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Y ahora quién: arranca la carrera para las presidenciales de 2028 en EEUU

Seguidoras demócratas en Austin, Texas, este martes.

María Ramírez

4 de noviembre de 2026 22:14 h

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James Talarico, antiguo seminarista, “progresista cristiano” y recién elegido senador de Texas con 37 años, cita a menudo los Evangelios. Abdul El-Sayed, médico de Detroit, ganó en Michigan con un mensaje crítico hasta con su propio partido y la seguridad en sí mismo del “Bruce Springsteen musulmán”, según un asesor (el cantante también lo apoyó). La pediatra Annie Andrews arrasó en Carolina del Sur con un mensaje centrado en el peligro para la salud de las políticas antivacunas del Gobierno. Adam Hamilton, pastor metodista de 62 años y exrepublicano, logró el primer escaño para el Partido Demócrata en Kansas desde 1932 con una llamada a la concordia.

Los perfiles, los mensajes y las tácticas de los demócratas que han ganado este martes son tan variados como el país, pero apuntan a una nueva generación descontenta con el statu quo. La profundidad de la derrota del Partido Republicano y su estrecha relación con Donald Trump explican las victorias en lugares muy diferentes. Los candidatos más progresistas estaban concentrados en la Costa Este y el Medio Oeste, pero las victorias por mayor margen y más sorprendentes por el entorno más conservador han sido en el sur y suroeste del país, donde los demócratas se han presentado como moderados en busca de consenso.

Según Hamilton, ha sido una victoria “contra la grosería y la crueldad”. Para Talarico, “contra los multimillonarios” y la “política de la división”.

“Los malos han perdido”, dijo El-Sayed antes de reírse de que JD Vance tenga que tomarle juramento para el cargo y que Trump tenga que llamarle “senador”. “Parece que hemos hecho un poco de historia”, dijo Andrews, que le dio las gracias a su contrincante republicana y le deseó “lo mejor” para ella y su familia, la del difunto senador Lindsey Graham.

El análisis demográfico de datos del New York Times, el más completo y rápido hasta la fecha, muestra que el giro hacia el Partido Demócrata ha sido especialmente pronunciado entre los jóvenes, en particular los hombres, y los hispanos, en comparación con las presidenciales de 2024. 

El fin de una era

La era Trump se termina, pero lo que venga después está lleno de incógnitas mientras los dos grandes partidos se reconstruyen después de una década turbulenta. En el arranque de la carrera presidencial de 2028, no hay una única lección salida de estas elecciones más allá del repudio del actual presidente y sus políticas. Incluso el mensaje que ha triunfado no es único. 

Según la encuesta de la agencia AP, los votantes aseguran haberse movilizado por la subida de precios –punto para los demócratas que han insistido en centrarse en la vida cotidiana–, el estado de la democracia –del abuso de las libertades civiles a la persecución de migrantes, punto para quienes han subrayado los principios– y en la oposición a los centros de datos, el último símbolo del impacto de los tecnoligarcas– punto para los defensores del mensaje contra la desigualdad y la corrupción–. 

La mayoría de los votantes dicen en la encuesta que su voto es una forma de expresar su oposición a Trump. Pero el presidente ya no se puede presentar a las elecciones de 2028 por la limitación de mandatos.

Los aspirantes demócratas necesitarán un mensaje claro y común más allá de la oposición a uno de los políticos más polarizadores de toda la historia del país. Los candidatos republicanos tendrán la tarea aún más difícil de volverse a definir sin el hombre que ha marcado sus vidas y sus carreras de manera tal vez irreversible. 

Favoritos demócratas

En el concurrido listado de posibles aspirantes demócratas a la Casa Blanca, la líder según las encuestas ahora para las primarias de 2028 es Kamala Harris, la vicepresidenta derrotada en 2024 por Trump. El segundo más popular es Gavin Newsom, el gobernador de California que asegura que no se presentará contra su colega de partido, también californiana. Pero las elecciones de este martes abrirán también más oportunidades para la nueva generación de demócratas.

