</strong></h2><p class="article-text">
        Eva Or&uacute;e fue <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destituida la semana pasada</a> como directora de la Feria del Libro de Madrid. La Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid, responsable del evento, explic&oacute; en un comunicado que ya estaban &ldquo;trabajando&rdquo; en la definici&oacute;n de &ldquo;una nueva etapa&rdquo;.
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                La directora de la Feria del Libro de Madri, Eva Orúe durante la presentación de la 85 edición de la Feria, este martes en Madrid.EFE/ Marcos Villaoslada                            </span>
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        La escritora y periodista afirm&oacute; a elDiario.es que &ldquo;no&rdquo; compart&iacute;a &ldquo;ninguna de las razones&rdquo; que alegaron para justificar su cese. Ni ella ni el presidente de la Asociaci&oacute;n, Luis M. Tigeras, ahondaron en cu&aacute;les hab&iacute;an sido los motivos comunicados, m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de &ldquo;un cambio de ciclo&rdquo;. En un nuevo escrito compartido este martes, la Asociaci&oacute;n alega que el contrato que ten&iacute;an con Or&uacute;e implicaba que ambas partes &ldquo;no pueden ofrecer m&aacute;s detalles sobre la finalizaci&oacute;n de su relaci&oacute;n laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Librer&iacute;as y editoriales como Dos Bigotes, Hoja de Lata, Comisura, Tr&aacute;nsito, Alberti, Sigilo y Mu&ntilde;eca Infinito mostraron su apoyo a Eva Or&uacute;e y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigieron conocer los argumentos</a>. Una de ellas, la librer&iacute;a Muga, decidi&oacute; directamente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">darse de baja la organizaci&oacute;n</a> del evento literario. &ldquo;Consideramos que la forma en la que se ha cerrado el periodo de Eva Or&uacute;e en la Feria no corresponde a su dedicaci&oacute;n y resultados, y por ese motivo hemos decidido abandonar la Asociaci&oacute;n&rdquo;, compartieron en sus redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Eva Or&uacute;e recibi&oacute; el pasaado 16 de julio un <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/funeral-vida-celebrar-cese-eva-orue-mujer-puso-feria-libro-madrid-siglo-xxi_1_13386164.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">homenaje</a> en el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid (CBA), sin reproches pese a su cuestionada destituci&oacute;n, en el que se le inform&oacute; de que ser&aacute; nombrada Caballero de las Artes y las Letras de Francia. &ldquo;Mi cu&ntilde;ada me dijo ayer que lo de hoy ser&iacute;a lo m&aacute;s parecido a un funeral en vida&rdquo;, brome&oacute; en su intervenci&oacute;n al inicio del emotivo evento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/feria-libro-busca-nueva-direccion-cese-eva-orue_1_13415351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 13:32:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Feria del Libro busca ya nueva dirección tras el cese de Eva Orúe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,Madrid,Librerías,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasa-despues-guerra-novela-renego-grandes-ciencia-ficcion_1_13411131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4304c4f1-bb7a-4d8a-9d9a-aa529c48484b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x582y252.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Stanislaw Lem cerró con 'El regreso' su tríptico sobre la Segunda Guerra Mundial 'Tiempo no perdido', que publica Impedimenta</p><p class="subtitle">Una prestigiosa traductora de Homero ataca 'La Odisea' de Nolan: “Me avergonzaría haber escrito algo de eso”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo pasado, pasado; ahora es cuando empieza el trabajo duro&rdquo;, afirma un personaje de <em>El regreso</em> (1950), la &uacute;ltima parte de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/stanislaw-lem-recordado-ciencia-ficcion-retrato-horror-invasion-polonia_1_11805170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiempo no perdido</em></a>, la trilog&iacute;a sobre la Segunda Guerra Mundial del escritor polaco Stanislaw Lem (Le&oacute;polis, 1921 - Cracovia, 2006), que Impedimenta, principal valedora de la obra del autor en Espa&ntilde;a, acaba de publicar con traducci&oacute;n de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Se cierra as&iacute; el tr&iacute;ptico que supuso la entrada en el panorama literario de una de las grandes voces de la literatura del siglo XX; un ciclo que, pese a no inscribirse en el g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n que m&aacute;s adelante lo consagrar&iacute;a, sobre todo a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de <em>Solaris</em> (1961), se caracteriza ya por una mirada cr&iacute;tica a la realidad que suscita numerosas reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        Si en el primer volumen, <em>El hospital de la transfiguraci&oacute;n</em> (1948) conocimos al joven Stefan Trzyniecki, un m&eacute;dico reci&eacute;n graduado que comenz&oacute; a trabajar en un hospital psiqui&aacute;trico en pleno inicio de la invasi&oacute;n de Polonia por parte del ej&eacute;rcito nazi, y en <em>Entre los muertos</em> (1949) lo reencontramos en un campo de concentraci&oacute;n al que fue a parar tras ser tomado por jud&iacute;o, en el tercer libro, con la guerra ya concluida, el chico, que ya no es tan chico, vive su particular retorno a una Cracovia donde las heridas del pasado se resisten a cicatrizar. All&iacute;, retoma su trabajo como m&eacute;dico, esta vez como un obstetra tenaz, y vuelve a tener noticias de algunos personajes de su pasado.
