El ave Fénix y el sobrecoste pendiente de la ceniza
En la mitología griega, el Fénix es un ave de larga vida que se regenera de las cenizas de su predecesor. El ave Fénix renace de sus cenizas como parte de un ciclo mágico y natural de inmortalidad y purificación. De modo simbólico, este renacimiento representa esperanza, transformación y la máxima capacidad humana de sobreponerse a la adversidad. Quiero utilizar esta figura para simbolizar a todas las personas afectadas por la erupción que se han levantado después de esta catástrofe natural. Mi admiración para todos ellos.
También aprovecharé las cenizas del ave Fénix para escribir sobre un pago que todos los agricultores plataneros de la isla de La Palma que no fueron sepultados en su totalidad tienen pendiente de cobrar: el sobrecoste de la ceniza. Ya toca que se les pague el esfuerzo y el trabajo que realizaron, ya toca que levanten el vuelo cual ave Fénix e ir dejando atrás la maldita erupción.
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, y me es indiferente quién la dirija en cada momento, reconoció y reconoce que, durante la campaña agrícola 2021/2022, los productores plataneros palmeros, enfrentaron sobrecostes de producción directamente asociados a la erupción volcánica. Vamos, que los plataneros apechugaron labores de limpieza y acondicionamiento de fruta en sus fincas para garantizar la calidad comercializable y estos costes no han sido sufragados por ninguna ayuda pública.
Esos costes, que fueron consensuados con el sector con datos justificativos de los gastos soportados, sólo han sido pagados en un 19% del coste total. A la totalidad de los agricultores plataneros palmeros, se les debe un 81% de los sobrecostes que afrontaron. Sí, leen bien, el platanero soportó un sobrecoste hace más de cinco años y este sobresfuerzo reconocido por la Consejería está pendiente de pagar en su gran parte: 23 céntimos de euro por kilo a las fincas del Valle de Aridane que tenían acceso por Fuencaliente, algo más de 15 céntimos por kilo al resto de fincas de Tazacorte, Los Llanos de Aridane, El Paso, Tijarafe y Fuencaliente. Casi 12 céntimos por kilo para las fincas plataneras de Breña Baja, Breña Alta, Mazo y Santa Cruz de La Palma. Y, por último, seis céntimos a los kilos del resto de fincas de otros municipios.
Tenemos el sobresfuerzo reconocido, tenemos el sobrecoste calculado por municipios y lo que no tenemos es lo más importante: el cobro. Resiliencia, paciencia, seguimos esperando. Lástima que no seamos eternos y ya algunos de los productores plataneros hayan fallecido. Suena duro, pero así es: algún platanero ya no va a cobrar ese sobresfuerzo que hizo, lo cobrarán sus herederos…
En plena erupción volcánica, Agusa empaquetó durante unos cuantos meses mucha producción de agricultores del Valle de Aridane. Aún recuerdo un platanero octogenario que venía cada 15 días con su camioneta desde Amagar (Tijarafe) hasta Agusa, en Breña Baja, para intentar aprovechar y salvar parte de su producción platanera. Dense prisa…
En la campaña 2021/2022, los productores plataneros, el personal de recogida y los trabajadores de los empaquetados de plátanos en la isla de La Palma fuimos capaces de salvar poco más de 77 millones de kilos de plátanos. De esos 77 millones, casi 20 millones fueron de productores plataneros que entregaban su producción a la cooperativa platanera Agusa, cooperativa que dirijo. De los más de 4.000 agricultores que hicieron ese sobresfuerzo, 1.050 entregan su producción a Agusa en la actualidad. Un 25% de los agricultores a los que se les debe el sobrecoste de la ceniza y un 25% de la producción pendiente de pago por ese sobrecoste pertenecen a la cooperativa platanera que gestiono. Es por esto, entre otras cosas, por lo que me siento con la obligación de exigir ese dichoso pago al productor.
Escuché una intervención del consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias en la Comisión de Agricultura del Parlamento de Canarias en la que decía literalmente que el sector platanero se merece el pago. Discrepo de lleno: el sector platanero palmero no se merece el pago, lo que se merece es una disculpa y el pago se le debe. Y lo que se debe, así me educaron, se paga.
