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    <title><![CDATA[elDiario.es - Libros]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5ad9d67-f86a-4529-89b5-13092695c8e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1235y399.jpg" width="1200" height="675" alt="La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor judíoalemán Arnold Zweig publicó en 1932 'Una muerte en Jerusalén', un libro muy político de altos vuelos literarios con una trama policiaca que regresa a la Palestina bajo el Mandato Británico</p><p class="subtitle">'Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales</p></div><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n, 1929. En una tarde calurosa de verano, un hombre muere asesinado en plena calle. Tres disparos a quemarropa; la identidad del criminal, desconocida. La v&iacute;ctima, el intelectual jud&iacute;o Yitzh&aacute;k Josef de Vriendt, ya hab&iacute;a recibido amenazas, pero fue tozudo cuando su amigo Lolard B. Irmin, jefe de la inteligencia brit&aacute;nica en Palestina, lo inst&oacute; a marcharse de la ciudad una temporada. Ahora ser&aacute; Irmin el encargado de esclarecer el crimen. Esa es la premisa de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, una novela del escritor alem&aacute;n Arnold Zweig (Glog&oacute;w, 1887 - Berl&iacute;n, 1968) de 1932 que Siruela acaba de publicar por primera vez en castellano, con traducci&oacute;n y pr&oacute;logo de Virginia Maza.
    </p><p class="article-text">
        El finado, un hombre de fuertes convicciones, se negaba a renunciar a su proyecto vital: este escritor, abogado y miembro m&aacute;s destacado de la comunidad jud&iacute;a ortodoxa era un antisionista declarado que hab&iacute;a manifestado su rechazo de las corrientes sionistas m&aacute;s nacionalistas y antiliberales, contrarias al Estado de Palestina y la convivencia pac&iacute;fica. Adem&aacute;s, De Vriendt ten&iacute;a un disc&iacute;pulo, un muchacho &aacute;rabe, con el que se sospechaba que manten&iacute;a una relaci&oacute;n il&iacute;cita. Su personaje se inspira en el poeta jud&iacute;o de origen holand&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacob_Isra%C3%ABl_de_Haan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jacob Isra&euml;l de Haan</a>, cuyo asesinato en 1924 en circunstancias an&aacute;logas caus&oacute; una gran conmoci&oacute;n tanto en Palestina como en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Arnold Zweig, impresionado a su vez, decidi&oacute; tomar este suceso para vertebrar, con los mecanismos de la ficci&oacute;n, una novela que le permitir&iacute;a explorar las diferencias pol&iacute;ticas, religiosas e ideol&oacute;gicas de la sociedad de la &eacute;poca, donde se mezclaban &aacute;rabes, jud&iacute;os y los remanentes del colonialismo brit&aacute;nico (el mandato sobre Palestina termin&oacute; en 1948, lo que desencaden&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/nakba-anos-injusticias-palestina_132_5963578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nakba</em></a><em>)</em>. Entre 1924 y 1929, el tiempo transcurrido entre el caso real y el de la ficci&oacute;n, las tensiones fueron <em>in crescendo</em>, hasta formar el caldo de cultivo de lo que todav&iacute;a hoy parece lejos de resolverse.
    </p><h2 class="article-text">Un crimen con muchos m&oacute;viles</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los &aacute;rabes temen a los jud&iacute;os, y los jud&iacute;os, a los &aacute;rabes, pero ni unos ni otros temen a los ingleses&rdquo;, dice uno de los personajes, un viejo jud&iacute;o enfermo, anta&ntilde;o l&iacute;der socialista de los trabajadores. En la investigaci&oacute;n del asesinato, los primeros sospechosos son los &aacute;rabes: la relaci&oacute;n del finado con el joven, un idilio amoroso que hoy ser&iacute;a calificado de pederastia, bien pudo despertar la ira de esta comunidad; adem&aacute;s, antes de los hechos se escuch&oacute; a un grupo de &aacute;rabes barruntar un posible atentado. Sin embargo, Irmin pronto se da cuenta de que pod&iacute;a haber alguien m&aacute;s que quisiera acabar con la vida de De Vriendt: el sionismo m&aacute;s extremo, para quien sus ideas eran una afrenta directa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c99286c6-4b67-4e19-a5d3-db7f1909de14_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En ese contexto &ndash;la desconfianza mutua entre israel&iacute;es y palestinos, la expansi&oacute;n de un sionismo radical, los intereses ocultos detr&aacute;s de esas tensiones y el papel providencial de Occidente en ello&ndash; se mueve el polic&iacute;a, un tipo perspicaz, cauto y buen conversador que sabe instigar a sus interlocutores a hablar. De conversaciones, de largas y profundas conversaciones con variopintos representantes de diferentes estratos de la sociedad, se nutre <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, que, a pesar de su planteamiento &ndash;del que cabe aclarar que el asesinato no se produce hasta cerca de la mitad del libro&ndash; dista mucho de ser una novela polic&iacute;aca al uso.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, su sofisticado revestimiento erudito la convierte en una novela pol&iacute;tica, de ideas, una radiograf&iacute;a de altos vuelos literarios con una hondura filos&oacute;fica digna de todo un Thomas Mann. Compleja, densa, exigente, pausada, con un estilo que ya no se estila, valga la redundancia, de p&aacute;rrafo largo, elegante y descriptivo, con extensos pasajes de introspecci&oacute;n y ritmo sosegado. La intriga pol&iacute;tica tan solo es el pretexto; la sustancia son los personajes y las relaciones entre ellos, el retrato de las m&uacute;ltiples capas de aquel ambiente, las preguntas inc&oacute;modas que ponen de relieve la necesidad de no conformarse con explicaciones simples.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a hay algo m&aacute;s: la dimensi&oacute;n humana. Porque <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> es una novela, no un tratado, y en las novelas hay emociones, pulsiones incontrolables como la que atormenta a De Vriendt. Es consciente de que con su disc&iacute;pulo no solo est&aacute; jugando con fuego de cara a sus semejantes, sino que para &eacute;l mismo supone una contradicci&oacute;n de orden moral que lo confronta con sus principios religiosos. No es f&aacute;cil conjugar credo y vida, no es f&aacute;cil habitar el mundo con una coherencia absoluta con los propios valores. La escritura, los poemas que guarda con celo, ser&aacute; su &uacute;nico refugio para canalizar ese deseo perverso.
    </p><h2 class="article-text">Un humanista comprometido</h2><p class="article-text">
        A diferencia de su hom&oacute;nimo m&aacute;s conocido, Stefan Zweig, con el que no guarda ning&uacute;n parentesco, el autor de <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em> no cuenta hoy con una amplia difusi&oacute;n entre los lectores. Sin embargo, no le faltaron m&eacute;ritos para ello: cultiv&oacute; la novela y el ensayo, y fue, como su personaje, un defensor ferviente y pol&eacute;mico del pacifismo. Su existencia estuvo marcada por el nazismo: cuando llegaron al poder, prohibieron sus obras, lo que propici&oacute; su huida a Palestina, donde vivi&oacute; hasta que pudo regresar a la ya constituida Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Alemania. En 1958 recibi&oacute; el Premio Lenin de la Paz, y fue propuesto <a href="https://www.nobelprize.org/nomination/archive/show_people.php?id=11598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta en ocho ocasiones</a> al Premio Nobel (seis al de Literatura y dos al de la Paz).
    </p><p class="article-text">
        En castellano, hasta la fecha solo se hab&iacute;a traducido su novela m&aacute;s popular, <em>La disputa por el sargento Grischa</em> (1927), escrita tras su experiencia como soldado en la Primera Guerra Mundial y cuya &uacute;ltima edici&oacute;n (RBA, 2014) se encuentra descatalogada. <em>Una muerte en Jerusal&eacute;n</em>, por su parte, es otro de sus hitos, y se considera la primera novela sobre los or&iacute;genes del conflicto de Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de recuperarla en la coyuntura actual, esta es, ante todo, una gran novela, una obra de altura literaria que tendr&iacute;a sentido e inter&eacute;s en cualquier &eacute;poca y circunstancia. De hecho, m&aacute;s bien invita a preguntarse c&oacute;mo es posible que hasta ahora no supi&eacute;ramos nada de este soberbio escritor e intelectual comprometido, un humanista convencido que tuvo que lidiar con la censura incluso en tiempos de paz &ndash;despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, un libro cr&iacute;tico con el sionismo resultaba demasiado molesto para publicarse sin m&aacute;s&ndash;, y que no afloj&oacute; nunca, ni en sus ideas, ni en su ambici&oacute;n narrativa. Un hombre, una obra, del que a&uacute;n hay mucho por descubrir y mucho por aprender.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-negra-inedita-espana-utiliza-asesinato-poeta-explicar-antisionismo-israel_1_13607150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 20:11:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La novela negra inédita en España que utiliza el asesinato de un poeta para explicar el antisionismo dentro de Israel]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef50e991-0765-4cf9-9755-49bc76ff43a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y253.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de &#039;Cosamala&#039;, la historia de las &#039;17 rosas&#039; de Guillena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de ‘La mala costumbre’ regresa con una novela inspirada en la trágica historia de ‘las 17 rosas’, las mujeres de esta localidad sevillana que fueron vejadas y fusiladas en 1937</p><p class="subtitle">Andalucía, tierra de fosas comunes de mujeres: 1.500 “rosas” asesinadas por el franquismo y cinco casos simbólicos</p></div><p class="article-text">
        La localidad sevillana de Guillena vivi&oacute; en septiembre de 1937 escenas de pesadilla cuando 17 vecinas de entre 24 y 70 a&ntilde;os fueron detenidas, humilladas de m&uacute;ltiples formas y finalmente fusiladas en el cercano municipio de Gerena. All&iacute; permanecieron sus cuerpos hasta que el movimiento de recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica logr&oacute; devolverlos a Guillena y darles digna sepultura en el cementerio local. Noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, Alana S. Portero (Madrid, 1978), que se dio a conocer con la novela <em>La mala costumbre</em>, recrea a estas mujeres a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n en la novela <em>Cosamala</em>, que acaba de ver la luz en Seix Barral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La madre de mi mejor amiga es de Guillena, y fue ella quien me cont&oacute; la historia de las '17 rosas'&rdquo;, explica la escritora mientras camina por las soleadas calles del pueblo, en lo que en pleno mes de octubre parece ser ya un verano eterno. &ldquo;Me decid&iacute; a escribir sobre ellas por esa relaci&oacute;n personal, pero tambi&eacute;n por el silencio que envolvi&oacute; todo durante d&eacute;cadas. No quer&iacute;a hacer un ejercicio de novela hist&oacute;rica, sino explorar las posibilidades de la Historia. Seguir diciendo sus nombres y lanzando su eco al viento, mientras imagino una historia de venganza y restituci&oacute;n a trav&eacute;s de la maravillosa tradici&oacute;n de las brujas&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parada es en la plaza del Ayuntamiento, donde junto a descendientes de aquellas mujeres y representantes de la asociaci&oacute;n local que logr&oacute; la exhumaci&oacute;n y el traslado de sus restos. All&iacute; recuerdan c&oacute;mo aquellas campesinas y amas de casa, madres, esposas, hijas o hermanas de milicianos y republicanos, fueron arrancadas de sus hogares, fueron detenidas en septiembre de 1937, rapadas, obligadas a tomar aceite de ricino y sometidas a humillaciones p&uacute;blicas por no revelar el paradero de sus parientes huidos. E inciden en que el consistorio, por el que ahora deambulan pac&iacute;ficos funcionarios, &ldquo;fue entonces centro de detenci&oacute;n, lo cual resulta elocuente: la Casa del Pueblo convertida en c&aacute;rcel&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Crueldad contra las mujeres</h2><p class="article-text">
        A unas calles de all&iacute; se levanta El Palomar, un centro de d&iacute;a que en la novela de Portero se transforma en La Paloma, local de ocio que le sirve para &ldquo;rendir homenaje a la cultura de cabaret en Espa&ntilde;a, que tras la guerra hubo de transformarse en otra cosa&rdquo;, y donde aparecer&aacute; un personaje inolvidable de la novela, La T&oacute;rtola, &ldquo;el mariquita del pueblo para el que la Rep&uacute;blica, como para todas aquellas mujeres, era mucho m&aacute;s acogedora que lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s&rdquo;: &ldquo;Su historia es tambi&eacute;n la historia de Espa&ntilde;a&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junto a la escritora, Blanca, la bisnieta de Manuela M&eacute;ndez, una de las '17 rosas', recuerda que el movimiento de memoria hist&oacute;rica cristaliz&oacute; en un colectivo cuando ella ten&iacute;a 8 a&ntilde;os. &ldquo;Aquel crimen era algo que estaba ah&iacute;, acompa&ntilde;&aacute;ndonos hasta el punto de que lo hab&iacute;amos normalizado, sin darnos cuenta de que este y otros episodios son pruebas de la crueldad del franquismo contra las mujeres. Lo que hicieron no se le hace ni a los perros&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Alana S. Portero, que presenta su última novela &#039;Cosamala&#039;.                            </span>
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        Algo debi&oacute; de influir la memoria familiar, y el posterior proceso de restituci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de aquellos turbios d&iacute;as, para que la joven acabara decant&aacute;ndose por estudiar Historia. &ldquo;Ahora nos hace ilusi&oacute;n que se ponga en valor la figura de estas mujeres gracias a una novela&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;El arte siempre deja algo abierto, siempre lanza la pregunta de qu&eacute; habr&iacute;a pasado si las cosas hubieran podido ser diferentes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lugares de recuerdo</h2><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Socam, cantautora guillenera, activista por la memoria y autora del libro <em>Memoria de Guillena. Tierra de rosas silenciadas</em>, recuerda camino del cementerio c&oacute;mo fueron las tareas de exhumaci&oacute;n, iniciadas en enero de 2012, y el traslado desde Gerena a Guillena, en diciembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;Fue muy emocionante el contraste entre el modo en que se las llevaron clandestinamente, subidas a un cami&oacute;n, y c&oacute;mo regresaron, y c&oacute;mo volvieron con una caravana interminable de coches de familiares, de amigos, de gente de asociaciones de otros pueblos enarbolando banderas republicanas, una por cada una de ellas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Alana S. Portero, &ldquo;conviene reflexionar sobre qu&eacute; nos pasa como pueblo cuando se nos amputa la posibilidad de despedirnos de nuestros muertos, y qu&eacute; le hace a la tierra todo eso. Es algo que me obsesiona&rdquo;, reconoce cuando se adentra en el peque&ntilde;o camposanto de Guillena, que tambi&eacute;n sirve de escenario a uno de los episodios de la novela. Al fondo de la calle central, una peque&ntilde;a capilla reconoce a <em>las 17 rosas</em> con sencillos azulejos que evocan sus nombres. &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n se ejecut&oacute; a gente: los cementerios se convirtieron en lugares de muerte, cuando deber&iacute;an ser de recuerdo. En <em>Cosamala</em> es el lugar en el que las almas no descansan y siguen se&ntilde;alando las injusticias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Visiblemente emocionada, Portero contempla los nombres pintados como &ldquo;un s&iacute;mbolo de que no se pide tanto cuando se clama por enterrar a tantas v&iacute;ctimas del franquismo. Un azulejo y ya est&aacute;. No creo que algo tan sencillo vaya a romper ning&uacute;n pa&iacute;s&rdquo;, asevera. &ldquo;Si no logramos que en el resto de Espa&ntilde;a se resuelvan estas situaciones, va a seguir pesando esta fractura heredada de la Guerra Civil. Y hasta ahora, nuestro pa&iacute;s no lo ha hecho bien. Hemos fracasado asquerosamente en esto&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                La autora Alana S. Portero.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Sin odio ni revanchismo</h2><p class="article-text">
        Los vecinos muestran de lejos curiosidad por las c&aacute;maras y los periodistas que acompa&ntilde;an a la escritora. No resulta dif&iacute;cil imaginar entre ellos a los parientes de quienes sufrieron la represi&oacute;n del bando vencedor, pero tambi&eacute;n debe de haber descendientes de quienes ejercieron aquella violencia. &iquest;C&oacute;mo han convivido todo este tiempo unos y otros? &ldquo;Es importante subrayar que no hemos guardado rencor&rdquo;, dice Socam, &ldquo;lo que hemos querido siempre es que se nos cuente la verdad. Los m&aacute;s j&oacute;venes sab&iacute;amos que hab&iacute;an pasado cosas terribles en la guerra, que hab&iacute;a recuerdos del &lsquo;abuelo que se fue y no volvi&oacute;&rsquo;. Pero la convivencia se ha hecho con toda la normalidad posible. Hemos alentado el conocimiento y la investigaci&oacute;n sin odio ni revanchismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, ya de vuelta a Sevilla, la autora de <em>Cosamala</em> explica que ha debido controlar ciertos impulsos porque &ldquo;la ideolog&iacute;a no escribe buenas novelas, aunque tiene que estar presente en lo que escribes&rdquo;, y recalca que se ha quedado corta en algunos pasajes: &ldquo;La historia real es m&aacute;s terror&iacute;fica de lo que una puede imaginar. Todo lo que cuento est&aacute; rebajado. Si hubiera usado el cien por cien de lo que he aprendido sobre esta historia, no me habr&iacute;an cre&iacute;do, me hubieran dicho que hac&iacute;a propaganda y caricatura de los personajes. Y eso nunca me lo hubiera perdonado. Yo he intentado tener compasi&oacute;n de todo el mundo. Y ser compasiva con alguien como Queipo de Llano, por ejemplo, me ha quitado el sue&ntilde;o&rdquo;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/paseo-alana-s-portero-escenarios-cosamala-historia-17-rosas-guillena_1_13600002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pesadilla-gaza-sueno-fatma-seguir-creyendo-humanidad-medio-horror_129_13600804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dbe787d7-9d97-4b97-b7aa-44f78a217c88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">elDiario.es publica el primer capítulo de 'La luz del despertar. De Palestina al mundo entero, un manifiesto de resistencia y libertad' (Galaxia Gutenberg), el nuevo libro de la relatora de la ONU Francesca Albanese, que sale a la venta el 21 de octubre</p><p class="subtitle">Reino Unido y su envenenada herencia colonial: por qué reconocer el Estado palestino es insuficiente
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>I have a dream</em>&rdquo;, dec&iacute;a Martin Luther King en 1963, cuando agitaba las conciencias desde las escalinatas del monumento a Lincoln en Washington, en uno de los discursos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la historia. Hoy, sin embargo, s&oacute;lo siento ganas de decir:<em> I have a nightmare</em>. O mejor dicho: <em>We have a nightmare</em>, porque la pesadilla no s&oacute;lo afecta a los palestinos, sino a todos nosotros, a cualquiera que cree que la &ldquo;justicia&rdquo; no es una palabra vac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La vida de los palestinos es una pesadilla interminable.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/temas/gaza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaza</a> oyes el ruido de los aviones, sientes el miedo de los bombardeos, el acecho de los drones &ndash;cada vez m&aacute;s traicioneros y sofisticados&ndash; que te siguen, te esp&iacute;an, te ensordecen y disparan. La vida cotidiana consiste en sobrevivir en tiendas de campa&ntilde;a desgarradas por el viento y llenas de barro. Compartir un ba&ntilde;o con tanta gente que usarlo se vuelve imposible. Volver a una casa medio destruida por las bombas con el riesgo de que el techo se derrumbe y mate a tu familia. Afrontar el rigor del invierno &ndash;ya es el tercero desde que comenz&oacute; el genocidio&ndash;, sin ni siquiera unos libros que poder quemar para mantener a tus seres queridos, al menos a los ni&ntilde;os y ancianos, en un lugar c&aacute;lido y seguro. S&oacute;lo tiendas, fr&iacute;as en invierno, sofocantes en los t&oacute;rridos veranos. Cu&aacute;ntos muertos, desplazados, hu&eacute;rfanos, heridos, mutilados&hellip; Y los que a&uacute;n no han sucumbido al asedio total que impera desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os est&aacute;n condenados a sufrir hambre y sed, a no tener derecho a una asistencia sanitaria y a una supervivencia digna. 
    </p><p class="article-text">
        En Cisjordania y en Jerusal&eacute;n Este, los palestinos viven con el terror de despertarse en plena noche con un soldado que los apunta con un fusil a la cara, que destruye sus casas, que los amenaza, los humilla delante de sus hijos o se los lleva consigo, con sus pijamas manchados de pip&iacute; porque se han orinado encima de miedo. Mientras tanto, los colonos est&aacute;n cada vez m&aacute;s furiosos: los ataques a los pueblos, comunidades rurales, tierras, coches, ganado, est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. Incluso en las c&aacute;rceles hay casos documentados en los que se ha autorizado a periodistas y civiles israel&iacute;es a presenciar &ndash;e incluso a grabar con sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles&ndash; los abusos infligidos a prisioneros palestinos, a quienes deber&iacute;amos llamar &ldquo;rehenes&rdquo;, dada la falta de garant&iacute;as m&iacute;nimas legales que caracteriza las detenciones israel&iacute;es en el territorio palestino ocupado.
    </p><p class="article-text">
        Esta fragmentaci&oacute;n territorial, legal y pol&iacute;tica es la institucionalizaci&oacute;n de la excepci&oacute;n; es la transformaci&oacute;n de la precariedad en condiciones permanentes; es un sistema en el que la ocupaci&oacute;n militar y la colonizaci&oacute;n ya no son sucesos aislados, sino un r&eacute;gimen consolidado en el que el control no s&oacute;lo se ejerce con las armas sino tambi&eacute;n mediante la planificaci&oacute;n urban&iacute;stica, la burocracia, la segmentaci&oacute;n administrativa, con la creaci&oacute;n de categor&iacute;as jur&iacute;dicas diferenciadas para personas que viven en el mismo espacio pero no bajo los mismos derechos. Y despu&eacute;s de d&eacute;cadas, la violencia de esta &eacute;poca nos indica que hemos llegado a la fase final: la del genocidio, la de la guerra de Israel contra un pueblo que hasta ahora ha resistido como ha podido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que amasa el pan bajo los drones, el maestro que sigue enseñando bajo las tiendas, la familia que planta un limonero donde el día antes había una casa, las parejas que siguen casándose y –también en el infierno de Gaza– trayendo hijos al mundo. Es ahí donde la esperanza se vuelve radical: el sueño de un mundo que persiste y que, si nos esforzamos, puede mejorar. Este sueño es el corazón palpitante de la resistencia palestina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os las cosas han ido todav&iacute;a a peor: el terror se ha vuelto omnipresente, cotidiano. Se trata de una pesadilla que ha alcanzado dimensiones delirantes a los ojos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero es cuando todo se derrumba a nuestro alrededor, entre el horror y la esperanza, que resulta indispensable comenzar a so&ntilde;ar. Para no sucumbir a la oscuridad de esos d&iacute;as, para intentar imaginar o al menos esbozar un &ldquo;despu&eacute;s&rdquo; es necesario dar sustancia a un sue&ntilde;o. &iquest;Cu&aacute;l es el mundo posible? Para alcanzarlo, hay que verlo. En Palestina hay un mundo sin <em>apartheid</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pese al horror, el pueblo palestino contin&uacute;a imaginando un futuro que, hoy, nadie le concede. El pueblo palestino sue&ntilde;a en rechazar la aniquilaci&oacute;n, en declarar que, pese a todo, su destino a&uacute;n no est&aacute; escrito.
    </p><p class="article-text">
        Ernest Bloch sosten&iacute;a que el ser humano es aquel que se anticipa. La esperanza, seg&uacute;n &eacute;l, es un principio de la existencia, incluso antes que algo psicol&oacute;gico: por lo tanto, la capacidad humana de proyectarse hacia una &ldquo;esperanza consciente y concreta&rdquo; es una categor&iacute;a de lo real. Bloch consolida filos&oacute;ficamente la idea de que so&ntilde;ar no es evadirse de la realidad, sino plantar la primera semilla para dar vida a algo posible. Es un principio de creaci&oacute;n, de planificaci&oacute;n, de resistencia.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que amasa el pan bajo los drones, el maestro que sigue ense&ntilde;ando bajo las tiendas, la familia que planta un limonero donde el d&iacute;a antes hab&iacute;a una casa, las parejas que siguen cas&aacute;ndose y &ndash;tambi&eacute;n en el infierno de Gaza&ndash; trayendo hijos al mundo. Es ah&iacute; donde la esperanza se vuelve radical: el sue&ntilde;o de un mundo que persiste y que, si nos esforzamos, puede mejorar. Este sue&ntilde;o es el coraz&oacute;n palpitante de la resistencia palestina.
    </p><p class="article-text">
        So&ntilde;ar, desde esta perspectiva, es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n &eacute;tica que nos permite afirmar la &ldquo;vivibilidad&rdquo; de vidas que el mundo declara prescindibles. So&ntilde;ar con el futuro de Palestina significa afirmar que las vidas de los palestinos siguen estando llenas de significado e imaginar un mundo en el que nadie &ndash;ni en Palestina ni en ning&uacute;n otro lugar&ndash; sea tratado como desechable nunca m&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mirar de frente el presente y el pasado sin reprimir jamás el impulso de desear el futuro, sin dejar de soñar, por imposible que parezca. Mantener viva la memoria, mirar, contar, no girar la cabeza y el corazón hacia otro lado, sino encontrar la manera de compartirla con los demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A lo largo de novecientos d&iacute;as de genocidio, m&aacute;s de setenta mil palestinos murieron en Gaza por fuego israel&iacute;, y m&aacute;s de mil en el resto del territorio ocupado. Veinte mil eran ni&ntilde;os. Y el n&uacute;mero real de v&iacute;ctimas podr&iacute;a ser mayor: un estudio estim&oacute; m&aacute;s de setenta y cinco mil muertes violentas s&oacute;lo en los primeros quince meses de guerra, un 35% m&aacute;s que las cifras oficiales por el mismo periodo. Y la cifra exacta de muertes por hambre, hipotermia o falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica es m&aacute;s dif&iacute;cil de registrar oficialmente, ya que muchas muertes se producen en hogares o en tiendas de campa&ntilde;a sin que un m&eacute;dico pueda certificarlas. El an&aacute;lisis del genocidio debe tener en cuenta la totalidad de los cr&iacute;menes cometidos contra todo el pueblo palestino. Mientras tanto, con el pretexto de una guerra existencial para defenderse de los palestinos, Israel est&aacute; impulsando medidas que modifican la composici&oacute;n demogr&aacute;fica, el car&aacute;cter religioso y el estatus legal de Jerusal&eacute;n, destruyendo con ello los restos del tejido pluralista que durante siglos la ha distinguido como un patrimonio compartido por musulmanes, cristianos y jud&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es exagerado decir que la vida palestina es una pesadilla: porque all&iacute; se materializa algo que no te esperas que sea real en el mismo mundo en el que nos movemos y respiramos. El hambre se materializa. La tortura se materializa. El terror se materializa. Un genocidio que destruye un pueblo no s&oacute;lo con bombas, sino tambi&eacute;n con sed, hambre, infecciones, palizas, violaciones, y con la aniquilaci&oacute;n de la identidad material, cultural, econ&oacute;mica, religiosa e incluso de la memoria. La pesadilla se ha convertido en una estructura en la que viven todos los palestinos, tambi&eacute;n los de la di&aacute;spora, obligados a asistir desde la distancia a la masacre de su propia gente. Y todo esto ocurre justo cuando las Naciones Unidas y todo el sistema internacional celebran ochenta a&ntilde;os de existencia. Ochenta a&ntilde;os de cartas, convenciones, promesas de &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo;. De resoluciones aprobadas a&ntilde;o tras a&ntilde;o y violadas d&iacute;a tras d&iacute;a. Y Palestina se erige como el laboratorio en el que el colonialismo contempor&aacute;neo, el hijo adoptivo y predilecto del imperialismo capitalista militarizado, se actualiza, se refina, se pone a prueba.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la pesadilla que tenemos delante la que nos invita a no rendirnos, a ejercer la capacidad de vislumbrar un futuro diferente y a construirlo juntos.
    </p><p class="article-text">
        Mirar de frente el presente y el pasado sin reprimir jam&aacute;s el impulso de desear el futuro, sin dejar de so&ntilde;ar, por imposible que parezca. Mantener viva la memoria, mirar, contar, no girar la cabeza y el coraz&oacute;n hacia otro lado, sino encontrar la manera de compartirla con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca es importante cultivar una visi&oacute;n alternativa del mundo, seguir imaginando lo que queremos, lo que merecemos, lo que necesitamos. Un mundo moldeado por la humanidad y la libertad, por el derecho y la justicia social y econ&oacute;mica, sustentado por la &eacute;tica y la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se trata del poder de la narraci&oacute;n, del que habl&oacute; el gran intelectual palestino Edward Said: la capacidad de dar voz a las &ldquo;aspiraciones y los sue&ntilde;os de redenci&oacute;n de un pueblo&rdquo;, de imaginar un futuro juntos aun cuando &ldquo;la labor del colonizador consiste en impedir incluso los sue&ntilde;os de libertad del colonizado&rdquo;, como escribi&oacute; Frantz Fanon, citado por Said, al hablar de la colonizaci&oacute;n francesa en Argelia. Desde esta perspectiva, so&ntilde;ar se convierte en una forma de marcar un tiempo y un espacio de la existencia &ndash;un tiempo que fue robado, un espacio que fue ocupado&ndash; para que ese tiempo y ese espacio puedan continuar viviendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toda guerra colonial produce su propio lenguaje: palabras que borran los crímenes, normalizan la violencia y transforman la excepción en una regla. Así, el genocidio se convierte en una &#039;operación&#039;, la destrucción se convierte en &#039;seguridad&#039; y la ocupación en &#039;orden&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Said nos ense&ntilde;&oacute; a mirar Palestina (tambi&eacute;n) como una geograf&iacute;a moral y un archivo viviente. Como un sue&ntilde;o que no s&oacute;lo es nost&aacute;lgico, sino que es una fuerza vital que se resiste a desaparecer. Es decir: yo estuve all&iacute;, nosotros estamos aqu&iacute;, seguiremos estando aqu&iacute;. En nuestras vidas y en las de otros, incluidos los otros pueblos, recordar lo que ha sido e inventar juntos lo que el futuro puede ser. Un sue&ntilde;o que nos pide, ante todo, despertar y tomar conciencia de la realidad, m&aacute;s all&aacute; de la propaganda. Un sistema como el israel&iacute; no puede sostenerse s&oacute;lo con la fuerza: tambi&eacute;n necesita controlar la &ldquo;narrativa&rdquo; de la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Toda guerra colonial produce su propio lenguaje: palabras que borran los cr&iacute;menes, normalizan la violencia y transforman la excepci&oacute;n en una regla. As&iacute;, el genocidio se convierte en una &ldquo;operaci&oacute;n&rdquo;, la destrucci&oacute;n se convierte en &ldquo;seguridad&rdquo; y la ocupaci&oacute;n en &ldquo;orden&rdquo;. En este espacio distorsionado, donde la realidad se retuerce hasta volverse irreconocible, el poder intenta que sea aceptable lo que humanamente ser&iacute;a insostenible. Y, pese a que este sistema hace todo lo posible para controlar el relato, la verdad contin&uacute;a aflorando como riachuelos cada vez m&aacute;s caudalosos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en Gaza. Si en estos a&ntilde;os dif&iacute;ciles hemos podido conocer y ver su pesadilla colectiva es tambi&eacute;n gracias a personas como la periodista Bisan Owda y la artista Fatma Hassona, dos j&oacute;venes mujeres que utilizaron sus tel&eacute;fonos y sus c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas para superar el asedio militar y medi&aacute;tico y mostrar al mundo la vida en tiempos del genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo un a&ntilde;o, la fotoperiodista y poeta Fatma Hassona &ndash;atrapada en la ciudad de Gaza&ndash; habl&oacute; pr&aacute;cticamente a diario con la cineasta iran&iacute; Sepideh Farsi, tambi&eacute;n exiliada de su pa&iacute;s. Videollamadas inestables, interrumpidas por los bombardeos, los cortes de internet, por el temor de que cada conversaci&oacute;n pueda ser la &uacute;ltima. De aquellas llamadas naci&oacute; el documental Put Your Soul in Your Hand and Walk [Pon tu alma en tu mano y camina], el gesto cotidiano de quien sale de casa para mostrar al mundo aquello que ve, pese a saber que podr&iacute;a no volver.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de Fatma cuentan la historia de Gaza desde dentro. &ldquo;Intento encontrar un poco de vida en este mundo muerto&rdquo;, dijo. Un edificio sin paredes con un jarr&oacute;n de flores rojas en el trozo de balc&oacute;n que queda. Una mujer que camina sola, con paso firme y elegante, junto a un edificio en ruinas. Un muro blanco acribillado a balazos con una ventana sin cristales desde la cual se ven el mar, la playa, gente que se ba&ntilde;a, una sombrilla de colores.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la cineasta le pregunt&oacute; c&oacute;mo se sent&iacute;a al ser palestina en Gaza, Fatma respondi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Somos fuertes, valientes y muy importantes para el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Cu&aacute;l es vuestra mayor fortaleza?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que no tenemos nada que perder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con el paso de los meses, la desesperaci&oacute;n crece, junto con el hambre y el n&uacute;mero de amigos y familiares que han fallecido.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Siento que ya no est&aacute;s aqu&iacute; como antes &ndash;se&ntilde;ala la cineasta&ndash;. Siento que, de alguna manera, te estoy perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me gustar&iacute;a estar en un lugar normal, tranquilo &ndash;responde Fatma&ndash;. Respirar aire puro, sentir la paz y sentirme como una persona corriente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Sepideh le dice que pida un deseo, Fatma le confiesa que le gustar&iacute;a ir a un parque de atracciones.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de abril de 2025, la cineasta le informa de que la pel&iacute;cula ha sido seleccionada en el Festival de Cannes. Fatma se alegra much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Vas a venir?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por supuesto. Pero s&oacute;lo si luego puedo regresar a Gaza. La ocupaci&oacute;n israel&iacute; quiere que nos vayamos. No quiero hacer eso.