    </p><p class="article-text">
        Esta trilog&iacute;a es importante por la radiograf&iacute;a que hace de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias m&aacute;s inmediatas en el pa&iacute;s donde todo comenz&oacute;, y por hacerlo desde la inmediatez de un narrador que ha conocido esta realidad en primera persona y se ha puesto a contarla antes de que el paso del tiempo aten&uacute;e sus impresiones m&aacute;s v&iacute;vidas. Tiene, adem&aacute;s, un trasfondo autobiogr&aacute;fico en la figura del protagonista: al igual que Stefan Trzyniecki, Stanislaw Lem tambi&eacute;n se matricul&oacute; en Medicina, aunque no lleg&oacute; a concluir sus estudios; y, aunque en su caso logr&oacute; evitar la deportaci&oacute;n con una identidad falsa, algunos de sus familiares s&iacute; sufrieron la crudeza de los campos de exterminio. El autor se implic&oacute; en la resistencia, que tambi&eacute;n retrata en la trilog&iacute;a, y logr&oacute; escapar del gueto de su ciudad. Ya en 1946, fue &ldquo;repatriado&rdquo; a Cracovia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a4cd7083-287d-4152-a515-75c016414cde_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer que la pesadilla termin&oacute;, pero no fue as&iacute;, ni para el propio Lem &ndash;que en aquel regreso forzado abandon&oacute; la carrera por discrepancias ideol&oacute;gicas con el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico&ndash;, ni para el protagonista de la novela. A los recuerdos de lo vivido en el centro psiqui&aacute;trico y en el campo de concentraci&oacute;n, se suma la reaparici&oacute;n de alguien que, con la informaci&oacute;n que posee sobre el pasado, pone a Stefan Trzyniecki en un aprieto. No se puede dejar atr&aacute;s una experiencia tan devastadora, como tampoco se puede librar de esa sensaci&oacute;n, tan com&uacute;n en los supervivientes, de &ldquo;culpa&rdquo; por haberse salvado. Ese m&eacute;dico tan seguro que reencontramos atendiendo a una parturienta &ndash;es significativo que, tras la guerra, se especialice en la rama de la medicina que da m&aacute;s luz, en cierto modo, aunque tambi&eacute;n se muestre su lado amargo&ndash; sigue guardando dentro de s&iacute; una llaga incurable.
    </p><p class="article-text">
        Como las novelas precedentes, <em>El regreso</em> tiene una naturaleza coral, y retoma a alg&uacute;n personaje del pasado e introduce otros nuevos. Esos reencuentros, lejos de celebrar la nueva vida o suponer un consuelo, sirven para propiciar una suerte de ajuste de cuentas: son un recordatorio de lo que cada uno de ellos fue durante el conflicto, lo que cada uno hizo o dej&oacute; de hacer; y no hace falta ser un criminal para que esa confrontaci&oacute;n duela. Puede que los bombardeos cesaran, que la ciudad ya no est&eacute; ocupada, que los campos de concentraci&oacute;n se clausuraran; ahora bien, nada puede borrar el trauma, nada puede restaurar la persona que hubieran sido de no haber descendido a ese infierno.
    </p><p class="article-text">
        El retorno queda claro enseguida, es imposible; porque ni el hombre que regresa es el mismo que se fue, ni la ciudad ni el pa&iacute;s son los de anta&ntilde;o. Se ha impuesto, adem&aacute;s, un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico: los personajes afrontan la tensi&oacute;n entre su antigua fidelidad a la resistencia y la adaptaci&oacute;n a este gobierno, con un particular juego de lealtades que pone de relieve que las tretas y abusos del poder no terminaron en 1945. Frente al Partido, un ciudadano corriente como querr&iacute;a ser Stefan Trzyniecki deviene sospechoso; todos son sospechosos, es decir materia de investigaci&oacute;n, de detenci&oacute;n, por lo que hicieron en los a&ntilde;os de la contienda. La guerra no termina; vive instalada en sus vidas, en su sangre.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; se acaba, y de forma brillante, es esta trilog&iacute;a, una parte de la bibliograf&iacute;a de Stanislaw Lem que, aunque no sea tan conocida como su ciencia ficci&oacute;n &ndash;en particular, <em>Solaris</em> (1961)&ndash;, constituye una pieza clave para entender su trayectoria y c&oacute;mo se gest&oacute; ese germen cr&iacute;tico con el sistema que desarroll&oacute; a lo largo de su carrera. El propio autor reneg&oacute; en su d&iacute;a de este tr&iacute;ptico, por considerarlo demasiado pegado a la realidad, hasta el punto de impedir que se reimprimieran. Sin duda, se sinti&oacute; m&aacute;s c&oacute;modo al disfrazar sus preocupaciones de un marco imaginario, es decir, simb&oacute;lico; pero, desde luego, era tambi&eacute;n h&aacute;bil en el relato realista, casi testimonial. Y, ahora que ya puede leerse entera, cabe aplaudirlo no solo como un maestro de la ciencia ficci&oacute;n, sino como el art&iacute;fice de una de las aproximaciones m&aacute;s incisivas en la Segunda Guerra Mundial y la posguerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasa-despues-guerra-novela-renego-grandes-ciencia-ficcion_1_13411131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 20:25:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pasa después de la guerra: la novela de la que renegó uno de los grandes de la ciencia ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Segunda Guerra Mundial,Polonia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7fb735-7acf-4cfa-984d-57be26e7342f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x963y451.jpg" width="1200" height="675" alt="15 libros para meter en la maleta este verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historias sobre la libido femenina, el sudor, la amistad y la cultura del esfuerzo; entre las recomendaciones con las que esperamos inspiraros para elegir a vuestros compañeros literarios de viaje</p><p class="subtitle">Los actores británicos Benedict Cumberbatch y Benedict Wong alertan del “desastre” que podría suponer la fusión de Paramount y Warner
</p></div><p class="article-text">
        Elegir qu&eacute; libros dedicarle a tu <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano-2025_1_12445536.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verano</a>, o al rev&eacute;s, qu&eacute; verano dedicarle a tus libros, es siempre una tarea complicada; aunque preciosa e inquietante. Encontrar el punto medio entre las historias en las que necesitamos adentrarnos, incluso cuando no hemos podido ni imagin&aacute;rnoslas; los ensayos sobre temas que han podido marcar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a como lo mucho o poco que sudamos o la forma en la que nos relacionamos con nuestros trabajos; y los textos que funcionar&aacute;n como una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/voluntad-propia-libro-violador-dejara-manual-instrucciones-actues-victima-perfecta_1_12194363.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bofetada</a>, una patada o un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-carazo-rinde-mejor-homenaje-abuela-facunda-fotolibro-alzheimer_1_12856807.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrazo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Todos son v&aacute;lidos y tienen potencial de acabar en nuestras maletas y posteriores imaginarios, pero, insistimos, somos conscientes de que elegir entre el vasto mercado editorial es muy complicado. Nos hemos propuesto inspiraros con una lista de 15 t&iacute;tulos &ndash;no todos ellos recientes&ndash; que abordan desde la historia de la libido femenina, los lazos familiares y la cultura del esfuerzo, pasando por el S&aacute;hara Occidental.
