Butterfly, una comedia dramática noruega con Gran Canaria de protagonista del reparto

Luis Socorro

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Desde hace varios lustros, Gran Canaria y el resto de las islas se han convertido en escenario de numerosas producciones audiovisuales. A estas alturas de la película, esta afirmación ya no es noticia por los constantes rodajes que se realizan en el Archipiélago, básicamente por sus ventajas fiscales. Lo que no es habitual es que las islas o algunas comarcas –como Maspalomas que dio título a una película ganadora de un Goya este mismo año- sean protagonistas de la ficción. El mejor ejemplo es la serie Hierro. El último es Butterfly, la película noruega que acaba de presentarse en Las Palmas, con la presencia de su directora y con una amplia representación del elenco artístico, noruego y canario, y de los técnicos locales contratados para esta producción.

Itonje Søimer Guttormsen es una cineasta reputada en su país por la singularidad de sus guiones, en los que explora la disfunción familiar nórdica, la identidad, la vocación artística y las narrativas personales. Este cóctel se refleja en Butterfly, que cuenta la historia de dos hermanas que regresan a regañadientes a Gran Canaria, donde crecieron y donde su madre ha muerto en misteriosas circunstancias.

Renate Reinsve y Helene Bjørneby son las actrices que dan vida a las hermanas en la ficción, mientras que Lilian Müller es la madre; las dos últimas estuvieron presentes el pasado martes en el preestreno, en una de las salas de Las Arenas. La otra gran protagonista de esta comedia dramática es la propia isla de Gran Canaria. No podía ser otro lugar del planeta porque la trama, además de grabarse en la isla, se desarrolla en la propia ínsula.

Gran Canaria atesora una comunidad noruega amplia desde el pasado siglo XX. Una urbanización de Arguineguín está poblada básicamente por esta gente nórdica, con una iglesia y centros culturales y lúdicos propios. Las dos hermanas se criaron en la ficción en Gran Canaria y vuelven de adultas a la Isla liquidar la herencia lo antes posible y regresar a casa, pero cuando descubren que su madre había estado intentando establecer un centro espiritual, se ven arrastradas a una cadena de acontecimientos con consecuencias profundas e inesperadas para ambas.

La directora confesó a las personas que acudimos a la premier que “su imagen de Gran Canaria estaba salpicada de prejuicios”, por su idiosincrasia turística, pero al viajar a la Isla para buscar localizaciones descubrió la otra cara de un territorio que atrapa a muchos foráneos. Hasta la cultura guanche tiene cierto protagonismo en el film. Pero al concluir el rodaje, “supuso para mi una especie de ”sanación personal“.

Butterfly, informa la Gran Canaria Film Commission, “comenzó su recorrido en Gran Canaria en 2022 con las primeras labores de localización y la participación de la productora noruega Merfilms en la 5ª edición del MECAS (Mercado del Cine Casi Hecho), en el marco del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, donde contactó con sus socios locales”.

La película se rodó en 2024 en varias localizaciones de Gran Canaria, apareciendo en el filme de forma destacada la localización de Temisas, lugar que la directora calificó como inspirador para este proyecto.

El rodaje también se extendió por el Barranco del Guiniguada y distintas ubicaciones de Agüimes, Tejeda, Moya y San Bartolomé de Tirajana.