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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El regreso de Fleur Jaeggy, la mujer discreta que escribe libros perversos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/regreso-fleur-jaeggy-mujer-discreta-escribe-libros-perversos_1_13402230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098b6259-2f90-45cc-afe2-41c7b007279b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148057.jpg" width="2702" height="1520" alt="El regreso de Fleur Jaeggy, la mujer discreta que escribe libros perversos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tusquets recupera cuatro obras de la escritora suiza, una de las voces más importantes de la literatura europea contemporánea</p><p class="subtitle">‘La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas’: el libro de culto sobre niños salvajes, poder y sexualidad reprimida</p></div><p class="article-text">
        Los escritores m&aacute;s misteriosos no son los que se ocultan del todo (<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y que sin pretenderlo alientan la investigaci&oacute;n en torno a su identidad</a>), sino los que, sin dejar de dar sus se&ntilde;as biogr&aacute;ficas ni de mostrar el rostro, se apartan del foco para dejar que la literatura se abra camino, a su ritmo. La paciencia trae sus recompensas, al menos cuando la calidad de la obra avala la permanencia del autor en las librer&iacute;as. Al fin y al cabo, al final solo quedan los libros, no el n&uacute;mero de presentaciones ni de entrevistas de promoci&oacute;n. Los libros, lo &uacute;nico que importa al lector, lo &uacute;nico capaz de derrotar al tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Fleur Jaeggy, nacida en Z&uacute;rich (Suiza) en 1940, nadie que la haya le&iacute;do lo pone en duda: es lo que se llama una autora de culto, tal vez la &uacute;ltima de una estirpe, la de Ingeborg Bachmann, Marlen Haushofer, Unica Z&uuml;rn, escritoras centroeuropeas a las que se puede sumar la brasile&ntilde;a Clarice Lispector, todas ellas maestras del estilo, de la prosa concentrada y elusiva, especialistas en la recreaci&oacute;n de atm&oacute;sferas opresivas. En Espa&ntilde;a, la admiran escritores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/enrique-vila-matas-ultimo-libro-busqueda-habitacion-propia-virginia-woolf_128_9282679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Vila-Matas</a>, otro autor que se inscribe en una tradici&oacute;n transfronteriza, o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/pilar-adon-idealizamos-ninas-inocencia-quiero-retratar-tormenta-interior-brutal_128_12027394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Ad&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Fleur Jaeggy se estableci&oacute; en Italia tras completar sus estudios en Suiza, y all&iacute; desarroll&oacute; toda su carrera. Se cas&oacute; en 1968 con Roberto Calasso, escritor y editor de la prestigiosa Adelphi, la editorial donde ha publicado todos sus libros y para la que ella ha traducido al italiano a autores como Marcel Schwob, Thomas de Quincey y Robert Schumann. La muerte de su marido, en 2021, la convirti&oacute; en copropietaria de la editorial junto con los otros herederos. Adem&aacute;s de todo eso, su nombre est&aacute; detr&aacute;s de unas cuantas canciones de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/canciones-franco-battiato-hizo-historia-pop-mundial_1_7947631.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franco Battiato</a>, con quien colabor&oacute; como letrista bajo el seud&oacute;nimo Carlota Wieck.
    </p><p class="article-text">
        Jaeggy escribe en italiano, pero su estilo se aleja tanto de la verbosidad a la que tienden las lenguas rom&aacute;nicas que se hace dif&iacute;cil considerarla &ldquo;literatura italiana&rdquo;. Tampoco su imaginario literario se corresponde con el usual en el sur de Europa, no por una cuesti&oacute;n geogr&aacute;fica, sino, y sobre todo, por un modo de mirar, de estar en el mundo. Su car&aacute;cter es m&aacute;s af&iacute;n a las culturas centroeuropeas, incluso n&oacute;rdicas, por su tono g&eacute;lido, punzante, y esas recreaciones sutiles de relaciones de dominaci&oacute;n y dependencia, de reclusi&oacute;n y de amenazas que no se anuncian pero se respiran, con los personajes siempre al borde de un abismo, de una tragedia silenciosa.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco en el ritmo de publicaci&oacute;n se asemeja a los escritores que copan las secciones de libros: cuenta con cinco novelas breves, dos libros de relatos y una obra de teatro; es una autora poco prol&iacute;fica. Y no es un nombre habitual en los medios, en cualquier caso; no se prodiga en entrevistas ni art&iacute;culos, ni ha tenido el af&aacute;n de erigirse en portavoz de los intelectuales o intervenir en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Una mujer discreta, pero solo en lo extraliterario; en las p&aacute;ginas, la m&aacute;xima exigencia, como la buscaban <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/virginia-woolf-diamante-bruto-sale-luz-vida-violet-texto-inedito-juventud_1_13243286.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a> o Thomas Bernhardt, la misma devoci&oacute;n por el lenguaje, por la voz. Ha publicado poco, pero nada que desmerezca, ni una sola palabra de m&aacute;s. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/21f530c8-2bfd-4c06-8355-8538fe162000_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tiene, como m&iacute;nimo, una obra maestra, <em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em> (1989), el relato de una joven en un internado de se&ntilde;oritas. Es una de esas novelas hipn&oacute;ticas, extra&ntilde;as, que envuelven al lector en una atm&oacute;sfera enrarecida, en medio de las relaciones entre las adolescentes, los juegos de dominio y dependencia, la sensualidad y la violencia reprimidas. No es amable; tampoco es tr&aacute;gica en el sentido de derramarse. Y, antes del hachazo, sabe hechizar como con un narc&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tusquets est&aacute; publicando nuevas ediciones de sus libros: los dos primeros, <em>El dedo en la boca </em>(1968) y <em>Las estatuas de agua</em> (1980), en un solo volumen; <em>Proleterka</em> (2001), otra de sus mejores novelas, y una obra de teatro, <em>El &aacute;ngel de la guarda</em> (1971). Todas comparten ciertos rasgos, m&aacute;s all&aacute; de la brevedad y el estilo incisivo, a saber: los protagonistas ni&ntilde;os o adolescentes, la edad de tr&aacute;nsito, carne de descubrimientos que los hieren para siempre; el aislamiento, esa sensaci&oacute;n de vivir, m&aacute;s que en el margen de la sociedad, en una especie de limbo, un agujero con el tiempo suspendido, un espacio con sus propias din&aacute;micas; y las emociones de sospecha, miedo, inquietud, peligro.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El dedo en la boca</em>, sigue a una muchacha que ha pasado muchos a&ntilde;os encerrada en una cl&iacute;nica. Nos habla mientras pasea por la naturaleza, solitaria, entremezclando los recuerdos; con sus palabras desaf&iacute;a al lector, trata de inquietarlo: &ldquo;Tal vez el hecho de que me atasen me daba placer; imped&iacute;an que me asomara a ver qu&eacute; me rodeaba&rdquo;. <em>Las estatuas de agua</em>, por su parte, se vehicula en torno a la relaci&oacute;n entre un joven, con una singular fascinaci&oacute;n por las estatuas, y su criado, imitando a ratos el mon&oacute;logo teatral. Soledad, apegos, corrupci&oacute;n de la pureza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida en común acaba por eliminar esa especie de inocencia que tienen las personas solas”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esos primeros textos son interesantes por cuanto contienen la semilla de todo lo que despliega despu&eacute;s. Y si <em>Los hermosos a&ntilde;os del castigo</em> es extraordinaria, <em>Proleterka</em>, la novela que public&oacute; posteriormente, no la desluce: el <em>Proleterka</em>, ese nombre raro para los oriundos de estas latitudes, es el barco en el que viajan un padre y su hija. Son, en realidad, dos desconocidos que viven su particular tira y afloja. Ella intenta llenar los huecos de su historia familiar, al tiempo que experimenta, a lo largo del crucero, entre sus pasajeros, lo que se conoce como iniciaci&oacute;n a la vida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jane y Rachel conversaban: otro juego de paciencia&rdquo;. As&iacute; se introduce la escena teatral en <em>El &aacute;ngel de la guarda</em>, la &uacute;ltima de las recuperaciones. De nuevo dos ni&ntilde;as, de nuevo un entorno aislado, de nuevo un mundo en el que la inocencia se ha corrompido. Ni&ntilde;as, con esa naturaleza extravagante de quien ha crecido solo, sin la presi&oacute;n de acompasarse con las normas sociales, que tan pronto da muestras de una fr&iacute;a madurez como de una inconsciencia temeraria. Hasta que la presencia de ese &aacute;ngel de la guarda resquebraja el equilibrio t&oacute;xico en el que han construido su jaula.
    </p><p class="article-text">
        Fleur Jaeggy no hace concesiones; es el lector quien tiene que darse entero, renunciar a la pretensi&oacute;n de entenderlo todo, renunciar a la complacencia, a la narrativa f&aacute;cil que lo da todo masticado y hasta regala sonrisas. Con ella, no. Ella no escribe para gustar; est&aacute; bien en sus confines, como lo est&aacute;n sus personajes, inmersos en un territorio donde el lector se mueve con paso titubeante. No parece que a estas alturas vaya a convertirse en protagonista de la escena literaria, aunque si le dieran el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel</a> no le faltar&iacute;an aplausos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/regreso-fleur-jaeggy-mujer-discreta-escribe-libros-perversos_1_13402230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Suiza,Cultura,Novela,Tusquets,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La novela que explica por qué, como grita Bad Bunny, PR "es otra cosa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-explica-grita-bad-bunny-pr-cosa_1_13395842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dab68268-97dd-48c2-a513-04df88785684_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147923.jpg" width="2061" height="1159" alt="La novela que explica por qué, como grita Bad Bunny, PR &quot;es otra cosa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Cezanne Cardona publica 'Esto también es una casa', que analiza cómo los puertorriqueños resisten desde lo cotidiano gozando, bailando y luchando
</p><p class="subtitle">Bad Bunny, el rey del pop odiado por los padres que ahora une a las generaciones
</p></div><p class="article-text">
        El escritor puertorrique&ntilde;o Cezanne Cardona entreg&oacute; su novela <em>Esto tambi&eacute;n es una casa</em> (Seix Barral) tres d&iacute;as despu&eacute;s de que su compatriota <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-bunny-llega-espana-rey-pop-odiado-padres-ahora-une-generaciones_1_13237637.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bad Bunny</a> publicara el &aacute;lbum <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/nuevo-disco-bad-bunny-cancion-cancion-debi-tirar-fotos-reivindicacion-musical-puerto-rico_129_11940336.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Deb&iacute; Tirar M&aacute;s Fotos</em></a>, el 5 de enero de 2025. El cantante comenz&oacute; en julio de ese mismo a&ntilde;o su residencia <em>No me quiero ir de aqu&iacute;</em> en Puerto Rico, convirtiendo la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/casita-bad-bunny-escenario-quieren-ver-enfado-dueno-original_1_13258524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'casita'</a> en un elemento principal de su escenograf&iacute;a, que posteriormente mantuvo en la gira con la que lleva recorriendo el mundo desde noviembre, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-bunny-llega-espana-rey-pop-odiado-padres-ahora-une-generaciones_1_13237637.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a incluida</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro, Cardona tambi&eacute;n sit&uacute;a la casa, el hogar, en el centro de su relato. Y lo hace a trav&eacute;s de la historia de Javi, un ni&ntilde;o que vive en un peque&ntilde;o piso de madera encima de la ferreter&iacute;a que atiende su madre. Su padre aparece de vez en cuando &ndash;y mejor si no lo hiciera&ndash;, a su abuelo hay que cambiarle los pa&ntilde;ales, y entre medias se escuchan tiroteos, negocian narcos y hasta llega arrasando un hurac&aacute;n. Pero la casa sigue siempre presente, como punto de encuentro, como refugio, como almac&eacute;n, como el lugar donde suceden las cosas. Como el bloque dedicado al perreo en los shows de Bad Bunny.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bad-bunny-reivindica-cultura-puertorriquena-show-majestuoso-callejero_129_13244457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puertorrique&ntilde;os</a> resistimos desde lo cotidiano y lo hacemos gozando, bailando y luchando&rdquo;, explica el autor coincidiendo con una de las frases m&aacute;s reconocidas de Bad Bunny: &ldquo;PR es otra cosa&rdquo;. Para el escrito, la decisi&oacute;n de incorporar la 'casita' a la escenograf&iacute;a de la gira del 'Conejo Malo' es una &ldquo;genialidad y una forma de apostar porque lo local es universal, la confirmaci&oacute;n de que la casa ha sido el centro de negociaci&oacute;n cultural puertorrique&ntilde;a&rdquo;. Cardona explica que tambi&eacute;n es &ldquo;el refugio de las familias rotas, el b&uacute;nker en el que muchas madres solteras han tenido que establecerse para luchar en contra del machismo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/86a1f70b-3640-44d4-aaa4-bace51a59deb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El escritor recuerda el caso de su abuela que, como consecuencia de la reforma agraria que hubo en el pa&iacute;s en los a&ntilde;os cuarenta, recibi&oacute; &ldquo;un trozo de tierra por muy poco dinero para poder establecerse&rdquo;, que es como el autor explica que se impuso la &ldquo;hegemon&iacute;a&rdquo; del Partido Popular Democr&aacute;tico (PPD), convirtiendo la casa en el modelo aspiracional del puertorrique&ntilde;o que antes no ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cardona describe que por la historia y urbanismo de su pa&iacute;s, en el que no tienen &ldquo;una ciudad bien delimitada por los distintos ensayos de ciudad fallida que ha habido, la casa es el centro&rdquo;. El balc&oacute;n donde Bad Bunny &ldquo;se arrima a bailar&rdquo; es el espacio de conversaci&oacute;n, &ldquo;donde se hac&iacute;an fiestas, donde la gente se enamoraba, donde utilizando las rejas se enganchaban ropas, donde las abuelas sembraban plantas de interior, donde se guardaban las herramientas, donde la gente vend&iacute;a alcapurrias, frituras, dulces&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala que a su vez la marquesina era una &ldquo;especia de protecci&oacute;n y apertura a la vez&rdquo;. El escritor lo justifica explicando que muchas abuelas dejaban a sus nietos hacer <em>parties</em> en ellas &ldquo;en vez de estar metido en las calles, tratando de protegerlo de los narcos, lo que aqu&iacute; llaman <em>bichotes</em>&rdquo;: &ldquo;Para nosotros es conmovedor que Bad Bunny haya utilizado el espacio en el que resistimos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La 'basura' como espejo</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la casualidad de la conexi&oacute;n entre <em>Esto tambi&eacute;n es una casa</em> y la escenograf&iacute;a de Bad Bunny, en realidad fue la hija de Cardona la que sembr&oacute; la semilla de la novela, en mitad de un tap&oacute;n (atasco), muy habituales en el pa&iacute;s. El escritor explica que la desarticulaci&oacute;n de los trenes a mediados del siglo XX les oblig&oacute; a &ldquo;comprar un carro y eso cambi&oacute; la mirada respecto al paisaje, que curiosamente los tampones permiten verlos de forma distinta&rdquo;. En concreto, su reto&ntilde;a vio un mogote (monta&ntilde;a), le pregunt&oacute; por &eacute;l, y al descubrirle que en realidad se trataba de un vertedero, lo vivi&oacute; como &ldquo;una tragedia&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Bad Bunny sobre su &#039;Casita&#039; en el espectáculo de la Super Bowl                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En ese momento estaba escribiendo su anterior libro, <em>Levitton Mon Amour</em>, en el que tambi&eacute;n hablaba del fracaso del sue&ntilde;o americano en el Caribe a trav&eacute;s de relatos cortos. Sinti&oacute; que deb&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute; para poder &ldquo;hablar de la clase social que est&aacute; por debajo de la clase media&rdquo;: &ldquo;El vertedero ha crecido con el tiempo y ahora es una monta&ntilde;a bastante grande. Puerto Rico no sabe qu&eacute; hacer con la basura. Quer&iacute;a hablar de la contradicci&oacute;n de que ese espacio que ha crecido a fuera de basura y tierra se haya convertido tambi&eacute;n en una forma de mirarnos a nosotros mismos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Literatura para preguntar</h2><p class="article-text">
        En uno de los pasajes de la novela, la madre de Javi le dice que no quiere leerle en voz alta, porque &eacute;l lo hace mejor que ella, ya que no pudo ir a la escuela. &Eacute;l accede y contin&uacute;a con su lectura, que para &eacute;l funciona como punto evasi&oacute;n. Cardona cita al escritor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/javier-cercas-desclasificacion-papeles-23f-no-acabar-bulos-sitio-agarrarse_1_13022221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Cercas</a> para reivindicar su defensa de que &ldquo;la literatura protege a las preguntas de las respuestas&rdquo;. El autor puertorrique&ntilde;o apela a su idea porque &ldquo;plantea la literatura no como un suced&aacute;neo de la terapia que da respuestas, sino que protege nuestras grandes preguntas. Da cabida a la curiosidad y a que podamos contestarnos a trav&eacute;s de las historias de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el escritor considera que &ldquo;la literatura ha sabido responder muy bien a la prisa que tienen las derechas por resolver los problemas, o ese espacio que le quieren vender a los dem&aacute;s de que a trav&eacute;s de saltarse los derechos se pueden resolver supuestos problemas&rdquo;. Por contra, Cardona afirma que &ldquo;la democracia es lenta, es una conversaci&oacute;n en la que uno debe estar dispuesto a perder. Depende del fracaso, y la literatura tambi&eacute;n&rdquo;. Para el autor, la conversaci&oacute;n que plantea la literatura est&aacute; &ldquo;atravesada por el fracaso&rdquo;, y que precisamente por eso le &ldquo;fascina&rdquo; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/christopher-nolan-pone-hollywood-pies-impecable-furiosa-adaptacion-odisea_129_13379137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Odisea</em></a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La literatura ha sabido responder muy bien a la prisa que tienen las derechas por resolver los problemas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cezanne Cardona</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cardona hace referencia a la pol&eacute;mica en torno a la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Christopher Nolan, por las campa&ntilde;as en contra lanzadas por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/odisea-mentiras-elon-musk-fachosfera-christopher-nolan_129_13385138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elon Musk y la fachosfera</a> desde que se supo que una actriz negra, Lupita Nyong'o interpretar&iacute;a a Helena de Troya. &ldquo;La derecha se fij&oacute; en lo que no tiene que fijarse, que tiene que ver con el color de la piel o c&oacute;mo es Helena. Lo que el texto nos est&aacute; diciendo es que el fracaso es importante y que nos da identidad, porque Odiseo tiene que dejar de ser el h&eacute;roe para ser entonces padre. En la casa el parecer no es importante, lo m&aacute;s importante es ser,  y &eacute;l ya no quiere parecer, quiere ser&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Contra la caricatura de las 'yales'</h2><p class="article-text">
        Uno de los pilares de la novela es la relaci&oacute;n entre Javi y su madre, Pilar, que le tuvo cuando era muy joven, sigue si&eacute;ndolo, y su cuerpo se termina convirtiendo, en funci&oacute;n de lo cortos que se ponga los pantalones, y si atiende a los clientes incluso en bikini, en el principal reclamo para las cuentas del negocio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cardona que con este personaje buscaba &ldquo;cuestionar la caricatura&rdquo; que existe en Puerto Rico, presente tambi&eacute;n en la m&uacute;sica urbana, de las llamadas <em>yales</em>: &ldquo;Son ese tipo de mujeres muy j&oacute;venes que en ocasiones dejan las escuelas porque quedan embarazadas muy temprano y algunas dependen de los cupones de alimentos para sobrevivir&rdquo;. Bad Bunny las menciona en una de sus canciones, <em>Fina</em>, su colaboraci&oacute;n con la tambi&eacute;n puertorrique&ntilde;a Young Miko.