    </p><h2 class="article-text">'Una aniquilaci&oacute;n fallida', de Carlota Gurt (C&aacute;psula)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/76fad690-2708-4d8b-be9e-b6628aa66013_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-fuego-reune-cuentos-patrones-orgasmos-hoguera_1_10611499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlota Gurt</a> advierte en el pr&oacute;logo de esta joya que el texto no fue concebido para ser le&iacute;do, sino para &ldquo;ser dicho, o m&aacute;s bien para ser escuchado y visto&rdquo;. El motivo es que fue una conferencia performativa que ha terminado tomando tambi&eacute;n forma de libro. Y qu&eacute; suerte. La escritora y traductora catalana reconstruye la historia del deseo femenino a trav&eacute;s de los discursos que ha habido sobre la libido de las mujeres, desde la diosa Inana que celebraba su vulva hace 4.000 a&ntilde;os hasta Rousseau y su misoginia ilustrada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay monjas, inquisidores, fil&oacute;sofos y periodistas modernos que a&uacute;n se escandalizan porque una mujer se masturbe cuatro veces en seis meses. El resultado es un ejemplar divertid&iacute;simo y mordaz, que arroja luz sobre de d&oacute;nde salen las delirantes ideas de que las mujeres somos &ldquo;o sexualmente insaciables o unas &ntilde;o&ntilde;as medio fr&iacute;gidas&rdquo;. Adem&aacute;s, tiene una de las mejores dedicatorias posibles: &ldquo;A todos los hombres de los que disfrut&eacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">'Sudor', de Mariela Sancari (Ediciones Comisura)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9a194270-9403-4627-8fd9-2c958af7308c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        S&iacute;, un libro sobre el sudor. La artista argentina Mariela Sancari ha convertido en este libro la <a href="https://www.eldiario.es/era/tiempo-sudo-motivo-esconde-hecho_1_9691142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperhidrosis</a> que padece en una investigaci&oacute;n literaria, visual, afectiva y pol&iacute;tica sobre el cuerpo, la mirada de los otros y las formas de resistencia que nacen de lo inc&oacute;modo. Lo hace desplazando el sudor del terreno de lo desagradable al de lo po&eacute;tico, lo pol&iacute;tico y lo com&uacute;n; y el sudor le acaba llevando a exploraciones sobre la amistad, el trabajo, el cuerpo femenino, la violencia de los anuncios de desodorantes, la intimidad, la verg&uuml;enza y la posibilidad de reconciliarse con aquello que, tiempo atr&aacute;s, nos estigmatiz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El volumen alterna fragmentos autobiogr&aacute;ficos, ensayos, poemas, juegos de lenguaje, y est&aacute; impreso desde el cuerpo, ya que incluye im&aacute;genes producidas por el contacto directo del sudor de la autora con el papel fotosensible. A ello se le suman fotograf&iacute;as de archivo que revelan hasta qu&eacute; punto el sudor, especialmente el de las mujeres, ha sido vigilado, reprimido o medicalizado.
    </p><h2 class="article-text">'Radio Sarajevo', de Tijan Sila (Asteroide)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/42b9901e-d5d4-41cb-8806-29267c027449_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Asteroide es siempre una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/comeras-flores-libros-ano-muestra-maltrato-bulimia-no-son-cosa-adolescentes_1_12792786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuesta segura</a>, y de la cosecha de 2026 merece rescatar esta novela autobiogr&aacute;fica sobre la guerra de los Balcanes vista a trav&eacute;s de la mirada de un ni&ntilde;o. Un adolescente que sufre en sus carnes las consecuencias del sitio de Sarajevo en los noventa, al tiempo que la antigua Yugoslavia se desangraba en una guerra fratricida. 
    </p><p class="article-text">
        Vive en un modesto bloque de viviendas y, mientras las bombas caen sobre los tejados y los francotiradores disparan implacables, &eacute;l intenta mantener viva la ilusi&oacute;n de la infancia jugando con sus dos amigos inseparables, buscando algo valioso entre las ruinas y escuchando m&uacute;sica en su preciada radio. <em>Suffragette City</em> de David Bowie era la canci&oacute;n que sonaba cuando se produjeron las primeras explosiones.
    </p><h2 class="article-text">'Un deseo desmesurado de amistad', de H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini (Anagrama) </h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6c0bd57-5b81-4105-8721-f03610080d90_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La doctora en Literatura H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini se pregunta en este ensayo c&oacute;mo ser&iacute;a nuestra vida si nuestras amigas tuvieran la misma importancia que nuestros amores, c&oacute;mo ser&iacute;an nuestras familias y qu&eacute; forma adoptar&iacute;an nuestros hogares. A partir de ah&iacute; construye un texto en el que cuenta la historia de la familia que llamamos elegida, a trav&eacute;s de su propio pasado, intercalando fotograf&iacute;as in&eacute;ditas de archivos <em>queer</em>. Con ellos busca expresar el poder pol&iacute;tico de una relaci&oacute;n esencial para el colectivo, m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico, el deseo y el sexo; as&iacute; como su capacidad de reinvenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si os interesa el tema de la amistad, no hay nada como el verano y las vacaciones para reivindicar y recrearse en el poder de las amigas, as&iacute; que podr&iacute;ais complementar esta lectura con <em>Peque&ntilde;o tratado sobre la amistad</em> (Tr&aacute;nsito), de Joana D'Alessio y <em>Amiga m&iacute;a</em> (Blackie Books), de <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-congosto-escritora-no-han-preparado-amistad_1_12417076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Congosto</a>.
    </p><h2 class="article-text">'Muere, pap&aacute;', de Greta Garc&iacute;a con dibujos de Jos&eacute; Toro (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6abef01a-6039-4fb6-bf60-4b30eba53f4b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si no hab&eacute;is le&iacute;do a&uacute;n<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/queria-bailar-novela-bruta-vomita-autoexigencia-canones-belleza_1_10021349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Solo quer&iacute;a bailar</em></a><em>,</em> os lo recomiendo tambi&eacute;n, el libro con el que la bailarina, core&oacute;grafa, directora teatral y circense Greta Garc&iacute;a debut&oacute; en la novela. Libro que por cierto ha contado con adaptaci&oacute;n a las tablas, que podr&eacute;is disfrutar hasta el 28 de octubre en el <a href="https://teatrodelbarrio.com/solo-queria-bailar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro del Barrio de Madrid</a> protagonizada por Olalla Hern&aacute;ndez. Maravillosa. <em>Muere, pap&aacute;</em>, es otra propuesta particular&iacute;sima, en la que desde el desborde, la iron&iacute;a y el pensamiento en espiral; convierte la convivencia entre una hija y su padre recluido en casa en un campo de batalla emocional lleno de humor negro, ternura y lucidez. 
