'Aida y vuelta', un renacer sin complejos que reivindica lo políticamente incorrecto y culmina la serie con su capítulo inédito
El regreso de la mítica Aída tenía el listón muy arriba. Reconozco sentir cierto miedo en el cuerpo ante lo complejo de revivir una serie que marcó a varias generaciones, esa mezcla de ganas y de “que no destrocen el recuerdo”. Las luces del cine se apagaron y la legendaria sintonía interpretada por Bebe volvía a sonar en la película Aída y vuelta. Mientras tanto, la sala se transportó irremediablemente a ese ficticio barrio de Esperanza Sur en el que, por muchos azotes del destino, siempre hay humor esperando. ¿Lo mejor de todo? La experiencia continuó después con un capítulo inédito.
Paco León —actor, director y guionista en la cinta— ha sabido canalizar a la perfección ese efecto nostálgico, proponiendo un ritual poco habitual en la industria audiovisual. Primero, acudes al cine para reencontrarte con los personajes que marcaron a distintas generaciones. Después, el público puede disfrutar de una entrega nunca vista doce años después de que la serie se despidiese 'para siempre' de los espectadores en Telecinco. Y lo cierto es que, para quien escribe estas líneas, ha sido como volver a sentir aquello de “corre, vamos a casa que empieza el episodio de Aída”, unas emociones que parecían enterradas en otras épocas.
Escanear el código que conduce al episodio fue la continuación de una experiencia que recordó a esos años en los que la oferta no estaba tan fragmentada como a día de hoy. La llegada de las plataformas desplazó por completo a la rigidez de los horarios para disfrutar de nuestros títulos de cabecera. En este sentido, el regreso de la histórica serie de Mediaset ha sido un viaje en el tiempo en toda regla, sin depender de algoritmos que nos indiquen qué ver. Y ahora sí, como se dice popularmente, vamos al turrón: qué delicia volver a disfrutar con Carmen Machi, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso y compañía.
'Aída y vuelta' o cómo regresar sin miedo al 'qué dirán'
En primer lugar, el gran reto al que se enfrentaba Aída y vuelta tiene que ver con el tipo humor que siempre llevó por bandera. Evidentemente, fue evolucionando paralelamente a la concienciación social, pero siempre fue objeto de crítica entre buena parte de la audiencia. No nos engañemos: la España de la primera temporada de la serie —emitida en 2005— poco tiene que ver con la de hoy. ¿Se ha adaptado la película a los tiempos? Por supuesto. ¿Ha perdido la esencia para convertirse en un producto políticamente correcto que incluso podría tildarse de “acomplejado”? Para nada.
El equipo creativo ha sabido escuchar y aprender de las polémicas para proponer un curioso debate contraponiendo dos situaciones muy controvertidas. Además, no puede perderse de vista que la cinta ha sabido ubicarse con destreza en un punto de inflexión social clave, navegando la ola de concienciación sobre la igualdad y la responsabilidad colectiva. Sin soltar el volante de la comedia gamberra e incorrecta que tanto caracterizó a la ficción de Telecinco, hay tramas que evidencian su capacidad para generar conversación.
La película pone al espectador frente a un espejo mientras utiliza las polémicas del pasado como combustible. Sin hacer spoilers, podría decirse que una de las tramas te invita a pensar cómo hemos cambiado —y lo necesaria que era esta evolución—. Lo hace, además, abordando con cierta guasa ese discurso del “ya no se puede decir nada”: aquí se dicen muchas cosas, pero con la premisa de que el humor no es un as para que valga cualquier cosa. En definitiva, hay dos palabras que definen muy bien el regreso de Aída: “políticamente inteligente”.
Un capítulo inédito con expectativas muy altas
La segunda parte de la experiencia es disfrutar del nuevo capítulo. El ritual es como volver a esos tiempos más analógicos en los que tomar asiento en el sofá y desconectar por completo de todo lo demás. Algo que, a día de hoy, se torna bastante complicado por la 'hiperconexión' a la que estamos sometidos. Quizás, la única pega es su escasa duración, teniendo en cuenta que Aída nos tenía acostumbrados a entregas de unos 50 minutos. ¿Esperaba algo más del episodio? Es probable que las expectativas estuviesen demasiado altas. Sea como fuere, esos minutos han sabido a gloria.
No esperéis un giro de guion que cambie la historia de la serie. Para ser honestos, tampoco lo necesitaba. El “episodio regalo” de Aída se presenta con la esencia de las últimas temporadas. No hay bombazos escénicos, tampoco tramas grandilocuentes, pero sí el regreso de un barrio que enamoró a millones de espectadores años atrás. Despierta exactamente la misma sensación de confort, provocando risas ante lo surrealista de cada escena. Y por si había dudas, ni los chistes ni los comentarios polémicos desaparecen.
Tanto en la película como en esta entrega, el elenco vuelve a brillar como lo hacía hace ahora doce años. No es nada fácil volver a ponerse en la piel de aquellos personajes que lo fueron todo para sus carreras profesionales. Carmen Machi, Paco León, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Mariano Peña, Pepe Viyuela, Pepa Rus, David Castillo, Eduardo Casanova, Melani Olivares, Canco Rodrígez, Secun de la Rosa y Óscar Reyes, entre otros, aprueban con nota. Es la confirmación de que, por muchos años que pasen, la esencia prevalece.
El broche final a una de nuestras series más míticas
En conclusión, Aída y vuelta acierta tanto en la gran pantalla como en la pequeña. La producción sabe canalizar ese efecto de nostalgia que tantas emociones despierta en el espectador con un ritual, como antes se ha citado, nada habitual en la industria audiovisual española. Las compañías encargadas de la producción —Mediaset, Globomedia (The Mediapro Studio), Prime Video— han actualizado una de nuestras series más míticas, poniendo el broche final a una serie que dejó huérfanos a muchos espectadores en 2014.
Tras los créditos finales tanto de la película como de la serie, el sentimiento es inevitable. El engranaje sigue engrasado, el ficticio barrio está tan vivo como siempre y el público está demostrando un interés digno de reseñar; de hecho, alcanzó el número uno durante su primer fin de semana en cines. Sucumbir a la duda es inevitable: ¿Y si Aída volviera con una nueva temporada tras este ensayo?