Lleno total en una 'conjura' de vecinos de Tenerife contra una planta de gas propano en Los Realejos

Vecinos de La Cruz Santa llenaron el pasado viernes el casino del barrio para informarse y conjurarse contra la polémica planta.

Álvaro Morales

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La plataforma vecinal contraria a la planta de gas propano del barrio de La Cruz Santa, en Los Realejos (norte de Tenerife), no se rinde y este fin de semana celebró una asamblea informativa que llenó el célebre casino de este núcleo lindero con La Orotava. Lo hicieron no sólo para detallar el proyecto de Disa, avalado y publicado ya por el Gobierno de Canarias en el BOC, sino para tratar de resolver las dudas de muchos, explicar a fondo los peligros y riesgos de la instalación, lograr fondos anónimos para su causa y agradecer a todas las personas implicadas en la lucha su labor desinteresada, incluidos los residentes que han colocado pancartas en sus casas o la propia parroquia del barrio.

Pese a que existe cierta resignación porque las obras continúan y temen que no haya vuelta atrás, los residentes que se oponen agradecen también las 6.150 firmas recabadas hasta ahora y el apoyo unánime del Ayuntamiento realejero, tal y como pasó con la zona de La Zamora, la primera en la que la empresa planteó la colocación una planta que el Gobierno justifica para poder afrontar potenciales ceros energéticos en la Isla.  

Aunque ha habido reuniones previas, la del pasado viernes fue la más concurrida y ha demostrado, según lo trasladado a este periódico, la unión existente y las ganas de seguir luchando contra una instalación que creen una pura contradicción con muchas contraindicaciones en los supuestos tiempos de la apuesta por las energías limpias e inocuas, lo que no se da en este caso.

Mientras, la Consejería regional de Transición Ecológica y Energía mantiene que se trata de una planta imprescindible para el presente y futuro. La empresa, por su parte, y tal y como hizo en respuesta a las alegaciones de una vecina en su momento, argumenta que la elección del suelo y su ubicación responden “al criterio de mínima afección posible”, así como a motivos técnicos “tales como la proximidad a infraestructuras eléctricas, la accesibilidad y la seguridad”. Asimismo, subraya que ni el planeamiento insular ni el local impiden su implantación, después de que el PGO local recalificase esa zona de rústica a industrial. 

También sostiene que la planta “cumple todas las medidas necesarias para compatibilizar su instalación con el entorno” y dice que “no genera afecciones sobre viviendas, establecimientos o fincas aledañas”, por lo que subraya que su instalación resulta “completamente viable”. Además, replica que se contempla toda la documentación necesaria sobre “los objetivos acústicos, la calidad del aire y vulnerabilidad frente a accidentes graves”. En este sentido, remarcan que cumplen la normativa y que cuentan con los documentos e informes pertinentes bajo el amparo del órgano competente.

La plataforma vecinal, por su parte, considera incoherente apostar por esta energía contaminante en plena transición ecológica, pero la empresa alega que la planta resulta imprescindible para afrontar las emergencias energéticas que, como en otros sitios de las Islas, puedan darse en esta parte de Tenerife, en línea con la emergencia energética declarada por el Gobierno canario, limitándose su uso a este fin por situaciones urgentes. En este sentido, Disa recuerda los cinco apagones que se han dado en el último lustro, “lo que pone de manifiesto la debilidad del sistema actual. Esta situación exige adoptar, a corto plazo, soluciones pragmáticas y técnicamente viables que permitan reforzar la garantía de suministro y la estabilidad del sistema eléctrico del Archipiélago”.

Por supuesto, los argumentos de la compañía no convencen a parte de los vecinos, tal y como volvió a evidenciarse el pasado viernes. 

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