    </p><p class="article-text">
        Hay cacahuetes, pastillas, dibujos, reproches y afilados mon&oacute;logos con los que Garc&iacute;a disecciona el amor filial, la dependencia, la culpa y el desgaste cotidiano con una lengua viva que salta del chiste al abismo sin pedir permiso. Entre medias afloran asuntos como el agotamiento, la precariedad emocional y la dificultad de emanciparse.
    </p><h2 class="article-text">'Principio, medio, fin', de Valeria Luiselli (Feltrinelli)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/95457727-9ca6-4ba3-a8cf-feaf6fd941ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Feltrinelli ha estrenado editorial en espa&ntilde;ol con <em>Principio, medio, fin,</em> la &uacute;ltima novela de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jovenes-escritoras-latinoamericanas-rechazan-nuevo-boom_1_8530109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valeria Luiselli</a>, autora de t&iacute;tulos como <em>Los ingr&aacute;vidos</em>, <em>Desierto sonoro</em> y <em>Los ni&ntilde;os perdidos</em>.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca el d&iacute;a en el que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, en un verano de vientos impredecibles, tormentas repentinas y volcanes que amenazan con entrar erupci&oacute;n (b&aacute;sicamente, como en tantas ocasiones, la vida misma). La madre acaba de dejar atr&aacute;s un divorcio dif&iacute;cil y trata de encontrar la forma de darle un nuevo inicio a su vida. La hija, por su parte, empieza a poco a interesarse por la historia de su bisabuela Nanna, que trabaj&oacute; como excavadora en un yacimiento arqueol&oacute;gico antes de emigrar a las Am&eacute;ricas. Juntas, entre paseos, lecturas y conversaciones se plantean c&oacute;mo reimaginar la vida de otro modo. Las tradiciones familiares se convierten as&iacute; en el centro de la obra, as&iacute; como la memoria, el lenguaje y los or&iacute;genes.
    </p><h2 class="article-text">'La cultura del desesfuerzo', de Miguel G&oacute;mez Garrido (Siglo XXI)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/696983c0-0dc1-48ed-a9b9-55b7c1c266f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Unir a Lenin, Mr. Wonderful, <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Xokas</a> y Marco Aurelio en una misma frase podr&iacute;a parecer una locura, pero el periodista Miguel G&oacute;mez Garrido logr&oacute; encontrar el punto en com&uacute;n: todos creen que el trabajo duro nos har&aacute; mejores. A pesar de que, sin embargo, solo nos hace m&aacute;s precarios. Como &eacute;l mismo explica en este ensayo, pasamos m&aacute;s horas en la oficina que en nuestra casa, vemos m&aacute;s a nuestro jefe que a nuestra pareja y enfermarse parece ser la &uacute;nica forma posible de descansar. 
    </p><p class="article-text">
        El autor plantea que siendo la cultura del esfuerzo la que ha definido y dignificado la identidad de la clase obrera, tambi&eacute;n ha justificado su explotaci&oacute;n durante siglos, por lo que, &iquest;c&oacute;mo puede haber hecho tanto y tan poco por nosotros? Mordaz y provocador, este libro tiene como fin &uacute;ltimo diseccionar nuestra relaci&oacute;n con el trabajo. Quiz&aacute;s no sea el volumen ideal para desconectar estas vacaciones, pero s&iacute; para replantearnos c&oacute;mo queremos comportarnos a nuestra vuelta.
    </p><h2 class="article-text">'A flor de piel', de Nora Mu&ntilde;iz (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c7110e17-ea2d-47d5-aca7-e0301f13a58c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este libro es muy f&iacute;sico, senso y tensorial, pero merece igualmente la pena (seguramente, incluso m&aacute;s). La escritora e investigadora mexicana Nora Mu&ntilde;iz firma esta novela que arranca con una madre que cr&iacute;a sola a su hija en condiciones precarias, con un trabajo exigente, poco dinero y una soledad constante. Pronto hay algo que la desborda: a la ni&ntilde;a le diagnostican dermatitis severa, aunque lo que realmente tiene es una piel indomable. A partir de ah&iacute;, el libro deja de ser solo la historia de una maternidad dif&iacute;cil para convertirse en la de una piel herida y que tambi&eacute;n hiere.
    </p><p class="article-text">
        Enmarcada dentro del <em>body horror</em> y el terror, <em>A flor de piel </em>incomoda e hipnotiza al hablar sobre la maternidad, el cuerpo, los l&iacute;mites del cuidado, la gesti&oacute;n imposible de los afectos, la violencia y una sociedad que permanece indiferente ante el dolor ajeno. Brutal.
    </p><h2 class="article-text">'Lo que viene despu&eacute;s... y que te guste', de Abigail Thomas (Errata Naturae)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6f0ca829-c12c-4741-a33d-f06a38505178_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con la habitual honestidad y sencillez con la que Abigail Thomas escribe sobre el d&iacute;a a d&iacute;a y las peque&ntilde;as alegr&iacute;as que nos alivian de los grandes dramas; aqu&iacute; se adentr&oacute; en las memorias, la amistad duradera, la complejidad de las relaciones entre madres e hijas, y el amor por los perros (que ya explor&oacute;, en particular sobre el duelo tras la muerte de estos, en <em>Una vida de tres perros</em>).
    </p><p class="article-text">
        Lo hace a trav&eacute;s de la historia de Abigail y Chuck, que han sido mejores amigos durante treinta a&ntilde;os, en los que han sido principal testigo y apoyo del otro, la persona que siempre se hace re&iacute;r, quien est&aacute; en los momentos de pobreza, enfermedad, salud y riqueza, as&iacute; como las p&eacute;rdidas y los divorcios. Sin embargo, un suceso hace tambalearlo todo, al menos durante un tiempo.
    </p><h2 class="article-text">'Aai&uacute;n', de Tom&aacute;s B&aacute;rbulo (Archiletras)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2a32e68e-3056-4bd4-942e-6f6391950a76_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La semana pasada recibimos la triste noticia de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-tomas-barbulo-periodista-conto-historia-prohibida-sahara-espanol_129_13382340.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte del periodista y escritor</a> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tomas-barbulo-islam-marruecos_128_3345842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom&aacute;s B&aacute;rbulo</a>, autor de <em>V&iacute;rgenes y verdugos, La asamblea de los muertos</em> y <em>La historia prohibida del S&aacute;hara espa&ntilde;ol</em>. Justo acababa de publicar <em>Aai&uacute;n</em>, un thriller de amor y guerra ambientado en la &uacute;ltima colonia espa&ntilde;ola, que &eacute;l mismo conoci&oacute; muy de cerca. 