    </p><p class="article-text">
        Fatma nunca ir&aacute; a Cannes.
    </p><p class="article-text">
        Pocas horas despu&eacute;s del atardecer, un misil israel&iacute; impact&oacute; en la casa de su familia en Tuffah, al este de la ciudad de Gaza. Ella falleci&oacute; junto a varios miembros de su familia, incluida su hermana embarazada, en un ataque dirigido a su apartamento, en el segundo piso, tal como demostr&oacute; la investigaci&oacute;n de Forensic Architecture dirigida por Eyal Weizman. Israel la castig&oacute; por haber elegido resistir y dar testimonio con su voluntad de vivir, de so&ntilde;ar, con su negativa a abandonar Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Por seguir contando hasta el final lo que muchos prefer&iacute;an no mostrar al resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la violencia israel&iacute; no cesa ni siquiera ante los planes futuros, es m&aacute;s, se manifiesta de la forma m&aacute;s desvergonzada, con Benjamin Netanyahu y su gobierno que contin&uacute;an declarando que todas las resoluciones internacionales siguen siendo &ldquo;fundamentalmente simb&oacute;licas&rdquo;, irrelevantes con respecto a los objetivos de Israel en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Personajes pol&iacute;ticos como los ministros &ndash;de Finanzas y de Seguridad Nacional, respectivamente&ndash; Smotrich y Ben-Gvir han sido durante a&ntilde;os la encarnaci&oacute;n de la pol&iacute;tica nacionalista, mejor dicho, ultranacionalista, israel&iacute;. Colonos y colonialistas impulsan la anexi&oacute;n de Cisjordania sin ning&uacute;n temor a las consecuencias. Cuando figuras como Daniella Weiss &ndash;l&iacute;der hist&oacute;rica del movimiento de los colonos, a quien se escucha en las m&aacute;s altas esferas del Estado israel&iacute;&ndash; declaran p&uacute;blicamente que quieren &ldquo;un estado s&oacute;lo para los jud&iacute;os&rdquo; y que &ldquo;los &aacute;rabes no se quedar&aacute;n en Gaza, punto&rdquo; puede entenderse c&oacute;mo el derecho internacional se ignora sistem&aacute;ticamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pesadilla de los palestinos viene de lejos, tras cinco generaciones de destrucción y expropiación de sus tierras. Cinco generaciones –la madre de la madre de la madre de la madre de los palestinos encarcelados en Gaza hoy, como Fatma y Bisan– que han visto promesas traicionadas, acuerdos violados, sueños de libertad destrozados y derechos humanos pisoteados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los verdaderos planes de Israel para Gaza no incluyen, por supuesto, la devoluci&oacute;n del territorio a sus habitantes. En septiembre de 2025, en la Cumbre de Renovaci&oacute;n Urbana de Tel Aviv, Smotrich explic&oacute; ante los empresarios que el objetivo ser&iacute;a transformar Gaza en una &ldquo;mina de oro inmobiliaria&rdquo;. Una regeneraci&oacute;n urbana que no acoger&aacute; a los dos millones de desplazados en viviendas nuevas y dignas. As&iacute; es como el 90% de la poblaci&oacute;n de Gaza se ha visto obligada a abandonar sus hogares y se ha convertido en una masa de personas sin hogar. Lo que antes era una tierra de comerciantes, de c&iacute;tricos y palmerales, es ahora un desierto de escombros, polvo y esqueletos de cemento, mientras las olas del Mediterr&aacute;neo rompen contra un paisaje devastado.
    </p><p class="article-text">
        Este es el valor de Gaza para ellos. No se trata de sentimentalismo, sino de una bonanza, una mina de oro inmobiliaria, un sue&ntilde;o de dominaci&oacute;n y riqueza. Muchos lo han dicho sin ning&uacute;n pudor. Incluso Jared Kushner, yerno de Trump, declar&oacute; en 2024 que la zona costera de Gaza podr&iacute;a tener un enorme valor econ&oacute;mico, siempre y cuando Israel &ldquo;desplazara a la poblaci&oacute;n y lo limpiara todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        La pesadilla de los palestinos viene de lejos, tras cinco generaciones de destrucci&oacute;n y expropiaci&oacute;n de sus tierras. Cinco generaciones &ndash;la madre de la madre de la madre de la madre de los palestinos encarcelados en Gaza hoy, como Fatma y Bisan&ndash; que han visto promesas traicionadas, acuerdos violados, sue&ntilde;os de libertad destrozados y derechos humanos pisoteados.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esta crueldad no comenz&oacute; en octubre de 2023. Durante casi un siglo, el pueblo palestino ha vivido bajo el peso de un brutal proyecto colonial de asentamiento: una ocupaci&oacute;n perpetua justificada como &ldquo;seguridad de la patria israel&iacute;&rdquo; e impuesta mediante el apartheid. Esta es su historia.
    </p><p class="article-text">
        El dolor no se borra, como lo demuestra la investigaci&oacute;n sobre el trauma intergeneracional que realiz&oacute;, entre otras, una persona a la que estoy muy unida, Gabor Mat&eacute;, un m&eacute;dico jud&iacute;o de origen h&uacute;ngaro que sobrevivi&oacute; a la Shoah siendo un ni&ntilde;o y dedic&oacute; su vida a estudiar c&oacute;mo se trasmite el trauma a trav&eacute;s de las generaciones. Hoy, con m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os, est&aacute; comprometido activamente en denunciar el genocidio que se sigue cometiendo en Palestina. El trauma se transmite, se hereda, se lleva en la sangre. A veces, incluso, se repite. Otras, sin embargo, se rompe cuando alguien decide afrontarlo en lugar de transmitirlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos creado este bonito sue&ntilde;o, pero le hemos impuesto una pesadilla a otra persona&rdquo;, escribi&oacute; Mat&eacute; hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un art&iacute;culo para el Toronto Star, en el que compart&iacute;a su experiencia como jud&iacute;o para mostrar la hipocres&iacute;a de los l&iacute;deres mundiales y la &ldquo;gran desigualdad de poder&rdquo; entre palestinos e israel&iacute;es. Para &eacute;l, es inaceptable el hecho de que haber sido v&iacute;ctimas en un pasado (como el caso de los jud&iacute;os durante el nazismo) justifique la posibilidad de convertirse en verdugos en el presente. &ldquo;Mi coraz&oacute;n me dice que 'nunca m&aacute;s' no es un lema tribal, que el asesinato de mis abuelos en Auschwitz no justifica las continuas expropiaciones de los palestinos, que la justicia, la verdad y la paz no son prerrogativas tribales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Gabor ha trabajado incansablemente para ayudar a desmantelar la narrativa del gobierno de Netanyahu y subrayar c&oacute;mo la ocupaci&oacute;n, el bloqueo de Gaza y la destrucci&oacute;n de la identidad palestina no son pol&iacute;ticas compatibles con una paz justa, sino instrumentos flagrantes de la limpieza &eacute;tnica vigente. &Eacute;l nos invita a superar la l&oacute;gica nacionalista para redescubrir una humanidad compartida, basada en la compasi&oacute;n, la aceptaci&oacute;n del dolor y la elaboraci&oacute;n de un duelo com&uacute;n. Al pensar en un viejo amigo suyo &ndash;fiel a la visi&oacute;n sionista que &eacute;l tuvo una vez (pero de la que luego se distanci&oacute;)&ndash;, Gabor se pregunta: &ldquo;&iquest;No podemos al menos entristecernos juntos por aquello en lo que se ha convertido ese hermoso y antiguo sue&ntilde;o de redenci&oacute;n jud&iacute;a? &iquest;No podemos llorar la muerte de los inocentes? Estos d&iacute;as estoy triste. &iquest;No podemos al menos sufrir juntos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchos se lo preguntan: &iquest;c&oacute;mo es posible que tantos de aquellos cuyos antepasados sufrieron genocidio se hayan convertido, a su vez, en perpetradores de un genocidio? Yo creo que, si miramos la historia desde un punto de vista m&aacute;s humano, podemos comprender que precisamente la existencia de un trauma excesivo e intergeneracional, si no se trata de forma adecuada
    </p><p class="article-text">
        &ndash;o, peor a&uacute;n, si se instrumentaliza deliberadamente&ndash;, es lo que lleva a quienes han sufrido a volverse crueles y optar por infligir un trauma a quienes son m&aacute;s d&eacute;biles. Cu&aacute;nto peor se trate el trauma, mayor ser&aacute; el riesgo de que se cronifique, hasta el punto de convertirse en una especie de psicosis. Y, as&iacute;, el sue&ntilde;o de un proyecto pol&iacute;tico termina por transformarse en la pesadilla de un pueblo, y se prolonga a lo largo de cinco generaciones.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        A principios del siglo xx, Palestina era una sociedad en v&iacute;as de transformaci&oacute;n: escuelas modernas, nuevas ideas, una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s integrada en el mundo. Los &aacute;rabes musulmanes conviv&iacute;an con las minor&iacute;as cristianas y jud&iacute;as, unidos por el idioma, la vecindad y un tejido social que hab&iacute;a regido la vida comunitaria durante siglos. Una vida de coexistencia pac&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Luego, a finales del siglo xix, lleg&oacute; el sionismo pol&iacute;tico europeo, con la idea de crear un estado jud&iacute;o en Palestina que pudiera brindar un hogar seguro a los jud&iacute;os perseguidos en Europa. La inmigraci&oacute;n jud&iacute;a comenz&oacute; a crecer, pero muchos de los reci&eacute;n llegados no se integraron en la sociedad &aacute;rabe y pluralista existente. Poco a poco, la poblaci&oacute;n local comenz&oacute; a percibir los cambios como una amenaza. Luego, la Primera Guerra Mundial y las carest&iacute;as que la acompa&ntilde;aron golpearon duramente al pueblo palestino, ya atrapado en una mara&ntilde;a de promesas contradictorias por parte de las potencias extranjeras. Como cuenta el historiador Rashid Khalidi, la guerra trajo graves consecuencias: pobreza, hambre y enfermedades; se estima que, durante ese periodo, la Gran Siria registr&oacute; medio mill&oacute;n de muertes s&oacute;lo por hambruna. En este dram&aacute;tico contexto, entraron en juego las maniobras geopol&iacute;ticas de Gran Breta&ntilde;a: entre 1915 y 1917, negoci&oacute; tres acuerdos interrelacionados que convertir&iacute;an Palestina en el &uacute;ltimo y m&aacute;s sofisticado basti&oacute;n colonial.
    </p><p class="article-text">
        El primero fue la correspondencia Husayn-McMahon: un intercambio de misivas entre el Alto Comisionado brit&aacute;nico en Egipto y el jerife Husayn, custodio de los lugares sagrados musulmanes en Palestina. Los brit&aacute;nicos, en guerra contra los otomanos, intentaron convencer a Husayn para que liderara una revuelta &aacute;rabe, y le ofrecieron ayuda para conseguir la independencia. McMahon escribi&oacute;: &ldquo;Gran Breta&ntilde;a est&aacute; dispuesta a reconocer y apoyar la independencia de los &aacute;rabes&rdquo;. Pero a la hora de definir las fronteras de los territorios que ser&iacute;an independientes las promesas se volvieron deliberadamente ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        En 1916, los brit&aacute;nicos llegaron a un segundo acuerdo, el llamado Sykes-Picot: un pacto secreto en el que el diplom&aacute;tico Mark Sykes y el franc&eacute;s Fran&ccedil;ois Georges-Picot decidieron c&oacute;mo deb&iacute;a dividirse Asia Occidental &ndash;lo que en la jerga colonial se suele llamar Oriente Medio&ndash; despu&eacute;s de la guerra. El tratado &ndash;que ignoraba las promesas hechas a Sharif Husayn&ndash; establec&iacute;a que Palestina quedar&iacute;a bajo la administraci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        El tercer acuerdo fue la Declaraci&oacute;n Balfour de 1917, una carta del ministro de Asuntos Exteriores brit&aacute;nico dirigida a lord Rothschild, representante de la comunidad jud&iacute;a brit&aacute;nica: con ella, los brit&aacute;nicos se comprometieron a promover la creaci&oacute;n de un &ldquo;hogar nacional jud&iacute;o&rdquo; en Palestina. Como se&ntilde;ala Khalidi, la abrumadora mayor&iacute;a &aacute;rabe de la poblaci&oacute;n ni siquiera fue mencionada: Balfour nunca se refiri&oacute; abiertamente al pueblo &aacute;rabe o palestino, que representaba el 94% de la poblaci&oacute;n, sino s&oacute;lo de manera indirecta a &ldquo;las comunidades no jud&iacute;as existentes en Palestina&rdquo;, a las que s&oacute;lo se les prometieron derechos civiles y religiosos, dejando de lado los pol&iacute;ticos. Exactamente como sucede hoy.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la ret&oacute;rica religiosa del &ldquo;retorno&rdquo; de los jud&iacute;os a la tierra b&iacute;blica se escond&iacute;an razones econ&oacute;micas y estrat&eacute;gicas. Como afirma Khalidi, &ldquo;el Imperio brit&aacute;nico nunca actuaba por altruismo&rdquo;. Controlar Palestina serv&iacute;a a sus intereses geopol&iacute;ticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si el trauma se transmite, también se transmite la responsabilidad de quienes lo hicieron posible. Ningún Estado puede declararse inocente ante lo ocurrido en Palestina, y aún menos los occidentales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando las tropas brit&aacute;nicas conquistaron Jerusal&eacute;n a finales de 1917, los palestinos comprendieron que su tierra hab&iacute;a pasado de un dominio extranjero a otro.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatrocientos a&ntilde;os de dominio otomano, no eran ni libres ni independientes: los brit&aacute;nicos simplemente sustituyeron a los turcos como nuevos colonizadores, mediante el Mandato brit&aacute;nico otorgado por la Sociedad de Naciones, que, en 1922, incorpor&oacute; la Declaraci&oacute;n Balfour. Khalidi defini&oacute; ese texto cuidadosamente redactado y elaborado como &ldquo;un arma apuntando directamente a la cabeza, una declaraci&oacute;n de guerra del Imperio brit&aacute;nico contra la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la historia palestina ha estado marcada por una serie de negaciones que han alimentado una aut&eacute;ntica guerra contra su pueblo a lo largo de un siglo: la represi&oacute;n de los levantamientos de 1936-1939; el plan de partici&oacute;n de 1947, con la consiguiente limpieza &eacute;tnica del territorio sobre el que se formar&iacute;a el Estado de Israel; la ocupaci&oacute;n israel&iacute; tras la guerra de 1967; la invasi&oacute;n israel&iacute; del L&iacute;bano en 1982 (que tambi&eacute;n se dirigi&oacute; contra los refugiados palestinos en el pa&iacute;s); los Acuerdos de Oslo, y el bloqueo de Gaza desde 2007, que est&aacute; resultando ser una de las destrucciones m&aacute;s terribles de los tiempos modernos.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Si el trauma se transmite, tambi&eacute;n se transmite la responsabilidad de quienes lo hicieron posible. Ning&uacute;n Estado puede declararse inocente ante lo ocurrido en Palestina, y a&uacute;n menos los occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Fue muy emotivo hablar de ello ante las m&aacute;s de doce mil personas que, en septiembre de 2025, llenaron el OVO Arena de Wembley en Londres. Hab&iacute;a algo profundamente simb&oacute;lico en estar all&iacute;, en la capital del &uacute;ltimo gran imperio colonial para hablar de la responsabilidad de Gran Breta&ntilde;a, que, en 1917, con la Declaraci&oacute;n Balfour, sembr&oacute; la primera semilla de esta cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        Ante un p&uacute;blico numeroso y entusiasta, en un escenario con escenograf&iacute;a de Malak Mattar &ndash;la maravillosa pintora de Gaza con quien he mantenido una estrecha relaci&oacute;n durante muchos a&ntilde;os y cuyas obras ilustran las portadas de Cuando el mundo duerme y tambi&eacute;n de este libro&ndash;, poder llamar a las cosas por su nombre fue una preciosa oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque a menudo tendemos a olvidarlo, pero Gran Breta&ntilde;a, hace poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os, prometi&oacute; al movimiento sionista la creaci&oacute;n de un hogar nacional jud&iacute;o en Palestina, una tierra que no pertenec&iacute;a a los ingleses y que los ingleses no ten&iacute;an derecho a &ldquo;entregar&rdquo; a otros, del mismo modo que hoy no lo tienen los israel&iacute;es que se declaran dispuestos a dividir Gaza y a anexionarse Cisjordania. Y esto no significa negar el horror que sufri&oacute; el pueblo jud&iacute;o de Europa hace un siglo, ni la necesidad de protegerlo. Pero &iquest;por qu&eacute; esa protecci&oacute;n se produjo a expensas de otro pueblo que, hasta entonces, hab&iacute;a convivido pac&iacute;ficamente con los jud&iacute;os y no hab&iacute;a tenido nada que ver con el antisemitismo europeo?
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; comenz&oacute; el horror de hoy: en la segunda d&eacute;cada del siglo xx, cuando los brit&aacute;nicos traicionaron todas las promesas que hicieron al pueblo palestino.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El primer paso es dejar de llamar normalidad a lo que no lo es. Pero entonces surge un problema: una vez que ves, ya no puedes fingir que no pasa nada. Y a partir de ahí, además de liberarte, te sientes irremediablemente incómodo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cinco generaciones de confianza traicionada y sue&ntilde;os destrozados. Y fue necesario esperar una veintena de a&ntilde;os &ndash;el tiempo de una generaci&oacute;n&ndash; para que, en 1936, el pueblo palestino, humillado y despojado, decidiera rebelarse contra los brit&aacute;nicos. Levantaron la cabeza, se organizaron y declararon las primeras huelgas: la primera verdadera intifada palestina dur&oacute; tres largos a&ntilde;os, que los colonizadores brit&aacute;nicos reprimieron con brutalidad, lo que sent&oacute; las bases para el desastre que llegar&iacute;a despu&eacute;s, tal como cuenta con gran delicadeza la hermosa pel&iacute;cula Palestina 36. Un movimiento popular para apoyar su sue&ntilde;o de independencia y libertad, formado por grandes y peque&ntilde;os sacrificios.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy, para apoyarlos, numerosas personas en todo el mundo hacen lo mismo: levantan la cabeza, luchan contra el sistema que permiti&oacute; el genocidio y desaf&iacute;an la creciente represi&oacute;n en todas partes. Muchos trabajadores renunciaron a sus salarios para ir a la huelga por Palestina; j&oacute;venes y mayores se manifestaron ante las embajadas; protestas y ocupaciones en las universidades y marchas espont&aacute;neas transformaron nuestras ciudades en lugares de solidaridad y resistencia; tambi&eacute;n brindaron apoyo a la Flotilla de Gaza, mientras el movimiento BDS (Boicot, Desinversi&oacute;n y Sanciones) ha seguido creciendo con fuerza y eficacia. Estas manifestaciones concretas son una herramienta vital para los palestinos y representan un cambio decisivo con respecto a la normalidad somnolienta que, a menudo, los gobiernos c&oacute;mplices pretenden mantener: como cuando, tras una emergencia &ndash;un terremoto o una avalancha&ndash;, la gente se une para trabajar conjuntamente. Desde Palestina, se ha sembrado la semilla de un proyecto colectivo. Nosotros, que no controlamos grandes capitales, algoritmos ni armas, vemos cada vez con mayor claridad que la humanidad tiene un enemigo com&uacute;n en ese sistema que sigue fomentando el genocidio del pueblo palestino y creando enormes desigualdades econ&oacute;micas y sociales. Las libertades fundamentales son la &uacute;ltima v&iacute;a pac&iacute;fica a la que podemos aspirar para contrarrestarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soñar con Palestina, sin embargo, significa soñar con la posibilidad –aún viva– de un orden internacional que no se fundamente en la fuerza, sino en la justicia, al igual que en su día hubo alguien que soñó con un mundo sin esclavitud, un mundo donde las mujeres pudieran votar, un mundo donde el trabajo infantil estuviera prohibido, un mundo donde las personas, fuese cual fuese su color de piel, pudieran usar los mismos baños o beber agua de la misma fuente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer paso es dejar de llamar normalidad a lo que no lo es. Pero entonces surge un problema: una vez que ves, ya no puedes fingir que no pasa nada. Y a partir de ah&iacute;, adem&aacute;s de liberarte, te sientes irremediablemente inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        So&ntilde;ar significa permanecer, resistir, imaginar entre las ruinas y m&aacute;s all&aacute; de ellas. El sue&ntilde;o es tambi&eacute;n una llamada al otro, pero va dirigida ante todo a nosotros mismos: si no so&ntilde;amos con la liberaci&oacute;n de todos, traicionamos nuestra humanidad. Si los derechos se convierten en un monumento, dejan de ser un instrumento de lucha y se reducen a una instituci&oacute;n vac&iacute;a que s&oacute;lo sirve para legitimar el poder existente. So&ntilde;ar con Palestina, sin embargo, significa so&ntilde;ar con la posibilidad &ndash;a&uacute;n viva&ndash; de un orden internacional que no se fundamente en la fuerza, sino en la justicia, al igual que en su d&iacute;a hubo alguien que so&ntilde;&oacute; con un mundo sin esclavitud, un mundo donde las mujeres pudieran votar, un mundo donde el trabajo infantil estuviera prohibido, un mundo donde las personas, fuese cual fuese su color de piel, pudieran usar los mismos ba&ntilde;os o beber agua de la misma fuente.
    </p><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o es una herida y una cura. La imaginaci&oacute;n ya es una forma de curaci&oacute;n, una medicina que mantiene al pueblo palestino en pie y lo fortalece. Palestina es el centro moral del siglo xxi: so&ntilde;ar con ella significa elegir la humanidad, precisamente cuando parece m&aacute;s dif&iacute;cil. Significa negarse a que el horror tenga la &uacute;ltima palabra, y que la civilizaci&oacute;n sea una tarea que cada uno de nosotros pueda hacer suya.
    </p><p class="article-text">
        Fatma Hassona no quer&iacute;a irse. La madre de Fatma, la madre de la madre de la madre de la madre de Fatma, que vio llegar a los primeros colonos a su tierra, no quer&iacute;a irse. Ella y sus hijos fueron expulsados de su hogar con unas pocas prendas de ropa y una llave, convencidos de que regresar&iacute;an en unos d&iacute;as; pero los palestinos a&uacute;n llevan esa llave consigo. La han pasado de madres a hijas durante setenta y siete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera sus hijos se ir&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesca Albanese]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pesadilla-gaza-sueno-fatma-seguir-creyendo-humanidad-medio-horror_129_13600804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la pesadilla de Gaza al sueño de Fatma: cómo podemos seguir creyendo en la humanidad en medio del horror]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-regresa-fenomeno-panza-burro-cambio-plan-vida-meterme-lavadora_1_13596635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472beadf-f321-47ca-b85f-9f718380ed90_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153573.jpg" width="2362" height="1329" alt="Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora publica su nueva novela seis años después del éxito arrollador de su anterior obra. 'Pajaritos preñados' mantiene la esencia de su estilo y sus vínculos con su tierra</p><p class="subtitle">'Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales
</p></div><p class="article-text">
        En<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/doce-libros-han-asaltado-estanterias-pesar-pandemia_1_6509653.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 2020,</a> la editorial Barrett public&oacute; la primera novela de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-escribir-canario-acto-politico-realidad-niega-cultura_1_6094030.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Andrea Abreu</a>, <em>Panza de burro</em>, un libro de apenas 200 p&aacute;ginas, editado por la ubicua Sabina Urraca y escrito en canario. De entrada, no ten&iacute;a las caracter&iacute;sticas propias de un superventas, pero, a veces, parece que los astros se alinean: este debut ya ha vendido unos 100.000 ejemplares, se ha traducido a decenas de idiomas y la escritora se ha convertido en una joven estrella. Ahora, tras los seis a&ntilde;os de recogimiento que siguieron al terremoto, regresa de la mano de Anagrama con <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su nueva propuesta tampoco est&aacute; pensada para agradar en masa, al menos a primera vista. La novela tiene 504 p&aacute;ginas y supone una inmersi&oacute;n en el l&eacute;xico del norte de Tenerife, porque la lengua es una parte esencial de la historia. De hecho, el propio t&iacute;tulo ya es una declaraci&oacute;n de intenciones: es una expresi&oacute;n que se utiliza en la tierra de la escritora para definir a alguien que no tiene los pies en el suelo, que tiene la cabeza llena de ilusiones, de &lsquo;pajaritos pre&ntilde;ados&rsquo;. Ella la relaciona con su abuelo Pepe, una de las personas a las que dedica el libro, que era muy so&ntilde;ador y se larg&oacute; sin demasiadas explicaciones cuando ten&iacute;a ocho a&ntilde;os. &ldquo;Yo pasaba mucho tiempo con &eacute;l, que era chatarrero, porque mis padres trabajaban mucho. Que una persona a la que t&uacute; quieres pueda desaparecer de un d&iacute;a para el otro me dej&oacute; una gran pregunta y probablemente este libro naciera de esa interrogaci&oacute;n&rdquo;, dice Abreu.
    </p><p class="article-text">
        Ella misma ve&iacute;a pajaritos pre&ntilde;ados en su mente, pod&iacute;a visualizar a las aves embarazadas y le parec&iacute;a algo &ldquo;superlindo&rdquo;. Pero se obligaba a callar esos pensamientos para que no la acusaran de fantasiosa: &ldquo;Siempre he sentido que mi forma de comprender el mundo era perif&eacute;rica, no era como la de las personas que yo frecuentaba&rdquo;. Esta cualidad personal la hace sentirse identificada con su abuelo, que est&aacute; presente en la novela a trav&eacute;s del personaje el Tiznado, un chatarrero con mucha imaginaci&oacute;n. La escritora coge &ndash;como, en mayor o menor medida, todos los novelistas&ndash;, trazas de su realidad y juega con ellas hasta que se convierten en un libro.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c55268e1-accc-4ec5-9552-36693ef335c4_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Yo misma he visto la potencia narrativa brutal que tienen las historias que mi familia me ha contado&rdquo;, explica, &ldquo;aunque <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em> es pura ficci&oacute;n, mucho m&aacute;s que <em>Panza de burro</em>&rdquo;. Adem&aacute;s, trabajar sobre esos elementos hasta convertirlos en otra cosa le ayuda a darles credibilidad. &ldquo;La ficci&oacute;n me ayuda a bajarle un grado para que sea m&aacute;s veros&iacute;mil porque, a veces, la realidad es tan caricaturesca, tan exacerbada, tan exagerada, tan brutal, que parece mentira&rdquo;, desarrolla. Abreu volvi&oacute; a ver a su abuelo diez a&ntilde;os despu&eacute;s, pero, por supuesto, no fue como ella esperaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora ya hab&iacute;a ejercitado la tarea de recopilar palabras propias del norte de Tenerife en su t&iacute;tulo anterior, pero en este el esfuerzo es m&aacute;s patente. Este impulso &lsquo;detectivesco&rsquo; responde a la erosi&oacute;n del l&eacute;xico de su tierra que sucede desde hace ya algunos a&ntilde;os. &ldquo;Ya estaba propiciado por la violencia colonial en s&iacute; misma que vivimos en Canarias, pero siento que la hiperturistificaci&oacute;n, la velocidad de los tiempos, el tardocapitalismo y la normalizaci&oacute;n de las tendencias fascistas actuales han hecho que dejemos cada vez m&aacute;s palabras por el camino&rdquo;, declara. El l&eacute;xico que hab&iacute;a escuchado a su alrededor mientras crec&iacute;a desaparece cuando muere una persona y, as&iacute;, de forma progresiva, se extingue la lengua que hablaban. Abreu se sent&iacute;a en deuda con las generaciones pasadas y se puso como objetivo recuperar esos t&eacute;rminos.