Al agricultor platanero palmero le es indiferente de dónde provengan los fondos para completar el pago, lo que quiere es cobrar. Hablo con políticos de todos los partidos y me sé de carrerilla el argumentario de todos dependiendo del grupo al que pertenezcan. Soy capaz de mimetizarme en su entorno político y pasaría inadvertido. Tengan presente una cosa: ninguna de las agrupaciones políticas será la que pague el 81% del sobrecoste pendiente, ninguna. El dinero vendrá de fondos públicos y los políticos están, entre otras cosas, para gestionar ese dinero público. Veremos la rapidez con que se cuelgan las medallas y se erigen en protagonistas del pago. Vendrá de fondos del Estado, o del Gobierno canario o tal vez, quién sabe, si del Cabildo Insular. Me repito: al agricultor le es indiferente la procedencia de las perras, lo que quiere el agricultor platanero palmero es cobrar lo que gastó en lavar y comercializar la mayor parte de su producción.
Por cierto, recuerden también que al hacer el pago del 19% de ese sobrecoste, aplicaron el umbral mínimo de 100 euros para evitar costes administrativos innecesarios. Sí, vuelven a leer bien. Cuando hicieron el pago del 19% de ese sobrecoste, eliminaron, quitaron de en medio y excluyeron del pago a los agricultores plataneros que tuvieran importes menores a 100 euros. Dejaron de pagar a más de 400 agricultores plataneros, porque no merece la pena el coste administrativo para esos pagos tan insignificantes… Un sobrecoste total que pagan por partes y encima aplican el umbral de pagos mínimos de más de 100 euros. A un platanero saucero que tuvo una producción en la campaña del volcán de 5.000 kilos de fruta, le correspondería unos 300 euros de pago total por sobrecoste de ceniza (5.000 kilos por 0,06 €/kilo), pero, como te pago primero un 19% y esto te supone un cobro parcial de 57 euros, no te lo pago porque no llegas a 100 euros. Regalar una ayuda de minimis de 50.000 euros a algunos productores plataneros de peso para que no tengan que devolver una ayuda cobrada de más es distinto; eso sí merece el esfuerzo administrativo y político necesario. ¡Faltaría más! Siguen sin darse cuenta de que hacemos falta todos, chicos y grandes, y no podemos permitirnos que nadie se quede por detrás. Apunten y recuerden rescatar esos pagos que se ahorraron de menos de 100 euros y súmenlos al pago del 81% restante.
Para más inri, se da la paradoja de que el agricultor que bajó los brazos y no hizo ningún sobresfuerzo por salvar producción (actitud totalmente respetable) salió beneficiado. Se benefició porque al final de la campaña tuvo un pago por la pérdida de renta que le supuso el dichoso volcán. Salvó muy pocos kilos y eso le generó pérdida de renta que le fue pagada. El agricultor que se jugó su salud debajo de la ceniza para salvar la mayor parte de la producción no cobró pérdida de renta porque los muchos kilos que salvó los cobró a un precio alto y de esta manera, por el nivel de renta obtenido, compensó y entonces no cobró. Gracias al esfuerzo de la mayoría de plataneros palmeros, se logró pagar mucho menos importe (muchos millones de euros menos) como pérdida de renta. Esto que se ahorraron las arcas públicas y, mira tú por dónde, el sobrecoste soportado por la ceniza sigue sin pagarse.
Históricamente, el lustro ha sido utilizado para marcar eventos significativos y periodos de desarrollo en diversas culturas. El origen del término lustro proviene de la práctica romana de realizar un censo cada cinco años. Este censo se realizaba con un ritual de purificación llamado lustrum, y de ahí deriva el término que hoy en día usamos como tiempo medible. Un lustro, definido como un periodo de cinco años, ofrece una ventana significativa para que se produzcan cambios… Ya toca, se cumple un lustro de ese sobresfuerzo. Estoy convencido de que el lustro es el tiempo necesario para cobrar el 81% del sobrecoste de la ceniza pendiente y no será necesario tener que esperar un decenio.