    </p><p class="article-text">
        La historia arranca en la primavera de 1975 del S&aacute;hara Espa&ntilde;ol hoy denominado S&aacute;hara Occidental, donde vivi&oacute; hasta las v&iacute;speras de la Marcha Verde. En ese momento era el escenario de una guerra sucia, al sufrir los combates entre el ej&eacute;rcito de Franco, los guerrilleros independentistas del Frente Polisario y los terroristas que Marruecos infiltraba en el territorio para preparar su anexi&oacute;n. En ese contexto, el capit&aacute;n B&aacute;rbulo, un oficial at&iacute;pico miembro de la Uni&oacute;n Militar Democr&aacute;tica, est&aacute; m&aacute;s pendiente de su apasionado romance en El Aai&uacute;n con la joven marroqu&iacute; Aicha que del ruido de las balas y las bombas.
    </p><h2 class="article-text">'El ej&eacute;rcito ciego', de David Toscana (Alfaguara)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f85786fd-e5fa-4e1d-a317-1035231c006e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ganador del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/david-toscana-premio-alfaguara-novela-2026-ejercito-ciego_1_12939411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Alfaguara de Novela 2026</a>, el mexicano David Toscana mezcla historia e inventiva en este libro inspirado en las cr&oacute;nicas medievales y en uno de los episodios m&aacute;s crueles de las guerras bizantinas; cuando en el siglo XI Basillo II, emperador de Bizancio, orden&oacute; cegar a 15.000 soldados b&uacute;lgaros. 
    </p><p class="article-text">
        El autor, art&iacute;fice de t&iacute;tulos como <em>Lontananza</em> (1997), <em>Brindis por un fracaso</em> (2006) y <em>La ciudad que el diablo se llev&oacute;</em> (2021); crea aqu&iacute; una f&aacute;bula oscura y peligrosa sobre la guerra, el poder y la resistencia.
    </p><h2 class="article-text">'Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s', de Roser Cabr&eacute;-Verdiell (Alpha Decay)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bf7e4521-c470-4a24-aff1-876b9e7eb64d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s</em> narra la metamorfosis de una mujer que comienza siendo fr&aacute;gil y termina desafiando sus propios l&iacute;mites. La de Rebeca, que con cuarenta a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, se traslada a Ocata con su familia. All&iacute; busca tocar tierra, y dejar atr&aacute;s un s&eacute;ptimo piso en Barcelona que se hab&iacute;a convertido en una trampa mortal. Pero el cambio no le trae la calma esperada, especialmente tras conocer a sus vecinos de la casa de enfrente.
    </p><p class="article-text">
        Lo real y lo imaginario, lo psicol&oacute;gico y lo m&iacute;tico, se entremezclan en el texto de Roser Carbr&eacute;-Verdiell que gestiona la instituci&oacute;n familiar y cuestiona las certezas que sostienen la vida cotidiana.
    </p><h2 class="article-text">'Murdoku', de Manuel Garand (Temas de Hoy)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/133b0819-8f40-4975-b3c9-77efd6b893f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s habitual encontrarse a adultos que acompa&ntilde;an sus ratos en la playa, piscina y parque con cuadernos de actividades, que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-cuadernos-actividades-adultos-pasatiempos-deberes-vacaciones_1_12444620.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi compa&ntilde;era Cristina Ros</a> defini&oacute; con mucho atino el a&ntilde;o pasado como &ldquo;una suerte de evoluci&oacute;n sofisticada de esos libritos de pasatiempos del quisco que en la era anal&oacute;gica se llevaban en el bolso para amenizar la espera en la consulta del dentista, los viajes en el tren o las tardes en la piscina vigilando a los ni&ntilde;os&rdquo;. Blackie Books fue una de las primeras editoriales en apostar por ello con sus <em>Cuadernos Blackie Books</em>, a los que se han ido sumando otros ejemplos como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-corner-de-pasatiempos-futboleros/447850" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Corner de pasatiempos futboleros</em></a>, de &Aacute;lvaro Coraz&oacute;n Rural (geoPlaneta), el <a href="https://www.lonelyplanet.es/tienda/guias/ilustrados/cuaderno-de-actividades-para-mentes-viajeras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuaderno de actividades para mentes viajeras</em></a> (Lonely Planet) y <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-casos-de-agatha-christie-100-acertijos-y-un-misterio-por-resolver/419013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los casos de Agatha Christie: 100 acertijos y un misterio por resolver</em></a> (Espasa).
    </p><p class="article-text">
        Otro que se ha terminado convirtiendo en todo un fen&oacute;meno es <em>Murdoku</em> (Temas de Hoy), que mezcla la l&oacute;gica del sudoku con misterios de asesinato. La combinaci&oacute;n perfecta para los fan&aacute;ticos de los pasatiempos y amantes de la novela negra. A principios de mes se public&oacute; una segunda entrega con 80 casos inmersivos m&aacute;s para quienes hubieran devorado ya la primera.
    </p><h2 class="article-text">'Perras de reserva', de Dahlia de la Cerda (Sexto Piso)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da610776-f890-44b3-b669-d1837b0623a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En este tipo de art&iacute;culos de recomendaciones, solemos sugerir novedades editoriales de los &uacute;ltimos meses o a&ntilde;o, pero vamos a incluir dos de a&ntilde;adas previas. El primero es <em>Perras de reserva</em>, de Dahlia de la Cerda. Un volumen de relatos protagonizados por mujeres que van desde sicarias, universitarias, prostitutas, <em>influencers</em>, amas de casa y beatas; todas ellas se enfrentan por supuesto a los peligros de haber nacido mujer, cada una a su manera, obligadas a debatirse entre el bien y el mal muchas veces, pero sobre todo a buscar la manera de ya no solo sobrevivir, sino vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay dos textos en concreto, en los que se describe un aborto y una violaci&oacute;n con una crudeza de la que te deja sin dormir durante d&iacute;as; qued&aacute;ndose para siempre, en un ejercicio literario potent&iacute;simo, crudo, cargado de iron&iacute;a y humor negro, y dolorosa y luminosamente real. Pod&eacute;is complementar la lectura sobre esta autora mexicana con <em>Medea me cant&oacute; un corrido</em> (Sexto Piso).