    </p><p class="article-text">
        El escritor recuerda que en su pa&iacute;s, &ldquo;por la condici&oacute;n colonial, cuantos m&aacute;s hijos tengas, m&aacute;s dinero te da el Gobierno&rdquo;. &ldquo;<em>Yales</em> es el mote que se ha puesto a este tipo de mujeres y quise cuestionarlo, darle profundidad y ternura porque aqu&iacute; es muy f&aacute;cil decir que no son muy buenas madres, que lo que sea les pasa por estar muy sexualizadas, todo ese machismo velado&rdquo;, comenta sobre por qu&eacute; quiso incluir en su libro que &ldquo;las maternidades no son perfectas y no hay que exigirlas&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-explica-grita-bad-bunny-pr-cosa_1_13395842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 19:51:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela que explica por qué, como grita Bad Bunny, PR "es otra cosa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Bad Bunny,Puerto Rico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombres-lobos-vampiros-terrorifico-literatura-miedo-quedarte-casa_1_13378423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1c9414e-5d8b-4e52-a67e-06bac19d7aed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los libros sobre casas encantadas utilizan el problema del mercado inmobiliario o la crisis de la vivienda como metáfora del miedo, aprovechando que estas edificaciones "son hijas de su contexto y reflejan muchas inquietudes"</p><p class="subtitle">‘Jenny’, la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo</p></div><p class="article-text">
        Alguien cierra la puerta de su piso, echa la cerradura y se queda a oscuras en el pasillo. Es entonces cuando entra en p&aacute;nico, pero no tiene miedo de que un fantasma salga del armario o de que los peluches cobren vida. Lo que de verdad le quita el sue&ntilde;o es la mancha de humedad en el techo que no puede pagar o la idea de que no llegar a fin de mes le deje en la calle. Un escenario tenebroso que bien podr&iacute;a ambientar una de las novelas de terror de Grady Hendrix, quien ha escrito sobre la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/yawners-sorpresa-rock-espanol-pone-voz-generacion-precaria-no-si-podre-comprar-casa_1_12194464.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pesadilla del mercado inmobiliario</a> y ha reconocido que &ldquo;la ansiedad econ&oacute;mica es lo que alimenta las novelas de casas encantadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo peor que le puede pasar a alguien es quedarse sin casa&rdquo;. As&iacute; de tajante fue el autor de <em>C&oacute;mo vender una casa encantada</em> a trav&eacute;s de un <a href="https://www.instagram.com/reels/DMLA64fP7It/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo en Instagram</a> donde recomienda leer <em>Ofrendas de verano</em>. Se trata de una obra que demuestra que el miedo a que el propio hogar se convierta en una trampa de deudas no es nuevo. En la d&eacute;cada de los 70 en EEUU, miles de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/ana-penyas-dibujante-veces-cultura-ensimisma-problemas-clase-media-vez-destruida_1_12810332.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">familias de clase media</a> huyeron de la delincuencia de las grandes ciudades buscando el para&iacute;so en las afueras. Sin embargo, las id&iacute;licas construcciones que encontraron estaban levantadas junto a r&iacute;os contaminados o ten&iacute;an cuentas pendientes, un enga&ntilde;o que inspir&oacute; la novela de Robert Marasco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La casa encantada en s&iacute; misma no solo es un espacio de horror, sino que es tambi&eacute;n una protagonista, un monstruo en s&iacute;&rdquo;, declara Rosa Mar&iacute;a D&iacute;ez Cobo a elDiario.es. La fil&oacute;loga, profesora de la Universidad de Burgos, lleva a&ntilde;os analizando la figura del monstruo en la literatura contempor&aacute;nea. Sin embargo, mientras otros se centran en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hombre-lobo-revision-sugerente-sosa-mito-licantropo_129_11970249.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hombres lobo</a>, zombis o vampiros, la experta se ha especializado en estas edificaciones porque &ldquo;las casas encantadas son hijas de su contexto y reflejan muchas inquietudes y miedos&rdquo;. Son lugares que, en lugar de cumplir siempre con su funci&oacute;n primordial de dar refugio y tranquilidad, se tuercen y se desv&iacute;an de manera fantasmag&oacute;rica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5bf81cac-f095-41cd-9ce0-58d8ac1e7c06_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Mientras los zombis o los vampiros experimentan picos de popularidad irregularmente, yendo m&aacute;s all&aacute; de la literatura y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/quiero-salir-puedo-terror-reclusion_1_2267852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dominando la cartelera de los cines</a> durante periodos de tiempo concretos, las historias que giran en torno a viviendas malditas logran mantenerse estables a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Es algo que se debe, principalmente, a que la residencia es como la segunda piel del ser humano, el espacio &iacute;ntimo donde el individuo se muestra m&aacute;s vulnerable y oculta sus mayores dramas. &ldquo;La casa es un hogar y, por lo tanto, una protecci&oacute;n, pero a la vez alberga los mayores horrores reales, como abusos y maltratos. El morbo viene de eso&rdquo;, explica D&iacute;ez Cobo.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda, por ende, forma parte de la angustia que se percibe entre sus cuatro paredes, sobre todo en un momento en el que encontrar un piso digno se ha vuelto una misi&oacute;n imposible. En su ensayo<em> Infestaci&oacute;n</em>, la investigadora Erica Couto-Ferreira analiza c&oacute;mo los miedos econ&oacute;micos han ido moldeando la evoluci&oacute;n cultural de estos edificios tenebrosos. Un ejemplo es <em>La casa de al lado</em> (1978), obra en la que la escritora Anne Rivers Siddons presenta una vivienda de lujo reci&eacute;n construida en una urbanizaci&oacute;n de las afueras de la ciudad. El terror all&iacute; no procede de esp&iacute;ritus, sino de la ambici&oacute;n de las familias de clase acomodada y el horror a perder su posici&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><h2 class="article-text">La casa que toma vida</h2><p class="article-text">
        Estas viviendas ins&oacute;litas tambi&eacute;n puede dividirse seg&uacute;n la forma en que son representadas en la literatura. Rosa Mar&iacute;a D&iacute;ez Cobo utiliza el t&eacute;rmino de &ldquo;casa consciente&rdquo; para referirse a aquellas que dotan de pensamientos y de voz propia. Un precedente en nuestro idioma es <em>La casa</em> (1954), escrita por el argentino Manuel Mujica Lainez, donde un palacete de Buenos Aires relata su propia demolici&oacute;n y evoca con melancol&iacute;a su pasado. Es una obra que inspir&oacute; a la autora barcelonesa Mercedes Abad en su novela ilustrada <em>Casa en venta</em> (2020), donde el apartamento protagonista sufre por su incapacidad para comunicarse con los due&ntilde;os o retener a inquilinos estables.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e913f405-0a62-4b10-b643-c873bbe2b42d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo interesante del libro de Mercedes Abad es que otorga vida a un piso ubicado en la periferia industrial de una ciudad, rodeado de solares y al lado de una central t&eacute;rmica. Esto permite reflejar los estragos que ha causado la burbuja inmobiliaria en los extrarradios de Barcelona y la consecuente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gentrificacion-arte-destruir-vida-barrios_1_3825528.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gentrificaci&oacute;n de los centros urbanos</a>, pues la casa sufre la tristeza de verse convertida en una simple mercanc&iacute;a especulativa a la que se le pone precio, perdiendo as&iacute; su alma. Mercedes Abad hace que el lector vea y sienta el mundo a trav&eacute;s del hormig&oacute;n, mostrando la deshumanizaci&oacute;n que dejan las leyes del mercado inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;ez Cobo sostiene que, debido a la crisis de la vivienda, los lectores contempor&aacute;neos interpretan las obras de forma m&aacute;s pol&iacute;tica que hace 20 o 30 a&ntilde;os. Sin embargo, es algo que ir&aacute; en aumento no solo por parte de quienes disfrutan de los libros, tambi&eacute;n por parte de quienes los escriben. &ldquo;Es un problema que no solo pasa en Madrid o en grandes capitales y no tardar&aacute; mucho en reflejarse en m&aacute;s obras art&iacute;sticas. Es un fen&oacute;meno que, aunque se viene fraguando desde hace a&ntilde;os, es ahora cuando est&aacute; explotando con fuerza: toda la crisis del alquiler, los precios y condiciones excesivas...&rdquo;, detalla la experta, asegurando que se publicar&aacute;n m&aacute;s historias sobre esto en un futuro no muy lejano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La casa, que es un sitio protector frente a la hostilidad social, es al mismo tiempo una cárcel de la que no se puede salir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa María Díez Cobo</span>
                                        <span>—</span> Experta en Estudios Literarios y Comparados de lo Insólito
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Asimismo, echar un vistazo al interior de una vivienda hace imposible ignorar el sesgo de g&eacute;nero y la violencia machista que ocurren en ella. &ldquo;El espacio tradicional de una mujer es la casa, por lo que de alguna manera es su feudo, pero tambi&eacute;n su prisi&oacute;n&rdquo;, alega D&iacute;ez Cobo. &ldquo;Es el lugar que se le ha impuesto, por lo que este espacio, que puede ser un sitio protector frente a la hostilidad social, es al mismo tiempo una c&aacute;rcel de la que no se puede salir&rdquo;, se&ntilde;ala la experta, agregando que, &ldquo;dentro de ese espacio, la mujer no ha sido la voz poderosa, sino que ha sido una voz sometida por las voces masculinas de la sociedad patriarcal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta misoginia se refleja en <em>El empapelado amarillo</em> (1892), de la autora norteamericana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tres-libros/libros-fantasia-mujeres_132_5868591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charlotte Perkins Gilman</a>. Se trata de un cuento que ya incluso en el siglo XIX pon&iacute;a el foco en los abusos que pueden darse dentro de una casa, en este caso a trav&eacute;s del encierro forzado de la protagonista por parte de su marido, lo que acaba derivando en que ella se obsesione con el espantoso papel tapiz amarillo de su habitaci&oacute;n y poco a poco pierda la raz&oacute;n. &ldquo;Ense&ntilde;a la ambivalencia de un espacio que te es asignado, que se te considera propio, pero que alberga todos los males de la sociedad y la posici&oacute;n secundaria que se espera de ti como mujer&rdquo;, indica Rosa Mar&iacute;a D&iacute;ez Cobo.
    </p><h2 class="article-text">De los libros a la gran pantalla</h2><p class="article-text">
        El relato <em>C&eacute;ntrico, dos habitaciones, fen&oacute;menos paranormales</em>, que el novelista sevillano Isaac Rosa <a href="https://www.eldiario.es/letrapequena_isaacrosa/centrico-habitaciones-fenomenos-paranormales_132_1553571.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; en este mismo peri&oacute;dico</a> en 2019, tambi&eacute;n se&ntilde;ala c&oacute;mo la urbanizaci&oacute;n madrile&ntilde;a, que tanto encanto muestra hacia los turistas, esconde en el interior de sus hogares las consecuencias que este turismo produce para quienes viven all&iacute;. El texto aborda el problema de la turistificaci&oacute;n en las ciudades a trav&eacute;s de una casa encantada cuyos inquilinos, que llegan de visita a la capital, no saben cu&aacute;l es el motivo de los sucesos sobrenaturales que ocurren en ella. El texto se acabar&iacute;a adaptando a la gran pantalla a trav&eacute;s del cortometraje <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/centrico-corto-explora-turistificacion-crisis-vivienda-traves-historia-fantasmas_1_11857320.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>C&eacute;ntrico</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/centrico-corto-explora-turistificacion-crisis-vivienda-traves-historia-fantasmas_1_11857320.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Luso Mart&iacute;nez</a>, nominado a los Goya.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, aparte de la literatura, el cine tambi&eacute;n ha sabido captar la deriva de las grandes ciudades, utilizando los espacios dom&eacute;sticos como met&aacute;foras de la precariedad social. En la pel&iacute;cula de terror <em>Barbarian </em>(2022), del director Zach Cregger, la casa protagonista se sit&uacute;a en un barrio completamente abandonado de Detroit, una urbe que ha sufrido la desindustrializaci&oacute;n. La pel&iacute;cula muestra c&oacute;mo la degradaci&oacute;n de un vecindario entero da lugar a monstruos nacidos de la miseria m&aacute;s absoluta, convirtiendo la vivienda en un term&oacute;metro que mide la decadencia de una poblaci&oacute;n devorada por el sistema econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el a&ntilde;o pasado se estren&oacute; <em>Decorado</em>, una f&aacute;bula que refleja la &ldquo;crisis&rdquo; de una sociedad en la que &ldquo;es muy dif&iacute;cil escapar del dinero&rdquo;. Dirigida por Alberto V&aacute;zquez y expandiendo el cortometraje por el que gan&oacute; un Goya en 2017, la cinta explora desde la problem&aacute;tica laboral que impulsa la adicci&oacute;n al trabajo hasta el susto constante por no llegar a fin de mes para pagar el alquiler, como sucede al protagonista. En una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/decorado-combativa-fabula-refleja-crisis-sociedad-dificil-escapar-dinero_1_12704060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista para elDiario.es</a>, el cineasta se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;nuestro valor es lo que consigamos econ&oacute;micamente&rdquo;. Por ello, mientras la vivienda siga siendo un bien de lujo inalcanzable, el arte de lo ins&oacute;lito seguir&aacute; recordando que el peor de los miedos es quedarse sin un sitio en el que dormir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombres-lobos-vampiros-terrorifico-literatura-miedo-quedarte-casa_1_13378423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:27:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Escritores,Vivienda,Turistificación,Cultura,Terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5abd708-e79e-4edc-b13c-987f8757d791_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x603y162.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Jenny&#039;, la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Espinas recupera la novela más autobiográfica de la escritora noruega, inédita hasta el momento en castellano</p><p class="subtitle">Pino Aprile, autor de 'Elogio del error': “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”</p></div><p class="article-text">
        La noruega Sigrid Undset (Kalundborg, Dinamarca,1882-Lillehammer, Noruega, 1949) fue la tercera mujer galardonada con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura</a>, en 1928, despu&eacute;s de la sueca <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/siglo-sociedad-nieve-primera-mujer-ganar-nobel-literatura-abordo-moralidad-canibalismo_1_11605432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Selma Lagerl&ouml;f</a> (1909) y la italiana Grazia Deledda (1926). Pese a haber nacido en Dinamarca, su familia se traslad&oacute; pronto a Oslo, donde creci&oacute; la futura escritora. All&iacute;, su ni&ntilde;ez estuvo marcada por la muerte temprana del padre, que sumi&oacute; a la familia en las dificultades econ&oacute;micas. Undset tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar, aunque no cej&oacute; en su empe&ntilde;o de escribir y consigui&oacute; una beca para formarse en Roma, donde conoci&oacute; a su marido, el pintor noruego Anders Castus Svarstad (1869-1943).
    </p><p class="article-text">
        En esa estancia en la capital italiana se basa su novela <em>Jenny. Retrato de una mujer libre</em> (1911; Espinas, 2024, trad. Lourdes Crespo S&aacute;nchez), que desde hace unos meses puede disfrutarse por fin en castellano. La autora es m&aacute;s conocida por su faceta hist&oacute;rica, sobre todo por <em>Cristina, hija de Lavrans</em> (1920-1922), una monumental trilog&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libro-rompe-imagen-oscura-edad-media-descubre-mundo-globalizado-viajero_1_12646796.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ambientada en la Edad Media</a> que sigue los pasos de una mujer; este a&ntilde;o, la editorial Encuentro, que ya la hab&iacute;a publicado hace a&ntilde;os en edici&oacute;n de bolsillo, la ha reeditado en tres vol&uacute;menes en r&uacute;stica con una tipograf&iacute;a m&aacute;s c&oacute;moda. Antes de lanzarse al pasado, no obstante, Undset escribi&oacute; sobre las mujeres de su tiempo, y merece la pena detenerse en esa vertiente.
    </p><p class="article-text">
        Jenny Winge es una joven pintora noruega que a principios del siglo XX disfruta de una estancia en Roma para dedicarse de lleno a su arte. Junto a su amiga Francesca Jahrman, vagan por la ciudad en busca de experiencias que nutran su creatividad y sacien esa sed de vida de la juventud. En una de esas conocen a un compatriota, Helge Gram, un reci&eacute;n llegado a la <em>citt&agrave; </em>eterna que, pese a fijarse primero en la llamativa y desenvuelta Cesca, estrechar&aacute; su relaci&oacute;n con la m&aacute;s discreta Jenny.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da447874-c4c0-4c1b-9219-fa45baec355b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A partir de la figura de Jenny, que puede verse como el <em>alter ego</em> de la autora en muchos aspectos, Undset retrata a las mujeres contempor&aacute;neas en su b&uacute;squeda de emancipaci&oacute;n: familiar &ndash;dos j&oacute;venes solteras que pasan una temporada en Roma, lejos de sus familias&ndash;, profesional &ndash;tienen una vocaci&oacute;n y es importante para ellas sentirse reconocidas en su trabajo&ndash;, econ&oacute;mica &ndash;aspiran a ganarse la vida por sus propios medios, sin depender de nadie&ndash; y, no menos importante, emocional &ndash;sin cerrarse al amor, no quieren que una hipot&eacute;tica pareja o matrimonio las aparte de sus otras facetas, del arte en particular&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca, las chicas como Jenny no dejaban de ser una minor&iacute;a privilegiada, las que hab&iacute;an recibido una formaci&oacute;n intelectual y art&iacute;stica que despert&oacute; en ellas el esp&iacute;ritu independiente. Sus preocupaciones iban en sinton&iacute;a con el movimiento de la primera ola feminista, en cuyos debates particip&oacute; la autora, y que culmin&oacute; con el sufragio femenino en varios pa&iacute;ses. Undset capta esos vientos de cambio en su novela, y con ellos sus torbellinos, porque, como se puede suponer, el camino estaba lleno de obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros cap&iacute;tulos, que ponen de relieve los contrastes entre las dos amigas, la protagonista parece recelar del amor: mientras que Cesca se entrega al coqueteo y a los placeres de la vida romana, Jenny tiene un car&aacute;cter m&aacute;s introspectivo y prudente, es una trabajadora disciplinada que no quiere que nada perturbe sus horas en el taller. Se toma en serio a s&iacute; misma como artista, aunque sepa que a&uacute;n le queda mucho por aprender, y esta actitud ya es un desaf&iacute;o al <em>statu quo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es una ermita&ntilde;a, ni una mis&aacute;ntropa; no se cierra en banda, aunque le d&eacute; m&aacute;s vueltas a todo que su colega. Se abre a Helge, y al principio las cosas parecen fluir, pero despu&eacute;s de los d&iacute;as felices en Roma se topan con la realidad, una realidad en la que hab&iacute;a pocos hombres dispuestos a aceptar a una mujer comprometida con su carrera y su arte: &ldquo;No comparto esa pasi&oacute;n por tu trabajo, y siento celos. Ya ves, si no me convences de que lo soy todo para ti, no dejar&eacute; de sentir celos y tendr&eacute; miedo a que un d&iacute;a me dejes por otro a quien ames m&aacute;s y te entienda mejor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las relaciones t&oacute;xicas</h2><p class="article-text">
        Por desgracia, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s las contrariedades que enfrenta Jenny siguen a la orden del d&iacute;a para muchas mujeres (y no solo en pa&iacute;ses donde carecen de unos derechos elementales). Tal vez ahora, en Occidente, no exista ese dilema entre la vida en pareja o la realizaci&oacute;n profesional en la juventud, pero &iquest;cu&aacute;ntas renuncian o postergan su carrera al convertirse en madres o para cuidar de los parientes mayores? La conciliaci&oacute;n es a&uacute;n un reto, por mucho que en lo ideol&oacute;gico el debate est&eacute; (m&aacute;s o menos) superado.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante todav&iacute;a es su radiograf&iacute;a de lo que hoy se llamar&iacute;a amor &ldquo;t&oacute;xico&rdquo;, con un Helge que mide el sentimiento en celos, exclusividad y sacrificio de la otra parte. La amiga de Jenny, por otro lado, tampoco se puede considerar paradigma de hero&iacute;na para el feminismo; no todas ten&iacute;an un compromiso con su obra tan fuerte como el de Jenny. En medio del conflicto, aparece el padre de Helge, que, a diferencia del hijo, con el que no se entiende desde hace tiempo, comprende bien a la muchacha porque comparte su sensibilidad art&iacute;stica, lo que termina por enturbiar m&aacute;s el malestar de la pareja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caída en desgracia de Jenny es una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La novela, que se inscribe en la tradici&oacute;n del realismo, est&aacute; contada al estilo cl&aacute;sico, con pulso para la narraci&oacute;n, estructura en orden cronol&oacute;gico y unos personajes s&oacute;lidos, de la protagonista al secundario menor. A la manera de una tragedia griega, la protagonista se ve atrapada en unas circunstancias adversas cuando se atreve a romper su rutina, vive su particular descenso a los infiernos &ndash;aunque no ponga nombres cl&iacute;nicos, se podr&iacute;a hablar tambi&eacute;n de salud mental, de depresi&oacute;n&ndash; y, a partir de ah&iacute;, la pregunta ser&aacute; c&oacute;mo salir de nuevo a la superficie, c&oacute;mo retomar sus prop&oacute;sitos vitales. Si es que a&uacute;n puede.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiene que ver la Jenny terca e indomable del principio con la que se revela despu&eacute;s de los acontecimientos, pero al fin y al cabo nadie sale inc&oacute;lume de la aventura de vivir, y a veces quien parece m&aacute;s fuerte puede perder pie, m&aacute;s a&uacute;n en un mundo que es como una pista de obst&aacute;culos para las mujeres que se atreven a rebelarse al orden establecido. La ca&iacute;da en desgracia de Jenny es una llamada de atenci&oacute;n, una advertencia de que ni las buenas intenciones colectivas ni la firmeza individual bastan para garantizar un futuro cimentado en la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, Sigrid Undset tuvo m&aacute;s fortuna (o tom&oacute; mejores decisiones, seg&uacute;n se mire) que su personaje, y no solo no se achant&oacute; nunca &ndash;tampoco al denunciar la barbarie nazi, por la que perdi&oacute; a un hijo tras la ocupaci&oacute;n de Noruega, adem&aacute;s de sufrir la prohibici&oacute;n de sus libros en las universidades bajo dominio nazi y verse obligada a exiliarse a Estados Unidos hasta el final de la guerra&ndash;, sino que dej&oacute; para la posteridad novelas tan ricas e interesantes, tan representativas de una &eacute;poca y sus contradicciones como <em>Jenny</em>. Dos mujeres, autora y personaje, dignas de descubrir, dignas de no olvidar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jenny-novela-sigrid-undset-desmonto-mito-amor-romantico-siglo_1_13384983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:33:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Jenny', la novela de Sigrid Undset que desmontó el mito del amor romántico hace más de un siglo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/860c6b16-b271-444c-91b3-1446a02b0a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147642.jpg" width="935" height="526" alt="Carlos II, mucho más que el &#039;hechizado&#039;: una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exhaustiva biografía, obra del historiador Alberto Bravo, desmonta los mitos sobre el último monarca de la Casa de Austria y el declive español del siglo XVII</p><p class="subtitle">Las mentiras de Elon Musk y la fachosfera contra 'La Odisea' y Christopher Nolan
</p></div><p class="article-text">
        Al historiador Alberto Bravo nunca le cuadr&oacute; que la mala fama del reinado de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/carlos-ii-infantil-goya-sorpresa-revelan-rayos-x-obras-maestras-prado_1_6087041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos II</a> (1665-1700), apodado el hechizado y tachado de enfermizo y d&eacute;bil, hubiera coincidido con una &eacute;poca en la que Espa&ntilde;a mantuvo su imperio colonial, a la vez que protagonizaba un esplendor cultural. As&iacute;, este profesor de Historia Moderna de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid ha dedicado m&aacute;s de una d&eacute;cada a estudiar la vida y obra del &uacute;ltimo monarca de la Casa de Austria para concluir que Carlos II &ldquo;no fue ni un est&uacute;pido ni un triste&rdquo;. &ldquo;Aquel rey, que empez&oacute; a reinar siendo un ni&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade Bravo, &ldquo;supo rodearse de buenos ministros y altos cargos y hasta plantar cara a la potencia emergente que era Francia&rdquo;. Fruto de sus investigaciones Bravo acaba de publicar <em>Yo, el rey. La historia de Carlos II</em> (&Aacute;tico de los Libros), un exhaustivo y documentado libro sobre aquel monarca y la Espa&ntilde;a del siglo XVII.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en su biograf&iacute;a como en la charla con elDiario.es, Alberto Bravo (Madrid, 1986) remarca que el origen de la mala fama de Carlos II arranca de los tiempos de la Ilustraci&oacute;n y alcanza hasta finales del siglo XIX. Uno de los art&iacute;fices de los falsos mitos fue Antonio C&aacute;novas del Castillo, el l&iacute;der conservador de la Restauraci&oacute;n. &ldquo;Muchos autores&rdquo;, afirma el bi&oacute;grafo, &ldquo;trataron de utilizar el reinado de Carlos II como un resumen perfecto de los errores y fracasos de los reinados anteriores. Esa visi&oacute;n ha calado a lo largo del tiempo y ha llegado tanto al sistema educativo como al imaginario popular. De este modo se despacha a Carlos II con la caricatura de un tipo enfermizo e in&uacute;til&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Bravo responde con una cierta iron&iacute;a cuando se&ntilde;ala que el rey era bajo de estatura, delgado y de tez p&aacute;lida. &ldquo;Claro, como casi todos los representantes de la Casa de Austria&rdquo;, apostilla el profesor para remarcar a rengl&oacute;n seguido la alta mortalidad infantil de la &eacute;poca. &ldquo;De hecho&rdquo;, precisa, &ldquo;Carlos II super&oacute; enfermedades como el sarampi&oacute;n y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la m&uacute;sica o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen hist&oacute;rica que se ha proyectado de &eacute;l&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc99e2cd-2584-4a92-af6d-03fcf0792c2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, a juicio de su bi&oacute;grafo, Carlos II enferm&oacute; gravemente solo a partir de 1696, cuando ya contaba 31 a&ntilde;os, cuatro antes de su muerte, y fue en ese periodo cuando se produjeron los supuestos hechizamientos en una Corte muy religiosa, temerosa del maligno y marcada por las supersticiones propias de la &eacute;poca. De ah&iacute; que las reca&iacute;das del monarca al final de su vida le llevaran a pensar que pod&iacute;a estar hechizado. En cualquier caso, el rey fue tratado con quinina, una sustancia que desaconsejaron algunos de sus m&eacute;dicos. &ldquo;No obstante&rdquo;, aclara Alberto Bravo, &ldquo;si el rey hubiera vivido 20 a&ntilde;os m&aacute;s nadie habr&iacute;a hablado despu&eacute;s de hechizamientos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una madre regente y dos esposas</strong></h2><p class="article-text">
        Ahora bien el recorrido de esta extensa biograf&iacute;a se detiene en subrayar algunos rasgos del reinado como que el rey alcanz&oacute; su mayor&iacute;a de edad y comenz&oacute; a reinar a los 14 a&ntilde;os mientras que sus antecesores hab&iacute;an llegado al trono a edades adultas. O bien el hecho de que en la minor&iacute;a de edad de Carlos II la regencia estuvo en poder de su madre, Mariana de Austria, viuda de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/felipe-vi-queda-corto-monarquia-no-quiere-reconocer_129_13078206.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Felipe IV</a>. Esta circunstancia da pie a Alberto Bravo para desmentir que el &uacute;ltimo monarca de los Austrias hubiera sido &ldquo;un pelele&rdquo; en manos de mujeres autoritarias, como su madre y sus dos esposas, Mar&iacute;a Luisa de Orleans y Mariana de Neoburgo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Carlos II superó enfermedades como el sarampión y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la música o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen histórica que se ha proyectado de él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una visi&oacute;n mis&oacute;gina&rdquo;, comenta Bravo, &ldquo;aunque es cierto que el Carlos II ni&ntilde;o no tuvo cerca una figura masculina y estuvo muy influenciado por su madre en la que pod&iacute;a confiar. Con respecto a sus mujeres, con Mar&iacute;a Luisa de Orleans tuvo un enamoramiento sincero y juvenil mientras que a Mariana de Neoburgo, la segunda, la escuchaba y la quiso satisfacer en algunas cuestiones de Estado. Pero las decisiones importantes las tomaba el rey&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco preocupado por asuntos de despacho y de administraci&oacute;n de sus inmensos reinos, desde Europa a la Am&eacute;rica hispana pasando por el Pac&iacute;fico, Carlos II no hizo, pero dej&oacute; hacer. As&iacute; las cosas, el rey encomend&oacute; el gobierno a nobles leales, laboriosos y eficaces, a juicio del experto. &ldquo;Tanto el duque de Medinaceli como, sobre todo, el conde de Oropesa&rdquo;, argumenta Bravo, &ldquo;fueron primeros ministros con capacidad de gobierno que adem&aacute;s prestaron gran atenci&oacute;n a la econom&iacute;a del Imperio que lograron sanear. Todav&iacute;a m&aacute;s, las Indias vivieron una etapa de pujanza en el siglo XVII en el que no podemos olvidar que ciudades como Lima o M&eacute;xico fueron urbes cosmopolitas y multi&eacute;tnicas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Madrid, centro cultural de Europa</h2><p class="article-text">
        Si bien no se implic&oacute; a fondo en las tareas de gobierno, Carlos II supo desempe&ntilde;ar el papel de representaci&oacute;n que se le exig&iacute;a a un monarca de la &eacute;poca y su bi&oacute;grafo cita como ejemplos su prestancia en las grandes celebraciones festivas o religiosas, como la jura de los fueros en Zaragoza, o su observancia del protocolo. 
