Hantavirus
El epidemiólogo Amós García, más preocupado por el contagio del miedo que del hantavirus: “El riesgo es muy bajo”
Hantavirus
El canario Amós García Rojas, experto en epidemiología, y exmiembro del Comité Permanente para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que representaba a España, lanza un mensaje claro y rotundo ante la crisis del hantavirus: Tranquilidad.
Preguntado por la actualidad en la crisis sanitaria del hantavirus respecto a que el barco no vaya a atracar en puerto, y sólo va a fondear, como ha asegurado el presidente canario Fernando Clavijo, el epidemiólogo García Rojas lo deja claro: no influye en nada. “No influye en que haya más riesgos, ni menos riesgos. Entre otras cosas porque el riesgo vinculado al hantavirus es muy bajo. Para la población de nuestra tierra es bajísimo”.
Amós García insiste en que esta crisis sanitaria no tiene nada que ver con la de la COVID-19 y agrega que el hantavirus se conoce desde hace décadas y que sólo se transmite por contacto directo con heces, saliva o excrementos de ratones, “ya sea por contacto directo, por respirar, inhalar partículas microscópicas en suspensión de estos excrementos. Y la transmisión de persona a persona es extremadamente complicada”.
Sin quitarle importancia, Amós García explica que el hantavirus tiene una letalidad alta. “Es una enfermedad seria. Aproximadamente entre un 30 o 40% de los afectados puede desarrollar un cuadro clínico grave y llegar a fallecer. Pero el contagio, la tasa de contagio es baja”, insiste. Se requiere un contacto “muy directo, muy estrecho” entre una persona y otra para que se pueda producir una transmisión persona a persona. “Y esto se da sobre todo en el contexto de la variante Andes”, la que está afectando al crucero MV Hondius, explica García Rojas.
Y mientras, el epidemiólogo explica lo que la ciencia sabe sobre el hantavirus, se pregunta: “¿Sabes de verdad lo que me da miedo de toda esta situación? El miedo. ”Yo lo que tengo, es miedo al miedo“.
La epidemia del miedo
Al epidemiólogo le preocupa cómo en redes sociales se transmite y se contagia el miedo. “Se están produciendo unos debates demenciales, alejados del conocimiento y de la ciencia, que están buscando algo muy evidente, que es atemorizar a la población. Porque una población atemorizada es una población fácilmente manipulable”, concluye.
“Yo creo que convendría ser excesivamente transparentes, que todas las autoridades competentes sean capaces de elaborar un discurso único, lógico y razonable, que se tiene que fundamentar en el conocimiento científico. Y que de esa manera llegue a la ciudadanía en condiciones adecuadas. Porque lo contrario está generando más preocupación en la ciudadanía. Y eso me da mucho miedo” explica García Rojas.
Amós García lamenta la bronca política, “francamente es muy triste ver como de un sitio a otro se empiezan a tirar la patata. Es absolutamente alucinante, de verdad”. Crítica que las autoridades estén dando “vaivenes” trasladando desconfianzas mutuas en un contexto de crisis sanitaria, “generando más ansiedad y más intranquilidad en la población”.
Falta de conocimiento científico
Cuestionado sobre si a nuestros gobernantes les falta buen asesoramiento científico, García Rojas responde: “Yo creo que lo que les falta fundamentalmente es ser conscientes de que lo que deben trasladar el discurso a la ciudadanía son precisamente los científicos. Es decir, que el político gestione lo que los científicos están poniendo sobre la mesa, lo que sea necesario. Hay un asunto de Salud Pública que le preocupa más al epidemiólogo, ”los trastornos psicológicos que se están produciendo en un porcentaje amplio de la ciudadanía“. Señala al miedo y al temor a lo desconocido que pueda tener la ciudadanía, pero ”no los científicos, que son los que deben estar dando los mensajes adecuados“.
Desde esa perspectiva, García Rojas explica que “es un problema evidente de salud pública que debemos abordar. Y debemos abordarlo, primero, exigiendo transparencia a nuestras autoridades, un discurso único, que no haya bronca política entre las diferentes administraciones y que, a ser posible, ese discurso único sea teledirigido por el mundo científico”, concluye.
Falta de financiación en Salud Pública
García Rojas señala otro problema que es común a todo el país: “La falta de financiación en Salud Pública”. Crítica que la Salud Pública “requiere muchísimas más inversión, una salud pública deficitaria, en cuanto a la cantidad de recursos con los que se mueve están muy limitados. Y eso es un problema”.
Sin Agencia Estatal de Salud Pública
“La Agencia Estatal de Salud Pública todavía sigue sin estar disponible”, reprocha García Rojas. Dicha agencia lleva un retraso de 15 años desde su previsión original en la Ley General de Salud Pública de 2011.
No fue hasta en 2022, cuando la actual alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria era ministra de Sanidad, que el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de Ley por el que se creaba la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP), “para dar respuesta a los desafíos presentes y futuros en asesoramiento, evaluación, y comunicación de riesgos para la salud” anunció Carolina Darias en Consejo de Ministros. Pero las elecciones generales de 2023 paralizaron el proyecto.
A principios del pasado año, la actual ministra de Sanidad, Mónica García, volvió a poner la AESAP en la agenda política. Y se creó en julio de 2025. En febrero de este año tendría que haberse puesto en marcha, pero la elección de la sede donde se ubicará la AESAP ha vuelto a retrasar su puesta en funcionamiento. El motivo principal es que las ocho candidaturas requieren obras de calado o adecuaciones técnicas. No será hasta el 18 de agosto, como muy pronto, cuando se conozca donde estará ubicada. Y entonces podrá empezar a funcionar.
Para García Rojas es “absolutamente necesario imponer una autoridad, una Agencia Estatal de Salud Pública que luego daría lugar a las agencias autonómicas de salud pública. ¿Y por qué es necesaria?” se pregunta el epidemiólogo, para responder a continuación: “Porque esa agencia debe estar en manos de profesionales, en manos de científicos, y debe tener capacidad de independencia con respecto al mundo político y debe estar dotada de recursos. Sería la que tendría que tener el liderazgo en el abordaje de esta situación y debería ser la que fuera la que diera el discurso a la ciudadana”, sentencia.
El experto epidemiólogo, natural de Santa Cruz de Tenerife, concluye insistiendo en su mensaje de tranquilidad: “Estamos ante una situación en la que las posibilidades de que se produzca un problema de salud es prácticamente nulo, es muy bajo, muy bajo. El primer mensaje debe ser tranquilidad. Porque en estos momentos lo único que está produciendo problemas es precisamente el miedo”.