Una plataforma vecinal consigue más de 6.000 firmas contra la planta de gas de Los Realejos: “Con nuestra salud y medio de vida no se juega”

Cartel justo por encima de donde se está levantando la polémica instalación

Álvaro Morales

12 de octubre de 2026 16:57 h (Hora canaria)

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La plataforma vecinal contraria a la planta de gas propano del barrio realejero de La Cruz Santa, en el Norte de Tenerife, ha recabado ya 6.150 firmas que se oponen a esta instalación que consideran peligrosa y contaminante en plena apuesta (supuesta) por las energías alternativas. La cifra se conoció en una reunión que celebró este sábado una entidad vecinal que surge tras descartarse esta instalación de Disa para otra zona de este municipio del Valle de La Orotava, en La Zamora, y que, como en ese caso, cuenta con el respaldo de todos los grupos políticos del ayuntamiento (PP, PSOE y CC), sin que eso haya frenado al Gobierno regional para ir dando los pasos necesarios hasta conceder la autorización y publicar el proyecto en el Boletín Oficial de Canarias el pasado día 2 de este mes. 

A pesar de que estos vecinos han obtenido un apoyo popular creciente y muestras de solidaridad a modo de vídeos en redes sociales de residentes de La Cruz Santa que sienten como un atentado las obras y el proyecto comenzado, no disimulan su resignación y casi impotencia porque consideran que la iniciativa no se va a frenar y van a convivir con una planta que creen que les hará perder claramente calidad de vida y, sobre todo, seguridad.  

Cartel de la plataforma de vecinos contra la planta de gas de Los Realejos

En este punto, llaman la atención sobre lo que consideran una contradicción del Gobierno regional: mientras respalda la planta, concede los permisos necesarios y publica las resoluciones en el BOC, uno de sus vicepresidentes, el exalcalde realejero Manuel Domínguez (PP), anima a los vecinos y al propio Ayuntamiento a recurrir las decisiones de su Ejecutivo. Una paradoja que resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que los permisos dependen de una consejería de su propio partido, la de Transición Ecológica y Energía, dirigida por el palmero Mariano Hernández Zapata. Así lo expresó Domínguez en una reciente entrevista en Radio Realejos, la emisora municipal que conoce bien.

Los vecinos, sin embargo, continuarán con su lucha, seguirán recabando firmas de apoyo y exponiendo sus profundos reparos a una instalación que consideran no sólo peligrosa, sino un sinsentido en plena época de energías limpias, por más que el Ejecutivo y la empresa la presenten como imprescindible para paliar un posible cero energético en las circunstancias actuales. 

El pasado viernes 2 de octubre, el BOC recogió ocho anuncios sobre esta planta de gas propano, lo que sentó fatal a los vecinos que integran la plataforma y demuestra la determinación del Gobierno canario y, en concreto, de la parte del PP de mantener este proyecto en Los Realejos pese al rechazo unánime en el Ayuntamiento realejero (con mayoría absoluta de los conservadores, pero que incluso han respaldado mociones contrarias del PSOE). 

Resignación intensificada tras los anuncios en el Boletín

Este impulso al proyecto intensificó esa resignación en la plataforma sobre las opciones de revertirlo, incertidumbre sobre el futuro del barrio y esta parte del municipio e indignación por el hecho de que la Comunidad no escuche a los residentes contrarios y, sobre todo, a un pleno local unánimemente en contra. Para estos afectados y los críticos del gas propano, la solución no debería pasar, en ningún caso, por una “megainstalación con ocho torres de diez metros de altura, alimentada por cientos de metros cúbicos de propano, un combustible fósil altamente inflamable”.

Cartel de la plataforma

Además, recalcan que “las emisiones de óxidos de nitrógeno de una instalación de generación térmica son contaminantes atmosféricos que pueden contribuir a la formación de otros compuestos perjudiciales. Y nosotros vivimos en un valle donde la atmósfera no tiene fronteras. Tenemos nuestra conocida panza de burro, que cubre con frecuencia el Valle de La Orotava. Igual que la calima nos trae polvo desde África, la contaminación atmosférica tampoco entiende de municipios ni de fronteras”, subrayan. Por eso, preguntan por qué “se va poner en peligro la calidad del aire, nuestros cultivos y nuestro precioso Valle para instalar una central de combustible fósil junto a nuestras casas”.

Asimismo, recalcan que “es hora de demostrar que no todo vale. Con nuestra salud y medio de vida no se juega. No se puede poner en peligro la seguridad de todo un valle donde vivimos miles de personas (unas 110.000, más la población flotante turística) para favorecer los intereses de una empresa energética. Y no entendemos que, al tomar esta decisión, ni siquiera se haya tenido suficientemente en cuenta la situación de los vecinos, del IES Cruz Santa y del CEIP Mencey Bentor, situados a muy pocos metros de la instalación. ¿Dónde queda la protección de los vecinos?”.

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