    </p><p class="article-text">
        Una faceta poco conocida de un rey marcado por el estigma de una parte de la historiograf&iacute;a apunta a su afici&oacute;n por la cultura que se concretaba, entre otros aspectos, en su pr&aacute;ctica musical con el clavicordio o en el fichaje para la Corte de pintores como Luca Giordano, un maestro indiscutible, o Claudio Coello. O el auge en aquel periodo de un maduro Calder&oacute;n de la Barca. &ldquo;Durante su reinado Madrid fue el centro cultural de la Europa de su &eacute;poca&rdquo;, concluye Bravo que agrega: &ldquo;El palacio de Versalles se inspir&oacute; en el palacio del Buen Retiro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los historiadores deberíamos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones más allá de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez otra de las etiquetas negativas colgadas del trono de Carlos II se refiere a que su fallecimiento sin herederos desencaden&oacute; una <a href="https://www.eldiario.es/spin/convirtio-sucesion-espanola-guerras-sangrientas-siglo-xviii-pm_1_13244644.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terrible guerra de sucesi&oacute;n</a> que no solo afect&oacute; a Espa&ntilde;a sino a media Europa. &iquest;Fue inevitable el conflicto?, preguntamos a Bravo. &ldquo;Fue un siglo el XVII&rdquo;, contesta el historiador, &ldquo;donde los conflictos se resolv&iacute;an con guerras y donde el Imperio espa&ntilde;ol ten&iacute;a que enfrentarse a una Francia muy expansionista y agresiva que hab&iacute;a aumentado mucho su poder&iacute;o militar. El objetivo principal del testamento de Carlos II persegu&iacute;a asegurar la integridad de la monarqu&iacute;a hispana. Por ello test&oacute; a favor de un nieto del rey de Francia, Luis XIV, que despu&eacute;s rein&oacute; en Espa&ntilde;a como Felipe V y abri&oacute; la dinast&iacute;a de los Borbones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No obstante&rdquo;, considera, &ldquo;ni los partidarios del archiduque de Austria ni de los franceses iban a conformarse y, de alg&uacute;n modo, la guerra result&oacute; inevitable. En la Pen&iacute;nsula ese conflicto deriv&oacute; en una guerra civil tras la que Felipe V no perdon&oacute; a los perdedores radicados en los territorios m&aacute;s foralistas, como la Corona de Arag&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las explicaciones de Alberto Bravo sobrevuela la necesidad de divulgar, con rigor y claridad, la historia de Espa&ntilde;a e iluminar im&aacute;genes distorsionadas como la del hechizado Carlos II. Tras resaltar que la Historia es una ciencia social que debe, por tanto, proyectarse sobre la sociedad este joven historiador, uno de los mayores especialistas en el siglo XVII, afirma que nunca se niega a participar en tareas de divulgaci&oacute;n en foros p&uacute;blicos. Al mismo tiempo se&ntilde;ala como modelos en su profesi&oacute;n a colegas brit&aacute;nicos o franceses que suelen publicar en los peri&oacute;dicos o intervenir en debates p&uacute;blicos en la radio o la televisi&oacute;n. &ldquo;Vamos avanzando&rdquo;, opina, &ldquo;pero los historiadores deber&iacute;amos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones m&aacute;s all&aacute; de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Monarquía española,Historia,Historia de España,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pino Aprile, autor de 'Elogio del error': “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pino-aprile-autor-elogio-error-si-cristianismo-convirtiera-santos-iglesia-dejaria-existir_1_13378407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c48efe8-f4ce-4bb0-b820-999ad4ee334d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147389.jpg" width="1200" height="675" alt="Pino Aprile, autor de &#039;Elogio del error&#039;: “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y ensayista publica una obra en la que recurre a la ironía para reflexionar sobre por qué meter la pata es algo inherente al ser humano </p><p class="subtitle">'Lemóniz', la historia de una tragedia convertida en ficción: “Las víctimas de ETA han cargado con la vergüenza durante años”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces puede equivocarse una persona a lo largo de su vida? M&aacute;s all&aacute; de la sensatez que posea cada individuo, meter la pata es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/humano-despreciable-naturaleza-ideologia_1_4289875.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inherente al ser humano</a>. Y gracias a esa incapacidad para no caer en el fallo (en ocasiones m&aacute;s de una vez), el ser humano ha llegado hasta donde ha llegado. Esta es, a grandes rasgos, la tesis que el periodista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vez-hay-imbeciles-teoria-demostrar-si-cat_1_12295771.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pino Aprile</a> expone en su &uacute;ltimo libro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vez-hay-imbeciles-teoria-demostrar-si-cat_1_12295771.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Elogio del error</em></a>, que la editorial Gatopardo publica en Espa&ntilde;a con traducci&oacute;n de Atalaire. Un t&iacute;tulo esperado por sus lectores despu&eacute;s del &eacute;xito de <em>Nuevo elogio del imb&eacute;cil</em> (Gatopardo, 2025), al que precedi&oacute; <em>Elogio del imb&eacute;cil</em> (Temas de hoy, 2004). 
    </p><p class="article-text">
        Al periodista italiano le gusta meterse en jardines con una sonrisa de medio lado. Su texto intenta mantener un tono ligero para diseccionar algunos planteamientos que pueden resultar un tanto pesados. Para ello, recurre a la iron&iacute;a y tambi&eacute;n a la ruptura de la cuarta pared al dirigirse directamente a su madre con expresiones entre par&eacute;ntesis como &lsquo;(no te preocupes, mam&aacute;)&rsquo;. El propio Aprile explica a elDiario.es v&iacute;a correo electr&oacute;nico que se trata de una t&eacute;cnica de divulgaci&oacute;n. &ldquo;Mi padre era un gigante moral y de sabidur&iacute;a. Aunque apenas pudo ir a la escuela unos pocos a&ntilde;os, nunca dej&oacute; de educarse a s&iacute; mismo para mejorar y siempre nos regal&oacute; libros. &Eacute;l dialogaba para comprender&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, su progenitora &ldquo;tend&iacute;a m&aacute;s a la s&iacute;ntesis basada en el prejuicio&rdquo;, sostiene, as&iacute; que cuando busca explicar un concepto complejo para que cualquiera pueda entenderlo, primero lo expone en &ldquo;t&eacute;rminos que no hagan enfurecer a los especialistas y a los puristas&rdquo;. Y, despu&eacute;s, pasa a dirigirse a su madre &ldquo;para contar exactamente lo mismo de una manera extremadamente popular. De ese modo, nadie queda excluido y nadie se enfada&rdquo;, indica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/10d95b7e-fb44-4fed-b4ef-14d33f449589_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El escritor decidi&oacute; que quer&iacute;a escribir este libro cuando se dio cuenta de que el ser humano puede experimentar un impulso que le lleva a hacer cosas equivocadas sin que la raz&oacute;n consiga pararle. Pero esas acciones, aunque err&oacute;neas a primera vista, pueden derivar en un adelanto para la sociedad. &ldquo;El ejemplo que m&aacute;s me divert&iacute;a era el de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/filosofia-necesaria-historia-imprescindible-bachillerato_128_1865246.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las religiones</a>: si el mensaje evang&eacute;lico del cristianismo fuera realmente capaz de convertirnos a todos en santos, la Iglesia dejar&iacute;a de existir, porque ya no habr&iacute;a pecados que absolver ni pecadores que salvar&rdquo;, se&ntilde;ala. Por si las dudas, es un ateo declarado al que le interesa m&aacute;s el pecado &ldquo;siguiendo aquella vieja, pero perfecta sentencia seg&uacute;n la cual las chicas buenas van al cielo; las dem&aacute;s, adonde quieren&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que no cree en Dios, la religi&oacute;n est&aacute; muy presente en las p&aacute;ginas del libro. Con el actual <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-hakuna-imagineria-cristiana-vuelto-musica_1_12692371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repunte de la espiritualidad</a> que se detecta sin demasiado esfuerzo en la sociedad, &iquest;cabe pensar que el ser humano no va a ser capaz de vivir sin la idea de un ser superior nunca? Aprile tiene claro que eso no va a suceder. &ldquo;No creo que podamos prescindir nunca de la idea de Dios, que despu&eacute;s las religiones traducen y reducen a una dimensi&oacute;n humana. Sin &aacute;nimo de blasfemar, dir&iacute;a que la convierten en una herramienta; y una herramienta es, seg&uacute;n la definici&oacute;n cient&iacute;fica, aquello &lsquo;que puede ser utilizado incluso por un idiota&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y hace una comparativa que baja al plano terrenal: &ldquo;Las religiones son &uacute;tiles, del mismo modo que los tribunales son el instrumento para convertir la Justicia en una herramienta. Pero en los tribunales no est&aacute; la justicia: solo est&aacute; la ley, hecha al servicio de los poderes aceptados y administrada por hombres corruptibles. Exactamente igual que ocurre con las religiones&rdquo;.
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                El escritor Pino Aprile                            </span>
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        Escribir un libro centrado en el error humano implica el riesgo de incurrir precisamente en aquello que analiza. Pero al autor no le importa equivocarse y, de hecho, confiesa que en todos sus libros introduce al menos uno de forma deliberada para comprobar si los cr&iacute;ticos lo descubren. Dice que &ldquo;nunca ha ocurrido&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala que hay uno muy grande, pero que no es suyo aunque tuvo que dejarlo como estaba, porque un cient&iacute;fico al que pidi&oacute; consejo le dijo: &ldquo;No puedes corregir a un premio Nobel&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otro de los riesgos de indagar en un tema como este es el de rememorar los propios errores cometidos en el pasado. Un ejercicio que puede ser desagradable seg&uacute;n la vida que se haya llevado o el umbral de culpa de cada cual. Aprile se remonta a la infancia para contar un fallo &ndash;si se puede considerar como tal, porque m&aacute;s bien parece una evocaci&oacute;n literaria&ndash; que tuvo cuando se encontraba en la orilla izquierda del r&iacute;o Galaso, que desemboca en el golfo de Tarento.
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                El escritor Pino Aprile                            </span>
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        &ldquo;Ten&iacute;a menos de cinco a&ntilde;os y estaba convencido de que todo lo que hab&iacute;a al otro lado del r&iacute;o estaba hecho de aire, y que las personas que ve&iacute;a all&iacute; se materializaban al cruzarlo&rdquo;, explica. El escritor nunca reuni&oacute; el valor suficiente para cruzarlo, aunque no era especialmente peligroso. Estaba convencido de que &ldquo;ser&iacute;a una profanaci&oacute;n capaz de romper un equilibrio y cambiar el mundo&rdquo;. Poco despu&eacute;s se mudaron y, aunque pensaba en esas &lsquo;personas de aire&rsquo;, termin&oacute; por olvidarlas porque no ten&iacute;a al Galaso para se&ntilde;alar qui&eacute;nes eran. &ldquo;El recuerdo regres&oacute; de forma violenta, casi convulsiva, como una crisis epil&eacute;ptica, cuando cumpl&iacute; 35 a&ntilde;os y volv&iacute; al Galaso&rdquo;, manifiesta. &ldquo;El error del gesto que nunca llegu&eacute; a hacer sigue gobernando mi vida, para bien y para mal&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Liarla en colectividad</h2><p class="article-text">
        En las p&aacute;ginas de <em>Elogio del error</em>, el autor menciona mucho al presidente de EEUU. Aunque no da ning&uacute;n nombre en concreto, en el momento en el que lo ha escrito es Donald Trump quien ostenta ese cargo y no cabe duda de que cuando hace referencia a &eacute;l no es para se&ntilde;alar sus virtudes, si las tuviese. &iquest;Ha sido la elecci&oacute;n de ese hombre como presidente uno de los mayores errores de los votantes de ese pa&iacute;s? &ldquo;A la luz del funcionamiento de nuestras sociedades y de los valores sobre los que se fundamentan, sin duda fue un error. Un error colosal&rdquo;, responde el periodista.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, tambi&eacute;n se&ntilde;ala que es un indicador de c&oacute;mo se siente la sociedad porque el votante escoge a quien se le parece. &ldquo;Trump representa los sentimientos y los deseos m&aacute;s profundos del mundo actual. Quiz&aacute;, de vez en cuando, necesitamos comprobar hasta qu&eacute; punto podemos llegar a ser despreciables para volver a desear no serlo y reconocer otra vez el valor de los dem&aacute;s&rdquo;, reflexiona.
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                Pino Aprile publica la obra &#039;Elogio del error&#039;                            </span>
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        Cuando este libro se lea dentro de una d&eacute;cada, por ejemplo, ser&aacute; otra persona quien dirija el pa&iacute;s norteamericano. Parece improbable que llegue a los niveles de capacidad de destrucci&oacute;n de todo lo que le rodea y m&aacute;s all&aacute; que tiene el presidente rubio, pero si se echa la vista atr&aacute;s en la historia se comprueba que, en cuestiones de maldad, cualquier cosa es posible. Aprile expone que escogi&oacute; el ejemplo de EEUU por ser el m&aacute;s conocido universalmente, porque ejemplos de errores garrafales en materia de pol&iacute;tica los hay a patadas en cualquier continente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El poder siempre es una s&iacute;ntesis. Y las s&iacute;ntesis aplastan las diferencias &mdash;a veces incluso quemando a los &lsquo;diferentes&rsquo;&mdash; para simplificar el sistema que se pretende gobernar. La s&iacute;ntesis m&aacute;xima es la paranoia: nosotros somos el bien y &lsquo;ellos' el mal. Hasta llegar al extremo: yo soy el bien y todos los dem&aacute;s son el mal&rdquo;, concreta. &ldquo;El grado de esa simplificaci&oacute;n del poder depende de nuestras acciones, del valor que concedemos a los dem&aacute;s y de la forma en que lo demostramos. Y eso, precisamente, es pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los errores tambi&eacute;n tienen clases</h2><p class="article-text">
        El discurso de aprender del fracaso para mejorar es un cl&aacute;sico entre los grandes empresarios, sobre todo los tecnol&oacute;gicos como Steve Jobs, por poner un ejemplo. Pero ellos pertenecen a una &eacute;lite que se puede permitir cometer grandes errores porque su posici&oacute;n econ&oacute;mica o social les permitir&aacute; levantarse. &iquest;Tambi&eacute;n hay clases sociales en el error? Aprile es rotundo en su respuesta: &ldquo;Sin duda&rdquo;. Al desarrollar esta afirmaci&oacute;n indica que el error es una herramienta y, como cabe esperar, las consecuencias son directamente proporcionales a la importancia del fallo y del poder de quien lo haya cometido. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el italiano matiza que el error tiene una caracter&iacute;stica que se podr&iacute;a calificar de &lsquo;democr&aacute;tica&rsquo;, puesto que &ldquo;cualquiera est&aacute; en condiciones de realizar acciones desproporcionadamente importantes respecto al poder o al valor de quien las ejecuta. Un imb&eacute;cil que pulsara el bot&oacute;n de un misil nuclear dirigido contra el Kremlin o contra la Casa Blanca podr&iacute;a acabar con la especie humana&rdquo;. Y concluye con una sentencia: &ldquo;El error concede el poder de Dios al m&aacute;s est&uacute;pido&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pino-aprile-autor-elogio-error-si-cristianismo-convirtiera-santos-iglesia-dejaria-existir_1_13378407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pino Aprile, autor de 'Elogio del error': “Si el cristianismo nos convirtiera a todos en santos, la Iglesia dejaría de existir”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Círculo de Bellas Artes acogerá un homenaje a Eva Orúe tras su cese como directora de la Feria del Libro de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/circulo-bellas-artes-acogera-homenaje-eva-orue-cese-directora-feria-libro-madrid_1_13379305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17f4e464-1c47-42e1-b833-dd5ac06fec55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x980y216.jpg" width="1200" height="675" alt="El Círculo de Bellas Artes acogerá un homenaje a Eva Orúe tras su cese como directora de la Feria del Libro de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento será abierto al público y será un acto en positivo, para agradecer la labor de la periodista y escritora al frente del evento literario en los últimos cinco años. La Asociación de Libreros de Madrid, mientras tanto, pide "respeto y prudencia" sobre su decisión</p><p class="subtitle">La librería Muga abandona la organización de la Feria del Libro por el despido de su directora Eva Orúe
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/politica/izquierda-confederal-abre-nueva-etapa-unidad-ambicion-electoral-acabo-derrotismo_1_13010076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&iacute;rculo de Bellas Artes</a> acoger&aacute; este jueves 16 de julio un acto en homenaje a Eva Or&uacute;e tras <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su cese como directora</a> de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria del Libro de Madrid</a>. Ser&aacute; un acto p&uacute;blico, en la sala Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna. Valerio Rocco, director de la instituci&oacute;n que alojar&aacute; el evento, avanza a elDiario.es que aceptaron albergarlo porque, como &eacute;l mismo comparti&oacute; en sus redes sociales desde que se hizo p&uacute;blico el despido de la escritora y periodista, no est&aacute; de acuerdo con su destituci&oacute;n y quieren mostrar su apoyo. Mientras tanto, la Asociaci&oacute;n de Libreros de Madrid, responsable del evento literario, pide &ldquo;respeto y prudencia&rdquo; sobre su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El homenaje, organizado por personas del entorno de Eva Or&uacute;e, ser&aacute; &ldquo;en positivo, de agradecimiento y en ning&uacute;n caso ni de pol&eacute;mica ni cr&iacute;tica&rdquo;. Est&aacute; previsto que acudan instituciones culturales como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/marta-matute-biznaga-oro-festival-malaga-no-morire-amor_1_13068238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de M&aacute;laga</a>, embajadas, institutos culturales nacionales e internacionales, incluida presencia iberoamericana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la gente se va de los sitios en este pa&iacute;s parece que deja de existir y que el tel&eacute;fono va a dejar de sonar. Los que creemos que Eva Or&uacute;e ha hecho un trabajo excelente y que personalmente es una persona muy valiosa, queremos darle este homenaje&rdquo;, afirma Valerio Rocco.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2076663653546238009?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;La sociedad y la cultura madrile&ntilde;as se unen para celebrar el trabajo realizado junto a Eva Or&uacute;e en la Feria del Libro de Madrid&rdquo;, es el mensaje difundido en redes sociales con la convocatoria del evento. 
    </p><h2 class="article-text">El cese de Eva Or&uacute;e</h2><p class="article-text">
        Eva Or&uacute;e fue <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destituida la semana pasada</a> como directora de la Feria del Libro de Madrid. La Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid, responsable del evento, explic&oacute; en un comunicado que ya estaban &ldquo;trabajando&rdquo; en la definici&oacute;n de &ldquo;una nueva etapa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora y periodista afirm&oacute; a elDiario.es que &ldquo;no&rdquo; compart&iacute;a &ldquo;ninguna de las razones&rdquo; que alegaron para justificar su cese. Ni ella ni el presidente de la Asociaci&oacute;n, Luis M. Tigeras, ahondaron en cu&aacute;les hab&iacute;an sido los motivos comunicados, m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de &ldquo;un cambio de ciclo&rdquo;. En un nuevo escrito compartido este martes, la Asociaci&oacute;n alega que el contrato que ten&iacute;an con Or&uacute;e implicaba que ambas partes &ldquo;no pueden ofrecer m&aacute;s detalles sobre la finalizaci&oacute;n de su relaci&oacute;n laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Librer&iacute;as y editoriales como Dos Bigotes, Hoja de Lata, Comisura, Tr&aacute;nsito, Alberti, Sigilo y Mu&ntilde;eca Infinito mostraron su apoyo a Eva Or&uacute;e y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigieron conocer los argumentos</a>. Una de ellas, la librer&iacute;a Muga, decidi&oacute; directamente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">darse de baja la organizaci&oacute;n</a> del evento literario. &ldquo;Consideramos que la forma en la que se ha cerrado el periodo de Eva Or&uacute;e en la Feria no corresponde a su dedicaci&oacute;n y resultados, y por ese motivo hemos decidido abandonar la Asociaci&oacute;n&rdquo;, compartieron en sus redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de selecci&oacute;n de la nueva direcci&oacute;n se iniciar&aacute; antes de que finalice el mes de julio y contar&aacute;, seg&uacute;n ha indicado la organizaci&oacute;n en un nuevo comunicado difundid este martes, &ldquo;con un comit&eacute; integrado por representantes del sector&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/circulo-bellas-artes-acogera-homenaje-eva-orue-cese-directora-feria-libro-madrid_1_13379305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 12:13:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,circulo de bellas artes,Librerías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cien años sin entrar en ‘El castillo’ de Kafka: el sueño frustrado del inmigrante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cien-anos-entrar-castillo-kafka-sueno-frustrado-inmigrante_1_13371090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5afafa96-a7e5-47b1-a9a7-ac83ae3405fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x664y337.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien años sin entrar en ‘El castillo’ de Kafka: el sueño frustrado del inmigrante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un siglo después de su publicación, esta novela póstuma puede leerse como una alegoría de un inmigrante en su intento de instalarse en un país extranjero
</p><p class="subtitle">Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación
</p></div><p class="article-text">
        Solo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nacio-k-castillo-kafka-le-carre-tardo-cuatro-meses-escribir-arranque-topo_1_10968931.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se le conoce por K.</a>, como si fuera un individuo tan insignificante que no merece siguiera una identidad, un nombre propio. Es uno m&aacute;s, uno de tantos que chocan contra un muro: el hombre, agrimensor de oficio, intenta acceder al castillo de una localidad, adonde ha llegado con el prop&oacute;sito de encontrar trabajo. Pero no logra siquiera que le abran las puertas de la muralla, de modo que no puede ni pedir ese empleo. De entrada, no se resigna: intenta entrar una y otra vez, mantiene su buena predisposici&oacute;n, conf&iacute;a en la humanidad de quien est&aacute; al otro lado. Solo que la fortaleza, inexpugnable, permanece indiferente a su llamada. La suya, y la de los dem&aacute;s: porque no es el &uacute;nico que no puede entrar. En realidad, lo raro, lo excepcional, ser&iacute;a poder hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de <em>El castillo</em> (1926), una de las obras p&oacute;stumas de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/raices-kafka-praga-tirania-padre_1_1592842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franz Kafka </a>(Praga, 1883-Klosterneuburg, Austria, 1924) y que ahora cumple cien a&ntilde;os desde su publicaci&oacute;n, no ha nacido para ser esa excepci&oacute;n: la naturaleza impersonal de esa letra que lo identifica ya advierte su condici&oacute;n de otro individuo m&aacute;s entre la masa. Para qu&eacute; personificarlo, si total, no va a quedarse, si no se le permitir&aacute; ni pasar. Para qu&eacute; ponerle un nombre, unos atributos, un c&iacute;rculo de allegados, un car&aacute;cter, unas emociones; todo aquello que cualquiera tiene, pero que a la vez lo distinguir&iacute;a del resto, le hace dejar de ser un bulto borroso entre la multitud. Es m&aacute;s seguro no saberlo: as&iacute; no le tomaremos cari&ntilde;o. Es peligroso, el afecto: puede abrir puertas. Y aqu&iacute;, desde el principio, queda claro que quien dirige el castillo no tiene intenci&oacute;n de recibir a nadie.
