Una campaña de 'crowdfunding' ayuda a dos creadoras de La Laguna a abrir un espacio de artesanía canaria

Si a Ana y a Vera les llegan a decir que 70 personas desconocidas acabarían impulsando la idea de comercio local que tenían en mente, no se lo habrían creído. Lo que comenzó como una colaboración puntual entre dos creadoras terminó encontrando el respaldo inesperado de decenas de personas dispuestas a hacerlo posible. Y así ha sido. Gracias a una campaña de micromecenazgo que logró reunir 4.000 euros en apenas 40 días, estas dos emprendedoras canarias podrán abrir el próximo mes de septiembre Brota, un nuevo espacio de artesanía, cosmética natural y experimentación artística en pleno centro histórico de San Cristóbal de La Laguna.

Brota nace en un contexto especialmente complejo para los pequeños proyectos independientes en Canarias. El aumento del precio de los alquileres, la creciente presión del mercado inmobiliario y el encarecimiento de los costes de mantenimiento dificultan la continuidad de iniciativas ligadas a la cultura, la artesanía y la producción local. Y, sin embargo, en un territorio donde cada vez resulta más complicado sostener espacios de creación y encuentro, ambas han decidido unir sus proyectos para compartir recursos y construir un lugar común, un espacio donde la creación artesanal, el cuidado, la cultura y la vida comunitaria se entrelazan como respuesta a un modelo que deja cada vez menos margen para las propuestas de proximidad.

De una colaboración improvisada a un proyecto compartido

Pero Brota no comenzó como un plan cuidadosamente diseñado. Surgió, precisamente, de todo lo contrario. “Tiene esa connotación de algo que brota de una semilla que no esperas y, de repente, empiezan a salir cosas que no estaban ni medio programadas”, explica Vera en una conversación con este periódico. Ese significado terminó dando nombre a un proyecto que, como ellas mismas reconocen, fue tomando forma casi dejándose llevar por las circunstancias.

La historia comenzó hace unos años, cuando Ana fundó Beauty and Leaf, una marca de cosmética natural basada en una filosofía de fórmulas minimalistas elaboradas con pocas materias primas y todas de origen natural. Su propuesta gira en torno al cuidado saludable de la piel y a una manera distinta de entender el paso del tiempo, alejándose de la obsesión por combatir la edad para apostar por “aceptarla y cuidar la piel de manera natural”.

Fue precisamente a través de esa marca como conoció a Vera, arquitecta de formación, que durante una década trabajó en planificación territorial y urbanismo. Hace tres años empezó a experimentar con la cerámica casi como una inquietud personal y, un año después, decidió dar un paso más matriculándose en la Escuela de Arte. “Nunca me habría planteado hacerme autónoma”, reconoce. Para ella, el taller sigue siendo “un espacio de experimentación” desde el que continuar aprendiendo un oficio que, asegura, “requiere muchos años de práctica”.

La amistad entre ambas dio paso a una primera colaboración junto a Flama, una marca de cerámica canaria. Diseñaron una colección de jaboneras y gua shas de cerámica para relanzar Beauty and Leaf y organizaron un evento efímero en un local del casco histórico de La Laguna. Lo que entonces parecía un simple espacio alquilado para una presentación acabaría convirtiéndose, meses después, en el lugar donde nacería Brota.

El edificio también tuvo mucho que ver con la decisión. Se trata de una antigua casa canaria que conserva los suelos originales, parte de sus muros de piedra y una atmósfera que, según Vera, transmitía “una energía muy bonita”. En aquel momento, la persona propietaria del local atravesaba un cambio vital similar al de ellas, una coincidencia que terminó reforzando la sensación de que el proyecto estaba encontrando su camino de forma inesperada.

Mientras Ana llevaba tiempo imaginando un espacio físico para su marca, Vera no terminaba de verse dando ese paso. Sin embargo, el local terminó por convencerla. “Empecé a imaginar esa posibilidad y me subí al barco”, recuerda. La ilusión, no obstante, chocó pronto con la realidad, ya que no disponían del capital necesario para poner en marcha el negocio.