    </p><p class="article-text">
        La lengua sirve para explicar la memoria de un territorio. Y en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica se conoce poco la historia de este archipi&eacute;lago, pese a que sea un destino vacacional muy apreciado. &ldquo;Me atrever&iacute;a a decir que incluso dentro de Canarias tampoco hay demasiada conciencia [de nuestra historia]. La estamos retomando ahora muchos grupos de personas, pero siento que es una amnesia que se nos ha inducido repetidamente y por ciclos vamos como recordando. Sucedi&oacute; en los a&ntilde;os 70, por ejemplo&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La hiperturistificación, la velocidad de los tiempos, el tardocapitalismo y la normalización de las tendencias fascistas actuales han hecho que dejemos cada vez más palabras por el camino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Abreu</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, al utilizar palabras propias del norte de Tenerife fuera de sus fronteras sol&iacute;a recibir como respuesta inicial un &ldquo;&iquest;qu&eacute;?&rdquo; algunas veces antip&aacute;tico. En algunos contextos se pueden ridiculizar los t&eacute;rminos que se escapan del espa&ntilde;ol normativo, como si fuesen fruto de incultura. &ldquo;Alguna vez he dicho &lsquo;en comparancia&rsquo; en lugar de &lsquo;en comparaci&oacute;n&rsquo; como se dice en la pen&iacute;nsula y me han corregido&rdquo;, recuerda la autora. Esto hizo que se avergonzara de su propia lengua hasta que busc&oacute; en el diccionario canario y vio que &lsquo;en comparancia&rsquo; estaba recogida, as&iacute; que cambi&oacute; de actitud. &ldquo;Me pareci&oacute; curioso que palabras que son riqueza, que son diferentes formas de nombrar lo mismo, se vivan como ignorancia cuando es lo contrario, cuantas m&aacute;s palabras para nombrar algo m&aacute;s riqueza &iquest;no?&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Algunos vocablos le llegaron de personas cercanas como, por ejemplo, su amiga Liliana Ramos Mart&iacute;n, que es la autora de la foto de la portada. Ella es de La Matanza, un pueblo diferente al de la escritora, pero con el que comparte &ldquo;mucha idiosincrasia&rdquo;. Pero, adem&aacute;s de aprender nuevos t&eacute;rminos, en este proceso ha recuperado algunos que permanec&iacute;an latentes en su memoria. Por ejemplo, &lsquo;enzapado&rsquo;, que se dice cuando una persona est&aacute; muy roja por fiebre o &lsquo;aquellar&rsquo;, un verbo comod&iacute;n que se utiliza para casi todo. &ldquo;Dices &lsquo;aqu&eacute;llame la loza&rsquo; o &lsquo;aqu&eacute;llame tal cosa&rsquo;. Lo usaba mucho de peque&ntilde;a&rdquo;, rememora Abreu.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Correr la cortina</strong></h2><p class="article-text">
        Andrea Abreu no se esperaba para nada el &eacute;xito de <em>Panza de Burro</em>. Cuando le dijeron que iba a salir la segunda edici&oacute;n le dio la risa, pero el terremoto solo acababa de empezar. Entrevistas, presentaciones, participaci&oacute;n en coloquios, encuentros con los lectores&hellip; Las giras de promoci&oacute;n literaria cada vez se parecen m&aacute;s a los tours de los m&uacute;sicos y no todos los escritores lo llevan tan bien como otros. Esa actividad supone estar tiempo fuera de casa y llevar un ritmo de vida ajetreado: la cotidianidad conocida desaparece y se convierte en otra cosa, aunque sea por tiempo limitado. El ritmo de la industria hace que un supuesto bombazo editorial se haya olvidado tres meses despu&eacute;s, pero ese periodo de visibilizaci&oacute;n es intenso.
    </p><p class="article-text">
        La escritora forma parte del grupo de novelistas a los que el &eacute;xito y sus consecuencias los dejan del rev&eacute;s. Ella viv&iacute;a en Madrid y su idea era volver a Tenerife y trabajar en una tienda porque no ve&iacute;a posible dedicarse al periodismo, que era lo que quer&iacute;a. &ldquo;Pero sali&oacute; la novela y tuve que cambiar el plan de vida, porque para m&iacute; fue como meterme en una lavadora y no tuve conciencia hasta que termin&oacute; el lavado, que fue de a&ntilde;os&rdquo;, comenta. El que haya tardado poco m&aacute;s de un lustro en reaparecer en el panorama literario se debe a varias razones, aunque cree que &ldquo;cada d&iacute;a dar&iacute;a una respuesta diferente a esta pregunta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo di todo en &#039;Pajaritos preñados&#039;, puse todas mis herramientas narrativas. Al igual que con &#039;Panza de burro&#039;, quiero parar, tomar distancia y ver qué es lo que quiero hacer verdaderamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Abreu</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Primero, precisaba de tiempo para escribir medio millar de p&aacute;ginas, que se dice pronto. Segundo, necesitaba tener una intimidad y privacidad que no sent&iacute;a cuando estaba expuesta en redes sociales o en p&uacute;blico. Y tercero, porque su salud mental requer&iacute;a cuidados, ya que la ten&iacute;a &ldquo;muy desmejorada&rdquo;. &ldquo;Se me juntaron muchas, muchas cosas a la vez. Mi sensibilidad neurodivergente me dificulta mucho estar tan sobreestimulada&rdquo;, considera. Solo tiene WhatsApp y YouTube y afirma que ya le afectan bastante al &aacute;nimo, as&iacute; que las que implican exponerse a un p&uacute;blico masivo quiz&aacute; sean demasiado para ella. &ldquo;Aparte yo ten&iacute;a un trastorno de la conducta alimentaria y mi psic&oacute;loga me sugiri&oacute; que me fuera una temporada de las redes para poder empezar a recuperarme&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        De momento, ha notado que le resultaba un &ldquo;90% m&aacute;s sencillo&rdquo; realizar sus gestiones psicol&oacute;gicas. Con ayuda de su terapeuta ha calmado la ansiedad por no &lsquo;estar presente&rsquo; y ahora coquetea con la idea de abrir Instagram &ldquo;un ratito&rdquo; y volver a cerrarlo. &ldquo;No quiero tener una relaci&oacute;n de todo o nada, de pureza. Me quiero permitir esa flexibilidad y poder cambiar de opini&oacute;n&rdquo;, expresa. Ella es consciente de que no tener redes cuando se es una persona que se dedica a la cultura, a d&iacute;a de hoy &ldquo;es una cuesti&oacute;n de privilegio&rdquo;. Pero, al mismo tiempo, considera que si fuese &ldquo;vendedora de ropa interior, que es lo que era antes de escribir la novela&rdquo; tampoco las tendr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vuelve a estar en plena vor&aacute;gine de promoci&oacute;n, aunque desde la posici&oacute;n de la autora de &eacute;xito que presenta su segunda novela. Algunos escritores temen ese momento, porque ya existen expectativas sobre su trabajo, hay material previo con el que comparar. En general, ella tiene buena relaci&oacute;n con los integrantes del &aacute;mbito literario, sobre todo con los de su generaci&oacute;n, est&aacute; arropada. Pero recuerda una an&eacute;cdota con una autora m&aacute;s veterana, que se le qued&oacute; marcada. &ldquo;En un festival, donde justamente lo estaba pasando fatal por tener que hablar en p&uacute;blico, me encontr&eacute; con Sara Mesa. Tuvimos una conversaci&oacute;n muy linda, medio fugaz, me dijo algo como que volviese a lo privado. Fue en un momento en el que yo estaba ya en un punto de inflexi&oacute;n y que una persona a la que admiro tanto que me dijera eso me ayud&oacute; much&iacute;simo. Eso se lo agradezco mucho, por ejemplo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, no tiene pensado nada m&aacute;s all&aacute; que terminar de presentar este &uacute;ltimo t&iacute;tulo y darse un tiempo para relajarse. &ldquo;Lo di todo en <em>Pajaritos pre&ntilde;ados</em>, no qued&oacute; nada de m&iacute;, puse todas mis herramientas narrativas, us&eacute; toda la artiller&iacute;a pesada. Al igual que con <em>Panza de burro</em>, quiero parar, tomar distancia y ver qu&eacute; es lo que quiero hacer verdaderamente&rdquo;. Abreu considera que escribir un libro es una acci&oacute;n que requiere mucho compromiso y teme enrolarse en un proyecto que despu&eacute;s no sea sostenible para ella. &ldquo;Soy muy obsesiva y si me meto en una idea lo hago <em>a full</em>&rdquo;, concluye. Las 504 p&aacute;ginas de su &uacute;ltimo trabajo lo atestiguan.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andrea-abreu-regresa-fenomeno-panza-burro-cambio-plan-vida-meterme-lavadora_1_13596635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 19:54:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrea Abreu regresa tras el fenómeno de ‘Panza de burro’: “Cambió mi plan de vida, fue como meterme en una lavadora”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Islas Canarias,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rufián, contra los fachas y la izquierda que no sabe combatirlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rufian-fachas-izquierda-no-combatirlos_1_13594410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e62a7f23-bdca-44f6-9ae4-4b951f54c1ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x589y546.jpg" width="1200" height="675" alt="Rufián, contra los fachas y la izquierda que no sabe combatirlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato de ERC reflexiona sobre la extrema derecha, los errores de la izquierda y las contradicciones del independentismo en un libro que encantará a sus fans y no sorprenderá a sus detractores</p><p class="subtitle">El 'boletín del director' - El éxito de Irene Montero y Gabriel Rufián</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que se le da bien a Gabriel Rufi&aacute;n es lanzar frases contundentes. Cortas y cortantes. Sea en las redes, en la tribuna del Congreso, interpelando en una comisi&oacute;n parlamentaria o troleando a Vito Quiles. Ahora, con el orden que permite un libro, y con datos y citas, las resume y ampl&iacute;a. El t&iacute;tulo es fiel al estilo del candidato de ERC:<a href="https://www.abacus.coop/es/como-ganar-a-los-fachas/1618729.31.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.abacus.coop/es/como-ganar-a-los-fachas/1618729.31.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>C&oacute;mo ganar a los fachas (Leer antes de votar)</em></a>, editado por Ara Llibres.
    </p><p class="article-text">
        Rufi&aacute;n supera el m&eacute;todo Loquillo, el de colocar un titular en cada respuesta. En este caso, en cada p&aacute;rrafo. Empezando por la dedicatoria, puesto que se dirige a todos los votantes, ya sea a los que denomina fachas, a los de izquierdas o a los que no saben qu&eacute; son. A todos ellos no les ofrece pureza, sino respuestas (otra de sus sentencias a modo de eslogan).
    </p><p class="article-text">
        El libro lo ha escrito &eacute;l y se nota. No solo porque la editorial lo confirme, sino porque en algunos momentos casi se le puede escuchar. El arranque es uno de ellos: &ldquo;Yo vengo de la mierda. A m&iacute; me dijeron muchas veces que ad&oacute;nde cre&iacute;a que iba y que yo no pod&iacute;a. A m&iacute; nadie me esperaba aqu&iacute;&rdquo;. Esta &uacute;ltima frase est&aacute; destacada en negrita. Hay m&aacute;s as&iacute;, para lectores perezosos o por si no queda claro qu&eacute; es lo que Rufi&aacute;n quiere subrayar.
    </p><p class="article-text">
        De todos los enunciados-tuit del inicio hay uno en el que el portavoz de ERC reconoce que fue un &ldquo;cabr&oacute;n&rdquo; con Joan Tard&agrave;, el dirigente republicano que m&aacute;s le ense&ntilde;&oacute; en el Congreso y que mejor le ha defendido fuera y dentro del partido. &ldquo;Fui ego&iacute;sta y soberbio. Me aguant&oacute; cosas inaguantables. Porque yo no sab&iacute;a nada y me cre&iacute;a que s&iacute;; &eacute;l, en cambio, lo sab&iacute;a todo y no lo dec&iacute;a&rdquo;. Ese comportamiento lo circunscribe a sus inicios, aunque para varios de sus compa&ntilde;eros en el grupo parlamentario no sea un pasado tan lejano. A Tard&agrave; lo define como una de las tres mejores personas que ha conocido en su vida. Se podr&iacute;an discutir algunas de las opiniones que incluye en el libro. Pero que Tard&agrave; es una buena persona es algo irrebatible.
    </p><p class="article-text">
        En el dec&aacute;logo de intenciones que formula, se&ntilde;ala que &ldquo;ni un pol&iacute;tico gana elecciones solo con talento ni un partido las gana sin &eacute;l&rdquo;. Aprovecha para arremeter contra los aparatos de los partidos como si lo analizase desde una columna, como si ser el hombre fuerte de ERC en Madrid y llevar una d&eacute;cada de diputado fuese un papel secundario. Y prosigue, como quien no quiere la cosa, para llevar el agua al molino que le conviene: &ldquo;Los aparatos de los partidos deben entender que el carisma y los activos electorales son algo que tenemos que cuidar y potenciar [...] Quien pone la cara debe tener medios y mando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Rufi&aacute;n le iban detr&aacute;s distintas editoriales porque sab&iacute;an que este libro se vender&iacute;a solo. Pero, adem&aacute;s, ha tenido la suerte de que Pedro S&aacute;nchez adelantase las elecciones y que el debate sobre la estrategia de las izquierdas haya vuelto a dar titulares y titulares, aunque no tantas buenas noticias para sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Rufi&aacute;n despliega el cat&aacute;logo de reflexiones, que viste como propuestas, para ese frente entre las izquierdas soberanistas y la izquierda espa&ntilde;ola que no ha fructificado. Incluye uno de sus <em>hits</em>, el de que la gente pasar&aacute; por encima de los partidos, y un diagn&oacute;stico que se ha demostrado bastante atinado: las izquierdas espa&ntilde;olas son el problema. Podr&iacute;a a&ntilde;adirse que presentar la alianza entre ERC y Podemos en plena negociaci&oacute;n con el resto tampoco ayud&oacute;, pero eso dar&iacute;a para otro cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de filas de los republicanos en Madrid es de los pol&iacute;ticos que m&aacute;s pronto entendi&oacute; la importancia de las redes. Como elemento de promoci&oacute;n, la editorial destaca que tiene un mill&oacute;n de seguidores en X y &ldquo;ya no se sabe ni cu&aacute;ntos en TikTok&rdquo;. Por eso el cap&iacute;tulo que dedica al poder digital es especialmente interesante. M&aacute;s all&aacute; de empezarlo con Ortega y Gasset (qu&eacute; ser&iacute;a de los libros de pol&iacute;ticos si no incluyesen como m&iacute;nimo una cita orteguiana), en el diagn&oacute;stico la clava: &ldquo;Antes se hac&iacute;a pol&iacute;tica para los medios. Ahora se hace pol&iacute;tica para las redes&rdquo;. No lo dice como queja, &eacute;l es quien mejor ha sabido hacer esa transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su lamento es que la izquierda no lo tenga igual de claro. &ldquo;La izquierda debe entender que sin poder digital es como una gacela herida en medio de la sabana: comida para las hienas. El fascismo vende en la red mucha de su mercader&iacute;a impunemente gracias a dos de los mantras m&aacute;s tramposos de la izquierda: &lsquo;No compremos su marco&rsquo; y &lsquo;No les contestemos, que les hacemos grandes&rsquo;&rdquo;. Rufi&aacute;n defiende que esa actitud es un error y, adem&aacute;s, oculta mucha cobard&iacute;a. Su tesis es que el bucle de &ldquo;la desinformaci&oacute;n fascista&rdquo; es infinito y, por tanto, hay que darles la batalla en su campo, en las redes, y disputarles ese poder digital.
    </p><p class="article-text">
        Aunque es evidente que el libro no est&aacute; escrito para el lector catal&aacute;n, tiene un cap&iacute;tulo dedicado a Catalunya. Empieza diciendo que quiere hacer autocr&iacute;tica, aunque no la hace a nivel personal por los errores que haya podido cometer, sino en nombre del independentismo. Por haber repartido carnets de pureza y de buen catal&aacute;n durante muchos a&ntilde;os. Insiste en que este movimiento necesita obtener m&aacute;s apoyos y alerta de que &ldquo;con &eacute;pica y con banderas no se le da una casa a nadie, no se lucha contra la precariedad o no se bajan los precios&rdquo;. &ldquo;Y tratando a la gente como si fueran ni&ntilde;os en un parque de bolas a la espera del pastel de cumplea&ntilde;os, tampoco&rdquo;. Ha pasado tiempo, pero ley&eacute;ndolo es imposible no asociar ese pastel a la declaraci&oacute;n de independencia, que dur&oacute; lo que tardan en apagarse unas velas de cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En una acusaci&oacute;n gen&eacute;rica y que tambi&eacute;n es una de sus preferidas, el republicano insiste en que &ldquo;el 90% de los medios de comunicaci&oacute;n catalanes le compra toda la mercanc&iacute;a a Converg&egrave;ncia&rdquo;. Y que los medios lo hacen porque se vive mejor callando y comprando que criticando las votaciones de Junts con PP y Vox. En este cap&iacute;tulo la cita que le hubiese encajado mejor ser&iacute;a la de Campoamor, porque igual su visi&oacute;n se explica por la distancia y el cristal con que la mira.
    </p><p class="article-text">
        A Junts le dedica unos cuantos dardos y le pide que deje de imitar a la l&iacute;der de Alian&ccedil;a Catalana, Silvia Orriols, para volver a Jordi Pujol. Qui&eacute;n iba a decir que hasta Rufi&aacute;n se apuntar&iacute;a a la moda de reivindicar al fundador de Converg&egrave;ncia. De paso, acusa a ERC de tener una relaci&oacute;n freudiana de amor/odio basada en el miedo hacia el mundo posconvergente.
    </p><p class="article-text">
        El arranque y el ep&iacute;logo son lo mejor del libro, un Rufi&aacute;n en estado puro. El final pretende ser una carta a un votante de barrio de Vox y/o de Alian&ccedil;a Catalana. Hay que reconocer que la contundencia de sus argumentos, una mezcla de emotividad y datos bien escogidos, podr&iacute;a lograr su objetivo, y es que alg&uacute;n lector que est&eacute; dispuesto a apoyar a la extrema derecha se lo repiense. De las muchas frases ingeniosas que le dedica al partido de Abascal, hay una definici&oacute;n que los retrata a la perfecci&oacute;n: &ldquo;Vox es el ectoplasma pol&iacute;tico del falangismo, franquismo, terraplanismo y cu&ntilde;adismo social&rdquo;. Aunque la m&aacute;s ocurrente es la de que Vox es el partido del cuarto cubata.
    </p><p class="article-text">
        A los fans de Rufi&aacute;n, este libro no les defraudar&aacute;. Al resto, no les sorprender&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        ** <em>Como ganar a los fachas</em> <em>(Leer antes de votar) </em>llega a las librer&iacute;as el martes 20.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rufian-fachas-izquierda-no-combatirlos_1_13594410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 06:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rufián, contra los fachas y la izquierda que no sabe combatirlos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriel Rufián,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Vox,Izquierda,Independentismo,Elecciones Generales 2026]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472b1632-e78f-496d-a9a5-10155799c3fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153464.jpg" width="1024" height="576" alt="&#039;Me acuerdo&#039;, la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Impedimenta recupera el icónico libro del escritor francés en una nueva edición y traducción a cargo de Eduardo Berti</p><p class="subtitle">Sally Rooney retira sus novelas de las librerías de Reino Unido por la persecución a su apoyo a Palestine Action
</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos escritores, y creadores en general, que merezcan tanto el adjetivo &ldquo;original&rdquo; como &eacute;l: <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/bombillas-iniciativas-legislativas-populares-vivienda_132_3541367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Georges Perec</a> (Par&iacute;s, 1936-Ivry-sur-Seine, 1982), autor de novelas, ensayos, teatro, poemas, guiones y art&iacute;culos, adem&aacute;s de miembro del grupo de experimentaci&oacute;n literaria <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/traduce-novela-intraducible-precisa-inclinacion-aventura-leerla-pasas-grande_1_12532049.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oulipo</a>. Fue un literato todoterreno, &uacute;nico y prol&iacute;fico. Se le suele denominar un autor &ldquo;de culto&rdquo;, pero lo cierto es que su obra se ha le&iacute;do en amplitud y hasta ha creado escuela. Al menos, con algunos de sus t&iacute;tulos. Entre ellos, <em>Lugares</em>, por el que su traductor Pablo Mart&iacute;n S&aacute;nchez acaba de ser galardonado con el Premio Nacional a la Mejor Traducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la f&eacute;rtil trayectoria de Perec, el a&ntilde;o 1978 supuso un hito al ver la luz dos de sus libros m&aacute;s emblem&aacute;ticos: por un lado, la monumental <em>La vida instrucciones de uso</em> (Premio M&eacute;dicis), considerada por muchos su obra maestra, una indagaci&oacute;n en la memoria con una estructura organizada en torno a un edificio parisino y las historias de sus inquilinos a lo largo de m&aacute;s de un siglo; por el otro, la breve <em>Me acuerdo</em>, un texto de apariencia simple que muchos han imitado, aunque no siempre con la misma gracia.
    </p><p class="article-text">
        Ese <em>Me acuerdo</em> ha vuelto este a&ntilde;o a las librer&iacute;as de la mano de Impedimenta, con una nueva edici&oacute;n y traducci&oacute;n de Eduardo Berti, autor de la casa y 'oulipiano' como Perec. Su contenido es de sobra conocido: una enumeraci&oacute;n de recuerdos, de lo m&aacute;s trivial a lo profundo, expuestos en frases sencillas y sin voluntad de conformar un relato con ellos. Recuerda a personas, noticias, modas, lugares, obras, medios de transporte y an&eacute;cdotas variopintas. Todo parte de lo &iacute;ntimo, de las vivencias de su infancia y juventud, pero, como sin querer, conforma la radiograf&iacute;a de una generaci&oacute;n, de un mundo perdido.
    </p><p class="article-text">
        El texto tiene m&aacute;s elaboraci&oacute;n detr&aacute;s de lo que su presentaci&oacute;n puede dar a entender: el autor le dedic&oacute; varios a&ntilde;os, durante los que trabajaba como bibliotecario y, por lo tanto, ten&iacute;a acceso a documentos que fueron su particular magdalena de Proust y despertaron esa sucesi&oacute;n de recuerdos. Los fue apuntando al tiempo que avanzaba en su ya citada obra magna, que por aquel entonces le ocupaba la mayor parte del tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La memoria y c&oacute;mo fijamos (o no) los recuerdos</h2><p class="article-text">
        Le&iacute;da hoy, <em>Me acuerdo</em> aporta algo m&aacute;s que el conocimiento de una &eacute;poca y un lugar determinados, o que el descubrimiento de un m&eacute;todo narrativo singular. En general, provoca una reflexi&oacute;n en torno a la memoria y el modo en el que fijamos (o no) los recuerdos, en un momento en el que todo parece almacenarse (que no es sin&oacute;nimo de <em>recordar</em>) en una nube. La nube es el espacio de Internet donde se guardan archivos y datos, pero tambi&eacute;n ese agregado de part&iacute;culas que impide ver con claridad, que nos &ldquo;emborrona&rdquo; la vista; y ahora no nos faltan est&iacute;mulos que act&uacute;an como niebla t&oacute;xica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/71b85a8e-cec6-4434-bd79-add285a9a3fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, no basta con comparar el presente hiperconectado del siglo XXI con la sociedad anal&oacute;gica en la que vivi&oacute; Perec para entender las claves de su proyecto. De entrada, hay que tener en cuenta que toda su obra, desde sus comienzos, est&aacute; marcada por la memoria de la <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/libro-silencio-muerte-rescata-historia-aprendiz-empresario-nazi-hernani_1_13542869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a>: sus padres, polacos jud&iacute;os emigrados a Francia en los a&ntilde;os veinte, murieron durante la contienda. Perec creci&oacute; con sus t&iacute;os, y no olvid&oacute;, aunque tampoco se dej&oacute; llevar por la desesperanza.
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha dicho: en sus recuerdos cabe lo grave, pero tambi&eacute;n lo ligero, lo anecd&oacute;tico. Porque la vida es as&iacute;, en la vida hay de todo. Lo recopilado, adem&aacute;s, ha pasado por un filtro: frente a la acumulaci&oacute;n a la que se tiende hoy, Perec selecciona 480 recuerdos, que pueden parecer muchos al ver la cifra, pero, comparados con el <em>scroll</em> infinito y la cadena de enlaces de la red, constituyen una cantidad cerrada e incluso manejable.
    </p><p class="article-text">
        El eclecticismo de su selecci&oacute;n funciona como un juego: el prop&oacute;sito no es narrar una autobiograf&iacute;a a la antigua usanza, centr&aacute;ndose en los hechos relevantes, sino plantear algo distinto, una travesura con cierto fondo (no en vano algunos elementos son eso mismo, juegos: &ldquo;444, Me acuerdo del yoy&oacute;&rdquo;). El tipo de detalles que a menudo se pasa por alto en las memorias tradicionales, por tacharse de trivial o superfluo. No obstante, estas curiosidades desencadenan a su vez el reconocimiento de los lectores, c&oacute;mplices del autor en su aventura por los meandros del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Un pasado que se reconstruye sin nostalgia, porque, como analiza Eduardo Berti en el pr&oacute;logo, &ldquo;lo que Perec propone con <em>Me acuerdo</em> es arrancarnos del intimismo narcisista y del goce aut&aacute;rquico. <em>Me acuerdo</em> no dice que &lsquo;antes era mejor&rsquo;, dice que antes era antes, y la lista restablece el orden en el desorden&rdquo;. A Perec, como a los de su generaci&oacute;n, no se le hubiera ocurrido idealizar el pasado, por mucho que fuera el universo de su ni&ntilde;ez. Y, tambi&eacute;n como los de su generaci&oacute;n, estaba curtido en el compromiso con la memoria hist&oacute;rica, con las v&iacute;ctimas; es decir, con el otro, con los derrotados de la guerra, con los expulsados de la sociedad, con los seres marginales como &eacute;l mismo fue alguna vez.
    </p><h2 class="article-text">El precio de tenerlo todo al alcance</h2><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; nos dice todo esto hoy? Tenemos tan al alcance la herramienta de &ldquo;guardar&rdquo; que almacenamos fotograf&iacute;as, art&iacute;culos, canciones y notas varias por doquier. La lista &mdash;o <em>las</em> listas&mdash; de tareas, compras, deseos, prop&oacute;sitos se vuelven interminables. No es culpa del individuo: el ritmo de productividad del tardocapitalismo, tanto en bienes materiales como en contenidos digitales, hace imposible su asimilaci&oacute;n. La experiencia se vuelve superficial, fragmentada y dispersa; saltamos de una p&aacute;gina a otra, leemos los titulares, escuchamos un audio acelerado, a&ntilde;adimos libros por leer, opinamos sin saber.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6ca816a-8f70-4762-b9df-87418009b3db_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esa sensaci&oacute;n de tenerlo todo al alcance se vuelve en nuestra contra; en la pr&aacute;ctica, es tan apabullante que obnubila, paraliza. No, no nos convertiremos en el superh&eacute;roe que es capaz de abarcarlo todo, en el artista que crea la obra <em>total</em>. En esa renuncia, leer <em>Me acuerdo</em> puede ser una v&aacute;lvula de esperanza. Porque recuerda el poder de lo acotado: mejor apuntar 480 (o diez, o mil) que mirar de reojo el infinito de la nube. Tambi&eacute;n recuerda el atractivo de la heterogeneidad: no todo tiene que ser lo m&aacute;s elevado; no todos los libros tienen que ser <em>La vida instrucciones de uso</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y, claro, es asimismo una invitaci&oacute;n a la risa, a tomarse menos en serio a uno mismo; listar recuerdos no tiene por qu&eacute; ser un ejercicio de nostalgia funesta, esa nostalgia que hoy trata de despertar fantasmas peligrosos. Tampoco es un mero diario personal, una mirada al ombligo: los nombres, las pel&iacute;culas y todo lo dem&aacute;s que se recopila se eleva a conciencia de la vivencia particular para enfatizar los v&iacute;nculos que nos unen, que dan sost&eacute;n a cada sociedad, cada cultura, cada &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando cada vez hay m&aacute;s gente que recupera costumbres anal&oacute;gicas, como escribir cartas, llevar un diario personal o utilizar un tel&eacute;fono sin conexi&oacute;n a Internet, este libro de Perec puede tomarse como inspiraci&oacute;n: no fue su obra cumbre, pero ha permanecido, ha inspirado, sigue siendo simp&aacute;tica. Y todo comenz&oacute; como unas frases que el autor iba apuntando en ratos sueltos. Hay algo claro: mejor tomar notas &mdash;escuchar <em>una</em> canci&oacute;n, ver <em>una</em> pel&iacute;cula, leer <em>un</em> libro, responder <em>un</em> correo&mdash; y asumir las limitaciones humanas que dejar el abismo para un ma&ntilde;ana en el que no, no seremos mejores. En cambio, en ese ma&ntilde;ana agradeceremos haber dejado algo hecho, fijado en algo m&aacute;s s&oacute;lido que una nube; aunque solo sean unas frases escritas de nuestro pu&ntilde;o y letra, en un cuaderno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/acuerdo-obra-georges-perec-demuestra-480-recuerdos-elegidos-valen-montana-memorias-virtuales_1_13591336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 19:47:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Me acuerdo', la obra de Georges Perec que demuestra que 480 recuerdos bien elegidos valen más que una montaña de memorias virtuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc38a761-3dff-4ff8-abdc-e5fc799affdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153477.jpg" width="7561" height="4253" alt="Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora surcoreana publica ‘La luz y el hilo’, un compendio de textos de no ficción en los que aborda las preguntas que alimentan su literatura y un diario de jardinería en el que cultivar la tierra se convierte en otra forma de explorar la vida</p><p class="subtitle">Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2024 recibi&oacute; el Premio Nobel de Literatura, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Guangju, 1970) se convirti&oacute; en una de las galardonadas m&aacute;s enigm&aacute;ticas del panorama literario. No solo porque por aquel entonces apenas se hab&iacute;an traducido unos pocos libros suyos; tampoco por la distancia sociocultural entre su pa&iacute;s, Corea del Sur, y Occidente. Se trataba de una barrera mucho m&aacute;s &iacute;ntima: Han Kang no es una autora que se prodigue en entrevistas ni apariciones p&uacute;blicas, ni suele hablar de s&iacute; misma (al menos de forma abierta) en su obra.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que el reconocimiento internacional le lleg&oacute;, m&aacute;s que tarde, a destiempo: hab&iacute;a publicado <em>La vegetariana</em>, su gran &eacute;xito, en 2007, pero no fue hasta casi diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2016, cuando la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s obtuvo el Premio Booker Internacional, que propici&oacute; numerosas traducciones alrededor del globo. Ella ya se encontraba en otro punto de su carrera y de su vida cuando el p&uacute;blico &mdash;el extranjero, pero tambi&eacute;n el coreano, porque durante un tiempo no cont&oacute; con el benepl&aacute;cito de sus compatriotas&mdash; descubri&oacute; con fascinaci&oacute;n aquella demostraci&oacute;n de genio de su juventud.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, lo cierto es que la imagen de Han Kang se limitaba a esa maravilla de la narraci&oacute;n experimental estremecedora que es <em>La vegetariana</em>, y a aproximaciones a las consecuencias de los traumas pol&iacute;ticos en t&iacute;tulos como <em>Actos humanos</em> (2014). Una narrativa, por lo tanto, marcada por la violencia humana en sus m&uacute;ltiples encarnaciones, con la excepci&oacute;n, quiz&aacute;, de <em>Blanco</em> (2016), un texto breve y po&eacute;tico, m&aacute;s personal, en el que enlaza peque&ntilde;as meditaciones a partir de la muerte de su hermana mayor, a los dos meses, una p&eacute;rdida que marc&oacute; a su familia y por ende a ella; este libro es, en cierto modo, la demostraci&oacute;n de que su prosa tambi&eacute;n puede ser luminosa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c0114c1b-e231-4556-9a29-7c56d1dcce31_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Lo bueno del siempre controvertido Premio Nobel es que, al menos, genera un aluvi&oacute;n de traducciones, y Han Kang no est&aacute; siendo una excepci&oacute;n. Tras recuperar las novelas <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> (2021) y <em>Tinta y sangre</em> (2010), el libro de poemas <em>Guard&eacute; el anochecer en un caj&oacute;n</em> (2013) y el cuento infantil <em>Hada del trueno, hada del rel&aacute;mpago</em> (2007), llega a las librer&iacute;as <em>La luz y el hilo</em> (2025), un compendio de textos de no ficci&oacute;n entre los que se cuentan sus primeros escritos tras recibir el galard&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas encontramos cavilaciones de Han Kang en torno a su escritura, algo parecido a lo que hace Annie Ernaux en sus diarios, solo que sin recrearse tanto en sus vivencias personales. Recuerda la g&eacute;nesis de algunas de sus obras m&aacute;s importantes, de <em>La vegetariana</em> a <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>, y c&oacute;mo algunas preguntas clave espolearon su proceso creativo: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; el mundo es tan violento y doloroso? &iquest;Y c&oacute;mo es posible que aun as&iacute; sea tan bello?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El amor y la violencia, pilares fundamentales</h2><p class="article-text">
        El amor y la violencia son dos pilares de su universo narrativo, aunque eso es algo de lo que ella misma ha ido tomando conciencia con el tiempo. No es una autora que lo tenga todo claro antes de sentarse a escribir, sino que, m&aacute;s bien, se toma cada nuevo proyecto como una b&uacute;squeda, una b&uacute;squeda que a su vez la salva a s&iacute; misma de la angustia de la existencia terrenal: &ldquo;Lo que me impuls&oacute; a la vida fue simplemente el acto de escribir&rdquo;. Y es que escribir, ahondar en una investigaci&oacute;n, es una forma de mantenerse en pie.