    </p><p class="article-text">
        <em>El castillo</em>, como el libro que lo antecede en el orden de publicaci&oacute;n, <em>El proceso</em> (1925) &ndash;como gran parte de la obra de Kafka, de hecho&ndash;, se lee como una met&aacute;fora atemporal del individuo ante la Administraci&oacute;n: los arduos pero vanos empe&ntilde;os por acceder a ella se leen como una representaci&oacute;n del tedio, la frustraci&oacute;n y a la postre la resignaci&oacute;n de quien batalla con la burocracia. El sujeto que, frente a una ventanilla (o, m&aacute;s com&uacute;n en estos d&iacute;as, frente a una pantalla) trata de hacerse entender, trata de encontrar ayuda para resolver alg&uacute;n asunto. Solo que quien est&aacute; al otro lado no lo comprende. Le responde en piloto autom&aacute;tico (tal vez sea, en efecto, una m&aacute;quina, como las que atienden a menudo por tel&eacute;fono) que su reclamaci&oacute;n no encaja en los tr&aacute;mites, que es como decirle que se expresa en un idioma distinto al oficial, el de los papeles; un idioma incomprensible.
    </p><p class="article-text">
        El individuo sabe que no conoce la lengua, pero conf&iacute;a en la bondad humana, en aquel atributo llamado empat&iacute;a que le ense&ntilde;aron de peque&ntilde;o; que nos ense&ntilde;aron a todos de peque&ntilde;os, vaya, porque los cuentos est&aacute;n m&aacute;s cargados de moralejas que la vida real. Ese hombre conf&iacute;a en que quien le escucha, quien est&aacute; al otro lado, tendr&aacute; la paciencia, de ense&ntilde;arle, ya que quien le atiende s&iacute; domina esa jerga. Pero se equivoca al creer que lo escuchan: como mucho, lo <em>oyen</em>. Es un ruido de fondo, apenas un cacareo. Nada que genere la suficiente incomodidad como para prestarle atenci&oacute;n. Hay muchos como &eacute;l, que cacarean ante el muro administrativo; pero est&aacute;n tan solos que no logran enarbolar un grito estridente que rompa el cristal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Retrato de Franz Kafka en 1923.                            </span>
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        Si en <em>El proceso</em> el protagonista (tambi&eacute;n con una K., aunque algo m&aacute;s completo: Josef K.) era perseguido por la ley, lo que lo abocaba a un espiral de angustia sin soluci&oacute;n a la vista, en <em>El castillo</em> sucede lo opuesto: es el individuo quien intenta penetrar el Estado, y su malestar procede de no conseguirlo. Son las dos caras de la misma moneda: la &uacute;ltima palabra siempre la tiene el lado del poder, de las instituciones, del tr&aacute;mite indescifrable, del silencio como respuesta. Kafka supo leer con astucia la vulnerabilidad del individuo frente a estructuras creadas por &eacute;l mismo, que en teor&iacute;a representan un progreso, que (se supone) surgieron para ponerlo todo m&aacute;s f&aacute;cil, para hacer la vida, las vidas de todos los K., m&aacute;s c&oacute;moda y apacible. No fue as&iacute;: la ara&ntilde;a cae atrapada en su red.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del viaje del protagonista como alegor&iacute;a de la burocracia, de la imposibilidad de franquear las paredes de quien posee la llave, puede leerse tambi&eacute;n como el periplo de un inmigrante en su esfuerzo por establecerse en un lugar, algo que, en fin, lleva ya impl&iacute;cita esa confrontaci&oacute;n con el idioma de la legalidad, aunque se le a&ntilde;aden matices. Por ejemplo, unas circunstancias: el reci&eacute;n llegado dej&oacute; a una familia atr&aacute;s, seg&uacute;n se va contando. Y un prop&oacute;sito: mejorar sus condiciones, las de s&iacute; mismo y las de los suyos, mediante ese trabajo que aspira a desempe&ntilde;ar. Llega dispuesto a ponerse manos a la obra, no pretende que le regalen nada. Quiere ser uno m&aacute;s, pero del pueblo: hablar su lengua, conocer sus costumbres. Y que ellos lo conozcan a &eacute;l, que le pongan nombre.
    </p><p class="article-text">
        Esa poblaci&oacute;n es otro elemento clave de <em>El castillo</em>, por cuanto la comunidad queda representada al margen de la fortaleza. Entre ellos se entretiene el forastero, que poco a poco descubre sus historias, es decir: les va poniendo nombre. El nombre lleva pasado, lleva familia, lleva sue&ntilde;os. Vida. Todo lo que no cabe en la fortificaci&oacute;n; que no quieren que quepa, vaya, porque espacio hay, y cosas que mejorar &ndash;tareas que requieren manos&ndash; le sobran. Cuando est&aacute;n entre el grupo, tienen un nombre, una voz, se entienden; no son una inicial sola frente a un muro. Sin embargo, cuando uno de ellos se marcha, solo, al castillo, pierde esa condici&oacute;n, se vuelve ese cacareo que nadie atiende. Despreciable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; que como resultado &mdash;dijo K&mdash; solo queda que todo es muy confuso e insoluble, salvo mi expulsi&oacute;n&rdquo;. Porque, cuando quiere, la Administraci&oacute;n se hace entender. Sus mensajes con como las llamadas a plena noche: no traen buenas noticias. K. no solo se siente rechazado, sino que su frustraci&oacute;n aumenta por no haber tenido la oportunidad. Como el inmigrante de quien se tramita la &ldquo;devoluci&oacute;n&rdquo;. Como el que recibe azotes de la polic&iacute;a en la frontera. Como el que naufraga en su lucha por alcanzar la costa. De &eacute;l dir&aacute;n algunos que es un delincuente, que viene a imponer sus tradiciones, que pretende robar trabajos y novias y subvenciones, que incluso huele mal. Y &eacute;l les responder&aacute; que no pueden saber nada de eso, porque no le han dado la oportunidad de conocerlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero nadie lo escuchar&aacute;. Y esa es la paradoja del sistema (in)humano llamado sociedad, vigente hoy como en los a&ntilde;os en los que el autor dio forma a estas p&aacute;ginas, que llegaron inconclusas a su amigo Max Brod, que, incumpliendo la petici&oacute;n del escritor de quemar todos sus manuscritos tras su muerte, hizo un servicio para la humanidad al ponernos al alcance libros tan inteligentes e imperecederos como <em>El castillo</em>. Tiene algo de imp&uacute;dico leer un texto que su creador no dio por terminado ni quiso que viera la luz, aunque lo que de verdad deber&iacute;a avergonzarnos es que, un siglo despu&eacute;s, no hayamos hecho nada. Bueno, hacer, hacemos mucho: viajar a la Luna, inventar artilugios, optimizar nuestro cuerpo; hacemos, hacemos cosas todo el rato, pero seguimos igual. O peor.
    </p><p class="article-text">
        Kafka, al menos, sigue ah&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cien-anos-entrar-castillo-kafka-sueno-frustrado-inmigrante_1_13371090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 20:07:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cien años sin entrar en ‘El castillo’ de Kafka: el sueño frustrado del inmigrante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Kafka,Escritores,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Te hice dios', el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo "el deseo y la autodestrucción se entrelazan”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hice-dios-proximo-fenomeno-literatura-espanola-habla-deseo-autodestruccion-entrelazan_1_13372132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/392b2346-79f0-4586-8efa-7e0fd03c6d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147201.jpg" width="979" height="551" alt="&#039;Te hice dios&#039;, el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo &quot;el deseo y la autodestrucción se entrelazan”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcos Augusto se estrena en la narrativa explorando los límites de la pasión y la culpa en una historia moralmente ambigua que empieza a sonar como una de las revelaciones del año
</p><p class="subtitle">Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos</p></div><p class="article-text">
        Dos hombres se conocen en un chat en busca de sexo. Uno quiere infectarse <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/espana-punto-hablar-sida-memoria-artistica-vih-pregunta-si-momento-ahora_1_13210890.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de VIH, </a>el otro le promete que as&iacute; ser&aacute;, que le dar&aacute; &lsquo;el bicho&rsquo;. As&iacute; comienza <em>Te hice dios </em>(Random House, 2026), el debut literario del poeta Marcos Augusto. Una novela que explora una relaci&oacute;n marcada por los impulsos autodestructivos de cierto tipo de deseo, las mentiras y la necesidad de ser amados y comprendidos a pesar todo o, precisamente, por eso mismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Te hice dios, </em>que ya empieza a recomendarse en los c&iacute;rculos culturales y tiene papeletas para ser el pr&oacute;ximo fen&oacute;meno de la literatura en espa&ntilde;ol,<em> </em>se adentra en la posibilidad de amar a partir de Grindr y en la subcultura de los<em> bug chasing </em>(castellanizado como &lsquo;cazadores de bicho&rsquo;), de los que buscan contagiarse de VIH, que quieren ser inoculados a toda costa, y de aquellos que, a prop&oacute;sito, se lo dan. Aunque a veces, sin querer, las cosas se puedan ir de las manos y lo que empieza como un juego acabe con un cad&aacute;ver en una cama de hospital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El morbo era tuyo, pero no se lo comentaste al desconocido que era yo. Grindr era para ti un campo de bichos y la polla un surtidor necesario, pero no suficiente&rdquo;, escribe Augusto desde la voz de un narrador que le escribe una carta a su amante muerto. Un narrador que se pregunta qu&eacute; pas&oacute;, que se culpa y se perdona al mismo tiempo y, tambi&eacute;n, se enga&ntilde;a un poco a s&iacute; mismo porque, cuenta Augusto en una conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico, todas las relaciones se sostienen sobre una parte de ficci&oacute;n. &ldquo;Todos nos erigimos sobre una narrativa propia&rdquo;, insiste el autor para se&ntilde;alar las redes sociales de todo tipo (Instagram, Tinder o Grindr) como principal ejemplo. &ldquo;Nosotros seleccionamos unas im&aacute;genes, nos construimos de determinada manera frente a la mirada del otro y ofrecemos una cara que, quiz&aacute; no es la mejor, pero s&iacute; la que deseamos ser&rdquo;, argumenta para se&ntilde;alar que es muy f&aacute;cil perpetrar la mentira, o determinado tipo de mentiras, desde nuestra propia imagen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Te hice dios </em>es un poco eso, una novela de muchas caras que contiene muchos temas en el que sobresale, sobre todo, uno: el del duelo. Es una historia que habla de qui&eacute;n se va, pero fundamentalmente de qui&eacute;n se queda. Sobre c&oacute;mo la vida sigue para el narrador, porque la vida siempre contin&uacute;a para el que todav&iacute;a est&aacute; ah&iacute;. &ldquo;El narrador busca entenderse y justificarse una vez que ha pasado todo y a m&iacute; me interesaba mucho que fuera alguien que estuviera dentro de la historia, dentro de la vor&aacute;gine y que el lector no se pudiera fiar del todo de &eacute;l, porque al final es una versi&oacute;n de lo que ocurri&oacute;, est&aacute; pegado a los hechos&rdquo;, explica el autor, quien se&ntilde;ala que su novela podr&iacute;a encuadrarse dentro de las literaturas sobre el VIH. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando Herv&eacute; Guibert escribi&oacute; <em>El amigo que no me salv&oacute; la vida</em> (Gallimard, Francia,1990) habla de un momento muy espec&iacute;fico en el que todav&iacute;a no hab&iacute;a medicaci&oacute;n, yo hoy estoy hablando de otra cosa&rdquo;, contin&uacute;a para decir que las historias escritas en torno a esta enfermedad suelen ser en su mayor&iacute;a, hijas de un tiempo concreto. &ldquo;Hay 40.000 historias sobre el tema, pero yo quer&iacute;a hablar sobre el tema de hoy; que es el de la PrEP&rdquo;, especifica.
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            <span class="title">
                El escritor de &#039;Te hice dios&#039;, Marcos Augusto                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La PrEP, acr&oacute;nimo de Profilaxis Preexposici&oacute;n, es un medicamento preventivo altamente efectivo (m&aacute;s del 90%) que toman las personas sin VIH para evitar contraer el virus antes de una posible exposici&oacute;n. Es muy com&uacute;n, adem&aacute;s, aducir toma de PrEP en encuentros sexuales espor&aacute;dicos entre hombres para mantener relaciones sexuales sin cond&oacute;n. &ldquo;Ahora mismo&rdquo;, contin&uacute;a Augusto, &ldquo;tenemos la certeza de que alguien que est&aacute; siendo medicado y tiene buena adherencia al tratamiento es indetectable y no puede transmitir el virus, pero mi novela se pregunta todo el rato que pasa con toda esa gente que no responde al tratamiento, qu&eacute; pasa con los que quedan, los que est&aacute;n en esa frontera en el mundo de la enfermedad&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><h2 class="article-text">La enfermedad como personaje </h2><p class="article-text">
        El libro abre con una cita de uno de los ensayos m&aacute;s conocidos sobre el estar enfermo de occidente, <em>La enfermedad y sus met&aacute;foras</em> de Susan Sontag, que public&oacute; ya enferma del c&aacute;ncer que la mat&oacute; en 2004 y dice as&iacute;: &ldquo;A todos, al nacer nos otorgan una doble ciudadan&iacute;a, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque prefiramos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quería hacer un libro incómodo, hablar de realidades incómodas que todos sabemos que están ahí, pero que muchas veces no decimos en voz alta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marcos Augusto</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que es una de las cosas m&aacute;s brillantes que se han escrito a ese respecto, leerla te cambia la mirada sobre el hecho de estar enfermo. A m&iacute; me la cambi&oacute;&rdquo;, confiesa Augusto, quien convierte al &ldquo;bicho&rdquo; casi tambi&eacute;n en un personaje de la trama. &ldquo;Es interesante ver c&oacute;mo entendemos las implicaciones sociales del estar enfermo, las connotaciones m&aacute;s all&aacute; del informe m&eacute;dico&rdquo;, se&ntilde;ala Augusto sin llegar a pronunciar la palabra estigma. Aunque no hace falta. La enfermedad, cierta enfermedad, lo lleva escrito en su propio nombre.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n, se&ntilde;ala el autor, est&aacute; directamente relacionada con ese deseo animal que posee a los protagonistas y los mete en una espiral de la que ninguno de ellos es capaz de salir. &ldquo;Quer&iacute;a hacer un libro inc&oacute;modo, hablar de realidades inc&oacute;modas que todos sabemos que est&aacute;n ah&iacute;, pero que muchas veces no decimos en voz alta&rdquo;, contin&uacute;a el entrevistado que entiende que, en ocasiones, la lectura de su libro se pueda antojar un tanto dura aunque &eacute;l est&aacute; seguro de que lo que realmente puede incomodar es la verdad que se oculta ante el andamiaje de mentiras en el que se enredan sus protagonistas y es, a sus ojos, la violencia que comporta cualquier deseo. &ldquo;El deseo siempre implica una fricci&oacute;n, porque muy pocas veces coincide plenamente con el deseo del otro y, eso, muchas veces es tambi&eacute;n lo que nos atrae&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que el suyo es un caso llevado, quiz&aacute;, al extremo, pero que no por eso deja de ser menos real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hice-dios-proximo-fenomeno-literatura-espanola-habla-deseo-autodestruccion-entrelazan_1_13372132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Te hice dios', el próximo fenómeno de la literatura española que habla de cómo "el deseo y la autodestrucción se entrelazan”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Narrativa,LGTBI,VIH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La librería Muga abandona la organización de la Feria del Libro por el despido de su directora Eva Orúe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c00c4afa-7ab3-4147-a17b-70ad5e016b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1099y419.jpg" width="1200" height="675" alt="La librería Muga abandona la organización de la Feria del Libro por el despido de su directora Eva Orúe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alegan no estar de acuerdo ni con su cese ni con el motivo que dio la Junta Directiva para justificarlo: "Falta de confianza"</p><p class="subtitle">Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación
</p></div><p class="article-text">
        La librer&iacute;a Muga ha decidido abandonar la Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid, responsable de la Feria del Libro, tras <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despido de su directora</a> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Or&uacute;e</a>. Seg&uacute;n han expresado en v&iacute;deo compartido en su cuenta de Instagram, no est&aacute;n &ldquo;de acuerdo&rdquo; con su cese ni con el motivo que dio la Junta Directiva para justificarlo: &ldquo;Falta de confianza en ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Consideramos que la forma en la que se ha cerrado el periodo de Eva Or&uacute;e en la Feria no corresponde a su dedicaci&oacute;n y resultados, y por ese motivo hemos decidido abandonar la Asociaci&oacute;n&rdquo;, ha a&ntilde;adido el librero Igor Mu&ntilde;iz antes de desear &ldquo;la mayor de las suertes&rdquo; a la organizaci&oacute;n, porque &ldquo;viene por delante un camino complicado y esperamos que consigan llevar adelante los planes que tienen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han lanzado un mensaje de agradecimiento a &ldquo;todos los amigos&rdquo; que dejan en la Asociaci&oacute;n despu&eacute;s de &ldquo;tantos a&ntilde;os de compromiso compartido&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dam_2TzKtdH/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Libreros de Madrid hizo p&uacute;blica la destituci&oacute;n de la directora del evento literario el pasado lunes 6 de julio. Luis M. Tigeras, presidente de la instituci&oacute;n, explic&oacute; como motivo querer iniciar &ldquo;una nueva etapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eva Or&uacute;e afirm&oacute; a este peri&oacute;dico que no compart&iacute;a &ldquo;las razones&rdquo; que desde la Asociaci&oacute;n le hab&iacute;an dado para argumentar su cese. Ni ella ni la Asociaci&oacute;n quisieron ahondar en cu&aacute;les hab&iacute;an sido , m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de &ldquo;un cambio de ciclo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Editoriales y librer&iacute;as como Hoja de Lata, Dos Bigotes, Tr&aacute;nsito, Comisura, Alberti, Sigilo, Mu&ntilde;eca Infinita y Siglo XXI hab&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrado su apoyo</a> a la escritora y periodista; pero Muga ha sido la primera en decidir abandonar la Asociaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/libreria-muga-abandona-organizacion-feria-libro-despido-directora-eva-orue_1_13371941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 13:25:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La librería Muga abandona la organización de la Feria del Libro por el despido de su directora Eva Orúe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,Librerías,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2432b58-abbe-442a-b262-a0121a5dbfe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146869.jpg" width="1470" height="827" alt="Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoja de Lata, Dos Bigotes, Tránsito, Comisura, Alberti, Sigilo, Muñeca Infinita y Siglo XXI reaccionan al cese de la escritora y periodista:"Lo que más nos preocupa es saber hacia dónde irá el modelo de Feria"</p><p class="subtitle">Eva Orúe, destituida como directora de la Feria del Libro de Madrid, que ya trabaja en “una nueva etapa”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ojal&aacute; quienes tomen el relevo sepan cuidar todo lo construido&rdquo;, fue el mensaje que la librer&iacute;a Grant comparti&oacute; este lunes como respuesta a la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destituci&oacute;n de Eva Or&uacute;e</a> como directora de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-lluvia-obligar-cerrar-feria-libro-madrid-previsto-ano-ventas-anterior_1_13301688.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria del Libro</a>. La periodista y escritora hab&iacute;a ostentado el cargo desde hace cinco a&ntilde;os, pero la Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid, responsable del evento, decidi&oacute; cesarla alegando como &uacute;nico motivo querer iniciar &ldquo;una nueva etapa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos vamos orgullosos del camino recorrido, de todo lo que conseguimos y haber compartido este viaje contigo, que tambi&eacute;n termina para nosotros&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; la librer&iacute;a. En la misma l&iacute;nea se situaron Sigilo, Tr&aacute;nsito, Mu&ntilde;eca Infinita y Comisura, a trav&eacute;s de un comunicado conjunto. &ldquo;Lamentamos much&iacute;simo el cese&rdquo;, comenzaron diciendo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las razones no se han hecho p&uacute;blicas y desconocemos los motivos de esta decisi&oacute;n, pero como editoriales peque&ntilde;as, que apenas somos un granito de arena dentro de todo el entramado de la Feria, queremos decir que durante estos a&ntilde;os nos hemos sentido acogidas, cuidadas y valoradas por la gesti&oacute;n&rdquo;, expusieron. Otros compa&ntilde;eros editores como Hoja de Lata y Dos Bigotes tambi&eacute;n reclaman una explicaci&oacute;n m&aacute;s amplia del por qu&eacute; del cese.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Dadss0giOM4/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Tampoco se mostr&oacute; de acuerdo con los motivos de su despido la propia Eva Or&uacute;e, que en declaraciones a elDiario.es, expuso: &ldquo;No comparto ninguna de las razones que han alegado, pero tienen la potestad de rescindir el contrato&rdquo;. Preguntado por este peri&oacute;dico, el presidente de la Asociaci&oacute;n de Libreros de Madrid, Luis M. Tigeras, no quiso ahondar en las causas del cese m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de &ldquo;un cambio de ciclo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sigilo, Tr&aacute;nsito, Mu&ntilde;eca Infinita y Comisura indicaron en Instagram que en los a&ntilde;os del mandato de Or&uacute;e notaron &ldquo;un cambio muy significativo en la programaci&oacute;n cultural, la atenci&oacute;n al detalle y el trato cercano y confiable&rdquo;. En su escrito reivindicaron igualmente: &ldquo;En una feria no solo se venden o se firman libros. Tambi&eacute;n se activan lecturas, conversaciones y relaciones&rdquo;. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DadyvzHiGLY/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Otra de las librer&iacute;as que se han pronunciado es la Girasol, que afirm&oacute; sentirse &ldquo;triste&rdquo; por la 'salida' de Or&uacute;e del evento literario; as&iacute; como la librer&iacute;a Alberti. &ldquo;Agradecemos y tambi&eacute;n valoramos el trabajo inmenso que ha realizado, su apoyo, su creatividad, su inter&eacute;s por hacer crecer y mejorar una Feria que es esencial para el sector, los lectores y la ciudad&rdquo;, compartieron, &ldquo;seguiremos unidas por los libros y la lectura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos la noticia con tristeza, pena y un poco de rabia&rdquo;, reconoce Pepe Olona, de Arrebato Libros y coordinador de Ind&oacute;mitas, el espacio de la Feria del Libro dedicado a proyectos editoriales que trabajan fuera de los m&aacute;rgenes del sector: editoriales independientes, libros de artista, fanzines, autoediciones y otras propuestas que experimentan con los formatos, lenguajes y los circuitos de distribuci&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El pabellón de Indómitas, en la Feria del Libro de Madrid                            </span>
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        &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os estuvimos reivindicando que este tipo de publicaciones dispusieran de su espacio dentro de la Feria del Libro, como ocurre en otras ferias internacionales, y Or&uacute;e fue la primera persona que lo acept&oacute;, impuls&oacute; e integr&oacute;&rdquo;, aplaude el responsable. David Andr&eacute;s, de la editorial Siglo XXI, lamenta el cese de Or&uacute;e porque opina que era &ldquo;una gran profesional que ha sabido estar al frente de un reto muy complejo, armonizar los intereses participantes que pertenecen a estadios de la cadena del libro muy distintos, cada uno con sus intereses&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo lamentamos porque nos habr&iacute;a encantado seguir trabajando con ella, saber cu&aacute;les eran sus planes de expansi&oacute;n para la Feria y formar parte de ellos&rdquo;, suma el responsable, que espera que el evento literario siga creciendo en esta nueva etapa: &ldquo;No es un punto de venta. Es una celebraci&oacute;n de la lectura y la cultura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sorpresa, incertidumbre y preocupaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La noticia nos ha causado sorpresa, sobre todo por lo inesperado de la decisi&oacute;n y el momento en el que se produce&rdquo;, se&ntilde;alan a elDiario.es Alberto Rodr&iacute;guez y Gonzalo Izquierdo, editores de Dos Bigotes, que critican que no se hayan &ldquo;hecho p&uacute;blicos&rdquo; los motivos concretos del cese. 
