Cúpulas de cristal en suelo rústico: denunciadas ante la Agencia del Medio Natural unas edificaciones sin licencia en La Orotava
La concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de La Orotava denunció el pasado 13 de agosto ante el Gobierno de Canarias una serie de obras sin aparente permiso de ninguna administración en una amplia parcela de 22.728 metros cuadrados situada por debajo de la autopista del Norte de Tenerife y de la zona de El Ramal, en un espacio conocido como El Drago. Así lo trasladan a Canarias Ahora fuentes del consistorio orotavense, que ratifican que se trata de diversas construcciones que carecen de las licencias necesarias en un suelo catalogado de protección territorial en el actual Plan General de Ordenación (PGO) del municipio, en pleno Valle y en una de las áreas más fértiles de la comarca, muy cerca de las plataneras de El Rincón y de las zonas anexas.
Previamente, Canarias Ahora tuvo conocimiento de esta situación por diversos particulares que daban por hecha la ilegalidad de las actuaciones, lo que, a priori, confirma el Ayuntamiento con esa denuncia ante la Agencia del Medio Natural, el órgano de disciplina urbanística de la Comunidad. Unas obras que, según estos denunciantes iniciales, se han precipitado en el último año, tal y como se puede comprobar en las imágenes de Gráficos de Canarias (Grafcan, la empresa pública clave en cualquier proceso de este tipo) de 2026, 2025 y ejercicios previos.
Según estas imágenes, acompañadas de otras fotos más cercanas, se puede apreciar en esta parcela de más de dos hectáreas hasta diez edificaciones de diversas dimensiones (algunas en formas de cúpulas con techos de cristal o transparentes en un espacio que parece preparado para ser plantado, pero con obras de urbanización y numerosos vehículos en algunas de esas capturas. Aunque el edil de Urbanismo, Narciso Pérez (CC), optó por no pronunciarse ante la petición de este periódico, Canarias Ahora sí ha podido indagar que la intención de los promotores pasa por la explotación agrícola de gran parte de esta superficie, aunque han ejecutado obras que, aparentemente y como admite el propio consistorio, carecen de los preceptivos permisos.
Aparte de esa decena de edificaciones, los particulares que han detectado y trasladado a este periódico esta situación temen que se estén preparando cuatro cuerpos más que pueden confirmarse como construcciones, aunque no descartan que sean lonas o pérgolas. No obstante, recalcan que el PGO vigente categoriza este suelo como rústico de protección territorial y que el plan en tramitación, aún pendiente de aprobación, lo califica de rústico de protección agraria, con lo que, en principio, no cabrían edificaciones.
Además, y ante el número de construcciones y el espacio afectado, consideran que no sólo podría entrar en las llamadas infracciones “muy graves”, sino en potenciales delitos contra la ordenación del territorio, que contemplan posibles condenas (de hasta 4 años), aparte de demoliciones, sanciones e indemnizaciones, tal y como establece el artículo 319 del Código Penal.
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