El relato de tres policías que iban en los trenes de Urda: “Son imágenes que no se olvidan”
Tres días después del accidente ferroviario en Urda, Toledo, ya conocemos muchas de las historias de los heridos y fallecidos en los trenes, pero menos de quienes han sobrevivido.
Si bien los equipos de emergencia no tardaron en llegar al lugar de los hechos, en algunos vagones iban distintos profesionales entre sanitarios o fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que fueron los primeros en atender a las víctimas. Así, el Cuerpo Nacional de Policía han querido destacar la labor de tres de sus agentes que se encontraron en esta situación.
“José Luis, agente de Policía, terminaba su turno y volvía a Sevilla para reunirse con su mujer y su hijo. Carmela y Noelia, de UFAM Central, iban a Ciudad Real para dar un curso sobre violencia de género. Aquel viaje sería muy distinto”, se señala desde la cuenta de X de la Policía Nacional.
El hilo de la red social relata que, tras percatarse de que el tren se había accidentado, “José Luis ayudó a evacuar a los pasajeros pero se iniciaba un incendio, entró de nuevo por una ventana de emergencia, cogió dos extintores y su botiquín”. Tras apagar las llamas con la ayuda de otro viajero, auxilió a varios más y coincidió con Carmela y Noelia, de quien supo que eran compañeras del CNP.
Entre todos lograron liberar “con mucho esfuerzo” a un hombre atrapado bajo un asiento, tras lo cual siguieron “evacuando y acompañando” a los heridos mientras llegaban los equipos de emergencia.
“José Luis entró una y otra vez para ayudar a los heridos. El botiquín que siempre lleva encima ese día fue vital”, se explica. “Recuerda los gritos, el desconcierto... y la voz de una mujer que pedía ayuda desde el interior. Imágenes que no se olvidan”. Incluso tuvo que realizar varios torniquetes a los heridos.
La publicación recuerdan que entre los heridos estaba “un hombre estadounidense. Había perdido una pierna y su marido estaba desaparecido. Casi nadie podía entenderle”.
Los tres agentes, que ayudaron a muchas víctimas contactar con sus familiares, también “lograron mandar un mensaje a casa: 'Estoy bien'. Después dejaron de contestar. No se habían olvidado de los suyos, es que otros les necesitaban más”, explican, “porque ser policía también es esto”, concluyen.
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