Más de 200 puestos para disfrutar del mercadillo de Navidad con más historia de España
En Barcelona, la preparación de la Navidad también tiene una parte que se desarrolla fuera de casa. Durante las semanas anteriores a las fiestas, el centro de la ciudad acoge un mercado dedicado a artículos que muchas familias utilizan en estas fechas. No todos sus puestos ofrecen lo mismo: algunos están especializados en los objetos necesarios para montar un belén, mientras que otros se orientan a la decoración, los regalos o las costumbres populares. A las compras se suma una programación de actividades, de manera que el recorrido no depende únicamente de lo que se vende en las casetas.
El lugar elegido no es un recinto separado del resto de la ciudad, sino una zona del Barrio Gótico. Los vendedores se instalan en el Pla de la Seu y a lo largo de la avenida de la Catedral, justo delante del templo barcelonés. Allí se reúnen más de doscientos establecimientos, agrupados por tipos de producto para facilitar el recorrido. Esa distribución permite pasar de los artículos relacionados directamente con la celebración religiosa a otros vinculados a la tradición catalana o a los regalos habituales de diciembre.
Se trata de la Fira de Santa Llúcia, considerada el mercadillo navideño más antiguo de España. Su existencia está documentada desde 1786 y en 2026 llega a su edición número 240. El encuentro ha conservado su ubicación junto a la Catedral, un dato importante para entender su continuidad en el calendario de Barcelona. Más allá de la antigüedad, una de sus características es que reúne formas distintas de preparar estas fiestas: desde la elección de cada figura del pesebre hasta los objetos empleados para acompañar las celebraciones familiares.
Un encuentro que sigue el calendario de Santa Lucía
Aunque buena parte de la actividad se concentra en diciembre, la feria acostumbra a abrir antes de que empiece ese mes o durante sus primeros días. La fecha que sirve de referencia es el 13 de diciembre, festividad de Santa Lucía: los puestos ya están instalados cuando llega esa jornada. El mercado suele continuar hasta el día 23, por lo que su actividad termina antes de Navidad. El calendario permite visitarlo durante varias semanas, no solo en la jornada dedicada a la santa que le da nombre.
El vínculo entre la celebración y ese lugar del centro barcelonés se remonta a finales del siglo XVIII. Desde entonces, la instalación de vendedores ante la Catedral forma parte de las citas anuales de la ciudad. La feria actual conserva el comercio de artículos propios de las fiestas, pero no limita toda su oferta a una sola tradición. Hay productos destinados a componer escenas navideñas, otros que se utilizan para adornar la vivienda y un grupo de puestos que vende piezas hechas a mano para usos distintos. Esta variedad explica la organización temática que encuentra el visitante.
Qué hay en las casetas y qué actividades se organizan
La parte dedicada a los pesebres reúne figuras y pequeños accesorios para componer el nacimiento y su entorno. Se venden personajes, cestos, velas y elementos que ayudan a completar el paisaje. Entre los artículos que aparecen en esta sección está el caganer, una figura característica de la tradición catalana. No todos los compradores necesitan las mismas piezas: la oferta incluye tanto componentes de la escena principal como complementos que se pueden incorporar a un montaje ya preparado.
Quienes buscan productos de origen vegetal tienen un espacio diferente. En esa zona se ofrecen árboles naturales y artificiales, ramas de eucalipto, musgo y corcho, entre otros materiales. También aparecen los tions, troncos vinculados a las costumbres navideñas de Catalunya. Los puestos de este sector permiten adquirir, por una parte, elementos para adornar la casa y, por otra, materiales que pueden utilizarse en la representación de paisajes. Su separación respecto a las figuras facilita distinguir ambas clases de artículos, aunque puedan utilizarse conjuntamente.
La artesanía constituye otra parte del recorrido. En estos establecimientos hay ropa, joyería, complementos, piezas decorativas y regalos elaborados a mano. Es la sección que amplía la propuesta comercial hacia objetos que no tienen por qué utilizarse únicamente en Navidad. Por su parte, los puestos de instrumentos musicales ofrecen zambombas, panderetas y otros artículos asociados a las celebraciones de estas fechas. Con este último grupo se completan las cuatro áreas en las que se divide la feria.
El programa paralelo está dirigido especialmente a quienes acuden en familia. A lo largo de la celebración se organizan talleres infantiles, pasacalles, espectáculos y actividades de animación relacionadas con las costumbres navideñas. La decoración instalada en el recinto acompaña esas propuestas y forma parte del aspecto que adquiere la zona mientras los vendedores permanecen allí. La visita puede centrarse en los comercios o coincidir con alguna de las actividades previstas, que añaden otra forma de acercarse a las tradiciones que se mantienen en Barcelona.
La edición de 2026 mantiene así una propuesta que combina puestos organizados por especialidades y una agenda de actividades vinculadas a diciembre. El mercado vuelve a ocupar los espacios situados ante la Catedral, mientras la fecha de Santa Lucía continúa marcando su calendario. Entre las compras más específicas y los artículos que no responden a una celebración concreta, la feria ofrece una visión de las distintas maneras en que se preparan las fiestas en Catalunya.
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