    </p><p class="article-text">
        A Daniel &Aacute;lvarez, editor de Hoja de Lata y presidente del Gremiu d'Editores d'Asturies le gustar&iacute;a saber los &ldquo;argumentos&rdquo; de la Asociaci&oacute;n, y alaba sobre la labor de Or&uacute;e su &ldquo;profesionalidad, cercan&iacute;a y buena disponibilidad para ir resolviendo los problemas que fueron surgieron, que fueron muchos y muy grandes&rdquo;. Entre ellos recuerda que cuando tom&oacute; el cargo tuvo que enfrentarse a la primera edici&oacute;n posterior a la pandemia, as&iacute; como el florecimiento de muchas editoriales: &ldquo;Aumentaron considerablemente el n&uacute;mero de aspirantes a ser expositores y creemos que lo solvent&oacute; con un criterio razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como editorial independiente, desde Dos Bigotes aseguran que lo que m&aacute;s les &ldquo;preocupa&rdquo; es &ldquo;saber hacia d&oacute;nde ir&aacute; ese modelo de Feria, cu&aacute;l ser&aacute; el nuevo reglamento y qu&eacute; valor se le va a dar a la bibliodiversidad&rdquo;. As&iacute; como el &ldquo;espacio&rdquo; que se dar&aacute; a las editoriales peque&ntilde;as y medianas, y si podr&aacute;n &ldquo;intervenir de manera activa&rdquo; en la programaci&oacute;n cultural del evento literario m&aacute;s importante del a&ntilde;o. Pepe Olona, de Ind&oacute;mitas, comparte preocupaci&oacute;n, pero sostiene que &ldquo;ahora mismo es muy pornto para imaginar el futuro. Supongo que la nueva direcci&oacute;n valorar&aacute; qu&eacute; proyectos y rumbos quiere llevar la Feria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para los editores de Dos Bigotes, esta &ldquo;debe medirse no solo por las cifras de ventas, sino tambi&eacute;n por su capacidad para representar la diversidad del ecosistema del libro&rdquo;. De ah&iacute; a que insistan en que la Feria es un &ldquo;escaparate fundamental&rdquo; para las editoriales independientes y que les permite tanto encontrarse directamente con sus lectores, como dar visibilidad no solo a sus novedades, sino al &ldquo;fondo y riqueza&rdquo; de sus cat&aacute;logos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperamos que cualquier cambio preserve y refuerce ese lugar para la bibliodiversidad, y que la nueva etapa se construya escuchando a todos los agentes implicados: librer&iacute;as, editoriales, distribuidoras, autores, lectores...&rdquo;, reclaman. Al mismo tiempo, valoran y agradecen los &ldquo;esfuerzos&rdquo; hechos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para dar &ldquo;visibilidad&rdquo; a editoriales de cualquier tama&ntilde;o y las &ldquo;estrategias&rdquo; llevadas a cabo para &ldquo;integrar y dar cabida&rdquo; a sellos independientes. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, han estado compartiendo caseta con la librer&iacute;a Berkana desde 2023, y les preocupa qu&eacute; suceder&aacute; a partir de ahora: &ldquo;Nos surge la inc&oacute;gnita &mdash;y la incertidumbre&mdash; de si podremos seguir haci&eacute;ndolo en el futuro o si esta posibilidad de alianza entre librer&iacute;as y editoriales va a desaparecer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 10:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del Libro,Literatura,Librerías,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guillermo Zapata: "La novela no tiene que dar soluciones, en cambio, la política tiene que proponer herramientas concretas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-zapata-novela-no-dar-soluciones-cambio-politica-proponer-herramientas-concretas_1_13358578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d574021-9bdc-4801-a4cf-4bb5983fbb1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x735y354.jpg" width="1200" height="675" alt="Guillermo Zapata: &quot;La novela no tiene que dar soluciones, en cambio, la política tiene que proponer herramientas concretas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, que fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, publica 'Animales de costumbres', una novela de misterio y terror sobre una urbanización aislada donde el clasismo y la falta de empatía lo contaminan todo</p><p class="subtitle">Entrevista - Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un cruce de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/stephen-king-maurice-sendak-union-inesperada-coherente-revisar-cuento-hansel-gretel_1_12814863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen King</a> y Annie Ernaux, pero a lo bestia&rdquo;, as&iacute; presenta <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/rivas/bob-pop-muestra-presente-cuerpo-rivas-escribir-unica-forma-pensar_1_13339140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bob Pop</a> la novela <em>Animales de costumbres </em>(Editorial Plasson e Bartleboom, 2026), la &uacute;ltima novela del escritor y guionista Guillermo Zapata. Primero fue <em>Perfil bajo </em>(Lengua de Trapo, 2018), un ensayo en primera persona sobre la libertad de expresi&oacute;n, redes sociales y espacio p&uacute;blico; luego vino <em>No a todo</em> (Lengua de Trapo, 2023), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/guillermo-zapata-guion-votacion-reforma-laboral-pareceria-succession_1_10349570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ensayo a partir de su investigaci&oacute;n sobre el Tamayazo</a>. Ahora Zapata se estrena en el g&eacute;nero de misterio y terror con esta historia de ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Animales de costumbres</em>, las ciudades y los pueblos han cambiado radicalmente porque un gas t&oacute;xico naranja recorre todo el territorio. La vida transcurre ahora bajo c&uacute;pulas de filtrado de aire y trajes de protecci&oacute;n. En una sociedad que recuerda mucho a la espa&ntilde;ola y en las ruinas a&uacute;n respirables de una crisis econ&oacute;mica y urban&iacute;stica que nunca termin&oacute; de irse, la historia se ubica en un cruce improbable entre <em>Twin Peaks</em> y <em>La que se avecina, </em>desarroll&aacute;ndose casi enteramente en la urbanizaci&oacute;n de Valleluz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las urbanizaciones pueden llegar a dar mucho miedo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las urbanizaciones son algo que conozco y he vivido desde peque&ntilde;o. Mir&aacute;ndolas desde la perspectiva del miedo hay elementos que me interesan especialmente. La idea de comunidad cerrada, con reglas propias que tienden a ser homog&eacute;neas y que generan un cierto aislamiento. Eso ofrec&iacute;a para m&iacute;, por un lado, la posibilidad de vivir aventuras en una especie de castillo imaginario ajeno a la realidad del resto de las personas y, por otro lado, lo perverso de vivir en un estado de control donde todo el mundo se vigila y proyecta sus temores. Sobre todo despu&eacute;s de que haya habido un asesinato. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El asesinato de un perro. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es. Me parec&iacute;a interesante la idea de considerar que el asesinato de un perro se le&iacute;a igual que la muerte de cualquier persona de esa comunidad. Para m&iacute; las novelas de misterio tienen unas reglas y una de las m&aacute;s importantes era que conoci&eacute;ramos al cad&aacute;ver desde el principio. Porque a lo que asistimos a partir de ese momento es a la investigaci&oacute;n en torno a por qu&eacute; ha muerto ese perro y qui&eacute;n lo ha matado. Y a partir de ah&iacute; construir una estructura de sospechas. 
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                Guillermo Zapata en 2023                            </span>
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        <strong>Una de las sospechosas es Evelyn, una trabajadora dom&eacute;stica que ha desarrollado alergia al perro, &iquest;qu&eacute; era lo que encontrabas interesante de esa situaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida es una an&eacute;cdota real que me contaron de una familia en la que hab&iacute;a un perro que le daba alergia a la mujer que limpiaba la casa y cuidaba a los hijos y se enfrentaba a la duda de qu&eacute; hacer, si despedir a esa mujer o deshacerse del perro. Me parece un dilema muy interesante para la ficci&oacute;n porque articula toda una serie de cuestiones relacionadas con la clase y con la incapacidad de encontrar soluciones que no pasaran por el clasismo o la exclusi&oacute;n. Evelyn representa una figura exterior que se relaciona con esa comunidad y que no est&aacute; atravesada por las violencias que esta produce. Ella es un faro de dignidad en un contexto donde muchos personajes la han perdido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, la historia est&aacute; plagada de esos personajes y constantemente tienen comportamientos cuestionables. Luego conocemos un poco mejor su historia y llegamos a empatizar con ellos&hellip; pero no del todo. &iquest;Era esa la intenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay una diferencia entre comprender por qu&eacute; alguien act&uacute;a de una determinada manera y empatizar del todo. Las actitudes cuestionables pueden venir de sus deseos, de cuestiones de clase, de g&eacute;nero, de sus diferentes maneras de dominio. Pero cuando ya te has acercado lo suficiente quieres exigirles un poco m&aacute;s y se genera la expectativa de que cambien o elijan otros caminos. Y cuando eso no sucede, nuestra empat&iacute;a se detiene. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dejando un momento de lado la novela y considerando su experiencia pol&iacute;tica, &iquest;esa 'empat&iacute;a que se detiene' es algo que nos impide entender mejor el giro ultraconservador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa esa tensi&oacute;n entre la experiencia pol&iacute;tica y la novela porque creo que responde a maneras distintas de enfocar los problemas. La novela, para empezar, no tiene por qu&eacute; dar soluciones, mientras que la pol&iacute;tica tiene que proponer todo el rato herramientas concretas. Estamos en un momento que necesita una enorme empat&iacute;a. La extrema derecha quiere producir una imagen homog&eacute;nea del mundo, muy estrecha. En esa imagen quiere atrapar incluso a sus propios votantes, porque as&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil mantenerlos juntos. Yo creo que hay que resistirse a esa imagen homog&eacute;nea, asumiendo la complejidad, por un lado, e identificando problemas comunes, por otro. Necesitamos unir lo que est&aacute; separado y separar lo que se presenta como homog&eacute;neo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribir o producir cultura nos compromete y genera vínculos, queramos o no. Y obviar eso me parece problemático</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Zapata</span>
                                        <span>—</span> Escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En la novela hay al menos dos personajes (Emilio y Marcos) que representan muy bien cierta idea de clase media cuyos principios morales no siempre parecen respetar los derechos m&aacute;s b&aacute;sicos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Emilio y Marcos son dos personas atrapadas en una ficci&oacute;n aspiracional. A uno se le ha derrumbado, pero sigue como el Coyote andando por el precipicio y persiguiendo al Correcaminos como si no pasara nada. El otro est&aacute; atrapado en las trampas que &eacute;l mismo se ha contado sobre lo que es el &eacute;xito. Es un hombre endeudado que dice ser un triunfador. Lo que los une es que los dos est&aacute;n dispuestos a hacer da&ntilde;o a otras personas por mantener su mentira. A m&iacute; eso es lo que me da miedo. El esfuerzo por mantener una normalidad irreal puede llegar a hacer da&ntilde;o a otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n aparece un escritor aparentemente desconectado de la comunidad&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que quiz&aacute;s ahora es diferente, pero durante un tiempo la producci&oacute;n cultural ha tenido una especie de prestigio as&eacute;ptico y poco problem&aacute;tico. Introducir la figura de una persona que escribe en la novela es una llamada de atenci&oacute;n en relaci&oacute;n a que no por el hecho de escribir o de producir una historia tienes que estar separado del mundo de las responsabilidades. O incluso al rev&eacute;s, escribir o producir cultura nos compromete y genera v&iacute;nculos, queramos o no. Y obviar eso me parece problem&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los adolescentes de la novela parecen estar solos y salen retratados como incomprendidos, &iquest;hay una cr&iacute;tica al adultocentrismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no he querido hacer una especie de teor&iacute;a sobre la sociedad pero entiendo que la historia genere ciertas resonancias. S&iacute; he querido hablar de gente joven que est&aacute; desamparada y desorientada. Y a la que le resulta muy hostil el mundo de los adultos sin haber hecho nada especialmente raro o nada especialmente conflictivo para con ese mundo. Es como si su mera existencia, sus meros c&oacute;digos, distintos a los de los adultos, los volvieran sospechosos. Y es una cosa que a m&iacute; me preocupa y me interesa. Al final es una historia que habla sobre lo que pasa cuando la empat&iacute;a desaparece. Y eso s&iacute; es algo que nos sucede a los adultos a menudo con gente joven y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por &uacute;ltimo, para una persona que siempre ha defendido escribir desde la esperanza, &iquest;pasar al g&eacute;nero de terror tiene algo que ver con el actual pesimismo colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una pregunta que yo me hago tambi&eacute;n bastante. Creo que el desaf&iacute;o es resultar esperanzador dentro de un formato que est&aacute; entregado a lo oscuro, a lo que falla, a las cosas que salen mal, a la violencia y en definitiva, a lo que nos angustia. Me parece m&aacute;s desafiante intentar escarbar esperanza a partir de ese formato que pensar que el contexto me ha llevado a escribir una historia m&aacute;s desesperanzada. Yo creo que hay elementos en la historia que hacen llamadas constantes al presente y es una historia dura, pero no creo que sea una historia en la que no haya esperanza o salidas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe G. Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-zapata-novela-no-dar-soluciones-cambio-politica-proponer-herramientas-concretas_1_13358578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guillermo Zapata: "La novela no tiene que dar soluciones, en cambio, la política tiene que proponer herramientas concretas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Escritores,Guillermo Zapata,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eva Orúe, destituida como directora de la Feria del Libro de Madrid, que ya trabaja en "una nueva etapa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f86bb80a-d4db-415b-bd46-77ff7a00a84f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x965y390.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Orúe, destituida como directora de la Feria del Libro de Madrid, que ya trabaja en &quot;una nueva etapa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La hasta ahora directora ostentaba el cargo desde 2022, por lo que ha estado al cargo de las últimas cinco ediciones. "No comparto ninguna de las razones que han alegado", afirma Orúe</p><p class="subtitle">Librerías y editoriales apoyan a Eva Orúe tras su destitución como directora de la Feria del Libro y piden una explicación
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-lluvia-obligar-cerrar-feria-libro-madrid-previsto-ano-ventas-anterior_1_13301688.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria del Libro de Madrid</a> cambiar&aacute; de directora en la pr&oacute;xima edici&oacute;n. La <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/rebelion-librerias-madrilenas-cierre-tipos-infames-alarma-sector-provoca-cascada-criticas_1_12928209.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n de Librer&iacute;as de Madrid</a>, responsable del evento, ha comunicado este lunes la destituci&oacute;n de la que desde 2022 hab&iacute;a sido su m&aacute;xima responsable, Eva Or&uacute;e. El presidente de la instituci&oacute;n, Luis M. Tigeras, informa en un comunicado que &ldquo;ya est&aacute;n trabajando&rdquo; en la definici&oacute;n de &ldquo;una nueva etapa&rdquo; que siga fortaleciendo la Feria como espacio de encuentro entre lectores, autores, editoriales y librer&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Lo hacen &ldquo;poniendo en valor el papel&rdquo; de las cinco ediciones bajo el mandato de Or&uacute;e, en las que se han experimentado &ldquo;importantes avances&rdquo; en &aacute;mbitos como &ldquo;la sostenibilidad y la programaci&oacute;n cultural&rdquo;. &ldquo;Buscamos afrontar otros retos&rdquo;, asegura en declaraciones a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        La exdirectora, por su parte, afirma a este peri&oacute;dico que el &ldquo;despido inmediato&rdquo; le ha sido comunicado la ma&ntilde;ana de este mismo lunes. &ldquo;No comparto ninguna de las razones que han alegado, pero tienen la potestad de rescindir el contrato&rdquo;, a&ntilde;ade. Ni la periodista y escritora, ni el presidente de la Asociaci&oacute;n han querido ahondar en cu&aacute;les han sido las razones comunicadas, m&aacute;s all&aacute; de la b&uacute;squeda de &ldquo;un cambio de ciclo&rdquo;. Librer&iacute;as y editoriales como Dos Bigotes, Hoja de Lata, Comisura, Tr&aacute;nsito, Alberti, Sigilo y Mu&ntilde;eca Infinito tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/librerias-editoriales-apoyan-eva-orue-destitucion-directora-feria-libro-piden-explicacion_1_13361338.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigen conocer los argumentos</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os en la direcci&oacute;n, es momento de poder retomar otros retos que la Feria puede y debe retomar&rdquo;, avanza Luis M. Tigeras. El presidente comenta que lo siguiente ser&aacute; reunirse con el resto de librer&iacute;as para &ldquo;reflexionar y pensar cu&aacute;l es la Feria&rdquo; que desean conseguir: &ldquo;Queremos nuevas miradas&rdquo;. Por el momento, Pablo Bonet ejercer&aacute; de director en funciones del evento literario, a la espera de que se inicie el proceso de selecci&oacute;n de la nueva direcci&oacute;n, que ser&aacute; &ldquo;lo antes posible&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El equipo t&eacute;cnico y cultural de la Feria se mantiene. Lo importante son los expositores y no tener prisa en dar datos que no lleven a ninguna soluci&oacute;n&rdquo;, concluye Luis M. Tigeras.
    </p><p class="article-text">
        Eva Or&uacute;e se convirti&oacute; en 2022 en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eva-orue-primera-directora-feria-libro-madrid-80-anos_1_8573914.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera directora mujer</a> de la Feria del Libro, el evento literario m&aacute;s importante de Espa&ntilde;a, tras ochenta a&ntilde;os de celebraci&oacute;n. Nacida en Zaragoza, la periodista y escritora fue elegida entonces para suceder a Manuel Gil, que tras cinco a&ntilde;os al frente lleg&oacute; a un acuerdo con la organizaci&oacute;n para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/feria-libro-madrid-busca-nueva-direccion_1_8370051.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">firmar su jubilaci&oacute;n</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-orue-destituida-directora-feria-libro-madrid-trabaja-nueva-etapa_1_13359477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 12:02:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/pablo-und-destruktion-hay-identidad-casita-bad-bunny-conciencia-clase_128_13353740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/582a335d-beee-49cc-8537-39c6e88a14f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146636.jpg" width="6310" height="3549" alt="Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico y psicólogo social desentraña cómo la industria del pop de masas utiliza las canciones para jugar con nuestras emociones, destacando su importancia en la política y el relevo que ha intentado coger a la religión</p><p class="subtitle">Entrevista - Pepe Viyuela: “Las redes sociales ahora son tabernas infames donde lo mínimo que encuentras es un navajazo”</p></div><p class="article-text">
        Antes, los pueblos antiguos sub&iacute;an a altares de piedra para arrancar corazones a sus enemigos y as&iacute; ganarse el favor de sus dioses. Ahora, regalamos &ldquo;corazoncitos&rdquo; virtuales en la pantalla de nuestro m&oacute;vil con la esperanza de que Internet nos devuelva un poco de cari&ntilde;o y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/elio-pelicula-pixar-tiende-mano-chicos-raros-sienten-solos-culpa-redes-sociales_1_12443754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos cure la soledad</a>. La reflexi&oacute;n la hace Pablo Garc&iacute;a (Gij&oacute;n, 1984), musicalmente conocido como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pablo-und-destruktion-reivindica-capitalismo_1_1071954.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Und Destruktion</a>, que lleva m&aacute;s de veinte a&ntilde;os recorriendo carreteras con su guitarra a cuestas como trovador, pero a la vez es psic&oacute;logo social y ha estado dos d&eacute;cadas estudiando c&oacute;mo funciona nuestra imaginaci&oacute;n. Un an&aacute;lisis que le ha hecho darse cuenta de que, por mucho avance tecnol&oacute;gico que haya, los humanos seguimos respondiendo a los mismos rituales y miedos de siempre.
    </p><p class="article-text">
        El tambi&eacute;n escritor ha plasmado todas estas reflexiones en <em>M&uacute;sica de carne: Pop, seducci&oacute;n y sacrificio</em>, una obra que invita a mirar la m&uacute;sica de una forma totalmente distinta. No como un simple entretenimiento para bailar, sino como la herramienta de control mental m&aacute;s antigua que existe. Pablo Und Destruktion indaga en c&oacute;mo la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/artistas-construyen-destruyen-imperio-traves-imagen-proyectan_1_13088707.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">industria del pop de masas</a> utiliza las canciones para jugar con nuestras emociones, engancharnos a trav&eacute;s del cerebro y exprimir nuestro tiempo. Pero no solo eso: tambi&eacute;n la relevancia de la cultura en la pol&iacute;tica, el relevo que ha intentado coger a la religi&oacute;n y la cada vez mayor falta de conciencia de clase entre los artistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Und Destruktion presenta &#039;Música de carne&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo la tecnolog&iacute;a ha ocupado el lugar que antes ten&iacute;a, por ejemplo, la religi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n esot&eacute;rica trata de conmoverte por medio de la apertura de tu coraz&oacute;n, por el sentimiento. Cuando te conmueve, produce esa apertura. Pero una nana ya no est&aacute; para dormir a un ni&ntilde;o por medio de entrar en &eacute;l y conseguir ese truco de magia. Ahora, una nana est&aacute; para tener muchas reproducciones y mucha repercusi&oacute;n. La l&oacute;gica cambia progresivamente hasta acabar siendo la de la tecnolog&iacute;a, que tiene sus propios planes, como estamos viendo ahora con el desarrollo de las inteligencias artificiales. Es como construir una segunda naturaleza. Sin entrar en un juicio moral de si es bueno, malo o regular, nos permite estar hablando de estas cosas y volver a replantearnos qu&eacute; conexi&oacute;n sutil y natural existe que nos conecta a todos sin falta de Internet.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las nanas solo sirven ahora para hacer dinero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es que la m&uacute;sica popular hasta hace muy poco s&iacute; era popular, realmente ven&iacute;a de abajo y, en todo caso, pod&iacute;a llegar hasta arriba cuando alg&uacute;n gran artista recopilaba canciones populares y hac&iacute;a un disco como Johnny Cash, que de repente se internacionaliza y se vende por todo el mundo. Ahora, en cambio, se propone como m&uacute;sica popular aquella que viene de arriba y va hacia abajo. La cuesti&oacute;n es visibilizar el poder que tiene la canci&oacute;n para con uno mismo y para con su entorno, sin necesidad de enmarcarla en un contexto ni pol&iacute;tico, ni mercantil, ni social. Se trata de ver c&oacute;mo la canci&oacute;n transforma en ti y en tu entorno la percepci&oacute;n de la realidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda ha tenido más presente la importancia del control cultural que la derecha, que ha dejado ese poder cultural a la religión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Und Destruktion</span>
                                        <span>—</span> Músico y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La m&uacute;sica es poderosa en la pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos se pegan por controlar la cultura, como vimos hace unos d&iacute;as con Pedro S&aacute;nchez corriendo para ir al Primavera Sound. Y es importante porque genera amores y, por lo tanto, amos. Y tanto unos como otros, de un lado o de otro del espectro pol&iacute;tico, forman parte de un proceso que es mucho m&aacute;s org&aacute;nico. La izquierda s&iacute; ha tenido much&iacute;simo m&aacute;s presente la importancia del control cultural que la derecha, que ha estado m&aacute;s torpe porque ha dejado ese poder cultural a la religi&oacute;n. Lo hemos visto estas semanas de Papa en Madrid y Primavera Sound. 