    </p><p class="article-text">
        Como punto de partida de estos apuntes, Han Kang vuelve sobre dos preguntas que encontr&oacute; en un diario infantil; unas frases en apariencia inocentes que, sin embargo, se han revelado casi prof&eacute;ticas de su concepci&oacute;n del hecho literario, de su acercamiento a la vida y por extensi&oacute;n a la literatura: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el amor? Dentro de mi pecho palpitante&rdquo; y &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el amor? El hilo dorado que une nuestros corazones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n por el sentido del amor puede chocar en una autora que escribe de manera tan cruda sobre la violencia social y pol&iacute;tica, la guerra, el trauma. Ella misma medita al respecto, para concluir que el dolor y el amor no dejan de ser dos caras de una moneda, que al escribir sobre las ruinas y las heridas incurables evoca al mismo tiempo un latido interior &mdash;una esperanza&mdash; que lucha por abrirse camino, por resistir a pesar de todo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La escritora Han Kang firma libros durante la diada de Sant Jordi                            </span>
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        Sus fuentes de inspiraci&oacute;n van desde los sue&ntilde;os a los hallazgos hist&oacute;ricos que la han obsesionado durante d&eacute;cadas, sin olvidar la importancia de los paseos por esa naturaleza en ocasiones &aacute;rida que tanto se respira en obras como <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>. El libro recoge asimismo algunos poemas, una forma de canalizaci&oacute;n m&aacute;s breve e inmediata de sus desasosiegos. Termina sus reflexiones con una mirada a su pr&oacute;xima novela: &ldquo;&iquest;No deber&iacute;a escribir sobre las cosas que hablan de la vida mientras tenga vida?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cultivar un jard&iacute;n, cultivar las palabras</h2><p class="article-text">
        Cerca de la mitad de <em>La luz y el hilo</em> recoge las p&aacute;ginas de un diario de jardiner&iacute;a escrito entre 2021 y 2023, en el que la autora narra la evoluci&oacute;n del modesto jard&iacute;n que empez&oacute; a cultivar en su &uacute;ltimo hogar. De los consejos de un jardinero experto sobre los cultivos m&aacute;s adecuados o el truco de utilizar un espejo para aprovechar mejor la luz del sol a los min&uacute;sculos descubrimientos cotidianos estaci&oacute;n tras estaci&oacute;n, la maravilla de observar c&oacute;mo la naturaleza tiene sus ciclos y, a la vez, es asombrosa, deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los escritores que a lo largo de la historia han desarrollado esta afici&oacute;n. De Emily Dickinson a Antonio Mu&ntilde;oz Molina, hay algo en el trabajo con las manos en la tierra que conecta al autor con la materia viva y robustece una actividad tan intelectual como la escritura. El trabajo de mantener un huerto o un jard&iacute;n tiene paralelismos con la escritura: ambos son oficios que requieren paciencia, pero constancia; ambos necesitan partir de una mirada asombrada, para advertir los cambios en las plantas y para contar el mundo desde una perspectiva reveladora, &uacute;nica; y ambos son h&aacute;bitos humildes, gestos no destinados a la productividad, que no dependen de tecnolog&iacute;as complejas y que a lo largo de los siglos no han cambiado m&aacute;s que en lo superficial.
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            <span class="title">
                Han Kang posa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)                            </span>
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        Y, para autores como Han Kang, el jard&iacute;n, el hecho de aprender a estar en armon&iacute;a con la naturaleza, constituye una inspiraci&oacute;n po&eacute;tica: &ldquo;Pero incluso en esta casa introvertida, hay un lado abierto al exterior: el cielo del patio. Me qued&eacute; mirando durante un largo rato la nieve que ca&iacute;a de all&iacute; arriba&rdquo;. El jard&iacute;n como espacio de sosiego, de conexi&oacute;n con lo vivo, de expansi&oacute;n de s&iacute; misma; ni m&aacute;s ni menos que lo mismo que la literatura.
    </p><p class="article-text">
        <em>La luz y el hilo</em>, que est&aacute; traducido por Sunme Yoon, su traductora habitual, forma parte del nuevo proyecto de Penguin Random House: L&aacute;urea, una colecci&oacute;n de textos breves, tanto in&eacute;ditos como ya publicados, firmados por escritores &ldquo;laureados&rdquo; con el Nobel. La intenci&oacute;n es que sirva tanto como primera toma de contacto con estos autores como, para quien ya los haya le&iacute;do, una v&iacute;a para profundizar en ellos o redescubrirlos desde otra perspectiva. Los primeros siete t&iacute;tulos incluyen adem&aacute;s a Albert Camus, Doris Lessing, Jos&eacute; Saramago, Mario Vargas Llosa, J.M. Coetzee y Svetlana Alexi&eacute;vich.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la atenci&oacute;n sin duda influye en esta proliferaci&oacute;n de l&iacute;neas de publicaciones breves que se est&aacute; viviendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como los Nuevos Cuadernos Anagrama o las colecciones en peque&ntilde;o formato de editoriales como Libros del Asteroide, N&oacute;rdica o Tr&aacute;nsito. M&aacute;s all&aacute; de la oportunidad de negocio, ojal&aacute; iniciativas como L&aacute;urea vayan m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota y despierten de verdad la curiosidad por continuar leyendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-premio-nobel-reflexiona-escritura-forma-cultivar-jardin_1_13592377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Premios Nobel,Nobel de Literatura,Corea del Sur,Plantas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-desentranar-misterio-damme-heroe-accion-objeto-deseo_1_13592121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/088f98e8-99d6-4959-a54c-ad14f870a024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x703y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y cineasta Lorenzo Ayuso publica ‘El héroe de Vitruvio’, un ensayo sobre la carrera de uno de los iconos del cine de artes marciales: “Tenía acabado el libro cuando salió la noticia del abuso sexual”</p><p class="subtitle">Sally Rooney retira sus novelas de las librerías de Reino Unido por la persecución a su apoyo a Palestine Action
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Le gustaba gustar y lo quer&iacute;a todo. Ese podr&iacute;a ser el resumen, uno de tantos, de quien fue </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/jean-claude-damme-acusado-mantener-relaciones-sexuales-victimas-red-trata-mujeres_1_12193055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Jean-Claude Van Damme</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> cuando todo el mundo conoc&iacute;a su nombre. Ese es el resumen con el que Lorenzo Ayuso (1987, Legan&eacute;s) define, en una sola l&iacute;nea, a quien fuera uno de los actores de artes marciales m&aacute;s importantes de las d&eacute;cadas de los ochenta y noventa. Alguien que, cuenta el autor, fue muy importante en su infancia y adolescencia pues le introdujo en un mundo que le ha acompa&ntilde;ado toda su vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un actor que, como a muchos, le sedujo por sus asombrosas capacidades f&iacute;sicas, en especial el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>spagat</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">: sello de identificaci&oacute;n del belga, que se introdujo al mundo haciendo gala de unas capacidades f&iacute;sicas que lo convirtieron en una atracci&oacute;n inmediata, trascendiendo los par&aacute;metros del cine Kung-fu. Alguien que, convertido en un personaje exc&eacute;ntrico y fagocitado por su idea del &eacute;xito, ha seguido fascinando a Lorenzo Ayuso a lo largo de su vida adulta. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por eso, el periodista cultural y tambi&eacute;n cineasta, ha dedicado cinco a&ntilde;os de su vida para estudiar las luces y sombras del actor en un profundo ensayo titulado </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Van Damme: el h&eacute;roe de Vitruvio</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Uni&oacute;n Editorial). Un estudio del hombre que se convirti&oacute; en icono desde sus primeras narrativas de gimnasio hasta sus &uacute;ltimas autoficciones de corte confesional. El suyo, adem&aacute;s, es un ensayo que sale a la luz en 2026. Un a&ntilde;o en el que, precisamente, los gimnasios hace tiempo que han brotado como parte del paisaje en todas las ciudades y el culto al cuerpo y el &ldquo;autocuidado&rdquo; atraviesa nuestra sociedad acercando, cada vez m&aacute;s, las presiones est&eacute;ticas entre ambos g&eacute;neros.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Adem&aacute;s de mi obsesi&oacute;n de cr&iacute;o con la generaci&oacute;n de actores de cine de acci&oacute;n a la que pertenece Van Damme, llevaba tiempo pensando en esos g&eacute;neros que, desde la academia, no son muy ortodoxos y se miran de soslayo&rdquo;, explica Ayuso en conversaci&oacute;n con </span><a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> para se&ntilde;alar que &eacute;l, durante un tiempo, tambi&eacute;n se apart&oacute; del g&eacute;nero, pensando que figuras como la del belga, junto a otros coet&aacute;neos como Schwarzenegger o Stallone, eran ya cosa del pasado. Sin embargo, durante el encierro de la pandemia volvi&oacute; a pensar en quien fuera uno de sus primeros amores de la gran pantalla.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/49c6f358-9560-43f2-b771-8ce8cf1a76c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Me tuvo mucho tiempo, como a todos, encerrado y volv&iacute; a verme la filmograf&iacute;a de Van Damme&rdquo;, contin&uacute;a Ayuso para se&ntilde;alar algo que le llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n y a lo que, antes, no le hab&iacute;a prestado demasiada atenci&oacute;n: su capacidad de regenerarse. &ldquo;Es un hombre con capacidad de re&iacute;rse de s&iacute; mismo. Lo vemos en la pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>JCVD</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2008) en la que se interpreta a s&iacute; mismo y sus crisis personales y de pareja. Hace metacine y, de pronto, vemos c&oacute;mo es un actor que tiene un registro muy amplio al que no est&aacute;bamos acostumbrados ni siquiera sus fans habituales&rdquo;, explica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un recurso, el de hacer de s&iacute; mismo, que usar&aacute;n actores de generaciones posteriores, como </span><a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/liam-neeson-jason-statham-que-heroe-accion-golpea-mas-mejor-prime-time_1_7414936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Jason Statham</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, quien en 2027 estrenar&aacute; una comedia llamada </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Jason Statham me rob&oacute; la bicicleta</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la que, obvio, Statham har&aacute; de Statham. Pero Van Damme fue el primero.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Tambi&eacute;n siento que ten&iacute;a una asignatura emocional pendiente&rdquo;, confiesa el escritor, que en plena pandemia y durante algo m&aacute;s de media d&eacute;cada buce&oacute; en toda la carrera del belga, cuya &uacute;ltima serie (que cuenta con Ridley Scott como productor ejecutivo), </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Jean-Claude Van Johnson</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2016), tambi&eacute;n habla de s&iacute; mismo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ayuso quer&iacute;a ver qu&eacute; ocurr&iacute;a cuando una estrella deja de interpretar solamente personajes y acaba haciendo de s&iacute; mismo, su propio personaje. Algo, que adem&aacute;s, hoy parece estar de moda dentro de actores de su misma generaci&oacute;n. Adem&aacute;s del caso de Statham, Silvester Stallone est&aacute; produciendo una cinta, cuyo estreno tambi&eacute;n se ha anunciado para 2027, sobre c&oacute;mo escribi&oacute; y se convirti&oacute; en Rocky Balboa. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Van Damme, en la serie en la que se interpretó a sí mismo en 2016.                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Creo que ha llegado un momento, sobre todo con el cambio generacional tambi&eacute;n del cine popular y del de acci&oacute;n en particular, en el que se han perdido, en gran medida, lo que son los grandes iconos. Las grandes estrellas de cine en un sentido convencional&rdquo;, contin&uacute;a Ayuso para se&ntilde;alar que ahora las grandes estrellas tiene aparejadas una o dos franquicias y se las va a ver por ser qui&eacute;n son. Para muestra, el universo Marvel o DC. &ldquo;T&uacute; no ibas a ver una peli de Bruce Willis o Stallone porque fueran Bruce Willis o Stallone. Ahora s&iacute; hacemos eso&rdquo;, opina.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">De icono bisexual a acusado de agresiones</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ambiguo. Esa es otra de las palabras que Ayuso utiliza para definir a su h&eacute;roe de infancia. &ldquo;&Eacute;l pose&iacute;a una gran belleza, diferente a la de sus contempor&aacute;neos, y lo sab&iacute;a y lo explotaba. Era una suerte de Narciso, anat&oacute;micamente perfecto&rdquo;, prosigue para insistir en las diferencias del belga frente a sus compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;&Eacute;l apareci&oacute; en un momento en el que el h&eacute;roe de acci&oacute;n era un deportista duro, recio y llega el como un Adonis flexible, aquello fue toda una revoluci&oacute;n&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar una escena de la pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>LionHeart </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">en la que a Van Damme, que nunca se ha pronunciado en p&uacute;blico sobre su sexualidad, m&aacute;s all&aacute; de lo que ha trascendido de su tumultuosa vida privada, uno de sus rivales en las luchas clandestinas le suelta la siguiente frase: &ldquo;No s&eacute; si pegarte o follarte&rdquo;. El p&uacute;blico, r&iacute;e Ayuso, tampoco lo ten&iacute;a muy claro. Van Damme, como diferente y atractivo h&eacute;roe de acci&oacute;n, triunfaba entre dos comunidades: la gay y la femenina.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jean Claude Van Damme, en una escena de la película &#039;Lionheart&#039;.                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo peor, para el escritor, fue el </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/jean-claude-damme-acusado-mantener-relaciones-sexuales-victimas-red-trata-mujeres_1_12193055.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">mazazo de 2025</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Lo sab&iacute;a todo sobre su sujeto de estudio. Todo menos una cosa: su perfil de abusador. En abril de 2025, </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Jean-Claude Van Damme </span><span class="highlight" style="--color:transparent;">fue denunciado en abril de 2025 en Ruman&iacute;a ante la Direcci&oacute;n de Investigaci&oacute;n del Crimen Organizado y Terrorismo (DIICOT) por supuestamente haberse beneficiado de servicios sexuales con cinco mujeres vulnerables de v&iacute;ctimas de trata. Los hechos, seg&uacute;n ha recogido la prensa, sucedieron durante el Festival de cine de Cannes una d&eacute;cada antes. Hasta el momento, Jean-Claude Van Damme no ha emitido declaraciones p&uacute;blicas al respecto.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía acabado el libro cuando salió la noticia del abuso sexual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lorenzo Ayuso</span>
                                        <span>—</span> Periodista y cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Imag&iacute;nate, ya hab&iacute;a escrito el libro, lo ten&iacute;a todo preparado para imprimir y ocurre esto&rdquo;, cuenta el escritor, que sinti&oacute; c&oacute;mo se le ca&iacute;a el mito, a pesar de haberlo estudiado a fondo. &ldquo;Es algo horrible, claro, y miras a la persona con otros ojos&rdquo;, prosigue Ayuso para se&ntilde;alar que ha seguido el caso con activo inter&eacute;s pero que, de momento, no se sabe mucho m&aacute;s all&aacute; de la noticia que sali&oacute; la primavera del a&ntilde;o pasado.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Ca&iacute;da en el olvido</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&iquest;Por qu&eacute; &eacute;l no permaneci&oacute; tan vivo en el imaginario colectivo como Stallone o Schwarzenegger, a quienes las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes todav&iacute;a identifican? Esa es una de las grandes preguntas que trata de responder este ensayo monumental. Y, para su autor, se debe a varios factores. El primero, claro, su car&aacute;cter pendenciero dentro de la industria. El segundo, que ya ha varios remakes de sus pel&iacute;culas y est&aacute;n saliendo nuevos rostros mientras que Stallone o Schwarzenegger siguen vivos, vigentes. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De momento, nadie ha intentado ponerse sus zapatos. Todav&iacute;a siguen ocupados, mientras que los del belga ya se los ha probado m&aacute;s de uno. El mejor, para Ayuso, quiz&aacute; sea </span><a href="https://www.google.com/search?sca_esv=2d383d2beb8dde80&amp;rlz=1C5MACD_enES1092ES1092&amp;sxsrf=APpeQnviAIRHeVM86TgEtj7qi0NLQOHjwQ:1790857716670&amp;q=Scott+Adkins&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi-g67w6JiXAxUSSPEDHWqkBhwQkeECKAB6BAgPEAE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Scott Adkins</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que ha participado en varias pel&iacute;culas junto a &eacute;l. &ldquo;No dir&iacute;a, incluso, que fuera un sucesor, sino una versi&oacute;n mejorada&rdquo;, aventura el escritor. &ldquo;Adkins ha sabido leer mejor los tiempos, lo que tiene que hacer para mantener el equilibrio, Van Damme lo quer&iacute;a todo. Y ya sabemos que pasa con los que intentan abarcarlo todo&rdquo;, concluye. Narciso, en el mito, todo el mundo lo sabe, al final se ahog&oacute;. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-desentranar-misterio-damme-heroe-accion-objeto-deseo_1_13592121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una biografía para desentrañar el misterio Van Damme, el héroe de acción que fue objeto de deseo para ellos y ellas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Películas,Actores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-fanjul-hombre-suena-sistema-migratorio-jugamos-cruzar-punto-no-retorno_128_13590521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a65a44b-a890-41e2-a809-b91ce1a983d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x444y260.jpg" width="1200" height="675" alt="Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de investigaciones de la Fundación PorCausa analiza en un pequeño ensayo cómo es posible reemplazar el actual régimen migratorio cuyo epicentro sean los derechos humanos y gracias al cual se pueda lograr una movilidad internacional ordenada y racional 
</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de Pensar'  - Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”</p></div><p class="article-text">
        Solidaridad, esperanza, futuro, cohesi&oacute;n y acogida, pero tambi&eacute;n rechazo, dudas, miedo y expulsi&oacute;n. Todas ellas son palabras relacionadas con las consecuencias del fen&oacute;meno migratorio. Que la sociedad decida quedarse con las primeras y no con las &uacute;ltimas pasa por consensuar medidas ambiciosas que intenten frenar la ola reaccionaria que asola Europa, porque otro sistema migratorio es posible. As&iacute; lo defiende Gonzalo Fanjul, investigador y activista en el campo de la pobreza y la desigualdad, en<em> </em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/contra-las-fronteras/9788433951793/NCA_115" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Contra las fronteras. C&oacute;mo reemplazar un r&eacute;gimen migratorio fallido </em></a>(Anagrama, 2026). 
    </p><p class="article-text">
        En este peque&ntilde;o ensayo de apenas 120 p&aacute;ginas, el cofundador y director de investigaciones de la Fundaci&oacute;n PorCausa apuesta por fortalecer los derechos humanos como la &uacute;nica forma de &ldquo;no cruzar una l&iacute;nea de la que ser&aacute; muy dif&iacute;cil retornar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ojos de este especialista, la soluci&oacute;n deber&iacute;a tener en cuenta tres aspectos principales. Por un lado, la necesidad de no renunciar al terreno ya ganado en materia de derechos humanos y reglas internacionales; por otro, tener en cuenta a los trabajadores desplazados y sus intereses; y, adem&aacute;s, optimizar el equilibrio de riesgos y oportunidades que estos procesos generan en las partes involucradas. &ldquo;El peligro es que el desprecio cada vez m&aacute;s imp&uacute;dico de nuestras democracias por las reglas internacionales se produce en el contexto de un crecimiento sin precedentes de las necesidades de protecci&oacute;n&rdquo;, escribe Fanjul en este panfleto al m&aacute;s estilo anglosaj&oacute;n, tal y como lo tilda.
    </p><p class="article-text">
        <em>Contra las fronteras</em> es un alegato moral y pol&iacute;tico, no solo &eacute;tico. Su objetivo es despertar en el lector un peque&ntilde;o rayo de esperanza, sacarle del fatalismo en el que a menudo muchos sectores de la poblaci&oacute;n se ven atrapados a la hora de pensar el debate migratorio. La primera medida que el investigador saca a la palestra para materializar el pretendido reemplazo del actual r&eacute;gimen migratorio es la introducci&oacute;n de un cortafuegos eficaz entre las pol&iacute;ticas de control migratorio y la violaci&oacute;n de los derechos humanos. &ldquo;Las vidas de los migrantes est&aacute;n amenazadas por muchas razones, pero una parte del debate estaba ganada. Durante mucho tiempo nos hemos dado una serie de normas y directivas que protegen el derecho internacional de protecci&oacute;n&rdquo;, introduce en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Fanjul recalca que todas esas regulaciones ahora est&aacute;n en cuesti&oacute;n. &ldquo;La migraci&oacute;n es alarmante en s&iacute; misma por lo que afecta a los migrantes y la movilidad humana, pero particularmente porque lleva al Estado a traspasar unas l&iacute;neas rojas de las que es muy dif&iacute;cil retornar, y no se limitan a la cuesti&oacute;n migratoria&rdquo;, se explaya. 
    </p><p class="article-text">
        Esos cortafuegos que propone Fanjul est&aacute;n orientados a poner los mimbres para que no se vuelva a repetir lo que actualmente ocurre en Ceuta, &ldquo;donde se ha deshumanizado al colectivo migrante y se vive en un estado de excepci&oacute;n casi permanente que justifica saltarse las leyes, y la posibilidad de que eso se traslade a otros &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n p&uacute;blica es muy alta&rdquo;. Tal y como apunta en el ensayo, &ldquo;como canarios en una mina, los migrantes se han convertido en el laboratorio de un proceso reaccionario que amenaza con determinar el conjunto amplio de libertades y derechos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cofundador de PorCausa (Investigaci&oacute;n, periodismo y migraciones) ve imprescindible que todo ello venga acompa&ntilde;ado de un rescate del sistema de protecci&oacute;n internacional &ldquo;del arroyo presupuestario y administrativo en el que ha sido abandonado&rdquo;. &ldquo;Una norma o pol&iacute;tica p&uacute;blica carente de recursos es una norma absolutamente inane, sin consecuencias pr&aacute;cticas&rdquo;, recalca con la vista puesta en el d&iacute;a a d&iacute;a del sistema de protecci&oacute;n espa&ntilde;ol que &ldquo;carece de recursos econ&oacute;micos y humanos para garantizar un correcto triaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La violencia en el sistema escala a&uacute;n m&aacute;s al introducir la robotizaci&oacute;n en aras de la eficiencia. Tal y como asegura el mismo Fanjul, antes de llegar a hablar con una persona, el migrante solicitante de protecci&oacute;n internacional en Espa&ntilde;a ya se ha expuesto a m&aacute;quinas que determinar&aacute;n si su acento es exactamente igual al del lugar de procedencia del que asegura ser, o si las inflexiones de la voz denotan fiabilidad. &ldquo;Los estados usan la tecnolog&iacute;a para debilitar los derechos de las personas, casi nunca para garantizarlos&rdquo;, denuncia.
    </p><h2 class="article-text">Imaginar nuevos escenarios para el futuro</h2><p class="article-text">
        La regularizaci&oacute;n extraordinaria de migrantes aprobada por el Congreso en abril y a la que se acogieron cerca de 1.175.000 personas es uno de los principales ejemplos esperanzadores en los que Fanjul ve la promesa de un futuro mejor. Por eso, invita a los dem&aacute;s pa&iacute;ses a seguir los mismos pasos: &ldquo;La irregularidad es una aberraci&oacute;n &eacute;tica, legal y econ&oacute;mica, un fen&oacute;meno indeseable&rdquo;. Desde su punto de vista, la sociedad tambi&eacute;n pierde debido a que el migrante, que a menudo trabaja, no tiene la posibilidad de contribuir seg&uacute;n sus obligaciones. &ldquo;Es una medida sencilla y barata, con beneficios para las personas migrantes muy inmediatos&rdquo;, incide.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de la promoci&oacute;n de programas piloto de movilidad laboral temporal es otro de los aspectos que el investigador defiende en su monograf&iacute;a. El ejemplo est&aacute; claro y sucede en Alemania. El Triple Win Programme se inici&oacute; ante la gran falta de enfermeras que golpear&aacute; el pa&iacute;s. De esta forma, por cada enfermera que llega de alguno de los pa&iacute;ses de origen suscritos al programa y formada seg&uacute;n los est&aacute;ndares del sistema sanitario alem&aacute;n, Alemania forma hasta a otras dos profesionales que permanecen en sus pa&iacute;ses. &ldquo;Necesitamos imaginar nuevos escenarios, realizar un ejercicio ambicioso de innovaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y eso exige la prueba y el error&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Consensuar programas como este de Alemania conlleva trasladar a la opini&oacute;n p&uacute;blica una percepci&oacute;n de control, pues el elemento de orden es clave: &ldquo;La sociedad no es que sea m&aacute;s o menos partidaria de la inmigraci&oacute;n, sino que su rechazo se deriva de la sensaci&oacute;n de caos que transmite la pol&iacute;tica migratoria&rdquo;. Se tratar&iacute;an, eso s&iacute;, de programas voluminosos, de decenas de miles de personas que vendr&iacute;an a suplir una necesidad laboral del pa&iacute;s de destino. &ldquo;Y eso se puede hacer sin grandes reformas legislativas. Necesitamos adelantarlos a lo que vendr&aacute;&rdquo;, sostiene el autor.
    </p><h2 class="article-text">La uni&oacute;n hace la fuerza</h2><p class="article-text">
        Forjar coaliciones que frenen y reviertan la deriva de odio contra el colectivo migrante es la &uacute;ltima propuesta que Fanjul recoge en su escrito. A diferencia de otros aspectos, la pol&iacute;tica migratoria es algo que une a las diversas extremas derechas que repuntan en Europa. &ldquo;No solo han sido muy exitosas a la hora de reconocer el debate emocional y operar en &eacute;l, sino que han capturado a gobiernos de centroderecha y centroizquierda v&iacute;ctimas del miedo, que aplican sin decirlo las mismas pol&iacute;ticas que la ultraderecha&rdquo;, se explaya el investigador.
    </p><p class="article-text">
        Las uniones entre sectores tan dispares como la Conferencia Episcopal y organizaciones comunistas se han dejado ver en el proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria, que ha tenido a los colectivos migrantes a la cabeza. Al mismo tambi&eacute;n se han sumado los empleadores en busca de un sistema m&aacute;s racional. &ldquo;Es gente del centroderecha capaz de reconocer que la regularizaci&oacute;n de migrantes es una medida de sentido com&uacute;n&rdquo;, defiende el integrante de PorCausa.
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria de elecciones por parte de Pedro S&aacute;nchez para el pr&oacute;ximo 29 de noviembre no es una buena noticia para el futuro de la migraci&oacute;n en Espa&ntilde;a, a ojos de Fanjul. &ldquo;El PP plante&oacute; en su momento buenas ideas en materia de movilidad laboral, pero ahora vemos una deriva preocupante. Hay una especie de impudicia del odio, una extensi&oacute;n del odio p&uacute;blico, incluso violento, que nos preocupa. Si hay cambio de gobierno, habr&aacute; un peso espec&iacute;fico de la ultraderecha mayor del que podr&iacute;amos pensar&rdquo;, vaticina el investigador.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, el esp&iacute;ritu reformista de <em>Contra las fronteras</em> impregna cada uno de sus cap&iacute;tulos. &ldquo;El reformismo sincero y profundo puede tener consecuencias revolucionarias&rdquo;, afirma al final del libro. Ah&iacute; deja su diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n y el tratamiento pertinente: &ldquo;Nos jugamos cruzar un punto de no retorno, y ese punto es moral&rdquo;, comenta. Tal y como &eacute;l mismo finaliza en su ensayo, &ldquo;hoy puede parecer que la desaparici&oacute;n de las fronteras f&iacute;sicas y mentales es una utop&iacute;a, pero ma&ntilde;ana echaremos la vista atr&aacute;s con el orgullo de haber librado esta batalla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/gonzalo-fanjul-hombre-suena-sistema-migratorio-jugamos-cruzar-punto-no-retorno_128_13590521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Fanjul, el hombre que sueña con otro sistema migratorio: “Nos jugamos cruzar un punto de no retorno"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Pobreza,Desigualdad,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo&quot;: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘El poder de lo cuqui’ publica ahora ‘¡Salta! Una nueva filosofía para vencer a la procrastinación’, donde defiende que no procrastinamos lo que nos da igual, sino lo que más nos importa, y propone varias vías, alejadas de la autoayuda, para dejar de hacerlo</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        El verdadero problema de la procrastinaci&oacute;n, sostiene el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon May, no es por qu&eacute; aplazamos la limpieza de nuestra casa o la declaraci&oacute;n de la renta, sino por qu&eacute; evitamos a la persona que nos gusta, aparcamos nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s profunda o posponemos un cambio de vida que nos resulta urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de<em> </em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/salta/?utm_source=nuevoslibros.com&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=semana-2026-40&amp;utm_content=salta-simon-may" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Salta! Una nueva filosof&iacute;a para vencer a la procrastinaci&oacute;n </em></a>(Alpha Decay, con traducci&oacute;n de Albert Fuentes), un nuevo ensayo del autor del c&eacute;lebre <em>El poder de lo cuqui</em>, con el que pretende plantar cara a la mayor&iacute;a de los manuales de autoayuda que nos prometen ser m&aacute;s eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su tesis es que la procrastinaci&oacute;n no nace, como pensamos de manera intuitiva, de la pereza o de la falta de disciplina, sino de conflictos m&aacute;s profundos, como el miedo al fracaso, al &eacute;xito o a la propia vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para vencerla, May propone siete v&iacute;as que parten de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica, religiosa y literaria: desde adoptar un esp&iacute;ritu l&uacute;dico y asumir nuestra mortalidad hasta convertir el arrepentimiento y el aburrimiento en nuestros aliados. Como si fuera una especie de judo mental, el propio impulso de posponer, lejos de ser un simple obst&aacute;culo, puede ayudarnos a identificar nuestras verdaderas prioridades, seg&uacute;n el autor ingl&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">La importancia que pesa</h2><p class="article-text">
        May inicia su ensayo partiendo de lo que llama &ldquo;motivaci&oacute;n saboteada&rdquo;: quien procrastina no suele carecer de metas, sino que est&aacute; obsesionado con ellas. Y por eso las evita. &ldquo;Cuando no hacemos lo que m&aacute;s queremos, a menudo es por una raz&oacute;n: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital&rdquo;, explica. De su consecuci&oacute;n dependen, dice, &ldquo;el valor y el sentido de nuestra vida&rdquo;, nuestra felicidad, nuestra autoestima y la estima de los dem&aacute;s. &ldquo;De modo que la importancia misma de la prioridad se convierte en una raz&oacute;n para no ponernos con ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque claro, en realidad no la abandonamos, la posponemos. &ldquo;Es una forma de convencernos de que en realidad no la estamos dejando, porque seguro que acabaremos llegando a ella&rdquo;, afirma May.
