San Bartolomé de Tirajana lleva a pleno una modificación urbanística para desbloquear inversiones turísticas de más de 700 millones de euros
El grupo de Gobierno del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana (PP y CC) llevará a pleno la modificación urbanística Meloneras 2A, bloqueada durante dos décadas, y que permitirá liberar 300.000 metros cuadrados de suelo público y activar inversiones turísticas paralizadas por valor de más de 700 millones de euros en la ejecución de nuevos hoteles.
Según ha detallado el Ayuntamiento en una nota, y en palabras de la concejala de Urbanismo, Davinia Ramírez (CC), el objetivo es que el nuevo planeamiento urbanístico tenga “usos deportivos, educativos, socio-sanitarios, zonas verdes y viales fundamentales para dar respuesta a las necesidades vecinales actuales y futuras”.
El primer teniente de alcalde, Alejandro Marichal, ha detallado que la aprobación de esta modificación definitiva “permitirá una inversión superior a los 700 millones de euros en la ejecución de nuevos hoteles con 3.600 camas en 1.800 habitaciones, en cuya construcción se requerirán 1.500 empleos, y que una vez construidos generarán 900 puestos de trabajo directos y otros 1.500 indirectos”.
Además, esta modificación permite la segregación de parcelas, lo que facilita su adaptación a cada proyecto sin depender de un desarrollo único que abarque toda la parcela.
El nuevo diseño urbanístico recoge también la eliminación de viarios ineficientes, la reordenación de accesos y la mejora de recorridos peatonales y rodados en zonas clave como el acceso a la playa o el entorno del Palacio de Congresos, así como la habilitación de suelos para aparcamientos.
Antecendes del sector Meloneras 2A
El ámbito de Meloneras 2A arrastraba desde hace más de dos décadas una situación de bloqueo urbanístico derivada de discrepancias en la interpretación del planeamiento aprobado en 1996 y del Plan Parcial anterior, de 1987, reza el comunicado municipal.
Durante años no se logró una ordenación “clara y consensuada” que permitiera recepcionar las obras de urbanización ni ejecutar los equipamientos públicos y privados previstos.
En 2001 se intentó corregir algunos errores, pero el problema se mantuvo en el tiempo. El Ayuntamiento, con el objetivo de dar una solución definitiva, retomó el expediente en 2022 y encargó una modificación menor del planeamiento para ajustar y clarificar el diseño urbanístico.
Desde entonces, el proceso ha seguido todos los pasos técnicos, jurídicos y ambientales necesarios.