    </p><p class="article-text">
        Hay como cierta convergencia entre determinados postulados de la izquierda cultural y de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. Ahora parece que convergen porque tanto unos como otros quieren utilizar la idea del bien para gobernar y, de esta manera, decidir qui&eacute;nes son los malos para poder as&iacute; pastorear. A m&iacute; me parece interesante la cultura independiente, la cultura popular, lo contracultural, aquello que trata de salir de estas tendencias tan moralistas en el uso de la cultura. Normalmente, siempre que te dicen &ldquo;esto es lo bueno&rdquo;, es la antesala de que te digan &ldquo;esto es lo malo, at&aacute;calo&rdquo;. Si no quieres vivir en esas guerrillas, est&aacute; bien utilizar todas las posibilidades que te da la m&uacute;sica como canalizaci&oacute;n de tu propia ira, para luego poder relajarte como algo meditativo, como creaci&oacute;n de lazos con personas con las que realmente quieres tenerlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si la derecha ha tendido m&aacute;s a la religi&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo se explica el auge de la religi&oacute;n en la cultura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el acercamiento a lo religioso, como siempre, hay una parte sincera y otra que es de ampliaci&oacute;n del campo de batalla mercantil y de meterse en parcelas en las que no se hab&iacute;a atrevido a meter. Primero hubo un <em>revival </em>m&aacute;gico, todo este rollo <em>witch</em> presente en Lady Gaga, Marina Abramovi&#263; y tant&iacute;simos artistas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Pero, cuando eso ya empieza a estar agotado, te metes en el catolicismo para utilizarlo y transformarlo. Tambi&eacute;n el catolicismo tiene esa capacidad: acogi&oacute; a los dioses paganos y los integr&oacute; dentro de su seno. Y ahora lo hace tambi&eacute;n con esto, por eso es una instituci&oacute;n que sobrevive durante tantos siglos. Lo ideal de este <em>revival </em>mercadot&eacute;cnico de lo religioso, m&aacute;s all&aacute; de los intereses mercantiles, es que traiga de vuelta lo verdaderamente art&iacute;stico. 
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            <span class="title">
                Pablo Und Destruktion visita la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>&iquest;Falta m&aacute;s conciencia de clase en las canciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La conciencia de clase no es identidad de clase. Hay mucha identidad de clase, pero falta conciencia. Por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/casita-bad-bunny-escenario-quieren-ver-enfado-dueno-original_1_13258524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bad Bunny y la casita</a>. Hay identidad de clase, pero, &iquest;qu&eacute; conciencia de clase hay? Ninguna. Todo lo contrario, y ese es el problema de las identidades. Las identidades sirven para hacer exactamente lo contrario de lo que dicen. Si no hubiera sido por esta trampa de lo identitario, ser&iacute;a imposible algo como lo de la casita de Bad Bunny. La conciencia no es identidad, sino darte cuenta de que formas parte de un engranaje productivo en el que, organiz&aacute;ndote colectivamente, puedes intervenir en &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Una canci&oacute;n con conciencia de clase es una canci&oacute;n que llame a la huelga, por ejemplo, y que haga que esa huelga se realice para lograr una intervenci&oacute;n directa en el sistema productivo. Y eso s&iacute; que falta. M&aacute;s all&aacute; de la canci&oacute;n con conciencia de clase, un acercamiento art&iacute;stico con conciencia de clase es el que hace que los sellos independientes sean verdaderamente independientes. Ahora casi nada lo es realmente porque llegas a distribuidores que no son independientes y no te queda otra que obedecer a fuerzas imperiales. TikTok, Instagram y Spotify lo son. &iquest;Uno puede mejorar las condiciones de la clase trabajadora de su comunidad si su comunidad es sierva a nivel internacional?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hackeo del poder político está en salir de las lógicas que vienen dadas por otros y que nos dicen quién es el malo y a quién tenemos que atacar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Und Destruktion</span>
                                        <span>—</span> Músico y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto Silicon Valley controla lo que escuchamos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De una forma evidente, por eso vemos c&oacute;mo todas las ideolog&iacute;as han cambiado desde que la tecnocracia ha entrado a jugar. La forma de salir de la polarizaci&oacute;n es entender que esa polarizaci&oacute;n no es m&aacute;s que el c&oacute;digo binario de ceros y unos. Se ha utilizado la hipersensibilizaci&oacute;n de un espectro de la sociedad para que la izquierda abandone luchas obreras concretas, cohesi&oacute;n comunitaria basada en el trabajo y en el vecindario real, e ir as&iacute; metiendo luchas identitarias para luego d&aacute;rselas a la ultraderecha. Es lo que est&aacute; haciendo ahora que en Francia uno de los mayores grupos de ultraderecha se llame Generaci&oacute;n Identitaria. 
    </p><p class="article-text">
        La lucha por las identidades siempre es una lucha que va a favorecer a la derecha nacional, a la derecha &eacute;tnica, que es al fin y al cabo la que est&aacute;n apoyando los tecn&oacute;cratas. Tanto aquellos de Meta, que tienen una orientaci&oacute;n m&aacute;s sionista, como Elon Musk y compa&ntilde;&iacute;a, que tienen una orientaci&oacute;n m&aacute;s propia del <em>apartheid </em>sudafricano, el supremacismo blanco y el imperialismo angloamericano. En el fondo son dos caras de la misma moneda. La cuesti&oacute;n es que tienen un monopolio tan grande que ya es imposible no llegar hasta el final del relato que nos han planteado. El hackeo de ese poder pol&iacute;tico est&aacute; precisamente en salir de las l&oacute;gicas que vienen dadas por otros y que siempre nos van a decir qui&eacute;n es el malo, a qui&eacute;n tenemos que atacar y de qui&eacute;n tenemos que tener miedo.
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            <span class="title">
                Pablo Und Destruktion, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>&iquest;El devenir de la cultura siempre va a estar condicionado por lo que ellos decidan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre van a ir apareciendo personas que son conscientes de esos procesos y que luego son martirizadas y sacrificadas, como ha pasado a lo largo de la historia con m&uacute;ltiples figuras. La de Cristo es bastante evidente, pero con muchos revolucionarios ha ocurrido lo mismo cuando han sido capaces de generar el no imperio. El imperio es la voluntad de poder, de econom&iacute;a y la sed de sangre, mientras que el no imperio es lo que trata de resistir a esa deriva que trasciende lo ideol&oacute;gico, lo religioso y los siglos. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora lo tenemos delante de los morros y lo estamos viendo, puesto que la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica trasciende la ideolog&iacute;a y la sed de sangre trasciende los imperios. Es una fase muy apocal&iacute;ptica en la que estamos viendo el horror del poder pol&iacute;tico en todo su esplendor. Nunca se va a ganar, porque si se gana, entonces eres imperio. Entras dentro de la l&oacute;gica imperial, como ha ocurrido mil veces. Entonces te corrompes y acabas montando la marimorena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El silencio puede ayudarnos entre tanto ruido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gustar&iacute;a, y lo digo para ped&iacute;rmelo a m&iacute; mismo para Reyes Magos. En el silencio habita un tipo de conocimiento que no est&aacute; en otro lado, que no est&aacute; ni los libros ni en los reels ni en los p&oacute;dcasts ni en los gimnasios. Est&aacute; &uacute;nica y exclusivamente en el silencio, y para tener ese silencio necesitamos tener la voluntad de no atender al resto de reclamos. Ese es el verdadero empoderamiento: que por mucho que te llamen, que por mucho que te chantajeen los medios de comunicaci&oacute;n para que ames u odies a tal, seas capaz de conquistar ese centro de gravedad permanente. Es un silencio de ser consciente de ese centro y mantenerlo independientemente de los bombardeos ajenos que tengamos. 
    </p><p class="article-text">
        Luego, por supuesto, tratar de ir creando espacios seguros m&aacute;s all&aacute; de lo eclesi&aacute;stico para que pueda haber ese tipo de escucha. Los peque&ntilde;os conciertos, el underground y la m&uacute;sica independiente es eso. No necesito gente, no necesito la gran fiesta. Puedo ir a ver un concierto para 15 personas, estar tranquilo y salir renovado y conmovido. La obra de arte puro todav&iacute;a tiene la capacidad de llevarte a un lugar mental o espiritual en el que hay ese silencio, esa parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/pablo-und-destruktion-hay-identidad-casita-bad-bunny-conciencia-clase_128_13353740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 19:42:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Und Destruktion: “Hay identidad en la casita de Bad Bunny, pero ninguna conciencia de clase”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Industria musical,Canciones,Libros,Literatura,Música,Religión,Ultraderecha,Izquierda,Identidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cecilia Böhl Larrea, la contradictoria pionera que tuvo que refugiarse en un seudónimo masculino, Fernán Caballero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-bohl-larrea-contradictoria-pionera-tuvo-refugiarse-seudonimo-masculino-fernan-caballero_1_13353200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd5c5c24-2cdc-455d-9c17-739763af6c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146628.jpg" width="786" height="442" alt="Cecilia Böhl Larrea, la contradictoria pionera que tuvo que refugiarse en un seudónimo masculino, Fernán Caballero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una biografía de la profesora Marieta Cantos reivindica a una escritora llena de aristas, que avanzó el realismo del siglo XIX y cuya literatura ha perdido vigencia
</p><p class="subtitle">Secuestrar un barco para derrocar a Franco y Salazar: José Ignacio Carnero recuerda el fallido intento del Santa María
</p></div><p class="article-text">
        Una multitud de lectores y de lectoras estudi&oacute; en su bachillerato a Fern&aacute;n Caballero, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/yasmina-khadra-seudonimo-mujer-muerte_1_8452970.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seud&oacute;nimo</a> de Cecilia B&ouml;hl Larrea, una de las m&aacute;s destacadas escritoras del siglo XIX espa&ntilde;ol. Pionera como una mujer de letras, burguesa ilustrada, muy conservadora y cat&oacute;lica, avanz&oacute; la corriente del realismo y triunf&oacute; en su &eacute;poca. Pero hoy Cecilia B&ouml;hl y Fern&aacute;n Caballero (Morges, Suiza, 1796-Sevilla, 1877) han ca&iacute;do en el olvido y ya no cuentan ni con seguidores ni con reconocimiento. A contracorriente de ese silencio, Marieta Cantos reivindica en una reciente biograf&iacute;a a una intelectual que &ldquo;fue muy conservadora en lo ideol&oacute;gico, pero muy innovadora y moderna en lo literario, una ilustrada famosa en su &eacute;poca y cuya influencia lleg&oacute; hasta Gald&oacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras admitir el indudable declive de la figura de Fern&aacute;n Caballero, esta catedr&aacute;tica de Literatura Espa&ntilde;ola de la Universidad de C&aacute;diz intenta explicar las razones del ostracismo de una sobresaliente mujer. &ldquo;En primer lugar&rdquo;, se&ntilde;ala Cantos, &ldquo;Fern&aacute;n Caballero fue muy le&iacute;da y exaltada durante la dictadura franquista y ese hecho la ha estigmatizado en parte&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, creo que a pesar de los numerosos estudios y biograf&iacute;as sobre ella no se ha sabido situar a esta autora en su contexto. Por &uacute;ltimo, por si fuera poco, se ha reducido su obra literaria a un costumbrismo andaluz que ha pesado en su contra&rdquo;, opina. Por ello, la reciente biograf&iacute;a de Marieta Cantos, <em>Cecilia B&ouml;hl Larrea, Fern&aacute;n Caballero. En cuadros vivos</em> (C&aacute;tedra) trata de analizar su vida y su obra en el marco de un convulso siglo XIX y desde una perspectiva de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Al comentar este documentado y exhaustivo libro sobre la autora de <em>La gaviota</em> y <em>La familia de Alvareda</em>, la bi&oacute;grafa, especialista en el siglo XIX, destaca que &ldquo;Fern&aacute;n Caballero fue muy contradictoria porque fue una cosmopolita y avanzada a su tiempo en su faceta cultural, pero conservadora y cat&oacute;lica a ultranza en lo pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico&rdquo;. A&ntilde;ade Cantos que Cecilia B&ouml;hl Larrea, hija de padre alem&aacute;n y madre andaluza, ambos gente culta, hablaba y le&iacute;a tres idiomas (espa&ntilde;ol, franc&eacute;s y alem&aacute;n), estuvo al tanto de las novedades literarias en Europa y de la eclosi&oacute;n del realismo a mediados del XIX y cultiv&oacute; varios g&eacute;neros, desde el periodismo y los cuentos a la novela. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6a41a4a3-097f-4a68-bcd3-c2ee1b845dc2_source-aspect-ratio_default_1146630.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La escritora mostr&oacute; adoraci&oacute;n por su padre, Juan B&ouml;hl de Faber, un erudito reputado en su &eacute;poca, mientras con su madre mantuvo una relaci&oacute;n de amor-odio en su juventud, si bien luego se reconcili&oacute; con Frasquita Larrea, tambi&eacute;n escritora y editora de su hija en ocasiones. &ldquo;Hay que tener en cuenta&rdquo;, afirma Cantos, &ldquo;que Cecilia fue una mujer rica, procedente de una familia de bodegueros y comerciantes, que enviud&oacute; tres veces y no tuvo hijos. As&iacute; pues, estas circunstancias personales hicieron de Cecilia una persona libre e independiente, algo muy poco habitual para una mujer en el XIX&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque siempre se mostr&oacute; interesada por la literatura, Cecilia no public&oacute; sus primeras obras hasta su madurez, cuando ya contaba m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, y lo hizo con un seud&oacute;nimo masculino: Fern&aacute;n Caballero. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Ella era t&iacute;mida y celosa de su intimidad&rdquo;, contesta la bi&oacute;grafa y agrega: &ldquo;Tem&iacute;a mucho la exposici&oacute;n p&uacute;blica hasta el punto de que se indign&oacute; cuando algunos editores o colegas insinuaron que tras Fern&aacute;n Caballero se escond&iacute;a una escritora. Por otra parte, no deseaba que se leyeran sus novelas como un producto femenino, porque ello equival&iacute;a a que fueran consideradas como una obra menor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho, Cecilia siempre despleg&oacute; una intenci&oacute;n moralizante en su obra y cre&iacute;a que ese mensaje iba a llegar mejor si el p&uacute;blico cre&iacute;a que proced&iacute;a de un hombre. Se trata, pues, de una actitud com&uacute;n en algunas mujeres intelectuales del siglo XIX e incluso del XX&rdquo;, a&ntilde;ade. En cualquier caso, la bi&oacute;grafa no se atreve a pronunciarse sobre si sus lectores sab&iacute;an que la autora era una mujer. &ldquo;Es dif&iacute;cil saberlo, aunque lo que podemos afirmar es que suscit&oacute; la envidia de escritores de su &eacute;poca, entre ellos de Juan Valera, entre otros&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">Una literatura costumbrista y moralizante</h2><p class="article-text">
        Sea como fuere, la vida de Cecilia B&ouml;hl Larrea resulta novelesca y atraviesa un siglo muy agitado y salpicado de conflictos, de golpes militares y revueltas sociales, desde la guerra de la Independencia, que ella vivi&oacute; de joven, hasta la revoluci&oacute;n gloriosa de 1868, el destronamiento de Isabel II y la proclamaci&oacute;n de la ef&iacute;mera Primera Rep&uacute;blica en 1873. Entretanto, su literatura atrap&oacute; a la sociedad de su &eacute;poca con una mezcla de temas realistas sobre las virtudes y defectos de los espa&ntilde;oles, unas descripciones coloristas y po&eacute;ticas de Andaluc&iacute;a y un estilo claro y natural. Todo ello, por supuesto, con una moralina conservadora. 
    </p><p class="article-text">
        Puede sostenerse que Fern&aacute;n Caballero alcanz&oacute; una notable fama, si bien a Cecilia B&ouml;hl le horrorizaba exponerse en cuadros vivos, esas representaciones teatrales en p&uacute;blico para comentar un suceso. De ah&iacute; el t&iacute;tulo de la biograf&iacute;a de Marieta Cantos. Su aversi&oacute;n a la proyecci&oacute;n social la llev&oacute; incluso a barajar el ingreso en un convento, un paso que finalmente no dio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a pesar de esa ideolog&iacute;a tradicional, Cecilia B&ouml;hl no se implic&oacute; activamente en la pol&iacute;tica de su tiempo y se mantuvo siempre en una esfera privada. Traducida en vida a varios idiomas, se code&oacute; con intelectuales y pol&iacute;ticos de primera fila, incluido con Washington Irving al que conoci&oacute; en una visita del autor de <em>Los cuentos de la Alhambra</em> a Andaluc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, su bi&oacute;grafa opina que la amistad con personajes perversos y conspiradores, como el duque de Montpensier &mdash;cu&ntilde;ado de Isabel II y financiador de su destronamiento, as&iacute; como sospechoso del asesinato del general Juan Prim en 1870&mdash;, la perjudic&oacute; mucho en algunos periodos de su vida. &ldquo;Cecilia fue carlista en su juventud&rdquo;, explica Marieta Cantos, &ldquo;y partidaria de los Montpensier m&aacute;s tarde. Pero ella se volc&oacute; en las obras ben&eacute;ficas y en reuniones de mujeres cat&oacute;licas, al tiempo que presum&iacute;a de que en sus tertulias no se hablaba de pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-bohl-larrea-contradictoria-pionera-tuvo-refugiarse-seudonimo-masculino-fernan-caballero_1_13353200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cecilia Böhl Larrea, la contradictoria pionera que tuvo que refugiarse en un seudónimo masculino, Fernán Caballero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Biografías,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5078d68f-4e5f-4409-bc00-4c69f72b3929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x105y47.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana Dolores, escritora: &quot;Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana traduce su poemario 'Bisutería' al castellano seis años después de su publicación en catalán: "El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo"</p><p class="subtitle">La guerra interna de Mägo de Oz: sentencias, indemnizaciones y un portazo a reunir al grupo original
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juana-dolores-escenario-vacilar-mundo-detesto-cae-mal_1_8476240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana Dolores</a> gan&oacute; en 2020 el Premi Amadeu Oller con <em>Bijuter&iacute;a</em>, su primer poemario. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, la tambi&eacute;n actriz, dramaturga, directora de escena y videoartista, se lanz&oacute; a traducirse a s&iacute; misma del catal&aacute;n al castellano y ofrecer sus poemas en una edici&oacute;n biling&uuml;e, <em>Bisuter&iacute;a</em>, editada por La U&ntilde;a Rota. Sus versos no han perdido un &aacute;pice de pertinencia, tenacidad, combatividad y claridad a la hora de criticar el capitalismo, hablar sobre lo que significa ser mujer, la violencia y el deseo.
    </p><p class="article-text">
        La autora catalana sostiene que durante este tiempo no siempre ha tenido la misma relaci&oacute;n con su poemario, que lleg&oacute; a &ldquo;cogerle un poco de man&iacute;a&rdquo; y &ldquo;dudar&rdquo; de ella misma, pero que ahora se siente &ldquo;orgullosa y satisfecha&rdquo; porque escribi&oacute; el libro &ldquo;que quer&iacute;a&rdquo;. Sigue dedic&aacute;ndoselo a todos sus amantes, como buena &ldquo;yonqui del amor&rdquo;: &ldquo;Me encanta experimentarlo y contarlo, tambi&eacute;n que me lo expliquen, o&iacute;rlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Idea sin imagen&rsquo;, escribe: &ldquo;Ni siento ni callo como una mujer&rdquo;. &iquest;Ha cambiado el concepto de lo que es &ldquo;ser mujer&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres seguimos siendo putas, guarras, escandalosas, exageradas, fr&iacute;gidas, aburridas, locas, enfermas mentales, feas o guapas, delgadas o gordas, y seguimos haciendo de madres y psic&oacute;logas a los hombres. Adem&aacute;s, nos siguen acosando, agrediendo, violando y matando. Los feminicidios y las violaciones no han disminuido a pesar del <em>boom</em> del movimiento feminista en 2018 que ha acabado diluy&eacute;ndose en el simbolismo anecd&oacute;tico y en la agenda parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
        Sin olvidar que la explotaci&oacute;n y la pobreza est&aacute; totalmente feminizada, solo hace falta considerar la existencia del Tercer Mundo para no tener ninguna duda sobre ello. El machismo es un s&iacute;ntoma de una enfermedad que es el capitalismo. Es cierto que arrastramos estructuras, violencias y concepciones patriarcales de anta&ntilde;o, pero el capitalismo se las ha hecho propias, las ha sofisticado o las ha sustituido por otras. 
    </p><p class="article-text">
        Las proletarias estamos jodid&iacute;simas. Las burguesas son otra cosa, no son mujeres. No son nuestras aliadas ni mucho menos nuestras compa&ntilde;eras de lucha. Sus intereses y los nuestros son distintos, incompatibles, contrarios, antag&oacute;nicos. Podemos compartir violencias a las que podemos estar sujetas tanto nosotras como ellas, pero jam&aacute;s la vida de una rica ser&aacute; igual que la vida de una pobre. 
    </p><p class="article-text">
        Se nos bombardea con propaganda sexista y clasista constantemente en relaci&oacute;n con nuestros cuerpos y al mismo tiempo se nos condena a tener arrugas porque no podemos pagar los tratamientos que las famosas ricas s&iacute;, y a&uacute;n seguimos pensando que Rosal&iacute;a realmente es feminista. Quiz&aacute;s s&iacute; lo es. Pues entonces nosotras tenemos que ser <em>otra cosa</em>. Si el PSOE es la izquierda, pues nosotras tenemos que ser tambi&eacute;n <em>otra cosa</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el descr&eacute;dito tanto del movimiento feminista como de la izquierda tiene que ver con su car&aacute;cter institucional burgu&eacute;s. De nada sirve un papel de Yolanda D&iacute;az o Irene Montero para erradicar la misoginia. Solo ofrecen medidas preventivas y paliativas, no destructivas. Nosotras debemos luchar por destruir la misoginia. 
    </p><p class="article-text">
        Como se dice en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-pK_c9YR0T4&amp;t=1768s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>72DIES, L&rsquo;opressi&oacute; de g&egrave;nere: an&agrave;lisi i perspectives de superaci&oacute;</em></a>, sin combatir la opresi&oacute;n de g&eacute;nero no hay estrategia comunista exitosa y no se puede acabar con la opresi&oacute;n de g&eacute;nero sin estrategia comunista exitosa. La socialdemocracia, la corriente pol&iacute;tica que cree que el capitalismo puede ser reformado, PSOE, Sumar, Podemos, CUP, Bildu, BNG o cualquier otro chiringuito socialdem&oacute;crata no tiene nada que ofrecernos a las mujeres trabajadoras, solo falsas promesas y mentiras. 
