Más figurantes que vecinos: el 'otro' simulacro de emergencia volcánica que cuestiona a la organización

Imagen de archivo del simulacro de erupción volcánica llevado a cabo por el Cabildo de Tenerife en el municipio de Guía de Isora .

Álvaro Morales

Santa Cruz de Tenerife —

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El simulacro de erupción volcánica (Volcanex Tenerife 2026) desarrollado el pasado 22 de octubre de 2026 en la zona suroeste de la Isla, con epicentro en el Guía de Isora y efectos en las localidades anexas de Santiago del Teide y Adeje, no resultó tan exitoso como ha pretendido proclamar el gobierno de Tenerife (CC-PP), pero mostró una cara oculta que está siendo cuestionada por testigos y vecinos, algo que no pasó en el desarrollado en Garachico en septiembre del año pasado.

Según los testimonios recabados por Canarias Ahora, el ensayo se pareció más al rodaje de una película, “con muchos más figurantes venidos de fuera que vecinos implicados”, que un verdadero simulacro con el que aprender qué hacer en el caso de toparse con una emergencia volcánica como la que, por ejemplo, vivieron los residentes o turistas en el palmero Valle de Aridane en septiembre de 2021, cuando Cumbre Vieja volvió a crujir y dejar sus venas de fuego y ceniza para lágrimas de tantos.

Según relatan a este periódico algunos testigos, la organización del simulacro dejó mucho que desear, sobre todo porque no se logró implicar a la población de Guía de Isora como debería corresponder en un caso así, tal y como prueban algunas fotos con zonas como la plaza con las pantallas sin casi gente en pleno desarrollo del ensayo, que encima fue televisado.

Además, se invitó a los colegios pero, al final, hubo una contraorden porque los centros educativos locales no podían acudir, aparte de tener que prescindir de algunos elementos previstos por esa mala organización. “Parecía más bien una obra de teatro en la que la presidenta insular era la protagonista, ya que era a la única que se veía”, relata a Canarias Ahora una testigo.

Asimismo, sostiene que se veía básicamente a “figurantes y no se llevaba a cabo nada que pudiera beneficiar o enseñar a la ciudadanía porque, por ejemplo, cuando desalojaron Chirche como las terrazas del hotel Abama, se trataba de figurantes y no personas del pueblo o que estaban en el establecimiento. Mi malestar y el de otra mucha gente es que no se aportó ni evaluó cuánto tiempo tardaban los bomberos en llegar, emergencias o las ambulancias porque ya estaba todo el comité de campaña allí, montado desde hacía una semana en el polideportivo de Guía”.

Cartel publicado por el AMPA del CEIP Álmacigo, en el que piden al Ayuntamiento de Guía de Isora más coordinación.

Rescate de vírgenes en la iglesia antes que de personas

También se quejan de que lo que se hizo en el municipio central “no tenían un hilo conductor porque, aunque se hablaba de un volcán, de repente se desalojaba a una persona de una casa sin mucho sentido, y también hubo mucho descontento con que la UME fuera a la iglesia a rescatar las vírgenes, por importantes que sean como patrimonio, porque eso debería ser como lo último. Parecía todo pensado para hacer esas intervenciones, pero sin pensar en la gente. Además, los centros educativos pararon todo y, cuando iban a desplazarse a la plaza, los llamaron desde el ayuntamiento para decirles que no, que no contaban con ellos para el simulacro, lo que hizo que las familias se enfadaran muchísimo y los equipos directivos, aún más, pues se supone que esto se hacía por un volcán y para aprender, cuando los niños son esponjas y deben saber cómo desenvolverse ante algo así”.

Según recalca esta vecina que prefiere el anonimato, “hubo mucho caos, se cerraron muchos aparcamientos y calles, no se podía pasar, y no se pudo estar en muchas zonas, aparte de que la retransmisión por TV fue malísima, al saltarse de un lado a otro sin sentido y perdiéndose el hilo conductor”.

Otros relatos apuntan, asimismo, a situaciones casi surrealistas con las mascotas, ya que, aparte de los típicos perros y gastos a los que se les preparó un espacio concreto, se toparon con un imprevisto caimán, que no debería estar en una casa particular. “No encuentro a nadie por el pueblo que hable bien del simulacro”, señalan a este periódico. 

“Fue un disparate de mala organización, no se trabajó bien la capacidad de los cuerpos de seguridad a la hora de reaccionar, los tiempos y no se hizo con la gente de verdad, sino con extras, tanto en el hotel como en los pueblos. En la evacuación de los pueblos, bajaron cuatro o cinco vecinos, pero el resto eran todos figurantes, por lo que parecía más bien que se iba a grabar una película, más una pantomima que otra cosa. Un simulacro, en realidad, que no fue real porque, por ejemplo, para evacuar a la gente de Chirche y Aripe subieron numerosos vehículos (coches, camiones…), algo que no es operativo, sino que se debería hacer con pocos micros para dejar las vías lo más libres posible. Fue algo casi ridículo: un simulacro de un simulacro porque, ahora, el pueblo sigue sim saber qué hacer en el caso de una erupción”.

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