    </p><h2 class="article-text">'Joder y gracias', de Paula Reyes (Aguilar)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/47f709af-77a0-4aa1-ac95-f78ba523d64e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El poemario <em>Joder y gracias</em> fue publicado el a&ntilde;o pasado por Paula Reyes, una de las dos cantantes y actrices que componen la banda Pipiolas, junto a Adriana Ubani, que protagonizaron un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pipiolas-redaccion-eldiario-utilizando-cuotas-femeninas-festivales-blanqueamiento_1_13386094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuentro con los socios de elDiario.es</a> la semana pasada &ndash;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=xJBI5MphaOg&amp;t=2396s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concierto incluido</a>&ndash;. En &eacute;l compartieron sus pareceres sobre temas como las cuotas femeninas en los festivales, las pol&eacute;micas declaraciones de El Xokas sobre Ester Exp&oacute;sito y el baile como acto pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el tercer libro de Reyes, descrito por su editorial como &ldquo;un manifiesto para la generaci&oacute;n Rooney&rdquo;, y raz&oacute;n no le falta. La obra gira en torno a Enriqueta, que no llora. Desde que su hermano se suicid&oacute; y le dej&oacute; una escueta nota de despedida con dos faltas de ortograf&iacute;a, vive en un mundo que le es ajeno e inc&oacute;modo. Vida, amor y muerte se entrazan en los poemas con iron&iacute;a, lirismo y bien de reflexi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Odisea' de Nolan lidera un nuevo retorno de los clásicos, que ya no son solo libros aburridos del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13399664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6ad6ee-6708-44ce-ab7f-b2dd3368a866_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147900.jpg" width="957" height="538" alt="&#039;La Odisea&#039; de Nolan lidera un nuevo retorno de los clásicos, que ya no son solo libros aburridos del pasado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Traducciones renovadas, nuevas introducciones, cubiertas de diseño… Un renovado interés cultural impulsa el regreso de Homero, Virgilio y hasta el Evangelio</p><p class="subtitle">Sexo, dioses y ejecuciones espeluznantes: lo que 'La Odisea' de Christopher Nolan cambia, inventa y omite
</p></div><p class="article-text">
        Las librer&iacute;as espa&ntilde;olas viven un momento singular. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/once-clasicos-ponerse-dia-vacaciones_1_2020094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los cl&aacute;sicos</a> nunca desaparecieron del todo, pero s&iacute; han cambiado profundamente la forma en la que llegan al lector. Sellos hist&oacute;ricos renuevan traducciones, revisan introducciones y actualizan sus cat&aacute;logos, mientras editoriales m&aacute;s j&oacute;venes apuestan por presentar estos textos con un lenguaje, un dise&ntilde;o y un cuidado formal alejados del tono solemne que durante d&eacute;cadas los convirti&oacute;, para muchos lectores, en un territorio reservado a especialistas.
    </p><p class="article-text">
        Marco Aurelio o S&eacute;neca se sit&uacute;an en las mesas de novedades junto a Luc&iacute;a Solla o Delphine de Vigan. El fen&oacute;meno coincide adem&aacute;s con un contexto especialmente favorable. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/christopher-nolan-pone-hollywood-pies-impecable-furiosa-adaptacion-odisea_129_13379137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El estreno de</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/christopher-nolan-pone-hollywood-pies-impecable-furiosa-adaptacion-odisea_129_13379137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> La Odisea,</em></a> la esperada adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/odisea-mentiras-elon-musk-fachosfera-christopher-nolan_129_13385138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Christopher Nolan</a>, ha multiplicado el inter&eacute;s por Homero, igual que en su d&iacute;a <em>Gladiator</em> despert&oacute; una nueva curiosidad por el mundo cl&aacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2026/06/28/entretenimiento/pelicula-odisea-entusiamo-libros-nolan-trax" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">universidades, museos y clubes de lectura llevan meses preparando actividades alrededor del poema &eacute;pico</a>, convencidos de que la pel&iacute;cula atraer&aacute; nuevos lectores y estudiantes, un efecto que muchos profesores ya experimentaron tras el estreno de la cinta de Ridley Scott en el a&ntilde;o 2000. Sin embargo, reducir este resurgimiento a un simple efecto cinematogr&aacute;fico quiz&aacute; ser&iacute;a quedarse en la superficie. 
