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Canarias y la crisis de suministro de combustibles

Antonio Alemán Gil

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En la prensa del martes cinco de julio se ha podido leer el siguiente titular: “La Agencia Internacional de la Energía alerta de problemas de suministro de combustible en Europa para el verano” y luego ya en el desarrollo del texto hay afirmaciones tales como: “En este sentido, el director de la AIE considera que se avecina una crisis ”mucho mayor“ que la crisis del crudo de los 70”.

No sabemos si estos vaticinios se cumplirán o no, pero el solo hecho de que nos estemos moviendo en el terreno de lo posible, es para encender todas las alarmas, de aquellos territorios que tienen una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, como es el caso de Canarias en la actualidad y mucho más en el futuro si se materializa la intención de introducir el gas en las islas.

Lo lamentable es que esta dependencia no es imposible de soslayar, solo hace falta voluntad política de nuestros gobernantes y llevar a cabo, las posibilidades que ellos mismos han atisbado en los estudios encargados al ITC y que se han materializado, en forma de estrategias que constituirán las bases del futuro PTECAN.

Aunque no compartimos enteramente lo que en esas estrategias se expone, si creemos que los mimbres básicos están perfectamente definidos.

Para comenzar se habla de descarbonizar el sector eléctrico como base de la descarbonización energética y del transporte, que conjuntamente suponen más del 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero del archipiélago. Para ello se apuesta por instalaciones suficientes de eólica onshore y offshore, fotovoltaica (incluyendo autoconsumo), centrales hidroeléctricas reversibles o bombeos y como tecnología de respaldo y turbinas alimentadas por hidrógeno verde. Este hidrógeno verde lo producirá el mismo sistema, al utilizar los excedentes que se producirán en ciertos momentos de la generación de eólica y fotovoltaica y que nos convertiría en un referente desde el punto de vista de la producción de este vector energético.

Con el sector eléctrico descarbonizado y con una producción de hidrógeno verde razonable, podemos acometer la electrificación de otros sectores, así como utilizar este hidrógeno en otros ámbitos. Uno de ellos es utilizar el hidrógeno como combustible de vehículos pesados, en cuyo caso la electrificación se antoja muy dificultosa. El otro sería producir amoniaco a partir del hidrógeno que luego utilizaríamos como combustible de los barcos, así como fabricar queroseno sintético a partir de este hidrógeno y CO2 de captura.

Todo lo expuesto no es una carta a los reyes magos, es una apuesta muy realista y posible que el Gobierno de Canarias no se puede permitir dejar de jugar, porque en ella va implícita nuestro futuro como región ultraperiférica, que no puede, por mucho más tiempo, seguir dependiendo de unas fuentes energéticas que han demostrado, en múltiples ocasiones, que están muy expuestas al vaivén de la geopolítica internacional y a los intereses de grandes multinacionales, que anteponen su margen de beneficios a la necesaria estabilidad económica y energética de una región en la que todos sus productos de primera necesidad dependen de estos sectores.

En la prensa del martes cinco de julio se ha podido leer el siguiente titular: “La Agencia Internacional de la Energía alerta de problemas de suministro de combustible en Europa para el verano” y luego ya en el desarrollo del texto hay afirmaciones tales como: “En este sentido, el director de la AIE considera que se avecina una crisis ”mucho mayor“ que la crisis del crudo de los 70”.

No sabemos si estos vaticinios se cumplirán o no, pero el solo hecho de que nos estemos moviendo en el terreno de lo posible, es para encender todas las alarmas, de aquellos territorios que tienen una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, como es el caso de Canarias en la actualidad y mucho más en el futuro si se materializa la intención de introducir el gas en las islas.