    </p><p class="article-text">
        Ese peso adopta muchas formas. Puede ser la dedicaci&oacute;n que exige, o el posible fracaso y su posterior humillaci&oacute;n, a menudo agravados por el perfeccionismo. O, al contrario, tememos el &eacute;xito, porque entonces no quedar&aacute; nada por lo que luchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May recuerda que, seg&uacute;n Freud, hay quien enferma precisamente cuando se cumple un deseo largamente acariciado. Es lo que el austriaco llamaba fracaso al triunfar. &ldquo;Muchas de las causas de la procrastinaci&oacute;n tienen su ra&iacute;z en el miedo. Porque nada sabotea m&aacute;s nuestra voluntad que el miedo&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando no hacemos lo que más queremos, a menudo es por una razón: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El abogado artista, pero sin obra</h2><p class="article-text">
        Por las p&aacute;ginas del libro de May desfilan grandes procrastinadores que han acabado triunfando en la vida pero no en las cosas que hab&iacute;an querido. Por ejemplo, un abogado que pas&oacute; a&ntilde;os prepar&aacute;ndose para ser artista, montando un estudio impresionante, pero que nunca lleg&oacute; a crear nada. &ldquo;A eso lo llamo 'procrastinaci&oacute;n triunfante' porque tuvo una carrera fenomenalmente exitosa en el derecho, aunque para &eacute;l solo era una forma de aplazar su verdadera vocaci&oacute;n, que era convertirse en artista&rdquo;, recuerda May.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, aquel hombre segu&iacute;a las reglas de oro de la productividad que predican muchos libros de autoayuda: formular prioridades, dividirlas en pasos, ponerles plazo o alejar las distracciones. Con ellas triunf&oacute; como abogado y con ellas se &ldquo;hizo&rdquo; artista: &ldquo;Seg&uacute;n un calendario preciso, asisti&oacute; a una escuela de arte junto a estudiantes d&eacute;cadas m&aacute;s j&oacute;venes, alquil&oacute; y reform&oacute; el estudio perfecto y empez&oacute; a trabajar en su obra. Pero, despu&eacute;s de haber hecho todo el trabajo preparatorio a la perfecci&oacute;n, nunca termin&oacute; una sola pieza. En definitiva, la literatura de la productividad no le ayud&oacute;&rdquo;, afirma el autor. Tampoco ayudar&iacute;a, a&ntilde;ade, a quien huye de un gran amor para refugiarse en otro m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">Los dos cultos</h2><p class="article-text">
        May describe nuestra &eacute;poca como la edad de oro del procrastinador debido principalmente a la existencia de dos &ldquo;cultos&rdquo;: el del trabajo y el de la autonom&iacute;a. El primero, impulsado seg&uacute;n &eacute;l por la Reforma Protestante del siglo XVI, &ldquo;ha permitido enormes aumentos de libertad y oportunidades&rdquo;. Pero en muchos pa&iacute;ses occidentales &ldquo;ha convertido a millones de personas en m&aacute;quinas rob&oacute;ticas de productividad, esclavas de la deidad del rendimiento incesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad de grandes capas de la poblaci&oacute;n depende de una corriente ininterrumpida de logros. Hasta <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el amor</a> o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la crianza parecen ya un trabajo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el culto a la autonom&iacute;a tambi&eacute;n se vuelve en nuestra contra. &ldquo;Nos lleva a tener la impresi&oacute;n de que podemos ejercer un control casi total sobre nuestra vida&rdquo;, afirma el profesor. &ldquo;Pero cuando esas expectativas se frustran, nos sentimos desbordados e impotentes y enseguida nos culpamos de ser d&eacute;biles de voluntad&rdquo;. El resultado, resume, es &ldquo;desmoralizarnos y agravar la procrastinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hazlo como una evasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s revolucionarias de May consiste en realizar el juego mental de replantear la prioridad principal como una actividad secundaria, de escape. Imaginemos que queremos escribir una novela. El truco para hacerlo ser&iacute;a plante&aacute;rnoslo como si hacerlo fuera procrastinar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, parece un truco demasiado dif&iacute;cil de realizar. &ldquo;S&iacute;, es un truco complejo, &iexcl;pero desde luego es factible!&rdquo;, responde. &Eacute;l mismo confiesa que escribi&oacute; este libro usando esta t&eacute;cnica. &ldquo;Convencerme de que escribir es una evasi&oacute;n de lo que de verdad deber&iacute;a estar haciendo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Una forma de diversi&oacute;n&rdquo;. Y cita al humorista Robert Benchley: &ldquo;Cualquiera puede hacer cualquier cantidad de trabajo siempre que no sea el trabajo que se supone que debe estar haciendo en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que es exactamente lo contrario del consejo habitual en la literatura de autoayuda, que insiste en la importancia de poner prioridades. May recomienda concentrarse en el momento y no en el logro futuro: &ldquo;Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando est&eacute; terminada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando esté terminada</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Reconocimiento y perfecci&oacute;n, sin obsesi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otras dos de las estrategias que propone el autor son liberarse de la necesidad de reconocimiento y del perfeccionismo, lo que tambi&eacute;n parece complejo, porque parece que estamos programados para buscar ambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May corrige el planteamiento: &ldquo;No sugiero liberarnos de ellos, sino solo moderarlos&rdquo;. El reconocimiento es &ldquo;una necesidad humana absolutamente vital desde la infancia&rdquo;, reconoce. El problema llega cuando el af&aacute;n de aprobaci&oacute;n nos lleva a moldearnos a las preferencias ajenas y perder de vista qui&eacute;nes somos, como ya advirti&oacute; Jean-Jacques Rousseau. &ldquo;Adem&aacute;s esa es una recompensa fr&aacute;gil: puede no llegar, puede ser fruto de una mala interpretaci&oacute;n o desvanecerse enseguida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el perfeccionismo, nos pide tener cuidado: &ldquo;La perfecci&oacute;n, entendida como una meta predeterminada que no se puede mejorar, &iexcl;no existe! Buscarla es perseguir un espejismo y encerrarnos en una prisi&oacute;n de ideas fijas en la que ahogamos el experimento, la evoluci&oacute;n, la individualidad, la espontaneidad, lo irregular, lo l&uacute;dico y lo inesperado&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Juego, aburrimiento y atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu del juego es, dice May, otro ant&iacute;doto contra el bloqueo cuando la tarea se vuelve terriblemente opresiva y la mente se congela. No se refiere a hacer el tonto ni a renunciar a la disciplina, sino a una mentalidad exploratoria que afloje un poco, mediante un esfuerzo de imaginaci&oacute;n, la aburrida mentalidad de la lista de tareas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no es casi imposible aburrirse hoy en d&iacute;a sumidos como estamos en la guerra por nuestra atenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; hacemos, por ejemplo, con las redes sociales? &ldquo;Las redes pueden aplazar nuestro ajuste de cuentas con el aburrimiento, pero no pueden eliminar el aburrimiento con una prioridad que nos importa y en la que no logramos avanzar&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La atención es la clave para tener una relación genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el corazón de la procrastinación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si escuchamos con cuidado a nuestro aburrimiento, nos daremos cuenta de que nos est&aacute; susurrando preguntas sobre si nuestras prioridades son las adecuadas. Entonces puede convertirse en &ldquo;una poderosa fuente de nueva motivaci&oacute;n&rdquo;, explica May. &ldquo;&iexcl;El aburrimiento puede ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos!&rdquo;, exclama. &ldquo;La procrastinaci&oacute;n que lo provoc&oacute; deja de ser una maldici&oacute;n y se convierte en nuestra mayor bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las armas para combatir la procrastinaci&oacute;n, May cree que la m&aacute;s potente es la atenci&oacute;n. &ldquo;Una concentraci&oacute;n inmersiva, paciente y abierta en lo que tenemos delante, sea un trabajo, un ser humano, un &aacute;rbol o un tema musical&rdquo;, se&ntilde;ala y pone de ejemplo que &ldquo;Plat&oacute;n, S&eacute;neca, los primeros budistas o pensadores del siglo XX como Simone Weil han se&ntilde;alado la importancia de cultivar la atenci&oacute;n. Es la clave para tener una relaci&oacute;n genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el coraz&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n. Si tuviera que elegir una sola t&eacute;cnica para superar la procrastinaci&oacute;n, ser&iacute;a esta&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Psicología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/radden-keefe-entresijos-mejor-periodismo-investigacion-objetivo-no-maquina-sentimientos_1_13590551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9c301f7-9e46-4205-ae21-1534ac184bd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153430.jpg" width="4859" height="2733" alt="Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reportero del 'New Yorker' desgrana los dilemas y contradicciones a los que se enfrentó mientras investigaba el caso que relata en 'El hijo del Oligarca', una historia sobre un joven adolescente que murió en Londres en extrañas circunstancias</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El misterio de un salto mortal o cómo Londres se convirtió en un cascarón vacío de opulencia sin escrúpulos</p></div><p class="article-text">
        Convertido en el referente absoluto de aquella intersecci&oacute;n en la que se encuentran el periodismo narrativo y el de investigaci&oacute;n, Patrick Radden Keefe (Boston, EEUU, 1976) confiesa estar abrumado por el &eacute;xito de su &uacute;ltimo libro, <em>El hijo del oligarca</em> (Periscopi en catal&aacute;n, Seix Barral en castellano), llamado a convertirse en un cl&aacute;sico del mejor reporterismo.
    </p><p class="article-text">
        Asegura que la obra, una profunda investigaci&oacute;n sobre la muerte en extra&ntilde;as circunstancias de Zac Brettler, un joven londinense de buena familia que se hac&iacute;a pasar por hijo de un oligarca ruso, le situ&oacute; en una encrucijada sobre su papel c&oacute;mo reportero, su v&iacute;nculo con la familia del protagonista y las consecuencias de su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando trabajaba en el libro tuve que ir a terapia por primera vez en mi vida&rdquo;, explicaba el viernes a un grupo de periodistas en el CCCB de Barcelona. &ldquo;Ha sido una de las pocas ocasiones en las que he podido sentir la oscuridad de la historia en la que estaba trabajando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Radden Keefe, padre de dos adolescentes, le afect&oacute; pasarse casi dos a&ntilde;os hablando a diario con una familia que hab&iacute;a perdido a un hijo que ten&iacute;a la misma edad que los suyos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hijos hac&iacute;an cosas normales de adolescentes, pero cada vez que me peleaba con ellos o hab&iacute;a alg&uacute;n problema empezaba a ponerme en lo peor&rdquo;, rememora. &ldquo;Tuvo que venir mi mujer a decirme que no era justo para ellos, que no todo tiene por qu&eacute; ser un desastre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista, redactor del <em>New Yorker, </em>confiesa que en toda su carrera nunca se hab&iacute;a acercado tanto al objeto de su investigaci&oacute;n como en esta historia, en la que ha acabado trabando lo que podr&iacute;a definirse como una amistad con los padres del fallecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puede parecer que el libro aborda solo la perspectiva de la familia Brettler&rdquo;, abunda. &ldquo;Pero yo creo que realmente es mi perspectiva sobre c&oacute;mo ve&iacute;an ellos la muerte de su hijo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Radden Keefe desgrana en &#039;El hilo del oligarca&#039; la muerte de un joven londinense que se hacia pasar por hijo de un magnate ruso.                            </span>
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        &ldquo;Cuando digo que quiero ser objetivo en mi trabajo no significa que me deba convertir en una m&aacute;quina que no tiene sentimientos&rdquo;, sostiene. &ldquo;Conocer algunas cosas del caso me conmovi&oacute; y tambi&eacute;n trat&eacute; de capturar esto en el libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La palabra que utiliza Radden Keefe sobre c&oacute;mo debe abordar estas situaciones y emociones es &ldquo;permeabilidad&rdquo;, explica. &ldquo;Intento ser permeable, pero la pregunta es c&oacute;mo lo soy sin perder la objetividad&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe alert&oacute; a la familia de que iba a escribir cosas que les incomodar&iacute;an. &ldquo;Les alert&eacute; de que al leer el libro no se reconocer&iacute;an como si miraran una foto, sino como si hubiese pintado un cuadro de ellos&rdquo;, afirma. &ldquo;En el libro hay cosas que son inc&oacute;modas para ellos, pero si las dejaba fuera me acababa convirtiendo en un mentiroso como los que aparecen en el texto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El hijo del oligarca</em> no es solo la historia de una tragedia familiar. Es tambi&eacute;n una historia sobre la mentira y sobre un Londres inundado de frivolidad y de dinero extranjero, pero tambi&eacute;n sobre el abismo que puede separar a unos padres de su hijo adolescente y c&oacute;mo su amor incondicional est&aacute; por encima de ese muro. Es, a su vez, una historia que pone al descubierto las costuras de un sistema policial lleno de defectos e incompetentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mentiras del libro creo que definen una era&rdquo;, apunta el reportero. &ldquo;No creo que sea casualidad que cuando Zac cumpli&oacute; 16 a&ntilde;os Trump fuera presidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe explica que lo que le interes&oacute; de la historia, convertida en un &eacute;xito de ventas, era que ten&iacute;a un gran n&uacute;mero de ingredientes que le permit&iacute;an dibujar la sociedad actual: la manosfera, los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, la frivolidad y el lujo de las redes sociales que seducen a los j&oacute;venes y la desaparici&oacute;n de la cultura del esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los padres de Zac ten&iacute;an claro que si estudiaban y trabajaban duro podr&iacute;an comprarse una casa, vivir en su ciudad y, si la salud se lo permit&iacute;a, tener una buena jubilaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Todo esto ha desaparecido para los chavales de hoy: pueden esforzarse y acabar viviendo con sus padres o compartiendo una habitaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas capas, adem&aacute;s, ten&iacute;an como tel&oacute;n de fondo la transformaci&oacute;n que ha vivido la capital brit&aacute;nica durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &ldquo;El cambio de Londres es un tema que hac&iacute;a tiempo que me interesaba&rdquo;, admite. &ldquo;Y la historia de Zac me permit&iacute;a abordarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el fracaso policial que recorre el libro, Radden Keefe cree que todo habr&iacute;a sido muy diferente si los padres de Zac hubieran decidido acudir a los medios tras su muerte. &ldquo;Todo habr&iacute;a sido distinto&rdquo;, opina. &ldquo;La prensa brit&aacute;nica ama estas historias de gente blanca que tiene problemas, sobre todo si hablamos de un chaval que iba a un buen colegio privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reportero considera que la presi&oacute;n de los medios habr&iacute;a derivado en presi&oacute;n pol&iacute;tica y eso hubiera acabado empujado a la polic&iacute;a a investigar m&aacute;s y mejor, b&aacute;sicamente porque sus padres eran gente acomodada y bien conectada. &ldquo;Si esto le hubiera ocurrido a una familia de inmigrantes africanos o de ingleses sin recursos, lamentablemente nadie se habr&iacute;a interesado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de su &uacute;ltimo libro ha sorprendido a Radden Keefe, que lleva ya casi medio a&ntilde;o promocion&aacute;ndolo por todo el mundo. Ha decidido, sin embargo, no seguir investigando el caso a pesar de que le sigue llegando informaci&oacute;n. &ldquo;La estoy pasando a otros periodistas del Reino Unido, no creo que la historia me pertenezca&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        El periodista sigue preocupado, no obstante, por c&oacute;mo est&aacute; viviendo la familia de Zac que su historia se haya convertido en un <em>Best seller.</em> &ldquo;La gente se les acerca como si los conociera o de golpe van en el metro y ven a alguien leyendo el libro sobre la muerte de su hijo&rdquo;, explica. &ldquo;No es f&aacute;cil para ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Radden Keefe ha desvelado que el libro est&aacute; ahora mismo en proceso de convertirse en una serie. Una posibilidad ante la que, debido al inter&eacute;s de las productoras, pregunt&oacute; a los padres de Zac si realmente estaban dispuestos a que su historia llegara todav&iacute;a a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les dije que yo no lo necesitaba, que el camino pod&iacute;a acabar con el libro&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Pero tras pensarlo finalmente han dicho que s&iacute;, b&aacute;sicamente para as&iacute; poder tener cierto control sobre la serie y que no acabe en manos de otra persona&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Radden Keefe y los entresijos del mejor periodismo de investigación: “Ser objetivo no es ser una máquina sin sentimientos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The New Yorker,Periodismo,Libros,Patrick Radden Keefe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Jesús Rivero, coautor del libro 'Psicosecuencias', enseña cómo descubrir los pliegues psicológicos del cine para poder utilizarlos en consulta
</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Comprar una entrada de cine o encender la televisi&oacute;n despu&eacute;s de cenar y dejar el m&oacute;vil en modo avi&oacute;n puede ser un h&aacute;bito cotidiano de pura evasi&oacute;n. Apagar las luces, acallar las preocupaciones del d&iacute;a y dejar que las vivencias de un personaje centren nuestra atenci&oacute;n durante un par de horas. Sin embargo, hay quien en una secuencia cinematogr&aacute;fica de apenas tres minutos consigue todo lo contrario: no huir de los problemas, sino mirarlos de frente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas cosas pueden resultarnos terap&eacute;uticas en la vida cotidiana, pero eso no es un proceso de terapia. Por eso nosotros no prescribimos pel&iacute;culas; lo que hacemos es analizar peque&ntilde;os fragmentos que funcionan como un recurso cl&iacute;nico preciso dentro de un tratamiento individualizado&rdquo;, dice el psic&oacute;logo sanitario Jes&uacute;s Rivero, coautor junto al tambi&eacute;n psic&oacute;logo y guionista Fernando Samper del libro <em>Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia</em> (Ediciones Psara, 2026).
    </p><p class="article-text">
        El manual, gestado tras a&ntilde;os de experiencia en consulta y formaci&oacute;n docente de ambos profesionales de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>, recopila una selecci&oacute;n totalmente heterog&eacute;nea de cien escenas de pel&iacute;culas, series y cortometrajes, con sus respectivas fichas t&eacute;cnicas, orientadas a trabajar problemas tan frecuentes como fobias, depresiones o la baja autoestima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una secuencia concreta puede reflejar con exactitud el comportamiento que una persona tiene, el que teme tener o el que desea modificar&rdquo;, explica Rivero, especializado en el an&aacute;lisis de conducta y las terapias contextuales. &ldquo;Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la verg&uuml;enza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma din&aacute;mica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva: ya no es algo 'm&iacute;o' que me abruma, sino algo que observo desde fuera y que puedo analizar con distancia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de aproximaci&oacute;n indirecta es especialmente &uacute;til con pacientes que se encuentran estancados o les cuesta poner en palabras vivencias traum&aacute;ticas. &ldquo;No es necesario conocer la pel&iacute;cula entera ni ser un apasionado del s&eacute;ptimo arte&rdquo;, defiende el psic&oacute;logo. &ldquo;La secuencia funciona por s&iacute; misma dentro de la sesi&oacute;n y lo que ocurre en esos tres minutos de metraje basta para detonar el objetivo terap&eacute;utico que estamos trabajando&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los cien fragmentos del manual recorren la historia audiovisual en orden cronol&oacute;gica desde el Hollywood dorado con <em>Ciudadano Kane</em> (1941) de Orson Welles, a la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s contempor&aacute;nea con <em>F&iacute;sica o Qu&iacute;mica: las nuevas generaciones </em>(2025), que retoma el universo de la serie original emitida entre 2008 y 2011.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la vergüenza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma dinámica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Organizarlo por temas habr&iacute;a significado restringir el propio recurso&rdquo;, argumenta Rivero sobre la estructura del libro. &ldquo;Una misma escena puede servir para objetivos cl&iacute;nicos muy diferentes en funci&oacute;n del paciente y el momento del proceso. Preferimos mantener una estructura cronol&oacute;gica y a&ntilde;adir al final un &iacute;ndice tem&aacute;tico orientativo, invitando a que cada terapeuta elabore su propio mapa&rdquo;, justifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre a qu&eacute; personaje de ficci&oacute;n le gustar&iacute;a recibir en su consulta de Gij&oacute;n, Rivero revela su cari&ntilde;o por Fox Mulder, el agente de la serie <em>Expediente X:</em> &ldquo;Con todo el trauma no resuelto en torno a la desaparici&oacute;n de su hermana, arrastra una carga enorme de sufrimiento que condiciona cada una de las decisiones de su vida&rdquo;. En el plano infantil, se decanta por un cl&aacute;sico de los ochenta: &ldquo;Bastian, de <em>La historia interminable,</em> es un ni&ntilde;o golpeado por el acoso escolar que busca refugio desesperado en la fantas&iacute;a de los libros. Trabajar con &eacute;l desde la psicolog&iacute;a infantil ser&iacute;a fascinante&rdquo;. &ldquo;Son personajes que a m&iacute; personalmente me gustan y que no me importar&iacute;a poder ayudarles, si ellos lo decidieran as&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade.
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                    alt="El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026)."
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            <span class="title">
                El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Annie Hall, Tibur&oacute;n, Los Simpson, El Resplandor, Buscando a Nemo, Cisne negro, La red social </em>o<em> Los Vengadores</em> conviven entre las p&aacute;ginas de este libro, concebido como un manual de recursos para psic&oacute;logos, que ha terminado desbordando las paredes de la consulta. &ldquo;Inicialmente, lo enfocamos para el trabajo en sesi&oacute;n, pero nos llega un gran <em>feedback</em> de personas ajenas a la psicolog&iacute;a a las que el libro les permite ver el cine de otra manera&rdquo;, afirma Rivero, que cree que cualquier lector curioso puede disfrutar descubriendo los pliegues psicol&oacute;gicos que esconden sus pel&iacute;culas favoritas, aunque insiste en que no se trata de una gu&iacute;a de autoayuda ni autoterapia para aplicarse uno mismo. &ldquo;Incluso desde el mundo del cine, directores, guionistas, incluso actrices y actores nos han dicho que les sirve tambi&eacute;n para poder ver la repercusi&oacute;n que puede tener aquello que est&aacute;n mostrando en pantalla, c&oacute;mo construir los guiones o c&oacute;mo dirigir&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no le dice al profesional 'usa esta pel&iacute;cula para la ansiedad' o 'aplica esta otra para la depresi&oacute;n'. Nosotros facilitamos el an&aacute;lisis de la secuencia y el trabajo previo, pero el terapeuta tiene que moldear el recurso en funci&oacute;n de la persona que tiene delante. La psicolog&iacute;a rigurosa exige contextualizar siempre&rdquo;, advierte el especialista. &ldquo;No somos nada fans de las recetas en psicolog&iacute;a&rdquo;, asegura con rotundidad, ante la tendencia de las soluciones f&aacute;ciles y el consumo r&aacute;pido de autoayuda en cuanto a la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran acogida y el inter&eacute;s por <em>Psicosecuencias</em> desde m&aacute;s all&aacute; de la psicolog&iacute;a, Jes&uacute;s Rivero y Fernando Samper han empezado grabar un videopodcast divulgativo con el mismo nombre. &ldquo;En cada episodio analizaremos una secuencia acompa&ntilde;ados por invitados del &aacute;mbito de la cultura, el cine, el deporte o las artes esc&eacute;nicas. Queremos cruzar miradas: ver qu&eacute; descubre un psic&oacute;logo en una escena, pero tambi&eacute;n qu&eacute; aprecia en ella un actor o un deportista de &eacute;lite. En definitiva, invitar a la gente a mirar el cine con otros ojos&rdquo;, adelanta Rivero, que declara que no estar&aacute; enfocado &uacute;nicamente a especialistas, sino que ser&aacute; accesible para todos los p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en detalle el m&eacute;todo planteado por <em>Psicosecuencias</em>, a modo de ejemplo, Rivero analiza para elDiario.es cinco escenas m&iacute;ticas, desde la conducta y la emocionalidad, lejos de juzgar su est&eacute;tica o de la pura cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text"><em>Casablanca</em> y el duelo bloqueado</h2><p class="article-text">
        En la escena final del aeropuerto, Rick Blaine renuncia a su deseo personal por un bien mayor. &ldquo;Con esa serenidad, Rick evita entrar en contacto con el miedo y la tristeza que le produce la despedida. Act&uacute;a seg&uacute;n las normas de su &eacute;poca, que ped&iacute;an a un hombre cumplir con su deber sin mostrar debilidad. As&iacute; protege su imagen, pero se queda sin llorar la p&eacute;rdida y el duelo se atasca&rdquo;, observa el psic&oacute;logo, que aunque cree injusto juzgar a Rick con los criterios actuales, ante esa imagen del hombre fuerte, &ldquo;decir que algo me est&aacute; doliendo permite que los dem&aacute;s sepan c&oacute;mo estamos y puedan acompa&ntilde;arnos&rdquo;, valora.
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                Fotograma de Casablanca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Pulp Fiction</em> y la comunicaci&oacute;n informal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En la primera escena de la pel&iacute;cula se muestra a Vincent y Jules charlando distendidamente en el coche sobre comida r&aacute;pida y si es aceptable echar mayonesa a las patatas, justo antes de una situaci&oacute;n de alto riesgo. &ldquo;Esa charla les ayuda a bajar la tensi&oacute;n y a llegar al momento dif&iacute;cil sinti&eacute;ndose parte de un equipo. Cuando el trabajo exige mucho, el apoyo de los compa&ntilde;eros amortigua el estr&eacute;s y, con el tiempo, ayuda a prevenir el agotamiento profesional&rdquo;, considera el especialista, dejando a un lado el trabajo que realizan ambos compa&ntilde;eros. &ldquo;Su humor les sirve para aguantar la presi&oacute;n y no indica que se tomen a la ligera lo que est&aacute; en juego&rdquo;, explica Rivero, que cree conveniente cuidar esos ratos en los equipos de trabajo, ya que &ldquo;despu&eacute;s de hablar del fin de semana a veces resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir &lsquo;&uacute;ltimamente estoy bastante agobiado'&rdquo;.
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                Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>The Office</em> y las formas del acoso laboral</h2><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la segunda temporada de la serie estadounidense, Michael Scott confiesa que asigna a sus empleados personajes de <em>Friends</em>. M&aacute;s tarde, insiste en que un v&iacute;deo obsceno de un mono no ofende a nadie y, por &uacute;ltimo, Todd Packer, un amigo suyo que viene de fuera, hace un comentario despectivo sobre la orientaci&oacute;n sexual de Jim, un empleado. &ldquo;Los personajes son tan exagerados que es f&aacute;cil pensar &lsquo;yo no soy as&iacute;&rsquo;, pero el episodio sirve para reconocer las versiones peque&ntilde;as de acoso laboral, como el mote que nadie eligi&oacute; o los comentarios sobre el aspecto de una compa&ntilde;era&rdquo;, detalla Rivero, que distingue tres formas distintas de acoso, de la menos a la m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;era una broma&rsquo; explica la intenci&oacute;n de quien habl&oacute;, pero deja sin atender c&oacute;mo lo vivi&oacute; quien la recibi&oacute;. Si la empresa tolera estas conductas, se repiten y van a m&aacute;s&rdquo;, declara.
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                Fotograma de &#039;The Office&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Her</em> y la ansiedad tecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Cuando Theodore intenta comunicarse con Samantha, su sistema operativo, pero no obtiene respuesta y recibe el mensaje de &ldquo;sistema operativo no encontrado&rdquo;, entra en p&aacute;nico, reinicia el dispositivo de forma compulsiva y corre desesperado. &ldquo;Theodore reacciona como alguien a quien le retiran de golpe aquello de lo que depende: se angustia, la busca con desesperaci&oacute;n y su cuerpo se altera por completo. Cuanto m&aacute;s ocupa un aparato el lugar de las personas, m&aacute;s indefenso queda uno cuando falla&rdquo;, aporta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo de lo que vive Theodore aparece cuando revisamos una y otra vez si alguien ha contestado un mensaje, o cuando sentimos que el d&iacute;a depende de recibir una respuesta. El riesgo crece cuando casi todo el bienestar pasa por un solo contacto y la tecnolog&iacute;a ocupa el sitio de las personas cercanas. Tener otras relaciones y actividades propias da m&aacute;s sitios donde apoyarse cuando uno falla&rdquo;, compara.
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                Fotograma de &#039;Her&#039;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><em>Call me by your name</em> y la validaci&oacute;n emocional</h2><p class="article-text">
        El potent&iacute;simo mon&oacute;logo de Mr. Perlman, el padre de Elio, cuando al final de la pel&iacute;cula, le habla a su hijo de la naturaleza del dolor, para acompa&ntilde;arlo y ayudarlo a comprender su tristeza. &ldquo;El padre no intenta arreglar la situaci&oacute;n ni le pide que pase p&aacute;gina. Le dice que esa tristeza refleja la alegr&iacute;a y la conexi&oacute;n que ha vivido, y le pide que no se cierre para dejar de sufrir. As&iacute; le transmite que su dolor tiene sentido y que puede sentirlo&rdquo;, examina Rivero, que anima a ayudar a los dem&aacute;s de la misma manera, sin quitar importancia a lo que sienten &ldquo;o, simplemente, qued&aacute;ndonos a su lado en silencio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto tambi&eacute;n advierte de que es posible sentir envidia o pena al ver la escena si nunca se cont&oacute; con una figura as&iacute;. &ldquo;Conviene tomarla como ejemplo de lo que ayuda y no como la medida de lo que debi&oacute; ser su pasado&rdquo;, concluye. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Cine,Terapia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" width="2309" height="1299" alt="Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de &#039;Los Simpson&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘Los asquerosos’ regresa a las librerías con 'Contenta', una novela brillante, lúcida y desternillante sobre personas normales</p><p class="subtitle">La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio “como medida higiénica” en una España en dictadura
</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os que Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964) es una de las voces m&aacute;s singulares, inimitables y profundamente libres del panorama literario espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo. Aunque empez&oacute; a publicar ya bien entrados los cuarenta, Lorenzo ha conseguido en algo m&aacute;s de una d&eacute;cada crear un universo narrativo propio y reconocible, caracterizado por historias tremendamente humanas, tiernas, con un humor irresistible y un dominio del lenguaje absolutamente genial.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n llenos de personajes vulnerables, desubicados y aparentemente insignificantes que viven vidas precarias y solitarias, sin grandes ambiciones, m&aacute;s o menos como la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Sobre ellos, la mirada de Lorenzo es comprensiva, compasiva y tambi&eacute;n muy graciosa. Son buenos, pero tampoco son tontos y eso, quiz&aacute;, es lo que los hace tan reales.