    </p><p class="article-text">
        Si escribo que no siento ni callo como una mujer es porque me gustar&iacute;a aprender a sentir y a callar como una revolucionaria. Ese es el &uacute;nico g&eacute;nero que me interesa porque es el &uacute;nico que puede superar el g&eacute;nero mismo. Todo lo dem&aacute;s me parece identitario. Accesorio en la posibilidad m&aacute;s bonita, pero accesorio. Nunca determinante. Pero la clase no es accesoria. Y s&iacute; es determinante. Sin acabar con el capitalismo no acabaremos con ning&uacute;n tipo de opresi&oacute;n y/o violencia. Y ser mujer seguir&aacute; siendo lo mismo pero con variaciones; es decir, humillante y traum&aacute;tico de una forma u otra. Devenir mujer bajo el capitalismo es un aut&eacute;ntico trauma en todos los sentidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El machismo es un síntoma de la enfermedad del capitalismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En otro de sus poemas afirma y repites que &ldquo;el deseo siempre es violento&rdquo;, &iquest;por qu&eacute;?</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f21fedb6-e280-4561-a0e3-84b080f5e0de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Me fascina que bajo el capitalismo muchas mujeres fantaseemos er&oacute;ticamente y sexualmente con la violaci&oacute;n, indistintamente de si hemos sido violadas antes o despu&eacute;s o nunca. Me fascina y me espanta. Erotizamos la dominaci&oacute;n hist&oacute;rica que los hombres han ejercido contra nosotras. &iquest;Por qu&eacute;? Me pregunto. Ese verso tiene algo de esa fascinaci&oacute;n y espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, para m&iacute; la pol&iacute;tica tiene algo de libidinal. Y en ese sentido deseo violentamente. Defiendo el odio de clase porque sin odio de clase no hay conciencia de clase. Y sin ser consciente de la realidad, del mundo que me rodea, de <em>lo que pasa</em>, estar&iacute;a totalmente enajenada y eso ser&iacute;a como estar muerta en vida. Toda esa moda de tematizar la dulzura y la ternura como herramientas pol&iacute;ticas y blablabl&aacute; me parece una farsa, una estafa intelectual. &iquest;De qu&eacute; dulzura y de qu&eacute; ternura estamos hablando? 
    </p><p class="article-text">
        Criticar el capitalismo en abstracto ocultando la lucha de clases y, por lo tanto, obviando que existen clases cuyos intereses respectivos son antag&oacute;nicos, es no criticar nada. Si para Sara Torres los afectos son lo que dice que es, para las mujeres de clase trabajadora son determinantemente <em>otra cosa muy diferente</em>. Vivimos una crisis de la vivienda hist&oacute;rica. Estamos siendo espectadores de genocidios, de secuestros y asesinatos a bocajarro de civiles en manos de cuerpos parapoliciales nazis, del auge del fascismo contempor&aacute;neo y la nueva extrema derecha en todo el mundo. Han sido publicados documentos que recogen pruebas y testimonios de las atrocidades cometidas a ni&ntilde;as pobres por las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas. Y el d&uacute;o sionista EEUU-Israel bombarde&oacute; un colegio asesinando a m&aacute;s de 150 ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        La decadencia de la moral burguesa no solo es una realidad sino que ha sido publicada y mediatizada. As&iacute; que una siente la violencia del capitalismo y sabe que debe cultivar con violencia su deseo de conseguir negarlo y superarlo. Porque hay dos tipos de violencia, la ileg&iacute;tima que es la que se nos impone y la leg&iacute;tima que es la que combate la imposici&oacute;n. No hay nada m&aacute;s violento que el dolor de los otros te sea ajeno, as&iacute; que no me vengan a hablar de ternura radical y dulzura como posicionamientos pol&iacute;ticos. Es una desfachatez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que es imprescindible pol&iacute;ticamente ahora mismo es organizarse en organizaciones y sindicatos de clase. En este mundo de barbarie, dividido entre la clase explotadora y la clase explotada, el &uacute;nico gesto dulce y tierno es la solidaridad y la unidad de los que sufren, de los oprimidos, de la clase trabajadora en su total diversidad. Y para ello es imposible eludir el conflicto. Hay que se&ntilde;alarlo, exponerlo y discutirlo. L&aacute;stima que en la far&aacute;ndula se coman el culo los unos a los otros y nadie quiera discutir con seriedad y voluntad pol&iacute;tica. Me preocupa mucho la despolitizaci&oacute;n generalizada. Romantizar la vida es siempre algo asquerosamente reaccionario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El descrédito del movimiento feminista y de la izquierda tiene que ver con su carácter institucional burgués</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juana Dolores</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ocurri&oacute; con </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-detras-julio-iglesias-latin-lover-devorador-senoras_1_12903501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Julio Iglesias</strong></a><strong>, pero ni mucho menos fue el primer caso en el que frente a los </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/mujeres-denuncian-espana-julio-iglesias-agresion-sexual-trata-seres-humanos_1_12902790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>agresores sexuales</strong></a><strong>, la 'respuesta' fue el silencio por parte de las mujeres, e incluso de la sociedad, c&oacute;mplice de ellos. &iquest;Cree que en alg&uacute;n momento se pondr&aacute; fin a tanta impunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la gente debe empezar a saber, a entender y a reconocer que no vivimos bajo ninguna democracia real, que vivimos bajo la dictadura capitalista, bajo la dictadura de la burgues&iacute;a. As&iacute; que lo que est&aacute; en crisis no son &ldquo;las democracias&rdquo; como se dice, lo que realmente est&aacute; en crisis es el modo de producci&oacute;n capitalista. Hasta que esta situaci&oacute;n no sea superada, ser&aacute; imposible lograr poner fin a la impunidad de los hombres con poder. Un sistema basado en el dinero es un sistema de moral corrompida y perversa. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al caso particular de Julio Iglesias, no quiero dejar de decir que es imprescindible analizarlo, sobre todo, en su dimensi&oacute;n de clase y dejar de fetichizar la violencia sexual contra las mujeres desde el morbo, el sensacionalismo, el victimismo y/o el r&eacute;dito pol&iacute;tico. Es horrible. Las mujeres que trabajan en el servicio de las casas de los ricos aguantan y normalizan estar sometidas a condiciones de semiesclavitud. No tengo mucho m&aacute;s que a&ntilde;adir. Siento mucho agradecimiento y orgullo de las mujeres que decidieron y consiguieron denunciarlo p&uacute;blicamente, es una experiencia que ninguna persona querr&iacute;a vivir. Adem&aacute;s, los procesos judiciales especialmente en cuestiones de g&eacute;nero son burocr&aacute;ticamente macabros, perversos y soci&oacute;patas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/juana-dolores-escritora-mujeres-seguimos-guarras-locas-haciendo-madres-psicologas-hombres_1_13343967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juana Dolores, escritora: "Las mujeres seguimos siendo guarras y locas, y haciendo de madres y psicólogas de los hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Felicidad Blanc, mucho más que la madre de ‘El desencanto’: las memorias de una mujer que quiso alzar la voz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/felicidad-blanc-madre-desencanto-memorias-mujer-quiso-alzar-voz_1_13340662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/017df5fd-900e-4e15-8428-dc041e8fb5f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146299.jpg" width="2754" height="1549" alt="Felicidad Blanc, mucho más que la madre de ‘El desencanto’: las memorias de una mujer que quiso alzar la voz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo del 50.º aniversario del filme ‘El desencanto’, se reedita ‘Espejo de sombras’, la autobiografía que escribió poco después del rodaje del documental
</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        <em>El desencanto</em> (1976), el c&eacute;lebre documental <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/jaime-chavarri-no-interesa-ingmar-bergman_1_10469248.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Jaime Ch&aacute;varri </a>sobre la familia Panero, marc&oacute; un hito en la cinematograf&iacute;a espa&ntilde;ola, pero tambi&eacute;n sobresali&oacute; por su impacto en la sociedad. Una sociedad que, por aquel entonces, a&uacute;n emerg&iacute;a tambaleante de entre las sombras, con sed de nuevos vientos pero todav&iacute;a lastrada por yugos no siempre visibles. En ese contexto, el filme trascendi&oacute; el g&eacute;nero documental para dialogar de forma directa (e inc&oacute;moda) con el sentir general<a href="https://www.eldiario.es/cultura/seis-fotografias-transicion-muestran-confrontacion-consenso_1_12361443.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de la Transici&oacute;n</a>, ese periodo entre dos mundos, en el viejo que se resiste a morir y nuevo que ara&ntilde;a con fuerza aunque sin enclavarse.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula iba a mostrar el reencuentro del clan Panero para recordar a su patriarca, el poeta Leopoldo Panero (1909-1962), un miembro de la Generaci&oacute;n del 36 que termin&oacute; abrazando el franquismo. Sin embargo, en ese di&aacute;logo entre los hijos &ndash;tambi&eacute;n literatos: los poetas Juan Luis (1942-2013) y Leopoldo Mar&iacute;a (1948-2014), y el escritor diletante Jos&eacute; Mois&eacute;s &ldquo;Michi&rdquo; (1951-2004)&ndash; y la viuda, se produce un cruce de acusaciones nada veladas, una serie de reproches, se&ntilde;alamientos y expurgaci&oacute;n de heridas que romp&iacute;a con un silencio en torno a la instituci&oacute;n familiar arraigado durante d&eacute;cadas, y que se entendi&oacute; como la expresi&oacute;n de un malestar colectivo, que iba m&aacute;s all&aacute; de este linaje.
    </p><p class="article-text">
        Y, en medio de ese elenco, sobresali&oacute; ella, la mujer, Felicidad Blanc (Madrid, 1913-San Sebasti&aacute;n, 1990), por fuera la hija bien educada de la burgues&iacute;a, la esposa ejemplar y la madre protectora, por dentro un alma reconcomida que no sac&oacute; todo su potencial. En el documental se expresaba en un lenguaje formal casi impostado, falto de naturalidad, que contrataba con la vehemencia, rozando la enajenaci&oacute;n, de algunos de sus hijos. Era una voz, una manera de hacer, de otra &eacute;poca, la que desaparecer&iacute;a con ella, la que el propio filme, al saltar a la palestra las miserias de una familia, comenz&oacute; a romper.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la imagen dada en <em>El desencanto</em>, Felicidad Blanc quiso contar su versi&oacute;n de los hechos, esto es, compartir su vida, desde sus or&iacute;genes hasta el camino que hab&iacute;a tomado tras enviudar y que le dio, aun siendo una escritora de escasa obra, un lugar en el c&iacute;rculo bohemio de la &eacute;poca. Para ello, narr&oacute; sus vivencias a la periodista Natividad Massan&eacute;s, pieza determinante en la gestaci&oacute;n de <em>Espejo de sombras</em> (1977); un libro de memorias que, no por t&oacute;pico deja de ser cierto, se lee como una novela.
    </p><p class="article-text">
        La colaboradora &ndash;una figura, la del escritor de autobiograf&iacute;as en la sombra que, no solo en este caso, merece m&aacute;s cr&eacute;dito&ndash; sin duda tuvo mucho que ver en el ritmo, la emoci&oacute;n y, tambi&eacute;n, la naturalidad de la voz de esta Felicidad Blanc que se resarce del mal sabor de boca del documental, una naturalidad que compensa su tendencia, como en el filme, a preparar sus intervenciones, a ese lenguaje un tanto artificioso fruto de su educaci&oacute;n. La editorial C&aacute;tedra reedita ahora la obra, en edici&oacute;n de Virginia Trueba Mira, cuando se cumplen 50 a&ntilde;os del estreno de la pel&iacute;cula.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historia de una mujer, historia de un siglo</strong></h2><p class="article-text">
        Felicidad Blanc naci&oacute; en el barrio de Salamanca de Madrid en 1913, en el seno de una familia burguesa. El primer cap&iacute;tulo de estas memorias est&aacute; dedicado a una galer&iacute;a de familiares, algunos bastante pintorescos, que encarnan los valores del mundo de ayer. Ella era hija de un m&eacute;dico que se enamor&oacute; de una mujer siete a&ntilde;os mayor que &eacute;l, una apasionada del teatro a quien la r&iacute;gida educaci&oacute;n le inculc&oacute; el gusto por el escenario, pero no le permiti&oacute; convertirse en actriz. Por ella, el m&eacute;dico dej&oacute; Barcelona, donde se form&oacute; y donde vivi&oacute; sucesos que le marcaron como la bomba del Liceo en 1893, del que le toc&oacute; atender a los heridos en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        La autora fue su cuarta hija, a quien bautizaron como su madre: &ldquo;Pienso que ese nombre fue como un desaf&iacute;o al destino, pues ni mi madre ni yo fuimos demasiado felices&rdquo;. En el libro rememora su vida desde su ni&ntilde;ez hasta poco despu&eacute;s del documental, a finales de los a&ntilde;os setenta. Ella es la &uacute;ltima representante de un estamento social que, en el marco de la incipiente democracia, aparece caduco, anquilosado. La pel&iacute;cula, con la crudeza de las hostilidades entre una familia de apariencia mod&eacute;lica, seg&uacute;n los c&aacute;nones de la &eacute;poca, ya contribuy&oacute; al derrumbe, sin forzarlo, porque la grieta estaba ah&iacute; desde hac&iacute;a mucho.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más allá de su papel en el clan de los Panero, Felicidad Blanc fue, por ella misma, una intelectual con aptitudes más que demostradas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los problemas comenzaron con el matrimonio: se cas&oacute; con Leopoldo Panero en 1941, y confiesa que hasta el &uacute;ltimo momento dud&oacute;, como si tuviera una premonici&oacute;n acerca de la existencia que le esperaba al lado de ese hombre, que durante la Guerra Civil pas&oacute; de estar a punto de morir a manos de los sublevados por su colaboraci&oacute;n con el marxismo a alistarse en ese bando y adherirse al r&eacute;gimen conservador de la dictadura. M&aacute;s all&aacute; de la controversia, para Felicidad Blanc fue el car&aacute;cter d&eacute;spota de su marido, su desapego y sus problemas con el alcohol, lo que rompieron el hogar, y a ella misma.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del matrimonio, impresionan las idas y venidas por su hijo Leopoldo Mar&iacute;a, siempre una causa de sufrimiento: &ldquo;Mientras tanto la vida de Leopoldo Mar&iacute;a sigue su curso irregular. Y yo, desorientada, ya no s&eacute; si hago bien o hago mal. Lucho conmigo mismo tratando de comprender lo que ya no comprendo, imponi&eacute;ndome a &eacute;l seguramente con desacierto&rdquo;. Los trapos sucios se lavan en casa, hasta que lleg&oacute; el documental, y luego las memorias. En estas p&aacute;ginas la autora se vac&iacute;a, y saca a la luz conflictos que por aquel entonces no era nada habitual exponer, como el malestar f&iacute;sico del embarazo o el dolor por la p&eacute;rdida de un hijo reci&eacute;n nacido.
    </p><p class="article-text">
        Dramas que a menudo ella tuvo que llorar a solas, porque su esposo no estaba presente. Lo sobrelleva con resignaci&oacute;n: &ldquo;A veces creo que Leopoldo es m&aacute;s feliz con sus hermanas y sus amigos. Y cuando vuelve y oigo las risas de ellos entre las encinas, no siento pesar por ello&rdquo;. Por el ejemplo que hab&iacute;a vivido en casa, con su padre, Felicidad Blanc era consciente de la violencia institucionalizada en la familia antes de casarse, como tambi&eacute;n era consciente de que, de determinados temas, no se habla.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La mujer que no fue</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su papel en el clan de los Panero, Felicidad Blanc fue, por ella misma, una intelectual con aptitudes m&aacute;s que demostradas: gran lectora desde la infancia, se dedic&oacute; a la traducci&oacute;n y cultiv&oacute; la escritura, aunque a pesar de su vocaci&oacute;n solo public&oacute; varios cuentos en revistas. En ella pesa la sensaci&oacute;n de que podr&iacute;a haber sido, no exactamente <em>m&aacute;s </em>(concepto tan relativo, por otra parte), sino <em>distinta</em>. Como todos, s&iacute;, porque todos dejamos atr&aacute;s muchos &ldquo;y si&rdquo; cada vez que tomamos una decisi&oacute;n. Solo que el suyo es m&aacute;s restrictivo si cabe, porque reprimi&oacute; algo que la llenaba.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/39acaf0e-8b9a-41e3-a5a6-ecf57132704f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El mundo de las letras, no obstante, le proporcion&oacute; el solaz de otras maneras, como los amigos. Su recuerdo de Luis Cernuda, por ejemplo, es uno de los m&aacute;s hermosos, aunque no exento de tristeza: &ldquo;Han pasado los a&ntilde;os, &eacute;l ha muerto, Leopoldo tambi&eacute;n. Pero hay algo que quedar&aacute; para siempre mientras yo viva: la ma&ntilde;ana de aquel d&iacute;a de sol, con toda la primavera de Londres para nosotros&rdquo;. Sobre D&aacute;maso Alonso, dice: &ldquo;Es una especie de doctor Jeckyll y m&iacute;ster Hyde: pod&iacute;a ser el trabajador infatigable de d&iacute;as y d&iacute;as encerrado en su despacho, o el ni&ntilde;o travieso y terrible que se desata como un r&iacute;o y se desborda y que nos hace temblar a todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se dice de Felicidad Blanc que era una gran conversadora, y cabe pensar que quiz&aacute; sus virtudes m&aacute;s apreciadas son de las que no pueden reproducirse por escrito. En el rodaje del documental, al que llegaba con sus intervenciones preparadas &ndash;lo mismo que en sus encuentros con Natividad Massan&eacute;s para preparar estas memorias&ndash; lo demostr&oacute; pese a sus titubeos iniciales: &ldquo;S&iacute;, hay que seguir y poco a poco me olvidar&eacute; de la c&aacute;mara. Lo har&eacute; con tanta naturalidad y hablar&eacute; con tanta soltura que Jaime tendr&aacute; que parar mi charla inagotable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Espejo de sombras</em> es un libro encomiable sobre una mujer digna de conocer, una mujer que dedic&oacute; su vida a los dem&aacute;s &ndash;su padre, su marido, sus hijos&ndash;, probablemente sin que nadie le diera las gracias; pero que tuvo la osad&iacute;a (y la generosidad) de quitarse capas de naftalina en la madurez, primero ante las c&aacute;maras y luego con esta autobiograf&iacute;a. Si bien los cr&iacute;ticos tienen parte de raz&oacute;n al objetar que se trata de unas memorias sesgadas &ndash;en ning&uacute;n momento reconoce su posici&oacute;n privilegiada, por ejemplo&ndash;, su propia naturaleza testimonial ya la redime de cualquier pretensi&oacute;n de objetividad. No importan tanto los hechos como el modo en el que ella los vivi&oacute; y la impronta que le dejaron; es su punto de vista, lo que podr&iacute;amos llamar su &ldquo;verdad&rdquo;, lo que importa.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, aun retratando realidades muy duras, Felicidad Blanc no va de v&iacute;ctima ni de hero&iacute;na. Aunque sus recuerdos rezuman amargura, tambi&eacute;n revisten fortaleza, dominio de s&iacute; misma, una lucidez sin parang&oacute;n para analizar sin concesiones lo que ha vivido y lo que tiene a su alrededor. &ldquo;Yo soy diferente, mi vida ha sido diferente&rdquo;, reflexiona a prop&oacute;sito de los Panero, &ldquo;el dolor me ha marcado m&aacute;s que a los dem&aacute;s, no brota en m&iacute; la risa espont&aacute;nea que a ellos les brota, y no disfruto con las cosas que ellos disfrutan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al pensar en los lectores potenciales de este libro, de esta nueva edici&oacute;n, es inevitable asociarlo a quienes vieron el documental y se dejaron deslumbrar, por las im&aacute;genes y por ella. No obstante, ser&iacute;a muy interesante que tambi&eacute;n los j&oacute;venes la descubrieran, aunque fuera en otro formato &ndash;estas memorias podr&iacute;an adaptarse a novela gr&aacute;fica, por ejemplo, un g&eacute;nero en el que hoy se hacen aut&eacute;nticas obras de arte, y muy did&aacute;cticas&ndash;, no tanto porque Felicidad Blanc resulte inspiradora (no del modo en el que puede serlo un inventor o un deportista de &eacute;lite, al menos) como porque su existencia, y su forma de verla, son un reflejo muy v&iacute;vido de un mundo de ayer cuyos ecos todav&iacute;a resuenan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/felicidad-blanc-madre-desencanto-memorias-mujer-quiso-alzar-voz_1_13340662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 19:48:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Felicidad Blanc, mucho más que la madre de ‘El desencanto’: las memorias de una mujer que quiso alzar la voz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-f-santome-escritora-as-despedidas-descrito-duelo-abuelos_1_13335944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a67b63b-6a25-4eb9-9627-45b75031e2c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146195.jpg" width="6000" height="3375" alt="Cecilia F. Santomé, la escritora que con &#039;As despedidas&#039; ha descrito el duelo por los abuelos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora gallega presenta en español su tercera novela, originalmente en su idioma, que se adentra en las horas en las que comienza el duelo por un familiar</p><p class="subtitle">La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista</p></div><p class="article-text">
        Todo empieza por el final, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura/tristeza-nombre-muerte-ejemplar-planes-culturales-descubrir-emociones-ocultas_132_12948978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por la muerte</a>. La muerte del viejo, del abuelo, que, aunque esperada, detiene el tiempo. Ese es el comienzo y el hilo conductor de la trama de <em>As despedidas</em> (Consonni, 2024), la tercera novela de Cecilia F. Santom&eacute; (San Sim&oacute;n, 1984), que sigue las 72 horas posteriores al deceso. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando se nos muere alguien? &iquest;C&oacute;mo sigue la vida cuando desaparece de golpe uno de los pilares que la sosten&iacute;an hasta ese momento? &iquest;C&oacute;mo te despides y piensas en alguien que est&aacute; delante de ti aunque ya no est&aacute;? Estas son algunas de las preguntas que se hace la narradora ante el cuerpo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/descubrir-abuelo-pederasta-contarlo-documental-sanar-heridas-familia_1_11700226.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de su abuelo</a>. Una narradora que es testigo y parte de lo que ocurre en una casa del rural gallego. Una casa en la que al muerto no se le despide con el asepticismo de un tanatorio con olor a desinfectante, sino en casa, en comunidad, como un evento social de los de antes, de los que ya no quedan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que surgi&oacute; fue el final&rdquo;, confiesa F. Santom&eacute; en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;Llevaba tiempo cavilando sobre c&oacute;mo la literatura te puede ayudar a gestionar ciertos sentimientos que te vienen desbordando&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que <em>As despedidas</em> es una novela que viene de lejos, que estuvo habitando un rinc&oacute;n de su cabeza durante seis a&ntilde;os antes de, por fin, comenzar a escribirla. Los sentimientos que la atraparon fueron aquellos que condensan el duelo, el dolor, la p&eacute;rdida, el final de las familias y la zozobra a la que conducen la desaparici&oacute;n de los ritos que se van con el difunto.
    </p><p class="article-text">
        La suya es una novela de vida y de muerte. Algo que abunda en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ramona-heroina-obrera-gallega-conquistar-berlin_1_9963383.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura gallega</a>; las cosas que rodean al morir. &ldquo;En Galicia todav&iacute;a existe una gran cultura de la muerte, aunque hoy quiz&aacute; est&eacute; desdibujada por la modernidad&rdquo;, explica la autora a este respecto. Y esa cultura de la muerte es lo que ella plasma en su novela con una suerte de mirada antropol&oacute;gica, de testimonio de lo que es y lo que ha sido y de lo que no se sabe si seguir&aacute; siendo. &ldquo;Aunque todav&iacute;a se recuerdan muchas cosas, ya no se ejecutan de ese modo y yo quer&iacute;a dejar parte de ello, de lo que es morirse en el rural&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f9c35ea0-cc8f-4777-b362-9fcdb474a744_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Una de las escenas que marca ese estado de cambio se encuentra al principio del libro, cuando la familia no encuentra al cura porque no hay, porque hay uno para varios pueblos y en ese momento no est&aacute; de servicio y genera una crisis organizativa. Imagen habitual y de actualidad en otros oficios, como el de los m&eacute;dicos rurales. &ldquo;Supongo que es un fragmento involuntariamente cr&iacute;tico. Mi principal ambici&oacute;n era simplemente recoger algo que est&aacute; a la orden del d&iacute;a en ese ambiente y &aacute;mbito&rdquo;, explica la escritora, a&ntilde;adiendo que el avance de la despoblaci&oacute;n acelera la falta de servicios de todo tipo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y, en ese marco, puede faltar un sacerdote. Algo impensable hace dos d&eacute;cadas&rdquo;, afirma, para se&ntilde;alar que este es un elemento que complementa al trasfondo de la novela que es, en definitiva, de decadencia. &ldquo;Aunque en primer plano tenemos una imagen de resistencia, porque la muerte, como la vida, en comunidades peque&ntilde;as tiene mucho de social, en el fondo podemos intuir c&oacute;mo todo va degrad&aacute;ndose&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        F. Santom&eacute; cuenta que este trabajo, que se public&oacute; primero en gallego en 2024, ha sido muy enriquecedor, sobre todo al incorporarse como traductora de s&iacute; misma. &ldquo;Es una novela que est&aacute; tan pr&oacute;xima a una sociedad en la que yo he crecido a ratos y sobre la que, a veces, cuando se me pregunta por determinadas escenas, no puedo evitar emocionarme&rdquo;, confiesa. &ldquo;Hay mucho de lo que mi gente es y es bonito que quede encapsulado ah&iacute;, aunque sea literariamente. Es un peque&ntilde;o gui&ntilde;o a mi comunidad&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La autora Cecilia Fernández Santomé.                            </span>
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        El pensar c&oacute;mo crecer&aacute;n las nuevas generaciones que ya no podr&aacute;n morder ni oler las rosquillas de los abuelos o que no conocer&aacute;n los ritos que han rodeado el crecimiento de la protagonista es tambi&eacute;n donde reside parte de la fuerza del relato. &ldquo;Es una historia en la que yo quer&iacute;a ser muy sensorial, sensual, con los olores y los sabores y, en definitiva, esas cosas tan peque&ntilde;as que son las que, al final, forman nuestros universos&rdquo;, argumenta la autora para se&ntilde;alar que, para ella, estos detalles a los que no les damos la importancia que tienen, hablan mucho de las relaciones paternofiliales. 