Levantar Brota, pieza a pieza

Lejos de renunciar a la idea, decidieron construir el espacio con sus propias manos. Reutilizaron el mostrador existente, lo revistieron de azulejos y comenzaron a fabricar buena parte del mobiliario de forma artesanal. “Ha sido todo un aprendizaje increíble”, afirma Vera, que destaca también el apoyo constante de amistades y familiares durante todo el proceso.

Fue entonces cuando apareció la posibilidad del micromecenazgo. Vera había colaborado anteriormente en campañas similares apoyando proyectos ajenos y aquella experiencia les hizo plantearse si su idea también podría salir adelante de esa manera. Eligieron Verkami, una plataforma especializada en iniciativas culturales y creativas, y comenzaron a preparar una campaña que terminó convirtiéndose en un trabajo casi paralelo.

“Parece que no, pero desarrollar una campaña de crowdfunding lleva muchísimo tiempo. Diseñar las recompensas para los mecenas, pensar cómo contar el proyecto... ha sido toda una aventura”, explica. Ninguna de las dos tenía experiencia empresarial. Tuvieron que aprender desde cero cómo funcionaba este tipo de financiación colectiva y qué plataforma podía ajustarse mejor a sus necesidades.

El resultado superó cualquier expectativa. En apenas 40 días reunieron los 4.000 euros que necesitaban gracias a la aportación de más de 70 personas. Pero, más allá de la cifra, ambas insisten en el valor simbólico del respaldo recibido. “Ha sido súper bonito ver cómo la gente se involucra, te escribe, te anima y, sobre todo, pone sus propios recursos para apoyar un proyecto en el que cree”. Para Vera, que incluso dejó atrás su trabajo en urbanismo para apostar por esta nueva etapa, comprobar que tantas personas confiaban en la idea fue “increíble”. “Ha sido el empujoncito que necesitábamos”, concluye.

Un espacio para crear comunidad

El proceso ha terminado convirtiéndose en la prueba de que existe “una comunidad que cree en este proyecto incluso antes de abrir las puertas”. Detrás de cada aportación, sostienen, hay una muestra de confianza en un modelo de comercio basado en la cercanía, la producción artesanal y la colaboración entre pequeños proyectos.

Con ese objetivo, Brota busca reivindicar la producción artesanal y la creación realizada en Canarias como parte del tejido económico y cultural del municipio. Por eso, además de funcionar como tienda y taller, ha sido concebido como “un proyecto vivo”, un punto de encuentro para artistas, artesanas y vecinas, con actividades orientadas a compartir conocimientos, experimentar con nuevos procesos creativos y fortalecer la comunidad.

De este modo, quienes visiten la tienda no solo podrán adquirir los productos, sino también presenciar en directo los procesos artesanales que les dan forma, observando cómo se elaboran las piezas de cerámica o los productos de cosmética natural mientras toman vida en el propio taller.

¿Qué es el ‘crowdfunding’?

El crowdfunding, también conocido como micromecenazgo o financiación colectiva, es un método digital donde muchas personas dan pequeñas cantidades de dinero para impulsar ideas, productos, empresas o causas sociales.

Primero se publica un proyecto en una página web especial de internet, indicando la meta de dinero y el tiempo límite para juntarlo. Una vez anunciado a través de los métodos elegidos, las personas interesadas entran a la plataforma y hacen su aporte económico de forma online.

Finalmente, una vez alcanzada la meta, el creador recibe el dinero para hacer su obra o producto; si no, muchas veces se devuelve a los aportantes.

Dentro del micromecenazgo, hay cuatro tipos diferentes:

  • Donación. Aportes sin esperar nada a cambio, ideales para causas benéficas u ONGs.
  • Recompensa. Se recibe un regalo, producto o agradecimiento a cambio del dinero aportado.
  • Inversión (Equity). Se compran pequeñas partes o acciones de una empresa nueva para ganar dinero si le va bien.
  • Préstamo (Crowdlending). Se presta el dinero para que luego sea devuelto con un interés extra