    </p><p class="article-text">
        Escritor de t&iacute;tulos lac&oacute;nicos y magn&eacute;ticos, tras<em> Los millones, Los huerfanitos</em> y<em> Las ganas</em>, en 2018 lleg&oacute; su gran &eacute;xito,<em> Los asquerosos</em>, &ldquo;una versi&oacute;n de Robinson Crusoe ambientada en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rdquo;, como lo describen en Blackie Books, su editorial de siempre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel acuchilla a un polic&iacute;a antidisturbios que quer&iacute;a pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada&rdquo;, comenzaba la sinopsis de aquel libro. &ldquo;A uno del GRAPO le toca la Primitiva&rdquo;, comenzaba la de <em>Los millones</em>. La de su nueva novela, <a href="https://blackiebooks.org/producto/santiago-lorenzo-contenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contenta</em></a>, de la que no contaremos mucho, lo hace as&iacute;: &ldquo;Un ayuntamiento contrata a Cecilia para que grabe un v&iacute;deo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica sobre el municipio. Nada m&aacute;s llegar, la mujer se encuentra con que el pueblo es horroroso de feo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que m&aacute;s me ha gustado de su libro es el lenguaje que utiliza. Est&aacute; lleno de frases memorables como esta, con la que me estuve riendo un rato: &ldquo;Por fortuna, el </strong><em><strong>mardones&eacute;s </strong></em><strong>com&uacute;n pasaba el rato en su domicilio, sedente, cenante y televidente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo trabaja este tipo de frases?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no lo s&eacute;. Yo me paso todo el d&iacute;a pensando, pero no escribo nada. Pasan cuatro a&ntilde;os entre una novela y otra, cuatro a&ntilde;os de estar en casa pensando constantemente en la historia sin escribir. De vez en cuando se me ocurre algo que puede tener gracia y lo apunto en una hoja. Tengo la casa llena de hojas.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando las re&uacute;no y mido el grosor: con esta novela ten&iacute;a 8,6 cent&iacute;metros y dije: &ldquo;Vale, es bastante&rdquo;. En <em>Los asquerosos</em> ten&iacute;a doce con algo. A partir de ah&iacute; empiezo a quedarme con las buenas ideas y las dem&aacute;s, pues van a la chimenea. Suelo empezar en verano y env&iacute;o la novela a Blackie el 15 de marzo. Es la tercera ya que cumple esas fechas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a66d19b9-0367-4a57-93e8-87c81530093c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>S&eacute; que es un gran lector. &iquest;Hay alg&uacute;n autor cuya forma de escribir le inspire?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi problema es que olvido todo lo que leo. No me acuerdo de nada, solo de tonter&iacute;as. Es m&aacute;s, me acuerdo escuetamente de mis propias novelas. Hace un rato est&aacute;bamos hablando en la comida del final de <em>Los asquerosos</em> y nadie se acordaba de c&oacute;mo acababa.
    </p><p class="article-text">
        Tengo mucha memoria para las fechas o los nombres de calles, pero nada m&aacute;s. Incluso a veces pienso en alguno de mis libros y pienso &ldquo;qu&eacute; mal resolv&iacute; eso&rdquo; y voy al libro y digo &ldquo;ah, no, si lo hice bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que me haces es temible porque no s&eacute; muy bien qu&eacute; decir. &Uacute;ltimamente, me ha gustado mucho <em>Teruel</em>, una novela gr&aacute;fica sobre la Batalla de Teruel de Eneko Tabernilla. Tambi&eacute;n estoy leyendo un ensayo, <em>Las guerras de entreguerras</em>, de Julio Gil Pecharrom&aacute;n, pero ya no me acuerdo de nada. Habla de la cantidad de guerras que hubo entre 1919 y 1939, pero se me ha olvidado todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son temas que tampoco tienen que ver con lo que usted escribe. De hecho, sus libros siempre tienen mucho humor. &iquest;Leeremos alguna vez a un Santiago Lorenzo m&aacute;s serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero es que todos mis libros son muy serios! Pasan cosas muy graves. En este libro incluso hay una muerte, que siempre le mete emoci&oacute;n a la cosa. No s&eacute; por qu&eacute; siempre hay humor, tendr&aacute; que ver con mi composici&oacute;n electromagn&eacute;tica o algo as&iacute;, pero tiende a hacerme gracia todo.
    </p><p class="article-text">
        Y luego me hacen llorar cosas que no deber&iacute;an. Por ejemplo, la pel&iacute;cula <em>Top Secret</em>. Tiene una secuencia en la que Nick Rivers (Val Kilmer) saca a cantar a una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, una canci&oacute;n que se llama <em>Spend This Night With Me. </em>La ni&ntilde;a se pone a llorar y se acaba desmayando porque est&aacute; cantando con &eacute;l. Y no s&eacute;, solo de recordarlo me emociono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo primero que se le ocurri&oacute; de </strong><em><strong>Contenta?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El origen est&aacute; en un relato que hab&iacute;a escrito hace un tiempo y que me gustaba. Durante un viaje a Valladolid, que es un sitio que a m&iacute; me inspira mucho, decid&iacute; comenzar una nueva novela partiendo de ese relato. Alrededor de &eacute;l, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede decir qu&eacute; parte de la novela es la del cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Porque la respuesta me deja un poco mal. De todos modos, creo que est&aacute; disimulado porque muchas de las cosas que pasan en la novela podr&iacute;an ser el inicio de un cuento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé: qué buen título sería “Contenta”. Pero estaba seguro de que ya lo habría usado alguien. Busqué en internet ¡y no encontré nada de nada! Así que me dije: “¡Qué chollo! ¡Corre!”. Era un título perfecto e inédito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; lo titul&oacute; </strong><em><strong>Contenta? </strong></em><strong>Porque la protagonista, Cecilia, tampoco es que est&eacute; muy contenta en ning&uacute;n momento del libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las historias buenas son una paradoja, &iquest;no? O una contradicci&oacute;n. En realidad, a veces se me ocurre un t&iacute;tulo y aunque no tienes la novela, piensas que podr&iacute;a estar bien escribir algo que se llamara as&iacute;. Me pas&oacute; con <em>Los asquerosos</em>.
    </p><p class="article-text">
        En este caso pens&eacute;, qu&eacute; buen t&iacute;tulo ser&iacute;a &ldquo;Contenta&rdquo;. Pero estaba seguro de que ya lo habr&iacute;a usado alguien. Busqu&eacute; en internet &iexcl;y no encontr&eacute; nada de nada! As&iacute; que me dije: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; chollo! &iexcl;Corre!&rdquo;. Era un t&iacute;tulo perfecto e in&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si no me equivoco, Cecilia es su primera protagonista femenina. &iquest;Le pidi&oacute; algo su historia que no le hubieran pedido sus personajes anteriores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un reto. Quer&iacute;a ver qu&eacute; pasaba si escrib&iacute;a un personaje femenino. &iexcl;Un desaf&iacute;o! Y estoy muy feliz con el resultado. Adem&aacute;s, como en mi editorial no hay ninguna prisa ni atosigue ni nada, pues tengo todo el tiempo del mundo para darle muchas vueltas y es una gozada. Cuando me parece que ya est&aacute; terminada, pues la mando a Blackie a ver qu&eacute; les parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces &iquest;en su editorial no leen nada de la novela hasta que no la termina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Yo se la env&iacute;o entera y luego empieza el trabajo de edici&oacute;n, &iexcl;que bendito sea! Porque hacen propuestas muy, muy buenas. Me sacan los colores porque escribo grandes meteduras de pata. Jan Mart&iacute; y Rebeca Gonz&aacute;lez Izquierdo editan muy bien y quiero que sus nombres salgan en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Creo que quien tiene necesidad de hablar sobre lo que est&aacute; escribiendo es que no se lo est&aacute; creyendo mucho. Yo lo hac&iacute;a cuando era joven. Ten&iacute;a una novia a la que ten&iacute;a abrasada. Claro, me dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Es mucha confianza!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tambi&eacute;n es que yo ya tengo m&aacute;s a&ntilde;os que el invento de la puerta. Oye, y si al final quiz&aacute; sale el libro y no lo lee nadie alguno me dir&aacute;: &ldquo;Mira, al final solo te lo cre&iacute;ste t&uacute;&rdquo;, pero es que la novela <em>es </em>esa. Me da igual lo que se piense de ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No dejará de sorprenderme en toda mi vida que mis novelas gusten. ¡No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice “tu novela es una basura” tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gustó, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En realidad sus novelas le encantan a miles de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cosa que no dejar&aacute; de sorprenderme en toda mi vida. &iexcl;No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice &ldquo;tu novela es una basura&rdquo; tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gust&oacute;, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada.
    </p><p class="article-text">
        Es todo tan extra&ntilde;o&hellip; Yo hac&iacute;a pel&iacute;culas y no las ve&iacute;a nadie. Lo normal es que a la gente no le guste lo que haces. Entonces cuando pasa que s&iacute; les gusta, yo me alegro mucho por Blackie Books y lo agradezco. Pero no para creerme si escribo bien o mal, es que es as&iacute; la novela. Luego es que tampoco s&eacute; qu&eacute; hacer con la pasta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene claro el argumento de su pr&oacute;xima novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni idea. Pero le debo una novela a la R&iacute;a de Bilbao. Yo nac&iacute; all&iacute; en el 64 y en esa zona han pasado muchas cosas hasta hoy. As&iacute; que supongo que habr&aacute; que hacerla. Pero no s&eacute;, quiz&aacute; luego cambie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a </strong><em><strong>Contenta</strong></em><strong>, los amores de Cecilia son un poco locos y cambiantes. &iquest;Qu&eacute; lugar quer&iacute;a darle al amor en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que solo hay este tema. Lo que pasa es que son amores un poco accidentados. De Cecilia me gusta que no sea una chica guapa, que sea normal. Me gusta la gente poco agraciada intentando amar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela es una oda a la gente normal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso pretend&iacute;a. Si algo pretend&iacute;a era eso. A m&iacute; me gusta leer esas historias. La historia de la infanter&iacute;a, de la gleba, del soldado raso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro asoman muchos de los temas que actualmente preocupan en nuestro pa&iacute;s: la vivienda, la precariedad, la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica&hellip; &iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; meter todo eso? &iquest;Le interesa la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simo y veo cosas que me disgustan mucho. Lo bueno de escribir libros es que puedes canalizar el disgusto por esa v&iacute;a. Muchas veces pienso en toda esa gente que est&aacute; por ah&iacute; haciendo marranadas y me pregunto c&oacute;mo viven, si duermen bien, y algunos parece que s&iacute; que duermen bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su historia da giros que parecen disparatados, pero que luego encajan. A veces el libro me recuerda a esos episodios de </strong><em><strong>Los Simpson</strong></em><strong> que empiezan de una forma y luego siguen de una forma completamente inesperada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya me gustar&iacute;a a m&iacute; escribir como esos t&iacute;os. Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de <em>Los Simpson</em>. Intento funcionar igual, por supuesto sin conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace mucho tiempo que me di cuenta de que me gustan las historias con giros. A veces parece que el giro tem&aacute;tico es efectista o que es como &ldquo;de Hollywood&rdquo; en el peor sentido de la palabra. Pero es que a m&iacute; las historias que me gustan son esas. Meter goles al lector.
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir la historia de Cecilia no sab&iacute;a nada de hacia d&oacute;nde iba a ir la trama. Si pienso ahora en la novela, no s&eacute; c&oacute;mo ha quedado, pero giros s&iacute; que tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 20:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela,Escritores,Literatura,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/551c3bac-285e-4ebb-8f25-79c6cfdf3989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1603y1124.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que amó a la gran escritora Iris Murdoch y a la anciana sin memoria en la que se convirtió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">John Bayley, el marido de la autora irlandesa, le dedicó ‘Elegía para Iris’, una visión de su esposa más allá de lo literario que se complementa bien con las reediciones de la autora de 'El mar, el mar'</p><p class="subtitle">Tatiana Tîbuleac: “Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario”</p></div><p class="article-text">
        Olvidar qui&eacute;nes somos es, quiz&aacute;, el trastorno asociado a la edad m&aacute;s temido por nuestra especie. Seg&uacute;n <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)</a>, en 2021 hab&iacute;a 57 millones de personas en todo el mundo aquejadas de demencia; de estas, se calcula que entre un 60% y un 70% del total corresponde a la enfermedad de Alzheimer. Esta es, para muchos, la patolog&iacute;a m&aacute;s cruel, que en s&iacute; misma no es la m&aacute;s mort&iacute;fera, pero 'mata' aquello que ha constituido al individuo a lo largo de su vida, su identidad, su memoria, sus costumbres; adem&aacute;s de dinamitar la existencia de quienes est&aacute;n a su lado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el enfermo es alguien que se ha dedicado al trabajo intelectual o literario, perder la memoria puede parecer a&uacute;n m&aacute;s perverso. Tantas lecturas, tanto an&aacute;lisis cr&iacute;tico, para terminar olvidando hasta su nombre. Y, sin embargo, sucede, porque la enfermedad nos iguala a todos, pobres y ricos, guapos y feos, sabios y profanos. Eso es lo que le ocurri&oacute; a la gran escritora y fil&oacute;sofa angloirlandesa <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a> (Dubl&iacute;n, 1919 - Oxford, 1999), educada en Cambridge y Oxford, y autora de novelas tan importantes como <em>El mar, el mar </em>(Premio Booker 1978), <em>La campana</em> (1958) o <em>El pr&iacute;ncipe negro</em> (1973).
    </p><p class="article-text">
        Quien estaba a su lado era John Bayley (Lahore, 1925 - Lanzarote, 2015), escritor, cr&iacute;tico literario y profesor de Filolog&iacute;a inglesa en Oxford, o, para lo que nos ata&ntilde;e, el marido de Iris Murdoch desde 1956 hasta su muerte. &Eacute;l se ocup&oacute; de cuidarla cuando, a mediados de los a&ntilde;os noventa, comenz&oacute; a padecer los primeros s&iacute;ntomas del alzh&eacute;imer. Tras su fallecimiento, public&oacute; <em>Eleg&iacute;a para Iris</em> (1999; Elba, 2025, trad. Fernando Borrajo), un <em>memoir</em> en el que relata toda su historia juntos. A este libro le siguieron dos m&aacute;s, <em>Iris y sus amigos</em> (1999), que Alianza public&oacute; en castellano, y <em>Widower&rsquo;s House</em> (2001).
    </p><h2 class="article-text">La chica de la bicicleta</h2><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os de posgrado, Bayley le ech&oacute; el ojo a una desconocida a la que vio pasar en una bicicleta. Cuando menos lo esperaba, se la volvi&oacute; a encontrar, esta vez cara a cara y sin ruedas de por medio: una profesora los present&oacute; en Oxford. Por aquel entonces, ella ten&iacute;a 34 a&ntilde;os y ya ejerc&iacute;a como docente en el Departamento de Filosof&iacute;a, mientras que &eacute;l, seis a&ntilde;os menor, todav&iacute;a era un &ldquo;joven prometedor&rdquo; del Departamento de Filolog&iacute;a. Inseguro, estaba convencido de que ella nunca se fijar&iacute;a en &eacute;l, pero las circunstancias se encargaron de cruzarlos de nuevo. T&iacute;midos ambos para los asuntos del coraz&oacute;n, su cortejo careci&oacute; del romanticismo al uso, pero la complicidad se fue reforzando.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/fcb8e3b0-fa90-4d80-9c55-229fafbfd922_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Iris no era una mujer guapa ni atractiva, a juicio de Bayley, por eso lo desconcertaba en cierta medida la atracci&oacute;n que despertaba en &eacute;l, al tiempo que le gustaba esa naturaleza despreocupada de ella, el hecho de no pretender gustar de la forma m&aacute;s rudimentaria. Era una intelectual concentrada en su investigaci&oacute;n, sin tiempo ni inter&eacute;s para frusler&iacute;as. El autor constata que, en aquella &eacute;poca, las chicas, al menos las universitarias, no ten&iacute;an la obsesi&oacute;n por la imagen que las consumir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Eso s&iacute;, falta de <em>sex appeal</em> no implicaba escasez de pretendientes: a lo largo de su vida, Bayley fue testigo de c&oacute;mo hombres y mujeres rondaban a su esposa.
    </p><p class="article-text">
        Los dos eran doctos en sus disciplinas, pero lo que reforz&oacute; su uni&oacute;n no fueron los debates eruditos, sino el hecho de poder mostrar con el otro lo que Bayley denomina el &ldquo;esp&iacute;ritu infantil&rdquo;, esto es, espontaneidad, sencillez, la Iris &iacute;ntima, risue&ntilde;a e imperfecta, sin la coraza de la profesora (auto)exigente que impon&iacute;a al resto de &aacute;reas de su rutina. Darse un chapuz&oacute;n en el r&iacute;o, el lago o cualquier paraje natural acu&aacute;tico era uno de los placeres que compartieron desde su noviazgo; en los &uacute;ltimos tiempos, ya enferma, &eacute;l ten&iacute;a que vigilarla porque la actividad se convirti&oacute; en un riesgo vital para ella.
    </p><h2 class="article-text">De la ilusi&oacute;n a la realidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad que he disfrutado en el matrimonio, y creo que Iris tambi&eacute;n, es un poco como dar un paseo solo sabiendo que ma&ntilde;ana, o pronto, lo dar&aacute;s en compa&ntilde;&iacute;a del otro&rdquo;, reflexiona el autor a prop&oacute;sito de lo que denomina &ldquo;afinidad en la distancia&rdquo;, algo as&iacute; como lo que acontece despu&eacute;s del fulgor del enamoramiento, cuando se conoce al otro de verdad, con lo que gusta y lo que incomoda, lo que une y lo que aleja, sin molestarse en disimular las diferencias. A &eacute;l le costaba entender la transformaci&oacute;n que se produc&iacute;a en Iris en presencia de terceros, pero consiguieron superar las eventuales crisis.
    </p><p class="article-text">
        Bayley no evita los temas controvertidos, que aborda sin rabia ni resentimiento: &ldquo;Sab&iacute;a entonces que Iris ten&iacute;a varios amantes con los que aparentemente jugaba al mismo tiempo. Tambi&eacute;n intu&iacute; [&hellip;] que habitualmente ella conced&iacute;a sus favores por admiraci&oacute;n o respeto: en virtud, por as&iacute; decir, m&aacute;s de los atributos divinos que de los meramente f&iacute;sicos o sexuales de los hombres que la solicitaban. A los hombres que eran como dioses para ella tambi&eacute;n los consideraba er&oacute;ticos, pero el sexo le parec&iacute;a un elemento marginal, no un fin en s&iacute; mismo&rdquo;. Esta concepci&oacute;n del amor va en sinton&iacute;a con la que manifiesta la autora tanto en su narrativa como en sus ensayos filos&oacute;ficos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5bb76908-fe02-4dcc-a027-b59cbd7a9117_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de su obra, el hecho de que ambos compartieran inquietudes afianz&oacute; su uni&oacute;n. Al poco de conocerse, ella le pregunt&oacute; si se hab&iacute;a planteado escribir una novela. &Eacute;l estaba decidido a hacerlo, pero le faltaba empe&ntilde;o para consagrarse a ello de verdad. Pens&oacute; que ella menospreciar&iacute;a algo tan balad&iacute; como la ficci&oacute;n, pero result&oacute; que Iris ya hab&iacute;a escrito su primera novela y estaba a punto de publicarla (<em>Bajo la red</em>, 1954); esa profesora de Filosof&iacute;a tan imponente se convirti&oacute; de pronto a sus ojos en una joven de mirada traviesa que quer&iacute;a, antes que nada, narrar historias, contar su visi&oacute;n del mundo a trav&eacute;s del relato. Y lo hizo, se volc&oacute; en ello, sin abandonar del todo la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ella sol&iacute;a guardarse para s&iacute; los proyectos en curso; su marido no los le&iacute;a ni preguntaba por ellos hasta que estaban terminados. Hubo algunas excepciones, sin embargo, como <em>La campana</em> (1958): le dej&oacute; leer el primer cap&iacute;tulo, que a &eacute;l le gener&oacute; mucha curiosidad, antes de continuar con el manuscrito. En diferentes ocasiones, y aunque Murdoch no escrib&iacute;a libros basados en hechos reales, Bayley detect&oacute; en sus novelas escenas de las que hab&iacute;an sido testigos, revestidas, eso s&iacute;, con el tamiz de la ficci&oacute;n. En cuanto a &eacute;l, adem&aacute;s de novelas, sobresali&oacute; por sus ensayos sobre autores como Shakespeare, Tolst&oacute;i o Henry James. Ella lo alentaba a escribir; y a &eacute;l le maravillaba c&oacute;mo ella creaba obras con tantas capas intelectivas al tiempo que eran historias accesibles y f&aacute;ciles de disfrutar para mucha gente.
    </p><h2 class="article-text">Amor, cuidados, memoria</h2><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el d&iacute;a en el que aquella chica de pelo descuidado, flequillo corto, piernas robustas y calcetines, con aquel genio prodigioso ante el que se hab&iacute;an rendido las m&aacute;s soberbias distinciones, candidaturas al Premio Nobel incluidas, se vio reducida a esa soledad gris, impenetrable, de los enfermos de alzh&eacute;imer. Bayley da cuenta del proceso degenerativo entrelaz&aacute;ndolo con su vida juntos, tratando de vislumbrar aquello que a&uacute;n permanece en ella, esos peque&ntilde;os destellos (el humor, las tonadas infantiles). Y tambi&eacute;n comparte sus sensaciones como cuidador: frente a la esposa de otro paciente, que les se&ntilde;ala que est&aacute;n viviendo lo mismo, &eacute;l se resiste a aceptar que su mujer es una m&aacute;s. Aunque, en general, los pacientes comparten los mismos s&iacute;ntomas, se empe&ntilde;a en seguir individualiz&aacute;ndola, en lo que solo puede describirse como un acto de amor, de amor y de dignidad &uacute;ltima.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6cadbf8b-31a7-4ba0-8e2a-f385575acb35_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Eleg&iacute;a a Iris</em> &ndash;que inspir&oacute; la pel&iacute;cula biogr&aacute;fica <em>Iris</em> (2001), dirigida por Richard Eyre y con Judi Dench y Kate Winslet en el papel de la protagonista&ndash; es mucho m&aacute;s que una biograf&iacute;a o un libro sobre el duelo. John Bayley fue, ante todo, un escritor. Y, a&uacute;n antes que escritor, fue un hombre enamorado. Mantuvo su amor, como rezan los votos, en la salud y en la enfermedad. Conoci&oacute; a su mujer cuando era una profesora soltera sin dotes para la seducci&oacute;n; la conoci&oacute; como una gran escritora reconocida; la conoci&oacute; como la anciana fr&aacute;gil que olvid&oacute; &eacute;xitos, ideas, frases hasta dejar de ser ella misma. La conoci&oacute;, la acompa&ntilde;&oacute; y la cuid&oacute; siempre. Despu&eacute;s, escribi&oacute; estas p&aacute;ginas, que contienen algunas de las m&aacute;s hermosas p&aacute;ginas de amor que se han escrito. O, mejor dicho, que est&aacute;n escritas con amor, un amor que pocas veces se muestra as&iacute;, tan puro.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que se habla tanto de la masculinidad t&oacute;xica, viene bien recordar que, por suerte, la mayor&iacute;a de los hombres heterosexuales han amado, y aman, de otra forma. M&aacute;s sana, m&aacute;s atenta, m&aacute;s generosa. Es importante recordar que el amor no ha sido nunca una posesi&oacute;n ni una garant&iacute;a, y que se conserva con comprensi&oacute;n, bondad y capacidad de adaptaci&oacute;n. Es importante recordar que no se limita a la sexualidad; que m&aacute;s a menudo va de compa&ntilde;&iacute;a, escucha y cuidados. Es importante recordarlo, porque lo seguimos necesitando, necesitamos el amor de otros y necesitamos aprender a vivir con amor, aunque no sepamos expresarlo con palabras tan bellas como las de John Bayley.
    </p><h2 class="article-text">Iris Murdoch vuelve a las librer&iacute;as</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que, en el pasado siglo, varios t&iacute;tulos de la autora se publicaran en Espa&ntilde;a desperdigados por varias editoriales &ndash;se&ntilde;al de que ninguna logr&oacute; venderla lo suficiente&ndash;, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido Lumen e Impedimenta las encargadas de redescubrir sus libros de ficci&oacute;n a las nuevas generaciones, a veces con la publicaci&oacute;n de libros nunca antes traducidos al castellano, como <em>El libro y la hermandad</em> (1987; Impedimenta, 2016, trad. Jon Bilbao), finalista del Booker, una novela de campus ambientada en Oxford que hoy bien podr&iacute;a seducir a los amantes de la <em>dark academia</em>, una tendencia en boga en las redes sociales literarias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b6255317-624a-497f-9de9-5059929e5d49_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este mismo a&ntilde;o, Lumen ha reeditado dos de sus grandes novelas: <em>Amigos y amantes</em> (1968) y <em>La negra noche</em> (1993), ambos con pr&oacute;logo de &Aacute;lvaro Pombo, que se suman a las ya disponibles en el cat&aacute;logo, con <em>El mar, el mar</em> (1978) a la cabeza. En catal&aacute;n, Edicions de 1984 ha publicado por primera vez en esta lengua otro de sus grandes libros, <em>La campana</em> (1958), del que precisamente John Bayley cuenta en estas memorias que fue una de las raras excepciones en las que Murdoch le dej&oacute; leer unas p&aacute;ginas mientras a&uacute;n lo estaba escribiendo. Ahora solo falta que ese entusiasmo se contagie a cuantos m&aacute;s lectores mejor. &iquest;Ha llegado, por fin, el momento de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vivir-gana-leccion-heroina-inconformista-iris-murdoch-irlanda-cincuenta_1_11460204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Murdoch</a>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/hombre-amo-gran-escritora-anciana-memoria-convirtio_1_13582024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Alzheimer,Biografías,Ensayos,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autora que defiende que la izquierda necesita la meritocracia para construir una sociedad más igualitaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/autora-defiende-izquierda-necesita-meritocracia-construir-sociedad-igualitaria_1_13564043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa21d39a-9902-41fa-b771-5399bdb3f619_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1112y861.jpg" width="1200" height="675" alt="Jahel Queralt, profesora de Filosofía Política en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y autora de “Nadie merece nada. Por qué la izquierda necesita la meritocracia” (Anagrama, 2026)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser conscientes de cómo el azar determina el destino de una persona, desligar el mérito del trabajo y del salario y pararse a pensar hasta qué punto la genética crea desigualdades innatas son algunas de las ideas que aborda la experta en justicia distributiva Jahel Queralt</p><p class="subtitle">¿La meritocracia son los padres? Cómo el sistema educativo falla a las clases bajas frente a las altas</p></div><p class="article-text">
        Hablar de meritocracia pasa por pensar en conceptos como oportunidades, igualdad, salario y reconocimiento. Sin embargo, hay otra forma de razonar en torno al ideal meritocr&aacute;tico: su perspectiva colectiva, como forma de estructurar de la forma m&aacute;s eficiente y justa la sociedad. Eso es lo que defiende Jahel Queralt, profesora de Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y autora de 'Nadie merece nada. Por qu&eacute; la izquierda necesita la meritocracia' (Anagrama, 2026). Tambi&eacute;n explica por qu&eacute; no se debe moralizar el &eacute;xito, si la meritocracia dictamina el salario y hasta qu&eacute; punto hay que tener en cuenta la gen&eacute;tica en la b&uacute;squeda de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        La autora, especialista en justicia distributiva, apunta en su ensayo que la meritocracia no va tanto de voluntad individual como de ingenier&iacute;a institucional, de c&oacute;mo debemos dise&ntilde;ar las reglas para que todos tengamos las mismas oportunidades aun partiendo de contextos y realidades diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de entender el principio meritocr&aacute;tico combina dos exigencias. Por un lado, la eficiencia: que cada puesto sea ocupado por el candidato mejor preparado. Por otro, de justicia: que cada cual haya tenido la oportunidad de convertirse en el mejor candidato que sus capacidades le permitan ser. &ldquo;Para m&iacute;, la meritocracia es una forma de asignar posiciones, trabajos y oportunidades seg&uacute;n las capacidades de cada individuo&rdquo;, resume la pensadora.
    </p><p class="article-text">
        Queralt enfatiza que aquellos que denuestan la meritocracia lo hacen tras realizar una &ldquo;uni&oacute;n interesada&rdquo; con el capitalismo. Sin embargo, su tesis apunta que el ideal meritocr&aacute;tico puede existir tanto en sociedades socialistas como capitalistas. Es aqu&iacute; donde despunta una de las principales ideas que la docente universitaria aborda en la nomograf&iacute;a, pues analiza la meritocracia desde la perspectiva ciudadana y social. Seg&uacute;n explica a elDiario.es, &ldquo;siempre pensamos en los que compiten, en los que se juegan el puesto, pero yo quiero pensar en la sociedad. La meritocracia tiene que ver con qui&eacute;n puede hacerlo mejor para los dem&aacute;s&rdquo;. As&iacute; lo reitera en el libro: &ldquo;La cuesti&oacute;n de qui&eacute;n merece un puesto es, en realidad, la de qui&eacute;n lo puede hacer mejor para el resto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No solo se trata de comentarios abstractos. Poner en pr&aacute;ctica la idea que defiende Queralt supondr&iacute;a que aquellos conocidos como &ldquo;enchufados&rdquo; no ostentaran puestos de responsabilidad por ser quienes son, o tener el parentesco que tengan con otro alto cargo, sino por sus conocimientos. Especialmente grave es lo que ocurre cuando esto sucede con mandos de &aacute;reas de emergencia y sanidad, donde lo que hay en juego son vidas humanas.
    </p><h2 class="article-text">Moralizar el m&eacute;rito t&eacute;cnico</h2><p class="article-text">
        La profesora de Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica aprovecha la ocasi&oacute;n para discernir entre el m&eacute;rito t&eacute;cnico y el m&eacute;rito moral. Mientras el primero alude a las competencias adquiridas por una persona para desarrollar unas funciones laborales, el segundo est&aacute; ligado al elogio, el prestigio o la recompensa que se asocia a que alguien haya desarrollado el m&eacute;rito t&eacute;cnico. &ldquo;Tenemos que desaprender todo ese discurso moralizante en torno al m&eacute;rito y evitar el relato de ganadores y perdedores. Aqu&iacute; no hay gente que elige bien o mal, que se esfuerza m&aacute;s o menos, porque la realidad depende much&iacute;simo m&aacute;s de factores que no elegimos&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo que utiliza es claro. Una violinista es mucho mejor que otra. Si necesito montar una orquesta, elegir&eacute; a la mejor. &ldquo;Ahora bien. Resulta que esta violinista ha nacido con un o&iacute;do excepcional, en una familia de m&uacute;sicos, con acceso a instrumentos desde peque&ntilde;a y excelentes profesores. No es que la otra no se haya esforzado&rdquo;, expone. De ah&iacute; que la soluci&oacute;n que propone la autora sea &ldquo;admirar el talento, simplemente, cultivarlo, recompensarlo, disfrutarlo, pero no moralizarlo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&eacute;rito, trabajo, salario</h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los salarios es uno de los aspectos m&aacute;s relevantes del ensayo que presenta esta profesora de la UPF. Antes de todo, una premisa: &ldquo;La meritocracia no define cu&aacute;nto se paga ni por qu&eacute;&rdquo;. Ah&iacute; queda el caso del empleo p&uacute;blico, donde se realiza una selecci&oacute;n meritocr&aacute;tica, pero el salario no lo define el mercado. &ldquo;Y la meritocracia tampoco dice en absoluto que alguien que merece un puesto merece tambi&eacute;n moralmente todo lo que el mercado est&aacute; dispuesto a pagar por su salario&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Esta identificaci&oacute;n entre m&eacute;rito, trabajo y salario es interesada y el motivo por el que la meritocracia &ldquo;ha cambiado de bando&rdquo;, expresa Queralt en referencia a la apropiaci&oacute;n que la derecha ha hecho sobre el m&eacute;rito. &ldquo;La meritocracia, por su propia exigencia fundamental de que todo el mundo pueda desarrollar sus capacidades, exige limitar la desigualdad salarial&rdquo;, opina. Si existen unas diferencias extremas de ingresos, esas diferencias permiten comprar ventajas educativas y redes de contactos para las nuevas generaciones, lo que termina destruyendo la igualdad de oportunidades. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, unos salarios m&iacute;nimos adecuados, la fiscalidad progresiva y l&iacute;mites a las desigualdades salariales son formas de proteger la meritocracia. Solo as&iacute; se lograr&aacute; una igualdad de oportunidades que no se vea afectada por la desigualdad econ&oacute;mica desde el punto de partida.
