El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI
Hay lugares cuya historia permanece escrita en los archivos, y otros que, además sobreviven en el eco de su nombre. En la antigua villa de San Andrés, existió en pleno siglo XVI un espacio coincido como “El Juego de la Bola”, topónimo que aparece documentado en los protocolos notariales de 1557 y abre una ventana singular en la vida cotidiana en uno de los enclaves más prósperos de nuestra isla.
No se trata de una simple curiosidad documental. La existencia de un lugar identificado con ese nombre revela la presencia estable y reconocida de una práctica lúdica.
Durante el Quinientos, la villa de San Andrés ocupó una posición destacada dentro de la isla, solo comparable en relevancia a la capital, Santa Cruz de La Palma. Su importancia descansaba en dos pilares económicos fundamentales: el comercio del azúcar procedente de los dos ingenios de Los Sauces y la expansión delviñedo y el vino destinado a la exportación.
En ese contexto de riqueza y tránsito constante de mercaderes, propietarios, jornaleros y artesanos, no resulta extrañoque surgieran espacios destinados a la sociabilidad y al recreo.
Las Casas del Juego de la Bola
Una partición de bienes de Catalina Almeida, fechada en 1557, menciona en San Andrés “Las Casas del Juego de la Bola”, junto con viñas, bodega y lagar. La fórmula es extraordinariamente expresiva.
No alude simplemente a una división ocasional, sino a un lugar plenamente reconocido por la comunidad, hasta el punto de servir como referencia patrimonial.
La tradición documental sitúa el Juego de la Bola, en el Lugar de Abajo, a donde se accedía por el caminoque iba a laCarnicería, concretamente en la margen izquierda de la desembocadura del Barranco del Agua. Los espacios abiertos próximos a barrancos o llanos eran idóneos para este tipo de prácticas que requerían terreno despejado y cierta horizontalidad.
¿Qué juego era aquel?
Todo indica que se trataba de una modalidad emparentada con los tradicionales juegos europeos de bolas: lanzamiento de piezas esféricas pesadas hacia un objetivo o “boliche”. Juegos semejantes existían en Castilla, Portugal, Francia e Italia desde siglos atrás.
Su llegada a Canarias debió producirse entre finales del siglo XV y primeras décadas del siglo XVI, con la instalación de colonos castellanos y portugueses. La Palma, vinculada al comercio internacional del azúcar, era especialmente permeable a estas transferencias culturales.
San Andrés y Santa Cruz de La Palma
Ese mismo año de 1557 aparece asimismo otro Juego de la Bola en Santa Cruz de La Palma, pegado a las casas de Catalina Hernández de Los Lordelos, junto a la actual calle de San José y su Ermita. La coincidencia cronológica entre los dos núcleos principales de la isla resulta reveladora. La isla compartía así una costumbre integrada en la vida cotidiana de sus principales centros económicos.
La historia suele escribirse con grandes hechos; sin embargo la vida verdadera se descubre muchas veces en los lugares donde la gente se reunía para jugar.
Por esoemociona imaginar, que en el Lugar de Abajo, junto a la desembocadura del barranco, rodaban bolas de madera hechas quizá con palo blanco de nuestros montes. Lo admirable es que cinco siglos después siga hablándose de su nombre. Entre viñas y barrancos, entre azúcar y vino, también había tiempo para jugar.
Fondo documental:
- Protocolos de Blas Simón ( 1546-1573 ) Luis Agustín Hernández Martín.
- La Villa de San Andrés. Declaración de Conjunto Histórico. Jesús Pérez Morera.
- Los sueños de una Villa. Documentos para la Historia de San Andrés y Sauces( 1559-1729 ). Horacio Concepción García.