    </p><h2 class="article-text">Cuando un libro nunca deja de venderse</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad, los cl&aacute;sicos no vuelven porque nunca se han ido&rdquo;, comenta Jordi Mart&iacute;, responsable de la colecci&oacute;n <a href="https://blackiebooks.org/coleccion/clasicos-liberados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&aacute;sicos Liberados de Blackie Books</a>. Para &eacute;l, la sensaci&oacute;n de estar viviendo una especie de <em>boom</em> tiene mucho que ver con que solemos fijarnos en las novedades editoriales y prestamos poca atenci&oacute;n a esos libros que llevan d&eacute;cadas vendi&eacute;ndose con una regularidad sorprendente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El destino de Melantho (Mia Goth) y la prueba de Penélope (Anne Hathaway) para reconocer a Odiseo es uno de los cambios de &#039;La Odisea&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute; recuerda el libro <a href="https://mcfarlandbooks.com/product/the-printed-homer/?srsltid=AfmBOooeAM7sksZFK8vgGmWu3PSEpXOSAaPMGIC-MfkCHCUMX5VxN5CC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Printed Homer: A 3,000 Year Publishing and Translation History of the Iliad and the Odyssey</em></a> de Philip H. Young, dedicado a reconstruir toda la historia editorial de <em>La</em> <em>Il&iacute;ada</em> y <em>La</em> <em>Odisea</em> desde los primeros impresos del siglo XV hasta el a&ntilde;o 2000. El resultado reun&iacute;a unas 6.000 ediciones diferentes. &ldquo;Los cl&aacute;sicos est&aacute;n presentes constantemente. Lo que ocurre es que solemos hablar de &eacute;xitos de ventas y de modas pasajeras, pero casi nunca de esos <em>long sellers</em> que permanecen durante siglos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Los datos del mercado espa&ntilde;ol respaldan parcialmente esa idea. Seg&uacute;n explica el editor, <em>La Odisea</em> se mantuvo durante a&ntilde;os en torno a las 8.000 o 10.000 copias anuales vendidas. El verdadero salto lleg&oacute; en 2020, coincidiendo con la publicaci&oacute;n de la edici&oacute;n de Blackie Books, cuando las ventas pr&aacute;cticamente se duplicaron. En 2025 alcanzaron unas 27.000 copias y durante el primer semestre de este a&ntilde;o ya rondaban las 25.000.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute; atribuye buena parte de ese crecimiento a la aparici&oacute;n de nuevas formas de editar el texto. &ldquo;La pel&iacute;cula a&ntilde;adir&aacute; un impulso, pero el gran salto ya se hab&iacute;a producido antes&rdquo;, asegura. &ldquo;Hay editoriales que ahora aprovechan el estreno, pero el fen&oacute;meno ven&iacute;a de atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El coordinador editorial de <a href="https://www.rbalibros.com/gredos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RBA Gredos</a>, probablemente el sello m&aacute;s asociado a la edici&oacute;n acad&eacute;mica de los cl&aacute;sicos en Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n perciben una evoluci&oacute;n positiva, aunque con una lectura m&aacute;s pausada. &ldquo;Nuestros libros mantienen una suave l&iacute;nea ascendente de ventas que refleja la fidelidad de los lectores&rdquo;, explican los responsables de la Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos. &ldquo;No competimos con los grandes <em>best sellers</em>, pero algunos autores funcionan extraordinariamente bien, como Plat&oacute;n, S&eacute;neca, Marco Aurelio o ahora <em>La Odisea</em>, favorecida por la pel&iacute;cula de Christopher Nolan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente piensa que no está preparada para leer La Odisea cuando, probablemente, es uno de los libros más entretenidos que existen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n que utilizan desde el sello de RBA resulta especialmente gr&aacute;fica: &ldquo;La Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos es un corredor de fondo. No ganar&aacute; una carrera de cien metros, pero las maratones las corre como los &aacute;ngeles y sin morirse al final del trayecto, como el m&iacute;tico Fil&iacute;pides&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, ese comportamiento comercial responde precisamente a la condici&oacute;n que define un cl&aacute;sico. Mientras miles de novedades desaparecen de las mesas de las librer&iacute;as apenas unas semanas despu&eacute;s de publicarse, Homero, Virgilio o Plat&oacute;n siguen encontrando lectores generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Dejar de intimidar al lector</h2><p class="article-text">
        Si los cl&aacute;sicos nunca dejaron de venderse, pero ahora se venden m&aacute;s, &iquest;qu&eacute; ha cambiado entonces? La respuesta tiene mucho que ver con la manera de presentarlos. Durante d&eacute;cadas, abrir muchas ediciones significaba encontrarse con p&aacute;ginas dominadas por las notas al pie, introducciones de decenas de p&aacute;ginas y un aparato cr&iacute;tico pensado para investigadores m&aacute;s que para lectores curiosos. Mart&iacute; cree que esa tradici&oacute;n acab&oacute; levantando una barrera psicol&oacute;gica en los lectores m&aacute;s comunes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a ediciones en las que encontrabas tres l&iacute;neas de texto y casi treinta l&iacute;neas de notas. Eso intimida. Mucha gente piensa que no est&aacute; preparada para leer <em>La Odisea</em> cuando, probablemente, es uno de los libros m&aacute;s entretenidos que existen&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n Cl&aacute;sicos Liberados naci&oacute; precisamente para romper esa percepci&oacute;n. La apuesta consist&iacute;a en recuperar la experiencia de lectura antes que la veneraci&oacute;n acad&eacute;mica. Nuevas traducciones, ilustraciones contempor&aacute;neas y ediciones concebidas para que cualquiera pudiera acercarse a estos textos sin la sensaci&oacute;n de estar entrando en una biblioteca universitaria. &ldquo;Los cl&aacute;sicos fueron, antes que nada, enormes fen&oacute;menos populares&rdquo;, recuerda Mart&iacute;. &ldquo;Cuando se recitaba la <em>Odisea</em> se produc&iacute;an aut&eacute;nticos motines. Los rapsodas eran las estrellas de <em>rock</em> de su &eacute;poca&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/682b1c09-6745-48b9-a63c-088699efee2c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El editor recurre tambi&eacute;n a otro ejemplo que desmonta la idea de unos cl&aacute;sicos concebidos &uacute;nicamente para las &eacute;lites. Apenas cinco meses despu&eacute;s de publicarse la primera parte de <em>El Quijote</em>, ya hab&iacute;a personas disfrazadas del caballero manchego durante un carnaval en Per&uacute;. Cervantes incluso construy&oacute; buena parte de la segunda parte de la novela sobre la premisa de que todos los personajes conoc&iacute;an ya las aventuras del hidalgo porque hab&iacute;an le&iacute;do el libro.
    </p><p class="article-text">
        Para Mart&iacute;, esa condici&oacute;n popular comenz&oacute; a diluirse durante el siglo XIX, cuando el auge de la filolog&iacute;a convirti&oacute; muchas de estas obras en objeto casi exclusivo del &aacute;mbito universitario. &ldquo;Los cl&aacute;sicos pasaron de ser relatos vivos a convertirse en textos rodeados de un enorme respeto acad&eacute;mico&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        En Gredos no comparten la necesidad de transformar tanto la experiencia de lectura, aunque s&iacute; reconocen que los tiempos exigen una actualizaci&oacute;n. De hecho, est&aacute;n en pleno proceso de renovaci&oacute;n de su cat&aacute;logo. No buscan simplificar los textos, pero s&iacute; revisar introducciones, actualizar notas y recoger los avances de la investigaci&oacute;n acumulados desde que comenz&oacute; la colecci&oacute;n en 1977.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra intenci&oacute;n es mantener la esencia de la Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos ofreciendo ediciones cr&iacute;ticas que reflejen los avances de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que tambi&eacute;n se adapten a los gustos actuales&rdquo;, explican. Ese equilibrio entre rigor y accesibilidad tambi&eacute;n ha tenido un efecto inesperado: &ldquo;El lector de Gredos se ha rejuvenecido&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Traducir tambi&eacute;n significa volver a escribir</h2><p class="article-text">
        Buena parte del trabajo de renovaci&oacute;n de los cl&aacute;sicos sucede mucho antes de que el libro llegue a la imprenta. Una traducci&oacute;n nunca es un simple ejercicio de equivalencias entre idiomas. Tambi&eacute;n implica decidir qu&eacute; tono tendr&aacute; una obra escrita hace dos o tres mil a&ntilde;os cuando dialogue con un lector del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        En Blackie Books esa reflexi&oacute;n fue el punto de partida de toda la colecci&oacute;n. Mart&iacute; recuerda que, tras plantear la cuesti&oacute;n, decidieron dejarse guiar por la opini&oacute;n de Borges: &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que una traducci&oacute;n no es una traici&oacute;n, sino un nuevo intento, igual de v&aacute;lido que el original, de provocar una determinada emoci&oacute;n en quien lee&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una traducción nunca es un simple ejercicio de equivalencias entre idiomas, implica decidir qué tono tendrá una obra escrita hace tres mil años cuando dialogue con un lector actual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso decidieron tomar como base las versiones inglesas que el novelista escoc&eacute;s Samuel Butler realiz&oacute; de la <em>Il&iacute;ada</em> y la <em>Odisea</em>, c&eacute;lebres por su fluidez narrativa, y traducirlas al castellano. El objetivo era recuperar el ritmo de una novela de aventuras antes que la solemnidad de un monumento literario.