    </p><h2 class="article-text">La gen&eacute;tica como desigualdad</h2><p class="article-text">
        Queralt no reh&uacute;ye debates inc&oacute;modos en torno a la igualdad y las capacidades de los individuos. Un cap&iacute;tulo de 'Nadie merece nada' va dedicado a la gen&eacute;tica que presenta cada persona y hasta qu&eacute; nivel pueden ser, son y deben ser incapacitantes. Si la izquierda y el progresismo siempre han tenido en cuenta las desigualdades sociales para aplacarlas y as&iacute; hacer realidad el sue&ntilde;o de una sociedad m&aacute;s equitativa, no ha sucedido lo mismo con las desigualdades biol&oacute;gicas, defiende la autora, que aparecen mucho antes que cualquier socializaci&oacute;n en un entorno determinado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez tenemos m&aacute;s conocimientos sobre el impacto del ADN en la vida de las personas y no podemos seguir haciendo como si toda la desigualdad procediera del componente social&rdquo;, apunta. Ilustra su postulado con la obesidad, a la que &ldquo;no solo se debe analizar desde la cr&iacute;tica a la gordofobia ni los desfiles de lencer&iacute;a, que tambi&eacute;n, sino sabiendo que hay personas con mayor propensi&oacute;n a ella&rdquo;. Tal y como refleja en su escrito, &ldquo;el determinismo gen&eacute;tico convierte la gen&eacute;tica en destino, pero el negacionismo gen&eacute;tico la convierte en tab&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No solo es la obesidad, tambi&eacute;n la predisposici&oacute;n a las adicciones o a los trastornos mentales, realidades todas ellas que interfieren a la hora de conseguir un trabajo para quienes las sufren. &ldquo;Lo peor es que si no reconoces la gen&eacute;tica como principio determinante, das pie al discurso culpabilizador de la derecha, que piensa que hay gente d&eacute;bil de car&aacute;cter, sin fuerza de voluntad o que teniendo los medios no consigue sus objetivos. Parece que todo es culpa de la sociedad o del individuo, cuando aqu&iacute; no hay culpables&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        La escritora propone abrir el debate con valent&iacute;a y sin miedo ni histeria. Ella quiere ir a la ra&iacute;z y hacerlo, incluso, por las propias personas que sufren esta desigualdad, quienes ver&iacute;an una lectura social m&aacute;s acorde a su situaci&oacute;n. Queralt detalla que la selecci&oacute;n de embriones seg&uacute;n marcadores polig&eacute;nicos ya sucede en algunas partes del mundo. &ldquo;Si esto lo demonizamos, se quedar&aacute; como algo al alcance de unos pocos, que son los ricos. No hay que dejar de lado las desigualdades sociales, pero est&aacute;n estas otras, y hay que encararlas tambi&eacute;n desde la izquierda&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        La misma experta en justicia distributiva lo apunta en su ensayo. La meritocracia nos ha permitido defender una igualdad de oportunidades elemental durante siglos, y oponernos a los privilegios basados en la sangre, el sexo y la raza. Queralt, en unas 120 p&aacute;ginas, consigue responderse a s&iacute; misma la pregunta que abre el ensayo. Con estas palabras condensa la respuesta: &ldquo;La izquierda necesita a la meritocracia porque es el principio esencial de la organizaci&oacute;n eficiente y justa de la sociedad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/autora-defiende-izquierda-necesita-meritocracia-construir-sociedad-igualitaria_1_13564043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La autora que defiende que la izquierda necesita la meritocracia para construir una sociedad más igualitaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Sociedad,Igualdad,Derechos Humanos,Libros,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" width="1217" height="685" alt="Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: &quot;El frío te conecta con el aquí y el ahora&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Ocho grados. Los nadadores de invierno’ (Barlin Libros), el periodista Jordi Ballart indaga en los efectos de zambullirse en el agua a bajas temperaturas</p><p class="subtitle">Cómo funcionan los baños de contraste para recuperarse del esfuerzo y mejorar la circulación
</p></div><p class="article-text">
        Tanto si vive usted cerca del mar, como si lo visita por casualidad fuera de los meses c&aacute;lidos del a&ntilde;o, es posible que alguna vez se haya quedado mirando a quienes, ignorando el fr&iacute;o, se sumergen en el agua en pleno invierno. Hacerlo quiz&aacute; les parezca a muchos una aut&eacute;ntica locura, pero a otros seguro les despertar&aacute; una cierta envidia. Les encantar&iacute;a ser uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el fr&iacute;o y la humedad calando hasta los huesos suponen una barrera importante, pero incluso desde la orilla uno puede intuir la sensaci&oacute;n de libertad y de comuni&oacute;n con la naturaleza que se tiene que sentir al hacerlo. Jordi Ballart es escritor y periodista. Tambi&eacute;n es uno de esos nadadores. Lleva m&aacute;s de veinte a&ntilde;os adentr&aacute;ndose en las aguas invernales, llegando a sumergirse en aguas a ocho grados, un l&iacute;mite en el que el cuerpo humano ya empieza a tener serias dificultades para funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente es esa cifra la que da t&iacute;tulo a su nuevo libro, <a href="https://www.barlinlibros.org/tienda/ocho-grados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ocho grados. Los nadadores de invierno</em></a> (Barlin Libros, traducido por Alberto Haller), un texto en el que mezcla el relato personal con el ensayo y la cr&oacute;nica de viajes. Para crearlo recorri&oacute; lugares tan emblem&aacute;ticos como la playa de la Barceloneta, la de Riazor en A Coru&ntilde;a, la Concha de Donosti y otros m&aacute;s lejanos como Brighton, Mosc&uacute; o Berl&iacute;n (porque los nadadores de invierno no solo lo hacen en el mar). 
    </p><p class="article-text">
        En el libro, un aut&eacute;ntico canto al poder sanador de la naturaleza, recorremos junto a Ballart la historia de los ba&ntilde;os fr&iacute;os, la del neopreno y su papel de &ldquo;facilitador&rdquo; de este tipo de inmersiones, y tambi&eacute;n algunos relatos de aquellos que en el agua fr&iacute;a encontraron una v&iacute;a para aliviar sus traumas o sus problemas de depresi&oacute;n. Incluido el propio autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha ido evolucionando su relaci&oacute;n con el mar a lo largo del tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre he tenido una relaci&oacute;n especial con el mar, desde ni&ntilde;o. Dir&iacute;a que mi relaci&oacute;n con el agua ha ido evolucionando seg&uacute;n una cuesti&oacute;n &ldquo;de continuidad&rdquo;, de alargar la temporada de ba&ntilde;o y no limitar esa actividad tan placentera a los meses de verano. Con el tiempo, tambi&eacute;n he descubierto que el mar de invierno es un entorno muy particular, que la falta de gente hace que la conexi&oacute;n con la naturaleza sea mucho m&aacute;s intensa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé, estaba pasando una mala época, una depresión, y los baños invernales me ayudaron muchísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Recuerda el primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&oacute; que eso era para usted? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&eacute; &ldquo;&iexcl;s&iacute;, esto es lo m&iacute;o, quiero seguir haciendo esto!&rdquo;, fue en la playa de la Barceloneta. Ser&iacute;a alrededor del 2004, a mi vuelta de Inglaterra, donde viv&iacute; durante un tiempo. En Reino Unido, sol&iacute;a nadar en el Atl&aacute;ntico con grupos de gente, en verano y con neopreno. As&iacute; que me introduje en el mundo de la nataci&oacute;n invernal gracias estos trajes, que despu&eacute;s abandon&eacute;. En aquellos d&iacute;as yo estaba pasando una mala &eacute;poca, una depresi&oacute;n, y los ba&ntilde;os invernales me ayudaron much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para escribir el libro, se ba&ntilde;&oacute; con las personas a las que entrevistaba. &iquest;Qu&eacute; le cont&oacute; la gente despu&eacute;s de salir del agua que probablemente no le habr&iacute;a contado en una entrevista en tierra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al salir del agua, la mayor&iacute;a de ba&ntilde;istas que he entrevistado, por no decir todos, destacan la sensaci&oacute;n de euforia que sienten. Y tambi&eacute;n la limpieza de preocupaciones, de c&oacute;mo desaparecen esas &ldquo;telara&ntilde;as mentales&rdquo; que todos llevamos con nosotros. La naturaleza, en s&iacute;, ya es un elemento terap&eacute;utico, pero el fr&iacute;o, adem&aacute;s, provoca un cierto <em>shock</em> que te conecta con el aqu&iacute; y el ahora. Con la presencialidad. Los problemas de tierra se quedan en tierra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es miembro de la </strong><em><strong>Outdoor Swimming Society</strong></em><strong>, una organizaci&oacute;n brit&aacute;nica sin &aacute;nimo de lucro y la mayor comunidad internacional dedicada a la nataci&oacute;n en aguas abiertas y el </strong><em><strong>wild swimming. </strong></em><strong>Ha conocido a personas de agrupaciones de este tipo en diferentes partes del mundo. Aparte de lo evidente, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;a que tienen en com&uacute;n todas estas personas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda el elemento com&uacute;n es la sociabilidad, las relaciones de afinidad que se crean en los grupos, la sensaci&oacute;n de ser, de alguna manera, especiales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bañarse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero sí que es algo que te saca de tu zona de confort</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De hecho, el libro contrapone el ba&ntilde;arse en invierno a llevar una vida demasiado normal, demasiado &ldquo;domesticada&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo ve as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ba&ntilde;arse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero s&iacute; que es algo que te saca de tu zona de confort. Y ah&iacute; hay un cierto elemento de probar otras cosas, de esp&iacute;ritu de aventura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambia el mar en verano y en invierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La principal diferencia es la ausencia de gente, del bullicio veraniego. Y eso conlleva una sensaci&oacute;n muy potente de encontrarte en un entorno m&aacute;s ind&oacute;mito, m&aacute;s natural. En invierno, para m&iacute;, el mar es un mundo m&aacute;s emocional que simplemente recreativo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes ha nombrado el neopreno, este material aparece en el libro como una tecnolog&iacute;a que abri&oacute; la posibilidad de nadar en agua fr&iacute;a a m&aacute;s personas. Pero tambi&eacute;n dice que, con el tiempo, casi todos los que lo usan lo acaban abandonando. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Nadar con neopreno es menos aut&eacute;ntico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente te dir&iacute;a que s&iacute;, que es menos aut&eacute;ntico. Yo creo que si el neopreno te ayuda, como me pas&oacute; a m&iacute;, a empezar a nadar todo el a&ntilde;o, bienvenido sea. Pero lo ideal es que el neopreno sea solo una fase. El contacto directo del agua con la piel es lo que potencia los beneficios del mar para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que nadar en agua fr&iacute;a es beneficioso para muchas cosas. &iquest;Cu&aacute;les y en qu&eacute; se basa para afirmarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La doctora <a href="https://www.instagram.com/susanna_soeberg/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susanna S&oslash;berg</a> habla, entre muchas otras cosas, del potencial que tiene el agua fr&iacute;a para reducir inflamaciones y la presi&oacute;n arterial. Tambi&eacute;n de que puede reforzar el sistema inmunol&oacute;gico, pero los nadadores y nadadoras que entrevist&eacute; me hablaban sobre todo de los beneficios para la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor Mark Harper defiende [en <a href="https://www.chroniclebooks.com/collections/chronicle-prism/products/chill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chill</em></a>, un libro dedicado a los beneficios de la nataci&oacute;n en agua fr&iacute;a] que cuando el cuerpo se somete regularmente a un estr&eacute;s moderado, como una inmersi&oacute;n en agua helada, desarrolla una respuesta adaptativa a ese estr&eacute;s, con lo cual las consecuencias fisiol&oacute;gicas de las situaciones que provocan ansiedad son menos intensas.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido casos en que los ba&ntilde;os de invierno han ayudado a personas con cuadros depresivos a abandonar la medicaci&oacute;n. Eso s&iacute;, nadar en el mar en invierno no est&aacute; exento de riesgos, como la hipotermia, y hay que hacerlo con cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es posible que los lectores de su libro nunca acaben dando el paso para ba&ntilde;arse en invierno. Aun as&iacute;, &iquest;le gustar&iacute;a que, tras leerlo, cambiara su manera de mirar el mar, el invierno o su propia vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que se quedaran con la idea de la grandeza del mar y de c&oacute;mo esa grandeza nos sit&uacute;a en el mundo a nosotros, los seres humanos. C&oacute;mo nos pone en nuestro sitio. Y para sentir eso ni siquiera hace falta ba&ntilde;arse en invierno, basta con dar un paseo al lado del mar en una ma&ntilde;ana tranquila de diciembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Salud mental,Natación,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/euridice-cabanes-filosofa-tecnologias-discapacitantes-dependamos-constantemente_128_13574946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b611c767-6c8d-4ffd-abe2-c8bd96527a06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x842y371.jpg" width="1200" height="675" alt="Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora publica 'Sembrar futuros. Una guía de resistencia para la era del algoritmo', un ensayo en el que recorre las heridas del capitalismo digital y propone alternativas para recuperar la memoria, descolonizar el tiempo y poner la innovación al servicio de la vida</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - Arnaud Miranda, politólogo: “Este capitalismo solo busca depredación, por eso quiere acabar con la democracia”</p></div><p class="article-text">
        En un contexto saturado de im&aacute;genes postapocal&iacute;pticas y narrativas del colapso vinculadas a las grandes empresas tecnol&oacute;gicas, Eur&iacute;dice Caba&ntilde;es (Valencia, 1983) propone otra forma de mirar &mdash;y habitar&mdash; lo tecnol&oacute;gico. Acostumbrada a trabajar en la intersecci&oacute;n entre el espacio digital y el pensamiento cr&iacute;tico, ahora publica <em>Sembrar futuros. </em><a href="https://www.libreriaboticadelectores.es/libro/sembrar-futuros_653453" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Una gu&iacute;a de resistencia para la era del algoritmo</em></a> (Ariel), donde realiza un diagn&oacute;stico del panorama actual e identifica las grietas del sistema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea era generar un horizonte esperanzador, porque lo que m&aacute;s hay que destacar &mdash;o hacia donde m&aacute;s tenemos que ir&mdash; es a recuperar un poco la esperanza y a recuperar la idea de que algo se puede hacer. Solo as&iacute; pueden empezar a cambiar las cosas&rdquo;, asegura Caba&ntilde;es. 
    </p><p class="article-text">
        Utilizando la met&aacute;fora de las uvas sin semillas para mostrar c&oacute;mo cada vez estamos m&aacute;s acostumbrados a un camino est&eacute;ril predise&ntilde;ado por los algoritmos. &ldquo;Tenemos la necesidad de recuperar nuestras habilidades cognitivas, de recuperar las semillas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo comienza realizando un diagn&oacute;stico de las grandes empresas tecnol&oacute;gicas y de sus pr&aacute;cticas. Para ello, recoge el concepto </strong><em><strong>cuerpo-territorio</strong></em><strong>, de la feminista ind&iacute;gena Lorena Cabnal, que describe c&oacute;mo &ldquo;la nube&rdquo; se asienta en esos cuerpos sacrificados en favor del capitalismo digital, al mismo tiempo que usted propone el concepto de </strong><em><strong>cuerpo-dato</strong></em><strong>. &iquest;En qu&eacute; consiste esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea cuando estaba haciendo el libro era ver c&oacute;mo mostrar que las violencias contra las personas que est&aacute;n extrayendo minerales en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, las violencias contra las personas kenianas que est&aacute;n entrenando los sistemas de inteligencia artificial, y todas las violencias que operan sobre el extractivismo y sobre los cuerpos de las personas que nos quedan muy lejos, pertenecen al mismo sistema que las violencias que extraen nuestros datos. Estas violencias convierten lo que somos en <em>gemelos digitales</em> predictivos y conforman toda nuestra vida. Quer&iacute;a que se vieran que eran dos caras de la misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El </strong><em><strong>cuerpo-dato</strong></em><strong> es una transformaci&oacute;n eminentemente negativa o existe la posibilidad de hacer algo creativo, transformador y beneficioso de &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en todo, las cosas son negativas o positivas dependiendo del sistema en el que se insertan. Creo que en este sistema es completamente negativo, porque nos reduce a cifras y, adem&aacute;s, esas formas de predicci&oacute;n no s&oacute;lo est&aacute;n prediciendo nuestro futuro, sino que lo est&aacute;n generando. Hay que criticar la idea de que todo puede ser cuantificable y ver tambi&eacute;n qu&eacute; medimos y qu&eacute; queda fuera. Evidentemente, siempre podemos utilizarlo a nivel art&iacute;stico, a muchos niveles, y podemos utilizarlo tambi&eacute;n para tomar decisiones. El problema es qui&eacute;n decide qu&eacute; datos se recogen, a qui&eacute;n pertenecen esos datos y qu&eacute; se hace con esos datos.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad informada, en la que los datos nos pertenezcan y que decidamos entre todos qu&eacute; datos se pueden utilizar es imprescindible, y creo que podr&iacute;a ser muy &uacute;til para poder generar pr&aacute;cticas m&aacute;s horizontales. 
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;mbito de los videojuegos es, en este sentido, un primer medio algor&iacute;tmico con el que nos hemos relacionado y que puede ser muy &uacute;til para todo esto, porque nos permite, por un lado, entender esas grandes cantidades de datos que nos dijeron que solo los algoritmos pueden entender; y tambi&eacute;n una herramienta muy valiosa para la toma de decisiones colectivas, porque el mero acto de jugar ya es tomar una decisi&oacute;n y es estar todos de acuerdo en las reglas del juego. Puede ser muy bueno como un espacio de simulaci&oacute;n de otros sistemas y mundos posibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El &aacute;mbito del videojuego est&aacute; poco explorado en relaci&oacute;n al p&uacute;blico general.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. Casi siempre se habla de los peligros de los videojuegos y normalmente ni siquiera se ata&ntilde;e a los verdaderos peligros de los videojuegos, como el extractivismo de datos, que es mucho mayor que el de las redes sociales. Y toda la parte de patrones de dise&ntilde;o oscuro, que est&aacute;n hechos para ir directamente a nuestros sesgos cognitivos y activar ah&iacute; las palancas que quieren activar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es quién decide qué datos se recogen, a quién pertenecen esos datos y qué se hace con esos datos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Precisamente cuando habla de c&oacute;mo los algoritmos gu&iacute;an nuestras vidas sirve para dialogar sobre muchas de las cuestiones actuales&hellip; &iquest;Cree que eso es lo que est&aacute; pasando actualmente con todos estos discursos sobre la inteligencia artificial por parte de los tecnoligarcas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que a m&iacute; me aterra mucho el discurso de que &ldquo;la IA nos va a matar a todos&rdquo;. No porque crea que la IA nos va a matar a todos, sino porque s&eacute; que la IA ya est&aacute; matando a algunos y me preocupa que lo est&eacute;n utilizando como una coartada preventiva. Mientras se frena o se bloquean sus usos, que ya lo hemos visto cuando se han capado modelos para el uso ciudadano, se est&aacute;n utilizando y se est&aacute;n investigando todav&iacute;a m&aacute;s los usos militares. Ah&iacute; es donde creo que reside el problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Frente a estas oligarqu&iacute;as tecnol&oacute;gicas, usted habla de tecnolog&iacute;as situadas interoperables. &iquest;Cu&aacute;l es el beneficio de pensar la tecnolog&iacute;a desde el pensamiento situado y la interoperabilidad y qu&eacute; debemos hacer para dirigirnos hacia ese tipo de tecnolog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos han vendido que las tecnolog&iacute;as que tenemos son tecnolog&iacute;as globales y que son para todos, pero en realidad vienen de una ideolog&iacute;a muy concreta, de una parte del planeta muy concreta, y de unos intereses muy espec&iacute;ficos. B&aacute;sicamente, hablamos de una colonialidad tecnol&oacute;gica. Hablamos de estas grandes tecnol&oacute;gicas que lo tienen todo: la infraestructura, los espacios, nuestros datos y las decisiones; pero las tienen porque estamos ah&iacute;. El poder que tenemos es mucho mayor del que creemos. Si les dejamos los cascarones vac&iacute;os ya no tienen todo ese poder. Y las tecnolog&iacute;as a las que deber&iacute;amos dirigirnos son estas <em>tecnolog&iacute;as situadas</em>, que parte un poco de la idea de <em>conocimiento situado</em> de Donna Haraway, para hablar de las tecnolog&iacute;as que surgen del entorno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero, por un lado, a las necesidades y contextos. No es posible que necesitemos exactamente la misma tecnolog&iacute;a en un pueblo de 40 habitantes que en una ciudad de 20 millones. Ah&iacute;, por ejemplo, el software libre es una gran apuesta a la adaptaci&oacute;n, porque t&uacute; puedes acceder al c&oacute;digo, y hay mucha m&aacute;s transparencia y auditabilidad. El software libre te permite adaptarlo a necesidades espec&iacute;ficas y generar muchos peque&ntilde;os cambios que puedes ir compartiendo, que cualquiera puede adaptar y tomar para volverlo a reformularlo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n en un sentido material. Es muy loco que vivamos en un mundo donde todas las tecnolog&iacute;as que estamos utilizando necesiten del colt&aacute;n que se extrae en Rep&uacute;blica del Congo, para hacer luego que todos los chips se ensamblen en Taiw&aacute;n, con todas las tecnolog&iacute;as se est&aacute;n generando en Estados Unidos o ahora m&aacute;s recientemente China, y que despu&eacute;s se distribuyan globalmente, y sus residuos de pronto se vuelvan a enviar al Sur Global para su extractivismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; se puede hacer ante esto? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre ten&iacute;a esta idea de &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no trabajar directamente con materiales locales que tenemos aqu&iacute;?&rdquo; Lo ten&iacute;a un poco como una idea especulativa, pero hay investigaciones recientes que hablan sobre c&oacute;mo se podr&iacute;an crear componentes electr&oacute;nicos con el micelio del shiitake, lo que supondr&iacute;a sustituir todas estas tierras raras. Es precisamente a esto a lo que me refer&iacute;a: a tecnolog&iacute;as que puedes estar cultivando de una forma local o tecnolog&iacute;as que surgen de tu contexto, que adem&aacute;s tambi&eacute;n pueden ser m&aacute;s org&aacute;nicas y m&aacute;s compostables. De esta forma estamos construyendo otro tipo de seguridad, otro tipo de mundo m&aacute;s sostenible, especialmente cuando estamos viendo que el que tenemos ahora nos aboca al colapso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s, ahora mismo la tecnolog&iacute;a est&aacute; atravesada por las l&oacute;gicas de la productividad y la eficiencia en un contexto saturado de informaci&oacute;n donde la lucha por nuestra atenci&oacute;n es constante. &iquest;Necesitamos poder &ldquo;aburrirnos&rdquo; para tomar agencia de nuestro tiempo y pensar en otros modos de hacer y habitar lo tecnol&oacute;gico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que aburrirse es imprescindible. Es importante dejar un descanso para nuestro cerebro, y por eso tambi&eacute;n hablo mucho del tiempo, que aparentemente no ser&iacute;a una tecnolog&iacute;a, pero las tecnolog&iacute;as actuales est&aacute;n haciendo todo este esfuerzo constante por colonizar nuestro tiempo y el hecho de estar constantemente &ldquo;entretenidos&rdquo;, lo que desactiva el deseo y nuestra propia relaci&oacute;n con el entorno y con los dem&aacute;s. Y desactiva la posibilidad de un cambio pol&iacute;tico, porque para un cambio pol&iacute;tico hace falta que se active el deseo, y para eso hace falta tener tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n del sistema, que ahora tambi&eacute;n con la inteligencia artificial se ha incrementado mucho con aumento de la productividad constante. Es imprescindible encontrar formas de ocio sin producci&oacute;n ni consumo y reactivar esos tiempos lentos, que es donde realmente sucede el pensamiento, el deseo y los cambios sist&eacute;micos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aburrirse es imprescindible. Es importante dejar un descanso para nuestro cerebro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En estos debates sobre tecnolog&iacute;a la balanza siempre oscila entre el tecnopesimismo y la tecnoutop&iacute;a. &iquest;Cree que es posible (y necesario) habitar el centro? En el ensayo habla de</strong><em><strong> tecnolog&iacute;as acompa&ntilde;antes</strong></em><strong>, pero tambi&eacute;n de una vuelta al cuerpo y de un proceso de desdigitalizaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. Lo pienso mucho con el ejemplo de las ruedecitas auxiliares de la bici. Una tecnolog&iacute;a muy b&aacute;sica, unas ruedecitas de una bici est&aacute;n hechas para ayudarnos a entender c&oacute;mo funciona el equilibrio en la bici y poder hacerlo de forma segura. Pero la idea es que desaparezcan. Ahora mismo tenemos tecnolog&iacute;as muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n volviendo al t&iacute;tulo de <em>Sembrar futuros</em>, la idea es que no hay un futuro al que tengamos que abocarnos s&iacute; o s&iacute;, y que no hay solo tampoco una l&iacute;nea futura posible, sino que hay muchos futuros posibles. Algunos incluso ya est&aacute;n aqu&iacute; y algunos incluso vienen de cosas que ya ten&iacute;amos. Por aqu&iacute; lanz&oacute; la idea del retrofuturismo, porque lo que se declararon como tecnolog&iacute;as obsoletas, o muchos de los conocimientos que han quedado atr&aacute;s, eran mucho m&aacute;s sostenibles para el contexto en el que vivimos. No hablo de volver a las cavernas, pero s&iacute; de recuperar ciertos discursos y ciertas pr&aacute;cticas, que muchas vienen de tecnolog&iacute;as ancestrales, y ver qu&eacute; se puede desarrollar a partir de ah&iacute;. Recuperar conocimientos perdidos que se basan m&aacute;s en la observaci&oacute;n, en la relaci&oacute;n con el entorno y en entrenar nuestras habilidades en lugar de sustituirlas o reemplazarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para ello propone el concepto de </strong><em><strong>ternura radical</strong></em><strong>. &iquest;C&oacute;mo se aplica la ternura al contexto tecnol&oacute;gico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ternura surge, por un lado, de un sistema tremendamente violento, donde lo que se priman son valores muy violentos, incluso de violencias preventivas, al se&ntilde;alar a las v&iacute;ctimas como los culpables, que es lo que estamos viendo estos d&iacute;as de una forma completamente exacerbada. Y, por otro lado, surge de la idea de interdependencia, es decir, que si nos entrenamos o nos entrenaron para pensar que somos autosuficientes, que tenemos que poder todos solos, es una cosa que no solo nos a&iacute;sla mucho los unos de los otros para proponer soluciones, sino que nos a&iacute;sla tambi&eacute;n de todo un entorno que necesitamos para sobrevivir. Mata la idea de la vulnerabilidad, porque piensa que ser vulnerable es algo negativo, cuando en realidad es lo que somos y vivimos en un contexto donde todos somos interdependientes de todos. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, esta ternura radical es aplicar esta norma de la interdependencia, poner en valor otras cuestiones para poder compartir nuestras vulnerabilidades y aliarnos para generar un mundo m&aacute;s sostenible, y un mundo donde podamos habitar todos, incluyendo aqu&iacute; no s&oacute;lo a todos los humanos, sino tambi&eacute;n otras formas de vida, ecosistemas e incluso, por qu&eacute; no, tecnolog&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No puedo evitar preguntarle por algo que seguramente genere incomodidad. Al pensar la inteligencia como un sujeto de explotaci&oacute;n y, por tanto, un sujeto de derecho, &iquest;no se corre el peligro de concederle una identidad viva de la que carece y apoyar el discurso de estos tecnomagnates?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no hablo de humanizar a la IA, sino concebirla como parte del mismo sistema que necesita estos entes productivos para poder seguir funcionando. Al hablar de derechos de las tecnolog&iacute;as lo que quiero decir es no puedes estar utilizando unos sistemas sin tener en cuenta cosas que tienen que ver con el entorno. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando una IA trabaja 24 horas al d&iacute;a, le puedes pedir absolutamente todo y adem&aacute;s produce a una velocidad much&iacute;simo mayor, es normal que se est&eacute;n dando procesos donde hay muchos puestos de trabajo que se est&aacute;n reemplazando con IA. Pero ah&iacute; la IA no es el problema en s&iacute;, sino el sistema laboral que la sustenta. A m&iacute; si me das un mundo donde la IA me ha quitado el trabajo pero puedo vivir en paz, yo la verdad es que estar&iacute;a feliz de no trabajar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/euridice-cabanes-filosofa-tecnologias-discapacitantes-dependamos-constantemente_128_13574946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Tecnología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Narges Mohammadi, Nobel de la Paz: “Recibí el premio mientras estaba presa en una cárcel iraní”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/narges-mohammadi-premio-nobel-paz-democracia-carece-sentido-si-no-respetan-derechos-humanos-mujeres-cat_128_13568965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb584d0f-5e81-45c2-a35b-5d7373963337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x576y391.jpg" width="1200" height="675" alt="Narges Mohammadi, Nobel de la Paz: “Recibí el premio mientras estaba presa en una cárcel iraní”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La activista publica sus memorias en un libro que recorre su trayectoria y su experiencia en prisión, y en el que también reflexiona sobre la lucha de las mujeres por la libertad y la igualdad</p><p class="subtitle">La misión de la ONU señala a EEUU por crímenes de guerra y a Irán por crímenes de lesa humanidad</p></div><p class="article-text">
        La c&aacute;rcel atraviesa la vida de Narges Mohammadi (Ir&aacute;n, 1972), pero tambi&eacute;n su manera de entender la libertad. Esta f&iacute;sica, periodista y activista es una voz destacada en la lucha contra las ejecuciones y los derechos de las mujeres. Tanto, que fue condenada a 44 a&ntilde;os de c&aacute;rcel y 154 latigazos. Finalmente, estuvo presa m&aacute;s de una d&eacute;cada, de la cual pas&oacute; 161 en aislamiento. Fue, de hecho, en ese periodo cuando fue galardonada con el Nobel de la Paz, un premio que tuvieron que recoger sus hijos en su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Ahora publica sus memorias, escritas durante el tiempo que pas&oacute; en la c&aacute;rcel gracias a que sus compa&ntilde;eras de prisi&oacute;n y visitantes fueron sacando los manuscritos clandestinamente. <a href="https://www.puntiapart.cat/products/246683-una-lluita-perpetua.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Una mujer nunca deja de luchar: Mi lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos en Ir&aacute;n</em></a><em> </em>(Finestres Ensayos / Folch i Folch, en catal&aacute;n) recorre su camino hacia el activismo y la represi&oacute;n sufrida en su pa&iacute;s. Al igual que sus memorias, que fueron construy&eacute;ndose a partir de fragmentos, las respuestas de esta entrevista llegaron en nueve audios diferentes de WhatsApp. La activista afgana Zuhal Sherzad ha traducido los mensajes en farsi al ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Una mujer nunca deja de luchar</strong></em><strong> describe el aislamiento en la c&aacute;rcel a trav&eacute;s de la luz, los sonidos y la p&eacute;rdida de toda noci&oacute;n del tiempo. &iquest;Qu&eacute; aspecto de esa experiencia cree que sigue siendo m&aacute;s dif&iacute;cil de transmitir a quienes no la han vivido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el aislamiento, en los pabellones de seguridad o cuando nos someten a un interrogatorio se da una p&eacute;rdida inexplicable de autonom&iacute;a y de capacidad de elecci&oacute;n hasta el cero absoluto. No creo que haya ninguna otra situaci&oacute;n en la que suceda eso. En el aislamiento intentan despojar a una persona de su humanidad. Y, cuando logran arrebatarle a una persona su identidad y su personalidad, pueden tomar el control de su mente y alcanzar sus objetivos de seguridad y pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El encarcelamiento en r&eacute;gimen de aislamiento, con su espacio min&uacute;sculo y su puerta cerrada, sin luz ni aire, puede reproducirse fuera de la c&aacute;rcel y uno puede crearse una imagen o imaginarse a s&iacute; mismo en un espacio as&iacute;. Pero lo que no se puede explicar es el momento en el que hacen que tu voluntad tienda a cero. Escrib&iacute; en mi libro que, en ese momento, la voluntad del interrogador tiende al infinito. Y lo que ocurre es que, al perder tu identidad, personalidad y sentido del yo, te aferras a algo que se considera a s&iacute; mismo un poder absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La descripci&oacute;n de r&eacute;gimen de aislamiento de sus memorias va mucho m&aacute;s all&aacute; de la soledad m&aacute;s absoluta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar solo en r&eacute;gimen de aislamiento no equivale a estar solo fuera de &eacute;l. Llevar a una persona a confundir estos dos tipos de soledad con dos tipos diferentes de lugares es un error.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; aprendi&oacute; de las otras mujeres de la c&aacute;rcel que no hubiera podido aprender fuera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el pabell&oacute;n general aprend&iacute; mucho de mis compa&ntilde;eras de prisi&oacute;n. Que, incluso en circunstancias dif&iacute;ciles, es posible llevar una vida junto a personas que tienen creencias diferentes, perspectivas distintas e incluso, en ocasiones, puntos de vista opuestos. Quiz&aacute; fuera un lugar para poner en pr&aacute;ctica el concepto de un &ldquo;mundo compartido&rdquo; que vemos en los an&aacute;lisis de Hannah Arendt. Un espacio donde, a pesar de nuestras diferencias y conflictos, podemos ser amigos, conversar y definir los intereses y las p&eacute;rdidas de todos los que vivimos bajo la represi&oacute;n de un gobierno. All&iacute; se pueden organizar actividades de participaci&oacute;n ciudadana y pol&iacute;tica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El autoritarismo perturba la vida de quien se le opone e impide que se desarrolle, incluso a la hora de hacer amigos y entablar relaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Cuenta que sus padres se opusieron a su matrimonio con un activista porque tem&iacute;an que ambos acabaran en la c&aacute;rcel. &iquest;Cu&aacute;ndo se dio cuenta de que el miedo tambi&eacute;n pod&iacute;a condicionar su relaci&oacute;n con las personas que m&aacute;s le quer&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las consecuencias del autoritarismo es que las personas desconf&iacute;en unas de otras. La gente hace c&aacute;lculos pol&iacute;ticos antes de entablar cualquier relaci&oacute;n, incluso si esa relaci&oacute;n no es pol&iacute;tica, aunque sea emocional o simplemente una amistad. Hay quien se lo pensaba dos veces antes de acercarse a quienes que eran perseguidos, vigilados, encarcelados o sometidos a un trato severo por parte del Gobierno. Si ve&iacute;an que acercarse a ellas ten&iacute;a un coste, no lo hac&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        El autoritarismo crea esas condiciones. Perturba la vida de quien se le opone mediante distintos m&eacute;todos y sistemas, e impide que esa persona se desarrolle, incluso a la hora de hacer amigos y entablar relaciones. Lo he sentido y observado muchas veces en grupos y entre las personas de mi entorno. Siempre que consideraban que acercarse a m&iacute; y entablar una amistad conmigo &mdash;por ser una presa pol&iacute;tica conocida y por la hostilidad del Gobierno hacia mi persona&mdash; podr&iacute;a acarrearles problemas, intentaban mantener las distancias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En varios momentos del libro se aprecia una tensi&oacute;n entre ser madre y mantener su compromiso con la lucha pol&iacute;tica. Tras tantos a&ntilde;os viviendo en Francia, &iquest;c&oacute;mo ven sus hijos tu lucha? &iquest;Y c&oacute;mo vive esa tensi&oacute;n hoy en d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        He o&iacute;do a mis hijos, Edi y Kiana, decir muchas veces: &ldquo;Mam&aacute;, estamos orgullosos de tu lucha&rdquo;. Pero, al mismo tiempo, percibo un profundo dolor en sus palabras y en sus ojos. A veces siento que, tal vez porque defend&iacute; los derechos humanos, los de la infancia, de las mujeres y porque mis hijos crecieron en Francia y est&aacute;n familiarizados con estos conceptos, quiz&aacute; sean realmente personas que pueden estar orgullosas de tener a alguien as&iacute;, a una madre as&iacute;, en sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero siempre me recuerdo a m&iacute; misma que esto no impide que yo les haya hecho da&ntilde;o. Han experimentado un dolor muy, muy profundo en sus dieciocho o diecinueve a&ntilde;os de vida y no s&eacute; qu&eacute; huellas de ese dolor permanecen en su interior. Quiz&aacute; ni siquiera ellos mismos puedan expresarlo adecuadamente. Siento que es una situaci&oacute;n complicada que no se puede abordar f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras recibir el premio Nobel de la Paz, &iquest;cambi&oacute; algo en su capacidad de actuar o en la forma en que le trataban las autoridades iran&iacute;es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que recibir el premio Nobel de la Paz no solo me llen&oacute; de orgullo, sino que tambi&eacute;n me aport&oacute; una sensaci&oacute;n interior de paz. Me demostr&oacute; que existen conceptos compartidos entre los seres humanos de todo el mundo: la b&uacute;squeda de la libertad, de la justicia, la democracia y la paz.