    </p><h2 class="article-text">Figuras literarias</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Luego est&aacute;n los abuelos en s&iacute;, que, al menos para m&iacute;, pertenecen a una categor&iacute;a muy propia, muy especial, pero ni siquiera tenemos una palabra para describir su ausencia con respecto a los nietos&rdquo;, argumenta la escritora, quien asegura que esas ausencias desnombradas generan un sentimiento de orfandad muy profundo. &ldquo;Y algo de eso hay en esta novela, la necesidad de ya no ponerle un nombre, pero demostrar que hay un agujerito en la foto familiar a partir de su muerte&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        F. Santom&eacute; no es la primera en tomar la figura de los abuelos como elemento de construcci&oacute;n literario. Los abuelos, en general, son una constante en la literatura como s&iacute;mbolos de memoria o de mundos que desaparecen. &ldquo;Narrativamente, nos fascinan tanto porque son el cord&oacute;n umbilical de las historias propias&rdquo;, opina la escritora, que agrega que, tambi&eacute;n, las relaciones entre abuelos y nietos suelen estar desprovistas de la tensi&oacute;n de la crianza y se forman desde un lugar m&aacute;s relajado, dando posibilidades a un v&iacute;nculo &ldquo;luminoso&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, su funci&oacute;n como comunicadores de las tradiciones que nos preceden tambi&eacute;n los convierten en figuras fascinantes con mucho potencial narrativo&rdquo;, alega.
    </p><p class="article-text">
        La muerte, claro, es tambi&eacute;n otra de las figuras literarias por excelencia. Quiz&aacute; la que m&aacute;s, aunque parad&oacute;jicamente la protagonista de esta historia sea, en el fondo, una vida reci&eacute;n apagada. Sin embargo, quiz&aacute; lo m&aacute;s peculiar es que hay varias muertes agazapadas en esta novela, tal y como se intuye en su polis&eacute;mico t&iacute;tulo. Y la del ser humano propiamente dicha, aunque literal, engloba mucho m&aacute;s que el deceso de un hombre mayor en su casa del pueblo. &ldquo;Lo m&aacute;s doloroso ha sido, quiz&aacute;, no escribir la muerte del abuelo, que no tiene una especial carga dram&aacute;tica m&aacute;s que la simb&oacute;lica para la familia, sino el construir esta especie de r&eacute;quiem para una sociedad moribunda. No todav&iacute;a muerta, pero s&iacute; moribunda&rdquo;, devela F. Santom&eacute;, finalizando con que escribir el obituario de algo querido cuando todav&iacute;a tiene un poquito de pulso es algo muy dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/cecilia-f-santome-escritora-as-despedidas-descrito-duelo-abuelos_1_13335944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cecilia F. Santomé, la escritora que con 'As despedidas' ha descrito el duelo por los abuelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Escritores,Duelo,Abuelos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e7ebd4-8a0a-4d98-b13e-478618a82548_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de 'Comerás flores' ha aprovechado su conversación en el Festival de las Ideas y la Cultura para acercar al público la experiencia de mujeres que sufren violencia machista</p><p class="subtitle">‘Un Tema al Día’ sube el monstruo de la vivienda al escenario del Festival de elDiario.es</p></div><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil identificar la violencia cuando viene acompa&ntilde;ada de gritos, portazos o amenazas expl&iacute;citas, pero reconocerla se complica cuando llega disfrazada de atenciones constantes o una buena relaci&oacute;n con el entorno de la v&iacute;ctima. Dispuesta a desarmar los mecanismos invisibles de la sumisi&oacute;n y a reivindicar la importancia de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/jaula-oro-podcast-muestra-violencia-genero-llega-altas-esferas_1_7387670.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dar voz a quienes sufren maltrato</a>, la escritora Luc&iacute;a Solla Sobral ha puesto el foco en los l&iacute;mites del dolor y la supervivencia emocional sobre el escenario del Festival de las Ideas y la Cultura en Rivas. &ldquo;Siempre nos hacen creer que somos las responsables como si no hubiese un agresor, y eso genera mucha culpa y verg&uuml;enza. Lo silencia&rdquo;, ha declarado.
    </p><p class="article-text">
        La autora de<em> Comer&aacute;s flores</em> (2025) ha aprovechado la conversaci&oacute;n con Laura Garc&iacute;a Higueras, redactora de Cultura, para acercar al p&uacute;blico la experiencia de mujeres que han sufrido <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/violencia-machista-espectro-aterroriza-mujeres-llanto_1_11763594.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia machista</a>. Es algo que hace en su novela a trav&eacute;s del personaje de Marina, pero para ello tuvo que documentarse previamente con personas que han pasado por ello. &ldquo;Creen que son las &uacute;nicas que est&aacute;n pasando por eso y se sienten tontas al creer que est&aacute;n solas, pero, en cuanto empec&eacute; a observar comportamientos, me di cuenta de que los de ellos se repiten much&iacute;simo. Parece que hay un manual no escrito para ser un maltratador&rdquo;, ha detallado la escritora. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Solla Sobral ha se&ntilde;alado que el sentimiento que se repite en las mujeres es el de &ldquo;culpa&rdquo;, lo que la impuls&oacute; a escribir la obra &ldquo;con mucha rabia&rdquo;. Durante el proceso, la autora se dio cuenta de que sobre la v&iacute;ctima no solo afecta la violencia del abusador, ya que la clase social tambi&eacute;n tiene un papel importante. &ldquo;La precariedad influye en el hecho de que cuando quieras irte de una relaci&oacute;n, no puedas hacerlo porque no tener a donde ir, no solo porque el agresor fue capaz de romper tu red, sino porque quiz&aacute; no tienes dinero para alquilar un piso&rdquo;, ha apuntado, a&ntilde;adiendo que, &ldquo;cuantas m&aacute;s herramientas tengas, va a ser m&aacute;s f&aacute;cil detectarlo a tiempo o salir, pero no es igual salir de una relaci&oacute;n si no llegas a fin de mes que si tienes mucho dinero&rdquo;.  
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        Por otro lado, la escritora ha explicado c&oacute;mo las series y las pel&iacute;culas, independientemente de su &eacute;poca, pueden repercutir en la normalizaci&oacute;n del machismo. &ldquo;Hay mucho contenido que todav&iacute;a perpet&uacute;a ese amor rom&aacute;ntico que te da a entender que es la soluci&oacute;n a todos los problemas, haci&eacute;ndote ser de una forma que no eres&rdquo;, ha contado la autora de <em>Comer&aacute;s flores</em>. Su novela propone un discurso diferente: &ldquo;Siempre se dice que la escritura es terap&eacute;utica. Me divert&iacute; mucho escribiendo porque me lo paso genial con la escritura, pero lo que s&iacute; est&aacute; siendo terap&eacute;utico es la lectura. Que las mujeres lo lean y se sientan refugiadas o comprendidas hace que todo esto sea bienvenido&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de la bulimia</h2><p class="article-text">
        Entre las consecuencias de quienes sufren violencia de g&eacute;nero est&aacute; la bulimia, uno de los temas esenciales de la obra. &ldquo;En una relaci&oacute;n de maltrato las mujeres son m&aacute;s propensas a sufrir un TCA. Es terrible la cantidad de tutoriales que consiguen saltarse las normas de las redes y que te dan trucos para vomitar. Tenemos la imagen social de que quienes sufren TCA son adolescentes y v&iacute;ctimas de las redes sociales, pero hay personas con 40 o 50 a&ntilde;os que estamos a un paso del TCA. Si piensas en la comida como un premio o una compensaci&oacute;n, algo est&aacute; mal, pero es tan sutil que no pensamos en ello&rdquo;, ha argumentado Solla Sobral. Esto se suma &ldquo;que te dejen sin energ&iacute;a como superviviente&rdquo;. &ldquo;Nos movilizamos menos porque llegamos a casa derrotadas&rdquo;, ha indicado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la bulimia, la escritora ha puesto &eacute;nfasis en la gente que se queda a un lado porque no sabe gestionar que un ser querido est&eacute; pasando por esto. Esas personas son la familia y las amigas, y no siempre conocen que una situaci&oacute;n de violencia machista est&aacute; ocurriendo. &ldquo;Quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo un maltratador no es tan evidente aunque desde fuera lo parezca, puesto que no sabes nada de esa persona, no lleva un letrero ni es un maltratador las 24 horas del d&iacute;a. Y no solo conquista a la pareja, tambi&eacute;n al entorno, por lo que la gente no tiene por qu&eacute; sospechar&rdquo;, ha dicho. &ldquo;La &uacute;nica forma de entender que algo va mal es ver cu&aacute;nto est&aacute; adelgazando la v&iacute;ctima, pero como socialmente est&aacute; bien vista la delgadez, nadie lo ve raro&rdquo;, ha agregado.
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                Lucía Solla Sobral conversa en el FIC sobre la violencia machista                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En un momento del encuentro, Estefan&iacute;a, una espectadora, ha intervenido para preguntar a Luc&iacute;a Solla Sobral sobre por qu&eacute; la amiga de Marina desaparece. Ella mont&oacute; un club de lectura en 2024 y, algo que hicieron para ellas mismas, acab&oacute; siendo para una veintena de personas. &ldquo;Ten&iacute;a ganas de saltarme la realidad y que hubiese esa hero&iacute;na que te prepara para el final de la pel&iacute;cula, pero es que no funciona as&iacute;&rdquo;, ha contado la autora. &ldquo;Contrat&eacute; un psic&oacute;logo para trabajar en el personaje de Marina. A &eacute;l le llegu&eacute; a preguntar qu&eacute; podemos hacer como amigas la soluci&oacute;n es esperar. Pasarte 12 a&ntilde;os a que tu amiga logre dar una se&ntilde;al para que puedas decirle que est&aacute;s ah&iacute; y que no las vas a juzgar... Para ellas es m&aacute;s f&aacute;cil huir de ti que afrontar esa realidad&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        Una de las experiencias m&aacute;s bonitas de Solla Sobral ha sido la de llevar<em> Comer&aacute;s flores </em>a la prisi&oacute;n, por lo que la artista ha animado a sus compa&ntilde;eros a ir a prisiones porque lo considera &ldquo;fundamental&rdquo;. &ldquo;[Los reclusas] est&aacute;n muy solos, abandonados. Te vas de all&iacute; sintiendo que no haces lo suficiente, pero fue muy especial. En un club de lectura con 20 hombres, ver c&oacute;mo entend&iacute;an la lectura y c&oacute;mo empatizaban o no juzgaban a la v&iacute;ctima fue incre&iacute;ble&rdquo;, ha comentado la escritora. &ldquo;En el caso del grupo con las mujeres tambi&eacute;n fue maravilloso, pero me fui con bastante tristeza. Cuentan sus historias, lo que vivieron, y te vas con el coraz&oacute;n encogido&rdquo;, ha declarado, destacando que &ldquo;e importante que no nos olvidemos de que tambi&eacute;n existen y de que tienen voz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de la obra, la autora ha confesado que no piensa mucho en el buen recibimiento que ha tenido. &ldquo;Lo escucho, pero lo olvido&rdquo;, reconoce. &ldquo;No me paro a pensar en todo lo que est&aacute; pasando porque entonces no lo disfrutar&iacute;a y me volver&iacute;a loca&rdquo;, ha alegado, pero piensa aprovechar la &ldquo;suerte&rdquo; que ha tenido en su incursi&oacute;n en el mundo editorial. &ldquo;Por supuesto que hay una parte de esfuerzo y de saber escribir, pero hay una parte de suerte: que el editor abra ese correo, que decida leer ese manuscrito... Hay muchos componentes que van m&aacute;s all&aacute; del trabajo&rdquo;, ha explicado. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil, que es ese primer paso, ya est&aacute; dado, pero lo m&aacute;s dif&iacute;cil es hacer una carrera de esto. Lo voy a intentar&rdquo;, ha sentenciado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-solla-sobral-fic-precariedad-lleva-no-relacion-no_1_13338982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:07:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucía Solla Sobral, en el FIC: “La precariedad te lleva a no poder dejar una relación por no tener a donde ir”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Escritores,Novela,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ingeborg Bachmann, la búsqueda de un nuevo lenguaje para escribir después de Auschwitz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ingeborg-bachmann-busqueda-nuevo-lenguaje-escribir-despues-auschwitz_1_13335253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5417914-be38-42c3-99b0-1f3403f95ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ingeborg Bachmann, la búsqueda de un nuevo lenguaje para escribir después de Auschwitz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nórdica recupera ‘Malina’ en el centenario del nacimiento de su autora, una novela en la que explora los límites del lenguaje para hablar de las relaciones con los hombres y el trauma del nazismo</p><p class="subtitle">La escritora favorita de Almodóvar que ocupa espacios de la derecha y renuncia al caché de llamarse novelista
</p></div><p class="article-text">
        Tan breve fue su vida como fulgurante su proyecto de renovar el lenguaje literario de la literatura en alem&aacute;n de posguerra. Nacida el 25 de junio de 1926, en la ciudad austr&iacute;aca de Klagenfurt, Ingeborg Bachmann se consagr&oacute; desde bien joven a la creaci&oacute;n literaria, hasta convertirse en una de las escritoras centroeuropeas m&aacute;s importantes de la segunda mitad del siglo XX. Con formaci&oacute;n en filosof&iacute;a, conoc&iacute;a bien a Ludwig Wittgenstein y otros pensadores del lenguaje, una influencia decisiva para entender su obra literaria.
    </p><p class="article-text">
        Bachmann ha tenido una presencia un tanto err&aacute;tica en el circuito espa&ntilde;ol: sus obras, de por s&iacute; escasas, han pasado por diferentes editoriales a lo largo del tiempo, sin alcanzar un gran inter&eacute;s por parte del p&uacute;blico. En parte, esta dificultad para llegar a los lectores puede entenderse por la naturaleza de su obra, nada sencilla; tampoco el idioma alem&aacute;n ha contado con una tradici&oacute;n tan asentada en nuestra cultura como el franc&eacute;s o el ingl&eacute;s, salvo excepciones como Franz Kafka, con el que, por cierto, Bachmann guarda afinidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumple un siglo de su nacimiento, N&oacute;rdica recupera, dentro de su colecci&oacute;n Otras latitudes, el que se considera su t&iacute;tulo m&aacute;s significativo, el &uacute;ltimo que public&oacute; en vida: <em>Malina</em> (1971), con una nueva traducci&oacute;n a cargo de Isabel Hern&aacute;ndez Gonz&aacute;lez. Es la primera parte de un ciclo de novelas inconcluso, que la autora emprendi&oacute; tras una primera etapa dedicada a la poes&iacute;a. Tambi&eacute;n escribi&oacute; obras radiof&oacute;nicas, que se emit&iacute;an en la emisora donde trabajaba, y cuentos como los de <em>A los treinta a&ntilde;os</em> (1961). Tanto sus poemas completos como este volumen de relatos se pueden encontrar en castellano en Tresmolins, con edici&oacute;n y traducci&oacute;n de Cecilia Dreym&uuml;ller.
    </p><p class="article-text">
        <em>Malina</em> supuso una ruptura en diferentes aspectos. Para entender lo que implicaba esa transgresi&oacute;n, hay que conocer el contexto: en un principio, Bachmann formaba parte del Grupo 47, un c&iacute;rculo de autores que promovi&oacute; la experimentaci&oacute;n formal en busca de una lengua que no estuviera contaminada por el nazismo. Para ellos, el medio con el que lograr ese objetivo era la poes&iacute;a, m&aacute;s proclive a los juegos de la forma. Este colectivo, en el que hab&iacute;a escritores como Heinrich B&ouml;ll, G&uuml;nter Grass o Ilse Aichinger, impuls&oacute; a muchos j&oacute;venes, como la propia Bachmann, que buscaban diferenciarse de los literatos precedentes con una propuesta radical, a la manera de los vanguardistas franceses.
    </p><p class="article-text">
        Pasar del poema o el texto breve a la novela supon&iacute;a un cambio, se distanciaba de los principios iniciales, aunque Bachmann no fue la &uacute;nica en vivir esa transici&oacute;n. Lo que marc&oacute; su diferencia con algunos de sus colegas fue la incorporaci&oacute;n progresiva de otras preocupaciones; en particular, de una perspectiva de g&eacute;nero. Bachmann ya no solo buscaba un lenguaje que rompiera con el Holocausto, sino un lenguaje que a su vez fuera propio de las mujeres, y no una r&eacute;plica de las palabras que hab&iacute;an usado los hombres para escribir sobre ellas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bachmann ya no solo buscaba un lenguaje que rompiera con el Holocausto, sino un lenguaje que a su vez fuera propio de las mujeres, y no una réplica de las palabras que habían usado los hombres para escribir sobre ellas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como Virginia Woolf, Bachmann era consciente de que muchas grandes escritoras hab&iacute;an cultivado una literatura &ldquo;masculina&rdquo;, en el sentido de tomar como referencia a los escritores can&oacute;nicos, que eran todos hombres. Cuando la segunda ola feminista irrumpi&oacute; en los a&ntilde;os sesenta, ella y otras autoras tomaron conciencia de que no deb&iacute;an resignarse a repetir viejas f&oacute;rmulas, que pod&iacute;an buscar un lenguaje propio para hablar, con sus singularidades, de aquello que las ata&ntilde;e, de su mundo &iacute;ntimo.
    </p><p class="article-text">
        Esto, que la emparenta con coet&aacute;neas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/ahora-vas-tuiteas-clarice-lispector-maestra-frase-breve-conecta-nuevas-generaciones_1_13210758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Clarice Lispector </a>o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eterno-retorno-marguerite-duras-escritora-rompio-reglas-no-renuncio-placer-siguio-instinto_1_12767829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marguerite Duras </a>y hoy nos parece un gran paso adelante para dignificar la literatura escrita por mujeres, en su momento no fue bien entendido por todos sus colegas, aunque hubo m&aacute;s mujeres que, de manera consciente o inconsciente, tomaron ese mismo rumbo, como Unica Z&uuml;rn o Marlen Haushofer. En sus p&aacute;ginas, como en las de Bachmann, la experiencia de las mujeres se convierte en el centro y examina cuestiones como las relaciones afectivas, los trastornos mentales o la misma expresi&oacute;n del yo a trav&eacute;s de la literatura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1cee12c8-86bd-44e7-befb-52387f435b70_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Y de todo eso va, nada m&aacute;s y nada menos, <em>Malina</em>. Est&aacute; planteada como un tri&aacute;ngulo amoroso entre una mujer y dos hombres. La narradora, sin nombre, puede entenderse como un <em>alter ego</em> de la autora: a lo largo de tres partes revisa, con un registro entre la meditaci&oacute;n existencial y el di&aacute;logo teatral, con una voz muy introspectiva, su relaci&oacute;n con cada hombre, con su pasado y, a la postre, con la escritura.
    </p><p class="article-text">
        Todo est&aacute; relacionado, de hecho: su relaci&oacute;n insatisfactoria con ellos (Iv&aacute;n, un hombre poco emocional que trabaja en el sector financiero y no se compromete como lo hace ella; y Malina, funcionario e intelectual, m&aacute;s atento, que le hace de interlocutor, pero que tampoco termina de encajar con ella) se entreteje con las heridas del pasado, tanto &iacute;ntimas (el n&uacute;cleo familiar, el padre) como hist&oacute;rico-pol&iacute;ticas (el trauma del nazismo); todo ello, a su vez, se canaliza en la escritura, porque la identidad de la protagonista es inseparable de su identidad como narradora, su literatura es un ejercicio constante de <em>escribirse</em>, de hallar una expresi&oacute;n &uacute;nica y po&eacute;tica y precisa para contar su herida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ingeborg Bachmann en 1962                            </span>
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        Explorar los l&iacute;mites del lenguaje con esa motivaci&oacute;n es m&aacute;s arduo en una novela que en las distancias cortas o el poema; o, cuando menos, resulta m&aacute;s arduo para el lector, que se encuentra con una obra densa, reflexiva, l&iacute;rica y de resonancias existenciales que no es f&aacute;cil de seguir ni de interpretar; &ldquo;cr&iacute;ptica&rdquo;, podr&iacute;a decirse, aunque esto no deber&iacute;a ser un pretexto para no leerla, sino, al contrario, un est&iacute;mulo: en ocasiones (&iquest;siempre?), la dificultad puede resultar atractiva, un reto que tiene la recompensa de llevar al lector a terrenos literarios que se salen de lo habitual, que le revelan hasta qu&eacute; punto se puede jugar con el lenguaje. (S&iacute;: es un libro del que Virginia Woolf habr&iacute;a estado orgullosa).
    </p><p class="article-text">
        Bachmann muri&oacute; en Roma en 1973, en un accidente dom&eacute;stico que nunca se ha llegado a aclarar del todo: al parecer, hubo un incendio en su habitaci&oacute;n y no super&oacute; las graves quemaduras, pero un intento de suicidio previo, tras la ruptura con quien fue su pareja, Max Frisch, junto con la inestabilidad emocional que ella misma manifestaba a trav&eacute;s de su obra, dejan margen para cualquier hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        Solo ten&iacute;a 47 a&ntilde;os, y dej&oacute; el ciclo novel&iacute;stico que deb&iacute;a completar <em>Malina</em> sin terminar. Fue una gran p&eacute;rdida para la literatura, pero los libros que tuvo tiempo de escribir, desde los poemas a <em>Malina</em>, basaron para situarla entre lo m&aacute;s destacado de la literatura de su tiempo. Merece la pena volver a ella y, de paso, recordar la adaptaci&oacute;n que hizo Werner Schroeder en 1991, con Isabelle Huppert en el papel protagonista y la Nobel <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/venganza-premio-nobel-literatura-2004-acusada-absuelta-evasion-fiscal_1_11824042.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elfriede Jelinek</a>, admiradora confesa de Bachmann, como guionista. Literatura y cine que hacen temblar, que inquietan, que desaf&iacute;an; que son la expresi&oacute;n de un mundo propio y &uacute;nico, en definitiva, y que hacen de este un arte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ingeborg-bachmann-busqueda-nuevo-lenguaje-escribir-despues-auschwitz_1_13335253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 20:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Auschwitz,Austria,Escritores]]></media:keywords>
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