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Críticas a 'Malas lenguas' de RTVE por una peligrosa conexión desde Grazalema: “Fíjate cómo nos lleva el agua ahora”
En Malas lenguas (La 1) se produjo este miércoles 4 de febrero una escena que se observa en televisión cada vez que nuestro país está bajo algún tipo de alerta meteorológica. Una reportera del programa que presenta Jesús Cintora realizó varias conexiones en directo desde las calles inundadas de Grazalema –una de las localidades más afectadas por la borrasca Leonardo– con el agua hasta las rodillas para mostrar a los espectadores la fuerza del torrente.
Cintora conectó con este municipio en varias ocasiones para que Carmen Osuna actualizara la complicada situación que se estaba viviendo en dicho municipio, donde se habían registrado más de 600 litros por metro cuadrado en un solo día.
La periodista se colocó en una empinada calle por la que bajaba con fuerza un auténtico torrente. “Fíjate cómo nos lleva el agua ahora mismo”, exclamó mientras trataba de resistir el golpe del agua que corría hasta desembocar en una plaza del pueblo.
La cámara enfocó en multitud de ocasiones algunas zonas relativamente seguras que apenas estaban inundadas, sin embargo, la periodista intervino desde ese rincón aparentemente peligroso: “Esto está siendo completamente complicado, es muy difícil poder estar en este pueblo (...) La situación está incontrolable (...) Aquí hay ríos y ríos de agua”, explicó mientras recorría esas calles completamente anegadas.
Malas lenguas difundió en las redes sociales parte de la cobertura realizada por esta reportera, y es ahí donde muchos espectadores han expresado su crítica al programa por exponer de este modo a una de sus trabajadoras.
“Hacerlo ya está mal, pero encima mantenerlo y darle más visibilidad es absurdo. Las personas no tienen que jugarse su integridad para dar una noticia de este tipo. Fin”, dice uno de los mensajes que ha recibido el programa que produce RTVE en colaboración con Big Bang Media. “De la televisión pública se espera cuidar y proteger mejor a sus trabajadores. Esto no hay por dónde cogerlo”, añade otra de las personas que consideran totalmente innecesario que la reportera se metiera al agua, siempre impredecible, para advertir de la fuerza de esta.