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a de Gredos es distinta. All&iacute; la prioridad contin&uacute;a siendo ofrecer traducciones filol&oacute;gicamente s&oacute;lidas, realizadas y revisadas por especialistas en cada materia. Algo que tambi&eacute;n es necesario. La renovaci&oacute;n del cat&aacute;logo se ha concentrado sobre todo en actualizar introducciones y notas para incorporar d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n y hacerlas m&aacute;s &uacute;tiles para el lector actual, sin alterar la naturaleza de los textos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra aportaci&oacute;n consiste en aclarar cualquier pasaje oscuro mediante las notas. Vemos que otras editoriales optan por aligerar los cl&aacute;sicos y respetamos esa decisi&oacute;n, pero nosotros preferimos mantener los textos tal y como son&rdquo;, explican desde el sello.
    </p><h2 class="article-text">Leer el Evangelio como si fuera una novela</h2><p class="article-text">
        Pocas publicaciones ilustran mejor ese cambio de mirada que uno de los t&iacute;tulos m&aacute;s inesperados de Cl&aacute;sicos Liberados: el <em>Evangelio de Mateo</em>. La propuesta part&iacute;a de una idea aparentemente sencilla pero poco habitual. Prescindir del enfoque religioso y acercarse al texto como lo que tambi&eacute;n es: una de las grandes obras narrativas de la historia de Occidente. &ldquo;Nos dimos cuenta de que no exist&iacute;a una traducci&oacute;n laica al castellano&rdquo;, recuerda Mart&iacute;. La nueva versi&oacute;n, realizada por la fil&oacute;loga Roser Homar, evit&oacute; buena parte del vocabulario heredado de siglos de tradici&oacute;n eclesi&aacute;stica para regresar, siempre que era posible, al sentido original del griego.
    </p><p class="article-text">
        El resultado sorprendi&oacute; incluso a los propios editores. &ldquo;Hab&iacute;a pasajes que cre&iacute;amos conocer perfectamente y, de repente, descubr&iacute;amos que el original dec&iacute;a otra cosa o, al menos, permit&iacute;a otra lectura&rdquo;, comenta Mart&iacute;. Para comprobar hasta qu&eacute; punto la tradici&oacute;n condicionaba la recepci&oacute;n del texto hicieron un experimento tan simple como revelador. Sustituyeron el nombre de Jes&uacute;s por Manuel mediante un procesador de textos. &ldquo;De repente le&iacute;amos la historia de otra manera. Nos dimos cuenta del enorme peso cultural que arrastramos incluso quienes no tenemos una pr&aacute;ctica religiosa&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/239c1bc7-f749-40c7-bb14-4ad488b1533d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Mart&iacute; insiste en que el prop&oacute;sito nunca fue cuestionar las creencias de nadie, sino recuperar la frescura literaria de una obra que naci&oacute; mucho antes de convertirse en texto can&oacute;nico del cristianismo. &ldquo;Cuando se escribi&oacute; el Evangelio, la religi&oacute;n cristiana todav&iacute;a no exist&iacute;a como la entendemos hoy. Para sus primeros lectores era, entre otras cosas, una historia&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Esa aproximaci&oacute;n permite descubrir personajes llenos de contradicciones, escenas narradas con una sorprendente econom&iacute;a de recursos y episodios cuya interpretaci&oacute;n ha ido transform&aacute;ndose durante siglos. El editor habla del Evangelio con el entusiasmo de quien recomienda una gran novela contempor&aacute;nea y resume el esp&iacute;ritu de la colecci&oacute;n con una frase: &ldquo;Los cl&aacute;sicos fueron escritos desde la maravilla&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Libros que siguen haciendo preguntas</h2><p class="article-text">
        Existe cierta tentaci&oacute;n de explicar el &eacute;xito actual de los cl&aacute;sicos recurriendo &uacute;nicamente a factores externos: el cansancio frente a las pantallas, el deseo de lecturas m&aacute;s profundas o la b&uacute;squeda de referencias estables en una &eacute;poca marcada por la velocidad.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente haya algo de todo eso. Desde Gredos admiten que estos libros pueden funcionar como &ldquo;un refugio en el que sentirse seguros&rdquo;. Pero quiz&aacute; la raz&oacute;n principal sea mucho m&aacute;s elemental. Las grandes historias sobreviven porque contin&uacute;an ofreciendo respuestas a preguntas que nunca terminan de desaparecer. El regreso al hogar de Odiseo, la ambici&oacute;n de Julio C&eacute;sar, las dudas de Hamlet, la c&oacute;lera de Aquiles o las meditaciones de Marco Aurelio siguen hablando de asuntos que cualquier lector reconoce inmediatamente.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a cambia, las costumbres evolucionan y las sociedades se transforman, pero los miedos, las contradicciones y los deseos humanos conservan una sorprendente continuidad y un cl&aacute;sico deja de parecer antiguo en el mismo instante en que alguien abre sus primeras p&aacute;ginas y olvida cu&aacute;ntos siglos tiene ese tesoro que acaba de encontrar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13399664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:29 +0000]]></pubDate>
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