Entre las estrellas emergentes está Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista de Nueva York del ala progresista del Partido Demócrata y que ha dado pasos para atraer a votantes más conservadores y más allá de la Costa Este. Incluso ha despertado críticas de los activistas más a la izquierda por haber criticado algunas de las posiciones del pasado o su retórica.

Ocasio-Cortez, que fue reelegida este martes en su distrito de Queens y el Bronx con el 79% de los votos, insiste en que el partido tiene que hacer un esfuerzo para abrirse a votantes y activistas de todo tipo en un país muy variado. Según publicaba el New York Times, incluso le ha pedido a sus compañeros del grupo socialista dentro del partido que tengan una “cultura más inclusiva” y eviten la “intimidación” a líderes y votantes, en particular sobre la guerra de Gaza.

Una de las posibilidades para la popular política, que acaba de cumplir 37 años, es presentarse al Senado, una plataforma previa habitual para carreras presidenciales.

La lista es larga y todavía puede incluir a algunos de los que aseguran que no quieren presentarse, como Jon Ossoff, experiodista de investigación y popular senador de Georgia, reelegido este martes por 18 puntos y bautizado ya como “el nuevo Barack Obama” por su carisma y su capacidad retórica. Con 39 años, es ahora el senador más joven. Talarico le quitará ese título en enero, cuando tome posesión.

Ossoff es ahora el favorito en el mercado de apuestas, si bien las encuestas muestran que aún es poco conocido en el país. 

¿Y los republicanos?

El reto dentro del Partido Republicano es todavía mayor después de una década en la que Trump ha sido la única marca reconocible. Los favoritos en las encuestas para las primarias republicanas son ahora el vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Antiguos críticos del presidente han defendido en los dos últimos años sus políticas, su personalidad, sus insultos y su agenda aunque estuviera en contradicción con sus propios mensajes durante años. Vance ha dado los primeros pasos para separarse de su legado.

“La razón por la que hemos perdido es la guerra”, escribió Vance en un mensaje en redes este miércoles. “Si alguien quiere argumentar que mereció la pena, que mereció la pena perder el Senado para los próximos seis años, que lo haga”.

En las últimas horas, Ron DeSantis, el gobernador de Florida que intentó ser candidato en 2024 y que se presentaba como un Trump más moderado, también ha dicho que la guerra de Irán ha sido “un gran dolor de cabeza” para los votantes. “Tenemos que ser sinceros. La gasolina está más alta. Perjudica a la gente, a la gente trabajadora, y está más alta por este conflicto. Esto es un hecho”, dijo tras el resultado para su partido. Él no se presentaba a la reelección, y el gobernador elegido en Florida, Byron Donalds, es un fiel defensor de Trump. Donalds es el primer afroamericano en el cargo.

Relevo generacional

Lo que tienen en común la mayoría de los aspirantes es que pertenecen a una generación más joven y nueva en la política después de una década marcada por políticos especialmente mayores. El relevo abre una nueva era más allá de Trump y del contexto que ayudó a su ascenso. 

“No sé qué nos traerán los próximos dos años. La política de Estados Unidos me sigue sorprendiendo”, escribe el historiador Garrett Graff. “Pero lo que sé es que el proyecto inacabado de Estados Unidos tiene ahora mejores oportunidades. La reconstrucción con mayúsculas es posible”.

Graff publica este mes un libro sobre como Estados Unidos ha mejorado a lo largo de la historia, America in 25 Revolutions. Sigue siendo optimista pese a los “largos capítulos oscuros”, como contaba en una entrevista a elDiario.es en septiembre.

“Cuando lo mides no a través de años, sino a través de generaciones, es un país que siempre se ha esforzado por ser mejor, más fuerte, más justo y más igualitario en casa. No quiere decir que lo hayamos hecho todo bien, pero desde luego este es un momento donde los estadounidenses necesitan esperanza y optimismo”, decía. ¿Así que hay vida después de Trump? Su respuesta fue rotunda: “Sí”.

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