Los técnicos del Cabildo de Tenerife sentencian: no basta con reparar el emisario de Playa Jardín, hay que hacer uno nuevo

Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, con el barrio de Punta Brava al fondo.

Álvaro Morales

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Desde hace seis años, sobre todo desde que se desaconseja el baño en la playa tinerfeña de Playa Jardín (desde julio de 2024 hasta casi un año después, con los dos cierres puntuales durante este verano y analíticas positivas en contaminación fecal también en junio pasado), la posibilidad de tener que crear un nuevo emisario en Puerto de la Cruz siempre ha existido. Se ha apuntado, barajado y dejado caer esa opción, aunque el Cabildo tinerfeño se ha afanado, sobre todo, en tratar de arreglar las fugas y grietas detectadas desde el año 2020 en el emisario actual (de 1,1 kilómetros de la costa y que alivia a la depuradora comarcal), con nuevas conducciones, empalmes (los célebres baipás), los pozos filtrantes y otras actuaciones, aparte de la ampliación de la EDAR de este enclave de la ciudad, lindante con Los Realejos. Sin embargo, los técnicos del Consejo Insular de Aguas ya se han rendido y, en un documento del pasado 18 de agosto al que ha tenido acceso Canarias Ahora, admiten por escrito que la solución realmente “estructural” a largo plazo para estos problemas pasa por construir un nuevo emisario.

Esto, que el Cabildo prevé llevar al pleno de este viernes o al siguiente, con la correspondiente presentación o detalle de los motivos técnicos, supone un cambio innegable en los plazos para resolver en buena parte los vertidos al mar en esta parte del Valle de La Orotava, con especial incidencia en la principal ciudad turística de la vertiente norte de la Isla. De hecho, requerirá un nuevo proyecto técnico a licitar y elaborar, nueva partida tras el gasto de millones en estas complejas obras, plazos, concurso público, adjudicación y desarrollo de las obras en su momento, por mucho que se sigan buscando otras soluciones, ampliando la depuradora y mimando el día a día de las conducciones locales y demás infraestructuras, tal y como no paran de recalcar las tres administraciones (Gobierno regional, insular y local).

En este documento técnico, en resumen, se admite que las obras de reparación del emisario comarcal del Valle resultan inviables, por lo que el plan de rehabilitación actual se tambalea y se propone crear un nuevo ante la necesidad de seguir vertiendo por la conducción con problemas. Entre otras cosas, por la colmatación de los pocos nuevos filtrantes poco después de su estreno.

Tras años de tramitación del proyecto desde la detección de las grietas en 2020, en 2023 se validó el proyecto de rehabilitación y, en diciembre de 2024, Costas del Gobierno de Canarias (ya se había consumado el traspaso de competencias desde el Estado) dio luz verde. La adjudicación de las obras se dio en julio de 2025 tras quedar desierta una primera licitación, pero los problemas, aunque “puntuales”, como recalcan desde los distintos gobiernos, han continuado, con esos varios cierres apuntados.

Recuperar el vertido directo con el antiguo

Dicho plan contemplaba como una de las posibles soluciones usar pozos filtrantes, evitando seguir usando el emisario actual ni verter de forma directa al mar. Se hizo uno de alivio y otros tres de sondeo y 95 metros de profundidad (casi 70 metros bajo el nivel del mar), pero los problemas continuaron apenas doce días después de su funcionamiento pleno, que tuvo lugar el pasado 17 de julio de 2026. La capacidad de infiltración del pozo 3 es insuficiente y los análisis demostraron que el agua tratada contenía un elevado nivel de sólidos en suspensión que el sistema de microfiltración no logró retener, causando la colmatación parcial de estas nuevas estructuras. Ante el riesgo de un bloqueo total y filtraciones, el pasado 30 de julio se decidió cerrar este pozo P-3 y, el 4 de agosto, se retomó el vertido directo a través del emisario submarino.

Dicho informe constata que las tres alternativas planteadas (reparación puntual de la fisura, instalación de un baipás de 240 metros o entubado mediante mangas interiores) resultan inviables, por lo que los técnicos las descartan y el Consejo aboga por redactar un proyecto completamente nuevo para un emisario submarino con un trazado alternativo al existente. Eso sí, y como salida transitoria, se propone mantener operativo el emisario dañado mientras se intenta optimizar el tratamiento terciario de la EDAR, mediante la ampliación de unidades de ultrafiltración y flotación, para reducir la carga de sólidos y reutilizar más agua para el sector agrícola del Valle orotavense.

Canarias Ahora pidió este lunes información al Cabildo sobre este informe, de momento sin respuesta.

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