    </p><p class="article-text">
        Y me alegra mucho ser yo tambi&eacute;n una de esas part&iacute;culas min&uacute;sculas en este mundo compartido y complejo, avanzando en la misma direcci&oacute;n y en sinton&iacute;a con los dem&aacute;s. Espero que el resultado de todo esto se haga patente para todos los seres humanos, porque todos tenemos un deseo de libertad, de justicia y de expresarnos. Muchas personas est&aacute;n participando, luchando y batallando en este camino, y espero que todos veamos los resultados de estos esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted no pudo ir a recibir ese premio</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Lo recib&iacute; mientras estaba presa en una c&aacute;rcel iran&iacute;. Recuerdo que el 19 de Azar [fecha del calendario solar iran&iacute;: azar es el noveno mes del a&ntilde;o y coincide con parte de noviembre y diciembre. Ese d&iacute;a coincide con el 10 de diciembre], era el D&iacute;a de los Derechos Humanos y fue el d&iacute;a en que se celebr&oacute; la ceremonia en Oslo, donde mis hijos fueron a recoger el premio en mi nombre.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades iran&iacute;es, con el fin de demostrarme que este premio no ten&iacute;a ninguna importancia para ellos, me citaron en la oficina de la prisi&oacute;n ese mismo d&iacute;a, exactamente a la misma hora en que se celebraba la ceremonia. Me entregaron una notificaci&oacute;n y presentaron nuevos cargos en mi contra, y, de acuerdo con dicha notificaci&oacute;n, fui citada a comparecer ante el tribunal. A partir de entonces, se abrieron uno tras otro varios procesos en mi contra y recib&iacute; m&uacute;ltiples condenas. Estas sentencias se acumularon unas tras otras.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, la situaci&oacute;n empeor&oacute; considerablemente y el Gobierno intent&oacute;, mediante las fuerzas de seguridad, la presi&oacute;n psicol&oacute;gica y las privaciones que sufr&iacute; en prisi&oacute;n, hacernos comprender a m&iacute; y a la sociedad que este tipo de apoyo no ten&iacute;a ning&uacute;n efecto sobre la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres han alcanzado un grado de poder en los círculos políticos y de influencia social tales, que desempeñarán un papel significativo en el futuro político de Irán</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; percepci&oacute;n sobre las mujeres iran&iacute;es le gustar&iacute;a cuestionar entre quienes observamos la situaci&oacute;n desde Europa? &iquest;Qu&eacute; aspectos de sus vidas, sus diferencias o sus formas de resistencia tendemos a pasar por alto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La forma en que se percibe en Occidente a las mujeres de Ir&aacute;n es que, en esencia, son v&iacute;ctimas. Y con mucha menos frecuencia se las reconoce como agentes. Aunque tras el movimiento &ldquo;Mujer, Vida, Libertad&rdquo; demostramos al mundo nuestra capacidad de acci&oacute;n, sigue sin existir la percepci&oacute;n de las mujeres iran&iacute;es como agentes de cambio. 
    </p><p class="article-text">
        Veo el destino &uacute;ltimo de la sociedad iran&iacute; en la democracia. Con la diversidad y la pluralidad de opiniones que existen a lo largo y ancho del vasto territorio de Ir&aacute;n, desde Sist&aacute;n y Baluchist&aacute;n, hasta el Kurdist&aacute;n; desde Juzest&aacute;n hasta Joras&aacute;n, y con el notable crecimiento de la concienciaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n, especialmente entre los j&oacute;venes y las mujeres, nos estamos encaminando hacia una gran democracia. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la represi&oacute;n, de los obst&aacute;culos tan, tan extra&ntilde;os y dif&iacute;ciles que se plantean, es aqu&iacute; donde la cuesti&oacute;n de las mujeres se convierte en uno de los temas centrales del debate. Mi percepci&oacute;n es que las mujeres iran&iacute;es han alcanzado un nivel de poder en los c&iacute;rculos pol&iacute;ticos y de influencia social tales, que tambi&eacute;n desempe&ntilde;ar&aacute;n un papel significativo en el futuro pol&iacute;tico de Ir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; deber&iacute;an escuchar los gobiernos europeos de las mujeres iran&iacute;es antes de decidir c&oacute;mo relacionarse con la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante que, a lo largo de todo el proceso de formaci&oacute;n, consolidaci&oacute;n, establecimiento y continuidad de la democracia, se tenga siempre en cuenta a las mujeres. La democracia carece de sentido si no se respetan los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de derechos. Si no se respeta a la mitad de la poblaci&oacute;n, hablar de derechos humanos carece de sentido. Siempre que se presta poca atenci&oacute;n a los derechos de las mujeres, los cimientos de la democracia y los derechos humanos se debilitan y se vuelven inestables. No es cierto que la democracia se mantenga estable para siempre sin prestar atenci&oacute;n a los cimientos que la sostienen y sin reforzarlos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es cierto que la democracia se mantenga estable para siempre sin prestar atención a los cimientos que la sostienen y sin reforzarlos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Muchas mujeres que leer&aacute;n esta entrevista viven en pa&iacute;ses cuya legislaci&oacute;n protege sus derechos. Seg&uacute;n su experiencia, &iquest;qu&eacute; se&ntilde;ales de alerta les instar&iacute;a a no ignorar cuando esos derechos empiecen a erosionarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La medida de los derechos humanos y la democracia en las sociedades actuales son los derechos de las mujeres. En las sociedades en las que los derechos de las mujeres son una prioridad, cabe esperar una democracia significativa y profunda. Y cabe recordar que la democracia nunca se ha conseguido f&aacute;cilmente. Es resultado de luchas, de toma de conciencia y de mucha resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso despu&eacute;s de que se haya consolidado la democracia, su continuidad y solidez pueden ser motivo de preocupaci&oacute;n y de serias inquietudes. Preservar la democracia puede requerir, en el mundo actual, incluso m&aacute;s acci&oacute;n y atenci&oacute;n que las que se necesitaron en el pasado para crearla.
    </p><p class="article-text">
        Y lo mismo ocurre con los derechos: aunque se hayan convertido en ley, no significa que est&eacute;n a salvo. Pueden estar expuestos a formas de da&ntilde;o que ni siquiera nos resultan claras o evidentes y que siguen siendo desconocidas. La sociedad deber&iacute;a ser consciente de cualquier tipo de violaci&oacute;n o recorte de sus derechos y responder ante ellos, porque pueden verse recortados poco a poco, hasta tal punto que volvamos al pasado. Y no debemos permitir que se produzca un retorno al pasado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducido del farsi al ingl&eacute;s de Zuhal Sherzad</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducido del ingl&eacute;s al espa&ntilde;ol por Emma Reverter</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emma Reverter]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/narges-mohammadi-premio-nobel-paz-democracia-carece-sentido-si-no-respetan-derechos-humanos-mujeres-cat_128_13568965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narges Mohammadi, Nobel de la Paz: “Recibí el premio mientras estaba presa en una cárcel iraní”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Premios Nobel,Libros,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anne Carson, la poeta que custodia el humanismo, gana el Premio Nobel de Literatura 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/anne-carson-gana-premio-nobel-literatura-2026_1_13571892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b05d7335-cef7-4bae-9896-72b3786520e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152929.jpg" width="1019" height="573" alt="Anne Carson, la poeta que custodia el humanismo, gana el Premio Nobel de Literatura 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora canadiense sucede al húngaro László Krasznahorkai, ganador del reconocimiento concedido por la Academia Sueca el año pasado</p><p class="subtitle">Los favoritos al Nobel de Literatura 2026: Can Xue lidera las apuestas, pero un escritor aviva el sueño de otro premio para España
</p></div><p class="article-text">
        La escritora canadiense <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/norma-enrevesada-anne-carson-nuevo-libro-escritora-inclasificable-dialoga-clasico-contemporaneo_1_12361505.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anne Carson</a> ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026 por su &ldquo;audaz e inventiva obra que, en juguet&oacute;n di&aacute;logo con la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, ha creado nuevas formas para la literatura contempor&aacute;nea&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha anunciado este jueves la Academia Sueca desde su sede situada en Estocolmo. Sucede al h&uacute;ngaro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai</a>, vencedor del a&ntilde;o pasado. La autora figuraba <a href="https://www.eldiario.es/cultura/favoritos-nobel-literatura-2026-can-xue-lidera-apuestas-escritor-aviva-sueno-premio-espana_1_13562221.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como favorita</a> dentro de las apuestas, que inclu&iacute;an otros nombres como el espa&ntilde;ol Enrique Vila-Matas, Amitav Ghosh, Gerald Murnane, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/haruki-murakami-premio-princesa-asturias-letras-2023_1_10232485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haruki Murakami</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-rivera-garza-amistad-unico-frente-maquina-odio-convertido-mundo_1_12241656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Rivera Garza</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> y Thomas Pynchon.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/anne-carson-ironiza-capacidad-trascendencia-cursileria-espanoles_1_10616603.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canadiense</a> est&aacute; considerada por la cr&iacute;tica literaria como la poeta viva m&aacute;s importante de las letras anglosajonas, y es tambi&eacute;n ensayista, traductora y profesora de literatura cl&aacute;sica y comparada. Fue la primera mujer en recibir el premio T. S Eliot, en 2001, por su meditaci&oacute;n sobre el divorcio <em>La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos</em> y en 2020 fue condecorada con el premio Princesa de Asturias. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gracia va y viene entre el creador de una obra de arte y su audiencia como entre el que da y el que recibe un regalo. Ninguno podr&iacute;a existir sin el otro. As&iacute; que les agradezco profundamente esta gracia que hemos intercambiado entre nosotros&rdquo;, pronunci&oacute; en su discurso de agradecimiento del galard&oacute;n concedido por la Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias.
    </p><p class="article-text">
        Caron naci&oacute; el 21 de junio de 1950 en Toronto, Canad&aacute;. Hija de un empleado de banca, fue a los 15 a&ntilde;os cuando una edici&oacute;n biling&uuml;e de los textos de la poeta griega Safo que encontr&oacute; en una librer&iacute;a local cambi&oacute; su vida para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo era una adolescente desafecta necesitada de est&iacute;mulos. La visi&oacute;n de las dos p&aacute;ginas yuxtapuestas, una de ellas un texto impenetrable, pero de gran belleza visual, me cautiv&oacute; y me compr&eacute; el libro&rdquo;, explic&oacute; en una entrevista con <a href="https://elpais.com/cultura/2019/05/03/babelia/1556899710_745273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s</a>. Al a&ntilde;o siguiente, despu&eacute;s de que destinaran a su padre a una ciudad &ldquo;aburrida&rdquo;, cont&oacute; que le salv&oacute; una profesora de lat&iacute;n que, al conocer su inter&eacute;s por aprender griego, se ofreci&oacute; a darle clases a la hora del almuerzo&ldquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Todo parti&oacute; de 'Eros'</h2><p class="article-text">
        En 1981 public&oacute; su tesis doctoral en Estudios Cl&aacute;sicos, y a lo largo de toda su carrera ha compaginado la escritura de poes&iacute;a con la traducci&oacute;n y la docencia en diferentes universidades. De hecho, casi toda su producci&oacute;n literaria se ha centrado en la intersecci&oacute;n entre la obsesi&oacute;n del fil&oacute;logo por las palabras y el deseo del poeta de encontrar nuevos significados.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/83c6ac31-3c17-45fd-87f2-676bedd802ec_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Carson no se prodiga en entrevistas y guarda con celo su vida privada. En su primer libro, <em>Eros dulce y amargo</em> (1986) reflexion&oacute; sobre el amor rom&aacute;ntico y el deseo er&oacute;tico. En &eacute;l sent&oacute; las bases de su posterior obra literaria, en la que es habitual la contraposici&oacute;n de distintas voces que dialogan y se contraponen entre s&iacute;. En<em> Econom&iacute;a de lo que no se pierde</em> (1999) contrapuso al poeta griego del siglo VI a.C con Paul Celan y en <em>Hombres en sus horas libres</em> (2000) al historiador Tuc&iacute;dides con Virginia Woolf.
    </p><p class="article-text">
        En los noventa public&oacute; obras como <em>Cristal, iron&iacute;a y Dios</em>, una extensa historia sobre el duelo y el amor no correspondido, donde la narradora en primera persona, una mujer que ha abandonado a su marido, visita a su solitaria madre en los desolados p&aacute;ramos. En su viaje lleva consigo libros de su autora favorita, Emily Bront&euml;, cuyo mundo interior se entrelaza con el de la protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Otras de sus publicaciones m&aacute;s laureadas es <em>Autobiograf&iacute;a de Rojo: una novela en verso</em> (1998) y <em>La belleza del marido</em> (2001), en el que narra una disputa sarc&aacute;stica con un marido infiel. Sus veintinueve episodios los arranca con versos del poeta rom&aacute;ntico John Keats. Sus palabras sobre la belleza y la verdad aparecen contrapuestas con el agotador drama de la pareja. M&aacute;s adelante public&oacute; <em>Nox</em> (2010), en memoria de su hermano Michael, que muri&oacute; en Dinamarca en el 2000. En el volumen se hizo palpable u profundo sentimiento de p&eacute;rdida, en el que se combinan fotograf&iacute;as, cartas y otros textos. <em>Float</em> (2016) y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/norma-enrevesada-anne-carson-nuevo-libro-escritora-inclasificable-dialoga-clasico-contemporaneo_1_12361505.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Norma enrevesada</em></a> (2024) destacan igualmente dentro de su dilatada bibliograf&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">La &ldquo;clasicista fundamental&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La editorial Vaso Roto, que edita la obra de la autora en Espa&ntilde;a, ha celebrado el galard&oacute;n a la que definen como &ldquo;poeta &uacute;nica&rdquo;. &ldquo;Es muy querida en Espa&ntilde;a y tiene una legi&oacute;n de lectores, sobre todo de lectoras j&oacute;venes&rdquo;, ha declarado la delegada Mar&uacute;a Fuentes Gimeno a <a href="https://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-vaso-roto-editorial-espanola-anne-carson-celebra-premio-nobel-tiene-legion-lectoras-jovenes-20261008141106.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Europa Press</a>. Tambi&eacute;n han definido a la reci&eacute;n galardonada con el Nobel como la &ldquo;clasicista fundamental&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es capaz de reinterpretar las obras cl&aacute;sicas con una perspectiva &uacute;nica que no hemos tenido hasta este momento&rdquo;, han a&ntilde;adido, &ldquo;hace dialogar a los personajes actuales con los del pasado creando unos arquetipos interesant&iacute;simos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/anne-carson-gana-premio-nobel-literatura-2026_1_13571892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 11:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anne Carson, la poeta que custodia el humanismo, gana el Premio Nobel de Literatura 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Premios,Nobel de Literatura,Premios Nobel,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tatiana Tîbuleac: "Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatiana-tibuleac-alcoholico-no-mejor-escritor-periodista-pintor-haya-vendido-contrario_1_13568693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e35cd672-7ac3-4063-ab60-19572fd48df7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x804y297.jpg" width="1200" height="675" alt="Tatiana Tîbuleac: &quot;Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora moldava, autora de 'El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes', publica su nueva novela, un puzle complejo sobre la familia y la pérdida de memoria debido al trauma y las adicciones</p><p class="subtitle">La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio “como medida higiénica” en una España en dictadura
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No es la historia de su padre. Aunque un poco s&iacute;. Periodista y alcoh&oacute;lico, son dos cosas que tienen en com&uacute;n el padre de Tatiana &#538;&icirc;buleac y el padre de Mila, la protagonista de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Cuando seas feliz, golpea tu primero</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Impedimenta, 2026, con traducci&oacute;n de Marian Ochoa de Eribe), el nuevo trabajo de la escritora moldava que se convirti&oacute; en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>bestseller </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (Impedimenta, 2017) una novela que entrelaza la vida y la muerte a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n entre un hijo y una madre moribunda a la que, a ratos, desprecia; y un hijo que recuerda el &uacute;ltimo verano que pas&oacute; con su madre. Ahora, </span>&#538;&icirc;buleac<span class="highlight" style="--color:transparent;"> regresa con otra historia de familia, pero que ahonda en algo mucho m&aacute;s amplio que un v&iacute;nculo familiar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La autora habla de traumas y de adicciones; del alcoholismo que recorre como un lugar com&uacute;n toda Europa del Este, de la b&uacute;squeda de una identidad propia en lugares extra&ntilde;os y de la di&aacute;spora de quienes se marcharon de un pa&iacute;s que entraba en una era postsovi&eacute;tica y del que les hab&iacute;an dicho que les ofrecer&iacute;a libertad. Pero no les dijeron que, adem&aacute;s de promesas, tambi&eacute;n les llegar&iacute;a la pobreza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La de </span>&#538;&icirc;buleac <span class="highlight" style="--color:transparent;">es una novela que habla de esa di&aacute;spora de los a&ntilde;os noventa &mdash;compuesta en su mayor&iacute;a por mujeres&mdash; a trav&eacute;s de la memoria de una mujer de cincuenta a&ntilde;os que, precisamente, est&aacute; perdiendo su capacidad de recordar debido a los a&ntilde;os dedicados a la bebida. Una novela que, como sus trabajos anteriores, tambi&eacute;n est&aacute; empapada de enfermedad y muerte. O sea, de vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Cuando seas feliz, golpea tu primero </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>es un t&iacute;tulo muy sugerente a la par que mordaz y sirve un poco como declaraci&oacute;n de intenciones de lo que el lector se puede encontrar dentro de la novela, &iquest;En qu&eacute; momento decidi&oacute; que ese ser&iacute;a el t&iacute;tulo?</strong></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d1e3eadd-18e8-417a-a5d6-70ee35dc1d6c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es un mensaje, una nota que el padre muerto le deja a su hija. Y todo el libro gira a su alrededor, alrededor de estas dos generaciones. La de &eacute;l, la que luch&oacute; por la independencia de Moldavia, por una identidad nacional, y la de ella, la primera generaci&oacute;n de migrantes. Es un mensaje que, por supuesto, puede ser interpretado de muchas maneras, pero desde mi perspectiva yo dir&iacute;a que habla de que la felicidad puede ser algo muy breve. Sobre todo para la gente de Europa del Este donde todo ha cambiado tanto en los &uacute;ltimos treinta o cuarenta a&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A veces, ser feliz por tan solo un instante es quiz&aacute; el punto &aacute;lgido de una vida y eso es lo que el padre quiere decirle a su hija. O puede que se lo estuviera diciendo a s&iacute; mismo, algo as&iacute; como af&eacute;rrate a ese segundo, esa hora, ese d&iacute;a de felicidad porque se va a acabar muy r&aacute;pido. Alguien est&aacute; preparado para rob&aacute;rtelo, alguien va a golpearte. As&iacute; que estate preparado y golpea t&uacute; primero.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Se dice mucho que en Europa del Este se tiende a beber sin medida. En su novela, tanto el padre como la hija son alcoh&oacute;licos redomados y est&aacute;n unidos, entre otras cosas, por una adicci&oacute;n com&uacute;n. &iquest;Por qu&eacute; eligi&oacute; el alcoholismo como l&iacute;nea vehicular de la historia?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">F&aacute;cil. Eleg&iacute; el alcoholismo porque lo conozco bien. Lo he visto en mi familia y lo he visto a mi alrededor como periodista. Y, adem&aacute;s, creo que es cierto. Creo que en Europa del Este se bebe m&aacute;s que en otros lugares. Hay much&iacute;simas adicciones. No vamos a hacer una entrevista sobre la adicci&oacute;n al alcohol, pero es algo que he visto muy de cerca. Mis abuelos hac&iacute;an su propio vino y crec&iacute; viendo c&oacute;mo mucha gente iba constantemente a compr&aacute;rselo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mi primer trabajo period&iacute;stico, de hecho, fue el de observar e interactuar con esta gente. Adem&aacute;s, el alcoholismo y la adicci&oacute;n son temas que se relacionan mucho con los artistas y con el trabajo intelectual en general, se ve como una v&iacute;a de escape. Pero no podemos olvidar que, en realidad, no tiene nada que ver con el arte. Ser alcoh&oacute;lico no te va a hacer mejor escritor, mejor periodista o mejor pintor por mucho que se haya vendido lo contrario. Es una enfermedad grave y es importante buscar ayuda.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes&#039; es mucho más fácil porque simplemente tienes que seguir la historia. Pero la de Mila es la historia de una reconstrucción, es un espejo roto y tú tienes que pegar los pedazos para asomarte a su vida tal y como la recuerda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Su historia es fragmentaria. Se conoce a Mila como se conoce a una persona en la vida real, por fragmentos y an&eacute;cdotas que te va desvelando poco a poco en cada encuentro con ella. &iquest;De d&oacute;nde viene la decisi&oacute;n art&iacute;stica de escribir el libro as&iacute;, como un puzle?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Creo que este libro m&aacute;s complicado de leer.</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">es mucho m&aacute;s f&aacute;cil porque simplemente tienes que seguir la historia. Pero la de Mila es la historia de una reconstrucci&oacute;n, es un espejo roto y t&uacute; tienes que pegar los pedazos para asomarte a su vida tal y como la recuerda. Todo ello sin olvidarte de que, por culpa del alcohol, est&aacute; enferma y va perdiendo la memoria. Yo quer&iacute;a que el lector se asomara a esa p&eacute;rdida de memoria y, quiz&aacute;, por ello en algunos fragmentos tenga que volver atr&aacute;s en la narraci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n era mi ambici&oacute;n construir un libro as&iacute;, un libro m&aacute;s dif&iacute;cil.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Mila proviene de la primera generaci&oacute;n de migrantes tras el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y usted la describe como una figura que representa a su generaci&oacute;n, &iquest;C&oacute;mo ha mantenido el balance entre crear a un individuo concreto mientras lo convierte en un s&iacute;mbolo colectivo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los primeros emigrantes moldavos fueron mujeres y Mila pertenecen esa primera ola migratoria. Esas primeras personas que fueron las m&aacute;s sacrificadas con un mont&oacute;n de inmigrantes ilegales que acabaron siendo v&iacute;ctimas de trata de personas o murieron por el camino o vivieron en condiciones inhumanas. Por supuesto que tambi&eacute;n hubo intelectuales que abandonaron el pa&iacute;s porque ya hablaban otra lengua y que consiguieron trabajos decentes, pero aquellos no fueron la mayor&iacute;a. Y, adem&aacute;s, como siempre, las cosas fueron m&aacute;s dif&iacute;ciles para las mujeres.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo entiendo que muchas de las personas de la generaci&oacute;n de Mila que lean esta historia puedan verse reflejadas en ella, en lo que ella vive, con sus diferencias, porque estoy hablando de un periodo hist&oacute;rico concreto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>A lo largo de la narraci&oacute;n vuelve, en numerosas ocasiones, a la Moldavia de los noventa. &iquest;Qu&eacute; cree que tendemos a simplificar desde la Europa occidental sobre la transici&oacute;n de aquella era?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A todos los escritores provenientes de Europa del Este, y que escribimos sobre los ochenta y los noventa, se nos suele decir que somos escritores de la postransici&oacute;n y yo no me considero una escritora postsocialista o postransici&oacute;n. Simplemente, escribo historias porque son la realidad que conozco y que resuenan en quienes son hoy los migrantes adultos de Europa y para que quienes quieran acercarse a nuestras historias puedan entenderlas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Todo ello teniendo en cuenta que hay miles de experiencias migrantes, incluso entre quienes provienen de un mismo pa&iacute;s. A veces, cinco o diez a&ntilde;os entre una di&aacute;spora u otra marca mucho la diferencia. Las personas que est&aacute;n representadas en este libro son las que no pudieron ver a su familia en m&aacute;s de diez a&ntilde;os porque ya no pod&iacute;an volver a su pa&iacute;s, las que, en muchas ocasiones, tuvieron que soportar la muerte de sus padres a distancia. Sin despedidas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Su literatura tiende a pivotar en torno a los v&iacute;nculos familiares, &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le interesa de estos?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No lo s&eacute;. Simplemente me sale as&iacute;. En esta novela en concreto quiz&aacute; el padre sea la persona m&aacute;s real que haya escrito nunca porque el padre del libro es mi padre real. Y supongo que lo he escrito porque muri&oacute; y &eacute;l siempre crey&oacute; en los libros y en la literatura. Creo que hubiera amado este libro porque es un lugar en el que ambos podemos volver a vivir. Podemos recordar alguna de las cosas que vivimos juntos, las cosas que amamos y, finalmente, tener tiempo el uno para el otro en este libro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s, ahora que hace tiempo que soy una mujer adulta creo que empiezo a entender mejor qui&eacute;n fue. Creo que convertirse en adulto es empezar a entender a tus padres. Al menos un poco m&aacute;s. Porque todos somos malos padres para nuestros hijos de una manera u otra. Seguro que si preguntas a los m&iacute;os en unos a&ntilde;os te dir&aacute;n todo lo que yo hice mal. Cada generaci&oacute;n tiene unas demandas, unos deseos, y tus padres nunca van a ser capaz de satisfacerlos todos. Es muy posible que, muchas veces, se dejen cosas por el camino.  </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/tatiana-tibuleac-alcoholico-no-mejor-escritor-periodista-pintor-haya-vendido-contrario_1_13568693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 22:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tatiana Tîbuleac: "Ser alcohólico no te va a hacer mejor escritor, periodista o pintor aunque se haya vendido lo contrario"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Moldavia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
